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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 ***
+
+NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
+
+ * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
+ convertido a MAYÚSCULAS.
+
+ * Los errores de imprenta han sido corregidos.
+
+ * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
+ las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
+
+ * La puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su
+ modernización, así como la toponimia.
+
+
+
+
+EPISODIOS NACIONALES
+
+LA ESTAFETA ROMÁNTICA
+
+
+
+
+ Es propiedad. Queda hecho el depósito que marca la ley. Serán
+ furtivos los ejemplares que no lleven el sello del autor.
+
+
+Artes Gráficas «PLUS-ULTRA», Zurbano, 68.—MADRID
+
+
+
+
+ B. PÉREZ GALDÓS
+ EPISODIOS NACIONALES
+ (Tercera serie)
+
+ LA ESTAFETA ROMÁNTICA
+
+ 23.000
+
+ [Ilustración]
+
+ MADRID
+ LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO
+ Calle del Arenal, núm. 11
+ 1924
+
+
+
+
+LA ESTAFETA ROMÁNTICA
+
+I
+
+De doña María Tirgo a doña Juana Teresa.
+
+_En Laguardia a 20 de febrero de 837._
+
+
+Amiga y señora: Por la tuya del 7, que me trajo el seminarista de
+Tarazona, he comprendido que la mía del día de la Candelaria no llegó
+a tus manos, o que anda por esos caminos atontada y perezosa; que esto
+suele acontecer a todo papel que al correo se fía, a quien ahora damos
+un nombre que le cae muy bien: _la mala_. Repito en esta, asegurada por
+la mano de unos ribereños que llevan trigo, lo que te dije en la que se
+atascó en esos baches, y le añado novedades que de causarte admiración,
+como a mí, sin que aún podamos afirmar si serán adversas o favorables a
+nuestro asunto.
+
+Salvo los alifafes con que nos obsequia la edad a José María y a mí,
+todos acá disfrutamos de salud corporal, gracias a Dios; pero a
+los dos viejos no deja de visitarnos la tristeza, ni hallamos fácil
+consuelo al término desairado de aquellos planes que eran nuestra
+ilusión. Las niñas están que da gozo verlas, sanas y alegres, como si
+nada hubiera pasado; Demetria, inalterable en sus hábitos de mayorazga
+y gobernadora a de hacienda; Gracia, juguetona y risueña los más de los
+días; los menos, caída y quejumbrosa.
+
+No he podido sacarle a Demetria razones claras de su negativa. Otro
+amor, dices tú. Yo digo que otra inclinación, mas no otro novio... Te
+aseguro que el sujeto a quien desde el principio tuve por causante de
+nuestro fracaso, lo ha sido sin intención suya, buena ni mala. Entre el
+tal sujeto y _la perla de la familia_ no se ha cruzado declaración, ni
+_síes_ ni _noes_, ni frase alguna que haya traído o llevado melindres
+de amor. De los demás pretendientes coterráneos que han presentado
+con gran encogimiento sus memoriales, hace la niña tanto caso como
+del canto de los grillos. No la pierdo de vista en casi todo el día y
+parte de la noche, y sé que para ella no hay _más sujeto que el sujeto_
+de quien tienes noticia. No hay otro; no puede haberlo. No solo es
+Demetria la misma honestidad, sino la discreción y comedimiento en
+todo. No digo liviandades, pero ni siquiera coquetismo se ha conocido
+jamás en ella, ni las presunciones y vanidades de otras. Su carácter
+grave le induce a permanecer metida en sí guardando sus devociones y
+querencias sin manifestarlas, engañando su soledad con los quehaceres
+continuos. A veces, observándola a bien, como lo hago yo, se ve que
+asoma por entre el tráfago de sus ocupaciones una puntita de tristeza;
+pero la pícara se da prisa a meterla para adentro, temerosa de que se
+la descubran. Esta es Demetria. Yo, que la conozco, la creo capaz de
+estar así toda la vida, al menos toda su juventud, si Dios omnipotente
+no produce en ella una feliz mudanza.
+
+También te digo que en las dos cartas que aquí se recibieron del
+sujeto, escritas en Medina y Villarcayo, no hay nada en que se pueda
+vislumbrar oposición al plan que creímos realizable con las dichosas
+vistas; leí de las tales cartas, como las contestaciones de acá, y te
+aseguro que no contenían más que las finezas propias de una amistad
+respetuosísima, expresadas por él con gallarda pluma, por ella con
+frialdad cortesana y muy decorosa, como de joven soltera que tiene
+cabal idea de los comedimientos de palabra y de escritura que le
+impone su estado. Y dicho esto, querida Juana, paso a comunicarte la
+novedad que motiva principalmente estos renglones, y que no es otra
+que las tremendas calabazas que ha dado al sujeto su novia, una tal
+Aura, que dicen es mestiza de italiana e inglesa. Ya sabes que el
+caballerito tenía con ella compromiso, y aun creo que mediaba palabra
+de matrimonio. Ello es que al llegar a Bilbao donde residía la niña
+con unos tutores o no sé qué, resultó un gracioso paso de final de
+comedia. Entró don Fernando, con no poca prisa, acompañando a las
+tropas vencedoras de la facción, y la primera noticia que tuvo de su
+ídolo fue que el día anterior se había casado con un primo, miliciano
+nacional y comerciante de quincalla. ¿Qué te parece? No sé si al caer
+el telón, después de este final, cogió a don Fernando dentro o fuera
+del escenario. Creo que se quedó fuera, y ya me figuro su desairada
+y ridícula situación. ¡Vaya con la niña! Yo te aseguro que él no
+merece tan feo desaire, pues no hay otro más caballero y delicado. Por
+juicioso no le tengo; es de estos que, con tanta lectura y la facilidad
+para discurrir, se llenan la cabeza de viento, y piensan y obran a la
+romántica, según ahora se dice. Pero con todo, no merecía ser plantado
+en forma tan villana... Y ahora pensaras tú, como yo al enterarme de
+las calabazas de nuestro amigo, que el rechazo de este golpe ha de
+sernos desfavorable, porque, naturalmente, desairado el hombre y sin
+novia, libre ya de su compromiso, buscará en Laguardia el remedio de
+su tristeza y la sustitución de aquel amor perdido. Piensas eso y lo
+temes, ¿verdad? Yo también lo temí; pero recordando el carácter de
+don Fernando se me ha quitado esta zozobra. Tanto José María como yo
+creemos que no es hombre el señor de Calpena que da fácilmente su brazo
+a torcer. No es pretendiente de oficio ni buscador de dotes, ni de
+estos que presentan ante una mujer como Demetria la cara enrojecida
+por el bofetón de otra mujer. No; el desairado amante no aportará
+más por aquí; se irá a su natural centro, que es Madrid, donde pocas
+personas tendrán conocimiento de su descalabro, y podrá dorarlo y
+desfigurarlo con una mano de romanticismo. Por todo lo cual, querida
+Juana, estimamos más favorable que adversa la livianísima conducta de
+esa inglesa-italiana que de un modo tan odioso ha burlado al buen
+caballero. ¿Nos dejará el campo libre? Así lo creo. Falta que nuestra
+adorada _perla_ y mayorazga entre en razón, y nos rinda su arisca
+voluntad. Así lo pedimos a Dios en nuestra oraciones mi hermano y yo,
+confiando en que Su Divina Majestad no nos llevará de esta vida sin que
+veamos unidas las gloriosas casas de Idiáquez y Castro-Amézaga.
+
+José María me encarga te exprese todos los rendimientos de su fineza y
+buena memoria, anunciándote que en cuanto le desaparezca el achaquillo
+de la mano derecha, escribirá largo al señor don Rodrigo. A este darás
+de mi parte el abrazo más apretado que puedas... Se me olvidaba decirte
+que sentiré mucho se confirmen tus temores respecto a tu desquiciado
+suegro, el pobre don Beltrán. ¿Pero es cierto que su desatino ha
+llegado al extremo caso de abandonaros, escapándose como un colegial, y
+corriendo a tierra de Teruel en busca de dineros?... Ya dije yo, cuando
+vino acá con vosotros, que el pobre señor no rige ya de la cabeza...
+Que Dios le conserve y le guíe y le enriquezca, cosa esta última bien
+distante de lo posible... ¡Siempre el mismo don Beltrán, a quien
+viene bien llamar ahora _el Grande_ por la enormidad de su desvarío!
+Os supongo disgustadísimos con esta chiquillada del viejo. Llevadlo
+con paciencia, y estad a las resultas, que bien podrían ser fatales. A
+Dios, amiga, que te me guarde cuanto deseo, — _María._
+
+P. D. — Abro esta para incluir otra novedad, calentita, de esta noche,
+y aquí la meto juntamente con la sospecha de que pueda tener alguna
+relación con nuestro asunto. En la tertulia de las niñas han hablado de
+un caso doloroso, en Madrid ocurrido días ha, y que no sé si ha venido
+en el descaro de los papeles o en la reserva de cartas particulares.
+Ello es que se ha suicidado, pegándose un tiro en la sien, un joven de
+talento y fama, por despecho amoroso, de la rabia que le dieron los
+desdenes de su amante, la cual es casada. Digo yo si será... El nombre
+del criminal ninguno de nuestros tertulianos acertó a decirlo: solo
+aseguraron que era hombre de pluma y firmaba sus escritos con nombre
+supuesto; que figuraba entre los llamados románticos, y qué sé yo qué.
+No estoy bien segura de saber lo que significa esto del romanticismo,
+que ahora nos viene de _extranjis_, como han venido otras cosas que
+nos traen revueltos; pero entiendo que en ello hay violencia, acciones
+arrebatadas y palabras retorcidas. Ya vemos que es romántico el que
+se mata porque le deja la novia, o se le casa. El mundo está perdido,
+y España acabará de volverse loca si Dios no ataja estas guerras,
+que también me van pareciendo a mí algo románticas. Pues bueno: al
+oír la noticia, observé que Demetria palidecía, y en seguida me puse
+a atar cabitos. Nuestro _sujeto_ es romántico, y sus ideas no van por
+lo corriente y natural, como nuestras ideas; nuestro _sujeto_ debió
+de parar en Madrid de la carrera que tomó al recibir las calabazas;
+nuestro _sujeto_ ha sido plantado por su novia, que le amó de soltera
+y le despreció casada; nuestro _sujeto_ usaba también remoquete, pues
+nadie me quita de la cabeza que Calpena no es su verdadero nombre...,
+y, en fin, corazonada, hija, corazonada. Veremos si acierto. También,
+te aseguro que mientras ataba cabitos, mi sentimiento era muy vivo...,
+pues el _sujeto_, romanticismos aparte, es digno del mayor aprecio.
+No he podido dormir en toda la noche pensando en aquella hermosa vida
+cortada por sí propia en un arrebato. Si es, porque es, y si no, por
+quien sea, perdónele Dios, y ojalá entre el disparo y la muerte tuviera
+el pobrecito espacio para un soplo de arrepentimiento... Vuelvo a
+cerrar esta, que ya vienen a por ella los que han de llevármela bien
+segurita. Vive y manda.
+
+
+
+
+II
+
+De la señora marquesa de Sariñán a doña María Tirgo.
+
+_Cintruénigo, 1.º de marzo._
+
+
+Amada Mariquita: Por desgracia nuestra, de cosas muy diferentes de
+las que contiene tu carta tengo que hablarte en esta mía, que escribo
+en la mayor desolación. Si no ha llegado a vuestra noticia la grande
+novedad de acá, sabe que nuestro pobre don Beltrán, arrastrado lejos
+de su casa por el desatino de su imaginación, ha tenido el triste fin
+que Dios reserva a los cortos de juicio y anchos de ambiciones. El
+infeliz anciano que a nadie quería someterse, ha perecido en el primer
+tropiezo de sus descarriadas aventuras. Llegó sin novedad a Caspe donde
+fue alojado por el amigo don Blas; de allí se traslado a la villa
+de Alcañiz, partió después en dirección desconocida, a pie, sin más
+compañía que la de uno de los chicos que llevó de aquí, y antes de que
+supiéramos el objeto que en tal correría le guiaba, hemos sabido que,
+cogido por los carlistas en las inmediaciones de un pueblo que llaman
+La Codoñera, fue llevado a Valderrobres, donde recibió bárbara muerte.
+Ya puedes figurarte nuestra consternación al tener conocimiento de esta
+tragedia, castigo superior a los yerros del _primer noble de Aragón_.
+Purificado por su martirio, Dios le habrá acogido en su santo seno.
+Era don Beltrán quisquilloso y díscolo, y además el primer manirroto
+que se ha conocido desde Moncayo al Pirineo; mas no se le podían echar
+en cara bajas acciones. Teníamos nuestras disidencias, eso sí, por ser
+mi carácter totalmente distinto del suyo; reñíamos con más acritud que
+saña por la cosa más ligera; mas nuestras reyertas no tenían hiel:
+eran como un bromear algo vivo, y nada más. Él me llamaba a mí _doña
+Urraca_, zahiriendo con este nombre mis hábitos de arreglo; yo le
+llamaba a él _don Gastón_... Pues me pesa, sí, pésame haberle dado este
+mote, que expresa nobleza y vicio de prodigalidad. ¡Pobre señor, pobre
+viejo..., y cómo se acordaría de la paz y el regalo de su casa; cómo
+nos echaría de menos en el desamparo, en las agonías de aquella muerte
+inicua! ¡Que mis lágrimas le hayan suavizado el camino para subir
+hasta la bienaventuranza eterna; que Dios haya tenido en cuenta sus
+cualidades generosas, su hidalguía y demás prendas de caballero!
+
+Pasados los primeros instantes de nuestro duelo angustioso, determinó
+Rodrigo que las exequias fueran solemnísimas y de nunca vista
+suntuosidad, como a tan esclarecido difunto correspondía. Ayudados por
+nuestro buen amigo y capellán el párroco le esta villa, que deploraba
+no tener a su disposición todo el golpe de clerecía que para el caso
+era menester, expedimos propios a Tarazona y Calahorra, solicitando
+la asistencia de los excelentes amigos de la casa en aquellas insignes
+diócesis, y gracias a esto hemos tenido la satisfacción de ver en
+nuestra parroquial de San Juan veintitantos señores canónigos, abades
+y racioneros, sin contar con los cantores y músicos que reunimos,
+agregando a los de aquí los de la colegial del Santo Sepulcro de
+Tarazona. Con tal concurso de señores sacerdotes, ya puedes figurarte
+la magnificencia de las honras, y la edificación y devoción con que a
+ellas asistió todo el pueblo. Ofició el señor arcediano de Tarazona,
+don Froilán Calixto, a quien conoces, asistido del doctor don Juan
+Crisóstomo de Montestrueque, canónigo entero de la colegial de Borja,
+y don Francisco Viruete, racionero medio de Calahorra. Entre los que
+concurrieron, citaré los más granados: el doctor don Pedro de Clavería,
+abad del Burgo de Alfaro y canónigo entero patrimonial; el arcediano
+de Berberiego, don Roque Tricio; don Miguel de Paternina, vicario y
+teniente foráneo; don Alonso de Herce, prior y canónigo medio de la
+colegial de Albelda; don Ventura de Armañón, canónigo cuarto de frutos
+en la colegial de Nájera; el chantre de Tarazona, don Juan Clúa, el
+provisor y vicario general, don Francisco Tris; el prior del Santo
+Sepulcro de Jerusalén de Tarazona, y alguno más que se me olvida, de
+fijo, pues mi cabeza, como puedes suponer, con el barullo de estos
+días, no anda tan firme como yo quisiera. Tenemos la satisfacción
+de que no se han visto por acá funerales más lucidos; no los llevara
+mejores ni con más decoro de personal un infante de España, y si
+nuestro pobre _don Gastón_ los viese, él, tan amigo de la pompa en
+los actos públicos, habría quedado muy satisfecho. Por causa de sus
+achaques no pudo asistir el prelado de Tarazona; pero nos escribió una
+dulce y consoladora carta, que nos fue de grandísimo consuelo, por su
+ausencia. Nada quiero decirte de la hermosura y alteza del túmulo, ni
+de la prodigiosa cantidad de cera que en torno de él ardía, dándole
+apariencias de monte de plata y oro refulgente: en ello puso sus cinco
+sentidos nuestro buen párroco don Mateo Palomar, que mandó construir
+la carpintería del catafalco, y colgó en ella los paños más ricos, con
+bordados y flecos, que facilitan las monjas de la Trinidad de esta
+villa. En fin, Mariquita mía, que todo se ha hecho noblemente, como
+nos correspondía, y Rodrigo y yo estamos muy aliviados de nuestra
+tristeza con la satisfacción de haber cumplido este deber, sin que nos
+duela el excesivo dispendio ante tan sagradas obligaciones. Rodrigo,
+que lleva cuenta minuciosa de todo, me ha dicho que solo la traída
+de los cantores de Tarazona y el emolumento de los de aquí monta mil
+trescientos veintisiete reales... A este respecto, figúrate lo demás.
+
+Bien comprendes que no habré estado ociosa estos días, pues he
+tenido que poner mesa para todos los señores dignidades, canónigos
+y racioneros que han tenido la dignación de asistir a las honras.
+La víspera del ceremonial no pude sentarme en diez horas seguidas, y
+a mi servidumbre tuve que agregar tres mujeres de las más amañadas
+del pueblo. Ello había de ser de lo más opíparo, conforme al lustre y
+nombre de la casa, y más valía pecar por carta de más que por carta
+de menos. Ayer, al salir el sol, ya llevaban mis pobres huesos hora
+y media de trajín, y la función religiosa no pude gozarla entera,
+pues antes de que sonaran los piporrazos finales, tuve que venirme a
+casa con mi gente a dar los últimos toques a la mesa, puesta con la
+friolera de veintiséis cubiertos. Nada te digo de la mantelería, pues
+ya sabes que esta es mi pasión, y que gracias a Dios poseo y conservo
+piezas que no tienen que envidiar a las del palacio de un rey. De plata
+repujada, ostenté lo que Rodrigo y yo hemos logrado salvar de los
+derroches del pobrecito _don Gastón_, a quien Dios perdone. Conservamos
+algunas piezas del riquísimo tesoro de la casa de Urdaneta, y todo lo
+mío, que no es poco. Grandes apuros pasé para presentar comida digna
+de tales personajes, y me vi y me deseé para reunir diecisiete pavos,
+adquiriendo todo lo que en estos contornos había. Pollos tuve bastantes
+con los de casa, pues de las echaduras del año pasado guardaba más de
+cincuenta; liebres y palomas encargué a Veruela, y de Borja me trajeron
+las riquísimas truchas. De bizcochadas y dulcería no me ha faltado lo
+mejor que hacen estas monjitas y los confiteros del pueblo. En fin,
+que creo no hemos quedado mal con estos reverendos señores, y a mi
+parecer, no se han ido pesarosos de haber tributado este homenaje a
+nuestra casa. Grandes elogios hicieron de mi mesa y cocina, así como
+de los ricos vinos blancos y del rancio de nuestras bodegas. A todos
+les probó muy bien, menos al licenciado Viruete, racionero medio de
+Calahorra, el cual, quizás por algún exceso en la comida, se sintió
+por la tarde sofocadísimo, y hubieron de llevarle a la botica, donde
+le aplicaron, para destupirle, los remedios del caso. El señor prior
+de Albelda, con quien hablamos de ti, me encargó mucho que te mandase
+memorias en mi primera carta: allá te van. Piensa ir a Laguardia antes
+de quince días: él te dirá si les tratamos como se merecían.
+
+Y vamos a lo nuestro, aunque no me extenderé mucho, porque me llaman
+mis ocupaciones: el funeral y el convite me han dejado la casa muy
+revuelta, y primero que vuelva todo a su sitio han de pasar algunos
+días. Lo de las calabazas, por un lado me complace; por otro me
+apena. En ese descalabro de nuestro maldecido _sujeto_, veo la mano
+de la Providencia, que ha querido castigar con cruel desengaño al
+que a nosotros nos ocasionó turbación tristísima, que no merecíamos.
+La desavenencia que nosotros lloramos, págala él con creces, y con
+vergüenza y amarguras mayores que las nuestras. Que se fastidie, que
+se le lleven los demonios. Pero no participo de la candidez con que
+estimas favorables las calabazas. No, Mariquita, no: ese vendrá ahora
+contra la _perla_, haciéndose el inconsolable y buscando que ella
+le consuele; y la niña, con toda su bondad y dulzura, se os volverá
+romántica, o loca, que viene a ser lo mismo. Créelo: así será. Tú y don
+José María sois muy angelicales, y todo lo veis por el lado risueño
+y feliz. Enteramente angelical es esa idea tuya de que don Fernando
+nos va a dar el _rasgo_ de ausentarse para siempre, extremando su
+delicadeza. No, hija, no: basta que sea romántico, para que proceda de
+un modo contrario a lo que piensas. Verás como trata de aplicar a su
+descalabradura el ungüento prodigioso de Castro-Amézaga, sabedor de que
+la niña lo administra bien y lo aumenta cada año.
+
+Y a propósito de romanticismo, Mariquita mía, ¿estás en Babia? El que
+se ha suicidado en Madrid es Larra, un escritor satírico de tanto
+talento como mala intención, según dicen, que yo no lo he leído ni
+pienso leerlo. Las señoras, a sus quehaceres de casa, y si hay algún
+ratito libre, a buscar buenos ejemplos en el _Año Cristiano_. Déjame
+a mí de sátiras que no entiendo, y de literaturas, que siempre traen
+algún venenillo entre la hojarasca. Pues sí: ese desdichado firmaba
+sus escritos, que no sé si eran en prosa o en verso, con el apodo
+de _Fígaro_, nombre de un barbero que hubo en Sevilla, según me
+dice Rodrigo. Se mató por contrariados amores con una casada, ¡qué
+abominación!... Mira: al leer esto, que no va con buena gramática,
+cuida de no confundirte: el que se pegó el tiro no fue el barbero, sino
+el satírico. Dios le haya perdonado... Déjate de atar cabitos, que nada
+tiene que ver el muerto de allá con el calabaceado de Vizcaya.
+
+Está de Dios que yo no acabe esta carta, pues al querer ponerle fin,
+se me ocurre decirte otra cosa, y ella es tal, que no la dejo, no,
+para otro día. Hoy hemos entrado Rodrigo y yo en el cerrado cuarto de
+don Beltrán para hacer inventario de lo que allí guardaba el pobre
+viejo y poner mano en sus papeles. ¡Ay, Mariquita, qué cosas hemos
+encontrado en la caverna del primer noble de Aragón! Mi primer impulso
+fue entregar al Santo Oficio su colección de retratos de mujeres; pero
+hay entre ellos algunas miniaturas preciosas, y eso los ha salvado del
+auto que merecen. Siempre fue el arte abogado del maleficio. No pude
+resistir a la tentación de examinar algunos. La mayor parte representan
+hermosuras francesas o españolas afrancesadas del tiempo del imperio,
+con aquellos trajes ceñidos, enseñando las carnazas del cuello, de
+los hombros y algo más... ¡Hija, qué indecentes! Dice Rodrigo que son
+damas; pero yo digo que son otra cosa, porque en mi tiempo y en Aragón
+se vestían las señoras con cierto desavío parecido a la desnudez; pero
+la que era verdaderamente honesta se tapaba, sin estar por eso menos a
+la moda. Examinados los retratos, sacamos de las papeleras paquetes
+de cartas. Entre diversos legajos que no contienen nada de interés,
+hallamos el archivo de Satanás: cartas de enamoradas, de seducidas,
+de amigas confianzudas; de bribonas que se titulaban amigas. ¡Qué
+horror! Muchos de estos documentos históricos están en francés. Propuse
+quemarlo todo; pero Rodrigo defendió la conservación del archivo
+con argumentos tan juiciosos, que logró convencerme. Dice que entre
+aquellos papeles los hay de gran interés para los que coleccionan
+autógrafos, o para los que allegan datos personales con que escribir
+la historia. Total: que en París o Londres, y en Madrid mismo, hay
+quien paga en buena moneda las cartas de celebridades, ya sean de
+_monsiures_, ya de madamas notadas por su belleza. ¡Sabe Dios lo que
+podrá valer el archivo del pobre _don Gastón_, que además de lo que te
+digo, contiene esquelas y aun largas epístolas de hombres que han dado
+mucho que hablar! ¡Figúrate que hay un billetito de convite firmado
+_Bonaparte_! Del Vizconde de Chateaubriand vi algunos pliegos, y de una
+que llamaban _Madama Recamier_, o cosa así, de Talleyrand, del príncipe
+de..., ea, no sé escribirlo... En fin, hasta de cardenales tenía cartas
+mi suegro; dos de ese Lamartine; tres de un cómico a quien llamaban
+Talma, y una de _lord Vellinton_.
+
+Por último, la emprendimos con los libros, en grandísimo número,
+algunos muy buenos, superiores, de historia y letras profanas, otros
+endemoniados, novelas, artes de amor, aventuras galantes, escenas
+picarescas, broza, hija, materia infernal que yo habría condenado a
+la hoguera; pero Rodrigo no está por quemar nada, pues, según dice,
+el libro que no es valioso por su contenido, lo es quizás por el lujo
+y la rareza de su edición. Consérvese, pues, todito, y archívese y
+catalóguese.
+
+¡Y ahora resulta que quien no deja a sus herederos ni especie metálica
+ni bienes raíces, les beneficia con el propio matalotaje de sus hábitos
+viciosos! ¡Hija, la Providencia...! Libros devotos de los mejores
+poseía también; pero de poco le sirvieron para mejorar de costumbres,
+porque nunca los leía ni por el forro. Dios le haya perdonado. Sin duda
+le habrá valido su buen corazón, que en verdad lo tenía excelente,
+excelentísimo, y debemos creer que sus frivolidades y falta de celo
+no serán parte a privarle de la eterna gloria que con alma y vida le
+deseo. Que tú y José María me le encomendéis y recéis por él. De todos
+los que nos honran con su amistad esperamos el mismo favor.
+
+A mis niñas les dirás que sigo enfadada, muy enfadada; pero que no
+las quiero mal. Deseo vivir mucho para ver por mis propios ojos la
+felicidad que encontrará Demetria fuera de la que nosotras le hemos
+propuesto y ha menospreciado. Que me escribas pronto todo lo que
+ocurra. Dios te me guarde y prospere como ha menester tu amante amiga,
+— _Juana Teresa._
+
+
+
+
+III
+
+De don José María de Navarridas al excelentísimo señor marqués de
+Sariñán.
+
+_Laguardia, 16 de marzo._
+
+
+Ilustre amigo y dueño mío: ¡Que no fuera este papel ave ligerísima,
+que de un vuelo llegase a las nobles manos de usted, y con ella mi
+alegría, mi felicitación, mis gritos de júbilo! Pero no, no seré yo
+el primero que a Cintruénigo comunique la fausta nueva, pues ya por
+diferentes conductos sabrán ustedes que nuestro don Beltrán vive, que
+fue mentirosa la noticia de su fusilamiento. Acábese el duelo; huya la
+tristeza de la ilustre morada, y las campanas, que días ha sonaron con
+fúnebre clamor, repiquen ahora con toque de triunfo y alborozo. ¡Ay,
+qué alegría tan grande, mi señor don Rodrigo! ¡Mi señora doña Juana
+Teresa, yo estoy loco de contento!... Abrácenme ustedes, abracémonos
+todos en espíritu, ya que a tan larga distancia no podemos hacerlo
+corpóreamente, y juntemos y confundamos nuestro gozo en una sola
+exclamación: «¡Ay, qué felicidad!». Ha deshecho la impostura mi amigo
+y ahijado Nicasio Pulpis, de quien acabo de recibir carta en que me
+notifica el falso rumor de la muerte de don Beltrán en La Codoñera,
+agregando que fue equivocación o trastrueque de nombres. Bueno y sano
+estaba el prócer en Utiel y muy considerado de Cabrera, que le sentaba
+todos los días a su mesa y no hacía nada sin consultarle. Incluyo la
+carta de Pulpis para que ustedes gocen en su lectura y lloren sobre
+ella de alegría, como he llorado yo. Esta resurrección de nuestro
+anciano viene a confirmar la idea que con tanta gracia como tesón solía
+manifestar, y era que él tenía hecha la contrata o asiento de un siglo
+de vida, y que, por tanto, lleva forrado el cuerpo con una costra de
+confianza que no traspasan balas ni epidemias. El cólera le mira con
+miedo, y la muerte vuelve la vista cuando a su lado pasa. ¡Viva, pues,
+don Beltrán, y viva con su pepita, con los defectillos y púas de su
+carácter, los cuales no empecen para que le admiremos y le queramos
+todos! Bien sé que ustedes le adoran. ¿Cómo no, si es tan bueno, aunque
+pródigo? Y mi señor don Rodrigo, penetrándose bien de la lección que
+nos dio nuestro divino maestro en su admirable parábola, dirá: «Traed
+un ternero cebado, y matadlo y comamos, porque este mi abuelo era
+muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido hallado».
+
+Ya sabrán ustedes que el día 6 le hice mi funeral, todo lo que aquí
+puede hacerse, y entre los coadjutores y yo le hemos aplicado como unas
+nueve misas. Nada de esto vale. Mejor. Dios quiere que el señor don
+Beltrán _el Grande_ nos entierre a todos... Cedo pluma y papel a mi
+señora hermana, que me da prisa para tomar su vez en la demostración
+de nuestro júbilo por el feliz suceso. Vivan todos mil años, repite,
+besando las manos de usted, su muy obligado servidor y capellán, —
+_José M. de Navarridas._
+
+
+
+
+IV
+
+De doña María Tirgo a su amiga doña Juana Teresa. — (Incluida en la
+anterior).
+
+_Hoy, lunes 16._
+
+
+Ya decía yo, mi amante amiga, que os habíais corrido con harta
+precipitación a celebrar el funeral, dando por verdaderas las primeras
+noticias que recibisteis. Os movió a ello sin duda vuestra gran piedad
+y el deseo de ayudar al buen viejo, con vuestro sufragio, en la
+reparación de su alma. No necesito decirte cuánto nos hemos alegrado
+de que viva el noble señor, y de que aún tengáis que sufrir alguna
+de sus impertinencias, propias de la edad. Mil y mil felicitaciones,
+amados Juana y Rodrigo, por la vuelta del pródigo _don Gastón_. Pero se
+me ocurre que si continúa tu suegro en lo que llaman _el teatro de la
+guerra_..., que teatro había de ser para mayor perversión..., no esté
+su vida muy segura, pues allí fusilan a cada triquitraque, y a muerte
+natural le exponen además sus años cansados y las penalidades, ajetreos
+y hambres que ha de sufrir. Manda, pues, que se conserve todo lo que
+se preparó para las frustradas honras, catafalco, blandones y demás,
+y si por desgracia viniese con veras lo que antes vino con engaño,
+cumples disponiendo un ceremonial decoroso y modestito, evitando
+esa traída de señores eclesiásticos, buena cosa para una vez, como
+demostración de la nobleza y poderío de tu ilustre casa.
+
+Las niñas me encargan os exprese su alegría por esta felicidad de
+la resurrección del caballero. Las pobrecitas lloraron por su falsa
+muerte, y ahora no caben en sí de satisfacción: le querían, le quieren;
+se encantaban oyéndole cuando aquí estuvo con vosotros, y celebraban
+el recreo y finura de su conversación y su especialísimo donaire para
+obsequiar a las damas, cualidad en que nadie le iguala debajo del sol.
+«¡Viva don Beltrán! —clamaban Demetria y Gracia batiendo palmas—.
+Quisiéramos tenerle aquí para darle las dos a un tiempo, cada una por
+su lado, un abrazo apretadísimo».
+
+Y paso a nuestro asunto. Sabrás, mi buena Juanita, que el pájaro, o
+llámese sujeto, ha parecido. No es que esté aquí, ¡Jesús! Por acá
+no ha venido, ni creo que venga; pero sabemos dónde está. Después
+de muchas vueltas de un punto a otro de Vizcaya, buscando en quién
+descargar su cólera por el chasco sufrido, ha ido a parar, ¿a dónde
+creerás?, a Villarcayo. Allí le tienes hospedado tranquilamente en la
+casa de tu cuñada Valvanera. No es mal sitio para reposar de tantas
+fatigas y digerir las enormísimas calabazas. Pues de su presencia y
+descanso en tierra de Mena tenemos noticia por Sabas, un criado de
+casa que se llevó de escudero; y aunque todavía sigue a su servicio,
+ha venido a ver a su madre enferma y sacramentada. Una cosa rarísima,
+querida Juana: Sabas no ha traído carta del sujeto para las niñas
+ni para nadie de esta familia. Cuenta que tan solo le encargó dar a
+todos las más finas expresiones. Mi hermano, muy contento de saber
+que vive y está bueno don Fernando, ha dado en la tecla de escribirle
+pidiéndole noticias de su vida y milagros en de todo este tiempo. Ya
+he dicho a José María que persistiendo en nuestra buena memoria el
+señor de Calpena, por el servicio que prestó a las niñas sacándolas
+de Oñate, debemos abstenernos de entrar ahora con él en relación de
+cartitas y bobadas, pues ya cumplimos con lo que nos mandaba nuestro
+agradecimiento. Que en esto del daca y toma de cartas, se sabe dónde se
+empieza y no dónde se concluye; y hasta podría ser que se nos plantara
+aquí y no tuviéramos más remedio que alojarle en casa de las niñas o
+en la nuestra. No, no: bien se está san Pedro... en Villarcayo. Te
+pasmarás si te digo que tratando ayer en la mesa de este punto grave,
+de si convenía o no escribirle, y manifestándonos José María y yo de
+contrapuestos pareceres, Demetria apoyó mi opinión. A esta niña no la
+entiende nadie.
+
+Tienes razón: he sido una simple al querer atar el cabo de la muerte
+del satírico madrileño con este otro cabo suelto de acá. Creía yo
+que las mismas causas podían dar los mismos efectos; pero mirándolo
+bien, hay menos semejanza entre los dos de lo que y a mí me parecía.
+El de Madrid usaba, en efecto, nombre de un barbero para firmar sus
+romanticismos prosaicos. Demetria, que conserva todos los libros
+de la biblioteca de su pobre padre, a quien en otra forma mató el
+romanticismo, ¡Dios le tenga en su santa gloria!, está muy enterada
+de todo esto, y dice que el difunto suicida era un hombre que con su
+propio pensamiento, como la cicuta, se amargaba y envenenaba la vida.
+A este propósito mostró Demetria un libro ya por ella leído, y que
+pensaba leer de nuevo, en que otro romántico de los más gordos pone el
+ejemplo del enamorado que se mata por tener la novia casada. Llámase
+_Las cuitas del joven Uberte_, o cosa así, y ello es una historia muy
+sentimental y triste, porque el hombre no se conforma con su suerte,
+y está siempre buscándole tres pies al gato, hasta que le da la idea
+negra de pegarse un tiro, lo cual debo condenar por garrafal tontería,
+a más de condenarlo por pecado execrable. ¡Vaya unas abominaciones
+que se escriben! Tu suegro debió de conocer al autor de este libro,
+un tudesco de nombre muy atravesado, que parece vizcaíno, así como
+_Goiti_ o _Goitia_. Entiendo yo que Demetria ve más emparentado al don
+Fernando con el personaje de esta historia, fingida o real, que con el
+melancólico y desesperado muerto de Madrid. Ella no dice nada; pero se
+lo conozco, y me da mala espina esta afición que ha sacado ahora por
+la literatura, prefiriendo la sentimental y de lloriqueos, tristezas
+y desastres, pues no solo anda resobando al tal _Uberte_ o _Güerter_,
+sino también a otros libros y novelas de amores contrariados, siendo
+más extraña esta afición, cuanto que siempre fue perezosa para toda
+frivolidad. Ahora la ves agrandando cada día los ratitos perdidos,
+o sea los que consagra a este entretenimiento de los libros, que me
+parecen son prohibidos, si bien entiendo que por dañosos que sean no
+han de causar malicia en entendimiento tan claro y voluntad tan sana
+como la suya. Las de Álava le han traído una historia escrita por ese
+que se mató, y que se titula _El doncel de no sé qué rey_, y otra de
+un autor escocés que tú conocerás: yo no acierto a escribir su nombre.
+Estaré con cien ojos, a ver en qué paran estas lecturas. A Dios, que te
+me guarde muchos años. — _María._
+
+
+
+
+V
+
+De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero.
+
+_Villarcayo, 28 de febrero._
+
+
+Aquí me tienes, ¡oh insigne mentor y capellán mío!, aquí está tu
+Fernandito, que determinado ya, por el rigor de sus desdichas, a
+no tener voluntad propia, abraza la orden de la obediencia y se
+convierte en materia pasiva a quien gobiernan superiores, indiscutibles
+voluntades. Quien manda manda. Mi supremo tirano (cuyas manos mil
+veces beso) dice: «Que vaya el niño a Villarcayo». Pues ya tienes
+al niño camino de la villa menesa. «Que se aloje el chiquitín en
+casa de Maltrana, donde será bien recibido y agasajado». Pues aquí
+está gustando las delicias de una hospitalidad amorosa. Hoy no tiene
+tu discípulo más goce que renunciar a todos los que de su propia
+iniciativa pudiera esperar, ni más orgullo que la humildad, ni más
+albedrío que el no tenerlo, ni más independencia que la absoluta
+sumisión al gusto y ordenanzas de los que quieren y, por lo visto,
+deben mandar en él. Cuando un hombre se equivoca en el grado de mis
+equivocaciones; cuando las propias iniciativas salen de tal modo
+frustradas, justo es que imponga a su torpe voluntad esta penitencia de
+la radical anulación.
+
+Sí, sí, mi amado sacerdote; esta bribona de mi voluntad ha de pagarme
+la que me ha hecho: condenada la tengo a desempeñar por ahora en mi
+vida un papel semejante al de los diputados que no dicen más que sí y
+no, según las órdenes del gobierno. Y que no me va mal, gracias a Dios,
+en el nuevo régimen de mi pasividad o vida boba, pues en este limbo en
+donde la autoridad me confina, estoy a qué quieres boca, tan mimadito y
+agasajado, que sería yo la misma ingratitud si me quejara.
+
+¿Y ahora sales, ¡oh amigo maleante!, con la gaita de que te cuente
+los pormenores de mi atroz caída y de la catástrofe de mis ilusiones?
+Francamente, me encuentro muy tranquilo en este descanso, y no me hace
+maldita la gracia volver sobre sucesos que más son para olvidados que
+para referidos. Aún no se ha disipado la turbación que en mi alma
+produjeron, ni el despecho rencoroso, ni la vergüenza, que vergüenza
+he sentido y siento de tan inaudito desaire. ¿Pero tú qué entiendes
+de estas cosas, hombre solitario, apartado por tu ministerio de la
+mala compañía de las pasiones? Si en ello insistes, y a todo trance
+quieres que yo mismo te pinte mi caricatura, lo haré; mas deja que mi
+espíritu se sosiegue, y que mi amor propio se cure sus heridas, ya que
+va mejorando de las magulladuras y cardenales. Conténtate en estos
+días con lo que desde Valmaseda te escribí, dándote la triste síntesis
+del desenlace de mi drama, el cual habrás silbado, porque lo merece,
+como final sin lucha, sin solución ni catástrofe, terminado en las
+tablas por un monólogo de desesperación, mientras dentro suenan voces
+y cantorrios de epitalamio... Ya habrás comprendido que no me pegué
+el tiro mortal ni tuve intención de ello... Y a propósito, hombre:
+cuéntame lo del pobre Larra. Algo más habrá de lo que se dice por aquí.
+¿Fue por la de C...? Y en el entierro, ¿qué? ¿Fuiste tú? Mándame los
+versos de ese nuevo poeta.
+
+Quedamos en que mi tristísimo y pedestre desenlace se guarda, por
+ahora, inédito. Ya me lo he silbado yo. Guarda tus pitos para mejor
+ocasión. Y porque no te quejes de mí, satisfaré tu curiosidad, más de
+monja que de clérigo, dándote noticias de la hidalga familia en cuyo
+seno he rendido mi voluntad, obediente al supremo mandato.
+
+Al ir hacia Bilbao..., y más me hubiera valido meterme en el mismo
+Averno, hice conocimiento con esta noble familia. Llevome a su casa de
+Medina de Pomar el papá de la señora, don Beltrán de Urdaneta, cuya
+interesantísima figura histórica y social te describí ligeramente en
+mi primera carta de Valmaseda. Obsequiado fui entonces por el señor
+Maltrana y su esposa, moviéndoles a ello el cariño que me tomó el
+primer caballero de Aragón, a quien entré por el ojo derecho; pero
+mayores han sido ahora los agasajos, sin que pueda de tales extremos
+darme explicación: para encontrar alguna, tengo que recurrir al
+misterio que me rodea desde que entré en ese Madrid de mis pecados. Me
+han tomado por su cuenta las hadas, y pienso que las de Madrid tienen
+buenos compinches en las de Villarcayo. Mientras llega la ocasión de
+confirmar mi sospecha, _soñemos, alma, soñemos_.
+
+Bueno. Sabrás que el señor don Juan Antonio de Maltrana es un buen
+caballero, no del cuño histórico de don Beltrán, sino de esta nueva
+caballería que se va creando ante nuestros ojos, transacción del
+rancio españolismo con las novedades del pensamiento francés. Liberal
+templado, adora el justo medio; detesta por igual el absolutismo y
+las revoluciones; cree que por componendas se obtendrá la paz de
+los espíritus y el bienestar de los pueblos; que debemos buscar
+el compadrazgo de la religión y la filosofía, de la libertad y la
+autoridad; y para que todo sea bienandanza, la reconciliación del
+romanticismo con el clasicismo dará los mejores frutos del arte. Hombre
+rico, espera que salgan a la venta los grandes predios que fueron
+de monacales para comprarlos. Entrevé el desarrollo de riqueza, la
+asociación industrial, las máquinas agrícolas, el papel moneda, y otras
+muchas cosas que aguardan el último tiro de la guerra para pasar el
+Pirineo. Sus ideas no son luminosas, son propiamente sensatas, producto
+de la fácil asimilación, que no es lo mismo que el estudio. Su palabra
+es fácil, gramatical, opaca, comedida en las disputas; su elocuencia
+propiamente ilustrada, muy propia para unos tiempos en que la política
+es el arte de un conversar ameno sobre todas las cuestiones. Desea
+el hombre ser diputado, y lo será; y si no se planta en los primeros
+puestos, tampoco se quedará en los últimos. Para dártele a conocer
+físicamente, te diré que se parece bastante a Salustiano Olózaga, pero
+con más años: la misma hermosura de ojos; talla y aire majestuosos,
+cierta presunción o contento de sí mismo, don de gentes, cortesía
+exquisita.
+
+De su mujer te diré que sin ser muy hermosa que digamos, cautiva
+más que si lo fuera, por su gracia, su afabilidad, su señorío,
+maravillosamente fundido con la llaneza. Como no la conoces, amado
+clérigo, no has visto la encarnación del buen gusto: eso es Valvanera,
+el buen gusto convertido en mujer, digo, en señora, pues no hay otra
+que mejor merezca tal nombre. Hasta en los actos más insignificantes
+se revela su cualidad suprema, el don de la forma. Me encanta verla
+dar de comer a sus hijos pequeños; si la oyes reñir a su criado,
+quisieras ser tú el reñido; y si por algo te reprende, no tienes más
+remedio que darle las gracias. Creerás que es una señora de pueblo,
+de esas que a la ranciedad de la nobleza y de las costumbres unen la
+tosquedad que da el vivir constante en villas de corto vecindario. Pues
+te equivocas: nacida en noble cuna, educada en los mejores colegios
+de Francia, Valvanera es verdadera _castellana_ en el sentido feudal
+de este término; verás en ella el aire campesino y la singular
+majestad que dan la cuna y la educación esmeradísima. Doce años hace
+que vive aquí. No echa de menos el bullicio de Madrid ni la elegancia
+parisiense; adora la residencia oscura donde ha criado a sus hijos, y
+comparte con su marido el gobierno de una inmensa propiedad. Suelen
+bajar a Burgos por temporadas, y a Bilbao algún verano. Viven como
+príncipes; se sienten superiores a los que gastan su existencia y sus
+riquezas en las grandes ciudades, con escaso provecho del espíritu y
+fugaces placeres. Esta nobleza campesina se va concluyendo, mi querido
+Hillo, por la concentración de las principales familias en las llamadas
+cortes. Permanecen desperdigados en las villas algunos hidalgos
+adheridos al terruño, tan ordinarios ellos como sus esposas, atacados
+ya de la nostalgia de los centros populosos. El día en que se queden
+solos en el campo los pobres colonos y cultivadores de la tierra,
+vendrá la consunción nacional. Por esto admiro a Valvanera, que notando
+en su esposo cierta tendencia centrípeta, trata de retenerle; ella es
+centrífuga, un tanto melancólica por la influencia de las soledades
+agrestes. Te aseguro que yo también me voy volviendo centrífugo. Por de
+pronto me hallo muy bien aquí, y bendigo la mano que me ha confinado en
+este dulce presidio.
+
+Bueno, bueno, mi querido Hillo..., ¿de qué estábamos hablando? ¡Ah!,
+ya me acuerdo: de que me gusta el sosiego campestre, esta vida de
+_château_, esta aristocracia labradora, _a la extranjera_, porque,
+pásmate, el vivir un noble en sus propiedades rurales ha venido a ser
+rareza exótica y hurañía extravagante... Paréceme que al llegar aquí
+dirás que me estoy poniendo enfadoso con esta novísima _postura_, que
+creerás afectada, como entusiasmo caprichoso semejante al _furor_ de
+las modas. Piensas que distraigo mi hastío aficionándome a lo que en
+elegancias se llama _la última_. No, hijo, no: es viejo en mí el gusto
+de la nobleza campesina, una de las hermosuras que vamos perdiendo,
+para convertirnos todos en desabridos señoretes de la corte. Pero no
+sigo, no. Te veo haciendo guiños, deseoso de que te hable de cosas
+más gratas, y a ello voy, clérigo; aguarda un momento. Conociendo tus
+aficiones, te pongo delante a las dos niñas de Maltrana, Nicolasa y
+Pepita, tiernas y lánguidas como a ti te gustan; desaplicadas, para
+que sus encantos sean mayores; rebeldes a la educación clásica; la una
+de dieciséis años, de catorce la otra; inflamadas ambas en el santo
+horror de la gramática y de la aritmética; delirantes por el baile, por
+las comedias, que apenas han visto; por la sociedad, que desconocen,
+pues sus iguales no existen por acá; inocentes aún y cerradas a
+toda malicia, ¡Dios así las conserve!; obedientes a sus padres y de
+correctísima crianza moral; bonitas, algo traviesas y juguetonas, y no
+las llamo ángeles porque desconfío de los ángeles terrestres, y cuando
+veo alguna niña con alas, digo como el loco: «Guarda, que es podenco».
+
+Han hecho los Maltranas cuanto en lo humano cabe para dar a sus niñas,
+en la estrechez de esta vida rústica, la educación que a su clase
+corresponde. Un aya francesa las acompaña constantemente y les enseña
+idiomas y el código de las etiquetas sociales; un preceptor les llena
+la cabeza de principios científicos y de conocimientos históricos; un
+maestro de música traído de Zaragoza, y otro de baile que de Bilbao
+viene por temporadas, las instruyen en las artes llamadas de adorno;
+y con esto y el cuidado de su buena madre, serán dos mujercitas bien
+dispuestas para la vida en altas esferas. ¿Cuál será su suerte?
+Presumo que no ha de ser buena, y me contrista verlas tan gozosas de
+la vida presente, desconociendo la verdad de la humana desdicha. Las
+casarán con mayorazgos de campo, con militaritos bien apadrinados que
+lleguen pronto a generales, quizás con algún _título_ de Madrid, y
+en cualquiera de estas posiciones serán desgraciadas, contribuyendo
+a ello su educación misma, que les abre los ojos a toda la miseria y
+podredumbre del cuerpo social. ¡Venturosos los ignorantes, los que se
+mantienen del fruto que arrancan de la tierra o que extraen del mar!
+Sí, sí: estoy pesimista, mejor dicho, lo soy, y todo lo veo negro, no
+porque finjan caprichosamente la negrura mis ojos turbados, sino porque
+lo es. Sí, querido capellán, todo es del color de tu sotana, y lo
+poquito que colorea y fulgura imita el viso de ala de mosca que tienes
+en ella.
+
+Mayor tristeza me dan las niñas de Maltrana cuando considero lo endeble
+de su salud. Azarosa es la vida de sus padres, que si las oyen toser
+se echan a temblar, y a cada instante les mandan sacar la lengua.
+Probablemente morirán en el paso peligroso de los dieciocho a los
+veinte años. Sí, hombre, se mueren: no lo dudes, ni alardees de una
+confianza basada en ñoñerías religiosas. Y si quieres que te diga una
+barbaridad, te la digo. Si se van, como creo, se libran del sufrimiento
+humano, y eso van ganando. Habrán vivido tan solo en la época feliz, o
+que lo sería sin el martirio de las lecciones y del odiado estudio, que
+no ha de servirles para nada. Figúrate el jugo que sacarán en la otra
+vida de sus conocimientos gramaticales de acá. ¡Tanto mortificarse por
+conjugar, por construir las oraciones, por escribir correctamente la
+_ge_ y la _jota_! ¿Pues y las nociones geográficas? ¡Que les importará
+de nuestras pobres penínsulas, de nuestros ríos y continentes, de
+si Prusia linda con la Polonia o con las Batuecas! No, no creo que
+nuestras sabidurías permanezcan allá, pues la muerte no sería, como
+dicen, dulce amiga, si al caer en sus brazos no saliera de nuestros
+cerebros todo este serrín que nos metéis a la fuerza los profesores,
+amenazándonos con el infierno de la ignorancia, el cual tengo yo por un
+bonito y cómodo infierno.
+
+Vuelvo a mi asunto para decirte que mi temor de la desgracia de estas
+niñas no es infundado. El hijo mayor de Maltrana murió tísico en
+Madrid hace tres años, contando diecisiete, y aquí tienes explicado
+el aborrecimiento de Valvanera a esa Villa y Corte. Los otros hijos
+son tres, varones y pequeñuelos, el mayor de diez años, el chiquitín
+de cinco. Su raquitismo, malamente combatido con la vida del campo,
+con los continuos paseos, el estudio y cuidado que en alimentarles
+se emplea, es el tormento de sus padres. Son inteligentes, muy
+desarrollados de cerebro, zanquilargos, flacuchos, y tan propensos a
+los enfriamientos, que es gran felicidad que no estén constipados.
+Siento una pena indecible ante estas tres criaturas: en sus rostros,
+como en el de sus hermanitas, veo la fúnebre sentencia que les condena
+a seguir los pasos precoces del primogénito hacia un mundo que llamamos
+mejor antes de conocerlo. Yo tengo mis dudas; solo afirmo que peor
+que este no puede ser... Pues para mí no hay mayor confusión que esta
+descendencia menguada y enfermiza, siendo Maltrana un hombrachón
+vigoroso, que se precia de no haber padecido en su vida ni un dolor
+de cabeza, y Valvanera una mujer saludable y fuerte, aunque algo
+seca de carnes. Será una manifestación aislada, como otras mil que
+vemos, del cansancio y pesimismo de la raza española que, indómita en
+su decadencia, dice: «Antes que me conquiste el extranjero, quiero
+morirme. Me acabaré, en parte por consunción, en parte suicidándome
+con la espada siniestra de las guerras civiles». Si tuviéramos buenas
+estadísticas, se vería que ahora muere más juventud que antes. ¿Y qué
+me dices de la facilidad con que los chicos y chicas que han sufrido
+algún desengaño siguen las huellas del joven Werther? ¿Pues y la guerra
+civil, esta sangría continua, esta prisa que se dan unos y otros a
+fusilar rehenes y prisioneros, como si cobraran de la tierra o del
+negro abismo un tanto por cadáver? ¿No es esto, en la vida española,
+una instintiva querencia del aniquilamiento? No te rías... Yo aplico mi
+oreja a la raza, y la oigo decir: «Puesto que ya no sirvo para nada,
+quiero darme a la tierra». Si no piensas como yo, no me importa, ignaro
+capellán.
+
+Pues sabrás que las niñas de Maltrana, a quienes sus padres no niegan
+ningún esparcimiento de buen gusto, han dado ahora en la flor de
+representar en casa una comedia o drama, distribuyéndonos los papeles
+entre todos, según las aptitudes escénicas de cada uno. Se me ha
+encargado de dirigir la construcción del teatro en la más grande pieza
+de la casa, y asistido de un carpintero y pintor de brocha gorda,
+daré hoy comienzo a mi tarea de armar bastidores y el tablado, y la
+batería de luces, y todo lo demás que constituye una perfecta escena.
+La obra elegida por las niñas es _El Trovador_, ¡ay de mí! Están locas
+con ese drama. Lo han leído no sé cuántas veces, y se lo saben de
+memoria. De Nicolasa, me ha dicho su madre que se despierta a media
+noche declamando con sonora entonación los famosos versos del ensueño.
+Lo terrible es que se empeñan en que yo he de hacer el _Manrique_,
+creyendo que en este papel dejaré tamañito a Carlos Latorre. No sé cómo
+salir del paso. Trato de quitarles de la cabeza la idea de estrenarnos
+con obra tan difícil; no me llega la camisa al cuerpo pensando que
+tengo yo que salir vestido de trovadorcito, con mi laúd y todo, y
+soltar la andanada:
+
+ En una noche plácida y tranquila
+ que recuerdo, Leonor: nunca se aparta
+ de aquí, del corazón: la luna hería
+ con moribunda luz tu frente hermosa,
+ y de la noche el aura silenciosa
+ nuestros suspiros tiernos confundía.
+
+No, no me llama Dios por ese camino; lo haré muy mal. Ya les he dicho
+que debemos elegir _El sí de las niñas_, y Maltrana y Valvanera me
+apoyan en este juicioso consejo. Pero las chiquillas no conocen la
+obra, y por más que les explico el argumento, no se dan a partido.
+No sienten la sencillez ni la prosa en el teatro, que para ellas, o
+es verso patético o no es tal teatro. Desgraciadamente no he podido
+encontrar ningún ejemplar de la comedia, aunque para ello hemos
+revuelto todo Villarcayo. Se pidió a Bilbao, y contestaron que ningún
+despacho de libros lo tiene. Espero que nos lo facilitará un amigo
+de Medina de Pomar, moratinista furibundo. Si lo encuentro, haré los
+imposibles por convencer a las niñas, enseñando a la más pequeña el
+papel de _Paquita_, y a la mayor el de _doña Irene_. Yo seré el _don
+Diego_; es mi papel... Pues te aseguro que lo haré con gusto, y aun que
+lo haré bien. Hay dentro de mí mucho que ha envejecido. Me siento _don
+Diego_... Pero en este instante, ¡oh mi dulce Mentor!, lo que prevalece
+en mí, ahogando todo sentimiento y toda idea, es un sueño intensísimo.
+Obediente a la naturaleza, pongo fin a esta carta deseándote lo que no
+tiene tu triste — _Telémaco._
+
+
+
+
+VI
+
+Del mismo al mismo.
+
+_Sin fecha._
+
+
+Hoy, cuando más contentos estábamos armando bastidores, y vigilando
+las copias de _El sí de las niñas_, que al fin he impuesto a mis
+discípulas del arte escénico, llamaron con recio golpe al portalón de
+esta casa palacio. Era un huésped fúnebre, la nueva tristísima de la
+muerte de don Beltrán de Urdaneta en el Maestrazgo. ¡Y qué desastroso
+fin el del noble y simpático viejo! No te quiero decir la que se
+armó aquí. Valvanera cayó con un síncope, y las niñas, afectadas de
+súbita pena y de cierto terror, sufrieron desmayos de menor cuantía,
+que afortunadamente fueron de corta duración. Todo lo tienes ya
+revuelto en la casa, suspendidos los trabajos de arquitectura teatral
+y de estudio de papeles, la vida de todos amargada y descompuesta,
+los pequeños recaídos en sus enfermedades, un trasiego continuo de
+medicinas de la botica a la casa, alteradas las horas de comida y
+cena, y sobre esto el chaparrón de visitas de pésame. Maltrana y yo
+hemos tenido que vernos enfrente de innumerables caras compungidas, de
+levitones negros y de manos que se llevaban el pañuelo a los ojos. Me
+ha causado inmensa pena el fin desgraciado del gran prócer y libertino,
+que no se decidía, no, a una jubilación honrosa. Ha sido preciso que
+le fusilen para hacerle soltar el papel de caballero pródigo, de
+viejo galán incorregible. Le quería yo de veras, y él a mí mucho más
+de lo que merezco. Me tomó un afecto semejante al tuyo; fue también
+mi Mentor, y me dio consejos sapientísimos que no seguí. ¡Pobre don
+Beltrán! Gozó setenta y ocho años de vida. Lástima que no haya dejado
+Memorias escritas, que serían el más ameno libro del mundo: infinitos
+ejemplos que no te digo sean ejemplares, pero sí divertidísimos,
+rebosantes de humanidad, de gracia, de aroma de flores, de incienso
+citereo... no sigo, por no enfadarte...
+
+Hoy estoy de malas. La murria, que había conseguido disipar dejándome
+querer de esta noble familia, ha vuelto a meterse en mí, negra,
+sofocante. La noble familia, más atenta a su dolor que al mío, me deja
+solo, y caigo otra vez en la cavilación tétrica que me caldea los
+sesos. ¿Querrás creer, mi buen amigo, que a la hora presente no he
+podido dilucidar el punto más oscuro de aquel desenlace funestísimo?
+Todavía ignoro si la traición fue consumada por la propia voluntad de
+la persona en quien creía yo como en Dios, o si debo ver en ello una
+tenebrosa conjura doméstica seguida de catástrofe, en la cual hay dos
+víctimas: ella y yo. No es la primera vez que ocurren estas coacciones
+monstruosas, confabulándose diversas personas para someter el albedrío
+de un ser débil, sin escatimar ningún medio: la mentira, el terror,
+las promesas falaces... Esta idea me hace llevadera mi desdicha.
+Pensando constantemente en ello, reconstruyo con segura lógica el plan
+y conducta de los Arratias: les veo desarrollando su odiosa maquinación
+con astucia mercantil, tan parecida a la diplomática. Maestros en el
+engaño, ávidos de absorber el patrimonio de Aura para restaurar su
+decaído crédito comercial, basan su horrible intriga en la impostura
+de mi muerte, que ellos propalan y atestiguan no sé por qué procederes
+indignos. Conseguido el objeto capital de mandarme al otro mundo,
+prosiguen en este su designio, ejerciendo sobre la desgraciada niña una
+sugestión infame. Imagino mil modos y estilos de engañarla, a cuál más
+extravagante y malicioso. No te los refiero, porque te horripilaría
+la fecundidad de mi entendimiento para estas hipótesis de la humana
+perfidia. Prefieres, sin duda, que me atenga a los hechos, a lo que
+me ha pasado, a lo que he visto, a lo que me han dicho, y así lo haré,
+aprovechando este anhelo de confidencia que ahora siento en mí. Desde
+aquel tremendo día me ha repugnado hablar de mi caída sin dignidad,
+de mi tragedia sorda, desairada, enteramente circunscrita a la escena
+del alma, sin ruido, sin armas, sin gloria. Ni el placer muscular de
+la lucha, ni el goce amarguísimo de manifestar con violencia la ira,
+ni el desahogo de la venganza; nada, mi querido Hillo. Ha sido una
+originalidad artística que jamás pude soñar: la terminación de un drama
+por el vacío, introduciendo la humana pasión en la máquina neumática y
+asfixiándola inicua y estúpidamente.
+
+¡Mi entrada en Bilbao, mi aparición en la casa fatal! ¿Quieres saberla?
+En Portugalete, un anónimo me anticipó la verdad terrible. Alguien
+debió de prevenir a los Arratias de mi llegada, porque huyeron, y
+cuando llamé a la casa no había en ella más que una criada anciana que
+me saludó por mi nombre antes de que yo se lo dijera. A mis preguntas
+respondió empujándome suavemente hacia la puerta de la tienda: «Los
+señores se han ido... Casaron ayer... Si quiere saber más, avístese
+con don Apolinar». Y me dio las señas. Salí furioso del local oscuro,
+lleno de clavazón y rollos de cabos, apestando a brea, y en medio del
+delirio con que aclamaba el pueblo mártir a su libertador, emprendí
+mi _Via crucis_ por calles jamás por mí pisadas, buscando al clérigo
+que debía darme la clave de aquel nuevo misterio de mi existencia. No
+podría lanzarme en peor ocasión a la cacería de un sujeto desconocido,
+en un pueblo que yo veía por primera vez, entre aquel remolino de
+entusiasmo, forcejeando con el oleaje de un vecindario loco que invadía
+las calles. Las canciones patrióticas retumbaban en mi cerebro como
+un eco de las tempestades de la noche de Luchana. Gracias a Pedro
+Pascual Uhagón, cuyo auxilio solicité y obtuve, di con el dichoso don
+Apolinar a la caída de la tarde, en su propia casa, cuando volvía de la
+calle, ronco de perorar en los _cuarteles_ y en los grupos callejeros.
+Demostrándome, sin faltar a la cortesía, que mi visita le era enojosa,
+me notificó, como autoridad eclesiástica, que el día anterior, previa
+manifestación de la libérrima voluntad de la niña de Negretti, y
+comprobada por diferentes testimonios la noticia de mi fallecimiento,
+había casado a la expresada señorita con Zoilo Arratia. Los cónyuges
+se habían ido, después de la boda, a un pueblo de la costa, donde se
+embarcarían para Francia. «¡Pero ya estoy vivo!», exclamé sin poder
+refrenar mi enojo, perdido todo respeto y olvidada toda urbanidad.
+A esto repuso el clérigo que él se lavaba las manos, que habiéndole
+pedido casamiento, lo había dado con sumo gusto, como amigo cariñoso
+de ambas familias, Arratia y Negretti. Uhagón no vio mejor manera de
+calmarme que abreviar la visita, y sacándome de allí, díjome, al
+bajar la escalera, que Ildefonso Negretti, paralítico, desquiciado de
+la voluntad y el entendimiento, era hombre al agua. Con esta noticia
+empecé a recibir luz, confirmándome en la existencia del complot
+doméstico. Aquella misma noche supe que la muñidora del precipitado
+casorio había sido la esposa de Negretti, marimacho arriscado y astuto
+que lleva el nombre de Prudencia.
+
+No me satisfacían estas claridades, harto tenues, que arrojando iba
+el trato de diferentes personas sobre el oscurísimo problema, y al
+siguiente día, después de una noche de horrible insomnio y tensión de
+nervios, volví al maldecido almacén de Arratia, donde encontré a un
+joven llamado Martín, que me saludó tímidamente, y con voz temblorosa
+repitió que él también se lavaba las manos, que allá lo habían
+compuesto los mayores de la familia, y que los recién casados, con
+el padre de Zoilo y los tíos Ildefonso y Prudencia, no se hallaban
+en Bilbao. Repitió sus cortesanías, dictadas por el azoramiento y
+turbación que embargaban su ánimo, y me despidió entre paquetes de
+clavos y hediondas breas, incitándome a tener paciencia, a lavarme
+también las manos, como se las había lavado él..., y ofreciéndome su
+inutilidad para cuanto en Bilbao se me ocurriese. Secamente le di las
+gracias, y salí de la horrenda casa, tan semejante por su ahogada
+estrechez a la bodega de un buque, que me faltó poco para sentir
+los efectos del mareo. Puse el pie en tierra, o sea en la calle,
+arrancándome del corazón con vigoroso esfuerzo la raíz doliente. ¡Ay,
+cuánto dolía! Uhagón, que en aquel trance me demostró leal amistad,
+aconsejome que diese por terminado aquel asunto, y lo enterrara antes
+que sobreviniese la descomposición, echándole encima la mayor capa
+posible de olvido. Esto no era fácil; mas lo intenté, y empecé a
+arrojar sobre mi fosa puñados de tierra. El cadáver no se cubría, y
+pasados dos días de estos esfuerzos por taparlo, asomaba todo entero
+y aun parecía que resucitaba. Decíame constantemente Uhagón, deseoso
+de mi alivio, que no pensase en más averiguaciones, y abandonara mi
+loco propósito de perseguir a los recién casados para obtener una
+explicación de su traidora y desleal conducta. Hízome ver la fuerza que
+al complot de los Negrettis debió dar mi prolongada ausencia, la falta
+sistemática de noticias de mi persona. De la indudable virtud de estos
+argumentos, obtuve más y más tierra con que llenar el fúnebre hoyo. Al
+propio tiempo, no dejaba de comprender que mi situación iba entrando en
+el periodo de ridiculez; que la monotonía de mi desesperación lúgubre
+comenzaba a ser enfadosa en los círculos que yo frecuentaba. Disimulé
+por el pronto. El carácter de Werther sin suicidio no me convenía
+en modo alguno, ni era papel airoso para ningún cristiano. Nunca he
+gustado de los llorones: yo lo fui tan poco tiempo, que no llegué a
+excitar la conmiseración burlesca de mis amigos. Pero mi terquedad,
+debajo de los disimulos y de las composturas de mi rostro, continuaba
+induciéndome a la investigación solapada, al descubrimiento de la trama
+traidora, a la querencia de más viva luz. Decidí seguir a Espartero en
+las operaciones que emprendió en el interior de Vizcaya, pues me daba
+el corazón que podría encontrar algún rastro de mi res secuestrada o
+perdida; pero entre Uhagón y Fernando Cotoner me quitaron de la cabeza
+este audaz pensamiento, cuya realización me habría ocasionado quizás
+nuevos reveses y mayores desdichas. Pasé a Valmaseda, donde me puse
+al habla contigo y con el mundo. Venía yo de otro planeta. Tu primera
+carta, mi buen clérigo, fue para mí nueva revelación de mi destino,
+gran consuelo de mis penas. Volví a Bilbao solicitado de amistades
+generosas. No parecí por la tienda de efectos navales ni por sus
+cercanías. Sentíame bastante aliviado: el hoyo había disminuido, y el
+cadáver apenas se veía ya de tanta tierra como sobre él eché.
+
+Recibida en aquellos días la orden dictatorial inexcusable de venir
+aquí, me apresuré a cumplirla, observando que toda presión de otra
+voluntad sobre la mía desmayada y caduca me hace gran provecho.
+«Bendito sea el despotismo —dije entonces—. Soy como un pueblo
+desgarrado por las revoluciones, hecho trizas por el jacobinismo y
+la anarquía, y que antes de perecer se entrega al dulce dominio de
+sus reyes históricos». La dictadura me ha traído la paz, y aunque
+me entristece el pisar mis iniciativas, caídas de mí como coronas
+marchitas y deshojadas, me consuelo con la conservación de mi
+existencia dentro de una plácida esclavitud. Confinado en este castillo
+de Villarcayo, donde me guardan los más bondadosos carceleros que es
+posible imaginar, se han recrudecido los dolores de mi caída, vuelven
+las dudas a inquietarme, y a encenderme el magín las cavilaciones
+acerca de las causas, todavía oscuras, de la traición no perdonada.
+Es que, mientras la acción del tiempo no labra las gruesas capas de
+olvido, el silencio y la paz favorecen el reverdecimiento de las penas,
+cuando estas no son muy próximas ni están aún muy distantes. Hay un
+periodo medio entre lo reciente y lo remoto, que es el más abonado
+para las recaídas. Yo he recaído a intervalos, sin saber por qué. Los
+motivos de gozo, la tranquilidad misma, son a veces causa misteriosa
+de reincidencia. Una palabra insignificante despierta los dormidos
+dolores; una escena, un paso cualquiera, sin congruencia con nuestra
+cuita, hácenla revivir, como otro pasaje o sucedido la adormece.
+Explícame esto. La tristeza que reina en esta casa por la desastrada
+muerte de don Beltrán, a quien no puedo apartar de mi pensamiento,
+ha sido parte a que mi hoyo se vacíe de la tierra que había logrado
+echarle... No sigo; no quiero entristecerte.
+
+Allá te van, pues, los pormenores que me pedías. No te quejarás ahora:
+bien explícito he sido, y bastante carne y hueso, despojo de mi
+disección lastimosa, te mando en estos renglones. Entierra toda esa
+miseria. Que solo la vea quien verla debe y apropiarse los dolores que
+llevan esos pedazos de mí mismo. Vive y triunfa. Otro día espera ser
+menos tétrico tu infeliz amigo — _Fernando._
+
+
+
+
+VII
+
+Del mismo al mismo.
+
+_Marzo._
+
+
+Desocupado sacerdote: Sabrás que anoche se me apareció Larra, quiero
+decir que soñé con él o que se me apareció en sueños, que es lo mismo.
+Era el Larra que conocí y traté hace año y medio, antes de su viaje a
+París. Vino a mí en un bosquecito próximo a esta casa, en el cual suelo
+pasar algunos ratos divagando, y se mantuvo a distancia de cuatro o
+cinco pasos, mirándome con la fijeza que a sus amargas bromas precedía
+comúnmente. No le veía yo más que medio cuerpo, de la cintura para
+arriba; en su cara no había más alteración que el crecimiento de la
+barba. Ignoro si al morir era más barbudo que cuando le conocí. Su boca
+entreabierta dejaba ver los dientes ennegrecidos, y lo blanco de sus
+ojos amarilleaba más de lo habitual; tenía los lagrimales muy rojos,
+con irritación que le hacía pestañear de continuo. Aunque nunca nos
+habíamos tuteado, yo le dije: «Hola, Mariano, dichosos los ojos que
+te ven». Y él a mí: «Fernando, no sé qué me pasa; no me encuentro sin
+oír hablar mal de mí... Verdad que ya no oigo palabra buena ni mala,
+porque me he quedado enteramente sordo. Háblame por señas. Y tú, ¿por
+qué lloras? ¿Por mí acaso?». Respondile que yo no lloraba por él ni
+por nadie, y la visión entonces, dando un gran suspiro, me dijo que
+había yo hecho mal en matarme tan joven. «Paréceme —le contesté— que
+aún vivo; pero no estoy seguro de ello. Tú también vives; vienes a
+desmentir la noticia de tu suicidio...». Pasó un rato, en que tanto
+él como yo nos desvanecimos, nos apagamos, y luego volvimos a vernos
+en el comedor de la casa, junto a la chimenea, más cerca uno de otro;
+pero ni él ni yo teníamos piernas, por lo que no puedo asegurar si
+estábamos en pie o sentados. «Debemos matarlas a ellas —díjome Larra
+con triste sonrisa—, y a nosotros no. ¿Qué culpa tenemos nosotros de
+sus traiciones?... No pensemos en eso, que aquí no hemos venido más
+que a leer nuestras obras. Lo que a mí me trastorna es que se me han
+olvidado casi todas las mías, harto famosas, y solo recuerdo _El día de
+difuntos_ y _Nadie pase sin hablar al portero_. Por más esfuerzos que
+hace mi memoria, no consigo apoderarme de los otros títulos. ¿Verdad
+que era yo un gran escritor?». «Has sido único, Mariano —le dije—.
+¿Y no te acuerdas del _Castellano viejo_, ni de la _Junta de Castello
+Branco_? ¿Has olvidado las críticas de _Antony_, del _Trovador_, de
+_Catalina Howard_...?». «Sí, sí: tienes razón; todo eso fue mío...
+Pero si los títulos van viniendo a mi memoria, no recuerdo nada de lo
+que escribí debajo de ellos. La pólvora mata la memoria... ¿no crees
+tú? ¿Qué medicina hay para esto?». Al decirlo tocó mi mano, y el frío
+intensísimo de la suya, que más que mano de hombre era un témpano de
+hielo, me comunicó un temblor convulsivo, agónico.
+
+Ya puedes comprender que desperté con aquel frío glacial. Así terminó
+la _idolopeya_, que fue seguida de un desvelo enojoso, porque
+habiéndoseme caído, con las vueltas que di, la colcha que me abrigaba,
+tuve que salir del lecho para buscarla a tientas y ponerla en su sitio,
+y creyéndome, aun despierto, en presencia del tan infeliz como glorioso
+escritor, continué angustiado, febril y tembloroso toda la noche... A
+cada instante temía ser sorprendido por la _idolopeya_ de mi de grande
+y simpático amigo don Beltrán; pero no vino el buen señor, a quien sin
+duda ha dado Dios por premio de su trabajosa vida un hondo, inalterable
+descanso.
+
+_Lunes._ — Hice propósito esta mañana de romper lo que ayer te escribí
+de mis sabrosas pláticas nocturnas con las ánimas del purgatorio;
+mas luego he pensado que no merecen estas aberraciones de nuestra
+mente, mientras dormimos, absoluto menosprecio, por disparatadas
+o ridículas que al despertar nos parezcan. Ejemplos mil hallaremos
+del misterioso sentido con que suelen estos delirios anunciarnos
+sucesos felices o desgraciados de la vida real, y vas a verlo, mi buen
+Mentor, en lo que hoy te escribo. Pon mucha atención en esto, y no te
+rías. La _idolopeya_ del satírico sin ventura fue como un vaticinio
+simbólico de otra visita que hoy tuve, no de fingida, sino de real
+persona; no de espectro hablador, sino de individuo callado. En el
+mismo bosquete donde me paseo meditabundo, se me apareció, serían las
+tres de la tarde, un personaje llamado _Churi_, a quien no vacilo en
+colocar entre las figuras poemáticas de segundo orden, comúnmente
+enviadas por las deidades que rigen los destinos de los héroes para
+comunicarles revelaciones o mensajes. Veo tu asombro, motivado por el
+desconocimiento de tal figura, y satisfago tu curiosidad diciéndote
+que _Churi_ es un sordo que habla. Aquí tienes la primera relación
+entre el sueño y la realidad, pues recordarás que Larra me dijo: «heme
+quedado enteramente sordo». _Churi_, primo carnal del ladrón de mi
+ventura, fue quien me anunció, camino de Bilbao, con signos expresivos
+y enigmáticas escrituras, la traición que se me preparaba. En aquellos
+días, y no hace mucho, cuando se me apareció en Valmaseda saliendo de
+entre las matas de un monte, cuyo pie baña el poético Cadagua, vi en
+él una figura mitológica, de las que llamáis _ex machina_, emisarios
+del enojo o de la protección de algún dios que no quiere dar la cara.
+Tiene algo de Fauno o de Silvano, por la ligereza con que corre, o de
+las personificaciones de los vientos portadores de divinos mensajes, y
+se llamaban Cecias, Bóreas, Euronoto y que sé yo qué. Pues verás: otra
+relación de _Churi_ con la _idolopeya_ es que cuando puso su mano en
+la mía con ademán cariñoso, sentí un frío glacial que me corrió por
+todo el espinazo. No quiero entrar en explicaciones de este mi sordo
+_ex machina_, y voy a la sustancia del coloquio de hoy. En Valmaseda me
+había contado su fuga de la casa paterna sin explicarme las razones de
+ella, añadiendo que no volvería más a Bilbao. Hoy me ha dicho que por
+servirme y ayudarme al castigo de los traidores irá nuevamente al seno
+de su familia. Mi primera impresión ha sido de repugnancia y miedo;
+luego me he dejado tentar de aquel diablete o correveidile fabuloso,
+y nos hemos metido en un coloquio de extremada dificultad, pues su
+sordera es desesperante, y tienes que valerte de signos y modulaciones
+labiales muy acentuadas para hacerte comprender. Se expresa en un
+lenguaje híbrido, rudo, atropellando los términos castellanos con los
+vascuences. Al decirme «no te mates», su fisonomía, su mirada, su boca,
+eran las mismas de Larra al pronunciar en correcto castellano la misma
+frase. Poco a poco fueron interesándome sus revelaciones. Lo culminante
+de ellas es que mi traidora no lo fue realmente por dictado de su
+libre voluntad, sino por el maleficio con que la trastornó ese pillo de
+Zoilo, bigardón dotado de una formidable terquedad vizcaína, y con esa
+fuerza de terquedad, que es como el poder que gozan los magnetizadores
+y taumaturgos, reduce a esclavitud a cuantas personas caen bajo su
+dominio. Añadió que si yo quiero, puedo fácilmente romper ese poder de
+encantamento con que el primo tiene aprisionada en sus redes maléficas
+la voluntad de Aura, y volverla a su ser propio. No pude sustraerme
+al efecto que hicieron en mi espíritu las ideas con rudeza y profunda
+convicción expresadas por el maldito sordo, y como yo, mostrándome
+conforme y dispuesto a todo, preguntara qué medios emplear debíamos
+para quebrantar el encanto, díjome que empezáramos escribiendo yo a
+la Negretti una carta, que él se encargaría de poner en sus manos
+sin que Zoilo ni la tía Prudencia se enteraran de ello. ¡Tentación
+irresistible! Díjele que lo pensaría, y que volviese. No te pido tu
+parecer, porque desde luego lo tengo por contrario a la reincidencia
+que me propone este endiablado sátiro, que tal me parece, o geniecillo
+maléfico de los bosques. Déjame a mí que lo resuelva. Estoy loco. Las
+brasas que quedaban entre las cenizas se han avivado, y ya son llamas
+otra vez. Quiero apagar y no puedo...
+
+_Martes._ — He dicho a _Churi_ que no vuelva. Es posible que no quiera
+obedecerme...
+
+Apenas me puse a escribir esta, sentí gran ruido y movimiento en toda
+la casa, voces de alegría. «Fernando, Fernando —gritaba Valvanera—,
+hijo mío, ven, ven...». ¿Qué había de ser, mi querido Hillo, sino la
+estupenda, felicísima nueva de que don Beltrán de Urdaneta, el gran
+aragonés, ha resucitado? Falsa era la noticia de su muerte, llorada
+por toda esta familia; inútiles los funerales y misas que se aplicaron
+por su alma. Ya lo decía yo. ¡Si a ese no le parte un rayo! ¡Si es
+el siglo, si es la época, si es un periodo histórico que no puede
+terminar hasta que la propia ley histórica lo dé por fenecido! Figúrate
+el júbilo de estos señores, y el mío también, pues a ese buen viejo
+le quiero, como le querrías tú si le trataras. ¡Con cuánto gusto
+iría yo a su encuentro si, como dicen, viene hacia acá triunfante y
+vendiendo vidas! Pero estoy preso y no puedo salir de mi dulce cárcel;
+en cuanto se lo indiqué a Valvanera, arrugó el divino entrecejo, al
+de Juno semejante, y me notificó que no piense en obtener la libertad
+mientras ella, mi tirana por delegación, no rompa los hierros que me
+oprimen. Su grave sonrisa, su maternal dulzura, convierten en rosas los
+eslabones de mi cadena. No me muevo por no ajarlas. Mi carcelera varía
+de conversación con gracia, incitándome a continuar las interrumpidas
+obras del teatro; aplauden las niñas; corro en busca de mis papeles del
+_El sí_; quiero atender a todo: al ensayo de obra y a la preparación
+de los trebejos teatrales. Paso toda la tarde ocupadísimo. _Churi_ no
+parece, y como el tal es entrometido y pegajoso, y se cuela burlando la
+vigilancia de la servidumbre, doy órdenes terminantes para que no le
+dejen llegarse a mí.
+
+Se me ocurre cambiar de obra, sustituyendo la magistral comedia de
+Moratín por _Bertrand et Raton_, que aquí llamamos _Arte de conspirar_.
+Tradujo esta obra el pobre Larra, y es de vivísimo interés. Recuerdo
+bien a Luna en el papel de Rantzau, y me parece que yo le imitaría muy
+bien. Pero no, no quiero lucirme: que se luzcan ellas, las simpáticas
+y enfermizas niñas de esta casa. También he pensado en _Marcela_,
+que desecho porque solo hay en ella un papel importante de mujer...
+Nada, nada: a Moratín me atengo y a mi don Diego... Perdóname; viene
+el pintor a enseñarme un boceto de telón de boca, el cual se compone
+de un pórtico griego albergando la estatua de la Libertad en paños
+menores; un pavo real con la cola abierta se posa en el frontón, y
+en el pico sostiene un letrero que dice: _Coliseo doméstico de los
+excelentísimos señores de Maltrana_. Enmiendo el pórtico, cuyos pilares
+me sabían a gótico; convierto el pavo en águila; borro el letrero,
+sustituyéndolo por el _castigat ridendo mores_; le quito al cielo unas
+nubes que parecían morcillas; indico una bandada de pajarillos que van
+volando para romper la monotonía del azul sin nubes; propongo algunas
+modificaciones en la estatua para que se parezca más a la Comedia
+que a la Libertad, la proveo de ropa, le quito las Tablas de la Ley
+que lleva en la mano izquierda, poniéndole un libro que diga _Plauto,
+Calderón, Moratín_..., y doy instrucciones para la decoración de posada
+que necesitamos. Con tantos quehaceres, no serán largas las epístolas
+que ahora te mande. Dícenme que ni hoy ni mañana sale correo por causa
+del temporal de agua. Detengo esta, y si mi esclavitud me ofrece
+alguna peripecia, lo que no es creíble, tendrás el honor de que te la
+comunique tu príncipe y señor. — _Fernando._
+
+_Jueves._ — Estoy contento; reboso de satisfacción y orgullo; me
+siento Mecenas; quiero proteger a todo el mundo. Como el primero
+de los humildes que miro debajo de mí, y el más atrasadito en su
+carrera eres tú, por ti empiezo el derroche de mercedes con que quiero
+manifestar mi alegría. No me satisfago con hacerte canónigo. Hágote
+cardenal, que eso y mucho más te mereces tú. Eres desde hoy príncipe
+de la Iglesia romana, y te firmarás _Pedro, cardenal de Hillo_. Te
+vestirás como los cangrejos, de colorado. Allá te mandaré la birreta
+con el ordinario, y la estrenas en la primera corrida de toros a que
+asistas. Ahora proponme las demás mercedes que repartir quiero entre
+mis fieles súbditos. A propósito: ¿anda por ahí el bonísimo don José
+del Milagro? Me le figuro pereciendo de necesidad, en los horrores de
+su cesantía famélica, y recurriendo al caso extremo de comerse a sus
+hijos, como Ugolino. Lo sentiré por toda la familia, y mayormente por
+la niña mayor, o la segunda, no recuerdo bien, que tocaba el arpa con
+tanta maestría y gusto. Pues le dirás, no a la niña, sino al infeliz
+padre, que de golpe y porrazo le nombro ministro de Hacienda, previa
+decapitación del señor don Pío Pita Pizarro, que por la cacofonía de
+su nombre, amén de otros delitos, merece la última pena. A Nicomedes
+Iglesias, si le ves, puedes anunciarle que se le expedirá dentro de
+pocos días su nombramiento de Comisario General de Cruzada, para que se
+redondee y no conspire más...
+
+Bromas aparte, te diré que la causa de mi contento es para mí
+desconocida. Heme levantado con el propósito de reintegrarme en la
+dignidad de mi persona, para lo cual es indispensable que no queden
+impunes los que me han burlado inicuamente. Pensando esto, se apodera
+de mí la convicción de que debo escribir la carta propuesta por
+_Churi_, trámite inicial de esta obra de justicia... Entro, pues, en
+lo que los retóricos llamáis _catástasis_, la complicación del asunto,
+precursora de la _catástrofe_, que es a mi espíritu necesaria, pues
+no me conformo, no, no, con el desabrido desenlace que conoces, el
+cual cada día pesa más sobre mi alma y la enturbia y ennegrece. Yo
+era un hombre honrado y bueno; dejaré de serlo si no consigo dar un
+fin decoroso a mi sin igual aventura. Tú, clérigo, ¿qué entiendes por
+amor propio, dignidad social? La resignación que me recomiendas no
+es virtud caballeresca. Suprime la ley de honor en estas sociedades
+complejas, ¿y qué queda? Nada... Te digo que no puede ser. Hace poco
+creía yo que estaba de más en el mundo. Hoy pienso que el que está de
+más es otro. Si uno de los dos sobra, urge que se vaya, que despeje.
+Próximo está el abismo, y uno de los dos forzosamente caerá en él.
+
+¡Ay, mi querido Hillo, no estoy contento! Interpreta al revés todo
+lo que te digo, y lee: «Estoy rabiando, estoy dado a los demonios».
+Quiero engañarme con las bromas o con las pedanterías que escribo.
+Pero mi risa, volviéndose uñas, se clava en lo más sensible de mi
+alma... En verdad, de ayer a hoy soy digno de compasión. Tal es el
+estado nervioso en que me encuentro, que vivo en perpetuo sobresalto,
+presagiando mayores desdichas, recelando de todo el mundo, temiendo las
+horas que vienen tanto como abomino de las que han pasado. Esta mañana
+me entregaron una carta que ha traído el correo para mí, y aún no he
+querido abrirla: veo, presiento en ella una nueva desdicha. Por más que
+examino la letra del sobrescrito, no puedo adivinar a quien pertenece.
+No es la primera vez que veo esa escritura; pero todas mis cavilaciones
+no bastan a descifrar la enigmática persona que se esconde detrás de
+aquellos rasgos. Y que se esconde, divirtiéndose con mi curiosidad y
+mi turbación, no tiene duda. Es un espíritu burlón, que traza sus
+pensamientos con letra firme y correctísima. Pero adivíname quién es...
+Ya te veo reír, diciéndome que fácilmente saldré de esta horrible duda
+abriendo la carta. Te contesto: «Gran señor, no quiero».
+
+Entran iracundos y dando voces doña Irene y Calamocha... Hace media
+hora que les tengo a todos de plantón aguardándome para el ensayo. La
+verdad, no me acordaba. Tiene la culpa este maldito clérigo, que me
+entretiene preguntándome cosas. ¡Allá voy!... Ya ves, me riñen por
+causa tuya... Algo me queda por decir... Aquí, en la negra cavidad del
+tintero, lo dejo bien guardadito para otro día. Duerme, come y vive
+mejor que tu amicísimo — _Fernando._
+
+
+
+
+VIII
+
+De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena.
+
+_Laguardia y marzo._
+
+
+Ilustre señor y dueño: Si no me prohibiera mi religión los juramentos,
+juraría, para que usted a pie juntillas me creyese, que hilvano esta
+carta a escondidas de toda la familia, pues ni mi señora hermana ni mis
+sobrinas aprobaron la idea que días ha, de sobremesa, les propuse de
+escribir a usted. Pero como a terco y voluntarioso no me gana nadie, he
+aquí que burlando el severo dictamen de la señora y señoritas, tomo
+la pluma, como el escolar que, amenazado de castigos por escribir a la
+novia, más se enciende en su vicio de emborronar papeles de amor. Allá
+va esta, y perdónenme las tiranas de acá mi desobediencia, motivada del
+gran afecto que usted me inspira; y lo primero que tengo que decirle,
+para evitar interpretaciones erradas, es que la antedicha oposición
+de las damas no es ocasionada por el desvío, sino por sentimientos de
+contraria índole. Fue que se enojaron porque usted no nos dio noticias
+de su persona, viaje y accidentes más que con un recado verbal, por
+Sabas, desconociendo u olvidando lo mucho que le apreciamos todos.
+Creen ellas, sobrinas y tía, que bien merecíamos enterarnos de las
+felicidades o desdichas del señor don Fernando, por una carta de su
+puño y letra. Para su tranquilidad, le diré que el enojo de esta
+familia mujeril ha sido y es muy leve: Gracia lo expresó con su
+natural vehemencia; Demetria, más comedida, y poniéndose siempre en lo
+razonable, alegó, en disculpa del caballero libertador, la magnitud
+de las ocupaciones de este y la necesidad en que se veía de consagrar
+toda su atención a personajes y asuntos de Madrid. Del mismo parecer
+fue mi señora hermana, agregando a las razones de _la perla_ otras
+de gran peso; y dividida la familia en dos bandos, la pequeñuela y
+yo, mantenedores inflexibles de la acusación, gastamos no poca saliva
+en acumular sobre la pobrecita cabeza del señor don Fernando los
+terribles cargos de ingrato y olvidadizo. No se pudo obtener definitiva
+sentencia por totalidad de votos, ni hubimos de concertar nuestros
+pareceres más que en el dictamen de que ninguno de la familia debía
+escribir a usted. Así lo acordamos, y ya ve usted con qué fidelidad lo
+cumplo.
+
+Gracia entró ayer en mi cuarto un poquito llorona, y de buenas a
+primeras salió con esta: «Querido tío, digan lo que quieran mi hermana
+y mi tía, debemos perdonarle a don Fernando su olvido. Con el gran
+disgusto que sufre el pobrecito, y las angustias y desconsuelos que
+estará pasando, buenas ganas tendrá de ponerse a escribir a nadie.
+Sin que mi hermana lo sepa, porque se enfadaría, voy a enjaretar una
+esquelita diciéndole que sentimos sus aflicciones, y que deseamos
+que se le conviertan en alegrías». Esto, palabra más, palabra menos,
+me dijo la chiquilla, y el disuadirla de escribir tal carta y el
+resolverme a endilgarla yo, fue todo una misma idea. He aquí, mi señor
+ilustre, el por qué de estos desaliñados renglones.
+
+Y si no me tachara usted de entrometido, me permitiría decirle que esas
+penas o accidentes de la vida no son de los irremediables, pues tales
+muertes traen aparejada su resurrección, o lo que es lo mismo, que
+si un afecto perdió, otros que más valgan hallará en la corte, donde
+pienso yo que habrá pocos que le igualen en el lucimiento y partes de
+la persona, así por lo tocante a prendas del corazón, como por lo que
+atañe a los adornos de la inteligencia, saber, memoria, conversación
+amena y sustanciosa. Anímese, pues, el señor don Fernando, y no se
+deje vencer de tristezas impropias de un varón fuerte, de quien las
+pasiones, creo yo, no deben ser amos, sino esclavos..., y no sigo
+tratando de este delicado punto, no sea que la pluma se me corra de la
+sinceridad afectuosa, a la oficiosidad impertinente... Cepos quedos:
+José María, no te metas... Déjalo, déjalo, y pasa a informar al señor
+don Fernando de las novedades de esta casa. Ya sabrá usted que aquel
+magnífico plan mío, que tuve el honor de comunicarle en la sacristía
+de mi iglesia, ha quedado en _veremos_; mejor será decir que tanto
+mi hermana como yo nos llevamos un solemne chasco, al ver que lo que
+creíamos tan lógico, natural y sencillo, no le pareció del mismo modo a
+la persona cuyo albedrío había de resolverlo. De todo ello se deduce,
+señor mío, que en achaque de proyectos matrimoniales, el que más cree
+saber sabe menos. No es esto decir que nos demos por vencidos. Con más
+fe mi hermana que yo en la compostura de este negocio, perseveramos en
+llevar a buen término la unión de las dos familias. Pero la voluntad
+de Dios sobre todo, digo yo, y esta no la veo, no puedo verla nunca
+contraria a la voluntad de los que han de casarse.
+
+Deseando, además, que no ignore usted un rasgo sublime de la sin par
+Demetria, hago traición a su modestia poniendo en conocimiento de
+usted, y de todo el mundo si pudiera, que al tratar de la repartición
+de los bienes de Castro-Amézaga entre las dos únicas herederas del
+difunto Alonso, Demetria ha hecho renuncia formal de su derecho
+a la mitad de los bienes amayorazgados; de modo que según esta
+declaración, que ratificará al llegar a la mayor edad, el cuantioso
+patrimonio se repartirá por igual entre las dos hermanas. ¿Verdad
+que es hermoso rasgo? Lo que ella dice: «¿No hemos nacido las dos de
+los mismos padres? ¿Qué razón hay para desigualdad tan contraria a
+la ley de naturaleza? Ya puede usted decir a su amigo Mendizábal que
+hay mayorazgos que van más allá que el legislador, distribuyendo las
+riquezas con espíritu cristiano y amor de familia».
+
+De Gracia diré a usted que va ganando día en día en gravedad y
+perdiendo en travesura perezosa. Ayuda a su hermana en cuanto se lo
+permite su endeble complexión; es ya menos inclinada a las melancolías,
+y se fortifica de cuerpo y espíritu que es un primor. Ambas se arreglan
+de modo que les sobren ratitos que consagrarán a la lectura de libros
+de entretenimiento. En esto tengo que andar con cien ojos, pues como
+en la biblioteca del pobre Alonso no escasean obras prohibidas, me
+constituyo en censor, viéndome obligado a darme atracones de novelas
+y poesías, cosa en mí desusada y fatigosa. Con Demetria, teniendo
+en cuenta su elevada inteligencia y criterio superior, uso de gran
+tolerancia; le permito que apechugue con las _Cuitas del joven
+Werther_, y hasta con _La nueva Eloísa_; pero a la pequeña he de
+medirla con más corta vara. Aduanero soy implacable, y le quito de las
+manos lo que estimo nocivo para su juvenil corazón y avispada fantasía,
+dejándola en el pleno goce del _Bertoldo_, del _Robinsón_ y del _Viaje
+al país de las monas_. Y nada más tengo que contarle referente a las
+adorables niñas, sino que no pasa día sin que Gracia le nombre a usted,
+recordando algún caso de su residencia en esta villa, o dichos y actos
+suyos, grabados profundamente en su memoria.
+
+Y antes de terminar, debo manifestarle que hace dos días recibí carta
+de un carísimo amigo de Madrid, frey don Higinio de Socobio y Zuazo,
+de la Orden de Calatrava, del Consejo de S. M., auditor decano de la
+Rota y capellán mayor del Real Convento de la Madre de Dios de la
+Consolación, _vulgo_ Descalzas Reales, el cual es hermano del don Félix
+de Socobio, vicario foráneo de este pueblo, y del doctor don Vicente
+de Socobio, canónigo patrimonial de media ración en la Insigne Iglesia
+Colegial de Vitoria... déjeme tomar resuello para decirle que Higinio
+me escribe recomendándome a un amigo suyo a quien profesa particular
+estimación, el doctor don Pedro Hillo, ejemplarísimo sacerdote y gran
+humanista, secretario de la Vicaría General de los Ejércitos, el
+cual viene a este país por asuntos del servicio vicarial castrense y
+expresamente a esta villa de Laguardia para particulares negocios.
+Los encomios que del señor Hillo leo en la carta, y el encarecimiento
+de que le trate y obsequie como lo haría con la propia persona del
+recomendante, han movido mi curiosidad, despertando en mí recuerdos
+de ese nombre, que más de una vez oí en boca del señor don Fernando.
+Este señor Hillo, a quien diputo por eminencia en las letras divinas
+y profanas, ¿es el mismo que a usted escribía en agosto último,
+refiriéndole las trapisondas de La Granja y Madrid? No olvidará usted
+que me leyó párrafos de aquella docta, amenísima correspondencia, y
+si no estoy equivocado, díjome además que el tal era su capellán y
+había sido su preceptor en humanas letras. Porque si resultara que
+el recomendado de Socobio es al propio tiempo el grande amigo de don
+Fernando, ya me parecerían pocos todos los agasajos de que yo pudiera
+disponer. Le aposentaré en mi propia casa, y mi hermana y yo nos
+multiplicaremos para servirle y hacerle grata la vida en este lugarón.
+Espero que satisfará usted mi justa curiosidad, y ahora sí que no tiene
+más remedio que coger la pluma y echar para acá una buena parrafada.
+¿Ve usted cómo le he cogido? ¡Si conmigo no vale huir el bulto y
+hacerse el mortecino, no señor! Soy un posma terrible. Ya le cayó que
+hacer al señor don Fernando. Y por de pronto, aguante el apretado
+abrazo que en estas letras le envío. El Espíritu Santo nos conceda sus
+dones, y a usted larga vida y salud robusta. Su afectuoso capellán. —
+_J. M. de Navarridas._
+
+
+
+
+IX
+
+De Valvanera a su fraternal amiga Pilar.
+
+_Villarcayo, marzo._
+
+
+Amiga del alma: La carta de Juan Antonio a Felipe te habrá informado
+de la horrible desazón que por acá hemos tenido con la falsa noticia
+de la muerte de papá. El contento de verla desmentida no ha borrado
+los efectos de la consternación y amargura de aquel trance, y aquí
+me tienes sin levantar cabeza desde que nos fue comunicada la falsa
+tragedia. Espero que disculpes, por este motivo, mi tardanza en
+contestarte, y confío en que ahora y siempre la falta de carta mía no
+te inducirá a creer que descuido tus encargos, ni que dejo de cumplir
+la santa misión que en mis manos has puesto. Practico al pie de la
+letra tus teorías acerca de la sustitución del cariño legítimo por el
+prestado. ¿No puedes manifestarle tu amor públicamente? Pues yo le
+quiero como a mis hijos y se lo manifiesto a todas horas del día. ¿No
+puedes verle? Pues yo hago por traer a mis ojos los tuyos, a fin de que
+con los míos le veas. Si esto en la realidad no pasa de un vano deseo,
+entiende, amiga querida, que te sustituyo en la vigilancia amorosa, y
+que no haría más por Fernando si fuese su madre.
+
+No creas: algún trabajillo me ha costado convencer a Juan Antonio de
+que ningún daño puede ocasionarnos esta buena obra, y sí el beneficio
+de salvar una vida preciosa. He logrado catequizar a mi marido, y ya
+conviene conmigo en que Fernando se lo merece todo. ¡Excelente corazón
+el de este chico, y qué hermosura de inteligencia! Se resiente de
+haberse criado solo, consumiendo su propia sustancia, sin un cariño
+verdaderamente tutelar que le dirija. El brutal desengaño que acaba
+de sufrir le ha herido en la cabeza y en el corazón. No creas que las
+huellas de tal golpe se borrarán pronto. Tú cuentas poco con el tiempo,
+querida Pilar; es tu flaco. En el colegio eras lo mismo: te ponías
+furiosa, te golpeabas la cabeza cuando no dominabas en un día lecciones
+en que las demás empleábamos semanas enteras; entre el pensamiento y
+su realización pones siempre menos espacio del que pide la realidad.
+Tu inquietud loca es espuela de tu existencia, haciéndote vivir con
+demasiada prisa, ávida del mañana. Yo te llevo dos años, y según me ha
+dicho Carlota Cisneros, representas diez más que yo.
+
+Pues sí: no esperes que a Fernando se le pase pronto el malestar
+causado por la conmoción reciente. A cualquiera le doy yo un trance
+de esta naturaleza. El pobrecito ha soportado su desairada situación
+con verdadero heroísmo; pero aún no le tenemos en los días de
+convalecencia, como tú crees..., ¡tú siempre viviendo y sintiendo a
+escape!... Aún se ve atormentado por renovaciones de la ira, de la
+amargura y despecho que esas caídas suelen producir. Pero no temas
+nada; yo velo, yo no me descuido un instante; soy como el médico que
+consagra toda su ciencia a un solo enfermo y no le quita los ojos de
+encima a ninguna hora. Tu temor de que la desesperación le venza, de
+que imite al joven Werther en la manera de dar solución a sus penas, no
+tiene fundamento. Desecha esa idea; duerme tranquila. Él mismo me ha
+dicho que jamás atentará contra su vida, que ama su sufrimiento y no
+quiere desprenderse de él..., ya ves... Por las noches, después que las
+niñas y los pequeños se acuestan, se queda un ratito con nosotros en
+el comedor: nos acompañan dos venerables amigos del pueblo, furibundos
+tresillistas y lectores de papeles públicos. A ratos se aparta Fernando
+conmigo y me cuenta su triste historia: el conocimiento de esa buena
+pieza en la casa de una diamantista; Los amores, como incendio
+repentino o estallido de un volcán; las mil peripecias y contrariedades
+que sobrevinieron; sus estudios de raptos y lances amatorios, que no
+sirvieron para nada; la poesía de sus entrevistas secretas con la niña,
+y la prosa de su encierro en la cárcel por intriga tuya. En todo lo que
+me refiere se revela el mal gravísimo que tiempo ha viene padeciendo, y
+no es otro que la desproporción monstruosa entre lo que piensa, siente
+o sueña, y lo que le sucede. ¡Tanta poesía en su espíritu, y prosa tan
+baja en la realidad! La última expresión de este desequilibrio ha sido
+la catástrofe de Bilbao; ya puedes figurarte: caer desde la poesía
+más alta a una prosa rastrera y tristísima. Tienes razón, hay que
+equilibrarle, querida Pilar; pero persuádete de que esto no se consigue
+en dos días ni en cuatro. Déjanos a mí y al tiempo. No te metas a
+empujar y a dar prisa. Tus arranques comprometen el éxito de tus ideas,
+las cuales son siempre más felices que oportunas tus acciones. ¿Me
+explico?
+
+Convencida de que al anhelado equilibrio no podemos llegar sino pasito
+a paso, te digo formalmente que me parece un desatino abordar tan
+pronto el asunto de Laguardia. Créelo: no está el horno todavía para
+esos pasteles. Mis informes acerca de las niñas de Castro concuerdan
+con los tuyos: papá, la última vez que estuvo aquí, se hacía lenguas de
+la mayor de ellas y hablaba con donaire de la adoración y entusiasmo
+que ambas sienten por nuestro enfermito. Pero no nos precipitemos,
+amiga de mi alma; la idea es admirable, como tuya; déjame a mí la
+ejecución lenta, gradual, que no es la cosa tan fácil como tu viva
+imaginación te la representa, pues las pretensiones de mi sobrino
+complican terriblemente el asunto. ¡Buena se va a poner tu hermana
+si descubre que ando yo en estos tratos! Y no quiero, no, no quiero
+cuestiones con Juana Teresa; ya sabes quién es y el genio que gasta.
+Lastimado su amor propio por la esquivez de la niña de Castro, que no
+quiso ver en Rodriguito el mejor de los esposos, no ha renunciado a
+convencer a la que tuvo por la mejor de las nueras. Me consta que tanto
+ella como los Navarridas trabajan a la desesperada por enderezar este
+negocio, llevándolo a la solución que desean. Si de acá echamos nuestro
+memorial y ellos fracasan nuevamente, verán en nosotros la causa del
+desastre, y no quiero decirte los disgustos que a Juan Antonio y a
+mí nos traerían las iras de Juana Teresa. ¡Pues si ellos ganan la
+partida y nosotros nos llevamos el sofión, figúrate...! Un segundo
+desengaño de esta naturaleza, tan reciente y doloroso aún el primero,
+no lo soportaría tu Fernando. Además, la situación moral en que ahora
+se halla no es la más propia, no, para a improvisar matrimonios, ni
+siquiera noviazgos formales. Pues qué, ¿tienes a Fernando por un
+cazador de dotes? ¿Es airoso para tal caballero el quitar tan pronto la
+mancha de la mora madura con la verde? Ni él está en tal disposición,
+ni yo, que tanto le quiero, le aconsejaré nunca esas prisas para mudar
+de amor como se cambia de ropa. Calma, y que los sucesos lleven su
+marcha natural y lógica. Déjalo de mi cuenta, que estoy con un ojo en
+Cintruénigo y otro en Laguardia.
+
+Ya que tanto interés manifiestas en este asunto, infórmame lo más
+pronto que puedas del estado presente de tus relaciones con Juana
+Teresa. ¿Son estas cordiales; son frías y de pura etiqueta como las
+mías? No desconocerás la importancia de esto, Pilar de mi corazón. Sé
+que después de algunos años de completo desvío y quejas por una parte
+y otra, os reconciliasteis, cruzando correspondencia fraternal, en
+la que hacíais gala una y otra de haber arrojado al viento antiguas
+querellas, y concertadas las paces prometíais amaros, como hijas que
+sois de un mismo padre. Pero me ha dicho Carlota Cisneros que hará dos
+años volvisteis a torceros por no sé qué groserías de Juana Teresa, y
+lo creí, porque esta no puede desmentir la sangre de los Almontes de
+Tarazona. Es envidiosa, egoísta, y cuando le tocan a su amor propio o a
+sus intereses, salta la fierecilla, y no hay medio de que con ella nos
+entendamos. No me maravillará saber que habéis vuelto a los antiguos
+antagonismos. De vuestro común padre tenéis poco; cada cual es trasunto
+de su madre; la tuya, mi benditísima madrina, la mayorazga de Loaysa,
+era una gran señora, mientras que la de Juana Teresa... En fin, no
+sigo. Sois el día y la noche. Esto lo repite Carlota Cisneros siempre
+que habla de vosotras, y la última vez que hizo mención de tu media
+hermana la calificó de _noche de truenos_, según está de atrabiliaria,
+mandona y desapacible. ¡Ay!, si oyeses a papá referir dichos y hechos
+de su nuera, te morirías de risa.
+
+Bueno, querida mía: quedamos en que yo estoy a la mira de lo de
+Laguardia, y por ahora no hace falta más. Tu confianza en mí es
+absoluta, ¿verdad? En nuestra infancia, en los primeros años de nuestra
+juventud, éramos como dos cuerpos con una sola alma. Pues ahora
+también. Te sustituyo en el cuidado de esta querida criatura, soy
+tú misma. Convengamos, Pilarica de mi corazón, en que tú discurres,
+pero no ejecutas; juntémonos para ser la idea y la acción combinadas.
+Prométeme decirme todo lo que pienses y hacer todo lo que yo te mande.
+Lo primero, que no te olvides del estado de tus relaciones con Juana
+Teresa: si hay discordia y mutuo desvío, quiero saber las causas. Lo
+segundo, que utilices tus conocimientos para lograr que los amigos
+que tiene Fernando en Madrid le escriban de cosas literarias, y que
+le manden versos, o prosas el que las haga, y libros, y referencia
+de teatros o de autores noveles. Me hacen suma falta elementos de
+distracción, recreos del espíritu, que son gran medicina, por desgracia
+escasísima en las farmacias de acá. No sabiendo qué inventar para
+distraerle, pues las cacerías le aburren y los paseos por el campo y el
+monte le entristecen más, hemos consentido que las niñas organicen una
+representación dramática, con otras señoritas y muchachos del pueblo.
+La obra elegida es _El sí de las niñas_. ¿Te acuerdas de cuando la
+vimos juntas en Zaragoza veinte años ha? ¡Tristes memorias! Aquella
+noche, de vuelta del teatro, encerraditas las dos en el gabinete de
+las estampas y cornucopias, en casa tu tía Leonor, me confiaste tu
+secreto...
+
+Pues se me olvidaba lo principal: al decirme cómo estás de relaciones
+con Juana Teresa, añadirás si sabe lo que yo sé. ¡Pues apenas tiene
+importancia!... No más por hoy. Juan Antonio te besa las manos;
+Fernando y mis hijos el rostro, y te lo llenan de babas. No te olvida
+tu amante amiga, — _Valvanera._
+
+
+
+
+X
+
+De don Fernando a doña Aura.
+
+
+Ni sé dónde estás, ni si conservas memoria de mí. Avivando tus
+recuerdos; volviendo con insistencia y fe tus miradas a lo pasado,
+quizás logres, hermosa Aura, reconocer al que esta te escribe. No te
+asustes creyendo que recibes carta de un muerto. Vivo estoy, aunque
+no tanto como parece. Vivo estaba cuando llegué a Bilbao y llamé a la
+puerta de tu casa, y una mujer de aspecto desapacible me dijo que tú no
+vivías ya para mí.
+
+Menos tiempo del que suele durar la memoria de un muerto, duró en ti la
+memoria de un vivo que te amaba, y a quien juraste fidelidad eterna,
+entendiendo por eternidad el espacio de un sueño, o la duración de
+nuestras alegrías más fugaces.
+
+Dime que estamos soñando, que dormimos lejos el uno del otro, y ello
+me parecerá menos increíble que la noticia de tu casamiento: ¿Tan
+persuadida estabas de mi muerte que ni siquiera la pusiste en duda,
+esperando la certificación y seguridades de que yo no existía? Las
+personas que verdaderamente aman, suelen resistirse a creer que han
+perdido su bien. Aun ante la evidencia dudan. Fáciles en dar crédito
+a los anuncios de muerte son los que la desean o no la temen. Y si
+engañada la creíste, ¿no merecía yo que pusieses entre el muerto
+y el vivo mayor espacio, para que uno y otro no se junten en tus
+sentimientos? No es bien que anden mezclados en tu corazón la lástima
+del que se va con el respeto del que llega. ¿No te confunde, no te
+entristece que no sepas distinguir las pisadas del que sale de las
+pisadas del que entra?
