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+<!DOCTYPE html>
+<html lang="es">
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+ <title>
+ Cuentos de Fray Mocho | Project Gutenberg
+ </title>
+ <link rel="icon" href="images/cover.jpg" type="image/x-cover">
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+
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+<body>
+<div style='text-align:center'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 75613 ***</div>
+
+<figure class="figcenter illowe45" id="cover">
+ <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="cubierta" title="ilocubierta">
+</figure>
+
+<div class="chapter">
+<div class="tnote">
+ <p class="center big2 p2">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
+
+
+<p>En la versión de texto sin formatear el texto en <i>cursiva</i> está encerrado
+entre guiones bajos (_cursiva_), el texto en <b>negritas</b> =texto= y el
+texto en Versalitas está marcado en MAYÚSCULAS.</p>
+
+<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido en
+general el de respetar la intención del autor, quien en la mayoría de
+las historias hace hablar a algunos de los personajes en un lenguaje
+con expresiones y giros autóctonos que son típicos de la Argentina. A
+otros personajes, que son inmigrantes, los hace hablar en un castellano
+que es típico de personas de lengua materna no hispánica.</p>
+
+<p>En los textos que son descripciones hechas por el autor, el criterio
+ha sido el de seguir las reglas vigentes de la Real Academia Española
+cuando la presente edición de esta obra fue publicada. El lector
+interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la
+Real Academia Española. Se han corregido en estos textos errores
+evidentes de puntuación y otros errores tipográficos y de ortografía.</p>
+
+<p>En la presente transcripción se adecuó la ortografía de las mayúsculas
+acentuadas a las reglas indicadas por la RAE, que establecen que el
+acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada está
+en mayúsculas.</p>
+
+<p>El Índice con los títulos de las historias ha sido reubicado al
+principio de la obra.</p>
+
+<p>La portada incluida en este libro electrónico fue modificada por el
+transcriptor y se concede al dominio público.</p>
+</div>
+
+<hr class="tb x-ebookmaker-drop">
+
+</div>
+
+
+<div class="chapter">
+<p class="half-title">CUENTOS DE FRAY MOCHO</p>
+</div>
+
+
+<div class="chapter">
+
+<p class="center big1">“LA CULTURA ARGENTINA”</p>
+
+<p class="center big3 p2">JOSÉ S. ÁLVAREZ (Fray Mocho)</p>
+
+
+<h1>CUENTOS<br>
+
+de<br>
+
+FRAY MOCHO</h1>
+
+<p class="center big1">Con una introducción de</p>
+
+<p class="center big2">MIGUEL CANÉ</p>
+</div>
+
+<figure class="figcenter illowe4" id="tpilo">
+ <img class="w100 p2 p2b" src="images/tpilo.jpg" alt="ilotptpilo">
+</figure>
+
+<p class="center">
+ADMINISTRACIÓN GENERAL:<br>
+VACCARO—Avenida de Mayo 638—Buenos Aires<br>
+1920</p>
+
+<div class="chapter">
+<p><span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span></p>
+</div>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span></p>
+
+<div class="chapter">
+<p><span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span></p>
+</div>
+
+<h2 class="nobreak">INTRODUCCIÓN<br>
+<br>
+FRAY MOCHO</h2>
+
+
+
+<p>Un día, en París, hace algunos años, recibí un pequeño
+libro, malamente impreso y firmado con un
+pseudónimo que había visto algunas veces al pie de
+artículos que, en general, no había leído. Era el <em>Viaje
+al país de los matreros</em>, mal título también, que ocultaba
+una de las pinturas más deliciosas y exactas que
+existen de un pedazo de suelo argentino, precisamente
+del más característico: tal vez de aquél
+formado y sin cesar modificado, por el aluvión formidable
+del padre de los ríos nacionales. Comuniqué mi
+impresión a su autor en una carta entusiasta, cuyo
+borrador siento no poseer en estos momentos, para
+darla de nuevo a luz, como el más cumplido homenaje
+al talento literario del hombre que nuestro mundo
+intelectual acaba de perder.</p>
+
+<p>Más tarde, Fray Mocho, publicó su <em>Viaje Austral</em>
+que, como fuerza descriptiva vale quizás su primer
+ensayo, pero que le es superior en sus elementos de
+drama. Esa dura vida del lobero, en la intrincada red
+de canales entre los que va disolviéndose la más austral
+de las tierras habitadas, está pintada con una verdad
+y una intensidad tales, que parece increíble haya
+podido dibujarse el cuadro y darle color, sin haber visitado
+minuciosamente el teatro de la acción. Y sin
+embargo, según tengo entendido, Álvarez nunca visitó
+el Estrecho.</p>
+
+<p>Más tarde, con motivo de la fundación de este semanario,
+de <em>Caras y Caretas</em>, para el que se me pide
+estas líneas de admiración y de pena, Álvarez cayó en
+la huella normal de su espíritu—y abordó el género
+para el que le habían preparado, no sólo las condiciones
+peculiares de su inteligencia viva, sagaz, observadora,
+de una sensibilidad de placa para retener
+la impresión de los ridículos más fugaces, sino también
+su vida azarosa, difícil, un tanto bohemia, en la
+que había tomado contacto material con todos los bajos
+fondos sociales—y contacto moral con todos los<span class="pagenum" id="Page_10">[Pg 10]</span>
+dolores y amarguras de la miseria. No pocos de sus
+cuentos, o más bien dicho, de sus escenas, porque se
+preocupaba muy poco de confabular, si bien mucho de
+pintar, ocultan, tras la forma retozona e irresistible
+que le es habitual, un fondo de profunda simpatía por
+el desheredado cuya ignorancia o mala suerte le sirve
+de tema. Poco antes de embarcarse para el Paraguay,
+tuve ocasión de verle y escribirle. Le hice ver que
+había llegado para él la hora de pedir a su espíritu lo
+que nos había prometido y le conjuré para que, a su
+regreso, se entregara al trabajo con método y plan.</p>
+
+<p>No soy un entusiasta delirante por el <em>criollismo</em> en
+nuestra literatura. La razón fundamental es que
+siempre, o casi siempre, las producciones <em>criollas</em> no
+son, a mis ojos, sino reproducción de viejos temas, viejas
+pasiones, viejas intrigas, sin ubicación necesaria,
+pero revestidos de un lenguaje vulgar, trivial y de una
+repetición de símiles, lugares comunes y otros recursos,
+realmente agobiadora. Brieux, si hubiera visto
+una pieza <em>criolla</em>, que se está dando con éxito, habría
+podido hacer de ella <em>Blanchette</em>, con sólo cambiar el
+sexo del protagonista.</p>
+
+<p>Álvarez no entendía así el <em>criollismo</em>; mejor dicho,
+no se preocupaba de ninguna manera de entenderlo o
+comentarlo. Como todos los artistas verdaderos, se ocupaba
+sólo en producir y esto de la única manera que
+podía hacerlo, mirando y pintando. Sus personajes
+no sólo hablaban como estamos habituados a oir hablar
+en nuestros campos, calles y casas, sino que sentían
+y concebían las cosas, como las sienten y las conciben
+necesariamente, por educación, por herencia y
+por influencia del medio, los diversos tipos sociales de
+nuestro país. Yo le decía a Fray Mocho: “Usted está
+destinado a escribir la primera comedia <em>criolla</em> de
+nuestro futuro teatro. Deje al gaucho tan esquilmado,
+al compadrito que sólo debe ser un personaje episódico
+y plante su escena, como sólo usted sabe hacerlo, en
+una casa modesta, de barrio lejano. Traiga usted allí
+a la mamá y a las niñas, al papá, nacido allá por
+1840, al pariente, a las vecinas y haga usted hablar a
+toda esa gente. No se preocupe usted de la acción;
+hágale usted hablar, sentir y pensar como usted sabe
+que en ese mundo hablan, sienten y piensan, y le auguro
+a usted un éxito de primer orden”. Álvarez sonreía,
+pero allá en el fondo acariciaba la idea con la
+conciencia de poder realizarla de incomparable manera.</p>
+
+<p>Brutalmente, la muerte se lo lleva cuando la vida
+empezaba a serle menos rigurosa. Él reposa, pero va<span class="pagenum" id="Page_11">[Pg 11]</span>
+a faltarnos, en esta monotonía seria y en esta expectativa
+casi angustiosa en que vivimos, la alegre nota
+semanal de Fray Mocho, en la que poniendo de relieve
+uno de los aspectos de <em>nuestro</em> ridículo, nos hacía gozar
+por la admirable penetración del artista, y por la
+verdad del tipo estudiado.</p>
+
+<p>Todos esos bocetos van a ser reunidos en volumen.
+Ahí deberán ir a estudiar todos los que quieran interpretar
+nuestro microcosmos social, como en las horas
+largas y tristes allí se deberá buscar el reactivo contra
+las sombras del espíritu.</p>
+
+<p>Hemos perdido un verdadero temperamento artístico
+y el día de ayer, que fué el último de un hombre que
+tomó muy poco a lo serio la vida y el arte, ha sido
+un día de duelo para las letras argentinas.</p>
+
+<p class="right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Miguel Cané</span></p>
+
+<p>Agosto 24 de 1903.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span></p>
+
+<div class="chapter">
+<p><span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span></p>
+</div>
+
+<div class="chapter"><p class="p4 center big2">ÍNDICE</p>
+
+<table class="autotable">
+
+<tr>
+<td class="tdl">INTRODUCCIÓN</td>
+<td class="tdl"><em>Pág.</em></td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Fray Mocho, por Miguel Cané</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_9">9</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdc">CUENTOS DE FRAY MOCHO</td>
+<td class="tdl"></td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El lechero</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_15">15</a></td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Pascalino</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_16">16</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Instantánea</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_19">19</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Monologando</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_20">20</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Me mudo al norte</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_21">21</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Más vale maña que fuerza.—Leyendas entrerrianas</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_22">22</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Tierna despedida</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_26">26</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El marchante más antiguo.—En la comisaría</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_29">29</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre dos mates</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_30">30</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El ahijado del comisario</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_32">32</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cada cual se agarra con las uñas que tiene</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_35">35</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Filosofando</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_36">36</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre amigos</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_38">38</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cuartelera</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_40">40</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¿Y a mí, quién me agarra?</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_42">42</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Instantánea</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_44">44</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre el recado y la silla</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_46">46</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">En familia</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_48">48</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">A la hora del té</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_51">51</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Como víbora que ha perdido la ponzoña</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_54">54</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Escuela de campaña</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_57">57</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Ni con cuarta</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_59">59</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Confidencias</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_61">61</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Al vuelo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_63">63</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Conspirando</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_65">65</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">En las antesalas del Congreso</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_67">67</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Del natural</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_70">70</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¿No es verdá, nena?</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_72">72</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Reminiscencia</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_74">74</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Saudades</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_75">75</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Paisajes</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_78">78</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Donde las dan las toman</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_80">80</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Centenarios de hojalata</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_83">83</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cada cual come en su plato</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_86">86</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Pechadores</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_88">88</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cazando al vuelo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_91">91</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cosas de negros</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_93">93</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Cuentos de caza</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_96">96</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Notas de viaje</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_98">98</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¿A mí?... ¡con la piolita!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_104">104</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Del mismo pelo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_106">106</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡Qué suerte pa las de Miguens!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_108">108</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Siempre amigo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_111">111</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡El pobre amigo!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_115">115</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre dos copas</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_119">119</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Flirt</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_121">121</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Los tiempos de aura</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_124">124</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Tirando al aire</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_127">127</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">La caza del cóndor</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_129">129</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Como en familia</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_133">133</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Desertor</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_135">135</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">La junta de la cuchilla</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_138">138</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">En el bañado</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_141">141</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">De raza</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_144">144</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Patriotismo... y caldo gordo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_149">149</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Divorçons... en criollo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_153">153</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡Cuatrerismo vivito!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_155">155</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre yo y mi perro</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_158">158</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Carnavalesca</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_162">162</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">De vuelta del Paraguay</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_165">165</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Frente a frente</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_168">168</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre gentes de confianza</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_171">171</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡Robadita!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_174">174</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">De baquet'a sacatrapo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_176">176</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Sin revancha</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_178">178</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡Ojo por ojo!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_181">181</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El hijo de doñ'Amalia</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_184">184</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Después del recibo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_188">188</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">¡Viva Chile... y siga el baile!</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_192">192</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El cazador de tigres</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_195">195</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Diplomático en botón</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_199">199</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Nobleza del pago</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_203">203</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Una cura por el agua</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_206">206</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Entre rentistas</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_209">209</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Política casera</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_211">211</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Confidencias</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_213">213</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">La economía es la madre de la riqueza</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_215">215</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">La despedida</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_219">219</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Mi primo Sebastián</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_222">222</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">En familia</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_226">226</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Callejera</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_229">229</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">El café de la Recova</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_231">231</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">En confianza</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_233">233</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Callejera</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_237">237</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Milico viejo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_239">239</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Robustiano Miñones</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_243">243</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">La bienvenida</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_246">246</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Haciendo lobos de mar</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_243">243</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Regalos de boda</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_251">251</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">Bordoneo</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_255">255</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">“Entidá Judicial”</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_258">258</a> </td>
+</tr>
+
+<tr>
+<td class="tdl">“Las etcéteras”</td>
+<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_262">262</a> </td>
+</tr>
+</table>
+</div>
+
+<div class="chapter">
+<p><span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span></p>
+</div>
+
+<p class="half-title"><b>CUENTOS DE FRAY MOCHO</b></p>
+
+<div class="chapter">
+<p><span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span></p>
+</div>
+
+<p class="center p2 big1">EL LECHERO</p>
+
+
+
+<p>Siendo la leche el primer alimento que se da a
+los recién nacidos, necesario era que mi primer
+artículo para <em>Caras y Caretas</em> tuviese sabor lácteo,
+para lo cual ningún tipo de los que me obligaron
+a presentar se acomodaba tanto a mi propósito,
+como el del lechero.</p>
+
+<p>Ya se fué el marchante de los buenos tiempos
+viejos, que los niños esperábamos ansiosos por
+la yapa de la leche, exigua y por ello sabrosa, y
+los más grandecitos y traviesos, por el mancarrón
+cargado con los tarros, sobre cuyas tapas envueltas
+en trapos, se extendía el cuero de carnero que
+le servía de trono y sobre el cual, arrodillado y erguido
+el busto, marchaba a trote de lechero, como
+se decía, el viejo vasco cantor y alegre.</p>
+
+<p>¡Qué famosos galopes hasta la bocacalle, con
+corridas de todos los perros vecinos!</p>
+
+<p>Se fué el marchante y con él se ha ido una nota
+típica de Buenos Aires y también el arreador usado
+como cetro; la boina terciada sobre la oreja;
+el chiripá de granos de oro cayendo apenas sobre
+la bota de becerro chueca y embarrada; el tirador
+que era una especie de cafarnaún en que se hallaban
+botones desertores, cartas de mucamas aventureras
+que comenzaban con el invariable “cerido,
+marchante digamé ci es cierto que me dará el haniyito
+ci le doy el veso”, pesos chicos con carnerito,
+cabellos mezclados con flores secas, horquillas
+para la novia preferida—la paisana—que
+le esperaba entre sus patos y gallinas, allá por Morón
+o San Justo, y a veces el papelito en que “la
+patrona gorda”, “la flaca de Maypú”, “la vieja
+del Socorro”, como él designaba a su clientela,
+le encargaban manteca fresca o huevos caseros
+para la niña y también las milongas en vascuence,
+entonadas al bordear un charco suburbano, y la
+original “fonda de vascos”, donde entre copa y
+copa de vino se comentaba a gritos toda la vida
+porteña, mirada desde la cocina.</p>
+
+<p>A otros tiempos otros tipos.</p>
+
+<p>Ahora tenemos el carrito con vasijas de latón,
+lustrosas de puro limpias; el lechero de delantal y
+gorro blanco, serio, grave, que no canta ni ríe,
+ni dice chicoleos; la manteca en panes de ilusión
+y la harina y el agua y la sofisticación reinando
+omnipotentes con sellos, patentes, certificados químicos
+y tapas higiénicas!</p>
+
+<p>Y ahí va la vida, siguiendo su tortuoso camino,
+cada día menos pintoresca, menos nacional,
+diremos, pero más arreglada a las leyes y ordenanzas,
+por más que el viejo marchante desalojado,
+diga melancólicamente, al ver pasar uno de los
+carritos triunfadores:</p>
+
+<p>—¡Arodá no más... masón condenao, que ya
+te allegará tu hora!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_16">[Pg 16]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">PASCALINO</p>
+
+<p>Es uno de nuestros calabreses más distinguidos
+y al mismo tiempo el verdulero más popular del
+barrio de la Piedad, cuyas calles recorre diariamente
+con su carrito de mano, desempeñando alternativamente
+el papel de caballo de tiro y el de
+comerciante al menudeo.</p>
+
+<p>Es una especie de guión tirado desde la elegante
+casa de familia hasta el modesto cuarto de conventillo,
+y él nivela, tuteándolas, a la empongorotada<span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span>
+dama a quien le falta de repente algún ingrediente
+para preparar un plato improvisado, con la
+cocinera sin trabajo, que para no perder la costumbre
+y asentar la mano, se sisa a sí misma cinco
+centavos en el clásico puchero.</p>
+
+<p>Con su galerita terciada sobre la oreja, sus pantalones
+y su saco deshermanados, que de puro cortos
+ya casi ni se saludan, va de puerta en puerta,
+asomando su cara de doble sentido,—pues desde
+la boca para arriba parece ser de un flaco melancólico,
+y desde el mismo punto para abajo, de
+un gordo divertido—y, gritando con doliente
+voz de falsete, que filtra como en chorritos como
+a través de una mascada cosmopolita, verdadera
+asamblea de puchos callejeros:</p>
+
+<p>—¡Se me caen los pantalones!... ¡ay!... ¡se
+me caen los pantalones!</p>
+
+<p>La frase pregonera, que más parece anunciadora
+de catástrofe escandalosa, ya no llama, sin
+embargo, la atención de la clientela: todo el barrio
+la conoce y sabe que traducida al criollo quiere
+decir simplemente:</p>
+
+<p>—¡Señora!... ¡Aquí está Pascalino!</p>
+
+<p>Y convocadas por ella salen las compradoras
+a la puerta, quienes francamente y quienes con un
+gracioso recato, revelador de escrúpulos sociales
+muy recomendables, mientras otras entablan su
+negociación desde el descanso de la escalera, obligándole
+a viajes frecuentes, hasta el carrito, que
+le permiten desplegar las gracias de su porte.</p>
+
+<p>—¿Tiene longaniza, marchante?</p>
+
+<p>—¡Nun e buona per náida!</p>
+
+<p>—¿Por qué?</p>
+
+<p>—¡Mó!... ¡Yandangarando periti li canachi dil
+monichipio!</p>
+
+<p>—¿Qué me dice?</p>
+
+<p>Aquí Pascalino, que se siente importante con<span class="pagenum" id="Page_18">[Pg 18]</span>
+su noticia, exclama en tono sentencioso al par que
+discretamente petulante:</p>
+
+<p>—¡Domandalo al tuo maritos!... Li canachi,
+vendono li periti a cuelo qui fanno cholchicho...
+¡Guandío ti lo dicos e berqué lo só!</p>
+
+<p>Y extrayendo del carrito un envoltorio de papeles
+y de éste una yunta de chorizos que para
+lucirlos mejor hace cabalgar sobre su índice:</p>
+
+<p>—¡Berá!... Roba fina cuesta... ¡Bó!... ¡Li
+chorichi non si fanno gun artigoli di pero!...
+¡Cuesto si po mangiare comi-ti-lo-dico!</p>
+
+<p>—¡Pero marchante ... yo lo que necesito son
+longanizas!</p>
+
+<p>—¡Ti prechisa chorichi!... ¡Lo só bene!...
+¡L'altra ruba non e buona, te l'ho deto!</p>
+
+<p>—Pero vea, marchante...</p>
+
+<p>Pascalino se siente arrebatado; las venas del
+cuello se le inflan, los ojos se le inyectan: le revuelve
+la bilis, evidentemente la terquedad de una
+cliente que quiere longaniza cuando él no tiene
+y se encamina apresuradamente a su carro como
+para marcharse, pero vuelve con la misma rapidez,
+se encara con ella, desocupa la boca de la mascada
+que le dificulta la palabra, y le dice con tono despreciativo,
+aunque casi lloriqueante de puro meloso
+y derretido:</p>
+
+<p>—¡Mó!... ¿Berqué nun parlate guiaro allora?...
+<span style="margin-left: 0.5em;">Voy volete artigoli fati gon gose di pero...</span><br>
+¡Ebene!... Andati al meregato si volete... ¡Pascalino
+non dimentigará di la sua fama!</p>
+
+<p>Y ante semejante indignación la compradora
+que necesitaba longanizas, se somete a la tiranía
+del marchante que, de casa en casa y de puerta en
+puerta, urde mentiras en su media lengua e impone
+su voluntad soberana.</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">INSTANTÁNEA</p>
+
+
+
+<p>Bajo el azote de la lluvia que caía silenciosa,
+tenaz y como acompasada, llegó el jinete frente
+al rancho desmantelado que ocupaba la china hospitalaria,
+famosa en el pago; maneó el petizo maceta
+y panzón, cinchado casi en los sobacos, dobló
+el cuero de carnero que le servía de cojinillo,
+a fin de evitar la mojadura de la lana, y notando
+un caballito de cola recortada y atusado con coquetería,
+que dormitaba con una pata encogida
+bajo la diminuta enramada—refugio de una pava
+viuda y de media docena de gallinas, usufructuarias
+de un gallo cegatón—movió la cabeza como
+con desagrado y silbando entre dientes una
+mazurka mestiza de tarantela, se acercó a la puerta
+enclenque e indiscreta; golpeó con los nudillos
+suavemente y esperó la respuesta con aires de
+desgano y desconfianza.</p>
+
+<p>—¿Quién es?...—respondió una voz varonil
+y bien timbrada, que no era por cierto la ronca
+y casi gangosa de la buena amiga.</p>
+
+<p>—Sono io... Angelo... ¡il discarriadore de
+la estancia!</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Bueno!... ¡Aquí no precisamos descarriadores
+por aura!</p>
+
+<p>—¡Ma!... ¡Llove com'in cane e non ho piú cavallo!...
+¡Il petizo l'he riventado!... ¡Ho fatto
+ina galopiada dila gran siete!</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Vayasé a la pulpería, entonces...
+¡Está ahí!... ¡atrás del cardal!...</p>
+
+<p>—¡Non poso!... Dichetele a la patrona... que
+sonno io... ¡Angelo!</p>
+
+<p>—¡Dice la patrona que se deje de... embromar
+y que si es ángel por qué no vuela!</p>
+
+<p>—¡Corpo di Dio!... Dichetele que non posso...
+¡perque sono pechone!</p>
+
+<p>Y mientras de adentro se contestaba con una
+carcajada su salida espiritual, él se enhorquetaba
+en su petizo y estimulándole con el chicoteo de sus
+piernas, se perdía al trotecito entre el cardal verdegueante,
+donde cantaba la lluvia su eterna canción
+monótona.</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">MONOLOGANDO</p>
+
+
+<p>—Mirá Juaquín, vos no me conocés tuavía; vos
+no sabés la liendre qu'es Justo Pérez... Aquí
+ande me ves con mi sombrerito requintao y mi
+pañuelito en el pescuezo, soy hombre que lo mesmo
+me siento en el pescante de un coche particular,
+de ésos que tienen caballos como los de
+aura—que estiran en cuanto se paran y levantan
+la cabeza con orgullo, como si jueran dotores—que
+entre el molinete de una chata, con cola...
+Yo nací en la calle Maipú, ¿sabés?... en
+la casa e los Garcías y h'estao acostumbrao a
+darme con gente y no con basura... ¡Bueno!...
+Y si no lo sabés, sabelo... a mí me cristianaron
+en la Mercé y jué mi padrino un italiano que tenía
+almacén al lao de casa y que se murió pa la
+fiebre grande... Ile tomando el peso!... ¡Bueno!...
+Y cuando era vendedor de diarios siempre
+lo veía a don Bartolo, ¿sabés?... ¡Bueno!...
+Y por eso me da rabia que un alfayate
+como el pardo González, dentre a ser cabo nada
+más que porque la mujer es planchadora del comisario...
+Mirá, che, a mí no me des hombre
+que se priende de polleras pa subir... ¿sabés?
+De asco pedí la baja y no vuelvo a la policía si
+no es que me llevan preso... ¡Juna perra!...
+Si yo juera como González, no me hubiesen faltao
+protecciones ni cadeneros... Tamién he tenido
+mi pior es nada, aunque sea feo decirlo...
+pero, mirá... cuando dejé de ser floristo y dentré
+a la cuarta, tenía una mujer italiana que había
+sido ama e leche de don Marquito Avellaneda...
+¿sabés?... ¡Bueno!... Y ella me decía
+siempre que m'iba a hacer ascender... y...
+¿sabés? lo qu'hice?... ¡Bueno!... Le pegué
+una patada a la suerte, pedí la baja y me juí con
+otra,—una corista e Raffeto—y m'hice correntino
+e Morel... ¿te acordás?... ¡Bueno!... Y
+¿qué querés?... yo soy así... lo mesmo trabajo
+e zanagoria en cualquier circo, que me priendo
+el machete u agarro el látigo y las riendas y
+salgo por esas calles vendiendo almanaques...
+¡Bueno!... Y aura ya sabés: pa mí s'hizo la milonga
+e Morales</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry">
+<p><span style="margin-left: 1em;">Mi madre se llama Clara</span><br>
+Y mi hermana Claridá;<br>
+Yo me llamo Francamente...<br>
+¡Miren qué casualidá!</p>
+</div>
+</div>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">ME MUDO AL NORTE</p>
+
+
+<p>Siempre lo dije: si las cosas siguen como van
+hasta hoy, yo tendré que abandonar estos barrios...
+¿Quién diablo puede vivir hoy en el sur, a
+menos que no sea algún payucá de esos que se
+mantienen con churrasco y le hacen cara fea a
+un caracol?... Si esto está cada día más imposible...
+Antes siquiera tenía uno los rezagos
+del Mercao Viejo o la sopa e San Francisco, ¡pero
+aura!... ¿Y del río, qué me dicen?... Siempre
+era un recurso... Lo tenía uno “ahicito no
+más”, como decía ño Pantalión, y siempre se hallaba
+entre la resaca un sábalo asonsao, una boga
+con la jeta rota o un bagre atorao con el anzuelo...
+¿Y aura?... ¡Vaya uno a dar con el
+río!... ¡Lo han ido reculando, reculando...
+hasta el diablo!... ¡No!... Eso sí... pa vivir
+bien, el norte; ésa es gente que sabe... ¡y después,
+la municipalidad ayuda siquiera!... ¡Se
+acuerda del vecindario!... Uno va por la vedera
+y camina trompezando con la comida... ¡un
+caracú aquí, un espinazo allá!... Los basureros
+siquiera son allí hombres de sociedá y a veces por
+un compromiso u por otro, se les pegan las sábanas...
+¡y dan un calce!... ¿Y qué me dicen
+de las diversiones?... ¡Se sienta uno en una
+puerta y aquello es un veinticinco e mayo!...
+Coches llenos de muchachas alegres, bicicletas,
+casas en que tocan el piano, carreros satisfechos
+con las propinas y que hasta pagan una copa...
+almaceneros que tiran cachos de salchichón...
+¡No!... ¡Aquello es otra cosa: no se puede negar!
+Y después Palermo, la Recoleta, las quintas
+llenas de flores... ¡No, no!... ¡He sido un bárbaro...
+¡Me mudo al norte!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">LEYENDAS ENTRERRIANAS<br>
+MÁS VALE MAÑA QUE FUERZA</p>
+
+
+<p>Fué alrededor de los fogones camperos de Entre
+Ríos, donde oí por vez primera los fragmentos
+del poema simbólico—de que forma parte mínima
+esta leyenda sencilla—destinado a perpetuar
+por la tradición oral el conocimiento que los
+hombres adquirían de la vida y costumbres de los
+animales, ya en las cuchillas enhiestas en que el
+sol fecundante reverbera, como en las cuestas
+alegres donde verdean los pastizales tutelares y<span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span>
+negrean los montes rumorosos o en los juncales
+movedizos que tienden su manto pintarrajeado
+sobre las aguas dormidas de los arroyos y de las
+lagunas.</p>
+
+<p>Cuando el hombre no reinaba todavía sobre
+todos los animales que pueblan la tierra, era el
+avestruz el rey de ésta, pues con su velocidad y
+su oído fino escapaba a las acechanzas del tigre—su
+rival, que le aguardaba oculto entre los pastizales
+hirsutos,—dominándole con su vuelo poderoso,
+que le permitía penetrar al monte enmarañado
+e ir a sorprender sus crías—arrebatándolas
+al celo de la madre—para elevarlas en los aires
+y estrellarlas sobre los raros pedregales del llano
+o de las abras medrosas.</p>
+
+<p>El avestruz volaba entonces como un gavilán y
+nadaba como un pez; perdió estas facultades
+cuando, orgulloso de su dominio en los aires, en
+la tierra y en las aguas, quiso llegar hasta las nubes
+para verlas por detrás. Un rayo le quemó las
+alas y con ello le quitó no solamente el dominio
+de los aires, sino también el de las aguas, pues
+apenas le quedó la propiedad de nadar en línea
+recta—recurso extremo en caso de persecución
+excepcional—sin poder manejarse a voluntad.</p>
+
+<p>En cada región tenía un rival temible: en la
+tierra el tigre, en el agua el sapo y en los aires el
+águila negra, habitadora silenciosa de la copa de
+los molles y coronillos. El sapo—que en el poema
+personifica la astucia—era el más grande calavera
+de la región, y como cantor, guitarrero y
+divertido, su fama era tan universal como su
+suerte en lides amorosas.</p>
+
+<p>Ya no eran sólo las ranas y renacuajos su prole
+conocida, sino que, sorprendiendo una siesta a
+la vieja del agua, libando las flores de un camalote,
+engendró en ella el bagre negro, que habita
+entre los charcos y lagunas, ufano de su origen;<span class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span>
+en una tararira, que jugueteaba entre un juncal
+naciente tuvo al moncholo inquieto, y en la
+anguila, que vive en el cauce de los riachos sin
+corriente, la raya venenosa y agresiva.</p>
+
+<p>Una noche sorprendió dormida una víbora de
+la cruz junto a un cañaveral donde acostumbraba
+a ocultar su ponzoña para bañarse y dió vida
+al escuerzo repugnante, y en otras víboras
+inofensivas engendró el lagarto y la lagartija, y
+en la de dos cabezas el camaleón de veneno letal.</p>
+
+<p>Sus amores y sus riñas con hermanos y maridos
+ofendidos, forman en el poema un largo capítulo
+interesante, y cuando el avestruz conoció
+las perturbaciones que en el agua y en la tierra
+introducía su conducta desordenada, le declaró
+franca guerra de exterminio.</p>
+
+<p>Apercibido el sapo de la merma que sufría su
+prole, buscó al avestruz y lo retó a duelo, mereciendo
+de éste una sonrisa de desprecio que le
+alcanzó al alma, si acaso la tenía.</p>
+
+<p>—¿No quiere pelear?... ¡Pues le corro una
+carrera, entonces!</p>
+
+<p>Nueva sonrisa del avestruz le valió la petulancia.</p>
+
+<p>No obstante, tanto insistió y tanta propaganda
+hizo contra el rey de la tierra, que éste, como por
+ironía, le aceptó su desafío.</p>
+
+<p>Correrían, en el primer día de la próxima primavera,
+un tiro de una legua en cierta llanura
+donde el avestruz acostumbraba ejercitarse de
+continuo: en la raya se pondría un mortero, en
+cuya parte hueca se sentaría el ganador bien que
+esto último no fuera condición obligatoria para
+el sapo, y como precio, arreglaron que si el avestruz
+triunfaba, el sapo sería su esclavo y le salvaría
+sus nidadas del latrocinio de los ratones
+que las perseguían, y si el sapo era el ganador, el
+avestruz no mataría ni comería jamás a ningún<span class="pagenum" id="Page_25">[Pg 25]</span>
+ser que llevara su sangre, pudiendo, no obstante,
+matar a cualquiera de los que admitieran sus requiebros
+y amoríos.</p>
+
+<p>El sapo, llegando el día y lugar de la cita fué
+a los pajonales, reunió un centenar de los suyos
+y dándoles sus instrucciones secretas, salió con
+ellos ocultamente, algunas noches antes del día
+fijado para la carrera que iba a decidir de su
+porvenir y del de su raza.</p>
+
+<p>Llegó éste, hermoso y alegre como son en Entre
+Ríos los días primaverales, sorprendiendo ya en
+el punto de partida al sapo—ventrudo y pesado—que
+parecía contra su natural, ansioso y anhelante,
+contrastando con su esbelto rival, que
+con aire zumbón gambeteaba sobre el llano, luciendo
+la agilidad de sus músculos y la sutileza
+de su espíritu, inagotable para suministrarle formas
+de engaño con qué burlar la expectativa de
+sus perseguidores o adversarios.</p>
+
+<p>Dada la señal de que los rayeros—el peludo,
+símbolo de la justicia, por lo lento probablemente,
+y la tortuga, personificación de la perspicacia
+y la reflexión—estaban en su puesto así como
+el mortero que serviría de asiento al ganador, se
+largó la carrera, constatando el avestruz, con sorpresa
+creciente, que por más que acelerara su
+marcha, siempre saltaba adelante suyo y a poca
+distancia, su ventrudo adversario.</p>
+
+<p>Cuando llegó al mortero y se dejó caer pesadamente
+en el hueco que le servía de asiento y a
+cuya forma se adaptaba admirablemente su cuerpo,
+oyó que el sapo le gritaba desde el fondo:</p>
+
+<p>—¡Cuidado, amigo... mire que hay gente!</p>
+
+<p>Con pesar reconoció el avestruz petulante su
+increíble derrota y nunca sospechó que su adversario
+le había ganado con más ingenio que celeridad,
+pues había escalonado a lo largo del camino
+muchos de sus congéneres, que tenían por
+misión saltar delante del ágil adversario, a medida
+que éste avanzara, ocultando dentro del mortero
+un su hermano, que más que sapo alguno se
+le parecía, y que era habilísimo en parlamentos y
+discusiones.</p>
+
+<p>El avestruz vencido juró respetar la prole de
+su vencedor y hacerla respetar de los suyos, y
+éste a su vez, por caballerosidad, ya que el contrario
+no le obligaba, prometió al avestruz cuidar
+sus nidadas, que el ratón—por otra parte su
+enemigo personal por cuestión de mujeres—perseguía
+encarnizado.</p>
+
+<p>Desde entonces el avestruz no mata ni come
+sapos ni alimaña alguna que con éste tenga parentesco,
+ya sea legal o ilegal, y el sapo se hizo
+el guardián de las nidadas de aquél, y por esto,
+y no por glotonería ni por amor a las moscas,—que
+atraídas por el huevo que con el fin de reunirlas,
+para alimento de los recientes polluelos,
+reserva siempre sin empollar el avestruz clueco—como
+algunos maliciosos suponen—fué que el sapo
+tomó sobre sí la odiosa comisión que ha cumplido
+tan fielmente.</p>
+
+<p>Este odio tradicional, del cual el hombre se
+apoderó más tarde por la indiscreción de una
+araña charlatana, es el que ha servido al agricultor
+para defender sus trojes de la voracidad del
+astuto roedor: local donde se encierran sapos
+queda libre de ratones aun cuando contenga montañas
+de maíz fragante y tentador.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">TIERNA DESPEDIDA</p>
+
+
+<p>—Ya te lo he dicho, Natalia, y no me obligués
+a que te lo repita... Vos estabas güeña pa mujer
+de cuartiador, no digo que no, pero pa mujer<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span>
+de vigilante te falta laya... Suponé que te tenga
+que presentar al sargento e mi cuarto, u al
+oficial, u a alguno de los compañeros... ¡Ponéte
+en el caso y contestame! ¿Qué pensarían de un
+agente que trompezaba tan fiero?... Tal vez lo
+tomarían por zanagoria de algún circo e pruebas
+u por organista e la calle... ¡No, no!... ¡Convencete!...
+¡Devolveme mis pilchas y hoy u mañana
+si necesitás protección no te olvidés de que
+Pedro Gorosito supo quererte y de que no se
+marea ni aunque lo hagan cabo primero!</p>
+
+<p>—¡Mire el discurso!... ¿Quién había e figurarse,
+roñoso, que llegarías a creerte gente?...</p>
+
+<p>—Mirá, Natalia... respetá a la polecía...
+¿sabés? y no subás la prima porque la vas a embarrar...</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Vaya!... Mirá... te lo digo con
+franqueza, ¿entendés?... Podés dirte cuando se
+te antoje y llevarte tus murriñas... Cuidao no
+me vayás a dejar en lo oscuro... Veanlón al roñoso
+que porque se priende un machete y se pone
+guantes los domingos, ya se cre igual a don
+Bartolo... ¡Miren qué traza!...</p>
+
+<p>—¡Che, che!... ¡Pará el carro y no arrugués,
+que no hay quien planche! No te olvidés que estás
+hablando conmigo, ¿eh?...</p>
+
+<p>—¡Buena tripa pa chorizo!... Mirá llevate tus
+cosas de una vez y mandate mudar: a'hi al lao de
+la tina están tus chancletas y abajo e la cama
+tu chapona y la única camisa que tenés...</p>
+
+<p>-¡Ah! ¡Ah!... Aura salimos con ésas...
+¿eh? ¿Conque no tenés prendas mías, no?... Mirá,
+Natalia, no seas chiflada y atendé la razón...
+No me tomes pa cadenero; ya sabés que yo soy
+de esos que no se estiran; ¡no me hagás que dentre
+ande no quiero dentrar!... Devolveme mis
+pilchas y sigamos de amigos, ¡qué diablos!...
+¡Tal vez, m'hija, toavía te sirva de algo... ser<span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span>
+amiga de un agente, che, no es cosa de tragar así
+no más... sin mascar!</p>
+
+<p>—¿Y qué prendas tenés aquí ni en ninguna
+parte...? ¿Si estarás soñando que sos tendero?...
+Atendéme y entendé: en este cuarto ni tus
+puchos pa recuerdo... ni tu sombra!... Y no
+creas que no me alegro, porque al fin pa tener
+pulgas y no sentir comezón, vale más sacudirse
+la pollera... ¡Conque así, mi hijito, andá, acercá
+tu miseria a otra más necesitada!...</p>
+
+<p>—¿Y mi pañuelo e seda?</p>
+
+<p>—¿Pañuelo e seda tuyo? ¿Diánde vas a sacar?
+Ése que usabas era mío ¿no te acordás?... ¡Bueno!
+¡era mío!... ¿Y sabés quien me lo dió?...
+¡Bueno!... Uno que vale más que vos, ¿sabés?...
+don Santiago el botellero, que anda como pichicho
+por mí!</p>
+
+<p>—¡Güen gringo, chancho!... Mirá, ni me
+nombrés a ese gringo, Natalia, si no querés que
+haga una barbaridá... Y aura escuchame lo que
+viá decirte, ¿sabés?... Yo me voy de tu lao, pero
+si llego a saber que el botellero dentra a llevarte
+el apunte, vengo un día y ni aunque me den de
+baja...</p>
+
+<p>—¡Qué vas a venir, roñoso!... Aura cuando
+salgás de aquí, te tragás el machete y comenzás
+a caminar solo como el elétrico... Hasta Roca
+te va a parecer enano... ¡cuanti más el botellero!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">EN LA COMISARÍA<br>
+EL MARCHANTE MÁS ANTIGUO</p>
+
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Otra vez?... ¡Pero hombre!...
+¿para qué andás con cumplimientos?...
+¿Por qué no te alquilás un calabocito?... Te lo
+daremos barato...</p>
+
+<p>—Ya veo... ¡hum!... por lo diablo ha de ser
+el comisario el que habla... ¡hum! Yo ni aunque
+esté más chupao que caramelo, conozco al gobierno!...
+¡Mirá!... Pa ser bicho y tener dentrada
+hasta en las confiterías, basta ser autoridá... Y
+los comisarios cómo se ponen de vivos en cuanto
+les cuelgan la medalla!</p>
+
+<p>—¡Che! ¡Che!... ¡Mirá!... No te pasés de
+pato a ganso y aunque estés borracho, acordate
+de que tenés madre, ¿no?</p>
+
+<p>—¡Orst!... ¡Y si es verdá! ¡Vea!... Yo me
+llamo Agapito Giménez y me criao frente a lo
+del coronel Dantas... ¿Sabe?... En la parroquia
+de la Concesión y al lado de casa vivía un
+muchacho que se llamaba Aniceto, que era brutísimo
+y sonso y comilón de manises y además
+ahijado del coronel... Todos decían en el barrio
+qu'iba ser de los de la Convalecencia porque era
+golpiau de la cuna... ¡y les pegó un chasco de
+órdago!... Se metió en política y ¡qué se yo! y
+un redepente, ¡zás! lo nombraron comisario del
+Tuyú... ¡Y viera lo diablo que se puso!... Lo
+que tenía güen sueldo, le brotaban las gracias
+como granos... sin hacer ruido... ¡Pucha con
+el Agapito!... Me sabía contar mi compadre
+don Ruperto, que se jué de cabo con él, que daba
+gusto ver las travesuras qu'idiaba todos los
+días y cómo hacía perecer de risa a los empliaos
+y de rabia a los vigilantes, pues con tres hacía
+el servicio de veinticinco y se guardaba los sueldos!...
+¡Era diablísimo!</p>
+
+<p>—¡A ver... a ver! Metan adentro al loco este...
+que si no lo vamos a tener que convidar.</p>
+
+<p>—Gracias, comisario... ¡Yo tomo sin soda!...
+Así no más... ¡hum! giñebrita pelada... ¡Orst!
+No arrempuje, vigilante... ¡espere!... ¿Qué?...
+¿no ve que estamos conversando con su jefe?...
+Aprienda a respetar... ¡Caramba con la gentesita
+esta!</p>
+
+<p>—¡Bueno... Siga pa dentro!</p>
+
+<p>—¡Qué bárbaro!... ¿Te crés viá dir pa'juera?...
+Mirá; por esta cruz, ¿ves?... no te vas
+a dejar dar de baja... vos estás destinao pa
+manate... Vea, comisario... ¿y cuándo me va
+a largar? Yo estoy conchavao con un pianista
+pa arrempujarle el istrumento y si me dejan
+aquí voy a perder el acomodo...</p>
+
+<p>—Luego... si pagás la multa.</p>
+
+<p>—¡Cómo no... si fían!... No tengo más que
+cinco pesos... ¿Por qué no me hace una rebajita,
+comisario?</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡Siga pa dentro!</p>
+
+<p>—¡Esperate, hombre!... ¡Permita Dios que
+por apurao se te caigan los dientes... de comer
+queso!... Mire, comisario, ya sabe que soy chupador
+pero güen hombre... Tenga consideración...
+¿l'oye?... Piense que soy el marchante
+más viejo e la sesión!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE DOS MATES</p>
+
+
+<p>Y el viejo capataz, que ha andado a campo toda
+la mañana, acompañando al patrón en una de
+las raras recorridas que suele pegarle a su estancia,
+a la entrada de cada estación, para ver<span class="pagenum" id="Page_31">[Pg 31]</span>
+cómo vienen los pastos y pesar con sus ojos de
+ganadero práctico los kilogramos de gordura que
+tiene la hacienda, aprovecha la oportunidad de
+una parada en las casas para reconfortarse el
+estómago con un par de amargos, cebados por
+la mano primorosa de doña Petrona, la cocinera
+de la familia propietaria y su amiga vieja, con
+quien le gusta de vez en cuando echar un párrafo
+sabroso, haciéndola platicar sobre sus desventuras
+matrimoniales, que son de pública notoriedad,
+y que él se permite echar a la chacota,
+como estimulando su verba maliciosa y picante, que
+lo mismo se ensaña en doña Graciana, la mujer
+del arrendatario, que en los melindres de la patrona.</p>
+
+<p>Y ha llegado en buen momento, a juzgar por
+la cara avinagrada de su amiga, que si bien le
+alcanza el mate, entre sonriente y grave, muestra
+en su ceño adusto y en el relampagueo de
+sus ojitos negros y lucientes, que una tormenta
+ruge en su espíritu próxima a estallar.</p>
+
+<p>El gaucho, socarrón y malicioso, saborea en
+silencio el primer mate, observando como al descuido
+la cara de la cebadora y piensa para sí en
+que quizás la visita matinal de la señora a cacerolas
+y fogones habrá valido a su guardiana lo
+que le valieron él, a la misma hora y de parte
+de su patrón, unos alambres flojos hallados allá
+en la linde del campo o unos corderos muertos
+hallados a la salida del cardal, y que eran prueba
+manifiesta de desidia y abandono.</p>
+
+<p>La verdad es que hay días que parecen consagrados
+al diablo y que, en ese caso, lo mejor
+es echarse el alma a la espalda y buscarse diversión
+barata a costa de cualquiera que esté dispuesto
+a tomarse a lo serio las contrariedades
+de la vida.</p>
+
+<p>Y al recibir el segundo mate, no pudo menos
+que sonreír, mirando el aire preocupado de la
+cebadora y quedarse mirándola con aire bonachón...</p>
+
+<p>—¡Orst!... ¿Qué me mira?... ¿Se cree que
+soy figurita?</p>
+
+<p>—¡Qué ña Petrona, ésta!... ¿Con que al fin
+la dejó mi compadre?</p>
+
+<p>—¿La dejó?... Seré hilacha, acaso, pa que
+me deje cualisquier rotoso...</p>
+
+<p>—No digo tanto... cuanti más que sé de alguno
+que anda perdiendo el poncho por usté...
+Y así le decía siempre a mi compadre cada vez
+que la vía con su pollerita cortita, de aquí p'allá
+en los trajines de la cocina: “!Mire, compadre...
+conserve esa prenda, que es un tesoro!...”. Y
+mi compadre se reía no más, y moviendo aquel
+dedo mocho que tenía en la zurda, me decía que
+no sabía por qué lo quería tanto usté, y que
+cráia que juera por el olor a caña que siempre
+le tomaba...</p>
+
+<p>—¿Qui arrastrao!... ¿Conque eso le decía?...
+Mire, compadre... lo que me está hablando, estoy
+recordando a doña Eloya, la puestera de la
+costa, que supo ser su consentida... aquélla que
+se le juyó al marido dejandolé todos los hijos...
+¿se acuerda?... La pobre me decía siempre, pensando
+en lo que usté la quería: “!Qué hombre,
+ña Petrona, es su compadre!... Por lo querenciao,
+parece que se hubiere criao guacho... De
+aquí de casa no sale mientras hay yerba o un
+churrasco colgao en la ramada...”.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EL AHIJADO DEL COMISARIO</p>
+
+
+<p>—¡No, che; eso sí que no! Ni como agente,
+¿sabés?, ni como amigo, puedo encontrarte a
+bien que seas ingrato con el comisario... ¡Como<span class="pagenum" id="Page_33">[Pg 33]</span>
+quiera que sea, él te ha criao ¿sabés?, y te
+ha hecho gente!</p>
+
+<p>—¡Si te mamás... con soda!... ¡Ti ha
+criao!... ¿Diánde... me hablás que no te oigo?...
+Yo, ¿sabés?, dentré ya grande a su casa...
+muchachito e servicio... que ya se ganaba
+su bifecito... Y me han sacao el jugo con el
+cuento de que era ahijao de confirmación...
+¡Pucha con la crianza cara!... Le he servido
+de mucamo, de cocinero, de caballerizo y del diablo,
+quince años... y aura salimos conque tuavía
+estoy enditao... ¡Estás loco, hermano...
+y tu mama no sabe nada!</p>
+
+<p>—Mirá, Mamerto, vos tenés mucha letra menuda,
+¿sabés?... pero conmigo es al ñudo... Ni
+a'nque te lambás el cogote me vas a hacer crer
+que sos pruebista... ¿Quién te ha enseñao lo que
+sabés, vamos a ver?</p>
+
+<p>—¡Lo que sabés!... ¿Y te crés que si yo toco
+la guitarra u mi hago ver en el redoblante se lo
+debo a él ni a naides?... Es de óido m'hijito y
+de afición y más bien se lo debo al sargento Nemesio
+que m'hizo dentrar en “Los caminantes
+de Balvanera”. Yo, ¿sabés?, ¿querés que lo confiese?
+no les tengo rabia ni al comisario ni a la
+señora... pero a la suegra, ¡que Dios permita
+que la reviente un tránway!; no la puedo aguantar,
+che... Si me tenía todo el día como mascada
+e loco, de un lao para otro, buscándole tul de
+cinco centavos la vara pa remendar la pamela u
+fresadas di a peso u carreteles d'hilo di a vainte
+la docena.</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Pero ésas son cosas no más, hermano...
+En ninguna parte vas a estar como en
+lo del comisario... cremeló.</p>
+
+<p>—¡No, che!... ¿qué querés?... aura vi'aver si
+puedo vivir solo un tiempito, enseñándole a mi
+loro a cantar el hino nacional y después veremos<span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span>
+si me hago nombrar ispetor d'impuestos internos
+como lo han nombrao al hijo e Bachichín...</p>
+
+<p>—¡Bah, bah, bah!... Mamerto, mirá, te lo digo
+endeveras, ¿l'ois?, por esta cruz, ¿ves?...
+Vas a dir a parar a la casa e locos... ¡Che,
+che! ¡Mirá, como el hijo de Bachichín!... Bien
+decía el comisario que a vos te daba por hablar
+solo y espantarte las moscas en l'oscuro...</p>
+
+<p>—¿El hijo de Bachichín?... ¡Gran cosa!...
+¡Un animal que no sabe ni acompañar un paso
+doble!... ¡No embromés, hombre!... Dejá que
+yo dentre a la orquesta e la Ópera y vas a saber
+cuántas son cinco... Hasta me van a sacar en
+los diarios y tuavía lo vi'a dejar al comisario
+con la boca abierta...</p>
+
+<p>—Tu mama vendía alfajores... ¡Qué bárbaro...!</p>
+
+<p>—¿Bárbaro?... Y qué más que yo han sido
+muchos de ésos que figuran?... Vamos a ver...
+¿Quí ha sido el mismo comisario?... O te crés
+que yo no lo conozco al gringo tuerto que lo tenía
+e pión en los Corrales? Mirá, hermano, vos
+nunca has de ser nada, ¿sabés?... sos de los que
+se contentan con pitar un cigarro negro y se
+sienten orgullosos porque los saluda el oficial.</p>
+
+<p>—¡Che, che!... ¡Mirenlón!... Y vos sos de
+los que corcovean con el chorro en el hospicio a
+juerza de ser diablos y advertidos... Bueno,
+pues, ya sabés mi opinión, hermano... Acordate
+de que el comisario es tu padrino y de que
+mal que mal él te crió...</p>
+
+<p>—Pucha con la crianza, más cantada que la
+milonga!... Cualquiera crería que el comisario
+al criarme a mí lo hubiese criao a Liandro
+Alén!...</p>
+
+<p>—¡Oigalé!... ¡Pise juerte y no tenga asco!...
+¡Pucha con el Mamerto!... ¡Pa pegarte no t'iguala
+ni la mugre!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CADA CUAL SE AGARRA CON LAS UÑAS
+QUE TIENE</p>
+
+
+<p>La lechuza, agorera de la muerte para nosotros
+los de la edad presente, era para los de la
+edad remota,—que zurcieron el poema en que
+a los animales se atribuyen las prerrogativas de
+los hombres—, mensajera de amores y de enredos
+y quien preparó con sus hábiles manejos la
+extraña boda de la nutria y el jabalí, progenitores
+del carpincho, en unión con su comadre la
+vizcacha, personificación de la avaricia que proporciona
+la comodidad de sus barracas subterráneas
+a todos aquéllos que pertenecieran a este
+mundo, pues desde la noche el agua en que se
+revolvía había sufrido una merma considerable,—vió
+de repente acercarse con cautela a su amigo
+el gato, que andaba a la pesca de un bocado
+apetitoso:</p>
+
+<p>—¡Hola, compañero!... ¡Acerquesé!... ¡Mire
+cómo está su amigo!</p>
+
+<p>—¡Hombre, hombre,—dijo el gato, atusándose
+el bigote—; ¡cómo lo encuentro, compañero!... ¿Y
+qué tal la señora?</p>
+
+<p>—¡Vea!... No estoy para informes ahora... ¿Quiere
+hacerme el favor de arrastrarme hasta
+por ahí donde haya agua?... ¡Me estoy ahogando
+en seco!</p>
+
+<p>—¡Cómo no, bagre amigo... ya lo creo!... Vea:
+monte a caballo sobre mi y lo llevaré hasta
+allí, frente aquel barranco donde hay un pozo
+profundo.</p>
+
+<p>Y pronto comenzó el gato a trotar con su jinete,
+que se agarraba con las aletas y echaba el alma
+tosiendo:</p>
+
+<p>—¡No tan ligero, por vida suya!... ¡Espérese
+que me caigo!</p>
+
+<p>Y de repente el gato, dando un brinco, exclamó
+encolerizado.</p>
+
+<p>—¿Qué es eso, compadre?... ¡Me está taladrando
+las costillas!</p>
+
+<p>—¡No, compadre; es que me agarro!</p>
+
+<p>—¿Que se agarra? ... ¿A ver si larga?...
+¡Orts!... ¡Esto sí que está bueno!... ¡Largue,
+compadre, o lo estrello!</p>
+
+<p>Y el bagre, en silencio, aguantaba los brincos de
+su cabalgadura, exclamando entre dos golpes de
+tos:</p>
+
+<p>—¡Si no es nada!... ¡Me he afirmado con la
+espina no más!... ¡Siga un poquito que ya llegamos!</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡Saque, amigo!... Que me aujerea
+el costillar!</p>
+
+<p>—¡Pero hombre, usted me desolló el lomo la vez
+pasada y yo no grité tanto!</p>
+
+<p>—¡Fué con las uñas amigo, que es distinto!</p>
+
+<p>—¡Hombre!... ¡Yo me afirmo con la espina
+no más!</p>
+
+<p>Y como en ese momento llegaran a la orilla, el
+bagre pegó un salto y cayó al agua, exclamando
+mientras el gato se revolcaba en la arena desesperado:</p>
+
+<p>—Amigo, en este mundo cada cual se agarra
+con las uñas que tiene... y no hay vuelta... Ya
+lo sabe para otra vez, como lo sé yo.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">FILOSOFANDO</p>
+
+
+<p>¡Yo no he visto en mi vida, caballos más animales
+que los míos! Había'estar yo en su lugar y
+me habían de sacar del pértigo ni aunque juera
+pa un resuellito y ya vería el carrero cuántas eran
+treinta y tres en un revite apurao... ¡Ni a bola
+me agarraba naides, sino con la panza llena!...<span class="pagenum" id="Page_37">[Pg 37]</span>
+¡Y esos condenaos, naca!... ¡Los largo y ahí se
+quedan con la jeta caída y sin ganas ni de mosquiar...
+¡Juna perra!... No es por decir, pero
+parece que jueran jueces de paz o comisarios y
+que el carro les debiera la patente... No; pero
+a mí no me pita ningún ñato por más narices que
+tenga... O estos mancarrones comen aura que
+no me cuesta nada o luego revientan de hambre!...
+¡No hay vuelta!... ¡Ellos podrán ser
+todo lo trompeta que quieran y me ganarán a
+pillo y a condenao... pero lo que es a bruto, ni
+aunque se mamen la oreja!... ¡Mirá con quién
+se han metido!... Yo les vi'a enseñar lo que no
+les enseñó la madre y les he'probar como le probé
+a mi compadre ño Grabiel, que yo puedo ser
+carrero y pobre aperiao, pero que soy hombre de
+carácter y que si no he llegao al gobierno no ha
+sido por falta de ganas... ¡Caramba!... Parece
+increíble pero es verdá... ¡Lo que no se ve en
+este mundo no se ve en ninguna parte!... ¿Y
+qué vi'a decir de los mancarrones porque no
+quieren comer aura que tienen pasto?... ¡Si yo
+soy igualito!... ¿No la tengo ahí abandonada,
+como rancho viejo, a Petrona mi mujer... una
+criolla linda y en unas carnes que li hacen hacer
+agua la boca a cualquiera y ando al trote atrás de
+ña Marica la puestera, que es una garra e cuero
+y que de yapa no me quiere?... Si uno es ansí
+no más... ¡canalla y mal enseñao!... ¡Juna perra!...
+La verdá es también si uno deja que hasta
+los caballos hagan su gusto ¿ande vamos a
+parar?... ¿Quién diantres le va a hacer entonces
+el gusto a uno?... ¡No, no!... ¡Dejemosnós de
+pavadas!... Al fin los mancarrones son mancarrones
+y uno es gente... Que pastéen no más
+aunque no tengan ganas, que no están los tiempos
+como p'andar tirando la plata al ñudo en mantención
+de sotretas!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_38">[Pg 38]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE AMIGOS</p>
+
+
+<p>—¿Qué... me decís, che?</p>
+
+<p>—Como l'ois... ¡Si h'andao ajuera!... por
+Lincon!... ¡M'e pasao una semana di arriba,
+acompañando a Mauro, mi primo, que se casaba!...
+¿No ti acordás de Mauro... aquel muchacho achinao,
+grandote, que siempre m'iba a esperar a la
+salida del trabajo?</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¿Un picao de vigüela, medio poeta,
+que cantaba fierísimo y siempre andaba componiedo
+milongas?</p>
+
+<p>—Ése es... ¡Bueno, ese muchacho se fué al
+campo y ganó platita, che... y aura se casaba...
+¡Si vieras cómo m'he ráido!... ¡Que cosa bárbara!...
+Ti aseguro que ha sido mejor qu'el circo
+aquello... La novia era un bagrecito... pero
+rellenito ¿sabés?... hija única di un napolitano
+petizo que junta güesos en el campo y tiene una
+tropitas e carros... No sé cómo diablos l'hizo
+caso a Mauro que es brutísimo y le da por hacerse
+el dotor... el hecho es que se casaban y
+que cuando vino a comprar la ropa para ella y
+para él, me convidó y nos fuimos... Si vieras
+las fiestas qu'hicieron en la chacra... ¡Qué carnaval
+ni qué demonios!... Hubo baile con alfombra
+y chocolate y estuvieron varios mozos del pueblito,
+medios cortos de genio, que se llevaron un
+chasco bárbaro. Creyeron que habría muchachas
+y no hallaron sino cuatro napolitanas viejonas y
+jediendo a asáite y una viudita criolla, pasadita e
+la raya, pero siempre mejor que nada.</p>
+
+<p>—Y... ¿claro?... Vos te le habrías pegao
+ya...</p>
+
+<p>—¿Y sinó?... ¡Mirá quién!... Como pa dormirse
+estaba la cosa... ¡Natural! ¡éramos los que
+bailábamos!... A las tarantelas ¿sabés? les pegábamos<span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span>
+con carrerita y medio tirando a mazurca y
+las viejas le daban a uso e su tierra, con unos
+paisanos suyos que cantaban medio apretaos de gañote
+pero fuerte ¿sabés? y bastante entonaos...
+Pero eso no fué nada comparao con lo de la iglesia...
+¡Hermanito!... Si hasta se me saltó la
+presilla del pantalón, de ráirme. Figuráte que estábamos
+junto al altar, los del casorio, la gente e
+la chacra, todos, menos el gringo viejo que se
+había quedao en la calle quemando cuetes chicos
+a riejo de hacer disparar los carros en que habíamos
+venido, y salió el cura, un italiano gordo, con
+unos ojos chiquitos, y comenzó a meterle en latín,
+ligerito no más...</p>
+
+<p>—Ya sé... ¡Como pa pobre!... En una ocasión
+vi casarse a un mozo amigo... ¡Hombre!...
+Vos lo has de conocer... Es un tal Tomás que
+supo ser cabo de bomberos y que aura tiene a su
+cargo una manguera e las aguas corrientes, allá
+pasao el Once ¿sabé? cerca e lo doña Ramona,
+la madrina e Canuto... ¡Si vieras qué trote!...
+El cura s'iba no más en bicicleta y en cuanto
+quisimos toser y medio se sosegó la conversación
+y nos acomodamos... ¡ya estuvo!</p>
+
+<p>—¡Eso es!... Y un redepente llegó a lo lindo:
+“Fulano ¿querés a Fulana por esposa y
+mujer?...”. Y lo veo a Mauro que se estira, medio
+se cuadra y pestañiando ligerísimo, dice en
+lugar de “sí, padre” y con tonito como de largar
+un discurso... “No sólo la quiero, padre, y la
+amo, sino tamién que la idolatro!...”. ¡Hermano!...
+¡Si creo que hasta los santos s'están riendo
+toavía!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_40">[Pg 40]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CUARTELERA</p>
+
+
+<p>—¡No, mi cabo Machuca, no!... Hay que distinguir...
+¡No me confunda fajina con alto el
+fuego!... En un tiempo, el soldao y el perro corrían
+carreras... ¡Acuérdese!... ¡no se olvide
+de las cepiadas y del plantón y del famoso ¡“hacé
+lomo” pa el planchao de las costillas!</p>
+
+<p>—¿No me confunda?... Mirá charaboncito
+ni aunque me dieras diez pesos, te confundía las
+cosas di antes con las di aura..., Si ustedes ya
+no son milicos, m'hijito... ¡milicos di aquí, se
+entiende! ¿Las cepiadas, el plantón y la leña en
+las costillas?... ¡Gran cosa!... ¡Salíamos de
+una y ya estábamos en otra!... ¡Los milicos teníamos
+cuero, che!... ¿Vos te crés, qui aura,
+cuando yo miro un soldao con pantalón de bombilla
+y blusa cortada por modista como bata e
+mujer, mi acuerdo siquiera, e los compañeros que
+dejaron la osamenta en las cuchillas de Entre
+Ríos u en los médanos de la frontera? ¡Bah!
+Más bien mi acuerdo e los particulares de la
+preveduría u de los amigos del máistro de
+banda...</p>
+
+<p>—¿Y qué quiere... Que andemos desnudos pa
+que usté se acuerde e los veteranos?... Mire, cabo
+Machuca, aura tamién se es soldado aunque
+uno ande con chaquetilla y en vez de tirar con
+fusil de chispa tire con máuser... Cada uno tiene
+su entripao y pasa sus malos ratos... y sus
+buenos... ¿Compriende?</p>
+
+<p>—¡Música!... ¡Los milicos criollos se acabaron
+m'hijito, como los pasteles del sargento Ledesma—una
+china vieja que se crió en la frontera
+y que la hicieron clase porque una vez pelió
+a los indios en un fortín y salvó la caballada y
+qui amasaba en las caronas mejor que cualquier<span class="pagenum" id="Page_41">[Pg 41]</span>
+panadero! ¡Si queda alguno, anda como yo, dando
+güeltas alrededor de los cuarteles, muerto di
+hambre y hecho un andrajo, esperando que le tiren
+un güeso... si hay por casualidá, porque
+hasta los güesos se están acabando! Ustedes, no
+tienen ni juerza pa mascar la carne, che... Un
+churrasco o un puchero de aujas les da indigestión
+con sólo verlos, cuantimás una picana de
+avestruz medio chamuscada o un costillar de
+mula... En las cocinas de los cuarteles ya no se
+toma olor a comida sino a botica... ¿Me vas a
+decir que es rancho lo que le dan a ustedes?...
