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-The Project Gutenberg eBook of El capital, by Carlos Marx
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: El capital
- Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo
- científico
-
-Authors: Carlos Marx
- Gabriel Deville
-
-Release Date: April 27, 2022 [eBook #67939]
-
-Language: Spanish
-
-Produced by: Ramón Pajares Box. (This file was produced from images
- generously made available by Biblioteca Digital de Castilla
- y León.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CAPITAL ***
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
- las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
-EL CAPITAL
-
-
-
-
- CARLOS MARX
-
- EL CAPITAL
-
- RESUMIDO Y ACOMPAÑADO DE UN
- ESTUDIO SOBRE EL SOCIALISMO CIENTÍFICO
-
- POR
- GABRIEL DEVILLE
-
- PRIMERA EDICIÓN
-
- MADRID
- EST TIP. DE RICARDO FÉ
- Calle de Cedaceros, núm. 11
- --
- 1887
-
-
-
-
-ES PROPIEDAD
-
-
-
-
-NOTA PRELIMINAR
-
-
-Al dar a la estampa una versión española de EL CAPITAL, de Carlos Marx,
-compendiado y precedido de un estudio sobre el Socialismo científico,
-por Gabriel Deville, creemos prestar un señalado servicio, no solo a
-los que busquen en la obra del ilustre comunista alemán nuevas y bien
-templadas armas para combatir en pro de esa transformación social a
-que aspira y por la que pelea la clase trabajadora de ambos mundos,
-sino además a todos los que sinceramente se consagran al estudio de
-los problemas sociales, no contentándose con esos juicios _a priori_
-que subrayan diariamente la increíble ignorancia y la más increíble
-ligereza de los escritores a sueldo de la burguesía.
-
-Poco o nada podremos añadir al luminoso prefacio en que Deville expone
-a grandes rasgos la doctrina de Marx; pero séanos permitido insistir
-sobre un punto de la mayor importancia: en esta exposición rápida
-de la teoría marxista, lo mismo que en el compendio o resumen de EL
-CAPITAL y en sus apreciaciones acerca de la evolución económica que
-estamos presenciando y de la influencia que esta evolución ejerce en
-el movimiento revolucionario que arrastra a los proletarios de todos
-los países, Deville se ha ajustado con probidad y fidelidad absolutas
-al pensamiento dominante en la obra que trata de dar a conocer,
-llevando sus honrados escrúpulos hasta el extremo de no permitir que
-se imprimiera ni una página de su libro sin que Marx y, después de su
-muerte, Engels, revisasen tanto el _Compendio_, como el _Prefacio_ y el
-_Estudio sobre el Socialismo científico_.
-
-Con lo cual quedan desvanecidas de antemano las dudas que sobre este
-punto pudieran ocurrir.
-
-
-
-
-PREFACIO
-
-
-Solo por el estudio, por la observación de la naturaleza de las cosas
-y de los seres, es como el hombre, consciente de sus efectos, puede
-hacerse dueño cada día más de su propio movimiento.
-
-Antes de coordinar ideas y de conocer sus diversas relaciones, el
-hombre ha ejercido una acción; esto es cierto, ya se considere la
-infancia del individuo o la de la especie. Pero solo a partir del
-momento en que esta queda subordinada al pensamiento que reflexiona,
-es cuando la acción deja de ser incoherente para adquirir una eficacia
-rápida y real. Sucede con la acción revolucionaria lo que con
-cualquiera otro género de acción: que debe tener por guía la ciencia,
-si no ha de esterilizarse en pueriles esfuerzos.
-
-El sostener, sea la que quiera la materia de que se trate, que la
-ciencia es inútil o que el estudio ha perdido su razón de ser, no es
-más que un torpe pretexto para dispensarse de estudiar o para excusar
-una obstinada ignorancia.
-
-El estudio de la vida social no modificará ciertamente por sí solo
-la forma social, ni tampoco proporcionará, con todos sus detalles,
-los planos, sección y elevación de una nueva sociedad; pero sí nos
-descubrirá los elementos constitutivos de la sociedad presente, sus
-combinaciones íntimas y, juntamente con sus tendencias, la ley que
-preside a su evolución. Este conocimiento permitirá no «abolir por
-decretos las fases del desarrollo natural de la sociedad moderna, sino
-abreviar el periodo de la gestación y dulcificar los dolores de su
-alumbramiento».
-
-Al llevar a cabo el estudio de la sociedad, Carlos Marx no ha tenido
-la pretensión de ser el creador de una ciencia desconocida hasta él.
-Al contrario, y así lo prueban las numerosas notas de su obra, se ha
-apoyado en los estudios de los economistas que le han precedido, y ha
-tenido sumo cuidado de recordar, en cada cita, el primero que la había
-formulado. Pero ninguno más que él ha contribuido a extraer de su
-análisis la verdadera significación de los fenómenos sociales; ninguno,
-por consecuencia, ha hecho tanto por la emancipación obrera, por la
-emancipación humana.