+
+Pero al acusarte sin conocimiento de los hechos, me expongo a ser
+injusto. Perdóname; que tiempo tengo de acusarte cuando sepa qué
+móviles han determinado este caso inaudito. ¿Eres más débil que
+culpable? ¿Has cedido a sugestiones cuya gravedad y fuerza no puedo
+yo apreciar desconociendo los caracteres que te rodean y el ambiente
+que respiras? ¿Te convencieron de mi muerte, con lo cual, adormecida
+tu voluntad, fácilmente la hicieron esclava? ¿A qué artificios del
+infierno debo esta sustracción infame de lo que me pertenecía? Porque
+aún están deslumbrados mis ojos con los destellos vivísimos de tu
+entendimiento; aún veo los hermosos arranques de tu corazón, el poder
+afectivo que parecía desafiar cielo y tierra, y no se me alcanza
+cómo tales fenómenos, que yo juzgué energías indomables, han podido
+trocarse en el fenómeno contrario: la endeblez, la impotencia y la
+pasividad. Sospecho que eres, más que criminal, víctima, no menos digna
+de lástima que yo. Presumo que no me burlaste, sino que los dos hemos
+sido burlados. Dímelo así, si es verdad; y si mi desgracia es obra
+tuya, dímelo también sin rebozo, que no he de volver contra ti el daño
+que me has hecho. Creeré que te has muerto, y conservaré el recuerdo
+de la pasada Aura, pensando que la existente es otra, una mujer
+insignificante, disfrazada con el nombre y las facciones de aquella.
+
+Pero si confirmas mi sospecha; si por declaración tuya me convenzo
+de que me han robado a mi Aura, aunque hayan sabido cohonestar el
+secuestro con la formalidad sacramental consumada por sorpresa, y con
+perfidia y traición, engañando a Dios, o queriendo engañarle, aquí
+estoy dispuesto a dar a los impostores su merecido. Contéstame pronto:
+te lo suplico, apelando a tu compasión, ya que no puedo invocar otro
+sentimiento. Más quiero la desesperación que la duda; más quiero un
+golpe mortífero de la verdad que el consuelo de esperanzas mentirosas.
+Pido a Dios que si no me respondes claramente, nunca tengas paz. —
+_Fernando Calpena._
+
+
+
+
+XI
+
+De don Pedro Hillo a Telémaco.
+
+_Madrid, abril._
+
+
+Mira, niño maleante y ocioso, hazme el favor de no gastar esas bromas
+públicas de ponerme en el sobrescrito de tu carta los títulos y
+remoquetes de _Cardenal_. La que recibí ayer movió gran escándalo en
+la casa. Asustado venía el cartero, y la criada se asustó más cuando
+se enteró de que moraba en la casa un príncipe de la Iglesia sin que
+ella lo supiese. Debía de ser un _Monseñor_ disfrazado. Méndez creyó
+al pronto que en Correos confundían su casa con la Nunciatura. Huésped
+hubo que se tragó la bola, creyendo que en el próximo consistorio me
+concedería el capelo la Santidad de Gregorio XVI; y algunos, no sé si
+por chunga o por inocencia, me daban la enhorabuena. Luego empezaron
+las bromitas, algunas muy enfadosas...
+
+Antes que se me olvide: Milagro está colocado en Gobernación, él dice
+que _por intrigas_, y lo creo. Vive temblando, porque Joaquín María
+López no cesa de hacer cesantías para colocar gente de las logias.
+Iglesias va a la Habana con un buen destino, creo que en Aduanas o
+en Rentas, de lo que me alegro infinito, a ver si levanta cabeza y
+puede socorrer a sus padres, que están en la miseria por sostenerle
+aquí. Debe la plaza, según me han dicho, a influencias moderadas.
+¡Qué vueltas das, oh mundo! El pobrecito, no sabiendo ya a qué santo
+encomendarse, se dedicó a besar peanas que antes había escupido. Ya
+está haciendo las visitas de despedida, con sombrero nuevo y la ropa
+flamante que pregona su nuevo estado.
+
+De Serrano no sé más sino que estaba en las últimas; mas no por eso
+menos desollador del prójimo. Desde el día del entierro de Larra,
+en que cogió un enfriamiento, no ha vuelto a salir a la calle. De
+tus amigos, el que más veo por ahí es Miguel de los Santos, a quien
+prometí una docena de botellas de Jerez, un jamón de Trevélez y una
+caja de mantequillas de Soria si te escribía una carta contándote los
+sucesos literarios. Me prometió mandármela hoy para incluirla en esta;
+pero dudo que cumpla su compromiso aquel ingenioso y sutil holgazán.
+A Ventura le he prometido nada menos que una capa nueva, con embozos
+de terciopelo, si te escribía. ¡Peste de literatos! No hay quien haga
+carrera de ellos. Quéjanse de que las letras no dan para vivir, y se
+pasan la vida limpiando con los codos las mesas del Parnasillo, y
+ensuciando con sus lenguas las reputaciones... clásicas. Pero dejemos a
+los poetas que vivan y rabien, y vamos a nuestro asunto.
+
+La carta que acabo de recibir te me presenta volviendo tus ojos a lo
+pasado, y yo que tal veo échome a temblar. Mientras no consideres ese
+pasado triste como cosa muerta y sepultada, tu vida no tendrá sosiego.
+¿Qué hablas ahí de venganzas? Tu desaire y el mal comportamiento
+de otras personas, ¿qué tienen que ver con tu dignidad? Esta nace
+de nuestra buena conducta, no de los villanos hechos de los demás.
+¿Entiendes por dignidad la del señor Hernani, que, sin más razón que
+un puntillo de honra, se mata cuando don Ruy Gómez le toca el cuerno?
+¿Es dignidad la obcecación del bruto de Otelo (¡negro había de ser!),
+que por los falsos indicios de un pañuelo y carta, y por el soplo
+del indecente de Yago, mata a su mujer, sin averiguar si es culpable
+o no? Y buscando mejores ejemplos en el clasicismo, ¿crees que es
+digno Orestes matando a Clitemnestra, su mamá, por culpas que solo
+debía castigar Júpiter? ¿Estimas que Medea obró con dignidad vengando
+en sus hijitos las ofensas del sinvergüenza de Jasón? Y a Edipo, a
+Menelao, a Eneas y a todos esos mal llamados héroes, ensalzados por los
+poetas, ¿les tienes también por hombres dignos? Será tu perdición el
+querer proyectar en la vida real una sombra de las figuras poéticas,
+reduciendo a hechos los sentimientos hinchados y artificiosos que son
+la armadura de tragedias y dramas. Esas cosas se leen, se admiran,
+pero no se imitan, porque acabaríamos por volvernos locos. Es como si
+ahora salieras tú en la vida real con la tecla de hablar en verso.
+Desde la gran señora a la cocinera, todos y todas se reirían de ti.
+Una cosa es declamar, querido Fernando, y otra es vivir. Examinemos
+tu asunto: quisiste a una mujer; se ausentó de ti; por circunstancias
+independientes de tu voluntad, por entorpecimientos de fuerza mayor,
+obra de la guerra y de contratiempos naturales, no pudiste llegar
+al lado de la que amabas. Pasó tiempo..., que ese es su oficio,
+pasar, pasar siempre, trastornando los planes mejor combinados de
+las criaturas. La niña, que por las trazas no es de esas que están
+constituidas para largas esperas, se cansó, cosa muy natural, pues cada
+uno se cansa cuando su temperamento lo dispone. Entre paréntesis, desde
+que yo la vi en casa de aquella condenada Zahón, que Dios confunda, la
+tuve por demasiado viva de genio, carácter impaciente, voluntarioso,
+atropellado. Bueno: pues se cansó de esperar: eso de tener paciencia o
+no tenerla, lo da Dios, hijo. Y como tú no llegabas ni de ti se tenían
+noticias, otro sujeto, que no debía de ser rana, siguió la doctrina de
+uno de los de siete sabios de Grecia, a quien debemos el gran aforismo:
+_aprovecha la ocasión_. Y aprovechando, aprovechando, ya con ardientes
+galanteos, ya por otros medios que le suministró la fatalidad, tal vez
+por sugestiones de una familia egoísta, y resortes de embaucación y
+engaño, o sin engaño, no lo sabemos, triunfó, y suyo fue lo que por
+tuyo tenías. Bueno, ¿y qué? Esto lo vemos un día y otro. Por tonto y
+vulgar, el caso ni aun merece que se le ponga en verso y en escenas
+parladas para salir al teatro.
+
+Llegaste al fin, pero llegaste tarde, cosa también vulgarísima y de
+clavo pasado, pues desde que el mundo es mundo, la humanidad incurre en
+esa fatalidad vulgarísima de llegar tarde... Pues, amigo, aprende para
+otra vez, y da el negocio por concluido. ¿No es ridículo que quieras
+salir ahora haciendo la fantasma que se presenta entre las alegrías
+del festín de boda, y ahoga con lúgubres apóstrofes los cantos del
+epitalamio? ¡Niño, por Dios! Quítate el caperuzo de espectro, y vete a
+tu casa. ¿O es que representas el galán desesperado, melenudo y ojeroso
+que, cuando las cosas ya no tienen remedio, pues están echadas las
+bendiciones, se aparece espada en mano, queriendo atravesar a la dama
+infiel, al segundo galán solapado, al primer barba, que es el padre,
+al segundo, que hace de sacerdote, y a la característica, zurcidora
+de aquel enredo? ¡Niño, por Dios! Hasta en el teatro apestan ya esas
+cosas. En la vida real, casos de esa naturaleza se solucionan dando
+media vuelta el galán, el cual deja tras de sí, para que los culpables
+lo recojan, si quieren, un desprecio de buen tono; y aquí paz y después
+gloria. Para tu tranquilidad, urge que mandes echar el telón sobre
+ese final tonto, y te metas en tu casa, donde, si te dejas querer,
+no tardarás en recibir memoriales de innúmeras novias de más mérito,
+y de tanta hermosura, por lo menos, como la que ha demostrado no ser
+digna de ti. Hijo mío, las tendrás a pares, a docenas: si te gustan
+pobres, pobres; si las quieres ricas, ricas hasta dejárselo de sobra,
+y honestas, de resistencia por todo el tiempo que se las mande esperar;
+discretas y amorosas, de excelente educación moral y profana. Y no te
+digo más.
+
+Tanto me ha enojado tu carta, que no me atrevo a dar cuenta de ella
+a _Su Majestad_; he tenido que soltarle el venial embuste de que no
+habías escrito, prefiriendo para ella el disgustillo de no tener
+noticias, al disgustazo de leer esas bobadas de venganza, dignidad y
+dramáticos desplantes, que traen pegados el polvillo y las telarañas de
+guardarropía.
+
+Otra cosa: se había determinado que este indigno capellán se pusiera en
+camino hacia esas regiones; pero su éxodo ha sufrido aplazamiento. El
+mejor día, no sé cuándo, tendrás el disgusto de ver aparecer mi jeta en
+esos horizontes, y yo la inmerecida satisfacción de darte un abrazo.
+Sabrás, ¡oh Telémaco!, que tu Mentor ha ingresado en la Secretaría
+del Vicariato General Castrense, con jerarquía eclesiástica que le
+da derecho a usar medias moradas. ¿Qué te creías? Por donde menos se
+piensa, se va a Roma. Dame bromitas con el cardenalato. Monaguillo
+te vean mis ojos, y de hombres se hacen los obispos, dicen viejos
+refranes. Conque no más chirigotas.
+
+Llega en este instante la carta de Miguel de los Santos, que te
+incluyo. Tuyo de corazón, — _Hillo._
+
+
+
+
+De Miguel de los Santos a Fernando Calpena (incluida en la anterior).
+
+
+Queridísimo y nunca olvidado Fernando: Dijo el grande Hipócrates, y si
+otra cosa no hubiera dicho, esta bastaba para acreditarle de grande en
+genio, entendimiento y ciencia; dijo Hipócrates, en griego para mayor
+claridad, lo que alguien tradujo al latín: _Ars longa, vita brevis,
+judicium difficile, experimentum periculosum_. Con tal sentencia por
+delante nada tenemos que añadir los doctos para recomendarnos a la
+benevolencia del blando lector. En verdad te digo que me tiemblan las
+carnes en cuanto agarro la pluma, pues nada tengo por más difícil
+que referir lo que hemos visto y comentarlo, o exponer opiniones
+sustanciosas, que no apesten de viejas y sobadas, sobre cualquier
+asunto. Y añado que no es menos espinosa la descripción de lo real
+que la de lo fingido, pues en esto tenemos campo libre para elegir o
+desechar lo que nos diere la gana, mientras que en la narración real,
+que los sabios llamamos Historia, el respeto de la verdad nos embaraza
+y confunde, y el miedo de mentir corta los vuelos de la fantasía.
+Ahora veremos si sirvo yo para este negocio de contar lo sucedido, con
+la añadidura de reciente, de quien son testigos, no uno, sino mil de
+nuestros semejantes, que pueden desmentirme y abochornarme si en la
+descripción yerro, o en los juicios desbarro. Voy medroso al asunto,
+pues aunque escribo al parecer para ti solo, en familiar estilo, no
+puedo tomar la pluma sin pensar que ha de leerme la posteridad, y en
+las cartas de mayor confianza pongo todo mi estudio clásico y mis
+profundos conocimientos del lenguaje, para enseñanza y admiración de
+las generaciones futuras. Guardarás, pues, esta epístola como oro en
+paño, para que andando los tiempos (y ellos andan, ¡ay!, más de lo que
+quisiéramos), figure en el abultado mamotreto de mis _Obras completas_,
+o en el de las _Póstumas_ si me malogro tempranamente, lo que no quiera
+Dios. Y basta de prólogo con morrión.
+
+Gran dicha es, mi querido Fernando, que todas estas cosas que voy a
+contarte hayan pasado en tu ausencia; dicha grande, sí, pues si tú las
+presenciaras, yo no escribiría esta carta, y ya veo lo que se perderían
+las letras castellanas, tan pobres y deslucidas en el género epistolar.
+Gracias a tu ausencia y a mi solicitud en informarte de lo que no
+has visto, se encuentra la patria literatura con esta joya, que no
+esperaba... Y basta: ahora sí que entro en materia.
+
+Supe yo la muerte de Larra al día siguiente del suceso, o sea el 14
+de febrero. Fui a verle con otros amigos a la bóveda de Santiago,
+donde habían puesto el cadáver; allí me encontré a Ventura y a Roca
+Togores, tan afligidos como yo y Hartzenbusch, que me acompañaba, «¿Y
+por qué...? —decíamos todos, que es lo que se dice en estos casos—.
+¿Cuál ha sido el móvil...?». Quién hablaba de un arrebato de locura;
+quién atribuía tal muerte al estallido final de un carácter, verdadera
+bomba cargada de amargura explosiva. Tenía que suceder, tenía que venir
+a parar en aquella siniestra caída al abismo. ¿Y ella? Si alguien la
+culpaba en momentos de duelo y emoción, no había razón para ello. No
+era ya culpable. Por querer huir del pecado, había surgido la espantosa
+tragedia. En fin, querido Fernando, suspiramos fuerte y salimos,
+después de bien mirado y remirado el rostro frío del gran _Fígaro_,
+de color y pasta de cera, no de la más blanca; la boca ligeramente
+entreabierta, el cabello en desorden; junto a la derecha el agujero
+de entrada de la bala mortífera. Era una lástima ver aquel ingenio
+prodigioso caído para siempre, reposando ya en la actitud de las
+cosas inertes. ¡Veintiocho años de vida, una gloria inmensa alcanzada
+en corto tiempo con admirables, no igualados escritos, rebosando
+de hermosa ironía, de picante gracejo, divina burla de las humanas
+ridiculeces!... No podía vivir, no. Demasiado había vivido; moría de
+viejo, a los veintiocho años, caduco ya de la voluntad, decrépito,
+agotado. Eso pensaba yo, y salí, como te digo, suspirando, y me fui
+a ver a Pepe Espronceda, que estaba en cama con reúma articular, que
+le tenía en un grito. ¡Pobre Pepe! Entré en su alcoba, y le hallé
+casi desvanecido en la butaca, acompañado de Villalta y Enrique Gil,
+que acababan de darle la noticia. El estado de ánimo del gran poeta
+no era el más a propósito para emociones muy vivas, pues a más de la
+dolencia que le postraba, había sufrido el cruel desengaño que acibaró
+lo restante de su vida. Ignoro si sabes que Teresa le abandonó hace
+dos meses. Sí, hombre, y... En fin, que esto no hace al caso. Gran
+fortuna ha sido para las letras patrias que Pepe no haya incurrido
+en la desesperación y demencia del pobre Larra. Gracias a Dios,
+Espronceda sanará de su reúma y de su pasión, y veremos concluido
+_El diablo mundo_, que es el primer poema del _idem_... Senteme a su
+lado, y hablamos del pobre muerto. En un arranque de suprema tristeza
+vi llorar a Espronceda; luego se rehizo, trayendo a su memoria y a
+la de los tres allí presentes los donaires amargos del _Pobrecito
+hablador_, el romanticismo caballeresco del _Doncel_, y el conceptismo
+lúgubre de _El día de difuntos_. También hablaron de ella, y tal y
+qué sé yo, diciendo cosas que no reproduzco por creerlas impropias de
+la gravedad de la Historia. Villalta y Enrique Gil se fueron, porque
+tenían que dar infinitos pasos para organizar el entierro de _Fígaro_
+con el mayor lucimiento posible, y me quedé solo con el poeta, el cual,
+de improviso, dio un fuerte golpe en el brazo del sillón, diciendo:
+«¡Qué demonio! Ha hecho bien». Yo rebatí esta insana idea como pude,
+y para distraerle recité versos, de los cuales ningún caso hacía. A
+media tarde entró de nuevo Villalta con Ferrer del Río y Pepe Díaz.
+Espronceda sintió frío y se metió en la cama. Yo, caviloso y cejijunto,
+hacía mis cálculos para ver de dónde sacaría la ropa de luto que
+necesitaba para el entierro...
+
+¿Qué te parece mi estilo histórico? Ya ves que Jenofonte, Tito Livio
+y el propio Tácito, se quedan tamañitos. Aquí doy un salto, dejado
+inéditas mis fatigas y diligencias para encontrar un amigo de mi
+talla y carnes que para el entierro me vistiese, y paso a contarte
+la escena solemnísima del cementerio, que no olvidaremos jamás los
+que la presenciamos... Atacado de esa comezón o prurito de maliciosa
+crítica que suele posesionarse de nuestro espíritu en las ocasiones
+más luctuosas, no pude menos de reparar en la ropa de cada cual,
+dividiendo por clases de primera, segunda y tercera a los que la
+llevaban superior, media o mala. Vi levitas de intachable corte y
+hechura, llevadas por cuerpos para los que no era novedad el cubrirse
+con ellas; vi otras que pedían con sus dobleces volver al arca de donde
+las sacó la etiqueta; las había que se estiraban para, corresponder
+al crecimiento de su dueño; había no pocas de las vinculadas: levitas
+madres, levitas abuelas, transmitidas de generación en generación...
+Pero todo este observar indiscreto, irreverente, fue ahogado por la
+emoción que nos embargó al descubrir el ataúd y ver las ya macilentas
+facciones del gran satírico, próximas a desaparecer para siempre en
+la tierra. Aun nos parecía mentira que del primer ingenio de muestra
+época no quedase más que aquel despojo miserable.¡Veintiocho años,
+Señor, la edad de vivir!... ¡Y verle allí mudo, inerte; su arte y su
+pluma enterrados con él!... El primer discurso fue de Roca de Togores,
+que a todos nos conmovió profundamente: no pude contener mis lágrimas.
+Algo dijo después en prosa el conde de las Navas, y en verso Pepe Díaz.
+Cuando ya se daba por terminado el acto, rompió el cerco aquel Massard
+¿te acuerdas?, Joaquín Massard, más conocido en Madrid que la ruda,
+empleado en la Secretaría del infante don Sebastián. Pues traía de la
+mano a Pepe Zorrilla, lo que nos sorprendió mucho, pues si sabíamos que
+este había hecho unos versos a la muerte de Larra, pensábamos que eran
+para _El Mundo_, no para leerlos en el cementerio.
+
+A Pepe Zorrilla no le conoces. Vino escapado de Valladolid después que
+escapaste tú de la Corte. Es de la estatura de Hartzenbusch, y con
+menos carnes; todo espíritu y melenas; un chico que se trae un universo
+de poesía en la cabeza. Verás: temblando empezó a leer; pero al segundo
+verso su voz no era ya humana, sino divina... Yo le había oído recitar
+mil veces; admiraba su voz bien timbrada y dulce; pero aun conocido
+el órgano, me maravilló la sublime ejecución de aquella tarde. Hace
+las cadencias de un modo nuevo, con ritmo musical, melódico. Necesitas
+oírlo para poder apreciarlo... Los versos ya los conocerás; se han
+divulgado por toda España. Al tercer verso,
+
+ vano remedo del postrer lamento,
+
+sentí una emoción tan honda, que tuve que agarrarme al más próximo
+para no caerme. Yo era un mar de lágrimas. No hacía más que mirar al
+muerto, que me pareció que pestañeaba. Todos los vivos se llevaban el
+pañuelo a los ojos. El poeta se fue serenando, se fue creciendo; cada
+vez leía mejor, y cuando concluía nos pareció que llegaba al cielo. El
+estupor y la admiración se confundían con la extremada tristeza del
+acto para formar un conjunto grandioso en que andaban la muerte y la
+vida, la podredumbre y la inmortalidad, la realidad y el arte, tomando
+y dejando nuestras almas como olas que van y vienen. Corrí a dar un
+abrazo a Zorrilla, de quien soy amigo del alma... Juntos estudiábamos
+en Valladolid la ciencia del Derecho... por los textos de Víctor Hugo,
+Walter Scott y Byron. Pero no pude llegarme a él, porque un tropel
+de gente le rodeaba. En esto, vi que metían en el nicho el ataúd de
+Larra. El creador de páginas inmortales se iba para siempre: la puerta
+negra se cerraba tras él. No era más que un nombre. No lejos de allí,
+Zorrilla, vestido como yo de prestada ropa, pálido de la emoción y del
+frío, temblaba recibiendo plácemes: era un nombre nuevo que allí había
+salido de la tierra, a punto que el pobre cuerpo del otro entraba. Yo
+vi en mi mente poemas y dramas que aún no se habían escrito, que yo no
+escribiría seguramente, que serían la obra, la fama, la gloria de aquel
+querido amigo de mi infancia, con quien había correteado en la capital
+de Castilla la Vieja. Hasta entonces le quería; desde aquel momento le
+admiré y le tuve por un oráculo, sin asomos de envidia, porque yo me
+siento autor de las obras más bellas, de las obras de otros; sé muy
+bien que no he de escribirlas nunca, así me conceda Dios mil años de
+vida, y admiro el numen, que me figuro mío, transmitido a los demás
+para que no se pierdan mis inspiraciones.
+
+Ya tapaban con ladrillos el nicho, cuando pude estrechar en mis brazos
+a Pepe. Harto sabía él que mi felicitación era sincera. Dos hermanos
+no se quieren más. No pude gozar de su compañía en aquella hora triste
+y feliz, de entusiasmo y lágrimas, porque vino Luis Bravo rompiendo
+por entre la multitud, con aquellos modos ejecutivos y perentorios que
+gastar suele, y cogiéndole de la mano le arrastró tras sí. Dijéronme
+luego que se le habían llevado en coche dos señores de los que
+ostentaban mejores levitas en el entierro. A la salida hube de reparar
+nuevamente en las prendas de vestir, de variedad suma, complaciéndome
+en ver no pocas de peor calidad y ajuste que la mía. Comparado con
+algunos que no quiero nombrar, yo estaba deslumbrador. Los mejor
+trajeados eran Roca de Togores, Mesonero Romanos, Villalta, Julián y
+Florencio Romea, Carlos Latorre, Donoso, Villahermosa, los Madrazos...
+Ventura y Bretón no iban mal apañados. Plebe endomingada éramos Ferrer
+del Río, Pepe Díaz, García Gutiérrez, Juan Eugenio, Gil y Zárate y el
+eximio autor de _La protección de un sastre_.
+
+El cual, a la mañana siguiente, hallándose, no diré que en el primer
+sueño, pero sí en el segundo, sabrosísimo, fue despertado por
+Zorrillita, que entró, como siempre, metiendo ruido. Despertar yo y
+él abrazarme, sentado al borde del mullido lecho patronil, fue todo
+uno. Ni Pepe ni yo sabíamos qué hora era, ni nos importaba, hechos
+ya a mirar el tiempo con menosprecio, por lo cual habíamos resuelto
+alejar de nosotros a esos impertinentes marcadores de la oportunidad
+que llamamos relojes. Para nada los necesitábamos. Desperezábame yo, y
+Pepe me contaba sus triunfos de aquella noche, en que no había dormido,
+ni siquiera entrado en su casa. Presentado por Luis Bravo al señor
+del coche, un alemán muy rico que se llama Buschental, a quien tú no
+conoces ni yo tampoco, porque no nos tratamos con gente de dinero, ni
+maldita la falta que nos hacen tales compañías, pues ya sabes cuán
+difícil es que entre un rico en el reino de los cielos; presentado al
+banquero, digo, este y otro cuyo nombre ignoro, y por eso se queda sin
+pasar a la posteridad, le llevaron a comer a Genieys, y le obsequiaron
+y le colmaron de lisonjas. Corrieron el Jerez y el Champagne. ¡Manes
+del gran _Fígaro_, escribid el artículo de ultratumba: _Del cementerio
+a la fonda_! Concluido el comistraje, le llevó Bravo a nuestro café
+del Príncipe, donde hizo amistad con Ventura, Hartzenbusch, Bretón y
+García Gutiérrez, y de allí cargaron con él a casa de Donoso Cortés,
+do se hallaban Pastor Díaz y Pacheco, los cuales, después de hacerle
+desembuchar estrofas, ofreciéronle una plaza en _El Porvenir_ con
+treinta duros de sueldo. Su obligación era llenar de poesía dos o
+tres columnas todos los domingos y fiestas de guardar, y traducir
+novelas para el folletín. Tanta felicidad le tenía embobado, y también
+a mí, que con sus triunfos gozaba lo que no puedes figurarte. Era el
+hombre del día. La suerte iba en su busca con el laurel en una mano y
+treinta duros en la otra. Tan desusado y peregrino nos pareció esto,
+que resolvimos celebrarlo con toda pompa, dedicando a la Providencia
+una solemne fiesta _eucharistica_ o de acción de gracias, la cual
+debía de consistir en alegres festines y en gozar de cuanto Dios crio.
+Yo bailaba vistiéndome, y Zorrilla se tomó mi chocolate. Sentía él
+no disponer ya de los primeros seiscientos reales de _El Porvenir_;
+pero como yo poseía algunos, resolvimos consagrarlos a las indicadas
+expansiones _eucharisticas_, en las doradas puertas de la inmortalidad
+que para mi amigo se abrían. Embolsado el dinero, nos echamos a la
+calle, creyendo que el mundo y la naturaleza se engalanaban en nuestro
+obsequio; que los transeúntes bailaban o debían bailar de regocijo
+como nosotros; que el sol alumbraba más que otros días; que las calles
+reían a carcajadas; y más ricos que Fúcares, más ufanos que Napoleón
+al día siguiente de Austerlitz, reventando de salud y de júbilo,
+nos lanzamos en busca de cháchara festiva, de comidas sabrosas, de
+ardientes emociones y estimulantes placeres.
+
+¿Sabes cómo escribió este condenado Pepillo los versos que en un abrir
+y cerrar de ojos le han dado fama y una plaza de treinta durazos? Pues
+con un mimbre, porque no tenía pluma; y mojado en pintura, no sé si
+azul o verde, por no haber tinta en la casa. Hasta el 14 de febrero la
+morada del caballeresco poeta fue una suntuosa cestería; mas hoy por
+hoy, tanto él como yo, príncipes de las letras, hemos ordenado que se
+nos prepare la Alhambra de Granada o el Alcázar de Toledo.
+
+Dícenme, mi buen Fernando, que no ha sido venturoso el fin de tu
+aventura en esas tierras frígidas. Lo creo y me congratulo. Alégrate
+conmigo de que te haya salido mal lo que, de salir bien, habría sido
+para ti la primera piedra de la pirámide de tus infortunios. No hay
+cosa más feliz que el que a uno le planten, con lo que se libra del
+enfadoso problema de plantar, más difícil de lo que a primera vista
+parece. Todo hombre que recobra su libertad, todo emancipado de la
+tiranía de amor, es héroe que vuelve ileso de las batallas de la vida.
+En mi calidad de profeta y oráculo te administro un consejo, al cual,
+para que más fácilmente se grabe en tu memoria, doy forma métrica, sin
+lima, pues he proscrito el uso de esa herramienta:
+
+ ¡No ames a nadie nunca: allá en tu mente
+ Goza con tu amoroso pensamiento;
+ Nunca tu corazón crea imprudente
+ Hallar en otro amor y sentimiento!
+
+Vuelve al mundo, hijo mío, y no desgastes tu noble espíritu en
+melancolías, que son causa de malas digestiones. Contempla las bellezas
+de la creación, y extasíate en lo que Dios ha fabricado para nuestro
+recreo; admíralo todo. El mundo es bueno, superior, y en él se acreditó
+de maestro el Supremo Artífice.
+
+ ¿Qué hay que pedir? ¡Tenéis cielo y estrellas
+ Y sol y luna y otras cien mil cosas
+ Que, a más de ser a vuestra vista bellas,
+ Son acabadas máquinas grandiosas!
+ ¡Rayos, truenos, relámpagos, centellas
+ Tenéis, que os dan mil fiestas luminosas!
+ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
+ ¿Qué me decís del mar? ¿Y los volcanes?...
+ ¿Y las minas? ¿Y el reino vegetal?
+ ¿Pues dónde dejaremos los afanes
+ Que habrá costado hacer un animal?
+ Miserable mortal, no te me ufanes
+ Creyéndote animal excepcional,
+ Que el mismo tiempo malgastó en ti Dios
+ Que en hacer un ratón, o a lo más, dos.
+
+Admira el Universo, abominando solo de dos cosas: de la mujer, que fue
+criada para echar a perder todo lo demás, y de la filosofía, que solo
+sirve para envolver en importunas gasas la verdad y no permitirnos
+gozar de ella. Oye estos sublimes pensamientos míos acerca de la
+filosofía:
+
+ A cada paso se oye un _no_ y un _sí_...
+ Algunas veces se oye un _ya se ve_;
+ Se habla de Dios: definirele así,
+ Diciendo que Dios es un _ente a se_.
+ El alma no es _a se_, ni vive _en sí_,
+ Que vive en Dios, por quien creada fue...
+ Quien me entienda, me entienda, porque yo
+ Ni entiendo al que me entienda, ni al que no.
+
+Y por fin, querido Fernando, aunque dicen que lo bueno nunca es largo,
+doy fin a esta carta, repitiendo las advertencias que al principio te
+hice para que a documento tan precioso no se le entorpezca el pase
+a la posteridad. Guárdala en el más seguro estuche de tu relicario;
+rotúlala con mi nombre para que extraños y propios aprecien sin leerla
+su inmenso valor literario, y date con un canto en los pechos por haber
+merecido el honor de que _Nos_ (uso el plural, como el papa) hayamos
+vencido nuestra sublime pereza para escribírtela. No esperabas tú esta
+diligencia mía, tan contraria a las preciosas virtudes de no hacer
+nada y de pensarlo todo, que son mis virtudes favoritas. Por ellas la
+_Divina Comedia_, que debió ser mía, es del Dante; mi _Vida es sueño_
+pasó a Calderón; mi _Sí de las niñas_ se lo cedí a Moratín, y todo lo
+bueno y hermoso de estos tiempos, por generosa renuncia de mi ingenio
+soberano, ha pasado a reflejarse del sol de mi caletre a la luna de
+los autores que andan por ahí, resultando que son espejos que, sin
+quererlo yo, reproducen mis ocultos esplendores. Yo me envanezco de
+ser autor de todas las grandes obras del humano saber. Soy feliz, y
+deseo que mi clásica epístola te colme a ti de felicidades, despejando
+tu cabeza de nubes enojosas, tornándote a la salud y al contento, a la
+conciencia de tu porvenir, y determinándote a salir de esas soledades
+para volver acá, donde te esperan abiertos en cruz, en olímpico
+desperezo, los brazos de tu amante amigo, — Nos _Miguel de los Santos
+Álvarez_.
+
+
+
+
+XII
+
+De Pilar a su amiga Valvanera.
+
+_Madrid y abril._
+
+
+Querida mía: Te escribo de prisa y corriendo porque tengo que salir
+a una visita fastidiosa, inevitable, y no quiero perder el correo de
+hoy. Sin perjuicio de consagrarte otro día todo el espacio que piden
+mi cariño y mi gratitud de una parte, de otra el amor a Fernando, y
+las mil cosillas que a mis dos amores tengo que decirles, atiendo a la
+urgencia de tus preguntas.
+
+Mis relaciones con Juana Teresa son las de dos personas que no se aman,
+pero que no quieren dar al mundo el espectáculo de la desavenencia,
+desamor mejor dicho, entre dos hijas de un mismo padre. Si nuestras
+madres se hubieran conocido, se habrían detestado cordialmente. La mía
+y la suya eran dos madres de índole, sangre y gustos muy distintos:
+como ellas salimos nosotros; fuimos nuestras madres redivivas, sin que
+el padre común nos diera nada que igualase la desigualdad ni conciliara
+lo inconciliable. Hace algunos años, la herencia del tío Sobremonte
+fue causa de que nos pusiéramos al habla mi media hermana y yo para
+evitar litigios dispendiosos: no hubo más remedio que entrar con ella
+en correspondencia, la cual dio aspecto de paces duraderas a lo que
+no fue más que negociaciones transitorias, mirando cada cual por sus
+intereses. Concluimos, y al final diome Juana Teresa nuevo testimonio
+de su malicia y desconsideración. No hemos vuelto a escribirnos. Ya
+te contaré cosas de ella, y cosas mías, que ambas las tenemos, cada
+una según su natural, y comprenderás cuán difícil es que seamos amigas
+enteras, siendo, por ley de naturaleza, hermanas partidas. Yo no me
+ocupo de ella jamás, ni la nombro para nada; ella no procede del mismo
+modo con respecto a mí, y la distancia que nos separa no impide que
+lleguen a mi oído (por desgracia, sutil) las ironías de Cintruénigo.
+Por hoy no te digo más.
+
+¡Ah!, sí: te digo que mi secretico de dos caras, por una suplicio, gozo
+inefable por otra, no lo sabe Juana Teresa. Si lo supiera, creo que ya
+sería del dominio público, y me cantarían los ciegos por las calles.
+Hoy por hoy, amada mía, solo hay cuatro personas vivas que lo conozcan,
+y una de ellas eres tú, mi consuelo, mi esperanza...
+
+He llorado un poquito. Valor, y adelante, que es forzoso concluir esta.
+¿Y ese adorado tontín ha recibido y gozado la carta de Miguel de los
+Santos? ¿Ves? Hace poco lloraba, y ya me río. ¿Y está su cabeza tan
+trastornadita que no ha caído en mi gracioso enredo? ¿Se ha tragado la
+carta como del propio estilo y mano de Álvarez? ¿No ha visto que es
+de mi cosecha, y que la forma, ya que no lo que allí se relata, salió
+de mi magín? Conste que me he reído con gana mientras tramaba esta
+superchería, como se reirá él cuando la descubra. ¡Pobrecito mío! Por
+estas bromitas, que salen de mi corazón, pienso yo que ha de quererme
+más. No le digas nada; déjale en su error, a ver por dónde sale. ¡Cuál
+no habrá sido su asombro al ver epístola tan larga firmada por aquel
+supremo holgazán! Él conoce a Miguelito, y sabe que es un sonámbulo
+de mucho ingenio, que sueña y anda, pero no escribe. Ya le contaré
+más adelante a mi sonámbulo (pues también Fernando lo es) cómo he
+podido adquirir conocimiento de todo lo que pasó antes, en y después
+del entierro. Para mayor burla, le diré que Miguel no asistió al acto
+porque no pudo encontrar quien le prestara ropa de luto... como que
+en aquel día y con el consumo de todos, _se agotaron las levitas_...
+¡Pobre niño mío! Que juegue yo con él un poco. Esto me endulza el
+alma. Me parece que me quitan veinte años, y que le tengo sobre mis
+rodillas contándole el cuento del ratoncito Pérez. ¡Adiós! No puedo más
+hoy. Te idolatra tu — _Pilar._
+
+
+
+
+XIII
+
+De Fernando Calpena a don José María de Navarridas.
+
+_Villarcayo, abril._
+
+
+Mi respetable amigo: No a desatención ni olvido, sino a la indolencia
+que el estado de mi ánimo me imponía, debe atribuirse el hecho de
+no escribir a usted y su noble familia cuando Sabas partió para
+Laguardia. Espero que me perdonará esta falta antes que yo mismo me la
+perdone, y fiado en ello me tranquilizo de la turbación que su carta
+ha levantado en mi conciencia. No quiero dar a usted más disculpas que
+la de mi desgana de toda ocupación en aquellos días, y es bastante;
+que el guerrero que vuelve derrotado y maltrecho en horrendos lances y
+peripecias abrumadoras, tiene derecho al descanso, llamémosle pereza.
+Ha sido precisa la intervención de una deidad providente para que yo me
+decida a no aplazar por más tiempo la contestación a su cariñosa carta.
+
+Sí; la señora de este castillo, me ha cogido hoy por una oreja, y
+llevándome al despacho de su digno esposo, me ha conminado con penas
+de supresión de almuerzos y comidas si no escribía hoy mismo al buen
+párroco de Laguardia. La ilustre señora me ha hecho ver la fealdad de
+mi conducta, demostrándome además cuánto conviene a mis males íntimos
+el apartar de ellos la atención. A esto añado, por cuenta propia,
+que nada es más grato para mí que platicar de lejos, ya que de cerca
+es imposible, con usted y con su dignísima hermana y encantadoras
+sobrinitas, a quienes manos y pies beso con todo el rendimiento de la
+más leal amistad.
+
+Grande satisfacción me causan sus noticias acerca de la excelente salud
+de las niñas de Castro, de su alegría y buena disposición. Veo con
+gusto que la juguetona Gracia se hace poquito a poco persona formal,
+ayudando a su hermana, y que esta multiplica sus dotes y aptitudes,
+como si no quisiera dejar mérito alguno para los demás. Al propio
+tiempo, he de manifestar a usted mi sentimiento porque su nobilísimo
+plan no haya tenido realización a la hora presente. Tanto Valvanera
+como yo hacemos votos porque los deseos de usted y de su hermana se
+realicen lo más pronto posible, y no dudamos que la negativa de la
+mayorazga ilustre de Castro será un incidente pasajero. He dicho
+mayorazga sin acordarme de la abnegación con que Demetria ha partido
+sus bienes con la hermana menor. Sin duda su alma, ambiciosa de
+perfecciones, ha querido añadir a sus coronas la de esa generosidad
+hermosísima. No digo a usted que la felicite en nuestro nombre, porque
+quizás al echar el incensario a su magnanimidad daríamos, sin quererlo,
+un golpe a su modestia. Persistan usted y su hermana en su buen
+propósito, y al fin la voluntad de Dios y la de la sin par Demetria
+aparecerán en perfecta armonía.
+
+En efecto: el señor don Pedro Hillo, cuya visita le anuncian de Madrid,
+es mi amigo más amado, y el discreto corresponsal de cuyos relatos
+interesantes di a usted conocimiento; persona por diversos títulos
+digna de su estimación y de los agasajos que le prepara, pues une a su
+saber de cosas sagradas y profanas, el trato amenísimo y la gravedad
+del carácter.
+
+No me parece mal que las niñas consagren a la lectura sus ratos de
+ocio, que en esa vida laboriosa no pueden ser muchos. Demetria no
+necesita andadores para correr con paso firme por los altibajos de toda
+la literatura habida y por haber, pues su criterio superior le permite
+discernir claramente lo bueno de lo malo y lo sano de lo enfermo.
+Déjela usted, que ya sabe ella por dónde anda, y ni la _Nueva Eloísa_,
+ni el _Joven Werther_, ni los fogosos atrevimientos del modernísimo
+Víctor Hugo, si este ha llegado a Laguardia, turbarán su espíritu
+reposado. A Gracia sí conviene atarla un poquito corto en sus tareas
+de lectura, porque no posee todavía el seguro discernimiento de su
+hermana. ¿Pero qué he de decir yo sobre esto que usted no sepa, mi
+bondadoso y respetable Navarridas, maestro y capellán de esas nobles
+criaturas?
+
+Concluyo, amigo mío, con un encargo que mi castellana se permite
+hacer a Demetria, por conducto mío. Venimos a ser usted y yo no más
+que dos torres telegráficas por donde el pensamiento de Valvanera se
+transmite a la incomparable gobernadora de los estados de Castro.
+Ponga usted atención, tome nota de las señales que enarbolo, y llénese
+de paciencia, porque ahora sale mi señora con que no es un encargo,
+sino dos, y quizá tres. Allá van: sabedora Valvanera que en Laguardia
+se cosechan los mejores tirabeques de la Rioja alavesa, y quizás del
+mundo, desea que Demetria le suministre la semilla suficiente para
+sembrar, en la huerta de esta casa, un tablero como de ocho varas
+de largo por dos de ancho. Los tirabeques que aquí conocemos son
+estrechos, según dice, mal granados y con hebra excesiva y gruesa:
+desea de los grandes, torcidos a lo cuerno de carnero, jugosos y
+mantecosos, como los que le mandaron de regalo las de Álava, allá en
+la _ominosa década_, si no recuerda mal. ¿Se ha enterado usted bien,
+señor don José María? Mire que si se equivoca no me echen luego la
+culpa a mí, pobre vigía de esta torre primera... Adelante. ¡Ah!, dice
+Valvanera que, si puede ser, disponga el envío lo más pronto posible,
+para sembrarlos en el menguante de este mes. Otrosí, que añada
+instrucciones sobre el sistema de cultivo y tutores que ahí se emplean
+para esa planta, comúnmente viciosa y de altísimas guías. ¿Enterado?
+
+Pues allá va otro encargo: receta para hacer dulce de tomate, que es
+una de las más sabrosas especialidades de mi señora doña María Tirgo:
+riquísimo lo hacía una monja de Medina de Pomar; pero ya se ha muerto,
+llevándose el secreto de su arte. Que añada si se mezcla o no con
+ciruela, pues entiende mi castellana que el tomate dulce de doña María
+tiene algo de trampa. Las ciruelas de aquí son excelentes, y si hay
+mezcla no se duda del buen resultado. De paso... (y aguante usted el
+nublado, mi señor don José María), que a la receta antedicha agregue
+Demetria la que usan en esa noble casa para hacer el incomparable
+mostillo que han podido gustar, mas no imitar, los amigos que de regalo
+lo han recibido. La señora de Castro-Amézaga, madre de las niñas
+reinantes, elevó el crédito de los mostillos de esa casa a colosal
+altura. Si no hay receta escrita, habrá en la familia tradiciones, que
+Demetria conservará religiosamente. Y si a la dignación de mandar las
+semillas y las recetas añaden las señoritas la prontitud, el favor será
+doblemente agradecido.
+
+¿Quiere usted más, mi buen don José María? Pues no hay más, sino que
+deseamos a usted y a su hermana y las niñas toda la felicidad que se
+merecen; y por mi cuenta digo que las expresiones usuales de cortesía
+me parecen pálidas para manifestar a todos mi cordial respeto. Besa las
+manos de ustedes su afectísimo — _Fernando Calpena._
+
+
+
+
+XIV
+
+De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena.
+
+_Elorrio, marzo._ (_Recibida en abril_).
+
+
+Aquí me tienes, querido Calpena, disfrutando de todas las dichas que
+trae consigo la vida militar: hambres, golpes, cansancio hasta morir,
+fríos y calenturas, que de todo hay, sin contar las heridas, de las
+cuales, en el reparto diario, me han tocado tres como tres soles, que
+me han hecho ver las estrellas. A quien no he visto es a la señora
+gloria, que a todos nos engatusa con su coquetismo, llevándonos tras
+sí como carneros. Según te decía en mi anterior, salimos de Bilbao
+a cooperar en el plan del general inglés Lacy Evans. Consistía en
+atacar al faccioso por tres puntos distintos: Sarsfield por Navarra;
+nosotros por aquí, amenazando el interior de Guipúzcoa, y el inglés por
+Hernani y toda la zona fronteriza. Según Espartero, este disparatado
+plan es de los que se proyectan todos los días en las mesas de los
+cafés de Madrid. Lo sacó de su cabeza el jefe de la división inglesa,
+y aceptado por el gobierno, no hemos tenido más remedio que ponerlo
+en ejecución: así ha salido. Nosotros llegamos hasta esta villa de
+Elorrio, y de aquí nos volvimos a Bilbao, no diré que con las manos en
+la cabeza, pero sí desalentados y con la rabia de ver la inutilidad de
+nuestros esfuerzos. A Lacy Evans le zurraron en Hernani, y Sarsfield se
+volvió a Pamplona sin llegar al punto designado. Con muchos planes de
+estos no dudo del triunfo de la _ojalata_ en plazo próximo. El tiempo
+lluvioso y frío, digno hermano del de aquella noche memorable, nos ha
+entorpecido las operaciones, resultándonos un sin fin de enfermos, y
+haciéndonos pasar mil trabajos. Quiera Dios que esto acabe pronto y nos
+retiremos a nuestro Bilbao, donde al menos comerá el que lo tenga.
+
+De tu asunto no puedo decirte nada en concreto, pues en Durango no
+vi a la persona que pensé podría informarme. Un amigo mío de Bilbao,
+ayudante de Ceballos Escalera, me ha dicho que no hubo tal coacción
+ni cosa que lo valga; que desde los comienzos del sitio vio a la niña
+sola por las calles con Zoilo Arratia, como dos tórtolos que en medio
+del fuego se arrullaban. Te lo cuento a título de dato verosímil, sin
+darlo como verdadero, pues no me inspira plena confianza el informante.
+Mi opinión es que te propines buenas tomas de olvido, y a otra, chico.
+Échate a la espalda el amor propio, y búscate algo en que pensar que no
+sea esto, que no te faltará algún quebradero de cabeza por otro lado.
+Distráete aunque sea con disgustos nuevos, y el tiempo, con nuevos
+afanes, de los viejos te curará. Y buenas noches, que me caigo de sueño.
+
+Amanece, y oigo que salimos. ¿Y cómo te mando esta? Si vamos a mi
+pueblo, de allí te la enviaré con la relación de lo que nos pase por el
+camino, que me figuro no ha de ser cosa buena, y noticias de tu pleito,
+si en alguna parte las hallo.
+
+_Bilbao_, 26. — Chico, aquí me tienes cubierto de gloria. ¡Al fin...!
+En Galdácano dimos una batalla, después de otra honrosísima en Zornoza,
+ambas protegiendo nuestra retirada. Los _ojalateros_ que hemos dejado
+tendidos en el campo, en una y otra parte, no te los puedo contar:
+su número es infinito. Espartero ha sido el hombre de siempre, el
+primer soldado, el caudillo sin par, creciéndose en los malos pasos,
+más valiente cuanto más enfermo. De mí puedo decirte que también he
+sido esforzadísimo guerrero, digno de que Marte me prohíje y Belona me
+quiera. Bromas a un lado, estoy satisfecho, y en conciencia creo haber
+cumplido con mi deber. No me ha tocado ninguna bala: Dios ha querido
+sacarme ileso, para que pueda contarte lo que leerás ahora mismo, todo
+el misterio de tu novela descifrado, y el caso oscuro puesto en un foco
+de luz que nos permite verlo en su realidad. Las noticias son de buen
+origen. Queda retirado lo que en Elorrio te escribí; no hagas ningún
+caso de mis recomendaciones de olvido. Desconocedor de la enfermedad,
+te receté un disparate.
+
+Confirmado está plenamente que hubo coacción horrible y un complot
+pérfido, fundado en la falsa noticia de tu muerte, que supieron
+presentar como hecho indubitable. Quien esto me ha dicho, y de ello da
+fe, sospecha que también hubo amenazas, imposición por el miedo. La
+extremada sensibilidad de la pobre niña, y la viveza de su imaginación,
+dan verosimilitud a esta sospecha. Tenemos aquí, pues, un caso
+sumamente grave, y yo desafío a los inventores de dramas románticos a
+que saquen de su cabeza uno como este. Escucha sin temblar: todos los
+artificios de los secuestradores de la Negretti no lograron impedir
+que el mes pasado se enterase del monstruoso engaño, por confidencias
+de una criada joven, de una criada vieja..., no estoy bien seguro de
+la edad de la confidente. Ello es que Aura se volvió loca, es decir,
+loca enteramente no: llamémoslo trastorno, rabia, furor insano contra
+sus embaucadores. Apelaron a todos los medios para tranquilizarla:
+medicinas, recreos, pláticas de clérigos más o menos elocuentes, sin
+obtener más que la exasperación de su mal, y, por último, no tuvieron
+más remedio que llevársela a la ferrería de Lupardo, y encerrarla
+allí, bajo la vigilancia de su tía Prudencia y de José María Arratia,
+el mayor de los tres hermanos, que casó hace poco con la chica de
+Busturia. Pero más que la vigilancia y el cuidado de los carceleros,
+pudo la energía expansiva de la dama y su furia de libertad, porque
+bonitamente se les escapó una noche, saliéndose por el tejado, y
+esta es la hora en que no han podido recobrarla. Todos los Arratias
+se lanzaron por diferentes puntos en busca de ella, sin dar con su
+persona: solo hallaron un rastro, que es para ti dato interesantísimo,
+y por eso te lo transmito sin pérdida de tiempo. Lo único que pudieron
+averiguar los _chimbos_ es que Aura pasó por Llodio un domingo muy de
+mañana. Preguntó en varios puntos por el camino de Laguardia, mostrando
+propósito firmísimo de ir a esta villa. La vieron internarse en la Peña
+de Orduña. Ni con buenos ojeadores ni con perros han podido cazarla.
+En esta resolución de la joven, que ya no me parece locura, sino todo
+lo contrario, veo yo un carácter, el rechazo o reacción formidable de
+su timidez anterior, el renacimiento súbito de una voluntad oprimida
+y sojuzgada por los engaños. Esto he sabido de labios que me merecen
+crédito, y te lo comunico para que estés al corriente... ¡En Laguardia,
+chico!... Puede que ya esté allí. Me da el corazón que está. ¡Alerta,
+Fernando!
+
+Yo, que no creía en el romanticismo práctico, ya me rindo, caro amigo,
+y declaro que todo lo que imaginan los poetas, de Víctor Hugo para
+abajo, se queda tamañito junto a lo que la propia vida nos muestra.
+Esta captación de la voluntad de una mujer hermosa; el artificio de
+hacerte pasar por muerto para persuadirla más fácilmente; la caída
+de ella en el terrible lazo, por timidez, por terror, quizás por
+sortilegios desconocidos, ¿no son una primera parte de drama que supera
+a cuantos vemos en el teatro? Dime una cosa: ¿estás bien seguro de que
+en la segunda visita que hiciste al almacén de Arratia, en los primeros
+días de enero, no te cogieron, no te convidaron a beber, no te dieron
+algún narcótico hasta que quedaras como muerto, poniéndote en el ataúd
+y encendiéndote velas, para que ella te viese y no tuviera duda de tu
+viaje al otro mundo? Porque yo todo lo creo ya y todo lo temo, y las
+cosas que antes me parecían novelescas, ya las tengo por naturales y
+comunes. No puedo desechar la idea de que todas esas gentes de apellido
+italiano se traen un surtido de venenos o filtros adormecedores, para
+con ellos ayudarse en sus trágicas intrigas.
+
+Bueno: pues ahora viene la segunda parte del drama. La casan a la
+fuerza, quizás previo el empleo de algún otro bebedizo que convierta
+a las personas en máquina, y les permita moverse y hablar sin darse
+cuenta de lo que hacen y dicen. Me la casan; parece que han triunfado,
+y de repente sobreviene la confidencia, la revelación de un parte de
+por medio, criado desleal, o traidorzuelo mal pagado. Y aquí todo
+varía: surge la locura de la dama, la resurrección repentina de su
+albedrío; tras esto, tenemos nuevos embrollos de la familia para echar
+tierra al asunto y no dejar que tales infamias se hagan públicas;
+la niña se les escapa; corre sola por esos caminos buscando el de
+Laguardia, donde cree encontrar su bien, su solución... ¿Llegará? ¿La
+cazarán antes sus perseguidores? He aquí el misterio del acto último,
+aún no descifrado. ¡Alerta, Fernando! ¡A Laguardia! ¡Ahí va!
+
+No sigo, que es tarde y se va el correo. Última noticia: no es cierto,
+como te dije, que haya muerto Ildefonso Negretti. Vive, aunque en un
+estado muy semejante a la imbecilidad. Me lo ha dicho Vildósola, que
+ignora o afecta ignorar todo lo demás de esta historia lúgubre. Pero no
+desmayo en mis averiguaciones, y todo lo que yo sepa, lo sabrás en el
+tiempo que tarden en llevarte mis cartas nuestros detestables correos.
+Consérvate sereno, y no tomes resoluciones precipitadas. Para todo
+cuenta con tu fiel amigo — _Uhagón._
+
+
+
+
+XV
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Madrid, abril._
+
+
+Amada mía: A mis penas crónicas ha querido Dios añadir una de las más
+agudas que podría enviarme. Estoy afligidísima; grandes satisfacciones
+tendría que concederme Dios para consolarme de esta pena. Se me ha
+muerto hace dos días Justina, mi criada de toda la vida, la que me
+ha servido con increíble abnegación, cariño y fidelidad desde que me
+casé, desde antes, pues ya la conociste sirviendo a mi madre, que no
+podía pasarse sin ella. Lo mismo me ocurre a mí: el vacío de Justina
+es horrible; no era ya mi criada, sino algo que no puedo expresar con
+las palabras amiga y hermana: era la confidente de todos mis secretos,
+así de los que amargan como de los que endulzan mis horas; no puedo
+acostumbrarme a vivir sin ella, pues era como parte de mi pensamiento;
+había llegado a pensar por mí; su voluntad era parte de la mía, parte
+cada día mayor, llegando a suplírmela por entero. Últimamente casi
+me gobernaba; su criterio fue siempre justo; sus determinaciones,
+acertadas. ¡Pobre mujer, cuánto me amó! Era tal su adhesión a mí, que
+mil veces habría perdido la vida por evitarme un disgusto. Consagrada
+en cuerpo y alma a mi servicio inmediato, el más íntimo, el más
+familiar, creo que hasta parte de mi conciencia estaba en ella, y
+al perderla siento que se me va también allá lo mejor de mí. Por no
+abandonarme rechazó proposiciones de boda; ha muerto soltera, con seis
+años más que yo; expiró consagrándome sus últimos pensamientos. ¡Qué
+ejemplo de abnegación, de sacrificio! ¡Y luego dicen que ya no hay
+santas! Voy entendiendo que Justina lo era.
+
+Desde que cayó enferma no me separé de su lado. Ni por mi madre habría
+hecho más que por ella. Murió santamente, recordándome alegrías y
+penas pasadas que las dos sentimos sin dar a nadie participación,
+y sus últimas palabras, agarraditas sus manos a las mías, fueron
+consagradas al ser a quien amaba tanto como yo. ¡Ah, Valvanera mía, no
+tengo consuelo! Te dije en mi anterior que cuatro personas poseían mi
+secreto: ya no lo poseen más que tres.
+
+No sé si decirte que le leas esta carta al prisionero. Él no sospecha
+que le han amado corazones ausentes, desconocidos. El de Justina
+gustaba de recrearse en el amor a Fernando, y siempre le veía niño.
+Los primeros cuidados que se prodigan a los recién nacidos, de ella
+los recibió Fernando. Le vio después, teniendo él cuatro años, pues
+con el fin de que inspeccionara su crianza, la mandé a Vera, y siempre
+le recordaba en aquella edad. Me ponderaba su belleza, su parecido a
+mí; me pintaba con graciosas imágenes el color de sus cabellos, de sus
+ojos. El día en que murió, le describía chiquitín, como si le hubiera
+visto la semana pasada. Díjome que su pena mayor era morirse sin verle
+caballero formado; recomendome que cuando yo le tuviese a mi lado le
+expresase su cariño, y le diese en nombre suyo muchos besos. De tal
+modo me impresionó con estas demostraciones, que las dos parecíamos
+moribundas, yo quizás más que ella. Díjome que no llorase ni me
+afligiese; que Dios, con lo mucho que había yo sufrido, me perdonaba
+todas mis culpas, y que si aún faltaba algo por perdonar, ella se
+encargaría de obtener en el cielo la total absolución... Sí, sí, es
+preciso que le leas esta: quiero que sepa que se ha muerto Justina; que
+Justina le amaba, que Justina es para mí una pérdida irreparable...
+Ayer ha sido el entierro; mañana iré al camposanto a llevarle las
+flores más bonitas que pueda procurarme. Le gustaban tanto como a mí, y
+siempre que salía traíame las mejores que encontraba. Ahora todas me
+parecen indignas de ella. Las de mi corazón, que son las más bellas, no
+se ven, y en estos homenajes, ¡ay!, no nos satisfacemos sino con lo que
+entra por los ojos. ¡Dios mío, qué sola estoy!... ¡Pero qué sola! Lo
+dicho: léele esta carta, o dásela para que se entere, y dime el efecto
+que le causa.
+
+No está de más que en esta repita mis exhortaciones para la custodia
+del bien que he puesto en tus manos. Ordeno y mando que el prisionero
+renuncie por ahora incondicionalmente al uso de su voluntad,
+sometiéndose a la tuya, que por delegación es la mía. Te transmito toda
+mi alma, me encarno en ti. Ya le devolveré al señorito su voluntad,
+cuando yo entienda que está en disposición de usar de ella dignamente.
+Toda cautela me parece poca mientras dure el horrendo trastorno de una
+ilusión arrancada de cuajo. Yo sé lo que es eso. Que no tome resolución
+alguna, ni aun aquellas que parecen más insignificantes, sin previa
+consulta contigo, que eres _migo_. Que no se aleje de tu casa, a no
+ser con Juan Antonio o personas de gran confianza. No puedo echar de
+mí la imagen del _Joven Werther_, que es desde hace tiempo mi fantasma
+perseguidor. Por la impresión que hizo en mí esta obra al leerla por
+vez primera, juzgo la que hará en un espíritu admirablemente preparado
+para la imitación del caso que en ella se presenta... Dios le perdone
+al señor de Goethe el mal que ha hecho.
+
+Paréceme acertadísima la campaña teatral que han iniciado tus niñas. Es
+un entretenimiento de buen gusto y honestísimo, si hay buena elección
+en las obras que representen, y la del _Sí de las niñas_ no puede ser
+más acertada. ¡Cuánto daría yo ahora por ver tu teatro y aplaudir a
+mis queridos cómicos! Pero no puede ser, ¡paciencia!... Aquí te pongo
+veinte mil suspiros de los más hondos. Guárdamelos por allá, pues en
+cada uno de ellos va un poquito de mi alma.
+
+Y no te escribo más hoy: lo que aún tengo que decirte no es nada grato,
+y no quiere amontonar tristezas sobre tristezas tu amantísima — _Pilar._
+
+
+
+
+XVI
+
+De la misma a la misma.
+
+_Madrid, abril._
+
+
+Gracias a Dios, amiga de mi vida, que hoy puedo escribir todo lo
+que quiera. Hoy me siento discípula del Tostado, y me será fácil
+hacer honor a tan gran maestro. Felipe se ha ido a la Encomienda con
+Gravelinas, Castro Terreño, Jenaro Villamil, el pintor, y un chico que
+ahora despunta en la política y los periódicos, Luis Sartorius. Creo
+que Fernando le conoce. Allá se estarán unos días cazando y hablando
+mal del gobierno. Después van a Segovia, donde Villamil se propone
+pintar la Fuencisla, el Parral, y qué sé yo qué, y mi marido ver y
+tasar una colección de clavos de puertas, bisagras y aldabones que a la
+venta sale. Por allá se estén luengos días, y si fueran meses, mejor,
+para que yo respire. ¡Preciosa libertad, cuánto vales! Así podré llorar
+a mis anchas a mi amada Justina, y llevarle flores, y hablar contigo,
+emborronando todo el papel que me dé la gana. ¡Benditas cacerías de la
+Encomienda y benditos clavos de Segovia! Claro que mi libertad solo es
+relativa, porque siempre quedan aquí personas que al volver Felipe le
+cuentan todo lo que hago; pero esta de clase de esclavitud la sorteo yo
+perfectamente. Hoy me siento mía, hoy respiro, y los suspiros que te
+mando llevan alegrías de mi corazón y esperanzas.
+
+En estos veinte años largos de ansiedad y lucha, de persecuciones,
+de estudio sutil para sortear el carácter receloso, inquisitorial de
+Felipe, Dios me ha favorecido, no puedo negarlo. Concediome primero la
+compañía y ayuda leal de Justina; después, que a Felipe no le fuera
+antipática mi fiel sirviente, pues si se le ocurre tomarla entre ojos
+y privarme de ella, ¡pobre de mí! Verdad que Justina poseía un arte
+supremo para el disimulo, para hacerse agradable y necesaria a las
+personas con quienes estoy obligada a vivir en paz, y se ha muerto
+la pobrecita sin que nadie sospeche que entre ella y yo había tan
+entrañable inteligencia en puntos muy delicados. Felipe ha sentido su
+muerte, y el día que la sacramentaron estaba muy afligido. Le agradecí
+mucho su pena, y ganó terreno grande en mi estimación. A los veintiocho
+años de casados, es triste, tristísimo, que mi marido tenga que hacer
+méritos para conquistar sentimientos míos, que debió poseer desde el
+primer día. Entre Felipe y yo hay un gran espacio vacío, glacial, que
+en tanto tiempo no ha podido llenarse ni encenderse con afectos. La
+vida común no ha hecho más que poner en pugna constante sus asperezas
+con las mías, sin limarlas. ¿Tengo yo la culpa? ¿La tiene él? ¿Es
+culpa de los dos? Averígüelo quien quiera, pues ni _Vargas_ creo yo
+que domine tan difícil averiguación. Por centésima vez te lo digo,
+querida Valvanera: yo no he tenido la suerte tuya; tu marido te resultó
+ajustado a tu ser espiritual. Hicisteis pareja feliz, con unidad de
+pensar, unidad de sentir. Las pequeñísimas diferencias pronto fueron
+destruidas por el roce. A mí no me resultó ese bien tan grande. Y lo
+de hacer o no hacer pareja es cuestión de suerte, créelo. Porque ni
+una piensa, ni los padres tampoco, y aunque en ello pensaran rara
+vez acertarían. Los caracteres se conocen bien cuando envejecemos,
+y siempre la casan a una cuando es niña o casi niña, fundándose en
+sentimientos superficiales que luego se convierten en humo.
+
+Tengo que fastidiarte con estas confidencias, que en parte no son
+nuevas para ti, pues en otras ocasiones me has oído decir lo mismo;
+mas ahora es preciso que yo extreme mi sinceridad a fin de que puedas
+hacerte cargo de la relación entre mis cuitas matrimoniales y este
+magno asunto secreto. Fácilmente comprenderás cuánto he tenido y tengo
+que discurrir para que entre estas dos mitades de mi vida no haya
+ningún contacto. Semejante trabajo de incomunicación es una obra maciza
+de disimulo, de ocultaciones, de supercherías más o menos inocentes,
+y representa una energía mental tan extraordinaria que, aplicada a
+otros órdenes, podría bastar a la formación de un perfecto hombre de
+Estado. Que la incomunicación entre las dos esferas era necesaria, bien
+lo comprendes tú que conoces a Felipe. No podía yo hacer otra cosa:
+Felipe y Fernando eran y son incompatibles, irreconciliables; el uno
+es la ley, el otro su transgresión. En la noche aquella de Zaragoza,
+después de ver juntas _El sí de las niñas_, supiste que yo había
+cometido una falta muy grave. Sobre esto no hay que volver: convinimos
+en que yo había sido criminal, faltando a la más sagrada de las
+obligaciones; yo me acusé y tú me sentenciaste. Yo no merecía perdón;
+tú me compadecías y procurabas consolarme; yo me declaraba perdida para
+siempre en el terreno matrimonial. Me aconsejaste el silencio absoluto,
+el arrepentimiento y propósito de enmienda ante Dios, y que procurara
+echar un velo... Esto del velo no se me olvida... Bueno: pues aquí
+tienes mi falta muy bien tapada y en condiciones de no ser por nadie
+descubierta. No me costó poco trabajo; pero ello es que conseguí lo que
+me proponía... Pasa el tiempo, y continuamos Felipe y yo desavenidos,
+inarmonizados, como dos notas discordantes que desgarran el oído
+cuando suenan juntas. Dios no quiere poner ningún remedio al desajuste
+de nuestras almas: no nos da hijos. Él es él y yo soy yo, sin que en
+ningún momento nos encontremos en perfecta unión. Mis esfuerzos por
+sonar acordes son cada día más infructuosos. Carece él de inteligencia,
+yo la tengo de sobra; pero ni puedo darle a él, de lo mío, lo que
+le falta, ni él sabe apoderarse del fuego sagrado. Pasa más tiempo,
+querida Valvanera, y seguimos lo mismo, quiero decir peor, pues el
+tiempo parece que se complace en desafinar más a Felipe siempre que se
+empeña en sonar junto a mí. No nos entendemos: soy para él un libro en
+lengua chinesca; él es para mí un libro en blanco. No me dice nada.
+
+Bueno: pues en esta situación me acuerdo de mi falta; cada día pienso
+más en las consecuencias de ella. Allá, donde Dios quiso, dejó un ser
+muy envueltito en ropas blancas. Me le figuro dando los primeros
+pasos, me le figuro queriendo hablar..., le siento después grandecito.
+Dícenme que es muy guapo, de buena índole, y tan inteligente que causa
+miedo a los que se encargan de educarle. Luego le siento hombre, y
+me informo de que posee las prendas todas del perfecto caballero: su
+corazón es generoso, sus procederes nobles, su lenguaje discreto... Me
+vuelvo loca de alegría... Allá se me va toda el alma; y cuando procuro
+convencerme de que estoy libre, de que puedo hacer manifestación de mis
+sentimientos y ser dichosa, me encuentro paralizada por el deber, por
+una obligación contraída legalmente y santificada por la religión. Ya
+me tienes fuera de mi centro natural, y atada a otro centro que no sé
+lo que es: ¿legal, artificial? No me atrevo a definir estas cosas... Ni
+un solo instante me ha pasado por la cabeza concordar aquello con esto:
+conozco a Felipe, y sé que no perdona lo que en su criterio, reflejo
+exacto del criterio general, es imperdonable. La magnanimidad es una
+virtud que le viene muy ancha, como la armadura de un coloso. Mi marido
+es de los que celebran culto en los altares de la rutina social y de
+todo el artificio que nos rodea. A tal extremo llega el fanatismo, que
+si hubiera inquisición de esos dogmas, él sería familiar primero de
+ella y un implacable quemador de herejes. Resulta, pues, que para poder
+yo vivir y amar lo que la ley de naturaleza me manda que ame, no veo
+más camino que la incomunicación que antes te dije, levantando un muro
+muy alto entre Fernando y Felipe.
+
+Y ahora necesito referirte otras cosas, y hacer comentarios tan
+sinceros como dolorosos de mi carácter y del de Felipe, para que
+comprendas cuánto me ha costado levantar ese muro, y la vida de
+ansiedades que he llevado y llevo para impedir que se me derrumbe y nos
+aplaste a todos. Concédeme otro poquito de atención.
+
+A la falta mía, desconocida de todo el mundo (con tres excepciones no
+más), falta efectiva y real que yo reconozco y confieso a quien me da
+la gana, siguen otras, las faltas supuestas, fantásticas y mentirosas
+que la malicia me atribuye. Por la verdad nadie me acusa, por la
+mentira me denigran. Bien comprenderás que a ti no te oculto nada, que
+hablo contigo como con Dios. Pues yo te juro que cuantos milagros me
+cuelga la fama son absolutamente apócrifos. Años ha que te lo he dicho;
+pero podrías creer que en el tiempo transcurrido desde que no nos vemos
+he hecho algún milagro. No, amiga querida: ni antes, ni después, ni
+nunca. Ten la firme convicción de mi inocencia en todo ese tiempo, que
+bien puedo llamar _periodo fabuloso_. Harás quizás la observación de
+que la fama persistente, aunque se equivoque, no siempre es injusta, y
+a eso contesto que alguna explicación debo dar a la constancia de las
+lenguas en hablar de mí con engaño y error. Puesta a declarar en el
+banquillo, expongo toda la verdad, no sin esfuerzo, pero con franqueza
+suma. Eres tú mi espejo: me miro en ti, y te doy mi exacta imagen. Pues
+sí, querida de mi alma, aunque lo sabes, bueno es que yo lo manifieste:
+he sido una coqueta formidable. Aquí tienes la explicación de mi fama,
+sin hipocresías ni atenuaciones. El coquetismo, pues todo hay que
+decirlo, ya nos perjudique, ya nos favorezca, ha sido en mi defensa
+contra la soledad del alma, un medio de producir alegría, movimiento,
+bullicio de cosas y personas, un arte de guerra para devolver al mundo
+mis sufrimientos, que en gran parte, de él y de sus leyes recibía
+yo. Me dirás que esta disculpa no vale. Bueno, pues coqueteaba por
+aburrimiento. ¿Tampoco vale esta? Pues coqueteaba... porque sí.
+
+La verdad es que a una existencia frustrada que ha perdido su órbita,
+no se le puede pedir que vaya muy derecha. Sé que hay ejemplos de otras
+existencias también frustradas o sin órbita que se han mantenido en
+la rigidez absoluta de los principios y de las formas. Yo las admiro:
+no he tenido virtud para imitarlas. Han buscado su alivio en el
+adormecimiento místico, religioso, o como quieras llamarlo. También a
+mí me dio por ser beata; pero solo me duró cuatro días la ventolera.
+No podía ser... Pues sigo: si mi coquetismo me produjo diversión,
+encanto, vanagloria, el placer maligno de _hacer rabiar_, trájome por
+otro lado males acerbos. Ya lo sabes. Mi ligereza exacerbó el carácter
+receloso, trapacero y mortificante de Felipe. No tardamos en llegar
+a una situación de continua suspicacia, de celos y reconvenciones
+enojosas, de desconfianzas recíprocas. Él fue siempre duro, altanero,
+fiscalizador de las acciones más inocentes. Sin quererlo, cultivé en
+él otras cualidades muy malas: la grosería, la falta de delicadeza.
+Gustaba yo de atormentarle, y él a mí lo mismo: llegamos a tener
+discordias muy agrias por cualquier tontería, extremando nuestra
+desavenencia en las cuestiones de intereses. Quiso reducir mis gastos;
+yo me opuse a sus derroches de coleccionista. Nos hacíamos una
+guerra implacable. Hasta en política disentíamos, pues yo, solo por
+llevarle la contraria, alardeaba de patriotería liberalesca y hasta de
+jacobinismo. Empezaron las prohibiciones por parte de él, las rebeldías
+por mi parte. Ya ni asomos de concordia había entre los dos, pues
+hasta en las comidas fueron nuestros gustos diferentes. Sus sospechas
+le llevaban a indagaciones indecorosas para mí. Espiaba mis pasos;
+vigilaba todas mis acciones; intervenía mis cartas; veía fantasmas en
+torno mío; mi gusto excesivo de los placeres sociales, mi cháchara, mis
+alardes de libertad le irritaban más, y ya no fue solo grosero, sino
+brutal, y el más fastidioso tirano que imaginarse puede... Ea, querida
+mía, que viendo la cosa mal parada, hube de recoger vela. Capaz era
+Felipe de un desatino, y yo también. ¡Figúrate si descubre...! Pero
+no, daba todos sus golpes en la herradura y ninguno en el clavo. Era
+ciego: no veía la verdad; corría disparado tras multitud de mentiras.
+
+Amainé, como te he dicho, en mi coquetismo: tuve que recogerme y entrar
+en mí. La edad hizo lo demás: me aproximaba yo a los cuarenta años,
+aunque..., ya me viste..., los llevaba muy bien. Después, querida
+Valvanera, desde la última vez que te vi, he dado un bajón tremendo.
+Ya no me conocerías... Pues verás: reflexioné, me di a pensar en que
+si mi existencia había sido hasta allí frustrada, podía ya no serlo
+en lo sucesivo. Dios quizás me deparaba una segunda existencia. Había
+encontrado mi órbita, la verdadera, la única, y en ella podía correr a
+mis anchas sin desviarme. Pero, ¡ay de mí!, que para seguir mi órbita
+me estorbaba enormemente Felipe..., aquel Felipe continuo, pegado a
+mí como mi sombra, y de quien no podía en modo alguno desprenderme.
+Y para mayor desdicha, era cada día más fastidioso y fiscalizador
+más impertinente. ¿De qué me valía tener órbita, amiga de mi alma?
+Comprende mi padecer, mis estudios maliciosos, que algo tenían de la
+diplomacia, algo del arte de los prestidigitadores, para que mi tirano
+no penetrara en aquel vedado terreno donde yo quería vivir sola, y
+si no sola, sin él. ¡Qué martirio! En esta campaña, que precisamente
+coincide con la época en que tú y yo no nos hemos visto, he
+desplegado las dotes de astucia más extraordinarias, he inventado las
+combinaciones más sutiles, me he batido a la defensiva, en la sombra,
+con una habilidad de que no puedes tener idea. Y he triunfado, al menos
+hasta hoy. En medio de mis grandes amarguras, tengo la satisfacción
+de que Felipe _no lo sabe_. Viéndole a mi lado en efigie, en espíritu
+siempre lejos, le digo con el pensamiento: «No lo sabes, no te doy el
+gusto de que tengas razón contra mí. Porque eso es lo que tú quieres,
+tener razón contra tu mujer, y eso no lo tendrás. Soy aragonesa».
+
+En este periodo, Valvanera mía, ha sido mi único consuelo la lectura y
+el trato de personas inteligentes, la lectura sobre todo. Mi marido dio
+en llamarme romántica; es su manera personalísima de repudiar lo que se
+sale de lo vulgar y corriente. Yo acepto el mote, si romántico quiere
+decir revolucionario, porque..., no te asustes..., te advierto que yo
+lo soy. Me siento un poco masónica, quiero decir que prefiero los males
+de la libertad a los del orden... Esto es una broma, querida; no hagas
+caso.
+
+Motivo de burla y chacota son para Felipe mis aficiones a la lectura,
+que en los últimos seis años han sido un verdadero vicio. Ya sabes que
+su inteligencia es muy limitada: lo que yo arrojo de mi mente (perdona
+la inmodestia) como hojarasca inútil, ya lo quisiera él para los días
+de fiesta. Es de esos que llevan dentro del cerebro una barajita de
+ideas, adquiridas y coleccionadas en el trato de los hombres más
+vulgares, porque de los eminentes, haya miedo que se le pegue nada. La
+tiene en forma y distribución de papeletas clasificadas. Para cada tema
+que surge, su papeleta correspondiente. ¿Se habla de teatros? Papeleta.
+¿De moral, de matrimonio, de religión, de política, de viajes, de
+ornato público? Pues allá va la cédula. A mí no me des entendimientos
+de esta condición. Ya comprenderás que quien piensa por papeletas, en
+las acciones procede de un modo semejante, y ha de ser formulista,
+esclavo de la letra de ordenanzas y reglamentos. En esto nadie le gana
+a mi Felipe, naturaleza de tal modo conformada, que halla su felicidad
+en el fastidio. El fastidio, hablando por papeleta, _es su elemento_...
+¡Si al menos hubiera yo podido lograr una separación decorosa! ¡Que
+si quieres! ¡Para separaciones está el tiempo! Felipe no puede vivir
+solo; le soy necesaria. No se halla sin mí: soy el agua salada para ese
+pobre pez. No viéndome aburrida, no ejercitando en mí su vigilancia,
+no interviniéndome en todo y por todo, se muere de asfixia. Ya ves qué
+sino el mío... Pues mira tú: por ley de costumbre, y no insensible a
+la obra del tiempo, he adquirido resignación; sé ya lo que no sabía:
+aceptar mi pesada cruz y subir con ella. Lo haría fácilmente quizás
+si estuviera libre, quiero decir, si no me llamara mi órbita como me
+llama, la íntima, la que es a un tiempo ilegal y sagrada, la mía.
+
+En justicia, debo añadir que de algún tiempo acá Felipe me mortifica
+menos, y que ya sea porque he ganado fuerzas, ya porque la cruz ha
+perdido algo de su enorme peso, ello es que la llevo mejor, y aun
+me siento menos medrosa de que mi secreto se descubra. El tiempo
+también fortifica, y la próxima vejez parece que derrama tesoros de
+indulgencia, y que protege las grandes reconciliaciones. ¿No crees tú
+lo mismo? Sí, sí: mi temor de la luz va disminuyendo, me creo capaz de
+afrontar las responsabilidades que antes me aterraban, de dar un salto
+decisivo. ¿Qué te parece? Anímame, amiga del alma; dime que sí, que
+sí...
+
+En el tiempo este que nos ha hecho la gracia de tenernos separadas, no
+he visto decrecer la pasión de Felipe por el coleccionismo de armas
+y de hierros viejos. Sería el primer caballero del mundo si ello
+dependiera de la adoración y conocimiento de los signos de caballería.
+Otro que más entienda de espadas y que mejor clasifique las de cada
+siglo, y las de Milán o Toledo, no lo hallarás. En lo que ha decaído es
+en la esgrima, pues con los años su destreza va quedando reducida _al
+compás_, y gracias. Aún se recrea en su sala de armas tirando un rato
+con los amigos, y aún vienen en busca de sus lecciones espadachines
+muy afamados. También acuden a casa los que se ven en el trance de
+aceptar o promover un duelo, porque la primera autoridad de Madrid en
+lances de honor, y en sus complejas y delicadas reglas, es mi marido.
+Todos respetan y siguen ciegamente su opinión, y el hombre está en
+sus glorias ejerciendo de definidor y pontífice: se humaniza, se
+vuelve menos áspero, y su amabilidad relativa indica su satisfacción y
+vanagloria. Yo, siempre en guardia, aprovecho para mis combinaciones
+los preciosos momentos en que funciona el oráculo de los lances de
+honor. Cosas a que no me atrevería en días normales, las acometo
+valerosa cuando se trata de la elección de armas, de los pasos que ha
+de dar adelante o atrás, en el terreno, cada uno de los duelistas. Y
+ya puedes suponer con cuánto fervor pido a Dios, en momentos para mí
+críticos, que haya desafío, que se peleen dos caballeros por cualquier
+futesa de política, de amores o de juego, para que vengan a mi casa en
+busca del oráculo, y este se entusiasme y yo respire.
+
+Y ya no escribo más hoy, que estoy cansadita, aunque no tanto como lo
+estarás tú cuando me leas. Cree que no son ociosas estas explicaciones,
+para que te hagas cargo de mis sufrimientos y del servicio impagable
+que prestas a tu amiga. Tu cooperación me la tengo bien ganada... Vaya,
+no te canso más. Soy como esos visitantes fastidiosos, que después de
+despedirse vuelven a pegar la hebra, repitiendo lo que ya dijeron; y en
+pie, y en la puerta ya, todavía vuelven sobre lo mismo. No más, no más:
+quédense para mañana otros secreticos que aún guarda para ti tu amante
+amiga — _Pilar._
+
+
+
+
+XVII
+
+De la misma a la misma.
+
+_Abril._
+
+
+Ya sé, ya sé, picarona, el mote que vas a ponerme. Vas a llamarme la
+_Tostada_. Pero no me ofendo, y casi, casi me gusta el apodo, porque me
+estimula más al horroroso gasto de tinta, y a marearte con mis largas
+escrituras. Lo que siento es distraerte de tus ocupaciones todo el
+tiempo que exige la tarea de leerme. Pero lo llevarás con paciencia,
+¿verdad? Y que no puedo ser concisa. Tras de una idea se me ocurre
+otra, y cuando quiero recordar, ya tengo bien llenitos de garabatos
+cuatro pliegos de papel.
+
+Tienes razón en decir que soy una pura pólvora, y le la impaciencia me
+pierde. Por mi gusto, cosa pensada, cosa realizada. No puedes figurarte
+el cariño que le he tomado a esa mayorazga de Castro-Amézaga desde
+que me contaste sus extraordinarios y nunca vistos méritos. ¿Y tal
+joya no será para mí, para mi Fernando? ¡Ay, si Dios me concediese
+esto, daría por bien empleados todos los martirios de mi vida!... No
+pienso más que en Demetria, la estoy viendo, hablo con ella. ¡Qué
+hermosura y qué talento, qué aplomo y dominio de sí misma! No me
+digas que el fantasmón de mi sobrino puede quitárnosla. ¿Pues qué?
+¿No ha manifestado bien claramente la niña discreta que le repugna el
+candidato propuesto por la familia? ¡Y ha tenido entereza para negarse
+a ser su esposa, sin reparar en el semicompromiso que suponían las
+vistas, resistiéndose a la presión que sobre ella ejercían sus tíos y
+Juana Teresa! ¡Eso es una mujer! Solo este rasgo basta para que yo la
+ponga cien codos más alta que todas las de nuestro sexo. ¡Cualquier día
+la coge a esa un tonto! Ya puedes figurarte lo que yo gozo considerando
+el despecho, la rabia de Juana Teresa, que en su vida se ha llevado un
+sofión tan merecido. La veo echando fuego por los ojos y masticando
+fuerte... Pero se me caen las alas del corazón al pensar que aún tiene
+esperanzas de arreglo. No, no puede ser: no es delicado insistir
+después de una repulsa tan categórica... ¡Ay!, mi falta de libertad
+me requema la sangre. Pues si yo pudiera meter mi cucharada en ese
+negocio, ¡con qué gracia habría de llevarlo a término feliz, abatiendo
+para siempre los hocicos de mi media hermana!... Déjame, déjame
+que desahogue el ardor de mi alma. Luego me dicen revolucionaria,
+romántica. Sí, lo soy: quiero imitar a esa sin par niña, que odia, como
+yo, los raciocinios por papeleta, y cuando le han presentado la de su
+casamiento, la ha deshecho con garra de leona. ¡Esa, esa es la mujer
+que quiero para compañera de Fernando!
+
+Pero nada adelantaremos, tienes razón, mientras el alma de nuestro
+querido hijo no salga del insano estupor en que la tiene una pasión
+frustrada, una tan grave herida del amor propio. No le riño; conste
+que no le riño; considero la delicadísima situación de su espíritu, y
+confío como tú en el tiempo... Pero, ¡ay!, el tiempo tiene dos caras:
+es amigo que infunde esperanza, y enemigo que amedrenta. ¿Quién me
+asegura que, andando días, no lograrán los de Cintruénigo rendir por
+cansancio la fortaleza de Castro? Juana Teresa es muy lista, maestra
+en gramática parda, en marrullerías plebeyas. Rodriguito, según mis
+noticias, suple con su tenacidad la pobreza de su entendimiento. Temo
+a los tercos, a los pleiteantes temerarios, a los que ponen toda su
+intención y sus fines todos en una sola papeleta... No, no me entrego
+yo al tiempo: eso es de perezosos. Confío en ti, que aunque me dices
+que espere y no me precipite, seguramente pondrás tus cinco sentidos en
+esta obra magna para que no se nos malogre, y allanarás a Fernando el
+caminito de Laguardia. Demetria es su paz de toda la vida, el perfecto
+equilibrio de sus facultades. ¿No lo ves así? ¿No ves en ese matrimonio
+la maravilla de la Providencia?... Impedir que se unan es un divorcio,
+amiga mía, es obstruir los caminos de Dios.
+
+No te asustes de mi exaltación. Soy así: ver yo el bien y no lanzarme
+tras él al instante, es imposible. Déjame que te diga una cosa, y si
+la tienes por delirio, no me importa. Pues la hazaña de Fernando al
+sacar a la niña del cautiverio de Oñate, con riesgo a de su vida, bien
+merece el desenlace, el divino coronamiento de esta unión. Dime que
+sí. Aquella página hermosa, aquel viaje por los montes infestados de
+facciosos, la muerte del desgraciado padre, la herida de Fernando, que
+se nos quedó cojito, prisionero de sus protegidas, ¿qué son más que
+trámites de la grande obra de la Providencia? ¿Y la abnegación con que
+el caballero, abandonando sus amores (buenos o malos, que eso no hace
+al caso), se convierte en paladín de dos muchachas desconocidas, no
+significa nada? ¿Pues y la nobleza de su proceder en todo el camino, su
+delicadeza y solicitud, la gratitud de las niñas, la entrañable amistad
+que entre ellos se establece, no nos dan a conocer el arte sublime con
+que Dios elabora sus obras maestras? ¡Ay!, quisiera ser poeta para
+poner en versos magníficos aquella peligrosa y al cabo feliz aventura,
+composición que les entregaría, diciéndoles: «Héroe y heroína, Dios os
+ha juntado en este hermoso poema, porque quiere haceros fundamento de
+una generación que reúna la voluntad y la inteligencia. No falta más
+que una estrofa, que vais a escribir ahora mismo».
+
+A todo trance, mi amada Valvanera, es preciso que el _Caballero de
+Aránzazu_ (mira qué título se me ocurre) no se acuerde más de la
+catástrofe de Bilbao, ni de la condenada diamantista, que noramala
+vaya. Tráemele pronto, por tus hijos te lo pido, al terreno en que
+hallará el reposo y la felicidad, y yo también. Sería yo capaz, si
+viera terminado el poema con lógica belleza; sería capaz, digo,
+de romper la insoportable ficción en que vivo, y arrostrar las
+humillaciones y las amarguras que suponen las papeletas de Felipe,
+arrojadas en terrible avalancha sobre mí... ¡Vaya si lo haré! ¿No es
+estúpido que vivan las almas aterrorizadas por un vano fantasma, la
+opinión, la cual, mirada de cerca y por dentro, se compone de cuatro
+trapos no muy limpios sobre cuatro torcidas cañas?
+
+Pero tengamos calma. A medida que escribo me voy exaltando más... Por
+obedecerte en todo, he detenido el viaje del benditísimo sacerdote,
+nuestro amigo, a Laguardia; pero no acabo de conformarme con este
+aplazamiento. Se me ha metido en la cabeza que haciéndose don Pedro
+amigo del señor de Navarridas, se nos vendría todo a la mano. Pienso
+también que Demetria... En fin, pienso tantas cosas, que vale más
+que me las guarde y las madure bien antes de comunicártelas. En la
+confianza de tu pericia me adormezco yo. Sé que sacarás triunfante mi
+bandera, la bandera del bien, que tiene por escudo un corazón de madre,
+y por leyenda esta sola palabra: _Naturaleza_.
+
+Vamos, que estoy desatinada: no me digas que no. Y otra cosa. ¿No
+puedo aún escribir a Fernando? ¿No debo decirle...? ¿Te decides a
+descorrer el velo, o no es tiempo todavía? Ya que no me contestes a
+esto, dime pronto si va recobrando la serenidad; si su corazón se
+restaura en los sentimientos dulces, o es aún presa del vértigo de
+rabia, y se ahoga en las olas de amargura. Porque no puedo arrojar de
+mí una zozobra cruelísima. ¿No está convencido aún de que la maldita
+Negretti es esposa de otro? ¿O es que sobre eso hay dudas todavía?
+No lo veo yo claro. Las referencias del suceso son vagas, como de un
+caso problemático, alterado al pasar de boca en boca. Que sepamos la
+verdad. Entérate bien; interrógale, aunque esto sea poner el dedo
+sobre las heridas aún no cerradas. Estaría bueno que ahora saliéramos
+con que Fernando abriga todavía esperanzas... Por Dios, vigila, no
+te descuides..., entérate de si aún sostiene alguna comunicación con
+Bilbao, aunque sea indirecta, por vía de espionaje o información. Hay
+que ver esto, Valvanera de mis pecados; hay que estar en todo... Adiós;
+ya no puedo más. Toda mi alma está contigo y con él... Una palabra para
+concluir: «¡Muera Cintruénigo!».
+
+¡Qué disparates pienso y escribo!... Voy a decirte el que se me ocurre
+en este momento. ¡Jesús me valga! Admitida la idea de que el motivo
+del desaire sufrido por mi antipático sobrino es que el corazón de
+la mayorazga pertenece a otro, me asalta la idea de que ese otro no
+es Fernando. ¿No se te ha ocurrido averiguar si hay algún factor
+desconocido? Lo que ahora sospecho, ¿es acaso inverosímil? Fíjate
+en que no tenemos ninguna prueba de que la repulsa de la niña sea
+por amor a Fernando. Todo se reduce a suposiciones, conjeturas,
+fingimientos quizás de nuestro deseo. Hay un punto oscuro, muy oscuro,
+querida Valvanera, y es urgente aclararlo. Acláralo por Dios. Tengamos,
+¡ay!, un hecho fijo y seguro en que fundarnos, para que este plan mío
+y tuyo no sea un alcázar aéreo. ¡Pues bonito papel haríamos si ahora
+resultara que...! Me vuelvo loca... Compadece a tu pobre amiga...
+
+No escribo más; quiero serenarme; la pluma se me vuelve un pedacito de
+rayo. Siento en mí las sacudidas de los nervios, que me dicen que no
+escriba más. _La Tostada_ se rinde.
+
+Te mando millones de besos para que los repartas como quieras. Los que
+le toquen a Fernando, como no puedes dárselos tú directamente, se los
+aplicas a tus nenes para que estos se los pasen a él. Adiós otra vez.
+Os adora vuestra — _Pilarica._
+
+
+
+
+XVIII
+
+De don José M. de Navarridas (incluyendo esquelas de las niñas de
+Castro) a Fernando Calpena.
+
+_De Laguardia, a 6 de mayo._
+
+
+Ilustre señor y dueño: Dios le premie a usted el regocijo que ha dado
+a este viejo dignándose comunicarnos noticias directas de su persona;
+y que no ha sido menor el alegrón de toda la familia por este feliz
+suceso, lo comprenderá usted sin necesidad de que yo se lo diga. Mi
+gozo subió de punto al notar que el tono y conceptos de su carta no
+indican una grande turbación del ánimo. Si por algún renglón de la
+misma veo asomar la melancolía, la cual más en lo que calla que en
+lo que dice se manifiesta, me tranquiliza el pensar que no es mal de
+cuidado cuando recae en jóvenes a quienes la inteligencia ofrece mil
+recursos contra el fastidio y las tristes memorias. Un hombre como
+usted, mi señor don Fernando, tiene en su lozana imaginación, en su
+variado saber de todas las cosas, el remedio contra los desmayos
+del ánimo. Denos pronto la noticia, que aquí recibiremos repicando
+muy recio, de que se le han pasado esas murrias. Y si me permite
+darle un consejo, le diré que solo con medir la distancia entre su
+mérito altísimo por los cuatro costados y la bajeza de los que le han
+ofendido, ha de sentir gran consuelo. Esto y el perdonarles de todo
+corazón serán medicinas de notoria virtud. Viva mi señor don Fernando,
+y dele Dios toda la felicidad que se merece.
+
+También agradezco infinito a mi señora doña Valvanera que haya
+contribuido a vencer la pereza de usted para escribirnos; y si por mil
+respectos no mereciera esa noble dama mis homenajes, por esta sola
+fineza quedaríamos obligados eternamente. Hágame el favor de decirle
+que en esta carta van cumplidos sus encargos con toda la eficacia que
+nos permite nuestra inutilidad. Incluyo las respuestas de puño y letra
+de mi sobrina mayor, la cual ha manifestado un deseo muy vivo de servir
+a la señora de Maltrana.
+
+Mi hermana María agradece a usted sus finos recuerdos, y se los
+devuelve con sinceros votos porque conserve usted su salud, así del
+cuerpo como del alma, deseando que encuentre su tranquilidad en la
+esfera del mundo que por su nobleza le corresponde. Tanto mi señora
+hermana como yo hemos leído con especial satisfacción el parrafito de
+su carta en que se muestra deseoso del buen giro de nuestros planes
+con respecto y a la unión de las casas de Idiáquez y Castro-Amézaga.
+Conociendo lo que aprecia usted a esta familia, esperábamos esa
+manifestación, a la que tenemos el gusto de contestar dándole
+esperanzas de que nuestro proyecto se realice, pues reanudadas las
+negociaciones, hemos visto que presentan un excelente cariz. Quiera
+Dios que pronto pueda dar a usted la buena noticia de que es un hecho
+el enlace de los escudos de Castro y Sariñán. Y si se dignara usted
+asistiendo a la boda, no tendríamos palabras con que mostrarle nuestro
+reconocimiento.
+
+Concluyo, pues las chiquillas quieren escribir a usted en este mismo
+pliego. Ya les he dicho que escriban aparte, y aquí meteré los
+papelejos que me den. De todos modos, no quiero cansar más a usted:
+solo le digo que no se ha armado floja revolución en la casa con sus
+dulces encargos. No sintiéndose bastante fuerte en sus conocimientos
+la señora Demetria, reunió concilio de autoridades, que bien puedo
+llamar ecuménico por la muchedumbre de eminencias que concurrieron.
+Las de Álava fueron las primeras en penetrar en aquellas salas
+vastísimas, y al instante trabaron una tan fuerte de controversia
+escolástica con mi hermana sobre el punto del punto que se debe dar al
+dulce de tomate, que hube de retirarme medio loco. Acudieron también
+al cónclave, llamadas por Demetria, dos monjas exclaustradas de esta
+localidad y de Vitoria, maestras en toda suerte de _dulzuras_, y si
+le digo a usted que tres tardes con sus respectivas primas-noches
+gastaron en dilucidar los problemas, invocando estas las tradiciones
+conventuales, aquellas la experiencia de unas y otras casas, no me
+tenga por hiperbólico. De los estados de Páganos y Samaniego, y aun de
+la remota Bastida, vinieron labradores viejos, cuyo dictamen y luces se
+estiman indispensables para determinar las mejores tierras y el abono
+más adecuado a los tirabeques, así como para la elección de simiente,
+_etcétera, etcétera_...
+
+He aquí, señor mío, que entran las dos estrellas matutinas de la casa
+trayendo cada cual el papelito que debo incluir en esta. El de Demetria
+viene abierto para que yo lo lea y le dé mi _exequatur_ antes de
+enviarlo a su destino. El de Gracia llega cerrado con tales cerrojos
+de obleas y candados de lacre, que no hay curiosidad bastante aguda
+para penetrar en las entrañas de este mamotreto. La chiquilla se ríe al
+entregármelo, y presumo que habrá metido sinnúmero de cuchufletas para
+embromar y divertir al amigo melancólico. Esto me parece de perlas, y
+accedo a no intervenir el manuscrito. Allá van uno y otro, y celebraré
+infinito que los informes de Demetria satisfagan por entero a la señora
+de Maltrana, y que los inocentes donaires de la pequeñuela recreen el
+ánimo del noble caballero a quien van dirigidos. Aquí termino, pidiendo
+a Dios que me le guarde cuanto he menester. Su atento amigo y capellán
+— _José M. de Navarridas._
+
+
+Esquela de Demetria.
+
+Señor don Fernando: Mi buen tío le informará de cuán festejada ha sido
+su carta, por la cual vinieron al fin las nuevas de su existencia y
+de la buena memoria que conserva de estas pobres campesinas. Si su
+salud no es tan buena como usted merece y todos deseamos, cuídese,
+distráigase y lleve con paciencia su mal, que este no es de los
+incurables, y casi estoy por decir que quizás sea de los benéficos, o
+que, pareciendo que matan, lo que hacen es dar a la larga mejor vida.
+Usted me entiende.
+
+Por dos trajineros de toda confianza que llevan trigo de casa a
+Valmaseda y Bilbao, mando a la señora de Maltrana los mejores
+tirabeques que por acá se han podido encontrar, cosechados en nuestras
+tierras de Páganos. Hemos escogido la clase llamada aquí de cuerno
+de carnero, que es la más tierna y se cuece de un hervor. Plántenlos
+inmediatamente que lleguen, poniendo diez o doce en cada surco, sin
+echarlos en remojo, pues no quieren extremada humedad. La tierra que
+sea bien suelta, con abono muy hecho, mezclado de ceniza. Basta con
+la primera cava por toda labor, arropándolos bien y disponiendo los
+tutores antes que tomen direcciones viciosas. En esto han de mirar
+mucho, pues siendo su crecimiento de más de seis palmos, conviene
+guiarlos desde el principio con dos varas para cada pie, o tres si
+ellos mismos indicasen la necesidad de más apoyo. En las cruces pongan
+palos de mayor robustez, tirando cuerdas desde estos a las varas
+laterales, conforme la extensión de las guías altas lo vaya pidiendo.
+El toque está en acomodar la planta para que suba bien derecha y no se
+tuerza, pues si caen y se doblan, se malogra, por falta de aire, parte
+del fruto. Si a pesar de estas precauciones se doblan, por causa de
+fuertes vientos, vale más dejarlos jorobaditos, que en este caso la
+enmienda es tardía y empeora su situación. Se les deja como están, y se
+aprende para otra vez. ¿Entendido? Lo demás lo hace Dios. Celebraré que
+cuando el señor don Fernando los coma se encuentre ya bien derecho y
+con propósito firme de no volver a torcerse.
+
+El dulce de tomate lo hacía mi madre sin ciruelas. Pero no faltan
+aquí autoridades que recomiendan el empleo de esta fruta, mezclada
+en proporción de una libra por tres de tomate. Mi madre, como digo a
+usted, lo hacía sin mezcla. Recuerdo muy bien la operación, pues en
+ella le ayudé miles de veces; recomiendo que se fijen principalmente en
+la elección de tomates, siempre de mediano tamaño, rechazando todos los
+que tengan daño o picadura por pequeña que sea, pues estos, aun los de
+apariencia más bonita, la pegan. Es condición precisa cogerlos cuando
+empiezan a pintar. Se les extrae la semilla por un corte en redondo
+hecho en el pezón, de modo que resulten huecos y enteros, conservando
+la pulpa menos blanda. Ponía mi madre libra de azúcar por libra de
+tomate, teniéndolos veinticuatro horas en almíbar. Luego los hervía
+tres veces a un punto no extremado, pues desmerece si se deshacen y
+reblandecen demasiado. Tenía las orzas al aire, sin cubrirlas, otras
+veinticuatro horas. Con esto concluye mi ciencia, pues no sé más, y
+sentiré mucho que no quede satisfecha con tan escasos conocimientos esa
+digna señora. Su arte suplirá mi insuficiencia, y espero que usted,
+que es tan goloso, se chupará los dedos cuando le sirvan el tomate en
+dulce. Mi madre decía que mientras más desabridas son las frutas, más
+apropiadas resultan al buen dulce: el mejor de todos, que es el llamado
+_de cabello_, se hace de calabaza.
+
+Y vamos ahora al mostillo. Suponiendo que el arrope de Villarcayo
+es excelente y muy azucarado, el mostillo que de él se saque no será
+inferior al de mi tierra. Mi madre ponía el arrope a cocer en un
+gran perol, a fuego lento, echando en él nueces peladas y cortezas
+de naranja y limón. Después de bien hervido lo apartaba del fuego, y
+entonces empezaba la operación más delicada, consistente en echarle
+harina, dando vuelta al caldo con cuchara de madera, sin cesar, y de
+la cantidad de polvo que se echara dependía el poco o mucho cuerpo
+del mostillo, y su mayor o menor mérito. Tenía mi madre para esto
+tan buena mano, que rara vez le salía mal, y cuando no quedaba a su
+gusto por demasiado espeso y pegajoso, o por muy fluido y clarucho, lo
+desechaba, haciéndolo de nuevo, sin acordarse más de la inutilidad de
+su tarea ni lamentarse de ello. Su sistema era empezar de nuevo lo que
+una vez salía mal, sin tratar de enmendarlo. Y tenía razón, porque las
+equivocaciones rara vez pueden corregirse, y lo mejor es aprovecharlas
+como enseñanza... y a otra. El punto del buen mostillo es como el de
+natillas claras, ni más ni menos. Luego se pone en orzas vidriadas,
+fíjense en que han de ser vidriadas por dentro, y se tapa con un
+pergamino bien sujeto a la boca para que la cerradura sea perfecta. Y
+ya no falta más que comerlo. Yo estoy preparando una tarea, de la cual
+mandaré a la señora de Maltrana unas orcitas, si me sale bien, lo cual
+es dudoso, porque con tantos cuidados voy perdiendo un poquito los
+papeles. Pero he de esmerarme en la obra, recordando a mi madre y su
+arte consumado para estas cosas.
+
+Creo haber respondido a las consultas con que usted me honra por
+encargo de la señora de Maltrana, a quien con este motivo tengo
+el gusto de ofrecer, juntamente con mi hermana, mis respetos más
+afectuosos. Tanto ella como yo deseamos que nos franquee ocasión de
+poner a su servicio nuestra inutilidad. Y usted, señor de Calpena,
+disponga de su amiga — _Demetria._
+
+
+Papelito de Gracia.
+
+Fernandito: Eres un pillo y no mereces que te escribamos, pues tú no
+nos as escrito a nosotras, sino al tío, y eso lo iciste porque esa
+señora en cuyo palacio vives te cogió de una oreja y te puso la pluma
+en la mano; que si no, maldito lo que te acordabas tú de nosotras, ni
+de Laguardia, ni de las cortinas de damasco, ni de los mimos que yo te
+acía para que comieras y recobraras el apetito y el buen umor. ¡Vaya
+con la ingratitud del señorito! ¿Qué te abíamos echo nosotras para que
+así nos trataras? Pues aora, como vuelvas acá, que no volverás, ni
+falta; pues como vuelvas, ni te doy golosinas, ni te cuento cuentos,
+ni te ago vendas para tu patita coja, ni nada. Me tienes furiosa,
+deseando que rabies, que te desesperes y lo pases muy mal, que así las
+pagarás todas juntas. Cada cual lleva su merecido según sus acciones,
+y las tuyas son de lo más perverso que emos visto. No puedes figurarte
+mi satisfacción al saber que tuviste un desengaño muy tremendo. Eso
+les pasa a los casquivanos y desagradecidos, que se van por el mundo
+en busca de aventuras... Mira, niño, entre paréntesis te digo que no
+agas caso de mi ortografía, no porque sea muy mala, sino porque como
+me equivoco siempre en las _haches_, he determinado suprimirlas, y
+así no tengo que devanarme los sesos por saber dónde caen y dónde no.
+El montón de _haches_ que me sobran lo pongo al final, por si quieres
+enmendarme con ellas la plana.
+
+Bueno: pues si cuando te dieron ese sofoco te ubieras venido a casa,
+aquí lo abrías pasado bien, y tú contándonos el lance, y nosotras
+riéndonos de ti, te abrías curado, que más pronto se cura un corazón
+flechado que una pata erida de bala. ¿No te acuerdas ya de cuando te
+pegaron el tirito los cafres del _Jabalí_? Pues yo sí me acuerdo.
+Sabrás que an venido aquí dos pobrecitos de los de Aránzazu a traer
+carbón. Allí ya no ay miseria, porque emos señalado a cada familia
+un diario, que todos los meses van a cobrar a Salvatierra. Nos an
+preguntado por ti, por el buen caballero, y yo les dije que tú ya no
+eras caballero, sino un pillo muy grande... Sabrás también que vinieron
+a esta villa dos ombres de mala traza preguntando por ti... Parecían
+quincalleros o titiriteros: traían una carta que no quisieron dejar.
+En la casa donde se aposentaron, que era la de la Bonifacia, calle de
+Enmedio, dijeron que tú eras príncipe, y que una princesa muy ermosa,
+vestida de zagala, te andaba buscando por los pueblos del llano de
+Vitoria. Conque ya ves cuánta noticia te doy. La más gorda la dejo para
+lo último, y antes te diré que todos los conocidos nos tienen mareados
+preguntándonos por ti. Unos dicen que te as casado, y otros que todavía
+no. Las de Crispijana y las de Paternina andan en averiguaciones de
+quién podrá ser esa princesa disfrazada que te busca.
+
+Más noticias: uno de los lebreles pequeños se nos a muerto de moquillo.
+La _Leona_ no te olvida, y todos los días viene a echarse en la
+alfombrita que está a los pies de tu cama. Tu cuarto está lo mismo
+que lo dejaste, y en el jarrón aquel que tiene la pintura de Juanita
+de Arco vestida con armadura, no pongo ya flores, como cuando estabas
+aquí, sino cardos borriqueros. Este año emos tenido tanta cereza,
+que después de regalar a todo el mundo, y de acer mucho dulce, aún a
+sobrado para los de la vista baja, con perdón. ¡Lo que te as perdido!
+
+¿Y qué me dices de lo sabia y leída que estoy? De ver leer a Demetria
+me entró la afición; solo que el tío me quita de las manos lo que según
+él es lectura mala para niñas. Yo afano todo lo que puedo, y a más del
+_País de las monas_, e leído _El doncel de don Enrique el Doliente_,
+escrito por ese que se mató. ¡Cuánto me a gustado! Me parece que te
+estoy viendo a ti con armadura toda negra, calada la visera, entrar
+en el palacio, castillo, o lo que sea... ¿Pues y la dama, aquella doña
+Elvira? ¡Qué simpática...! ¿Y el tunante del marqués de Villena...?
+Todo es precioso. También me an dejado leer la _Atala_, que es muy
+triste, y la _Serafina_, que ace llorar a las piedras. A Demetria,
+que tiene licencia del tío para leer todo, le an traído una obra que
+se llama _Nuestra Señora de París_, que dicen es la más romántica de
+todas cuantas se an escrito. Del autor no me acuerdo: es _don Víctor_
+de no sé qué. Las de Crispijana dicen que es el acabose de lo bonito, y
+que vuelve locos a los que la leen, de tanto romanticismo y tanto amor
+estrepitoso. Una tarde pude quitársela a mi hermana, y leí un poquitín,
+que me enamoró. Es una muchacha bonita que tenía una cabra, a la que
+abía enseñado a leer. Por las láminas e visto que el más enamorado que
+allí pone el autor es un corcovilla que toca las campanas de la iglesia
+mayor de París. El tío me a prometido darme _Los mártires_, que dice
+son cosa bonita y muy de religión, y los versos de Quintana, que serán
+muy buenos, pero a mí me aburren, porque no lo entiendo. Yo quiero
+relaciones de galanes y damas, amores con lances muchos, y trapisondas
+y contratiempos, que acaban en casarse, pues cuando se matan o no les
+casan me entristezco tanto, que lloro como si los ubiera conocido y
+fuesen de mi familia. Que aya mucho interés y sorpresas, me gusta; que
+se pase miedo y zozobra, siempre que al fin se casen. Yo compongo
+también mis novelas, y todas las acabo casando a los que se aman, y
+aora estoy pensando en que conozco a dos que se quieren, pero no se
+lo an dicho, porque ninguno quiere ser el primero. Les da vergüenza:
+el galán calla y ace muchos melindres por aquello de ser galán; la
+dama, por el aquel de ser dama, no debe tampoco declararse..., y
+con estas tonterías puede que suceda una cosa muy mala, y es que el
+segundo galán, uno que está en acecho y no para de echar memoriales, se
+aproveche de la poca resolución del galán primero, y logre lo que no
+merece ni le corresponde.
+
+Mira, Fernandito: lo que voy a decirte aora es secreto. Por Dios, no
+me comprometas. Cuidadito, cuidadito como me vendes; que no seas malo,
+Fernando; que no me agas la trastada de ablar de esto al tío cuando
+le escribas. Y si cayeres en la tentación de ablarle, no me nombres a
+mí para nada... Vaya, que no me atrevo a decírtelo, por miedo a que
+me vendas. Ea, sí te lo digo. Pues sabrás que eres el mayor tonto del
+mundo en apurarte tanto y ponerte melancólico y medio tísico porque tu
+novia se a casado con otro. ¿Sabes lo que pienso? Que Dios te favorece,
+pues ay otra que vale mil millones de veces más que la que as perdido,
+y te quiere más. ¿Quién es? Pues si no lo adivinas eres más tonto
+todavía. El nombre no lo pongo aquí: no debo, no quiero. Me da mucha
+vergüenza. Creo que la misma tinta se pondrá colorada. Solo te digo que
+si tú le propones amores con buen fin, te contestará con un sí tan
+grande como esta casa.
