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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: El capital - Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo - científico - -Authors: Carlos Marx - Gabriel Deville - -Release Date: April 27, 2022 [eBook #67939] - -Language: Spanish - -Produced by: Ramón Pajares Box. (This file was produced from images - generously made available by Biblioteca Digital de Castilla - y León.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CAPITAL *** - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con - las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - -EL CAPITAL - - - - - CARLOS MARX - - EL CAPITAL - - RESUMIDO Y ACOMPAÑADO DE UN - ESTUDIO SOBRE EL SOCIALISMO CIENTÍFICO - - POR - GABRIEL DEVILLE - - PRIMERA EDICIÓN - - MADRID - EST TIP. DE RICARDO FÉ - Calle de Cedaceros, núm. 11 - -- - 1887 - - - - -ES PROPIEDAD - - - - -NOTA PRELIMINAR - - -Al dar a la estampa una versión española de EL CAPITAL, de Carlos Marx, -compendiado y precedido de un estudio sobre el Socialismo científico, -por Gabriel Deville, creemos prestar un señalado servicio, no solo a -los que busquen en la obra del ilustre comunista alemán nuevas y bien -templadas armas para combatir en pro de esa transformación social a -que aspira y por la que pelea la clase trabajadora de ambos mundos, -sino además a todos los que sinceramente se consagran al estudio de -los problemas sociales, no contentándose con esos juicios _a priori_ -que subrayan diariamente la increíble ignorancia y la más increíble -ligereza de los escritores a sueldo de la burguesía. - -Poco o nada podremos añadir al luminoso prefacio en que Deville expone -a grandes rasgos la doctrina de Marx; pero séanos permitido insistir -sobre un punto de la mayor importancia: en esta exposición rápida -de la teoría marxista, lo mismo que en el compendio o resumen de EL -CAPITAL y en sus apreciaciones acerca de la evolución económica que -estamos presenciando y de la influencia que esta evolución ejerce en -el movimiento revolucionario que arrastra a los proletarios de todos -los países, Deville se ha ajustado con probidad y fidelidad absolutas -al pensamiento dominante en la obra que trata de dar a conocer, -llevando sus honrados escrúpulos hasta el extremo de no permitir que -se imprimiera ni una página de su libro sin que Marx y, después de su -muerte, Engels, revisasen tanto el _Compendio_, como el _Prefacio_ y el -_Estudio sobre el Socialismo científico_. - -Con lo cual quedan desvanecidas de antemano las dudas que sobre este -punto pudieran ocurrir. - - - - -PREFACIO - - -Solo por el estudio, por la observación de la naturaleza de las cosas -y de los seres, es como el hombre, consciente de sus efectos, puede -hacerse dueño cada día más de su propio movimiento. - -Antes de coordinar ideas y de conocer sus diversas relaciones, el -hombre ha ejercido una acción; esto es cierto, ya se considere la -infancia del individuo o la de la especie. Pero solo a partir del -momento en que esta queda subordinada al pensamiento que reflexiona, -es cuando la acción deja de ser incoherente para adquirir una eficacia -rápida y real. Sucede con la acción revolucionaria lo que con -cualquiera otro género de acción: que debe tener por guía la ciencia, -si no ha de esterilizarse en pueriles esfuerzos. - -El sostener, sea la que quiera la materia de que se trate, que la -ciencia es inútil o que el estudio ha perdido su razón de ser, no es -más que un torpe pretexto para dispensarse de estudiar o para excusar -una obstinada ignorancia. - -El estudio de la vida social no modificará ciertamente por sí solo -la forma social, ni tampoco proporcionará, con todos sus detalles, -los planos, sección y elevación de una nueva sociedad; pero sí nos -descubrirá los elementos constitutivos de la sociedad presente, sus -combinaciones íntimas y, juntamente con sus tendencias, la ley que -preside a su evolución. Este conocimiento permitirá no «abolir por -decretos las fases del desarrollo natural de la sociedad moderna, sino -abreviar el periodo de la gestación y dulcificar los dolores de su -alumbramiento». - -Al llevar a cabo el estudio de la sociedad, Carlos Marx no ha tenido -la pretensión de ser el creador de una ciencia desconocida hasta él. -Al contrario, y así lo prueban las numerosas notas de su obra, se ha -apoyado en los estudios de los economistas que le han precedido, y ha -tenido sumo cuidado de recordar, en cada cita, el primero que la había -formulado. Pero ninguno más que él ha contribuido a extraer de su -análisis la verdadera significación de los fenómenos sociales; ninguno, -por consecuencia, ha hecho tanto por la emancipación obrera, por la -emancipación humana. - -No hay duda que otros antes que él habían sentido las injusticias -sociales y se habían indignado ante estas injusticias; muchos son -los que, soñando con poner remedio a tantas iniquidades, han escrito -admirables proyectos de reformas. Movidos por una loable generosidad, -teniendo casi siempre una percepción muy clara de los padecimientos de -las masas, criticaban, con tanta justicia como elocuencia, el orden -social existente. Mas como no tenían una noción precisa de sus causas y -de su transformación venidera, creaban sociedades modelos cuyo carácter -quimérico procuraban atenuar con alguna que otra intuición exacta. Si -la felicidad universal era su móvil, la realidad no era su guía. - -En sus proyectos de renovación social no tenían en cuenta los hechos, -pretendiendo guiarse por las solas luces de la razón; como si la razón, -que no es otra cosa que la coordinación y la generalización de las -ideas sugeridas por la experiencia, pudiese ser por sí misma origen de -conocimientos exteriores y superiores a las modificaciones cerebrales -de las impresiones externas. - -En una palabra, eran metafísicos, como lo son hoy los anarquistas. En -vez de raciocinar tomando la realidad por punto de partida, atribuyen -todos ellos la realidad a las ficciones nacidas de su ideal particular -de justicia absoluta. - -Pareciéndoles, desde el punto de vista especulativo, que el más -agradable de todos los sistemas sociales sería aquel en que floreciera -la difusión sin límites de las voluntades individuales, siendo ellas -mismas su única ley, los anarquistas hablan de realizarla, sin cuidarse -de averiguar si las necesidades económicas permitirían establecerla. No -echan de ver el carácter retrógrado del individualismo llevado hasta -el último extremo, de la autonomía ilimitada, que es el fondo del -anarquismo. - -En los diferentes órdenes de hechos, la evolución se opera -invariablemente pasando de una forma incoherente a otra forma cada vez -más coherente, de un estado difuso a otro concentrado; y a medida que -aumenta la concentración de las partes, aumenta también su dependencia -recíproca, es decir, que cuanto mayor es su cohesión, menos pueden las -unas extender su actividad sin ayuda de las otras. Esta es una verdad -general, que los anarquistas no sospechan siquiera: pobres gentes -que tienen la pretensión de ver más lejos que todos los demás, sin -comprender que andan hacia atrás como los cangrejos. - -Todas estas concepciones extravagantes, aunque más o menos bien -intencionadas, las ha sustituido Marx antes que nadie con el estudio -de los fenómenos sociales, basándolo en la única concepción real: -en la concepción materialista. No ha preconizado un sistema más o -menos perfecto desde el punto de vista subjetivo, no; ha examinado -escrupulosamente los hechos, agrupado los resultados de sus -investigaciones y sacado de ellos la consecuencia, que ha sido la -explicación científica de la marcha histórica de la Humanidad, y en -particular del periodo capitalista que atravesamos. - - * * * * * - -La Historia, ha afirmado Marx, no es sino una historia de la guerra de -clases. La división de la sociedad en clases, que aparece con la vida -social del hombre, descansa en relaciones económicas, mantenidas por la -fuerza, y según las cuales unos llegan a descargarse sobre otros de la -necesidad natural del trabajo. - -Los intereses materiales han sido siempre la causa de la lucha -incesante de las clases privilegiadas, ora entre ellas mismas, ora -entre las clases inferiores, a expensas de las cuales viven. Las -condiciones de la vida material son las que dominan al hombre; y estas -condiciones, y por consecuencia el modo de producción, son las que han -determinado y determinarán las costumbres y las instituciones sociales, -económicas, políticas, jurídicas, etc. - -Tan luego como una parte de la sociedad ha monopolizado los medios -de producción, la otra parte, en la que recae el peso del trabajo, -se ve obligada a añadir al tiempo de trabajo exigido por su propia -manutención una demasía, por la que no recibe equivalente alguno, y -está destinada a sostener y a enriquecer a los poseedores de los medios -de producción. Como monopolizador de trabajo no pagado, el cual, por -medio de la supervalía creciente de que es origen, acumula más cada -vez en manos de la clase propietaria los instrumentos de dominio, -el régimen capitalista sobrepuja en poderío a todos los sistemas -anteriores de trabajos forzosos. - -Solo que hoy día las condiciones económicas que este régimen engendra, -atajadas en su evolución natural por el régimen mismo, tienden -fatalmente a romper el molde capitalista que no puede ya contenerlas; -y estos principios destructores son los elementos de la nueva sociedad. - -La misión histórica de la clase actualmente explotada, del -Proletariado, a quien organiza y disciplina el mecanismo mismo de la -producción capitalista, es acabar la obra de destrucción ya comenzada -por el desarrollo de los antagonismos sociales. Es preciso, ante todo, -que el Proletariado arranque revolucionariamente a sus adversarios -de clase, con el poder político, la fuerza consagrada por ellos a -conservar intactos sus monopolios económicos. - -Una vez dueño del poder político, aquel podrá, procediendo a la -socialización de los medios de producción mediante la expropiación -de los usurpadores del trabajo ajeno, suprimir la contradicción hoy -existente entre la producción colectiva y la apropiación privada -capitalista y realizar la universalización del trabajo y la abolición -de clases. - - * * * * * - -Tal es el bosquejo de la teoría irrefutablemente enseñada por Marx, -y cuya solidez bien probada puede todo el mundo apreciar estudiando -atentamente su obra. - -No siendo el pensamiento sino el reflejo intelectual del movimiento -real de las cosas, no se aparta un momento de la base material, del -fenómeno exterior; no separa al hombre de las condiciones de su -existencia. Marx ha observado, ha compulsado, y la profundidad sola de -su análisis ha completado su concepción positiva del orden actual con -el conocimiento de la disolución fatal de este orden. - -Yo he tratado de poner al alcance de todos, resumiéndola, esta obra -magistral, desgraciadamente poco conocida hasta hoy en Francia o -desfigurada. Y estando el público francés, como ha dicho Marx, «siempre -deseoso de sacar consecuencias, ávido de conocer la relación de los -principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan», -he creído útil poner antes de mi resumen un Estudio sobre el -Socialismo científico. - -En cuanto al resumen, emprendido a consecuencia de la cortés invitación -y de las benévolas excitaciones de Carlos Marx, ha sido hecho con -arreglo a la edición francesa, última revisada por el autor y la -más completa, pues la muerte le impidió preparar la tercera edición -alemana, qué él quería publicar, y que dará a luz dentro de poco su -infatigable amigo, su digno colaborador, a quien él había encargado de -publicar sus obras, Federico Engels. - -Respetando en el mayor grado posible el carácter original de la obra, -no he empleado sino los términos más usuales, esperando ganar de este -modo en facilidad de comprensión lo que perdía en variedad de estilo. -Es claro, sin embargo, que este resumen no podrá leerse fácilmente -teniendo la imaginación preocupada con otra cosa; será necesario -prestar un poco más de atención que para leer una novela, pero que -la atención sola sea necesaria para percibir bien las ideas y su -encadenamiento, tal es lo que yo me propongo. - -Una vez vencida la aridez del principio, aridez que no pueden -evitar los preliminares de ninguna ciencia, se encontrará el lector -recompensado con el placer de ver disiparse gradualmente la confusa -oscuridad que oculta aún a los ojos de las masas las relaciones -sociales, de la que ha sido tanto más difícil sacarlas cuanto que la -libre y científica investigación en esta materia, la crítica de la -vieja propiedad «subleva contra ella y lleva al campo de batalla las -pasiones más vivas, las más mezquinas y las más abominables del humano -corazón, todos los furores del interés privado». - - GABRIEL DEVILLE. - -París, 10 agosto 1883. - - - - - ESTUDIO - SOBRE EL - SOCIALISMO CIENTÍFICO - - -I - -COLECTIVISMO O COMUNISMO - -Hace seis años, la clase obrera, no repuesta aún de la espantosa -sangría de 1871, había abandonado la tradición revolucionaria y no -fiaba su emancipación sino en la generalización de las Asociaciones -cooperativas. Las palabras _partido obrero_ y _colectivismo_, hoy ya -antiguas en nuestro lenguaje político, eran entonces punto menos que -desconocidas; las ideas que representan solo contaban en Francia con un -reducido número de partidarios, sin posibilidad de acción común. - -El periódico _L’Égalité_, fundado a fines de 1877 por iniciativa -de Julio Guesde y dirigido por él, es el único que ha dado impulso -al movimiento socialista revolucionario actual. Este es un hecho -que no lograrán borrar las personalidades envidiosas interesadas en -desvirtuarlo, las cuales cuidan, en sus pretendidas historias, de -ocultar las fechas que no dejan lugar a duda en esta cuestión. - -En aquel tiempo era conveniente distinguir el comunismo científico, -surgido de la docta crítica de Marx, del antiguo comunismo utópico -y sentimental francés. La misma denominación para dos teorías -diferentes habría favorecido una confusión de ideas que era muy -importante evitar; por eso empleamos entonces exclusivamente la palabra -_colectivismo_. - -Ahora escribimos colectivismo o comunismo indiferentemente. -Desde el punto de vista de su origen, estos dos términos son -exactamente iguales; desde el punto de vista usual, tienen los -mismos inconvenientes. Si ha habido un comunismo del que debíamos -diferenciarnos, hay también formas de colectivismo, por ejemplo, las -diversas falsificaciones belgas, que rechazamos. Lo importante es -conocer, no el título que cada uno tome, sino lo que esconde bajo ese -título. - - -II - -LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y SUS ELEMENTOS - -Después de una aventura galante que, según parece, ocurrió algunos días -después de la creación del mundo, el hombre fue condenado por Dios a -ganar el pan con el sudor de su frente. Hoy que Dios está en vísperas -de morir sin posteridad, sin haber podido nunca asegurar la ejecución -de su mandamiento, el Socialismo se propone constreñir a la observación -de la sentencia divina a los que, desde hace mucho tiempo, ganan el -pan, y más que el pan, con el sudor de la frente de otros. ¿Puede esto -conseguirse? Sí, por la socialización de los medios de producción, a -que tiende nuestro sistema económico. - -Allí donde el trabajo proporciona escasamente lo que es indispensable -para la vida de todos; allí donde, por consecuencia, aquel absorbe casi -todo el tiempo de cada uno, la división de la sociedad en clases más o -menos subdivididas es fatal. Una minoría consigue, por la violencia y -el fraude, eximirse del trabajo directamente productivo, para dedicarse -a la dirección de los negocios es decir, a la explotación de la -mayoría, consagrada al trabajo. Gracias a la costumbre, a la tradición, -esta mayoría llega a soportar sin resistencia una organización que -considera al fin como natural, hasta el día en que esta organización, -no respondiendo ya a las necesidades de la sociedad, se ve sustituida -por una combinación más en armonía con la nueva manera de ser de la -producción material. - -La esclavitud y la servidumbre han existido en conformidad con -la índole de la producción y han desaparecido cuando el grado de -desarrollo de esta ha hecho más útil el trabajo del hombre libre que -el del esclavo o el del siervo; la justicia y la fraternidad no han -intervenido para nada en esta desaparición. - -Cualquiera que sea el valor subjetivo de la moral, del progreso y otros -grandes principios de relumbrón, esta bella fraseología no influye -para nada en las fluctuaciones de las sociedades humanas; por sí misma -es impotente para efectuar el menor cambio. Las evoluciones sociales -las determinan otras consideraciones menos sentimentales. Sus causas -se encuentran en la estructura económica, en el modo de producción -y de cambio, que preside a la distribución de las riquezas y, por -consiguiente, a la formación de las clases y a su jerarquía. Cuando -esas evoluciones se efectúan, no es porque obedezcan a un ideal elevado -de justicia, sino porque se ajustan al orden económico del momento. - -No obstante, estos movimientos sociales jamás se efectúan -pacíficamente; los nuevos elementos tienen que obrar violentamente -contra el estado de cosas que los ha elaborado, y que deben destruir -para poder continuar su evolución, al modo que el polluelo tiene que -romper la cáscara en cuyo interior acaba de formarse. - -Si el advenimiento de la burguesía ha traído la destrucción de los -privilegios nobiliarios y la abolición del régimen corporativo, es -porque el trabajo libre era necesario a la producción capitalista; -la necesidad de instituir la libertad del trabajo ha acarreado la -emancipación del trabajador de la dependencia feudal y de la jerarquía -corporativa. Además, la burguesía necesitaba monopolizar las fuentes de -riqueza, aboliendo las añejas prerrogativas de los nobles, ha entrado -en posesión de la tierra, que detentaban estos, y del poder, que -también monopolizaban. - -El trabajador libre, pudiendo de derecho disponer de su persona, se -ha visto obligado de hecho a disponer de ella para vivir, no teniendo -otra cosa que vender. Desde entonces ha sido condenado al papel de -asalariado durante toda su vida. - -El derrumbamiento del orden feudal no se ha señalado por la supresión -de las clases, sino por la sustitución de un nuevo yugo en lugar del -antiguo, por el establecimiento de condiciones que reducen la lucha a -los dos campos opuestos que poco a poco absorben toda la sociedad: la -burguesía capitalista y el Proletariado. - -En suma, lo que ha sido organizado hasta ahora de diferentes maneras, -conformes exclusivamente con la diversa situación económica de los -medios y de las épocas, es la satisfacción de las necesidades de una -parte de la colectividad mediante el trabajo de la otra parte. Unos -consumen superfluamente lo que los otros producen obligados por la -necesidad, recibiendo para sí apenas lo necesario. - -El sistema del salario, sustituyéndose a las demás formas de trabajos -forzosos, ha relevado al capitalista de la manutención de los -productores. Que se le obligase o no a trabajar, el esclavo tenía -asegurada su pitanza cotidiana; el asalariado no puede comprar la -suya sino a condición de que el capitalista necesite su trabajo; y -la inseguridad de esto para el verdadero productor es tal, que la -caridad pública se encarga de alimentar a aquellos a quienes incumbe, -según la presente organización social, la tarea de alimentar a la -sociedad, y que por esa organización misma se ven frecuentemente en la -imposibilidad de cumplir su misión. - -El Socialismo lucha por la desaparición del salario. Ciertamente, -nuestra teoría es adecuada a la idea de justicia, como la engendran en -nuestro estado económico los intereses humanos que hay que satisfacer -igualmente; pero no porque sea justa es por lo que tratamos de -ponerla en práctica, pues sabemos, en efecto, que las más generosas -reivindicaciones formuladas por la razón pura no pueden suplir los -resultados de la experiencia. - -Para que una teoría sea aplicable, por legítima que parezca, es -preciso que su fundamento se encuentre en los hechos antes que en el -cerebro. Así, los primeros socialistas teóricos no pudieron sacar -al Socialismo del dominio de la utopía, en una época en que aún no -existían las condiciones económicas que permiten, que imponen su -realización. No bastando la experiencia por ellos adquirida a dar -una base material a sus intuiciones, a pesar de su genio, de sus -aspiraciones filantrópicas, de sus justas recriminaciones, de los -agudos sufrimientos a que querían poner remedio, no podían hacer -el Socialismo practicable. Si lo es en la actualidad, es porque -la solución comunista, adecuada a la manera de ser de las fuerzas -productivas, no es otra cosa que el término natural de la fase social -por que atravesamos. - -Apoyada en la insuficiencia de la producción, la división en clases -no tiene ya razón de ser. La industria mecánica ha desarrollado -prodigiosamente la potencia productiva del hombre, disminuyendo así el -tiempo de trabajo necesario para la satisfacción de las necesidades -generales. Por primera vez se presenta la posibilidad de procurar a -cada uno, mediante un corto tiempo de trabajo, grandes facilidades de -existencia material, que irán aumentándose. La esclavitud de unos ha -sido la condición del bienestar de otros; con las máquinas, esclavos de -hierro, el bienestar de todos es posible. - -Quien dice maquinismo, quien dice vapor, dice necesariamente -concentración económica, y el colectivismo no es más que el complemento -de esta concentración, que procede, no de nuestra imaginación, sino del -estado de las cosas. - -Es verdad que desde el punto de vista agrícola, la concentración está -poco adelantada en nuestro país; que nuestro suelo está dividido, y -nuestro régimen de pequeños propietarios labradores impide la división -del trabajo, el maquinismo, la explotación metódica; pero este régimen -contiene los elementos de una disolución más próxima de lo que se cree. - -El labrador no puede contentarse con producir solo para su uso -personal; a fin de comprar lo poco que necesita, de pagar los impuestos -y los intereses de sus deudas, tiene que producir para cambiar, es -decir, entrar en competencia con los demás productores. Dada esta -situación, que la concentración se efectúe en cualquiera parte y los -pequeños propietarios sentirán sus efectos. - -Ahora bien; la competencia americana, todavía en sus comienzos, trae -a nuestros mercados productos a más bajo precio que los de nuestros -agricultores. Para luchar contra los productos americanos es preciso -disminuir rápidamente los gastos de producción y recurrir a la -maquinaria, incompatible con la pequeña propiedad y con el cultivo -en corta escala. Sin embargo, si no se modifican los métodos de -producción, la lucha será bien pronto imposible; nuestros propietarios -se hallan reducidos a buscar los mejores medios de salvarse de la ruina. - -Notaremos de paso que esta pequeña propiedad rural, tan ensalzada y tan -poco remuneradora, es una de las principales causas, por la esterilidad -premeditada de gentes que no quieren que su pequeño patrimonio se -desmorone, del estancamiento de la población en Francia; en los -departamentos en que la tierra está más dividida, en que los pequeños -propietarios son más numerosos, es donde hay menos nacimientos. - -La pequeña propiedad rural está condenada a desaparecer; pero su fin -irremediable será tanto menos ruinoso para los interesados directamente -y para la nación, cuanto más pronto se prevea lo que no puede evitarse. - -Desde el punto de vista comercial, la concentración ha comenzado y está -en buen camino; las ventajas que de ella resultan en el concepto de la -variedad y de la baratura, aseguran al comercio en grande escala una -rápida extensión. - -Desde el punto de vista industrial, que afecta especialmente a la clase -obrera, la concentración está en gran parte realizada. La propiedad -industrial reviste cada vez más la forma societaria y anónima. Toda -idea de volver a la forma individual primitiva es quimérica, dado el -desarrollo de la producción. - -Desde el punto de vista financiero, la concentración está hecha, y -el crédito es el motor más poderoso de la centralización económica; -la alta banca es la que rige la producción y el cambio, atrayendo el -dinero de los pequeños capitalistas y aglomerando los capitales, que -maneja como soberana; ella es quien preside a la política interior y -exterior, a los diversos movimientos de la sociedad moderna. - -Desde todos los puntos de vista, la gran apropiación colectiva sucede -progresivamente a la pequeña apropiación privada. Los puentes, los -canales, que antes eran propiedad individual, son hoy casi sin -excepción propiedad nacional o colectiva. Propiedad nacional son -asimismo los correos y telégrafos; nacionalizados están en parte los -ferrocarriles. - -No porque esto sea un argumento que prueba que la evolución económica -tiende en todos sentidos a la centralización de las fuerzas -productivas, ha de deducirse, a imitación de los partidarios del -socialismo o del comunismo de Estado, que esta centralización tiende -a la forma especial de centralización representada por el servicio -público. - -El fenómeno importante, incontestable, es que la centralización -económica se efectúa; ahora bien, que esta se efectúe en manos de las -individualidades de la clase dominante o entre las del Estado, al mando -de esta clase, para el resultado final es indiferente: en sí misma, la -absorción por el Estado de las empresas particulares no haría dar un -paso a la solución de la cuestión social. - -No es necesario reflexionar mucho tiempo para cerciorarse de que -la mayor parte de los ramos de producción, si bien tienden a -centralizarse, de ningún modo tienden a constituirse en servicios -públicos. Desde el instante en que esta forma especial de -centralización no resulta de la naturaleza de las cosas, se hace -preciso examinar si deberíamos favorecerla cuando llegara el caso. - -El Estado no es, como dice cierto burgués que ha entrado en el Partido -Socialista, como el gusano en la fruta, para contentar sus miserables -apetitos desorganizándolo, «el conjunto de los servicios públicos -ya constituidos,» es decir, una cosa que no tiene necesidad sino de -correcciones y adiciones. - -No se trata de perfeccionar, sino de suprimir el Estado, que no es -más que la organización de la clase explotadora para garantizar su -explotación y mantener en la sumisión a sus explotados. Luego es -mal sistema para destruir una cosa comenzar por fortificarla. Y -se aumentaría la fuerza de resistencia del Estado favoreciendo su -monopolio de los medios de producción, es decir, de dominio. ¿No vemos -a los obreros de las industrias del Estado sometidos, comparativamente -con los demás, a un yugo más difícil de sacudir? - -Mientras que, de esta suerte, sería perjudicial a los obreros, la -transformación en servicios públicos, por las compras a que daría -lugar, sería una nueva fuente de especulaciones financieras y -beneficiaría a los capitalistas. - -Por otra parte, esta transformación no facilitaría en nada la obra del -Socialismo. No será más difícil apoderarse del Banco de Francia o de -los ferrocarriles que de los correos y telégrafos; la toma de posesión -de los grandes organismos de producción pertenecientes a las Sociedades -capitalistas, será tan cómoda como si perteneciesen al Estado. - -La centralización económica se verifica: tal es el hecho. En todas -partes la pequeña propiedad de uno solo va cediendo el puesto a la gran -propiedad de varios. La comunidad de las cosas y de los hombres es cada -vez más general. - -¿Acaso no es una aplicación diaria del régimen comunista la -organización del trabajo en los talleres importantes y en las fábricas? - -Al mismo tiempo que la aglomeración de productores regularmente -organizados ha coincidido con la comunidad de las cosas, las -capacidades directrices y administrativas que reclama toda producción -en grande escala, se han constituido fuera de la minoría privilegiada. -A medida que el instrumento de trabajo alcanzaba las proporciones -gigantescas que hoy tiene, escapaba a la intervención y al impulso -de su poseedor, que gradualmente iba dejando en manos de gerentes o -empleados la vigilancia y la administración de aquel. - -Antes, el éxito de su pequeña industria dependía de la actividad -del patrono, de su inteligencia, de su economía; éxito que estaba -íntimamente ligado con la persona del dueño, quien desempeñaba de este -modo una función social. - -Hoy, destronado el patronato individual por la forma societaria, el -poseedor del capital no se ocupa más que de percibir, o, más bien, -de comerse sus ganancias, sin necesidad de conocimientos especiales. -¿Qué papel desempeña el accionista, el propietario actual? Que sea -idiota o derrochador, que muera o que se arruine, ¿qué importa para la -prosperidad de la empresa de la cual monopoliza, en forma de acciones, -una parte más o menos considerable de propiedad? - -Los que hoy desempeñan las antiguas funciones del propietario, donde -la forma colectiva de la propiedad ha sucedido a la individual, son -asalariados; ingenieros o administradores más o menos retribuidos, -pero al fin asalariados. Independientemente del feudalismo capitalista -se ha formado el personal inteligente, dotado de la aptitud necesaria -para poner en actividad las fuerzas productivas. Por consecuencia, la -supresión de los accionistas, es decir, del propietario convertido en -rueda inútil, no ocasionaría el menor desorden en la producción. - -Como el capitalista no interviene en el acto de la producción más que -para apropiarse el beneficio obtenido, solo ve en aquella la ganancia -que ha de percibir, y por eso la empresa no tiene para él más que un -fin, un objeto: la realización del mayor beneficio posible. - -Para conseguir esto, en primer lugar extenúa, agota al productor y -después altera el producto. Los productos no tienen de tales más -que la apariencia; en todo y en todas partes la falsificación es la -regla establecida. Poco importa que economías sórdidas produzcan -la degeneración de la raza por la caquexia del productor; el -envenenamiento del consumidor por la adulteración de los alimentos; -la muerte o la mutilación por accidentes en las vías férreas, etc.: -lo principal es llenar la caja. El reinado grosero de la burguesía ha -hecho descaradamente de todo cuestión de dinero, artículo de comercio, -y de este una estafa legalizada. - -Por otra parte, como mientras más se vende más se gana, cada empresa -o sociedad piensa en monopolizar todas las ventas para sí propia, y -a este efecto produce tanto como puede; y se ve obligada a producir -sin cesar por el interés que hay en no dejar descansar un momento -los costosos instrumentos de producción. De este modo el mercado se -atesta; las mercancías se amontonan, abundantes e invendibles; estallan -crisis, que se renuevan periódicamente, y entonces los obreros dejan -de trabajar y mueren de hambre porque se les ha obligado a producir -demasiados artículos de consumo. - -De todo esto se desprende que las exigencias de la producción entrañan -una aplicación cada día más amplia de la división del trabajo y -del maquinismo; el producto es cada vez menos obra individual; el -instrumento de trabajo, colosal, necesita para ponerse en movimiento -una colectividad de obreros; el propietario no solo pierde toda función -útil, sino que es perjudicial, siendo, por consecuencia, necesaria -su eliminación; las fuerzas productivas caminan fatalmente a la -destrucción de los obstáculos que impiden su evolución normal, y que -provienen del modo de apropiación. - -Lo mismo que sucedió con la revolución del pasado siglo, la preparación -preliminar de toda transformación social se efectúa a favor del -colectivismo; los elementos materiales e intelectuales de la renovación -que perseguimos, engendrados por el medio actual, están suficientemente -desarrollados. - -Los progresos de la industria mecánica permiten reducir -considerablemente el tiempo de trabajo indispensable para la -producción, aumentando esta en proporciones enormes; el modo de -apropiación concluye por ajustarse al modo de producción; mas como -este es colectivo, la apropiación estrictamente individual va sin -cesar disminuyendo; la organización del trabajo correspondiente a este -estado de cosas ha eliminado la casta propietaria, independientemente -de la cual se reclutan las capacidades directrices; la posesión por -la burguesía ha traído como consecuencia el más funesto derroche de -productores, de medios de producción y de productos. - -Tales son los hechos ya determinados por la fuerza de los sucesos, -hechos que conducen a una organización económica en que la producción, -socialmente reglamentada, lo estará en vista de las necesidades de una -sociedad que solo considerará los productos con relación a su utilidad -respectiva; en que al gobierno desordenado de los hombres reemplazará -la administración consciente de las cosas sometidas al poder del -hombre, en vez de pesar tiránicamente sobre él; en que, al mismo tiempo -que el propietario privado, habrá desaparecido el sistema de trabajar -para otros, o sea el salario. - -Esta supresión de la propiedad individual y, por tanto, del salario y -de toda clase de males que aquella entraña, no es una fatalidad que la -justicia prescribe, sino que la evolución del organismo productor la -impone imperiosamente. «El Socialismo --ha escrito Engels-- no es más -que el reflejo en el pensamiento del conflicto que existe en los hechos -entre las fuerzas productivas y la forma de producción.» - -Como teoría científicamente deducida, nuestro colectivismo o comunismo -se apoya en la observación, comprueba las tendencias y concluye -afirmando que los medios de producción, una vez efectuada su evolución -actual, sean socializados. Decimos socializados y no comunalizados, -como algunos querrían, porque los inconvenientes de la propiedad -individual reaparecerían en la propiedad comunal o municipal, y también -en la corporativa, principalmente a causa de las particiones desiguales -que serían su resultado, de la productividad diferente de los medios de -producción, etc. Que la lucha se empeñe entre municipios y municipios, -corporaciones y corporaciones, o patronos y patronos, siempre habrá -desigualdad entre trabajadores que proporcionan una misma cantidad de -trabajo y concurrencia ruinosa; esto sería, aunque bajo otra forma, la -continuación de la sociedad presente. - -Ateniéndose a los hechos, el Socialismo científico no puede precisar -experimentalmente sino el modo de apropiación hacia el que caminan -las fuerzas productivas, el cual rige el modo de repartición de -los productos. Es evidente que una vez socializados los medios de -producción, es decir, cuando estos hayan revestido como apropiación la -forma comunista que ya tienen como acción, seguirá como consecuencia -una distribución comunista de los productos. Solo que no se operará -con arreglo a la antigua fórmula tan querida de los anarquistas y -posibilistas, y que establece que «dando cada uno lo que permitan sus -fuerzas, recibirá con arreglo a sus necesidades». - -Pero ¿quién mediría las fuerzas de cada uno? Bien fuese el mismo -individuo o cualquiera otro, siempre se tocaría en lo arbitrario. -Por lo demás, no es nuestra tendencia exigir del hombre el máximum -de esfuerzos que es capaz de producir; por el contrario, tratamos de -disminuir el esfuerzo humano, de abreviar todo lo posible el tiempo de -trabajo a fin de aumentar el consagrado a las distracciones físicas e -intelectuales y al placer. - -¿Quién sería capaz de medir las necesidades de cada uno? Si el -organismo productor es tal que los productos están en cantidad -suficiente para que cada uno pueda consumir a su antojo sin -limitar el consumo de los demás, ¿por qué no dicen aquellos, dar -a cada uno según su voluntad y no según sus necesidades? Si los -productos son insuficientes para satisfacer por completo todas las -necesidades de todos, ¿cómo proclamar el derecho de cada uno a -consumir proporcionalmente para atender a las necesidades por él -mismo apreciadas? No puede negarse que, en esta última hipótesis, -se impondría una limitación del consumo individual, basada en las -condiciones de existencia material realizadas; y ¿qué limitación -concordaría mejor con el nuevo modo económico, que aquella cuya medida -fuese, no la productividad individual, que favorecería a los individuos -dotados de ventajas naturales, en detrimento de los menos bien dotados, -sino el tiempo de trabajo que, igual para todos, garantizaría a todos -los trabajadores una posibilidad de consumo igual? - - -III - -EL PARTIDO OBRERO Y LA GUERRA DE CLASES - -Si el régimen del salario toca ya a su fin, si el periodo de su -duración está destinado a ser mucho más corto que los de la esclavitud -y la servidumbre, es porque las condiciones exteriores que hacen -inevitable su eliminación, se han producido más rápidamente. No -sorprende este hecho cuando se reflexiona que las combinaciones -sociales de la época burguesa, perturbadas a cada instante por -modificaciones fundamentales de las fuerzas productivas, distan -mucho de tener el carácter eminentemente conservador de los modos de -producción que nos han precedido, y son, por consecuencia, más aptos -que estos últimos para crear rápidamente una situación revolucionaria. - -Un proletariado, conjunto de desdichados sin voluntad de independencia, -sin conciencia de la posibilidad de emanciparse, sería incapaz de -aprovecharse de esta situación; para obviar este inconveniente se ha -formado el Partido Obrero. - -En efecto, para una clase que no deberá su manumisión sino a su -propio esfuerzo, el primer paso para conseguirla es su formación -en partido conscientemente hostil a sus opresores. Organización, -independientemente de todos los partidos burgueses, cualquiera que -sea la enseña de estos, de todos los condenados al salario, de todos -los que ven su actividad subordinada en su ejercicio a un capital -monopolizado por la minoría burguesa; organización de la fuerza -interesada en acabar con la sociedad capitalista; separación de clases -en todos los terrenos y guerra de clases para llegar a su supresión: -tal es la razón de ser del Partido Obrero. - -Es necesario que los que emprenden una guerra de clase tengan un -mismo grito de combate, una bandera idéntica que simbolice la unión -en pro de la idea común; es preciso que tengan además un programa de -clase, compendio de reivindicaciones que, siendo colectivas, estén -al abrigo de los caprichos individuales. La amplitud que se dejara -a cada agrupación de redactar su programa, engendraría programas -contradictorios y sería origen de divisiones, dando lugar a todas las -intrigas, a todas las bajas especulaciones personales. Fundándose en -estas razones, los Congresos obreros nacionales del Havre y de Roanne -han dado al Partido su programa único de combate. - -El Partido Obrero, constituido y armado, no tiende solo a reclutar -sus defensores entre los proletarios de las ciudades; si estos son -«la fuerza motriz histórica de la sociedad», no por eso excluye a los -del campo y a los pequeños burgueses; trata, por el contrario, de -hacerles comprender su posición de clase inferior, cuyos intereses -son diametralmente opuestos a los de la burguesía capitalista, a los -intereses de la clase que vive de la explotación del trabajo ajeno. - -Ahora bien; es innegable que el mismo antagonismo que existe entre el -proletariado de las ciudades y la burguesía, existe también entre esta -y los campesinos, pequeños propietarios, pequeños tenderos y artesanos -o trabajadores independientes. Este antagonismo, que en el primer caso -proviene del monopolio ya efectuado de los medios de producción, surge -en el segundo de la amenaza de un próximo acaparamiento. - -Los comerciantes al por menor y los artesanos que trabajan por su -cuenta se consumen en vanos esfuerzos en su lucha con los grandes -almacenes y las grandes fábricas, contra las cuales la competencia es -cada día más difícil, lo mismo que la de nuestros agricultores contra -los productos extranjeros; tratan aquellos, por tanto, de compensar, -mediante la depreciación de la mano de obra, las cargas que sobre ellos -pesan. Aunque les animasen las mejores intenciones en favor de sus -colaboradores asalariados, la necesidad de vivir los obliga a explotar -su trabajo; nuestra organización económica no permite, en efecto, -dejar de ser explotador sin convertirse inmediatamente en explotado, -aniquilando así la buena voluntad individual. - -Aquellos cuya expropiación es inminente deben hacer, pues, causa común -con los que ya han sido expropiados. En pleno régimen capitalista, esta -expropiación inevitable los dejaría sin recursos, mientras que en el -régimen comunista continuarán disponiendo libremente de sus medios de -trabajo. Si los proletarios combaten para obtener la libre disposición -de estos medios, los pequeños burgueses tienen que combatir para -conservarla. De parte de los primeros, esta es una guerra ofensiva; -de parte de los segundos debe ser una guerra defensiva, pero siempre -contra el mismo adversario, que ha encerrado a unos en el infierno del -proletariado y que poco a poco arroja en él a los otros. - -Nosotros predicamos esta guerra franca y consciente de clases, conforme -a las enseñanzas suministradas por el estudio del modo de evolución de -la humanidad. - -La lucha por la existencia aparece en la sociedad humana bajo la forma -de guerra de clases entre sí y guerra de individuos entre ellos mismos -en el seno de la clase dominante, guerras suscitadas por los intereses -materiales. La guerra de las clases creadas por las relaciones -económicas de las diversas épocas, es la que domina todo el movimiento -histórico y explica las diferentes fases de la civilización. Guerra -de clases, y nada más, era lo que se escondía bajo el sentimentalismo -hueco, las fórmulas pomposas, las majestuosas apariencias y los -inmortales principios de los constituyentes y de los convencionales. -Así, pues, nosotros, al predicarla, lejos de desconocer la historia, -somos fieles a sus lecciones. - -Se ha tratado de legitimar científicamente la existencia de las clases -y de justificar las desigualdades sociales, basándose en la teoría de -Darwin, en la selección natural que resulta de la concurrencia vital, -del combate por la vida. - -El cómo esta manera de ser de la materia que se llama la vida ha -pasado de la humilde célula a las formas complicadas de los organismos -superiores; a qué causa mecánica debe atribuirse la transformación -gradual de los organismos y su desarrollo progresivo, esto es lo que -ha investigado el ilustre naturalista; la teoría darwinista es la -indicación de un procedimiento de constitución de las especies. Pero al -lado de la selección natural, y más eficaces o más generales que ella, -pueden existir otras causas de la producción de las especies, algunas -de cuyas causas se empiezan ya a vislumbrar, pudiendo haber otras que -aún no se hayan descubierto. - -En todo caso, lejos de ser un manantial constante de progreso, la -competencia vital es, particularmente cuando se ejerce entre los -hombres, causa de extenuación. - -Lo que es preciso que haya entre los hombres es la acción común, la -solidaridad en la lucha contra el resto de la naturaleza, debiendo ser -esta tanto más fecunda cuanto que todos los esfuerzos se concentren en -este punto, no desperdiciándose una parte de actividad en una lucha -intestina. - -Admitiendo que la lucha entre organismos semejantes se impone a los -animales distintos del hombre, se encuentra la razón de esta lucha en -el hecho de que, consumiendo el animal sin producir, la parte consumida -por los unos puede reducir la posibilidad de consumo de los otros; -mientras que el hombre, capaz de producir y produciendo más de lo que -consume, puede vivir y desarrollarse sin limitar por esto el consumo de -sus semejantes. - -Por otra parte, el trabajo humano es tanto más productivo, cuanto que -está basado en una combinación más amplia de trabajadores que funcionan -juntos con un mismo objeto; la utilidad de semejante modo de ejecución -del trabajo tiende a excluir la lucha y la división entre los hombres. - -Además, la lucha entre los hombres civilizados, la guerra, implica, -no la supresión, sino la permanencia de los más débiles; pues los más -robustos, los más fuertes, son arrebatados por el servicio militar. - -La selección sexual, favorable entre los animales a los más bellos, a -los más vigorosos o a los más inteligentes, produce en el hombre un -efecto contrario: hombres y mujeres son generalmente atraídos solo -por la riqueza, yendo esta unida con frecuencia a la inferioridad -intelectual y física. - -Finalmente, si es cierto que el progreso nace a veces de la lucha por -la existencia, es porque al oponer los seres en lucha sus cualidades -intrínsecas, la victoria pertenece incontestablemente al que es -superior. Los que en las sociedades humanas combaten por la vida, se -hallan en condiciones de desigualdad extrañas a su naturaleza, pues -unos reciben la instrucción de que los demás están privados, y se -aprovechan de los capitales de que estos se hallan desprovistos. Desde -este momento, el resultado de la lucha no indica cuál sea realmente el -mejor, sino el que está socialmente mejor armado. - -Y no solo, dentro de nuestra civilización, el hombre, reducido a sus -fuerzas orgánicas casi incultas, el hombre sin armas tiene en la vida -por adversario al hombre completamente armado, que ha tenido medios de -desarrollarse y los tiene de obrar, sino que ni aun le es permitido -a este paria usar de las solas fuerzas de que dispone, sus fuerzas -naturales, más que en los límites estrechos en que le encierra una -legislación destinada únicamente a proteger a los fuertes contra los -débiles. No contenta con no armar a sus adversarios y colocarlos en -condiciones de desigualdad artificial, la ley burguesa los agarrota y -los arroja así maniatados en el combate de la vida. - -Desde hace tiempo la lucha ha perdido su carácter individual al -pasar de las sociedades animales a las sociedades humanas. Los -animales luchan con sus armas naturales incorporadas a su organismo, -mientras que el hombre lucha con armas artificialmente unidas a su -ser; y sucede precisamente que los poseedores de estas armas no son, -sino excepcionalmente, creadores de ellas. A consecuencia de esta -particularidad, la lucha toma en las sociedades humanas el carácter de -lucha de clases, lucha que, lejos de consolidarla, la evolución humana -trata de eliminar con la contradicción que le sirve de base. - -Para ofrecer un derivativo a las pasiones populares amenazadoras, -los Napoleón III, los Bismarck y los Alejandro de Rusia, han -imaginado sustituir con las guerras de razas las luchas nacionales -interiores. Estos pasatiempos, que pueden tener para sus autores una -utilidad momentánea, serán en lo sucesivo impotentes para resucitar -el patriotismo, para dar el extranjero como alimento a los odios -intestinos desviados de su objeto. - -El capital no tiene patria, va adonde encuentra buenas colocaciones. -Si la explotación burguesa se ha convertido necesariamente, por el -hecho del desarrollo económico, en explotación internacional; si no -conoce razas ni fronteras, ejerciéndose indiferentemente donde quiera -que hay que robar, al mismo tiempo que la intervención gubernamental -se declara en su favor, enfrente del cosmopolitismo financiero, de -la Internacional amarilla, el internacionalismo obrero se levanta, -correspondiendo al verdadero antagonismo de los intereses que están en -juego. - -Hoy las fuerzas económicas, al encontrarse, acentúan, sin distinción de -fronteras, la separación de la sociedad en dos clases, obligando a los -unos, que son la mayoría, cada día más numerosa, a vender su facultad -de trabajo para vivir, y permitiendo a los otros, la minoría, cada vez -más reducida, que la compre para enriquecerse. En efecto, lo que obliga -a la clase obrera a vender su facultad de trabajo, es que le falta la -posibilidad directa de ponerla en actividad, es decir, los medios de -trabajo. Mientras más veces la vende, más enriquece a los capitalistas -y, por consiguiente, les proporciona más medios de monopolizar los -instrumentos de trabajo que, faltándole a ella siempre, perpetúan su -vasallaje. - -La clase media, guiada por sus instintos conservadores, pero -poco perspicaces, se interponía entre la clase capitalista y el -proletariado, en beneficio de la primera; mas ya tiende a desaparecer, -porque la centralización económica aumenta a expensas suyas por la -absorción constante de los medios de producción pertenecientes a los -pequeños detentadores, que se hallan en la imposibilidad de sostener la -competencia con los grandes capitales. - - -IV - -LA SUPRESIÓN DE CLASES Y EL MODO DE REALIZARLA - -La distinción de clases que existe y la lucha que de ella se origina, -no desaparecerán más que con la supresión de las desigualdades -artificiales y mediante el reconocimiento de la igualdad social de -todos ante los medios de desarrollo y de acción de las facultades -musculares y cerebrales. - -La igualdad ante los medios de acción será la consecuencia de la -socialización de las fuerzas productivas que prepara, como ya hemos -visto, la centralización económica actual. - -La igualdad ante los medios de desarrollo resultará de la admisión de -todos --no diré, empleando la fórmula usada, la cual, no pudiendo -tomarse al pie de la letra, es mala-- a la instrucción integral, sino -a la instrucción científica y tecnológica, general y profesional. - -Lo que es necesario procurar a todos, y reclama el sistema moderno de -producción, es una instrucción que, por medio de nociones universales, -permita a los individuos emprenderlo todo, conocer las relaciones -generales que provienen de los resultados empíricos de las ciencias -particulares, haciéndoles, no obstante, adquirir conocimientos -especiales en armonía con sus aptitudes e inclinaciones, en una -palabra, una instrucción que adapte al trabajador a las múltiples -exigencias del trabajo. - -Solo con esta igualdad ante los medios de desarrollo y de acción, cuya -garantía social, asegurada a todo ser humano sin distinción de sexo, -está conforme con las varias necesidades de la producción moderna, -podrá efectuarse la emancipación de la mujer, así como la del hombre. - -La mujer es hoy casi exclusivamente un animal de lujo o una bestia de -carga. Mantenida por el hombre cuando no trabaja, está aún obligada a -serlo aun cuando se mate trabajando. - -En cantidad y calidad iguales, el trabajo de la mujer está menos -retribuido que el del hombre. Pero esté o no bajo la dependencia -patronal, no escapa a la dependencia masculina, y de todos modos se ve -obligada a buscar en su sexo, transformado de una manera más o menos -aparente en mercancía, un suplemento a sus recursos, insuficientes. - -Si durante mucho tiempo ha permanecido por su misma naturaleza -colocada en una situación inferior, a la hora presente existen ya -las condiciones que le abren los diversos géneros de actividad. El -desarrollo de la industria mecánica ha ensanchado la esfera estrecha -en que la mujer estaba confinada; la ha libertado de las antiguas -funciones domésticas y, al suprimir el esfuerzo muscular, la ha hecho -apta para las faenas industriales. Así, pues, arrancada al hogar -doméstico y arrojada en la fábrica, puesta al nivel del hombre ante -la producción, solo le falta emanciparse como obrera, para igualarse -socialmente con aquel y para ser dueña de sí misma. - -No siendo su inferioridad legal otra cosa que el reflejo de la -servidumbre económica particular de que es víctima, su igualdad civil y -política no se podrá buscar eficazmente si no se logra la emancipación -económica, a la cual, lo mismo para ella que para el hombre, se halla -subordinada la desaparición de todas las servidumbres. - -Porque el socialismo habla de igualdad, y sin cuidarse de examinar -qué se entiende por esta, se le acusa de soñar con una nivelación tan -quimérica como universal y de tender a una medianía uniforme. - -De lo que precede resulta que el socialismo quiere la igualdad ante los -medios de desarrollo y de acción, es decir, la igualdad del punto de -partida. Mas esta igualdad no implica, en ningún caso, ni la igualdad -de movimientos, ni la igualdad en el punto de llegada. Al asegurar -a todos los organismos humanos una parte igual de las posibilidades -de educación y de ejercicio, lejos de realizar la uniformidad, el -socialismo hará brotar y acentuará las desigualdades naturales, -musculares o cerebrales. Aun cuando fuera posible, el socialismo -científico se guardaría muy bien de borrar esas diferencias, pues -no ignora que semejante heterogeneidad es una de las condiciones -esenciales del perfeccionamiento de la especie. - -Mientras no se establezca la igualdad social ante los medios de -desarrollo y de acción, la cual se deduce de las tendencias íntimas de -la producción moderna, el proclamar el derecho del hombre a ser libre -equivaldría a conceder generosamente a un paralítico el permiso de -andar. Solo mediante esta igualdad, llegará a ser un hecho la libertad, -que es el juego de todos los organismos humanos según su voluntad -consciente. - -El socialismo quiere la libertad completa del hombre, sin que esto se -interprete torcidamente, pues no hay palabra más elástica que la de -libertad; es un pabellón que cubre todo género de mercancías. - -Los campeones del más radical de los liberalismos, so pretexto de -libertad de cultos, tolerarían bajo cualquier régimen las prácticas -religiosas, es decir, el peligro seguro del estupro intelectual -de los niños, poniéndolos así, gracias a su deformado cerebro, en -la imposibilidad moral de ejercer conscientemente su facultad de -iniciativa. - -Otros hay que defienden una libertad especial del padre de familia, la -que no suele ser otra cosa que un atentado legitimado contra el niño, -que no puede llegar a ser por este motivo lo que su naturaleza le exige. - -En nombre de la libertad del trabajo, se otorga al capitalista la -libertad de explotar a su antojo al trabajador, y a este la obligación -de someterse. - -Esas libertades, tan pródigamente concedidas a algunos, tienen el mismo -fundamento que tendría la libertad del guardagujas de manejar las -agujas y hacer los cambios de vía a medida de su capricho. - -La libertad es para cada uno, no el derecho, que nada significa, sino -el poder moral y material de satisfacer sus necesidades naturales o -adquiridas. Derivada de la igualdad ante los medios de desarrollo y -de aplicación de las facultades orgánicas, o en otros términos, de la -universalización de la instrucción y de la socialización de las fuerzas -productivas, la libertad implica la acción común, la solidaridad. - -El hombre aislado no reconocería otros límites a su acción que los de -su propia fuerza, y su acción se vería, desde luego, singularmente -limitada. Por esta razón, y a impulsos del interés personal, la -acción común reemplaza cada día en mayor escala a la acción puramente -personal. El hombre es para el hombre un auxiliar necesario; la -comunidad de acción, que tiende por medio de funciones diferentes, pero -respectivamente indispensables, a la realización de un fin común, el -bienestar, debe completarse evidentemente con la comunidad de ventajas. - -La solidaridad, que ha sido sucesivamente familiar, comunal, nacional, -tiende a ser internacional. Desde este momento, la facultad que posee -el hombre de obrar solo, de ser en absoluto independiente de la -acción de los demás, en una palabra, la autonomía tan obstinadamente -glorificada, si no fuera irrealizable, merced a la evolución económica -que domina todas las relaciones humanas, sería un retroceso, una -disminución de fuerza, es decir, de libertad, para el individuo, en -lugar de ser un acrecentamiento. - -Siendo la libertad tanto mayor cuanto menos subordinada está en su -ejercicio a circunstancias extrañas a la voluntad, y siendo tanto más -fáciles de vencer los obstáculos contra los que tropieza la voluntad -cuanto menos diseminadas se hallen las fuerzas que los combaten, la -centralización, merced a la cual se puede conseguir el máximum de -resultados con el mínimum de esfuerzos, se impone como garantía de -expansión para la libertad individual. - -Por otra parte, la actividad corporal e intelectual solo fuera del -taller podrá revestir el carácter de libertad, que es su atractivo. -En efecto, una organización mecánica no permite el desarrollo -espontáneo de las facultades humanas; el hombre no es en tal caso sino -un engranaje del maquinismo, reducido a adaptarse a los movimientos -automáticos del conjunto. Cuanto más se perfeccione y universalice -la máquina, menos trabajo tendrá que ejecutar el hombre; pero menos -también el trabajo, tomado en conjunto, será resultado de la libre -iniciativa humana, convirtiéndose en tarea enojosa para un gran número -de trabajadores. Con la corta duración del trabajo, la diversidad sana -en el aburrimiento inevitable será lo que pueda realizarse fácilmente. - -Habrá, pues, dirán algunos, obligación de trabajar. - -La libertad será en materia de trabajo todo cuanto esta pueda ser en -cualquier otra materia, es decir, el ejercicio de la actividad humana -no embargado socialmente y limitado solo por las fatalidades orgánicas -exteriores. Supongamos que se permitiera a todo el mundo ir desnudo; -las gentes, dada la temperatura de nuestros inviernos, continuarían -vistiéndose, no obligadas por voluntad ajena, sino por una necesidad -inherente a su organismo. Es libre el hombre cuya voluntad no se halla -determinada sino por móviles nacidos de sí propio, los cuales puede -acomodar a su antojo a las condiciones necesarias de su vida: era, -pues, libre el hombre cuya voluntad de trabajar provenga solo, así -como su voluntad de comer, de las necesidades personales que tenga que -satisfacer, y solo trabaje en lo que le convenga, sabiendo que trabaja -exclusivamente para sí propio y teniendo conciencia de que trabaja por -su sola voluntad. - -No será probablemente por distraerse por lo que se trabajará, dada la -manera de ser del trabajo, aunque este se mejorará cuanto sea posible; -el único móvil para ello será el interés, que es el punto de partida -real de todos los actos del hombre y el que rige todas las relaciones -del individuo con el medio ambiente. - -Asimismo, excitando el interés, se conseguirá la ejecución de las -labores particularmente peligrosas o repugnantes, gracias a una -elevación en el precio de la hora de trabajo. Por ejemplo, se -establecerá que cuatro horas dedicadas a una de estas especialidades -ingratas equivalen a seis o siete de trabajo simple. Por lo demás, -no habrá en esto determinación arbitraria; la diferencia que exista, -para una misma ganancia, entre el tiempo empleado en obras ordinarias -y el empleado en obras o labores penosas, variará según la oferta y -la demanda de estas últimas obras. No se condenará a una categoría -de trabajadores a ejecutarlas exclusivamente. En esta materia nadie -tendrá obligación directa emanada de una ley especial, ni obligación -indirecta a consecuencia de la imposibilidad de no poder subsistir -haciendo otra cosa. Los que ejecuten dichas obras serán absolutamente -libres de dedicarse a otra ocupación. De ninguna manera se especulará -como hoy con su miseria, sino con el deseo natural en algunos, ya de -una ganancia mayor en un mismo tiempo de trabajo, o bien de un descanso -más prolongado por la misma ganancia. Sentemos además que el espíritu -de abnegación innato en el hombre lo mismo que en el perro, por -ejemplo, podrá entonces ejercitarse, y se ejercitará tanto más cuanto -el entusiasmo y la emulación, no practicados hoy por los que saben que -trabajan para otros, llegarán al fin a su apogeo. - -Una vez en estas condiciones, y no trabajando ya el hombre obligado -por una fuerza extraña a su organismo, el trabajo, según la ingeniosa -expresión de uno de los más eruditos pensadores socialistas, Pablo -Lafargue, será para todos tan solo «el condimento de los placeres de -la pereza». Va en posesión de su individualidad, anidada por la tarea -mecánica, que los progresos de la maquinaria abreviarán y aligerarán -cada vez más, podrá el hombre, terminado su trabajo, disfrutar -ampliamente los goces físicos resultantes del completo ejercicio de -sus órganos, así como de los placeres intelectuales que procura el -cultivo de la ciencia y del arte. El placer, objeto final de todo -organismo viviente, se realizará entonces para cada uno con arreglo a -su naturaleza. - -Pero esta libertad se encuentra subordinada a la socialización de los -medios de producción; la colectividad no podrá disfrutar de ellos -mientras no posea los medios económicos de aprovecharlos. Ahora bien, -¿los detentadores privilegiados de estos medios, condición _sine qua -non_ de la libertad, los abandonarán desde el instante en que ellos a -su vez sean libres de no abandonarlos? - -Hallándose unida a la posibilidad de tener cada cual a su disposición -el instrumento y la materia de trabajo, la libertad no surgirá sino de -una presión ejercida sobre sus propietarios actuales, sobre los que son -demasiado libres mientras que la mayoría trabajadora no lo es nada. - -Nosotros somos revolucionarios porque sabemos por la experiencia de -toda la historia que las clases dominantes solo se suicidan --si acaso -se suicidan-- cuando echan de ver que se las va a matar, sabiendo -también que, lógica y cronológicamente, la noche del 4 de agosto viene -después de las jornadas del 14 de julio. - -Somos partidarios de recurrir a la fuerza para alcanzar la libertad, -del mismo modo que en ciertos casos patológicos hay que recurrir a la -camisa de fuerza para conseguir la curación; una vez esta conseguida -y recuperada completamente la salud, se goza de libertad completa en -los movimientos, pero mientras dura la enfermedad se prohíbe mover -aquella parte del cuerpo cuyos movimientos comprometerían la salud en -general. Si es ser autoritario el negar la libertad, durante el periodo -de tratamiento que exija la modificación del orden social, a aquellos -cuya acción podría poner en peligro nuestra reorganización, nosotros -somos autoritarios. Queremos proceder autoritariamente contra la clase -enemiga, y queremos suprimir las libertades capitalistas, que impiden -la expansión de las libertades obreras. - -Expliquemos esto, a fin de que los jesuitas rojos o tricolores no -deformen nuestro pensamiento: la autoridad que nosotros proclamamos -útil no es en modo alguno la autoridad cesárea de las individualidades, -cualesquiera que estas sean, sobre la masa, sino al contrario, -proclamamos la autoridad de la masa sobre las individualidades que -ella emplea, la acción directa de los interesados, la autoridad del -Proletariado y no sobre el Proletariado. Esta autoridad resultante -del conjunto de los interesados en ser libres no será opresiva para -ellos, a menos de admitir la opresión de las gentes por ellas mismas. -La dictadura de clase deberá reinar hasta el día en que la libertad, -posible para todos, pueda, sin inconvenientes para nadie, ser ejercida -por todos. - -El recurso a la fuerza, a la revolución, por la clase que, si ha de ser -libre, necesita conquistar los medios de serlo, no será otra cosa que -la fuerza empleada a su vez por los explotados contra los explotadores. - -La minoría poseedora ha colocado sus monopolios bajo la protección de -una fuerza capaz de refrenar las tentativas de rebelión de la mayoría -desheredada; en la existencia de clases antagónicas se halla la razón -de ser de los ejércitos permanentes, que representan la permanencia -de la fuerza necesaria para la defensa de la clase privilegiada --en -Bélgica, por ejemplo, existe un ejército permanente, por más que las -Potencias europeas hayan establecido su neutralidad--, los cuales no -desaparecerán sino con su causa. - -Si el ejército permanente es, en toda su brutalidad, la organización -de la fuerza, a la que no vacilan jamás en dirigirse los apoderados de -la clase propietaria en peligro, la legalidad es tan solo la fuerza -sistemática coordinada en sentencias. Entre el empleo de la fuerza -bruta y el de la fuerza metódica no media más que una simple cuestión -de forma, el resultado es el mismo. Que a uno le golpeen bárbaramente o -con todas las reglas del pugilato, no por eso quedará menos maltratado. -La ley no es otra cosa que la consagración de la fuerza encargada de -mantener intactos los privilegios de la clase poseedora y gobernante; -y solo oponiendo victoriosamente la fuerza a la fuerza, y, por -consecuencia, destruyendo violentamente esa forma de la fuerza que es -la legalidad, puede llegar a su emancipación una clase inferior. - -Si nuestro fin, la socialización de las fuerzas productivas, es una -necesidad económica, nuestro auxiliar, la fuerza, es una necesidad -histórica. - -Todos los progresos humanos, todas las transformaciones sociales y -políticas de nuestra especie han sido obra de la fuerza. Examinando la -historia moderna de nuestro país se ve que la abolición de la monarquía -de derecho divino y del orden feudal se deben a la revolución de 1789; -que la desaparición de una religión del Estado resultó de la revolución -de 1830; que el establecimiento del sufragio universal se debe a la -revolución de 1848, y la proclamación de la República a la revolución -de 1870. - -También ha habido un derecho, más aún, un deber de insurrección -inscrito en el evangelio burgués, en la Declaración de los derechos del -hombre y del ciudadano. De este derecho, del que ella hacía un deber -para la masa a su servicio, la burguesía ha usado ampliamente, y se ha -emancipado por medio de la insurrección, y merced a la insurrección -ha llegado gradualmente a la omnipotencia. Desde el momento que ha -alcanzado su máximum de dominación, este derecho, este deber no existe -ya, y la burguesía condena, ahora que se emplea en contra suya, esta -misma fuerza que ella ha utilizado en provecho propio: el derecho a la -insurrección debe abolirse puesto que ella no lo necesita. Por esta -razón trata de convencer al Proletariado de la ineficacia del método -revolucionario. ¿Qué le ofrece en cambio? - - -V - -INEFICACIA DE TODOS LOS MEDIOS PACÍFICOS - -El argumento favorito de nuestros reformistas platónicos consiste -en asegurar que es preciso ante todo modificar las ideas y los -sentimientos de la nación. «Instruir al pueblo --exclaman--: esta es la -clave de la cuestión social; en los ánimos es donde debe efectuarse la -revolución.» - -La instrucción es incapaz de atenuar en lo más mínimo la explotación -de la clase trabajadora. Por grandes que fuesen los progresos de su -educación, la mayoría no poseedora, obligada a vender, para poder -subsistir, su fuerza muscular o cerebral, no por eso dejaría de estar -bajo la dependencia de la minoría poseedora. La universalización de la -instrucción sin la universalización de la propiedad no cambiaría en -nada la situación material en que se encuentra hoy el asalariado, pues -no porque fuese más instruido tendría medios de trabajo en proporción -mayor, ni dejaría de ser siempre desposeído. - -Si nos vemos obligados a declarar que la instrucción no aliviaría ni -aun levemente la suerte del Proletariado, no por eso hacemos caso omiso -de ella. Reconocemos en alto grado su utilidad puesto que, difundida -por la masa, ejercerá provechosa influencia desde el punto de vista -revolucionario. Cuanto más instruida esté la masa, más pronto se dará -cuenta de su posición de explotada, y menos dispuesta se encontrará -a sufrir en silencio; todo asalariado instruido se halla próximo a -sublevarse. Pero si la educación de la clase obrera puede impelerla a -emplear la fuerza para apresurar la solución necesaria, es incapaz de -suplir a esta. - -En cuanto a la idea de modificar directamente el estado mental de -la nación considerada en conjunto, es una utopía. Determinando el -medio económico, juntamente con las condiciones de existencia, las -ideas del hombre, para cambiar estas en todos sería preciso comenzar -modificando los fenómenos exteriores de que aquellas no son más que -la representación cerebral. La única transformación que hay que -proponerse es la transformación del régimen de la propiedad, cualquiera -que sea el punto de vista desde que se considere la cuestión, -religioso, moral, político o económico. - - * * * * * - -Desde el punto de vista religioso, hay simplemente proyección de -fenómenos naturales fuera y por encima del mundo real. Subyugado por -fuerzas exteriores, los hombres han encarnado personajes místicos en -estas fuerzas. Hoy día las fuerzas naturales, dominadas casi por el -hombre, que cada vez se da cuenta más exacta de sus efectos y las -refiere a sus verdaderas causas, no dan ya motivo a personificación, a -divinización. - -Solo las fuerzas sociales, juntamente con las de la Naturaleza, pesan -sobre la existencia del hombre, dominándola cada día de una manera -más preponderante. Para buscar hoy el origen de las ideas religiosas, -hay que remontarse al origen no explicado de los dolores sufridos y a -su apariencia inevitable metamorfoseada en institución sobrenatural. -Mientras la masa sea juguete del modo de producción, las miserias que -el régimen capitalista engendra y aquella sufre, conservarán a sus ojos -un carácter sobrehumano, y, por tanto, persistirá ese terror de lo -desconocido que la abruma, es decir, el sentimiento religioso. - -La religión no es otra cosa que el reflejo de las fuerzas sociales en -la mente, las últimas fuerzas externas cuya manera de ser hace creer -al hombre que dimanan de una fuerza superior. La emancipación del -pensamiento está, pues, unida a la emancipación del trabajo, de la -vida práctica. El déspota terrestre, el capitalista, arrastrará en su -caída al fantasma celeste; rigiendo el hombre la producción en lugar de -ser regido por ella; encontrando al fin el bienestar sobre la tierra; -teniendo noción clara y precisa de su situación en el universo en -general y en la sociedad en particular, desaparecerá universalmente la -necesidad de ese género de esperanzas y consuelos, que son consecuencia -de la tiranía hoy misteriosa para las masas, así como la creencia en un -ser supremo, dispensador soberano de los goces y de los sufrimientos. - -Nuestros fogosos anticatólicos, ridículos aficionados a bautismos -civiles y otros ritos, que imaginan desprender la sociedad civil -de toda ligadura mística y mistificadora porque comen carne el -viernes santo, hacen del librepensamiento la condición primera de la -regeneración social; y no ven, o no quieren ver, que las religiones no -son organismos independientes del medio económico en que se agitan. Los -grupos librepensadores, así como las logias masónicas, son excelentes -planteles de candidatos, trampolines que el uso ha demostrado ser -útiles para saltar en las asambleas electivas, y nada más. No pedirán -ni siquiera la supresión del presupuesto de cultos, pues como servicio -público o un instrumento de dominación, que viene a ser lo mismo, la -religión es un resorte utilísimo para todo gobierno de clase. - - * * * * * - -Desde el punto de vista moral, y sin tratar de actos reprensibles -o criminales, los cuales, cuando no son productos orgánicos de un -género particular de la competencia de las casas de salud, provienen -de las condiciones sociales nacidas de un orden económico basado en -la persecución desenfrenada de los medios de goce sin el esfuerzo -correspondiente, consideremos la tacha que la opinión pública arroja -sobre la maternidad fuera del matrimonio y sobre el nacimiento -ilegítimo. ¿De qué proviene esta tacha? - -Las costumbres son las relaciones que los intereses en contacto -establecen entre los hombres. Hasta hoy solo se han presenciado -intereses antagónicos, habiéndose sacrificado siempre unos por la -prosperidad de otros. Es evidente desde luego que los intereses de -los más fuertes han determinado solos el sistema de relaciones entre -los hombres e impuesto las apreciaciones relativas a lo que había de -considerarse como el bien y a lo que debía ser considerado como el mal. -Las costumbres preponderantes de una época son las costumbres de la -clase dominante, y la moral vulgar es siempre la que se conforma con -sus intereses. - -Si no se menospreciase a las jóvenes que tienen un hijo, y si se -tratase al hijo natural como hijo legítimo, la libertad de las -relaciones sexuales se extendería en detrimento del matrimonio. Y -precisamente el matrimonio es el que imprime a la clase poseedora su -carácter hereditario y desarrolla sus instintos conservadores. - -Así que, según la moral vigente, la honradez para la mujer no casada -estriba en la continencia, y cuando «sucumbe», ¡con qué dureza los -libertinos le arrojan al rostro el insulto, mofándose de lo que llaman -su deshonra! Pocos son los que no siguen la corriente general. Aun -entre los escritores que han tratado, pero sin fruto, de idealizarlo, -el hecho de entregarse la mujer al que ama y la desea, sin que haya -sido previamente firmado, publicado y legalizado, es un acto de los más -trágicos. - -La utilidad del matrimonio, que es una escritura de propiedad, un -contrato mercantil, antes de ser la unión de dos personas, resulta -de la estructura económica de una sociedad basada en la apropiación -individual. Al ofrecer garantías para los hijos legítimos y al -asegurarles los capitales paternos, el matrimonio perpetúa la -dominación de la casta detentadora de las fuerzas productivas. Y -notaremos de paso que, a pesar del divorcio, las consideraciones -pecuniarias que presiden a la conclusión del matrimonio y representan -el papel más importante mientras dura, mantendrán en pie, salvo raras -excepciones, su indisolubilidad. Las susceptibilidades morales cederán -ante los intereses materiales y se procurará evitar toda irregularidad -en la conducta de ambos a fin de no deshacer un buen negocio. - -Transformado el modo de propiedad, y solo después de esta -transformación, perderá el matrimonio su razón de ser, y entonces, sin -temor del menosprecio, mujeres y hombres podrán escuchar libremente la -voz de su naturaleza, satisfacer sus necesidades amorosas y ejercitar -todos los órganos cuyo funcionamiento regular exige la higiene. - -Realizada en favor de todos la igualdad de los medios de acción y de -desarrollo, y convirtiendo en carga social la manutención de los niños, -así como su instrucción, y libres ya de la diferencia de nacimiento, -no habrá lugar para la prostitución ni para el matrimonio, que en su -conjunto, no es más que la prostitución ante el alcalde. - -En efecto, la prostitución consiste en la subordinación de las -relaciones sexuales a consideraciones económicas; y de cualquier modo -que se la considere, la mujer es hoy la manceba del hombre. Las que no -pueden hallar un marido encargado de subvenir a todos los gastos, se -alquilan temporalmente para vivir; casadas o no, en general viven del -hombre y para el hombre. Las más virtuosas protestas en nada cambiarán -esta costumbre, la cual se practicará hasta que la mujer sea emancipada -desde el punto de vista económico. No estando entonces dominadas las -relaciones sexuales por móviles extraños a su fin natural, serán -relaciones esencialmente privadas, y se basarán en lo único que las -hace dignas, en el amor, en el deseo mutuo, y serán tan duraderas o tan -mudables como el deseo que las provoque. - - * * * * * - -Desde el punto de vista político, la burguesía halaga a los obreros -diciéndoles que si desean reformas son dueños de imponerlas, pues -poseen el sufragio universal, que obra en las condiciones que ella se -ha servido indicar, y en el momento escogido también por ella. Serían, -pues, muy descontentadizos si no aceptasen este arma de papel, con la -cual no pueden hacer daño alguno a sus adversarios. - -La minoría detentadora de los medios de producción es dueña absoluta de -la existencia de una mayoría que no puede satisfacer sus más urgentes -necesidades orgánicas sino con auxilio del salario. Para obtener este -salario indispensable tiene que doblegarse a la voluntad de los únicos -que pueden proporcionárselo, los cuales disponen a su antojo de la vida -y de la libertad de todos. - -La soberanía sin la propiedad es no tan solo inútil, sino el más -pérfido de los lazos. Antes del establecimiento del sufragio universal, -el censo servía de barrera entre poseedores y desposeídos; exentos -estos últimos del gobierno y de la propiedad, su organización en clase -distinta --que hubiera amenazado las prerrogativas capitalistas el día -en que hubiesen tenido conciencia clara de la inferioridad sistemática -en que se los mantenía-- resultaba del ostracismo legal a que estaban -condenados. - -De resultas de haber otorgado a todos el derecho de participación -intermitente en los negocios públicos, sobrevino una confusión funesta. -Los explotados, a quienes hasta entonces se había considerado tan -solo como asalariados, soldados y contribuyentes, fueron víctimas -de una ilusión, de que se aprovechó la casta gobernante: soberanos -nominalmente, se creyeron los dueños. Con arreglo cada cual a su -educación, a sus preocupaciones o a su temperamento, se alistaron -en los diferentes partidos burgueses, engrosaron las filas de sus -enemigos de clase, y dejaron que tal o cual fracción de la burguesía, -con auxilio suyo, se impusiera a las demás. - -El obrero no es ya obrero exclusivamente. Creyendo votar por -correligionarios políticos, entrega el poder a hombres cuyos intereses -económicos se oponen abiertamente a los suyos; en efecto, no puede -haber comunidad de intereses entre el que puede explotar a su voluntad -y el que se ve obligado a aceptar las condiciones de explotación que se -le impongan. - -Los que se hallaban bajo la dependencia económica de la clase burguesa -se han convertido, merced al sufragio universal, en factores de su -propia dominación política. Los gobernantes burgueses, cualquiera -que sea el color de su bandera, están todos de acuerdo en oponerse a -aquello que signifique algún atentado contra su propiedad y disminuya -sus monopolios de casta. Por esto, si la forma gubernamental ha -avanzado un paso con el establecimiento de la República, último término -de la evolución puramente política, la organización social, causa -inevitable de la miseria, no ha variado ni variará en tanto no se -modifique la forma de propiedad. - -El sufragio universal encubre, en beneficio de la burguesía, la -verdadera lucha que debe emprenderse. Se entretiene al pueblo con las -insulseces políticas, tratando de interesarle en la modificación de -tal o cual rueda de la máquina gubernamental; mas, en realidad, ¿qué -importa una modificación, si el objeto de la máquina es siempre el -mismo, y lo será mientras haya privilegios económicos que proteger, ni -qué importa tampoco a los que ella triturará mientras exista, un cambio -de forma en el modo de triturarlos? - -El pretender conseguir por medio del sufragio universal una reforma -social, y el querer llegar por ese expediente a la destrucción de la -tiranía del taller, de la más inicua de las monarquías, de la monarquía -patronal, es formarse una idea singularmente falsa del poder del tal -sufragio. Los hechos son innegables: examínense los dos países en que -el sufragio universal se halla establecido desde hace más tiempo y -favorecido su ejercicio por una amplitud de libertad de que todavía no -gozamos en Francia. - -Cuando Suiza quiso librarse de la invasión clerical, cuando los -Estados Unidos quisieron suprimir la esclavitud, no pudieron -conseguirse estas dos reformas en ninguno de los dos países en que -existía el derecho electoral, sino empleando la fuerza; la guerra del -Sonderbund y la guerra separatista son prueba elocuente de ello. - -No obstante, como en todo y para todo hay que adaptarse a las -condiciones del medio en que se ha de vivir, desde el instante que el -sufragio universal existe, es preciso atenerse a él, ajustarse a la -situación creada por su establecimiento y tratar de utilizarse lo mejor -que se pueda de un estado de cosas que no se ha provocado, pero que no -se puede menos de acatar. - -El sistema abstencionista no conduciría a nada. Las abstenciones -aumentan debido a que, no votando nadie por el simple deseo de ejercer -el acto de soberanía que consiste en echar un papel en una urna, se -echa de ver cada día más la esterilidad del sufragio universal como -instrumento de reformas. Pero si la acción electoral es estéril, la -abstención no lo es menos. Las abstenciones no interrumpen en modo -alguno la máquina electoral, y, aunque no se tenga participación alguna -en la fabricación de diputados, estos no dejan de ser elegidos y tiene -uno que someterse a las leyes confeccionadas por ellos. Negándose a -tomar parte en las elecciones no se pone ningún obstáculo a la política -burguesa. - -Debe aprovecharse el sufragio universal, puesto que existe; mas no -debe exigírsele lo que no puede conceder. El sufragio debe servir para -reparar el mal causado por la fusión política del Proletariado y de -la burguesía, y para formar, independientemente de todos los partidos -burgueses, el ejército de la revolución social. - -A lo que hay que aspirar especialmente, no es a la entrada de algunos -socialistas en el Parlamento, ni tampoco a una acción parlamentaria -cualquiera: lo que debe buscarse es el reunir a la clase obrera, -diseminada en los diversos partidos republicanos burgueses, y el -separarla de aquellos cuyos intereses económicos son opuestos a los -suyos. Como medio de agrupar el Proletariado para la lucha, el sufragio -universal puede contribuir a acentuar la división entre las clases -confundidas políticamente por él, pero esto es todo lo que puede -realizar. - -El medio de apresurar, con auxilio del sufragio universal, esta -formación del ejército obrero, es la candidatura de clase, que -continúa en política la lucha de clases que rige nuestro estado social, -acentuando en el terreno electoral el antagonismo existente entre -aquellos que, cualesquiera que sean sus opiniones políticas, detentan -los medios de producción, y los que no poseyendo más que su fuerza -de trabajo, tienen que adaptarse para vivir a las exigencias de los -primeros. - -Pero no deben confundirse la candidatura de clase y la candidatura -obrera. Como esta última no es otra cosa que la candidatura de un -obrero de ideas más o menos radicales, lejos de tener para la burguesía -una significación hostil, será poco a poco alabada y sostenida por -ella; este es un nuevo lazo tendido a la sencillez de un Proletariado -que comienza a desconfiar de los políticos de profesión, a comprender -que ha sido burlado por ellos, y que, si legalmente ha sido proclamado -soberano, en realidad ha seguido siendo esclavo. - -Se tratará de conservar la confianza del Proletariado, que disminuye, -proponiendo a sus sufragios uno de los suyos. Con la candidatura obrera -se tratará de impedir que la guerra entre obreros y burgueses suceda -a las inocentes escaramuzas entre republicanos de diversos matices. -Bien sea un burgués o un obrero alistado bajo cualquier bandera de -la burguesía el que salga elegido, el resultado será el mismo. La -candidatura obrera, cuando no es otra cosa que la candidatura de un -obrero, es una farsa; es necesario que la candidatura de clase lleve -a la esfera política la guerra de clases que llena las páginas de la -historia, y para efectuar esto debe elegirse el candidato en virtud de -los servicios que puede prestar y no del estado que ejerza. - -En efecto: si así como el enfermo tiene una noción más precisa de su -dolor que el médico que le asiste, el obrero tiene más que nadie una -idea exacta de las privaciones que sufre; así también, al tratarse del -remedio conveniente, los obreros, considerados únicamente como obreros, -no son más aptos para indicar la solución de la cuestión social que -los enfermos para descubrir el tratamiento que conviene. Cuando su -competencia en esta materia existe, proviene de estudios especiales y -no de su posición de obreros. - -Después de lo que antecede, ¿es necesario añadir que no emprendemos -campaña alguna para obtener en la actualidad los derechos políticos de -la mujer, y que, desde luego, la quimera de la candidatura femenina no -nos cuenta en el número de sus partidarios, por más que en los grupos -del Partido Obrero la mujer sea considerada como enteramente igual al -hombre? - -Convencidos de que el derecho de sufragio es impotente para conseguir -la emancipación humana, no cometeremos la falta de perder un tiempo -precioso en perseguir un fin que, aun suponiendo que se alcanzase, -sería incapaz de mejorar la situación de la mujer. Esto sería para ella -y para aquellos cuyos esfuerzos hubiesen sido estériles, un engaño más -que tendrían que añadir a los ya causados por el sufragio universal; -solo que esta vez la responsabilidad caería por completo sobre los que -se hubieran dejado llevar de un sentimentalismo demasiado irreflexivo. -La emancipación femenina está subordinada a la transformación -económica, y únicamente trabajando en pro de esta se hará algo en -realidad por la primera; el obrar de otro modo es hacerse cómplice, -a sabiendas o inconscientemente, de extravíos perjudiciales a los -intereses que se aparenta defender. - -Desde el punto de vista económico se ha hablado de asociación. Pero la -asociación obrera es quimérica para todo lo que es grande industria, -puesto que esta absorbe cada vez más la mayoría de los obreros, dada la -forma gigantesca que reviste el instrumento de trabajo y lo crecido de -los anticipos necesarios para la creación de una empresa. - -¿Qué significaría el ahorro obrero, aun suponiendo que fuese -practicable, comparado con la indispensable acumulación de los -capitales? Además de que, si por un hecho excepcional pudiera -extenderse el ahorro, sería un nuevo engaño. Quien dice ahorro -generalizado, dice disminución de consumo, es decir, disminución en -la demanda de productos; y por ende, disminución de la producción y -aumento de los paros forzosos, en perjuicio de los que no pueden vivir -sino a condición de estar ocupados. - -Respecto a la intervención del Estado, el conceder créditos a las -Asociaciones obreras permitiría hacer a la burguesía una guerra con -éxito y tendería, por consiguiente, a mermar sus beneficios; mas como -es la burguesía quien dirige el Estado, ella tendrá buen cuidado, -digan lo que quieran algunos hábiles que aspiran a hacerse populares -reclamando con estruendo lo que saben no puede obtenerse, de no -proporcionar al Proletariado la posibilidad de arruinarla en un plazo -más o menos remoto. - -En cuanto a la pequeña industria, en la que el instrumento de trabajo, -de poco valor, hace más asequible la posibilidad de la asociación, -semejantes asociaciones tropiezan en la práctica con obstáculos -difíciles, si no imposibles, de vencer. - -Impidiendo el modesto capital a los talleres cooperativos el acometer -empresas importantes, y no permitiéndoles tampoco dar fiado a los -clientes, los coloca, respecto de los patronos, en la posición -desfavorable del pequeño productor frente al productor en grande -escala, con otra desventaja sobre los dueños de pequeños talleres, -a quienes nada impide, cuando escasea el trabajo, despedir todo o -parte del personal asalariado, pues no les preocupa en lo más mínimo -el saber cómo vivirán sus obreros cuando no trabajan, ocupándose -solo en disminuir sus gastos; mientras que el taller cooperativo, -no pudiendo despedir a los asociados, los cuales aunque no trabajen -tienen necesidad de subsistir, se vería obligado a gastar sus fondos -o contraería deudas. Los periodos de prosperidad, lejos de aprovechar -al obrero, habrían de consagrarse a enjugar el déficit producido en la -caja durante la paralización de los negocios; el obrero trabajaría, lo -mismo que antes, para el capitalista, que entonces se llamaría acreedor -en vez de llamarse patrón, y se consideraría dichoso si no se consumaba -su ruina. - -La mayor parte de las veces, estas asociaciones cooperativas solo -tienden a la emancipación de unos cuantos, y, cuando por acaso -prosperan, se convierten en patronatos colectivos que se aprovechan del -trabajo de simples asalariados y reparten los beneficios entre varios -accionistas, sin acordarse de los antiguos compañeros de miseria más -que para explotarlos. - -Cuando se reflexiona que, en una industria privilegiada como la -tipografía, muchos miles de obreros se hallan imposibilitados de -intentar su emancipación, por incompleta que sea, mediante la -asociación obrera, es preciso convenir en que este ejemplo, panacea -favorita de los reformadores charlatanes, solo prueba una cosa: -la impotencia de la sociedad cooperativa y la imposibilidad de -generalizarla. - -Otro de los remedios más cacareados consiste en la participación en -los beneficios; y se explica el interés con que se aconseja este modo -particular de retribución, pues está ya hoy demostrado que únicamente -beneficia a los capitalistas, quienes, gracias a este sistema, recogen -por un lado más de lo que aparentan prodigar por otro. - -La participación en los beneficios, haciendo creer al obrero que -trabaja para sí y que logrará mayor producto cuanto más trabaje, sujeta -el obrero al taller, suprime las huelgas, asegura la disminución -de los gastos generales por la economía de las primeras materias y -obliga al obrero a producir la mayor cantidad posible de trabajo, -precipitando así, por el exceso de producción que de esto resulta, el -advenimiento de los paros y de las crisis periódicas. La participación -en los beneficios no es, pues, sino un medio de aumentar el grado de -explotación. - -Hay que añadir que la esfera en que es aplicable, es decir, útil a -los patronos, es limitada. Donde los movimientos del obrero tienen -que adaptarse forzosamente a los movimientos no interrumpidos de -la máquina, donde el empleo de la materia primera puede calcularse -exactamente, donde la vigilancia es fácil, la participación, siendo -improductiva para el capitalista, no es ni será nunca aplicable. - -Hay quien habla de transformar la suerte de la clase obrera por un -perfeccionamiento de nuestro absurdo sistema de impuestos y sobre todo -por la abolición de los derechos de consumo. - -Nuestro sistema fiscal grava extraordinariamente los artículos -de primera necesidad; la modificación de este sistema mejoraría -inmediatamente la posición del obrero, pero solo sería una mejora -pasajera. El salario tiende a regirse por el precio de las -subsistencias indispensables al trabajador, y, suponiendo que -disminuyese su precio por la rebaja de los arbitrios, el salario -concluiría al fin por bajar. Cuanto más barata es la vida, menor es el -salario, y la situación real sería la misma que antes de esta reforma -improbable. En definitiva, una rebaja en el precio de sus subsistencias -no aprovecharía más al asalariado que la disminución en el precio de la -paja al animal que la come. Por otra parte, el experimento se ha hecho -ya. En Bélgica se suprimieron los consumos en 1860; el obrero belga -paga anualmente una cantidad media de impuestos mucho menor que el -obrero parisiense; ¿está por eso menos explotado? ¿en qué es preferible -su existencia a la de nuestros proletarios? La sujeción obrera es -independiente del sistema de contribuciones. - -Respecto al librecambio y a la protección, panaceas ensalzadas por -algunos, son simplemente disputas entre capitalistas, que no interesan -en lo más mínimo a la clase obrera. Unos, necesitando proteger su -campo de explotación nacional amenazado por la competencia extranjera, -reclaman gravámenes sobre los productos extranjeros; otros, necesitando -el libre acceso del mercado universal para poder ensanchar su -explotación, aspiran a la libertad del cambio. Todos piensan únicamente -en el mantenimiento provechoso de una potencia que nace exclusivamente -del modo de apropiación, y que da origen a los desórdenes económicos y -a las miserias proletarias. - -Sería una candidez el tratar de persuadir a los capitalistas a que -renuncien al orden de cosas de que se disfrutan. Una mejora ruinosa -para ellos, y efectuada, sin embargo, por ellos mismos, en la -suerte del trabajador, es tan inverosímil como la intervención del -Espíritu Santo. No acertaré nunca a figurármelos en el interesante -papel de empobrecidos por persuasión. ¿Se cree, no obstante, que -esa problemática acción voluntaria será sustituida por la acción -legislativa? Pero, ¿cómo esperar de los hombres de la burguesía, como -diputados, lo que no se puede esperar de ellos como patronos, lo que -rehúsan individualmente cuando sus obreros solicitan un ligero aumento -de salario o una rebaja del tiempo de trabajo? - - * * * * * - -Para modificar al hombre y sus instituciones es necesario modificar -primero el medio económico que los produce. Una transformación social -como la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos y la abolición -del régimen del salario actualmente entre nosotros, si bien conforme -con las condiciones económicas del momento, no se efectúa sin una -perturbación violenta. El orden de cosas antiguo, matriz del organismo -superior llamado a sucederle, no sufre sin resistencia la aparición de -los elementos nuevos que él mismo ha engendrado: todo alumbramiento va -acompañado de efusión de sangre. - -Y no por hablar en nombre del derecho se evitaría el recurrir a la -fuerza. Pasaron los tiempos en que los hebreos, haciendo resonar -sus trompetas, derribaban las murallas de Jericó; las frases más -retumbantes sobre el derecho y la justicia no arrancarían ni una piedra -de la fortaleza capitalista. Si desde el punto de vista subjetivo es -cierto que la fuerza no puede constituir derecho, en realidad sucede -lo contrario: la fuerza constituye el derecho en el sentido de que -todo derecho no sancionado por la fuerza está confinado en el dominio -especulativo. - - -VI - -NUESTRA REVOLUCIÓN - -La experiencia de la historia nos demuestra que una clase no abdica; -una casta propietaria no se desposee espontáneamente. Poner el interés -general sobre el interés particular, cuando entre sí son antagónicos, -es un acto de generosidad que solo pueden efectuar aisladamente -ciertos individuos. Es más: con la competencia que rige la producción, -un patrono no puede pagar a sus obreros un salario mayor que sus -competidores, sin correr el riesgo de arruinarse y exponerse así a no -poderles pagar ni poco ni mucho; pero este es un sacrificio de que -no es capaz una clase considerada como clase. El gran revolucionario -Augusto Blanqui, en Francia, y Marx, en Alemania, son los primeros que -han afirmado que no había avenencia posible y que la transformación -social se llevará a cabo, no con la burguesía o por la burguesía, sino -contra la burguesía. Arrinconada en sus últimas trincheras, lo más que -hará será conceder algunas reformas, a fin de acallar reivindicaciones -alarmantes. Ciertamente, los socialistas no verían con disgusto que la -burguesía entrase en ese camino. - -Por ejemplo, acogerían con entusiasmo la limitación de las horas -de trabajo. Las horas extenuantes empleadas en enriquecer a los -capitalistas, podrían utilizarse entonces en beneficio de la acción -política y de la propaganda socialista, a las que es físicamente -refractario el obrero que pasa doce o quince horas en los presidios -industriales. La desdicha perenne, la gran miseria, el padecimiento -constante, lejos de excitar los ánimos y reanimar los espíritus, -deprimen las inteligencias y abaten el valor, engendran la postración y -no la fogosidad. - -Conceder reformas equivale a proporcionarnos armas, a hacernos más -fuertes contra nuestros adversarios, quienes se debilitan a medida -que nosotros nos fortalecemos. El apetito se abre comiendo. Cuanto -más se obtiene, más se exige; así, las reformas efectuadas, en vez -de contener el movimiento revolucionario, excitarán a la lucha, -suministrando al propio tiempo esas reformas los hombres más aptos -para luchar. Los socialistas sacarán, pues, ventaja de todas las -reformas. Solo que estas reformas, conquistas de detalle, no evitarán -de ningún modo el combate final, puesto que, por muchas que sean las -cesiones de privilegios que haga la burguesía bajo la presión de los -acontecimientos, esta clase querrá siempre conservar algunos. - -Deplorable o no, la fuerza es el único medio de proceder a la -renovación económica de la sociedad. Aunque los intereses que -representa el Partido Obrero son los de la mayoría, solo milita en -él la minoría consciente del Proletariado, y, sin embargo, llama en -su auxilio a la fuerza. ¡Qué ceguera! dirán algunos. Al criticarle -sobre este punto, no se tiene en cuenta que la mayor parte de las -revoluciones son obra de minorías, cuya voluntad tenaz y decidida ha -sido secundada por la apatía de mayorías menos enérgicas. ¿Estaríamos -en plena República, si para establecerla se hubiese esperado la -adhesión de la mayoría del país a la idea republicana? - -El número es una fuerza, pero no constituye exclusivamente la fuerza; -puede ser tan solo uno de los elementos de ella y tener igual valor que -el grado de desarrollo, la energía, la organización, las armas de que -se dispone. - -Por lo demás, el número no basta para economizar el empleo de la -fuerza. El tercer estado estaba en 1789 en mayoría en la nación y en -los Estados generales; a pesar de esta posición, hubiera sucumbido sin -el 14 de julio: «aquella escaramuza --declaraba el 29 de junio de 1880 -en la tribuna del Senado un historiador burgués, M. Henri Martin-- -salvó el porvenir de Francia.» - -En materia de revolución, nosotros no predicamos el arte por el arte, -como esos espantajos a lo Félix Pyat, revolucionarios de ópera bufa, -que tutean al pueblo, hablándole siempre de la pólvora y tomando las -de Villadiego en casos de apuro. La revolución no es nuestro fin, es -solamente el medio que nos imponen las circunstancias para conseguirlo. - -Lo que nos proponemos no es la instauración, por medio de un acto de -violencia, de una forma social cuyo plan tengamos en la mente; sino la -sustitución del orden capitalista por el orden cuyos elementos, como -antes se ha visto, se desarrollan cada día más en el seno mismo del -actual orden de cosas. Esta transformación se halla subordinada al -advenimiento previo al poder político. La clase obrera debe apoderarse -por la fuerza del gobierno, que será en sus manos el instrumento con -que se llevará a cabo la expropiación económica de la burguesía y la -apropiación colectiva de los medios de producción. - -Lo primero que debe hacerse es arrojar a la burguesía del gobierno, así -como esta arrojó de él a la nobleza. En efecto, el Estado no es otra -cosa que el aparato gubernamental que permite mantener bajo el dominio -de los poseedores a la clase desposeída, y si la burguesía consolida -este instrumento de dominación, es para servirse de él de una manera -legal o ilegal el día que se viera en peligro. Es necesario, pues, -quitarle en primer lugar toda posibilidad de resistencia. - -Así es como la lógica enseña a proceder, y así es como procedió el -tercer estado. Lo primero que hizo fue apoderarse del gobierno, y -después atacó la propiedad. Y la revolución burguesa ha sido tan -duradera que los representantes de la sociedad aristocrática fueron -impotentes en 1815, aun con el auxilio del extranjero, para resucitar -el antiguo orden de cosas, lo cual, entre paréntesis, demuestra la -eficacia de este método revolucionario. La Carta borbónica se vio -obligada a consagrar la irrevocabilidad de las adquisiciones hechas por -los detentadores de los bienes nacionales; la cuestión de propiedad, -base del edificio social, tal como había sido reglamentada, quedó a -salvo. - -Como una revolución social no es un fenómeno espontáneo ni local, no -podemos declararnos partidarios de los movimientos parciales debidos -a la iniciativa de individualidades, de grupos ni aun de ciudades, -pues semejantes movimientos merman las filas de los revolucionarios -sin compensación ninguna. La _Commune_, cuyo aniversario celebramos -como el de una de las etapas de la evolución socialista, no triunfó -por haber cometido la falta gravísima de limitar su acción a París. La -emancipación de París va unida a la emancipación de la Francia obrera; -casi todos los parisienses que se batieron en 1871 lo hicieron por las -ideas burguesas de federalismo y de comunalismo, cuando habría sido -menester sublevar, o a lo menos tratar de sublevar, toda la masa obrera -del país, interesándola directamente en la lucha. - -La tarea de los revolucionarios no consiste en determinar el momento -de esta revolución, que surgirá fatalmente de las complicaciones -económicas y políticas de que Europa será pronto teatro. Una vez -demostrada la tendencia de los fenómenos económicos, una vez analizados -y conocidos los elementos materiales de la transformación que se -prepara, los revolucionarios no tendrán que hacer sino organizar los -elementos intelectuales, reclutar el ejército capaz de hacer redundar -en provecho suyo los sucesos que se elaboran, y tener la fuerza obrera -dispuesta para las luchas que provocará necesariamente el desenfreno de -los antagonismos sociales. - -Los revolucionarios no han de escoger sus armas como tampoco el día de -la revolución. En este punto, solo tendrán que preocuparse de una cosa, -de la eficacia de sus armas, sin inquietarse de su naturaleza. No hay -duda que, a fin de asegurar las probabilidades de victoria, deberán -ser aquellas superiores a las de sus adversarios, y, por consecuencia, -habrán de utilizar todos los recursos que la ciencia pone a disposición -de los que tienen alguna cosa que destruir. - -En resumen, el Proletariado debe recurrir a la fuerza para conquistar -el poder político, cuya posesión es indispensable para llevar -su emancipación. A la fuerza burguesa, a la legalidad burguesa, -sistematización de la fuerza puesta continuamente al servicio de los -privilegios económicos de la burguesía, es necesario oponer la fuerza -obrera, la cual, una vez dueña del poder político, creará a su vez una -legalidad nueva, y procederá legalmente a la expropiación económica de -los mismos a quienes habrá derribado violentamente del poder. Este modo -de acción está prescrito por los hechos: los que emplean la fuerza no -pueden ser vencidos sino por la fuerza. - -En cuanto a la transformación económica, que ha de efectuarse -legalmente, son igualmente los hechos los que formarán los elementos -directores de las modificaciones sucesivas que habrán de llevarse a -cabo. - -El fin del socialismo es proporcionar a cada uno los medios de poner en -actividad sus facultades desarrolladas, mientras que hoy la acción de -la mayoría se halla subordinada a un capital de que carece, y nosotros -sabemos que este fin no puede conseguirse sino por la socialización de -las fuerzas productivas. - -Donde los medios de trabajo se encuentren en manos de quien los pone -en movimiento, aunque afecten la forma de apropiación individual, el -Partido Obrero dejará libre la acción de los acontecimientos, que -eliminan de día en día esta forma de apropiación. Por ejemplo, en -el caso del labrador que cultiva por sí mismo el pedazo de tierra -que posee, del pequeño industrial que maneja él mismo el modesto -instrumento de trabajo que le pertenece, hay esfuerzo personal, no -existe explotación. Lejos de ser explotadores, son también a su vez -explotados, y víctimas de los intermediarios financieros y comerciales -a quienes necesitan recurrir forzosamente. No hay en tal caso lugar a -confiscación; lo único que les arrebatará su pequeña propiedad serán -las necesidades de la producción, a que tarde o temprano tendrán que -someterse. - -No obstante, mientras que los hechos hayan efectuado esta expropiación -inevitable y hayan obligado al labrador a ser, en vez de propietario -nominal de un trozo de tierra gravado con hipotecas, y que solo le -procuraba una vida dulce y penosa, copropietario del suelo nacional con -remuneración equivalente al tiempo que trabaje, el Partido Obrero le -interesará en el orden comunista. - -Tan pronto como haya alcanzado el poder, el Proletariado anunciará -a los labradores la anulación de todas sus deudas no hipotecarias, -la supresión del impuesto territorial en particular, la facultad de -pagar en especie todos sus censos y la confiscación a beneficio de la -colectividad de las deudas hipotecarias, reducidas a un 50 por 100, -poniendo además gratuitamente a su disposición pastos, semillas y -máquinas agrícolas. - -El labrador propietario individual de la tierra que él mismo cultiva, -hallaría así beneficioso para él el nuevo régimen, hasta el día en que -la necesidad resultante de la competencia de las grandes propiedades -actuales socializadas, o las ventajas reales que viera dimanar de la -explotación social del suelo, le hiciesen renunciar a la propiedad -exclusiva de su pedazo de tierra. - -La modificación económica del orden social es inmediatamente posible en -todo lo que sea grande industria y comercio al por mayor, doquiera se -haya efectuado la concentración de los capitales. - -Tocante a lo que se encuentre en poder del Estado, no surgirá la menor -dificultad. Habrá que añadir a la toma de posesión de los servicios -públicos, la supresión de esa espantosa deuda por cuyos intereses paga -Francia anualmente 1.200 millones, es decir, 32 francos por cabeza, 160 -francos, término medio, por familia de cinco personas. - -Respecto a lo que se halle constituido bajo la forma societaria, -tampoco ocurrirá dificultad de ningún género; lo único que habrá que -hacer será anular los títulos, acciones u obligaciones, reduciendo -todos esos papeles pintados a su valor al peso. Una vez realizada, la -apropiación colectiva de los capitales revestirá así, en lugar de la -forma societaria que solo beneficia a algunos y a casi todos perjudica, -la forma social en beneficio de todos. - -Esto será pura y simplemente una recuperación. Pero la idea de -expropiación sin ninguna indemnización hace poner el grito en el cielo -a los defensores de la burguesía. - -¿De dónde ha salido esa propiedad, que aún no cuenta un siglo de -existencia? De una expropiación parecida a la que tanto les repugna. -La nobleza y el clero han sido expropiados sin ninguna indemnización, -así como sus bienes, y, lo que es más grave, una parte de los bienes -comunales han sido transformados en dominios privados. La venta de -estos bienes, pura y simplemente confiscados, de los cuales, a pesar de -solemnes promesas, los proletarios no han percibido ni un átomo, solo -fue, según uno de los hombres que más concienzudamente han estudiado -el periodo revolucionario, Jorge Avenel, «una especie de orgía -territorial, en la que todos los capitalistas hicieron su agosto». - -¿No se ha visto, en nuestros días, que los talleres de tejidos -mecánicos han expropiado de su instrumento de trabajo a los dueños -de los telares de mano? ¿Se les ha indemnizado acaso por aquellos -telares, que han tenido que quemar? Los ferrocarriles, en que cada -nueva línea hace inútil un servicio de diligencias, ¿indemnizan acaso -a los empresarios de ellas? Ahora bien: el interés público es el que -exige igualmente la expropiación de la burguesía, del mismo modo, sin -indemnización de ningún género. - -En oposición a lo que ha hecho el tercer estado, practicando aquello -de «quítate tú para ponerme yo», la expropiación socialista será una -expropiación en beneficio de todos. Habiendo ingresado todos los -capitales en la colectividad, el capitalista habrá desaparecido como -capitalista; como hombre, los medios de producción socializados estarán -a disposición de su actividad en iguales condiciones que para todos, y, -lo mismo que todos, percibirá la retribución correspondiente al tiempo -que trabaje. Si es viejo o está impedido, la colectividad atenderá a -su subsistencia, como atenderá también ampliamente a la de todos los -viejos y enfermos. - -En definitiva, la evolución del medio económico tiende fatalmente a -hacer desaparecer la apropiación estrictamente individual. Tal es el -hecho contra el cual nada pueden nuestras preferencias personales. Pero -si la centralización de las fuerzas económicas, que es cada día más -completa, tiene por término necesario la apropiación colectiva, solo -en el momento en que, a consecuencia de la acción revolucionaria de la -clase productora y no propietaria, haya aquella entrado en su periodo -socialista, esta evolución inevitable no se duplicará, como en régimen -capitalista, con la miseria de los trabajadores y la ruina de los -propietarios expropiados. - - - - -DESARROLLO - -DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA - -SECCIÓN PRIMERA - -Mercancía y moneda. - -CAPÍTULO PRIMERO - -LA MERCANCÍA - -I. Valor de uso y valor de cambio. -- Valor, su sustancia. -- Magnitud -del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario. -- II. Doble -aspecto del trabajo. -- Doble carácter social del trabajo privado. -- -Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo simple. ---III. El valor, realidad social, solo aparece en el cambio. -- Forma -del valor. -- IV. Apariencia material del carácter social del trabajo. - - -La mercancía, es decir, el objeto que en vez de ser consumido por el -que lo produce, está destinado al cambio, a la venta, es la forma -elemental de la riqueza de las sociedades en que impera el régimen de -producción capitalista. El punto de partida de nuestro estudio debe -ser, de consiguiente, el análisis de la mercancía. - - -I. _Valor de uso y valor de cambio._ - -Consideremos dos objetos, por ejemplo, una mesa y una cantidad de -trigo. En virtud de sus cualidades particulares, cada uno de estos -objetos sirve para satisfacer necesidades distintas; ambos son, pues, -útiles al hombre que hace uso de ellos. - -Para convertirse en mercancía un objeto debe ser ante todo una cosa -útil, una cosa que ayude a satisfacer necesidades humanas de esta o de -la otra especie. La utilidad de una cosa, utilidad que depende de sus -cualidades naturales y aparece en su uso o consumo, hace de ella _un -valor de uso_. - -Destinado por el que lo confecciona a satisfacer las necesidades o -las conveniencias de otros individuos, un objeto es entregado por el -productor a aquella persona a quien es útil, a quien quiere usarlo, -en cambio de otro objeto, y por este acto se convierte en mercancía. -La proporción variable en que unas mercancías de especie diferente se -cambian entre sí, constituye su _valor de cambio_. - - -_Valor, su sustancia_. - -Consideremos la relación de cambio de dos mercancías: 75 kilogramos de -trigo, por ejemplo, igualan a 100 kilogramos de hierro. ¿Qué quiere -decir esto? Que en esos dos objetos diferentes, trigo y hierro, hay -algo común. - -Este algo no puede ser una propiedad natural de las mercancías: pues -no se tienen en cuenta sus cualidades naturales sino en cuanto estas -cualidades les dan una utilidad que las constituye en valores de uso. -En su cambio, y esto es lo que caracteriza la relación de cambio, no se -atiende a su utilidad respectiva, y solo se considera si se encuentran -respectivamente en cantidad suficiente. Como valores de uso, las -mercancías son ante todo de cualidad distinta; como valores de cambio, -solo pueden ser diferentes en cantidad. - -Prescindiendo de las propiedades naturales, del valor de uso de las -mercancías, solo queda a estas una cualidad: la de ser productos del -trabajo. - -En este concepto, puesto que en una mesa, una casa, un saco de trigo, -etc., debemos hacer caso omiso de la utilidad respectiva de estos -objetos, de su forma útil particular, no tenemos para qué preocuparnos -del trabajo productivo especial del ebanista, del albañil, del -labrador, etc., que les han dado aquella forma particular. Descartando -así en estos trabajos su fisonomía propia, solo nos resta su carácter -común: desde cuyo momento todos ellos quedan reducidos a un gasto de -fuerza humana de trabajo, es decir, a un desgaste del organismo del -hombre, sin consideración a la forma particular en que se ha gastado -esta fuerza. - -Resultantes de un gasto de fuerza humana en general, muestras del mismo -trabajo indistinto, las mercancías manifiestan únicamente que en su -producción se ha gastado una fuerza de trabajo; o de otro modo, que en -ellas se ha acumulado trabajo. Las mercancías son _valores_ en tanto -que son materialización de este trabajo, sin examinar su forma. Lo que -de común se observa en la relación de cambio o en el valor de cambio de -las mercancías, es su valor. - - -_Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario._ - -La sustancia del valor es el trabajo; la medida de la cantidad de valor -es la cantidad de trabajo, que a su vez se mide por la duración, por el -tiempo de trabajo. - -El tiempo de trabajo que determina el valor de un producto es el tiempo -socialmente necesario para su producción, es decir, el tiempo necesario -no en un caso particular, sino por término medio, este es, el tiempo -que requiere todo trabajo ejecutado con el grado medio de habilidad -y de intensidad y en las condiciones ordinarias con relación al medio -social convenido. - -La magnitud del valor de una mercancía no padecería alteración, si el -tiempo necesario para su producción continuara siendo el mismo; pero -este varía cada vez que se modifica la productividad del trabajo, es -decir, con cada modificación que se introduce en la actividad de los -procedimientos o de las condiciones exteriores, mediante las cuales se -manifiesta la fuerza de trabajo; la productividad del trabajo depende, -pues, entre otras cosas de la habilidad media de los trabajadores, de -la extensión y eficacia de los medios de producir y de circunstancias -puramente naturales: la misma cantidad de trabajo está representada, -por ejemplo, por ocho fanegas de trigo, si la estación ha sido -favorable, y por cuatro en el caso contrario. - -Por regla general, si la productividad del trabajo aumenta, -disminuyendo el tiempo necesario para la producción de un artículo, el -valor de este disminuye, y a la inversa, si la productividad disminuye -el valor aumenta. Pero cualesquiera que sean las variaciones de su -productividad, el mismo trabajo, funcionando durante igual tiempo, crea -siempre el mismo valor, solo que suministra en un tiempo determinado -una cantidad mayor o menor de valores de uso u objetos útiles, según -aumente o disminuya su productividad. - -Aun cuando, merced a un aumento de productividad, se produzcan en -el mismo tiempo dos vestidos en vez de uno, cada vestido continuará -teniendo la misma utilidad que tenía antes de duplicarse la producción; -pero con los dos vestidos se pueden vestir dos hombres en lugar de uno; -por lo tanto, hay aumento de riqueza material. No obstante, el valor -del conjunto de objetos útiles sigue siendo el mismo: dos vestidos -hechos en un tiempo igual al empleado anteriormente en hacer uno, no -valen más de lo que antes valía un solo vestido. - -Una modificación en la productividad que haga más fecundo el trabajo, -aumenta la cantidad de artículos que este trabajo proporciona, y por -consiguiente, la riqueza material; poro no modifica el valor de esta -cantidad así materialmente aumentada, si continúa siendo igual el -tiempo total de trabajo empleado en su fabricación. - - * * * * * - -Sabemos ya que la sustancia del valor es el trabajo. Sabemos también -que su medida es la duración del trabajo. - -Una cosa puede ser valor de uso sin ser un valor: basta para esto que -sea útil al hombre, sin que provenga de su trabajo. Así sucede con el -aire, las praderas naturales, una tierra virgen, etc. Un valor de uso -solo tiene valor cuando hay acumulada en él cierta suma de trabajo -humano. Por ejemplo, el agua que corre en un río, aunque útil para -muchas necesidades del hombre, no tiene, sin embargo, valor alguno; -pero si por medio de cántaros o tubos se transporta el agua a un quinto -piso, adquiere inmediatamente valor, porque para hacerla llegar hasta -aquel punto se ha gastado cierta cantidad de fuerza humana. - -Una cosa puede ser útil y producto del trabajo sin ser mercancía. Todo -aquel que con su producto satisface sus propias necesidades, solo -crea un valor de uso por su cuenta personal. Para producir mercancías -hay que producir valores de uso, con el fin de entregarlos al consumo -general por medio del cambio. - -Por último, ningún objeto puede ser valor si no es útil; si un objeto -es inútil, como se ha gastado inútilmente el trabajo que contiene, no -crea valor. - - -II. _Doble aspecto del trabajo._ - -El trabajo del ebanista, el del albañil, del labrador, etcétera, -crean valor por su condición común de trabajo humano; pero no forman -una mesa, una casa, cierta cantidad de trigo, etc., en una palabra, -diferentes valores de uso, sino porque poseen cualidades diferentes. - -Toda clase de trabajo supone, por una parte, gasto físico de fuerza -humana, siendo bajo este concepto de igual naturaleza y formando el -valor de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo implica un gasto -de la fuerza humana bajo una u otra forma productiva determinada por un -fin particular, y en este concepto de trabajo útil diferente, produce -valores de uso o cosas útiles. - - -_Doble carácter social del trabajo privado._ - -Al conjunto de objetos útiles de toda especie exigidos por la variedad -de las necesidades humanas, corresponde un conjunto de obras o trabajos -igualmente variados. Para satisfacer las diversas necesidades del -hombre, el trabajo se presenta, pues, bajo formas útiles distintas, de -lo cual resulta una multitud de industrias innumerables. - -Aunque ejecutadas independientemente unas de otras, según la voluntad -y designio particular de sus productores, sin relación aparente, las -diversas especialidades de trabajos útiles se manifiestan como partes, -que se completan entre sí, del trabajo general destinado a satisfacer -la suma de necesidades sociales. Los oficios individuales, cada uno -de los cuales corresponde cuando más a un orden de necesidades, y cuya -variedad indispensable no resulta de ningún convenio previo, forman en -su totalidad como los eslabones del sistema social de la división del -trabajo, que se adaptan a la diversidad infinita de las necesidades. - -De esta manera, trabajando los hombres unos para otros, sus obras -privadas revisten, por esta sola razón, un carácter social; pero estas -obras, tienen también un carácter social por su semejanza en concepto -de trabajo humano en general, no apareciendo esta semejanza más que en -el cambio, es decir, en una relación social que los coloca frente a -frente bajo una base de equivalencia, no obstante su diferencia natural. - - -_Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo -simple._ - -Las diversas transformaciones de la materia natural y su adaptación -a las distintas necesidades humanas, que constituyen toda la tarea -del hombre, son más o menos penosas de efectuar, y, por consecuencia, -los diferentes géneros de trabajo de donde resultan son más o menos -complicados. - -Pero cuando hablamos del trabajo humano bajo el punto de vista del -valor, consideramos tan solo el trabajo simple, es decir, el gasto de -la simple fuerza que todo hombre, sin educación especial, posee en -su organismo. Es cierto que el trabajo simple medio varía según los -países y las épocas, pero siempre se halla determinado en una sociedad -dada, es decir, en cada sociedad. El trabajo superior no es otra cosa -que trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a una -cantidad mayor de trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior -o complicado puede equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de -trabajo simple. - -La experiencia enseña que esta reducción de todo trabajo a determinada -cantidad de una sola especie de trabajo, se hace diariamente en todas -partes. Las mercancías más diversas hallan su expresión uniforme en -moneda, es decir, en una masa determinada de oro o de plata. Y por -este solo hecho, los diferentes géneros de trabajo, cuyo producto son -las mercancías, por complicados que sean, se van a reducir en una -proporción dada, al producto de un trabajo único, el que suministra -el oro o la plata. Cada género de trabajo representa solamente una -cantidad de este último. - - -III. _El valor, realidad social, solo aparece en el cambio_. - -Las mercancías son tales mercancías por ser a la vez objetos de -utilidad y porta-valor. De consiguiente, solo pueden entrar en la -circulación si se presentan bajo una doble forma: su forma natural y su -forma de valor. - -Considerada aisladamente una mercancía, como objeto de valor, no puede -ser apreciada. En vano diremos, en efecto, que la mercancía es trabajo -humano materializado; la reduciremos a la abstracción valor sin que la -más leve partícula de materia constituya este valor, y en uno y otro -caso solo tendrá una forma palpable su forma natural de objeto útil. - -Si recordamos que la realidad de las mercancías, en concepto de -valores, consiste en que son la expresión varia de la misma unidad -social, del trabajo humano, aparece evidente que esta realidad, -puramente social, solo puede manifestarse en las transacciones -sociales; el carácter de valor se manifiesta en las relaciones de las -mercancías unas con otras y solo en estas relaciones. Los productos -del trabajo revelan en el cambio, como valores, una existencia social -bajo idéntica forma, distinta de su existencia material, y bajo formas -diversas, como objetos de utilidad. Una mercancía expresa su valor por -el hecho de poder cambiarse por otra; en una palabra, por el hecho de -presentarse como valor de cambio, y solo de este modo. - -Si el valor se manifiesta en la relación de cambio, el cambio no -engendra el valor, antes al contrario, el valor de la mercancía es el -que rige sus relaciones de cambio y determina sus relaciones con las -demás. Esto se comprenderá con una comparación. - -Un pilón de azúcar es pesado, pero su sola apariencia no lo indica y -menos aún cuál sea su peso. Consideremos diferentes pedazos de hierro -de peso conocido. La forma material del hierro, como la del azúcar, -no es, por sí misma, una indicación de la pesantez; los pedazos de -hierro, puestos en relación con el pilón de azúcar, nos darán a conocer -el peso de este. Así, pues, la magnitud de su peso, que no aparecía, -considerado el pilón de azúcar aisladamente, se manifiesta cuando se -pone en relación con el hierro; pero la relación de peso entre el -hierro y el azúcar no es la causa de la existencia del peso del azúcar, -antes al contrario este peso determina la relación. - -La relación del hierro con el azúcar es posible, porque estos dos -objetos tan diferentes por su uso, tienen una propiedad común, la -pesantez, y en esta relación el hierro solo se considera como un cuerpo -que representa peso; no se tienen en cuenta sus demás propiedades -y sirve únicamente como medida de peso. De igual modo, al expresar -un valor cualquiera, por ejemplo, veinte metros de tela valen un -vestido, la segunda mercancía no representa más que valor; la utilidad -particular del vestido no se tiene en cuenta en este caso, y solo sirve -como medida de valor de la tela. Empero aquí concluye la semejanza. -En la expresión de peso del pilón de azúcar, el hierro representa -una cualidad común a ambos cuerpos, pero es una cualidad natural, su -pesantez; en la expresión de valor de la tela con el vestido, este -representa seguramente una cualidad común a ambos objetos, pero ya no -es una cualidad natural, sino una cualidad de origen exclusivamente -social, cual es su valor. - -La mercancía, que tiene un doble aspecto, objeto de utilidad y valor, -no aparece, pues, tal como es, sino cuando se deja de considerarla -aisladamente, cuando por su relación con otra mercancía, por la -posibilidad de ser cambiada, adquiere su valor una forma apreciable, la -forma de valor de cambio, distinta de su forma natural. - - -_Forma del valor._ - -En el concepto de valores, todas las mercancías son expresiones de la -misma unidad, trabajo humano, reemplazables mutuamente. Una mercancía -puede, por consecuencia, cambiarse por otra mercancía. En realidad -hay imposibilidad de cambio inmediato entre las mercancías. Una sola -mercancía reviste la forma susceptible de cambio inmediato con todas -las demás: sabido es que las mercancías poseen una forma especial de -valor, la forma moneda. - -Esta forma moneda tiene su fundamento en la simple forma de la relación -de cambio, que es: 20 metros de tela valen un vestido, o 75 kilogramos -de trigo valen 100 kilogramos de hierro, etc. - -Primeramente, cualquier mercancía se cambia, con arreglo a esta -fórmula, por otra mercancía diferente de cualquiera clase que sea. Esto -es lo que ocurre en los cambios aislados, en que una sola mercancía -expresa accidentalmente su valor en otra mercancía también sola. - -En segundo lugar, una misma mercancía se cambia, no ya al azar con -otra, sino regularmente con otras varias: 20 metros de tela, por -ejemplo, valen alternativamente un vestido, 75 kilogramos de trigo, -100 kilogramos de hierro, etc.; en cuyo caso una mercancía expresa su -valor en una serie de mercancías, mientras que en el caso anterior lo -expresaba en una sola. - -Hasta ahora no hay más que una mercancía que exprese su valor -primeramente en otra mercancía y después en varias. Cada mercancía -tiene que buscar su forma o sus formas de valor, no existiendo una -forma de valor común a todas las mercancías. - -En la fórmula que precede vemos que 20 metros de tela valen un vestido, -o 75 kilogramos de trigo, o 100 kilogramos de hierro, o..., etc. No -cambiando la mercancía cuyo valor se quiere expresar, y que es la tela, -varían las que expresan su valor, siendo ora un vestido, ora el trigo, -o bien el hierro, etc. La misma mercancía, la tela, puede tener tantas -representaciones de su valor cuantas son las mercancías diferentes. -Y como, por el contrario, quisiéramos que una sola representación -reflejase el valor de todas las mercancías, invirtamos nuestro ejemplo -de este modo: un vestido vale 20 metros de tela, 75 kilogramos de trigo -valen 20 metros de tela, 100 kilogramos de hierro valen 20 metros de -tela, etc., etc. Esta fórmula, que es la precedente invertida, la cual -era a su vez el desarrollo de la forma simple de la relación de cambio, -nos da, por último, una expresión uniforme de valor para el conjunto -de las mercancías. Todas tienen ya una medida común de valor, la tela, -que, siendo susceptible de cambio inmediato con ellas, es para todas la -forma de existencia de su valor. - -Desde el punto de vista del valor, las mercancías son cosas puramente -sociales y su forma valor debe, por lo tanto, revestir una forma de -validez social. Y la forma valor no ha adquirido consistencia sino -desde el momento en que se ha unido a un género especial de mercancías, -a un objeto único universalmente aceptado. Este objeto único, forma -oficial de los valores podía ser, en principio, una mercancía -cualquiera; pero la mercancía especial, con cuya forma natural se ha -confundido poco a poco el valor, es el oro. Sustituyamos, en nuestra -última fórmula, la tela con el oro, y obtendremos la forma moneda del -valor; todas las mercancías son reducidas a cierta cantidad de oro. - -Antes de conquistar históricamente este monopolio social de forma del -valor, el oro era una mercancía como cualquier otra, y solo porque -representaba de antemano el papel de mercancía al lado de las demás, -funciona hoy como moneda frente a las otras mercancías. Como toda -mercancía, el oro se presentó primero accidentalmente en cambios -aislados. Poco a poco funcionó, en una esfera más o menos limitada, -como medida general del valor. En la actualidad, los cambios de -productos se verifican exclusivamente por su mediación. - -La forma moneda del valor aparece hoy como su forma natural. Al decir -que el trigo, un vestido, un par de botas, se refieren a la tela como a -la medida de valor, como a la encarnación general del trabajo humano, -salta inmediatamente a la vista lo extraño de tal proposición; pero -cuando los productores de estas mercancías, en vez de referirlas a -la tela, las refieren al oro o a la plata, lo cual en el fondo es -lo mismo, la proposición deja de sorprenderles. No parece que una -mercancía se haya convertido en moneda, porque las demás mercancías -expresen en ella su valor, sino por el contrario, parece que las -mercancías expresan en ella su valor, porque es moneda. - - -IV. _Apariencia material del carácter social del trabajo._ - -Esta forma moneda o dinero, contribuye, pues, a dar una idea falsa de -las relaciones de los productores, cuyas relaciones ponen los productos -en presencia unos de otros para cambiarlos comparando sus valores, es -decir, comparando el trabajo de diferente género que cada cual contiene -en concepto de trabajo humano semejante, y prestando así a este trabajo -y a sus productos un aspecto social distinto de su aspecto natural. - -Y los productos del trabajo que en sí mismos son cosas sencillas y -fáciles de comprender, se tornan complicados, llenos de sutilezas -y enigmáticos, en cuanto se les considera como objetos de valor -prescindiendo de su naturaleza física, en una palabra, desde que se -convierten en mercancías. - -El valor de cambio, que verdaderamente no es otra cosa que la manera -social de contar el trabajo invertido en la fabricación de un objeto, -y que, por consecuencia, solo tiene una realidad social, ha llegado a -ser tan familiar para todo el mundo que parece ser como la forma moneda -para el oro y la plata, una propiedad íntima de los objetos. - -Habiendo aparecido en el periodo histórico en que domina el sistema -mercantil de producción, este carácter de valor ha tomado el aspecto -de un elemento material de las cosas, inseparable de ellas y eterno; -mientras que existen sistemas de producción en que la forma social de -los productos del trabajo se confunde con su forma natural, en lugar de -ser distinta de ella, en que los productos se presentan como objetos de -utilidad bajo diversos conceptos y no como mercancías que se cambian -recíprocamente. - -Esta apariencia material que se da a un fenómeno puramente social, esta -ilusión de que las cosas tienen una propiedad natural mediante la cual -se cambian en proporciones determinadas, convierte, a los ojos de los -productores, su propio movimiento social, sus relaciones personales -para el cambio de sus productos, en movimiento de las cosas mismas, -movimiento que los arrastra, sin que puedan dirigirlo, ni mucho menos. -La producción y sus relaciones, creación humana, rigen al hombre en -lugar de estar subordinadas a él. - -Un hecho análogo se observa en la nebulosa región del mundo religioso. -En esta región los productos del cerebro humano se convierten en -dioses, toman el aspecto de seres independientes, dotados de cuerpos -propios, que se comunican entre sí y con los hombres. Lo mismo ocurre -con los productos manuales en el mundo mercantil. - - - - -CAPÍTULO II - -DE LOS CAMBIOS - -Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas -relaciones. -- La relación de cambio entraña necesariamente la forma -moneda. -- La forma moneda va unida a los metales preciosos. - - -_Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas -relaciones._ - -No pudiendo las mercancías ir por sí solas al mercado ni cambiarse -ellas mismas entre sí, sus poseedores, para ponerlas en contacto, -tienen que ponerse a su vez en mutuas relaciones. De suerte que cada -uno se apropia la mercancía ajena abandonándole la propia, por medio -de un acto voluntario común. Así, pues, para que la enajenación -sea recíproca, los poseedores deben reconocerse tácitamente como -propietarios privados de las cosas enajenadas. Esta relación jurídica, -cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las -voluntades en que se refleja la relación económica. Las personas solo -existen en tal caso a título de representantes de la mercancía que -poseen. - -Para el dueño de una mercancía que quiere cambiarla por otra, esta -mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad; si le fuera -útil no procuraría deshacerse de ella. La única utilidad que el -mercader cambista encuentra en su mercancía es que puede ser útil a -otros, y que, por consecuencia, es un instrumento de cambio y un -porta-valor. Desde este punto aspira a enajenarla por otras mercancías, -cuyo valor de uso pueda satisfacer sus necesidades personales. - -Todas las mercancías son lo contrario de valores de uso o valores -negativos para los que las poseen, y valores de uso positivos para los -que carecen de ellas, siendo, pues, necesario que varíen de dueño, cuya -variación constituye precisamente su cambio. Pero el cambio no las -relaciona unas con otras, sino en el concepto de valores; solo después -del cambio vienen a ser valores de uso para el nuevo poseedor que las -ha adquirido atendiendo a su utilidad. Es necesario, por lo tanto, -que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan -realizarse como valores de uso. - -Es necesario además que su valor de uso esté demostrado antes de -que las mercancías puedan realizarse como valores; porque solo se -realizan como valores a condición de que se demuestre que el trabajo -invertido en producirlas, lo haya sido en una forma útil a otros; y -esta condición solo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas -atendiendo a su utilidad, en una palabra, la utilidad de las mercancías -solo se demuestra por su cambio. - -En resumen, solo cuando son útiles pueden las mercancías presentarse -como valores; si bien deben haberse presentado como valores antes de -manifestar su utilidad. ¿Cómo quedarán satisfechas estas condiciones -contradictorias para los poseedores de las mercancías? - - -_La relación de cambio origina la forma moneda._ - -En esta situación las mercancías solo pueden manifestar su carácter de -valor y la cantidad de este si se colocan sobre una base de igualdad -con una cantidad determinada de una cosa útil, cuyo valor esté ya -demostrado. Dos mercancías manifiestan su valor por su comparación con -una tercera mercancía, cuya utilidad, ya reconocida, da cuerpo al valor -de las otras dos. Esta tercera mercancía se convierte en moneda, según -hemos visto en el capítulo precedente. La relación de cambio es la que -origina necesariamente la forma moneda. - -El desarrollo histórico de la producción y del cambio ha impreso, cada -vez más, a los productos del trabajo el carácter de mercancías, de -productos para otros; una parte cada vez mayor de objetos útiles se -ha producido intencionadamente para el cambio, es decir, que hasta en -su producción los objetos no son considerados, bajo el punto de vista -de su utilidad, sino como valores. A fin de efectuar el cambio, era -necesario poder comparar