+¡No embromés, hombre!...</p>
+
+<p>—Cambie el paso, mi cabo, y dígame qué culpa
+tenemos nosotros que nos alimenten con mixto
+e fósforo en vez de darnos comida... ¿Cre
+que nos han consultao acaso?... ¿Los consultaban
+a ustedes en la frontera cuando les secaban
+los caracuces de frío o los hacían crujir en las
+estacas porque un alfayate se había levantado con
+la luna o se le había dormido al porrón?...</p>
+
+<p>—A nosotros no nos consultaban che... ¡pero
+marcaban el paso los de arriba...! ¡Pucha...
+Ti apuesto a qui a nosotros no nos enfundaban
+en esos quepises de aura, que les dan a los milicos
+ese aire de abombaos o de pasaos de las doce...
+¡Mirá...! Nosotros usábamos unos quepisitos
+petizones, que les quebrábamos la visera
+con el barbijo ¿sabés? y que nos quedaban como
+pintaus y después con la bombacha y las polainas
+y la paradita criolla, che... Eso era tropa...
+¡Créme!... ¡Cada criollo lo que se sentía entre
+el uniforme, crecía y se ponía orgulloso!... ¡Mirá!...
+Ustedes no le tienen ni amor al número!...
+¡lo mismo son del tres que del once!... Antes,
+¡hum! El número, che, era el soldao. Vos
+decías yo soy del seis, ¿sabés? y el alma te temblaba
+e gusto y lo mismo era con las clases y los
+oficiales y los jefes y hasta con las chinas del batallón...
+¡El cuerpo era tan sagrau como la bandera!</p>
+
+<p>—¡Y aura es lo mismo!... ¡Lo qui hay es que
+no cacariamos!</p>
+
+<p>—¡Di ande!... Si aura ni chinas tienen...
+¡Habías de verlas en aquel tiempo! Cuando se
+nos venían los indios, las echábamos al medio el
+cuadro y mientras le metíamos fierro, ellas servían
+p'alcanzar la munición o pa'uxiliar los heridos...
+¿Las di aura pa qué sirven?... ¡Si andan
+de pamelita y ya de puro finas ni mate toman...
+¡Mirá charabón, a mí no me vengás con
+dianas, porque m'he criao de tambor!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_42">[Pg 42]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">¿Y A MÍ, QUIÉN ME AGARRA?</p>
+
+
+<p>El sol—aquel sol de mi tierra, cuyo recuerdo
+guardo con cariño—filtrándose por entre la hojarasca
+de la parra que sombreaba el patio, echaba
+su tapiz de lunarcitos brillantes y movibles sobre
+el suelo recién regado.</p>
+
+<p>Los morados racimos, cayendo aquí y allá—ora
+sostenidos por el tronquito nudoso y retorcido,
+ora cabalgando sobre un gajo rugoso y sirviendo
+de reparo a las vistosas arañas diminutas,
+que tienden de hoja en hoja los plateados hilos
+de su tela—traen saliva a la boca y se llevan tras
+de sí los ojos de los muchachos, tres rapaces
+desaliñados, que jugando al trompo espían con
+disimulo un descuido de la madre—guardián celoso
+de la fruta codiciada, que entra y sale, ocupada
+en las faenas de la casa—para dar un malón
+que les desquite de aquella prohibición que
+sólo sirve para aguijonear los deseos contenidos.</p>
+
+<p>Zumbaban los trompos a concierto—para llevar<span class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span>
+a botes a la “troya” al viejo “servidor” que,
+sin cabeza y luciendo las cicatrices de las púas,
+estaba por ahí, a medio camino mientras las mariposas
+voltejeando, se perseguían por el jardín y
+las abejas y mangangaes parecían imitar el zumbido
+de los trompos, ya parándose en la corola
+de una rosa fragante, ya descendiendo a las profundidades
+de un lirio perfumado o ya deteniéndose,
+como en éxtasis, ante una mata de resedá,
+sobre el tallo carnoso de una azucena o esmaltando
+con su color tornasolado la nieve nítida de
+las flores del naranjo protector de violetas y de
+alhelíes y tutor de madreselvas y glicinas.</p>
+
+<p>De repente cesa el zumbido de los trompos
+coincidiendo con ello el alejamiento momentáneo
+de la madre afanosa: el parral está librado al deseo
+de sus enemigos.</p>
+
+<p>Una piedra vuela y estrella un racimo que se
+desmenuza en gotas brillantes que los muchachos,
+de rodillas, persiguen en el suelo con diligencia,
+pero no con tanta que hayan desaparecido
+todas antes que el celoso vigilante esté de
+vuelta.</p>
+
+<p>Se oye el grito preventivo. Como movidos por
+un resorte los del malón están de pie, dispersándose
+a la carrera. La madre hesita, busca al culpable,
+a aquel que fuga hacia la calle impulsado
+por su fechoría y como con alas en los talones.</p>
+
+<p>Le sigue hasta el umbral del ancho portón
+ruinoso y allí se detiene, temerosa del escándalo
+que provocará en el barrio y de asustar demasiado
+a su muchacho, que parado en media calle se
+come una a una las uvas recogidas, reponiéndose
+poco a poco de la agitación de la carrera.</p>
+
+<p>Es un cínico el pillete: la madre se indigna;
+busca con los ojos un auxiliar que ponga entre
+sus manos el pequeño bandido, y, con placer, ve
+por sobre el cerco de la casa vecina a otro bandolero
+que ella cree juicioso “porque no es de
+esa bandada que le saca canas verdes”.</p>
+
+<p>Ahí está, cerca del brocal del pozo, parado
+con aire de acechar algo, que será su salvación.</p>
+
+<p>—¡Pchit!... ¡Pchit!... ¡Fulanito!... ¿ Quieres
+agarrarme ese pillo que se me ha escapado?</p>
+
+<p>—¿Sí?... ¿Y a mí quién me agarra?</p>
+
+<p>Y tras la frase, aparece la madre del juicioso,
+que le persigue de cerca hace media hora, afanada
+por vengar algo que ya pasa de castaño obscuro:
+un robo de dulce, hecho con efracción y con
+violencia.</p>
+
+<p>Y mientras las madres, de casa en casa, se comunican
+sus rabietas y desazones, aun cuando teniendo
+en el corazón todo un tesoro de cariño
+por “esos bandidos”, éstos se reúnen, allá, en el
+fleco de sombra que da una pared medio ruinosa,
+a cambiar el producto de su rapiña y a espiar
+a las inquietas tacuaritas, que vuelan de palo en
+palo, llevando en el pico las pajas con que harán
+su nido, ayer deshecho por la mano impía de los
+piratas de la calle.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">INSTANTÁNEA</p>
+
+
+<p>—¡Mire que es terca y caprichuda usté!...</p>
+
+<p>—Ma... dícame un poco... ¿Cosa li parece
+in amuramientos tras ina lavandiera e in bombero?...
+E anche... tra ina cringa comé me e ono
+criollo comi osté... que e propio in chino...</p>
+
+<p>—Vea con la que salimos aura... ¡No digo...!
+¡La gran perra con las mujeres para pensar
+fiero!... ¿Y qué tiene de raro?—¡vamos a
+ver!—que un bombero como yo, achinado, ¿sabe?
+guste de una mujer com'usté, que lo anda tentando<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span>
+dende que vivían juntos en la calle e Mateo,
+aura dos meses?... ¡Vamos a ver! Y qué
+va a sacar usté con querer a alguno de sus paisanos...
+tal vez con mujer en Uropa como le
+pasó a una conocida mía... ¡ucha que se va a
+armar!... Ésos no quieren más que la guadañanza
+y le van a hacer echar los bofes trabajando,
+mientras que yo ¡qué diablos! seré bombero
+y pobre y todo lo que se le antoje, pero con la
+manguera en la mano soy un tigre y en eso que
+le comienzo a tomar gusto al juego mi hago ver
+y nunca falta un danificao que me largue un
+vainte y yo no me llamo plata ni ninguno e mi
+familia... Mire: ¡pienseló! Yo soy mozo e juicio
+y ya he dejao de pasiar—le pongo por testigo
+al coronel Calaza que me tiene fe y siempre dice:
+“el día que se nos vaya el chino Perayra se
+acabaron los bomberos”—y la quiero a usté como
+no he sabido querer a naides... Vea: la noche
+estaba en uno de esos incendios de floriarse
+y me tocó de tener el macho ¿sabe?... la manguera
+gruesa... ¡bueno!... y había puesto el
+chorro derechito y le estaba pegando cuando un
+redepente se me viene usté a la memoria y me
+dentra a temblar la mano... ¿Ve?... Causa de
+eso lo sacaron medio chamuscao al cabo García
+y yo me chupé un plantón... Mire, creamé lo
+que le digo... su crueldá conmigo les va a costar
+cara a más de cuatro... si no hace por mí,
+hagaló por ellos siquiera...</p>
+
+<p>—¡Non dico di no, dun Perayra... ma prima
+bisoña...! ¡Cueste cose non si danno com'il savone...
+cosí, cosí e cosí!...</p>
+
+<p>—¿Y será capaz de decirme que tuavía no ha
+pensao en mí, después de dos meses que me tiene
+sin saliva?... ¿Ya no si acuerda e lo que me
+dijo la noche que nos conocimos en el velorio de
+don Miguelín, ánima bendita?... ¡Parece mentira
+que haya en el mundo una lavandera, capaz
+de jugar con un bombero acreditao, como lo hace
+usté conmigo!... ¿Digamé ¿usted no cre en
+Dios?... ¿No tiene miedo que la castigue por
+cruel y la deje sin lavaos?</p>
+
+<p>—Ma, dum Perayra... ¡pense que si te dago
+del sí... osté haberá una donna pobre... pobre!</p>
+
+<p>—¿Pobre?... La gran perra, que había sido
+avarienta!... ¿Y tuavía querés ser más rica de
+lo que sos, mi vida?... ¡Pucha!... ¡si al pensar
+que me vi'a juntar con vos, me parece que
+me junto con el Banco e Londres!...</p>
+
+<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE EL RECADO Y LA SILLA</p>
+
+
+<p>¡Sí, con ustedes che, no se puede...! Son refractarios
+a todo progreso y viven casi como los
+indios. Vos, por ejemplo, que sos uno de los menos
+atrasadones, de criador no tenés más que las
+vacas y las ovejas en el campo, pero se t'importa
+tanto de la calidá ni las condiciones del ganao
+como a mí del primer cigarrillo que pité...
+¿Pa qué ocuparse de mejorar los pastos, ni de
+hacer aguadas sanas, ni de refinar las crías, si
+todo eso no es más que charla e los gringos?...
+¡Y mirá, convencete, hoy el que quiera vender
+bien tiene que producir bueno y... no hay vuelta...!
+¿Vos te crés qu'en Uropa andan preguntando
+los compradores de qu'estancia es el producto
+que compran y si el dueño es criollo viejo
+o si es picao de viruelas?... ¡No, m'hijito! ¡Se
+compra lo mejor y nada más!</p>
+
+<p>—¿Vea, no?... ¡Qué novedá!... ¿Ves? Esto
+es lo que me revient'a mí... ¡Un criollo como
+vos, inorante como cualquiera e nosotros, pero<span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span>
+medio chiflao, que oye cantar el gallo y ya comienza
+a creerse de la familia...! ¡Te distes
+una vueltita por París hablando por señas como
+los mudos y te volvistes aburrido aunque vestido
+e francés y ya te crés un sabio, un'especie
+d'estanciero fenómeno que no cre que sean criadores
+sino los que tienen importaos de tres mil
+pesos y chalés y molino p'al agua...! No m'embromés,
+che, con tus inovaciones... ¡Demasiao
+sé lo qu'es un'estancia de los progresistas de tu
+laya!</p>
+
+<p>—¿No ve?... El maldito espíritu aldiano los
+mata a ustedes y la envidia no le deja ni rascarse...
+Bien me decía Curcuá, el célebre bacteriólogo...</p>
+
+<p>—¿Envidia?... ¿Y de qué, che, querés decirme?...
+¡Mirá! Yo soy estanciero a l'antigua,
+¿sabés?, de los que recorren su campito a caballo
+y conocen sus pastitos mata por mata, y sus animalitos,
+y que no necesitan capataces de polaina
+y tenedores de libro con saquito e seda, pero que
+tienen novillitos gordos todo el año y una lana
+que no la esquila la sarna...</p>
+
+<p>—¡Claro!... Y serás de los que se cuentan
+por tarja en la vaina del cuchillo y duermen sobre'l
+recao, comiendo en la cocina con los piones...</p>
+
+<p>—¡Justamente!... Pero no soy de los que tienen
+pionada que se levanta con el sol alto, ni de
+los que hacen telegramas al mayordomo, diciéndoles
+“mañana voy, espéreme en la estación”,
+dando la señal pa qu'el jardinero salga con l'azada
+a medio carpir apurao, alrededor de las casas
+y a cada quisque le comience a sacudir a su
+tarea pa que la estancia no parezca tapera y vaya
+a notar el patrón que los pesebres de los finos
+de tres mil pesos no se lavan sino cuando él
+viene, o que los tales finos han estado durmiendo
+a la intemperie como cualquier mortal y a veces
+ataos al palo veinticuatro horas, sin comer
+ni beber y eso cuando no les han sacao la frisa
+en la vecindá...</p>
+
+<p>—¡Che... che... qu'imaginación!... ¡La gran
+perra!... ¡Cualquiera crería qu'esos palos son pa
+casa!</p>
+
+<p>—No... ¡si han de ser pa la del papa!</p>
+
+<p>—Eso sería antes, che. Aura va todas las semanas
+Enrique, m'hijo...</p>
+
+<p>—¡Otra!... ¿Y te crés que tu hijo v'a ver nada,
+o te has olvidao en Francia de qu'en el campo
+no v'el que quiere sino el que sabe?... Mirá
+qué tigre el que les vas a echar... Tu hijo hará
+como todos los hijos de los estancieros de tu
+laya... Llegará al chalé medio ahogao por la
+poca tierra del camino y renegando porque no es
+adoquinao de madera como l'Avenida, oirá el
+crujido de los herrajes del molino p'al agua y
+después agarrará el campo con los amigos que
+lo han acompañao, a desocar mancarrones, a gastar
+balas en tirarles a los terneros pa probar la
+puntería o a refistoliar las muchachas de los
+puestos... Atendéme che y créme, los estancieros
+de tu laya no sirven, sino pa daño... y p'andar
+sonsiando en coche... ¿sabés?... porque
+p'andar a caballo son demasiado jailai y pa jailai
+no les da el cuero...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EN FAMILIA</p>
+
+
+<p>—¡Pero, Eleuterio, ya con Susanita va a ser
+la quinta de tus hijas que casas y todavía andás
+con cosquillas!... ¡Bendito sea Dios!... ¡Y cuidado
+que a terco y a disconforme no te va a ganar
+cualquiera!... Habías de estar en lugar de<span class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span>
+García, que no ha podido salir de ninguna de las
+muchachas y veríamos... ¿Qué más querés todavía?</p>
+
+<p>—¿Cómo qué más querés, Ramona, por
+Dios?... ¿Y crés que yo, más criollo que la Conceción,
+vi'astar conforme con que las muchachas
+se m'estén casando así?... ¡Caramba!... Ya mi
+casa, che, no es casa... más parece coche e trangüay
+o pasadizo de hotel... ¡Mirá!... Por esta
+cruz, ¿ves?... yo cada vez que tengo que hablar
+con alguno e mis yernos, le juego señas no más
+y pura arrugada e cara, pa que vean que no estoy
+enojao... pero no les entiendo ni un pito... No,
+che, ¡convencete!... lo'pior que le puede pasar
+a una familia, es lo que nos pasa a nosotros...
+La primera que comenzó fué Tulia con su alemancito,
+y de áhi siguieron no más como lienzo
+de alambrao. Petrona con su italiano. Antonia
+con su portugués. Eulogia con su inglesito y
+aura se nos viene Susana con un francés... ¡No,
+che, no... a no embromar vamos!... ¡No faltaba
+más!</p>
+
+<p>—Tené entendido para tu gobierno, que la
+otra tarde, en lo de Martinita, que aura recibe los
+jueves porque María le ha tomado los miércoles
+por causa de las lecciones de la Chona, estuvieron
+ponderando la suerte de Susanita y diciendo que
+el francesito era una gran cosa y de lo más educado.</p>
+
+<p>—¡Que gran cosa ni qué demonios!... ¡Un
+chuchumeco e media pulgada de alto, con el pelo
+echadito para adelante y una carita de asustao o
+de hombre que buscase algo que hubiera perdido!...
+¡Y con un modito e dar la mano que parece
+sacao del codo!... ¡Che, mirá, el hombre será
+todo lo que quieran pero a mí no m'entra!...
+¡Amigo, con la Susanita, que había sido lerda!...
+¡Mire que dejarlo escapar al Chicho, el hijo de<span class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span>
+Juanita, un muchacho que da gusto por lo juicioso
+y aprovechadito...!</p>
+
+<p>—¡Salí, Eleuterio... no seás infeliz...! ¿Qué
+no sabés que el Chicho es un pajuate... un verdadero
+hijo e vieja...? ¡Así me decía Susanita una
+vez que hablábamos d'eso: “Mire, mi tía, el Chicho
+sabe demasiado catecismo para poder ser mi novio...!”.</p>
+
+<p>—¡Y ponerte a hacerle caso vos a semejante
+macaneadora!... Si ha de ser mejor el francesito
+éste con su paradita de chingolo maniao...
+Mirá, Ramona, te juro que si yhu'biese siquiera
+sospechao lo que m'iba pasar en la familia, no soy
+yo el que crío las muchachas aquí... ¡No, che,
+me las dejo en la estancia no más y cuando mucho,
+allá pa semana santa o el veinticinco e mayo,
+las hacía dar una vueltita por el Pergamino, y después
+a casa!... ¡Se mi hubiesen casao con algunos
+muchachos del pago, ya que son tan buscaditas,
+y yo, siquiera, che... caramba!... ¡podría
+saber las fiestas de la familia y no como aura que
+un derrepente me mandan llamar de lo de Eulogia,
+voy... y ¡záz! fiesta... ¡santo e la reina Victoria!...
+Una noche me cuelo a lo de Antonia,
+así, de sopetón, y me encuentro la casa llena e
+portugueses bailando... festejaban no sé qué cosa
+de Portugal... Si ya casi ni hermanas son mis
+hijas, che... si todo es un titeo.</p>
+
+<p>—Pero mirá que sos, Eleuterio... ¡Bendito
+sea Dios!... Y yo, fijate... mi gloria hubiese sido
+que mis dos hijas, las pobrecitas, se hubieran
+casado con extranjeros, che... ¡Gente tan fina,
+tan correcta!... Y después ¡ya ves!... hasta
+cuando se mueren los yernos es mejor, se sufre
+menos... A mí, cuando se murió Gómez, que
+era criollo y que, como sabés, fué un cachafaz, lo
+lloré que era una barbaridá, sin pensar ni en lo
+que la había hecho sufrir a m'hijita, y cuando se
+murió Tonelli, que había sido tan bueno con Ernestina
+y me la había hecho tan dichosa, apenas
+lo sentí, che... Tal vez, como el pobre era extranjero,
+me dolía menos...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Yo... ¡eso sí!... no tengo de
+qué quejarme, los hombres son buenos, trabajadores
+y me tienen las muchachas en palmas de mano...
+pero, ¿qué querés? me revienta la mescolanza
+y el titeo e la familia, y lo que es más, no
+poderles entender su media lengua, che, y ni siquiera
+oirme llamar derecho viejo...! ¡Figuráte
+que al italiano todavía no le puedo hacer agarrar
+el paso... Me dice don Cementerio, y se queda
+muy suelto e cuerpo!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">A LA HORA DEL TÉ</p>
+
+
+<p>—¡No me digás, che!... Éstos de ahora ya no
+son mozos... ¡Los muchachos parece que nacieran
+viejos y de las muchachas no te digo nada!...
+¡Vos las ves reunidas y es un cotorreo y una charla
+y una risas, que crés por lo menos está desfilando
+todo Buenos Aires ridículo por delante
+del grupo y te ponés a escuchar... ¡Hijita!...
+¡Qué insulsez!... Tod'ese barullo es para hablar
+de baratillos y de pichincheo con las costureras
+o ponderaciones de lo tiradas, que eran en París,
+según les contó fulanita, las puntillas que aquí
+cuestan un sentido... Parece que fueran dependientes
+de tienda... ¡Mirá, cuando nosotras!...
+¿Te acordás!... El día nos era corto para nuestras
+cosas y nuestros tijereteos... ¡Íbamos a perder
+el tiempo en discutir centavitos!... ¡cómo no!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span></p>
+
+<p>—¿Qué me vas a decir, Feliciana, si ésa es mi
+guerra de todos los días? ¿Vos las ves a mis hijas
+que gastan un platal todos los días? Vos las ves
+a mis hijas que gastan un platal en monadas y
+en adornos y eso que no puedo acusarlas de que
+sean ahorradas... ¿Y para qué?... ¡Para irse
+en el coche como estatuas!... ¿Te crés que siquiera
+se dicen algo de la gente que ven?... Pues,
+no, che... ¡No faltaba más! ¡Van como si estuviesen
+en misa, porque no hay importancia sin
+formalidá!</p>
+
+<p>—Pero si no se usa hablar, che... a lo menos
+en castilla... ¡Parece que es muy ordinario, muy
+guarango!...</p>
+
+<p>—Vez pasada me dijo a mi una amiga que acababa
+de venir de Europa y que me vió en Palermo
+con Federico, charlando a más y mejor, que en
+París, che, cuando se veía en un paseo una señora
+y un caballero que iban conversando y riendosé,
+se podía asegurar que no eran casados... ¡Figuráte!</p>
+
+<p>—A propósito de los que vienen de París, hijita,
+te voy a contar lo que me sucedió el otro día
+en lo de Mariquita, mi sobrina, que como sabrás,
+recién ha venido... ¡Voy a visitarla y si vieras
+qué comedia!... Llego a la casa y lo primero con
+que me topo, es un francés todo afeitado y vestido
+de fraque que no entendía ni jota; de balde le decía,
+desgañitandomé: “Vaya, digalé que está su tía
+Feliciana”... ¡Nada!... Al fin busco en la cartera
+y le doy una tarjeta, pero en vez de darle una
+mía, con el apuro y la agitación, hijita, le doy una
+de Pepita Aguirre, que tenía guardada y lo oigo
+que gritaba desde la puerta cancel a otro sirviente
+que estaba en el descanso de la escalera... ¡Madame
+Vassilicós!... ¡y oigo que el otro repetía la
+cosa y que el grito seguía!... Entonces me subo
+ligerita para decirles a aquellos condenados mi<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span>
+equivocación y tomo para el lado del comedor,
+donde siempre acostumbraba a recibirme Mariquita;
+pero me ataja el sirviente y me mete a la sala,
+que a las tres de la tarde estaba ya con luz encendida
+y con todas las ventanas cerradas... ¿Creerás?...
+Tuve miedo del cú de charol, che, y estaba
+pensando en escaparme de algún modo, cuando
+se aparece Mariquita en una de las puertas, de
+gran cola y me hace una cortesía a uso de minué...
+¡Claro!... Corrí a abrazarla diciéndole: “si soy
+yo, m'hijita”, pero ella con una sonrisa seria en
+que solamente me mostraba el colmillo de un lado,
+me estiró la mano en silencio y con una frialdad
+que me heló, che, a pesar del calor... Nos sentamos
+y naturalmente le pregunté por su esposo, por
+González, que era, como sabrás, antes de sacarse
+la lotería que se sacó, uno de los escribientes del
+ministerio que nombró tatita... Apenas me dijo
+que estaba bien preguntandomé de paso por Mamerto...
+¡Si vieras la cara que puso cuando le
+dije que todavía seguía con sus pobres pies y que
+lo atendía Federico, tu esposo!... Y después de
+esto, se estiró bien en el sofá y no me habló una
+palabra más...</p>
+
+<p>—Así es la moda de ahora, Feliciana de mi alma...
+¿Que no ves los bailes que se usan?...
+¿Acaso son como aquéllos de nuestros tiempos en
+que las muchachas y los mozos podían bailar y
+conversar?... Ahora para bailar se necesita ser
+casi un ingeniero para estar contando los pasitos
+y golpecitos con el pie...</p>
+
+<p>—Mirá, m'hijita, ¿sabés una cosa?... Yo no
+creo que en París la gente sea como ésta que va
+y vuelve... ¿Qué querés?... A mí me parece
+que éstos toman por franceses a los manequís de
+alguna tienda... ¡Mirá!... ¡En esto ha de estar
+sucediendo alguna gran barbaridá!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_54">[Pg 54]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">COMO VÍBORA QUE HA PERDIDO
+LA PONZOÑA</p>
+
+
+<p>Zumbaban las chicharras en el talar vecino y pasaban
+hacia el monte, silenciosas, las bandadas de
+cardenales y jilgueros, que el sol ahuyentaba de la
+llanura, cuando la vieja guaycurú, que decía recordar
+al cacique Picairué—el primer indio de su
+tribu que vió un hombre blanco, razón por la cual
+los entendidos en edad de indígena le atribuían
+por lo menos siglo y cuarto—comenzó el extraño
+relato que me tuvo encantado hasta la hora en
+que las sombras vinieron con su cortejo de jejenes
+y de mosquitos.</p>
+
+<p>—Yo no entiendo el lenguaje de los animales,
+pero la finada mamita lo entendía y me enseñó
+muchas cosas que no he olvidado nunca. Los pájaros
+y los bichos del campo conversaban como
+nosotros según ella, y se contaban las cosas que les
+sucedían, por lo general tan extraordinarias como
+divertidas.</p>
+
+<p>—¡Soy curioso, viejita!... Cuénteme algo de
+lo que sepa.</p>
+
+<p>—Mire, señor... no tenga curiosidad y será
+feliz. Esto se lo repite siempre la tijereta a su
+prima la golondrina, que hasta se mete en los ranchos
+para averiguar lo que no le importa... pero
+es sermón perdido, porque en esta vida cada uno
+hace lo que el cuerpo le pide y no lo que debe
+hacer.</p>
+
+<p>Y luego entró a relatarme el extraño poema indígena
+de que es apenas una estrofa la presente narración.</p>
+
+<p>Hallándose una siesta con su mamita, ocultas
+entre las ramas flexibles de un sarandí que se mojaba
+en el arroyo, esperando el paso de alguna<span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span>
+tararira dormilona que llevara remolcando la corriente,
+vino un ocó a posarse en un albardón, al
+lado de una garza mora que miraba el agua como
+encantada.</p>
+
+<p>—Mire, hija, dijo la madre, ¿ve ese ocó?...
+¡Bueno! Atienda cómo habla con su amiga la garza—porque
+ha de saber que esos dos pájaros
+aborrecen a la víbora, que habita entre el malezal
+costero y que viajando de mata en mata devora
+las nidadas de las aves del agua y que el odio
+liga tanto como el cariño... ¿Oye los rezongos del
+ocó?... Le reprocha a la garza que esté con el
+buche vacío habiendo a mano tanto caracolito lindo,
+y ella le responde que las penas que le afligen le
+quitan el apetito.</p>
+
+<p>Además del conocido y comentado robo de su
+fortuna por el martín-pescador y el biguá, escondida,
+según su opinión, debajo del agua, motivo
+por lo cual ella recorre las orillas de los arroyos y
+lagunas, tratando de recuperarla, una víbora le ha
+comido la nidada defraudando todas sus esperanzas.</p>
+
+<p>—¿Quién sabe si habrá sido la víbora, comadre?
+La otra tarde al irme para casa, hallé dos zorros
+jovencitos que venían saltando de albardón
+en albardón y como usted anda siempre como dormida,
+tal vez anidó en lo seco y la han aprovechado...</p>
+
+<p>—Vea, amigo ocó, yo seré todo lo que quiera,
+pero como buena madre no le tengo envidia a nadie...
+Mi nido está casi boyando y además los
+zorros rompen los huevos para comerlos, mientras
+que esa canalla deja las cáscaras enteras y
+apenas picaditas.</p>
+
+<p>—¡Chit!... ¡Silencio!... Siento un ruidito sospechoso...
+¿no oye?... Mire, allí está junto a
+aquella mata de rama negra y se está aprontando<span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span>
+para bañarse... ¡Es un coral, comadre!... Vea.
+¡En cuanto deje el veneno, yo se la asusto y si
+cae al agua usted la levanta!</p>
+
+<p>Y a poco vimos nosotras una hermosa víbora,
+manchada de rojo y blanco que, envolviéndose de
+rama en rama, avanzaba cautelosamente hacia el
+agua, alzando de vez en cuando su cabeza chata
+como una plancha vista de punta.</p>
+
+<p>La garza se alzó penosamente en el aire y luego
+que sus alas vencieron la pereza orgánica lanzó el
+ocó su grito de guerra,—que hace encerrar a los
+caracoles en su casas movibles y temblar a las mojarras
+huyendo seguida de su muchachada inquieta
+hacia las aguas profundas—y simultáneamente
+oímos el chicotazo de la víbora al caer al arroyo.</p>
+
+<p>La garza, luego de divisar a su enemiga, que
+haciendo un zig zag con su cuerpo flexible, intentaba
+ocultarse diligente en un remanso donde se
+amacaban nenúfares y achiras, describió un gran
+círculo y, rápida como el pensamiento, cayó sobre
+ella haciendo presa en el fino cuello tornasolado,
+inmovilizando la cabeza agresiva y tendió el vuelo
+majestuoso llevando en el pico acerado, como un
+trofeo, al mísero reptil, que se retorcía impotente
+y envolvía entre sus anillos multicolores, que brillaban
+como si fueran de fuego, el largo pescuezo
+del ave cazadora.</p>
+
+<p>Y no quedó mata de paja, albardón ni arbolito
+de donde no asomaran cabezas azoradas a contemplar
+la lucha interesante y, hasta los ratones y
+los sapos, asomados a las puertas de sus cuevas,
+siguieron emocionados las peripecias de la larga
+agonía del ofidio, que, luego de asfixiado, pasó al
+buche del implacable vencedor.</p>
+
+<p>—Y diga mamita, ¿no la picará a la pobre garza?</p>
+
+<p>—No, hija, dijo la madre: la víbora nunca entra
+al agua llevando su veneno que es una bolsita
+blanca que tiene entre los colmillos. Cuando se
+va a bañar busca una alguna hoja de camalote o
+alguna flor de paja y la cuelga en ella. Los guerreros
+buscan esas bolsitas y mojan en una agüita
+que tienen, las puntas de sus flechas de combate.
+Cuando la víbora sale del agua, comienza a buscar
+su veneno y al no encontrarlo corre de un lado
+para otro desesperada y al fin se mata a golpes
+al verse inerme. Por esto es que se dice de la
+persona que anda inquieta y atribulada, ¡que parece
+víbora que ha perdido la ponzoña!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">ESCUELA DE CAMPAÑA</p>
+
+
+<p>—Velay, señor máistro, le traigo m'hijo, como
+quien dice pa qu'estudée y no pa que me le haga
+perder tiempo en macaneo de puesía y de güeltas
+a la derecha y a la izquierda. A los pobres inorantes,
+como un servidor de usté, que vivimos de
+la cuarta al pértigo y sudando el naco, maldita la
+gracia que nos hace que los muchachos se pasen
+el día aprendiendo puánde sale el sol y puánde se
+pone y cómo se llaman los pastos, sin que naides
+enseñe la letura ni de poner su nombre u de sacar
+las cuentas más necesarias... ¿sabe?... Yo no
+quiero qu'el muchacho aprienda pa cura ni pa dotor,
+sino pa trabajar con más alivio que su padre y
+que sepa defenderse de los ladrones ni anqu'inore
+cómo se nombra el gobierno. Ya lo aprenderá
+cuando vea que los manates se pasan el mate entr'ellos,
+sin esperar a que se lo brinden!... Eso no
+sirve pa los pobres que tienen que romper tierra
+con el arau y cuidar vacas y trasquilar ovejas...
+Los otros días agarré el muchacho y lo llevé a la<span class="pagenum" id="Page_58">[Pg 58]</span>
+escuela de esa moza rubia que está pasando la
+pulpería e Menegildo y fí y le dije a la moza esto
+mesmo que le digo a usté, ¡Si viera!... La rubia
+se me alzó como leche hervida y me dijo que yo
+era un atrasao y un indino hasta de ser padre...</p>
+
+<p>—Ta bien, niña, le dije, almiro su cencia, pero
+me llevo el muchacho pa otra escuela... Con floreos
+y con puesías no vamos a comprar alpargatas
+ni él ni yo... Y es por esto, señor máistro, que vengo
+a trairle el muchacho pa dejarselo, si es que
+usté, que parece hombre de juicio, se compromete
+a enseñármelo a ler en libro y a pintar la firma
+aunque no sea muy derecho...</p>
+
+<p>—Pero vea, señor... nosotros tenemos que
+enseñar como manda la ley... El concejo ordena...</p>
+
+<p>—Ya le digo, señor máistro que la lay dirá todo
+lo que quieran que digan... yo no me opongo...
+pero no cejo en cuanto al muchacho... ¡Eso sí que
+no!... Un hijo e Liberio Pacheco ha e saber cosas
+e hombre... ¡y nada más!... ¡Vea!... La
+cencia ésa que andan enseñando aura, yo no l'hallo
+conveniente!... M'hijo no ha de ser gobierno sino
+estanciero como su padre y cuando tenga que dar
+un baile, pongo por caso, él no tendrá necesidá e
+tocar la música, sino que buscará algún pianisto
+que esté dando güelta a la manija y lambiéndosé
+por hacer lo qu'están haciendo los que pagan...</p>
+
+<p>—Bien, mi amigo: yo haré lo que pueda... pero
+le prevengo que estoy obligado a enseñarle lo
+mismo que la señorita... Hay un programa...</p>
+
+<p>—¿Y también le va a enseñar la costura como
+en la escuela de la rubia?</p>
+
+<p>—Si señor... ¡El reglamento lo manda!</p>
+
+<p>—Lo mandará... pero yo no dejo el muchacho...
+¡Mirá con auja y dedal nada menos que un
+hijo e Liborio Pacheco!... ¡Pues no faltaba más...
+¡Dejemé que me raiga, ni aunque se me añude
+una tripa!... Aura ya no faltaba más sino que a
+las muchachas les enseñen a que muenten a caballo
+y salgan hechas varón a boliar avestruces, mientras
+los machos planchan, cosen y crían la cachorrada...
+Tendría que ver a un criollo con tamañas
+barbas dándoles de comer a los muchachos o zurciéndoles
+los calzones. ¿Y qué hace la mujer en
+el inter, vamos a ver? ¡No señor! Yo estoy porque
+mis hijos se críen como me crió mi madre a
+mí, que apriendan a trabajar y a cumplir con su
+deber creyendo en Dios y que se dejen de macaneos...
+¡La gran perra con la gente istruida!...
+¿Qué quiere, señor máistro? prefiero que m'hijo
+¿sabe? ¡el hijo e Liborio Pacheco, sea tan bruto
+como su padre, pero que siquiera sea hombre!...
+¡Qué se ráigan d'él por bárbaro, pero no por mujerengo...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">NI CON CUARTA</p>
+
+
+<p>—No me tire con la tapa e la tinaja... y la
+vaya a ver el cabo González... Ya sabe qu'el hombre
+a'nque sea suertudo, no aguanta pulgas... ¡La
+gran perra!... Y cómo anda por'él todo el mucamerío
+del barrio... ¡ni que juera caramelo el
+cabo!... ¡And'él se para, no hay que hacerle!...
+Hasta los cuartiadores somos gusanos... ¡Vea!...
+No es por contarle ¿sabe? sino pa que sepa cómo
+le codicean su prenda... si es de usté. Las otras
+tardes estaba yo parau allí en l'esquina y el cabo
+venía al tranquito por junto a la vedera, haciéndose
+el distraido, cuando un derrepente aparece en
+el balcón la rubiecita de allí e los altos...</p>
+
+<p>—¿Cuál?... ¿Una pecosa, más seca que mango
+e cacerola?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span></p>
+
+<p>—¡Justo! Y diánde va y saca un ramito e flores
+que tenía en el pecho y se lo tira al cabo, que
+ahí no más lo abarajó y lo metió entre el kepís...
+¡Claro! Yo me quedé lambiendo, porque al fin
+aunque uno sea cuartiador, si ve comer masitas
+y que no lo convidan, se le hace agua la boca como
+a cualisquiera, y cuando pasó por mi lao me la
+rai y le cerré un ojo, haciendolé seña pa su casa...</p>
+
+<p>—¿Y él que hizo?</p>
+
+<p>—¿Y qu'iba hacer?... se riyó no más y medio
+s'encogió de hombros como diciendo: “!...que
+sos sonso pa rumbiar, che!” Y en cuanto volvió de
+la recorrida me le acerqué y recostandomé en el caballo,
+como aura'estoy, le dije redepente que usté
+había pasao del centro y que venía paquetísima...
+¡Ni s'encogió siquiera!</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¿Y qué s'iba a encoger, si ha de
+andar como pichicho por la garra ésa e los altos?</p>
+
+<p>—No digo tanto... ¡pero el hombre anda por
+cáir!... ¡Así le dije yo!... ¿Y qué pensará de
+su conduta cabo, la cocinerita de allí e la cuadra?
+¡Cuidao, me dijo, no me vayás a desvelar!... Será
+la cuarenta y cuatro, pues... y nada más... ¡Lo
+que son éstos de la policía ¿no?... Porque tienen
+pito ya se cren dueños del mundo... ¡Habían de
+ser curtidores, pa ver si eran tan entonaos cuando
+viesen que aunque quisieran como quiero yo por
+ejemplo, a una que a mí ni me mira, los condenara
+la suerte a andarse guasquiando solos!</p>
+
+<p>—El cabo es un canalla e patente... pero conmigo
+la torta le ha e salir pan... ¡pierda cuidado!</p>
+
+<p>—¿No ha de?... ¿No oye que él ya le llama la
+cuarenta y cuatro?... No solamente la desprecea,
+sino que hasta le pone la marca y la larga pa que
+corra.</p>
+
+<p>—Permita Dios que reviente el muy trompeta
+a'nque sea sin confisión... ¡Bah!... pa lo que a
+mí se m'importa... ¡Vea!... Luego lo espero pa
+que demos una vueltita...</p>
+
+<p>—¡Cómo no, mi vida!...</p>
+
+<p>—Hasta luego...</p>
+
+<p>—...¡Juna perra!... ¡Qué tipiada m'está viniendo
+encima!... Hasta ví'a tener que pedir relevo
+en la parada... ¡Pero... la verdá es que la hembra
+vale!... ¡Juna perra!... ¡Y lo que es d'ésta el
+cabo González peludea!... ¡No lo sacan ni con
+cuarta!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">CONFIDENCIAS</p>
+
+
+<p>—Si vos no parás en los conchavos, che... Parecés
+zapato cambiao... ¡No hay pata en que calcés
+bien!</p>
+
+<p>—¿Y qué quiere que haiga, mi tía, si me tocan
+unas?... ¡La gran perra!... ¡Vea la última que
+me cayó!... Mucho firulete y máistros de francés
+y de pintura pa las niñas, pero en punto a pago...
+¡ninte!</p>
+
+<p>—Eso no lo puedo crer, che, ni a'nque me lo
+jurés por tu mama... ¡Tu patrón es hombre rico!...</p>
+
+<p>—¡Gran cosa el patrón!... Usté lo ve metido
+en su levitón y no sabe la clase e'liendre qu'es con
+ese aire de abombao... Vea; a mí me tomó pa
+mucamo'el escritorio; en cuanto me descuidé, era
+desd'eso hasta pión de patio y en los ratos desocupaos
+hasta niñero... Al fin del mes le cobré el
+sueldo y me salió con consejos y me peg'un reto
+diciendo que tóitos eramos ansí y que me juera'costumbrando
+al ahorro y... ¿sabe?... al segundo
+mes m'echó sin pagarme ni fósforos, a pretesto de
+que le quebré un plato e loza que dijo qu'era recuerdo<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span>
+e Garibalde... ¡La gran perra con el hombre,
+chancho!... ¿Y usté está tuavía en lo e doña
+Dolorcitas?</p>
+
+<p>—¿Pero te has cáído de algún nido, Indalecio?
+¿Qué no sabés lo que hubo con el patrón, por causa
+de un guiso e patitas con zanagorias? ¡Si fué tremenda
+y yo ya se la tenía anunciad'a la señora,
+qu'es terquísima! Figuráte qu'él le daba p'al mercao
+un diario regular, pero como a ella le gusta el
+tiatro, ahí tenés que sacaba d'eso pa las entradas,
+y las lunetas y el diablo... Y conforme se'iba'acabando
+la platita, ya empezab'ella con las recomendaciones
+de que trajiese patitas o mondongo pa
+guisar con zanagorias, y si él reclamaba, se le quejaba
+de que las cocineras la robaban y de que todo
+estaba carísimo y de qu'era un escándalo y que no
+sabía qué hacer y ahí me tenías a mí, mientras duraba
+la temporada e la Ópera, sindicada e ladrona
+y aguantándome cada reto'el patrón que daba miedo...
+¡Claro!... ¡Tanto s'estiró la cuerda que
+un día se reventó...!</p>
+
+<p>—Caramba, con la gente, ¿no?... Y quien diría
+al verlas tan paquetas, oyendo la ópera, que
+tienen la barriga chiflando...</p>
+
+<p>—¡Y cualquiera que conozca el mundo m'hijo!
+Pior era tuavía en lo e las González, donde la señora
+en cuanto que veía llegar con la fuente e
+carbonada, ya decía arrastrando la lengua y con
+una vocesita e'caramelo: “Ya stá otra vez el obsequio
+e Magdalena a su patrón... ¿Cuándo se v'a
+cansar mujer de hacerl'el gusto a este rutinero...?”
+Y el pavo se lo craía, che, y se llenaba la panza
+sin chistar.</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_63">[Pg 63]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">AL VUELO</p>
+
+
+<p>—Vea, señor comisario, yo venía a verlo pa un
+asunto que talvez no sea de cosa e justicia ¿sabe?...
+pero qu'es de humanidá y así le dije a mi
+sobrina Paulita, la mujer de don Chicho, ese almacenero
+italiano qu'está aquí a la vuelta e la cuadra...
+“No, m'hijita... yo me vi'a ver ese comisario,
+que ha e ser cristiano a'nque sea e las provincias
+y recién haiga venido a la sesión”; y aquí
+me tiene, señor, que vengo a tráirle una consulta,
+sin conocerlo, confiada no más qu'en su buen corazón...</p>
+
+<p>—Hizo bien, señora...</p>
+
+<p>—Rosaura Pico, pa servirle, señor... De las
+Pico del Once, que han sido bastante mentadas en
+sus buenos tiempos, cuando vivía su tatita don Nemesio
+Pico, que tal vez habrá conocido... uno de
+esos criollos que ya se acabaron, señor, de los que
+cráian en don Bartolo como en Dios, y compadre
+e don Pedro Berné que sacó e la pila a uno e mis
+hermanos, ya finao...</p>
+
+<p>—¡Perfectamente!... ¿Y qué deseaba, señora?</p>
+
+<p>—Pues, a eso voy señor comisario, si me permite...
+Es el caso, que vez pasada, hará d'esto
+como tres años, hubo en casa una inquilina que se
+murió dejando un chiquito que apenas caminaba y
+que nosotros recogimos de lástima y criamos con
+nuestras pobrezas... y aura, señor, con estos tiempos
+tan malos que corren, nosotras vamos pa pior
+cada día y más con la muerte de algunas señoras
+de relación que solían favorecernos y que han dejao
+unas hijas que da vergüenza... Gentes d'esas
+que pesito que les sobra se lo echan en trapos y
+en gorras, como creyendo que el señorío y la categoría
+se alquieren en las tiendas... ¡Bueno!...<span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span>
+Naturalmente, el chico, que al fin, no es de nuestra
+sangre, nos pesa y quedríamos aliviarnos, aunque
+buscandolé su felicidá, porque al fin nosotras
+no podemos olvidar que somos de las Picos del
+Once y que nos hemos criado en la calle Piedá, en
+unas casitas que había and'está el Pasaje, frente
+por frente con las de Vela... las cuñadas del capitán
+Amarillo, qu'es viudo de la finada Mariquita.</p>
+
+<p>—Bueno, señora... ¿y yo en qué puedo servirla?...</p>
+
+<p>—Usté puede ser nuestra salvación, comisario...
+En los tiempos de aura, lo que no puede la policía
+no lo puede nadies... Mire... Yo he andado más
+de un año por meterlo en los güérfanos, pero no
+he podido porque diz que no hay lugar... En cambio,
+vea lo que son las cosas... una señora conocida,
+ha conseguido meter dos de sus hijos, a pretesto
+que su marido, qu'es estanciero, vive en
+el campo y ella tiene qu'irse a acompañarlo... ¿Qué
+le parece?</p>
+
+<p>—Que hace bien la señora en no dejar solo a
+su esposo... Le puede suceder cualquier cosa...</p>
+
+<p>—¡Si no es eso!... Le preguntaba su parecer
+sobre el chico... Pa un güérfano verdadero no hay
+lugar y los falsificados caben en todas partes... Si
+así es nuestra tierra, señor... ¿Y qué le vamos a
+hacer?... Hay que armarse e paciencia y jugarle
+risa ¿no le parece?... Eso mismo le decía yo a mi
+hermana vez pasada por motivo e dos chinitas que
+había criao una amiga y qu'eran perseguidísimas
+por un mozo panadero que al fin se quedó con la
+más pior... ¡Pareció cosa del diablo, señor! ¡El
+condenao aquél se casó con la china más demonio
+y más indina que puede figurarse y dejó la otra
+que era una monada verdadera!...</p>
+
+
+<p>—Bueno, señora... ¿y yo en qué puedo serle
+útil?</p>
+
+<p>—A eso voy, comisario... Pues, mire usté, yo
+lo único que deseo es que me dé una nota p'al Asilo,
+diciendo que el chico es güérfano ¿sabe?, que
+lo han encontrao en la calle y que como la policía
+no tiene ande poner los güérfanos verdaderos, lo
+manda pa que lo pongan ande debe estar...</p>
+
+<p>—Perfectamente, señora... pero yo no puedo
+mentir...</p>
+
+<p>—Mire, comisario, hagaló por vida suya y no se
+ocupe de la verdá, que al fin ella no se ocupa de
+nosotros... Y vea, le voy a dar un consejo de
+amiga, pa su bien... ¡Si quiere hacer camino en
+esta tierra, mienta grande, y cuando halle la verdá
+en alguna parte, dele de hacha y no perdone...
+que de atrás vienen pegando!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">CONSPIRANDO</p>
+
+
+<p>—¡Eh!... ¡So bene que la mochacha e linda...
+ma cuela furba di vequia e propio in cane...!</p>
+
+<p>—¡Peru tú se la pidiste y te enojás porque te
+la negó!</p>
+
+<p>—¡Corpo!... Ha fato in bechincho di la gran
+siete e ha deto tanti porqueríe... tanti bestialitá,
+come oggi la fatto co l'amico viquilante... ¡Ma!
+¡Dico io!... ¿Cosa ha la mochacha, que tutti noialtri
+andiamo propio come lo pero...?</p>
+
+<p>—¡No, che... pare el carro... y no igualemos!...
+A usté la vieja lo echó por roñoso y porque
+era gringo...</p>
+
+<p>—¿E perque t'ha fato a té la medésima chanchería...
+vediamo?... ¿Cose t'ha detto...?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_66">[Pg 66]</span></p>
+
+<p>—¡Sí, hombre!... Cuéntanos lu que te pasó...
+¡Entre amijos, comu decía Castelar, no debés tener
+verjuenza...!</p>
+
+<p>—¿Y qué vergüenza v'iá tener de ustedes que, al
+fin, también han salido en el asunto como perros con
+tramojo...? ¡Bah!... Estaba parao allí en la esquina
+del mercao, cuando la veo venir a la vieja
+pujando con la canasta y me le acerco, ansina, de
+golpe, como pa no darle ni lugar a resollar y le digo:
+“Mire doña Robustiana, es mejor que hablemos
+claro, qué diablos, ¿no le parece?...”. Me miró
+con unos ojos que hast'aura me dan miedo, dejó
+la canasta en el suelo y no abrió el pico... Yo
+seguí “Vea... usté aunque sea una triste cocinera,
+alguna vez haberá sido joven y si se acuerda me
+comprenderá... Yo, confiao justamente en que usté
+como persona de juicio saberá lo que son ciertas
+cosas de la joventú, es que m'he animao a'cerle
+esta dentradita y com'uste's madre y al fin no ha
+de querer su hija pa tenerla prendidita e la pollera,
+ni pa reliquia es que...”. Ahí no más pegó un bufido
+e rabia y me gritó... “Acabá, condenao...
+que no sé cómo no te arranco algo en plena calle...
+¡Acabá!...”. No se m'enoje, doña Robustiana, le
+contesté, mire que va'ser pa pior... Al respeto de
+su hija, yo no tengo sino motivos pa quererla y si
+vengo a decirseló, es porque usté's su mama...
+¡Buena vieja mala había sido la cocinera! Ahí no
+más me retrucó: “!Y vos sos un arrastrao y antes
+que darte la muchacha me has de ver en un cajón
+con cuatro velas!...”.</p>
+
+<p>—Cristu con la viega que había sidu más mala
+que Anchurena... ¿Y tú, que le diguiste?...</p>
+
+<p>—Pa qué me va a'cer llorar, doña Robustiana,
+con ese canto tan triste... ¡Cambie el tono y nos
+hemos d'entender!... ¡La vieran cómo se desató!...
+¡La gran perra! Parecía que tuviese una bicicleta
+en lugar de lengua y gritaba... “¿Mirá
+quién pa pretenderme la muchacha? Si crerás que
+la h'estao criando como si juera una raina pa que
+se fijase en vos u en otros de tu calaña... ¡Es atrevimiento!...
+¡Casarse con un vigilante nada menos
+que una hija de Robustiana Paredes!... ¿Vos
+sabés quién es Petrona pa fijarte en ella?... ¿Lo
+has averiguao?... ¡Bueno!... Petrona es ahijada
+e don Antonio Gandulla, el dueño del almacén del
+Resuello, en la barranca e Balvanera, y su madre,
+que soy yo, nació en la casa del finao Rodríguez,
+en la parroquia e Monserrate, frente a la plaza...
+¡Y nosotras no somos de la laya que te pensás...
+provinciano aguachao, mantenido con patay!”. Y
+aquí me tienen ustedes aura, sin saber qué hacer
+y hasta medio maltratao.</p>
+
+<p>—¡Perú qué importa de la viega si la muchacha
+sigue la prucesión!... ¡Yu creu que este, ajora, nu
+se debe de andar con chicas y si ya ha sonadu la
+campana, que haja la humbrada y se alce cun la
+prenda!... ¡Al que nu entiende razones, que dicen
+en mi tierra, las custuras le hacen llajas!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EN LAS ANTESALAS DEL CONGRESO</p>
+
+
+<p>—¿Mirá quién en la casa de las leyes?... De
+seguro viene tormenta...</p>
+
+<p>—El tisne le dijo a la olla... ¡agarrate Catalina!...
+¿Y cómo te va?...</p>
+
+<p>—¡La pregunta!... ¡Lindo no más, pues!...
+¿Qué no sabés que le pedí la'ija a tu comadre?...</p>
+
+<p>—Las muchachas leyeron la cosa en la crónica
+social de <em>La Clase</em>... pero no había detalles.</p>
+
+<p>—¿Y qué detalles me has dau a guardar?...
+La pedí y me la dieron y aquí paz y después
+gloria como decía el finau Aneiros.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_68">[Pg 68]</span></p>
+
+<p>—Hombre, que sea pa tiempos y pa güeno...
+Bien te lo merecés, ¡qué diablos!... Porque vos
+l'has peliao a tu posición atual com'un tigre...</p>
+
+<p>—Bueno... un poco yo y otro la suerte...</p>
+
+<p>—¡Qué suerte ni qué demonios!... Cuántos como
+vos han sido mucamos o citadores de jujao y
+no han llegao al congreso u los ministerios... ¡No
+che, lo qu'es justo es justo!... Y de la muchacha
+no te digo nada porque todo sería poco... Mirá...
+ahí te llama aquel diputao...</p>
+
+<p>—¿Cuál?</p>
+
+<p>—Ese grandote... picau de virgüelas...</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡No importa!... ¡Qu'espere!... Ése's
+de los que van al muere... ¿Y que andás queriendo?</p>
+
+<p>—Es que ando de pobre... que no ladro de
+miedo de que me tomen por perro y me cobren la
+patente ¿sabés? y m'he metido a corredor...</p>
+
+<p>—¿A corredor?... ¿Con esas patas?...</p>
+
+<p>—¡Escuchá con formalidá, que vale la pena...
+Quiero que le hablés a García y lo interesés pa
+que busqu'en la carpeta e su ministro, una solicitú
+e doña Jesusa Paredes!... Mirá... Ahí te llama
+aquel diputao, che...</p>
+
+<p>—¿Cuál?</p>
+
+<p>—Ese flaquito e galera...</p>
+
+<p>—¡Ah! Mosca mansa... Ése's tamién de los
+que se van pa no volver... Que lo atienda otro...
+¡Seguí no más!!...</p>
+
+<p>—¡Bueno! Doña Jesusa me ha ofrecido doscientos
+pesos por ese despacho y yo, che, como el
+melón tiene muchas tajadas t'invito a que lo partás...
+Mirá... ahí te llama ese señor de sobretodo...
+Ha e ser otro...</p>
+
+<p>—No... Ése's de los que quedan... Esperate
+que aura vengo... ¡Ah!... ¡Lo atendió González!...
+Seguí...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span></p>
+
+<p>—¿Y cómo partimos el queso?...</p>
+
+<p>—¡Entre vos y yo y García... igualitos!</p>
+
+<p>—Perfectamente. Mirá... ahí te llama otro señor...
+aquél de sombrerito...</p>
+
+<p>—Que reviente... Ése's también de los mortales...</p>
+
+<p>—Pero che... Estoy viendo que ustedes aquí
+no sirven a naides...</p>
+
+<p>—¿No servimos?... ¡Demonio! Lo que hay es
+que a estos payucaces que acaban el período y no
+van a ser reletos, no tenemos pa qué atenderlos...
+¿Qué van a hacer esos desgraciaos, si no pueden
+ni con la figura?... Son parientes de gobernadores
+que han caído u miembros de poderes caducaos.</p>
+
+<p>—Sí, perfectamente... pero ¿y si se quejan de
+que ustedes no los sirven?</p>
+
+<p>—¿Y quién les va'cer caso, che? Aquí, diputao
+que pierde la releción no se para ni con muletas...
+Nosotros ¿sabés? conocemos bien a nuestra
+gente y servimos a la gente que puede servirnos...
+¡El sabalaje que se las campané como pueda!
+Hombre qu'estando arriba se va barranc'abajo no
+tiene alce, che, y jiede a muerto.</p>
+
+<p>—¿Lo qu'es la política, no?</p>
+
+<p>—¿Y qué más querés que sea... Éstos han tramitao
+su vida cuatro años y se les cierra el debate...
+No les queda más remedio que levantar
+la sesión y seguir viaje...</p>
+
+<p>—¿Pero y si vuelven?</p>
+
+<p>—Y si vuelven los agasajamos y con la alegría
+de dentrar al recinto ni se acuerdan de antes...
+Mirá... Vos pa saber si un diputao o senador
+d'éstos de a vainte la docena, s'entiende, anda en
+la güena con Roca, no tenés más que venirte aquí
+y si ves que los empliaos lo miramos como a público,
+le podés echar fallo sin miedo.</p>
+
+<p>—¿Qué me contás?...</p>
+
+<p>—¿Ves ése que va dentrando?... Bueno...
+Ése v'a ser diputao el año que viene... Fijate cómo
+le mueven la cola y oservales las sonrisas...</p>
+
+<p>—Bueno, hermano, ¿y lo hablarás a García?</p>
+
+<p>—¿Y cómo no?... Mañana lo ves en el despacho
+pa darle los datos... Sacale garantía a la interesada...
+No te vayás a olvidar... Ya sabés
+que seguro... no caí preso y el que traga gana
+el cielo.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DEL NATURAL</p>
+
+
+<p>—Buenos días, doña Francisca... Le manda
+decir mi mama que si quiere pasar un rato, vaya
+luego a la noche por casa, que la espera, y que si
+le puede emprestar la lámpara y dos sillas, que se
+las mande con don Bautista en alguna pasadita...</p>
+
+<p>—¿Y qué hay? ¿Baile?...</p>
+
+<p>—Yo no sé... Parece que van a dar unas vueltitas
+y que va'star Pérez, el meritorio e la comisaría
+y la hija de doña Inés... Es pa darle las gracias
+por lo que los hizo poner en libertá a los muchachos...</p>
+
+<p>—¿A tus hermanos?... ¿Y qu'estuvieron presos?...
+No sabía.</p>
+
+<p>—Sí señora... Guasintón y Julio César estaban
+bailando en la vereda y derrepente vino Gútember
+y les hizo una zancadilla y se agarraron...
+En el bochinche lo voltiaron a Mirabó y a Lucrecia
+y le quebraron un brazo a Napolioncito...</p>
+
+<p>—¿Qué me decís, muchacho?</p>
+
+<p>—Fué un bochinche grandísimo y los enderezaron
+a todos a la comisaría, menos a mí y a Colón
+que habíamos ido a llevar una carta e tata a la imprenta
+en que trabaja...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span></p>
+
+<p>—¡Bendito sea Dios...! ¿Y quién es la hija
+e doña Inés?</p>
+
+<p>—Es ésa que vive junto a las piezas nuestras.
+El padre es un napolitano tuerto que sabe andar
+por aquí buscando sillas pa componer...</p>
+
+<p>—¡Ah!... Sí... ¿Y ésa es la novia del meritorio?...</p>
+
+<p>—Yo no sé... pero ella fué la que lo habló por
+mi mama y a más siempre que voy pa la escuela
+la suelo ver conversando con él en la esquina o
+si no en la puerta de La Cotorra, que es la mercería
+de la vuelta...</p>
+
+<p>—Mirá... ¿Y quiénes más estarán?</p>
+
+<p>—Yo no sé... pero han de'star también las hijas
+de un compañero de tata que aura saben ir a
+casa, y doña Nicolasa la lavandera y esa otra señora
+que siempre anda con ella, la madre d'ese muchacho
+que le dicen Chinchulín.</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... L'adivina... ¿Y, esas hijas
+del compañero de tu tata cuántas son?</p>
+
+<p>—Son dos... La más grande la'stuvo ayudando
+a mama pa la enfermedad, cuando recién nos mudamos
+aquí... ¿se acuerda?</p>
+
+<p>—¿Una rubia, pecosa, que dicen qu'es modista?</p>
+
+<p>—La misma ha de ser, porque ella le v'a prestar
+a mi mama una pollera, que Guasintón tiene
+que ir a buscar lo que salgamos de clase...</p>
+
+<p>—Bueno... m'hijito, dale las gracias a tu mama
+y decile que aunque a la lámpara se le ha roto
+el tubo, se la v'ia mandar lo mismo que las sillas,
+y que yo he de ir a'nque sea un ratito y de
+parada no más...</p>
+
+<p>—Bueno, ¡adiós!...</p>
+
+<p>—Mirá, largar mi tubo pa qu'entre en danza!...
+¡Cómo no!... ¡Qué baile en l'oscuro el
+meritorio si quiere... y tal vez me dé las gracias!...
+¿Pa qué quiere más luz que la hija de
+doña Inés?</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">¿NO ES VERDÁ, NENA?</p>
+
+
+<p>—¿Eh?... Ya lo creo qu'es así... ¡L'oficio no
+es tanto bueno como se cren y tiene sus contras!...
+Preguntelé si no a su tía, doña Marcelina
+quién le abrió la lana a la hija cuando se fué a
+casar con el sobrino de don Chicho... Que diga
+cuánto me pagó... Estuve dos días machacando
+y después me salieron con historias... ¿Y a la
+sobrina de Bachicha, quién l'abrió la lana? ¿No
+fué también este pobre colchonero? ¿Y se acordaron,
+acaso, de decirle “venga, don Antonio, aquí
+tiene un vaso de vino”...? ¡Mañana!... La política
+es mientras uno se las abre; pero después se
+acaba hasta la relación.</p>
+
+<p>—Mire, marchante, con nosotros no v'a ser
+así... No es la primera vez que usté trabaja en
+casa.</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo que no es...! Yo la he conocido
+a usté cuando era com'esta chiculina, una vez que
+vine a cambiarle los forros a su mama después de
+la muerte de su abuelita...</p>
+
+<p>—¿Usté fué el que se los cambió?</p>
+
+<p>—¿Y si no?... Me acuerdo que su tata me decía
+que se los pusiera fuertes para que no se le rompieran
+en las mudanzas.</p>
+
+<p>—¿Entonces usté la conoció a mi mama cuando
+todavía vivía mi abuela?... ¡Mirá!... Vea, marchante,
+demelé otra pasadita a este montón...
+¿No le parece qu'está sucito?...</p>
+
+<p>—Bueno... ¡Aura la daremos... hay tiempo!...
+La noche que se morió la viejita, yo fuí de
+los qu'estuvieron en el velorio... Nos pasamos<span class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span>
+la noche comiendo canilla de muerto, de unas que
+hacían en la confitería de Pedrín y chupando vino
+barbera... ¡La gran perra!... Al otro día me
+silbaba la cabeza como si tuviera un vigilante y no
+pude andar al entierro que estuvo lindísimo.</p>
+
+<p>—Qué cosa, no... Vea... comience la otra pasadita...
+sino se va'montonar mucha y va'ser pa
+pior.</p>
+
+<p>—¡Cristo!... ¿Sabe qu'es cabezuda usté?...
+¡Aura le daremos!... ¿Que no ve que esta lana
+tiene más tierra que maíz frito y que hay que sacarla?</p>
+
+<p>—Sí, pero es que si no nos apuramos v'a llegar
+la noche y no voy a tener colchón; ¿no es verdá,
+nena?</p>
+
+<p>—¡Y qué sabe la nena, hombre!... A las tres
+estamos listos... Yo tengo que andar también de
+doña Catalina, la mercera, que me mandó decir
+que fuese a reglarle unas sillas y si no ando temprano
+no lo hago.</p>
+
+<p>—Bueno... pero yo no quiero frangollos, marchante...
+Si no puede ir a las tres a lo de doña
+Catalina, va a las cuatro...</p>
+
+<p>—¿Sí? ¿Y quién me calienta la cola?... ¿No
+ve que se necesita tiempo?...</p>
+
+<p>—¿Y a mí qué me importa de la cola... Yo lo
+que quiero es que mi colchón quede bien, ¿no es
+verdad, nena?</p>
+
+<p>—Oh!... y aunque no le parezca a la nena, a
+mí no se me importa tampoco... Al fin el colchonero
+soy yo, aquí... ¡qué diablos!</p>
+
+<p>—Vea, marchante... no sea así... ¡Mire que
+parece loco... disgustao con la familia!... Bueno...
+¿Comienza la pasadita o no?</p>
+
+<p>—¡Caramba, ya lo creo que la comienzo!...
+Si no lo hiciera, usté me hace devenir loco endeveras...