+
+¡Ay, qué vergüenza! Pero, en fin..., no puedo retirar lo escrito. No te
+descuides... Vosotros los sabios no servís para estas cosas. Por eso un
+tonto cualquiera os quita las novias.
+
+Y punto final. ¡_Hadiós_!, con _hache_ y todo para que no digas.
+
+Que lo pases muy mal; que te mueras muy pronto, y que te vayas a los
+infiernos, desea tu enemiga, que te aborrece de corazón, — _Gracia._
+
+
+
+
+XIX
+
+De Valvanera a Pilar.
+
+_Villarcayo, mayo._
+
+
+No creas, mi querida _Tostada_, que las dimensiones de tus cartas
+puedan serme enfadosas. Al contrario, las leo de punta a cabo
+con indecible placer, y siempre me saben a poco; suelo quedarme
+desconsolada de que aún no vengan un par de pliegos más. Y ello es
+así, porque en tu escritura y estilo te veo tan viva como si delante
+te tuviera. No hay persona que tan claramente se muestre en lo que
+escribe. En tus cartas estás como eres: traviesa, sutil, amante,
+nerviosa, voluble. A veces tu sinceridad me asusta tanto como me
+admira; tus juicios tan pronto son acertadísimos como desatinados. Da
+gracias a Dios por tenerme a mí de reguladora de tu carácter en este
+negocio, pues si yo no moderara tus arrebatos y te alentara en tus
+decaimientos, no sé lo que pasaría. Lo mismo piensa Juan Antonio, a
+quien leo mis cartas y las tuyas. Recordarás que esto fue lo convenido
+por nosotras, pues no quiero poseer secretos que no conozca mi marido,
+ni traer entre manos enredillos cuyo principal hilo no esté en las de
+él. Se interesa por el buen giro de tu asunto tanto como yo, y sus
+consejos y observaciones son la luz que en estos laberintos me guía. Y
+basta de preámbulos, que tenemos mucho que hablar.
+
+Disparatada me parece, como chispazo de las hogueras de tu
+romanticismo, la idea de que la niña de Castro pueda tener otro novio,
+otro amor. La existencia de un desconocido, cuarto factor, es un
+supuesto absurdo. Según mis noticias, corroboradas por las que hace
+pocos días dieron a Juan Antonio personas de gran crédito, Demetria
+viene a ser como un santito puesto en el altar del respeto y estimación
+que le tributan sus convecinos, y ni con palabra ni mirada se digna
+responder a ninguna manifestación amorosa, venga de quien viniere.
+Desecha esa superstición, pues no merece otro nombre. No hay más
+figuras sobre el tablero, no hay más actores que los tres que conocemos.
+
+Y allá va otro hecho notable que no debes ignorar. Demetria renuncia
+al mayorazgo, quedando las dos hermanas, por virtud de este arranque
+generoso, igualmente partícipes del gran patrimonio de Castro-Amézaga.
+¿No te parece que esta novedad permite vislumbrar una solución
+equitativa? A otra cosa: enterada de la tirantez de tus relaciones con
+Juana Teresa, he resuelto escribir a mi ladinísima y cuquísima cuñada,
+poniendo en ello tal diplomacia y cautela, que hemos tardado Juan
+Antonio y yo como unas tres noches en enjaretar nuestra epístola. Ello
+va bien hilado, con las necesarias marrullerías para conseguir que se
+claree. Le hablamos de ti, sin mezclarte para nada en la intriga que
+traemos. Esperando estoy su respuesta, que nos dará pie para otros
+avances y manifestaciones.
+
+Lo que ha de sorprenderte y alegrarte es la noticia de que he logrado
+tender un hilo a Laguardia, y ponerme en comunicación con las niñas
+de Castro. ¿Cómo?, dirás. Hija, no solo tú tienes talento para estas
+cosas: concédenos algo de tu diplomacia y delicada trastienda. Pues
+verás: en la contestación que dio Fernando a una carta del cura
+Navarridas, ingerí unos encarguitos o consultas hechas a las niñas
+requiriendo la contestación inmediata. Cayeron en la trampa, y a los
+pocos días vi gozosa que el balijero me traía la deseada respuesta.
+Te incluyo las cartas de Laguardia, para que las leas, medites sobre
+ellas, y me des tu opinión... Pero dejemos esto, que quiero hablarte
+de lo más importante, y por Dios que no es muy lisonjero lo que ahora
+leerás. No te asustes antes de tiempo, y fíjate bien en lo que escribo.
+
+Hace días que notábamos en Fernando un recrudecimiento grande de sus
+tristezas, agravado con estados nerviosos que me ponían en cuidado.
+Poco atento al ensayo de la comedia, pretextaba dolores de cabeza
+para encerrarse en su cuarto, o pasear solo por las inmediaciones de
+la casa. El lunes, interrogado por Juan Antonio, dijo que necesitaba
+forzosamente ausentarse por pocos días; que nos prometía volver;
+que nos lo juraba con palabra de caballero. Fingimos acceder a su
+pretensión, proponiendo yo que mi marido le acompañase, y en eso
+quedamos. El miércoles por la noche, viéndole sombrío y taciturno,
+preparando la maleta pequeña que usa para viajes cortos, le llamé al
+cuarto de los niños, que ya dormían, y empleando la severidad combinada
+con las expresiones más dulces del cariño materno, logró que me
+confesara el motivo del trastorno que no podía disimular. ¡Pobrecillo!
+Es tan bueno, tan noble, que no se llama, no, a su corazón sin que este
+al punto responda. Con hidalga franqueza díjome que había recibido
+una carta de su amigo Pedro Pascual Uhagón, en la cual le manifestaba
+sucesos de indudable gravedad; dócil a mis instancias, me dio la
+carta para que la leyese, y enterado de lo sustancial, se la devolví.
+Saqué un extracto, que te incluyo. Entérate y juzga. Los documentos
+que con esta recibes son de un interés palpitante: nos manifiestan
+sentimientos efectivos de las personas a que se refieren, estados de
+las almas..., y debemos meditar sobre ellos.
+
+Naturalmente, traté de arrojar la mayor cantidad posible de agua
+fría sobre la hoguera que el pobre chico llevaba en sí; pero bien
+comprenderás que no me habrá sido fácil apagarla. A las razones que
+le di encareciendo el desprecio y olvido, me respondió con otras que,
+expresadas por él, eran de una elocuencia y fuerza incontestables, por
+supuesto, echando siempre por delante el honor; y cuando los hombres
+sacan este Cristo, nos quedamos las pobres mujeres muy desguarnecidas
+de razones. En efecto: si ahora resulta que esa hembra loca, después
+de dejarse secuestrar tan torpemente, rompe con su nueva familia,
+atropella toda conveniencia, y se lanza decidida en busca del hombre
+a quien había jurado fe, para que este la ampare, deshaciendo la
+odiosa trama de su forzado casamiento, pueden sobrevenir incidentes de
+la mayor gravedad. Yo insistí en que no hiciera caso, y que pues el
+matrimonio religioso era efectivo, no procedía ninguna clase de acción
+protectora en favor de la infeliz Aura. Pero no he podido convencerle.
+Sobre todas las leyes sociales y religiosas está la caballería. Un
+hombre, un galán, un caballero no puede desamparar en trance aflictivo
+a la que fue su dama, aun teniéndola por culpable. La caballería, tal
+como Fernando la ve, es la suprema justicia, superior a todas las
+justicias de nuestras leyes divinas y humanas; la idea de castigar una
+traición, y de restablecer las cosas en el estado anterior a la intriga
+villana. Y aquí nos tienes, mi amada Pilar, en pleno drama o novela.
+Pocas novelas he leído yo desde que me casé; pero por lo que recuerdo
+de libros y teatros, en tales asuntos, inventados y compuestos con
+arte, domina la idea de justicia caballeresca, y de tal modo subyugan
+a los lectores y espectadores, que estos enloquecen de entusiasmo
+cuando ven atropellada la ley y aun la misma religión. Los desafíos,
+los raptos de monjas, la burla de padres o esposos, son admitidos
+con aplauso, sobre todo si el galán que tales atrocidades acomete es
+atrevido, insolente, y guapo por añadidura.
+
+Discutía yo con Fernando sobre estas materias, y no quiero decirte que
+con su ingenio y gracia me arrollaba lindamente. Yo, al fin, no sabía
+por dónde salir. Nuestro asunto, pues, toma ya el carácter de obra
+dramática o novelesca, y o mucho me engaño, o se trae un chisporroteo
+romántico que pone los pelos de punta. ¿Qué me dices a esto? La dama
+escapadita de la casa conyugal, los burladores burlados, el galán con
+ganas de salir al encuentro de la dama y ampararla contra los viles que
+la engañaron, el traidor acechando en las tinieblas y preparando alguna
+nueva trapisonda... No, querida, no te asustes; te digo esto para que
+veas cuán malo es el romanticismo. Inmenso servicio se haría a la
+sociedad suprimiendo tales invenciones, que no sirven más que para dar
+malos ejemplos a la juventud. Cierto que Fernando me arrojó a puñados
+los rayos y centellas de su exaltación caballeresca y dramática; pero
+yo no me dejé cegar, ¡buena soy yo!, y con fría calma, razonando con
+el juicio que Dios me ha dado, le solté todas las andanadas del buen
+sentido, del respeto que debemos a las leyes y prácticas sociales. Como
+esto no era bastante, saqué también mi Cristo: díjele que te morirías
+de pena si él, por meterse en lances de poesía teatral, comprometía su
+existencia, su opinión, aquel honor mismo que invocaba; añadí que todo
+escándalo que por tales violencias sobreviniera, además de herirle a
+él y menoscabarle, a ti principalmente habría de lastimar..., y ante
+esto vi que flaqueaba su tenacidad quijotesca. Si no era ya mío, era
+tuyo, y esto me bastaba. En fin, para no cansarte, me prometió no
+salir de aquí sin darnos de ello conocimiento, y que no buscaría el
+drama, concretándose a proceder como caballero si el drama lo buscaba
+a él. Así hemos quedado: está más tranquilo, y yo también. ¿Vendrá
+el drama? Pues si viene, algo se me ocurrirá para espantarlo. Por de
+pronto nos recreamos con la dulce comedia de Moratín. Hoy han vuelto a
+ensayar, y Fernando, recobrando su aplomo, nos ha hecho pasar un rato
+agradabilísimo.
+
+Es tarde, mi buena _Tostada_. Mañana continuaré.
+
+_Martes_. — Nada ocurre hoy digno de contarse, como no sea que el drama
+no ha parecido. Por si viene, me dispongo a esperarle detrás de la
+puerta, pertrechada con el palo de una escoba. Si ahora resultara que
+no hay tal drama, que el que nos asusta es pura invención o engaño del
+corresponsal bilbaíno, este merecería el escobazo por ponernos en tal
+zozobra. No afirmaré que sea inverosímil: los buenos dramas tampoco
+lo son; pero algo hay en este que me parece extraño a la realidad.
+La dichosa carta de Uhagón me huele a verso. Con todo, no nos fiemos
+mucho, engañadas por la atmósfera desabrida de la vida corriente. En
+esta, cuando menos se piensa, salimos todos hablando en verso sin
+saberlo, y a lo mejor suceden cosas que convierten en cuentos de niños
+las invenciones novelescas y teatrales. No estoy tranquila, no, y a
+cada ruido extraño que siento fuera de la casa tiemblo y me digo: «Es
+el drama, que llega».
+
+Se me había olvidado decirte que la carta de ese Miguel de los Santos
+no engañó a nuestro caballero, pues antes de llegar a la mitad de la
+lectura reconoció por tuyo el salado escrito. Lo ha leído veinte veces,
+celebrando tu ingenio; el legítimo orgullo se le sale por los ojos en
+llamaradas. Me ha dicho que ese Miguel es un talento perezoso, y un
+corazón de amigo como pocos se encuentran, y se pasma de que te hayas
+asimilado tan graciosamente su original socarronería en el pensar y en
+el escribir. Espera que le mandes nuevos engaños como ese.
+
+Y hablando de otra cosa, que por cierto no es nada grata, tengo a la
+niña mayor malita. Se nos constipó ayer en el ensayo, porque teníamos
+todo abierto por causa del calor, y debió de sofocarse interpretando
+con demasiado brío la escena de doña Irene con don Diego. Me faltó
+tiempo para meterla en cama: la tos me la ahoga. Ya nos tienes a todos
+con el alma en un hilo... En fin, dice el médico que no es nada; pero
+yo no me fío, conociendo la propensión de estos chicos a las afecciones
+pulmonares. Desde que perdí a mi Ángel, tiemblo cuando les oigo toser.
+A estos dramas de la salud de mis hijos les temo más que a los otros,
+pues no puedo ahuyentarlos a escobazos. Empiezan con la tos; luego
+la calentura, que ni sube ni baja; siempre lo mismo días y días,
+consumiéndose, perdiendo las carnes. Cada catarro de mis hijos es una
+ansiedad mortal de cuatro o cinco semanas. Toda la fortaleza quiso Dios
+que fuera para los padres, que somos dos robles; fortaleza que sin duda
+nos es necesaria para soportar las dolencias de la familia menuda. Y el
+pequeñín no anda bueno tampoco. Toda la noche se la pasa en un sudor;
+está triste; no tiene apetito; se le ve desmejorar por días. Gracias
+a la riquísima leche que aquí tenemos y a los sanísimos aires de este
+país, les voy defendiendo. Por su salud ofrezco al Señor la mía; pero a
+Dios no le conviene el trato, y sigue quitándoles porciones de vida que
+a mí me da. Él se sabe lo que hace.
+
+Con el cuidado de la niña no vivo, amiga del alma, y como nuestro
+asunto no nos traiga alguna sorpresa, no te escribiré ni mañana ni
+pasado. Pídele a Dios que no me quite a mi hija, y yo espantaré los
+dramas que vengan por acá..., no te dé cuidado. Tu amantísima —
+_Valvanera_.
+
+
+
+
+XX
+
+De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán, a la señora de Maltrana.
+
+_Cintruénigo, junio._
+
+
+Hermana y amiga: He tardado en contestarte, esperando a tener noticias
+claras, fehacientes de tu padre, las cuales ayer llegaron por un propio
+que nos envió nuestro buen amigo don Blas de la Codoñera. Resulta que
+no solo vive, sino que goza de envidiable salud. Allá le tienes, en el
+campo de Cabrera, hecho un brazo de mar, agasajado por el cabecilla,
+bien quisto de todos, desempeñando no sé qué papeles de consejero o
+de asesor en negocios políticos. Es mucho don Beltrán. No hay otro
+en el mundo de más suerte: allí donde matan, él vive y triunfa; allí
+donde reinan la desolación y la estrechez, él se las arregla para
+figurar en primera línea, y darse vida y tono de príncipe de sangre
+real. Sería curioso conocer los prodigios de labia y finura con que
+ha logrado catequizar a tales verdugos. ¡Qué cosas les habrá dicho!
+¡Qué invenciones habrán salido de aquella cabeza fecunda en lindos
+enredos! Voy creyendo que tu padre tiene siete vidas como los gatos.
+Por conducto de don Blas a todos saluda y bendice, añadiendo las
+carantoñas que sabes son muy de su carácter, y con las cuales se hace
+perdonar sus graves defectos: nos pide dinero y ropa. Hemos acordado
+Rodrigo y yo enviarle una cantidad no muy crecida, ocho onzas, que me
+parecen suficientes para mantener su decoro entre aquellos salvajes o
+para regresar si lo desea. Dime si estás dispuesta a contribuir con
+la mitad del dicho emolumento, o sea cuatro onzas, pues si a ello te
+negaras y tuviéramos que acudir solos al remedio del noble señor, nos
+concretaríamos a seis onzas. Justa es la mitad de esta carga tuya, y
+aun no sería malo que por entero la llevaras tú, pues nosotros harto
+hemos hecho por él teniéndole en casa y aguantándole el genio. También
+te digo que si cansado de aquellas glorias y de los papelones que
+allí hace, vuelve al arrimo de la familia, sería para nosotros un
+gran alivio que le tomaras tú por una temporada. Hija, no hemos de
+estar los de acá siempre a las agrias y tú a las maduras. Para que se
+reparta equitativamente la persona del _primer noble de Aragón_, es
+preciso que tú le tengas y le aguantes un año por lo menos. Así lo
+propondrá Rodrigo a su abuelo en la carta que le escriba mañana por
+el propio de don Blas; habla tú de esto con Juan Antonio y dime lo
+que resolváis, sin olvidarte de mandar las cuatro onzas consabidas.
+Puedes entregárselas a Capistrana, a quien di el encargo de comprarme y
+remitirme un buen carnero merino y doce ovejas.
+
+Mejor informada de lo que yo creía estás en el asunto de la proyectada
+boda de Rodrigo con la niña de Castro-Amézaga. De lo sucedido el otoño
+último, cuando fuimos a vistas, te enteraría tu padre, de seguro
+pintando las cosas con exageración y un poco de mala fe. ¡Dichoso don
+Beltrán! Dios me le perdone; no puedo menos de atribuirle alguna parte
+de culpa en el desgraciado giro de aquel proyecto. No hubo tal desaire,
+ni manifestación de desagrado por parte de la entonces mayorazga: al
+contrario, bien nos demostró que apreciaba en todo su valor las prendas
+morales de mi hijo, su nobleza y virtud, y que las físicas le causaban
+impresión favorable, fundamento de un honesto cariño. Todo habría
+concluido felizmente si no mediara la envidia oculta, que por medio de
+cábalas y manejos viles procuró el deprecio de la moneda legítima para
+poder pasar la falsa. El proyecto se malogró por entonces, perdiendo
+más en ello Demetria que Rodrigo. Pero tengo el gusto de participarte,
+para que hagas correr la noticia, que reanudadas las negociaciones
+hace dos semanas, presentan un semblante lisonjero. Escribió mi hijo
+a la señorita de Castro reiterándole su anhelo de hacerla marquesa de
+Sariñán, y ella contestó casi a vuelta de correo. A la vista tengo su
+carta, que es una monadita de humildad y discreción. Se cree indigna de
+honor tan grande..., su negativa no fue desprecio, _etcétera_..., ni
+desconocimiento de las cualidades, _etcétera_..., fue que en aquellos
+días sentía vocación de soltera, _etcétera_. Si el _sí_ de las niñas
+tiene mucho que estudiar, no son menos intrincados y misteriosos
+los _noes_ de estas muchachas trabajadorcitas y que no quieren ser
+marquesas... El tono de la carta revela que aquellas ganitas de
+consagrarse a vestir imágenes pasaron ya: eran sin duda uno de tantos
+trastornos ocasionados por el cambio de edad, por el despertar de la
+imaginación, de los nervios, _etcétera_..., en fin, tonterías, y algo
+del _no quiero, no quiero, échamelo en el sombrero_. Dice la niña que
+le demos un par de meses para determinarse... Esto es para no aparecer
+que lo desea con vehemencia, o una manera garbosa de volver sobre su
+acuerdo. Tantos melindres y gazmoñerías no tienen otro objeto que dar
+más valor a la aceptación. Yo traduzco la carta al lenguaje de la
+sinceridad, y leo así: «Señor marqués, estoy rabiando por casarme con
+usted..., pero quiero darme todavía otro poquito de tono, y pongo la
+boca chiquita y arqueo las cejas para expresar la vergüenza que siento
+cuando me hablan de boda».
+
+De veras te agradezco el interés que muestras por mí en este asunto;
+mas esto no me quita los agravios que de ti tengo, causa de que no
+te escribiera más pronto. Y como me estorban los enojos muy guardados
+en el alma, allá van los míos, Valvanera, y ojalá queden desvanecidos
+con tus explicaciones. Aquí estoy aguardando a que me digas la razón
+de albergar en tu casa, un mes y otro mes, a un sujeto con quien ni
+tú ni tu marido tenéis parentesco conocido. Verdad que para saber
+si hay parentesco falta el dato principal: quiénes son los padres
+de ese mozalbete y su verdadero apellido. No acabo de entender que
+Juan Antonio, hombre tan mirado, tan atento al decoro de su casa,
+consienta estos huéspedes fijos, que parece forman parte de la familia.
+Dime: ¿habéis puesto fonda? Y que le tratáis a cuerpo de rey, según
+mis noticias, con unos mimos y un regalo que solo se prodigan a las
+personas muy amadas. Podrá en esto no haber ninguna malicia; desde
+luego declaro que tu reconocida virtud no desmerece por esto a mis
+ojos; pero no debes creer que sea tan benévola como yo la opinión. No
+habrá malicia, repito, pero sí hay un acertijo que no entiende nadie,
+y Juan Antonio debe apresurarse a darnos la clave. Del misterio al
+escándalo poca distancia hay que recorrer, y como el escándalo habría
+de afectar a toda la familia, Rodrigo y yo tenemos derecho a que se
+nos diga quién es ese sujeto, y por qué ha echado raíces en tu casa.
+Del tal, a quien no puedo llamar caballero mientras no conozca su
+procedencia, su familia, su nombre, solo sabemos que con pretexto
+de una herida leve se pasó en la casa de Castro-Amézaga tres meses y
+medio, a mesa y mantel, cobrándose en vida regalona los servicios que
+prestó a las niñas en su escapatoria de Oñate; sabemos también que
+es de la cáscara amarga, es decir, romántico, y el romanticismo no
+significa otra cosa que el disimulo de la holgazanería y los vicios:
+todo ello cuadra muy bien a un personaje que no se sabe de dónde ha
+salido, ni de quién recibe el dinero que gasta. No me saques a mí
+el cuento de que ignoras quién es. Esa no pasa, Valvanera: tú lo
+sabes, y vas a decírmelo; de lo contrario, tendría yo que imaginarlo,
+exponiéndome a errores. No he de suponer tampoco que tu huésped es un
+gorrón de oficio que reparte el año comiendo tres meses en cada casa.
+Como a la mía no ha de venir, porque aquí no se mantienen vagos, nada
+de esto me importa; pero la protección que das a ese sujeto podría
+ocasionarnos peor gravamen que el comernos un codo, y así te suplico me
+digas para qué tienes ahí a ese hombre, y qué hace y en qué se ocupa,
+y por qué no se va a Madrid, que es el terreno del romanticismo y del
+libertinaje.
+
+Y vamos a otro asunto que con este no tiene, supongo, ninguna relación.
+La carta que contesto es la primera tuya en que me hablas de mi
+hermana Pilar, cosa que me sorprende, pues siendo mis relaciones con
+ella tibias, casi nulas, no parece lógico que me pidas a mi noticias
+de su salud, mayormente cuando con ella te carteas tan a menudo. Yo
+soy quien debo pedirte a ti noticias de mi desgraciada hermana, pues
+siempre fuiste tú su amiga y confidente. ¿A qué sales ahora con la
+falsa tecla de que no sabes de ella y temes por su salud? Sea lo que
+fuere, te diré que directamente nada sé de Pilar; pero por referencias
+me consta que está buena, mas con la grandísima pesadumbre de haber
+perdido a su criada Justina, su mujer de confianza; la que poseía todos
+sus secretos, que no debían ser pocos, según mi cuenta. Yo también
+he sentido a la pobre Justina, mujer de una lealtad a toda prueba,
+reservada y discretísima, como correspondía a quien consagra su vida
+al servicio reservado de una señora como Pilar. Pues bien: cuando cayó
+enferma Justina, fue a verla Jerónima, su hermana, que, como sabes,
+reside en Cintruénigo, y al volver me dijo que Pilar menudea cartas
+contigo, y que cada semana te emborrona cuatro pliegos. Conque... ten
+cuidado, Valvanera, ten cuidado: ya ves qué pronto te he cogido en una
+mentirilla... Es que sois tontas de remate; yo soy lista, muy lista,
+aunque me esté mal el decirlo, y ninguna simplona como Pilar y como
+tú, cada cual por su estilo dañadas de romanticismo, ha conseguido
+engañarme nunca. Nadie me iguala, puedes creerlo, en descubrir en la
+menor palabra, en cualquier frasecilla insignificante, la punta de un
+hilito. No puedes figurarte hasta qué punto son sutiles mis dedos para
+coger la hebra casi invisible y tirar de ella. Claro es que algunas
+veces me equivoco, y no saco nada; pero otras ¡suelen venir a mis manos
+ovillos tan gordos!... Conque... ándate con cuidado conmigo, Valvanera,
+y no me busques el genio, que lo tengo muy malo, quiero decir, sagaz,
+investigador, calculista. _Hame dado en la nariz_... Y no más por hoy.
+
+Pues dejando esto aparte, hazme el favor de decir a Pilar, en tu
+primera contestación a sus largas epístolas, que no la quiero mal;
+que me duelen nuestras discordias, motivadas por mil pequeñeces que
+no debieran enemistar a dos hijas de un mismo padre; que debemos
+perdonarnos recíprocamente nuestros agravios y picardihuelas, y esperar
+la muerte tratándonos como hermanas. Queda convidada a la boda de mi
+hijo con la niña de Castro, si, como creo, se realiza en el otoño
+próximo, y tendré una gran satisfacción en alojarla en mi casa, siempre
+que venga sola, pues con Felipe no espero hacer nunca buenas migas...
+Y aquí pongo punto final, guardándome todavía no pocas cosillas y
+reconcomios que ya irán saliendo. Un abrazo mío muy apretado mando a
+Juan Antonio, a tus hijos muchos besos, y a ti todo el afecto de tu
+cariñosa hermana — _Juana Teresa._
+
+
+
+
+XXI
+
+De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.
+
+_Villarcayo, junio._
+
+
+Querido capellán: Hemos pasado unos días crueles con la enfermedad de
+los niños. Cayó Nicolasa con calenturas el 15 del pasado, reponiéndose
+al séptimo día; mas antes de que esto sucediera, el segundo de
+los varones, Federico, fue atacado del mismo mal, que degeneró en
+tabardillo. Veinte días hemos tenido a la pobre criatura entre la
+vida y la muerte. Figúrate la ansiedad de los padres, que ha tiempo
+vienen siendo enfermeros de su prole, dañada de no sé qué mal profundo,
+insidioso. Tengo la satisfacción, en medio de mis tristezas, de haberme
+asociado a los afanes de esta noble familia, y por fin, al gozo de
+verles vencedores del terrible mal. A fuerza de cuidados y desvelos
+_hemos_ rechazado a la muerte, y lo digo así porque no he sido yo menos
+padre que ellos, en el sentido de la solicitud vigilante. Cuando el
+cansancio les rendía, yo he ocupado su puesto, poniendo toda mi alma
+en aquel servicio humanitario. La gratitud de estos nobles amigos me
+envanece más que si hubiera yo ganado laureles de los que vivamente
+halagan el amor propio.
+
+Y no es esta la única conquista que he realizado en estos días de
+prueba. Ya sé lo que es calor de familia; en mí anidaron y criaron
+sentimientos dulcísimos que ya llevaré conmigo en lo que de vida me
+reste; me va muy bien con ellos; me espanta la soledad en que yo
+quedaría si estos sentimientos me faltasen, y me compadezco de mí,
+acordándome del tiempo en que no los conocía. Tengo que razonar para
+convencerme de que no es mi hermano el pobre niño que hemos salvado de
+la muerte; sus padres no sé qué son míos: solo afirmo que les quiero
+y que me quieren. En los días de ansiedad y de lucha con la muerte,
+respirábamos los tres con un solo aliento; ellos me daban su temor; yo
+les daba mi esperanza.
+
+La mañana feliz en que consideramos salvado a Federico, Valvanera selló
+nuestro espiritual parentesco con una confianza sublime. Incapaz de
+contener su efusión maternal, me llamó a su cuarto, y en presencia de
+Juan Antonio me descifró el enigma de mi vida. Ya sabía yo que ella y
+mi madre son amigas íntimas, que desde la infancia se adoran. Ahora sé
+el nombre que ignoraba, la condición social y otras particularidades
+de mi nacimiento y de mi niñez... El desgarrón del velo que envolvía
+mi origen me hizo caer en un estupor parecido al idiotismo: he pasado
+un día sin darme cuenta de cosa alguna, mirando con embargada atención
+la fórmula resolutiva de mi problema, y los nuevos problemas que de
+aquella solución se derivan... Por la noche, solo en mi aposento,
+lloré largo rato, sintiendo dentro de mí un desconsuelo inexplicable,
+no sé qué, sin duda reflejo de las aflicciones que por mí ha pasado la
+persona que me dio la vida. Pensaba que si yo hubiera muerto al nacer,
+habría evitado sus acerbas penas, y luego las mías. Ya no puedo evitar
+nada; soy impotente para todo, y la idea de que mi amor y mi gratitud a
+ese noble ser han de esconderse en la oscuridad y en el disimulo como
+si fueran delitos, me vuelve loco.
+
+En tanto, mi drama se ha empequeñecido. Dentro de mi espíritu lo veo
+cada día perdiendo volumen y claridad. Síntomas de olvido empiezan
+a manifestarse: he notado que pasaban largas horas sin que de su
+terrible argumento y de sus personas me acordase. Pero ayer y hoy he
+advertido que me ronda, que viene en mi busca. Una nueva carta de Pedro
+Pascual me informó ayer de que los Arratias están furiosos contra mí.
+No ha podido averiguar mi amigo si Aura había regresado al domicilio
+conyugal: sospechaba que no. Como puedes comprender, estas noticias me
+inquietan, me trastornan, impidiéndome condensar las ideas y fijar mi
+voluntad en una sola dirección. Tengo que dividir mi espíritu, como un
+caudillo militar que dispersa sus tropas para la ofensiva necesaria
+en un punto y la defensiva en otro. Me halaga la esperanza, querido
+clérigo, de que se den órdenes para que no se aplace más tiempo tu
+viaje. Aunque Valvanera y Juan Antonio colman mis anhelos de sociedad
+y de amistad y todo, parece que me falta algo. ¡Que vengas, hombre!
+Quiero marearte un poco y hacerte rabiar. Por esta noche no escribo más.
+
+_Sábado_. — He pasado el día haciendo muñecos de papel al niño
+convaleciente. Te asombrarías como yo de mi habilidad en este arte.
+He construido una docena de clérigos graciosísimos con sus tejas
+descomunales, y otras tantas monjitas con blancas tocas; sobre la cama
+los iba poniendo en correcta formación el pequeño. En la sección de
+animales he sido menos afortunado; pero aun así, mis gatos, mis burros
+y mis elefantes han cumplido el objeto para que fueron creados. Por
+cada cucharada de alimento o de medicina que toma el chiquillo, cobra
+anticipadamente una figura, y en ocasiones un cuarto. Por la noche,
+cuando le rinde el sueño, y después que el contacto de su frente y
+muñecas nos dice la frescura de su sangre, recogemos en una cestita
+todas las colecciones clericales y zoológicas, para hacer en ellas
+las reparaciones convenientes. Pero dudo que mañana obtengan el mismo
+éxito; ya se me ha indicado para mañana un nuevo mundo que debe salir
+de mis manos hacedoras: torres, puentes, barcos de guerra y fortalezas
+con cañones.
+
+Te dije ayer que el drama me acecha: hoy te digo que ha venido _Churi_;
+pero no le han permitido entrar en la casa, ni yo he de salir a
+verle: le tengo miedo. Desde mi ventana le he visto rondar por estas
+inmediaciones, con cara famélica y ansiosa. ¿Qué querrá decirme? ¿Me
+traerá alguna carta? Mejor es que no lo sepa. Juan Antonio ha encargado
+a uno de los mozos que le despabile, amenazándole con dar parte a la
+justicia y meterle en la cárcel si no se larga de estos contornos.
+¡Pobre _Churi_! ¿Qué me querrá?
+
+Valvanera y su marido me han predicado un cariñoso sermón sobre la
+obediencia, y yo he reconocido que a ella me obligan todos los respetos
+y las nuevas afecciones que siento en mí. No haré más que lo que ellos
+dispongan. Forzosamente vuelvo a la niñez. La querida persona que se ha
+pasado lo mejor de su vida sin poder acariciarme y gobernarme, quiere
+hacerlo ahora, y yo me apresuro a ofrecerle mi sumisión incondicional.
+Es difícil, no obstante, que pueda darle gusto en una cuestión que,
+según me ha declarado Valvanera, es su sueño dorado. Bien comprenderá
+que no puedo disputar al marqués de Sariñán la excelsa niña de Castro,
+cuyos méritos son tales que hoy me avergonzaría yo de dirigir hacia
+ella mis aspiraciones. ¿Que piensas de esto? Sería imponerme una
+ridiculez; sería lanzarme quizás a un nuevo desastre. Me siento sin
+fuerza moral para tal empresa; necesito un largo reposo, y restaurar mi
+espíritu desquiciado y en ruinas.
+
+Y sobre todo, ¿quién soy yo, ¡triste de mí!, para pretender honor tan
+grande como la posesión de esa maravilla de la humanidad? ¿En qué
+sentimientos he de fundar mi campaña? ¿En la admiración que hacia ella
+siento? Eso no basta. Mi conciencia, hoy por hoy, no me permitiría
+expresar otros sentimientos... Me ha revelado Valvanera la situación
+social dolorosísima en que mi existencia pone a mi madre, y esto acaba
+de hundirme. Me achico cada día más; me siento enano, microscópico; me
+pierdo entre las multitudes plebeyas, y deseo que nadie se fije en mí,
+ni me pregunte quién soy ni de dónde he venido.
+
+La tristeza se me va aposentando en el alma, no como huésped, sino como
+propietario que se decide a ocupar por siempre su domicilio heredado:
+no podré arrojarla nunca; la siento que se acomoda y agasaja, que
+enciende el hogar, que coloca sus muebles, que imprime aquí y allá su
+huella, y va calentando este y el otro rincón. ¿Pero qué me importa no
+ser nadie, si soy todo para una sola persona, y esa persona es todo
+para mí? Te aseguro que si no existiera mi madre y la cadena que a ella
+me une, para mí no habría un bien como la muerte. Me halaga la idea de
+no sentir nada; de sentir, si acaso, la vaga impresión de la quietud,
+de la carencia de todo estímulo. Es dulce notar vacíos de interés los
+dramas y dormidas en nuestro regazo las pasiones. Ayer fui con el
+párroco a visitar el cementerio: no puedes figurarte la envidia que me
+daba de los que duermen bajo aquellas lápidas, protegidos por una cruz.
+Los hay sin lápida; los hay anónimos, de olvidada filiación; los hay
+sin cruces ni signo alguno. Toda la noche he visto en mi mente las
+cruces solitarias, algunas no muy derechas, y me ha sido grato pensar
+en la placidez de los que duermen en la tierra, soñando quizás que han
+desaparecido del mundo el mal y la ridiculez. Mándame las _Noches_ de
+Young, que encontrarás en la librería de Boix, Carrera de San Jerónimo,
+o en la de Pérez, calle de las Carretas, frente al Correo. Mándame
+también las _Noches lúgubres_ de Cadalso. Adiós: me acuesto sin sueño.
+
+_Domingo_. — Hoy, oyendo misa con Juan Antonio en la parroquia, no he
+cesado de pensar que podrías interpretar torcidamente lo que anoche
+te escribí acerca de mis nuevas amistades con la muerte. El recelo
+de que supongas en mí intentos de suicidio me inquieta, querido
+capellán, pues nada más lejos de mi ánimo que el propósito de poner
+fin a mi pobre existencia. La convicción de que si a mí mismo _no me
+necesito_ para nada, a otras personas queridísimas soy necesario, me
+obliga a rectificar aquellas ideas. El vivir no me gusta; pero es un
+deber; como tal acepto la vida, y procuraré su conservación. No quiero
+hacer más víctimas. Que las personas que aman mi vida la tengan,
+aunque a mí me pese. ¿Sabes lo que discurría anoche, desvelado, dando
+vueltas en mi cama? Pues que Dios debiera pasar a mi naturaleza la
+enfermedad, raquitismo, o lo que sea, que destruye a los hijos de
+Maltrana, transmitiendo a estos mi salud vigorosa. ¡Qué contentos se
+pondrían sus padres con este cambio! Pues aunque a mí me lloraran, me
+llorarían una vez, y sus hijos son cinco, cinco duelos en perspectiva.
+Hoy me rectifico, amado clérigo, y no pido a Dios semejante cambio
+de naturaleza; es mucho mejor que los chicos y yo vivamos. Por
+consiguiente, verás que tacho el párrafo en que te pedía me mandases
+las _Noches_ de Young y de Cadalso. Déjame a mí de _Noches_, hombre,
+y mándame _días_ si los hay. En vez de esos librotes que inducen a la
+melancolía, haz un paquete con el nuevo drama de Víctor Hugo, _Angelo,
+tirano de Padua_, con la _Gabriela de Belle Isle_, de Dumas, y todo lo
+demás que de este género encuentres en casa de Boix, y me lo echas para
+acá con el primer ordinario que salga. Que sean en francés: no quiero
+traducciones.
+
+Última hora: a mí llega un run-run que, si se confirma, me librará
+de la falsísima, indelicada posición a que quiere llevarme mi buena
+madre, haciéndome pretendiente de secano de la sin par Demetria.
+Susurran de Laguardia que al fin hay arreglo, y que en el frontispicio
+de Castro-Amézaga se pondrá la corona de Sariñán y de Villarroya
+de la Sierra. Tú lo verás si vas por allí, que yo no pienso verlo.
+Paréceme muy lógica tal unión, y no siento más que no tener aquí a mi
+don Beltrán para pasarle la noticia por los morros. ¿Serán felices?
+Averígualo tú, que yo no puedo. Vuelvo a creer que solo los muertos son
+dichosos.
+
+Ahora que me acuerdo: mándame también el tomo de poesías de Víctor
+Hugo, _Hojas de otoño_. Este poeta me enloquece. De Walter Scott
+quiero _La Fiancée de Lamermoor_, que conozco y quiero leer de nuevo,
+y la _Hermosa de Perth_, que no conozco. Me siento ávido de poesía y
+literatura; mas no me mandes nada clásico, que me apesta. Tu don Javier
+de Burgos y tu don Félix Reinoso, que me esperen allá hasta el día
+del Juicio, con sus versos acartonados, que ya deben saber de memoria
+sus lectores fervientes, los ratones. Al buen Horacio déjale dormir
+en mi baúl, junto al somnífero Despreaux. En cambio, me harás feliz
+si me empaquetas para acá los volúmenes que me quedaban de Lope, ya
+que no sea posible recuperar los que le presté a Pepe Díaz y a García
+Gutiérrez, y añades los dos tomos que tenía de Schiller. Relamiéndome
+estoy pensando en el drama _Los bandidos_, que leeré hasta aprendérmelo
+de memoria. Vaya, no te da más jaqueca tu férvido amigo y discípulo —
+_Fernando._
+
+P. S. — Me enseña Juan Antonio un periódico de Madrid que anuncia
+la reciente publicación de un nuevo tomo de Víctor Hugo, _Les voix
+interieures_. Por lo que más quieras, Hillo de mis pecados, vete
+corriendo a casa de Boix y cómprame ese libro, si lo tiene, y si no lo
+tiene dile que lo pida al momento. Aquí no hay medio de encargar ningún
+libro a París, como no mandes un propio con el dinero. Ya me muero de
+ansiedad por leer esas _Voces_... Ya me parece que las oigo antes de
+leerlas. ¿Quién no tiene voces dentro? Sospecho que las que ha escrito
+Hugo no son las suyas, sino las mías. — _Vale._
+
+
+
+
+XXII
+
+Del señor de Maltrana a su hermana política la señora marquesa de
+Sariñán.
+
+_Villarcayo, 1.º de julio._
+
+Hermana mía y amiga: La grave enfermedad de nuestro hijo Federico ha
+privado a Valvanera del gusto de contestar a tu carta. Aun hoy, ya
+mejorado el niño y contentos nosotros de que nos le conserve Dios, mi
+mujer no se decide a tomar la pluma: su cansancio, después de tantas
+noches de ansiedad y desvelo, ya puedes figurártelo. Yo me encargo de
+cumplir aquel deber, empezando por manifestarte que accedo gustoso
+a contribuir, en la parte que me corresponde, para el auxilio del
+pobre don Beltrán: quedan entregadas las cuatro onzas, y no tendré
+inconveniente en aprontar mayor suma, si necesario fuese para sacar
+definitivamente de aquel infierno al _primer noble de Aragón_. Haced
+porque venga, y le tendré en mi casa todo el tiempo que guste, si él se
+aviene a esta soledad desabrida, donde halla tan pocos atractivos su
+exquisita sociabilidad. Voy creyendo que ni los años ni el desdichado
+sesgo de sus últimas aventuras han sido parte a quebrantar su genio de
+señor prepotente, ni a domar sus ambiciones de grandeza y rumbo. Pero
+venga como viniere, aquí será bien recibido, y tendrá la consideración,
+el respeto y cariño de todos.
+
+Por encargo especial de Valvanera, y por cuenta propia, tengo el
+gusto de manifestarte que el señor don Fernando Calpena es persona
+dignísima, y ya debiste comprenderlo así, solo con saber que hace meses
+le tenemos en nuestra casa. Pertenece a una noble familia con quien
+tuvo mi padre relaciones de íntima amistad, y que actualmente reside
+en el mediodía de Francia. A su hidalguía, a su intachable conducta,
+une el señor de Calpena una ilustración extraordinaria, pocas veces
+vista entre nosotros, que hace de él una de las personas más gratas
+y amenas que es posible tratar. Creo que bastará esta manifestación
+mía para que levantes la injusta sentencia que habías lanzado contra
+nuestro caballero, y rectifiques juicios temerarios, originados quizás
+de vulgares hablillas.
+
+En la primera carta que a Pilar escriba, tendrá mi mujer la
+satisfacción de expresar a esta tus disposiciones de concordia, y le
+transmitirá tus frases de piedad y cariño. Cree que celebraremos muy de
+veras la reconciliación, y ver terminadas vuestras desavenencias con un
+tierno abrazo fraternal. También será para nosotros motivo de júbilo
+que se realicen tus proyectos de unión con la casa de Castro-Amézaga,
+suceso que consideramos felicísimo para una y otra familia. ¡Dios nos
+dé a todos salud, y paz y reposo a nuestra querida patria, que vemos
+desangrada y empobrecida por crueles guerras interminables! Que miren
+por el procomún los hombres de arraigo y buena voluntad como Rodrigo,
+tratando de llevar sus buenas ideas a la vida política, es lo que
+conviene, para imposibilitar las maquinaciones de los malos patriotas y
+holgazanes, causa de tantas desdichas. Unámonos los hombres de posición
+y de ideas juiciosas, y España se levantará del suelo ensangrentado en
+que yace, recobrando su dignidad y poderío. Digo esto porque ha llegado
+a mi noticia que aspira Rodrigo a la diputación a Cortes en la vacante
+de Tudela, y si es verdad, le felicito y felicito al país. Que disponga
+de mí y de mis buenas relaciones en la Ribera, así como de mi amistad
+con Olózaga, con Luzuriaga, Arrazola y Carramolino.
+
+Recibe los cariños de Valvanera y de mis hijos, y la constante amistad
+de tu afectísimo hermano — _Juan Antonio._
+
+
+
+
+XXIII
+
+De Gracia a Calpena.
+
+_Laguardia, julio._
+
+
+Si sigues así, tan descuidado, tan triste y estúpido, la que te ama
+caerá en la desesperación, y la desesperación es mal remedio de amor.
+Declárate pronto, y no te pongas baboso y pesado. No agas lo que
+Ernesto de Melville en la _Eponina_, que por su cortedad de genio dejó
+morir de pena a su amada, y él, no sabiendo cómo desenlazar la novela,
+se tiró a un estanque. Me figuro yo a Ernesto de Melville melenudo,
+de mal color, los ojos en blanco, y el dedo metido en la boca, como
+los niños mal criados. Así estás tú también, y yo, si no te quisiera,
+te pegaría una buena mano de cachetes. Como te descuides, como sigas
+aciendo el figurín de la delicadeza, lo pierdes todo; la que te ama se
+morirá de aburrida, y tú al fin no tendrás más remedio que tomarte un
+veneno. Ya ves: podían los dos ser felices, y serán muy desgraciados,
+por estarse mi niño con la boca abierta, mirando a la iguera, a ver si
+le cae la breva en la boca.
+
+Otra cosa tengo que decirte, para que estés sobre aviso. El sábado
+pasado llegó a casa una mujer preguntando por ti. Salí yo a la puerta
+y puse en su conocimiento que no estabas aquí, sino en Villarcayo.
+Te daré las señas a ver si sacas por ellas quién puede ser la que
+te buscaba. Era de buena estatura, delgadita, bien echa de cuerpo.
+Venía mal trajeada, descalza, rendida de cansancio, sucia y cubierta
+de polvo. Tenía la piel de la cara desollada, del sol caliente y del
+aire frío, y por esto y por el polvo no pudimos saber si era bonita o
+fea. Si e de decirte la verdad, me pareció gitana. La Rosenda y yo le
+icimos preguntas, y no contestó más sino que tenía que entregarte una
+carta; díjele que me la diera y yo te la mandaría, y no quiso la muy
+perra. Tomó el pan y unos cuartos que le di, y se bajó al camino. Desde
+mi ventana vi que se le unían dos ombres de mala traza, también algo
+agitanados, y despacito se alejaron y se perdieron de vista.
+
+Cuando Demetria se enteró de esto, mandó a Bernardo en seguimiento
+de la cuadrilla; mas no pudo dar con ella asta un día después, en La
+Bastida, donde vio a los hombres, pero no a la mujer. Esta, según los
+tales le contaron, abía caído mala de una fuertísima pataleta, motivada
+de cansancio y penas. Dijéronle también que ellos no la conocían, ni
+sabían su nombre; que encontrándose en el camino, abían andado juntos
+algunos días. Averiguó después Bernardo en el parador que la mujer,
+enferma de gravedad, abía sido recogida por unos vecinos piadosos, que
+la llevaron al ospital de Miranda, y _colorín colorao_: no sé más.
+
+Valdría más que no me dejaran leer novelas, porque aora, si no leo las
+invento, y se me a metido en la cabeza que esa que parece gitana es tu
+novia, la que fue tu novia. Pero quizás sea un disparate muy gordo lo
+que se me ocurre. No agas caso. Demetria es de opinión que no debemos
+decirte nada de esto; yo creo que conviene que lo sepas, por si son
+gente perdida que se lleva alguna idea mala contra ti. Yo me figuro que
+si la gitana es _ella_, uno de los ombres es el marido, y que van todos
+disfrazados con las caras pintadas, para robarte y matarte después.
+Yo que tú, si parecen por aí, daría parte a la justicia, para que les
+metieran a los tres en la cárcel. Yo veo un complot como el de _Valeria
+y Beaumanoir_, cuando la novia que izo la gran traición se une a los
+úngaros... en fin, ya no me acuerdo.
+
+¡No me a costado pocas fatigas escribir esta carta sin que se
+enteren mi ermana y mis tíos! Te la mando con Sabas, que oy vuelve a
+Villarcayo, para que tú dispongas si sigue o no sigue a tu servicio.
+Con él mandamos a doña Valvanera cuatro orzas de mostillo, orejones y
+tres pares de palomas de la nueva raza que nos an traído, blanquitas,
+chiquitas, con la cola como un abanico. Cuando las veas acuérdate de lo
+que te digo. Que te decidas y no agas más el Ernesto de Melville, que
+se tiró al estanque de puro loco. Mira que ya la que te ama se cansa
+de esperar, y el amor que te tiene se convertirá en aborrecimiento, en
+menosprecio de tu necedad. Abur, amigo. Esta carta no la firmo, para
+que no te des tono con ella. Solo pongo — _La misma._
+
+
+
+
+XXIV
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Madrid, julio._
+
+
+Amada mía: Hoy esta Felipe de malas, quiero decir, _de peores_,
+suspicaz y fiscalizador como nunca, queriendo meter en todo sus
+robustas narices. Aprovecho su ausencia, que no puede ser larga: ha
+ido al ministerio de Estado y volverá pronto, para que su víctima no
+descanse ni respire...
+
+Bueno: me corre por el cuerpo toda la electricidad de una mediana
+tormenta. Trueno y relampagueo. Debo decirlo al revés: primero el
+relámpago... Creo que mi excitación sube de punto con el júbilo de
+saber que tu niño está ya fuera de peligro. ¡Qué días he pasado!
+Bendito mil veces sea el Señor que te le conserva, y a mí me da
+este gran consuelo. Mi alma, que ha tiempo mora en Villarcayo,
+vuelve acá de un vuelo cuando la necesito, y ha estado trayéndome
+y llevándome recaditos con las alas de mi ansiedad. Ahora la mando
+otra vez para allá, con las alas de mi amor, para decirte que ese
+plan de transacción decorosa, asignando a cada galán una de sus
+niñas, me parece de perlas. Pero conste que en todo caso, la mayor,
+la buena, ha de ser para mí. Mi sobrino, que solo busca una dote,
+puede apencar con la pequeña, en quien veo una nerviosilla sin juicio,
+quizás malhumorada y enferma. No me conviene. He leído las cartas
+de entrambas. La gravedad con que Demetria se sostiene en su papel,
+permitiéndose tan solo alusiones muy finas e ingeniosas a la situación
+de Fernando, me encanta. En la de Gracia no veo clara su intención.
+¿Aboga por su hermana o por sí misma? Digas lo que quieras, por el
+texto de la carta no podemos colegir si es una pobrecita inocentona,
+o si se vale de la inocencia para declararse. Esta duda me inquieta.
+¿Es ella la enamorada, o es la otra? No sé qué novela he leído, de las
+más románticas, en que esta duda y confusión llenan las páginas de un
+voluminoso libro, para salir con la patochada de que las dos aman, y
+cada una resuelve sacrificarse, de lo que resulta que una y otra se
+envenenan. ¡Qué horror! Y lo más chusco es que el galán se casa luego
+con una tercera, con la que las indujo al sacrificio. ¡Qué simpleza! El
+romanticismo me tiene cogida, llenando mi cabeza de ideas tétricas, de
+complicaciones diabólicas. Ese Dumas trae loca a la humanidad.
+
+Quiero espantar de mi mente todo ese mundo imaginativo. Bastante tengo
+con mi drama, de cuya realidad no puedo dudar por los torozones y
+horribles sacudidas que me causa pataleando dentro de mí. Este sí que
+es drama, y por Dios que ya deseo un desenlace, aunque sea de los más
+violentos. No puedo ya con tanto disimulo y ficciones tantas. Mi arte
+se agota; cada día tengo que inventar resortes nuevos, y mi potente
+iniciativa para el enredo envejece y se apaga. Quiero una solución,
+cualquiera que sea. Desde hace dos días me absorbe completamente la
+idea de consultar el caso legal con un buen abogado, que al propio
+tiempo sea hombre de honor y delicadeza. He pensado en Cortina, y no
+pasará el día de mañana sin que le escriba pidiéndole hora para una
+consulta, con la advertencia de que se trata de cosa muy secreta, que
+ha de quedar entre los dos. Sí, sí: no vacilo más; tendré que revelarle
+el caso de pe a pa, sin omitir nada, absolutamente nada. Si para el
+fin que persigo no hubiere más remedio que romper por todo, romperé,
+estallaré como una bomba; que ya toda esta pólvora, toda esta metralla
+que llevo dentro de mí años y más años, quieren salir a que les de el
+aire.
+
+Me apresuro a concluir, temerosa de que vuelva Felipe, que hoy está
+tremendo, hija, un Júpiter tonante, jaquecoso, que por rayos tiene
+los interrogatorios impertinentes. ¡Ay, comprendo el suicidio ante
+un fiscal semejante! Se ha empeñado en saber qué empleo doy a los
+dineros que recibo para mis gastos particulares. Los extraordinarios
+cuantiosos para vestidos que aún no se han hecho; los que pedí para
+embellecer y amueblar el palacito de Valsaín, ¿dónde han ido a parar?
+Ya no compro cuadros ni abanicos; más bien vendo. Mi marido se asombra
+de mis aptitudes mercantiles; todo lo parece bien menos que él ignore
+en qué empleo mi dinero. Poco antes de salir, sintiéndome ya colérica
+y a punto de dispararme, le dije que bien puedo dar a las rentas de
+mi patrimonio la aplicación que mejor me acomoda. Naturalmente, no
+se conformó con esta teoría. Es el esposo; no me priva de lo mío,
+pero tiene derecho a saber... Ya viene, siento el coche. Adiós, mi
+amadísima. Mañana, si me deja este monstruo de curiosidad, repetiré...
+Mil y mil besos. — _Pilar._
+
+_Miércoles_. — No tengo tiempo más que para cerrar esta, después de
+añadir cuatro palabritas. Mi pariente, en todo el esplendor de su
+impertinencia. Ha faltado poco para que le tire a la cabeza una tetera
+de porcelana. No puedo más, no puedo más. Mañana hablaré con Cortina.
+Dios me fortalezca y a él le ilumine.
+
+Con la prisa no te dije que mi alegría fue grande al leer en tu carta
+que habías revelado a Fernando mi nombre y demás... ¡Lo que lloré
+aquella noche!... ¡Ay, bien lavaditos tengo ya mis pecados! No son
+flojos ríos de lágrimas los que he derramado sobre ellos.
+
+Hoy, escribiendo corto, también soy _tostada_... Me _achicharra_ este
+hombre.
+
+
+
+
+XXV
+
+De Sabas a don Fernando.
+
+_Miranda de Ebro, 20 de julio._
+
+
+Respetable señor y amo mío: Para comunicar a usted con la brevedad
+que desea el cumplimiento del encargo que se sirvió hacerme, me valgo
+de la pluma de mi primo Bonifacio Cebrián, coadjutor de la parroquial
+de este pueblo, pues ya sabe que soy muy torpe de escritura, y sobre
+que tardaría en poner la carta más tiempo del regular, la llenaría de
+disparates, con perjuicio de la buena explicación de las cosas. Si
+descansado llegué a Villarcayo, donde el señor me ordenó volver para
+acá con esta misión de que voy a darle cuenta, no llegué lo mismo a
+Miranda, pues como las órdenes eran de apretar el paso, tan a la letra
+lo hice, que la yegua no pudo pasar de Leciñana, y allá me habría
+quedado yo también si Gay no me proporcionara un jamelgo. Sobre él
+entré en esta ciudad a las nueve de la mañana, y al momento, ganando
+minutos, me personé en el Hospital, y pedí razón de la mujer enferma
+que en dicha santa casa debió ingresar la semana pasada. Manifiestas
+las señas que en el papel apuntamos para que no se me olvidasen,
+ya que no podía dar el nombre, por ignorarlo, díjome el capellán de
+aquel establecimiento que la desgraciada señora o mujer, cuyas señas
+con las de nuestro papel concordaban, había muerto anoche, después de
+siete días de enfermedad, con pérdida de todo conocimiento y de toda
+sensación. De su nombre sabían en la santa casa tanto como yo, pues
+no se le había encontrado papel ni prenda alguna por donde su estado
+y circunstancias pudieran conocerse. Descorazonado yo de no hallarla
+viva, pedí que me la mostraran difunta, lo que no pudo ser porque media
+hora antes se la habían llevado al cementerio. Allá corrí sin detenerme
+en parte alguna; mas también llegué tarde, pues acababan de darle
+sepultura, y no alcancé más que a ver cómo colmaban el hoyo, apisonando
+después la tierra. Bien habría querido yo que esta fuera cristal para
+poder ver la fisonomía del rostro mortuorio de la difunta, y sacar de
+sus facciones macilentas algún dato, alguna luz que al señor sirviera
+para salir de su confusión; pero no vi más que la tierra, la cual era
+como la demás tierra que vemos. Ni me dijeron nada tampoco las caras de
+los sepultureros, a quienes miré largo rato, porque como el señor me
+dijo: «Mira bien, observa...», ¿yo qué hacía? Mirar y observar hasta
+secarme los ojos.
+
+Pienso yo, señor, que con el cuerpo de la fenecida señora o mujer
+enterraron la carta, que debía de tener cosida en las ropas de dentro,
+a no ser que antes se la quitaran, lo que también pudo acontecer. Yo
+miraba, miraba a la tierra, calculando a qué profundidad estaría, y me
+figuraba que estaba muy honda, muy honda. Desconsolado, convidé a los
+sepultureros a unas copas, lo que ellos agradecieron y aceptaron, y les
+llevé a la taberna más cercana, con la esperanza de que algo podían
+decirme de lo que yo no había visto y ellos sí. Uno de ellos, el que
+menos bebía y me miraba mucho, díjome que la enterrada era mujer en
+quien por encima de lo cadavérico se traslucía una gran hermosura; sí,
+señor, así me lo dijo. Y el otro afirmaba con la cabeza. Por la fe de
+los enterradores, puedo dar solo este dato.
+
+He cumplido, señor, el encargo que me confió, y mi conciencia está
+tranquila respecto a la rapidez de mi marcha, pues ni volando por los
+aires habría llegado más pronto de lo que llegué. En ninguna parte me
+entretuve: todo lo hice aceleradamente; pero más que mi buen deseo pudo
+la casualidad, o que así lo dispuso Dios. Mi amo me mandó en busca de
+conocimiento de una persona viva; mas no quiso que yo tomara razones
+de la eternidad, porque a esta yo no la entiendo ni mi amo tampoco. He
+cumplido, aunque sin ningún fruto, o con el solo fruto de saber que era
+bella, si no me engañó el sepulturero; que también pudo ser que a él le
+pareciera hermosura la fealdad, cosa muy natural en los que andan entre
+muertos.
+
+Y no teniendo nada que hacer aquí, después de escribir al señor, como
+me encargó, tomo un buen caballo, y sigo para Laguardia con las cartas
+y regalos que allí tengo que entregar a las que fueron mis señoras.
+
+Mi primo Bonifacio, a quien debo el favor de relatar en buena escritura
+lo que yo le iba diciendo, aprovecha esta ocasión para ofrecer, al
+señor don Fernando sus respetos y su inutilidad, como presbítero y
+primo del infrascrito, y detrás de él echo yo todos los afectos del
+corazón de este su fiel y humildísimo criado, _que lo es_ — _Sabas de
+San Pedro._
+
+
+
+
+XXVI
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Madrid, julio._
+
+
+Amada mía: Dame la enhorabuena, dámela pronto por esta paz, por esta
+confianza que desde ayer entraron en mi alma, novedad grande para la
+pobrecita, pues tiempo ha que no conocía más que zozobras, ansiedad,
+terror y anhelos no satisfechos. Debo este grande alivio al mejor de
+los hombres y al más sabio de los jurisconsultos, Manuel Cortina, ante
+quien descorrí ayer la que encubría mis secretos, mostrándole mi vida
+toda, mi corazón, mi voluntad. No habría hecho tanto con mi confesor,
+pues a este solo se le muestra la falta, y en el caso presente,
+reuniéndose en una sola persona el sacerdote, el amigo y el letrado,
+he tenido que volcar la sagrada arqueta hasta dejarla vacía, echando
+fuera todo, todo, lo bueno y lo malo, no reservando ni nombres de
+personas, nada absolutamente de lo que he sentido, de lo que he pecado,
+mis artificios y sutilezas para ocultar mi falta, así como mi firme
+resolución de unirme a quien tiene derecho a mi amor y mi vigilancia.
+Todo lo sabe: sabe algo que tú ignoras, porque aún no ha sido ocasión
+de decírtelo; pero te lo diré.
+
+Entré temblando en el despacho de Cortina: yo le había prevenido que
+tenía que hablarle de un asunto en extremo delicado, contando con su
+caballerosidad, y reclamando una audiencia larga, de un par de horas
+lo menos. Mas estas ideas que mandé por delante, como batidores que
+me despejaran el camino, no me salvaron del grande apuro de romper en
+mi declaración. Los primeros minutos, querida mía, fueron horribles.
+Un acceso de llanto y la exquisita bondad de mi letrado confesor
+sirviéronme como de puente para salvar la parte más escabrosa. Después
+me sentí en terreno llano, y pude continuar con desahogo, adquiriendo
+poco a poco el dominio de las ideas y de la palabra, el cual en la
+última parte fue ya tan grande, que te habrías maravillado de oírme.
+Ayudábame don Manuel anticipándose con gran perspicacia a mis juicios
+y aun a la referencia de los hechos... Es también adivino, y me trazó
+el cuadro de mis tormentos antes de que yo se los manifestara. ¡Qué
+alivio, amiga mía! Ahora podré fortalecerme con los sentimientos
+de madre, y prepararme una vejez dichosa y tranquila. Para llegar a
+esto, dije a Cortina que aceptaré los procedimientos que él determine,
+imponiéndome cuantos sacrificios sean necesarios, los cuales estimo
+como una operación quirúrgica, con dolores transitorios. Venga todo lo
+que quiera. Hago en mí una revolución; destruyo lo pasado y fundo un
+régimen nuevo.
+
+Cuatro largas horas duró la conferencia, pues en la segunda parte,
+cuando ya me había serenado y abordamos la cuestión legal, hízome una
+exposición clarísima de las diversas soluciones que podían darse al
+asunto, según la cantidad o extensión de escándalo que yo afrontar
+quisiera. Sin ningún ruido, y guardando el secreto, es imposible que
+mis deseos tengan satisfacción. Si consiguiéramos (y él hablaba en
+plural como haciendo suyo el asunto) conquistar a Felipe, tendríamos
+andada la mayor parte del camino. ¿Pero quién es el guapo que conquista
+a mi señor? Examinando esta dificultad mostró Cortina más confianza
+que yo. Según él, los hechos consumados, irremediables dentro de
+la naturaleza, tienen fuerza colosal para domar las voluntades más
+rebeldes: de seguro hará Felipe demostraciones imponentes, de gran
+aparato, más escénico que real, y acabará por rendirse, prestándose a
+un arreglo que evite el escándalo.
+
+A mis aspiraciones, demasiado ambiciosas, de que Fernando posea todo
+mi bienestar material o gran parte de él, llevando además mi nombre
+y un título de Castilla, opuso Cortina razones que me convencieron.
+No es posible que lleguemos al deseado fin sino por caminos sesgados;
+tenemos que resignarnos a que la personalidad de Fernando sea modesta y
+oscura, no exenta del misterio original; aspiramos a que el esplendor
+de su nombre se funde en los méritos y ventajas personales, no en el
+abolengo y tradiciones de familia. Debemos darnos por satisfechos con
+crearle una posición mediocre bien guarnecida de provechos materiales;
+pero nada más por hoy. Él ilustrará su vulgar apellido, si quiere y se
+aplica.
+
+Para llegar a esto, lo primero es abrir un hueco en la gruesa muralla
+que nos cierra el paso para todos los caminos, y esta muralla es
+Felipe. No quiero cansarte refiriéndolo todo lo que hablamos don
+Manuel y yo, ni podría tampoco trasladar fielmente la parte suya, tan
+elocuente en algunos pasajes, serena y dulce siempre, a veces graciosa.
+Díjome al concluir que puesto el asunto en sus manos, debía serenarme,
+descansando en la seguridad de que sabría corresponder a mi confianza.
+Estudiado concienzudamente el asunto, para lo cual se tomaba cuatro
+días, me propondrá lo que crea de más fácil y conveniente realización.
+Como caballero, como amigo y como letrado, me prometió poner en este
+asunto su inteligencia toda y algo de su corazón; yo debía prometerle
+sumisión incondicional al plan que me trace, en el cual habrá dos
+órdenes de actos: los actos sociales y morales que yo debo efectuar
+conforme a su consejo, y los actos de ley, de cuya dirección él se
+encarga. Con alma y vida le expresé la abdicación de mi voluntad en la
+suya para todo lo que quisiera disponer y ordenarme, y tratamos al fin
+de los documentos y papeles que debo poner inmediatamente en sus manos:
+la partida de bautismo de Fernando, toda mi correspondencia con el cura
+de Vera, señor Vidaurre, y algo más. De la documentación referente a mi
+propiedad hereditaria, a mi dote, gananciales y demás, nada necesita,
+pues para conocerlo le bastan las copias del pleito con Osuna que tiene
+en su archivo. En fin, mi amadísima compañera, que estoy contenta.
+¡Siento un alivio...! Mi cruz sigue siendo pesada; pero acabo de
+encontrar un robusto cirineo que a llevarla me ayuda.
+
+Para que no haya nunca dicha completa, ahora que mi drama parece entrar
+en vías de solución... clásica, ¡gracias a Dios!, me inquieta más el
+de allá. Esa mujer errante; ese peligro de que resucite la funesta
+pasión que nos ha traído tantas desdichas; las complicaciones que
+pueden sobrevenir; las represalias posibles, las probables escenas
+de venganza, no se apartan de mi mente. Agravo yo las situaciones
+con mi pesimismo, y estoy por decir con mi inventiva, que a veces me
+parece poética; y de sucesos comunes, inocentes tal vez, hago escenas
+terroríficas, de estupendo asombro, de interés palpitante; escenas que
+no vacilo en llamar bellas, aunque me causen pavor. ¿Para qué me daría
+Dios esta imaginación tan viva? Con ellas en otro tiempo me rodeaba de
+bienandanzas, cuando en realidad estaba rodeada de peligros; mas con
+ellas también, en días no tan lejanos y en los presentes, levanto en
+derredor mío aparatos de consternación, con materiales que quizás sean
+más para mover a risa que a terror. No ceso de pensar en las sorpresas,
+y para que no lo sean ni me cojan desprevenida, estoy siempre
+imaginando cosas malas probables, con la idea de que previéndolas no
+sucedan. ¿Has visto? Lo mejor es poner freno a la previsión pesimista,
+y decir aquello tan sencillote, y al parecer tonto, que nos enseñaron
+nuestras madres: _Sea lo que Dios quiera_.
+
+Noto a mi Felipe un poquito moderado en sus hábitos de mortificación.
+No sé lo que le pasa. Tiene conmigo atenciones desusadas, y se cuida
+menos de contrariarme y contradecirme. No obstante, desconfío de
+estas apariencias, y sigo empleando mis inveteradas precauciones. He
+perfeccionado el escritorio que en mi cuarto de baño tengo (ya te hablé
+de este ingenioso aparato), y puedo consagrarme con toda libertad a mi
+correspondencia secreta, guardando todo de un modo segurísimo cuando
+concluyo, o por cualquier causa tengo que interrumpir el trabajo...
+Siglos se me hacen los cuatro días que me ha señalado Cortina para
+proponerme la solución que ha de ser término de mis afanes, llevándome
+de una vida de artificios a otra moldeada en la realidad. ¿Será
+posible, amiga querida, que en esa vida me vea yo? Ese día no me voy a
+conocer. Creeré que me he muerto y he resucitado, que soy otra, que no
+soy yo, sino la señora tal, o tal mujer, lo mismo me da... Y desde mi
+nuevo ser veré el pasado triste, y tendré lástima de lo que fui...
+
+Me canso un poquito. Seguiré mañana.
+
+_Martes_. — No sé por qué, pienso que Felipe barrunta la tempestad que
+le tengo armada. Algo noto en su cara, en sus ojos, que me pone en este
+cuidado. ¿La suma suspicacia no puede llegar a ser el sumo adivinar?...
+Para mí es una desdicha esta penetración que el histrionismo social en
+su desarrollo más perfecto me ha dado. Como yo leo el pensamiento de
+los que me rodean, pienso que los demás leen el mío.
+
+Y hay más, cara Valvanera. Hoy encontró Felipe a Cortina en el
+ministerio de Gracia y Justicia y le convidó a comer. El hecho no tiene
+nada de particular y ha ocurrido más de una vez. Pero se me ha metido
+en la cabeza que este convite no es un caso natural, inocente quiero
+decir, sino que encierra la cruel intención de ponernos frente a frente
+al letrado y a mí para observarnos las caras... Veo que te ríes. Sí,
+la mal intencionada soy yo. Es que el cerebro se me ha convertido en
+un nidal de dramas... Me paso la mano por la frente, y afirmo, todavía
+con un poquito de recelo, que la invitación de Cortina, como la de
+Narváez, como la de Salamanca y otros, también para esta noche, es
+absolutamente ajena a toda idea dramática.
+
+Se me había olvidado decirte que no me fío de los cariños de Juana
+Teresa. Su agudeza corre parejas con su maldad. Esto no es suspicacia:
+es experiencia. En la historia de estas dos medias hermanas, todos los
+capítulos que empiezan con sus carantoñas acaban con mis rabietas. Si
+no estuviese yo decidida plenamente al abandono de toda ficción, sus
+sospechas me harían temblar. Pero ya no temo nada. El paso de mentirosa
+a verdadera me ha de costar algunas amarguras; pero una vez en terreno
+firme, ¿qué me importa lo que _doña Urraca_ piense, averigüe y conozca?
+Me compensará de mis pasados berrinches el placer de birlarle la niña
+de Castro... Y a propósito: nada sé del señor Hillo. Espero con afán su
+primera carta.
+
+_Miércoles_. — Mis temores respecto a la invitación de Cortina resultan
+infundados. Bien decía yo que soy harto maliciosa; pero por más que
+me reprendo este defectillo, no hay forma de corregirme. La comida
+agradabilísima, con pocos, pero buenos comensales. A Narváez le conoce
+tu marido; de Salamanca, que ahora principia a figurar, no tenéis
+noticias. Es un granadino muy despierto, de gallarda figura y finísimo
+trato, y en la amenidad de la conversación se lleva el primer premio
+entre todos los que conozco. Despunta en la política, y más aún en los
+negocios. Cortina no me habló nada de mi asunto, naturalmente, y solo
+en un ratito que estuvimos sin testigos repitió su promesa de darme la
+solución en el día fijado, recomendándome la serenidad y paciencia...
+Mis comensales y las señoras que vinieron después picotearon de
+política, ya puedes suponer; algo de teatros y ópera, de bailarinas y
+cantantes, engolosinándose al fin con un poco de chismografía social.
+Todo esto me aburría, pues no hay tema que no me parezca desabrido,
+insignificante, si le aplico las ideas revolucionarias que alborotan
+mi espíritu. ¡Oh, cuándo llegará eso que llamo mi tránsito, paso
+inevitable de una vida a otra! ¿Será como una muerte; será como una
+resurrección?
+
+¿Imaginas tú algo más enojoso y abrumador que una vida en que tenemos
+que figurarnos y representarnos de otra manera que como somos? En esta
+existencia, amasada y recompuesta por la general simpleza, no solo nos
+es forzoso disimular nuestras faltas, sino también nuestro talento...,
+la que lo tenga. No, no te rías. No habiendo recibido de Dios el don de
+tontería, es forzoso proporcionarse una tontería artificial. Yo he sido
+y soy una tonta _de trapo_; y aunque sé muchas cosas que he aprendido
+en mis lecturas (y otras que he cursado en mis desgracias), me revisto
+de una ignorancia deliciosa, que es el encanto de mis amigas. No soy
+la única que adopta este sistema; pero sí la más aprovechada, la que
+sabe esconder con su disimulo un mundo más grande de conocimientos
+y un mayor tesoro de agudezas. Rara es la que no se ha creado una
+representación falaz de su persona para poder vivir; pero en mí el
+histrionismo es más meritorio que en ninguna, por la enorme distancia
+entre lo que soy y lo que represento, entre mi ingenio secreto y mi
+estolidez pública.
+
+Pues bien, amada mía: yo quiero romper este capullo, que con mis
+palabras y pensamientos _de representación_ he tejido, quedándome
+encerrada en él. Ya tengo mi pico bien afilado para taladrarlo y
+echarme fuera...; quiero volar, pues me han salido aquí dentro unas
+alas grandísimas.
+
+Amiga de mi alma, siento una efusión divina, un inmenso anhelo de volar
+hacia ti, por ti y los tuyos, y por el _mío_ que entre los tuyos y en
+tu amante compañía tienes. Dile a Fernando todo lo que se te ocurra. Tú
+eres la maestra, la doctora, la que dispone lo que ya debe saber y lo
+que todavía conviene que ignore. Todo ello, lo sabido y lo ignorado, ha
+de ser para que me quiera más. Creo que me amará mucho, como yo a él.
+
+Adiós, mi bien. Hasta que pueda contarte lo que me propondrá mi gran
+letrado para romper el capullo. Reparte mil abrazos y besos por cuenta
+de tu amantísima — _Pilar._
+
+
+
+
+XXVII
+
+De don Pedro Hillo a Fernando Calpena.
+
+_Laguardia, agosto._
+
+
+Distraído Fernando: ¿Pero no reparas que ya estoy aquí? ¿No me has
+visto? Echa para Laguardia tu catalejo, y alcanzarás a ver a este
+clérigo insigne, a esta lumbrera esplendorosa del Vicariato General
+Castrense, esparciendo su claridad por los ámbitos de... No acabo la
+figura, porque ignoro qué ámbitos debe iluminar la inspección que me
+encomendaron... ni sé qué inspecciono, ni por qué me han mandado, ni a
+qué he venido. Presumo que me traen a esta tierra todos los intereses
+posibles, menos los del instituto religioso-militar a que pertenezco.
+Por de pronto, aquí me tienes aposentado en la parroquial vivienda
+del gran Navarridas, que es como decir que habito en el reino de la
+cortesía y de la abundancia. Tanto el bondadosísimo don José como su
+bendita hermana se desviven por agasajarme, y te aseguro que ni probé
+jamás tan mullido y albo lecho como el que aquí disfruto, ni entraron
+por esta boca pecadora condimentos tan sustanciosos, ricos y variados
+como los que en obsequio mío presentan diariamente en su mesa. Hijo
+mío, ¿qué tierra es esta, tan fecunda en galanos amigos y en frutos
+regalados? Aquí quiero pasar mis días, entre la sencillez amable de
+los hombres y las amorosas caricias de la prolífica tierra. Aunque te
+enfades, _prorrumpo_ en versos clásicos:
+
+ ¡Oh tú, del Arlas vagoroso, humilde
+ orilla, rica de la mies de Ceres,
+ de pámpanos y olivos! Verde prado
+ que pasta mudo el ganadillo errante,
+ áspero monte, opaca selva y fría...
+
+En esta región de delicias he visto al fin la deidad que en ella
+preside las funciones de la naturaleza, la que a todo imprime hermosura
+y majestad con su divina presencia, la escogida entre las escogidas;
+y de tal modo me prendaron su gracia y su nobleza, que a no hallarme
+imposibilitado por mis votos, de que son emblema las negras ropas
+que visto, entre el primer saludo que le dirigí y una respetuosa
+declaración de amor, habrían mediado pocos alientos. ¡Pues si yo fuera
+seglar y joven, cualquiera me quitaba a mí esa sin par hembra!... Nada
+quiero decirte de su discreción, que conoces mejor que nadie. Sabrás
+que hablamos largamente de _omni re scibile_, quedándome pasmado de la
+solidez de su juicio y de su dulce serenidad. En fin, amado discípulo,
+que aquí me tienes enamorado (no retiro la palabra), enamorado de ese
+portento, y alabando al Supremo Artífice por esta nueva maravilla que
+ha puesto ante mis ojos... Aquí me venía bien otra clásica estrofa
+para expresarte mi entusiasmo:
+
+ ¿A quién primero ensalzaré cantando
+ Sino al gran padre que la estirpe humana
+ Y la celeste rige...?
+ Él es primero y solo; igual no tiene
+ Su esencia soberana;
+ Si bien segunda en el honor divino
+ Inmediato lugar Palas obtiene.
+
+Pienso, querido Fernando, que aquel condenado Rapella, a quien echamos
+tantas maldiciones, merece ahora nuestra gratitud por haberte llevado
+a Oñate, donde encontraste a la _celeste Palas_. No me retracto de
+nada de lo que acabo de escribir. Todo lo sostengo, y lo hago cuestión
+personal. Es Demetria el cielo en la tierra, y la divinidad humana. Así
+lo firma y signa con el emblema de nuestra redención tu amigo — ✠_Pedro
+Hillo._
+
+
+
+
+XXVIII
+
+De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.
+
+_Villarcayo, agosto._
+
+
+¿Que yo vaya a Laguardia, querido clérigo? ¿Con qué fin, con qué razón
+o apariencias de ella? ¿Por verte y abrazarte? Para eso, más natural
+es que tú vengas aquí; si así lo hicieres, en ello me darías mucho
+gusto, y me evitarías el decirte por escrito lo que con más prontitud
+y claridad se dice de palabra.
+
+Por de pronto, sabrás que recibí los libros: desde que a mis manos
+llegaron, he vivido en ellos, ya reanudando antiguas amistades, ya
+entablándolas nuevas. Grandes y leales amigos son los libros, ¿verdad,
+mi caro capellán? Gracias a ellos, ningún vacío de nuestra existencia
+deja de amenguarse un poco. Leemos, y lentamente caen sobre nuestra
+alma gotitas de un bálsamo consolador. Lo que siento infinito es que no
+encontraras las _Voces interiores_ del gran Hugo, que anhelo conocer,
+y ojalá suenen tanto que apaguen la vibración de las mías. Confío en
+que Boix no dejará de pedir y enviarme ese libro, y lo espero porque sé
+que no falta en Madrid quien le apremie para complacerme. Gracias mil a
+todos.
+
+Mi drama ya no es drama: la última escena conocida se me presenta en
+forma de leyenda de un color harto lúgubre, sobria en sus líneas,
+altamente patética. Como todas las leyendas que ha puesto en
+circulación el romanticismo, reviste forma enigmática, o así me lo
+parece a mí, sin duda porque no conozco más que un fragmento de ella.
+Verás: una mujer desconocida, de mísero aspecto, aparece en Laguardia
+portadora de un mensaje para cierto caballero residente a la sazón en
+Villarcayo. No encontrando al caballero en ese pueblo donde tú estás,
+dirígese a este donde estoy yo; pero al llegar a Miranda muere... En
+las leyendas, como en la vida, la muerte viene siempre a tiempo, es
+decir, cuando según nuestro criterio no debe venir. La oportunidad
+del morir es siempre contraria a todos nuestros deseos y previsiones.
+Sin esta lógica artística del morir no habría leyendas, ni tampoco
+vida, la cual también es una gran obra de arte. Falta en la leyenda lo
+más interesante, que yo me atrevo a planear del modo siguiente: lee:
+Muerta la señora, es enterrada. Sabedor de ello el caballero, corre
+a Miranda, y obtenido permiso de la autoridad, exhuma a la señora:
+quiere reconocerla, recoger la carta... ¡Oh, gran Hillo!, vieras allí
+la tristísima escena: abrirse la tierra, entregando su secreto; vieras
+la duda curiosa penetrando con atrevida mano en el seno de una tumba,
+para sacar lo que al olvido y a la descomposición pertenecía ya. Todo
+eso verías tú, si lo vieras. Sale el cadáver, después de tres días de
+descanso y corrupción, y el caballero le dice: «¿Quién eres? Dame la
+carta».
+
+Ya te oigo preguntándome: «¿Quién era? ¿Qué decía la carta?». No
+contesto, porque esta segunda parte no es más que una idea, es lo que
+yo debí haber hecho y no hice, ni haré. Desde que he renunciado a la
+voluntad, no sé dar fin a las leyendas, ni aun siendo tan reales como
+la que te cuento. Me quedo en mis horribles dudas tejiendo con ellas
+nuevas historias, terminadas siempre en ignorancias que desgarran el
+corazón, en enigmas que trastornan la mente. Con los libros platico, en
+ellos busco soluciones, les pido consejo, les doy mis ideas a cambio
+de las suyas; pero la ardiente amistad que con ellos trabo no me da la
+serenidad que apetezco, no me despeja el cerebro de sombras. Los libros
+me compadecen; pero no pueden, y bien claro me lo dicen, no pueden
+remediar mi mal. Ellos imitan la vida, pero no son la vida; son obra de
+un artista, no de Dios.
+
+¿Y en tal situación quieres que yo vaya a Laguardia? No puede ser.
+Quien ha venido a ser mi dueño absoluto y mi gobernante no me ha
+mandado eso, ni me lo mandará, porque me ama y me estima, y no me
+pondrá jamás en una situación desairada. Así me lo ha dicho Valvanera,
+que es como ella misma, y además la propia discreción. Yo no puedo
+pretender los favores de la divina Palas, porque pretendiéndolos,
+tendría que fingir una disposición de espíritu que estoy muy lejos de
+tener, desgraciadamente. ¿Soy un aventurero? No. Ni ella ni tú podéis
+suponerlo. La situación moral y psicológica en que me encuentro aumenta
+de un modo increíble mi respeto a la sin par mayorazga. Creo que si
+ante ella me viese de improviso, me turbaría como pobre chicuelo sin
+sociedad, educado en convento o seminario, que tiembla y se ruboriza
+ante una mujer. Observo qué sentimientos nacen en mí al pensar en
+Demetria, y por más que me estudio, solo encuentro vergüenza, cortedad,
+una infinita modestia ante criatura tan fuerte y grande. No dudes que
+soy una nulidad social y moral. Mi amor propio en ruinas me señala
+como el último de los seres. Si alguien lograra restaurar en mí la
+arrogancia perdida, me sentiría yo menos pequeño, y al paladearme,
+empleando en mi propio examen el sentido del gusto, me encontraría
+menos desabrido.
+
+Además, oh prudente amigo y maestro, la descomposición de mi voluntad
+ha dejado en mi alma un residuo amargo, la duda, que se ha extendido
+por todo mi ser, y no puedo ya pensar en cosa ni persona sin que al
+punto la vea desvirtuada y deslucida. Dudo de cuanto existe. Cierto
+que no puedo negar la virtud, los méritos notorios de la niña de
+Castro; pero si a ella me aproximara con las intenciones que tú quieres
+sugerirme, cree que a mis ojos desmerecería. No podría ser ya la
+Demetria en quien vi tantas perfecciones... Contémplala en su altura,
+en su apartamiento, que ella, como todo lo sagrado, más ha de valer y
+representar cuanto más distante se encuentre de la acción de nuestros
+sentidos, y déjame a mí en esta miseria tristísima. Estoy recogiendo
+uno a uno los huesos dispersos de mi esqueleto, hecho pedazos en el
+espantoso choque de la caída. Poco a poco iré armando mi personalidad,
+que con tantas soldaduras y pegotes no podrá ser nunca lo que fue.
+Gracias que pueda sacar de mí mismo la resignación, o sea la cola con
+que me voy pegando, y uniendo mis propios fragmentos. Luego que el vaso
+esté bien sujeto con lañaduras, recogeré, si puedo, las varias esencias
+del alma que salieron volando en la catástrofe, y andan por ahí como
+vapores que trae y lleva el viento. Procuraré condensarlo todo. Algo
+he recogido ya, pero es poco; no sé por qué espacio andarán esencias
+mías muy sutiles, de las cuales no me ha quedado más que el olor... Ya,
+ya sé lo que vas a decirme..., que algo mío anda por ahí y que debo
+ir a buscarlo. No: lo único mío que en la explosión pudo volar hacia
+Laguardia es el respeto, y ese vale más que se quede por allá, para que
+lo unas a tu admiración y hagas un lindo ramillete con que obsequiar a
+la celeste Palas. Otra clase de flores no me pidas. Ya sabes, Mentor
+mío, que las rosas
+
+ no nacen entre el hielo; y si nacieran,
+ solo al tocarlas yo se marchitaran.
+
+Por hoy no te marea más tu fiel amigo — _Fernando._
+
+
+
+
+XXIX
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Madrid, agosto._
+
+
+Amada mía: Llegó por fin el supremo instante. El oráculo, Manuel
+Cortina, me ha presentado la cuestión social y jurídica con pasmosa
+claridad, procurando atenuar las amarguras que la solución del problema
+traerá forzosamente. Con grande ansiedad le oí; con sumisión he
+prometido aceptar y seguir el plan que me trace. Imposible transmitir
+a Fernando un título de nobleza de los muchos que tengo (y que no me
+sirven para nada), sin obtener un rescripto del Papa. Sospechando que
+ello no habría de ser grato a mi querido hijo, renuncio por ahora a
+satisfacer este anhelo de mi corazón. Para transmitirle aquella parte
+de mi patrimonio de que puedo disponer libremente, es forzoso que me
+valga de un fideicomiso. De este modo entraría en posesión de mis
+bienes a mi muerte. Para asignarle desde ahora, sin más dilaciones,
+una renta decorosa, necesitamos emplear artificios legales, cuya forma
+me ha explicado detenidamente el gran jurisconsulto. No acabaré nunca
+de alabar la claridad con que este hombre expone las ideas, realizando
+el milagro de hacer comprender a una mujer, como yo ignorante de estas
+cosas, las más áridas cuestiones de Derecho. Jamás, en los enmarañados
+pleitos de mi casa con Osuna y con Gravelinas, pudo entrar en mi
+cabeza una idea jurídica. Hoy mis ansiedades maternas me han aclarado
+considerablemente el sentido, y aquí me tienes hecha una estudianta de
+Leyes, capaz de obtener buenas notas si de ello me examinara.
+
+Ha insistido Cortina en que no podré evitar el escándalo, es decir,
+la publicidad del _hecho de autos_, y añade la terrible afirmación de
+que en este _via crucis_ el primer paso es el más doloroso: informar
+a Felipe, aspirando a obtener su benignidad en el caso moral, su
+colaboración en el jurídico. ¡Inmenso conflicto, trámite inmenso!...
+Preguntome el letrado si me encontraba yo con fuerzas para esta
+terrible confesión, y le respondí resueltamente que no. No tengo eso
+valor, que es valor de suicida. Propúsome diluir mi revelación en una
+carta; discutimos; casi accedí al procedimiento escrito, en el cual
+puedo desplegar recursos mil; hablamos también de una tercera persona,
+de mi tía Consolación Armada, de mi confesor padre Acosta... Herida
+por un rayo de inspiración, le dije: «¿Y usted?». Meditó un rato, y
+por fin manifestó su asentimiento con palabra lacónica: «Bueno: yo
+me encargo... Quiero atenuarle a usted la amargura del cáliz... Para
+esto conviene mutación de escena; que el matrimonio se traslade a
+regiones frescas. El calor excesivo no es favorable a las operaciones
+quirúrgicas».
+
+Sabrás que Felipe y yo andamos desde julio en desacuerdo por si salimos
+o no de Madrid. No solo porque el calor me molesta poco de algunos
+años acá, y la experiencia me ha demostrado que en este mi palaciote
+vetusto lo paso mejor que en ninguna parte, sino porque veraneando en
+la Corte entreveo más probabilidades de quedarme sola, heme resistido
+este año a la temporadita de Valsaín. Felipe, por no darme el gusto
+de la soledad, apechuga con el calor. Aquí nos tienes haciendo vida
+monástica, sin salir al Prado ni una sola vez. Nuestros jardines nos
+dan por la noche esparcimiento y frescura. Un reducido contingente de
+amigos, que no llegan a media docena, nos acompaña en nuestros recreos
+nocturnos; comemos al aire libre, a la graciosa luz de farolillos de
+papel colgados de los árboles; charlamos hasta muy alta la noche en
+lugares placenteros, defendidos del sol durante el día; las ranas de
+los estanques nos dan música, que a mí me encanta... En fin, no es tan
+despreciable el verano en estas condiciones, ¿verdad? Yo lo defiendo y
+Felipe lo ataca: me acusa de extravagancia, de mal gusto. Yo me obstino
+en no salir, esperando que él se canse y huya del calor; él reniega y
+persiste en estar a mi lado. La disparidad de voluntades nos junta con
+una cadena de presidio.
+
+La opinión expresada por Cortina de que la cirugía no es eficaz en las
+altas temperaturas, me hace cambiar bruscamente de gustos veraniegos,
+y propongo a Felipe que nos vayamos a Valsaín. Me descuidé en la forma
+del cambiazo, haciéndolo con sospechosa precipitación, y el resultado
+ha sido contraproducente. Ahora Felipe no quiere salir; pretexta
+ocupaciones, temor al reúma en las humedades serranas. ¡Qué torpeza
+la mía! ¡No haber visto la necesidad de las gradaciones para mudar de
+gustos en cuestiones de residencia estival! Bien dicen que el mejor
+escribano... Es que el largo uso de mis facultades diplomáticas, y esta
+crisis que ahora se plantea me han trastornado. Me vuelvo chicuela
+sin juicio, una pobre aprendiz de arte social... La suma experiencia
+y el cansancio me tornan inexperta y descuidada. Afortunadamente, mi
+director me manifiesta, _sotto voce_, que podremos conservar la misma
+escena. La mutación no es necesaria. Viene en mi ayuda una tormenta que
+refresca la atmósfera, y nuevamente me declaro entusiasta del clima de
+Madrid en la canícula. Felipe reniega y medita: habla poco.
+
+_Miércoles_. — La proximidad del día, digamos momento, designado para
+el tremendo paso quirúrgico, me causa un terror indecible. Mi pánico
+es tal que se me ocurre huir a la calladita. Cortina me recomienda
+la serenidad, desaprobando toda idea de fuga. Debo permanecer en
+casa, confinándome en mis habitaciones, mientras él, armado de fieros
+instrumentos de disección, se encierra con Felipe. Debo disponer mi
+alma para el sacrificio y la penitencia, realizando un acto religioso
+en mi capilla. Confesaré, comulgaré... Después mi estado nervioso me
+impondrá un reposo absoluto; el médico me prescribirá la permanencia en
+el lecho, apartada de todo lo que pudiera ser causa de viva emoción.
+Se me dejará en aislamiento riguroso, sin más compañía que la de mi
+doncella, y esto durará uno, dos, tres días, lo que fuere menester...
+
+Amiga de mi alma, ya me duelen las heridas que don Manuel, actuando de
+cirujano, ha de hacer a Felipe. Creo que a los dos nos descuartizará
+juntamente. No puedo más hoy. Desfallezco y parece que me acabo.
+
+_Jueves_. — El letrado ha decidido un nuevo aplazamiento, dándome
+para ello razones cuya sensatez reconozco. Verás: aun en el caso de
+que Felipe entre en razón y se preste a facilitarme la transmisión de
+parte de mis bienes a Fernando, ello ha de ser penoso y lento. Como
+he manifestado mil veces la urgencia de construir (no encuentro otra
+palabra) la personalidad de Fernando, sacándole de esa denigrante
+situación de inclusero; como todo mi afán es rodearle de dignidad,
+levantar su espíritu, poniéndole en posesión de los medios sociales
+que le corresponden, el gran jurisconsulto acude a esta necesidad por
+medio de un expediente ingenioso, que exige la colaboración de otra
+persona, y, por tanto, nueva violación del delicado secreto. No me
+importa. Momentos he tenido estos días de verdadero delirio, en que
+me ha faltado poco para revelar todo a la primera persona que entre
+en mi casa. La necesidad de expansión y confidencia es hoy en mí casi
+orgánica. Me sorprendo a ratos hablando como una cotorra, sin saber lo
+que digo; pero ello es algo como una lección aprendida, que me figuro
+ha de embelesar a los que me oyen.
+
+No me hicieron temblar, antes bien causáronme regocijo, estas palabras
+del buen sevillano: «Nadie como Salamanca podría prestar a usted este
+servicio. Respondo de su discreción y caballerosidad. Es necesario que
+usted le hable. Yo prepararé el terreno poniéndole al corriente del
+caso fundamental...». Algo te he dicho ya de este simpático granadino,
+uno de los hombres más admirablemente dotados para la vida social, y
+para obtener de ella lo que él llama _los frutos de la civilización_,
+pues posee todas las cualidades o virtudes que inducen a la amistad, a
+la confianza, a las relaciones útiles. Es inteligente, sagaz, amenísimo
+en su lenguaje, extremado en la cortesía sin llegar a empalagoso;
+tresillista de primer orden, de los que no pierden la dignidad en las
+peripecias desgraciadas del juego; comensal delicioso por su gracia
+tanto como por su apetito de buen tono, y su mucho saber de arte
+culinario; hombre, en fin, que despunta gallardamente en la política,
+aplicándola a sus negocios con una habilidad nada común. Su buena
+figura es la mejor ayuda de su talento en estas campañas. Salamanca
+será una gran personalidad del siglo, salga por donde saliere, ya se
+aplique a sumar voluntades, ya a multiplicar dinero.
+
+¿Creerás que cuando vino a verme, instruido y aleccionado ya por
+nuestro buen amigo, le recibí con serenidad, sin que me turbara la
+idea de considerarle poseedor de mi secreto? Sus primeras expresiones,
+delicadas y de cierta ternura, me dieron más ánimos. Me sentí valerosa,
+y abordando el asunto, le dije: «La bondad de Cortina me libra del
+trance duro de contarle a usted historias viejas que no sé hasta qué
+punto podrían interesarle. Hoy necesito del auxilio de usted. Es la
+satisfacción de un deseo, de un capricho... no debo entrar en más
+explicaciones. Amigo Salamanca, es preciso, indispensable, que usted
+me proporcione una cantidad... No se asuste...». Respondiome con
+gracejo que no se asustaba de que una dama le mandase buscar dinero.
+Para complacerme, lo sacaría de las entrañas de la tierra. Cambiados
+conceptos ingeniosos por una y otra parte, expresé la cuantía de mi
+necesidad metálica con frase cortante y seca: «Va usted a traerme,
+amigo Salamanca, cincuenta mil duros». Vi que su sonrisa se trocó en
+severo asombro. La cifra le asustaba, y me la devolvió descompuesta
+en reales. «¡Un millón, señora!...». «Un millón —repetí yo muy
+tranquila—. ¿Cree usted que no puedo yo responder, con mis bienes, de
+esa cantidad?». «No se trata de eso. La garantía es más que sobrada, lo
+sé... En fin, yo estudiaré la forma de realizar el préstamo que desea,
+el cual, según me ha dicho Cortina, tiene por objeto constituir por
+medio de tercera persona, una renta en favor de... La cosa es clara.
+No sé si podré obtener los cincuenta mil duros tan pronto como usted
+desea. Si yo los tuviese, ahora mismo lo arreglábamos». Añadí que si
+la diligencia no era fácil para él, me lo dijese francamente, y yo
+buscaría otro amigo que de ella se encargara, con lo que di tan fuerte
+pinchazo a su amor propio, que el hombre rebotó, diciéndome que se
+creería indigno de mi amistad si no me dejaba servida y satisfecha en
+el improrrogable plazo de tres días. Así terminó nuestra conferencia.
+Confío ciegamente en la eficacia de este hombre tan activo, inteligente
+y bondadoso, y ya puedo anunciarte que antes de que termine la semana
+quedará instituido en cabeza de Fernando el capital inmueble que le
+proporcionará una renta decorosa, sin perjuicio de mayor propiedad y
+beneficios. Con lo que disfrutará pronto, no dudo que ha de reconocerse
+con personalidad bastante para pretender sin desdoro la mano de la niña
+de Castro-Amézaga.
+
+Y ahora, mi amada compañera, esperemos el giro de la gran crisis, la
+revelación magna y decisiva, que es para mí como llegar a la cumbre de
+mi destino. ¿Qué habrá del lado allá de este monte inmenso, por cuyas
+asperezas subo, ya fatigada y sin respiración? ¿Veré un valle risueño,
+o un negro y espantable abismo? Ya poco me falta para dominar la
+cúspide. No sé qué me pasa. Este peñón áspero es Felipe. Detrás de él
+está la paz, él sosiego, la vida. ¿Llegaré?
+
+
+
+
+XXX
+
+De la misma a la misma.
+
+_Madrid, septiembre._
+
+
+Amada mía: Estoy en la noche que precede a día crítico. Te daré cuenta
+del romanticismo que se apodera de mí como una enfermedad del cuerpo
+y del alma, con fiebre y terrores, en los cuales no puedo menos de
+ver algo de belleza, a ratos una belleza extremada, sin que ello me
+cause vanagloria, por no ser mi dolencia muy original que digamos. Los
+sentimientos y visiones que me turban paréceme que no son míos; no han
+nacido en mi ser; son algo que he leído; son el arte ajeno, que se
+convierte en ansiedades propias, en dramáticos lances. La ignorancia,
+¡ay!, es una bendición; el saber un suplicio. Me creo espejo de la vida
+artística, y sus imágenes en mí se vuelven reales. Vas a creer que
+estoy loca. Más lo creerás cuando te cuente que esta noche he tenido
+por real y efectiva la escena que voy a referirte. No sé a qué hora,
+Valvanera de mi corazón, mas era sin duda la hora del miedo, Felipe me
+mandó llamar. El pobre Pantoja, nuestro anciano mayordomo, me trajo el
+recado con una solemnidad teatral, inclinando su venerable cabeza calva
+al manifestarme el deseo del señor duque. Allá me fui, de sala en
+sala, arrastrando por los pavimentos esterados de fino junco la cola de
+mi vestido, sin que entonces ni después supiese yo la causa de aquella
+prolongación de mi ropa, ni entendiese lo que me decía el extraño ruido
+que tras de mí iba dejando al andar. Pasé por oscuras estancias, por
+estancias iluminadas. En algunas conocía mis cuadros y tapices; en
+otras vi objetos y adornos que no eran de mi casa. Llegué por fin a
+la sala de armas, donde encontré a Felipe y a Fernando platicando de
+cosas de guerra, armas y ciencia militar, y si no me causó sorpresa
+verles juntos, tampoco me asombró que mi esposo y mi hijo hablasen de
+asaltos de castillos, de combates encarnizados, con espadas, lanzas
+y mosquetes. Todo me parecía natural, y el cariño y confianza que
+uno y otro se mostraban éranme tan gratos que permanecí silenciosa y
+embelesada el tiempo que tardaron en advertir mi presencia. Por fin,
+el señor duque me presentó a Fernando, y este y yo nos saludamos con
+pausadas inclinaciones de cabeza, sin decirnos una palabra. Sin duda
+no era conveniente que aparentáramos conocernos de muy antiguo, desde
+que él vino al mundo y yo inauguré la era de mis desgracias. El duque
+me dijo que Fernando era un famoso capitán que entraba a su servicio,
+y que por tal servidor valiente de nuestra causa le reconociese yo.
+Manifesté mi benevolencia con una sonrisa, ignorando todavía qué causa
+era aquella en que nos había salido tan esforzado paladín. A una señal
+del duque, trajo Pantoja ánforas de plata y copas de oro. Debíamos
+beber los tres a la salud de la familia y de su nuevo defensor. Mandome
+el duque que escanciara yo el vino; llené las tres copas; a la mitad de
+esta operación me temblaba la mano; miré a Felipe, cuya cara parecía
+de cartón; miré a Fernando, que aguardaba con grave compostura. Mi
+marido cogió una de las copas, y al dármela para que yo la ofreciese a
+Fernando, lancé un grito... Esto que te cuento, Valvanera mía, me pasó
+estando despierta, te lo aseguro..., lo vi como estoy viendo ahora el
+papel en que te escribo... No sé lo que pasó después de aquel instante
+en que rompí a chillar... ¿Bebió Fernando? Creo que no... Felipe se me
+apareció entonces con armadura, en una facha altamente caballeresca,
+que nada se parecía a su común vestir y actitud usual. Su talla
+crecía, su ademán era noble y fiero. Yo di vueltas y me pisé la cola,
+enredándome en ella... Te aseguro que todo esto acaeció hallándome
+sentada en la misma silla en que estoy ahora. Entendiendo que mi mente
+exigía disciplina, cogí la _Imitación de Cristo_, y su lectura me
+produjo gran consuelo. No tardé en reírme de aquel delirio, y prepareme
+para los actos religiosos con que debo inaugurar, dentro de algunas
+horas, el día de la tremenda prueba. No ceso de pensar en don Manuel,
+y de figurarme las expresiones que emplear debe para la exposición de
+mi deshonra ante Felipe... ¿Permitirá Dios que al fin salga yo de este
+infierno? Tremenda es la boca de salida, y el dragón que la guarda
+quiere devorarme; pero le arrojo mi reputación, mi dignidad si es
+menester, y mientras su glotonería se satisface, me escapo, agarradita
+a la mano del gran Cortina.
+
+Al fin siento algo de sueño, más bien atonía cerebral. Me acostaré,
+figurándome que voy a dormir; mas con mi engaño no engañaré las horas.
+Hasta mañana.
+
+_Martes_. — Pásmate: he dormido; he despertado con la impresión de un
+sueño muy bonito. Fernando y yo visitábamos la Alhambra, paseándonos
+solos por sus patios y estancias, agarraditos del brazo... Serían
+las ocho cuando comulgué en mi capilla, después de confesarme. Gran
+consuelo han sido para mí los actos de religión, y a ellos debo
+la serenidad con que aguardo mi sentencia. Humillándome ante Dios
+y sometiéndome a su soberana voluntad, he fortalecido mi alma, he
+serenado mi conciencia. Y pues mis faltas no pueden desaparecer del
+tiempo, venga la nueva, la real situación que la propia falta impone.
+¿Qué ganamos con vivir en el engaño social, desempeñando mentidos
+papeles, decorándonos con una opinión ficticia, y haciendo creer que
+somos lo que no somos? Cada uno es lo que es: bueno o malo, tuerto o
+derecho, cada ser represente su propio carácter. Apartémonos de la
+comparsa social, renunciemos a la fastidiosa obligación de marchar a
+compás, haciendo figuras más o menos airosas. Lo que cada uno es ante
+Dios, séalo ante los hombres. Impere la verdad, siempre superior a
+los embustes mejor compuestos y con más arte pintorreados. Arrojemos
+las pelucas, los postizos, los afeites, las ballenas que oprimen, los
+mil artificios que son deformación y tormento de nuestro ser. Dios
+abomina de los cosméticos, de las máscaras y de toda farsa. Nos quiere
+sinceros, puros, con nuestra conciencia bien diáfana, manifiestos
+nuestros delitos si los tenemos, así como nuestras virtudes, que
+algunas hay siempre. Así he de ser yo, y el valor que ahora siento no
+ha de faltarme.
+
+Me encierro en mis habitaciones, conforme a la voluntad de Cortina. El
+calor es hoy extremado, arde la atmósfera, y el cielo parece que está
+preparando rayos y centellas, quizás un pedrisco asolador. Oigo truenos
+lejanos.
+
+_A prima noche_. — Esta tarde, mientras estallaba una de las
+tempestades de verano más ruidosas o imponentes que he visto en mi
+vida, he sentido un pánico horroroso. La idea de que entrase Felipe en
+mi cuarto a recriminarme, pronunciando el trueno gordo, me ha causado
+un sobresalto indecible. La tempestad casera que he temido y temo, me
+asustaba más que la que rodar sentía por los espacios, con sus nubes
+negras preñadas de electricidad. A las cinco, próximamente, mi susto
+era tan vivo, que determiné huir. Vestime en un instante; mi doncella
+recogió alguna ropa en una maletita. Concertamos que ella traería un
+buen coche de alquiler, situándolo en la Ronda, y que nos escaparíamos
+lindamente por la puerta del jardín sin que nadie nos viese. Luego me
+pareció algo ridícula esta manera de ausentarme, y determiné salir
+rápidamente por la escalera y puertas principales sin decir nada. Fuera
+de mi cuarto ya, retrocedí, acordándome de que había prometido a don
+Manuel no tomar resolución alguna sin su dictamen, y he vuelto a mi
+encierro, donde estoy como en capilla. Heme acogido al Kempis, que
+por donde quiera que se abra nos muestra un admirable pensamiento, de
+pasmosa concordancia con lo que sentimos o padecemos. He leído: _Cuando
+el hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los
+demás, y sin dificultad satisface a los que le odian_.
+
+_A media noche_. — A las nueve y media, cuando yo acababa de mal comer
+en mi habitación, entró Cortina. Antes que me hablase, conocí en su
+rostro grave que el paso había sido tremendo, y que el servicio que
+me ha prestado merece eterna gratitud. Llorando quise besarle las
+manos, lo que él no permitió. La revelación, según me dijo, lenta,
+dificultosa, impresionó a Felipe de un modo tal que nuestro amigo llegó
+a temer un acceso de locura. Vino después un abatimiento hondísimo,
+postración de todas las energías físicas y espirituales, y el hombre
+se reconcentraba en su dolor con cristiana paciencia. Había cogido el
+Kempis y leía: _El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque
+descansa en Dios, no en el mundo_.
+
+Habíase encerrado en su aposento con rigurosa consigna, como yo.
+Cortina le acompañaría hasta media noche, procurando conservar en su
+ánimo la serenidad, y prepararle para los actos razonables. Lo que
+no tiene remedio debe afrontarse con valor y espíritu de concordia.
+Terminó diciéndome que continuase yo prisionera de mí misma, alejando
+de mí todo temor de escenas ruidosas y de manifestaciones imponentes.
+Sus últimas palabras me hirieron en el corazón: «Felipe la ama a usted
+con locura... Esta es la verdad..., quizás sea forzoso reconocer que no
+ha sabido amarla, porque el amor, dígase lo que se quiera, no solo es
+un sentimiento, sino también un arte. Adiós, amiga mía. Ya estamos del
+otro lado».
+
+_Miércoles por la mañana_. — No ceso de repetir la última frase de mi
+salvador: «Ya estamos de la otra parte». Me parece mentira. Ya Fernando
+es mío, y yo soy suya. Ya podré vivir para él a cara descubierta.
+¡Cuánto me ha costado llegar a esto! Pero al fin he llegado, estoy en
+mi terreno, donde pisaremos él y yo libremente. Dale, dale la feliz
+noticia, con las discreciones y atenuantes que tu buen juicio te
+sugiera. Que participe de mis esperanzas. En medio de mi triunfo, que
+triunfo es, estoy triste: no se aparta de mi mente la imagen de Felipe
+abrumado de dolor por mi causa. ¡Cuántos años de mentira y disimulo! ¡Y
+cómo pesarán sobre él!... Si queriéndole yo nos aliviáramos ambos de
+este horrible peso, mi corazón se halla dispuesto al amor de todos, a
+la concordia, a la reconciliación. No sé si esto será posible, dado su
+orgullo, su dignidad puntillosa, llena de asperezas... Pero por mí no
+quede. Quiero amar a todos, y que todos me amen, merézcalo o no. Abro
+el Kempis y leo: _Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los
+males_.
+
+_Por la tarde_. — El silencio y la quietud reinan en mi casa. Parece
+esto un panteón, y a mi sepulcro no llega ningún rumor. ¿Qué pasará en
+el de Felipe? A ratos me entran vivos deseos de correr de mi cripta a
+la suya y decirle... No, no me atrevo. Espero que el muerto de allá me
+visite. Lo deseo y lo temo. Me inquieta que hoy no haya venido Cortina;
+mas por mi doncella sé que pasó toda la mañana en las habitaciones de
+Felipe.
+
+Ha roto esta monotonía un billetito de Salamanca, diciéndome en
+estilo de negocios: «Hecho. Mañana otorgaremos la escritura. Espero
+instrucciones». Le contesto que se entienda con Cortina. Ya ves: vamos
+bien. El programa se cumple, y mis deseos se van condensando en la
+realidad. Pronto será Fernando poseedor de un millón de reales; ya
+no podrán decirle que se ignora de quién recibe el dinero que gasta.
+Afirmar puede ya que es rico porque lo es su madre, y su madre soy yo,
+que aún tengo otros milloncitos guardados para él. Ya no es humillante
+su actitud ante la incomparable niña de Castro-Amézaga. Con valer ella
+tanto, mi hijo no desmerece, y aun sostengo que vale más, por su gran
+cultura, por su talento y finísima educación. Dile a Juana Teresa, si
+le escribes, que se vaya a paseo, que busque la marquesa de Sariñán
+entre los Almontes de Tarazona, enriquecidos por la usura, o entre los
+Sopuertas de Alagón, que a fines del siglo pasado fabricaban albardas,
+y ahora las llevan ellos, rellenas de vales reales. La niña de Castro
+es para mí, para nosotros, y en todo caso, les cedo la pequeña, siempre
+que no repugne unir sus floridos años a la seca y utilitaria juventud
+del mayorazgo de Idiáquez.
+
+Rabio de ganas de escribir a Fernando directamente diciéndole todo lo
+que se me ocurra, y firmando con mi nombre entero, según la usanza y
+fuero de mi mayorazgo, que me manda poner en primer término el apellido
+materno. Recibid el corazón y el alma de — _Pilar de Loaysa._
+
+
+
+
+XXXI
+
+De Valvanera a Pilar.