su valor respectivo, y no pudiendo hacerse -esta comparación sino mediante otra mercancía, la necesidad del -comercio ha dado así origen a una forma palpable que permite comparar -los objetos bajo el punto de vista del valor. - -Esta forma palpable que se adhiere, al principio, ora a una, ora a otra -mercancía, acaba por adherirse exclusivamente, a una especie particular -de mercancía. De común acuerdo, una mercancía especial que se separa -de las otras, sirve para exponer sus valores recíprocos. La forma -natural de esta mercancía queda establecida socialmente como la forma -de existencia del valor, y funciona como moneda, convirtiéndose en -dinero. - - -_La forma moneda se adhiere a los metales preciosos._ - -La casualidad decide primeramente sobre qué género de mercancías ha -de fijarse la forma moneda; pero esta forma no tarda en adherirse a -las mercancías que por sus propiedades naturales son más aptas para -esta función social, es decir, a los metales preciosos. En efecto, -todas las muestras de estos metales son idénticas en el concepto de -las cualidades, y solo unas materias semejantes podían tener forma -propia para manifestar el valor, para servir de imágenes palpables del -trabajo humano. Además, como las mercancías, en concepto de valores, -solo difieren por su cantidad, la mercancía moneda debe ser susceptible -de diferencias cuantitativas, a fin de adaptarse a las variaciones de -cantidad. - -El valor de uso del oro y de la plata convertidos en mercancía moneda -es doble: además de su utilidad como mercancías, pues sirven de materia -primera para fabricar muchos artículos, tienen una utilidad particular -por su función como moneda. - -La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en -moneda, no les da su valor, que ya tenían antes de ser moneda, solo les -da esta forma especial de valor. El hecho de saber que el oro tiene -esta forma especial de valor, la forma moneda, que lo hace susceptible -de cambio inmediato con todas las demás mercancías, implica el que -se sepa cuánto valen, por ejemplo, veinte pesetas de oro. Como toda -mercancía, el oro no puede expresar su propia cantidad de valor sino en -otras mercancías, y basta leer en sentido inverso una tarifa de precios -corrientes, para encontrar la cantidad de valor del oro expresada en -todas las mercancías imaginables. - - - - -CAPÍTULO III - -LA MONEDA O LA CIRCULACIÓN DE LAS MERCANCÍAS - -I. Medida de los valores. -- La forma precio. -- II. Circulación de -las mercancías. -- Curso de la moneda. -- El numerario o las especies -y el papel moneda. -- III. Reservas de oro y de plata o tesoros. -- El -dinero como medio de pago. -- La moneda universal. - - -I. _Medida de los valores._ - -Supongamos, para mayor claridad, que el oro es la mercancía moneda. -Realmente, en los países como Francia en que dos mercancías, el oro y -la plata, desempeñan legalmente la función de medida del valor, solo -una de ellas se mantiene en su puesto. - -La primera función del oro consiste en suministrar al conjunto de las -mercancías la materia en que expresan sus valores, como productos de -cualidad igual, comparables, por lo tanto, en el concepto de cantidad. -Desempeña, pues, el papel de medida universal de los valores. - -Pero no es el oro convertido en moneda lo que hace a las mercancías -conmensurables; al contrario, porque son conmensurables, siendo -de igual cualidad en concepto de valores y fuerza de trabajo -materializada, pueden hallar todas juntas su magnitud de valor en -una mercancía convertida en medida común. Esta medida de los valores -mediante la moneda, no es más que la forma que debe revestir -necesariamente su medida efectiva, que será siempre el tiempo de -trabajo. - - -_La forma precio._ - -La expresión en oro de la magnitud de valor de una mercancía es su -forma moneda o su precio. - -El precio de las mercancías no es cosa aparente por sí misma. El -poseedor se ve obligado a ponerles unas etiquetas para anunciar su -precio, para representar su igualdad con el oro. No hay comerciante -que no sepa perfectamente que no necesita ni un grano de oro efectivo -para estimar en oro el valor de millones de mercancías. Aun cuando -en su función de medida de los valores solo se emplea la moneda como -moneda imaginaria, no por esto la determinación de los precios deja -de depender completamente de la materia de la moneda. Si esta materia -fuese cobre en vez de oro, los valores estarían representados por -cantidades de cobre diferentes de las cantidades de oro, en otros -términos, por precios diferentes. - -Como cantidades diversas de una misma cosa, del oro, las mercancías -se comparan y se miden entre sí, y de aquí la necesidad de referirlas -a una cantidad de oro que se fija como término de comparación, como -unidad de medida. Debiendo tener esta cantidad de oro una autenticidad -social, es determinada por la ley. Dividida en partes iguales, esta -cantidad fija de metal se convierte en el tipo de los precios. - -Por consecuencia, el oro desempeña aquí una segunda función. Sabemos -que, como medida de los valores, sirve para transformar los valores de -las mercancías en supuestas cantidades de oro, en precios; ahora, como -tipo de los precios, mide estas diversas cantidades de oro por una -cantidad fija y las refiere a un peso fijo de oro. Los precios, o las -cantidades de oro en que se transforman imaginariamente las mercancías, -se expresan desde este momento con los nombres monetarios de este peso -fijo, unidad de medida y de sus subdivisiones, por ejemplo, en pesetas. - -Los precios indican, pues, dos cosas al mismo tiempo: la magnitud del -valor de las mercancías y la parte del peso de oro convertido en unidad -de medida, por la cual, son cambiables inmediatamente. - -Si el precio, como índice de la magnitud del valor de la mercancía, -es la indicación de su relación de cambio con la moneda, no se ha de -deducir que la indicación de su relación de cambio con la moneda se -confunde necesariamente con la indicación de su magnitud de valor. - -En efecto, la magnitud de valor expresa la relación íntima que -existe entre una mercancía y el tiempo de trabajo social necesario -para producirla. Desde que el valor se convierte en precio, esta -relación aparece como la relación de cambio de la mercancía con la -moneda. Pero la relación de cambio puede expresar, ora el valor -mismo de la mercancía o bien lo más o lo menos que su cambio produce -accidentalmente en circunstancias dadas. - -Supongamos que un saco de trigo se produce en el mismo tiempo de -trabajo que 13 gramos de oro, y que el nombre monetario de estos 13 -gramos de oro sea el de dos escudos; la expresión moneda del valor del -saco de trigo, o su precio, será dos escudos. - -Aunque las condiciones de la producción no varíen, siendo necesario el -mismo tiempo de trabajo si se presentan circunstancias que permiten -estimar el saco de trigo en tres escudos u obligan a bajarlo a un -escudo, en tal caso tres escudos y un escudo son expresiones que -aumentan o disminuyen el valor del trigo, y sin embargo, son sus -precios, porque expresan la relación de cambio del trigo y de la moneda. - -Es, pues, posible que exista una diferencia cuantitativa entre el -precio de una mercancía y su magnitud de valor, cuya posibilidad -proviene del doble papel que representa la misma forma precio. - -En el precio, es decir, en el nombre monetario de las mercancías, su -equivalencia con el oro no es todavía un hecho consumado. Para producir -prácticamente el efecto de un valor de cambio, la mercancía debe dejar -de ser oro simplemente imaginado y convertirse en oro real y positivo -para darla un precio, basta con declararla igual a una cantidad de -oro puramente imaginaria; pero hay que reemplazarla con oro efectivo -para que preste a su poseedor el servicio de procurarle, por medio del -cambio, las cosas que necesita. - -La forma precio manifiesta simplemente que las mercancías son -enajenables y en qué condiciones su poseedor quiere enajenarlas. Los -precios son como miradas amorosas que las mercancías lanzan al dinero; -para que el dinero se deje atraer por las mercancías es preciso que -su valor útil esté reconocido. No hablamos de los errores más o menos -intencionados que se cometen al fijar los precios, cuyos errores son -bien pronto corregidos en el mercado por la tarifa de los concurrentes. - - -II. _Circulación de las mercancías._ - -El cambio transporta las mercancías de manos en que son valores de uso -negativos a manos en que sirven de valores de uso. Llegadas al punto en -que sirven de objetos de utilidad, las mercancías desaparecen de la -esfera de los cambios y caen en el dominio del consumo, lo cual, solo -se verifica después de una serie de cambios de forma. - -Consideremos en el mercado un cambista cualquiera, un tejedor. -Cambia su mercancía, 20 metros de tela, por ejemplo, por 2 escudos -de oro; después de lo cual cambia estos dos escudos por un vestido. -Al operar así el tejedor, enajena la tela, que para él no es más que -porta-valor, por el oro, y el oro, figura del valor de la tela, por -otras mercancías, el vestido, que va a ser para él valor de uso. De -cuya operación resulta que el tejedor se ha proporcionado, en lugar de -su primera mercancía, otra mercancía de valor igual, pero de utilidad -diferente; proporcionándose, de esta manera, medios de subsistencia y -de producción. - -En último resultado, el tejedor no hace más que sustituir una mercancía -por otra, o cambiar productos. Pero este cambio se efectúa dando lugar -a dos transformaciones opuestas y complementarias: transformación de -la mercancía en dinero y nueva transformación del dinero en mercancía, -cuyas transformaciones representan, bajo el punto de vista del poseedor -de la mercancía, dos actos: venta, o cambio de la mercancía por dinero, -y compra o cambio del dinero por la mercancía. El conjunto de los dos -actos contenidos en la operación (tela - dinero - vestido) o lo que es -lo mismo (mercancía - dinero - mercancía) se resume así: vender para -comprar. - -El mismo acto que es venta para el tejedor es compra para el que da 2 -escudos por su tela; y estos 2 escudos eran ya el producto de una venta -en manos del comprador de la tela. Porque, aparte del cambio del oro en -su fuente de producción, es decir, en el punto donde se cambia como -producto inmediato del trabajo por otro producto de igual valor, el oro -representa, en manos de cada productor cambista, un precio de mercancía -realizado. - -Supongamos que el comprador de la tela ha obtenido estos 2 escudos de -la transformación de un saco de trigo en dinero, y veremos en tal caso, -que la tela, que, como cosa vendida, es el principio del movimiento de -cambio (tela - dinero - vestido), como cosa comprada es el término de -otro movimiento de cambio (trigo - dinero - tela). - -Por otra parte, el acto que es compra para el tejedor, es venta para el -sastre, que a su vez convierte los 2 escudos procedentes de la venta -de su vestido en otra mercancía, en una pipa de vino, por ejemplo. El -término del movimiento (tela - dinero - vestido) es de este modo el -principio de otro movimiento (vestido - dinero - vino). - -La primera transformación de una mercancía, la tela, es, pues, la -última de otra, el trigo. La última transformación de la misma -mercancía, la tela, es la primera de otra, el vestido, y así -sucesivamente. El conjunto de estos movimientos que se encadenan -constituye la circulación de las mercancías. - -Como la circulación de las mercancías conduce, según acabamos de ver -en cada uno de sus movimientos particulares, a un cambio de productos, -esta circulación de las mercancías se distingue esencialmente de -su cambio inmediato. No hay duda que nuestro tejedor ha cambiado -en definitiva su mercancía, es decir, la tela, por otra que es el -vestido; pero este hecho solo es verdadero desde su punto de vista. -El vendedor del vestido, ante el cual se presentó el tejedor con el -oro, representación del valor de su tela, no creía probablemente que -cambiaba su vestido por tela. La mercancía del sastre ha reemplazado -la mercancía del tejedor, pero tejedor y sastre, en las condiciones -generales de la circulación de las mercancías, no cambian sus productos -recíprocamente, no ven más que la moneda, y las monedas no pueden decir -por qué artículo las han trocado. - -La circulación no acaba tampoco, como el cambio inmediato, en el cambio -de dueño de los productos. El dinero no desaparece. En el movimiento -(tela - dinero - vestido), la tela, vendida a quien quiere usarla, sale -de la circulación, reemplazándola el dinero; el vestido sale después, -reemplazándolo también el dinero, y así sucesivamente. Cuando la -mercancía de un cambista, que en este caso es el sastre, reemplaza la -de otro, el tejedor, el dinero pasa siempre a un tercero, el vendedor -de vino. - -La compra es el complemento forzoso de la venta; pero no es forzoso que -estas dos operaciones complementarias se sucedan inmediatamente; puede -separarlas un periodo de tiempo más o menos largo. Si la separación de -las dos operaciones se prolonga demasiado, su unión íntima se demuestra -por la crisis que surge. - - -_Curso de la moneda._ - -Desde el momento que el vendedor completa la venta por la compra, el -dinero sale de sus manos. En nuestro ejemplo, la moneda pasa de manos -del tejedor a las del sastre y de las de este a las del mercader de -vino, realizando sucesivamente el precio de su mercancía. El movimiento -que la circulación de las mercancías imprime a la moneda, la aleja, por -lo tanto, de su punto de partida, para trasmitirla sin interrupción de -mano en mano: esto es lo que se llama _curso de la moneda_. Trátase -ahora de saber la cantidad de moneda que el movimiento de circulación -puede absorber. - -En un país se realizan diariamente ventas más o menos numerosas -de mercancías diversas. El valor de las mercancías vendidas se -hallaba expresado antes de su venta, por su precio, es decir, por -una cantidad de oro imaginado. La moneda realiza el precio de estas -mercancías, trasmitiéndolas del vendedor al comprador; en otros -términos, representa realmente las cantidades de oro ya expresadas -imaginariamente en el total de los precios. La cantidad de dinero -exigida por la circulación de todas las mercancías que existen en -el mercado, se halla determinada, por lo tanto, por el total de sus -precios. Siempre que varíe este total, variará en la misma proporción -la masa de moneda circulante. - -Ciertas variaciones de esta masa dependen, en último resultado, de la -moneda, del oro mismo. - -Antes de que el oro funcione como medida del valor, su propio valor se -halla determinado, y si funciona como tal, se debe a qué es un producto -del trabajo, es decir, un valor variable. En este concepto, cada vez -que su valor sufra alteración, se alterará evidentemente la estimación -del valor de las mercancías, hecha con arreglo al suyo. - -Si el valor del oro aumenta, si, por ejemplo, se duplica, un escudo -valdrá lo que antes valían dos escudos, y las mercancías que valían dos -escudos, valdrán, por consecuencia, uno. Si disminuye, por ejemplo, en -la mitad, dos escudos valdrán lo que antes uno y las mercancías que -valían dos escudos valdrán cuatro. Hay que admitir, naturalmente, en -ambos casos que el valor particular de las mercancías, es decir, que el -tiempo necesario para su producción, sigue siendo el mismo. - -Así, pues, los precios, estimación del valor de las mercancías en oro, -varían con el valor de este; y como no hay alteración en el valor de -las mercancías, los precios bajan si aumenta el valor del oro y suben -si disminuye. - -Hallándose determinada la cantidad de moneda corriente por el total de -precios que deben realizarse, toda variación en estos precios produce -una alteración en la cantidad de moneda circulante; cuya variación -puede depender, según hemos visto, de la misma moneda, en su cualidad, -no de instrumento de la circulación, sino de medida del valor. Dicho -esto, suponemos que el valor del oro se haya establecido, como lo está -efectivamente, en el momento de fijar los precios. - -Consideremos cierto número de ventas sin relación entre sí, por -ejemplo, las ventas aisladas de un saco de trigo, de veinte metros de -tela, de un vestido y de una pipa de vino. Siendo el precio de cada -artículo dos escudos, para realizar el precio de los cuatro, habría que -poner ocho escudos en circulación. Por el contrario, si estas mismas -mercancías forman la serie de transformaciones expuestas en el párrafo -precedente: un saco de trigo -- dos escudos -- un vestido -- dos -escudos -- veinte metros de tela -- dos escudos -- un barril de vino --- dos escudos, los mismos dos escudos que se detienen en la mano del -mercader de vino ponen en circulación las cuatro mercancías, realizando -su precio sucesivamente; en cuyo caso, la velocidad del curso de la -moneda suple a su cantidad. - -El cambio de lugar, cuatro veces repetido, de los dos escudos resulta -de las transformaciones completas (su venta seguida de compra) y -en relación unas con otras, del trigo, de la tela y del vestido, -que terminan con la primera transformación de la pipa de vino. Los -movimientos complementarios entre sí, que forman esta serie, se -verifican sucesivamente; necesitan más o menos tiempo para realizarse -y la velocidad del curso de la moneda que, según acabamos de ver -influye en su cantidad, se mide por el número de mutaciones de las -mismas monedas en un tiempo dado. Supongamos que la circulación de -nuestras cuatro mercancías dure un día; la masa de moneda corriente, -dos escudos, multiplicada por el número de mutaciones de las mismas -monedas, es decir, por cuatro, es igual al total del precio de las -mercancías, o sean ocho escudos. - -La circulación en un país comprende, durante un tiempo dado, las -ventas o compras aisladas, es decir, las transformaciones parciales -en que la moneda solo cambia de lugar una vez, y las series de -transformaciones más o menos extensas, en que las mismas monedas -experimentan traslaciones más o menos numerosas. Cada una de las -monedas que componen la suma total de dinero en circulación, funciona, -pues, con actividad diferente, pero el conjunto de las monedas -semejantes realiza, durante un tiempo determinado, un total de precios; -por consecuencia, se establece una velocidad media en el curso de la -moneda. Conocida esta velocidad media, queda determinada la masa de oro -que puede funcionar como instrumento de la circulación, puesto que esta -masa multiplicada por el número medio de sus mutaciones debe ser igual -al total de precios que hay que realizar. - -La velocidad del curso de la moneda solo indica la velocidad de las -transformaciones de las mercancías, la mayor o menor rapidez con que -desaparecen de la circulación y su reemplazo por nuevas mercancías. - -En el curso rápido de la moneda aparece la unión de la venta y de -la compra como dos actos alternativamente realizados por los mismos -cambistas. Por el contrario, la lentitud del curso de la moneda pone de -manifiesto la separación de estas dos operaciones, y la interrupción -de los cambios de forma de las mercancías. Es muy común la tendencia -a explicar esta interrupción por la cantidad insuficiente de moneda -circulante, siendo así que (y esto resulta de lo que precede) la -cantidad de los medios de circulación, en un periodo dado de tiempo, se -halla determinada por el precio total de las mercancías circulantes y -por la velocidad media de sus transformaciones, en dinero, por medio de -la venta, y en otras mercancías por medio de la compra. - - -_El numerario o las especies y el papel-moneda._ - -El numerario tiene su origen en la función que desempeña la moneda como -instrumento de circulación. El peso de oro adoptado como unidad de -medida y sus subdivisiones deben presentarse ante las mercancías en el -mercado bajo la forma de numerario o de especies acuñadas. De la misma -manera que el establecimiento de la unidad de medida, la acuñación -es de la incumbencia del Estado. El oro y la plata revisten así, en -concepto de numerario, una forma oficial, un uniforme nacional, que -abandonan en el mercado del mundo. - -Las monedas de oro o de plata se desgastan más o menos en su -circulación y pierden, por consecuencia, mayor o menor cantidad de -peso. Especies de igual nombre, que vienen a ser, de este modo, de -valor desigual por carecer del mismo peso, se consideran iguales en la -circulación. Aun cuando pierden parte de su peso, conservan su valor -nominal. La circulación tiende, pues, a transformar el numerario en un -emblema de su peso metálico oficial. - -La función numeraria del oro, desprendida así de su valor metálico -por el roce mismo de su circulación, puede ser desempeñada por cosas -relativamente sin valor, tales como unos pedazos de papel. Y desde -este momento, como la moneda, en concepto de numerario o instrumento -de circulación, queda reducida a ser el signo de sí propia, puede -reemplazársela en esta función con simples signos. Solo es necesario -que el signo de la moneda, el papel moneda, sea, como ella, socialmente -valedero; cuyo carácter lo adquiere por la acción del Estado. Además, -ocupando el lugar de la moneda, el papel moneda debe ser proporcionado, -en su emisión, a la cantidad de moneda que represente y que realmente -debería circular. En el caso en que excediera de esta proporción -legítima, los hechos la reducirían al tipo indicado. Si la masa de -papel moneda llegara a ser el doble de la proporción debida, un billete -de 100 pesetas, por ejemplo, no representaría más que 50 pesetas. No se -trata aquí más que del papel moneda puesto en circulación por el Estado -y con curso forzoso. - - -III. _Reservas de oro y de plata o tesoros._ - -Al desarrollarse la circulación de las mercancías se desarrollan -también la necesidad y el deseo de adquirir y de conservar lo que, en -el régimen de producción mercantil, constituye el nervio de todas las -cosas: el dinero. - -Todo productor debe hacer provisión de dinero. En efecto, las -necesidades del productor se renuevan sin cesar y le imponen -constantemente la compra de mercancías ajenas, mientras que la -producción y la venta de las suyas exigen más o menos tiempo y dependen -de mil eventualidades. Para poder comprar sin vender, es preciso -antes haber vendido sin comprar. Las mercancías no se venden desde -luego para comprar inmediatamente otras, sino para reemplazarlas con -dinero que se conserva, y se va empleando según las necesidades. La -moneda, detenida intencionadamente en su circulación, se petrifica, -por decirlo así, convirtiéndose en tesoro, y el vendedor se transforma -en acumulador de dinero. Fórmanse de este modo, en todos los puntos -que se hallan en relaciones de negocios, reservas de dinero en las -proporciones más diversas. - -Ya hemos visto que la cantidad de moneda corriente se halla determinada -por el total de los precios de las mercancías circulantes y por la -velocidad de su circulación. Esta cantidad aumenta, pues, al mismo -tiempo que la circulación de las mercancías y disminuye con ella. En su -consecuencia, unas veces debe entrar en circulación una masa mayor de -moneda, y otras debe salir de la circulación una parte. Esta condición -se cumple por medio de las reservas de dinero que entran o salen de la -circulación, esto es, por la forma tesoro. - - -_El dinero como medio de pago._ - -En la forma de circulación de las mercancías examinada hasta aquí, los -cambistas se presentan unos con la mercancía y otros con el dinero. Sin -embargo, a medida que se desenvuelve la circulación, se desarrollan -también varias circunstancias que tienden a establecer un intervalo, -más o menos largo, entre la venta de la mercancía y la realización de -su precio. - -Algunas especies de mercancías, exigen para su producción más tiempo -que otras, las épocas de producción no son las mismas para todas, etc. -Puede ocurrir, pues, que uno de los cambistas esté dispuesto a vender -en tanto que el otro no tiene aún medios de comprar. Cuando las mismas -transacciones se renuevan constantemente entre las mismas personas, las -condiciones de venta y compra de las mercancías, se regulan según las -condiciones de su producción. El uno venderá una mercancía presente, el -otro comprará sin pagar inmediatamente en calidad de representante de -dinero por venir. El vendedor se hace acreedor y el comprador deudor; -el dinero adquiere una nueva función, se hace medio de pago. - -La aparición simultánea en una venta de la mercancía y del dinero deja -de existir. Desde este momento, el dinero funciona principalmente como -medida de valor en el señalamiento del precio de la mercancía vendida. -Establecido mediante contrato, este precio indica la obligación del -comprador, es decir, la suma de dinero de que es deudor a plazo fijo. - -Funciona además como medio de compra imaginaria. Aunque solo existe en -la promesa del comprador le transfiere, sin embargo, la mercancía. - -Al finalizar el plazo solamente entra como medio de pago en la -circulación, es decir, que pasa de manos del comprador a las del -vendedor. - -Medio de circulación, el dinero se convertía en tesoro porque el -movimiento de circulación se había detenido en su primera mitad, -no siguiendo a la venta la compra. Medio de pago, solo entra en -circulación cuando la mercancía ha salido ya de ella. El vendedor -transformaba la mercancía en dinero para satisfacer sus necesidades -por medio de la compra de objetos útiles; el acumulador de dinero para -conservarle bajo su forma de permutabilidad inmediata con toda clase -de mercancías, es decir, bajo su forma dinero; el comprador deudor -para poder pagar. Si no efectúa esta transformación, si no paga al -vencimiento tiene lugar una venta forzosa de su hacienda. El cambio de -la mercancía en dinero constituye, pues, una necesidad social que se -impone al productor cambista, independientemente de sus necesidades y -caprichos personales. - -Los pagos a efectuar pueden compensarse, cuando en vez de efectuarse -de hecho se saldan recíprocamente anulándose. Teniendo esto en cuenta, -se organizan instituciones a fin de realizar estas compensaciones que -disminuyen la masa de numerario empleado. Además, circula en un tiempo -determinado, un día por ejemplo, cierta cantidad de dinero destinada a -pagar las obligaciones que vencen este día y que representan mercancías -mucho tiempo ha fuera de la circulación. En estas condiciones, la -cantidad de moneda que circula en cierto periodo, dada la velocidad de -los medios de circulación y de los medios de pago, es igual al total de -los precios de las mercancías a realizar, añadiendo a esto el total de -los pagos que cumplen en este periodo y descontando, por ejemplo, el -total de los pagos que se compensan. - -La moneda de crédito (letras, pagarés, etc.), tiene su origen inmediato -en la función del dinero como medio de pago. Los certificados que -acreditan las deudas contraídas por las mercancías compradas, circulan -también a su vez para transferir a otros los créditos que representan. -A medida que se extiende el sistema de crédito, la moneda, como medio -de pago, reviste formas de existencia especiales, merced a las cuales -se regulan las grandes operaciones comerciales, en tanto que las -especies de oro y plata quedan reducidas principalmente al comercio al -por menor. - -Establécense en cada país ciertos términos generales, ciertas épocas -determinadas en que los pagos se hacen en grande escala; y la función -del dinero como medio de pago exige la acumulación de las sumas -necesarias para las fechas de los vencimientos. - - -_La moneda universal._ - -Al salir de la circulación interior de un país, el metal moneda -abandona las formas locales que había revestido para recobrar su forma -primitiva de barra o lingote. - -En el recinto nacional de la circulación una sola mercancía es la que -puede servir de medida de valor; en el mercado universal reina una -doble medida de valor: el oro y la plata. - - - - -SECCIÓN SEGUNDA - -Transformación del dinero en capital. - -CAPÍTULO IV - -FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL - -Circulación simple de las mercancías y circulación del dinero como -capital. -- La plusvalía. - - -_Circulación simple de las mercancías y circulación del dinero como -capital._ - -La circulación de las mercancías es el punto de partida del capital; -solo aparece este cuando la producción mercantil y el comercio -alcanzaron cierto grado de desarrollo. La historia moderna del capital -data de la creación del comercio y del mercado de ambos mundos en el -siglo XVI. - -Hemos visto que la forma inmediata de la circulación de las mercancías -es (20 metros de tela -- 2 escudos -- un vestido) o (mercancía -- -dinero -- mercancía), transformación de la mercancía en dinero y nueva -transformación del dinero en mercancía, o sea vender para comprar. - -Pero al lado de esta forma, encontramos otra enteramente distinta -(dinero -- mercancía -- dinero), transformación del dinero en mercancía -y nueva transformación de la mercancía en dinero, o sea comprar para -vender. Todo dinero que realiza este movimiento se convierte en -capital. - -Conviene observar que este movimiento, comprar para vender, no se -diferencia de la forma ordinaria de la circulación de las mercancías -sino para aquel que imprime este movimiento al dinero, para el -capitalista. En realidad se compone de dos actos de la circulación -ordinaria, compra y venta, separados de los que regularmente los -preceden y les siguen, y se considera que constituyen una operación -completa. El primer acto, la compra, es una venta para aquel a quien -el capitalista compra; el segundo, la venta, es una compra para aquel -a quien el capitalista vende; solo existe aquí el encadenamiento -ordinario de los actos comunes de la circulación. Comprar para vender, -como operación completa, distinta de la circulación ordinaria, solo -existe bajo el punto de vista del capitalista. - -En cada uno de estos dos movimientos (mercancía -- dinero -- mercancía) -y (dinero -- mercancía -- dinero) se presentan uno enfrente de otro -dos elementos materiales idénticos, mercancía y dinero. Pero en tanto -que el primer movimiento, la circulación simple de las mercancías, -principia por la venta y acaba por la compra, el segundo, o sea la -circulación del dinero como capital, empieza por la compra y termina -por la venta. - -En la primera forma, el dinero se convierte al fin en mercancía -destinada a servir de valor de uso, de cosa útil. Arrastrado por el -hecho de la compra, el dinero se aleja de su punto de partida, y es -gastado definitivamente. En la segunda, el comprador pone su dinero -en circulación para recobrarlo en último término como vendedor. Este -dinero, que vuelve a su punto de partida, fue sencillamente anticipado, -cuando al principio se le puso en circulación. - - -_La plusvalía._ - -La satisfacción de una necesidad, un valor de uso, tal es el objeto -determinante del primer movimiento, que termina en un cambio de -productos de igual cantidad como valores, si bien son de cualidad -diferente como valores de uso, por ejemplo, tela y vestido. Puede -suceder que la tela sea vendida en más de su valor o el vestido -comprado en menos, pudiendo salir perjudicado uno de los cambistas, -pero esta desigualdad posible de los valores cambiados es, en tal caso, -solo un accidente; el carácter regular de esta forma de circulación es -la igualdad de valor de ambos extremos, es decir, de las dos mercancías. - -El segundo movimiento termina de la misma manera que empieza, por -el dinero; su objeto determinante es, por consecuencia, el valor -de cambio. Los dos extremos, las dos sumas de dinero, idénticas en -cuanto a su calidad y utilidad, solo se diferencian entre sí por su -cantidad: cambiar 100 escudos, por ejemplo, por 100 escudos sería -una operación de todo punto inútil; de consiguiente, el movimiento -(dinero -- mercancía -- dinero) solo puede tener razón de ser en la -diferencia cuantitativa de ambas sumas de dinero. Finalmente, sale de -la circulación más dinero del que entró; la forma completa de este -movimiento es, por ejemplo (100 escudos -- 2.000 libras de algodón --- 110 escudos); concluye en el cambio de una suma de dinero, 100 -escudos, por una suma mayor, 110 escudos. A este excedente, a este -acrecentamiento de 10 escudos, es a lo que llamamos _plusvalía_, es -decir, sobrevalor o aumento de valor. Por lo tanto, no solamente se -conserva en la circulación el valor anticipado, sino que se hace mayor, -y esto es lo que lo convierte en capital. - -El movimiento que consiste en vender para comprar, que tiende a la -apropiación de cosas aptas para satisfacer determinadas necesidades, -encuentra fuera de la circulación un límite en el consumo de las cosas -compradas, en la satisfacción de las necesidades. - -Por el contrario, el movimiento de comprar para vender, que tiende al -aumento de valor, no tiene límites, porque si se estanca el valor, que -solo aumenta por su renovación continua, no se acrecentará. - -El último término del movimiento (dinero -- mercancía -- dinero), -110 escudos en nuestro ejemplo, es el primero de un nuevo movimiento -de igual género, cuyo último término es mayor que aquel y así -sucesivamente. - -Como representante de este movimiento, el poseedor del dinero se -convierte en capitalista. El movimiento continuo de la ganancia -constantemente renovado por el lanzamiento continuo del dinero en la -circulación, la plusvalía creada por el valor, tal es su único objeto. -No se preocupa para nada del valor de uso, de la utilidad; para él, -mercancías y dinero solo funcionan como formas diferentes del valor -que, cambiando incesantemente de forma, cambia también de magnitud -y parece haber adquirido la propiedad de procrear. Bajo la forma de -dinero, el valor principia, termina y vuelve a empezar su procedimiento -de adquisición de plusvalía. Bajo la forma de mercancía aparece como -instrumento para hacer dinero. La fórmula general del capital, tal como -se manifiesta en la circulación, es: comprar para vender más caro. - - - - -CAPÍTULO V - -CONTRADICCIONES DE LA FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL - -La circulación de las mercancías tiene por base el cambio de valores -equivalentes. -- Aun admitiendo el cambio de valores desiguales, la -circulación de las mercancías no crea plusvalía. - - -_La circulación de las mercancías tiene por base el cambio de valores -equivalentes._ - -Vamos a examinar ahora si, por su naturaleza, la circulación de las -mercancías permite el aumento de los valores que entran en ella, es -decir, la formación de una plusvalía. - -Consideremos el cambio de dos mercancías, cambio en que el dinero solo -interviene de un modo imaginario, como expresión en moneda de las -mercancías; es evidente que los dos cambistas pueden salir gananciosos; -ambos se deshacen de productos que no son para ellos de ninguna -utilidad y adquieren otros que necesitan. Un individuo que posee mucho -trigo y carece de vino, cambia con otro que tiene mucho vino y carece -de trigo, un valor de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino. -Bajo el punto de vista del valor de uso, de la utilidad, hay beneficio -para ambos, siendo, en este concepto, el cambio una transacción en que -ganan ambas partes. Pero bajo el punto de vista del valor de cambio, el -trueque de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino no representa -aumento de riqueza para ninguno de los cambistas, pues cada uno de -ellos poseía antes del cambio un valor igual al que el cambio le ha -procurado. - -Intervenga ahora realmente el dinero, sirva este de intermediario como -instrumento de circulación entre estas mercancías o sepárense los -actos de venta y compra del trigo y del vino, es indudable que esto no -modificará en nada la cuestión. - -Descartando las circunstancias accidentales que no dependen de -las leyes mismas de la circulación, solo hay en esta, aparte del -reemplazo de un producto útil por otro, un simple cambio de forma de -la mercancía, en nuestro ejemplo, trigo en vez de vino. El mismo valor -queda siempre en poder del mismo cambista, solo que retiene este valor -sucesivamente bajo la forma de su propio producto puesto en venta, -trigo por ejemplo, bajo la forma dinero, precio realizado de producto, -500 pesetas en nuestro caso; finalmente, bajo la forma del producto -ajeno comprado por esta misma suma, vino por ejemplo. Estos cambios -de forma no entrañan cambio de la cantidad de valor, como no lo hay -tampoco en cambiar un billete de 100 pesetas por 20 duros; y de la -circulación que respecto al valor de las mercancías solo es un cambio -de forma, no puede resultar regularmente más que un cambio de valores -equivalentes. - -De consiguiente, si con relación al valor de uso, el cambio beneficia -a los dos cambistas, este cambio no puede ser, en su forma más pura, -respecto al valor de cambio, un origen de beneficios para ninguno de -ellos. Por lo tanto, la formación de plusvalía no puede provenir, en -manera alguna, de la circulación en sí misma. - - -_Aun admitiendo el cambio de valores desiguales, la circulación de las -mercancías no crea plusvalía o aumento de valor._ - -No obstante, como en la realidad estamos obligados a admitir la -formación de la plusvalía, y en la práctica las cosas ocurren pocas -veces con pureza, supongamos, a fin de explicar esta formación, que el -cambio tenga lugar entre valores desiguales. - -De todos modos, en el mercado solo hay cambistas frente a cambistas. El -motivo material del cambio, que consiste en que los cambistas carecen -del objeto que necesitan y poseen el objeto necesario a otro, los pone -en una situación de dependencia recíproca. - -Decir que la plusvalía resulta para los productores de que venden sus -mercancías en más de lo que valen, equivale a decir que los cambistas -tienen, como vendedores, el privilegio de vender demasiado caro. -El vendedor ha producido por sí mismo la mercancía o representa el -producto de ella; pero el comprador ha producido también o representa -al que ha producido la mercancía convertida en el dinero con que -compra. Por ambas partes hay productores; la única diferencia consiste -en que el uno compra y el otro vende. Que el poseedor de mercancías, -bajo el nombre de productor o de vendedor, venda las mercancías en más -de lo que valen, y que, bajo el nombre de consumidor o de comprador, -las compre demasiado caras, gana por un concepto lo que pierde por otro -y el resultado no se altera. - -Lo mismo resultaría si se supusiera, no ya en el vendedor el privilegio -de vender muy caro, sino en el comprador el de pagar las mercancías en -menos de lo que valen; pues habiendo sido vendedor antes que comprador -y volviéndolo a ser después, perdería como vendedor el beneficio -realizado como comprador. - -Hemos considerado a vendedores y compradores en general, sin tener en -cuenta sus caracteres individuales. Supongamos que el cambista Pedro, -que es muy ladino, consigue engañar a los cambistas Pablo y Santiago. -Pedro vende a Pablo una cantidad de vino que vale 400 pesetas por -500, y con esta cantidad compra a Santiago trigo, que vale 600; Pedro -realiza un beneficio, por lo tanto, de 200 pesetas. - -Antes del cambio, teníamos 400 pesetas de vino en manos de Pedro, 500 -en dinero en las de Pablo y 600 en trigo en las de Santiago; valor -total 1.500 pesetas. Después del cambio tenemos 600 pesetas de trigo -en poder de Pedro, el ladino, 400 pesetas de vino en poder de Pablo, y -500 pesetas en dinero en poder de Santiago: valor total 1.500 pesetas. -El valor circulante no ha aumentado ni un céntimo, solo ha cambiado -su distribución entre Pedro, Pablo y Santiago. Es igual que si Pedro -hubiera robado 200 pesetas. Una modificación en la distribución de los -valores circulantes no aumenta su cantidad. - -Dese a esto las vueltas que se quiera, las cosas no varían. ¿Se cambian -valores equivalentes? no se produce plusvalía; tampoco se produce -si se cambian valores desiguales. La circulación o el cambio de las -mercancías no crea ningún valor. No pudiendo aumentar la cantidad de -los valores lanzados a la circulación, debe ocurrir fuera de ella algo -que haga posible la formación de una plusvalía. Pero, ¿es posible esa -formación fuera de aquella? - -Parece imposible que fuera de la circulación, el productor cambista -pueda comunicar a su producto la propiedad de engendrar una plusvalía; -porque fuera de ella se encuentra solo con la mercancía que contiene -cierta cantidad de su trabajo, la cual determina el valor del -producto; puede hacer que aumente el valor de su producto, añadiéndole, -merced a un nuevo trabajo, nuevo valor, pero no conseguirá que este -valor aumente por su propia virtud, sin nuevo trabajo. - -Llegamos, pues, a la siguiente conclusión: el poseedor de dinero debe -comprar primero mercancías en su justo valor, venderlas luego en lo que -valen, y no obstante recoger al fin un valor mayor que el que adelantó. -Esta transformación del dinero en capital debe ocurrir en el campo de -la circulación y al mismo tiempo no ha de ocurrir en él. Tales son las -condiciones del problema. - - - - -CAPÍTULO VI - -COMPRA Y VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO - -El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo. -- Valor de la -fuerza de trabajo. - - -_El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo._ - -El aumento de valor que convierte al dinero en capital no puede -provenir del dinero. Si es cierto que sirve de medio de compra o de -medio de pago, no hace otra cosa que realizar los precios de las -mercancías que compra o que paga. Si queda tal cual es, evidentemente -no aumenta. Preciso es, por lo tanto, que la mudanza de valor provenga -de la mercancía comprada y vendida después más cara. - -Esta mudanza no puede efectuarse ni en la compra ni en la reventa; en -efecto, en estos dos actos solo hay, en nuestra hipótesis, un cambio de -valores equivalentes. No queda, pues, más que una suposición posible; -que la mudanza provenga del uso de la mercancía después de su compra -y antes de su reventa. Pero se trata de una alteración en el valor -cambiable. Para obtener un aumento de valor cambiable por el uso de una -mercancía sería necesario que el capitalista tuviese la buena suerte -de descubrir en la circulación una mercancía que poseyera la especial -virtud de ser, por su empleo, fuente de valor cambiable, de tal modo -que el hecho de usarla, de consumirla, equivaliera a crear valor. - -Y el capitalista encuentra efectivamente en el mercado una mercancía -dotada de esta virtud especial. La mercancía en cuestión tiene por -nombre potencia o fuerza de trabajo. Bajo esta denominación hay que -comprender el conjunto de las facultades musculares o intelectuales que -existen en el cuerpo de un hombre, y que debe poner en actividad para -producir cosas útiles. - -El cambio indica que los cambistas se consideran recíprocamente -propietarios de las mercancías cambiadas, obrando libremente y con -iguales derechos. La fuerza de trabajo solo puede, pues, ser vendida -por su propio dueño; este debe gozar jurídicamente de los mismos -derechos que el dueño del dinero con quien trata; debe ser dueño de -disponer de su persona y vender su fuerza de trabajo siempre por un -tiempo determinado, de tal suerte que, transcurrido este tiempo, -recobre la plena posesión de ella. Si la vendiese de una vez para -siempre, se haría esclavo y de mercader se convertiría en mercancía. - -Por otra parte, para que el dueño del dinero encuentre fuerza de -trabajo que comprar, es preciso que el poseedor de esta fuerza, -desprovisto de medios de subsistencia y de producción, tales como -materias primeras, herramientas, etc., que le permitan satisfacer sus -necesidades, vendiendo las mercancías, producto de su trabajo, esté -obligado a vender su fuerza de trabajo como mercancía, por no tener -otra mercancía que vender, ni de qué vivir fuera de esto. - -Claro es que la naturaleza no produce por un lado poseedores de dinero -o de mercancías, y por otro individuos que solo posean su fuerza de -trabajo. Esta relación, sin fundamento natural, no es tampoco una -relación social común a todos los periodos de la historia. Y lo que -caracteriza a la época capitalista es que el detentador de los medios -de subsistencia y de producción encuentra en el mercado al trabajador, -cuya fuerza de trabajo reviste la forma de mercancía, y el trabajo, por -consecuencia, la forma de trabajo asalariado. - - -_Valor de la fuerza de trabajo._ - -La fuerza de trabajo, como toda mercancía, posee un valor determinado, -como en todas ellas, por el tiempo de trabajo necesario para su -producción. - -Siendo la fuerza de trabajo una facultad del individuo viviente, es -preciso que este se conserve para que aquella subsista. El individuo -necesita para su sustento o para su conservación de cierta cantidad de -medios de subsistencia. La fuerza de trabajo tiene, pues, exactamente -el valor de los medios de subsistencia necesarios al que la pone en -acción, para que pueda comenzar al día siguiente en iguales condiciones -de vigor y de salud. - -Las necesidades naturales, como son, alimentos, vestidos, habitación, -calefacción, etc., difieren, según los climas y según otras -particularidades físicas de un país. Por otra parte, así el número -de las llamadas necesidades naturales como el modo de satisfacerlas, -dependen en gran parte del grado de civilización alcanzado. Mas para un -país y una época determinados, la medida de los medios necesarios de -subsistencia está igualmente determinada. - -Los dueños de la fuerza de trabajo son mortales; a fin de que se la -encuentre siempre en el mercado, como lo reclama la transformación -continua del dinero en capital, es necesario que se perpetúen, que -reproduzcan en cantidad igual por lo menos, la cantidad de fuerza de -trabajo que el desgaste y la muerte sustraen. La suma de los medios -de subsistencia necesarios pava la producción de la fuerza de trabajo -comprenden, pues, los medios de subsistencia de los sustitutos, es -decir, de los hijos de los trabajadores. - -Además, para modificar la naturaleza humana de suerte que adquiera -habilidad y rapidez en un género determinado de trabajo, es decir, -para hacer de ella una fuerza de trabajo desarrollada en un sentido -especial, es necesaria cierta educación, que más o menos extensa, -ocasiona un gasto mayor o menor de mercancías diversas: siendo la -fuerza de trabajo igual a la suma de mercancías necesarias para su -producción, cuando esta suma aumenta, como ocurre en el caso actual, su -valor aumenta también. - -El precio de la fuerza de trabajo alcanza su mínimum cuando se reduce -al valor de los medios de subsistencia que no podrían disminuirse sin -exponer la vida misma del trabajador; en este caso el trabajador no -hace más que vegetar. Ahora bien, como el valor de la fuerza de trabajo -está basado en las condiciones de una existencia normal, su precio es, -entonces, inferior a su valor. - -Una vez hecho el contrato entre comprador y vendedor, resulta de la -naturaleza especial de la fuerza de trabajo que su valor de uso no -ha pasado en realidad a manos del comprador. Si su valor, puesto -que ha exigido el gasto de cierta cantidad de trabajo social, se -hallaba determinado antes de que entrase en la circulación, su valor -de uso, que consiste en su ejercicio, solo se manifiesta después. La -enajenación de la fuerza de trabajo y su servicio como valor útil, en -otros términos, su venta y su empleo, no tienen lugar al mismo tiempo. -Ahora bien, casi siempre que se trata de mercancías de este género, -cuyo valor de uso enajenado por la venta no es en realidad trasmitido -simultáneamente al comprador, el vendedor no recibe el dinero sino -en un plazo más o menos lejano, cuando su mercancía ha servido ya de -cosa útil al comprador. En todos los países en que reina la producción -capitalista no se paga la fuerza de trabajo hasta que ha funcionado -durante cierto tiempo, fijado en el contrato, al fin de cada semana por -ejemplo. En todas partes, deja, pues, el trabajador que el capitalista -consuma su fuerza de trabajo antes de obtener el precio de ella; en una -palabra, le fía o presta bajo todos conceptos. Como este préstamo, que -no es un beneficio vano para el capitalista, no modifica la naturaleza -misma del cambio, supondremos provisionalmente, para evitar inútiles -complicaciones, que el dueño de la fuerza de trabajo recibe el precio -estipulado desde el momento en que la vende. - -El valor de uso entregado por el trabajador al comprador a cambio -de dinero, solo se muestra en su empleo, en el consumo de la fuerza -de trabajo vendida. Este consumo, que es a la vez producción de -mercancías y de plusvalía, se hace, de igual modo que el consumo de -toda mercancía, fuera del mercado, fuera del dominio de la circulación; -por consecuencia, hemos de salir de este dominio y penetrar en el de la -producción, para conocer el secreto de la fabricación de plusvalía. - - - - -SECCIÓN TERCERA - -Producción de la supervalía absoluta. - -CAPÍTULO VII - -PRODUCCIÓN DE VALORES DE USO Y PRODUCCIÓN DE LA SUPERVALÍA - -I. El trabajo en general y sus elementos. -- El trabajo ejecutado por -cuenta del capitalista. -- II. Análisis del valor del producto. -- -Diferencia entro el valor de la fuerza de trabajo y el valor que puede -crear. -- El problema de la transformación del dinero en capital está -resuelto. - - -I. _El trabajo en general y sus elementos._ - -El uso o el empleo de la fuerza de trabajo es el trabajo. El comprador -de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar al que la vende. -Para que el trabajador produzca mercancías, su trabajo debe ser útil, -esto es, realizarse en valores de uso. Luego el capitalista hace -producir a su obrero un valor de uso particular, un artículo útil -determinado. La intervención del capitalista no puede modificar en lo -más mínimo la naturaleza misma del trabajo, por cuya razón vamos a -examinar ante todo el movimiento del trabajo útil en general. - -Los elementos simples de todo trabajo son: 1.º, la actividad personal -del hombre o trabajo propiamente dicho; 2.º, el objeto en que se ejerce -el trabajo; 3.º, el medio por el cual se ejerce. - -1.º La actividad personal del hombre es un gasto de las fuerzas de que -está dotado su cuerpo. El resultado de esta actividad existe, antes del -gasto de fuerza, en el cerebro del hombre, no siendo otra cosa que el -propósito a cuya realización el hombre aplica a sabiendas su voluntad. -La obra exige, mientras dura, además del esfuerzo de los órganos en -acción, una atención sostenida que solo puede resultar de un esfuerzo -constante de la voluntad, y lo exige tanto más cuanto menor atractivo -ofrece el trabajo, por su objeto y su modo de ejecución. - -2.º La tierra es el objeto universal de trabajo que existe -independientemente del hombre. Todas las cosas cuyo trabajo se limita a -romper la unión inmediata con la tierra, por ejemplo, la madera cortada -en la selva virgen, el mineral extraído de su vena, son objeto de -trabajo por la gracia de la Naturaleza. El objeto en que se ha ejercido -ya un trabajo, como el mineral lavado, se llama primera materia. Toda -primera materia es objeto de trabajo; pero todo objeto de trabajo no -es primera materia: solo llega a serlo después de haber sufrido una -modificación cualquiera efectuada por el trabajo. - -3.º El medio de trabajo es una cosa o un conjunto de cosas que el -hombre pone entre sí y el objeto de su trabajo para ayudar a su -acción. El hombre convierte cosas exteriores en órganos de su propia -actividad, órganos que añade a los suyos. La tierra es el almacén -primitivo de sus medios de trabajo. Ella le suministra, por ejemplo, -la piedra de que se vale para frotar, cortar, lanzar, comprimir, etc. -Tan luego como el trabajo alcanza algún desarrollo, por pequeño que -sea, no puede prescindir de medios ya trabajados. Lo que distingue -una época económica de otra, lo que muestra el desenvolvimiento del -trabajador, no es tanto lo que se fabrica como la manera de fabricar, -como los medios de trabajo con cuyo auxilio se fabrica. Además de -las cosas que sirven de instrumentos, de auxiliares de la acción del -hombre, los medios de trabajo comprenden, en una acepción más lata, -todas las condiciones materiales que, sin entrar directamente en las -operaciones ejecutadas, son sin embargo indispensables o cuya falta -haría defectuoso el trabajo, como son los obradores, talleres, canales, -caminos, etc. - -De consiguiente, en la acción de trabajo, la actividad del hombre -efectúa, con ayuda de los medios de trabajo, una modificación -voluntaria de su objeto. Esta acción tiene su fin en el producto -terminado, es decir, en un valor de uso, en una materia que ha -experimentado un cambio de forma que la ha adaptado a las necesidades -humanas. El trabajo se ha materializado al combinarse con el objeto -de trabajo. Lo que era movimiento en el trabajador aparece ahora en -el producto como una propiedad en reposo. El obrero ha tejido y el -producto es una tela. Si se considera el conjunto de este movimiento -con relación a su resultado, al producto, que es entonces medio y -objeto de trabajo, se presentan ambos como medios de producción, y el -trabajo mismo como trabajo productivo. - -Fuera de la industria extractiva, explotación de minas, caza, pesca, -etc., en que la Naturaleza sola suministra el objeto de trabajo, en los -demás ramos de la industria entran primeras materias, es decir, objetos -en que se ha efectuado ya un trabajo. El producto de un trabajo llega a -ser así el medio de producción de otro. - -La primera materia puede constituir la sustancia principal de un -producto o solo entrar en él bajo la forma de materia auxiliar. En tal -caso esta queda consumida por el medio de trabajo, como la hulla por -la máquina de vapor o el heno por el caballo de tiro, o bien se une a -la primera materia para modificarla en algún concepto, como el color a -la lana, o, finalmente, favorece la realización del trabajo, como las -materias usadas en el alumbrado y calefacción del taller. - -Poseyendo todo objeto propiedades diversas y prestándose por ellas a -más de una aplicación, el mismo producto es apto para formar la primera -materia de diferentes operaciones. Así, los granos sirven de primera -materia al molinero, al destilador, al ganadero, etc., y como semilla -sirven de primera materia en su propia producción. - -En la misma producción el mismo producto puede servir de medio de -trabajo y de materia primera; en la cría de ganado, por ejemplo, el -animal, materia trabajada, funciona también como medio de trabajo para -la preparación del estiércol. - -Existiendo ya un producto bajo forma que le hace adecuado para el -consumo, puede llegar a ser a su vez primera materia de otro producto. -La uva es la primera materia del vino. Hay también productos que solo -sirven para primeras materias, en cuyo caso se dice que el producto no -ha recibido más que una semielaboración: el algodón, entre otros. - -Se ve que el carácter de producto, de materia primera o de medio de -trabajo, depende, cuando se trata de un valor de uso u objeto útil, del -lugar que ocupa en el acto del trabajo, y al cambiar de lugar cambia de -carácter. - -Entrando todo valor de uso en operaciones nuevas como medio de -producción, pierde, pues, su carácter de producto y únicamente funciona -en calidad de colaborador del trabajo en actividad, para la producción -de nuevos productos. - -El trabajo gasta sus elementos materiales, objeto de trabajo y medio -de trabajo, siendo, por consecuencia, un acto de consumo. Este consumo -productivo se distingue del consumo individual en que el último consume -los productos como medios de satisfacción del individuo, mientras -que el primero los consume como medios de ejercicio del trabajo. El -producto del consumo individual es el consumidor mismo; el resultado -del consumo productivo es un producto distinto del consumidor. - -El movimiento del trabajo útil, tal como acabamos de analizarlo desde -el punto de vista general, es decir, la actividad que tiene por objeto -la producción de valores de uso, la adaptación de los medios exteriores -a nuestras necesidades, es una exigencia física de la vida humana, -común a todas las formas sociales; su estudio en general no puede, por -lo tanto, indicarnos con arreglo a qué condiciones sociales especiales -se realiza en un caso dado. - - -_El trabajo ejecutado por cuenta del capitalista._ - -El capitalista en agraz compra en el mercado, escogiéndolo de buena -calidad y pagándolo en su justo precio, todo lo necesario para la -realización del trabajo, medios de producción y fuerza de trabajo. - -La naturaleza general del trabajo, que acabamos de exponer, no se -modifica evidentemente por la intervención del capitalista. Como -consumo de fuerza de trabajo para el capitalista, el movimiento del -trabajo presenta dos particularidades. - -En primer lugar, el obrero trabaja bajo la inspección del capitalista a -quien pertenece su trabajo. El capitalista vigila cuidadosamente para -que los medios de producción se empleen con arreglo al fin que desea, -para que la tarea se haga concienzudamente y para que el instrumento -de trabajo solo sufra el daño inseparable de su empleo. - -En segundo lugar, el producto es propiedad, no del productor inmediato, -que es el trabajador, sino del capitalista. Este paga el valor -cotidiano, por ejemplo, de la fuerza de trabajo; el uso de esta fuerza -de trabajo le pertenece, por lo tanto, durante un día, como el de un -caballo que se alquila diariamente. En efecto, el uso de la mercancía -pertenece al comprador, y al dar su trabajo el poseedor de la fuerza -de trabajo, el obrero, solo da en realidad el valor de uso que ha -vendido; desde su entrada en el taller, la utilidad de su fuerza -de trabajo pertenece al capitalista. Al comprar este la fuerza de -trabajo ha añadido el trabajo, como elemento activo del producto, a -los elementos pasivos, a los medios de producción que poseía. Es una -operación de cosas que ha comprado, que le pertenecen. Por lo tanto, el -producto resultante le pertenece con igual título que el producto de la -fermentación en su bodega. - - -II. _Análisis del valor del producto._ - -El producto, propiedad del capitalista, es un valor de uso, como tela, -botas, etc. Pero, de ordinario, el capitalista no fabrica por amor a la -tela. En la producción mercantil el valor de uso, el objeto útil, solo -sirve de porta-valor; para el capitalista, lo principal es producir un -objeto útil que tenga un valor cambiable, un artículo destinado a la -venta, una mercancía. Quiere además el capitalista que el valor de esta -mercancía supere al valor de las mercancías empleadas en producirla, -es decir, al valor de los medios de producción y de la fuerza de -trabajo en cuya compra invirtió su dinero. Quiere producir, no solo -una cosa útil, sino un valor, y no solamente un valor, sino también una -supervalía. - -Así como la mercancía es a la vez valor de uso y valor de cambio, del -mismo modo su producción debe ser a la vez formación de valor de uso y -de valor. Examinemos ahora la producción desde el punto de vista del -valor. - -Sabemos que el valor de una mercancía está determinado por la cantidad -de trabajo que contiene, por el tiempo socialmente necesario para su -producción. Necesitamos, pues, calcular el trabajo contenido en el -producto que nuestro capitalista ha hecho fabricar, 5 kilogramos de -hilados, por ejemplo. - -Para producir esta cantidad de hilados se necesita una primera materia; -pongamos 5 kilogramos de algodón, comprados en el mercado en su valor, -que es, por ejemplo, 13 pesetas; admitamos que el desgaste de los -instrumentos empleados, brocas, etc., asciende a 3 pesetas. Si una masa -de oro de 16 pesetas, que es el total de los guarismos anteriores, es -el producto de 24 horas de trabajo, se deduce que, siendo la jornada de -trabajo de 12 horas, hay ya dos jornadas contenidas en los hilados. - -Sabemos ya cuál es el valor que el algodón y el desgaste de las brocas -dan a los hilados: es igual a 16 pesetas. Falta averiguar el valor que -el trabajo del hilandero añade al producto. - -En esto es indiferente el género especial de trabajo o su cualidad; -lo que importa es su cantidad: no se trata, como cuando se considera -el valor de uso, de las necesidades particulares que la actividad del -trabajador tiene por objeto satisfacer, sino únicamente del tiempo -durante el cual ha gastado su fuerza en esfuerzos útiles. No hay que -olvidar, por otra parte, que el tiempo necesario en las condiciones -ordinarias de la producción es el único que se cuenta para la formación -del valor. - -Desde este último punto de vista, la primera materia se impregna de -cierta cantidad de trabajo, considerado únicamente como gasto de fuerza -humana en general. Verdad es que esta absorción de trabajo convierte la -primera materia en hilados, gastándose la fuerza del obrero en la forma -particular de trabajo que se llama hilar; pero el producto en hilados -solo sirve por el momento para indicar la cantidad de trabajo absorbido -por el algodón. Por ejemplo, 5 kilogramos de hilados indicarán seis -horas de trabajo, si para hilar 833 gramos se necesita una hora. -Ciertas cantidades de productos, determinadas por la experiencia, -representan el gasto de la fuerza de trabajo durante una hora, dos, un -día. - -Al realizarse la venta de la fuerza de trabajo, supongamos que se ha -sobreentendido que su valor diario era de 4 pesetas, suma equivalente -a seis horas de trabajo, y, por consiguiente, que era preciso trabajar -seis horas para producir lo necesario al sustento cotidiano del obrero. -Pero nuestro hilandero ha transformado en seis horas, en media jornada -de trabajo, los 5 kilogramos de algodón en 5 kilogramos de hilados. -Habiéndose fijado este mismo tiempo de trabajo en una cantidad de oro -de 4 pesetas, ha añadido al algodón un valor de 4 pesetas. - -Hagamos ahora la cuenta del valor total del producto. Los 5 kilogramos -de hilados contienen dos jornadas y media de trabajo; algodón y brocas -representan dos jornadas y la operación de hilar media jornada. La -misma cantidad de trabajo existe en una masa de oro de 20 pesetas. El -precio de 20 pesetas expresa, pues, el valor exacto de 5 kilogramos de -hilados; el precio 4 pesetas el de un kilogramo. - -En toda demostración los guarismos son arbitrarios, pero la -demostración es la misma, cualesquiera que sean los guarismos y el -género de producto que se ha tenido en cuenta. - -El valor del producto es igual al valor del capital adelantado. Este -capital no ha procreado, no ha engendrado supervalía, y el dinero no se -ha convertido, por consecuencia, en capital. El precio de 5 kilogramos -de hilados es de 20 pesetas, y 20 pesetas se han gastado en el mercado -en la compra de los elementos constitutivos del producto: 13 pesetas -para 5 kilogramos de algodón, 3 pesetas por desgaste de las brocas -durante seis horas, y 4 pesetas por la fuerza de trabajo. - - -_Diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y el valor que puede -crear._ - -Examinemos esta cuestión más de cerca. La fuerza de trabajo importa 4 -pesetas, porque esto es lo que cuestan las subsistencias necesarias -para el sustento diario de esta fuerza. El dueño de ella, el obrero, -produce un valor equivalente en media jornada de trabajo, lo cual -no significa que no pueda trabajar una jornada entera ni producir -más. El valor que la fuerza de trabajo posee y el que puede crear -difieren, pues, en magnitud. En su venta, la fuerza de trabajo realiza -su valor determinado por sus gastos de sostén cotidiano; en su uso -puede producir en un día más valor del que ha costado. Al comprar la -fuerza de trabajo, el capitalista ha tenido precisamente en cuenta esa -diferencia de valor. - -Por lo demás, nada hay en todo esto que no se acomode a las leyes -del cambio de las mercancías. En efecto, el obrero, vendedor de la -fuerza de trabajo, como el vendedor de toda mercancía, obtiene el -valor cambiable y cede el valor de uso: no puede obtener el primero -sin entregar el segundo. El valor de uso de la fuerza de trabajo, es -decir, el trabajo, no pertenece al que lo vende, así como no pertenece -al tendero el empleo del aceite que ha vendido. El dueño del dinero ha -pagado el valor diario de la fuerza de trabajo, cuyo uso le pertenece -por todo un día, durante una jornada entera. El hecho de que el -sustento diario de esta fuerza solo cuesta media jornada de trabajo, -pudiendo, sin embargo, trabajar la jornada entera, esto es, que el -valor creado por su uso en el espacio de un día es mayor que su propio -valor diario, constituye una buena suerte para el comprador, pero que -no lesiona en nada el derecho del vendedor. - -Desde este momento, el obrero encuentra en el taller los medios de -producción necesarios, no para medio día, sino para un día de trabajo, -para doce horas. Puesto que 5 kilogramos de algodón, al absorber -seis horas de trabajo, se convertían en 5 kilogramos de hilados, 10 -kilogramos de algodón, absorbiendo 12 horas de trabajo, se convertirán -en 10 kilogramos de hilados. Estos diez kilogramos contienen entonces -cinco jornadas o días de trabajo; cuatro estaban contenidos en el -algodón y las brocas consumidas y uno ha sido absorbido por el algodón -durante la hilanza. Pero si una masa de oro de 16 pesetas es el -producto de 24 horas de trabajo, la expresión monetaria de cinco días -de trabajo de 12 horas, será 40 pesetas. - -Este es, pues, el precio de los 10 kilogramos de hilados. El kilogramo -cuesta lo mismo que antes, 4 pesetas, pero el valor total de las -mercancías empleadas en la operación es de 36 pesetas: 26 pesetas por -10 kilogramos de algodón, 6 pesetas por el desperfecto de las brocas -durante 12 horas, y 4 pesetas por la jornada de trabajo. - -Las 36 pesetas anticipadas se han convertido en 40 pesetas, habiendo -engendrado una supervalía de 4 pesetas. La jugada está hecha, el dinero -se ha transformado en capital. - - -_El problema de la transformación del dinero en capital está resuelto._ - -El problema, tal como lo habíamos planteado al final del capítulo -quinto, está resuelto en todos sus términos. - -El capitalista compra en el mercado cada mercancía en su justo valor -(algodón, brocas, fuerza de trabajo), y luego hace lo que todo -comprador: consume su valor de uso. Siendo el consumo de la fuerza -de trabajo al mismo tiempo producción de mercancías, suministra -un producto de 10 kilogramos de hilados, que valen 40 pesetas. El -capitalista que había salido del mercado después de hacer sus compras, -vuelve entonces a él como vendedor. Vende los hilados a 4 pesetas el -kilogramo, ni un céntimo más de su valor, y, sin embargo, retira de la -circulación 4 pesetas más de lo que había puesto. Esta transformación -de su dinero en capital se efectúa y no se efectúa en el dominio de la -circulación, la cual sirve de intermediaria. La fuerza de trabajo se -vende en el mercado para ser explotada fuera del mercado, en el dominio -de la producción, donde es origen de supervalía. - -La producción de supervalía no es, pues, otra cosa que la producción de -valor prolongada más allá de cierto límite. Si la acción del trabajo -dura solo hasta el momento en que el valor de la fuerza de trabajo -pagada por el capital es reemplazada por un valor equivalente, hay -simple producción de valor. Cuando pasa de este límite, hay producción -de supervalía. - - - - -CAPÍTULO VIII - -CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE - -Propiedad del trabajo de conservar valor creando valor. -- Valor -simplemente conservado y valor reproducido y aumentado. - - -_Propiedad del trabajo de conservar valor creando valor._ - -Los diversos elementos que contribuyen a la ejecución del trabajo -tienen una parte diferente en la formación del valor de los productos. - -El obrero añade un valor nuevo al objeto del trabajo por la adición de -nuevas dosis de trabajo, cualquiera que sea el género de utilidad de -este. Por otra parte, hallamos en el valor del producto el valor de los -medios de producción consumidos, por ejemplo, el valor del algodón y de -las brocas en el de los hilados. El valor de los medios de producción -se conserva, pues, y se trasmite al producto por medio del trabajo. -Pero ¿de qué modo? - -El obrero no trabaja una vez para añadir nuevo valor al algodón y otra -vez para conservar el antiguo, o lo que es lo mismo, para trasmitir -a los hilados el valor de las brocas que desgasta y del algodón que -elabora. Por la simple adición de valor conserva el antiguo. Mas como -el hecho de añadir valor nuevo al objeto de trabajo y conservar el -valor antiguo en el producto, son dos resultados enteramente distintos -que el obrero obtiene en el mismo espacio de tiempo, este doble efecto -no puede resultar indudablemente sino del doble carácter de su -trabajo. Este debe en el mismo momento crear valor en virtud de una -propiedad y conservar o trasmitir valor en virtud de otra. - -El hilador añade valor hilando, el tejedor tejiendo, el forjador -forjando, etc., y esta forma de hilanza, de tejido, etc., en otros -términos, la forma productiva especial en que se emplea el trabajo, es -causa de que los medios de producción, tales como algodón y brocas, -hilo y telar, hierro y yunque, den origen a un nuevo producto. Ahora -bien, ya hemos visto que el tiempo de trabajo necesario para crear los -medios de producción consumidos entra en cuenta en el producto nuevo; -por consecuencia, el trabajador conserva el valor de los medios de -producción consumidos y lo trasmite al producto como parte constitutiva -de su valor por la forma útil especial del trabajo añadido. - -Si el trabajo productivo especial del obrero no fuese la hilanza, por -ejemplo, no haría hilados y no trasmitiría a su producto los valores -de las brocas y del algodón empleado en la hilanza. Pero si nuestro -hilador cambia de oficio por un día de trabajo, y se hace, por ejemplo, -carpintero, añadirá como antes un valor a las materias. Añade, pues, -este valor por su trabajo, no considerado como trabajo de hilador o de -carpintero, sino como trabajo en general, como gasto de fuerza humana; -y añade cierta cantidad de valor, no porque su trabajo tenga tal o -cual forma útil particular, sino porque ha durado cierto tiempo. Así, -una cantidad nueva de trabajo añade nuevo valor, y por la calidad del -trabajo añadido los antiguos valores de los medios de producción se -conservan en el producto. - -Este doble efecto del mismo trabajo aparece claramente en una multitud -de circunstancias. Supongamos que una invención cualquiera permite al -obrero hilar en seis horas tanto algodón como antes en dieciocho. Como -actividad productiva, la potencia de su trabajo ha triplicado y su -producto es tres veces mayor: 15 kilogramos en lugar de 5. La cantidad -de valor añadida por las seis horas de hilanza al algodón sigue siendo -la misma; solamente que esta cantidad recaía antes sobre 5 kilogramos y -ahora recae sobre 15, siendo, por lo tanto, tres veces menor. Por otra -parte, siendo ahora empleados 15 kilogramos de algodón en lugar de 5, -el producto de seis horas de trabajo contiene un valor seis veces mayor -de algodón. Así, en seis horas de hilanza, un valor tres veces mayor -de materia primera se conserva y trasmite al producto, aunque el valor -añadido a esta misma materia sea tres veces más pequeño. Esto muestra -que la propiedad en cuya virtud el trabajo conserva el valor, es -esencialmente distinta de la propiedad por la que crea el valor durante -la misma operación. - -El medio de producción solo trasmite al producto el valor que él -pierde, perdiendo su utilidad primitiva; pero en este concepto, los -elementos materiales del trabajo se comportan de diferente modo. - -Las materias primeras y materias auxiliares pierden su aspecto al -servir para la ejecución de un trabajo. Distinta cosa ocurre con -los instrumentos propiamente dichos, que duran más o menos tiempo -y funcionan en mayor o menor número de operaciones. Se sabe por -experiencia la duración media de un instrumento de trabajo, y se -puede, por consiguiente, calcular su desgaste cotidiano y lo que cada -día trasmite de su propio valor al producto; pero el instrumento de -trabajo, por ejemplo, una máquina, aunque trasmite diariamente una -parte de su valor a su producto diario, funciona todos los días entera -durante la ejecución del trabajo. - -Por consiguiente, aun cuando un elemento de trabajo entre todo entero -en la producción de un objeto de utilidad, de un valor de uso, no entra -más que en parte en la formación del valor. Al contrario, un medio de -producción puede entrar entero en la formación del valor, y solo en -parte en la producción de un valor de uso. Supongamos que en la hilanza -de 115 kilogramos de algodón haya 15 de desecho. Si esta pérdida del -15 por 100 es inevitable por término medio en la fabricación, el valor -de los 15 kilogramos de algodón que no se transforman en hilados entra -todo también en el valor de los hilados, como el de los 100 kilogramos -que forman parto de su sustancia. Desde el momento que esta pérdida -es una condición de la producción, el algodón perdido trasmite a los -hilados su valor. - -No trasmitiendo los medios de producción al nuevo producto más que el -valor que pierden bajo su antigua forma, solo pueden añadirle valor -si ellos mismos lo poseen. Su valor se halla determinado, no por el -trabajo en que entran como medios de producción, sino por el trabajo de -donde se derivan como productos. - - -_Valor simplemente conservado y valor reproducido y aumentado._ - -La fuerza de trabajo en actividad, el trabajo viviente, tiene, pues, -la propiedad de conservar el valor añadiendo valor. Si esta propiedad -no cuesta nada al trabajador, produce mucho al capitalista, que le -debe la conservación del valor actual de su capital. Lo echa de ver -perfectamente en el momento de las crisis, de las interrupciones de -trabajo, en que tiene que soportar los gastos de deterioro de los -medios de producción de que se compone su capital: primeras materias, -instrumentos, etc., que permanecen inactivos. - -Decíamos que el valor de los medios de producción se conserva y no se -reproduce, porque los objetos en los cuales existe en un principio no -desaparecen sino para revestir nueva forma útil, y el valor persiste -bajo los cambios de forma. Lo producido es un nuevo objeto de utilidad -en que continúa apareciendo el valor antiguo. - -En tanto que el trabajo conserva y trasmite al producto el valor de los -medios de producción, crea a cada instante un valor nuevo. Supongamos -que la producción cesara cuando el trabajador ha creado de este modo el -equivalente del valor diario de su propia fuerza, cuando ha añadido al -producto, por medio de un trabajo de seis horas, un valor de 4 pesetas. -Este valor reemplaza el dinero que el capitalista anticipa para la -compra de la fuerza de trabajo y que el obrero invierte en seguida en -subsistencias. Pero este valor, al contrario de lo que hemos sentado -respecto del valor de los medios de producción, ha sido producido en -realidad; si un valor reemplaza a otro, es merced a una nueva creación. - -Sabemos ya, sin embargo, que la duración del trabajo traspasa el límite -en que el equivalente del valor de la fuerza de trabajo se hallaría -reproducido y añadido al objeto trabajado. En lugar de seis horas que -suponemos bastarían para esto, la operación dura doce horas o más. La -fuerza de trabajo en movimiento no reproduce solo su propio valor, sino -que produce también valor de más. Esta supervalía forma el excedente -del valor del producto sobre el de sus elementos constitutivos: los -medios de producción y la fuerza de trabajo. Así, pues, en una -producción, la parte del capital que se transforma en medios de -producción, es decir, en primeras materias, materias auxiliares o -instrumentos de trabajo, no cambia en el acto de la producción la -magnitud de su valor. Por esto la denominamos parte constante del -capital o simplemente _capital constante_. - -Al contrario, la parte del capital transformada en fuerza de trabajo, -cambia el valor en una nueva producción y por el hecho mismo de esta -producción. Reproduce primero su propio valor y además produce un -excedente, una supervalía mayor o menor. Esta parte del capital, -de magnitud alterable, la denominamos parte variable del capital o -simplemente _capital variable_. - - - - -CAPÍTULO IX - -TIPO DE LA SUPERVALÍA - -I. Trabajo necesario y sobretrabajo. -- Grado de explotación de -la fuerza de trabajo. -- II. Los elementos del valor del producto -expresados en partes de este producto y en fracciones de la jornada de -trabajo. -- III. La «última hora». -- IV. El producto neto. - - -Vemos, pues, por una parte, el capital constante que suministra -a la fuerza de trabajo los medios de materializarse; medios cuyo -valor, reapareciendo solamente, es igual antes y después del acto de -producción; por otra, el capital variable, que antes de la producción -equivale al precio de compra de la fuerza de trabajo, y después -es igual a este valor, reproducido con un aumento mayor o menor. -Resultando la supervalía del aumento que experimenta el capital -variable, es evidente que la relación de la supervalía con el capital -variable determina la proporción en que tiene lugar este aumento. -Consideremos las cifras del capítulo séptimo. Siendo 4 pesetas la -parte de capital empleado en la compra de la fuerza de trabajo de un -hombre durante una jornada o día de trabajo, en una palabra, siendo el -capital variable y la supervalía 4 pesetas, esta última cifra expresa -la magnitud absoluta de la supervalía producida por un trabajador en -un día de trabajo; la magnitud proporcional, es decir, la magnitud -comparada con la del capital variable antes del aumento de valor, está -expresada por la relación de 4 a 4, esto es, de un 100 por 100. A -esta magnitud proporcional es a lo que llamamos tipo de la supervalía. -No se debe confundir el tipo de la supervalía, que es la relación de -esta con la parte variable del capital adelantado y que solo expresa -directamente el grado de explotación del trabajo, con el tipo del -beneficio, que es la relación de la supervalía con el total del capital -adelantado. - - -I. _Trabajo necesario y sobretrabajo_. - -Hemos visto que, durante una parte de la jornada, el obrero solo -produce el valor diario de su fuerza de trabajo, esto es, el valor -de las subsistencias necesarias para su sostenimiento. Como hay una -división del trabajo social organizada por sí misma en el medio en que -trabaja, el obrero produce su subsistencia, no directamente, sino bajo -la forma de una mercancía particular, hilados, por ejemplo, cuyo valor -es igual al de sus medios de subsistencia, o al del dinero con que los -compra. - -En esta parte de la jornada, mayor o menor según el valor medio de su -subsistencia diaria, el obrero, trabajando o no trabajando para un -capitalista, no hace más que reemplazar un valor por otro; en realidad, -la producción de valor durante este tiempo es una simple reproducción. -Llamamos _tiempo de trabajo necesario_ a la parte de la jornada en que -se verifica esta reproducción, y _trabajo necesario_ al trabajo gastado -en este tiempo: necesario para el trabajador, que, sea cualquiera la -forma social de su trabajo, gana la vida en ese tiempo, y necesario -para el mundo capitalista, cuya base es la existencia del trabajador. - -La parte de la jornada de trabajo que traspasa los límites del -trabajo necesario, no forma ningún valor para el obrero, forma la -supervalía para el capitalista; llamamos _tiempo extra_ a esa parte de -la jornada, y _sobretrabajo_ al trabajo gastado en ella. Si el valor -en general es una simple materialización de tiempo de trabajo, la -supervalía es una simple materialización de tiempo de trabajo extra, -es sobretrabajo realizado. Las diferentes formas económicas que la -sociedad ha revestido, por ejemplo, la esclavitud y el salariado, solo -se distinguen por la forma de imponer y de usurpar este sobretrabajo al -productor inmediato. - - -_Grado de explotación de la fuerza de trabajo._ - -Por una parte, el valor del capital variable es igual al valor de la -fuerza de trabajo que compra, y el valor de esta fuerza determina la -parte necesaria de la jornada de trabajo; por otra, la supervalía es -determinada por la duración de la parte extra de esta misma jornada, -por el sobretrabajo. Luego el tipo de la supervalía, expresado por -la relación de aquella con el capital variable, lo está también por -la relación, igual a la anterior, del sobretrabajo con el trabajo -necesario. - -El tipo de la supervalía es, por consecuencia, la expresión exacta del -grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del -trabajador por el capitalista; pero no se debe confundir el grado de -explotación con la magnitud absoluta de esta. Supongamos que el trabajo -necesario es igual a cinco horas y que el sobretrabajo es también igual -a cinco horas; el grado de explotación expresado por la relación de -5 a 5, es de 100 por 100, y la magnitud absoluta de la explotación -es de cinco horas. Si, por el contrario, el trabajo necesario y el -sobretrabajo son cada uno de seis horas, el grado de explotación -expresado por la relación de 6 a 6 no varía, sigue siendo de 100 por -100, en tanto que la magnitud absoluta de la explotación, que antes era -de cinco horas, crece en una hora, es decir, en un 20 por 100. - -Para calcular el tipo de la supervalía consideramos el valor del -producto sin tener en cuenta el valor del capital constante, que ya -existía y que no hace más que reaparecer; el valor que queda entonces -es el único valor realmente creado durante la producción de la -mercancía. Conocida la supervalía, es preciso restarla de este valor -para encontrar el capital variable; conociendo el capital variable, -habrá que restar este para encontrar la supervalía. Conocidos ambos, -solo hay que calcular la relación de la supervalía con el capital -variable, es decir, dividir la supervalía por el capital variable, y -multiplicando por 100 el cociente que resulte, se tiene el tanto por -ciento del tipo de la supervalía. - - -II. _Los elementos del valor del producto expresados en partes de este -producto y en fracciones de la jornada de trabajo._ - -Volvamos al ejemplo que en el capítulo séptimo nos sirvió para mostrar -cómo el capitalista convierte su dinero en capital. El trabajo -necesario del hilandero ascendía a seis horas, lo mismo que su -sobretrabajo; por consiguiente, el obrero trabaja media jornada para sí -y media para el capitalista; el grado de explotación es de 100 por 100. - -El producto de la jornada es 10 kilogramos de hilados, que valen 40 -pesetas; los ocho décimos de este valor, 32 pesetas, están formados -por el valor de los medios de producción consumidos: 26 pesetas por la -compra del algodón y 6 pesetas por el desperfecto de las brocas. Por -lo tanto, estas 32 pesetas representan el valor que no hace más que -reaparecer; es decir, que los ocho décimos del valor de los hilados -consisten en capital constante. Los dos décimos que restan son el nuevo -valor de 8 pesetas creado durante la hilanza y por la hilanza. Una -mitad de este valor reemplaza el valor diario de la fuerza de trabajo, -que ha sido adelantado, es decir, el capital variable de 4 pesetas; -la otra mitad constituye la supervalía de 4 pesetas. El valor de 40 -pesetas en hilados es igual a 32 pesetas de capital constante, más 4 -pesetas de capital variable, y, por último, más 4 pesetas de supervalía. - -Puesto que el valor total de 40 pesetas está representado por 10 -kilogramos de hilados, los diferentes elementos de este valor, que -acabamos de indicar, pueden representarse en partes del mismo producto. - -Si existe un valor de 40 pesetas en 10 kilogramos de hilados, los ocho -décimos de este valor o su parte constante de 32 pesetas, existían -en ocho décimos del producto o en 8 kilogramos de hilados. Estos 8 -kilogramos representan, pues, el valor del algodón comprado y el -desperfecto de las brocas; en total, 32 pesetas, lo cual corresponde -a 6 kilogramos y medio de hilados, que representan las 26 pesetas -de algodón, y kilogramo y medio, que representa las 6 pesetas del -desperfecto de las brocas. - -En 6 kilogramos y medio de hilados solo se encuentran realmente 6 -kilogramos y medio de algodón, que valen 16 pesetas y 90 céntimos, pero -los 10 kilogramos cuestan 26 pesetas; la diferencia de 9 pesetas y 10 -céntimos equivale al algodón contenido en los otros 3 kilogramos y -medio de hilados. Pero los 6 kilogramos y medio de hilados representan -todo el algodón contenido en el producto total de 10 kilogramos de -hilados; en efecto, a 4 pesetas kilogramo, valen 20 pesetas, como -los 10 kilogramos de algodón; en cambio, no representan nada más. -Puede considerarse que no contienen una partícula del valor de los -instrumentos de trabajo utilizados, ni del nuevo valor creado por la -hilanza. De igual modo, kilogramo y medio de hilados valen 6 pesetas, -como las brocas gastadas en doce horas de hilanza; en este caso, -kilogramo y medio representa el valor de los instrumentos de trabajo -utilizados mientras dura la producción de 10 kilogramos de hilados; -pero no representa más que esto, y no contiene ni una partícula del -valor nuevo creado por la hilanza. - -En resumen, ocho décimos del producto u 8 kilogramos de hilados -se considera que no contienen nada del valor nuevo creado por el -trabajo del hilandero. Y, de hecho, cuando el capitalista los vende -en 32 pesetas y recobra con esta suma lo que ha gastado en medios de -producción, aparece evidente que 8 kilogramos de hilados son brocas y -algodón bajo otra forma. Por otra parte, los dos décimos restantes, o -sean los 2 kilogramos de hilados, representan, por consecuencia, el -valor que queda, el valor nuevo de 8 pesetas creado en las doce horas -de trabajo. El trabajo del hilandero, materializado en el producto de -10 kilogramos de hilados, se concentra ahora en 2 kilogramos, en dos -décimos del producto, de los cuales un décimo, esto es, un kilogramo, -representa el valor de la fuerza de trabajo empleada, es decir, las 4 -pesetas del capital variable adelantado, y el otro décimo las 4 pesetas -de supervalía. - -Puesto que doce horas de trabajo crean un valor de 8 pesetas, -ascendiendo el valor de los hilados a 40 pesetas, representa sesenta -horas de trabajo. Esto es porque, además de las doce horas de hilanza, -en las 40 pesetas está comprendido el tiempo de trabajo que contenían -los medios de producción consumidos: cuatro jornadas de doce horas o -sean cuarenta y ocho horas de trabajo, que precedieron a la operación -de la hilanza y se realizaron en un valor de 32 pesetas. - -Se puede, pues, descomponer el resultado de la producción, el producto, -en una cantidad que representa únicamente el trabajo contenido en los -medios de producción, o parte constante del capital; en otra cantidad -que solo representa el trabajo necesario añadido durante la producción, -o parte variable del capital, y, por último, en una cantidad que -representa el sobretrabajo añadido o supervalía. - -El producto total fabricado en un tiempo determinado, por ejemplo, en -una jornada, descompuesto de esta suerte en partes que representan -los diversos elementos de su valor, puede también representarse en -fracciones de la jornada de trabajo. - -El hilandero produce en doce horas 10 kilogramos de hilados; por -consiguiente, en una hora y doce minutos produce 1 kilogramo, y en -siete horas cuarenta y cinco minutos 6 kilogramos y medio de hilados, -es decir, una parte del producto que vale por sí sola todo el algodón -empleado en la jornada. De igual suerte, la parte producida en la hora -y cuarenta y cinco minutos siguientes es igual a kilogramo y medio de -hilados, y representa, por lo tanto, el valor de las brocas utilizadas -durante las doce horas de trabajo. De la misma manera, el hilandero -produce en la hora y los doce minutos que siguen 1 kilogramo de -hilados, que representa un valor igual a todo el valor que ha creado en -las seis horas de trabajo necesario. Finalmente, en los últimos setenta -y dos minutos produce otro kilogramo de hilados, cuyo valor es igual a -la supervalía producida en sus seis horas de sobretrabajo. - -Nótese bien que lo que produce en estos setenta y dos minutos es un -kilogramo de hilados, cuyo valor entero es igual a la supervalía que -la jornada de trabajo rinde al capitalista; pero el valor entero de -este kilogramo se compone, además del valor que resulta del trabajo del -hilandero, del valor del trabajo anterior, que produjo el algodón y las -brocas consumidas para su fabricación. - - -III. _La «última hora»_. - -De la representación de los diversos elementos del valor del producto -en partes proporcionales de la jornada de trabajo, y de que la -supervalía esté representada por el valor del producto de los setenta -y dos últimos minutos, no hay que deducir, como algunos economistas -que en nombre de la ciencia intentan oponerse a toda reducción de la -jornada de trabajo, que el obrero en su jornada de doce horas consagra -al fabricante para la producción de la supervalía tan solo los últimos -setenta y dos minutos, la «última hora», como ellos dicen. - -La supervalía es igual, en efecto, no al valor de la fuerza de trabajo -gastado durante los últimos setenta y dos minutos, sino al valor del -producto para el cual se ha realizado el gasto de la fuerza de trabajo -en ese tiempo, es decir, que es igual al valor de los medios de -producción (algodón y brocas) consumidos en setenta y dos minutos, más -el nuevo valor que a ellos añade, durante el mismo tiempo, el trabajo -del hilandero al consumirlos. - -Y, de creer a estos economistas, si se disminuyese en setenta y dos -minutos el tiempo de trabajo, siendo igual el salario, no habría -supervalía, y la ganancia del infeliz capitalista sería nula. Su -razonamiento es, en suma, el siguiente: siendo un kilogramo de hilados -el producto de setenta y dos minutos de hilanza, si se reduce la -jornada del hilandero setenta y dos minutos, el capitalista tendrá un -kilogramo de hilados menos, y valiendo 4 pesetas el kilogramo, tendrá -4 pesetas menos; y como su supervalía, es decir, su ganancia, era de 4 -pesetas, desde el momento en que gana 4 pesetas menos, no gana nada. -Examinemos el asunto más detenidamente. - -Para un kilogramo de hilados hace falta un kilogramo de algodón, más -las brocas que se desgastan funcionando. Costando los 10 kilogramos -de algodón 26 pesetas, un kilogramo cuesta 2 pesetas y 60 céntimos; -ascendiendo a 6 pesetas el desperfecto de las brocas para la hilanza de -10 kilogramos, representa 60 céntimos por kilogramo. Un kilogramo menos -que se produzca equivale a un gasto menos de 2 pesetas 60 céntimos, más -60 céntimos; total, 3 pesetas 20 céntimos. Si bien es cierto que el -capitalista gana 4 pesetas menos, gasta también 3 pesetas 20 céntimos -menos; por una disminución de setenta y dos minutos en doce horas de -trabajo solo pierde, pues, 80 céntimos. Si solo pierde 80 céntimos de -lo que antes ganaba, su supervalía o beneficio líquido, que era de 4 -pesetas, es ahora de 4 pesetas menos 80 céntimos, o sean 3 pesetas 20 -céntimos, y el sobretrabajo dura cuatro horas cuarenta y ocho minutos -en lugar de seis horas, es decir, que el tipo de la supervalía es de 80 -por 100, lo cual es aún muy agradable. - -Decir, en nuestro ejemplo, que el hilandero, cuya jornada es de doce -horas, produce en los últimos setenta y dos minutos el beneficio -líquido del capitalista, quiere decir, en puridad, que su producto de -setenta y dos minutos, un kilogramo de hilados, representa, tomado -en conjunto, tanto tiempo de trabajo como la parte de la jornada -consagrada a la fabricación de la supervalía. En efecto, acabamos -de ver que los medios de producción consumidos para producir 10 -kilogramos de hilados contenían antes de la hilanza cuarenta y ocho -horas de trabajo; los medios de producción consumidos para un kilogramo -contienen, pues, el décimo de este tiempo, es decir, cuatro horas -y cuarenta y ocho minutos de trabajo anterior, que, añadidas a los -setenta y dos minutos de hilanza, dan, para un kilogramo de hilados, -un total de seis horas, igual al tiempo de sobretrabajo diario del -hilandero. - - -IV. _El producto líquido._ - -Llamamos producto líquido a la parte del producto que representa la -supervalía. Así como el tipo de esta se determina por su relación, no -con el capital total, sino con la parte variable del capital, así el -total del producto líquido se determina por su relación, no con el -producto entero, sino con la parte que representa el trabajo necesario. -La magnitud relativa del producto líquido es la que mide el grado de -elevación de la riqueza. - -El total del trabajo necesario y del sobretrabajo, es decir, la suma -del tiempo durante el cual el obrero produce el equivalente de su -fuerza de trabajo y la supervalía, forma la magnitud absoluta de su -tiempo de trabajo, esto es, la jornada de trabajo. - - - - -CAPÍTULO X - -LA JORNADA DE TRABAJO - -I. Límites de la jornada de trabajo. -- II. El capital hambriento -de sobretrabajo. -- III. La explotación del trabajador libre, en la -forma y en el fondo. -- Trabajo de día y trabajo de noche. -- IV. -Reglamentación de la jornada de trabajo. -- V. Lucha por la limitación -de la jornada de trabajo. - - -I. _Límites de la jornada de trabajo._ - -Hemos partido del supuesto que la fuerza de trabajo es comprada y -vendida en su valor. Este valor, como el de toda mercancía, está -determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción. -Habiendo comprado el capitalista la fuerza de trabajo en su valor -diario, ha adquirido en consecuencia el derecho de hacer trabajar al -obrero durante todo un día. Pero ¿qué es un día de trabajo? - -La jornada de trabajo varía entre límites que imponen la sociedad por -una parte y por otra la Naturaleza. Hay un mínimum, que es la parte de -la jornada en la que el obrero debe trabajar necesariamente para su -propia conservación, en una palabra, es el tiempo de trabajo necesario, -hasta el cual no consiente descender nuestra organización social, -basada en el sistema de producción capitalista; en efecto, descansando -este sistema de producción en la formación de supervalía, exige cierta -cantidad de trabajo además del trabajo necesario; en otros términos, -cierta cantidad de sobretrabajo. Hay también un máximum que los límites -físicos de la fuerza de trabajo, que el tiempo forzosamente consagrado -cada día por el trabajador a dormir, a comer, etc., que la Naturaleza, -en una palabra, no permite traspasar. - -Estos límites son por sí mismos muy elásticos. De todos modos, un día -de trabajo es menor que un día natural. ¿En cuánto? Una de sus partes -está bien determinada por el tiempo de trabajo necesario; pero su -magnitud total varía con arreglo a la magnitud del sobretrabajo. - -Todo comprador procura sacar del empleo de la mercancía comprada el -mayor partido posible, y en este sentido obra el capitalista comprador -de la fuerza de trabajo; tiene un móvil único, acrecentar su capital, -crear supervalía, absorber todo el sobretrabajo posible. - -Por su parte, el trabajador tiende, con razón, a no gastar su fuerza de -trabajo sino en los límites compatibles con su duración natural y su -desarrollo regular. No quisiera gastar cada día más que la fuerza que -puede rehacer, merced a su salario. - -El capitalista sostiene su derecho como comprador cuando procura -prolongar todo lo posible la jornada de trabajo. El obrero sostiene su -derecho como vendedor cuando quiere reducir la jornada de trabajo, de -suerte que solo transforme en trabajo la cantidad de fuerza cuyo gasto -no perjudique a su cuerpo. Hay, pues, derecho contra derecho, ambos -igualmente basados en la ley que regula el cambio de las mercancías. -¿Quién decide entre dos derechos iguales? La fuerza. He aquí por qué la -reglamentación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de -la producción capitalista como una lucha entre la clase capitalista y -la clase obrera. - - -II. _El capital hambriento de sobretrabajo._ - -El capitalista no ha inventado el sobretrabajo. Doquiera una parte -de la sociedad posee el monopolio de los medios de producción, el -trabajador, libre o no, está obligado a añadir al tiempo de trabajo -necesario para su propio sostenimiento, un exceso destinado a -suministrar la subsistencia del que posee los medios de producción. -Importa poco que este propietario sea dueño de esclavos, señor feudal o -capitalista. - -Sin embargo, mientras la forma económica de una sociedad es tal que en -ella se considera más bien la utilidad de una cosa que la cantidad de -oro o plata por que puede cambiarse, en otros términos, el valor de uso -más bien que el valor de cambio, el sobretrabajo encuentra un límite en -la satisfacción de necesidades determinadas. Por el contrario, cuando -domina el valor de cambio, llega a ser ley hacer trabajar todo lo -posible. - -Cuando pueblos cuya producción se opera aún por medio de las formas -inferiores de esclavitud y servidumbre son arrastrados a un mercado -internacional donde domina el sistema de producción capitalista, y -cuando por este hecho llega a ser su interés principal la venta de -sus productos en el extranjero, desde este momento los horrores del -sobretrabajo, fruto de la civilización, vienen a añadirse a la barbarie -de la esclavitud y de la servidumbre. Mientras que en los Estados del -Sur de la Unión americana la producción tendía principalmente a la -satisfacción de las necesidades inmediatas, el trabajo de los negros -presentó un carácter moderado; pero a medida que la exportación del -algodón llegó a constituir el interés principal de estos Estados, el -negro fue extenuado por el trabajo, y el consumo de su vida en siete -años de trabajo entró como parte de un sistema fríamente calculado. No -se trataba ya, como antes, de obtener de él cierta masa de productos -útiles; tratábase ante todo de la producción de supervalía. Lo mismo ha -ocurrido con el siervo en los Principados danubianos. - -¿Qué es una jornada de trabajo? ¿Cuál es la duración del tiempo en -que el capital tiene el derecho de consumir la fuerza de trabajo cuyo -valor compra por un día? ¿Hasta qué punto puede prolongarse la jornada -más del trabajo necesario para la reproducción de esta fuerza? A todas -estas preguntas responde el capital: la jornada de trabajo comprende -veinticuatro horas completas, deduciendo las horas de descanso sin las -cuales la fuerza de trabajo estaría en la imposibilidad absoluta de -volver a la labor. - -No queda, pues, tiempo para el desarrollo intelectual, para el libre -ejercicio del cuerpo y del espíritu. El capital monopoliza el tiempo -que exigen el desarrollo y sostenimiento del cuerpo en cabal salud, -escatima el tiempo de las comidas y reduce el tiempo de sueño al -mínimum de pesado entorpecimiento sin el cual el extenuado organismo no -podría funcionar. No es, pues, el sostenimiento regular de la fuerza -de trabajo el que sirve de regla para la limitación de la jornada de -trabajo; al contrario, el tiempo de reposo concedido al obrero está -regulado por el mayor gasto posible por día de su fuerza. - - -III. _Explotación del trabajador libre, en la forma y en el fondo._ - -Suponiendo que la jornada de trabajo esté compuesta de seis horas de -trabajo necesario y seis horas de sobretrabajo, el trabajador libre -suministra al capitalista treinta y seis horas de sobretrabajo en los -seis días de la semana. Es lo mismo que si trabajase tres días para sí -y tres días gratis para el capitalista. Pero esto no salta a la vista; -el sobretrabajo y el trabajo necesario se confunden entre sí. Distinta -cosa ocurre con la servidumbre corporal. En esta forma de servidumbre -el sobretrabajo es independiente del trabajo necesario; el labriego -ejecuta esto último en su campo propio y aquel en la tierra señorial; -de este modo distingue claramente el trabajo que ejecuta para su propio -sostenimiento y el que realiza para el señor. - -La explotación del trabajador libre es menos visible, tiene una forma -más hipócrita. Pero, en realidad, la diferencia de forma en nada altera -el fondo sino es para empeorarlo. Tres días de sobretrabajo por semana -son siempre tres días de trabajo que nada producen al mismo trabajador, -sea cualquiera el nombre que tengan, servidumbre corporal o beneficio. - -Hemos dicho que lo que únicamente interesa al capital es el máximum de -esfuerzos que, en definitiva, puede arrancar a la fuerza de trabajo -en una jornada. Procura conseguir su objeto sin inquietarse por lo -que pueda durar la vida de la fuerza de trabajo; así ocasiona la -debilitación y la muerte prematura, privándola, por la prolongación -impuesta de la jornada, de sus condiciones regulares de actividad y de -desarrollo, así en lo físico como en lo moral. - -Parece, sin embargo, que el interés mismo del capital debería -impulsarle a economizar una fuerza que le es indispensable. Pero la -experiencia enseña al capitalista que, por regla general, hay exceso -de población, es decir, exceso con relación a la necesidad del momento -del capital, aunque esta masa abundante esté formada de generaciones -humanas mal desarrolladas, entecas y en disposición de extinguirse. - -La experiencia demuestra también al observador inteligente con qué -rapidez la producción capitalista, que, históricamente hablando, es de -fecha reciente, ataca en la misma raíz la sustancia y la fuerza del -pueblo; manifiesta cómo el aniquilamiento de la población industrial se -hace más lento por la absorción constante de elementos nuevos tomados -a los campos, y cómo los mismos trabajadores de los campos empiezan a -decaer. - -Pero el capital se preocupa tanto de la extenuación de la raza como -de la dislocación de la tierra. En todo periodo de especulación, cada -cual sabe que un día ocurrirá la explosión, pero cada uno espera no ser -arrollado por ella después de haber obtenido, sin embargo, el beneficio -ansiado. ¡Después de mí, el diluvio! Tal es el lema de todo capitalista. - - -_Trabajo de día y trabajo de noche._ - -El capital solo piensa, pues, en la formación de supervalía, sin -preocuparse de la salud ni de la vida del trabajador. Verdad es que, -considerando las cosas en su conjunto, esto no depende tampoco de la -mala o buena voluntad del capitalista como individuo. La concurrencia -anula las voluntades individuales y somete a los capitalistas a las -leyes imperiosas de la producción capitalista. - -Estando inactivos los medios de producción, son causa de pérdida para -el capitalista, porque durante el tiempo que no absorben trabajo -representan un adelanto inútil de capital, además de exigir con -frecuencia un gasto suplementario cada vez que se vuelve a empezar -la obra. Siendo físicamente imposible para las fuerzas de trabajo -trabajar cada día veinticuatro horas, los capitalistas han vencido -la dificultad; había en esto una cuestión de ganancia para ellos e -imaginaron emplear alternativamente fuerzas de trabajo por el día y por -la noche, lo cual puede efectuarse de diferentes maneras: una parte del -personal del taller hace, por ejemplo, durante una semana el servicio -de día y durante la siguiente semana el servicio de noche. - -El sistema de trabajo de noche aprovecha tanto más al capitalista -cuanto que se presta a una escandalosa explotación del trabajador; -tiene además una influencia perniciosa sobre la salud, pero el -capitalista realiza un beneficio y esto es lo único importante para él. - - -IV. _Reglamentación de la jornada de trabajo._ - -De todas suertes, el capitalista abusa sin tasa del trabajador en -tanto que la sociedad no se lo impide. El establecimiento de una -jornada soportable de trabajo es el resultado de una larga lucha entre -capitalista y trabajador. La historia de esta lucha presenta, sin -embargo, dos tendencias opuestas. - -En tanto que la legislación moderna acorta la jornada de trabajo, -la antigua legislación procuraba prolongarla; se quería obtener del -trabajador, con el auxilio de los Poderes públicos, una cantidad de -trabajo que la sola fuerza de las condiciones económicas no permitía -imponerlo todavía. En efecto, se necesitarían siglos para que el -trabajador _libre_, a consecuencia del desarrollo de la producción -capitalista, se prestase voluntariamente, es decir, se viera obligado -socialmente a vender todo su tiempo de vida activa, su capacidad de -trabajo, por el precio de sus habituales medios de subsistencia, su -derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Es, pues, natural -que la prolongación de la jornada de trabajo, impuesta con la -ayuda del Estado desde mediados del siglo XIV hasta el siglo XVIII, -corresponda poco más o menos a la disminución del tiempo de trabajo que -el Estado decreta e impone acá y allá, en la segunda mitad del siglo -XIX. - -Si en Estados como Inglaterra las leyes moderan, por una limitación -oficial de la jornada de trabajo, el encarnizamiento del capital por -absorber trabajo, es porque, sin hablar del movimiento cada vez más -amenazador de las clases obreras, esta limitación ha sido dictada por -la necesidad. La misma concupiscencia ciega que agota el suelo, atacaba -en su raíz la fuerza vital de la nación y ocasionaba su aniquilamiento, -como acabamos de demostrar. - - -V. _Lucha por la limitación de la jornada de trabajo._ - -El objeto especial, el fin real de la producción capitalista es la -producción de supervalía o la sustracción de trabajo extra; téngase -presente que solo el trabajador independiente puede, en calidad de -poseedor de la mercancía, contratar con el capitalista; pero el -trabajador aislado, el trabajador como vendedor libre de su fuerza de -trabajo, debe someterse sin resistencia posible cuando la producción -capitalista alcanza cierto grado. - -Preciso es confesar que nuestro trabajador sale del dominio de la -producción de distinto modo que entró en ella. Se había presentado en -el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo» enfrente -de poseedores de otras mercancías, mercader frente a mercader. El -contrato mediante el cual vendía su fuerza de trabajo, parecía resultar -de un acuerdo entre dos voluntades libres, la del vendedor y la del -comprador. Una vez concluido el negocio, se descubre que él no era -libre, que el tiempo por el cual puede vender su fuerza de trabajo es -el tiempo por el cual está obligado a venderla y que, en realidad, -el vampiro que le chupa no le deja mientras quede una gota de sangre -que extraer; para defenderse contra esta explotación es necesario que -los obreros, por un esfuerzo colectivo, por una presión de clase, -obtengan que un obstáculo social les impida venderse ellos y sus hijos -por «contrato libre» hasta la esclavitud y la muerte. La pomposa -«declaración de los derechos del hombre» es reemplazada de este modo -por una modesta ley que indica cuándo termina el tiempo que vende el -trabajador y cuándo empieza el tiempo que le pertenece. - - - - -CAPÍTULO XI - -TIPO Y MASA DE LA SUPERVALÍA - -Compensación del número de obreros por una prolongación de la -jornada de trabajo. -- Necesidad de cierto mínimum de dinero para la -transformación del dinero en capital. - - -_Compensación del número de obreros por una prolongación de la jornada -de trabajo._ - -Supongamos que el valor diario de una fuerza de trabajo es, por -término medio, de 4 pesetas y que se necesitan seis horas por día -para reproducirlo. Para comprar esta fuerza, el capitalista tiene que -adelantar 4 pesetas. ¿Qué supervalía le producirán estas 4 pesetas? -Esto depende de la relación del trabajo destinado a la producción de -supervalía, del sobretrabajo, con respecto al trabajo destinado a la -reproducción del salario, al trabajo necesario. En una palabra, esto -depende del tipo de la supervalía. Si esto tipo es de 100 por 100, -la supervalía ascenderá a 4 pesetas, que representan seis horas de -sobretrabajo; si su tipo es de 50 por 100, será de 2 pesetas, que -representan tres horas de sobretrabajo. El tipo de la supervalía -determina, pues, la masa de supervalía producida individualmente por un -obrero, dado el valor de su fuerza. - -El capital variable es la expresión monetaria del valor de todas las -fuerzas de trabajo que el capitalista emplea a la vez. Si 4 pesetas, -precio de una fuerza de trabajo, producen una supervalía diaria de -2 pesetas, el precio de 100 fuerzas de trabajo, capital variable de -400 pesetas, producirá una supervalía de 200 pesetas, cifra igual al -resultado de multiplicar el capital variable 400, por 50/100, que -indica el tipo de la supervalía. La masa de la supervalía producida -por un capital variable es, pues, igual al valor de este capital -multiplicado por el tipo de la supervalía. - -Supongamos que el tipo de la supervalía disminuya en la mitad y sea de -25 por 100 en vez de ser de 50 por 100; que, por otra parte, el capital -variable sea doble, es decir, de 800 pesetas en lugar de 400: la -supervalía será igual a 800 multiplicado por 25/100, o sea 200 pesetas -otra vez. Por consecuencia, la masa de la supervalía no varía cuando -disminuye el tipo de la supervalía aumentando el capital variable, o, -por el contrario, cuando este disminuye y aumenta aquel en la misma -proporción. - -Una disminución del capital variable puede ser compensada, por lo -tanto, por una elevación proporcional del tipo de la supervalía, o, -siendo así que el capital variable depende del número de obreros -empleados, una disminución en el número de estos puede ser compensada -por una prolongación proporcional de su jornada de trabajo. Hasta -cierto punto, la cantidad de trabajo explotable por el capital llega a -ser así independiente del número de obreros. - -Esta compensación encuentra, sin embargo, un límite infranqueable; la -jornada de trabajo tiene, en efecto, límites físicos: por mucho que se -prolongue es siempre menor que el día natural de veinticuatro horas. -Con cien obreros pagados a 4 pesetas y que trabajen doce horas, seis -de las cuales son de trabajo necesario, el tipo de la supervalía -será de 100 por 100 y el capitalista tendrá una supervalía diaria -de 400 pesetas; si toma un número de obreros tres veces menor, su -supervalía no será nunca la misma porque no les podrá imponer un número -de horas de sobretrabajo tres veces mayor; porque dieciocho horas de -sobretrabajo añadidas a seis horas de trabajo necesario harían el día -de trabajo tan largo como el día natural, lo que no permitiría el -tiempo de reposo indispensable cada día. Una reducción en el número de -obreros empleados no puede, pues, ser compensada por la prolongación de -la jornada de trabajo, por un aumento en el grado de la explotación, -sino dentro de los límites físicos de esta jornada y, por consecuencia, -del sobretrabajo que encierra. - - -_Necesidad de cierto mínimum de dinero para la transformación del -dinero en capital._ - -Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor -que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad -de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede -poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de -obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor -de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos, -la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa -total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista -está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea, -y este mismo número depende de la magnitud del capital variable que -adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de trabajo. - -La masa de supervalía producida es entonces proporcional a la magnitud -del capital variable; en cuanto al capital constante, no tiene aquí -ninguna acción; en efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios -de producción, permanece sin la menor influencia sobre la masa de -valor producido, que es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor -conservado de los medios de producción. - -De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser transformada en -capital. Esta transformación exige que el aspirante a capitalista -maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir del trabajo -de otro, sino que quiere además enriquecerse por este trabajo, es -necesario que pueda tener tal número de obreros que su tiempo de -sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento. - -Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces no es -más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño patrón. -En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista pueda -emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia del trabajo -ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es preciso, pues, -que explote suficientes obreros para dispensarse de tomar parte en la -producción. - -Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los diversos -grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de desarrollo, -varía en las diferentes industrias según sus condiciones técnicas -particulares. - - * * * * * - -En la producción, considerada desde el punto de vista de la utilidad -del producto, los medios de producción desempeñan respecto del obrero -el papel de simples materiales de su actividad productora. Si se la -considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios de -producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del -trabajo de otro. - -No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario, -los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él -como elementos materiales de su actividad productora, le consumen -ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del -capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de -multiplicación. - -Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza de -trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera -en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas -anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas -de trabajos forzados. - - - - -SECCIÓN CUARTA - -Producción de la supervalía relativa. - -CAPÍTULO XII - -SUPERVALÍA RELATIVA - -Disminución del tiempo de trabajo necesario. -- Aumento de la -productividad del trabajo y de la supervalía. - - -_Disminución del tiempo de trabajo necesario._ - -Hemos considerado hasta aquí la parte de la jornada de trabajo durante -la cual el obrero reemplaza el valor que el capitalista le paga, como -una duración fija, lo que en realidad es en condiciones de producción -invariables. Pasando de esta duración fija, de este tiempo necesario, -el trabajo podía prolongarse más o menos horas, y según la magnitud -de esta prolongación, variaban el tipo de la supervalía y la duración -total de la jornada. Así, el tiempo de trabajo necesario era fijo y la -jornada entera de trabajo variable. - -Supongamos ahora una jornada entera de trabajo de límite determinado, -por ejemplo, una jornada de doce horas. El sobretrabajo y el trabajo -necesario, considerados en conjunto, no exceden de doce horas; en -estas condiciones ¿cómo aumentar el sobretrabajo, la producción de -supervalía? Solo hay un medio: acortar el tiempo de trabajo necesario -y aumentar en igual proporción la parte de las doce horas consagrada -al sobretrabajo; de este modo, una parte del tiempo que empleaba el -obrero, en realidad para sí mismo, se convertirá en tiempo de trabajo -para el capitalista. El límite de la jornada no variará, solo cambiará -su división en trabajo necesario y sobretrabajo. - -Por otra parte, la duración del sobretrabajo está necesariamente -marcada desde que se dan los límites de la jornada entera y el valor -diario de la fuerza de trabajo. Si este valor es de 4 pesetas, cantidad -de oro que contiene seis horas de trabajo, el obrero debe trabajar seis -horas para reemplazar el valor de su fuerza, pagada cotidianamente por -el capitalista, o para producir un equivalente de las subsistencias que -exige su sustento diario. El valor de estas subsistencias determina el -valor diario de su fuerza, y este valor determina la duración cotidiana -de su trabajo necesario. - -El tiempo de trabajo necesario podría ser y es en la práctica reducido -por una disminución del salario, que llega a ser inferior al valor de -la fuerza de trabajo. Pero aquí admitimos que la fuerza de trabajo -se compra y se vende en su justo valor; en este caso, el tiempo -consagrado a reproducir dicho valor solo puede disminuir cuando este -valor disminuye. Pero este valor depende del valor de la masa de -subsistencias que necesita para su sustento; es necesario, pues, que el -valor de esta masa disminuya, que se produzca, por ejemplo, en cinco -horas la cantidad de subsistencias que antes se producía en seis; -y esta producción de igual masa de subsistencias en un tiempo más -reducido, solo puede resultar de un aumento de la fuerza productiva del -trabajo, aumento que no ocurre sin una modificación en los instrumentos -o en el método del trabajo, o en ambos a la vez. Es necesaria una -revolución en las condiciones de la producción. - - -_El aumento de la productividad del trabajo y de la supervalía._ - -Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del trabajo -entendemos, en general, un cambio en sus procedimientos que abrevie -el tiempo actualmente necesario por término medio para la producción -de una mercancía, de tal suerte, que una cantidad menor de trabajo -adquiera la facultad de producir más objetos útiles. - -Al examinar la supervalía proveniente de la duración prolongada del -trabajo, considerábamos determinado el modo de producción; tratándose -de producir supervalía por la transformación del trabajo necesario -en sobretrabajo, lejos de no tocar a los procedimientos habituales -del trabajo, el capital tiene que cambiar sus condiciones técnicas y -sociales, esto es, transformar el modo de producción. Solo de esta -suerte podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de este -modo el valor de la fuerza de trabajo y aminorar por lo mismo el tiempo -empleado en reproducirla. - -Denominamos _supervalía absoluta_ a la supervalía producida por la -simple prolongación de la jornada de trabajo, y _supervalía relativa_ -a la supervalía que proviene, al contrario, de la disminución del -tiempo de trabajo necesario y del cambio, que es su consecuencia, en -la duración relativa de las dos partes de que se compone la jornada: -trabajo necesario y sobretrabajo. - -Para que produzca un descenso en el valor de la fuerza de trabajo, el -aumento de productividad debe tener lugar en los ramos de industria -cuyos productos determinan el valor de esta fuerza, es decir, en los -que suministran las mercancías necesarias para el sustento del obrero -o los medios de producción de estas mercancías. Pero la baratura de -uno de estos artículos solo rebaja el valor de la fuerza de trabajo -en la proporción según la cual entra en su reproducción. En los ramos -de industria que no suministran ni los medios de subsistencia ni sus -elementos materiales, un aumento de productividad en nada modifica el -valor de la fuerza de trabajo. - -Hemos visto en el capítulo primero que el valor de las mercancías y, -por lo tanto, de la fuerza de trabajo, puesto que el valor de esta lo -determina el de aquellas, disminuye cuando aumenta la productividad -del trabajo de que proviene. Por el contrario, como el aumento de la -productividad del trabajo hace que sea mayor el tiempo consagrado a la -fabricación de supervalía, la supervalía relativa crece cuando aumenta -la productividad del trabajo. - -De este modo, al rebajar el precio de las mercancías, el desarrollo -de la fuerza productiva del trabajo hace que baje el precio del -trabajador; este desarrollo, en el régimen capitalista, tiene por -resultado aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para -sí mismo y prolongar, en consecuencia, aquella en que trabaja gratis -para el capitalista; los mismos procedimientos que rebajan el precio -de las mercancías elevan la supervalía que producen. La economía de -trabajo que realiza un desarrollo de este género, no tiende jamás a -abreviar la jornada de trabajo, como pretenden hacer creer algunos -economistas; el que por un aumento de productividad llegue el obrero a -producir en una hora diez veces más de lo que producía, no impide que -se continúe haciéndole trabajar por lo menos tanto como antes. - - - - -CAPÍTULO XIII - -COOPERACIÓN - -Fuerza colectiva del trabajo. -- Resultados y condiciones del trabajo -colectivo. -- El mando en la industria pertenece al capital. -- La -fuerza colectiva del trabajo aparece como una fuerza propia del capital. - - -_Fuerza colectiva del trabajo._ - -La producción capitalista comienza de hecho a establecerse cuando un -solo dueño explota muchos asalariados a la vez; un número considerable -de obreros que funcionan al mismo tiempo, bajo la dirección del mismo -capital, en el mismo lugar para producir el mismo género de mercancías, -he aquí el punto de partida histórico de la producción capitalista. - -Las leyes de la producción del valor solo se realizan de una manera -completa para el que explota una colectividad de obreros. En efecto, -el trabajo, considerado como creador de valor, es trabajo de calidad -media, es decir, la manifestación de una fuerza media. En cada ramo de -industria el obrero aislado se diferencia más o menos del obrero medio; -aunque emplee más o menos tiempo que el término medio para una misma -operación, recibe el valor medio de la fuerza de trabajo, lo que es -causa de que su patrón obtenga de su trabajo más o menos que el tipo -general de la supervalía. Estas diferencias individuales en el grado -de habilidad se compensan y desaparecen cuando se trata de un número -grande de obreros. La jornada de un número considerable de obreros -explotados al mismo tiempo, constituye una jornada de trabajo social, -es decir, medio. - -Aunque los procedimientos de ejecución del trabajo no experimenten -variaciones, el empleo de un personal numeroso ocasiona una revolución -en las condiciones materiales del trabajo. Un taller en que estén -instalados veinte tejedores con veinte telares debe ser mayor que el de -un patrón que solo ocupa a dos tejedores; pero la construcción de diez -talleres para veinte tejedores que trabajan por grupos de dos, cuesta -más que la de uno solo que sirva para veinte a la vez. - -El valor de los medios de producción comunes y concentrados es menor -que el valor de los medios diseminados que reemplazan; además, este -valor se reparte entre una masa relativamente mayor de productos. -La porción de valor que trasmiten a las mercancías disminuye, por -consecuencia; el efecto es el mismo que si se las hubiese hecho más -baratas; la economía en su empleo proviene de su consumo en común. - -Cuando muchos trabajadores funcionan juntos para un objeto común, en -el mismo acto de producción o en actos de producción diferentes, pero -relacionados entre sí, cuando hay conjunto de fuerzas, el trabajo toma -la forma cooperativa. - -Así como la fuerza de ataque de un escuadrón de caballería difiere -profundamente del total de las fuerzas puestas aisladamente en juego -por cada uno de los jinetes, así el total de las fuerzas de los obreros -aislados difiere de la fuerza que se desenvuelve desde el momento en -que funcionan en conjunto en una misma operación. Se trata, pues, de -crear, merced a la cooperación, una nueva fuerza que solo funciona como -fuerza cooperativa. - - -_Resultados y condiciones del trabajo colectivo._ - -Además de la nueva potencia que resulta de la reunión de numerosas -fuerzas en una fuerza común, el solo contacto social produce una -excitación que eleva la capacidad individual de ejecución. - -La cooperación de trabajadores, repartiendo las diversas operaciones -que ocasiona la confección de un producto entre diferentes manos, -permite ejecutarlas al mismo tiempo y abreviar el tiempo necesario para -su confección; permite también suplir la corta duración del tiempo -disponible en ciertas circunstancias, por la gran cantidad de trabajo -que ejecuta en poco tiempo una colectividad de obreros; permite, -además, las grandes empresas, imposibles sin ella, limitando el espacio -en que el trabajo se opera, en virtud de la concentración de los medios -de producción y de los trabajadores, y disminuyendo por esta causa los -gastos. - -Comparada con un número igual de jornadas aisladas, la jornada de -trabajo colectivo produce más objetos útiles y disminuye así el tiempo -necesario para obtener el efecto que se busca; en resumen, el trabajo -colectivo da resultados que no podría suministrar nunca el trabajo -individual. Esta fuerza productiva especial de la jornada colectiva es -una fuerza de trabajo social o común. Obrando simultáneamente con otros -para un fin común y según plan concertado, el trabajador traspasa los -límites de su individualidad y desarrolla su potencia como especie. - -La reunión de hombres es la condición misma de su acción común, de su -cooperación. Para que un capitalista pueda emplear al mismo tiempo -cierto número de asalariados, es necesario que compre a la vez sus -fuerzas de trabajo. El valor total de estas fuerzas, o cierta suma -de salarios por día, semana, etc., debe estar reunida en la caja -del capitalista antes que los obreros estén reunidos en el acto de -la producción. El número de los cooperantes o la importancia de la -cooperación depende, por consecuencia, ante todo de la magnitud del -capital que puede ser adelantado para la compra de fuerzas de trabajo, -es decir, de la relación en que un solo capitalista dispone de los -medios de subsistencia de numerosos obreros. - -Por otro lado, el incremento de la parte variable del capital necesita -el de su parte constante; con la cooperación, el valor y la cantidad de -los medios de producción, materias primeras e instrumentos de trabajo, -aumentan considerablemente. Cuanto más se desarrollan las fuerzas -productivas del trabajo, mayor es la cantidad de primeras materias que -se invierten en un tiempo determinado. La concentración de los medios -de producción en manos de capitalistas es, pues, la condición material -de toda cooperación entre asalariados. - -Hemos visto en el capítulo decimoprimero que el poseedor de dinero -necesitaba tener un mínimum de este que lo permitiese explotar -bastantes obreros para descargarse en ellos de todo trabajo manual. Sin -esta condición, el pequeño patrón no hubiese podido ser sustituido por -el capitalista, y la producción no hubiera podido revestir la forma -de producción capitalista. El mínimum de magnitud del capital que -debe encontrarse en manos de los particulares, se presenta ahora como -la concentración de riqueza necesaria para la transformación de los -trabajos aislados en trabajo colectivo. - - -_El mando en la industria pertenece al capital._ - -En los comienzos del capital, su mando sobre el trabajo tiene un -carácter casi accidental. El obrero trabaja bajo las órdenes del -capital en el sentido de que le ha vendido su fuerza por carecer de los -medios materiales para trabajar por su propia cuenta. Pero desde el -momento en que hay cooperación entre obreros asalariados, el mando del -capital se manifiesta como una condición indispensable de la ejecución -del trabajo. Todo trabajo social o común reclama una dirección que -armonice las actividades individuales. Un músico que ejecuta un solo -se dirige a sí propio, pero una orquesta necesita un director. Esta -función directriz de vigilancia llega a ser la función del capital -cuando el trabajo que le está subordinado se hace cooperativo, y, como -función capitalista, adquiere caracteres especiales. - -El aguijón poderoso de la producción capitalista es la necesidad de -hacer valer el capital; su fin determinante es la mayor fabricación -posible de supervalía, o, lo que es lo mismo, la mayor explotación -posible de la fuerza de trabajo. A medida que aumenta el número de -obreros explotados en conjunto, mayor es su fuerza de resistencia -contra el capitalista y es preciso ejercer una presión más enérgica -para domar toda resistencia. En manos del capitalista la dirección -no es solo la función especial que nace de la naturaleza del trabajo -cooperativo o social, es además, y sobre todo, la función de explotar -el trabajo social, función que tiene por base el antagonismo inevitable -entre el explotador y la fuerza que explota. La forma de esta dirección -llega a ser indefectiblemente despótica. Las formas particulares -de este despotismo se desenvuelven a medida que se desarrolla la -cooperación. - -El capitalista empieza por dispensarse del trabajo manual. Después, -cuando aumenta su capital y con este la fuerza colectiva que explota, -abandona su función de vigilancia inmediata de los obreros y de los -grupos obreros y la confía a una especie particular de asalariados. -Cuando llega a encontrarse a la cabeza de un ejército industrial, -necesita oficiales superiores (directores, gerentes) y oficiales -inferiores (vigilantes, inspectores, contramaestres) que, durante el -trabajo, mandan en nombre del capital. El trabajo de la vigilancia se -convierte en función exclusiva de estos asalariados especiales. - -El mando en la industria pertenece al capital, como en los tiempos -feudales pertenecían a la propiedad territorial la dirección de la -guerra y la administración de la justicia. Augusto Comte y la escuela -positivista han intentado demostrar la eterna necesidad de los señores -del capital; hubieran podido igualmente y con las mismas razones -demostrar la de los señores feudales. - - -_La fuerza colectiva del trabajo aparece como una fuerza propia del -capital._ - -El obrero es propietario de su fuerza de trabajo mientras discute el -precio de venta con el capitalista, y solo puede vender lo que posee, -su fuerza individual. Así es como el capitalista contrata con uno o -con cien obreros independientes unos de otros y que podría emplear sin -hacerlos cooperar. El capitalista paga por separado a cada uno de los -cien obreros su fuerza de trabajo, pero no paga la fuerza combinada de -los ciento. - -Como personas independientes, los obreros son individuos aislados que -entran en relación con el mismo capital, pero no unos con otros. -El vínculo entre sus funciones individuales, su unidad como cuerpo -productor, se encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne. -Su cooperación solo empieza en el acto del trabajo, pero entonces -han dejado ya los obreros de pertenecerse. Desde que figuran en el -trabajo no son más que una forma particular de existencia del capital. -La fuerza productora que los asalariados desarrollan al funcionar -como trabajador colectivo es, por consecuencia, fuerza productora del -capital. La fuerza social de trabajo parece ser una fuerza de que por -naturaleza está dotado el capital, fuerza productora que le pertenece -como propia, porque esta fuerza social del trabajo nada cuesta al -capital, y además porque el asalariado la desarrolla, después que su -trabajo pertenece al capital. - -Si la potencia colectiva del trabajo desarrollada por la cooperación -aparece como fuerza productora del capital, la cooperación aparece como -forma particular de la producción capitalista; en manos del capital, -esta socialización del trabajo aumenta las fuerzas productoras solo -para explotarlas con más provecho. - - - - -CAPÍTULO XIV - -DIVISIÓN DEL TRABAJO Y MANUFACTURA - -I. Doble origen de la manufactura. -- II. El trabajador fraccionario y -su utensilio. -- III. Las dos formas fundamentales de la manufactura. --- Mecanismo general de la manufactura. -- Acción de la manufactura -sobre el trabajo. -- IV. División del trabajo en la manufactura y en la -sociedad. -- V. Carácter capitalista de la manufactura. - - -I. _Doble origen de la manufactura._ - -El tipo de cooperación que tiene por base la división del trabajo -reviste en la manufactura su forma clásica, y domina durante el periodo -manufacturero propiamente dicho, que dura aproximadamente desde -mediados del siglo XVI hasta el último tercio del XVIII. - -Por una parte, un solo taller puede reunir bajo las órdenes del mismo -capitalista artesanos de oficios diferentes, por cuyas manos debe pasar -un producto para quedar enteramente concluido. Un coche fue primero el -producto de los trabajos de gran número de artesanos independientes -unos de otros, tales como carreteros, guarnicioneros, torneros, -pintores, cerrajeros, vidrieros, etc. La manufactura carrocera los ha -reunido a todos en un mismo local donde trabajan a la par; como se -hacen muchos carruajes a la vez, cada obrero tiene siempre su tarea -particular que realizar. Pero bien pronto se introduce una modificación -esencial. El cerrajero, el carpintero, etc., que solo se han ocupado en -la fabricación de coches, pierden poco a poco la costumbre y con ella -la capacidad de ejercer su oficio en toda su extensión; limitado desde -este momento a una especialidad de su oficio, su habilidad adquiere la -forma más propia para este ejercicio circunscrito. - -Por otra parte, gran número de obreros, cada uno de los cuales fabrica -el mismo objeto, pueden ser ocupados al mismo tiempo por el mismo -capitalista en el mismo taller; esta es la cooperación en su forma más -sencilla. Cada obrero hace la mercancía entera ejecutando sucesivamente -las diversas operaciones necesarias. En virtud de circunstancias -exteriores, un día, en vez de hacer que cada uno de los obreros ejecute -las diferentes operaciones, se confía cada una de estas especialmente -a uno entre aquellos, y todas en conjunto resultan entonces ejecutadas -al mismo tiempo por los cooperadores, ejecutando solo una cada uno de -ellos en lugar de hacerlas todas sucesivamente cada obrero. Realizada -esta división accidentalmente la vez primera, se repite, muestra sus -ventajas y concluye por ser una división sistemática del trabajo. De -producto individual de un obrero independiente que ejecuta una porción -de operaciones diversas, la mercancía se convierte en el producto -social de una reunión de obreros, cada uno de los cuales efectúa -constantemente la misma operación de detalle. - -El origen de la manufactura, su procedencia del oficio, presenta, -pues, un doble aspecto. Por un lado, tiene por punto de partida -la combinación de oficios diversos e independientes, la cual se -simplifica hasta reducirlos a la categoría de operaciones parciales -y complementarias en la producción de la misma mercancía. Por otro -lado, se apodera de la cooperación de artesanos del mismo género, -descompone su oficio en sus diferentes operaciones, las aísla y las -hace independientes, de tal suerte que cada una de ellas llega a ser la -función exclusiva de un trabajador que, confeccionando solo una parte -de un producto, no es más que un trabajador fraccionario. Así, pues, -ora combina oficios distintos cuyo producto es la obra, ora desarrolla -la división del trabajo en un oficio. Cualquiera que sea su punto de -partida, su forma definitiva es la misma: un organismo de producción -cuyos miembros son hombres. - -Para apreciar bien la división del trabajo en la manufactura, es -esencial no perder de vista los dos puntos siguientes: 1.