+¿No es verdá, nena?</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">REMINISCENCIA</p>
+
+
+<p>El viejo don Pantaleón detiene su cabalgadura
+y busca en la inmensidad de la desierta pampa
+la majada diminuta confiada a su cuidado. Las
+ovejas, en pelotones, avanzan lentamente, pastando
+despreocupadas en dirección a la laguna
+que blanquea a lo lejos y a cuya orilla, en tiempos
+que pasaron, llegó él cierta tarde luciendo sus jinetas
+de sargento y guiando una partida que del
+próximo fortín saliera en la mañana a batir la
+indiada triunfadora que volvía de adentro con
+pesado arreo de haciendas y cautivos.</p>
+
+<p>Ahí mismo, donde está ahora la majada, estaba
+el campamento, y las largas lanzas clavadas en
+el suelo llameaban al quebrarse la luz en las
+moharras.</p>
+
+<p>¡Qué entrevero!</p>
+
+<p>Los caballos rodaban, tropezando en los muertos,
+y los sables, cada vez que caían volteaban un
+jinete, y ayes y alaridos se alzaban del revuelto
+campo, coreados por los teros en alarma.</p>
+
+<p>Y el viejo, rejuvenecido, yergue el busto hercúleo,
+da frente al pampero y suelta la rienda a
+la mal pergeñada cabalgadura, que no sintiéndose
+estimulada por recuerdo alguno, dormita pacientemente
+espiando de reojo a los perros camperos,
+que viendo a su amo detener la marcha y ajenos
+a las preocupaciones que le embargan, husmean
+provechosas aventuras cinegéticas y se acercan curiosos
+a esperar la señal apetecida.</p>
+
+<p>Allá va la indiada en dispersión, perdiéndose a
+lo lejos, y luego vienen a su mente los cuadros
+sucesivos de su vida pasada: el viejo fortín que ya
+no existe, la estancia que fundó su capitán en
+aquel campo que supo conquistar y los suyos se
+apresuraron a vender apenas muerto, y luego,
+más acá, su odisea en busca de trabajo y su eterno
+rodar sobre esa pampa que él conoció desierta
+y pobre, contribuyendo con su esfuerzo a enriquecerla.</p>
+
+<p>—Amigo... ¡qu'he rodao!... Y pa qué...
+P'andar cuidando ovejas a mis años. ¡Suerte
+chancha!... ¡A'nque bien visto, caray, es mejor
+que la d'estos charabones de hoy, que no tendrán
+después ni siquiera de qué acordarse!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">SAUDADES</p>
+
+
+<p>—¿Pero, tenés valor, che, de andar enamorao
+d'esa manera, llamandoté Cipriano y teniendo esa
+cara'emal comido u de dependient'e tienda a'nde
+dentran muchas marchantas...?</p>
+
+<p>—¿Y qué tiene que ver mi nombre ni mi cara,
+che, con lo que yo te digo?... Mirá, Aguilera...
+vos te crés qu'es juguete, ¿sabés? porque no
+entendés... pero fíjáte... Antes yo era un mozo
+alegre y divertido, ¿sabés?... que agarraba mi
+guitarra y dentrab'a un baile, pinto el caso, u a
+cualquier parte a'nde se pudiera tocar algo y
+aquello de que cruzaba la pierna y miraba p'arriba
+che, y ya se m'empezaban a venir los versos
+como a su casa y d'eai no más ya puertiaban...
+a veces hasta de a dos... ¿Y aura?... ¡Ya ves, es
+al ñudo!... La otra noche fí con unos amigos a
+lo'e la Silva, ¿sabés? p'acacito de Almagro y
+m'encontré con una muchacha que hace com'un
+año la llevo clavada en l'alma y qu'es lind'hasta
+por lujo y con unos ojos y una boca y un modito
+más dentrador, che... ¿Y querrás crer que fué
+verla y agarrarme como a modo de una cortedá
+o de una tristeza grandísima y ya se m'hizo com'un<span class="pagenum" id="Page_76">[Pg 76]</span>
+ñudo en la garganta, che, y no me animé a
+decirte nada?... A la cuenta me habrá tomao
+por sonso, pero, ¿qué querés?... Me parecía que
+si le decía'lguna cosa, se m'ib'enojar por mentiroso
+esta imagen que llevo en las entrañas desde
+hace un mes y que me tiene a mal trair!</p>
+
+<p>—¡Che, che!... ¡Qué peludo tan negro!...
+¡Parece pintao con tinta!</p>
+
+<p>—¿Peludo?... ¡Ah malaya!... Mirá... Feliz
+de vos, ¿l'ois? y de otros como vos, que no saben
+de ciertas cosas y que se morirán de viejos,
+contentos porque han comido bien o porque han
+bebido cuando tenían sé, u porque han sido dichosos
+con su familia... pero, créme, che, lo que
+te v'ia decir... Si alguna vez llegaran a tomarle
+el gustito a'lgún amor imposible, a querer una
+mujer hasta sin esperanza de poder verla ni de
+lejos, si a mano viene, cuantimás de respirar ese
+aire perfumao que deja cuando pasa y que sólo
+güele aquél que l'anda queriendo, o que siquiera
+los mire distraida así como se mir'a un
+perro'e la calle, se morirían de rabia por más
+brutos que fueran, lamentando haber perdido su
+vid'al divino botón... Yo, antes, me sabía rair
+de'sos que cantan en seco... pero, aura...</p>
+
+<p>—Mirá, Cipriano... ¡a vos te v'a perder el
+gusanito ése de la puesía que te ha dentrao a
+picar...!</p>
+
+<p>—¿Puesía?... Atendéme hermano y convencete
+de lo que te digo... Vos sos uno de'sos desgraciaos
+que se mueren sin haber mirao p'arriba
+en una noche estrellada y más bien hay que tenerles
+lástima que dejárseles cair por sonsos...
+¡Probá una noche y verás lo qu'es la luna mirada
+como al descuido!... No hay hombre que no
+teng'adentro una guitarrita, ¿sabés?... y feliz de
+vos cuando la tiempla quien debe, porqu'entonces<span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span>
+aunque sufrás un tormento, hermano, es un
+tormento con gusto y que aficiona! ¿Aquí no me
+ves a mí? Vengo todas las mañanas y me apelotono
+contra esta puerta y soy capaz de pasarme
+un siglo, mirando la casa d'ella... Y eso de que
+la veo venir vestidita e punzón como la vi la primera
+vez y picando la vedera con un pasito cantor,
+che, que parece acompañamiento a una música
+que n'oye naides pero que oigo yo, porque
+se me hace tenerla'dentro, abro las narices pa
+respirar porque me augo y cierro los ojos pa no
+mirar los d'ella, que son como violetas francesas
+que tuviesen una luz en las hojitas... La
+gran perra, hermano... Te aseguro que yo sé
+qu'es un imposible y que nunca m'he tenido
+más rabia al verme tan sonso... pero, ¿qué querés...
+la tierra va pa ese lao y no hay qué hacerle...</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Conque la moza es del barrio?...
+¿Y a'ande vive, che?...</p>
+
+<p>—¡Pero'ai en ese caserón grandote de la media
+cuadra!... Es una rubia bizarrota, che,
+con un cuerpito que da comezón en l'alma... ¡Si
+vos l'has de conocer, Aguilera!... Si es com'una
+figura y aquello de que pasa por junto a uno es
+como si viniera chicotiando con una vara de azucenas...</p>
+
+<p>—¡Beno, hermano!... ¡Vas a dir de patitas pa
+loco!... ¡Ya te veo con las pilchas al hombro trotiando
+pa l'ambulancia!... Sabete qu'esa moza es
+la hija de un dotor y que ya es prenda con dueño...</p>
+
+<p>—¿Y te crés que se m'importa, pa quererla? Ya
+t'he dicho, Aguilera, que vos no entendés la vida...
+ni nunca la entenderás... No tenés la guitarrita
+de que te hablé, ¿sabés? y en amor sos
+como un sordo... A mí se m'importa un diablo
+que ella sea como sea, ¿entendés?... Yo la quiero
+porque es ella y nada más, y ella no lo ha'e saber
+nunca, tampoco, porque no hay necesidá...
+¿No te digo que cada vez que la veo, hasta cierro
+los ojos cuando pasa, y que me dentra como a modo
+de un respeto, y que quisiera desaparecer sin
+que me viera, pero seguirla como un humito o
+com'una luz, envolviendolá todita pero sin qu'ella
+me sintiera?... ¿Te crés que la vi'a querer como
+a una de nuestra clase, che?... Pa soñar con
+gusto hasta el aire paletea y yo prefiero morir antes
+que causarle pena... Si ella no sabe mi amor,
+se lo h'esconder hast'a Dios.</p>
+
+<p>—Che, che... ya me parece que te ajusto la
+cadena... ¡Vos vas marchanto pa loco... oservate
+y lo verás!</p>
+
+<p>—Mir'Aguilera, vos no pasás de un triste vigilante,
+¿sabés?... pero si tuvieras adentro algo
+d'esto que yo tengo, hasta Bizle se te haría un
+gorgojo... Pero... ¡de ande vas a soñar despierto,
+m'hijito, si t'estás cayendo e sueño...!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_78">[Pg 78]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">PAISAJES</p>
+
+
+<p>Era en una de aquellas tardes de los veranos
+de mi tierra, que al ser recordadas, traen a la
+memoria los naranjos oscuros salpicados de estrellas
+blancas, con su cortejo obligado de abejas
+zumbadoras y de tornasolados picaflores, el rasguido
+de la guitarra que preludia como ensayo el
+gemido anhelante que se exhalará en la noche al
+pie de la reja amohosada—guardadora aparente
+del honor mujeril confiado a sus barrotes por la
+candidez de algún olvidadizo de la vida—el melancólico
+chistar de las tacuaras y chingolos y los<span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span>
+últimos rayos de aquel sol que hizo las delicias del
+lagarto y que al irse, va tiñendo de violeta el cielo
+azul y la tersa superficie del arroyo que surcan
+veloces los patos en hilera buscando el boscaje
+de la orilla.</p>
+
+<p>El calor había pasado: ráfagas de frescura venían
+a mí, trayéndome el aroma inimitable de los
+cercos florecidos y aquel perfume de los patios
+recién regados, donde tienden su manto luminoso
+las hojas de las parras.</p>
+
+<p>Cerca del viejo brocal del pozo, que el verdín
+manchaba a su capricho, estaba el mozo y a su
+lado aquélla cuyos ojos negros y rasgados eran
+entonces, para él, su único encanto.</p>
+
+<p>Ambos, sentados en pequeñas sillas de junco,
+de armazón casi rústica, tomaban su mate de la
+tarde, sazonado con la sabrosa plática cuyo fondo
+no iba más allá, seguramente, de los acontecimientos
+del barrio, no por cierto abundantes ni
+socorridos.</p>
+
+<p>Yo los miraba de lejos y vivía la vida de los
+recuerdos dulces y apacibles. Ella, morena y joven,
+vestida de blanco, con su busto cubierto por
+un pañuelo celeste que contrastaba con el rojo
+de los labios, con el níveo relampagueo de los dientes
+al esbozarse una sonrisa y con el manojo de
+claveles, colocado como al descuido entre el pelo
+reunido en rodete, que parecía el azabache, se
+mantenía erguida, chupando el mate, sostenido
+por su mano regordeta a la altura del pecho, mientras
+la otra erraba sobre sus faldas jugando con
+el fleco del pañuelo.</p>
+
+<p>Su oído y sus ojos estaban embargados por
+aquél que en esos momentos no veía picaflores ni azahares,
+ni escuchaba el canto de la brisa entre el
+cordaje de las madreselvas florecidas, ni miraba claveles
+ni sonrisas, ocupado en estirar las mangas de
+su saco y en alzarse el pantalón para salvarlo de ajaduras
+y dobleses. Era un tipito insignificante y
+pretensioso, con aires de dependiente de confianza,
+de perita, con una onda sobre la frente estrecha
+y deprimida y vestido con su traje dominguero
+que conservaba aún el sello del baúl en que
+dormía sueños de una semana, rara vez interrumpidos.</p>
+
+<p>Aquella nota discordante en el concierto de la
+luz y de las flores me ponía nervioso, me exasperaba,
+y recuerdo que pensé hasta en la manera mejor
+de eliminarla y filosofé con rabia sobre la resignación
+y la paciencia de las mujeres lindas, que
+soportan a su lado, los miran y aun les sonríen
+complacidas, a seres cuya presencia es un contraste
+chocante, como lo sería la de una oruga, de
+ésas que cuelgan su cesto allá en las ramas flexibles
+de los duraznos envueltos en la gasa rosada
+de su florescencia inimitable, sobre la curva graciosa
+de su pecho palpitante.</p>
+
+<p>—¡Bah!... Y siempre que este cuadro ha venido
+a mi memoria, a través del tiempo, he tenido
+sobre mi labio, lo confieso, una palabra dura, expresión
+de un pensamiento dañino, para aquel dependiente
+endomingado que tuve la desgracia de
+ver en el cuarto de hora más dichoso de su vida y
+que me persigue hasta el extremo de haberse hecho
+retratar en el más bonito cuadro que adorna
+el taller del pintor más colorista de Buenos Aires.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_80">[Pg 80]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DONDE LAS DAN LAS TOMAN</p>
+
+
+<p>Don Mauricio recogió las piernas, que había estirado
+a ambos lados del fogón, y luego de atizar
+su cigarrillo con la uña del pulgar, parsimoniosamente,
+exclamó, mirándome asombrado:</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span></p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... Usted no sabe la historia de la
+víbora y el tigre, y, sin embargo, es dotor... ¿Qué
+será lo que sabe, entonces?... Dejuro qu'es de libros
+no más...</p>
+
+<p>—¡Justamente, don Mauricio... de libros! ¿Y
+sabe una cosa?... Cada día me convenzo más de
+que no sé nada...</p>
+
+<p>—¡Dejuro! Si pa enseñar cosas no hay mejor
+escuela que la vida... ¡Oiga la historia y la verá!</p>
+
+<p>Y el viejo me refirió la extraña fábula, que él,
+a su vez, había oído de otros labios, allá en su mocedad.</p>
+
+<p>Diz que un día una tormenta espantosa asoló
+la tierra. Volaron los ranchos de los hombres, los
+arroyos y los ríos, se derramaron sobre el llano,
+inundando las cuevas más profundas, derribando
+los árboles más vigorosos y destruyendo los nidos
+inaccesibles.</p>
+
+<p>Los animales, aterrorizados, chapaleaban el barro
+líquido y trepaban sobre los troncos caídos,
+guareciéndose entre la hojarasca en promiscuidad
+con los reptiles y los pájaros, a quienes los peces
+burlaban, vengándose de las bromas de otros días,
+cuando la seca prolongada había hecho peligrar
+sus vidas en los arenales sedientos que crecían a
+medida que disminuían las probabilidades de salvación.</p>
+
+<p>Cuando la tierra quedó transitable, el tigre, que
+se tenía por fuerte, echóse al campo a socorrer necesitados
+y a aliviar desgracias.</p>
+
+<p>Cruzaba una isleta centenaria, que había sido
+descuajada casi en masa, cuando de repente hirió
+su oído una angustiada voz:</p>
+
+<p>—¡Socorro!... ¡Auxilio!... ¡Una pobre señora
+está en peligro de muerte!</p>
+
+<p>Apresuró su paso, y bajo el pesado tronco de<span class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span>
+una palma caranday encontró un curiyú que con
+tono quejumbroso, le refirió su desventura:</p>
+
+<p>—Como sabe, compadre tigre, yo soy señora
+sola y muy temerosa de los truenos, hasta el punto
+de que todo es descomponerse el tiempo y ya
+me siento mala... En esta tormenta he sufrido
+lo que no puede imaginarse... Conforme paró el
+agua, salí a dar una vueltita, y de repente me sorprendió
+este árbol que se caía y que me apretó...
+¡Yo creo que me ha roto algo!</p>
+
+<p>Y la serpiente se retorcía desesperada, lamentándose
+de carecer de fuerzas para librarse, debido
+a su estado de extrema debilidad:</p>
+
+<p>—¡También, no es para menos, compadre, tres
+días sin probar bocado!</p>
+
+<p>El tigre, compadecido, alzó el pesado tronco,
+y la serpiente escapando de su prisión, se estiró
+para probar la integridad de su persona y cuando
+se hubo cerciorado de no haber sufrido detrimento,
+se enroscó en el cuerpo de su compadre y
+trató de ahogarlo con sus anillos.</p>
+
+<p>El tigre, sorprendido, rugía de rabia, declarando,
+que su comadre era una perfecta canalla,
+que en vez de darle las gracias por el servicio que
+le había prestado, trataba de sacrificarlo:</p>
+
+<p>—¿Y sinó?... ¡Ya lo creo!... ¡Donde hay
+hambre no hay poesía!</p>
+
+<p>Un zorro que pasaba oyó la controversia y se
+acercó con curiosidad.</p>
+
+<p>—Venga, amigo zorro—dijo la serpiente.—¿Si
+usted estuviese dos días sin comer y pasara a su
+alcance un buen bocado, usted lo desperdiciaría
+por consideraciones filosóficas más o menos discutibles?</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Cómo no!</p>
+
+<p>—¡Pero amigo zorro... oiga y verá! Esta señora
+estaba apretada por ese palo y pedía socorro,
+desesperada. Yo la oí y la ayudé y el pago que me
+da es el que usted está viendo.</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¿Y cuál otro quiere que sea?...
+Los servicios se hacen completos, amigo, o no se
+hacen.</p>
+
+<p>—Eso es lo que yo digo—replicó la serpiente,—o
+se hacen completos o no se hacen: eso es hablar.</p>
+
+<p>—¡Es una canallada—rugió el tigre,—pagar un
+favor con un mordisco!</p>
+
+<p>—No tanto, no tanto... Yo se lo probaré. Vea,
+distinguida amiga, volvamos a poner las cosas como
+estaban a fin de juzgar mejor.</p>
+
+<p>Y la serpiente, que era animada, evidentemente
+por un espíritu discutidor, se dejó arrebatar por
+la persuasiva palabra del zorro, abandonó su presa
+y se dejó colocar encima el pesado tronco.</p>
+
+<p>Cuando el zorro estuvo seguro de tenerla aprisionada,
+se colocó gravemente al lado del tigre, y
+exclamó:</p>
+
+<p>—Vamos compadre... y sepa que no conviene
+meterse a salvador de víboras... Cuando encuentre
+alguna en un aprieto, déjela donde está.
+¡Se ahorrará muchos disgustos!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">CENTENARIOS DE HOJALATA</p>
+
+
+<p>—No te aflijás por los años, che... ni porqu'esté
+puertiando otro siglo... afligite más bien
+por los pobres güesos que, amojosaos y todo, no
+se quieren despedir.</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡No, che!... Yo no me aflijo ni
+por los años ni por los güesos, que al fin de cuentas
+y bien mirao, les he sacao más jugo del que
+tenían, sabiendo qu'eran prestaos... ¿Sabés l'único<span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span>
+que a mí me'mbroma?... ¡No lo creerás!...
+¡Es verlo al tigre sin dientes y mirando la carniada!
+Eso de que veo pasar junto a nosotros el tropel
+de la vida y escucho el taloneo de los que bailan
+y me llega a la nariz el olorcito'el churrasco...
+ya se m'empieza a'cer agua la boca, che, y me
+dentra como a modo de una rabia grandísima y
+aborrezco la humanidá... ¡Ah, tiempos los de
+nosotros, hermanito!... ¿no?</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Conque sos viejo angurriento?...
+¡Juna perra!... ¿Te has comido tu ración
+y querés seguir picando?...</p>
+
+<p>—¡No embromés, che, con tus ascos!... ¿Y
+vos?... Mirá: yo he visto ¿sabés? los primeros
+vapores que trajieron y vi hacer el ferrocarril y
+el telégrafo y el alumbrao a kerosén y el tranguai
+y el gas y las aguas corrientes y las cloacas y
+el teléfono, y todo lo he disfrutao y estoy contento...
+Pero eso'e la bicicleta, que te hace volar como
+alma que lleva el diablo y te dej'acercarte a
+cualesquiera, sin que te sienta ni el aire y que
+no puedo gozar... me revienta, che... Adivino
+¿sabés?... y se me ñublan los ojos... Hay dos
+cosas que yo quisiera ser antes de morirme... por
+Dios ¿ves? te lo juro... biciclista y guerrero'e la
+independencia.</p>
+
+<p>—¿Biciclista?... Pero si eso es una corrución,
+che, que ya va ganando hasta los negros... Yo
+ya no me muero sin ver un moreno en bicicleta,
+pero, pagaría cualesquier cosa por verte a vos,
+que has sabido ser tan de a caballo ¿te acordás?...
+sin bigote, montao sobre un fierrito y pataliando
+en el aire...</p>
+
+<p>—¿Y la otra cosa e negro, tampoco te gusta?</p>
+
+<p>—¿Ser guerrero?... ¿Ve?... Eso siquiera vale
+la pena por la pensión y pa que te paseen en
+coche los veinticinco. ¿Ahí no lo tenés a mi primo<span class="pagenum" id="Page_85">[Pg 85]</span>
+Tomás, que nunca pelió sino con la suegra y
+con la mujer y de'ande va y le da aquel ataque e
+perlesía que lo atrasó y tiene la suert'e que tropiecen
+con él Carranza y Santacoloma y comiencen
+a decir que había sido trompa e San Martín,
+porque tenía un labio hinchao... y ya lo tenés
+con fortuna al hombre... y parao.</p>
+
+<p>—Mirá, hermano... ¡Bueno!... ¿Sabés? Ya
+que no podemos hacernos biciclistas hagámosnos
+guerreros... ¡Fijate qué bolada la entrada'el siglo!
+En cuanto apunte ya lo recibimos con una
+tosesita sospechosa y en el primer invierno castigamos
+hasta los noventa y nos plantamos haciéndonos
+los sonsos... ¿sabés?... Pa que no nos pillen,
+tenemos que perder el oído y la memoria y
+mezclar de todo en la conversación, agarrando de
+un lao para otro como gringo que anda en pelos...
+Mirá, hermano, ya se me hace que la cosa cuaja
+y dudo hasta de que haiga viejos... ¡La
+gran perra!... ¡Si me apurás no le creo ni al almanaque!</p>
+
+<p>—¿Y te crés que yo pito d'esa marca, che?...
+¡No embromés!... los qu'hemos castigao hasta
+est'altura no rodamos and'equiera...</p>
+
+<p>—Esperate hermano... qu'el tiro no es pa'sustar...
+Si hoy cualesquier muchacho va rayando
+en los setenta y conforme vean el juego, nos
+van a cair como avispas... Mirá... atendeme y
+tené formalidá ¿sabés?... No creas en los viejos
+sino en las mañas y conforme veás alguno que
+se te viene atracando... ladiatelé y mandale recuerdos
+a la familia...</p>
+
+<p>—Pero decime, Fausto, y si nos pillan... ¿qué
+dirán?</p>
+
+<p>—¿Y qué van a decir, che...? ¡Dirán que somos
+dos viejitos mentirosos...! ¿Y de'ai...? ¡Gran
+cosa!... ¡Lo raro sería que no mintiéramos, siendo
+criollos d'esta tierra!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CADA CUAL COME EN SU PLATO...</p>
+
+
+<p>—Si soy muy bárbaro, che... y cualesquiera cosa
+que me suceda me caí como anillo al dedo...
+Figuráte qu'estábamos en el incendio la otra noche,
+casi entre el fuego... Yo ib'adelante con el macho
+¿sabés? y por poco me augaban las llamas, que a
+cada vez qu'el vientito las empujaba o a mí me temblaba
+el puso, se me venían en bocanadas... pero
+el loco Pérez, qu'estaba a retaguardia le pegaba al
+chorro y a cada toqu'e la corneta que seguía cantando
+avancen, ganábamos un chiquito... ¡Te garanto,
+hermano, que hast'el recuerdo de aquélla
+que vos sabés y que me tiene penando, se me fué
+de la memoria y que hubo instante en que ya me
+vi en San Roque aguardando cuero nuevo y a que
+me salieran pelos!... Y un redepente, che, en momentos
+que una llamarada se venía como a lamberme,
+sentí una comezón en la barriga y ahí no
+más largué una carcajada y ya seguí riyéndome como
+loco...</p>
+
+<p>—¿No digás?... ¿Y de qué ráibas d'ese modo?</p>
+
+<p>—¡Aurita lo verás!... Cuando se vinieron abajo
+los tirantes y se cayó la paré y comenzó el botellerío
+a reventar como pororó, m'envolvió com'una
+nube, y ya ni vi a'nd'estaba, pero mantuve firme la
+coluna, che, y me seguí riyendo como si m'hicieran
+cosquillas... ¡La gran perra!... ¡Y en eso siento
+al teniente que me hablaba de atrás, y en lugar de
+contestarle no pude aguantar la risa y me seguí riyendo
+no más!... ¡Qué cosa bárbara!</p>
+
+<p>—¿Pero de qué diablos te ráibas d'ese modo?...
+Es preciso ser loco y medio...</p>
+
+<p>—¿Qué querés?... Me acordaba, hermano, de
+que al venir en el carrito y pasar por junto a vos,<span class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span>
+que estabas de fación, volqué l'antorcha pa'lumbrarte
+y te vi tan raro con tu casco blanco, siendo
+tan negro, que me dieron ganas de gritarle a tu
+comisario “cuide esa olla, señor, que se le v'a quemar
+la leche... mire qu'está alzando espuma...”.</p>
+
+<p>—¡Tu mama era sorda... y la pisó una bicicleta!
+¿Por qué no te conchavás pa gracioso en algún tiatro,
+che...? La gran perra...! ¡Se te redama la gracia
+y será lástima que acabés en chicharrón... sin
+dejar siquiera un hijo!</p>
+
+<p>—No te m'enojés, hermano, que ya sé que andás
+en la güena...! ¡Mirá...! Vos serás negro de
+casco blanco ¿sabés? y yo blanco de casco negro...
+pero vos sos suertudo como gringo y yo sin suerte
+como criollo, y ando más abollao que tarro e lechero
+suelto...</p>
+
+<p>—¡Te veo... bicho!... ¿Conque ya te llegó la
+cosa...? ¡Fijate cómo es la gente, che!</p>
+
+<p>—¡Si me han dicho que vivís en un palacio y que
+chupás un coñaque y unos vinos que dan calor y
+que hasta dormís en una cama que parece un altar...!</p>
+
+<p>—Y es cierto, che... ¡No te han engañao!...
+¡El negro Peralta no se muere ya sin saber lo qu'es
+vivir a lo rico!... ¿Te acordás de la parda Isidora,
+aquella ñata farfantona, medio tartamuda, que supo
+ser planchadora del finao Molina?... ¡Bueno!...
+Está de casera de una familia que ha salido a veranear
+y que l'ha dejao como raina... y, ¡claro!
+¡yo soy el rai!</p>
+
+<p>—¡No vas a crer que es casa de cualquier cosa,
+che! Allí no ves sino el espejero por todas partes
+y tenés unos cuartos de baño que tan sólo con
+mirarlos te ponen com'una lechuga... Si me
+vieses en la bañadera e la niña, qu'es pintada e
+color rosa, tal vez ni me conocías, y no te digo a
+Isidora en eso de que se sienta en el vestíbulo
+cuando van a visitarla las amigas... ¡Si aquello es
+una comedia, hermano!</p>
+
+<p>—¡Juna perra!... A eso le llamo suerte yo...
+¿ves?</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¡Porque no contás con la contra!...
+Mirá... Yo vivo en un palacio, ¿sabés?
+y duermo en cama grandota y me siento en sillones
+de terciopelo... pero ando en compañía de
+Isidora, qu'es un mono con polleras... mientras
+que vos, tal vez dormirás en catre y comerás en la
+fonda, pero si vas por la calle con la mujer que
+te quiere, vas rodiao de claridades y ande quiera
+ves jardines y tomás olor a flores... ¡Créme, che,
+en esta vida, cada cual come en su plato y se debe
+contentar!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">PECHADORES</p>
+
+
+<p><span class="smcap">Ensartada</span></p>
+
+<p>—¡Oiga, niño... y perdone!... Soy un soldao
+viejo ¿sabe?... de los que han defendido la patria
+y aquí me ve más arrastrao que la basura... ¿No
+tiene ni a'nque sea un váinte pa'l pobre milico?...
+¡Hagaló por su novia... si la tiene!</p>
+
+<p>—Si yo también soy... ¿sabés?... de los que
+tiran al pecho y acabo de salir de casa...</p>
+
+<p>—¿No diga... ¿Quién lo había 'e pensar al
+verlo?... ¿Lo qu'es jujar por apariencias, no?</p>
+
+<p>—¡Ahí tenés!...</p>
+
+<p>—¡Bueno, hijo!... ¿Perdone, no?... Y yo que
+cuando lo vi que venía, cráia qu'era lo menos el
+hijo e Roca... P'cha... qu'es sonso el hombre
+¿no?... ¿Y como lo engatusa la parada?... ¡Esto
+si qu'es ensartarse!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span></p>
+
+
+<p><span class="smcap">Capataz y muerto de hambre</span></p>
+
+<p>—¡Vea, señor... y perdone el atrevimiento!...
+Yo soy un mozo bueno, que acabo de llegar de
+Tucumán, nombrao de capataz para la Aduana...
+¡Hay que trabajar, señor, para vivir y no hay que
+hacerle! ¡Es la ley...! Bueno... y ¿quiere creerme
+lo que le voy a decir?... ¡Aquí me tiene en
+Buenos Aires, de capataz y sin un centavo!...
+¡Parece cosa del diablo pero es así!... Estoy seguro
+que ninguno de mis parientes se ha visto nunca
+como yo... porque soy de los Bastos.</p>
+
+<p>—¡Mal palo, che!... Se va a embromar... Si
+fuera Copas se le apuntaría cualquiera... pero
+así... se va a quedar de capataz y muerto de hambre...</p>
+
+<p>—¿Le parece?... Entonces, me cambio el nombre...</p>
+
+<p>—¡Es lo mejor!... ¡Ah!... ¡Y cambiá de
+cuento también porque el que usás tiene canas!</p>
+
+
+<p class="p2"><span class="smcap">Borracho el hombre... pero buen padre</span></p>
+
+<p>—¿Dígame, señor... usted no es hermano del
+finado Antonio González, que supo tener un bar en
+la Boca?</p>
+
+<p>—¿Un bar en la Boca?... Mire, amigo... usted
+está delirando con la bebida, así, como quien
+dice por mayor y me confunde.</p>
+
+<p>—Bueno; es lo mismo. Vea... Quiere hacerle
+un servicio a un hombre, que es borracho y canalla
+y degradado ¿sabe?... Todo lo que usted
+quiera es el hombre ahora... pero ha sido educado
+y persona de fortuna en otro tiempo... ¿Quiere
+no juzgarlo mal al hombre, aunque lo vea en el
+suelo, hecho un andrajo y pensar que es un padre
+de familia cargado de hijos y que los pobrecitos<span class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span>
+no tienen la culpa de que el hombre sea lo que
+es?...</p>
+
+<p>—¡Oiga, che!...</p>
+
+<p>—Ya sé lo que me va a decir... No importa...
+Cualquier cosa, lo que pueda, el hombre no se
+abochorna y agradece la voluntad... ¡Vea!... El
+hambre es borracho y sinvergüenza ¿sabe?... pero
+es padre de familia...</p>
+
+<p>—Esto mismo, che... te lo vengo oyendo hace
+un año...</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¡Eso le prueba que el hombre
+será un canalla y borracho y padre de familia y todo
+lo que usted quiera... pero que no sabe mentir!</p>
+
+
+<p class="p2"><span class="smcap">La caridad... que empieza por casa</span></p>
+
+<p>—Señor, usted disculpará... pero el Colegio
+del Niño Descuartizado, que sostenemos Las Hermanas
+del Sombrero de la Virgen, está pasando
+por momentos terribles y las sostenedoras hemos
+resuelto levantar una subscripción solamente entre
+la gente bien y de fortuna, para la cual cien pesos
+son como una sonrisa...</p>
+
+<p>—Escuchemé...</p>
+
+<p>—A mí me dijo Dolorcitas Garramuño, que es
+la tesorera, una morochita de cerca de su casa,
+“mire, misia Clorinda, vayasé al escritorio del señor
+Martínez y vealó a él, estoy segura que no sale
+desairada...”</p>
+
+<p>—¿Dolorcita Garramuño?... No conozco...</p>
+
+<p>—Pero ella lo conoce a usted y ya ve, su simpatía
+es la que me ha hecho venir a verlo... Si no
+fuera eso, no me hubiese atrevido jamás...</p>
+
+<p>—¡Bueno, señora!... Yo no puedo hacer nada
+por el Niño Descuartizado... casi lo soy también...</p>
+
+<p>—¡Pero algo... hará!... Dolorcitas no puede...</p>
+
+<p>—Bien, bien!... ¡Mire!... Llévese esos veinte
+centavos, pero no me hable de mujeres ¿quiere?...
+¡Estoy hasta aquí de niños! ¡Dígalé así a Dolorcitas...
+y que se cuide!</p>
+
+<p>—Bien, señor... Si puedo traer a Dolorcitas un
+día de éstos, tendré el placer... ¡La pobrecita
+quizás sea más suertuda, como que es tan joven!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_91">[Pg 91]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">CAZANDO AL VUELO</p>
+
+
+<p>—Usté no puede decir eso, don Francisco...
+Acuerdesé de qu'es un hombre casao...</p>
+
+<p>—P'cha que modo'e decir casao... Te gozás
+pronunciando la palabra, como si le hallase alguna
+música rara y hacés sonar y la saboriás como
+si fuera dulce, olvidando que pa mí, que al fin no
+he cometido otro delito que quererte, ha de ser
+más amarga que la yel... Oíme con l'alma, che, y
+no te olvidés de qu'el que te habla es un compadr'e
+tu mama que nunc'ha sabido mentir ni a'nque sea
+padr'e familia...</p>
+
+<p>—Vea, don Francisco, yo no l'he dicho eso pa
+que s'enoje, sino porqu'es la verdá... ¡Piens'en
+lo que diría doña Petrona...!</p>
+
+<p>—¡Aurita me v'y a ocupar, teniéndote junto a
+mí...! Decime lo que querás, que si es viniendo
+de vos ha de ser com'un sahumerio, pero no te me
+hagás la inocente pa herirme con más crueldá, ni
+me saqués la familia... Demasiado sé que a tu
+amor le voy jugando mi dicha y quizás hasta mi
+vida...</p>
+
+<p>—¿Y si lo sabe, entonces, pa qué sigue'n su capricho
+don Francisco, por Dios?</p>
+
+<p>—¿Capricho?... ¿Pero por qué sos tan cruel con
+quien no se lo merece, y cómo tenés valor pa llamarle
+capricho a est'ansia que me devora? ¡La<span class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span>
+gran perra!... Se me hace que hasta gozás sabiendo
+que ando penando, y no tan sólo m'herís,
+sino que to'avía te ráis, revolviéndome'l cuchillo...
+¡Mirá! Yo t'he visto criar ¿sabés? y siempre
+t'he codiciao... Vos no lo crerás, tal vez,
+porque como soy casao, pensarás que soy de palo...
+pero pa que no alegués inorancia, te juro por l'alma
+de la finada mi madre, a quien Dios condene
+pa toda la siega si no es verdá lo que digo, que
+yo no vivo sino pa vos y pa pensar en tus ojos y
+pa soñar con tu boca y p'andar como abombao
+llevándote adentro mío, oyendo tu voz que me habla
+hasta en el viento que pasa... Y aura que ya
+lo sabés, hacé lo que se te antoje, pero no echés
+en olvido que hay un hombre que te quiere, a'nque
+sea sin esperanza y que ha de peliar tu cariño como
+si fuera su vida... ¿Por qué no me querés
+crer? ¿Le has óido decir a naides que yo haya
+jugao jamás lo que a vos te voy jugando?... ¿No
+sabés que al hablarte como te hablo, me olvido del
+mundo entero y que t'he de querer muy mucho pa
+no acordarm'e mis hijos y de la pobre Petrona,
+que naides mejor que vos conoce lo que la quiero?...
+¿Y qué jusjaría tu mama al saber que su
+compadre se había salido'e la güeya...? No, che,
+pensá que en esta parada no va más que plata mía,
+porque, al fin, vos sos solita y no debés cuenta'a
+naides si te querés dar un gusto...</p>
+
+<p>—¡Pero esto es una locura, don Francisco...!
+Yo no le puedo acetar...</p>
+
+<p>—¿Qué no podés acetar?... ¿Querés decirm'el
+por qué...? ¡Mirá!... ¡Si no me lo decís, v'y'a
+crer qu'es cierta una sospecha que tengo, y qu'es
+la que me ha hecho hablarte...!</p>
+
+<p>—¿Sospecha de mí...? ¡Esto sí qu'es lindo...!</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Te parece lindo?... ¡Bueno!...
+Conforme pase por casa el hijo de tu madrina,
+me lo paro como a un mono, y ahí no más
+le cuento todo...</p>
+
+<p>—¿Todo?... ¿Todo qué?...</p>
+
+<p>—¡Ya verás!... Van a salir muchas cosas, y
+entr'ellas un peluquero trenzao con un vigilante...</p>
+
+<p>—¿Y será capaz, don Francisco, de levantarme
+algún falso?... ¿Dond'está este cariño que me
+tiene?...</p>
+
+<p>—¡Mirá, m'hijita, no vengás pidiendolé agua
+al que se muere de sé! ¡Bien sabés vos qu'es verdá!</p>
+
+<p>—¿Acaso yo tengo nada con Eduardo ni con
+nadies... ni sé de lo que me habla?...</p>
+
+<p>—Ya sé que no... pero puede!... ¡Atendéme!...
+Este asunto merece ser conversao con más
+secreto que aquí... ¿Querés que t'espere luego?...</p>
+
+<p>—¡Mire, don Francisco... por Dios!</p>
+
+<p>—Dejat'e meter a Dios en lo que no se l'importa...</p>
+
+<p>—Vea... Le ruego por lo que más quiera, que
+no se acuerde con nadies d'esas cosas que me
+ha'blao... ¿quiere?... ¡Piense en mí, don Francisco...
+se lo pido!</p>
+
+<p>—¡P'cha con la recomendación!... ¿Te crés
+que hay algún minuto en que yo no piens'en vos, u
+qu'el amor de'sos sonsos, que te andan comprometiendo,
+se v'a poder comparar con uno de fundamento?...
+¿Qué van a enseñarle al zorro lo que
+son pollos y guascas?...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">COSAS DE NEGROS</p>
+
+
+<p>—Vea... No sé cómo decirle, ¿sabe?... Tengo
+miedo e que me vay'a tomar por algún chichón
+suelto... ¡Atiendamé!... ¿Usté's moreno endeveras
+o es difrasao como yo, no más?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span></p>
+
+<p>—Sofrenesé, che, y no juegue con armas que no
+conoce... ¡Mire qu'el diablo las carga!</p>
+
+<p>—¿No ve? Ya se m'enojó... P'cha que soy sin
+suerte...</p>
+
+<p>—¡No, che... qué sin suerte ni qué macanas!
+Es que usté se me viene montando a la vedera...</p>
+
+<p>—¡Bueno, compañero, perdonemé... por favor!
+Mire que si yo l'he hablao así, sin conocerlo, ha sido
+por pura simpatía y porque siendo forastero
+d'estos barrios, no conozco a nadies y es tan sin
+gracia andar de máscara cortao... ¡Vea! Yo m'he
+disfrasao de negro... ¿sabe por qué...? ¡Bueno!
+¡Le v'y 'a contar!... ¡Porque ando enamorado,
+amigo, y he querido ver si de negro tengo
+más suerte...! ¿Qué le parece?</p>
+
+<p>—Pero, ¿qué me v'a parecer, che...? ¡Qué usté
+ha'e ser algún chiflao de otros barrios!... ¡Mire
+que se necesita pecho pa crer que un negro puede
+ser suertudo en algo y cuantimás en amores!...
+¡Si no hay bicho más disgraciao qu'el negro, compañero,
+y másime si como yo es medio hoyoso e
+virgüelas!</p>
+
+<p>—¡No diga!</p>
+
+<p>—¿No diga?... ¡Mire!... Las mujeres cren
+que los negros y los picao de virgüelas podemos
+mirar al sol sin que nos lloren los ojos... ¡Vea!...
+Aquí, adonde usté me ve, yo soy un negro cargao,
+que a gatas cruza la vida, agobiao con el peso e lo
+que lleva... ¡Juna gran perra, che! Si usté conociera
+a Juanita...</p>
+
+<p>—Digamé... ¿no es una pardita de ojos grandes
+que cuando lo miran a uno, parece que l'hiciesen
+cosquillas?...</p>
+
+<p>—¡Qué pardita ni qué demonches, compañero!...
+¡Juanita es la hija del confitero e la esquina,
+che, una rubiecita como de quince años que
+da las doce antes de hora!... ¡Si la viera en eso<span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span>
+de que se pone su pollerita celeste y sale a pasiar
+el hermanito!...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Pero también es un atrevimiento,
+compañero, pensar que un confitito d'esa laya
+pueda cáirle entre los dientes... Yo no me hallo
+en ese caso, ¿sabe?... A mí, la que me tiene penando
+es una pardita bizarrota, che, carnudita
+com'una ciruela y con su modito y un aire que parece
+de raina...</p>
+
+<p>—¿Y cré que siendo pardita lo va'querer si lo
+ve vestido e negro?... ¡P'cha qu'es inocente!...
+¡Si aura pa las pardas no valemos ni fóforo!...
+Ellas lo que quieren son italianos ú ingleses y a
+los negros ni nos miran...</p>
+
+<p>—¡No diga!...</p>
+
+<p>—¡Mire!... Crealé a un hombre que sabe...
+Quand'un negro se pesca aura una morena o alguna
+parda, le lleva el apunte... ¡hay que desconfiarle,
+che!... Los negros tomamos borra y ni
+olemos el café... Me conchavé vez pasaba en casa
+de unos franceses y les caí a la cuenta en gracia
+porque m'empezaron a'cer colita pa que formara
+familia... ¡Si viese cómo busqué fogón en que
+churrasquiar!... Allá, pa'quellos laos de la Recoleta
+m'indicaron una morena que buscaba un pior
+es nada y me le fuí con coraje... ¡La gran perra!...
+¡Hast'aura me duelen los garrones de la
+sentada que pegué!... ¡Vea! con ese disfraz l'único
+que v'a sacar es la lengua... ¡de tanto trotiar
+al ñudo!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CUENTOS DE CAZA</p>
+
+
+<p>Como en ese momento una nube de humo amenazara
+ahogarlo, mi tío Martín se echó para atrás
+a fin de dejarla pasar, luego de dar vuelta sobre
+las brasas el pedazo de carne que chamuscaba, dijo
+con firmeza:</p>
+
+<p>—¡Miren, che... yo me he criado en los pajonales
+y sé lo que son tigres. Bueno sería que hubiese
+estado esperando, para aprenderlo, a que ustedes
+vinieran del pueblo!</p>
+
+<p>—¡Yo no le digo eso!... Lo que le he dicho es
+que ni el tigre, ni el perro cimarrón, ni ningún
+animal salvaje ataca al hombre si éste no lo ataca
+a él. El instinto de la fiera es huir.</p>
+
+<p>—¿Ve?... Eso es lo que en buen criollo se llama
+macana.</p>
+
+<p>Y como nosotros insistiéramos en negar a las
+fieras un espíritu agresivo, deseosos de oirle contar
+algunas de sus aventuras,—que era bastante
+reacio para referir,—él, para probarnos su tesis,
+desplegó ante nuestros ojos los cuadros de la
+vida salvaje en que había actuado, y la verdad es
+que, impresionados por su relato o sugestionados
+por las circunstancias que nos rodeaban, comenzamos
+a mirar con respeto el pajonal que atravesábamos
+creyendo ver a la muerte que avanzaba hacia
+el campamento, ya en forma de una serpiente
+de cascabel que desarrollaba sus anillos brillantes
+al pie de un algodonillo florecido, ya de una yarará
+que dormitaba sobre las ramas de un ceibo, acechando
+la vuelta de la torcaz propietaria que andaba
+por las cuchillas lamentando sus penas, o
+de un yacaré que emergía de entre las aguas fangosas
+y nos miraba con sus ojos sin párpados, o
+de una nube de cimarrones que nos seguían hambrientos<span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span>
+y nos asaltaban furiosos, o de tigres sentados
+al borde de los arroyos, entretenidos en echar
+espumarajos sobre las aguas, a fin de atraer peces
+para sacarlos con un manotón certero y que al
+vernos se ponían de pie y batiendo los flancos con
+sus colas inquietas bramaban enfurecidos.</p>
+
+<p>Y, no sé si serían iguales a las mías las impresiones
+de todos los que rodeábamos el modesto
+fogón campero donde preparábamos nuestra comida
+y que poco a poco se había ido apagando,
+pero en esos momentos envidiaba a las bandadas
+de siriríes que pasaban por sobre nosotros en viaje
+hacia la costa del bañado.</p>
+
+<p>—Sí, che, con el tigre no se juega, sobre todo
+cuando es cebado. Entonces es feroz y más audaz
+que el mismo yacaré, que es capaz de venirse sobre
+uno hasta fuera del agua, buscando llevarle
+aunque sea una mano. Siempre me acordaré de
+un suceso que me impresionó en cierta excursión
+que hice al Mocoretá, como quien dice a la patria
+de los guazuviráes y de los ciervos. Almorzaba
+en el rancho de una familia correntina, cuando
+de repente oigo unos quejidos y unos sollozos que
+me alarmaron.</p>
+
+<p>—¿Qué es eso?</p>
+
+<p>—No te asustés, que no es nada—me dijo una
+de las muchachas, con esa familiaridad guaraní
+que no conoce el usted y con esa tonadita que da
+a la frase suavidades de terciopelo.</p>
+
+<p>—¿Cómo que no es nada...?</p>
+
+<p>—Es un gringo que está llorando a su compañero...
+Eran dos que pidieron hacer noche en la
+ramada y vino un tigre cebado y se llevó a uno...</p>
+
+<p>Y como en ese momento se oyera un ruido sordo,
+que venía del pajonal, mi tío se interrumpió y
+exclamó con toda naturalidad, tanta quizás como
+la de la joven correntina de su relato:</p>
+
+
+<p>—Es una banda de chanchos del monte que marcha
+en retirada... Seguro que atrás viene algún
+tigre cebado... ¿Quieren que lo veamos?</p>
+
+<p>Confieso que en mi vida me he puesto de pie
+con mayor celeridad ni con más gusto.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">NOTAS DE VIAJE</p>
+
+
+<p><span class="smcap">En mi pueblo</span></p>
+
+<p>Recostados en la borda del vapor mirábamos
+las barrancas de Fray Bentos, y el ilustrado conferencista
+italiano, que era mi compañero de viaje
+y que conmigo volvía del Alto Uruguay entusiasmado
+con los cuadros inimitables con que la naturaleza
+había deslumbrado nuestros ojos, ensayaba
+por la quinta vez una conversación que no
+prosperaba:</p>
+
+<p>—¿Qué mira?...</p>
+
+<p>—Nada... ¿ve, allá lejos, adonde parece que
+se juntan aquellas dos líneas oscuras que cierran
+el horizonte?... ¡Bueno!... Pues sabrá que esas
+líneas no se juntan y que ahí, frente a ese gran
+manchón de luz que reverbera sobre el agua, peleando
+con la sombra costanera, se abre cancha entre
+ceibos y espinillos, festoneado de juncos y de
+achiras, un arroyo pintoresco y que a orillas de él
+en un recodo precioso celebrado por prosadores
+como Sarmiento y poetas como Andrade y Gervasio
+Méndez, se halla el pueblo donde nací...</p>
+
+<p>Y el ilustrado extranjero, templándose en mi
+tono, repuso:</p>
+
+<p>—¡Hombre!... Yo nunca he pasado cerca de
+mi aldea sin emocionarme... La veo chiquita, con
+su caserío despintado y con sus calles tortuosas y
+polvorientas, pero me parece tan grande y tan linda...<span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span>
+A uno le sucede con la aldea como con la
+novia... ¿Cómo se llama su pueblo?</p>
+
+<p>—Gualeguaychú...</p>
+
+<p>—¡Salute!... ¿Y es grande?</p>
+
+<p>—¡Tante grazie!... Un puñadito de casas, pero
+los de allí creemos que son un puñado y cuando
+fechamos una carta en el pueblo ponemos solamente
+<em>Gchú</em>, que es una abreviatura del nombre,
+pues sabiendo que es una ciudad importante nos
+parece que no debe haber nadie que no la conozca...
+Mi pueblo es un pueblo raro, che, y hasta
+podría decirle que es una curiosidad. Las casas
+parece que brotaran del bañado que lo circunda,
+pero no brotan; el arroyo es caudaloso y parece
+que fuera navegable, pero no lo es, porque un banco
+de arena le cierra la boca con gran desesperación
+del vecindario; los habitantes parece que fueran
+serios y graves, pero la risa les hace cosquillas,
+y el espíritu bromista que les anima lo encontrará
+usted traducido en las enseñas del comercio,
+que son verdaderas joyas de contrasentido, y en
+las veletas que coronan las casas, pues hay tantas,
+que constituyen otra peculiaridad, llegando a hacer
+creer que es allí preocupación del público saber
+todos los días de qué lado sopla el viento...
+¡Vea! Allí hasta el nombre chasquea; acabo de
+pronunciarlo y usted creyó que le había atado un
+estornudo a la cola...</p>
+
+<p>—Pero... qué, ¿no estornudó?</p>
+
+<p>—¡No me embrome, che! Yo no sé jugar con las
+cosas de mi pueblo...</p>
+
+<p>—¡Gua-le-guay-chú!... Parece un rompecabezas
+el nombre.</p>
+
+<p>—¡Parece... pero no lo es! Su paisano Mantegazza
+cita a mi pueblo en su <em>Fisiología del Amor</em>,
+diciendo que en sus alrededores observó una escena
+entre dos caranchos, que lo conmovió por su<span class="pagenum" id="Page_100">[Pg 100]</span>
+ternura y sepa, sin embargo, que esos pájaros son
+el símbolo de la crueldad y del egoísmo, y que son
+golosos de los ojos lindos y que en Gualeguaychú
+abundan éstos como las aromas y las mosquetas...
+Pero, no toquemos este asunto porque “es pa pior”,
+como decía Jesucristo, según el cuento salteño.</p>
+
+<p>Y allá nos fuimos ambos río arriba y cuando nos
+encontramos en mi caserío nativo, el día nos fué
+corto—a él, para comprobar mis aserciones por
+propia observación, y a mí para rememorar la lejana
+niñez y evocar aquélla mi vida de muchacho
+callejero y mataperros, o de adolescente soñador y
+pretencioso.</p>
+
+<p>En una callejuela suburbana, frente a un viejo
+cicutal que rodeaba dos higueras arruinadas,—un
+tiempo mi gimnasio y hoy seguramente el de otros
+desarrapados de mi estofa,—esperaba la hora de
+su derrumbe la azotea centenaria donde estaba la
+escuela.</p>
+
+<p>Y sin quererlo me colé por la puerta desvencijada
+y eché la vista adentro.</p>
+
+<p>Allí estaba el maestro con su cara grave y seria
+como la de un personaje con proyecciones en
+la historia, con el brazo armado con la tiza, y más
+allá, la muchachada desgreñada, descalza y cara
+sucia, como en mi tiempo, con los calzones a medio
+sostener por un tirante y con la bolsa de cotín
+suspendida a un flanco y que a la vez que
+arma de guerra era continente de cuadernos borroneados,
+de gramáticas y catecismos desencuadernados
+y de pizarras de bordes carcomidos por
+las contingencias de la vida.</p>
+
+<p>En ese momento repetía su eterno problema:
+“Diez cajones de velas, a un peso cada cajón, ¿cuánto
+importan?”. Y arrastrado por mis recuerdos escolares,
+contesté maquinalmente como en mi tiempo
+lo hacía, y hasta con el tonito conque deben contestarse<span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span>
+esas preguntas: “Diez cajones de velas, a un
+peso cada cajón, importan diez pesos...”. Oigo todavía
+la risa de la muchachada y veo la cara de
+asombro del viejo maestro, que no reconociéndome
+como a uno de los calculistas de su fabricación,
+me tomó por un bromista callejero y me señaló la
+puerta con ademán colérico, mientras llamaba al
+orden a sus discípulos dando palmadas sobre la
+mesa.</p>
+
+<p>Al pasar por un rancho sin revocar, flanqueando
+por el cerco de palo a pique, cuyos intersticios rellenaban
+jazmines y mosquetas, y ver la ruinosa
+ventana del mojinete, que aún luchaba por no abandonar
+el muro agrietado, algo como una brisa perfumada
+me acarició: y allí estaba mi novia de los
+quince años, y la veía en la alta noche luminosa
+mirándome por el postigo entreabierto, mientras
+yo, pisando en un ladrillo saliente, que aún persiste,
+pulsaba mi guitarra decidor. Busqué con
+las vista a la chinita que tan cruel fuera conmigo
+y con ella misma y la encontré, como siempre, sentada
+bajo el naranjo secular que sombrea su patio,
+rodeada de claveles y alelíes que desbordaban
+de los mohosos tiestos alineados; pero no era ya
+aquel botón de rosa que tanto codicié... Jugaba
+distraída con su pichicho favorito y me miró, al
+pasar, indiferente... la pobre china gorda y olvidadiza.</p>
+
+<p>Caía la tarde—la poética tarde de mi pueblo,
+que nunca he de olvidar—y fuí a visitar en su
+despacho al señor jefe político, y como es natural,
+no lo encontré.</p>
+
+<p>Sentéme en un viejo sillón de damasco punzó,
+que conocía desde la infancia como perteneciente
+a un mueblaje regalado por Urquiza en tiempos
+casi históricos, y lo hallé a él y a sus coetáneos,
+que adornaban la sala, gozando de salud
+precaria, pero viviendo todavía. Por la ventana<span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span>
+entreabierta miré hacia la plaza y vi en su lugar
+aquellos bancos tan viejos como el pueblo, el paisaje
+y las casas que la rodeaban: todo parecía petrificado.
+Mi imaginación retrocedió treinta años
+y evocó la figura de los vecinos más respetables.
+Ninguno faltó a la lista y todos estaban en sus
+asientos preferidos, hasta sin cambiar de ropas. De
+repente, una música que parecía venir desde muy
+lejos llegó hasta mis oídos, y al mirar por la ventana,
+vi alineada en la vereda tocando la retreta,
+aquella banda que hizo mis delicias durante las
+serenatas callejeras: allí estaba el negro Lechuza
+con su redoblante legendario, el bombardín Pascualetti,
+el pistón Andresito y los cobres abollados
+que gemían de memoria el “Sueño de un Jazmín”,
+mestizado con algo de “La Ganga”... Y sentí frío
+ante aquellos vecinos y aquellos músicos que, según
+mis cuentas, debían ser difuntos, y, sin esperar
+al funcionario policial—que temí fuera otro
+trasgo,—me encaminé al hotel en busca de mi
+compañero.</p>
+
+<p>—¡Hombre!... ¿Sabe que tenía razón?... Su
+pueblo es el pueblo más raro que he conocido. Me
+he encantado recorriendo las calles y mirando las
+enseñas del comercio y las veletas que adornan los
+edificios... Éste es el país de los simbolistas y de
+los contrastes estupendos, y cada una de esas figuras
+de lata que sirven de enseña es un poema
+humorístico de sabor original. Sobre una sombrerería
+hay una gran chancha pintada de azul y debajo,
+con letras amarillas, dice: “A la cotorra calavera.
+Se planchan sombreros de felpa y se
+achican”. Le pregunté a un señor que se detuvo a
+mirarme cuando yo copiaba el letrero y lo gozaba
+a mis anchas, el significado de la palabra “achicar”
+y me contestó con aire de asombro que quería
+decir “empequeñecer el diámetro de los sombreros<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span>
+de felpa”, para que pudieran usarlos los herederos
+cuando habían sido más grandes que su cabeza
+la de los causantes; y agregó, como por vía
+de ilustración, que “en Gualeguaychú se conservaban
+con respetuoso cuidado algunos sombreros
+de felpa que habían brillado con el sol que alumbró
+a los libertadores”. En frente de esta enseña se
+ve otra formada por un vasco fumando su pipa
+y calzado con alpargatas: señala una “Peluquería
+del Gran Napoleón” y mira a un indio en la actitud
+de disparar su flecha, a cuyos pies se lee:
+“En esta botica se despacha también de noche”.
+En una cajonería fúnebre hay un avestruz de lata
+que tiene una expresión risueña y, en un almacén
+de comestibles, un indio descansando en su
+maza y con las piernas cruzadas, contempla a una
+mujer que, soplando en un largo clarín, brota de!
+techo de una carbonería... He visto también un
+ciervo sobre una tienda titulada “La Joven Italia”,
+una tortuga roja sobre una empresa de mensajería
+llamada “La Rápida”, un gallo sobre un almacén
+de música y una estrella arriba de una zapatería,
+como diciendo que el que se calza allí ve
+la marca de fábrica en todas partes y a todas horas;
+y este hotel en que estamos se llama “del Vapor”
+y su enseña es un cazador disparando su escopeta
+y mirado con estupefacción por un perrito
+rengo... y por un puñado de angelitos que salen
+de entre una bota.</p>
+
+<p>—Mire, amigo... este pueblo es un canto a la
+risa y sus hijos deben impedir que el espíritu modernista
+le quite su cómica expresión risueña...
+Vea el letrero que he copiado en el gran almacén
+de “El Pobre Diablo”: “Se venden clavos, tachuelas
+y otros comestibles”.</p>
+
+<p>—Eso no es nada, che. Mire hacia el oeste, por
+esta calle en que nos hallamos ¿qué ve?</p>
+
+<p>—Un paseo público... ¡Qué lindo efecto! Parece
+una decoración de teatro imitando un paisaje
+de montaña...</p>
+
+<p>—Bueno. Otro chasco. Parece un paseo público,
+pero no es: ahí está el cementerio, donde debían
+descansar los habitantes muertos.</p>
+
+<p>—¡Ah!... Que no lo usan...</p>
+
+<p>—Sí... lo usan para enterrar a los niños que
+mueren o alguno que otro extranjero que no se
+ha aclimatado todavía... Mire. Usted lo creerá
+o no lo creerá, pero es cierto: persona que llega a
+cumplir cincuenta años en esta localidad no muere
+más. La gran curiosidad local es esa islita que
+hay frente al muelle: es el lugar obligado desde
+1848 en que la estrenó Urquiza para celebrar los
+banquetes de resonancia, aquéllos raros que se dan
+a algún personaje de campanillas que llega y del
+cual esperan algún beneficio los del pueblo, aunque
+sepan que si el tal es conterráneo les prometerá
+el oro y el moro mientras come y después no
+les dará ni las gracias—y desde entonces es tradición
+en Gualeguaychú que el honor más grande
+que se puede discernir a un mortal en el mundo es
+darle “un banquete en la isla”.</p>
+
+<p>—¿Y a usted le han dado alguno?</p>
+
+<p>—¿A mí?... ¡No faltaba más! Ni siquiera
+me'han convidado para asistir a los pocos que se
+han dado desde que yo tengo memoria. ¿Qué cree
+usted, che, que son los banquetes en la isla?...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">¿A MÍ?... ¡CON LA PIOLITA!</p>
+
+
+<p>—¡La gran perra con el agente que había sido
+desvergonzao y ligero p'al cuchillo! ¡Caray! Se
+necesita ser corajudo pa'tajar así una sirvienta,
+en plena calle, haciéndola olvidar a la pobrecita<span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span>
+de que tal vez su patrona l'haiga mandao apurada...
+u de que puede verla el patrón!... ¡Y mírenlén
+el modito a la indina y cómo le juega sonrisitas y
+parpadeos al vigilante! ¡P'cha con las mujeres, amigo,
+que s'están poniendo peligrosas pa los particulares!
+¡Dentro e poco se me hace que va ser cosa e cerrar
+los ojos y ni mirar p'atrás, cada vez que una
+tentación comience a quitarle el sueño!... ¡Lo que
+es a mí no me han de agarrar ni a bola, cuantimás con
+miga e pan!... Sin dir más lejos y en buena hora lo
+digo, ¿no le tengo echao el ojo a una negrita d'esas
+que son com'una cosquilla y con ser que me lleva
+l'apunte, no le ando juyendo al calse, sin animarmelé?...
+¿Y qué me le v'y animar con esto que
+uno está viendo?... ¿Ve?... ¡Si Roca fuera
+otr'hombre y entendiera su deber, se ocuparía de
+los pobres y no dejaría qu'estos locos, que por ser
+autoridá no respetan prenda'jena, metan pierna
+adonde quiera!... ¡Y vea a la sirvientita, cómo
+l'echa leña al fuego con esa paradita como de quien
+dice adiós, pero que se va quedando y con ese meneíto
+de las polleras y ese jueguito convidador!...
+¿Pero quién diablos les enseñará a estas diantres
+a orejiar su naipe de semejante manera? ¿A'nde
+aprienden a frairle l'alma a un cristiano sin pedirle
+ni permiso?... Y el pobre vigilante, veanló cómo
+s'encoge y s'estira creyendosé hombre suertudo,
+mientras la chinita inocente lo maneja como quiere...
+¡Juna perra que es sonso el hombre cuando
+uno lo ve de cerca!... ¡Y decir que todos somos
+ansina y que al más toro lo hace cabrestiar una
+mocosa cuando le muestra los dientes...! ¿Y a
+qué patiar contra el carro ni meterse a corcobiar,
+si todo a de ser pa pior y le han de ganar el lao?
+¡Bah!... ¿Y pa qué ser vigilante, ni comisario,
+ni presidente, si a todos nos cabe el lazo y todos
+clavamos l'aspa, cuando nos llega el momento?...
+¡No!... Lo qu'es a mí, con la piolita... y el
+que corte de mi asao que guarde muy bien la mano
+si la quiere conservar... ¡Yo seré un triste carrero,
+pero e'morir en mi lay!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DEL MISMO PELO</p>
+
+
+<p>—¿Ves?... Eso es lo que a mí me revienta y así
+se lo dije a Julio el otro día: si no quieren que a
+este país se lo llev'el diablo, eviten las mescolanzas,
+che...</p>
+
+<p>—¿A qué Julio?</p>
+
+<p>—¿Cómo a qué Julio... A Roca... ¡Si hemos
+llegado al extremo, che, de que ya no se respeta
+nada aquí! Ya ni hay antecedentes, ni nombre,
+ni posición que no sirva d'estropajo a los advenedizos
+y hasta la misma crónica social de los diarios
+se ve invadida por el canallismo más depravado...
+Todo está hecho un revoltijo... Derrepente
+ponen de concurrente a una fiesta o al tiatro—¡en
+pleno mes de abril!—y te colocan entre
+unos apellidos que'están oliendo a cebolla o a liencillo,
+cuando no te dan como presente en unos casamientos
+o funerales vergonzosos.</p>
+
+<p>—¡Qué me vas a decir d'eso, che!... Figuráte
+que aquí donde me ves, h'estado anoche, según
+los diarios, nada menos qu'en el casamiento de
+una hija de cierto inglés que nos compró la estancia
+l'año pasado... Un verdadero cualquiera que
+casi ni sé cómo se llama! Imaginate qu'es un hombre
+de andar en trangüay!...</p>
+
+<p>—¿Qué me decís?... Esta jugada es como para
+juntarla con la que le hicieron a mi tía...
+Querés creer que la metieron entre las concurrentes
+al Politeama... ¡Figuráte el madrugón!</p>
+
+<p>—¿Y vos todavía no te has hecho ver en el
+tiatro?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span></p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡No faltaba más!... Para mí las
+veladas comienzan con la Ópera, che, y soy fiel a
+la tradición... Yo no tranzo... ya saben todos
+que si no se me ve allí es porque no estoy...</p>
+
+<p>—A mí me pasa igual... ¿Sabés qu'este año
+va'seguir la moda del pasado, tan cómoda y tan
+chic?... No será elegante entrar al tiatro sino en
+los entreactos...</p>
+
+<p>—¡Es natural! La sala es para los músicos y
+la gente para la cual el espectáculo es una novedá...