+
+_Villarcayo, agosto._
+
+
+Amada mía: La ansiedad que revelas en tu carta se me comunica, y
+no vivo hasta saber el término y solución de la gran crisis de tu
+destino. Bendigo a esos buenos señores, amigos fieles, Cortina y
+Salamanca, que te ayudan en tu magna empresa. Inspíreles Dios, y a
+ti te dé fortaleza y serenidad. No ceso de pedirte que encierres con
+cien llaves tu romanticismo, todo ese imaginar insano que debes a
+las lecturas continuas, al hábito de vivir dentro del misterio, a
+esa fatalidad de tener drama oculto, vida de novela por dentro. ¿Me
+explico? Aguardo impaciente la carta en que me digas el resultado de lo
+que llamas operación quirúrgica. Encomiéndate a Dios, que no dejara de
+mostrársete benigno, viendo atenuada tu enorme falta por el sentimiento
+purísimo que es consecuencia de ella. El pecado y la virtud, ¡qué cosa
+más rara!, se ven enlazados en la vida humana, y donde menos lo piensas
+encuentras un eslabón de oro entre los de hierro de tu cadena. Te
+reirás de las figuras que se me ocurren. Algo se me pega de tu florido
+ingenio.
+
+Delicadísima es tu situación frente a Felipe, y todo el tacto que
+empleares para sortearla me parecerá poco. Considera, Pilar, que las
+espinas de su carácter están en la superficie; su corazón es bueno.
+Desgracia grande ha sido que no supiera conquistar el tuyo, aun después
+del tropiezo. Ya es tarde para la concordia. Si el cariño no puede
+existir, sálvense la estimación y el mutuo respeto. Te digo todo lo
+que se me ocurre, sin reparar en que mis exhortaciones lleguen tarde.
+Pongámonos en manos de Dios, que ha de resolver este magno problema.
+Él decidirá de tu vida futura, poniendo fin a tus sufrimientos, o
+dándote otros en vez de los actuales. Si así fuere, acéptalo con
+resignación recordando estas dulces palabras del Kempis: _Tanto se
+acerca el hombre a Dios, cuanto se desvía de todo consuelo terreno. Y
+tanto más alto sube hacia Dios, cuanto más bajo desciende en sí y se
+tiene por más vil_.
+
+Quiero endulzar tus penas contándote cosas de acá, placenteras:
+teníamos a Fernando alicaído y triste; hoy está muy gozoso con la
+visita de su amigo don Pedro, que se nos entró por las puertas ayer
+tarde, sin previo aviso. Figúrate la alegría del pobre Telémaco. En el
+tiempo que aquí lleva, nunca le he visto tan animado, tan expansivo y
+bien dispuesto. Juan Antonio y yo hemos recibido en palmitas al señor
+de Hillo y le agasajamos todo lo que se merece. En cuanto habla, se
+manifiesta el cariño que tiene a Fernando, y el afán de verle dichoso.
+Lástima que solo esté en nuestra compañía hasta mañana, pues tiene que
+partir para Vitoria, con no sé qué graves comisiones de su ministerio
+castrense. Creo que Fernando le acompañaría de buena gana; pero no nos
+resolvemos a concederle autorización para este viaje. Tanto él como
+nosotros nos hacemos cargo de que en estas difíciles circunstancias, y
+en la expectativa de la gran crisis tuya, no debe alejarse. Podría ser
+necesaria en un momento dado su presencia aquí, tal vez en Madrid. Dice
+don Pedro que volverá, y esto me alegra, porque su compañía, su afecto
+y su festivo temple son el mejor antídoto de las melancolías de nuestro
+amado caballero.
+
+Y allá van otras noticias, que aunque parezcan extrañas a nuestro
+asunto, quizás tengan con este indirecta relación. He recibido carta
+de mi padre, desde Albarracín, donde se hallaba muy obsequiado por los
+figurones de la facción. ¡Que hombre, qué carácter flexible y ameno! No
+hay quien le iguale en el don de ganar amigos y de hacerse simpático
+a todo el mundo. Me dice que su salud es excelente; que tras las
+penalidades sufridas con cristiana conformidad, ha recobrado su vigor,
+el apetito de sus mejores tiempos, la fácil labia y el prurito social.
+No hay otro don Beltrán de Urdaneta. Es el prodigio de la naturaleza
+y la unión del siglo pasado con el presente. Me dice que quieren
+agregarle a la expedición de don Carlos, el cual parece no ha de parar
+hasta Madrid. En la presunción de que mi padre recale por la Villa y
+Corte, y de que vaya a parar a tu casa, como otras veces, he pensado
+que no debes vacilar en informarle del asunto, ganando su voluntad
+antes que los Idiáquez. Creo que teniéndole preparado y conquistándole
+hábilmente, como tú sabrás hacerlo, le tendremos a nuestra absoluta
+devoción en el delicado negocio de Laguardia. ¿Estás enterada?
+
+Ayer hemos expedido un propio para llevarle nuestra carta y el dinero
+que nos pide, necesario para que pueda incorporarse decorosamente
+a esa ambulante corte del llamado rey, que quizás lo sea pronto de
+verdad, por convenio entre las dos ramas borbónicas. Le hablo de
+Fernando, a quien profesa paternal cariño, diciéndole que le albergo
+en mi casa desde principios de año, y añado algunas explicaciones de
+los motivos de este hospedaje, que entiendo han de ser para él una
+revelación. Le encargo que si a Madrid va, hable contigo de mi huésped,
+y con esto me parece que ayudo bastante a su penetración y agudeza.
+Estoy bien segura de que a un hombre como mi don Beltrán, de tanto
+conocimiento en cosas y aventuras pasadas, le bastarán las medias
+palabritas que le escribo para posesionarle de tu secreto. Cualquiera
+que sea el resultado de esta crisis, creo que el saberlo mi padre no
+puede ocasionarte ningún perjuicio, y sí ventajas grandes. Agasájale,
+sé sincera y cariñosa con él, y tendrás un excelente apoyo, un leal
+consejero y auxiliar.
+
+Y punto final por hoy. Te anuncio el milagro de que mis cinco hijos
+están buenos, sin ninguna molestia ni alifafe. Dios me les guarde así
+mucho tiempo. Fernando se ocupa en reanudar los ensayos del _Sí_. En
+buen hora sea. Adiós, querida: que tu carta próxima me traiga felices
+nuevas, el término de tus afanes, el alivio de tu conciencia, y vea
+yo sobre tu cabeza la bendición divina y la piedad humana. Concluyo
+recomendándote que mires a Felipe con respeto y cariño. El amarle
+será para ti un inmenso consuelo. No te canso más. Tuya siempre —
+_Valvanera._
+
+
+
+
+XXXII
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Septiembre._
+
+
+Amiga de mi alma: Pensaba escribirte hoy cosas gratas, y mi destino
+dispone que no lo sean. Sobre mí pesa sin duda una maldición. No creo
+en maldiciones: creo en castigos, y el mío es grande, más doloroso y
+largo de lo que a mi parecer me corresponde, sin duda por la magnitud
+de mis faltas. En los dos días que han pasado desde el memorable de
+la espantosa revelación, mi alma se consume en una ansiedad monótona
+y sin accidentes. Felipe no sale de su cuarto. La noticia de que está
+enfermo, a mis oídos llegada por referencias de servidores más o menos
+discretos, me causó ayer inquietud, hoy pena indecible. He llamado a
+Pantoja, el cual me asegura que el señor duque no padece más que una
+indisposición nerviosa. En distintos aposentos de una misma casa,
+mi marido y yo vivimos tan distantes como si fuéramos antípodas uno
+de otro. Esto es horrible, y de una tristeza que anonada. Hoy, por
+dos veces, no pudiendo refrenar mi ardiente afán de hablar con él,
+he salido de mi habitación con ánimo de entrar resueltamente en la
+suya. A la mitad del camino heme vuelto para mi hemisferio, temblando
+de pavor. Llegué a mi alcoba rendida y sin aliento, como quien ha
+corrido largo trecho por senderos pedregosos. Anoche pasé horas de
+terrible miedo, creyendo que a mi cuarto venía: sentía sus pasos, era
+él... Componía yo mi rostro, preparaba las frases compungidas que
+debía dirigirle al entrar... Pero no era, no: mi espíritu, no sé si
+deseándole o temiéndole, fingía la proximidad de su persona, sus pasos,
+su acento, su cara... Hoy puedo decirte que sin dejar de temerle, deseo
+ardientemente que venga y me diga lo que, según la gravedad del caso,
+debe decirme. Su silencio me duele tanto como mi culpa. Imagino en él
+padecimientos crueles, que agravan los míos. Por primera vez en mi
+vida, creo que siento con él, que su corazón y el mío laten a la par.
+
+No puedo seguir. De estas cosas no hables nada a Fernando. Que
+sepa cuanto a mí se refiere; pero esto no, aunque seguramente lo
+comprendería. Dile tan solo que le amo mucho, y que Dios quiere sin
+duda que mi amor arda en nuevos crisoles para purificarse. Tarda en
+llegar el bien; aún está lejos la paz dulce y hermosa... No le hables
+de esto, no; que podría descorazonarse, como yo, y caer en hondísima
+tristeza. Basta con que sepa que vivo y viviré para él.
+
+_Viernes por la noche_. — Otros dos días han pasado, querida mía, en
+la misma lúgubre calma, sin que Felipe me vea, sin que pronuncie una
+palabra delante de mí. Ni me habla, ni me mira, ni me injuria, ni me
+mata, ni me perdona. Esto es horrible. El buen letrado me ha dicho
+que espere. Hoy no vino a verme, y su ausencia pone el remate a mi
+tribulación. Mañana rompo esta cárcel de silencio y soledad en que
+estoy metida: necesito una palabra de mi esposo, cualquiera que sea;
+necesito mi libertad, cueste lo que costare.
+
+Dícenme que Felipe no está en cama; que no recibe ninguna visita, ni
+aun la del médico; que pasa los días sentado en un sillón, o paseándose
+en su cuarto; que no prueba la comida; que escribe cartas larguísimas y
+las rompe... No sé qué daría yo por saber si pregunta por mí. Recados
+suyos a mi calabozo no llegan. Yo repito los míos esperando respuestas
+que no vienen, que no quieren venir por más que las llamo. Lo único
+que me dice Pantoja es que el señor asegura que no está enfermo, que
+apetece la soledad, que despide a sus servidores con expresiones de
+bondad flemática. Me asombra saber que no riñe, que no se impacienta
+por cualquier motivo baladí, que no alza la voz para dar sus órdenes;
+esto me inquieta más, porque un cambio tan radical en su carácter
+indica trastorno profundo. La magnitud de la impresión, la sorpresa y
+dolor han desquiciado su naturaleza revolviéndola y agitándola desde lo
+más hondo a lo más superficial. Lo peor será que tras esta crisis venga
+una enfermedad grave, la muerte quizás. ¡Y ello sería por mi culpa!
+Amada mía, no le digas esto a Fernando: confidencias tan delicadas, tan
+íntimas, son exclusivamente para ti. Solo las mujeres entendemos esto.
+
+_Sábado_. — Llega Cortina y me dice que la situación moral de Felipe es
+la misma; que debemos esperar a que la benéfica acción del tiempo le
+restituya a su ser normal. Me recomienda, dando a entender que obra por
+inspiración propia, pasar unos días en la quinta de mi tía Consolación
+en Carabanchel. Al pronto, acepto con regocijo la idea que abre un
+paréntesis en mi ansiedad, y me saca de esta atmósfera de panteón o
+presidio; pero luego me nacen en el alma energías de protesta contra
+tal viaje, que se me figura una forma delicada de expulsión. Cierto que
+mí salud exige descanso, cambio de aires, y en ello insiste don Manuel,
+añadiendo que intentará convencer al duque de la conveniencia de buscar
+distracción y recreo en el campo. Es probable que pase un par de
+semanas en la Encomienda, y el mismo tiempo debo yo permanecer junto a
+mi tía. Accedo a todo: me invade la obediencia, sobreponiéndose a todas
+las fuerzas de mi espíritu. Me siento máquina...
+
+Dentro de una hora saldré para Carabanchel, donde espero recobrar mis
+facultades dispersas. Aguardad un día, dos, y recibiréis la verdadera
+expresión personal de vuestra amantísima — _Pilar._
+
+
+
+
+XXXIII
+
+De la misma a la misma.
+
+_Carabanchel, septiembre._
+
+
+Aquí respiro, amada mía; todas mis penas conmigo me las traigo; pero
+las atenúa, las suaviza la libertad, el alejamiento de mi martirio. La
+tía Consolación es un calmante enérgico de mi estado espasmódico, por
+su bendita indiferencia de todos los asuntos que no sean sus devociones
+y la paz de su casa, por carecer en absoluto del defecto esencialmente
+femenino, la malditísima curiosidad. No he visto pasta de ángel como
+la suya. Si ello es un profundo egoísmo, celebremos la razón de la
+sinrazón que en determinadas circunstancias reviste los vicios de las
+apariencias de excelsas virtudes, ofreciéndonos los provechos de estos.
+A mi tía Consolación no le importa nada de nada: vive siempre en, por
+y alrededor de sí misma, contenta del medio social, como los pececitos
+que se hallan bien en su redoma de agua limpia; hablando mucho de
+las excelencias de la otra vida, y procurando por todos los medios
+permanecer en esta el mayor tiempo posible; rodeada de curas y de
+médicos, a quienes oye y atiende como a sibilas de la salud espiritual
+y física; disfrutando de sus riquezas con parsimonia y régimen
+intachables; practicando la caridad con medida; exacta en todo, fría en
+sus afectos, cuidadosa de sus pelucas y de sus huéspedes...
+
+A propósito de huéspedes: ¿a quién creerás que me encuentro aquí? A
+nuestro don Juan Nicasio Gallego, que veranea en la quinta inmediata
+de Montecastro. Compite en corpulencia con mi tía Consolación, y la
+supera indudablemente en ingenio y en ese desahogo frailuno que nos
+hace tanta gracia. Su conversación me ha distraído un tanto de mis
+amarguras: ya me notarás semejante a mí misma, aunque todavía no puedo
+reconocerme _todo lo yo_ que ordinariamente soy. Paso ratos agradables
+sentadita en el jardín en compañía de don Juan Nicasio, que se ha
+dignado recitarme, con la entonación y compás clásicos, su oda a _La
+influencia del entusiasmo en las bellas artes_, que yo no recordaba.
+Se muestra lastimado de que le excluyeran de la dirección de Estudios,
+después de haber hecho el plan de enseñanza general. La jubilación le
+duele como un castigo injurioso, y habla pestes del régimen traído por
+la _sargentada_, y de la nueva Constitución, que, según él, dará ópimos
+frutos dentro de _quinientos años_... Si tuviera mi espíritu sereno,
+a Fernando escribirla yo de mil cosillas referentes a gente de pluma,
+pues también andan por aquí Bretón y Gil y Zárate: Ventura Vega viene
+algunas tardes a la Quinta de Vistabella. Todos me visitan, y aunque
+procuro huir de la sociedad, no puedo eximirme. Me acosan, me asaltan,
+y he de oírles, por lo menos.
+
+Diariamente recibo noticias de Felipe, que no ha ido a la Encomienda:
+continúa en nuestro palacio de Madrid, sin alteración en su tristeza y
+aislamiento. Las noticias de hoy me hacen recaer en el abismo de mis
+penas, y esta tarde no he querido recibir a nadie, ni al mismo Gallego,
+que vino acompañado de Eulalia Montecastro y de Pilar Selva Fría. La
+tía Consolación les dio chocolate de Astorga, y don Juan Nicasio contó
+chascarrillos de confesiones de baturros. Desde mi cuarto, en el piso
+principal, oía la voz gruesa del clérigo y las francas risas da su
+auditorio.
+
+_Hoy domingo_. — Llegó don José Moya, el socio del librero Boix, y he
+hallado un consuelito a mi pena tratando con él de un envío de libros
+que pienso hacer a Fernando. No puedes figurarte cuánto he gozado
+viendo el catálogo de obras francesas, enterándome de los precios, y
+oyendo apreciaciones no muy autorizadas sobre el mérito literario de
+estos o los otros autores. Eligiendo y desechando libros he pasado un
+buen rato, figurándome que Fernando estaba presente y que aprobaba
+mi escrutinio, enteramente acorde con mi gusto. La caja contendrá
+la nueva edición del _Ossian_ con grabados magníficos, y la última
+_Vida de Napoleón_, también con láminas muy hermosas. Por cierto que
+hay entre estas una de la cual no quiero hablar ahora; pero ya te
+diré algo en ocasión oportuna. Es muy triste, Valvanera mía... A su
+tiempo hablaremos... También le mando la traducción francesa del _Don
+Juan_ y del _Giaour_ de Byron, y la _Corina_ de la señora Staël. De
+latinos recibirá bastante historia: Tito Livio y Suetonio, que son
+muy buenos, y no lo afirmo porque yo los haya leído; de españoles van
+Solís y Masdeu, acompañados de Quintana. Las _Vidas_ me gustan, aunque
+son un poquito pesadas; pero no hay que hacer caso de mi juicio. Y
+para colmar la caja, he añadido todo el romanticismo que encuentro
+en los catálogos: dramas de acá y de allá, algunos que, sin leerlos,
+estimo de baja literatura, por un cierto tufillo que se desprende de
+sus cubiertas; otros medianos, friotes, con rimbombancia de frase y
+pobreza de ideas... Pero, en fin, allá va todo. Son juguetes que pronto
+estarán rotos en manos del niño. Este señor Moya me promete enviar la
+caja mañana mismo por un ordinario de confianza. ¡Si pudiera meterme en
+ella, como un mal drama, qué feliz sería yo! Mi felicidad me consolaría
+de la pena de ser drama malo.
+
+_Martes_. — Ayer me trajo Salamanca, que vino acompañado de un
+escribano y su acólito, un rimero de papeles que firmé. Esto y una
+carta de Cortina me aseguran que es un hecho la situación provisional
+de Fernando. Ya no puede decir nadie que solo tiene de caballero la
+figura, la ilustración y los modales. Cuéntame qué impresión le causa
+esto; y si es grata, como supongo, me consolaré de no haberlo hecho
+antes. Pienso yo que las riquezas deben ser siempre para la juventud,
+bajo la tutela y dirección de los viejos. Lo que Fernando disfrute con
+la discreción y buena medida propias de su honrado carácter, será mi
+gloria, mi orgullo. Que tú y Maltrana le habléis de esto, demostrándole
+que le pertenece lo que hoy está en mis manos. Soy su arca, su hucha;
+no tiene que agradecerme nada, y yo mucho a él por poner en mí su
+confianza. Que me le aleccionéis bien, queridos Valvanera y Juan
+Antonio. Adiós por hoy.
+
+_Viernes_. — En los dos días que he pasado sin escribirte me han
+ocurrido cosas que no puedo contarte sin emoción muy viva. Aún me
+dura el grandísimo dolor que he sentido ayer; encontrarás mi carta
+como anegada en un mar de amarguras, turbio el estilo y sin ninguna
+gracia. Buscaré compensación en la claridad y el fiel traslado de los
+hechos, huyendo de las impresiones de romanticismo, que, a pesar mío,
+me asaltan el magín. Con un esfuerzo supremo de mi voluntad las echo
+de mí, presentándote en forma descarnada lo que he visto, y lo que he
+padecido al verlo... Pues desde el miércoles sentía yo una viva comezón
+de volverme a Madrid, de entrar en mi casa y adquirir por mi misma
+noción clara de lo que allí ocurre. Sospechando que me ocultan algo,
+que no es posible la continuidad de la monotonía fúnebre que dejé allí,
+ayer preparé con mi doncella una escapadita, que realizamos felizmente,
+No tuve dificultad para entrar en casa, no diré en secreto, porque
+esto era dificilísimo, pero sí precavida contra las indiscreciones de
+los criados que me vieron. No me dirigí a mi habitación, pues para
+esto habría tenido que atravesar los sitios _de más peligro_: metime
+en aquel cuarto oscuro, ¿sabes?, entre el billar y la sala de armas, y
+allí permanecimos Rafaela y yo muy agazapaditas, acechando una ocasión
+de aproximarme al encierro de Felipe, que es el gabinete de la esquina,
+entre su alcoba y el salón rojo. Caía la tarde. Pasó tiempo, y sobre
+la casa vino la oscuridad, entristeciendo todo y poniéndome a mí más
+triste que las mismas tinieblas. Ya era noche cerrada cuando el duque
+mandó que le llevasen luz. De puntillas acerqueme a la puerta de la
+habitación, que había quedado entornada al salir Mariano, después de
+preguntar este a su señor (así me lo figuré) si deseaba comer. Creí
+entender, adiviné más bien, que la respuesta había sido negativa, y lo
+confirmó el que pasara mucho tiempo sin que Mariano volviese con el
+servicio... Nadie me vio, ni yo pude tampoco ver a Felipe, sentado sin
+duda en el diván que hay en el mismo testero de la puerta. Esperaba
+yo que se pasease o que cambiara de asiento, poniéndose en el sillón
+de enfrente, debajo de la gran panoplia colgada entre el Ribera y el
+Juan de Juanes. No puedo decirte cuánto tiempo estuve en acecho sin
+oír ruido alguno. «¡Si yo me atreviera a entrar bruscamente!», pensé,
+fatigada del largo plantón... Pero lo pensaba no más, hija, y la idea
+de hacerlo me estremecía. Cautelosa me retiraba ya, buscando las partes
+más oscuras del salón rojo, cuando le sentí ponerse en pie. ¡Ay, se
+paseaba!... ¡No, no: salía! Tuve tiempo de esconderme detrás del piano
+a punto que aparecía su figura en el cuadro de la puerta, iluminado
+por la lámpara del gabinete, y pasó, pasó muy cerca de mí, le vi
+perfectamente a la tenue claridad del salón. ¡Dios mío, qué impresión,
+qué inmensa pena! Aquel hombre no era Felipe, no era el esposo mío...
+o más bien era él mismo tal como pienso yo que será dentro de veinte
+años. ¿Pero han pasado veinte años sin que yo lo advierta?... ¿Estaré
+yo en ese grado de vejez? ¿La crisis que atravieso me hace avanzar de
+golpe casi un cuarto de siglo? Tanta era mi confusión como mi terror
+por lo que veía, y no daba crédito a mis ojos. La cabeza de Felipe,
+que apenas blanqueaba hace quince días, es ya enteramente blanca; su
+cuerpo, antes arrogante y derecho, se encorva hacia la tierra; su
+paso es vacilante; se agarra a las sillas que encuentra próximas. A
+la escasa luz, el rostro demacrado, cadavérico, me causó tan viva
+aflicción, que a punto estuve de perder el conocimiento. ¡Dios de mi
+vida, qué lastimosa ruina, qué desmoronamiento fugaz! Desapareció
+hacia la sala de armas; le seguí, apoyándome también en los muebles
+para no dar con mi cuerpo en tierra... Pasó por habitaciones oscuras,
+por habitaciones mal alumbradas. Iba hacia la mía, hacia donde yo
+vivo, donde duermo, donde sufro y medito y tramo mis combinaciones
+mentirosas. Allí está mi pensamiento, que permanece en aquel ambiente
+cuando yo salgo, y allá va Felipe a buscarme... No encuentra de mí más
+que una idea, y esto le basta. ¡Y yo tan cerca en cuerpo y alma, sin
+que él lo sospeche! ¡Pobre de mí! ¿Es tan grande mi culpa que merezco
+el suplicio de anoche? Sin ver a Felipe, porque la oscuridad me lo
+impedía, me le figuraba postrado en mi sillón favorito, los codos
+en las rodillas, el rostro en las palmas de las manos, evocándome
+con su pensamiento, quizás para reñirme, para mortificarme, quizás
+para pronunciar palabras dulces de perdón. Hablaría con la idea
+de mí, reconstruyendo el pasado, nuestra larga vida matrimonial,
+y condoliéndose de que haya sido tan árida, tan triste... ¡Que no
+pudiéramos hacerla nueva, perdonándonos el uno al otro, desprendiéndose
+cada cual de sus asperezas!... Me faltó valor para esperarle y verle
+de nuevo a su regreso, que quizás sería muy tarde. ¡Sabe Dios el
+tiempo que durarán aquellos actos de contemplación o éxtasis!... Sentí
+vergüenza, y la conciencia de mi inferioridad ante aquel sentimiento
+intensísimo me precipitó en una fuga loca. Corrí en busca de Rafaela, y
+nos lanzamos fuera del palacio por la escalera de servicio, metiéndonos
+en el coche que nos aguardaba en la calle. Por primera vez en mi
+vida me he tenido por idiota: tal era la fuerza de mi estupor. Se me
+revelaba un mundo nuevo, ¡y cuándo, Dios mío!, cuando apenas hay
+tiempo ya para poder apreciarlo y disfrutar de sus hermosuras. Felipe y
+yo hemos vivido sin duda en el seno sombrío de una fatal equivocación.
+¡Tan cerca uno de otro, y no nos hemos conocido, no nos hemos visto, no
+sabíamos ni que existiéramos!
+
+Al llegar a Carabanchel me arrojé en mi lecho sin querer ver a nadie,
+y lloré no sé cuánto tiempo lágrimas muy amargas. ¡Cuánto habría dado
+porque él las hubiera visto! Su figura claudicante, agobiada por el
+dolor, los blancos cabellos, el rostro extenuado, la respiración
+ansiosa, se representaban no solo ante mi imaginación, sino ante
+mis ojos. Toda la noche me tuvo la visión en un estado de angustia
+contemplativa, y aun hoy, en pleno día, no ha cesado de acosarme. ¿Será
+esto romanticismo? Solo sé que es verdad. Y la verdad romántica es la
+revolución desencadenada en nuestras almas, el pueblo que se encrespa,
+los tronos que caen, la pequeñez volviéndose grandeza... No sé lo que
+digo. Comienzo a desvariar, y suspendo mi escritura. Me tengo miedo.
+
+Mis penas, en vez de disminuir, aumentan. Mi paz no aparece. ¿Volveré a
+Madrid? ¿Me arrojaré a los pies de Felipe? ¡Cuánto daría por tenerte a
+mi lado para que inmediatamente me respondieras a esta consulta! Yo me
+consulto, y no sé qué aconsejarme. Estoy loca. Solo sé sentir; pensar
+no puedo. Llamo a Cortina, que es mi pensamiento.
+
+No puedo más. Cariños sin fin de vuestra — _Pilar_.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+De don Beltrán de Urdaneta a don Juan Antonio de Maltrana.
+
+_Herrera de los Navarros, 26 de agosto._
+
+
+Amado hijo: Gracias mil por la prontitud, en estos tiempos milagrosa,
+con que contestasteis a la que desde Albarracín escribí a Valvanera.
+Me han sido entregados por el primo de Pulpis los sacros dineros,
+que vienen a remediar las escaseces de este vetusto prócer, y a
+devolverle la perdida dignidad en presencia de los señores y príncipes
+en cuya compañía me encuentro. Si en todas las ocasiones la carencia
+del precioso metal ocasiona a los humanos infinidad de males, en
+este mi crítico estado la desdicha del no tener llega a proporciones
+increíbles, amados hijos míos. Sois mis ángeles consoladores, sois
+la alegría de mi ancianidad, pues a más de haber contribuido con los
+tacaños de Cintruénigo, en la parte correspondiente, al alivio del
+viejo loco, añadís por vuestra cuenta mayor y más generoso alivio. Dios
+os lo pague en salud de vuestros pequeñuelos, mis nietos adorados.
+
+No es flojo gusto el que me da la carta que incluís de Fernandito
+Calpena, mi simpático amigo, de quien conservo tan grata memoria.
+El saber que lleva luengos meses en vuestra compañía me colma de
+gozo, y si no he podido descifrar aún la charada en que Valvanera,
+para ejercitar mi caletre, me da como una explicación enigmática de
+las causas de ese hospedaje, tengan por cierto que en cuanto a ello
+me ponga la descifraré, que bien sabéis que soy un águila para los
+acertijos. Ya escribiré despacio a mi amiguito cuando tenga algún
+descanso, que ahora me falta. Decidle que no olvide mi parábola del
+árbol, y que no desperdicie ninguna coyuntura que para llevarla a la
+realidad se le presente. Decidle, y sabed vosotros también, que esta
+situación favorable en que ahora me encuentro la debo al industrioso
+italiano con quien fue a Oñate, y que ahora se ha trabado conmigo en
+grande amistad. Nos encontramos cerca de Alcañiz, cuando yo, vencido
+de la pesadumbre de mis años, no menos que de las horribles hambres,
+fatigas y sustos que he padecido, intentaba salir de este peligroso
+terreno tomando a pie las vereditas de mi tierra, y me brindó con su
+apoyo, y sustentome con sus vituallas, y me fortaleció el espíritu con
+su donosa conversación, como el cuerpo con sus vinos; y habiéndole yo
+caído en gracia por mi entender social y político, como él a mí por
+su fino trato, intimamos y nos unimos en los alojamientos y en las
+caminatas, para las cuales hubo de franquearme un hermoso caballo,
+aunque no iguala, no, al que gané a Fernando. De esta amistad vino
+la del infante don Sebastián, mandarín en jefe de estas tropas reales
+(que así me veo forzado a llamarlas), el cual se ha dignado ver en mí
+no sé qué superioridad de maneras, de juicio y de conocimiento que me
+llena de confusión. En todo el tiempo que le deja libre el militar
+servicio, quiere tenerme a su lado. Nuestras pláticas, así literarias
+como políticas, no acaban nunca, y suelen ser de gran sustancia por mi
+experiencia del mundo y esta larga vida mía, que con la virtud de mi
+feliz memoria me ha hecho histórico archivo de cosas y hombres. Conozco
+a medio mundo; sé juzgar lo que he visto y describir con exactas líneas
+los caracteres en lo privado y en lo público.
+
+De todo ello ha resultado que el infante quiere llevarme en su Cuartel
+Real hasta Madrid, hacia donde marchan resueltamente. Parece que ahora
+va de veras, y que están las cosas bien amasadas para que la discordia
+de las dos ramas tenga un término dichoso, y se ataje este río de
+sangre que en todas las partes de la madre patria brota por las crueles
+heridas de la guerra. No puedo deciros más sobre este punto, sino que,
+habiendo recapacitado en la conveniencia de llevar a Madrid estos
+pobres huesos, acepto la invitación del excelso infante, y mediante
+el beneplácito de su señor tío, a quien a boca llena llamamos rey, me
+agrego a la corte, y con ella voy, como el famoso loro, _a onde me
+leven_, siempre con el sano propósito de desviarme si el punto de
+parada definitiva no es la Villa del Oso. En esta me aguardan innúmeros
+amigos, y algunos intereses desperdigados a los que no vendrá mal mi
+presencia para entrar en vereda. De Madrid, si llegan allá mis nobles
+pedazos, os escribiré.
+
+En un lugar cercano, Villar de los Navarros, se dio ayer una batalla
+en la cual quedaron vencidos los que aquí llaman facciosos, mandados
+por Buerens. Perdieron mucha gente; corrió sin tasa la sangre. ¡Oh
+desdicha, oh tiempos! El brazo derecho y el brazo izquierdo de la
+nación, contra el pecho de esta descargan a compás furibundos golpes.
+¡Cuánto he visto, Dios mío, y cuántas abominaciones me permitirás ver
+todavía!
+
+Vaya, no más. Mi bendición a todos, mis amantes besos a los niños, y a
+ese gallardo mancebo, el de la charada, un cariñoso abrazo de vuestro
+padre — _Beltrán._
+
+
+
+
+XXXV
+
+De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena.
+
+_Madrid, septiembre._
+
+
+Feliz mortal: Díceme una linda boca, a quien ni los años ni las penas
+han privado de su nativa gracia, que te recreas en los estudios
+históricos. Yo voy a contarte sucesos recientes, presenciados por
+mí, y que mañana, si hoy mismo no, han de entrar en los dominios de
+Clío; que no es bien que yo me muera sin transmitirte conocimientos
+que mi vejez ya no puede utilizar. Tú, joven inteligente y lleno de
+vida, archivarás este como otros sucesos que te he contado, para que
+los perpetúes si quieres, dedicándote a la enseñanza de gentes y a la
+extirpación de la ignorancia, el más grande mal que hay sobre la tierra.
+
+Ya sabes que tu amigo Rapella, el siciliano astuto que anduvo
+en esos fregados de concertar las dos ramas borbónicas, obrando
+mancomunadamente con un francés que responde por Neuillet, y con otros
+pájaros que revolotean en la corte trashumante, fue quien me puso en
+candelero entre la caterva militar y civil de don Carlos. A él debo
+los honores y atenciones que he merecido de don Sebastián; por él he
+llegado sano y salvo a Madrid, y esto bastará para que yo le esté muy
+agradecido los pocos años que me quedan. Débole asimismo algunas ideas
+referentes al embrollo que traía, las cuales, con el auxilio de mi
+natural perspicacia, me han servido para descubrir todo este pastelón
+que ofrezco a tu paladar de historiador curioso.
+
+Y antes de continuar, doy gracias a Dios por verme libre de la
+pejiguera de llamar rey a don Carlos, reales a las tropas, y
+generalísimo al señor infante, mi amigo. La justicia oblígame a
+declarar que debo también gratitud al titulado rey, por haberme
+permitido agregarme a la expedición desde Albarracín hasta Arganda;
+algunas atenciones le merecí, pocas y frías, de esas que no llegan
+al corazón. Tuvo mi respeto, pero nada que a cariño se pareciese, y
+me atrevo a decir que la mayor parte de los que le siguen se hallan
+en la propia situación de ánimo. El hombre no sabe ser guerrero ni
+político, ni posee el arte de tratar a las personas cuyo concurso
+anhela. Distingue a los clérigos de los seglares; pero ni a estos ni a
+los otros sabe distinguirlos entre sí. Entiendo que me ha mirado con
+benevolencia desdeñosa, no considerándome _buena presa_, es decir,
+no creyéndome útil para su partido, por causa de mi decaimiento y
+pobreza, que han cuidado de revelarle los aragoneses que me conocen.
+En la misma moneda de compasivo respeto le he pagado yo. Declaro en
+conciencia, sin asomos de pasión, que la única vez que he tenido el
+gusto de escucharle, comiendo en la casa de los Muñoces, en Tarancón,
+oí de sus augustos labios soberanas vulgaridades. No tenía yo ideas
+muy optimistas de su inteligencia; mas aquel día formé opinión cabal y
+definitiva de los puntos que calza esta pobre majestad, y no vacilo en
+afirmar que no calentará el trono, si en él llega a sentarse.
+
+Trataré de poner método en mi relato, Fernandito mío, para que te
+enteres bien. Lo primero que te digo es que no creas que esta carta
+es falsificada, como la que recibiste con la firma de un Miguel de
+los Santos Álvarez, y luego resultó escrita por blanca mano; que
+no fue mal bromazo el que te dieron. Esta es mía, obra de mi feliz
+memoria y de mi cacumen, sin que tenga con aquella otra semejanza que
+el ser también escrita para distraerte y aventar tus penas, de las
+cuales, ¡ah!, me río yo después de sabido lo que sé. Fernando de mi
+corazón, eres el niño mimado de la fortuna, y han sido tus amas de
+cría y tus niñeras todas las hadas de los cuentos infantiles. Entras
+en el mundo con pie derecho; tú lo tendrás todo: la naturaleza te dotó
+generosamente, y las diosas y ninfas de la tierra te abren sus amantes
+brazos... Yo te bendigo, yo te auguro un esplendoroso porvenir, porque
+tú... Pero dejemos esto, y vuelvo a mi asunto.
+
+Con el pegote de mi asendereada persona, salió la real expedición de
+tierra de Teruel, pasando a la de Burgos, donde se nos unió Zaratiegui.
+Huyendo de la persecución de Espartero, nos volvimos hacia el este,
+corriéndonos hacia Cuenca. No quiero hablarte de las batallas, más
+bien encuentros y escaramuzas, que he presenciado. Ellas son de una
+monotonía desesperante. No sé si a ti te pasará lo que a mí, que
+jamás he podido leer ningún libro que relate exclusivamente batallas
+y contradanzas de campeones. Y lo que no me gusta leer, no me agrada
+escribirlo. Te ahorro los malos ratos que he pasado yo, contemplando
+de cerca la estupidez de estas guerras. Es una demencia sin ningún
+brillo, y un pugilato salvaje con mecánica bravura y poco o ningún
+arte polémico. Compadezco al que tenga que escribir esta parte de la
+historia patria. Me figuro que andando el tiempo, si nos civilizamos,
+nadie leerá las páginas que de esto se emborronen, o más bien
+determinaremos que se envuelva el aciago periodo en una espesa capa
+de silencio, y las generaciones echarán capa sobre capa, hasta erigir
+en honor de la guerra civil, de sucesión o como quiera llamársela, el
+grandioso monumento del olvido.
+
+Quedamos, pues, en que le escamoteo a la señora Clío las idas y
+venidas de estos llamados ejércitos, que más bien son bandas; la
+sorpresa de aquí, la derrota de más allá, el inmolar de prisioneros,
+las rápidas marchas y contramarchas. Si mal dirigido anda el brazo del
+pretendiente, no lo está mejor el de acá. Uno y otro brazo no dan más
+que palos de ciego. Francamente, en la campaña contra la expedición
+real no he reconocido el militar arranque de mi amigo Baldomero. Es
+hombre de rasgos, de momentos, de inspiración; pero se las arregla mal
+sobre el mapa. Verdad que la desorganización del gobierno es causa
+de que ninguno de nuestros generales tenga en su mano los elementos
+precisos para combatir con éxito. Córdova con su talento macho, Oraa
+con su pericia, Espartero con su bizarría, no han podido realizar más
+que hazañas aisladas: no vemos resultados de conjunto, y ello consiste
+en que no hay cabeza que administre y gobierne. Todo se vuelve aquí
+intrigas y discursos, miedos grandes de mujeres y ambiciones pequeñas
+de hombres. Falta un noble carácter de rey, juicioso, valiente y
+honrado. Los liberales no tienen cabeza, y la de los facciosos es una
+cabeza de cartón. Te reirás de mi filosofía histórica; pero lo dicho
+dicho está, y pruébame tú lo contrario.
+
+Desde la fácil victoria de Villar de los Navarros hasta que se nos unió
+Cabrera en Buenache de Alarcón, en mi memoria se marcan principalmente
+los días por los _Te Deum_ que cantaban algunos pueblos al ver entrar
+al rey, por las misas que este mandaba celebrar, por la continua
+matanza de prisioneros. Las fragosidades de Albarracín por la parte
+de Teruel y por la de Cuenca nos vieron correr de misa en misa, de
+ración en ración, de susto en susto. ¡Qué horribles pueblos! Me resisto
+a inscribir en las lápidas de la historia los nombres de Villar del
+Humo, Tramacastilla, Calomarde, Salvacañete, Campillo de Altobuey...
+No puedo asociar a tales nombres más que la miseria y la barbarie.
+La incorporación de Cabrera me fue muy grata, porque en él he visto
+siempre un caudillo de verdad, y en aquella ocasión hallé un amigo que
+me consideraba más de lo que yo merezco. Verías allí cómo todo se animó
+en el ejército real, donde se codeaban los admiradores del tortosino
+con los envidiosos de su gloria. Con tal hombre en su mano, otro rey
+habría intentado un golpe decisivo: pero aquel buen señor es incapaz
+de golpe alguno, como no sean los golpes de pecho. Ni sabe lo que
+posee, ni distingue los hombres extraordinarios por su mérito efectivo
+de los que lo parecen por su destreza en la lisonja. Les mide por la
+adhesión idolátrica que le manifiestan; ha venido haciendo el ídolo de
+pueblo en pueblo, fiado en que Madrid le tendría dispuesto el altarito.
+
+En confianza te diré que tuve una conversación a solas con el
+_leopardo_, y las medias palabras que pronunció me revelaron su
+pensamiento, conforme con el mío, de que con este buen señor no se va
+a ninguna parte. Recelaba el fiero cabecilla que la aproximación a
+Madrid era un movimiento político antes que militar, y que corríamos
+a un desenlace de comedia de figurón. Preguntome si sabía yo algo de
+enjuagues proyectados: respondile que no, en lo cual me permití ser
+más diplomático que verdadero, pues así me lo exigía mi delicadeza. Lo
+que yo sabía, no podía decírselo a Cabrera ni a nadie, y si a ti te
+lo cuento ahora es porque el fracaso del laborioso arreglo me libra
+del compromiso de la discreción. Si aún conviene guardar el secreto
+en las conversaciones frívolas, no pequemos de remilgados frente a la
+historia, y la historia eres tú, el hombre del porvenir, ante quien
+este viejo del pasado vacía el saco de sus conocimientos.
+
+Los personajes de mi comedia son la reina doña María Cristina; su
+hermano el rey de las Dos Sicilias; la infanta doña Luisa Carlota;
+Luis Felipe, rey de los franceses; don Carlos V, pretendiente al trono
+de España; y por bajo de estas cabezas más o menos coronadas, y no
+muy provistas de seso, figuran embajadores y mensajeros con nombres
+efectivos o figurados: el príncipe de La Tour Maubourg, emisario del
+francés; el barón de Milanges, enviado del de Nápoles, y otros como
+tu amigo Rapella, de quien he sabido que anduvo en Francia ostentando
+un título de marqués. Figura también entre los actores el banquero
+Rothschild, que habla poco, pero con sustancia. Los ministros de la
+reina, o no se han enterado, o hacen como que no se enteran; pero hay
+algún general y más de cuatro próceres que están en el secreto, aunque
+no dan la cara, por lo cual me abstengo de escribir sus nombres, que
+no conozco con absoluta certeza. No apunto más que lo que sé, y dejo
+dentro del saco las sospechas y presunciones.
+
+_Sale_ Cristina maldiciendo, en férvido monólogo, la llamada revolución
+de la Granja, que ha mancillado su real dignidad. He aquí la corona
+de España manoseada por cuatro sargentos, y la suprema autoridad
+traída y llevada del cuartel a la cámara regia. La reina no se cree
+tal reina, sino un juguetillo masónico, y la situación liberal nacida
+de aquella rebeldía grotesca, cáusale pavor y repugnancia. Desde su
+palacio ve a los liberales enjaretando con infantil candor una nueva
+Constitución, que se ve obligada a reconocer y jurar como el mejor de
+los entretenimientos posibles. Ha vuelto los ojos a los moderados, que
+no calman sus ansias, pues también se hallan dañados de liberalismo, y
+ve sombrío y dudoso el porvenir de sus tiernas niñas. Los remedios y
+soluciones que le propone su esposo morganático, don Fernando Muñoz, no
+tranquilizan su turbado ánimo, pues entre los moderados no se alcanzan
+a ver fuerzas y caracteres que repriman la patriotería, acabando al
+propio tiempo la lucha civil. Sale la infanta Carlota, mujer de pesquis
+y entereza, y afirma que el mal grande, comprensivo de todos los males,
+es la guerra, y que mientras no se dispare el último tiro, ya sea con
+bala, ya con pólvora seca, no puede esperarse que las cosas de la real
+familia vayan por el camino derecho. Retírase Muñoz por el foro, y las
+dos hermanas continúan hablando en italiano con familiar viveza, ambas
+avispadas, nerviosas. Sostiene Carlota que urge terminar la guerra como
+se pueda, sacrificando algo si es menester, no parándose en pelillos,
+pues no están los tiempos, ni las cosas de los tiempos, para escrúpulos
+y fililíes. Sálvese una parte, si no todo, de lo que se posee, y no se
+haga puntillo de honor de los llamados derechos, pues estos, en toda
+ocasión histórica, no son tales derechos si no les acompaña y robustece
+la fuerza. Donde no hay más que una fuerza limitada, intercadente,
+quebradiza, los derechos se debilitan y acaban por ser _torcidos_:
+nadie les hace caso. Llegan, por fin, las dos señoras italianas a
+la conclusión de que la realidad impone una franca inteligencia con
+don Carlos, el cual, a su vez, por no disponer tampoco de toda la
+fuerza que ha menester, no ha de llevar a punta de lanza la cuestión
+de derechos. Cediendo cada parte un poco de su divinidad legal, se
+celebrará un acto de concordia, quedando todos contentos y disfrutando
+por igual de sus provechosos puestos en las cabeceras de la mesa
+nacional.
+
+_Salen_ en esta parte de la escena multitud de partes de por medio,
+italianos y franceses, que llegan de Nápoles o reciben instrucciones
+para partir hacia allá. Cambia la escena. Aparece Fernando II, rey de
+las Dos Sicilias, trayendo a su lado por confidente a Rapella, y le
+dice que ha meditado en el caso gravísimo de la sucesión de España,
+sacando en limpio de sus cavilaciones que María Cristina es prisionera
+de la revolución y un instrumento de la anarquía española. Desea,
+pues, el soberano de Parténope que su querida hermana se aleje del
+foco revolucionario, cortando relaciones con la caterva masónica que
+ha convertido el suelo ibérico en una morada infernal. Por usurpadora
+tiene la llamada _Causa de la angélica Isabel_, y reconoce y declara
+como legítimo sucesor de Fernando VII a don Carlos María Isidro, en
+quien ve el escudo de la fe y la salvaguardia de los buenos principios
+de gobierno. Acuerda, pues, proponer a su hermana doña Cristina que
+busque medio de evadirse del cautiverio en que la tienen liberales
+y democratistas, trasladándose a un punto donde pueda reconocer
+la legitimidad de su egregio cuñado. Corren emisarios con estas
+determinaciones hacia el Cuartel Real de Guipúzcoa y hacia Madrid,
+los cuales regresan trayendo misivas en que se acepta el plan de
+reconocimiento de don Carlos como única majestad católica, a condición
+de que las hijas de Fernando VII obtengan la posición más próxima al
+trono, y si es posible, en el borde del trono mismo. Se propone un
+casamiento, y para la reina madre se piden preeminencias y jerarquía
+de soberana exenta, sin que sea parte a menoscabar su dignidad el
+casamiento equívoco con don Fernando Muñoz.
+
+De todo esto se trata por embajadas que van y vienen, hasta que
+_sale_ Luis Felipe, también echando pestes contra la revolución y el
+jacobinismo, pues aunque él debe su trono a un alzamiento popular,
+no fue este denigrante y rastrero como nuestra sargentil algarada.
+Ha meditado en ello, acariciándose con la gruesa mano su cabezota
+en forma de pera, y saca de su magín la clara idea de que el decoro
+monárquico exige a la pobrecita reina Cristina burlar, con una bien
+dispuesta escapatoria, el cautiverio en que la tienen los masones y
+carbonarios disfrazados de hombres de gobierno. Da instrucciones a
+su embajador La Tour Maubourg para que no se separe de la reina de
+España, induciéndola a emprender con sus niñas el viaje de Madrid a
+Santander, donde embarcaría para Francia. No le parece bien al rey
+de los franceses que nuestra soberana ponga su realeza en manos de
+don Carlos. Opina que las paces deben hacerse en Francia, despacito,
+por medio de apoderados de una y otra rama, procurando conciliar los
+derechos de todos. En cuanto al proyectado casamiento de Isabel con
+el hijo de don Carlos, Luis Felipe no se halla plenamente convencido
+de su conveniencia bajo el punto de vista europeo. Quizás fuera más
+conforme con el interés general pensar en otros enlaces y combinaciones
+matrimoñescas; pero se abstiene por el momento de pronunciarse en tal
+sentido, y solo desea que si Cristina rompe con los liberales, sea
+tratada por las tropas y agentes de don Carlos con todo el miramiento
+que por su rango merece, como viuda de un rey y gobernadora del reino,
+_quand même_... Su matrimonio, que considera un grande error político
+y una increíble debilidad, no debe ser tenido en cuenta para lo que
+se determine respecto a la suerte de España. No se retira Luis Felipe
+de la escena sin informarse de la opinión de Metternich sobre los
+asuntos españoles, y de paso inquiere si Rothschild está dispuesto a
+prestar dinero a don Carlos en caso de que sea reconocido rey efectivo
+por la madre de Isabel II. En brevísimas expresiones, apareciendo y
+ocultándose rápidamente, dice el señor Rothschild que cuando se vea
+claro cómo termina el grave pleito entre la revolución y la monarquía
+en España, verá si le conviene o no abrir su caja al rey, reina o
+dictador que flote en la riada. Cierto que la cara de la revolución
+le asusta a él, _don Dinero_: pero la de Carlos V, que también trae
+mueca revolucionaria, y de las más feas, no es muy tranquilizadora.
+Sépase quién logra condensar una fuerza eficaz, potente. Ese tendrá el
+dinero a espuertas, por la sencilla razón de que las fuerzas efectivas
+se juntan naturalmente, por ley de atracción... ¿Sabes, Fernandito
+de mi alma, que este hombre es muy práctico y discurre con admirable
+sentido? Siempre lo dije: cuanto más rico es un hombre, mejor razona
+y sentencia. El sofisma, la falsa dialéctica, la palabrería ociosa,
+insustancial, ¿qué son más que el natural producto de la pobreza?
+Cuando veas que se pierde en el mundo la razón, no la busques en la
+guarida polvorienta del filósofo: búscala en la tienda del guerrero,
+dominador de pueblos, o en el palacio del allegador de caudales.
+
+Y perdóname, Fernando amigo, que emplee un estilo que calificarás
+de zumbón, y formas de planear comedias, en este histórico relato.
+Pesimista quizás, convienes conmigo en que no merece el asunto mejor
+empaque y vestidura; quizás compasivo con la ancianidad, le permites
+imitar en sus manifestaciones la ligereza de la infancia. De estos dos
+criterios estimo por más justo el primero, pues aunque muy entrado
+en años, tu amigo don Beltrán no chochea todavía. Como viejo, he
+juzgado con tonos de broma la intriga, induciéndome a ello lo cómico
+del desenlace. Estas combinaciones de príncipes para transigir sus
+discordias, o repartirse el goce de sus derechos, resultan serias o
+festivas según el término que les dan sus autores. Rematada felizmente
+conforme a programa la tramoya, que llamaré napolitana por darle algún
+nombre, habría merecido los honores de una narración grave; concluida
+por un fracaso, entra en los dominios sainetescos.
+
+Y aquí he de tomarme un respiro, pues aunque me encanta platicar con
+los jóvenes y contarles cositas que ellos, pobres inexpertos, no han
+visto, cree que me canso de este largo escribir. Suspendo por hoy,
+prometiéndote continuar mañana mi epístola. Mi bendición te mando, y
+con ella votos sinceros por tu felicidad, la cual quiero que sea tan
+grande como tú te mereces. Me incita al descanso una gentil persona que
+se ha empeñado en tenerme de huésped, y en ello he consentido, gozoso
+del honor que me hace y de su dulce compañía. Encárgame que te exprese
+los afectos de su corazón. ¡Cuan fácilmente pago su hospitalidad! ¡Si
+la hubieses visto llorar cuando le dije que yo te amo también, que
+desde que te conocí te hice un hueco en mi corazón...! En fin, no sigo.
+Repito que eres el hombre de la suerte, y que me convido a tus bodas,
+resuelto a ser padrino si queréis, aunque ruja Cintruénigo. Te abraza
+tu veterano amigo — _B. de U._
+
+
+
+
+XXXVI
+
+Del mismo al mismo.
+
+_Madrid, septiembre._
+
+
+Aquí me tienes otra vez, Fernandito mío, pluma en mano, dispuesto a
+concluir mi cuento, que no lo es, aunque lo parezca. Sabrás que la
+marcha desde Buenache de Alarcón a la villa de Arganda fue alegre y
+al modo triunfal, pues no he visto pueblos más regocijados con la
+presencia del rey, ni campanas más vocingleras en el repicar. Arcos
+de ramaje vi en algunos puntos; en otros hubo toros, cañas y berridos
+de entusiasmo. Como toda esta región central es la menos castigada
+por la guerra y están los pueblos vírgenes de exacciones, encontramos
+abundantes víveres, con lo cual remediaron su hambre atrasada los
+expedicionarios y el sinnúmero de clérigos y covachuelistas que
+siguen al rey. Tal séquito era una horrorosa carga que estorbaba las
+marchas y ofrecía dificultades mil para los alojamientos. Venía toda
+la administración de don Carlos, sus juntas y consejos, un verdadero
+ejército de caracoles o tortugas, con la casa a cuestas, es decir, con
+todo el papelorio de las oficinas. Entre la turbamulta de parásitos
+había cundido la idea de que entrarían en Madrid sin disparar un tiro,
+por estar el pastel bien amasado y dispuesto para comerlo por mitad.
+Lo creían como el evangelio, y no anhelaban más que llegar a la Villa
+y Corte para ocupar cada cual su blando puesto en las secretarías y
+ministerios, o en la intendencia palatina.
+
+De este optimismo participaba el rey, a quien los italianos que le
+rodeaban habían hecho creer que entraría pacíficamente, acatado por
+tropa y pueblo, dirigiéndose a Palacio, donde reunida toda la real
+familia, se daría solemne sanción legal al concierto dinástico. Mal
+defendido Madrid por escasa guarnición y por la Milicia Nacional,
+no había que temer seria resistencia, en caso de que el masonismo
+la intentara. Se contaba con la connivencia de varios generales,
+incondicionalmente afectos a Palacio. Otros habían recibido
+instrucciones para hacerse los desentendidos. En las líneas del este y
+del sur, puertas de Atocha y de Toledo, mandaban _jefes de confianza_.
+No había, pues, nada que temer. Madrid era del rey, y Madrid es la
+llave de España y sus Indias. Con tales ideas, los últimos días de
+marcha fueron alegres, sin que turbaran el contento batallas ni ningún
+militar compromiso. Pasado el Júcar, más acá de Alarcón, entramos en
+un camino triunfal. No me acuerdo del lugar donde salió a recibir al
+rey el escuadrón de Terpsícore, un grupo de muchachas muy lindas,
+con panderetas y canastillas de flores, bailando y cantando. Las
+coplas no eran de lo más clásico; pero resultaba un bonito efecto.
+El comistraje ofrecido al rey no fue malo, según dicen, pues yo no lo
+caté. En Tarancón alojaron a Su Majestad Católica en la propia vivienda
+del padre de don Fernando Muñoz, donde no halló desahogo de aposentos
+ni un trato muy fino, y mi humilde persona se arregló con Cabrera en
+casa de unos hidalgos labradores, que nos trataron guapamente. La
+recua clerical y covachuela lo pasó tal cual ese día, pues no hubo
+para ella buen acomodo, quedándose algunos en cuadras pestíferas y en
+bodegas oscuras. Pero no faltó vino para todo el parasitismo, con lo
+que los duelos fueron menos y el quebranto tolerable. En Fuentidueña
+salió el clero con palio, el ayuntamiento con estandarte, y la Sacra
+Majestad se dirigió solemnemente a la iglesia, donde la obsequiaron
+con religiosos cánticos. Igual demostración de gratitud al Omnipotente
+tuvimos en Villarejo de Salvanés, con merienda suntuosa y pellejos de
+vino a discreción. La alegría de la _ojalata_ llegó a manifestarse
+con estruendo impropio de gente tan sesuda y de la gravedad de un
+monarca que hacía su regio papel imitando a los ídolos. Llegamos por
+fin a la villa de Arganda, famosa hasta hoy por sus caldos, y que lo
+será en lo sucesivo por la solemnidad del _Te Deum_ que nos endilgó
+con desusada fiesta de pólvora, colgaduras y demás manifestaciones de
+pública inocencia. Divisadas desde allí las torres y chapiteles de la
+metrópoli de las Españas, prorrumpieron tropas y clérigos en alaridos
+de monárquico frenesí. ¡Cuán cerca estaba el triunfo! Un día no más les
+separaba del descanso. Concluiría la guerra; se inauguraría el reinado
+de la justicia y la legitimidad, quedando encadenada para siempre la
+infame hidra de la revolución.
+
+El impetuoso Cabrera se aproximó el 12 a Vallecas, tiroteándose con
+unos desdichados milicianos que salieron por la puerta de Atocha.
+Ello fue poca cosa, más bien nada. Al mediodía recalaron en el real
+alojamiento de Arganda tres pajarracos de la Junta carlista de Madrid.
+Dijéronme, pues yo no veo bien, que no traían caras de Pascua, sino
+de tristeza y desaliento. Por la tarde, aun con mi corta vista,
+pude apreciar la consternación que se pintaba en los rostros de los
+expedicionarios del brazo eclesiástico, así como del militar y civil; y
+lo apagado y cavernoso de sus voces, oyéndoles cuchichear, me demostró
+que las risueñas ilusiones de aquellos infelices eran juguete del
+viento. En la bodega donde Rapella y otro italiano y dos franceses se
+alojaban, supe que la reina Cristina _se había vuelto atrás_. No había
+nada de lo dicho, y lo convenido y tratado entre las dos ramas enemigas
+no debía mirarse más que como una broma.
+
+Creí yo que este no era el desenlace, pues don Carlos tenía bastante
+fuerza para demostrar que con él no se juega. Esperábamos todos que al
+día siguiente 13 se daría un ataque formal a la coronada Villa. Cabrera
+no deseaba otra cosa: quería ser el primero en asaltar la guarida de
+la revolución y el masonismo. Mal guarnecida la corte, el pretendiente
+tenía frente a sí la ocasión suprema, la hora crítica de su destino. Se
+jugaba la corona, eso sí; mas no le faltaban probabilidades de ganarla,
+y ganarla en tal momento era ser rey de carne y hueso, no de cartón.
+Cualquier hombre de juicio claro y de corazón grande no habría vacilado
+en acometer la empresa, arriesgando el todo por el todo. El sino de don
+Carlos María Isidro era no hacer nada a tiempo, y ver silencioso y lelo
+el paso de las ocasiones.
+
+A eso de las diez se nos dijo que Su Majestad, celebrado Consejo, había
+decidido retirarse. Saldría la expedición a las dos de la madrugada
+en dirección de Alcalá. ¡Oh desencanto, oh infinita tristeza! Vi
+movimientos de desesperación, manos que iracundas asían mechones de
+cabellos, resoplidos de angustia y rabia. ¡Vaya, que tocar a Madrid
+con las puntas de los dedos, y no agarrarlo! A Cabrera no le vi. Supe
+que trinaba; que el matiz de su cara era verde; que sus ojos echaban
+fuego; que rechinaba los dientes. Dicen que dijo: _Mentras este abad
+de Poblet nos mani, no farem cosa bona_. Por mi parte, no pensé más
+que en preparar también mi retirada, o sea mi separación de la causa,
+lo que no me fue difícil, ocultándome, de acuerdo con don Aníbal, en
+la bodega de mi alojamiento. Al rayar la aurora del 13, cuando ya no
+se veían ni rastros de carlistas en las inmediaciones de Arganda,
+agregueme a unos trajinantes que venían a Madrid, y oprimiendo los
+lomos de una poderosa mula, hice mi entrada triunfal por la puerta de
+Atocha, sin que salieran a recibirme muchachas con panderetas, ni el
+fastuoso clero con alzada cruz. Una corazonada felicísima, que más bien
+me ha parecido después secretico del Espíritu Santo, me llevó a pedir
+hospitalidad a cierto palacio tan viejo como suntuoso, que extiende
+sus amenos jardines no lejos de las Vistillas y de Nuestra Señora de
+la Almudena. Y vieras tú cómo allí me recibieron con palio, y me cantó
+el _Te Deum_ una dulcísima y fiel amiga, a quien he diputado siempre
+como la hembra de más sutil ingenio que mecieron doradas cunas. Gala
+es de ambas aristocracias, castellana y aragonesa, y digna de que se
+estampe con letras de oro en el libro de la fama su bonito nombre:
+Pilar de Loaysa, por nacimiento condesa de Arista, amén de otros
+sonoros títulos; por enlace, condesa-duquesa de Cárdena y Ruy-Díaz. En
+su corona se juntan los ilustres timbres de los Bustos de Lara y de los
+Idiáquez y Loaysa... Mas tantas preeminencias históricas no igualan a
+la grandeza de su talento, a la supina aristocracia de su amabilidad y
+cortesanía. Hame recibido como a un rey, agasajándome y proveyéndome de
+cuanto necesitaba mi caduca salud. Hemos hablado largamente a solas,
+querido Fernando, concluyendo por ponernos los dos muy alegres, y con
+esto te digo más que si te escribiera seis pliegos.
+
+Se me olvidaba una cosa: Pilar y yo tenemos parentesco, no muy lejano,
+por los Sobremontes, por los Pignatellis y Javierres, y otras ramas
+que se cruzan e injertan en nuestros respectivos árboles nobiliarios.
+Pero esto ni quita ni pone. Lo importante es que te estimé cuando te
+conocí, y ahora te conceptúo el primero de mis amiguitos, hallándome
+dispuesto a guiar tus pasos en la vida social con mis consejos, con la
+inagotable ciencia que me han dado mis años y el continuo vivir entre
+gente de viso... Pronto hemos de vernos, pues en cuanto yo dé a mi
+pobre osamenta algún reposo y me recobre del quebranto de estos siete
+meses de increíbles aventuras, tomaré el caminito de Mena, y juntos
+en esa dulce casa, en compañía de mis hijos y nietos, os contaré los
+lances, ora trágicos, ora festivos, interesantísimos todos, de mi larga
+permanencia en el campo de la facción. Sucesos oiréis que os pondrán
+los pelos de punta, otros que os moverán a risa, y algunos que debieran
+perpetuarse en letras para enseñanza de las generaciones futuras. Y
+entreverando mis historias de viejo con la tuya juvenil, te diré cosas
+que han de serte de gran provecho en la brillante vida que te aguarda.
+
+Y ahora solo me falta rematar el cuento pasado con la explicación
+del porqué y cómo de haber doña Cristina dado al pretendiente el
+solemnísimo chasco de Arganda. No acertaba ya con la clave de este
+político enigma, ni pudo mi mente salir de confusiones, hasta que
+Pilar de Loaysa me refirió lo que te transmito, sintiendo que al pasar
+de sus labios a mi pluma no conserve el encanto y la gracia que ella
+sabe dar a cuanto dice. Fue que a mediados de agosto se sublevaron los
+oficiales del ejército de Espartero, acantonado en Pozuelo, Aravaca
+y El Pardo, pidiendo la caída del ministerio Calatrava, el cambio de
+gobierno y de política, o sea la anulación de todo lo creado en la
+trifulca de La Granja por los atrevidos sargentos Gómez y García.
+Acudió a sofocar el movimiento el conde de Luchana, asistido de sus
+buenos amigos Seoane y Van Halen, y de primera intención fueron
+separados del servicio los oficiales revoltosos, y ascendidos los
+sargentos para cubrir las vacantes. Pero como el nubarrón venía de lo
+alto, sin más objeto que destruir todo lo hecho desde la infausta noche
+de San Ildefonso, y volver las cosas al estado que tenían antes de
+aquel suceso, intervinieron voluntades palatinas para que los oficiales
+fueran reintegrados en sus empleos y honores. Armose tumulto en las
+Cortes; tu amigo Mendizábal señaló al propio Baldomero como autor de
+este inesperado cisco; defendiole Seoane; los ministros increparon
+el pronunciamiento, invocando las sacras libertades, la disciplina y
+demás cosas bellas que nadie ha sabido respetar, y al fin resultó lo
+que se deseaba, que era el _menoscabo y vuelco_ de la situación liberal
+y masonil. Los oficialitos, en suma, han quedado triunfantes, y se
+vanaglorian de haber destruido la obra de sus subordinados, el audaz
+Alejandro y el astuto Higinio. La buena lógica pide que la revolución
+de sargentos sea enmendada por oficiales, y la de estos por generales,
+hasta que las hagan los mismísimos reyes, sublevándose contra su propia
+majestad y prerrogativas. Henos aquí, mi buen Fernando, en presencia
+del fenómeno histórico que singulariza a la España de nuestros días;
+y perdona que tome este tonillo cargante y este amanerado estilo de
+discurso para señalarte el dicho fenómeno. Tantas frases sonoras y
+campanudas se me ocurren para maldecir esta endiablada máquina de las
+sublevaciones militares, que prefiero no transcribir ninguna, seguro de
+que otras voces y plumas lo expresarán más campanuda y gravemente que
+yo en el curso infinito de nuestras políticas trapisondas. Es un hecho,
+es un vicio de la sangre, del cual participamos todos, y con él hemos
+de vivir hasta que Dios quiera curarnos. Yo no he de verlo, y se me
+figura que tú tampoco lo verás.
+
+Dicho esto, voy a la miga del cuento, y aquí recobro mis mañas de
+vejete maleante, diciéndote que _salen_ doña María Cristina y doña
+Luisa Carlota batiendo palmas de gozo. Dan por fenecido el vergonzoso
+estado político que instituyeron con brutal grosería Higinio y
+Alejandro. El liberalismo y las logias cayeron. Su Majestad y Alteza
+han convencido a Espartero de que se deje nombrar Presidente del
+Consejo de ministros, poniéndole de compinches al indispensable don Pío
+Pita Pizarro, a Bardají, Vadillo, Salvato y general San Miguel. El aura
+popular del de Luchana, su autoridad ante el ejército, y el grande amor
+que le tienen jefes y tropa, devuelven a la reina la confianza perdida
+desde la sargentada. Ya no cree su causa en peligro, ya respira,
+se crece, se sacude el miedo; ya se atreve a mirar cara a cara al
+_obcecado_ pretendiente. Y restablecidas en su travieso carácter ambas
+hermanas, dan por nulos y sin ningún valor los tratos para reconciliar
+los dos brazos de la familia, y adiós soberanía de don Carlos, adiós
+casamiento, adiós ilusiones del absolutismo, adiós paz del reino...
+Sabedoras las napolitanas de que el figurón anda con sus tropas por
+Vallecas, desde Palacio dirigen hacia allá sonrisas de burla y desdén,
+y una de ellas da a San Miguel la orden de que sea trasladado al centro
+el general que mandaba en las líneas de Atocha, pretextando que por
+tenerle en gran aprecio se le quería apartar del punto de más peligro.
+El tal (me callo su nombre) estaba en el ajo: su misión, de prevalecer
+el convenio, era franquear la entrada a la facción, y su recompensa ser
+nombrado ministro de la Guerra por el rey absolutísimo.
+
+Se me ocurre presentarte aquí un lindo ejemplar de sombras chinescas.
+Imaginemos, caro Fernando, un blanco muro, que es el fondo de la
+historia patria. Sobre él aparecen dos lindos bustos negros. En las
+graciosas cabezas, de perfil, reconoces al punto a las dos napolitanas,
+señalándose por más bello y picante el contorno de la reina, colocado
+delante del de su hermana. Ambas aplican el dedo pulgar a la punta de
+la nariz, extendiendo la mano y dando a los otros dedos un temblorcito
+gracioso. Vuélvense las caras y manos hacia la parte aquella de
+Abroñigal, donde se supone que está el pretendiente recomendando a los
+suyos la confianza absoluta en la protección de la Santísima Virgen de
+los Dolores.
+
+De fijo llevarás a mal que trate yo una grave cuestión histórica por
+arte bufonesca. Pero, hijo, considera que los años me hacen infantil:
+quiero ser serio, y no lo consigo. Mi experiencia, madre de mi
+descreimiento en estas materias, es abuela de mi humor festivo. Añade
+a esto que el descanso, la paz y las comodidades que disfruto en este
+palacio, después de tantas desdichas, despiertan en mí una alegría
+retozona. Te presento el lado gracioso de esta Real intriga, porque
+es el que más a mis ojos se destaca. Tú, niño ilustrado, a quien
+las probabilidades de tomar un buen papel en la política imponen la
+seriedad, podrás darle la vuelta (todas las cosas tienen dos caras)
+y presentarlo por el lado grave, para gobierno y enseñanza de esta
+generación más estudiosa en los libros que en los hechos. Por mi edad
+y mi ciencia del mundo, estoy autorizado a ser extravagante, a tener
+_cosas_, a reírme de lo que vosotros miráis con ojos de carnero y
+expresáis con retóricas almidonadas. Mi relato histórico pecará de
+burlesco... A mi modo, soy también romántico, de la cepa maleante. El
+romanticismo es la juventud y también la vejez. El mundo antiguo y
+el presente en él se enlazan. Por un lado llora, por otro ríe. Risa
+y llanto constituyen la vida, y yo no estoy ahora en disposición de
+llorar. En todo caso, imagínate que me he muerto ya, y que tienes
+delante de ti, contándote historias verídicas, no a un hombre, sino a
+un esqueleto. Mi calavera, asaz expresiva en sus ojos huecos y en su
+rasgada boca, te cuenta con gracejo lúgubre los errores de nuestros
+primates y el inocente abandono de nuestro pueblo.
+
+Y sigo. El pobre don Carlos es víctima de su ineptitud. Las traviesas
+napolitanas, que iban de capa caída, llevan ahora la mejor parte.
+Han derribado a Calatrava y su partido inepto, que no gobierna ni
+administra; se han congraciado con Luis Felipe, que juega con dos
+cartas, halagando por un lado al _absoluto_, por otro a la reina, y
+solicita de esta que sofoque el incendio revolucionario y masónico; se
+han agarrado al brazo fuerte de Espartero; han dado a la oficialidad el
+gusto de anular la obra de los sargentos. Pondrán freno a la libertad
+de imprenta, convertirán en un papel mojado la reciente Constitución,
+y este no es más que el primer paso para ir a un régimen de fuerza y
+autoridad. ¿Qué sucederá después? Si quieres que sea también profeta,
+te diré que seguirá funcionando la máquina de los pronunciamientos;
+que no habrá revoluciones temibles, porque el pueblo es un buenazo,
+a quien se engaña con colorines y palabras vacías; que tendremos
+disturbios, cambiazos y trapisondas, todo sin grandeza, pues no hay
+elementos de grandeza, y las ambiciones son de corto vuelo. Redúcense
+a obtener el mando, y a que los triunfadores imiten a los vencidos en
+sus desaciertos y mezquindades. No late en la raza la ambición suprema
+de un Cromwell o un Napoleón. Todo es rivalidad de comadres y envidias
+de caciques. ¿Qué, te ríes? Pues tú lo verás, tú, que has de ser actor
+en esta comedia, y te contentarás con hacer tu papelito modesta y
+gravemente, creyendo que haces algo. Cuando llegues al término de la
+vida, nuestras dos calaveras tendrán un careo gracioso en las honduras
+de la tierra... y nos reiremos.
+
+Entre tanto, vive y goza. Es preciso que lo que ha padecido por ti esta
+noble dama, mi excelsa castellana, se trueque ahora en goces de los
+dos, en alegrías y confortamientos recíprocos. Hora es ya de que ella
+te tenga, y de que tú le entregues tu corazón y tu voluntad. Lo dicho:
+me iré pronto allá, llevándote mi sabrosa compañía, mi conversación
+amena, mis consejos sapientísimos, mis reglas de vida. Te anticipo la
+severa amonestación de abordar sin recelo tu enlace con la niña de
+Castro. No hagas tonterías, Fernando; déjate de melindres y repulgos,
+que no servirían más que para dar la victoria a _doña Urraca_. Esto me
+produciría la muerte instantánea, del berrinche tan grande que cogería.
+De modo que si no lo haces por ti mismo, hazlo por tu madre, que te
+adora, y por mí, que te bendigo. Apresuraré mi viaje todo lo que pueda,
+pues para esos arreglos me pinto solo, y de concierto el señor Hillo y
+yo, abordaremos al buen Navarridas; y a doña María Tirgo, si no se pone
+de nuestra parte, la encerraremos en un armario de la sacristía, y todo
+quedará solventado en horas veinticuatro. Hazme el favor de anticipar a
+mis hijos los tiernos abrazos, y a mis nietos los besos, que pronto les
+dará el antes desgraciado y ahora feliz viejo — _Beltrán de Urdaneta._
+
+
+
+
+XXXVII
+
+De Pilar a Valvanera.
+
+_Madrid, septiembre._
+
+
+Dame mil abrazos y besos, mi amiga del alma, y recibe con mis ternuras
+la feliz noticia de que mi problema está resuelto. Felipe me perdona, y
+consiente en facilitar todos los arbitrios legales que proponga Cortina
+para transmitir a Fernando una parte de mis bienes, por donación _inter
+vivos_, por... en fin, no sé cómo, pero ello será. Felipe decreta
+mi libertad, permitiéndome que dentro de algún tiempo, previas las
+gradaciones y habilidades convenientes, viva con Fernando fuera de
+Madrid. ¡Ay, qué felicidad, qué descanso tan dulce al término de este
+fatigoso viaje de mi vida!
+
+Has de saber ante todo que Felipe ha mostrado una grandeza de alma
+que nunca creí pudiera existir en él. ¡Vaya, que preciarme de tan
+lista, serlo efectivamente, haber cultivado en secreto las dotes de
+mi inteligencia, la observación y estudio de caracteres, y no haber
+comprendido la grandeza de este hombre! Pero no es culpa mía que dicha
+virtud no se haya revelado hasta que se planteó la magna crisis. Las
+almas desvirtuadas por el artificio social no se descubren en su íntimo
+ser sino cuando las agitan graves problemas emanados de la naturaleza.
+Sin las sacudidas del cataclismo, no es fácil que se descuajen los
+caracteres de formación apelmazada y dura. ¡Cómo nos eternizamos en
+nuestros errores, mayormente cuando no seguimos el camino de la verdad
+y vivimos en un mundo de mentiras y disimulo! Comprenderás que mi dolor
+ha sido inmenso al ver el de Felipe en los primeros días, y después su
+resignación y calma sublimes. Todo lo he visto de lejos y en acecho,
+querida mía, pues desde la operación quirúrgica no ha mediado una sola
+palabra entre él y yo. Quebrantada su salud gravemente; envejecido
+en pocos días, cual si sobre su cabeza recayera en un día el peso de
+quince años, su primo San Quintín le catequizó para llevársele a la
+Encomienda, y allí está. Yo me vine de Carabanchel al día siguiente de
+su partida, y dos después se me presentó aquí tu padre, a quien recibí
+como puedes suponer, no vacilando en seguir tu consejo de informarle
+de todo. Me ha dado ánimos, y asegura batiendo palmas que me prestará
+su eficaz ayuda con alma y vida. ¡Pobre don Beltrán! Viene cansado,
+muy mal de la vista; pero con el espíritu más despierto que nunca, el
+corazón henchido de benevolencia, y en todo el esplendor de su ingenio
+chispeante, peregrino. En cuanto se reponga, te le mando allá.
+
+Volviendo a Felipe, te diré que su profundo abatimiento, su inmensa
+turbación con formas de cristiana humildad, me han trastornado a mí
+de un modo que no puedo expresar. Cree que a esto debo los días más
+tristes y angustiosos que he pasado en mi vida. Lo que me atormentó
+mi conciencia culpándome de tan terribles males, no es fácil decirlo
+con palabras. Me creía mujer perversa, indigna de perdón, justamente
+condenada a crueles martirios en esta vida y en la otra. Por fin, mi
+alma ha recibido consuelo; me lo trajo el buen Cortina, que vino ayer
+de la Encomienda con la definitiva sentencia del dueño de mi destino.
+
+Felipe me perdona, deplorando que en tantos años haya escondido este
+terrible secreto por miedo a sus rigores. Sin dejar de comprender
+cuán difícil era mi revelación, siente que yo, con mi silencio, haya
+malogrado toda nuestra vida matrimonial, poniendo entre los dos el
+espesor y frialdad de una muralla de recelo, y confinándonos una y otro
+en triste soledad.
+
+Tratándose de un hecho irremediable, y sin atenuar mi enorme falta,
+no hay más remedio que bajar ante él la cabeza, pues nada se adelanta
+con las soluciones violentas y trágicas a nuestra edad, que ya reclama
+sosiego y volver los ojos a mejor vida. Él no aspira más que a una
+vejez oscura, preparándose a un buen morir. Desea que yo procure
+ponerme en paz con Dios, limpiar mi conciencia, y no traer más
+desventuras sobre las que ya deploramos.
+
+Autoriza cuanto Cortina crea pertinente para los fines que anhelo
+y cuya justicia reconoce, y al concederme la libertad me impone
+la obligación de seguir residiendo en nuestro palacio de Madrid,
+hasta la fecha que él determine, a fin de evitar en lo posible los
+inconvenientes de una separación brusca y escandalosa.
+
+Aunque espera que al fin se extinguirá en su alma el resentimiento,
+por hoy rechaza toda reconciliación formal, y proscribe las escenas
+de abrazos, lágrimas, protestas y demás manifestaciones de un gusto
+teatral. En un largo plazo, que él fijará, no nos veremos, ¡ay!, Felipe
+y yo. Seguirá en la Encomienda hasta muy entrado el invierno. Accede a
+la proposición que le han hecho de enajenar el palacio en la primavera
+próxima para demolerlo y construir en él casas de vecindad. Cuando
+vuelva a Madrid, habitará en un palacito moderno que le proporcionará
+Salamanca, y yo donde quiera. Prefiere que me establezca lejos de
+Madrid.
+
+¿Qué te parece, querida mía? Las papeletas de que te hablé perecieron
+todas en este terremoto seguido de incendio, y en su lugar veo surgir
+el espíritu de un grande hombre, de un santo más bien. No solo me
+inspira ya veneración, sino un amor puro y acendrado. Mi mayor gloria
+sería infundir en el alma de Fernando este nuevo cariño... Pero el
+duque y Fernando no se verán nunca. En su santidad, ahora descubierta,
+conserva Felipe el tesón y la intransigencia de raza.
+
+Explicado lo más esencial, y sin perjuicio de contarte más cosas, vamos
+a lo nuestro. Ya estará Fernando enterado de lo que más directamente le
+interesa, pues Juan Antonio, al darle cuenta de la donación, le habrá
+informado de los motivos de hacerla en esta forma, la única posible.
+Escribo también a Hillo, para que regrese a Villarcayo, y entre todos
+incitéis al caballero a pedir la mano de Demetria. Si estimáis más
+pertinente y delicado preparar antes el terreno, partiendo Fernando a
+Vitoria y Laguardia, como un hábil medio de reanudar amistad con las
+niñas, no me opongo: al contrario, me parece muy bien. Luego se unirá
+tu padre a la conjuración, y él se encarga de poner en conocimiento de
+los Navarridas quién es Fernando, y los bienes que posee y poseerá.
+No creo que surjan escrúpulos por parte del buen párroco y su señora
+hermana. Y en último caso, la _divina Palas_ es quien ha de decidirlo.
+Cuento con la vehemencia de su afición y la firmeza de su carácter.
+Tenedme al corriente de lo que resolváis. Allá se va toda el alma de
+vuestra amantísima — _Pilar._
+
+
+
+
+XXXVIII
+
+De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa.
+
+_Villarcayo, octubre._
+
+
+Amada madre mía: La mejor satisfacción que puedo dar a quien por mí
+ha padecido tantas amarguras es consagrarle lo que de estas ha sido
+causa, mi existencia, mi pobre existencia, martirio ayer de quien me
+dio el ser, hoy consuelo y esperanza. Allá va, pues, con mis cariños
+más ardientes, la protesta de ofrecer a usted toda mi voluntad, de
+ponerla bajo su amparo y gobierno, para que en el dominio constante
+de ella reciba mi madre las alegrías que apetece, fruto tardío de su
+grande amor, y compensación de sus acerbas penas. Juntas y confundidas
+nuestras voluntades, la mía se complacerá en la obediencia, sabiendo
+como sé que el clarísimo entendimiento de mi señora madre ha de
+imponerme actos y resoluciones de innegable sensatez. La oscuridad de
+mi nombre, al que no puedo añadir el más grato a mi corazón, no me
+exime de ser caballero. Leal y honrado nací; aspiro a que mi conducta
+intachable y noble me dé la consideración, el aprecio de las gentes,
+y aun el brillo social a que no puedo aspirar por mi nacimiento. Con
+orgullo puedo decir que algún rayo de la pasmosa inteligencia de mi
+madre ha venido de su ser al mío, y esta riqueza que mi alma posee no
+la cambiara yo por las más gloriosas vanidades de los nombres. La luz
+de mi madre arde en mí, y con esto y su amor me basta; no quiero nada
+más, ni otros bienes apetezco.
+
+Deseo vivir y tener salud para gloria y felicidad de la que ha vivido
+padeciendo por mí; deseo agradarla en todo, amoldar absolutamente
+mis acciones a sus deseos. Acepto la explicación que se sirve darme
+de su plan referente a mi matrimonio con la niña de Castro-Amézaga,
+y le agradezco infinito que haya tenido en cuenta las razones que
+por conducto de Valvanera le expuse para no precipitar este asunto
+y someterlo a los trámites que me imponen la dignidad de todos y
+mi delicadeza. No haré, pues, manifestación alguna de propósitos
+matrimoniales, concretándome a pasar por Laguardia de regreso de
+Vitoria, en compañía del buen Hillo. En esta visita veré cómo soy
+recibido, formaré juicio de los sentimientos de aquella ilustre familia
+con respecto a mí, y de las direcciones que haya tomado o tome la
+voluntad de la _diosa_, como dice nuestro capellán. No haré papeles
+de pretendiente ni de rival del marqués de Sariñán, concretándome a
+reanudar mis buenas amistades con ambas señoritas, ¿Estamos conformes
+en esto, madre querida? ¿Soy razonable, discreto, noble, y al propio
+tiempo sumiso y obediente hijo? Creo que sí; y seguro de que mis
+sentimientos están en perfecta concordancia con los de usted, no recelo
+en emprender mi viaje. Prontos a partir, estas letras de despedida
+llevan a usted los respetos del gran Hillo, el cariño de los Maltranas,
+chicos y grandes, y el corazón y el alma toda de su amante hijo —
+_Fernando._
+
+
+
+
+XXXIX
+
+De Valvanera a don Pedro Hillo.
+
+_Villarcayo, octubre._
+
+
+Amigo mío: Mando la presente por un propio que expedimos en seguimiento
+de ustedes, encargándole que pique espuelas para alcanzarles pronto.
+Lleva la carta que hoy se ha recibido de Pilar para su hijo, la cual
+nada contiene de particular, y la envío para que sirva de pretexto al
+viaje del propio: el verdadero fin de este es informar a usted de un
+hecho que me ha producido alguna inquietud. Se lo cuento en esta carta,
+que el mozo le entregará, según mis órdenes, sin que Fernando se entere.
+
+Esta mañana presentose en casa un sujeto, a caballo, con trazas de
+caminante afanado y presuroso, y habiendo preguntado por Fernando con
+vivo interés, renegó de sí mismo y de su suerte cuando le aseguramos
+que había partido. Resistiose a creerlo; y como Juan Antonio, en vista
+de la insistencia y disgusto que mostraba, le dijese que bien podía
+manifestarnos a nosotros el motivo de su viaje, nos contestó lo que
+fielmente le transmito, mi señor don Pedro: «Pues sepan, señora y
+caballero, que yo soy Zoilo Arratia, para servir a ustedes. El objeto
+que aquí me trae solo al señor don Fernando puedo manifestarlo, por
+ser cosa de la incumbencia suya y mía particularmente, y así díganme
+pronto a qué punto de España se encamina, para correr tras él hasta
+que le encuentre». Ya tenía Juan Antonio la palabra en la boca para
+responder la verdad, pues es hombre a quien mucho trabajo cuesta
+ocultarla, cuando yo, que vi al instante un peligro en dicha verdad,
+anticipé la mentira de que Fernando iba camino de Burgos para seguir
+luego hasta Madrid, a donde le llaman sus intereses. En el rostro vivo
+del tal Arratia conocí que no me creía. El hombre es rudo, fuerte, bien
+plantado, de hermoso rostro moreno y ojos como centellas. Debió de ver
+en los míos el temor y la curiosidad, y quiso explicarse mejor con
+estas otras palabras, que, grabadas en mi memoria, copio con la posible
+fidelidad: «Señora y caballero, sepan que le busco para proponerle que
+seamos amigos, y si no lo quieren creer, no lo crean. Como digo también
+que si don Fernando no quisiera las paces, en la guerra me encontrará,
+y ya verá quién es Zoilo Arratia. Dispénsenme los señores, y manden
+lo que gusten e su servidor». Se fue a la posada, donde le aguardaban
+otros dos del mismo pelaje, que en su compañía vinieron y siguen. Al
+mediodía supimos que, después de dar un pienso y corto descanso a sus
+caballos, trotaban hacia Miranda. ¡Qué mal hice en indicar la vuelta
+de Burgos, sin acordarme de que forzosamente la tomarán por Miranda de
+Ebro! No me perdono esta torpeza mía.
+
+En fin, mi señor don Pedro, ello podrá ser un hecho insignificante,
+sin malas consecuencias; pero nos hallamos inquietos, y hemos acordado
+avisar a usted para que esté con cuidado, y evite, si es posible, el
+encuentro con ese maldito bilbaíno, cuya presencia inesperada viene
+a turbar mi gozo por el buen giro que tomaban los asuntos de Pilar y
+Fernando. Puesto el caso en su conocimiento, nos tranquilizamos, en la
+seguridad de que sabrá usted evitar nuevos disgustos. Quedamos pidiendo
+a Dios que les guíe, y que a todos nos dé la paz que merecemos. De
+usted atenta servidora y amiga — _Valvanera._
+
+
+
+
+XL
+
+De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana.
+
+_Cintruénigo, octubre._
+
+
+Amiga y hermana: No tengo sosiego hasta no desahogar mis agravios
+contra ti, y hoy me decido a manifestártelos, que si en ello tardo más,
+de seguro reviento. Ya sé que tu casa es, como si dijéramos, el cuartel
+general de las intrigas fraguadas contra mi hijo y contra mí, lo que
+no entiendo, a menos que me demuestres la razón de querer más a tu
+sentimental y misterioso huésped que a tu sobrino, hijo de tu hermano,
+mi esposo, que santa gloria haya. Descíframe este acertijo, o de lo
+contrario creeré que te has vuelto romántica y que mereces salir al
+teatro con velo negro por la cara y puñal en la mano. Si no estás loca
+rematada, haciendo pareja con la pobre Pilar, explícame la protección
+que das a ese trovadorcillo, y la celada que intentáis armarle a la
+niña de Castro-Amézaga.
+
+¡Si creerá Pilar que a mí me engaña! Sus enredos vienen a mi
+conocimiento sin que yo los busque, y a poquito que yo extienda mi
+tela de araña, cojo a la pobre mosca y la devoro. ¡Qué lejos está
+ella de que le he tendido la red! Pero no: más bien ha sido obra de
+Dios, que vela por los inocentes y estorba las maquinaciones de los
+envidiosos. La casualidad, o hablando cristianamente, la Providencia,
+ha puesto en mis manos un testimonio de los devaneos antiguos de mi
+media hermana, los cuales fácilmente se enlazan por ley de naturaleza
+con sus embrollos presentes y con la existencia del mancebo romántico,
+que ostenta en su escudo todos los emblemas nobiliarios de la Santísima
+Inclusa... Dos días hace que me ocupo en atar cabitos, y no quiero que
+ignores el resultado de mis trabajos. Yo también me doy a la historia
+menuda, lo que puedo hacer con grandísimas ventajas, porque ha puesto
+Dios en mis manos el archivo mundano del más glorioso perdido del siglo
+pasado y de parte del presente, don Beltrán de Urdaneta.
+
+Estoy recopilando mis apuntes, que pondré a disposición de las personas
+a quienes incumbe el llamar al orden a Pilar, o pararle un poco los
+pies, reduciéndola al papel de penitente que le corresponde. Y para que
+no creáis que obro con alevosía, a ti, que es como confiarlas a ella,
+confío mis investigaciones, empezando por la más grave y delicada. ¿Qué
+dirás que me saltó a los ojos una tarde que me entretuve, sin malicia,
+puedes creerlo, en revolverle el papelorio a mi libertinísimo suegro?
+Pues una carta que con fecha de julio de 1811 le dirige a París una tal
+_Lea Delisle_ (¡buena pieza sería!) desde Ax de las Termas. Traducida
+en su parte más interesante por Rodrigo, que, para que lo sepas, posee
+muy bien el francés, dice así: «Ya te conté que la duquesa tu amiga
+se dejaba hacer la corte por Su Alteza el príncipe José Poniatowsky
+(pongo mucho cuidado en copiar este nombre diabólico letra por letra),
+general del imperio, gran figura, caballero insigne, sobrino del rey de
+Polonia. Hoy puedo asegurarte que el príncipe guerrero, a quien llaman
+el _Bayard polonais_ (esto lo dejo en francés), y la dama española,
+están unidos en apasionada _liaison_ (en francés lo dejo también para
+mayor decoro de nuestro idioma). Anoche, al volver de una excursión
+a la cascada de Orlu, se perdieron en el bosque de Ascou. Aún no han
+vuelto».
+
+Yo no lo he buscado: a la mano se me vino por designio de la
+Providencia, como vinieron luego otras cartas de la misma pendanga,
+en que decía que el príncipe y la duquesa habían parecido. Lo que no
+parece, digo yo, es el decoro de Pilar. Buscando, buscando, por si Dios
+me deparaba nueva luz, encontré una esquela de Engracia Pignatelli,
+tía de Pilar, en la que consta que esta fue a pasar una temporadilla
+en Zaragoza, de donde pasó a Lumbier, residencia de su amiga Serafina
+Palafox... En fin, no quiero hacer cuenta del tiempo, ni ajustar meses,
+compaginando fechas con fechas... No vayas a decir que soy cruel con la
+que merece lástima, y a tanta lejanía de tiempo, algo de indulgencia.
+Ya sé que ha llorado mucho. Ignoraba yo la causa: ahora no diré lo
+mismo.
+
+Al pronto se me ocurrió felicitarte, Valvanera de mi corazón, pues no
+cae todos los días el honor de hospedar en nuestra casa a un príncipe
+polaco, descendiente de reyes, que aunque destronados y errantes por
+esos mundos, siempre han de conservar algún aire o tufillo de testas
+coronadas; pero hablando de esto con Rodrigo, que sabe muy bien
+historias de todos los países, agarró una enciclopedia que le saca de
+todas sus dudas, y en ella vimos que el tal señor de Poniatowsky, el
+_Bayardo polonés_, como le llaman, después de diversos hechos heroicos
+en las campañas de Rusia, Varsovia y no sé qué otros puntos, murió el
+año 13, al pasar a caballo un río de nombre muy enrevesado. Y luego de
+leídas estas referencias, hojeó Rodrigo la _Historia de Napoleón_, con
+láminas, y me mostró una que representa al príncipe luchando con la
+corriente del río en que se anegaron y perecieron tantas glorias. Si
+no miente la estampa, era un guapo mozo, y debía de ser hombre de gran
+coraje.
+
+Cuéntale todo esto a tu amiga, y adviértele que _doña Urraca_, a
+pesar de todas estas cosillas que andan en libros extranjeros, no la
+quiere mal; que se halla dispuesta a la indulgencia, al olvido de
+las historias de 1811 y 1812, y a reconocerla y diputarla como una
+mujer ejemplar, siempre y cuando ella sea comedida; que obligadas al
+comedimiento están las que no se hallan libres de ciertas máculas. ¿A
+qué se empeña esa loca en cosa tan absurda y desleal como cerrarnos el
+caminito de Laguardia cuando a punto estábamos ya de verlo franqueado
+y mis deseos satisfechos? ¿A qué se mete ella en este negocio, que por
+mal que vaya para mí no ha de ir bien para ella, pues la mercancía
+adulterada que pretende introducir no puede ser admitida, no, allí
+donde todo es nobleza y virtud, y se ha de mirar mucho al honor y
+limpieza de los nombres? Que su necedad no me ponga en el caso de
+emplear la malicia por derecho de defensa. Ella me conoce: soy muy
+buena, muy tolerante, amantísima de la familia; en todo caso, estoy
+dispuesta al perdón, y soy la primera en arrojar velos y más velos
+sobre las faltas de las personas que me son caras; pero que no me pise,
+por Dios, que no me pise, porque al sentir el ultraje y el pisotón, me
+revuelvo y clavo el diente..., no lo puedo remediar... Y basta por hoy.
+
+Muy enfadada me tienes, como encubridora y auxiliar de esa pérfida;
+pero nada temas de mi enojo. Soy tu amiga, te quiero, reconozco tus
+virtudes, y en mis oraciones, siempre que pido a Dios que conserve la
+salud de mi hijo, nunca se me olvida echar una palabrita por ti y los
+tuyos. Mil afectos a todos de tu cariñosa hermana — _Juana Teresa._
+
+
+FIN DE «LA ESTAFETA ROMÁNTICA»
+
+
+Santander (San Quintín), julio-agosto de 1899.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+ Páginas
+
+ I. — _De doña María Tirgo a doña Juana Teresa_. En Laguardia
+ a 20 de febrero de 837. 5
+
+ II. — _De la señora marquesa de Sariñán a doña María Tirgo_.
+ Cintruénigo, 1.º de marzo. 12
+
+ III. — _De don José María de Navarridas al excelentísimo señor
+ marqués de Sariñán_. Laguardia, 16 de marzo. 22
+
+ IV. — _De doña María Tirgo a su amiga doña Juana Teresa_
+ (incluida en la anterior). Hoy, lunes 16. 24
+
+ V. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero_.
+ Villarcayo, 28 de febrero. 29
+
+ VI. — _Del mismo al mismo_. Sin fecha. 41
+
+ VII. — _Del mismo al mismo_. Marzo. 50
+
+ VIII. — _De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena_.
+ Laguardia y marzo. 61
+
+ IX. — _De Valvanera a su fraternal amiga Pilar_. Villarcayo,
+ marzo. 68
+
+ X. — _De don Fernando a doña Aura_. 75
+
+ XI. — _De don Pedro Hillo a Telémaco_. Madrid, abril. 78
+
+ _De Miguel de los Santos a Fernando Calpena_ (incluida en la
+ anterior). 84
+
+ XII. — _De Pilar a su amiga Valvanera_. Madrid y abril. 97
+
+ XIII. — _De Fernando Calpena a don José María de Navarridas_.
+ Villarcayo, abril. 100
+
+ XIV. — _De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena_. Elorrio,
+ marzo. (Recibida en abril). 105
+
+ XV. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, abril. 111
+
+ XVI. — _De la misma a la misma_. Madrid, abril. 115
+
+ XVII. —_De la misma a la misma_. Abril. 129
+
+ XVIII. — _De don José M. de Navarridas_ (incluyendo esquelas
+ de las niñas de Castro) _a Fernando Calpena_. De Laguardia,
+ a 6 de mayo. 135
+
+ XIX. — _De Valvanera a Pilar_. Villarcayo, mayo. 148
+
+ XX. — _De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán, a la señora
+ de Maltrana_. Cintruénigo, junio. 157
+
+ XXI. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo_. Villarcayo,
+ junio. 165
+
+ XXII. — _Del señor de Maltrana a su hermana política la señora
+ marquesa de Sariñán_. Villarcayo, 1.º de julio. 174
+
+ XXIII. — _De Gracia a Calpena_. Laguardia, julio. 177
+
+ XXIV. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, julio. 180
+
+ XXV. — _De Sabas a don Fernando_. Miranda de Ebro, 20 de julio. 184
+
+ XXVI. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, julio. 187
+
+ XXVII. — _De don Pedro Hillo a Fernando Calpena_. Laguardia,
+ agosto. 197
+
+ XXVIII. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo_. Villarcayo,
+ agosto. 199
+
+ XXIX. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, agosto. 204
+
+ XXX. — _De la misma a la misma_. Madrid, septiembre. 213
+
+ XXXI. — _De Valvanera a Pilar_. Villarcayo, agosto. 221
+
+ XXXII. — _De Pilar a Valvanera_. Septiembre. 226
+
+ XXXIII. — _De la misma a la misma_. Carabanchel, septiembre. 230
+
+ XXXIV. — _De don Beltrán de Urdaneta a Juan Antonio de Maltrana_.
+ Herrera de los Navarros, 26 de agosto. 239
+
+ XXXV. — _De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena_. Madrid,
+ septiembre. 242
+
+ XXXVI. — _Del mismo al mismo_. Madrid, septiembre. 256
+
+ XXXVII. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, septiembre. 269
+
+ XXXVIII. — _De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa_. Villarcayo,
+ octubre. 274
+
+ XXXIX. — _De Valvanera a don Pedro Hillo_. Villarcayo, octubre. 276
+
+ XL. — _De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana_. Cintruénigo,
+ octubre. 279
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 ***
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+ La estafeta romántica | Project Gutenberg
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+ <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
+ <h1 class="faux">La estafeta romántica</h1>
+</div>
+
+<div class="transnote" id="tnote">
+ <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
+ <ul>
+ <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
+
+ <li>La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
+ las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.</li>
+
+ <li>La puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su
+ modernización, así como la toponimia.</li>
+ </ul>
+</div>
+
+
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+<div class="tit pt6">
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+ <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
+ <p class="fs110 g0 ws1">EPISODIOS NACIONALES</p>
+ <hr class="tir">
+ <p class="fs140 g0 ws1">LA ESTAFETA ROMÁNTICA</p>
+ <hr class="chap">
+</div>
+
+
+<div class="chapter pt6">
+ <div class="legal">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_2">p. 2</span>Es propiedad. Queda
+ hecho el depósito que marca la ley. Serán furtivos los ejemplares que
+ no lleven el sello del autor.</p>
+ </div>
+
+ <p class="pie_imp ws1">Artes Gráficas «PLUS-ULTRA», Zurbano, 68. — MADRID</p>
+</div>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="tit">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p>
+ <p class="fs120 lh150 ws1">B. PÉREZ GALDÓS</p>
+ <p class="fs140 lh150 ws1">EPISODIOS NACIONALES</p>
+ <p class="smaller lh150 g0 ws1 mt05">(Tercera serie)</p>
+ <hr class="fil">
+
+ <p class="fs175 lh150 g0 ws1 mt15">LA&nbsp;ESTAFETA ROMÁNTICA</p>
+ <hr class="tir">
+ <p class="fs110 g0 mt15">23.000</p>
+
+ <div class="figcenter mt4">
+ <img src="images/logo.jpg"
+ style="width: 6em; height: auto;"
+ alt="Logotipo del editor">
+ </div>
+
+ <p class="lh150 g1 mt3">MADRID</p>
+ <p class="smaller lh150 asc ws1">LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO</p>
+ <p class="smaller lh150 g0 ws1">Calle del Arenal, núm. 11</p>
+ <p class="lh150 g0">1924</p>
+</div>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch1">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p>
+ <p class="centra fs130 ws1">LA ESTAFETA ROMÁNTICA</p>
+ <h2 class="nobreak">I</h2>
+ <p class="centra negr">De doña María Tirgo a doña Juana Teresa.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>En Laguardia a 20 de febrero de 837.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amiga y señora: Por la tuya del 7, que me trajo el seminarista de
+Tarazona, he comprendido que la mía del día de la Candelaria no llegó
+a tus manos, o que anda por esos caminos atontada y perezosa; que
+esto suele acontecer a todo papel que al correo se fía, a quien ahora
+damos un nombre que le cae muy bien: <i>la mala</i>. Repito en esta,
+asegurada por la mano de unos ribereños que llevan trigo, lo que te
+dije en la que se atascó en esos baches, y le añado novedades que de
+causarte admiración, como a mí, sin que aún podamos afirmar si serán
+adversas o favorables a nuestro asunto.</p>
+
+<p>Salvo los alifafes con que nos obsequia la edad a José María y a mí,
+todos acá disfrutamos de salud corporal, gracias a Dios; pero <span
+class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>a los dos viejos no deja de
+visitarnos la tristeza, ni hallamos fácil consuelo al término desairado
+de aquellos planes que eran nuestra ilusión. Las niñas están que da
+gozo verlas, sanas y alegres, como si nada hubiera pasado; Demetria,
+inalterable en sus hábitos de mayorazga y gobernadora a de hacienda;
+Gracia, juguetona y risueña los más de los días; los menos, caída y
+quejumbrosa.</p>
+
+<p>No he podido sacarle a Demetria razones claras de su negativa. Otro
+amor, dices tú. Yo digo que otra inclinación, mas no otro novio... Te
+aseguro que el sujeto a quien desde el principio tuve por causante
+de nuestro fracaso, lo ha sido sin intención suya, buena ni mala.
+Entre el tal sujeto y <i>la perla de la familia</i> no se ha cruzado
+declaración, ni <i>síes</i> ni <i>noes</i>, ni frase alguna que
+haya traído o llevado melindres de amor. De los demás pretendientes
+coterráneos que han presentado con gran encogimiento sus memoriales,
+hace la niña tanto caso como del canto de los grillos. No la pierdo de
+vista en casi todo el día y parte de la noche, y sé que para ella no
+hay <i>más sujeto que el sujeto</i> de quien tienes noticia. No hay
+otro; no puede haberlo. No solo es Demetria la misma honestidad, sino
+la discreción y comedimiento en todo. No digo liviandades, pero ni
+siquiera coquetismo se ha conocido jamás en ella, ni las presunciones y
+vanidades de otras. Su carácter grave le induce a permanecer metida en
+sí guardando sus devociones y querencias sin manifestarlas, engañando
+su soledad <span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span>con los
+quehaceres continuos. A veces, observándola a bien, como lo hago yo,
+se ve que asoma por entre el tráfago de sus ocupaciones una puntita de
+tristeza; pero la pícara se da prisa a meterla para adentro, temerosa
+de que se la descubran. Esta es Demetria. Yo, que la conozco, la creo
+capaz de estar así toda la vida, al menos toda su juventud, si Dios
+omnipotente no produce en ella una feliz mudanza.</p>
+
+<p>También te digo que en las dos cartas que aquí se recibieron del
+sujeto, escritas en Medina y Villarcayo, no hay nada en que se pueda
+vislumbrar oposición al plan que creímos realizable con las dichosas
+vistas; leí de las tales cartas, como las contestaciones de acá, y te
+aseguro que no contenían más que las finezas propias de una amistad
+respetuosísima, expresadas por él con gallarda pluma, por ella con
+frialdad cortesana y muy decorosa, como de joven soltera que tiene
+cabal idea de los comedimientos de palabra y de escritura que le
+impone su estado. Y dicho esto, querida Juana, paso a comunicarte la
+novedad que motiva principalmente estos renglones, y que no es otra
+que las tremendas calabazas que ha dado al sujeto su novia, una tal
+Aura, que dicen es mestiza de italiana e inglesa. Ya sabes que el
+caballerito tenía con ella compromiso, y aun creo que mediaba palabra
+de matrimonio. Ello es que al llegar a Bilbao donde residía la niña con
+unos tutores o no sé qué, resultó un gracioso paso de final de comedia.
+Entró <span class="pagenum" id="Page_8">p. 8</span>don Fernando, con
+no poca prisa, acompañando a las tropas vencedoras de la facción, y la
+primera noticia que tuvo de su ídolo fue que el día anterior se había
+casado con un primo, miliciano nacional y comerciante de quincalla.
+¿Qué te parece? No sé si al caer el telón, después de este final, cogió
+a don Fernando dentro o fuera del escenario. Creo que se quedó fuera,
+y ya me figuro su desairada y ridícula situación. ¡Vaya con la niña!
+Yo te aseguro que él no merece tan feo desaire, pues no hay otro más
+caballero y delicado. Por juicioso no le tengo; es de estos que, con
+tanta lectura y la facilidad para discurrir, se llenan la cabeza de
+viento, y piensan y obran a la romántica, según ahora se dice. Pero con
+todo, no merecía ser plantado en forma tan villana... Y ahora pensaras
+tú, como yo al enterarme de las calabazas de nuestro amigo, que el
+rechazo de este golpe ha de sernos desfavorable, porque, naturalmente,
+desairado el hombre y sin novia, libre ya de su compromiso, buscará
+en Laguardia el remedio de su tristeza y la sustitución de aquel
+amor perdido. Piensas eso y lo temes, ¿verdad? Yo también lo temí;
+pero recordando el carácter de don Fernando se me ha quitado esta
+zozobra. Tanto José María como yo creemos que no es hombre el señor
+de Calpena que da fácilmente su brazo a torcer. No es pretendiente de
+oficio ni buscador de dotes, ni de estos que presentan ante una mujer
+como Demetria la cara enrojecida por el bofetón de otra mujer. No;
+el desairado amante <span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span>no
+aportará más por aquí; se irá a su natural centro, que es Madrid, donde
+pocas personas tendrán conocimiento de su descalabro, y podrá dorarlo
+y desfigurarlo con una mano de romanticismo. Por todo lo cual, querida
+Juana, estimamos más favorable que adversa la livianísima conducta de
+esa inglesa- italiana que de un modo tan odioso ha burlado al buen
+caballero. ¿Nos dejará el campo libre? Así lo creo. Falta que nuestra
+adorada <i>perla</i> y mayorazga entre en razón, y nos rinda su arisca
+voluntad. Así lo pedimos a Dios en nuestra oraciones mi hermano y yo,
+confiando en que Su Divina Majestad no nos llevará de esta vida sin que
+veamos unidas las gloriosas casas de Idiáquez y Castro-Amézaga.</p>
+
+<p>José María me encarga te exprese todos los rendimientos de su
+fineza y buena memoria, anunciándote que en cuanto le desaparezca el
+achaquillo de la mano derecha, escribirá largo al señor don Rodrigo.
+A este darás de mi parte el abrazo más apretado que puedas... Se me
+olvidaba decirte que sentiré mucho se confirmen tus temores respecto
+a tu desquiciado suegro, el pobre don Beltrán. ¿Pero es cierto que su
+desatino ha llegado al extremo caso de abandonaros, escapándose como
+un colegial, y corriendo a tierra de Teruel en busca de dineros?... Ya
+dije yo, cuando vino acá con vosotros, que el pobre señor no rige ya
+de la cabeza... Que Dios le conserve y le guíe y le enriquezca, cosa
+esta última bien distante de <span class="pagenum" id="Page_10">p.
+10</span>lo posible... ¡Siempre el mismo don Beltrán, a quien viene
+bien llamar ahora <i>el Grande</i> por la enormidad de su desvarío!
+Os supongo disgustadísimos con esta chiquillada del viejo. Llevadlo
+con paciencia, y estad a las resultas, que bien podrían ser fatales. A
+Dios, amiga, que te me guarde cuanto deseo, — <i>María.</i></p>
+
+<p>P. D. — Abro esta para incluir otra novedad, calentita, de esta
+noche, y aquí la meto juntamente con la sospecha de que pueda tener
+alguna relación con nuestro asunto. En la tertulia de las niñas han
+hablado de un caso doloroso, en Madrid ocurrido días ha, y que no sé
+si ha venido en el descaro de los papeles o en la reserva de cartas
+particulares. Ello es que se ha suicidado, pegándose un tiro en la
+sien, un joven de talento y fama, por despecho amoroso, de la rabia
+que le dieron los desdenes de su amante, la cual es casada. Digo yo si
+será... El nombre del criminal ninguno de nuestros tertulianos acertó a
+decirlo: solo aseguraron que era hombre de pluma y firmaba sus escritos
+con nombre supuesto; que figuraba entre los llamados románticos, y qué
+sé yo qué. No estoy bien segura de saber lo que significa esto del
+romanticismo, que ahora nos viene de <i>extranjis</i>, como han venido
+otras cosas que nos traen revueltos; pero entiendo que en ello hay
+violencia, acciones arrebatadas y palabras retorcidas. Ya vemos que
+es romántico el que se mata porque le deja la novia, o se le casa. El
+mundo está perdido, <span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>y
+España acabará de volverse loca si Dios no ataja estas guerras, que
+también me van pareciendo a mí algo románticas. Pues bueno: al oír la
+noticia, observé que Demetria palidecía, y en seguida me puse a atar
+cabitos. Nuestro <i>sujeto</i> es romántico, y sus ideas no van por
+lo corriente y natural, como nuestras ideas; nuestro <i>sujeto</i>
+debió de parar en Madrid de la carrera que tomó al recibir las
+calabazas; nuestro <i>sujeto</i> ha sido plantado por su novia, que
+le amó de soltera y le despreció casada; nuestro <i>sujeto</i> usaba
+también remoquete, pues nadie me quita de la cabeza que Calpena no
+es su verdadero nombre..., y, en fin, corazonada, hija, corazonada.