-
-No hay duda que otros antes que él habían sentido las injusticias
-sociales y se habían indignado ante estas injusticias; muchos son
-los que, soñando con poner remedio a tantas iniquidades, han escrito
-admirables proyectos de reformas. Movidos por una loable generosidad,
-teniendo casi siempre una percepción muy clara de los padecimientos de
-las masas, criticaban, con tanta justicia como elocuencia, el orden
-social existente. Mas como no tenían una noción precisa de sus causas y
-de su transformación venidera, creaban sociedades modelos cuyo carácter
-quimérico procuraban atenuar con alguna que otra intuición exacta. Si
-la felicidad universal era su móvil, la realidad no era su guía.
-
-En sus proyectos de renovación social no tenían en cuenta los hechos,
-pretendiendo guiarse por las solas luces de la razón; como si la razón,
-que no es otra cosa que la coordinación y la generalización de las
-ideas sugeridas por la experiencia, pudiese ser por sí misma origen de
-conocimientos exteriores y superiores a las modificaciones cerebrales
-de las impresiones externas.
-
-En una palabra, eran metafísicos, como lo son hoy los anarquistas. En
-vez de raciocinar tomando la realidad por punto de partida, atribuyen
-todos ellos la realidad a las ficciones nacidas de su ideal particular
-de justicia absoluta.
-
-Pareciéndoles, desde el punto de vista especulativo, que el más
-agradable de todos los sistemas sociales sería aquel en que floreciera
-la difusión sin límites de las voluntades individuales, siendo ellas
-mismas su única ley, los anarquistas hablan de realizarla, sin cuidarse
-de averiguar si las necesidades económicas permitirían establecerla. No
-echan de ver el carácter retrógrado del individualismo llevado hasta
-el último extremo, de la autonomía ilimitada, que es el fondo del
-anarquismo.
-
-En los diferentes órdenes de hechos, la evolución se opera
-invariablemente pasando de una forma incoherente a otra forma cada vez
-más coherente, de un estado difuso a otro concentrado; y a medida que
-aumenta la concentración de las partes, aumenta también su dependencia
-recíproca, es decir, que cuanto mayor es su cohesión, menos pueden las
-unas extender su actividad sin ayuda de las otras. Esta es una verdad
-general, que los anarquistas no sospechan siquiera: pobres gentes
-que tienen la pretensión de ver más lejos que todos los demás, sin
-comprender que andan hacia atrás como los cangrejos.
-
-Todas estas concepciones extravagantes, aunque más o menos bien
-intencionadas, las ha sustituido Marx antes que nadie con el estudio
-de los fenómenos sociales, basándolo en la única concepción real:
-en la concepción materialista. No ha preconizado un sistema más o
-menos perfecto desde el punto de vista subjetivo, no; ha examinado
-escrupulosamente los hechos, agrupado los resultados de sus
-investigaciones y sacado de ellos la consecuencia, que ha sido la
-explicación científica de la marcha histórica de la Humanidad, y en
-particular del periodo capitalista que atravesamos.
-
- * * * * *
-
-La Historia, ha afirmado Marx, no es sino una historia de la guerra de
-clases. La división de la sociedad en clases, que aparece con la vida
-social del hombre, descansa en relaciones económicas, mantenidas por la
-fuerza, y según las cuales unos llegan a descargarse sobre otros de la
-necesidad natural del trabajo.
-
-Los intereses materiales han sido siempre la causa de la lucha
-incesante de las clases privilegiadas, ora entre ellas mismas, ora
-entre las clases inferiores, a expensas de las cuales viven. Las
-condiciones de la vida material son las que dominan al hombre; y estas
-condiciones, y por consecuencia el modo de producción, son las que han
-determinado y determinarán las costumbres y las instituciones sociales,
-económicas, políticas, jurídicas, etc.
-
-Tan luego como una parte de la sociedad ha monopolizado los medios
-de producción, la otra parte, en la que recae el peso del trabajo,
-se ve obligada a añadir al tiempo de trabajo exigido por su propia
-manutención una demasía, por la que no recibe equivalente alguno, y
-está destinada a sostener y a enriquecer a los poseedores de los medios
-de producción. Como monopolizador de trabajo no pagado, el cual, por
-medio de la supervalía creciente de que es origen, acumula más cada
-vez en manos de la clase propietaria los instrumentos de dominio,
-el régimen capitalista sobrepuja en poderío a todos los sistemas
-anteriores de trabajos forzosos.
-
-Solo que hoy día las condiciones económicas que este régimen engendra,
-atajadas en su evolución natural por el régimen mismo, tienden
-fatalmente a romper el molde capitalista que no puede ya contenerlas;
-y estos principios destructores son los elementos de la nueva sociedad.
-
-La misión histórica de la clase actualmente explotada, del
-Proletariado, a quien organiza y disciplina el mecanismo mismo de la
-producción capitalista, es acabar la obra de destrucción ya comenzada
-por el desarrollo de los antagonismos sociales. Es preciso, ante todo,
-que el Proletariado arranque revolucionariamente a sus adversarios
-de clase, con el poder político, la fuerza consagrada por ellos a
-conservar intactos sus monopolios económicos.