º, la -ejecución de las operaciones no deja de depender de la fuerza, de la -habilidad, de la rapidez del obrero en el manejo de su utensilio; -por eso cada obrero queda adscrito a una función de detalle, a una -función fraccionaria por toda su vida; 2.º, la división manufacturera -del trabajo es una cooperación de género particular; sin embargo, sus -ventajas dependen principalmente, no de esta forma particular, sino de -la naturaleza general de la cooperación. - - -II. _El trabajador fraccionario y su utensilio._ - -El obrero fraccionario convierte su cuerpo entero en órgano maquinal de -una sola operación simple, ejecutada por él durante su vida, de suerte -que llega a efectuarla con más rapidez que el artesano que ejecuta toda -una serie de operaciones. Comparada con el oficio independiente, la -manufactura, compuesta de trabajadores fraccionarios, suministra, pues, -más productos en menos tiempo; en otros términos, aumenta la fuerza -productiva del trabajo. - -El artesano que tiene que efectuar operaciones diferentes debe cambiar -bien de lugar o bien de instrumentos. El paso de una operación a otra -ocasiona interrupciones en el trabajo, intervalos improductivos, los -cuales desaparecen, dejando más tiempo a la producción a medida que, en -virtud de la división del trabajo, disminuye para cada trabajador el -número de cambios de operaciones. Por otra parte, este trabajo continuo -y uniforme concluye por fatigar el organismo, que encuentra alivio y -solaz en la actividad variada. - -Cuando las partes del trabajo dividido llegan a ser funciones -exclusivas, su método se perfecciona. Cuando se repite constantemente -un acto simple y se concentra en él la atención, se llega a alcanzar -por la experiencia el efecto útil deseado con el menor gasto posible -de fuerza; y como siempre diversas generaciones de obreros viven y -trabajan al mismo tiempo en los mismos talleres, los procedimientos -técnicos adquiridos, las llamadas tretas del oficio, se acumulan y se -transmiten, aumentándose así la potencia productora del trabajo. - -La productividad del trabajo no depende solo de la habilidad del -obrero, sino también de la perfección de sus instrumentos. Una misma -herramienta puede servir para operaciones distintas; a medida que estas -operaciones se separan, el utensilio abandona su forma única y se -subdivide cada vez más en variedades diferentes, cada una de las cuales -posee una forma propia para un solo uso, pero la más adecuada para este -uso. El periodo manufacturero simplifica, perfecciona y multiplica los -instrumentos de trabajo, acomodándolos a las funciones separadas y -exclusivas de los obreros fraccionarios. - -El trabajador fraccionario y su utensilio; tales son los elementos -simples de la manufactura cuyo mecanismo general vamos a examinar. - - -III. _Las dos formas fundamentales de la manufactura._ - -La manufactura presenta dos formas fundamentales que, no obstante su -mezcla accidental, constituyen dos especies esencialmente distintas, -que desempeñan papeles muy diferentes al ocurrir la transformación -que después tiene lugar de la manufactura en grande industria. Este -doble carácter depende de la naturaleza del producto, que debe su -forma definitiva a un simple ajuste mecánico de productos parciales -independientes o a una serie de transformaciones ligadas unas a otras. - -La primera especie suministra productos cuya forma definitiva es una -simple reunión de productos parciales que hasta pueden ser ejecutados -como oficios distintos; un producto tipo de esta especie es el -reloj. El reloj constituye el producto social de un inmenso número -de trabajadores, tales como los que hacen resortes, esferas, agujas, -cajas, tornillos, los doradores, etc. Las subdivisiones abundan. Hay, -por ejemplo, los fabricantes de ruedas (ruedas de latón y ruedas de -acero separadamente), los que trabajan los muelles, ejes, escape, -volante, el pulidor de las ruedas y el de los tornillos, el pintor -de las cifras, el grabador, el pulidor de la caja, etcétera, y, por -último, el ajustador que reúne estos elementos separados y entrega el -reloj completamente concluido. Pero estos elementos tan diversos hacen -enteramente accidental la reunión en un mismo taller de los obreros -que los preparan: los obreros domiciliarios que ejecutan en sus casas -estos trabajos de detalle, pero por cuenta de un capitalista, se hacen, -en efecto, una terrible concurrencia en provecho del capitalista, -que economiza además los gastos del taller; así, la explotación -manufacturera solo da beneficios en circunstancias excepcionales. - -La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra -productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en -la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa -por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los -cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes -independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo -entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que -resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de -la manufactura. - - -_Mecanismo general de la manufactura._ - -Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el latón, -por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie de -operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se operan -todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del alambre, -la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas, etc.; -el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados de -transformación. - -Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un -grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del -trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo -de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto -útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total -de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo -dado debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los -trabajos diversos y complementarios pueden marchar paralelamente y -sin interrupción. Esta dependencia inmediata en que se encuentran -recíprocamente trabajos y trabajadores obliga a cada uno a emplear solo -el tiempo necesario en su función y aumenta por lo mismo el rendimiento -del trabajo. - -Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y -suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales -de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero -ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo, -es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de -obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un -raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora -el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor -desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de tiempo. - -Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de -producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada -grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada -grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores. - -El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan -la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su -función particular en la confección de un producto parcial. El grupo -constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado. -Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de -una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata de -todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma parte. - -Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en -parte de una combinación de oficios diferentes, puede también -desarrollarse combinando diferentes manufacturas. De este modo, -en las fábricas de vidrio importantes se fabrican los crisoles de -arcilla que se necesitan. La manufactura del medio de producción se -une a la manufactura del producto, y la manufactura del producto a -manufacturas en las que este entra como primera materia. En este caso, -las manufacturas combinadas forman secciones de la manufactura total, -aunque constituyen actos independientes de producción, cada uno de los -cuales tiene su división distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas, -la manufactura combinada no adquiere verdadera unidad sino después de -la transformación de la industria manufacturera en industria mecánica. - -Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el -uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares -sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto -considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los -establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo -manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario. - - -_Acción de la manufactura sobre el trabajo._ - -El trabajador colectivo formado por la combinación de gran número -de obreros fraccionarios constituye el mecanismo propio del periodo -manufacturero. - -Las diversas operaciones que el productor individual de una mercancía -ejecuta sucesivamente y que se confunden en el conjunto de su trabajo, -exigen cualidades de diferente índole. En una necesita emplear más -habilidad, en otra más fuerza, en una tercera más atención, etcétera, -y el mismo individuo no posee todas estas facultades en grado igual. -Una vez separadas y hechas independientes las distintas operaciones, -los obreros son clasificados según las facultades que dominan en cada -uno de ellos. De esta suerte, el trabajador colectivo posee todas -las facultades productivas requeridas, que no es posible encontrar -reunidas en el trabajador individual, y las gasta lo más económica y -útilmente posible, empleando a las individualidades que componen solo -en funciones adecuadas a sus cualidades. Considerado como miembro del -trabajador colectivo, el trabajador fraccionario llega a ser tanto más -perfecto cuanto más incompleto es. - -El hábito de una función única le convierte en órgano infalible y -maquinal de esta función, al mismo tiempo que el conjunto del mecanismo -le obliga a obrar con la regularidad de una pieza de máquina. - -Siendo las funciones del trabajador colectivo más o menos simples, -más o menos elevadas, sus órganos, es decir, las fuerzas individuales -de trabajo, deben ser también más o menos simples, más o menos -desarrolladas; poseen, por consecuencia, valores distintos. De esta -suerte, para responder a la jerarquía de las funciones, la manufactura -crea una jerarquía de fuerzas de trabajo, a la cual corresponde una -gradación de salarios. - -Todo acto de producción exige ciertos trabajos de que cualquiera es -capaz; esos trabajos son separados de las operaciones principales que -los necesitan y convertidos en funciones exclusivas. La manufactura -produce, pues, en cada oficio que entra en su dominio una categoría de -simples peones o braceros. Si bien desarrolla la especialidad aislada -hasta el punto de hacer de ella una habilidad excesiva a expensas -de la potencia del trabajo integral, empieza también por hacer una -especialidad de la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación -jerárquica se constituye una división simple de los trabajadores en -hábiles e inhábiles. - -Para estos últimos son nulos los gastos de aprendizaje; para los -primeros son menores que los que supone el oficio aprendido en su -conjunto; en ambos casos la fuerza de trabajo pierde de su valor. La -pérdida relativa de valor de la fuerza de trabajo, que depende de la -disminución o desaparición de los gastos de aprendizaje, ocasiona -un aumento de supervalía; en efecto, todo lo que aminora el tiempo -necesario para la producción de la fuerza de trabajo acrecienta por -este mismo hecho el dominio del sobretrabajo. - - -IV. _División del trabajo en la manufactura y en la sociedad._ - -Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del -trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las -diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción -mercantil. - -Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar la -separación de la producción social en sus grandes ramas, industria, -agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general; -la separación de estos grandes géneros de producción en especies y -variedades bajo el de división del trabajo en particular; y, por -último, la división en el taller con el nombre de trabajo en detalle. - -De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura supone -como base material cierto número de obreros ocupados a la vez, así -también la división del trabajo en la sociedad supone una población -bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración -de los obreros en el taller. - -La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí donde -su división social ha llegado ya a cierto grado de desarrollo, y -como resultado desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una -profesión con arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando -estas diferentes operaciones en oficios distintos. - -A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división -del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller, -existe entre ellas una diferencia esencial. - -La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria -están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles; -el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace -zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división -manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último -producto es la obra colectiva de trabajos especiales. - -Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos -independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser -mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál -es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El -no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su -producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone -una concentración de medios de producción en manos del capitalista; -la división social del trabajo supone la dispersión de los medios -de producción entre gran número de productores comerciantes, -independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la -proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros -afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan -de la manera más desarreglada en la distribución de los productores -y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo -social. Los diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen -según las oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin -embargo, a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero -esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la -destrucción continua de este equilibrio. - -La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta -del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de -un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone -frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de -la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen -sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza -la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación -perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación -absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se -habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de -la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque -contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis, -pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos -partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el -sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía -en la división social y el despotismo en la división manufacturera del -trabajo caracterizan la sociedad burguesa. - -En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de -mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más -diversas, la división manufacturera es una creación especial del -sistema de producción capitalista. - - -V. _Carácter capitalista de la manufactura._ - -Con la manufactura y la división del trabajo, el número mínimo de -obreros que un capitalista debe emplear le es impuesto por la división -del trabajo establecido; para obtener las ventajas de una división -mayor necesita aumentar su personal, y hemos visto que el aumento debe -recaer al mismo tiempo, según proporciones determinadas, sobre todos -los grupos del taller. Este acrecentamiento de la parte del capital -consagrada a la compra de fuerzas de trabajo, de la parte variable, -necesita naturalmente el de la parte constante, anticipos en medios de -producción y, sobre todo, en primeras materias. La manufactura aumenta, -por lo tanto, el mínimum de dinero indispensable al capitalista. - -La manufactura revoluciona totalmente el sistema de trabajo individual -y ataca en su raíz a la fuerza de trabajo. Estropea al trabajador, hace -de él algo monstruoso activando el desarrollo artificial de su destreza -de detalle, en perjuicio de su desarrollo general. El individuo queda -convertido en resorte automático de una operación exclusiva. Si -adquiere destreza en detrimento de su inteligencia, los conocimientos, -el desarrollo intelectual, que desaparecen en él, se concentran en -otros como un poder que le domina, poder alistado al servicio del -capital. - -En el principio, el obrero vende al capital su fuerza de trabajo solo -porque le faltan los medios materiales de producción. Desde el momento -que en lugar de poseer todo un oficio, de saber ejecutar las diversas -operaciones que concurren a la producción de una obra, tiene el obrero -necesidad de la cooperación de mayor o menor número de compañeros para -que la única función de detalle que es capaz de realizar sea eficaz; -cuando, en una palabra, es solo un accesorio que aislado no tiene -utilidad, no puede obtener servicio formal de su fuerza de trabajo si -no la vende. Para poder funcionar necesita un medio social que solo -existe en el taller del capitalista. - -La cooperación fundada en la división del trabajo, es decir, en -la manufactura, es en sus principios una operación espontánea -o inconsciente. En cuanto adquiere alguna consistencia y base -suficientemente amplia, llega a ser la forma reconocida y metódica de -la producción capitalista. - -La división del trabajo, que se desenvuelve experimentalmente, es tan -solo un método particular de aumentar el rendimiento del capital a -expensas del trabajador. Aumentando las fuerzas productivas del trabajo -crea circunstancias nuevas que aseguran la dominación del capital -sobre el trabajo. Se presenta, pues, como un progreso histórico, -periodo necesario en la formación económica de la sociedad y como medio -civilizado y refinado de explotar. - -En tanto que la manufactura es la forma dominante del sistema de -producción capitalista, la realización de las tendencias dominadoras -del capital encuentra, sin embargo, obstáculos. La habilidad en el -oficio queda siendo, a pesar de todo, la base de la manufactura; los -obreros hábiles son los más numerosos y no se puede prescindir de -ellos; tienen, por consiguiente, cierta fuerza de resistencia; el -capital tiene que luchar constantemente contra su insubordinación. - - - - -CAPÍTULO XV - -MAQUINISMO Y GRANDE INDUSTRIA - -I. Desarrollo del maquinismo. -- Desarrollo de la grande industria. -- -II. Valor transmitido por la máquina al producto. -- III. Trabajo de -las mujeres y de los niños. -- Prolongación de la jornada de trabajo. --- El trabajo más intensificado. -- IV. La fábrica. -- V. Lucha entre -el trabajador y la máquina. -- VI. La teoría de la compensación. -- -VII. Los obreros alternativamente rechazados de la fábrica y atraídos -por ella. -- VIII. Supresión de la cooperación fundada en el oficio -y en la división del trabajo. -- Reacción de la fábrica sobre la -manufactura y el trabajo a domicilio. -- Paso de la manufactura moderna -y del trabajo domiciliario a la grande industria. -- IX. Contradicción -entre la naturaleza de la grande industria y su forma capitalista. --- La fábrica y la instrucción. -- La fábrica y la familia. -- -Consecuencias revolucionarias de la legislación de fábrica. -- X. -Grande industria y agricultura. - - -I. _Desarrollo del maquinismo._ - -Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo -capitalista de las máquinas solo tiende a disminuir el precio de las -mercancías y, por consecuencia, a aminorar la parte de la jornada en -que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar la otra parte -en que trabaja para el capitalista; es, como la manufactura, un método -particular para fabricar supervalía relativa. - -La fuerza de trabajo en la manufactura y el instrumento de trabajo -en la producción mecánica son los puntos de partida de la revolución -industrial. Por lo tanto, es necesario estudiar de qué modo el -instrumento de trabajo se ha convertido de utensilio en máquina, -precisando así la diferencia que existe entre la máquina y el -instrumento manual. - -Todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes esencialmente -distintas: motor, transmisión y máquina de operación. - -El motor da el impulso a todo el mecanismo. Engendra su propia fuerza -de movimiento, como la máquina de vapor, o recibe el impulso de una -fuerza natural exterior, como la rueda hidráulica lo recibe de un salto -de agua y el aspa de un molino de viento de las corrientes de aire. - -La transmisión compuesta de volantes, correas, poleas, etcétera, lo -distribuye, lo cambia de forma si es necesario y lo transmite a la -máquina de operación, a la máquina-utensilio. El motor y la transmisión -existen solo, en efecto, para comunicar a la máquina-utensilio el -movimiento que la hace actuar sobre el objeto de trabajo y cambiar su -forma. - -Examinando la máquina-utensilio, encontramos en grande, aunque bajo -formas modificadas, los aparatos e instrumentos que emplea el artesano -o el obrero manufacturero; pero de instrumentos manuales del hombre -se han convertido en instrumentos mecánicos de una máquina. La -máquina-utensilio es, pues, un mecanismo que, recibiendo el movimiento -conveniente, ejecuta con sus instrumentos las mismas operaciones que el -trabajador ejecutaba antes con instrumentos semejantes. - -Desde que el instrumento, fuera ya de la mano del hombre, es manejado -por un mecanismo, la máquina-utensilio reemplaza a la simple -herramienta y realiza una revolución aun cuando el hombre continúe -impulsándola sirviendo de motor. Porque el número de utensilios que el -hombre puede manejar al mismo tiempo está limitado por el número de sus -propios órganos: si el hombre solo posee dos manos para tener agujas, -la máquina de hacer medias, movida por un hombre, hace puntos con -muchos millares de agujas; el número de utensilios o herramientas que -una sola máquina pone en actividad a la vez, se ha emancipado, por lo -tanto, del límite orgánico que no podía traspasar el utensilio manual. - -Hay instrumentos que muestran claramente el doble papel del obrero como -simple motor y como ejecutor de la mano de obra propiamente dicha. -Elijamos como ejemplo el torno: el pie obra sobre el pedal como motor -mientras las manos hilan trabajando con el huso. De esta última parte -del instrumento, órgano de la operación manual, se apodera en primer -término la revolución industrial, dejando al hombre, a la vez que la -nueva tarea de vigilar la máquina, el papel puramente mecánico de motor. - -La máquina, punto de partida de la revolución industrial, reemplaza, -pues, al operario que maneja una herramienta, con un mecanismo que -trabaja a la vez con muchos utensilios semejantes y que recibe el -impulso de una fuerza única, sea cualquiera la forma de esta fuerza. -Esta máquina-utensilio no es, sin embargo, más que el elemento simple -de la producción mecánica. - -Al llegar a cierto punto, solo es posible aumentar las dimensiones de -la máquina de operación y el número de sus utensilios cuando se dispone -de una fuerza impulsiva superior a la del hombre, sin contar con que -el hombre es un agente muy imperfecto cuando se trata de producir un -movimiento continuo y uniforme. De este modo, al ser sustituido el -utensilio por una máquina movida por el hombre, se hizo necesario en -seguida reemplazar al hombre en el papel de motor por otras fuerzas -naturales. - -Recurriose al caballo, al viento y al agua; pero tan solo en la máquina -de vapor de Watt se encontró un motor capaz de engendrar por sí mismo -su propia fuerza motriz consumiendo agua y carbón, y cuyo ilimitado -grado de potencia es regulado perfectamente por el hombre. Además, -no siendo condición precisa que este motor funcione en los lugares -especiales donde se encuentra la fuerza motriz natural, como ocurre -con el agua, puede transportarse e instalarse allí donde se reclame su -acción. - -Una vez emancipado el motor de los límites de la fuerza humana, la -máquina-utensilio, que inauguró la revolución industrial, desciende -a la categoría de simple órgano del mecanismo de operación. Un solo -motor puede poner en movimiento muchas máquinas-utensilio. El conjunto -del mecanismo productivo presenta entonces dos formas distintas: o -la cooperación de muchas máquinas semejantes, como en el tejido, por -ejemplo, o una combinación de máquinas diferentes, como ocurre en la -filatura. - -En el primer caso, el producto es fabricado por completo por la misma -máquina-utensilio, que ejecuta todas las operaciones; y la forma -propia del taller fundado en el empleo de las máquinas, la fábrica, se -presenta en primer término como una aglomeración de máquinas-utensilio -de la misma especie, que funcionan a la vez en el mismo local. Así, -una fábrica de tejidos está formada por la reunión de muchos telares -mecánicos. Pero existe aquí una verdadera unidad técnica en cuanto -estas numerosas máquinas-utensilio reciben uniformemente su impulso de -un motor común. Así como numerosos utensilios forman los órganos de una -máquina-utensilio, así también numerosas máquinas-utensilio forman -otros tantos órganos semejantes de un mismo mecanismo motor. - -En el segundo caso, cuando el objeto de trabajo tiene que recorrer -una serie de transformaciones graduales, el sistema de maquinismo -realiza estas transformaciones merced a máquinas diferentes, aunque -combinadas unas con otras. La cooperación por división del trabajo, -que caracteriza a la manufactura, surge aquí también como combinación -de máquinas de operación fraccionarias. Sin embargo, se manifiesta -inmediatamente una diferencia esencial: la división manufacturera del -trabajo debe tener en cuenta los límites de las fuerzas humanas y solo -puede establecerse con arreglo a la posibilidad manual de las diversas -operaciones parciales; la producción mecánica, al contrario, emancipada -de los límites de las fuerzas humanas, funda la división en muchas -operaciones de un acto de producción, en el análisis de los principios -constitutivos y de los estados sucesivos de este acto, mientras que -la cuestión de ejecución se resuelve por medio de la mecánica, etc. -Así como en la manufactura la cooperación inmediata de los obreros -encargados de operaciones parciales exige un número proporcional y -determinado de obreros en cada grupo, así también, en la combinación de -máquinas diferentes, la ocupación continua de unas máquinas parciales -por otras, suministrando cada una a la que la sigue el objeto de su -trabajo, crea una relación determinada entre su número, su dimensión, -su velocidad y el número de obreros que se debe emplear en cada -categoría. - -Sea cualquiera su forma, el sistema de máquinas-utensilio que marchan -solas bajo el impulso recibido por transmisión de un motor central que -engendra su propia fuerza motriz, es la expresión más desarrollada del -maquinismo productivo. La máquina aislada ha sido sustituida por un -monstruo mecánico cuyos gigantescos miembros llenan edificios enteros. - - -_Desarrollo de la gran industria._ - -La división manufacturera del trabajo dio origen al taller de -construcción donde se fabricaban los instrumentos de trabajo y los -aparatos mecánicos ya empleados en algunas manufacturas. Este taller, -con sus obreros hábiles mecánicos, permitió aplicar los grandes -inventos, y en él se construyeron las máquinas. A medida que se -multiplicaron los inventos y los pedidos de máquinas, su construcción -se dividió en ramos variados e independientes, desarrollándose en cada -uno de ellos la división del trabajo. La manufactura constituye, pues, -históricamente la base técnica de la gran industria. - -Las máquinas suministradas por la manufactura hacen que esta sea -reemplazada por la gran industria. Pero al extenderse, la gran -industria modifica la construcción de las máquinas, que es su base -técnica, y la subordina a su nuevo principio, el empleo de las máquinas. - -Así como la máquina-utensilio es mezquina mientras el hombre la mueve y -de la misma manera que el sistema mecánico progresa lentamente en tanto -que las fuerzas motoras tradicionales, animal, viento y aun agua, no -son reemplazadas por el vapor, así también la gran industria marcha con -lentitud mientras que la máquina debe su existencia a la fuerza y a la -habilidad humanas y depende de la fuerza muscular, del golpe de vista y -de la destreza manual del obrero. - -No es esto todo. La transformación del sistema de producción en -un ramo de la industria, entraña una transformación en otro. Los -medios de comunicación y de transporte, insuficientes para el aumento -de producción, tuvieron que adaptarse a las exigencias de la gran -industria (caminos de hierro, paquebotes transatlánticos). Las enormes -masas de hierro que por efecto de esto fue preciso preparar necesitaron -monstruosas máquinas, cuya creación era imposible para el trabajo -manufacturero. - -La grande industria se vio, pues, en la necesidad de dirigirse a su -medio característico de producción, a la misma máquina, para producir -otras máquinas; de este modo se creó una base técnica en armonía con su -principio. - -Teníase ya en la máquina de vapor un motor susceptible de cualquier -grado de potencia; pero para conseguir fabricar máquinas con máquinas -hacía falta producir mecánicamente las formas perfectas geométricas -tales como el círculo, el cono, la esfera, que exigen ciertas partes -de las máquinas. Este problema quedó resuelto a principios de este -siglo con la invención del _chariot_ en el torno, que poco después pudo -moverse por sí solo; este accesorio del torno permite producir las -formas geométricas que se deseen con un grado de exactitud, facilidad -y rapidez que la experiencia acumulada no consigue nunca dar a la mano -del obrero más hábil. - -Pudiendo desde este momento extenderse libremente, la gran industria -hace del carácter cooperativo del trabajo una necesidad técnica -impuesta por la naturaleza misma de su medio; crea un organismo de -producción que el obrero encuentra en el taller como condición material -ya dispuesta de su trabajo. El capital se presenta ante él bajo una -forma nueva y mucho más temible, la de un monstruoso autómata, a cuyo -lado la fuerza del obrero individual es casi nula. - - -II. _Valor transmitido por la máquina al producto._ - -Hemos visto que las fuerzas productivas que resultan de la cooperación -y de la división del trabajo no cuestan nada al capital. Estas son las -fuerzas naturales del trabajo social. Tampoco cuestan nada las fuerzas -físicas apropiadas para la producción, tales como el agua, el vapor, -etc.; pero para utilizarlas hacen falta ciertos aparatos preparados por -el hombre: para explotar la fuerza motriz del agua hace falta una rueda -hidráulica, para explotar la elasticidad del vapor es necesaria una -máquina. - -Si bien es desde luego evidente que la industria mecánica acrecienta -de un modo maravilloso la productividad del trabajo, surge la duda de -si el empleo de las máquinas economiza más trabajo del que cuestan su -construcción y entretenimiento. - -Como cualquiera otro elemento del capital constante, que es la parte -adelantada en medios de producción, la máquina no produce valor y -únicamente transmite el suyo al artículo que fabrica. Pero la máquina, -ese medio de trabajo de la gran industria, es muy costosa comparada con -los medios de trabajo del oficio y de la manufactura. - -Aunque la máquina es utilizada siempre por completo para la creación -de un producto, es decir, como elemento de producción, es consumida -solamente por fracciones para la formación del valor, esto es, como -elemento de valor. En efecto, una vez creado el producto, la máquina -subsiste aún; ha servido toda ella para crearlo, pero no desaparece -en esa creación, sino que continúa en disposición de volver a empezar -para un nuevo producto. Nunca da más valor del que su desgaste la hace -perder por término medio. Existe, pues, una gran diferencia entre el -valor de la máquina y el valor que transmite a su producto, entre la -máquina elemento de valor y la máquina elemento de producción. Como una -máquina funciona durante prolongados periodos de trabajo y su desgaste -y consumo diarios se reparten entre inmensas cantidades de productos, -cada uno de sus productos solo absorbe una pequeñísima porción de su -valor y absorbe tanto menos cuanto más productiva es la máquina. - -Dada la proporción en que la máquina se gasta y transmite valor al -producto, la magnitud del valor transmitido depende del valor primitivo -de la máquina. Cuanto menos trabajo contiene, menor es su valor y menor -es el que añade al producto. - -Es evidente que hay un simple cambio de lugar de trabajo; si en la -producción de una máquina se ha gastado tanto tiempo de trabajo como -economiza su uso, no disminuye la cantidad total de trabajo que exige -la producción de una mercancía y, por lo tanto, no baja el valor de -esta. Pero el que la compra de una máquina cueste tanto como la compra -de las fuerzas de trabajo que reemplaza, no impide que disminuya el -valor transmitido al producto, pues en este caso la máquina reemplaza -más tiempo de trabajo del que representa ella misma. En efecto, el -precio de la máquina expresa su valor, esto es, equivale a todo el -tiempo de trabajo contenido en ella, sea cualquiera la división que de -este tiempo se haga en trabajo necesario y sobretrabajo, en tanto que -el mismo precio pagado a los obreros a quienes reemplaza no equivale a -todo el tiempo de trabajo que suministran, y solamente es igual a una -parte de este tiempo, a su tiempo de trabajo necesario. - -Considerado exclusivamente como medio de hacer el producto más barato, -el empleo de las máquinas encuentra un límite: es necesario que el -tiempo de trabajo gastado en su producción sea menor que el tiempo de -trabajo suprimido por su uso. - -El capitalista encuentra para el empleo de las máquinas un límite -todavía más reducido. Lo que paga no es trabajo, sino fuerza de -trabajo, y aun el salario real del trabajador es muchas veces inferior -al valor de su fuerza. Así, el capitalista se guía en sus cálculos -por la diferencia que hay entre el precio de las máquinas y el de -las fuerzas de trabajo que estas pueden inutilizar. Esta diferencia -es la que determina el precio de costo y le decide a emplear o no la -máquina; en efecto, desde su punto de vista, la ganancia proviene de la -disminución del trabajo que paga y no del trabajo que emplea. - - -III. _Trabajo de las mujeres y de los niños._ - -Haciendo inútil el trabajo muscular, la máquina permite emplear -obreros de poca fuerza física, pero cuyos miembros son tanto más -flexibles cuanto menos desarrollo tienen. Cuando el capital se apoderó -de la máquina, su grito fue: ¡trabajo de mujeres, trabajo de niños! -La máquina, medio poderoso de aminorar los trabajos del hombre, se -convirtió en seguida en medio de aumentar el número de asalariados. -Doblegó bajo la vara del capital a todos los miembros de la familia sin -distinción de edad ni de sexo. El trabajo forzado de todos en provecho -del capital usurpó el tiempo de los juegos de la niñez y reemplazó al -trabajo libre, que tenía por objeto el sostenimiento de la familia. - -El valor de la fuerza de trabajo estaba determinado por los gastos de -sostenimiento del obrero y de su familia. Lanzando a la familia en -el mercado y distribuyendo así entre muchas fuerzas el valor de una -sola, la máquina la rebaja. Puede suceder que las cuatro fuerzas, por -ejemplo, que una familia obrera vende al presente le produzcan más -que antes la sola fuerza de su jefe, pero también son cuatro jornadas -de trabajo en lugar de una; ahora, es preciso que en vez de una sean -cuatro las personas que suministran al capital no solamente trabajo, -sino también sobretrabajo para que viva una sola familia. Así es cómo -la máquina, al aumentar la materia humana explotable, eleva a la vez el -grado de explotación. - -El empleo capitalista del maquinismo desnaturaliza profundamente el -contrato cuya primera condición era que capitalista y obrero debían -tratar entre sí como personas libres, ambos comerciantes, poseedor el -uno de dinero o de medios de producción y el otro de fuerza de trabajo. -Todo esto queda destruido desde el momento que el capitalista compra -mujeres y niños. El obrero vendía antes su propia fuerza de trabajo, -de la cual podía disponer libremente; ahora vende mujer e hijos y se -convierte en mercader de esclavos. - -Por la anexión al personal de trabajo de una masa considerable de -niños y mujeres, la máquina consiguió por fin romper la resistencia -que el trabajador varón oponía aún en la manufactura al despotismo del -capital. La facilidad aparente del trabajo con la máquina y el elemento -más manejable y más dócil de las mujeres y de los niños le ayudan en su -obra de avasallamiento. - - -_Prolongación de la jornada de trabajo._ - -La máquina crea condiciones nuevas que permiten al capital soltar el -freno a su tendencia constante de prolongar la jornada de trabajo y -motivos nuevos que aumentan aún su sed de trabajo ajeno. - -Cuanto más largo es el periodo durante el cual funciona la máquina, -mayor es la masa de productos entre la cual se distribuye el valor -que aquella transmite, y menor es la parte que corresponde a cada -mercancía. Empero, el periodo de vida activa de la máquina está -evidentemente determinado por la duración de la jornada de trabajo -multiplicada por el número de jornadas durante las cuales presta -servicio. - -El desgaste material de las máquinas se presenta bajo un doble aspecto. -Por una parte se desgastan por su empleo y por otra por su inacción, -como una espada se toma de orín en la vaina. Tan solo por el uso se -gastan útilmente, mientras que se desgastan en balde por la falta -de uso, y por esto se procura aminorar el tiempo de inacción; si es -posible, se la hace trabajar de día y de noche. - -La máquina se halla además sujeta a lo que se podría llamar su desgaste -moral. Aunque se encuentre en muy buen estado pierde de su valor -por la construcción de máquinas perfeccionadas que vienen a hacerle -concurrencia. El peligro de su desgaste moral es tanto menor cuanto más -corto es su periodo de desgaste físico, y es evidente que una máquina -se desgasta tanto más pronto cuanto más larga es la jornada de trabajo. - -La prolongación de la jornada permite acrecentar la producción sin -aumentar la parte de capital representada por los edificios y las -máquinas; por consecuencia, aumenta la supervalía y disminuyen los -gastos necesarios para obtenerla. Por otra parte, el desarrollo de la -producción mecánica obliga a anticipar una parte cada vez mayor de -capital en medios de trabajo, en máquinas, etc., y cada interrupción -del tiempo de trabajo hace inútil, mientras dura, ese capital cada -vez más considerable. La menor interrupción posible, una prolongación -creciente de la jornada de trabajo es, pues, lo que desea el -capitalista. - -Hemos visto en el capítulo undécimo que la suma de supervalía está -determinada por la magnitud del capital variable o, en otros términos, -por el número de obreros empleados a la vez y por el tipo de la -supervalía. Pero si la industria mecánica disminuye el tiempo de -trabajo necesario para la reproducción del trabajo pagado y aumenta -así el tipo de la supervalía, solo obtiene este resultado sustituyendo -los obreros por máquinas, es decir, disminuyendo el número de obreros -ocupados por un capital determinado; transforma en máquinas, en capital -constante que no produce supervalía, una parte del capital que, gastada -anteriormente en fuerzas de trabajo, la producía. El empleo de las -máquinas con el objeto de aumentar la supervalía encierra, pues, una -contradicción: por la disminución del tiempo de trabajo necesario -aumenta el tipo de la supervalía; por la disminución del número de -obreros para un capital dado, disminuye la suma de la supervalía. Esta -contradicción conduce instintivamente al capitalista a prolongar la -jornada de trabajo todo lo posible, a fin de compensar la disminución -del número proporcional de los obreros explotados con el aumento de su -sobretrabajo, con el grado de su explotación. - -La máquina en manos del capital crea, por consecuencia, motivos -nuevos y poderosos para prolongar desmesuradamente la jornada de -trabajo. Alistando bajo las órdenes del capital elementos de la clase -obrera, mujeres y niños, antes respetados, y dejando disponibles los -obreros reemplazados por la máquina, produce una población obrera -superabundante que se ve obligada a dejarse dictar la ley. De ahí el -fenómeno económico de que la máquina, medio el más eficaz de aminorar -el tiempo de trabajo, se convierta, merced a un giro extraño, en el -medio más infalible de transformar la vida entera del trabajador y de -su familia en tiempo consagrado a dar valor al capital. - - -_El trabajo más intensificado._ - -La prolongación exagerada del trabajo cotidiano que lleva consigo la -máquina en manos capitalistas y el menoscabo de la clase obrera, que -es su consecuencia, acaban por producir una reacción de la sociedad, -la cual, sintiéndose amenazada hasta en las raíces de su existencia, -decreta límites legales a la jornada. Desde que la rebelión cada vez -mayor de la clase obrera obligó al Estado a imponer una jornada normal, -el capital procuró ganar por un aumento de la cantidad de trabajo -gastada en el mismo tiempo lo que se le prohibía obtener por una -multiplicación progresiva de las horas de trabajo. - -Con la reducción legal de la jornada, el obrero se vio precisado a -gastar, mediante un esfuerzo superior de su fuerza, más actividad en -el mismo tiempo. Desde este momento se empieza a valuar la magnitud -del trabajo de una manera doble, según su duración y según su grado -de intensidad. ¿Cómo se obtiene en el mismo tiempo un gasto mayor de -fuerza vital? ¿Cómo se hace más intenso el trabajo? - -Este resultado de la reducción de la jornada dimana de una ley -evidente, según la cual la capacidad de acción de toda fuerza animal -es tanto mayor cuanto más corto es el tiempo durante el cual obra. En -ciertos límites se gana en eficacia lo que se pierde en duración. - -En el momento que la legislación aminora la jornada de trabajo, la -máquina se convierte en las manos del capitalista en medio sistemático -de arrancar en cada instante más labor. Pero para que el maquinismo -ejerza esta presión superior sobre sus servidores humanos, es necesario -perfeccionarle continuamente; cada perfeccionamiento del sistema -mecánico se convierte en nuevo medio de explotación, a la vez que la -reducción de la jornada obliga al capitalista a sacar de los medios de -producción, tirantes hasta el extremo, el mayor efecto posible, si bien -economizando gastos. - - -IV. _La fábrica._ - -Acabamos de estudiar el fundamento de la fábrica, el maquinismo, y -la reacción inmediata de la industria mecánica sobre el trabajador; -examinemos ahora la fábrica. - -La fábrica moderna puede ser representada como un enorme autómata -compuesto de numerosos órganos mecánicos e intelectuales --máquinas y -obreros-- que obran de concierto y sin interrupción para producir un -mismo objeto, estando subordinados todos estos órganos a una potencia -motriz que se mueve por sí misma. - -La habilidad en el manejo de la herramienta pasa del obrero a la -máquina; así, la gradación jerárquica de obreros dedicados a una -especialidad, que caracteriza la división manufacturera del trabajo, es -sustituida en la fábrica por la tendencia a hacer iguales los trabajos -encomendados a los obreros auxiliares del maquinismo. - -La distinción fundamental que se establece es la de trabajadores en -las máquinas-utensilio (comprendiendo entre ellos a algunos obreros -encargados de calentar la caldera de vapor) y peones, casi todos -salidos apenas de la infancia, subordinados a los primeros. Al lado de -estas categorías principales colócase un personal, insignificante por -su número, de ingenieros, mecánicos, etc., que vigilan el mecanismo -general y atienden a las reparaciones necesarias. - -Todo niño aprende con gran facilidad a adaptar sus movimientos al -movimiento continuo y uniforme del instrumento mecánico. Y teniendo -en cuenta la facilidad y rapidez con que se aprende a trabajar en -la máquina, queda suprimida la necesidad de convertir, como en la -manufactura, cada género de trabajo en ocupación exclusiva. Si bien -deben ser distribuidos los obreros entre las diversas máquinas, no -es ya indispensable reducir a cada uno a la misma tarea. Como el -movimiento de conjunto de la fábrica depende de la máquina y no del -obrero, la variación continua del personal no produciría ninguna -interrupción en la marcha del trabajo. - -Aunque desde el punto de vista técnico el sistema mecánico da fin, -por consecuencia, al antiguo sistema de división del trabajo, esta -se mantiene, sin embargo, en la fábrica, primeramente como tradición -legada por la manufactura, y además porque el capital se apodera de -ella para conservarla y reproducirla de una manera aun más repulsiva, -como medio sistemático de explotación. La especialidad que consistía en -manejar durante toda la vida una herramienta propia de una operación -parcial, se convierte en la especialidad de servir durante toda la vida -a una máquina fraccionaria. Se abusa del mecanismo para transformar al -obrero desde su más tierna infancia en parte de una máquina, la cual -a su vez forma parte de otra; sujeto así a una operación simple, sin -aprender ningún oficio, no sirve para nada si se le separa de esta -operación, ya por ser despedido, ya por un nuevo descubrimiento; desde -este momento queda consumada su dependencia absoluta de la fábrica, y, -por lo tanto, del capital. - -En la manufactura y en el oficio, el obrero se sirve de su utensilio; -en la fábrica sirve a la máquina. En la manufactura, el movimiento -del instrumento de trabajo parte de él; en la fábrica no hace más que -seguir este movimiento. El medio de trabajo, transformado en autómata, -se levanta ante el obrero, durante el curso del trabajo, en forma de -capital, de trabajo muerto que domina y absorbe su fuerza viva. - -Al mismo tiempo que el trabajo mecánico sobreexcita hasta el último -grado el sistema nervioso, impide el ejercicio variado de los músculos -y dificulta toda actividad libre del cuerpo y del espíritu. La -facilidad misma del trabajo llega a ser un tormento en el sentido de -que la máquina no libra al obrero del trabajo, pero quita a este todo -interés. La grande industria acaba de realizar la separación que ya -hemos indicado entre el trabajo manual y las potencias intelectuales -de la producción, transformadas por ella en poderes del capital sobre -el trabajo; hace de la ciencia una fuerza productiva independiente del -trabajo, unida al sistema mecánico y que, como este, es propiedad del -amo. - -Todas las fuerzas de que dispone el capital aseguran el dominio de este -amo, a los ojos del cual su monopolio sobre las máquinas se confunde -con la existencia de las máquinas. - -La subordinación del obrero a la regularidad invariable del maquinismo -en movimiento, crea una disciplina de cuartel perfectamente organizada -en el régimen de fábrica. En ella cesa de hecho y de derecho toda -libertad. El obrero come, bebe y duerme con arreglo a un mandato. La -despótica campana le obliga a interrumpir su descanso o sus comidas. - -El fabricante es legislador absoluto; consigna en fórmulas a su antojo, -en su reglamento de fábrica, su autoridad tiránica sobre su obreros. -A los trabajadores que se quejan de la arbitrariedad extravagante del -capitalista se les contesta: puesto que habéis aceptado voluntariamente -ese contrato, debéis someteros a él. El látigo del mayoral de esclavos -es sustituido por la libreta de castigos del contramaestre. Todos -estos castigos quedan reducidos a multas y retenciones del salario, de -suerte que el capitalista saca más provecho aún de la violación que del -cumplimiento de sus leyes. - -Y no hablemos de las condiciones materiales en que por cuestión de -economía se realiza el trabajo de fábrica: elevación de la temperatura, -atmósfera viciada y cargada del polvo de las primeras materias, -insuficiencia de aire, ruido ensordecedor de las máquinas, sin contar -los peligros que se corren entre un mecanismo terrible que os rodea -por todas partes y que suministra periódicamente su contingente de -mutilaciones y de asesinatos industriales. - - -V. _Lucha entre trabajador y máquina._ - -La lucha entre el capitalista y el asalariado data de los orígenes -mismos del capital industrial y se recrudece durante el periodo -manufacturero; pero el trabajador no ataca al medio de trabajo hasta -que se introduce la máquina. Se revuelve contra esa forma particular -del instrumento que se le presenta como su enemigo terrible. - -Es necesario tiempo y experiencia antes de que los obreros, habiendo -aprendido a distinguir entre la máquina y su empleo capitalista, -dirijan sus ataques, no contra el medio material de producción, sino -contra su modo social de explotación. - -Sucede que, bajo la forma de máquina, el medio de trabajo se convierte -en seguida en enemigo del trabajador, y este antagonismo se manifiesta -sobre todo cuando máquinas nuevamente introducidas vienen a hacer la -guerra a los procedimientos ordinarios del oficio y de la manufactura. - -El sistema de la producción capitalista se funda, por regla general, -en que el trabajador vende su fuerza como mercancía. La división -del trabajo reduce esta fuerza a ser tan solo apta para manejar una -herramienta de detalle; en el momento que esta herramienta es manejada -por la máquina, el obrero pierde su utilidad, de la misma manera que -una moneda desmonetizada no tiene curso. Cuando esa parte de la clase -obrera que la máquina hace así inútil para las necesidades momentáneas -de la explotación, no sucumbe, o vegeta en una miseria que la -mantiene en reserva siempre a disposición del capital, o invade otras -profesiones, en las cuales rebaja el valor de la fuerza de trabajo. - -El antagonismo de la máquina y del obrero aparece con efectos -semejantes en la gran industria misma cuando hay perfeccionamiento -del maquinismo. El objeto constante de estos perfeccionamientos es -disminuir el trabajo manual para el mismo capital, que además de que -exige el empleo de menos obreros, sustituye cada vez más a los hábiles -con los menos diestros, a los adultos con los niños, a los hombres con -las mujeres; pero todos estos cambios ocasionan variaciones sensibles -para el trabajador en el tipo del salario. Y la máquina no obra tan -solo como un concurrente cuya fuerza superior está siempre a punto de -hacer inútil el asalariado. El capital la emplea como potencia enemiga -del obrero. Constituye el arma de guerra más eficaz para reprimir las -huelgas, esas rebeliones periódicas del trabajo contra el despotismo -del capital. En efecto, para vencer la resistencia de sus obreros en -huelga, el capital ha sido conducido a algunas de las más importantes -aplicaciones mecánicas, invenciones nuevas o perfeccionamientos del -maquinismo existente. - - -VI. _Teoría de la compensación._ - -Algunos economistas burgueses sostienen que al hacer inútiles en un -trabajo a obreros que estaban empleados en él, es decir, al despedirlos -y al privarlos de su salario, la máquina deja disponible por este mismo -hecho un capital destinado a emplearlos de nuevo en otra ocupación -cualquiera; por consiguiente, dicen, hay compensación. A privar de -víveres al obrero llaman estos señores dejar víveres disponibles para -el obrero como nuevo medio de emplearlo en otra industria. Como se ve, -todo depende de la manera de expresarse. - -La verdad es que los obreros que la máquina hace inútiles son arrojados -del taller en el mercado del trabajo, donde van a aumentar las fuerzas -ya disponibles para la explotación capitalista. Rechazados de un género -de industria, pueden seguramente buscar ocupación en otra; pero si la -encuentran, si pueden de nuevo tener medios de consumir los víveres -que por su privación de salario habían quedado disponibles, es decir, -que no les estaba permitido comprar, es merced a un nuevo capital que -se presenta en el mercado del trabajo y no merced al capital que ya -funciona, el cual se ha transformado en máquinas. Y las probabilidades -de encontrar ocupación son muy pequeñas, porque, fuera de su antigua -ocupación, estos hombres deteriorados por la división del trabajo -sirven para poco y solo son admitidos en empleos inferiores mal pagados -y que por su misma sencillez son solicitados por muchos. - -La máquina es inocente de las miserias a que da lugar; no es culpa -suya si, en nuestro medio social, separa al obrero de sus medios de -subsistencia. En todas partes donde se introduce hace el producto más -barato y más abundante. Tanto después como antes de su introducción, la -sociedad posee siempre por lo menos la misma cantidad de víveres para -los trabajadores que tienen que cambiar de empleo, prescindiendo de la -inmensa porción de su producto anual despilfarrada por los ociosos. - -Si la máquina se convierte en instrumento para esclavizar al hombre; -si, medio infalible para aminorar el trabajo cotidiano, lo prolonga; -si, varita mágica para aumentar la riqueza del productor, lo -empobrece, es por estar en manos capitalistas. Estas contradicciones -y estos antagonismos inseparables del empleo de las máquinas en el -medio burgués, provienen, no de la máquina, sino de su explotación -capitalista. - -Aunque suprime un número mayor o menor de obreros en los oficios y -manufacturas donde se introduce, la máquina puede ocasionar, sin -embargo, un aumento de empleos en otros ramos de producción. - -Siendo mayor con las máquinas la cantidad de artículos fabricados, -hacen falta más materias primeras, y, por consiguiente, es preciso que -las industrias que suministran estas materias primeras aumenten la -cantidad de sus productos. Verdad es que este aumento puede resultar -de la elevación de la intensidad o de la duración del trabajo, y no -exclusivamente de la del número de obreros. - -Las máquinas dan origen a una especie de obreros consagrados -exclusivamente a su construcción, y cuanto mayor es el número de -máquinas, más numerosa es esta clase de obreros. A medida que -las máquinas hacen así aumentar la masa de primeras materias, de -instrumentos de trabajo, etc., las industrias que gastan estas primeras -materias, etc., se dividen cada vez más en ramas diferentes y la -división social del trabajo se desarrolla más poderosamente que bajo la -acción de la manufactura propiamente dicha. - -El sistema mecánico aumenta la supervalía. Este aumento de riqueza en -la clase capitalista, acompañada, como va siempre, de una disminución -relativa de los trabajadores empleados en la producción de las -mercancías de primera necesidad, da origen, con las nuevas necesidades -de lujo, a nuevos medios de satisfacerlas: la producción de lujo -aumenta; y aumenta con ella, en una proporción cada vez mayor, la clase -sirviente, compuesta de lacayos, cocheros, cocineras, niñeras, etc. - -El aumento de los medios de trabajo y de subsistencia impulsa el -desarrollo de las empresas de comunicación y de transporte; aparecen -nuevas industrias y abren nuevas salidas al trabajo. - -Pero todos estos aumentos de empleos no tienen nada de común con la -llamada teoría de compensación. - - -VII. _Los obreros alternativamente rechazados de la fábrica y atraídos -por ella._ - -Todo progreso del maquinismo disminuye el número de obreros necesarios -y separa de la fábrica, por el momento, a una parte del personal. -Pero cuando la explotación mecánica se introduce o se perfecciona -en un ramo de la industria, los beneficios extraordinarios que no -tarda en procurar a los que hacen la primera aplicación de ella, -ocasionan muy pronto un periodo de actividad febril. Estos beneficios -atraen al capital, que busca colocaciones privilegiadas; el nuevo -procedimiento se generaliza; el establecimiento de nuevas fábricas -y el engrandecimiento de las antiguas que de ello resulta hacen que -aumente entonces el número total de obreros ocupados. El aumento de -las fábricas, o, en otros términos, una modificación cuantitativa -en la industria mecánica, atrae, pues, a los obreros, en tanto que -el perfeccionamiento de la maquinaria, o, de otro modo, un cambio -cualitativo, los separa. - -Pero la elevación de la producción, consecuencia del mayor número -de fábricas, va seguida de una superabundancia de productos en el -mercado que a su vez produce un decaimiento, una paralización de la -producción. La vida de la industria se convierte así en series de -periodos de actividad media, de prosperidad, de exceso de producción y -de inacción. Los obreros son alternativamente atraídos y rechazados, -llevados de aquí para allá, y este movimiento va acompañado de cambios -continuos en la edad, el sexo y la habilidad de los obreros empleados; -la incertidumbre, las alzas y las bajas a que la explotación mecánica -somete al trabajador, acaban por ser su estado normal. - - -VIII. _Supresión de la cooperación fundada en el oficio y en la -división del trabajo._ - -La explotación mecánica suprime la cooperación basada en el oficio: por -ejemplo, la máquina segadora reemplaza la cooperación de determinado -número de segadores; suprime igualmente la manufactura basada en la -división del trabajo manual, suministrando un ejemplo de ello la -máquina de fabricar alfileres: una mujer basta para vigilar cuatro de -estas máquinas, que producen mucho más que antes un número considerable -de hombres por medio de la división del trabajo. - -Cuando una máquina-utensilio sustituye a la cooperación o a la -manufactura, puede a su vez llegar a ser la base de un nuevo oficio; -empero esta organización del oficio de un artesano sobre la base de la -máquina solo sirve de transición al régimen de la fábrica, que aparece -ordinariamente desde el momento en que el agua o el vapor reemplazan -a los músculos humanos como fuerza motriz. La pequeña industria -puede, sin embargo, funcionar momentáneamente con un motor mecánico, -alquilando el vapor o sirviéndose de pequeñas máquinas motrices -particulares, como las máquinas de gas. - - -_Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio._ - -A medida que se desarrolla la grande industria se ve transformarse -el carácter de todos los ramos de la industria. Al introducirse en -las antiguas manufacturas para una u otra operación, el maquinismo -desconcierta su organización, debida a una división consagrada del -trabajo, y trastorna por completo la composición de su personal obrero, -fundando en lo sucesivo la división del trabajo en el empleo de las -mujeres, de los niños, de los obreros poco hábiles, en una palabra, en -el empleo del trabajo barato. - -El maquinismo obra también de igual modo sobre la llamada industria -domiciliaria; practíquese en la habitación misma del obrero o en -pequeños talleres, solo es en lo sucesivo una dependencia de la -fábrica, de la manufactura o del almacén de mercancías. La confección -de los artículos de vestir, por ejemplo, es en gran parte ejecutada -por esos trabajadores llamados domiciliarios, no como antes para -consumidores individuales, sino para fabricantes, dueños de almacenes, -etc., que les suministran los elementos de trabajo encargándoles obra. -Así, pues, además de los obreros de fábrica, los obreros manufactureros -y los artesanos a quienes concentra en grandes masas en vastos -talleres, el capital posee un ejército industrial disperso en las -grandes ciudades y en los campos. - -La explotación de los trabajadores baratos se practica con más cinismo -en la manufactura moderna que en la fabrica propiamente dicha, porque -la sustitución de la fuerza muscular por máquinas, aplicada en esta -última, falta en gran parte en la manufactura; esta explotación es aún -más escandalosa en la industria domiciliaria que en la manufactura, -porque el poder de resistencia de los trabajadores es menor por efecto -de su dispersión; porque entre el empresario y el obrero se ingiere -toda una cáfila de intermediarios, de parásitos voraces; porque el -obrero es demasiado pobre para procurarse las condiciones de espacio, -de aire, de luz, etc., más necesarias para su trabajo, y, por último, -porque en ellos llega a su máximum la concurrencia entre trabajadores. - -Estos antiguos sistemas de producción, modificados, desfigurados bajo -la influencia de la gran industria, reproducen y aun exageran sus -enormidades hasta el día en que se ven obligados a desaparecer. - - -_Paso de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande -industria._ - -La disminución del precio de la fuerza de trabajo solo por el empleo -abusivo de mujeres y niños, por la brutal privación de las condiciones -normales de vida y de actividad, por el exceso de trabajo y el abuso -del trabajo de noche, encuentra, por último, obstáculos físicos que -los límites de las fuerzas humanas no permiten franquear. En ellos -se detienen también, por consiguiente, la reducción del precio de -las mercancías, obtenida por estos procedimientos, y la explotación -capitalista fundada sobre ellos. Si bien es cierto que son necesarios -algunos años para llegar a este punto, entonces es llegada la hora -de la transformación del trabajo domiciliario y de la manufactura en -fábrica. - -La marcha de esta revolución industrial es más rápida por la -regularización legal de la jornada, por la exclusión de los niños -menores de cierta edad, etc., todo lo cual obliga al capitalista -manufacturero a multiplicar el número de sus máquinas y a sustituir -los músculos con el vapor como fuerza motora. En cuanto al trabajo -domiciliario, su única arma en la guerra de concurrencia es la -explotación ilimitada de las fuerzas de trabajo barato. Así, pues, está -condenada a morir desde el momento en que la jornada esté limitada y -restringido el trabajo de los niños. - - -IX. _Contradicción entre la naturaleza de la gran industria y su forma -capitalista._ - -Mientras que el oficio y la manufactura son la base de la producción -social, la subordinación del trabajador a una profesión exclusiva y el -obstáculo que opone al desarrollo de sus aptitudes varias, se pueden -considerar como necesidades de la producción. Los diferentes ramos -industriales forman otras tantas profesiones cerradas para todo aquel -que se halle impuesto en los secretos y la rutina del oficio. - -La ciencia modernísima de la tecnología, creada por la gran industria, -enseña hoy esos secretos, describe los diversos procedimientos -industriales, los analiza, reduce su práctica a algunas formas -fundamentales del movimiento mecánico y averigua los perfeccionamientos -de que son susceptibles esos procedimientos. La industria moderna -no considera y no trata nunca como definitivo el modo actual de un -procedimiento. - -En tanto que el mantenimiento de su modo consagrado de producción -era la primera condición de existencia de todas las antiguas -clases industriales, la burguesía, al modificar constantemente los -instrumentos de trabajo, modifica por esta misma razón, de una manera -continua, las relaciones de la producción y todas las relaciones -sociales en su conjunto, que tiene por base la forma de la producción -material. Por lo tanto, su base es revolucionaria, mientras que la de -todos los sistemas pasados de producción era esencialmente conservadora. - -Si la naturaleza misma de la gran industria necesita el cambio continuo -en el trabajo, la transformación frecuente de las funciones y la -movilidad del trabajador, por otra parte, en su forma capitalista, -reproduce la antigua división del trabajo todavía más odiosamente; -si el obrero estaba encadenado durante su vida a una operación de -detalle, hace de él el accesorio de una máquina parcial. Sabemos -que esta contradicción absoluta entre las necesidades técnicas de -la gran industria y los caracteres sociales que reviste bajo el -régimen capitalista, acaba por destruir todas las garantías de vida -del trabajador, siempre amenazado, según hemos visto en el apartado -cuarto del presente capítulo, de verse privado, a la vez que del medio -de trabajo, de los medios de subsistencia y de quedar inútil por la -supresión de su función particular; este antagonismo da origen, como -hemos visto también en el apartado quinto, a la monstruosidad de un -ejército industrial de reserva que por la miseria está a disposición de -la demanda capitalista; conduce a las sangrías periódicas de la clase -obrera, al despilfarro más desenfrenado de las fuerzas de trabajo, -a los estragos de la anarquía social, que hace de cada progreso -industrial una calamidad pública para la clase obrera. - - -_La fábrica y la instrucción._ - -A pesar de los obstáculos que encuentra la variación en el trabajo bajo -el régimen capitalista, las catástrofes mismas que la gran industria -ocasiona imponen la necesidad de reconocer el trabajo variado y, por -consiguiente, el mayor desarrollo posible de las diversas aptitudes -del trabajador como una ley de la producción moderna, siendo necesario -a toda costa que las circunstancias se adapten al ejercicio normal -de esta ley: es esta una cuestión de importancia vital. En efecto, -la grande industria obliga a la sociedad, bajo pena de muerte, a -reemplazar el individuo fraccionado, sobre el cual pesa una función -productiva de detalle, por el individuo completo, que sabe hacer -frente a las exigencias más diversas del trabajo y que en funciones -alternativas no hace más que dar libre curso a sus diferentes -capacidades naturales o adquiridas. - -La burguesía, que al crear para sus hijos las escuelas especiales -obedecía tan solo a las tendencias íntimas de la producción moderna, -ha concedido únicamente a los proletarios una sombra de enseñanza -profesional. Pero si la legislación se ha visto en la necesidad de -combinar la instrucción elemental, siquiera sea mezquina, con el -trabajo industrial, la inevitable conquista del Poder político por la -clase obrera introducirá en las escuelas públicas la enseñanza de la -tecnología práctica y teórica. En la educación del porvenir el trabajo -manual productivo irá unido a la instrucción y a la gimnasia para -todos los jóvenes de uno y otro sexo que pasen de cierta edad y a los -ejercicios militares para los varones; este es el único método para -formar seres humanos completos. - -Evidentemente, el desarrollo de los elementos nuevos, que llegará por -último a suprimir la antigua división del trabajo en la cual cada -obrero está consagrado a una operación parcial, se halla en flagrante -contradicción con el sistema industrial capitalista y con el medio -económico en que coloca al obrero, pero el único camino por el que un -sistema de producción y la organización social correspondiente marchan -a su ruina y renovación, es el desenvolvimiento histórico de sus -contradicciones y antagonismos. - -¡Zapatero, a tus zapatos! Esta frase, última expresión de la sensatez -durante el periodo del oficio y de la manufactura, pasa a ser una -locura el día en que el relojero Watt inventa la máquina de vapor, el -barbero Arkwright el telar continuo y el platero Fulton el barco de -vapor. - - -_La fábrica y la familia._ - -Ante la vergonzosa explotación del trabajo de los niños, los -legisladores se han visto en la necesidad de intervenir poniendo coto -no solamente a los derechos señoriales del capital, sino también a la -autoridad de los padres; aunque afecto al capital, viendo la torpe -crueldad de estos, el legislador ha tenido precisión de preservar a las -generaciones venideras de una decadencia prematura; los representantes -de las clases que dominan han tenido necesidad de dictar medidas -contra los excesos de la explotación capitalista; ¿hay algo que pueda -caracterizar mejor este sistema de producción como la necesidad de esas -medidas? - -No es el abuso de la autoridad paterna el que ha creado la explotación -de la niñez, antes al contrario, la explotación capitalista es la -que ha hecho que esa autoridad degenere en abuso; la intervención de -la ley es la confesión oficial de que la grande industria ha hecho -una fatalidad económica de la explotación de mujeres y niños por -el capital, que, al descomponer el hogar doméstico, ha destruido -la familia obrera de otras épocas; es la confesión de que la -gran industria ha convertido la autoridad paterna en dependencia -del mecanismo social, destinada a hacer suministrar directa o -indirectamente niños al capitalista por el proletario, que bajo pena -de muerte tiene que desempeñar su papel de abastecedor y de mercader -de esclavos. Así, pues, la legislación solo atiende a impedir los -excesos de este sistema de esclavitud. Por terrible y desagradable -que parezca en el medio actual la disolución de los antiguos lazos -de la familia, la grande industria, por la decisiva importancia que -concede a las mujeres y a los niños fuera del círculo doméstico en la -producción socialmente organizada, no deja por eso de crear la nueva -base económica sobre la cual se ha de constituir una forma superior -de familia y de relaciones entre los sexos. Tan absurdo es considerar -como absoluta y definitiva la actual constitución de la familia como -sus constituciones oriental, griega y romana. La misma composición del -trabajador colectivo por individuos de los dos sexos y de todas edades, -fuente de corrupción y de esclavitud bajo la dominación capitalista, -contiene los gérmenes de una próxima evolución social. En la Historia, -como en la Naturaleza, la putrefacción es el laboratorio de la vida. - - -_Consecuencias revolucionarias de la legislación de fábrica._ - -Si bien imponen a cada establecimiento industrial, considerado -aisladamente, la uniformidad y la regularidad, las leyes sobre -la limitación de la jornada de trabajo, que han llegado a ser -indispensables para proteger física y moralmente a la clase obrera, -multiplican la anarquía y las crisis de la producción social por el -enérgico impulso que dan al desarrollo mecánico; exageran la intensidad -del trabajo y aumentan la competencia entre el obrero y la máquina; -apresuran la transformación del trabajo aislado en trabajo organizado -en grande y la concentración de capitales. - -Al destruir la pequeña industria y el trabajo domiciliario suprime el -último refugio de una masa de trabajadores, a quienes priva de sus -medios de subsistencia, y que quedan por este motivo a disposición del -capital para el día en que a este le convenga admitirlos a trabajar; -suprime, por lo tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo -social. Generaliza al mismo tiempo la lucha directa entablada contra -la dominación del capital, y desarrolla, a la vez que los elementos de -formación de una nueva sociedad, las fuerzas destructoras de la antigua. - - -X. _Gran industria y agricultura._ - -Si el empleo de las máquinas en la agricultura se halla en gran parte -exento de los inconvenientes y peligros físicos a que expone al -obrero de fábrica, su tendencia a suprimir, a quitar de su puesto al -trabajador, se realiza en ella con mayor fuerza. - -La gran industria obra en el dominio de la agricultura más -revolucionariamente que en ningún otro punto, porque hace que -desaparezca el labrador, baluarte de la sociedad antigua, y le -sustituye con el asalariado. Las necesidades de transformación social -y la lucha de clases quedan así reducidas en los campos al mismo nivel -que en las ciudades. - -En la agricultura como en la manufactura, la transformación capitalista -de la producción parece ser tan solo el suplicio del trabajador, -el medio de trabajo un medio de subyugar, de explotar y empobrecer -al trabajador, y la combinación social del trabajo la opresión -combinada de su independencia individual. Pero la disgregación de -los trabajadores agrícolas en vastos espacios quebranta su fuerza de -resistencia, mientras que la concentración aumenta la de los obreros de -las ciudades. - -En la agricultura moderna, de igual modo que en la industria de las -ciudades, el aumento de productividad y el rendimiento superior del -trabajo se obtienen a costa de la destrucción de la fuerza de trabajo. -Además, cada progreso de la agricultura capitalista es un adelanto, no -solamente en el arte de explotar al trabajador, sino también en el de -agotar el suelo; cada progreso en el arte de hacerlo más fértil por un -tiempo dado, un adelanto en la ruina de sus principios de fertilidad. - -La producción capitalista solo desarrolla el sistema de producción -social agotando a la vez las dos fuentes de toda riqueza: la tierra y -el trabajador. - - - - -SECCIÓN QUINTA - -Nuevas consideraciones acerca de la producción de la supervalía. - -CAPÍTULO XVI - -SUPERVALÍA ABSOLUTA Y SUPERVALÍA RELATIVA - -Lo que caracteriza al trabajo productivo. -- La productividad del -trabajo y la supervalía. - - -_Lo que caracteriza al trabajo productivo._ - -Hemos visto en el capítulo séptimo que si se considera el acto de -trabajo desde el punto de vista de su resultado, que es el producto, -medio y objeto de trabajo se presentan al mismo tiempo como medios de -producción, y el trabajo mismo como trabajo productivo. Al adaptar un -objeto exterior a sus necesidades, el hombre crea un producto, hace un -trabajo productivo; mas, durante esta operación, el trabajo manual y el -trabajo intelectual están unidos por lazos indisolubles, del mismo modo -que el brazo y la cabeza no obran el uno sin la otra. - -Sin embargo, desde que el producto individual se ha transformado -en producto social, en producto de un trabajador colectivo cuyos -diferentes miembros toman parte en variadas operaciones para la -confección del producto, si esta determinación del trabajo productivo, -derivada de la naturaleza misma de la producción material, es verdadera -en lo que se refiere al trabajador colectivo considerado como una sola -persona, no es aplicable a cada uno de sus miembros individualmente. - -Para efectuar un trabajo productivo no es necesario que se ejecute -un trabajo manual, basta con ser un órgano del trabajador colectivo -o desempeñar una función cualquiera de él. Pero no es esto lo que -caracteriza de una manera especial al trabajo productivo en el sistema -capitalista. - -En este, el objeto de la producción es la supervalía, y no se reputa -como trabajo productivo sino el del trabajador que produce supervalía -al capitalista o cuyo trabajo fecunda el capital. Por ejemplo, un -profesor en una escuela es un trabajador productivo, no porque forma -útilmente el ánimo de sus alumnos, sino porque haciendo esto produce -dinero a su patrono. El que este haya colocado su capital en una -fábrica de lecciones, como hubiera podido colocarlo en una fábrica de -embutidos, importa poco para la cuestión de negocio; es preciso ante -todo que el capital produzca. - -Para en adelante, la idea de trabajo productivo no indica ya -simplemente una relación entre actividad y resultado útil, sino ante -todo una relación social que convierte al trabajo en instrumento -inmediato para hacer producir valor al capital. También la Economía -política clásica ha sostenido siempre que lo que caracterizaba al -trabajo productivo era el crear supervalía. - - -_La productividad del trabajo y la supervalía._ - -La producción de la supervalía absoluta consiste, según hemos visto en -el capítulo duodécimo, en la prolongación de la jornada de trabajo más -allá del tiempo necesario al obrero para producir un equivalente de su -subsistencia, y en la asignación de este trabajo al capitalista. A fin -de aumentar ese sobretrabajo, se acorta el tiempo de trabajo necesario, -haciendo producir el equivalente del salario en menos tiempo, y la -supervalía así realizada es la supervalía relativa. - -La producción de la supervalía absoluta solo afecta a la duración -del trabajo, mas la producción de la supervalía relativa transforma -completamente sus procedimientos técnicos y sus combinaciones -sociales. La supervalía se desarrolla, pues, juntamente con el sistema -de producción capitalista propiamente dicho. Una vez establecido y -generalizado este, la diferencia entre supervalía relativa y supervalía -absoluta se echa de ver cuando se trata de elevar el tipo de la -supervalía. - -Si se supone pagada la fuerza de trabajo en su justo valor, dados -los límites de la jornada de trabajo, el tipo de la supervalía no -puede elevarse sino aumentando la intensidad o la productividad del -trabajo. Por el contrario, permaneciendo las mismas la intensidad y la -productividad del trabajo, el tipo de la supervalía no puede elevarse -sino merced a una prolongación de la jornada. - -No obstante, cualquiera que sea la duración de la jornada, el trabajo -no creará supervalía si no posee el mínimum de productividad que pone -al obrero en condiciones de producir, tan solo en una parte de la -jornada, el equivalente de su propia subsistencia. - -Supongamos que el trabajo necesario para el sustento del productor y -de su familia absorbe todo su tiempo disponible: ¿cómo encontraría -medio de trabajar gratuitamente para otro? Sin un cierto grado de -productividad del trabajo, no hay tiempo disponible; sin este exceso de -tiempo, no hay sobretrabajo, y, por consiguiente, no hay supervalía, -ni producto neto, pero tampoco hay capitalistas, ni esclavistas, ni -señores feudales; en una palabra, no hay clase propietaria. - -Se ha tratado de explicar este grado de productividad necesaria, como -una cualidad natural del trabajo; pero esta sería una productividad -precoz con que la Naturaleza hubiera dotado al hombre al colocarlo en -el mundo. - -Por el contrario, las facultades del hombre primitivo no se forman -sino lentamente, bajo la presión de sus necesidades físicas. Cuando, -merced a rudos esfuerzos, los hombres consiguen elevarse sobre su -primer estado animal, y cuando ya, por consiguiente, su trabajo está en -cierto modo socializado, entonces, y solamente entonces, se producen -condiciones tales que el sobretrabajo de uno puede llegar a ser origen -de vida para otro que se descarga sobre él del peso del trabajo, lo -cual jamás se efectúa sin el auxilio de la fuerza, que somete el uno -al otro. La productividad del trabajo es el resultado de un largo -desenvolvimiento histórico. - -Excepción hecha del modo social de producción, la productividad del -trabajo depende de las condiciones naturales en que se efectúa el -trabajo. Todas estas condiciones pueden referirse al hombre mismo, a -su raza, o a la Naturaleza que le rodea. Las condiciones naturales -exteriores se descomponen, desde el punto de vista económico, en dos -grandes clases: riqueza natural en medios de subsistencia, es decir, -fertilidad del suelo, pesca abundante, etc., y riqueza natural en -medios de trabajo, tales como saltos de agua, ríos navegables, maderas, -metales, carbón, etc. En los orígenes de la civilización, la primera -de las dos clases la simboliza; en una sociedad más adelantada, la -civilización está representada por la segunda. - -La ventaja de las circunstancias naturales proporciona, si se quiere, -la posibilidad, pero nunca la realidad del sobretrabajo, ni, por -consiguiente, del producto neto o de la supervalía. Según sea el -clima más o menos dulce, el suelo más o menos fértil, etc., el número -de las primeras necesidades (alimento, vestido) y los esfuerzos -que su satisfacción exige, serán mayores o menores; de suerte que, -en circunstancias por otra parte semejantes, el tiempo de trabajo -necesario variará de un país a otro; pero el sobretrabajo no puede -comenzar sino allí donde acaba el trabajo necesario. Las influencias -físicas que determinan la extensión relativa de este último imponen, -pues, un límite natural al sobretrabajo; este límite natural retrocede -a medida que la industria adelanta y, al paso que ella, los medios de -producción. - -En nuestra sociedad, en la que el trabajador solo obtiene el permiso -de trabajar para atender a su subsistencia a condición de producir -supervalía, se cree generalmente que es una cualidad del trabajo humano -el crear supervalía. Fijémonos, por ejemplo, en el habitante de las -islas orientales del archipiélago asiático donde la palmera sagú crece -en los bosques. Del interior de cada árbol se sacan, por término medio, -de trescientas a cuatrocientas libras de harina comestible. Allí se -va al bosque y se extrae el pan como entre nosotros se va a cortar la -leña. Supongamos que un habitante de esas islas emplee una jornada -de trabajo a fin de procurarse lo necesario para la satisfacción de -sus necesidades durante una semana; se ve, pues, que la Naturaleza -lo ha otorgado un favor, es decir, mucho descanso, y solo obligado -por la fuerza emplearía ese tiempo de ocio en trabajar para otro, en -sobretrabajo. - -Si la producción capitalista se introdujese en su isla, el buen insular -debería trabajar tal vez seis días por semana para poder consagrar a -su subsistencia el producto de una jornada de trabajo. La concesión -de la Naturaleza no explicaría por qué trabajaba ahora seis días por -semana en lugar de uno que antes bastaba para su subsistencia, en otros -términos, por qué creaba supervalía. Únicamente explicaría por qué el -sobretrabajo puede ser de cinco días y el trabajo necesario de uno -solamente. En resumen, la productividad explica el grado alcanzado por -la supervalía, pero nunca es causa de ella; la causa de la supervalía -es siempre el sobretrabajo, cualquiera que sea el modo de arrancarlo. - - - - -CAPÍTULO XVII - -VARIACIONES EN LA RELACIÓN DE INTENSIDAD ENTRE LA SUPERVALÍA Y EL VALOR -DE LA FUERZA DE TRABAJO - -I. La duración y la intensidad del trabajo no cambian, su productividad -cambia. -- II. La duración y la productividad del trabajo no cambian, -su intensidad cambia. -- III. La intensidad y la productividad del -trabajo no cambian, su duración cambia. -- IV. Cambios simultáneos en -la duración, en la intensidad y en la productividad del trabajo. - - -Hemos visto que la relación de intensidad entre la supervalía y -el precio de la fuerza de trabajo está determinada: 1.º, por la -duración del trabajo o su grado de extensión; 2.º, por su grado -de intensidad, según el cual diferentes cantidades de trabajo son -consumidas en el mismo tiempo; 3.º, por su grado de productividad, -según el cual la misma cantidad de trabajo produce en el mismo tiempo -diferentes cantidades de productos. Evidentemente, esto dará lugar a -variadas combinaciones según que uno de estos tres elementos cambie -de intensidad y los otros dos no cambien, o que dos, o los tres, -cambien al mismo tiempo. Además, uno de ellos puede aumentar cuando -otro disminuye, o sencillamente aumentar o disminuir más que este. -Examinemos las combinaciones principales. - - -I. _La duración y la intensidad del trabajo no cambian, su -productividad cambia._ - -Admitidas estas condiciones, obtenemos las tres leyes siguientes: - -1.ª La jornada de trabajo de una duración dada produce siempre el mismo -valor, cualesquiera que sean los cambios efectuados en la productividad -del trabajo. - -Si una hora de trabajo de intensidad ordinaria produce un valor de 50 -céntimos, una jornada de doce horas no producirá más que un valor de -6 pesetas. Suponemos que el valor del dinero es siempre invariable. -Si la productividad del trabajo aumenta o disminuye, la misma jornada -suministrará simplemente más o menos productos, y el valor de 6 pesetas -se distribuirá así entre más o menos mercancías. - -2.ª La supervalía y el valor de la fuerza de trabajo cambian en sentido -opuesto una respecto de otra. La supervalía aumenta al tiempo que la -productividad del trabajo o disminuye en la misma medida que ella, es -decir, cambia en el mismo sentido; mientras que el valor de la fuerza -de trabajo cambia en sentido contrario: aumenta cuando la productividad -disminuye, y recíprocamente. - -La jornada de doce horas produce siempre el mismo valor, 6 pesetas, -por ejemplo, cuya supervalía forma una parte de ese valor y otra el -equivalente de la fuerza de trabajo; pongamos 3 pesetas por cada una. -Es evidente que, no pudiendo exceder de 6 pesetas las dos partes -reunidas, la supervalía no puede alcanzar un precio de 4 pesetas sin -que la fuerza de trabajo quede reducida a 2 pesetas, y viceversa. - -Si un aumento de productividad permite proporcionar en cuatro horas -la misma masa de subsistencias que antes exigía seis horas, estando -determinado el valor de la fuerza obrera por el valor de dichas -subsistencias, disminuye de 3 pesetas a 2; pero ese mismo valor se -eleva de 3 pesetas a 4, si una disminución de productividad exige ocho -horas de trabajo donde antes solo se necesitaban seis. Puesto que la -supervalía aumenta cuando el valor de la fuerza de trabajo disminuye, y -recíprocamente, dedúcese que el aumento de productividad, al disminuir -el valor de la fuerza de trabajo, debe aumentar la supervalía, y que -la disminución de productividad, al aumentar el valor de la fuerza de -trabajo, debe disminuir la supervalía; se sabe que los únicos cambios -de productividad que actúan sobre el valor de la fuerza obrera son los -concernientes a las industrias cuyos productos entran en el consumo -ordinario del trabajador. - -De este cambio en sentido contrario no debe deducirse que no hay cambio -más que en la misma proporción. En efecto, si, suponiendo siempre -que una jornada produce un valor de 6 pesetas, el valor de la fuerza -de trabajo es de 4 pesetas, la supervalía será de 2 pesetas; si, a -consecuencia de un aumento de productividad, el valor de la fuerza de -trabajo desciende a 3 pesetas, la supervalía se eleva en seguida a 3 -pesetas; esta misma diferencia de una peseta disminuye el valor de la -fuerza de trabajo, que era de 4 pesetas, en una cuarta parte o un 25 -por 100, y aumenta la supervalía, que era de 2 pesetas, en una mitad o -un 50 por 100. - -3.ª El aumento o la disminución de la supervalía es siempre el efecto -y jamás la causa de la disminución o del aumento correspondiente del -valor de la fuerza de trabajo. - -Supongamos que el valor de 6 pesetas de una jornada de trabajo de doce -horas se divide en 4 pesetas, valor de la fuerza de trabajo, y en una -supervalía de 2 pesetas, o, en otros términos, que hay ocho horas de -trabajo necesario y cuatro de sobretrabajo. Si la productividad del -trabajo se duplica, entonces el obrero solo necesitará la mitad del -tiempo que hasta aquí había necesitado para producir el equivalente -de su subsistencia cotidiana. Su trabajo necesario descenderá de -ocho horas a cuatro, y, por consiguiente, su sobretrabajo se elevará -de cuatro horas a ocho, así como el valor de su fuerza de trabajo -descenderá de 4 pesetas a 2, y esta rebaja elevará la supervalía de -2 pesetas a 4. Luego el cambio de la productividad del trabajo es el -que principalmente hace aumentar o disminuir el valor de la fuerza -de trabajo, mientras que el movimiento ascendente o descendente de -esta, produce por su parte un movimiento de la supervalía en sentido -contrario. - -No obstante, esa reducción del precio de la fuerza de trabajo a su -valor, determinada por el de las subsistencias necesarias para el -sustento del obrero, puede tropezar, según el grado de resistencia -de este y la presión del capital, con obstáculos que no le permitan -realizarse sino incompletamente. La fuerza de trabajo puede pagarse a -más de su valor, aunque su precio no varíe o disminuya, si el trabajo -excede de su nuevo valor, si, en el ejemplo precedente, sigue siendo -superior a 2 pesetas después de haberse duplicado la productividad del -trabajo. - -Algunos economistas han sostenido que la supervalía puede elevarse, sin -que disminuya la fuerza de trabajo, reduciendo los impuestos que paga -el capitalista. Una disminución de impuestos no afecta absolutamente -nada a la cantidad de sobretrabajo, y, por consiguiente, de supervalía, -que el capitalista arranca al obrero. Únicamente cambia la proporción -según la cual el capitalista embolsa la supervalía o tiene que -repartirla con otros. No altera, pues, la relación que existe entre la -supervalía y el valor de la fuerza de trabajo. - - -II. _La duración y la productividad del trabajo no cambian, su -intensidad cambia._ - -Si su productividad aumenta, el trabajo rinde en el mismo tiempo más -productos, pero no más valor. Si su intensidad aumenta, rinde en el -mismo tiempo, no solamente más productos, sino también más valor, -puesto que, en este caso, el aumento de productos proviene de un -aumento de trabajo. Dadas su duración y su productividad, el trabajo -crea, pues, tanto más valor cuanto más excede su grado de intensidad de -la intensidad media social. - -Como el valor producido durante una jornada de doce horas, por ejemplo, -deja así de estar encerrado en límites fijos, se deduce que supervalía -y valor de la fuerza de trabajo pueden cambiar en el mismo sentido, -marchando paralelamente, en proporción igual o desigual. Si la misma -jornada, merced a un aumento de la intensidad del trabajo, produce 8 -pesetas en lugar de 6, es evidente que la parte del obrero y la del -capitalista pueden elevarse a un tiempo de 3 pesetas a 4. - -Semejante elevación en el precio de la fuerza de trabajo no significa -que se ha pagado por ella más de su valor, porque el aumento de la -intensidad del trabajo se refleja en el valor de la fuerza obrera, pues -apresura el desgaste de esta. A pesar de este alza, el precio puede ser -inferior al valor. Sucede esto cuando la elevación del precio no basta -para compensar el aumento de desgaste de la fuerza de trabajo. - - -III. _La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su -duración cambia._ - -Bajo el aspecto del cambio de duración, el trabajo puede reducirse -o prolongarse. En las condiciones mencionadas obtenemos las leyes -siguientes: - -1.ª El valor realizado en una jornada de trabajo aumenta o disminuye al -mismo tiempo que su duración. - -2.ª Todo cambio en la relación de cantidad entre la supervalía y el -valor de la fuerza de trabajo, proviene de un cambio de la cantidad del -sobretrabajo y, por consiguiente, de la supervalía. - -3.ª El valor absoluto de la fuerza de trabajo no puede cambiar sino -mediante la acción que ejerce sobre su desgaste la prolongación del -sobretrabajo; todo cambio de este valor absoluto es, pues, el efecto y -jamás la causa de un cambio en la cantidad de la supervalía. - -Supongamos que la jornada de trabajo compuesta de doce horas, seis -de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, produce un valor de 50 -céntimos por hora, o sea 6 pesetas, del cual percibe la mitad el obrero -y la otra mitad el capitalista. - -Empecemos reduciendo a diez horas la jornada de trabajo, que antes era -de doce. Al reducirse, no produce más que un valor de 5 pesetas. Siendo -el trabajo necesario de seis horas, el sobretrabajo queda reducido -de seis horas a cuatro, y la supervalía desciende de 3 pesetas a 2. -Aun siguiendo invariable, el valor de la fuerza de trabajo gana en -cantidad, relativamente a la supervalía, gracias a la disminución de -esta, que es, en efecto, como 3 es a 2, de 150 por 100, en vez de ser -como 3 es a 3, o de 100 por 100. El capitalista no podría desquitarse -sino pagando por la fuerza de trabajo menos de su valor. En el fondo -de las elucubraciones ordinarias contra la reducción de la jornada de -trabajo, se advierte la suposición de que las cosas se hallan en las -condiciones aquí admitidas, es decir, que se suponen inalterables la -productividad y la intensidad del trabajo, cuyo aumento, en suma, sigue -siempre a la reducción de la jornada. - -Si se prolonga la jornada de doce horas a catorce, estas dos horas se -añaden al sobretrabajo y la supervalía se eleva de 3 pesetas a 4. Por -más que el valor nominal de la fuerza de trabajo sea el mismo, pierde -en cantidad, relativamente a la supervalía, a causa del aumento de -esta; en efecto, la supervalía es como 3 es a 4, de 75 por 100, en vez -de ser como 3 es a 3, de 100 por 100. - -El valor de la fuerza de trabajo puede disminuir con una jornada de -trabajo prolongada, aunque su precio no cambie o se eleve, si este -precio no compensa el gran gasto en fuerza vital que el trabajo -prolongado impone al obrero. - - -IV. _Cambios simultáneos en la duración, en la intensidad y en la -productividad del trabajo._ - -No nos detendremos a examinar todas las combinaciones posibles, fáciles -en suma de resolver por lo que antecede; solo nos detendremos en un -caso de interés especial: en el aumento de la intensidad y de la -productividad del trabajo junto con la disminución de su duración. - -El aumento de la productividad del trabajo y de su intensidad -multiplica la masa de las mercancías obtenidas en un tiempo dado, y, -por tanto, acorta la parte de la jornada en que el obrero no hace más -que producir un equivalente de su subsistencia. Esta parte necesaria, -pero susceptible de disminución, de la jornada de trabajo forma el -límite absoluto de esta, al cual es imposible descender bajo el régimen -capitalista. Suprimido este régimen, el sobretrabajo desaparecería y -la jornada entera tendría por límite el tiempo de trabajo necesario. -Sin embargo, no hay que olvidar que una parte del sobretrabajo actual, -la parte consagrada a la formación de un fondo de reserva y de -acumulación, se contaría entonces como trabajo necesario, mientras que -la extensión actual de este trabajo está limitada solamente por los -gastos de manutención de una clase de asalariados destinada a producir -la riqueza de sus dueños. - -Cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, menor puede ser -su duración, y cuanto más corta sea su duración, más puede aumentar -su intensidad. Desde el punto de vista social, se aumenta también la -productividad del trabajo suprimiendo todo gasto inútil, ya en medios -de producción, ya en fuerza vital. Cierto que el régimen capitalista -impone la economía de los medios de producción a cada establecimiento -tomado aisladamente; pero, a más de hacer del insensato derroche de -la fuerza obrera un medio de economía para el explotador, necesita -también, por su sistema de competencia anárquica, el despilfarro -más desenfrenado del trabajo productivo y de los medios sociales de -producción, fuera de las muchas funciones parásitas que engendra y que -el mismo capitalista hace más o menos indispensables. - -Determinadas la intensidad y la productividad del trabajo, el tiempo -que la sociedad debe consagrar a la producción material es tanto -más corto, y el tiempo disponible para el libre desarrollo de los -individuos tanto más largo, cuanto más equitativamente está distribuido -el trabajo entre todos los miembros de la sociedad y cuanto menos -una clase se descarga sobre otra de esta necesidad impuesta por la -Naturaleza. En este sentido, la disminución de la jornada encuentra -su último límite en la generalización del trabajo manual: trabajando -todos, corresponderá a cada uno el menor tiempo de trabajo posible. - -La sociedad capitalista compra el descanso, la holganza de una sola -clase mediante la transformación de la vida entera de las masas en -tiempo de trabajo. - - - - -CAPÍTULO XVIII - -EXPRESIONES DEL TIPO DE LA SUPERVALÍA - -Fórmulas diversas que explican este tipo. -- La supervalía proviene del -trabajo no pagado. - - -_Fórmulas diversas que explican este tipo._ - -Hemos visto en el capítulo noveno que el tipo de la supervalía es -igual a la relación de la supervalía con el capital variable, o a la -relación de la supervalía con el valor de la fuerza de trabajo, o bien -a la relación del sobretrabajo con el trabajo necesario. El tipo de -la supervalía se expresa, finalmente, por la relación del trabajo no -pagado con el trabajo pagado. - - -_La supervalía proviene del trabajo no pagado._ - -Lo que el capitalista paga no es el trabajo, el producto, sino la -fuerza de trabajo, la facultad de producir. Al comprar esta fuerza -por un día, una semana, etc., el capitalista obtiene en cambio el -derecho de explotarla durante un día, una semana, etc. El tiempo de -explotación se divide en dos periodos. Durante uno, la actividad de su -fuerza produce solo un equivalente de su precio; durante el otro es -gratuito y produce, por consecuencia, al capitalista un valor por el -cual no paga equivalente alguno, que no le cuesta nada. En este caso, -el sobretrabajo de donde saca la supervalía puede denominarse trabajo -no pagado. - -Vese ahora cuán poco hay que fiar de la opinión de personas interesadas -en ocultar la verdad, las cuales se esfuerzan en dar a este cambio -de la parte variable del capital por el uso de la fuerza de trabajo, -que conduce a la apropiación del producto por el no productor, la -falsa apariencia de una relación de asociación, en la cual el obrero -y el capitalista comparten el producto, en atención a la cantidad de -elementos suministrados por cada uno. - -El capital no es tan solo, como dice Adam Smith, la facultad de -disponer del trabajo de otro, sino que es principalmente la facultad -de disponer de un _trabajo no pagado_. Toda supervalía, cualquiera -que sea su forma particular, beneficio, réditos, rentas, etc., es, en -sustancia, la materialización de un trabajo no pagado. Todo el secreto -del poder que tiene el capital de procrear estriba en el hecho de que -dispone de cierta cantidad de trabajo de otro, que no paga. - - - - -SECCIÓN SEXTA - -El salario. - -CAPÍTULO XIX - -TRANSFORMACIÓN DEL VALOR O DEL PRECIO DE LA FUERZA DE TRABAJO EN SALARIO - -El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo. --- La forma salario oculta la relación verdadera entre capital y -trabajo. - - -_El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo._ - -Si se examina solo superficialmente la sociedad burguesa, parece que en -ella el salario del trabajador es la retribución del trabajo, es decir, -que se paga cierta cantidad de dinero por otra cantidad determinada de -trabajo. El trabajo está, pues, considerado como una mercancía cuyos -precios corrientes oscilan, aumentando o disminuyendo su valor. - -Pero ¿qué cosa es el valor? El valor representa el trabajo social -gastado en la producción de una mercancía. Y ¿cómo medir la cantidad de -valor de una mercancía? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo -se determinará, por ejemplo, el valor de un trabajo de doce horas? Por -las doce horas de trabajo que contiene, lo cual evidentemente carece de -sentido. - -Para ser llevado y vendido en el mercado a título de mercancía, el -trabajo debería, en todo caso, existir de antemano. Pero si el -trabajador pudiese prestarle una existencia material, separada e -independiente de su persona, vendería entonces mercancía y no trabajo. - -Quien en el mercado se presenta directamente al capitalista, no -es el trabajo, sino el trabajador. Lo que este vende es su propio -individuo, su fuerza de trabajo. Desde el instante que empieza a poner -en actividad su fuerza, es decir, desde que empieza a trabajar, desde -que su trabajo existe, este trabajo ha dejado ya de pertenecerle y no -puede ser vendido por él. El trabajo es la sustancia y la medida de -los valores, pero él por sí mismo no tiene valor alguno. La expresión -«valor del trabajo» es una expresión inexacta, que tiene origen en las -formas aparentes de las relaciones de producción. - -Una vez admitido este error, la Economía política clásica se preguntó -cómo se había determinado el precio del trabajo. Desde luego reconoció -que, lo mismo respecto al trabajo que a cualquiera otra mercancía, la -relación entre la oferta y la demanda no significa otra cosa sino las -oscilaciones del precio de mercado sobre o bajo cierto tipo. En cuanto -la oferta y la demanda se equilibran, cesan las variaciones de precio -que habían ocasionado, pero también cesa en aquel punto el efecto de -la oferta y de la demanda. En su estado de equilibrio, el precio del -trabajo no depende ya de su acción; ¿de qué depende, pues? Este precio -no puede ser, lo mismo para el trabajo que para toda otra mercancía, -más que su valor expresado en dinero; este valor lo determinó la -Economía política por el valor de las subsistencias necesarias para el -sostenimiento y reproducción del trabajador. No cabe duda que de este -modo sustituyó el objeto aparente de sus investigaciones, el valor -del trabajo, por el valor de la fuerza de trabajo, fuerza que solo -existe en la persona del trabajador y se diferencia de su función, el -trabajo, como una máquina se diferencia de sus operaciones. Pero la -Economía política clásica no paró mientes en la confusión introducida. - - -_La forma salario oculta la relación verdadera entre capital y trabajo._ - -En efecto, según todas las apariencias, lo que el capitalista paga es -el valor de la utilidad que el obrero le produce, el valor del trabajo. -Además, el trabajador no percibe su salario hasta después de haber -entregado su trabajo. Ahora bien, como medio de pago, el dinero no -hace más que realizar tardíamente el valor o el precio del artículo -producido, o sea, en el caso precedente, el valor o el precio del -trabajo ejecutado. La sola experiencia de la vida práctica no hace -resaltar la doble utilidad del trabajo: la propiedad de satisfacer una -necesidad, propiedad que tiene de común con todas las mercancías, y la -de crear valor, propiedad que le distingue de todas las mercancías y le -impide, por ser elemento que crea valor, tenerlo por sí propio. - -Examinemos una jornada de doce horas que produce un valor de 6 pesetas, -y del que la mitad equivale al valor cotidiano de la fuerza de trabajo. -Confundiendo el valor de la fuerza con el valor de su función, con el -trabajo que ejecuta, se obtiene esta fórmula: el trabajo de doce horas -tiene un valor de 3 pesetas, llegándose así al resultado absurdo de que -un trabajo que crea un valor de 6 pesetas, no vale más que 3. Pero esto -no es visible en la sociedad capitalista. El valor de 3 pesetas, para -cuya producción solo son necesarias seis horas de trabajo, se presenta -en ella como el valor de la jornada entera de trabajo. Al recibir un -salario cotidiano de 3 pesetas, parece que el obrero recibe el valor -íntegro de su trabajo, sucediendo esto precisamente porque el excedente -del valor de su producto sobre el de su salario afecta la forma de una -supervalía de 3 pesetas creada por el capital y no por el trabajo. - -La forma salario, o pago directo del trabajo, hace desaparecer, pues, -todo vestigio de la división de la jornada en trabajo necesario y -sobretrabajo, en trabajo pagado y en trabajo no pagado, de suerte que -se considera pagado todo el trabajo del obrero libre. El trabajo que -el siervo ejecuta para sí propio y el que está obligado a ejecutar -para su señor, son perfectamente diferentes uno de otro, y tienen -lugar en sitios diversos. En el sistema esclavista, aun la parte de -la jornada en que el esclavo reemplaza el valor de sus subsistencias -y en la cual trabaja realmente para sí propio, no parece sino que -trabaja para su propietario; todo su trabajo reviste la apariencia -de trabajo no pagado. Sucede lo contrario con el trabajo asalariado: -aun el sobretrabajo o trabajo no pagado afecta la apariencia de -trabajo pagado. En la esclavitud, la relación de propiedad oculta -el trabajo del esclavo para sí mismo; en el salariado, la relación -monetaria encubre el trabajo gratuito que el asalariado produce para su -capitalista. - -Compréndese ahora la inmensa importancia que tiene en la práctica este -cambio de forma, el cual hace aparecer la retribución de la fuerza de -trabajo como salario del trabajo, el precio de la fuerza como precio de -su función. La forma aparente hace invisible la relación efectiva entre -capital y trabajo; de esa forma aparente dimanan todas las nociones -jurídicas del asalariado y del capitalista, todas las mistificaciones -de la producción capitalista, todas las ilusiones liberales y todas las -glorificaciones justificativas de la Economía política vulgar. - - - - -CAPÍTULO XX - -EL SALARIO A JORNAL - -El precio del trabajo. -- Paros parciales y reducción general de la -jornada de trabajo. -- El bajo precio del trabajo y la prolongación de -la jornada. - - -El salario reviste a su vez formas muy variadas; examinaremos sus dos -formas fundamentales: el salario a jornal y el salario a destajo. - - -_El precio del trabajo._ - -La venta de la fuerza de trabajo tiene siempre lugar, como hemos visto, -por un periodo de tiempo determinado. El valor diario, semanal, etc., -de la fuerza de trabajo se presenta, pues, bajo la forma aparente de -salario a jornal, es decir, por días, por semanas, etc. - -En el salario a jornal hay que hacer distinción entre el importe total -del salario diario, semanal, etc., y el precio del trabajo. En efecto, -es evidente que, según la extensión de la jornada, el mismo salario -cotidiano, semanal, etc., puede representar precios de trabajo muy -diversos. El precio medio del trabajo se obtiene dividiendo el valor -medio diario de la fuerza de trabajo por el número medio de horas de la -jornada de trabajo. Si el valor diario es, por ejemplo, de 3 pesetas y -la jornada de trabajo de doce horas, el precio de una hora es igual a 3 -pesetas divididas por 12, o sean 25 céntimos. El precio de la hora así -averiguado, es la medida del precio del trabajo. - -El salario puede quedar invariable y el precio del trabajo puede -aumentar o disminuir. Si, por ejemplo, la jornada es de diez horas y -el salario el mismo, de 3 pesetas, la hora de trabajo se paga a 30 -céntimos; si la jornada es de quince horas, ya solo se paga la hora -a 20 céntimos. Por el contrario, el salario puede elevarse aunque el -precio del trabajo no varíe o disminuya. Si la jornada media es de diez -horas y el valor cotidiano de la fuerza de trabajo es de 3 pesetas, el -precio de la hora es de 30 céntimos; si, a consecuencia de un aumento -de obra, el obrero trabaja doce horas en lugar de diez, entonces, -sin cambiar el precio del trabajo, el salario cotidiano se elevará a -3,60 pesetas; hay que advertir que, en este último caso, a pesar de -la elevación del salario, la fuerza de trabajo se paga a menos de su -valor, pues esta elevación no compensa el mayor desgaste de la fuerza -resultante del aumento de trabajo. - -En general, dada la duración del trabajo diario o semanal, el salario -cotidiano o semanal dependerá del precio del trabajo; dado el precio -del trabajo, el salario por día o por semana dependerá de la duración -del trabajo diario o semanal. - - -_Paros parciales y reducción general de la jornada de trabajo._ - -Ya hemos dicho que el precio de una hora de trabajo, medida del salario -a jornal, se obtiene dividiendo el valor diario de la fuerza de trabajo -por el número de horas de la jornada ordinaria. Pero si el patrono no -da ocupación al obrero con regularidad durante ese número de horas, -este percibe tan solo una parte de su salario regular. He aquí, pues, -el origen de los males que resultan para el obrero de una ocupación -insuficiente, de un paro parcial. - -Si el tiempo que ha servido de base para el cálculo del salario a -jornal es de doce horas, por ejemplo, y el obrero no está ocupado -más que seis u ocho, su salario por horas, que multiplicado por doce -equivale al valor de sus subsistencias necesarias, desciende de este -valor indispensable desde que, a consecuencia de una reducción de -ocupación, no se halla multiplicado sino por seis o por ocho, es decir, -por un número inferior a doce. - -Como es lógico, no debe confundirse el efecto de esta insuficiencia -de ocupación con su disminución, que resultaría de una rebaja general -de la jornada de trabajo. En el primer caso, el precio ordinario del -trabajo se calcula suponiendo que la jornada regular es de doce horas, -y si el obrero trabaja menos, supongamos ocho horas, no percibe lo -suficiente; mientras que, en el segundo caso, el precio ordinario del -trabajo se calcularía estableciendo que la jornada regular fuese, por -ejemplo, de ocho horas, y, por consecuencia, el precio de la hora sería -más elevado. Podría suceder que aun entonces el obrero no percibiese su -salario regular; pero esto solo sucedería si estaba ocupado menos de -ocho horas, mientras que en el primer caso ocurre no estando ocupado -doce horas. - - -_El precio inferior del trabajo y la prolongación de la jornada._ - -En ciertos ramos de la industria en que domina el salario a jornal, es -costumbre contar como regular una jornada de cierto número de horas, -diez, por ejemplo. Después comienza el trabajo suplementario, el cual, -tomando como tipo la hora de trabajo, está algo más remunerado. A -causa de la inferioridad del precio del trabajo durante el tiempo -reglamentario, el obrero se ve obligado, para obtener un salario -suficiente, a trabajar durante el tiempo suplementario que está -menos mal pagado. Esto conduce, en provecho del capitalista, a una -prolongación de la jornada de trabajo. La limitación legal de la -jornada de trabajo pone fin a esta canallada. - -Hemos visto más arriba que, dado el precio del trabajo, el salario -cotidiano o semanal depende de la duración del trabajo suministrado. -De esto resulta que, mientras más inferior sea el precio del trabajo, -más larga debe ser la jornada para que el obrero alcance un salario -suficiente. Si el precio de la hora de trabajo es de 15 céntimos, el -obrero debe trabajar quince horas para obtener un salario cotidiano de -2,25 pesetas; si el precio de la hora de trabajo es de 25 céntimos, -una jornada de doce horas le basta para obtener un salario cotidiano -de 3 pesetas. El precio inferior del trabajo, pues, hace forzosa la -prolongación del tiempo de trabajo. - -Pero si la prolongación de la jornada es el efecto natural del precio -inferior del trabajo, puede ser también causa de una baja en el precio -del trabajo, y, por consiguiente, en el salario cotidiano o semanal. -Si, gracias a la prolongación de la jornada, un hombre ejecuta la -tarea de dos, la oferta de trabajo aumenta, por más que no haya -variado el número de obreros que hay en el mercado. La competencia así -creada entre los obreros, permite al capitalista reducir el precio -del trabajo, reducción que, como ya hemos visto, permite a su vez que -prolongue aún más la jornada. Por consiguiente, el capitalista saca -doble provecho de la disminución del precio corriente del trabajo y de -su duración extraordinaria. - -No obstante, esta facultad de disponer de una cantidad considerable de -trabajo no pagado, no tarda en convertirse en medio de competencia -entre los mismos capitalistas; para atraer el mayor número de -compradores, rebajan el precio de venta de las mercancías, que les -salen a menos coste; este precio concluye por fijarse en una cantidad -excesivamente pequeña, la cual, a contar desde ese momento, forma -la base normal de un salario miserable para los obreros de aquellos -industriales. - - - - -CAPÍTULO XXI - -EL SALARIO A DESTAJO - -Esta forma del salario no altera en nada su naturaleza. -- -Particularidades que hacen de este forma del salario la más conveniente -para la producción capitalista. - - -_Esta forma del salario no altera en nada su naturaleza._ - -El salario a destajo parece a primera vista demostrar que se paga al -obrero, no el valor de su fuerza, sino el del trabajo ya realizado -en el producto, y que el precio de este trabajo está determinado por -la capacidad de ejecución del productor. En realidad, solo es una -transformación del salario a jornal. - -Supongamos que la jornada ordinaria de trabajo es de doce horas, seis -de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, seis pagadas y seis -no pagadas, y que el valor producido es de 6 pesetas. El producto -de una hora de trabajo será, por consiguiente, de 50 céntimos. La -experiencia ha establecido que un obrero, trabajando con el grado -medio de intensidad y de habilidad, y empleando, por tanto, solo el -tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un -artículo, entregue en doce horas doce de estos productos o fracciones -de producto. Estas doce porciones, deducidos los medios de producción -que contienen, valen 6 pesetas, y cada una de ellas vale 50 céntimos. -El obrero recibe por cada fracción 25 céntimos, y gana así 3 pesetas -en doce horas, mientras que las mercancías, producto de doce horas de -trabajo, valen 6 pesetas, deducidos los medios de producción consumidos. - -Así como en el sistema del salario a jornal es indiferente decir que -el obrero trabaja seis horas para sí y seis para el capitalista, o la -mitad de cada hora para él y la otra mitad para el patrono, asimismo -en este caso puede decirse indiferentemente que cada fracción de -producto está mitad pagada y mitad no pagada, o que el precio de seis -fracciones de producto no es más que un equivalente de la fuerza de -trabajo, mientras que la supervalía está contenida en las otras seis -suministradas gratuitamente por el obrero. En el salario a jornal, el -trabajo se mide por su duración inmediata; en el salario a destajo, -por la cantidad de productos suministrados en un espacio de tiempo -determinado; pero, en ambos casos, el valor de una jornada de trabajo -está determinado por el valor diario de la fuerza de trabajo. El -salario a destajo no es, pues, sino una forma modificada del salario a -jornal. - -Si la productividad del trabajo aumenta, si la cantidad de productos -realizable en cierto tiempo se duplica, por ejemplo, el salario a -destajo bajará en la misma proporción, disminuirá una mitad, de suerte -que el salario cotidiano no variará absolutamente. De una manera o de -otra, lo que el capitalista paga no es el trabajo, sino la fuerza de -trabajo. Tal forma de retribución puede ser más favorable que tal otra -para el desarrollo de la producción capitalista, pero ninguna modifica -la naturaleza del salario. - - -_Particularidades que hacen de esta forma del salario la más -conveniente para la producción capitalista._ - -Dentro de esta forma de salario, la obra debe ser de una calidad media -para que la fracción de producto se pague al precio estipulado. Bajo -este concepto, el salario a destajo es un manantial inagotable de -pretextos para retener parte del salario del obrero y para privarle de -lo que le pertenece. - -Al mismo tiempo suministra al capitalista una medida exacta de la -intensidad del trabajo. No se paga más tiempo de trabajo que el que -contiene una masa de productos determinada de antemano y establecida -experimentalmente. Si el obrero no posee la capacidad media de -ejecución, si no puede suministrar en su jornada el mínimum fijado, se -le despide. - -Aseguradas así la calidad y la intensidad del trabajo, por la forma -misma del salario, se hace innecesaria una gran parte del trabajo de -vigilancia. En esto se funda, no solo el trabajo moderno a domicilio, -sino todo un sistema de opresión y de explotación jerárquicamente -constituido. Este sistema reviste dos formas fundamentales. - -Por una parte, el salario a destajo facilita la intervención de -parásitos entre el capitalista y el trabajador, o sea la contrata. La -ganancia de los contratistas proviene exclusivamente de la diferencia -que existe entre el precio del trabajo que paga el capitalista y la -porción de este precio que ellos asignan al obrero. Por otra parte, -el salario a destajo permite al capitalista ajustar en un tanto cada -fracción de producto con un obrero principal, jefe de grupo o tanda, -etc., el cual se encarga, por el precio estipulado, de buscar el -personal necesario y de pagarlo. La explotación de los trabajadores por -el capital se complica en este caso con una explotación del trabajador -por el trabajador. - -Con el salario a destajo, el interés personal impele al obrero a -redoblar sus fuerzas todo lo posible, lo cual facilita al capitalista -la elevación de la intensidad ordinaria del trabajo; el obrero está -igualmente interesado en prolongar la jornada de trabajo, pues es el -único modo de aumentar su salario cotidiano o semanal. De aquí se -origina una reacción semejante a la de que hemos hablado al final del -capítulo anterior. - -El salario a jornal supone, con raras excepciones, la igualdad de -remuneración para los obreros encargados de una misma tarea. El salario -a destajo, en el cual el precio del tiempo de trabajo se mide por una -cantidad determinada de producto, varía naturalmente según lo que la -cantidad de producto suministrada en un tiempo dado exceda del mínimum -establecido. La diferencia de habilidad, de fuerza, de energía, de -perseverancia entre los trabajadores individuales, ocasionan en esta -forma de salario grandes diferencias en sus ganancias respectivas. - -Por lo demás, esto no altera lo más mínimo la relación general -existente entre el capital y el salario del trabajador. En primer -lugar, esas diferencias individuales se nivelan en el conjunto -del taller. En segundo lugar, la proporción entre el salario y la -supervalía no está modificada en este segundo sistema de salario, pues -al salario individual de cada obrero corresponde la masa de supervalía -suministrada por él. El salario a destajo tiende por esto mismo a -desarrollar, por una parte, el espíritu de independencia y de autonomía -en los trabajadores, y, por otra, la competencia que se hacen entre -ellos. Síguese de aquí una elevación de los salarios individuales -sobre su nivel general, acompañada de un descenso de este mismo nivel. - -Por último, el salario a destajo permite al patrono aplicar el sistema -ya indicado de no ocupar regularmente al obrero durante la jornada o -durante la semana. - -Todo esto demuestra que el salario a destajo es la forma de salario más -conveniente al sistema de producción capitalista. - - - - -CAPÍTULO XXII - -DIFERENCIA EN EL TIPO DE LOS SALARIOS NACIONALES - -Cómo pueden compararse los diferentes tipos nacionales del salario. -- -Modificaciones de la ley del valor en su aplicación internacional. -- -Salario aparente y salario real. - - -_Cómo pueden compararse los diferentes tipos nacionales del salario._ - -Para comparar el tipo del salario entre diferentes naciones, es preciso -ante todo tener en cuenta las circunstancias de que depende en cada una -de ellas el valor de la fuerza de trabajo, tales como la cantidad de -las necesidades ordinarias, el precio de las subsistencias, el número -medio de individuos de las familias obreras, los gastos de educación -del trabajador, el papel que desempeña el trabajo de las mujeres y de -los niños, y, en fin, la productividad, la duración y la intensidad del -trabajo. - -Conociendo la duración cotidiana del trabajo y el salario de la jornada -en cada país, se hallará para cada uno el precio de la hora de trabajo -en los mismos ramos de industria; en cuyo caso podrán compararse -los tipos nacionales del salario a jornal. Después será necesario -reducir el salario a jornal a salario a destajo, único que indica los -diferentes grados de intensidad y de productividad del trabajo. - - -_Modificaciones de la ley del valor en su aplicación internacional._ - -Existe en cada país cierta intensidad ordinaria, en defecto de la -cual un producto consume más tiempo de trabajo del socialmente -necesario; pero, cualquiera que sea el tiempo que haya consumido, en -el mercado nacional solo se encuentra el valor correspondiente al -tiempo socialmente necesario para su producción. El valor no se regula -más que por la duración de este tiempo, y semejante regla solo se -modifica cuando el trabajo alcanza un grado de intensidad superior a la -intensidad ordinaria nacional. - -No ocurre lo propio en el mercado universal, donde se encuentran los -productos de los diversos países. La intensidad ordinaria del trabajo -nacional no es la misma en todos ellos. Mayor aquí, menor allá, sus -diversos grados nacionales forman una escala que tiene por medida el -grado de intensidad media internacional que su comparación proporciona. -En comparación con el trabajo nacional más intenso, el trabajo nacional -menos intenso crea, en el mismo tiempo, menos valor, que se traduce en -menos dinero. - -Otra modificación más profunda de la ley del valor en su aplicación al -mercado universal consiste en que el trabajo nacional más productivo -se considera en ese mercado como trabajo más intenso, es decir, -como trabajo que produce, no solo mayor cantidad de productos, sino -mayor cantidad de valor, siempre que la nación más productiva no se -vea obligada por la competencia a rebajar el precio de venta de sus -mercancías al nivel de su valor real. - -Si la producción capitalista está más desarrollada en un país, el -trabajo nacional alcanza en él, por consecuencia, una productividad -y una intensidad ordinarias más acentuadas que la productividad y la -intensidad medias internacionales, y la cantidad de valor producida en -el mismo tiempo es allí más elevada y se expresa por una cantidad mayor -de dinero, el cual vale relativamente menos en ese país que en otro en -que la producción capitalista está menos desarrollada. - - -_Salario aparente y salario real._ - -Resulta de este último hecho que el salario nominal, la expresión de la -fuerza de trabajo en dinero, será, por término medio, más elevado en el -primer país que en el segundo, lo cual no quiere decir que suceda lo -mismo precisamente con el salario real, es decir, con la cantidad de -subsistencias puestas a disposición del trabajador. - -Aparte de esta diferencia en el valor del dinero con relación a las -mercancías, se verá con frecuencia que, si el salario cotidiano, -semanal, etc., es más elevado en una nación, el precio proporcional del -trabajo, es decir, su precio comparado con la supervalía o con el valor -del producto, es en ella menos elevado. - -Mientras que el precio aparente del trabajo es por lo general más bajo -en los países pobres, donde ordinariamente los artículos alimenticios -están más baratos, el precio real, o sea el que cuesta al capitalista -una cantidad dada de trabajo ejecutado, el precio real es en ellos, en -casi todos los casos, más elevado que en los países ricos. - - - - -SECCIÓN SÉPTIMA - -Acumulación del capital. - -INTRODUCCIÓN - -Circulación del capital. -- Del estudio del mecanismo fundamental de la -acumulación. - - -_Circulación del capital._ - -La transformación de una cantidad de dinero en medios de producción y -en fuerza de trabajo, que es la primera manifestación del movimiento -del valor destinado a funcionar como capital, tiene lugar en el -mercado, dentro del dominio de la circulación. - -El acto de producción, segunda manifestación del movimiento, termina en -cuanto los medios de producción se transforman en mercancías cuyo valor -es mayor que el de los elementos que han contribuido a formarlos, es -decir, contiene una supervalía a más del dinero adelantado. - -Entonces es cuando las mercancías deben ser puestas en circulación. -Es necesario venderlas, realizar su valor en dinero, para después -transformar de nuevo este dinero en capital, y así sucesivamente. - -Este movimiento, pues, es el que constituye la circulación del capital. - - -_Del estudio del mecanismo fundamental de la acumulación._ - -La condición primera de la acumulación es la de que el capitalista haya -logrado vender sus mercancías y volver a transformar en capital la -mayor parte del dinero así obtenido; es necesario que el capital haya -circulado con regularidad, y vamos a suponer que así ha sido, en efecto. - -El capitalista que produce la supervalía, es decir, que arranca -directamente al obrero trabajo no pagado, se la apropia el primero, -pero no es él solo quien la disfruta. La supervalía se divide en -diversas partes que perciben diferentes categorías de personas bajo -variadas formas, tales como beneficio industrial, interés, ganancia -comercial, renta agrícola, etc. Pero esta participación no cambia -la naturaleza de la supervalía ni las condiciones por las cuales se -convierte en origen de la acumulación. Cualquiera que sea la parte de -supervalía que el capitalista empresario retenga para sí, él es siempre -el primero que se la apropia por completo y el único que la transforma -en capital; podemos, pues, considerar al capitalista como representante -de todos los que se reparten el botín. - -El movimiento intermediario de la circulación y la división de la -supervalía en varias partes revisten formas diversas, que complican y -oscurecen el acto fundamental de la acumulación. Así, pues, y a fin -de simplificar su análisis, es necesario dejar a un lado todo lo que -oculta el juego íntimo de su mecanismo y estudiar la acumulación desde -el punto de vista de la producción. - - - - -CAPÍTULO XXIII - -REPRODUCCIÓN SIMPLE - -La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del -trabajo efectuado por el trabajador. -- Todo capital adelantado -se transforma más o menos pronto en capital acumulado. -- Consumo -productivo y consumo individual del trabajador. -- La simple -reproducción mantiene al trabajador en la situación de asalariado. - - -La producción, cualquiera que sea su forma social, debe ser continua. -Una sociedad no puede dejar de producir, como tampoco de consumir. -Para seguir produciendo, está obligada a transformar continuamente -una parte de sus productos en medios de producción, en elementos de -nuevos productos. Para mantener su riqueza a la misma altura, en -iguales circunstancias, necesita sustituir los medios de trabajo, -las materias primeras, las materias auxiliares, en una palabra, los -medios de producción consumidos, por ejemplo, durante un año, por -idéntica cantidad anual de artículos de la misma especie, o, dicho -de otra manera, es necesario que haya reproducción de la riqueza. Si -la producción afecta la forma capitalista, igual forma afectará la -reproducción. Desde el punto de vista de la primera, el acto de trabajo -sirve entonces de auxiliar para crear supervalía; desde el punto -de vista de la segunda, sirve de medio para reproducir o perpetuar -como capital, es decir, como valor que produce valor, la parte -metálica adelantada. Como aumento periódico del valor adelantado, la -supervalía adquiere la forma de una _renta_ procedente del capital. Si -el capitalista consume esta renta y la gasta en la misma medida que -se va produciendo, solo habrá simple reproducción, dadas las mismas -circunstancias; en otros términos, el capital continuará funcionando -sin acrecentar. No obstante, las mismas operaciones repetidas por un -capital en la misma escala, le prestan ciertos caracteres que vamos a -examinar. - - -_La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del -trabajo efectuado por el trabajador._ - -Examinemos, en primer lugar, la parte del capital adelantada en -salarios, o sea el capital variable. - -Antes de comenzar a producir, el capitalista compra una cantidad de -fuerzas de trabajo por un tiempo determinado, pero no la paga hasta -después que el obrero ha trabajado y añadido al producto el valor -de su propia fuerza y una supervalía. Además de esta supervalía, -que constituye el caudal de consumo del capitalista, el obrero ha -producido, pues, ese caudal con su propia paga, que es el capital -variable, antes de percibirlo bajo forma de salario. Una parte del -trabajo ejecutado por él la semana precedente o el mes anterior, -sirve para pagar su trabajo de hoy o del mes próximo. Esta parte de -su producto, que vuelve al trabajador convertida en salario, se le -paga, cierto, en dinero; pero el dinero solo es el porta-valor de las -mercancías, y no afecta en nada al hecho de que el salario percibido -por el obrero bajo la forma de adelanto del capitalista no es otra cosa -sino una parte de su propio trabajo ya realizado. - -Sin embargo, antes de tomar nuevo impulso, este movimiento de -producción ha debido tener un principio y durar cierto tiempo, durante -el cual el obrero, no habiendo aún producido, no podía ser pagado -con su propio producto, como tampoco mantenerse del aire. ¿No se -deberá, pues, suponer que la primera vez que la clase capitalista se -presenta en el mercado para comprar la fuerza de trabajo, tiene ya -acumulado, bien por sus propios esfuerzos o por sus ahorros, capitales -que le permitan adelantar las subsistencias del obrero en forma de -moneda? Aceptaremos provisionalmente esta solución, cuyo fundamento -examinaremos en el capítulo sobre la acumulación primitiva. - - -_Todo capital adelantado se transforma más o menos pronto en capital -acumulado._ - -Aunque así sea, la reproducción continua cambia muy pronto el carácter -primitivo del conjunto del capital adelantado, compuesto de parte -variable y parte constante. - -Si un capital de 25.000 pesetas produce anualmente una supervalía de -5.000 pesetas, que consume el capitalista, es evidente que después de -haberse repetido cinco veces este movimiento, la suma de la supervalía -consumida será igual a 5.000 pesetas multiplicadas por 5, o sean 25.000 -pesetas, es decir, el valor total del capital adelantado. - -Si, por ejemplo, solo se consumiese la mitad de la supervalía anual, -el mismo resultado se obtendría a los diez años en vez de ser a los -cinco, pues multiplicando la mitad de la supervalía, que son 2.500 -pesetas, por 10, se tiene la misma cantidad de 25.000 pesetas. En -términos generales, dividiendo el capital adelantado por la cantidad de -supervalía consumida anualmente, se halla el número de años al cabo de -los cuales el capital primitivo ha sido consumido enteramente por el -capitalista, y, por consiguiente, ha desaparecido. - -Según esto, después de cierto tiempo, el valor-capital que pertenecía -al capitalista se hace igual a la suma de supervalía que este ha -adquirido gratuitamente durante ese mismo tiempo; la suma de valor que -ha adelantado iguala a la que ha consumido. - -Es cierto que tiene siempre entre manos un capital cuya cantidad no ha -variado. Pero cuando un hombre consume su hacienda por las deudas que -contrae, el valor de ella solo representa el importe de sus deudas; -del mismo modo, cuando el capitalista ha consumido el equivalente del -capital que había adelantado, el valor de este capital no representa -más que la suma de supervalía monopolizada por él. - -Por consecuencia, la reproducción simple basta para transformar más -o menos pronto todo capital adelantado en capital acumulado o en -supervalía capitalizada. Aunque a su entrada en el dominio de la -producción fuera adquirido por el trabajo personal del empresario, -al cabo de cierto tiempo se convertiría en valor adquirido sin -equivalente, sería la materialización del trabajo no pagado de otro. - - -_Consumo productivo y consumo individual del trabajador._ - -El trabajador hace un consumo doble. En el acto de producción consume, -por su trabajo, medios de producción, con objeto de transformarlos -en productos de un valor superior al del capital adelantado; este -es su _consumo productivo_, que significa al mismo tiempo consumo -de su fuerza por el capitalista a quien pertenece. Pero el dinero -desembolsado para la compra de esta fuerza es empleado por el -trabajador en medios de subsistencia, y esto es lo que constituye su -_consumo individual_. - -El consumo productivo y el consumo individual del trabajador son, pues, -perfectamente distintos. En el primero, el obrero actúa como fuerza que -pone en actividad al capital y pertenece al capitalista; en el segundo, -se pertenece a sí propio y ejecuta funciones vitales independientemente -del acto de producción. El resultado del primero es la vida del -capital, el resultado del segundo es la vida del obrero mismo. - -Al transformar en fuerza de trabajo una parte de su capital, el -capitalista asegura la conservación y la reducción a valor de su -capital entero. Haciendo esto, mata de una pedrada dos pájaros: saca -beneficio de lo que recibe del obrero, y además de lo que le paga. - -El capital que sirve para pagar la fuerza de trabajo, lo cambia la -clase obrera por las subsistencias cuyo consumo fortalece los músculos, -los nervios, el cerebro de los trabajadores existentes, y forma nuevos -trabajadores. Dentro de los límites de lo estrictamente necesario, el -consumo individual de la clase obrera no es más que la transformación -de las subsistencias, la cual le permite que venda su fuerza de -trabajo en nueva fuerza de trabajo, en nueva materia explotable por el -capital. Por contribuir a la producción y reproducción del instrumento -más indispensable al capitalista, que es el trabajador, el consumo -individual de este es, pues, un elemento de la reproducción del capital. - -Cierto es que el trabajador efectúa su consumo individual para su -propia satisfacción y no para la del capitalista. Pero las bestias -de carga también quieren comer; ¿acaso por esto su alimentación -no contribuye a dar utilidad al propietario? El resultado es que -el capitalista no necesita cuidar del consumo individual de los -obreros; esto lo deja a merced de los instintos de conservación y de -reproducción del trabajador libre; su único interés en esta materia es -el de limitarlo a lo estrictamente necesario. - -Por esto, el cortesano rastrero del capital, el economista vulgar, solo -considera como productiva la parte del consumo individual que necesita -hacer la clase obrera para perpetuarse y acrecentarse, y sin ella el -capital no hallaría fuerza de trabajo que consumir, o no encontraría -la suficiente. Todo cuanto el trabajador puede gastar, aparte de su -alimentación, en esparcimiento, sea físico o intelectual, es un consumo -improductivo que se le echa en cara como si fuese un crimen. - -El consumo individual del trabajador puede considerarse, con razón, -como improductivo, pero solo en cuanto a él, pues el consumo no -reproduce sino al individuo necesitado; en desquite, es productivo para -el capitalista y para el Estado, pues da origen a la fuerza creadora de -toda riqueza. - - -_La simple reproducción mantiene al trabajador en la situación de -asalariado._ - -Desde el punto de vista social, la clase obrera es, por consiguiente, -como cualquier otro instrumento de trabajo, una dependencia del -capital, cuyo movimiento de producción exige en ciertos límites el -consumo individual de los trabajadores. Este consumo individual -que los sustenta y los reproduce, destruye al mismo tiempo las -subsistencias que se habían procurado vendiéndose, y los obliga a -reaparecer constantemente en el mercado. Hemos visto en el capítulo -sexto que no bastan la producción y la circulación de las mercancías -para acrecentar el capital. Era necesario todavía que el hombre de -dinero encontrase en el mercado a otros hombres libres, pero obligados -a vender voluntariamente su fuerza de trabajo, no teniendo otra cosa -que vender. La