+Veremos si acierto. También, te aseguro que mientras ataba cabitos,
+mi sentimiento era muy vivo..., pues el <i>sujeto</i>, romanticismos
+aparte, es digno del mayor aprecio. No he podido dormir en toda la
+noche pensando en aquella hermosa vida cortada por sí propia en un
+arrebato. Si es, porque es, y si no, por quien sea, perdónele Dios, y
+ojalá entre el disparo y la muerte tuviera el pobrecito espacio para un
+soplo de arrepentimiento... Vuelvo a cerrar esta, que ya vienen a por
+ella los que han de llevármela bien segurita. Vive y manda.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch2">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">II</h2>
+ <p class="centra negr">De la señora marquesa de Sariñán<br> a doña María Tirgo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, 1.º de marzo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada Mariquita: Por desgracia nuestra, de cosas muy diferentes de
+las que contiene tu carta tengo que hablarte en esta mía, que escribo
+en la mayor desolación. Si no ha llegado a vuestra noticia la grande
+novedad de acá, sabe que nuestro pobre don Beltrán, arrastrado lejos
+de su casa por el desatino de su imaginación, ha tenido el triste fin
+que Dios reserva a los cortos de juicio y anchos de ambiciones. El
+infeliz anciano que a nadie quería someterse, ha perecido en el primer
+tropiezo de sus descarriadas aventuras. Llegó sin novedad a Caspe donde
+fue alojado por el amigo don Blas; de allí se traslado a la villa
+de Alcañiz, partió después en dirección desconocida, a pie, sin más
+compañía que la de uno de los chicos que llevó de aquí, y antes de que
+supiéramos el objeto que en tal correría le guiaba, hemos sabido que,
+cogido por los carlistas en las inmediaciones de un pueblo que llaman
+La Codoñera, fue llevado a Valderrobres, donde recibió bárbara muerte.
+Ya puedes figurarte nuestra consternación al tener conocimiento de
+esta tragedia, castigo superior <span class="pagenum" id="Page_13">p.
+13</span>a los yerros del <i>primer noble de Aragón</i>. Purificado por
+su martirio, Dios le habrá acogido en su santo seno. Era don Beltrán
+quisquilloso y díscolo, y además el primer manirroto que se ha conocido
+desde Moncayo al Pirineo; mas no se le podían echar en cara bajas
+acciones. Teníamos nuestras disidencias, eso sí, por ser mi carácter
+totalmente distinto del suyo; reñíamos con más acritud que saña por la
+cosa más ligera; mas nuestras reyertas no tenían hiel: eran como un
+bromear algo vivo, y nada más. Él me llamaba a mí <i>doña Urraca</i>,
+zahiriendo con este nombre mis hábitos de arreglo; yo le llamaba a
+él <i>don Gastón</i>... Pues me pesa, sí, pésame haberle dado este
+mote, que expresa nobleza y vicio de prodigalidad. ¡Pobre señor, pobre
+viejo..., y cómo se acordaría de la paz y el regalo de su casa; cómo
+nos echaría de menos en el desamparo, en las agonías de aquella muerte
+inicua! ¡Que mis lágrimas le hayan suavizado el camino para subir
+hasta la bienaventuranza eterna; que Dios haya tenido en cuenta sus
+cualidades generosas, su hidalguía y demás prendas de caballero!</p>
+
+<p>Pasados los primeros instantes de nuestro duelo angustioso,
+determinó Rodrigo que las exequias fueran solemnísimas y de nunca vista
+suntuosidad, como a tan esclarecido difunto correspondía. Ayudados por
+nuestro buen amigo y capellán el párroco le esta villa, que deploraba
+no tener a su disposición todo el golpe de clerecía que para el caso
+era <span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span>menester, expedimos
+propios a Tarazona y Calahorra, solicitando la asistencia de los
+excelentes amigos de la casa en aquellas insignes diócesis, y gracias a
+esto hemos tenido la satisfacción de ver en nuestra parroquial de San
+Juan veintitantos señores canónigos, abades y racioneros, sin contar
+con los cantores y músicos que reunimos, agregando a los de aquí los
+de la colegial del Santo Sepulcro de Tarazona. Con tal concurso de
+señores sacerdotes, ya puedes figurarte la magnificencia de las honras,
+y la edificación y devoción con que a ellas asistió todo el pueblo.
+Ofició el señor arcediano de Tarazona, don Froilán Calixto, a quien
+conoces, asistido del doctor don Juan Crisóstomo de Montestrueque,
+canónigo entero de la colegial de Borja, y don Francisco Viruete,
+racionero medio de Calahorra. Entre los que concurrieron, citaré los
+más granados: el doctor don Pedro de Clavería, abad del Burgo de Alfaro
+y canónigo entero patrimonial; el arcediano de Berberiego, don Roque
+Tricio; don Miguel de Paternina, vicario y teniente foráneo; don Alonso
+de Herce, prior y canónigo medio de la colegial de Albelda; don Ventura
+de Armañón, canónigo cuarto de frutos en la colegial de Nájera; el
+chantre de Tarazona, don Juan Clúa, el provisor y vicario general, don
+Francisco Tris; el prior del Santo Sepulcro de Jerusalén de Tarazona,
+y alguno más que se me olvida, de fijo, pues mi cabeza, como puedes
+suponer, con el barullo de estos días, no anda tan firme como yo
+<span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span>quisiera. Tenemos la
+satisfacción de que no se han visto por acá funerales más lucidos;
+no los llevara mejores ni con más decoro de personal un infante de
+España, y si nuestro pobre <i>don Gastón</i> los viese, él, tan amigo
+de la pompa en los actos públicos, habría quedado muy satisfecho. Por
+causa de sus achaques no pudo asistir el prelado de Tarazona; pero
+nos escribió una dulce y consoladora carta, que nos fue de grandísimo
+consuelo, por su ausencia. Nada quiero decirte de la hermosura y alteza
+del túmulo, ni de la prodigiosa cantidad de cera que en torno de él
+ardía, dándole apariencias de monte de plata y oro refulgente: en
+ello puso sus cinco sentidos nuestro buen párroco don Mateo Palomar,
+que mandó construir la carpintería del catafalco, y colgó en ella los
+paños más ricos, con bordados y flecos, que facilitan las monjas de la
+Trinidad de esta villa. En fin, Mariquita mía, que todo se ha hecho
+noblemente, como nos correspondía, y Rodrigo y yo estamos muy aliviados
+de nuestra tristeza con la satisfacción de haber cumplido este deber,
+sin que nos duela el excesivo dispendio ante tan sagradas obligaciones.
+Rodrigo, que lleva cuenta minuciosa de todo, me ha dicho que solo la
+traída de los cantores de Tarazona y el emolumento de los de aquí monta
+mil trescientos veintisiete reales... A este respecto, figúrate lo
+demás.</p>
+
+<p>Bien comprendes que no habré estado ociosa estos días, pues he
+tenido que poner mesa para todos los señores dignidades, canónigos
+<span class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span>y racioneros que han
+tenido la dignación de asistir a las honras. La víspera del ceremonial
+no pude sentarme en diez horas seguidas, y a mi servidumbre tuve que
+agregar tres mujeres de las más amañadas del pueblo. Ello había de
+ser de lo más opíparo, conforme al lustre y nombre de la casa, y más
+valía pecar por carta de más que por carta de menos. Ayer, al salir
+el sol, ya llevaban mis pobres huesos hora y media de trajín, y la
+función religiosa no pude gozarla entera, pues antes de que sonaran
+los piporrazos finales, tuve que venirme a casa con mi gente a dar
+los últimos toques a la mesa, puesta con la friolera de veintiséis
+cubiertos. Nada te digo de la mantelería, pues ya sabes que esta es mi
+pasión, y que gracias a Dios poseo y conservo piezas que no tienen que
+envidiar a las del palacio de un rey. De plata repujada, ostenté lo
+que Rodrigo y yo hemos logrado salvar de los derroches del pobrecito
+<i>don Gastón</i>, a quien Dios perdone. Conservamos algunas piezas del
+riquísimo tesoro de la casa de Urdaneta, y todo lo mío, que no es poco.
+Grandes apuros pasé para presentar comida digna de tales personajes,
+y me vi y me deseé para reunir diecisiete pavos, adquiriendo todo lo
+que en estos contornos había. Pollos tuve bastantes con los de casa,
+pues de las echaduras del año pasado guardaba más de cincuenta; liebres
+y palomas encargué a Veruela, y de Borja me trajeron las riquísimas
+truchas. De bizcochadas y dulcería no me ha faltado lo mejor que hacen
+estas <span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span>monjitas y los
+confiteros del pueblo. En fin, que creo no hemos quedado mal con estos
+reverendos señores, y a mi parecer, no se han ido pesarosos de haber
+tributado este homenaje a nuestra casa. Grandes elogios hicieron de
+mi mesa y cocina, así como de los ricos vinos blancos y del rancio
+de nuestras bodegas. A todos les probó muy bien, menos al licenciado
+Viruete, racionero medio de Calahorra, el cual, quizás por algún exceso
+en la comida, se sintió por la tarde sofocadísimo, y hubieron de
+llevarle a la botica, donde le aplicaron, para destupirle, los remedios
+del caso. El señor prior de Albelda, con quien hablamos de ti, me
+encargó mucho que te mandase memorias en mi primera carta: allá te van.
+Piensa ir a Laguardia antes de quince días: él te dirá si les tratamos
+como se merecían.</p>
+
+<p>Y vamos a lo nuestro, aunque no me extenderé mucho, porque me
+llaman mis ocupaciones: el funeral y el convite me han dejado la
+casa muy revuelta, y primero que vuelva todo a su sitio han de pasar
+algunos días. Lo de las calabazas, por un lado me complace; por otro
+me apena. En ese descalabro de nuestro maldecido <i>sujeto</i>,
+veo la mano de la Providencia, que ha querido castigar con cruel
+desengaño al que a nosotros nos ocasionó turbación tristísima, que
+no merecíamos. La desavenencia que nosotros lloramos, págala él con
+creces, y con vergüenza y amarguras mayores que las nuestras. Que
+se fastidie, que se le lleven los demonios. <span class="pagenum"
+id="Page_18">p. 18</span>Pero no participo de la candidez con que
+estimas favorables las calabazas. No, Mariquita, no: ese vendrá ahora
+contra la <i>perla</i>, haciéndose el inconsolable y buscando que ella
+le consuele; y la niña, con toda su bondad y dulzura, se os volverá
+romántica, o loca, que viene a ser lo mismo. Créelo: así será. Tú y don
+José María sois muy angelicales, y todo lo veis por el lado risueño y
+feliz. Enteramente angelical es esa idea tuya de que don Fernando nos
+va a dar el <i>rasgo</i> de ausentarse para siempre, extremando su
+delicadeza. No, hija, no: basta que sea romántico, para que proceda de
+un modo contrario a lo que piensas. Verás como trata de aplicar a su
+descalabradura el ungüento prodigioso de Castro-Amézaga, sabedor de que
+la niña lo administra bien y lo aumenta cada año.</p>
+
+<p>Y a propósito de romanticismo, Mariquita mía, ¿estás en Babia? El
+que se ha suicidado en Madrid es Larra, un escritor satírico de tanto
+talento como mala intención, según dicen, que yo no lo he leído ni
+pienso leerlo. Las señoras, a sus quehaceres de casa, y si hay algún
+ratito libre, a buscar buenos ejemplos en el <i>Año Cristiano</i>.
+Déjame a mí de sátiras que no entiendo, y de literaturas, que siempre
+traen algún venenillo entre la hojarasca. Pues sí: ese desdichado
+firmaba sus escritos, que no sé si eran en prosa o en verso, con el
+apodo de <i>Fígaro</i>, nombre de un barbero que hubo en Sevilla, según
+me dice Rodrigo. Se mató por contrariados amores <span class="pagenum"
+id="Page_19">p. 19</span>con una casada, ¡qué abominación!... Mira: al
+leer esto, que no va con buena gramática, cuida de no confundirte: el
+que se pegó el tiro no fue el barbero, sino el satírico. Dios le haya
+perdonado... Déjate de atar cabitos, que nada tiene que ver el muerto
+de allá con el calabaceado de Vizcaya.</p>
+
+<p>Está de Dios que yo no acabe esta carta, pues al querer ponerle
+fin, se me ocurre decirte otra cosa, y ella es tal, que no la dejo,
+no, para otro día. Hoy hemos entrado Rodrigo y yo en el cerrado cuarto
+de don Beltrán para hacer inventario de lo que allí guardaba el pobre
+viejo y poner mano en sus papeles. ¡Ay, Mariquita, qué cosas hemos
+encontrado en la caverna del primer noble de Aragón! Mi primer impulso
+fue entregar al Santo Oficio su colección de retratos de mujeres; pero
+hay entre ellos algunas miniaturas preciosas, y eso los ha salvado del
+auto que merecen. Siempre fue el arte abogado del maleficio. No pude
+resistir a la tentación de examinar algunos. La mayor parte representan
+hermosuras francesas o españolas afrancesadas del tiempo del imperio,
+con aquellos trajes ceñidos, enseñando las carnazas del cuello, de
+los hombros y algo más... ¡Hija, qué indecentes! Dice Rodrigo que son
+damas; pero yo digo que son otra cosa, porque en mi tiempo y en Aragón
+se vestían las señoras con cierto desavío parecido a la desnudez; pero
+la que era verdaderamente honesta se tapaba, sin estar por eso menos
+a la moda. Examinados los retratos, sacamos <span class="pagenum"
+id="Page_20">p. 20</span>de las papeleras paquetes de cartas. Entre
+diversos legajos que no contienen nada de interés, hallamos el archivo
+de Satanás: cartas de enamoradas, de seducidas, de amigas confianzudas;
+de bribonas que se titulaban amigas. ¡Qué horror! Muchos de estos
+documentos históricos están en francés. Propuse quemarlo todo; pero
+Rodrigo defendió la conservación del archivo con argumentos tan
+juiciosos, que logró convencerme. Dice que entre aquellos papeles los
+hay de gran interés para los que coleccionan autógrafos, o para los
+que allegan datos personales con que escribir la historia. Total:
+que en París o Londres, y en Madrid mismo, hay quien paga en buena
+moneda las cartas de celebridades, ya sean de <i>monsiures</i>, ya
+de madamas notadas por su belleza. ¡Sabe Dios lo que podrá valer el
+archivo del pobre <i>don Gastón</i>, que además de lo que te digo,
+contiene esquelas y aun largas epístolas de hombres que han dado
+mucho que hablar! ¡Figúrate que hay un billetito de convite firmado
+<i>Bonaparte</i>! Del Vizconde de Chateaubriand vi algunos pliegos, y
+de una que llamaban <i>Madama Recamier</i>, o cosa así, de Talleyrand,
+del príncipe de..., ea, no sé escribirlo... En fin, hasta de cardenales
+tenía cartas mi suegro; dos de ese Lamartine; tres de un cómico a quien
+llamaban Talma, y una de <i>lord Vellinton</i>.</p>
+
+<p>Por último, la emprendimos con los libros, en grandísimo número,
+algunos muy buenos, superiores, de historia y letras profanas, <span
+class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span>otros endemoniados, novelas,
+artes de amor, aventuras galantes, escenas picarescas, broza, hija,
+materia infernal que yo habría condenado a la hoguera; pero Rodrigo
+no está por quemar nada, pues, según dice, el libro que no es valioso
+por su contenido, lo es quizás por el lujo y la rareza de su edición.
+Consérvese, pues, todito, y archívese y catalóguese.</p>
+
+<p>¡Y ahora resulta que quien no deja a sus herederos ni especie
+metálica ni bienes raíces, les beneficia con el propio matalotaje de
+sus hábitos viciosos! ¡Hija, la Providencia...! Libros devotos de
+los mejores poseía también; pero de poco le sirvieron para mejorar
+de costumbres, porque nunca los leía ni por el forro. Dios le haya
+perdonado. Sin duda le habrá valido su buen corazón, que en verdad lo
+tenía excelente, excelentísimo, y debemos creer que sus frivolidades
+y falta de celo no serán parte a privarle de la eterna gloria que con
+alma y vida le deseo. Que tú y José María me le encomendéis y recéis
+por él. De todos los que nos honran con su amistad esperamos el mismo
+favor.</p>
+
+<p>A mis niñas les dirás que sigo enfadada, muy enfadada; pero que no
+las quiero mal. Deseo vivir mucho para ver por mis propios ojos la
+felicidad que encontrará Demetria fuera de la que nosotras le hemos
+propuesto y ha menospreciado. Que me escribas pronto todo lo que
+ocurra. Dios te me guarde y prospere como ha menester tu amante amiga,
+— <i>Juana Teresa.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch3">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">III</h2>
+ <p class="centra negr">De don José María de Navarridas<br> al
+ excelentísimo señor marqués de Sariñán.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, 16 de marzo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Ilustre amigo y dueño mío: ¡Que no fuera este papel ave ligerísima,
+que de un vuelo llegase a las nobles manos de usted, y con ella mi
+alegría, mi felicitación, mis gritos de júbilo! Pero no, no seré yo
+el primero que a Cintruénigo comunique la fausta nueva, pues ya por
+diferentes conductos sabrán ustedes que nuestro don Beltrán vive, que
+fue mentirosa la noticia de su fusilamiento. Acábese el duelo; huya la
+tristeza de la ilustre morada, y las campanas, que días ha sonaron con
+fúnebre clamor, repiquen ahora con toque de triunfo y alborozo. ¡Ay,
+qué alegría tan grande, mi señor don Rodrigo! ¡Mi señora doña Juana
+Teresa, yo estoy loco de contento!... Abrácenme ustedes, abracémonos
+todos en espíritu, ya que a tan larga distancia no podemos hacerlo
+corpóreamente, y juntemos y confundamos nuestro gozo en una sola
+exclamación: «¡Ay, qué felicidad!». Ha deshecho la impostura mi amigo
+y ahijado Nicasio Pulpis, de quien acabo de recibir carta en que me
+notifica el falso rumor de la muerte de don Beltrán en La Codoñera,
+agregando que fue equivocación <span class="pagenum" id="Page_23">p.
+23</span>o trastrueque de nombres. Bueno y sano estaba el prócer en
+Utiel y muy considerado de Cabrera, que le sentaba todos los días a su
+mesa y no hacía nada sin consultarle. Incluyo la carta de Pulpis para
+que ustedes gocen en su lectura y lloren sobre ella de alegría, como
+he llorado yo. Esta resurrección de nuestro anciano viene a confirmar
+la idea que con tanta gracia como tesón solía manifestar, y era que
+él tenía hecha la contrata o asiento de un siglo de vida, y que, por
+tanto, lleva forrado el cuerpo con una costra de confianza que no
+traspasan balas ni epidemias. El cólera le mira con miedo, y la muerte
+vuelve la vista cuando a su lado pasa. ¡Viva, pues, don Beltrán, y viva
+con su pepita, con los defectillos y púas de su carácter, los cuales no
+empecen para que le admiremos y le queramos todos! Bien sé que ustedes
+le adoran. ¿Cómo no, si es tan bueno, aunque pródigo? Y mi señor don
+Rodrigo, penetrándose bien de la lección que nos dio nuestro divino
+maestro en su admirable parábola, dirá: «Traed un ternero cebado, y
+matadlo y comamos, porque este mi abuelo era muerto y ha revivido, se
+había perdido y ha sido hallado».</p>
+
+<p>Ya sabrán ustedes que el día 6 le hice mi funeral, todo lo que aquí
+puede hacerse, y entre los coadjutores y yo le hemos aplicado como unas
+nueve misas. Nada de esto vale. Mejor. Dios quiere que el señor don
+Beltrán <i>el Grande</i> nos entierre a todos... Cedo pluma y papel a
+mi señora hermana, que me da <span class="pagenum" id="Page_24">p.
+24</span>prisa para tomar su vez en la demostración de nuestro júbilo
+por el feliz suceso. Vivan todos mil años, repite, besando las manos
+de usted, su muy obligado servidor y capellán, — <i>José M. de
+Navarridas.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch4">
+ <h2 class="nobreak g0">IV</h2>
+ <p class="centra"><b>De doña María Tirgo a su amiga doña Juana
+ Teresa.</b> — (Incluida en la anterior).</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Hoy, lunes 16.</i></p>
+</div>
+
+<p>Ya decía yo, mi amante amiga, que os habíais corrido con harta
+precipitación a celebrar el funeral, dando por verdaderas las primeras
+noticias que recibisteis. Os movió a ello sin duda vuestra gran piedad
+y el deseo de ayudar al buen viejo, con vuestro sufragio, en la
+reparación de su alma. No necesito decirte cuánto nos hemos alegrado de
+que viva el noble señor, y de que aún tengáis que sufrir alguna de sus
+impertinencias, propias de la edad. Mil y mil felicitaciones, amados
+Juana y Rodrigo, por la vuelta del pródigo <i>don Gastón</i>. Pero se
+me ocurre que si continúa tu suegro en lo que llaman <i>el teatro de
+la guerra</i>..., que teatro había de ser para mayor perversión..., no
+esté su vida muy segura, pues allí fusilan a cada triquitraque, y a
+muerte natural le exponen además sus años cansados y las penalidades,
+ajetreos y hambres que ha de sufrir. Manda, <span class="pagenum"
+id="Page_25">p. 25</span>pues, que se conserve todo lo que se preparó
+para las frustradas honras, catafalco, blandones y demás, y si por
+desgracia viniese con veras lo que antes vino con engaño, cumples
+disponiendo un ceremonial decoroso y modestito, evitando esa traída de
+señores eclesiásticos, buena cosa para una vez, como demostración de la
+nobleza y poderío de tu ilustre casa.</p>
+
+<p>Las niñas me encargan os exprese su alegría por esta felicidad de
+la resurrección del caballero. Las pobrecitas lloraron por su falsa
+muerte, y ahora no caben en sí de satisfacción: le querían, le quieren;
+se encantaban oyéndole cuando aquí estuvo con vosotros, y celebraban
+el recreo y finura de su conversación y su especialísimo donaire para
+obsequiar a las damas, cualidad en que nadie le iguala debajo del sol.
+«¡Viva don Beltrán! —clamaban Demetria y Gracia batiendo palmas—.
+Quisiéramos tenerle aquí para darle las dos a un tiempo, cada una por
+su lado, un abrazo apretadísimo».</p>
+
+<p>Y paso a nuestro asunto. Sabrás, mi buena Juanita, que el pájaro,
+o llámese sujeto, ha parecido. No es que esté aquí, ¡Jesús! Por acá
+no ha venido, ni creo que venga; pero sabemos dónde está. Después
+de muchas vueltas de un punto a otro de Vizcaya, buscando en quién
+descargar su cólera por el chasco sufrido, ha ido a parar, ¿a dónde
+creerás?, a Villarcayo. Allí le tienes hospedado tranquilamente en la
+casa de tu cuñada Valvanera. No es mal sitio para reposar de tantas
+<span class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span>fatigas y digerir
+las enormísimas calabazas. Pues de su presencia y descanso en tierra
+de Mena tenemos noticia por Sabas, un criado de casa que se llevó de
+escudero; y aunque todavía sigue a su servicio, ha venido a ver a su
+madre enferma y sacramentada. Una cosa rarísima, querida Juana: Sabas
+no ha traído carta del sujeto para las niñas ni para nadie de esta
+familia. Cuenta que tan solo le encargó dar a todos las más finas
+expresiones. Mi hermano, muy contento de saber que vive y está bueno
+don Fernando, ha dado en la tecla de escribirle pidiéndole noticias
+de su vida y milagros en de todo este tiempo. Ya he dicho a José
+María que persistiendo en nuestra buena memoria el señor de Calpena,
+por el servicio que prestó a las niñas sacándolas de Oñate, debemos
+abstenernos de entrar ahora con él en relación de cartitas y bobadas,
+pues ya cumplimos con lo que nos mandaba nuestro agradecimiento. Que en
+esto del daca y toma de cartas, se sabe dónde se empieza y no dónde se
+concluye; y hasta podría ser que se nos plantara aquí y no tuviéramos
+más remedio que alojarle en casa de las niñas o en la nuestra. No,
+no: bien se está san Pedro... en Villarcayo. Te pasmarás si te digo
+que tratando ayer en la mesa de este punto grave, de si convenía o
+no escribirle, y manifestándonos José María y yo de contrapuestos
+pareceres, Demetria apoyó mi opinión. A esta niña no la entiende
+nadie.</p>
+
+<p>Tienes razón: he sido una simple al querer <span class="pagenum"
+id="Page_27">p. 27</span>atar el cabo de la muerte del satírico
+madrileño con este otro cabo suelto de acá. Creía yo que las mismas
+causas podían dar los mismos efectos; pero mirándolo bien, hay menos
+semejanza entre los dos de lo que y a mí me parecía. El de Madrid
+usaba, en efecto, nombre de un barbero para firmar sus romanticismos
+prosaicos. Demetria, que conserva todos los libros de la biblioteca de
+su pobre padre, a quien en otra forma mató el romanticismo, ¡Dios le
+tenga en su santa gloria!, está muy enterada de todo esto, y dice que
+el difunto suicida era un hombre que con su propio pensamiento, como
+la cicuta, se amargaba y envenenaba la vida. A este propósito mostró
+Demetria un libro ya por ella leído, y que pensaba leer de nuevo, en
+que otro romántico de los más gordos pone el ejemplo del enamorado
+que se mata por tener la novia casada. Llámase <i>Las cuitas del
+joven Uberte</i>, o cosa así, y ello es una historia muy sentimental
+y triste, porque el hombre no se conforma con su suerte, y está
+siempre buscándole tres pies al gato, hasta que le da la idea negra de
+pegarse un tiro, lo cual debo condenar por garrafal tontería, a más
+de condenarlo por pecado execrable. ¡Vaya unas abominaciones que se
+escriben! Tu suegro debió de conocer al autor de este libro, un tudesco
+de nombre muy atravesado, que parece vizcaíno, así como <i>Goiti</i>
+o <i>Goitia</i>. Entiendo yo que Demetria ve más emparentado al don
+Fernando con el personaje de esta historia, fingida o real, que con
+<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span>el melancólico y
+desesperado muerto de Madrid. Ella no dice nada; pero se lo conozco, y
+me da mala espina esta afición que ha sacado ahora por la literatura,
+prefiriendo la sentimental y de lloriqueos, tristezas y desastres,
+pues no solo anda resobando al tal <i>Uberte</i> o <i>Güerter</i>,
+sino también a otros libros y novelas de amores contrariados, siendo
+más extraña esta afición, cuanto que siempre fue perezosa para toda
+frivolidad. Ahora la ves agrandando cada día los ratitos perdidos,
+o sea los que consagra a este entretenimiento de los libros, que me
+parecen son prohibidos, si bien entiendo que por dañosos que sean no
+han de causar malicia en entendimiento tan claro y voluntad tan sana
+como la suya. Las de Álava le han traído una historia escrita por ese
+que se mató, y que se titula <i>El doncel de no sé qué rey</i>, y
+otra de un autor escocés que tú conocerás: yo no acierto a escribir
+su nombre. Estaré con cien ojos, a ver en qué paran estas lecturas. A
+Dios, que te me guarde muchos años. — <i>María.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch5">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span></p>
+ <h2 class="nobreak">V</h2>
+ <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, 28 de febrero.</i></p>
+</div>
+
+<p>Aquí me tienes, ¡oh insigne mentor y capellán mío!, aquí está
+tu Fernandito, que determinado ya, por el rigor de sus desdichas,
+a no tener voluntad propia, abraza la orden de la obediencia y se
+convierte en materia pasiva a quien gobiernan superiores, indiscutibles
+voluntades. Quien manda manda. Mi supremo tirano (cuyas manos mil
+veces beso) dice: «Que vaya el niño a Villarcayo». Pues ya tienes
+al niño camino de la villa menesa. «Que se aloje el chiquitín en
+casa de Maltrana, donde será bien recibido y agasajado». Pues aquí
+está gustando las delicias de una hospitalidad amorosa. Hoy no tiene
+tu discípulo más goce que renunciar a todos los que de su propia
+iniciativa pudiera esperar, ni más orgullo que la humildad, ni más
+albedrío que el no tenerlo, ni más independencia que la absoluta
+sumisión al gusto y ordenanzas de los que quieren y, por lo visto,
+deben mandar en él. Cuando un hombre se equivoca en el grado de mis
+equivocaciones; cuando las propias iniciativas salen de tal modo
+frustradas, justo es que imponga a su torpe voluntad esta penitencia de
+la radical anulación.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span></p>
+
+<p>Sí, sí, mi amado sacerdote; esta bribona de mi voluntad ha de
+pagarme la que me ha hecho: condenada la tengo a desempeñar por ahora
+en mi vida un papel semejante al de los diputados que no dicen más
+que sí y no, según las órdenes del gobierno. Y que no me va mal,
+gracias a Dios, en el nuevo régimen de mi pasividad o vida boba, pues
+en este limbo en donde la autoridad me confina, estoy a qué quieres
+boca, tan mimadito y agasajado, que sería yo la misma ingratitud si me
+quejara.</p>
+
+<p>¿Y ahora sales, ¡oh amigo maleante!, con la gaita de que te cuente
+los pormenores de mi atroz caída y de la catástrofe de mis ilusiones?
+Francamente, me encuentro muy tranquilo en este descanso, y no me hace
+maldita la gracia volver sobre sucesos que más son para olvidados que
+para referidos. Aún no se ha disipado la turbación que en mi alma
+produjeron, ni el despecho rencoroso, ni la vergüenza, que vergüenza
+he sentido y siento de tan inaudito desaire. ¿Pero tú qué entiendes
+de estas cosas, hombre solitario, apartado por tu ministerio de la
+mala compañía de las pasiones? Si en ello insistes, y a todo trance
+quieres que yo mismo te pinte mi caricatura, lo haré; mas deja que mi
+espíritu se sosiegue, y que mi amor propio se cure sus heridas, ya que
+va mejorando de las magulladuras y cardenales. Conténtate en estos
+días con lo que desde Valmaseda te escribí, dándote la triste síntesis
+del desenlace de mi drama, el cual habrás <span class="pagenum"
+id="Page_31">p. 31</span>silbado, porque lo merece, como final sin
+lucha, sin solución ni catástrofe, terminado en las tablas por un
+monólogo de desesperación, mientras dentro suenan voces y cantorrios de
+epitalamio... Ya habrás comprendido que no me pegué el tiro mortal ni
+tuve intención de ello... Y a propósito, hombre: cuéntame lo del pobre
+Larra. Algo más habrá de lo que se dice por aquí. ¿Fue por la de C...?
+Y en el entierro, ¿qué? ¿Fuiste tú? Mándame los versos de ese nuevo
+poeta.</p>
+
+<p>Quedamos en que mi tristísimo y pedestre desenlace se guarda, por
+ahora, inédito. Ya me lo he silbado yo. Guarda tus pitos para mejor
+ocasión. Y porque no te quejes de mí, satisfaré tu curiosidad, más de
+monja que de clérigo, dándote noticias de la hidalga familia en cuyo
+seno he rendido mi voluntad, obediente al supremo mandato.</p>
+
+<p>Al ir hacia Bilbao..., y más me hubiera valido meterme en el mismo
+Averno, hice conocimiento con esta noble familia. Llevome a su casa de
+Medina de Pomar el papá de la señora, don Beltrán de Urdaneta, cuya
+interesantísima figura histórica y social te describí ligeramente
+en mi primera carta de Valmaseda. Obsequiado fui entonces por el
+señor Maltrana y su esposa, moviéndoles a ello el cariño que me tomó
+el primer caballero de Aragón, a quien entré por el ojo derecho;
+pero mayores han sido ahora los agasajos, sin que pueda de tales
+extremos darme explicación: para encontrar alguna, tengo que recurrir
+al misterio que me rodea <span class="pagenum" id="Page_32">p.
+32</span>desde que entré en ese Madrid de mis pecados. Me han tomado
+por su cuenta las hadas, y pienso que las de Madrid tienen buenos
+compinches en las de Villarcayo. Mientras llega la ocasión de confirmar
+mi sospecha, <i>soñemos, alma, soñemos</i>.</p>
+
+<p>Bueno. Sabrás que el señor don Juan Antonio de Maltrana es un buen
+caballero, no del cuño histórico de don Beltrán, sino de esta nueva
+caballería que se va creando ante nuestros ojos, transacción del
+rancio españolismo con las novedades del pensamiento francés. Liberal
+templado, adora el justo medio; detesta por igual el absolutismo y
+las revoluciones; cree que por componendas se obtendrá la paz de
+los espíritus y el bienestar de los pueblos; que debemos buscar
+el compadrazgo de la religión y la filosofía, de la libertad y la
+autoridad; y para que todo sea bienandanza, la reconciliación del
+romanticismo con el clasicismo dará los mejores frutos del arte. Hombre
+rico, espera que salgan a la venta los grandes predios que fueron
+de monacales para comprarlos. Entrevé el desarrollo de riqueza, la
+asociación industrial, las máquinas agrícolas, el papel moneda, y otras
+muchas cosas que aguardan el último tiro de la guerra para pasar el
+Pirineo. Sus ideas no son luminosas, son propiamente sensatas, producto
+de la fácil asimilación, que no es lo mismo que el estudio. Su palabra
+es fácil, gramatical, opaca, comedida en las disputas; su elocuencia
+propiamente ilustrada, muy propia para <span class="pagenum"
+id="Page_33">p. 33</span>unos tiempos en que la política es el arte
+de un conversar ameno sobre todas las cuestiones. Desea el hombre ser
+diputado, y lo será; y si no se planta en los primeros puestos, tampoco
+se quedará en los últimos. Para dártele a conocer físicamente, te diré
+que se parece bastante a Salustiano Olózaga, pero con más años: la
+misma hermosura de ojos; talla y aire majestuosos, cierta presunción o
+contento de sí mismo, don de gentes, cortesía exquisita.</p>
+
+<p>De su mujer te diré que sin ser muy hermosa que digamos, cautiva
+más que si lo fuera, por su gracia, su afabilidad, su señorío,
+maravillosamente fundido con la llaneza. Como no la conoces, amado
+clérigo, no has visto la encarnación del buen gusto: eso es Valvanera,
+el buen gusto convertido en mujer, digo, en señora, pues no hay otra
+que mejor merezca tal nombre. Hasta en los actos más insignificantes
+se revela su cualidad suprema, el don de la forma. Me encanta verla
+dar de comer a sus hijos pequeños; si la oyes reñir a su criado,
+quisieras ser tú el reñido; y si por algo te reprende, no tienes más
+remedio que darle las gracias. Creerás que es una señora de pueblo,
+de esas que a la ranciedad de la nobleza y de las costumbres unen la
+tosquedad que da el vivir constante en villas de corto vecindario. Pues
+te equivocas: nacida en noble cuna, educada en los mejores colegios
+de Francia, Valvanera es verdadera <i>castellana</i> en el sentido
+feudal de este término; verás en ella el aire <span class="pagenum"
+id="Page_34">p. 34</span>campesino y la singular majestad que dan la
+cuna y la educación esmeradísima. Doce años hace que vive aquí. No
+echa de menos el bullicio de Madrid ni la elegancia parisiense; adora
+la residencia oscura donde ha criado a sus hijos, y comparte con su
+marido el gobierno de una inmensa propiedad. Suelen bajar a Burgos
+por temporadas, y a Bilbao algún verano. Viven como príncipes; se
+sienten superiores a los que gastan su existencia y sus riquezas en las
+grandes ciudades, con escaso provecho del espíritu y fugaces placeres.
+Esta nobleza campesina se va concluyendo, mi querido Hillo, por la
+concentración de las principales familias en las llamadas cortes.
+Permanecen desperdigados en las villas algunos hidalgos adheridos al
+terruño, tan ordinarios ellos como sus esposas, atacados ya de la
+nostalgia de los centros populosos. El día en que se queden solos
+en el campo los pobres colonos y cultivadores de la tierra, vendrá
+la consunción nacional. Por esto admiro a Valvanera, que notando en
+su esposo cierta tendencia centrípeta, trata de retenerle; ella es
+centrífuga, un tanto melancólica por la influencia de las soledades
+agrestes. Te aseguro que yo también me voy volviendo centrífugo. Por de
+pronto me hallo muy bien aquí, y bendigo la mano que me ha confinado en
+este dulce presidio.</p>
+
+<p>Bueno, bueno, mi querido Hillo..., ¿de qué estábamos hablando?
+¡Ah!, ya me acuerdo: de que me gusta el sosiego campestre,
+esta <span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span>vida de
+<i lang="fr">château</i>, esta aristocracia labradora, <i>a la
+extranjera</i>, porque, pásmate, el vivir un noble en sus propiedades
+rurales ha venido a ser rareza exótica y hurañía extravagante...
+Paréceme que al llegar aquí dirás que me estoy poniendo enfadoso con
+esta novísima <i>postura</i>, que creerás afectada, como entusiasmo
+caprichoso semejante al <i>furor</i> de las modas. Piensas que
+distraigo mi hastío aficionándome a lo que en elegancias se llama
+<i>la última</i>. No, hijo, no: es viejo en mí el gusto de la nobleza
+campesina, una de las hermosuras que vamos perdiendo, para convertirnos
+todos en desabridos señoretes de la corte. Pero no sigo, no. Te veo
+haciendo guiños, deseoso de que te hable de cosas más gratas, y a ello
+voy, clérigo; aguarda un momento. Conociendo tus aficiones, te pongo
+delante a las dos niñas de Maltrana, Nicolasa y Pepita, tiernas y
+lánguidas como a ti te gustan; desaplicadas, para que sus encantos sean
+mayores; rebeldes a la educación clásica; la una de dieciséis años, de
+catorce la otra; inflamadas ambas en el santo horror de la gramática
+y de la aritmética; delirantes por el baile, por las comedias, que
+apenas han visto; por la sociedad, que desconocen, pues sus iguales
+no existen por acá; inocentes aún y cerradas a toda malicia, ¡Dios
+así las conserve!; obedientes a sus padres y de correctísima crianza
+moral; bonitas, algo traviesas y juguetonas, y no las llamo ángeles
+porque desconfío de los ángeles terrestres, y cuando veo <span
+class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>alguna niña con alas, digo
+como el loco: «Guarda, que es podenco».</p>
+
+<p>Han hecho los Maltranas cuanto en lo humano cabe para dar a sus
+niñas, en la estrechez de esta vida rústica, la educación que a su
+clase corresponde. Un aya francesa las acompaña constantemente y les
+enseña idiomas y el código de las etiquetas sociales; un preceptor
+les llena la cabeza de principios científicos y de conocimientos
+históricos; un maestro de música traído de Zaragoza, y otro de baile
+que de Bilbao viene por temporadas, las instruyen en las artes
+llamadas de adorno; y con esto y el cuidado de su buena madre, serán
+dos mujercitas bien dispuestas para la vida en altas esferas. ¿Cuál
+será su suerte? Presumo que no ha de ser buena, y me contrista verlas
+tan gozosas de la vida presente, desconociendo la verdad de la humana
+desdicha. Las casarán con mayorazgos de campo, con militaritos
+bien apadrinados que lleguen pronto a generales, quizás con algún
+<i>título</i> de Madrid, y en cualquiera de estas posiciones serán
+desgraciadas, contribuyendo a ello su educación misma, que les abre los
+ojos a toda la miseria y podredumbre del cuerpo social. ¡Venturosos los
+ignorantes, los que se mantienen del fruto que arrancan de la tierra o
+que extraen del mar! Sí, sí: estoy pesimista, mejor dicho, lo soy, y
+todo lo veo negro, no porque finjan caprichosamente la negrura mis ojos
+turbados, sino porque lo es. Sí, querido capellán, todo es del color
+de tu <span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>sotana, y lo
+poquito que colorea y fulgura imita el viso de ala de mosca que tienes
+en ella.</p>
+
+<p>Mayor tristeza me dan las niñas de Maltrana cuando considero lo
+endeble de su salud. Azarosa es la vida de sus padres, que si las
+oyen toser se echan a temblar, y a cada instante les mandan sacar la
+lengua. Probablemente morirán en el paso peligroso de los dieciocho a
+los veinte años. Sí, hombre, se mueren: no lo dudes, ni alardees de una
+confianza basada en ñoñerías religiosas. Y si quieres que te diga una
+barbaridad, te la digo. Si se van, como creo, se libran del sufrimiento
+humano, y eso van ganando. Habrán vivido tan solo en la época feliz,
+o que lo sería sin el martirio de las lecciones y del odiado estudio,
+que no ha de servirles para nada. Figúrate el jugo que sacarán en la
+otra vida de sus conocimientos gramaticales de acá. ¡Tanto mortificarse
+por conjugar, por construir las oraciones, por escribir correctamente
+la <i>ge</i> y la <i>jota</i>! ¿Pues y las nociones geográficas?
+¡Que les importará de nuestras pobres penínsulas, de nuestros ríos y
+continentes, de si Prusia linda con la Polonia o con las Batuecas! No,
+no creo que nuestras sabidurías permanezcan allá, pues la muerte no
+sería, como dicen, dulce amiga, si al caer en sus brazos no saliera
+de nuestros cerebros todo este serrín que nos metéis a la fuerza los
+profesores, amenazándonos con el infierno de la ignorancia, el cual
+tengo yo por un bonito y cómodo infierno.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span></p>
+
+<p>Vuelvo a mi asunto para decirte que mi temor de la desgracia de
+estas niñas no es infundado. El hijo mayor de Maltrana murió tísico en
+Madrid hace tres años, contando diecisiete, y aquí tienes explicado
+el aborrecimiento de Valvanera a esa Villa y Corte. Los otros hijos
+son tres, varones y pequeñuelos, el mayor de diez años, el chiquitín
+de cinco. Su raquitismo, malamente combatido con la vida del campo,
+con los continuos paseos, el estudio y cuidado que en alimentarles
+se emplea, es el tormento de sus padres. Son inteligentes, muy
+desarrollados de cerebro, zanquilargos, flacuchos, y tan propensos a
+los enfriamientos, que es gran felicidad que no estén constipados.
+Siento una pena indecible ante estas tres criaturas: en sus rostros,
+como en el de sus hermanitas, veo la fúnebre sentencia que les condena
+a seguir los pasos precoces del primogénito hacia un mundo que llamamos
+mejor antes de conocerlo. Yo tengo mis dudas; solo afirmo que peor
+que este no puede ser... Pues para mí no hay mayor confusión que esta
+descendencia menguada y enfermiza, siendo Maltrana un hombrachón
+vigoroso, que se precia de no haber padecido en su vida ni un dolor
+de cabeza, y Valvanera una mujer saludable y fuerte, aunque algo
+seca de carnes. Será una manifestación aislada, como otras mil que
+vemos, del cansancio y pesimismo de la raza española que, indómita en
+su decadencia, dice: «Antes que me conquiste el extranjero, quiero
+morirme. Me <span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span>acabaré,
+en parte por consunción, en parte suicidándome con la espada siniestra
+de las guerras civiles». Si tuviéramos buenas estadísticas, se vería
+que ahora muere más juventud que antes. ¿Y qué me dices de la facilidad
+con que los chicos y chicas que han sufrido algún desengaño siguen
+las huellas del joven Werther? ¿Pues y la guerra civil, esta sangría
+continua, esta prisa que se dan unos y otros a fusilar rehenes y
+prisioneros, como si cobraran de la tierra o del negro abismo un tanto
+por cadáver? ¿No es esto, en la vida española, una instintiva querencia
+del aniquilamiento? No te rías... Yo aplico mi oreja a la raza, y
+la oigo decir: «Puesto que ya no sirvo para nada, quiero darme a la
+tierra». Si no piensas como yo, no me importa, ignaro capellán.</p>
+
+<p>Pues sabrás que las niñas de Maltrana, a quienes sus padres no
+niegan ningún esparcimiento de buen gusto, han dado ahora en la flor
+de representar en casa una comedia o drama, distribuyéndonos los
+papeles entre todos, según las aptitudes escénicas de cada uno. Se me
+ha encargado de dirigir la construcción del teatro en la más grande
+pieza de la casa, y asistido de un carpintero y pintor de brocha gorda,
+daré hoy comienzo a mi tarea de armar bastidores y el tablado, y la
+batería de luces, y todo lo demás que constituye una perfecta escena.
+La obra elegida por las niñas es <i>El Trovador</i>, ¡ay de mí! Están
+locas con ese drama. Lo han leído no sé cuántas veces, y se lo saben de
+memoria. <span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span>De Nicolasa,
+me ha dicho su madre que se despierta a media noche declamando con
+sonora entonación los famosos versos del ensueño. Lo terrible es que
+se empeñan en que yo he de hacer el <i>Manrique</i>, creyendo que en
+este papel dejaré tamañito a Carlos Latorre. No sé cómo salir del
+paso. Trato de quitarles de la cabeza la idea de estrenarnos con obra
+tan difícil; no me llega la camisa al cuerpo pensando que tengo yo
+que salir vestido de trovadorcito, con mi laúd y todo, y soltar la
+andanada:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">En una noche plácida y tranquila</div>
+ <div class="verse indent0">que recuerdo, Leonor: nunca se aparta</div>
+ <div class="verse indent0">de aquí, del corazón: la luna hería</div>
+ <div class="verse indent0">con moribunda luz tu frente hermosa,</div>
+ <div class="verse indent0">y de la noche el aura silenciosa</div>
+ <div class="verse indent0">nuestros suspiros tiernos confundía.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>No, no me llama Dios por ese camino; lo haré muy mal. Ya les he
+dicho que debemos elegir <i>El sí de las niñas</i>, y Maltrana y
+Valvanera me apoyan en este juicioso consejo. Pero las chiquillas no
+conocen la obra, y por más que les explico el argumento, no se dan a
+partido. No sienten la sencillez ni la prosa en el teatro, que para
+ellas, o es verso patético o no es tal teatro. Desgraciadamente no
+he podido encontrar ningún ejemplar de la comedia, aunque para ello
+hemos revuelto todo Villarcayo. Se pidió a Bilbao, y contestaron que
+ningún despacho de libros lo tiene. Espero que nos lo facilitará un
+amigo de Medina de Pomar, moratinista furibundo. Si lo encuentro, haré
+los imposibles por convencer <span class="pagenum" id="Page_41">p.
+41</span>a las niñas, enseñando a la más pequeña el papel de
+<i>Paquita</i>, y a la mayor el de <i>doña Irene</i>. Yo seré el <i>don
+Diego</i>; es mi papel... Pues te aseguro que lo haré con gusto, y aun
+que lo haré bien. Hay dentro de mí mucho que ha envejecido. Me siento
+<i>don Diego</i>... Pero en este instante, ¡oh mi dulce Mentor!, lo
+que prevalece en mí, ahogando todo sentimiento y toda idea, es un
+sueño intensísimo. Obediente a la naturaleza, pongo fin a esta carta
+deseándote lo que no tiene tu triste — <i>Telémaco.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch6">
+ <h2 class="nobreak g0">VI</h2>
+ <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Sin fecha.</i></p>
+</div>
+
+<p>Hoy, cuando más contentos estábamos armando bastidores, y vigilando
+las copias de <i>El sí de las niñas</i>, que al fin he impuesto a mis
+discípulas del arte escénico, llamaron con recio golpe al portalón
+de esta casa palacio. Era un huésped fúnebre, la nueva tristísima
+de la muerte de don Beltrán de Urdaneta en el Maestrazgo. ¡Y qué
+desastroso fin el del noble y simpático viejo! No te quiero decir
+la que se armó aquí. Valvanera cayó con un síncope, y las niñas,
+afectadas de súbita pena y de cierto terror, sufrieron desmayos de
+menor cuantía, que afortunadamente fueron de corta duración. Todo lo
+tienes <span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span>ya revuelto en
+la casa, suspendidos los trabajos de arquitectura teatral y de estudio
+de papeles, la vida de todos amargada y descompuesta, los pequeños
+recaídos en sus enfermedades, un trasiego continuo de medicinas de la
+botica a la casa, alteradas las horas de comida y cena, y sobre esto el
+chaparrón de visitas de pésame. Maltrana y yo hemos tenido que vernos
+enfrente de innumerables caras compungidas, de levitones negros y de
+manos que se llevaban el pañuelo a los ojos. Me ha causado inmensa pena
+el fin desgraciado del gran prócer y libertino, que no se decidía, no,
+a una jubilación honrosa. Ha sido preciso que le fusilen para hacerle
+soltar el papel de caballero pródigo, de viejo galán incorregible. Le
+quería yo de veras, y él a mí mucho más de lo que merezco. Me tomó un
+afecto semejante al tuyo; fue también mi Mentor, y me dio consejos
+sapientísimos que no seguí. ¡Pobre don Beltrán! Gozó setenta y ocho
+años de vida. Lástima que no haya dejado Memorias escritas, que serían
+el más ameno libro del mundo: infinitos ejemplos que no te digo sean
+ejemplares, pero sí divertidísimos, rebosantes de humanidad, de
+gracia, de aroma de flores, de incienso citereo... no sigo, por no
+enfadarte...</p>
+
+<p>Hoy estoy de malas. La murria, que había conseguido disipar
+dejándome querer de esta noble familia, ha vuelto a meterse en mí,
+negra, sofocante. La noble familia, más atenta a su dolor que al mío,
+me deja solo, <span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span>y caigo
+otra vez en la cavilación tétrica que me caldea los sesos. ¿Querrás
+creer, mi buen amigo, que a la hora presente no he podido dilucidar
+el punto más oscuro de aquel desenlace funestísimo? Todavía ignoro si
+la traición fue consumada por la propia voluntad de la persona en quien
+creía yo como en Dios, o si debo ver en ello una tenebrosa conjura
+doméstica seguida de catástrofe, en la cual hay dos víctimas: ella y
+yo. No es la primera vez que ocurren estas coacciones monstruosas,
+confabulándose diversas personas para someter el albedrío de un
+ser débil, sin escatimar ningún medio: la mentira, el terror, las
+promesas falaces... Esta idea me hace llevadera mi desdicha. Pensando
+constantemente en ello, reconstruyo con segura lógica el plan y
+conducta de los Arratias: les veo desarrollando su odiosa maquinación
+con astucia mercantil, tan parecida a la diplomática. Maestros en el
+engaño, ávidos de absorber el patrimonio de Aura para restaurar su
+decaído crédito comercial, basan su horrible intriga en la impostura
+de mi muerte, que ellos propalan y atestiguan no sé por qué procederes
+indignos. Conseguido el objeto capital de mandarme al otro mundo,
+prosiguen en este su designio, ejerciendo sobre la desgraciada niña
+una sugestión infame. Imagino mil modos y estilos de engañarla, a
+cuál más extravagante y malicioso. No te los refiero, porque te
+horripilaría la fecundidad de mi entendimiento para estas hipótesis de
+la humana perfidia. Prefieres, <span class="pagenum" id="Page_44">p.
+44</span>sin duda, que me atenga a los hechos, a lo que me ha pasado,
+a lo que he visto, a lo que me han dicho, y así lo haré, aprovechando
+este anhelo de confidencia que ahora siento en mí. Desde aquel tremendo
+día me ha repugnado hablar de mi caída sin dignidad, de mi tragedia
+sorda, desairada, enteramente circunscrita a la escena del alma, sin
+ruido, sin armas, sin gloria. Ni el placer muscular de la lucha, ni el
+goce amarguísimo de manifestar con violencia la ira, ni el desahogo de
+la venganza; nada, mi querido Hillo. Ha sido una originalidad artística
+que jamás pude soñar: la terminación de un drama por el vacío,
+introduciendo la humana pasión en la máquina neumática y asfixiándola
+inicua y estúpidamente.</p>
+
+<p>¡Mi entrada en Bilbao, mi aparición en la casa fatal! ¿Quieres
+saberla? En Portugalete, un anónimo me anticipó la verdad terrible.
+Alguien debió de prevenir a los Arratias de mi llegada, porque
+huyeron, y cuando llamé a la casa no había en ella más que una
+criada anciana que me saludó por mi nombre antes de que yo se lo
+dijera. A mis preguntas respondió empujándome suavemente hacia la
+puerta de la tienda: «Los señores se han ido... Casaron ayer... Si
+quiere saber más, avístese con don Apolinar». Y me dio las señas.
+Salí furioso del local oscuro, lleno de clavazón y rollos de cabos,
+apestando a brea, y en medio del delirio con que aclamaba el pueblo
+mártir a su libertador, emprendí mi <i lang="la">Via crucis</i> por
+calles jamás por mí pisadas, <span class="pagenum" id="Page_45">p.
+45</span>buscando al clérigo que debía darme la clave de aquel nuevo
+misterio de mi existencia. No podría lanzarme en peor ocasión a
+la cacería de un sujeto desconocido, en un pueblo que yo veía por
+primera vez, entre aquel remolino de entusiasmo, forcejeando con el
+oleaje de un vecindario loco que invadía las calles. Las canciones
+patrióticas retumbaban en mi cerebro como un eco de las tempestades
+de la noche de Luchana. Gracias a Pedro Pascual Uhagón, cuyo auxilio
+solicité y obtuve, di con el dichoso don Apolinar a la caída de la
+tarde, en su propia casa, cuando volvía de la calle, ronco de perorar
+en los <i>cuarteles</i> y en los grupos callejeros. Demostrándome,
+sin faltar a la cortesía, que mi visita le era enojosa, me notificó,
+como autoridad eclesiástica, que el día anterior, previa manifestación
+de la libérrima voluntad de la niña de Negretti, y comprobada por
+diferentes testimonios la noticia de mi fallecimiento, había casado a
+la expresada señorita con Zoilo Arratia. Los cónyuges se habían ido,
+después de la boda, a un pueblo de la costa, donde se embarcarían
+para Francia. «¡Pero ya estoy vivo!», exclamé sin poder refrenar mi
+enojo, perdido todo respeto y olvidada toda urbanidad. A esto repuso el
+clérigo que él se lavaba las manos, que habiéndole pedido casamiento,
+lo había dado con sumo gusto, como amigo cariñoso de ambas familias,
+Arratia y Negretti. Uhagón no vio mejor manera de calmarme que abreviar
+la visita, y sacándome de allí, díjome, <span class="pagenum"
+id="Page_46">p. 46</span>al bajar la escalera, que Ildefonso Negretti,
+paralítico, desquiciado de la voluntad y el entendimiento, era hombre
+al agua. Con esta noticia empecé a recibir luz, confirmándome en la
+existencia del complot doméstico. Aquella misma noche supe que la
+muñidora del precipitado casorio había sido la esposa de Negretti,
+marimacho arriscado y astuto que lleva el nombre de Prudencia.</p>
+
+<p>No me satisfacían estas claridades, harto tenues, que arrojando
+iba el trato de diferentes personas sobre el oscurísimo problema, y
+al siguiente día, después de una noche de horrible insomnio y tensión
+de nervios, volví al maldecido almacén de Arratia, donde encontré
+a un joven llamado Martín, que me saludó tímidamente, y con voz
+temblorosa repitió que él también se lavaba las manos, que allá lo
+habían compuesto los mayores de la familia, y que los recién casados,
+con el padre de Zoilo y los tíos Ildefonso y Prudencia, no se hallaban
+en Bilbao. Repitió sus cortesanías, dictadas por el azoramiento y
+turbación que embargaban su ánimo, y me despidió entre paquetes de
+clavos y hediondas breas, incitándome a tener paciencia, a lavarme
+también las manos, como se las había lavado él..., y ofreciéndome su
+inutilidad para cuanto en Bilbao se me ocurriese. Secamente le di las
+gracias, y salí de la horrenda casa, tan semejante por su ahogada
+estrechez a la bodega de un buque, que me faltó poco para sentir los
+efectos <span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>del mareo.
+Puse el pie en tierra, o sea en la calle, arrancándome del corazón
+con vigoroso esfuerzo la raíz doliente. ¡Ay, cuánto dolía! Uhagón,
+que en aquel trance me demostró leal amistad, aconsejome que diese
+por terminado aquel asunto, y lo enterrara antes que sobreviniese la
+descomposición, echándole encima la mayor capa posible de olvido.
+Esto no era fácil; mas lo intenté, y empecé a arrojar sobre mi fosa
+puñados de tierra. El cadáver no se cubría, y pasados dos días de
+estos esfuerzos por taparlo, asomaba todo entero y aun parecía que
+resucitaba. Decíame constantemente Uhagón, deseoso de mi alivio, que
+no pensase en más averiguaciones, y abandonara mi loco propósito de
+perseguir a los recién casados para obtener una explicación de su
+traidora y desleal conducta. Hízome ver la fuerza que al complot de
+los Negrettis debió dar mi prolongada ausencia, la falta sistemática
+de noticias de mi persona. De la indudable virtud de estos argumentos,
+obtuve más y más tierra con que llenar el fúnebre hoyo. Al propio
+tiempo, no dejaba de comprender que mi situación iba entrando en
+el periodo de ridiculez; que la monotonía de mi desesperación
+lúgubre comenzaba a ser enfadosa en los círculos que yo frecuentaba.
+Disimulé por el pronto. El carácter de Werther sin suicidio no me
+convenía en modo alguno, ni era papel airoso para ningún cristiano.
+Nunca he gustado de los llorones: yo lo fui tan poco tiempo, que no
+llegué a <span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span>excitar la
+conmiseración burlesca de mis amigos. Pero mi terquedad, debajo de los
+disimulos y de las composturas de mi rostro, continuaba induciéndome a
+la investigación solapada, al descubrimiento de la trama traidora, a la
+querencia de más viva luz. Decidí seguir a Espartero en las operaciones
+que emprendió en el interior de Vizcaya, pues me daba el corazón que
+podría encontrar algún rastro de mi res secuestrada o perdida; pero
+entre Uhagón y Fernando Cotoner me quitaron de la cabeza este audaz
+pensamiento, cuya realización me habría ocasionado quizás nuevos
+reveses y mayores desdichas. Pasé a Valmaseda, donde me puse al habla
+contigo y con el mundo. Venía yo de otro planeta. Tu primera carta, mi
+buen clérigo, fue para mí nueva revelación de mi destino, gran consuelo
+de mis penas. Volví a Bilbao solicitado de amistades generosas. No
+parecí por la tienda de efectos navales ni por sus cercanías. Sentíame
+bastante aliviado: el hoyo había disminuido, y el cadáver apenas se
+veía ya de tanta tierra como sobre él eché.</p>
+
+<p>Recibida en aquellos días la orden dictatorial inexcusable de
+venir aquí, me apresuré a cumplirla, observando que toda presión de
+otra voluntad sobre la mía desmayada y caduca me hace gran provecho.
+«Bendito sea el despotismo —dije entonces—. Soy como un pueblo
+desgarrado por las revoluciones, hecho trizas por el jacobinismo y la
+anarquía, y que antes de perecer se entrega <span class="pagenum"
+id="Page_49">p. 49</span>al dulce dominio de sus reyes históricos».
+La dictadura me ha traído la paz, y aunque me entristece el pisar mis
+iniciativas, caídas de mí como coronas marchitas y deshojadas, me
+consuelo con la conservación de mi existencia dentro de una plácida
+esclavitud. Confinado en este castillo de Villarcayo, donde me
+guardan los más bondadosos carceleros que es posible imaginar, se han
+recrudecido los dolores de mi caída, vuelven las dudas a inquietarme,
+y a encenderme el magín las cavilaciones acerca de las causas, todavía
+oscuras, de la traición no perdonada. Es que, mientras la acción del
+tiempo no labra las gruesas capas de olvido, el silencio y la paz
+favorecen el reverdecimiento de las penas, cuando estas no son muy
+próximas ni están aún muy distantes. Hay un periodo medio entre lo
+reciente y lo remoto, que es el más abonado para las recaídas. Yo
+he recaído a intervalos, sin saber por qué. Los motivos de gozo, la
+tranquilidad misma, son a veces causa misteriosa de reincidencia. Una
+palabra insignificante despierta los dormidos dolores; una escena, un
+paso cualquiera, sin congruencia con nuestra cuita, hácenla revivir,
+como otro pasaje o sucedido la adormece. Explícame esto. La tristeza
+que reina en esta casa por la desastrada muerte de don Beltrán, a
+quien no puedo apartar de mi pensamiento, ha sido parte a que mi hoyo
+se vacíe de la tierra que había logrado echarle... No sigo; no quiero
+entristecerte.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span></p>
+
+<p>Allá te van, pues, los pormenores que me pedías. No te quejarás
+ahora: bien explícito he sido, y bastante carne y hueso, despojo de mi
+disección lastimosa, te mando en estos renglones. Entierra toda esa
+miseria. Que solo la vea quien verla debe y apropiarse los dolores que
+llevan esos pedazos de mí mismo. Vive y triunfa. Otro día espera ser
+menos tétrico tu infeliz amigo — <i>Fernando.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch7">
+ <h2 class="nobreak g0">VII</h2>
+ <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Marzo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Desocupado sacerdote: Sabrás que anoche se me apareció Larra,
+quiero decir que soñé con él o que se me apareció en sueños, que es lo
+mismo. Era el Larra que conocí y traté hace año y medio, antes de su
+viaje a París. Vino a mí en un bosquecito próximo a esta casa, en el
+cual suelo pasar algunos ratos divagando, y se mantuvo a distancia de
+cuatro o cinco pasos, mirándome con la fijeza que a sus amargas bromas
+precedía comúnmente. No le veía yo más que medio cuerpo, de la cintura
+para arriba; en su cara no había más alteración que el crecimiento de
+la barba. Ignoro si al morir era más barbudo que cuando le conocí. Su
+boca entreabierta dejaba ver los dientes ennegrecidos, y lo blanco de
+sus ojos amarilleaba más de <span class="pagenum" id="Page_51">p.
+51</span>lo habitual; tenía los lagrimales muy rojos, con irritación
+que le hacía pestañear de continuo. Aunque nunca nos habíamos tuteado,
+yo le dije: «Hola, Mariano, dichosos los ojos que te ven». Y él a
+mí: «Fernando, no sé qué me pasa; no me encuentro sin oír hablar mal
+de mí... Verdad que ya no oigo palabra buena ni mala, porque me he
+quedado enteramente sordo. Háblame por señas. Y tú, ¿por qué lloras?
+¿Por mí acaso?». Respondile que yo no lloraba por él ni por nadie,
+y la visión entonces, dando un gran suspiro, me dijo que había yo
+hecho mal en matarme tan joven. «Paréceme —le contesté— que aún vivo;
+pero no estoy seguro de ello. Tú también vives; vienes a desmentir la
+noticia de tu suicidio...». Pasó un rato, en que tanto él como yo nos
+desvanecimos, nos apagamos, y luego volvimos a vernos en el comedor de
+la casa, junto a la chimenea, más cerca uno de otro; pero ni él ni yo
+teníamos piernas, por lo que no puedo asegurar si estábamos en pie o
+sentados. «Debemos matarlas a ellas —díjome Larra con triste sonrisa—,
+y a nosotros no. ¿Qué culpa tenemos nosotros de sus traiciones?...
+No pensemos en eso, que aquí no hemos venido más que a leer nuestras
+obras. Lo que a mí me trastorna es que se me han olvidado casi todas
+las mías, harto famosas, y solo recuerdo <i>El día de difuntos</i> y
+<i>Nadie pase sin hablar al portero</i>. Por más esfuerzos que hace
+mi memoria, no consigo apoderarme de los otros títulos. ¿Verdad que
+era yo un gran escritor?». «Has <span class="pagenum" id="Page_52">p.
+52</span>sido único, Mariano —le dije—. ¿Y no te acuerdas del
+<i>Castellano viejo</i>, ni de la <i>Junta de Castello Branco</i>?
+¿Has olvidado las críticas de <i>Antony</i>, del <i>Trovador</i>, de
+<i>Catalina Howard</i>... ?». «Sí, sí: tienes razón; todo eso fue
+mío... Pero si los títulos van viniendo a mi memoria, no recuerdo nada
+de lo que escribí debajo de ellos. La pólvora mata la memoria... ¿no
+crees tú? ¿Qué medicina hay para esto?». Al decirlo tocó mi mano, y el
+frío intensísimo de la suya, que más que mano de hombre era un témpano
+de hielo, me comunicó un temblor convulsivo, agónico.</p>
+
+<p>Ya puedes comprender que desperté con aquel frío glacial. Así
+terminó la <i>idolopeya</i>, que fue seguida de un desvelo enojoso,
+porque habiéndoseme caído, con las vueltas que di, la colcha que
+me abrigaba, tuve que salir del lecho para buscarla a tientas y
+ponerla en su sitio, y creyéndome, aun despierto, en presencia del
+tan infeliz como glorioso escritor, continué angustiado, febril y
+tembloroso toda la noche... A cada instante temía ser sorprendido por
+la <i>idolopeya</i> de mi de grande y simpático amigo don Beltrán; pero
+no vino el buen señor, a quien sin duda ha dado Dios por premio de su
+trabajosa vida un hondo, inalterable descanso.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Lunes.</i> — Hice propósito esta mañana de romper
+lo que ayer te escribí de mis sabrosas pláticas nocturnas con las
+ánimas del purgatorio; mas luego he pensado que no merecen estas
+aberraciones de nuestra mente, <span class="pagenum" id="Page_53">p.
+53</span>mientras dormimos, absoluto menosprecio, por disparatadas o
+ridículas que al despertar nos parezcan . Ejemplos mil hallaremos del
+misterioso sentido con que suelen estos delirios anunciarnos sucesos
+felices o desgraciados de la vida real, y vas a verlo, mi buen Mentor,
+en lo que hoy te escribo. Pon mucha atención en esto, y no te rías.
+La <i>idolopeya</i> del satírico sin ventura fue como un vaticinio
+simbólico de otra visita que hoy tuve, no de fingida, sino de real
+persona; no de espectro hablador, sino de individuo callado. En el
+mismo bosquete donde me paseo meditabundo, se me apareció, serían las
+tres de la tarde, un personaje llamado <i>Churi</i>, a quien no vacilo
+en colocar entre las figuras poemáticas de segundo orden, comúnmente
+enviadas por las deidades que rigen los destinos de los héroes para
+comunicarles revelaciones o mensajes. Veo tu asombro, motivado por el
+desconocimiento de tal figura, y satisfago tu curiosidad diciéndote que
+<i>Churi</i> es un sordo que habla. Aquí tienes la primera relación
+entre el sueño y la realidad, pues recordarás que Larra me dijo: «heme
+quedado enteramente sordo». <i>Churi</i>, primo carnal del ladrón de mi
+ventura, fue quien me anunció, camino de Bilbao, con signos expresivos
+y enigmáticas escrituras, la traición que se me preparaba. En aquellos
+días, y no hace mucho, cuando se me apareció en Valmaseda saliendo de
+entre las matas de un monte, cuyo pie baña el poético Cadagua, vi en él
+una figura mitológica, de las <span class="pagenum" id="Page_54">p.
+54</span>que llamáis <i lang="la">ex machina</i>, emisarios del enojo
+o de la protección de algún dios que no quiere dar la cara. Tiene
+algo de Fauno o de Silvano, por la ligereza con que corre, o de las
+personificaciones de los vientos portadores de divinos mensajes, y se
+llamaban Cecias, Bóreas, Euronoto y que sé yo qué. Pues verás: otra
+relación de <i>Churi</i> con la <i>idolopeya</i> es que cuando puso
+su mano en la mía con ademán cariñoso, sentí un frío glacial que me
+corrió por todo el espinazo. No quiero entrar en explicaciones de este
+mi sordo <i lang="la">ex machina</i>, y voy a la sustancia del coloquio
+de hoy. En Valmaseda me había contado su fuga de la casa paterna
+sin explicarme las razones de ella, añadiendo que no volvería más a
+Bilbao. Hoy me ha dicho que por servirme y ayudarme al castigo de los
+traidores irá nuevamente al seno de su familia. Mi primera impresión
+ha sido de repugnancia y miedo; luego me he dejado tentar de aquel
+diablete o correveidile fabuloso, y nos hemos metido en un coloquio de
+extremada dificultad, pues su sordera es desesperante, y tienes que
+valerte de signos y modulaciones labiales muy acentuadas para hacerte
+comprender. Se expresa en un lenguaje híbrido, rudo, atropellando los
+términos castellanos con los vascuences. Al decirme «no te mates», su
+fisonomía, su mirada, su boca, eran las mismas de Larra al pronunciar
+en correcto castellano la misma frase. Poco a poco fueron interesándome
+sus revelaciones. Lo culminante de ellas es que <span class="pagenum"
+id="Page_55">p. 55</span>mi traidora no lo fue realmente por dictado
+de su libre voluntad, sino por el maleficio con que la trastornó ese
+pillo de Zoilo, bigardón dotado de una formidable terquedad vizcaína,
+y con esa fuerza de terquedad, que es como el poder que gozan los
+magnetizadores y taumaturgos, reduce a esclavitud a cuantas personas
+caen bajo su dominio. Añadió que si yo quiero, puedo fácilmente romper
+ese poder de encantamento con que el primo tiene aprisionada en sus
+redes maléficas la voluntad de Aura, y volverla a su ser propio. No
+pude sustraerme al efecto que hicieron en mi espíritu las ideas con
+rudeza y profunda convicción expresadas por el maldito sordo, y como
+yo, mostrándome conforme y dispuesto a todo, preguntara qué medios
+emplear debíamos para quebrantar el encanto, díjome que empezáramos
+escribiendo yo a la Negretti una carta, que él se encargaría de poner
+en sus manos sin que Zoilo ni la tía Prudencia se enteraran de ello.
+¡Tentación irresistible! Díjele que lo pensaría, y que volviese. No
+te pido tu parecer, porque desde luego lo tengo por contrario a la
+reincidencia que me propone este endiablado sátiro, que tal me parece,
+o geniecillo maléfico de los bosques. Déjame a mí que lo resuelva.
+Estoy loco. Las brasas que quedaban entre las cenizas se han avivado, y
+ya son llamas otra vez. Quiero apagar y no puedo...</p>
+
+<p class="mt1"><i>Martes.</i>— He dicho a <i>Churi</i> que no vuelva.
+Es posible que no quiera obedecerme...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span></p>
+
+<p>Apenas me puse a escribir esta, sentí gran ruido y movimiento
+en toda la casa, voces de alegría. «Fernando, Fernando —gritaba
+Valvanera—, hijo mío, ven, ven...». ¿Qué había de ser, mi querido
+Hillo, sino la estupenda, felicísima nueva de que don Beltrán de
+Urdaneta, el gran aragonés, ha resucitado? Falsa era la noticia de su
+muerte, llorada por toda esta familia; inútiles los funerales y misas
+que se aplicaron por su alma. Ya lo decía yo. ¡Si a ese no le parte un
+rayo! ¡Si es el siglo, si es la época, si es un periodo histórico que
+no puede terminar hasta que la propia ley histórica lo dé por fenecido!
+Figúrate el júbilo de estos señores, y el mío también, pues a ese buen
+viejo le quiero, como le querrías tú si le trataras. ¡Con cuánto gusto
+iría yo a su encuentro si, como dicen, viene hacia acá triunfante y
+vendiendo vidas! Pero estoy preso y no puedo salir de mi dulce cárcel;
+en cuanto se lo indiqué a Valvanera, arrugó el divino entrecejo, al
+de Juno semejante, y me notificó que no piense en obtener la libertad
+mientras ella, mi tirana por delegación, no rompa los hierros que
+me oprimen. Su grave sonrisa, su maternal dulzura, convierten en
+rosas los eslabones de mi cadena. No me muevo por no ajarlas. Mi
+carcelera varía de conversación con gracia, incitándome a continuar
+las interrumpidas obras del teatro; aplauden las niñas; corro en busca
+de mis papeles del <i>El sí</i>; quiero atender a todo: al ensayo de
+obra y a la preparación de los <span class="pagenum" id="Page_57">p.
+57</span>trebejos teatrales. Paso toda la tarde ocupadísimo.
+<i>Churi</i> no parece, y como el tal es entrometido y pegajoso, y se
+cuela burlando la vigilancia de la servidumbre, doy órdenes terminantes
+para que no le dejen llegarse a mí.</p>
+
+<p>Se me ocurre cambiar de obra, sustituyendo la magistral comedia
+de Moratín por <i lang="fr">Bertrand et Raton</i>, que aquí llamamos
+<i>Arte de conspirar</i>. Tradujo esta obra el pobre Larra, y es de
+vivísimo interés. Recuerdo bien a Luna en el papel de Rantzau, y me
+parece que yo le imitaría muy bien. Pero no, no quiero lucirme: que se
+luzcan ellas, las simpáticas y enfermizas niñas de esta casa. También
+he pensado en <i>Marcela</i>, que desecho porque solo hay en ella un
+papel importante de mujer... Nada, nada: a Moratín me atengo y a mi don
+Diego... Perdóname; viene el pintor a enseñarme un boceto de telón de
+boca, el cual se compone de un pórtico griego albergando la estatua de
+la Libertad en paños menores; un pavo real con la cola abierta se posa
+en el frontón, y en el pico sostiene un letrero que dice: <i>Coliseo
+doméstico de los excelentísimos señores de Maltrana</i>. Enmiendo el
+pórtico, cuyos pilares me sabían a gótico; convierto el pavo en águila;
+borro el letrero, sustituyéndolo por el <i lang="la">castigat ridendo
+mores</i>; le quito al cielo unas nubes que parecían morcillas; indico
+una bandada de pajarillos que van volando para romper la monotonía del
+azul sin nubes; propongo algunas modificaciones en la estatua <span
+class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span>para que se parezca más a
+la Comedia que a la Libertad, la proveo de ropa, le quito las Tablas
+de la Ley que lleva en la mano izquierda, poniéndole un libro que
+diga <i>Plauto, Calderón, Moratín</i>..., y doy instrucciones para la
+decoración de posada que necesitamos. Con tantos quehaceres, no serán
+largas las epístolas que ahora te mande. Dícenme que ni hoy ni mañana
+sale correo por causa del temporal de agua. Detengo esta, y si mi
+esclavitud me ofrece alguna peripecia, lo que no es creíble, tendrás el
+honor de que te la comunique tu príncipe y señor. — <i>Fernando.</i></p>
+
+<p class="mt1"><i>Jueves.</i>— Estoy contento; reboso de satisfacción
+y orgullo; me siento Mecenas; quiero proteger a todo el mundo. Como
+el primero de los humildes que miro debajo de mí, y el más atrasadito
+en su carrera eres tú, por ti empiezo el derroche de mercedes con que
+quiero manifestar mi alegría. No me satisfago con hacerte canónigo.
+Hágote cardenal, que eso y mucho más te mereces tú. Eres desde hoy
+príncipe de la Iglesia romana, y te firmarás <i>Pedro, cardenal de
+Hillo</i>. Te vestirás como los cangrejos, de colorado. Allá te mandaré
+la birreta con el ordinario, y la estrenas en la primera corrida de
+toros a que asistas. Ahora proponme las demás mercedes que repartir
+quiero entre mis fieles súbditos. A propósito: ¿anda por ahí el
+bonísimo don José del Milagro? Me le figuro pereciendo de necesidad,
+en los horrores de su cesantía famélica, y recurriendo al caso <span
+class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span>extremo de comerse a sus
+hijos, como Ugolino. Lo sentiré por toda la familia, y mayormente por
+la niña mayor, o la segunda, no recuerdo bien, que tocaba el arpa con
+tanta maestría y gusto. Pues le dirás, no a la niña, sino al infeliz
+padre, que de golpe y porrazo le nombro ministro de Hacienda, previa
+decapitación del señor don Pío Pita Pizarro, que por la cacofonía de
+su nombre, amén de otros delitos, merece la última pena. A Nicomedes
+Iglesias, si le ves, puedes anunciarle que se le expedirá dentro de
+pocos días su nombramiento de Comisario General de Cruzada, para que se
+redondee y no conspire más...</p>
+
+<p>Bromas aparte, te diré que la causa de mi contento es para mí
+desconocida. Heme levantado con el propósito de reintegrarme en la
+dignidad de mi persona, para lo cual es indispensable que no queden
+impunes los que me han burlado inicuamente. Pensando esto, se apodera
+de mí la convicción de que debo escribir la carta propuesta por
+<i>Churi</i>, trámite inicial de esta obra de justicia... Entro, pues,
+en lo que los retóricos llamáis <i>catástasis</i>, la complicación
+del asunto, precursora de la <i>catástrofe</i>, que es a mi espíritu
+necesaria, pues no me conformo, no, no, con el desabrido desenlace
+que conoces, el cual cada día pesa más sobre mi alma y la enturbia y
+ennegrece. Yo era un hombre honrado y bueno; dejaré de serlo si no
+consigo dar un fin decoroso a mi sin igual aventura. Tú, clérigo,
+¿qué entiendes por amor <span class="pagenum" id="Page_60">p.
+60</span>propio, dignidad social? La resignación que me recomiendas no
+es virtud caballeresca. Suprime la ley de honor en estas sociedades
+complejas, ¿y qué queda? Nada... Te digo que no puede ser. Hace poco
+creía yo que estaba de más en el mundo. Hoy pienso que el que está de
+más es otro. Si uno de los dos sobra, urge que se vaya, que despeje.
+Próximo está el abismo, y uno de los dos forzosamente caerá en él.</p>
+
+<p>¡Ay, mi querido Hillo, no estoy contento! Interpreta al revés todo
+lo que te digo, y lee: «Estoy rabiando, estoy dado a los demonios».
+Quiero engañarme con las bromas o con las pedanterías que escribo.
+Pero mi risa, volviéndose uñas, se clava en lo más sensible de mi
+alma... En verdad, de ayer a hoy soy digno de compasión. Tal es el
+estado nervioso en que me encuentro, que vivo en perpetuo sobresalto,
+presagiando mayores desdichas, recelando de todo el mundo, temiendo las
+horas que vienen tanto como abomino de las que han pasado. Esta mañana
+me entregaron una carta que ha traído el correo para mí, y aún no he
+querido abrirla: veo, presiento en ella una nueva desdicha. Por más que
+examino la letra del sobrescrito, no puedo adivinar a quien pertenece.
+No es la primera vez que veo esa escritura; pero todas mis cavilaciones
+no bastan a descifrar la enigmática persona que se esconde detrás de
+aquellos rasgos. Y que se esconde, divirtiéndose con mi curiosidad y mi
+turbación, no tiene duda. Es un espíritu burlón, <span class="pagenum"
+id="Page_61">p. 61</span>que traza sus pensamientos con letra firme y
+correctísima. Pero adivíname quién es... Ya te veo reír, diciéndome que
+fácilmente saldré de esta horrible duda abriendo la carta. Te contesto:
+«Gran señor, no quiero».</p>
+
+<p>Entran iracundos y dando voces doña Irene y Calamocha... Hace media
+hora que les tengo a todos de plantón aguardándome para el ensayo. La
+verdad, no me acordaba. Tiene la culpa este maldito clérigo, que me
+entretiene preguntándome cosas. ¡Allá voy!... Ya ves, me riñen por
+causa tuya... Algo me queda por decir... Aquí, en la negra cavidad del
+tintero, lo dejo bien guardadito para otro día. Duerme, come y vive
+mejor que tu amicísimo — <i>Fernando.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch8">
+ <h2 class="nobreak g0">VIII</h2>
+ <p class="centra negr">De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Laguardia y marzo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Ilustre señor y dueño: Si no me prohibiera mi religión los
+juramentos, juraría, para que usted a pie juntillas me creyese, que
+hilvano esta carta a escondidas de toda la familia, pues ni mi señora
+hermana ni mis sobrinas aprobaron la idea que días ha, de sobremesa,
+les propuse de escribir a usted. Pero como a terco y voluntarioso
+no me gana nadie, he aquí que burlando el severo dictamen <span
+class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span>de la señora y señoritas, tomo
+la pluma, como el escolar que, amenazado de castigos por escribir a la
+novia, más se enciende en su vicio de emborronar papeles de amor. Allá
+va esta, y perdónenme las tiranas de acá mi desobediencia, motivada del
+gran afecto que usted me inspira; y lo primero que tengo que decirle,
+para evitar interpretaciones erradas, es que la antedicha oposición
+de las damas no es ocasionada por el desvío, sino por sentimientos de
+contraria índole. Fue que se enojaron porque usted no nos dio noticias
+de su persona, viaje y accidentes más que con un recado verbal, por
+Sabas, desconociendo u olvidando lo mucho que le apreciamos todos.
+Creen ellas, sobrinas y tía, que bien merecíamos enterarnos de las
+felicidades o desdichas del señor don Fernando, por una carta de su
+puño y letra. Para su tranquilidad, le diré que el enojo de esta
+familia mujeril ha sido y es muy leve: Gracia lo expresó con su
+natural vehemencia; Demetria, más comedida, y poniéndose siempre en lo
+razonable, alegó, en disculpa del caballero libertador, la magnitud
+de las ocupaciones de este y la necesidad en que se veía de consagrar
+toda su atención a personajes y asuntos de Madrid. Del mismo parecer
+fue mi señora hermana, agregando a las razones de <i>la perla</i>
+otras de gran peso; y dividida la familia en dos bandos, la pequeñuela
+y yo, mantenedores inflexibles de la acusación, gastamos no poca
+saliva en acumular sobre la pobrecita cabeza del señor don Fernando
+<span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span>los terribles cargos
+de ingrato y olvidadizo. No se pudo obtener definitiva sentencia por
+totalidad de votos, ni hubimos de concertar nuestros pareceres más que
+en el dictamen de que ninguno de la familia debía escribir a usted. Así
+lo acordamos, y ya ve usted con qué fidelidad lo cumplo.</p>
+
+<p>Gracia entró ayer en mi cuarto un poquito llorona, y de buenas a
+primeras salió con esta: «Querido tío, digan lo que quieran mi hermana
+y mi tía, debemos perdonarle a don Fernando su olvido. Con el gran
+disgusto que sufre el pobrecito, y las angustias y desconsuelos que
+estará pasando, buenas ganas tendrá de ponerse a escribir a nadie.
+Sin que mi hermana lo sepa, porque se enfadaría, voy a enjaretar una
+esquelita diciéndole que sentimos sus aflicciones, y que deseamos
+que se le conviertan en alegrías». Esto, palabra más, palabra menos,
+me dijo la chiquilla, y el disuadirla de escribir tal carta y el
+resolverme a endilgarla yo, fue todo una misma idea. He aquí, mi señor
+ilustre, el por qué de estos desaliñados renglones.</p>
+
+<p>Y si no me tachara usted de entrometido, me permitiría decirle
+que esas penas o accidentes de la vida no son de los irremediables,
+pues tales muertes traen aparejada su resurrección, o lo que es
+lo mismo, que si un afecto perdió, otros que más valgan hallará
+en la corte, donde pienso yo que habrá pocos que le igualen en el
+lucimiento y partes de la persona, así por lo tocante a prendas <span
+class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span>del corazón, como por lo que
+atañe a los adornos de la inteligencia, saber, memoria, conversación
+amena y sustanciosa. Anímese, pues, el señor don Fernando, y no se
+deje vencer de tristezas impropias de un varón fuerte, de quien las
+pasiones, creo yo, no deben ser amos, sino esclavos..., y no sigo
+tratando de este delicado punto, no sea que la pluma se me corra de la
+sinceridad afectuosa, a la oficiosidad impertinente... Cepos quedos:
+José María, no te metas... Déjalo, déjalo, y pasa a informar al señor
+don Fernando de las novedades de esta casa. Ya sabrá usted que aquel
+magnífico plan mío, que tuve el honor de comunicarle en la sacristía de
+mi iglesia, ha quedado en <i>veremos</i>; mejor será decir que tanto
+mi hermana como yo nos llevamos un solemne chasco, al ver que lo que
+creíamos tan lógico, natural y sencillo, no le pareció del mismo modo a
+la persona cuyo albedrío había de resolverlo. De todo ello se deduce,
+señor mío, que en achaque de proyectos matrimoniales, el que más cree
+saber sabe menos. No es esto decir que nos demos por vencidos. Con más
+fe mi hermana que yo en la compostura de este negocio, perseveramos en
+llevar a buen término la unión de las dos familias. Pero la voluntad
+de Dios sobre todo, digo yo, y esta no la veo, no puedo verla nunca
+contraria a la voluntad de los que han de casarse.</p>
+
+<p>Deseando, además, que no ignore usted un rasgo sublime de la sin
+par Demetria, hago traición a su modestia poniendo en conocimiento
+<span class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span>de usted, y de
+todo el mundo si pudiera, que al tratar de la repartición de los
+bienes de Castro-Amézaga entre las dos únicas herederas del difunto
+Alonso, Demetria ha hecho renuncia formal de su derecho a la mitad
+de los bienes amayorazgados; de modo que según esta declaración, que
+ratificará al llegar a la mayor edad, el cuantioso patrimonio se
+repartirá por igual entre las dos hermanas. ¿Verdad que es hermoso
+rasgo? Lo que ella dice: «¿No hemos nacido las dos de los mismos
+padres? ¿Qué razón hay para desigualdad tan contraria a la ley de
+naturaleza? Ya puede usted decir a su amigo Mendizábal que hay
+mayorazgos que van más allá que el legislador, distribuyendo las
+riquezas con espíritu cristiano y amor de familia».</p>
+
+<p>De Gracia diré a usted que va ganando día en día en gravedad y
+perdiendo en travesura perezosa. Ayuda a su hermana en cuanto se lo
+permite su endeble complexión; es ya menos inclinada a las melancolías,
+y se fortifica de cuerpo y espíritu que es un primor. Ambas se arreglan
+de modo que les sobren ratitos que consagrarán a la lectura de libros
+de entretenimiento. En esto tengo que andar con cien ojos, pues como
+en la biblioteca del pobre Alonso no escasean obras prohibidas, me
+constituyo en censor, viéndome obligado a darme atracones de novelas
+y poesías, cosa en mí desusada y fatigosa. Con Demetria, teniendo
+en cuenta su elevada inteligencia y criterio superior, uso <span
+class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span>de gran tolerancia; le permito
+que apechugue con las <i>Cuitas del joven Werther</i>, y hasta con
+<i>La nueva Eloísa</i>; pero a la pequeña he de medirla con más corta
+vara. Aduanero soy implacable, y le quito de las manos lo que estimo
+nocivo para su juvenil corazón y avispada fantasía, dejándola en el
+pleno goce del <i>Bertoldo</i>, del <i>Robinsón</i> y del <i>Viaje al
+país de las monas</i>. Y nada más tengo que contarle referente a las
+adorables niñas, sino que no pasa día sin que Gracia le nombre a usted,
+recordando algún caso de su residencia en esta villa, o dichos y actos
+suyos, grabados profundamente en su memoria.</p>
+
+<p>Y antes de terminar, debo manifestarle que hace dos días recibí
+carta de un carísimo amigo de Madrid, frey don Higinio de Socobio y
+Zuazo, de la Orden de Calatrava, del Consejo de S. M., auditor decano
+de la Rota y capellán mayor del Real Convento de la Madre de Dios de
+la Consolación, <i>vulgo</i> Descalzas Reales, el cual es hermano
+del don Félix de Socobio, vicario foráneo de este pueblo, y del
+doctor don Vicente de Socobio, canónigo patrimonial de media ración
+en la Insigne Iglesia Colegial de Vitoria... déjeme tomar resuello
+para decirle que Higinio me escribe recomendándome a un amigo suyo
+a quien profesa particular estimación, el doctor don Pedro Hillo,
+ejemplarísimo sacerdote y gran humanista, secretario de la Vicaría
+General de los Ejércitos, el cual viene a este país por asuntos del
+servicio vicarial castrense y expresamente <span class="pagenum"
+id="Page_67">p. 67</span>a esta villa de Laguardia para particulares
+negocios. Los encomios que del señor Hillo leo en la carta, y el
+encarecimiento de que le trate y obsequie como lo haría con la propia
+persona del recomendante, han movido mi curiosidad, despertando en mí
+recuerdos de ese nombre, que más de una vez oí en boca del señor don
+Fernando. Este señor Hillo, a quien diputo por eminencia en las letras
+divinas y profanas, ¿es el mismo que a usted escribía en agosto último,
+refiriéndole las trapisondas de La Granja y Madrid? No olvidará usted
+que me leyó párrafos de aquella docta, amenísima correspondencia, y
+si no estoy equivocado, díjome además que el tal era su capellán y
+había sido su preceptor en humanas letras. Porque si resultara que
+el recomendado de Socobio es al propio tiempo el grande amigo de don
+Fernando, ya me parecerían pocos todos los agasajos de que yo pudiera
+disponer. Le aposentaré en mi propia casa, y mi hermana y yo nos
+multiplicaremos para servirle y hacerle grata la vida en este lugarón.
+Espero que satisfará usted mi justa curiosidad, y ahora sí que no tiene
+más remedio que coger la pluma y echar para acá una buena parrafada.
+¿Ve usted cómo le he cogido? ¡Si conmigo no vale huir el bulto y
+hacerse el mortecino, no señor! Soy un posma terrible. Ya le cayó que
+hacer al señor don Fernando. Y por de pronto, aguante el apretado
+abrazo que en estas letras le envío. El Espíritu Santo nos conceda
+sus dones, y a usted larga <span class="pagenum" id="Page_68">p.
+68</span>vida y salud robusta. Su afectuoso capellán. — <i>J. M. de
+Navarridas.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch9">
+ <h2 class="nobreak g0">IX</h2>
+ <p class="centra negr">De Valvanera a su fraternal amiga Pilar.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, marzo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amiga del alma: La carta de Juan Antonio a Felipe te habrá informado
+de la horrible desazón que por acá hemos tenido con la falsa noticia
+de la muerte de papá. El contento de verla desmentida no ha borrado
+los efectos de la consternación y amargura de aquel trance, y aquí
+me tienes sin levantar cabeza desde que nos fue comunicada la falsa
+tragedia. Espero que disculpes, por este motivo, mi tardanza en
+contestarte, y confío en que ahora y siempre la falta de carta mía no
+te inducirá a creer que descuido tus encargos, ni que dejo de cumplir
+la santa misión que en mis manos has puesto. Practico al pie de la
+letra tus teorías acerca de la sustitución del cariño legítimo por
+el prestado. ¿No puedes manifestarle tu amor públicamente? Pues yo
+le quiero como a mis hijos y se lo manifiesto a todas horas del día.
+¿No puedes verle? Pues yo hago por traer a mis ojos los tuyos, a fin
+de que con los míos le veas. Si esto en la realidad no pasa de un
+vano deseo, entiende, amiga <span class="pagenum" id="Page_69">p.
+69</span>querida, que te sustituyo en la vigilancia amorosa, y que no
+haría más por Fernando si fuese su madre.</p>
+
+<p>No creas: algún trabajillo me ha costado convencer a Juan Antonio de
+que ningún daño puede ocasionarnos esta buena obra, y sí el beneficio
+de salvar una vida preciosa. He logrado catequizar a mi marido, y ya
+conviene conmigo en que Fernando se lo merece todo. ¡Excelente corazón
+el de este chico, y qué hermosura de inteligencia! Se resiente de
+haberse criado solo, consumiendo su propia sustancia, sin un cariño
+verdaderamente tutelar que le dirija. El brutal desengaño que acaba
+de sufrir le ha herido en la cabeza y en el corazón. No creas que las
+huellas de tal golpe se borrarán pronto. Tú cuentas poco con el tiempo,
+querida Pilar; es tu flaco. En el colegio eras lo mismo: te ponías
+furiosa, te golpeabas la cabeza cuando no dominabas en un día lecciones
+en que las demás empleábamos semanas enteras; entre el pensamiento y
+su realización pones siempre menos espacio del que pide la realidad.
+Tu inquietud loca es espuela de tu existencia, haciéndote vivir con
+demasiada prisa, ávida del mañana. Yo te llevo dos años, y según me ha
+dicho Carlota Cisneros, representas diez más que yo.</p>
+
+<p>Pues sí: no esperes que a Fernando se le pase pronto el malestar
+causado por la conmoción reciente. A cualquiera le doy yo un trance de
+esta naturaleza. El pobrecito ha soportado su desairada situación con
+verdadero <span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>heroísmo;
+pero aún no le tenemos en los días de convalecencia, como tú crees...,
+¡tú siempre viviendo y sintiendo a escape!... Aún se ve atormentado
+por renovaciones de la ira, de la amargura y despecho que esas caídas
+suelen producir. Pero no temas nada; yo velo, yo no me descuido un
+instante; soy como el médico que consagra toda su ciencia a un solo
+enfermo y no le quita los ojos de encima a ninguna hora. Tu temor de
+que la desesperación le venza, de que imite al joven Werther en la
+manera de dar solución a sus penas, no tiene fundamento. Desecha esa
+idea; duerme tranquila. Él mismo me ha dicho que jamás atentará contra
+su vida, que ama su sufrimiento y no quiere desprenderse de él...,
+ya ves... Por las noches, después que las niñas y los pequeños se
+acuestan, se queda un ratito con nosotros en el comedor: nos acompañan
+dos venerables amigos del pueblo, furibundos tresillistas y lectores
+de papeles públicos. A ratos se aparta Fernando conmigo y me cuenta
+su triste historia: el conocimiento de esa buena pieza en la casa de
+una diamantista; Los amores, como incendio repentino o estallido de
+un volcán; las mil peripecias y contrariedades que sobrevinieron; sus
+estudios de raptos y lances amatorios, que no sirvieron para nada;
+la poesía de sus entrevistas secretas con la niña, y la prosa de su
+encierro en la cárcel por intriga tuya. En todo lo que me refiere se
+revela el mal gravísimo que tiempo ha viene padeciendo, y no es otro
+que <span class="pagenum" id="Page_71">p. 71</span>la desproporción
+monstruosa entre lo que piensa, siente o sueña, y lo que le sucede.
+¡Tanta poesía en su espíritu, y prosa tan baja en la realidad! La
+última expresión de este desequilibrio ha sido la catástrofe de Bilbao;
+ya puedes figurarte: caer desde la poesía más alta a una prosa rastrera
+y tristísima. Tienes razón, hay que equilibrarle, querida Pilar; pero
+persuádete de que esto no se consigue en dos días ni en cuatro. Déjanos
+a mí y al tiempo. No te metas a empujar y a dar prisa. Tus arranques
+comprometen el éxito de tus ideas, las cuales son siempre más felices
+que oportunas tus acciones. ¿Me explico?</p>
+
+<p>Convencida de que al anhelado equilibrio no podemos llegar sino
+pasito a paso, te digo formalmente que me parece un desatino abordar
+tan pronto el asunto de Laguardia. Créelo: no está el horno todavía
+para esos pasteles. Mis informes acerca de las niñas de Castro
+concuerdan con los tuyos: papá, la última vez que estuvo aquí, se hacía
+lenguas de la mayor de ellas y hablaba con donaire de la adoración
+y entusiasmo que ambas sienten por nuestro enfermito. Pero no nos
+precipitemos, amiga de mi alma; la idea es admirable, como tuya;
+déjame a mí la ejecución lenta, gradual, que no es la cosa tan fácil
+como tu viva imaginación te la representa, pues las pretensiones de
+mi sobrino complican terriblemente el asunto. ¡Buena se va a poner
+tu hermana si descubre que ando yo en estos tratos! Y no quiero, no,
+no <span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>quiero cuestiones
+con Juana Teresa; ya sabes quién es y el genio que gasta. Lastimado
+su amor propio por la esquivez de la niña de Castro, que no quiso ver
+en Rodriguito el mejor de los esposos, no ha renunciado a convencer a
+la que tuvo por la mejor de las nueras. Me consta que tanto ella como
+los Navarridas trabajan a la desesperada por enderezar este negocio,
+llevándolo a la solución que desean. Si de acá echamos nuestro memorial
+y ellos fracasan nuevamente, verán en nosotros la causa del desastre, y
+no quiero decirte los disgustos que a Juan Antonio y a mí nos traerían
+las iras de Juana Teresa. ¡Pues si ellos ganan la partida y nosotros
+nos llevamos el sofión, figúrate...! Un segundo desengaño de esta
+naturaleza, tan reciente y doloroso aún el primero, no lo soportaría
+tu Fernando. Además, la situación moral en que ahora se halla no es la
+más propia, no, para a improvisar matrimonios, ni siquiera noviazgos
+formales. Pues qué, ¿tienes a Fernando por un cazador de dotes? ¿Es
+airoso para tal caballero el quitar tan pronto la mancha de la mora
+madura con la verde? Ni él está en tal disposición, ni yo, que tanto
+le quiero, le aconsejaré nunca esas prisas para mudar de amor como se
+cambia de ropa. Calma, y que los sucesos lleven su marcha natural y
+lógica. Déjalo de mi cuenta, que estoy con un ojo en Cintruénigo y otro
+en Laguardia.</p>
+
+<p>Ya que tanto interés manifiestas en este asunto, infórmame
+lo más pronto que puedas <span class="pagenum" id="Page_73">p.
+73</span>del estado presente de tus relaciones con Juana Teresa.
+¿Son estas cordiales; son frías y de pura etiqueta como las mías?
+No desconocerás la importancia de esto, Pilar de mi corazón. Sé que
+después de algunos años de completo desvío y quejas por una parte
+y otra, os reconciliasteis, cruzando correspondencia fraternal, en
+la que hacíais gala una y otra de haber arrojado al viento antiguas
+querellas, y concertadas las paces prometíais amaros, como hijas que
+sois de un mismo padre. Pero me ha dicho Carlota Cisneros que hará dos
+años volvisteis a torceros por no sé qué groserías de Juana Teresa, y
+lo creí, porque esta no puede desmentir la sangre de los Almontes de
+Tarazona. Es envidiosa, egoísta, y cuando le tocan a su amor propio
+o a sus intereses, salta la fierecilla, y no hay medio de que con
+ella nos entendamos. No me maravillará saber que habéis vuelto a los
+antiguos antagonismos. De vuestro común padre tenéis poco; cada cual
+es trasunto de su madre; la tuya, mi benditísima madrina, la mayorazga
+de Loaysa, era una gran señora, mientras que la de Juana Teresa... En
+fin, no sigo. Sois el día y la noche. Esto lo repite Carlota Cisneros
+siempre que habla de vosotras, y la última vez que hizo mención de tu
+media hermana la calificó de <i>noche de truenos</i>, según está de
+atrabiliaria, mandona y desapacible. ¡Ay!, si oyeses a papá referir
+dichos y hechos de su nuera, te morirías de risa.</p>
+
+<p>Bueno, querida mía: quedamos en que yo <span class="pagenum"
+id="Page_74">p. 74</span>estoy a la mira de lo de Laguardia, y por
+ahora no hace falta más. Tu confianza en mí es absoluta, ¿verdad? En
+nuestra infancia, en los primeros años de nuestra juventud, éramos como
+dos cuerpos con una sola alma. Pues ahora también. Te sustituyo en el
+cuidado de esta querida criatura, soy tú misma. Convengamos, Pilarica
+de mi corazón, en que tú discurres, pero no ejecutas; juntémonos para
+ser la idea y la acción combinadas. Prométeme decirme todo lo que
+pienses y hacer todo lo que yo te mande. Lo primero, que no te olvides
+del estado de tus relaciones con Juana Teresa: si hay discordia y
+mutuo desvío, quiero saber las causas. Lo segundo, que utilices tus
+conocimientos para lograr que los amigos que tiene Fernando en Madrid
+le escriban de cosas literarias, y que le manden versos, o prosas el
+que las haga, y libros, y referencia de teatros o de autores noveles.
+Me hacen suma falta elementos de distracción, recreos del espíritu,
+que son gran medicina, por desgracia escasísima en las farmacias de
+acá. No sabiendo qué inventar para distraerle, pues las cacerías le
+aburren y los paseos por el campo y el monte le entristecen más, hemos
+consentido que las niñas organicen una representación dramática, con
+otras señoritas y muchachos del pueblo. La obra elegida es <i>El sí
+de las niñas</i>. ¿Te acuerdas de cuando la vimos juntas en Zaragoza
+veinte años ha? ¡Tristes memorias! Aquella noche, de vuelta del
+teatro, encerraditas las dos en el gabinete <span class="pagenum"
+id="Page_75">p. 75</span>de las estampas y cornucopias, en casa tu tía
+Leonor, me confiaste tu secreto...</p>
+
+<p>Pues se me olvidaba lo principal: al decirme cómo estás de
+relaciones con Juana Teresa, añadirás si sabe lo que yo sé. ¡Pues
+apenas tiene importancia!... No más por hoy. Juan Antonio te besa las
+manos; Fernando y mis hijos el rostro, y te lo llenan de babas. No te
+olvida tu amante amiga, — <i>Valvanera.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch10">
+ <h2 class="nobreak">X</h2>
+ <p class="centra negr">De don Fernando a doña Aura.</p>
+</div>
+
+<p>Ni sé dónde estás, ni si conservas memoria de mí. Avivando tus
+recuerdos; volviendo con insistencia y fe tus miradas a lo pasado,
+quizás logres, hermosa Aura, reconocer al que esta te escribe. No te
+asustes creyendo que recibes carta de un muerto. Vivo estoy, aunque
+no tanto como parece. Vivo estaba cuando llegué a Bilbao y llamé a la
+puerta de tu casa, y una mujer de aspecto desapacible me dijo que tú no
+vivías ya para mí.</p>
+
+<p>Menos tiempo del que suele durar la memoria de un muerto, duró en ti
+la memoria de un vivo que te amaba, y a quien juraste fidelidad eterna,
+entendiendo por eternidad el espacio de un sueño, o la duración de
+nuestras alegrías más fugaces.</p>
+
+<p>Dime que estamos soñando, que dormimos <span class="pagenum"
+id="Page_76">p. 76</span>lejos el uno del otro, y ello me parecerá
+menos increíble que la noticia de tu casamiento: ¿Tan persuadida
+estabas de mi muerte que ni siquiera la pusiste en duda, esperando
+la certificación y seguridades de que yo no existía? Las personas
+que verdaderamente aman, suelen resistirse a creer que han perdido
+su bien. Aun ante la evidencia dudan. Fáciles en dar crédito a los
+anuncios de muerte son los que la desean o no la temen. Y si engañada
+la creíste, ¿no merecía yo que pusieses entre el muerto y el vivo mayor
+espacio, para que uno y otro no se junten en tus sentimientos? No es
+bien que anden mezclados en tu corazón la lástima del que se va con el
+respeto del que llega. ¿No te confunde, no te entristece que no sepas
+distinguir las pisadas del que sale de las pisadas del que entra?</p>
+
+<p>Pero al acusarte sin conocimiento de los hechos, me expongo a
+ser injusto. Perdóname; que tiempo tengo de acusarte cuando sepa
+qué móviles han determinado este caso inaudito. ¿Eres más débil que
+culpable? ¿Has cedido a sugestiones cuya gravedad y fuerza no puedo
+yo apreciar desconociendo los caracteres que te rodean y el ambiente
+que respiras? ¿Te convencieron de mi muerte, con lo cual, adormecida
+tu voluntad, fácilmente la hicieron esclava? ¿A qué artificios del
+infierno debo esta sustracción infame de lo que me pertenecía? Porque
+aún están deslumbrados mis ojos con los destellos vivísimos de tu
+entendimiento; aún <span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span>veo
+los hermosos arranques de tu corazón, el poder afectivo que parecía
+desafiar cielo y tierra, y no se me alcanza cómo tales fenómenos, que
+yo juzgué energías indomables, han podido trocarse en el fenómeno
+contrario: la endeblez, la impotencia y la pasividad. Sospecho que
+eres, más que criminal, víctima, no menos digna de lástima que yo.
+Presumo que no me burlaste, sino que los dos hemos sido burlados.
+Dímelo así, si es verdad; y si mi desgracia es obra tuya, dímelo
+también sin rebozo, que no he de volver contra ti el daño que me has
+hecho. Creeré que te has muerto, y conservaré el recuerdo de la pasada
+Aura, pensando que la existente es otra, una mujer insignificante,
+disfrazada con el nombre y las facciones de aquella.</p>
+
+<p>Pero si confirmas mi sospecha; si por declaración tuya me convenzo
+de que me han robado a mi Aura, aunque hayan sabido cohonestar el
+secuestro con la formalidad sacramental consumada por sorpresa, y con
+perfidia y traición, engañando a Dios, o queriendo engañarle, aquí
+estoy dispuesto a dar a los impostores su merecido. Contéstame pronto:
+te lo suplico, apelando a tu compasión, ya que no puedo invocar otro
+sentimiento. Más quiero la desesperación que la duda; más quiero un
+golpe mortífero de la verdad que el consuelo de esperanzas mentirosas.
+Pido a Dios que si no me respondes claramente, nunca tengas paz. —
+<i>Fernando Calpena.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch11">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XI</h2>
+ <p class="centra negr">De don Pedro Hillo a Telémaco.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Mira, niño maleante y ocioso, hazme el favor de no gastar esas
+bromas públicas de ponerme en el sobrescrito de tu carta los títulos y
+remoquetes de <i>Cardenal</i>. La que recibí ayer movió gran escándalo
+en la casa. Asustado venía el cartero, y la criada se asustó más cuando
+se enteró de que moraba en la casa un príncipe de la Iglesia sin que
+ella lo supiese. Debía de ser un <i>Monseñor</i> disfrazado. Méndez
+creyó al pronto que en Correos confundían su casa con la Nunciatura.
+Huésped hubo que se tragó la bola, creyendo que en el próximo
+consistorio me concedería el capelo la Santidad de Gregorio XVI; y
+algunos, no sé si por chunga o por inocencia, me daban la enhorabuena.
+Luego empezaron las bromitas, algunas muy enfadosas...</p>
+
+<p>Antes que se me olvide: Milagro está colocado en Gobernación,
+él dice que <i>por intrigas</i>, y lo creo. Vive temblando, porque
+Joaquín María López no cesa de hacer cesantías para colocar gente de
+las logias. Iglesias va a la Habana con un buen destino, creo que en
+Aduanas o en Rentas, de lo que me alegro infinito, a ver si levanta
+cabeza y puede socorrer a sus padres, que están en la miseria <span
+class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span>por sostenerle aquí. Debe la
+plaza, según me han dicho, a influencias moderadas. ¡Qué vueltas das,
+oh mundo! El pobrecito, no sabiendo ya a qué santo encomendarse, se
+dedicó a besar peanas que antes había escupido. Ya está haciendo las
+visitas de despedida, con sombrero nuevo y la ropa flamante que pregona
+su nuevo estado.</p>
+
+<p>De Serrano no sé más sino que estaba en las últimas; mas no por
+eso menos desollador del prójimo. Desde el día del entierro de Larra,
+en que cogió un enfriamiento, no ha vuelto a salir a la calle. De
+tus amigos, el que más veo por ahí es Miguel de los Santos, a quien
+prometí una docena de botellas de Jerez, un jamón de Trevélez y una
+caja de mantequillas de Soria si te escribía una carta contándote los
+sucesos literarios. Me prometió mandármela hoy para incluirla en esta;
+pero dudo que cumpla su compromiso aquel ingenioso y sutil holgazán.
+A Ventura le he prometido nada menos que una capa nueva, con embozos
+de terciopelo, si te escribía. ¡Peste de literatos! No hay quien haga
+carrera de ellos. Quéjanse de que las letras no dan para vivir, y se
+pasan la vida limpiando con los codos las mesas del Parnasillo, y
+ensuciando con sus lenguas las reputaciones... clásicas. Pero dejemos a
+los poetas que vivan y rabien, y vamos a nuestro asunto.</p>
+
+<p>La carta que acabo de recibir te me presenta volviendo tus ojos
+a lo pasado, y yo que tal veo échome a temblar. Mientras no <span
+class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span>consideres ese pasado
+triste como cosa muerta y sepultada, tu vida no tendrá sosiego. ¿Qué
+hablas ahí de venganzas? Tu desaire y el mal comportamiento de otras
+personas, ¿qué tienen que ver con tu dignidad? Esta nace de nuestra
+buena conducta, no de los villanos hechos de los demás. ¿Entiendes por
+dignidad la del señor Hernani, que, sin más razón que un puntillo de
+honra, se mata cuando don Ruy Gómez le toca el cuerno? ¿Es dignidad
+la obcecación del bruto de Otelo (¡negro había de ser!), que por los
+falsos indicios de un pañuelo y carta, y por el soplo del indecente de
+Yago, mata a su mujer, sin averiguar si es culpable o no? Y buscando
+mejores ejemplos en el clasicismo, ¿crees que es digno Orestes matando
+a Clitemnestra, su mamá, por culpas que solo debía castigar Júpiter?