-
-Una vez dueño del poder político, aquel podrá, procediendo a la
-socialización de los medios de producción mediante la expropiación
-de los usurpadores del trabajo ajeno, suprimir la contradicción hoy
-existente entre la producción colectiva y la apropiación privada
-capitalista y realizar la universalización del trabajo y la abolición
-de clases.
-
- * * * * *
-
-Tal es el bosquejo de la teoría irrefutablemente enseñada por Marx,
-y cuya solidez bien probada puede todo el mundo apreciar estudiando
-atentamente su obra.
-
-No siendo el pensamiento sino el reflejo intelectual del movimiento
-real de las cosas, no se aparta un momento de la base material, del
-fenómeno exterior; no separa al hombre de las condiciones de su
-existencia. Marx ha observado, ha compulsado, y la profundidad sola de
-su análisis ha completado su concepción positiva del orden actual con
-el conocimiento de la disolución fatal de este orden.
-
-Yo he tratado de poner al alcance de todos, resumiéndola, esta obra
-magistral, desgraciadamente poco conocida hasta hoy en Francia o
-desfigurada. Y estando el público francés, como ha dicho Marx, «siempre
-deseoso de sacar consecuencias, ávido de conocer la relación de los
-principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan»,
-he creído útil poner antes de mi resumen un Estudio sobre el
-Socialismo científico.
-
-En cuanto al resumen, emprendido a consecuencia de la cortés invitación
-y de las benévolas excitaciones de Carlos Marx, ha sido hecho con
-arreglo a la edición francesa, última revisada por el autor y la
-más completa, pues la muerte le impidió preparar la tercera edición
-alemana, qué él quería publicar, y que dará a luz dentro de poco su
-infatigable amigo, su digno colaborador, a quien él había encargado de
-publicar sus obras, Federico Engels.
-
-Respetando en el mayor grado posible el carácter original de la obra,
-no he empleado sino los términos más usuales, esperando ganar de este
-modo en facilidad de comprensión lo que perdía en variedad de estilo.
-Es claro, sin embargo, que este resumen no podrá leerse fácilmente
-teniendo la imaginación preocupada con otra cosa; será necesario
-prestar un poco más de atención que para leer una novela, pero que
-la atención sola sea necesaria para percibir bien las ideas y su
-encadenamiento, tal es lo que yo me propongo.
-
-Una vez vencida la aridez del principio, aridez que no pueden
-evitar los preliminares de ninguna ciencia, se encontrará el lector
-recompensado con el placer de ver disiparse gradualmente la confusa
-oscuridad que oculta aún a los ojos de las masas las relaciones
-sociales, de la que ha sido tanto más difícil sacarlas cuanto que la
-libre y científica investigación en esta materia, la crítica de la
-vieja propiedad «subleva contra ella y lleva al campo de batalla las
-pasiones más vivas, las más mezquinas y las más abominables del humano
-corazón, todos los furores del interés privado».
-
- GABRIEL DEVILLE.
-
-París, 10 agosto 1883.
-
-
-
-
- ESTUDIO
- SOBRE EL
- SOCIALISMO CIENTÍFICO
-
-
-I
-
-COLECTIVISMO O COMUNISMO
-
-Hace seis años, la clase obrera, no repuesta aún de la espantosa
-sangría de 1871, había abandonado la tradición revolucionaria y no
-fiaba su emancipación sino en la generalización de las Asociaciones
-cooperativas. Las palabras _partido obrero_ y _colectivismo_, hoy ya
-antiguas en nuestro lenguaje político, eran entonces punto menos que
-desconocidas; las ideas que representan solo contaban en Francia con un
-reducido número de partidarios, sin posibilidad de acción común.
-
-El periódico _L’Égalité_, fundado a fines de 1877 por iniciativa
-de Julio Guesde y dirigido por él, es el único que ha dado impulso
-al movimiento socialista revolucionario actual. Este es un hecho
-que no lograrán borrar las personalidades envidiosas interesadas en
-desvirtuarlo, las cuales cuidan, en sus pretendidas historias, de
-ocultar las fechas que no dejan lugar a duda en esta cuestión.
-
-En aquel tiempo era conveniente distinguir el comunismo científico,
-surgido de la docta crítica de Marx, del antiguo comunismo utópico
-y sentimental francés. La misma denominación para dos teorías
-diferentes habría favorecido una confusión de ideas que era muy
-importante evitar; por eso empleamos entonces exclusivamente la palabra
-_colectivismo_.
-
-Ahora escribimos colectivismo o comunismo indiferentemente.
-Desde el punto de vista de su origen, estos dos términos son
-exactamente iguales; desde el punto de vista usual, tienen los
-mismos inconvenientes. Si ha habido un comunismo del que debíamos
-diferenciarnos, hay también formas de colectivismo, por ejemplo, las
-diversas falsificaciones belgas, que rechazamos. Lo importante es
-conocer, no el título que cada uno tome, sino lo que esconde bajo ese
-título.