separación entre producto y productor, entre una -categoría de personas dotadas de todas las cosas necesarias al trabajo -para realizarse y otra categoría de individuos cuyo único patrimonio -se reduce a su fuerza de trabajo, tal era el punto de partida de la -producción capitalista. - -Pero lo que fue punto de partida se convirtió bien pronto, gracias a -la simple reproducción, en resultado constantemente renovado. Por una -parte, el movimiento de producción no cesa de transformar la riqueza -material en capital y en medios de gozar para el capitalista; por -otra, el obrero es después lo mismo exactamente que antes era: origen -personal de riqueza, privada de sus propios medios de realización. -La repetición periódica del movimiento de producción capitalista -transforma continuamente el producto del asalariado en valor que -absorbe la fuerza creadora de este, en medios de producción que dominan -al productor, en medios de subsistencias que sirven para avasallar al -obrero. - -El sistema de producción capitalista reproduce, pues, por sí mismo -la separación entre el trabajador y las condiciones del trabajo. Por -esto solamente, reproduce y perpetúa las condiciones que obligan al -obrero a venderse para vivir y permiten al capitalista comprarlo para -enriquecerse. No es el acaso quien los coloca frente a frente en el -mercado como vendedor y comprador, es el hecho mismo del sistema de -producción el que arroja siempre al obrero en el mercado como vendedor -de su fuerza de trabajo y el que transforma su producto en medio de -compra para el capitalista. - -En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a la clase -que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un capitalista -individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la renovación -continua de este acto de venta, por el engaño del libre contrato, por -el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones de los precios -que el trabajo alcanza en el mercado. - -Considerado el movimiento de producción capitalista en su continuidad, -o como reproducción, no produce solamente mercancías y supervalía, sino -que reproduce y perpetúa su base: el trabajador en la condición de -asalariado. - - - - -CAPÍTULO XXIV - -TRANSFORMACIÓN DE LA SUPERVALÍA EN CAPITAL - -I. Reproducción en mayor escala. -- Cuanto más acumula el capitalista -más puede acumular. -- La apropiación capitalista no es más que la -aplicación de las leyes de la producción mercantil. -- II. Ideas falsas -acerca de la acumulación. -- III. División de la supervalía en capital -y en renta. -- Teoría de la abstinencia. -- IV. Circunstancias que -influyen en la extensión de la acumulación. -- Grado de explotación de -la fuerza obrera. -- Productividad del trabajo. -- Diferencia creciente -entre el capital empleado y el capital consumido. -- Cantidad del -capital adelantado. -- V. El fondo del trabajo. - - -I. _Reproducción en mayor escala._ - -Hemos visto en los capítulos precedentes cómo la supervalía nace del -capital; ahora vamos a ver cómo el capital nace de la supervalía. - -Si, en vez de ser consumida, la supervalía se adelanta y se emplea como -capital, se forma uno nuevo que se añade al primitivo. Consideremos -desde luego esta operación en lo que toca al capitalista individual. - -Un industrial hilador, por ejemplo, adelanta 250.000 pesetas; las -cuatro quintas partes, o sean 200.000 pesetas, en algodón, máquinas, -etc., y la restante en salarios. Con esto produce anualmente 75.000 -kilogramos de hilados de un valor de 4 pesetas cada kilogramo, o sea un -total de 300.000 pesetas. La supervalía, que es desde luego de 50.000 -pesetas, está contenida en el _producto neto_ de 12.500 kilogramos, que -es la sexta parte del _producto bruto_, pues vendidos a 4 pesetas el -kilogramo producen una suma igual de 50.000 pesetas, y esta cantidad -vale siempre 50.000 pesetas. Su carácter de supervalía indica cómo -han llegado a manos del capitalista, pero no altera absolutamente su -carácter de valor o de dinero. - -Para capitalizar la nueva suma de 50.000 pesetas, el industrial no hace -más que adelantar las cuatro quintas partes de ella para la compra -de algodón y demás materiales necesarios, y la parte restante para -adquirir hilanderos suplementarios. Después de hecho esto, el nuevo -capital de 50.000 pesetas funciona en la filatura y produce a su vez -una supervalía de 10.000 pesetas. - -En sus comienzos, el capital ha sido adelantado en forma de dinero; -la supervalía, al contrario, existe desde luego como valor de cierta -cantidad de producto bruto. Si la venta de este último, su cambio -por dinero, vuelve al capital a su forma primitiva, la forma dinero, -también transforma el modo de ser primitivo de la supervalía, que -es la forma mercancía. Pero después de la venta del producto bruto, -valor-capital y supervalía son igualmente sumas de dinero, y su -transformación en capital, que tiene lugar en seguida, se efectúa de -idéntica manera para ambas cantidades. El capitalista adelanta, pues, -las dos sumas para comprar las mercancías con cuyo auxilio vuelve -a empezar de nuevo, y ahora en mayor escala, la fabricación de su -producto. - -Sin embargo, para poder comprar los elementos constitutivos de -aquella fabricación, es necesario que los encuentre en el mercado. -La producción anual debe suministrar, por consecuencia, no solamente -todos los artículos necesarios para reemplazar los elementos materiales -del capital gastado durante el año, sino también una cantidad de -dichos artículos mayor que la consumida, así como fuerzas de trabajo -suplementarias, a fin de que pueda funcionar el nuevo valor-capital, -que ya es mayor que el primitivo. - -El mecanismo de la producción capitalista suministra esta demasía -de fuerza de trabajo, reproduciendo a la clase obrera como clase -asalariada cuyo salario usual asegura, no solo el sustento, sino aun -la multiplicación. Únicamente se necesita para esto que una parte del -sobretrabajo anual se haya empleado en crear medios de producción y de -subsistencia además de los necesarios para la reposición del capital -adelantado, no habiendo que hacer entonces más que añadir las nuevas -fuerzas de trabajo suministradas cada año en edades diversas por -la clase obrera, al exceso de medios de producción que contiene la -producción anual. - -La acumulación resulta, por consecuencia, de la reproducción del -capital en proporción creciente. - - -_Cuanto más acumula el capitalista, más puede acumular._ - -El capital primitivo se ha formado, en el ejemplo anterior, por el -adelanto de 250.000 pesetas. ¿De dónde ha sacado estas riquezas el -capitalista? De su propio trabajo o del de sus antepasados, responden -a coro las eminencias de la Economía política; y su suposición parece -que, en efecto, es la única conforme con las leyes de la producción -mercantil. - -No sucede lo mismo con el nuevo capital de 50.000 pesetas. Su -procedencia nos es perfectamente conocida: dimana de la supervalía -capitalizada. Desde su origen, no contiene la partícula más mínima -de valor que no provenga del trabajo no pagado de otro. Los medios -de producción a los cuales se añade la fuerza obrera suplementaria, -así como las subsistencias que la mantienen, son partes del producto -neto del tributo arrancado anualmente a la clase obrera por la clase -capitalista. El hecho de que esta última, mediante cierta cantidad de -dicho tributo, compre a la clase obrera una demasía de fuerza, aun en -su justo valor, se asemeja a la magnanimidad de un conquistador que se -halla dispuesto a pagar generosamente las mercancías de los vencidos -con el dinero que les ha arrancado. Merced a su sobretrabajo de un año, -la clase obrera crea el nuevo capital que permitirá el año próximo -crear trabajo de más; esto es lo que se llama crear capital por medio -del capital. - -La acumulación de 50.000 pesetas por el primer capital supone que la -suma de 250.000 pesetas, adelantada como capital primitivo, proviene -del propio caudal de su poseedor, de su «trabajo primitivo». Pero -la acumulación de 10.000 pesetas por el segundo capital supone la -acumulación precedente del capital de 50.000 pesetas, que es la -supervalía capitalizada del capital primitivo. Síguese de esto, que -cuanto más acumula el capitalista, adquiere más medios de acumular. En -otros términos, cuanto más trabajo no pagado de otro se haya apropiado -anteriormente, más aún puede monopolizar en la actualidad. - - -_La apropiación capitalista no es más que la aplicación de las leyes de -la producción mercantil._ - -Este modo de enriquecerse resulta, es necesario comprenderlo bien, no -de la violación, sino, al contrario, de la aplicación de las leyes que -rigen la producción mercantil. Para convencerse de ello, basta echar -una ojeada sobre las operaciones sucesivas que tienden a la acumulación. - -Hemos visto que la transformación positiva de una suma de valor -en capital se hace conforme a las leyes del cambio. Uno de los dos -que cambian vende su fuerza de trabajo, que compra el otro. El -primero recibe el valor de su mercancía, y el uso de esta, que es el -trabajo, pertenece al segundo, quien transforma entonces los medios -de producción, que le pertenecen, con el auxilio de un trabajo que -le pertenece también, en un nuevo producto que es suyo con perfecto -derecho. - -El valor de este producto contiene desde luego el de los medios de -producción consumidos; pero el trabajo no emplearía útilmente estos -medios si su valor no pasase al producto. Dicho valor encierra, además, -el equivalente de la fuerza de trabajo y una supervalía. Este resultado -es debido a que la fuerza obrera vendida por un tiempo determinado, -un día, una semana, etc., posee más valor del que su uso produce en -el mismo tiempo. Pero al obtener el valor de cambio de su fuerza, el -trabajador ha enajenado el valor de uso de ella, como sucede en toda -compra y venta de mercancías. - -Por más que el uso de este artículo particular, el trabajo, sea -suministrar trabajo, y, por consiguiente, producir valor, eso no altera -en nada la dicha ley general de la producción mercantil. Si, pues, -la suma de valor adelantada en salarios se vuelve a encontrar en el -producto con una demasía, esta no proviene de un engaño cometido con -el vendedor, quien recibe el equivalente de su mercancía, sino del -consumo que de esta hace el comprador. La ley de los cambios no exige -la igualdad sino por relación del valor cambiable de los artículos -enajenados mutuamente, pero supone una diferencia entre sus valores de -uso, y no tiene nada que ver con su consumo, que solo comienza después -de haberse llevado a cabo la venta. - -La transformación primitiva del dinero en capital se efectúa, pues, -conforme a las leyes económicas de la producción de mercancías y al -derecho de propiedad que de ellos se origina. ¿En qué se modifica -este hecho porque el capitalista transforme en seguida la supervalía -en capital? Acabamos de decir que esta supervalía es propiedad suya; -y los nuevos obreros que la supervalía recluta, funcionando a su vez -como capital, no tienen que ver nada con que ella haya sido producida -anteriormente por obreros. Todo lo que estos nuevos obreros pueden -exigir es que el capitalista les pague también a ellos su fuerza de -trabajo. - -Las cosas no se presentarían así si se examinasen las relaciones que -hay entre el capitalista y los obreros, no ya separadamente, sino en su -encadenamiento, y si se tuviesen en cuenta la clase capitalista y la -clase obrera. Mas como la producción mercantil no pone frente a frente -sino vendedores y compradores independientes unos de otros, para juzgar -esta producción según sus propias leyes es preciso considerar cada -transacción aisladamente, y no en su unión con la que le precede o con -la que le sigue. Además, como las compras y ventas se hacen siempre de -individuo a individuo, no deben buscarse en ellas las relaciones entre -una y otra clase. - -Asimismo, cada uno de los esfuerzos en función del capital le presta -nuevo impulso; y conforme al derecho de la producción mercantil, en -régimen capitalista la riqueza puede ser cada día más monopolizada, -merced a la apropiación sucesiva del trabajo no pagado de otro. ¡Qué -ilusión es, pues, la de ciertas escuelas socialistas que pretenden -quebrantar el régimen del capital aplicándole las leyes de la -producción mercantil! - - -II. _Ideas falsas acerca de la acumulación._ - -Las mercancías que el capitalista compra como medios de goce, no le -sirven evidentemente como medios de producción y de multiplicación de -su valor; el trabajo que paga con el mismo fin, tampoco es trabajo -productivo. De este modo derrocha la supervalía a título de ganancia, -en vez de hacerla fructificar como capital. - -También la Economía política burguesa ha predicado, como el primero -de los deberes cívicos, la acumulación, es decir, el empleo de una -gran parte de la ganancia en el reclutamiento de trabajadores -productivos, que producen más de lo que reciben. - -Ha combatido además la creencia popular que confunde la acumulación -capitalista con el hacinamiento de tesoros, como si el guardar el -dinero bajo llave no fuese el método más seguro para no capitalizarlo. -No debe, pues, confundirse la acumulación capitalista, que es un acto -de producción, con el aumento de los bienes que figuran en el fondo -de consumo de los ricos y que se gastan lentamente, ni tampoco con la -formación de reservas o provisiones, hecho común a todos los sistemas -de producción. - -La Economía política clásica ha sostenido con perfecta razón que el -rasgo más característico de la acumulación es que las gentes que -viven del producto neto deben ser trabajadores productivos y no -improductivos. Pero se equivoca cuando de aquí saca la conclusión -de que la parte del producto neto que se transforma en capital, es -consumida por la clase obrera. - -Dedúcese de esta manera de ver, que toda la supervalía transformada en -capital se adelanta únicamente en salarios. La supervalía se divide, -al contrario, lo mismo que el valor-capital de donde procede, en precio -de compra de medios de producción y de fuerza de trabajo. Para poder -transformarse en fuerza de trabajo suplementaria, el producto líquido -ha de contener un exceso de subsistencias de primera necesidad; pero, -para que esta fuerza suplementaria pueda ser explotada, debe contener, -además, nuevos medios de producción que no entran en el consumo -personal de los trabajadores ni tampoco en el de los capitalistas. - - -III. _División de la supervalía en capital y en renta._ - -Una parte de la supervalía la gasta el capitalista como ganancia, y -la otra la acumula como capital. Siendo las mismas todas las demás -circunstancias, la proporción según la cual se hace esta división, -determinará la cantidad de la acumulación. El propietario de la -supervalía, el capitalista, es quien la divide, según su voluntad. De -la parte del tributo arrancado por él, y que él mismo acumula, se dice -que la ahorra, porque no la consume, es decir, porque cumple su papel -de capitalista, que es el de enriquecerse. - -El capitalista no tiene ningún valor histórico, ningún derecho -histórico a la vida, ninguna razón de ser social, en tanto no funciona -como capital personificado. Solo bajo esta condición, la necesidad -momentánea de su propia existencia es una consecuencia de la necesidad -pasajera del sistema de producción capitalista. El fin determinante -de su actividad no es, pues, ni el valor de uso ni el goce, sino -el valor de cambio y su continuo acrecentamiento. Agente fanático -de la acumulación, obliga incesantemente a los hombres a producir -para producir, impulsándolos así instintivamente a desarrollar las -potencias productoras y las condiciones materiales que por sí solas -pueden formar la base de una sociedad nueva y superior. - -El desarrollo de la producción capitalista exige un acrecentamiento -continuo del capital invertido en una empresa, y la competencia obliga -a cada capitalista individual a obrar de grado o por fuerza conforme a -las leyes de la producción capitalista. La competencia no le permite -conservar su capital sin aumentarlo, y no puede continuar aumentándolo -sino mediante una acumulación cada vez más considerable. Su voluntad -y su conciencia no expresan más que las necesidades del capital que -representa; en su consumo personal no ve sino una especie de robo, o de -préstamo al menos, hecho a la acumulación. - -Pero, a medida que se desarrolla el régimen de producción capitalista, -y con él la acumulación y la riqueza, el capitalista deja de ser simple -personificación del capital. Mientras que el capitalista chapado a -la antigua omite todo gasto individual que no es indispensable, no -viendo en él más que una usurpación hecha a la riqueza, el capitalista -a la moderna es capaz de ver en la capitalización de la supervalía un -obstáculo para sus necesidades insaciables de goces. - -En los comienzos de la producción capitalista --y este hecho se renueva -en la vida privada de todo industrial principiante--, la avaricia y -el afán de enriquecerse le dominan exclusivamente. Pero el progreso -de la producción no solamente crea todo un nuevo mundo de goces, sino -que abre, con la especulación y el crédito, mil fuentes de súbito -enriquecimiento. Llegado a cierto grado el desarrollo, impone aun al -infeliz capitalista una prodigalidad puramente convencional, muestra a -la vez de riqueza y de crédito. El lujo llega a ser una necesidad del -oficio y entra en los gastos de representación del capital. - -No es esto todo. El capitalista no se enriquece, como el labrador o -el artesano independiente, en proporción a su trabajo particular y a -su sobriedad personal, sino proporcionalmente al trabajo gratuito de -otro que absorbe, y a la privación de todos los placeres de la vida -que inflige a sus obreros. Su prodigalidad se acrecienta a medida que -acumula, sin que su acumulación esté necesariamente restringida por -su gasto. De todas maneras, hay en él lucha entre la tendencia a la -acumulación y la tendencia al placer. - - -_Teoría de la abstinencia._ - -Ahorrar, ahorrar constantemente, es decir, volver a transformar sin -descanso en capital la mayor parte posible de la supervalía o del -producto líquido, acumular para acumular, producir para producir, tal -es el lema de la Economía política al proclamar la misión histórica del -periodo burgués; si el proletario no es más que una máquina que produce -supervalía, el capitalista es también una máquina que capitaliza esta -supervalía. - -Pero después de 1830, en la época en que se propagaban las doctrinas -socialistas, el fourierismo y el sansimonismo en Francia, el owenismo -en Inglaterra, mientras el proletariado de las ciudades tocaba en Lyon -el somatén de alarma, y en Inglaterra el proletariado del campo paseaba -la tea incendiaria, fue cuando la Economía política reveló al mundo una -doctrina maravillosa para salvar la sociedad amenazada. - -Dicha doctrina transformó instantáneamente las condiciones del -movimiento de trabajo del capitalista en otras tantas prácticas de -«abstinencia» del capitalista, aunque admitiendo que su obrero no se -abstiene de trabajar para él. El capitalista «se impone», escribe M. G. -de Molinari, «una privación al prestar sus instrumentos de producción -al trabajador»; dicho de otro modo, se impone una privación cuando -hace valer los medios de producción como capital añadiendo a ellos la -fuerza obrera, en vez de comerse los piensos, los animales de tiro, el -algodón, las máquinas de vapor, etc. - -En resumen, todo el mundo se compadeció de las mortificaciones -del capitalista. No es solamente la acumulación, no, «la simple -conservación de un capital exige un esfuerzo constante para resistir -a la tentación de consumirlo» (Courcelle-Seneuil). Sería preciso, en -verdad, haber renunciado a todo sentimiento humanitario para no buscar -el modo de librar al capitalista de sus tentaciones y de su martirio, -librándole de su capital. - - -IV. _Circunstancias que influyen en la extensión de la acumulación._ - -Determinada la proporción según la cual la supervalía se divide en -capital y en beneficio, la cantidad del capital acumulado depende -evidentemente de la cantidad de la supervalía. Supongamos, por -ejemplo, que la proporción es de 80 por 100 lo capitalizado y de -20 por 100 lo consumido, entonces el capital acumulado se eleva a -2.400 pesetas o a 1.200, según la supervalía sea de 3.000 o de 1.500 -pesetas. Así, todas las circunstancias que determinan la cantidad de la -supervalía, contribuyen a determinar la extensión de la acumulación. -Recapitulémoslas desde este último punto de vista solamente. - - -_Grado de explotación de la fuerza obrera._ - -Se sabe que el tipo de la supervalía depende, en primer lugar, del -grado de explotación de la fuerza obrera. Al tratar de la producción -de la supervalía, hemos supuesto siempre que el obrero recibe el justo -valor de su fuerza. Los cercenamientos hechos a este valor juegan, -no obstante, en la práctica un papel muy importante. En cierto modo, -este procedimiento transforma el fondo de consumo necesario para el -sustento del trabajador en fondo de acumulación del capitalista. La -tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible, -y eliminar del consumo obrero lo que él llama lo superfluo. El capital -ha sido auxiliado en esta tarea por la competencia cosmopolita que el -desarrollo de la producción capitalista ha hecho nacer entre todos -los trabajadores del globo. Hoy día se trata nada menos que de hacer -descender, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los -salarios al nivel chino. - -Además, una explotación más intensa de la fuerza de trabajo permite -aumentar la cantidad de trabajo sin aumentar la maquinaria, es decir, -el conjunto de medios de trabajo, máquinas, aparatos, instrumentos, -edificios, construcciones, etc. Un establecimiento que emplea, -por ejemplo, cien hombres trabajando ocho horas por día, recibirá -diariamente ochocientas horas de trabajo. Si, para aumentar este total -en una mitad más, el capitalista admitiese cincuenta nuevos obreros, -necesitaría hacer un adelanto no solamente en salarios, sino también -en maquinaria. Pero, si hace trabajar a sus cien obreros doce horas -diarias en lugar de ocho, obtiene el mismo resultado, y la antigua -maquinaria es suficiente. En adelante, esa maquinaria va a funcionar -en mayor escala, se desgastará más pronto y habrá que reponerla antes, -y esto será todo. Obtenido de esa manera un excedente de trabajo por -un esfuerzo más considerable exigido a la fuerza obrera, aumenta la -supervalía o el producto líquido, fundamento de la acumulación, sin -que haya necesidad de un aumento previo y proporcional a la parte del -capital adelantado en maquinaria. - -Un simple excedente de trabajo, sacado del mismo número de obreros, -basta en la industria extractora, la de las minas, por ejemplo, para -aumentar el valor y la masa del producto que suministra gratuitamente -la Naturaleza, y, por consecuencia, el fondo de acumulación. En la -agricultura, en que la sola acción mecánica del trabajo sobre el -suelo aumenta maravillosamente su fertilidad, un excedente de trabajo -idéntico produce mayor efecto; como en la industria extractora, la -acción directa del hombre sobre la Naturaleza favorece la acumulación. -Además, como la industria extractora y la agricultura suministran -materias a la industria manufacturera, el acrecentamiento de productos -que el excedente de trabajo procura en las dos primeras, sin aumento -de adelantos, redunda en provecho de la última. Merced únicamente a -la fuerza obrera y a la tierra, fuentes primitivas de la riqueza, el -capital aumenta, pues, sus elementos de acumulación. - - -_Productividad del trabajo._ - -Otro elemento importante de la acumulación es el grado de productividad -del trabajo social. - -Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto líquido, -del cual ella es el valor, corresponde a la productividad del trabajo -puesto en función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus -facultades productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los -medios de producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el -de las materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más -medios de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía -que se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye -la renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en -lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de -objetos útiles. - - -_Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido._ - -La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de -conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor -de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios -de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a -medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el -capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente. - -La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria, -funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no -desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones -a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento -produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre -la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de -una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles -europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden -por su uso cotidiano. Luego estos medios creados por el hombre -prestan servicios gratuitos, en proporción de los efectos útiles que -contribuyen a producir sin aumento de gastos. Estos servicios gratuitos -del trabajo de otro periodo, puestos en actividad por el trabajo de -hoy, se acumulan merced al desarrollo de las fuerzas productivas y a la -acumulación que le acompaña. - -El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el -trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas, -no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la -ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el -carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden -separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el -trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo. - - -_Cantidad del capital adelantado._ - -Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de la -supervalía se determina por el número de obreros explotados a la vez, -y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la -cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el -capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también -el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva -acumulación. - - -V. _El fondo del trabajo._ - -Los capitalistas, sus hijos y sus gobiernos derrochan cada año una -parte considerable del producto líquido anual; además, guardan en su -fondo de consumo una porción de objetos que se gastan lentamente y son -aptos para un empleo reproductivo, y hacen estériles, al adaptarlas a -su servicio personal, una multitud de fuerzas obreras. La cantidad de -riqueza que se capitaliza no es, pues, nunca tan grande como podría -ser. La relación de cantidad con el total de la riqueza social varía -con todo cambio en la división de la supervalía en renta personal y -en nuevo capital. Así, lejos de ser una parte determinada de adelanto -y una parte fija de la riqueza social, el capital social solo es una -porción variable de esta. - -Sin embargo, ciertos economistas se hallan propensos a no ver, en el -capital social, más que una parte determinada de adelanto de la riqueza -social, y aplican esta teoría a lo que ellos llaman «fondo del salario» -o «fondo del trabajo». Según ellos, este es una porción particular de -la riqueza social, el valor de una cantidad dada de subsistencias, -cuya naturaleza fija a cada momento los límites fatales que la clase -trabajadora trata inútilmente de franquear. De creer esto, estando -así determinada la suma que debe distribuirse entre los asalariados, -se sigue que si la parte que toca a cada uno es demasiado pequeña, -ocurre esto porque su número es demasiado grande, y que, finalmente, su -miseria es un hecho, no del orden social, sino del orden natural. - -En primer lugar, los límites que el sistema capitalista impone al -consumo del productor, no son «naturales» sino dentro del medio -adecuado a este sistema, así como el látigo no funciona como aguijón -«natural» del trabajo más que en el sistema esclavista. En efecto, es -propio de la naturaleza de la producción capitalista el limitar la -parte del productor a lo que es indispensable para el sustento de su -fuerza obrera, y el atribuir la demasía de su producto al capitalista. -Lo que sería menester demostrar ante todo es que, a pesar de su origen -completamente reciente, el sistema capitalista de la producción social -es, no obstante, su sistema irrevocable y «natural». - -Pero, aun con la manera de ser del sistema capitalista, es falso que -el «fondo del salario» esté determinado de antemano por la suma de -la riqueza social o del capital social. Puesto que este es solamente -una porción variable de la riqueza social, el fondo del salario, que -no es más que una parte de este capital, no sería una parte fija y -determinada de antemano de la riqueza social. - - - - -CAPÍTULO XXV - -LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA - -I. La composición del capital. -- Circunstancias en que la acumulación -del capital puede provocar un alza de los salarios. -- La magnitud del -capital no depende del número de la población obrera. --II. La parte -variable del capital disminuye relativamente a su parte constante. -- -Concentración y centralización. -- III. Demanda de trabajo relativa y -demanda de trabajo efectiva. -- La ley de población adecuada a la época -capitalista. -- Formación de un ejército industrial de reserva. -- Lo -que determina el tipo general de los salarios. -- La ley de la oferta -y la demanda es un engaño. -- IV. Formas diversas del exceso relativo -de población. -- El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema -capitalista. - - -I. _La composición del capital._ - -Vamos ahora a tratar de la influencia que el acrecentamiento del -capital ejerce en la suerte de la clase obrera. El elemento más -importante para la solución de este problema es la composición del -capital y los cambios que esta experimenta con el progreso de la -acumulación. - -La composición del capital puede ser considerada desde un doble punto -de vista. Con relación al valor, se halla determinada por la proporción -según la cual el capital se divide en parte constante (el valor de -los medios de producción) y en parte variable (el valor de la fuerza -obrera). Con relación a su materia, tal como aparece en el acto de -producción, todo capital consiste en medios de producción y en fuerza -obrera activa, y su composición está determinada por la proporción -que existe entre la masa de los medios de producción empleados y la -cantidad de trabajo necesario para hacerlos funcionar. - -La primera composición del capital es la _composición-valor_; la -segunda la _composición técnica_. Y, a fin de expresar el lazo íntimo -existente entre ambas, llamaremos _composición orgánica_ del capital -a su composición-valor siempre que esta dependa de su composición -técnica, y que, por consiguiente, los cambios ocurridos en la cantidad -de medios de producción y de fuerza obrera influyan en su valor. Cuando -hablamos en general de la composición del capital, se trata siempre de -su composición orgánica. - -Los numerosos capitales colocados en un mismo ramo de producción y que -funcionan en manos de una multitud de capitalistas independientes unos -de otros, difieren más o menos en su composición, pero el término medio -de sus composiciones particulares constituye la composición del capital -social consagrado a este ramo de producción. La composición media del -capital varía mucho de uno a otro ramo de producción, pero el término -medio de todas estas composiciones medias constituye la composición del -capital social empleado en un país, siendo de esta última de la que se -trata en las investigaciones siguientes. - - -_Circunstancias en que la acumulación del capital puede provocar un -alza de los salarios._ - -Cierta cantidad de la supervalía capitalizada debe ser adelantada en -salarios. Luego, suponiendo que la composición del capital sea la -misma, la demanda de trabajo marchará a compás de la acumulación, y la -parte variable del capital aumentará al menos en la misma proporción -que su masa total. - -En este supuesto, el progreso constante de la acumulación debe -provocar tarde o temprano una elevación gradual de los salarios. -Porque, proporcionando cada año ocupación a un número de asalariados -mayor que el del año precedente, las necesidades de esta acumulación, -la cual va siempre en aumento, acabarán por sobrepujar la oferta -ordinaria de trabajo, y, por de contado, se elevará el tipo de los -salarios. - -No obstante, las circunstancias más o menos favorables en medio de las -cuales la clase obrera se reproduce y se multiplica, no alteran en lo -más mínimo el carácter fundamental de la reproducción capitalista. Así -como la reproducción simple vuelve a traer constantemente la misma -relación social, capitalismo y salariado, así también la acumulación -no hace más que reproducir, con más capitalistas o capitalistas más -poderosos por un lado, más asalariados por otro. La reproducción del -capital encierra la de su gran instrumento de crear valor: la fuerza de -trabajo. Acumulación del capital es, pues, al mismo tiempo, aumento del -proletariado, de los asalariados que transforman su fuerza obrera en -fuerza vital del capital y se convierten así, de grado o por fuerza, en -siervos de su propio producto, que es propiedad del capitalista. - -En la situación que suponemos, y que es la más favorable posible -para los obreros, su estado de dependencia reviste, pues, las formas -más soportables. En vez de ganar en intensidad, la explotación y la -dominación capitalistas ganan simplemente en extensión a medida que -aumenta el capital y, con él, el número de sus vasallos. Entonces -toca a estos una parte mayor del producto líquido siempre creciente, -de suerte que se hallan en disposición de ensanchar el círculo de sus -goces, de alimentarse mejor, de vestirse, de proveerse de muebles, -etc., y de formar pequeñas reservas pecuniarias. Pero, si un trato -mejor para con el esclavo, una alimentación más abundante, vestidos más -decentes, y un poco más de dinero por añadidura, no pueden romper las -cadenas de la esclavitud, sucede lo mismo con las del salariado. - -En efecto, no hay que olvidar que la ley absoluta del sistema de -producción capitalista es fabricar supervalía. Lo que se propone -el comprador de la fuerza obrera es enriquecerse haciendo valer su -capital, produciendo mercancías que contienen más trabajo del que paga -por ellas, y con cuya venta realiza, por lo tanto, una porción de -valor que no le ha costado nada. Sean cuales fueren las condiciones -de la venta de la fuerza obrera, la naturaleza del salario es poner -siempre en movimiento cierta cantidad de trabajo gratuito. El aumento -del salario no indica, pues, sino una disminución relativa del trabajo -gratuito que el obrero debe proporcionar siempre; pero esta disminución -no llegará nunca a ser tal que ponga en peligro el sistema capitalista. - -Hemos admitido que el tipo de los salarios haya podido elevarse merced -a un aumento del capital superior al del trabajo ofrecido. Solo queda -entonces esta alternativa: o los salarios continúan subiendo, y -siendo motivado este movimiento por los progresos de la acumulación, -es evidente que la disminución del trabajo gratuito de los obreros -no impide al capital extender su dominación, o bien el alza continua -de los salarios comienza a perjudicar a la acumulación, y esta llega -a disminuir; pero esta disminución nunca hace desaparecer la causa -primera del alza, que no es otra sino el exceso del capital comparado -con la oferta del trabajo; inmediatamente el tipo del salario vuelve a -descender a un nivel en armonía con las necesidades del movimiento del -capital, nivel que puede ser superior, igual o inferior al que era en -el momento de efectuarse el alza de los salarios. - -Así, el mecanismo de la producción capitalista vence por sí solo el -obstáculo que puede llegar a crear, aun dado caso de que no varíe la -composición del capital. Pero el alza de los salarios es un poderoso -acicate que impele al perfeccionamiento de la maquinaria, y, por tanto, -al cambio en la composición del capital que trae por consecuencia la -baja de los salarios. - - -_La magnitud del capital no depende del número de la población obrera._ - -Hay que conocer a fondo la relación que existe entre los movimientos -del capital en vías de acumulación y las oscilaciones del tipo de los -salarios que a aquellos se refieren. - -Ora es un exceso de capital procedente de una acumulación más rápida, -la cual hace que el trabajo ofrecido sea relativamente insuficiente, -y tiende, por consecuencia, a elevar su precio; ora un aminoramiento -de la acumulación, el cual da por resultado que el trabajo ofrecido -sea relativamente superabundante, y rebaja su precio. El movimiento de -aumento y de disminución del capital en vías de acumulación produce, -pues, alternativamente la insuficiencia y la superabundancia relativas -del trabajo ofrecido; pero ni una baja efectiva del número de la -población obrera hace que el capital abunde en el primer caso, ni un -aumento efectivo de dicho número hace al capital insuficiente en el -segundo. - -La relación entre la acumulación del capital y el tipo del salario -no es más que la relación entre el trabajo gratuito, transformado en -capital, y el suplemento de trabajo pagado que exige este capital -suplementario para ser puesto en actividad. No es precisamente una -relación entre dos términos independientes uno de otro, a saber, por -un lado la suma del capital, y, por otro, el número de la población -obrera, sino, en último término, una relación entre el trabajo gratuito -y el trabajo pagado de la misma población obrera. - -Si la cantidad de trabajo gratuito que la clase obrera suministra -y que la clase capitalista acumula, aumenta tan rápidamente que su -transformación en nuevo capital necesita un suplemento extraordinario -de trabajo pagado, en una palabra, si el aumento de capital produce -una demanda más considerable de trabajo, el salario sube y, siendo -las mismas las demás circunstancias, el trabajo gratuito disminuye -proporcionalmente. Pero desde el momento en que, a consecuencia de esta -disminución del sobretrabajo, hay aminoramiento de la acumulación, -sobreviene una reacción, la parte de la renta que se capitaliza es -menor, la demanda de trabajo disminuye y el salario baja. - -El precio del trabajo no puede jamás elevarse sino en unos límites -que dejen intactas las bases del sistema capitalista y aseguren la -reproducción del capital en una escala mayor. ¿Cómo podría suceder otra -cosa donde el trabajador existe únicamente para aumentar la riqueza -ajena creada por él? Así como, en el mundo religioso, el hombre se -halla dominado por la obra de su mente, de igual manera lo es, en el -mundo capitalista, por la obra de sus manos. - - -II. _La parte variable del capital disminuye relativamente a su parte -constante._ - -No dependiendo el alza de los salarios sino del progreso continuo de la -acumulación y de su grado de actividad, nos es indispensable esclarecer -las condiciones en que tiene lugar este progreso. - -«La misma causa --dice Adam Smith-- que hace que se eleven los salarios -del trabajo, el aumento del capital, tiende a aumentar las fuerzas -productivas del trabajo, y a poner a una cantidad menor de trabajo en -estado de producir mayor cantidad de obra.» - -¿Cómo se obtiene este resultado? Mediante una serie de cambios en la -manera de producir, que ponen a una cantidad dada de fuerza obrera en -condiciones de manejar una masa cada vez mayor de medios de producción. -En este aumento, por relación a la fuerza obrera empleada, los medios -de producción desempeñan un doble papel. Los unos, tales como máquinas, -edificios, hornos, aumentan en número, extensión y eficacia para hacer -al trabajo más productivo; mientras que los otros, materias primeras -y auxiliares, aumentan porque el trabajo, al hacerse más productivo, -consume mayor cantidad de ellas en un tiempo determinado. - -En el progreso de la acumulación no hay solamente aumento cuantitativo -de los diversos elementos del capital; el desarrollo de las potencias -productivas, que este progreso trae, se manifiesta aún por cambios -cualitativos en la composición técnica del capital: la masa de los -medios de producción, maquinaria y materiales, aumenta cada vez más en -comparación con la cantidad de fuerza obrera necesaria para hacerlos -funcionar. - -Estos cambios en la composición técnica del capital obran sobre su -composición-valor y traen consigo un aumento siempre creciente de su -parte constante a expensas de su parte variable; de suerte que si, -por ejemplo, en una época atrasada de la acumulación se transforma el -50 por 100 del valor-capital en medios productivos y otro 50 por 100 -en trabajo, en una época más adelantada se empleará el 80 por 100 del -valor-capital en medios de producción y solo el 20 por 100 en trabajo. - -Pero este aumento de valor de los medios de producción no indica sino -lejanamente el aumento mucho más rápido y más considerable de su -masa; la razón de ello es que ese mismo progreso de las potencias del -trabajo, que se manifiesta por el aumento de la maquinaria y de los -materiales puestos en actividad con auxilio de una cantidad menor de -trabajo, hace disminuir el valor de la mayor parte de los productos, y -principalmente el de los que funcionan como medios de producción; su -valor no se eleva, pues, tanto como su masa. - -Por otra parte, hay que notar que el progreso de la acumulación, al -disminuir el capital variable relativamente al capital constante, no -impide su aumento efectivo. Supongamos que un valor-capital de 6.000 -pesetas, se divide primero por mitad en parte constante y en parte -variable, y que más tarde, habiendo llegado, a consecuencia de la -acumulación a la cantidad de 18.000 pesetas, la parte variable de esta -cantidad no es más que la quinta, y a pesar de su disminución relativa -de la mitad a la quinta parte, dicha parte variable se ha elevado de -3.000 a 3.600 pesetas. - -La cooperación, la división manufacturera del trabajo, la fabricación -mecánica, etc., en suma, los métodos apropiados para desarrollar las -fuerzas del trabajo colectivo, no pueden introducirse sino allí donde -la producción tiene ya lugar en grande escala, y, a medida que esta -se extiende, aquellas fuerzas se desarrollan más y más. La escala de -las operaciones depende, teniendo por base el régimen del salario, en -primer lugar, de la suma de los capitales acumulados entre las manos -de los empresarios privados. Así es como cierta acumulación previa, -cuyo origen examinaremos después, llega a ser el punto de partida del -sistema de producción capitalista. Pero todos los métodos que emplea -este sistema de producción para hacer más productivo el trabajo, -son otros tantos métodos para aumentar la supervalía o el producto -líquido, para alimentar la fuente de la acumulación. Si, pues, la -acumulación debe haber alcanzado cierto grado de extensión para que -pueda establecerse el modo de producción capitalista, este acelera -de rechazo la acumulación, cuyo nuevo progreso, al permitir un nuevo -acrecentamiento de las empresas, extiende de nuevo la producción -capitalista. Este desarrollo recíproco ocasiona en la composición -técnica del capital las variaciones que van disminuyendo cada vez más -su parte variable, pagando la fuerza de trabajo con relación a la parte -constante que representa el valor de los medios de producción empleados. - - -_Concentración y centralización._ - -Cada uno de los capitales individuales de que se compone el capital -social, representa desde luego cierta _concentración_, en manos de un -capitalista, de medios de producción y de medios de subsistencia del -trabajo, y, a medida que la acumulación se produce, esta concentración -se extiende. Al aumentar los elementos reproductivos de la riqueza, -la acumulación opera, pues, al mismo tiempo, su concentración cada vez -mayor en manos de empresarios privados. - -Todos esos capitales individuales que componen el capital social -llevan a cabo juntamente su movimiento de acumulación, es decir, de -reproducción en una escala cada vez mayor. Cada capital se enriquece -con los elementos suplementarios que resultan de esta reproducción, -conserva así, al aumentarse, su existencia distinta y limita el círculo -de acción de los demás. Luego el movimiento de concentración, no solo -se esparce en tantos puntos como la acumulación, sino que la división -del capital social en una multitud de capitales independientes unos de -otros, se mantiene precisamente porque todo capital individual funciona -como centro de concentración. - -El aumento de los capitales individuales acrecienta otro tanto el -capital social. Pero la acumulación del capital social resulta, no -solo del acrecentamiento sucesivo de los capitales individuales, sino -aun del aumento de su número, por la transformación, por ejemplo, -en capitales de valores improductivos. Además, capitales enormes -lentamente acumulados se dividen, en un momento dado, en muchos -capitales diferentes, como sucede con ocasión del reparto de una -herencia en las familias capitalistas. La concentración desaparece con -la formación de nuevos capitales y con la división de los antiguos. - -El movimiento de la acumulación social presenta, pues, por un lado, -una concentración cada vez mayor de los elementos reproductivos de -la riqueza entre manos de empresarios privados, y, por otro, la -diseminación y la multiplicación de los centros de acumulación y de -concentración. - -En cierto punto del progreso económico, esta división del capital -social en multitud de capitales individuales se ve contrariada por el -movimiento opuesto, gracias al cual, atrayéndose mutuamente, se reúnen -diferentes centros de acumulación y de concentración. Cierto número -de capitales se funden entonces en un número menor, en una palabra, -hay _concentración_ propiamente dicha. Examinemos rápidamente esta -atracción del capital por el capital. - -La guerra de la competencia se hace bajando cada cual los precios todo -lo que puede. La baratura de los productos depende, siendo iguales las -demás circunstancias, de la productividad del trabajo, y esta de la -escala de las empresas. Los grandes capitales derrotan a los pequeños. -Hemos visto ya, en los capítulos undécimo y decimotercero, que cuanto -más se desarrolla el sistema de producción capitalista, más aumenta el -mínimum de los adelantos necesarios para explotar una industria en sus -condiciones regulares. Los pequeños capitales se dirigen, pues, hacia -los ramos de la producción de los que la grande industria no se ha -apoderado aún, o de que solo se ha apoderado de una manera imperfecta. -La competencia es en este terreno violentísima, y termina siempre con -la ruina de un buen número de pequeños capitalistas, cuyos capitales -perecen en parte, y pasan, también en parte, a manos del vencedor. - -El desarrollo de la producción capitalista da origen a una potencia -completamente nueva, el crédito, que, en sus comienzos, se introduce -cautelosamente cual modesto auxiliar de la acumulación, se convierte en -seguida en una nueva y terrible arma de la guerra de la competencia, -y se transforma, por último, en un inmenso aparato social destinado a -centralizar los capitales. - -A medida que la acumulación y la producción capitalistas se -extienden, la competencia y el crédito, los más poderosos agentes de -la centralización, se desarrollan también. Por eso en nuestra época -la tendencia a la centralización es más poderosa que en ninguna otra -época histórica. Lo que principalmente diferencia la centralización -de la concentración, que no es otra cosa que la consecuencia de la -reproducción en mayor escala, es que la centralización no depende de -un aumento efectivo del capital social; los capitales individuales -de que este es la reunión, la materia que se centraliza, pueden ser -más o menos considerables, pues eso depende de los progresos de la -acumulación, pero la centralización no admite más que un cambio de -distribución de los capitales existentes, una sola modificación en el -número de los capitales individuales que componen el capital social. - -En un ramo de producción particular, la centralización no habría -llegado a su último límite sino en el momento en que todos los -capitales individuales que estuviesen en ella empeñados, no formasen -más que un solo capital individual. En una sociedad dada, tampoco -llegaría a su último límite sino cuando el capital nacional entero -no formase más que un solo capital y se hallase en manos de un solo -capitalista o de una sola compañía de capitalistas. - -La centralización no hace sino ayudar a la obra de acumulación, -poniendo a los industriales en situación de ensanchar el círculo de -sus operaciones. Que este resultado se deba a la acumulación o a la -centralización, que esta se efectúe por el violento sistema de la -anexión, derrotando unos capitales a otros y enriqueciéndose con sus -elementos desunidos, o que la fusión de una multitud de capitales -se verifique por el procedimiento más suave de las sociedades por -acciones, etc., el efecto económico de esta transformación no dejará -de ser el mismo. La extensión del círculo de las empresas será -constantemente el punto de partida de una organización más vasta -del trabajo colectivo, de un desarrollo más amplio de sus resortes -materiales, o en otros términos, de la transformación cada vez mayor -de movimientos de producción parciales y rutinarios en movimientos de -producción socialmente combinados y ordenados científicamente. - -Pero es evidente que la acumulación, el acrecentamiento gradual del -capital merced a su reproducción en una escala creciente, no es más -que un procedimiento lento, comparado con la centralización, la cual, -en primer lugar, cambia únicamente la disposición cuantitativa de las -partes componentes del capital. El mundo carecería aún del sistema -de los ferrocarriles, por ejemplo, si hubiese tenido que aguardar el -momento en que los capitales individuales hubieran suficientemente -acrecentado por la acumulación para hallarse en estado de tomar a su -cargo empresa de tamaña importancia, que la centralización del capital, -merced al auxilio de las sociedades por acciones, ha efectuado, por -decirlo así, en un abrir y cerrar de ojos. - -Los grandes capitales creados por la centralización se reproducen como -los demás, pero más rápidamente, y se convierten a su vez en poderosos -agentes de la acumulación social. Al aumentar y hacer más rápidos los -efectos de la acumulación, la centralización extiende y precipita las -variaciones en la composición técnica del capital, variaciones que -aumentan su parte constante a expensas de su parte variable, o bien -ocasionan en la demanda de trabajo una disminución relativamente a la -cantidad del capital. - - -III. _Demanda de trabajo relativa y demanda de trabaja efectiva._ - -La demanda de trabajo efectiva que ocasiona un capital, no depende de -la cantidad absoluta de este capital, sino de la cantidad absoluta de -su parte variable, única que se cambia por la fuerza obrera. La demanda -de trabajo relativa que ocasiona un capital, es decir, la proporción -entre la cantidad de este capital y la suma de trabajo que absorbe, -está determinada por la cantidad proporcional de su parte variable -relativamente a su cantidad total. Acabamos de ver que la acumulación -que acrecienta el capital social, reduce al mismo tiempo la cantidad -relativa de su parte variable y disminuye así la demanda de trabajo -relativa. ¿Cuál es ahora la influencia de este movimiento en la suerte -de la clase obrera? Es evidente que, para resolver este problema, es -preciso examinar desde luego de qué modo una disminución en la demanda -de trabajo relativa ejerce su acción sobre la demanda de trabajo -efectiva. - -Supongamos un capital de 1.200 pesetas; la cantidad relativa de la -parte variable es de la mitad del capital entero. No variando este y -bajando aquella de la mitad a la tercera parte, la cantidad efectiva -de esta parte no es más que de 400 pesetas en lugar de ser de 600: -mientras no varía la cantidad de un capital, toda disminución en -la cantidad relativa de su parte variable es al mismo tiempo una -disminución de la cantidad efectiva de aquel. - -Tripliquemos el capital de 1.200 pesetas, que se convertirá en 3.600 -pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye en esta -misma proporción; es decir, es dividida por 3, y baja entonces de la -mitad a la sexta parte; su cantidad efectiva será de 600 pesetas, -como en su principio, pues 600 es la sexta parte de 3.600 y la mitad -de 1.200: variando la cantidad total del capital, el fondo de los -salarios, no obstante una disminución de su cantidad relativa, conserva -la misma cantidad efectiva, si esta disminución tiene lugar en la misma -proporción que el aumento del capital entero. - -Si el capital de 1.200 pesetas se duplica, será de 2.400 pesetas; si la -cantidad relativa de la parte variable disminuye en mayor proporción -que ha aumentado el capital, y baja, por ejemplo, como en el caso -anterior, de la mitad a la sexta parte, su cantidad efectiva no será -más que de 400 pesetas: si la disminución de la cantidad relativa de -la parte variable tiene lugar en mayor proporción que el aumento del -capital adelantado, el fondo de salario sufre una disminución efectiva, -a pesar del aumento del capital. - -El mismo capital de 1.200 pesetas, triplicado de nuevo, es igual a -3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye, -pero en menor proporción que ha aumentado el capital; dividida por 2, -mientras que el capital ha sido multiplicado por 3, baja de la mitad -a la cuarta parte; su cantidad efectiva asciende a 900 pesetas: si la -disminución de la cantidad relativa de la parte variable tiene lugar en -una proporción menor que el aumento del capital entero, el fondo del -salario experimenta un aumento efectivo, a pesar de la disminución de -su cantidad relativa. - -Estos son, a la vez, los periodos sucesivos por que atraviesan las -masas del capital social distribuidas entre los diferentes ramos de -producción, y las condiciones diversas que presentan al mismo tiempo -diferentes ramos de producción. - -Tenemos los ejemplos de fábricas en que un mismo número de obreros -basta para poner en actividad una cantidad creciente de medios de -producción; el aumento del capital procedente del acrecentamiento -de su parte constante hace que en este caso disminuya otro tanto la -cantidad relativa de la fuerza obrera explotada, sin variar su cantidad -efectiva. Hay también ejemplos de disminución efectiva del número -de obreros ocupados en ciertos ramos de industria y de su aumento -simultáneo en otros ramos, aunque en todos haya habido aumento del -capital invertido. - -En el capítulo decimoquinto hemos indicado las causas que, no obstante -las tendencias contrarias, hace que las filas de los asalariados vayan -engrosando con los progresos de la acumulación. Recordaremos aquí, -pues, lo que hace relación a nuestro asunto. - -El mismo desarrollo del maquinismo que ocasiona una disminución no solo -relativa, sino frecuentemente efectiva, del número de obreros empleados -en ciertos ramos de industria, permite a estos suministrar una masa -mayor de productos a bajo precio; dichas industrias impulsan de esta -manera el desarrollo de otras industrias, el de aquellas a quienes -proporcionan medios de producción, o bien el de aquellas de donde sacan -sus primeras materias, instrumentos, etc., formando así otros tantos -mercados nuevos para el trabajo. - -Además, hay momentos en que los trastornos técnicos se dejan sentir -menos, en que la acumulación se presenta más bien como un movimiento de -extensión sobre la última base técnica establecida. Entonces empieza de -nuevo a operar más o menos la ley según la cual la demanda de trabajo -aumenta en la misma proporción que el capital. Pero, al mismo tiempo -que el número de obreros atraídos por el capital llega a su máximum, -los productos vienen a ser tan abundantes, que al menor obstáculo que -se oponga a su circulación, el mecanismo social parece como que se -detiene, y el trabajo se interrumpe, disminuye. La necesidad que obliga -al capitalista a economizarlo, engendra perfeccionamientos técnicos -que reducen, por consecuencia, el número de los obreros necesarios. La -duración de los momentos en que la acumulación favorece más la demanda -de trabajo, es cada día menor. - -Así, desde que la industria mecánica ha alcanzado la supremacía, el -progreso de la acumulación redobla la energía de las fuerzas que -tienden a disminuir la demanda de trabajo relativa, y debilita las -fuerzas que tienden a aumentar la demanda de trabajo efectiva. El -capital variable, y por consecuencia la demanda de trabajo, aumenta -con el capital social de que forma parte, pero aumenta en proporción -decreciente. - - -_La ley de población adecuada a la época capitalista._ - -Hallándose regida la demanda de trabajo, no solamente por la cantidad -de capital variable puesto ya en actividad, sino también por el término -medio de su aumento continuo (capítulo XXIV), la oferta de trabajo -sigue siendo normal mientras sigue este movimiento. Pero cuando -el capital variable llega a un término medio de aumento inferior, -la misma oferta de trabajo, que hasta entonces era normal, se hace -superabundante, de suerte que una parte más o menos considerable de -la clase asalariada, habiendo dejado de ser necesaria para poner en -actividad el capital, es entonces superflua, supernumeraria. Como -semejante hecho se repite con el progreso de la acumulación, esta -arrastra en pos de sí un sobrante de población que va continuamente en -aumento. - -El progreso de la acumulación y el movimiento, que la acompaña, -de disminución proporcional del capital variable y de disminución -correspondiente en la demanda de trabajo relativa, los cuales, como -acabamos de ver, dan por resultado el aumento efectivo del capital -variable y de la demanda de trabajo en una proporción decreciente, -tienen, finalmente, por complemento, la creación de un sobrante de -población relativo. Llamámosle «relativo» porque proviene, no de un -aumento real de la población obrera, sino de la situación del capital -social, que le permite prescindir de una parte más o menos considerable -de sus obreros. Como este sobrante de población no existe más que con -relación a las necesidades momentáneas de la explotación capitalista, -puede aumentar o disminuir repentinamente según los movimientos de -expansión y de contracción de la producción. - -Al producir la acumulación del capital, y a medida que lo consigue, la -clase asalariada produce, pues, los instrumentos de su anulación o de -su transformación en sobrante de población relativo. Tal es la _ley -de población_ que distingue a la época capitalista y corresponde a su -sistema de producción particular. Cada uno de los sistemas históricos -de la producción social tiene su ley de población adecuada, ley que -solo a él se aplica, que pasa con él, y no tiene, por consecuencia, más -que un valor histórico. - - -_Formación de un ejército industrial de reserva._ - -Si la acumulación, el progreso de la riqueza sobre la base capitalista, -crea necesariamente un sobrante de población obrera, este se convierte, -a su vez, en el auxiliar más poderoso de la acumulación, en una -condición de existencia de la producción capitalista, en su estado -de completo desarrollo. Este sobrante de población forma un ejército -de reserva industrial que pertenece al capitalista de una manera tan -absoluta como si lo hubiese educado y disciplinado a expensas suyas: -ejército que provee a sus necesidades variables de trabajo la materia -humana siempre explotable y siempre disponible, independientemente del -aumento natural de la población. - -La presencia de esta reserva industrial, su entrada de nuevo, parcial -o general, en el servicio activo, y su reconstitución con arreglo -a un plan más vasto, todo esto se encuentra en el fondo de la vida -accidentada que atraviesa la industria moderna, con la repetición casi -regular cada diez años, fuera de las demás sacudidas irregulares, del -mismo periodo compuesto de actividad ordinaria, de producción excesiva, -de crisis y de inacción. - -Esta marcha singular de la industria no se encuentra en ninguna de las -épocas anteriores de la humanidad. Solo de la época en que el progreso -mecánico, habiendo echado raíces bastantes profundas, ejerció una -influencia preponderante sobre toda la producción nacional; en que, -gracias a él, el comercio exterior comenzó a sobreponerse al comercio -interior; en que el mercado universal se anexionó sucesivamente vastos -territorios en América, en Asia y en Australia; en que, finalmente, -las naciones rivales se hicieron bastante numerosas, de esa época -solamente datan los periodos florecientes que van a parar siempre a una -crisis general, fin de un periodo y punto de partida de otro. Hasta el -presente, la duración de estos periodos es de diez u once años, pero -no hay razón alguna para que este número sea inmutable. Al contrario, -debe deducirse de las leyes de la producción capitalista, tales como -acabamos de desarrollarlas, que ese número variará y que los periodos -irán acortándose. - -El progreso industrial que sigue la marcha de la acumulación, al -mismo tiempo que reduce cada vez más el número de obreros necesarios -para poner en actividad una masa siempre creciente de medios de -producción, aumenta la cantidad de trabajo que el obrero individual -debe proporcionar. A medida que el progreso desarrolla las potencias -productivas del trabajo y hace, por consecuencia, que se saquen más -productos de menos trabajo, el sistema capitalista desarrolla también -los medios de sacar más trabajo del asalariado, ya prolongando su -jornada o bien haciendo más intenso su trabajo, o de aumentar en -apariencia el número de los trabajadores empleados, reemplazando una -fuerza superior y más cara con muchas fuerzas inferiores y muy baratas, -es decir, el hombre con la mujer, el adulto con el niño, un obrero -americano con tres chinos. He ahí diferentes métodos para disminuir la -demanda de trabajo y hacer superabundante su oferta, en una palabra, -para fabricar supernumerarios. - -El exceso de trabajo impuesto a la parte de la clase asalariada que se -halla en servicio activo, a los ocupados, engruesa las filas de los -desocupados, de la reserva, y la competencia de estos últimos, que -buscan naturalmente colocación, contra los primeros, ejerce sobre estos -una presión que los obliga a soportar más dócilmente los mandatos del -capital. - - -_Lo que determina el tipo general de los salarios._ - -La proporción diferente según la cual la clase obrera se descompone en -ejército activo y ejército de reserva, el aumento o la disminución del -sobrante de población relativo correspondiente al flujo y reflujo del -periodo industrial, es lo que determina exclusivamente las variaciones -en el tipo general de los salarios. - -En vez de basar la oferta del trabajo en el aumento y la disminución -alternativos del capital que funciona, es decir, en las necesidades -momentáneas de la clase capitalista, el evangelio economista burgués -hace depender el movimiento del capital de un movimiento en el número -efectivo de la población obrera. Según su doctrina, la acumulación -produce un alza de salarios, que poco a poco hace que se aumente el -número de los obreros, hasta el punto que estos obstruyen de tal -manera el mercado, que el capital no basta ya para ocuparlos a todos -a un tiempo. Entonces el salario baja. Este descenso es mortal para -la población obrera, impidiéndole al menos aumentarse, de tal modo -que, a causa del corto número de obreros, el capital torna a ser -superabundante, la demanda de trabajo comienza otra vez a ser mayor que -la oferta, los salarios vuelven a subir y así sucesivamente. - -¡Y un movimiento de esta naturaleza sería posible con el sistema de -producción capitalista! Pero antes de que el alza de los salarios -hubiese provocado el menor aumento efectivo en la cifra absoluta de la -población realmente apta para trabajar, se hubiera dejado transcurrir -veinte veces el tiempo necesario para comenzar la campaña industrial, -empeñar la lucha y conseguir la victoria. Por rápida que sea la -reproducción humana, necesita, en todo caso, el intervalo de una -generación para reemplazar a los trabajadores adultos. Ahora bien, el -beneficio de los fabricantes depende principalmente de la posibilidad -de explotar el momento favorable de una demanda abundante; es necesario -que puedan inmediatamente, según el capricho del mercado, activar sus -operaciones; es preciso, pues, que hallen en él en seguida brazos -disponibles; no pueden aguardar a que su demanda de brazos produzca, -mediante un alza de los salarios, un movimiento de población que les -proporcione los brazos que necesitan. La expansión de la producción, en -un momento dado, no es posible sino con un ejército de reserva a las -órdenes del capital, con un sobrante de trabajadores aparte del aumento -natural de la población. - -Los economistas confunden las leyes que rigen el tipo general del -salario y expresan relaciones entre el capital y la fuerza obrera -consideradas ambas en conjunto, con las leyes que en particular -distribuyen la población entre los diversos ramos de industria. - -Hay circunstancias especiales que favorecen la acumulación ya en este o -en aquel ramo. En cuanto los beneficios exceden del tipo medio en uno -de ellos, acuden a él nuevos capitales, la demanda de trabajo se deja -sentir, se hace más necesaria y eleva los salarios. El alza atrae una -gran parte de la clase asalariada al ramo de industria privilegiado -hasta que, por el hecho de esta afluencia continua, el salario vuelve a -descender a su nivel ordinario o más bajo todavía. Desde este momento, -no solo cesa la invasión de aquel ramo por los obreros, sino que da -lugar a su emigración hacia otros ramos de industria. La acumulación -del capital produce un alza en los salarios; este alza, un aumento de -obreros; este aumento, una baja en los salarios, y esta, por último, -una disminución de obreros. Pero los economistas no tienen razón -al proclamar como ley general del salario lo que no es más que una -oscilación local del mercado del trabajo, producida por el movimiento -de distribución de los trabajadores entre los diversos ramos de -producción. - - -_La ley de la oferta y la demanda es un engaño._ - -Una vez convertido en eje sobre el cual gira la ley de la oferta y la -demanda de trabajo, el sobrante relativo de población no le permite -funcionar sino dentro de unos límites que no se opongan al espíritu de -dominación y de explotación del capital. - -A este propósito, recordemos una teoría que ya hemos mencionado en el -capítulo XV. Cuando una máquina deja sin ocupación a obreros hasta -entonces ocupados, los utopistas de la economía política pretenden -demostrar que esta operación deja disponible al mismo tiempo un capital -destinado a emplearlos de nuevo en algún otro ramo de industria. Hemos -demostrado que no sucede nada de eso; ninguna parte del antiguo capital -queda disponible para los obreros despedidos, al contrario, son ellos -los que quedan a disposición de nuevos capitales si los hay. Y ahora -puede apreciarse cuán poco fundamento tiene la supuesta «teoría de -compensación». - -Los obreros destituidos por la máquina y que quedan disponibles, se -hallan a disposición de todo nuevo capital a punto de entrar en juego. -Que este capital los ocupe a ellos o a otros, el efecto que produce -sobre la demanda general de trabajo será siempre nulo, si este capital -puede retirar del mercado tantos brazos como a él han arrojado las -máquinas. Si retira menos, el número de los desocupados aumentará al -fin y al cabo; por último, si retira más, la demanda general de trabajo -se aumentará solo con la diferencia entre los brazos que atraiga y los -que la máquina haya rechazado. El aumento que, por efecto de nuevos -capitales en vías de colocación, habría tenido la demanda general de -brazos, se encuentra, pues, en todo caso anulada hasta la ocupación de -los brazos arrojados por las máquinas al mercado. - -Tal es el efecto general de todos los métodos que contribuyen a formar -trabajadores supernumerarios. Gracias a ellos, la oferta y la demanda -de trabajo dejan de ser movimientos procedentes de dos polos opuestos, -el del capital y el de la fuerza obrera. El capital influye en ambos -polos simultáneamente. Si su acumulación aumenta la demanda de brazos, -sabemos que aumenta también su oferta al fabricar supernumerarios. -En estas condiciones, la ley de la oferta y de la demanda de trabajo -completa el despotismo capitalista. - -Así, cuando los trabajadores comienzan a notar que su función de -instrumentos que hacen valer el capital es cada vez más insegura a -medida que su trabajo y la riqueza de sus dueños aumentan; tan luego -como echan de ver que la violencia mortífera de la competencia que -entre ellos se hacen, depende enteramente de la presión ejercida por -los supernumerarios; tan luego como, a fin de aminorar el efecto -funesto de esta ley «natural» de la acumulación capitalista, se unen -para organizar la inteligencia y la acción común entre los ocupados -y los desocupados, se ve inmediatamente al capital y a su defensor -titular el economista burgués, clamar contra semejante sacrilegio y -contra tal violación de la ley «eterna» de la oferta y de la demanda. - - -IV. _Formas diversas del sobrante relativo de población._ - -Por más que el sobrante relativo de población presenta matices que -varían hasta lo infinito, distínguense en él, sin embargo, algunas -grandes categorías, algunas diferencias de forma muy marcadas: la forma -flotante, la forma oculta y la forma permanente. - -Los centros de la industria moderna, talleres mecánicos, manufacturas, -fundiciones, minas, etc., no cesan de atraer y de rechazar -alternativamente a los trabajadores; pero, en general, concluyen por -atraer más que rechazan, de suerte que el número de obreros explotados -va aumentando en ellos, aunque disminuye proporcionalmente en la escala -de la producción. El sobrante de población existe allí en estado -flotante. - -Las fábricas, la mayor parte de las grandes manufacturas, solo emplean -a los obreros varones hasta la edad de su madurez. Pasado este término, -conservan únicamente una escasa minoría y despiden casi siempre a los -restantes. Este elemento del sobrante de población aumenta a medida que -se extiende la grande industria; el capital necesita una proporción -mayor de mujeres, de niños y de jóvenes, que de hombres adultos. Por -otra parte, es tal la explotación de la fuerza obrera por el capital, -que el trabajador se encuentra aniquilado a la mitad de su carrera. -Al llegar a la edad madura, debe dejar su puesto a una fuerza más -joven y descender un peldaño de la escala social, y dichoso él si no -se ve relegado definitivamente entre los supernumerarios. Además, el -término medio más corto de la vida se halla entre los obreros de la -grande industria. Dadas estas condiciones, las filas de esta fracción -del proletariado solo pueden engrosar cambiando frecuentemente de -elementos individuales. Es necesario, pues, que las generaciones se -renueven frecuentemente, cuya necesidad social queda satisfecha por -medio de matrimonios precoces y gracias a la prima que la explotación -de los niños asegura a su producción. - -En seguida que la producción capitalista se apodera de la agricultura -e introduce en ella el empleo de las máquinas, la demanda de trabajo -disminuye efectivamente a medida que el capital se acumula en ese -ramo; una parte de la población agrícola se halla siempre a punto -de transformarse en población urbana y manufacturera. Para que la -población de los campos se dirija, como lo hace, a las ciudades, es -preciso que, en los campos mismos, haya un sobrante de población -oculto, cuya extensión no se echa de ver sino en el momento en que la -emigración de los campos a las ciudades tiene lugar en grande escala. -Por consiguiente, el obrero agrícola se halla reducido al mínimum de -salario y tiene ya un pie en el fango del pauperismo. - -Por otra parte, a pesar de este sobrante relativo de población, los -campos quedan al mismo tiempo insuficientemente poblados. Esto se deja -sentir no solo de una manera local en los puntos donde se opera un -rápido tránsito de hombres hacia las ciudades, minas, ferrocarriles, -etc., sino generalmente en la primavera, en verano y en otoño, épocas -en que la agricultura tiene necesidad de un suplemento de brazos. -Aunque hay demasiados obreros para las necesidades ordinarias, hay -escasez de ellos para las necesidades excepcionales y temporales de la -agricultura. - -La tercera categoría del sobrante relativo de población, la permanente, -pertenece al ejército industrial activo, pero, al mismo tiempo, la -extremada irregularidad de sus ocupaciones hace de él un depósito -inagotable de fuerzas disponibles. Acostumbrado a la miseria crónica, -a condiciones de existencia completamente inseguras y vergonzosamente -inferiores al nivel ordinario de la clase obrera, se convierte en -extensa base de ramos especiales de explotación en los cuales el tiempo -de trabajo llega a su máximum y el tipo del salario a su mínimum. -El llamado trabajo a domicilio nos ofrece un ejemplo espantoso de -esta categoría. Esta capa social, que se recluta sin cesar entre -los supernumerarios de la grande industria y de la agricultura, -se reproduce en escala creciente. Si las defunciones son en ella -numerosas, el número de los nacimientos es, en cambio, muy elevado. -Semejante fenómeno trae a la memoria la reproducción extraordinaria de -ciertas especies animales débiles y constantemente perseguidas. «La -pobreza --dice Adam Smith-- parece favorable a la generación». - -Finalmente, el último residuo del sobrante relativo de población habita -el infierno del pauperismo. Sin contar los vagabundos, los criminales, -las prostitutas, los mendigos, y todo ese mundo que llaman «clases -peligrosas», esta capa social se compone de tres categorías. - -La primera comprende los obreros aptos para trabajar; su masa, que -engrosa a cada crisis, disminuye cuando los negocios recobran su -actividad. La segunda comprende los niños de los pobres socorridos -y los huérfanos. Estos son otros tantos candidatos de la reserva -industrial, los cuales, en las épocas de mayor prosperidad, entran -en masa en el servicio activo. La tercera categoría comprende los -más miserables; en primer lugar los obreros y obreras a quienes el -desarrollo social ha, por decirlo así, desmonetizado, al suprimir la -obra de detalle que, por la división del trabajo, era su único recurso; -después los que, por desgracia, han pasado de la edad productiva -del asalariado, y por último, las víctimas directas de la industria, -enfermos, mutilados, viudas, etc., cuyo número se eleva con el de las -máquinas peligrosas, las minas, las manufacturas químicas, etc. - - -_El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema capitalista._ - -El pauperismo es el cuartel de inválidos del ejército del trabajo. Su -producción está comprendida en la del sobrante relativo de población, -su necesidad en la necesidad de este, y forma con él una condición de -existencia de la riqueza capitalista. - -Las mismas causas que desarrollan con la potencia productiva del -trabajo la acumulación del capital, creando la facilidad de disponer -de la fuerza obrera, hacen que aumente la reserva industrial con los -resortes materiales de la riqueza. Pero cuanto más aumenta la reserva, -comparativamente al ejército del trabajo, más aumenta también el -pauperismo oficial. He ahí la ley general, absoluta, de la acumulación -capitalista. La acción de esta ley, como la de cualquiera otra, está -naturalmente sujeta a las modificaciones de circunstancias particulares. - -El análisis de la supervalía relativa (sección cuarta) nos ha conducido -al siguiente resultado: que en el sistema capitalista, en que los -medios de producción no están al servicio del trabajador, sino el -trabajador al servicio de los medios de producción, todos los métodos -para multiplicar los recursos y la potencia del trabajo colectivo -se practican a expensas del trabajador individual; todos los medios -de desarrollar la producción se transforman en medios de dominar y -explotar al productor; hacen de él un hombre truncado, parcelario, -o el accesorio de una máquina; le oponen, como otros tantos poderes -enemigos, las potencias científicas de la producción; sustituyen el -trabajo atractivo por el trabajo forzado; hacen cada vez más penosas -las condiciones en que se efectúa el trabajo, y someten al obrero -durante su servicio a un despotismo tan mezquino como ilimitado; -transforman su vida entera en tiempo de trabajo y encierran a su mujer -y a sus hijos en los presidios capitalistas. - -Pero todos los métodos que ayudan a la producción de la supervalía, -favorecen igualmente la acumulación, y toda extensión de esta necesita -a su vez de aquellos. De lo cual resulta que, cualquiera que sea -el tipo de los salarios, alto o bajo, la condición del trabajador -debe empeorar a medida que el capital se acumula; de tal suerte, -que acumulación de riqueza por un lado, significa acumulación igual -de pobreza, de sufrimiento, de ignorancia, de embrutecimiento, de -degradación física y moral, de esclavitud por otro, o sea del lado de -la clase que produce el capital mismo. - - - - -SECCIÓN OCTAVA - -La acumulación primitiva. - -CAPÍTULO XXVI - -EL SECRETO DE LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA - -I. Separación del productor y de los medios de producción. -- -Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado el régimen -feudal con el régimen capitalista. -- II. Después de haber estado -sometido a la explotación por la fuerza bruta, el trabajador acaba por -someterse a ella voluntariamente. -- III. Establecimiento del mercado -interior para el capital industrial. - - -I. _Separación del productor y de los medios de producción._ - -Ya hemos visto cómo el dinero se convierte en capital, el capital en -origen de supervalía, y la supervalía en origen de un nuevo capital. -Pero la acumulación capitalista supone la presencia de la supervalía, -y esta el modo de producción capitalista, el cual, a su vez, depende -de la acumulación ya operada, en mano de productores mercantiles, -de capitales bastante considerables. Todo este movimiento, por -consecuencia, parece que gira en un círculo vicioso del que no podría -salirse sin admitir una acumulación primitiva, que sirva de punto de -partida a la producción capitalista, en vez de proceder de ella. ¿Cuál -es el origen de esta acumulación primitiva? - -Según la historia real y verdadera, la conquista, la servidumbre, -el robo a mano armada, el reinado de la fuerza bruta son los que han -triunfado siempre. En los manuales de Economía política, es, por el -contrario, el idilio el que siempre ha florecido; jamás ha habido otros -medios de enriquecerse sino el trabajo y el derecho. En realidad, -los métodos de la acumulación primitiva son todo lo que se quiera, -excepto materia de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias -y hospitales, la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado, -el robo de las tierras comunales, la transformación terrorista de la -propiedad feudal en propiedad moderna privada, tales son los orígenes -idílicos de la acumulación primitiva. - -Si, en la relación entre capitalista y asalariado, el primero desempeña -el papel de dueño y el segundo el de servidor, es merced a un contrato -por el cual no solo se pone el asalariado al servicio, y por lo tanto -bajo la dependencia del capitalista, sino que hasta ha renunciado a -todo derecho de propiedad sobre su propio producto. - -¿Por qué hace el asalariado semejante convenio? Porque no posee más -que su fuerza personal, el trabajo en estado de potencia, mientras que -todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esta -potencia, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio -útil del trabajo, la facultad de disponer de las subsistencias -indispensables para la vida, se encuentran en el lado opuesto. - -La base del sistema capitalista es la separación radical del productor -y los medios de producción. Para que este sistema se establezca, es -necesario, pues, que, en parte al menos, los medios de producción -hayan sido arrancados ya a los productores que los empleaban en -realizar su propia potencia de trabajo, y que estos medios, hayan -sido ya detentados por productores mercantiles, quienes los emplean -en especular con el trabajo ajeno. El movimiento histórico que da por -resultado el divorcio entre el trabajo y sus condiciones, los medios de -producción, tal es el significado de la acumulación primitiva. - - -_Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado el régimen -feudal con el régimen capitalista._ - -El orden económico capitalista ha salido del seno del orden económico -feudal. La disolución del uno ha disgregado los elementos constitutivos -del otro. - -Para que el trabajador, el productor inmediato, pudiese disponer de su -propia persona, necesitaba ante todo no estar sujeto a una tierra o a -otra persona; tampoco podía llegar a ser vendedor libre de trabajo, -llevando su mercancía, la fuerza de trabajo, donde quiera que esta -encontrase un mercado, sin haberse sustraído al régimen de los gremios -con sus patronatos, sus jurados, sus leyes de aprendizaje, etc. El -movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados, -se presenta, pues, como su emancipación de la servidumbre y del régimen -de los gremios. Por otra parte, si estos emancipados se venden a sí -propios es porque se ven obligados a ello para vivir, porque han sido -despojados de todos los medios de producción y de todas las garantías -de existencia ofrecidas por el antiguo orden de cosas. La historia de -su expropiación no tiene réplica, pues se halla escrita en la historia -de la humanidad con letras indelebles de sangre y fuego. - -Tocante a los capitalistas empresarios, estos nuevos potentados no solo -tenían que destituir a los maestros de oficios, sino también a los -detentadores feudales de las fuentes de la riqueza. Su advenimiento se -presenta, desde este punto de vista, como el resultado de una lucha -victoriosa contra el poder señorial con sus irritantes privilegios, y -contra el régimen de los gremios por las trabas que oponía al libre -desarrollo de la producción y a la libre explotación del hombre por el -hombre. El progreso ha consistido en variar la forma de la explotación: -la explotación feudal se ha convertido en explotación capitalista. - - -II. _Después de haber sido sometido a la explotación por la fuerza -bruta, el trabajador acaba por someterse a ella voluntariamente._ - -No basta que, por una parte, se presenten las condiciones materiales -del trabajo en forma de capital, y, por otra, hombres que nada tienen -que vender si no es su fuerza de trabajo. No basta tampoco que se les -obligue por la fuerza a venderse voluntariamente. - -La burguesía naciente --y este es un momento esencial de la acumulación -primitiva-- no podía prescindir de la intervención constante del Estado -para prolongar la jornada de trabajo (capítulo X), para «reglamentar» -el salario, es decir, para conservar al trabajador en el grado de -dependencia requerido, abrumándole bajo el yugo del salariado mediante -leyes de un terrorismo grotesco, leyes que iban dirigidas en el -occidente de Europa, a fines del siglo XV y durante el XVI, contra el -proletariado sin casa ni hogar, contra los padres de la clase obrera -de hoy, castigados por haber sido reducidos al estado de vagabundos -y de pobres, la mayor parte de las veces de resultas de expropiación -violenta. - -No olvidemos que la burguesía, desde el principio de la Revolución -francesa, se atrevió a despojar a la clase obrera del derecho de -asociación que esta acababa apenas de conquistar. Por una ley de 14 de -junio de 1791, se consignó que todo acuerdo tomado por los trabajadores -para la defensa de sus intereses comunes fuese declarado «atentatorio a -la libertad y a la Declaración de los derechos del hombre», y castigado -con multa y privación de los derechos de ciudadano. - -Con el progreso de la producción capitalista, se forma una clase -cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación, -a las costumbres transmitidas, se conforman con las exigencias del -actual régimen económico de un modo tan instintivo como se conforma -con las variaciones atmosféricas. En cuanto este modo de producción -adquiere cierto desarrollo, su mecanismo destruye toda resistencia; -la presencia constante de un sobrante relativo de población mantiene -la ley de la oferta y de la demanda de trabajo, y por consecuencia el -salario, dentro de los límites adecuados a las necesidades del capital; -la presión sorda de las relaciones económicas remata el despotismo -del capital sobre el trabajador. A veces se recurre todavía a la -violencia, al empleo de la fuerza bruta, pero solo como excepción. En -el curso ordinario de las cosas, el trabajador puede quedar abandonado -a la acción de las «leyes naturales» de la sociedad, es decir, a la -dependencia del capital, engendrada, defendida y perpetuada por el -propio mecanismo de la producción. - - -III. _Establecimiento del mercado interior para el capital industrial._ - -La continua expropiación de los labradores, fomentada por las leyes -salvajes contra los vagabundos, introdujo violentamente en la industria -de las ciudades masas enormes de proletarios, y contribuyó a destruir -la antigua industria doméstica. Es necesario que nos detengamos un -instante a examinar este elemento de la acumulación primitiva. - -Antiguamente, la misma familia campesina elaboraba en primer lugar, y -luego consumía directamente, a lo menos en gran parte, los víveres y -las materias primeras, producto de su trabajo. De simples valores de -uso que eran, al convertirse en mercancías, estas materias primeras se -vendían a las manufacturas, y los objetos que, gracias a ella, eran -elaborados en el campo, se transformaban en artículos de manufactura, -a los que el campo servía de mercado. Desde entonces desapareció la -industria doméstica de los labriegos. Esta desaparición es la única que -puede dar al mercado interior de un país la extensión y la constitución -que exigen las necesidades de la producción capitalista. - -No obstante, el periodo manufacturero propiamente dicho no consigue -hacer radical esta revolución. Si, en efecto, destruye, en ciertos -ramos y en determinados puntos, la industria doméstica, también le da -vida en otros. Ese periodo contribuye a la formación de una clase de -labradores en pequeño, para quienes el cultivo de la tierra es una -operación secundaria, y el trabajo industrial, cuyo producto venden -a las manufacturas directamente o por mediación del comerciante, -la ocupación principal. La grande industria es la que separa -definitivamente la agricultura de la industria doméstica de los campos, -arrancando sus raíces, que son el hilado y el tejido a mano. - -De esta separación fatal datan el desarrollo necesario de los poderes -colectivos del trabajo y la transformación de la producción dividida, -rutinaria, en producción combinada, científica. La industria mecánica, -acabando esta separación, es la primera que entrega al capital todo el -mercado interior de un país. - - - - -CAPÍTULO XXVII - -ORIGEN DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL - -La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza. -- Régimen -colonial, deudas públicas, sistema proteccionista. - - -_La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza._ - -No es dudoso que muchos jefes de gremios, artesanos independientes, y -aun obreros asalariados, se hayan hecho desde luego capitalistas en -pequeño y que, poco a poco, merced a una explotación siempre creciente -de trabajo asalariado seguida de una acumulación correspondiente, hayan -por fin salido de su concha transformados en capitalistas de la cabeza -hasta los pies. - -Sin embargo, esta transformación lenta del capital no respondía -en manera alguna a las necesidades comerciales del nuevo mercado -universal, creado por los grandes descubrimientos del siglo XV. - -Pero la Edad Media había legado dos especies de capital que prosperan -bajo los más diversos regímenes de economía social, y que, antes de -la época moderna, ocupan por sí solos la categoría de capital. Tales -son el _capital usurario_ y el _capital comercial_. Ahora bien, la -constitución feudal de los campos y la organización corporativa de las -ciudades, barreras que impedían al capital-dinero, formado por el doble -camino de la usura y del comercio, transformarse en capital industrial, -concluyeron por desaparecer. - -El descubrimiento de las minas de oro y plata de América, la sepultura -en ellas de sus habitantes reducidos a la esclavitud o al exterminio, -los amagos de conquista y de saqueo en las Indias orientales, la -transformación de África en territorio de caza para la captura de -negros, tales fueron los procedimientos suaves de acumulación primitiva -con que se señaló en su aurora la era capitalista. Inmediatamente -después estalla la guerra mercantil, que llega a tener el mundo entero -por teatro. Empezando por la rebelión de Holanda contra España, -adquiere proporciones gigantescas en la cruzada de Inglaterra contra la -Revolución francesa, y se prolonga hasta nuestros días en expediciones -de piratas como las famosas _guerras de opio_ contra China. - -Algunos de los diferentes métodos de acumulación primitiva, como -régimen colonial, deudas públicas, hacienda moderna, sistema -proteccionista, etc., descansan en el empleo de la fuerza; pero todos, -sin excepción, explotan el poder del Estado, la fuerza concentrada y -organizada de la sociedad, a fin de precipitar violentamente el paso -del orden económico feudal al orden económico capitalista, y abreviar -los periodos de transición. En efecto, la fuerza es la partera de toda -sociedad en vías de alumbramiento; la fuerza es un agente económico. - - -_Régimen colonial, deudas públicas, sistema proteccionista._ - -El régimen colonial dio un gran impulso a la navegación y al comercio, -y produjo las sociedades mercantiles, a las que los gobiernos -concedieron monopolios y privilegios, medios poderosos para efectuar la -concentración de los capitales. Dicho régimen proporcionaba mercados -a las nacientes manufacturas, cuya facilidad de acumulación se -duplicó merced al monopolio del mercado en las colonias. Los tesoros -directamente usurpados, fuera de Europa, por el trabajo forzoso de -los indígenas reducidos a la esclavitud por el robo y el asesinato, -volvían a la madre patria para funcionar allí como capitales. En -nuestros días, la superioridad industrial indica la superioridad -comercial; pero, en la época manufacturera propiamente dicha, la -superioridad comercial es la que da la superioridad industrial. De aquí -proviene el importante papel que desempeñó en aquella época el régimen -colonial. - -El sistema de las deudas públicas, cuya aplicación iniciaron en la -Edad Media Venecia y Génova, invadió definitivamente a Europa durante -la época manufacturera. La deuda pública, o, en otros términos, la -enajenación del Estado, ya sea este despótico, constitucional o -republicano, es la que da carácter a la era capitalista. La única parte -de la llamada riqueza nacional que entra efectivamente en la posesión -colectiva de los pueblos modernos, es su deuda pública. - -La deuda pública obra como uno de los agentes más enérgicos de la -acumulación primitiva. Con facilidad mágica dota al dinero improductivo -de la virtud procreadora, transformándolo así en capital, y sin que por -esto se halle expuesto a sufrir los riesgos inseparables de su empleo -industrial y aun de la usura privada. - -A decir verdad, los que prestan al Estado no dan nada, pues su capital, -transformado en efectos públicos de fácil circulación, continúa -funcionando entre sus manos como si fuese numerario. Mas, dejando a un -lado la clase de rentistas ociosos así creada y la fortuna improvisada -de los hacendistas intermediarios entre el gobierno y la nación, -la deuda pública ha dado impulso a las sociedades por acciones, al -comercio de toda clase de papeles negociables, a las operaciones -dudosas, al agiotaje, en suma, a los juegos de Bolsa y a la soberanía -moderna de la banca. - -Desde su creación, los grandes bancos engalanados de títulos -nacionales, no son más que asociaciones de especuladores privados que -se establecen al lado de los gobiernos y que, merced a los privilegios -que estos les conceden, llegan a prestarle aun el dinero del público. - -Como la deuda pública está basada sobre la renta pública, la cual tiene -que satisfacer los intereses anuales de aquella, el sistema moderno -de las contribuciones era la consecuencia obligada de los empréstitos -nacionales. Los empréstitos, que permiten a los gobiernos atender a los -gastos extraordinarios sin que los contribuyentes se resientan de ellos -inmediatamente, producen al cabo una elevación en las contribuciones; -por otra parte, el recargo de impuestos, causado por la acumulación de -las deudas sucesivamente contraídas, obliga a los gobiernos, en caso -de nuevos gastos extraordinarios, a recurrir a nuevos empréstitos. El -sistema fiscal moderno, que descansa ante todo sobre la contribución -de los artículos de primera necesidad, y produce, por consecuencia, -la elevación de su precio, se ve arrastrado por su propio mecanismo -a hacerse cada vez más pesado e insoportable. El recargo excesivo de -las cuotas es el principio, no un incidente de dicho sistema, el cual -ejerce una acción expropiadora sobre el labrador, el artesano y demás -elementos de la clase media. - -La gran parte que toca a la deuda pública y al sistema fiscal -correspondiente en la capitalización de la riqueza y en la expropiación -de las masas, ha llevado a multitud de escritores a ver en este hecho -la causa primordial de la miseria de los pueblos modernos. - -El sistema proteccionista, con ayuda de los derechos protectores, de -las primas de exportación, de los monopolios de venta en el interior, -etc., fue un medio artificial de crear fabricantes, de expropiar -trabajadores independientes, de transformar en capital los instrumentos -y condiciones materiales del trabajo, de abreviar a viva fuerza el paso -del antiguo sistema de producción al sistema moderno. El procedimiento -de fabricación de fabricantes se simplificó aún en ciertos países -donde Colbert había formado escuela: la fuente misteriosa de donde el -capital primitivo llegaba directamente a los especuladores, en forma de -adelanto y aun de donativo, fue a menudo el tesoro público. - -Régimen colonial, deudas públicas, dilapidaciones fiscales, protección -industrial, guerras comerciales, etc., adquirieron un desarrollo -gigantesco durante la primera juventud de la grande industria. - - * * * * * - -En resumen, así es como el trabajador se ha divorciado de las -condiciones del trabajo, y como estas se han transformado en capital y -la masa del pueblo en asalariados. El capital viene al mundo sudando -sangre y cieno por todos sus poros. - - - - -CAPÍTULO XXVIII - -TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA - -Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada -basada en el trabajo personal. -- La transformación de la propiedad -capitalista en propiedad social. - - -_Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada -basada en el trabajo personal._ - -Por lo ya expuesto, se advierte que lo que hay en el fondo de la -acumulación primitiva, y en el de su formación histórica, es la -expropiación del productor inmediato, la desaparición de la propiedad -fundada en el trabajo personal de su poseedor. - -La propiedad privada, como oposición a la propiedad colectiva, solo -existe allí donde los instrumentos y demás condiciones exteriores -del trabajo pertenecen a particulares; pero, según que sean estos -trabajadores o no trabajadores, la propiedad privada cambia de aspecto. - -La propiedad privada del trabajador que posee los medios para poner -en ejercicio su actividad productiva, acompaña a la pequeña industria -agrícola o manufacturera, que es la escuela donde se adquieren la -habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del -trabajador. Es cierto que este modo de producción se encuentra en medio -de la esclavitud, de la servidumbre y otros estados de dependencia; -pero no prospera, ni despliega toda su energía, ni reviste su forma -completa y clásica sino donde el trabajador es propietario libre de -las condiciones de trabajo que él mismo pone en ejercicio, el labrador -del suelo que cultiva y el artesano de la herramienta que maneja, como -el artista lo es de su instrumento de trabajo. - -Semejante régimen industrial de pequeños productores independientes, -que trabajan por cuenta propia, supone la división de la tierra y -el fraccionamiento de los demás medios de producción. Como excluye -la concentración de estos medios, excluye también la cooperación en -gran escala, la división del trabajo en el taller y en el campo, el -maquinismo, el dominio inteligente del hombre sobre la naturaleza, el -libre desarrollo de las potencias sociales del trabajo y el concierto y -la unidad en el fin, en los medios y en los esfuerzos de la actividad -colectiva; siendo solo compatible con un estado restringido y mezquino -de la producción y de la sociedad. El perpetuar semejante régimen, -si fuera posible, equivaldría --como dice Pecqueur perfectamente-- a -«decretar la medianía en todo». - -Mas en cuanto llega a cierto grado, él mismo comienza a engendrar los -agentes materiales de su disolución. A partir de este momento, las -fuerzas y pasiones que comprime, empiezan a agitarse en el seno de -la sociedad. Está condenado a ser, y será, en efecto, aniquilado. Su -movimiento de eliminación, que consiste en transformar los medios de -producción individuales y dispersos en medios de producción socialmente -concentrados, y en convertir la diminuta propiedad de la mayor parte en -propiedad colosal de unos cuantos, por medio de la dolorosa y terrible -expropiación del pueblo trabajador, he ahí cuáles son los orígenes -del capital, que entrañan toda una serie de procedimientos violentos, -de los que solo hemos mencionado los más notables al investigar los -métodos de acumulación primitiva. - -La expropiación de los productores inmediatos se lleva a cabo con un -cinismo implacable, aguijoneado por los móviles más infames, por las -pasiones más sórdidas y más aborrecibles en medio de su pequeñez. -La propiedad privada, basada en el trabajo personal, esa propiedad -que adhiere, por decirlo así, al trabajador aislado y autónomo a las -condiciones exteriores del trabajo, ha sido suplantada por la propiedad -privada capitalista, fundada en la explotación del trabajo ajeno, en el -régimen del salario. - - -_La transformación de la propiedad capitalista en propiedad social._ - -Desde que este movimiento de transformación ha descompuesto de arriba -abajo la vieja sociedad; desde que los productores se han convertido en -proletarios, y sus medios de trabajo en capital; desde que el régimen -capitalista se sostiene por la sola fuerza económica de las cosas, la -socialización futura del trabajo, así como la transformación progresiva -de la tierra y de los demás medios de producción en instrumentos -socialmente explotados, comunes, en una palabra, la eliminación futura -de las propiedades privadas, va a revestir una nueva forma. No es al -trabajador independiente a quien hay que expropiar ahora, sino al -capitalista, al jefe de un ejército o de una escuadra de asalariados. - -Esta expropiación tiene lugar por la acción de las leyes de la misma -producción capitalista, las cuales tienden a la concentración de -los capitales. Al mismo tiempo que la centralización --que es la -expropiación de la mayoría de los capitalistas por la minoría-- se -desarrollan, cada vez en mayor escala, la aplicación de la ciencia a -la industria, la explotación de la tierra con método y en conjunto la -transformación de la herramienta en instrumentos poderosos, solo por el -uso común, y por consecuencia la economía de los medios de producción -y las relaciones de todos los pueblos en el mercado universal; de -donde procede el carácter internacional que lleva impreso el régimen -capitalista. - -A medida que disminuye el número de los potentados del capital -que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este periodo de -evolución social, aumentan la miseria, la opresión, la esclavitud, la -degradación, la explotación, pero también aumenta la resistencia de -la clase obrera, cada vez más numerosa y mejor disciplinada, unida y -organizada por el propio mecanismo de la producción capitalista. El -monopolio del capital ha llegado a ser un obstáculo para el sistema -actual de producción, que ha crecido y prosperado con él y gracias a -él. La socialización del trabajo y la centralización de sus resortes -materiales han llegado a un punto en que no pueden ya contenerse en -la envoltura capitalista. Esta envoltura está próxima a romperse: la -hora postrera de la propiedad capitalista ha sonado ya; a su vez, los -expropiadores van a ser expropiados. - -La apropiación capitalista, conforme al modo de producción capitalista -también, constituye la primera negación de la propiedad privada -resultante del trabajo independiente e individual. Pero la producción -capitalista misma engendra su propia negación con la fatalidad que -preside a las evoluciones de la naturaleza. Esa producción tiende -a restablecer, no la propiedad privada del trabajador, sino la -propiedad del mismo fundada en los progresos realizados por el periodo -capitalista, en la cooperación y posesión común de todos los medios -de producción, incluida la tierra. Lo que la burguesía capitalista -produce, ante todo, a medida que la gran industria se desarrolla, son -sus propios sepultureros; la eliminación de aquella y el triunfo del -proletariado son igualmente inevitables. - -Naturalmente, para transformar la propiedad privada y fraccionada, -objeto del trabajo individual, en propiedad capitalista, se ha -necesitado tiempo, esfuerzos y penas, que no serán precisos para -transformar en propiedad social la propiedad capitalista, la cual -descansa ya de hecho en un sistema de producción colectivo. - -En el primer caso, se trataba de la expropiación de la masa por algunos -usurpadores; en el segundo, trátase de la expropiación de unos cuantos -usurpadores por la masa. - - - - -CAPÍTULO XXIX - -TEORÍA MODERNA DE LA COLONIZACIÓN - -La necesidad de las condiciones que hemos reconocido como -indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en las -colonias. -- Confesiones de la Economía política. - - -_La necesidad de las condiciones que hemos reconocido como -indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en las -colonias._ - -La Economía política burguesa no se detiene a examinar si tal o cual -hecho es cierto, sino si es beneficioso o nocivo al capital. Por tanto, -trata de mantener una confusión sumamente cómoda entre dos géneros de -propiedad privada completamente distintos: entre la propiedad privada -basada en el trabajo personal y la propiedad capitalista basada en el -trabajo ajeno, y olvida intencionadamente que esta última no crece sino -sobre la tumba de la primera. - -En nuestros países, en la Europa occidental, la acumulación primitiva, -es decir, la expropiación de los trabajadores, se halla en parte -terminada, bien porque el régimen capitalista se ha apoderado de toda -la producción nacional, o bien porque, allí donde las condiciones -económicas están menos adelantadas, obra, por lo menos indirectamente, -sobre las formas sociales que persisten a su lado, pero que caen poco -a poco juntamente con el modo de producción atrasado que representan. -En las colonias, o donde quiera que se encuentre un suelo virgen -colonizado por emigrantes libres, ocurre todo lo contrario. - -El modo de producción y de apropiación capitalista tropieza allí con la -propiedad fruto del trabajo personal, con el productor que, disponiendo -de las condiciones exteriores del trabajo, consigue enriquecerse en -vez de enriquecer al capitalista. La pugna entre estos dos modos -de apropiación, que la Economía política niega entre nosotros, se -demuestra allí con los hechos, con la lucha. - -Cuando se trata de las colonias, el economista entra en el terreno de -las confesiones y asegura que, o hay que renunciar al desarrollo de -las potencias colectivas del trabajo, a la cooperación, a la división -manufacturera, al empleo en gran escala de las máquinas, etc., o buscar -algún expediente para lograr que los trabajadores, privados de los -medios de trabajo, se vean obligados a venderse, por supuesto en las -condiciones de dependencia indispensables; en una palabra, que hay que -hallar un medio de fabricar asalariados. - -El economista descubre entonces que el capital no es una cosa, sino -una relación social entre las personas, relación que se establece por -mediación de las cosas. Un negro es un negro; solo en determinadas -condiciones se convierte en esclavo. Esta máquina, por ejemplo, no es -más que una máquina de hilar algodón, y solo en ciertas condiciones se -convierte en capital. Fuera de estas condiciones, no es más capital que -el oro por sí mismo es moneda; el capital es una relación social de -producción. - -Descubre además el economista que la posesión de dinero, subsistencias, -máquinas y otros medios de producción, no hace de un hombre un -capitalista, si no dispone del complemento, que es el asalariado, es -decir, de otro hombre que se ve obligado a venderse voluntariamente: -los medios de producción y de subsistencia no se transforman en capital -mientras no se utilicen como medios de explotar y dominar el trabajo. - -El carácter esencial de toda colonia libre es el de que cada colono -puede apropiarse una parte de la tierra que le sirve de medio de -producción individual, sin que esto impida que hagan otro tanto los -colonos que lleguen después que él. Allí donde todos los hombres son -libres y donde cada cual puede adquirir un trozo de terreno, es difícil -encontrar un trabajador, y si se encuentra, es a precio muy subido. -Cuando el trabajador puede acumular para sí mismo, y puede hacerlo -mientras es propietario de sus medios de producción, la acumulación y -la apropiación capitalistas son imposibles, pues les falta la clase -asalariada, de la cual no pueden prescindir. - -La perfección suprema de la producción capitalista consiste, no -solamente en que reproduce sin cesar al asalariado como tal asalariado, -sino en que crea asalariados supernumerarios, merced a los cuales -mantiene la ley de la oferta y de la demanda del trabajo en el cauce -conveniente, hace que las oscilaciones del mercado tengan lugar dentro -de los límites más favorables a la explotación, que la sumisión tan -indispensable del trabajador al capitalista esté garantizada, y por -último, perpetúa la relación de dependencia absoluta que, en Europa, el -economista farsante disfraza, engalanándola enfáticamente con el nombre -de libre contrato entre dos mercaderes igualmente independientes, o -sea uno que vende la mercancía capital y otro la mercancía trabajo. En -las colonias se desvanece el dulce error economista. Desde el momento -en que un asalariado llega a ser artesano o labrador independiente, -la oferta de trabajo no es ni regular ni suficiente. Esta continua -transformación de asalariados en productores libres, que trabajan -por su cuenta propia y no por la del capital, que se enriquecen en -vez de enriquecer a los señores capitalistas, influye, en efecto, de -una manera funesta sobre el estado del mercado del trabajo, y por -consecuencia, sobre el tipo del salario. - - -_Confesiones de la Economía política._ - -En estas circunstancias, el grado de explotación no solo baja de una -manera ruinosa, sino que el asalariado pierde además, juntamente -con la dependencia real, todo sentimiento de docilidad respecto del -capitalista. Así, el economista Merivale declara que «esta dependencia -debe crearse en las colonias por medios artificiales». - -Por otro lado, M. de Molinari, librecambista rabioso, dice: «En las -colonias donde la esclavitud ha sido abolida sin que el trabajo forzoso -haya sido reemplazado con una cantidad equivalente de trabajo libre, -se ha operado _la inversa del hecho que se realiza diariamente entre -nosotros. Se ha visto a los simples trabajadores explotar a su vez -a los empresarios industriales_, y exigir de ellos salarios que no -estaban en proporción con la parte legítima que les correspondía en el -producto.» - -¡Cómo! ¿Y la ley sagrada de la oferta y la demanda? Si el empresario -cercena en Europa al obrero su parte legítima, ¿por qué este, en las -colonias, favoreciéndole las circunstancias, en vez de perjudicarle, no -ha de cercenar también la parte del empresario? Vamos, préstese un poco -de ayuda gubernamental a esa pobre ley de la oferta y la demanda, que -algunos se permiten hacer funcionar libremente. - -El secreto que la economía política del antiguo mundo ha descubierto -en el nuevo, secreto inocentemente descubierto por sus elucubraciones -sobre las colonias, es que el sistema de producción y de acumulación -capitalista, y por consiguiente la propiedad privada capitalista, -supone el aniquilamiento de la propiedad privada basada en el trabajo -personal, y que su base es la expropiación del trabajador, pues no -puede disponerse de los asalariados indispensables, sometidos y -disciplinados, sino cuando estos no pueden trabajar para sí mismos, -cuando no poseen los medios de producción. - - - - -ÍNDICE - - Páginas. - - NOTA PRELIMINAR. V - PREFACIO. VII - - - Estudio sobre el socialismo científico. - - I. Colectivismo o comunismo. XIII - II. La transformación social y sus elementos. XIV - III. El partido obrero y la guerra de clases. XXIV - IV. La supresión de clases y el modo de realizarla. XXX - V. Ineficacia de todos los medios pacíficos. XXXVIII - VI. Nuestra revolución. L - - - Desarrollo de la producción capitalista. - - - SECCIÓN PRIMERA. -- _Mercancía y moneda._ - - CAPÍTULO I.--La mercancía. 1 - -- II.--De los cambios. 15 - -- III.--La moneda o la circulación de las mercancías. 19 - - - SECCIÓN SEGUNDA. -- _Transformación del dinero en capital._ - - CAPÍTULO IV.--Fórmula general del capital. 35 - -- V.--Contradicciones de la fórmula general del capital. 39 - -- VI.--Compra y venta de la fuerza de trabajo. 44 - - - SECCIÓN TERCERA. -- _Producción de la supervalía absoluta._ - - CAPÍTULO VII.--Producción de valores de uso y producción de - la supervalía. 49 - -- VIII.--Capital constante y capital variable. 60 - -- IX.--Tipo de la supervalía. 66 - -- X.--La jornada de trabajo. 76 - -- XI.--Tipo y masa de la supervalía. 85 - - - SECCIÓN CUARTA. -- _Producción de la supervalía relativa._ - - CAPÍTULO XII.--Supervalía relativa. 90 - -- XIII.--Cooperación. 94 - -- XIV.--División del trabajo y manufactura. 101 - -- XV.--Maquinismo y grande industria. 115 - - - SECCIÓN QUINTA. -- _Nuevas consideraciones acerca de la - producción de la supervalía._ - - CAPÍTULO XVI.--Supervalía absoluta y supervalía relativa. 148 - -- XVII.--Variaciones en la relación de intensidad - entre la supervalía y el valor de la fuerza - de trabajo. 154 - -- XVIII.--Expresiones del tipo de la supervalía. 163 - - - SECCIÓN SEXTA. -- _El salario._ - - CAPÍTULO XIX.--Transformación del valor o del precio de la - fuerza de trabajo en salario. 165 - -- XX.--El salario a jornal. 169 - -- XXI.--El salario a destajo. 174 - -- XXII.--Diferencia en el tipo de los salarios - nacionales. 179 - - SECCIÓN SÉPTIMA. -- _Acumulación del capital._ - - INTRODUCCIÓN. 182 - CAPÍTULO XXIII.--Reproducción simple. 184 - -- XXIV.--Transformación de la supervalía en capital. 192 - -- XXV.--Ley general de la acumulación capitalista. 209 - - - SECCIÓN OCTAVA. -- _La acumulación primitiva._ - - CAPÍTULO XXVI.--El secreto de la acumulación primitiva. 238 - -- XXVII.--Origen del capitalista industrial. 245 - -- XXVIII.--Tendencia histórica de la acumulación - capitalista. 250 - -- XXIX.--Teoría moderna de la colonización. 255 - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CAPITAL *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online -at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. 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(This file was produced from images generously made available by Biblioteca Digital de Castilla y León.)</p> -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>EL CAPITAL</span> ***</div> - -<div class="front"> - <hr class="full" /> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> -</div> - -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - <ul> - <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li> - - <li>La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con - las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - </ul> -</div> - - -<div class="screenonly x-ebookmaker-drop"> - <hr class="chap" /> - <div class="figcenter"> - <img class="thin" - style="width: 28em; height: auto;" - src="images/cover.jpg" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - - -<div class="tit pt6"> - <hr class="chap" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_i">p. i</span></p> - <h1 class="g1">EL CAPITAL</h1> - <hr class="chap" /> -</div> - - -<div class="tit"> - <p><span class="pagenum" id="Page_iii">p. iii</span></p> - <p class="fs150 negr g1 ws1">CARLOS MARX</p> - <hr class="tir" /> - <p class="fs400 g0 ws1 mt05">EL CAPITAL</p> - <p class="fs75 ws1 mt2">RESUMIDO Y ACOMPAÑADO DE UN</p> - <p class="fs110 ws1 mt15">ESTUDIO SOBRE EL SOCIALISMO CIENTÍFICO</p> - <p class="smaller mt2">POR</p> - <p class="fs120 negr g0 ws1 mt1">GABRIEL DEVILLE</p> - - <div class="mt3"> - <hr class="tir" /> - <p class="fs75 ws1">PRIMERA EDICIÓN</p> - <hr class="tir" /> - </div> - - <p class="fs120 lh150 g1 mt3">MADRID</p> - <p class="fs120 lh150 asc g1 ws1">EST TIP. DE RICARDO FÉ</p> - <p class="fs60 ws1">Calle de Cedaceros, núm. 11</p> - <p>—</p> - <p class="smaller negr g0">1887</p> -</div> - - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt6"> - <hr class="tir" /> - <p class="centra smaller ws1"><span class="pagenum" id="Page_iv">p. iv</span>ES PROPIEDAD</p> - <hr class="tir" /> -</div> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch001"> - <p><span class="pagenum" id="Page_v">p. v</span></p> - <h2 class="nobreak g0">NOTA PRELIMINAR</h2> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p>Al dar a la estampa una versión española de <span class="sc">El -Capital</span>, de Carlos Marx, compendiado y precedido de un estudio -sobre el Socialismo científico, por Gabriel Deville, creemos prestar -un señalado servicio, no solo a los que busquen en la obra del ilustre -comunista alemán nuevas y bien templadas armas para combatir en pro -de esa transformación social a que aspira y por la que pelea la clase -trabajadora de ambos mundos, sino además a todos los que sinceramente -se consagran al estudio de los problemas sociales, no contentándose -con esos juicios <i>a priori</i> que subrayan diariamente la increíble -ignorancia y la más increíble ligereza de los escritores a sueldo de la -burguesía.</p> - -<p>Poco o nada podremos añadir al luminoso prefacio en que Deville -expone a grandes rasgos la doctrina de Marx; pero séanos permitido -insistir sobre un punto de la mayor importancia: en esta exposición -rápida de la teoría marxista, lo mismo que en el compendio o resumen de -<span class="sc">El Capital</span> y en sus apreciaciones acerca de -la evolución económica que estamos presenciando y de la influencia que -esta evolución<span class="pagenum" id="Page_vi">p. vi</span> ejerce -en el movimiento revolucionario que arrastra a los proletarios de todos -los países, Deville se ha ajustado con probidad y fidelidad absolutas -al pensamiento dominante en la obra que trata de dar a conocer, -llevando sus honrados escrúpulos hasta el extremo de no permitir -que se imprimiera ni una página de su libro sin que Marx y, después -de su muerte, Engels, revisasen tanto el <i>Compendio</i>, como el -<i>Prefacio</i> y el <i>Estudio sobre el Socialismo científico</i>.</p> - -<p>Con lo cual quedan desvanecidas de antemano las dudas que sobre este -punto pudieran ocurrir.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch002"> - <p><span class="pagenum" id="Page_vii">p. vii</span></p> - <h2 class="nobreak g1">PREFACIO</h2> - <hr class="tir" /> -</div> - -<p>Solo por el estudio, por la observación de la naturaleza de las -cosas y de los seres, es como el hombre, consciente de sus efectos, -puede hacerse dueño cada día más de su propio movimiento.</p> - -<p>Antes de coordinar ideas y de conocer sus diversas relaciones, el -hombre ha ejercido una acción; esto es cierto, ya se considere la -infancia del individuo o la de la especie. Pero solo a partir del -momento en que esta queda subordinada al pensamiento que reflexiona, -es cuando la acción deja de ser incoherente para adquirir una eficacia -rápida y real. Sucede con la acción revolucionaria lo que con -cualquiera otro género de acción: que debe tener por guía la ciencia, -si no ha de esterilizarse en pueriles esfuerzos.</p> - -<p>El sostener, sea la que quiera la materia de que se trate, que la -ciencia es inútil o que el estudio ha perdido su razón de ser, no es -más que un torpe pretexto para dispensarse de estudiar o para excusar -una obstinada ignorancia.</p> - -<p>El estudio de la vida social no modificará ciertamente por sí solo -la forma social, ni tampoco proporcionará, con todos sus detalles, -los planos, sección y elevación de una<span class="pagenum" -id="Page_viii">p. viii</span> nueva sociedad; pero sí nos descubrirá -los elementos constitutivos de la sociedad presente, sus combinaciones -íntimas y, juntamente con sus tendencias, la ley que preside a su -evolución. Este conocimiento permitirá no «abolir por decretos -las fases del desarrollo natural de la sociedad moderna, sino -abreviar el periodo de la gestación y dulcificar los dolores de su -alumbramiento».</p> - -<p>Al llevar a cabo el estudio de la sociedad, Carlos Marx no ha tenido -la pretensión de ser el creador de una ciencia desconocida hasta él. -Al contrario, y así lo prueban las numerosas notas de su obra, se ha -apoyado en los estudios de los economistas que le han precedido, y ha -tenido sumo cuidado de recordar, en cada cita, el primero que la había -formulado. Pero ninguno más que él ha contribuido a extraer de su -análisis la verdadera significación de los fenómenos sociales; ninguno, -por consecuencia, ha hecho tanto por la emancipación obrera, por la -emancipación humana.</p> - -<p>No hay duda que otros antes que él habían sentido las injusticias -sociales y se habían indignado ante estas injusticias; muchos son -los que, soñando con poner remedio a tantas iniquidades, han escrito -admirables proyectos de reformas. Movidos por una loable generosidad, -teniendo casi siempre una percepción muy clara de los padecimientos de -las masas, criticaban, con tanta justicia como elocuencia, el orden -social existente. Mas como no tenían una noción precisa de sus causas y -de su transformación venidera, creaban sociedades modelos cuyo carácter -quimérico procuraban atenuar con alguna que otra intuición exacta. Si -la felicidad universal era su móvil, la realidad no era su guía.</p> - -<p>En sus proyectos de renovación social no tenían en cuenta los -hechos, pretendiendo guiarse por las solas luces de la razón; como si -la razón, que no es otra cosa que la coordinación y la generalización -de las ideas sugeridas por la experiencia,<span class="pagenum" -id="Page_ix">p. ix</span> pudiese ser por sí misma origen de -conocimientos exteriores y superiores a las modificaciones cerebrales -de las impresiones externas.</p> - -<p>En una palabra, eran metafísicos, como lo son hoy los anarquistas. -En vez de raciocinar tomando la realidad por punto de partida, -atribuyen todos ellos la realidad a las ficciones nacidas de su ideal -particular de justicia absoluta.</p> - -<p>Pareciéndoles, desde el punto de vista especulativo, que el más -agradable de todos los sistemas sociales sería aquel en que floreciera -la difusión sin límites de las voluntades individuales, siendo ellas -mismas su única ley, los anarquistas hablan de realizarla, sin cuidarse -de averiguar si las necesidades económicas permitirían establecerla. No -echan de ver el carácter retrógrado del individualismo llevado hasta -el último extremo, de la autonomía ilimitada, que es el fondo del -anarquismo.</p> - -<p>En los diferentes órdenes de hechos, la evolución se opera -invariablemente pasando de una forma incoherente a otra forma cada vez -más coherente, de un estado difuso a otro concentrado; y a medida que -aumenta la concentración de las partes, aumenta también su dependencia -recíproca, es decir, que cuanto mayor es su cohesión, menos pueden las -unas extender su actividad sin ayuda de las otras. Esta es una verdad -general, que los anarquistas no sospechan siquiera: pobres gentes -que tienen la pretensión de ver más lejos que todos los demás, sin -comprender que andan hacia atrás como los cangrejos.</p> - -<p>Todas estas concepciones extravagantes, aunque más o menos bien -intencionadas, las ha sustituido Marx antes que nadie con el estudio -de los fenómenos sociales, basándolo en la única concepción real: -en la concepción materialista. No ha preconizado un sistema más o -menos perfecto desde el punto de vista subjetivo, no; ha examinado -escrupulosamente<span class="pagenum" id="Page_x">p. x</span> los -hechos, agrupado los resultados de sus investigaciones y sacado de -ellos la consecuencia, que ha sido la explicación científica de -la marcha histórica de la Humanidad, y en particular del periodo -capitalista que atravesamos.</p> - - -<p class="mt15">La Historia, ha afirmado Marx, no es sino una historia -de la guerra de clases. La división de la sociedad en clases, que -aparece con la vida social del hombre, descansa en relaciones -económicas, mantenidas por la fuerza, y según las cuales unos llegan a -descargarse sobre otros de la necesidad natural del trabajo.</p> - -<p>Los intereses materiales han sido siempre la causa de la lucha -incesante de las clases privilegiadas, ora entre ellas mismas, ora -entre las clases inferiores, a expensas de las cuales viven. Las -condiciones de la vida material son las que dominan al hombre; y estas -condiciones, y por consecuencia el modo de producción, son las que han -determinado y determinarán las costumbres y las instituciones sociales, -económicas, políticas, jurídicas, etc.</p> - -<p>Tan luego como una parte de la sociedad ha monopolizado los medios -de producción, la otra parte, en la que recae el peso del trabajo, -se ve obligada a añadir al tiempo de trabajo exigido por su propia -manutención una demasía, por la que no recibe equivalente alguno, y -está destinada a sostener y a enriquecer a los poseedores de los medios -de producción. Como monopolizador de trabajo no pagado, el cual, por -medio de la supervalía creciente de que es origen, acumula más cada -vez en manos de la clase propietaria los instrumentos de dominio, -el régimen capitalista sobrepuja en poderío a todos los sistemas -anteriores de trabajos forzosos.</p> - -<p>Solo que hoy día las condiciones económicas que este régimen -engendra, atajadas en su evolución natural por el régimen mismo, -tienden fatalmente a romper el molde capitalista<span class="pagenum" -id="Page_xi">p. xi</span> que no puede ya contenerlas; y estos -principios destructores son los elementos de la nueva sociedad.</p> - -<p>La misión histórica de la clase actualmente explotada, del -Proletariado, a quien organiza y disciplina el mecanismo mismo de la -producción capitalista, es acabar la obra de destrucción ya comenzada -por el desarrollo de los antagonismos sociales. Es preciso, ante todo, -que el Proletariado arranque revolucionariamente a sus adversarios -de clase, con el poder político, la fuerza consagrada por ellos a -conservar intactos sus monopolios económicos.</p> - -<p>Una vez dueño del poder político, aquel podrá, procediendo a la -socialización de los medios de producción mediante la expropiación -de los usurpadores del trabajo ajeno, suprimir la contradicción hoy -existente entre la producción colectiva y la apropiación privada -capitalista y realizar la universalización del trabajo y la abolición -de clases.</p> - - -<p class="mt15">Tal es el bosquejo de la teoría irrefutablemente -enseñada por Marx, y cuya solidez bien probada puede todo el mundo -apreciar estudiando atentamente su obra.</p> - -<p>No siendo el pensamiento sino el reflejo intelectual del movimiento -real de las cosas, no se aparta un momento de la base material, del -fenómeno exterior; no separa al hombre de las condiciones de su -existencia. Marx ha observado, ha compulsado, y la profundidad sola de -su análisis ha completado su concepción positiva del orden actual con -el conocimiento de la disolución fatal de este orden.</p> - -<p>Yo he tratado de poner al alcance de todos, resumiéndola, esta -obra magistral, desgraciadamente poco conocida hasta hoy en Francia o -desfigurada. Y estando el público francés, como ha dicho Marx, «siempre -deseoso de sacar consecuencias, ávido de conocer la relación de los -principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan», -he creído<span class="pagenum" id="Page_xii">p. xii</span> útil poner -antes de mi resumen un Estudio sobre el Socialismo científico.</p> - -<p>En cuanto al resumen, emprendido a consecuencia de la cortés -invitación y de las benévolas excitaciones de Carlos Marx, ha sido -hecho con arreglo a la edición francesa, última revisada por el autor y -la más completa, pues la muerte le impidió preparar la tercera edición -alemana, qué él quería publicar, y que dará a luz dentro de poco su -infatigable amigo, su digno colaborador, a quien él había encargado de -publicar sus obras, Federico Engels.</p> - -<p>Respetando en el mayor grado posible el carácter original de la -obra, no he empleado sino los términos más usuales, esperando ganar -de este modo en facilidad de comprensión lo que perdía en variedad -de estilo. Es claro, sin embargo, que este resumen no podrá leerse -fácilmente teniendo la imaginación preocupada con otra cosa; será -necesario prestar un poco más de atención que para leer una novela, -pero que la atención sola sea necesaria para percibir bien las ideas y -su encadenamiento, tal es lo que yo me propongo.</p> - -<p>Una vez vencida la aridez del principio, aridez que no pueden -evitar los preliminares de ninguna ciencia, se encontrará el lector -recompensado con el placer de ver disiparse gradualmente la confusa -oscuridad que oculta aún a los ojos de las masas las relaciones -sociales, de la que ha sido tanto más difícil sacarlas cuanto que la -libre y científica investigación en esta materia, la crítica de la -vieja propiedad «subleva contra ella y lleva al campo de batalla las -pasiones más vivas, las más mezquinas y las más abominables del humano -corazón, todos los furores del interés privado».</p> - -<p class="firma sc">Gabriel Deville.</p> - -<p class="smaller mt1">París, 10 agosto 1883.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch01"> - <p><span class="pagenum" id="Page_xiii">p. xiii</span></p> - <p class="centra fs110 lh200 g0">ESTUDIO</p> - <p class="centra smaller lh200 asc ws1">SOBRE EL</p> - <p class="centra fs130 lh200 g0 ws1">SOCIALISMO CIENTÍFICO</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak" title="I. Colectivismo o comunismo">I</h2> - <p class="subh2">COLECTIVISMO O COMUNISMO</p> -</div> - -<p>Hace seis años, la clase obrera, no repuesta aún de la espantosa -sangría de 1871, había abandonado la tradición revolucionaria y no -fiaba su emancipación sino en la generalización de las Asociaciones -cooperativas. Las palabras <i>partido obrero</i> y <i>colectivismo</i>, -hoy ya antiguas en nuestro lenguaje político, eran entonces punto menos -que desconocidas; las ideas que representan solo contaban en Francia -con un reducido número de partidarios, sin posibilidad de acción -común.</p> - -<p>El periódico <i>L’Égalité</i>, fundado a fines de 1877 por -iniciativa de Julio Guesde y dirigido por él, es el único que ha dado -impulso al movimiento socialista revolucionario actual. Este es un -hecho que no lograrán borrar las personalidades envidiosas interesadas -en desvirtuarlo, las cuales cuidan, en sus pretendidas historias, de -ocultar las fechas que no dejan lugar a duda en esta cuestión.</p> - -<p>En aquel tiempo era conveniente distinguir el comunismo científico, -surgido de la docta crítica de Marx, del antiguo comunismo utópico y -sentimental francés. La misma denominación para dos teorías diferentes -habría favorecido una confusión de ideas que era<span class="pagenum" -id="Page_xiv">p. xiv</span> muy importante evitar; por eso empleamos -entonces exclusivamente la palabra <i>colectivismo</i>.</p> - -<p>Ahora escribimos colectivismo o comunismo indiferentemente. -Desde el punto de vista de su origen, estos dos términos son -exactamente iguales; desde el punto de vista usual, tienen los -mismos inconvenientes. Si ha habido un comunismo del que debíamos -diferenciarnos, hay también formas de colectivismo, por ejemplo, las -diversas falsificaciones belgas, que rechazamos. Lo importante es -conocer, no el título que cada uno tome, sino lo que esconde bajo ese -título.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch02"> - <h2 class="nobreak g0" title="II. La transformación social y sus elementos">II</h2> - <p class="subh2">LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y SUS ELEMENTOS</p> -</div> - -<p>Después de una aventura galante que, según parece, ocurrió algunos -días después de la creación del mundo, el hombre fue condenado por Dios -a ganar el pan con el sudor de su frente. Hoy que Dios está en vísperas -de morir sin posteridad, sin haber podido nunca asegurar la ejecución -de su mandamiento, el Socialismo se propone constreñir a la observación -de la sentencia divina a los que, desde hace mucho tiempo, ganan el -pan, y más que el pan, con el sudor de la frente de otros. ¿Puede esto -conseguirse? Sí, por la socialización de los medios de producción, a -que tiende nuestro sistema económico.</p> - -<p>Allí donde el trabajo proporciona escasamente lo que es -indispensable para la vida de todos; allí donde, por consecuencia, -aquel absorbe casi todo el tiempo de cada uno, la división de la -sociedad en clases más o menos subdivididas es fatal. Una minoría -consigue, por la violencia y el fraude, eximirse del trabajo -directamente productivo, para dedicarse a la dirección de los negocios -es decir, a la explotación de la mayoría, consagrada al trabajo. -Gracias a la costumbre, a la tradición, esta mayoría llega a soportar -sin resistencia una organización que considera al fin como natural, -hasta el día en que esta organización, no respondiendo ya a las -necesidades de la sociedad, se ve sustituida por una combinación<span -class="pagenum" id="Page_xv">p. xv</span> más en armonía con la nueva -manera de ser de la producción material.</p> - -<p>La esclavitud y la servidumbre han existido en conformidad con -la índole de la producción y han desaparecido cuando el grado de -desarrollo de esta ha hecho más útil el trabajo del hombre libre que -el del esclavo o el del siervo; la justicia y la fraternidad no han -intervenido para nada en esta desaparición.</p> - -<p>Cualquiera que sea el valor subjetivo de la moral, del progreso -y otros grandes principios de relumbrón, esta bella fraseología no -influye para nada en las fluctuaciones de las sociedades humanas; por -sí misma es impotente para efectuar el menor cambio. Las evoluciones -sociales las determinan otras consideraciones menos sentimentales. -Sus causas se encuentran en la estructura económica, en el modo de -producción y de cambio, que preside a la distribución de las riquezas -y, por consiguiente, a la formación de las clases y a su jerarquía. -Cuando esas evoluciones se efectúan, no es porque obedezcan a un ideal -elevado de justicia, sino porque se ajustan al orden económico del -momento.</p> - -<p>No obstante, estos movimientos sociales jamás se efectúan -pacíficamente; los nuevos elementos tienen que obrar violentamente -contra el estado de cosas que los ha elaborado, y que deben destruir -para poder continuar su evolución, al modo que el polluelo tiene que -romper la cáscara en cuyo interior acaba de formarse.</p> - -<p>Si el advenimiento de la burguesía ha traído la destrucción de los -privilegios nobiliarios y la abolición del régimen corporativo, es -porque el trabajo libre era necesario a la producción capitalista; -la necesidad de instituir la libertad del trabajo ha acarreado la -emancipación del trabajador de la dependencia feudal y de la jerarquía -corporativa. Además, la burguesía necesitaba monopolizar las fuentes de -riqueza, aboliendo las añejas prerrogativas de los nobles, ha entrado -en posesión de la tierra, que detentaban estos, y del poder, que -también monopolizaban.</p> - -<p>El trabajador libre, pudiendo de derecho disponer de su persona, se -ha visto obligado de hecho a disponer de ella para vivir, no teniendo -otra cosa que vender. Desde entonces ha sido condenado al papel de -asalariado durante toda su vida.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xvi">p. xvi</span>El derrumbamiento -del orden feudal no se ha señalado por la supresión de las clases, -sino por la sustitución de un nuevo yugo en lugar del antiguo, por el -establecimiento de condiciones que reducen la lucha a los dos campos -opuestos que poco a poco absorben toda la sociedad: la burguesía -capitalista y el Proletariado.</p> - -<p>En suma, lo que ha sido organizado hasta ahora de diferentes -maneras, conformes exclusivamente con la diversa situación económica -de los medios y de las épocas, es la satisfacción de las necesidades -de una parte de la colectividad mediante el trabajo de la otra parte. -Unos consumen superfluamente lo que los otros producen obligados por la -necesidad, recibiendo para sí apenas lo necesario.