+¿Estimas que Medea obró con dignidad vengando en sus hijitos las
+ofensas del sinvergüenza de Jasón? Y a Edipo, a Menelao, a Eneas y a
+todos esos mal llamados héroes, ensalzados por los poetas, ¿les tienes
+también por hombres dignos? Será tu perdición el querer proyectar en la
+vida real una sombra de las figuras poéticas, reduciendo a hechos los
+sentimientos hinchados y artificiosos que son la armadura de tragedias
+y dramas. Esas cosas se leen, se admiran, pero no se imitan, porque
+acabaríamos por volvernos locos. Es como si ahora salieras tú en la
+vida real con la tecla de hablar en verso. Desde la gran señora a la
+cocinera, todos y todas se reirían de ti. Una cosa es declamar, <span
+class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>querido Fernando, y otra es
+vivir. Examinemos tu asunto: quisiste a una mujer; se ausentó de ti;
+por circunstancias independientes de tu voluntad, por entorpecimientos
+de fuerza mayor, obra de la guerra y de contratiempos naturales, no
+pudiste llegar al lado de la que amabas. Pasó tiempo..., que ese es su
+oficio, pasar, pasar siempre, trastornando los planes mejor combinados
+de las criaturas. La niña, que por las trazas no es de esas que están
+constituidas para largas esperas, se cansó, cosa muy natural, pues cada
+uno se cansa cuando su temperamento lo dispone. Entre paréntesis, desde
+que yo la vi en casa de aquella condenada Zahón, que Dios confunda, la
+tuve por demasiado viva de genio, carácter impaciente, voluntarioso,
+atropellado. Bueno: pues se cansó de esperar: eso de tener paciencia o
+no tenerla, lo da Dios, hijo. Y como tú no llegabas ni de ti se tenían
+noticias, otro sujeto, que no debía de ser rana, siguió la doctrina
+de uno de los de siete sabios de Grecia, a quien debemos el gran
+aforismo: <i>aprovecha la ocasión</i>. Y aprovechando, aprovechando,
+ya con ardientes galanteos, ya por otros medios que le suministró la
+fatalidad, tal vez por sugestiones de una familia egoísta, y resortes
+de embaucación y engaño, o sin engaño, no lo sabemos, triunfó, y suyo
+fue lo que por tuyo tenías. Bueno, ¿y qué? Esto lo vemos un día y otro.
+Por tonto y vulgar, el caso ni aun merece que se le ponga en verso y en
+escenas parladas para salir al teatro.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_82">p. 82</span></p>
+
+<p>Llegaste al fin, pero llegaste tarde, cosa también vulgarísima y de
+clavo pasado, pues desde que el mundo es mundo, la humanidad incurre en
+esa fatalidad vulgarísima de llegar tarde... Pues, amigo, aprende para
+otra vez, y da el negocio por concluido. ¿No es ridículo que quieras
+salir ahora haciendo la fantasma que se presenta entre las alegrías
+del festín de boda, y ahoga con lúgubres apóstrofes los cantos del
+epitalamio? ¡Niño, por Dios! Quítate el caperuzo de espectro, y vete a
+tu casa. ¿O es que representas el galán desesperado, melenudo y ojeroso
+que, cuando las cosas ya no tienen remedio, pues están echadas las
+bendiciones, se aparece espada en mano, queriendo atravesar a la dama
+infiel, al segundo galán solapado, al primer barba, que es el padre,
+al segundo, que hace de sacerdote, y a la característica, zurcidora
+de aquel enredo? ¡Niño, por Dios! Hasta en el teatro apestan ya esas
+cosas. En la vida real, casos de esa naturaleza se solucionan dando
+media vuelta el galán, el cual deja tras de sí, para que los culpables
+lo recojan, si quieren, un desprecio de buen tono; y aquí paz y después
+gloria. Para tu tranquilidad, urge que mandes echar el telón sobre
+ese final tonto, y te metas en tu casa, donde, si te dejas querer, no
+tardarás en recibir memoriales de innúmeras novias de más mérito, y de
+tanta hermosura, por lo menos, como la que ha demostrado no ser digna
+de ti. Hijo mío, las tendrás a pares, a docenas: si te gustan <span
+class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span>pobres, pobres; si las quieres
+ricas, ricas hasta dejárselo de sobra, y honestas, de resistencia por
+todo el tiempo que se las mande esperar; discretas y amorosas, de
+excelente educación moral y profana. Y no te digo más.</p>
+
+<p>Tanto me ha enojado tu carta, que no me atrevo a dar cuenta de ella
+a <i>Su Majestad</i>; he tenido que soltarle el venial embuste de que
+no habías escrito, prefiriendo para ella el disgustillo de no tener
+noticias, al disgustazo de leer esas bobadas de venganza, dignidad y
+dramáticos desplantes, que traen pegados el polvillo y las telarañas de
+guardarropía.</p>
+
+<p>Otra cosa: se había determinado que este indigno capellán se pusiera
+en camino hacia esas regiones; pero su éxodo ha sufrido aplazamiento.
+El mejor día, no sé cuándo, tendrás el disgusto de ver aparecer mi jeta
+en esos horizontes, y yo la inmerecida satisfacción de darte un abrazo.
+Sabrás, ¡oh Telémaco!, que tu Mentor ha ingresado en la Secretaría
+del Vicariato General Castrense, con jerarquía eclesiástica que le
+da derecho a usar medias moradas. ¿Qué te creías? Por donde menos se
+piensa, se va a Roma. Dame bromitas con el cardenalato. Monaguillo
+te vean mis ojos, y de hombres se hacen los obispos, dicen viejos
+refranes. Conque no más chirigotas.</p>
+
+<p>Llega en este instante la carta de Miguel de los Santos, que te
+incluyo. Tuyo de corazón, — <i>Hillo.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch11a">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span></p>
+ <p class="centra"><b>De Miguel de los Santos a Fernando Calpena</b><br>
+ (incluida en la anterior).</p>
+</div>
+
+<p>Queridísimo y nunca olvidado Fernando: Dijo el grande Hipócrates,
+y si otra cosa no hubiera dicho, esta bastaba para acreditarle de
+grande en genio, entendimiento y ciencia; dijo Hipócrates, en griego
+para mayor claridad, lo que alguien tradujo al latín: <i lang="la">Ars longa,
+vita brevis, judicium difficile, experimentum periculosum</i>. Con
+tal sentencia por delante nada tenemos que añadir los doctos para
+recomendarnos a la benevolencia del blando lector. En verdad te digo
+que me tiemblan las carnes en cuanto agarro la pluma, pues nada tengo
+por más difícil que referir lo que hemos visto y comentarlo, o exponer
+opiniones sustanciosas, que no apesten de viejas y sobadas, sobre
+cualquier asunto. Y añado que no es menos espinosa la descripción de lo
+real que la de lo fingido, pues en esto tenemos campo libre para elegir
+o desechar lo que nos diere la gana, mientras que en la narración real,
+que los sabios llamamos Historia, el respeto de la verdad nos embaraza
+y confunde, y el miedo de mentir corta los vuelos de la fantasía.
+Ahora veremos si sirvo yo para este negocio de contar lo sucedido, con
+la añadidura de reciente, de quien son testigos, no uno, sino mil de
+nuestros semejantes, que pueden desmentirme y abochornarme si en la
+<span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span>descripción yerro, o
+en los juicios desbarro. Voy medroso al asunto, pues aunque escribo
+al parecer para ti solo, en familiar estilo, no puedo tomar la pluma
+sin pensar que ha de leerme la posteridad, y en las cartas de mayor
+confianza pongo todo mi estudio clásico y mis profundos conocimientos
+del lenguaje, para enseñanza y admiración de las generaciones futuras.
+Guardarás, pues, esta epístola como oro en paño, para que andando los
+tiempos (y ellos andan, ¡ay!, más de lo que quisiéramos), figure en
+el abultado mamotreto de mis <i>Obras completas</i>, o en el de las
+<i>Póstumas</i> si me malogro tempranamente, lo que no quiera Dios. Y
+basta de prólogo con morrión.</p>
+
+<p>Gran dicha es, mi querido Fernando, que todas estas cosas que voy
+a contarte hayan pasado en tu ausencia; dicha grande, sí, pues si tú
+las presenciaras, yo no escribiría esta carta, y ya veo lo que se
+perderían las letras castellanas, tan pobres y deslucidas en el género
+epistolar. Gracias a tu ausencia y a mi solicitud en informarte de lo
+que no has visto, se encuentra la patria literatura con esta joya, que
+no esperaba... Y basta: ahora sí que entro en materia.</p>
+
+<p>Supe yo la muerte de Larra al día siguiente del suceso, o sea el
+14 de febrero. Fui a verle con otros amigos a la bóveda de Santiago,
+donde habían puesto el cadáver; allí me encontré a Ventura y a Roca
+Togores, tan afligidos como yo y Hartzenbusch, que me acompañaba,
+«¿Y por qué...? —decíamos <span class="pagenum" id="Page_86">p.
+86</span>todos, que es lo que se dice en estos casos—. ¿Cuál ha
+sido el móvil...?». Quién hablaba de un arrebato de locura; quién
+atribuía tal muerte al estallido final de un carácter, verdadera bomba
+cargada de amargura explosiva. Tenía que suceder, tenía que venir a
+parar en aquella siniestra caída al abismo. ¿Y ella? Si alguien la
+culpaba en momentos de duelo y emoción, no había razón para ello.
+No era ya culpable. Por querer huir del pecado, había surgido la
+espantosa tragedia. En fin, querido Fernando, suspiramos fuerte y
+salimos, después de bien mirado y remirado el rostro frío del gran
+<i>Fígaro</i>, de color y pasta de cera, no de la más blanca; la boca
+ligeramente entreabierta, el cabello en desorden; junto a la derecha
+el agujero de entrada de la bala mortífera. Era una lástima ver aquel
+ingenio prodigioso caído para siempre, reposando ya en la actitud
+de las cosas inertes. ¡Veintiocho años de vida, una gloria inmensa
+alcanzada en corto tiempo con admirables, no igualados escritos,
+rebosando de hermosa ironía, de picante gracejo, divina burla de las
+humanas ridiculeces!... No podía vivir, no. Demasiado había vivido;
+moría de viejo, a los veintiocho años, caduco ya de la voluntad,
+decrépito, agotado. Eso pensaba yo, y salí, como te digo, suspirando, y
+me fui a ver a Pepe Espronceda, que estaba en cama con reúma articular,
+que le tenía en un grito. ¡Pobre Pepe! Entré en su alcoba, y le hallé
+casi desvanecido en la butaca, <span class="pagenum" id="Page_87">p.
+87</span>acompañado de Villalta y Enrique Gil, que acababan de darle la
+noticia. El estado de ánimo del gran poeta no era el más a propósito
+para emociones muy vivas, pues a más de la dolencia que le postraba,
+había sufrido el cruel desengaño que acibaró lo restante de su vida.
+Ignoro si sabes que Teresa le abandonó hace dos meses. Sí, hombre,
+y... En fin, que esto no hace al caso. Gran fortuna ha sido para
+las letras patrias que Pepe no haya incurrido en la desesperación y
+demencia del pobre Larra. Gracias a Dios, Espronceda sanará de su
+reúma y de su pasión, y veremos concluido <i>El diablo mundo</i>, que
+es el primer poema del <i lang="la">idem</i>... Senteme a su lado, y hablamos
+del pobre muerto. En un arranque de suprema tristeza vi llorar a
+Espronceda; luego se rehizo, trayendo a su memoria y a la de los tres
+allí presentes los donaires amargos del <i>Pobrecito hablador</i>,
+el romanticismo caballeresco del <i>Doncel</i>, y el conceptismo
+lúgubre de <i>El día de difuntos</i>. También hablaron de ella, y tal
+y qué sé yo, diciendo cosas que no reproduzco por creerlas impropias
+de la gravedad de la Historia. Villalta y Enrique Gil se fueron,
+porque tenían que dar infinitos pasos para organizar el entierro de
+<i>Fígaro</i> con el mayor lucimiento posible, y me quedé solo con
+el poeta, el cual, de improviso, dio un fuerte golpe en el brazo
+del sillón, diciendo: «¡Qué demonio! Ha hecho bien». Yo rebatí esta
+insana idea como pude, y para distraerle recité versos, de los cuales
+ningún <span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>caso hacía. A
+media tarde entró de nuevo Villalta con Ferrer del Río y Pepe Díaz.
+Espronceda sintió frío y se metió en la cama. Yo, caviloso y cejijunto,
+hacía mis cálculos para ver de dónde sacaría la ropa de luto que
+necesitaba para el entierro...</p>
+
+<p>¿Qué te parece mi estilo histórico? Ya ves que Jenofonte, Tito
+Livio y el propio Tácito, se quedan tamañitos. Aquí doy un salto,
+dejado inéditas mis fatigas y diligencias para encontrar un amigo
+de mi talla y carnes que para el entierro me vistiese, y paso a
+contarte la escena solemnísima del cementerio, que no olvidaremos
+jamás los que la presenciamos... Atacado de esa comezón o prurito
+de maliciosa crítica que suele posesionarse de nuestro espíritu en
+las ocasiones más luctuosas, no pude menos de reparar en la ropa de
+cada cual, dividiendo por clases de primera, segunda y tercera a los
+que la llevaban superior, media o mala. Vi levitas de intachable
+corte y hechura, llevadas por cuerpos para los que no era novedad
+el cubrirse con ellas; vi otras que pedían con sus dobleces volver
+al arca de donde las sacó la etiqueta; las había que se estiraban
+para, corresponder al crecimiento de su dueño; había no pocas de las
+vinculadas: levitas madres, levitas abuelas, transmitidas de generación
+en generación... Pero todo este observar indiscreto, irreverente, fue
+ahogado por la emoción que nos embargó al descubrir el ataúd y ver
+las ya macilentas facciones del gran satírico, próximas a desaparecer
+<span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>para siempre en la
+tierra. Aun nos parecía mentira que del primer ingenio de muestra época
+no quedase más que aquel despojo miserable.¡Veintiocho años, Señor,
+la edad de vivir!... ¡Y verle allí mudo, inerte; su arte y su pluma
+enterrados con él!... El primer discurso fue de Roca de Togores, que a
+todos nos conmovió profundamente: no pude contener mis lágrimas. Algo
+dijo después en prosa el conde de las Navas, y en verso Pepe Díaz.
+Cuando ya se daba por terminado el acto, rompió el cerco aquel Massard
+¿te acuerdas?, Joaquín Massard, más conocido en Madrid que la ruda,
+empleado en la Secretaría del infante don Sebastián. Pues traía de la
+mano a Pepe Zorrilla, lo que nos sorprendió mucho, pues si sabíamos que
+este había hecho unos versos a la muerte de Larra, pensábamos que eran
+para <i>El Mundo</i>, no para leerlos en el cementerio.</p>
+
+<p>A Pepe Zorrilla no le conoces. Vino escapado de Valladolid después
+que escapaste tú de la Corte. Es de la estatura de Hartzenbusch, y
+con menos carnes; todo espíritu y melenas; un chico que se trae un
+universo de poesía en la cabeza. Verás: temblando empezó a leer; pero
+al segundo verso su voz no era ya humana, sino divina... Yo le había
+oído recitar mil veces; admiraba su voz bien timbrada y dulce; pero aun
+conocido el órgano, me maravilló la sublime ejecución de aquella tarde.
+Hace las cadencias de un modo nuevo, con ritmo musical, melódico.
+Necesitas oírlo para poder apreciarlo... Los <span class="pagenum"
+id="Page_90">p. 90</span>versos ya los conocerás; se han divulgado por
+toda España. Al tercer verso,</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">vano remedo del postrer lamento,</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p class="ti0">sentí una emoción tan honda, que tuve que agarrarme
+al más próximo para no caerme. Yo era un mar de lágrimas. No hacía
+más que mirar al muerto, que me pareció que pestañeaba. Todos los
+vivos se llevaban el pañuelo a los ojos. El poeta se fue serenando,
+se fue creciendo; cada vez leía mejor, y cuando concluía nos pareció
+que llegaba al cielo. El estupor y la admiración se confundían con
+la extremada tristeza del acto para formar un conjunto grandioso en
+que andaban la muerte y la vida, la podredumbre y la inmortalidad,
+la realidad y el arte, tomando y dejando nuestras almas como olas
+que van y vienen. Corrí a dar un abrazo a Zorrilla, de quien soy
+amigo del alma... Juntos estudiábamos en Valladolid la ciencia del
+Derecho... por los textos de Víctor Hugo, Walter Scott y Byron. Pero
+no pude llegarme a él, porque un tropel de gente le rodeaba. En esto,
+vi que metían en el nicho el ataúd de Larra. El creador de páginas
+inmortales se iba para siempre: la puerta negra se cerraba tras él. No
+era más que un nombre. No lejos de allí, Zorrilla, vestido como yo de
+prestada ropa, pálido de la emoción y del frío, temblaba recibiendo
+plácemes: era un nombre nuevo que allí había salido de la tierra, a
+punto que el pobre cuerpo del otro entraba. Yo vi en mi mente poemas
+<span class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>y dramas que aún no se
+habían escrito, que yo no escribiría seguramente, que serían la obra,
+la fama, la gloria de aquel querido amigo de mi infancia, con quien
+había correteado en la capital de Castilla la Vieja. Hasta entonces le
+quería; desde aquel momento le admiré y le tuve por un oráculo, sin
+asomos de envidia, porque yo me siento autor de las obras más bellas,
+de las obras de otros; sé muy bien que no he de escribirlas nunca, así
+me conceda Dios mil años de vida, y admiro el numen, que me figuro mío,
+transmitido a los demás para que no se pierdan mis inspiraciones.</p>
+
+<p>Ya tapaban con ladrillos el nicho, cuando pude estrechar en mis
+brazos a Pepe. Harto sabía él que mi felicitación era sincera. Dos
+hermanos no se quieren más. No pude gozar de su compañía en aquella
+hora triste y feliz, de entusiasmo y lágrimas, porque vino Luis Bravo
+rompiendo por entre la multitud, con aquellos modos ejecutivos y
+perentorios que gastar suele, y cogiéndole de la mano le arrastró tras
+sí. Dijéronme luego que se le habían llevado en coche dos señores de
+los que ostentaban mejores levitas en el entierro. A la salida hube
+de reparar nuevamente en las prendas de vestir, de variedad suma,
+complaciéndome en ver no pocas de peor calidad y ajuste que la mía.
+Comparado con algunos que no quiero nombrar, yo estaba deslumbrador.
+Los mejor trajeados eran Roca de Togores, Mesonero Romanos, Villalta,
+Julián y Florencio Romea, Carlos <span class="pagenum" id="Page_92">p.
+92</span>Latorre, Donoso, Villahermosa, los Madrazos... Ventura y
+Bretón no iban mal apañados. Plebe endomingada éramos Ferrer del Río,
+Pepe Díaz, García Gutiérrez, Juan Eugenio, Gil y Zárate y el eximio
+autor de <i>La protección de un sastre</i>.</p>
+
+<p>El cual, a la mañana siguiente, hallándose, no diré que en el
+primer sueño, pero sí en el segundo, sabrosísimo, fue despertado por
+Zorrillita, que entró, como siempre, metiendo ruido. Despertar yo y
+él abrazarme, sentado al borde del mullido lecho patronil, fue todo
+uno. Ni Pepe ni yo sabíamos qué hora era, ni nos importaba, hechos
+ya a mirar el tiempo con menosprecio, por lo cual habíamos resuelto
+alejar de nosotros a esos impertinentes marcadores de la oportunidad
+que llamamos relojes. Para nada los necesitábamos. Desperezábame yo, y
+Pepe me contaba sus triunfos de aquella noche, en que no había dormido,
+ni siquiera entrado en su casa. Presentado por Luis Bravo al señor
+del coche, un alemán muy rico que se llama Buschental, a quien tú no
+conoces ni yo tampoco, porque no nos tratamos con gente de dinero, ni
+maldita la falta que nos hacen tales compañías, pues ya sabes cuán
+difícil es que entre un rico en el reino de los cielos; presentado al
+banquero, digo, este y otro cuyo nombre ignoro, y por eso se queda sin
+pasar a la posteridad, le llevaron a comer a Genieys, y le obsequiaron
+y le colmaron de lisonjas. Corrieron el Jerez y el Champagne. ¡Manes
+del gran <i>Fígaro</i>, <span class="pagenum" id="Page_93">p.
+93</span>escribid el artículo de ultratumba: <i>Del cementerio a la
+fonda</i>! Concluido el comistraje, le llevó Bravo a nuestro café
+del Príncipe, donde hizo amistad con Ventura, Hartzenbusch, Bretón y
+García Gutiérrez, y de allí cargaron con él a casa de Donoso Cortés,
+do se hallaban Pastor Díaz y Pacheco, los cuales, después de hacerle
+desembuchar estrofas, ofreciéronle una plaza en <i>El Porvenir</i>
+con treinta duros de sueldo. Su obligación era llenar de poesía dos
+o tres columnas todos los domingos y fiestas de guardar, y traducir
+novelas para el folletín. Tanta felicidad le tenía embobado, y también
+a mí, que con sus triunfos gozaba lo que no puedes figurarte. Era el
+hombre del día. La suerte iba en su busca con el laurel en una mano y
+treinta duros en la otra. Tan desusado y peregrino nos pareció esto,
+que resolvimos celebrarlo con toda pompa, dedicando a la Providencia
+una solemne fiesta <i>eucharistica</i> o de acción de gracias, la
+cual debía de consistir en alegres festines y en gozar de cuanto
+Dios crio. Yo bailaba vistiéndome, y Zorrilla se tomó mi chocolate.
+Sentía él no disponer ya de los primeros seiscientos reales de <i>El
+Porvenir</i>; pero como yo poseía algunos, resolvimos consagrarlos a
+las indicadas expansiones <i>eucharisticas</i>, en las doradas puertas
+de la inmortalidad que para mi amigo se abrían. Embolsado el dinero,
+nos echamos a la calle, creyendo que el mundo y la naturaleza se
+engalanaban en nuestro obsequio; que los transeúntes bailaban o debían
+<span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>bailar de regocijo como
+nosotros; que el sol alumbraba más que otros días; que las calles reían
+a carcajadas; y más ricos que Fúcares, más ufanos que Napoleón al día
+siguiente de Austerlitz, reventando de salud y de júbilo, nos lanzamos
+en busca de cháchara festiva, de comidas sabrosas, de ardientes
+emociones y estimulantes placeres.</p>
+
+<p>¿Sabes cómo escribió este condenado Pepillo los versos que en un
+abrir y cerrar de ojos le han dado fama y una plaza de treinta durazos?
+Pues con un mimbre, porque no tenía pluma; y mojado en pintura, no sé
+si azul o verde, por no haber tinta en la casa. Hasta el 14 de febrero
+la morada del caballeresco poeta fue una suntuosa cestería; mas hoy por
+hoy, tanto él como yo, príncipes de las letras, hemos ordenado que se
+nos prepare la Alhambra de Granada o el Alcázar de Toledo.</p>
+
+<p>Dícenme, mi buen Fernando, que no ha sido venturoso el fin de tu
+aventura en esas tierras frígidas. Lo creo y me congratulo. Alégrate
+conmigo de que te haya salido mal lo que, de salir bien, habría sido
+para ti la primera piedra de la pirámide de tus infortunios. No hay
+cosa más feliz que el que a uno le planten, con lo que se libra del
+enfadoso problema de plantar, más difícil de lo que a primera vista
+parece. Todo hombre que recobra su libertad, todo emancipado de la
+tiranía de amor, es héroe que vuelve ileso de las batallas de la
+vida. En mi calidad de profeta y oráculo te administro un consejo,
+<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>al cual, para que más
+fácilmente se grabe en tu memoria, doy forma métrica, sin lima, pues he
+proscrito el uso de esa herramienta:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">¡No ames a nadie nunca: allá en tu mente</div>
+ <div class="verse indent0">Goza con tu amoroso pensamiento;</div>
+ <div class="verse indent0">Nunca tu corazón crea imprudente</div>
+ <div class="verse indent0">Hallar en otro amor y sentimiento!</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Vuelve al mundo, hijo mío, y no desgastes tu noble espíritu en
+melancolías, que son causa de malas digestiones. Contempla las bellezas
+de la creación, y extasíate en lo que Dios ha fabricado para nuestro
+recreo; admíralo todo. El mundo es bueno, superior, y en él se acreditó
+de maestro el Supremo Artífice.</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">¿Qué hay que pedir? ¡Tenéis cielo y estrellas</div>
+ <div class="verse indent0">Y sol y luna y otras cien mil cosas</div>
+ <div class="verse indent0">Que, a más de ser a vuestra vista bellas,</div>
+ <div class="verse indent0">Son acabadas máquinas grandiosas!</div>
+ <div class="verse indent0">¡Rayos, truenos, relámpagos, centellas</div>
+ <div class="verse indent0">Tenéis, que os dan mil fiestas luminosas!</div>
+ <div class="verse indent0">.&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .&nbsp; .</div>
+ <div class="verse indent2">¿Qué me decís del mar? ¿Y los volcanes?...</div>
+ <div class="verse indent0">¿Y las minas? ¿Y el reino vegetal?</div>
+ <div class="verse indent0">¿Pues dónde dejaremos los afanes</div>
+ <div class="verse indent0">Que habrá costado hacer un animal?</div>
+ <div class="verse indent0">Miserable mortal, no te me ufanes</div>
+ <div class="verse indent0">Creyéndote animal excepcional,</div>
+ <div class="verse indent0">Que el mismo tiempo malgastó en ti Dios</div>
+ <div class="verse indent0">Que en hacer un ratón, o a lo más, dos.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Admira el Universo, abominando solo de dos cosas: de la mujer,
+que fue criada para echar a perder todo lo demás, y de la filosofía,
+que solo sirve para envolver en importunas <span class="pagenum"
+id="Page_96">p. 96</span>gasas la verdad y no permitirnos gozar de
+ella. Oye estos sublimes pensamientos míos acerca de la filosofía:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent2">A cada paso se oye un <i>no</i> y un <i>sí</i>...</div>
+ <div class="verse indent0">Algunas veces se oye un <i>ya se ve</i>;</div>
+ <div class="verse indent0">Se habla de Dios: definirele así,</div>
+ <div class="verse indent0">Diciendo que Dios es un <i>ente a se</i>.</div>
+ <div class="verse indent0">El alma no es <i>a se</i>, ni vive <i>en sí</i>,</div>
+ <div class="verse indent0">Que vive en Dios, por quien creada fue...</div>
+ <div class="verse indent0">Quien me entienda, me entienda, porque yo</div>
+ <div class="verse indent0">Ni entiendo al que me entienda, ni al que no.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Y por fin, querido Fernando, aunque dicen que lo bueno nunca es
+largo, doy fin a esta carta, repitiendo las advertencias que al
+principio te hice para que a documento tan precioso no se le entorpezca
+el pase a la posteridad. Guárdala en el más seguro estuche de tu
+relicario; rotúlala con mi nombre para que extraños y propios aprecien
+sin leerla su inmenso valor literario, y date con un canto en los
+pechos por haber merecido el honor de que <i>Nos</i> (uso el plural,
+como el papa) hayamos vencido nuestra sublime pereza para escribírtela.
+No esperabas tú esta diligencia mía, tan contraria a las preciosas
+virtudes de no hacer nada y de pensarlo todo, que son mis virtudes
+favoritas. Por ellas la <i>Divina Comedia</i>, que debió ser mía, es
+del Dante; mi <i>Vida es sueño</i> pasó a Calderón; mi <i>Sí de las
+niñas</i> se lo cedí a Moratín, y todo lo bueno y hermoso de estos
+tiempos, por generosa renuncia de mi ingenio soberano, ha pasado a
+reflejarse del sol de mi caletre a la luna de los autores que andan por
+ahí, resultando <span class="pagenum" id="Page_97">p. 97</span>que son
+espejos que, sin quererlo yo, reproducen mis ocultos esplendores. Yo me
+envanezco de ser autor de todas las grandes obras del humano saber. Soy
+feliz, y deseo que mi clásica epístola te colme a ti de felicidades,
+despejando tu cabeza de nubes enojosas, tornándote a la salud y al
+contento, a la conciencia de tu porvenir, y determinándote a salir de
+esas soledades para volver acá, donde te esperan abiertos en cruz, en
+olímpico desperezo, los brazos de tu amante amigo, — Nos <i>Miguel de
+los Santos Álvarez</i>.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch12">
+ <h2 class="nobreak g0">XII</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a su amiga Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid y abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Querida mía: Te escribo de prisa y corriendo porque tengo que salir
+a una visita fastidiosa, inevitable, y no quiero perder el correo de
+hoy. Sin perjuicio de consagrarte otro día todo el espacio que piden
+mi cariño y mi gratitud de una parte, de otra el amor a Fernando, y
+las mil cosillas que a mis dos amores tengo que decirles, atiendo a la
+urgencia de tus preguntas.</p>
+
+<p>Mis relaciones con Juana Teresa son las de dos personas que no
+se aman, pero que no quieren dar al mundo el espectáculo de la
+desavenencia, desamor mejor dicho, entre <span class="pagenum"
+id="Page_98">p. 98</span>dos hijas de un mismo padre. Si nuestras
+madres se hubieran conocido, se habrían detestado cordialmente. La mía
+y la suya eran dos madres de índole, sangre y gustos muy distintos:
+como ellas salimos nosotros; fuimos nuestras madres redivivas, sin que
+el padre común nos diera nada que igualase la desigualdad ni conciliara
+lo inconciliable. Hace algunos años, la herencia del tío Sobremonte
+fue causa de que nos pusiéramos al habla mi media hermana y yo para
+evitar litigios dispendiosos: no hubo más remedio que entrar con ella
+en correspondencia, la cual dio aspecto de paces duraderas a lo que
+no fue más que negociaciones transitorias, mirando cada cual por sus
+intereses. Concluimos, y al final diome Juana Teresa nuevo testimonio
+de su malicia y desconsideración. No hemos vuelto a escribirnos. Ya
+te contaré cosas de ella, y cosas mías, que ambas las tenemos, cada
+una según su natural, y comprenderás cuán difícil es que seamos amigas
+enteras, siendo, por ley de naturaleza, hermanas partidas. Yo no me
+ocupo de ella jamás, ni la nombro para nada; ella no procede del mismo
+modo con respecto a mí, y la distancia que nos separa no impide que
+lleguen a mi oído (por desgracia, sutil) las ironías de Cintruénigo.
+Por hoy no te digo más.</p>
+
+<p>¡Ah!, sí: te digo que mi secretico de dos caras, por una suplicio,
+gozo inefable por otra, no lo sabe Juana Teresa. Si lo supiera,
+creo que ya sería del dominio público, y me <span class="pagenum"
+id="Page_99">p. 99</span>cantarían los ciegos por las calles. Hoy por
+hoy, amada mía, solo hay cuatro personas vivas que lo conozcan, y una
+de ellas eres tú, mi consuelo, mi esperanza...</p>
+
+<p>He llorado un poquito. Valor, y adelante, que es forzoso concluir
+esta. ¿Y ese adorado tontín ha recibido y gozado la carta de Miguel de
+los Santos? ¿Ves? Hace poco lloraba, y ya me río. ¿Y está su cabeza tan
+trastornadita que no ha caído en mi gracioso enredo? ¿Se ha tragado la
+carta como del propio estilo y mano de Álvarez? ¿No ha visto que es
+de mi cosecha, y que la forma, ya que no lo que allí se relata, salió
+de mi magín? Conste que me he reído con gana mientras tramaba esta
+superchería, como se reirá él cuando la descubra. ¡Pobrecito mío! Por
+estas bromitas, que salen de mi corazón, pienso yo que ha de quererme
+más. No le digas nada; déjale en su error, a ver por dónde sale. ¡Cuál
+no habrá sido su asombro al ver epístola tan larga firmada por aquel
+supremo holgazán! Él conoce a Miguelito, y sabe que es un sonámbulo
+de mucho ingenio, que sueña y anda, pero no escribe. Ya le contaré
+más adelante a mi sonámbulo (pues también Fernando lo es) cómo he
+podido adquirir conocimiento de todo lo que pasó antes, en y después
+del entierro. Para mayor burla, le diré que Miguel no asistió al acto
+porque no pudo encontrar quien le prestara ropa de luto... como que en
+aquel día y con el consumo de todos, <i>se agotaron las levitas</i>...
+¡Pobre niño mío! Que juegue yo con él un <span class="pagenum"
+id="Page_100">p. 100</span>poco. Esto me endulza el alma. Me parece que
+me quitan veinte años, y que le tengo sobre mis rodillas contándole el
+cuento del ratoncito Pérez. ¡Adiós! No puedo más hoy. Te idolatra tu —
+<i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch13">
+ <h2 class="nobreak g0">XIII</h2>
+ <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don José María de Navarridas.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Mi respetable amigo: No a desatención ni olvido, sino a la
+indolencia que el estado de mi ánimo me imponía, debe atribuirse el
+hecho de no escribir a usted y su noble familia cuando Sabas partió
+para Laguardia. Espero que me perdonará esta falta antes que yo mismo
+me la perdone, y fiado en ello me tranquilizo de la turbación que
+su carta ha levantado en mi conciencia. No quiero dar a usted más
+disculpas que la de mi desgana de toda ocupación en aquellos días, y es
+bastante; que el guerrero que vuelve derrotado y maltrecho en horrendos
+lances y peripecias abrumadoras, tiene derecho al descanso, llamémosle
+pereza. Ha sido precisa la intervención de una deidad providente para
+que yo me decida a no aplazar por más tiempo la contestación a su
+cariñosa carta.</p>
+
+<p>Sí; la señora de este castillo, me ha cogido <span class="pagenum"
+id="Page_101">p. 101</span>hoy por una oreja, y llevándome al despacho
+de su digno esposo, me ha conminado con penas de supresión de almuerzos
+y comidas si no escribía hoy mismo al buen párroco de Laguardia. La
+ilustre señora me ha hecho ver la fealdad de mi conducta, demostrándome
+además cuánto conviene a mis males íntimos el apartar de ellos la
+atención. A esto añado, por cuenta propia, que nada es más grato para
+mí que platicar de lejos, ya que de cerca es imposible, con usted y con
+su dignísima hermana y encantadoras sobrinitas, a quienes manos y pies
+beso con todo el rendimiento de la más leal amistad.</p>
+
+<p>Grande satisfacción me causan sus noticias acerca de la excelente
+salud de las niñas de Castro, de su alegría y buena disposición. Veo
+con gusto que la juguetona Gracia se hace poquito a poco persona
+formal, ayudando a su hermana, y que esta multiplica sus dotes y
+aptitudes, como si no quisiera dejar mérito alguno para los demás.
+Al propio tiempo, he de manifestar a usted mi sentimiento porque
+su nobilísimo plan no haya tenido realización a la hora presente.
+Tanto Valvanera como yo hacemos votos porque los deseos de usted y
+de su hermana se realicen lo más pronto posible, y no dudamos que la
+negativa de la mayorazga ilustre de Castro será un incidente pasajero.
+He dicho mayorazga sin acordarme de la abnegación con que Demetria
+ha partido sus bienes con la hermana menor. <span class="pagenum"
+id="Page_102">p. 102</span>Sin duda su alma, ambiciosa de perfecciones,
+ha querido añadir a sus coronas la de esa generosidad hermosísima. No
+digo a usted que la felicite en nuestro nombre, porque quizás al echar
+el incensario a su magnanimidad daríamos, sin quererlo, un golpe a su
+modestia. Persistan usted y su hermana en su buen propósito, y al fin
+la voluntad de Dios y la de la sin par Demetria aparecerán en perfecta
+armonía.</p>
+
+<p>En efecto: el señor don Pedro Hillo, cuya visita le anuncian de
+Madrid, es mi amigo más amado, y el discreto corresponsal de cuyos
+relatos interesantes di a usted conocimiento; persona por diversos
+títulos digna de su estimación y de los agasajos que le prepara, pues
+une a su saber de cosas sagradas y profanas, el trato amenísimo y la
+gravedad del carácter.</p>
+
+<p>No me parece mal que las niñas consagren a la lectura sus ratos
+de ocio, que en esa vida laboriosa no pueden ser muchos. Demetria no
+necesita andadores para correr con paso firme por los altibajos de toda
+la literatura habida y por haber, pues su criterio superior le permite
+discernir claramente lo bueno de lo malo y lo sano de lo enfermo.
+Déjela usted, que ya sabe ella por dónde anda, y ni la <i>Nueva
+Eloísa</i>, ni el <i>Joven Werther</i>, ni los fogosos atrevimientos
+del modernísimo Víctor Hugo, si este ha llegado a Laguardia, turbarán
+su espíritu reposado. A Gracia sí conviene atarla un poquito
+corto en sus tareas de lectura, porque no <span class="pagenum"
+id="Page_103">p. 103</span>posee todavía el seguro discernimiento de
+su hermana. ¿Pero qué he de decir yo sobre esto que usted no sepa, mi
+bondadoso y respetable Navarridas, maestro y capellán de esas nobles
+criaturas?</p>
+
+<p>Concluyo, amigo mío, con un encargo que mi castellana se permite
+hacer a Demetria, por conducto mío. Venimos a ser usted y yo no más
+que dos torres telegráficas por donde el pensamiento de Valvanera se
+transmite a la incomparable gobernadora de los estados de Castro.
+Ponga usted atención, tome nota de las señales que enarbolo, y llénese
+de paciencia, porque ahora sale mi señora con que no es un encargo,
+sino dos, y quizá tres. Allá van: sabedora Valvanera que en Laguardia
+se cosechan los mejores tirabeques de la Rioja alavesa, y quizás del
+mundo, desea que Demetria le suministre la semilla suficiente para
+sembrar, en la huerta de esta casa, un tablero como de ocho varas
+de largo por dos de ancho. Los tirabeques que aquí conocemos son
+estrechos, según dice, mal granados y con hebra excesiva y gruesa:
+desea de los grandes, torcidos a lo cuerno de carnero, jugosos y
+mantecosos, como los que le mandaron de regalo las de Álava, allá en la
+<i>ominosa década</i>, si no recuerda mal. ¿Se ha enterado usted bien,
+señor don José María? Mire que si se equivoca no me echen luego la
+culpa a mí, pobre vigía de esta torre primera... Adelante. ¡Ah!, dice
+Valvanera que, si puede ser, disponga el envío lo más pronto posible,
+para <span class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span>sembrarlos en el
+menguante de este mes. Otrosí, que añada instrucciones sobre el sistema
+de cultivo y tutores que ahí se emplean para esa planta, comúnmente
+viciosa y de altísimas guías. ¿Enterado?</p>
+
+<p>Pues allá va otro encargo: receta para hacer dulce de tomate, que
+es una de las más sabrosas especialidades de mi señora doña María
+Tirgo: riquísimo lo hacía una monja de Medina de Pomar; pero ya se ha
+muerto, llevándose el secreto de su arte. Que añada si se mezcla o no
+con ciruela, pues entiende mi castellana que el tomate dulce de doña
+María tiene algo de trampa. Las ciruelas de aquí son excelentes, y si
+hay mezcla no se duda del buen resultado. De paso... (y aguante usted
+el nublado, mi señor don José María), que a la receta antedicha agregue
+Demetria la que usan en esa noble casa para hacer el incomparable
+mostillo que han podido gustar, mas no imitar, los amigos que de regalo
+lo han recibido. La señora de Castro-Amézaga, madre de las niñas
+reinantes, elevó el crédito de los mostillos de esa casa a colosal
+altura. Si no hay receta escrita, habrá en la familia tradiciones, que
+Demetria conservará religiosamente. Y si a la dignación de mandar las
+semillas y las recetas añaden las señoritas la prontitud, el favor será
+doblemente agradecido.</p>
+
+<p>¿Quiere usted más, mi buen don José María? Pues no hay más, sino que
+deseamos a usted y a su hermana y las niñas toda la felicidad <span
+class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span>que se merecen; y por mi
+cuenta digo que las expresiones usuales de cortesía me parecen pálidas
+para manifestar a todos mi cordial respeto. Besa las manos de ustedes
+su afectísimo — <i>Fernando Calpena.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch14">
+ <h2 class="nobreak g0">XIV</h2>
+ <p class="centra negr">De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Elorrio, marzo.</i> (<i>Recibida en abril</i>).</p>
+</div>
+
+<p>Aquí me tienes, querido Calpena, disfrutando de todas las dichas
+que trae consigo la vida militar: hambres, golpes, cansancio hasta
+morir, fríos y calenturas, que de todo hay, sin contar las heridas, de
+las cuales, en el reparto diario, me han tocado tres como tres soles,
+que me han hecho ver las estrellas. A quien no he visto es a la señora
+gloria, que a todos nos engatusa con su coquetismo, llevándonos tras
+sí como carneros. Según te decía en mi anterior, salimos de Bilbao a
+cooperar en el plan del general inglés Lacy Evans. Consistía en atacar
+al faccioso por tres puntos distintos: Sarsfield por Navarra; nosotros
+por aquí, amenazando el interior de Guipúzcoa, y el inglés por Hernani
+y toda la zona fronteriza. Según Espartero, este disparatado plan es
+de los que se proyectan todos los días en las mesas de los cafés de
+Madrid. Lo sacó de su cabeza el <span class="pagenum" id="Page_106">p.
+106</span>jefe de la división inglesa, y aceptado por el gobierno,
+no hemos tenido más remedio que ponerlo en ejecución: así ha salido.
+Nosotros llegamos hasta esta villa de Elorrio, y de aquí nos volvimos a
+Bilbao, no diré que con las manos en la cabeza, pero sí desalentados y
+con la rabia de ver la inutilidad de nuestros esfuerzos. A Lacy Evans
+le zurraron en Hernani, y Sarsfield se volvió a Pamplona sin llegar
+al punto designado. Con muchos planes de estos no dudo del triunfo
+de la <i>ojalata</i> en plazo próximo. El tiempo lluvioso y frío,
+digno hermano del de aquella noche memorable, nos ha entorpecido las
+operaciones, resultándonos un sin fin de enfermos, y haciéndonos pasar
+mil trabajos. Quiera Dios que esto acabe pronto y nos retiremos a
+nuestro Bilbao, donde al menos comerá el que lo tenga.</p>
+
+<p>De tu asunto no puedo decirte nada en concreto, pues en Durango no
+vi a la persona que pensé podría informarme. Un amigo mío de Bilbao,
+ayudante de Ceballos Escalera, me ha dicho que no hubo tal coacción
+ni cosa que lo valga; que desde los comienzos del sitio vio a la niña
+sola por las calles con Zoilo Arratia, como dos tórtolos que en medio
+del fuego se arrullaban. Te lo cuento a título de dato verosímil, sin
+darlo como verdadero, pues no me inspira plena confianza el informante.
+Mi opinión es que te propines buenas tomas de olvido, y a otra, chico.
+Échate a la espalda el amor propio, y búscate algo en que pensar que no
+sea esto, que <span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>no te
+faltará algún quebradero de cabeza por otro lado. Distráete aunque sea
+con disgustos nuevos, y el tiempo, con nuevos afanes, de los viejos te
+curará. Y buenas noches, que me caigo de sueño.</p>
+
+<p>Amanece, y oigo que salimos. ¿Y cómo te mando esta? Si vamos a mi
+pueblo, de allí te la enviaré con la relación de lo que nos pase por el
+camino, que me figuro no ha de ser cosa buena, y noticias de tu pleito,
+si en alguna parte las hallo.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Bilbao</i>, 26. — Chico, aquí me tienes cubierto
+de gloria. ¡Al fin...! En Galdácano dimos una batalla, después de
+otra honrosísima en Zornoza, ambas protegiendo nuestra retirada. Los
+<i>ojalateros</i> que hemos dejado tendidos en el campo, en una y
+otra parte, no te los puedo contar: su número es infinito. Espartero
+ha sido el hombre de siempre, el primer soldado, el caudillo sin par,
+creciéndose en los malos pasos, más valiente cuanto más enfermo. De
+mí puedo decirte que también he sido esforzadísimo guerrero, digno
+de que Marte me prohíje y Belona me quiera. Bromas a un lado, estoy
+satisfecho, y en conciencia creo haber cumplido con mi deber. No me
+ha tocado ninguna bala: Dios ha querido sacarme ileso, para que pueda
+contarte lo que leerás ahora mismo, todo el misterio de tu novela
+descifrado, y el caso oscuro puesto en un foco de luz que nos permite
+verlo en su realidad. Las noticias son de buen origen. Queda retirado
+lo que en Elorrio te escribí; no hagas ningún caso de mis <span
+class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span>recomendaciones de olvido.
+Desconocedor de la enfermedad, te receté un disparate.</p>
+
+<p>Confirmado está plenamente que hubo coacción horrible y un complot
+pérfido, fundado en la falsa noticia de tu muerte, que supieron
+presentar como hecho indubitable. Quien esto me ha dicho, y de ello da
+fe, sospecha que también hubo amenazas, imposición por el miedo. La
+extremada sensibilidad de la pobre niña, y la viveza de su imaginación,
+dan verosimilitud a esta sospecha. Tenemos aquí, pues, un caso
+sumamente grave, y yo desafío a los inventores de dramas románticos a
+que saquen de su cabeza uno como este. Escucha sin temblar: todos los
+artificios de los secuestradores de la Negretti no lograron impedir
+que el mes pasado se enterase del monstruoso engaño, por confidencias
+de una criada joven, de una criada vieja..., no estoy bien seguro de
+la edad de la confidente. Ello es que Aura se volvió loca, es decir,
+loca enteramente no: llamémoslo trastorno, rabia, furor insano contra
+sus embaucadores. Apelaron a todos los medios para tranquilizarla:
+medicinas, recreos, pláticas de clérigos más o menos elocuentes, sin
+obtener más que la exasperación de su mal, y, por último, no tuvieron
+más remedio que llevársela a la ferrería de Lupardo, y encerrarla
+allí, bajo la vigilancia de su tía Prudencia y de José María Arratia,
+el mayor de los tres hermanos, que casó hace poco con la chica de
+Busturia. Pero más que la vigilancia y el cuidado de los <span
+class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span>carceleros, pudo la energía
+expansiva de la dama y su furia de libertad, porque bonitamente se
+les escapó una noche, saliéndose por el tejado, y esta es la hora
+en que no han podido recobrarla. Todos los Arratias se lanzaron por
+diferentes puntos en busca de ella, sin dar con su persona: solo
+hallaron un rastro, que es para ti dato interesantísimo, y por eso te
+lo transmito sin pérdida de tiempo. Lo único que pudieron averiguar
+los <i>chimbos</i> es que Aura pasó por Llodio un domingo muy de
+mañana. Preguntó en varios puntos por el camino de Laguardia, mostrando
+propósito firmísimo de ir a esta villa. La vieron internarse en la Peña
+de Orduña. Ni con buenos ojeadores ni con perros han podido cazarla.
+En esta resolución de la joven, que ya no me parece locura, sino todo
+lo contrario, veo yo un carácter, el rechazo o reacción formidable de
+su timidez anterior, el renacimiento súbito de una voluntad oprimida
+y sojuzgada por los engaños. Esto he sabido de labios que me merecen
+crédito, y te lo comunico para que estés al corriente... ¡En Laguardia,
+chico!... Puede que ya esté allí. Me da el corazón que está. ¡Alerta,
+Fernando!</p>
+
+<p>Yo, que no creía en el romanticismo práctico, ya me rindo, caro
+amigo, y declaro que todo lo que imaginan los poetas, de Víctor
+Hugo para abajo, se queda tamañito junto a lo que la propia vida
+nos muestra. Esta captación de la voluntad de una mujer hermosa; el
+artificio de hacerte pasar por <span class="pagenum" id="Page_110">p.
+110</span>muerto para persuadirla más fácilmente; la caída de ella
+en el terrible lazo, por timidez, por terror, quizás por sortilegios
+desconocidos, ¿no son una primera parte de drama que supera a cuantos
+vemos en el teatro? Dime una cosa: ¿estás bien seguro de que en la
+segunda visita que hiciste al almacén de Arratia, en los primeros días
+de enero, no te cogieron, no te convidaron a beber, no te dieron algún
+narcótico hasta que quedaras como muerto, poniéndote en el ataúd y
+encendiéndote velas, para que ella te viese y no tuviera duda de tu
+viaje al otro mundo? Porque yo todo lo creo ya y todo lo temo, y las
+cosas que antes me parecían novelescas, ya las tengo por naturales y
+comunes. No puedo desechar la idea de que todas esas gentes de apellido
+italiano se traen un surtido de venenos o filtros adormecedores, para
+con ellos ayudarse en sus trágicas intrigas.</p>
+
+<p>Bueno: pues ahora viene la segunda parte del drama. La casan a la
+fuerza, quizás previo el empleo de algún otro bebedizo que convierta
+a las personas en máquina, y les permita moverse y hablar sin darse
+cuenta de lo que hacen y dicen. Me la casan; parece que han triunfado,
+y de repente sobreviene la confidencia, la revelación de un parte de
+por medio, criado desleal, o traidorzuelo mal pagado. Y aquí todo
+varía: surge la locura de la dama, la resurrección repentina de su
+albedrío; tras esto, tenemos nuevos embrollos de la familia para echar
+tierra al asunto y no dejar que tales infamias <span class="pagenum"
+id="Page_111">p. 111</span>se hagan públicas; la niña se les escapa;
+corre sola por esos caminos buscando el de Laguardia, donde cree
+encontrar su bien, su solución... ¿Llegará? ¿La cazarán antes sus
+perseguidores? He aquí el misterio del acto último, aún no descifrado.
+¡Alerta, Fernando! ¡A Laguardia! ¡Ahí va!</p>
+
+<p>No sigo, que es tarde y se va el correo. Última noticia: no es
+cierto, como te dije, que haya muerto Ildefonso Negretti. Vive, aunque
+en un estado muy semejante a la imbecilidad. Me lo ha dicho Vildósola,
+que ignora o afecta ignorar todo lo demás de esta historia lúgubre.
+Pero no desmayo en mis averiguaciones, y todo lo que yo sepa, lo sabrás
+en el tiempo que tarden en llevarte mis cartas nuestros detestables
+correos. Consérvate sereno, y no tomes resoluciones precipitadas. Para
+todo cuenta con tu fiel amigo — <i>Uhagón.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch15">
+ <h2 class="nobreak g0">XV</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: A mis penas crónicas ha querido Dios añadir una de
+las más agudas que podría enviarme. Estoy afligidísima; grandes
+satisfacciones tendría que concederme Dios para consolarme de esta
+pena. Se me ha <span class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span>muerto
+hace dos días Justina, mi criada de toda la vida, la que me ha servido
+con increíble abnegación, cariño y fidelidad desde que me casé, desde
+antes, pues ya la conociste sirviendo a mi madre, que no podía pasarse
+sin ella. Lo mismo me ocurre a mí: el vacío de Justina es horrible;
+no era ya mi criada, sino algo que no puedo expresar con las palabras
+amiga y hermana: era la confidente de todos mis secretos, así de los
+que amargan como de los que endulzan mis horas; no puedo acostumbrarme
+a vivir sin ella, pues era como parte de mi pensamiento; había llegado
+a pensar por mí; su voluntad era parte de la mía, parte cada día mayor,
+llegando a suplírmela por entero. Últimamente casi me gobernaba; su
+criterio fue siempre justo; sus determinaciones, acertadas. ¡Pobre
+mujer, cuánto me amó! Era tal su adhesión a mí, que mil veces habría
+perdido la vida por evitarme un disgusto. Consagrada en cuerpo y alma
+a mi servicio inmediato, el más íntimo, el más familiar, creo que
+hasta parte de mi conciencia estaba en ella, y al perderla siento
+que se me va también allá lo mejor de mí. Por no abandonarme rechazó
+proposiciones de boda; ha muerto soltera, con seis años más que
+yo; expiró consagrándome sus últimos pensamientos. ¡Qué ejemplo de
+abnegación, de sacrificio! ¡Y luego dicen que ya no hay santas! Voy
+entendiendo que Justina lo era.</p>
+
+<p>Desde que cayó enferma no me separé de su lado. Ni por mi madre
+habría hecho más <span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span>que
+por ella. Murió santamente, recordándome alegrías y penas pasadas que
+las dos sentimos sin dar a nadie participación, y sus últimas palabras,
+agarraditas sus manos a las mías, fueron consagradas al ser a quien
+amaba tanto como yo. ¡Ah, Valvanera mía, no tengo consuelo! Te dije en
+mi anterior que cuatro personas poseían mi secreto: ya no lo poseen más
+que tres.</p>
+
+<p>No sé si decirte que le leas esta carta al prisionero. Él no
+sospecha que le han amado corazones ausentes, desconocidos. El de
+Justina gustaba de recrearse en el amor a Fernando, y siempre le veía
+niño. Los primeros cuidados que se prodigan a los recién nacidos, de
+ella los recibió Fernando. Le vio después, teniendo él cuatro años,
+pues con el fin de que inspeccionara su crianza, la mandé a Vera, y
+siempre le recordaba en aquella edad. Me ponderaba su belleza, su
+parecido a mí; me pintaba con graciosas imágenes el color de sus
+cabellos, de sus ojos. El día en que murió, le describía chiquitín,
+como si le hubiera visto la semana pasada. Díjome que su pena mayor
+era morirse sin verle caballero formado; recomendome que cuando yo le
+tuviese a mi lado le expresase su cariño, y le diese en nombre suyo
+muchos besos. De tal modo me impresionó con estas demostraciones,
+que las dos parecíamos moribundas, yo quizás más que ella. Díjome
+que no llorase ni me afligiese; que Dios, con lo mucho que había yo
+sufrido, me perdonaba todas mis culpas, y que <span class="pagenum"
+id="Page_114">p. 114</span>si aún faltaba algo por perdonar, ella se
+encargaría de obtener en el cielo la total absolución... Sí, sí, es
+preciso que le leas esta: quiero que sepa que se ha muerto Justina; que
+Justina le amaba, que Justina es para mí una pérdida irreparable...
+Ayer ha sido el entierro; mañana iré al camposanto a llevarle las
+flores más bonitas que pueda procurarme. Le gustaban tanto como a mí, y
+siempre que salía traíame las mejores que encontraba. Ahora todas me
+parecen indignas de ella. Las de mi corazón, que son las más bellas, no
+se ven, y en estos homenajes, ¡ay!, no nos satisfacemos sino con lo que
+entra por los ojos. ¡Dios mío, qué sola estoy!... ¡Pero qué sola! Lo
+dicho: léele esta carta, o dásela para que se entere, y dime el efecto
+que le causa.</p>
+
+<p>No está de más que en esta repita mis exhortaciones para la
+custodia del bien que he puesto en tus manos. Ordeno y mando que el
+prisionero renuncie por ahora incondicionalmente al uso de su voluntad,
+sometiéndose a la tuya, que por delegación es la mía. Te transmito toda
+mi alma, me encarno en ti. Ya le devolveré al señorito su voluntad,
+cuando yo entienda que está en disposición de usar de ella dignamente.
+Toda cautela me parece poca mientras dure el horrendo trastorno de
+una ilusión arrancada de cuajo. Yo sé lo que es eso. Que no tome
+resolución alguna, ni aun aquellas que parecen más insignificantes,
+sin previa consulta contigo, que eres <i>migo</i>. Que no se aleje de
+tu casa, a <span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span>no ser
+con Juan Antonio o personas de gran confianza. No puedo echar de mí la
+imagen del <i>Joven Werther</i>, que es desde hace tiempo mi fantasma
+perseguidor. Por la impresión que hizo en mí esta obra al leerla por
+vez primera, juzgo la que hará en un espíritu admirablemente preparado
+para la imitación del caso que en ella se presenta... Dios le perdone
+al señor de Goethe el mal que ha hecho.</p>
+
+<p>Paréceme acertadísima la campaña teatral que han iniciado tus
+niñas. Es un entretenimiento de buen gusto y honestísimo, si hay buena
+elección en las obras que representen, y la del <i>Sí de las niñas</i>
+no puede ser más acertada. ¡Cuánto daría yo ahora por ver tu teatro y
+aplaudir a mis queridos cómicos! Pero no puede ser, ¡paciencia!... Aquí
+te pongo veinte mil suspiros de los más hondos. Guárdamelos por allá,
+pues en cada uno de ellos va un poquito de mi alma.</p>
+
+<p>Y no te escribo más hoy: lo que aún tengo que decirte no es nada
+grato, y no quiere amontonar tristezas sobre tristezas tu amantísima —
+<i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch16">
+ <h2 class="nobreak g0">XVI</h2>
+ <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Gracias a Dios, amiga de mi vida, que hoy puedo escribir todo lo
+que quiera. Hoy me siento discípula del Tostado, y me será fácil
+<span class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span>hacer honor a tan
+gran maestro. Felipe se ha ido a la Encomienda con Gravelinas, Castro
+Terreño, Jenaro Villamil, el pintor, y un chico que ahora despunta en
+la política y los periódicos, Luis Sartorius. Creo que Fernando le
+conoce. Allá se estarán unos días cazando y hablando mal del gobierno.
+Después van a Segovia, donde Villamil se propone pintar la Fuencisla,
+el Parral, y qué sé yo qué, y mi marido ver y tasar una colección de
+clavos de puertas, bisagras y aldabones que a la venta sale. Por allá
+se estén luengos días, y si fueran meses, mejor, para que yo respire.
+¡Preciosa libertad, cuánto vales! Así podré llorar a mis anchas a mi
+amada Justina, y llevarle flores, y hablar contigo, emborronando todo
+el papel que me dé la gana. ¡Benditas cacerías de la Encomienda y
+benditos clavos de Segovia! Claro que mi libertad solo es relativa,
+porque siempre quedan aquí personas que al volver Felipe le cuentan
+todo lo que hago; pero esta de clase de esclavitud la sorteo yo
+perfectamente. Hoy me siento mía, hoy respiro, y los suspiros que te
+mando llevan alegrías de mi corazón y esperanzas.</p>
+
+<p>En estos veinte años largos de ansiedad y lucha, de persecuciones,
+de estudio sutil para sortear el carácter receloso, inquisitorial de
+Felipe, Dios me ha favorecido, no puedo negarlo. Concediome primero la
+compañía y ayuda leal de Justina; después, que a Felipe no le fuera
+antipática mi fiel sirviente, pues si se le ocurre tomarla entre
+<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span>ojos y privarme de
+ella, ¡pobre de mí! Verdad que Justina poseía un arte supremo para el
+disimulo, para hacerse agradable y necesaria a las personas con quienes
+estoy obligada a vivir en paz, y se ha muerto la pobrecita sin que
+nadie sospeche que entre ella y yo había tan entrañable inteligencia
+en puntos muy delicados. Felipe ha sentido su muerte, y el día que la
+sacramentaron estaba muy afligido. Le agradecí mucho su pena, y ganó
+terreno grande en mi estimación. A los veintiocho años de casados,
+es triste, tristísimo, que mi marido tenga que hacer méritos para
+conquistar sentimientos míos, que debió poseer desde el primer día.
+Entre Felipe y yo hay un gran espacio vacío, glacial, que en tanto
+tiempo no ha podido llenarse ni encenderse con afectos. La vida común
+no ha hecho más que poner en pugna constante sus asperezas con las
+mías, sin limarlas. ¿Tengo yo la culpa? ¿La tiene él? ¿Es culpa de
+los dos? Averígüelo quien quiera, pues ni <i>Vargas</i> creo yo que
+domine tan difícil averiguación. Por centésima vez te lo digo, querida
+Valvanera: yo no he tenido la suerte tuya; tu marido te resultó
+ajustado a tu ser espiritual. Hicisteis pareja feliz, con unidad de
+pensar, unidad de sentir. Las pequeñísimas diferencias pronto fueron
+destruidas por el roce. A mí no me resultó ese bien tan grande. Y
+lo de hacer o no hacer pareja es cuestión de suerte, créelo. Porque
+ni una piensa, ni los padres tampoco, y aunque en ello pensaran
+rara vez acertarían. Los <span class="pagenum" id="Page_118">p.
+118</span>caracteres se conocen bien cuando envejecemos, y siempre la
+casan a una cuando es niña o casi niña, fundándose en sentimientos
+superficiales que luego se convierten en humo.</p>
+
+<p>Tengo que fastidiarte con estas confidencias, que en parte no son
+nuevas para ti, pues en otras ocasiones me has oído decir lo mismo;
+mas ahora es preciso que yo extreme mi sinceridad a fin de que puedas
+hacerte cargo de la relación entre mis cuitas matrimoniales y este
+magno asunto secreto. Fácilmente comprenderás cuánto he tenido y tengo
+que discurrir para que entre estas dos mitades de mi vida no haya
+ningún contacto. Semejante trabajo de incomunicación es una obra maciza
+de disimulo, de ocultaciones, de supercherías más o menos inocentes, y
+representa una energía mental tan extraordinaria que, aplicada a otros
+órdenes, podría bastar a la formación de un perfecto hombre de Estado.
+Que la incomunicación entre las dos esferas era necesaria, bien lo
+comprendes tú que conoces a Felipe. No podía yo hacer otra cosa: Felipe
+y Fernando eran y son incompatibles, irreconciliables; el uno es la
+ley, el otro su transgresión. En la noche aquella de Zaragoza, después
+de ver juntas <i>El sí de las niñas</i>, supiste que yo había cometido
+una falta muy grave. Sobre esto no hay que volver: convinimos en que
+yo había sido criminal, faltando a la más sagrada de las obligaciones;
+yo me acusé y tú me sentenciaste. Yo no merecía <span class="pagenum"
+id="Page_119">p. 119</span>perdón; tú me compadecías y procurabas
+consolarme; yo me declaraba perdida para siempre en el terreno
+matrimonial. Me aconsejaste el silencio absoluto, el arrepentimiento y
+propósito de enmienda ante Dios, y que procurara echar un velo... Esto
+del velo no se me olvida... Bueno: pues aquí tienes mi falta muy bien
+tapada y en condiciones de no ser por nadie descubierta. No me costó
+poco trabajo; pero ello es que conseguí lo que me proponía... Pasa el
+tiempo, y continuamos Felipe y yo desavenidos, inarmonizados, como dos
+notas discordantes que desgarran el oído cuando suenan juntas. Dios no
+quiere poner ningún remedio al desajuste de nuestras almas: no nos da
+hijos. Él es él y yo soy yo, sin que en ningún momento nos encontremos
+en perfecta unión. Mis esfuerzos por sonar acordes son cada día más
+infructuosos. Carece él de inteligencia, yo la tengo de sobra; pero ni
+puedo darle a él, de lo mío, lo que le falta, ni él sabe apoderarse
+del fuego sagrado. Pasa más tiempo, querida Valvanera, y seguimos lo
+mismo, quiero decir peor, pues el tiempo parece que se complace en
+desafinar más a Felipe siempre que se empeña en sonar junto a mí. No
+nos entendemos: soy para él un libro en lengua chinesca; él es para mí
+un libro en blanco. No me dice nada.</p>
+
+<p>Bueno: pues en esta situación me acuerdo de mi falta; cada día
+pienso más en las consecuencias de ella. Allá, donde Dios quiso,
+dejó un ser muy envueltito en ropas blancas. <span class="pagenum"
+id="Page_120">p. 120</span>Me le figuro dando los primeros pasos, me
+le figuro queriendo hablar..., le siento después grandecito. Dícenme
+que es muy guapo, de buena índole, y tan inteligente que causa miedo a
+los que se encargan de educarle. Luego le siento hombre, y me informo
+de que posee las prendas todas del perfecto caballero: su corazón es
+generoso, sus procederes nobles, su lenguaje discreto... Me vuelvo
+loca de alegría... Allá se me va toda el alma; y cuando procuro
+convencerme de que estoy libre, de que puedo hacer manifestación de mis
+sentimientos y ser dichosa, me encuentro paralizada por el deber, por
+una obligación contraída legalmente y santificada por la religión. Ya
+me tienes fuera de mi centro natural, y atada a otro centro que no sé
+lo que es: ¿legal, artificial? No me atrevo a definir estas cosas...
+Ni un solo instante me ha pasado por la cabeza concordar aquello con
+esto: conozco a Felipe, y sé que no perdona lo que en su criterio,
+reflejo exacto del criterio general, es imperdonable. La magnanimidad
+es una virtud que le viene muy ancha, como la armadura de un coloso. Mi
+marido es de los que celebran culto en los altares de la rutina social
+y de todo el artificio que nos rodea. A tal extremo llega el fanatismo,
+que si hubiera inquisición de esos dogmas, él sería familiar primero
+de ella y un implacable quemador de herejes. Resulta, pues, que para
+poder yo vivir y amar lo que la ley de naturaleza me manda que ame, no
+veo más camino <span class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span>que
+la incomunicación que antes te dije, levantando un muro muy alto entre
+Fernando y Felipe.</p>
+
+<p>Y ahora necesito referirte otras cosas, y hacer comentarios tan
+sinceros como dolorosos de mi carácter y del de Felipe, para que
+comprendas cuánto me ha costado levantar ese muro, y la vida de
+ansiedades que he llevado y llevo para impedir que se me derrumbe y nos
+aplaste a todos. Concédeme otro poquito de atención.</p>
+
+<p>A la falta mía, desconocida de todo el mundo (con tres excepciones
+no más), falta efectiva y real que yo reconozco y confieso a quien
+me da la gana, siguen otras, las faltas supuestas, fantásticas y
+mentirosas que la malicia me atribuye. Por la verdad nadie me acusa,
+por la mentira me denigran. Bien comprenderás que a ti no te oculto
+nada, que hablo contigo como con Dios. Pues yo te juro que cuantos
+milagros me cuelga la fama son absolutamente apócrifos. Años ha que te
+lo he dicho; pero podrías creer que en el tiempo transcurrido desde
+que no nos vemos he hecho algún milagro. No, amiga querida: ni antes,
+ni después, ni nunca. Ten la firme convicción de mi inocencia en todo
+ese tiempo, que bien puedo llamar <i>periodo fabuloso</i>. Harás quizás
+la observación de que la fama persistente, aunque se equivoque, no
+siempre es injusta, y a eso contesto que alguna explicación debo dar a
+la constancia de las lenguas en hablar de mí con engaño y error. Puesta
+a declarar en el banquillo, <span class="pagenum" id="Page_122">p.
+122</span>expongo toda la verdad, no sin esfuerzo, pero con franqueza
+suma. Eres tú mi espejo: me miro en ti, y te doy mi exacta imagen. Pues
+sí, querida de mi alma, aunque lo sabes, bueno es que yo lo manifieste:
+he sido una coqueta formidable. Aquí tienes la explicación de mi fama,
+sin hipocresías ni atenuaciones. El coquetismo, pues todo hay que
+decirlo, ya nos perjudique, ya nos favorezca, ha sido en mi defensa
+contra la soledad del alma, un medio de producir alegría, movimiento,
+bullicio de cosas y personas, un arte de guerra para devolver al mundo
+mis sufrimientos, que en gran parte, de él y de sus leyes recibía
+yo. Me dirás que esta disculpa no vale. Bueno, pues coqueteaba por
+aburrimiento. ¿Tampoco vale esta? Pues coqueteaba... porque sí.</p>
+
+<p>La verdad es que a una existencia frustrada que ha perdido su
+órbita, no se le puede pedir que vaya muy derecha. Sé que hay ejemplos
+de otras existencias también frustradas o sin órbita que se han
+mantenido en la rigidez absoluta de los principios y de las formas.
+Yo las admiro: no he tenido virtud para imitarlas. Han buscado su
+alivio en el adormecimiento místico, religioso, o como quieras
+llamarlo. También a mí me dio por ser beata; pero solo me duró cuatro
+días la ventolera. No podía ser... Pues sigo: si mi coquetismo me
+produjo diversión, encanto, vanagloria, el placer maligno de <i>hacer
+rabiar</i>, trájome por otro lado males acerbos. Ya lo sabes. Mi
+ligereza exacerbó el carácter receloso, <span class="pagenum"
+id="Page_123">p. 123</span>trapacero y mortificante de Felipe. No
+tardamos en llegar a una situación de continua suspicacia, de celos
+y reconvenciones enojosas, de desconfianzas recíprocas. Él fue
+siempre duro, altanero, fiscalizador de las acciones más inocentes.
+Sin quererlo, cultivé en él otras cualidades muy malas: la grosería,
+la falta de delicadeza. Gustaba yo de atormentarle, y él a mí lo
+mismo: llegamos a tener discordias muy agrias por cualquier tontería,
+extremando nuestra desavenencia en las cuestiones de intereses. Quiso
+reducir mis gastos; yo me opuse a sus derroches de coleccionista. Nos
+hacíamos una guerra implacable. Hasta en política disentíamos, pues yo,
+solo por llevarle la contraria, alardeaba de patriotería liberalesca
+y hasta de jacobinismo. Empezaron las prohibiciones por parte de él,
+las rebeldías por mi parte. Ya ni asomos de concordia había entre los
+dos, pues hasta en las comidas fueron nuestros gustos diferentes. Sus
+sospechas le llevaban a indagaciones indecorosas para mí. Espiaba
+mis pasos; vigilaba todas mis acciones; intervenía mis cartas; veía
+fantasmas en torno mío; mi gusto excesivo de los placeres sociales,
+mi cháchara, mis alardes de libertad le irritaban más, y ya no fue
+solo grosero, sino brutal, y el más fastidioso tirano que imaginarse
+puede... Ea, querida mía, que viendo la cosa mal parada, hube de
+recoger vela. Capaz era Felipe de un desatino, y yo también. ¡Figúrate
+si descubre...! Pero no, daba todos sus golpes <span class="pagenum"
+id="Page_124">p. 124</span>en la herradura y ninguno en el clavo.
+Era ciego: no veía la verdad; corría disparado tras multitud de
+mentiras.</p>
+
+<p>Amainé, como te he dicho, en mi coquetismo: tuve que recogerme y
+entrar en mí. La edad hizo lo demás: me aproximaba yo a los cuarenta
+años, aunque..., ya me viste..., los llevaba muy bien. Después, querida
+Valvanera, desde la última vez que te vi, he dado un bajón tremendo.
+Ya no me conocerías... Pues verás: reflexioné, me di a pensar en que
+si mi existencia había sido hasta allí frustrada, podía ya no serlo
+en lo sucesivo. Dios quizás me deparaba una segunda existencia. Había
+encontrado mi órbita, la verdadera, la única, y en ella podía correr a
+mis anchas sin desviarme. Pero, ¡ay de mí!, que para seguir mi órbita
+me estorbaba enormemente Felipe..., aquel Felipe continuo, pegado a
+mí como mi sombra, y de quien no podía en modo alguno desprenderme.
+Y para mayor desdicha, era cada día más fastidioso y fiscalizador
+más impertinente. ¿De qué me valía tener órbita, amiga de mi alma?
+Comprende mi padecer, mis estudios maliciosos, que algo tenían de
+la diplomacia, algo del arte de los prestidigitadores, para que mi
+tirano no penetrara en aquel vedado terreno donde yo quería vivir
+sola, y si no sola, sin él. ¡Qué martirio! En esta campaña, que
+precisamente coincide con la época en que tú y yo no nos hemos visto,
+he desplegado las dotes de astucia más extraordinarias, he inventado
+las combinaciones <span class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span>más
+sutiles, me he batido a la defensiva, en la sombra, con una habilidad
+de que no puedes tener idea. Y he triunfado, al menos hasta hoy. En
+medio de mis grandes amarguras, tengo la satisfacción de que Felipe
+<i>no lo sabe</i>. Viéndole a mi lado en efigie, en espíritu siempre
+lejos, le digo con el pensamiento: «No lo sabes, no te doy el gusto
+de que tengas razón contra mí. Porque eso es lo que tú quieres, tener
+razón contra tu mujer, y eso no lo tendrás. Soy aragonesa».</p>
+
+<p>En este periodo, Valvanera mía, ha sido mi único consuelo la lectura
+y el trato de personas inteligentes, la lectura sobre todo. Mi marido
+dio en llamarme romántica; es su manera personalísima de repudiar lo
+que se sale de lo vulgar y corriente. Yo acepto el mote, si romántico
+quiere decir revolucionario, porque..., no te asustes..., te advierto
+que yo lo soy. Me siento un poco masónica, quiero decir que prefiero
+los males de la libertad a los del orden... Esto es una broma, querida;
+no hagas caso.</p>
+
+<p>Motivo de burla y chacota son para Felipe mis aficiones a la
+lectura, que en los últimos seis años han sido un verdadero vicio.
+Ya sabes que su inteligencia es muy limitada: lo que yo arrojo de mi
+mente (perdona la inmodestia) como hojarasca inútil, ya lo quisiera
+él para los días de fiesta. Es de esos que llevan dentro del cerebro
+una barajita de ideas, adquiridas y coleccionadas en el trato de los
+hombres más vulgares, porque de los eminentes, haya miedo que se le
+<span class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span>pegue nada. La tiene
+en forma y distribución de papeletas clasificadas. Para cada tema que
+surge, su papeleta correspondiente. ¿Se habla de teatros? Papeleta. ¿De
+moral, de matrimonio, de religión, de política, de viajes, de ornato
+público? Pues allá va la cédula. A mí no me des entendimientos de esta
+condición. Ya comprenderás que quien piensa por papeletas, en las
+acciones procede de un modo semejante, y ha de ser formulista, esclavo
+de la letra de ordenanzas y reglamentos. En esto nadie le gana a mi
+Felipe, naturaleza de tal modo conformada, que halla su felicidad en el
+fastidio. El fastidio, hablando por papeleta, <i>es su elemento</i>...
+¡Si al menos hubiera yo podido lograr una separación decorosa! ¡Que
+si quieres! ¡Para separaciones está el tiempo! Felipe no puede vivir
+solo; le soy necesaria. No se halla sin mí: soy el agua salada para ese
+pobre pez. No viéndome aburrida, no ejercitando en mí su vigilancia,
+no interviniéndome en todo y por todo, se muere de asfixia. Ya ves qué
+sino el mío... Pues mira tú: por ley de costumbre, y no insensible a
+la obra del tiempo, he adquirido resignación; sé ya lo que no sabía:
+aceptar mi pesada cruz y subir con ella. Lo haría fácilmente quizás
+si estuviera libre, quiero decir, si no me llamara mi órbita como me
+llama, la íntima, la que es a un tiempo ilegal y sagrada, la mía.</p>
+
+<p>En justicia, debo añadir que de algún tiempo acá Felipe me mortifica
+menos, y que ya sea porque he ganado fuerzas, ya porque la <span
+class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span>cruz ha perdido algo de
+su enorme peso, ello es que la llevo mejor, y aun me siento menos
+medrosa de que mi secreto se descubra. El tiempo también fortifica,
+y la próxima vejez parece que derrama tesoros de indulgencia, y que
+protege las grandes reconciliaciones. ¿No crees tú lo mismo? Sí, sí:
+mi temor de la luz va disminuyendo, me creo capaz de afrontar las
+responsabilidades que antes me aterraban, de dar un salto decisivo.
+¿Qué te parece? Anímame, amiga del alma; dime que sí, que sí...</p>
+
+<p>En el tiempo este que nos ha hecho la gracia de tenernos separadas,
+no he visto decrecer la pasión de Felipe por el coleccionismo de armas
+y de hierros viejos. Sería el primer caballero del mundo si ello
+dependiera de la adoración y conocimiento de los signos de caballería.
+Otro que más entienda de espadas y que mejor clasifique las de cada
+siglo, y las de Milán o Toledo, no lo hallarás. En lo que ha decaído
+es en la esgrima, pues con los años su destreza va quedando reducida
+<i>al compás</i>, y gracias. Aún se recrea en su sala de armas tirando
+un rato con los amigos, y aún vienen en busca de sus lecciones
+espadachines muy afamados. También acuden a casa los que se ven en el
+trance de aceptar o promover un duelo, porque la primera autoridad
+de Madrid en lances de honor, y en sus complejas y delicadas reglas,
+es mi marido. Todos respetan y siguen ciegamente su opinión, y el
+hombre está en sus glorias ejerciendo de definidor y pontífice: <span
+class="pagenum" id="Page_128">p. 128</span>se humaniza, se vuelve menos
+áspero, y su amabilidad relativa indica su satisfacción y vanagloria.
+Yo, siempre en guardia, aprovecho para mis combinaciones los preciosos
+momentos en que funciona el oráculo de los lances de honor. Cosas a
+que no me atrevería en días normales, las acometo valerosa cuando se
+trata de la elección de armas, de los pasos que ha de dar adelante o
+atrás, en el terreno, cada uno de los duelistas. Y ya puedes suponer
+con cuánto fervor pido a Dios, en momentos para mí críticos, que haya
+desafío, que se peleen dos caballeros por cualquier futesa de política,
+de amores o de juego, para que vengan a mi casa en busca del oráculo, y
+este se entusiasme y yo respire.</p>
+
+<p>Y ya no escribo más hoy, que estoy cansadita, aunque no tanto
+como lo estarás tú cuando me leas. Cree que no son ociosas estas
+explicaciones, para que te hagas cargo de mis sufrimientos y del
+servicio impagable que prestas a tu amiga. Tu cooperación me la
+tengo bien ganada... Vaya, no te canso más. Soy como esos visitantes
+fastidiosos, que después de despedirse vuelven a pegar la hebra,
+repitiendo lo que ya dijeron; y en pie, y en la puerta ya, todavía
+vuelven sobre lo mismo. No más, no más: quédense para mañana otros
+secreticos que aún guarda para ti tu amante amiga — <i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch17">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XVII</h2>
+ <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Abril.</i></p>
+</div>
+
+<p>Ya sé, ya sé, picarona, el mote que vas a ponerme. Vas a llamarme
+la <i>Tostada</i>. Pero no me ofendo, y casi, casi me gusta el apodo,
+porque me estimula más al horroroso gasto de tinta, y a marearte con
+mis largas escrituras. Lo que siento es distraerte de tus ocupaciones
+todo el tiempo que exige la tarea de leerme. Pero lo llevarás con
+paciencia, ¿verdad? Y que no puedo ser concisa. Tras de una idea se
+me ocurre otra, y cuando quiero recordar, ya tengo bien llenitos de
+garabatos cuatro pliegos de papel.</p>
+
+<p>Tienes razón en decir que soy una pura pólvora, y le la impaciencia
+me pierde. Por mi gusto, cosa pensada, cosa realizada. No puedes
+figurarte el cariño que le he tomado a esa mayorazga de Castro-Amézaga
+desde que me contaste sus extraordinarios y nunca vistos méritos. ¿Y
+tal joya no será para mí, para mi Fernando? ¡Ay, si Dios me concediese
+esto, daría por bien empleados todos los martirios de mi vida!... No
+pienso más que en Demetria, la estoy viendo, hablo con ella. ¡Qué
+hermosura y qué talento, qué aplomo y dominio de sí misma! No <span
+class="pagenum" id="Page_130">p. 130</span>me digas que el fantasmón
+de mi sobrino puede quitárnosla. ¿Pues qué? ¿No ha manifestado bien
+claramente la niña discreta que le repugna el candidato propuesto por
+la familia? ¡Y ha tenido entereza para negarse a ser su esposa, sin
+reparar en el semicompromiso que suponían las vistas, resistiéndose a
+la presión que sobre ella ejercían sus tíos y Juana Teresa! ¡Eso es
+una mujer! Solo este rasgo basta para que yo la ponga cien codos más
+alta que todas las de nuestro sexo. ¡Cualquier día la coge a esa un
+tonto! Ya puedes figurarte lo que yo gozo considerando el despecho,
+la rabia de Juana Teresa, que en su vida se ha llevado un sofión tan
+merecido. La veo echando fuego por los ojos y masticando fuerte... Pero
+se me caen las alas del corazón al pensar que aún tiene esperanzas
+de arreglo. No, no puede ser: no es delicado insistir después de una
+repulsa tan categórica... ¡Ay!, mi falta de libertad me requema la
+sangre. Pues si yo pudiera meter mi cucharada en ese negocio, ¡con qué
+gracia habría de llevarlo a término feliz, abatiendo para siempre los
+hocicos de mi media hermana!... Déjame, déjame que desahogue el ardor
+de mi alma. Luego me dicen revolucionaria, romántica. Sí, lo soy:
+quiero imitar a esa sin par niña, que odia, como yo, los raciocinios
+por papeleta, y cuando le han presentado la de su casamiento, la ha
+deshecho con garra de leona. ¡Esa, esa es la mujer que quiero para
+compañera de Fernando!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span></p>
+
+<p>Pero nada adelantaremos, tienes razón, mientras el alma de nuestro
+querido hijo no salga del insano estupor en que la tiene una pasión
+frustrada, una tan grave herida del amor propio. No le riño; conste
+que no le riño; considero la delicadísima situación de su espíritu, y
+confío como tú en el tiempo... Pero, ¡ay!, el tiempo tiene dos caras:
+es amigo que infunde esperanza, y enemigo que amedrenta. ¿Quién me
+asegura que, andando días, no lograrán los de Cintruénigo rendir por
+cansancio la fortaleza de Castro? Juana Teresa es muy lista, maestra
+en gramática parda, en marrullerías plebeyas. Rodriguito, según mis
+noticias, suple con su tenacidad la pobreza de su entendimiento. Temo
+a los tercos, a los pleiteantes temerarios, a los que ponen toda su
+intención y sus fines todos en una sola papeleta... No, no me entrego
+yo al tiempo: eso es de perezosos. Confío en ti, que aunque me dices
+que espere y no me precipite, seguramente pondrás tus cinco sentidos en
+esta obra magna para que no se nos malogre, y allanarás a Fernando el
+caminito de Laguardia. Demetria es su paz de toda la vida, el perfecto
+equilibrio de sus facultades. ¿No lo ves así? ¿No ves en ese matrimonio
+la maravilla de la Providencia?... Impedir que se unan es un divorcio,
+amiga mía, es obstruir los caminos de Dios.</p>
+
+<p>No te asustes de mi exaltación. Soy así: ver yo el bien y no
+lanzarme tras él al instante, es imposible. Déjame que te diga una
+cosa, y si la tienes por delirio, no me importa. <span class="pagenum"
+id="Page_132">p. 132</span>Pues la hazaña de Fernando al sacar a la
+niña del cautiverio de Oñate, con riesgo a de su vida, bien merece el
+desenlace, el divino coronamiento de esta unión. Dime que sí. Aquella
+página hermosa, aquel viaje por los montes infestados de facciosos, la
+muerte del desgraciado padre, la herida de Fernando, que se nos quedó
+cojito, prisionero de sus protegidas, ¿qué son más que trámites de la
+grande obra de la Providencia? ¿Y la abnegación con que el caballero,
+abandonando sus amores (buenos o malos, que eso no hace al caso), se
+convierte en paladín de dos muchachas desconocidas, no significa nada?
+¿Pues y la nobleza de su proceder en todo el camino, su delicadeza y
+solicitud, la gratitud de las niñas, la entrañable amistad que entre
+ellos se establece, no nos dan a conocer el arte sublime con que
+Dios elabora sus obras maestras? ¡Ay!, quisiera ser poeta para poner
+en versos magníficos aquella peligrosa y al cabo feliz aventura,
+composición que les entregaría, diciéndoles: «Héroe y heroína, Dios os
+ha juntado en este hermoso poema, porque quiere haceros fundamento de
+una generación que reúna la voluntad y la inteligencia. No falta más
+que una estrofa, que vais a escribir ahora mismo».</p>
+
+<p>A todo trance, mi amada Valvanera, es preciso que el <i>Caballero
+de Aránzazu</i> (mira qué título se me ocurre) no se acuerde más de
+la catástrofe de Bilbao, ni de la condenada diamantista, que noramala
+vaya. Tráemele pronto, por tus hijos te lo pido, al terreno en <span
+class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span>que hallará el reposo y la
+felicidad, y yo también. Sería yo capaz, si viera terminado el poema
+con lógica belleza; sería capaz, digo, de romper la insoportable
+ficción en que vivo, y arrostrar las humillaciones y las amarguras
+que suponen las papeletas de Felipe, arrojadas en terrible avalancha
+sobre mí... ¡Vaya si lo haré! ¿No es estúpido que vivan las almas
+aterrorizadas por un vano fantasma, la opinión, la cual, mirada de
+cerca y por dentro, se compone de cuatro trapos no muy limpios sobre
+cuatro torcidas cañas?</p>
+
+<p>Pero tengamos calma. A medida que escribo me voy exaltando más...
+Por obedecerte en todo, he detenido el viaje del benditísimo sacerdote,
+nuestro amigo, a Laguardia; pero no acabo de conformarme con este
+aplazamiento. Se me ha metido en la cabeza que haciéndose don Pedro
+amigo del señor de Navarridas, se nos vendría todo a la mano. Pienso
+también que Demetria... En fin, pienso tantas cosas, que vale más
+que me las guarde y las madure bien antes de comunicártelas. En la
+confianza de tu pericia me adormezco yo. Sé que sacarás triunfante mi
+bandera, la bandera del bien, que tiene por escudo un corazón de madre,
+y por leyenda esta sola palabra: <i>Naturaleza</i>.</p>
+
+<p>Vamos, que estoy desatinada: no me digas que no. Y otra cosa. ¿No
+puedo aún escribir a Fernando? ¿No debo decirle...? ¿Te decides a
+descorrer el velo, o no es tiempo todavía? Ya que no me contestes
+a esto, dime pronto <span class="pagenum" id="Page_134">p.
+134</span>si va recobrando la serenidad; si su corazón se restaura
+en los sentimientos dulces, o es aún presa del vértigo de rabia,
+y se ahoga en las olas de amargura. Porque no puedo arrojar de mí
+una zozobra cruelísima. ¿No está convencido aún de que la maldita
+Negretti es esposa de otro? ¿O es que sobre eso hay dudas todavía?
+No lo veo yo claro. Las referencias del suceso son vagas, como de un
+caso problemático, alterado al pasar de boca en boca. Que sepamos la
+verdad. Entérate bien; interrógale, aunque esto sea poner el dedo
+sobre las heridas aún no cerradas. Estaría bueno que ahora saliéramos
+con que Fernando abriga todavía esperanzas... Por Dios, vigila, no
+te descuides..., entérate de si aún sostiene alguna comunicación con
+Bilbao, aunque sea indirecta, por vía de espionaje o información. Hay
+que ver esto, Valvanera de mis pecados; hay que estar en todo... Adiós;
+ya no puedo más. Toda mi alma está contigo y con él... Una palabra para
+concluir: «¡Muera Cintruénigo!».</p>
+
+<p>¡Qué disparates pienso y escribo!... Voy a decirte el que se me
+ocurre en este momento. ¡Jesús me valga! Admitida la idea de que el
+motivo del desaire sufrido por mi antipático sobrino es que el corazón
+de la mayorazga pertenece a otro, me asalta la idea de que ese otro
+no es Fernando. ¿No se te ha ocurrido averiguar si hay algún factor
+desconocido? Lo que ahora sospecho, ¿es acaso inverosímil? Fíjate en
+que no tenemos ninguna prueba de que la repulsa de la niña sea <span
+class="pagenum" id="Page_135">p. 135</span>por amor a Fernando. Todo
+se reduce a suposiciones, conjeturas, fingimientos quizás de nuestro
+deseo. Hay un punto oscuro, muy oscuro, querida Valvanera, y es urgente
+aclararlo. Acláralo por Dios. Tengamos, ¡ay!, un hecho fijo y seguro
+en que fundarnos, para que este plan mío y tuyo no sea un alcázar
+aéreo. ¡Pues bonito papel haríamos si ahora resultara que...! Me vuelvo
+loca... Compadece a tu pobre amiga...</p>
+
+<p>No escribo más; quiero serenarme; la pluma se me vuelve un pedacito
+de rayo. Siento en mí las sacudidas de los nervios, que me dicen que no
+escriba más. <i>La Tostada</i> se rinde.</p>
+
+<p>Te mando millones de besos para que los repartas como quieras. Los
+que le toquen a Fernando, como no puedes dárselos tú directamente, se
+los aplicas a tus nenes para que estos se los pasen a él. Adiós otra
+vez. Os adora vuestra — <i>Pilarica.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch18">
+ <h2 class="nobreak g0">XVIII</h2>
+ <p class="centra"><b>De don José M. de Navarridas</b><br> (incluyendo
+ esquelas de las niñas de Castro) <br><b>a Fernando Calpena.</b></p>
+ <p class="dcha mt15"><i>De Laguardia, a 6 de mayo.</i></p>
+</div>
+
+<p>Ilustre señor y dueño: Dios le premie a usted el regocijo que ha
+dado a este viejo dignándose comunicarnos noticias directas <span
+class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>de su persona; y que no ha
+sido menor el alegrón de toda la familia por este feliz suceso, lo
+comprenderá usted sin necesidad de que yo se lo diga. Mi gozo subió
+de punto al notar que el tono y conceptos de su carta no indican una
+grande turbación del ánimo. Si por algún renglón de la misma veo asomar
+la melancolía, la cual más en lo que calla que en lo que dice se
+manifiesta, me tranquiliza el pensar que no es mal de cuidado cuando
+recae en jóvenes a quienes la inteligencia ofrece mil recursos contra
+el fastidio y las tristes memorias. Un hombre como usted, mi señor don
+Fernando, tiene en su lozana imaginación, en su variado saber de todas
+las cosas, el remedio contra los desmayos del ánimo. Denos pronto la
+noticia, que aquí recibiremos repicando muy recio, de que se le han
+pasado esas murrias. Y si me permite darle un consejo, le diré que solo
+con medir la distancia entre su mérito altísimo por los cuatro costados
+y la bajeza de los que le han ofendido, ha de sentir gran consuelo.
+Esto y el perdonarles de todo corazón serán medicinas de notoria
+virtud. Viva mi señor don Fernando, y dele Dios toda la felicidad que
+se merece.</p>
+
+<p>También agradezco infinito a mi señora doña Valvanera que haya
+contribuido a vencer la pereza de usted para escribirnos; y si por
+mil respectos no mereciera esa noble dama mis homenajes, por esta
+sola fineza quedaríamos obligados eternamente. Hágame el favor de
+decirle que en esta carta van <span class="pagenum" id="Page_137">p.
+137</span>cumplidos sus encargos con toda la eficacia que nos permite
+nuestra inutilidad. Incluyo las respuestas de puño y letra de mi
+sobrina mayor, la cual ha manifestado un deseo muy vivo de servir a la
+señora de Maltrana.</p>
+
+<p>Mi hermana María agradece a usted sus finos recuerdos, y se los
+devuelve con sinceros votos porque conserve usted su salud, así del
+cuerpo como del alma, deseando que encuentre su tranquilidad en la
+esfera del mundo que por su nobleza le corresponde. Tanto mi señora
+hermana como yo hemos leído con especial satisfacción el parrafito de
+su carta en que se muestra deseoso del buen giro de nuestros planes
+con respecto y a la unión de las casas de Idiáquez y Castro-Amézaga.
+Conociendo lo que aprecia usted a esta familia, esperábamos esa
+manifestación, a la que tenemos el gusto de contestar dándole
+esperanzas de que nuestro proyecto se realice, pues reanudadas las
+negociaciones, hemos visto que presentan un excelente cariz. Quiera
+Dios que pronto pueda dar a usted la buena noticia de que es un hecho
+el enlace de los escudos de Castro y Sariñán. Y si se dignara usted
+asistiendo a la boda, no tendríamos palabras con que mostrarle nuestro
+reconocimiento.</p>
+
+<p>Concluyo, pues las chiquillas quieren escribir a usted en este
+mismo pliego. Ya les he dicho que escriban aparte, y aquí meteré los
+papelejos que me den. De todos modos, no quiero cansar más a usted:
+solo le digo <span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span>que no
+se ha armado floja revolución en la casa con sus dulces encargos. No
+sintiéndose bastante fuerte en sus conocimientos la señora Demetria,
+reunió concilio de autoridades, que bien puedo llamar ecuménico por
+la muchedumbre de eminencias que concurrieron. Las de Álava fueron
+las primeras en penetrar en aquellas salas vastísimas, y al instante
+trabaron una tan fuerte de controversia escolástica con mi hermana
+sobre el punto del punto que se debe dar al dulce de tomate, que hube
+de retirarme medio loco. Acudieron también al cónclave, llamadas por
+Demetria, dos monjas exclaustradas de esta localidad y de Vitoria,
+maestras en toda suerte de <i>dulzuras</i>, y si le digo a usted que
+tres tardes con sus respectivas primas-noches gastaron en dilucidar los
+problemas, invocando estas las tradiciones conventuales, aquellas la
+experiencia de unas y otras casas, no me tenga por hiperbólico. De los
+estados de Páganos y Samaniego, y aun de la remota Bastida, vinieron
+labradores viejos, cuyo dictamen y luces se estiman indispensables
+para determinar las mejores tierras y el abono más adecuado a los
+tirabeques, así como para la elección de simiente, <i>etcétera,
+etcétera</i>...</p>
+
+<p>He aquí, señor mío, que entran las dos estrellas matutinas de la
+casa trayendo cada cual el papelito que debo incluir en esta. El de
+Demetria viene abierto para que yo lo lea y le dé mi <i lang="la">exequatur</i>
+antes de enviarlo a su destino. El de Gracia llega cerrado con tales
+<span class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span>cerrojos de obleas y
+candados de lacre, que no hay curiosidad bastante aguda para penetrar
+en las entrañas de este mamotreto. La chiquilla se ríe al entregármelo,
+y presumo que habrá metido sinnúmero de cuchufletas para embromar y
+divertir al amigo melancólico. Esto me parece de perlas, y accedo a no
+intervenir el manuscrito. Allá van uno y otro, y celebraré infinito que
+los informes de Demetria satisfagan por entero a la señora de Maltrana,
+y que los inocentes donaires de la pequeñuela recreen el ánimo del
+noble caballero a quien van dirigidos. Aquí termino, pidiendo a Dios
+que me le guarde cuanto he menester. Su atento amigo y capellán —
+<i>José M. de Navarridas.</i></p>
+
+
+<h3>Esquela de Demetria.</h3>
+
+<p>Señor don Fernando: Mi buen tío le informará de cuán festejada ha
+sido su carta, por la cual vinieron al fin las nuevas de su existencia
+y de la buena memoria que conserva de estas pobres campesinas. Si su
+salud no es tan buena como usted merece y todos deseamos, cuídese,
+distráigase y lleve con paciencia su mal, que este no es de los
+incurables, y casi estoy por decir que quizás sea de los benéficos, o
+que, pareciendo que matan, lo que hacen es dar a la larga mejor vida.
+Usted me entiende.</p>
+
+<p>Por dos trajineros de toda confianza que llevan trigo de casa a
+Valmaseda y Bilbao, mando a la señora de Maltrana los mejores <span
+class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span>tirabeques que por acá se
+han podido encontrar, cosechados en nuestras tierras de Páganos. Hemos
+escogido la clase llamada aquí de cuerno de carnero, que es la más
+tierna y se cuece de un hervor. Plántenlos inmediatamente que lleguen,
+poniendo diez o doce en cada surco, sin echarlos en remojo, pues no
+quieren extremada humedad. La tierra que sea bien suelta, con abono muy
+hecho, mezclado de ceniza. Basta con la primera cava por toda labor,
+arropándolos bien y disponiendo los tutores antes que tomen direcciones
+viciosas. En esto han de mirar mucho, pues siendo su crecimiento de
+más de seis palmos, conviene guiarlos desde el principio con dos varas
+para cada pie, o tres si ellos mismos indicasen la necesidad de más
+apoyo. En las cruces pongan palos de mayor robustez, tirando cuerdas
+desde estos a las varas laterales, conforme la extensión de las guías
+altas lo vaya pidiendo. El toque está en acomodar la planta para que
+suba bien derecha y no se tuerza, pues si caen y se doblan, se malogra,
+por falta de aire, parte del fruto. Si a pesar de estas precauciones se
+doblan, por causa de fuertes vientos, vale más dejarlos jorobaditos,
+que en este caso la enmienda es tardía y empeora su situación. Se les
+deja como están, y se aprende para otra vez. ¿Entendido? Lo demás
+lo hace Dios. Celebraré que cuando el señor don Fernando los coma
+se encuentre ya bien derecho y con propósito firme de no volver a
+torcerse.</p>
+
+<p>El dulce de tomate lo hacía mi madre sin <span class="pagenum"
+id="Page_141">p. 141</span>ciruelas. Pero no faltan aquí autoridades
+que recomiendan el empleo de esta fruta, mezclada en proporción de una
+libra por tres de tomate. Mi madre, como digo a usted, lo hacía sin
+mezcla. Recuerdo muy bien la operación, pues en ella le ayudé miles
+de veces; recomiendo que se fijen principalmente en la elección de
+tomates, siempre de mediano tamaño, rechazando todos los que tengan
+daño o picadura por pequeña que sea, pues estos, aun los de apariencia
+más bonita, la pegan. Es condición precisa cogerlos cuando empiezan
+a pintar. Se les extrae la semilla por un corte en redondo hecho en
+el pezón, de modo que resulten huecos y enteros, conservando la pulpa
+menos blanda. Ponía mi madre libra de azúcar por libra de tomate,
+teniéndolos veinticuatro horas en almíbar. Luego los hervía tres veces
+a un punto no extremado, pues desmerece si se deshacen y reblandecen
+demasiado. Tenía las orzas al aire, sin cubrirlas, otras veinticuatro
+horas. Con esto concluye mi ciencia, pues no sé más, y sentiré mucho
+que no quede satisfecha con tan escasos conocimientos esa digna señora.
+Su arte suplirá mi insuficiencia, y espero que usted, que es tan
+goloso, se chupará los dedos cuando le sirvan el tomate en dulce. Mi
+madre decía que mientras más desabridas son las frutas, más apropiadas
+resultan al buen dulce: el mejor de todos, que es el llamado <i>de
+cabello</i>, se hace de calabaza.</p>
+
+<p>Y vamos ahora al mostillo. Suponiendo <span class="pagenum"
+id="Page_142">p. 142</span>que el arrope de Villarcayo es excelente y
+muy azucarado, el mostillo que de él se saque no será inferior al de
+mi tierra. Mi madre ponía el arrope a cocer en un gran perol, a fuego
+lento, echando en él nueces peladas y cortezas de naranja y limón.
+Después de bien hervido lo apartaba del fuego, y entonces empezaba la
+operación más delicada, consistente en echarle harina, dando vuelta al
+caldo con cuchara de madera, sin cesar, y de la cantidad de polvo que
+se echara dependía el poco o mucho cuerpo del mostillo, y su mayor o
+menor mérito. Tenía mi madre para esto tan buena mano, que rara vez
+le salía mal, y cuando no quedaba a su gusto por demasiado espeso y
+pegajoso, o por muy fluido y clarucho, lo desechaba, haciéndolo de
+nuevo, sin acordarse más de la inutilidad de su tarea ni lamentarse de
+ello. Su sistema era empezar de nuevo lo que una vez salía mal, sin
+tratar de enmendarlo. Y tenía razón, porque las equivocaciones rara
+vez pueden corregirse, y lo mejor es aprovecharlas como enseñanza... y
+a otra. El punto del buen mostillo es como el de natillas claras, ni
+más ni menos. Luego se pone en orzas vidriadas, fíjense en que han de
+ser vidriadas por dentro, y se tapa con un pergamino bien sujeto a la
+boca para que la cerradura sea perfecta. Y ya no falta más que comerlo.
+Yo estoy preparando una tarea, de la cual mandaré a la señora de
+Maltrana unas orcitas, si me sale bien, lo cual es dudoso, porque con
+tantos cuidados voy perdiendo <span class="pagenum" id="Page_143">p.
+143</span>un poquito los papeles. Pero he de esmerarme en la obra,
+recordando a mi madre y su arte consumado para estas cosas.</p>
+
+<p>Creo haber respondido a las consultas con que usted me honra por
+encargo de la señora de Maltrana, a quien con este motivo tengo
+el gusto de ofrecer, juntamente con mi hermana, mis respetos más
+afectuosos. Tanto ella como yo deseamos que nos franquee ocasión de
+poner a su servicio nuestra inutilidad. Y usted, señor de Calpena,
+disponga de su amiga — <i>Demetria.</i></p>
+
+
+<h3>Papelito de Gracia.</h3>
+
+<p>Fernandito: Eres un pillo y no mereces que te escribamos, pues tú
+no nos as escrito a nosotras, sino al tío, y eso lo iciste porque esa
+señora en cuyo palacio vives te cogió de una oreja y te puso la pluma
+en la mano; que si no, maldito lo que te acordabas tú de nosotras, ni
+de Laguardia, ni de las cortinas de damasco, ni de los mimos que yo te
+acía para que comieras y recobraras el apetito y el buen umor. ¡Vaya
+con la ingratitud del señorito! ¿Qué te abíamos echo nosotras para que
+así nos trataras? Pues aora, como vuelvas acá, que no volverás, ni
+falta; pues como vuelvas, ni te doy golosinas, ni te cuento cuentos, ni
+te ago vendas para tu patita coja, ni nada. Me tienes furiosa, deseando
+que rabies, que te desesperes y lo pases muy mal, que así las pagarás
+todas juntas. Cada cual lleva su merecido según <span class="pagenum"
+id="Page_144">p. 144</span>sus acciones, y las tuyas son de lo más
+perverso que emos visto. No puedes figurarte mi satisfacción al saber
+que tuviste un desengaño muy tremendo. Eso les pasa a los casquivanos
+y desagradecidos, que se van por el mundo en busca de aventuras...
+Mira, niño, entre paréntesis te digo que no agas caso de mi ortografía,
+no porque sea muy mala, sino porque como me equivoco siempre en las
+<i>haches</i>, he determinado suprimirlas, y así no tengo que devanarme
+los sesos por saber dónde caen y dónde no. El montón de <i>haches</i>
+que me sobran lo pongo al final, por si quieres enmendarme con ellas la
+plana.</p>
+
+<p>Bueno: pues si cuando te dieron ese sofoco te ubieras venido a casa,
+aquí lo abrías pasado bien, y tú contándonos el lance, y nosotras
+riéndonos de ti, te abrías curado, que más pronto se cura un corazón
+flechado que una pata erida de bala. ¿No te acuerdas ya de cuando te
+pegaron el tirito los cafres del <i>Jabalí</i>? Pues yo sí me acuerdo.
+Sabrás que an venido aquí dos pobrecitos de los de Aránzazu a traer
+carbón. Allí ya no ay miseria, porque emos señalado a cada familia
+un diario, que todos los meses van a cobrar a Salvatierra. Nos an
+preguntado por ti, por el buen caballero, y yo les dije que tú ya no
+eras caballero, sino un pillo muy grande... Sabrás también que vinieron
+a esta villa dos ombres de mala traza preguntando por ti... Parecían
+quincalleros o titiriteros: traían una carta que no quisieron dejar.
+En la casa donde se aposentaron, que era la de la Bonifacia, <span
+class="pagenum" id="Page_145">p. 145</span>calle de Enmedio, dijeron
+que tú eras príncipe, y que una princesa muy ermosa, vestida de zagala,
+te andaba buscando por los pueblos del llano de Vitoria. Conque ya ves
+cuánta noticia te doy. La más gorda la dejo para lo último, y antes te
+diré que todos los conocidos nos tienen mareados preguntándonos por ti.
+Unos dicen que te as casado, y otros que todavía no. Las de Crispijana
+y las de Paternina andan en averiguaciones de quién podrá ser esa
+princesa disfrazada que te busca.</p>
+
+<p>Más noticias: uno de los lebreles pequeños se nos a muerto de
+moquillo. La <i>Leona</i> no te olvida, y todos los días viene a
+echarse en la alfombrita que está a los pies de tu cama. Tu cuarto está
+lo mismo que lo dejaste, y en el jarrón aquel que tiene la pintura de
+Juanita de Arco vestida con armadura, no pongo ya flores, como cuando
+estabas aquí, sino cardos borriqueros. Este año emos tenido tanta
+cereza, que después de regalar a todo el mundo, y de acer mucho dulce,
+aún a sobrado para los de la vista baja, con perdón. ¡Lo que te as
+perdido!</p>
+
+<p>¿Y qué me dices de lo sabia y leída que estoy? De ver leer a
+Demetria me entró la afición; solo que el tío me quita de las manos
+lo que según él es lectura mala para niñas. Yo afano todo lo que
+puedo, y a más del <i>País de las monas</i>, e leído <i>El doncel de
+don Enrique el Doliente</i>, escrito por ese que se mató. ¡Cuánto
+me a gustado! Me parece que te estoy viendo a ti con armadura toda
+<span class="pagenum" id="Page_146">p. 146</span>negra, calada la
+visera, entrar en el palacio, castillo, o lo que sea... ¿Pues y la
+dama, aquella doña Elvira? ¡Qué simpática...! ¿Y el tunante del
+marqués de Villena...? Todo es precioso. También me an dejado leer la
+<i>Atala</i>, que es muy triste, y la <i>Serafina</i>, que ace llorar
+a las piedras. A Demetria, que tiene licencia del tío para leer todo,
+le an traído una obra que se llama <i>Nuestra Señora de París</i>, que
+dicen es la más romántica de todas cuantas se an escrito. Del autor
+no me acuerdo: es <i>don Víctor</i> de no sé qué. Las de Crispijana
+dicen que es el acabose de lo bonito, y que vuelve locos a los que la
+leen, de tanto romanticismo y tanto amor estrepitoso. Una tarde pude
+quitársela a mi hermana, y leí un poquitín, que me enamoró. Es una
+muchacha bonita que tenía una cabra, a la que abía enseñado a leer. Por
+las láminas e visto que el más enamorado que allí pone el autor es un
+corcovilla que toca las campanas de la iglesia mayor de París. El tío
+me a prometido darme <i>Los mártires</i>, que dice son cosa bonita y
+muy de religión, y los versos de Quintana, que serán muy buenos, pero a
+mí me aburren, porque no lo entiendo. Yo quiero relaciones de galanes
+y damas, amores con lances muchos, y trapisondas y contratiempos, que
+acaban en casarse, pues cuando se matan o no les casan me entristezco
+tanto, que lloro como si los ubiera conocido y fuesen de mi familia.
+Que aya mucho interés y sorpresas, me gusta; que se pase miedo y
+zozobra, siempre que al fin se <span class="pagenum" id="Page_147">p.
+147</span>casen. Yo compongo también mis novelas, y todas las acabo
+casando a los que se aman, y aora estoy pensando en que conozco a dos
+que se quieren, pero no se lo an dicho, porque ninguno quiere ser
+el primero. Les da vergüenza: el galán calla y ace muchos melindres
+por aquello de ser galán; la dama, por el aquel de ser dama, no debe
+tampoco declararse..., y con estas tonterías puede que suceda una cosa
+muy mala, y es que el segundo galán, uno que está en acecho y no para
+de echar memoriales, se aproveche de la poca resolución del galán
+primero, y logre lo que no merece ni le corresponde.</p>
+
+<p>Mira, Fernandito: lo que voy a decirte aora es secreto. Por Dios, no
+me comprometas. Cuidadito, cuidadito como me vendes; que no seas malo,
+Fernando; que no me agas la trastada de ablar de esto al tío cuando
+le escribas. Y si cayeres en la tentación de ablarle, no me nombres a
+mí para nada... Vaya, que no me atrevo a decírtelo, por miedo a que
+me vendas. Ea, sí te lo digo. Pues sabrás que eres el mayor tonto del
+mundo en apurarte tanto y ponerte melancólico y medio tísico porque
+tu novia se a casado con otro. ¿Sabes lo que pienso? Que Dios te
+favorece, pues ay otra que vale mil millones de veces más que la que
+as perdido, y te quiere más. ¿Quién es? Pues si no lo adivinas eres
+más tonto todavía. El nombre no lo pongo aquí: no debo, no quiero. Me
+da mucha vergüenza. Creo que la misma tinta se pondrá colorada. Solo
+te digo que si tú le propones <span class="pagenum" id="Page_148">p.