-
-
-II
-
-LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y SUS ELEMENTOS
-
-Después de una aventura galante que, según parece, ocurrió algunos días
-después de la creación del mundo, el hombre fue condenado por Dios a
-ganar el pan con el sudor de su frente. Hoy que Dios está en vísperas
-de morir sin posteridad, sin haber podido nunca asegurar la ejecución
-de su mandamiento, el Socialismo se propone constreñir a la observación
-de la sentencia divina a los que, desde hace mucho tiempo, ganan el
-pan, y más que el pan, con el sudor de la frente de otros. ¿Puede esto
-conseguirse? Sí, por la socialización de los medios de producción, a
-que tiende nuestro sistema económico.
-
-Allí donde el trabajo proporciona escasamente lo que es indispensable
-para la vida de todos; allí donde, por consecuencia, aquel absorbe casi
-todo el tiempo de cada uno, la división de la sociedad en clases más o
-menos subdivididas es fatal. Una minoría consigue, por la violencia y
-el fraude, eximirse del trabajo directamente productivo, para dedicarse
-a la dirección de los negocios es decir, a la explotación de la
-mayoría, consagrada al trabajo. Gracias a la costumbre, a la tradición,
-esta mayoría llega a soportar sin resistencia una organización que
-considera al fin como natural, hasta el día en que esta organización,
-no respondiendo ya a las necesidades de la sociedad, se ve sustituida
-por una combinación más en armonía con la nueva manera de ser de la
-producción material.
-
-La esclavitud y la servidumbre han existido en conformidad con
-la índole de la producción y han desaparecido cuando el grado de
-desarrollo de esta ha hecho más útil el trabajo del hombre libre que
-el del esclavo o el del siervo; la justicia y la fraternidad no han
-intervenido para nada en esta desaparición.
-
-Cualquiera que sea el valor subjetivo de la moral, del progreso y otros
-grandes principios de relumbrón, esta bella fraseología no influye
-para nada en las fluctuaciones de las sociedades humanas; por sí misma
-es impotente para efectuar el menor cambio. Las evoluciones sociales
-las determinan otras consideraciones menos sentimentales. Sus causas
-se encuentran en la estructura económica, en el modo de producción
-y de cambio, que preside a la distribución de las riquezas y, por
-consiguiente, a la formación de las clases y a su jerarquía. Cuando
-esas evoluciones se efectúan, no es porque obedezcan a un ideal elevado
-de justicia, sino porque se ajustan al orden económico del momento.
-
-No obstante, estos movimientos sociales jamás se efectúan
-pacíficamente; los nuevos elementos tienen que obrar violentamente
-contra el estado de cosas que los ha elaborado, y que deben destruir
-para poder continuar su evolución, al modo que el polluelo tiene que
-romper la cáscara en cuyo interior acaba de formarse.
-
-Si el advenimiento de la burguesía ha traído la destrucción de los
-privilegios nobiliarios y la abolición del régimen corporativo, es
-porque el trabajo libre era necesario a la producción capitalista;
-la necesidad de instituir la libertad del trabajo ha acarreado la
-emancipación del trabajador de la dependencia feudal y de la jerarquía
-corporativa. Además, la burguesía necesitaba monopolizar las fuentes de
-riqueza, aboliendo las añejas prerrogativas de los nobles, ha entrado
-en posesión de la tierra, que detentaban estos, y del poder, que
-también monopolizaban.
-
-El trabajador libre, pudiendo de derecho disponer de su persona, se
-ha visto obligado de hecho a disponer de ella para vivir, no teniendo
-otra cosa que vender. Desde entonces ha sido condenado al papel de
-asalariado durante toda su vida.
-
-El derrumbamiento del orden feudal no se ha señalado por la supresión
-de las clases, sino por la sustitución de un nuevo yugo en lugar del
-antiguo, por el establecimiento de condiciones que reducen la lucha a
-los dos campos opuestos que poco a poco absorben toda la sociedad: la
-burguesía capitalista y el Proletariado.
-
-En suma, lo que ha sido organizado hasta ahora de diferentes maneras,
-conformes exclusivamente con la diversa situación económica de los
-medios y de las épocas, es la satisfacción de las necesidades de una
-parte de la colectividad mediante el trabajo de la otra parte. Unos
-consumen superfluamente lo que los otros producen obligados por la
-necesidad, recibiendo para sí apenas lo necesario.
-
-El sistema del salario, sustituyéndose a las demás formas de trabajos
-forzosos, ha relevado al capitalista de la manutención de los
-productores. Que se le obligase o no a trabajar, el esclavo tenía
-asegurada su pitanza cotidiana; el asalariado no puede comprar la
-suya sino a condición de que el capitalista necesite su trabajo; y
-la inseguridad de esto para el verdadero productor es tal, que la
-caridad pública se encarga de alimentar a aquellos a quienes incumbe,
-según la presente organización social, la tarea de alimentar a la
-sociedad, y que por esa organización misma se ven frecuentemente en la
-imposibilidad de cumplir su misión.