+Yo, che, te lo digo con franqueza, no pienso
+abonarme... Buscaré algún amigo con quien
+turnarnos para la entrada, ¿sabés? y con mostrarse
+uno un poco y después estar para la salida...
+¡se hace la noche!... ¡Quién se aguanta tres horas
+de función!</p>
+
+<p>—¡Es una barbaridá!... Yo también ando
+buscando con quien hacer patota, y conforme'encuentre
+me ligo y con una soncera hago mi noche...</p>
+
+<p>—¡Ésa es otra, che!... ¡Esta gente nos está
+desollando con los precios!</p>
+
+<p>—¡Qué bárbaros, no!... ¡Y decir que a uno
+en su misma patria, como quien en su casa, lo están
+esquilmando!... ¿Ves? Eso le debías decir a
+Roca... ¡ya que sos tan amigo!...</p>
+
+<p>—Si se lo he dicho mil veces, che!... Pero parece
+qu'el hombre vivies'en las nubes... ¿Vos te
+crés que hace caso de consejos?... ¡Preguntale a
+cualquiera e los ministros y verás!... ¿Y?...
+¿Che?... ¿Nos asociamos p'al jueguito'e las entradas?</p>
+
+<p>—¿Y si no?... ¡Pa qué somos de los que no nos
+cortamos, aunque nos acollaren con un pelo!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">¡QUÉ SUERTE PA LAS DE MIGUENS!...</p>
+
+
+<p>—No, mi tía... no juzgue así las cosas del corazón,
+ni califique de capricho pasajero el sentimiento
+que me domina... Mire qu'es cosa seria...</p>
+
+<p>—No me hagás réir, Pituco... ¡que tengo el
+labio partido!... ¿Vos, con cosas serias?... ¿Pero
+sabés lo qu'estás diciendo?</p>
+
+<p>—Haga el favor de atender, mi tía y dejemé
+que la hable al alma, ¿quiere?... ¿Nunca le han
+hablao al alma a usted?</p>
+
+<p>—¡No, che!... Tu tío no habló jamás sino en
+criollo y esta lengua parece que no se presta...</p>
+
+<p>—¿Qué no?... Vea... Ust'está diciendo a gritos
+que hast'ha óido hablar los mudos... Si aura
+mismo y con ser que soy su sobrino, l'estoy tomand'un
+olorcito que casi casi no es de tía sino de
+moza garrida.</p>
+
+<p>—¿Sabés que sos adulón, Pituco, y que m'están
+dando ganas de crer que te se't'está quemando algo?...
+¡Mirá si fuese verdad! ¡Qué suerte pa las
+de Miguens!</p>
+
+<p>—¿Cómo pa las de Miguens, tan luego?... ¿Y
+por qué?...</p>
+
+<p>—¡Es un refrán, hijito!... No hagás caso...
+ni creas qu'es por lavarte la cara!... Es un refrán
+de familia, ¿sabés?</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡Vea!... Yo sé que le ha llegao
+el run-run y no tengo por qué ocultarle qu'es
+cierto... Me tienen mal, mi tía, y es por eso que
+busco el calorcito'e la familia...</p>
+
+<p>—¡Se conoce!... ¿Será por eso que has volado
+de tu casa?...</p>
+
+<p>—¡Atienda!... Yo sé que me v'a dar la razón...
+¿Sabe por qué me separ'é la familia y me<span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span>
+salí a vivir solo, armando el bochinch'el siglo?...
+¡Bueno!... Todo fué por esta cosa que me tiene
+trastornao. En casa me augaba, estando tan lejos
+d'ella... Piens'en lo qu'es la distancia, mi tía
+y tengamé lástima y no pegue de hacha... Me parecía
+que hast'el aire me faltaba en aquel barrio
+tan triste... como son todos los barrios que no
+son el barrio d'ella... y aquí me tiene buscando
+acercarmelé...</p>
+
+<p>—Pero ésas son muchachadas, Pituco... ¡Eso
+no es amor!...</p>
+
+<p>—¿Y cree que yo sé lo'qués, ni m'he puesto a'veriguar?...
+Yo lo que sé, mi tía, es que no vivo
+tranquilo cuando no la estoy mirando y que d'el
+lado qu'ella vive, hast'hallo más lindo el cielo y
+me parece qu'el aire que ha pasao por su casa tiene
+un cierto no sé qué... que no tienen otros aires...
+¿Usted no ha querido nunca, mi tía?</p>
+
+<p>—Mirá, Pituco... No seas atrevido...</p>
+
+<p>—No me diga Pituco, ¿quiere?... Llamemé
+por mi nombre... Mire qu'estamos hablando de
+cosas serias... ¡No se olvide!...</p>
+
+<p>—¿De cosas serias?... ¡Qué suerte pa las de
+Miguens!</p>
+
+<p>—¿Pa las de Miguens?... ¿Y por qué?...</p>
+
+<p>—Ya t'he dicho que no hagás caso... Es un refrán
+de mi tiempo ¿sabés?... como aquél del mate
+de las Morales que nunca llegó a cebarse...
+¿No sabés quiénes eran las de Miguens?... Cuando
+lo sepás te v'a gustar el cuentito... ya que te
+gusta hasta el aire que te viene desde ella... Las
+de Miguens eran las tías del tesoro con que soñás...
+unas muchachas que tenían talón de fierro
+y llegaron a ser famosas por su afán de divertirse.
+Ya se sabía en Buenos Aires, che, que no había
+velorio, casamiento, bautizo, comida, entierro,
+misa ni el diablo... en que no estuvieran las de<span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span>
+Miguens... ¡Era una cosa bárbara! ¿Había un
+enfermo en una casa?... Las de Miguens iban de
+visita a indagar cómo se hallaba. ¿Había una misa
+en el sur y otra en el norte y un baile en el
+oeste y una comida en el puerto, a bordo de algún
+barco y un bautismo en Flores?... Pues, hijito...
+las de Miguens se hallaban en todas partes
+alegres, contentas, comiendo bombones y sándwiches
+a dos carrillos, tomando chocolate y comiendo
+naranjas o sandías o tomando leche...
+Jamás ni nunca se supo que a ellas les hiciese daño
+nada, ni les doliera alguna cosa, ni discutieran
+un menú, ni tuviesen una pena y de repente nació
+entre la gente, así, de sopetón, como te ha nacido
+a vos ese amor por la sobrina, el refrancito embromador...
+¡Qué suerte pa las de Miguens! Quería
+decir qué motivos para jaleo, qué ocasión para
+salir a la calle, para jarana o para lloriqueo o para
+almuerzo o para baile o para rezo... Y corrió
+tanto, que una tarde estaba yo en la mercería
+alemana y derrepente se le cay'una pieza de puntilla
+a la dependienta y el dueño, al ver que l'abarajaba
+antes de tocar el suelo, dijo con su media
+lengua: “qué suerte pa las de Miguens” significando
+qu'el hecho podía ser motivo para que vinieran
+a la tienda... ¿Y quién te dice, hijito, qu'en
+eso las veo entrar a Panchita y a Celestina—qu'eran
+las mayores—con aquel aire de inocencia que
+tenían?...</p>
+
+<p>—¡Bueno! El cuentito es lindo, mi tía, como
+todo lo de usted... pero yo no he venido a visitarla
+para que me enseñe historia—para eso me hubiese
+ido a lo de don Bartolo o a lo de don Vicente
+López,—sino pa pedirle que me ayude'n esta empresa
+en que se juega mi vida... Invitelás a comer
+cualquiera d'estos...</p>
+
+<p>—¿A quién? ¿A las de Miguens?... ¡Pues no
+faltaba más! ¡Mirá si lo sabe tu mama!... ¿Cómo
+te imaginás, Pituco, que yo pueda contribuir
+a qu'entrés en el refrán, vos... el hijo, nada menos
+que de mi hermana, que—¡Dios me perdone si
+m'equivoco!—hasta creo que fué la inventora del
+refrán?...</p>
+
+<p>—¿Y qué tiene?... Yo, que soy el hijo y usted
+qu'es mi tía, le agregaremos la cola y la cosa
+quedará en familia... La vieja podrá decir con
+justísima razón: “!Qué suerte pa las de Miguens...
+y para mh'ijo Pituco!”</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">SIEMPRE AMIGO</p>
+
+<div class="blockquot">
+
+<p>Haz a otros lo que desees que
+los otros hagan contigo.</p>
+</div>
+
+
+<p>Nos conocimos en Ranchos, antes de que este
+pueblo se modernizara cambiando su nombre, lo
+que equivale a decir que, por lo menos, una decena
+de años nos separa del tiempo aquél en que
+yo, que solía visitar a unos parientes avencindados
+frente a la plaza, y él, modesto perro del cura,
+simpatizamos cambiando nuestro primer saludo.</p>
+
+<p>Era la casa de mis parientes, un viejo edificio,
+de dos departamentos que se abrían a un patio común.
+El de la derecha lo ocupaban éstos, y el de
+la izquierda, un viejo sastre con su esposa.</p>
+
+<p>—¿Por qué tienen cerrada la puerta, de calle,
+comadre? Esto huele a convento...</p>
+
+<p>—Es por unos días no más, compadre... Los
+vecinos tienen una perrita que adoran, como que
+es monísima y muy fina, y temen que se les vaya
+a la plaza de enfrente, a <em>mataperriar</em> con el perro
+del cura, que es de lo más bandido que hay en
+el pueblo...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span></p>
+
+<p>—Ave María Purísima, mujer... Y por eso...</p>
+
+<p>—¡Qué querés, che!... ¡Son tan buenos los
+vecinos, que con placer le hacemos el gusto, a'nque
+nos importe un sacrificio!</p>
+
+<p>Y la bondadosa de mi comadre, que era tronco
+de una numerosísima familia, se fué a
+sus quehaceres y yo quedeme holgando en el ancho patio,
+hasta que las sombras de la noche me llamaron al
+descanso. La primera claridad del día hallóme ya
+despierto, como todos dormían aún, me encaminé
+a la puerta de calle para recrearme con el espectáculo
+curioso del despertar de una población,
+que es agradable contemplar cuando uno no tiene
+otra cosa con qué matar el tiempo.</p>
+
+<p>Las calles comenzaron a animarse. Allá a lo lejos,
+cruzaba algún carrito de chacarero que con
+el chirrido de sus ruedas desengrasadas despertaba
+los ecos, o la jardinera del panadero, deslustrada
+por las lluvias y de repente, como emergiendo
+de la llanura verde en que a no mucha distancia
+de mí se perdía la calle, vi aparecer un perro de
+lindo porte y buena talla, que con la cola en alto
+y trotando ágil, aunque reposado, se dirigía hacia
+mí.</p>
+
+<p>—Ése ha de ser el perro del cura que tanto los
+preocupa a mis parientes y a sus vecinos, pensé; y
+seguí mirando, distraído, su aire de calavera, que
+contrastaba singularmente con el que debía tener
+si era él quien yo creía.</p>
+
+<p>El perro continuaba avanzando y veía ya las
+manchas de su cuero, el brillo de sus ojos que me
+miraban maliciosos y hasta me pareció escucharle
+los comentarios que rezongaba:—¿Qué hará ése,
+nada menos que en casa de mi novia?... ¡Ah! ¡Es
+gente nueva!...</p>
+
+<p>Me fué simpático. Cuando llegó a unos veinte
+pasos se bajó prudentemente de la vereda, como<span class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span>
+para evitar una sorpresa de parte de sus enemigos
+o de mí, a quien lógicamente me suponía un
+aliado de ellos, por lo menos, y tomando el medio
+de la calle con disimulada serenidad, siguió su camino,
+mirándome de soslayo.</p>
+
+<p>—¡Pichicho!... ¡Pichicho!...</p>
+
+<p>Le pareció una burla y se hizo el desentendido,
+aun cuando yo le había sorprendido una tiernísima
+mirada hacia el interior de la casa en el momento
+de enfrentar a ella.</p>
+
+<p>—¡Seguramente! ¡Éste es el perro del cura...
+el famoso perro del cura... esa miradita lo traiciona...
+¡Pichicho!</p>
+
+<p>Se detuvo asombrado como diciendo:</p>
+
+<p>—¿Pichicho a mí? ¿De la casa de mi novia?...
+¡Hum!... ¿Se tratará de un loco, de alguna alma
+compasiva o de un traidor?</p>
+
+<p>—¡Pichicho!... ¡Pichicho!</p>
+
+<p>Me miró a la cara y comprendió con su finísimo
+instinto, que yo, aunque era de la familia de
+mis parientes y vecino de los viejitos, patrones de
+su novia, era un hombre honrado, que no me metía
+a contrariar los amores de nadie.</p>
+
+<p>—¡Pichicho!... ¡Pichicho!...</p>
+
+<p>Lamió mis manos con zalamería, me golpeó las
+piernas con la cola y metiendo el hocico por la
+rendija de la puerta aspiró con fruición el aire
+que le llegaba del interior de la casa y le traía quizá
+el aliento de su amada.</p>
+
+<p>Conmovido por su ternura, abrí la hoja de la
+puerta, invitándole a entrar. No podía creer en
+dicha semejante y me miraba como preguntándomé
+si aquello no era un sueño o una infame traición.
+Me acarició, me observó bien y cuando se
+cercioró de mis buenas intenciones a su respecto,
+se coló con presteza, lanzándome una última mirada
+en que leí clarito:</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span></p>
+
+<p>—Por su madre, compañero... ¡no me vaya a
+reventar!... ¡Mire que la aventura es peligrosa!</p>
+
+<p>No habían transcurrido dos minutos, cuando
+oí un tropel en el interior de la casa y al viejito
+que gritaba:</p>
+
+<p>—¡El perro del cura! ¿Pero quién diablos le ha
+abierto la puerta?</p>
+
+<p>Como un relámpago pasó por delante de mis
+ojos el galán audaz, seguido por su amada, que
+haciéndose la temerosa se encaminaba con él hacia
+el alto yuyal de la plaza:</p>
+
+<p>—¡Corré, mi vida, que el viejito es muy bruto
+y nos va a pegar!... Yo, entre que me pegue él
+y pegués vos... aunque sea un mordiscón que me
+sepa a beso... ¡te elijo a vos!</p>
+
+<p>Y en la carrera se perdieron entre el tupido
+pastizal, mientras el viejito y la viejita, a medio
+vestir, llegaron a la puerta azorados y encontránse
+conmigo, exclamaron como en un sollozo:</p>
+
+<p>—¿No vió?... El perro se llevó la perrita...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Sí!... ¡Ahí en esa plaza los vi
+perderse!...</p>
+
+<p>Y ambos miraban el alto yuyal, que en ese
+momento iluminaban los rayos del sol naciente y
+agitaba mansamente la brisa matutina, con ojos de
+verdadera angustia.</p>
+
+<p>Solíamos después hallarnos en las calles del
+pueblo con el perro del cura y jamás pasaba por
+mi lado sin detenerse a mirarme, meneando el
+rabo:</p>
+
+<p>—¡El buen amigo!... ¡Qué dicha volverlo a
+ver!... ¿Y qué tal? ¿Cómo andan las cosas por
+allá... por la sastrería?</p>
+
+<p>Y ayer me ha reconocido, aquí en las calles,
+malgrado las injurias de los años, cuando yo ya
+no le conocía y había hasta olvidado la galante
+empresa en que le ayudara, arrastrado por la clarividencia
+del futuro condensada en la máxima
+que me sirve de epígrafe.</p>
+
+<p>¡Pobre perro agradecido!... Quizá ni la perrita,
+que tanto amó, existe ya más ni en su memoria,
+y, sin embargo, persiste todavía el recuerdo
+del amigo, conocido al pasar, pero siempre querido
+e inolvidable!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">¡EL POBRE AMIGO!</p>
+
+
+<p class="center">I</p>
+
+<p>—¡Pobre Comaleras,—dijo el rubio González;—muere
+con él la espuma de los jugadores del
+truco del barrio de la Concepción, y los que vamos
+acompañándole, podemos decir con orgullo
+que llevamos a enterrar, no solamente al mejor de
+los comisarios jubilados de la policía antigua, sino
+también a un hombre que jamás le disparó a un
+real envido, teniendo las treinta y tres de mano!</p>
+
+<p>—¡Hum!... No solamente era toro Comaleras—exclamó
+un viejito que iba acurrucado en un
+rincón del coche y a quien no conocíamos ni de
+vista ninguno de los otros tres acompañantes, que
+éramos, además del rubio González, el tuerto Cabira
+y yo,—¡sino un gran corazón! Gustavo S.
+Bordenave, servidor de ustedes, no ha concurrido
+ni concurrirá jamás a otro entierro con un gusto
+mayor que el que experimenta en estos momentos.
+¡Pobre Comaleras!</p>
+
+<p>—¿Me permite, señor Bordenave?...—replicó
+Cabira, sonriendo de la extraña manera que le
+permite hacerlo la parálisis facial que lo caracteriza,
+pero con un tono que no dejaba dudas respecto
+a su intención de protestar con toda formalidad.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span></p>
+
+<p>—¡Ahórrese los reproches, señor... Mis palabras
+hacen justicia a las virtudes de nuestro amigo,
+aun cuando se presten tal vez a una interpretación
+aparentemente desfavorable...</p>
+
+<p>—¡No!... Es que con gusto no se concurre al
+entierro de nadie...</p>
+
+<p>—Así es, señor mío... generalmente; pero en
+el caso sub-júdice de Gustavo S. Bordenave, concurren
+circunstancias que lo hacen excepcional,
+como lo verán ustedes.</p>
+
+
+<p class="center">II</p>
+
+<p>Aunque les parezca extraño, dados los rasgos de
+mi personalidad actual, yo he sido un funcionario
+municipal de cierta categoría, a los efectos del
+sueldo, condición única que puede establecer diferencias
+entre los empleados públicos. En ese entonces
+tuve la suerte de conocer a fondo a mi amigo
+Comaleras y la desgracia de que apareciese en
+mí el asma que me acompaña, ayudándome a formar
+la molesta entidad del Gustavo S. Bordenave
+de la actualidad. Los médicos ni yo, la conocimos
+al principio, y se creyó que era una notificación
+de la muerte, que me dijera con tan extraño
+lenguaje: “Gustavo S. Bordenave, a usted me lo
+llevaré tironeándole del corazón”. Una tarde pasaba
+de mi despacho a la tesorería, cuando me topé
+de manos a boca con Nicanor.</p>
+
+<p>—¡Hola!... ¿Tú, por acá?...</p>
+
+<p>—Sí, mi querido amigo. Acabo de ser jubilado
+en la policía, y como no puedo acumular dos sueldos
+nacionales y he menester de aumentar mis entradas
+porque me he quedado viudo y sin hijos y
+mis necesidades han crecido por consiguiente, tenderé
+mis líneas aquí, en la municipalidad... El intedente,
+que es amigo, correligionario y pariente,<span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span>
+me quiere ayudar... ¿No sabes de alguna vacante
+a producirse o que sea fácil producir?... Con
+placer sería tu compañero.</p>
+
+<p>—No lo serías por mucho tiempo... exclamé
+imprudentemente.</p>
+
+<p>—¿Por qué?</p>
+
+<p>—¿Pero, qué, no ves?... ¡Si me estoy muriendo
+del corazón! Los médicos ya me han sentenciado,
+che!</p>
+
+<p>—¿Qué me dices?... ¡Pero si parece mentira!
+¿Y tienes buen sueldo?</p>
+
+<p>—¡Cómo no!</p>
+
+<p>Y le declaré todas las peculiaridades de mi empleo,
+confiándole hasta ciertas facilidades que tenía
+para aumentar mis entraditas, con sólo crear
+pequeñas dificultades en las tramitaciones. ¡Pobre
+Nicanor!... ¡Cuánto y cómo se contristó y hasta
+dónde llevó su interés por el viejo amigo que les
+habla en estos momentos verdaderamente solemnes!
+Dos días después, el intendente se dignó llamarme
+a su despacho y con esa seguridad envidiable
+que da la superioridad jerárquica, me dijo,
+casi tuteándome:</p>
+
+<p>—Vea, Bordenave... Me han dicho que usted
+está muy enfermo del corazón y deseo conocer la
+verdad... Tengo un amigo a quien quisiera servir
+y no me gustaría defraudar sus esperanzas,
+prometiéndole algo que no le cumpliera... Se trata
+de un amigo suyo... de Nicanor Comaleras,
+¿sabe?... Me ha informado de que usted es casi
+un cadáver y me ha pedido que en caso de quedar
+vacante su empleo, él desearía que se lo acordara
+y como el pobre es tan bueno y tan amigo, quiero
+servirlo... Vamos a ver, ¿qué le han dicho los
+médicos?</p>
+
+<p>—Dicen, señor, que parece haber algo cardíaco
+y me han recomendado resignación...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span></p>
+
+<p>—¡Ah, bueno!... ¡Entonces no hay vuelta,
+Bordenave! ¡Mire! Voy a decirle a Nicanor que
+espere el desenlace y que esté seguro... ¿no le parece?...
+Así conciliamos todo...</p>
+
+<p>Y con esa oficiosidad que tan bien sienta en un
+subalterno, sea cual sea el ítem del presupuesto
+que llene con su modesto nombre, le pedí disculpara
+si obstaculizaba en cierta manera sus deseos.</p>
+
+<p>Desde ese día, Nicanor concurría asiduamente
+a mi despacho y yo conocía en su voz y en su actitud
+el interés que le inspiraba mi salud, apresurándome
+a informarle sobre ella, sin exagerar
+su gravedad, como podría pensarse que pudiera
+hacerlo, a haber temido que el candidato, viendo
+que la muerte no se apresuraba a coadyuvar a sus
+fines, hiciera fuerza para que su pariente y correligionario
+lo auxiliase por uno cualquiera de
+los tantos medios a su alcance.</p>
+
+<p>Tuve que ser muy discreto para no hacerme
+sospechoso a sus ojos de amigo celoso, y recién
+cuando su pariente y correligionario dejó de ser
+mi superior, me atreví a irle informando poco a
+poco de mi mejoría, así como también de que los
+médicos habían descubierto que yo no era un cardíaco
+sino un asmático.</p>
+
+<p>—Es igual, ahora... me contestó con aquel tonito
+dulce que era una de sus peculiaridades, ¡es
+igual!... El nuevo intendente que ha entrado es
+mi adversario.</p>
+
+<p>No le volví a ver sino de tarde en tarde, pues
+se ocupó en otra clase de asuntos y poco a poco
+fuimos dejando hasta de saludarnos, a medida que
+yo iba recuperándome...</p>
+
+<p>Ha muerto, el pobre, sin que yo pueda saber,
+a ciencia cierta, si allá, en el fondo de su espíritu,
+floreció alguna vez alguna sospecha respecto a mi
+sinceridad cuando le informaba sobre mi salud y
+poder vindicarme a sus ojos y es por ello que he
+venido con gusto a su entierro, buscando la oportunidad
+de declarar, como declaro ante sus amigos,
+ya que no puedo hacerlo ante él, que Gustavo
+S. Bordenave fué leal y honrado en sus informaciones
+y que por ser cristiano y acatar la voluntad
+de Dios, no lamenta haber defraudado las
+esperanzas que él abrigara a su respecto...</p>
+
+<p>—Agradecemos, señor, dijo Cabira, sus amables
+y espontáneas declaraciones, y yo, le manifiesto,
+sin temor de ser desmentido, que reconocemos
+en el procedimiento que usted nos ha descripto
+la caballerosidad y delicadeza de aquél que ya
+no es más ¡sino un recuerdo!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE DOS COPAS</p>
+
+
+<p>—¿Y me van a mandar nada más que por ebriedad...
+¡Bueno!... ¡Perfetamente! ¡No m'importa!...
+Yo no soy el primer criollo que se mama
+el veinticinco y tampoco'e ser el último y no
+tengo vergüenza de haber solenisao el día de la
+patria, no señor, no la tengo... porque gracia's'a
+Dios no soy hijo e gringo y me acuerdo de qu'esta
+tierra es la mía...</p>
+
+<p>—Mirá, che, bajá la prima... y si no es otra
+cosa lo que tenés que decir, podés ir aprontando
+tu linyera... ¡Estás despachao!</p>
+
+<p>—¿Despachao?... ¡Perfetamente! Para eso tenemos
+patria, caray!... Pa que uno no pueda
+festejar los aniversarios gloriosos sin permiso'e la
+autoridá... Había e bajar San Martín a ver lo
+qu'están haciendo... ¡Junaperra!... Le quisiera
+ver la cara al viejo cuando dentrase a una comisaría—como<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span>
+yo aura, pinto el caso—y se topara
+con que ya ni siquiera se respeta al nieto e su
+asistente Martínez!...</p>
+
+<p>—¡Loco lindo!... ¡Así me gusta un criollo!...
+¡que muera borracho, pero cantando el himno
+nacional!... ¿Sabés qu'estoy por largarte?</p>
+
+<p>—¿Largarte?... ¿No ve... En esa costubre'e
+tutiar a cualisquiera por desconocido que sea, s'está
+viendo que usté's de casta estranjera!...
+P'cha ¡qu'es confianzudo el gringo y entonao,
+másime si tiene mando, ¿no?... ¡Mire!... Así
+a'nde me ve a mí, así, medio mal pergeñao y hasta
+tirando p'al Veinticuatro'e Noviembre, por
+haber solenisao la fiesta'el veinticinco en mi patria,
+siendo como soy decendient'e prócer... sepasé
+que lo h'echo con la plata'e don Bartolo y
+que cuando él nos la dió para que tomáramos una
+copa era porque quería que los de La Diana'e la
+patria, l'hiciéramos un honor a la bandera!... ¿A
+que usté con ser quien es y hasta tutiarlo a Roca
+si se le pone a tiro, no ha tenido nunca semejante
+voz de mando ni lo han obedecido con mayor
+satisfacción!... ¡Convenzasé, señor, pa mandar
+como se debe... ¡Don Bartolo!</p>
+
+<p>—¿Sabés, che, qu'en medio e tus locuras te dejás
+cair despacito, pero con cierta elegancia y que m'estás
+interesando?... ¿Y luego qué es eso La Diana'e
+la Patria?</p>
+
+<p>—¿Qué, no sabe?... Es una sociedad que tenemos
+pa saludar a los patriotas de la seción. ¡Si
+hemos andao toda la mañana meniandolé al tambor
+y a los clarines!... Somos tres... Peraira,
+que cuenta cuentos pa los fonógrafos y se queda
+ronco de hablar sobre unos cilindros, imitando a
+Juan Moraira; el ñato Gutiérrez, más conocido
+que la ruda y yo, qu'he sido tambor del tres...
+Hoy, conforme aclaró, nos metimos en la casa e
+don Bartolo y l'echamos un redoble qu'era como
+pa bailarlo y áhi no más ya salió uno de adentro
+y alcanzandonós un diez nos dijo qu'el general nos
+lo mandaba pa la copa... ¡a la cuenta tomandonós
+por veteranos!... ¡Qué veinticinco ha sido
+éste, señor!... ¡Como pa que no l'olvidemos!
+De orgullo y de satifación me pasé de pato a ganso...
+¡y aura tengo que pagarla!</p>
+
+<p>—Pero, pa vos, che, todo el año es fiesta patria...
+¿Sabés cuántas entradas tenés?...</p>
+
+<p>—¿Y usté sabe, señor... cuántos días gloriosos
+tenemos los argentinos?... ¿Inora la historia
+d'esta patria?... ¡Hay que cumplir con los mártires
+y el entusiasmo arrastra, señor! Yo he sido
+empliao como guardián en el Museo Histórico,
+¿sabe?... Allí, en Lezama... ¡Bueno!... ¡En ese
+oficio alquirí este vicio'e los festejos a los que
+murieron por nosotros, y ya ve ande me lleva la
+historia!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_121">[Pg 121]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">FLIRT</p>
+
+
+<p>—¡Y así no más ha sido, pues!... ¡Te has
+chasqueado, prima, porque sos todavía inocente a
+pesar de ser tan viva... Mirá...</p>
+
+<p>—¡No me digás, che!... ¡Si los hombres se
+han puesto muy canallas en esta ciudá y ya no
+respetan nada!... ¡No me digás!</p>
+
+<p>—¡No creas!... Aquí, como en todas partes,
+los hombres respetan lo que deben respetar y nada
+más... ¡Mirá!... Las mujeres, a tu edad, pocas
+veces saben contener su coquetería en los justos
+límites de la prudencia. Descienden del trono en
+que son reinas, gustan arrastrar su vestido en la
+vereda plebeya y cuando ésta, que no es la impecable<span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span>
+alfombra de tu sala, se los ensucia, se indignan...
+¡Esto sí qu'es lindo, che!</p>
+
+<p>—¿Te parece?</p>
+
+<p>—¡La pregunta!... ¡O sos muy ingenua, prima,
+o me tomás por pipiolo... ¡a pesar de mis
+pesares!</p>
+
+<p>—¡Pero si ha sido un atrevido conmigo el tal
+García, que parecía un hombre decente... un
+caballero!... Figuráte que salgo para casa de mamá
+y en cuanto doblo la esquina, se me pone
+al lado como si yo fuese una mucamita o una cocinera
+e intenta emprender conversación... Es un
+indigno, un changador, un cualquiera...</p>
+
+<p>—Convenido... ¡Un cualquiera!... Ése es el
+término... ¿Y para qué lo mirabas cada vez que
+pasabas por delante de su tienda, desperdiciando
+en ese insignificante la incomparable luz de tus
+ojos?... ¿Es posible que halague tu vanidad de
+mujer linda y elegante la babosa admiración de un
+tenorio de trastienda? Vaya aprendiendo, prima,
+vaya aprendiendo... y sufra las decepciones consiguientes
+y aguante que el almacenero de la esquina,
+el lechero, el carbonero y tutti cuanti, crean
+que ella, la reina de las flores, es la consentida del
+tendero... y de envidia por la suerte de éste, pretendan
+deshojarla y repartirse entre todos sus
+despojos!... Y no te admire que hasta el mismo
+barrendero haya soñado alguna vez, mirándote al
+pasar, ¡que su escoba pudiera transformarse'n
+abanico!</p>
+
+<p>—Decí todo lo que quieras, che... pero yo te
+aseguro que los hombres son muy cochinos...
+Bien decía la otra tarde mi tía Petrona: “!Querés
+crer, m'hijita, que hasta'mí me dicen cosas todavía...!”.
+“Al pasar una bocacalle, un pillastre me
+ha echado una miradita qu'era un chorro de agua
+caliente y me ha dicho que las flores más lindas<span class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span>
+eran las violetas... ¡que nacían solamente en el
+invierno!”.</p>
+
+<p>—¡Otra que bien baila, nuestra, tía!... ¿Qué
+me contás? ¡Con que a pesar de su medio siglo y
+de su tos, todavía se queda en la cancha!... Oye,
+prima... ¡no seas mujer como las demás! Abrí
+tus ojos encantadores a esta hermosa luz de nuestra
+tierra, madre de mujeres tan lindas y tan...
+¿cómo te diré?... tan criollamente orgullosas y tan
+suavemente picantes...</p>
+
+<p>—Mirá, primo... ¡estoy hecha una tigra!...
+Este canalla de atrevido me ha puesto nerviosa y
+no sé por qué me parece que me ha ofendido...
+¡Siento como una quemadura!... Me parece que
+me hubiesen rebajado y que fuera una de las enanas
+del San Martín, y tengo asco, y rabia... y
+hasta ganas de encerrarme y no pisar más la calle...
+El mundo, che, s'está poniendo como para
+dispararle!... Ya no se puede ni mirar sin que
+alguno se crea adorado...</p>
+
+<p>—No te pasés, che, no te pasés y no des crédito
+al piropo que l'echaron a tu tía... la modesta
+flor fragante que la escarcha esmalta en el rincón
+olvidado del jardín... No pensés en la tumba
+ni el convento, por que un tendero enamorado
+tendió bajo tus pasos su capa de tenorio... Pisala
+y... adelante con los faroles y si t'he visto no me
+acuerdo... Abrí bien los ojos y mirá a tu alrededor
+y ve aprendiendo a conocer los instrumentos
+que suenan para ti la marcha triunfal de la
+vida... y no los confundas a unos con otros, tomándolos
+a todos por bombardines plebeyos...</p>
+
+<p>—¡Qué mi primo... éste! Decime, che... ¿darán
+pronto en algún teatro el “Cyrano de Bergerac”?...</p>
+
+<p>—Tal vez... ¡A mí no me interesa!...</p>
+
+
+<p>—¿No?... ¿y por qué? ¡Es un drama tan
+lindo!...</p>
+
+<p>—¡Qué me vas a decir lo qu'es Cyrano, prima?
+¡Si casi lo he'scrito yo!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">LOS TIEMPOS DE AURA</p>
+
+
+<p>—Decime, che... ¿No tenés vergüenza de venir
+a tu casa a las diez de la mañana, después de
+haberte pasao la noche perdido quién sabe en
+dónde?</p>
+
+<p>—Mirá, Diolinda... ¡tené cuidao, hijita!... Ya
+sabés que la lengua rompe güesos... Y aura,
+permitime que t'esplique en lo qu'he andao pa que
+veás que Juan Antonio Gutiérrez sabe lo qu'es
+matrimonio y respeta los mandamientos...</p>
+
+<p>—Lo que sos vos no morís ahorcao si te dejan
+hablar... pero esta vez no me vas a venir con las
+mentiras de siempre... ¡Ya me tenés hasta los
+ojos!</p>
+
+<p>—¡Diolinda! Oí la voz de tu marido y dejat'e
+macaniar... ¿Sabés en lo qu'he andao?... Es un
+secreto, ¿sabés?... Cosa e la política...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿En qué has andao?... ¡Vamos
+a ver!</p>
+
+<p>—¿A ver?... No, che, ¡que ver ni ver...!
+Apenas que te haga relumbrar de que tal vez seás
+mujer d'empliao cuando menos lo pensés... He
+pasao la noche en casa e Simón Ravena, ¿sabés?...
+el qu'era cochero e Pellegrini y hemos charlao de
+todo...</p>
+
+<p>—¿Vos charlando con Pellegrini?... ¡Borracho!...
+¡Canalla!</p>
+
+<p>—Mira, Diolinda, no te olvidés de tu caráter,
+haceme el favor... Yo no t'he dicho que haiga<span class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span>
+pasao la noche con el dotor sino con Ravena.
+¡Entendé!...</p>
+
+<p>—Y ¿quién pagó las copas?...</p>
+
+<p>—¿Ve?... ¡Éstas son las mujeres, caray!...
+¡Una piedra que uno lleva atada en las patas!...
+¡Y suba usté con semejante tramojo!... ¡Mirá!
+No me quemés la sangre, che, y andá arregláme la
+cama... ¡Es mejor!</p>
+
+<p>—¿Que te arregle la cama?... ¡No te la'reglás
+vos con toda tu alma, perdido, embustero!...</p>
+
+<p>—¡Bueno! ¡Mirá! ¡Calmate!... Te v'y a contar,
+pa que no se te reviente la yel con la curiosidá...
+Estamos formando un clú, ¿sabés?... un
+clú de hacha y tiza, p'agarrar empleos y p'armarnos
+como caiga... No te creas que yo he dentrao,
+llevao como mono e gringo, ni porque tenga cara
+linda, sino por mis cabales... ¡Soy del grupo, diretivo
+¿sabés? de los que van en la punta, de los
+que tallan, m'hijita!... ¿Y a qué no adivinás a quién
+le debo mi suerte?... ¡Qué vas a adivinar!... ¡Se
+la debo a la lengua, che, y a naide más! Figuráte
+que dentro ayer al caf'e Manolín y conversando
+con un amigo me cuenta qu'en el gobierno andaban
+dando empleos a todo el que hablaba mal de
+la autoridá, porque querían prestigiarla... ¡Claro!...
+¡Ahí no más ya l'empecé a sacudir cada
+chaguarazo desde Roc'abajo a todo el que caía a tiro!...
+¡Pa mí no había congreso, ni ministros ni
+nada y vivíamos como entre los indios, pensando
+solamente en la barriga!... Habías de ver el
+efeto, che, ¡fué bárbaro!</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¡Te pegaron alguna patiadura!</p>
+
+<p>—¿A mí?... Pero, che, ¡avisá si estás durmiendo
+y no tentés si querés morir de antojo!... Ni
+bien me oyó Ravena se me acercó y le comenzó a
+sacudir a Pellegrini porque lo había despedido...
+Y ya seguimos como bicicleta, che... y de áhi ya
+salimos pa l'Aduana y pa los corrales y pa todos<span class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span>
+laos... Y aquí me tenés de vuelta y con la garganta
+seca!</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Pero dónde'stá el empleo?</p>
+
+<p>—Pero, ¿no has entendido entonces?... ¡Hemos
+formao el clú pa'blar mal del que caiga y ya somos
+once juramentaos! Hay uno que dice qu'él
+no se calla si no lo hacen por lo menos diputao
+y que va'blar de Roca hasta que l'oigan los sordos
+y yo... ¡no te digo nada!... Yo v'y a ser el vengador
+de mi generación, che, que a causa'e Roca
+y de sus paniaguados, se ha tenido que refugiar
+en las confiterías pa'cer algo, porque en el gobierno
+no le daban calce... ¡Y aquí me tenés aura, encajao
+en la política y dispuesto a salir de pobre!...
+¡Mirá, yo, de cortar e'cortar grande!... Si Roca
+quiere que nos callemos Ravena y yo, o nos hace
+guardacostas o diputaos y si no, lo desprestigiamos
+ante la sociedá y lo hundimos... no te quepa
+duda, Diolinda... Hoy, como decía el pardo
+Ramírez, pa subir hay que hacer escalera de la
+lengua y nosotros no seremos los primeros, ni los
+inventores del sistema, pero no hemos de ser los
+últimos... ¡No te murás, Diolinda, y verás dónde
+llegaremos los que aura crés vagamundo!...</p>
+
+<p>—¿Vas a seguir todavía?... ¡Mirá, mejor es
+que te callés y te vas a dormir la mona!... ¡Sinvergüenza!</p>
+
+<p>—¿Que me calle? El día'el juicio... ¡y a la
+tarde!... ¡Dejá correr el tiempo y verás adónde
+llego, che!... Aquí el tiempo no es de los mudos
+como en Uropa, Diolinda, y al que charla le hacen
+rai!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">TIRANDO AL AIRE</p>
+
+
+<p>—Mire, don Antonio, que la muchacha lo quiere...
+Yo sé lo que le digo... ¿No ve que yo m'he
+fijao en lo que hace y que ya no soy una nena que
+se chupa el dedo?... Cuand'una muchacha como
+ella, tan señorita—porque no es porque sea sobrina
+de mi marido, pero es muy señorita—dentra a
+no encontrar nada que le venga bien y hasta echa
+p'al diario la pollerita'e dominguiar, no le
+quepa duda de qu'es porqueanda interesando...</p>
+
+<p>—¡Así sará!... Ma... ¿qué quiere que le dica?...
+Io ho pavura de tute le donne dil paese!...
+¡Ho visto tante purqueríe!... E dopo... ¿cosa
+saco io con tuto cuesto de l'inamoramiento?...
+¡Macana!</p>
+
+<p>—¿Cómo qué saco?... ¿Y qué quiere sacar?
+¿Cre qu'el amor es alguna lotería?... ¡Mirenlón
+al hombre!... Gringo había'ser para ser interesao...
+¡Si quedrá que le paguen también por tomarle
+el pulso!... ¡Habráse visto insolente igual!</p>
+
+<p>—Ma... dícame un poco!... ¿Io me ha metido
+con la muchacha?... ¿Non e propriamente lei qui
+si venga in garpone e me fa di cuele murisquetite
+con il vestito... cosí e cosí... sorridendo e guardándome
+con cueli oquione safao e fachéndome
+ina cusquillería de la gran siete, proprio como si
+io fose di leño?... ¡Mira!... ¡Ho pasato con
+cuela donna la piú dificoltá de tute le ore di la mía
+vita!... ¡Bisogna habere ina forza dil diávolo per
+esere sicuro con cuela birbanta di mochacha qui fa
+bruchare il sangüe in cuel garpone maledetto!...
+E no e cuesto tuto l'affare, ¿sapete?... Dopo ha
+incominchato ina conversaziones con cuela maniera
+cosí simpática e cosí calda qui ha de parlare... e<span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span>
+ma'fatto venire in cane di filo tremendo!... Propriamente,
+io, non sono ancora un vequio formone
+mellato e tanta afiladura m'ha fato diventar capace
+di farle la barba a lo stesso archivescovo... Io
+vi dico que cuesto non e vita, mía cara siñora!...
+Io non so buono per sofrire tuta cuesta bruchatura
+in corpo e restarmi cosí trancuilo. ¿Sapete
+bene?... Dun Antonio e dun Antonio, ma per
+cuesto non e il santo di suo nome!</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Ve?... ¡Eso es amor!... Al fin
+me ha confesao la partida!... Como lo ha dicho
+muy bien, usté no es todavía un formón mellao y
+así le decía yo a la muchacha: “no te aflijás, m'hijita,
+el hombre es extranjero, pero te ha'e saber
+entender”...; y ya ve cómo no me había equivocao...
+¡Una muchacha como ésa no es de desperdiciar,
+don Antonio!... ¡Buena como el pan, hacendosa,
+ahorrada... y linda com'una bendición!</p>
+
+<p>—¡Ma... vedi... tuto cuesto mi guasta l'anima,
+per Baco!... ¡Cuesto e l'afare!</p>
+
+<p>—¡Pero y si ella no le es indiferente y usté'stá
+seguro de que lo quiere, como que por usté dejó al
+escribiente aquél de la comisaría que le andaba
+arrastrando l'ala!... ¡Casesé!... ¿Pa qué andar
+con vueltas?</p>
+
+<p>—Ma... cuesto e l'affare, mía siñora... io sono
+amollato da chincue ani in Italia...</p>
+
+<p>—¿Casao en Italia?... ¡Gringo pillo!... ¡Mirá
+con la que venís a salirnos aura!... ¡Esto sí que
+se llama llevarse un chasco!... ¿Y por qué no hablaste
+antes, gringo condenao?</p>
+
+<p>—Io voleva vedere... cosa facheva l'amore miracoloso...
+Ma... tute le donne hanno la estesa
+maniera di pensare... l'amore e il matrimonio...
+e niente altro...</p>
+
+<p>—¿Y qué más querrá este condenao?... ¡Se necesita
+ser un gringo afilador pa crer que una muchacha
+como mi sobrina sea capaz de fijarse en él
+si no es pa casarse!... ¿Pa qué estarán los criollos?...
+¡Aura mismo le voy avisar al escribiente
+que no habías sido lo que parecés... ¡condenao!...
+¡Si hasta facha e'criminal en tu tierra te
+estoy encontrando... verás con quién te has metido
+a tirar tiros al aire!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">LA CAZA DEL CÓNDOR</p>
+
+
+<p>Una hora hacía por lo menos que callaban nuestros
+fusiles y, sin embargo, los cóndores, desconfiados
+como coyas, revoloteaban todavía alarmados.
+Los pocos que se habían asentado en la falda
+del lejano cerro frontero se paseaban parsimoniosos
+y serenos, aunque evidentemente inquietos,
+a juzgar por el movimiento de sus calvas cabezas
+rojas y por la presteza con que ensayaban tender
+el vuelo cuando un ruido insólito llegaba a sus
+oídos o un detalle sospechoso velaba la nítida visión
+de sus ojos claros y penetrantes, que atisbaban,
+sin parpadear, la entrada de las grutas misteriosas
+y la sombra traidora de los peñascos o del
+medroso malezal. Recogida sólo a medias el ala diligente,
+caminaban ceremoniosos y graves, erguida
+la cabeza descubierta, como enlutados caballeros
+medievales, que en justa de apostura, lucieran
+su garbo y su donaire. Cada vez que se detenían,
+estirando el cuello, como ansiosos de recoger
+en el oído, para descifrarlo, el enigmático lenguaje
+con que les hablaba el monte y la llanura, parecía
+que tal no hicieran, sino mutuas cortesías reverentes:
+la tizona obediente a la presión de la
+mano sobre el pomo, alzaba en la contera la extremidad
+del manto caballero, las golas ondulaban con
+coquetería y las espuelas chirriaban acompasadas.<span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span>
+Y desde el ras del suelo hasta donde el ojo alcanzaba
+en el infinito azul, se les veía: ya escoltaban
+rápidos y nerviosos la blanca nube pasajera que
+impulsaba el viento, o ya, sin batir el ala, describían
+un círculo fantástico sobre la masa obscura de
+las sierras, cruzando juguetones las anchas fajas
+luminosas en que el sol reía placentero.</p>
+
+<p>—¿Usté cré que sólo le malicea a la oscuridá,
+señor?...—dijo con su acento característico el
+viejo gaucho cordobés que nos acompañaba.—¡No
+crea!... El cóndor es un pájaro muy astuto...
+Desconfía más del sol que de la sombra y a'nque
+puede mirarlo sin pestañar, se le hace que a contra
+luz s'escuende un enemigo y por eso pega la
+vuelta pa ver de todos laos... Sabe qu'el hombre
+es artero y que se lo ha de madrugar si le da un
+cabe...</p>
+
+<p>—Pues si todos dan el cabe que han dado éstos,
+los cóndores morirán sólo de viejos.</p>
+
+<p>—¿Ha visto cómo le matrerean al plomo, señor?
+Y eso que las balas son p'al cuero d'ellos
+como son p'al mío estas espinas de amor seco...
+Lo que les dentra lindo es el cuchillo...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Y el dedo en el pico les ha de
+entrar mejor... quizá.</p>
+
+<p>Y convenimos, después de mucho conversar y
+sostenerme el viejo que “pa cazar el cóndor más
+valían las mañas que los fusiles”, en que al día
+siguiente cazaría para mí un cóndor vivo y que si
+ello sucedía, yo cambiaría su posesión contra cincuenta
+pesos.</p>
+
+<p>—Cácelo ahora... ¿Para qué esperar hasta
+mañana?...</p>
+
+<p>—Hay que hacer aprontes, señor... y además,
+el cóndor en ayunas no es tan fortacho... Al finao
+mi padre, qu'era de la gente de antes, cuando
+no había aquí en las sierras rifles de largo alcance<span class="pagenum" id="Page_131">[Pg 131]</span>
+como hay aura, le gustaba cazar los cóndores a
+mano... a lo indio... y sabía obligarlos a suicidarse...</p>
+
+<p>—¿Y usted no le aprendió la receta?...</p>
+
+<p>—¡Vaya!... ¿Y cómo no?... ¡Si es facilísimo!...
+No hay más que decirles una palabra en
+la oreja y ya'stá... Mañana de mañanita lo
+verá...</p>
+
+<p>Y al día siguiente tuve ocasión de presenciar
+asombrado, el extraño espectáculo de una lucha
+singular entre la astucia y la fuerza, en aquel
+vasto escenario de las sierras, que alumbraba el
+sol naciente.</p>
+
+<p>Llegamos a una quebrada pintoresca y dimos
+con un viejo mancarrón que pastaba tranquilo,
+discurriendo goloso entre el perfumado pastizal
+serrano.</p>
+
+<p>—¿Ve?... Ese mancarrón, señor, me v'a servir
+pa carnada... ¡Ya verá cómo cain los cóndores
+al olor de la sangre y cómo los asonsa la gasusa
+e la madrugada, castigada por la vista e la grasita!</p>
+
+<p>Entre el viejo y sus dos hijos degollaron el mancarrón
+inservible, le abrieron el cuerpo, extrayendo
+las vísceras, para dejar una buena cavidad, y le
+quitaron a medias la piel, tapando con ella, arrollada,
+la entrada de aquélla, entre la cual se deslizó
+el cazador, diciéndonos mientras se acomodaba,
+disimulando su presencia:</p>
+
+<p>—Aura, vayansén pa la cueva, que los muchachos
+conocen y abra el ojo, señor, ¡pa ver una cosa
+linda!... ¡Escuendansén bien, che?... ¡Ya saben
+lo linces que son estos condenaos... y apurensén
+pa'yudarme conforme me vean parao!...
+¡Voy a cazar el más grande!</p>
+
+<p>Apenas estábamos instalados en nuestro escondite,
+cuando, apareció en el cielo un enjambre de<span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span>
+puntos negros que a medida que avanzaba iba aumentando
+en volumen y en cantidad: parecía que
+los cerros enteros, desmenuzados, andaban en el
+aire. Los cóndores, majestuosos, volaban en círculo.
+Ya venían apresurados, batiendo el ala con
+presteza, o ya, serenos y como inmóviles, se detenían
+sobre el punto donde yacía el mancarrón y
+descendían rápidos a posar la garra acerada sobre
+el desmedrado costillar, o peleaban dos rivales, rezongando,
+por adueñarse de la cabeza, que parece
+ser bocado suculento, mientras otros hacían presa
+en las vísceras sangrientas y se las repartían a
+tirones. De repente un ruido formidable apagó los
+roncos graznidos entrecortados, se oyó un soplo
+de huracán, y al correr hacia la res vimos el enjambre
+gigantesco aletear desesperado para alzar
+el vuelo, impulsando el cuerpo remolón, mientras,
+allá, sobre el costillar casi pelado ya, forcejeaba
+por escapar a las manos hercúleas que sostenían
+sus patas negruzcas, un cóndor enorme, que el
+viejo cordobés sujetaba, sin salir de su escondite,
+temeroso a las injurias del pico sanguinario.</p>
+
+<p>Pronto los mocetones hicieron presa en el cuello
+y en las alas, y con grave escándalo del enjambre
+que voltejeaba graznando sobre nuestras
+cabezas, quedó el cóndor como estaqueado. Era un
+magnífico ejemplar, que hedía a carroña y cuyos
+ojos fulguraban iracundos...</p>
+
+<p>—Ya ve, señor, cómo más valen las mañas que
+los fusiles... Y es grande el condenao... Con
+razón por poco no me levantaba...</p>
+
+<p>—¿Sabe que esto se llama hazaña, viejo?...</p>
+
+<p>—No tanto, señor... pero los muchachos no hacen
+esto todavía... Y aura lo hagamos suicidarse
+a este roñoso... ¿no le parece?</p>
+
+<p>Sacó el viejo una lesna del bolsillo de su tirador
+y al propio tiempo que traspasaba con ella ambos
+ojos del enorme pájaro de presa, los mocetones
+lo largaron...</p>
+
+<p>Corrió un trecho, graznando de dolor y luego se
+remontó casi recto, siguiéndolo nuestra vista entre
+el enjambre de sus compañeros, que revoloteando
+en círculo lo rodeaban curiosos, pero que él
+no atendía y así se perdió en el infinito azul...</p>
+
+<p>—No crea que v'a dir lejos... Aura, lo que se vea
+ciego, se descuelga desde las nubes a cuerpo muerto y
+se destroza sobre las piedras...</p>
+
+<p>Y así fué. De repente lo vimos caer pesadamente,
+allá, en la lejanía brumosa de los cerros desiertos.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">COMO EN FAMILIA</p>
+
+
+<p>—Dígame, che... ¿usté tiene compromiso pa
+carnaval?</p>
+
+<p>—¡Cómo no... señor!... Soy suplente quinto
+de la comparsa e Los Artesanos Florecidos y tengo
+un solo en el valse... ¡que da calor!</p>
+
+<p>—¡No, hombre...! Le digo con el carro... Yo
+se lo contrataría pa los tres días y el entierro...
+¿sabe?</p>
+
+<p>—¿Pa dir al corso?... Vea, señor, pa que lo
+v'y a engañar... solamente muy bien pago dentraría
+por el aro... Al patrón no le gusta que los carros
+trabajen d'estraordinario... y después los caballos
+¿sabe?... ¡sufren mucho!...</p>
+
+<p>—Dejate de historias, che, y cantá claro...
+¿Cuánto querés?</p>
+
+<p>—Fíjese qué carro, señor... ¡Parece un coche!...
+¡Y si viese qué yunta!... Ese malacarita, así como
+lo ve, con ese airecito e'dormilón, tiene un pecho y
+un arranque tremendo... ¿Conoce la barranca
+e'Santa Lucía?... ¡Bueno!... Aquello de qu'él<span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span>
+para la cola y amoja las orejas es como p'acerles
+pito a los cuartiadores... A ese caballito lo quiso
+comprar vez pasada un amigo e'don Bartolo pa regalarseló
+p'al coche, pero no nos arreglamos... Esa
+gent'el gobierno, amigo, cuando es pa comprar con
+su plata, tiene más maña que gringo verdulero...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡perfectamente!... ¿Pero cuánto
+querés?... Ten'en cuenta'ntes de pedir, che... qu'el
+malacarita parece qu'stá refriao y fijate qu'el de las
+varas tiene cara de aburrido.</p>
+
+<p>—¿Refriao el malacara?... ¡No embrome, amigo!...
+El caballo es sano de pies y manos y eso
+que usté le'stá tomando por tos, es pura compadrada...
+Se compon'el pecho como avisándole al otro
+de que no le gusta lo que hablamos... ¿Quiere dar
+ochenta pesos?</p>
+
+<p>—¿Ochenta pesos?... ¡Vos te han cáido de la
+luna, che, no te quepa duda!... ¡La gran perra!...
+¡Si tenés novia no le arriendo las ganancias con ese
+modo e pedir!</p>
+
+<p>—Pero, mire, señor... saque la cuenta! Es a
+vainte por noche... y no le pong'ora pa'acabar...
+¿Que más quiere?... Fijesé qué pingos y no se olvide
+de que yo v'y a tener que privarm'e la comparsa
+y de qu'es casi'a la fija que me v'acer disfrazar...</p>
+
+<p>—¿Querés sesenta?...</p>
+
+<p>—¿Van a dir hombres solos en el carro?</p>
+
+<p>—¿Y te crés que pa llevar machos v'y a gastar yo
+ese montón de plata?... Es pa la comparsa e “Las
+Moscas de San Cristóbal”...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡No señor!... ¡Qu'esperanza!... No
+rebajo ni un peso... ¡Mirá, llevar moscas nada
+menos qu'en el carro! Me van a volver loco los
+conocidos gritandomé zafadurías... ¡y eso no lo
+aguanto de upa!...</p>
+
+<p>—No hablemos más, entonces... Yo, amigo, ofrezco
+lo que puedo y si no conviene... ¡paciencia!</p>
+
+<p>—Vea... deme setenta y cerramos el trato...
+V'y a quedar con los Artesanos más pior que mantel
+de fonda...</p>
+
+<p>—¡Pero vas a quedar con Las Moscas como vidriera
+e confitería!... ¡Si vieras qué gente la que
+forma la comparsa, che!... Tu carro v'a ser un
+cielo y lo vamos a'dornar como si fuese un altar...
+¡Ah!... ¡Mirá! No te vayás a olvidar de darle
+pasto a la yunta... ¡Hacelo por la comparsa!</p>
+
+<p>—¡Ni me hable!... ¡Ya verá quién es Molina
+sentandosé'n el pescante!...</p>
+
+<p>—Y ya verás las muchachas... diablitas, ¿sabés?...
+¡pero de aquéllas que no erran!... ¡Ya
+oirás los tiros!...</p>
+
+<p>—Pues amigo... digalés que no apunten pa este
+lao, sino quieren que venga la policía... ¡La
+gran perra! Si se me hace que hasta el mismo
+malacara s'está riyendo e contento, pensando que
+ya me ve trenzao con el mosquerío!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DESERTOR</p>
+
+
+<p>—¡A ver!... No me vengás con sonatas, che...
+¡mirá que yo conozco a los rengos hast'en el modo
+e toser!... Y aura... contestá derechamente si sos
+vos o no sos el tal Antonio Rodríguez, alias La
+Catanga Chica...</p>
+
+<p>—¿Pa qué se lo v'y a negar?... Yo soy Antonio
+Rodríguez... pero en cuanto a lo a Catanga no
+sé que me conozca naides por apodo semejante...
+a'no ser el gringo Tavolara, qu'es el que me ha
+denunciao, mostrandosé com'un chancho... ¿Pero
+a mí que se m'importa si no somos ni parientes?...
+¿No le parece, señor?</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Piden tu captura desde Barracas
+y dicen que te han de hallar con pantalón de arpillera,<span class="pagenum" id="Page_136">[Pg 136]</span>
+muy ajustao... vestido de dominó y tocando
+l'acordión...</p>
+
+<p>—¿Tocando l'acordión, no?... ¿Y con pantalón
+de arpillera?... ¡Perfetamente!... ¡Y así me han
+hallao!... ¿Y qué gana con eso Tavolara, vamos
+a ver?</p>
+
+<p>—En el pedido de captura no figura Tavolara...</p>
+
+<p>—¿Y qué v'a figurar, si él no es naides?... ¡Si
+es apenas un miserable zanahoria!... El que ha e
+pedir la catura ha e ser un tal Natalín... un gringuito
+colchonero, bajito y medio cecioso... qu'es
+el dueño e la comparsa de que yo me deserté...</p>
+
+<p>-¡Ah!... Es por asunto e comparsas...</p>
+
+<p>—¿Y si no?... De qué otra cosa v'a ser, siendo,
+como es, Carnaval... Yo'estaba los otros días en el
+caf'e doñ'Anita, cuando dentró Tavolara pa proponerme
+un negocio... Mirá, Rodríguez, me dijo...
+porque lo qu'es de Catanga no me trata ni
+mamao... tengo encargue de buscar, pa que haga
+yunta conmigo, un mozo, así, de tu altor... Es pa
+formar un camello, ¿sabés?... en esa comparsa e
+fieras que saca todos los años don Natalio Pestagali...
+¡Claro!... Le rechacé la propuesta casi
+sin esaminarla, dijera el manco Centeno... pero
+él siguió machacando... ¡No se puede figurar lo
+qu'es el tal Tavolara de terco y de tesonero!...
+Mirá, hermano... no sabés lo que perdés, me decía ...
+Natalín es generoso y si hacemos buena
+yunta pa formar el animal, nos v'a largar vainte
+pesos... sin contar las convidadas... Y, fijate...
+Vamos a poder dentrar hasta en él <em>al</em> de <em>La Prensa</em>.</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿ Vos eras, entonces, uno d'esos
+animales qu'iban llevaos por un persa?...</p>
+
+<p>—No... Yo no era un animal entero sino apenas
+la mitá y la otra era Tavolara, que formaba
+cuestión... porque como yo soy más alto, tenía
+que caminar con el pescuezo encogido y cuando no<span class="pagenum" id="Page_137">[Pg 137]</span>
+perdía el paso, me olvidaba de un meneo pa la cola,
+la cabeza y las patas delanteras... D'eso nació la
+que me habían recomendado y ya sentía los bufidos
+que pegaba Tavolara y el palo de Natalín que me
+marcaba el compás, golpiandomé las canillas...
+Redepente me paré y no quise seguir más y ya se
+armó el batifondo... Tavolara, en la vedera, formaba
+un medio camello que parecía sentao y qu'estirara
+el pescuezo pa verse l'anca vacía, hablando
+con Natalín, desde abajo e l'armazón, mientras la
+gente se raia y aplaudía hasta rajarse... ¡Aquello
+era una comedia!... Al fin cay'un conocido y con
+él me reemplazaron, pero no s'hizo la cosa por causa
+e los pantalones, qu'eran d'esos de vidriero...
+hechos de género azul y con corte de bombacha...
+¡Claro!... Les resultaba un camello qu'era una
+barbaridá... A ver,—dijo Natalín,—dele a éste los
+pantalones!... ¿Yo?...—le contesé secamente pa
+aguantar mejor la risa...—¡cómo no!... Aurita
+me v'y a quedar con las canillas al aire nada menos
+qu'en el corso... Me ofrecieron cinco pesos y allí
+no más sobre el pucho, se los rechacé indinao, declarando
+francamente que si no me daban diez yo
+no largaba la prenda... La gran perra... ¡qué alegamos!...
+Pero el gringo no largaba... Al fin
+cay'un vigilante y yo me les deserté e miedo que
+me agarrasen pa'cerme algun'echuría sin pagarme
+ni un centavo...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Y cómo siguió el camello?</p>
+
+<p>—¿Y yo cómo v'y'asaber?... ¡S'iría de patas
+azules y tranquiando despacito, como quería Tavolara
+pa lucir su habilidá!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">LA YUNTA DE LA CUCHILLA</p>
+
+
+<p>A medida que el galope de mi caballo me acercaba
+al rancho que ocupaba la comisaría, desmantelado
+y miserable a pesar de su carácter oficial, mis pensamientos
+se modificaban.</p>
+
+<p>—¡Malo!... ¡Malo! Rancho en que no se ve ni
+un arbolito y donde los postes del guarda-patio y
+del palenque los han rajado en pie para quemarlos,
+no puede ser cosa buena... Mejor sería quizás que
+pregunte por alguna pulpería del pago y me vaya
+a alojar en ella... Aquel tape barrigón que está debajo
+del corredor chupando su mate y mirando como
+le rasquetean el caballo, ha de ser el comisario...</p>
+
+<p>—Buenos días le dé Dios, señor...</p>
+
+<p>—¡Buenos!... Apéese si gusta, amigo...</p>
+
+<p>—Mil gracias, señor... Vengo únicamente para
+preguntarle si no hay por aquí alguna pulpería
+donde poder hacer noche...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... ¡Che!... ¿Rodríguez?—exclamó
+dirigiéndose el que rasqueteaba el caballo, que
+con su atuce en redondo, su cola al garrón y sus
+uñas recortadas con coquetería, estaba indicando a
+las claras que era parejero de comisario, o lo que
+es lo mismo, pingo que no perdía carrera a no ser
+que al dueño afortunado le conviniese.—No t'he
+dicho que no me lo rasquetiés así ¡con mil demonios!
+¿o tenés ganas de dir a parar al cepo?... ¡Avisá si te
+anda pidiendo el lomo!... ¡Sí, señor!... Allisito
+en aquella cuchilla, hay una pulpería de unos gringos...
+pero es una yunta de desconfiarle... Ya se
+ha'blao de pasajeros desaparecidos y son cuatrerísimos
+y como zorros pa las gallinas ajenas... ¡Así
+tamién v'a ser la cepiada si yo los agarro en una!...
+¡Che... Rodríguez!... ¿Cuál de los dos gringos
+de la pulpería es el que dicen que se comió una familia
+en Italia?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span></p>
+
+<p>—¡Parece que fué el grandote... comisario!...
+Del otro, del peticito, tamién se dice qu'está condenao
+a muerte... pero nosotros no tenemos requisitoria
+de ninguno...</p>
+
+<p>—¿No ve, señor? És'es el escribient'e' la comisaría
+y conoce el pago mejor que yo, que recién he
+dentrao a este servicio... ¡Che! ¿Rodríguez?...
+Ese caballo está entumido, me parece... ¿A ver?...
+¡Hacelo andar!... Afloja una pata, che... ¿o es
+ilusión mía?... ¡Ah! ¡No es nada!... ¡P'cha que
+le tengo miedo a un calambr'en esta carrera!...
+¡Che!... ¿Rodríguez?... ¿Querés un mate?</p>
+
+<p>—¿Y podré encontrar alojamiento en la pulpería...