+148</span>amores con buen fin, te contestará con un sí tan grande como
+esta casa.</p>
+
+<p>¡Ay, qué vergüenza! Pero, en fin..., no puedo retirar lo escrito. No
+te descuides... Vosotros los sabios no servís para estas cosas. Por eso
+un tonto cualquiera os quita las novias.</p>
+
+<p>Y punto final. ¡<i>Hadiós</i>!, con <i>hache</i> y todo para que no
+digas.</p>
+
+<p>Que lo pases muy mal; que te mueras muy pronto, y que te vayas
+a los infiernos, desea tu enemiga, que te aborrece de corazón, —
+<i>Gracia.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch19">
+ <h2 class="nobreak g0">XIX</h2>
+ <p class="centra negr">De Valvanera a Pilar.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, mayo.</i></p>
+</div>
+
+<p>No creas, mi querida <i>Tostada</i>, que las dimensiones de tus
+cartas puedan serme enfadosas. Al contrario, las leo de punta a cabo
+con indecible placer, y siempre me saben a poco; suelo quedarme
+desconsolada de que aún no vengan un par de pliegos más. Y ello es
+así, porque en tu escritura y estilo te veo tan viva como si delante
+te tuviera. No hay persona que tan claramente se muestre en lo que
+escribe. En tus cartas estás como eres: traviesa, sutil, amante,
+nerviosa, voluble. A veces tu sinceridad me asusta tanto <span
+class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span>como me admira; tus juicios
+tan pronto son acertadísimos como desatinados. Da gracias a Dios por
+tenerme a mí de reguladora de tu carácter en este negocio, pues si yo
+no moderara tus arrebatos y te alentara en tus decaimientos, no sé lo
+que pasaría. Lo mismo piensa Juan Antonio, a quien leo mis cartas y
+las tuyas. Recordarás que esto fue lo convenido por nosotras, pues no
+quiero poseer secretos que no conozca mi marido, ni traer entre manos
+enredillos cuyo principal hilo no esté en las de él. Se interesa por el
+buen giro de tu asunto tanto como yo, y sus consejos y observaciones
+son la luz que en estos laberintos me guía. Y basta de preámbulos, que
+tenemos mucho que hablar.</p>
+
+<p>Disparatada me parece, como chispazo de las hogueras de tu
+romanticismo, la idea de que la niña de Castro pueda tener otro
+novio, otro amor. La existencia de un desconocido, cuarto factor,
+es un supuesto absurdo. Según mis noticias, corroboradas por las
+que hace pocos días dieron a Juan Antonio personas de gran crédito,
+Demetria viene a ser como un santito puesto en el altar del respeto y
+estimación que le tributan sus convecinos, y ni con palabra ni mirada
+se digna responder a ninguna manifestación amorosa, venga de quien
+viniere. Desecha esa superstición, pues no merece otro nombre. No hay
+más figuras sobre el tablero, no hay más actores que los tres que
+conocemos.</p>
+
+<p>Y allá va otro hecho notable que no debes ignorar. Demetria
+renuncia al mayorazgo, <span class="pagenum" id="Page_150">p.
+150</span>quedando las dos hermanas, por virtud de este arranque
+generoso, igualmente partícipes del gran patrimonio de Castro-Amézaga.
+¿No te parece que esta novedad permite vislumbrar una solución
+equitativa? A otra cosa: enterada de la tirantez de tus relaciones con
+Juana Teresa, he resuelto escribir a mi ladinísima y cuquísima cuñada,
+poniendo en ello tal diplomacia y cautela, que hemos tardado Juan
+Antonio y yo como unas tres noches en enjaretar nuestra epístola. Ello
+va bien hilado, con las necesarias marrullerías para conseguir que se
+claree. Le hablamos de ti, sin mezclarte para nada en la intriga que
+traemos. Esperando estoy su respuesta, que nos dará pie para otros
+avances y manifestaciones.</p>
+
+<p>Lo que ha de sorprenderte y alegrarte es la noticia de que he
+logrado tender un hilo a Laguardia, y ponerme en comunicación con las
+niñas de Castro. ¿Cómo?, dirás. Hija, no solo tú tienes talento para
+estas cosas: concédenos algo de tu diplomacia y delicada trastienda.
+Pues verás: en la contestación que dio Fernando a una carta del cura
+Navarridas, ingerí unos encarguitos o consultas hechas a las niñas
+requiriendo la contestación inmediata. Cayeron en la trampa, y a los
+pocos días vi gozosa que el balijero me traía la deseada respuesta.
+Te incluyo las cartas de Laguardia, para que las leas, medites sobre
+ellas, y me des tu opinión... Pero dejemos esto, que quiero hablarte
+de lo más importante, y por Dios que no es muy lisonjero <span
+class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>lo que ahora leerás. No te
+asustes antes de tiempo, y fíjate bien en lo que escribo.</p>
+
+<p>Hace días que notábamos en Fernando un recrudecimiento grande de sus
+tristezas, agravado con estados nerviosos que me ponían en cuidado.
+Poco atento al ensayo de la comedia, pretextaba dolores de cabeza
+para encerrarse en su cuarto, o pasear solo por las inmediaciones de
+la casa. El lunes, interrogado por Juan Antonio, dijo que necesitaba
+forzosamente ausentarse por pocos días; que nos prometía volver;
+que nos lo juraba con palabra de caballero. Fingimos acceder a su
+pretensión, proponiendo yo que mi marido le acompañase, y en eso
+quedamos. El miércoles por la noche, viéndole sombrío y taciturno,
+preparando la maleta pequeña que usa para viajes cortos, le llamé al
+cuarto de los niños, que ya dormían, y empleando la severidad combinada
+con las expresiones más dulces del cariño materno, logró que me
+confesara el motivo del trastorno que no podía disimular. ¡Pobrecillo!
+Es tan bueno, tan noble, que no se llama, no, a su corazón sin que este
+al punto responda. Con hidalga franqueza díjome que había recibido
+una carta de su amigo Pedro Pascual Uhagón, en la cual le manifestaba
+sucesos de indudable gravedad; dócil a mis instancias, me dio la carta
+para que la leyese, y enterado de lo sustancial, se la devolví. Saqué
+un extracto, que te incluyo. Entérate y juzga. Los documentos que con
+esta recibes son de un interés <span class="pagenum" id="Page_152">p.
+152</span>palpitante: nos manifiestan sentimientos efectivos de las
+personas a que se refieren, estados de las almas..., y debemos meditar
+sobre ellos.</p>
+
+<p>Naturalmente, traté de arrojar la mayor cantidad posible de agua
+fría sobre la hoguera que el pobre chico llevaba en sí; pero bien
+comprenderás que no me habrá sido fácil apagarla. A las razones que
+le di encareciendo el desprecio y olvido, me respondió con otras que,
+expresadas por él, eran de una elocuencia y fuerza incontestables, por
+supuesto, echando siempre por delante el honor; y cuando los hombres
+sacan este Cristo, nos quedamos las pobres mujeres muy desguarnecidas
+de razones. En efecto: si ahora resulta que esa hembra loca, después
+de dejarse secuestrar tan torpemente, rompe con su nueva familia,
+atropella toda conveniencia, y se lanza decidida en busca del hombre
+a quien había jurado fe, para que este la ampare, deshaciendo la
+odiosa trama de su forzado casamiento, pueden sobrevenir incidentes de
+la mayor gravedad. Yo insistí en que no hiciera caso, y que pues el
+matrimonio religioso era efectivo, no procedía ninguna clase de acción
+protectora en favor de la infeliz Aura. Pero no he podido convencerle.
+Sobre todas las leyes sociales y religiosas está la caballería. Un
+hombre, un galán, un caballero no puede desamparar en trance aflictivo
+a la que fue su dama, aun teniéndola por culpable. La caballería, tal
+como Fernando la ve, es la suprema justicia, <span class="pagenum"
+id="Page_153">p. 153</span>superior a todas las justicias de nuestras
+leyes divinas y humanas; la idea de castigar una traición, y de
+restablecer las cosas en el estado anterior a la intriga villana. Y
+aquí nos tienes, mi amada Pilar, en pleno drama o novela. Pocas novelas
+he leído yo desde que me casé; pero por lo que recuerdo de libros y
+teatros, en tales asuntos, inventados y compuestos con arte, domina la
+idea de justicia caballeresca, y de tal modo subyugan a los lectores y
+espectadores, que estos enloquecen de entusiasmo cuando ven atropellada
+la ley y aun la misma religión. Los desafíos, los raptos de monjas, la
+burla de padres o esposos, son admitidos con aplauso, sobre todo si el
+galán que tales atrocidades acomete es atrevido, insolente, y guapo por
+añadidura.</p>
+
+<p>Discutía yo con Fernando sobre estas materias, y no quiero decirte
+que con su ingenio y gracia me arrollaba lindamente. Yo, al fin, no
+sabía por dónde salir. Nuestro asunto, pues, toma ya el carácter
+de obra dramática o novelesca, y o mucho me engaño, o se trae un
+chisporroteo romántico que pone los pelos de punta. ¿Qué me dices a
+esto? La dama escapadita de la casa conyugal, los burladores burlados,
+el galán con ganas de salir al encuentro de la dama y ampararla contra
+los viles que la engañaron, el traidor acechando en las tinieblas y
+preparando alguna nueva trapisonda... No, querida, no te asustes; te
+digo esto para que veas cuán malo es el romanticismo. Inmenso servicio
+<span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span>se haría a la
+sociedad suprimiendo tales invenciones, que no sirven más que para dar
+malos ejemplos a la juventud. Cierto que Fernando me arrojó a puñados
+los rayos y centellas de su exaltación caballeresca y dramática; pero
+yo no me dejé cegar, ¡buena soy yo!, y con fría calma, razonando con
+el juicio que Dios me ha dado, le solté todas las andanadas del buen
+sentido, del respeto que debemos a las leyes y prácticas sociales. Como
+esto no era bastante, saqué también mi Cristo: díjele que te morirías
+de pena si él, por meterse en lances de poesía teatral, comprometía su
+existencia, su opinión, aquel honor mismo que invocaba; añadí que todo
+escándalo que por tales violencias sobreviniera, además de herirle a
+él y menoscabarle, a ti principalmente habría de lastimar..., y ante
+esto vi que flaqueaba su tenacidad quijotesca. Si no era ya mío, era
+tuyo, y esto me bastaba. En fin, para no cansarte, me prometió no
+salir de aquí sin darnos de ello conocimiento, y que no buscaría el
+drama, concretándose a proceder como caballero si el drama lo buscaba
+a él. Así hemos quedado: está más tranquilo, y yo también. ¿Vendrá
+el drama? Pues si viene, algo se me ocurrirá para espantarlo. Por de
+pronto nos recreamos con la dulce comedia de Moratín. Hoy han vuelto a
+ensayar, y Fernando, recobrando su aplomo, nos ha hecho pasar un rato
+agradabilísimo.</p>
+
+<p>Es tarde, mi buena <i>Tostada</i>. Mañana continuaré.</p>
+
+<p class="mt1"><span class="pagenum" id="Page_155">p.
+155</span><i>Martes</i>. — Nada ocurre hoy digno de contarse, como no
+sea que el drama no ha parecido. Por si viene, me dispongo a esperarle
+detrás de la puerta, pertrechada con el palo de una escoba. Si ahora
+resultara que no hay tal drama, que el que nos asusta es pura invención
+o engaño del corresponsal bilbaíno, este merecería el escobazo por
+ponernos en tal zozobra. No afirmaré que sea inverosímil: los buenos
+dramas tampoco lo son; pero algo hay en este que me parece extraño a
+la realidad. La dichosa carta de Uhagón me huele a verso. Con todo,
+no nos fiemos mucho, engañadas por la atmósfera desabrida de la vida
+corriente. En esta, cuando menos se piensa, salimos todos hablando en
+verso sin saberlo, y a lo mejor suceden cosas que convierten en cuentos
+de niños las invenciones novelescas y teatrales. No estoy tranquila,
+no, y a cada ruido extraño que siento fuera de la casa tiemblo y me
+digo: «Es el drama, que llega».</p>
+
+<p>Se me había olvidado decirte que la carta de ese Miguel de los
+Santos no engañó a nuestro caballero, pues antes de llegar a la mitad
+de la lectura reconoció por tuyo el salado escrito. Lo ha leído veinte
+veces, celebrando tu ingenio; el legítimo orgullo se le sale por los
+ojos en llamaradas. Me ha dicho que ese Miguel es un talento perezoso,
+y un corazón de amigo como pocos se encuentran, y se pasma de que
+te hayas asimilado tan graciosamente su original socarronería en el
+pensar y en el escribir. Espera <span class="pagenum" id="Page_156">p.
+156</span>que le mandes nuevos engaños como ese.</p>
+
+<p>Y hablando de otra cosa, que por cierto no es nada grata, tengo a la
+niña mayor malita. Se nos constipó ayer en el ensayo, porque teníamos
+todo abierto por causa del calor, y debió de sofocarse interpretando
+con demasiado brío la escena de doña Irene con don Diego. Me faltó
+tiempo para meterla en cama: la tos me la ahoga. Ya nos tienes a todos
+con el alma en un hilo... En fin, dice el médico que no es nada; pero
+yo no me fío, conociendo la propensión de estos chicos a las afecciones
+pulmonares. Desde que perdí a mi Ángel, tiemblo cuando les oigo toser.
+A estos dramas de la salud de mis hijos les temo más que a los otros,
+pues no puedo ahuyentarlos a escobazos. Empiezan con la tos; luego
+la calentura, que ni sube ni baja; siempre lo mismo días y días,
+consumiéndose, perdiendo las carnes. Cada catarro de mis hijos es una
+ansiedad mortal de cuatro o cinco semanas. Toda la fortaleza quiso Dios
+que fuera para los padres, que somos dos robles; fortaleza que sin duda
+nos es necesaria para soportar las dolencias de la familia menuda. Y el
+pequeñín no anda bueno tampoco. Toda la noche se la pasa en un sudor;
+está triste; no tiene apetito; se le ve desmejorar por días. Gracias
+a la riquísima leche que aquí tenemos y a los sanísimos aires de este
+país, les voy defendiendo. Por su salud ofrezco al Señor la mía; pero a
+Dios no le conviene el trato, y sigue quitándoles porciones de vida que
+a mí me da. Él se sabe lo que hace.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span></p>
+
+<p>Con el cuidado de la niña no vivo, amiga del alma, y como nuestro
+asunto no nos traiga alguna sorpresa, no te escribiré ni mañana ni
+pasado. Pídele a Dios que no me quite a mi hija, y yo espantaré los
+dramas que vengan por acá..., no te dé cuidado. Tu amantísima —
+<i>Valvanera</i>.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch20">
+ <h2 class="nobreak g0">XX</h2>
+ <p class="centra negr">De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán,<br>
+ a la señora de Maltrana.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, junio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Hermana y amiga: He tardado en contestarte, esperando a tener
+noticias claras, fehacientes de tu padre, las cuales ayer llegaron por
+un propio que nos envió nuestro buen amigo don Blas de la Codoñera.
+Resulta que no solo vive, sino que goza de envidiable salud. Allá le
+tienes, en el campo de Cabrera, hecho un brazo de mar, agasajado por
+el cabecilla, bien quisto de todos, desempeñando no sé qué papeles de
+consejero o de asesor en negocios políticos. Es mucho don Beltrán.
+No hay otro en el mundo de más suerte: allí donde matan, él vive
+y triunfa; allí donde reinan la desolación y la estrechez, él se
+las arregla para figurar en primera línea, y darse vida y tono de
+príncipe de sangre real. Sería curioso conocer los prodigios de labia
+<span class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span>y finura con que
+ha logrado catequizar a tales verdugos. ¡Qué cosas les habrá dicho!
+¡Qué invenciones habrán salido de aquella cabeza fecunda en lindos
+enredos! Voy creyendo que tu padre tiene siete vidas como los gatos.
+Por conducto de don Blas a todos saluda y bendice, añadiendo las
+carantoñas que sabes son muy de su carácter, y con las cuales se hace
+perdonar sus graves defectos: nos pide dinero y ropa. Hemos acordado
+Rodrigo y yo enviarle una cantidad no muy crecida, ocho onzas, que me
+parecen suficientes para mantener su decoro entre aquellos salvajes o
+para regresar si lo desea. Dime si estás dispuesta a contribuir con
+la mitad del dicho emolumento, o sea cuatro onzas, pues si a ello te
+negaras y tuviéramos que acudir solos al remedio del noble señor, nos
+concretaríamos a seis onzas. Justa es la mitad de esta carga tuya, y
+aun no sería malo que por entero la llevaras tú, pues nosotros harto
+hemos hecho por él teniéndole en casa y aguantándole el genio. También
+te digo que si cansado de aquellas glorias y de los papelones que
+allí hace, vuelve al arrimo de la familia, sería para nosotros un
+gran alivio que le tomaras tú por una temporada. Hija, no hemos de
+estar los de acá siempre a las agrias y tú a las maduras. Para que se
+reparta equitativamente la persona del <i>primer noble de Aragón</i>,
+es preciso que tú le tengas y le aguantes un año por lo menos. Así lo
+propondrá Rodrigo a su abuelo en la carta que le escriba mañana por
+el <span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>propio de don
+Blas; habla tú de esto con Juan Antonio y dime lo que resolváis, sin
+olvidarte de mandar las cuatro onzas consabidas. Puedes entregárselas
+a Capistrana, a quien di el encargo de comprarme y remitirme un buen
+carnero merino y doce ovejas.</p>
+
+<p>Mejor informada de lo que yo creía estás en el asunto de la
+proyectada boda de Rodrigo con la niña de Castro-Amézaga. De lo
+sucedido el otoño último, cuando fuimos a vistas, te enteraría tu
+padre, de seguro pintando las cosas con exageración y un poco de
+mala fe. ¡Dichoso don Beltrán! Dios me le perdone; no puedo menos
+de atribuirle alguna parte de culpa en el desgraciado giro de aquel
+proyecto. No hubo tal desaire, ni manifestación de desagrado por
+parte de la entonces mayorazga: al contrario, bien nos demostró
+que apreciaba en todo su valor las prendas morales de mi hijo, su
+nobleza y virtud, y que las físicas le causaban impresión favorable,
+fundamento de un honesto cariño. Todo habría concluido felizmente si
+no mediara la envidia oculta, que por medio de cábalas y manejos viles
+procuró el deprecio de la moneda legítima para poder pasar la falsa.
+El proyecto se malogró por entonces, perdiendo más en ello Demetria
+que Rodrigo. Pero tengo el gusto de participarte, para que hagas
+correr la noticia, que reanudadas las negociaciones hace dos semanas,
+presentan un semblante lisonjero. Escribió mi hijo a la señorita de
+Castro reiterándole su anhelo de hacerla marquesa de Sariñán, y <span
+class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span>ella contestó casi a vuelta
+de correo. A la vista tengo su carta, que es una monadita de humildad y
+discreción. Se cree indigna de honor tan grande..., su negativa no fue
+desprecio, <i>etcétera</i>..., ni desconocimiento de las cualidades,
+<i>etcétera</i>..., fue que en aquellos días sentía vocación de
+soltera, <i>etcétera</i>. Si el <i>sí</i> de las niñas tiene mucho
+que estudiar, no son menos intrincados y misteriosos los <i>noes</i>
+de estas muchachas trabajadorcitas y que no quieren ser marquesas...
+El tono de la carta revela que aquellas ganitas de consagrarse a
+vestir imágenes pasaron ya: eran sin duda uno de tantos trastornos
+ocasionados por el cambio de edad, por el despertar de la imaginación,
+de los nervios, <i>etcétera</i>..., en fin, tonterías, y algo del <i>no
+quiero, no quiero, échamelo en el sombrero</i>. Dice la niña que le
+demos un par de meses para determinarse... Esto es para no aparecer
+que lo desea con vehemencia, o una manera garbosa de volver sobre su
+acuerdo. Tantos melindres y gazmoñerías no tienen otro objeto que dar
+más valor a la aceptación. Yo traduzco la carta al lenguaje de la
+sinceridad, y leo así: «Señor marqués, estoy rabiando por casarme con
+usted..., pero quiero darme todavía otro poquito de tono, y pongo la
+boca chiquita y arqueo las cejas para expresar la vergüenza que siento
+cuando me hablan de boda».</p>
+
+<p>De veras te agradezco el interés que muestras por mí en este
+asunto; mas esto no me quita los agravios que de ti tengo, causa de
+<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span>que no te escribiera
+más pronto. Y como me estorban los enojos muy guardados en el alma,
+allá van los míos, Valvanera, y ojalá queden desvanecidos con tus
+explicaciones. Aquí estoy aguardando a que me digas la razón de
+albergar en tu casa, un mes y otro mes, a un sujeto con quien ni tú
+ni tu marido tenéis parentesco conocido. Verdad que para saber si
+hay parentesco falta el dato principal: quiénes son los padres de
+ese mozalbete y su verdadero apellido. No acabo de entender que Juan
+Antonio, hombre tan mirado, tan atento al decoro de su casa, consienta
+estos huéspedes fijos, que parece forman parte de la familia. Dime:
+¿habéis puesto fonda? Y que le tratáis a cuerpo de rey, según mis
+noticias, con unos mimos y un regalo que solo se prodigan a las
+personas muy amadas. Podrá en esto no haber ninguna malicia; desde
+luego declaro que tu reconocida virtud no desmerece por esto a mis
+ojos; pero no debes creer que sea tan benévola como yo la opinión.
+No habrá malicia, repito, pero sí hay un acertijo que no entiende
+nadie, y Juan Antonio debe apresurarse a darnos la clave. Del misterio
+al escándalo poca distancia hay que recorrer, y como el escándalo
+habría de afectar a toda la familia, Rodrigo y yo tenemos derecho a
+que se nos diga quién es ese sujeto, y por qué ha echado raíces en tu
+casa. Del tal, a quien no puedo llamar caballero mientras no conozca
+su procedencia, su familia, su nombre, solo sabemos que con <span
+class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span>pretexto de una herida
+leve se pasó en la casa de Castro-Amézaga tres meses y medio, a mesa
+y mantel, cobrándose en vida regalona los servicios que prestó a las
+niñas en su escapatoria de Oñate; sabemos también que es de la cáscara
+amarga, es decir, romántico, y el romanticismo no significa otra cosa
+que el disimulo de la holgazanería y los vicios: todo ello cuadra muy
+bien a un personaje que no se sabe de dónde ha salido, ni de quién
+recibe el dinero que gasta. No me saques a mí el cuento de que ignoras
+quién es. Esa no pasa, Valvanera: tú lo sabes, y vas a decírmelo; de
+lo contrario, tendría yo que imaginarlo, exponiéndome a errores. No he
+de suponer tampoco que tu huésped es un gorrón de oficio que reparte
+el año comiendo tres meses en cada casa. Como a la mía no ha de venir,
+porque aquí no se mantienen vagos, nada de esto me importa; pero la
+protección que das a ese sujeto podría ocasionarnos peor gravamen que
+el comernos un codo, y así te suplico me digas para qué tienes ahí a
+ese hombre, y qué hace y en qué se ocupa, y por qué no se va a Madrid,
+que es el terreno del romanticismo y del libertinaje.</p>
+
+<p>Y vamos a otro asunto que con este no tiene, supongo, ninguna
+relación. La carta que contesto es la primera tuya en que me hablas de
+mi hermana Pilar, cosa que me sorprende, pues siendo mis relaciones con
+ella tibias, casi nulas, no parece lógico que me pidas a mi noticias
+de su salud, mayormente <span class="pagenum" id="Page_163">p.
+163</span>cuando con ella te carteas tan a menudo. Yo soy quien debo
+pedirte a ti noticias de mi desgraciada hermana, pues siempre fuiste
+tú su amiga y confidente. ¿A qué sales ahora con la falsa tecla de que
+no sabes de ella y temes por su salud? Sea lo que fuere, te diré que
+directamente nada sé de Pilar; pero por referencias me consta que está
+buena, mas con la grandísima pesadumbre de haber perdido a su criada
+Justina, su mujer de confianza; la que poseía todos sus secretos, que
+no debían ser pocos, según mi cuenta. Yo también he sentido a la pobre
+Justina, mujer de una lealtad a toda prueba, reservada y discretísima,
+como correspondía a quien consagra su vida al servicio reservado de
+una señora como Pilar. Pues bien: cuando cayó enferma Justina, fue a
+verla Jerónima, su hermana, que, como sabes, reside en Cintruénigo, y
+al volver me dijo que Pilar menudea cartas contigo, y que cada semana
+te emborrona cuatro pliegos. Conque... ten cuidado, Valvanera, ten
+cuidado: ya ves qué pronto te he cogido en una mentirilla... Es que
+sois tontas de remate; yo soy lista, muy lista, aunque me esté mal el
+decirlo, y ninguna simplona como Pilar y como tú, cada cual por su
+estilo dañadas de romanticismo, ha conseguido engañarme nunca. Nadie me
+iguala, puedes creerlo, en descubrir en la menor palabra, en cualquier
+frasecilla insignificante, la punta de un hilito. No puedes figurarte
+hasta qué punto son sutiles mis dedos para coger <span class="pagenum"
+id="Page_164">p. 164</span>la hebra casi invisible y tirar de ella.
+Claro es que algunas veces me equivoco, y no saco nada; pero otras
+¡suelen venir a mis manos ovillos tan gordos!... Conque... ándate con
+cuidado conmigo, Valvanera, y no me busques el genio, que lo tengo muy
+malo, quiero decir, sagaz, investigador, calculista. <i>Hame dado en la
+nariz</i>... Y no más por hoy.</p>
+
+<p>Pues dejando esto aparte, hazme el favor de decir a Pilar, en tu
+primera contestación a sus largas epístolas, que no la quiero mal;
+que me duelen nuestras discordias, motivadas por mil pequeñeces que
+no debieran enemistar a dos hijas de un mismo padre; que debemos
+perdonarnos recíprocamente nuestros agravios y picardihuelas, y esperar
+la muerte tratándonos como hermanas. Queda convidada a la boda de mi
+hijo con la niña de Castro, si, como creo, se realiza en el otoño
+próximo, y tendré una gran satisfacción en alojarla en mi casa, siempre
+que venga sola, pues con Felipe no espero hacer nunca buenas migas...
+Y aquí pongo punto final, guardándome todavía no pocas cosillas y
+reconcomios que ya irán saliendo. Un abrazo mío muy apretado mando a
+Juan Antonio, a tus hijos muchos besos, y a ti todo el afecto de tu
+cariñosa hermana — <i>Juana Teresa.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch21">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXI</h2>
+ <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, junio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Querido capellán: Hemos pasado unos días crueles con la enfermedad
+de los niños. Cayó Nicolasa con calenturas el 15 del pasado,
+reponiéndose al séptimo día; mas antes de que esto sucediera, el
+segundo de los varones, Federico, fue atacado del mismo mal, que
+degeneró en tabardillo. Veinte días hemos tenido a la pobre criatura
+entre la vida y la muerte. Figúrate la ansiedad de los padres, que ha
+tiempo vienen siendo enfermeros de su prole, dañada de no sé qué mal
+profundo, insidioso. Tengo la satisfacción, en medio de mis tristezas,
+de haberme asociado a los afanes de esta noble familia, y por fin, al
+gozo de verles vencedores del terrible mal. A fuerza de cuidados y
+desvelos <i>hemos</i> rechazado a la muerte, y lo digo así porque no he
+sido yo menos padre que ellos, en el sentido de la solicitud vigilante.
+Cuando el cansancio les rendía, yo he ocupado su puesto, poniendo toda
+mi alma en aquel servicio humanitario. La gratitud de estos nobles
+amigos me envanece más que si hubiera yo ganado laureles de los que
+vivamente halagan el amor propio.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span></p>
+
+<p>Y no es esta la única conquista que he realizado en estos días de
+prueba. Ya sé lo que es calor de familia; en mí anidaron y criaron
+sentimientos dulcísimos que ya llevaré conmigo en lo que de vida me
+reste; me va muy bien con ellos; me espanta la soledad en que yo
+quedaría si estos sentimientos me faltasen, y me compadezco de mí,
+acordándome del tiempo en que no los conocía. Tengo que razonar para
+convencerme de que no es mi hermano el pobre niño que hemos salvado de
+la muerte; sus padres no sé qué son míos: solo afirmo que les quiero
+y que me quieren. En los días de ansiedad y de lucha con la muerte,
+respirábamos los tres con un solo aliento; ellos me daban su temor; yo
+les daba mi esperanza.</p>
+
+<p>La mañana feliz en que consideramos salvado a Federico, Valvanera
+selló nuestro espiritual parentesco con una confianza sublime. Incapaz
+de contener su efusión maternal, me llamó a su cuarto, y en presencia
+de Juan Antonio me descifró el enigma de mi vida. Ya sabía yo que ella
+y mi madre son amigas íntimas, que desde la infancia se adoran. Ahora
+sé el nombre que ignoraba, la condición social y otras particularidades
+de mi nacimiento y de mi niñez... El desgarrón del velo que envolvía
+mi origen me hizo caer en un estupor parecido al idiotismo: he pasado
+un día sin darme cuenta de cosa alguna, mirando con embargada atención
+la fórmula resolutiva de mi problema, y los nuevos problemas que de
+aquella solución <span class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span>se
+derivan... Por la noche, solo en mi aposento, lloré largo rato,
+sintiendo dentro de mí un desconsuelo inexplicable, no sé qué, sin duda
+reflejo de las aflicciones que por mí ha pasado la persona que me dio
+la vida. Pensaba que si yo hubiera muerto al nacer, habría evitado sus
+acerbas penas, y luego las mías. Ya no puedo evitar nada; soy impotente
+para todo, y la idea de que mi amor y mi gratitud a ese noble ser han
+de esconderse en la oscuridad y en el disimulo como si fueran delitos,
+me vuelve loco.</p>
+
+<p>En tanto, mi drama se ha empequeñecido. Dentro de mi espíritu lo
+veo cada día perdiendo volumen y claridad. Síntomas de olvido empiezan
+a manifestarse: he notado que pasaban largas horas sin que de su
+terrible argumento y de sus personas me acordase. Pero ayer y hoy he
+advertido que me ronda, que viene en mi busca. Una nueva carta de Pedro
+Pascual me informó ayer de que los Arratias están furiosos contra mí.
+No ha podido averiguar mi amigo si Aura había regresado al domicilio
+conyugal: sospechaba que no. Como puedes comprender, estas noticias me
+inquietan, me trastornan, impidiéndome condensar las ideas y fijar mi
+voluntad en una sola dirección. Tengo que dividir mi espíritu, como un
+caudillo militar que dispersa sus tropas para la ofensiva necesaria
+en un punto y la defensiva en otro. Me halaga la esperanza, querido
+clérigo, de que se den órdenes para que no se aplace más tiempo tu
+viaje. Aunque Valvanera y <span class="pagenum" id="Page_168">p.
+168</span>Juan Antonio colman mis anhelos de sociedad y de amistad y
+todo, parece que me falta algo. ¡Que vengas, hombre! Quiero marearte un
+poco y hacerte rabiar. Por esta noche no escribo más.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Sábado</i>. — He pasado el día haciendo muñecos de
+papel al niño convaleciente. Te asombrarías como yo de mi habilidad en
+este arte. He construido una docena de clérigos graciosísimos con sus
+tejas descomunales, y otras tantas monjitas con blancas tocas; sobre la
+cama los iba poniendo en correcta formación el pequeño. En la sección
+de animales he sido menos afortunado; pero aun así, mis gatos, mis
+burros y mis elefantes han cumplido el objeto para que fueron creados.
+Por cada cucharada de alimento o de medicina que toma el chiquillo,
+cobra anticipadamente una figura, y en ocasiones un cuarto. Por la
+noche, cuando le rinde el sueño, y después que el contacto de su frente
+y muñecas nos dice la frescura de su sangre, recogemos en una cestita
+todas las colecciones clericales y zoológicas, para hacer en ellas
+las reparaciones convenientes. Pero dudo que mañana obtengan el mismo
+éxito; ya se me ha indicado para mañana un nuevo mundo que debe salir
+de mis manos hacedoras: torres, puentes, barcos de guerra y fortalezas
+con cañones.</p>
+
+<p>Te dije ayer que el drama me acecha: hoy te digo que ha venido
+<i>Churi</i>; pero no le han permitido entrar en la casa, ni yo he de
+salir a verle: le tengo miedo. Desde mi ventana le he visto rondar
+por estas inmediaciones, <span class="pagenum" id="Page_169">p.
+169</span>con cara famélica y ansiosa. ¿Qué querrá decirme? ¿Me traerá
+alguna carta? Mejor es que no lo sepa. Juan Antonio ha encargado a uno
+de los mozos que le despabile, amenazándole con dar parte a la justicia
+y meterle en la cárcel si no se larga de estos contornos. ¡Pobre
+<i>Churi</i>! ¿Qué me querrá?</p>
+
+<p>Valvanera y su marido me han predicado un cariñoso sermón sobre la
+obediencia, y yo he reconocido que a ella me obligan todos los respetos
+y las nuevas afecciones que siento en mí. No haré más que lo que ellos
+dispongan. Forzosamente vuelvo a la niñez. La querida persona que se ha
+pasado lo mejor de su vida sin poder acariciarme y gobernarme, quiere
+hacerlo ahora, y yo me apresuro a ofrecerle mi sumisión incondicional.
+Es difícil, no obstante, que pueda darle gusto en una cuestión que,
+según me ha declarado Valvanera, es su sueño dorado. Bien comprenderá
+que no puedo disputar al marqués de Sariñán la excelsa niña de Castro,
+cuyos méritos son tales que hoy me avergonzaría yo de dirigir hacia
+ella mis aspiraciones. ¿Que piensas de esto? Sería imponerme una
+ridiculez; sería lanzarme quizás a un nuevo desastre. Me siento sin
+fuerza moral para tal empresa; necesito un largo reposo, y restaurar mi
+espíritu desquiciado y en ruinas.</p>
+
+<p>Y sobre todo, ¿quién soy yo, ¡triste de mí!, para pretender honor
+tan grande como la posesión de esa maravilla de la humanidad? ¿En
+qué sentimientos he de fundar mi campaña? <span class="pagenum"
+id="Page_170">p. 170</span>¿En la admiración que hacia ella siento?
+Eso no basta. Mi conciencia, hoy por hoy, no me permitiría expresar
+otros sentimientos... Me ha revelado Valvanera la situación social
+dolorosísima en que mi existencia pone a mi madre, y esto acaba de
+hundirme. Me achico cada día más; me siento enano, microscópico; me
+pierdo entre las multitudes plebeyas, y deseo que nadie se fije en mí,
+ni me pregunte quién soy ni de dónde he venido.</p>
+
+<p>La tristeza se me va aposentando en el alma, no como huésped, sino
+como propietario que se decide a ocupar por siempre su domicilio
+heredado: no podré arrojarla nunca; la siento que se acomoda y agasaja,
+que enciende el hogar, que coloca sus muebles, que imprime aquí y allá
+su huella, y va calentando este y el otro rincón. ¿Pero qué me importa
+no ser nadie, si soy todo para una sola persona, y esa persona es todo
+para mí? Te aseguro que si no existiera mi madre y la cadena que a ella
+me une, para mí no habría un bien como la muerte. Me halaga la idea de
+no sentir nada; de sentir, si acaso, la vaga impresión de la quietud,
+de la carencia de todo estímulo. Es dulce notar vacíos de interés los
+dramas y dormidas en nuestro regazo las pasiones. Ayer fui con el
+párroco a visitar el cementerio: no puedes figurarte la envidia que me
+daba de los que duermen bajo aquellas lápidas, protegidos por una cruz.
+Los hay sin lápida; los hay anónimos, de olvidada filiación; los hay
+sin cruces ni <span class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span>signo
+alguno. Toda la noche he visto en mi mente las cruces solitarias,
+algunas no muy derechas, y me ha sido grato pensar en la placidez de
+los que duermen en la tierra, soñando quizás que han desaparecido del
+mundo el mal y la ridiculez. Mándame las <i>Noches</i> de Young, que
+encontrarás en la librería de Boix, Carrera de San Jerónimo, o en la
+de Pérez, calle de las Carretas, frente al Correo. Mándame también las
+<i>Noches lúgubres</i> de Cadalso. Adiós: me acuesto sin sueño.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Domingo</i>. — Hoy, oyendo misa con Juan Antonio
+en la parroquia, no he cesado de pensar que podrías interpretar
+torcidamente lo que anoche te escribí acerca de mis nuevas amistades
+con la muerte. El recelo de que supongas en mí intentos de suicidio
+me inquieta, querido capellán, pues nada más lejos de mi ánimo que el
+propósito de poner fin a mi pobre existencia. La convicción de que si a
+mí mismo <i>no me necesito</i> para nada, a otras personas queridísimas
+soy necesario, me obliga a rectificar aquellas ideas. El vivir no
+me gusta; pero es un deber; como tal acepto la vida, y procuraré su
+conservación. No quiero hacer más víctimas. Que las personas que aman
+mi vida la tengan, aunque a mí me pese. ¿Sabes lo que discurría anoche,
+desvelado, dando vueltas en mi cama? Pues que Dios debiera pasar a
+mi naturaleza la enfermedad, raquitismo, o lo que sea, que destruye
+a los hijos de Maltrana, transmitiendo a estos mi salud vigorosa.
+¡Qué contentos <span class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>se
+pondrían sus padres con este cambio! Pues aunque a mí me lloraran, me
+llorarían una vez, y sus hijos son cinco, cinco duelos en perspectiva.
+Hoy me rectifico, amado clérigo, y no pido a Dios semejante cambio
+de naturaleza; es mucho mejor que los chicos y yo vivamos. Por
+consiguiente, verás que tacho el párrafo en que te pedía me mandases
+las <i>Noches</i> de Young y de Cadalso. Déjame a mí de <i>Noches</i>,
+hombre, y mándame <i>días</i> si los hay. En vez de esos librotes que
+inducen a la melancolía, haz un paquete con el nuevo drama de Víctor
+Hugo, <i>Angelo, tirano de Padua</i>, con la <i>Gabriela de Belle
+Isle</i>, de Dumas, y todo lo demás que de este género encuentres en
+casa de Boix, y me lo echas para acá con el primer ordinario que salga.
+Que sean en francés: no quiero traducciones.</p>
+
+<p>Última hora: a mí llega un run-run que, si se confirma, me librará
+de la falsísima, indelicada posición a que quiere llevarme mi buena
+madre, haciéndome pretendiente de secano de la sin par Demetria.
+Susurran de Laguardia que al fin hay arreglo, y que en el frontispicio
+de Castro-Amézaga se pondrá la corona de Sariñán y de Villarroya
+de la Sierra. Tú lo verás si vas por allí, que yo no pienso verlo.
+Paréceme muy lógica tal unión, y no siento más que no tener aquí a mi
+don Beltrán para pasarle la noticia por los morros. ¿Serán felices?
+Averígualo tú, que yo no puedo. Vuelvo a creer que solo los muertos son
+dichosos.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span></p>
+
+<p>Ahora que me acuerdo: mándame también el tomo de poesías de Víctor
+Hugo, <i>Hojas de otoño</i>. Este poeta me enloquece. De Walter Scott
+quiero <i>La Fiancée de Lamermoor</i>, que conozco y quiero leer de
+nuevo, y la <i>Hermosa de Perth</i>, que no conozco. Me siento ávido
+de poesía y literatura; mas no me mandes nada clásico, que me apesta.
+Tu don Javier de Burgos y tu don Félix Reinoso, que me esperen allá
+hasta el día del Juicio, con sus versos acartonados, que ya deben
+saber de memoria sus lectores fervientes, los ratones. Al buen Horacio
+déjale dormir en mi baúl, junto al somnífero Despreaux. En cambio, me
+harás feliz si me empaquetas para acá los volúmenes que me quedaban de
+Lope, ya que no sea posible recuperar los que le presté a Pepe Díaz
+y a García Gutiérrez, y añades los dos tomos que tenía de Schiller.
+Relamiéndome estoy pensando en el drama <i>Los bandidos</i>, que leeré
+hasta aprendérmelo de memoria. Vaya, no te da más jaqueca tu férvido
+amigo y discípulo — <i>Fernando.</i></p>
+
+<p class="mt1">P. S. — Me enseña Juan Antonio un periódico de Madrid
+que anuncia la reciente publicación de un nuevo tomo de Víctor Hugo,
+<i lang="fr">Les voix interieures</i>. Por lo que más quieras, Hillo de mis
+pecados, vete corriendo a casa de Boix y cómprame ese libro, si lo
+tiene, y si no lo tiene dile que lo pida al momento. Aquí no hay medio
+de encargar ningún libro a París, como no mandes un propio con el
+dinero. Ya me muero de ansiedad por leer esas <i>Voces</i>... Ya me
+parece que las <span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span>oigo
+antes de leerlas. ¿Quién no tiene voces dentro? Sospecho que las que ha
+escrito Hugo no son las suyas, sino las mías. — <i>Vale.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch22">
+ <h2 class="nobreak g0">XXII</h2>
+ <p class="centra negr">Del señor de Maltrana a su hermana
+ política<br> la señora marquesa de Sariñán.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, 1.º de julio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Hermana mía y amiga: La grave enfermedad de nuestro hijo Federico
+ha privado a Valvanera del gusto de contestar a tu carta. Aun hoy, ya
+mejorado el niño y contentos nosotros de que nos le conserve Dios, mi
+mujer no se decide a tomar la pluma: su cansancio, después de tantas
+noches de ansiedad y desvelo, ya puedes figurártelo. Yo me encargo de
+cumplir aquel deber, empezando por manifestarte que accedo gustoso
+a contribuir, en la parte que me corresponde, para el auxilio del
+pobre don Beltrán: quedan entregadas las cuatro onzas, y no tendré
+inconveniente en aprontar mayor suma, si necesario fuese para sacar
+definitivamente de aquel infierno al <i>primer noble de Aragón</i>.
+Haced porque venga, y le tendré en mi casa todo el tiempo que guste,
+si él se aviene a esta soledad desabrida, donde halla tan pocos
+atractivos su exquisita sociabilidad. Voy creyendo que ni los años
+ni el desdichado sesgo de <span class="pagenum" id="Page_175">p.
+175</span>sus últimas aventuras han sido parte a quebrantar su genio de
+señor prepotente, ni a domar sus ambiciones de grandeza y rumbo. Pero
+venga como viniere, aquí será bien recibido, y tendrá la consideración,
+el respeto y cariño de todos.</p>
+
+<p>Por encargo especial de Valvanera, y por cuenta propia, tengo el
+gusto de manifestarte que el señor don Fernando Calpena es persona
+dignísima, y ya debiste comprenderlo así, solo con saber que hace meses
+le tenemos en nuestra casa. Pertenece a una noble familia con quien
+tuvo mi padre relaciones de íntima amistad, y que actualmente reside
+en el mediodía de Francia. A su hidalguía, a su intachable conducta,
+une el señor de Calpena una ilustración extraordinaria, pocas veces
+vista entre nosotros, que hace de él una de las personas más gratas
+y amenas que es posible tratar. Creo que bastará esta manifestación
+mía para que levantes la injusta sentencia que habías lanzado contra
+nuestro caballero, y rectifiques juicios temerarios, originados quizás
+de vulgares hablillas.</p>
+
+<p>En la primera carta que a Pilar escriba, tendrá mi mujer la
+satisfacción de expresar a esta tus disposiciones de concordia, y le
+transmitirá tus frases de piedad y cariño. Cree que celebraremos muy de
+veras la reconciliación, y ver terminadas vuestras desavenencias con un
+tierno abrazo fraternal. También será para nosotros motivo de júbilo
+que se realicen tus proyectos de unión con <span class="pagenum"
+id="Page_176">p. 176</span>la casa de Castro-Amézaga, suceso que
+consideramos felicísimo para una y otra familia. ¡Dios nos dé a todos
+salud, y paz y reposo a nuestra querida patria, que vemos desangrada
+y empobrecida por crueles guerras interminables! Que miren por el
+procomún los hombres de arraigo y buena voluntad como Rodrigo, tratando
+de llevar sus buenas ideas a la vida política, es lo que conviene, para
+imposibilitar las maquinaciones de los malos patriotas y holgazanes,
+causa de tantas desdichas. Unámonos los hombres de posición y de ideas
+juiciosas, y España se levantará del suelo ensangrentado en que yace,
+recobrando su dignidad y poderío. Digo esto porque ha llegado a mi
+noticia que aspira Rodrigo a la diputación a Cortes en la vacante de
+Tudela, y si es verdad, le felicito y felicito al país. Que disponga de
+mí y de mis buenas relaciones en la Ribera, así como de mi amistad con
+Olózaga, con Luzuriaga, Arrazola y Carramolino.</p>
+
+<p>Recibe los cariños de Valvanera y de mis hijos, y la constante
+amistad de tu afectísimo hermano — <i>Juan Antonio.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch23">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_177">p. 177</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXIII</h2>
+ <p class="centra negr">De Gracia a Calpena.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, julio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Si sigues así, tan descuidado, tan triste y estúpido, la que te
+ama caerá en la desesperación, y la desesperación es mal remedio de
+amor. Declárate pronto, y no te pongas baboso y pesado. No agas lo
+que Ernesto de Melville en la <i>Eponina</i>, que por su cortedad de
+genio dejó morir de pena a su amada, y él, no sabiendo cómo desenlazar
+la novela, se tiró a un estanque. Me figuro yo a Ernesto de Melville
+melenudo, de mal color, los ojos en blanco, y el dedo metido en la
+boca, como los niños mal criados. Así estás tú también, y yo, si no te
+quisiera, te pegaría una buena mano de cachetes. Como te descuides,
+como sigas aciendo el figurín de la delicadeza, lo pierdes todo; la
+que te ama se morirá de aburrida, y tú al fin no tendrás más remedio
+que tomarte un veneno. Ya ves: podían los dos ser felices, y serán muy
+desgraciados, por estarse mi niño con la boca abierta, mirando a la
+iguera, a ver si le cae la breva en la boca.</p>
+
+<p>Otra cosa tengo que decirte, para que estés sobre aviso. El sábado
+pasado llegó a <span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span>casa
+una mujer preguntando por ti. Salí yo a la puerta y puse en su
+conocimiento que no estabas aquí, sino en Villarcayo. Te daré las señas
+a ver si sacas por ellas quién puede ser la que te buscaba. Era de
+buena estatura, delgadita, bien echa de cuerpo. Venía mal trajeada,
+descalza, rendida de cansancio, sucia y cubierta de polvo. Tenía la
+piel de la cara desollada, del sol caliente y del aire frío, y por esto
+y por el polvo no pudimos saber si era bonita o fea. Si e de decirte la
+verdad, me pareció gitana. La Rosenda y yo le icimos preguntas, y no
+contestó más sino que tenía que entregarte una carta; díjele que me la
+diera y yo te la mandaría, y no quiso la muy perra. Tomó el pan y unos
+cuartos que le di, y se bajó al camino. Desde mi ventana vi que se le
+unían dos ombres de mala traza, también algo agitanados, y despacito se
+alejaron y se perdieron de vista.</p>
+
+<p>Cuando Demetria se enteró de esto, mandó a Bernardo en seguimiento
+de la cuadrilla; mas no pudo dar con ella asta un día después, en La
+Bastida, donde vio a los hombres, pero no a la mujer. Esta, según los
+tales le contaron, abía caído mala de una fuertísima pataleta, motivada
+de cansancio y penas. Dijéronle también que ellos no la conocían,
+ni sabían su nombre; que encontrándose en el camino, abían andado
+juntos algunos días. Averiguó después Bernardo en el parador que la
+mujer, enferma de gravedad, abía sido recogida por unos vecinos <span
+class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>piadosos, que la llevaron al
+ospital de Miranda, y <i>colorín colorao</i>: no sé más.</p>
+
+<p>Valdría más que no me dejaran leer novelas, porque aora, si no leo
+las invento, y se me a metido en la cabeza que esa que parece gitana
+es tu novia, la que fue tu novia. Pero quizás sea un disparate muy
+gordo lo que se me ocurre. No agas caso. Demetria es de opinión que no
+debemos decirte nada de esto; yo creo que conviene que lo sepas, por si
+son gente perdida que se lleva alguna idea mala contra ti. Yo me figuro
+que si la gitana es <i>ella</i>, uno de los ombres es el marido, y que
+van todos disfrazados con las caras pintadas, para robarte y matarte
+después. Yo que tú, si parecen por aí, daría parte a la justicia, para
+que les metieran a los tres en la cárcel. Yo veo un complot como el de
+<i>Valeria y Beaumanoir</i>, cuando la novia que izo la gran traición
+se une a los úngaros... en fin, ya no me acuerdo.</p>
+
+<p>¡No me a costado pocas fatigas escribir esta carta sin que se
+enteren mi ermana y mis tíos! Te la mando con Sabas, que oy vuelve a
+Villarcayo, para que tú dispongas si sigue o no sigue a tu servicio.
+Con él mandamos a doña Valvanera cuatro orzas de mostillo, orejones y
+tres pares de palomas de la nueva raza que nos an traído, blanquitas,
+chiquitas, con la cola como un abanico. Cuando las veas acuérdate de lo
+que te digo. Que te decidas y no agas más el Ernesto de Melville, que
+se tiró al estanque de puro loco. Mira que ya la que te ama se <span
+class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span>cansa de esperar, y el amor
+que te tiene se convertirá en aborrecimiento, en menosprecio de tu
+necedad. Abur, amigo. Esta carta no la firmo, para que no te des tono
+con ella. Solo pongo — <i>La misma.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch24">
+ <h2 class="nobreak g0">XXIV</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, julio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: Hoy esta Felipe de malas, quiero decir, <i>de peores</i>,
+suspicaz y fiscalizador como nunca, queriendo meter en todo sus
+robustas narices. Aprovecho su ausencia, que no puede ser larga: ha
+ido al ministerio de Estado y volverá pronto, para que su víctima no
+descanse ni respire...</p>
+
+<p>Bueno: me corre por el cuerpo toda la electricidad de una mediana
+tormenta. Trueno y relampagueo. Debo decirlo al revés: primero el
+relámpago... Creo que mi excitación sube de punto con el júbilo de
+saber que tu niño está ya fuera de peligro. ¡Qué días he pasado!
+Bendito mil veces sea el Señor que te le conserva, y a mí me da este
+gran consuelo. Mi alma, que ha tiempo mora en Villarcayo, vuelve acá
+de un vuelo cuando la necesito, y ha estado trayéndome y llevándome
+recaditos con las alas de mi ansiedad. Ahora la mando otra vez para
+allá, con las alas de mi amor, para decirte que ese plan <span
+class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span>de transacción decorosa,
+asignando a cada galán una de sus niñas, me parece de perlas. Pero
+conste que en todo caso, la mayor, la buena, ha de ser para mí. Mi
+sobrino, que solo busca una dote, puede apencar con la pequeña, en
+quien veo una nerviosilla sin juicio, quizás malhumorada y enferma.
+No me conviene. He leído las cartas de entrambas. La gravedad con que
+Demetria se sostiene en su papel, permitiéndose tan solo alusiones muy
+finas e ingeniosas a la situación de Fernando, me encanta. En la de
+Gracia no veo clara su intención. ¿Aboga por su hermana o por sí misma?
+Digas lo que quieras, por el texto de la carta no podemos colegir si es
+una pobrecita inocentona, o si se vale de la inocencia para declararse.
+Esta duda me inquieta. ¿Es ella la enamorada, o es la otra? No sé qué
+novela he leído, de las más románticas, en que esta duda y confusión
+llenan las páginas de un voluminoso libro, para salir con la patochada
+de que las dos aman, y cada una resuelve sacrificarse, de lo que
+resulta que una y otra se envenenan. ¡Qué horror! Y lo más chusco es
+que el galán se casa luego con una tercera, con la que las indujo al
+sacrificio. ¡Qué simpleza! El romanticismo me tiene cogida, llenando mi
+cabeza de ideas tétricas, de complicaciones diabólicas. Ese Dumas trae
+loca a la humanidad.</p>
+
+<p>Quiero espantar de mi mente todo ese mundo imaginativo. Bastante
+tengo con mi drama, de cuya realidad no puedo dudar por los <span
+class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span>torozones y horribles
+sacudidas que me causa pataleando dentro de mí. Este sí que es drama,
+y por Dios que ya deseo un desenlace, aunque sea de los más violentos.
+No puedo ya con tanto disimulo y ficciones tantas. Mi arte se agota;
+cada día tengo que inventar resortes nuevos, y mi potente iniciativa
+para el enredo envejece y se apaga. Quiero una solución, cualquiera que
+sea. Desde hace dos días me absorbe completamente la idea de consultar
+el caso legal con un buen abogado, que al propio tiempo sea hombre
+de honor y delicadeza. He pensado en Cortina, y no pasará el día de
+mañana sin que le escriba pidiéndole hora para una consulta, con la
+advertencia de que se trata de cosa muy secreta, que ha de quedar entre
+los dos. Sí, sí: no vacilo más; tendré que revelarle el caso de pe a
+pa, sin omitir nada, absolutamente nada. Si para el fin que persigo no
+hubiere más remedio que romper por todo, romperé, estallaré como una
+bomba; que ya toda esta pólvora, toda esta metralla que llevo dentro de
+mí años y más años, quieren salir a que les de el aire.</p>
+
+<p>Me apresuro a concluir, temerosa de que vuelva Felipe, que hoy está
+tremendo, hija, un Júpiter tonante, jaquecoso, que por rayos tiene
+los interrogatorios impertinentes. ¡Ay, comprendo el suicidio ante un
+fiscal semejante! Se ha empeñado en saber qué empleo doy a los dineros
+que recibo para mis gastos particulares. Los extraordinarios cuantiosos
+para vestidos que aún no se han <span class="pagenum" id="Page_183">p.
+183</span>hecho; los que pedí para embellecer y amueblar el palacito
+de Valsaín, ¿dónde han ido a parar? Ya no compro cuadros ni abanicos;
+más bien vendo. Mi marido se asombra de mis aptitudes mercantiles; todo
+lo parece bien menos que él ignore en qué empleo mi dinero. Poco antes
+de salir, sintiéndome ya colérica y a punto de dispararme, le dije que
+bien puedo dar a las rentas de mi patrimonio la aplicación que mejor me
+acomoda. Naturalmente, no se conformó con esta teoría. Es el esposo;
+no me priva de lo mío, pero tiene derecho a saber... Ya viene, siento
+el coche. Adiós, mi amadísima. Mañana, si me deja este monstruo de
+curiosidad, repetiré... Mil y mil besos. — <i>Pilar.</i></p>
+
+<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — No tengo tiempo más que para cerrar
+esta, después de añadir cuatro palabritas. Mi pariente, en todo el
+esplendor de su impertinencia. Ha faltado poco para que le tire a la
+cabeza una tetera de porcelana. No puedo más, no puedo más. Mañana
+hablaré con Cortina. Dios me fortalezca y a él le ilumine.</p>
+
+<p>Con la prisa no te dije que mi alegría fue grande al leer en tu
+carta que habías revelado a Fernando mi nombre y demás... ¡Lo que lloré
+aquella noche!... ¡Ay, bien lavaditos tengo ya mis pecados! No son
+flojos ríos de lágrimas los que he derramado sobre ellos.</p>
+
+<p>Hoy, escribiendo corto, también soy <i>tostada</i>... Me
+<i>achicharra</i> este hombre.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch25">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXV</h2>
+ <p class="centra negr">De Sabas a don Fernando.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Miranda de Ebro, 20 de julio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Respetable señor y amo mío: Para comunicar a usted con la brevedad
+que desea el cumplimiento del encargo que se sirvió hacerme, me valgo
+de la pluma de mi primo Bonifacio Cebrián, coadjutor de la parroquial
+de este pueblo, pues ya sabe que soy muy torpe de escritura, y sobre
+que tardaría en poner la carta más tiempo del regular, la llenaría
+de disparates, con perjuicio de la buena explicación de las cosas.
+Si descansado llegué a Villarcayo, donde el señor me ordenó volver
+para acá con esta misión de que voy a darle cuenta, no llegué lo
+mismo a Miranda, pues como las órdenes eran de apretar el paso, tan
+a la letra lo hice, que la yegua no pudo pasar de Leciñana, y allá
+me habría quedado yo también si Gay no me proporcionara un jamelgo.
+Sobre él entré en esta ciudad a las nueve de la mañana, y al momento,
+ganando minutos, me personé en el Hospital, y pedí razón de la mujer
+enferma que en dicha santa casa debió ingresar la semana pasada.
+Manifiestas las señas que en el papel apuntamos para que no se <span
+class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span>me olvidasen, ya que no
+podía dar el nombre, por ignorarlo, díjome el capellán de aquel
+establecimiento que la desgraciada señora o mujer, cuyas señas con
+las de nuestro papel concordaban, había muerto anoche, después de
+siete días de enfermedad, con pérdida de todo conocimiento y de toda
+sensación. De su nombre sabían en la santa casa tanto como yo, pues
+no se le había encontrado papel ni prenda alguna por donde su estado
+y circunstancias pudieran conocerse. Descorazonado yo de no hallarla
+viva, pedí que me la mostraran difunta, lo que no pudo ser porque media
+hora antes se la habían llevado al cementerio. Allá corrí sin detenerme
+en parte alguna; mas también llegué tarde, pues acababan de darle
+sepultura, y no alcancé más que a ver cómo colmaban el hoyo, apisonando
+después la tierra. Bien habría querido yo que esta fuera cristal para
+poder ver la fisonomía del rostro mortuorio de la difunta, y sacar de
+sus facciones macilentas algún dato, alguna luz que al señor sirviera
+para salir de su confusión; pero no vi más que la tierra, la cual era
+como la demás tierra que vemos. Ni me dijeron nada tampoco las caras de
+los sepultureros, a quienes miré largo rato, porque como el señor me
+dijo: «Mira bien, observa...», ¿yo qué hacía? Mirar y observar hasta
+secarme los ojos.</p>
+
+<p>Pienso yo, señor, que con el cuerpo de la fenecida señora o mujer
+enterraron la carta, que debía de tener cosida en las ropas de <span
+class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span>dentro, a no ser que antes
+se la quitaran, lo que también pudo acontecer. Yo miraba, miraba a la
+tierra, calculando a qué profundidad estaría, y me figuraba que estaba
+muy honda, muy honda. Desconsolado, convidé a los sepultureros a unas
+copas, lo que ellos agradecieron y aceptaron, y les llevé a la taberna
+más cercana, con la esperanza de que algo podían decirme de lo que yo
+no había visto y ellos sí. Uno de ellos, el que menos bebía y me miraba
+mucho, díjome que la enterrada era mujer en quien por encima de lo
+cadavérico se traslucía una gran hermosura; sí, señor, así me lo dijo.
+Y el otro afirmaba con la cabeza. Por la fe de los enterradores, puedo
+dar solo este dato.</p>
+
+<p>He cumplido, señor, el encargo que me confió, y mi conciencia está
+tranquila respecto a la rapidez de mi marcha, pues ni volando por los
+aires habría llegado más pronto de lo que llegué. En ninguna parte me
+entretuve: todo lo hice aceleradamente; pero más que mi buen deseo pudo
+la casualidad, o que así lo dispuso Dios. Mi amo me mandó en busca de
+conocimiento de una persona viva; mas no quiso que yo tomara razones
+de la eternidad, porque a esta yo no la entiendo ni mi amo tampoco. He
+cumplido, aunque sin ningún fruto, o con el solo fruto de saber que era
+bella, si no me engañó el sepulturero; que también pudo ser que a él le
+pareciera hermosura la fealdad, cosa muy natural en los que andan entre
+muertos.</p>
+
+<p>Y no teniendo nada que hacer aquí, después <span class="pagenum"
+id="Page_187">p. 187</span>de escribir al señor, como me encargó, tomo
+un buen caballo, y sigo para Laguardia con las cartas y regalos que
+allí tengo que entregar a las que fueron mis señoras.</p>
+
+<p>Mi primo Bonifacio, a quien debo el favor de relatar en buena
+escritura lo que yo le iba diciendo, aprovecha esta ocasión para
+ofrecer, al señor don Fernando sus respetos y su inutilidad, como
+presbítero y primo del infrascrito, y detrás de él echo yo todos los
+afectos del corazón de este su fiel y humildísimo criado, <i>que lo
+es</i> — <i>Sabas de San Pedro.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch26">
+ <h2 class="nobreak g0">XXVI</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, julio.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: Dame la enhorabuena, dámela pronto por esta paz, por esta
+confianza que desde ayer entraron en mi alma, novedad grande para la
+pobrecita, pues tiempo ha que no conocía más que zozobras, ansiedad,
+terror y anhelos no satisfechos. Debo este grande alivio al mejor de
+los hombres y al más sabio de los jurisconsultos, Manuel Cortina, ante
+quien descorrí ayer la que encubría mis secretos, mostrándole mi vida
+toda, mi corazón, mi voluntad. No habría hecho tanto con mi confesor,
+pues a este solo se le muestra la falta, y en el caso presente,
+reuniéndose en una sola persona el sacerdote, <span class="pagenum"
+id="Page_188">p. 188</span>el amigo y el letrado, he tenido que
+volcar la sagrada arqueta hasta dejarla vacía, echando fuera todo,
+todo, lo bueno y lo malo, no reservando ni nombres de personas, nada
+absolutamente de lo que he sentido, de lo que he pecado, mis artificios
+y sutilezas para ocultar mi falta, así como mi firme resolución de
+unirme a quien tiene derecho a mi amor y mi vigilancia. Todo lo sabe:
+sabe algo que tú ignoras, porque aún no ha sido ocasión de decírtelo;
+pero te lo diré.</p>
+
+<p>Entré temblando en el despacho de Cortina: yo le había prevenido que
+tenía que hablarle de un asunto en extremo delicado, contando con su
+caballerosidad, y reclamando una audiencia larga, de un par de horas
+lo menos. Mas estas ideas que mandé por delante, como batidores que
+me despejaran el camino, no me salvaron del grande apuro de romper en
+mi declaración. Los primeros minutos, querida mía, fueron horribles.
+Un acceso de llanto y la exquisita bondad de mi letrado confesor
+sirviéronme como de puente para salvar la parte más escabrosa. Después
+me sentí en terreno llano, y pude continuar con desahogo, adquiriendo
+poco a poco el dominio de las ideas y de la palabra, el cual en la
+última parte fue ya tan grande, que te habrías maravillado de oírme.
+Ayudábame don Manuel anticipándose con gran perspicacia a mis juicios
+y aun a la referencia de los hechos... Es también adivino, y me trazó
+el cuadro de mis tormentos antes de que yo se los manifestara. ¡Qué
+alivio, amiga <span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span>mía!
+Ahora podré fortalecerme con los sentimientos de madre, y prepararme
+una vejez dichosa y tranquila. Para llegar a esto, dije a Cortina que
+aceptaré los procedimientos que él determine, imponiéndome cuantos
+sacrificios sean necesarios, los cuales estimo como una operación
+quirúrgica, con dolores transitorios. Venga todo lo que quiera. Hago en
+mí una revolución; destruyo lo pasado y fundo un régimen nuevo.</p>
+
+<p>Cuatro largas horas duró la conferencia, pues en la segunda parte,
+cuando ya me había serenado y abordamos la cuestión legal, hízome una
+exposición clarísima de las diversas soluciones que podían darse al
+asunto, según la cantidad o extensión de escándalo que yo afrontar
+quisiera. Sin ningún ruido, y guardando el secreto, es imposible que
+mis deseos tengan satisfacción. Si consiguiéramos (y él hablaba en
+plural como haciendo suyo el asunto) conquistar a Felipe, tendríamos
+andada la mayor parte del camino. ¿Pero quién es el guapo que conquista
+a mi señor? Examinando esta dificultad mostró Cortina más confianza
+que yo. Según él, los hechos consumados, irremediables dentro de
+la naturaleza, tienen fuerza colosal para domar las voluntades más
+rebeldes: de seguro hará Felipe demostraciones imponentes, de gran
+aparato, más escénico que real, y acabará por rendirse, prestándose a
+un arreglo que evite el escándalo.</p>
+
+<p>A mis aspiraciones, demasiado ambiciosas, de que Fernando posea todo
+mi bienestar <span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>material
+o gran parte de él, llevando además mi nombre y un título de Castilla,
+opuso Cortina razones que me convencieron. No es posible que lleguemos
+al deseado fin sino por caminos sesgados; tenemos que resignarnos a
+que la personalidad de Fernando sea modesta y oscura, no exenta del
+misterio original; aspiramos a que el esplendor de su nombre se funde
+en los méritos y ventajas personales, no en el abolengo y tradiciones
+de familia. Debemos darnos por satisfechos con crearle una posición
+mediocre bien guarnecida de provechos materiales; pero nada más por
+hoy. Él ilustrará su vulgar apellido, si quiere y se aplica.</p>
+
+<p>Para llegar a esto, lo primero es abrir un hueco en la gruesa
+muralla que nos cierra el paso para todos los caminos, y esta muralla
+es Felipe. No quiero cansarte refiriéndolo todo lo que hablamos don
+Manuel y yo, ni podría tampoco trasladar fielmente la parte suya,
+tan elocuente en algunos pasajes, serena y dulce siempre, a veces
+graciosa. Díjome al concluir que puesto el asunto en sus manos, debía
+serenarme, descansando en la seguridad de que sabría corresponder a
+mi confianza. Estudiado concienzudamente el asunto, para lo cual se
+tomaba cuatro días, me propondrá lo que crea de más fácil y conveniente
+realización. Como caballero, como amigo y como letrado, me prometió
+poner en este asunto su inteligencia toda y algo de su corazón; yo
+debía prometerle sumisión incondicional al plan que me trace, <span
+class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span>en el cual habrá dos órdenes
+de actos: los actos sociales y morales que yo debo efectuar conforme a
+su consejo, y los actos de ley, de cuya dirección él se encarga. Con
+alma y vida le expresé la abdicación de mi voluntad en la suya para
+todo lo que quisiera disponer y ordenarme, y tratamos al fin de los
+documentos y papeles que debo poner inmediatamente en sus manos: la
+partida de bautismo de Fernando, toda mi correspondencia con el cura de
+Vera, señor Vidaurre, y algo más. De la documentación referente a mi
+propiedad hereditaria, a mi dote, gananciales y demás, nada necesita,
+pues para conocerlo le bastan las copias del pleito con Osuna que tiene
+en su archivo. En fin, mi amadísima compañera, que estoy contenta.
+¡Siento un alivio...! Mi cruz sigue siendo pesada; pero acabo de
+encontrar un robusto cirineo que a llevarla me ayuda.</p>
+
+<p>Para que no haya nunca dicha completa, ahora que mi drama parece
+entrar en vías de solución... clásica, ¡gracias a Dios!, me inquieta
+más el de allá. Esa mujer errante; ese peligro de que resucite la
+funesta pasión que nos ha traído tantas desdichas; las complicaciones
+que pueden sobrevenir; las represalias posibles, las probables escenas
+de venganza, no se apartan de mi mente. Agravo yo las situaciones
+con mi pesimismo, y estoy por decir con mi inventiva, que a veces me
+parece poética; y de sucesos comunes, inocentes tal vez, hago escenas
+terroríficas, de estupendo asombro, de interés <span class="pagenum"
+id="Page_192">p. 192</span>palpitante; escenas que no vacilo en
+llamar bellas, aunque me causen pavor. ¿Para qué me daría Dios
+esta imaginación tan viva? Con ellas en otro tiempo me rodeaba de
+bienandanzas, cuando en realidad estaba rodeada de peligros; mas con
+ellas también, en días no tan lejanos y en los presentes, levanto en
+derredor mío aparatos de consternación, con materiales que quizás sean
+más para mover a risa que a terror. No ceso de pensar en las sorpresas,
+y para que no lo sean ni me cojan desprevenida, estoy siempre
+imaginando cosas malas probables, con la idea de que previéndolas no
+sucedan. ¿Has visto? Lo mejor es poner freno a la previsión pesimista,
+y decir aquello tan sencillote, y al parecer tonto, que nos enseñaron
+nuestras madres: <i>Sea lo que Dios quiera</i>.</p>
+
+<p>Noto a mi Felipe un poquito moderado en sus hábitos de
+mortificación. No sé lo que le pasa. Tiene conmigo atenciones
+desusadas, y se cuida menos de contrariarme y contradecirme. No
+obstante, desconfío de estas apariencias, y sigo empleando mis
+inveteradas precauciones. He perfeccionado el escritorio que en mi
+cuarto de baño tengo (ya te hablé de este ingenioso aparato), y puedo
+consagrarme con toda libertad a mi correspondencia secreta, guardando
+todo de un modo segurísimo cuando concluyo, o por cualquier causa tengo
+que interrumpir el trabajo... Siglos se me hacen los cuatro días que me
+ha señalado Cortina para proponerme la solución que ha de ser término
+<span class="pagenum" id="Page_193">p. 193</span>de mis afanes,
+llevándome de una vida de artificios a otra moldeada en la realidad.
+¿Será posible, amiga querida, que en esa vida me vea yo? Ese día no me
+voy a conocer. Creeré que me he muerto y he resucitado, que soy otra,
+que no soy yo, sino la señora tal, o tal mujer, lo mismo me da... Y
+desde mi nuevo ser veré el pasado triste, y tendré lástima de lo que
+fui...</p>
+
+<p>Me canso un poquito. Seguiré mañana.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Martes</i>. — No sé por qué, pienso que Felipe
+barrunta la tempestad que le tengo armada. Algo noto en su cara, en sus
+ojos, que me pone en este cuidado. ¿La suma suspicacia no puede llegar
+a ser el sumo adivinar?... Para mí es una desdicha esta penetración que
+el histrionismo social en su desarrollo más perfecto me ha dado. Como
+yo leo el pensamiento de los que me rodean, pienso que los demás leen
+el mío.</p>
+
+<p>Y hay más, cara Valvanera. Hoy encontró Felipe a Cortina en el
+ministerio de Gracia y Justicia y le convidó a comer. El hecho no tiene
+nada de particular y ha ocurrido más de una vez. Pero se me ha metido
+en la cabeza que este convite no es un caso natural, inocente quiero
+decir, sino que encierra la cruel intención de ponernos frente a frente
+al letrado y a mí para observarnos las caras... Veo que te ríes. Sí,
+la mal intencionada soy yo. Es que el cerebro se me ha convertido en
+un nidal de dramas... Me paso la mano por la frente, y afirmo, todavía
+con un poquito de recelo, que la invitación <span class="pagenum"
+id="Page_194">p. 194</span>de Cortina, como la de Narváez, como la de
+Salamanca y otros, también para esta noche, es absolutamente ajena a
+toda idea dramática.</p>
+
+<p>Se me había olvidado decirte que no me fío de los cariños de Juana
+Teresa. Su agudeza corre parejas con su maldad. Esto no es suspicacia:
+es experiencia. En la historia de estas dos medias hermanas, todos los
+capítulos que empiezan con sus carantoñas acaban con mis rabietas. Si
+no estuviese yo decidida plenamente al abandono de toda ficción, sus
+sospechas me harían temblar. Pero ya no temo nada. El paso de mentirosa
+a verdadera me ha de costar algunas amarguras; pero una vez en terreno
+firme, ¿qué me importa lo que <i>doña Urraca</i> piense, averigüe y
+conozca? Me compensará de mis pasados berrinches el placer de birlarle
+la niña de Castro... Y a propósito: nada sé del señor Hillo. Espero con
+afán su primera carta.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — Mis temores respecto a la
+invitación de Cortina resultan infundados. Bien decía yo que soy
+harto maliciosa; pero por más que me reprendo este defectillo, no
+hay forma de corregirme. La comida agradabilísima, con pocos, pero
+buenos comensales. A Narváez le conoce tu marido; de Salamanca, que
+ahora principia a figurar, no tenéis noticias. Es un granadino muy
+despierto, de gallarda figura y finísimo trato, y en la amenidad
+de la conversación se lleva el primer premio entre todos los que
+conozco. Despunta en la política, y más aún en los negocios. <span
+class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span>Cortina no me habló nada
+de mi asunto, naturalmente, y solo en un ratito que estuvimos sin
+testigos repitió su promesa de darme la solución en el día fijado,
+recomendándome la serenidad y paciencia... Mis comensales y las señoras
+que vinieron después picotearon de política, ya puedes suponer; algo de
+teatros y ópera, de bailarinas y cantantes, engolosinándose al fin con
+un poco de chismografía social. Todo esto me aburría, pues no hay tema
+que no me parezca desabrido, insignificante, si le aplico las ideas
+revolucionarias que alborotan mi espíritu. ¡Oh, cuándo llegará eso que
+llamo mi tránsito, paso inevitable de una vida a otra! ¿Será como una
+muerte; será como una resurrección?</p>
+
+<p>¿Imaginas tú algo más enojoso y abrumador que una vida en que
+tenemos que figurarnos y representarnos de otra manera que como somos?
+En esta existencia, amasada y recompuesta por la general simpleza, no
+solo nos es forzoso disimular nuestras faltas, sino también nuestro
+talento..., la que lo tenga. No, no te rías. No habiendo recibido
+de Dios el don de tontería, es forzoso proporcionarse una tontería
+artificial. Yo he sido y soy una tonta <i>de trapo</i>; y aunque sé
+muchas cosas que he aprendido en mis lecturas (y otras que he cursado
+en mis desgracias), me revisto de una ignorancia deliciosa, que es el
+encanto de mis amigas. No soy la única que adopta este sistema; pero
+sí la más aprovechada, la que sabe esconder con su disimulo <span
+class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span>un mundo más grande de
+conocimientos y un mayor tesoro de agudezas. Rara es la que no se ha
+creado una representación falaz de su persona para poder vivir; pero
+en mí el histrionismo es más meritorio que en ninguna, por la enorme
+distancia entre lo que soy y lo que represento, entre mi ingenio
+secreto y mi estolidez pública.</p>
+
+<p>Pues bien, amada mía: yo quiero romper este capullo, que con mis
+palabras y pensamientos <i>de representación</i> he tejido, quedándome
+encerrada en él. Ya tengo mi pico bien afilado para taladrarlo y
+echarme fuera...; quiero volar, pues me han salido aquí dentro unas
+alas grandísimas.</p>
+
+<p>Amiga de mi alma, siento una efusión divina, un inmenso anhelo de
+volar hacia ti, por ti y los tuyos, y por el <i>mío</i> que entre los
+tuyos y en tu amante compañía tienes. Dile a Fernando todo lo que se te
+ocurra. Tú eres la maestra, la doctora, la que dispone lo que ya debe
+saber y lo que todavía conviene que ignore. Todo ello, lo sabido y lo
+ignorado, ha de ser para que me quiera más. Creo que me amará mucho,
+como yo a él.</p>
+
+<p>Adiós, mi bien. Hasta que pueda contarte lo que me propondrá mi gran
+letrado para romper el capullo. Reparte mil abrazos y besos por cuenta
+de tu amantísima — <i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch27">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXVII</h2>
+ <p class="centra negr">De don Pedro Hillo a Fernando Calpena.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, agosto.</i></p>
+</div>
+
+<p>Distraído Fernando: ¿Pero no reparas que ya estoy aquí? ¿No me has
+visto? Echa para Laguardia tu catalejo, y alcanzarás a ver a este
+clérigo insigne, a esta lumbrera esplendorosa del Vicariato General
+Castrense, esparciendo su claridad por los ámbitos de... No acabo la
+figura, porque ignoro qué ámbitos debe iluminar la inspección que me
+encomendaron... ni sé qué inspecciono, ni por qué me han mandado, ni a
+qué he venido. Presumo que me traen a esta tierra todos los intereses
+posibles, menos los del instituto religioso-militar a que pertenezco.
+Por de pronto, aquí me tienes aposentado en la parroquial vivienda
+del gran Navarridas, que es como decir que habito en el reino de la
+cortesía y de la abundancia. Tanto el bondadosísimo don José como su
+bendita hermana se desviven por agasajarme, y te aseguro que ni probé
+jamás tan mullido y albo lecho como el que aquí disfruto, ni entraron
+por esta boca pecadora condimentos tan sustanciosos, ricos y variados
+como los que en obsequio mío presentan diariamente en su mesa. Hijo
+mío, ¿qué tierra es esta, <span class="pagenum" id="Page_198">p.
+198</span>tan fecunda en galanos amigos y en frutos regalados? Aquí
+quiero pasar mis días, entre la sencillez amable de los hombres y
+las amorosas caricias de la prolífica tierra. Aunque te enfades,
+<i>prorrumpo</i> en versos clásicos:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">¡Oh tú, del Arlas vagoroso, humilde</div>
+ <div class="verse indent0">orilla, rica de la mies de Ceres,</div>
+ <div class="verse indent0">de pámpanos y olivos! Verde prado</div>
+ <div class="verse indent0">que pasta mudo el ganadillo errante,</div>
+ <div class="verse indent0">áspero monte, opaca selva y fría...</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>En esta región de delicias he visto al fin la deidad que en ella
+preside las funciones de la naturaleza, la que a todo imprime hermosura
+y majestad con su divina presencia, la escogida entre las escogidas;
+y de tal modo me prendaron su gracia y su nobleza, que a no hallarme
+imposibilitado por mis votos, de que son emblema las negras ropas
+que visto, entre el primer saludo que le dirigí y una respetuosa
+declaración de amor, habrían mediado pocos alientos. ¡Pues si yo fuera
+seglar y joven, cualquiera me quitaba a mí esa sin par hembra!...
+Nada quiero decirte de su discreción, que conoces mejor que nadie.
+Sabrás que hablamos largamente de <i lang="la">omni re scibile</i>, quedándome
+pasmado de la solidez de su juicio y de su dulce serenidad. En fin,
+amado discípulo, que aquí me tienes enamorado (no retiro la palabra),
+enamorado de ese portento, y alabando al Supremo Artífice por esta
+nueva maravilla que ha puesto ante mis ojos... Aquí me venía bien
+<span class="pagenum" id="Page_199">p. 199</span>otra clásica estrofa
+para expresarte mi entusiasmo:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">¿A quién primero ensalzaré cantando</div>
+ <div class="verse indent0">Sino al gran padre que la estirpe humana</div>
+ <div class="verse indent0">Y la celeste rige...?</div>
+ <div class="verse indent0">Él es primero y solo; igual no tiene</div>
+ <div class="verse indent6">Su esencia soberana;</div>
+ <div class="verse indent0">Si bien segunda en el honor divino</div>
+ <div class="verse indent0">Inmediato lugar Palas obtiene.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Pienso, querido Fernando, que aquel condenado Rapella, a quien
+echamos tantas maldiciones, merece ahora nuestra gratitud por haberte
+llevado a Oñate, donde encontraste a la <i>celeste Palas</i>. No me
+retracto de nada de lo que acabo de escribir. Todo lo sostengo, y
+lo hago cuestión personal. Es Demetria el cielo en la tierra, y la
+divinidad humana. Así lo firma y signa con el emblema de nuestra
+redención tu amigo — ✠ <i>Pedro Hillo.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch28">
+ <h2 class="nobreak g0">XXVIII</h2>
+ <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, agosto.</i></p>
+</div>
+
+<p>¿Que yo vaya a Laguardia, querido clérigo? ¿Con qué fin, con qué
+razón o apariencias de ella? ¿Por verte y abrazarte? Para eso, más
+natural es que tú vengas aquí; si así lo hicieres, en ello me darías
+mucho gusto, y <span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span>me
+evitarías el decirte por escrito lo que con más prontitud y claridad se
+dice de palabra.</p>
+
+<p>Por de pronto, sabrás que recibí los libros: desde que a mis manos
+llegaron, he vivido en ellos, ya reanudando antiguas amistades, ya
+entablándolas nuevas. Grandes y leales amigos son los libros, ¿verdad,
+mi caro capellán? Gracias a ellos, ningún vacío de nuestra existencia
+deja de amenguarse un poco. Leemos, y lentamente caen sobre nuestra
+alma gotitas de un bálsamo consolador. Lo que siento infinito es que
+no encontraras las <i>Voces interiores</i> del gran Hugo, que anhelo
+conocer, y ojalá suenen tanto que apaguen la vibración de las mías.
+Confío en que Boix no dejará de pedir y enviarme ese libro, y lo espero
+porque sé que no falta en Madrid quien le apremie para complacerme.
+Gracias mil a todos.</p>
+
+<p>Mi drama ya no es drama: la última escena conocida se me presenta
+en forma de leyenda de un color harto lúgubre, sobria en sus
+líneas, altamente patética. Como todas las leyendas que ha puesto
+en circulación el romanticismo, reviste forma enigmática, o así me
+lo parece a mí, sin duda porque no conozco más que un fragmento de
+ella. Verás: una mujer desconocida, de mísero aspecto, aparece en
+Laguardia portadora de un mensaje para cierto caballero residente a la
+sazón en Villarcayo. No encontrando al caballero en ese pueblo donde
+tú estás, dirígese a este donde estoy yo; pero al llegar a Miranda
+muere... En las leyendas, <span class="pagenum" id="Page_201">p.
+201</span>como en la vida, la muerte viene siempre a tiempo, es decir,
+cuando según nuestro criterio no debe venir. La oportunidad del morir
+es siempre contraria a todos nuestros deseos y previsiones. Sin esta
+lógica artística del morir no habría leyendas, ni tampoco vida, la
+cual también es una gran obra de arte. Falta en la leyenda lo más
+interesante, que yo me atrevo a planear del modo siguiente: lee:
+Muerta la señora, es enterrada. Sabedor de ello el caballero, corre
+a Miranda, y obtenido permiso de la autoridad, exhuma a la señora:
+quiere reconocerla, recoger la carta... ¡Oh, gran Hillo!, vieras allí
+la tristísima escena: abrirse la tierra, entregando su secreto; vieras
+la duda curiosa penetrando con atrevida mano en el seno de una tumba,
+para sacar lo que al olvido y a la descomposición pertenecía ya. Todo
+eso verías tú, si lo vieras. Sale el cadáver, después de tres días de
+descanso y corrupción, y el caballero le dice: «¿Quién eres? Dame la
+carta».</p>
+
+<p>Ya te oigo preguntándome: «¿Quién era? ¿Qué decía la carta?». No
+contesto, porque esta segunda parte no es más que una idea, es lo que
+yo debí haber hecho y no hice, ni haré. Desde que he renunciado a la
+voluntad, no sé dar fin a las leyendas, ni aun siendo tan reales como
+la que te cuento. Me quedo en mis horribles dudas tejiendo con ellas
+nuevas historias, terminadas siempre en ignorancias que desgarran el
+corazón, en enigmas que trastornan la mente. Con los libros platico,
+en <span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span>ellos busco
+soluciones, les pido consejo, les doy mis ideas a cambio de las suyas;
+pero la ardiente amistad que con ellos trabo no me da la serenidad
+que apetezco, no me despeja el cerebro de sombras. Los libros me
+compadecen; pero no pueden, y bien claro me lo dicen, no pueden
+remediar mi mal. Ellos imitan la vida, pero no son la vida; son obra de
+un artista, no de Dios.</p>
+
+<p>¿Y en tal situación quieres que yo vaya a Laguardia? No puede
+ser. Quien ha venido a ser mi dueño absoluto y mi gobernante no me
+ha mandado eso, ni me lo mandará, porque me ama y me estima, y no me
+pondrá jamás en una situación desairada. Así me lo ha dicho Valvanera,
+que es como ella misma, y además la propia discreción. Yo no puedo
+pretender los favores de la divina Palas, porque pretendiéndolos,
+tendría que fingir una disposición de espíritu que estoy muy lejos de
+tener, desgraciadamente. ¿Soy un aventurero? No. Ni ella ni tú podéis
+suponerlo. La situación moral y psicológica en que me encuentro aumenta
+de un modo increíble mi respeto a la sin par mayorazga. Creo que si
+ante ella me viese de improviso, me turbaría como pobre chicuelo sin
+sociedad, educado en convento o seminario, que tiembla y se ruboriza
+ante una mujer. Observo qué sentimientos nacen en mí al pensar en
+Demetria, y por más que me estudio, solo encuentro vergüenza, cortedad,
+una infinita modestia ante criatura tan fuerte y grande. No dudes que
+soy una nulidad social y moral. <span class="pagenum" id="Page_203">p.
+203</span>Mi amor propio en ruinas me señala como el último de los
+seres. Si alguien lograra restaurar en mí la arrogancia perdida, me
+sentiría yo menos pequeño, y al paladearme, empleando en mi propio
+examen el sentido del gusto, me encontraría menos desabrido.</p>
+
+<p>Además, oh prudente amigo y maestro, la descomposición de mi
+voluntad ha dejado en mi alma un residuo amargo, la duda, que se ha
+extendido por todo mi ser, y no puedo ya pensar en cosa ni persona sin
+que al punto la vea desvirtuada y deslucida. Dudo de cuanto existe.
+Cierto que no puedo negar la virtud, los méritos notorios de la niña de
+Castro; pero si a ella me aproximara con las intenciones que tú quieres
+sugerirme, cree que a mis ojos desmerecería. No podría ser ya la
+Demetria en quien vi tantas perfecciones... Contémplala en su altura,
+en su apartamiento, que ella, como todo lo sagrado, más ha de valer y
+representar cuanto más distante se encuentre de la acción de nuestros
+sentidos, y déjame a mí en esta miseria tristísima. Estoy recogiendo
+uno a uno los huesos dispersos de mi esqueleto, hecho pedazos en el
+espantoso choque de la caída. Poco a poco iré armando mi personalidad,
+que con tantas soldaduras y pegotes no podrá ser nunca lo que fue.
+Gracias que pueda sacar de mí mismo la resignación, o sea la cola con
+que me voy pegando, y uniendo mis propios fragmentos. Luego que el vaso
+esté bien sujeto con lañaduras, recogeré, si puedo, las varias esencias
+del alma que salieron volando <span class="pagenum" id="Page_204">p.
+204</span>en la catástrofe, y andan por ahí como vapores que trae y
+lleva el viento. Procuraré condensarlo todo. Algo he recogido ya, pero
+es poco; no sé por qué espacio andarán esencias mías muy sutiles, de
+las cuales no me ha quedado más que el olor... Ya, ya sé lo que vas a
+decirme..., que algo mío anda por ahí y que debo ir a buscarlo. No: lo
+único mío que en la explosión pudo volar hacia Laguardia es el respeto,
+y ese vale más que se quede por allá, para que lo unas a tu admiración
+y hagas un lindo ramillete con que obsequiar a la celeste Palas. Otra
+clase de flores no me pidas. Ya sabes, Mentor mío, que las rosas</p>
+
+<div class="poetry-container">
+ <div class="poetry">
+ <div class="stanza">
+ <div class="verse indent0">no nacen entre el hielo; y si nacieran,</div>
+ <div class="verse indent0">solo al tocarlas yo se marchitaran.</div>
+ </div>
+ </div>
+</div>
+
+<p>Por hoy no te marea más tu fiel amigo — <i>Fernando.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch29">
+ <h2 class="nobreak g0">XXIX</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, agosto.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: Llegó por fin el supremo instante. El oráculo, Manuel
+Cortina, me ha presentado la cuestión social y jurídica con pasmosa
+claridad, procurando atenuar las amarguras que la solución del problema
+traerá <span class="pagenum" id="Page_205">p. 205</span>forzosamente.
+Con grande ansiedad le oí; con sumisión he prometido aceptar y seguir
+el plan que me trace. Imposible transmitir a Fernando un título de
+nobleza de los muchos que tengo (y que no me sirven para nada), sin
+obtener un rescripto del Papa. Sospechando que ello no habría de ser
+grato a mi querido hijo, renuncio por ahora a satisfacer este anhelo
+de mi corazón. Para transmitirle aquella parte de mi patrimonio de que
+puedo disponer libremente, es forzoso que me valga de un fideicomiso.
+De este modo entraría en posesión de mis bienes a mi muerte. Para
+asignarle desde ahora, sin más dilaciones, una renta decorosa,
+necesitamos emplear artificios legales, cuya forma me ha explicado
+detenidamente el gran jurisconsulto. No acabaré nunca de alabar la
+claridad con que este hombre expone las ideas, realizando el milagro
+de hacer comprender a una mujer, como yo ignorante de estas cosas, las
+más áridas cuestiones de Derecho. Jamás, en los enmarañados pleitos de
+mi casa con Osuna y con Gravelinas, pudo entrar en mi cabeza una idea
+jurídica. Hoy mis ansiedades maternas me han aclarado considerablemente
+el sentido, y aquí me tienes hecha una estudianta de Leyes, capaz de
+obtener buenas notas si de ello me examinara.</p>
+
+<p>Ha insistido Cortina en que no podré evitar el escándalo, es decir,
+la publicidad del <i>hecho de autos</i>, y añade la terrible afirmación
+de que en este <i lang="la">via crucis</i> el primer paso <span class="pagenum"
+id="Page_206">p. 206</span>es el más doloroso: informar a Felipe,
+aspirando a obtener su benignidad en el caso moral, su colaboración
+en el jurídico. ¡Inmenso conflicto, trámite inmenso!... Preguntome el
+letrado si me encontraba yo con fuerzas para esta terrible confesión, y
+le respondí resueltamente que no. No tengo eso valor, que es valor de
+suicida. Propúsome diluir mi revelación en una carta; discutimos; casi
+accedí al procedimiento escrito, en el cual puedo desplegar recursos
+mil; hablamos también de una tercera persona, de mi tía Consolación
+Armada, de mi confesor padre Acosta... Herida por un rayo de
+inspiración, le dije: «¿Y usted?». Meditó un rato, y por fin manifestó
+su asentimiento con palabra lacónica: «Bueno: yo me encargo... Quiero
+atenuarle a usted la amargura del cáliz... Para esto conviene mutación
+de escena; que el matrimonio se traslade a regiones frescas. El calor
+excesivo no es favorable a las operaciones quirúrgicas».</p>
+
+<p>Sabrás que Felipe y yo andamos desde julio en desacuerdo por si
+salimos o no de Madrid. No solo porque el calor me molesta poco de
+algunos años acá, y la experiencia me ha demostrado que en este mi
+palaciote vetusto lo paso mejor que en ninguna parte, sino porque
+veraneando en la Corte entreveo más probabilidades de quedarme sola,
+heme resistido este año a la temporadita de Valsaín. Felipe, por
+no darme el gusto de la soledad, apechuga con el calor. Aquí nos
+tienes haciendo vida monástica, sin salir al <span class="pagenum"
+id="Page_207">p. 207</span>Prado ni una sola vez. Nuestros jardines nos
+dan por la noche esparcimiento y frescura. Un reducido contingente de
+amigos, que no llegan a media docena, nos acompaña en nuestros recreos
+nocturnos; comemos al aire libre, a la graciosa luz de farolillos de
+papel colgados de los árboles; charlamos hasta muy alta la noche en
+lugares placenteros, defendidos del sol durante el día; las ranas de
+los estanques nos dan música, que a mí me encanta... En fin, no es tan
+despreciable el verano en estas condiciones, ¿verdad? Yo lo defiendo y
+Felipe lo ataca: me acusa de extravagancia, de mal gusto. Yo me obstino
+en no salir, esperando que él se canse y huya del calor; él reniega y
+persiste en estar a mi lado. La disparidad de voluntades nos junta con
+una cadena de presidio.</p>
+
+<p>La opinión expresada por Cortina de que la cirugía no es eficaz
+en las altas temperaturas, me hace cambiar bruscamente de gustos
+veraniegos, y propongo a Felipe que nos vayamos a Valsaín. Me descuidé
+en la forma del cambiazo, haciéndolo con sospechosa precipitación, y
+el resultado ha sido contraproducente. Ahora Felipe no quiere salir;
+pretexta ocupaciones, temor al reúma en las humedades serranas. ¡Qué
+torpeza la mía! ¡No haber visto la necesidad de las gradaciones para
+mudar de gustos en cuestiones de residencia estival! Bien dicen que el
+mejor escribano... Es que el largo uso de mis facultades diplomáticas,
+y esta crisis que ahora se plantea me han trastornado. Me <span
+class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span>vuelvo chicuela sin juicio,
+una pobre aprendiz de arte social... La suma experiencia y el cansancio
+me tornan inexperta y descuidada. Afortunadamente, mi director me
+manifiesta, <i lang="it">sotto voce</i>, que podremos conservar la misma escena.
+La mutación no es necesaria. Viene en mi ayuda una tormenta que
+refresca la atmósfera, y nuevamente me declaro entusiasta del clima de
+Madrid en la canícula. Felipe reniega y medita: habla poco.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — La proximidad del día, digamos
+momento, designado para el tremendo paso quirúrgico, me causa un terror
+indecible. Mi pánico es tal que se me ocurre huir a la calladita.
+Cortina me recomienda la serenidad, desaprobando toda idea de fuga.
+Debo permanecer en casa, confinándome en mis habitaciones, mientras él,
+armado de fieros instrumentos de disección, se encierra con Felipe.
+Debo disponer mi alma para el sacrificio y la penitencia, realizando un
+acto religioso en mi capilla. Confesaré, comulgaré... Después mi estado
+nervioso me impondrá un reposo absoluto; el médico me prescribirá la
+permanencia en el lecho, apartada de todo lo que pudiera ser causa de
+viva emoción. Se me dejará en aislamiento riguroso, sin más compañía
+que la de mi doncella, y esto durará uno, dos, tres días, lo que fuere
+menester...</p>
+
+<p>Amiga de mi alma, ya me duelen las heridas que don Manuel, actuando
+de cirujano, ha de hacer a Felipe. Creo que a los dos nos <span
+class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span>descuartizará juntamente. No
+puedo más hoy. Desfallezco y parece que me acabo.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Jueves</i>. — El letrado ha decidido un nuevo
+aplazamiento, dándome para ello razones cuya sensatez reconozco.
+Verás: aun en el caso de que Felipe entre en razón y se preste a
+facilitarme la transmisión de parte de mis bienes a Fernando, ello ha
+de ser penoso y lento. Como he manifestado mil veces la urgencia de
+construir (no encuentro otra palabra) la personalidad de Fernando,
+sacándole de esa denigrante situación de inclusero; como todo mi afán
+es rodearle de dignidad, levantar su espíritu, poniéndole en posesión
+de los medios sociales que le corresponden, el gran jurisconsulto
+acude a esta necesidad por medio de un expediente ingenioso, que
+exige la colaboración de otra persona, y, por tanto, nueva violación
+del delicado secreto. No me importa. Momentos he tenido estos días
+de verdadero delirio, en que me ha faltado poco para revelar todo a
+la primera persona que entre en mi casa. La necesidad de expansión y
+confidencia es hoy en mí casi orgánica. Me sorprendo a ratos hablando
+como una cotorra, sin saber lo que digo; pero ello es algo como una
+lección aprendida, que me figuro ha de embelesar a los que me oyen.</p>
+
+<p>No me hicieron temblar, antes bien causáronme regocijo, estas
+palabras del buen sevillano: «Nadie como Salamanca podría prestar a
+usted este servicio. Respondo de su discreción y caballerosidad. Es
+necesario <span class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span>que usted
+le hable. Yo prepararé el terreno poniéndole al corriente del caso
+fundamental...». Algo te he dicho ya de este simpático granadino, uno
+de los hombres más admirablemente dotados para la vida social, y para
+obtener de ella lo que él llama <i>los frutos de la civilización</i>,
+pues posee todas las cualidades o virtudes que inducen a la amistad, a
+la confianza, a las relaciones útiles. Es inteligente, sagaz, amenísimo
+en su lenguaje, extremado en la cortesía sin llegar a empalagoso;
+tresillista de primer orden, de los que no pierden la dignidad en las
+peripecias desgraciadas del juego; comensal delicioso por su gracia
+tanto como por su apetito de buen tono, y su mucho saber de arte
+culinario; hombre, en fin, que despunta gallardamente en la política,
+aplicándola a sus negocios con una habilidad nada común. Su buena
+figura es la mejor ayuda de su talento en estas campañas. Salamanca
+será una gran personalidad del siglo, salga por donde saliere, ya se
+aplique a sumar voluntades, ya a multiplicar dinero.</p>
+
+<p>¿Creerás que cuando vino a verme, instruido y aleccionado ya por
+nuestro buen amigo, le recibí con serenidad, sin que me turbara la
+idea de considerarle poseedor de mi secreto? Sus primeras expresiones,
+delicadas y de cierta ternura, me dieron más ánimos. Me sentí valerosa,
+y abordando el asunto, le dije: «La bondad de Cortina me libra del
+trance duro de contarle a usted historias viejas que no sé hasta
+qué punto <span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span>podrían
+interesarle. Hoy necesito del auxilio de usted. Es la satisfacción
+de un deseo, de un capricho... no debo entrar en más explicaciones.
+Amigo Salamanca, es preciso, indispensable, que usted me proporcione
+una cantidad... No se asuste...». Respondiome con gracejo que no se
+asustaba de que una dama le mandase buscar dinero. Para complacerme, lo
+sacaría de las entrañas de la tierra. Cambiados conceptos ingeniosos
+por una y otra parte, expresé la cuantía de mi necesidad metálica
+con frase cortante y seca: «Va usted a traerme, amigo Salamanca,
+cincuenta mil duros». Vi que su sonrisa se trocó en severo asombro.
+La cifra le asustaba, y me la devolvió descompuesta en reales. «¡Un
+millón, señora!...». «Un millón —repetí yo muy tranquila—. ¿Cree usted
+que no puedo yo responder, con mis bienes, de esa cantidad?». «No se
+trata de eso. La garantía es más que sobrada, lo sé... En fin, yo
+estudiaré la forma de realizar el préstamo que desea, el cual, según
+me ha dicho Cortina, tiene por objeto constituir por medio de tercera
+persona, una renta en favor de... La cosa es clara. No sé si podré
+obtener los cincuenta mil duros tan pronto como usted desea. Si yo los
+tuviese, ahora mismo lo arreglábamos». Añadí que si la diligencia no
+era fácil para él, me lo dijese francamente, y yo buscaría otro amigo
+que de ella se encargara, con lo que di tan fuerte pinchazo a su amor
+propio, que el hombre rebotó, diciéndome que se creería indigno de mi
+amistad <span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span>si no me
+dejaba servida y satisfecha en el improrrogable plazo de tres días.
+Así terminó nuestra conferencia. Confío ciegamente en la eficacia de
+este hombre tan activo, inteligente y bondadoso, y ya puedo anunciarte
+que antes de que termine la semana quedará instituido en cabeza de
+Fernando el capital inmueble que le proporcionará una renta decorosa,
+sin perjuicio de mayor propiedad y beneficios. Con lo que disfrutará
+pronto, no dudo que ha de reconocerse con personalidad bastante para
+pretender sin desdoro la mano de la niña de Castro-Amézaga.</p>
+
+<p>Y ahora, mi amada compañera, esperemos el giro de la gran crisis,
+la revelación magna y decisiva, que es para mí como llegar a la cumbre
+de mi destino. ¿Qué habrá del lado allá de este monte inmenso, por
+cuyas asperezas subo, ya fatigada y sin respiración? ¿Veré un valle
+risueño, o un negro y espantable abismo? Ya poco me falta para dominar
+la cúspide. No sé qué me pasa. Este peñón áspero es Felipe. Detrás de
+él está la paz, él sosiego, la vida. ¿Llegaré?</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch30">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXX</h2>
+ <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: Estoy en la noche que precede a día crítico. Te daré
+cuenta del romanticismo que se apodera de mí como una enfermedad del
+cuerpo y del alma, con fiebre y terrores, en los cuales no puedo menos
+de ver algo de belleza, a ratos una belleza extremada, sin que ello
+me cause vanagloria, por no ser mi dolencia muy original que digamos.
+Los sentimientos y visiones que me turban paréceme que no son míos; no
+han nacido en mi ser; son algo que he leído; son el arte ajeno, que se
+convierte en ansiedades propias, en dramáticos lances. La ignorancia,
+¡ay!, es una bendición; el saber un suplicio. Me creo espejo de la vida
+artística, y sus imágenes en mí se vuelven reales. Vas a creer que
+estoy loca. Más lo creerás cuando te cuente que esta noche he tenido
+por real y efectiva la escena que voy a referirte. No sé a qué hora,
+Valvanera de mi corazón, mas era sin duda la hora del miedo, Felipe me
+mandó llamar. El pobre Pantoja, nuestro anciano mayordomo, me trajo el
+recado con una solemnidad teatral, inclinando su venerable cabeza calva
+al manifestarme el deseo del señor duque. Allá <span class="pagenum"
+id="Page_214">p. 214</span>me fui, de sala en sala, arrastrando por
+los pavimentos esterados de fino junco la cola de mi vestido, sin que
+entonces ni después supiese yo la causa de aquella prolongación de mi
+ropa, ni entendiese lo que me decía el extraño ruido que tras de mí iba
+dejando al andar. Pasé por oscuras estancias, por estancias iluminadas.
+En algunas conocía mis cuadros y tapices; en otras vi objetos y adornos
+que no eran de mi casa. Llegué por fin a la sala de armas, donde
+encontré a Felipe y a Fernando platicando de cosas de guerra, armas
+y ciencia militar, y si no me causó sorpresa verles juntos, tampoco
+me asombró que mi esposo y mi hijo hablasen de asaltos de castillos,
+de combates encarnizados, con espadas, lanzas y mosquetes. Todo me
+parecía natural, y el cariño y confianza que uno y otro se mostraban
+éranme tan gratos que permanecí silenciosa y embelesada el tiempo que
+tardaron en advertir mi presencia. Por fin, el señor duque me presentó
+a Fernando, y este y yo nos saludamos con pausadas inclinaciones de
+cabeza, sin decirnos una palabra. Sin duda no era conveniente que
+aparentáramos conocernos de muy antiguo, desde que él vino al mundo y
+yo inauguré la era de mis desgracias. El duque me dijo que Fernando era
+un famoso capitán que entraba a su servicio, y que por tal servidor
+valiente de nuestra causa le reconociese yo. Manifesté mi benevolencia
+con una sonrisa, ignorando todavía qué causa era aquella en que nos
+había salido tan esforzado <span class="pagenum" id="Page_215">p.
+215</span>paladín. A una señal del duque, trajo Pantoja ánforas de
+plata y copas de oro. Debíamos beber los tres a la salud de la familia
+y de su nuevo defensor. Mandome el duque que escanciara yo el vino;
+llené las tres copas; a la mitad de esta operación me temblaba la
+mano; miré a Felipe, cuya cara parecía de cartón; miré a Fernando,
+que aguardaba con grave compostura. Mi marido cogió una de las copas,
+y al dármela para que yo la ofreciese a Fernando, lancé un grito...
+Esto que te cuento, Valvanera mía, me pasó estando despierta, te lo
+aseguro..., lo vi como estoy viendo ahora el papel en que te escribo...
+No sé lo que pasó después de aquel instante en que rompí a chillar...
+¿Bebió Fernando? Creo que no... Felipe se me apareció entonces con
+armadura, en una facha altamente caballeresca, que nada se parecía a
+su común vestir y actitud usual. Su talla crecía, su ademán era noble
+y fiero. Yo di vueltas y me pisé la cola, enredándome en ella... Te
+aseguro que todo esto acaeció hallándome sentada en la misma silla en
+que estoy ahora. Entendiendo que mi mente exigía disciplina, cogí la
+<i>Imitación de Cristo</i>, y su lectura me produjo gran consuelo.
+No tardé en reírme de aquel delirio, y prepareme para los actos
+religiosos con que debo inaugurar, dentro de algunas horas, el día de
+la tremenda prueba. No ceso de pensar en don Manuel, y de figurarme las
+expresiones que emplear debe para la exposición de mi deshonra ante
+Felipe... ¿Permitirá Dios que <span class="pagenum" id="Page_216">p.
+216</span>al fin salga yo de este infierno? Tremenda es la boca de
+salida, y el dragón que la guarda quiere devorarme; pero le arrojo mi
+reputación, mi dignidad si es menester, y mientras su glotonería se
+satisface, me escapo, agarradita a la mano del gran Cortina.</p>
+
+<p>Al fin siento algo de sueño, más bien atonía cerebral. Me acostaré,
+figurándome que voy a dormir; mas con mi engaño no engañaré las horas.
+Hasta mañana.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Martes</i>. — Pásmate: he dormido; he despertado
+con la impresión de un sueño muy bonito. Fernando y yo visitábamos la
+Alhambra, paseándonos solos por sus patios y estancias, agarraditos
+del brazo... Serían las ocho cuando comulgué en mi capilla, después de
+confesarme. Gran consuelo han sido para mí los actos de religión, y a
+ellos debo la serenidad con que aguardo mi sentencia. Humillándome ante
+Dios y sometiéndome a su soberana voluntad, he fortalecido mi alma, he
+serenado mi conciencia. Y pues mis faltas no pueden desaparecer del
+tiempo, venga la nueva, la real situación que la propia falta impone.
+¿Qué ganamos con vivir en el engaño social, desempeñando mentidos
+papeles, decorándonos con una opinión ficticia, y haciendo creer que
+somos lo que no somos? Cada uno es lo que es: bueno o malo, tuerto o
+derecho, cada ser represente su propio carácter. Apartémonos de la
+comparsa social, renunciemos a la fastidiosa obligación de marchar
+a compás, haciendo figuras más o menos airosas. Lo que cada <span
+class="pagenum" id="Page_217">p. 217</span>uno es ante Dios, séalo ante
+los hombres. Impere la verdad, siempre superior a los embustes mejor
+compuestos y con más arte pintorreados. Arrojemos las pelucas, los
+postizos, los afeites, las ballenas que oprimen, los mil artificios
+que son deformación y tormento de nuestro ser. Dios abomina de los
+cosméticos, de las máscaras y de toda farsa. Nos quiere sinceros,
+puros, con nuestra conciencia bien diáfana, manifiestos nuestros
+delitos si los tenemos, así como nuestras virtudes, que algunas hay
+siempre. Así he de ser yo, y el valor que ahora siento no ha de
+faltarme.</p>
+
+<p>Me encierro en mis habitaciones, conforme a la voluntad de Cortina.
+El calor es hoy extremado, arde la atmósfera, y el cielo parece que
+está preparando rayos y centellas, quizás un pedrisco asolador. Oigo
+truenos lejanos.</p>
+
+<p class="mt1"><i>A prima noche</i>. — Esta tarde, mientras estallaba
+una de las tempestades de verano más ruidosas o imponentes que he visto
+en mi vida, he sentido un pánico horroroso. La idea de que entrase
+Felipe en mi cuarto a recriminarme, pronunciando el trueno gordo, me
+ha causado un sobresalto indecible. La tempestad casera que he temido
+y temo, me asustaba más que la que rodar sentía por los espacios, con
+sus nubes negras preñadas de electricidad. A las cinco, próximamente,
+mi susto era tan vivo, que determiné huir. Vestime en un instante;
+mi doncella recogió alguna ropa en una maletita. Concertamos <span
+class="pagenum" id="Page_218">p. 218</span>que ella traería un buen
+coche de alquiler, situándolo en la Ronda, y que nos escaparíamos
+lindamente por la puerta del jardín sin que nadie nos viese. Luego
+me pareció algo ridícula esta manera de ausentarme, y determiné
+salir rápidamente por la escalera y puertas principales sin decir
+nada. Fuera de mi cuarto ya, retrocedí, acordándome de que había
+prometido a don Manuel no tomar resolución alguna sin su dictamen, y
+he vuelto a mi encierro, donde estoy como en capilla. Heme acogido
+al Kempis, que por donde quiera que se abra nos muestra un admirable
+pensamiento, de pasmosa concordancia con lo que sentimos o padecemos.
+He leído: <i>Cuando el hombre se humilla por sus defectos, entonces
+fácilmente aplaca a los demás, y sin dificultad satisface a los que le
+odian</i>.</p>
+
+<p class="mt1"><i>A media noche</i>. — A las nueve y media, cuando yo
+acababa de mal comer en mi habitación, entró Cortina. Antes que me
+hablase, conocí en su rostro grave que el paso había sido tremendo, y
+que el servicio que me ha prestado merece eterna gratitud. Llorando
+quise besarle las manos, lo que él no permitió. La revelación, según
+me dijo, lenta, dificultosa, impresionó a Felipe de un modo tal que
+nuestro amigo llegó a temer un acceso de locura. Vino después un
+abatimiento hondísimo, postración de todas las energías físicas y
+espirituales, y el hombre se reconcentraba en su dolor con cristiana
+paciencia. Había cogido el Kempis y leía: <span class="pagenum"
+id="Page_219">p. 219</span><i>El humilde, recibida la afrenta, está en
+paz, porque descansa en Dios, no en el mundo</i>.</p>
+
+<p>Habíase encerrado en su aposento con rigurosa consigna, como yo.