</p> - -<p>El sistema del salario, sustituyéndose a las demás formas de -trabajos forzosos, ha relevado al capitalista de la manutención de -los productores. Que se le obligase o no a trabajar, el esclavo tenía -asegurada su pitanza cotidiana; el asalariado no puede comprar la -suya sino a condición de que el capitalista necesite su trabajo; y -la inseguridad de esto para el verdadero productor es tal, que la -caridad pública se encarga de alimentar a aquellos a quienes incumbe, -según la presente organización social, la tarea de alimentar a la -sociedad, y que por esa organización misma se ven frecuentemente en la -imposibilidad de cumplir su misión.</p> - -<p>El Socialismo lucha por la desaparición del salario. Ciertamente, -nuestra teoría es adecuada a la idea de justicia, como la engendran en -nuestro estado económico los intereses humanos que hay que satisfacer -igualmente; pero no porque sea justa es por lo que tratamos de -ponerla en práctica, pues sabemos, en efecto, que las más generosas -reivindicaciones formuladas por la razón pura no pueden suplir los -resultados de la experiencia.</p> - -<p>Para que una teoría sea aplicable, por legítima que parezca, es -preciso que su fundamento se encuentre en los hechos antes que en el -cerebro. Así, los primeros socialistas teóricos no pudieron sacar -al Socialismo del dominio de la utopía, en una época en que aún no -existían las condiciones económicas que permiten, que imponen su -realización. No bastando la experiencia por ellos adquirida a dar -una base material a sus intuiciones, a pesar de su genio,<span -class="pagenum" id="Page_xvii">p. xvii</span> de sus aspiraciones -filantrópicas, de sus justas recriminaciones, de los agudos -sufrimientos a que querían poner remedio, no podían hacer el Socialismo -practicable. Si lo es en la actualidad, es porque la solución -comunista, adecuada a la manera de ser de las fuerzas productivas, -no es otra cosa que el término natural de la fase social por que -atravesamos.</p> - -<p>Apoyada en la insuficiencia de la producción, la división en clases -no tiene ya razón de ser. La industria mecánica ha desarrollado -prodigiosamente la potencia productiva del hombre, disminuyendo así el -tiempo de trabajo necesario para la satisfacción de las necesidades -generales. Por primera vez se presenta la posibilidad de procurar a -cada uno, mediante un corto tiempo de trabajo, grandes facilidades de -existencia material, que irán aumentándose. La esclavitud de unos ha -sido la condición del bienestar de otros; con las máquinas, esclavos de -hierro, el bienestar de todos es posible.</p> - -<p>Quien dice maquinismo, quien dice vapor, dice necesariamente -concentración económica, y el colectivismo no es más que el complemento -de esta concentración, que procede, no de nuestra imaginación, sino del -estado de las cosas.</p> - -<p>Es verdad que desde el punto de vista agrícola, la concentración -está poco adelantada en nuestro país; que nuestro suelo está dividido, -y nuestro régimen de pequeños propietarios labradores impide la -división del trabajo, el maquinismo, la explotación metódica; pero este -régimen contiene los elementos de una disolución más próxima de lo que -se cree.</p> - -<p>El labrador no puede contentarse con producir solo para su uso -personal; a fin de comprar lo poco que necesita, de pagar los impuestos -y los intereses de sus deudas, tiene que producir para cambiar, es -decir, entrar en competencia con los demás productores. Dada esta -situación, que la concentración se efectúe en cualquiera parte y los -pequeños propietarios sentirán sus efectos.</p> - -<p>Ahora bien; la competencia americana, todavía en sus comienzos, trae -a nuestros mercados productos a más bajo precio que los de nuestros -agricultores. Para luchar contra los productos americanos es preciso -disminuir rápidamente los gastos de producción<span class="pagenum" -id="Page_xviii">p. xviii</span> y recurrir a la maquinaria, -incompatible con la pequeña propiedad y con el cultivo en corta escala. -Sin embargo, si no se modifican los métodos de producción, la lucha -será bien pronto imposible; nuestros propietarios se hallan reducidos a -buscar los mejores medios de salvarse de la ruina.</p> - -<p>Notaremos de paso que esta pequeña propiedad rural, tan ensalzada -y tan poco remuneradora, es una de las principales causas, por la -esterilidad premeditada de gentes que no quieren que su pequeño -patrimonio se desmorone, del estancamiento de la población en -Francia; en los departamentos en que la tierra está más dividida, en -que los pequeños propietarios son más numerosos, es donde hay menos -nacimientos.</p> - -<p>La pequeña propiedad rural está condenada a desaparecer; pero -su fin irremediable será tanto menos ruinoso para los interesados -directamente y para la nación, cuanto más pronto se prevea lo que no -puede evitarse.</p> - -<p>Desde el punto de vista comercial, la concentración ha comenzado y -está en buen camino; las ventajas que de ella resultan en el concepto -de la variedad y de la baratura, aseguran al comercio en grande escala -una rápida extensión.</p> - -<p>Desde el punto de vista industrial, que afecta especialmente a -la clase obrera, la concentración está en gran parte realizada. -La propiedad industrial reviste cada vez más la forma societaria -y anónima. Toda idea de volver a la forma individual primitiva es -quimérica, dado el desarrollo de la producción.</p> - -<p>Desde el punto de vista financiero, la concentración está hecha, y -el crédito es el motor más poderoso de la centralización económica; -la alta banca es la que rige la producción y el cambio, atrayendo el -dinero de los pequeños capitalistas y aglomerando los capitales, que -maneja como soberana; ella es quien preside a la política interior y -exterior, a los diversos movimientos de la sociedad moderna.</p> - -<p>Desde todos los puntos de vista, la gran apropiación colectiva -sucede progresivamente a la pequeña apropiación privada. Los -puentes, los canales, que antes eran propiedad individual, son hoy -casi sin excepción propiedad nacional o colectiva. Propiedad<span -class="pagenum" id="Page_xix">p. xix</span> nacional son asimismo -los correos y telégrafos; nacionalizados están en parte los -ferrocarriles.</p> - -<p>No porque esto sea un argumento que prueba que la evolución -económica tiende en todos sentidos a la centralización de las fuerzas -productivas, ha de deducirse, a imitación de los partidarios del -socialismo o del comunismo de Estado, que esta centralización tiende -a la forma especial de centralización representada por el servicio -público.</p> - -<p>El fenómeno importante, incontestable, es que la centralización -económica se efectúa; ahora bien, que esta se efectúe en manos de las -individualidades de la clase dominante o entre las del Estado, al mando -de esta clase, para el resultado final es indiferente: en sí misma, la -absorción por el Estado de las empresas particulares no haría dar un -paso a la solución de la cuestión social.</p> - -<p>No es necesario reflexionar mucho tiempo para cerciorarse de -que la mayor parte de los ramos de producción, si bien tienden a -centralizarse, de ningún modo tienden a constituirse en servicios -públicos. Desde el instante en que esta forma especial de -centralización no resulta de la naturaleza de las cosas, se hace -preciso examinar si deberíamos favorecerla cuando llegara el caso.</p> - -<p>El Estado no es, como dice cierto burgués que ha entrado en el -Partido Socialista, como el gusano en la fruta, para contentar sus -miserables apetitos desorganizándolo, «el conjunto de los servicios -públicos ya constituidos,» es decir, una cosa que no tiene necesidad -sino de correcciones y adiciones.</p> - -<p>No se trata de perfeccionar, sino de suprimir el Estado, que no -es más que la organización de la clase explotadora para garantizar -su explotación y mantener en la sumisión a sus explotados. Luego -es mal sistema para destruir una cosa comenzar por fortificarla. Y -se aumentaría la fuerza de resistencia del Estado favoreciendo su -monopolio de los medios de producción, es decir, de dominio. ¿No vemos -a los obreros de las industrias del Estado sometidos, comparativamente -con los demás, a un yugo más difícil de sacudir?</p> - -<p>Mientras que, de esta suerte, sería perjudicial a los obreros, la -transformación en servicios públicos, por las compras a que daría<span -class="pagenum" id="Page_xx">p. xx</span> lugar, sería una nueva fuente -de especulaciones financieras y beneficiaría a los capitalistas.</p> - -<p>Por otra parte, esta transformación no facilitaría en nada la obra -del Socialismo. No será más difícil apoderarse del Banco de Francia -o de los ferrocarriles que de los correos y telégrafos; la toma de -posesión de los grandes organismos de producción pertenecientes a las -Sociedades capitalistas, será tan cómoda como si perteneciesen al -Estado.</p> - -<p>La centralización económica se verifica: tal es el hecho. En todas -partes la pequeña propiedad de uno solo va cediendo el puesto a la gran -propiedad de varios. La comunidad de las cosas y de los hombres es cada -vez más general.</p> - -<p>¿Acaso no es una aplicación diaria del régimen comunista la -organización del trabajo en los talleres importantes y en las -fábricas?</p> - -<p>Al mismo tiempo que la aglomeración de productores regularmente -organizados ha coincidido con la comunidad de las cosas, las -capacidades directrices y administrativas que reclama toda producción -en grande escala, se han constituido fuera de la minoría privilegiada. -A medida que el instrumento de trabajo alcanzaba las proporciones -gigantescas que hoy tiene, escapaba a la intervención y al impulso -de su poseedor, que gradualmente iba dejando en manos de gerentes o -empleados la vigilancia y la administración de aquel.</p> - -<p>Antes, el éxito de su pequeña industria dependía de la actividad -del patrono, de su inteligencia, de su economía; éxito que estaba -íntimamente ligado con la persona del dueño, quien desempeñaba de este -modo una función social.</p> - -<p>Hoy, destronado el patronato individual por la forma societaria, -el poseedor del capital no se ocupa más que de percibir, o, más bien, -de comerse sus ganancias, sin necesidad de conocimientos especiales. -¿Qué papel desempeña el accionista, el propietario actual? Que sea -idiota o derrochador, que muera o que se arruine, ¿qué importa para la -prosperidad de la empresa de la cual monopoliza, en forma de acciones, -una parte más o menos considerable de propiedad?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxi">p. xxi</span>Los que hoy -desempeñan las antiguas funciones del propietario, donde la forma -colectiva de la propiedad ha sucedido a la individual, son asalariados; -ingenieros o administradores más o menos retribuidos, pero al fin -asalariados. Independientemente del feudalismo capitalista se ha -formado el personal inteligente, dotado de la aptitud necesaria para -poner en actividad las fuerzas productivas. Por consecuencia, la -supresión de los accionistas, es decir, del propietario convertido en -rueda inútil, no ocasionaría el menor desorden en la producción.</p> - -<p>Como el capitalista no interviene en el acto de la producción más -que para apropiarse el beneficio obtenido, solo ve en aquella la -ganancia que ha de percibir, y por eso la empresa no tiene para él más -que un fin, un objeto: la realización del mayor beneficio posible.</p> - -<p>Para conseguir esto, en primer lugar extenúa, agota al productor -y después altera el producto. Los productos no tienen de tales más -que la apariencia; en todo y en todas partes la falsificación es la -regla establecida. Poco importa que economías sórdidas produzcan -la degeneración de la raza por la caquexia del productor; el -envenenamiento del consumidor por la adulteración de los alimentos; -la muerte o la mutilación por accidentes en las vías férreas, etc.: -lo principal es llenar la caja. El reinado grosero de la burguesía ha -hecho descaradamente de todo cuestión de dinero, artículo de comercio, -y de este una estafa legalizada.</p> - -<p>Por otra parte, como mientras más se vende más se gana, cada empresa -o sociedad piensa en monopolizar todas las ventas para sí propia, y -a este efecto produce tanto como puede; y se ve obligada a producir -sin cesar por el interés que hay en no dejar descansar un momento -los costosos instrumentos de producción. De este modo el mercado se -atesta; las mercancías se amontonan, abundantes e invendibles; estallan -crisis, que se renuevan periódicamente, y entonces los obreros dejan -de trabajar y mueren de hambre porque se les ha obligado a producir -demasiados artículos de consumo.</p> - -<p>De todo esto se desprende que las exigencias de la producción -entrañan una aplicación cada día más amplia de la división del<span -class="pagenum" id="Page_xxii">p. xxii</span> trabajo y del maquinismo; -el producto es cada vez menos obra individual; el instrumento de -trabajo, colosal, necesita para ponerse en movimiento una colectividad -de obreros; el propietario no solo pierde toda función útil, sino que -es perjudicial, siendo, por consecuencia, necesaria su eliminación; -las fuerzas productivas caminan fatalmente a la destrucción de los -obstáculos que impiden su evolución normal, y que provienen del modo de -apropiación.</p> - -<p>Lo mismo que sucedió con la revolución del pasado siglo, la -preparación preliminar de toda transformación social se efectúa a -favor del colectivismo; los elementos materiales e intelectuales de -la renovación que perseguimos, engendrados por el medio actual, están -suficientemente desarrollados.</p> - -<p>Los progresos de la industria mecánica permiten reducir -considerablemente el tiempo de trabajo indispensable para la -producción, aumentando esta en proporciones enormes; el modo de -apropiación concluye por ajustarse al modo de producción; mas como -este es colectivo, la apropiación estrictamente individual va sin -cesar disminuyendo; la organización del trabajo correspondiente a este -estado de cosas ha eliminado la casta propietaria, independientemente -de la cual se reclutan las capacidades directrices; la posesión por -la burguesía ha traído como consecuencia el más funesto derroche de -productores, de medios de producción y de productos.</p> - -<p>Tales son los hechos ya determinados por la fuerza de los sucesos, -hechos que conducen a una organización económica en que la producción, -socialmente reglamentada, lo estará en vista de las necesidades de una -sociedad que solo considerará los productos con relación a su utilidad -respectiva; en que al gobierno desordenado de los hombres reemplazará -la administración consciente de las cosas sometidas al poder del -hombre, en vez de pesar tiránicamente sobre él; en que, al mismo tiempo -que el propietario privado, habrá desaparecido el sistema de trabajar -para otros, o sea el salario.</p> - -<p>Esta supresión de la propiedad individual y, por tanto, del salario -y de toda clase de males que aquella entraña, no es una fatalidad que -la justicia prescribe, sino que la evolución del organismo productor la -impone imperiosamente. «El Socialismo —ha escrito<span class="pagenum" -id="Page_xxiii">p. xxiii</span> Engels— no es más que el reflejo en el -pensamiento del conflicto que existe en los hechos entre las fuerzas -productivas y la forma de producción.»</p> - -<p>Como teoría científicamente deducida, nuestro colectivismo o -comunismo se apoya en la observación, comprueba las tendencias y -concluye afirmando que los medios de producción, una vez efectuada -su evolución actual, sean socializados. Decimos socializados y no -comunalizados, como algunos querrían, porque los inconvenientes de la -propiedad individual reaparecerían en la propiedad comunal o municipal, -y también en la corporativa, principalmente a causa de las particiones -desiguales que serían su resultado, de la productividad diferente de -los medios de producción, etc. Que la lucha se empeñe entre municipios -y municipios, corporaciones y corporaciones, o patronos y patronos, -siempre habrá desigualdad entre trabajadores que proporcionan una misma -cantidad de trabajo y concurrencia ruinosa; esto sería, aunque bajo -otra forma, la continuación de la sociedad presente.</p> - -<p>Ateniéndose a los hechos, el Socialismo científico no puede -precisar experimentalmente sino el modo de apropiación hacia el que -caminan las fuerzas productivas, el cual rige el modo de repartición -de los productos. Es evidente que una vez socializados los medios de -producción, es decir, cuando estos hayan revestido como apropiación la -forma comunista que ya tienen como acción, seguirá como consecuencia -una distribución comunista de los productos. Solo que no se operará -con arreglo a la antigua fórmula tan querida de los anarquistas y -posibilistas, y que establece que «dando cada uno lo que permitan sus -fuerzas, recibirá con arreglo a sus necesidades».</p> - -<p>Pero ¿quién mediría las fuerzas de cada uno? Bien fuese el mismo -individuo o cualquiera otro, siempre se tocaría en lo arbitrario. -Por lo demás, no es nuestra tendencia exigir del hombre el máximum -de esfuerzos que es capaz de producir; por el contrario, tratamos de -disminuir el esfuerzo humano, de abreviar todo lo posible el tiempo de -trabajo a fin de aumentar el consagrado a las distracciones físicas e -intelectuales y al placer.</p> - -<p>¿Quién sería capaz de medir las necesidades de cada uno? Si<span -class="pagenum" id="Page_xxiv">p. xxiv</span> el organismo productor es -tal que los productos están en cantidad suficiente para que cada uno -pueda consumir a su antojo sin limitar el consumo de los demás, ¿por -qué no dicen aquellos, dar a cada uno según su voluntad y no según sus -necesidades? Si los productos son insuficientes para satisfacer por -completo todas las necesidades de todos, ¿cómo proclamar el derecho de -cada uno a consumir proporcionalmente para atender a las necesidades -por él mismo apreciadas? No puede negarse que, en esta última -hipótesis, se impondría una limitación del consumo individual, basada -en las condiciones de existencia material realizadas; y ¿qué limitación -concordaría mejor con el nuevo modo económico, que aquella cuya medida -fuese, no la productividad individual, que favorecería a los individuos -dotados de ventajas naturales, en detrimento de los menos bien dotados, -sino el tiempo de trabajo que, igual para todos, garantizaría a todos -los trabajadores una posibilidad de consumo igual?</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch03"> - <h2 class="nobreak g0" title="III. El partido obrero y la guerra de clases">III</h2> - <p class="subh2">EL PARTIDO OBRERO Y LA GUERRA DE CLASES</p> -</div> - -<p>Si el régimen del salario toca ya a su fin, si el periodo de -su duración está destinado a ser mucho más corto que los de la -esclavitud y la servidumbre, es porque las condiciones exteriores que -hacen inevitable su eliminación, se han producido más rápidamente. -No sorprende este hecho cuando se reflexiona que las combinaciones -sociales de la época burguesa, perturbadas a cada instante por -modificaciones fundamentales de las fuerzas productivas, distan -mucho de tener el carácter eminentemente conservador de los modos -de producción que nos han precedido, y son, por consecuencia, -más aptos que estos últimos para crear rápidamente una situación -revolucionaria.</p> - -<p>Un proletariado, conjunto de desdichados sin voluntad de -independencia, sin conciencia de la posibilidad de emanciparse, -sería incapaz de aprovecharse de esta situación; para obviar este -inconveniente se ha formado el Partido Obrero.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxv">p. xxv</span>En efecto, para -una clase que no deberá su manumisión sino a su propio esfuerzo, el -primer paso para conseguirla es su formación en partido conscientemente -hostil a sus opresores. Organización, independientemente de todos los -partidos burgueses, cualquiera que sea la enseña de estos, de todos los -condenados al salario, de todos los que ven su actividad subordinada -en su ejercicio a un capital monopolizado por la minoría burguesa; -organización de la fuerza interesada en acabar con la sociedad -capitalista; separación de clases en todos los terrenos y guerra de -clases para llegar a su supresión: tal es la razón de ser del Partido -Obrero.</p> - -<p>Es necesario que los que emprenden una guerra de clase tengan un -mismo grito de combate, una bandera idéntica que simbolice la unión -en pro de la idea común; es preciso que tengan además un programa de -clase, compendio de reivindicaciones que, siendo colectivas, estén -al abrigo de los caprichos individuales. La amplitud que se dejara -a cada agrupación de redactar su programa, engendraría programas -contradictorios y sería origen de divisiones, dando lugar a todas las -intrigas, a todas las bajas especulaciones personales. Fundándose en -estas razones, los Congresos obreros nacionales del Havre y de Roanne -han dado al Partido su programa único de combate.</p> - -<p>El Partido Obrero, constituido y armado, no tiende solo a reclutar -sus defensores entre los proletarios de las ciudades; si estos son -«la fuerza motriz histórica de la sociedad», no por eso excluye a los -del campo y a los pequeños burgueses; trata, por el contrario, de -hacerles comprender su posición de clase inferior, cuyos intereses -son diametralmente opuestos a los de la burguesía capitalista, a los -intereses de la clase que vive de la explotación del trabajo ajeno.</p> - -<p>Ahora bien; es innegable que el mismo antagonismo que existe entre -el proletariado de las ciudades y la burguesía, existe también entre -esta y los campesinos, pequeños propietarios, pequeños tenderos y -artesanos o trabajadores independientes. Este antagonismo, que en -el primer caso proviene del monopolio ya efectuado de los medios -de producción, surge en el segundo de la amenaza de un próximo -acaparamiento.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxvi">p. xxvi</span>Los comerciantes -al por menor y los artesanos que trabajan por su cuenta se consumen en -vanos esfuerzos en su lucha con los grandes almacenes y las grandes -fábricas, contra las cuales la competencia es cada día más difícil, lo -mismo que la de nuestros agricultores contra los productos extranjeros; -tratan aquellos, por tanto, de compensar, mediante la depreciación de -la mano de obra, las cargas que sobre ellos pesan. Aunque les animasen -las mejores intenciones en favor de sus colaboradores asalariados, -la necesidad de vivir los obliga a explotar su trabajo; nuestra -organización económica no permite, en efecto, dejar de ser explotador -sin convertirse inmediatamente en explotado, aniquilando así la buena -voluntad individual.</p> - -<p>Aquellos cuya expropiación es inminente deben hacer, pues, -causa común con los que ya han sido expropiados. En pleno régimen -capitalista, esta expropiación inevitable los dejaría sin recursos, -mientras que en el régimen comunista continuarán disponiendo libremente -de sus medios de trabajo. Si los proletarios combaten para obtener la -libre disposición de estos medios, los pequeños burgueses tienen que -combatir para conservarla. De parte de los primeros, esta es una guerra -ofensiva; de parte de los segundos debe ser una guerra defensiva, -pero siempre contra el mismo adversario, que ha encerrado a unos en -el infierno del proletariado y que poco a poco arroja en él a los -otros.</p> - -<p>Nosotros predicamos esta guerra franca y consciente de clases, -conforme a las enseñanzas suministradas por el estudio del modo de -evolución de la humanidad.</p> - -<p>La lucha por la existencia aparece en la sociedad humana bajo -la forma de guerra de clases entre sí y guerra de individuos entre -ellos mismos en el seno de la clase dominante, guerras suscitadas -por los intereses materiales. La guerra de las clases creadas por -las relaciones económicas de las diversas épocas, es la que domina -todo el movimiento histórico y explica las diferentes fases de la -civilización. Guerra de clases, y nada más, era lo que se escondía -bajo el sentimentalismo hueco, las fórmulas pomposas, las majestuosas -apariencias y los inmortales principios de los constituyentes y -de los convencionales. Así, pues, nosotros, al predicarla,<span -class="pagenum" id="Page_xxvii">p. xxvii</span> lejos de desconocer la -historia, somos fieles a sus lecciones.</p> - -<p>Se ha tratado de legitimar científicamente la existencia de -las clases y de justificar las desigualdades sociales, basándose -en la teoría de Darwin, en la selección natural que resulta de la -concurrencia vital, del combate por la vida.</p> - -<p>El cómo esta manera de ser de la materia que se llama la vida ha -pasado de la humilde célula a las formas complicadas de los organismos -superiores; a qué causa mecánica debe atribuirse la transformación -gradual de los organismos y su desarrollo progresivo, esto es lo que -ha investigado el ilustre naturalista; la teoría darwinista es la -indicación de un procedimiento de constitución de las especies. Pero al -lado de la selección natural, y más eficaces o más generales que ella, -pueden existir otras causas de la producción de las especies, algunas -de cuyas causas se empiezan ya a vislumbrar, pudiendo haber otras que -aún no se hayan descubierto.</p> - -<p>En todo caso, lejos de ser un manantial constante de progreso, -la competencia vital es, particularmente cuando se ejerce entre los -hombres, causa de extenuación.</p> - -<p>Lo que es preciso que haya entre los hombres es la acción común, la -solidaridad en la lucha contra el resto de la naturaleza, debiendo ser -esta tanto más fecunda cuanto que todos los esfuerzos se concentren en -este punto, no desperdiciándose una parte de actividad en una lucha -intestina.</p> - -<p>Admitiendo que la lucha entre organismos semejantes se impone a los -animales distintos del hombre, se encuentra la razón de esta lucha en -el hecho de que, consumiendo el animal sin producir, la parte consumida -por los unos puede reducir la posibilidad de consumo de los otros; -mientras que el hombre, capaz de producir y produciendo más de lo que -consume, puede vivir y desarrollarse sin limitar por esto el consumo de -sus semejantes.</p> - -<p>Por otra parte, el trabajo humano es tanto más productivo, cuanto -que está basado en una combinación más amplia de trabajadores que -funcionan juntos con un mismo objeto; la utilidad de semejante modo de -ejecución del trabajo tiende a excluir la lucha y la división entre los -hombres.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxviii">p. xxviii</span>Además, -la lucha entre los hombres civilizados, la guerra, implica, no la -supresión, sino la permanencia de los más débiles; pues los más -robustos, los más fuertes, son arrebatados por el servicio militar.</p> - -<p>La selección sexual, favorable entre los animales a los más bellos, -a los más vigorosos o a los más inteligentes, produce en el hombre un -efecto contrario: hombres y mujeres son generalmente atraídos solo -por la riqueza, yendo esta unida con frecuencia a la inferioridad -intelectual y física.</p> - -<p>Finalmente, si es cierto que el progreso nace a veces de la -lucha por la existencia, es porque al oponer los seres en lucha sus -cualidades intrínsecas, la victoria pertenece incontestablemente al -que es superior. Los que en las sociedades humanas combaten por la -vida, se hallan en condiciones de desigualdad extrañas a su naturaleza, -pues unos reciben la instrucción de que los demás están privados, y se -aprovechan de los capitales de que estos se hallan desprovistos. Desde -este momento, el resultado de la lucha no indica cuál sea realmente el -mejor, sino el que está socialmente mejor armado.</p> - -<p>Y no solo, dentro de nuestra civilización, el hombre, reducido a sus -fuerzas orgánicas casi incultas, el hombre sin armas tiene en la vida -por adversario al hombre completamente armado, que ha tenido medios de -desarrollarse y los tiene de obrar, sino que ni aun le es permitido -a este paria usar de las solas fuerzas de que dispone, sus fuerzas -naturales, más que en los límites estrechos en que le encierra una -legislación destinada únicamente a proteger a los fuertes contra los -débiles. No contenta con no armar a sus adversarios y colocarlos en -condiciones de desigualdad artificial, la ley burguesa los agarrota y -los arroja así maniatados en el combate de la vida.</p> - -<p>Desde hace tiempo la lucha ha perdido su carácter individual -al pasar de las sociedades animales a las sociedades humanas. Los -animales luchan con sus armas naturales incorporadas a su organismo, -mientras que el hombre lucha con armas artificialmente unidas a su -ser; y sucede precisamente que los poseedores de estas armas no son, -sino excepcionalmente, creadores de ellas. A consecuencia de esta -particularidad, la lucha toma en las sociedades<span class="pagenum" -id="Page_xxix">p. xxix</span> humanas el carácter de lucha de clases, -lucha que, lejos de consolidarla, la evolución humana trata de eliminar -con la contradicción que le sirve de base.</p> - -<p>Para ofrecer un derivativo a las pasiones populares amenazadoras, -los Napoleón III, los Bismarck y los Alejandro de Rusia, han -imaginado sustituir con las guerras de razas las luchas nacionales -interiores. Estos pasatiempos, que pueden tener para sus autores una -utilidad momentánea, serán en lo sucesivo impotentes para resucitar -el patriotismo, para dar el extranjero como alimento a los odios -intestinos desviados de su objeto.</p> - -<p>El capital no tiene patria, va adonde encuentra buenas colocaciones. -Si la explotación burguesa se ha convertido necesariamente, por el -hecho del desarrollo económico, en explotación internacional; si no -conoce razas ni fronteras, ejerciéndose indiferentemente donde quiera -que hay que robar, al mismo tiempo que la intervención gubernamental -se declara en su favor, enfrente del cosmopolitismo financiero, de -la Internacional amarilla, el internacionalismo obrero se levanta, -correspondiendo al verdadero antagonismo de los intereses que están en -juego.</p> - -<p>Hoy las fuerzas económicas, al encontrarse, acentúan, sin distinción -de fronteras, la separación de la sociedad en dos clases, obligando -a los unos, que son la mayoría, cada día más numerosa, a vender su -facultad de trabajo para vivir, y permitiendo a los otros, la minoría, -cada vez más reducida, que la compre para enriquecerse. En efecto, lo -que obliga a la clase obrera a vender su facultad de trabajo, es que -le falta la posibilidad directa de ponerla en actividad, es decir, -los medios de trabajo. Mientras más veces la vende, más enriquece a -los capitalistas y, por consiguiente, les proporciona más medios de -monopolizar los instrumentos de trabajo que, faltándole a ella siempre, -perpetúan su vasallaje.</p> - -<p>La clase media, guiada por sus instintos conservadores, pero -poco perspicaces, se interponía entre la clase capitalista y el -proletariado, en beneficio de la primera; mas ya tiende a desaparecer, -porque la centralización económica aumenta a expensas suyas por la -absorción constante de los medios de producción pertenecientes<span -class="pagenum" id="Page_xxx">p. xxx</span> a los pequeños -detentadores, que se hallan en la imposibilidad de sostener la -competencia con los grandes capitales.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch04"> - <h2 class="nobreak g0" title="IV. La supresión de clases y el modo de realizarla">IV</h2> - <p class="subh2">LA SUPRESIÓN DE CLASES Y EL MODO DE REALIZARLA</p> -</div> - -<p>La distinción de clases que existe y la lucha que de ella se -origina, no desaparecerán más que con la supresión de las desigualdades -artificiales y mediante el reconocimiento de la igualdad social de -todos ante los medios de desarrollo y de acción de las facultades -musculares y cerebrales.</p> - -<p>La igualdad ante los medios de acción será la consecuencia de la -socialización de las fuerzas productivas que prepara, como ya hemos -visto, la centralización económica actual.</p> - -<p>La igualdad ante los medios de desarrollo resultará de la admisión -de todos —no diré, empleando la fórmula usada, la cual, no pudiendo -tomarse al pie de la letra, es mala— a la instrucción integral, sino a -la instrucción científica y tecnológica, general y profesional.</p> - -<p>Lo que es necesario procurar a todos, y reclama el sistema -moderno de producción, es una instrucción que, por medio de nociones -universales, permita a los individuos emprenderlo todo, conocer las -relaciones generales que provienen de los resultados empíricos de las -ciencias particulares, haciéndoles, no obstante, adquirir conocimientos -especiales en armonía con sus aptitudes e inclinaciones, en una -palabra, una instrucción que adapte al trabajador a las múltiples -exigencias del trabajo.</p> - -<p>Solo con esta igualdad ante los medios de desarrollo y de acción, -cuya garantía social, asegurada a todo ser humano sin distinción -de sexo, está conforme con las varias necesidades de la producción -moderna, podrá efectuarse la emancipación de la mujer, así como la del -hombre.</p> - -<p>La mujer es hoy casi exclusivamente un animal de lujo o una<span -class="pagenum" id="Page_xxxi">p. xxxi</span> bestia de carga. -Mantenida por el hombre cuando no trabaja, está aún obligada a serlo -aun cuando se mate trabajando.</p> - -<p>En cantidad y calidad iguales, el trabajo de la mujer está menos -retribuido que el del hombre. Pero esté o no bajo la dependencia -patronal, no escapa a la dependencia masculina, y de todos modos se ve -obligada a buscar en su sexo, transformado de una manera más o menos -aparente en mercancía, un suplemento a sus recursos, insuficientes.</p> - -<p>Si durante mucho tiempo ha permanecido por su misma naturaleza -colocada en una situación inferior, a la hora presente existen ya -las condiciones que le abren los diversos géneros de actividad. El -desarrollo de la industria mecánica ha ensanchado la esfera estrecha -en que la mujer estaba confinada; la ha libertado de las antiguas -funciones domésticas y, al suprimir el esfuerzo muscular, la ha hecho -apta para las faenas industriales. Así, pues, arrancada al hogar -doméstico y arrojada en la fábrica, puesta al nivel del hombre ante -la producción, solo le falta emanciparse como obrera, para igualarse -socialmente con aquel y para ser dueña de sí misma.</p> - -<p>No siendo su inferioridad legal otra cosa que el reflejo de la -servidumbre económica particular de que es víctima, su igualdad civil y -política no se podrá buscar eficazmente si no se logra la emancipación -económica, a la cual, lo mismo para ella que para el hombre, se halla -subordinada la desaparición de todas las servidumbres.</p> - -<p>Porque el socialismo habla de igualdad, y sin cuidarse de examinar -qué se entiende por esta, se le acusa de soñar con una nivelación tan -quimérica como universal y de tender a una medianía uniforme.</p> - -<p>De lo que precede resulta que el socialismo quiere la igualdad -ante los medios de desarrollo y de acción, es decir, la igualdad -del punto de partida. Mas esta igualdad no implica, en ningún -caso, ni la igualdad de movimientos, ni la igualdad en el punto de -llegada. Al asegurar a todos los organismos humanos una parte igual -de las posibilidades de educación y de ejercicio, lejos de realizar -la uniformidad, el socialismo hará brotar y acentuará las<span -class="pagenum" id="Page_xxxii">p. xxxii</span> desigualdades -naturales, musculares o cerebrales. Aun cuando fuera posible, el -socialismo científico se guardaría muy bien de borrar esas diferencias, -pues no ignora que semejante heterogeneidad es una de las condiciones -esenciales del perfeccionamiento de la especie.</p> - -<p>Mientras no se establezca la igualdad social ante los medios de -desarrollo y de acción, la cual se deduce de las tendencias íntimas de -la producción moderna, el proclamar el derecho del hombre a ser libre -equivaldría a conceder generosamente a un paralítico el permiso de -andar. Solo mediante esta igualdad, llegará a ser un hecho la libertad, -que es el juego de todos los organismos humanos según su voluntad -consciente.</p> - -<p>El socialismo quiere la libertad completa del hombre, sin que esto -se interprete torcidamente, pues no hay palabra más elástica que la de -libertad; es un pabellón que cubre todo género de mercancías.</p> - -<p>Los campeones del más radical de los liberalismos, so pretexto de -libertad de cultos, tolerarían bajo cualquier régimen las prácticas -religiosas, es decir, el peligro seguro del estupro intelectual -de los niños, poniéndolos así, gracias a su deformado cerebro, en -la imposibilidad moral de ejercer conscientemente su facultad de -iniciativa.</p> - -<p>Otros hay que defienden una libertad especial del padre de familia, -la que no suele ser otra cosa que un atentado legitimado contra el -niño, que no puede llegar a ser por este motivo lo que su naturaleza le -exige.</p> - -<p>En nombre de la libertad del trabajo, se otorga al capitalista la -libertad de explotar a su antojo al trabajador, y a este la obligación -de someterse.</p> - -<p>Esas libertades, tan pródigamente concedidas a algunos, tienen el -mismo fundamento que tendría la libertad del guardagujas de manejar las -agujas y hacer los cambios de vía a medida de su capricho.</p> - -<p>La libertad es para cada uno, no el derecho, que nada significa, -sino el poder moral y material de satisfacer sus necesidades naturales -o adquiridas. Derivada de la igualdad ante los medios de<span -class="pagenum" id="Page_xxxiii">p. xxxiii</span> desarrollo y de -aplicación de las facultades orgánicas, o en otros términos, de la -universalización de la instrucción y de la socialización de las fuerzas -productivas, la libertad implica la acción común, la solidaridad.</p> - -<p>El hombre aislado no reconocería otros límites a su acción que los -de su propia fuerza, y su acción se vería, desde luego, singularmente -limitada. Por esta razón, y a impulsos del interés personal, la -acción común reemplaza cada día en mayor escala a la acción puramente -personal. El hombre es para el hombre un auxiliar necesario; la -comunidad de acción, que tiende por medio de funciones diferentes, -pero respectivamente indispensables, a la realización de un fin común, -el bienestar, debe completarse evidentemente con la comunidad de -ventajas.</p> - -<p>La solidaridad, que ha sido sucesivamente familiar, comunal, -nacional, tiende a ser internacional. Desde este momento, la facultad -que posee el hombre de obrar solo, de ser en absoluto independiente de -la acción de los demás, en una palabra, la autonomía tan obstinadamente -glorificada, si no fuera irrealizable, merced a la evolución económica -que domina todas las relaciones humanas, sería un retroceso, una -disminución de fuerza, es decir, de libertad, para el individuo, en -lugar de ser un acrecentamiento.</p> - -<p>Siendo la libertad tanto mayor cuanto menos subordinada está en su -ejercicio a circunstancias extrañas a la voluntad, y siendo tanto más -fáciles de vencer los obstáculos contra los que tropieza la voluntad -cuanto menos diseminadas se hallen las fuerzas que los combaten, la -centralización, merced a la cual se puede conseguir el máximum de -resultados con el mínimum de esfuerzos, se impone como garantía de -expansión para la libertad individual.</p> - -<p>Por otra parte, la actividad corporal e intelectual solo fuera del -taller podrá revestir el carácter de libertad, que es su atractivo. -En efecto, una organización mecánica no permite el desarrollo -espontáneo de las facultades humanas; el hombre no es en tal caso sino -un engranaje del maquinismo, reducido a adaptarse a los movimientos -automáticos del conjunto. Cuanto más se perfeccione y universalice -la máquina, menos trabajo tendrá que ejecutar el hombre; pero -menos también el trabajo, tomado en conjunto, será resultado de -la libre iniciativa humana, convirtiéndose en tarea enojosa<span -class="pagenum" id="Page_xxxiv">p. xxxiv</span> para un gran número de -trabajadores. Con la corta duración del trabajo, la diversidad sana en -el aburrimiento inevitable será lo que pueda realizarse fácilmente.</p> - -<p>Habrá, pues, dirán algunos, obligación de trabajar.</p> - -<p>La libertad será en materia de trabajo todo cuanto esta pueda ser en -cualquier otra materia, es decir, el ejercicio de la actividad humana -no embargado socialmente y limitado solo por las fatalidades orgánicas -exteriores. Supongamos que se permitiera a todo el mundo ir desnudo; -las gentes, dada la temperatura de nuestros inviernos, continuarían -vistiéndose, no obligadas por voluntad ajena, sino por una necesidad -inherente a su organismo. Es libre el hombre cuya voluntad no se halla -determinada sino por móviles nacidos de sí propio, los cuales puede -acomodar a su antojo a las condiciones necesarias de su vida: era, -pues, libre el hombre cuya voluntad de trabajar provenga solo, así -como su voluntad de comer, de las necesidades personales que tenga que -satisfacer, y solo trabaje en lo que le convenga, sabiendo que trabaja -exclusivamente para sí propio y teniendo conciencia de que trabaja por -su sola voluntad.</p> - -<p>No será probablemente por distraerse por lo que se trabajará, dada -la manera de ser del trabajo, aunque este se mejorará cuanto sea -posible; el único móvil para ello será el interés, que es el punto de -partida real de todos los actos del hombre y el que rige todas las -relaciones del individuo con el medio ambiente.</p> - -<p>Asimismo, excitando el interés, se conseguirá la ejecución de -las labores particularmente peligrosas o repugnantes, gracias a -una elevación en el precio de la hora de trabajo. Por ejemplo, se -establecerá que cuatro horas dedicadas a una de estas especialidades -ingratas equivalen a seis o siete de trabajo simple. Por lo demás, -no habrá en esto determinación arbitraria; la diferencia que exista, -para una misma ganancia, entre el tiempo empleado en obras ordinarias -y el empleado en obras o labores penosas, variará según la oferta y -la demanda de estas últimas obras. No se condenará a una categoría de -trabajadores a ejecutarlas exclusivamente. En esta materia nadie tendrá -obligación directa emanada de una ley especial, ni obligación indirecta -a consecuencia de la imposibilidad de no poder subsistir haciendo otra -cosa. Los que ejecuten dichas<span class="pagenum" id="Page_xxxv">p. -xxxv</span> obras serán absolutamente libres de dedicarse a otra -ocupación. De ninguna manera se especulará como hoy con su miseria, -sino con el deseo natural en algunos, ya de una ganancia mayor en un -mismo tiempo de trabajo, o bien de un descanso más prolongado por la -misma ganancia. Sentemos además que el espíritu de abnegación innato -en el hombre lo mismo que en el perro, por ejemplo, podrá entonces -ejercitarse, y se ejercitará tanto más cuanto el entusiasmo y la -emulación, no practicados hoy por los que saben que trabajan para -otros, llegarán al fin a su apogeo.</p> - -<p>Una vez en estas condiciones, y no trabajando ya el hombre obligado -por una fuerza extraña a su organismo, el trabajo, según la ingeniosa -expresión de uno de los más eruditos pensadores socialistas, Pablo -Lafargue, será para todos tan solo «el condimento de los placeres de -la pereza». Va en posesión de su individualidad, anidada por la tarea -mecánica, que los progresos de la maquinaria abreviarán y aligerarán -cada vez más, podrá el hombre, terminado su trabajo, disfrutar -ampliamente los goces físicos resultantes del completo ejercicio de -sus órganos, así como de los placeres intelectuales que procura el -cultivo de la ciencia y del arte. El placer, objeto final de todo -organismo viviente, se realizará entonces para cada uno con arreglo a -su naturaleza.</p> - -<p>Pero esta libertad se encuentra subordinada a la socialización de -los medios de producción; la colectividad no podrá disfrutar de ellos -mientras no posea los medios económicos de aprovecharlos. Ahora bien, -¿los detentadores privilegiados de estos medios, condición <i>sine qua -non</i> de la libertad, los abandonarán desde el instante en que ellos -a su vez sean libres de no abandonarlos?</p> - -<p>Hallándose unida a la posibilidad de tener cada cual a su -disposición el instrumento y la materia de trabajo, la libertad no -surgirá sino de una presión ejercida sobre sus propietarios actuales, -sobre los que son demasiado libres mientras que la mayoría trabajadora -no lo es nada.</p> - -<p>Nosotros somos revolucionarios porque sabemos por la experiencia -de toda la historia que las clases dominantes solo se suicidan —si -acaso se suicidan— cuando echan de ver que se las va a matar, sabiendo -también que, lógica y cronológicamente, la noche del 4 de agosto viene -después de las jornadas del 14 de julio.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxxvi">p. xxxvi</span>Somos -partidarios de recurrir a la fuerza para alcanzar la libertad, del -mismo modo que en ciertos casos patológicos hay que recurrir a la -camisa de fuerza para conseguir la curación; una vez esta conseguida -y recuperada completamente la salud, se goza de libertad completa en -los movimientos, pero mientras dura la enfermedad se prohíbe mover -aquella parte del cuerpo cuyos movimientos comprometerían la salud en -general. Si es ser autoritario el negar la libertad, durante el periodo -de tratamiento que exija la modificación del orden social, a aquellos -cuya acción podría poner en peligro nuestra reorganización, nosotros -somos autoritarios. Queremos proceder autoritariamente contra la clase -enemiga, y queremos suprimir las libertades capitalistas, que impiden -la expansión de las libertades obreras.</p> - -<p>Expliquemos esto, a fin de que los jesuitas rojos o tricolores no -deformen nuestro pensamiento: la autoridad que nosotros proclamamos -útil no es en modo alguno la autoridad cesárea de las individualidades, -cualesquiera que estas sean, sobre la masa, sino al contrario, -proclamamos la autoridad de la masa sobre las individualidades que -ella emplea, la acción directa de los interesados, la autoridad del -Proletariado y no sobre el Proletariado. Esta autoridad resultante -del conjunto de los interesados en ser libres no será opresiva para -ellos, a menos de admitir la opresión de las gentes por ellas mismas. -La dictadura de clase deberá reinar hasta el día en que la libertad, -posible para todos, pueda, sin inconvenientes para nadie, ser ejercida -por todos.</p> - -<p>El recurso a la fuerza, a la revolución, por la clase que, si ha -de ser libre, necesita conquistar los medios de serlo, no será otra -cosa que la fuerza empleada a su vez por los explotados contra los -explotadores.</p> - -<p>La minoría poseedora ha colocado sus monopolios bajo la protección -de una fuerza capaz de refrenar las tentativas de rebelión de la -mayoría desheredada; en la existencia de clases antagónicas se -halla la razón de ser de los ejércitos permanentes, que representan -la permanencia de la fuerza necesaria para la defensa de la clase -privilegiada —en Bélgica, por ejemplo, existe un ejército permanente, -por más que las Potencias europeas hayan establecido su neutralidad—, -los cuales no desaparecerán sino con su causa.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_xxxvii">p. xxxvii</span>Si el -ejército permanente es, en toda su brutalidad, la organización de -la fuerza, a la que no vacilan jamás en dirigirse los apoderados de -la clase propietaria en peligro, la legalidad es tan solo la fuerza -sistemática coordinada en sentencias. Entre el empleo de la fuerza -bruta y el de la fuerza metódica no media más que una simple cuestión -de forma, el resultado es el mismo. Que a uno le golpeen bárbaramente o -con todas las reglas del pugilato, no por eso quedará menos maltratado. -La ley no es otra cosa que la consagración de la fuerza encargada de -mantener intactos los privilegios de la clase poseedora y gobernante; -y solo oponiendo victoriosamente la fuerza a la fuerza, y, por -consecuencia, destruyendo violentamente esa forma de la fuerza que es -la legalidad, puede llegar a su emancipación una clase inferior.</p> - -<p>Si nuestro fin, la socialización de las fuerzas productivas, es una -necesidad económica, nuestro auxiliar, la fuerza, es una necesidad -histórica.</p> - -<p>Todos los progresos humanos, todas las transformaciones sociales y -políticas de nuestra especie han sido obra de la fuerza. Examinando la -historia moderna de nuestro país se ve que la abolición de la monarquía -de derecho divino y del orden feudal se deben a la revolución de 1789; -que la desaparición de una religión del Estado resultó de la revolución -de 1830; que el establecimiento del sufragio universal se debe a la -revolución de 1848, y la proclamación de la República a la revolución -de 1870.</p> - -<p>También ha habido un derecho, más aún, un deber de insurrección -inscrito en el evangelio burgués, en la Declaración de los derechos del -hombre y del ciudadano. De este derecho, del que ella hacía un deber -para la masa a su servicio, la burguesía ha usado ampliamente, y se ha -emancipado por medio de la insurrección, y merced a la insurrección -ha llegado gradualmente a la omnipotencia. Desde el momento que ha -alcanzado su máximum de dominación, este derecho, este deber no existe -ya, y la burguesía condena, ahora que se emplea en contra suya, esta -misma fuerza que ella ha utilizado en provecho propio: el derecho a la -insurrección debe abolirse puesto que ella no lo necesita. Por esta -razón trata de convencer al Proletariado de la ineficacia del método -revolucionario. ¿Qué le ofrece en cambio?</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch05"> - <p><span class="pagenum" id="Page_xxxviii">p. xxxviii</span></p> - <h2 class="nobreak" title="V. Ineficacia de todos los medios pacíficos">V</h2> - <p class="subh2">INEFICACIA DE TODOS LOS MEDIOS PACÍFICOS</p> -</div> - -<p>El argumento favorito de nuestros reformistas platónicos consiste -en asegurar que es preciso ante todo modificar las ideas y los -sentimientos de la nación. «Instruir al pueblo —exclaman—: esta es la -clave de la cuestión social; en los ánimos es donde debe efectuarse la -revolución.»</p> - -<p>La instrucción es incapaz de atenuar en lo más mínimo la explotación -de la clase trabajadora. Por grandes que fuesen los progresos de su -educación, la mayoría no poseedora, obligada a vender, para poder -subsistir, su fuerza muscular o cerebral, no por eso dejaría de estar -bajo la dependencia de la minoría poseedora. La universalización de la -instrucción sin la universalización de la propiedad no cambiaría en -nada la situación material en que se encuentra hoy el asalariado, pues -no porque fuese más instruido tendría medios de trabajo en proporción -mayor, ni dejaría de ser siempre desposeído.</p> - -<p>Si nos vemos obligados a declarar que la instrucción no aliviaría ni -aun levemente la suerte del Proletariado, no por eso hacemos caso omiso -de ella. Reconocemos en alto grado su utilidad puesto que, difundida -por la masa, ejercerá provechosa influencia desde el punto de vista -revolucionario. Cuanto más instruida esté la masa, más pronto se dará -cuenta de su posición de explotada, y menos dispuesta se encontrará -a sufrir en silencio; todo asalariado instruido se halla próximo a -sublevarse. Pero si la educación de la clase obrera puede impelerla a -emplear la fuerza para apresurar la solución necesaria, es incapaz de -suplir a esta.</p> - -<p>En cuanto a la idea de modificar directamente el estado mental de -la nación considerada en conjunto, es una utopía. Determinando el -medio económico, juntamente con las condiciones de existencia, las -ideas del hombre, para cambiar estas en todos sería preciso comenzar -modificando los fenómenos exteriores de que aquellas no son más que la -representación cerebral. La única transformación<span class="pagenum" -id="Page_xxxix">p. xxxix</span> que hay que proponerse es la -transformación del régimen de la propiedad, cualquiera que sea el punto -de vista desde que se considere la cuestión, religioso, moral, político -o económico.</p> - - -<p class="mt15">Desde el punto de vista religioso, hay simplemente -proyección de fenómenos naturales fuera y por encima del mundo real. -Subyugado por fuerzas exteriores, los hombres han encarnado personajes -místicos en estas fuerzas. Hoy día las fuerzas naturales, dominadas -casi por el hombre, que cada vez se da cuenta más exacta de sus -efectos y las refiere a sus verdaderas causas, no dan ya motivo a -personificación, a divinización.</p> - -<p>Solo las fuerzas sociales, juntamente con las de la Naturaleza, -pesan sobre la existencia del hombre, dominándola cada día de una -manera más preponderante. Para buscar hoy el origen de las ideas -religiosas, hay que remontarse al origen no explicado de los dolores -sufridos y a su apariencia inevitable metamorfoseada en institución -sobrenatural. Mientras la masa sea juguete del modo de producción, -las miserias que el régimen capitalista engendra y aquella sufre, -conservarán a sus ojos un carácter sobrehumano, y, por tanto, -persistirá ese terror de lo desconocido que la abruma, es decir, el -sentimiento religioso.</p> - -<p>La religión no es otra cosa que el reflejo de las fuerzas sociales -en la mente, las últimas fuerzas externas cuya manera de ser hace -creer al hombre que dimanan de una fuerza superior. La emancipación -del pensamiento está, pues, unida a la emancipación del trabajo, de -la vida práctica. El déspota terrestre, el capitalista, arrastrará -en su caída al fantasma celeste; rigiendo el hombre la producción en -lugar de ser regido por ella; encontrando al fin el bienestar sobre la -tierra; teniendo noción clara y precisa de su situación en el universo -en general y en la sociedad en particular, desaparecerá universalmente -la necesidad de ese género de esperanzas y consuelos, que son -consecuencia de la tiranía hoy misteriosa para las masas, así como la -creencia en un ser supremo, dispensador soberano de los goces y de los -sufrimientos.</p> - -<p>Nuestros fogosos anticatólicos, ridículos aficionados a bautismos -civiles y otros ritos, que imaginan desprender la sociedad civil -de toda ligadura mística y mistificadora porque comen carne<span -class="pagenum" id="Page_xl">p. xl</span> el viernes santo, hacen -del librepensamiento la condición primera de la regeneración social; -y no ven, o no quieren ver, que las religiones no son organismos -independientes del medio económico en que se agitan. Los grupos -librepensadores, así como las logias masónicas, son excelentes -planteles de candidatos, trampolines que el uso ha demostrado ser -útiles para saltar en las asambleas electivas, y nada más. No pedirán -ni siquiera la supresión del presupuesto de cultos, pues como servicio -público o un instrumento de dominación, que viene a ser lo mismo, la -religión es un resorte utilísimo para todo gobierno de clase.</p> - - -<p class="mt15">Desde el punto de vista moral, y sin tratar de actos -reprensibles o criminales, los cuales, cuando no son productos -orgánicos de un género particular de la competencia de las casas de -salud, provienen de las condiciones sociales nacidas de un orden -económico basado en la persecución desenfrenada de los medios de goce -sin el esfuerzo correspondiente, consideremos la tacha que la opinión -pública arroja sobre la maternidad fuera del matrimonio y sobre el -nacimiento ilegítimo. ¿De qué proviene esta tacha?</p> - -<p>Las costumbres son las relaciones que los intereses en contacto -establecen entre los hombres. Hasta hoy solo se han presenciado -intereses antagónicos, habiéndose sacrificado siempre unos por la -prosperidad de otros. Es evidente desde luego que los intereses de -los más fuertes han determinado solos el sistema de relaciones entre -los hombres e impuesto las apreciaciones relativas a lo que había de -considerarse como el bien y a lo que debía ser considerado como el mal. -Las costumbres preponderantes de una época son las costumbres de la -clase dominante, y la moral vulgar es siempre la que se conforma con -sus intereses.</p> - -<p>Si no se menospreciase a las jóvenes que tienen un hijo, y si -se tratase al hijo natural como hijo legítimo, la libertad de las -relaciones sexuales se extendería en detrimento del matrimonio. Y -precisamente el matrimonio es el que imprime a la clase poseedora su -carácter hereditario y desarrolla sus instintos conservadores.</p> - -<p>Así que, según la moral vigente, la honradez para la mujer no -casada estriba en la continencia, y cuando «sucumbe», ¡con qué<span -class="pagenum" id="Page_xli">p. xli</span> dureza los libertinos le -arrojan al rostro el insulto, mofándose de lo que llaman su deshonra! -Pocos son los que no siguen la corriente general. Aun entre los -escritores que han tratado, pero sin fruto, de idealizarlo, el hecho -de entregarse la mujer al que ama y la desea, sin que haya sido -previamente firmado, publicado y legalizado, es un acto de los más -trágicos.</p> - -<p>La utilidad del matrimonio, que es una escritura de propiedad, -un contrato mercantil, antes de ser la unión de dos personas, -resulta de la estructura económica de una sociedad basada en la -apropiación individual. Al ofrecer garantías para los hijos legítimos -y al asegurarles los capitales paternos, el matrimonio perpetúa la -dominación de la casta detentadora de las fuerzas productivas. Y -notaremos de paso que, a pesar del divorcio, las consideraciones -pecuniarias que presiden a la conclusión del matrimonio y representan -el papel más importante mientras dura, mantendrán en pie, salvo raras -excepciones, su indisolubilidad. Las susceptibilidades morales cederán -ante los intereses materiales y se procurará evitar toda irregularidad -en la conducta de ambos a fin de no deshacer un buen negocio.</p> - -<p>Transformado el modo de propiedad, y solo después de esta -transformación, perderá el matrimonio su razón de ser, y entonces, sin -temor del menosprecio, mujeres y hombres podrán escuchar libremente la -voz de su naturaleza, satisfacer sus necesidades amorosas y ejercitar -todos los órganos cuyo funcionamiento regular exige la higiene.</p> - -<p>Realizada en favor de todos la igualdad de los medios de acción y de -desarrollo, y convirtiendo en carga social la manutención de los niños, -así como su instrucción, y libres ya de la diferencia de nacimiento, -no habrá lugar para la prostitución ni para el matrimonio, que en su -conjunto, no es más que la prostitución ante el alcalde.</p> - -<p>En efecto, la prostitución consiste en la subordinación de las -relaciones sexuales a consideraciones económicas; y de cualquier modo -que se la considere, la mujer es hoy la manceba del hombre. Las que -no pueden hallar un marido encargado de subvenir a todos los gastos, -se alquilan temporalmente para vivir; casadas o no, en general viven -del hombre y para el hombre. Las más virtuosas<span class="pagenum" -id="Page_xlii">p. xlii</span> protestas en nada cambiarán esta -costumbre, la cual se practicará hasta que la mujer sea emancipada -desde el punto de vista económico. No estando entonces dominadas las -relaciones sexuales por móviles extraños a su fin natural, serán -relaciones esencialmente privadas, y se basarán en lo único que las -hace dignas, en el amor, en el deseo mutuo, y serán tan duraderas o tan -mudables como el deseo que las provoque.</p> - - -<p class="mt15">Desde el punto de vista político, la burguesía -halaga a los obreros diciéndoles que si desean reformas son dueños -de imponerlas, pues poseen el sufragio universal, que obra en las -condiciones que ella se ha servido indicar, y en el momento escogido -también por ella. Serían, pues, muy descontentadizos si no aceptasen -este arma de papel, con la cual no pueden hacer daño alguno a sus -adversarios.</p> - -<p>La minoría detentadora de los medios de producción es dueña -absoluta de la existencia de una mayoría que no puede satisfacer sus -más urgentes necesidades orgánicas sino con auxilio del salario. Para -obtener este salario indispensable tiene que doblegarse a la voluntad -de los únicos que pueden proporcionárselo, los cuales disponen a su -antojo de la vida y de la libertad de todos.</p> - -<p>La soberanía sin la propiedad es no tan solo inútil, sino el más -pérfido de los lazos. Antes del establecimiento del sufragio universal, -el censo servía de barrera entre poseedores y desposeídos; exentos -estos últimos del gobierno y de la propiedad, su organización en clase -distinta —que hubiera amenazado las prerrogativas capitalistas el día -en que hubiesen tenido conciencia clara de la inferioridad sistemática -en que se los mantenía— resultaba del ostracismo legal a que estaban -condenados.</p> - -<p>De resultas de haber otorgado a todos el derecho de participación -intermitente en los negocios públicos, sobrevino una confusión funesta. -Los explotados, a quienes hasta entonces se había considerado tan -solo como asalariados, soldados y contribuyentes, fueron víctimas -de una ilusión, de que se aprovechó la casta gobernante: soberanos -nominalmente, se creyeron los dueños. Con arreglo cada cual a su -educación, a sus preocupaciones o a su temperamento, se alistaron en -los diferentes partidos burgueses, engrosaron<span class="pagenum" -id="Page_xliii">p. xliii</span> las filas de sus enemigos de clase, y -dejaron que tal o cual fracción de la burguesía, con auxilio suyo, se -impusiera a las demás.</p> - -<p>El obrero no es ya obrero exclusivamente. Creyendo votar por -correligionarios políticos, entrega el poder a hombres cuyos intereses -económicos se oponen abiertamente a los suyos; en efecto, no puede -haber comunidad de intereses entre el que puede explotar a su voluntad -y el que se ve obligado a aceptar las condiciones de explotación que se -le impongan.</p> - -<p>Los que se hallaban bajo la dependencia económica de la clase -burguesa se han convertido, merced al sufragio universal, en factores -de su propia dominación política. Los gobernantes burgueses, cualquiera -que sea el color de su bandera, están todos de acuerdo en oponerse a -aquello que signifique algún atentado contra su propiedad y disminuya -sus monopolios de casta. Por esto, si la forma gubernamental ha -avanzado un paso con el establecimiento de la República, último término -de la evolución puramente política, la organización social, causa -inevitable de la miseria, no ha variado ni variará en tanto no se -modifique la forma de propiedad.</p> - -<p>El sufragio universal encubre, en beneficio de la burguesía, la -verdadera lucha que debe emprenderse. Se entretiene al pueblo con las -insulseces políticas, tratando de interesarle en la modificación de -tal o cual rueda de la máquina gubernamental; mas, en realidad, ¿qué -importa una modificación, si el objeto de la máquina es siempre el -mismo, y lo será mientras haya privilegios económicos que proteger, ni -qué importa tampoco a los que ella triturará mientras exista, un cambio -de forma en el modo de triturarlos?</p> - -<p>El pretender conseguir por medio del sufragio universal una reforma -social, y el querer llegar por ese expediente a la destrucción de la -tiranía del taller, de la más inicua de las monarquías, de la monarquía -patronal, es formarse una idea singularmente falsa del poder del tal -sufragio. Los hechos son innegables: examínense los dos países en que -el sufragio universal se halla establecido desde hace más tiempo y -favorecido su ejercicio por una amplitud de libertad de que todavía no -gozamos en Francia.</p> - -<p>Cuando Suiza quiso librarse de la invasión clerical, cuando -los<span class="pagenum" id="Page_xliv">p. xliv</span> Estados Unidos -quisieron suprimir la esclavitud, no pudieron conseguirse estas dos -reformas en ninguno de los dos países en que existía el derecho -electoral, sino empleando la fuerza; la guerra del Sonderbund y la -guerra separatista son prueba elocuente de ello.</p> - -<p>No obstante, como en todo y para todo hay que adaptarse a las -condiciones del medio en que se ha de vivir, desde el instante que el -sufragio universal existe, es preciso atenerse a él, ajustarse a la -situación creada por su establecimiento y tratar de utilizarse lo mejor -que se pueda de un estado de cosas que no se ha provocado, pero que no -se puede menos de acatar.</p> - -<p>El sistema abstencionista no conduciría a nada. Las abstenciones -aumentan debido a que, no votando nadie por el simple deseo de ejercer -el acto de soberanía que consiste en echar un papel en una urna, se -echa de ver cada día más la esterilidad del sufragio universal como -instrumento de reformas. Pero si la acción electoral es estéril, la -abstención no lo es menos. Las abstenciones no interrumpen en modo -alguno la máquina electoral, y, aunque no se tenga participación alguna -en la fabricación de diputados, estos no dejan de ser elegidos y tiene -uno que someterse a las leyes confeccionadas por ellos. Negándose a -tomar parte en las elecciones no se pone ningún obstáculo a la política -burguesa.</p> - -<p>Debe aprovecharse el sufragio universal, puesto que existe; mas no -debe exigírsele lo que no puede conceder. El sufragio debe servir para -reparar el mal causado por la fusión política del Proletariado y de -la burguesía, y para formar, independientemente de todos los partidos -burgueses, el ejército de la revolución social.</p> - -<p>A lo que hay que aspirar especialmente, no es a la entrada de -algunos socialistas en el Parlamento, ni tampoco a una acción -parlamentaria cualquiera: lo que debe buscarse es el reunir a la clase -obrera, diseminada en los diversos partidos republicanos burgueses, -y el separarla de aquellos cuyos intereses económicos son opuestos a -los suyos. Como medio de agrupar el Proletariado para la lucha, el -sufragio universal puede contribuir a acentuar la división entre las -clases confundidas políticamente por él, pero esto es todo lo que puede -realizar.</p> - -<p>El medio de apresurar, con auxilio del sufragio universal, esta -formación del ejército obrero, es la candidatura de clase, que<span -class="pagenum" id="Page_xlv">p. xlv</span> continúa en política -la lucha de clases que rige nuestro estado social, acentuando en -el terreno electoral el antagonismo existente entre aquellos que, -cualesquiera que sean sus opiniones políticas, detentan los medios de -producción, y los que no poseyendo más que su fuerza de trabajo, tienen -que adaptarse para vivir a las exigencias de los primeros.</p> - -<p>Pero no deben confundirse la candidatura de clase y la candidatura -obrera. Como esta última no es otra cosa que la candidatura de un -obrero de ideas más o menos radicales, lejos de tener para la burguesía -una significación hostil, será poco a poco alabada y sostenida por -ella; este es un nuevo lazo tendido a la sencillez de un Proletariado -que comienza a desconfiar de los políticos de profesión, a comprender -que ha sido burlado por ellos, y que, si legalmente ha sido proclamado -soberano, en realidad ha seguido siendo esclavo.</p> - -<p>Se tratará de conservar la confianza del Proletariado, que -disminuye, proponiendo a sus sufragios uno de los suyos. Con la -candidatura obrera se tratará de impedir que la guerra entre obreros -y burgueses suceda a las inocentes escaramuzas entre republicanos -de diversos matices. Bien sea un burgués o un obrero alistado bajo -cualquier bandera de la burguesía el que salga elegido, el resultado -será el mismo. La candidatura obrera, cuando no es otra cosa que la -candidatura de un obrero, es una farsa; es necesario que la candidatura -de clase lleve a la esfera política la guerra de clases que llena las -páginas de la historia, y para efectuar esto debe elegirse el candidato -en virtud de los servicios que puede prestar y no del estado que -ejerza.</p> - -<p>En efecto: si así como el enfermo tiene una noción más precisa de su -dolor que el médico que le asiste, el obrero tiene más que nadie una -idea exacta de las privaciones que sufre; así también, al tratarse del -remedio conveniente, los obreros, considerados únicamente como obreros, -no son más aptos para indicar la solución de la cuestión social que -los enfermos para descubrir el tratamiento que conviene. Cuando su -competencia en esta materia existe, proviene de estudios especiales y -no de su posición de obreros.</p> - -<p>Después de lo que antecede, ¿es necesario añadir que no -emprendemos<span class="pagenum" id="Page_xlvi">p. xlvi</span> campaña -alguna para obtener en la actualidad los derechos políticos de la -mujer, y que, desde luego, la quimera de la candidatura femenina no -nos cuenta en el número de sus partidarios, por más que en los grupos -del Partido Obrero la mujer sea considerada como enteramente igual al -hombre?</p> - -<p>Convencidos de que el derecho de sufragio es impotente para -conseguir la emancipación humana, no cometeremos la falta de perder -un tiempo precioso en perseguir un fin que, aun suponiendo que -se alcanzase, sería incapaz de mejorar la situación de la mujer. -Esto sería para ella y para aquellos cuyos esfuerzos hubiesen sido -estériles, un engaño más que tendrían que añadir a los ya causados por -el sufragio universal; solo que esta vez la responsabilidad caería por -completo sobre los que se hubieran dejado llevar de un sentimentalismo -demasiado irreflexivo. La emancipación femenina está subordinada a la -transformación económica, y únicamente trabajando en pro de esta se -hará algo en realidad por la primera; el obrar de otro modo es hacerse -cómplice, a sabiendas o inconscientemente, de extravíos perjudiciales a -los intereses que se aparenta defender.</p> - -<p>Desde el punto de vista económico se ha hablado de asociación. Pero -la asociación obrera es quimérica para todo lo que es grande industria, -puesto que esta absorbe cada vez más la mayoría de los obreros, dada la -forma gigantesca que reviste el instrumento de trabajo y lo crecido de -los anticipos necesarios para la creación de una empresa.</p> - -<p>¿Qué significaría el ahorro obrero, aun suponiendo que fuese -practicable, comparado con la indispensable acumulación de los -capitales? Además de que, si por un hecho excepcional pudiera -extenderse el ahorro, sería un nuevo engaño. Quien dice ahorro -generalizado, dice disminución de consumo, es decir, disminución en -la demanda de productos; y por ende, disminución de la producción y -aumento de los paros forzosos, en perjuicio de los que no pueden vivir -sino a condición de estar ocupados.</p> - -<p>Respecto a la intervención del Estado, el conceder créditos a -las Asociaciones obreras permitiría hacer a la burguesía una guerra -con éxito y tendería, por consiguiente, a mermar sus beneficios; -mas como es la burguesía quien dirige el Estado, ella tendrá<span -class="pagenum" id="Page_xlvii">p. xlvii</span> buen cuidado, digan lo -que quieran algunos hábiles que aspiran a hacerse populares reclamando -con estruendo lo que saben no puede obtenerse, de no proporcionar al -Proletariado la posibilidad de arruinarla en un plazo más o menos -remoto.</p> - -<p>En cuanto a la pequeña industria, en la que el instrumento de -trabajo, de poco valor, hace más asequible la posibilidad de la -asociación, semejantes asociaciones tropiezan en la práctica con -obstáculos difíciles, si no imposibles, de vencer.</p> - -<p>Impidiendo el modesto capital a los talleres cooperativos el -acometer empresas importantes, y no permitiéndoles tampoco dar fiado -a los clientes, los coloca, respecto de los patronos, en la posición -desfavorable del pequeño productor frente al productor en grande -escala, con otra desventaja sobre los dueños de pequeños talleres, -a quienes nada impide, cuando escasea el trabajo, despedir todo o -parte del personal asalariado, pues no les preocupa en lo más mínimo -el saber cómo vivirán sus obreros cuando no trabajan, ocupándose -solo en disminuir sus gastos; mientras que el taller cooperativo, -no pudiendo despedir a los asociados, los cuales aunque no trabajen -tienen necesidad de subsistir, se vería obligado a gastar sus fondos -o contraería deudas. Los periodos de prosperidad, lejos de aprovechar -al obrero, habrían de consagrarse a enjugar el déficit producido en la -caja durante la paralización de los negocios; el obrero trabajaría, lo -mismo que antes, para el capitalista, que entonces se llamaría acreedor -en vez de llamarse patrón, y se consideraría dichoso si no se consumaba -su ruina.</p> - -<p>La mayor parte de las veces, estas asociaciones cooperativas -solo tienden a la emancipación de unos cuantos, y, cuando por acaso -prosperan, se convierten en patronatos colectivos que se aprovechan del -trabajo de simples asalariados y reparten los beneficios entre varios -accionistas, sin acordarse de los antiguos compañeros de miseria más -que para explotarlos.</p> - -<p>Cuando se reflexiona que, en una industria privilegiada como -la tipografía, muchos miles de obreros se hallan imposibilitados -de intentar su emancipación, por incompleta que sea, mediante la -asociación obrera, es preciso convenir en que este ejemplo, panacea -favorita de los reformadores charlatanes, solo prueba una cosa:<span -class="pagenum" id="Page_xlviii">p. xlviii</span> la impotencia de la -sociedad cooperativa y la imposibilidad de generalizarla.</p> - -<p>Otro de los remedios más cacareados consiste en la participación en -los beneficios; y se explica el interés con que se aconseja este modo -particular de retribución, pues está ya hoy demostrado que únicamente -beneficia a los capitalistas, quienes, gracias a este sistema, recogen -por un lado más de lo que aparentan prodigar por otro.</p> - -<p>La participación en los beneficios, haciendo creer al obrero que -trabaja para sí y que logrará mayor producto cuanto más trabaje, sujeta -el obrero al taller, suprime las huelgas, asegura la disminución -de los gastos generales por la economía de las primeras materias y -obliga al obrero a producir la mayor cantidad posible de trabajo, -precipitando así, por el exceso de producción que de esto resulta, el -advenimiento de los paros y de las crisis periódicas. La participación -en los beneficios no es, pues, sino un medio de aumentar el grado de -explotación.</p> - -<p>Hay que añadir que la esfera en que es aplicable, es decir, útil -a los patronos, es limitada. Donde los movimientos del obrero tienen -que adaptarse forzosamente a los movimientos no interrumpidos de -la máquina, donde el empleo de la materia primera puede calcularse -exactamente, donde la vigilancia es fácil, la participación, siendo -improductiva para el capitalista, no es ni será nunca aplicable.</p> - -<p>Hay quien habla de transformar la suerte de la clase obrera por un -perfeccionamiento de nuestro absurdo sistema de impuestos y sobre todo -por la abolición de los derechos de consumo.</p> - -<p>Nuestro sistema fiscal grava extraordinariamente los artículos -de primera necesidad; la modificación de este sistema mejoraría -inmediatamente la posición del obrero, pero solo sería una mejora -pasajera. El salario tiende a regirse por el precio de las -subsistencias indispensables al trabajador, y, suponiendo que -disminuyese su precio por la rebaja de los arbitrios, el salario -concluiría al fin por bajar. Cuanto más barata es la vida, menor es el -salario, y la situación real sería la misma que antes de esta reforma -improbable. En definitiva, una rebaja en el precio de sus subsistencias -no aprovecharía más al asalariado que la disminución en el precio de -la paja al animal que la come.<span class="pagenum" id="Page_xlix">p. -xlix</span> Por otra parte, el experimento se ha hecho ya. En Bélgica -se suprimieron los consumos en 1860; el obrero belga paga anualmente -una cantidad media de impuestos mucho menor que el obrero parisiense; -¿está por eso menos explotado? ¿en qué es preferible su existencia a -la de nuestros proletarios? La sujeción obrera es independiente del -sistema de contribuciones.</p> - -<p>Respecto al librecambio y a la protección, panaceas ensalzadas por -algunos, son simplemente disputas entre capitalistas, que no interesan -en lo más mínimo a la clase obrera. Unos, necesitando proteger su -campo de explotación nacional amenazado por la competencia extranjera, -reclaman gravámenes sobre los productos extranjeros; otros, necesitando -el libre acceso del mercado universal para poder ensanchar su -explotación, aspiran a la libertad del cambio. Todos piensan únicamente -en el mantenimiento provechoso de una potencia que nace exclusivamente -del modo de apropiación, y que da origen a los desórdenes económicos y -a las miserias proletarias.</p> - -<p>Sería una candidez el tratar de persuadir a los capitalistas a -que renuncien al orden de cosas de que se disfrutan. Una mejora -ruinosa para ellos, y efectuada, sin embargo, por ellos mismos, en la -suerte del trabajador, es tan inverosímil como la intervención del -Espíritu Santo. No acertaré nunca a figurármelos en el interesante -papel de empobrecidos por persuasión. ¿Se cree, no obstante, que -esa problemática acción voluntaria será sustituida por la acción -legislativa? Pero, ¿cómo esperar de los hombres de la burguesía, como -diputados, lo que no se puede esperar de ellos como patronos, lo que -rehúsan individualmente cuando sus obreros solicitan un ligero aumento -de salario o una rebaja del tiempo de trabajo?</p> - - -<p class="mt15">Para modificar al hombre y sus instituciones es -necesario modificar primero el medio económico que los produce. Una -transformación social como la abolición de la esclavitud en los Estados -Unidos y la abolición del régimen del salario actualmente entre -nosotros, si bien conforme con las condiciones económicas del momento, -no se efectúa sin una perturbación violenta. El orden de cosas antiguo, -matriz del organismo superior llamado a sucederle, no sufre sin -resistencia la aparición de los elementos nuevos<span class="pagenum" -id="Page_l">p. l</span> que él mismo ha engendrado: todo alumbramiento -va acompañado de efusión de sangre.</p> - -<p>Y no por hablar en nombre del derecho se evitaría el recurrir a -la fuerza. Pasaron los tiempos en que los hebreos, haciendo resonar -sus trompetas, derribaban las murallas de Jericó; las frases más -retumbantes sobre el derecho y la justicia no arrancarían ni una piedra -de la fortaleza capitalista. Si desde el punto de vista subjetivo es -cierto que la fuerza no puede constituir derecho, en realidad sucede -lo contrario: la fuerza constituye el derecho en el sentido de que -todo derecho no sancionado por la fuerza está confinado en el dominio -especulativo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch06"> - <h2 class="nobreak g0" title="VI. Nuestra revolución">VI</h2> - <p class="subh2">NUESTRA REVOLUCIÓN</p> -</div> - -<p>La experiencia de la historia nos demuestra que una clase no abdica; -una casta propietaria no se desposee espontáneamente. Poner el interés -general sobre el interés particular, cuando entre sí son antagónicos, -es un acto de generosidad que solo pueden efectuar aisladamente -ciertos individuos. Es más: con la competencia que rige la producción, -un patrono no puede pagar a sus obreros un salario mayor que sus -competidores, sin correr el riesgo de arruinarse y exponerse así a no -poderles pagar ni poco ni mucho; pero este es un sacrificio de que -no es capaz una clase considerada como clase. El gran revolucionario -Augusto Blanqui, en Francia, y Marx, en Alemania, son los primeros que -han afirmado que no había avenencia posible y que la transformación -social se llevará a cabo, no con la burguesía o por la burguesía, sino -contra la burguesía. Arrinconada en sus últimas trincheras, lo más que -hará será conceder algunas reformas, a fin de acallar reivindicaciones -alarmantes. Ciertamente, los socialistas no verían con disgusto que la -burguesía entrase en ese camino.</p> - -<p>Por ejemplo, acogerían con entusiasmo la limitación de las horas -de trabajo. Las horas extenuantes empleadas en enriquecer a<span -class="pagenum" id="Page_li">p. li</span> los capitalistas, podrían -utilizarse entonces en beneficio de la acción política y de la -propaganda socialista, a las que es físicamente refractario el obrero -que pasa doce o quince horas en los presidios industriales. La desdicha -perenne, la gran miseria, el padecimiento constante, lejos de excitar -los ánimos y reanimar los espíritus, deprimen las inteligencias y -abaten el valor, engendran la postración y no la fogosidad.</p> - -<p>Conceder reformas equivale a proporcionarnos armas, a hacernos más -fuertes contra nuestros adversarios, quienes se debilitan a medida -que nosotros nos fortalecemos. El apetito se abre comiendo. Cuanto -más se obtiene, más se exige; así, las reformas efectuadas, en vez -de contener el movimiento revolucionario, excitarán a la lucha, -suministrando al propio tiempo esas reformas los hombres más aptos -para luchar. Los socialistas sacarán, pues, ventaja de todas las -reformas. Solo que estas reformas, conquistas de detalle, no evitarán -de ningún modo el combate final, puesto que, por muchas que sean las -cesiones de privilegios que haga la burguesía bajo la presión de los -acontecimientos, esta clase querrá siempre conservar algunos.</p> - -<p>Deplorable o no, la fuerza es el único medio de proceder a la -renovación económica de la sociedad. Aunque los intereses que -representa el Partido Obrero son los de la mayoría, solo milita en -él la minoría consciente del Proletariado, y, sin embargo, llama en -su auxilio a la fuerza. ¡Qué ceguera! dirán algunos. Al criticarle -sobre este punto, no se tiene en cuenta que la mayor parte de las -revoluciones son obra de minorías, cuya voluntad tenaz y decidida ha -sido secundada por la apatía de mayorías menos enérgicas. ¿Estaríamos -en plena República, si para establecerla se hubiese esperado la -adhesión de la mayoría del país a la idea republicana?</p> - -<p>El número es una fuerza, pero no constituye exclusivamente la -fuerza; puede ser tan solo uno de los elementos de ella y tener igual -valor que el grado de desarrollo, la energía, la organización, las -armas de que se dispone.</p> - -<p>Por lo demás, el número no basta para economizar el empleo de la -fuerza. El tercer estado estaba en 1789 en mayoría en la nación y en -los Estados generales; a pesar de esta posición, hubiera sucumbido sin -el 14 de julio: «aquella escaramuza —declaraba el<span class="pagenum" -id="Page_lii">p. lii</span> 29 de junio de 1880 en la tribuna del -Senado un historiador burgués, M. Henri Martin— salvó el porvenir de -Francia.»</p> - -<p>En materia de revolución, nosotros no predicamos el arte por el -arte, como esos espantajos a lo Félix Pyat, revolucionarios de ópera -bufa, que tutean al pueblo, hablándole siempre de la pólvora y tomando -las de Villadiego en casos de apuro. La revolución no es nuestro -fin, es solamente el medio que nos imponen las circunstancias para -conseguirlo.</p> - -<p>Lo que nos proponemos no es la instauración, por medio de un acto -de violencia, de una forma social cuyo plan tengamos en la mente; sino -la sustitución del orden capitalista por el orden cuyos elementos, -como antes se ha visto, se desarrollan cada día más en el seno mismo -del actual orden de cosas. Esta transformación se halla subordinada al -advenimiento previo al poder político. La clase obrera debe apoderarse -por la fuerza del gobierno, que será en sus manos el instrumento con -que se llevará a cabo la expropiación económica de la burguesía y la -apropiación colectiva de los medios de producción.</p> - -<p>Lo primero que debe hacerse es arrojar a la burguesía del gobierno, -así como esta arrojó de él a la nobleza. En efecto, el Estado no es -otra cosa que el aparato gubernamental que permite mantener bajo el -dominio de los poseedores a la clase desposeída, y si la burguesía -consolida este instrumento de dominación, es para servirse de él de una -manera legal o ilegal el día que se viera en peligro. Es necesario, -pues, quitarle en primer lugar toda posibilidad de resistencia.</p> - -<p>Así es como la lógica enseña a proceder, y así es como procedió -el tercer estado. Lo primero que hizo fue apoderarse del gobierno, -y después atacó la propiedad. Y la revolución burguesa ha sido tan -duradera que los representantes de la sociedad aristocrática fueron -impotentes en 1815, aun con el auxilio del extranjero, para resucitar -el antiguo orden de cosas, lo cual, entre paréntesis, demuestra la -eficacia de este método revolucionario. La Carta borbónica se vio -obligada a consagrar la irrevocabilidad de las adquisiciones hechas por -los detentadores de los bienes nacionales; la cuestión de propiedad, -base del edificio social, tal como había sido reglamentada, quedó a -salvo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_liii">p. liii</span>Como una -revolución social no es un fenómeno espontáneo ni local, no podemos -declararnos partidarios de los movimientos parciales debidos a la -iniciativa de individualidades, de grupos ni aun de ciudades, pues -semejantes movimientos merman las filas de los revolucionarios sin -compensación ninguna. La <i>Commune</i>, cuyo aniversario celebramos -como el de una de las etapas de la evolución socialista, no triunfó -por haber cometido la falta gravísima de limitar su acción a París. La -emancipación de París va unida a la emancipación de la Francia obrera; -casi todos los parisienses que se batieron en 1871 lo hicieron por las -ideas burguesas de federalismo y de comunalismo, cuando habría sido -menester sublevar, o a lo menos tratar de sublevar, toda la masa obrera -del país, interesándola directamente en la lucha.</p> - -<p>La tarea de los revolucionarios no consiste en determinar el momento -de esta revolución, que surgirá fatalmente de las complicaciones -económicas y políticas de que Europa será pronto teatro. Una vez -demostrada la tendencia de los fenómenos económicos, una vez analizados -y conocidos los elementos materiales de la transformación que se -prepara, los revolucionarios no tendrán que hacer sino organizar los -elementos intelectuales, reclutar el ejército capaz de hacer redundar -en provecho suyo los sucesos que se elaboran, y tener la fuerza obrera -dispuesta para las luchas que provocará necesariamente el desenfreno de -los antagonismos sociales.</p> - -<p>Los revolucionarios no han de escoger sus armas como tampoco el día -de la revolución. En este punto, solo tendrán que preocuparse de una -cosa, de la eficacia de sus armas, sin inquietarse de su naturaleza. No -hay duda que, a fin de asegurar las probabilidades de victoria, deberán -ser aquellas superiores a las de sus adversarios, y, por consecuencia, -habrán de utilizar todos los recursos que la ciencia pone a disposición -de los que tienen alguna cosa que destruir.</p> - -<p>En resumen, el Proletariado debe recurrir a la fuerza para -conquistar el poder político, cuya posesión es indispensable para -llevar su emancipación. A la fuerza burguesa, a la legalidad burguesa, -sistematización de la fuerza puesta continuamente al servicio de los -privilegios económicos de la burguesía, es necesario oponer la fuerza -obrera, la cual, una vez dueña del poder político, creará a su<span -class="pagenum" id="Page_liv">p. liv</span> vez una legalidad nueva, -y procederá legalmente a la expropiación económica de los mismos a -quienes habrá derribado violentamente del poder. Este modo de acción -está prescrito por los hechos: los que emplean la fuerza no pueden ser -vencidos sino por la fuerza.</p> - -<p>En cuanto a la transformación económica, que ha de efectuarse -legalmente, son igualmente los hechos los que formarán los elementos -directores de las modificaciones sucesivas que habrán de llevarse a -cabo.</p> - -<p>El fin del socialismo es proporcionar a cada uno los medios de -poner en actividad sus facultades desarrolladas, mientras que hoy la -acción de la mayoría se halla subordinada a un capital de que carece, -y nosotros sabemos que este fin no puede conseguirse sino por la -socialización de las fuerzas productivas.</p> - -<p>Donde los medios de trabajo se encuentren en manos de quien los -pone en movimiento, aunque afecten la forma de apropiación individual, -el Partido Obrero dejará libre la acción de los acontecimientos, que -eliminan de día en día esta forma de apropiación. Por ejemplo, en -el caso del labrador que cultiva por sí mismo el pedazo de tierra -que posee, del pequeño industrial que maneja él mismo el modesto -instrumento de trabajo que le pertenece, hay esfuerzo personal, no -existe explotación. Lejos de ser explotadores, son también a su vez -explotados, y víctimas de los intermediarios financieros y comerciales -a quienes necesitan recurrir forzosamente. No hay en tal caso lugar a -confiscación; lo único que les arrebatará su pequeña propiedad serán -las necesidades de la producción, a que tarde o temprano tendrán que -someterse.</p> - -<p>No obstante, mientras que los hechos hayan efectuado esta -expropiación inevitable y hayan obligado al labrador a ser, en vez de -propietario nominal de un trozo de tierra gravado con hipotecas, y que -solo le procuraba una vida dulce y penosa, copropietario del suelo -nacional con remuneración equivalente al tiempo que trabaje, el Partido -Obrero le interesará en el orden comunista.</p> - -<p>Tan pronto como haya alcanzado el poder, el Proletariado anunciará -a los labradores la anulación de todas sus deudas no hipotecarias, la -supresión del impuesto territorial en particular, la facultad de pagar -en especie todos sus censos y la confiscación<span class="pagenum" -id="Page_lv">p. lv</span> a beneficio de la colectividad de las deudas -hipotecarias, reducidas a un 50 por 100, poniendo además gratuitamente -a su disposición pastos, semillas y máquinas agrícolas.</p> - -<p>El labrador propietario individual de la tierra que él mismo -cultiva, hallaría así beneficioso para él el nuevo régimen, hasta el -día en que la necesidad resultante de la competencia de las grandes -propiedades actuales socializadas, o las ventajas reales que viera -dimanar de la explotación social del suelo, le hiciesen renunciar a la -propiedad exclusiva de su pedazo de tierra.</p> - -<p>La modificación económica del orden social es inmediatamente posible -en todo lo que sea grande industria y comercio al por mayor, doquiera -se haya efectuado la concentración de los capitales.</p> - -<p>Tocante a lo que se encuentre en poder del Estado, no surgirá -la menor dificultad. Habrá que añadir a la toma de posesión de los -servicios públicos, la supresión de esa espantosa deuda por cuyos -intereses paga Francia anualmente 1.200 millones, es decir, 32 -francos por cabeza, 160 francos, término medio, por familia de cinco -personas.</p> - -<p>Respecto a lo que se halle constituido bajo la forma societaria, -tampoco ocurrirá dificultad de ningún género; lo único que habrá que -hacer será anular los títulos, acciones u obligaciones, reduciendo -todos esos papeles pintados a su valor al peso. Una vez realizada, la -apropiación colectiva de los capitales revestirá así, en lugar de la -forma societaria que solo beneficia a algunos y a casi todos perjudica, -la forma social en beneficio de todos.</p> - -<p>Esto será pura y simplemente una recuperación. Pero la idea de -expropiación sin ninguna indemnización hace poner el grito en el cielo -a los defensores de la burguesía.</p> - -<p>¿De dónde ha salido esa propiedad, que aún no cuenta un siglo de -existencia? De una expropiación parecida a la que tanto les repugna. -La nobleza y el clero han sido expropiados sin ninguna indemnización, -así como sus bienes, y, lo que es más grave, una parte de los bienes -comunales han sido transformados en dominios privados. La venta de -estos bienes, pura y simplemente confiscados, de los cuales, a pesar -de solemnes promesas, los proletarios no han percibido ni un átomo, -solo fue, según uno de los<span class="pagenum" id="Page_lvi">p. -lvi</span> hombres que más concienzudamente han estudiado el periodo -revolucionario, Jorge Avenel, «una especie de orgía territorial, en la -que todos los capitalistas hicieron su agosto».</p> - -<p>¿No se ha visto, en nuestros días, que los talleres de tejidos -mecánicos han expropiado de su instrumento de trabajo a los dueños -de los telares de mano? ¿Se les ha indemnizado acaso por aquellos -telares, que han tenido que quemar? Los ferrocarriles, en que cada -nueva línea hace inútil un servicio de diligencias, ¿indemnizan acaso -a los empresarios de ellas? Ahora bien: el interés público es el que -exige igualmente la expropiación de la burguesía, del mismo modo, sin -indemnización de ningún género.</p> - -<p>En oposición a lo que ha hecho el tercer estado, practicando aquello -de «quítate tú para ponerme yo», la expropiación socialista será una -expropiación en beneficio de todos. Habiendo ingresado todos los -capitales en la colectividad, el capitalista habrá desaparecido como -capitalista; como hombre, los medios de producción socializados estarán -a disposición de su actividad en iguales condiciones que para todos, y, -lo mismo que todos, percibirá la retribución correspondiente al tiempo -que trabaje. Si es viejo o está impedido, la colectividad atenderá a -su subsistencia, como atenderá también ampliamente a la de todos los -viejos y enfermos.</p> - -<p>En definitiva, la evolución del medio económico tiende fatalmente a -hacer desaparecer la apropiación estrictamente individual. Tal es el -hecho contra el cual nada pueden nuestras preferencias personales. Pero -si la centralización de las fuerzas económicas, que es cada día más -completa, tiene por término necesario la apropiación colectiva, solo -en el momento en que, a consecuencia de la acción revolucionaria de la -clase productora y no propietaria, haya aquella entrado en su periodo -socialista, esta evolución inevitable no se duplicará, como en régimen -capitalista, con la miseria de los trabajadores y la ruina de los -propietarios expropiados.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch1"> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> - <p class="centra fs130 lh150 g1">DESARROLLO</p> - <p class="centra fs120 lh150 g0 ws1">DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA</p> - <hr class="tir" /> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN PRIMERA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Mercancía y moneda.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak" title="Capítulo primero. La mercancía">CAPÍTULO PRIMERO</h2> - <p class="subh2 g0">LA MERCANCÍA</p> - <p class="argh">I. Valor de uso y valor de cambio. — Valor, su - sustancia. — Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente - necesario. — II. Doble aspecto del trabajo. — Doble carácter social - del trabajo privado. — Reducción de toda clase de trabajo a cierta - cantidad de trabajo simple. — III. El valor, realidad social, solo - aparece en el cambio. — Forma del valor. — IV. Apariencia material - del carácter social del trabajo.</p> -</div> - -<p>La mercancía, es decir, el objeto que en vez de ser consumido por -el que lo produce, está destinado al cambio, a la venta, es la forma -elemental de la riqueza de las sociedades en que impera el régimen de -producción capitalista. El punto de partida de nuestro estudio debe -ser, de consiguiente, el análisis de la mercancía.</p> - - -<p class="epi">I. <i>Valor de uso y valor de cambio.</i></p> - -<p>Consideremos dos objetos, por ejemplo, una mesa y una cantidad de -trigo. En virtud de sus cualidades particulares, cada uno de estos -objetos sirve para satisfacer<span class="pagenum" id="Page_2">p. -2</span> necesidades distintas; ambos son, pues, útiles al hombre que -hace uso de ellos.</p> - -<p>Para convertirse en mercancía un objeto debe ser ante todo una cosa -útil, una cosa que ayude a satisfacer necesidades humanas de esta o de -la otra especie. La utilidad de una cosa, utilidad que depende de sus -cualidades naturales y aparece en su uso o consumo, hace de ella <i>un -valor de uso</i>.</p> - -<p>Destinado por el que lo confecciona a satisfacer las necesidades o -las conveniencias de otros individuos, un objeto es entregado por el -productor a aquella persona a quien es útil, a quien quiere usarlo, -en cambio de otro objeto, y por este acto se convierte en mercancía. -La proporción variable en que unas mercancías de especie diferente se -cambian entre sí, constituye su <i>valor de cambio</i>.</p> - - -<p class="epi"><i>Valor, su sustancia</i>.</p> - -<p>Consideremos la relación de cambio de dos mercancías: 75 kilogramos -de trigo, por ejemplo, igualan a 100 kilogramos de hierro. ¿Qué quiere -decir esto? Que en esos dos objetos diferentes, trigo y hierro, hay -algo común.</p> - -<p>Este algo no puede ser una propiedad natural de las mercancías: pues -no se tienen en cuenta sus cualidades naturales sino en cuanto estas -cualidades les dan una utilidad que las constituye en valores de uso. -En su cambio, y esto es lo que caracteriza la relación de cambio, no se -atiende a su utilidad respectiva, y solo se considera si se encuentran -respectivamente en cantidad suficiente. Como valores de uso, las -mercancías son ante todo de cualidad distinta; como valores de cambio, -solo pueden ser diferentes en cantidad.</p> - -<p>Prescindiendo de las propiedades naturales, del valor<span -class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span> de uso de las mercancías, solo -queda a estas una cualidad: la de ser productos del trabajo.</p> - -<p>En este concepto, puesto que en una mesa, una casa, un saco de -trigo, etc., debemos hacer caso omiso de la utilidad respectiva de -estos objetos, de su forma útil particular, no tenemos para qué -preocuparnos del trabajo productivo especial del ebanista, del albañil, -del labrador, etc., que les han dado aquella forma particular. -Descartando así en estos trabajos su fisonomía propia, solo nos resta -su carácter común: desde cuyo momento todos ellos quedan reducidos -a un gasto de fuerza humana de trabajo, es decir, a un desgaste del -organismo del hombre, sin consideración a la forma particular en que se -ha gastado esta fuerza.</p> - -<p>Resultantes de un gasto de fuerza humana en general, muestras del -mismo trabajo indistinto, las mercancías manifiestan únicamente que en -su producción se ha gastado una fuerza de trabajo; o de otro modo, que -en ellas se ha acumulado trabajo. Las mercancías son <i>valores</i> en -tanto que son materialización de este trabajo, sin examinar su forma. -Lo que de común se observa en la relación de cambio o en el valor de -cambio de las mercancías, es su valor.</p> - - -<p class="epi"><i>Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario.</i></p> - -<p>La sustancia del valor es el trabajo; la medida de la cantidad de -valor es la cantidad de trabajo, que a su vez se mide por la duración, -por el tiempo de trabajo.</p> - -<p>El tiempo de trabajo que determina el valor de un producto es el -tiempo socialmente necesario para su producción, es decir, el tiempo -necesario no en un caso particular, sino por término medio, este es, el -tiempo que requiere<span class="pagenum" id="Page_4">p. 4</span> todo -trabajo ejecutado con el grado medio de habilidad y de intensidad y en -las condiciones ordinarias con relación al medio social convenido.</p> - -<p>La magnitud del valor de una mercancía no padecería alteración, si -el tiempo necesario para su producción continuara siendo el mismo; pero -este varía cada vez que se modifica la productividad del trabajo, es -decir, con cada modificación que se introduce en la actividad de los -procedimientos o de las condiciones exteriores, mediante las cuales se -manifiesta la fuerza de trabajo; la productividad del trabajo depende, -pues, entre otras cosas de la habilidad media de los trabajadores, de -la extensión y eficacia de los medios de producir y de circunstancias -puramente naturales: la misma cantidad de trabajo está representada, -por ejemplo, por ocho fanegas de trigo, si la estación ha sido -favorable, y por cuatro en el caso contrario.</p> - -<p id="valor">Por regla general, si la productividad del trabajo -aumenta, disminuyendo el tiempo necesario para la producción de -un artículo, el valor de este disminuye, y a la inversa, si la -productividad disminuye el valor aumenta. Pero cualesquiera que sean -las variaciones de su productividad, el mismo trabajo, funcionando -durante igual tiempo, crea siempre el mismo valor, solo que suministra -en un tiempo determinado una cantidad mayor o menor de valores de uso u -objetos útiles, según aumente o disminuya su productividad.</p> - -<p>Aun cuando, merced a un aumento de productividad, se produzcan en -el mismo tiempo dos vestidos en vez de uno, cada vestido continuará -teniendo la misma utilidad que tenía antes de duplicarse la producción; -pero con los dos vestidos se pueden vestir dos hombres en lugar de uno; -por lo tanto, hay aumento de riqueza material. No<span class="pagenum" -id="Page_5">p. 5</span> obstante, el valor del conjunto de objetos -útiles sigue siendo el mismo: dos vestidos hechos en un tiempo igual al -empleado anteriormente en hacer uno, no valen más de lo que antes valía -un solo vestido.</p> - -<p>Una modificación en la productividad que haga más fecundo el -trabajo, aumenta la cantidad de artículos que este trabajo proporciona, -y por consiguiente, la riqueza material; poro no modifica el valor de -esta cantidad así materialmente aumentada, si continúa siendo igual el -tiempo total de trabajo empleado en su fabricación.</p> - - -<p class="mt15">Sabemos ya que la sustancia del valor es el trabajo. -Sabemos también que su medida es la duración del trabajo.</p> - -<p>Una cosa puede ser valor de uso sin ser un valor: basta para esto -que sea útil al hombre, sin que provenga de su trabajo. Así sucede con -el aire, las praderas naturales, una tierra virgen, etc. Un valor de -uso solo tiene valor cuando hay acumulada en él cierta suma de trabajo -humano. Por ejemplo, el agua que corre en un río, aunque útil para -muchas necesidades del hombre, no tiene, sin embargo, valor alguno; -pero si por medio de cántaros o tubos se transporta el agua a un quinto -piso, adquiere inmediatamente valor, porque para hacerla llegar hasta -aquel punto se ha gastado cierta cantidad de fuerza humana.</p> - -<p>Una cosa puede ser útil y producto del trabajo sin ser mercancía. -Todo aquel que con su producto satisface sus propias necesidades, solo -crea un valor de uso por su cuenta personal. Para producir mercancías -hay que producir valores de uso, con el fin de entregarlos al consumo -general por medio del cambio.</p> - -<p>Por último, ningún objeto puede ser valor si no es<span -class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span> útil; si un objeto es inútil, -como se ha gastado inútilmente el trabajo que contiene, no crea -valor.</p> - - -<p class="epi">II. <i>Doble aspecto del trabajo.</i></p> - -<p>El trabajo del ebanista, el del albañil, del labrador, etcétera, -crean valor por su condición común de trabajo humano; pero no forman -una mesa, una casa, cierta cantidad de trigo, etc., en una palabra, -diferentes valores de uso, sino porque poseen cualidades diferentes.</p> - -<p>Toda clase de trabajo supone, por una parte, gasto físico de fuerza -humana, siendo bajo este concepto de igual naturaleza y formando el -valor de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo implica un gasto -de la fuerza humana bajo una u otra forma productiva determinada por un -fin particular, y en este concepto de trabajo útil diferente, produce -valores de uso o cosas útiles.</p> - - -<p class="epi"><i>Doble carácter social del trabajo privado.</i></p> - -<p>Al conjunto de objetos útiles de toda especie exigidos por la -variedad de las necesidades humanas, corresponde un conjunto de obras o -trabajos igualmente variados. Para satisfacer las diversas necesidades -del hombre, el trabajo se presenta, pues, bajo formas útiles distintas, -de lo cual resulta una multitud de industrias innumerables.</p> - -<p>Aunque ejecutadas independientemente unas de otras, según la -voluntad y designio particular de sus productores, sin relación -aparente, las diversas especialidades de trabajos útiles se manifiestan -como partes, que se completan entre sí, del trabajo general -destinado a satisfacer la suma de necesidades sociales. Los oficios -individuales,<span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span> cada uno -de los cuales corresponde cuando más a un orden de necesidades, y cuya -variedad indispensable no resulta de ningún convenio previo, forman en -su totalidad como los eslabones del sistema social de la división del -trabajo, que se adaptan a la diversidad infinita de las necesidades.</p> - -<p>De esta manera, trabajando los hombres unos para otros, sus obras -privadas revisten, por esta sola razón, un carácter social; pero estas -obras, tienen también un carácter social por su semejanza en concepto -de trabajo humano en general, no apareciendo esta semejanza más que -en el cambio, es decir, en una relación social que los coloca frente -a frente bajo una base de equivalencia, no obstante su diferencia -natural.</p> - - -<p class="epi"><i>Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo -simple.</i></p> - -<p>Las diversas transformaciones de la materia natural y su adaptación -a las distintas necesidades humanas, que constituyen toda la tarea -del hombre, son más o menos penosas de efectuar, y, por consecuencia, -los diferentes géneros de trabajo de donde resultan son más o menos -complicados.</p> - -<p>Pero cuando hablamos del trabajo humano bajo el punto de vista del -valor, consideramos tan solo el trabajo simple, es decir, el gasto de -la simple fuerza que todo hombre, sin educación especial, posee en -su organismo. Es cierto que el trabajo simple medio varía según los -países y las épocas, pero siempre se halla determinado en una sociedad -dada, es decir, en cada sociedad. El trabajo superior no es otra cosa -que trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a -una cantidad mayor de<span class="pagenum" id="Page_8">p. 8</span> -trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior o complicado puede -equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de trabajo simple.</p> - -<p>La experiencia enseña que esta reducción de todo trabajo a -determinada cantidad de una sola especie de trabajo, se hace -diariamente en todas partes. <span id="moneda">Las mercancías</span> -más diversas hallan su expresión uniforme en moneda, es decir, en -una masa determinada de oro o de plata. Y por este solo hecho, los -diferentes géneros de trabajo, cuyo producto son las mercancías, por -complicados que sean, se van a reducir en una proporción dada, al -producto de un trabajo único, el que suministra el oro o la plata. Cada -género de trabajo representa solamente una cantidad de este último.</p> - - -<p class="epi">III. <i>El valor, realidad social, solo aparece en el cambio</i>.</p> - -<p>Las mercancías son tales mercancías por ser a la vez objetos de -utilidad y porta-valor. De consiguiente, solo pueden entrar en la -circulación si se presentan bajo una doble forma: su forma natural y su -forma de valor.</p> - -<p>Considerada aisladamente una mercancía, como objeto de valor, no -puede ser apreciada. En vano diremos, en efecto, que la mercancía es -trabajo humano materializado; la reduciremos a la abstracción valor sin -que la más leve partícula de materia constituya este valor, y en uno -y otro caso solo tendrá una forma palpable su forma natural de objeto -útil.</p> - -<p>Si recordamos que la realidad de las mercancías, en concepto de -valores, consiste en que son la expresión varia de la misma unidad -social, del trabajo humano, aparece evidente que esta realidad, -puramente social, solo puede manifestarse en las transacciones -sociales; el carácter<span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> -de valor se manifiesta en las relaciones de las mercancías unas con -otras y solo en estas relaciones. Los productos del trabajo revelan en -el cambio, como valores, una existencia social bajo idéntica forma, -distinta de su existencia material, y bajo formas diversas, como -objetos de utilidad. Una mercancía expresa su valor por el hecho de -poder cambiarse por otra; en una palabra, por el hecho de presentarse -como valor de cambio, y solo de este modo.</p> - -<p>Si el valor se manifiesta en la relación de cambio, el cambio no -engendra el valor, antes al contrario, el valor de la mercancía es el -que rige sus relaciones de cambio y determina sus relaciones con las -demás. Esto se comprenderá con una comparación.</p> - -<p>Un pilón de azúcar es pesado, pero su sola apariencia no lo indica y -menos aún cuál sea su peso. Consideremos diferentes pedazos de hierro -de peso conocido. La forma material del hierro, como la del azúcar, -no es, por sí misma, una indicación de la pesantez; los pedazos de -hierro, puestos en relación con el pilón de azúcar, nos darán a conocer -el peso de este. Así, pues, la magnitud de su peso, que no aparecía, -considerado el pilón de azúcar aisladamente, se manifiesta cuando se -pone en relación con el hierro; pero la relación de peso entre el -hierro y el azúcar no es la causa de la existencia del peso del azúcar, -antes al contrario este peso determina la relación.</p> - -<p>La relación del hierro con el azúcar es posible, porque estos dos -objetos tan diferentes por su uso, tienen una propiedad común, la -pesantez, y en esta relación el hierro solo se considera como un cuerpo -que representa peso; no se tienen en cuenta sus demás propiedades y -sirve únicamente como medida de peso. De igual modo, al expresar un -valor cualquiera, por ejemplo, veinte metros<span class="pagenum" -id="Page_10">p. 10</span> de tela valen un vestido, la segunda -mercancía no representa más que valor; la utilidad particular del -vestido no se tiene en cuenta en este caso, y solo sirve como medida de -valor de la tela. Empero aquí concluye la semejanza. En la expresión -de peso del pilón de azúcar, el hierro representa una cualidad -común a ambos cuerpos, pero es una cualidad natural, su pesantez; -en la expresión de valor de la tela con el vestido, este representa -seguramente una cualidad común a ambos objetos, pero ya no es una -cualidad natural, sino una cualidad de origen exclusivamente social, -cual es su valor.</p> - -<p>La mercancía, que tiene un doble aspecto, objeto de utilidad -y valor, no aparece, pues, tal como es, sino cuando se deja de -considerarla aisladamente, cuando por su relación con otra mercancía, -por la posibilidad de ser cambiada, adquiere su valor una forma -apreciable, la forma de valor de cambio, distinta de su forma -natural.</p> - - -<p class="epi"><i>Forma del valor.</i></p> - -<p>En el concepto de valores, todas las mercancías son expresiones -de la misma unidad, trabajo humano, reemplazables mutuamente. Una -mercancía puede, por consecuencia, cambiarse por otra mercancía. En -realidad hay imposibilidad de cambio inmediato entre las mercancías. -Una sola mercancía reviste la forma susceptible de cambio inmediato con -todas las demás: sabido es que las mercancías poseen una forma especial -de valor, la forma moneda.</p> - -<p>Esta forma moneda tiene su fundamento en la simple forma de la -relación de cambio, que es: 20 metros de tela valen un vestido, o 75 -kilogramos de trigo valen 100 kilogramos de hierro, etc.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>Primeramente, -cualquier mercancía se cambia, con arreglo a esta fórmula, por otra -mercancía diferente de cualquiera clase que sea. Esto es lo que -ocurre en los cambios aislados, en que una sola mercancía expresa -accidentalmente su valor en otra mercancía también sola.</p> - -<p>En segundo lugar, una misma mercancía se cambia, no ya al azar -con otra, sino regularmente con otras varias: 20 metros de tela, por -ejemplo, valen alternativamente un vestido, 75 kilogramos de trigo, -100 kilogramos de hierro, etc.; en cuyo caso una mercancía expresa su -valor en una serie de mercancías, mientras que en el caso anterior lo -expresaba en una sola.</p> - -<p>Hasta ahora no hay más que una mercancía que exprese su valor -primeramente en otra mercancía y después en varias. Cada mercancía -tiene que buscar su forma o sus formas de valor, no existiendo una -forma de valor común a todas las mercancías.</p> - -<p>En la fórmula que precede vemos que 20 metros de tela valen un -vestido, o 75 kilogramos de trigo, o 100 kilogramos de hierro, o..., -etc. No cambiando la mercancía cuyo valor se quiere expresar, y que es -la tela, varían las que expresan su valor, siendo ora un vestido, ora -el trigo, o bien el hierro, etc. La misma mercancía, la tela, puede -tener tantas representaciones de su valor cuantas son las mercancías -diferentes. Y como, por el contrario, quisiéramos que una sola -representación reflejase el valor de todas las mercancías, invirtamos -nuestro ejemplo de este modo: un vestido vale 20 metros de tela, 75 -kilogramos de trigo valen 20 metros de tela, 100 kilogramos de hierro -valen 20 metros de tela, etc., etc. Esta fórmula, que es la precedente -invertida, la cual era a su vez el desarrollo de la forma simple de -la relación de cambio, nos da, por último, una expresión uniforme de -valor para el conjunto<span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span> -de las mercancías. Todas tienen ya una medida común de valor, la tela, -que, siendo susceptible de cambio inmediato con ellas, es para todas la -forma de existencia de su valor.</p> - -<p>Desde el punto de vista del valor, las mercancías son cosas -puramente sociales y su forma valor debe, por lo tanto, revestir una -forma de validez social. Y la forma valor no ha adquirido consistencia -sino desde el momento en que se ha unido a un género especial de -mercancías, a un objeto único universalmente aceptado. Este objeto -único, forma oficial de los valores podía ser, en principio, una -mercancía cualquiera; pero la mercancía especial, con cuya forma -natural se ha confundido poco a poco el valor, es el oro. Sustituyamos, -en nuestra última fórmula, la tela con el oro, y obtendremos la forma -moneda del valor; todas las mercancías son reducidas a cierta cantidad -de oro.</p> - -<p>Antes de conquistar históricamente este monopolio social de forma -del valor, el oro era una mercancía como cualquier otra, y solo -porque representaba de antemano el papel de mercancía al lado de las -demás, funciona hoy como moneda frente a las otras mercancías. Como -toda mercancía, el oro se presentó primero accidentalmente en cambios -aislados. Poco a poco funcionó, en una esfera más o menos limitada, -como medida general del valor. En la actualidad, los cambios de -productos se verifican exclusivamente por su mediación.</p> - -<p>La forma moneda del valor aparece hoy como su forma natural. Al -decir que el trigo, un vestido, un par de botas, se refieren a la -tela como a la medida de valor, como a la encarnación general del -trabajo humano, salta inmediatamente a la vista lo extraño de tal -proposición; pero cuando los productores de estas mercancías, en vez de -referirlas<span class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span> a la tela, -las refieren al oro o a la plata, lo cual en el fondo es lo mismo, la -proposición deja de sorprenderles. No parece que una mercancía se haya -convertido en moneda, porque las demás mercancías expresen en ella su -valor, sino por el contrario, parece que las mercancías expresan en -ella su valor, porque es moneda.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>Apariencia material del carácter social del trabajo.</i></p> - -<p>Esta forma moneda o dinero, contribuye, pues, a dar una idea falsa -de las relaciones de los productores, cuyas relaciones ponen los -productos en presencia unos de otros para cambiarlos comparando sus -valores, es decir, comparando el trabajo de diferente género que cada -cual contiene en concepto de trabajo humano semejante, y prestando -así a este trabajo y a sus productos un aspecto social distinto de su -aspecto natural.</p> - -<p>Y los productos del trabajo que en sí mismos son cosas sencillas -y fáciles de comprender, se tornan complicados, llenos de sutilezas -y enigmáticos, en cuanto se les considera como objetos de valor -prescindiendo de su naturaleza física, en una palabra, desde que se -convierten en mercancías.</p> - -<p>El valor de cambio, que verdaderamente no es otra cosa que la manera -social de contar el trabajo invertido en la fabricación de un objeto, -y que, por consecuencia, solo tiene una realidad social, ha llegado a -ser tan familiar para todo el mundo que parece ser como la forma moneda -para el oro y la plata, una propiedad íntima de los objetos.</p> - -<p>Habiendo aparecido en el periodo histórico en que domina el sistema -mercantil de producción, este carácter de valor ha tomado el aspecto de -un elemento material<span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> de -las cosas, inseparable de ellas y eterno; mientras que existen sistemas -de producción en que la forma social de los productos del trabajo se -confunde con su forma natural, en lugar de ser distinta de ella, en -que los productos se presentan como objetos de utilidad bajo diversos -conceptos y no como mercancías que se cambian recíprocamente.</p> - -<p>Esta apariencia material que se da a un fenómeno puramente social, -esta ilusión de que las cosas tienen una propiedad natural mediante la -cual se cambian en proporciones determinadas, convierte, a los ojos de -los productores, su propio movimiento social, sus relaciones personales -para el cambio de sus productos, en movimiento de las cosas mismas, -movimiento que los arrastra, sin que puedan dirigirlo, ni mucho menos. -La producción y sus relaciones, creación humana, rigen al hombre en -lugar de estar subordinadas a él.</p> - -<p>Un hecho análogo se observa en la nebulosa región del mundo -religioso. En esta región los productos del cerebro humano se -convierten en dioses, toman el aspecto de seres independientes, dotados -de cuerpos propios, que se comunican entre sí y con los hombres. Lo -mismo ocurre con los productos manuales en el mundo mercantil.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch2"> - <p><span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo II. De los cambios">CAPÍTULO II</h2> - <p class="subh2 g0">DE LOS CAMBIOS</p> - <p class="argh">Relaciones de los poseedores de las mercancías; - condiciones de estas relaciones. — La relación de cambio entraña - necesariamente la forma moneda. — La forma moneda va unida a los - metales preciosos.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de -estas relaciones.</i></p> - -<p>No pudiendo las mercancías ir por sí solas al mercado ni cambiarse -ellas mismas entre sí, sus poseedores, para ponerlas en contacto, -tienen que ponerse a su vez en mutuas relaciones. De suerte que cada -uno se apropia la mercancía ajena abandonándole la propia, por medio -de un acto voluntario común. Así, pues, para que la enajenación -sea recíproca, los poseedores deben reconocerse tácitamente como -propietarios privados de las cosas enajenadas. Esta relación jurídica, -cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las -voluntades en que se refleja la relación económica. Las personas solo -existen en tal caso a título de representantes de la mercancía que -poseen.</p> - -<p>Para el dueño de una mercancía que quiere cambiarla por otra, -esta mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad; si le -fuera útil no procuraría deshacerse de ella. La única utilidad que -el mercader cambista encuentra en su mercancía es que puede ser útil -a otros, y<span class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span> que, por -consecuencia, es un instrumento de cambio y un porta-valor. Desde este -punto aspira a enajenarla por otras mercancías, cuyo valor de uso pueda -satisfacer sus necesidades personales.</p> - -<p>Todas las mercancías son lo contrario de valores de uso o valores -negativos para los que las poseen, y valores de uso positivos para los -que carecen de ellas, siendo, pues, necesario que varíen de dueño, cuya -variación constituye precisamente su cambio. Pero el cambio no las -relaciona unas con otras, sino en el concepto de valores; solo después -del cambio vienen a ser valores de uso para el nuevo poseedor que las -ha adquirido atendiendo a su utilidad. Es necesario, por lo tanto, -que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan -realizarse como valores de uso.</p> - -<p>Es necesario además que su valor de uso esté demostrado antes de -que las mercancías puedan realizarse como valores; porque solo se -realizan como valores a condición de que se demuestre que el trabajo -invertido en producirlas, lo haya sido en una forma útil a otros; y -esta condición solo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas -atendiendo a su utilidad, en una palabra, la utilidad de las mercancías -solo se demuestra por su cambio.</p> - -<p>En resumen, solo cuando son útiles pueden las mercancías presentarse -como valores; si bien deben haberse presentado como valores antes de -manifestar su utilidad. ¿Cómo quedarán satisfechas estas condiciones -contradictorias para los poseedores de las mercancías?</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span><i>La -relación de cambio origina la forma moneda.</i></p> - -<p>En esta situación las mercancías solo pueden manifestar su carácter -de valor y la cantidad de este si se colocan sobre una base de igualdad -con una cantidad determinada de una cosa útil, cuyo valor esté ya -demostrado. Dos mercancías manifiestan su valor por su comparación con -una tercera mercancía, cuya utilidad, ya reconocida, da cuerpo al valor -de las otras dos. Esta tercera mercancía se convierte en moneda, según -hemos visto en el <a href="#moneda">capítulo precedente</a>. La relación -de cambio es la que origina necesariamente la forma moneda.</p> - -<p>El desarrollo histórico de la producción y del cambio ha impreso, -cada vez más, a los productos del trabajo el carácter de mercancías, -de productos para otros; una parte cada vez mayor de objetos útiles se -ha producido intencionadamente para el cambio, es decir, que hasta en -su producción los objetos no son considerados, bajo el punto de vista -de su utilidad, sino como valores. A fin de efectuar el cambio, era -necesario poder comparar su valor respectivo, y no pudiendo hacerse -esta comparación sino mediante otra mercancía, la necesidad del -comercio ha dado así origen a una forma palpable que permite comparar -los objetos bajo el punto de vista del valor.</p> - -<p>Esta forma palpable que se adhiere, al principio, ora a una, ora -a otra mercancía, acaba por adherirse exclusivamente, a una especie -particular de mercancía. De común acuerdo, una mercancía especial que -se separa de las otras, sirve para exponer sus valores recíprocos. La -forma natural de esta mercancía queda establecida socialmente como la -forma de existencia del valor, y funciona como moneda, convirtiéndose -en dinero.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span><i>La -forma moneda se adhiere a los metales preciosos.</i></p> - -<p>La casualidad decide primeramente sobre qué género de mercancías -ha de fijarse la forma moneda; pero esta forma no tarda en adherirse -a las mercancías que por sus propiedades naturales son más aptas para -esta función social, es decir, a los metales preciosos. En efecto, -todas las muestras de estos metales son idénticas en el concepto de -las cualidades, y solo unas materias semejantes podían tener forma -propia para manifestar el valor, para servir de imágenes palpables del -trabajo humano. Además, como las mercancías, en concepto de valores, -solo difieren por su cantidad, la mercancía moneda debe ser susceptible -de diferencias cuantitativas, a fin de adaptarse a las variaciones de -cantidad.</p> - -<p>El valor de uso del oro y de la plata convertidos en mercancía -moneda es doble: además de su utilidad como mercancías, pues sirven de -materia primera para fabricar muchos artículos, tienen una utilidad -particular por su función como moneda.</p> - -<p>La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en -moneda, no les da su valor, que ya tenían antes de ser moneda, solo les -da esta forma especial de valor. El hecho de saber que el oro tiene -esta forma especial de valor, la forma moneda, que lo hace susceptible -de cambio inmediato con todas las demás mercancías, implica el que -se sepa cuánto valen, por ejemplo, veinte pesetas de oro. Como toda -mercancía, el oro no puede expresar su propia cantidad de valor sino en -otras mercancías, y basta leer en sentido inverso una tarifa de precios -corrientes, para encontrar la cantidad de valor del oro expresada en -todas las mercancías imaginables.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch3"> - <p><span class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo III. La moneda o la - circulación de las mercancías">CAPÍTULO III</h2> - <p class="subh2">LA MONEDA O LA CIRCULACIÓN DE LAS MERCANCÍAS</p> - <p class="argh">I. Medida de los valores. — La forma precio. — II. - Circulación de las mercancías. — Curso de la moneda. — El numerario o - las especies y el papel moneda. — III. Reservas de oro y de plata o - tesoros. — El dinero como medio de pago. — La moneda universal.</p> -</div> - -<p class="epi">I. <i>Medida de los valores.</i></p> - -<p>Supongamos, para mayor claridad, que el oro es la mercancía moneda. -Realmente, en los países como Francia en que dos mercancías, el oro y -la plata, desempeñan legalmente la función de medida del valor, solo -una de ellas se mantiene en su puesto.</p> - -<p>La primera función del oro consiste en suministrar al conjunto -de las mercancías la materia en que expresan sus valores, como -productos de cualidad igual, comparables, por lo tanto, en el concepto -de cantidad. Desempeña, pues, el papel de medida universal de los -valores.</p> - -<p>Pero no es el oro convertido en moneda lo que hace a las -mercancías conmensurables; al contrario, porque son conmensurables, -siendo de igual cualidad en concepto de valores y fuerza de trabajo -materializada, pueden hallar todas juntas su magnitud de valor -en una mercancía convertida en medida común. Esta medida de los -valores mediante la moneda, no es más que la forma que debe<span -class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> revestir necesariamente su -medida efectiva, que será siempre el tiempo de trabajo.</p> - - -<p class="epi"><i>La forma precio.</i></p> - -<p>La expresión en oro de la magnitud de valor de una mercancía es su -forma moneda o su precio.</p> - -<p>El precio de las mercancías no es cosa aparente por sí misma. El -poseedor se ve obligado a ponerles unas etiquetas para anunciar su -precio, para representar su igualdad con el oro. No hay comerciante -que no sepa perfectamente que no necesita ni un grano de oro efectivo -para estimar en oro el valor de millones de mercancías. Aun cuando -en su función de medida de los valores solo se emplea la moneda como -moneda imaginaria, no por esto la determinación de los precios deja -de depender completamente de la materia de la moneda. Si esta materia -fuese cobre en vez de oro, los valores estarían representados por -cantidades de cobre diferentes de las cantidades de oro, en otros -términos, por precios diferentes.</p> - -<p>Como cantidades diversas de una misma cosa, del oro, las mercancías -se comparan y se miden entre sí, y de aquí la necesidad de referirlas -a una cantidad de oro que se fija como término de comparación, como -unidad de medida. Debiendo tener esta cantidad de oro una autenticidad -social, es determinada por la ley. Dividida en partes iguales, esta -cantidad fija de metal se convierte en el tipo de los precios.</p> - -<p>Por consecuencia, el oro desempeña aquí una segunda función. Sabemos -que, como medida de los valores, sirve para transformar los valores de -las mercancías en supuestas cantidades de oro, en precios; ahora, como -tipo de<span class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span> los precios, -mide estas diversas cantidades de oro por una cantidad fija y las -refiere a un peso fijo de oro. Los precios, o las cantidades de oro en -que se transforman imaginariamente las mercancías, se expresan desde -este momento con los nombres monetarios de este peso fijo, unidad de -medida y de sus subdivisiones, por ejemplo, en pesetas.</p> - -<p>Los precios indican, pues, dos cosas al mismo tiempo: la magnitud -del valor de las mercancías y la parte del peso de oro convertido en -unidad de medida, por la cual, son cambiables inmediatamente.</p> - -<p>Si el precio, como índice de la magnitud del valor de la mercancía, -es la indicación de su relación de cambio con la moneda, no se ha de -deducir que la indicación de su relación de cambio con la moneda se -confunde necesariamente con la indicación de su magnitud de valor.</p> - -<p>En efecto, la magnitud de valor expresa la relación íntima que -existe entre una mercancía y el tiempo de trabajo social necesario -para producirla. Desde que el valor se convierte en precio, esta -relación aparece como la relación de cambio de la mercancía con la -moneda. Pero la relación de cambio puede expresar, ora el valor -mismo de la mercancía o bien lo más o lo menos que su cambio produce -accidentalmente en circunstancias dadas.</p> - -<p>Supongamos que un saco de trigo se produce en el mismo tiempo de -trabajo que 13 gramos de oro, y que el nombre monetario de estos 13 -gramos de oro sea el de dos escudos; la expresión moneda del valor del -saco de trigo, o su precio, será dos escudos.</p> - -<p>Aunque las condiciones de la producción no varíen, siendo necesario -el mismo tiempo de trabajo si se presentan circunstancias que permiten -estimar el saco de trigo en tres escudos u obligan a bajarlo a un -escudo, en tal<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span> caso -tres escudos y un escudo son expresiones que aumentan o disminuyen el -valor del trigo, y sin embargo, son sus precios, porque expresan la -relación de cambio del trigo y de la moneda.</p> - -<p>Es, pues, posible que exista una diferencia cuantitativa entre -el precio de una mercancía y su magnitud de valor, cuya posibilidad -proviene del doble papel que representa la misma forma precio.</p> - -<p>En el precio, es decir, en el nombre monetario de las mercancías, su -equivalencia con el oro no es todavía un hecho consumado. Para producir -prácticamente el efecto de un valor de cambio, la mercancía debe dejar -de ser oro simplemente imaginado y convertirse en oro real y positivo -para darla un precio, basta con declararla igual a una cantidad de -oro puramente imaginaria; pero hay que reemplazarla con oro efectivo -para que preste a su poseedor el servicio de procurarle, por medio del -cambio, las cosas que necesita.</p> - -<p>La forma precio manifiesta simplemente que las mercancías son -enajenables y en qué condiciones su poseedor quiere enajenarlas. -Los precios son como miradas amorosas que las mercancías lanzan al -dinero; para que el dinero se deje atraer por las mercancías es -preciso que su valor útil esté reconocido. No hablamos de los errores -más o menos intencionados que se cometen al fijar los precios, cuyos -errores son bien pronto corregidos en el mercado por la tarifa de los -concurrentes.</p> - - -<p class="epi">II. <i>Circulación de las mercancías.</i></p> - -<p>El cambio transporta las mercancías de manos en que son valores de -uso negativos a manos en que sirven de valores de uso. Llegadas al -punto en que sirven de objetos<span class="pagenum" id="Page_23">p. -23</span> de utilidad, las mercancías desaparecen de la esfera de los -cambios y caen en el dominio del consumo, lo cual, solo se verifica -después de una serie de cambios de forma.</p> - -<p>Consideremos en el mercado un cambista cualquiera, un tejedor. -Cambia su mercancía, 20 metros de tela, por ejemplo, por 2 escudos -de oro; después de lo cual cambia estos dos escudos por un vestido. -Al operar así el tejedor, enajena la tela, que para él no es más que -porta-valor, por el oro, y el oro, figura del valor de la tela, por -otras mercancías, el vestido, que va a ser para él valor de uso. De -cuya operación resulta que el tejedor se ha proporcionado, en lugar de -su primera mercancía, otra mercancía de valor igual, pero de utilidad -diferente; proporcionándose, de esta manera, medios de subsistencia y -de producción.</p> - -<p>En último resultado, el tejedor no hace más que sustituir una -mercancía por otra, o cambiar productos. Pero este cambio se efectúa -dando lugar a dos transformaciones opuestas y complementarias: -transformación de la mercancía en dinero y nueva transformación del -dinero en mercancía, cuyas transformaciones representan, bajo el punto -de vista del poseedor de la mercancía, dos actos: venta, o cambio de la -mercancía por dinero, y compra o cambio del dinero por la mercancía. -El conjunto de los dos actos contenidos en la operación (tela - dinero -- vestido) o lo que es lo mismo (mercancía - dinero - mercancía) se -resume así: vender para comprar.</p> - -<p>El mismo acto que es venta para el tejedor es compra para el que -da 2 escudos por su tela; y estos 2 escudos eran ya el producto de -una venta en manos del comprador de la tela. Porque, aparte del -cambio del oro en su fuente de producción, es decir, en el punto -donde se<span class="pagenum" id="Page_24">p. 24</span> cambia como -producto inmediato del trabajo por otro producto de igual valor, el oro -representa, en manos de cada productor cambista, un precio de mercancía -realizado.</p> - -<p>Supongamos que el comprador de la tela ha obtenido estos 2 escudos -de la transformación de un saco de trigo en dinero, y veremos en -tal caso, que la tela, que, como cosa vendida, es el principio del -movimiento de cambio (tela - dinero - vestido), como cosa comprada es -el término de otro movimiento de cambio (trigo - dinero - tela).</p> - -<p>Por otra parte, el acto que es compra para el tejedor, es venta para -el sastre, que a su vez convierte los 2 escudos procedentes de la venta -de su vestido en otra mercancía, en una pipa de vino, por ejemplo. El -término del movimiento (tela - dinero - vestido) es de este modo el -principio de otro movimiento (vestido - dinero - vino).</p> - -<p>La primera transformación de una mercancía, la tela, es, pues, -la última de otra, el trigo. La última transformación de la misma -mercancía, la tela, es la primera de otra, el vestido, y así -sucesivamente. El conjunto de estos movimientos que se encadenan -constituye la circulación de las mercancías.</p> - -<p>Como la circulación de las mercancías conduce, según acabamos de ver -en cada uno de sus movimientos particulares, a un cambio de productos, -esta circulación de las mercancías se distingue esencialmente de -su cambio inmediato. No hay duda que nuestro tejedor ha cambiado -en definitiva su mercancía, es decir, la tela, por otra que es el -vestido; pero este hecho solo es verdadero desde su punto de vista. -El vendedor del vestido, ante el cual se presentó el tejedor con el -oro, representación del valor de su tela, no creía probablemente que -cambiaba su vestido por tela. La mercancía del sastre ha reemplazado la -mercancía<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> del tejedor, -pero tejedor y sastre, en las condiciones generales de la circulación -de las mercancías, no cambian sus productos recíprocamente, no ven más -que la moneda, y las monedas no pueden decir por qué artículo las han -trocado.