+señor?</p>
+
+<p>—¡Che!... ¿Rodríguez?... Este señor pregunta
+si podr'hallar alojamiento en la pulpería... ¿Qué
+te parece?</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Los gringos, saben tener catres
+pero están hirviendo en chinches... Que haga que
+le tiendan cama en la carretilla e manos... En
+cuanto les pida eso, ya van a ver que v'alecionao
+y conociendo la casa u que, por lo menos, yo sé
+que allí pernotó...</p>
+
+<p>Las noticias no eran halagadoras y al despedirme
+del comisario y de su adlátere y seguir al trote por
+la sendita que cruzaba el cardal naciente, iba pensando
+en la espeluznante biografía de la yunta.
+No me asustaba por cierto, el dato relativo a las
+gallinas ajenas, que me imaginaba asadas con maestría
+campesina, pero sí lo otro y procedí como me
+habían indicado.</p>
+
+<p>—No tenga miedo, siñor, de las chinchas... Sun
+macana d'esu Rodrique del comesario... que ne
+debe tante cope e ne hace la purquería...</p>
+
+<p>Y la verdad es que el italiano—que era el grandote,
+pues el peticito parece que se había ido al
+pueblo—se esforzó en instalarme con comodidad<span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span>
+y en distraerme, conversando, hasta que vino un
+cliente de la pulpería con quien se puso a departir
+junto al mostrador, mientras yo, que había cenado
+bien, me estiraba en el catre tratando de dormirme,
+a la luz amarillenta del quinqué, que alumbraba escasamente
+el testero de la pieza correspondiente al
+boliche, dejando en la penumbra la parte trasera,
+dormitorio de la yunta y de los huéspedes, cuando
+los había.</p>
+
+<p>Parece que el visitante era un viejo conocido
+que iba de paso y no había querido cruzar sin saludar
+a la yunta:</p>
+
+<p>—Allá, en el pago viejo, los extrañaban mucho
+los vecinos pues los estancieros no hallaban comodidad
+con los nuevos pulperos y no se explicaban
+por qué abandonaron ellos el negocio...</p>
+
+<p>—¿Ma... qué queré, dun Casintu?... Tovimo
+que andar vía... per sunsería de la vita... ¿sabé?...
+Me sociu Pepín, le dió la garanzia a so compadre
+l'arcarde García... ¡e le vino mal la cosa!...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Ah!.. ¡Sí!... Se dijo en el pago...
+pero añadieron que usté iba a seguir solo con el
+negocio.</p>
+
+<p>—¿Solu?... ¡Ma esu sun macane!... Me sociu
+liquidó so parte e pagó, e dopo me dico que s'iba
+a changar de pión pa deschalar maíz... ¡Merá un
+poco eso pión!... On hombre como él, que no e
+porque sea me sociu, pero que e coracudo come on
+toro... Yo le dique antonce... ¿Ma qué v'a'cer...
+hombre? Decasé de macana cun la deschalada de
+maíz... e vaya drintro a'rreglar la botillas... Osté
+sabe que Pepín e propio un animale, perdonando
+la cumparación... Me dico que se ne iba e yo
+le dique que antonce yo le rompiba arguno güeso,
+pa que se ne acordara dil socio vequiu... ¡Afigoresé
+se n'andarse así!...</p>
+
+<p>—¿Y se quedó de socio no más?</p>
+
+
+<p>—¿E sinó?... Hemo'stau sociu cuande no teníbamo
+ne un chentavo e allora que yo tengu argún
+se ne íbamo a separar?... Yo le rompo un güeso
+se me hace esa purquería... ¡Porque era propio
+ina purquería!...</p>
+
+<p>—¿Y por qué no se quedaron allá... no más?</p>
+
+<p>—¡Ma... osté se afica! Pepín iba a sofrir on
+pocu con la pregunta curiosa de lo conocidos...
+e ne hemo venido aquí.</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>Y al mirar la enérgica cabeza noble del hombre
+que hablaba, tuve envidia de su fuerza, pareciéndome
+que la luz del quinqué alumbraba en esos
+momentos no la miserable pulpería en que me hallaba,
+sino un templo suntuoso, levantado al amor
+y a la amistad, por la inmensa piedad de los pequeños
+que un día serán grandes...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">EN EL BAÑADO</p>
+
+
+<p>Al paso de nuestras cabalgaduras seguíamos la
+tortuosa senda que cruzaba el bañado en los días
+de seca, chapaleando aquí y allá el agua cristalina,
+conservada como un tesoro por el pajonal, que le
+cubría celoso con su manto verdinegro, orlado de
+nenúfares y camalotes.</p>
+
+<p>—¿Sabe que es lindo el bañado, don Pascasio?</p>
+
+<p>—¡Y cómo no, amigo!... Por eso el que cae a
+estos aguazales no los deja sino con pena, y los
+que nacieron en ellos y se ausentan, jamás lo hacen
+para siempre... Volvedor como pato'e la laguna,
+dicen los criollos... ¡y es verdad!</p>
+
+<p>Tendí la vista sobre el pajonal que ondulaba movido
+por la brisa y seguí complacido las bandadas
+de siriríes que se alzaban en montón, dando el alerta
+con el rumor de sus rápidas alas a las gallaretas<span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span>
+y a las grullas y a los pesados ocós que dormitaban
+a orillas de los juncales, esperando el paso
+de las mojarras, inquietas y perspicaces...</p>
+
+<p>—¡Mire que tendrá cuentos el bañado, don Pascasio!...
+Si yo pudiese, me quedaba un tiempo...
+¡Ha de ser divertido estudiar las costumbres de
+tanto pájaro y de tanto bicharraco como hay!...</p>
+
+<p>—No crea que son muchas las clases... Pronto
+las conocería a todas y después le sucedería lo que
+a mí, que no distingo los pájaros ni los bichos sino
+cuando tengo que comerlos... ¡y eso por el olor
+y la necesidad, porque como decimos aquí “pa boc'hambrienta
+no hay carn'hedionda!”</p>
+
+<p>—Mire cómo hierven los patos en aquel charco...
+Fíjese qué colores más lindos... ¡Si parecen bruñidos
+los cuerpitos y hechos con mosaicos de rubíes,
+de esmeralda y de brillantes!</p>
+
+<p>—Ésos no son patos sino gallinetas... como
+quien dijera las perdices del bañado... Comen
+lombrices y por eso hay algunos que no las quieren
+aunque sean riquísimas... ¡Vea!... No admiten
+en su sociedad sino a los cucharones que con sus
+picos chatos les revuelven el barro del fondo y les
+descubren la comida... Se dice que son compadres,
+pero que no se tutean para no darse confianza
+y tener después que pelearse... La gallineta
+es ligerísima para comer, pero no abusa de
+la lentitud de su amigo y le da lugar y tiempo...</p>
+
+<p>—¡Qué precioso aquel charquito de la derecha!...
+Mire... Parece esmaltado.</p>
+
+<p>—Ése no es un charquito sino un charco muy
+hondo... Si fuese playo, no andarían en él los
+cisnes y los patos picazos, que revuelven las aguas
+profundas persiguiendo los pescaditos... Éstos
+vienen en cardumen a guarecerse, asustados, entre
+las malezas de la orilla y por eso están en ella las
+garzas blancas y los flamencos rosados esperándolos<span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span>
+atentos. Todos esos canilludos son haraganes
+y se aprovechan del barullo que arman en el agua
+los grandes nadadores o de los ruidosos zambullones
+de los carpinchos y de las nutrias... En el
+bañado, amigo, es como en tierra firme... ¡El vivo
+vive del sonso y el sonso de su trabajo!</p>
+
+<p>Y don Pascasio mirando a lo lejos y señalándome
+un punto lejano, prosiguió:</p>
+
+<p>—Mire, allá, junto a aquel sauce quebrado que
+está como cayéndose al agua... ¿No lo ve cubierto
+por una bandada de biguáes, que son las aves negras
+del aguazal?... Obsérvelos... Saltan, zambullen,
+dan volidos cortitos y vuelven a su puesto
+a sacudir sus plumas, que parecen de azabache y
+a tragarse cualquier animalejo que haya robado su
+pico. Fíjese bien y verá, casi entre ellos, pero discretamente
+apartada... una garza-mora que se tiene
+sobre una pata, quizás para no cansar las dos,
+mirando el agua con ojos de codicia...</p>
+
+<p>Según un cuento de aquí, la garza-mora era una
+viuda muy rica cuya confianza ganó al dandy de los
+bañados, el Martín-pescador, mozo pobre y haragán,
+fastuoso en el vestir y cargado de alhajas
+falsas como un buen jugador sonso, quien inició
+la testamentaría, repartiendo cargos y comisiones
+entre sus parientes los biguáes... ¡Claro! Muy
+pronto desaparecieron los tesoros y la viuda se vió
+obligada a pleitear con su apoderado, que es un
+maestro en la chicana.</p>
+
+<p>El juez es el tuyuyú, personaje grave y sesudo
+que dicta buenas sentencias, pero que no tiene a
+sus órdenes ni un miserable gendarme que lleve
+las citaciones... Y ahí la tiene usted a la viuda,
+persiguiendo en los bañados a todos sus defraudadores
+para entregarles las cédulas... Todas las
+mañanas viene la garza a buscarlos y sale con las
+bandadas con rumbo hacia las cuchillas donde vive
+el tuyuyú, pero cuando pica el sol, los biguáes se
+asientan en las lagunas y no quieren seguir viaje
+a pretexto de que el calor los enferma. La garza
+desconfiada, se queda entre ellos y observa el malezal
+con atención para ver si en las corrientes ve
+pasar los rubíes y los brillantes que formaban su
+tesoro aunque en realidad espere los animalejos
+que los biguáes desprecian... porque no pueden
+con ellos. No tiene ni amigos en el bañado: ¡ellos
+son ellos y nada más!... Si formasen gobierno,
+alguna vez serían los representantes del más completo
+nepotismo... Se visten igualitos, no conversan
+sino unos con otros ni se les ve reunirse con
+nadie que no sea de su familia... Son envidiosos,
+egoístas y rapaces hasta darles con un palo y de
+ellos no se saca sino perjuicio... La carne es hedionda
+como la pluma y no se alimentan sino de
+bichos inofensivos, porque son flojísimos y no se
+le animan a la sabandija!</p>
+
+<p>—¿Y el Martín-pescador?</p>
+
+<p>—Adonde anda la garza-mora no se le ve a ese
+canalla... Ella recorre los ribazos que alumbra el
+sol, porque a ellos concurren las lombrices y las
+víboras de que se alimenta y que los biguáes desprecian
+y él vive entre las malezas sombrías o entre
+el ramaje tupido de las arboledas costaneras, buscando
+las plateadas mojarritas que vienen curiosas
+a contemplar las pedrerías de su ropaje reflejado
+en el cristal de las corrientes.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DE RAZA</p>
+
+
+<p>Había concluido el ligero aseo de mi persona que
+permitían las comodidades de la fonda y me disponía
+a darle un vistazo a mi caballo, largado en
+lo que llaman “el potrero” los dueños de la casa,
+y que era un pequeño corral de alambre, en el cual<span class="pagenum" id="Page_145">[Pg 145]</span>
+los animales debían encontrar su comida, pero que
+no la encontraban sino condicionalmente, cuando
+golpeó alguien la puerta entrecerrada del cuarto
+que ocupaba.</p>
+
+<p>Era el patrón, que venía cargado con una pila
+de guascas y cojinillos y con una maleta de lienzo,
+por entre cuya abertura se veían los cantos rojizos
+de varios quesos, curados con pimentón:</p>
+
+<p>—¡Es que viene otro güespe, señor!...</p>
+
+<p>—¿Por qué no le pone en otra pieza, che?...
+Yo tengo mal dormir... y con ese olor a queso va
+a ser tremendo...</p>
+
+<p>—¡Si no hay más cuarto qu'éste, señor!... Por
+eso'stán las camas...</p>
+
+<p>Interrumpió nuestro diálogo la llegada del tal
+huésped, que venía jadeante. Ni saludó por mirar
+los efectos que el patrón había descargado en medio
+de la pieza y cuyo inventario hizo rápidamente
+con una sola mirada:</p>
+
+<p>—¡Están todos!... ¡Ah!... ¡No!... Me faltan
+el sobrepuesto de cuero de gato y el cinchón...
+¡Ah!... ¡No!... ¡También están!... ¿Y los quesos?...
+¡Son ocho!... ¡Ah!... ¡Sí!... ¡No se
+ha estropeado ninguno?... ¡Bueno!... ¡Perfectamente!...
+Hay uno que viene bufando, pero todavía
+está entero...</p>
+
+<p>A esta altura de sus investigaciones recién notó
+mi presencia, pues me hizo una especie de mueca
+y movió la cabeza.</p>
+
+<p>—¡Vea... fondero!... ¿Es seguro el cuarto?...
+Mire que traigo buenas pilchas, que no son mías
+y además esos quesos... Ya ve que el asunto es
+serio...</p>
+
+<p>Comprendí que mi catadura no le inspiraba confianza
+y que me tomaba por hombre capaz de hacerle
+un tirito...</p>
+
+<p>—¡Puede cerrar la puerta si gusta, señor! Yo no<span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span>
+tengo nada que hacer en el cuarto sino a la hora
+de dormir...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Bueno!... Así estaré tranquilo...
+Mil gracias, señor... Yo soy don Aurelio—quizás
+me conozca de nombre—el nuevo maestro
+nombrado para la escuela cinco... Me he formado
+con Canete en el distrito tres y soy de los que ya
+se van aburriendo, amigo, con estas cosas...
+¡Che... fondero!... Tenga cuidado con mi caballo,
+¿eh?... Mire que si me quedo a pie el responsable
+es usted... ¿no?</p>
+
+<p>Y encarándose conmigo y tomándome familiarmente
+por un botón del saco, como para asegurarme,
+prosiguió:</p>
+
+<p>—No crea que la recomendación es infundada...
+En estos fondines de campo, dejan escapar los caballos
+para obligarlo a uno a quedarse dos o tres
+días de huésped, hasta que se procura otro... La
+mejor manera que hay para defenderse es decir
+que uno no tiene plata para pagar la pensión. Entonces
+se apresuran a sacarlo del atolladero estos
+vampiros...</p>
+
+<p>El hombre era locuaz y pronto me mostró todo
+su bagaje, formado por palabras sin sentido positivo
+y por ideas ajenas, recogidas en el correr de
+la vida, ya sea en los comentarios de pequeños círculos,
+como en las columnas de los diarios, cajones
+de turco en que encuentran baratijas lucientes, para
+adornarse a poco costo todos los perezosos petulantes
+que gustan de las galas del pensamiento, pero
+que no quieren trabajar para obtenerlas, contentándose
+con los facsímiles de ellas. Se quejó del estado
+financiero del país y me dijo que si él fuera
+ministro de Hacienda ya vería yo lo que era prosperidad:</p>
+
+<p>—¡Pero no lo seré nunca, compañero!... Roca
+no busca sus ministros entre los hombres como yo,<span class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span>
+sino entre sus paniaguados... ¡Y es justo!... Un
+suertudo como él, que no sabe nada de nada, les
+teme a las personas ilustradas... Se siente chiquito
+ante un libro, aunque sea una anagnosia... ¡Vea!...
+Aquí, entre nosotros, no más, suceden cosas que lo
+pintan... Tenemos un auxiliar de la subinspección
+escolar a un tipo picado de viruelas, ñato, peticito...
+que es de los que dicen setiembre por septiembre...
+¿Y sabe por qué lo nombraron?... Porque le escribió
+una carta llamándole ¡Conquistador del Desierto!...
+Y del maestro de la escuela rural del
+segundo distrito ¿qué le diré?... Bástele este dato...
+Ha sido guitarrero y es hijo de un francés
+boticario...</p>
+
+<p>Estirado en mi catre, poco a poco me iba adormeciendo,
+mecido por la voz monótona de mi interlocutor
+que parecía un arrorró...</p>
+
+<p>—Perdone, amigo... pero tengo que madrugar
+y voy a ver si me duermo...</p>
+
+<p>—¡Hombre!... feliz de usted que tiene sueño...
+Yo soy tremendo para pescarlo... Dígame, ¿le incomoda
+dormir con luz?... Le pregunto, porque
+yo, en lo obscuro, no pego los ojos ni a garrote...
+Cada ruidito que siento me pone nervioso y despierta
+mi curiosidad... Me pongo a rezar... ¡y
+nada!... ¡No viene!... Me pongo a contar a media
+voz... ¡y nada!... ¡Tampoco viene! ¡Es una
+desesperación!... ¿Sabe lo que me suele dar sueño
+a veces?... ¡La conversación!... ¡Cuando tengo
+la suerte de toparme con algún solista suelo ser dichoso!...</p>
+
+<p>No le contesté y me quedé inmóvil. El hombre
+se revolvió en la cama, y luego que vió la inutilidad
+de sus esfuerzos para tener un oyente, sentí que
+empezaba a murmurar un padre nuestro, que repitió
+hasta que me dormí.</p>
+
+<p>De repente oí entre sueños una voz que clamaba:</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span></p>
+
+<p>—¡Amigo!... ¡Eh, amigo!... ¡La gran perra
+con el ronquidito embromador que había tenido!...
+¡Amigo!...</p>
+
+<p>—¿Qué hay?...</p>
+
+<p>—¡Nada!... Es que usted es tremendo cuando
+duerme... ¿Cree que he podido pegar los ojos?...
+¡Voy a contar!... Quizás logre algo si usted me da
+tiempo y suspende un poco el soplidito... ¿Sabe que
+si no es asmático le pasa raspando?... ¿O duerme
+con la boca abierta?</p>
+
+<p>Sentí que el hombre decía a media voz... ¡uno!...
+¡dos!... ¡tres!... acompasadamente.</p>
+
+<p>Lo seguí hasta que dijo “treinta”, y de ahí para
+adelante no sé lo que sucedió, pero el hombre debe
+haberse entregado a excesos terribles a fin de despertarme,
+porque en algunos momentos llegaron
+a mis oídos ruidos diversos y hasta una alegación
+con el fondero, quien desde la pieza vecina reprochó
+a mi compañero su imprudencia, recibiendo de
+éste una andanada de insultos y maldiciones...</p>
+
+<p>A la madrugada abrí mis ojos y lo primero que
+oyeron mis oídos fué la voz del nuevo maestro
+de la escuela cinco, que agotaba la aritmética, poniéndola
+de carnada para su sueño rebelde.</p>
+
+<p>—¡Setenta y tres mil novecientos noventa y cuatro!...
+¡Setenta y tres mil novecientos noventa y
+cinco!...</p>
+
+<p>—¡Buenos días, amigo!... ¿Qué tal la noche?</p>
+
+<p>—¡Como la mona, amigo!... En mi vida he pasado
+otra igual!... ¡Qué desvelo bárbaro!... Decididamente
+la conversación es para mí como un
+veneno...</p>
+
+<p>—Tal vez se marea...</p>
+
+<p>—No sé, amigo... pero en adelante no admito
+cuarto con gente... Preferiré quedarme en el patio...
+¡La gran perra... con los roncadores!...
+Si yo fuera gobierno los condenaba a la muerte o
+les ponía una campanilla que no la pudieran dejar
+ni para comer...</p>
+
+<p>—Los roncadores y los solistas, debían nacer con
+un cascabelito como las víboras venenosas...</p>
+
+<p>Se quedó callado un momento y luego, incorporándose
+para comenzar a vestirse, me dijo confidencialmente:</p>
+
+<p>—El mundo, che, iba a parecer una pandereta y
+a ser más aburrido que baile entre la familia...
+¡Mire!... Es mejor que las cosas sigan como están
+no más, pues si el no dormir es feo, el no hablar
+será peor. ¡Se lo afirma uno que entiende el asunto!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">PATRIOTISMO... Y CALDO GORDO</p>
+
+
+<p>—¡Mirá, hermano... yo sé lo que te digo!...
+Si la historia y el patriotismo, manejaos con cierta
+malicia, no te pueden abrir cancha, es porqu'estás
+destinao a vivir de tu trabajo... ¡Pero es bueno
+que tentés!... La historia...</p>
+
+<p>—Como para historia'ndo yo... que de pobre
+me voy quedando hasta miope.</p>
+
+<p>—Pior andaba Taquito... ¿te acordás?... ¡Bueno!...
+Y ya lo ves aura... ¡Juntó platita para casarse,
+se da corte hasta con Roca y es hombre que
+ha'segurao su pucherito y su catre!... ¡Mirá! P'hacer
+vivir a las gentes no vas a'llar protector que
+lo iguale a San Martín... ¡Ésa es muñeca, che!...
+Si aprendés a manejar la vida e nuestros guerreros,
+reít'e todos los jueces con sus listas de remates
+y nombramiento de oficios... ¡No hay caldo más
+sustancioso que el que toman los patriotas!</p>
+
+<p>—Sí, che... pero hay que tener coraje... ¿sabés?...
+y cierto barniz de loco...</p>
+
+<p>—¡Gran cosa el barniz!... Lo que hay que tener
+es ganas y sentir necesidá...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span></p>
+
+<p>—La perra con el Taquito que habí'entendido
+la biblia... ¿Quién ib'a crer, viendoló en la facultá,
+que llegase a pesonaje y se codiara algún día
+con Carranza y con Mantilla, con Biedma y Leguizamón?...</p>
+
+<p>—¡Ésos son los pichoncitos!... ¡Pensá en los
+otros más grandes!... Mirá. Cuando hizo el descubrimiento
+de aquella hija natural del trompa de
+San Martín, recién estaba estudiando y sin embargo
+se hizo de relación con López y don Bartolo,
+terciando una polémica entre Groussac y Zeballos...
+¡Ya lo ves!... ¿Qué no podrías ser vos, que al
+fin sos tod'un dotor, si te metieras en una?...</p>
+
+<p>-Yo, hermano, no tengo cuero pa semejantes
+correas...</p>
+
+<p>—Porque sos sonso y te da por lo romántico,
+cosa que Taquito no tenía... ¡Fijate!... Una mañana
+me lo hallo en plena calle Florida y lo convido
+a'lmorzar... Estaba contentísimo. Hasta llegó
+a interesarse por mis trabajos d'estancia... Nos
+sentamos y como era natural vo'y le paso el menú...
+¡Pucha qué cambio, che!... No bien l'ech'una
+mirada, se paró temblando e rabia y me
+gritó como loco... A ver, che, vamonós d'este
+fondin!... ¡Esto es un crimen!... ¡Es un delito!...
+¡Al gringo qu'es dueño de este tugurio, deberían
+secarlo en la cárcel por bandido y facineroso!
+¡Claro!... A los gritos, corrió el dueño de
+la casa y todos los concurrentes, y él, saltando sobre
+una mesa, pidió a los argentinos que s'encontrasen
+presentes que abandonasen la sala... ¡No se
+puede comer, decía, en la casa de un canalla, que
+ha tenido el atrevimiento de poner entre los platos
+del día nada menos que bacalao a la española,
+siendo el aniversario del sorteo de Matucana, en
+que los más preclaros patriotas, pagaron con su
+vida su amor a la libertá!... ¡Qué cosa bárbara,<span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span>
+che!... ¡Claro!... Fuimos a dar a la comisaría...
+¡Per'hubieras visto los diarios a la mañana siguiente!...
+Taquito fué casi un héroe y el gobierno le
+tuvo que dar un puesto pa medio desagraviarlo y
+apaciguar la opinión...</p>
+
+<p>—¡Bueno! ¡Perfectamente!... Yo lo comprendo
+todo... pero cuand'uno no puede hermano...
+¡no puede y no hay que hacerle!</p>
+
+<p>—¡Hay que poder no más!... Taquito es consecuente
+con sus locuras y es lógico con su conducta...
+¡por eso ha subido!... Un día, lo hallo parao
+en la calle, grave y serio como debe ser todo
+hombre que sabe qu'es importante y lo convidé a
+seguir. “No puedo, hermano... Estoy esperand'un
+tránway... ¡el único d'esta línea en qu'es
+mayoral un criollo!... No hay nada que me
+reviente como pagarle a un gallego para poder
+circular en las calles de mi patria...
+¡d'esta patria, agregó con voz de trueno, qu'es
+cuna de tanto prócer!” ¡Ya ves!... Cualquiera
+crería que Taquito ib'a dar al manicomio y ha
+ido a dar al Congreso y es caudillo y hombre de
+porvenir... Será ministro en el extranjero, senador
+y si me apurás mucho hasta president'e la república...
+Con la historia y el patriotismo, che, se
+lleg'a todo en esta tierra...</p>
+
+<p>—Si yo soy un convencido, hermano... pero
+le temo al ridículo... ¿Soy sonso, me dirás?...
+¡Y bueno!... Yo lo sé, pero con eso no me voy a
+remediar y es por lo que t'he pedido que me recomendés
+a tu primo... ¡Los jueces pueden hacer
+mucho por los sonsos, cuando quieren!...</p>
+
+<p>—Pucha que sos pavo... ¡En fin!... No hay
+pior sordo qu'el que no quier'escuchar...</p>
+
+<p>—Decime... ¿Y vos sabés por qué se mudó
+Taquito de la casa e la suegra, produciend'un bochinche
+de familia?... ¡Fué porque la señora permitió
+que visitas'en la casa un catamarqueñito que<span class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span>
+se llamaba Goyeneche!... No podía oir el nombre,
+según decía, sin recordar Vilcapugio y los versos
+del himno nacional: “!Y cual lloran bañados en
+sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz!...”</p>
+
+<p>—¿Qué loco lindo, no?... Yo, a la verdad, me
+alegro de que le vaya bien y lo sigo con placer,
+aunque se'a la distancia... Vez pasada la fuí a
+ver a la hermana, con quien tengo relación y atend'este
+dialoguito que lo pinta de mano máistra:</p>
+
+<p>—¿Y Taquito?... ¿Dónde vive?... ¡Hace mucho
+que no lo veo!</p>
+
+<p>—Vive aquí... Ocupa, la planta baja...</p>
+
+<p>—¡Mirá... qué suerte para usted!...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Sin embargo, ahor'andamos
+medio mal, por causa e mi chiquilina qu'está'prendiendo
+el piano...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¿Lo molesta en sus estudios?...</p>
+
+<p>—¡No! Es que la otra mañana vino el máistro
+y l'empezó a enseñar la introdución del himno nacional,
+qu'es tan bonita... En eso estábamos,
+cuando de repente l'oigo que gritaba de abajo...
+¡Che!... ¿Querés decirle a la chiquilina que se deje
+d'embromar?... ¿Vos no sabés que yo n'oigo
+nunca el himno aplastao en una silla? ¡Desde hace
+dos horas me tiene de pie!</p>
+
+<p>—¡Si no es nada, che, le contesté, es la niña
+qu'está con el máistro!... ¡Más bien no me hubiera
+óido!... ¡Vino a casa y lo puso al pobre
+don Domingo pior que si fuese un trapo e cocina,
+diciendo qu'era una indignidad andar manoseando
+la música de la patria y enseñando al pueblo a
+no tenerle respeto y que lo debían quemar por hereje
+y mal entretenido!</p>
+
+<p>—¡Bueno, che... todo eso te prueba qu'es un
+desequilibrao!</p>
+
+<p>—¿Y qué ganás vos ni yo con el equilibrio que
+tenemos?... ¿Vamos a ver?... ¿De qué nos sirve?...
+Él, con sus locuras, vive y engorda, y nosotros
+con nuestro juicio nos morimos de hambre...
+¡Mirá, hermano... convencete!... ¡La gent'e juicio
+va siendo la cola'el mundo y hay que castigar
+pa ponerse a la cabeza, si es que se quiere andar
+limpio!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_153">[Pg 153]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DIVORÇONS... EN CRIOLLO</p>
+
+
+<p>—¡Claro!... ¡Pa vos es de lo más sencillo que
+agarremos cada una pa nuestro lao, porque no pasás
+de ser una mujer inorante, que ni sabés valorar
+el marido que tenés, cuantimás guardarle las
+consideraciones y los respetos debidos!... Convencete,
+che... sos de lo más ordinario...</p>
+
+<p>—¡Tan fino que sos vos... que no respetás ni
+el kerosene de la lámpara!...</p>
+
+<p>—¡Tu madre... usab'alpargatas pa curarse de
+las muelas!... ¡La gran perra... con el destino
+que tienen algunos hombres...! ¡Cada vez que pienso
+que yo he sido medio pueta y que si no llegué
+a nada fué por haberte querido... me dan unos
+ímpetos y una rabia...! ¡P'cha qu'he sido animal...!
+Bien me lo sabía decir la madre de mi
+padrino... ¡Disparale al conventillo Manolo y vivirás
+en palacio!... ¡Y en lugar de dispararle
+m'encajé hasta las orejas...!</p>
+
+<p>—¡Mejor sería que trabajaras a'nque fuera de
+changador... en vez de pasarte el día cargando
+monas al hombro, sin que te paguen un cobre!...
+Debías de tener vergüenza y dejarte de puesías...</p>
+
+<p>—¡Callate... besti'e carga!... ¿Qu'entendés
+vos de la vida ni de los goces del mundo...? Vos
+sos feliz teniendo un pedazo e carne y dos hojas
+de repollo... ¿No ve, aura... no más? ¿No me
+atropellás, furiosa porque no he venido anoche y<span class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span>
+en lugar de preguntarme, como mujer cariñosa, si
+h'estao ocupao en algo, me amenazás a una limpia,
+queriendo echarme del cuarto diciendo qu'estoy
+mamao...? ¿Cres qu'eso será cariño?... ¡Lé
+los diarios, che... instruite un poco y tratá de ser
+más fina, siquiera pa diferenciar...!</p>
+
+<p>—¡Es claro...! ¿Y por qué no me aconsejás de
+que me siente en el piano y abandone los planchaos...?</p>
+
+<p>—¡No seas macaniadara, che... hacem'el favor
+y seguí, a'nque sea de lejos el movimiento social
+pa que no te sorprendan los sucesos y te lleven por
+delante...! Dejá de ser planchadora ni a'nque sea
+por diez minutos y sé un poco mujer... ¿sabés?...
+Eso es lo que buscamos nosotros, como dic'el diputá'Olivera...
+¿ves?... que las mujeres sean menos
+animales de trabajo y apriendan a no desperdiciar
+la felicidá... P'cha si l'hubieses escuchao
+como yo lo escuché anoche, hablandonós del divorcio
+y pidiendonós ayuda pa'cer triunfar sus principios...</p>
+
+<p>—¿Ustedes...? ¡Bueno...! Solamente a un extranjero
+se le puede perdonar que s'equivoque tan
+feo...</p>
+
+<p>—¿Extranjero...? ¡Si es más criollo qu'el chiripá,
+y usa unos lentes gruesísimos y pantalones
+finitos...! Y qué pico el que tiene, che, y qué cáidas
+las que les hizo a las criollas, que no saben sino
+trabajar y llenarse de familia, olvidando que
+sus maridos son también hijos de Dios y que si no
+los atienden ha de llegar un momento en que se
+cansen de ellas y se salgan a la calle en busca de
+una puesía que no encuentran en su casa... ¿Sabés
+cuáles son los enemigos de los pobres y de los
+trabajadores...? ¡La vulgaridá aplastadora de las
+mujeres que no piensan sino en enllenarse el buche
+y enllenar el de sus hijos...! Hay que tener
+puesía ¿sabés?... idiales grandes y ler much'historia,
+pa saber lo que hacían los romanos, que fueron
+los dueños del mundo cuando toavía no se conocían
+los ingleses... ¡Ésa era gente, che!... Todo
+el día no la veías sino pasiando en las calles, tomando
+el sol en las plazas, pintando, haciendo versos
+y discursos o sin'ocupando sus horas en banquetes
+y comilonas que no se acababan nunca!...
+Se compriende que las mujeres de semejantes maridos
+no anduviesen com'ustedes prendiendo velas
+a los santos pa salir de un atolladero...</p>
+
+<p>—Claro!... ¡Ellas harían como vos... que salís
+de los pantanos prendiendolé a la giñebra... si
+encontrás quien te la pague... a'nque sea una planchadora,
+como lo es tu mujer...!</p>
+
+<p>—No, che, vos lo crerás si querés y sino no lo
+crerás, pero aquí donde me ves soy una de las columnas
+que sostendrán el divorcio... Tenemos
+que reacionar y a'nque no vamos ganando ni un
+centavo en la parada, es preciso no'lvidarse que no
+todo ha de ser pan...</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¡También ha de haber galleta y
+ésa no te v'a faltar!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">¡CUATRERISMO VIVITO!</p>
+
+
+<p>—Pero si hasta parec'incréible, che, que un hombre
+como vos, joven, rico, ilustrao, que ha viajao
+por toda Europa y que se tiene por miembro de l'alta
+vida porteña, pueda ser tan lleno e preocupaciones
+y de sonseras... T'estoy mirando y t'encuentro
+igualito a mi tía Segunda, que cuando te
+quiere ponderar la distinción de alguna persona, te
+dice, frunciendo la boca y abriendo los ojos “habl'en
+francés, che, como si fues'en castilla...”
+Esas ideas, hijito, eran como pa tu abuelo y a vos<span class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span>
+te quedan en el tiempo de aura como te quedarían
+los calzones de alzapón o la galera peluda.</p>
+
+<p>—¿Pero, qu'es lo que querés, entonces?... Que
+yo piense como la cocinera o como los piones de
+l'estancia...? ¡Pues no me faltaban más!... Y
+después, che, no te olvidés, que por algo tengo un
+título de abogado y que yo no puedo considerar las
+cuestiones, así, pedestremente, como vos las considerás...
+Ustedes aquí... y al decir ustedes me
+refiero a todos los como vos ¿sabés? que son un'especi'e
+gauchos de levita, que no respetan nada y
+para quienes la vida intelectual es como la pampa
+de antes, cuando no había alambraos, que se podí'atravesar
+por donde quiera, teniendo caballos y
+asentaderas... ¡No tienen idea de las responsabilidades,
+ni se dan cuenta de lo que son las bases
+fundamentales de la sociedá y atropellan no más a
+ojos cerraos...! ¡Al pensamiento no le reconocen
+más límite que la fuerz'e la lengua y le pegan
+al razonamiento en criollo como sus antecesores
+le pegaban al parejero en las boleadas de avestruces...
+hasta reventarlo!... ¿Vamos a ver...?
+Quienes son los congresales de aura pa corregirle
+la plana nada menos que a Vélez Sársfield, que
+cuando les dió a las mujeres los derechos que les
+dió, lo hizo para que fuesen socialmente lo que son
+los árboles que el ingeniero Luiggi plant'aura en
+los médanos de Patagonia... una especie de reparo
+pa evitar que los vientos se lleven otro lao las
+arenas que nos trajeron de todas partes del mundo.</p>
+
+<p>—Mirá, hermano... dejá la sociología y vamos
+a lo qu'es razón... Aquí no estamos en Francia,
+ni en Inglaterra, ni en los Estados Unidos... ¿sabés?...
+sino en Buenos Aires, y entonces no tenemos
+pa qué pensar en francés ni en yanqui, sino
+en criollo viejo... d'ese que al pan le llama pan y
+al vino, vino.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span></p>
+
+<p>—¡Qué le v'a llamar, che... si es pura falsificación
+y cuatrerismo vivito...! ¡Se cuatrea en moral,
+en ilustración, en finanzas, en ideas... en el
+diablo!... ¡Se vive carniando ajeno y maquinando
+recursos pa desfigurar las marcas y poder vender
+los cueros! ¡Mirá! Fijate, no más, en lo que
+pas'en el tiatro con las damas distinguidas del alto
+mundo social y te convencerás de que todo es faramalla...
+No van a sus localidades de la Ópera
+cuando “Iris” sube a escena, porque se ha dado en
+decir qu'es una obra zafada... pero van a la cazuela...</p>
+
+<p>—¡Che...! ¡Aura que hablás de tiatro... sabés
+lo que le ha pasao al dandy doctor Pitanga...?
+¡Hermanito...! ¡Si es una cosa divina!... Habiendo
+leído a “Afrodita”, que recién llegó a sus
+manos cuando Berutti la puso en música, le pareció
+distinguidísimo aquel bello Demetrios, conquistador
+de todas las mujeres de su tiempo, como se
+cre que lo es él con su fach'e tenedor para comer
+caracoles, y para imitarlo a conciencia llamó su
+barbero y se hizo dar un'afeitada de la que sólo escaparon,
+y eso por casualidá, la melena opulenta y
+el bigote aventurero... A los dos días estaba con
+una fiebre que volaba, che, y han tenido que acostarlo
+y envolverlo en algodones...</p>
+
+<p>—¡Claro...! Pitanga es otro que tal, como los
+cuatreros del congreso y del ejército y de la política,
+solamente que él, inocente y petulante, lo es
+de la historia griega y nos llama l'atención porque
+rebalsa la medida y es un sonso que anda guacho...
+pero ya verás de aquí a unos días, cuando se junte
+con los Bismarck y con los Edison y los Spencer,
+como hasta vos lo aplaudís y t'encrespás indignao
+si me sentís un chiflido.</p>
+
+<p>—¡Bueno, che, perfectamente...! Convengo en
+que tengás razón, ¿pero serás capaz de decirme
+qu'en Europa las cosas son de otro modo...? ¿Y
+qué gauchos hay allí, pa que hayan enseñao a cuatrerear
+a todos los habitantes?</p>
+
+<p>—¡No creas lo que te cuentan, hermano...! Las
+gentes allí tienen conciencia y respetan de verdad
+todo lo qu'es respetable... ¡Te crés que vas a encontrar
+hombres de tu condición o de tu clase social,
+que sean lo que sos vos... un'especie de anarquista...
+en ideas, porque lo qu'es con los pesos
+más fe le tengo al mastuerzo...!</p>
+
+<p>—¡Esto sí qu'es lindo, che!... ¡yo creía y así
+se lo dije a éste, que t'iba a encontrar dispuesto pa
+cáirle a la Europa entera, porque llegastes a ella
+y ni siquiera mosquió...!</p>
+
+<p>—¿Y vos crés que mosquió más al verlo llegar
+a Roca, o al alegre Pellegrini...? ¡Mirá!... Allí
+la gente de aquí no sirve sino para dar propina y
+para comprar remedios y vestidos de señora...
+baratitos, pero que parezcan caros.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE YO Y MI PERRO</p>
+
+
+<p>Con la primera luz de aquella espléndida mañana
+de primavera y con el primer mate que me alcanzaba
+a la cama la vieja sirvienta calabresa, que
+sabía cebarlo como poquísimas criollas, teniendo la
+tradición de los grandes maestros en arte tan difícil
+en realidad como simple en apariencia, llegó a
+mis oídos la noticia desagradable.</p>
+
+<p>—¡Siñore...! Lu pochocho s'isscapó... S'antretenib'a
+la porta e se n'andó.</p>
+
+<p>—No importa, le repliqué con fingida seguridad.
+Estamos en primavera ¿sabe?... y al pobre perrito
+se lo habrán arrastrado sus instintos perversos,
+Dios sabe adónde... Ya volverá...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span></p>
+
+<p>—Ma no te olvidés, padrono, de li asasin monichipali...
+Prendono i perriti a la matina, e due
+ore dopo ne ti resta ne la memoria...!</p>
+
+<p>—¡No...! Ahora ha de volver...</p>
+
+<p>Y a pesar de mi seguridad, una extraña desazón
+se apoderó de mí, obligándome a salir de la
+cama y llevándome hasta el balcón, ansioso de inquirir
+algún dato tranquilizador. Pasaban por mi
+mente, en confuso tropel, ideas terroríficas y cuentos
+de perritos desaparecidos sin remedio, máxime
+cuando los protagonistas, como el mío, eran deudores
+morosos de la municipalidad por el impuesto
+de patentes y estaban expuestos por ello a una
+ejecución perentoria como defraudadores del fisco.
+Miré a lo largo de la calle, escruté la vecindad, aparentemente
+tranquilo, y no encontré ni sombras
+de una huella. Seguramente iría ya camino del depósito
+de perros vagabundos o de la grasería en
+que dejan su beneficio a la humanidad de su tiempo,
+ya en forma de manteca o de botas, carteras o
+cinturones, aquél cuya existencia me preocupaba.</p>
+
+<p>De repente se abrió la puerta del conventillo
+frontero y salió pacíficamente a la vereda el viejo
+perro sarnoso del remendón que me atormentaba
+diariamente con su incesante martilleo y su canto
+destemplado. Dió algunas vueltas tosiendo, pues
+además de viejo y sarnoso y cascarriento, era asmático,
+y se sentó gravemente con el muñón de su
+cola extendido sobre las piedras. Yo lo observaba
+comparándolo con mi foxterrier, blanco como
+un copo de nieve y me decía:</p>
+
+<p>—¡Lo que es la vida, amigo!... ¿De cuántas
+aventuras peligrosas habrá escapado esta inmundicia
+de perro de zapatero, que ya no será charquiado
+por nadie?... ¡Sin embargo... para haber
+llegado a tener la facha que tiene, más le valiese
+que lo hubieran ahorcado hace algunos años!...<span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span>
+¿Qué placeres puede guardarles la vida a perros
+de semejante catadura?... Y como en ese momento
+lo mirara, vi que se ponía de pie, paraba
+las orejas y trataba de ver algo que sus ojos no
+veían, seguramente, pero que su instinto le anunciaba,
+y siguiendo la dirección de sus miradas,
+apercibí, allá a lo lejos, una cuadrilla de ocho o
+diez perros de todo pelaje y alzada, que corrían jadeantes
+detrás de una perrilla calavera; que, haciéndose
+la temerosa y la esquiva, los excitaba en
+sus empeños.</p>
+
+<p>Por la vereda venía mi perrito, apartado de la
+cuadrilla, pero corriendo a su lado con verdadero
+entusiasmo. Con su cola en alto, su lengua fuera
+de la boca y el cuello y el lomo salpicados de pintas
+rojas, reveladoras de los combates que había
+librado con sus rivales, pasó por frente al balcón
+como una flecha, no sin lanzarme una mirada de
+soslayo, como diciéndome:</p>
+
+<p>—¡Espérese!... ¡Vuelvo!... ¡Esto no es cosa
+de perder tiempo!... Usted sabe lo que son necesidades...</p>
+
+<p>Y pasó como un torbellino la perrada jadeante,
+mientras el pobre viejo tosía en la vereda y se lamía
+los rígidos bigotes, como diciendo ante aquella
+visión de lejanas épocas pasadas, pero queridas:</p>
+
+<p>—¡Ah... mis tiempos...! ¡Si no fuese esta tos
+del diablo, ya les enseñaría yo cuántas son cuarenta
+y cinco a todos esos macacos...!</p>
+
+<p>De repente, la perrilla, volviendo sobre sus pasos,
+desembocó en la cuadra y tomando por la vereda
+donde se hallaba el asmático protestador, siguió
+su carrera desenfrenada habiendo dejado muy
+atrás a la turba de sus adoradores.</p>
+
+<p>El viejo la vió venir y permaneció impasible en
+apariencia, engañándome a mí mismo que lo observaba,
+pero cuando la tuvo a su alcance se transformó:<span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span>
+se le concluyó la tos, le brillaron los ojos
+entre las tupidas cejas, y sus manos tuvieron fuerzas
+todavía para sujetar a la incauta y empujarla
+hacia el zaguán de la casa, previendo la cólera irreflexiva
+de la juventud que la seguía, y que ya doblaba
+la bocacalle prosiguiendo la persecución interrumpida.</p>
+
+<p>Llegaron los perros en tropel y se arremoliñaron
+ladrando furiosos y arremetiendo contra el viejo
+camandulero y atrevido, con intenciones de despedazarlo,
+mientras yo gritaba al zapatero, deseoso
+de defenderlo, movido por una instantánea simpatía:</p>
+
+<p>—¡Che!... ¡Zapatero...! ¡Defienda a su perro,
+que es un tigre...!</p>
+
+<p>Y terminado el ruidoso suceso callejero, el fugitivo
+volvió al hogar y nuestra vida siguió su
+curso de siempre, borrándose de mi memoria el
+incidente hasta una mañana en que un hecho en
+apariencia insignificante me lo recordó, probándome
+con la elocuencia de los hechos que hasta los
+perros conservan memoria de los sucesos desgraciados
+de su vida.</p>
+
+<p>Entraba el invierno y tomábamos el sol, mi perro
+y yo, en el balcón de la casa, cuando de repente
+aparece en la vereda de enfrente el viejo del
+remendón. Verlo mi perro, erizarse y echarse a
+ladrar furoso fué todo uno: quería salir del balcón
+y atropellarlo. El viejo vencedor lo miraba
+impasible e indiferente:</p>
+
+<p>—Callesé, le dije yo a mi perro... ¡Joven petulante
+y rencoroso!... ¿No tiene vergüenza de
+querer vengarse de un pobre viejo que le enseñó
+a vivir...? ¡agradezca y aprenda para algún día...
+que también le ha de llegar, si no se muere... que
+más vale una aguja a tiempo que una máquina de
+coser!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CARNAVALESCA</p>
+
+
+<p>—Así me dijo Parrita, mirándome con aquellos
+ojazos negros que tiene... Vayasé mañana, comadre,
+hasta la call'e Perú y trat'e convidarmel'a
+esa galleguita ingrata... ¿quiere?... Y aquí me
+tenés m'hijita cumpliendo la comisión pa tranquilidá
+d'ese pobr'e mi compadre, que anda como
+asonsao de puro pensar en vos... Aura sí que no
+le faltaría más sino que lo desairases... ¡Un mozo
+tan bueno y tan caballero...! No es por ofender
+a naides ¿sabés? pero en toda la segunda, no
+hay agente que se le compare y esto lo ha reconocido
+hast'el mismo comisario... ¡Y mirá quién
+te lo dice... ¡Nada menos que la novia del cabo
+Pancho Rosales, president'e los Macacos...</p>
+
+<p>—Bueno... pero... es que yo no puedo salir
+porque la señora es enemiga del carnaval...</p>
+
+<p>—¿Y todavía tenés coraje de llamarle señor'a
+semejante espantajo...? ¿Y quién es ella pa ser
+enemiga del carnaval, con ese pescuezo que tiene
+y ese tall'e budinera?</p>
+
+<p>—¡Sí...! Es así... ¿Pero qué quieres hacerle?...</p>
+
+<p>—¡Dejat'e firuletes, mujer... y no seas pava...!
+¿Vas a cambiar tu novio y un baile, nada menos
+qu'en los Macacos Ambulantes, por una cucaracha
+vieja, que al fin se aprovecha de que sos d'España
+pa sacarte el jugo por unos cuantos centavos...?</p>
+
+<p>—¡Yo no cambio... pero es menester pensar
+en que no tengo ni ropa!... Tendría que hacerme
+algún traje... y aprontar alguna cosa...</p>
+
+<p>—Mirenlán a la princesa... T'estás creyendo,
+quizás, que te van a retratar pa que salgás en los
+diarios... ¡Fijate...! Con esa pollerita que tenés,
+que a'nqu'es de volao en forma, le cairán bien unos<span class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span>
+moños prendidos en el costao y una bata figurada
+con un metro e sedalina puesta a modo e corselete...
+vas a ser un figurín pues, como dice Parrita,
+tenés uno d'esos cuerpos que no precisan de ropa
+pa pegar un sofocón... Y, después, como sos
+rubia y la bata ha'e ser celeste pa que haga con la
+pollera los colores de la patria...</p>
+
+<p>—¿Pero los colores de la patria no son rojo y
+gualda?...</p>
+
+<p>—¡No seas pava, haceme el favor!... Como representamos
+la confraternidá, vos que sos española,
+tenés que ir de argentina y yo que soy argentina
+tengo que ir d'española... ¡Ligadas por
+una cinta formad'e las dos banderas y llevando una
+pantalla y un pañuelito bordao con pinitos o laureles...
+vamos a ser dos princesas para esos pobres
+Macacos!...</p>
+
+<p>—¿Sabés?... ¡A mí lo único que me escuece
+es la señora!... ¿Cómo me podré arreglar si me
+niega su permiso?...</p>
+
+<p>—¡Gran cosa lo que v'a negar ese barrilete!...
+¡Le tenés un miedo que no parece sino que fuera
+tu mama!...</p>
+
+<p>—¡Sí!... ¿Pero cómo hago... si me lo niega?</p>
+
+<p>—Enfermatelé o decile que tenés una tía qu'está
+malísima y que querés ir a verla...</p>
+
+<p>—¡Si ella sabe que no tengo más pariente que
+mi hermano, que es corista en el Apolo!... ¿Y si
+le avisa a éste?...</p>
+
+<p>—¡Bueno, che!... Si empezás a sacar dificultades
+te vas a quedar sin baile y de paso me embromás,
+porque contando con vos yo me arreglé mi
+disfraz y aura me v'a resultar que fué crudo y no
+coció... Acordate que este baile es el baile del entierro
+y que ha'e ser mucho mejor que los que hubo en
+carnaval, con ser que fueron de aquéllos que no se
+olvidan jamás... ¡Figuráte aquel salón con alfombras<span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span>
+y cortinados com'una casa e familia y después
+con una mesa qu'era una confitería! ¡Los helaos
+y las masitas eran una tentación... A mi me sirvió
+Rosales con esa gracia que tiene y no sé si
+fué porqu'eran de manos suyas, pero jamás he
+probao un bocao más delicioso!... ¡Mirá, si t'encontrás
+con Parrita que anda tan enamorao...
+qué rato irás a pasar... sin contar con los festejos
+de toda aquella mozada que v'a ser de lo mejor!...
+¡Con decirte que v'a estar hasta'el hermano
+del auxiliar, creo que te digo todo!...</p>
+
+<p>—¿Y si le avis'a mi hermano?...</p>
+
+<p>—¡Gran cosa!... ¿Y qué v'acer?... ¿Les v'a
+escribir a Galicia qu'estuvistes en un baile?...
+¡No seas pava, mujer!... Si tu hermano se lleg'a
+meter a sonso, lo hacemos agarrar con los muchachos
+diciendo qu'está borracho y necesita dormir
+pa que no vay'acer daño...</p>
+
+<p>—¡Es que mi hermano es muy bruto!...</p>
+
+<p>—¿Y los Macacos?... ¡Se v'a armar si se mete
+a sonso!... ¡Mirá!... Refalale un par de pesos
+pa que se vay'a pasiar y reite de lo demás...
+¡Los hombres hay qu'entenderlos, che!... ¡Claro!...
+Si te lo largás en seco y vos te vas a
+farriar arriejando el conchabito... sin darle ni
+pa cigarros... el hombre se ha de enojar y le ha
+de dar la razón al mamarracho e'la vieja...
+Pero si vos te hacés ver... ¡ha e'prender en otra
+hornalla!...</p>
+
+<p>—El miedo que tengo es que vaya a la sociedad
+y que me saque del baile...</p>
+
+<p>—¡Mirá!... Salite a las dos y andate derecho a
+casa pa'acabar con los arreglo del vestido y de la
+bata y llevá la sedalina y unos tres metros de
+cinta... ¡De l'otro ni te ocupés!... Si tu hermano
+es caprichoso, ya verá quién es Parrita y
+aprender'a respetar la vos de la autoridá... ¡Diez
+horas de calabozo, me decía una vez Rosales cuando
+empezó a festejarme y tata quiso privarnos,
+valen más que cien discursos!... Y tenía razón
+mi negro... Tata quedó como un guante...</p>
+
+<p>—Yo lo conozco a mi hermano y sé que a bruto
+y a terco no le han de ganar muy fácil...</p>
+
+<p>—¡Y yo sé quién es Parrita, y sobre todo Rosales,
+p'hablar de confraternidá!...</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Porca vita de un cane!... La maliñitá di le
+donne innamorata e proprio cume la sarna, que
+non rispeta ne figlio, ne fratello, ne babo... e a'nque
+ne archivescovo... ¡Mirá in po li pobero gallego,
+come l'e vichino da la cumesaria per ubriaco... ¡e
+per sunsu!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DE VUELTA DEL PARAGUAY</p>
+
+
+<p>Aunque los diarios no lo hayan anunciado en
+sus crónicas sociales, yo he regresado a Buenos
+Aires y por desdicha mía ha coincidido la vuelta
+con las pascuas de Navidad y los festejos de Año
+Nuevo, lo cual equivale a decir que también me han
+ligado felicitaciones y saludos, no por mi llegada,
+así, sin noticias previas, sino por haber presenciado,
+como cualquiera, la agonía y la muerte del
+1902 y el trabajoso nacimiento de su sucesor, al
+cual tendremos que vivirnos todavía, sabe Dios en
+qué forma ni de qué manera. En fin, sea como
+sea, el hecho es que yo estoy de vuelta, cargado de
+recuerdos y de impresiones y que como corresponde
+al carácter de un periódico moderno, el director
+de éste se ha demostrado tan adelantado, que
+llegado el caso de veranear, lo ha hecho antes de
+comenzar la estación.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span></p>
+
+<p>¡Cuán provechosos son los viajes para la juventud
+y cómo desarrollan la observación, el tacto social
+y el instinto de conservación!</p>
+
+<p>Esto lo pensaba durante una tibia mañana tropical
+en la estación central del ferrocarril del Paraguay,
+mientras esperábamos con mi compañera la
+partida de un tren que debía conducirnos de la
+Asunción a San Bernardino y que estaba anunciada
+de esta manera: salida de 6 a 8 a. m.</p>
+
+<p>Sin embargo, como hubiesen sonado las ocho y
+media y no viéramos ninguno de esos signos característicos,
+precursores de la salida de un tren
+en cualquier parte del mundo, resolví iniciar una
+pequeña investigación antes de formular un juicio
+definitivo a propósito de la exactitud en idioma
+guaraní.</p>
+
+<p>—¡Señor!...—le dije al jefe de la estación, que
+quizá para dilapidar un poco la abundante riqueza
+del país—el sueño,—se paseaba lentamente en el andén...—El
+tren para San Bernardino saldrá más
+tarde... ¿todavía?</p>
+
+<p>—Sí, señor... ¡Ahora no más va a salir!... me
+contestó con el dulcísimo acento regional, y agregó
+bondadosamente a guisa de disculpa por el retardo...
+Estamos esperando a mi compadre don Bautista—ese
+boticario gordo de la calle de Palmas,
+frente al mercado—que va a su quinta de Paraguarí...
+Es un hombre buenísimo, señor... Yo soy
+el padrino de óleos de la menor de sus hijitas y
+él me sacó de la pila al mayorcito de mis nenes...</p>
+
+<p>La llegada del aludido fué punto final de la instructiva
+relación amistosa y pronto respiramos las
+frescas brisas del balneario paraguayo—la laguna
+Ipacarahy—cuyo manso oleaje parece adormecer a
+los yacarés y estimular con el calorcito de sus aguas
+la sed insaciable de los colonos alemanes establecidos
+en sus orillas, haciéndoles consumir con entusiasmo<span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span>
+la cerveza de su propia fabricación, que,
+a no ser así, tendría que consumirse a sí misma.</p>
+
+<p>—Vea, señor hotelero... No podemos bañarnos
+en esa casilla que nos ha dado...</p>
+
+<p>—¿No?... ¿Y por qué?... me respondió el
+buen hombre, un poco sorprendido de que halláramos
+una dificultad, nada menos que en el mejor
+balneario de la República del Paraguay.</p>
+
+<p>—Primero... porque se ha instalado un yacaré
+precisamente a la entrada del baño.</p>
+
+<p>—¡Bueno!... No le hagás caso... Ése se ha
+criado ahí desde pichón...</p>
+
+<p>—Y luego porque se nos ha metido en la casilla
+un hombre borracho y se quiere desnudar junto
+con nosotros...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Bueno!... ¡No le hagás caso tampoco!...
+Es el capataz de la cervecería... Ése está
+acostumbrado a bañarse hasta con la familia del
+presidente...</p>
+
+<p>¡Claro!... No paramos hasta Montevideo, y me
+parece sentir todavía sobre los labios el escozor de
+la brisa marina, cuando sopla del este y en los ojos
+la cosquilla deliciosa que producen las uruguayas...
+sea cual sea el viento dominante.</p>
+
+<p>¡Aquello sí que es vida y no esto de aquí, en
+que uno, atosigado por los versos y las felicitaciones,
+no encuentra punto de reposo!</p>
+
+<p>En la tierra vecina, la existencia no es una carga,
+sino el día en que hay extracción de lotería,
+pues todos los habitantes sin distinción de sexo ni
+de edad, ofrecen ceremoniosamente a los extranjeros
+“el último numerito que les queda”.</p>
+
+<p>Un comerciante holandés con quien departía
+una tarde, me informó de que hasta el presidente
+Cuestas era billetero en sus ratos de ocio y que ya
+había repartido varias grandes entre el sacerdocio
+y la milicia, clases en las cuales tenía mayor
+número de amigos.</p>
+
+
+<p>¡Y quién me diría ahora, al verme en mi oficina
+pegando sobres y escribiendo tarjetas, que soy yo
+aquel mismo mortal que pasó tan lindas horas haraganeando
+y escapó con vida de un viaje de recreo
+porque Dios, tal vez, no lo alcanzó a ver bien
+a la distancia!</p>
+
+<p>¿Por qué no me sucederá algo así como lo que
+le sucede al candidato oficial a la presidencia uruguaya?</p>
+
+<p>Tiene dos personalidades, una escrita—Mac-Eacenh—y
+otra hablada—Maquica—y gracias a
+esa particularidad desorienta a los orientales más
+rumbeadores... aunque dudo que ni con eso fuera
+capaz de escapar, entre nosotros, a las asechanzas
+de la propina y al goce inefable de la felicitación...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">FRENTE A FRENTE</p>
+
+
+<p>—Si es con dinero, che, que buscás ser ayudado,
+haceme el favor de ni siquiera pensar en Enrique...
+¡Se te va a enojar de veras y ya sabés
+el geniecito que tiene... ¡A mí misma me desconocería!...</p>
+
+<p>—¡Basta, che!... ¡Basta!... decile que no se
+enoje y que cuide su salud!... Su cuñado Raúl
+lo conoce demasiado, para ser capaz de acercarselé
+con propósitos hostiles... Y haga patria uno con
+semejante familia... Los cuñados, conforme se
+para uno en el zaguán, empiezan a echarle los perros,
+y las hermanas no te digo nada...</p>
+
+<p>—¡Vos son injusto, Raúl!... Acordate de lo
+que ha sido Enrique con vos y que aura te desconfía,
+sus buenas razones tiene...</p>
+
+<p>—¡Historia antigua, che!... ¡Macanas!... A
+una simple calaverada de muchacho le da una importancia<span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span>
+y un retintín... ¡Psch!... Decile que no
+embrome, che... ¡que el jueguito es conocido!</p>
+
+<p>—No te digo que no... ¡pero la culpa la tenés
+vos, que sos un tarambana y un ocioso!...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡Mirá!... Dejemonós de filosofía
+y vamos al grano... Escuchame con atención, que
+la cosa es seria, Edelmira!... Lo que yo ando buscando,
+¿sabés lo que es?... ¡Bueno!... ¡Hacerme
+una plataforma para ver si me caso como la
+gente!</p>
+
+<p>—¡Vaya!... ¿Y contra quién... dirigís tus tiros?</p>
+
+<p>—¡Todavía no he apuntado, che!... Ando con
+el arma cargada no más y tengo la intención de no
+tirar sino sobre algo seguro y que medio valga la
+pena... Por lo pronto, necesito darle cierto relieve
+a la persona, comenzando a figurar en el mundo
+social con visos de personaje... ¿sabés? y es
+para eso que lo vengo a ver a Enrique... Quiero
+que los amigos me obsequien con un banquete,
+con motivo de mi llegada de Europa.</p>
+
+<p>—¿Cómo de tu llegada de Europa?...</p>
+
+<p>—Es figurado no más,¿sabés?... Es un pretexto
+para dar la noticia en todos los diarios, como
+hacen muchos... No me voy nada, pero llego...
+¿Comprendes?... ¡Bueno!... El banquete no tengo
+interés de que se realice tampoco, pero sí de
+que se diga que me lo dieron... Ya tengo cinco o
+seis firmas de lo mejor, para iniciar el movimiento
+y conforme cuente con que él no se meterá a andar
+con rectificaciones y con sonceras... ¡Zas!...
+Largo la noticia de que subscriben la invitación
+los señores tales y tales y comienzo a festejar a la
+muchacha a la que le haya echao el ojo... Así hizo
+Fermincito Covarrubias y la cosa le salió como de
+molde. ¡Fijate qué bolada para una muchacha
+que no halla quién la afile, toparse con una simpatía
+que es nada menos que un mozo recién llegado<span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span>
+de Europa y a quien le dan un banquete!...
+¡Claro!... ¡La cosa pega como con goma y se viene
+derechito!</p>
+
+<p>—¡Sí!... Pero vos sabés que Enrique es enemigo
+de farsas y que no se va a prestar...</p>
+
+<p>—¡Ya sé y es por eso que lo busco!... Además
+es necesario que figure algún pariente, por el efecto
+moral... Lo que es para acompañar tengo firmas
+de primera... Don Mariano Unzué, el doctor
+Pellegrini, el general Capdevila, el ministro González,
+el doctor Benjamín Victorica...</p>
+
+<p>—¿Y quién te ha proporcionado esas relaciones?
+¿Cómo has hecho para tener su consentimiento?</p>
+
+<p>—Ahí verás, che... ¡que tu hermano no es
+tan lerdo!... Los he ido sacando de todos los banquetes
+en que figuran y he descubierto que les agarran
+el nombre ¡y se los ponen no más!... ¿Qué
+se van ocupar ellos en andar rectificando, si ya están
+acostumbrados?... Cuando más dirán: ¿quién
+diablos será este Raúl?... y después se olvidarán
+de la cosa...</p>
+
+<p>—¡Enrique no va a querer, che!... Yo lo conozco
+y sé que le va a dar una rabia grandísima...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Mirá... Eso a mí no me importa
+un pito, ¿sabés?... Lo único que yo te pido es
+que no lo dejés que haga rectificaciones, si llegase
+a ver su nombre al pie de la invitación... Decile
+que se haga de una vez hombre de mundo... que
+se temple a la moderna y que se deje de todas esas
+ideas rancias y de esas macanas que le dan estructura
+de loco... Yo soy un buen muchacho,
+che... que lo único que necesita es campo para
+volar... ¡Pedile que no me corte las alas!</p>
+
+<p>—¡Bueno... che!... ¡Perfetamente! Pero, ¿y
+si me dice que no?</p>
+
+<p>—Lo meto en la lista no más... y me hago el
+sonso!... Con decirle que no he sido yo el que lo
+puse... ya está... Aquí hay que hacer como Roca,
+¡y no hay vuelta... che...! ¡Al que le gusta, que
+se ría, y al que no, que tome quina y piense que
+es chocolate!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE GENTES DE CONFIANZA</p>
+
+
+
+<p>“Mi querida Ernestina: Te escribo apurada para
+hacerte saver que recién acavamos de yegar de
+Lomas y que estamos muy buenas de salud. Mamá
+a perdido completamente aquellos mareos que
+le daban y tuvo que achicar la bata como tres
+sentímetros porque con los aires del campo perdio
+como medio kilo. Yo no puedo salir todavía porque
+acabo de bagar del tren y estoy desnuda. Nos
+vinimos con lo puesto porque el equipage se lo dejamos
+a mi tio para que él nos lo mande despacio.
+Si vieras como he pasado estos quince días que no
+nos bemos. Encontré una cimpatía que es bastante
+buen mozo y, después te contaré. Es un mozo de
+ogos asules, que está muy bien empliao en el jujao
+de pas y dice mi tio que es de porbenir y muy
+serio. No te escribo más porque el muchacho está
+esperando y no quiero demorarlo. Ernestina, dise
+mamá que te pide como un cerbisio que le digás
+por el teléfono a ese amigo tuyo que puso el otro
+día la noticia de que nos íbamos, que lla emos
+buelto y estamos aquí y que este año pensamos dar
+algunos resibos a las relaciones festegando la entrada
+del inbierno. No te vallas a olvidar y decile
+el nombre de nosotros bien, para que no ponga
+en la noticia que somos la familia de Mogarrita,
+que es el apellido de papá, que es tan feo, sino de
+Lagos, que es más conocido y es el de mama. Dice
+mama que le digás tanvien que hemos sido muy<span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span>
+osequiadas por lo megor de Lomas y que nos visitaron
+mucho, porque mi tío es allí muy querido
+y que el gobierno le dibia de dar algún empleo
+bueno, bisto lo bien que se a portado. El corría con
+las luces del corso y nadies tubo nada que decir.