-
-El Socialismo lucha por la desaparición del salario. Ciertamente,
-nuestra teoría es adecuada a la idea de justicia, como la engendran en
-nuestro estado económico los intereses humanos que hay que satisfacer
-igualmente; pero no porque sea justa es por lo que tratamos de
-ponerla en práctica, pues sabemos, en efecto, que las más generosas
-reivindicaciones formuladas por la razón pura no pueden suplir los
-resultados de la experiencia.
-
-Para que una teoría sea aplicable, por legítima que parezca, es
-preciso que su fundamento se encuentre en los hechos antes que en el
-cerebro. Así, los primeros socialistas teóricos no pudieron sacar
-al Socialismo del dominio de la utopía, en una época en que aún no
-existían las condiciones económicas que permiten, que imponen su
-realización. No bastando la experiencia por ellos adquirida a dar
-una base material a sus intuiciones, a pesar de su genio, de sus
-aspiraciones filantrópicas, de sus justas recriminaciones, de los
-agudos sufrimientos a que querían poner remedio, no podían hacer
-el Socialismo practicable. Si lo es en la actualidad, es porque
-la solución comunista, adecuada a la manera de ser de las fuerzas
-productivas, no es otra cosa que el término natural de la fase social
-por que atravesamos.
-
-Apoyada en la insuficiencia de la producción, la división en clases
-no tiene ya razón de ser. La industria mecánica ha desarrollado
-prodigiosamente la potencia productiva del hombre, disminuyendo así el
-tiempo de trabajo necesario para la satisfacción de las necesidades
-generales. Por primera vez se presenta la posibilidad de procurar a
-cada uno, mediante un corto tiempo de trabajo, grandes facilidades de
-existencia material, que irán aumentándose. La esclavitud de unos ha
-sido la condición del bienestar de otros; con las máquinas, esclavos de
-hierro, el bienestar de todos es posible.
-
-Quien dice maquinismo, quien dice vapor, dice necesariamente
-concentración económica, y el colectivismo no es más que el complemento
-de esta concentración, que procede, no de nuestra imaginación, sino del
-estado de las cosas.
-
-Es verdad que desde el punto de vista agrícola, la concentración está
-poco adelantada en nuestro país; que nuestro suelo está dividido, y
-nuestro régimen de pequeños propietarios labradores impide la división
-del trabajo, el maquinismo, la explotación metódica; pero este régimen
-contiene los elementos de una disolución más próxima de lo que se cree.
-
-El labrador no puede contentarse con producir solo para su uso
-personal; a fin de comprar lo poco que necesita, de pagar los impuestos
-y los intereses de sus deudas, tiene que producir para cambiar, es
-decir, entrar en competencia con los demás productores. Dada esta
-situación, que la concentración se efectúe en cualquiera parte y los
-pequeños propietarios sentirán sus efectos.
-
-Ahora bien; la competencia americana, todavía en sus comienzos, trae
-a nuestros mercados productos a más bajo precio que los de nuestros
-agricultores. Para luchar contra los productos americanos es preciso
-disminuir rápidamente los gastos de producción y recurrir a la
-maquinaria, incompatible con la pequeña propiedad y con el cultivo
-en corta escala. Sin embargo, si no se modifican los métodos de
-producción, la lucha será bien pronto imposible; nuestros propietarios
-se hallan reducidos a buscar los mejores medios de salvarse de la ruina.
-
-Notaremos de paso que esta pequeña propiedad rural, tan ensalzada y tan
-poco remuneradora, es una de las principales causas, por la esterilidad
-premeditada de gentes que no quieren que su pequeño patrimonio se
-desmorone, del estancamiento de la población en Francia; en los
-departamentos en que la tierra está más dividida, en que los pequeños
-propietarios son más numerosos, es donde hay menos nacimientos.
-
-La pequeña propiedad rural está condenada a desaparecer; pero su fin
-irremediable será tanto menos ruinoso para los interesados directamente
-y para la nación, cuanto más pronto se prevea lo que no puede evitarse.
-
-Desde el punto de vista comercial, la concentración ha comenzado y está
-en buen camino; las ventajas que de ella resultan en el concepto de la
-variedad y de la baratura, aseguran al comercio en grande escala una
-rápida extensión.
-
-Desde el punto de vista industrial, que afecta especialmente a la clase
-obrera, la concentración está en gran parte realizada. La propiedad
-industrial reviste cada vez más la forma societaria y anónima. Toda
-idea de volver a la forma individual primitiva es quimérica, dado el
-desarrollo de la producción.
-
-Desde el punto de vista financiero, la concentración está hecha, y
-el crédito es el motor más poderoso de la centralización económica;
-la alta banca es la que rige la producción y el cambio, atrayendo el
-dinero de los pequeños capitalistas y aglomerando los capitales, que
-maneja como soberana; ella es quien preside a la política interior y
-exterior, a los diversos movimientos de la sociedad moderna.
-
-Desde todos los puntos de vista, la gran apropiación colectiva sucede
-progresivamente a la pequeña apropiación privada. Los puentes, los
-canales, que antes eran propiedad individual, son hoy casi sin
-excepción propiedad nacional o colectiva. Propiedad nacional son
-asimismo los correos y telégrafos; nacionalizados están en parte los
-ferrocarriles.