</p> - -<p>La circulación no acaba tampoco, como el cambio inmediato, en el -cambio de dueño de los productos. El dinero no desaparece. En el -movimiento (tela - dinero - vestido), la tela, vendida a quien quiere -usarla, sale de la circulación, reemplazándola el dinero; el vestido -sale después, reemplazándolo también el dinero, y así sucesivamente. -Cuando la mercancía de un cambista, que en este caso es el sastre, -reemplaza la de otro, el tejedor, el dinero pasa siempre a un tercero, -el vendedor de vino.</p> - -<p>La compra es el complemento forzoso de la venta; pero no es forzoso -que estas dos operaciones complementarias se sucedan inmediatamente; -puede separarlas un periodo de tiempo más o menos largo. Si la -separación de las dos operaciones se prolonga demasiado, su unión -íntima se demuestra por la crisis que surge.</p> - - -<p class="epi"><i>Curso de la moneda.</i></p> - -<p>Desde el momento que el vendedor completa la venta por la compra, el -dinero sale de sus manos. En nuestro ejemplo, la moneda pasa de manos -del tejedor a las del sastre y de las de este a las del mercader de -vino, realizando sucesivamente el precio de su mercancía. El movimiento -que la circulación de las mercancías imprime a la moneda, la aleja, por -lo tanto, de su punto de partida, para trasmitirla sin interrupción de -mano en mano: esto es lo que se llama <i>curso de la moneda</i>.<span -class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span> Trátase ahora de saber la -cantidad de moneda que el movimiento de circulación puede absorber.</p> - -<p>En un país se realizan diariamente ventas más o menos numerosas -de mercancías diversas. El valor de las mercancías vendidas se -hallaba expresado antes de su venta, por su precio, es decir, por -una cantidad de oro imaginado. La moneda realiza el precio de estas -mercancías, trasmitiéndolas del vendedor al comprador; en otros -términos, representa realmente las cantidades de oro ya expresadas -imaginariamente en el total de los precios. La cantidad de dinero -exigida por la circulación de todas las mercancías que existen en -el mercado, se halla determinada, por lo tanto, por el total de sus -precios. Siempre que varíe este total, variará en la misma proporción -la masa de moneda circulante.</p> - -<p>Ciertas variaciones de esta masa dependen, en último resultado, de -la moneda, del oro mismo.</p> - -<p>Antes de que el oro funcione como medida del valor, su propio valor -se halla determinado, y si funciona como tal, se debe a qué es un -producto del trabajo, es decir, un valor variable. En este concepto, -cada vez que su valor sufra alteración, se alterará evidentemente la -estimación del valor de las mercancías, hecha con arreglo al suyo.</p> - -<p>Si el valor del oro aumenta, si, por ejemplo, se duplica, un escudo -valdrá lo que antes valían dos escudos, y las mercancías que valían dos -escudos, valdrán, por consecuencia, uno. Si disminuye, por ejemplo, en -la mitad, dos escudos valdrán lo que antes uno y las mercancías que -valían dos escudos valdrán cuatro. Hay que admitir, naturalmente, en -ambos casos que el valor particular de las mercancías, es decir, que el -tiempo necesario para su producción, sigue siendo el mismo.</p> - -<p>Así, pues, los precios, estimación del valor de las mercancías<span -class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> en oro, varían con el valor -de este; y como no hay alteración en el valor de las mercancías, los -precios bajan si aumenta el valor del oro y suben si disminuye.</p> - -<p>Hallándose determinada la cantidad de moneda corriente por el total -de precios que deben realizarse, toda variación en estos precios -produce una alteración en la cantidad de moneda circulante; cuya -variación puede depender, según hemos visto, de la misma moneda, en -su cualidad, no de instrumento de la circulación, sino de medida del -valor. Dicho esto, suponemos que el valor del oro se haya establecido, -como lo está efectivamente, en el momento de fijar los precios.</p> - -<p>Consideremos cierto número de ventas sin relación entre sí, por -ejemplo, las ventas aisladas de un saco de trigo, de veinte metros de -tela, de un vestido y de una pipa de vino. Siendo el precio de cada -artículo dos escudos, para realizar el precio de los cuatro, habría que -poner ocho escudos en circulación. Por el contrario, si estas mismas -mercancías forman la serie de transformaciones expuestas en el párrafo -precedente: un saco de trigo — dos escudos — un vestido — dos escudos — -veinte metros de tela — dos escudos — un barril de vino — dos escudos, -los mismos dos escudos que se detienen en la mano del mercader de -vino ponen en circulación las cuatro mercancías, realizando su precio -sucesivamente; en cuyo caso, la velocidad del curso de la moneda suple -a su cantidad.</p> - -<p>El cambio de lugar, cuatro veces repetido, de los dos escudos -resulta de las transformaciones completas (su venta seguida de -compra) y en relación unas con otras, del trigo, de la tela y del -vestido, que terminan con la primera transformación de la pipa de -vino. Los movimientos complementarios entre sí, que forman esta -serie, se verifican<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span> -sucesivamente; necesitan más o menos tiempo para realizarse y la -velocidad del curso de la moneda que, según acabamos de ver influye en -su cantidad, se mide por el número de mutaciones de las mismas monedas -en un tiempo dado. Supongamos que la circulación de nuestras cuatro -mercancías dure un día; la masa de moneda corriente, dos escudos, -multiplicada por el número de mutaciones de las mismas monedas, es -decir, por cuatro, es igual al total del precio de las mercancías, o -sean ocho escudos.</p> - -<p>La circulación en un país comprende, durante un tiempo dado, las -ventas o compras aisladas, es decir, las transformaciones parciales -en que la moneda solo cambia de lugar una vez, y las series de -transformaciones más o menos extensas, en que las mismas monedas -experimentan traslaciones más o menos numerosas. Cada una de las -monedas que componen la suma total de dinero en circulación, funciona, -pues, con actividad diferente, pero el conjunto de las monedas -semejantes realiza, durante un tiempo determinado, un total de precios; -por consecuencia, se establece una velocidad media en el curso de la -moneda. Conocida esta velocidad media, queda determinada la masa de oro -que puede funcionar como instrumento de la circulación, puesto que esta -masa multiplicada por el número medio de sus mutaciones debe ser igual -al total de precios que hay que realizar.</p> - -<p>La velocidad del curso de la moneda solo indica la velocidad de las -transformaciones de las mercancías, la mayor o menor rapidez con que -desaparecen de la circulación y su reemplazo por nuevas mercancías.</p> - -<p>En el curso rápido de la moneda aparece la unión de la venta y de -la compra como dos actos alternativamente realizados por los mismos -cambistas. Por el contrario, la lentitud del curso de la moneda pone -de manifiesto la<span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span> -separación de estas dos operaciones, y la interrupción de los cambios -de forma de las mercancías. Es muy común la tendencia a explicar esta -interrupción por la cantidad insuficiente de moneda circulante, siendo -así que (y esto resulta de lo que precede) la cantidad de los medios -de circulación, en un periodo dado de tiempo, se halla determinada por -el precio total de las mercancías circulantes y por la velocidad media -de sus transformaciones, en dinero, por medio de la venta, y en otras -mercancías por medio de la compra.</p> - - -<p class="epi"><i>El numerario o las especies y el papel-moneda.</i></p> - -<p>El numerario tiene su origen en la función que desempeña la moneda -como instrumento de circulación. El peso de oro adoptado como unidad de -medida y sus subdivisiones deben presentarse ante las mercancías en el -mercado bajo la forma de numerario o de especies acuñadas. De la misma -manera que el establecimiento de la unidad de medida, la acuñación -es de la incumbencia del Estado. El oro y la plata revisten así, en -concepto de numerario, una forma oficial, un uniforme nacional, que -abandonan en el mercado del mundo.</p> - -<p>Las monedas de oro o de plata se desgastan más o menos en su -circulación y pierden, por consecuencia, mayor o menor cantidad de -peso. Especies de igual nombre, que vienen a ser, de este modo, de -valor desigual por carecer del mismo peso, se consideran iguales en la -circulación. Aun cuando pierden parte de su peso, conservan su valor -nominal. La circulación tiende, pues, a transformar el numerario en un -emblema de su peso metálico oficial.</p> - -<p>La función numeraria del oro, desprendida así de su<span -class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span> valor metálico por el roce -mismo de su circulación, puede ser desempeñada por cosas relativamente -sin valor, tales como unos pedazos de papel. Y desde este momento, -como la moneda, en concepto de numerario o instrumento de circulación, -queda reducida a ser el signo de sí propia, puede reemplazársela en -esta función con simples signos. Solo es necesario que el signo de -la moneda, el papel moneda, sea, como ella, socialmente valedero; -cuyo carácter lo adquiere por la acción del Estado. Además, ocupando -el lugar de la moneda, el papel moneda debe ser proporcionado, en su -emisión, a la cantidad de moneda que represente y que realmente debería -circular. En el caso en que excediera de esta proporción legítima, -los hechos la reducirían al tipo indicado. Si la masa de papel moneda -llegara a ser el doble de la proporción debida, un billete de 100 -pesetas, por ejemplo, no representaría más que 50 pesetas. No se trata -aquí más que del papel moneda puesto en circulación por el Estado y con -curso forzoso.</p> - - -<p class="epi">III. <i>Reservas de oro y de plata o tesoros.</i></p> - -<p>Al desarrollarse la circulación de las mercancías se desarrollan -también la necesidad y el deseo de adquirir y de conservar lo que, en -el régimen de producción mercantil, constituye el nervio de todas las -cosas: el dinero.</p> - -<p>Todo productor debe hacer provisión de dinero. En efecto, las -necesidades del productor se renuevan sin cesar y le imponen -constantemente la compra de mercancías ajenas, mientras que la -producción y la venta de las suyas exigen más o menos tiempo y dependen -de mil eventualidades. Para poder comprar sin vender, es preciso -antes haber vendido sin comprar. Las mercancías<span class="pagenum" -id="Page_31">p. 31</span> no se venden desde luego para comprar -inmediatamente otras, sino para reemplazarlas con dinero que se -conserva, y se va empleando según las necesidades. La moneda, detenida -intencionadamente en su circulación, se petrifica, por decirlo así, -convirtiéndose en tesoro, y el vendedor se transforma en acumulador -de dinero. Fórmanse de este modo, en todos los puntos que se hallan -en relaciones de negocios, reservas de dinero en las proporciones más -diversas.</p> - -<p>Ya hemos visto que la cantidad de moneda corriente se halla -determinada por el total de los precios de las mercancías circulantes -y por la velocidad de su circulación. Esta cantidad aumenta, pues, al -mismo tiempo que la circulación de las mercancías y disminuye con ella. -En su consecuencia, unas veces debe entrar en circulación una masa -mayor de moneda, y otras debe salir de la circulación una parte. Esta -condición se cumple por medio de las reservas de dinero que entran o -salen de la circulación, esto es, por la forma tesoro.</p> - - -<p class="epi"><i>El dinero como medio de pago.</i></p> - -<p>En la forma de circulación de las mercancías examinada hasta aquí, -los cambistas se presentan unos con la mercancía y otros con el dinero. -Sin embargo, a medida que se desenvuelve la circulación, se desarrollan -también varias circunstancias que tienden a establecer un intervalo, -más o menos largo, entre la venta de la mercancía y la realización de -su precio.</p> - -<p>Algunas especies de mercancías, exigen para su producción más tiempo -que otras, las épocas de producción no son las mismas para todas, etc. -Puede ocurrir, pues, que uno de los cambistas esté dispuesto a vender -en tanto<span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span> que el otro -no tiene aún medios de comprar. Cuando las mismas transacciones se -renuevan constantemente entre las mismas personas, las condiciones de -venta y compra de las mercancías, se regulan según las condiciones de -su producción. El uno venderá una mercancía presente, el otro comprará -sin pagar inmediatamente en calidad de representante de dinero por -venir. El vendedor se hace acreedor y el comprador deudor; el dinero -adquiere una nueva función, se hace medio de pago.</p> - -<p>La aparición simultánea en una venta de la mercancía y del dinero -deja de existir. Desde este momento, el dinero funciona principalmente -como medida de valor en el señalamiento del precio de la mercancía -vendida. Establecido mediante contrato, este precio indica la -obligación del comprador, es decir, la suma de dinero de que es deudor -a plazo fijo.</p> - -<p>Funciona además como medio de compra imaginaria. Aunque solo -existe en la promesa del comprador le transfiere, sin embargo, la -mercancía.</p> - -<p>Al finalizar el plazo solamente entra como medio de pago en la -circulación, es decir, que pasa de manos del comprador a las del -vendedor.</p> - -<p>Medio de circulación, el dinero se convertía en tesoro porque el -movimiento de circulación se había detenido en su primera mitad, -no siguiendo a la venta la compra. Medio de pago, solo entra en -circulación cuando la mercancía ha salido ya de ella. El vendedor -transformaba la mercancía en dinero para satisfacer sus necesidades -por medio de la compra de objetos útiles; el acumulador de dinero -para conservarle bajo su forma de permutabilidad inmediata con toda -clase de mercancías, es decir, bajo su forma dinero; el comprador -deudor para poder pagar. Si no efectúa esta transformación, si no paga -al<span class="pagenum" id="Page_33">p. 33</span> vencimiento tiene -lugar una venta forzosa de su hacienda. El cambio de la mercancía -en dinero constituye, pues, una necesidad social que se impone al -productor cambista, independientemente de sus necesidades y caprichos -personales.</p> - -<p>Los pagos a efectuar pueden compensarse, cuando en vez de efectuarse -de hecho se saldan recíprocamente anulándose. Teniendo esto en cuenta, -se organizan instituciones a fin de realizar estas compensaciones que -disminuyen la masa de numerario empleado. Además, circula en un tiempo -determinado, un día por ejemplo, cierta cantidad de dinero destinada a -pagar las obligaciones que vencen este día y que representan mercancías -mucho tiempo ha fuera de la circulación. En estas condiciones, la -cantidad de moneda que circula en cierto periodo, dada la velocidad de -los medios de circulación y de los medios de pago, es igual al total de -los precios de las mercancías a realizar, añadiendo a esto el total de -los pagos que cumplen en este periodo y descontando, por ejemplo, el -total de los pagos que se compensan.</p> - -<p>La moneda de crédito (letras, pagarés, etc.), tiene su origen -inmediato en la función del dinero como medio de pago. Los certificados -que acreditan las deudas contraídas por las mercancías compradas, -circulan también a su vez para transferir a otros los créditos que -representan. A medida que se extiende el sistema de crédito, la moneda, -como medio de pago, reviste formas de existencia especiales, merced a -las cuales se regulan las grandes operaciones comerciales, en tanto que -las especies de oro y plata quedan reducidas principalmente al comercio -al por menor.</p> - -<p>Establécense en cada país ciertos términos generales, ciertas -épocas determinadas en que los pagos se hacen en<span class="pagenum" -id="Page_34">p. 34</span> grande escala; y la función del dinero como -medio de pago exige la acumulación de las sumas necesarias para las -fechas de los vencimientos.</p> - - -<p class="epi"><i>La moneda universal.</i></p> - -<p>Al salir de la circulación interior de un país, el metal moneda -abandona las formas locales que había revestido para recobrar su forma -primitiva de barra o lingote.</p> - -<p>En el recinto nacional de la circulación una sola mercancía es la -que puede servir de medida de valor; en el mercado universal reina una -doble medida de valor: el oro y la plata.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch4"> - <p><span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SEGUNDA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Transformación del dinero en capital.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak" title="Capítulo IV. Fórmula general del capital">CAPÍTULO IV</h2> - <p class="subh2 g0">FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL</p> - <p class="arg">Circulación simple de las mercancías y circulación - del dinero como capital. — La plusvalía.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>Circulación simple de las mercancías y circulación -del dinero como capital.</i></p> - -<p>La circulación de las mercancías es el punto de partida del capital; -solo aparece este cuando la producción mercantil y el comercio -alcanzaron cierto grado de desarrollo. La historia moderna del capital -data de la creación del comercio y del mercado de ambos mundos en el -siglo <span class="asc">XVI</span>.</p> - -<p>Hemos visto que la forma inmediata de la circulación de las -mercancías es (20 metros de tela — 2 escudos — un vestido) o (mercancía -— dinero — mercancía), transformación de la mercancía en dinero y nueva -transformación del dinero en mercancía, o sea vender para comprar.</p> - -<p>Pero al lado de esta forma, encontramos otra enteramente distinta -(dinero — mercancía — dinero), transformación del dinero en mercancía -y nueva transformación de la mercancía en dinero, o sea comprar para -vender. Todo<span class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> dinero que -realiza este movimiento se convierte en capital.</p> - -<p>Conviene observar que este movimiento, comprar para vender, no se -diferencia de la forma ordinaria de la circulación de las mercancías -sino para aquel que imprime este movimiento al dinero, para el -capitalista. En realidad se compone de dos actos de la circulación -ordinaria, compra y venta, separados de los que regularmente los -preceden y les siguen, y se considera que constituyen una operación -completa. El primer acto, la compra, es una venta para aquel a quien -el capitalista compra; el segundo, la venta, es una compra para aquel -a quien el capitalista vende; solo existe aquí el encadenamiento -ordinario de los actos comunes de la circulación. Comprar para vender, -como operación completa, distinta de la circulación ordinaria, solo -existe bajo el punto de vista del capitalista.</p> - -<p>En cada uno de estos dos movimientos (mercancía — dinero — -mercancía) y (dinero — mercancía — dinero) se presentan uno enfrente -de otro dos elementos materiales idénticos, mercancía y dinero. Pero -en tanto que el primer movimiento, la circulación simple de las -mercancías, principia por la venta y acaba por la compra, el segundo, -o sea la circulación del dinero como capital, empieza por la compra y -termina por la venta.</p> - -<p>En la primera forma, el dinero se convierte al fin en mercancía -destinada a servir de valor de uso, de cosa útil. Arrastrado por el -hecho de la compra, el dinero se aleja de su punto de partida, y es -gastado definitivamente. En la segunda, el comprador pone su dinero -en circulación para recobrarlo en último término como vendedor. Este -dinero, que vuelve a su punto de partida, fue sencillamente anticipado, -cuando al principio se le puso en circulación.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span><i>La plusvalía.</i></p> - -<p>La satisfacción de una necesidad, un valor de uso, tal es el -objeto determinante del primer movimiento, que termina en un cambio -de productos de igual cantidad como valores, si bien son de cualidad -diferente como valores de uso, por ejemplo, tela y vestido. Puede -suceder que la tela sea vendida en más de su valor o el vestido -comprado en menos, pudiendo salir perjudicado uno de los cambistas, -pero esta desigualdad posible de los valores cambiados es, en tal caso, -solo un accidente; el carácter regular de esta forma de circulación -es la igualdad de valor de ambos extremos, es decir, de las dos -mercancías.</p> - -<p>El segundo movimiento termina de la misma manera que empieza, por -el dinero; su objeto determinante es, por consecuencia, el valor -de cambio. Los dos extremos, las dos sumas de dinero, idénticas en -cuanto a su calidad y utilidad, solo se diferencian entre sí por su -cantidad: cambiar 100 escudos, por ejemplo, por 100 escudos sería -una operación de todo punto inútil; de consiguiente, el movimiento -(dinero — mercancía — dinero) solo puede tener razón de ser en la -diferencia cuantitativa de ambas sumas de dinero. Finalmente, sale de -la circulación más dinero del que entró; la forma completa de este -movimiento es, por ejemplo (100 escudos — 2.000 libras de algodón — 110 -escudos); concluye en el cambio de una suma de dinero, 100 escudos, por -una suma mayor, 110 escudos. A este excedente, a este acrecentamiento -de 10 escudos, es a lo que llamamos <i>plusvalía</i>, es decir, -sobrevalor o aumento de valor. Por lo tanto, no solamente se conserva -en la circulación el valor anticipado, sino que se hace mayor, y esto -es lo que lo convierte en capital.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span>El movimiento que -consiste en vender para comprar, que tiende a la apropiación de cosas -aptas para satisfacer determinadas necesidades, encuentra fuera de -la circulación un límite en el consumo de las cosas compradas, en la -satisfacción de las necesidades.</p> - -<p>Por el contrario, el movimiento de comprar para vender, que tiende -al aumento de valor, no tiene límites, porque si se estanca el valor, -que solo aumenta por su renovación continua, no se acrecentará.</p> - -<p>El último término del movimiento (dinero — mercancía — dinero), -110 escudos en nuestro ejemplo, es el primero de un nuevo movimiento -de igual género, cuyo último término es mayor que aquel y así -sucesivamente.</p> - -<p>Como representante de este movimiento, el poseedor del dinero -se convierte en capitalista. El movimiento continuo de la ganancia -constantemente renovado por el lanzamiento continuo del dinero en la -circulación, la plusvalía creada por el valor, tal es su único objeto. -No se preocupa para nada del valor de uso, de la utilidad; para él, -mercancías y dinero solo funcionan como formas diferentes del valor -que, cambiando incesantemente de forma, cambia también de magnitud -y parece haber adquirido la propiedad de procrear. Bajo la forma de -dinero, el valor principia, termina y vuelve a empezar su procedimiento -de adquisición de plusvalía. Bajo la forma de mercancía aparece como -instrumento para hacer dinero. La fórmula general del capital, tal como -se manifiesta en la circulación, es: comprar para vender más caro.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch5"> - <p><span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span></p> - <h2 class="nobreak" title="Capítulo V. Contradicciones de la fórmula - general del capital">CAPÍTULO V</h2> - <p class="subh2">CONTRADICCIONES DE LA FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL</p> - <p class="argh">La circulación de las mercancías tiene por base el - cambio de valores equivalentes. — Aun admitiendo el cambio de valores - desiguales, la circulación de las mercancías no crea plusvalía.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>La circulación de las mercancías tiene por base el -cambio de valores equivalentes.</i></p> - -<p>Vamos a examinar ahora si, por su naturaleza, la circulación de las -mercancías permite el aumento de los valores que entran en ella, es -decir, la formación de una plusvalía.</p> - -<p>Consideremos el cambio de dos mercancías, cambio en que el dinero -solo interviene de un modo imaginario, como expresión en moneda de las -mercancías; es evidente que los dos cambistas pueden salir gananciosos; -ambos se deshacen de productos que no son para ellos de ninguna -utilidad y adquieren otros que necesitan. Un individuo que posee mucho -trigo y carece de vino, cambia con otro que tiene mucho vino y carece -de trigo, un valor de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino. -Bajo el punto de vista del valor de uso, de la utilidad, hay beneficio -para ambos, siendo, en este concepto, el cambio una transacción en -que ganan ambas partes. Pero bajo el punto de vista del valor de -cambio, el trueque de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino no -representa<span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span> aumento de -riqueza para ninguno de los cambistas, pues cada uno de ellos poseía -antes del cambio un valor igual al que el cambio le ha procurado.</p> - -<p>Intervenga ahora realmente el dinero, sirva este de intermediario -como instrumento de circulación entre estas mercancías o sepárense los -actos de venta y compra del trigo y del vino, es indudable que esto no -modificará en nada la cuestión.</p> - -<p>Descartando las circunstancias accidentales que no dependen de -las leyes mismas de la circulación, solo hay en esta, aparte del -reemplazo de un producto útil por otro, un simple cambio de forma de -la mercancía, en nuestro ejemplo, trigo en vez de vino. El mismo valor -queda siempre en poder del mismo cambista, solo que retiene este valor -sucesivamente bajo la forma de su propio producto puesto en venta, -trigo por ejemplo, bajo la forma dinero, precio realizado de producto, -500 pesetas en nuestro caso; finalmente, bajo la forma del producto -ajeno comprado por esta misma suma, vino por ejemplo. Estos cambios -de forma no entrañan cambio de la cantidad de valor, como no lo hay -tampoco en cambiar un billete de 100 pesetas por 20 duros; y de la -circulación que respecto al valor de las mercancías solo es un cambio -de forma, no puede resultar regularmente más que un cambio de valores -equivalentes.</p> - -<p>De consiguiente, si con relación al valor de uso, el cambio -beneficia a los dos cambistas, este cambio no puede ser, en su forma -más pura, respecto al valor de cambio, un origen de beneficios para -ninguno de ellos. Por lo tanto, la formación de plusvalía no puede -provenir, en manera alguna, de la circulación en sí misma.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span><i>Aun -admitiendo el cambio de valores desiguales, la circulación de las -mercancías no crea plusvalía o aumento de valor.</i></p> - -<p>No obstante, como en la realidad estamos obligados a admitir la -formación de la plusvalía, y en la práctica las cosas ocurren pocas -veces con pureza, supongamos, a fin de explicar esta formación, que el -cambio tenga lugar entre valores desiguales.</p> - -<p>De todos modos, en el mercado solo hay cambistas frente a cambistas. -El motivo material del cambio, que consiste en que los cambistas -carecen del objeto que necesitan y poseen el objeto necesario a otro, -los pone en una situación de dependencia recíproca.</p> - -<p>Decir que la plusvalía resulta para los productores de que venden -sus mercancías en más de lo que valen, equivale a decir que los -cambistas tienen, como vendedores, el privilegio de vender demasiado -caro. El vendedor ha producido por sí mismo la mercancía o representa -el producto de ella; pero el comprador ha producido también o -representa al que ha producido la mercancía convertida en el dinero -con que compra. Por ambas partes hay productores; la única diferencia -consiste en que el uno compra y el otro vende. Que el poseedor de -mercancías, bajo el nombre de productor o de vendedor, venda las -mercancías en más de lo que valen, y que, bajo el nombre de consumidor -o de comprador, las compre demasiado caras, gana por un concepto lo que -pierde por otro y el resultado no se altera.</p> - -<p>Lo mismo resultaría si se supusiera, no ya en el vendedor el -privilegio de vender muy caro, sino en el comprador el de pagar las -mercancías en menos de lo que valen; pues habiendo sido vendedor -antes que comprador y<span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span> -volviéndolo a ser después, perdería como vendedor el beneficio -realizado como comprador.</p> - -<p>Hemos considerado a vendedores y compradores en general, sin tener -en cuenta sus caracteres individuales. Supongamos que el cambista -Pedro, que es muy ladino, consigue engañar a los cambistas Pablo y -Santiago. Pedro vende a Pablo una cantidad de vino que vale 400 pesetas -por 500, y con esta cantidad compra a Santiago trigo, que vale 600; -Pedro realiza un beneficio, por lo tanto, de 200 pesetas.</p> - -<p>Antes del cambio, teníamos 400 pesetas de vino en manos de Pedro, -500 en dinero en las de Pablo y 600 en trigo en las de Santiago; valor -total 1.500 pesetas. Después del cambio tenemos 600 pesetas de trigo -en poder de Pedro, el ladino, 400 pesetas de vino en poder de Pablo, y -500 pesetas en dinero en poder de Santiago: valor total 1.500 pesetas. -El valor circulante no ha aumentado ni un céntimo, solo ha cambiado -su distribución entre Pedro, Pablo y Santiago. Es igual que si Pedro -hubiera robado 200 pesetas. Una modificación en la distribución de los -valores circulantes no aumenta su cantidad.</p> - -<p>Dese a esto las vueltas que se quiera, las cosas no varían. ¿Se -cambian valores equivalentes? no se produce plusvalía; tampoco se -produce si se cambian valores desiguales. La circulación o el cambio de -las mercancías no crea ningún valor. No pudiendo aumentar la cantidad -de los valores lanzados a la circulación, debe ocurrir fuera de ella -algo que haga posible la formación de una plusvalía. Pero, ¿es posible -esa formación fuera de aquella?</p> - -<p>Parece imposible que fuera de la circulación, el productor cambista -pueda comunicar a su producto la propiedad de engendrar una plusvalía; -porque fuera de ella se encuentra solo con la mercancía que contiene -cierta<span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span> cantidad de -su trabajo, la cual determina el valor del producto; puede hacer -que aumente el valor de su producto, añadiéndole, merced a un nuevo -trabajo, nuevo valor, pero no conseguirá que este valor aumente por su -propia virtud, sin nuevo trabajo.</p> - -<p id="problema">Llegamos, pues, a la siguiente conclusión: el poseedor -de dinero debe comprar primero mercancías en su justo valor, venderlas -luego en lo que valen, y no obstante recoger al fin un valor mayor que -el que adelantó. Esta transformación del dinero en capital debe ocurrir -en el campo de la circulación y al mismo tiempo no ha de ocurrir en él. -Tales son las condiciones del problema.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch6"> - <p><span class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VI. Compra y venta de la - fuerza de trabajo">CAPÍTULO VI</h2> - <p class="subh2">COMPRA Y VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO</p> - <p class="arg">El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo. — - Valor de la fuerza de trabajo.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo.</i></p> - -<p>El aumento de valor que convierte al dinero en capital no puede -provenir del dinero. Si es cierto que sirve de medio de compra o de -medio de pago, no hace otra cosa que realizar los precios de las -mercancías que compra o que paga. Si queda tal cual es, evidentemente -no aumenta. Preciso es, por lo tanto, que la mudanza de valor provenga -de la mercancía comprada y vendida después más cara.</p> - -<p>Esta mudanza no puede efectuarse ni en la compra ni en la reventa; -en efecto, en estos dos actos solo hay, en nuestra hipótesis, un -cambio de valores equivalentes. No queda, pues, más que una suposición -posible; que la mudanza provenga del uso de la mercancía después de -su compra y antes de su reventa. Pero se trata de una alteración en -el valor cambiable. Para obtener un aumento de valor cambiable por el -uso de una mercancía sería necesario que el capitalista tuviese la -buena suerte de descubrir en la circulación una mercancía que poseyera -la especial virtud de ser, por su empleo, fuente de valor<span -class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span> cambiable, de tal modo que el -hecho de usarla, de consumirla, equivaliera a crear valor.</p> - -<p>Y el capitalista encuentra efectivamente en el mercado una mercancía -dotada de esta virtud especial. La mercancía en cuestión tiene por -nombre potencia o fuerza de trabajo. Bajo esta denominación hay que -comprender el conjunto de las facultades musculares o intelectuales que -existen en el cuerpo de un hombre, y que debe poner en actividad para -producir cosas útiles.</p> - -<p>El cambio indica que los cambistas se consideran recíprocamente -propietarios de las mercancías cambiadas, obrando libremente y con -iguales derechos. La fuerza de trabajo solo puede, pues, ser vendida -por su propio dueño; este debe gozar jurídicamente de los mismos -derechos que el dueño del dinero con quien trata; debe ser dueño de -disponer de su persona y vender su fuerza de trabajo siempre por un -tiempo determinado, de tal suerte que, transcurrido este tiempo, -recobre la plena posesión de ella. Si la vendiese de una vez para -siempre, se haría esclavo y de mercader se convertiría en mercancía.</p> - -<p>Por otra parte, para que el dueño del dinero encuentre fuerza -de trabajo que comprar, es preciso que el poseedor de esta fuerza, -desprovisto de medios de subsistencia y de producción, tales como -materias primeras, herramientas, etc., que le permitan satisfacer sus -necesidades, vendiendo las mercancías, producto de su trabajo, esté -obligado a vender su fuerza de trabajo como mercancía, por no tener -otra mercancía que vender, ni de qué vivir fuera de esto.</p> - -<p>Claro es que la naturaleza no produce por un lado poseedores de -dinero o de mercancías, y por otro individuos que solo posean su fuerza -de trabajo. Esta relación, sin fundamento natural, no es tampoco una -relación social<span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span> común -a todos los periodos de la historia. Y lo que caracteriza a la época -capitalista es que el detentador de los medios de subsistencia y de -producción encuentra en el mercado al trabajador, cuya fuerza de -trabajo reviste la forma de mercancía, y el trabajo, por consecuencia, -la forma de trabajo asalariado.</p> - - -<p class="epi"><i>Valor de la fuerza de trabajo.</i></p> - -<p>La fuerza de trabajo, como toda mercancía, posee un valor -determinado, como en todas ellas, por el tiempo de trabajo necesario -para su producción.</p> - -<p>Siendo la fuerza de trabajo una facultad del individuo viviente, es -preciso que este se conserve para que aquella subsista. El individuo -necesita para su sustento o para su conservación de cierta cantidad de -medios de subsistencia. La fuerza de trabajo tiene, pues, exactamente -el valor de los medios de subsistencia necesarios al que la pone en -acción, para que pueda comenzar al día siguiente en iguales condiciones -de vigor y de salud.</p> - -<p>Las necesidades naturales, como son, alimentos, vestidos, -habitación, calefacción, etc., difieren, según los climas y según otras -particularidades físicas de un país. Por otra parte, así el número -de las llamadas necesidades naturales como el modo de satisfacerlas, -dependen en gran parte del grado de civilización alcanzado. Mas para un -país y una época determinados, la medida de los medios necesarios de -subsistencia está igualmente determinada.</p> - -<p>Los dueños de la fuerza de trabajo son mortales; a fin de que se -la encuentre siempre en el mercado, como lo reclama la transformación -continua del dinero en capital, es necesario que se perpetúen, que -reproduzcan en cantidad<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span> -igual por lo menos, la cantidad de fuerza de trabajo que el desgaste y -la muerte sustraen. La suma de los medios de subsistencia necesarios -pava la producción de la fuerza de trabajo comprenden, pues, los medios -de subsistencia de los sustitutos, es decir, de los hijos de los -trabajadores.</p> - -<p>Además, para modificar la naturaleza humana de suerte que adquiera -habilidad y rapidez en un género determinado de trabajo, es decir, -para hacer de ella una fuerza de trabajo desarrollada en un sentido -especial, es necesaria cierta educación, que más o menos extensa, -ocasiona un gasto mayor o menor de mercancías diversas: siendo la -fuerza de trabajo igual a la suma de mercancías necesarias para su -producción, cuando esta suma aumenta, como ocurre en el caso actual, su -valor aumenta también.</p> - -<p>El precio de la fuerza de trabajo alcanza su mínimum cuando -se reduce al valor de los medios de subsistencia que no podrían -disminuirse sin exponer la vida misma del trabajador; en este caso el -trabajador no hace más que vegetar. Ahora bien, como el valor de la -fuerza de trabajo está basado en las condiciones de una existencia -normal, su precio es, entonces, inferior a su valor.</p> - -<p>Una vez hecho el contrato entre comprador y vendedor, resulta de -la naturaleza especial de la fuerza de trabajo que su valor de uso -no ha pasado en realidad a manos del comprador. Si su valor, puesto -que ha exigido el gasto de cierta cantidad de trabajo social, se -hallaba determinado antes de que entrase en la circulación, su valor -de uso, que consiste en su ejercicio, solo se manifiesta después. La -enajenación de la fuerza de trabajo y su servicio como valor útil, en -otros términos, su venta y su empleo, no tienen lugar al mismo tiempo. -Ahora bien,<span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span> casi -siempre que se trata de mercancías de este género, cuyo valor de uso -enajenado por la venta no es en realidad trasmitido simultáneamente al -comprador, el vendedor no recibe el dinero sino en un plazo más o menos -lejano, cuando su mercancía ha servido ya de cosa útil al comprador. -En todos los países en que reina la producción capitalista no se paga -la fuerza de trabajo hasta que ha funcionado durante cierto tiempo, -fijado en el contrato, al fin de cada semana por ejemplo. En todas -partes, deja, pues, el trabajador que el capitalista consuma su fuerza -de trabajo antes de obtener el precio de ella; en una palabra, le fía o -presta bajo todos conceptos. Como este préstamo, que no es un beneficio -vano para el capitalista, no modifica la naturaleza misma del cambio, -supondremos provisionalmente, para evitar inútiles complicaciones, que -el dueño de la fuerza de trabajo recibe el precio estipulado desde el -momento en que la vende.</p> - -<p>El valor de uso entregado por el trabajador al comprador a cambio -de dinero, solo se muestra en su empleo, en el consumo de la fuerza -de trabajo vendida. Este consumo, que es a la vez producción de -mercancías y de plusvalía, se hace, de igual modo que el consumo de -toda mercancía, fuera del mercado, fuera del dominio de la circulación; -por consecuencia, hemos de salir de este dominio y penetrar en el de la -producción, para conocer el secreto de la fabricación de plusvalía.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch7"> - <p><span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN TERCERA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Producción de la supervalía absoluta.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VII. Producción de valores de - uso y producción de la supervalía">CAPÍTULO VII</h2> - <p class="subh2">PRODUCCIÓN DE VALORES DE USO Y PRODUCCIÓN DE LA SUPERVALÍA</p> - <p class="argh">I. El trabajo en general y sus elementos. — El - trabajo ejecutado por cuenta del capitalista. — II. Análisis del - valor del producto. — Diferencia entro el valor de la fuerza - de trabajo y el valor que puede crear. — El problema de la - transformación del dinero en capital está resuelto.</p> -</div> - -<p class="epi">I. <i>El trabajo en general y sus elementos.</i></p> - -<p>El uso o el empleo de la fuerza de trabajo es el trabajo. El -comprador de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar al que -la vende. Para que el trabajador produzca mercancías, su trabajo debe -ser útil, esto es, realizarse en valores de uso. Luego el capitalista -hace producir a su obrero un valor de uso particular, un artículo útil -determinado. La intervención del capitalista no puede modificar en lo -más mínimo la naturaleza misma del trabajo, por cuya razón vamos a -examinar ante todo el movimiento del trabajo útil en general.</p> - -<p>Los elementos simples de todo trabajo son: 1.º, la actividad -personal del hombre o trabajo propiamente dicho; 2.º, el objeto en que -se ejerce el trabajo; 3.º, el medio por el cual se ejerce.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span>1.º La -actividad personal del hombre es un gasto de las fuerzas de que está -dotado su cuerpo. El resultado de esta actividad existe, antes del -gasto de fuerza, en el cerebro del hombre, no siendo otra cosa que el -propósito a cuya realización el hombre aplica a sabiendas su voluntad. -La obra exige, mientras dura, además del esfuerzo de los órganos en -acción, una atención sostenida que solo puede resultar de un esfuerzo -constante de la voluntad, y lo exige tanto más cuanto menor atractivo -ofrece el trabajo, por su objeto y su modo de ejecución.</p> - -<p>2.º La tierra es el objeto universal de trabajo que existe -independientemente del hombre. Todas las cosas cuyo trabajo se limita a -romper la unión inmediata con la tierra, por ejemplo, la madera cortada -en la selva virgen, el mineral extraído de su vena, son objeto de -trabajo por la gracia de la Naturaleza. El objeto en que se ha ejercido -ya un trabajo, como el mineral lavado, se llama primera materia. Toda -primera materia es objeto de trabajo; pero todo objeto de trabajo no -es primera materia: solo llega a serlo después de haber sufrido una -modificación cualquiera efectuada por el trabajo.</p> - -<p>3.º El medio de trabajo es una cosa o un conjunto de cosas que -el hombre pone entre sí y el objeto de su trabajo para ayudar a su -acción. El hombre convierte cosas exteriores en órganos de su propia -actividad, órganos que añade a los suyos. La tierra es el almacén -primitivo de sus medios de trabajo. Ella le suministra, por ejemplo, -la piedra de que se vale para frotar, cortar, lanzar, comprimir, etc. -Tan luego como el trabajo alcanza algún desarrollo, por pequeño que -sea, no puede prescindir de medios ya trabajados. Lo que distingue -una época económica de otra, lo que muestra el desenvolvimiento -del trabajador, no es tanto lo que se fabrica como la manera<span -class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span> de fabricar, como los medios -de trabajo con cuyo auxilio se fabrica. Además de las cosas que sirven -de instrumentos, de auxiliares de la acción del hombre, los medios de -trabajo comprenden, en una acepción más lata, todas las condiciones -materiales que, sin entrar directamente en las operaciones ejecutadas, -son sin embargo indispensables o cuya falta haría defectuoso el -trabajo, como son los obradores, talleres, canales, caminos, etc.</p> - -<p id="septimo">De consiguiente, en la acción de trabajo, la -actividad del hombre efectúa, con ayuda de los medios de trabajo, una -modificación voluntaria de su objeto. Esta acción tiene su fin en el -producto terminado, es decir, en un valor de uso, en una materia que ha -experimentado un cambio de forma que la ha adaptado a las necesidades -humanas. El trabajo se ha materializado al combinarse con el objeto -de trabajo. Lo que era movimiento en el trabajador aparece ahora en -el producto como una propiedad en reposo. El obrero ha tejido y el -producto es una tela. Si se considera el conjunto de este movimiento -con relación a su resultado, al producto, que es entonces medio y -objeto de trabajo, se presentan ambos como medios de producción, y el -trabajo mismo como trabajo productivo.</p> - -<p>Fuera de la industria extractiva, explotación de minas, caza, pesca, -etc., en que la Naturaleza sola suministra el objeto de trabajo, en los -demás ramos de la industria entran primeras materias, es decir, objetos -en que se ha efectuado ya un trabajo. El producto de un trabajo llega a -ser así el medio de producción de otro.</p> - -<p>La primera materia puede constituir la sustancia principal de un -producto o solo entrar en él bajo la forma de materia auxiliar. En tal -caso esta queda consumida por el medio de trabajo, como la hulla por la -máquina de<span class="pagenum" id="Page_52">p. 52</span> vapor o el -heno por el caballo de tiro, o bien se une a la primera materia para -modificarla en algún concepto, como el color a la lana, o, finalmente, -favorece la realización del trabajo, como las materias usadas en el -alumbrado y calefacción del taller.</p> - -<p>Poseyendo todo objeto propiedades diversas y prestándose por ellas a -más de una aplicación, el mismo producto es apto para formar la primera -materia de diferentes operaciones. Así, los granos sirven de primera -materia al molinero, al destilador, al ganadero, etc., y como semilla -sirven de primera materia en su propia producción.</p> - -<p>En la misma producción el mismo producto puede servir de medio de -trabajo y de materia primera; en la cría de ganado, por ejemplo, el -animal, materia trabajada, funciona también como medio de trabajo para -la preparación del estiércol.</p> - -<p>Existiendo ya un producto bajo forma que le hace adecuado para el -consumo, puede llegar a ser a su vez primera materia de otro producto. -La uva es la primera materia del vino. Hay también productos que solo -sirven para primeras materias, en cuyo caso se dice que el producto no -ha recibido más que una semielaboración: el algodón, entre otros.</p> - -<p>Se ve que el carácter de producto, de materia primera o de medio de -trabajo, depende, cuando se trata de un valor de uso u objeto útil, del -lugar que ocupa en el acto del trabajo, y al cambiar de lugar cambia de -carácter.</p> - -<p>Entrando todo valor de uso en operaciones nuevas como medio de -producción, pierde, pues, su carácter de producto y únicamente funciona -en calidad de colaborador del trabajo en actividad, para la producción -de nuevos productos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span>El trabajo gasta sus -elementos materiales, objeto de trabajo y medio de trabajo, siendo, por -consecuencia, un acto de consumo. Este consumo productivo se distingue -del consumo individual en que el último consume los productos como -medios de satisfacción del individuo, mientras que el primero los -consume como medios de ejercicio del trabajo. El producto del consumo -individual es el consumidor mismo; el resultado del consumo productivo -es un producto distinto del consumidor.</p> - -<p>El movimiento del trabajo útil, tal como acabamos de analizarlo -desde el punto de vista general, es decir, la actividad que tiene por -objeto la producción de valores de uso, la adaptación de los medios -exteriores a nuestras necesidades, es una exigencia física de la vida -humana, común a todas las formas sociales; su estudio en general no -puede, por lo tanto, indicarnos con arreglo a qué condiciones sociales -especiales se realiza en un caso dado.</p> - - -<p class="epi"><i>El trabajo ejecutado por cuenta del capitalista.</i></p> - -<p>El capitalista en agraz compra en el mercado, escogiéndolo de buena -calidad y pagándolo en su justo precio, todo lo necesario para la -realización del trabajo, medios de producción y fuerza de trabajo.</p> - -<p>La naturaleza general del trabajo, que acabamos de exponer, no -se modifica evidentemente por la intervención del capitalista. Como -consumo de fuerza de trabajo para el capitalista, el movimiento del -trabajo presenta dos particularidades.</p> - -<p>En primer lugar, el obrero trabaja bajo la inspección del -capitalista a quien pertenece su trabajo. El capitalista vigila -cuidadosamente para que los medios de producción se empleen con -arreglo al fin que desea, para que la tarea<span class="pagenum" -id="Page_54">p. 54</span> se haga concienzudamente y para que el -instrumento de trabajo solo sufra el daño inseparable de su empleo.</p> - -<p>En segundo lugar, el producto es propiedad, no del productor -inmediato, que es el trabajador, sino del capitalista. Este paga el -valor cotidiano, por ejemplo, de la fuerza de trabajo; el uso de esta -fuerza de trabajo le pertenece, por lo tanto, durante un día, como -el de un caballo que se alquila diariamente. En efecto, el uso de la -mercancía pertenece al comprador, y al dar su trabajo el poseedor -de la fuerza de trabajo, el obrero, solo da en realidad el valor de -uso que ha vendido; desde su entrada en el taller, la utilidad de su -fuerza de trabajo pertenece al capitalista. Al comprar este la fuerza -de trabajo ha añadido el trabajo, como elemento activo del producto, a -los elementos pasivos, a los medios de producción que poseía. Es una -operación de cosas que ha comprado, que le pertenecen. Por lo tanto, el -producto resultante le pertenece con igual título que el producto de la -fermentación en su bodega.</p> - - -<p class="epi">II. <i>Análisis del valor del producto.</i></p> - -<p>El producto, propiedad del capitalista, es un valor de uso, como -tela, botas, etc. Pero, de ordinario, el capitalista no fabrica por -amor a la tela. En la producción mercantil el valor de uso, el objeto -útil, solo sirve de porta-valor; para el capitalista, lo principal -es producir un objeto útil que tenga un valor cambiable, un artículo -destinado a la venta, una mercancía. Quiere además el capitalista -que el valor de esta mercancía supere al valor de las mercancías -empleadas en producirla, es decir, al valor de los medios de producción -y de la fuerza de trabajo en cuya compra invirtió su dinero. Quiere -producir,<span class="pagenum" id="Page_55">p. 55</span> no solo una -cosa útil, sino un valor, y no solamente un valor, sino también una -supervalía.</p> - -<p>Así como la mercancía es a la vez valor de uso y valor de cambio, -del mismo modo su producción debe ser a la vez formación de valor de -uso y de valor. Examinemos ahora la producción desde el punto de vista -del valor.</p> - -<p id="ejemplo">Sabemos que el valor de una mercancía está determinado -por la cantidad de trabajo que contiene, por el tiempo socialmente -necesario para su producción. Necesitamos, pues, calcular el trabajo -contenido en el producto que nuestro capitalista ha hecho fabricar, 5 -kilogramos de hilados, por ejemplo.</p> - -<p>Para producir esta cantidad de hilados se necesita una primera -materia; pongamos 5 kilogramos de algodón, comprados en el mercado en -su valor, que es, por ejemplo, 13 pesetas; admitamos que el desgaste de -los instrumentos empleados, brocas, etc., asciende a 3 pesetas. Si una -masa de oro de 16 pesetas, que es el total de los guarismos anteriores, -es el producto de 24 horas de trabajo, se deduce que, siendo la -jornada de trabajo de 12 horas, hay ya dos jornadas contenidas en los -hilados.</p> - -<p>Sabemos ya cuál es el valor que el algodón y el desgaste de las -brocas dan a los hilados: es igual a 16 pesetas. Falta averiguar el -valor que el trabajo del hilandero añade al producto.</p> - -<p>En esto es indiferente el género especial de trabajo o su cualidad; -lo que importa es su cantidad: no se trata, como cuando se considera -el valor de uso, de las necesidades particulares que la actividad -del trabajador tiene por objeto satisfacer, sino únicamente del -tiempo durante el cual ha gastado su fuerza en esfuerzos útiles. No -hay que olvidar, por otra parte, que el tiempo necesario en<span -class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> las condiciones ordinarias de -la producción es el único que se cuenta para la formación del valor.</p> - -<p>Desde este último punto de vista, la primera materia se impregna de -cierta cantidad de trabajo, considerado únicamente como gasto de fuerza -humana en general. Verdad es que esta absorción de trabajo convierte la -primera materia en hilados, gastándose la fuerza del obrero en la forma -particular de trabajo que se llama hilar; pero el producto en hilados -solo sirve por el momento para indicar la cantidad de trabajo absorbido -por el algodón. Por ejemplo, 5 kilogramos de hilados indicarán seis -horas de trabajo, si para hilar 833 gramos se necesita una hora. -Ciertas cantidades de productos, determinadas por la experiencia, -representan el gasto de la fuerza de trabajo durante una hora, dos, un -día.</p> - -<p id="cifras">Al realizarse la venta de la fuerza de trabajo, -supongamos que se ha sobreentendido que su valor diario era de 4 -pesetas, suma equivalente a seis horas de trabajo, y, por consiguiente, -que era preciso trabajar seis horas para producir lo necesario al -sustento cotidiano del obrero. Pero nuestro hilandero ha transformado -en seis horas, en media jornada de trabajo, los 5 kilogramos de algodón -en 5 kilogramos de hilados. Habiéndose fijado este mismo tiempo de -trabajo en una cantidad de oro de 4 pesetas, ha añadido al algodón un -valor de 4 pesetas.</p> - -<p>Hagamos ahora la cuenta del valor total del producto. Los 5 -kilogramos de hilados contienen dos jornadas y media de trabajo; -algodón y brocas representan dos jornadas y la operación de hilar media -jornada. La misma cantidad de trabajo existe en una masa de oro de 20 -pesetas. El precio de 20 pesetas expresa, pues, el valor exacto de 5 -kilogramos de hilados; el precio 4 pesetas el de un kilogramo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>En toda demostración -los guarismos son arbitrarios, pero la demostración es la misma, -cualesquiera que sean los guarismos y el género de producto que se ha -tenido en cuenta.</p> - -<p>El valor del producto es igual al valor del capital adelantado. Este -capital no ha procreado, no ha engendrado supervalía, y el dinero no se -ha convertido, por consecuencia, en capital. El precio de 5 kilogramos -de hilados es de 20 pesetas, y 20 pesetas se han gastado en el mercado -en la compra de los elementos constitutivos del producto: 13 pesetas -para 5 kilogramos de algodón, 3 pesetas por desgaste de las brocas -durante seis horas, y 4 pesetas por la fuerza de trabajo.</p> - - -<p class="epi"><i>Diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y -el valor que puede crear.</i></p> - -<p>Examinemos esta cuestión más de cerca. La fuerza de trabajo importa -4 pesetas, porque esto es lo que cuestan las subsistencias necesarias -para el sustento diario de esta fuerza. El dueño de ella, el obrero, -produce un valor equivalente en media jornada de trabajo, lo cual -no significa que no pueda trabajar una jornada entera ni producir -más. El valor que la fuerza de trabajo posee y el que puede crear -difieren, pues, en magnitud. En su venta, la fuerza de trabajo realiza -su valor determinado por sus gastos de sostén cotidiano; en su uso -puede producir en un día más valor del que ha costado. Al comprar la -fuerza de trabajo, el capitalista ha tenido precisamente en cuenta esa -diferencia de valor.</p> - -<p>Por lo demás, nada hay en todo esto que no se acomode a las -leyes del cambio de las mercancías. En efecto, el obrero, vendedor -de la fuerza de trabajo, como el vendedor<span class="pagenum" -id="Page_58">p. 58</span> de toda mercancía, obtiene el valor cambiable -y cede el valor de uso: no puede obtener el primero sin entregar el -segundo. El valor de uso de la fuerza de trabajo, es decir, el trabajo, -no pertenece al que lo vende, así como no pertenece al tendero el -empleo del aceite que ha vendido. El dueño del dinero ha pagado el -valor diario de la fuerza de trabajo, cuyo uso le pertenece por todo -un día, durante una jornada entera. El hecho de que el sustento diario -de esta fuerza solo cuesta media jornada de trabajo, pudiendo, sin -embargo, trabajar la jornada entera, esto es, que el valor creado por -su uso en el espacio de un día es mayor que su propio valor diario, -constituye una buena suerte para el comprador, pero que no lesiona en -nada el derecho del vendedor.</p> - -<p>Desde este momento, el obrero encuentra en el taller los medios de -producción necesarios, no para medio día, sino para un día de trabajo, -para doce horas. Puesto que 5 kilogramos de algodón, al absorber -seis horas de trabajo, se convertían en 5 kilogramos de hilados, 10 -kilogramos de algodón, absorbiendo 12 horas de trabajo, se convertirán -en 10 kilogramos de hilados. Estos diez kilogramos contienen entonces -cinco jornadas o días de trabajo; cuatro estaban contenidos en el -algodón y las brocas consumidas y uno ha sido absorbido por el algodón -durante la hilanza. Pero si una masa de oro de 16 pesetas es el -producto de 24 horas de trabajo, la expresión monetaria de cinco días -de trabajo de 12 horas, será 40 pesetas.</p> - -<p>Este es, pues, el precio de los 10 kilogramos de hilados. El -kilogramo cuesta lo mismo que antes, 4 pesetas, pero el valor total -de las mercancías empleadas en la operación es de 36 pesetas: 26 -pesetas por 10 kilogramos de algodón, 6 pesetas por el desperfecto de -las brocas durante<span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> 12 -horas, y 4 pesetas por la jornada de trabajo.</p> - -<p>Las 36 pesetas anticipadas se han convertido en 40 pesetas, habiendo -engendrado una supervalía de 4 pesetas. La jugada está hecha, el dinero -se ha transformado en capital.</p> - - -<p class="epi"><i>El problema de la transformación del dinero en -capital está resuelto.</i></p> - -<p>El problema, tal como lo habíamos planteado al <a -href="#problema">final del capítulo quinto</a>, está resuelto en todos -sus términos.</p> - -<p>El capitalista compra en el mercado cada mercancía en su justo -valor (algodón, brocas, fuerza de trabajo), y luego hace lo que todo -comprador: consume su valor de uso. Siendo el consumo de la fuerza -de trabajo al mismo tiempo producción de mercancías, suministra -un producto de 10 kilogramos de hilados, que valen 40 pesetas. El -capitalista que había salido del mercado después de hacer sus compras, -vuelve entonces a él como vendedor. Vende los hilados a 4 pesetas el -kilogramo, ni un céntimo más de su valor, y, sin embargo, retira de la -circulación 4 pesetas más de lo que había puesto. Esta transformación -de su dinero en capital se efectúa y no se efectúa en el dominio de la -circulación, la cual sirve de intermediaria. La fuerza de trabajo se -vende en el mercado para ser explotada fuera del mercado, en el dominio -de la producción, donde es origen de supervalía.</p> - -<p>La producción de supervalía no es, pues, otra cosa que la producción -de valor prolongada más allá de cierto límite. Si la acción del trabajo -dura solo hasta el momento en que el valor de la fuerza de trabajo -pagada por el capital es reemplazada por un valor equivalente, hay -simple producción de valor. Cuando pasa de este límite, hay producción -de supervalía.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch8"> - <p><span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VIII. Capital constante y - capital variable">CAPÍTULO VIII</h2> - <p class="subh2">CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE</p> - <p class="argh">Propiedad del trabajo de conservar valor creando - valor. — Valor simplemente conservado y valor reproducido y - aumentado.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>Propiedad del trabajo de conservar valor creando -valor.</i></p> - -<p>Los diversos elementos que contribuyen a la ejecución del -trabajo tienen una parte diferente en la formación del valor de los -productos.</p> - -<p>El obrero añade un valor nuevo al objeto del trabajo por la adición -de nuevas dosis de trabajo, cualquiera que sea el género de utilidad de -este. Por otra parte, hallamos en el valor del producto el valor de los -medios de producción consumidos, por ejemplo, el valor del algodón y de -las brocas en el de los hilados. El valor de los medios de producción -se conserva, pues, y se trasmite al producto por medio del trabajo. -Pero ¿de qué modo?</p> - -<p>El obrero no trabaja una vez para añadir nuevo valor al algodón -y otra vez para conservar el antiguo, o lo que es lo mismo, para -trasmitir a los hilados el valor de las brocas que desgasta y del -algodón que elabora. Por la simple adición de valor conserva el -antiguo. Mas como el hecho de añadir valor nuevo al objeto de trabajo -y conservar el valor antiguo en el producto, son dos resultados -enteramente distintos que el obrero obtiene en el mismo espacio de -tiempo, este doble efecto no puede resultar<span class="pagenum" -id="Page_61">p. 61</span> indudablemente sino del doble carácter de su -trabajo. Este debe en el mismo momento crear valor en virtud de una -propiedad y conservar o trasmitir valor en virtud de otra.</p> - -<p>El hilador añade valor hilando, el tejedor tejiendo, el forjador -forjando, etc., y esta forma de hilanza, de tejido, etc., en otros -términos, la forma productiva especial en que se emplea el trabajo, es -causa de que los medios de producción, tales como algodón y brocas, -hilo y telar, hierro y yunque, den origen a un nuevo producto. Ahora -bien, ya hemos visto que el tiempo de trabajo necesario para crear los -medios de producción consumidos entra en cuenta en el producto nuevo; -por consecuencia, el trabajador conserva el valor de los medios de -producción consumidos y lo trasmite al producto como parte constitutiva -de su valor por la forma útil especial del trabajo añadido.</p> - -<p>Si el trabajo productivo especial del obrero no fuese la hilanza, -por ejemplo, no haría hilados y no trasmitiría a su producto los -valores de las brocas y del algodón empleado en la hilanza. Pero si -nuestro hilador cambia de oficio por un día de trabajo, y se hace, por -ejemplo, carpintero, añadirá como antes un valor a las materias. Añade, -pues, este valor por su trabajo, no considerado como trabajo de hilador -o de carpintero, sino como trabajo en general, como gasto de fuerza -humana; y añade cierta cantidad de valor, no porque su trabajo tenga -tal o cual forma útil particular, sino porque ha durado cierto tiempo. -Así, una cantidad nueva de trabajo añade nuevo valor, y por la calidad -del trabajo añadido los antiguos valores de los medios de producción se -conservan en el producto.</p> - -<p>Este doble efecto del mismo trabajo aparece claramente<span -class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span> en una multitud de -circunstancias. Supongamos que una invención cualquiera permite al -obrero hilar en seis horas tanto algodón como antes en dieciocho. Como -actividad productiva, la potencia de su trabajo ha triplicado y su -producto es tres veces mayor: 15 kilogramos en lugar de 5. La cantidad -de valor añadida por las seis horas de hilanza al algodón sigue siendo -la misma; solamente que esta cantidad recaía antes sobre 5 kilogramos y -ahora recae sobre 15, siendo, por lo tanto, tres veces menor. Por otra -parte, siendo ahora empleados 15 kilogramos de algodón en lugar de 5, -el producto de seis horas de trabajo contiene un valor seis veces mayor -de algodón. Así, en seis horas de hilanza, un valor tres veces mayor -de materia primera se conserva y trasmite al producto, aunque el valor -añadido a esta misma materia sea tres veces más pequeño. Esto muestra -que la propiedad en cuya virtud el trabajo conserva el valor, es -esencialmente distinta de la propiedad por la que crea el valor durante -la misma operación.</p> - -<p>El medio de producción solo trasmite al producto el valor que él -pierde, perdiendo su utilidad primitiva; pero en este concepto, los -elementos materiales del trabajo se comportan de diferente modo.</p> - -<p>Las materias primeras y materias auxiliares pierden su aspecto -al servir para la ejecución de un trabajo. Distinta cosa ocurre con -los instrumentos propiamente dichos, que duran más o menos tiempo -y funcionan en mayor o menor número de operaciones. Se sabe por -experiencia la duración media de un instrumento de trabajo, y se -puede, por consiguiente, calcular su desgaste cotidiano y lo que cada -día trasmite de su propio valor al producto; pero el instrumento de -trabajo, por ejemplo, una máquina, aunque trasmite diariamente una -parte de<span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span> su valor a su -producto diario, funciona todos los días entera durante la ejecución -del trabajo.</p> - -<p>Por consiguiente, aun cuando un elemento de trabajo entre todo -entero en la producción de un objeto de utilidad, de un valor de uso, -no entra más que en parte en la formación del valor. Al contrario, un -medio de producción puede entrar entero en la formación del valor, -y solo en parte en la producción de un valor de uso. Supongamos -que en la hilanza de 115 kilogramos de algodón haya 15 de desecho. -Si esta pérdida del 15 por 100 es inevitable por término medio en -la fabricación, el valor de los 15 kilogramos de algodón que no se -transforman en hilados entra todo también en el valor de los hilados, -como el de los 100 kilogramos que forman parto de su sustancia. Desde -el momento que esta pérdida es una condición de la producción, el -algodón perdido trasmite a los hilados su valor.</p> - -<p>No trasmitiendo los medios de producción al nuevo producto más que -el valor que pierden bajo su antigua forma, solo pueden añadirle valor -si ellos mismos lo poseen. Su valor se halla determinado, no por el -trabajo en que entran como medios de producción, sino por el trabajo de -donde se derivan como productos.</p> - - -<p class="epi"><i>Valor simplemente conservado y valor reproducido -y aumentado.</i></p> - -<p>La fuerza de trabajo en actividad, el trabajo viviente, tiene, pues, -la propiedad de conservar el valor añadiendo valor. Si esta propiedad -no cuesta nada al trabajador, produce mucho al capitalista, que le -debe la conservación del valor actual de su capital. Lo echa de ver -perfectamente en el momento de las crisis, de las interrupciones<span -class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span> de trabajo, en que tiene -que soportar los gastos de deterioro de los medios de producción de -que se compone su capital: primeras materias, instrumentos, etc., que -permanecen inactivos.</p> - -<p>Decíamos que el valor de los medios de producción se conserva y no -se reproduce, porque los objetos en los cuales existe en un principio -no desaparecen sino para revestir nueva forma útil, y el valor persiste -bajo los cambios de forma. Lo producido es un nuevo objeto de utilidad -en que continúa apareciendo el valor antiguo.</p> - -<p>En tanto que el trabajo conserva y trasmite al producto el valor -de los medios de producción, crea a cada instante un valor nuevo. -Supongamos que la producción cesara cuando el trabajador ha creado de -este modo el equivalente del valor diario de su propia fuerza, cuando -ha añadido al producto, por medio de un trabajo de seis horas, un -valor de 4 pesetas. Este valor reemplaza el dinero que el capitalista -anticipa para la compra de la fuerza de trabajo y que el obrero -invierte en seguida en subsistencias. Pero este valor, al contrario de -lo que hemos sentado respecto del valor de los medios de producción, ha -sido producido en realidad; si un valor reemplaza a otro, es merced a -una nueva creación.</p> - -<p>Sabemos ya, sin embargo, que la duración del trabajo traspasa -el límite en que el equivalente del valor de la fuerza de trabajo -se hallaría reproducido y añadido al objeto trabajado. En lugar de -seis horas que suponemos bastarían para esto, la operación dura doce -horas o más. La fuerza de trabajo en movimiento no reproduce solo su -propio valor, sino que produce también valor de más. Esta supervalía -forma el excedente del valor del producto sobre el de sus elementos -constitutivos: los medios de producción y la fuerza de trabajo.<span -class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span> Así, pues, en una producción, -la parte del capital que se transforma en medios de producción, es -decir, en primeras materias, materias auxiliares o instrumentos de -trabajo, no cambia en el acto de la producción la magnitud de su valor. -Por esto la denominamos parte constante del capital o simplemente -<i>capital constante</i>.</p> - -<p>Al contrario, la parte del capital transformada en fuerza de -trabajo, cambia el valor en una nueva producción y por el hecho mismo -de esta producción. Reproduce primero su propio valor y además produce -un excedente, una supervalía mayor o menor. Esta parte del capital, -de magnitud alterable, la denominamos parte variable del capital o -simplemente <i>capital variable</i>.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch9"> - <p><span class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo IX. Tipo de la supervalía">CAPÍTULO IX</h2> - <p class="subh2 g0">TIPO DE LA SUPERVALÍA</p> - <p class="argh">I. Trabajo necesario y sobretrabajo. — Grado de - explotación de la fuerza de trabajo. — II. Los elementos del valor - del producto expresados en partes de este producto y en fracciones - de la jornada de trabajo. — III. La «última hora». — IV. El producto - neto.</p> -</div> - -<p>Vemos, pues, por una parte, el capital constante que suministra -a la fuerza de trabajo los medios de materializarse; medios cuyo -valor, reapareciendo solamente, es igual antes y después del acto de -producción; por otra, el capital variable, que antes de la producción -equivale al precio de compra de la fuerza de trabajo, y después -es igual a este valor, reproducido con un aumento mayor o menor. -Resultando la supervalía del aumento que experimenta el capital -variable, es evidente que la relación de la supervalía con el capital -variable determina la proporción en que tiene lugar este aumento. -Consideremos <a href="#cifras">las cifras del capítulo séptimo</a>. -Siendo 4 pesetas la parte de capital empleado en la compra de la fuerza -de trabajo de un hombre durante una jornada o día de trabajo, en una -palabra, siendo el capital variable y la supervalía 4 pesetas, esta -última cifra expresa la magnitud absoluta de la supervalía producida -por un trabajador en un día de trabajo; la magnitud proporcional, es -decir, la magnitud comparada con la del capital variable antes del -aumento de valor, está expresada por la relación de 4 a 4, esto es, -de<span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span> un 100 por 100. A -esta magnitud proporcional es a lo que llamamos tipo de la supervalía. -No se debe confundir el tipo de la supervalía, que es la relación de -esta con la parte variable del capital adelantado y que solo expresa -directamente el grado de explotación del trabajo, con el tipo del -beneficio, que es la relación de la supervalía con el total del capital -adelantado.</p> - - -<p class="epi">I. <i>Trabajo necesario y sobretrabajo</i>.</p> - -<p>Hemos visto que, durante una parte de la jornada, el obrero solo -produce el valor diario de su fuerza de trabajo, esto es, el valor -de las subsistencias necesarias para su sostenimiento. Como hay una -división del trabajo social organizada por sí misma en el medio en que -trabaja, el obrero produce su subsistencia, no directamente, sino bajo -la forma de una mercancía particular, hilados, por ejemplo, cuyo valor -es igual al de sus medios de subsistencia, o al del dinero con que los -compra.</p> - -<p>En esta parte de la jornada, mayor o menor según el valor medio de -su subsistencia diaria, el obrero, trabajando o no trabajando para un -capitalista, no hace más que reemplazar un valor por otro; en realidad, -la producción de valor durante este tiempo es una simple reproducción. -Llamamos <i>tiempo de trabajo necesario</i> a la parte de la jornada -en que se verifica esta reproducción, y <i>trabajo necesario</i> al -trabajo gastado en este tiempo: necesario para el trabajador, que, sea -cualquiera la forma social de su trabajo, gana la vida en ese tiempo, -y necesario para el mundo capitalista, cuya base es la existencia del -trabajador.</p> - -<p>La parte de la jornada de trabajo que traspasa los límites del -trabajo necesario, no forma ningún valor para el<span class="pagenum" -id="Page_68">p. 68</span> obrero, forma la supervalía para el -capitalista; llamamos <i>tiempo extra</i> a esa parte de la jornada, -y <i>sobretrabajo</i> al trabajo gastado en ella. Si el valor en -general es una simple materialización de tiempo de trabajo, la -supervalía es una simple materialización de tiempo de trabajo extra, -es sobretrabajo realizado. Las diferentes formas económicas que la -sociedad ha revestido, por ejemplo, la esclavitud y el salariado, solo -se distinguen por la forma de imponer y de usurpar este sobretrabajo al -productor inmediato.</p> - - -<p class="epi"><i>Grado de explotación de la fuerza de trabajo.</i></p> - -<p>Por una parte, el valor del capital variable es igual al valor de la -fuerza de trabajo que compra, y el valor de esta fuerza determina la -parte necesaria de la jornada de trabajo; por otra, la supervalía es -determinada por la duración de la parte extra de esta misma jornada, -por el sobretrabajo. Luego el tipo de la supervalía, expresado por -la relación de aquella con el capital variable, lo está también por -la relación, igual a la anterior, del sobretrabajo con el trabajo -necesario.</p> - -<p>El tipo de la supervalía es, por consecuencia, la expresión exacta -del grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del -trabajador por el capitalista; pero no se debe confundir el grado de -explotación con la magnitud absoluta de esta. Supongamos que el trabajo -necesario es igual a cinco horas y que el sobretrabajo es también igual -a cinco horas; el grado de explotación expresado por la relación de -5 a 5, es de 100 por 100, y la magnitud absoluta de la explotación -es de cinco horas. Si, por el contrario, el trabajo necesario y el -sobretrabajo son cada uno de seis horas, el grado de explotación -expresado<span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> por la -relación de 6 a 6 no varía, sigue siendo de 100 por 100, en tanto que -la magnitud absoluta de la explotación, que antes era de cinco horas, -crece en una hora, es decir, en un 20 por 100.</p> - -<p>Para calcular el tipo de la supervalía consideramos el valor del -producto sin tener en cuenta el valor del capital constante, que ya -existía y que no hace más que reaparecer; el valor que queda entonces -es el único valor realmente creado durante la producción de la -mercancía. Conocida la supervalía, es preciso restarla de este valor -para encontrar el capital variable; conociendo el capital variable, -habrá que restar este para encontrar la supervalía. Conocidos ambos, -solo hay que calcular la relación de la supervalía con el capital -variable, es decir, dividir la supervalía por el capital variable, y -multiplicando por 100 el cociente que resulte, se tiene el tanto por -ciento del tipo de la supervalía.</p> - - -<p class="epih">II. <i>Los elementos del valor del producto -expresados en partes de este producto y en fracciones de la jornada de -trabajo.</i></p> - -<p>Volvamos al <a href="#ejemplo">ejemplo que en el capítulo -séptimo</a> nos sirvió para mostrar cómo el capitalista convierte -su dinero en capital. El trabajo necesario del hilandero ascendía a -seis horas, lo mismo que su sobretrabajo; por consiguiente, el obrero -trabaja media jornada para sí y media para el capitalista; el grado de -explotación es de 100 por 100.</p> - -<p>El producto de la jornada es 10 kilogramos de hilados, que valen 40 -pesetas; los ocho décimos de este valor, 32 pesetas, están formados -por el valor de los medios de producción consumidos: 26 pesetas por -la compra del algodón<span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span> -y 6 pesetas por el desperfecto de las brocas. Por lo tanto, estas -32 pesetas representan el valor que no hace más que reaparecer; es -decir, que los ocho décimos del valor de los hilados consisten en -capital constante. Los dos décimos que restan son el nuevo valor de -8 pesetas creado durante la hilanza y por la hilanza. Una mitad de -este valor reemplaza el valor diario de la fuerza de trabajo, que ha -sido adelantado, es decir, el capital variable de 4 pesetas; la otra -mitad constituye la supervalía de 4 pesetas. El valor de 40 pesetas en -hilados es igual a 32 pesetas de capital constante, más 4 pesetas de -capital variable, y, por último, más 4 pesetas de supervalía.</p> - -<p>Puesto que el valor total de 40 pesetas está representado por -10 kilogramos de hilados, los diferentes elementos de este valor, -que acabamos de indicar, pueden representarse en partes del mismo -producto.</p> - -<p>Si existe un valor de 40 pesetas en 10 kilogramos de hilados, los -ocho décimos de este valor o su parte constante de 32 pesetas, existían -en ocho décimos del producto o en 8 kilogramos de hilados. Estos 8 -kilogramos representan, pues, el valor del algodón comprado y el -desperfecto de las brocas; en total, 32 pesetas, lo cual corresponde -a 6 kilogramos y medio de hilados, que representan las 26 pesetas -de algodón, y kilogramo y medio, que representa las 6 pesetas del -desperfecto de las brocas.</p> - -<p>En 6 kilogramos y medio de hilados solo se encuentran realmente 6 -kilogramos y medio de algodón, que valen 16 pesetas y 90 céntimos, pero -los 10 kilogramos cuestan 26 pesetas; la diferencia de 9 pesetas y 10 -céntimos equivale al algodón contenido en los otros 3 kilogramos y -medio de hilados. Pero los 6 kilogramos y medio de hilados representan -todo el algodón contenido en el producto<span class="pagenum" -id="Page_71">p. 71</span> total de 10 kilogramos de hilados; en efecto, -a 4 pesetas kilogramo, valen 20 pesetas, como los 10 kilogramos de -algodón; en cambio, no representan nada más. Puede considerarse que -no contienen una partícula del valor de los instrumentos de trabajo -utilizados, ni del nuevo valor creado por la hilanza. De igual modo, -kilogramo y medio de hilados valen 6 pesetas, como las brocas gastadas -en doce horas de hilanza; en este caso, kilogramo y medio representa -el valor de los instrumentos de trabajo utilizados mientras dura la -producción de 10 kilogramos de hilados; pero no representa más que -esto, y no contiene ni una partícula del valor nuevo creado por la -hilanza.</p> - -<p>En resumen, ocho décimos del producto u 8 kilogramos de hilados -se considera que no contienen nada del valor nuevo creado por el -trabajo del hilandero. Y, de hecho, cuando el capitalista los vende -en 32 pesetas y recobra con esta suma lo que ha gastado en medios de -producción, aparece evidente que 8 kilogramos de hilados son brocas y -algodón bajo otra forma. Por otra parte, los dos décimos restantes, o -sean los 2 kilogramos de hilados, representan, por consecuencia, el -valor que queda, el valor nuevo de 8 pesetas creado en las doce horas -de trabajo. El trabajo del hilandero, materializado en el producto de -10 kilogramos de hilados, se concentra ahora en 2 kilogramos, en dos -décimos del producto, de los cuales un décimo, esto es, un kilogramo, -representa el valor de la fuerza de trabajo empleada, es decir, las 4 -pesetas del capital variable adelantado, y el otro décimo las 4 pesetas -de supervalía.</p> - -<p>Puesto que doce horas de trabajo crean un valor de 8 pesetas, -ascendiendo el valor de los hilados a 40 pesetas, representa sesenta -horas de trabajo. Esto es porque, además de las doce horas de hilanza, -en las 40 pesetas está<span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span> -comprendido el tiempo de trabajo que contenían los medios de producción -consumidos: cuatro jornadas de doce horas o sean cuarenta y ocho -horas de trabajo, que precedieron a la operación de la hilanza y se -realizaron en un valor de 32 pesetas.</p> - -<p>Se puede, pues, descomponer el resultado de la producción, el -producto, en una cantidad que representa únicamente el trabajo -contenido en los medios de producción, o parte constante del capital; -en otra cantidad que solo representa el trabajo necesario añadido -durante la producción, o parte variable del capital, y, por último, en -una cantidad que representa el sobretrabajo añadido o supervalía.</p> - -<p>El producto total fabricado en un tiempo determinado, por ejemplo, -en una jornada, descompuesto de esta suerte en partes que representan -los diversos elementos de su valor, puede también representarse en -fracciones de la jornada de trabajo.</p> - -<p>El hilandero produce en doce horas 10 kilogramos de hilados; por -consiguiente, en una hora y doce minutos produce 1 kilogramo, y en -siete horas cuarenta y cinco minutos 6 kilogramos y medio de hilados, -es decir, una parte del producto que vale por sí sola todo el algodón -empleado en la jornada. De igual suerte, la parte producida en la -hora y cuarenta y cinco minutos siguientes es igual a kilogramo y -medio de hilados, y representa, por lo tanto, el valor de las brocas -utilizadas durante las doce horas de trabajo. De la misma manera, el -hilandero produce en la hora y los doce minutos que siguen 1 kilogramo -de hilados, que representa un valor igual a todo el valor que ha creado -en las seis horas de trabajo necesario. Finalmente, en los últimos -setenta y dos minutos produce otro kilogramo de hilados, cuyo valor es -igual a<span class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span> la supervalía -producida en sus seis horas de sobretrabajo.</p> - -<p>Nótese bien que lo que produce en estos setenta y dos minutos es un -kilogramo de hilados, cuyo valor entero es igual a la supervalía que -la jornada de trabajo rinde al capitalista; pero el valor entero de -este kilogramo se compone, además del valor que resulta del trabajo del -hilandero, del valor del trabajo anterior, que produjo el algodón y las -brocas consumidas para su fabricación.</p> - - -<p class="epi">III. <i>La «última hora»</i>.</p> - -<p>De la representación de los diversos elementos del valor del -producto en partes proporcionales de la jornada de trabajo, y de que la -supervalía esté representada por el valor del producto de los setenta -y dos últimos minutos, no hay que deducir, como algunos economistas -que en nombre de la ciencia intentan oponerse a toda reducción de la -jornada de trabajo, que el obrero en su jornada de doce horas consagra -al fabricante para la producción de la supervalía tan solo los últimos -setenta y dos minutos, la «última hora», como ellos dicen.</p> - -<p>La supervalía es igual, en efecto, no al valor de la fuerza de -trabajo gastado durante los últimos setenta y dos minutos, sino al -valor del producto para el cual se ha realizado el gasto de la fuerza -de trabajo en ese tiempo, es decir, que es igual al valor de los medios -de producción (algodón y brocas) consumidos en setenta y dos minutos, -más el nuevo valor que a ellos añade, durante el mismo tiempo, el -trabajo del hilandero al consumirlos.</p> - -<p>Y, de creer a estos economistas, si se disminuyese en setenta y -dos minutos el tiempo de trabajo, siendo igual el salario, no habría -supervalía, y la ganancia del infeliz capitalista sería nula. Su -razonamiento es, en suma, el<span class="pagenum" id="Page_74">p. -74</span> siguiente: siendo un kilogramo de hilados el producto de -setenta y dos minutos de hilanza, si se reduce la jornada del hilandero -setenta y dos minutos, el capitalista tendrá un kilogramo de hilados -menos, y valiendo 4 pesetas el kilogramo, tendrá 4 pesetas menos; y -como su supervalía, es decir, su ganancia, era de 4 pesetas, desde el -momento en que gana 4 pesetas menos, no gana nada. Examinemos el asunto -más detenidamente.</p> - -<p>Para un kilogramo de hilados hace falta un kilogramo de algodón, más -las brocas que se desgastan funcionando. Costando los 10 kilogramos -de algodón 26 pesetas, un kilogramo cuesta 2 pesetas y 60 céntimos; -ascendiendo a 6 pesetas el desperfecto de las brocas para la hilanza de -10 kilogramos, representa 60 céntimos por kilogramo. Un kilogramo menos -que se produzca equivale a un gasto menos de 2 pesetas 60 céntimos, más -60 céntimos; total, 3 pesetas 20 céntimos. Si bien es cierto que el -capitalista gana 4 pesetas menos, gasta también 3 pesetas 20 céntimos -menos; por una disminución de setenta y dos minutos en doce horas de -trabajo solo pierde, pues, 80 céntimos. Si solo pierde 80 céntimos de -lo que antes ganaba, su supervalía o beneficio líquido, que era de 4 -pesetas, es ahora de 4 pesetas menos 80 céntimos, o sean 3 pesetas 20 -céntimos, y el sobretrabajo dura cuatro horas cuarenta y ocho minutos -en lugar de seis horas, es decir, que el tipo de la supervalía es de 80 -por 100, lo cual es aún muy agradable.</p> - -<p>Decir, en nuestro ejemplo, que el hilandero, cuya jornada es de -doce horas, produce en los últimos setenta y dos minutos el beneficio -líquido del capitalista, quiere decir, en puridad, que su producto de -setenta y dos minutos, un kilogramo de hilados, representa, tomado -en conjunto, tanto tiempo de trabajo como la parte de la<span -class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span> jornada consagrada a la -fabricación de la supervalía. En efecto, acabamos de ver que los -medios de producción consumidos para producir 10 kilogramos de hilados -contenían antes de la hilanza cuarenta y ocho horas de trabajo; los -medios de producción consumidos para un kilogramo contienen, pues, -el décimo de este tiempo, es decir, cuatro horas y cuarenta y ocho -minutos de trabajo anterior, que, añadidas a los setenta y dos minutos -de hilanza, dan, para un kilogramo de hilados, un total de seis horas, -igual al tiempo de sobretrabajo diario del hilandero.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>El producto líquido.</i></p> - -<p>Llamamos producto líquido a la parte del producto que representa -la supervalía. Así como el tipo de esta se determina por su relación, -no con el capital total, sino con la parte variable del capital, así -el total del producto líquido se determina por su relación, no con el -producto entero, sino con la parte que representa el trabajo necesario. -La magnitud relativa del producto líquido es la que mide el grado de -elevación de la riqueza.</p> - -<p>El total del trabajo necesario y del sobretrabajo, es decir, la -suma del tiempo durante el cual el obrero produce el equivalente de su -fuerza de trabajo y la supervalía, forma la magnitud absoluta de su -tiempo de trabajo, esto es, la jornada de trabajo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch10"> - <p><span class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span></p> - <h2 class="nobreak" title="Capítulo X. La jornada de trabajo">CAPÍTULO X</h2> - <p class="subh2">LA JORNADA DE TRABAJO</p> - <p class="argh">I. Límites de la jornada de trabajo. — II. El capital - hambriento de sobretrabajo. — III. La explotación del trabajador - libre, en la forma y en el fondo. — Trabajo de día y trabajo de - noche. — IV. Reglamentación de la jornada de trabajo. — V. Lucha por - la limitación de la jornada de trabajo.</p> -</div> - -<p class="epi">I. <i>Límites de la jornada de trabajo.</i></p> - -<p>Hemos partido del supuesto que la fuerza de trabajo es comprada -y vendida en su valor. Este valor, como el de toda mercancía, está -determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción. -Habiendo comprado el capitalista la fuerza de trabajo en su valor -diario, ha adquirido en consecuencia el derecho de hacer trabajar al -obrero durante todo un día. Pero ¿qué es un día de trabajo?</p> - -<p>La jornada de trabajo varía entre límites que imponen la sociedad -por una parte y por otra la Naturaleza. Hay un mínimum, que es la parte -de la jornada en la que el obrero debe trabajar necesariamente para su -propia conservación, en una palabra, es el tiempo de trabajo necesario, -hasta el cual no consiente descender nuestra organización social, -basada en el sistema de producción capitalista; en efecto, descansando -este sistema de producción en la formación de supervalía, exige cierta -cantidad<span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span> de trabajo -además del trabajo necesario; en otros términos, cierta cantidad de -sobretrabajo. Hay también un máximum que los límites físicos de la -fuerza de trabajo, que el tiempo forzosamente consagrado cada día -por el trabajador a dormir, a comer, etc., que la Naturaleza, en una -palabra, no permite traspasar.</p> - -<p>Estos límites son por sí mismos muy elásticos. De todos modos, un -día de trabajo es menor que un día natural. ¿En cuánto? Una de sus -partes está bien determinada por el tiempo de trabajo necesario; pero -su magnitud total varía con arreglo a la magnitud del sobretrabajo.</p> - -<p>Todo comprador procura sacar del empleo de la mercancía comprada el -mayor partido posible, y en este sentido obra el capitalista comprador -de la fuerza de trabajo; tiene un móvil único, acrecentar su capital, -crear supervalía, absorber todo el sobretrabajo posible.</p> - -<p>Por su parte, el trabajador tiende, con razón, a no gastar su fuerza -de trabajo sino en los límites compatibles con su duración natural y su -desarrollo regular. No quisiera gastar cada día más que la fuerza que -puede rehacer, merced a su salario.</p> - -<p>El capitalista sostiene su derecho como comprador cuando procura -prolongar todo lo posible la jornada de trabajo. El obrero sostiene su -derecho como vendedor cuando quiere reducir la jornada de trabajo, de -suerte que solo transforme en trabajo la cantidad de fuerza cuyo gasto -no perjudique a su cuerpo. Hay, pues, derecho contra derecho, ambos -igualmente basados en la ley que regula el cambio de las mercancías. -¿Quién decide entre dos derechos iguales? La fuerza. He aquí por qué la -reglamentación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de -la producción capitalista como una lucha entre la clase capitalista y -la clase obrera.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span>II. <i>El -capital hambriento de sobretrabajo.</i></p> - -<p>El capitalista no ha inventado el sobretrabajo. Doquiera una parte -de la sociedad posee el monopolio de los medios de producción, el -trabajador, libre o no, está obligado a añadir al tiempo de trabajo -necesario para su propio sostenimiento, un exceso destinado a -suministrar la subsistencia del que posee los medios de producción. -Importa poco que este propietario sea dueño de esclavos, señor feudal o -capitalista.</p> - -<p>Sin embargo, mientras la forma económica de una sociedad es tal que -en ella se considera más bien la utilidad de una cosa que la cantidad -de oro o plata por que puede cambiarse, en otros términos, el valor -de uso más bien que el valor de cambio, el sobretrabajo encuentra -un límite en la satisfacción de necesidades determinadas. Por el -contrario, cuando domina el valor de cambio, llega a ser ley hacer -trabajar todo lo posible.</p> - -<p>Cuando pueblos cuya producción se opera aún por medio de las formas -inferiores de esclavitud y servidumbre son arrastrados a un mercado -internacional donde domina el sistema de producción capitalista, y -cuando por este hecho llega a ser su interés principal la venta de -sus productos en el extranjero, desde este momento los horrores del -sobretrabajo, fruto de la civilización, vienen a añadirse a la barbarie -de la esclavitud y de la servidumbre. Mientras que en los Estados del -Sur de la Unión americana la producción tendía principalmente a la -satisfacción de las necesidades inmediatas, el trabajo de los negros -presentó un carácter moderado; pero a medida que la exportación del -algodón llegó a constituir el interés principal de estos Estados, el -negro fue extenuado por el trabajo, y el consumo de su vida en siete -años de trabajo<span class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span> entró -como parte de un sistema fríamente calculado. No se trataba ya, como -antes, de obtener de él cierta masa de productos útiles; tratábase ante -todo de la producción de supervalía. Lo mismo ha ocurrido con el siervo -en los Principados danubianos.</p> - -<p>¿Qué es una jornada de trabajo? ¿Cuál es la duración del tiempo en -que el capital tiene el derecho de consumir la fuerza de trabajo cuyo -valor compra por un día? ¿Hasta qué punto puede prolongarse la jornada -más del trabajo necesario para la reproducción de esta fuerza? A todas -estas preguntas responde el capital: la jornada de trabajo comprende -veinticuatro horas completas, deduciendo las horas de descanso sin las -cuales la fuerza de trabajo estaría en la imposibilidad absoluta de -volver a la labor.</p> - -<p>No queda, pues, tiempo para el desarrollo intelectual, para el -libre ejercicio del cuerpo y del espíritu. El capital monopoliza el -tiempo que exigen el desarrollo y sostenimiento del cuerpo en cabal -salud, escatima el tiempo de las comidas y reduce el tiempo de sueño al -mínimum de pesado entorpecimiento sin el cual el extenuado organismo no -podría funcionar. No es, pues, el sostenimiento regular de la fuerza -de trabajo el que sirve de regla para la limitación de la jornada de -trabajo; al contrario, el tiempo de reposo concedido al obrero está -regulado por el mayor gasto posible por día de su fuerza.</p> - - -<p class="epi">III. <i>Explotación del trabajador libre, en la forma y -en el fondo.</i></p> - -<p>Suponiendo que la jornada de trabajo esté compuesta de seis horas -de trabajo necesario y seis horas de sobretrabajo, el trabajador libre -suministra al capitalista treinta y seis horas de sobretrabajo en los -seis días de la semana.<span class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span> -Es lo mismo que si trabajase tres días para sí y tres días gratis para -el capitalista. Pero esto no salta a la vista; el sobretrabajo y el -trabajo necesario se confunden entre sí. Distinta cosa ocurre con la -servidumbre corporal. En esta forma de servidumbre el sobretrabajo es -independiente del trabajo necesario; el labriego ejecuta esto último en -su campo propio y aquel en la tierra señorial; de este modo distingue -claramente el trabajo que ejecuta para su propio sostenimiento y el que -realiza para el señor.</p> - -<p>La explotación del trabajador libre es menos visible, tiene una -forma más hipócrita. Pero, en realidad, la diferencia de forma en nada -altera el fondo sino es para empeorarlo. Tres días de sobretrabajo por -semana son siempre tres días de trabajo que nada producen al mismo -trabajador, sea cualquiera el nombre que tengan, servidumbre corporal o -beneficio.</p> - -<p>Hemos dicho que lo que únicamente interesa al capital es el máximum -de esfuerzos que, en definitiva, puede arrancar a la fuerza de trabajo -en una jornada. Procura conseguir su objeto sin inquietarse por lo -que pueda durar la vida de la fuerza de trabajo; así ocasiona la -debilitación y la muerte prematura, privándola, por la prolongación -impuesta de la jornada, de sus condiciones regulares de actividad y de -desarrollo, así en lo físico como en lo moral.</p> - -<p>Parece, sin embargo, que el interés mismo del capital debería -impulsarle a economizar una fuerza que le es indispensable. Pero la -experiencia enseña al capitalista que, por regla general, hay exceso -de población, es decir, exceso con relación a la necesidad del momento -del capital, aunque esta masa abundante esté formada de generaciones -humanas mal desarrolladas, entecas y en disposición de extinguirse.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>La experiencia -demuestra también al observador inteligente con qué rapidez la -producción capitalista, que, históricamente hablando, es de fecha -reciente, ataca en la misma raíz la sustancia y la fuerza del pueblo; -manifiesta cómo el aniquilamiento de la población industrial se hace -más lento por la absorción constante de elementos nuevos tomados a -los campos, y cómo los mismos trabajadores de los campos empiezan a -decaer.</p> - -<p>Pero el capital se preocupa tanto de la extenuación de la raza -como de la dislocación de la tierra. En todo periodo de especulación, -cada cual sabe que un día ocurrirá la explosión, pero cada uno espera -no ser arrollado por ella después de haber obtenido, sin embargo, el -beneficio ansiado. ¡Después de mí, el diluvio! Tal es el lema de todo -capitalista.</p> - - -<p class="epi"><i>Trabajo de día y trabajo de noche.</i></p> - -<p>El capital solo piensa, pues, en la formación de supervalía, sin -preocuparse de la salud ni de la vida del trabajador. Verdad es que, -considerando las cosas en su conjunto, esto no depende tampoco de la -mala o buena voluntad del capitalista como individuo. La concurrencia -anula las voluntades individuales y somete a los capitalistas a las -leyes imperiosas de la producción capitalista.</p> - -<p>Estando inactivos los medios de producción, son causa de pérdida -para el capitalista, porque durante el tiempo que no absorben -trabajo representan un adelanto inútil de capital, además de exigir -con frecuencia un gasto suplementario cada vez que se vuelve a -empezar la obra. Siendo físicamente imposible para las fuerzas de -trabajo trabajar cada día veinticuatro horas, los capitalistas han -vencido la dificultad; había en esto una cuestión de ganancia<span -class="pagenum" id="Page_82">p. 82</span> para ellos e imaginaron -emplear alternativamente fuerzas de trabajo por el día y por la noche, -lo cual puede efectuarse de diferentes maneras: una parte del personal -del taller hace, por ejemplo, durante una semana el servicio de día y -durante la siguiente semana el servicio de noche.</p> - -<p>El sistema de trabajo de noche aprovecha tanto más al capitalista -cuanto que se presta a una escandalosa explotación del trabajador; -tiene además una influencia perniciosa sobre la salud, pero el -capitalista realiza un beneficio y esto es lo único importante para -él.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>Reglamentación de la jornada de trabajo.</i></p> - -<p>De todas suertes, el capitalista abusa sin tasa del trabajador -en tanto que la sociedad no se lo impide. El establecimiento de una -jornada soportable de trabajo es el resultado de una larga lucha entre -capitalista y trabajador. La historia de esta lucha presenta, sin -embargo, dos tendencias opuestas.</p> - -<p>En tanto que la legislación moderna acorta la jornada de trabajo, -la antigua legislación procuraba prolongarla; se quería obtener del -trabajador, con el auxilio de los Poderes públicos, una cantidad de -trabajo que la sola fuerza de las condiciones económicas no permitía -imponerlo todavía. En efecto, se necesitarían siglos para que el -trabajador <i>libre</i>, a consecuencia del desarrollo de la producción -capitalista, se prestase voluntariamente, es decir, se viera obligado -socialmente a vender todo su tiempo de vida activa, su capacidad de -trabajo, por el precio de sus habituales medios de subsistencia, su -derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Es, pues, natural -que la prolongación de la jornada de trabajo,<span class="pagenum" -id="Page_83">p. 83</span> impuesta con la ayuda del Estado desde -mediados del siglo <span class="asc">XIV</span> hasta el siglo <span -class="asc">XVIII</span>, corresponda poco más o menos a la disminución -del tiempo de trabajo que el Estado decreta e impone acá y allá, en la -segunda mitad del siglo <span class="asc">XIX</span>.</p> - -<p>Si en Estados como Inglaterra las leyes moderan, por una limitación -oficial de la jornada de trabajo, el encarnizamiento del capital por -absorber trabajo, es porque, sin hablar del movimiento cada vez más -amenazador de las clases obreras, esta limitación ha sido dictada por -la necesidad. La misma concupiscencia ciega que agota el suelo, atacaba -en su raíz la fuerza vital de la nación y ocasionaba su aniquilamiento, -como acabamos de demostrar.</p> - - -<p class="epi">V. <i>Lucha por la limitación de la jornada de -trabajo.</i></p> - -<p>El objeto especial, el fin real de la producción capitalista es la -producción de supervalía o la sustracción de trabajo extra; téngase -presente que solo el trabajador independiente puede, en calidad de -poseedor de la mercancía, contratar con el capitalista; pero el -trabajador aislado, el trabajador como vendedor libre de su fuerza de -trabajo, debe someterse sin resistencia posible cuando la producción -capitalista alcanza cierto grado.</p> - -<p>Preciso es confesar que nuestro trabajador sale del dominio de la -producción de distinto modo que entró en ella. Se había presentado en -el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo» enfrente -de poseedores de otras mercancías, mercader frente a mercader. El -contrato mediante el cual vendía su fuerza de trabajo, parecía resultar -de un acuerdo entre dos voluntades libres, la del vendedor y la del -comprador.<span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span> Una vez -concluido el negocio, se descubre que él no era libre, que el tiempo -por el cual puede vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el cual -está obligado a venderla y que, en realidad, el vampiro que le chupa no -le deja mientras quede una gota de sangre que extraer; para defenderse -contra esta explotación es necesario que los obreros, por un esfuerzo -colectivo, por una presión de clase, obtengan que un obstáculo social -les impida venderse ellos y sus hijos por «contrato libre» hasta la -esclavitud y la muerte. La pomposa «declaración de los derechos del -hombre» es reemplazada de este modo por una modesta ley que indica -cuándo termina el tiempo que vende el trabajador y cuándo empieza el -tiempo que le pertenece.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch11"> - <p><span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XI. Tipo y masa de la supervalía">CAPÍTULO XI</h2> - <p class="subh2">TIPO Y MASA DE LA SUPERVALÍA</p> - <p class="argh">Compensación del número de obreros por una - prolongación de la jornada de trabajo. — Necesidad de cierto mínimum - de dinero para la transformación del dinero en capital.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>Compensación del número de obreros por una -prolongación de la jornada de trabajo.</i></p> - -<p>Supongamos que el valor diario de una fuerza de trabajo es, por -término medio, de 4 pesetas y que se necesitan seis horas por día -para reproducirlo. Para comprar esta fuerza, el capitalista tiene que -adelantar 4 pesetas. ¿Qué supervalía le producirán estas 4 pesetas? -Esto depende de la relación del trabajo destinado a la producción de -supervalía, del sobretrabajo, con respecto al trabajo destinado a la -reproducción del salario, al trabajo necesario. En una palabra, esto -depende del tipo de la supervalía. Si esto tipo es de 100 por 100, -la supervalía ascenderá a 4 pesetas, que representan seis horas de -sobretrabajo; si su tipo es de 50 por 100, será de 2 pesetas, que -representan tres horas de sobretrabajo. El tipo de la supervalía -determina, pues, la masa de supervalía producida individualmente por un -obrero, dado el valor de su fuerza.</p> - -<p id="suma">El capital variable es la expresión monetaria del valor -de todas las fuerzas de trabajo que el capitalista emplea<span -class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span> a la vez. Si 4 pesetas, -precio de una fuerza de trabajo, producen una supervalía diaria de -2 pesetas, el precio de 100 fuerzas de trabajo, capital variable de -400 pesetas, producirá una supervalía de 200 pesetas, cifra igual al -resultado de multiplicar el capital variable 400, por 50/100, que -indica el tipo de la supervalía. La masa de la supervalía producida -por un capital variable es, pues, igual al valor de este capital -multiplicado por el tipo de la supervalía.</p> - -<p>Supongamos que el tipo de la supervalía disminuya en la mitad y -sea de 25 por 100 en vez de ser de 50 por 100; que, por otra parte, -el capital variable sea doble, es decir, de 800 pesetas en lugar de -400: la supervalía será igual a 800 multiplicado por 25/100, o sea -200 pesetas otra vez. Por consecuencia, la masa de la supervalía no -varía cuando disminuye el tipo de la supervalía aumentando el capital -variable, o, por el contrario, cuando este disminuye y aumenta aquel en -la misma proporción.</p> - -<p>Una disminución del capital variable puede ser compensada, por -lo tanto, por una elevación proporcional del tipo de la supervalía, -o, siendo así que el capital variable depende del número de obreros -empleados, una disminución en el número de estos puede ser compensada -por una prolongación proporcional de su jornada de trabajo. Hasta -cierto punto, la cantidad de trabajo explotable por el capital llega a -ser así independiente del número de obreros.</p> - -<p>Esta compensación encuentra, sin embargo, un límite infranqueable; -la jornada de trabajo tiene, en efecto, límites físicos: por mucho -que se prolongue es siempre menor que el día natural de veinticuatro -horas. Con cien obreros pagados a 4 pesetas y que trabajen doce horas, -seis de las cuales son de trabajo necesario, el tipo de la<span -class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span> supervalía será de 100 por -100 y el capitalista tendrá una supervalía diaria de 400 pesetas; si -toma un número de obreros tres veces menor, su supervalía no será nunca -la misma porque no les podrá imponer un número de horas de sobretrabajo -tres veces mayor; porque dieciocho horas de sobretrabajo añadidas a -seis horas de trabajo necesario harían el día de trabajo tan largo como -el día natural, lo que no permitiría el tiempo de reposo indispensable -cada día. Una reducción en el número de obreros empleados no puede, -pues, ser compensada por la prolongación de la jornada de trabajo, por -un aumento en el grado de la explotación, sino dentro de los límites -físicos de esta jornada y, por consecuencia, del sobretrabajo que -encierra.</p> - - -<p class="epi"><i>Necesidad de cierto mínimum de dinero para la -transformación del dinero en capital.</i></p> - -<p>Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor -que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad -de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede -poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de -obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor -de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos, -la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa -total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista -está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea, -y este mismo número depende de la magnitud del capital variable -que adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de -trabajo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>La masa de supervalía -producida es entonces proporcional a la magnitud del capital variable; -en cuanto al capital constante, no tiene aquí ninguna acción; en -efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios de producción, -permanece sin la menor influencia sobre la masa de valor producido, que -es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor conservado de los -medios de producción.</p> - -<p id="minimum">De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser -transformada en capital. Esta transformación exige que el aspirante a -capitalista maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir -del trabajo de otro, sino que quiere además enriquecerse por este -trabajo, es necesario que pueda tener tal número de obreros que su -tiempo de sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento.</p> - -<p>Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces -no es más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño -patrón. En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista -pueda emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia -del trabajo ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es -preciso, pues, que explote suficientes obreros para dispensarse de -tomar parte en la producción.</p> - -<p>Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los -diversos grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de -desarrollo, varía en las diferentes industrias según sus condiciones -técnicas particulares.</p> - - -<p class="mt15">En la producción, considerada desde el punto -de vista de la utilidad del producto, los medios de producción -desempeñan respecto del obrero el papel de simples materiales<span -class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span> de su actividad productora. -Si se la considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios -de producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del -trabajo de otro.</p> - -<p>No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario, -los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él -como elementos materiales de su actividad productora, le consumen -ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del -capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de -multiplicación.</p> - -<p>Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza -de trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera -en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas -anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas -de trabajos forzados.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch12"> - <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN CUARTA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Producción de la supervalía relativa.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XII. Supervalía relativa">CAPÍTULO XII</h2> - <p class="subh2 g0">SUPERVALÍA RELATIVA</p> - <p class="arg">Disminución del tiempo de trabajo necesario. — Aumento - de la productividad del trabajo y de la supervalía.</p> -</div> - -<p class="epi"><i>Disminución del tiempo de trabajo necesario.</i></p> - -<p>Hemos considerado hasta aquí la parte de la jornada de trabajo -durante la cual el obrero reemplaza el valor que el capitalista le -paga, como una duración fija, lo que en realidad es en condiciones de -producción invariables. Pasando de esta duración fija, de este tiempo -necesario, el trabajo podía prolongarse más o menos horas, y según la -magnitud de esta prolongación, variaban el tipo de la supervalía y la -duración total de la jornada. Así, el tiempo de trabajo necesario era -fijo y la jornada entera de trabajo variable.</p> - -<p>Supongamos ahora una jornada entera de trabajo de límite -determinado, por ejemplo, una jornada de doce horas. El sobretrabajo -y el trabajo necesario, considerados en conjunto, no exceden de -doce horas; en estas condiciones ¿cómo aumentar el sobretrabajo, la -producción de supervalía? Solo hay un medio: acortar el tiempo<span -class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span> de trabajo necesario y -aumentar en igual proporción la parte de las doce horas consagrada -al sobretrabajo; de este modo, una parte del tiempo que empleaba el -obrero, en realidad para sí mismo, se convertirá en tiempo de trabajo -para el capitalista. El límite de la jornada no variará, solo cambiará -su división en trabajo necesario y sobretrabajo.</p> - -<p>Por otra parte, la duración del sobretrabajo está necesariamente -marcada desde que se dan los límites de la jornada entera y el valor -diario de la fuerza de trabajo. Si este valor es de 4 pesetas, cantidad -de oro que contiene seis horas de trabajo, el obrero debe trabajar seis -horas para reemplazar el valor de su fuerza, pagada cotidianamente por -el capitalista, o para producir un equivalente de las subsistencias que -exige su sustento diario. El valor de estas subsistencias determina el -valor diario de su fuerza, y este valor determina la duración cotidiana -de su trabajo necesario.</p> - -<p>El tiempo de trabajo necesario podría ser y es en la práctica -reducido por una disminución del salario, que llega a ser inferior -al valor de la fuerza de trabajo. Pero aquí admitimos que la fuerza -de trabajo se compra y se vende en su justo valor; en este caso, el -tiempo consagrado a reproducir dicho valor solo puede disminuir cuando -este valor disminuye. Pero este valor depende del valor de la masa -de subsistencias que necesita para su sustento; es necesario, pues, -que el valor de esta masa disminuya, que se produzca, por ejemplo, -en cinco horas la cantidad de subsistencias que antes se producía en -seis; y esta producción de igual masa de subsistencias en un tiempo más -reducido, solo puede resultar de un aumento de la fuerza productiva del -trabajo, aumento que no ocurre sin una modificación en los instrumentos -o en el método del<span class="pagenum" id="Page_92">p. 92</span> -trabajo, o en ambos a la vez. Es necesaria una revolución en las -condiciones de la producción.</p> - - -<p class="epi"><i>El aumento de la productividad del trabajo y de la -supervalía.</i></p> - -<p>Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del -trabajo entendemos, en general, un cambio en sus procedimientos que -abrevie el tiempo actualmente necesario por término medio para la -producción de una mercancía, de tal suerte, que una cantidad menor de -trabajo adquiera la facultad de producir más objetos útiles.</p> - -<p>Al examinar la supervalía proveniente de la duración prolongada del -trabajo, considerábamos determinado el modo de producción; tratándose -de producir supervalía por la transformación del trabajo necesario -en sobretrabajo, lejos de no tocar a los procedimientos habituales -del trabajo, el capital tiene que cambiar sus condiciones técnicas y -sociales, esto es, transformar el modo de producción. Solo de esta -suerte podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de este -modo el valor de la fuerza de trabajo y aminorar por lo mismo el tiempo -empleado en reproducirla.</p> - -<p>Denominamos <i>supervalía absoluta</i> a la supervalía producida -por la simple prolongación de la jornada de trabajo, y <i>supervalía -relativa</i> a la supervalía que proviene, al contrario, de la -disminución del tiempo de trabajo necesario y del cambio, que es su -consecuencia, en la duración relativa de las dos partes de que se -compone la jornada: trabajo necesario y sobretrabajo.</p> - -<p>Para que produzca un descenso en el valor de la fuerza de trabajo, -el aumento de productividad debe tener lugar<span class="pagenum" -id="Page_93">p. 93</span> en los ramos de industria cuyos productos -determinan el valor de esta fuerza, es decir, en los que suministran -las mercancías necesarias para el sustento del obrero o los medios -de producción de estas mercancías. Pero la baratura de uno de estos -artículos solo rebaja el valor de la fuerza de trabajo en la proporción -según la cual entra en su reproducción. En los ramos de industria -que no suministran ni los medios de subsistencia ni sus elementos -materiales, un aumento de productividad en nada modifica el valor de la -fuerza de trabajo.</p> - -<p>Hemos visto en el <a href="#valor">capítulo primero</a> que el valor -de las mercancías y, por lo tanto, de la fuerza de trabajo, puesto que -el valor de esta lo determina el de aquellas, disminuye cuando aumenta -la productividad del trabajo de que proviene. Por el contrario, como el -aumento de la productividad del trabajo hace que sea mayor el tiempo -consagrado a la fabricación de supervalía, la supervalía relativa crece -cuando aumenta la productividad del trabajo.</p> - -<p>De este modo, al rebajar el precio de las mercancías, el desarrollo -de la fuerza productiva del trabajo hace que baje el precio del -trabajador; este desarrollo, en el régimen capitalista, tiene por -resultado aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para -sí mismo y prolongar, en consecuencia, aquella en que trabaja gratis -para el capitalista; los mismos procedimientos que rebajan el precio -de las mercancías elevan la supervalía que producen. La economía de -trabajo que realiza un desarrollo de este género, no tiende jamás a -abreviar la jornada de trabajo, como pretenden hacer creer algunos -economistas; el que por un aumento de productividad llegue el obrero a -producir en una hora diez veces más de lo que producía, no impide que -se continúe haciéndole trabajar por lo menos tanto como antes.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch13"> - <p><span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIII. Cooperación">CAPÍTULO XIII</h2> - <p class="subh2 g0">COOPERACIÓN</p> - <p class="argh">Fuerza colectiva del trabajo. — Resultados y - condiciones del trabajo colectivo. — El mando en la industria - pertenece al capital. — La fuerza colectiva del trabajo aparece como - una fuerza propia del capital.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Fuerza colectiva del trabajo.</i></p> - -<p>La producción capitalista comienza de hecho a establecerse cuando un -solo dueño explota muchos asalariados a la vez; un número considerable -de obreros que funcionan al mismo tiempo, bajo la dirección del mismo -capital, en el mismo lugar para producir el mismo género de mercancías, -he aquí el punto de partida histórico de la producción capitalista.</p> - -<p>Las leyes de la producción del valor solo se realizan de una manera -completa para el que explota una colectividad de obreros. En efecto, -el trabajo, considerado como creador de valor, es trabajo de calidad -media, es decir, la manifestación de una fuerza media. En cada ramo de -industria el obrero aislado se diferencia más o menos del obrero medio; -aunque emplee más o menos tiempo que el término medio para una misma -operación, recibe el valor medio de la fuerza de trabajo, lo que es -causa de que su patrón obtenga de su trabajo más o menos que el tipo -general de la supervalía. Estas diferencias individuales en el grado -de habilidad se compensan y desaparecen cuando se trata de un número -grande de<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span> obreros. -La jornada de un número considerable de obreros explotados al mismo -tiempo, constituye una jornada de trabajo social, es decir, medio.</p> - -<p>Aunque los procedimientos de ejecución del trabajo no experimenten -variaciones, el empleo de un personal numeroso ocasiona una revolución -en las condiciones materiales del trabajo. Un taller en que estén -instalados veinte tejedores con veinte telares debe ser mayor que el de -un patrón que solo ocupa a dos tejedores; pero la construcción de diez -talleres para veinte tejedores que trabajan por grupos de dos, cuesta -más que la de uno solo que sirva para veinte a la vez.</p> - -<p>El valor de los medios de producción comunes y concentrados es -menor que el valor de los medios diseminados que reemplazan; además, -este valor se reparte entre una masa relativamente mayor de productos. -La porción de valor que trasmiten a las mercancías disminuye, por -consecuencia; el efecto es el mismo que si se las hubiese hecho más -baratas; la economía en su empleo proviene de su consumo en común.</p> - -<p>Cuando muchos trabajadores funcionan juntos para un objeto común, en -el mismo acto de producción o en actos de producción diferentes, pero -relacionados entre sí, cuando hay conjunto de fuerzas, el trabajo toma -la forma cooperativa.</p> - -<p>Así como la fuerza de ataque de un escuadrón de caballería difiere -profundamente del total de las fuerzas puestas aisladamente en juego -por cada uno de los jinetes, así el total de las fuerzas de los obreros -aislados difiere de la fuerza que se desenvuelve desde el momento en -que funcionan en conjunto en una misma operación. Se trata, pues, de -crear, merced a la cooperación, una nueva fuerza que solo funciona como -fuerza cooperativa.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_96">p. -96</span><i>Resultados y condiciones del trabajo colectivo.</i></p> - -<p>Además de la nueva potencia que resulta de la reunión de numerosas -fuerzas en una fuerza común, el solo contacto social produce una -excitación que eleva la capacidad individual de ejecución.</p> - -<p>La cooperación de trabajadores, repartiendo las diversas operaciones -que ocasiona la confección de un producto entre diferentes manos, -permite ejecutarlas al mismo tiempo y abreviar el tiempo necesario para -su confección; permite también suplir la corta duración del tiempo -disponible en ciertas circunstancias, por la gran cantidad de trabajo -que ejecuta en poco tiempo una colectividad de obreros; permite, -además, las grandes empresas, imposibles sin ella, limitando el espacio -en que el trabajo se opera, en virtud de la concentración de los medios -de producción y de los trabajadores, y disminuyendo por esta causa los -gastos.</p> - -<p>Comparada con un número igual de jornadas aisladas, la jornada de -trabajo colectivo produce más objetos útiles y disminuye así el tiempo -necesario para obtener el efecto que se busca; en resumen, el trabajo -colectivo da resultados que no podría suministrar nunca el trabajo -individual. Esta fuerza productiva especial de la jornada colectiva es -una fuerza de trabajo social o común. Obrando simultáneamente con otros -para un fin común y según plan concertado, el trabajador traspasa los -límites de su individualidad y desarrolla su potencia como especie.</p> - -<p>La reunión de hombres es la condición misma de su acción común, de -su cooperación. Para que un capitalista pueda emplear al mismo tiempo -cierto número de asalariados,<span class="pagenum" id="Page_97">p. -97</span> es necesario que compre a la vez sus fuerzas de trabajo. -El valor total de estas fuerzas, o cierta suma de salarios por -día, semana, etc., debe estar reunida en la caja del capitalista -antes que los obreros estén reunidos en el acto de la producción. -El número de los cooperantes o la importancia de la cooperación -depende, por consecuencia, ante todo de la magnitud del capital que -puede ser adelantado para la compra de fuerzas de trabajo, es decir, -de la relación en que un solo capitalista dispone de los medios de -subsistencia de numerosos obreros.</p> - -<p>Por otro lado, el incremento de la parte variable del capital -necesita el de su parte constante; con la cooperación, el valor y la -cantidad de los medios de producción, materias primeras e instrumentos -de trabajo, aumentan considerablemente. Cuanto más se desarrollan las -fuerzas productivas del trabajo, mayor es la cantidad de primeras -materias que se invierten en un tiempo determinado. La concentración -de los medios de producción en manos de capitalistas es, pues, la -condición material de toda cooperación entre asalariados.</p> - -<p>Hemos visto en el <a href="#minimum">capítulo decimoprimero</a> -que el poseedor de dinero necesitaba tener un mínimum de este que lo -permitiese explotar bastantes obreros para descargarse en ellos de todo -trabajo manual. Sin esta condición, el pequeño patrón no hubiese podido -ser sustituido por el capitalista, y la producción no hubiera podido -revestir la forma de producción capitalista. El mínimum de magnitud del -capital que debe encontrarse en manos de los particulares, se presenta -ahora como la concentración de riqueza necesaria para la transformación -de los trabajos aislados en trabajo colectivo.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span><i>El -mando en la industria pertenece al capital.</i></p> - -<p>En los comienzos del capital, su mando sobre el trabajo tiene un -carácter casi accidental. El obrero trabaja bajo las órdenes del -capital en el sentido de que le ha vendido su fuerza por carecer de los -medios materiales para trabajar por su propia cuenta. Pero desde el -momento en que hay cooperación entre obreros asalariados, el mando del -capital se manifiesta como una condición indispensable de la ejecución -del trabajo. Todo trabajo social o común reclama una dirección que -armonice las actividades individuales. Un músico que ejecuta un solo -se dirige a sí propio, pero una orquesta necesita un director. Esta -función directriz de vigilancia llega a ser la función del capital -cuando el trabajo que le está subordinado se hace cooperativo, y, como -función capitalista, adquiere caracteres especiales.</p> - -<p>El aguijón poderoso de la producción capitalista es la necesidad de -hacer valer el capital; su fin determinante es la mayor fabricación -posible de supervalía, o, lo que es lo mismo, la mayor explotación -posible de la fuerza de trabajo. A medida que aumenta el número de -obreros explotados en conjunto, mayor es su fuerza de resistencia -contra el capitalista y es preciso ejercer una presión más enérgica -para domar toda resistencia. En manos del capitalista la dirección -no es solo la función especial que nace de la naturaleza del trabajo -cooperativo o social, es además, y sobre todo, la función de explotar -el trabajo social, función que tiene por base el antagonismo inevitable -entre el explotador y la fuerza que explota. La forma de esta dirección -llega a ser indefectiblemente despótica. Las formas particulares de -este despotismo se<span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span> -desenvuelven a medida que se desarrolla la cooperación.</p> - -<p>El capitalista empieza por dispensarse del trabajo manual. Después, -cuando aumenta su capital y con este la fuerza colectiva que explota, -abandona su función de vigilancia inmediata de los obreros y de los -grupos obreros y la confía a una especie particular de asalariados. -Cuando llega a encontrarse a la cabeza de un ejército industrial, -necesita oficiales superiores (directores, gerentes) y oficiales -inferiores (vigilantes, inspectores, contramaestres) que, durante el -trabajo, mandan en nombre del capital. El trabajo de la vigilancia se -convierte en función exclusiva de estos asalariados especiales.</p> - -<p>El mando en la industria pertenece al capital, como en los tiempos -feudales pertenecían a la propiedad territorial la dirección de la -guerra y la administración de la justicia. Augusto Comte y la escuela -positivista han intentado demostrar la eterna necesidad de los señores -del capital; hubieran podido igualmente y con las mismas razones -demostrar la de los señores feudales.</p> - - -<p class="epi"><i>La fuerza colectiva del trabajo aparece como una -fuerza propia del capital.</i></p> - -<p>El obrero es propietario de su fuerza de trabajo mientras discute el -precio de venta con el capitalista, y solo puede vender lo que posee, -su fuerza individual. Así es como el capitalista contrata con uno o -con cien obreros independientes unos de otros y que podría emplear sin -hacerlos cooperar. El capitalista paga por separado a cada uno de los -cien obreros su fuerza de trabajo, pero no paga la fuerza combinada de -los ciento.</p> - -<p>Como personas independientes, los obreros son individuos aislados -que entran en relación con el mismo capital,<span class="pagenum" -id="Page_100">p. 100</span> pero no unos con otros. El vínculo entre -sus funciones individuales, su unidad como cuerpo productor, se -encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne. Su cooperación -solo empieza en el acto del trabajo, pero entonces han dejado ya los -obreros de pertenecerse. Desde que figuran en el trabajo no son más que -una forma particular de existencia del capital. La fuerza productora -que los asalariados desarrollan al funcionar como trabajador colectivo -es, por consecuencia, fuerza productora del capital. La fuerza social -de trabajo parece ser una fuerza de que por naturaleza está dotado el -capital, fuerza productora que le pertenece como propia, porque esta -fuerza social del trabajo nada cuesta al capital, y además porque -el asalariado la desarrolla, después que su trabajo pertenece al -capital.</p> - -<p>Si la potencia colectiva del trabajo desarrollada por la cooperación -aparece como fuerza productora del capital, la cooperación aparece como -forma particular de la producción capitalista; en manos del capital, -esta socialización del trabajo aumenta las fuerzas productoras solo -para explotarlas con más provecho.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch14"> - <p><span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIV. División del trabajo y - manufactura">CAPÍTULO XIV</h2> - <p class="subh2">DIVISIÓN DEL TRABAJO Y MANUFACTURA</p> - <p class="argh">I. Doble origen de la manufactura. — II. El - trabajador fraccionario y su utensilio. — III. Las dos formas - fundamentales de la manufactura. — Mecanismo general de la - manufactura. — Acción de la manufactura sobre el trabajo. — IV. - División del trabajo en la manufactura y en la sociedad. — V. - Carácter capitalista de la manufactura.</p> -</div> - - -<p class="epi">I. <i>Doble origen de la manufactura.</i></p> - -<p>El tipo de cooperación que tiene por base la división del trabajo -reviste en la manufactura su forma clásica, y domina durante el periodo -manufacturero propiamente dicho, que dura aproximadamente desde -mediados del siglo <span class="asc">XVI</span> hasta el último tercio -del <span class="asc">XVIII</span>.</p> - -<p>Por una parte, un solo taller puede reunir bajo las órdenes del -mismo capitalista artesanos de oficios diferentes, por cuyas manos -debe pasar un producto para quedar enteramente concluido. Un coche -fue primero el producto de los trabajos de gran número de artesanos -independientes unos de otros, tales como carreteros, guarnicioneros, -torneros, pintores, cerrajeros, vidrieros, etc. La manufactura -carrocera los ha reunido a todos en un mismo local donde trabajan a la -par; como se hacen muchos carruajes a la vez, cada obrero tiene siempre -su tarea particular que realizar. Pero bien pronto se introduce una -modificación esencial. El cerrajero, el carpintero, etc., que solo se -han ocupado en la fabricación de coches, pierden<span class="pagenum" -id="Page_102">p. 102</span> poco a poco la costumbre y con ella la -capacidad de ejercer su oficio en toda su extensión; limitado desde -este momento a una especialidad de su oficio, su habilidad adquiere la -forma más propia para este ejercicio circunscrito.</p> - -<p>Por otra parte, gran número de obreros, cada uno de los cuales -fabrica el mismo objeto, pueden ser ocupados al mismo tiempo por el -mismo capitalista en el mismo taller; esta es la cooperación en su -forma más sencilla. Cada obrero hace la mercancía entera ejecutando -sucesivamente las diversas operaciones necesarias. En virtud de -circunstancias exteriores, un día, en vez de hacer que cada uno de -los obreros ejecute las diferentes operaciones, se confía cada una -de estas especialmente a uno entre aquellos, y todas en conjunto -resultan entonces ejecutadas al mismo tiempo por los cooperadores, -ejecutando solo una cada uno de ellos en lugar de hacerlas todas -sucesivamente cada obrero. Realizada esta división accidentalmente la -vez primera, se repite, muestra sus ventajas y concluye por ser una -división sistemática del trabajo. De producto individual de un obrero -independiente que ejecuta una porción de operaciones diversas, la -mercancía se convierte en el producto social de una reunión de obreros, -cada uno de los cuales efectúa constantemente la misma operación de -detalle.</p> - -<p>El origen de la manufactura, su procedencia del oficio, presenta, -pues, un doble aspecto. Por un lado, tiene por punto de partida -la combinación de oficios diversos e independientes, la cual se -simplifica hasta reducirlos a la categoría de operaciones parciales y -complementarias en la producción de la misma mercancía. Por otro lado, -se apodera de la cooperación de artesanos del mismo género, descompone -su oficio en sus diferentes operaciones, las<span class="pagenum" -id="Page_103">p. 103</span> aísla y las hace independientes, de tal -suerte que cada una de ellas llega a ser la función exclusiva de un -trabajador que, confeccionando solo una parte de un producto, no es -más que un trabajador fraccionario. Así, pues, ora combina oficios -distintos cuyo producto es la obra, ora desarrolla la división del -trabajo en un oficio. Cualquiera que sea su punto de partida, su forma -definitiva es la misma: un organismo de producción cuyos miembros son -hombres.</p> - -<p>Para apreciar bien la división del trabajo en la manufactura, -es esencial no perder de vista los dos puntos siguientes: 1.º, la -ejecución de las operaciones no deja de depender de la fuerza, de la -habilidad, de la rapidez del obrero en el manejo de su utensilio; -por eso cada obrero queda adscrito a una función de detalle, a una -función fraccionaria por toda su vida; 2.º, la división manufacturera -del trabajo es una cooperación de género particular; sin embargo, sus -ventajas dependen principalmente, no de esta forma particular, sino de -la naturaleza general de la cooperación.</p> - - -<p class="epi">II. <i>El trabajador fraccionario y su utensilio.</i></p> - -<p>El obrero fraccionario convierte su cuerpo entero en órgano -maquinal de una sola operación simple, ejecutada por él durante su -vida, de suerte que llega a efectuarla con más rapidez que el artesano -que ejecuta toda una serie de operaciones. Comparada con el oficio -independiente, la manufactura, compuesta de trabajadores fraccionarios, -suministra, pues, más productos en menos tiempo; en otros términos, -aumenta la fuerza productiva del trabajo.</p> - -<p>El artesano que tiene que efectuar operaciones diferentes<span -class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span> debe cambiar bien de lugar -o bien de instrumentos. El paso de una operación a otra ocasiona -interrupciones en el trabajo, intervalos improductivos, los cuales -desaparecen, dejando más tiempo a la producción a medida que, en virtud -de la división del trabajo, disminuye para cada trabajador el número -de cambios de operaciones. Por otra parte, este trabajo continuo y -uniforme concluye por fatigar el organismo, que encuentra alivio y -solaz en la actividad variada.</p> - -<p>Cuando las partes del trabajo dividido llegan a ser funciones -exclusivas, su método se perfecciona. Cuando se repite constantemente -un acto simple y se concentra en él la atención, se llega a alcanzar -por la experiencia el efecto útil deseado con el menor gasto posible -de fuerza; y como siempre diversas generaciones de obreros viven y -trabajan al mismo tiempo en los mismos talleres, los procedimientos -técnicos adquiridos, las llamadas tretas del oficio, se acumulan y se -transmiten, aumentándose así la potencia productora del trabajo.</p> - -<p>La productividad del trabajo no depende solo de la habilidad del -obrero, sino también de la perfección de sus instrumentos. Una misma -herramienta puede servir para operaciones distintas; a medida que estas -operaciones se separan, el utensilio abandona su forma única y se -subdivide cada vez más en variedades diferentes, cada una de las cuales -posee una forma propia para un solo uso, pero la más adecuada para este -uso. El periodo manufacturero simplifica, perfecciona y multiplica los -instrumentos de trabajo, acomodándolos a las funciones separadas y -exclusivas de los obreros fraccionarios.