+El pobre es mui bueno y nie va a yudar para que
+me bisite el mozo de que te hable mas arriba. Se
+disfrazo de Juan Moreira y otra noche de Cocoliche
+y nos hiso reir con las ocurrencias que nos
+digo. A mí me digo que desde que me había visto,
+le paresia que tenia un hormijero en la naris, en
+italiano arebesao le salió muy gracioso. Yo creo
+que me quiere, porque se paso las tres noche con
+nosotros. Es afisionao a la bisicleta y sacó a Juan
+Moreira y a Cocoliche montado en bisicleta por lo
+que todo lo aplaudían. A mí me digo un berso muy
+lindo. Cuando nos veamos te contare de otra cosas.
+En Lomas estaban las de García que dijieron los
+diarios que se iban a Mar del Plata. Bibian en una
+casita de las orilla alquilaban una piesa para todos
+y decían que eran sobrinas del presidente y que no
+podían quedarse sino hasta el gueves después del
+entiero, porque tenian que ir a resibir a Marselo
+de Albiar. Que te parece lo que son la notisia de
+los diarios, ya no se puede crer las notisias que
+dan sobre la bida social con las mentiras que disen.
+A mí me encontraron en la plasa y se icieron
+la que no me conocían, pero yo me les acerqué
+no más y entonces no sabían qué hacer con
+nosotras. Nos digieron que estaban con un enfermo
+que creían era tifos para que no las bisitaramos
+y supiéramos como bibían amontonadas. Juanita
+trago un bestido rosa de bolado en forma y
+manga de farol y María Ester un sombrero muy
+lebantado de atras y bago de adelante.</p>
+
+<p>Parese que a Juanita la festega un provinsiano
+y que se casa. Ay algunas que tienen suerte y saben
+mariar los moso así que no es estraño. Dice<span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span>
+mama que te pide que no te olbidés de la notisia
+de la yegada de nosotras y que hagás costar que
+somo las de Lagos y no de Mogarrita como digieron.
+Si tenés algún ratito venite a conbersar. Ya
+me contaron que el ofisialito aquel de los bomberos,
+andaba pasando siempre y que te había escrito.
+Me conto Laurita en la estación Costitucion
+cuando yegamo y ella iba para Adrogue. No le vas
+a contestar, acordate de lo que me paso a mi con
+aquel dependiente por aberle contestado, que después
+les mostro a todos los amigos y tata mimo
+lelló mi carta en el café, enseñada por el y se la
+tubo que quitar y romperla dándome un reto grandísimo...”.</p>
+
+<p>—¡Niña!... Si no v'acabar, v'y a espumar el
+puchero... y a retirar la olla'sta que vuelva... ¡si
+acaso me v'a mandar!</p>
+
+<p>—¿Y recién te acordás... condenado?... Vas
+a ver luego con mama... ¡Ya verás lo que cobrás!...
+Llevale'esta carta a Ernestina y si te
+pregunta cuándo llegamos, decile que recién entramos...</p>
+
+<p>—¿Y quién espuma el puchero?... Mire que la
+niña vive lejos... ¡y no v'y a venir a tiempo!...</p>
+
+<p>—¡Andá no más... y apurate... Mirá... Si te
+pregunta qu'estoy haciendo, no le digás que cocinando...
+decile qu'estaba en el piano... ¡No te
+vayás a olvidar!... ¿eh?... Y fijate, así de paso,
+a ver lo qu'está'ciendo ella...</p>
+
+<p>—¡La pucha que tiene vueltas el oficio e cocinero...
+en estas casas de ricos!... ¡Uno es casi
+com'un estuche!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">¡ROBADITA!...</p>
+
+
+<p>¿Per'usté cre qu'es por verla, mi vida, que me
+paso todo el día plantao en la bocacalle, llamandolé
+l'atención a la misma policía?... ¡No crea!...
+Ya pronto v'acer un mes que la tengo retratada en
+lo profundo del alma y pa mirarm'en sus ojos y
+recriarme con la gracia de ese cuerpito tan lindo,
+miro un poquito p'adentro y ya se me representa
+como si fuera verdá... hasta con ese gestito de
+cruel, de mala y d'ingrata, qu'está diciendo “alto
+el fuego... no se pasen de la raya”, mientras da
+unos tironcitos que se lo llevan a uno como si
+fuese a la rastra... Mire, mi alma... y perdone
+la confianza... Ya que usté sabe muy bien qu'inoro
+como se llama, m'he visto en la obligación de
+tener que darle un nombre pa poder hasta tutiarla!...
+Si acaso no le gustase, digameló con franqueza,
+porque ya que nadie sabe, puedo cambiarlo
+por otro de los tantos que me brotan de lo más
+hondo del alma... Entre “ricura” y “mi vida”,
+pasé dos noches pensando...</p>
+
+<p>—Se le conoce'n la cara...</p>
+
+<p>—Y así no más ha de ser, a'nque usté le juegue
+risa!... ¡Bueno!... ¡Mire, mi alma! Si yo
+me paso las horas como sabe que las paso, quizá
+arriejando que crean que soy un aplana-calles y
+que no sé respetar lo qu'es dino de respeto, es sólo
+porque se me hace qu'el aire que aquí respiro me
+trai como una esperanza...</p>
+
+<p>—No diga... que aura es de noche... porque v'y
+a creer qu'es verdá y que soñando dispierta, escuché
+como llovía...</p>
+
+<p>—¡Mayhaya que soy sin suerte!... Bien me decía
+la otra tarde el agente Caña-dulce, oservando
+que mi vista estaba como clavada en cierto balcón
+dichoso...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span></p>
+
+<p>—El agente Caña-dulce... Mejor qu'en andar
+hablando, bien se podía ocupar de ser menos sinvergüenza...
+Ya no hay muchacha en el barrio
+que ni siquiera lo mire, por caluñero y guarango...
+¿Y qué le dijo su lengua con respeto a mi
+persona?...</p>
+
+<p>—De malo no dijo nada... porqu'estando yo
+presente, no hay quien capaz d'echar sombra ni siquiera
+en la paré de la casa en qu'ella vive... pero
+sí me declaró qu'éramos más de quinientos atacaos
+del mismo mal y que no había ninguno que
+hallara el menor alivio!... Me habló de un joven
+francés de pantalón de cuadritos, que sabía pasarse
+días...</p>
+
+<p>—¿No ve si será canalla?... A nadie mejor que
+a él le costa que ése afiló lo mismo qu'él afilaba
+y por causa de los dos abandonó su conchavo una
+muchacha tan buena como Paca Miraflor... Es
+pa que no suceda lo que a ella le pasó, que le pido
+que me deje...</p>
+
+<p>—¿La patrona es delicada?...</p>
+
+<p>—¿Delicada?... ¡Cómo no!... Lo que hay es
+qu'es una vieja separada del marido...</p>
+
+<p>—¡Y se le hace la boca agua si ve comer caramelos!...
+¡Bueno, mi alma! ¡Vea!... Yo le v'y
+a'blar con franqueza y le v'y a probar con hechos
+que sé lo qu'es respetar lo que merece respeto...
+¿Usté sale los domingos?</p>
+
+<p>—¿Y pa qué quiere saberlo?...</p>
+
+<p>—Pa tener un'esperanza y pasarme la semana
+siquiera con la ilusión de que v'a llegar la hora
+de poder mirar sus ojos, así, de cerquita, mi alma...
+¡como aura la estoy mirando!...</p>
+
+<p>—No se pase... tan seguido, por la vereda de
+casa... y apriend'a tener pacencia... ¡siquiera
+hasta otra ocasión!...</p>
+
+
+<p>—¡La perra... con Caña-dulce y la vieja sin
+marido! ¡Lo qu'es al criollo Morales no le van a
+cantar flor sin que uno de estos domingos conteste
+con una contra... ¡que parezca como dos!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DE BAQUET'A SACATRAPO</p>
+
+
+<p>—¡Lo siento... caramba!... Lo siento en l'alma,
+¡pero no va'ber más remedio!... ¡Yo v'y tener
+que dejar de ler los diarios si no quiero
+reventar de un sofocón el día menos pensao!...
+¡Sí, señor!... Nada menos que yo, Juan Antonio
+González, el hombre más letor que ha'bido
+en Buenos Aires, v'a tener que privarse de hacer
+su gusto si no quiere desertar del pellejo en
+que lo retobó su mama, ¡como decía el finao Apolinario!...
+¡No!... Lo qú'es este número, me lo guardo
+ni a'nque me queme el bolsillo y no paro hasta
+que no se lo muestre a medio mundo y le pueda
+decir qu'este señor don Ruperto Cortabarría
+que ha dao un baile en su casa, al que han asistido
+todos los copetudos de la ciudá, es aquél mismo
+Ruperto qu'el infrasquito supo tener de pión
+en la call'e La Piedá y que se formó a su lao...
+Mire qu'es chancho el mundo y que pega vue'tas
+y trompezones!... ¿Quién le diría a la misia Rosario
+Llavero de Cortabarría, que aura le ponen
+<em>Ll.</em> de Cortabarría,—pa'cer crer a los abombaos
+qu'es alguna Llavallol.—qu'iba'ndar pisando alfombras,
+ella, que sabia chapaliar l'agua con que
+lavaba las pilas de frascos vacíos p'al anís falsificao?...
+¿Y a mí?... ¡Quién me diría cuando salía
+pa la Bolsa en mi coche propio, hech'un brazo
+e mar, o cuando jugaba mis truquitos en el Progrueso,
+qu'iba'llegar un día en que recostao en una<span class="pagenum" id="Page_177">[Pg 177]</span>
+pila'e cajones me pasaría las horas renegando y
+tomando el sol!... ¡Bah!... ¡Y Rosario ha'e tener
+hijitas lindas y diablas, porqu'ella a'nque'ra
+lavadora'e frascos tenía unos ojitos y un gestito y
+un modito'e caminar cuando s'empaquetaba los domingos,
+que hast'a mí, con ser qu'era el patrón de
+su marido, me sabía envidar hasta la falta!...
+¡Yo no agarraba, porque nunca me gustó revolcarme
+en la ceniza... pero tuve tentaciones...
+¡caramba si las tuve!... ¿Y pa qué lo v'y a negar?...
+Si me quedé con el punto no fué por irme
+a la pesca, sino por no traicionarme. ¡Como
+pa escuchar chillidos andaba yo en ese entonces
+con aquella campanita que hast'aura me toca a fuego!...
+¡Amigo con la Enriqueta, que me supo cortar
+grande!... Bueno; pero también hay que convenir
+en qu'era d'esas mujeres que no conocen el
+yelo, no digo ya ni pintao, sino vivito y coliando!...
+¡Qué ojos y qué boquita y qué cuerpo!...
+¡Si era un verso caminando y creo que hasta difunto
+me ha de seguir su cadencia... a'unque ella
+l'aiga olvidao!... ¡Y es cochino el Ruperto hasta
+darle con un palo!... Nunca me olvidaré de la
+mañana en que fuí a verlo después de mi quiebra y
+cuando ya'bía puesto su Ropería del Carretel...
+Ni bien le hablé de mi estao, me comenzó a sermoniar
+y conforme me descuidé me largó como por
+un tubo, pataliando y sin darme calce... ¡Bueno!...
+¿Y a mí qué me va ni qué me viene con que
+Ruperto dé bailes o dé velorios?... ¿Qué m'importa,
+vamos a ver?... ¿Acaso yo m'indino por
+mí, tampoco?... ¡Si me da rabia es que soy argentino,
+criollo d'esta ciudá y que me revientan las
+confusiones y las mescolanzas!... Aura'ndamos
+aquí como cajón de turco y ya la gente ni se conoce...
+Hombres como yo, que son hijos de buena
+familia y qu'en su tiempo han sabido dragoniar
+a lo mejorcito que pisaba la cancha, andan rajuñando
+en las veredas pa ver si agarran un pan y
+si se descuidan los revienta el coche de alguno que
+fué su pión... ¿A mí? ¡Sí!... ¡Lindo lo va'poner
+la suerte al que me quiera empardar!... Yo
+no soy d'esos mansitos que los ensilla cualquiera y
+ya salen al galope... Yo'e corcobiar el día que
+muerda el freno, como se lo dije ayer a mi compadre
+García en su misma oficina... ¿Ve?... Ahí
+está otro pa'yuntarlo con Ruperto... Un cualquiera,
+nieto de un gringo zapatero que ganó unos
+pesos pa que los bambolleros de los hijos se metieran
+a gente, ¡sin fijarse que'andan jediendo a
+cerote!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span>
+</p>
+<p class="center p2 big1">SIN REVANCHA...</p>
+
+
+<p>—¿Quién dice que yo no he tenido miedo?...—preguntó
+a sus interlocutores el viejo caudillo.</p>
+
+<p>—Es la voz que corre de fogón en fogón!...
+Todos dicen qu'el comandante, Mosquera, que hoy
+tropea pa saladero, le supo parar rodeo hast'el
+ejército e liña...</p>
+
+<p>—Gran caudal con diez centavos, che... Los que
+hablan han de ser del terneraje, que no ha sentido
+una lanza culebriando en las costillas en medio
+de un entrevero... ¡Que yo no he tenido miedo!...
+¡Qué bárbaros!...</p>
+
+<p>—¿Y cuál es la vez en que corrió más peligro?...</p>
+
+<p>—¿Peligro de qué?</p>
+
+<p>—Dejuro que ha'e ser de muerte... ¿qu'es el
+más grand'en que puede hallarse un hombre?...</p>
+
+<p>—¡Asigún, che... asigún!... Pa mí, la vez que
+la vi más cerca y en que le tuve más miedo...
+¡Peligra la verdá, pero es cierto!... fué p'al setenta
+y cuatro en la liña'e Santa Fe... ¿Pa qué<span class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span>
+v'y a'blar d'estas cosas?... Dentran mujeres y no
+quiero que se diga de que no sé respetar lo que
+merece respeto...</p>
+
+<p>—¡P'cha, qu'es lindo!... ¿Y nos v'a dejar lambiendo?...
+¡No diga!...</p>
+
+<p>—No, che... es que hay cosas que mejor es no
+meñarlas... Eso de comenzar a revolver la memoria,
+es toriar un avispero... ¡La gran perra!...
+Fu'en una d'esas cruzadas que se hacían medio escondidas
+y m'encontr'en una fiesta de aquéllas
+que ya no se hacen... Er'a la entrada'el verano
+y yo caí con el sol alto, montao en un parejero
+que lo traia de tapao, pa ver si le daban calce y
+les hacía repuluz... ¡Qué flete, che!... Si parece
+que lo veo... ¡Er'alazán... requemao y pico
+blanco y yo lo tení'a lo gringo... sin tuzar y con
+la co'lal garrón... ¡Claro!... Llegué, lo puse a
+a la sombra y me perdí entre el gauchaje que andaba
+remolineando alrededor de un fogón como
+p'asar un rodeo... Ya se puede figurar si me
+agarrarían con ganas, sabiendo qu'era forastero
+y que andaba medio alzao... Desd'el locro a los
+pasteles les corrí sin castigar y en cuanto pa'sé la
+raya, qu'era un pipón de francés, recogí los cojinillos
+y pa que no me tentaran ni con taba ni
+con naipes, labrando mi perdición, enderecé pa un
+sauzal que costeaba el tajamar... Siempr'he sido
+sestiador, pero esa vez, el almuerzo y tal vez el
+calorcito, que ya empezab'a picar, m'estaban gritando
+vamos... Elegí un tronco grandote, atrás
+de un cañaveral y ahí no más ya me ovillé, deleitao
+con las chicharras, que le hacían colita al sueño
+y a las nubes de jilgueros que caían al desplayao
+en silencio y apuradas... ¡P'cha que estaba
+lindo!... A la tarde ib'a salir como quien sale del
+cielo y los pesos a ponchadas me pasaban por delante
+conforme clavaba el pico, acariciao por el<span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span>
+fresco y aquella tranquilidá del sauzal como dormido...
+Redepente sient'un ruido y apareció una
+muchacha con un atadito e ropa... ¡A la cuenta
+la pioncita!... ¡La perra con el destino que sabe
+ser chacotón y tiene bromas pesadas!... Era una
+flor en botón la mocita lavandera... ¿y de'ande
+va y se me ocurre de comenzarl'a observar?...
+Si el diablo sabe andar suelto se me hace que es
+a la siesta y que le ha'e gustar perderse a la orilla'e
+los arroyos y cerca'e los lavaderos... Me pareció
+qu'el solcito estaba cayendo a plomo y me
+dió gan'e pararme y de mandarme a mudar...</p>
+
+<p>—¡Jesús... que barbaridá!...</p>
+
+<p>—¡Y no lo hice, che... y esa fué mi perdición!...
+Acabao el lavadito, se paró como sin ganas, miró
+l'agua, se desperezó y comenzó despacito a soltarse
+la pollera y a desprenderse la bata... Qu'irá
+a'cer esta chinita? pensé... y algo como una
+inquietú me dejó paralisao... ¡Amigo con la pioncita
+que había sabido ser linda, mirada, así, en camisita...
+y sobre todo después... al dentrar al
+tajamar!... ¡Conform'iba caminando y se'iba metiendo
+al hondo ella alzaba la ropita y yo la veia
+erizarse lo que l'agua la tocaba, apartándose encrespada
+como no queriendo dirse!... Tuve hasta
+la tentación de decirle... “hijita... tenga cuidao”...
+pero no le dije nada, porque en ese mismo
+instante vi que se zumbullía...</p>
+
+<p>—¿Y usté... qué hizo?</p>
+
+<p>—¿Y qué iba'cer?... ¡Aproveché la ocasión pa
+medio cerrar los ojos que m'estaban lagrimiando
+a fuerza e no pestanear, y cuando volvió a salir y
+enderezó pa la ropa, la miré pa n'olvidarla ni aunque
+pasaran los años y aquí me tenés tuavía...
+sin haber tomao venganza de quien me tuvo tan
+mal y que quizás me'cha al hoyo si le llego a cabrestiar...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_181">[Pg 181]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">¡OJO POR OJO!...</p>
+
+
+<p>Nosotros, en la tertulia íntima, le escuchábamos
+con veneración y con respeto, deleitándonos con el
+relato de sus aventuras romancescas o con el chispear
+brillantísimo de su espíritu cáustico y mordiente.</p>
+
+<p>—¡Buena cría la suya, che!... ¡Como si no supiéramos
+aquí lo qu'eran los entrerrianos! ¡Ustedes,
+en su tierra, nacen chairando el cuchillo!</p>
+
+<p>—¡Miren el nene, se asusta porque tocan a degüello!</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Ya lo creo!... No me acuerdo haber
+derramao jamás ni una gota'e sangre inocente...
+¡Y cuidao qu'he visto trifulcas!...</p>
+
+<p>—¡Así decían los diarios de su tiempo! Todavía
+recuerd'un artículo...</p>
+
+<p>—¡Vean! ¡Una cosa son los diarios, che y otra
+cosa es la verdá!... ¡A no embromar vamos!...
+Les v'y a contar el único caso en qu'hice degollar
+un inocente... y quien sabe si lo era tampoco...
+D'esto no se ocuparon los diarios les aseguro y
+sin embargo fué tremendo!</p>
+
+<p>—Cruzaba una tardecita por esas sierras de Córdoba,
+que son com'una pintura, en derecera a los
+llanos... Iba'apurao y llevaba como escolta un escuadrón
+de puntanos qu'eran todos como cuadro...
+Ya casi al anochecer caímos en un rancho serrano,
+d'esos que ya parece que van a venirse al suelo,
+pero que se aguantan, dejando pasar los huracanes
+como si no fuera nada. No hallamos a la
+llegada más que dos chinas viejas y una chinita
+obsequiosa, que me convidó con mate y qu'encontré
+tan donosa, así, a la luz del fogón... Parecía
+que las llamitas l'alumbraban con cariño, como<span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span>
+queriendo besarla... ¡La gran perra!... Era linda
+con usura y tenía unos ojitos y un modito pa
+sonreír, que hacían como cosquillas y después era
+graciosita en el andar... y picarita... Ni sé cómo
+ni por qué, se me metió en la cabeza que había
+d'estar resfriada y comencé a recordar una famosa
+receta que me dieron una vez para curar los
+resfríos... era una palabra en turco que había
+que decirle a l'óido a la persona atacada, sin que
+lo oyera ni el aire...</p>
+
+<p>—¿Ust'está resfriada, hijita?</p>
+
+<p>—No, señor...</p>
+
+<p>—Que no, hijita... si eso se le ve en los ojos...
+Tal vez usté no lo sepa... viviendo aquí, tan solita...</p>
+
+<p>—Tal vez, señor...</p>
+
+<p>—¿No quiere que yo la cure?...</p>
+
+<p>Y como me mirase sonriendo y me pareciera
+verle así con una expresión de travesura infinita
+en sus ojitos tan lindos y hast'en unos dos pocitos
+que se le hacían en la cara, me saqué un pañuelo'e
+seda que llevaba en el pescuezo y se lo puse
+en el d'ella, que me agradeció el regalo... sin
+decirme ni palabra, pero con más elocuencia que
+si hubiese hablao en verso...</p>
+
+<p>—¿Y adónde duermes, hijita, en esta casa tan
+chica?...</p>
+
+<p>—Aquí no más, señor... Allí, en aquel rincón,
+tienden mi madre y mi tía y yo en aquel otro...
+en que hay un catre'e guasca...</p>
+
+<p>Y me señaló pa un rincón que quedaba allá en
+lo oscuro... y que yo vi'luminao como la plaza
+Vitoria... En ese momento, che, me llegaba de la
+sierra como a modo de un vientito con fragancia
+a flor del aire mesturada con poleo, con menta y
+con piquillín...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span></p>
+
+<p>—Va a estar fresquita la noche... señor coronel,
+me dijo la madre de la muchacha que venía a cocinar
+y empezó a'tizar el fuego...</p>
+
+<p>—¡Así parece, hija!... Y ustedes, cómo viven
+tan solitas aquí... sin hombres!... ¿No tienen
+miedo?</p>
+
+<p>—¡Si hay hombres, señor! Lo que tiene es que
+fueron a meliar... pero tal vez caigan pa la salid'el
+lucero... Es mi marido, un hijo d'él y tres
+sobrinos... gente buena, señor... mejorando lo
+presente.</p>
+
+<p>Comimos como se com'en los ranchos, medio en
+l'oscuro y yo hice trair mi catr'e campaña. Las
+viejas me tendieron una cama qu'estaba llamando
+al sueño con sus sábanas de bramante, almidonadas
+al estilo'el pago...</p>
+
+<p>—¿Y ya no le llegaba el olorcito a la menta mesturao
+con flor del aire?...</p>
+
+<p>—¡Qué sé yo, che, si estaba durmiéndome como
+cuzco en la ceniza!... Derrepente me despertaron
+las viejas que soplaban a compás y hasta me pareció
+que la chinita tosía... ¡Claro!... Me acordé
+de la promesa y quise salir del catre... ¡La perra
+con las sabanitas!... Empezaron a'cer ruido como
+si fuesen papeles y como para el remedio tenía
+que no ser sentido, me comencé a refalar y en eso
+que fuí a pararme, oigo balar un chivito y siento
+que me topaba las piernas, mientras una de las
+viejas le decía a media voz:</p>
+
+<p>—¡Sosegate capitán... que lo vas a despertar
+al señor coronel!</p>
+
+<p>En la vida le han echao maldiciones más tremendas
+a ningún chivito guacho, que las que l'eché
+yo al condenao... ¡Tres veces tenté bajarme
+y tres veces el chivito me dispertaba a la vieja,
+mientras oía a la chinita que hacía crujir su catr'entre
+dormida y dispierta!</p>
+
+
+<p>—¿Y por qué no se levantaba no más? ¡P'cha
+qu'era mulita!</p>
+
+<p>—¿No ve?... ¡Así son las cosas!... ¿Y el respeto,
+amigo, que se tiene que tener por la madr'e
+las enfermas, cuand'uno anda'ciendo'e médico sin
+estar autorizao?... De repente se oy'un tropel y
+cayeron al rancho los meliadores, cargaos de carne
+y con unas fachas de forajidos... ¡Claro! Eran
+cuatreros mestizos de saltiadores.</p>
+
+<p>—¿Y se quedó sin decirle a la chinita aquella
+palabra en turco?</p>
+
+<p>—¿Y sinó? Ya nos levantamos todos y empezó
+la churrasquiada, pero cuando al aclarar les quise
+decir adiós, me dijo el dueño'e la casa:</p>
+
+<p>—¿Por qué no se lleva un asao, señor?</p>
+
+<p>—¿Pa qué?... Hemos de hallar poblaciones...</p>
+
+<p>En eso miré p'al rancho y vi al maldito chivito
+qu'estaba pelando un maíz, brotao por casualidá
+junto a un cardón medio seco:</p>
+
+<p>—Más bien me llevo ese chivo.</p>
+
+<p>Y antes que me arrepintiera ya'stuvo atao a los
+tientos y en camino pa los llanos... ¿Ven?...
+¡Ésta es la única vez que yo hice derramar sangre...
+y... caray! ¡creo que fué con razón si se
+me juzga como hombre!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_184">[Pg 184]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EL HIJO DE DOÑ'AMALIA</p>
+
+
+<p>Alertearon los chajáes y los teros, cuando aparecimos
+en la orilla del baño y a medida que su
+voz rodaba de mata en mata, perdiéndose en la lejanía
+velada por las sombras de la noche, tendieron
+el vuelo rumoroso las gallaretas y los patos,
+seguidos por la turba anónima, habitadora perenne
+del pajonal, y por las garzas silenciosas, que se<span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span>
+alzaban como con pereza, recogiendo, ceremoniosas
+y coquetas, sus largas zancas, despedidas por
+el gruñido de los carpinchos y de las nutrias al
+azotarse en alarma.</p>
+
+<p>El bañado entero pareció levantarse hacia las
+nubes, volando desmenuzado, y las víboras y los
+sapos amedrentados, suspendieron sus monótonos
+dúos y miraron con sus ojos inquietos el revolar
+insólito,—signo evidente de próximo peligro.</p>
+
+<p>Y guiados por ese instinto peculiar de los hombres
+de campo para tomar su rumbo, que mi compañero
+poseía en alto grado, alcanzamos al rancho
+entrevisto desde la linde del monte y en el cual
+pensábamos encontrar quien nos indicara el camino
+para salir al llano.</p>
+
+<p>—Ave María Purísima...</p>
+
+<p>—¡Sin pecado!... Dentren... que no hay perros.</p>
+
+<p>—¡Mil gracias...! Más miedo les tenemos a
+las pulgas... refunfuñó mi compañero, mientras
+yo, estirando el pescuezo por la rendija que servía
+de puerta a la miserable vivienda, descubría una
+china vieja que, sentada en cuclillas al lado del fogón,
+revolvía lentamente una olla vocinglera.</p>
+
+<p>—Ustedes perdonarán... pero estoy friyendo
+una grasita y no la puedo dejar...</p>
+
+<p>—Siga no más, señora... Esperaremos aquí
+afuera...</p>
+
+<p>—¡Como gusten...! Los bancos están junto al
+moginete u sinó aquí, del lao de adentro, cerca e la
+puerta.</p>
+
+<p>Luego que nos sentamos y encendimos nuestro
+cigarro, dejando que el espíritu y el cuerpo armonizaran
+con la quietud apacible que, nos rodeaba,
+exclamó mi compañero:</p>
+
+<p>—Diga, señora... ¿Nos podría dar un matecito?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span></p>
+
+<p>—¡Cómo no, señor!... Aura, lo que venga doñ'Amalia,
+los convidaré, si es que trai yerba.</p>
+
+<p>—¿La cosa no es segura, entonces?</p>
+
+<p>—¡Y qué va a ser, señor!... ¡Si el pulpero de
+la cuchilla le da un fiao que fué a pedirle a cuenta
+de una pajita que tenemos cortada, haberá conque
+y sinó, no!</p>
+
+<p>La declaración no podía ser más categórica y
+guardamos silencio hasta que, terminada la fritura,
+salió del rancho, limpiándose las manos en la
+pollera, nuestra desconocida informante, que luego
+de saludarnos comenzó a armar un fogoncito en el
+patio, confesándonos de paso que el pulguerío del
+rancho era una cosa bárbara y que daba miedo,
+sobre todo a la nochecita.</p>
+
+<p>—¿Y tardará mucho su compañera con la yerba...?</p>
+
+<p>—No ha de... Ahí siento el escarceo del petizo...
+Es un patrio viejísimo que mandó hace como
+cinco años el hijo de doñ'Amalia... el mayor
+González, que le llaman Conejito por mal nombre...</p>
+
+<p>—¿Qué me dice?... ¿Aquí vive la madre de
+Conejito...? dijo mi compañero con acento de
+asombro.</p>
+
+<p>—¡Sí, señor! Aquí vive y es mi compañera...
+¿Quién lo diría, no? ¡Un hombre así, que tenga a
+su mama d'este modo!</p>
+
+<p>Y mi compañero, mirándome de soslayo, agregó
+como por vía de explicación endilgada a mí:</p>
+
+<p>—Es el caudillo del pueblo y... candidato para
+el Congreso...</p>
+
+<p>Como llegara doña Amalia y trajera en una pequeña
+maleta las provisiones esperadas y el agua
+estuviese hirviendo, nos colocamos al lado del fuego,
+que chisporroteaba alegre.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_187">[Pg 187]</span></p>
+
+<p>—¿Conque usted había sido la madre del mayor
+González?</p>
+
+<p>—Sí, señor... para servirle.</p>
+
+<p>La cara angulosa de la vieja china se transfiguró:</p>
+
+<p>—¿Lo conocen a m'ijito?... ¡Pobre!... En el
+pueblo todos lo quieren y aurita no más me decía
+el bachicha de la pulpería que tal vez lo hagan gobierno...</p>
+
+<p>—No ha tráido sal, doñ'Amalia, ¿sabe?...
+¡Lindo vamos a estar!</p>
+
+<p>—¿Y qué quiere ña Martina... El hombre no
+quiso dar...</p>
+
+<p>—¡Mirá qué bolada...! Otra semana de guiso
+e bagre o de lagarto asao sin pisca e sabor...</p>
+
+<p>—¿Comen lagarto ustedes?</p>
+
+<p>—¿Y sinó...? Si es riquísimo según dice doñ'Amalia,
+y nosotras cuando agarramos alguno
+estamos de fiesta... Aquí la carne es como la
+sal... ¡Cosa e lujo!</p>
+
+<p>—¿Y hace mucho que no lo ve al mayor González,
+señora?</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... ¡Mucho!... El pobre casi no
+se puede mover del pueblo, y yo, ya ve, acostumbrada
+a esta vida del bañao, tengo hasta pereza
+d'ir...</p>
+
+<p>—Cómo no, doñ'Amalia, dijo ña Martina indignada...
+¡Ust'es una mujer sonsaza con el muchacho
+ése...! S'está muriendo de hambre aquí, metida
+en l'agua pa cortar la paja y teniendo que vivir
+de bichos del bañao y él... ni se acuerda de
+su mama... ¡Y toavía viene a defenderlo!... ¡No
+diga!... ¡Ése no tiene perdón de Dios!... ¿Quieren
+creer que vez pasada la pic'un coral y que
+cuando vi que la contravíbora parecía que no hacía
+efeto, le mandé decir que se moría y ni siquiera
+contestó?</p>
+
+<p>—Callesé, ña Martina, es mejor... dijo doñ'Amalia,
+irguiéndose enojada... ¡Cómo se conoce
+que no es madre!... Caramba con la compañera
+que tiene una lengua de rastrillo ¡Mirá decir
+que m'hijito no se acuerda de mí, cuando hasta me
+mandó el petizo ése que muento, qu'es una alhaja,
+señor!</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>Una noche, meses más tarde, nos hallábamos
+en la Ópera con el compañero de caza, y como me
+constaba que no conocía a nadie en el mundo brillante
+que nos rodeaba, y notara la insistencia conque
+fijaba el anteojo en uno de los palcos bajos, le
+dije:</p>
+
+<p>—¿Halla'lgo aquí que le guste más que'lmonte,
+compañero?</p>
+
+<p>—Ya lo creo... Pero aura miraba'l Conejito,
+qu'es el nuevo diputado de nuestra provincia y
+qu'está allí en un palco con varios amigos... Es el
+hijo'e doñ'Amalia, ¿se acuerda?... Aquella china
+del bañao que nos sacó cuando nos perdimos...</p>
+
+<p>Miré hacia el palco y vi, lustroso y rozagante,
+un tape de edad mediana que miraba como distraído
+la sala resplandeciente, y me acordé del modesto
+fogón campero a cuya orilla una pobre china
+vieja chamuscaba la carne de un lagarto que
+sazonaría, a falta de sal, con buena voluntad y con
+cariño de madre.</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_188">[Pg 188]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">DESPUÉS DEL RECIBO...</p>
+
+
+<p>—¡Dejam'hijita...! exclamaba doña Prudencia,
+de pie en los últimos peldaños de los treinta que
+forman la escalera de la casa de su sobrina.—¡No<span class="pagenum" id="Page_189">[Pg 189]</span>
+me hablés... que vengo con la garganta seca
+y n'oigo ni una palabra...! Dios me libr'y me
+guarde de volver a semejante visita... ¡Se fueron
+báules, che, y han vuelto petacas...! ¡Con eso te
+digo todo!</p>
+
+<p>—¡Pero mi tía... si yo no sé ni de dónde viene...!
+Esperesé...! Saquesé la gorra...</p>
+
+<p>—¡No, hijita, dejáme así no más...! Mirá...
+¡Hacéme servir más bien una tacit'e caldo, si tenés
+a mano... o mejor un matecito, che!... ¡Qué
+cosa bárbara las tales Pitiguascas...! ¿Pa qué
+me habré metido a visitarlas...? ¡Aura, m'hijita,
+después de lo que me ha pasao, les hago una cruz
+a todas las que vuelven de Uropa, ni an'que les
+pongan noticias en los diarios y digan que han
+visitao a las reinas y a las princesas...! Querés
+crer que Ramona me acompañó hasta la puert'e la
+sala y allí m'hizo una reverencia como si yo fuese
+alguna condesa qu'iba a visitarla y me largó a
+pata... con este romatismo y sin decirme ni siquiera
+el trangüe que tenía que tomar...?</p>
+
+<p>—Bueno, mi tía... pero usted ha hecho mal
+también en irse a meter de visita en lo de Misia
+Ramona...</p>
+
+<p>—¿Mal?... ¿Y por qué...? ¿No las he visitao
+siempre hasta que se fueron pa Uropa y no me
+trataban antes como me correspondía no solamente
+por mis años sino por ser la viuda del hermano
+de su marido...? ¡Bastantes tortas de tape nos
+hemos comido con mate, sentadas frente a la puert'e
+la cocina!... ¿A'n'de se ha visto que porque
+haigan estao dos meses en París, ya se van a olvidar
+hast'e la parentela...? ¡Mirá que antes m'iba'a
+dejar salir Ramona sin darme siquiera p'al trangüe
+y sin convidarme a'n'que fuese con un matecito...!
+¡Éstas de aura, son cosas de las muchachas,
+que l'han trastornao con sus lujos y con sus modas,<span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span>
+che...! ¡Mocosas atrevidas...! La muert'el
+padre no les ha servido sino pa que agarren al destajo
+los pesitos que les juntó y todavía las he de
+ver arriand'ovejas en algún puesto e mala muerte,
+como la he visto tantas veces a su madre... porque
+Ramona, m'hijita, a'nque la veás aura con tanto
+ringorrango, montaba hecha hombre en cualquier
+mancarrón y se largaba por esos campos con
+la pollera como chiripá... ¡Y aura quien la ve metida
+a pelo colorao, cuando tiene las cerdas como
+cepillo... y con el pescuezo, qu'era una cola'sada
+por lo negro y por lo seco, pintao de blanco y hasta
+con venas azules...!</p>
+
+<p>—¿Pero que le han hecho, mi tía... qu'está tan
+enojada?</p>
+
+<p>—¡Enojada no, che...! Lo qu'estoy es resentida
+como argentina, con todas esas mamarrachas
+que siempre se han llenao la barriga con galleta y
+mate amargo... y eso cuando tenían... y que aura
+no toman sino té con bizcochitos de ala e mosca...
+¡Fijate...! Llego a la casa y m'entro sin golpiar,
+como siempr'he tenido por costumbre, pero cuando
+subo, me topo arriba e la escalera con un gringuito
+todo afeitao, qu'estaba e centinela y que pela una
+bandejita de oro y me la mete por las narices pa
+qu'eche la tarjeta... ¡Mirá yo con tarjetas,
+che...! ¿An'de estaremos...? Le dije despacito,
+porque noté que había gent'en la sala y no quería
+hacer ruido, que yo ib'a pasar al comedor y que
+cuando saliese Ramona le avisara... ¡Si vieses la
+cara que puso y los ojos conque me miró...! ¡Parecía
+que le hubiese propuesto ir a robar el Cristo
+e la Catedral, che...! ¡En eso veo que se levantan
+dos paquetonas de las qu'estaban de visita y qu'eran
+nada menos que las hijas de don Pepín, aquel verdulero
+del mercao Comercio que m'hizo que le sacase
+un hijo e la pila, allá p'al tiempo en que mi<span class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span>
+marido era ispetor y que son unas gringuitas conocidísimas...!
+¡Claro!... Quise saludarlas, pero no
+tuve tiempo porque parándose frente a la escalera,
+se hicieron unas cortesías con Ramona y las hijas,
+dando como unas sentaditas sobre los garrones y
+largandosé la cola pa lucirla, haciéndose las que la
+dejaban p'agarrarse de la baranda, salieron muy
+orondas... Ni me miraron, che, y pasaron por junto
+a mí embebidas en los trapos... La saludo a
+Ramona y a las muchachas, que me recibieron, no
+como antes, con aquellas esclamaciones y aquellos
+agasajos de la gente criolla, sino con una sonrisa
+con mostrada e colmillo y un apretón de manos
+con el brazo tieso como pa ensartarte si acaso querías
+besarlas... y ya me dió un sofocón, che...
+¡No sabiendo qué decirles después de los saludos,
+me acordé de las gringuitas de don Pepín que aura
+andan tan alcotanas y que yo había conocido roñosas,
+comiendo los desperdicios del mercao... y
+no me contestaron ni una palabra, che!... Aquello
+no era visita sino baño helao y me salí ligerito
+no fuera que me agarrasen a escobazos...</p>
+
+<p>—¡Hizo mal, mi tía, en ir a decirles esas cosas,
+también!... ¿Para que andar así... recordando la
+vida pasada...?</p>
+
+<p>—¡De gusto...! ¡P'hacerlas rabiar y morderse
+la cola, por mamarrachas y por sonsas...! ¡Quisiera
+que levantase la cabeza mi cuñao, pa que
+viera en un recibo la familia'e su apellido... él
+qu'era tan criollazo...! Nunca me olvidaré del reto
+que le pegó a Ramona, una vez, por meterse a'ndar
+hablando con dicionario y queriéndolo'bligar a
+qu'hiciera lo mismo... Estábamos en rueda y él
+contaba que por no haber pagao un compadre suyo
+la sepultura e la mujer, cuando se le venció el
+plazo, echaron los güesos al osario... ¡Si vieras
+la cara e Ramona cuando le oyó decir osario con
+toda aquella boca que le había dao Dios al pobre...
+y la de él, cuando ella, con su vocesita e flauta, le
+dijo haciéndosé la fina: “No es osario, Miguel...
+sino Osorio...! ¡Tené cuidao... pa no pasar por
+lo que no sos...!”.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">¡VIVA CHILE... Y SIGA EL BAILE!</p>
+
+
+<p>—¡Pa chancha y pa puerca, che, la suerte
+mía...! ¡Mire qu'irsemé los chilenos nada menos
+que cuando se vienen los fríos y dejándomé a la intemperie...!
+¡Si parece maldición, amigo...!</p>
+
+<p>—¡Per'hombre...! ¡Esto si qu'es lindo...! ¿Si
+quedrás que los güéspedes se quedaran hast'el
+día'el juicio final?</p>
+
+<p>—¿Y cómo no...? ¡Gente tan buena y tan simpática...!
+Yo ya'bía'prendido a decir “puj'hombre”,
+“al tiro” y “donde Concha”... como si fuese
+oriundo de las orillas del Mapocho y les había entrao,
+hast'el estremo de que Vergara me decía las
+otras noches “vengasé conmigo, cabaiero Rodríguez
+Ese”—pues yo para'chilenarme mejor me
+agregué la inicial de Salchicha, qu'es el apellido e
+mi madre—“Y haremos una visit'a la tierra”...
+¡Es una verdadera lástima que nos hay'abandonao
+esta gente y no m'explico porque no se le ha pedido
+a la delegación que se quede siquiera un mes...!
+¡Qué banquetones, che, todas las noches...! ¡Y
+después los habanos y los licores y la charla...!
+¡Te aseguro que yo he'ngordao... y del ñato Tripita
+no te digo nada!</p>
+
+<p>—¿Qué me contás...? Con razón me dijeron
+que no se te veía por el jujao hacía como diez días
+y que a tu cuarto ni pisabas...</p>
+
+<p>—¡Pues hubies'estado lindo que me costeara<span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span>
+hast'allá, teniend'un espléndido alojamiento en el
+Royal... hasta con ropa para mudarme! ¡Y después
+no nos daban alce los güéspedes, che!... ¿No
+ves que dragoniábamos de periodistas, d'estancieros,
+de rentistas y teníamos que andar por allí no
+más?</p>
+
+<p>—¿Y ustedes de qué dragoniaban?</p>
+
+<p>—Yo de chileno criao aquí y Tripita de redator
+político... pero había muchísimos otros...</p>
+
+<p>—¿Y cómo fueron a colarse en la comitiva,
+che...? ¡La gran perra, si yo l'hubiese sabido...!</p>
+
+<p>—¡Ahí tenés...! ¡Fuimos a la intendencia a pedir
+dos entradas p'al puerto el día de la receción y
+uno de los empliaos oyendo a Tripita qu'es medio
+gangoso p'hablar, lo tomó por chileno y le preguntó
+si éramos recién llegaos. ¡Fijate que bolada,
+che!... ¡Claro! ¡Ahí no más nos dieron un palco
+de honor haciendo arriar a la policía por mistificadores
+a dos chilenos verdaderos...! ¡Si era de
+perecer de risa, lo mismo que cuando en el baile
+del Jockey, el senador Cané, pa mostrarme su viveza
+e criollo diablo, hizo echar a la calle a un
+pobre reporter qu'iba con invitación de su diario a
+ganarse la vida y a mí me acompañó hast'el comedor,
+diciéndome con su vocesita e nervioso. ¡Mire,
+la facha del periodista... sin frac. ¡Es un escándalo
+lo que sucede con los colados, chileno amigo!”.</p>
+
+<p>—¡Eso es invento tuyo, che!... ¿Cómo no v'ha
+saber Cané que los periodistas de verdá, los pobres
+bichos que honradamente cambian su salú por
+el mendrugo miserable, no tienen el aspecto rozagante
+y florecido de los que viven del cuento...?
+¡Eso es macana!</p>
+
+<p>—¿Qué v'a saber hombre...? ¡Si él a fuerza de
+cernirs'en las nubes ya no se acuerda de lo qu'es
+la tierra! ¡Mirá...! ¡No hay bicho más cruel con
+sus semejantes qu'el hombre que l'ha calzao!...<span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span>
+Nosotros éramos como treinta, que andábamos con
+fraques alquilados y si vieras cómo nos trataban
+nada más que por la colita e pato! Todos se desvivían
+por agasajarnos y a pesar de sospechar qu'éramos
+casi zanagorias, nos obsequiaban y convidaban
+a cuerpo e rey... Cuando entrábamos a
+una mesa e lunch hacíamos repeluz de lo que caía
+y si vieras como nos trataban los mozos y los capataces
+porque rompíamos copas con el apuro y
+tirábamos al suelo hasta las fuentes de masas...
+¡Por poco no nos abrazaban de contentos lo que le
+agrandábamos las cuentas y les dábamos ocasión
+para salarlas!... ¡P'andar bien con ellos, hay que
+hacer eso y ni escupir en los restaurantes donde se
+banquetea en detalle... ¡Tan sonsos que son los
+empresarios!</p>
+
+<p>—Y entonces toda esa gente que se veía en los
+teatros, siguiendo a los chilenos, ¿eran puritos com'ustedes?...</p>
+
+<p>—Y si no... ¡Habí'algunos del sonsaje, que
+caían a visitarlos por curiosidá, pero no podían con
+nosotros que ya éramos de confianza... y los sacábamos
+peinando...! Una tarde llegaron unos
+cuantos periodistas de verdá y nosotros apenas
+los saludamos con la cabeza... así... como a inferiores.
+¡Cuando se fueron Tripita tuvo la osadía
+de decirles a unos chilenos qu'eran pinches de
+los diarios que venían quizás a ver si les hacían algún
+regalito...! ¡Mirá, hermano! ¿Sabés que me
+he convencido de que aquí no hay nadie que pueda
+más de lo que puede un cola e pato? ¡Yo conforme
+tenga unos pesos, me le afirmo a uno de moda
+y dejo e ser ave negra...! ¡Quién sabe si todavía
+no me ves de personaje...!</p>
+
+<p>—¡Sí, che...! Pero si lo lográs, no vayás a'cer
+conmigo alguna barbaridá porque me veás de saquito...</p>
+
+
+<p>—¿Conque te gusta ser gente, no?... ¡Bueno!
+Entonces transformate, hermano... y seguí la corriente...
+Si no servís para otra cosa, servirás para
+comparsa... Comprate un frá y unos guantes
+y ponete en condiciones...</p>
+
+<p>—Lo que dudo, che... es que vuel'va presentarse
+otra bolada como ésta...</p>
+
+<p>—¡Ah! Tenelo por seguro... Ya como ésta, ni
+pintada... pero el asunto e la confraternitá es cosa
+que v'a durar. ¿No ves que el comercio y los
+empliaos ya le han tomao el gustito y an'que las
+otras naciones no se comparen con Chile, las tenemos
+que osequiar?... ¡Lo qu'es yo, v'y a'prender
+para oriental y un poco pa paraguayo y vas a ver
+qué papel cuando llegue la ocasión!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EL CAZADOR DE TIGRES</p>
+
+
+<p>Me lo habían señalado como tipo digno de estudio,
+pero diversas circunstancias habían obstaculizado
+una entrevista durante el verano y al llegar
+el invierno se ausentó de la ciudad, quizás a alguna
+cacería de tigres, de aquéllas que formaban su especialidad.
+Una tarde me avisaron su regreso y
+fuí a buscarlo en la confitería que frecuentaba con
+regularidad casi cronométrica.</p>
+
+<p>—Buenos días, amigo...</p>
+
+<p>—Buenos... dijo el hombre, alzando la cabeza
+más cómicamente calva que he visto en mi vida, y
+mostrándome el chirlo rojo que le cruzaba la frente
+y del cual me había hablado mi informante, diciéndome
+que era el zarpazo de un felino.</p>
+
+<p>—Me dijo mi amigo Gutiérrez que usted era cazador
+de tigres...</p>
+
+<p>—¡Perfectamente!... ¿Y qué hay con eso?...<span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span>
+Y se sonrió sin la menor vanidad por su belleza
+personal pues de haberla tenido, no hubiese exhibido
+con tanta franqueza una dentadura asaz maltratada
+por el uso.</p>
+
+<p>—¡Nada!... ¡Quería conocerlo... hablar con
+usted!... ¿Quiere que tomemos alguna cosa?</p>
+
+<p>—¡Permítame, señor!... ¿Usted se llama García?</p>
+
+<p>—¿Yo? No, señor... a menos que no lo sepa...
+¡Yo soy Pérez... el periodista Pérez!</p>
+
+<p>Y nos sentamos en un rincón, echando al medio
+una botella de vermouth, pues el hombre, aunque
+cazador de tigres, era temeroso del cognac y de la
+ginebra. Supe de sus labios curiosísimos detalles
+a propósito de su especialidad y, entre otros, que las
+autoridades de la comarca que acababa de recorrer,
+le habían prohibido el ejercicio de su habilidad, porque
+no le había querido regalar al comisario de policía
+del partido el caballito que montaba.</p>
+
+<p>—¿Pero eso no ha de ser así, amigo?...</p>
+
+<p>—¿Y por qué no ha de ser, señor? ¿Acaso no
+sucede siempre lo mismo?... Nombran un comisario
+nuevo para cualquier partido y cuando más
+pobre llega, más pronto sale a hacer su recorrida
+para conocer el pago... Va de estancia en estancia
+y de rancho en rancho y aquí le gusta un caballito
+por la parada de las orejas cuando ladran los
+perros, allí una yunta de bueyes por el modo de mugir
+o porque tienen las astas blancas y más allá un
+carnero o unas ovejitas o un gallo, según la pinta
+de la gente con quien tiene que tratar... Ya ve,
+pues, que de esto, a tener un plantelito de estancia
+no hay ni media pulgada.</p>
+
+<p>—Y usted sabía que había tigres por allí...</p>
+
+<p>—¿Qué iba saber, amigo? ¿No le digo que era
+la primera vez que pisaba el partido?... ¡Andaba
+buscando no más!... La gran perra con el tal comisario...<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span>
+¡Me ha hecho perder la bolada de probar
+ante propios y extraños, como lo he sostenido
+siempre, que el tigre le dispara al hombre en lugar
+de atropellarlo... ¡Vea...! ¡Al tigre, que es flojo
+pero atrevido, no hay como ganarle el tirón!...</p>
+
+<p>—¡Lo creo... pero el miedo no es sonso... ni
+convida a bailes, amigo!</p>
+
+<p>—¡Qué me va a decir a mí, señor Pérez, sobre
+el miedo, cuando lo tengo más estudiado que la
+cartilla!... ¡Mire! Eso de los hombres que no
+tienen miedo, es una macana vivita... El miedo
+no necesita que lo llamen para venirse sobre uno en
+los momentos de peligro y lo mismo le cae a un
+blanco que a un negro... ¿Sabe la única diferencia
+que hay entre los flojos y los guapos?... ¡Que
+los primeros no se saben tragar su miedo como los
+segundos!... Si yo no hubiese tenido la desgracia
+de que el tal comisario se llamara García, a esta
+hora andaría mi nombre volando por toda la República
+en alas de un hecho incontrovertible, probatorio
+de este aserto atrevido...</p>
+
+<p>—¡Hombre!... ¿Sabe que no veo bien la concomitancia
+que puede haber entre su cacería de tigres
+y el hecho de que el comisario se llamara García?...</p>
+
+<p>—¡Claro!... ¿Qué va a ver?... Para ser ciego
+y sordo con perfección, en este país, no hay como
+ser periodista... ¡Mire! A mí los Garcías me tienen
+reventado y cada vez que me topo con uno, es
+casi a la fija que me ocurre una desgracia: por dolorosa
+experiencia sé que es inútil que les haga la
+cruz ni que toque fierro... Dígame... ¿Ha pensado
+usted alguna vez en contar los Garcías que
+hay en Buenos Aires? ¡Bueno! Yo lo he hecho, porque
+ellos son mi desventura y he querido conocerla
+en toda su extensión... ¡Tome nota!... Hay
+nueve mil veintitrés García y de éstos son hombres<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span>
+cinco mil doscientos once, contando como entero
+a un sastre cojo y manco, que vive en la calle Balcarce
+al llegar a Brasil, de cuya exigua persona no
+quedan sino retazos y que se completa con un hijo
+que tiene seis dedos, y tres mil ochocientas doce
+mujeres. Setecientos veintidós son almaceneros,
+doscientos cincuenta y un corredores, ciento tres
+abogados, cuarenta y tres médicos, doscientos cincuenta
+y un militares, entre los cuales hay un general;
+un comodoro y doce coroneles, veintiocho
+clérigos y el resto pertenecen a profesiones varias,
+teniendo teléfono solamente diecinueve, pues es la
+gente más refractaria al progreso y al gasto de dinero
+en superfluidades.</p>
+
+<p>—¡Demonio...! ¿Sabe que es curiosa su estadística?</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo!... La he hecho como un cálculo
+de probabilidades contra la desgracia, pero no me
+ha servido de un comino y por lo que le he contado
+del maldito comisario, ya puede ver de lo que son
+capaces los García cuando se le atraviesan a un
+hombre... ¡Puede tener la seguridad absoluta de
+que la sola presencia del más insignificante de ellos,
+basta para desbaratar el proyecto mejor elaborado...!</p>
+
+<p>—¡Bueno! ¡Perfectamente...! ¿Pero cuántos
+tigres lleva usted despachurrados hasta la fecha, a
+pesar de la siniestra influencia de los García?</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Pero ni uno, amigo...! ¿No le he
+dicho que lo que ando buscando todavía, sin poder
+conseguirlo, es tener la ocasión de probar que
+el miedo es común a todos los hombres y que los
+más guapos son todavía los que se lo tragan mejor?</p>
+
+<p>—¿Pero, entonces, cómo tiene usted tanta fama
+de cazador de tigres...?</p>
+
+<p>—¡Ahí verá lo que son las famas...!</p>
+
+<p>—¿Sabe que es curioso el asunto? ¿Y el chirlo
+ése que tiene en la frente no es un zarpazo de felino,
+entonces?</p>
+
+<p>—¡No, hombre... qué va a ser! Éste es un arañón
+que me pegué con unos vidrios de botella cuando
+era chico.</p>
+
+<p>—Me ha embromado Gutiérrez con sus informes...
+¡La gran perra que es mentirosa la gente...!</p>
+
+<p>—¡No crea...! Es que la vida es así no más, mi
+querido señor Pérez, y que en este país como es
+nuevo, tenemos que inventarnos todo para poder
+vivir a la europea... ¿Qué sería de nosotros si no
+tuviéramos historiadores, militares, artistas, políticos
+clarividentes, periodistas, comerciantes, literatos,
+autores dramáticos, cantores y hasta cazadores
+de tigres...? Una miserable toldería con indios de
+levita.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_199">[Pg 199]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">DIPLOMÁTICO EN BOTÓN</p>
+
+
+<p>—¡No che...! Apuntá para otro lao... Lo qu'es
+a mí, ni pintao volvés a verme n'un atrio.</p>
+
+<p>—¡Perfetamente...! ¡Sos dueño'e tu voluntá...!
+¡Pero no vengás, después, diciendo que sos patriota
+y maldiciendo al partido porque no sacaste nada...!
+Bien me decía vez pasada el padre'e los Amarillos.</p>
+
+<p>—¿De mí...? ¿Y qué te pudo decir el padre'e
+los Amarillos, que apenas si me conocía de haberle
+pagao la copa en algunas ocasiones...?</p>
+
+<p>—No sé si te conocía, hermano... pero p'al caso
+es lo mismo, desde que va saliendo verdá todita
+su información... ¡Hombre!... Fué cuando te
+sostuve pa citador del jujao... ¿te acordás?...
+¡Bueno! Entonces me sabía decir con aquel tonito
+gangoso que nos hacía tanta gracia: “No se fíe
+d'ese mozo, amigo... porque no ha'e ser de firmeza<span class="pagenum" id="Page_200">[Pg 200]</span>
+y el día menos pensao la sangre lo ha'e tiroñar...
+¡El padre usaba un escapulario con retrato'e don
+Bartolo... y la cabra tir'al monte!”.</p>
+
+<p>—¡Buen viejo chancho y embustero...! Permita
+Dios qu'esté ardiendo en el tacho más caliente
+que tengan en el infierno... ¿Conqu'él conoció a
+mi padre, no?... Mirá... Andá y decil'e mi parte
+que se rasque si le pica... ¿Querés?</p>
+
+<p>—¡Cómo no! ¡Aurita voy conforme pas'el calor!</p>
+
+<p>—¡La pucha con el viejito...! ¡Con razón tuv'unos
+hijos que son tan calamidá y unas hijas que
+pa bagres no les falta ni collar...! ¡Conque mi
+mama, qu'era una mujer tan seria y que sabía tanta
+cosa, me supo dar ningún dato respeto el particular...
+y los ib'a tener él que al fin ni parecía de
+aquí... al menos por la tonada...!</p>
+
+<p>—¿Y qué querés, hermano?... Hasta se l'oí repetir
+en el mismo comité...</p>
+
+<p>—¿En el comité...? P'cha que siento, che, qu'ese
+viejo se haiga muerto... L'hubiera hecho confesar
+lo que siempre sospeché, ¿sabés?... ¡que hasta
+él mismo era toda una matufia que caminaba
+com'hombre!... ¡Fijate sinó...! Se llamab'Agapito
+¿te acordás? y nunca hizo ni morisquetas, porque
+no sabía ni rairse y de apelativo Amarillo y
+era aindiao tirando a negro.</p>
+
+<p>—¡Bueno, hermano, así sería... pero ya ves...!</p>
+
+<p>—¿Ya ves?... ¡Yo no veo nada, che!... Lo que
+sé's que no m'iscribo, ni voto ni m'enrolo, ni me meto
+en política ni en nada...</p>
+
+<p>—¡Pero, che...! Vas a quedar pior que gringo,
+porque un criollo sin boleta no sirve ni pa charlar...
+¿Ve? ¡Así son todos ustedes!... Se les
+viene la ocasión de hacerse valer com'hombres y
+empiezan a hinchar el lomo y la dejan escapar...</p>
+
+<p>—Yo no encumbro más manates, que después ni
+me saludan...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span></p>
+
+<p>—¡Veanlón al mozo vivo...! ¿Ve?... ¿Pero
+te crés, infeliz, que ni vos, ni yo, ni nadie servimos
+para otra cosa que pa'muchar el montón de los pobres
+zanagorias...? ¡Y no encumbro más manates...!
+¡Dejat'e cantar, chicharra, que todavía pued'elar!...
+¡Atendé...! Vos no tenés porqu'estar
+desencantao... Si no cuajastes de citador, no fué
+porque tus amigos no te hubiesen sostenido; sino
+porqu'el acuerdo t'esigió ese sacrificio... El empleo
+se le dió al pardo González, candidato e los
+mitristas, qu'hicieron, como se dice, hasta cuestión
+de gabinete...</p>
+
+<p>—¡Dejat'e macaniar, hermano...! ¿Cres que si
+yo m'enojao, ha sido por tal pavada, ni qu'he dentrao
+en política llevao por la mamadera?... ¡No,
+che...! A mí me pasó algo pior que sufrir una redota...
+Fuí tratao como alversario y me pegaron
+de atrás los mismos que yo servía... ¿Te acordás
+de Catalina, la hijita de aquella parda que tenía un
+taller de plancha casi pegao a mi cuarto...? ¡Bueno!...
+Yo le tuve a esa muchacha una lai y un'afición,
+que si mucho me apurás no se me ha'cabao
+tuavía... qu'era linda, che y como me l'iba metiendo
+en l'alma, despacito y poco a poco... porque
+de miedo e perderla no me animaba ni a'blarla y dejaba
+que los hechos fuesen hablando por mí, como
+dice la milonga... Se me hacía que s'iba desvanecer
+aquel encanto tan grande que me venía desd'ella,
+el día que descubriese qu'era toda mi codicia...
+¿Y sabés lo que pasó?...</p>
+
+<p>—¿Cómo no?... ¿No fué una que se alzó con el
+sargento Ferraira?</p>
+
+<p>—¡Qué se v'alzar, che...! El sargento aprovechó
+la ocasión de que yo estaba ocupao con las
+cuestiones del clú y el domingo'e la elección, mientras
+yo'staba en el atrio cumpliendo con mi deber
+y la mam'abía salido a entregar una ropita, vino<span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span>
+y nos la rató... ¡Mire que caminamos pa ver de
+quitarselá, antes de que fuera tarde!... ¡Lo vimos
+al comisario, al juez de paz y hast'al mismo
+dotor Vigüela, que tanto se me ofreció cuando le di
+mi boleta... y nada! ¡Todo fué al ñudo...! A los
+dos meses se apareció la muchacha diciendo que
+venía'e Belgrano, la pobrecita... y yo, che, de miedo
+que me convenciera ¿sabés? por que la quería
+pa bien, alc'el vuelo y juré no dentrar más en política
+pa sostener a canallas de la clase de Ferraira,
+qu'en vez d'esponer el cuero cuando llega la ocasión
+le ratan a uno la novia y se la largan doblada pa
+que si uno es medio sonso cargue con la responsabilidad...</p>
+
+<p>—Bueno, hermano... pero no porque un sargento
+le haiga hech'una porquería, v'a renegar de su
+patria. Yo siento que haigás pensao d'este modo
+tan luego en esta ocasión, porque tengo la seguridá
+de qu'en el comité se v'a crer lo que te dije... que
+te has pasao a mitrista.</p>
+
+<p>—¿Y por qué se ha'e crer en macana semejante,
+dina de un viejo hablador como era el Amarillo?</p>
+
+<p>—¡Ahí tenés...! Como aura la política de los
+mitristas es de que no haiga iscrición y vos con tu
+conduta vas a tirar pa ese lao...</p>
+
+<p>—¡Maldita sea la casta del tal Amarillo y la hora
+en que reventó sin que yo supiera esto...!
+¡Trompeta!... Pa que no se diga que la baba d'ese
+viejo me ha llegao a salpicar... te v'y'acompañar...
+pero, ya sabés, por esta, por esta cruz
+¿ves? ésta es la última ocasión en que yo pis'en un
+atrio...</p>
+
+<p>—¡No jurés, hermano... no jurés...! Mirá que
+aquí, en esta tierra, no se puede hacer programa en
+materia eletoral y arriejás ser zanagoria pensando
+ser verdulero...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_203">[Pg 203]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">NOBLEZA DEL PAGO</p>
+
+
+<p>—Lo encontré al tío viejo en su rancho y comenzamos
+así la conferencia... ¡Atendé!</p>
+
+<p>—¿Usté no lé la vida social de los diarios, mi tío?</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Poco sé ler, che!... Nunca he sido
+aficionao a la letura y aura, con los años, mucho
+menos... Lo que me gustaba'antes ¿sabés?...