-
-No porque esto sea un argumento que prueba que la evolución económica
-tiende en todos sentidos a la centralización de las fuerzas
-productivas, ha de deducirse, a imitación de los partidarios del
-socialismo o del comunismo de Estado, que esta centralización tiende
-a la forma especial de centralización representada por el servicio
-público.
-
-El fenómeno importante, incontestable, es que la centralización
-económica se efectúa; ahora bien, que esta se efectúe en manos de las
-individualidades de la clase dominante o entre las del Estado, al mando
-de esta clase, para el resultado final es indiferente: en sí misma, la
-absorción por el Estado de las empresas particulares no haría dar un
-paso a la solución de la cuestión social.
-
-No es necesario reflexionar mucho tiempo para cerciorarse de que
-la mayor parte de los ramos de producción, si bien tienden a
-centralizarse, de ningún modo tienden a constituirse en servicios
-públicos. Desde el instante en que esta forma especial de
-centralización no resulta de la naturaleza de las cosas, se hace
-preciso examinar si deberíamos favorecerla cuando llegara el caso.
-
-El Estado no es, como dice cierto burgués que ha entrado en el Partido
-Socialista, como el gusano en la fruta, para contentar sus miserables
-apetitos desorganizándolo, «el conjunto de los servicios públicos
-ya constituidos,» es decir, una cosa que no tiene necesidad sino de
-correcciones y adiciones.
-
-No se trata de perfeccionar, sino de suprimir el Estado, que no es
-más que la organización de la clase explotadora para garantizar su
-explotación y mantener en la sumisión a sus explotados. Luego es
-mal sistema para destruir una cosa comenzar por fortificarla. Y
-se aumentaría la fuerza de resistencia del Estado favoreciendo su
-monopolio de los medios de producción, es decir, de dominio. ¿No vemos
-a los obreros de las industrias del Estado sometidos, comparativamente
-con los demás, a un yugo más difícil de sacudir?
-
-Mientras que, de esta suerte, sería perjudicial a los obreros, la
-transformación en servicios públicos, por las compras a que daría
-lugar, sería una nueva fuente de especulaciones financieras y
-beneficiaría a los capitalistas.
-
-Por otra parte, esta transformación no facilitaría en nada la obra del
-Socialismo. No será más difícil apoderarse del Banco de Francia o de
-los ferrocarriles que de los correos y telégrafos; la toma de posesión
-de los grandes organismos de producción pertenecientes a las Sociedades
-capitalistas, será tan cómoda como si perteneciesen al Estado.
-
-La centralización económica se verifica: tal es el hecho. En todas
-partes la pequeña propiedad de uno solo va cediendo el puesto a la gran
-propiedad de varios. La comunidad de las cosas y de los hombres es cada
-vez más general.
-
-¿Acaso no es una aplicación diaria del régimen comunista la
-organización del trabajo en los talleres importantes y en las fábricas?
-
-Al mismo tiempo que la aglomeración de productores regularmente
-organizados ha coincidido con la comunidad de las cosas, las
-capacidades directrices y administrativas que reclama toda producción
-en grande escala, se han constituido fuera de la minoría privilegiada.
-A medida que el instrumento de trabajo alcanzaba las proporciones
-gigantescas que hoy tiene, escapaba a la intervención y al impulso
-de su poseedor, que gradualmente iba dejando en manos de gerentes o
-empleados la vigilancia y la administración de aquel.
-
-Antes, el éxito de su pequeña industria dependía de la actividad
-del patrono, de su inteligencia, de su economía; éxito que estaba
-íntimamente ligado con la persona del dueño, quien desempeñaba de este
-modo una función social.
-
-Hoy, destronado el patronato individual por la forma societaria, el
-poseedor del capital no se ocupa más que de percibir, o, más bien,
-de comerse sus ganancias, sin necesidad de conocimientos especiales.
-¿Qué papel desempeña el accionista, el propietario actual? Que sea
-idiota o derrochador, que muera o que se arruine, ¿qué importa para la
-prosperidad de la empresa de la cual monopoliza, en forma de acciones,
-una parte más o menos considerable de propiedad?
-
-Los que hoy desempeñan las antiguas funciones del propietario, donde
-la forma colectiva de la propiedad ha sucedido a la individual, son
-asalariados; ingenieros o administradores más o menos retribuidos,
-pero al fin asalariados. Independientemente del feudalismo capitalista
-se ha formado el personal inteligente, dotado de la aptitud necesaria
-para poner en actividad las fuerzas productivas. Por consecuencia, la
-supresión de los accionistas, es decir, del propietario convertido en
-rueda inútil, no ocasionaría el menor desorden en la producción.
-
-Como el capitalista no interviene en el acto de la producción más que
-para apropiarse el beneficio obtenido, solo ve en aquella la ganancia
-que ha de percibir, y por eso la empresa no tiene para él más que un
-fin, un objeto: la realización del mayor beneficio posible.