</p> - -<p>El trabajador fraccionario y su utensilio; tales son los elementos -simples de la manufactura cuyo mecanismo general vamos a examinar.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span>III. -<i>Las dos formas fundamentales de la manufactura.</i></p> - -<p>La manufactura presenta dos formas fundamentales que, no obstante su -mezcla accidental, constituyen dos especies esencialmente distintas, -que desempeñan papeles muy diferentes al ocurrir la transformación -que después tiene lugar de la manufactura en grande industria. Este -doble carácter depende de la naturaleza del producto, que debe su -forma definitiva a un simple ajuste mecánico de productos parciales -independientes o a una serie de transformaciones ligadas unas a -otras.</p> - -<p>La primera especie suministra productos cuya forma definitiva -es una simple reunión de productos parciales que hasta pueden ser -ejecutados como oficios distintos; un producto tipo de esta especie es -el reloj. El reloj constituye el producto social de un inmenso número -de trabajadores, tales como los que hacen resortes, esferas, agujas, -cajas, tornillos, los doradores, etc. Las subdivisiones abundan. Hay, -por ejemplo, los fabricantes de ruedas (ruedas de latón y ruedas de -acero separadamente), los que trabajan los muelles, ejes, escape, -volante, el pulidor de las ruedas y el de los tornillos, el pintor -de las cifras, el grabador, el pulidor de la caja, etcétera, y, por -último, el ajustador que reúne estos elementos separados y entrega el -reloj completamente concluido. Pero estos elementos tan diversos hacen -enteramente accidental la reunión en un mismo taller de los obreros -que los preparan: los obreros domiciliarios que ejecutan en sus casas -estos trabajos de detalle, pero por cuenta de un capitalista, se hacen, -en efecto, una terrible concurrencia en provecho del capitalista, -que economiza además los gastos del taller; así, la explotación -manufacturera<span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span> solo da -beneficios en circunstancias excepcionales.</p> - -<p>La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra -productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en -la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa -por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los -cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes -independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo -entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que -resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de -la manufactura.</p> - - -<p class="epi"><i>Mecanismo general de la manufactura.</i></p> - -<p>Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el -latón, por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie -de operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se -operan todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del -alambre, la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas, -etc.; el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados -de transformación.</p> - -<p>Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un -grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del -trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo -de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto -útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total -de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo dado -debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los trabajos -diversos y complementarios<span class="pagenum" id="Page_107">p. -107</span> pueden marchar paralelamente y sin interrupción. Esta -dependencia inmediata en que se encuentran recíprocamente trabajos y -trabajadores obliga a cada uno a emplear solo el tiempo necesario en su -función y aumenta por lo mismo el rendimiento del trabajo.</p> - -<p>Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y -suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales -de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero -ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo, -es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de -obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un -raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora -el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor -desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de -tiempo.</p> - -<p>Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de -producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada -grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada -grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores.</p> - -<p>El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan -la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su -función particular en la confección de un producto parcial. El grupo -constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado. -Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de -una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata -de todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma -parte.</p> - -<p>Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en -parte de una combinación de oficios diferentes,<span class="pagenum" -id="Page_108">p. 108</span> puede también desarrollarse combinando -diferentes manufacturas. De este modo, en las fábricas de vidrio -importantes se fabrican los crisoles de arcilla que se necesitan. -La manufactura del medio de producción se une a la manufactura del -producto, y la manufactura del producto a manufacturas en las que este -entra como primera materia. En este caso, las manufacturas combinadas -forman secciones de la manufactura total, aunque constituyen actos -independientes de producción, cada uno de los cuales tiene su división -distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas, la manufactura combinada -no adquiere verdadera unidad sino después de la transformación de la -industria manufacturera en industria mecánica.</p> - -<p>Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el -uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares -sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto -considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los -establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo -manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario.</p> - - -<p class="epi"><i>Acción de la manufactura sobre el trabajo.</i></p> - -<p>El trabajador colectivo formado por la combinación de gran número -de obreros fraccionarios constituye el mecanismo propio del periodo -manufacturero.</p> - -<p>Las diversas operaciones que el productor individual de una -mercancía ejecuta sucesivamente y que se confunden en el conjunto de -su trabajo, exigen cualidades de diferente índole. En una necesita -emplear más habilidad, en otra más fuerza, en una tercera más atención, -etcétera, y el mismo individuo no posee todas estas facultades en -grado igual. Una vez separadas y hechas independientes las distintas -operaciones, los obreros son clasificados<span class="pagenum" -id="Page_109">p. 109</span> según las facultades que dominan en cada -uno de ellos. De esta suerte, el trabajador colectivo posee todas -las facultades productivas requeridas, que no es posible encontrar -reunidas en el trabajador individual, y las gasta lo más económica y -útilmente posible, empleando a las individualidades que componen solo -en funciones adecuadas a sus cualidades. Considerado como miembro del -trabajador colectivo, el trabajador fraccionario llega a ser tanto más -perfecto cuanto más incompleto es.</p> - -<p>El hábito de una función única le convierte en órgano infalible y -maquinal de esta función, al mismo tiempo que el conjunto del mecanismo -le obliga a obrar con la regularidad de una pieza de máquina.</p> - -<p>Siendo las funciones del trabajador colectivo más o menos simples, -más o menos elevadas, sus órganos, es decir, las fuerzas individuales -de trabajo, deben ser también más o menos simples, más o menos -desarrolladas; poseen, por consecuencia, valores distintos. De esta -suerte, para responder a la jerarquía de las funciones, la manufactura -crea una jerarquía de fuerzas de trabajo, a la cual corresponde una -gradación de salarios.</p> - -<p>Todo acto de producción exige ciertos trabajos de que cualquiera es -capaz; esos trabajos son separados de las operaciones principales que -los necesitan y convertidos en funciones exclusivas. La manufactura -produce, pues, en cada oficio que entra en su dominio una categoría de -simples peones o braceros. Si bien desarrolla la especialidad aislada -hasta el punto de hacer de ella una habilidad excesiva a expensas -de la potencia del trabajo integral, empieza también por hacer una -especialidad de la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación -jerárquica se constituye una división simple de los trabajadores en -hábiles e inhábiles.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_110">p. 110</span>Para estos últimos -son nulos los gastos de aprendizaje; para los primeros son menores -que los que supone el oficio aprendido en su conjunto; en ambos casos -la fuerza de trabajo pierde de su valor. La pérdida relativa de valor -de la fuerza de trabajo, que depende de la disminución o desaparición -de los gastos de aprendizaje, ocasiona un aumento de supervalía; en -efecto, todo lo que aminora el tiempo necesario para la producción de -la fuerza de trabajo acrecienta por este mismo hecho el dominio del -sobretrabajo.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>División del trabajo en la manufactura y en la -sociedad.</i></p> - -<p>Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del -trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las -diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción -mercantil.</p> - -<p>Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar -la separación de la producción social en sus grandes ramas, industria, -agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general; -la separación de estos grandes géneros de producción en especies -y variedades bajo el de división del trabajo en particular; y, -por último, la división en el taller con el nombre de trabajo en -detalle.</p> - -<p>De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura -supone como base material cierto número de obreros ocupados a la vez, -así también la división del trabajo en la sociedad supone una población -bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración -de los obreros en el taller.</p> - -<p>La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí -donde su división social ha llegado ya a cierto<span class="pagenum" -id="Page_111">p. 111</span> grado de desarrollo, y como resultado -desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una profesión con -arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando estas diferentes -operaciones en oficios distintos.</p> - -<p>A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división -del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller, -existe entre ellas una diferencia esencial.</p> - -<p>La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria -están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles; -el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace -zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división -manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último -producto es la obra colectiva de trabajos especiales.</p> - -<p>Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos -independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser -mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál -es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El -no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su -producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone -una concentración de medios de producción en manos del capitalista; -la división social del trabajo supone la dispersión de los medios -de producción entre gran número de productores comerciantes, -independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la -proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros -afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan -de la manera más desarreglada en la distribución de los productores -y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo -social.<span class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span> Los -diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen según las -oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin embargo, -a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero -esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la -destrucción continua de este equilibrio.</p> - -<p>La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta -del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de -un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone -frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de -la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen -sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza -la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación -perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación -absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se -habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de -la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque -contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis, -pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos -partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el -sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía -en la división social y el despotismo en la división manufacturera del -trabajo caracterizan la sociedad burguesa.</p> - -<p>En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de -mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más -diversas, la división manufacturera es una creación especial del -sistema de producción capitalista.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span>V. -<i>Carácter capitalista de la manufactura.</i></p> - -<p>Con la manufactura y la división del trabajo, el número mínimo de -obreros que un capitalista debe emplear le es impuesto por la división -del trabajo establecido; para obtener las ventajas de una división -mayor necesita aumentar su personal, y hemos visto que el aumento debe -recaer al mismo tiempo, según proporciones determinadas, sobre todos -los grupos del taller. Este acrecentamiento de la parte del capital -consagrada a la compra de fuerzas de trabajo, de la parte variable, -necesita naturalmente el de la parte constante, anticipos en medios de -producción y, sobre todo, en primeras materias. La manufactura aumenta, -por lo tanto, el mínimum de dinero indispensable al capitalista.</p> - -<p>La manufactura revoluciona totalmente el sistema de trabajo -individual y ataca en su raíz a la fuerza de trabajo. Estropea al -trabajador, hace de él algo monstruoso activando el desarrollo -artificial de su destreza de detalle, en perjuicio de su desarrollo -general. El individuo queda convertido en resorte automático de -una operación exclusiva. Si adquiere destreza en detrimento de su -inteligencia, los conocimientos, el desarrollo intelectual, que -desaparecen en él, se concentran en otros como un poder que le domina, -poder alistado al servicio del capital.</p> - -<p>En el principio, el obrero vende al capital su fuerza de trabajo -solo porque le faltan los medios materiales de producción. Desde el -momento que en lugar de poseer todo un oficio, de saber ejecutar -las diversas operaciones que concurren a la producción de una -obra, tiene el obrero necesidad de la cooperación de mayor o menor -número de compañeros para que la única función de detalle que<span -class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span> es capaz de realizar sea -eficaz; cuando, en una palabra, es solo un accesorio que aislado no -tiene utilidad, no puede obtener servicio formal de su fuerza de -trabajo si no la vende. Para poder funcionar necesita un medio social -que solo existe en el taller del capitalista.</p> - -<p>La cooperación fundada en la división del trabajo, es decir, -en la manufactura, es en sus principios una operación espontánea -o inconsciente. En cuanto adquiere alguna consistencia y base -suficientemente amplia, llega a ser la forma reconocida y metódica de -la producción capitalista.</p> - -<p>La división del trabajo, que se desenvuelve experimentalmente, es -tan solo un método particular de aumentar el rendimiento del capital a -expensas del trabajador. Aumentando las fuerzas productivas del trabajo -crea circunstancias nuevas que aseguran la dominación del capital -sobre el trabajo. Se presenta, pues, como un progreso histórico, -periodo necesario en la formación económica de la sociedad y como medio -civilizado y refinado de explotar.</p> - -<p>En tanto que la manufactura es la forma dominante del sistema de -producción capitalista, la realización de las tendencias dominadoras -del capital encuentra, sin embargo, obstáculos. La habilidad en el -oficio queda siendo, a pesar de todo, la base de la manufactura; los -obreros hábiles son los más numerosos y no se puede prescindir de -ellos; tienen, por consiguiente, cierta fuerza de resistencia; el -capital tiene que luchar constantemente contra su insubordinación.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch15"> - <p><span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XV. Maquinismo y grande industria">CAPÍTULO XV</h2> - <p class="subh2">MAQUINISMO Y GRANDE INDUSTRIA</p> - <p class="argh">I. Desarrollo del maquinismo. — Desarrollo de la - grande industria. — II. Valor transmitido por la máquina al producto. - — III. Trabajo de las mujeres y de los niños. — Prolongación de la - jornada de trabajo. — El trabajo más intensificado. — IV. La fábrica. - — V. Lucha entre el trabajador y la máquina. — VI. La teoría de la - compensación. — VII. Los obreros alternativamente rechazados de la - fábrica y atraídos por ella. — VIII. Supresión de la cooperación - fundada en el oficio y en la división del trabajo. — Reacción de la - fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio. — Paso de la - manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande industria. - — IX. Contradicción entre la naturaleza de la grande industria y - su forma capitalista. — La fábrica y la instrucción. — La fábrica - y la familia. — Consecuencias revolucionarias de la legislación de - fábrica. — X. Grande industria y agricultura.</p> -</div> - - -<p class="epi">I. <i>Desarrollo del maquinismo.</i></p> - -<p>Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo -capitalista de las máquinas solo tiende a disminuir el precio de las -mercancías y, por consecuencia, a aminorar la parte de la jornada en -que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar la otra parte -en que trabaja para el capitalista; es, como la manufactura, un método -particular para fabricar supervalía relativa.</p> - -<p>La fuerza de trabajo en la manufactura y el instrumento de trabajo -en la producción mecánica son los puntos de partida de la revolución -industrial. Por lo tanto,<span class="pagenum" id="Page_116">p. -116</span> es necesario estudiar de qué modo el instrumento de trabajo -se ha convertido de utensilio en máquina, precisando así la diferencia -que existe entre la máquina y el instrumento manual.</p> - -<p>Todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes esencialmente -distintas: motor, transmisión y máquina de operación.</p> - -<p>El motor da el impulso a todo el mecanismo. Engendra su propia -fuerza de movimiento, como la máquina de vapor, o recibe el impulso de -una fuerza natural exterior, como la rueda hidráulica lo recibe de un -salto de agua y el aspa de un molino de viento de las corrientes de -aire.</p> - -<p>La transmisión compuesta de volantes, correas, poleas, etcétera, -lo distribuye, lo cambia de forma si es necesario y lo transmite a la -máquina de operación, a la máquina-utensilio. El motor y la transmisión -existen solo, en efecto, para comunicar a la máquina-utensilio el -movimiento que la hace actuar sobre el objeto de trabajo y cambiar su -forma.</p> - -<p>Examinando la máquina-utensilio, encontramos en grande, aunque -bajo formas modificadas, los aparatos e instrumentos que emplea el -artesano o el obrero manufacturero; pero de instrumentos manuales del -hombre se han convertido en instrumentos mecánicos de una máquina. La -máquina-utensilio es, pues, un mecanismo que, recibiendo el movimiento -conveniente, ejecuta con sus instrumentos las mismas operaciones que el -trabajador ejecutaba antes con instrumentos semejantes.</p> - -<p>Desde que el instrumento, fuera ya de la mano del hombre, es -manejado por un mecanismo, la máquina-utensilio reemplaza a la simple -herramienta y realiza una revolución aun cuando el hombre continúe -impulsándola<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span> -sirviendo de motor. Porque el número de utensilios que el hombre puede -manejar al mismo tiempo está limitado por el número de sus propios -órganos: si el hombre solo posee dos manos para tener agujas, la -máquina de hacer medias, movida por un hombre, hace puntos con muchos -millares de agujas; el número de utensilios o herramientas que una sola -máquina pone en actividad a la vez, se ha emancipado, por lo tanto, del -límite orgánico que no podía traspasar el utensilio manual.</p> - -<p>Hay instrumentos que muestran claramente el doble papel del obrero -como simple motor y como ejecutor de la mano de obra propiamente dicha. -Elijamos como ejemplo el torno: el pie obra sobre el pedal como motor -mientras las manos hilan trabajando con el huso. De esta última parte -del instrumento, órgano de la operación manual, se apodera en primer -término la revolución industrial, dejando al hombre, a la vez que la -nueva tarea de vigilar la máquina, el papel puramente mecánico de -motor.</p> - -<p>La máquina, punto de partida de la revolución industrial, reemplaza, -pues, al operario que maneja una herramienta, con un mecanismo que -trabaja a la vez con muchos utensilios semejantes y que recibe el -impulso de una fuerza única, sea cualquiera la forma de esta fuerza. -Esta máquina-utensilio no es, sin embargo, más que el elemento simple -de la producción mecánica.</p> - -<p>Al llegar a cierto punto, solo es posible aumentar las dimensiones -de la máquina de operación y el número de sus utensilios cuando -se dispone de una fuerza impulsiva superior a la del hombre, sin -contar con que el hombre es un agente muy imperfecto cuando se -trata de producir un movimiento continuo y uniforme. De este modo, -al ser sustituido el utensilio por una máquina movida por<span -class="pagenum" id="Page_118">p. 118</span> el hombre, se hizo -necesario en seguida reemplazar al hombre en el papel de motor por -otras fuerzas naturales.</p> - -<p>Recurriose al caballo, al viento y al agua; pero tan solo en la -máquina de vapor de Watt se encontró un motor capaz de engendrar por -sí mismo su propia fuerza motriz consumiendo agua y carbón, y cuyo -ilimitado grado de potencia es regulado perfectamente por el hombre. -Además, no siendo condición precisa que este motor funcione en los -lugares especiales donde se encuentra la fuerza motriz natural, como -ocurre con el agua, puede transportarse e instalarse allí donde se -reclame su acción.</p> - -<p>Una vez emancipado el motor de los límites de la fuerza humana, la -máquina-utensilio, que inauguró la revolución industrial, desciende -a la categoría de simple órgano del mecanismo de operación. Un solo -motor puede poner en movimiento muchas máquinas-utensilio. El conjunto -del mecanismo productivo presenta entonces dos formas distintas: o -la cooperación de muchas máquinas semejantes, como en el tejido, por -ejemplo, o una combinación de máquinas diferentes, como ocurre en la -filatura.</p> - -<p>En el primer caso, el producto es fabricado por completo por la -misma máquina-utensilio, que ejecuta todas las operaciones; y la forma -propia del taller fundado en el empleo de las máquinas, la fábrica, se -presenta en primer término como una aglomeración de máquinas-utensilio -de la misma especie, que funcionan a la vez en el mismo local. Así, -una fábrica de tejidos está formada por la reunión de muchos telares -mecánicos. Pero existe aquí una verdadera unidad técnica en cuanto -estas numerosas máquinas-utensilio reciben uniformemente su impulso de -un motor común. Así como numerosos utensilios forman los órganos de una -máquina-utensilio,<span class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span> -así también numerosas máquinas-utensilio forman otros tantos órganos -semejantes de un mismo mecanismo motor.</p> - -<p>En el segundo caso, cuando el objeto de trabajo tiene que recorrer -una serie de transformaciones graduales, el sistema de maquinismo -realiza estas transformaciones merced a máquinas diferentes, aunque -combinadas unas con otras. La cooperación por división del trabajo, -que caracteriza a la manufactura, surge aquí también como combinación -de máquinas de operación fraccionarias. Sin embargo, se manifiesta -inmediatamente una diferencia esencial: la división manufacturera del -trabajo debe tener en cuenta los límites de las fuerzas humanas y solo -puede establecerse con arreglo a la posibilidad manual de las diversas -operaciones parciales; la producción mecánica, al contrario, emancipada -de los límites de las fuerzas humanas, funda la división en muchas -operaciones de un acto de producción, en el análisis de los principios -constitutivos y de los estados sucesivos de este acto, mientras que -la cuestión de ejecución se resuelve por medio de la mecánica, etc. -Así como en la manufactura la cooperación inmediata de los obreros -encargados de operaciones parciales exige un número proporcional y -determinado de obreros en cada grupo, así también, en la combinación de -máquinas diferentes, la ocupación continua de unas máquinas parciales -por otras, suministrando cada una a la que la sigue el objeto de su -trabajo, crea una relación determinada entre su número, su dimensión, -su velocidad y el número de obreros que se debe emplear en cada -categoría.</p> - -<p>Sea cualquiera su forma, el sistema de máquinas-utensilio que -marchan solas bajo el impulso recibido por transmisión de un motor -central que engendra su propia fuerza motriz, es la expresión más -desarrollada del maquinismo<span class="pagenum" id="Page_120">p. -120</span> productivo. La máquina aislada ha sido sustituida por -un monstruo mecánico cuyos gigantescos miembros llenan edificios -enteros.</p> - - -<p class="epi"><i>Desarrollo de la gran industria.</i></p> - -<p>La división manufacturera del trabajo dio origen al taller de -construcción donde se fabricaban los instrumentos de trabajo y los -aparatos mecánicos ya empleados en algunas manufacturas. Este taller, -con sus obreros hábiles mecánicos, permitió aplicar los grandes -inventos, y en él se construyeron las máquinas. A medida que se -multiplicaron los inventos y los pedidos de máquinas, su construcción -se dividió en ramos variados e independientes, desarrollándose en cada -uno de ellos la división del trabajo. La manufactura constituye, pues, -históricamente la base técnica de la gran industria.</p> - -<p>Las máquinas suministradas por la manufactura hacen que esta -sea reemplazada por la gran industria. Pero al extenderse, la gran -industria modifica la construcción de las máquinas, que es su base -técnica, y la subordina a su nuevo principio, el empleo de las -máquinas.</p> - -<p>Así como la máquina-utensilio es mezquina mientras el hombre la -mueve y de la misma manera que el sistema mecánico progresa lentamente -en tanto que las fuerzas motoras tradicionales, animal, viento y aun -agua, no son reemplazadas por el vapor, así también la gran industria -marcha con lentitud mientras que la máquina debe su existencia a la -fuerza y a la habilidad humanas y depende de la fuerza muscular, del -golpe de vista y de la destreza manual del obrero.</p> - -<p>No es esto todo. La transformación del sistema de producción en un -ramo de la industria, entraña una transformación<span class="pagenum" -id="Page_121">p. 121</span> en otro. Los medios de comunicación y de -transporte, insuficientes para el aumento de producción, tuvieron que -adaptarse a las exigencias de la gran industria (caminos de hierro, -paquebotes transatlánticos). Las enormes masas de hierro que por efecto -de esto fue preciso preparar necesitaron monstruosas máquinas, cuya -creación era imposible para el trabajo manufacturero.</p> - -<p>La grande industria se vio, pues, en la necesidad de dirigirse a su -medio característico de producción, a la misma máquina, para producir -otras máquinas; de este modo se creó una base técnica en armonía con su -principio.</p> - -<p>Teníase ya en la máquina de vapor un motor susceptible de cualquier -grado de potencia; pero para conseguir fabricar máquinas con máquinas -hacía falta producir mecánicamente las formas perfectas geométricas -tales como el círculo, el cono, la esfera, que exigen ciertas partes de -las máquinas. Este problema quedó resuelto a principios de este siglo -con la invención del <i>chariot</i> en el torno, que poco después pudo -moverse por sí solo; este accesorio del torno permite producir las -formas geométricas que se deseen con un grado de exactitud, facilidad -y rapidez que la experiencia acumulada no consigue nunca dar a la mano -del obrero más hábil.</p> - -<p>Pudiendo desde este momento extenderse libremente, la gran industria -hace del carácter cooperativo del trabajo una necesidad técnica -impuesta por la naturaleza misma de su medio; crea un organismo de -producción que el obrero encuentra en el taller como condición material -ya dispuesta de su trabajo. El capital se presenta ante él bajo una -forma nueva y mucho más temible, la de un monstruoso autómata, a cuyo -lado la fuerza del obrero individual es casi nula.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span>II. -<i>Valor transmitido por la máquina al producto.</i></p> - -<p>Hemos visto que las fuerzas productivas que resultan de la -cooperación y de la división del trabajo no cuestan nada al capital. -Estas son las fuerzas naturales del trabajo social. Tampoco cuestan -nada las fuerzas físicas apropiadas para la producción, tales como -el agua, el vapor, etc.; pero para utilizarlas hacen falta ciertos -aparatos preparados por el hombre: para explotar la fuerza motriz del -agua hace falta una rueda hidráulica, para explotar la elasticidad del -vapor es necesaria una máquina.</p> - -<p>Si bien es desde luego evidente que la industria mecánica acrecienta -de un modo maravilloso la productividad del trabajo, surge la duda de -si el empleo de las máquinas economiza más trabajo del que cuestan su -construcción y entretenimiento.</p> - -<p>Como cualquiera otro elemento del capital constante, que es la parte -adelantada en medios de producción, la máquina no produce valor y -únicamente transmite el suyo al artículo que fabrica. Pero la máquina, -ese medio de trabajo de la gran industria, es muy costosa comparada con -los medios de trabajo del oficio y de la manufactura.</p> - -<p>Aunque la máquina es utilizada siempre por completo para la creación -de un producto, es decir, como elemento de producción, es consumida -solamente por fracciones para la formación del valor, esto es, como -elemento de valor. En efecto, una vez creado el producto, la máquina -subsiste aún; ha servido toda ella para crearlo, pero no desaparece -en esa creación, sino que continúa en disposición de volver a empezar -para un nuevo producto. Nunca da más valor del que su desgaste la -hace perder por término medio. Existe, pues, una gran diferencia -entre el<span class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> valor de -la máquina y el valor que transmite a su producto, entre la máquina -elemento de valor y la máquina elemento de producción. Como una máquina -funciona durante prolongados periodos de trabajo y su desgaste y -consumo diarios se reparten entre inmensas cantidades de productos, -cada uno de sus productos solo absorbe una pequeñísima porción de su -valor y absorbe tanto menos cuanto más productiva es la máquina.</p> - -<p>Dada la proporción en que la máquina se gasta y transmite valor al -producto, la magnitud del valor transmitido depende del valor primitivo -de la máquina. Cuanto menos trabajo contiene, menor es su valor y menor -es el que añade al producto.</p> - -<p>Es evidente que hay un simple cambio de lugar de trabajo; si en la -producción de una máquina se ha gastado tanto tiempo de trabajo como -economiza su uso, no disminuye la cantidad total de trabajo que exige -la producción de una mercancía y, por lo tanto, no baja el valor de -esta. Pero el que la compra de una máquina cueste tanto como la compra -de las fuerzas de trabajo que reemplaza, no impide que disminuya el -valor transmitido al producto, pues en este caso la máquina reemplaza -más tiempo de trabajo del que representa ella misma. En efecto, el -precio de la máquina expresa su valor, esto es, equivale a todo el -tiempo de trabajo contenido en ella, sea cualquiera la división que de -este tiempo se haga en trabajo necesario y sobretrabajo, en tanto que -el mismo precio pagado a los obreros a quienes reemplaza no equivale a -todo el tiempo de trabajo que suministran, y solamente es igual a una -parte de este tiempo, a su tiempo de trabajo necesario.</p> - -<p>Considerado exclusivamente como medio de hacer el producto más -barato, el empleo de las máquinas encuentra<span class="pagenum" -id="Page_124">p. 124</span> un límite: es necesario que el tiempo de -trabajo gastado en su producción sea menor que el tiempo de trabajo -suprimido por su uso.</p> - -<p>El capitalista encuentra para el empleo de las máquinas un límite -todavía más reducido. Lo que paga no es trabajo, sino fuerza de -trabajo, y aun el salario real del trabajador es muchas veces inferior -al valor de su fuerza. Así, el capitalista se guía en sus cálculos -por la diferencia que hay entre el precio de las máquinas y el de -las fuerzas de trabajo que estas pueden inutilizar. Esta diferencia -es la que determina el precio de costo y le decide a emplear o no la -máquina; en efecto, desde su punto de vista, la ganancia proviene de la -disminución del trabajo que paga y no del trabajo que emplea.</p> - - -<p class="epi">III. <i>Trabajo de las mujeres y de los niños.</i></p> - -<p>Haciendo inútil el trabajo muscular, la máquina permite emplear -obreros de poca fuerza física, pero cuyos miembros son tanto más -flexibles cuanto menos desarrollo tienen. Cuando el capital se apoderó -de la máquina, su grito fue: ¡trabajo de mujeres, trabajo de niños! -La máquina, medio poderoso de aminorar los trabajos del hombre, se -convirtió en seguida en medio de aumentar el número de asalariados. -Doblegó bajo la vara del capital a todos los miembros de la familia sin -distinción de edad ni de sexo. El trabajo forzado de todos en provecho -del capital usurpó el tiempo de los juegos de la niñez y reemplazó al -trabajo libre, que tenía por objeto el sostenimiento de la familia.</p> - -<p>El valor de la fuerza de trabajo estaba determinado por los gastos -de sostenimiento del obrero y de su familia. Lanzando a la familia en -el mercado y distribuyendo así<span class="pagenum" id="Page_125">p. -125</span> entre muchas fuerzas el valor de una sola, la máquina la -rebaja. Puede suceder que las cuatro fuerzas, por ejemplo, que una -familia obrera vende al presente le produzcan más que antes la sola -fuerza de su jefe, pero también son cuatro jornadas de trabajo en -lugar de una; ahora, es preciso que en vez de una sean cuatro las -personas que suministran al capital no solamente trabajo, sino también -sobretrabajo para que viva una sola familia. Así es cómo la máquina, -al aumentar la materia humana explotable, eleva a la vez el grado de -explotación.</p> - -<p>El empleo capitalista del maquinismo desnaturaliza profundamente el -contrato cuya primera condición era que capitalista y obrero debían -tratar entre sí como personas libres, ambos comerciantes, poseedor el -uno de dinero o de medios de producción y el otro de fuerza de trabajo. -Todo esto queda destruido desde el momento que el capitalista compra -mujeres y niños. El obrero vendía antes su propia fuerza de trabajo, -de la cual podía disponer libremente; ahora vende mujer e hijos y se -convierte en mercader de esclavos.</p> - -<p>Por la anexión al personal de trabajo de una masa considerable de -niños y mujeres, la máquina consiguió por fin romper la resistencia -que el trabajador varón oponía aún en la manufactura al despotismo del -capital. La facilidad aparente del trabajo con la máquina y el elemento -más manejable y más dócil de las mujeres y de los niños le ayudan en su -obra de avasallamiento.</p> - - -<p class="epi"><i>Prolongación de la jornada de trabajo.</i></p> - -<p>La máquina crea condiciones nuevas que permiten al capital soltar -el freno a su tendencia constante de prolongar<span class="pagenum" -id="Page_126">p. 126</span> la jornada de trabajo y motivos nuevos que -aumentan aún su sed de trabajo ajeno.</p> - -<p>Cuanto más largo es el periodo durante el cual funciona la máquina, -mayor es la masa de productos entre la cual se distribuye el valor -que aquella transmite, y menor es la parte que corresponde a cada -mercancía. Empero, el periodo de vida activa de la máquina está -evidentemente determinado por la duración de la jornada de trabajo -multiplicada por el número de jornadas durante las cuales presta -servicio.</p> - -<p>El desgaste material de las máquinas se presenta bajo un doble -aspecto. Por una parte se desgastan por su empleo y por otra por su -inacción, como una espada se toma de orín en la vaina. Tan solo por -el uso se gastan útilmente, mientras que se desgastan en balde por la -falta de uso, y por esto se procura aminorar el tiempo de inacción; si -es posible, se la hace trabajar de día y de noche.</p> - -<p>La máquina se halla además sujeta a lo que se podría llamar su -desgaste moral. Aunque se encuentre en muy buen estado pierde de su -valor por la construcción de máquinas perfeccionadas que vienen a -hacerle concurrencia. El peligro de su desgaste moral es tanto menor -cuanto más corto es su periodo de desgaste físico, y es evidente que -una máquina se desgasta tanto más pronto cuanto más larga es la jornada -de trabajo.</p> - -<p>La prolongación de la jornada permite acrecentar la producción sin -aumentar la parte de capital representada por los edificios y las -máquinas; por consecuencia, aumenta la supervalía y disminuyen los -gastos necesarios para obtenerla. Por otra parte, el desarrollo de la -producción mecánica obliga a anticipar una parte cada vez mayor de -capital en medios de trabajo, en máquinas, etc.,<span class="pagenum" -id="Page_127">p. 127</span> y cada interrupción del tiempo de trabajo -hace inútil, mientras dura, ese capital cada vez más considerable. La -menor interrupción posible, una prolongación creciente de la jornada de -trabajo es, pues, lo que desea el capitalista.</p> - -<p>Hemos visto en el <a href="#suma">capítulo undécimo</a> que la suma -de supervalía está determinada por la magnitud del capital variable o, -en otros términos, por el número de obreros empleados a la vez y por -el tipo de la supervalía. Pero si la industria mecánica disminuye el -tiempo de trabajo necesario para la reproducción del trabajo pagado -y aumenta así el tipo de la supervalía, solo obtiene este resultado -sustituyendo los obreros por máquinas, es decir, disminuyendo el -número de obreros ocupados por un capital determinado; transforma en -máquinas, en capital constante que no produce supervalía, una parte del -capital que, gastada anteriormente en fuerzas de trabajo, la producía. -El empleo de las máquinas con el objeto de aumentar la supervalía -encierra, pues, una contradicción: por la disminución del tiempo de -trabajo necesario aumenta el tipo de la supervalía; por la disminución -del número de obreros para un capital dado, disminuye la suma de la -supervalía. Esta contradicción conduce instintivamente al capitalista -a prolongar la jornada de trabajo todo lo posible, a fin de compensar -la disminución del número proporcional de los obreros explotados con el -aumento de su sobretrabajo, con el grado de su explotación.</p> - -<p>La máquina en manos del capital crea, por consecuencia, motivos -nuevos y poderosos para prolongar desmesuradamente la jornada de -trabajo. Alistando bajo las órdenes del capital elementos de la clase -obrera, mujeres y niños, antes respetados, y dejando disponibles los -obreros<span class="pagenum" id="Page_128">p. 128</span> reemplazados -por la máquina, produce una población obrera superabundante que se -ve obligada a dejarse dictar la ley. De ahí el fenómeno económico de -que la máquina, medio el más eficaz de aminorar el tiempo de trabajo, -se convierta, merced a un giro extraño, en el medio más infalible de -transformar la vida entera del trabajador y de su familia en tiempo -consagrado a dar valor al capital.</p> - - -<p class="epi"><i>El trabajo más intensificado.</i></p> - -<p>La prolongación exagerada del trabajo cotidiano que lleva consigo la -máquina en manos capitalistas y el menoscabo de la clase obrera, que -es su consecuencia, acaban por producir una reacción de la sociedad, -la cual, sintiéndose amenazada hasta en las raíces de su existencia, -decreta límites legales a la jornada. Desde que la rebelión cada vez -mayor de la clase obrera obligó al Estado a imponer una jornada normal, -el capital procuró ganar por un aumento de la cantidad de trabajo -gastada en el mismo tiempo lo que se le prohibía obtener por una -multiplicación progresiva de las horas de trabajo.</p> - -<p>Con la reducción legal de la jornada, el obrero se vio precisado a -gastar, mediante un esfuerzo superior de su fuerza, más actividad en -el mismo tiempo. Desde este momento se empieza a valuar la magnitud -del trabajo de una manera doble, según su duración y según su grado -de intensidad. ¿Cómo se obtiene en el mismo tiempo un gasto mayor de -fuerza vital? ¿Cómo se hace más intenso el trabajo?</p> - -<p>Este resultado de la reducción de la jornada dimana de una ley -evidente, según la cual la capacidad de acción de toda fuerza animal -es tanto mayor cuanto más corto<span class="pagenum" id="Page_129">p. -129</span> es el tiempo durante el cual obra. En ciertos límites se -gana en eficacia lo que se pierde en duración.</p> - -<p>En el momento que la legislación aminora la jornada de trabajo, la -máquina se convierte en las manos del capitalista en medio sistemático -de arrancar en cada instante más labor. Pero para que el maquinismo -ejerza esta presión superior sobre sus servidores humanos, es necesario -perfeccionarle continuamente; cada perfeccionamiento del sistema -mecánico se convierte en nuevo medio de explotación, a la vez que la -reducción de la jornada obliga al capitalista a sacar de los medios de -producción, tirantes hasta el extremo, el mayor efecto posible, si bien -economizando gastos.</p> - - -<p class="epi" id="cuarto">IV. <i>La fábrica.</i></p> - -<p>Acabamos de estudiar el fundamento de la fábrica, el maquinismo, y -la reacción inmediata de la industria mecánica sobre el trabajador; -examinemos ahora la fábrica.</p> - -<p>La fábrica moderna puede ser representada como un enorme autómata -compuesto de numerosos órganos mecánicos e intelectuales —máquinas y -obreros— que obran de concierto y sin interrupción para producir un -mismo objeto, estando subordinados todos estos órganos a una potencia -motriz que se mueve por sí misma.</p> - -<p>La habilidad en el manejo de la herramienta pasa del obrero a la -máquina; así, la gradación jerárquica de obreros dedicados a una -especialidad, que caracteriza la división manufacturera del trabajo, es -sustituida en la fábrica por la tendencia a hacer iguales los trabajos -encomendados a los obreros auxiliares del maquinismo.</p> - -<p>La distinción fundamental que se establece es la de trabajadores -en las máquinas-utensilio (comprendiendo<span class="pagenum" -id="Page_130">p. 130</span> entre ellos a algunos obreros encargados de -calentar la caldera de vapor) y peones, casi todos salidos apenas de -la infancia, subordinados a los primeros. Al lado de estas categorías -principales colócase un personal, insignificante por su número, de -ingenieros, mecánicos, etc., que vigilan el mecanismo general y -atienden a las reparaciones necesarias.</p> - -<p>Todo niño aprende con gran facilidad a adaptar sus movimientos al -movimiento continuo y uniforme del instrumento mecánico. Y teniendo -en cuenta la facilidad y rapidez con que se aprende a trabajar en -la máquina, queda suprimida la necesidad de convertir, como en la -manufactura, cada género de trabajo en ocupación exclusiva. Si bien -deben ser distribuidos los obreros entre las diversas máquinas, no -es ya indispensable reducir a cada uno a la misma tarea. Como el -movimiento de conjunto de la fábrica depende de la máquina y no del -obrero, la variación continua del personal no produciría ninguna -interrupción en la marcha del trabajo.</p> - -<p>Aunque desde el punto de vista técnico el sistema mecánico da fin, -por consecuencia, al antiguo sistema de división del trabajo, esta -se mantiene, sin embargo, en la fábrica, primeramente como tradición -legada por la manufactura, y además porque el capital se apodera de -ella para conservarla y reproducirla de una manera aun más repulsiva, -como medio sistemático de explotación. La especialidad que consistía en -manejar durante toda la vida una herramienta propia de una operación -parcial, se convierte en la especialidad de servir durante toda la vida -a una máquina fraccionaria. Se abusa del mecanismo para transformar -al obrero desde su más tierna infancia en parte de una máquina, la -cual a su vez forma parte de otra; sujeto así a una operación simple, -sin aprender<span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span> ningún -oficio, no sirve para nada si se le separa de esta operación, ya por -ser despedido, ya por un nuevo descubrimiento; desde este momento queda -consumada su dependencia absoluta de la fábrica, y, por lo tanto, del -capital.</p> - -<p>En la manufactura y en el oficio, el obrero se sirve de su -utensilio; en la fábrica sirve a la máquina. En la manufactura, el -movimiento del instrumento de trabajo parte de él; en la fábrica no -hace más que seguir este movimiento. El medio de trabajo, transformado -en autómata, se levanta ante el obrero, durante el curso del trabajo, -en forma de capital, de trabajo muerto que domina y absorbe su fuerza -viva.</p> - -<p>Al mismo tiempo que el trabajo mecánico sobreexcita hasta el -último grado el sistema nervioso, impide el ejercicio variado de los -músculos y dificulta toda actividad libre del cuerpo y del espíritu. La -facilidad misma del trabajo llega a ser un tormento en el sentido de -que la máquina no libra al obrero del trabajo, pero quita a este todo -interés. La grande industria acaba de realizar la separación que ya -hemos indicado entre el trabajo manual y las potencias intelectuales -de la producción, transformadas por ella en poderes del capital sobre -el trabajo; hace de la ciencia una fuerza productiva independiente del -trabajo, unida al sistema mecánico y que, como este, es propiedad del -amo.</p> - -<p>Todas las fuerzas de que dispone el capital aseguran el dominio -de este amo, a los ojos del cual su monopolio sobre las máquinas se -confunde con la existencia de las máquinas.</p> - -<p>La subordinación del obrero a la regularidad invariable del -maquinismo en movimiento, crea una disciplina de cuartel perfectamente -organizada en el régimen de fábrica.<span class="pagenum" -id="Page_132">p. 132</span> En ella cesa de hecho y de derecho toda -libertad. El obrero come, bebe y duerme con arreglo a un mandato. La -despótica campana le obliga a interrumpir su descanso o sus comidas.</p> - -<p>El fabricante es legislador absoluto; consigna en fórmulas a su -antojo, en su reglamento de fábrica, su autoridad tiránica sobre -su obreros. A los trabajadores que se quejan de la arbitrariedad -extravagante del capitalista se les contesta: puesto que habéis -aceptado voluntariamente ese contrato, debéis someteros a él. El látigo -del mayoral de esclavos es sustituido por la libreta de castigos -del contramaestre. Todos estos castigos quedan reducidos a multas y -retenciones del salario, de suerte que el capitalista saca más provecho -aún de la violación que del cumplimiento de sus leyes.</p> - -<p>Y no hablemos de las condiciones materiales en que por cuestión de -economía se realiza el trabajo de fábrica: elevación de la temperatura, -atmósfera viciada y cargada del polvo de las primeras materias, -insuficiencia de aire, ruido ensordecedor de las máquinas, sin contar -los peligros que se corren entre un mecanismo terrible que os rodea -por todas partes y que suministra periódicamente su contingente de -mutilaciones y de asesinatos industriales.</p> - - -<p class="epi" id="cinco">V. <i>Lucha entre trabajador y máquina.</i></p> - -<p>La lucha entre el capitalista y el asalariado data de los orígenes -mismos del capital industrial y se recrudece durante el periodo -manufacturero; pero el trabajador no ataca al medio de trabajo hasta -que se introduce la máquina. Se revuelve contra esa forma particular -del instrumento que se le presenta como su enemigo terrible.</p> - -<p>Es necesario tiempo y experiencia antes de que los<span -class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span> obreros, habiendo aprendido -a distinguir entre la máquina y su empleo capitalista, dirijan sus -ataques, no contra el medio material de producción, sino contra su modo -social de explotación.</p> - -<p>Sucede que, bajo la forma de máquina, el medio de trabajo se -convierte en seguida en enemigo del trabajador, y este antagonismo se -manifiesta sobre todo cuando máquinas nuevamente introducidas vienen -a hacer la guerra a los procedimientos ordinarios del oficio y de la -manufactura.</p> - -<p>El sistema de la producción capitalista se funda, por regla general, -en que el trabajador vende su fuerza como mercancía. La división -del trabajo reduce esta fuerza a ser tan solo apta para manejar una -herramienta de detalle; en el momento que esta herramienta es manejada -por la máquina, el obrero pierde su utilidad, de la misma manera que -una moneda desmonetizada no tiene curso. Cuando esa parte de la clase -obrera que la máquina hace así inútil para las necesidades momentáneas -de la explotación, no sucumbe, o vegeta en una miseria que la -mantiene en reserva siempre a disposición del capital, o invade otras -profesiones, en las cuales rebaja el valor de la fuerza de trabajo.</p> - -<p>El antagonismo de la máquina y del obrero aparece con efectos -semejantes en la gran industria misma cuando hay perfeccionamiento -del maquinismo. El objeto constante de estos perfeccionamientos es -disminuir el trabajo manual para el mismo capital, que además de que -exige el empleo de menos obreros, sustituye cada vez más a los hábiles -con los menos diestros, a los adultos con los niños, a los hombres con -las mujeres; pero todos estos cambios ocasionan variaciones sensibles -para el trabajador en el tipo del salario.<span class="pagenum" -id="Page_134">p. 134</span> Y la máquina no obra tan solo como un -concurrente cuya fuerza superior está siempre a punto de hacer inútil -el asalariado. El capital la emplea como potencia enemiga del obrero. -Constituye el arma de guerra más eficaz para reprimir las huelgas, esas -rebeliones periódicas del trabajo contra el despotismo del capital. -En efecto, para vencer la resistencia de sus obreros en huelga, el -capital ha sido conducido a algunas de las más importantes aplicaciones -mecánicas, invenciones nuevas o perfeccionamientos del maquinismo -existente.</p> - - -<p class="epi">VI. <i>Teoría de la compensación.</i></p> - -<p>Algunos economistas burgueses sostienen que al hacer inútiles en un -trabajo a obreros que estaban empleados en él, es decir, al despedirlos -y al privarlos de su salario, la máquina deja disponible por este mismo -hecho un capital destinado a emplearlos de nuevo en otra ocupación -cualquiera; por consiguiente, dicen, hay compensación. A privar de -víveres al obrero llaman estos señores dejar víveres disponibles para -el obrero como nuevo medio de emplearlo en otra industria. Como se ve, -todo depende de la manera de expresarse.</p> - -<p>La verdad es que los obreros que la máquina hace inútiles son -arrojados del taller en el mercado del trabajo, donde van a aumentar -las fuerzas ya disponibles para la explotación capitalista. Rechazados -de un género de industria, pueden seguramente buscar ocupación en otra; -pero si la encuentran, si pueden de nuevo tener medios de consumir los -víveres que por su privación de salario habían quedado disponibles, -es decir, que no les estaba permitido comprar, es merced a un nuevo -capital que se presenta en el mercado del trabajo y no merced al -capital<span class="pagenum" id="Page_135">p. 135</span> que ya -funciona, el cual se ha transformado en máquinas. Y las probabilidades -de encontrar ocupación son muy pequeñas, porque, fuera de su antigua -ocupación, estos hombres deteriorados por la división del trabajo -sirven para poco y solo son admitidos en empleos inferiores mal pagados -y que por su misma sencillez son solicitados por muchos.</p> - -<p>La máquina es inocente de las miserias a que da lugar; no es culpa -suya si, en nuestro medio social, separa al obrero de sus medios de -subsistencia. En todas partes donde se introduce hace el producto más -barato y más abundante. Tanto después como antes de su introducción, la -sociedad posee siempre por lo menos la misma cantidad de víveres para -los trabajadores que tienen que cambiar de empleo, prescindiendo de la -inmensa porción de su producto anual despilfarrada por los ociosos.</p> - -<p>Si la máquina se convierte en instrumento para esclavizar al -hombre; si, medio infalible para aminorar el trabajo cotidiano, lo -prolonga; si, varita mágica para aumentar la riqueza del productor, lo -empobrece, es por estar en manos capitalistas. Estas contradicciones -y estos antagonismos inseparables del empleo de las máquinas en el -medio burgués, provienen, no de la máquina, sino de su explotación -capitalista.</p> - -<p>Aunque suprime un número mayor o menor de obreros en los oficios -y manufacturas donde se introduce, la máquina puede ocasionar, sin -embargo, un aumento de empleos en otros ramos de producción.</p> - -<p>Siendo mayor con las máquinas la cantidad de artículos fabricados, -hacen falta más materias primeras, y, por consiguiente, es preciso -que las industrias que suministran estas materias primeras aumenten -la cantidad de sus productos. Verdad es que este aumento puede -resultar<span class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span> de la -elevación de la intensidad o de la duración del trabajo, y no -exclusivamente de la del número de obreros.</p> - -<p>Las máquinas dan origen a una especie de obreros consagrados -exclusivamente a su construcción, y cuanto mayor es el número de -máquinas, más numerosa es esta clase de obreros. A medida que -las máquinas hacen así aumentar la masa de primeras materias, de -instrumentos de trabajo, etc., las industrias que gastan estas primeras -materias, etc., se dividen cada vez más en ramas diferentes y la -división social del trabajo se desarrolla más poderosamente que bajo la -acción de la manufactura propiamente dicha.</p> - -<p>El sistema mecánico aumenta la supervalía. Este aumento de -riqueza en la clase capitalista, acompañada, como va siempre, de una -disminución relativa de los trabajadores empleados en la producción -de las mercancías de primera necesidad, da origen, con las nuevas -necesidades de lujo, a nuevos medios de satisfacerlas: la producción de -lujo aumenta; y aumenta con ella, en una proporción cada vez mayor, la -clase sirviente, compuesta de lacayos, cocheros, cocineras, niñeras, -etc.</p> - -<p>El aumento de los medios de trabajo y de subsistencia impulsa el -desarrollo de las empresas de comunicación y de transporte; aparecen -nuevas industrias y abren nuevas salidas al trabajo.</p> - -<p>Pero todos estos aumentos de empleos no tienen nada de común con la -llamada teoría de compensación.</p> - - -<p class="epi">VII. <i>Los obreros alternativamente rechazados de la -fábrica y atraídos por ella.</i></p> - -<p>Todo progreso del maquinismo disminuye el número de obreros -necesarios y separa de la fábrica, por el momento,<span -class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> a una parte del personal. -Pero cuando la explotación mecánica se introduce o se perfecciona -en un ramo de la industria, los beneficios extraordinarios que no -tarda en procurar a los que hacen la primera aplicación de ella, -ocasionan muy pronto un periodo de actividad febril. Estos beneficios -atraen al capital, que busca colocaciones privilegiadas; el nuevo -procedimiento se generaliza; el establecimiento de nuevas fábricas -y el engrandecimiento de las antiguas que de ello resulta hacen que -aumente entonces el número total de obreros ocupados. El aumento de -las fábricas, o, en otros términos, una modificación cuantitativa -en la industria mecánica, atrae, pues, a los obreros, en tanto que -el perfeccionamiento de la maquinaria, o, de otro modo, un cambio -cualitativo, los separa.</p> - -<p>Pero la elevación de la producción, consecuencia del mayor número -de fábricas, va seguida de una superabundancia de productos en el -mercado que a su vez produce un decaimiento, una paralización de la -producción. La vida de la industria se convierte así en series de -periodos de actividad media, de prosperidad, de exceso de producción y -de inacción. Los obreros son alternativamente atraídos y rechazados, -llevados de aquí para allá, y este movimiento va acompañado de cambios -continuos en la edad, el sexo y la habilidad de los obreros empleados; -la incertidumbre, las alzas y las bajas a que la explotación mecánica -somete al trabajador, acaban por ser su estado normal.</p> - - -<p class="epi">VIII. <i>Supresión de la cooperación fundada en el -oficio y en la división del trabajo.</i></p> - -<p>La explotación mecánica suprime la cooperación basada en el oficio: -por ejemplo, la máquina segadora reemplaza<span class="pagenum" -id="Page_138">p. 138</span> la cooperación de determinado número de -segadores; suprime igualmente la manufactura basada en la división del -trabajo manual, suministrando un ejemplo de ello la máquina de fabricar -alfileres: una mujer basta para vigilar cuatro de estas máquinas, que -producen mucho más que antes un número considerable de hombres por -medio de la división del trabajo.</p> - -<p>Cuando una máquina-utensilio sustituye a la cooperación o a la -manufactura, puede a su vez llegar a ser la base de un nuevo oficio; -empero esta organización del oficio de un artesano sobre la base de la -máquina solo sirve de transición al régimen de la fábrica, que aparece -ordinariamente desde el momento en que el agua o el vapor reemplazan -a los músculos humanos como fuerza motriz. La pequeña industria -puede, sin embargo, funcionar momentáneamente con un motor mecánico, -alquilando el vapor o sirviéndose de pequeñas máquinas motrices -particulares, como las máquinas de gas.</p> - - -<p class="epi"><i>Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el -trabajo a domicilio.</i></p> - -<p>A medida que se desarrolla la grande industria se ve transformarse -el carácter de todos los ramos de la industria. Al introducirse en -las antiguas manufacturas para una u otra operación, el maquinismo -desconcierta su organización, debida a una división consagrada del -trabajo, y trastorna por completo la composición de su personal obrero, -fundando en lo sucesivo la división del trabajo en el empleo de las -mujeres, de los niños, de los obreros poco hábiles, en una palabra, en -el empleo del trabajo barato.</p> - -<p>El maquinismo obra también de igual modo sobre la<span -class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span> llamada industria -domiciliaria; practíquese en la habitación misma del obrero o en -pequeños talleres, solo es en lo sucesivo una dependencia de la -fábrica, de la manufactura o del almacén de mercancías. La confección -de los artículos de vestir, por ejemplo, es en gran parte ejecutada -por esos trabajadores llamados domiciliarios, no como antes para -consumidores individuales, sino para fabricantes, dueños de almacenes, -etc., que les suministran los elementos de trabajo encargándoles obra. -Así, pues, además de los obreros de fábrica, los obreros manufactureros -y los artesanos a quienes concentra en grandes masas en vastos -talleres, el capital posee un ejército industrial disperso en las -grandes ciudades y en los campos.</p> - -<p>La explotación de los trabajadores baratos se practica con más -cinismo en la manufactura moderna que en la fabrica propiamente dicha, -porque la sustitución de la fuerza muscular por máquinas, aplicada en -esta última, falta en gran parte en la manufactura; esta explotación es -aún más escandalosa en la industria domiciliaria que en la manufactura, -porque el poder de resistencia de los trabajadores es menor por -efecto de su dispersión; porque entre el empresario y el obrero se -ingiere toda una cáfila de intermediarios, de parásitos voraces; -porque el obrero es demasiado pobre para procurarse las condiciones -de espacio, de aire, de luz, etc., más necesarias para su trabajo, y, -por último, porque en ellos llega a su máximum la concurrencia entre -trabajadores.</p> - -<p>Estos antiguos sistemas de producción, modificados, desfigurados -bajo la influencia de la gran industria, reproducen y aun exageran sus -enormidades hasta el día en que se ven obligados a desaparecer.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span><i>Paso -de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande -industria.</i></p> - -<p>La disminución del precio de la fuerza de trabajo solo por el empleo -abusivo de mujeres y niños, por la brutal privación de las condiciones -normales de vida y de actividad, por el exceso de trabajo y el abuso -del trabajo de noche, encuentra, por último, obstáculos físicos que -los límites de las fuerzas humanas no permiten franquear. En ellos -se detienen también, por consiguiente, la reducción del precio de -las mercancías, obtenida por estos procedimientos, y la explotación -capitalista fundada sobre ellos. Si bien es cierto que son necesarios -algunos años para llegar a este punto, entonces es llegada la hora -de la transformación del trabajo domiciliario y de la manufactura en -fábrica.</p> - -<p>La marcha de esta revolución industrial es más rápida por la -regularización legal de la jornada, por la exclusión de los niños -menores de cierta edad, etc., todo lo cual obliga al capitalista -manufacturero a multiplicar el número de sus máquinas y a sustituir -los músculos con el vapor como fuerza motora. En cuanto al trabajo -domiciliario, su única arma en la guerra de concurrencia es la -explotación ilimitada de las fuerzas de trabajo barato. Así, pues, está -condenada a morir desde el momento en que la jornada esté limitada y -restringido el trabajo de los niños.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span>IX. -<i>Contradicción entre la naturaleza de la gran industria y su forma -capitalista.</i></p> - -<p>Mientras que el oficio y la manufactura son la base de la producción -social, la subordinación del trabajador a una profesión exclusiva y el -obstáculo que opone al desarrollo de sus aptitudes varias, se pueden -considerar como necesidades de la producción. Los diferentes ramos -industriales forman otras tantas profesiones cerradas para todo aquel -que se halle impuesto en los secretos y la rutina del oficio.</p> - -<p>La ciencia modernísima de la tecnología, creada por la gran -industria, enseña hoy esos secretos, describe los diversos -procedimientos industriales, los analiza, reduce su práctica a -algunas formas fundamentales del movimiento mecánico y averigua los -perfeccionamientos de que son susceptibles esos procedimientos. La -industria moderna no considera y no trata nunca como definitivo el modo -actual de un procedimiento.</p> - -<p>En tanto que el mantenimiento de su modo consagrado de producción -era la primera condición de existencia de todas las antiguas -clases industriales, la burguesía, al modificar constantemente los -instrumentos de trabajo, modifica por esta misma razón, de una manera -continua, las relaciones de la producción y todas las relaciones -sociales en su conjunto, que tiene por base la forma de la producción -material. Por lo tanto, su base es revolucionaria, mientras que -la de todos los sistemas pasados de producción era esencialmente -conservadora.</p> - -<p>Si la naturaleza misma de la gran industria necesita el -cambio continuo en el trabajo, la transformación frecuente<span -class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span> de las funciones y la -movilidad del trabajador, por otra parte, en su forma capitalista, -reproduce la antigua división del trabajo todavía más odiosamente; -si el obrero estaba encadenado durante su vida a una operación de -detalle, hace de él el accesorio de una máquina parcial. Sabemos -que esta contradicción absoluta entre las necesidades técnicas de -la gran industria y los caracteres sociales que reviste bajo el -régimen capitalista, acaba por destruir todas las garantías de -vida del trabajador, siempre amenazado, según hemos visto en el -<a href="#cuarto">apartado cuarto del presente capítulo</a>, de -verse privado, a la vez que del medio de trabajo, de los medios -de subsistencia y de quedar inútil por la supresión de su función -particular; este antagonismo da origen, como hemos visto también en -el <a href="#cinco">apartado quinto</a>, a la monstruosidad de un -ejército industrial de reserva que por la miseria está a disposición de -la demanda capitalista; conduce a las sangrías periódicas de la clase -obrera, al despilfarro más desenfrenado de las fuerzas de trabajo, -a los estragos de la anarquía social, que hace de cada progreso -industrial una calamidad pública para la clase obrera.</p> - - -<p class="epi"><i>La fábrica y la instrucción.</i></p> - -<p>A pesar de los obstáculos que encuentra la variación en el trabajo -bajo el régimen capitalista, las catástrofes mismas que la gran -industria ocasiona imponen la necesidad de reconocer el trabajo variado -y, por consiguiente, el mayor desarrollo posible de las diversas -aptitudes del trabajador como una ley de la producción moderna, siendo -necesario a toda costa que las circunstancias se adapten al ejercicio -normal de esta ley: es esta una cuestión de<span class="pagenum" -id="Page_143">p. 143</span> importancia vital. En efecto, la grande -industria obliga a la sociedad, bajo pena de muerte, a reemplazar -el individuo fraccionado, sobre el cual pesa una función productiva -de detalle, por el individuo completo, que sabe hacer frente a las -exigencias más diversas del trabajo y que en funciones alternativas no -hace más que dar libre curso a sus diferentes capacidades naturales o -adquiridas.</p> - -<p>La burguesía, que al crear para sus hijos las escuelas especiales -obedecía tan solo a las tendencias íntimas de la producción moderna, -ha concedido únicamente a los proletarios una sombra de enseñanza -profesional. Pero si la legislación se ha visto en la necesidad de -combinar la instrucción elemental, siquiera sea mezquina, con el -trabajo industrial, la inevitable conquista del Poder político por la -clase obrera introducirá en las escuelas públicas la enseñanza de la -tecnología práctica y teórica. En la educación del porvenir el trabajo -manual productivo irá unido a la instrucción y a la gimnasia para -todos los jóvenes de uno y otro sexo que pasen de cierta edad y a los -ejercicios militares para los varones; este es el único método para -formar seres humanos completos.</p> - -<p>Evidentemente, el desarrollo de los elementos nuevos, que llegará -por último a suprimir la antigua división del trabajo en la cual cada -obrero está consagrado a una operación parcial, se halla en flagrante -contradicción con el sistema industrial capitalista y con el medio -económico en que coloca al obrero, pero el único camino por el que un -sistema de producción y la organización social correspondiente marchan -a su ruina y renovación, es el desenvolvimiento histórico de sus -contradicciones y antagonismos.</p> - -<p>¡Zapatero, a tus zapatos! Esta frase, última expresión de la -sensatez durante el periodo del oficio y de la manufactura,<span -class="pagenum" id="Page_144">p. 144</span> pasa a ser una locura el -día en que el relojero Watt inventa la máquina de vapor, el barbero -Arkwright el telar continuo y el platero Fulton el barco de vapor.</p> - - -<p class="epi"><i>La fábrica y la familia.</i></p> - -<p>Ante la vergonzosa explotación del trabajo de los niños, los -legisladores se han visto en la necesidad de intervenir poniendo coto -no solamente a los derechos señoriales del capital, sino también a la -autoridad de los padres; aunque afecto al capital, viendo la torpe -crueldad de estos, el legislador ha tenido precisión de preservar a las -generaciones venideras de una decadencia prematura; los representantes -de las clases que dominan han tenido necesidad de dictar medidas -contra los excesos de la explotación capitalista; ¿hay algo que pueda -caracterizar mejor este sistema de producción como la necesidad de esas -medidas?</p> - -<p>No es el abuso de la autoridad paterna el que ha creado la -explotación de la niñez, antes al contrario, la explotación -capitalista es la que ha hecho que esa autoridad degenere en abuso; -la intervención de la ley es la confesión oficial de que la grande -industria ha hecho una fatalidad económica de la explotación de mujeres -y niños por el capital, que, al descomponer el hogar doméstico, ha -destruido la familia obrera de otras épocas; es la confesión de que -la gran industria ha convertido la autoridad paterna en dependencia -del mecanismo social, destinada a hacer suministrar directa o -indirectamente niños al capitalista por el proletario, que bajo pena de -muerte tiene que desempeñar su papel de abastecedor y de mercader de -esclavos. Así, pues, la legislación solo atiende a impedir los excesos -de este sistema de esclavitud.<span class="pagenum" id="Page_145">p. -145</span> Por terrible y desagradable que parezca en el medio actual -la disolución de los antiguos lazos de la familia, la grande industria, -por la decisiva importancia que concede a las mujeres y a los niños -fuera del círculo doméstico en la producción socialmente organizada, -no deja por eso de crear la nueva base económica sobre la cual se ha -de constituir una forma superior de familia y de relaciones entre -los sexos. Tan absurdo es considerar como absoluta y definitiva la -actual constitución de la familia como sus constituciones oriental, -griega y romana. La misma composición del trabajador colectivo por -individuos de los dos sexos y de todas edades, fuente de corrupción y -de esclavitud bajo la dominación capitalista, contiene los gérmenes de -una próxima evolución social. En la Historia, como en la Naturaleza, la -putrefacción es el laboratorio de la vida.</p> - - -<p class="epi"><i>Consecuencias revolucionarias de la legislación de -fábrica.</i></p> - -<p>Si bien imponen a cada establecimiento industrial, considerado -aisladamente, la uniformidad y la regularidad, las leyes sobre -la limitación de la jornada de trabajo, que han llegado a ser -indispensables para proteger física y moralmente a la clase obrera, -multiplican la anarquía y las crisis de la producción social por el -enérgico impulso que dan al desarrollo mecánico; exageran la intensidad -del trabajo y aumentan la competencia entre el obrero y la máquina; -apresuran la transformación del trabajo aislado en trabajo organizado -en grande y la concentración de capitales.</p> - -<p>Al destruir la pequeña industria y el trabajo domiciliario suprime -el último refugio de una masa de trabajadores, a quienes priva de -sus medios de subsistencia, y<span class="pagenum" id="Page_146">p. -146</span> que quedan por este motivo a disposición del capital para el -día en que a este le convenga admitirlos a trabajar; suprime, por lo -tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo social. Generaliza -al mismo tiempo la lucha directa entablada contra la dominación del -capital, y desarrolla, a la vez que los elementos de formación de una -nueva sociedad, las fuerzas destructoras de la antigua.</p> - - -<p class="epi">X. <i>Gran industria y agricultura.</i></p> - -<p>Si el empleo de las máquinas en la agricultura se halla en gran -parte exento de los inconvenientes y peligros físicos a que expone al -obrero de fábrica, su tendencia a suprimir, a quitar de su puesto al -trabajador, se realiza en ella con mayor fuerza.</p> - -<p>La gran industria obra en el dominio de la agricultura más -revolucionariamente que en ningún otro punto, porque hace que -desaparezca el labrador, baluarte de la sociedad antigua, y le -sustituye con el asalariado. Las necesidades de transformación social -y la lucha de clases quedan así reducidas en los campos al mismo nivel -que en las ciudades.</p> - -<p>En la agricultura como en la manufactura, la transformación -capitalista de la producción parece ser tan solo el suplicio del -trabajador, el medio de trabajo un medio de subyugar, de explotar -y empobrecer al trabajador, y la combinación social del trabajo la -opresión combinada de su independencia individual. Pero la disgregación -de los trabajadores agrícolas en vastos espacios quebranta su fuerza de -resistencia, mientras que la concentración aumenta la de los obreros de -las ciudades.</p> - -<p>En la agricultura moderna, de igual modo que en la industria de -las ciudades, el aumento de productividad y<span class="pagenum" -id="Page_147">p. 147</span> el rendimiento superior del trabajo se -obtienen a costa de la destrucción de la fuerza de trabajo. Además, -cada progreso de la agricultura capitalista es un adelanto, no -solamente en el arte de explotar al trabajador, sino también en el -de agotar el suelo; cada progreso en el arte de hacerlo más fértil -por un tiempo dado, un adelanto en la ruina de sus principios de -fertilidad.</p> - -<p>La producción capitalista solo desarrolla el sistema de producción -social agotando a la vez las dos fuentes de toda riqueza: la tierra y -el trabajador.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch16"> - <p><span class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN QUINTA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Nuevas consideraciones acerca - de la producción de la supervalía.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVI. Supervalía absoluta y - supervalía relativa">CAPÍTULO XVI</h2> - <p class="subh2">SUPERVALÍA ABSOLUTA Y SUPERVALÍA RELATIVA</p> - <p class="arg">Lo que caracteriza al trabajo productivo. — La - productividad del trabajo y la supervalía.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Lo que caracteriza al trabajo productivo.</i></p> - -<p>Hemos visto en el <a href="#septimo">capítulo séptimo</a> que si se -considera el acto de trabajo desde el punto de vista de su resultado, -que es el producto, medio y objeto de trabajo se presentan al mismo -tiempo como medios de producción, y el trabajo mismo como trabajo -productivo. Al adaptar un objeto exterior a sus necesidades, el hombre -crea un producto, hace un trabajo productivo; mas, durante esta -operación, el trabajo manual y el trabajo intelectual están unidos por -lazos indisolubles, del mismo modo que el brazo y la cabeza no obran el -uno sin la otra.</p> - -<p>Sin embargo, desde que el producto individual se ha transformado -en producto social, en producto de un trabajador colectivo cuyos -diferentes miembros toman parte en variadas operaciones para la -confección del producto,<span class="pagenum" id="Page_149">p. -149</span> si esta determinación del trabajo productivo, derivada de la -naturaleza misma de la producción material, es verdadera en lo que se -refiere al trabajador colectivo considerado como una sola persona, no -es aplicable a cada uno de sus miembros individualmente.</p> - -<p>Para efectuar un trabajo productivo no es necesario que se ejecute -un trabajo manual, basta con ser un órgano del trabajador colectivo -o desempeñar una función cualquiera de él. Pero no es esto lo que -caracteriza de una manera especial al trabajo productivo en el sistema -capitalista.</p> - -<p>En este, el objeto de la producción es la supervalía, y no se reputa -como trabajo productivo sino el del trabajador que produce supervalía -al capitalista o cuyo trabajo fecunda el capital. Por ejemplo, un -profesor en una escuela es un trabajador productivo, no porque forma -útilmente el ánimo de sus alumnos, sino porque haciendo esto produce -dinero a su patrono. El que este haya colocado su capital en una -fábrica de lecciones, como hubiera podido colocarlo en una fábrica de -embutidos, importa poco para la cuestión de negocio; es preciso ante -todo que el capital produzca.</p> - -<p>Para en adelante, la idea de trabajo productivo no indica ya -simplemente una relación entre actividad y resultado útil, sino ante -todo una relación social que convierte al trabajo en instrumento -inmediato para hacer producir valor al capital. También la Economía -política clásica ha sostenido siempre que lo que caracterizaba al -trabajo productivo era el crear supervalía.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span><i>La -productividad del trabajo y la supervalía.</i></p> - -<p>La producción de la supervalía absoluta consiste, según hemos visto -en el <a href="#Page_90">capítulo duodécimo</a>, en la prolongación de -la jornada de trabajo más allá del tiempo necesario al obrero para -producir un equivalente de su subsistencia, y en la asignación de este -trabajo al capitalista. A fin de aumentar ese sobretrabajo, se acorta -el tiempo de trabajo necesario, haciendo producir el equivalente del -salario en menos tiempo, y la supervalía así realizada es la supervalía -relativa.</p> - -<p>La producción de la supervalía absoluta solo afecta a la duración -del trabajo, mas la producción de la supervalía relativa transforma -completamente sus procedimientos técnicos y sus combinaciones -sociales. La supervalía se desarrolla, pues, juntamente con el sistema -de producción capitalista propiamente dicho. Una vez establecido y -generalizado este, la diferencia entre supervalía relativa y supervalía -absoluta se echa de ver cuando se trata de elevar el tipo de la -supervalía.</p> - -<p>Si se supone pagada la fuerza de trabajo en su justo valor, dados -los límites de la jornada de trabajo, el tipo de la supervalía no -puede elevarse sino aumentando la intensidad o la productividad del -trabajo. Por el contrario, permaneciendo las mismas la intensidad y la -productividad del trabajo, el tipo de la supervalía no puede elevarse -sino merced a una prolongación de la jornada.</p> - -<p>No obstante, cualquiera que sea la duración de la jornada, el -trabajo no creará supervalía si no posee el mínimum de productividad -que pone al obrero en condiciones de producir, tan solo en una parte de -la jornada, el equivalente de su propia subsistencia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>Supongamos que -el trabajo necesario para el sustento del productor y de su familia -absorbe todo su tiempo disponible: ¿cómo encontraría medio de trabajar -gratuitamente para otro? Sin un cierto grado de productividad del -trabajo, no hay tiempo disponible; sin este exceso de tiempo, no hay -sobretrabajo, y, por consiguiente, no hay supervalía, ni producto neto, -pero tampoco hay capitalistas, ni esclavistas, ni señores feudales; en -una palabra, no hay clase propietaria.</p> - -<p>Se ha tratado de explicar este grado de productividad necesaria, -como una cualidad natural del trabajo; pero esta sería una -productividad precoz con que la Naturaleza hubiera dotado al hombre al -colocarlo en el mundo.</p> - -<p>Por el contrario, las facultades del hombre primitivo no se forman -sino lentamente, bajo la presión de sus necesidades físicas. Cuando, -merced a rudos esfuerzos, los hombres consiguen elevarse sobre su -primer estado animal, y cuando ya, por consiguiente, su trabajo está en -cierto modo socializado, entonces, y solamente entonces, se producen -condiciones tales que el sobretrabajo de uno puede llegar a ser origen -de vida para otro que se descarga sobre él del peso del trabajo, lo -cual jamás se efectúa sin el auxilio de la fuerza, que somete el uno -al otro. La productividad del trabajo es el resultado de un largo -desenvolvimiento histórico.</p> - -<p>Excepción hecha del modo social de producción, la productividad -del trabajo depende de las condiciones naturales en que se efectúa el -trabajo. Todas estas condiciones pueden referirse al hombre mismo, a -su raza, o a la Naturaleza que le rodea. Las condiciones naturales -exteriores se descomponen, desde el punto de vista económico, en dos -grandes clases: riqueza natural en medios de subsistencia, es decir, -fertilidad del suelo,<span class="pagenum" id="Page_152">p. 152</span> -pesca abundante, etc., y riqueza natural en medios de trabajo, tales -como saltos de agua, ríos navegables, maderas, metales, carbón, etc. -En los orígenes de la civilización, la primera de las dos clases -la simboliza; en una sociedad más adelantada, la civilización está -representada por la segunda.</p> - -<p>La ventaja de las circunstancias naturales proporciona, si se -quiere, la posibilidad, pero nunca la realidad del sobretrabajo, ni, -por consiguiente, del producto neto o de la supervalía. Según sea -el clima más o menos dulce, el suelo más o menos fértil, etc., el -número de las primeras necesidades (alimento, vestido) y los esfuerzos -que su satisfacción exige, serán mayores o menores; de suerte que, -en circunstancias por otra parte semejantes, el tiempo de trabajo -necesario variará de un país a otro; pero el sobretrabajo no puede -comenzar sino allí donde acaba el trabajo necesario. Las influencias -físicas que determinan la extensión relativa de este último imponen, -pues, un límite natural al sobretrabajo; este límite natural retrocede -a medida que la industria adelanta y, al paso que ella, los medios de -producción.</p> - -<p>En nuestra sociedad, en la que el trabajador solo obtiene el permiso -de trabajar para atender a su subsistencia a condición de producir -supervalía, se cree generalmente que es una cualidad del trabajo humano -el crear supervalía. Fijémonos, por ejemplo, en el habitante de las -islas orientales del archipiélago asiático donde la palmera sagú crece -en los bosques. Del interior de cada árbol se sacan, por término medio, -de trescientas a cuatrocientas libras de harina comestible. Allí se -va al bosque y se extrae el pan como entre nosotros se va a cortar la -leña. Supongamos que un habitante de esas islas emplee una jornada de -trabajo a fin de procurarse lo necesario para<span class="pagenum" -id="Page_153">p. 153</span> la satisfacción de sus necesidades durante -una semana; se ve, pues, que la Naturaleza lo ha otorgado un favor, -es decir, mucho descanso, y solo obligado por la fuerza emplearía ese -tiempo de ocio en trabajar para otro, en sobretrabajo.</p> - -<p>Si la producción capitalista se introdujese en su isla, el buen -insular debería trabajar tal vez seis días por semana para poder -consagrar a su subsistencia el producto de una jornada de trabajo. La -concesión de la Naturaleza no explicaría por qué trabajaba ahora seis -días por semana en lugar de uno que antes bastaba para su subsistencia, -en otros términos, por qué creaba supervalía. Únicamente explicaría -por qué el sobretrabajo puede ser de cinco días y el trabajo necesario -de uno solamente. En resumen, la productividad explica el grado -alcanzado por la supervalía, pero nunca es causa de ella; la causa de -la supervalía es siempre el sobretrabajo, cualquiera que sea el modo de -arrancarlo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch17"> - <p><span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVII. Variaciones en la - relación de intensidad entre la supervalía y el valor de la fuerza de - trabajo">CAPÍTULO XVII</h2> - <p class="subh2">VARIACIONES EN LA RELACIÓN DE INTENSIDAD ENTRE LA - SUPERVALÍA Y EL VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO</p> - <p class="argh">I. La duración y la intensidad del trabajo - no cambian, su productividad cambia. — II. La duración y la - productividad del trabajo no cambian, su intensidad cambia. — III. - La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su duración - cambia. — IV. Cambios simultáneos en la duración, en la - intensidad y en la productividad del trabajo.</p> -</div> - -<p>Hemos visto que la relación de intensidad entre la supervalía -y el precio de la fuerza de trabajo está determinada: 1.º, por la -duración del trabajo o su grado de extensión; 2.º, por su grado -de intensidad, según el cual diferentes cantidades de trabajo son -consumidas en el mismo tiempo; 3.º, por su grado de productividad, -según el cual la misma cantidad de trabajo produce en el mismo tiempo -diferentes cantidades de productos. Evidentemente, esto dará lugar a -variadas combinaciones según que uno de estos tres elementos cambie -de intensidad y los otros dos no cambien, o que dos, o los tres, -cambien al mismo tiempo. Además, uno de ellos puede aumentar cuando -otro disminuye, o sencillamente aumentar o disminuir más que este. -Examinemos las combinaciones principales.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span>I. -<i>La duración y la intensidad del trabajo no cambian, -su productividad cambia.</i></p> - -<p>Admitidas estas condiciones, obtenemos las tres leyes siguientes:</p> - -<p>1.ª La jornada de trabajo de una duración dada produce siempre -el mismo valor, cualesquiera que sean los cambios efectuados en la -productividad del trabajo.</p> - -<p>Si una hora de trabajo de intensidad ordinaria produce un valor de -50 céntimos, una jornada de doce horas no producirá más que un valor -de 6 pesetas. Suponemos que el valor del dinero es siempre invariable. -Si la productividad del trabajo aumenta o disminuye, la misma jornada -suministrará simplemente más o menos productos, y el valor de 6 pesetas -se distribuirá así entre más o menos mercancías.</p> - -<p>2.ª La supervalía y el valor de la fuerza de trabajo cambian en -sentido opuesto una respecto de otra. La supervalía aumenta al tiempo -que la productividad del trabajo o disminuye en la misma medida que -ella, es decir, cambia en el mismo sentido; mientras que el valor de -la fuerza de trabajo cambia en sentido contrario: aumenta cuando la -productividad disminuye, y recíprocamente.</p> - -<p>La jornada de doce horas produce siempre el mismo valor, 6 pesetas, -por ejemplo, cuya supervalía forma una parte de ese valor y otra el -equivalente de la fuerza de trabajo; pongamos 3 pesetas por cada una. -Es evidente que, no pudiendo exceder de 6 pesetas las dos partes -reunidas, la supervalía no puede alcanzar un precio de 4 pesetas sin -que la fuerza de trabajo quede reducida a 2 pesetas, y viceversa.</p> - -<p>Si un aumento de productividad permite proporcionar<span -class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span> en cuatro horas la misma -masa de subsistencias que antes exigía seis horas, estando determinado -el valor de la fuerza obrera por el valor de dichas subsistencias, -disminuye de 3 pesetas a 2; pero ese mismo valor se eleva de 3 pesetas -a 4, si una disminución de productividad exige ocho horas de trabajo -donde antes solo se necesitaban seis. Puesto que la supervalía aumenta -cuando el valor de la fuerza de trabajo disminuye, y recíprocamente, -dedúcese que el aumento de productividad, al disminuir el valor de la -fuerza de trabajo, debe aumentar la supervalía, y que la disminución -de productividad, al aumentar el valor de la fuerza de trabajo, -debe disminuir la supervalía; se sabe que los únicos cambios de -productividad que actúan sobre el valor de la fuerza obrera son los -concernientes a las industrias cuyos productos entran en el consumo -ordinario del trabajador.</p> - -<p>De este cambio en sentido contrario no debe deducirse que no hay -cambio más que en la misma proporción. En efecto, si, suponiendo -siempre que una jornada produce un valor de 6 pesetas, el valor de la -fuerza de trabajo es de 4 pesetas, la supervalía será de 2 pesetas; si, -a consecuencia de un aumento de productividad, el valor de la fuerza de -trabajo desciende a 3 pesetas, la supervalía se eleva en seguida a 3 -pesetas; esta misma diferencia de una peseta disminuye el valor de la -fuerza de trabajo, que era de 4 pesetas, en una cuarta parte o un 25 -por 100, y aumenta la supervalía, que era de 2 pesetas, en una mitad o -un 50 por 100.</p> - -<p>3.ª El aumento o la disminución de la supervalía es siempre el -efecto y jamás la causa de la disminución o del aumento correspondiente -del valor de la fuerza de trabajo.</p> - -<p>Supongamos que el valor de 6 pesetas de una jornada<span -class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span> de trabajo de doce horas -se divide en 4 pesetas, valor de la fuerza de trabajo, y en una -supervalía de 2 pesetas, o, en otros términos, que hay ocho horas de -trabajo necesario y cuatro de sobretrabajo. Si la productividad del -trabajo se duplica, entonces el obrero solo necesitará la mitad del -tiempo que hasta aquí había necesitado para producir el equivalente -de su subsistencia cotidiana. Su trabajo necesario descenderá de -ocho horas a cuatro, y, por consiguiente, su sobretrabajo se elevará -de cuatro horas a ocho, así como el valor de su fuerza de trabajo -descenderá de 4 pesetas a 2, y esta rebaja elevará la supervalía de -2 pesetas a 4. Luego el cambio de la productividad del trabajo es el -que principalmente hace aumentar o disminuir el valor de la fuerza -de trabajo, mientras que el movimiento ascendente o descendente de -esta, produce por su parte un movimiento de la supervalía en sentido -contrario.</p> - -<p>No obstante, esa reducción del precio de la fuerza de trabajo a -su valor, determinada por el de las subsistencias necesarias para el -sustento del obrero, puede tropezar, según el grado de resistencia -de este y la presión del capital, con obstáculos que no le permitan -realizarse sino incompletamente. La fuerza de trabajo puede pagarse a -más de su valor, aunque su precio no varíe o disminuya, si el trabajo -excede de su nuevo valor, si, en el ejemplo precedente, sigue siendo -superior a 2 pesetas después de haberse duplicado la productividad del -trabajo.</p> - -<p>Algunos economistas han sostenido que la supervalía puede elevarse, -sin que disminuya la fuerza de trabajo, reduciendo los impuestos -que paga el capitalista. Una disminución de impuestos no afecta -absolutamente nada a la cantidad de sobretrabajo, y, por consiguiente, -de supervalía, que el capitalista arranca al obrero. Únicamente<span -class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span> cambia la proporción según -la cual el capitalista embolsa la supervalía o tiene que repartirla con -otros. No altera, pues, la relación que existe entre la supervalía y el -valor de la fuerza de trabajo.</p> - - -<p class="epi">II. <i>La duración y la productividad del trabajo no -cambian, su intensidad cambia.</i></p> - -<p>Si su productividad aumenta, el trabajo rinde en el mismo tiempo -más productos, pero no más valor. Si su intensidad aumenta, rinde en -el mismo tiempo, no solamente más productos, sino también más valor, -puesto que, en este caso, el aumento de productos proviene de un -aumento de trabajo. Dadas su duración y su productividad, el trabajo -crea, pues, tanto más valor cuanto más excede su grado de intensidad de -la intensidad media social.</p> - -<p>Como el valor producido durante una jornada de doce horas, por -ejemplo, deja así de estar encerrado en límites fijos, se deduce que -supervalía y valor de la fuerza de trabajo pueden cambiar en el mismo -sentido, marchando paralelamente, en proporción igual o desigual. Si -la misma jornada, merced a un aumento de la intensidad del trabajo, -produce 8 pesetas en lugar de 6, es evidente que la parte del obrero y -la del capitalista pueden elevarse a un tiempo de 3 pesetas a 4.</p> - -<p>Semejante elevación en el precio de la fuerza de trabajo no -significa que se ha pagado por ella más de su valor, porque el aumento -de la intensidad del trabajo se refleja en el valor de la fuerza -obrera, pues apresura el desgaste de esta. A pesar de este alza, el -precio puede ser inferior al valor. Sucede esto cuando la elevación del -precio no basta para compensar el aumento de desgaste de la fuerza de -trabajo.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>III. -<i>La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su duración -cambia.</i></p> - -<p>Bajo el aspecto del cambio de duración, el trabajo puede reducirse -o prolongarse. En las condiciones mencionadas obtenemos las leyes -siguientes:</p> - -<p>1.ª El valor realizado en una jornada de trabajo aumenta o -disminuye al mismo tiempo que su duración.</p> - -<p>2.ª Todo cambio en la relación de cantidad entre la supervalía -y el valor de la fuerza de trabajo, proviene de un cambio de la -cantidad del sobretrabajo y, por consiguiente, de la supervalía.</p> - -<p>3.ª El valor absoluto de la fuerza de trabajo no puede -cambiar sino mediante la acción que ejerce sobre su desgaste la -prolongación del sobretrabajo; todo cambio de este valor absoluto es, -pues, el efecto y jamás la causa de un cambio en la cantidad de la -supervalía.</p> - -<p>Supongamos que la jornada de trabajo compuesta de doce horas, seis -de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, produce un valor de 50 -céntimos por hora, o sea 6 pesetas, del cual percibe la mitad el obrero -y la otra mitad el capitalista.</p> - -<p>Empecemos reduciendo a diez horas la jornada de trabajo, que antes -era de doce. Al reducirse, no produce más que un valor de 5 pesetas. -Siendo el trabajo necesario de seis horas, el sobretrabajo queda -reducido de seis horas a cuatro, y la supervalía desciende de 3 pesetas -a 2. Aun siguiendo invariable, el valor de la fuerza de trabajo gana en -cantidad, relativamente a la supervalía, gracias a la disminución de -esta, que es, en efecto, como 3 es a 2, de 150 por 100, en vez de ser -como 3 es a 3, o de 100 por 100. El capitalista no podría desquitarse -sino pagando<span class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span> por la -fuerza de trabajo menos de su valor. En el fondo de las elucubraciones -ordinarias contra la reducción de la jornada de trabajo, se advierte -la suposición de que las cosas se hallan en las condiciones aquí -admitidas, es decir, que se suponen inalterables la productividad y -la intensidad del trabajo, cuyo aumento, en suma, sigue siempre a la -reducción de la jornada.</p> - -<p>Si se prolonga la jornada de doce horas a catorce, estas dos horas -se añaden al sobretrabajo y la supervalía se eleva de 3 pesetas a 4. -Por más que el valor nominal de la fuerza de trabajo sea el mismo, -pierde en cantidad, relativamente a la supervalía, a causa del aumento -de esta; en efecto, la supervalía es como 3 es a 4, de 75 por 100, en -vez de ser como 3 es a 3, de 100 por 100.</p> - -<p>El valor de la fuerza de trabajo puede disminuir con una jornada -de trabajo prolongada, aunque su precio no cambie o se eleve, si -este precio no compensa el gran gasto en fuerza vital que el trabajo -prolongado impone al obrero.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>Cambios simultáneos en la duración, en la -intensidad y en la productividad del trabajo.</i></p> - -<p>No nos detendremos a examinar todas las combinaciones posibles, -fáciles en suma de resolver por lo que antecede; solo nos detendremos -en un caso de interés especial: en el aumento de la intensidad y de la -productividad del trabajo junto con la disminución de su duración.</p> - -<p>El aumento de la productividad del trabajo y de su intensidad -multiplica la masa de las mercancías obtenidas en un tiempo dado, y, -por tanto, acorta la parte de la jornada en que el obrero no hace más -que producir un equivalente de su subsistencia. Esta parte necesaria, -pero<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span> susceptible de -disminución, de la jornada de trabajo forma el límite absoluto de esta, -al cual es imposible descender bajo el régimen capitalista. Suprimido -este régimen, el sobretrabajo desaparecería y la jornada entera tendría -por límite el tiempo de trabajo necesario. Sin embargo, no hay que -olvidar que una parte del sobretrabajo actual, la parte consagrada a la -formación de un fondo de reserva y de acumulación, se contaría entonces -como trabajo necesario, mientras que la extensión actual de este -trabajo está limitada solamente por los gastos de manutención de una -clase de asalariados destinada a producir la riqueza de sus dueños.</p> - -<p>Cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, menor puede ser -su duración, y cuanto más corta sea su duración, más puede aumentar -su intensidad. Desde el punto de vista social, se aumenta también la -productividad del trabajo suprimiendo todo gasto inútil, ya en medios -de producción, ya en fuerza vital. Cierto que el régimen capitalista -impone la economía de los medios de producción a cada establecimiento -tomado aisladamente; pero, a más de hacer del insensato derroche de -la fuerza obrera un medio de economía para el explotador, necesita -también, por su sistema de competencia anárquica, el despilfarro -más desenfrenado del trabajo productivo y de los medios sociales de -producción, fuera de las muchas funciones parásitas que engendra y que -el mismo capitalista hace más o menos indispensables.</p> - -<p>Determinadas la intensidad y la productividad del trabajo, el tiempo -que la sociedad debe consagrar a la producción material es tanto -más corto, y el tiempo disponible para el libre desarrollo de los -individuos tanto más largo, cuanto más equitativamente está distribuido -el trabajo entre todos los miembros de la sociedad y cuanto<span -class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span> menos una clase se descarga -sobre otra de esta necesidad impuesta por la Naturaleza. En este -sentido, la disminución de la jornada encuentra su último límite en la -generalización del trabajo manual: trabajando todos, corresponderá a -cada uno el menor tiempo de trabajo posible.</p> - -<p>La sociedad capitalista compra el descanso, la holganza de una sola -clase mediante la transformación de la vida entera de las masas en -tiempo de trabajo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch18"> - <p><span class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVIII. Expresiones del tipo de - la supervalía">CAPÍTULO XVIII</h2> - <p class="subh2">EXPRESIONES DEL TIPO DE LA SUPERVALÍA</p> - <p class="arg">Fórmulas diversas que explican este tipo. — La - supervalía proviene del trabajo no pagado.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Fórmulas diversas que explican este tipo.</i></p> - -<p>Hemos visto en el <a href="#Ch9">capítulo noveno</a> que el tipo de -la supervalía es igual a la relación de la supervalía con el capital -variable, o a la relación de la supervalía con el valor de la fuerza -de trabajo, o bien a la relación del sobretrabajo con el trabajo -necesario. El tipo de la supervalía se expresa, finalmente, por la -relación del trabajo no pagado con el trabajo pagado.</p> - - -<p class="epi"><i>La supervalía proviene del trabajo no pagado.</i></p> - -<p>Lo que el capitalista paga no es el trabajo, el producto, sino la -fuerza de trabajo, la facultad de producir. Al comprar esta fuerza por -un día, una semana, etc., el capitalista obtiene en cambio el derecho -de explotarla durante un día, una semana, etc. El tiempo de explotación -se divide en dos periodos. Durante uno, la actividad de su fuerza -produce solo un equivalente de su precio; durante el otro es gratuito -y produce, por consecuencia, al capitalista un valor por el cual no -paga equivalente alguno, que no le cuesta nada. En este caso, el -sobretrabajo de<span class="pagenum" id="Page_164">p. 164</span> donde -saca la supervalía puede denominarse trabajo no pagado.</p> - -<p>Vese ahora cuán poco hay que fiar de la opinión de personas -interesadas en ocultar la verdad, las cuales se esfuerzan en dar a este -cambio de la parte variable del capital por el uso de la fuerza de -trabajo, que conduce a la apropiación del producto por el no productor, -la falsa apariencia de una relación de asociación, en la cual el obrero -y el capitalista comparten el producto, en atención a la cantidad de -elementos suministrados por cada uno.</p> - -<p>El capital no es tan solo, como dice Adam Smith, la facultad de -disponer del trabajo de otro, sino que es principalmente la facultad de -disponer de un <i>trabajo no pagado</i>. Toda supervalía, cualquiera -que sea su forma particular, beneficio, réditos, rentas, etc., es, en -sustancia, la materialización de un trabajo no pagado. Todo el secreto -del poder que tiene el capital de procrear estriba en el hecho de que -dispone de cierta cantidad de trabajo de otro, que no paga.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch19"> - <p><span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SEXTA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">El salario.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIX. Transformación del valor - o del precio de la fuerza de trabajo en salario">CAPÍTULO XIX</h2> - <p class="subh2">TRANSFORMACIÓN DEL VALOR O DEL PRECIO DE LA FUERZA - DE TRABAJO EN SALARIO</p> - <p class="arg">El salario es el precio, no del trabajo, sino de la - fuerza de trabajo. — La forma salario oculta la relación verdadera - entre capital y trabajo.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>El salario es el precio, no del trabajo, sino de la -fuerza de trabajo.</i></p> - -<p>Si se examina solo superficialmente la sociedad burguesa, parece -que en ella el salario del trabajador es la retribución del trabajo, -es decir, que se paga cierta cantidad de dinero por otra cantidad -determinada de trabajo. El trabajo está, pues, considerado como una -mercancía cuyos precios corrientes oscilan, aumentando o disminuyendo -su valor.</p> - -<p>Pero ¿qué cosa es el valor? El valor representa el trabajo social -gastado en la producción de una mercancía. Y ¿cómo medir la cantidad de -valor de una mercancía? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo -se determinará, por ejemplo, el valor de un trabajo de doce horas? Por -las doce horas de trabajo que contiene, lo cual evidentemente carece de -sentido.</p> - -<p>Para ser llevado y vendido en el mercado a título de mercancía, -el trabajo debería, en todo caso, existir de<span class="pagenum" -id="Page_166">p. 166</span> antemano. Pero si el trabajador pudiese -prestarle una existencia material, separada e independiente de su -persona, vendería entonces mercancía y no trabajo.</p> - -<p>Quien en el mercado se presenta directamente al capitalista, no -es el trabajo, sino el trabajador. Lo que este vende es su propio -individuo, su fuerza de trabajo. Desde el instante que empieza a poner -en actividad su fuerza, es decir, desde que empieza a trabajar, desde -que su trabajo existe, este trabajo ha dejado ya de pertenecerle y no -puede ser vendido por él. El trabajo es la sustancia y la medida de -los valores, pero él por sí mismo no tiene valor alguno. La expresión -«valor del trabajo» es una expresión inexacta, que tiene origen en las -formas aparentes de las relaciones de producción.</p> - -<p>Una vez admitido este error, la Economía política clásica se -preguntó cómo se había determinado el precio del trabajo. Desde luego -reconoció que, lo mismo respecto al trabajo que a cualquiera otra -mercancía, la relación entre la oferta y la demanda no significa -otra cosa sino las oscilaciones del precio de mercado sobre o bajo -cierto tipo. En cuanto la oferta y la demanda se equilibran, cesan -las variaciones de precio que habían ocasionado, pero también cesa -en aquel punto el efecto de la oferta y de la demanda. En su estado -de equilibrio, el precio del trabajo no depende ya de su acción; ¿de -qué depende, pues? Este precio no puede ser, lo mismo para el trabajo -que para toda otra mercancía, más que su valor expresado en dinero; -este valor lo determinó la Economía política por el valor de las -subsistencias necesarias para el sostenimiento y reproducción del -trabajador. No cabe duda que de este modo sustituyó el objeto aparente -de sus investigaciones, el valor del trabajo, por el valor de la fuerza -de trabajo, fuerza que solo existe en la persona del trabajador<span -class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span> y se diferencia de su -función, el trabajo, como una máquina se diferencia de sus operaciones. -Pero la Economía política clásica no paró mientes en la confusión -introducida.</p> - - -<p class="epi"><i>La forma salario oculta la relación verdadera entre -capital y trabajo.</i></p> - -<p>En efecto, según todas las apariencias, lo que el capitalista paga -es el valor de la utilidad que el obrero le produce, el valor del -trabajo. Además, el trabajador no percibe su salario hasta después de -haber entregado su trabajo. Ahora bien, como medio de pago, el dinero -no hace más que realizar tardíamente el valor o el precio del artículo -producido, o sea, en el caso precedente, el valor o el precio del -trabajo ejecutado. La sola experiencia de la vida práctica no hace -resaltar la doble utilidad del trabajo: la propiedad de satisfacer una -necesidad, propiedad que tiene de común con todas las mercancías, y la -de crear valor, propiedad que le distingue de todas las mercancías y le -impide, por ser elemento que crea valor, tenerlo por sí propio.</p> - -<p>Examinemos una jornada de doce horas que produce un valor de 6 -pesetas, y del que la mitad equivale al valor cotidiano de la fuerza de -trabajo. Confundiendo el valor de la fuerza con el valor de su función, -con el trabajo que ejecuta, se obtiene esta fórmula: el trabajo de -doce horas tiene un valor de 3 pesetas, llegándose así al resultado -absurdo de que un trabajo que crea un valor de 6 pesetas, no vale más -que 3. Pero esto no es visible en la sociedad capitalista. El valor -de 3 pesetas, para cuya producción solo son necesarias seis horas de -trabajo, se presenta en ella como el valor de la jornada entera de -trabajo.<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span> Al recibir -un salario cotidiano de 3 pesetas, parece que el obrero recibe el valor -íntegro de su trabajo, sucediendo esto precisamente porque el excedente -del valor de su producto sobre el de su salario afecta la forma de una -supervalía de 3 pesetas creada por el capital y no por el trabajo.</p> - -<p>La forma salario, o pago directo del trabajo, hace desaparecer, -pues, todo vestigio de la división de la jornada en trabajo necesario -y sobretrabajo, en trabajo pagado y en trabajo no pagado, de suerte -que se considera pagado todo el trabajo del obrero libre. El trabajo -que el siervo ejecuta para sí propio y el que está obligado a ejecutar -para su señor, son perfectamente diferentes uno de otro, y tienen -lugar en sitios diversos. En el sistema esclavista, aun la parte de -la jornada en que el esclavo reemplaza el valor de sus subsistencias -y en la cual trabaja realmente para sí propio, no parece sino que -trabaja para su propietario; todo su trabajo reviste la apariencia -de trabajo no pagado. Sucede lo contrario con el trabajo asalariado: -aun el sobretrabajo o trabajo no pagado afecta la apariencia de -trabajo pagado. En la esclavitud, la relación de propiedad oculta -el trabajo del esclavo para sí mismo; en el salariado, la relación -monetaria encubre el trabajo gratuito que el asalariado produce para su -capitalista.</p> - -<p>Compréndese ahora la inmensa importancia que tiene en la práctica -este cambio de forma, el cual hace aparecer la retribución de la fuerza -de trabajo como salario del trabajo, el precio de la fuerza como -precio de su función. La forma aparente hace invisible la relación -efectiva entre capital y trabajo; de esa forma aparente dimanan todas -las nociones jurídicas del asalariado y del capitalista, todas las -mistificaciones de la producción capitalista, todas las ilusiones -liberales y todas las glorificaciones justificativas de la Economía -política vulgar.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch20"> - <p><span class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XX. El salario a jornal">CAPÍTULO XX</h2> - <p class="subh2">EL SALARIO A JORNAL</p> - <p class="argh">El precio del trabajo. — Paros parciales y reducción - general de la jornada de trabajo. — El bajo precio del trabajo y la - prolongación de la jornada.</p> -</div> - -<p>El salario reviste a su vez formas muy variadas; examinaremos -sus dos formas fundamentales: el salario a jornal y el salario a -destajo.</p> - - -<p class="epi"><i>El precio del trabajo.</i></p> - -<p>La venta de la fuerza de trabajo tiene siempre lugar, como hemos -visto, por un periodo de tiempo determinado. El valor diario, semanal, -etc., de la fuerza de trabajo se presenta, pues, bajo la forma aparente -de salario a jornal, es decir, por días, por semanas, etc.</p> - -<p>En el salario a jornal hay que hacer distinción entre el importe -total del salario diario, semanal, etc., y el precio del trabajo. En -efecto, es evidente que, según la extensión de la jornada, el mismo -salario cotidiano, semanal, etc., puede representar precios de trabajo -muy diversos. El precio medio del trabajo se obtiene dividiendo el -valor medio diario de la fuerza de trabajo por el número medio de -horas de la jornada de trabajo. Si el valor diario es, por ejemplo, -de 3 pesetas y la jornada de trabajo de doce horas, el precio de una -hora es igual a 3 pesetas<span class="pagenum" id="Page_170">p. -170</span> divididas por 12, o sean 25 céntimos. El precio de la hora -así averiguado, es la medida del precio del trabajo.</p> - -<p>El salario puede quedar invariable y el precio del trabajo puede -aumentar o disminuir. Si, por ejemplo, la jornada es de diez horas y -el salario el mismo, de 3 pesetas, la hora de trabajo se paga a 30 -céntimos; si la jornada es de quince horas, ya solo se paga la hora -a 20 céntimos. Por el contrario, el salario puede elevarse aunque el -precio del trabajo no varíe o disminuya. Si la jornada media es de diez -horas y el valor cotidiano de la fuerza de trabajo es de 3 pesetas, el -precio de la hora es de 30 céntimos; si, a consecuencia de un aumento -de obra, el obrero trabaja doce horas en lugar de diez, entonces, -sin cambiar el precio del trabajo, el salario cotidiano se elevará a -3,60 pesetas; hay que advertir que, en este último caso, a pesar de -la elevación del salario, la fuerza de trabajo se paga a menos de su -valor, pues esta elevación no compensa el mayor desgaste de la fuerza -resultante del aumento de trabajo.</p> - -<p>En general, dada la duración del trabajo diario o semanal, el -salario cotidiano o semanal dependerá del precio del trabajo; dado el -precio del trabajo, el salario por día o por semana dependerá de la -duración del trabajo diario o semanal.</p> - - -<p class="epi"><i>Paros parciales y reducción general de la jornada de -trabajo.</i></p> - -<p>Ya hemos dicho que el precio de una hora de trabajo, medida del -salario a jornal, se obtiene dividiendo el valor diario de la fuerza -de trabajo por el número de horas de la jornada ordinaria. Pero si el -patrono no da ocupación al obrero con regularidad durante ese número de -horas, este percibe tan solo una parte de su salario regular. He<span -class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span> aquí, pues, el origen de -los males que resultan para el obrero de una ocupación insuficiente, de -un paro parcial.</p> - -<p>Si el tiempo que ha servido de base para el cálculo del salario -a jornal es de doce horas, por ejemplo, y el obrero no está ocupado -más que seis u ocho, su salario por horas, que multiplicado por doce -equivale al valor de sus subsistencias necesarias, desciende de este -valor indispensable desde que, a consecuencia de una reducción de -ocupación, no se halla multiplicado sino por seis o por ocho, es decir, -por un número inferior a doce.</p> - -<p>Como es lógico, no debe confundirse el efecto de esta insuficiencia -de ocupación con su disminución, que resultaría de una rebaja general -de la jornada de trabajo. En el primer caso, el precio ordinario del -trabajo se calcula suponiendo que la jornada regular es de doce horas, -y si el obrero trabaja menos, supongamos ocho horas, no percibe lo -suficiente; mientras que, en el segundo caso, el precio ordinario del -trabajo se calcularía estableciendo que la jornada regular fuese, por -ejemplo, de ocho horas, y, por consecuencia, el precio de la hora sería -más elevado. Podría suceder que aun entonces el obrero no percibiese su -salario regular; pero esto solo sucedería si estaba ocupado menos de -ocho horas, mientras que en el primer caso ocurre no estando ocupado -doce horas.</p> - - -<p class="epi" id="prolong"><i>El precio inferior del trabajo y la -prolongación de la jornada.</i></p> - -<p>En ciertos ramos de la industria en que domina el salario a jornal, -es costumbre contar como regular una jornada de cierto número de horas, -diez, por ejemplo. Después comienza el trabajo suplementario, el -cual, tomando como tipo la hora de trabajo, está algo más remunerado. -A causa de la inferioridad del precio del trabajo durante el<span -class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span> tiempo reglamentario, el -obrero se ve obligado, para obtener un salario suficiente, a trabajar -durante el tiempo suplementario que está menos mal pagado. Esto -conduce, en provecho del capitalista, a una prolongación de la jornada -de trabajo. La limitación legal de la jornada de trabajo pone fin a -esta canallada.</p> - -<p>Hemos visto más arriba que, dado el precio del trabajo, el salario -cotidiano o semanal depende de la duración del trabajo suministrado. -De esto resulta que, mientras más inferior sea el precio del trabajo, -más larga debe ser la jornada para que el obrero alcance un salario -suficiente. Si el precio de la hora de trabajo es de 15 céntimos, el -obrero debe trabajar quince horas para obtener un salario cotidiano de -2,25 pesetas; si el precio de la hora de trabajo es de 25 céntimos, -una jornada de doce horas le basta para obtener un salario cotidiano -de 3 pesetas. El precio inferior del trabajo, pues, hace forzosa la -prolongación del tiempo de trabajo.</p> - -<p>Pero si la prolongación de la jornada es el efecto natural del -precio inferior del trabajo, puede ser también causa de una baja en -el precio del trabajo, y, por consiguiente, en el salario cotidiano o -semanal. Si, gracias a la prolongación de la jornada, un hombre ejecuta -la tarea de dos, la oferta de trabajo aumenta, por más que no haya -variado el número de obreros que hay en el mercado. La competencia así -creada entre los obreros, permite al capitalista reducir el precio -del trabajo, reducción que, como ya hemos visto, permite a su vez que -prolongue aún más la jornada. Por consiguiente, el capitalista saca -doble provecho de la disminución del precio corriente del trabajo y de -su duración extraordinaria.</p> - -<p>No obstante, esta facultad de disponer de una cantidad considerable -de trabajo no pagado, no tarda en convertirse<span class="pagenum" -id="Page_173">p. 173</span> en medio de competencia entre los mismos -capitalistas; para atraer el mayor número de compradores, rebajan el -precio de venta de las mercancías, que les salen a menos coste; este -precio concluye por fijarse en una cantidad excesivamente pequeña, la -cual, a contar desde ese momento, forma la base normal de un salario -miserable para los obreros de aquellos industriales.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch21"> - <p><span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXI. El salario a destajo">CAPÍTULO XXI</h2> - <p class="subh2">EL SALARIO A DESTAJO</p> - <p class="argh">Esta forma del salario no altera en nada su - naturaleza. — Particularidades que hacen de este forma del salario la - más conveniente para la producción capitalista.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Esta forma del salario no altera en nada su -naturaleza.</i></p> - -<p>El salario a destajo parece a primera vista demostrar que se paga -al obrero, no el valor de su fuerza, sino el del trabajo ya realizado -en el producto, y que el precio de este trabajo está determinado por -la capacidad de ejecución del productor. En realidad, solo es una -transformación del salario a jornal.</p> - -<p>Supongamos que la jornada ordinaria de trabajo es de doce horas, -seis de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, seis pagadas y seis -no pagadas, y que el valor producido es de 6 pesetas. El producto -de una hora de trabajo será, por consiguiente, de 50 céntimos. La -experiencia ha establecido que un obrero, trabajando con el grado -medio de intensidad y de habilidad, y empleando, por tanto, solo el -tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un -artículo, entregue en doce horas doce de estos productos o fracciones -de producto. Estas doce porciones, deducidos los medios de producción -que contienen, valen 6 pesetas, y cada una de ellas vale 50 céntimos. -El obrero recibe por cada fracción 25 céntimos,<span class="pagenum" -id="Page_175">p. 175</span> y gana así 3 pesetas en doce horas, -mientras que las mercancías, producto de doce horas de trabajo, valen 6 -pesetas, deducidos los medios de producción consumidos.</p> - -<p>Así como en el sistema del salario a jornal es indiferente decir que -el obrero trabaja seis horas para sí y seis para el capitalista, o la -mitad de cada hora para él y la otra mitad para el patrono, asimismo -en este caso puede decirse indiferentemente que cada fracción de -producto está mitad pagada y mitad no pagada, o que el precio de seis -fracciones de producto no es más que un equivalente de la fuerza de -trabajo, mientras que la supervalía está contenida en las otras seis -suministradas gratuitamente por el obrero. En el salario a jornal, el -trabajo se mide por su duración inmediata; en el salario a destajo, -por la cantidad de productos suministrados en un espacio de tiempo -determinado; pero, en ambos casos, el valor de una jornada de trabajo -está determinado por el valor diario de la fuerza de trabajo. El -salario a destajo no es, pues, sino una forma modificada del salario a -jornal.</p> - -<p>Si la productividad del trabajo aumenta, si la cantidad de productos -realizable en cierto tiempo se duplica, por ejemplo, el salario a -destajo bajará en la misma proporción, disminuirá una mitad, de suerte -que el salario cotidiano no variará absolutamente. De una manera o de -otra, lo que el capitalista paga no es el trabajo, sino la fuerza de -trabajo. Tal forma de retribución puede ser más favorable que tal otra -para el desarrollo de la producción capitalista, pero ninguna modifica -la naturaleza del salario.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_176">p. -176</span><i>Particularidades que hacen de esta forma del salario la -más conveniente para la producción capitalista.</i></p> - -<p>Dentro de esta forma de salario, la obra debe ser de una calidad -media para que la fracción de producto se pague al precio estipulado. -Bajo este concepto, el salario a destajo es un manantial inagotable de -pretextos para retener parte del salario del obrero y para privarle de -lo que le pertenece.</p> - -<p>Al mismo tiempo suministra al capitalista una medida exacta de la -intensidad del trabajo. No se paga más tiempo de trabajo que el que -contiene una masa de productos determinada de antemano y establecida -experimentalmente. Si el obrero no posee la capacidad media de -ejecución, si no puede suministrar en su jornada el mínimum fijado, se -le despide.</p> - -<p>Aseguradas así la calidad y la intensidad del trabajo, por la forma -misma del salario, se hace innecesaria una gran parte del trabajo de -vigilancia. En esto se funda, no solo el trabajo moderno a domicilio, -sino todo un sistema de opresión y de explotación jerárquicamente -constituido. Este sistema reviste dos formas fundamentales.</p> - -<p>Por una parte, el salario a destajo facilita la intervención de -parásitos entre el capitalista y el trabajador, o sea la contrata. La -ganancia de los contratistas proviene exclusivamente de la diferencia -que existe entre el precio del trabajo que paga el capitalista y la -porción de este precio que ellos asignan al obrero. Por otra parte, -el salario a destajo permite al capitalista ajustar en un tanto -cada fracción de producto con un obrero principal, jefe de grupo o -tanda, etc., el cual se encarga, por el precio<span class="pagenum" -id="Page_177">p. 177</span> estipulado, de buscar el personal necesario -y de pagarlo. La explotación de los trabajadores por el capital se -complica en este caso con una explotación del trabajador por el -trabajador.</p> - -<p>Con el salario a destajo, el interés personal impele al obrero a -redoblar sus fuerzas todo lo posible, lo cual facilita al capitalista -la elevación de la intensidad ordinaria del trabajo; el obrero está -igualmente interesado en prolongar la jornada de trabajo, pues es -el único modo de aumentar su salario cotidiano o semanal. De aquí -se origina una reacción semejante a la de que hemos hablado al <a -href="#prolong">final del capítulo anterior</a>.</p> - -<p>El salario a jornal supone, con raras excepciones, la igualdad de -remuneración para los obreros encargados de una misma tarea. El salario -a destajo, en el cual el precio del tiempo de trabajo se mide por una -cantidad determinada de producto, varía naturalmente según lo que la -cantidad de producto suministrada en un tiempo dado exceda del mínimum -establecido. La diferencia de habilidad, de fuerza, de energía, de -perseverancia entre los trabajadores individuales, ocasionan en esta -forma de salario grandes diferencias en sus ganancias respectivas.</p> - -<p>Por lo demás, esto no altera lo más mínimo la relación general -existente entre el capital y el salario del trabajador. En primer -lugar, esas diferencias individuales se nivelan en el conjunto -del taller. En segundo lugar, la proporción entre el salario y la -supervalía no está modificada en este segundo sistema de salario, pues -al salario individual de cada obrero corresponde la masa de supervalía -suministrada por él. El salario a destajo tiende por esto mismo a -desarrollar, por una parte, el espíritu de independencia y de autonomía -en los trabajadores, y, por otra, la competencia que se hacen entre -ellos. Síguese<span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span> de -aquí una elevación de los salarios individuales sobre su nivel general, -acompañada de un descenso de este mismo nivel.</p> - -<p>Por último, el salario a destajo permite al patrono aplicar el -sistema ya indicado de no ocupar regularmente al obrero durante la -jornada o durante la semana.</p> - -<p>Todo esto demuestra que el salario a destajo es la forma de salario -más conveniente al sistema de producción capitalista.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch22"> - <p><span class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXII. Diferencia en el tipo de - los salarios nacionales">CAPÍTULO XXII</h2> - <p class="subh2">DIFERENCIA EN EL TIPO DE LOS SALARIOS NACIONALES</p> - <p class="argh">Cómo pueden compararse los diferentes tipos - nacionales del salario. — Modificaciones de la ley del valor en su - aplicación internacional. — Salario aparente y salario real.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Cómo pueden compararse los diferentes tipos -nacionales del salario.</i></p> - -<p>Para comparar el tipo del salario entre diferentes naciones, es -preciso ante todo tener en cuenta las circunstancias de que depende -en cada una de ellas el valor de la fuerza de trabajo, tales como la -cantidad de las necesidades ordinarias, el precio de las subsistencias, -el número medio de individuos de las familias obreras, los gastos de -educación del trabajador, el papel que desempeña el trabajo de las -mujeres y de los niños, y, en fin, la productividad, la duración y la -intensidad del trabajo.</p> - -<p>Conociendo la duración cotidiana del trabajo y el salario de la -jornada en cada país, se hallará para cada uno el precio de la hora -de trabajo en los mismos ramos de industria; en cuyo caso podrán -compararse los tipos nacionales del salario a jornal. Después será -necesario reducir el salario a jornal a salario a destajo, único que -indica los diferentes grados de intensidad y de productividad del -trabajo.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_180">p. -180</span><i>Modificaciones de la ley del valor en su aplicación -internacional.</i></p> - -<p>Existe en cada país cierta intensidad ordinaria, en defecto de -la cual un producto consume más tiempo de trabajo del socialmente -necesario; pero, cualquiera que sea el tiempo que haya consumido, en -el mercado nacional solo se encuentra el valor correspondiente al -tiempo socialmente necesario para su producción. El valor no se regula -más que por la duración de este tiempo, y semejante regla solo se -modifica cuando el trabajo alcanza un grado de intensidad superior a la -intensidad ordinaria nacional.</p> - -<p>No ocurre lo propio en el mercado universal, donde se encuentran los -productos de los diversos países. La intensidad ordinaria del trabajo -nacional no es la misma en todos ellos. Mayor aquí, menor allá, sus -diversos grados nacionales forman una escala que tiene por medida el -grado de intensidad media internacional que su comparación proporciona. -En comparación con el trabajo nacional más intenso, el trabajo nacional -menos intenso crea, en el mismo tiempo, menos valor, que se traduce en -menos dinero.</p> - -<p>Otra modificación más profunda de la ley del valor en su aplicación -al mercado universal consiste en que el trabajo nacional más productivo -se considera en ese mercado como trabajo más intenso, es decir, -como trabajo que produce, no solo mayor cantidad de productos, sino -mayor cantidad de valor, siempre que la nación más productiva no se -vea obligada por la competencia a rebajar el precio de venta de sus -mercancías al nivel de su valor real.</p> - -<p>Si la producción capitalista está más desarrollada en<span -class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span> un país, el trabajo -nacional alcanza en él, por consecuencia, una productividad y una -intensidad ordinarias más acentuadas que la productividad y la -intensidad medias internacionales, y la cantidad de valor producida en -el mismo tiempo es allí más elevada y se expresa por una cantidad mayor -de dinero, el cual vale relativamente menos en ese país que en otro en -que la producción capitalista está menos desarrollada.</p> - - -<p class="epi"><i>Salario aparente y salario real.</i></p> - -<p>Resulta de este último hecho que el salario nominal, la expresión de -la fuerza de trabajo en dinero, será, por término medio, más elevado en -el primer país que en el segundo, lo cual no quiere decir que suceda lo -mismo precisamente con el salario real, es decir, con la cantidad de -subsistencias puestas a disposición del trabajador.</p> - -<p>Aparte de esta diferencia en el valor del dinero con relación a -las mercancías, se verá con frecuencia que, si el salario cotidiano, -semanal, etc., es más elevado en una nación, el precio proporcional del -trabajo, es decir, su precio comparado con la supervalía o con el valor -del producto, es en ella menos elevado.</p> - -<p>Mientras que el precio aparente del trabajo es por lo general -más bajo en los países pobres, donde ordinariamente los artículos -alimenticios están más baratos, el precio real, o sea el que cuesta -al capitalista una cantidad dada de trabajo ejecutado, el precio real -es en ellos, en casi todos los casos, más elevado que en los países -ricos.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch22a"> - <p><span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SÉPTIMA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Acumulación del capital.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Introducción">INTRODUCCIÓN</h2> - <p class="arg">Circulación del capital. — Del estudio del mecanismo - fundamental de la acumulación.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Circulación del capital.</i></p> - -<p>La transformación de una cantidad de dinero en medios de producción -y en fuerza de trabajo, que es la primera manifestación del movimiento -del valor destinado a funcionar como capital, tiene lugar en el -mercado, dentro del dominio de la circulación.</p> - -<p>El acto de producción, segunda manifestación del movimiento, termina -en cuanto los medios de producción se transforman en mercancías cuyo -valor es mayor que el de los elementos que han contribuido a formarlos, -es decir, contiene una supervalía a más del dinero adelantado.</p> - -<p>Entonces es cuando las mercancías deben ser puestas en circulación. -Es necesario venderlas, realizar su valor en dinero, para después -transformar de nuevo este dinero en capital, y así sucesivamente.</p> - -<p>Este movimiento, pues, es el que constituye la circulación del -capital.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span><i>Del -estudio del mecanismo fundamental de la acumulación.</i></p> - -<p>La condición primera de la acumulación es la de que el capitalista -haya logrado vender sus mercancías y volver a transformar en capital -la mayor parte del dinero así obtenido; es necesario que el capital -haya circulado con regularidad, y vamos a suponer que así ha sido, en -efecto.</p> - -<p>El capitalista que produce la supervalía, es decir, que arranca -directamente al obrero trabajo no pagado, se la apropia el primero, -pero no es él solo quien la disfruta. La supervalía se divide en -diversas partes que perciben diferentes categorías de personas bajo -variadas formas, tales como beneficio industrial, interés, ganancia -comercial, renta agrícola, etc. Pero esta participación no cambia -la naturaleza de la supervalía ni las condiciones por las cuales se -convierte en origen de la acumulación. Cualquiera que sea la parte de -supervalía que el capitalista empresario retenga para sí, él es siempre -el primero que se la apropia por completo y el único que la transforma -en capital; podemos, pues, considerar al capitalista como representante -de todos los que se reparten el botín.</p> - -<p>El movimiento intermediario de la circulación y la división de la -supervalía en varias partes revisten formas diversas, que complican y -oscurecen el acto fundamental de la acumulación. Así, pues, y a fin -de simplificar su análisis, es necesario dejar a un lado todo lo que -oculta el juego íntimo de su mecanismo y estudiar la acumulación desde -el punto de vista de la producción.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch23"> - <p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIII. Reproducción simple">CAPÍTULO XXIII</h2> - <p class="subh2 g0">REPRODUCCIÓN SIMPLE</p> - <p class="argh">La parte del capital adelantada en salarios es solo - una parte del trabajo efectuado por el trabajador. — Todo capital - adelantado se transforma más o menos pronto en capital acumulado. — - Consumo productivo y consumo individual del trabajador. — La simple - reproducción mantiene al trabajador en la situación de asalariado.</p> -</div> - -<p>La producción, cualquiera que sea su forma social, debe ser -continua. Una sociedad no puede dejar de producir, como tampoco -de consumir. Para seguir produciendo, está obligada a transformar -continuamente una parte de sus productos en medios de producción, en -elementos de nuevos productos. Para mantener su riqueza a la misma -altura, en iguales circunstancias, necesita sustituir los medios -de trabajo, las materias primeras, las materias auxiliares, en una -palabra, los medios de producción consumidos, por ejemplo, durante un -año, por idéntica cantidad anual de artículos de la misma especie, o, -dicho de otra manera, es necesario que haya reproducción de la riqueza. -Si la producción afecta la forma capitalista, igual forma afectará la -reproducción. Desde el punto de vista de la primera, el acto de trabajo -sirve entonces de auxiliar para crear supervalía; desde el punto de -vista de la segunda, sirve de medio para reproducir o perpetuar como -capital, es decir, como valor que produce valor, la parte metálica -adelantada.<span class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span> Como -aumento periódico del valor adelantado, la supervalía adquiere la -forma de una <i>renta</i> procedente del capital. Si el capitalista -consume esta renta y la gasta en la misma medida que se va produciendo, -solo habrá simple reproducción, dadas las mismas circunstancias; en -otros términos, el capital continuará funcionando sin acrecentar. No -obstante, las mismas operaciones repetidas por un capital en la misma -escala, le prestan ciertos caracteres que vamos a examinar.</p> - - -<p class="epi"><i>La parte del capital adelantada en salarios es solo -una parte del trabajo efectuado por el trabajador.</i></p> - -<p>Examinemos, en primer lugar, la parte del capital adelantada en -salarios, o sea el capital variable.</p> - -<p>Antes de comenzar a producir, el capitalista compra una cantidad de -fuerzas de trabajo por un tiempo determinado, pero no la paga hasta -después que el obrero ha trabajado y añadido al producto el valor -de su propia fuerza y una supervalía. Además de esta supervalía, -que constituye el caudal de consumo del capitalista, el obrero ha -producido, pues, ese caudal con su propia paga, que es el capital -variable, antes de percibirlo bajo forma de salario. Una parte del -trabajo ejecutado por él la semana precedente o el mes anterior, -sirve para pagar su trabajo de hoy o del mes próximo. Esta parte de -su producto, que vuelve al trabajador convertida en salario, se le -paga, cierto, en dinero; pero el dinero solo es el porta-valor de las -mercancías, y no afecta en nada al hecho de que el salario percibido -por el obrero bajo la forma de adelanto del capitalista no es otra cosa -sino una parte de su propio trabajo ya realizado.