+cuando recién me pobl'en La Colorada, era ver las
+figuras del Correo de Ultramar, que solía trair cosas
+lindas. Entonces me conocí casi todos los reyes
+y sus familias y también vi unas cabras que diz
+que servían pa lecheras y unos yuyos rarísimos, que
+comían carne...</p>
+
+<p>—¡Bueno... mire!... Como aura los diarios
+han puesto de moda que las familias bien, desciendan
+de condes o de marqueses o de personas de
+quienes se haig'hablao en la antigüedá, nosotros necesitamos
+en casa saber algo de los viejos... Y
+yo venía por eso... A preguntarle lo que usté supiese
+d'ellos...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡D'eso sé bastante, che!...</p>
+
+<p>—¡Qué suerte!... Bien decía yo a Mauricia
+qu'era imposible que usté no supiese alguna cosa...</p>
+
+<p>—Pues bueno fuera que no... ¡Si ha'bido gente
+de quien se haig'hablao es de la nuestra...! Mucho
+habrá sido calumnia... Pero algo ha de haber
+habido de verdá... ¿no te parece?</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo!... Y después... tenga en cuenta
+lo qu'es la envidia de la plebe contra los nobles...</p>
+
+<p>—Yo no sé, che, si eran nobles, pero sé que les
+caian y que con algunos hasta tuvo que ver l'autoridá,
+como le pasó a tu tío Ramón, que al fin se
+quedó en la calle, y a tu tía Robustiana, mal casada
+con un inglés que tenía el finao mi padre de<span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span>
+puestero y que lo pilló cerdiandolé las yeguas a medias
+con el juez de paz...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Pero de dónd'era nuestro abuelo
+paterno...? El que nos dió el apellido de García...</p>
+
+<p>—És'era santiagueñ'o cordobés... Hombre bueno
+y de acción, según decía mi padre...</p>
+
+<p>—¿Y nuestra'buela de dónd'era...?</p>
+
+<p>—¡Vay'a saber uno...! De por ahí... del campo
+no más...</p>
+
+<p>—¿Pero no dicen qu'era vasca española...?</p>
+
+<p>—¡Tal vez... pero lo dudo! ¡Más bien tirab'a
+pampa o a correntina por l'habla... Si era bosalísima!...
+El viejo parece que se juntó con ella cuando
+andaba'e picador de carros, p'allá, pa la cost'el
+Salao, que fué de an'de comenzó a internarse pa
+l'Azul...</p>
+
+<p>—¿Y de dónde sacó su apellido de Barroso, entonces?</p>
+
+<p>—¿Y qué se yo...? Quizás del charc'o del jagüel
+en que lavaba sus pilchas... A ella, antes, la
+conocían en el pago por doña Pepa la mocha, porqu'era
+del rancho e Los Mochos, como le llamaban
+a la estancia'el viejo, que casi nadie sabía que
+fuese tal García...</p>
+
+<p>—¿Los Mochos?... Parece algo así como los
+Medichi... Sería lindo que resultásemos también
+como los Demarchi.</p>
+
+<p>—¡Y me contó lo siguiente, qu'es toda nuestra
+ejecutoria, Mauricia!</p>
+
+<p>—Cuando el finao mi padre, qu'era hombre gaucho
+pero bien intencionao, se alzó con mama, qu'era
+jovencita y codiciada en el pago, ganó campo afuera
+y fué a levantar su rancho casi entre los mismos
+toldos de un indio capitanejo, que decían las malas
+lenguas que venía a ser su cuñao... Y ahí vinieron,
+medio a lo cimarrón, hasta que un buen día los indios<span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span>
+se fueron, corridos por los cristianos que empezaban
+a poblarse y cayó a Los Mochos un señor
+de Buenos Aires, que diz que había comprao
+los campos y venía a recorrerlos... ¡Claro!... Habló
+con mi padre una noche que se quedó en el rancho
+y a la cuenta le gustó la gente, porque antes
+de despedirse le dijo:</p>
+
+<p>—¿Quiere quedarse aquí mi amigo...? Yo le
+doy mil vacas pa que las cuide al tercio... y pa
+que corra con el campo...</p>
+
+<p>—¡Cómo no, señor...! ¡Ya lo creo!</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Entonces... ¡vea!... Le v'y a
+dar dos mil vacas al tercio y los mochos a medias...</p>
+
+<p>—¿Los mochos a medias...? ¡No diga, señor!</p>
+
+<p>—¡Sí, señor! Los mochos no serán muchos...
+pero pa empezar...</p>
+
+<p>—¡Qué no han de ser, señor...! ¡Si es una fortuna...!
+Vea señor... ¿ust'es amigo'el gobierno...?</p>
+
+<p>—¡Cómo no...! ¡El gobernador es mi primo y
+el ministro es mi cuñao... conque, figuresé!</p>
+
+<p>—¡Qué me dice!... ¿Y el comandante militar
+de aquí no será también pariente?...</p>
+
+<p>—No... pero es amigo y además lo puedo hacer
+recomendar por la gente de arriba...</p>
+
+<p>Y así pasaron tres años hasta que un día el patrón
+volvió a su campo y se halló con una fortuna...
+Dicen que estaban sentaos cerca del rancho
+para ver desfilar los rodeos con toda comodidá:</p>
+
+<p>—¡Amigo! ¿Sabe qu'esto ha'ndao lindo?...
+Novillada flor... ¡Y qué torada!</p>
+
+<p>—¡Y, cómo no, señor!... Éstas son las cuatro
+mil del tercio...</p>
+
+<p>—¿Cuatro mil, eh? ¿Y aquella polvareda que se
+ve allá?</p>
+
+<p>—Son los mochos, señor...</p>
+
+<p>—¿Los mochos?... ¡No puede ser, hombre!</p>
+
+
+<p>—Sí, señor... Parecen muchos pero no son tantos...
+Apenas habrá unos catorce mil...</p>
+
+<p>—¿Catorce mil?... Pero no puede ser, che...
+¡Has d'estar borracho!... ¡Si estoy viend'un mont'e
+guampas!...</p>
+
+<p>—As' es, señor... Gracias a su recomendación
+el comandante ha cerrao los ojos y yo no he dejao
+ternero en el vecindario que no haiga llevao la
+marca...</p>
+
+<p>—¡Jesús!... ¡Dios mío!... ¿Pero qu'es esto?...</p>
+
+<p>Y el hombre se persignaba viendo desfilar el vacaje
+y mirando la guampería'e los mochos, que relumbraban.
+¡Claro!... Liquidaron la sociedá, pero
+el viejo se quedó con ocho mil vaquitas, compró
+campo y s'hizo hombre... ¿Ves?... Ése's el
+origen de la fortuna e los García tan mentada y
+la gente'l pago, sabiendo la historia y d'envidiosa...
+le chantó el apodo al viejo...</p>
+
+<p>—¡Ave María, mi tío!... ¿Es decir que de nobles
+no nos quedan ni las ganas?...</p>
+
+<p>—¡Yo no he dicho eso!... ¡Conform'el viejo
+le cerró el lazo al terneraje orejano... cierrenselón
+ustedes al primer apellido que les guste y... hagansén
+los chanchos rengos... como tantos!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">UNA CURA POR EL AGUA</p>
+
+
+<p>—La familia ha pedido su detención, porque dice
+que anda con intención de suicidarse... Lo agarré
+junto a la parada catorce y s'hizo el que compraba
+unos duraznos cuando me vió aparecer acompañao
+de su hijito, que me lo enseñó...</p>
+
+<p>—¡Son macanas de familia, hombre!... Se necesita
+no tener qué hacer y no conocer a mi gente...
+pa ocuparse en hacerle caso...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span></p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Cómo se llama y a dónde vive?</p>
+
+<p>—¿Y pa qué quiere saberlo...? No le digo que
+todo es una macana...</p>
+
+<p>—Yo tengo que llevarlo, amigo... como quiera
+que sea no más... y no lo v'y a llevar así... en seco...
+pa qu'el comisario me pregunte si h'estao
+dormido u si lo h'encontrao en la vereda como perro
+que ha perdido el domicilio...</p>
+
+<p>—Y a mi qué m'importa... Lo que yo no quiero
+es que los diarios me agarren pa la chacota y más
+por una cuestión qu'en realidá no es cuestión... Yo
+soy persona conocida, che... y a'nque me vea con
+gorra e vasco, sepansén que me saludo con hombres
+de galera y que a veces sé ser suplente en l'aduana
+e Catalinas...</p>
+
+<p>—¡Perfectamente, amigo...! ¡Le almito todo lo
+que quiera...! Per'usté comprende que me tiene
+que dar su nombre pa no cair a la comisaría como
+cualquier ene ene...</p>
+
+<p>—¡Bueno...! Ponga Antonio Delgadillo...</p>
+
+<p>—¿Delgadillo y con esa panza...? ¡Mire que
+v'a resultar una barbaridá, che... y se le van a
+rair en la oficina...! ¡No sabe lo que son los escribientes...!
+¡En fin... allá se las haiga!... ¿No
+le parece, compañero?</p>
+
+<p>—¡Claro...! Diga en la comisaría, siquiera par'ayudarlo...
+qu'el hombre no se resistió y que parece
+decente...</p>
+
+<p>—¡Hij'una gran perra con la vieja chancha e
+doña Rosa...! ¡Vean! ¡si alguna vez esa vieja
+me agarr'atravesao y con una copa de más, tengan
+seguro que la cazo e la cabeza y de los pies y la
+convierto en acordeón...! ¡Saben lo qu'hizp anoche...!
+¡Le dijo a mi mujer, qu'es sobrina d'ella
+y que anda con sangr'en el ojo porque no encuentro
+trabajo, que me había visto en la calle acompañao
+de una inglesa...! ¡Claro...! Una palabra<span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span>
+saca a la otra y nos trenzamos de un modo que yo
+tuve que salirme a media noche con la ropa dentrecasa
+y enderezar pa los diques... ¿Ve?... Y d'eso
+es que ha resultao lo que aura m'está pasando y
+de que tengo seguro que mi mujer se arrepiente...</p>
+
+<p>—Yo, conforme lo vi, ya pensé que usted no era
+hombre de suicidarse y que todo había de ser por
+cuestiones de familia...</p>
+
+<p>—¿Qué no soy hombre de suicidarme...? ¡No
+crea!... ¡En un momento e rabia, soy capaz de cualquier
+cosa...? Anoche no más... cuando me senté
+sobr'el malecón y me puse a reflesionar sobre las
+chanchadas de la vida, pensé que quizás sería mejor
+que acabase de una vez y cuando más cavilaba
+me sentía más tentao... Conform'empezó a clariar
+me comencé a desvestir... pucha con la mañana
+linda... dije y me quedé mirando el sol que comenzaba
+a'somar pa'quel lao de la Colonia... Mi mujer
+se acordará d'este día mientras le dure la vida
+y cuando sepa que toditas son mentiras de la canalla
+e su tía, tal vez l'arrastre e las mechas y yo
+me vea vengao... Y ahí no más me zambullí...</p>
+
+<p>—¡Entonces era verdá que salió pa suicidarse...!</p>
+
+<p>—¡No crea...! El decir adiós no es dirse...
+Conforme me tocó l'agua, se me aplacaron los nervios
+y en vez de querer augarme me pegué uno
+d'esos baños que lo dejan como nuevo al hombre
+más aporriao... Y la verdá, amigo, lo que nadé un
+poco, se me despejó la cabeza y dentré a considerar
+que yo no tenía derecho p'abandonar a mis hijos
+en este trance tan fiero del vivir en la pobreza
+y m'empecé a tomar rabia, pensando qu'era más
+justo qu'en vez de matarme yo, que al fin le soy
+necesario a toda mi cachorrada, viera de darle un
+dijusto a la vieja doña Rosa por enredista... y por
+chancha!</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo...! Pero tenga cuidao amigo y
+que no se le vay'adir la mano... Mire qu'engolosinao
+puede hacer una barbaridá...</p>
+
+<p>—¡No crea...! ¡L'he dar lo que necesita sin
+almitirle rebaja... y si puedo hasta un bañito en
+el dique... con venia e l'autoridá!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span></p>
+
+
+
+<p class="center p2 big1">ENTRE RENTISTAS...</p>
+
+
+<p>Yo no alquilo, che, sino muy ligadito... Tres
+meses adelantaos y garantía personal a satisfacción
+y no hay tutía... Eso de gente bien y personas distinguidas...
+¡pa los pavos! No se hace puchero
+con pergaminos... ¿no te parece?</p>
+
+<p>—Si yo hago igual, che... pero a veces se atraviesan
+cosas qu'embroman y no tenés más que dejarte
+cinchar... Fijate sinó lo que me pasó con la
+propiedá'e la calle Lavalle, en que se metió el dotor
+Fritanga y me partió como a queso... ¿quién
+lo iba a decir?...</p>
+
+<p>—¡Pero cualquiera... che!... Si la cosa s'estaba
+cayendo'e madura... ¿Creés que nadies t'iba'lquilar
+semejante atorradero por doscientos pesos
+con intención de pagarlos?... Es preciso ne dejars'enceguecer
+por la codicia, y saber con claridá lo
+que vale cada finca... ¿Pa qué cargar la romana sabiendo
+que se ha'e romper? El rentista ha'e ser como
+el hombre'e mundo cuando trata con mujeres...
+¡No ha'e pedir sino lo que pueden darle...! No
+te debés olvidar, hijo, me solía decir mi padre, que
+la codicia en negocios es como la glotonería... El
+día menos pensao te deja mostrando el sebo!...</p>
+
+<p>—¡Pues yo caí com'un chorlito!... Y... a propósito...
+¿vos conocés un italiano corredor que se
+llama Bellagamba?... Uno bajito, medio tuerto,
+que siempre anda como estornudando pero que no
+estornuda nada.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_210">[Pg 210]</span></p>
+
+<p>—¡Buena persona!... Es amigo mío... Si vieras
+qué modo'e tocar la flauta el de ese corredor,
+che!... Mirá... Es agarrar su instrumento y comenzar
+a sentir vos como que te alzan del pelo...</p>
+
+<p>—No digo d'eso, che... digo p'al pago... Me
+anda por alquilar...</p>
+
+<p>—¡Ah!... D'eso no sé... pero atento a que
+somos como chanchos te haré un cuentito ¿sabés?
+y vos sacá la consecuencia si conseguís atar cabos...
+A mí no me gusta desacreditar y menos a Bellagamba
+qu'es persona de mi aprecio... Ya sabés
+que yo no soy sino hombre de afetos y que poco
+me ha gustado andar metiéndome en canalladas ni
+difamando a la gente...</p>
+
+<p>—Dejat'e bordoneos, hermano... Ya sabés que
+secreto qu'echás en mí es como si se cayese al río...
+¡No lo pescás ni con ré!...</p>
+
+<p>—El hombr'es bueno ¿sabés? pero juega y a veces
+la falt'alpiste y d'eso es que le dimana...</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Conque juega, no?... ¡Mirá
+qué ganga!... ¡Bueno!... ¿Y cuál es el cuento?</p>
+
+<p>—Vez pasada vivía con su familia en la call'e
+Chile y me llevó pa mostrarme su colección de orquídeas—porqu'es
+coleccionista—y cuando pasamos
+por junto d'unas gallinas que andaban en el fondo,
+noté que los animalitos conforme me miraban se tiraban
+al suelo y juntaban las patitas... ¡Claro!...
+Me llamó l'atención la cosa y se lo hice notar, contestándome
+con la mayor frescura... ¿A qué no
+sabés qué?...—Mire, me dijo, es que lo han tomao
+por empresario'e mudanzas y como están acostumbradas
+a que las aten pa trasportarlas, cada vez
+que cambiamos de casa, ya se l'echan no más...
+Por el hilo podés sacar el ovillo, si la cosa t'interesa...
+pero, ya sabés... yo no desacredito a nadies
+y menos a mis amigos...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_211">[Pg 211]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">POLÍTICA CASERA</p>
+
+
+<p>—Y ¿quién es tu padre, che... pa venir a jujar
+de mi conduta nada menos qu'en asuntos de política?...
+¡Mirá!... Te v'y a dar un consejo pa que
+se lo trasmitás... ¡pero como cosa tuya!...</p>
+
+<p>—¡Si tata, che, no tiene opinión!... Me ha dicho
+solamente lo que oyó en el almacén...</p>
+
+<p>—Mejor sería qu'estuvies'en su trabajo, pa tener
+siquiera vainte pesos cuando su hija se los pide...
+Tu padre, que al fin no es más que un triste
+remendero media lengua, s'enllena la boca con sus
+paisanos, diciendo que su hija Catalina es nada
+menos que la mujer de don Calisto Viñales, pero
+conforme te refalás con un pedido cualquiera te
+saca el cuerpo y te deja que te rompás el bautismo...
+¡Y vení a contarme a mí del cariño de tu
+padre!</p>
+
+<p>—Pero, mirá, Calisto... Tata tiene muchos gastos...
+Los muchachos se le han alzao y no quieren
+trabajar...</p>
+
+<p>—¡Música!... Yo no soy gringo como él ¿sabés?
+pero así, en criollo no más, le adivino los albitrios
+y no es quién pa ganarmelá cortao... ¿Por
+qué no te dió los pesitos en vez de venirte con l'agachada
+de si m'iba pa La Plata o de si m'ib'a
+quedar?... Convencete, che... Tu padr'es más
+chancho e lo que parece y gasta jarabe'e pico, como
+qu'es cosa barata...</p>
+
+<p>—¡Pobre tata!... Se asustó cuando le dijeron
+que cambiabas de partido y ya está la explicación...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... ¡Clarita!... Y quién lo puede
+haber dicho que cambeo de partido, vamos a ver,
+si no son otros como él? ¿Y quiénes son ellos pa
+venir con dinidá y con firmeza e caráter cuando por
+cinco centavos te bailan la tarantela y lo hacen hasta<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg 212]</span>
+con yapa?... ¡Qué no embromen!... ¡Mirá!
+¿Sabés lo que hay en todo esto?... Te lo v'y a decir
+en secreto, pa que lo desparramés más pronto
+con ayuda de tu familia qu'es toda tan inocente...
+P'allá p'al mes de setiembre, m'hizo llamar un
+amigo y me pidió mi concurso p'al partido casarista,
+diciendomé, entre otras cosas, que yo no había
+de andar solo, pues estaba por el hombre la gente
+de más valer de todita la provincia... ¡Figuráte la
+bolada, che!... ¡Claro! Mordí el freno... ¿Te
+acordás de unos cien pesos nuevitos conque te alumbré
+una tarde?... ¡Bueno! Eran d'eso... Y después
+no hubo más cera y nos pedían el concurso,
+así no más, por vergüenza... diciendo de que seríamos
+el dique p'atajar la corrución y de que algún
+día la historia se ocuparía de nosotros... Como pa
+historias y diques andaba la muchachada, che...
+¡Claro!... ¡Ni pisamos los atrios, y los ugartistas
+agarraron el soquete y salieron como alma que lleva
+el diablo!... ¿Te crés que los casaristas nos
+quedamos a esperar que nos llovies'el puchero?...
+¡Pues no!... Comenzaron a'garrar p'al lao de los
+vencedores y a meterse bajo l'ala de los amigos probaos
+y como yo me topé con Ciríaco el santiagueño,
+con quien siempre fuimos yunta, le conté mi desventura
+y él me dijo que yo no era sino víctima
+de mi propia fe y me largó cinco pesos...</p>
+
+<p>—¡Eso es amigo!... ¿Lo ves?...</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo qu'es amigo! Es'es de los que no
+se despintan, che... y saben lo qu'es andar en la
+mala... ¡Bueno! Y aquí me tenés, comprometido
+con él p'acompañarlo al infierno... si es que allí
+le dan un calce... Y aura comparame esta conduta
+con la que oservá mi suegro y decime con franqueza
+si tiene perdón de Dios...</p>
+
+<p>—¿Y dónde están esos cinco... con que tanto
+cacariás?</p>
+
+<p>—Querés que te dé los cinco... y no has sido
+ni capaz d'encontrar en tu familia quien nos dé ni
+un vaso de agua... ¡Afilate!... Ustedes son gringos,
+che... y entiendansén como puedan, porque lo
+qu'es con mi plata no se van a dir a Italia... ¡Y
+ya lo sabés!... Si querés ver estos cincos y tomarle
+el olor... andá enseñale a tu padre cómo deben ser
+los suegros... y convidalo a un acuerdo sobre la
+bas'e los vainte... ¡Que afloje si quiere hablar...
+como hacen los ugartistas!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">CONFIDENCIAS</p>
+
+
+<p>—Tu padre no cre nada, che, sinó que sos sonso...
+¡Y la gracia es que hasta yo me voy convenciendo
+de lo mismo!... ¡Mire que se necesita ser
+pavo pa preferir andar de atorrante a estar en la
+estancia cómodamente, trabajando en tus cosas y
+dandolé gusto al viejo, que lo que quiere es tu
+bien y nada más... ¡qué diablos!... A qué demonios
+te has ido a meter en puebladas, exponiéndote
+a que te dejen seco de un palo?... ¿Qué te va ni
+qué te viene en que Roca lo achure a Pellegrini
+ayudao por don Bartolo, o en que don Bartolo lo
+estire a Roca, o en que los tres se hagan tiras dejando
+güérfano al país, aunque sea por diez minutos?...
+¿Acaso vos vas a ser el tutor?...</p>
+
+<p>—Dejat'e macanas Santiago y no te metás en lo
+que no entendés ni entenderá mi padre tampoco...
+¿Qué saben ustedes, pobres bichos, de ciertas cosas
+que ni sospechan que existen?... Ustedes han nacido
+pa comer a gusto, che, pa trabajar a sus anchas,
+pa vivir sin pensar ni sentir, esperando que
+los negocios vayan delante y que Dios les dé salud...
+Los dos son viejísimos, che, aunque no lo<span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span>
+echen de ver y yo sería un loco si me metiese a
+convencerlos... Decime... ¿Vos jugarías plat'a
+mis manos si me vieras trair un mancarrón de la
+estancia, cuidarlo como a potrillo y anotarlo p'al
+premio grande?...</p>
+
+<p>—¡Che... che... che! ¡Al fin veo la pata de que
+rengueás!... Vos estás enamorao com'un pichicho
+y sos romántico y te has llegao a convencer de que
+sos el único en el mundo que sabe lo qu'es querer...
+¿Pa qué te ponés colorao?... No seas pipiolo, hombre,
+y cantá claro... ¡Mirá!... Yo soy tu tío, pero
+soy muy macho, che... y aunque vos lo dudés tengo
+más música en l'alma de la que tal vez necesito...
+con alguna semillita que se te ha de hacer carozo...
+¡A ver, desembuchá!... Te has de estar atorando.</p>
+
+<p>—¡No arrugués que no hay quien planche!...
+P'cha que sos diablo... ¿Por qué no te metés a
+divino?...</p>
+
+<p>—Mirá, chiquilín... Esto va en serio... Es una
+macana lo que hacés de alzarte contra tu padre y
+resistir su mandao... ¿Cres que por eso va a ser
+más grande tu amor ni tampoco el que te tengan?...</p>
+
+<p>—¡Pero si todo es una locura, Santiago!... Si
+yo mismo ni sé lo que ando queriendo!... Figuráte
+que estoy enamorao.... así... como se dice... de
+un sueño... Si ella no sabe nada...</p>
+
+<p>—¿Pero por qué no se lo decís?... ¡Mirá!...
+En estas cosas hay que ser prácticos, che, y lo
+primero es lo primero...</p>
+
+<p>—¡La facilidá!... Si yo lo único que hago es
+irme frente a su casa para verla cuando sale y no
+me animo ni a seguirla! ¡Si cuando la veo, che,
+hasta las piernas me flaquean y... ¡que me caiga
+muerto si miento!... hasta me dan ganas de irme
+por miedo de que vaya a conocerme el juego y se
+me ría en las narices...</p>
+
+<p>—¿No digas?... ¿Pero vos no sos sonso, entonces,
+sino sonso y medio?... ¿De qué nido te habrás
+caído, sobrino?...</p>
+
+<p>—¿Y qué querés, Santiago?... Así es la cosa...
+Y por eso no me animaba a decirte... ¿Ves?...
+Aura resulta que no m'entendés y que te burlás de
+mí y me vas a echar al medio...</p>
+
+<p>—¡No, hombre!... Dejat'e macanas... Si yo sé
+lo qué es cantar sin tener quien acompañe... Mirá...
+A tus años se le perdona a cualquiera que
+pegue un tropezón y se rompa cualquier cosa...
+pero a la mía... ¿qué me decís? ¡Y si vieras cómo
+ando yo, che!... Ni veo, ni oigo, y el día menos
+pensao hago una barbaridá... ¡Te garanto que
+vos estás a dos dedos de hallarte con una tía qu'es
+una divinidá!... ¡Casi, casi, estoy por decirte que
+serás sobrino'el cielo, che!... Bueno, pues... y
+aura que ya nos hemos entendido, escuchá lo que
+te digo... ¡No te metás en política y adelante con
+los faroles!...</p>
+
+<p>—¡Qué política ni qué diablos, che!... Pero...
+te crés que teniendo como tengo un jardín dentro'el
+alma, me v'y a ocupar en ir a cavar sepulturas...
+y... decime... ¿le ves aura que me
+puedo ir a la estancia y dejar así, mis asuntos,
+para atender los del viejo?...</p>
+
+<p>—Mirá, m'hijito... Entr'el corazón y el bolsillo
+cabe una conciliación... ¡No muñequiés!... El
+sistema ya está viejo y no hay que hacerse boliar
+cuando uno anda en libertá!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_215">[Pg 215]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">LA ECONOMÍA ES LA MADRE
+DE LA RIQUEZA</p>
+
+
+<p>Era en aquellos tiempos del Buenos Aires pendenciero
+y levantisco, en que crudos y cocidos y
+pandilleros y chupandinos ensagrentaban las calles<span class="pagenum" id="Page_216">[Pg 216]</span>
+a cada triquitraque y en que no había ciudadano
+por modesto que fuese, que no creyera que los destinos
+de la patria los llevaba cada cual en la punta
+de su cuchillo.</p>
+
+<p>Los hombres vivían más en la plaza pública que
+en su propio hogar, y como su existencia transcurría
+de club en club y de manifestación en manifestación
+y los servicios de fondas y restaurants andaban
+tan escasos como caros, abundaban los negros pasteleros,
+que eran la providencia de los estómagos
+famélicos, así como la confección de los pasteles
+que vendían, lo era también de más de una casa de
+familia, que no solamente costeaba con su producto
+los gastos ordinarios de su presupuesto, sino que
+aun proyectaba en el futuro siluetas de millonarios
+y potentados. Los días de agitación política, las
+fiestas patrias, el carnaval durante el cual no era
+prudente aventurarse así no más en busca de provisiones,
+y, sobre todo la Semana Santa, en cuyos
+términos no se hacía matanza en los corrales ni se
+expendía carne en los mercados, eran los grandes
+días de la industria casera.</p>
+
+<p>Fué al aproximarse uno de esos períodos y en
+época de gran carestía de provisiones en la ciudad,
+por hallarse ésta bajo sitio y con todas sus comunicaciones
+interrumpidas, que hicieron su aparición
+en las plazas y en las calles los pasteles de Misia
+Paca, que vendidos a precios increíbles por su baratura
+y rellenados con generosa liberalidad, desalojaron
+a sus rivales en el comercio menudo y
+mataron toda competencia, produciendo una crisis
+espantosa en la antes boyante industria pastelera.</p>
+
+<p>Y las aceradas lenguas criollas, que cortan como
+tijeras de sastre, y las mentes activas y cavilosas,
+se echaron a buscar, desesperadas, el secreto profesional
+de la victoriosa pastelera Misia Paca:</p>
+
+<p>—¡Si nunca hizo ni tortas fritas, che!... Y, después,<span class="pagenum" id="Page_217">[Pg 217]</span>
+eso se ve clarito... ¡Los pasteles son de morondanga
+y sólo sirven pa los que caían de pobres!...</p>
+
+<p>—Yo... lo que no me explico, ¿saben?... ¡es el
+precio!... ¡Si es una barbaridá con los artículos
+como están!...</p>
+
+<p>Y las comadres llegaron a propalar que los pasteles
+de Misia Paca se hacían con carne, no de mula
+ni de caballo, que al fin hubiera sido una nimiedad,
+sino con carne humana. Hasta se habló de varios
+ingleses sin familia que habían desaparecido y se
+afirmó que un carrero de la Aduana se había atorado
+con un huesito el cual examinado, había resultado
+ser un pedazo de dedo chico... hasta con
+uña.</p>
+
+<p>—¡Ya veremos!... Dejen que venga Semana Santa...
+¡Entonces será la buena!... El pescado no
+tiene más que un precio... ¡y no es inglés sin familia!</p>
+
+<p>Y vino la esperada semana y Misia Paca vendió
+sus pasteles como siempre, baratos y tan bien rellenos,
+que su jugo “chorreaba por los enemigos”,
+como decía la clientela, aludiendo a que al primer
+mordisco cuando estaban calientes, saltaba la salsa
+apetitosa mojando los carrillos...</p>
+
+<p>Entretanto, Misia Paca estaba radiante y su triunfo
+la embriagaba, quitando de sus labios hasta las
+palabras de piedad, que otrora supo reclamar para
+los desheredados...</p>
+
+<p>—Se han fundido porque son haraganas y ambiciosas,
+y quieren ganar platales como Anchorena...
+Que trabajen y se contenten con poco, como yo...
+y ya verán.</p>
+
+<p>Y el reinado de Misia Paca fué real y positivo,
+extendiéndose su influencia por toda la ciudad, llegando
+sus pasteles a todos los estómagos, pues no<span class="pagenum" id="Page_218">[Pg 218]</span>
+quedó negro vendedor que quisiera otra factura que
+aquélla sin rival.</p>
+
+<p>Ya no había competencia. Descartada la insidiosa
+calumnia de la carne de inglés y la malévola especie
+de que los tales pasteles no podían encontrarlos
+buenos sino las personas sin estómago, se acallaron
+las protestas y los labios enmudecieron, confundidas
+las mentes cavilosas por la evidencia de los
+hechos, siendo aclamada Misia Paca e inscripto su
+nombre en la lista de oro de las grandes damas
+caritativas de la ciudad y disputándoselo las asociaciones
+de beneficencia para encabezar los consejos
+directivos... Hasta su esposo, que era un triste
+capitán, ascendió en el ejército, llegando a jefe de
+batallón, debido al influjo de los pasteles, que siempre
+en esta tierra se vieron cosas de tal jaez y ya
+no llaman la atención de nadie: los poetas no ganan
+posiciones escribiendo versos, sino enseñando
+matemáticas; los abogados curando enfermos o
+proyectando ferrocarriles; los médicos tramitando
+testamentarías; los ingenieros pleiteando en los estrados
+y los militares... hasta vendiendo pasteles
+de confección casera, escribiendo artículos de diario
+o mezclándose a las turbias corrientes de la
+política.</p>
+
+<p>Una noche había reunión en una noble sociedad
+caritativa, presidida por la radiante Misia
+Paca y se atendía el pedido de una pobre mujer
+cargada de hijos, viuda reciente de un viejo soldado.</p>
+
+<p>—¡Bueno!—decía Misia Paca, dirigiéndose a la
+pobre o postulante y manteniendo una atención
+aduladora, de parte de sus consocias,—ust'es pobre
+porque quiere... Trabaje y economice... La
+economía es la madre de la riqueza.</p>
+
+<p>—Sí, señora.</p>
+
+<p>—Yo también soy esposa de soldado y...
+¡ya ve! adónde he llegado haciendo pasteles...</p>
+
+<p>—¡Cómo no, señora!... Pero para eso ya'stoy
+vieja y muy llena d'hijos...</p>
+
+<p>—Eso qu'importa... ¡No se'haragana!</p>
+
+<p>—Si no es por haraganería... Sino que yo no
+voy a'llar sino alguno de tropa que me quiera...
+Y casarme, así... ¡usté ve!</p>
+
+<p>—¿Acaso yo le aconsejo eso?...</p>
+
+<p>—Ya sé que no... pero si no me caso con un
+oficial que me mande las economías del batallón...
+la leña, la carne, la grasa, la harina... ¡que son
+tan caras!... ¿cómo voy a fabricar pasteles baratos,
+señora?...</p>
+
+<p>El argumento fué contundente y al explicarse de
+manera tan sencilla como inesperada el secreto profesional
+de Misia Paca, acabó su reinado, basado
+solamente en la economía... del cuerpo que mandaba
+su esposo y que resultaba ser la madre de la
+riqueza, como ella lo pregonaba...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_219">[Pg 219]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">LA DESPEDIDA</p>
+
+
+<p>A ña Simona Peraira, como ella solía decirlo,
+no la agarraban sin perros ni los más madrugadores
+y en cuanto a su Carmencita, tal vez cayese
+en las uñas de algún gavilán artero, pues no hay
+muchacha en el mundo de quien se puede decir
+que sabe seguir consejos, pero antes que desgraciada,
+habían de verla sus ojos en el mismo cementerio.
+Y al mirarme ña Simona, por entre un
+monte de cejas, juntadas sobre sus ojos para darle
+a sus palabras un tinte de más firmeza, halló
+que me estaba riendo, al verlos cerca del pozo al
+aparcero Francisco y a la linda Carmencita, diciéndose<span class="pagenum" id="Page_220">[Pg 220]</span>
+sus ternezas como si nadie los viese en
+esa hora postrera, pues él dejaba sus pagos para
+irse de pialador a trabajar en las yerras...</p>
+
+<p>—No crea que me la ganan y que yo me mamo
+el dedo...</p>
+
+<p>—¡Qué ocurrencia, ña Simona...!</p>
+
+<p>—Déjese de cumplimientos y de hacerse el socarrón,
+que usté no nació par'eso, como no nació
+Francisco, a quien si yo le doy lao pa que hable
+con Carmencita y le diga lo que quiera, es porqu'el
+mozo me gusta y no porque m'echen tierra, como
+ustedes se lo piensan.</p>
+
+<p>—¡Pero, mire!... Atiéndame con paciencia y
+verá...</p>
+
+<p>—¿Y paqué quiere que vea... si viendo he llegado
+a vieja?... Sepa sólo de una vez y pa que
+no alegue inorancia, que a ña Simona Peraira no
+es quién usté pa pitarla, por más narices que tenga
+y que a'nqu'hijo del patrón, no me ha'e boliar
+el caballo ni me ha'e gritar “bijulé” cuando salga
+d'este rancho... Son muy cachorros los dos p'hacer
+semejante hazaña y a usté, a'nque no le guste,
+se lo'e decir francamente... ¡pa gancho no le
+veo laya!</p>
+
+<p>—Pero atienda, ña Simona, y no agarre campo
+afuera... mire que voy a pensar que es cierto
+lo que se corre, de que usted ve piernas en todas
+partes cuando no ve interesados en alzarle las
+tamberas y que no tiene más vida qu'estar chumbando
+los perros a cualquiera que se allega...</p>
+
+<p>—¡Mirenmelón al dotor, afanao por hacer renga
+a Simona la puestera!... Vaya, pregunte a su
+padre, que con ser lo que él ha sido, nunca pudo
+en este rancho venir a soliar sus jergas sin permiso
+de la dueña o al menos... ¡sin que lo viera!...
+Fijesén la parejita que hace m'hija con Francisco,
+paradita junto al pozo, oyéndolé las mentiras con<span class="pagenum" id="Page_221">[Pg 221]</span>
+que trata de envolverla!... Lo mismo que a ella le
+pasa me pasó a mí con Mamentro, a quien Dios tenga
+en su gloria, el día que vino a'blarme antes de
+dirse a la guerra... Era un mozo bizarrote, así como
+Carmen su hija, y sabía decir las cosas con una
+gracia y un modo, que a'nque uno ya las supiese,
+gustaba escuchárselas, pues parecían siempre nuevas...
+Cayó a casa esa mañana montado en un redomón
+que recién mascaba el yerro y mientras mama'cababa
+de llenar un zarzo e quesos, trujo el caballo
+e la rienda, así como hizo Francisco y m'empezó
+a decir cosas, qu'eran todas cosas viejas, porque
+no encontré ninguna que yo ya no la supiera...
+Y habiendo estao en el trance, quiere usté que yo
+no sepa lo que le dice Francisco a la pobre de m'hijita,
+que hacen ya como dos meses que lo anda llevando
+en e'alma como él la llev'a ella?... ¡No crea
+en eso que corre de que yo chumbo los perros a
+todos los que se allegan!... Son dichos de pulpería,
+circulaos por cuanto vago sale a campearse un
+churrasc'o una cebadura e yerba pegandolé a la sin
+güeso p'hacer crer que no'stá seca... Francisco es
+un mozo bueno, como lo era mi Mamerto, y ya me
+ha dicho el patrón que lo v'hacer capataz cuando
+haga l'estancia nueva y entonces mi Carmencita y
+también mis cuatro riales, han de pasar a sus manos,
+si acaso Dios me permite...</p>
+
+<p>—Y se lo ha de permitir, porque Carmen y Francisco...</p>
+
+<p>—¡No me hable d'esos canallas que cren que m'están
+pitando!... No les diga que yo sé, mejor que
+lo qu'ellos saben, ese secreto que guardan... Hay
+flores que sólo güelen en el misterio e la noche,
+pues parece que el olor con la sombra se casara...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_222">[Pg 222]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">MI PRIMO SEBASTIÁN</p>
+
+
+<p>Las personas que no tengan entre sus parientes
+un ejemplar como mi primo Sebastián, no mirarán
+seguramente, los tramways eléctricos ni los automóviles,
+con la fruición que yo los miro, ni leerán las
+noticias referentes a choques y colisiones, con mi
+impaciencia golosa, sobre todo al recorrer anhelante
+la lista de las desgraciadas víctimas. Anteayer
+acababa de desayunarme en el club y leía los periódicos,
+cuando se me presentó mi pariente:</p>
+
+<p>—¡No salgás todavía, che! Tengo que hablarte
+seriamente de un asunto importante, que te interesa
+como primo y como argentino...</p>
+
+<p>Y tomando asiento, con ese desparpajo fanfarrón,
+propio solamente de los hombres necesitados de entereza
+y que ocupados en fingirla no ven el ridículo
+que les hace señas, llamó al mozo encargándole uno
+de sus tantos brebajes favoritos, y encarándose conmigo,
+me dijo a quemarropa:</p>
+
+<p>—Decime che... ¿vos ya te has afiliao a alguno
+de los partidos en lucha?... ¿Qué sos en l'atualidá?...—Y
+mi primo Sebastián revolvía nerviosamente
+su vaso, sin mirarme.</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¿Y qué quieres que sea, Sebastián?</p>
+
+<p>—¿Cómo que quiero que seas?... ¡Yo no quiero
+nada!... El que debe querer sos vos, que no podés
+permanecer indiferente cuando ya están hirviendo
+las parroquias, olvidándote de que tenés un
+nombre tradicional en nuestras luchas electorales
+y parientes, como yo, ¡que solamente esperan tu palabra
+pa pararse!... Anoche, no más, les decía a
+los muchachos de casa, que comentaban tu indiferencia:
+“!Vean!... ¡A ese dejenmelón a mí, que
+yo lo v'y a templar!...” ¡Y aquí me tenés a tu
+lao, dispuesto a todo!... Vos sabés que yo soy el<span class="pagenum" id="Page_223">[Pg 223]</span>
+último Ferro que queda en la familia y que tengo
+de mi padre, entre muchas cosas buenas, la condición
+de ser desinteresado y decidido, como era él,
+que aunque hijo de italiano, no tuvo nunca nadie
+que decirle que no fuese un criollo cuadrao!... Yo,
+¿sabés?, ¡estoy dispuesto a transigir con todo, menos
+con verte alejao del puesto que te corresponde
+y he tenido mucha rabia al no hallarte entre los
+notables que forman la convención!... ¿Qué se
+piensa Roca de nosotros, che?... Ya sería tiempo'e
+saberlo pa tomar un rumbo fijo y enseñarle a respetar...
+¿Qué te ha dicho Pellegrini?...</p>
+
+<p>—¿A mí?... ¡Nada!</p>
+
+<p>—¿Aura salimos con ésa?... ¡El gringo ha de
+estar creyendo que se la lleva de arriba!... ¡Bueno:
+¡Mirá!... Lo primero que hay que hacer, es
+cambiar de táctica y formar un clusito independiente
+pero maniobrero, algo así livianito, que podamos
+manejarlo como queramos... Sería una vergüenza
+pa vos y pa todos los amigos, che... que dejaran a
+un hombre como yo que dentrara a transar por el
+puchero, nada menos que con esos usurpadores envalentonaos...
+¿Entonces quedamos en que vos lo
+que querés es dentrar entre los notables?...</p>
+
+<p>—¿Yo?...</p>
+
+<p>—¡Perfetamente!... ¡No hay ni que hablar!...
+Che!... ¡Mozo!... ¡Oiga! Traiga una botellita
+e coñaque del mejor que tenga... que vamos a festejar
+una alianza que será famosa... ¡Este hombre
+tiene una suerte...!</p>
+
+<p>—¡Sebastián!... ¡Yo no te he dicho nada ni quiero
+nada!... ¡No me mezclo en política, ni quiero saber
+de notables ni de convencionales!</p>
+
+<p>—¿Qué no vas a querer, hipócrita del demonio?...
+¡Lo que hay es que ya estás creyendo que
+yo te me voy a dejar cair con un par de a quinientos
+y m'estás sacando el cuerpo!... ¡No creas, hermano!...<span class="pagenum" id="Page_224">[Pg 224]</span>
+Aura, desde que dejé mis viejos vicios, o
+mejor dicho, desde que ellos me dejaron a mí, se
+acabó el Sebastián de antes, aquél pasiandero y divertido
+que tanto les dió que hacer...</p>
+
+<p>—Yo no te digo nada, Sebastián... pero no me
+meto en política ni quiero oir hablar de asuntos semejantes!...</p>
+
+<p>—¿Qué no te metés?... ¡Eso será lo que tase un
+sastre!... ¿Y con qué derecho me querés cortar
+mi carrera, arrancándome de las manos nada menos
+que la bandera de la regeneración? ¡No, che!...
+¡Vos tenés una tradición de familia que no es de
+tu sola propiedá y yo no v'y a consentir que te den
+una bofetada y te quedés como si tal cosa!... ¡No,
+m'hijito!... El honor y la dinidá no se valoran con
+plata, entendelo bien... y pensá que si vos sos
+rico en cambio te falta sangre en las venas y que
+yo tengo pa los dos...</p>
+
+<p>—Bebete tu copa, Sebastián, dejémonos de zonceras...</p>
+
+<p>—¿Zonceras la dinidá?... ¿Zonceras el orgullo
+y la altivez?... Es decir, que porque a vos se te
+antoje dejarte aporriar con Roca y con Pellegrini,
+nosotros nos tenemos que aguantar... ¡Hombre!...
+¡Ni que fueras don Bartolo, pa disponer así de
+nuestra voluntá!... No, che, vos no te pertenecés y
+perdoná que te lo diga, ni tenés derecho pa condenarte
+a vivir como estoy viviendo yo, por conservar
+con honor el apellido...</p>
+
+<p>—¿Y qué sé yo de lo que vives, ni lo que haces?...</p>
+
+<p>—Ah!... ¿No sabés de lo que vivo?... ¡Bueno!...
+Vas a saberlo y entonces comprenderás de
+lo qu'es capaz el último de los Ferro de la familia,
+pa no desmentir la cría... ¡Asombrate! Yo exploto
+el apellido, haciéndoló servir pa encabezar banquetes
+en los hoteles y restaurants, pues soy nada<span class="pagenum" id="Page_225">[Pg 225]</span>
+menos que promotor de despedidas de la vida de
+soltero y felicitaciones por haber concluido la carrera!...
+¿Y sabés cuál es mi suerte?... ¡Bueno!...
+¡El llamarme Ferro!... ¡Si me llamase Martínez,
+Velázquez, Álvarez o Fernández no tendría
+ni siquiera ese miserable recurso de la comisión que
+me pagan los hoteleros como promotor!... ¿Quién
+diablo s'iba a dejar promover nada, con un individuo
+llamado así? ¿Quién iba a crer que un criollo o
+un gallego podían andar pagando banquetes a cada
+triquitraque ni festejando estudiantes?... ¿Y aura
+que conocés el misterio, decime si crés que yo puedo
+mirar con indiferencia tu alejamiento egoísta
+de la política, que me quita hasta la posibilidad de
+poder lograrme un calce?</p>
+
+<p>—¡Qué Sebastián éste!... ¿Entonces creés de
+veras que yo tengo la obligación de meterme en lo
+que no quiero, nada más que por solidaridad de familia?</p>
+
+<p>—¡Claro! ¡Los antecedentes atan, che, y obligan!...
+¡Vos jujandomé por las historias de mi
+juventud de antes, te negás a ponerte en condiciones
+de ayudarme y preferís tu tranquilidá al honor,
+y yo, ni la familia, te lo podemos consentir!...
+Vos sos un personaje y tenés obligación de proceder
+como tal, con altura y dinidá... Yo, te lo confieso
+con franqueza, me veré obligao a hacerte dentrar entre
+los notables y a ponerte en condiciones, proclamando
+tu nombre en todos los banquetes que promuevo,
+porque me faltan unos doscientos pesos pa
+plantear mi clusito man'obrero...</p>
+
+<p>—¡Y yo te digo redondamente, Sebastián, que no
+te doy ni un centavo y que te prohíbo hasta acordarte
+de mí!</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Esta misma noche comienzo la
+proclamación y mañana vuela tu candidatura presidencial
+de boca en boca... Pues estaría lindo que
+rehusaras a ser nada menos que personaje en estos
+momentos solenes... ¡Ya verás de lo que yo soy
+capaz por honor de la familia y por no dejar un
+güeco nada menos qu'en la historia electoral de nuestra
+patria!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_226">[Pg 226]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EN FAMILIA...</p>
+
+
+<p>—Mirá mamá querida... todas esas cosas que
+me decís, yo las sé, pero no me sirven de nada, porque
+con ellas no adelanto ni pizca... ¡Mi situación
+es d'empantanamiento clavao y no tiene vuelta!...
+¡Fijensé!... No he podido n'ingresar en el nuevo
+partido, pa ver si siendo de los primeros me liga
+alguna cosita, porque ustedes me tienen en una categoría
+que... ¡francamente!... da vergüenza.</p>
+
+<p>—¿Y'acaso yo te privo?... ¿No es verdá, Mari'Elenita
+que yo no le privo nada?</p>
+
+<p>—¿Y qué le vas a privar?... ¡Mirá semejante
+nene para'cer caso de lo que le digan!...</p>
+
+<p>—Yo sé que no me privan... pero... ¿y con qué
+hago la parada?... ¡Aquí no caí pesito que vos no
+te lo tragués con tus modas y a mí me tenés reventao!...
+No tengo ni ranglar siquiera y le sacudo al
+over-coat hasta de tarde... arriejo de que me tomen
+por cobrador... Está bueno, che... que uno vaya
+pasando a fuerza de hacerse el loco y el mozo diablo...
+¡pero no hay que ser tan calvo que se vean
+hasta los sesos!</p>
+
+<p>—¿Y por qué no lo ves a tu sastre? ¿Qué nos
+venís a nosotras con semejantes historias... pedazo
+de sonso?</p>
+
+<p>—¿Ves a tu sastre?... ¿Y te crés que yo tengo
+eso, che... ni que porque yo lo vea ya me v'alargar
+un ranglar?... No seas pava... hijita... Tengo
+que llevarle veinte pesos y sinó no hay tutía.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_227">[Pg 227]</span></p>
+
+<p>—¿Y cómo tenés para llevarlas a palco y nada
+menos que al Odeón... a las lombrices de Misia
+Pepa?...</p>
+
+<p>—¡Mirá Marí'Elenita... no me saqués los cueros
+al sol, porque no se van a'soliar solos, eh?</p>
+
+<p>—¡Bueno!... Dejensé d'eso... y vamos a ver
+cómo arreglamos para que te hagás un sobretodo...</p>
+
+<p>—Acordate, mamá, qu'este mes hay que pagar
+los réditos y que se precisan los cincuenta pesos
+para el bordador de tu capa... Vos no podés seguir
+con la que tenés... ¡Es un verdadero asesinato!</p>
+
+<p>—Dejal'a mamá, che... qu'ella sabrá lo que v'a'cer...
+No la mariés con tus esageraciones...</p>
+
+<p>—¿Vos crés que son esageraciones?... ¡A este
+paso nos vamos a quedar en la calle! Mejor sería
+qu'en lugar de andar de tiatro en tiatro, te ocupases
+de alguna cosa...</p>
+
+<p>—¿Pero vos crés que yo gasto un centavo en tiatros?...
+¿Y de dónde v'y a sacar?... ¿No sos vos
+la que la metés a mamá en los gastos de dar recibos,
+para que no venga, nadie... pues no lo quiero
+contar al desgraciao de Pambazo?...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... sosieguensén y vamos a reglar el
+asunto...</p>
+
+<p>—Si yo no hago más que contestarle a esta...
+mamá... ¡Figuráte que yo tengo que tomar mi café
+con el Dientudo chico que me lo paga pa que
+lo acompañe a pasar por una casa de la calle de
+Artes...</p>
+
+<p>—¡Eso no es el tiatro... che!... ¡Yo te hablaba
+de las lombrices de Misia Pepa... no te hagás el
+sonso...!</p>
+
+<p>—¿Y sabés por qué voy con ellas?... Porque
+son portuguesas... y yo las acompaño...</p>
+
+<p>—¿Que Pepa es portuguesa, decís? ¿Pero estás<span class="pagenum" id="Page_228">[Pg 228]</span>
+loco?... Si hemos andao juntas en l'escuela'e Misia
+Pamela y nos conocemos desde chicas... El padre'ra
+un chino gordo...</p>
+
+<p>—No, mamá... Si no es portuguesa de nacionalidá
+sino de oficio... En los tiatros les llaman así
+¿sabés? a las familias que sirven p'al relleno e las
+salas no más... Cuando se da una función y no va
+gente, la empresa comienza a mandar los palcos y
+las lunetas, conforme nota que no se van a vender,
+a las casas que ya se tienen en lista... Todas esas
+familias qu'entran tarde a la función son generalmente
+del gremio...</p>
+
+<p>—¿Qué nos contás, hijito?</p>
+
+<p>—¡Como lo oyen! Misia Pepa es muy amiga del
+empresario y es la segund'e la lista... A las ocho,
+ya se visten las muchachas y se ponen los sombreros
+y esperamos, jugando a la baraja, hasta que
+llega el zanagoria con las localidades... Ves...
+vos, che... És'es el secreto que tengo para ir casi
+todas las noches y si no fueses tan criticona yo ya te
+hubiese convidao, porque las muchachas...</p>
+
+<p>—¿A mí?... ¡No faltaba más!... ¡Mirá quién,
+che... para andar de portuguesa en ninguna parte!...
+¡Y yo que creía que esas que llegan tarde a
+la función lo hacían por darse corte!...</p>
+
+<p>—¡Portuguesismo corrido, m'hijita!... Nosotros
+ya conocemos todo eso y no nos llama l'atención...
+¡Bueno!... Vaya, hermanita querida, en
+cambio de la lección que l´he dao eche una manita
+a ver si arreglamos lo del ranglar... ¿Cómo hago?...</p>
+
+<p>—Mi consejo es que hagás como hacen muchos...
+¡Que veás si también hay portugueses en las sastrerías
+y te hagás poner en lista!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_229">[Pg 229]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CALLEJERA</p>
+
+
+<p>—¿Conque resulta entonces que vos no sos coya
+sino una miserable falsificación?... ¡La gran
+perra!... Y pague uno impuestos y sacrifiquesé
+trabajando, pa que le suceda estas cosas nada menos
+qu'en una ciudá civilizada... ¿Querés ver de
+que llamo al vigilante...?</p>
+
+<p>—Orst... ¿Y sabe que es ocurrencia?... ¿Acaso
+yo l´he dicho que soy coya ni que no soy?...
+Usté me ha llamao pa que le venda polvitos p'al
+amor y l´he dicho que no tengo sino bálsamo católico,
+habas tongas y pepitas de quina-quina... ¿Qué
+más quiere?</p>
+
+<p>—¡Hijo'e perra...! ¿Aura me venís con ésas,
+no?... Esperate... Ya te v'y a'cer ver que aquí
+no'stás entre gringos...</p>
+
+<p>—Pero, digamé, señor...</p>
+
+<p>—¡Nada!... ¿A ver?... ¿A'nde tenés la patente...?</p>
+
+<p>—Patente'e coya... Esto sí qu'es lindo... ¡Mirá...
+en la que m'he metido!... ¡Vea... señor!...
+¡Atienda! Yo soy criollo de aquí ¿sabe?... M'he
+criao en casa'e los Palmarini, en la call'e San José
+y siempr'he sabido trabajar d'elemento eletoral...
+así... pa'sistir a las manifestaciones o pa fundar
+algunos clus... pero aur'ha cambiao la cosa y pa
+ver de remediarme le pedí el traje a un amigo que
+ha dentrao al cajoncito y aquí me tiene rodando...</p>
+
+<p>—¿Que ha dentrao al cajoncito, tu amigo?...
+Y qué diablos es eso, che...? ¿Sabés que m'interesás?</p>
+
+<p>—¿No sabe?... Pucha... ¿ve?... Eso sí que
+no le creo... ¡Si ustedes son más corsarios los de
+la municipalidá, que no se les va ni el aire sin que
+le metan el sello...! ¡Mire...! Mi amigo ha dentrao<span class="pagenum" id="Page_230">[Pg 230]</span>
+de turco y anda con el cajoncito vendiendo la
+merchería...</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡Ah!... ¿Es decir que aura hasta los
+turcos son criollos y que ustedes se le agachan a
+lo que caiga?</p>
+
+<p>—¿Y sinó, señor...? Antes, siquiera los pobres
+teníamos algún recurso con el cuento'e las elecciones
+y a veces hasta nos caian con alguna comilona...
+pero, aura, Roca no precisa de nadies pa fabricar
+los pasteles y hasta se chupa los dedos pa no perder
+la grasita...</p>
+
+<p>—A ver... che... bajá la prima y no te vas a pasar...
+Mirá que soy del partido...</p>
+
+<p>—¡Orst...! ¿Y yo?... ¿Se cre que a'nque ande
+de coya no he sabido hacerme ver...? ¡Mire...!
+Busqu'en la lista'el comercio que le osequió una medalla
+cuando subió a presidente y, allá así como a la
+mitá, v'hallar que Antonio Carreño, que soy yo para
+servirle, figura con cinco pesos...</p>
+
+<p>—Pucha qu'eras entusiasta...</p>
+
+<p>—¿Yo?... ¡Ya lo creo!... Me recuerdo que
+una noche aquel dotor Igarzábal que formaba el
+comité, pues yo entonces me ocupaba de ausiliar
+de zanagoria, me mandó buscar al circo y alcanzándome
+un pesito, me dijo: “pa que bebás una
+copa y sepás que figurás en clase de comerciante...
+Claro... Ya se pued'imaginar el viva que largaría...</p>
+
+<p>—¿Y nunca vas a lo'e Roca?... ¿Por qué no te
+le acercás?... ¡Mirá!... Si yo no fuese inspector
+¿sabés? y me hallas'en tu pellejo... yo le hacía
+un'atropellada...</p>
+
+<p>—¿Sabe que tiene razón? ¡Mañana me voy a
+verlo...! Tal vez que si necesita, me haga coya
+verdadero ¿no le parece, señor?... ¿Quién diablos
+v'a'cer aquí las cosas qu'él sabe hacer... así...
+sin rairse y mirando, como quien mira p'al cielo?</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_231">[Pg 231]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">EL CAFÉ DE LA RECOVA</p>
+
+
+<p>—¡Hombre!... Me venís como a un veintiocho
+un tres, jugando a la treinta y una...—exclamó mi
+pariente don Emeterio al verme entrar al clásico café
+de la Recova, en que hacen su tertulia desde 1874
+varios criollos amigos, que después de darse una
+vuelta por la casa de gobierno y por la aduana, en
+busca de mentiras y de embrollas o por el palacio
+del congreso, donde se saturan de oratoria parlamentaria,
+acostumbran echar su truquito, levemente
+interesado con un modesto coñac...—Casualmente
+les estaba queriendo probar a éstos, aura que no
+hay sesión en diputados por la consabida falta de
+número, que a est'italiano Barzini que nos ha pegao
+una felpiada desde su tierra, disparandosé de aquí
+como perro que ha robao sebo, le debíamos levantar
+un'estatua o mandarle una pensión... ¿Qué te parece
+a vos... com'hombre del oficio?</p>
+
+<p>—Eso no es argumentar, che... El señor, que
+puede ser muy buena persona...</p>
+
+<p>—Permitime, che... El señor es sobrino mío...
+hijo de mi prima Margarita ¿te acordás?... que
+supo vivir frente a tu casa, en la plaza Monserrá...</p>
+
+<p>—¡Perfetamente...! El señor, como decía, puede
+ser muy buena persona y más sobrino tuyo que
+los hijos de tu hermano, pero eso no quiere decir
+qu'ese gringuito, esté autorizao pa cairnos como
+a'jenos, cuando ni siquiera nos conoce... ¿No le
+parece, amigo...? Pues linda estaría la patria, si
+cada vapor que llegase nos trajese güespes d'esa
+clase, que sin saber bien ni ande tienen las narices
+nos agarrasen a guascazo... ¿Qué dirían en Italia
+si el señor... pinto el caso... llegase una mañana
+y a la tarde los pusiera mormosos al rey, al papa
+y a todos los jueces y magistraos?... ¿No dirían<span class="pagenum" id="Page_232">[Pg 232]</span>
+en italiano lo que nosotros decimos en criollo?...
+¿Es un macaniador que no tiene madre viva...?
+¡Oh!... ¡Lo qu'es razón es razón... che... y no
+tiene vuelta!</p>
+
+<p>—¿Ve...? ¡Por la tuya, cualquiera conoce la
+figura de todos los criollos, con mil demonios!...
+¡Pura espuma como el chajá! ¿Me vas a decir que
+aquí tenemos justicia, ni administración, ni nada
+que valga un pito?... No embromés, hombre, y
+acordate de que todos nos conocemos... ¡Mirá!...
+La verdá no tiene patria, ¿sabés?... y todo eso
+que dicen de nosotros es verdá... ¡ni an'que te pique...!
+Y aura venime con tu divorcio y tus leyes
+contra el juego... ¡Purito papel pintao!</p>
+
+<p>—¿Y también vas a'tacar el divorcio y el proyeto
+de Varela...? ¡Bueno...! ¿Sabés?... ¡A'nque
+seás el tío del señor y todo lo que querás, yo
+te digo que tenés una lengua viperina, y que si te
+mordés comiendo, van a cantar las lechuzas sobr'el
+techo de tu casa!</p>
+
+<p>—¿Y quiénes son esos legisladores, que no han
+estudiao en ninguna parte, pa meters'en tales honduras,
+che?... ¡Claro que los v'y a'tacar!... Lo
+que quieren es nombrarlo tutor de los matrimonios
+y hasta de los gustos de uno, al president'e la república...
+¡La gran perra!... Aura v'a resultar
+que uno ya no v'ha poder ni peliarse con la mujer
+si no es del partido e Roca y que pa jugar sus pesos
+v'haber que sacar permiso quizás en papel sellao
+y con firma de abogado... ¡La pucha con la
+libertá, que se nos va enflaqueciendo, che...! ¿Vos
+crés, tal vez, que las leyes se pueden andar haciendo
+como se hacen pelotillas... así no más...
+por afición? ¡Mirá divorcio en esta tierra, a'nde
+a las doce del día lo agarran a Juan Demetrio Piñero
+en la misma esquina de Artes y Cangallo y le
+quitan la cartera y eso con ser qu'es nada menos
+qu'el hermano del médico e don Bartolo!... ¡No
+m'embromés, che!... Mejor sería que arreglasen la
+policía ¿sabés? y qu'hiciesen lo que pudieran por la
+niña, pa que los patos chilenos no nos limpien el
+comedero, ni los ladrones se metan a las iglesias a
+robarse hasta las velas...</p>
+
+<p>—¡Pucha que sos arruinao, che!... ¿Conque
+aura querés que la policía conozc'a los ladrones de
+las iglesias, cuando ni los mismos santos han podido
+conocerlos...? ¿Por qué no pedís también que
+te nombren senador en lugar de don Bartolo o que
+te manden a Roma en vez de mandarlo a Wilde
+p'acerlo rabiar al papa y que Roca se tenga por mozo
+diablo...? Vea, amigo, su parient'es como las
+butifarras, que cuanti más viejas son van siendo
+más indigestas... ¡Cuidenlón si lo quieren conservar
+y digalé a la familia que y'ha perdido la fuerza hasta
+pa envidar el resto y que lo encierren porque
+tal vez le haga daño salir con tanta humedá!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_233">[Pg 233]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">EN CONFIANZA</p>
+
+
+<p>—Estuve a visitarl'a mi sobrina Sofía que acab'e
+llegar d'Europa y de allí me vine a verte, aunque
+sabía que recibís los viernes y corría el riejo de
+chasquiarme...</p>
+
+<p>—Los viernes no son pa vos, che... que sos de
+confianza... sino par'esas relaciones de compromiso
+¿sabés?... como las de Rodríguez, que son las
+del compañero de oficina que tiene Pedro o Misia
+Robustiana, la señora de su jefe... ¿Y cómo llegó
+tu sobrina?</p>
+
+<p>—¡Lo más bien, che!... Han andao por todo y
+trai unos cuentos, la pobrecita, qu'es tan diabla, que
+son de perecers'e risa... Una se pasa las horas<span class="pagenum" id="Page_234">[Pg 234]</span>
+oyendolé los apuros en que anduvieron con la lengua...
+Así le decía yo: “Bien hecho... porque no
+estudiastes cuando andabas en la escuela...”.</p>
+
+<p>—Es lo mismo que yo le repito a mi Rosita, todos
+los días... ¡Lé tus libros... Estudiá... que
+uno no sabe, sino, después lo que le v'a suceder!...</p>
+
+<p>—¿Me han dicho que se casa Rosita...? Así se
+acordaron el otro día las de Tripasini en el atrio
+de San Inacio...</p>
+
+<p>—¡Callate, hija!... Si hemos estao con el Jesús
+en la boca con semejante casamiento... Figuráte
+que desde el corso e las flores nos la visita un subteniente
+de artillería, pero de donde va y se les antoj'a
+los generales del congreso, presentar una ley
+prohibiendo a los oficiales que se casen, a pretesto
+de que si se morían les dejaban una pensión a las
+mujeres...</p>
+
+<p>—¡Mir'eso...! ¿Y qué querían que les de'asen
+entonces?</p>
+
+<p>—¡Ahí verás...! ¡Eso mismo decíamos nosotros,
+pensando en qu'el noviazgo se nos iba'cer piedra
+quién sabe por cuantos años...! Y, después, ¿qué
+ventaja hay para una madr'en casar su hija con un
+militar y verla sufriendo toda la vida con sus ausencias
+y con ese caráter que saben tener y qu'es del
+oficio, si no le qued'a una ni siquiera la espe'anza
+de la pensión...? ¡Claro!... Nos dimos un susto
+bárbaro, hasta que pasó todo y quedaron las cosas
+como antes...</p>
+
+<p>—Sin embargo, che... no se fíen y apurensén...
+Ésos del Congreso cuando empiezan a temar con algo
+son como los locos y se van de un hilito como
+lista e poncho... Fijate sinó lo que han hecho con
+las vírgenes milagrosas. Han sacao la tarantela de
+no dejar pasar año sin darle un'alguna provinca...
+Esta vez le ha tocao a Salta...</p>
+
+<p>—Han de ser puros pretestos para llevarles la<span class="pagenum" id="Page_235">[Pg 235]</span>
+plata haciendo que les dan limosna... ¡Si esos provincianos
+son como rastrillos, che...!.</p>
+
+<p>—¡Eso digo yo...! ¿Cómo antes, cuando las iglesias
+eran pobres, no había más virgen que Nuestra
+Señora de Luján y aura empiezan a'parecer estas
+otras...? Dicen que la qu'está de moda, vino acompañada
+del Señor de los Milagros, entre un cajón
+que atravesó boyando por todo el mar y que fué a
+llegar a Salta y se acabaron las secas y los temblores
+de tierra...</p>
+
+<p>—¿Qué me contás...? ¿Pero tendrán el diablo
+en el cuerpo esos descomulgaos para inventar semejantes
+picardías...? ¿Cómo van a'ber llegao nadando
+a Salta qu'es una ciudá que no tiene ni siquiera
+río en la orilla, como nos lo ha dicho el suteniente
+que la festej'a Rosita, qu'es precisamente de allí?</p>
+
+<p>—¡Ah! ¿Es salteño el novio?... ¡Mirá qué suerte!...