-
-Para conseguir esto, en primer lugar extenúa, agota al productor y
-después altera el producto. Los productos no tienen de tales más
-que la apariencia; en todo y en todas partes la falsificación es la
-regla establecida. Poco importa que economías sórdidas produzcan
-la degeneración de la raza por la caquexia del productor; el
-envenenamiento del consumidor por la adulteración de los alimentos;
-la muerte o la mutilación por accidentes en las vías férreas, etc.:
-lo principal es llenar la caja. El reinado grosero de la burguesía ha
-hecho descaradamente de todo cuestión de dinero, artículo de comercio,
-y de este una estafa legalizada.
-
-Por otra parte, como mientras más se vende más se gana, cada empresa
-o sociedad piensa en monopolizar todas las ventas para sí propia, y
-a este efecto produce tanto como puede; y se ve obligada a producir
-sin cesar por el interés que hay en no dejar descansar un momento
-los costosos instrumentos de producción. De este modo el mercado se
-atesta; las mercancías se amontonan, abundantes e invendibles; estallan
-crisis, que se renuevan periódicamente, y entonces los obreros dejan
-de trabajar y mueren de hambre porque se les ha obligado a producir
-demasiados artículos de consumo.
-
-De todo esto se desprende que las exigencias de la producción entrañan
-una aplicación cada día más amplia de la división del trabajo y
-del maquinismo; el producto es cada vez menos obra individual; el
-instrumento de trabajo, colosal, necesita para ponerse en movimiento
-una colectividad de obreros; el propietario no solo pierde toda función
-útil, sino que es perjudicial, siendo, por consecuencia, necesaria
-su eliminación; las fuerzas productivas caminan fatalmente a la
-destrucción de los obstáculos que impiden su evolución normal, y que
-provienen del modo de apropiación.
-
-Lo mismo que sucedió con la revolución del pasado siglo, la preparación
-preliminar de toda transformación social se efectúa a favor del
-colectivismo; los elementos materiales e intelectuales de la renovación
-que perseguimos, engendrados por el medio actual, están suficientemente
-desarrollados.
-
-Los progresos de la industria mecánica permiten reducir
-considerablemente el tiempo de trabajo indispensable para la
-producción, aumentando esta en proporciones enormes; el modo de
-apropiación concluye por ajustarse al modo de producción; mas como
-este es colectivo, la apropiación estrictamente individual va sin
-cesar disminuyendo; la organización del trabajo correspondiente a este
-estado de cosas ha eliminado la casta propietaria, independientemente
-de la cual se reclutan las capacidades directrices; la posesión por
-la burguesía ha traído como consecuencia el más funesto derroche de
-productores, de medios de producción y de productos.
-
-Tales son los hechos ya determinados por la fuerza de los sucesos,
-hechos que conducen a una organización económica en que la producción,
-socialmente reglamentada, lo estará en vista de las necesidades de una
-sociedad que solo considerará los productos con relación a su utilidad
-respectiva; en que al gobierno desordenado de los hombres reemplazará
-la administración consciente de las cosas sometidas al poder del
-hombre, en vez de pesar tiránicamente sobre él; en que, al mismo tiempo
-que el propietario privado, habrá desaparecido el sistema de trabajar
-para otros, o sea el salario.
-
-Esta supresión de la propiedad individual y, por tanto, del salario y
-de toda clase de males que aquella entraña, no es una fatalidad que la
-justicia prescribe, sino que la evolución del organismo productor la
-impone imperiosamente. «El Socialismo --ha escrito Engels-- no es más
-que el reflejo en el pensamiento del conflicto que existe en los hechos
-entre las fuerzas productivas y la forma de producción.»
-
-Como teoría científicamente deducida, nuestro colectivismo o comunismo
-se apoya en la observación, comprueba las tendencias y concluye
-afirmando que los medios de producción, una vez efectuada su evolución
-actual, sean socializados. Decimos socializados y no comunalizados,
-como algunos querrían, porque los inconvenientes de la propiedad
-individual reaparecerían en la propiedad comunal o municipal, y también
-en la corporativa, principalmente a causa de las particiones desiguales
-que serían su resultado, de la productividad diferente de los medios de
-producción, etc. Que la lucha se empeñe entre municipios y municipios,
-corporaciones y corporaciones, o patronos y patronos, siempre habrá
-desigualdad entre trabajadores que proporcionan una misma cantidad de
-trabajo y concurrencia ruinosa; esto sería, aunque bajo otra forma, la
-continuación de la sociedad presente.
-
-Ateniéndose a los hechos, el Socialismo científico no puede precisar
-experimentalmente sino el modo de apropiación hacia el que caminan
-las fuerzas productivas, el cual rige el modo de repartición de
-los productos. Es evidente que una vez socializados los medios de
-producción, es decir, cuando estos hayan revestido como apropiación la
-forma comunista que ya tienen como acción, seguirá como consecuencia
-una distribución comunista de los productos. Solo que no se operará
-con arreglo a la antigua fórmula tan querida de los anarquistas y
-posibilistas, y que establece que «dando cada uno lo que permitan sus
-fuerzas, recibirá con arreglo a sus necesidades».