+Cortina le acompañaría hasta media noche, procurando conservar en su
+ánimo la serenidad, y prepararle para los actos razonables. Lo que
+no tiene remedio debe afrontarse con valor y espíritu de concordia.
+Terminó diciéndome que continuase yo prisionera de mí misma, alejando
+de mí todo temor de escenas ruidosas y de manifestaciones imponentes.
+Sus últimas palabras me hirieron en el corazón: «Felipe la ama a usted
+con locura... Esta es la verdad..., quizás sea forzoso reconocer que no
+ha sabido amarla, porque el amor, dígase lo que se quiera, no solo es
+un sentimiento, sino también un arte. Adiós, amiga mía. Ya estamos del
+otro lado».</p>
+
+<p class="mt1"><i>Miércoles por la mañana</i>. — No ceso de repetir
+la última frase de mi salvador: «Ya estamos de la otra parte». Me
+parece mentira. Ya Fernando es mío, y yo soy suya. Ya podré vivir
+para él a cara descubierta. ¡Cuánto me ha costado llegar a esto!
+Pero al fin he llegado, estoy en mi terreno, donde pisaremos él y
+yo libremente. Dale, dale la feliz noticia, con las discreciones
+y atenuantes que tu buen juicio te sugiera. Que participe de mis
+esperanzas. En medio de mi triunfo, que triunfo es, estoy triste: no
+se aparta de mi mente la imagen de Felipe abrumado de dolor por mi
+causa. ¡Cuántos años de mentira y disimulo! ¡Y cómo pesarán <span
+class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span>sobre él!... Si queriéndole
+yo nos aliviáramos ambos de este horrible peso, mi corazón se halla
+dispuesto al amor de todos, a la concordia, a la reconciliación. No sé
+si esto será posible, dado su orgullo, su dignidad puntillosa, llena
+de asperezas... Pero por mí no quede. Quiero amar a todos, y que todos
+me amen, merézcalo o no. Abro el Kempis y leo: <i>Espera un poquito y
+verás cuán presto se pasan los males</i>.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Por la tarde</i>. — El silencio y la quietud reinan
+en mi casa. Parece esto un panteón, y a mi sepulcro no llega ningún
+rumor. ¿Qué pasará en el de Felipe? A ratos me entran vivos deseos de
+correr de mi cripta a la suya y decirle... No, no me atrevo. Espero que
+el muerto de allá me visite. Lo deseo y lo temo. Me inquieta que hoy no
+haya venido Cortina; mas por mi doncella sé que pasó toda la mañana en
+las habitaciones de Felipe.</p>
+
+<p>Ha roto esta monotonía un billetito de Salamanca, diciéndome en
+estilo de negocios: «Hecho. Mañana otorgaremos la escritura. Espero
+instrucciones». Le contesto que se entienda con Cortina. Ya ves: vamos
+bien. El programa se cumple, y mis deseos se van condensando en la
+realidad. Pronto será Fernando poseedor de un millón de reales; ya
+no podrán decirle que se ignora de quién recibe el dinero que gasta.
+Afirmar puede ya que es rico porque lo es su madre, y su madre soy yo,
+que aún tengo otros milloncitos guardados para él. Ya no es humillante
+<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>su actitud ante la
+incomparable niña de Castro-Amézaga. Con valer ella tanto, mi hijo no
+desmerece, y aun sostengo que vale más, por su gran cultura, por su
+talento y finísima educación. Dile a Juana Teresa, si le escribes,
+que se vaya a paseo, que busque la marquesa de Sariñán entre los
+Almontes de Tarazona, enriquecidos por la usura, o entre los Sopuertas
+de Alagón, que a fines del siglo pasado fabricaban albardas, y ahora
+las llevan ellos, rellenas de vales reales. La niña de Castro es para
+mí, para nosotros, y en todo caso, les cedo la pequeña, siempre que
+no repugne unir sus floridos años a la seca y utilitaria juventud del
+mayorazgo de Idiáquez.</p>
+
+<p>Rabio de ganas de escribir a Fernando directamente diciéndole todo
+lo que se me ocurra, y firmando con mi nombre entero, según la usanza y
+fuero de mi mayorazgo, que me manda poner en primer término el apellido
+materno. Recibid el corazón y el alma de — <i>Pilar de Loaysa.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch31">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXI</h2>
+ <p class="centra negr">De Valvanera a Pilar.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, agosto.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada mía: La ansiedad que revelas en tu carta se me comunica, y
+no vivo hasta saber el término y solución de la gran crisis <span
+class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span>de tu destino. Bendigo
+a esos buenos señores, amigos fieles, Cortina y Salamanca, que te
+ayudan en tu magna empresa. Inspíreles Dios, y a ti te dé fortaleza
+y serenidad. No ceso de pedirte que encierres con cien llaves tu
+romanticismo, todo ese imaginar insano que debes a las lecturas
+continuas, al hábito de vivir dentro del misterio, a esa fatalidad de
+tener drama oculto, vida de novela por dentro. ¿Me explico? Aguardo
+impaciente la carta en que me digas el resultado de lo que llamas
+operación quirúrgica. Encomiéndate a Dios, que no dejara de mostrársete
+benigno, viendo atenuada tu enorme falta por el sentimiento purísimo
+que es consecuencia de ella. El pecado y la virtud, ¡qué cosa más
+rara!, se ven enlazados en la vida humana, y donde menos lo piensas
+encuentras un eslabón de oro entre los de hierro de tu cadena. Te
+reirás de las figuras que se me ocurren. Algo se me pega de tu florido
+ingenio.</p>
+
+<p>Delicadísima es tu situación frente a Felipe, y todo el tacto que
+empleares para sortearla me parecerá poco. Considera, Pilar, que las
+espinas de su carácter están en la superficie; su corazón es bueno.
+Desgracia grande ha sido que no supiera conquistar el tuyo, aun después
+del tropiezo. Ya es tarde para la concordia. Si el cariño no puede
+existir, sálvense la estimación y el mutuo respeto. Te digo todo lo
+que se me ocurre, sin reparar en que mis exhortaciones lleguen tarde.
+Pongámonos en manos de Dios, <span class="pagenum" id="Page_223">p.
+223</span>que ha de resolver este magno problema. Él decidirá de tu
+vida futura, poniendo fin a tus sufrimientos, o dándote otros en vez de
+los actuales. Si así fuere, acéptalo con resignación recordando estas
+dulces palabras del Kempis: <i>Tanto se acerca el hombre a Dios, cuanto
+se desvía de todo consuelo terreno. Y tanto más alto sube hacia Dios,
+cuanto más bajo desciende en sí y se tiene por más vil</i>.</p>
+
+<p>Quiero endulzar tus penas contándote cosas de acá, placenteras:
+teníamos a Fernando alicaído y triste; hoy está muy gozoso con la
+visita de su amigo don Pedro, que se nos entró por las puertas ayer
+tarde, sin previo aviso. Figúrate la alegría del pobre Telémaco. En el
+tiempo que aquí lleva, nunca le he visto tan animado, tan expansivo y
+bien dispuesto. Juan Antonio y yo hemos recibido en palmitas al señor
+de Hillo y le agasajamos todo lo que se merece. En cuanto habla, se
+manifiesta el cariño que tiene a Fernando, y el afán de verle dichoso.
+Lástima que solo esté en nuestra compañía hasta mañana, pues tiene que
+partir para Vitoria, con no sé qué graves comisiones de su ministerio
+castrense. Creo que Fernando le acompañaría de buena gana; pero no nos
+resolvemos a concederle autorización para este viaje. Tanto él como
+nosotros nos hacemos cargo de que en estas difíciles circunstancias,
+y en la expectativa de la gran crisis tuya, no debe alejarse. Podría
+ser necesaria en un momento dado su presencia aquí, tal vez en Madrid.
+Dice don Pedro que volverá, <span class="pagenum" id="Page_224">p.
+224</span>y esto me alegra, porque su compañía, su afecto y su festivo
+temple son el mejor antídoto de las melancolías de nuestro amado
+caballero.</p>
+
+<p>Y allá van otras noticias, que aunque parezcan extrañas a nuestro
+asunto, quizás tengan con este indirecta relación. He recibido carta
+de mi padre, desde Albarracín, donde se hallaba muy obsequiado por los
+figurones de la facción. ¡Que hombre, qué carácter flexible y ameno! No
+hay quien le iguale en el don de ganar amigos y de hacerse simpático
+a todo el mundo. Me dice que su salud es excelente; que tras las
+penalidades sufridas con cristiana conformidad, ha recobrado su vigor,
+el apetito de sus mejores tiempos, la fácil labia y el prurito social.
+No hay otro don Beltrán de Urdaneta. Es el prodigio de la naturaleza
+y la unión del siglo pasado con el presente. Me dice que quieren
+agregarle a la expedición de don Carlos, el cual parece no ha de parar
+hasta Madrid. En la presunción de que mi padre recale por la Villa y
+Corte, y de que vaya a parar a tu casa, como otras veces, he pensado
+que no debes vacilar en informarle del asunto, ganando su voluntad
+antes que los Idiáquez. Creo que teniéndole preparado y conquistándole
+hábilmente, como tú sabrás hacerlo, le tendremos a nuestra absoluta
+devoción en el delicado negocio de Laguardia. ¿Estás enterada?</p>
+
+<p>Ayer hemos expedido un propio para llevarle nuestra carta y
+el dinero que nos pide, <span class="pagenum" id="Page_225">p.
+225</span>necesario para que pueda incorporarse decorosamente a esa
+ambulante corte del llamado rey, que quizás lo sea pronto de verdad,
+por convenio entre las dos ramas borbónicas. Le hablo de Fernando, a
+quien profesa paternal cariño, diciéndole que le albergo en mi casa
+desde principios de año, y añado algunas explicaciones de los motivos
+de este hospedaje, que entiendo han de ser para él una revelación. Le
+encargo que si a Madrid va, hable contigo de mi huésped, y con esto me
+parece que ayudo bastante a su penetración y agudeza. Estoy bien segura
+de que a un hombre como mi don Beltrán, de tanto conocimiento en cosas
+y aventuras pasadas, le bastarán las medias palabritas que le escribo
+para posesionarle de tu secreto. Cualquiera que sea el resultado de
+esta crisis, creo que el saberlo mi padre no puede ocasionarte ningún
+perjuicio, y sí ventajas grandes. Agasájale, sé sincera y cariñosa con
+él, y tendrás un excelente apoyo, un leal consejero y auxiliar.</p>
+
+<p>Y punto final por hoy. Te anuncio el milagro de que mis cinco hijos
+están buenos, sin ninguna molestia ni alifafe. Dios me les guarde así
+mucho tiempo. Fernando se ocupa en reanudar los ensayos del <i>Sí</i>.
+En buen hora sea. Adiós, querida: que tu carta próxima me traiga
+felices nuevas, el término de tus afanes, el alivio de tu conciencia,
+y vea yo sobre tu cabeza la bendición divina y la piedad humana.
+Concluyo recomendándote que mires a Felipe con respeto y cariño. <span
+class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span>El amarle será para ti un
+inmenso consuelo. No te canso más. Tuya siempre — <i>Valvanera.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch32">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXII</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amiga de mi alma: Pensaba escribirte hoy cosas gratas, y mi destino
+dispone que no lo sean. Sobre mí pesa sin duda una maldición. No creo
+en maldiciones: creo en castigos, y el mío es grande, más doloroso y
+largo de lo que a mi parecer me corresponde, sin duda por la magnitud
+de mis faltas. En los dos días que han pasado desde el memorable de
+la espantosa revelación, mi alma se consume en una ansiedad monótona
+y sin accidentes. Felipe no sale de su cuarto. La noticia de que está
+enfermo, a mis oídos llegada por referencias de servidores más o menos
+discretos, me causó ayer inquietud, hoy pena indecible. He llamado a
+Pantoja, el cual me asegura que el señor duque no padece más que una
+indisposición nerviosa. En distintos aposentos de una misma casa, mi
+marido y yo vivimos tan distantes como si fuéramos antípodas uno de
+otro. Esto es horrible, y de una tristeza que anonada. Hoy, por dos
+veces, no pudiendo refrenar mi ardiente afán de hablar con él, <span
+class="pagenum" id="Page_227">p. 227</span>he salido de mi habitación
+con ánimo de entrar resueltamente en la suya. A la mitad del camino
+heme vuelto para mi hemisferio, temblando de pavor. Llegué a mi alcoba
+rendida y sin aliento, como quien ha corrido largo trecho por senderos
+pedregosos. Anoche pasé horas de terrible miedo, creyendo que a mi
+cuarto venía: sentía sus pasos, era él... Componía yo mi rostro,
+preparaba las frases compungidas que debía dirigirle al entrar... Pero
+no era, no: mi espíritu, no sé si deseándole o temiéndole, fingía la
+proximidad de su persona, sus pasos, su acento, su cara... Hoy puedo
+decirte que sin dejar de temerle, deseo ardientemente que venga y me
+diga lo que, según la gravedad del caso, debe decirme. Su silencio me
+duele tanto como mi culpa. Imagino en él padecimientos crueles, que
+agravan los míos. Por primera vez en mi vida, creo que siento con él,
+que su corazón y el mío laten a la par.</p>
+
+<p>No puedo seguir. De estas cosas no hables nada a Fernando. Que
+sepa cuanto a mí se refiere; pero esto no, aunque seguramente lo
+comprendería. Dile tan solo que le amo mucho, y que Dios quiere sin
+duda que mi amor arda en nuevos crisoles para purificarse. Tarda en
+llegar el bien; aún está lejos la paz dulce y hermosa... No le hables
+de esto, no; que podría descorazonarse, como yo, y caer en hondísima
+tristeza. Basta con que sepa que vivo y viviré para él.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Viernes por la noche</i>. — Otros dos días han
+pasado, querida mía, en la misma lúgubre <span class="pagenum"
+id="Page_228">p. 228</span>calma, sin que Felipe me vea, sin que
+pronuncie una palabra delante de mí. Ni me habla, ni me mira, ni me
+injuria, ni me mata, ni me perdona. Esto es horrible. El buen letrado
+me ha dicho que espere. Hoy no vino a verme, y su ausencia pone el
+remate a mi tribulación. Mañana rompo esta cárcel de silencio y soledad
+en que estoy metida: necesito una palabra de mi esposo, cualquiera que
+sea; necesito mi libertad, cueste lo que costare.</p>
+
+<p>Dícenme que Felipe no está en cama; que no recibe ninguna visita, ni
+aun la del médico; que pasa los días sentado en un sillón, o paseándose
+en su cuarto; que no prueba la comida; que escribe cartas larguísimas y
+las rompe... No sé qué daría yo por saber si pregunta por mí. Recados
+suyos a mi calabozo no llegan. Yo repito los míos esperando respuestas
+que no vienen, que no quieren venir por más que las llamo. Lo único
+que me dice Pantoja es que el señor asegura que no está enfermo, que
+apetece la soledad, que despide a sus servidores con expresiones de
+bondad flemática. Me asombra saber que no riñe, que no se impacienta
+por cualquier motivo baladí, que no alza la voz para dar sus órdenes;
+esto me inquieta más, porque un cambio tan radical en su carácter
+indica trastorno profundo. La magnitud de la impresión, la sorpresa y
+dolor han desquiciado su naturaleza revolviéndola y agitándola desde lo
+más hondo a lo más superficial. Lo peor será que tras esta crisis venga
+una enfermedad <span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>grave,
+la muerte quizás. ¡Y ello sería por mi culpa! Amada mía, no le
+digas esto a Fernando: confidencias tan delicadas, tan íntimas, son
+exclusivamente para ti. Solo las mujeres entendemos esto.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Sábado</i>. — Llega Cortina y me dice que la
+situación moral de Felipe es la misma; que debemos esperar a que la
+benéfica acción del tiempo le restituya a su ser normal. Me recomienda,
+dando a entender que obra por inspiración propia, pasar unos días en
+la quinta de mi tía Consolación en Carabanchel. Al pronto, acepto con
+regocijo la idea que abre un paréntesis en mi ansiedad, y me saca de
+esta atmósfera de panteón o presidio; pero luego me nacen en el alma
+energías de protesta contra tal viaje, que se me figura una forma
+delicada de expulsión. Cierto que mí salud exige descanso, cambio de
+aires, y en ello insiste don Manuel, añadiendo que intentará convencer
+al duque de la conveniencia de buscar distracción y recreo en el campo.
+Es probable que pase un par de semanas en la Encomienda, y el mismo
+tiempo debo yo permanecer junto a mi tía. Accedo a todo: me invade la
+obediencia, sobreponiéndose a todas las fuerzas de mi espíritu. Me
+siento máquina...</p>
+
+<p>Dentro de una hora saldré para Carabanchel, donde espero recobrar
+mis facultades dispersas. Aguardad un día, dos, y recibiréis la
+verdadera expresión personal de vuestra amantísima — <i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch33">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXXIII</h2>
+ <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Carabanchel, septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Aquí respiro, amada mía; todas mis penas conmigo me las traigo; pero
+las atenúa, las suaviza la libertad, el alejamiento de mi martirio. La
+tía Consolación es un calmante enérgico de mi estado espasmódico, por
+su bendita indiferencia de todos los asuntos que no sean sus devociones
+y la paz de su casa, por carecer en absoluto del defecto esencialmente
+femenino, la malditísima curiosidad. No he visto pasta de ángel como
+la suya. Si ello es un profundo egoísmo, celebremos la razón de la
+sinrazón que en determinadas circunstancias reviste los vicios de
+las apariencias de excelsas virtudes, ofreciéndonos los provechos de
+estos. A mi tía Consolación no le importa nada de nada: vive siempre
+en, por y alrededor de sí misma, contenta del medio social, como los
+pececitos que se hallan bien en su redoma de agua limpia; hablando
+mucho de las excelencias de la otra vida, y procurando por todos los
+medios permanecer en esta el mayor tiempo posible; rodeada de curas
+y de médicos, a quienes oye y atiende como a sibilas de la salud
+espiritual y física; disfrutando de sus riquezas <span class="pagenum"
+id="Page_231">p. 231</span>con parsimonia y régimen intachables;
+practicando la caridad con medida; exacta en todo, fría en sus afectos,
+cuidadosa de sus pelucas y de sus huéspedes...</p>
+
+<p>A propósito de huéspedes: ¿a quién creerás que me encuentro aquí? A
+nuestro don Juan Nicasio Gallego, que veranea en la quinta inmediata de
+Montecastro. Compite en corpulencia con mi tía Consolación, y la supera
+indudablemente en ingenio y en ese desahogo frailuno que nos hace tanta
+gracia. Su conversación me ha distraído un tanto de mis amarguras: ya
+me notarás semejante a mí misma, aunque todavía no puedo reconocerme
+<i>todo lo yo</i> que ordinariamente soy. Paso ratos agradables
+sentadita en el jardín en compañía de don Juan Nicasio, que se ha
+dignado recitarme, con la entonación y compás clásicos, su oda a <i>La
+influencia del entusiasmo en las bellas artes</i>, que yo no recordaba.
+Se muestra lastimado de que le excluyeran de la dirección de Estudios,
+después de haber hecho el plan de enseñanza general. La jubilación le
+duele como un castigo injurioso, y habla pestes del régimen traído
+por la <i>sargentada</i>, y de la nueva Constitución, que, según él,
+dará ópimos frutos dentro de <i>quinientos años</i>... Si tuviera mi
+espíritu sereno, a Fernando escribirla yo de mil cosillas referentes
+a gente de pluma, pues también andan por aquí Bretón y Gil y Zárate:
+Ventura Vega viene algunas tardes a la Quinta de Vistabella. Todos me
+visitan, y aunque procuro huir de la sociedad, <span class="pagenum"
+id="Page_232">p. 232</span>no puedo eximirme. Me acosan, me asaltan, y
+he de oírles, por lo menos.</p>
+
+<p>Diariamente recibo noticias de Felipe, que no ha ido a la
+Encomienda: continúa en nuestro palacio de Madrid, sin alteración en
+su tristeza y aislamiento. Las noticias de hoy me hacen recaer en el
+abismo de mis penas, y esta tarde no he querido recibir a nadie, ni al
+mismo Gallego, que vino acompañado de Eulalia Montecastro y de Pilar
+Selva Fría. La tía Consolación les dio chocolate de Astorga, y don
+Juan Nicasio contó chascarrillos de confesiones de baturros. Desde
+mi cuarto, en el piso principal, oía la voz gruesa del clérigo y las
+francas risas da su auditorio.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Hoy domingo</i>. — Llegó don José Moya, el socio del
+librero Boix, y he hallado un consuelito a mi pena tratando con él de
+un envío de libros que pienso hacer a Fernando. No puedes figurarte
+cuánto he gozado viendo el catálogo de obras francesas, enterándome de
+los precios, y oyendo apreciaciones no muy autorizadas sobre el mérito
+literario de estos o los otros autores. Eligiendo y desechando libros
+he pasado un buen rato, figurándome que Fernando estaba presente y
+que aprobaba mi escrutinio, enteramente acorde con mi gusto. La caja
+contendrá la nueva edición del <i>Ossian</i> con grabados magníficos,
+y la última <i>Vida de Napoleón</i>, también con láminas muy hermosas.
+Por cierto que hay entre estas una de la cual no quiero hablar ahora;
+pero ya te diré algo en ocasión oportuna. Es <span class="pagenum"
+id="Page_233">p. 233</span>muy triste, Valvanera mía... A su tiempo
+hablaremos... También le mando la traducción francesa del <i>Don
+Juan</i> y del <i>Giaour</i> de Byron, y la <i>Corina</i> de la señora
+Staël. De latinos recibirá bastante historia: Tito Livio y Suetonio,
+que son muy buenos, y no lo afirmo porque yo los haya leído; de
+españoles van Solís y Masdeu, acompañados de Quintana. Las <i>Vidas</i>
+me gustan, aunque son un poquito pesadas; pero no hay que hacer caso
+de mi juicio. Y para colmar la caja, he añadido todo el romanticismo
+que encuentro en los catálogos: dramas de acá y de allá, algunos que,
+sin leerlos, estimo de baja literatura, por un cierto tufillo que se
+desprende de sus cubiertas; otros medianos, friotes, con rimbombancia
+de frase y pobreza de ideas... Pero, en fin, allá va todo. Son juguetes
+que pronto estarán rotos en manos del niño. Este señor Moya me promete
+enviar la caja mañana mismo por un ordinario de confianza. ¡Si pudiera
+meterme en ella, como un mal drama, qué feliz sería yo! Mi felicidad me
+consolaría de la pena de ser drama malo.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Martes</i>. — Ayer me trajo Salamanca, que vino
+acompañado de un escribano y su acólito, un rimero de papeles que
+firmé. Esto y una carta de Cortina me aseguran que es un hecho la
+situación provisional de Fernando. Ya no puede decir nadie que
+solo tiene de caballero la figura, la ilustración y los modales.
+Cuéntame qué impresión le causa esto; y si es grata, como supongo, me
+consolaré de no haberlo hecho antes. Pienso yo <span class="pagenum"
+id="Page_234">p. 234</span>que las riquezas deben ser siempre para la
+juventud, bajo la tutela y dirección de los viejos. Lo que Fernando
+disfrute con la discreción y buena medida propias de su honrado
+carácter, será mi gloria, mi orgullo. Que tú y Maltrana le habléis de
+esto, demostrándole que le pertenece lo que hoy está en mis manos.
+Soy su arca, su hucha; no tiene que agradecerme nada, y yo mucho a él
+por poner en mí su confianza. Que me le aleccionéis bien, queridos
+Valvanera y Juan Antonio. Adiós por hoy.</p>
+
+<p class="mt1"><i>Viernes</i>. — En los dos días que he pasado sin
+escribirte me han ocurrido cosas que no puedo contarte sin emoción muy
+viva. Aún me dura el grandísimo dolor que he sentido ayer; encontrarás
+mi carta como anegada en un mar de amarguras, turbio el estilo y sin
+ninguna gracia. Buscaré compensación en la claridad y el fiel traslado
+de los hechos, huyendo de las impresiones de romanticismo, que, a pesar
+mío, me asaltan el magín. Con un esfuerzo supremo de mi voluntad las
+echo de mí, presentándote en forma descarnada lo que he visto, y lo
+que he padecido al verlo... Pues desde el miércoles sentía yo una viva
+comezón de volverme a Madrid, de entrar en mi casa y adquirir por mi
+misma noción clara de lo que allí ocurre. Sospechando que me ocultan
+algo, que no es posible la continuidad de la monotonía fúnebre que
+dejé allí, ayer preparé con mi doncella una escapadita, que realizamos
+felizmente, No tuve dificultad para entrar en <span class="pagenum"
+id="Page_235">p. 235</span>casa, no diré en secreto, porque esto era
+dificilísimo, pero sí precavida contra las indiscreciones de los
+criados que me vieron. No me dirigí a mi habitación, pues para esto
+habría tenido que atravesar los sitios <i>de más peligro</i>: metime
+en aquel cuarto oscuro, ¿sabes?, entre el billar y la sala de armas, y
+allí permanecimos Rafaela y yo muy agazapaditas, acechando una ocasión
+de aproximarme al encierro de Felipe, que es el gabinete de la esquina,
+entre su alcoba y el salón rojo. Caía la tarde. Pasó tiempo, y sobre
+la casa vino la oscuridad, entristeciendo todo y poniéndome a mí más
+triste que las mismas tinieblas. Ya era noche cerrada cuando el duque
+mandó que le llevasen luz. De puntillas acerqueme a la puerta de la
+habitación, que había quedado entornada al salir Mariano, después de
+preguntar este a su señor (así me lo figuré) si deseaba comer. Creí
+entender, adiviné más bien, que la respuesta había sido negativa, y lo
+confirmó el que pasara mucho tiempo sin que Mariano volviese con el
+servicio... Nadie me vio, ni yo pude tampoco ver a Felipe, sentado sin
+duda en el diván que hay en el mismo testero de la puerta. Esperaba
+yo que se pasease o que cambiara de asiento, poniéndose en el sillón
+de enfrente, debajo de la gran panoplia colgada entre el Ribera y
+el Juan de Juanes. No puedo decirte cuánto tiempo estuve en acecho
+sin oír ruido alguno. «¡Si yo me atreviera a entrar bruscamente!»,
+pensé, fatigada del largo plantón... Pero <span class="pagenum"
+id="Page_236">p. 236</span>lo pensaba no más, hija, y la idea de
+hacerlo me estremecía. Cautelosa me retiraba ya, buscando las partes
+más oscuras del salón rojo, cuando le sentí ponerse en pie. ¡Ay, se
+paseaba!... ¡No, no: salía! Tuve tiempo de esconderme detrás del piano
+a punto que aparecía su figura en el cuadro de la puerta, iluminado
+por la lámpara del gabinete, y pasó, pasó muy cerca de mí, le vi
+perfectamente a la tenue claridad del salón. ¡Dios mío, qué impresión,
+qué inmensa pena! Aquel hombre no era Felipe, no era el esposo mío...
+o más bien era él mismo tal como pienso yo que será dentro de veinte
+años. ¿Pero han pasado veinte años sin que yo lo advierta?... ¿Estaré
+yo en ese grado de vejez? ¿La crisis que atravieso me hace avanzar de
+golpe casi un cuarto de siglo? Tanta era mi confusión como mi terror
+por lo que veía, y no daba crédito a mis ojos. La cabeza de Felipe,
+que apenas blanqueaba hace quince días, es ya enteramente blanca; su
+cuerpo, antes arrogante y derecho, se encorva hacia la tierra; su
+paso es vacilante; se agarra a las sillas que encuentra próximas. A
+la escasa luz, el rostro demacrado, cadavérico, me causó tan viva
+aflicción, que a punto estuve de perder el conocimiento. ¡Dios de mi
+vida, qué lastimosa ruina, qué desmoronamiento fugaz! Desapareció
+hacia la sala de armas; le seguí, apoyándome también en los muebles
+para no dar con mi cuerpo en tierra... Pasó por habitaciones oscuras,
+por habitaciones mal alumbradas. Iba hacia la <span class="pagenum"
+id="Page_237">p. 237</span>mía, hacia donde yo vivo, donde duermo,
+donde sufro y medito y tramo mis combinaciones mentirosas. Allí está mi
+pensamiento, que permanece en aquel ambiente cuando yo salgo, y allá
+va Felipe a buscarme... No encuentra de mí más que una idea, y esto le
+basta. ¡Y yo tan cerca en cuerpo y alma, sin que él lo sospeche! ¡Pobre
+de mí! ¿Es tan grande mi culpa que merezco el suplicio de anoche?
+Sin ver a Felipe, porque la oscuridad me lo impedía, me le figuraba
+postrado en mi sillón favorito, los codos en las rodillas, el rostro
+en las palmas de las manos, evocándome con su pensamiento, quizás para
+reñirme, para mortificarme, quizás para pronunciar palabras dulces de
+perdón. Hablaría con la idea de mí, reconstruyendo el pasado, nuestra
+larga vida matrimonial, y condoliéndose de que haya sido tan árida,
+tan triste... ¡Que no pudiéramos hacerla nueva, perdonándonos el uno
+al otro, desprendiéndose cada cual de sus asperezas!... Me faltó valor
+para esperarle y verle de nuevo a su regreso, que quizás sería muy
+tarde. ¡Sabe Dios el tiempo que durarán aquellos actos de contemplación
+o éxtasis!... Sentí vergüenza, y la conciencia de mi inferioridad ante
+aquel sentimiento intensísimo me precipitó en una fuga loca. Corrí en
+busca de Rafaela, y nos lanzamos fuera del palacio por la escalera de
+servicio, metiéndonos en el coche que nos aguardaba en la calle. Por
+primera vez en mi vida me he tenido por idiota: tal era la fuerza de
+mi estupor. Se me revelaba un <span class="pagenum" id="Page_238">p.
+238</span>mundo nuevo, ¡y cuándo, Dios mío!, cuando apenas hay tiempo
+ya para poder apreciarlo y disfrutar de sus hermosuras. Felipe y yo
+hemos vivido sin duda en el seno sombrío de una fatal equivocación.
+¡Tan cerca uno de otro, y no nos hemos conocido, no nos hemos visto, no
+sabíamos ni que existiéramos!</p>
+
+<p>Al llegar a Carabanchel me arrojé en mi lecho sin querer ver a
+nadie, y lloré no sé cuánto tiempo lágrimas muy amargas. ¡Cuánto habría
+dado porque él las hubiera visto! Su figura claudicante, agobiada por
+el dolor, los blancos cabellos, el rostro extenuado, la respiración
+ansiosa, se representaban no solo ante mi imaginación, sino ante
+mis ojos. Toda la noche me tuvo la visión en un estado de angustia
+contemplativa, y aun hoy, en pleno día, no ha cesado de acosarme. ¿Será
+esto romanticismo? Solo sé que es verdad. Y la verdad romántica es la
+revolución desencadenada en nuestras almas, el pueblo que se encrespa,
+los tronos que caen, la pequeñez volviéndose grandeza... No sé lo que
+digo. Comienzo a desvariar, y suspendo mi escritura. Me tengo miedo.</p>
+
+<p>Mis penas, en vez de disminuir, aumentan. Mi paz no aparece.
+¿Volveré a Madrid? ¿Me arrojaré a los pies de Felipe? ¡Cuánto daría
+por tenerte a mi lado para que inmediatamente me respondieras a esta
+consulta! Yo me consulto, y no sé qué aconsejarme. Estoy loca. Solo
+sé sentir; pensar no puedo. <span class="pagenum" id="Page_239">p.
+239</span>Llamo a Cortina, que es mi pensamiento.</p>
+
+<p>No puedo más. Cariños sin fin de vuestra — <i>Pilar</i>.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch34">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXIV</h2>
+ <p class="centra negr">De don Beltrán de Urdaneta<br> a don Juan Antonio de Maltrana.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Herrera de los Navarros, 26 de agosto.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amado hijo: Gracias mil por la prontitud, en estos tiempos
+milagrosa, con que contestasteis a la que desde Albarracín escribí a
+Valvanera. Me han sido entregados por el primo de Pulpis los sacros
+dineros, que vienen a remediar las escaseces de este vetusto prócer,
+y a devolverle la perdida dignidad en presencia de los señores y
+príncipes en cuya compañía me encuentro. Si en todas las ocasiones la
+carencia del precioso metal ocasiona a los humanos infinidad de males,
+en este mi crítico estado la desdicha del no tener llega a proporciones
+increíbles, amados hijos míos. Sois mis ángeles consoladores, sois
+la alegría de mi ancianidad, pues a más de haber contribuido con los
+tacaños de Cintruénigo, en la parte correspondiente, al alivio del
+viejo loco, añadís por vuestra cuenta mayor y más generoso alivio. Dios
+os lo pague en salud de vuestros pequeñuelos, mis nietos adorados.</p>
+
+<p>No es flojo gusto el que me da la carta <span class="pagenum"
+id="Page_240">p. 240</span>que incluís de Fernandito Calpena, mi
+simpático amigo, de quien conservo tan grata memoria. El saber que
+lleva luengos meses en vuestra compañía me colma de gozo, y si no
+he podido descifrar aún la charada en que Valvanera, para ejercitar
+mi caletre, me da como una explicación enigmática de las causas de
+ese hospedaje, tengan por cierto que en cuanto a ello me ponga la
+descifraré, que bien sabéis que soy un águila para los acertijos. Ya
+escribiré despacio a mi amiguito cuando tenga algún descanso, que
+ahora me falta. Decidle que no olvide mi parábola del árbol, y que
+no desperdicie ninguna coyuntura que para llevarla a la realidad se
+le presente. Decidle, y sabed vosotros también, que esta situación
+favorable en que ahora me encuentro la debo al industrioso italiano
+con quien fue a Oñate, y que ahora se ha trabado conmigo en grande
+amistad. Nos encontramos cerca de Alcañiz, cuando yo, vencido de la
+pesadumbre de mis años, no menos que de las horribles hambres, fatigas
+y sustos que he padecido, intentaba salir de este peligroso terreno
+tomando a pie las vereditas de mi tierra, y me brindó con su apoyo, y
+sustentome con sus vituallas, y me fortaleció el espíritu con su donosa
+conversación, como el cuerpo con sus vinos; y habiéndole yo caído en
+gracia por mi entender social y político, como él a mí por su fino
+trato, intimamos y nos unimos en los alojamientos y en las caminatas,
+para las cuales hubo de franquearme un hermoso <span class="pagenum"
+id="Page_241">p. 241</span>caballo, aunque no iguala, no, al que gané a
+Fernando. De esta amistad vino la del infante don Sebastián, mandarín
+en jefe de estas tropas reales (que así me veo forzado a llamarlas),
+el cual se ha dignado ver en mí no sé qué superioridad de maneras, de
+juicio y de conocimiento que me llena de confusión. En todo el tiempo
+que le deja libre el militar servicio, quiere tenerme a su lado.
+Nuestras pláticas, así literarias como políticas, no acaban nunca, y
+suelen ser de gran sustancia por mi experiencia del mundo y esta larga
+vida mía, que con la virtud de mi feliz memoria me ha hecho histórico
+archivo de cosas y hombres. Conozco a medio mundo; sé juzgar lo que he
+visto y describir con exactas líneas los caracteres en lo privado y en
+lo público.</p>
+
+<p>De todo ello ha resultado que el infante quiere llevarme en su
+Cuartel Real hasta Madrid, hacia donde marchan resueltamente. Parece
+que ahora va de veras, y que están las cosas bien amasadas para que
+la discordia de las dos ramas tenga un término dichoso, y se ataje
+este río de sangre que en todas las partes de la madre patria brota
+por las crueles heridas de la guerra. No puedo deciros más sobre este
+punto, sino que, habiendo recapacitado en la conveniencia de llevar a
+Madrid estos pobres huesos, acepto la invitación del excelso infante,
+y mediante el beneplácito de su señor tío, a quien a boca llena
+llamamos rey, me agrego a la corte, y con ella voy, como el famoso
+loro, <i>a onde me leven</i>, <span class="pagenum" id="Page_242">p.
+242</span>siempre con el sano propósito de desviarme si el punto de
+parada definitiva no es la Villa del Oso. En esta me aguardan innúmeros
+amigos, y algunos intereses desperdigados a los que no vendrá mal mi
+presencia para entrar en vereda. De Madrid, si llegan allá mis nobles
+pedazos, os escribiré.</p>
+
+<p>En un lugar cercano, Villar de los Navarros, se dio ayer una batalla
+en la cual quedaron vencidos los que aquí llaman facciosos, mandados
+por Buerens. Perdieron mucha gente; corrió sin tasa la sangre. ¡Oh
+desdicha, oh tiempos! El brazo derecho y el brazo izquierdo de la
+nación, contra el pecho de esta descargan a compás furibundos golpes.
+¡Cuánto he visto, Dios mío, y cuántas abominaciones me permitirás ver
+todavía!</p>
+
+<p>Vaya, no más. Mi bendición a todos, mis amantes besos a los niños, y
+a ese gallardo mancebo, el de la charada, un cariñoso abrazo de vuestro
+padre — <i>Beltrán.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch35">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXV</h2>
+ <p class="centra negr">De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Feliz mortal: Díceme una linda boca, a quien ni los años ni
+las penas han privado de su nativa gracia, que te recreas en los
+estudios históricos. Yo voy a contarte sucesos <span class="pagenum"
+id="Page_243">p. 243</span>recientes, presenciados por mí, y que
+mañana, si hoy mismo no, han de entrar en los dominios de Clío; que no
+es bien que yo me muera sin transmitirte conocimientos que mi vejez ya
+no puede utilizar. Tú, joven inteligente y lleno de vida, archivarás
+este como otros sucesos que te he contado, para que los perpetúes si
+quieres, dedicándote a la enseñanza de gentes y a la extirpación de la
+ignorancia, el más grande mal que hay sobre la tierra.</p>
+
+<p>Ya sabes que tu amigo Rapella, el siciliano astuto que anduvo
+en esos fregados de concertar las dos ramas borbónicas, obrando
+mancomunadamente con un francés que responde por Neuillet, y con otros
+pájaros que revolotean en la corte trashumante, fue quien me puso en
+candelero entre la caterva militar y civil de don Carlos. A él debo
+los honores y atenciones que he merecido de don Sebastián; por él he
+llegado sano y salvo a Madrid, y esto bastará para que yo le esté muy
+agradecido los pocos años que me quedan. Débole asimismo algunas ideas
+referentes al embrollo que traía, las cuales, con el auxilio de mi
+natural perspicacia, me han servido para descubrir todo este pastelón
+que ofrezco a tu paladar de historiador curioso.</p>
+
+<p>Y antes de continuar, doy gracias a Dios por verme libre de
+la pejiguera de llamar rey a don Carlos, reales a las tropas, y
+generalísimo al señor infante, mi amigo. La justicia oblígame a
+declarar que debo también gratitud al titulado rey, por haberme
+<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span>permitido agregarme
+a la expedición desde Albarracín hasta Arganda; algunas atenciones
+le merecí, pocas y frías, de esas que no llegan al corazón. Tuvo mi
+respeto, pero nada que a cariño se pareciese, y me atrevo a decir que
+la mayor parte de los que le siguen se hallan en la propia situación de
+ánimo. El hombre no sabe ser guerrero ni político, ni posee el arte de
+tratar a las personas cuyo concurso anhela. Distingue a los clérigos
+de los seglares; pero ni a estos ni a los otros sabe distinguirlos
+entre sí. Entiendo que me ha mirado con benevolencia desdeñosa, no
+considerándome <i>buena presa</i>, es decir, no creyéndome útil para
+su partido, por causa de mi decaimiento y pobreza, que han cuidado
+de revelarle los aragoneses que me conocen. En la misma moneda de
+compasivo respeto le he pagado yo. Declaro en conciencia, sin asomos
+de pasión, que la única vez que he tenido el gusto de escucharle,
+comiendo en la casa de los Muñoces, en Tarancón, oí de sus augustos
+labios soberanas vulgaridades. No tenía yo ideas muy optimistas de su
+inteligencia; mas aquel día formé opinión cabal y definitiva de los
+puntos que calza esta pobre majestad, y no vacilo en afirmar que no
+calentará el trono, si en él llega a sentarse.</p>
+
+<p>Trataré de poner método en mi relato, Fernandito mío, para que te
+enteres bien. Lo primero que te digo es que no creas que esta carta es
+falsificada, como la que recibiste con la firma de un Miguel de los
+Santos Álvarez, <span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>y
+luego resultó escrita por blanca mano; que no fue mal bromazo el que
+te dieron. Esta es mía, obra de mi feliz memoria y de mi cacumen, sin
+que tenga con aquella otra semejanza que el ser también escrita para
+distraerte y aventar tus penas, de las cuales, ¡ah!, me río yo después
+de sabido lo que sé. Fernando de mi corazón, eres el niño mimado de
+la fortuna, y han sido tus amas de cría y tus niñeras todas las hadas
+de los cuentos infantiles. Entras en el mundo con pie derecho; tú lo
+tendrás todo: la naturaleza te dotó generosamente, y las diosas y
+ninfas de la tierra te abren sus amantes brazos... Yo te bendigo, yo
+te auguro un esplendoroso porvenir, porque tú... Pero dejemos esto, y
+vuelvo a mi asunto.</p>
+
+<p>Con el pegote de mi asendereada persona, salió la real expedición de
+tierra de Teruel, pasando a la de Burgos, donde se nos unió Zaratiegui.
+Huyendo de la persecución de Espartero, nos volvimos hacia el este,
+corriéndonos hacia Cuenca. No quiero hablarte de las batallas, más
+bien encuentros y escaramuzas, que he presenciado. Ellas son de una
+monotonía desesperante. No sé si a ti te pasará lo que a mí, que
+jamás he podido leer ningún libro que relate exclusivamente batallas
+y contradanzas de campeones. Y lo que no me gusta leer, no me agrada
+escribirlo. Te ahorro los malos ratos que he pasado yo, contemplando
+de cerca la estupidez de estas guerras. Es una demencia sin ningún
+brillo, y un pugilato salvaje <span class="pagenum" id="Page_246">p.
+246</span>con mecánica bravura y poco o ningún arte polémico.
+Compadezco al que tenga que escribir esta parte de la historia patria.
+Me figuro que andando el tiempo, si nos civilizamos, nadie leerá
+las páginas que de esto se emborronen, o más bien determinaremos
+que se envuelva el aciago periodo en una espesa capa de silencio, y
+las generaciones echarán capa sobre capa, hasta erigir en honor de
+la guerra civil, de sucesión o como quiera llamársela, el grandioso
+monumento del olvido.</p>
+
+<p>Quedamos, pues, en que le escamoteo a la señora Clío las idas y
+venidas de estos llamados ejércitos, que más bien son bandas; la
+sorpresa de aquí, la derrota de más allá, el inmolar de prisioneros,
+las rápidas marchas y contramarchas. Si mal dirigido anda el brazo del
+pretendiente, no lo está mejor el de acá. Uno y otro brazo no dan más
+que palos de ciego. Francamente, en la campaña contra la expedición
+real no he reconocido el militar arranque de mi amigo Baldomero. Es
+hombre de rasgos, de momentos, de inspiración; pero se las arregla mal
+sobre el mapa. Verdad que la desorganización del gobierno es causa
+de que ninguno de nuestros generales tenga en su mano los elementos
+precisos para combatir con éxito. Córdova con su talento macho, Oraa
+con su pericia, Espartero con su bizarría, no han podido realizar más
+que hazañas aisladas: no vemos resultados de conjunto, y ello consiste
+en que no hay cabeza que <span class="pagenum" id="Page_247">p.
+247</span>administre y gobierne. Todo se vuelve aquí intrigas y
+discursos, miedos grandes de mujeres y ambiciones pequeñas de hombres.
+Falta un noble carácter de rey, juicioso, valiente y honrado. Los
+liberales no tienen cabeza, y la de los facciosos es una cabeza de
+cartón. Te reirás de mi filosofía histórica; pero lo dicho dicho está,
+y pruébame tú lo contrario.</p>
+
+<p>Desde la fácil victoria de Villar de los Navarros hasta que se
+nos unió Cabrera en Buenache de Alarcón, en mi memoria se marcan
+principalmente los días por los <i lang="la">Te Deum</i> que cantaban algunos
+pueblos al ver entrar al rey, por las misas que este mandaba celebrar,
+por la continua matanza de prisioneros. Las fragosidades de Albarracín
+por la parte de Teruel y por la de Cuenca nos vieron correr de misa en
+misa, de ración en ración, de susto en susto. ¡Qué horribles pueblos!
+Me resisto a inscribir en las lápidas de la historia los nombres de
+Villar del Humo, Tramacastilla, Calomarde, Salvacañete, Campillo de
+Altobuey... No puedo asociar a tales nombres más que la miseria y
+la barbarie. La incorporación de Cabrera me fue muy grata, porque
+en él he visto siempre un caudillo de verdad, y en aquella ocasión
+hallé un amigo que me consideraba más de lo que yo merezco. Verías
+allí cómo todo se animó en el ejército real, donde se codeaban los
+admiradores del tortosino con los envidiosos de su gloria. Con tal
+hombre en su mano, otro rey habría intentado un golpe decisivo: <span
+class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>pero aquel buen señor es
+incapaz de golpe alguno, como no sean los golpes de pecho. Ni sabe
+lo que posee, ni distingue los hombres extraordinarios por su mérito
+efectivo de los que lo parecen por su destreza en la lisonja. Les mide
+por la adhesión idolátrica que le manifiestan; ha venido haciendo el
+ídolo de pueblo en pueblo, fiado en que Madrid le tendría dispuesto el
+altarito.</p>
+
+<p>En confianza te diré que tuve una conversación a solas con el
+<i>leopardo</i>, y las medias palabras que pronunció me revelaron su
+pensamiento, conforme con el mío, de que con este buen señor no se va
+a ninguna parte. Recelaba el fiero cabecilla que la aproximación a
+Madrid era un movimiento político antes que militar, y que corríamos
+a un desenlace de comedia de figurón. Preguntome si sabía yo algo de
+enjuagues proyectados: respondile que no, en lo cual me permití ser
+más diplomático que verdadero, pues así me lo exigía mi delicadeza. Lo
+que yo sabía, no podía decírselo a Cabrera ni a nadie, y si a ti te
+lo cuento ahora es porque el fracaso del laborioso arreglo me libra
+del compromiso de la discreción. Si aún conviene guardar el secreto
+en las conversaciones frívolas, no pequemos de remilgados frente a la
+historia, y la historia eres tú, el hombre del porvenir, ante quien
+este viejo del pasado vacía el saco de sus conocimientos.</p>
+
+<p>Los personajes de mi comedia son la reina doña María Cristina;
+su hermano el rey de las Dos Sicilias; la infanta doña Luisa <span
+class="pagenum" id="Page_249">p. 249</span>Carlota; Luis Felipe, rey
+de los franceses; don Carlos V, pretendiente al trono de España; y
+por bajo de estas cabezas más o menos coronadas, y no muy provistas
+de seso, figuran embajadores y mensajeros con nombres efectivos o
+figurados: el príncipe de La Tour Maubourg, emisario del francés;
+el barón de Milanges, enviado del de Nápoles, y otros como tu amigo
+Rapella, de quien he sabido que anduvo en Francia ostentando un título
+de marqués. Figura también entre los actores el banquero Rothschild,
+que habla poco, pero con sustancia. Los ministros de la reina, o no se
+han enterado, o hacen como que no se enteran; pero hay algún general y
+más de cuatro próceres que están en el secreto, aunque no dan la cara,
+por lo cual me abstengo de escribir sus nombres, que no conozco con
+absoluta certeza. No apunto más que lo que sé, y dejo dentro del saco
+las sospechas y presunciones.</p>
+
+<p><i>Sale</i> Cristina maldiciendo, en férvido monólogo, la llamada
+revolución de la Granja, que ha mancillado su real dignidad. He aquí la
+corona de España manoseada por cuatro sargentos, y la suprema autoridad
+traída y llevada del cuartel a la cámara regia. La reina no se cree
+tal reina, sino un juguetillo masónico, y la situación liberal nacida
+de aquella rebeldía grotesca, cáusale pavor y repugnancia. Desde su
+palacio ve a los liberales enjaretando con infantil candor una nueva
+Constitución, que se ve obligada a reconocer y jurar como el mejor de
+<span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span>los entretenimientos
+posibles. Ha vuelto los ojos a los moderados, que no calman sus ansias,
+pues también se hallan dañados de liberalismo, y ve sombrío y dudoso
+el porvenir de sus tiernas niñas. Los remedios y soluciones que le
+propone su esposo morganático, don Fernando Muñoz, no tranquilizan su
+turbado ánimo, pues entre los moderados no se alcanzan a ver fuerzas y
+caracteres que repriman la patriotería, acabando al propio tiempo la
+lucha civil. Sale la infanta Carlota, mujer de pesquis y entereza, y
+afirma que el mal grande, comprensivo de todos los males, es la guerra,
+y que mientras no se dispare el último tiro, ya sea con bala, ya con
+pólvora seca, no puede esperarse que las cosas de la real familia vayan
+por el camino derecho. Retírase Muñoz por el foro, y las dos hermanas
+continúan hablando en italiano con familiar viveza, ambas avispadas,
+nerviosas. Sostiene Carlota que urge terminar la guerra como se pueda,
+sacrificando algo si es menester, no parándose en pelillos, pues no
+están los tiempos, ni las cosas de los tiempos, para escrúpulos y
+fililíes. Sálvese una parte, si no todo, de lo que se posee, y no se
+haga puntillo de honor de los llamados derechos, pues estos, en toda
+ocasión histórica, no son tales derechos si no les acompaña y robustece
+la fuerza. Donde no hay más que una fuerza limitada, intercadente,
+quebradiza, los derechos se debilitan y acaban por ser <i>torcidos</i>:
+nadie les hace caso. Llegan, por fin, las dos señoras <span
+class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span>italianas a la conclusión de
+que la realidad impone una franca inteligencia con don Carlos, el cual,
+a su vez, por no disponer tampoco de toda la fuerza que ha menester, no
+ha de llevar a punta de lanza la cuestión de derechos. Cediendo cada
+parte un poco de su divinidad legal, se celebrará un acto de concordia,
+quedando todos contentos y disfrutando por igual de sus provechosos
+puestos en las cabeceras de la mesa nacional.</p>
+
+<p><i>Salen</i> en esta parte de la escena multitud de partes de
+por medio, italianos y franceses, que llegan de Nápoles o reciben
+instrucciones para partir hacia allá. Cambia la escena. Aparece
+Fernando II, rey de las Dos Sicilias, trayendo a su lado por confidente
+a Rapella, y le dice que ha meditado en el caso gravísimo de la
+sucesión de España, sacando en limpio de sus cavilaciones que María
+Cristina es prisionera de la revolución y un instrumento de la anarquía
+española. Desea, pues, el soberano de Parténope que su querida hermana
+se aleje del foco revolucionario, cortando relaciones con la caterva
+masónica que ha convertido el suelo ibérico en una morada infernal.
+Por usurpadora tiene la llamada <i>Causa de la angélica Isabel</i>,
+y reconoce y declara como legítimo sucesor de Fernando VII a don
+Carlos María Isidro, en quien ve el escudo de la fe y la salvaguardia
+de los buenos principios de gobierno. Acuerda, pues, proponer a su
+hermana doña Cristina que busque medio de evadirse del cautiverio
+en que la tienen liberales y democratistas, <span class="pagenum"
+id="Page_252">p. 252</span>trasladándose a un punto donde pueda
+reconocer la legitimidad de su egregio cuñado. Corren emisarios con
+estas determinaciones hacia el Cuartel Real de Guipúzcoa y hacia
+Madrid, los cuales regresan trayendo misivas en que se acepta el
+plan de reconocimiento de don Carlos como única majestad católica, a
+condición de que las hijas de Fernando VII obtengan la posición más
+próxima al trono, y si es posible, en el borde del trono mismo. Se
+propone un casamiento, y para la reina madre se piden preeminencias
+y jerarquía de soberana exenta, sin que sea parte a menoscabar su
+dignidad el casamiento equívoco con don Fernando Muñoz.</p>
+
+<p>De todo esto se trata por embajadas que van y vienen, hasta que
+<i>sale</i> Luis Felipe, también echando pestes contra la revolución y
+el jacobinismo, pues aunque él debe su trono a un alzamiento popular,
+no fue este denigrante y rastrero como nuestra sargentil algarada.
+Ha meditado en ello, acariciándose con la gruesa mano su cabezota
+en forma de pera, y saca de su magín la clara idea de que el decoro
+monárquico exige a la pobrecita reina Cristina burlar, con una bien
+dispuesta escapatoria, el cautiverio en que la tienen los masones y
+carbonarios disfrazados de hombres de gobierno. Da instrucciones a su
+embajador La Tour Maubourg para que no se separe de la reina de España,
+induciéndola a emprender con sus niñas el viaje de Madrid a Santander,
+donde embarcaría para Francia. No le parece bien <span class="pagenum"
+id="Page_253">p. 253</span>al rey de los franceses que nuestra soberana
+ponga su realeza en manos de don Carlos. Opina que las paces deben
+hacerse en Francia, despacito, por medio de apoderados de una y
+otra rama, procurando conciliar los derechos de todos. En cuanto al
+proyectado casamiento de Isabel con el hijo de don Carlos, Luis Felipe
+no se halla plenamente convencido de su conveniencia bajo el punto de
+vista europeo. Quizás fuera más conforme con el interés general pensar
+en otros enlaces y combinaciones matrimoñescas; pero se abstiene por el
+momento de pronunciarse en tal sentido, y solo desea que si Cristina
+rompe con los liberales, sea tratada por las tropas y agentes de don
+Carlos con todo el miramiento que por su rango merece, como viuda de
+un rey y gobernadora del reino, <i lang="fr">quand même</i>... Su matrimonio,
+que considera un grande error político y una increíble debilidad,
+no debe ser tenido en cuenta para lo que se determine respecto a la
+suerte de España. No se retira Luis Felipe de la escena sin informarse
+de la opinión de Metternich sobre los asuntos españoles, y de paso
+inquiere si Rothschild está dispuesto a prestar dinero a don Carlos en
+caso de que sea reconocido rey efectivo por la madre de Isabel II. En
+brevísimas expresiones, apareciendo y ocultándose rápidamente, dice el
+señor Rothschild que cuando se vea claro cómo termina el grave pleito
+entre la revolución y la monarquía en España, verá si le conviene o no
+abrir su caja al rey, reina <span class="pagenum" id="Page_254">p.
+254</span>o dictador que flote en la riada. Cierto que la cara de
+la revolución le asusta a él, <i>don Dinero</i>: pero la de Carlos
+V, que también trae mueca revolucionaria, y de las más feas, no es
+muy tranquilizadora. Sépase quién logra condensar una fuerza eficaz,
+potente. Ese tendrá el dinero a espuertas, por la sencilla razón de que
+las fuerzas efectivas se juntan naturalmente, por ley de atracción...
+¿Sabes, Fernandito de mi alma, que este hombre es muy práctico y
+discurre con admirable sentido? Siempre lo dije: cuanto más rico es un
+hombre, mejor razona y sentencia. El sofisma, la falsa dialéctica, la
+palabrería ociosa, insustancial, ¿qué son más que el natural producto
+de la pobreza? Cuando veas que se pierde en el mundo la razón, no la
+busques en la guarida polvorienta del filósofo: búscala en la tienda
+del guerrero, dominador de pueblos, o en el palacio del allegador de
+caudales.</p>
+
+<p>Y perdóname, Fernando amigo, que emplee un estilo que calificarás
+de zumbón, y formas de planear comedias, en este histórico relato.
+Pesimista quizás, convienes conmigo en que no merece el asunto mejor
+empaque y vestidura; quizás compasivo con la ancianidad, le permites
+imitar en sus manifestaciones la ligereza de la infancia. De estos dos
+criterios estimo por más justo el primero, pues aunque muy entrado
+en años, tu amigo don Beltrán no chochea todavía. Como viejo, he
+juzgado con tonos de broma la intriga, induciéndome a ello lo cómico
+<span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span>del desenlace. Estas
+combinaciones de príncipes para transigir sus discordias, o repartirse
+el goce de sus derechos, resultan serias o festivas según el término
+que les dan sus autores. Rematada felizmente conforme a programa la
+tramoya, que llamaré napolitana por darle algún nombre, habría merecido
+los honores de una narración grave; concluida por un fracaso, entra en
+los dominios sainetescos.</p>
+
+<p>Y aquí he de tomarme un respiro, pues aunque me encanta platicar
+con los jóvenes y contarles cositas que ellos, pobres inexpertos, no
+han visto, cree que me canso de este largo escribir. Suspendo por hoy,
+prometiéndote continuar mañana mi epístola. Mi bendición te mando, y
+con ella votos sinceros por tu felicidad, la cual quiero que sea tan
+grande como tú te mereces. Me incita al descanso una gentil persona que
+se ha empeñado en tenerme de huésped, y en ello he consentido, gozoso
+del honor que me hace y de su dulce compañía. Encárgame que te exprese
+los afectos de su corazón. ¡Cuan fácilmente pago su hospitalidad! ¡Si
+la hubieses visto llorar cuando le dije que yo te amo también, que
+desde que te conocí te hice un hueco en mi corazón...! En fin, no sigo.
+Repito que eres el hombre de la suerte, y que me convido a tus bodas,
+resuelto a ser padrino si queréis, aunque ruja Cintruénigo. Te abraza
+tu veterano amigo — <i>B. de U.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch36">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XXXVI</h2>
+ <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Aquí me tienes otra vez, Fernandito mío, pluma en mano, dispuesto
+a concluir mi cuento, que no lo es, aunque lo parezca. Sabrás que la
+marcha desde Buenache de Alarcón a la villa de Arganda fue alegre y
+al modo triunfal, pues no he visto pueblos más regocijados con la
+presencia del rey, ni campanas más vocingleras en el repicar. Arcos
+de ramaje vi en algunos puntos; en otros hubo toros, cañas y berridos
+de entusiasmo. Como toda esta región central es la menos castigada
+por la guerra y están los pueblos vírgenes de exacciones, encontramos
+abundantes víveres, con lo cual remediaron su hambre atrasada los
+expedicionarios y el sinnúmero de clérigos y covachuelistas que
+siguen al rey. Tal séquito era una horrorosa carga que estorbaba
+las marchas y ofrecía dificultades mil para los alojamientos. Venía
+toda la administración de don Carlos, sus juntas y consejos, un
+verdadero ejército de caracoles o tortugas, con la casa a cuestas, es
+decir, con todo el papelorio de las oficinas. Entre la turbamulta de
+parásitos había cundido la idea de que entrarían <span class="pagenum"
+id="Page_257">p. 257</span>en Madrid sin disparar un tiro, por estar el
+pastel bien amasado y dispuesto para comerlo por mitad. Lo creían como
+el evangelio, y no anhelaban más que llegar a la Villa y Corte para
+ocupar cada cual su blando puesto en las secretarías y ministerios, o
+en la intendencia palatina.</p>
+
+<p>De este optimismo participaba el rey, a quien los italianos que le
+rodeaban habían hecho creer que entraría pacíficamente, acatado por
+tropa y pueblo, dirigiéndose a Palacio, donde reunida toda la real
+familia, se daría solemne sanción legal al concierto dinástico. Mal
+defendido Madrid por escasa guarnición y por la Milicia Nacional,
+no había que temer seria resistencia, en caso de que el masonismo
+la intentara. Se contaba con la connivencia de varios generales,
+incondicionalmente afectos a Palacio. Otros habían recibido
+instrucciones para hacerse los desentendidos. En las líneas del
+este y del sur, puertas de Atocha y de Toledo, mandaban <i>jefes de
+confianza</i>. No había, pues, nada que temer. Madrid era del rey, y
+Madrid es la llave de España y sus Indias. Con tales ideas, los últimos
+días de marcha fueron alegres, sin que turbaran el contento batallas
+ni ningún militar compromiso. Pasado el Júcar, más acá de Alarcón,
+entramos en un camino triunfal. No me acuerdo del lugar donde salió a
+recibir al rey el escuadrón de Terpsícore, un grupo de muchachas muy
+lindas, con panderetas y canastillas de flores, bailando y cantando.
+Las coplas no <span class="pagenum" id="Page_258">p. 258</span>eran
+de lo más clásico; pero resultaba un bonito efecto. El comistraje
+ofrecido al rey no fue malo, según dicen, pues yo no lo caté. En
+Tarancón alojaron a Su Majestad Católica en la propia vivienda del
+padre de don Fernando Muñoz, donde no halló desahogo de aposentos ni
+un trato muy fino, y mi humilde persona se arregló con Cabrera en casa
+de unos hidalgos labradores, que nos trataron guapamente. La recua
+clerical y covachuela lo pasó tal cual ese día, pues no hubo para ella
+buen acomodo, quedándose algunos en cuadras pestíferas y en bodegas
+oscuras. Pero no faltó vino para todo el parasitismo, con lo que los
+duelos fueron menos y el quebranto tolerable. En Fuentidueña salió el
+clero con palio, el ayuntamiento con estandarte, y la Sacra Majestad se
+dirigió solemnemente a la iglesia, donde la obsequiaron con religiosos
+cánticos. Igual demostración de gratitud al Omnipotente tuvimos en
+Villarejo de Salvanés, con merienda suntuosa y pellejos de vino a
+discreción. La alegría de la <i>ojalata</i> llegó a manifestarse con
+estruendo impropio de gente tan sesuda y de la gravedad de un monarca
+que hacía su regio papel imitando a los ídolos. Llegamos por fin a
+la villa de Arganda, famosa hasta hoy por sus caldos, y que lo será
+en lo sucesivo por la solemnidad del <i lang="la">Te Deum</i> que nos endilgó
+con desusada fiesta de pólvora, colgaduras y demás manifestaciones
+de pública inocencia. Divisadas desde allí las torres y chapiteles
+de la metrópoli de las Españas, prorrumpieron <span class="pagenum"
+id="Page_259">p. 259</span>tropas y clérigos en alaridos de monárquico
+frenesí. ¡Cuán cerca estaba el triunfo! Un día no más les separaba
+del descanso. Concluiría la guerra; se inauguraría el reinado de la
+justicia y la legitimidad, quedando encadenada para siempre la infame
+hidra de la revolución.</p>
+
+<p>El impetuoso Cabrera se aproximó el 12 a Vallecas, tiroteándose
+con unos desdichados milicianos que salieron por la puerta de Atocha.
+Ello fue poca cosa, más bien nada. Al mediodía recalaron en el real
+alojamiento de Arganda tres pajarracos de la Junta carlista de Madrid.
+Dijéronme, pues yo no veo bien, que no traían caras de Pascua, sino
+de tristeza y desaliento. Por la tarde, aun con mi corta vista,
+pude apreciar la consternación que se pintaba en los rostros de los
+expedicionarios del brazo eclesiástico, así como del militar y civil; y
+lo apagado y cavernoso de sus voces, oyéndoles cuchichear, me demostró
+que las risueñas ilusiones de aquellos infelices eran juguete del
+viento. En la bodega donde Rapella y otro italiano y dos franceses se
+alojaban, supe que la reina Cristina <i>se había vuelto atrás</i>. No
+había nada de lo dicho, y lo convenido y tratado entre las dos ramas
+enemigas no debía mirarse más que como una broma.</p>
+
+<p>Creí yo que este no era el desenlace, pues don Carlos tenía bastante
+fuerza para demostrar que con él no se juega. Esperábamos todos que al
+día siguiente 13 se daría un ataque formal a la coronada Villa. Cabrera
+<span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span>no deseaba otra cosa:
+quería ser el primero en asaltar la guarida de la revolución y el
+masonismo. Mal guarnecida la corte, el pretendiente tenía frente a sí
+la ocasión suprema, la hora crítica de su destino. Se jugaba la corona,
+eso sí; mas no le faltaban probabilidades de ganarla, y ganarla en tal
+momento era ser rey de carne y hueso, no de cartón. Cualquier hombre
+de juicio claro y de corazón grande no habría vacilado en acometer la
+empresa, arriesgando el todo por el todo. El sino de don Carlos María
+Isidro era no hacer nada a tiempo, y ver silencioso y lelo el paso de
+las ocasiones.</p>
+
+<p>A eso de las diez se nos dijo que Su Majestad, celebrado Consejo,
+había decidido retirarse. Saldría la expedición a las dos de la
+madrugada en dirección de Alcalá. ¡Oh desencanto, oh infinita tristeza!
+Vi movimientos de desesperación, manos que iracundas asían mechones de
+cabellos, resoplidos de angustia y rabia. ¡Vaya, que tocar a Madrid
+con las puntas de los dedos, y no agarrarlo! A Cabrera no le vi. Supe
+que trinaba; que el matiz de su cara era verde; que sus ojos echaban
+fuego; que rechinaba los dientes. Dicen que dijo: <i lang="ca">Mentras este abad
+de Poblet nos mani, no farem cosa bona</i>. Por mi parte, no pensé más
+que en preparar también mi retirada, o sea mi separación de la causa,
+lo que no me fue difícil, ocultándome, de acuerdo con don Aníbal, en la
+bodega de mi alojamiento. Al rayar la aurora del 13, cuando ya no se
+veían ni rastros de carlistas <span class="pagenum" id="Page_261">p.
+261</span>en las inmediaciones de Arganda, agregueme a unos trajinantes
+que venían a Madrid, y oprimiendo los lomos de una poderosa mula,
+hice mi entrada triunfal por la puerta de Atocha, sin que salieran a
+recibirme muchachas con panderetas, ni el fastuoso clero con alzada
+cruz. Una corazonada felicísima, que más bien me ha parecido después
+secretico del Espíritu Santo, me llevó a pedir hospitalidad a cierto
+palacio tan viejo como suntuoso, que extiende sus amenos jardines no
+lejos de las Vistillas y de Nuestra Señora de la Almudena. Y vieras tú
+cómo allí me recibieron con palio, y me cantó el <i lang="la">Te Deum</i> una
+dulcísima y fiel amiga, a quien he diputado siempre como la hembra
+de más sutil ingenio que mecieron doradas cunas. Gala es de ambas
+aristocracias, castellana y aragonesa, y digna de que se estampe con
+letras de oro en el libro de la fama su bonito nombre: Pilar de Loaysa,
+por nacimiento condesa de Arista, amén de otros sonoros títulos;
+por enlace, condesa-duquesa de Cárdena y Ruy-Díaz. En su corona se
+juntan los ilustres timbres de los Bustos de Lara y de los Idiáquez y
+Loaysa... Mas tantas preeminencias históricas no igualan a la grandeza
+de su talento, a la supina aristocracia de su amabilidad y cortesanía.
+Hame recibido como a un rey, agasajándome y proveyéndome de cuanto
+necesitaba mi caduca salud. Hemos hablado largamente a solas, querido
+Fernando, concluyendo por ponernos los dos muy alegres, y con esto te
+<span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span>digo más que si te
+escribiera seis pliegos.</p>
+
+<p>Se me olvidaba una cosa: Pilar y yo tenemos parentesco, no muy
+lejano, por los Sobremontes, por los Pignatellis y Javierres, y
+otras ramas que se cruzan e injertan en nuestros respectivos árboles
+nobiliarios. Pero esto ni quita ni pone. Lo importante es que te
+estimé cuando te conocí, y ahora te conceptúo el primero de mis
+amiguitos, hallándome dispuesto a guiar tus pasos en la vida social
+con mis consejos, con la inagotable ciencia que me han dado mis años
+y el continuo vivir entre gente de viso... Pronto hemos de vernos,
+pues en cuanto yo dé a mi pobre osamenta algún reposo y me recobre
+del quebranto de estos siete meses de increíbles aventuras, tomaré
+el caminito de Mena, y juntos en esa dulce casa, en compañía de mis
+hijos y nietos, os contaré los lances, ora trágicos, ora festivos,
+interesantísimos todos, de mi larga permanencia en el campo de la
+facción. Sucesos oiréis que os pondrán los pelos de punta, otros que
+os moverán a risa, y algunos que debieran perpetuarse en letras para
+enseñanza de las generaciones futuras. Y entreverando mis historias
+de viejo con la tuya juvenil, te diré cosas que han de serte de gran
+provecho en la brillante vida que te aguarda.</p>
+
+<p>Y ahora solo me falta rematar el cuento pasado con la explicación
+del porqué y cómo de haber doña Cristina dado al pretendiente el
+solemnísimo chasco de Arganda. No acertaba ya con la clave de este
+político <span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span>enigma,
+ni pudo mi mente salir de confusiones, hasta que Pilar de Loaysa me
+refirió lo que te transmito, sintiendo que al pasar de sus labios a mi
+pluma no conserve el encanto y la gracia que ella sabe dar a cuanto
+dice. Fue que a mediados de agosto se sublevaron los oficiales del
+ejército de Espartero, acantonado en Pozuelo, Aravaca y El Pardo,
+pidiendo la caída del ministerio Calatrava, el cambio de gobierno
+y de política, o sea la anulación de todo lo creado en la trifulca
+de La Granja por los atrevidos sargentos Gómez y García. Acudió a
+sofocar el movimiento el conde de Luchana, asistido de sus buenos
+amigos Seoane y Van Halen, y de primera intención fueron separados
+del servicio los oficiales revoltosos, y ascendidos los sargentos
+para cubrir las vacantes. Pero como el nubarrón venía de lo alto, sin
+más objeto que destruir todo lo hecho desde la infausta noche de San
+Ildefonso, y volver las cosas al estado que tenían antes de aquel
+suceso, intervinieron voluntades palatinas para que los oficiales
+fueran reintegrados en sus empleos y honores. Armose tumulto en las
+Cortes; tu amigo Mendizábal señaló al propio Baldomero como autor de
+este inesperado cisco; defendiole Seoane; los ministros increparon el
+pronunciamiento, invocando las sacras libertades, la disciplina y demás
+cosas bellas que nadie ha sabido respetar, y al fin resultó lo que se
+deseaba, que era el <i>menoscabo y vuelco</i> de la situación liberal y
+masonil. Los oficialitos, en suma, han quedado <span class="pagenum"
+id="Page_264">p. 264</span>triunfantes, y se vanaglorian de haber
+destruido la obra de sus subordinados, el audaz Alejandro y el astuto
+Higinio. La buena lógica pide que la revolución de sargentos sea
+enmendada por oficiales, y la de estos por generales, hasta que las
+hagan los mismísimos reyes, sublevándose contra su propia majestad y
+prerrogativas. Henos aquí, mi buen Fernando, en presencia del fenómeno
+histórico que singulariza a la España de nuestros días; y perdona que
+tome este tonillo cargante y este amanerado estilo de discurso para
+señalarte el dicho fenómeno. Tantas frases sonoras y campanudas se me
+ocurren para maldecir esta endiablada máquina de las sublevaciones
+militares, que prefiero no transcribir ninguna, seguro de que otras
+voces y plumas lo expresarán más campanuda y gravemente que yo en el
+curso infinito de nuestras políticas trapisondas. Es un hecho, es un
+vicio de la sangre, del cual participamos todos, y con él hemos de
+vivir hasta que Dios quiera curarnos. Yo no he de verlo, y se me figura
+que tú tampoco lo verás.</p>
+
+<p>Dicho esto, voy a la miga del cuento, y aquí recobro mis mañas
+de vejete maleante, diciéndote que <i>salen</i> doña María Cristina
+y doña Luisa Carlota batiendo palmas de gozo. Dan por fenecido el
+vergonzoso estado político que instituyeron con brutal grosería
+Higinio y Alejandro. El liberalismo y las logias cayeron. Su Majestad
+y Alteza han convencido a Espartero de que se deje nombrar <span
+class="pagenum" id="Page_265">p. 265</span>Presidente del Consejo de
+ministros, poniéndole de compinches al indispensable don Pío Pita
+Pizarro, a Bardají, Vadillo, Salvato y general San Miguel. El aura
+popular del de Luchana, su autoridad ante el ejército, y el grande
+amor que le tienen jefes y tropa, devuelven a la reina la confianza
+perdida desde la sargentada. Ya no cree su causa en peligro, ya
+respira, se crece, se sacude el miedo; ya se atreve a mirar cara a
+cara al <i>obcecado</i> pretendiente. Y restablecidas en su travieso
+carácter ambas hermanas, dan por nulos y sin ningún valor los tratos
+para reconciliar los dos brazos de la familia, y adiós soberanía de
+don Carlos, adiós casamiento, adiós ilusiones del absolutismo, adiós
+paz del reino... Sabedoras las napolitanas de que el figurón anda con
+sus tropas por Vallecas, desde Palacio dirigen hacia allá sonrisas de
+burla y desdén, y una de ellas da a San Miguel la orden de que sea
+trasladado al centro el general que mandaba en las líneas de Atocha,
+pretextando que por tenerle en gran aprecio se le quería apartar del
+punto de más peligro. El tal (me callo su nombre) estaba en el ajo:
+su misión, de prevalecer el convenio, era franquear la entrada a la
+facción, y su recompensa ser nombrado ministro de la Guerra por el rey
+absolutísimo.</p>
+
+<p>Se me ocurre presentarte aquí un lindo ejemplar de sombras
+chinescas. Imaginemos, caro Fernando, un blanco muro, que es el fondo
+de la historia patria. Sobre él aparecen <span class="pagenum"
+id="Page_266">p. 266</span>dos lindos bustos negros. En las graciosas
+cabezas, de perfil, reconoces al punto a las dos napolitanas,
+señalándose por más bello y picante el contorno de la reina, colocado
+delante del de su hermana. Ambas aplican el dedo pulgar a la punta de
+la nariz, extendiendo la mano y dando a los otros dedos un temblorcito
+gracioso. Vuélvense las caras y manos hacia la parte aquella de
+Abroñigal, donde se supone que está el pretendiente recomendando a los
+suyos la confianza absoluta en la protección de la Santísima Virgen de
+los Dolores.</p>
+
+<p>De fijo llevarás a mal que trate yo una grave cuestión histórica
+por arte bufonesca. Pero, hijo, considera que los años me hacen
+infantil: quiero ser serio, y no lo consigo. Mi experiencia, madre de
+mi descreimiento en estas materias, es abuela de mi humor festivo.
+Añade a esto que el descanso, la paz y las comodidades que disfruto
+en este palacio, después de tantas desdichas, despiertan en mí una
+alegría retozona. Te presento el lado gracioso de esta Real intriga,
+porque es el que más a mis ojos se destaca. Tú, niño ilustrado, a quien
+las probabilidades de tomar un buen papel en la política imponen la
+seriedad, podrás darle la vuelta (todas las cosas tienen dos caras)
+y presentarlo por el lado grave, para gobierno y enseñanza de esta
+generación más estudiosa en los libros que en los hechos. Por mi
+edad y mi ciencia del mundo, estoy autorizado a ser extravagante,
+a tener <i>cosas</i>, a reírme de lo que <span class="pagenum"
+id="Page_267">p. 267</span>vosotros miráis con ojos de carnero y
+expresáis con retóricas almidonadas. Mi relato histórico pecará de
+burlesco... A mi modo, soy también romántico, de la cepa maleante. El
+romanticismo es la juventud y también la vejez. El mundo antiguo y
+el presente en él se enlazan. Por un lado llora, por otro ríe. Risa
+y llanto constituyen la vida, y yo no estoy ahora en disposición de
+llorar. En todo caso, imagínate que me he muerto ya, y que tienes
+delante de ti, contándote historias verídicas, no a un hombre, sino a
+un esqueleto. Mi calavera, asaz expresiva en sus ojos huecos y en su
+rasgada boca, te cuenta con gracejo lúgubre los errores de nuestros
+primates y el inocente abandono de nuestro pueblo.</p>
+
+<p>Y sigo. El pobre don Carlos es víctima de su ineptitud. Las
+traviesas napolitanas, que iban de capa caída, llevan ahora la mejor
+parte. Han derribado a Calatrava y su partido inepto, que no gobierna
+ni administra; se han congraciado con Luis Felipe, que juega con
+dos cartas, halagando por un lado al <i>absoluto</i>, por otro a la
+reina, y solicita de esta que sofoque el incendio revolucionario y
+masónico; se han agarrado al brazo fuerte de Espartero; han dado a la
+oficialidad el gusto de anular la obra de los sargentos. Pondrán freno
+a la libertad de imprenta, convertirán en un papel mojado la reciente
+Constitución, y este no es más que el primer paso para ir a un régimen
+de fuerza y autoridad. ¿Qué sucederá después? Si <span class="pagenum"
+id="Page_268">p. 268</span>quieres que sea también profeta, te diré
+que seguirá funcionando la máquina de los pronunciamientos; que no
+habrá revoluciones temibles, porque el pueblo es un buenazo, a quien
+se engaña con colorines y palabras vacías; que tendremos disturbios,
+cambiazos y trapisondas, todo sin grandeza, pues no hay elementos de
+grandeza, y las ambiciones son de corto vuelo. Redúcense a obtener
+el mando, y a que los triunfadores imiten a los vencidos en sus
+desaciertos y mezquindades. No late en la raza la ambición suprema de
+un Cromwell o un Napoleón. Todo es rivalidad de comadres y envidias de
+caciques. ¿Qué, te ríes? Pues tú lo verás, tú, que has de ser actor
+en esta comedia, y te contentarás con hacer tu papelito modesta y
+gravemente, creyendo que haces algo. Cuando llegues al término de la
+vida, nuestras dos calaveras tendrán un careo gracioso en las honduras
+de la tierra... y nos reiremos.</p>
+
+<p>Entre tanto, vive y goza. Es preciso que lo que ha padecido por
+ti esta noble dama, mi excelsa castellana, se trueque ahora en goces
+de los dos, en alegrías y confortamientos recíprocos. Hora es ya de
+que ella te tenga, y de que tú le entregues tu corazón y tu voluntad.
+Lo dicho: me iré pronto allá, llevándote mi sabrosa compañía, mi
+conversación amena, mis consejos sapientísimos, mis reglas de vida. Te
+anticipo la severa amonestación de abordar sin recelo tu enlace con
+la niña de Castro. No hagas tonterías, Fernando; déjate de melindres
+y repulgos, <span class="pagenum" id="Page_269">p. 269</span>que no
+servirían más que para dar la victoria a <i>doña Urraca</i>. Esto me
+produciría la muerte instantánea, del berrinche tan grande que cogería.
+De modo que si no lo haces por ti mismo, hazlo por tu madre, que te
+adora, y por mí, que te bendigo. Apresuraré mi viaje todo lo que pueda,
+pues para esos arreglos me pinto solo, y de concierto el señor Hillo y
+yo, abordaremos al buen Navarridas; y a doña María Tirgo, si no se pone
+de nuestra parte, la encerraremos en un armario de la sacristía, y todo
+quedará solventado en horas veinticuatro. Hazme el favor de anticipar
+a mis hijos los tiernos abrazos, y a mis nietos los besos, que pronto
+les dará el antes desgraciado y ahora feliz viejo — <i>Beltrán de
+Urdaneta.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch37">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXVII</h2>
+ <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Dame mil abrazos y besos, mi amiga del alma, y recibe con mis
+ternuras la feliz noticia de que mi problema está resuelto. Felipe
+me perdona, y consiente en facilitar todos los arbitrios legales que
+proponga Cortina para transmitir a Fernando una parte de mis bienes,
+por donación <i lang="la">inter vivos</i>, por... en fin, no sé cómo, pero ello
+será. Felipe decreta mi libertad, permitiéndome que dentro <span
+class="pagenum" id="Page_270">p. 270</span>de algún tiempo, previas
+las gradaciones y habilidades convenientes, viva con Fernando fuera de
+Madrid. ¡Ay, qué felicidad, qué descanso tan dulce al término de este
+fatigoso viaje de mi vida!</p>
+
+<p>Has de saber ante todo que Felipe ha mostrado una grandeza de alma
+que nunca creí pudiera existir en él. ¡Vaya, que preciarme de tan
+lista, serlo efectivamente, haber cultivado en secreto las dotes de
+mi inteligencia, la observación y estudio de caracteres, y no haber
+comprendido la grandeza de este hombre! Pero no es culpa mía que dicha
+virtud no se haya revelado hasta que se planteó la magna crisis. Las
+almas desvirtuadas por el artificio social no se descubren en su íntimo
+ser sino cuando las agitan graves problemas emanados de la naturaleza.
+Sin las sacudidas del cataclismo, no es fácil que se descuajen los
+caracteres de formación apelmazada y dura. ¡Cómo nos eternizamos
+en nuestros errores, mayormente cuando no seguimos el camino de la
+verdad y vivimos en un mundo de mentiras y disimulo! Comprenderás
+que mi dolor ha sido inmenso al ver el de Felipe en los primeros
+días, y después su resignación y calma sublimes. Todo lo he visto de
+lejos y en acecho, querida mía, pues desde la operación quirúrgica
+no ha mediado una sola palabra entre él y yo. Quebrantada su salud
+gravemente; envejecido en pocos días, cual si sobre su cabeza recayera
+en un día el peso de quince años, su primo San Quintín le catequizó
+<span class="pagenum" id="Page_271">p. 271</span>para llevársele a la
+Encomienda, y allí está. Yo me vine de Carabanchel al día siguiente de
+su partida, y dos después se me presentó aquí tu padre, a quien recibí
+como puedes suponer, no vacilando en seguir tu consejo de informarle
+de todo. Me ha dado ánimos, y asegura batiendo palmas que me prestará
+su eficaz ayuda con alma y vida. ¡Pobre don Beltrán! Viene cansado,
+muy mal de la vista; pero con el espíritu más despierto que nunca, el
+corazón henchido de benevolencia, y en todo el esplendor de su ingenio
+chispeante, peregrino. En cuanto se reponga, te le mando allá.</p>
+
+<p>Volviendo a Felipe, te diré que su profundo abatimiento, su inmensa
+turbación con formas de cristiana humildad, me han trastornado a mí
+de un modo que no puedo expresar. Cree que a esto debo los días más
+tristes y angustiosos que he pasado en mi vida. Lo que me atormentó
+mi conciencia culpándome de tan terribles males, no es fácil decirlo
+con palabras. Me creía mujer perversa, indigna de perdón, justamente
+condenada a crueles martirios en esta vida y en la otra. Por fin,
+mi alma ha recibido consuelo; me lo trajo el buen Cortina, que vino
+ayer de la Encomienda con la definitiva sentencia del dueño de mi
+destino.</p>
+
+<p>Felipe me perdona, deplorando que en tantos años haya escondido
+este terrible secreto por miedo a sus rigores. Sin dejar de comprender
+cuán difícil era mi revelación, siente que yo, con mi silencio, haya
+malogrado <span class="pagenum" id="Page_272">p. 272</span>toda
+nuestra vida matrimonial, poniendo entre los dos el espesor y frialdad
+de una muralla de recelo, y confinándonos una y otro en triste
+soledad.</p>
+
+<p>Tratándose de un hecho irremediable, y sin atenuar mi enorme
+falta, no hay más remedio que bajar ante él la cabeza, pues nada se
+adelanta con las soluciones violentas y trágicas a nuestra edad, que
+ya reclama sosiego y volver los ojos a mejor vida. Él no aspira más
+que a una vejez oscura, preparándose a un buen morir. Desea que yo
+procure ponerme en paz con Dios, limpiar mi conciencia, y no traer más
+desventuras sobre las que ya deploramos.</p>
+
+<p>Autoriza cuanto Cortina crea pertinente para los fines que anhelo
+y cuya justicia reconoce, y al concederme la libertad me impone
+la obligación de seguir residiendo en nuestro palacio de Madrid,
+hasta la fecha que él determine, a fin de evitar en lo posible los
+inconvenientes de una separación brusca y escandalosa.</p>
+
+<p>Aunque espera que al fin se extinguirá en su alma el resentimiento,
+por hoy rechaza toda reconciliación formal, y proscribe las escenas
+de abrazos, lágrimas, protestas y demás manifestaciones de un gusto
+teatral. En un largo plazo, que él fijará, no nos veremos, ¡ay!, Felipe
+y yo. Seguirá en la Encomienda hasta muy entrado el invierno. Accede a
+la proposición que le han hecho de enajenar el palacio en la primavera
+próxima para demolerlo y construir en él casas de vecindad. <span
+class="pagenum" id="Page_273">p. 273</span>Cuando vuelva a Madrid,
+habitará en un palacito moderno que le proporcionará Salamanca, y yo
+donde quiera. Prefiere que me establezca lejos de Madrid.</p>
+
+<p>¿Qué te parece, querida mía? Las papeletas de que te hablé
+perecieron todas en este terremoto seguido de incendio, y en su lugar
+veo surgir el espíritu de un grande hombre, de un santo más bien. No
+solo me inspira ya veneración, sino un amor puro y acendrado. Mi mayor
+gloria sería infundir en el alma de Fernando este nuevo cariño...
+Pero el duque y Fernando no se verán nunca. En su santidad, ahora
+descubierta, conserva Felipe el tesón y la intransigencia de raza.</p>
+
+<p>Explicado lo más esencial, y sin perjuicio de contarte más
+cosas, vamos a lo nuestro. Ya estará Fernando enterado de lo que
+más directamente le interesa, pues Juan Antonio, al darle cuenta de
+la donación, le habrá informado de los motivos de hacerla en esta
+forma, la única posible. Escribo también a Hillo, para que regrese
+a Villarcayo, y entre todos incitéis al caballero a pedir la mano
+de Demetria. Si estimáis más pertinente y delicado preparar antes
+el terreno, partiendo Fernando a Vitoria y Laguardia, como un hábil
+medio de reanudar amistad con las niñas, no me opongo: al contrario,
+me parece muy bien. Luego se unirá tu padre a la conjuración, y él se
+encarga de poner en conocimiento de los Navarridas quién es Fernando, y
+los bienes que posee y poseerá. No creo que surjan escrúpulos por parte
+del <span class="pagenum" id="Page_274">p. 274</span>buen párroco y su
+señora hermana. Y en último caso, la <i>divina Palas</i> es quien ha de
+decidirlo. Cuento con la vehemencia de su afición y la firmeza de su
+carácter. Tenedme al corriente de lo que resolváis. Allá se va toda el
+alma de vuestra amantísima — <i>Pilar.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch38">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXVIII</h2>
+ <p class="centra negr">De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, octubre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amada madre mía: La mejor satisfacción que puedo dar a quien por mí
+ha padecido tantas amarguras es consagrarle lo que de estas ha sido
+causa, mi existencia, mi pobre existencia, martirio ayer de quien me
+dio el ser, hoy consuelo y esperanza. Allá va, pues, con mis cariños
+más ardientes, la protesta de ofrecer a usted toda mi voluntad, de
+ponerla bajo su amparo y gobierno, para que en el dominio constante
+de ella reciba mi madre las alegrías que apetece, fruto tardío de su
+grande amor, y compensación de sus acerbas penas. Juntas y confundidas
+nuestras voluntades, la mía se complacerá en la obediencia, sabiendo
+como sé que el clarísimo entendimiento de mi señora madre ha de
+imponerme actos y resoluciones de innegable sensatez. La oscuridad de
+mi nombre, al que no puedo añadir el más grato a mi corazón, no me
+exime de ser caballero. Leal <span class="pagenum" id="Page_275">p.
+275</span>y honrado nací; aspiro a que mi conducta intachable y noble
+me dé la consideración, el aprecio de las gentes, y aun el brillo
+social a que no puedo aspirar por mi nacimiento. Con orgullo puedo
+decir que algún rayo de la pasmosa inteligencia de mi madre ha venido
+de su ser al mío, y esta riqueza que mi alma posee no la cambiara yo
+por las más gloriosas vanidades de los nombres. La luz de mi madre arde
+en mí, y con esto y su amor me basta; no quiero nada más, ni otros
+bienes apetezco.</p>
+
+<p>Deseo vivir y tener salud para gloria y felicidad de la que
+ha vivido padeciendo por mí; deseo agradarla en todo, amoldar
+absolutamente mis acciones a sus deseos. Acepto la explicación que
+se sirve darme de su plan referente a mi matrimonio con la niña de
+Castro-Amézaga, y le agradezco infinito que haya tenido en cuenta las
+razones que por conducto de Valvanera le expuse para no precipitar este
+asunto y someterlo a los trámites que me imponen la dignidad de todos
+y mi delicadeza. No haré, pues, manifestación alguna de propósitos
+matrimoniales, concretándome a pasar por Laguardia de regreso de
+Vitoria, en compañía del buen Hillo. En esta visita veré cómo soy
+recibido, formaré juicio de los sentimientos de aquella ilustre
+familia con respecto a mí, y de las direcciones que haya tomado o tome
+la voluntad de la <i>diosa</i>, como dice nuestro capellán. No haré
+papeles de pretendiente ni de rival del marqués de Sariñán, <span
+class="pagenum" id="Page_276">p. 276</span>concretándome a reanudar mis
+buenas amistades con ambas señoritas, ¿Estamos conformes en esto, madre
+querida? ¿Soy razonable, discreto, noble, y al propio tiempo sumiso y
+obediente hijo? Creo que sí; y seguro de que mis sentimientos están
+en perfecta concordancia con los de usted, no recelo en emprender mi
+viaje. Prontos a partir, estas letras de despedida llevan a usted los
+respetos del gran Hillo, el cariño de los Maltranas, chicos y grandes,
+y el corazón y el alma toda de su amante hijo — <i>Fernando.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch39">
+ <h2 class="nobreak g0">XXXIX</h2>
+ <p class="centra negr">De Valvanera a don Pedro Hillo.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, octubre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amigo mío: Mando la presente por un propio que expedimos en
+seguimiento de ustedes, encargándole que pique espuelas para
+alcanzarles pronto. Lleva la carta que hoy se ha recibido de Pilar para
+su hijo, la cual nada contiene de particular, y la envío para que sirva
+de pretexto al viaje del propio: el verdadero fin de este es informar
+a usted de un hecho que me ha producido alguna inquietud. Se lo cuento
+en esta carta, que el mozo le entregará, según mis órdenes, sin que
+Fernando se entere.</p>
+
+<p>Esta mañana presentose en casa un sujeto, a caballo, con trazas de
+caminante afanado <span class="pagenum" id="Page_277">p. 277</span>y
+presuroso, y habiendo preguntado por Fernando con vivo interés, renegó
+de sí mismo y de su suerte cuando le aseguramos que había partido.
+Resistiose a creerlo; y como Juan Antonio, en vista de la insistencia
+y disgusto que mostraba, le dijese que bien podía manifestarnos a
+nosotros el motivo de su viaje, nos contestó lo que fielmente le
+transmito, mi señor don Pedro: «Pues sepan, señora y caballero, que
+yo soy Zoilo Arratia, para servir a ustedes. El objeto que aquí me
+trae solo al señor don Fernando puedo manifestarlo, por ser cosa de
+la incumbencia suya y mía particularmente, y así díganme pronto a
+qué punto de España se encamina, para correr tras él hasta que le
+encuentre». Ya tenía Juan Antonio la palabra en la boca para responder
+la verdad, pues es hombre a quien mucho trabajo cuesta ocultarla,
+cuando yo, que vi al instante un peligro en dicha verdad, anticipé
+la mentira de que Fernando iba camino de Burgos para seguir luego
+hasta Madrid, a donde le llaman sus intereses. En el rostro vivo del
+tal Arratia conocí que no me creía. El hombre es rudo, fuerte, bien
+plantado, de hermoso rostro moreno y ojos como centellas. Debió de ver
+en los míos el temor y la curiosidad, y quiso explicarse mejor con
+estas otras palabras, que, grabadas en mi memoria, copio con la posible
+fidelidad: «Señora y caballero, sepan que le busco para proponerle
+que seamos amigos, y si no lo quieren creer, no lo crean. Como digo
+también que si don Fernando no quisiera las <span class="pagenum"
+id="Page_278">p. 278</span>paces, en la guerra me encontrará, y ya
+verá quién es Zoilo Arratia. Dispénsenme los señores, y manden lo que
+gusten e su servidor». Se fue a la posada, donde le aguardaban otros
+dos del mismo pelaje, que en su compañía vinieron y siguen. Al mediodía
+supimos que, después de dar un pienso y corto descanso a sus caballos,
+trotaban hacia Miranda. ¡Qué mal hice en indicar la vuelta de Burgos,
+sin acordarme de que forzosamente la tomarán por Miranda de Ebro! No me
+perdono esta torpeza mía.</p>
+
+<p>En fin, mi señor don Pedro, ello podrá ser un hecho insignificante,
+sin malas consecuencias; pero nos hallamos inquietos, y hemos acordado
+avisar a usted para que esté con cuidado, y evite, si es posible, el
+encuentro con ese maldito bilbaíno, cuya presencia inesperada viene
+a turbar mi gozo por el buen giro que tomaban los asuntos de Pilar y
+Fernando. Puesto el caso en su conocimiento, nos tranquilizamos, en la
+seguridad de que sabrá usted evitar nuevos disgustos. Quedamos pidiendo
+a Dios que les guíe, y que a todos nos dé la paz que merecemos. De
+usted atenta servidora y amiga — <i>Valvanera.</i></p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+
+<div class="chapter pt3" id="Ch40">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_279">p. 279</span></p>
+ <h2 class="nobreak g0">XL</h2>
+ <p class="centra negr">De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana.</p>
+ <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, octubre.</i></p>
+</div>
+
+<p>Amiga y hermana: No tengo sosiego hasta no desahogar mis agravios
+contra ti, y hoy me decido a manifestártelos, que si en ello tardo más,
+de seguro reviento. Ya sé que tu casa es, como si dijéramos, el cuartel
+general de las intrigas fraguadas contra mi hijo y contra mí, lo que
+no entiendo, a menos que me demuestres la razón de querer más a tu
+sentimental y misterioso huésped que a tu sobrino, hijo de tu hermano,
+mi esposo, que santa gloria haya. Descíframe este acertijo, o de lo
+contrario creeré que te has vuelto romántica y que mereces salir al
+teatro con velo negro por la cara y puñal en la mano. Si no estás loca
+rematada, haciendo pareja con la pobre Pilar, explícame la protección
+que das a ese trovadorcillo, y la celada que intentáis armarle a la
+niña de Castro-Amézaga.</p>
+
+<p>¡Si creerá Pilar que a mí me engaña! Sus enredos vienen a mi
+conocimiento sin que yo los busque, y a poquito que yo extienda mi
+tela de araña, cojo a la pobre mosca y la devoro. ¡Qué lejos está ella
+de que le he tendido la red! Pero no: más bien ha sido obra de Dios,
+que vela por los inocentes y <span class="pagenum" id="Page_280">p.
+280</span>estorba las maquinaciones de los envidiosos. La casualidad,
+o hablando cristianamente, la Providencia, ha puesto en mis manos un
+testimonio de los devaneos antiguos de mi media hermana, los cuales
+fácilmente se enlazan por ley de naturaleza con sus embrollos presentes
+y con la existencia del mancebo romántico, que ostenta en su escudo
+todos los emblemas nobiliarios de la Santísima Inclusa... Dos días hace
+que me ocupo en atar cabitos, y no quiero que ignores el resultado de
+mis trabajos. Yo también me doy a la historia menuda, lo que puedo
+hacer con grandísimas ventajas, porque ha puesto Dios en mis manos el
+archivo mundano del más glorioso perdido del siglo pasado y de parte
+del presente, don Beltrán de Urdaneta.</p>
+
+<p>Estoy recopilando mis apuntes, que pondré a disposición de las
+personas a quienes incumbe el llamar al orden a Pilar, o pararle un
+poco los pies, reduciéndola al papel de penitente que le corresponde.
+Y para que no creáis que obro con alevosía, a ti, que es como
+confiarlas a ella, confío mis investigaciones, empezando por la más
+grave y delicada. ¿Qué dirás que me saltó a los ojos una tarde que me
+entretuve, sin malicia, puedes creerlo, en revolverle el papelorio a mi
+libertinísimo suegro? Pues una carta que con fecha de julio de 1811 le
+dirige a París una tal <i>Lea Delisle</i> (¡buena pieza sería!) desde
+Ax de las Termas. Traducida en su parte más interesante por Rodrigo,
+que, para que <span class="pagenum" id="Page_281">p. 281</span>lo
+sepas, posee muy bien el francés, dice así: «Ya te conté que la
+duquesa tu amiga se dejaba hacer la corte por Su Alteza el príncipe
+José Poniatowsky (pongo mucho cuidado en copiar este nombre diabólico
+letra por letra), general del imperio, gran figura, caballero insigne,
+sobrino del rey de Polonia. Hoy puedo asegurarte que el príncipe
+guerrero, a quien llaman el <i lang="fr">Bayard polonais</i> (esto lo dejo en
+francés), y la dama española, están unidos en apasionada <i lang="fr">liaison</i>
+(en francés lo dejo también para mayor decoro de nuestro idioma).
+Anoche, al volver de una excursión a la cascada de Orlu, se perdieron
+en el bosque de Ascou. Aún no han vuelto».</p>
+
+<p>Yo no lo he buscado: a la mano se me vino por designio de la
+Providencia, como vinieron luego otras cartas de la misma pendanga,
+en que decía que el príncipe y la duquesa habían parecido. Lo que no
+parece, digo yo, es el decoro de Pilar. Buscando, buscando, por si Dios
+me deparaba nueva luz, encontré una esquela de Engracia Pignatelli,
+tía de Pilar, en la que consta que esta fue a pasar una temporadilla
+en Zaragoza, de donde pasó a Lumbier, residencia de su amiga Serafina
+Palafox... En fin, no quiero hacer cuenta del tiempo, ni ajustar meses,
+compaginando fechas con fechas... No vayas a decir que soy cruel con la
+que merece lástima, y a tanta lejanía de tiempo, algo de indulgencia.
+Ya sé que ha llorado mucho. Ignoraba yo la causa: ahora no diré lo
+mismo.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_282">p. 282</span></p>
+
+<p>Al pronto se me ocurrió felicitarte, Valvanera de mi corazón,
+pues no cae todos los días el honor de hospedar en nuestra casa a
+un príncipe polaco, descendiente de reyes, que aunque destronados y
+errantes por esos mundos, siempre han de conservar algún aire o tufillo
+de testas coronadas; pero hablando de esto con Rodrigo, que sabe muy
+bien historias de todos los países, agarró una enciclopedia que le saca
+de todas sus dudas, y en ella vimos que el tal señor de Poniatowsky,
+el <i>Bayardo polonés</i>, como le llaman, después de diversos hechos
+heroicos en las campañas de Rusia, Varsovia y no sé qué otros puntos,
+murió el año 13, al pasar a caballo un río de nombre muy enrevesado.
+Y luego de leídas estas referencias, hojeó Rodrigo la <i>Historia de
+Napoleón</i>, con láminas, y me mostró una que representa al príncipe
+luchando con la corriente del río en que se anegaron y perecieron
+tantas glorias. Si no miente la estampa, era un guapo mozo, y debía de
+ser hombre de gran coraje.</p>
+
+<p>Cuéntale todo esto a tu amiga, y adviértele que <i>doña Urraca</i>,
+a pesar de todas estas cosillas que andan en libros extranjeros, no
+la quiere mal; que se halla dispuesta a la indulgencia, al olvido de
+las historias de 1811 y 1812, y a reconocerla y diputarla como una
+mujer ejemplar, siempre y cuando ella sea comedida; que obligadas al
+comedimiento están las que no se hallan libres de ciertas máculas. ¿A
+qué se empeña esa loca en cosa tan absurda y desleal como cerrarnos
+<span class="pagenum" id="Page_283">p. 283</span>el caminito de
+Laguardia cuando a punto estábamos ya de verlo franqueado y mis deseos
+satisfechos? ¿A qué se mete ella en este negocio, que por mal que
+vaya para mí no ha de ir bien para ella, pues la mercancía adulterada
+que pretende introducir no puede ser admitida, no, allí donde todo es
+nobleza y virtud, y se ha de mirar mucho al honor y limpieza de los
+nombres? Que su necedad no me ponga en el caso de emplear la malicia
+por derecho de defensa. Ella me conoce: soy muy buena, muy tolerante,
+amantísima de la familia; en todo caso, estoy dispuesta al perdón, y
+soy la primera en arrojar velos y más velos sobre las faltas de las
+personas que me son caras; pero que no me pise, por Dios, que no me
+pise, porque al sentir el ultraje y el pisotón, me revuelvo y clavo el
+diente..., no lo puedo remediar... Y basta por hoy.</p>
+
+<p>Muy enfadada me tienes, como encubridora y auxiliar de esa pérfida;
+pero nada temas de mi enojo. Soy tu amiga, te quiero, reconozco tus
+virtudes, y en mis oraciones, siempre que pido a Dios que conserve
+la salud de mi hijo, nunca se me olvida echar una palabrita por ti
+y los tuyos. Mil afectos a todos de tu cariñosa hermana — <i>Juana
+Teresa.</i></p>
+
+
+<p class="fin">FIN DE «LA ESTAFETA ROMÁNTICA»</p>
+
+
+<p class="smaller mt3">Santander (San Quintín), julio-agosto de 1899.</p>
+
+<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true">
+
+<nav>
+<div class="chapter pt3" id="ToC">
+ <p><span class="pagenum" id="Page_285">p. 285</span></p>
+ <h2 class="nobreak g1">ÍNDICE</h2>
+</div>
+
+<table class="toc">
+ <tr>
+ <td>&nbsp;</td>
+ <td class="tdrb smaller">Páginas</td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">I. — <a href="#Ch1"><i>De doña María Tirgo a doña
+ Juana Teresa</i></a>. En Laguardia a 20 de febrero de 837.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_5">5</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">II. — <a href="#Ch2"><i>De la señora marquesa de
+ Sariñán a doña María Tirgo</i></a>. Cintruénigo, 1.º de marzo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_12">12</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">III. — <a href="#Ch3"><i>De don José María de
+ Navarridas al excelentísimo señor marqués de Sariñán</i></a>.
+ Laguardia, 16 de marzo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_22">22</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">IV. — <a href="#Ch4"><i>De doña María Tirgo a su
+ amiga doña Juana Teresa</i></a> (incluida en la anterior). Hoy, lunes
+ 16.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_24">24</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">V. — <a href="#Ch5"><i>De Fernando Calpena a don
+ Pedro Hillo, presbítero</i></a>. Villarcayo, 28 de febrero.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_29">29</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">VI. — <a href="#Ch6"><i>Del mismo al mismo</i></a>.
+ Sin fecha.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_41">41</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">VII. — <a href="#Ch7"><i>Del mismo al mismo</i></a>.
+ Marzo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_50">50</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">VIII. — <a href="#Ch8"><i>De don José M. de
+ Navarridas a Fernando Calpena</i></a>. Laguardia y marzo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_61">61</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">IX. — <a href="#Ch9"><i>De Valvanera a su fraternal
+ amiga Pilar</i></a>. Villarcayo, marzo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_68">68</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">X. — <a href="#Ch10"><i>De don Fernando a doña Aura</i></a>.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_75">75</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XI. — <a href="#Ch11"><i>De don Pedro Hillo a
+ Telémaco</i></a>. Madrid, abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_78">78</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh"><a href="#Ch11a"><i>De Miguel de los Santos a
+ Fernando Calpena</i></a> (incluida en la anterior).</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_84">84</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XII. — <a href="#Ch12"><i>De Pilar a su amiga
+ Valvanera</i></a>. Madrid y abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_97">97</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XIII. — <a href="#Ch13"><i>De Fernando Calpena a don
+ José María de Navarridas</i></a>. Villarcayo, abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_100">100</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XIV. — <a href="#Ch14"><i>De Pedro Pascual Uhagón
+ a Fernando<span class="pagenum" id="Page_286">p. 286</span>
+ Calpena</i></a>. Elorrio, marzo. (Recibida en abril).</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_105">105</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XV. — <a href="#Ch15"><i>De Pilar a
+ Valvanera</i></a>. Madrid, abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_111">111</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XVI. — <a href="#Ch16"><i>De la misma a la
+ misma</i></a>. Madrid, abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_115">115</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XVII. — <a href="#Ch17"><i>De la misma a la
+ misma</i></a>. Abril.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_129">129</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XVIII. — <a href="#Ch18"><i>De don José M. de
+ Navarridas</i> (incluyendo esquelas de las niñas de Castro) <i>a
+ Fernando Calpena</i></a>. De Laguardia, a 6 de mayo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_135">135</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XIX. — <a href="#Ch19"><i>De Valvanera a
+ Pilar</i></a>. Villarcayo, mayo.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_148">148</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XX. — <a href="#Ch20"><i>De doña Juana Teresa,
+ marquesa de Sariñán, a la señora de Maltrana</i></a>. Cintruénigo,
+ junio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_157">157</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXI. — <a href="#Ch21"><i>De Fernando Calpena a don
+ Pedro Hillo</i></a>. Villarcayo, junio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_165">165</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXII. — <a href="#Ch22"><i>Del señor de Maltrana
+ a su hermana política la señora marquesa de Sariñán</i></a>.
+ Villarcayo, 1.º de julio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_174">174</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXIII. — <a href="#Ch23"><i>De Gracia a
+ Calpena</i></a>. Laguardia, julio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_177">177</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXIV. — <a href="#Ch24"><i>De Pilar a
+ Valvanera</i></a>. Madrid, julio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_180">180</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXV. — <a href="#Ch25"><i>De Sabas a don
+ Fernando</i></a>. Miranda de Ebro, 20 de julio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_184">184</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXVI. — <a href="#Ch26"><i>De Pilar a
+ Valvanera</i></a>. Madrid, julio.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_187">187</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXVII. — <a href="#Ch27"><i>De don Pedro Hillo a
+ Fernando Calpena</i></a>. Laguardia, agosto.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_197">197</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXVIII. — <a href="#Ch28"><i>De Fernando Calpena a
+ don Pedro Hillo</i></a>. Villarcayo, agosto.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_199">199</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXIX. — <a href="#Ch29"><i>De Pilar a
+ Valvanera</i></a>. Madrid, agosto.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_204">204</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXX. — <a href="#Ch30"><i>De la misma a la
+ misma</i></a>. Madrid, septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_213">213</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXI. — <a href="#Ch31"><i>De Valvanera a
+ Pilar</i></a>. Villarcayo, agosto.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_221">221</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_287">p.
+ 287</span>XXXII. — <a href="#Ch32"><i>De Pilar a Valvanera</i></a>.
+ Septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_226">226</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXIII. — <a href="#Ch33"><i>De la misma a la
+ misma</i></a>. Carabanchel, septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_230">230</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXIV. — <a href="#Ch34"><i>De don Beltrán de
+ Urdaneta a Juan Antonio de Maltrana</i></a>. Herrera de los Navarros,
+ 26 de agosto.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_239">239</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXV. — <a href="#Ch35"><i>De don Beltrán de
+ Urdaneta a Fernando Calpena</i></a>. Madrid, septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_242">242</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXVI. — <a href="#Ch36"><i>Del mismo al
+ mismo</i></a>. Madrid, septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_256">256</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXVII. — <a href="#Ch37"><i>De Pilar a
+ Valvanera</i></a>. Madrid, septiembre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_269">269</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXVIII. — <a href="#Ch38"><i>De Fernando Calpena a
+ Pilar de Loaysa</i></a>. Villarcayo, octubre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_274">274</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XXXIX. — <a href="#Ch39"><i>De Valvanera a don Pedro
+ Hillo</i></a>. Villarcayo, octubre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_276">276</a></td>
+ </tr>
+ <tr>
+ <td class="tdlh">XL. — <a href="#Ch40"><i>De doña Juana Teresa a la
+ señora de Maltrana</i></a>. Cintruénigo, octubre.</td>
+ <td class="tdrb"><a href="#Page_279">279</a></td>
+ </tr>
+</table>
+</nav>
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+<hr class="chap">
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+
+<hr class="full">
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+<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 ***</div>
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