</p> - -<p>Sin embargo, antes de tomar nuevo impulso, este movimiento<span -class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span> de producción ha debido -tener un principio y durar cierto tiempo, durante el cual el obrero, -no habiendo aún producido, no podía ser pagado con su propio producto, -como tampoco mantenerse del aire. ¿No se deberá, pues, suponer que -la primera vez que la clase capitalista se presenta en el mercado -para comprar la fuerza de trabajo, tiene ya acumulado, bien por -sus propios esfuerzos o por sus ahorros, capitales que le permitan -adelantar las subsistencias del obrero en forma de moneda? Aceptaremos -provisionalmente esta solución, cuyo fundamento examinaremos en el -<a href="#Ch26">capítulo sobre la acumulación primitiva</a>.</p> - - -<p class="epi"><i>Todo capital adelantado se transforma más o menos -pronto en capital acumulado.</i></p> - -<p>Aunque así sea, la reproducción continua cambia muy pronto el -carácter primitivo del conjunto del capital adelantado, compuesto de -parte variable y parte constante.</p> - -<p>Si un capital de 25.000 pesetas produce anualmente una supervalía de -5.000 pesetas, que consume el capitalista, es evidente que después de -haberse repetido cinco veces este movimiento, la suma de la supervalía -consumida será igual a 5.000 pesetas multiplicadas por 5, o sean 25.000 -pesetas, es decir, el valor total del capital adelantado.</p> - -<p>Si, por ejemplo, solo se consumiese la mitad de la supervalía anual, -el mismo resultado se obtendría a los diez años en vez de ser a los -cinco, pues multiplicando la mitad de la supervalía, que son 2.500 -pesetas, por 10, se tiene la misma cantidad de 25.000 pesetas. En -términos generales, dividiendo el capital adelantado por la cantidad -de supervalía consumida anualmente, se halla<span class="pagenum" -id="Page_187">p. 187</span> el número de años al cabo de los cuales el -capital primitivo ha sido consumido enteramente por el capitalista, y, -por consiguiente, ha desaparecido.</p> - -<p>Según esto, después de cierto tiempo, el valor-capital que -pertenecía al capitalista se hace igual a la suma de supervalía que -este ha adquirido gratuitamente durante ese mismo tiempo; la suma de -valor que ha adelantado iguala a la que ha consumido.</p> - -<p>Es cierto que tiene siempre entre manos un capital cuya cantidad no -ha variado. Pero cuando un hombre consume su hacienda por las deudas -que contrae, el valor de ella solo representa el importe de sus deudas; -del mismo modo, cuando el capitalista ha consumido el equivalente del -capital que había adelantado, el valor de este capital no representa -más que la suma de supervalía monopolizada por él.</p> - -<p>Por consecuencia, la reproducción simple basta para transformar -más o menos pronto todo capital adelantado en capital acumulado o -en supervalía capitalizada. Aunque a su entrada en el dominio de la -producción fuera adquirido por el trabajo personal del empresario, -al cabo de cierto tiempo se convertiría en valor adquirido sin -equivalente, sería la materialización del trabajo no pagado de otro.</p> - - -<p class="epi"><i>Consumo productivo y consumo individual del -trabajador.</i></p> - -<p>El trabajador hace un consumo doble. En el acto de producción -consume, por su trabajo, medios de producción, con objeto de -transformarlos en productos de un valor superior al del capital -adelantado; este es su <i>consumo productivo</i>, que significa -al mismo tiempo consumo de su fuerza por el capitalista a quien -pertenece. Pero el<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span> -dinero desembolsado para la compra de esta fuerza es empleado por el -trabajador en medios de subsistencia, y esto es lo que constituye su -<i>consumo individual</i>.</p> - -<p>El consumo productivo y el consumo individual del trabajador son, -pues, perfectamente distintos. En el primero, el obrero actúa como -fuerza que pone en actividad al capital y pertenece al capitalista; -en el segundo, se pertenece a sí propio y ejecuta funciones vitales -independientemente del acto de producción. El resultado del primero es -la vida del capital, el resultado del segundo es la vida del obrero -mismo.</p> - -<p>Al transformar en fuerza de trabajo una parte de su capital, el -capitalista asegura la conservación y la reducción a valor de su -capital entero. Haciendo esto, mata de una pedrada dos pájaros: saca -beneficio de lo que recibe del obrero, y además de lo que le paga.</p> - -<p>El capital que sirve para pagar la fuerza de trabajo, lo cambia la -clase obrera por las subsistencias cuyo consumo fortalece los músculos, -los nervios, el cerebro de los trabajadores existentes, y forma nuevos -trabajadores. Dentro de los límites de lo estrictamente necesario, el -consumo individual de la clase obrera no es más que la transformación -de las subsistencias, la cual le permite que venda su fuerza de -trabajo en nueva fuerza de trabajo, en nueva materia explotable por el -capital. Por contribuir a la producción y reproducción del instrumento -más indispensable al capitalista, que es el trabajador, el consumo -individual de este es, pues, un elemento de la reproducción del -capital.</p> - -<p>Cierto es que el trabajador efectúa su consumo individual para su -propia satisfacción y no para la del capitalista. Pero las bestias -de carga también quieren comer; ¿acaso por esto su alimentación no -contribuye a dar utilidad<span class="pagenum" id="Page_189">p. -189</span> al propietario? El resultado es que el capitalista no -necesita cuidar del consumo individual de los obreros; esto lo deja -a merced de los instintos de conservación y de reproducción del -trabajador libre; su único interés en esta materia es el de limitarlo a -lo estrictamente necesario.</p> - -<p>Por esto, el cortesano rastrero del capital, el economista vulgar, -solo considera como productiva la parte del consumo individual que -necesita hacer la clase obrera para perpetuarse y acrecentarse, y -sin ella el capital no hallaría fuerza de trabajo que consumir, o no -encontraría la suficiente. Todo cuanto el trabajador puede gastar, -aparte de su alimentación, en esparcimiento, sea físico o intelectual, -es un consumo improductivo que se le echa en cara como si fuese un -crimen.</p> - -<p>El consumo individual del trabajador puede considerarse, con razón, -como improductivo, pero solo en cuanto a él, pues el consumo no -reproduce sino al individuo necesitado; en desquite, es productivo para -el capitalista y para el Estado, pues da origen a la fuerza creadora de -toda riqueza.</p> - - -<p class="epi"><i>La simple reproducción mantiene al trabajador en la -situación de asalariado.</i></p> - -<p>Desde el punto de vista social, la clase obrera es, por -consiguiente, como cualquier otro instrumento de trabajo, una -dependencia del capital, cuyo movimiento de producción exige en ciertos -límites el consumo individual de los trabajadores. Este consumo -individual que los sustenta y los reproduce, destruye al mismo tiempo -las subsistencias que se habían procurado vendiéndose, y los obliga -a reaparecer constantemente en el mercado.<span class="pagenum" -id="Page_190">p. 190</span> Hemos visto en el <a href="#Ch6">capítulo -sexto</a> que no bastan la producción y la circulación de las -mercancías para acrecentar el capital. Era necesario todavía que el -hombre de dinero encontrase en el mercado a otros hombres libres, pero -obligados a vender voluntariamente su fuerza de trabajo, no teniendo -otra cosa que vender. La separación entre producto y productor, entre -una categoría de personas dotadas de todas las cosas necesarias al -trabajo para realizarse y otra categoría de individuos cuyo único -patrimonio se reduce a su fuerza de trabajo, tal era el punto de -partida de la producción capitalista.</p> - -<p>Pero lo que fue punto de partida se convirtió bien pronto, gracias a -la simple reproducción, en resultado constantemente renovado. Por una -parte, el movimiento de producción no cesa de transformar la riqueza -material en capital y en medios de gozar para el capitalista; por -otra, el obrero es después lo mismo exactamente que antes era: origen -personal de riqueza, privada de sus propios medios de realización. -La repetición periódica del movimiento de producción capitalista -transforma continuamente el producto del asalariado en valor que -absorbe la fuerza creadora de este, en medios de producción que dominan -al productor, en medios de subsistencias que sirven para avasallar al -obrero.</p> - -<p>El sistema de producción capitalista reproduce, pues, por sí mismo -la separación entre el trabajador y las condiciones del trabajo. Por -esto solamente, reproduce y perpetúa las condiciones que obligan al -obrero a venderse para vivir y permiten al capitalista comprarlo para -enriquecerse. No es el acaso quien los coloca frente a frente en el -mercado como vendedor y comprador, es el hecho mismo del sistema de -producción el que arroja siempre al obrero en el mercado como vendedor -de su fuerza de<span class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span> -trabajo y el que transforma su producto en medio de compra para el -capitalista.</p> - -<p>En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a -la clase que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un -capitalista individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la -renovación continua de este acto de venta, por el engaño del libre -contrato, por el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones -de los precios que el trabajo alcanza en el mercado.</p> - -<p>Considerado el movimiento de producción capitalista en su -continuidad, o como reproducción, no produce solamente mercancías y -supervalía, sino que reproduce y perpetúa su base: el trabajador en la -condición de asalariado.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch24"> - <p><span class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIV. Transformación de la - supervalía en capital">CAPÍTULO XXIV</h2> - <p class="subh2">TRANSFORMACIÓN DE LA SUPERVALÍA EN CAPITAL</p> - <p class="argh">I. Reproducción en mayor escala. — Cuanto más acumula - el capitalista más puede acumular. — La apropiación capitalista no - es más que la aplicación de las leyes de la producción mercantil. - — II. Ideas falsas acerca de la acumulación. — III. División de la - supervalía en capital y en renta. — Teoría de la abstinencia. — - IV. Circunstancias que influyen en la extensión de la acumulación. - — Grado de explotación de la fuerza obrera. — Productividad del - trabajo. — Diferencia creciente entre el capital empleado y el - capital consumido. — Cantidad del capital adelantado. — V. El fondo - del trabajo.</p> -</div> - - -<p class="epi">I. <i>Reproducción en mayor escala.</i></p> - -<p>Hemos visto en los capítulos precedentes cómo la supervalía nace del -capital; ahora vamos a ver cómo el capital nace de la supervalía.</p> - -<p>Si, en vez de ser consumida, la supervalía se adelanta y se -emplea como capital, se forma uno nuevo que se añade al primitivo. -Consideremos desde luego esta operación en lo que toca al capitalista -individual.</p> - -<p>Un industrial hilador, por ejemplo, adelanta 250.000 pesetas; las -cuatro quintas partes, o sean 200.000 pesetas, en algodón, máquinas, -etc., y la restante en salarios. Con esto produce anualmente 75.000 -kilogramos de hilados de un valor de 4 pesetas cada kilogramo, o sea -un total de 300.000 pesetas. La supervalía, que es desde luego de -50.000 pesetas, está contenida en el <i>producto neto</i> de 12.500 -kilogramos, que es la sexta parte del <i>producto<span class="pagenum" -id="Page_193">p. 193</span> bruto</i>, pues vendidos a 4 pesetas el -kilogramo producen una suma igual de 50.000 pesetas, y esta cantidad -vale siempre 50.000 pesetas. Su carácter de supervalía indica cómo -han llegado a manos del capitalista, pero no altera absolutamente su -carácter de valor o de dinero.</p> - -<p>Para capitalizar la nueva suma de 50.000 pesetas, el industrial no -hace más que adelantar las cuatro quintas partes de ella para la compra -de algodón y demás materiales necesarios, y la parte restante para -adquirir hilanderos suplementarios. Después de hecho esto, el nuevo -capital de 50.000 pesetas funciona en la filatura y produce a su vez -una supervalía de 10.000 pesetas.</p> - -<p>En sus comienzos, el capital ha sido adelantado en forma de dinero; -la supervalía, al contrario, existe desde luego como valor de cierta -cantidad de producto bruto. Si la venta de este último, su cambio -por dinero, vuelve al capital a su forma primitiva, la forma dinero, -también transforma el modo de ser primitivo de la supervalía, que -es la forma mercancía. Pero después de la venta del producto bruto, -valor-capital y supervalía son igualmente sumas de dinero, y su -transformación en capital, que tiene lugar en seguida, se efectúa de -idéntica manera para ambas cantidades. El capitalista adelanta, pues, -las dos sumas para comprar las mercancías con cuyo auxilio vuelve -a empezar de nuevo, y ahora en mayor escala, la fabricación de su -producto.</p> - -<p>Sin embargo, para poder comprar los elementos constitutivos de -aquella fabricación, es necesario que los encuentre en el mercado. -La producción anual debe suministrar, por consecuencia, no solamente -todos los artículos necesarios para reemplazar los elementos materiales -del capital gastado durante el año, sino también una cantidad de -dichos artículos mayor que la consumida, así<span class="pagenum" -id="Page_194">p. 194</span> como fuerzas de trabajo suplementarias, a -fin de que pueda funcionar el nuevo valor-capital, que ya es mayor que -el primitivo.</p> - -<p>El mecanismo de la producción capitalista suministra esta demasía -de fuerza de trabajo, reproduciendo a la clase obrera como clase -asalariada cuyo salario usual asegura, no solo el sustento, sino aun -la multiplicación. Únicamente se necesita para esto que una parte del -sobretrabajo anual se haya empleado en crear medios de producción y de -subsistencia además de los necesarios para la reposición del capital -adelantado, no habiendo que hacer entonces más que añadir las nuevas -fuerzas de trabajo suministradas cada año en edades diversas por -la clase obrera, al exceso de medios de producción que contiene la -producción anual.</p> - -<p>La acumulación resulta, por consecuencia, de la reproducción del -capital en proporción creciente.</p> - - -<p class="epi"><i>Cuanto más acumula el capitalista, más puede -acumular.</i></p> - -<p>El capital primitivo se ha formado, en el ejemplo anterior, por el -adelanto de 250.000 pesetas. ¿De dónde ha sacado estas riquezas el -capitalista? De su propio trabajo o del de sus antepasados, responden -a coro las eminencias de la Economía política; y su suposición parece -que, en efecto, es la única conforme con las leyes de la producción -mercantil.</p> - -<p>No sucede lo mismo con el nuevo capital de 50.000 pesetas. Su -procedencia nos es perfectamente conocida: dimana de la supervalía -capitalizada. Desde su origen, no contiene la partícula más mínima de -valor que no provenga del trabajo no pagado de otro. Los medios de -producción a los cuales se añade la fuerza obrera suplementaria,<span -class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> así como las subsistencias -que la mantienen, son partes del producto neto del tributo arrancado -anualmente a la clase obrera por la clase capitalista. El hecho de que -esta última, mediante cierta cantidad de dicho tributo, compre a la -clase obrera una demasía de fuerza, aun en su justo valor, se asemeja -a la magnanimidad de un conquistador que se halla dispuesto a pagar -generosamente las mercancías de los vencidos con el dinero que les ha -arrancado. Merced a su sobretrabajo de un año, la clase obrera crea el -nuevo capital que permitirá el año próximo crear trabajo de más; esto -es lo que se llama crear capital por medio del capital.</p> - -<p>La acumulación de 50.000 pesetas por el primer capital supone -que la suma de 250.000 pesetas, adelantada como capital primitivo, -proviene del propio caudal de su poseedor, de su «trabajo primitivo». -Pero la acumulación de 10.000 pesetas por el segundo capital supone -la acumulación precedente del capital de 50.000 pesetas, que es la -supervalía capitalizada del capital primitivo. Síguese de esto, que -cuanto más acumula el capitalista, adquiere más medios de acumular. En -otros términos, cuanto más trabajo no pagado de otro se haya apropiado -anteriormente, más aún puede monopolizar en la actualidad.</p> - - -<p class="epi"><i>La apropiación capitalista no es más que la -aplicación de las leyes de la producción mercantil.</i></p> - -<p>Este modo de enriquecerse resulta, es necesario comprenderlo bien, -no de la violación, sino, al contrario, de la aplicación de las leyes -que rigen la producción mercantil. Para convencerse de ello, basta -echar una ojeada sobre las operaciones sucesivas que tienden a la -acumulación.</p> - -<p>Hemos visto que la transformación positiva de una<span -class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span> suma de valor en capital -se hace conforme a las leyes del cambio. Uno de los dos que cambian -vende su fuerza de trabajo, que compra el otro. El primero recibe el -valor de su mercancía, y el uso de esta, que es el trabajo, pertenece -al segundo, quien transforma entonces los medios de producción, que le -pertenecen, con el auxilio de un trabajo que le pertenece también, en -un nuevo producto que es suyo con perfecto derecho.</p> - -<p>El valor de este producto contiene desde luego el de los medios de -producción consumidos; pero el trabajo no emplearía útilmente estos -medios si su valor no pasase al producto. Dicho valor encierra, además, -el equivalente de la fuerza de trabajo y una supervalía. Este resultado -es debido a que la fuerza obrera vendida por un tiempo determinado, -un día, una semana, etc., posee más valor del que su uso produce en -el mismo tiempo. Pero al obtener el valor de cambio de su fuerza, el -trabajador ha enajenado el valor de uso de ella, como sucede en toda -compra y venta de mercancías.</p> - -<p>Por más que el uso de este artículo particular, el trabajo, sea -suministrar trabajo, y, por consiguiente, producir valor, eso no altera -en nada la dicha ley general de la producción mercantil. Si, pues, -la suma de valor adelantada en salarios se vuelve a encontrar en el -producto con una demasía, esta no proviene de un engaño cometido con -el vendedor, quien recibe el equivalente de su mercancía, sino del -consumo que de esta hace el comprador. La ley de los cambios no exige -la igualdad sino por relación del valor cambiable de los artículos -enajenados mutuamente, pero supone una diferencia entre sus valores de -uso, y no tiene nada que ver con su consumo, que solo comienza después -de haberse llevado a cabo la venta.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span>La transformación -primitiva del dinero en capital se efectúa, pues, conforme a las leyes -económicas de la producción de mercancías y al derecho de propiedad -que de ellos se origina. ¿En qué se modifica este hecho porque el -capitalista transforme en seguida la supervalía en capital? Acabamos de -decir que esta supervalía es propiedad suya; y los nuevos obreros que -la supervalía recluta, funcionando a su vez como capital, no tienen que -ver nada con que ella haya sido producida anteriormente por obreros. -Todo lo que estos nuevos obreros pueden exigir es que el capitalista -les pague también a ellos su fuerza de trabajo.</p> - -<p>Las cosas no se presentarían así si se examinasen las relaciones que -hay entre el capitalista y los obreros, no ya separadamente, sino en su -encadenamiento, y si se tuviesen en cuenta la clase capitalista y la -clase obrera. Mas como la producción mercantil no pone frente a frente -sino vendedores y compradores independientes unos de otros, para juzgar -esta producción según sus propias leyes es preciso considerar cada -transacción aisladamente, y no en su unión con la que le precede o con -la que le sigue. Además, como las compras y ventas se hacen siempre de -individuo a individuo, no deben buscarse en ellas las relaciones entre -una y otra clase.</p> - -<p>Asimismo, cada uno de los esfuerzos en función del capital le presta -nuevo impulso; y conforme al derecho de la producción mercantil, en -régimen capitalista la riqueza puede ser cada día más monopolizada, -merced a la apropiación sucesiva del trabajo no pagado de otro. ¡Qué -ilusión es, pues, la de ciertas escuelas socialistas que pretenden -quebrantar el régimen del capital aplicándole las leyes de la -producción mercantil!</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_198">p. 198</span>II. -<i>Ideas falsas acerca de la acumulación.</i></p> - -<p>Las mercancías que el capitalista compra como medios de goce, no -le sirven evidentemente como medios de producción y de multiplicación -de su valor; el trabajo que paga con el mismo fin, tampoco es trabajo -productivo. De este modo derrocha la supervalía a título de ganancia, -en vez de hacerla fructificar como capital.</p> - -<p>También la Economía política burguesa ha predicado, como el primero -de los deberes cívicos, la acumulación, es decir, el empleo de una gran -parte de la ganancia en el reclutamiento de trabajadores productivos, -que producen más de lo que reciben.</p> - -<p>Ha combatido además la creencia popular que confunde la acumulación -capitalista con el hacinamiento de tesoros, como si el guardar el -dinero bajo llave no fuese el método más seguro para no capitalizarlo. -No debe, pues, confundirse la acumulación capitalista, que es un acto -de producción, con el aumento de los bienes que figuran en el fondo -de consumo de los ricos y que se gastan lentamente, ni tampoco con la -formación de reservas o provisiones, hecho común a todos los sistemas -de producción.</p> - -<p>La Economía política clásica ha sostenido con perfecta razón que -el rasgo más característico de la acumulación es que las gentes que -viven del producto neto deben ser trabajadores productivos y no -improductivos. Pero se equivoca cuando de aquí saca la conclusión -de que la parte del producto neto que se transforma en capital, es -consumida por la clase obrera.</p> - -<p>Dedúcese de esta manera de ver, que toda la supervalía transformada -en capital se adelanta únicamente en<span class="pagenum" -id="Page_199">p. 199</span> salarios. La supervalía se divide, al -contrario, lo mismo que el valor-capital de donde procede, en precio -de compra de medios de producción y de fuerza de trabajo. Para poder -transformarse en fuerza de trabajo suplementaria, el producto líquido -ha de contener un exceso de subsistencias de primera necesidad; pero, -para que esta fuerza suplementaria pueda ser explotada, debe contener, -además, nuevos medios de producción que no entran en el consumo -personal de los trabajadores ni tampoco en el de los capitalistas.</p> - - -<p class="epi">III. <i>División de la supervalía en capital y en renta.</i></p> - -<p>Una parte de la supervalía la gasta el capitalista como ganancia, -y la otra la acumula como capital. Siendo las mismas todas las demás -circunstancias, la proporción según la cual se hace esta división, -determinará la cantidad de la acumulación. El propietario de la -supervalía, el capitalista, es quien la divide, según su voluntad. De -la parte del tributo arrancado por él, y que él mismo acumula, se dice -que la ahorra, porque no la consume, es decir, porque cumple su papel -de capitalista, que es el de enriquecerse.</p> - -<p>El capitalista no tiene ningún valor histórico, ningún derecho -histórico a la vida, ninguna razón de ser social, en tanto no funciona -como capital personificado. Solo bajo esta condición, la necesidad -momentánea de su propia existencia es una consecuencia de la necesidad -pasajera del sistema de producción capitalista. El fin determinante -de su actividad no es, pues, ni el valor de uso ni el goce, sino -el valor de cambio y su continuo acrecentamiento. Agente fanático -de la acumulación, obliga incesantemente a los hombres a producir -para producir,<span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span> -impulsándolos así instintivamente a desarrollar las potencias -productoras y las condiciones materiales que por sí solas pueden formar -la base de una sociedad nueva y superior.</p> - -<p>El desarrollo de la producción capitalista exige un acrecentamiento -continuo del capital invertido en una empresa, y la competencia obliga -a cada capitalista individual a obrar de grado o por fuerza conforme a -las leyes de la producción capitalista. La competencia no le permite -conservar su capital sin aumentarlo, y no puede continuar aumentándolo -sino mediante una acumulación cada vez más considerable. Su voluntad -y su conciencia no expresan más que las necesidades del capital que -representa; en su consumo personal no ve sino una especie de robo, o de -préstamo al menos, hecho a la acumulación.</p> - -<p>Pero, a medida que se desarrolla el régimen de producción -capitalista, y con él la acumulación y la riqueza, el capitalista -deja de ser simple personificación del capital. Mientras que el -capitalista chapado a la antigua omite todo gasto individual que -no es indispensable, no viendo en él más que una usurpación hecha -a la riqueza, el capitalista a la moderna es capaz de ver en la -capitalización de la supervalía un obstáculo para sus necesidades -insaciables de goces.</p> - -<p>En los comienzos de la producción capitalista —y este hecho se -renueva en la vida privada de todo industrial principiante—, la -avaricia y el afán de enriquecerse le dominan exclusivamente. Pero el -progreso de la producción no solamente crea todo un nuevo mundo de -goces, sino que abre, con la especulación y el crédito, mil fuentes de -súbito enriquecimiento. Llegado a cierto grado el desarrollo, impone -aun al infeliz capitalista una prodigalidad<span class="pagenum" -id="Page_201">p. 201</span> puramente convencional, muestra a la vez de -riqueza y de crédito. El lujo llega a ser una necesidad del oficio y -entra en los gastos de representación del capital.</p> - -<p>No es esto todo. El capitalista no se enriquece, como el labrador o -el artesano independiente, en proporción a su trabajo particular y a -su sobriedad personal, sino proporcionalmente al trabajo gratuito de -otro que absorbe, y a la privación de todos los placeres de la vida -que inflige a sus obreros. Su prodigalidad se acrecienta a medida que -acumula, sin que su acumulación esté necesariamente restringida por -su gasto. De todas maneras, hay en él lucha entre la tendencia a la -acumulación y la tendencia al placer.</p> - - -<p class="epi"><i>Teoría de la abstinencia.</i></p> - -<p>Ahorrar, ahorrar constantemente, es decir, volver a transformar -sin descanso en capital la mayor parte posible de la supervalía o del -producto líquido, acumular para acumular, producir para producir, tal -es el lema de la Economía política al proclamar la misión histórica del -periodo burgués; si el proletario no es más que una máquina que produce -supervalía, el capitalista es también una máquina que capitaliza esta -supervalía.</p> - -<p>Pero después de 1830, en la época en que se propagaban las doctrinas -socialistas, el fourierismo y el sansimonismo en Francia, el owenismo -en Inglaterra, mientras el proletariado de las ciudades tocaba en Lyon -el somatén de alarma, y en Inglaterra el proletariado del campo paseaba -la tea incendiaria, fue cuando la Economía política reveló al mundo una -doctrina maravillosa para salvar la sociedad amenazada.</p> - -<p>Dicha doctrina transformó instantáneamente las condiciones<span -class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span> del movimiento de trabajo -del capitalista en otras tantas prácticas de «abstinencia» del -capitalista, aunque admitiendo que su obrero no se abstiene de trabajar -para él. El capitalista «se impone», escribe M. G. de Molinari, «una -privación al prestar sus instrumentos de producción al trabajador»; -dicho de otro modo, se impone una privación cuando hace valer los -medios de producción como capital añadiendo a ellos la fuerza obrera, -en vez de comerse los piensos, los animales de tiro, el algodón, las -máquinas de vapor, etc.</p> - -<p>En resumen, todo el mundo se compadeció de las mortificaciones -del capitalista. No es solamente la acumulación, no, «la simple -conservación de un capital exige un esfuerzo constante para resistir -a la tentación de consumirlo» (Courcelle-Seneuil). Sería preciso, en -verdad, haber renunciado a todo sentimiento humanitario para no buscar -el modo de librar al capitalista de sus tentaciones y de su martirio, -librándole de su capital.</p> - - -<p class="epi">IV. <i>Circunstancias que influyen en la extensión de la -acumulación.</i></p> - -<p>Determinada la proporción según la cual la supervalía se divide -en capital y en beneficio, la cantidad del capital acumulado depende -evidentemente de la cantidad de la supervalía. Supongamos, por -ejemplo, que la proporción es de 80 por 100 lo capitalizado y de -20 por 100 lo consumido, entonces el capital acumulado se eleva a -2.400 pesetas o a 1.200, según la supervalía sea de 3.000 o de 1.500 -pesetas. Así, todas las circunstancias que determinan la cantidad de la -supervalía, contribuyen a determinar la extensión de la acumulación. -Recapitulémoslas desde este último punto de vista solamente.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_203">p. -203</span><i>Grado de explotación de la fuerza obrera.</i></p> - -<p>Se sabe que el tipo de la supervalía depende, en primer lugar, del -grado de explotación de la fuerza obrera. Al tratar de la producción -de la supervalía, hemos supuesto siempre que el obrero recibe el justo -valor de su fuerza. Los cercenamientos hechos a este valor juegan, -no obstante, en la práctica un papel muy importante. En cierto modo, -este procedimiento transforma el fondo de consumo necesario para el -sustento del trabajador en fondo de acumulación del capitalista. La -tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible, -y eliminar del consumo obrero lo que él llama lo superfluo. El capital -ha sido auxiliado en esta tarea por la competencia cosmopolita que el -desarrollo de la producción capitalista ha hecho nacer entre todos -los trabajadores del globo. Hoy día se trata nada menos que de hacer -descender, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los -salarios al nivel chino.</p> - -<p>Además, una explotación más intensa de la fuerza de trabajo permite -aumentar la cantidad de trabajo sin aumentar la maquinaria, es decir, -el conjunto de medios de trabajo, máquinas, aparatos, instrumentos, -edificios, construcciones, etc. Un establecimiento que emplea, -por ejemplo, cien hombres trabajando ocho horas por día, recibirá -diariamente ochocientas horas de trabajo. Si, para aumentar este -total en una mitad más, el capitalista admitiese cincuenta nuevos -obreros, necesitaría hacer un adelanto no solamente en salarios, sino -también en maquinaria. Pero, si hace trabajar a sus cien obreros doce -horas diarias en lugar de ocho, obtiene el mismo resultado, y la -antigua maquinaria es suficiente. En adelante,<span class="pagenum" -id="Page_204">p. 204</span> esa maquinaria va a funcionar en mayor -escala, se desgastará más pronto y habrá que reponerla antes, y -esto será todo. Obtenido de esa manera un excedente de trabajo por -un esfuerzo más considerable exigido a la fuerza obrera, aumenta la -supervalía o el producto líquido, fundamento de la acumulación, sin -que haya necesidad de un aumento previo y proporcional a la parte del -capital adelantado en maquinaria.</p> - -<p>Un simple excedente de trabajo, sacado del mismo número de obreros, -basta en la industria extractora, la de las minas, por ejemplo, para -aumentar el valor y la masa del producto que suministra gratuitamente -la Naturaleza, y, por consecuencia, el fondo de acumulación. En la -agricultura, en que la sola acción mecánica del trabajo sobre el -suelo aumenta maravillosamente su fertilidad, un excedente de trabajo -idéntico produce mayor efecto; como en la industria extractora, la -acción directa del hombre sobre la Naturaleza favorece la acumulación. -Además, como la industria extractora y la agricultura suministran -materias a la industria manufacturera, el acrecentamiento de productos -que el excedente de trabajo procura en las dos primeras, sin aumento -de adelantos, redunda en provecho de la última. Merced únicamente a -la fuerza obrera y a la tierra, fuentes primitivas de la riqueza, el -capital aumenta, pues, sus elementos de acumulación.</p> - - -<p class="epi"><i>Productividad del trabajo.</i></p> - -<p>Otro elemento importante de la acumulación es el grado de -productividad del trabajo social.</p> - -<p>Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto -líquido, del cual ella es el valor, corresponde a<span class="pagenum" -id="Page_205">p. 205</span> la productividad del trabajo puesto en -función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus facultades -productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los medios de -producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el de las -materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más medios -de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía que -se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye la -renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en -lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de -objetos útiles.</p> - - -<p class="epi"><i>Diferencia creciente entre el capital empleado y el -capital consumido.</i></p> - -<p>La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de -conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor -de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios -de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a -medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el -capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente.</p> - -<p>La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria, -funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no -desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones -a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento -produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre -la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de -una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles -europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden -por su<span class="pagenum" id="Page_206">p. 206</span> uso cotidiano. -Luego estos medios creados por el hombre prestan servicios gratuitos, -en proporción de los efectos útiles que contribuyen a producir sin -aumento de gastos. Estos servicios gratuitos del trabajo de otro -periodo, puestos en actividad por el trabajo de hoy, se acumulan merced -al desarrollo de las fuerzas productivas y a la acumulación que le -acompaña.</p> - -<p>El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el -trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas, -no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la -ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el -carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden -separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el -trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo.</p> - - -<p class="epi"><i>Cantidad del capital adelantado.</i></p> - -<p>Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de -la supervalía se determina por el número de obreros explotados a la -vez, y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la -cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el -capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también -el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva -acumulación.</p> - - -<p class="epi">V. <i>El fondo del trabajo.</i></p> - -<p>Los capitalistas, sus hijos y sus gobiernos derrochan cada año una -parte considerable del producto líquido anual; además, guardan en su -fondo de consumo una<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span> -porción de objetos que se gastan lentamente y son aptos para un empleo -reproductivo, y hacen estériles, al adaptarlas a su servicio personal, -una multitud de fuerzas obreras. La cantidad de riqueza que se -capitaliza no es, pues, nunca tan grande como podría ser. La relación -de cantidad con el total de la riqueza social varía con todo cambio -en la división de la supervalía en renta personal y en nuevo capital. -Así, lejos de ser una parte determinada de adelanto y una parte fija de -la riqueza social, el capital social solo es una porción variable de -esta.</p> - -<p>Sin embargo, ciertos economistas se hallan propensos a no ver, en el -capital social, más que una parte determinada de adelanto de la riqueza -social, y aplican esta teoría a lo que ellos llaman «fondo del salario» -o «fondo del trabajo». Según ellos, este es una porción particular de -la riqueza social, el valor de una cantidad dada de subsistencias, -cuya naturaleza fija a cada momento los límites fatales que la clase -trabajadora trata inútilmente de franquear. De creer esto, estando -así determinada la suma que debe distribuirse entre los asalariados, -se sigue que si la parte que toca a cada uno es demasiado pequeña, -ocurre esto porque su número es demasiado grande, y que, finalmente, su -miseria es un hecho, no del orden social, sino del orden natural.</p> - -<p>En primer lugar, los límites que el sistema capitalista impone -al consumo del productor, no son «naturales» sino dentro del medio -adecuado a este sistema, así como el látigo no funciona como aguijón -«natural» del trabajo más que en el sistema esclavista. En efecto, es -propio de la naturaleza de la producción capitalista el limitar la -parte del productor a lo que es indispensable para el sustento de su -fuerza obrera, y el atribuir la demasía de su producto al capitalista. -Lo que sería menester demostrar<span class="pagenum" id="Page_208">p. -208</span> ante todo es que, a pesar de su origen completamente -reciente, el sistema capitalista de la producción social es, no -obstante, su sistema irrevocable y «natural».</p> - -<p>Pero, aun con la manera de ser del sistema capitalista, es falso -que el «fondo del salario» esté determinado de antemano por la suma de -la riqueza social o del capital social. Puesto que este es solamente -una porción variable de la riqueza social, el fondo del salario, que -no es más que una parte de este capital, no sería una parte fija y -determinada de antemano de la riqueza social.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch25"> - <p><span class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXV. Ley general de la - acumulación capitalista">CAPÍTULO XXV</h2> - <p class="subh2">LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA</p> - <p class="argh">I. La composición del capital. — Circunstancias - en que la acumulación del capital puede provocar un alza de los - salarios. — La magnitud del capital no depende del número de la - población obrera. — II. La parte variable del capital disminuye - relativamente a su parte constante. — Concentración y centralización. - — III. Demanda de trabajo relativa y demanda de trabajo - efectiva. — La ley de población adecuada a la época capitalista. — - Formación de un ejército industrial de reserva. — Lo que determina - el tipo general de los salarios. — La ley de la oferta y la demanda - es un engaño. — IV. Formas diversas del exceso relativo - de población. — El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema - capitalista.</p> -</div> - - -<p class="epi">I. <i>La composición del capital.</i></p> - -<p>Vamos ahora a tratar de la influencia que el acrecentamiento del -capital ejerce en la suerte de la clase obrera. El elemento más -importante para la solución de este problema es la composición del -capital y los cambios que esta experimenta con el progreso de la -acumulación.</p> - -<p>La composición del capital puede ser considerada desde un doble -punto de vista. Con relación al valor, se halla determinada por la -proporción según la cual el capital se divide en parte constante (el -valor de los medios de producción) y en parte variable (el valor de -la fuerza obrera). Con relación a su materia, tal como aparece en el -acto de producción, todo capital consiste en medios de producción -y en fuerza obrera activa, y su composición está determinada por -la proporción que existe entre la masa de los medios de producción -empleados y la cantidad de trabajo necesario para hacerlos -funcionar.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span>La primera -composición del capital es la <i>composición-valor</i>; la segunda -la <i>composición técnica</i>. Y, a fin de expresar el lazo íntimo -existente entre ambas, llamaremos <i>composición orgánica</i> del -capital a su composición-valor siempre que esta dependa de su -composición técnica, y que, por consiguiente, los cambios ocurridos en -la cantidad de medios de producción y de fuerza obrera influyan en su -valor. Cuando hablamos en general de la composición del capital, se -trata siempre de su composición orgánica.</p> - -<p>Los numerosos capitales colocados en un mismo ramo de producción y -que funcionan en manos de una multitud de capitalistas independientes -unos de otros, difieren más o menos en su composición, pero el término -medio de sus composiciones particulares constituye la composición del -capital social consagrado a este ramo de producción. La composición -media del capital varía mucho de uno a otro ramo de producción, pero -el término medio de todas estas composiciones medias constituye la -composición del capital social empleado en un país, siendo de esta -última de la que se trata en las investigaciones siguientes.</p> - - -<p class="epi"><i>Circunstancias en que la acumulación del capital -puede provocar un alza de los salarios.</i></p> - -<p>Cierta cantidad de la supervalía capitalizada debe ser adelantada -en salarios. Luego, suponiendo que la composición del capital sea la -misma, la demanda de trabajo marchará a compás de la acumulación, y la -parte variable del capital aumentará al menos en la misma proporción -que su masa total.</p> - -<p>En este supuesto, el progreso constante de la acumulación<span -class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> debe provocar tarde o -temprano una elevación gradual de los salarios. Porque, proporcionando -cada año ocupación a un número de asalariados mayor que el del año -precedente, las necesidades de esta acumulación, la cual va siempre en -aumento, acabarán por sobrepujar la oferta ordinaria de trabajo, y, por -de contado, se elevará el tipo de los salarios.</p> - -<p>No obstante, las circunstancias más o menos favorables en medio de -las cuales la clase obrera se reproduce y se multiplica, no alteran en -lo más mínimo el carácter fundamental de la reproducción capitalista. -Así como la reproducción simple vuelve a traer constantemente la misma -relación social, capitalismo y salariado, así también la acumulación -no hace más que reproducir, con más capitalistas o capitalistas más -poderosos por un lado, más asalariados por otro. La reproducción del -capital encierra la de su gran instrumento de crear valor: la fuerza de -trabajo. Acumulación del capital es, pues, al mismo tiempo, aumento del -proletariado, de los asalariados que transforman su fuerza obrera en -fuerza vital del capital y se convierten así, de grado o por fuerza, en -siervos de su propio producto, que es propiedad del capitalista.</p> - -<p>En la situación que suponemos, y que es la más favorable posible -para los obreros, su estado de dependencia reviste, pues, las formas -más soportables. En vez de ganar en intensidad, la explotación y la -dominación capitalistas ganan simplemente en extensión a medida que -aumenta el capital y, con él, el número de sus vasallos. Entonces -toca a estos una parte mayor del producto líquido siempre creciente, -de suerte que se hallan en disposición de ensanchar el círculo de sus -goces, de alimentarse mejor, de vestirse, de proveerse de muebles, -etc., y<span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span> de formar -pequeñas reservas pecuniarias. Pero, si un trato mejor para con el -esclavo, una alimentación más abundante, vestidos más decentes, y un -poco más de dinero por añadidura, no pueden romper las cadenas de la -esclavitud, sucede lo mismo con las del salariado.</p> - -<p>En efecto, no hay que olvidar que la ley absoluta del sistema de -producción capitalista es fabricar supervalía. Lo que se propone -el comprador de la fuerza obrera es enriquecerse haciendo valer su -capital, produciendo mercancías que contienen más trabajo del que paga -por ellas, y con cuya venta realiza, por lo tanto, una porción de -valor que no le ha costado nada. Sean cuales fueren las condiciones -de la venta de la fuerza obrera, la naturaleza del salario es poner -siempre en movimiento cierta cantidad de trabajo gratuito. El aumento -del salario no indica, pues, sino una disminución relativa del -trabajo gratuito que el obrero debe proporcionar siempre; pero esta -disminución no llegará nunca a ser tal que ponga en peligro el sistema -capitalista.</p> - -<p>Hemos admitido que el tipo de los salarios haya podido elevarse -merced a un aumento del capital superior al del trabajo ofrecido. Solo -queda entonces esta alternativa: o los salarios continúan subiendo, y -siendo motivado este movimiento por los progresos de la acumulación, -es evidente que la disminución del trabajo gratuito de los obreros -no impide al capital extender su dominación, o bien el alza continua -de los salarios comienza a perjudicar a la acumulación, y esta llega -a disminuir; pero esta disminución nunca hace desaparecer la causa -primera del alza, que no es otra sino el exceso del capital comparado -con la oferta del trabajo; inmediatamente el tipo del salario vuelve a -descender a un nivel en armonía con las necesidades del movimiento del -capital, nivel que<span class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span> -puede ser superior, igual o inferior al que era en el momento de -efectuarse el alza de los salarios.</p> - -<p>Así, el mecanismo de la producción capitalista vence por sí solo el -obstáculo que puede llegar a crear, aun dado caso de que no varíe la -composición del capital. Pero el alza de los salarios es un poderoso -acicate que impele al perfeccionamiento de la maquinaria, y, por tanto, -al cambio en la composición del capital que trae por consecuencia la -baja de los salarios.</p> - - -<p class="epi"><i>La magnitud del capital no depende del número de la -población obrera.</i></p> - -<p>Hay que conocer a fondo la relación que existe entre los movimientos -del capital en vías de acumulación y las oscilaciones del tipo de los -salarios que a aquellos se refieren.</p> - -<p>Ora es un exceso de capital procedente de una acumulación más -rápida, la cual hace que el trabajo ofrecido sea relativamente -insuficiente, y tiende, por consecuencia, a elevar su precio; ora -un aminoramiento de la acumulación, el cual da por resultado que -el trabajo ofrecido sea relativamente superabundante, y rebaja su -precio. El movimiento de aumento y de disminución del capital en vías -de acumulación produce, pues, alternativamente la insuficiencia y -la superabundancia relativas del trabajo ofrecido; pero ni una baja -efectiva del número de la población obrera hace que el capital abunde -en el primer caso, ni un aumento efectivo de dicho número hace al -capital insuficiente en el segundo.</p> - -<p>La relación entre la acumulación del capital y el tipo del salario -no es más que la relación entre el trabajo gratuito, transformado -en capital, y el suplemento de trabajo<span class="pagenum" -id="Page_214">p. 214</span> pagado que exige este capital suplementario -para ser puesto en actividad. No es precisamente una relación entre dos -términos independientes uno de otro, a saber, por un lado la suma del -capital, y, por otro, el número de la población obrera, sino, en último -término, una relación entre el trabajo gratuito y el trabajo pagado de -la misma población obrera.</p> - -<p>Si la cantidad de trabajo gratuito que la clase obrera suministra -y que la clase capitalista acumula, aumenta tan rápidamente que su -transformación en nuevo capital necesita un suplemento extraordinario -de trabajo pagado, en una palabra, si el aumento de capital produce -una demanda más considerable de trabajo, el salario sube y, siendo -las mismas las demás circunstancias, el trabajo gratuito disminuye -proporcionalmente. Pero desde el momento en que, a consecuencia de esta -disminución del sobretrabajo, hay aminoramiento de la acumulación, -sobreviene una reacción, la parte de la renta que se capitaliza es -menor, la demanda de trabajo disminuye y el salario baja.</p> - -<p>El precio del trabajo no puede jamás elevarse sino en unos límites -que dejen intactas las bases del sistema capitalista y aseguren la -reproducción del capital en una escala mayor. ¿Cómo podría suceder otra -cosa donde el trabajador existe únicamente para aumentar la riqueza -ajena creada por él? Así como, en el mundo religioso, el hombre se -halla dominado por la obra de su mente, de igual manera lo es, en el -mundo capitalista, por la obra de sus manos.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>II. -<i>La parte variable del capital disminuye relativamente a su parte -constante.</i></p> - -<p>No dependiendo el alza de los salarios sino del progreso continuo -de la acumulación y de su grado de actividad, nos es indispensable -esclarecer las condiciones en que tiene lugar este progreso.</p> - -<p>«La misma causa —dice Adam Smith— que hace que se eleven los -salarios del trabajo, el aumento del capital, tiende a aumentar las -fuerzas productivas del trabajo, y a poner a una cantidad menor de -trabajo en estado de producir mayor cantidad de obra.»</p> - -<p>¿Cómo se obtiene este resultado? Mediante una serie de cambios en la -manera de producir, que ponen a una cantidad dada de fuerza obrera en -condiciones de manejar una masa cada vez mayor de medios de producción. -En este aumento, por relación a la fuerza obrera empleada, los medios -de producción desempeñan un doble papel. Los unos, tales como máquinas, -edificios, hornos, aumentan en número, extensión y eficacia para hacer -al trabajo más productivo; mientras que los otros, materias primeras -y auxiliares, aumentan porque el trabajo, al hacerse más productivo, -consume mayor cantidad de ellas en un tiempo determinado.</p> - -<p>En el progreso de la acumulación no hay solamente aumento -cuantitativo de los diversos elementos del capital; el desarrollo de -las potencias productivas, que este progreso trae, se manifiesta aún -por cambios cualitativos en la composición técnica del capital: la masa -de los medios de producción, maquinaria y materiales, aumenta cada vez -más en comparación con la cantidad de fuerza obrera necesaria para -hacerlos funcionar.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_216">p. 216</span>Estos cambios en -la composición técnica del capital obran sobre su composición-valor -y traen consigo un aumento siempre creciente de su parte constante -a expensas de su parte variable; de suerte que si, por ejemplo, en -una época atrasada de la acumulación se transforma el 50 por 100 del -valor-capital en medios productivos y otro 50 por 100 en trabajo, en -una época más adelantada se empleará el 80 por 100 del valor-capital en -medios de producción y solo el 20 por 100 en trabajo.</p> - -<p>Pero este aumento de valor de los medios de producción no indica -sino lejanamente el aumento mucho más rápido y más considerable de su -masa; la razón de ello es que ese mismo progreso de las potencias del -trabajo, que se manifiesta por el aumento de la maquinaria y de los -materiales puestos en actividad con auxilio de una cantidad menor de -trabajo, hace disminuir el valor de la mayor parte de los productos, y -principalmente el de los que funcionan como medios de producción; su -valor no se eleva, pues, tanto como su masa.</p> - -<p>Por otra parte, hay que notar que el progreso de la acumulación, al -disminuir el capital variable relativamente al capital constante, no -impide su aumento efectivo. Supongamos que un valor-capital de 6.000 -pesetas, se divide primero por mitad en parte constante y en parte -variable, y que más tarde, habiendo llegado, a consecuencia de la -acumulación a la cantidad de 18.000 pesetas, la parte variable de esta -cantidad no es más que la quinta, y a pesar de su disminución relativa -de la mitad a la quinta parte, dicha parte variable se ha elevado de -3.000 a 3.600 pesetas.</p> - -<p>La cooperación, la división manufacturera del trabajo, la -fabricación mecánica, etc., en suma, los métodos apropiados para -desarrollar las fuerzas del trabajo colectivo,<span class="pagenum" -id="Page_217">p. 217</span> no pueden introducirse sino allí donde -la producción tiene ya lugar en grande escala, y, a medida que esta -se extiende, aquellas fuerzas se desarrollan más y más. La escala de -las operaciones depende, teniendo por base el régimen del salario, en -primer lugar, de la suma de los capitales acumulados entre las manos -de los empresarios privados. Así es como cierta acumulación previa, -cuyo origen examinaremos después, llega a ser el punto de partida del -sistema de producción capitalista. Pero todos los métodos que emplea -este sistema de producción para hacer más productivo el trabajo, -son otros tantos métodos para aumentar la supervalía o el producto -líquido, para alimentar la fuente de la acumulación. Si, pues, la -acumulación debe haber alcanzado cierto grado de extensión para que -pueda establecerse el modo de producción capitalista, este acelera -de rechazo la acumulación, cuyo nuevo progreso, al permitir un nuevo -acrecentamiento de las empresas, extiende de nuevo la producción -capitalista. Este desarrollo recíproco ocasiona en la composición -técnica del capital las variaciones que van disminuyendo cada vez más -su parte variable, pagando la fuerza de trabajo con relación a la -parte constante que representa el valor de los medios de producción -empleados.</p> - - -<p class="epi"><i>Concentración y centralización.</i></p> - -<p>Cada uno de los capitales individuales de que se compone el capital -social, representa desde luego cierta <i>concentración</i>, en manos de -un capitalista, de medios de producción y de medios de subsistencia del -trabajo, y, a medida que la acumulación se produce, esta concentración -se extiende. Al aumentar los elementos reproductivos de<span -class="pagenum" id="Page_218">p. 218</span> la riqueza, la acumulación -opera, pues, al mismo tiempo, su concentración cada vez mayor en manos -de empresarios privados.</p> - -<p>Todos esos capitales individuales que componen el capital social -llevan a cabo juntamente su movimiento de acumulación, es decir, de -reproducción en una escala cada vez mayor. Cada capital se enriquece -con los elementos suplementarios que resultan de esta reproducción, -conserva así, al aumentarse, su existencia distinta y limita el círculo -de acción de los demás. Luego el movimiento de concentración, no solo -se esparce en tantos puntos como la acumulación, sino que la división -del capital social en una multitud de capitales independientes unos de -otros, se mantiene precisamente porque todo capital individual funciona -como centro de concentración.</p> - -<p>El aumento de los capitales individuales acrecienta otro tanto el -capital social. Pero la acumulación del capital social resulta, no -solo del acrecentamiento sucesivo de los capitales individuales, sino -aun del aumento de su número, por la transformación, por ejemplo, -en capitales de valores improductivos. Además, capitales enormes -lentamente acumulados se dividen, en un momento dado, en muchos -capitales diferentes, como sucede con ocasión del reparto de una -herencia en las familias capitalistas. La concentración desaparece con -la formación de nuevos capitales y con la división de los antiguos.</p> - -<p>El movimiento de la acumulación social presenta, pues, por un -lado, una concentración cada vez mayor de los elementos reproductivos -de la riqueza entre manos de empresarios privados, y, por otro, la -diseminación y la multiplicación de los centros de acumulación y de -concentración.</p> - -<p>En cierto punto del progreso económico, esta división<span -class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span> del capital social -en multitud de capitales individuales se ve contrariada por el -movimiento opuesto, gracias al cual, atrayéndose mutuamente, se reúnen -diferentes centros de acumulación y de concentración. Cierto número de -capitales se funden entonces en un número menor, en una palabra, hay -<i>concentración</i> propiamente dicha. Examinemos rápidamente esta -atracción del capital por el capital.</p> - -<p>La guerra de la competencia se hace bajando cada cual los precios -todo lo que puede. La baratura de los productos depende, siendo iguales -las demás circunstancias, de la productividad del trabajo, y esta -de la escala de las empresas. Los grandes capitales derrotan a los -pequeños. Hemos visto ya, en los capítulos <a href="#Ch11">undécimo</a> -y <a href="#Ch13">decimotercero</a>, que cuanto más se desarrolla -el sistema de producción capitalista, más aumenta el mínimum de los -adelantos necesarios para explotar una industria en sus condiciones -regulares. Los pequeños capitales se dirigen, pues, hacia los ramos de -la producción de los que la grande industria no se ha apoderado aún, o -de que solo se ha apoderado de una manera imperfecta. La competencia es -en este terreno violentísima, y termina siempre con la ruina de un buen -número de pequeños capitalistas, cuyos capitales perecen en parte, y -pasan, también en parte, a manos del vencedor.</p> - -<p>El desarrollo de la producción capitalista da origen a una potencia -completamente nueva, el crédito, que, en sus comienzos, se introduce -cautelosamente cual modesto auxiliar de la acumulación, se convierte en -seguida en una nueva y terrible arma de la guerra de la competencia, -y se transforma, por último, en un inmenso aparato social destinado a -centralizar los capitales.</p> - -<p>A medida que la acumulación y la producción capitalistas<span -class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span> se extienden, la -competencia y el crédito, los más poderosos agentes de la -centralización, se desarrollan también. Por eso en nuestra época la -tendencia a la centralización es más poderosa que en ninguna otra -época histórica. Lo que principalmente diferencia la centralización -de la concentración, que no es otra cosa que la consecuencia de la -reproducción en mayor escala, es que la centralización no depende de -un aumento efectivo del capital social; los capitales individuales -de que este es la reunión, la materia que se centraliza, pueden ser -más o menos considerables, pues eso depende de los progresos de la -acumulación, pero la centralización no admite más que un cambio de -distribución de los capitales existentes, una sola modificación en el -número de los capitales individuales que componen el capital social.</p> - -<p>En un ramo de producción particular, la centralización no habría -llegado a su último límite sino en el momento en que todos los -capitales individuales que estuviesen en ella empeñados, no formasen -más que un solo capital individual. En una sociedad dada, tampoco -llegaría a su último límite sino cuando el capital nacional entero -no formase más que un solo capital y se hallase en manos de un solo -capitalista o de una sola compañía de capitalistas.</p> - -<p>La centralización no hace sino ayudar a la obra de acumulación, -poniendo a los industriales en situación de ensanchar el círculo de -sus operaciones. Que este resultado se deba a la acumulación o a la -centralización, que esta se efectúe por el violento sistema de la -anexión, derrotando unos capitales a otros y enriqueciéndose con sus -elementos desunidos, o que la fusión de una multitud de capitales -se verifique por el procedimiento más suave de las sociedades por -acciones, etc., el<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span> -efecto económico de esta transformación no dejará de ser el mismo. La -extensión del círculo de las empresas será constantemente el punto de -partida de una organización más vasta del trabajo colectivo, de un -desarrollo más amplio de sus resortes materiales, o en otros términos, -de la transformación cada vez mayor de movimientos de producción -parciales y rutinarios en movimientos de producción socialmente -combinados y ordenados científicamente.</p> - -<p>Pero es evidente que la acumulación, el acrecentamiento gradual del -capital merced a su reproducción en una escala creciente, no es más -que un procedimiento lento, comparado con la centralización, la cual, -en primer lugar, cambia únicamente la disposición cuantitativa de las -partes componentes del capital. El mundo carecería aún del sistema -de los ferrocarriles, por ejemplo, si hubiese tenido que aguardar el -momento en que los capitales individuales hubieran suficientemente -acrecentado por la acumulación para hallarse en estado de tomar a su -cargo empresa de tamaña importancia, que la centralización del capital, -merced al auxilio de las sociedades por acciones, ha efectuado, por -decirlo así, en un abrir y cerrar de ojos.</p> - -<p>Los grandes capitales creados por la centralización se reproducen -como los demás, pero más rápidamente, y se convierten a su vez en -poderosos agentes de la acumulación social. Al aumentar y hacer más -rápidos los efectos de la acumulación, la centralización extiende -y precipita las variaciones en la composición técnica del capital, -variaciones que aumentan su parte constante a expensas de su parte -variable, o bien ocasionan en la demanda de trabajo una disminución -relativamente a la cantidad del capital.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span>III. -<i>Demanda de trabajo relativa y demanda de trabaja efectiva.</i></p> - -<p>La demanda de trabajo efectiva que ocasiona un capital, no depende -de la cantidad absoluta de este capital, sino de la cantidad absoluta -de su parte variable, única que se cambia por la fuerza obrera. La -demanda de trabajo relativa que ocasiona un capital, es decir, la -proporción entre la cantidad de este capital y la suma de trabajo que -absorbe, está determinada por la cantidad proporcional de su parte -variable relativamente a su cantidad total. Acabamos de ver que la -acumulación que acrecienta el capital social, reduce al mismo tiempo -la cantidad relativa de su parte variable y disminuye así la demanda -de trabajo relativa. ¿Cuál es ahora la influencia de este movimiento -en la suerte de la clase obrera? Es evidente que, para resolver este -problema, es preciso examinar desde luego de qué modo una disminución -en la demanda de trabajo relativa ejerce su acción sobre la demanda de -trabajo efectiva.</p> - -<p>Supongamos un capital de 1.200 pesetas; la cantidad relativa de -la parte variable es de la mitad del capital entero. No variando -este y bajando aquella de la mitad a la tercera parte, la cantidad -efectiva de esta parte no es más que de 400 pesetas en lugar de ser -de 600: mientras no varía la cantidad de un capital, toda disminución -en la cantidad relativa de su parte variable es al mismo tiempo una -disminución de la cantidad efectiva de aquel.</p> - -<p>Tripliquemos el capital de 1.200 pesetas, que se convertirá en -3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye en -esta misma proporción; es decir, es dividida por 3, y baja entonces -de la mitad a la sexta parte;<span class="pagenum" id="Page_223">p. -223</span> su cantidad efectiva será de 600 pesetas, como en su -principio, pues 600 es la sexta parte de 3.600 y la mitad de 1.200: -variando la cantidad total del capital, el fondo de los salarios, -no obstante una disminución de su cantidad relativa, conserva la -misma cantidad efectiva, si esta disminución tiene lugar en la misma -proporción que el aumento del capital entero.</p> - -<p>Si el capital de 1.200 pesetas se duplica, será de 2.400 pesetas; si -la cantidad relativa de la parte variable disminuye en mayor proporción -que ha aumentado el capital, y baja, por ejemplo, como en el caso -anterior, de la mitad a la sexta parte, su cantidad efectiva no será -más que de 400 pesetas: si la disminución de la cantidad relativa de -la parte variable tiene lugar en mayor proporción que el aumento del -capital adelantado, el fondo de salario sufre una disminución efectiva, -a pesar del aumento del capital.</p> - -<p>El mismo capital de 1.200 pesetas, triplicado de nuevo, es igual a -3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye, -pero en menor proporción que ha aumentado el capital; dividida por 2, -mientras que el capital ha sido multiplicado por 3, baja de la mitad -a la cuarta parte; su cantidad efectiva asciende a 900 pesetas: si la -disminución de la cantidad relativa de la parte variable tiene lugar en -una proporción menor que el aumento del capital entero, el fondo del -salario experimenta un aumento efectivo, a pesar de la disminución de -su cantidad relativa.</p> - -<p>Estos son, a la vez, los periodos sucesivos por que atraviesan las -masas del capital social distribuidas entre los diferentes ramos de -producción, y las condiciones diversas que presentan al mismo tiempo -diferentes ramos de producción.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_224">p. 224</span>Tenemos los -ejemplos de fábricas en que un mismo número de obreros basta para poner -en actividad una cantidad creciente de medios de producción; el aumento -del capital procedente del acrecentamiento de su parte constante hace -que en este caso disminuya otro tanto la cantidad relativa de la fuerza -obrera explotada, sin variar su cantidad efectiva. Hay también ejemplos -de disminución efectiva del número de obreros ocupados en ciertos ramos -de industria y de su aumento simultáneo en otros ramos, aunque en todos -haya habido aumento del capital invertido.</p> - -<p>En el <a href="#Ch15">capítulo decimoquinto</a> hemos indicado -las causas que, no obstante las tendencias contrarias, hace que las -filas de los asalariados vayan engrosando con los progresos de la -acumulación. Recordaremos aquí, pues, lo que hace relación a nuestro -asunto.</p> - -<p>El mismo desarrollo del maquinismo que ocasiona una disminución no -solo relativa, sino frecuentemente efectiva, del número de obreros -empleados en ciertos ramos de industria, permite a estos suministrar -una masa mayor de productos a bajo precio; dichas industrias impulsan -de esta manera el desarrollo de otras industrias, el de aquellas a -quienes proporcionan medios de producción, o bien el de aquellas de -donde sacan sus primeras materias, instrumentos, etc., formando así -otros tantos mercados nuevos para el trabajo.</p> - -<p>Además, hay momentos en que los trastornos técnicos se dejan sentir -menos, en que la acumulación se presenta más bien como un movimiento de -extensión sobre la última base técnica establecida. Entonces empieza -de nuevo a operar más o menos la ley según la cual la demanda de -trabajo aumenta en la misma proporción que el capital. Pero, al mismo -tiempo que el número de obreros<span class="pagenum" id="Page_225">p. -225</span> atraídos por el capital llega a su máximum, los productos -vienen a ser tan abundantes, que al menor obstáculo que se oponga -a su circulación, el mecanismo social parece como que se detiene, -y el trabajo se interrumpe, disminuye. La necesidad que obliga al -capitalista a economizarlo, engendra perfeccionamientos técnicos que -reducen, por consecuencia, el número de los obreros necesarios. La -duración de los momentos en que la acumulación favorece más la demanda -de trabajo, es cada día menor.</p> - -<p>Así, desde que la industria mecánica ha alcanzado la supremacía, -el progreso de la acumulación redobla la energía de las fuerzas que -tienden a disminuir la demanda de trabajo relativa, y debilita las -fuerzas que tienden a aumentar la demanda de trabajo efectiva. El -capital variable, y por consecuencia la demanda de trabajo, aumenta -con el capital social de que forma parte, pero aumenta en proporción -decreciente.</p> - - -<p class="epi"><i>La ley de población adecuada a la época capitalista.</i></p> - -<p>Hallándose regida la demanda de trabajo, no solamente por la -cantidad de capital variable puesto ya en actividad, sino también por -el término medio de su aumento continuo (<a href="#Ch24">capítulo -XXIV</a>), la oferta de trabajo sigue siendo normal mientras sigue este -movimiento. Pero cuando el capital variable llega a un término medio -de aumento inferior, la misma oferta de trabajo, que hasta entonces -era normal, se hace superabundante, de suerte que una parte más o -menos considerable de la clase asalariada, habiendo dejado de ser -necesaria para poner en actividad el capital, es entonces superflua, -supernumeraria. Como semejante hecho se repite con el progreso de<span -class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span> la acumulación, esta -arrastra en pos de sí un sobrante de población que va continuamente en -aumento.</p> - -<p>El progreso de la acumulación y el movimiento, que la acompaña, -de disminución proporcional del capital variable y de disminución -correspondiente en la demanda de trabajo relativa, los cuales, como -acabamos de ver, dan por resultado el aumento efectivo del capital -variable y de la demanda de trabajo en una proporción decreciente, -tienen, finalmente, por complemento, la creación de un sobrante de -población relativo. Llamámosle «relativo» porque proviene, no de un -aumento real de la población obrera, sino de la situación del capital -social, que le permite prescindir de una parte más o menos considerable -de sus obreros. Como este sobrante de población no existe más que con -relación a las necesidades momentáneas de la explotación capitalista, -puede aumentar o disminuir repentinamente según los movimientos de -expansión y de contracción de la producción.</p> - -<p>Al producir la acumulación del capital, y a medida que lo consigue, -la clase asalariada produce, pues, los instrumentos de su anulación -o de su transformación en sobrante de población relativo. Tal es -la <i>ley de población</i> que distingue a la época capitalista y -corresponde a su sistema de producción particular. Cada uno de los -sistemas históricos de la producción social tiene su ley de población -adecuada, ley que solo a él se aplica, que pasa con él, y no tiene, por -consecuencia, más que un valor histórico.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_227">p. -227</span><i>Formación de un ejército industrial de reserva.</i></p> - -<p>Si la acumulación, el progreso de la riqueza sobre la base -capitalista, crea necesariamente un sobrante de población obrera, este -se convierte, a su vez, en el auxiliar más poderoso de la acumulación, -en una condición de existencia de la producción capitalista, en su -estado de completo desarrollo. Este sobrante de población forma un -ejército de reserva industrial que pertenece al capitalista de una -manera tan absoluta como si lo hubiese educado y disciplinado a -expensas suyas: ejército que provee a sus necesidades variables de -trabajo la materia humana siempre explotable y siempre disponible, -independientemente del aumento natural de la población.</p> - -<p>La presencia de esta reserva industrial, su entrada de nuevo, -parcial o general, en el servicio activo, y su reconstitución con -arreglo a un plan más vasto, todo esto se encuentra en el fondo de la -vida accidentada que atraviesa la industria moderna, con la repetición -casi regular cada diez años, fuera de las demás sacudidas irregulares, -del mismo periodo compuesto de actividad ordinaria, de producción -excesiva, de crisis y de inacción.</p> - -<p>Esta marcha singular de la industria no se encuentra en ninguna -de las épocas anteriores de la humanidad. Solo de la época en que el -progreso mecánico, habiendo echado raíces bastantes profundas, ejerció -una influencia preponderante sobre toda la producción nacional; en que, -gracias a él, el comercio exterior comenzó a sobreponerse al comercio -interior; en que el mercado universal se anexionó sucesivamente vastos -territorios en América, en Asia y en Australia; en que, finalmente, -las naciones<span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span> rivales -se hicieron bastante numerosas, de esa época solamente datan los -periodos florecientes que van a parar siempre a una crisis general, -fin de un periodo y punto de partida de otro. Hasta el presente, la -duración de estos periodos es de diez u once años, pero no hay razón -alguna para que este número sea inmutable. Al contrario, debe deducirse -de las leyes de la producción capitalista, tales como acabamos de -desarrollarlas, que ese número variará y que los periodos irán -acortándose.</p> - -<p>El progreso industrial que sigue la marcha de la acumulación, al -mismo tiempo que reduce cada vez más el número de obreros necesarios -para poner en actividad una masa siempre creciente de medios de -producción, aumenta la cantidad de trabajo que el obrero individual -debe proporcionar. A medida que el progreso desarrolla las potencias -productivas del trabajo y hace, por consecuencia, que se saquen más -productos de menos trabajo, el sistema capitalista desarrolla también -los medios de sacar más trabajo del asalariado, ya prolongando su -jornada o bien haciendo más intenso su trabajo, o de aumentar en -apariencia el número de los trabajadores empleados, reemplazando una -fuerza superior y más cara con muchas fuerzas inferiores y muy baratas, -es decir, el hombre con la mujer, el adulto con el niño, un obrero -americano con tres chinos. He ahí diferentes métodos para disminuir la -demanda de trabajo y hacer superabundante su oferta, en una palabra, -para fabricar supernumerarios.</p> - -<p>El exceso de trabajo impuesto a la parte de la clase asalariada que -se halla en servicio activo, a los ocupados, engruesa las filas de los -desocupados, de la reserva, y la competencia de estos últimos, que -buscan naturalmente colocación, contra los primeros, ejerce sobre estos -una<span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span> presión que los -obliga a soportar más dócilmente los mandatos del capital.</p> - - -<p class="epi"><i>Lo que determina el tipo general de los salarios.</i></p> - -<p>La proporción diferente según la cual la clase obrera se descompone -en ejército activo y ejército de reserva, el aumento o la disminución -del sobrante de población relativo correspondiente al flujo y reflujo -del periodo industrial, es lo que determina exclusivamente las -variaciones en el tipo general de los salarios.</p> - -<p>En vez de basar la oferta del trabajo en el aumento y la disminución -alternativos del capital que funciona, es decir, en las necesidades -momentáneas de la clase capitalista, el evangelio economista burgués -hace depender el movimiento del capital de un movimiento en el número -efectivo de la población obrera. Según su doctrina, la acumulación -produce un alza de salarios, que poco a poco hace que se aumente el -número de los obreros, hasta el punto que estos obstruyen de tal -manera el mercado, que el capital no basta ya para ocuparlos a todos -a un tiempo. Entonces el salario baja. Este descenso es mortal para -la población obrera, impidiéndole al menos aumentarse, de tal modo -que, a causa del corto número de obreros, el capital torna a ser -superabundante, la demanda de trabajo comienza otra vez a ser mayor que -la oferta, los salarios vuelven a subir y así sucesivamente.</p> - -<p>¡Y un movimiento de esta naturaleza sería posible con el sistema -de producción capitalista! Pero antes de que el alza de los salarios -hubiese provocado el menor aumento efectivo en la cifra absoluta de la -población realmente apta para trabajar, se hubiera dejado transcurrir -veinte veces el tiempo necesario para comenzar la campaña<span -class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span> industrial, empeñar la -lucha y conseguir la victoria. Por rápida que sea la reproducción -humana, necesita, en todo caso, el intervalo de una generación para -reemplazar a los trabajadores adultos. Ahora bien, el beneficio de los -fabricantes depende principalmente de la posibilidad de explotar el -momento favorable de una demanda abundante; es necesario que puedan -inmediatamente, según el capricho del mercado, activar sus operaciones; -es preciso, pues, que hallen en él en seguida brazos disponibles; no -pueden aguardar a que su demanda de brazos produzca, mediante un alza -de los salarios, un movimiento de población que les proporcione los -brazos que necesitan. La expansión de la producción, en un momento -dado, no es posible sino con un ejército de reserva a las órdenes del -capital, con un sobrante de trabajadores aparte del aumento natural de -la población.</p> - -<p>Los economistas confunden las leyes que rigen el tipo general del -salario y expresan relaciones entre el capital y la fuerza obrera -consideradas ambas en conjunto, con las leyes que en particular -distribuyen la población entre los diversos ramos de industria.</p> - -<p>Hay circunstancias especiales que favorecen la acumulación ya en -este o en aquel ramo. En cuanto los beneficios exceden del tipo medio -en uno de ellos, acuden a él nuevos capitales, la demanda de trabajo se -deja sentir, se hace más necesaria y eleva los salarios. El alza atrae -una gran parte de la clase asalariada al ramo de industria privilegiado -hasta que, por el hecho de esta afluencia continua, el salario vuelve a -descender a su nivel ordinario o más bajo todavía. Desde este momento, -no solo cesa la invasión de aquel ramo por los obreros, sino que da -lugar a su emigración hacia otros ramos de industria. La acumulación -del capital produce un alza<span class="pagenum" id="Page_231">p. -231</span> en los salarios; este alza, un aumento de obreros; este -aumento, una baja en los salarios, y esta, por último, una disminución -de obreros. Pero los economistas no tienen razón al proclamar como -ley general del salario lo que no es más que una oscilación local del -mercado del trabajo, producida por el movimiento de distribución de los -trabajadores entre los diversos ramos de producción.</p> - - -<p class="epi"><i>La ley de la oferta y la demanda es un engaño.</i></p> - -<p>Una vez convertido en eje sobre el cual gira la ley de la oferta y -la demanda de trabajo, el sobrante relativo de población no le permite -funcionar sino dentro de unos límites que no se opongan al espíritu de -dominación y de explotación del capital.</p> - -<p>A este propósito, recordemos una teoría que ya hemos mencionado -en el <a href="#Ch15">capítulo XV</a>. Cuando una máquina deja -sin ocupación a obreros hasta entonces ocupados, los utopistas de -la economía política pretenden demostrar que esta operación deja -disponible al mismo tiempo un capital destinado a emplearlos de nuevo -en algún otro ramo de industria. Hemos demostrado que no sucede nada -de eso; ninguna parte del antiguo capital queda disponible para -los obreros despedidos, al contrario, son ellos los que quedan a -disposición de nuevos capitales si los hay. Y ahora puede apreciarse -cuán poco fundamento tiene la supuesta «teoría de compensación».</p> - -<p>Los obreros destituidos por la máquina y que quedan disponibles, se -hallan a disposición de todo nuevo capital a punto de entrar en juego. -Que este capital los ocupe a ellos o a otros, el efecto que produce -sobre la demanda general de trabajo será siempre nulo, si este capital -puede retirar del mercado tantos brazos como a él<span class="pagenum" -id="Page_232">p. 232</span> han arrojado las máquinas. Si retira menos, -el número de los desocupados aumentará al fin y al cabo; por último, -si retira más, la demanda general de trabajo se aumentará solo con -la diferencia entre los brazos que atraiga y los que la máquina haya -rechazado. El aumento que, por efecto de nuevos capitales en vías de -colocación, habría tenido la demanda general de brazos, se encuentra, -pues, en todo caso anulada hasta la ocupación de los brazos arrojados -por las máquinas al mercado.</p> - -<p>Tal es el efecto general de todos los métodos que contribuyen a -formar trabajadores supernumerarios. Gracias a ellos, la oferta y -la demanda de trabajo dejan de ser movimientos procedentes de dos -polos opuestos, el del capital y el de la fuerza obrera. El capital -influye en ambos polos simultáneamente. Si su acumulación aumenta la -demanda de brazos, sabemos que aumenta también su oferta al fabricar -supernumerarios. En estas condiciones, la ley de la oferta y de la -demanda de trabajo completa el despotismo capitalista.</p> - -<p>Así, cuando los trabajadores comienzan a notar que su función de -instrumentos que hacen valer el capital es cada vez más insegura a -medida que su trabajo y la riqueza de sus dueños aumentan; tan luego -como echan de ver que la violencia mortífera de la competencia que -entre ellos se hacen, depende enteramente de la presión ejercida por -los supernumerarios; tan luego como, a fin de aminorar el efecto -funesto de esta ley «natural» de la acumulación capitalista, se unen -para organizar la inteligencia y la acción común entre los ocupados -y los desocupados, se ve inmediatamente al capital y a su defensor -titular el economista burgués, clamar contra semejante sacrilegio -y contra tal violación de la ley «eterna» de la oferta y de la -demanda.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_233">p. 233</span>IV. -<i>Formas diversas del sobrante relativo de población.</i></p> - -<p>Por más que el sobrante relativo de población presenta matices que -varían hasta lo infinito, distínguense en él, sin embargo, algunas -grandes categorías, algunas diferencias de forma muy marcadas: la forma -flotante, la forma oculta y la forma permanente.</p> - -<p>Los centros de la industria moderna, talleres mecánicos, -manufacturas, fundiciones, minas, etc., no cesan de atraer y de -rechazar alternativamente a los trabajadores; pero, en general, -concluyen por atraer más que rechazan, de suerte que el número -de obreros explotados va aumentando en ellos, aunque disminuye -proporcionalmente en la escala de la producción. El sobrante de -población existe allí en estado flotante.</p> - -<p>Las fábricas, la mayor parte de las grandes manufacturas, solo -emplean a los obreros varones hasta la edad de su madurez. Pasado -este término, conservan únicamente una escasa minoría y despiden casi -siempre a los restantes. Este elemento del sobrante de población -aumenta a medida que se extiende la grande industria; el capital -necesita una proporción mayor de mujeres, de niños y de jóvenes, que -de hombres adultos. Por otra parte, es tal la explotación de la fuerza -obrera por el capital, que el trabajador se encuentra aniquilado a -la mitad de su carrera. Al llegar a la edad madura, debe dejar su -puesto a una fuerza más joven y descender un peldaño de la escala -social, y dichoso él si no se ve relegado definitivamente entre los -supernumerarios. Además, el término medio más corto de la vida se halla -entre los obreros de la grande industria. Dadas estas condiciones, las -filas de esta fracción del proletariado solo pueden engrosar<span -class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span> cambiando frecuentemente -de elementos individuales. Es necesario, pues, que las generaciones se -renueven frecuentemente, cuya necesidad social queda satisfecha por -medio de matrimonios precoces y gracias a la prima que la explotación -de los niños asegura a su producción.</p> - -<p>En seguida que la producción capitalista se apodera de la -agricultura e introduce en ella el empleo de las máquinas, la demanda -de trabajo disminuye efectivamente a medida que el capital se acumula -en ese ramo; una parte de la población agrícola se halla siempre a -punto de transformarse en población urbana y manufacturera. Para que -la población de los campos se dirija, como lo hace, a las ciudades, -es preciso que, en los campos mismos, haya un sobrante de población -oculto, cuya extensión no se echa de ver sino en el momento en que la -emigración de los campos a las ciudades tiene lugar en grande escala. -Por consiguiente, el obrero agrícola se halla reducido al mínimum de -salario y tiene ya un pie en el fango del pauperismo.</p> - -<p>Por otra parte, a pesar de este sobrante relativo de población, los -campos quedan al mismo tiempo insuficientemente poblados. Esto se deja -sentir no solo de una manera local en los puntos donde se opera un -rápido tránsito de hombres hacia las ciudades, minas, ferrocarriles, -etc., sino generalmente en la primavera, en verano y en otoño, épocas -en que la agricultura tiene necesidad de un suplemento de brazos. -Aunque hay demasiados obreros para las necesidades ordinarias, hay -escasez de ellos para las necesidades excepcionales y temporales de la -agricultura.</p> - -<p>La tercera categoría del sobrante relativo de población, la -permanente, pertenece al ejército industrial activo, pero, al mismo -tiempo, la extremada irregularidad de sus<span class="pagenum" -id="Page_235">p. 235</span> ocupaciones hace de él un depósito -inagotable de fuerzas disponibles. Acostumbrado a la miseria crónica, -a condiciones de existencia completamente inseguras y vergonzosamente -inferiores al nivel ordinario de la clase obrera, se convierte en -extensa base de ramos especiales de explotación en los cuales el tiempo -de trabajo llega a su máximum y el tipo del salario a su mínimum. -El llamado trabajo a domicilio nos ofrece un ejemplo espantoso de -esta categoría. Esta capa social, que se recluta sin cesar entre -los supernumerarios de la grande industria y de la agricultura, -se reproduce en escala creciente. Si las defunciones son en ella -numerosas, el número de los nacimientos es, en cambio, muy elevado. -Semejante fenómeno trae a la memoria la reproducción extraordinaria de -ciertas especies animales débiles y constantemente perseguidas. «La -pobreza —dice Adam Smith— parece favorable a la generación».</p> - -<p>Finalmente, el último residuo del sobrante relativo de población -habita el infierno del pauperismo. Sin contar los vagabundos, los -criminales, las prostitutas, los mendigos, y todo ese mundo que llaman -«clases peligrosas», esta capa social se compone de tres categorías.</p> - -<p>La primera comprende los obreros aptos para trabajar; su masa, -que engrosa a cada crisis, disminuye cuando los negocios recobran su -actividad. La segunda comprende los niños de los pobres socorridos -y los huérfanos. Estos son otros tantos candidatos de la reserva -industrial, los cuales, en las épocas de mayor prosperidad, entran -en masa en el servicio activo. La tercera categoría comprende los -más miserables; en primer lugar los obreros y obreras a quienes el -desarrollo social ha, por decirlo así, desmonetizado, al suprimir la -obra de detalle que, por la división del trabajo, era su único recurso; -después<span class="pagenum" id="Page_236">p. 236</span> los que, -por desgracia, han pasado de la edad productiva del asalariado, y por -último, las víctimas directas de la industria, enfermos, mutilados, -viudas, etc., cuyo número se eleva con el de las máquinas peligrosas, -las minas, las manufacturas químicas, etc.</p> - - -<p class="epi"><i>El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema -capitalista.</i></p> - -<p>El pauperismo es el cuartel de inválidos del ejército del trabajo. -Su producción está comprendida en la del sobrante relativo de -población, su necesidad en la necesidad de este, y forma con él una -condición de existencia de la riqueza capitalista.</p> - -<p>Las mismas causas que desarrollan con la potencia productiva del -trabajo la acumulación del capital, creando la facilidad de disponer -de la fuerza obrera, hacen que aumente la reserva industrial con -los resortes materiales de la riqueza. Pero cuanto más aumenta la -reserva, comparativamente al ejército del trabajo, más aumenta -también el pauperismo oficial. He ahí la ley general, absoluta, de la -acumulación capitalista. La acción de esta ley, como la de cualquiera -otra, está naturalmente sujeta a las modificaciones de circunstancias -particulares.</p> - -<p>El análisis de la supervalía relativa (<a href="#Ch12">sección -cuarta</a>) nos ha conducido al siguiente resultado: que en el sistema -capitalista, en que los medios de producción no están al servicio del -trabajador, sino el trabajador al servicio de los medios de producción, -todos los métodos para multiplicar los recursos y la potencia del -trabajo colectivo se practican a expensas del trabajador individual; -todos los medios de desarrollar la producción se transforman en medios -de dominar y explotar al productor; hacen de él<span class="pagenum" -id="Page_237">p. 237</span> un hombre truncado, parcelario, o el -accesorio de una máquina; le oponen, como otros tantos poderes -enemigos, las potencias científicas de la producción; sustituyen el -trabajo atractivo por el trabajo forzado; hacen cada vez más penosas -las condiciones en que se efectúa el trabajo, y someten al obrero -durante su servicio a un despotismo tan mezquino como ilimitado; -transforman su vida entera en tiempo de trabajo y encierran a su mujer -y a sus hijos en los presidios capitalistas.</p> - -<p>Pero todos los métodos que ayudan a la producción de la supervalía, -favorecen igualmente la acumulación, y toda extensión de esta necesita -a su vez de aquellos. De lo cual resulta que, cualquiera que sea -el tipo de los salarios, alto o bajo, la condición del trabajador -debe empeorar a medida que el capital se acumula; de tal suerte, -que acumulación de riqueza por un lado, significa acumulación igual -de pobreza, de sufrimiento, de ignorancia, de embrutecimiento, de -degradación física y moral, de esclavitud por otro, o sea del lado de -la clase que produce el capital mismo.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter" id="Ch26"> - <p><span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span></p> - <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN OCTAVA</p> - <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">La acumulación primitiva.</p> - <hr class="tir" /> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVI. El secreto de la - acumulación primitiva">CAPÍTULO XXVI</h2> - <p class="subh2">EL SECRETO DE LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA</p> - <p class="argh">I. Separación del productor y de los medios de - producción. — Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado - el régimen feudal con el régimen capitalista. — II. Después de haber - estado sometido a la explotación por la fuerza bruta, el trabajador - acaba por someterse a ella voluntariamente. — III. Establecimiento - del mercado interior para el capital industrial.</p> -</div> - - -<p class="epi">I. <i>Separación del productor y de los medios de -producción.</i></p> - -<p>Ya hemos visto cómo el dinero se convierte en capital, el capital en -origen de supervalía, y la supervalía en origen de un nuevo capital. -Pero la acumulación capitalista supone la presencia de la supervalía, -y esta el modo de producción capitalista, el cual, a su vez, depende -de la acumulación ya operada, en mano de productores mercantiles, -de capitales bastante considerables. Todo este movimiento, por -consecuencia, parece que gira en un círculo vicioso del que no podría -salirse sin admitir una acumulación primitiva, que sirva de punto de -partida a la producción capitalista, en vez de proceder de ella. ¿Cuál -es el origen de esta acumulación primitiva?</p> - -<p>Según la historia real y verdadera, la conquista, la -servidumbre,<span class="pagenum" id="Page_239">p. 239</span> el robo -a mano armada, el reinado de la fuerza bruta son los que han triunfado -siempre. En los manuales de Economía política, es, por el contrario, -el idilio el que siempre ha florecido; jamás ha habido otros medios de -enriquecerse sino el trabajo y el derecho. En realidad, los métodos de -la acumulación primitiva son todo lo que se quiera, excepto materia -de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias y hospitales, -la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado, el robo de las -tierras comunales, la transformación terrorista de la propiedad feudal -en propiedad moderna privada, tales son los orígenes idílicos de la -acumulación primitiva.</p> - -<p>Si, en la relación entre capitalista y asalariado, el primero -desempeña el papel de dueño y el segundo el de servidor, es merced a -un contrato por el cual no solo se pone el asalariado al servicio, y -por lo tanto bajo la dependencia del capitalista, sino que hasta ha -renunciado a todo derecho de propiedad sobre su propio producto.</p> - -<p>¿Por qué hace el asalariado semejante convenio? Porque no posee más -que su fuerza personal, el trabajo en estado de potencia, mientras que -todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esta -potencia, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio -útil del trabajo, la facultad de disponer de las subsistencias -indispensables para la vida, se encuentran en el lado opuesto.</p> - -<p>La base del sistema capitalista es la separación radical del -productor y los medios de producción. Para que este sistema se -establezca, es necesario, pues, que, en parte al menos, los medios -de producción hayan sido arrancados ya a los productores que los -empleaban en realizar su propia potencia de trabajo, y que estos -medios, hayan<span class="pagenum" id="Page_240">p. 240</span> sido -ya detentados por productores mercantiles, quienes los emplean en -especular con el trabajo ajeno. El movimiento histórico que da por -resultado el divorcio entre el trabajo y sus condiciones, los medios de -producción, tal es el significado de la acumulación primitiva.</p> - - -<p class="epi"><i>Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado -el régimen feudal con el régimen capitalista.</i></p> - -<p>El orden económico capitalista ha salido del seno del orden -económico feudal. La disolución del uno ha disgregado los elementos -constitutivos del otro.</p> - -<p>Para que el trabajador, el productor inmediato, pudiese disponer de -su propia persona, necesitaba ante todo no estar sujeto a una tierra o -a otra persona; tampoco podía llegar a ser vendedor libre de trabajo, -llevando su mercancía, la fuerza de trabajo, donde quiera que esta -encontrase un mercado, sin haberse sustraído al régimen de los gremios -con sus patronatos, sus jurados, sus leyes de aprendizaje, etc. El -movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados, -se presenta, pues, como su emancipación de la servidumbre y del régimen -de los gremios. Por otra parte, si estos emancipados se venden a sí -propios es porque se ven obligados a ello para vivir, porque han sido -despojados de todos los medios de producción y de todas las garantías -de existencia ofrecidas por el antiguo orden de cosas. La historia de -su expropiación no tiene réplica, pues se halla escrita en la historia -de la humanidad con letras indelebles de sangre y fuego.</p> - -<p>Tocante a los capitalistas empresarios, estos nuevos potentados -no solo tenían que destituir a los maestros de<span class="pagenum" -id="Page_241">p. 241</span> oficios, sino también a los detentadores -feudales de las fuentes de la riqueza. Su advenimiento se presenta, -desde este punto de vista, como el resultado de una lucha victoriosa -contra el poder señorial con sus irritantes privilegios, y contra el -régimen de los gremios por las trabas que oponía al libre desarrollo -de la producción y a la libre explotación del hombre por el hombre. -El progreso ha consistido en variar la forma de la explotación: la -explotación feudal se ha convertido en explotación capitalista.</p> - - -<p class="epih">II. <i>Después de haber sido sometido a la -explotación por la fuerza bruta, el trabajador acaba por someterse a -ella voluntariamente.</i></p> - -<p>No basta que, por una parte, se presenten las condiciones materiales -del trabajo en forma de capital, y, por otra, hombres que nada tienen -que vender si no es su fuerza de trabajo. No basta tampoco que se les -obligue por la fuerza a venderse voluntariamente.</p> - -<p>La burguesía naciente —y este es un momento esencial de la -acumulación primitiva— no podía prescindir de la intervención -constante del Estado para prolongar la jornada de trabajo (<a -href="#Ch10">capítulo X</a>), para «reglamentar» el salario, es -decir, para conservar al trabajador en el grado de dependencia -requerido, abrumándole bajo el yugo del salariado mediante leyes de -un terrorismo grotesco, leyes que iban dirigidas en el occidente de -Europa, a fines del siglo <span class="asc">XV</span> y durante el -<span class="asc">XVI</span>, contra el proletariado sin casa ni hogar, -contra los padres de la clase obrera de hoy, castigados por haber sido -reducidos al estado de vagabundos y de pobres, la mayor parte de las -veces de resultas de expropiación violenta.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_242">p. 242</span>No olvidemos que la -burguesía, desde el principio de la Revolución francesa, se atrevió a -despojar a la clase obrera del derecho de asociación que esta acababa -apenas de conquistar. Por una ley de 14 de junio de 1791, se consignó -que todo acuerdo tomado por los trabajadores para la defensa de sus -intereses comunes fuese declarado «atentatorio a la libertad y a la -Declaración de los derechos del hombre», y castigado con multa y -privación de los derechos de ciudadano.</p> - -<p>Con el progreso de la producción capitalista, se forma una clase -cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación, -a las costumbres transmitidas, se conforman con las exigencias del -actual régimen económico de un modo tan instintivo como se conforma -con las variaciones atmosféricas. En cuanto este modo de producción -adquiere cierto desarrollo, su mecanismo destruye toda resistencia; -la presencia constante de un sobrante relativo de población mantiene -la ley de la oferta y de la demanda de trabajo, y por consecuencia el -salario, dentro de los límites adecuados a las necesidades del capital; -la presión sorda de las relaciones económicas remata el despotismo -del capital sobre el trabajador. A veces se recurre todavía a la -violencia, al empleo de la fuerza bruta, pero solo como excepción. En -el curso ordinario de las cosas, el trabajador puede quedar abandonado -a la acción de las «leyes naturales» de la sociedad, es decir, a la -dependencia del capital, engendrada, defendida y perpetuada por el -propio mecanismo de la producción.</p> - - -<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>III. -<i>Establecimiento del mercado interior para el capital -industrial.</i></p> - -<p>La continua expropiación de los labradores, fomentada por las leyes -salvajes contra los vagabundos, introdujo violentamente en la industria -de las ciudades masas enormes de proletarios, y contribuyó a destruir -la antigua industria doméstica. Es necesario que nos detengamos un -instante a examinar este elemento de la acumulación primitiva.</p> - -<p>Antiguamente, la misma familia campesina elaboraba en primer lugar, -y luego consumía directamente, a lo menos en gran parte, los víveres y -las materias primeras, producto de su trabajo. De simples valores de -uso que eran, al convertirse en mercancías, estas materias primeras se -vendían a las manufacturas, y los objetos que, gracias a ella, eran -elaborados en el campo, se transformaban en artículos de manufactura, -a los que el campo servía de mercado. Desde entonces desapareció la -industria doméstica de los labriegos. Esta desaparición es la única que -puede dar al mercado interior de un país la extensión y la constitución -que exigen las necesidades de la producción capitalista.</p> - -<p>No obstante, el periodo manufacturero propiamente dicho no consigue -hacer radical esta revolución. Si, en efecto, destruye, en ciertos -ramos y en determinados puntos, la industria doméstica, también le da -vida en otros. Ese periodo contribuye a la formación de una clase de -labradores en pequeño, para quienes el cultivo de la tierra es una -operación secundaria, y el trabajo industrial, cuyo producto venden -a las manufacturas directamente o por mediación del comerciante, la -ocupación<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span> principal. -La grande industria es la que separa definitivamente la agricultura de -la industria doméstica de los campos, arrancando sus raíces, que son el -hilado y el tejido a mano.</p> - -<p>De esta separación fatal datan el desarrollo necesario de los -poderes colectivos del trabajo y la transformación de la producción -dividida, rutinaria, en producción combinada, científica. La industria -mecánica, acabando esta separación, es la primera que entrega al -capital todo el mercado interior de un país.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch27"> - <p><span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVII. Origen del capitalista - industrial">CAPÍTULO XXVII</h2> - <p class="subh2">ORIGEN DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL</p> - <p class="arg">La acumulación primitiva se ha efectuado por - la fuerza. — Régimen colonial, deudas públicas, sistema - proteccionista.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>La acumulación primitiva se ha efectuado por la -fuerza.</i></p> - -<p>No es dudoso que muchos jefes de gremios, artesanos independientes, -y aun obreros asalariados, se hayan hecho desde luego capitalistas en -pequeño y que, poco a poco, merced a una explotación siempre creciente -de trabajo asalariado seguida de una acumulación correspondiente, hayan -por fin salido de su concha transformados en capitalistas de la cabeza -hasta los pies.</p> - -<p>Sin embargo, esta transformación lenta del capital no respondía -en manera alguna a las necesidades comerciales del nuevo mercado -universal, creado por los grandes descubrimientos del siglo <span -class="asc">XV</span>.</p> - -<p>Pero la Edad Media había legado dos especies de capital que -prosperan bajo los más diversos regímenes de economía social, y que, -antes de la época moderna, ocupan por sí solos la categoría de capital. -Tales son el <i>capital usurario</i> y el <i>capital comercial</i>. -Ahora bien, la constitución feudal de los campos y la organización -corporativa de las ciudades, barreras que impedían al capital-dinero, -formado por el doble camino de la usura y del comercio, transformarse -en capital industrial, concluyeron por desaparecer.</p> - -<p>El descubrimiento de las minas de oro y plata de América, la -sepultura en ellas de sus habitantes reducidos a la esclavitud -o al exterminio, los amagos de conquista<span class="pagenum" -id="Page_246">p. 246</span> y de saqueo en las Indias orientales, la -transformación de África en territorio de caza para la captura de -negros, tales fueron los procedimientos suaves de acumulación primitiva -con que se señaló en su aurora la era capitalista. Inmediatamente -después estalla la guerra mercantil, que llega a tener el mundo entero -por teatro. Empezando por la rebelión de Holanda contra España, -adquiere proporciones gigantescas en la cruzada de Inglaterra contra la -Revolución francesa, y se prolonga hasta nuestros días en expediciones -de piratas como las famosas <i>guerras de opio</i> contra China.</p> - -<p>Algunos de los diferentes métodos de acumulación primitiva, -como régimen colonial, deudas públicas, hacienda moderna, sistema -proteccionista, etc., descansan en el empleo de la fuerza; pero todos, -sin excepción, explotan el poder del Estado, la fuerza concentrada y -organizada de la sociedad, a fin de precipitar violentamente el paso -del orden económico feudal al orden económico capitalista, y abreviar -los periodos de transición. En efecto, la fuerza es la partera de toda -sociedad en vías de alumbramiento; la fuerza es un agente económico.</p> - - -<p class="epi"><i>Régimen colonial, deudas públicas, sistema -proteccionista.</i></p> - -<p>El régimen colonial dio un gran impulso a la navegación y al -comercio, y produjo las sociedades mercantiles, a las que los gobiernos -concedieron monopolios y privilegios, medios poderosos para efectuar la -concentración de los capitales. Dicho régimen proporcionaba mercados -a las nacientes manufacturas, cuya facilidad de acumulación se -duplicó merced al monopolio del mercado en las colonias. Los tesoros -directamente usurpados, fuera de Europa, por el trabajo forzoso de los -indígenas reducidos<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span> -a la esclavitud por el robo y el asesinato, volvían a la madre patria -para funcionar allí como capitales. En nuestros días, la superioridad -industrial indica la superioridad comercial; pero, en la época -manufacturera propiamente dicha, la superioridad comercial es la que da -la superioridad industrial. De aquí proviene el importante papel que -desempeñó en aquella época el régimen colonial.</p> - -<p>El sistema de las deudas públicas, cuya aplicación iniciaron en la -Edad Media Venecia y Génova, invadió definitivamente a Europa durante -la época manufacturera. La deuda pública, o, en otros términos, la -enajenación del Estado, ya sea este despótico, constitucional o -republicano, es la que da carácter a la era capitalista. La única parte -de la llamada riqueza nacional que entra efectivamente en la posesión -colectiva de los pueblos modernos, es su deuda pública.</p> - -<p>La deuda pública obra como uno de los agentes más enérgicos de la -acumulación primitiva. Con facilidad mágica dota al dinero improductivo -de la virtud procreadora, transformándolo así en capital, y sin que por -esto se halle expuesto a sufrir los riesgos inseparables de su empleo -industrial y aun de la usura privada.</p> - -<p>A decir verdad, los que prestan al Estado no dan nada, pues su -capital, transformado en efectos públicos de fácil circulación, -continúa funcionando entre sus manos como si fuese numerario. Mas, -dejando a un lado la clase de rentistas ociosos así creada y la fortuna -improvisada de los hacendistas intermediarios entre el gobierno y la -nación, la deuda pública ha dado impulso a las sociedades por acciones, -al comercio de toda clase de papeles negociables, a las operaciones -dudosas, al agiotaje, en suma, a los juegos de Bolsa y a la soberanía -moderna de la banca.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>Desde su creación, -los grandes bancos engalanados de títulos nacionales, no son más que -asociaciones de especuladores privados que se establecen al lado de -los gobiernos y que, merced a los privilegios que estos les conceden, -llegan a prestarle aun el dinero del público.</p> - -<p>Como la deuda pública está basada sobre la renta pública, la cual -tiene que satisfacer los intereses anuales de aquella, el sistema -moderno de las contribuciones era la consecuencia obligada de los -empréstitos nacionales. Los empréstitos, que permiten a los gobiernos -atender a los gastos extraordinarios sin que los contribuyentes se -resientan de ellos inmediatamente, producen al cabo una elevación en -las contribuciones; por otra parte, el recargo de impuestos, causado -por la acumulación de las deudas sucesivamente contraídas, obliga a -los gobiernos, en caso de nuevos gastos extraordinarios, a recurrir -a nuevos empréstitos. El sistema fiscal moderno, que descansa ante -todo sobre la contribución de los artículos de primera necesidad, y -produce, por consecuencia, la elevación de su precio, se ve arrastrado -por su propio mecanismo a hacerse cada vez más pesado e insoportable. -El recargo excesivo de las cuotas es el principio, no un incidente -de dicho sistema, el cual ejerce una acción expropiadora sobre el -labrador, el artesano y demás elementos de la clase media.</p> - -<p>La gran parte que toca a la deuda pública y al sistema fiscal -correspondiente en la capitalización de la riqueza y en la expropiación -de las masas, ha llevado a multitud de escritores a ver en este hecho -la causa primordial de la miseria de los pueblos modernos.</p> - -<p>El sistema proteccionista, con ayuda de los derechos protectores, -de las primas de exportación, de los monopolios de venta en el -interior, etc., fue un medio artificial<span class="pagenum" -id="Page_249">p. 249</span> de crear fabricantes, de expropiar -trabajadores independientes, de transformar en capital los instrumentos -y condiciones materiales del trabajo, de abreviar a viva fuerza el paso -del antiguo sistema de producción al sistema moderno. El procedimiento -de fabricación de fabricantes se simplificó aún en ciertos países -donde Colbert había formado escuela: la fuente misteriosa de donde el -capital primitivo llegaba directamente a los especuladores, en forma de -adelanto y aun de donativo, fue a menudo el tesoro público.</p> - -<p>Régimen colonial, deudas públicas, dilapidaciones fiscales, -protección industrial, guerras comerciales, etc., adquirieron un -desarrollo gigantesco durante la primera juventud de la grande -industria.</p> - - -<p class="mt15">En resumen, así es como el trabajador se ha divorciado -de las condiciones del trabajo, y como estas se han transformado en -capital y la masa del pueblo en asalariados. El capital viene al mundo -sudando sangre y cieno por todos sus poros.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch28"> - <p><span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVIII. Tendencia histórica de - la acumulación capitalista">CAPÍTULO XXVIII</h2> - <p class="subh2">TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA</p> - <p class="argh">Supresión, por la propiedad capitalista, de la - propiedad privada basada en el trabajo personal. — La transformación - de la propiedad capitalista en propiedad social.</p> -</div> - - -<p class="epi"><i>Supresión, por la propiedad capitalista, de la -propiedad privada basada en el trabajo personal.</i></p> - -<p>Por lo ya expuesto, se advierte que lo que hay en el fondo de -la acumulación primitiva, y en el de su formación histórica, es la -expropiación del productor inmediato, la desaparición de la propiedad -fundada en el trabajo personal de su poseedor.</p> - -<p>La propiedad privada, como oposición a la propiedad colectiva, solo -existe allí donde los instrumentos y demás condiciones exteriores -del trabajo pertenecen a particulares; pero, según que sean estos -trabajadores o no trabajadores, la propiedad privada cambia de -aspecto.</p> - -<p>La propiedad privada del trabajador que posee los medios para poner -en ejercicio su actividad productiva, acompaña a la pequeña industria -agrícola o manufacturera, que es la escuela donde se adquieren la -habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del -trabajador. Es cierto que este modo de producción se encuentra en medio -de la esclavitud, de la servidumbre y otros estados de dependencia; -pero no prospera, ni despliega toda su energía, ni reviste su forma -completa y clásica<span class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span> -sino donde el trabajador es propietario libre de las condiciones de -trabajo que él mismo pone en ejercicio, el labrador del suelo que -cultiva y el artesano de la herramienta que maneja, como el artista lo -es de su instrumento de trabajo.</p> - -<p>Semejante régimen industrial de pequeños productores independientes, -que trabajan por cuenta propia, supone la división de la tierra y -el fraccionamiento de los demás medios de producción. Como excluye -la concentración de estos medios, excluye también la cooperación en -gran escala, la división del trabajo en el taller y en el campo, el -maquinismo, el dominio inteligente del hombre sobre la naturaleza, el -libre desarrollo de las potencias sociales del trabajo y el concierto y -la unidad en el fin, en los medios y en los esfuerzos de la actividad -colectiva; siendo solo compatible con un estado restringido y mezquino -de la producción y de la sociedad. El perpetuar semejante régimen, -si fuera posible, equivaldría —como dice Pecqueur perfectamente— a -«decretar la medianía en todo».</p> - -<p>Mas en cuanto llega a cierto grado, él mismo comienza a engendrar -los agentes materiales de su disolución. A partir de este momento, las -fuerzas y pasiones que comprime, empiezan a agitarse en el seno de -la sociedad. Está condenado a ser, y será, en efecto, aniquilado. Su -movimiento de eliminación, que consiste en transformar los medios de -producción individuales y dispersos en medios de producción socialmente -concentrados, y en convertir la diminuta propiedad de la mayor parte en -propiedad colosal de unos cuantos, por medio de la dolorosa y terrible -expropiación del pueblo trabajador, he ahí cuáles son los orígenes del -capital, que entrañan toda una serie de procedimientos violentos, de -los que solo hemos mencionado<span class="pagenum" id="Page_252">p. -252</span> los más notables al investigar los métodos de acumulación -primitiva.</p> - -<p>La expropiación de los productores inmediatos se lleva a cabo con -un cinismo implacable, aguijoneado por los móviles más infames, por -las pasiones más sórdidas y más aborrecibles en medio de su pequeñez. -La propiedad privada, basada en el trabajo personal, esa propiedad -que adhiere, por decirlo así, al trabajador aislado y autónomo a las -condiciones exteriores del trabajo, ha sido suplantada por la propiedad -privada capitalista, fundada en la explotación del trabajo ajeno, en el -régimen del salario.</p> - - -<p class="epi"><i>La transformación de la propiedad capitalista en -propiedad social.</i></p> - -<p>Desde que este movimiento de transformación ha descompuesto de -arriba abajo la vieja sociedad; desde que los productores se han -convertido en proletarios, y sus medios de trabajo en capital; desde -que el régimen capitalista se sostiene por la sola fuerza económica -de las cosas, la socialización futura del trabajo, así como la -transformación progresiva de la tierra y de los demás medios de -producción en instrumentos socialmente explotados, comunes, en una -palabra, la eliminación futura de las propiedades privadas, va a -revestir una nueva forma. No es al trabajador independiente a quien hay -que expropiar ahora, sino al capitalista, al jefe de un ejército o de -una escuadra de asalariados.</p> - -<p>Esta expropiación tiene lugar por la acción de las leyes de la -misma producción capitalista, las cuales tienden a la concentración -de los capitales. Al mismo tiempo que la centralización —que es la -expropiación de la mayoría de los capitalistas por la minoría— se -desarrollan, cada<span class="pagenum" id="Page_253">p. 253</span> -vez en mayor escala, la aplicación de la ciencia a la industria, la -explotación de la tierra con método y en conjunto la transformación de -la herramienta en instrumentos poderosos, solo por el uso común, y por -consecuencia la economía de los medios de producción y las relaciones -de todos los pueblos en el mercado universal; de donde procede el -carácter internacional que lleva impreso el régimen capitalista.</p> - -<p>A medida que disminuye el número de los potentados del capital -que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este periodo de -evolución social, aumentan la miseria, la opresión, la esclavitud, la -degradación, la explotación, pero también aumenta la resistencia de -la clase obrera, cada vez más numerosa y mejor disciplinada, unida y -organizada por el propio mecanismo de la producción capitalista. El -monopolio del capital ha llegado a ser un obstáculo para el sistema -actual de producción, que ha crecido y prosperado con él y gracias a -él. La socialización del trabajo y la centralización de sus resortes -materiales han llegado a un punto en que no pueden ya contenerse en -la envoltura capitalista. Esta envoltura está próxima a romperse: la -hora postrera de la propiedad capitalista ha sonado ya; a su vez, los -expropiadores van a ser expropiados.</p> - -<p>La apropiación capitalista, conforme al modo de producción -capitalista también, constituye la primera negación de la propiedad -privada resultante del trabajo independiente e individual. Pero -la producción capitalista misma engendra su propia negación con -la fatalidad que preside a las evoluciones de la naturaleza. Esa -producción tiende a restablecer, no la propiedad privada del -trabajador, sino la propiedad del mismo fundada en los progresos -realizados por el periodo capitalista, en la cooperación<span -class="pagenum" id="Page_254">p. 254</span> y posesión común de todos -los medios de producción, incluida la tierra. Lo que la burguesía -capitalista produce, ante todo, a medida que la gran industria se -desarrolla, son sus propios sepultureros; la eliminación de aquella y -el triunfo del proletariado son igualmente inevitables.</p> - -<p>Naturalmente, para transformar la propiedad privada y fraccionada, -objeto del trabajo individual, en propiedad capitalista, se ha -necesitado tiempo, esfuerzos y penas, que no serán precisos para -transformar en propiedad social la propiedad capitalista, la cual -descansa ya de hecho en un sistema de producción colectivo.</p> - -<p>En el primer caso, se trataba de la expropiación de la masa por -algunos usurpadores; en el segundo, trátase de la expropiación de unos -cuantos usurpadores por la masa.</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="Ch29"> - <p><span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span></p> - <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIX. Teoría moderna de la - colonización">CAPÍTULO XXIX</h2> - <p class="subh2">TEORÍA MODERNA DE LA COLONIZACIÓN</p> - <p class="argh">La necesidad de las condiciones que hemos reconocido - como indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente - en las colonias. — Confesiones de la Economía política.</p> -</div> - - -<p class="epih"><i>La necesidad de las condiciones que hemos reconocido -como indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en -las colonias.</i></p> - -<p>La Economía política burguesa no se detiene a examinar si tal o cual -hecho es cierto, sino si es beneficioso o nocivo al capital. Por tanto, -trata de mantener una confusión sumamente cómoda entre dos géneros de -propiedad privada completamente distintos: entre la propiedad privada -basada en el trabajo personal y la propiedad capitalista basada en el -trabajo ajeno, y olvida intencionadamente que esta última no crece sino -sobre la tumba de la primera.</p> - -<p>En nuestros países, en la Europa occidental, la acumulación -primitiva, es decir, la expropiación de los trabajadores, se halla en -parte terminada, bien porque el régimen capitalista se ha apoderado de -toda la producción nacional, o bien porque, allí donde las condiciones -económicas están menos adelantadas, obra, por lo menos indirectamente, -sobre las formas sociales que persisten a su lado, pero que caen poco -a poco juntamente con el modo de producción atrasado que representan. -En las colonias, o donde quiera que se encuentre un suelo virgen<span -class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span> colonizado por emigrantes -libres, ocurre todo lo contrario.</p> - -<p>El modo de producción y de apropiación capitalista tropieza allí -con la propiedad fruto del trabajo personal, con el productor que, -disponiendo de las condiciones exteriores del trabajo, consigue -enriquecerse en vez de enriquecer al capitalista. La pugna entre -estos dos modos de apropiación, que la Economía política niega entre -nosotros, se demuestra allí con los hechos, con la lucha.</p> - -<p>Cuando se trata de las colonias, el economista entra en el terreno -de las confesiones y asegura que, o hay que renunciar al desarrollo de -las potencias colectivas del trabajo, a la cooperación, a la división -manufacturera, al empleo en gran escala de las máquinas, etc., o buscar -algún expediente para lograr que los trabajadores, privados de los -medios de trabajo, se vean obligados a venderse, por supuesto en las -condiciones de dependencia indispensables; en una palabra, que hay que -hallar un medio de fabricar asalariados.</p> - -<p>El economista descubre entonces que el capital no es una cosa, sino -una relación social entre las personas, relación que se establece por -mediación de las cosas. Un negro es un negro; solo en determinadas -condiciones se convierte en esclavo. Esta máquina, por ejemplo, no es -más que una máquina de hilar algodón, y solo en ciertas condiciones se -convierte en capital. Fuera de estas condiciones, no es más capital que -el oro por sí mismo es moneda; el capital es una relación social de -producción.</p> - -<p>Descubre además el economista que la posesión de dinero, -subsistencias, máquinas y otros medios de producción, no hace de -un hombre un capitalista, si no dispone del complemento, que es el -asalariado, es decir, de otro<span class="pagenum" id="Page_257">p. -257</span> hombre que se ve obligado a venderse voluntariamente: -los medios de producción y de subsistencia no se transforman en -capital mientras no se utilicen como medios de explotar y dominar el -trabajo.</p> - -<p>El carácter esencial de toda colonia libre es el de que cada colono -puede apropiarse una parte de la tierra que le sirve de medio de -producción individual, sin que esto impida que hagan otro tanto los -colonos que lleguen después que él. Allí donde todos los hombres son -libres y donde cada cual puede adquirir un trozo de terreno, es difícil -encontrar un trabajador, y si se encuentra, es a precio muy subido. -Cuando el trabajador puede acumular para sí mismo, y puede hacerlo -mientras es propietario de sus medios de producción, la acumulación y -la apropiación capitalistas son imposibles, pues les falta la clase -asalariada, de la cual no pueden prescindir.</p> - -<p>La perfección suprema de la producción capitalista consiste, no -solamente en que reproduce sin cesar al asalariado como tal asalariado, -sino en que crea asalariados supernumerarios, merced a los cuales -mantiene la ley de la oferta y de la demanda del trabajo en el cauce -conveniente, hace que las oscilaciones del mercado tengan lugar dentro -de los límites más favorables a la explotación, que la sumisión tan -indispensable del trabajador al capitalista esté garantizada, y por -último, perpetúa la relación de dependencia absoluta que, en Europa, el -economista farsante disfraza, engalanándola enfáticamente con el nombre -de libre contrato entre dos mercaderes igualmente independientes, o -sea uno que vende la mercancía capital y otro la mercancía trabajo. En -las colonias se desvanece el dulce error economista. Desde el momento -en que un asalariado llega a ser artesano o labrador independiente, -la oferta de trabajo no es ni regular<span class="pagenum" -id="Page_258">p. 258</span> ni suficiente. Esta continua transformación -de asalariados en productores libres, que trabajan por su cuenta propia -y no por la del capital, que se enriquecen en vez de enriquecer a los -señores capitalistas, influye, en efecto, de una manera funesta sobre -el estado del mercado del trabajo, y por consecuencia, sobre el tipo -del salario.</p> - - -<p class="epi"><i>Confesiones de la Economía política.</i></p> - -<p>En estas circunstancias, el grado de explotación no solo baja de -una manera ruinosa, sino que el asalariado pierde además, juntamente -con la dependencia real, todo sentimiento de docilidad respecto del -capitalista. Así, el economista Merivale declara que «esta dependencia -debe crearse en las colonias por medios artificiales».</p> - -<p>Por otro lado, M. de Molinari, librecambista rabioso, dice: «En las -colonias donde la esclavitud ha sido abolida sin que el trabajo forzoso -haya sido reemplazado con una cantidad equivalente de trabajo libre, -se ha operado <i>la inversa del hecho que se realiza diariamente entre -nosotros. Se ha visto a los simples trabajadores explotar a su vez a -los empresarios industriales</i>, y exigir de ellos salarios que no -estaban en proporción con la parte legítima que les correspondía en el -producto.»</p> - -<p>¡Cómo! ¿Y la ley sagrada de la oferta y la demanda? Si el empresario -cercena en Europa al obrero su parte legítima, ¿por qué este, en las -colonias, favoreciéndole las circunstancias, en vez de perjudicarle, no -ha de cercenar también la parte del empresario? Vamos, préstese un poco -de ayuda gubernamental a esa pobre ley de la oferta y la demanda, que -algunos se permiten hacer funcionar libremente.</p> - -<p>El secreto que la economía política del antiguo mundo<span -class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span> ha descubierto en el nuevo, -secreto inocentemente descubierto por sus elucubraciones sobre las -colonias, es que el sistema de producción y de acumulación capitalista, -y por consiguiente la propiedad privada capitalista, supone el -aniquilamiento de la propiedad privada basada en el trabajo personal, y -que su base es la expropiación del trabajador, pues no puede disponerse -de los asalariados indispensables, sometidos y disciplinados, sino -cuando estos no pueden trabajar para sí mismos, cuando no poseen los -medios de producción.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span></p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - - -<div class="chapter pt3" id="ToC"> - <p><span class="pagenum" id="Page_261">p. 261</span></p> - <h2 class="nobreak g2">ÍNDICE</h2> - <hr class="tir" /> -</div> - -<table class="toc" summary=""> - <tr> - <td colspan="2"> </td> - <td class="tdr smaller bb">Páginas.</td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh sc"><a href="#Ch001">Nota preliminar</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_v">V</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh sc"><a href="#Ch002">Prefacio</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_vii">VII</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc negr pt2">Estudio sobre el socialismo científico.</td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh pt1"><a href="#Ch01">I. Colectivismo o comunismo</a>.</td> - <td class="tdrb asc pt1"><a href="#Page_xiii">XIII</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch02">II. La transformación social y sus elementos</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xiv">XIV</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch03">III. El partido obrero y la guerra de clases</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxiv">XXIV</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch04">IV. La supresión de clases y el modo de realizarla</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxx">XXX</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch05">V. Ineficacia de todos los medios pacíficos</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxxviii">XXXVIII</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch06">VI. Nuestra revolución</a>.</td> - <td class="tdrb asc"><a href="#Page_l">L</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc negr pt2">Desarrollo de la producción capitalista.</td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección primera.</span> — <i>Mercancía y moneda.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch1">I.—La mercancía</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch2">II.—De los cambios</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_15">15</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch3">III.—La moneda o la circulación de las mercancías</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_19">19</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span><span class="sc">Sección segunda.</span> — <i>Transformación del dinero en capital.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch4">IV.—Fórmula general del capital</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_35">35</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch5">V.—Contradicciones de la fórmula general del capital</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_39">39</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch6">VI.—Compra y venta de la fuerza de trabajo</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_44">44</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección tercera.</span> — <i>Producción de la supervalía absoluta.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch7">VII.—Producción de valores de uso y producción de la supervalía</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_49">49</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch8">VIII.—Capital constante y capital variable</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_60">60</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch9">IX.—Tipo de la supervalía</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_66">66</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch10">X.—La jornada de trabajo</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_76">76</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch11">XI.—Tipo y masa de la supervalía</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_85">85</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección cuarta.</span> — <i>Producción de la supervalía relativa.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch12">XII.—Supervalía relativa</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_90">90</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch13">XIII.—Cooperación</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_94">94</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch14">XIV.—División del trabajo y manufactura</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_101">101</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch15">XV.—Maquinismo y grande industria</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_115">115</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección quinta.</span> — <i>Nuevas consideraciones acerca de la producción de la supervalía.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch16">XVI.—Supervalía absoluta y supervalía relativa</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_148">148</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch17">XVII.—Variaciones en la relación de intensidad entre la supervalía y el valor de la fuerza de trabajo</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_154">154</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch18">XVIII.—Expresiones del tipo de la supervalía</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_163">163</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span><span class="sc">Sección sexta.</span> — <i>El salario.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch19">XIX.—Transformación del valor o del precio de la fuerza de trabajo en salario</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_165">165</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch20">XX.—El salario a jornal</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_169">169</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch21">XXI.—El salario a destajo</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_174">174</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch22">XXII.—Diferencia en el tipo de los salarios nacionales</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_179">179</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección séptima.</span> — <i>Acumulación del capital.</i></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="2" class="tdl pt05"><a href="#Ch22a"><span class="sc">Introducción</span></a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_182">182</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch23">XXIII.—Reproducción simple</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_184">184</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch24">XXIV.—Transformación de la supervalía en capital</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_192">192</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch25">XXV.—Ley general de la acumulación capitalista</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_209">209</a></td> - </tr> - <tr> - <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección octava.</span> — <i>La acumulación primitiva.</i></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td> - <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch26">XXVI.—El secreto de la acumulación primitiva</a>.</td> - <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_238">238</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch27">XXVII.—Origen del capitalista industrial</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_245">245</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch28">XXVIII.—Tendencia histórica de la acumulación capitalista</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_250">250</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdcu">—</td> - <td class="tdlh"><a href="#Ch29">XXIX.—Teoría moderna de la colonización</a>.</td> - <td class="tdrb"><a href="#Page_255">255</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - - -<hr class="full" /> - -<div lang='en' xml:lang='en'> -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>EL CAPITAL</span> ***</div> -<div style='text-align:left'> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. -</div> - -<div style='margin-top:1em; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE</div> -<div style='text-align:center;font-size:0.9em'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE</div> -<div style='text-align:center;font-size:0.9em'>PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase “Project -Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg™ License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™ -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg™ electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg™ electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person -or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. 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If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg™ electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg™ -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any -Defect you cause. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation’s EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state’s laws. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation’s business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation’s website -and official page at www.gutenberg.org/contact -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without widespread -public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state -visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 5. General Information About Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose network of -volunteer support. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Most people start at our website which has the main PG search -facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This website includes information about Project Gutenberg™, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. -</div> - -</div> -</div> -</body> -</html> diff --git a/old/67939-h/images/cover.jpg b/old/67939-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 5d206fc..0000000 --- a/old/67939-h/images/cover.jpg +++ /dev/null |