+El marido de mi sobrina Sofía, qu'es un
+verdadero santo, es también de allí y no se ha visto
+hombre más bueno... ¡A mí me ha hecho traer
+un viso de seda, che... que se para solo!... Pues
+volviendo al asunto de las vírgenes, m'esplicaba un
+mocito el otro día en casa de Misia Paquita, que
+como Nuestra Señora de Luján se quedo en el paraje
+donde se halla el Santuario, negandosé a seguir
+viaje para Córdoba en el carro en que la llevaban,
+los cordobeses de puro vengativos le han urdido
+esta novela.</p>
+
+<p>—¡Con razón la tierra se nos v'a volviendo un
+bochinche, si ya no se respeta ni a las vírgenes y lo
+que van a sacar los tales cordobeses es que nos van
+a trair alguna desgracia tremenda por andar mezclando
+a los santos en sus intrigas...! ¡Esos envenenamientos
+de La Plata y esos huracanes horribles
+que han ocasionado tantas muertes, no pueden
+ser sino castigo del cielo...!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_236">[Pg 236]</span></p>
+
+<p>—¡Ya lo creo...! Y todo es el afán del lujo, che,
+y del deseo de aparentar y de lucir... El domingo
+fuí a la calle Florida a la hora del desfile y todavía
+no vuelvo de mi asombro al ver aquellos millones
+de coches atestados de muchachas y de señoras
+qu'eran una luz por los brillantes que llevaban...
+¡Y qué vestidos, che!... ¡No veías sino seda y encaje
+d'Inglaterra...! ¿Sabés, sin ir más lejos, con
+quienes m'encontré?... Con las de Cantero que
+y'andan sangoloteandosé por todas partes y desparramando
+la herencia que les dejó su padre... ¡Si
+vieras el saludo que m'hicieron...! ¡Apenas fruncieron
+las narices y ni movieron la cabeza... quizás
+por no ajar los trapos que llevaban!... ¡Eran
+un mostrador de mercería!</p>
+
+<p>—Has de haber ido a pie o en algún coche de morondanga...
+A mí me ha sucedido lo mismo con
+las de Tableta... aquellas muchachas que vivían
+antes aquí al lado... ¡Como aura las ponen en la
+vida social, les parece deshonroso saludar a la plebe
+y se olvidan de que su padre no salía de la confitería
+de la bocacalle... a pesar de ser comandante...!</p>
+
+<p>—¡Si lo he conocido mucho, che...! A la hermana
+le llamaban El Ombú de San Nicolás, porque
+en su casa se guarecían todos los pájaros de la parroquia...
+¡Vos lo has de haber conocido al padre
+también...! Era un colchonero tuerto de la calle
+de Artes, que nunca pudo hastiar derecho ningún
+colchón... ¡No me hablés de él, que hast'aura
+me duelen las costillas nada más que de recordarlo
+y si las viese a las nietas metidas a gente, creo que
+me darían hasta calambres!...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_237">[Pg 237]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">CALLEJERA</p>
+
+
+<p>—Y bueno, che... Hagan de cuenta no más de
+que yo me les he muerto y arreglensén como puedan...
+Yo no las v'y a demandar y pueden vivir
+tranquilas...</p>
+
+<p>—¡Pero eso es un campanazo, tata... y es lo que
+mama no quiere!... ¡Lindas nos van a poner todas
+las que andan con ganas!</p>
+
+<p>—Ojalá que las charquéen, che, pa que apriendan
+a saber que la gente de copete no viv'en los conventillos
+como vivimos nosotros, ¿sabés? y que no
+pega muy bien que yo ande de masitero y ustedes
+de pura seda y peinado de oreja e perro...</p>
+
+<p>—¿Y por qué s'empeña ust'en seguir de masitero?...
+¿Por qué no cambia de oficio, siquiera pa'hacerle
+honor a su mujer y a su hija?...</p>
+
+<p>—¡Ahí tenés!... ¿ve?... ¡de sonso!... Vez pasada
+bien pudieron elegirme pa una diputación como
+a cualquier argentino, pero esos del comité ni
+se acordaron de mí... ¡Bueno!... ¡Los pobres tenían
+razón, qué diablos! Como yo no soy amigo e
+Roca...</p>
+
+<p>—¿Ves? ¡Eso es lo que dice mama!... Que ust'es
+un hombre cabezudo, que siempre la sacrificó
+por no dar su brazo a torcer... ¡Un terco y un orgulloso!...
+¿Por qué le tiene odio a Roca... Vamos
+aver?... Digameló a mí, ya que nunca se lo
+ha querido decir a ella... ¿Qué ofensa puede haberl'hecho?</p>
+
+<p>—¿A mí, che?... ¡Ninguna!... Y sobre todo
+cualisquiera que me hubiese hecho, estoy dispuesto
+a olvidarla, con tal de que mi familia pueda realizar
+su gusto... ¡Mirá! Quedan autorizadas, tanto
+vos como tu mama, y hasta tu tía doña Aurelia y
+su esposo don Román, pa que se vayan a verlo alguna<span class="pagenum" id="Page_238">[Pg 238]</span>
+d'estas mañanas y me arreglen ese asunto como
+mejor les parezca... Y la verdá qu'es sonsera
+andar enojao con Roca, perdiendo el tiempo en pavadas
+como es la venta e masas, en vez de empliarlo
+en pasiar, divirtiendo a la familia...</p>
+
+<p>—Vea, tata... Mama me dijo que le dijiese que
+lo esperab'almorzar y que l'iba a proponer no sé
+qué cosa de un kiosco en la plaza de Lorea...
+Creo que d'eso han hablao con la señora González,
+qu'es la vicepresidenta de las Hijas del Socorro.</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¡Decile a tu mama que no se ocupe
+de almuerzos hasta que hable con Roca ¿sabés?
+y qu'en cuanto a lo del kiosco lo deje pa otra ocasión...
+ya que a ésta la pintan calva... como ella
+lo supo ser!</p>
+
+<p>—¡Dejesé de bromas, tata!... Mire que la cosa
+es seria... ¿No v'a ir entonces?</p>
+
+<p>—No, m'hijita, yo no voy...</p>
+
+<p>—¡V'a ser tremendo, tatita!... Todas aquellas
+brujas que se retuercen d'envidia porque me ven de
+sombrero, van a bailar de placer... ¿Un bochinche
+en nuestra casa?... ¡Pues es poco lo del ojo!...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Mañana no queda diario que no
+hable del asunto y traiga los comentarios de todita
+la ciudá... Vamos a dejar chiquito al hombre descuartizao...
+¡Bueno!... ¡Vayasé m'hijita y ya sabe...
+la esquina en qu'está su padre, con sus canastas
+de masas!</p>
+
+<p>—Mire qu'es cruel y qu'es malo... ¿no? Lo llama
+uno, le pide perdón, le dice que se deje de niñerías
+y sale contestando vivezas... ¡Vea!... ¿Qué
+le ha hecho mama, en resumidas cuentas?... ¿Por
+qué s'enoja?</p>
+
+<p>—¡Mirá!... Afortunadamente ya sos grande,
+che, y se te puede hablar sin miedo a que reventés...
+Tu mama, aura a la vejez, se me ha hinchao
+com'una breva y no l'aguanta ni el diablo con semejant'importancia...
+Antes pasaba contenta, remendandomé
+la ropa y haciendoté vestiditos, pero aura
+los hace hacer y me lleva refundido, y en vez de
+dejars'estar atendiendo a su quehacer, no vive sino
+en la calle, visitando al pobrerío como si ella fuese
+rica...</p>
+
+<p>—¡Pero, tata... siempre hay quien tenga necesidá!...</p>
+
+<p>—¡Bueno, m'hijita!... A mí eso me revienta,
+¿sabés?... porque nadies tiene más necesidá que yo
+y a'nque pobre masitero, cada vez que viene tu
+mama oliendo a trapo quemao, por causa d'esos
+mejunjes conque s'estira el pellejo, me dan ganas
+de darte un ejemplo malo... y es por eso, porque
+también me gust'hacer caridá, que me quedo aquí
+en mi esquina, pegadito a mis canastas, esperando
+a que lo vean a Roca y lo compongan conmigo...</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_239">[Pg 239]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">MILICO VIEJO</p>
+
+
+<p>—No embrome, amigo, dijo el capitán Churrasco
+atusándose con aire marcial el canoso bigote...
+¡Esto de aura no es kepí, ni es morrión ni es nada!
+¡Todito es papel pintao y redoble de tambor...!</p>
+
+<p>—Yo no le digo que no, mi capitán... pero ya
+se acabaron también aquellos oficialitos de kepí sobre
+la oreja, jineteando sobre la chasca enaceitada
+y de botita bordada con las armas de la patria...
+¡Eso no puede negarse tampoco, porqu'es claro como
+la luz...! Los oficiales de hoy parecen europeos
+y cuand'uno lo ve, no tiembl'a'e que lo rajen de un
+hachazo o le rebajen las narices de un tiro, como en
+aquellos tiempos de Maldonado y de Ederra...</p>
+
+<p>—¿Y pa qué se va tan lejos, che...? ¡Acerquesé
+más al fogón y verá las cosas claras...! ¿Acaso<span class="pagenum" id="Page_240">[Pg 240]</span>
+yo le defiendo los milicos del Paraguay ni de la guerra
+e los indios...? ¡Ésos, che, no necesitan de
+que les hagan estatuas ni les recuerden el nombre...!
+¡No ve qu'eran criollos guasos, que a'nque peliaran
+como héroes cuando les llegaba el turno, no sabían
+ni siquiera acetar acensos si no los habían ganao
+con la espada y la conciencia! ¡No, che...! Ésos ya
+tienen su pago con los sueldos que les han dao y con
+la gloria e saber de que agrandaron la patria...
+¿Qué bárbaros, no?... ¡A'n'de quiera que cayó
+una gota de su sangre o quedaron sus güesos blanquiando,
+ha brotao un pueblito o un'estancia... pero
+eso lo hacía cualquiera en aquellos tiempos...
+y lo hacía de yapa no más!... ¡Mirá los de aura
+qu'iban a'cer semejante barbaridá, ni peliar hasta
+morir, pa dejar asentao el nombre a'nque fuera entre
+los indios...! ¡Ellos han aprendido en la escuela
+materias muy diferentes y a nosotros que fuimos
+tan inorantes, no nos queda más recurso que
+mascar el freno con fuerza y retorcernos d'envidia!
+Vea... ¡Una pirueta del más ruin de los bailarines
+que haig'aura en un batallón... vale más que diez
+campañas... y es muy justo! Ellos, los guasos, sabían
+peliar a bola y lanza, porque no tenían munición
+y había que defender el cuero en las soledades
+de la pampa... pero lo hacían así, a la bruta no
+más... De a'n'de iban a ser capaces de presentarse
+en un circo pa'cerle competencia a los pruebistas,
+revoliand'una cañita pintad'e color de fierro...</p>
+
+<p>—¡No me saque la cuestión de su terreno, amigo
+teniente, hagam'el favor! El soldao era'ntes un animal
+de carga que no tenía ni derechos ni propiedades
+y que si le arrimaban una paliza o lo hacían trinar
+en las estacas, tenía que conformarse y aguantar,
+porque para eso era tropa... ¡Aura, mire qué
+soldaos los que tenemos!... ¡Una muchachada linda,
+culta, conocedora de sus deberes y que sabe que<span class="pagenum" id="Page_241">[Pg 241]</span>
+al vestir el uniforme que le da la patria no lo hace
+para deprimirlo sino para enaltecerlo...! ¡Hoy es
+un honor ser soldao y antes era una desgracia!</p>
+
+<p>—¡Cómo no! ¡Si en vez de andarles prendiendo
+luces a los chilenos, tuviéramos que prenderles bala...
+ya verían la diferencia!... Cada milico de
+aura sería un general que dispondría batallas montando
+en pingo con la colita de un dedo y adornao
+con cintitas como pichicho faldero, y cuando lo mandaran
+a peliar, sacarían bien la cuenta y vería antes
+de obedecer si no ib'a ser un sacrificio al ñudo
+que le metieran un tiro... ¡Vea, amigo...! A mí,
+a'nque yo sea de los de antes, me gusta ver a los modernos
+y en el desfile del Campo e Mayo, delant'e
+los chilenos me apronto pa gozar lo que no puede
+figurarse... ¡Mirá, qu'en tiempo e nosotros ib'haber
+ningún ministro e la guerra capaz de hacer
+hast'e trompa de órdenes pa que se salvara una evolución
+de los cuerpos...! ¡Cómo no...! ¡El ministro
+sabi'a'nde estaban los cuarteles, pa mandar
+a los jefes de arrestaos en tropilla, pero no se ocupaba
+en enseñarles ni en andarles haciendo su papel...!
+¡Hubiera querido verlo a Alsina, a Roca,
+a Luis María Campos, a Victorica, a Levalle o a
+Racedo, molineteando con la espada y corriendo como
+ayudantes pa quedar bien con los mirones haciéndoles
+gozar de un desfile como tabla... qu'en
+idioma militar es como decir balurdo!</p>
+
+<p>—¿Y usté cre que no vale la pena dejar a un
+lao la fachenda y la prosopopeya de un ministro,
+para hacer qu'el ejército haga una linda figura?</p>
+
+<p>—¡Cómo no...! ¡Pa que se luciese más, hasta
+se podían formar escuadrones de ministros de la
+guerra mandaos por presidentes de la república y
+enseñarles a bailar lanceros en caballos máistros y
+a cantar el himno nacional pa que de paso se recriaran
+los aficionados a la música!... Mire, amigo...<span class="pagenum" id="Page_242">[Pg 242]</span>
+¿sabe un cosa?... Si estos chilenos que nos
+han visitao, son hombres de juicio y que saben lo
+qu'es ejército y milicia, se deben estar riendo de
+nosotros a mandíbula batiente... y pensando que
+como bailarines, nuestros milicos son un desastre y
+como milicos... no te digo nada por no darte que
+sentir.</p>
+
+<p>—¡Pero, amigo...! ¿Quiere espectáculo más bonito
+que el juego del zendado que hizo la caballería
+en el carrousel organizado por la Sociedad Hípica
+y cuadros más novedosos que las evoluciones del
+Campo e Mayo, en que desfilarán con ropa nuevita,
+escuadrones de coroneles, de comandantes, de mayores,
+de capitanes, de tenientes, de alféreces y luego
+de tropa por orden de jerarquía...? ¡Eso es
+una invención de nosotros que no se le habría ocurrido
+ni al mismo Napoleón! ¿A qu'eso no lo han
+visto los chilenos ni en Europa?</p>
+
+<p>—¿Sabe, amigo, lo que a mí me da rabia...? La
+diferencia que hay entr'el ejército y l'armada...
+¡Los marinos no han bailao ni siquiera un schotis
+con quebrada!... Es una iniquidá mostrar un adelanto
+tan grande en el ejército y un atraso tan monumental
+en la marina y m'extraña qu'el presidente
+no adote alguna medida pa que no vuelva a ocurrir
+semejante barbaridá... ¡Los marinos debieron
+por lo menos bailar una mazurquita en algún tiatro
+como el Politeama pa que los viera más gente y la
+mejor sociedá!</p>
+
+<p>—¿Pero sabe que son mordaces los milicos del
+tiempo viejo, aunque no sean bailarines ni pruebistas,
+amigo capitán?</p>
+
+<p>—¡No crea, amigo...! ¡Lo que hay es que nos
+duele mirar tan por el suelo la gloria de nuestros
+tiempos y que no haiga nadie que la salg'a levantar...
+de miedo e pasar por guaso...!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_243">[Pg 243]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">ROBUSTIANO QUIÑONES</p>
+
+
+<p>Mi amigo exclamó exasperado mirando las botellas
+que traía el mozo del café:</p>
+
+<p>—Que se vayan al diablo todos los falsificadores
+y con ellos el ministro de hacienda y el presidente
+de la república... oye... ¡Esto se lo dice Robustiano
+Quiñones, que no tiene pelos en la lengua, y
+que gracias a Dios se precia de saber hacer un San
+Martín como la gente y de no beber estos brebajes
+infames conque ahora se envenena al público a mansalva!</p>
+
+<p>Y luego bajando el tono, como arrepentido de sus
+excesos oratorios, agregó:</p>
+
+<p>—¡La ginebrita no parece mala... pero mezclada
+con ese bitter plebeyo, debe resultar una verdadera
+canallada... una cañifla infame!</p>
+
+<p>—Tómela sola, entonces, compañero...</p>
+
+<p>—¿Yo?... Pues no faltaría más... ¡Nosotros,
+los de mi casa, no tomamos jamás la ginebra sola,
+compañero, porque nos han dicho que es mala para
+el reumatismo...! ¡Vea... che... mozo! Hagamé
+el San Martín a la portuguesa... ¿sabe?... ¡Bueno!...
+Yo lo voy a dirigir... ¡Eche la ginebra...!
+Siga no más... siga sin miedo hasta que se llene el
+vaso... ¡Bueno! Venga ahora el aperital y echelé
+despacito cinco gotas chicas y dos más grande...
+¡Eso es!</p>
+
+<p>Cuando concluyó don Robustiano la delicada operación
+que dirigía, y que no era otra que prepararse
+disimuladamente un medio litro de ginebra, me dijo
+chasqueando la lengua:</p>
+
+<p>—¡Qué hombres los portugueses, amigo! ¡Ellos
+con cinco gotitas de bitter, le preparan a usted un
+verdadero néctar, delicioso y económico...! A mí
+me enseñó la receta el jefe de mi oficina, cuando estaba<span class="pagenum" id="Page_244">[Pg 244]</span>
+empleado en el correo... Ése era hombre tigre,
+che, y que sabía vivir, como decía mi mujer...
+Cuando vinieron los brasileros ¿se acuerda? me propuso
+a mí que diéramos un baile en casa para festejarlos,
+y con veinticinco pesos que sacamos de subscripción
+entre varios amigos y su ingenio, puso una
+mesa en que no faltaba ni el marrasquino para las
+señoras de paladar delicado... ¡Los brasileros no
+concurrieron a la fiesta porque tuvieron que asistir
+al baile del Jockey Club, pero nosotros pasamos una
+noche de ésas que no se empardan... y sé que cuando
+volvieron a Río era, el haber faltado, uno de los
+pesares que llevaban!... ¡Y... a propósito...!
+¿Sabe que vienen los chilenos a visitarnos? El país
+argentino, mi amigo, les debe demostrar que los sentimientos
+de fraternidad y de compañerismo, no son
+entre nuestro pueblo pura faramalla y papel pintado,
+como ocurre entre la gente de gobierno. Yo, por
+mi parte, he resuelto darles una fiesta en casa, como
+la que habrá en lo de Unzué y en lo de Luis María
+Campos... ¿Qué le parece la idea?... ¡Mozo!...
+¡Vea!... ¡El San Martincito éste, se está poniendo
+picantito... agreguelé un poco más de la maldita
+ginebrita esa...! ¡Bueno!... ¿Y qué me dice
+del proyecto, compañero...?</p>
+
+<p>—Me parece bien...</p>
+
+<p>—Yo he hablado con varios amigos y es con
+ellos que hemos resuelto invitarlo a formar el comité
+de festejos... Están apalabrados el tuerto García,
+el ñato Miguelín, Pituco y ese mozo oriental
+que va todas las noches a la confitería de la esquina
+de su casa y que hace maravillas en el billar... uno
+bajito, medio tartamudo...</p>
+
+<p>—¡Lo conozco...! Pero es el caso, compañero,
+que yo estoy con enfermos en casa y que el asunto
+es para largo...</p>
+
+<p>—¿Y eso qué tiene?... ¡Contribuya con su cuota<span class="pagenum" id="Page_245">[Pg 245]</span>
+de diez pesos y cumpla con la patria, amigo, como
+le corresponde! ¡Aquí, en estos casos, es cuando se
+ven los hombres de entraña y de hígado, che... que
+aman la tierra en que nacieron...! ¡No se me niegue
+a la subscripción, hágame el favor...! ¡Mire
+que me va a dar vergüenza de comunicarle al comité
+que nada menos que un criollo de su laya se
+ha hecho el sordo a la voz del patriotismo!</p>
+
+<p>—¡Pero la cuota es muy alta, don Robustiano...!</p>
+
+<p>—¿Alta? ¿Y con qué quiere hacer cantar un ciego,
+entonces?... ¿No ve que hay que poner una mesa
+y comprar un juego de sala y otras chucherías...?
+Yo doy la casa, pero no los implementos de que carezco...
+Después... hay que poner coches, porque
+los chilenos no van a ir a pie hasta la calle Castro
+Barros... ¡En fin, la cosa se hace bien o no se
+hace...!</p>
+
+<p>—¡Yo, amigo don Robustiano... lo tengo que
+pensar! Vez pasada entré también en la subscripción
+aquélla de los brasileros de que me habló ¿se
+acuerda?... Entonces compramos también un jueguito
+de muebles y...</p>
+
+<p>—¿Ahora salimos con ésas?... ¿Y cree que los
+muebles van a durar toda la vida...? ¡A mí
+no me venga con agachadas, compañero!...
+Los muebles ahí están en casa, todos comidos
+por la polilla, y sería una vergüenza presentarlos
+en el salón cuando vayan los ilustres huéspedes...
+Es por eso y para cumplir como la gente, que ahora
+ando viendo a los amigos honorables y patriotas
+que se quieren hacer ver y para los cuales no sea
+un par de miserables pesos, asunto tan esencial
+como el hígado o las tripas... Dejémosnos de roñas
+cuando se habla de la patria.</p>
+
+<p>—No digo que no, don Robustiano... pero cuando
+el hombre no puede...</p>
+
+<p>—¡Ah! ¡No puede...! ¡Bueno!... ¡Vea!...<span class="pagenum" id="Page_246">[Pg 246]</span>
+Esta venida de los chilenos me va a servir para liquidar
+muchas amistades que no sirven ni para escupirlas...
+¡Vaya a juntarse con Roca, con Pellegrini,
+con Tornquist, con Basualdo y con toda la caterva
+de acopiadores de centavos que reniegan del
+nombre de argentinos, cuando llaman a formar en
+nombre de los más caros intereses de la patria, y olvídese
+de su amigo Robustiano Quiñones que felizmente
+no es de su casta ni de su laya!</p>
+
+<p>Y salió el patriota como si le hubiesen puesto un
+cohete en los talones... probándome que de todos
+los brebajes que venden en la confitería, era el más
+económico el San Martín a la portuguesa, como él
+lo preparaba y lo bebía.</p>
+
+
+
+
+
+<p class="center p2 big1">LA BIENVENIDA</p>
+
+
+<p>—Fijesé, viejo... pero hagasé el que no mira, pa
+que no coceen... Ha e ser triste la llegada a tierra
+extraña y sentir que lo están filiando, ¿no?... ¿Y
+de ande vendrán todos estos?</p>
+
+<p>—Parecen italianos por la cachorrada y los paraguas...
+¿Ha visto? Un italiano podrá llegar sin saco
+u tal vez sin sombrero, pero de fijo trai su paragüita
+abajo el brazo... A la cuenta creen que aquí
+no vivimos sino mojaos y se vienen prevenidos...</p>
+
+<p>—Ese friolento, medio recortao, que está'hi junto
+a las canastas ha e ser el marido d'esa grandota
+con trazas de capataza... ¿Qué quiere apostar a
+qu'ese tiene almacén p'al año que viene?... Vealó:
+tiene ojos de codicioso y de aporriao por la mujer...
+¡Mire, amigo!... ¿Sabe por qué se hacen ricos estos
+bichos?... Pues es porque le obedecen a las mujeres,
+que no saben sino juntar pesos y criar muchachos...
+Cuando acuerdan son cincuenta los que tiran
+p'al montón...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_247">[Pg 247]</span></p>
+
+<p>—¡Qué me va'decir, amigo! Vea. Vez pasada
+dentré a trabajar en el rejuardo y conocí en la fonda
+ande almorzaba un muchacho lavaplatos qu'era
+la roña andando... ¿Quiere crer que un buen día,
+ansí en silencio no más y casi hasta sin lavarse la
+cara, salió comprando la casa?... ¿Qué le parece?</p>
+
+<p>—Sería ligero p'al cuchillo el hombre y encontraría
+carne blanda...</p>
+
+<p>—¡No, señor! Era superior el muchacho... Lo
+que hay es que había tenido un enjambre d'hermanos
+y que a la madre le gustó la bolada y los metió
+a toditos en el asunto...</p>
+
+<p>—Y decir, amigo, que nosotros los criollos que
+nos creemos tan vivos y tan civilizaos no vamos si
+no reculando, ¿no? ¡Porque, mire, cada barco d'estos
+que llega al puerto trai de todo: ahí vienen maridos
+pa las hijas de familias ricas, patrones pa las
+casas de comercio, estancieros que no sabrán lo
+qu'es un pingo pero que harán galopiar a su pionada,
+y sin fin de pajarracos desplumaos que pronto
+se pondrán desconocidos...!</p>
+
+<p>—Sin ir más lejos ahí tiene al finao mi abuelo
+que dicen que era genovés. El hombre llegó con lo
+puesto y se metió de albañil o qué sé yo, el hecho
+es que dejó platita, casas, terrenos y el diablo también,
+porque lo dejó a mi padre que, a los cinco años,
+andaba poco menos que atorrando, asigún me ha
+contao mi madre... Yo he oservao, amigo, qu'éstos
+vienen y amontonan y se apuran, pero después
+cain los hijos que se ocupan en desparramar como
+con rabia...</p>
+
+<p>—¡Claro! Ahí tiene al de las canastras que usté
+dijo, fijesé con los ojos que mira a la ciudá... Parece
+que anduviese buscando las casas que va'comprar
+y ya verá cómo las halla y cómo todos esos
+pergenios que trai criando lo ayudan a'montonar...<span class="pagenum" id="Page_248">[Pg 248]</span>
+Pero después va'ser el baile que no veremos ni usté
+ni yo.</p>
+
+<p>—¡Quién sabe...! Acuérdese de que los criollos
+somos como los duraznos: nos conservamos en caña.
+Creamé lo que le vi'a decir, a'nque parezca macana...
+Yo era más viejo hace diez años que aura
+y más sonso también. Me sabía venir aquí al puerto,
+¿sabe a qué?... a insultar a los imigrantes que
+llegaban y ellos como no m'entendían le jugaban risa.
+Después dentré a trabajar en la descarga y poco
+a poco les fuí tomando cariño, porque cuanto
+más llegaban más pesitos embolsicábamos nosotros
+y hasta llegué a'cordarme de que mi abuelo también
+había sido d' ellos...</p>
+
+<p>—¡Y ansina no más es la cosa, pues! El hombre,
+amigo, juja de la vida asigún está de comida... ¿no
+le parece?</p>
+
+
+
+
+
+<p class="center p2 big1">HACIENDO LOBOS DE MAR</p>
+
+
+<p>El contramaestre, con la gorra sobre la oreja y
+las manos en los bolsillos, acaba de dar sus instrucciones
+al cabo de mar, con respecto a la instrucción
+de los conscriptos.</p>
+
+<p>—¡Ya sabe, cabo... nada de malas palabras ni
+de golpes...!</p>
+
+<p>—Mirá yo pa ser capaz de semejante barbaridá...</p>
+
+<p>—¡No!... es qu'el teniente me ha dicho que les
+recomiende los modos... ¡y ya saben qu'él nunca
+se anda con chicas...! ¡Si llegase a'veriguar que le
+maltratan la gente, les arma una zafacoca que se
+oy'en Montevideo...!</p>
+
+<p>—¡Qu'esperanza...! Le v'y a sacar una hornada
+que v'a ser de dar calor... Pucha con la muchachada...
+¡Cad'año viene más linda!</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_249">[Pg 249]</span></p>
+
+<p>—¡Bueno...! Aura ya lo sabe... ¡Guante blanco
+y mucha miel...! ¡A ver...! ¡A embarcar todos
+los nombraos ayer pa la segunda lancha...!
+¿Ha comprendido bien las instrucciones, cabo...?
+Enseñelés bien lo qu'es un bote y que apriendan a
+manejarlo como si fueran sus piernas...</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Ala, concritos, y abrir el ojo... que aquí se
+bañan de arriba los sonsos y los dormidos...! ¡Trote!...
+Todos s'embarcan por el tango, qu'es ese
+puntal qu'está derecho al costado de babor... ¡Vivos...!</p>
+
+<p>—¡Tenga cuidao, cabo...! ¡N'olvide lo que l'he
+dicho que me recomendó el teniente...!</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Cómo no...! ¡Abre...! ¡Listo...! ¡Armar...!
+¡Atiendan, ñanduces pichones...! ¡Atiendan...!
+¡Miren que las cañas del timón saben bailar solitas
+y hasta levantar chichones...! ¡A ver...!
+¡Las palas p'al lao de proa!... ¡Vos, che, nariz de
+garrón de mono...! ¡Poné bien el remo...! ¡Mire
+qué gente p'hacer lobos de mar con ella...! ¡A ver!
+ese segundo proel de estribor, con mil demonios...
+¡si pone las manos juntas en el guión y con las uñas
+p'abajo! ¡Y qu'esté creyendo la patria que la van
+a salvar estos gorgojos...! ¡Mirá, che...! ¡Vos...!
+¡Cara e mocito abombao...! atendé las liciones o
+se me acaba la pacencia y te... ¡Mire que son animales!
+¡Vea ese tercero e la bancada e popa...
+todo despatarrao y que parece que se quiere tragar
+toda l'agua...! ¡A ver si t'enderesás, che, antes
+que yo t'enderiese...! ¡Poné bien el luchadero del
+remo, qu'es ese pedazo e cuero que tiene en el medio...!
+¡A ver... encajalo en la chumacera, cara<span class="pagenum" id="Page_250">[Pg 250]</span>
+e tamango patria...! ¡Y que me venga a recomendar
+pacencia con estos salvajes...! ¡La gran perra
+que cuestan caras las jinetas teniendo que lidiar con
+concritos!... ¡Vaya... hombre! ¡Al fin izaron
+la maldita P... A ver, avestruces... a bordo!</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Suba la gente!... ¡A ver, contramaestre, aliste
+para izar el bote...! ¡Venga usted, conscripto!...</p>
+
+<p>—¡Ordene, señor!</p>
+
+<p>—¿No sabe que cuando se sube a bordo de un
+buque de guerra se saluda al oficial de guardia?...
+¡Maestro de armas... póngale a este conscripto,
+por recluta, seis horas de plantón con el coy al hombro...!
+¿Cómo anduvieron, cabo?</p>
+
+<p>—¡Como una seda... mi teniente... y, después,
+como se les trata como a damitas y son muchachos
+de vergüenza... Yo los trato como a los de la familia...!</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Iza bote!... ¡Arriba a las tiras!... ¡Cada brigada
+a su banda!... ¡Ala!... ¡Pi... pio!... ¡Parejo!...,
+¡a una...! ¡Pio... pio! ¡Aguanta...!
+¡Listo!... ¡Qué macacos que me han hecho sudar!</p>
+
+<hr class="tb">
+
+<p>—¡Al fin podemos dar por ganaos los centavitos
+del día y el jarro e mate cocido!... ¡Qué salvajes!...
+¡Mir'el modo e caminar de los tales lobos marinos...!
+¡Bueno...! ¡Hay que contar que cuand'un recluta
+tiene hambre se olvid'hasta de la madre...! ¡Pobre
+locro!... ¿Qué les darían de comer a los conscritos
+si n'hubiese maíz en el mundo...? ¿Si se
+tendrían que bandiar, alimentaos solamente por el
+cariño del jefe y de los oficiales...? ¡Pucha que es
+chancha la vida!</p>
+
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_251">[Pg 251]</span></p>
+
+<p class="center p2 big1">REGALOS DE BODA</p>
+
+
+<p>—Mire, che—me decía la otra noche el comandante
+González, durante la fiesta con que celebrábamos
+la boda de parientes comunes—su primo
+Nemesio es hombre de puntería... ¡Fíjese qué gentecita
+la que se ha traído a presenciar su casamiento...!
+No se ven sino entorchados, congresales y
+banqueros y los parientes de él o de la novia, como
+usted y como yo, resultamos unos verdaderos porotos
+caídos como por casualidad en esta olla brillante
+en que se cocina la dicha de un nuevo hogar argentino,
+como le dije anoche a la pareja en el brindis
+que le eché... ¿Se acuerda?</p>
+
+<p>—¡Cómo no, comandante amigo!... Tengo en el
+oído sus palabras tan sentidas y, anoche, cuando me
+estaba acostando, se las repetía a mi mujer, diciéndole
+precisamente que no había conocido un militar
+que calzara más altos puntos que usted como orador
+y que me extrañaba que ya no ocupara una banca
+en el Congreso...</p>
+
+<p>—¡Hombre...! Nada tendría de particular y le
+prevengo que aunque usted lo diga por broma, hay
+más de cuatro que dicen lo mismo con verdadera
+seriedad... Dígame... ¿Lo conoce al doctor Garrapata?...
+¡Bueno! ¡Ése es uno de ellos!... El
+domingo, sin ir más lejos, estuvo a visitarme, pues
+Garrapata y yo somos como chanchos desde chiquitos,
+habiendo nacido casi el mismo día, nada menos
+que en abril del 56...</p>
+
+<p>—¿Cómo del 56...? Tenía el pálpito de que usted
+era de los del 69 y hasta me parecía haberlo
+leído así en aquella su autobiografía que comenzaba
+con el párrafo magistral: “Mi cuna no se meció
+bajo el techo de palacios artesonados, sino en la modesta
+chacra de mi abuelo, sexagenario a la sazón,<span class="pagenum" id="Page_252">[Pg 252]</span>
+a pesar de llamarse Juan Bautista y ser hijo de un
+honrado matrimonio oriundo de Santander”.</p>
+
+<p>—¡La gran perra con el memorión!... Pero esta
+vez está equivocado, compañero, y confunde la fecha
+de mi nacimiento con la de mi entrada al ejército,
+a los trece años de edad, hecho al cual atribuyo
+todas mis desventuras en la carrera, pues el trece
+nunca me ha sido propicio... Siempre me han tenido
+estancado, ya sea porque los ministros de la guerra
+me han juzgao elemento peligroso, como ocurre ahora
+con Richeri, que me está sentando el nombre en
+la lista de ascensos que prepara, o ya por razones
+puramente literarias, como lo declaró el general Victorica,
+que ahora forma parte de la convención que
+organiza Roca por debajo de cuerdas para lavarse
+las manos como Pilatos en el amasijo presidencial,
+según la frase del coronel Descalzo, persona de muy
+buen sentido, aunque de humildísimo origen, pues
+la madre fué cocinera de don Ergusto Rodríguez,
+aquel tendero viejo de la esquina de Perú y Venezuela,
+frente por frente de lo del finao Peroso,
+que murió cuando la fiebre amarilla y a quien, con
+el apuro lo enterraron medio vivo, según las crónicas
+de entonces, hecho que desmintió Héctor Varela
+en una publicación, motivada por ciertos cargos
+velados contra la Comisión Popular...</p>
+
+<p>—Vea, mi comandante... abandonemos la historia
+y piano piano vamonós hasta aquella salita donde
+se ha'lan los regalos... Me han dicho entre la
+familia que Nicasio se ha hecho ver...</p>
+
+<p>—¡Déjeme, amigo, de regalos y de vanidades tontas!...
+Yo no soy de los que me extasío delante
+de una vidriera mirando piedras, como le sucedió
+a la hija del general Cascabolas, a quien se le cayó
+la dentadura a fuerza de abrir la boca, delante de
+una joyería de la calle de Florida, teniendo después
+que ir a reclamarla en la policía, pues parece que la<span class="pagenum" id="Page_253">[Pg 253]</span>
+recogió uno de los transeuntes, según lo declaró un
+señor Cabello, que es un corredor rengo, casado casualmente
+con una sobrina...</p>
+
+<p>—¡Es que estos regalos debemos verlos, mi comandante,
+siquiera para hablar de ellos en familia,
+después...! Usted como tío de la novia no se puede
+quedar así...</p>
+
+<p>—Qué tío ni qué berenjenas, compañero... La
+novia es sobrina tercera de la prima de una cuñada
+de mi sobrina Carmencita, y si yo he venido a la
+fiesta ha sido sencillamente por ver si me los pescaba
+a Roca o a Pellegrini, pues me sospechaba que su
+primo Nemesio, se los hubiese enganchado como a
+tanto alarife... Quería ver si les hablaba sin hablarles
+de la que me está tramando Richeri, contra
+quien los militares andamos alborotadísimos... Lo
+que es yo no hablo mal todavía porque no sé si voy
+o no voy en listas, pero si me llega a echar al bombo,
+le garanto que va a ser de alquilar balcones para
+oirme, porque yo, como me dijo el doctor Garrapata,
+tengo más sangre de polemista que de soldado
+y...</p>
+
+<p>—¿Y por qué se anda por las ramas...? Váyasele
+a Roca, directamente, hombre... y háblele sin hablarle...
+con toda claridad. Por ahora es mejor
+que pensemos en los regalos...</p>
+
+<p>—Le prevengo que me los conozco de memoria...</p>
+
+<p>—¿Sabe que no me parecen muy católicos...?
+¡Mucha caja y mucha etiqueta... pero latita corrida
+no más...!</p>
+
+<p>—¡No se aflija...! Ya verá en los diarios, mañana,
+las listas interminables de los obsequios, adornados
+con los títulos más rimbombantes... ¡Vea...!
+Esos candeleros de bronce que están en aquel estuche,
+se los regalé yo en 1890 a mi compadre Pérez
+cuando se casó, ¿se acuerda?... ¡Bueno!...
+Desde entonces andan viajando de mano en mano<span class="pagenum" id="Page_254">[Pg 254]</span>
+y casi no ha habido matrimonio en Buenos Aires
+que no los haya recibido y se hayan apresurado a
+deshacerse de ellos, pasándoselos a otro... ¿Para
+qué diablos sirven ahora los candeleros con el gas
+y la luz eléctrica, sino para estorbo?... ¡Mire...!
+Lo que es eso, estoy seguro de que me conocen y
+ni siquiera me les acerco, de miedo que me saluden
+o me reprochen sus andanzas... ¡Ya los he hallado
+como diez veces en la vida! Hay regalos de éstos,
+que andan en circulación desde hace veinticinco años
+y me contó una señora de mi amistad, que conocía
+cierta viuda a quien, en sus terceras nupcias, le regalaron
+unos floreros con los cuales ella había obsequiado
+a una amiga mucho antes de celebrar su
+primera boda, que fué precisamente con el mayor
+Rivademar, hijo de Misia Petronita Bocafría, prima
+hermana del dueño.</p>
+
+<p>—¿Sabe, amigo comandante, que sería una novedad
+un libro escrito por usted con el cúmulo de
+noticias que conoce...? Le daría la masita al mejor
+cinematógrafo.</p>
+
+<p>—Como para libros ando yo, amigo... con las
+cosas que nos suceden a los miembros de la benemérita
+familia militar... ¿Que no ve que hasta
+hombres callados, como yo, se desbordan y charlan
+hasta por los codos? ¿Y cree que lo hacemos por
+gusto o por un prurito de malevolencia?... ¡No
+crea!... Lo hacemos por hacer algo no más y para
+aliviarnos un poco del fuego que nos devora...
+¡Vea! Yo me he refugiado en los recuerdos históricos
+y con ellos lo cañoneo al mundo a mi placer y
+aun me parece poco... ¡Lo lindo va a ser ahora,
+cuando me convenza de que no voy en la lista...!
+¡Entonces sí, compañero, que voy a trabajar para
+conquistarme la fama imperecedera de malhablado
+y peor pensado...! Le garanto que no me he de ocupar
+de los regalos que se pasan de mano en mano
+en los casamientos y que he de afilar la espada...</p>
+
+<p>—¿Se hará microbio patógeno... entonces?</p>
+
+<p>—El pato es bicho inofensivo, a menos que uno
+no lo coma medio crudo... ¡Yo necesito ser algo que
+no erre, amigo!... Una cosa así como el microbio
+de la bubónica o del cólera, que no deje títere con
+cabeza.</p>
+
+<p>—¡Hágase motorman de tramway eléctrico, entonces...!
+¡Con ese oficio y un poco de conversación,
+mi comandante, se deja usted peticitas las siete
+plagas de Egipto!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_255">[Pg 255]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">BORDONEO</p>
+
+
+<p>—Pero, digamé, che... ¿Su asunto lo v'y'a dirigir
+y'o lo v'a dirigir usté?</p>
+
+<p>—¡Mire, don Serapio... atiendamé!... L'único
+que quería era darle un'esplicación del hecho...</p>
+
+<p>—¡Qu'esplicación ni qué macana!... Aquí lo
+que hay que hacer es proceder y dejar'e firuletes...
+Que su hermano le cerraj'un tiro a su cuñao y le
+vació l'ojo a l'amigo qu'iba con él... ¡Bueno! ¿Y
+que hay con eso?... ¿Acaso es el primero que se
+v'a ver en un apuro?... ¡Gran cosa!... Convenzasé,
+che... ustedes se áugan entre un dedal, y cualquier
+cosa que les suceda bien merecida se la tienen
+por ensimismaos en sonceras...</p>
+
+<p>—Yo no le digo que no, don Serapio... pero en
+este caso es diferente... Mi hermano...</p>
+
+<p>—Su hermano no ha hecho ni más ni menos qu'el
+hermano de cualquiera, y así se lo h'e decir al juez...
+Mire, una vez... era cuando recién había dentrao
+Avellaneda a la presidencia... un compadre mío
+hizo un'atrocidá con un italiano en la calle cortad'el
+Mercao del Plata y a mí me dieron el asunto, o mejor<span class="pagenum" id="Page_256">[Pg 256]</span>
+dicho, lo agarré yo no más, al verla'llorar a mi
+comadre y a la mama, qu'era una d'esas viudas grandotas
+y carnudas, che, que no tienen desperdicio...
+Me voy a verlo al gringo con intención de pedirle
+que me acompañara y usté sabe lo qu'es el gringo
+pa servir a los amigos...</p>
+
+<p>—¿Qué gringo?...</p>
+
+<p>—¡La gran perra...! ¡Aura salimos con ésa...!
+¿No sabe ni quién es el gringo?... ¿Pero qué se
+han pasao haciendo en su casa hasta hoy, che?...
+¿Parec'incréible que haiga gente tan inorante en
+esta ciudá tan grande?... ¿Quiere ver a que no le
+defiendo el asunto y los dejo a usté y a su hermano
+que se pudran en una cárcel, siquiera pa que apriendan
+a conocer, ni aunque sea de nombre, a la gente
+de su patria...? ¿Entonces no sabe quién es el gringo?...
+¡Bueno...! ¡Mire...! Entienda... Aquí
+en Buenos Aires no hay más gringo qu'el dotor
+Pellegrini... ¿sabe?... como no hay sin'un solo don
+Bartolo y no habrá más Roca que Julio, a quien los
+amigos le llamamos el zorro en la intimidá, pa sinificar
+que el hombr'es capaz de pelarse un gallo
+sin que cacaree y hacerle crer que le van a salir plumas
+el domingo e carnaval... ¡Bueno!... Pues vo'y,
+lo busco al gringo y no lo encuentro... ¡Claro!...
+Me dió'una rabia grandísima y sin mirar ni lo que
+hacía le dejé un parte con el sirviente... que hast'aura,
+cuando se acuerde, le ha de hacer arder el
+cuero y agarré solo pa'l correcional y de allí pa'l jujao
+del crimen donde se hallaba l'asunto... ¡La
+gran perra!... Nunca l'he dicho a un hombre las
+cosas que le dije al juez, que me mirab'asustao como
+si viese visiones... P'cha con el hombre mulita,
+como le declaré después a Jos'inacio Garmendia, un
+día que conversábamos cuando lo hicieron general...</p>
+
+<p>—¿Y lo salvó a su compadre...?</p>
+
+<p>—¿Lo salvó...? ¡La gran perra!... ¡Como pa<span class="pagenum" id="Page_257">[Pg 257]</span>
+salvarlo estaban las cosas...! El pobre fué vítima
+d'el canalla d'el juez, que pa vengarse de todas las
+que yo le cante'n sus propias narices l'hizo pegar
+cuatro tiros en el patio e la Nueva, como a cualquier
+criminal vulgar... Así han sido también las maldiciones
+que l'echao y la propaganda que l'echo en
+cuanto café y confitería he sabido frecuentar...</p>
+
+<p>—Siempre que al pobre de mi hermano no le vay'a
+suceder lo mismo... Vea... ¡Yo creo qu'eso,
+¿sabe?, es mejor arreglarlo por las buenas...! Que
+más quiere maña que fuerza...</p>
+
+<p>—¿No ve?... ¡Ya saltó el criollo habilidoso que
+prefiere perder su derecho a que le anden en el cogote...!
+¡Y haga usté patria con esta gente...!</p>
+
+<p>—Pero mire, amigo don Serapio... Nosotros...
+¿sabe?... preferimos qu'el pobre de nuestro hermano
+pierda, no digo su derecho sino todo lo que tenga
+que perder... pero que lo larguen...</p>
+
+<p>—¡Eso es...! ¿Y el honor y la dinidá...? ¡Ustedes,
+che, no pesan ciertas cosas, ni las conocen...!
+Lo que quieren es que lo larguen, ni a'nque sea con
+un cuero atao a la cola o jediendo a misto, pa que
+no se le acerquen ni las moscas sin sentirse deshonradas...</p>
+
+<p>—¿Y usté qu'es lo que quiere, entonces...? ¿Que
+lo fusilen?</p>
+
+<p>—¿No ve...? ¡P'cha qu'es bárbaro el criollo
+cuando sale mañero y mal acostumbrao...! ¿Conqu'es
+decir que ustedes prefieren que su hermano
+quede com'un delincuente adocenao, a que salga de
+la cárcel por sus cabales...? Pa qué quiere la vida
+un hombre sin dinidá, acusao de haber herido a
+su cuñao que debía ser inviolable pa un hombre de
+corazón...</p>
+
+<p>—¿Y acaso él lo ha herido a su cuñao?... No
+l'he dicho qu'el herido fué el amigo y que fué por
+casualidá...</p>
+
+<p>—¡Bueno, bueno... che! Yo no me ocupo d'embrollos,
+en que se desprecea el derecho, queriend'usar
+del soborno, como me dij'una vez el gringo,
+cuando fuí a consultarle l'asunto de don Patricio
+Maidana, que le había robao un caballo al tuerto
+Tejerina y quería hacerlo pasar como dádiva voluntaria...</p>
+
+<p>—¿Y qué quiere don Serapio...? Nosotros no
+entendemos d'eso y l'único que buscamos es que lo
+larguen a Pancho...</p>
+
+<p>—¡Perfetamente, che... perfetamente...! Busquien
+cualisquier ave negra que se ocupe d'esas cosas
+pero no a Serapio Cortina que al fin, a'nque pobre
+no le ha'e'ceder la derecha ni al president'e la Corte
+cuantimás a un alfayate. ¡Y aura... pagá y vamos,
+como me decía el finao Sarmiento cuando dejó
+e ser presidente y salíamos a pasiar!</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_258">[Pg 258]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">“ENTIDÁ JUDICIAL”</p>
+
+
+<p>Ya estamos en pleno invierno, aunque ello no
+sea tanto por los fríos reinantes cuanto por encontrarnos
+todos reunidos en la ciudad, terminadas las
+excursiones veraniegas, reales o simuladas y dispuestos
+a comenzar la <em>season</em>, como reza el lenguaje
+de los cronistas sociales. En casa de mis vecinos
+los Ferralladas, ya se desenfundó el microscópico
+farol paralítico del zaguán y comenzaron los sabrosos
+diálogos del señor y la señora, más instructivos
+a propósito de costumbres y modalidades contemporáneas,
+que todas las crónicas habidas y por
+haber.</p>
+
+<p>—¡Pero, che...! ¡Vos ya t'estás pasando a las
+grandes...! ¿Te crés que las siet'y media son horas
+de venir a la casa?... ¿Cuando demonios v'a
+estar la comida entonces?</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_259">[Pg 259]</span></p>
+
+<p>—¿La comida...? ¡Cualisquiera crería que tenés
+a tu disposición el Mercado del Centro y que te lo
+vas a tragar enterito...! ¡Gracias conque tengás pa
+llenar el buche un salpiconcito con el puchero frío
+d'esta mañana y estás compadriando y haciendot'el
+acostumbrao a puro cenar de fonda...! Vos t'estás
+volviendo sonso, che... con tu importancia... ¡A
+ver...! ¡Ponéte a picar la carne y esa cebollita qu'está
+sobre la tabl'e la cocina, junto a la botella del
+aceite... mientras yo me aliviano d'estos embelecos...!
+¿Qué no ves que hoy estrené mi batita nueva?...
+¡Ya no tenés ni ojos!...</p>
+
+<p>—¿Batita nueva...? ¡Claro...! ¿Cómo diablos
+v'a tener uno qué comer, si peso que agarran es para
+chantárselo en trapos y en perendengues?...</p>
+
+<p>—¿En trapos y en perendengues?... ¿Qué no
+ves que la bata está hecha con la pollera vieja del
+año pasao?... ¡Mirá!... ¿Sabés lo que merecerías
+vos, por desconsiderao y por charlatán?... ¡Que
+te tuvieran como lo tienen las de Pérez a don Federico!...</p>
+
+<p>—¡Hombre!... Pior que lo que me tienen ustedes
+a mí no creo que lo tengan a don Federico...
+¿Y Ernestina, dónde diablos se ha metido?...
+¿Por qué no va ell'a picar la carne?... Acuerdensén,
+che, que yo soy un funcionario público y que
+me debo respetar...</p>
+
+<p>—Pero qué no ves que no ha venido, o estás borracho
+o con ganas de que te diga cuatro barbaridades...
+¡Se quedó a comer en lo de Pérez!...</p>
+
+<p>—¡Mirá quién es la muchacha, pa dejarla venir
+así... y tan luego en su día de recibo y cuando
+vienen de novedades hasta la boca!... Si no charlaran,
+che... ¡yo creo que reventarían!...</p>
+
+<p>—¡Lo que m'iba a importar a mí!... ¡Has hecho
+mal en dejarla!... Las señoritas no deben tener
+más recreo que su hogar y no acostumbrarse<span class="pagenum" id="Page_260">[Pg 260]</span>
+a'ndar como las tales de Pérez, que al fin no son más
+que unas alpargatas viejas, qu'en cualquier pie que
+las pongan bailan!...</p>
+
+<p>—Dejat'e chocheces... y andá picá la carne...
+si querés servir par'algo... ¡Si vieras cómo ha venido
+Robustiana!... Está lo más gruesa y lo más
+remozada... ¡Bueno!... Porqu'eso sí que no se
+puede negar... Siempre fué bizarrota y no deja de
+ser agraciada...</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Y sinó que lo diga Pérez, o mejor
+dicho, sus trampas; porque lo que es él ya no
+existe sino en los libros de cuentas y en los registros
+de los juzjaos y alcaldías... Dice Márquez, el dueño
+de la confitería del Gallo, que Pérez no es más
+que “una entidá judicial” y veanlón, todavía metido
+a tener recibos...</p>
+
+<p>—Mirá che... Vos estás con el diablo en el cuerpo
+esta noche y creo que'n vez de cena v'y a tener
+un sofocón... T'estás poniendo insufrible y desde
+que t'hicieron ausiliar humiás como chiminea...</p>
+
+<p>—¿Pa qué le das bombo a Pérez y lo sacas como
+ejemplo?... ¿No sabés qu'es un don Nadies, aunqu'el
+y su Robustiana y las arpías de sus hijas quieran
+mostrar lo contrario?...</p>
+
+<p>—¡No seás pavo, hombre bendito!... Cres que
+nosotros te vamos a comparar con semejante zascandil,
+nada menos que a vos, que tendrás tus defectos
+y serás rezongón, pero que al fin sos cariñoso
+con tu familia...</p>
+
+<p>—¡Bueno!... ¿Dónde decís qu'está la cebollita?</p>
+
+<p>—Está ahí... en 'a tabla'e la cocina, junto la botella
+del aceite... ¡Bueno!... Fijate... La mayor
+de las muchachas, que vos sabés que ya es de colmillo
+doblao... aunque como es flaquita y descolorida
+disimula y va pasando... se ha pescao un novio
+en la kermese y andan que no saben dónde ponerlo...
+Es un españolcito con cara de soñoliento, que dicen<span class="pagenum" id="Page_261">[Pg 261]</span>
+que escribe las leyes no sé pa qué ministro o gobernador
+y que además hace versos y saca fotografías...</p>
+
+<p>—Será un larguirucho que sabe andar con Pérez...
+¿y que tiene unos pantalones verdosos con
+todo el ruedo comido?...</p>
+
+<p>—¡No!... ¡Si es hombre de puro coche!...
+Robustiana recibía los viernes, como vos sabés, y
+por causa de qu'el novio ha elegido, ese día pa sus
+visitas, aura reciben los lunes... No le van a presentar
+sino la crema de sus relaciones... como nosotras,
+las de Pajalarga y la viuda de Martínez...</p>
+
+<p>—¿Es decir que la “entidá judicial” v'a tener
+recibos dobles, entonces?... ¡Mirá qué bolada pa
+los acreedores como Márquez!... Seguro que le
+v'a querer dar por pagada la cuenta con los recibos
+viejos, en los cuales ni figurás sino vos... ¡y
+las célebres Pajalargas!...</p>
+
+<p>—No creas, che... ¡Tienen buenas relaciones!...
+Dice qu'este año visitaron a una porción
+de copetudos y que andaba de un lado para otro
+con pura gente conocida.</p>
+
+<p>—¡Cómo no!... Pero han de haber hecho con
+sus visitas lo que hace Pérez con sus cuentas...
+¡No me vengás con historias, che, qu'estoy de sonceras
+hasta las narices!... Hoy me topé con el
+ñato García que salía de la Bolsa con el sombrero
+en la mano y disparando como si fuer'a esconderse
+después de haber pegao golpe... Cuando me vió,
+se paró y como quien larga un tiro a boca e jarro
+me preguntó si tenía oro... ¡Figuráte! Antes
+de que le pudiese pegar una trompada, agregó:
+“!Vendaló... compañero... vendaló!... Aura la
+cosa va deveras... Los de la Bolsa, encabezaos por
+Echenique, lo reventamos al gobierno y el oro se
+viene al suelo!...”</p>
+
+<p>—Pobre García... ¿Vos sabés qu'es primo de
+Robustiana y qu'estuvo medio loco vez pasada?...
+Precisamente hoy ib'al recibo y lo estaban esperando...</p>
+
+<p>—¡Claro!... Se ha de andar por asociar con
+Pérez pa rejuntar el oro cuando se caiga... Entonces
+sí que v'hacer recibos y excursiones veraniegas
+y hasta lujosos casamientos... Los Pérez
+van a engordar con las tripas del gobierno, y de
+los García no te digo nada... ¡lo van a dejar petizo
+hast'el mismo Pellegrini!...</p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_262">[Pg 262]</span></p>
+
+
+<p class="center p2 big1">“LAS ETCÉTERAS”</p>
+
+
+<p>—¡Tan perdidas que han estao!... Así le deci'a
+Petronita las otras tardes, acordándonos de ustedes...
+¡Qué amigas las de Colombini, m'hijita...
+aprendé a ser cariñosa!</p>
+
+<p>—No crea, Encarnación... Si no hemos venido
+no es porque las hayamos olvidado, sino que con
+los tiatros y los fríos y las enfermedades, que nunca
+faltan, no se tiene tiempo para nada!... Aura
+mismo... ¿ya ve?... he tenido que venir sola...
+La Chicha estaba con una jaqueca terrible... Cremos
+que ser'algo d'influencia... por los síntomas,
+¿sabe?... ¡y por lo que anda tanto!... Allá se
+quedó con María Luisa Rataplán... la hija del general...
+¡con quien se han hecho lo más amigas!...
+Como ese año tomamos temporada en la Ópera y
+teníamos las lunetas juntas...</p>
+
+<p>—¿No ves, mamá, cómo tenían razón las de Galillo?...
+Ellas nos dijeron que dos veces que habían
+ido al tiatro las habían visto a ustedes y nosotras
+no les queríamos crer...</p>
+
+<p>—¿Y cómo les íbamos a crer, sabiendo, como sabíamos
+que habían estado de desgracia.</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_263">[Pg 263]</span></p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Sí!... Cuando la muerte de Felipe,
+mi cuñado... ¡Es verdá!... Pero el médico nos
+prohibió que la entristeciéramos a la Chicha y tuvimos
+que usar un luto así no más... como para
+medio salir del paso... El pobre Federico ha tenido
+que hacer el duelo, solo... porque yo tenía que
+acompañarla y no era propio quell'anduviera de
+claro y yo de negro... ¿no les parece?... Y la
+Chicha estaba mal!... L'empezaron a dar como a
+modo de unos desmayos y tuvimos que hacerla
+ver... Los médicos l'hallaron propensisim'a una
+enfermedá grave... por la debilidá y nos recetaron
+que no la privásemos de nada y que la hiciéramos
+pasiar y divertirse... Así me decía el padre... qué
+luto ni luto... primero está la Chicha que todo...</p>
+
+<p>—¡Ya lo creo!... y después... luto por un
+tío... que el finao no tenía más familia que ustedes...</p>
+
+<p>—Así es... Pues le tomamos un abono en la
+Ópera, que nos ha costado un sentido por cierto...
+y carruaje para que vaya a Palermo... Suerte que
+su padre puede, que sinó, no sé lo que hubiésemos
+hecho para aliviarl'a la pobrecita...</p>
+
+<p>—¿Pero aura seguirá bien ya?... Ésta vió el
+otro día en la crónica social...</p>
+
+<p>—¡Ah!... ¡Sí... En el casamiento de Mari'Amelia...
+mi sobrina!...</p>
+
+<p>—No, mama... no fué en la vida social, sino
+en una noticia que salió a los dos días... Decía
+que ustedes habían presenciado la boda y enviado
+un valiosísimo regalo...</p>
+
+<p>—¡Era como si fuese en la crónica, aunque salió
+entre las noticias varias!... Fué una de las
+tantas picardías de los tales cronistas sociales, pero
+yo me les fuí a la dirección no más y les ajusté las
+clavijas... Figurensé que hasta en el casamiento
+de mi sobrina nos pusieron entre las ecéteras...
+¡Aura sí que no permito el abuso, le dije a Federico,<span class="pagenum" id="Page_264">[Pg 264]</span>
+y me largué a la imprenta!... Nos han tenido
+con la sangre quemada todo el año... ¿Quieren
+crer que no nos pusieron ni una vez en las listas
+de las concurrentas a la Ópera?... Y eso que
+teníamos unas lunetas de adelante, casi al ladito del
+mismo Muñone... y que no faltamos ni una
+noche...</p>
+
+<p>—Eso no es extraño, Rosaura... A ésta, no la
+nombran ni por casualidá cuando v'a los bailes del
+chircolo... Los cronistas parece que tuvieran hasta
+las listas hechas... Siempre son los mismos nombres...
+¡Un'especie de aviso de remate!... Nosotras
+no les hacemos ni caso...</p>
+
+<p>—¡Lo mismo nosotras!... Pero, en esto de mi
+sobrina, el asunto era diferente... Figurensé que
+mandé un'alhaja riquísima, porque Federico quería
+quedar bien con el novio, qu'es un hombre de la política,
+qu'está de candidato pa no se qué cos'a en el
+Banco y al otro día salimos conque figuraban en los
+diarios hasta sonceras de cinco pesos, qu'entre paréntesis
+hubo muchas... y Rosaura Gutiérrez de
+Colombini se quedó en el tintero...</p>
+
+<p>—Y es claro, misia Rosaura... Si así sucede
+siempre... A mi me dij'una vez un cronista con
+quien hablab'en un baile d'estas cosas, que no valía
+la pena poner en la cronic'a las gentes que tenían
+apellidos criollos, españoles o italianos...
+Qu'era una vulgaridá... porque resultaban listas como
+las de los vapores llenas de erres y de inis y
+que se agitaba la idea, entre los cronistas de cambiar
+los apellidos, ainglesándoselós o afrancesándoselós,
+según los casos, a las familias pudientes
+que no podían dejarse afuera y qu'ellos no comprendían
+cómo había gente conocida que se avenía
+con semejantes nombres...</p>
+
+<p>—Lo qu'es yo, hijita... me llamo como me puso
+mi madre no más y a pesar d'eso no los he dejar<span class="pagenum" id="Page_265">[Pg 265]</span>
+que hagan su gusto... He de figurar en las listas
+y Chicha también... ¿Ya ven?... Me les largué
+a la imprenta y les arranqu'esa noticita...</p>
+
+<p>—¡Sí... pero eso no se puede siempre!... ¿Cómo
+hace una para que la pongan, no teniendo apellido
+como el que esigen?... No hay más remedio
+que resinarse y tragar saliva...</p>
+
+<p>—¡No crea! Lo qu'es aura yo ya s'el caminito
+y conforme me dejen en el tintero... ¡zás!...
+una carta al diretor o una visita... ¡Yo v'ya'cer
+que a la Chicha me l'hagan figurar como le corresponde
+o ellos van a reventar!...</p>
+
+<p>—¡Vea!... Y parece que la tal crónica no diera
+nada y da qu'es una barbaridá... ¡Nosotras conocemos
+unas muchachas qu'eran unas pobrecitas de
+por allá por los Corrales y había de ver aura lo que
+son!... Una d'ellas, entró en amores con un tipógrafo
+que la empezó a'cer poner en las listas y poco
+a poco las fué haciendo conocer... Hoy una está
+en el correo, lo más bien y la otra en una escuela,
+y el hermano, qu'era mayoral de trangüe, calzó en
+l'aduana...</p>
+
+<p>—Sin contar conque Marcelina se casó con su
+tipógrafo y que tuvo unos regalos riquísimos...
+¡Bueno!... Pero ésas habían hech'un negocio de
+la cosa... Las muchachas bien, del barrio, las buscaban
+para llevarlas a los tiatros y a los bailes...
+por darse corte de personas relacionadas con gente
+conocida... Usté sabe lo qu'es la vanidá...</p>
+
+<p class="p2b">—Yo no lo haré por negocio ni por nada, pero
+no he de dejar que a la Chicha me la pongan entre
+las ecéteras ni a mí tampoco... Conforme salga de
+una fiesta la mando a la Chicha con Federico y yo
+enderezo pa las imprentas a ver a los diretores...
+¡Ya verán cómo hasta yo h'e ser como e! catecismo!...
+¡Me han de aprender de memoria!...</p>
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_266">[Pg 266]</span></p>
+
+
+<p><span class="pagenum" id="Page_270">[Pg 270]</span></p>
+<hr class="tb x-ebookmaker-drop">
+<p><span class="pagenum" id="Page_271">[Pg 271]</span></p>
+
+<div class="chapter">
+<p class="center p4"><small>TALLERES GRÁFICOS</small><br>
+<span class="smcap">Schenone Hnos.<br>
+—&amp; Lin.ri—<br>
+Pasco 735—Bs. Aires</span></p>
+</div>
+
+<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 75613 ***</div>
+</body>
+</html>
+
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--- /dev/null
+++ b/75613-h/images/cover.jpg
Binary files differ
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new file mode 100644
index 0000000..505cef2
--- /dev/null
+++ b/75613-h/images/tpilo.jpg
Binary files differ