-
-Pero ¿quién mediría las fuerzas de cada uno? Bien fuese el mismo
-individuo o cualquiera otro, siempre se tocaría en lo arbitrario.
-Por lo demás, no es nuestra tendencia exigir del hombre el máximum
-de esfuerzos que es capaz de producir; por el contrario, tratamos de
-disminuir el esfuerzo humano, de abreviar todo lo posible el tiempo de
-trabajo a fin de aumentar el consagrado a las distracciones físicas e
-intelectuales y al placer.
-
-¿Quién sería capaz de medir las necesidades de cada uno? Si el
-organismo productor es tal que los productos están en cantidad
-suficiente para que cada uno pueda consumir a su antojo sin
-limitar el consumo de los demás, ¿por qué no dicen aquellos, dar
-a cada uno según su voluntad y no según sus necesidades? Si los
-productos son insuficientes para satisfacer por completo todas las
-necesidades de todos, ¿cómo proclamar el derecho de cada uno a
-consumir proporcionalmente para atender a las necesidades por él
-mismo apreciadas? No puede negarse que, en esta última hipótesis,
-se impondría una limitación del consumo individual, basada en las
-condiciones de existencia material realizadas; y ¿qué limitación
-concordaría mejor con el nuevo modo económico, que aquella cuya medida
-fuese, no la productividad individual, que favorecería a los individuos
-dotados de ventajas naturales, en detrimento de los menos bien dotados,
-sino el tiempo de trabajo que, igual para todos, garantizaría a todos
-los trabajadores una posibilidad de consumo igual?
-
-
-III
-
-EL PARTIDO OBRERO Y LA GUERRA DE CLASES
-
-Si el régimen del salario toca ya a su fin, si el periodo de su
-duración está destinado a ser mucho más corto que los de la esclavitud
-y la servidumbre, es porque las condiciones exteriores que hacen
-inevitable su eliminación, se han producido más rápidamente. No
-sorprende este hecho cuando se reflexiona que las combinaciones
-sociales de la época burguesa, perturbadas a cada instante por
-modificaciones fundamentales de las fuerzas productivas, distan
-mucho de tener el carácter eminentemente conservador de los modos de
-producción que nos han precedido, y son, por consecuencia, más aptos
-que estos últimos para crear rápidamente una situación revolucionaria.
-
-Un proletariado, conjunto de desdichados sin voluntad de independencia,
-sin conciencia de la posibilidad de emanciparse, sería incapaz de
-aprovecharse de esta situación; para obviar este inconveniente se ha
-formado el Partido Obrero.
-
-En efecto, para una clase que no deberá su manumisión sino a su
-propio esfuerzo, el primer paso para conseguirla es su formación
-en partido conscientemente hostil a sus opresores. Organización,
-independientemente de todos los partidos burgueses, cualquiera que
-sea la enseña de estos, de todos los condenados al salario, de todos
-los que ven su actividad subordinada en su ejercicio a un capital
-monopolizado por la minoría burguesa; organización de la fuerza
-interesada en acabar con la sociedad capitalista; separación de clases
-en todos los terrenos y guerra de clases para llegar a su supresión:
-tal es la razón de ser del Partido Obrero.
-
-Es necesario que los que emprenden una guerra de clase tengan un
-mismo grito de combate, una bandera idéntica que simbolice la unión
-en pro de la idea común; es preciso que tengan además un programa de
-clase, compendio de reivindicaciones que, siendo colectivas, estén
-al abrigo de los caprichos individuales. La amplitud que se dejara
-a cada agrupación de redactar su programa, engendraría programas
-contradictorios y sería origen de divisiones, dando lugar a todas las
-intrigas, a todas las bajas especulaciones personales. Fundándose en
-estas razones, los Congresos obreros nacionales del Havre y de Roanne
-han dado al Partido su programa único de combate.
-
-El Partido Obrero, constituido y armado, no tiende solo a reclutar
-sus defensores entre los proletarios de las ciudades; si estos son
-«la fuerza motriz histórica de la sociedad», no por eso excluye a los
-del campo y a los pequeños burgueses; trata, por el contrario, de
-hacerles comprender su posición de clase inferior, cuyos intereses
-son diametralmente opuestos a los de la burguesía capitalista, a los
-intereses de la clase que vive de la explotación del trabajo ajeno.
-
-Ahora bien; es innegable que el mismo antagonismo que existe entre el
-proletariado de las ciudades y la burguesía, existe también entre esta
-y los campesinos, pequeños propietarios, pequeños tenderos y artesanos
-o trabajadores independientes. Este antagonismo, que en el primer caso
-proviene del monopolio ya efectuado de los medios de producción, surge
-en el segundo de la amenaza de un próximo acaparamiento.
-
-Los comerciantes al por menor y los artesanos que trabajan por su
-cuenta se consumen en vanos esfuerzos en su lucha con los grandes
-almacenes y las grandes fábricas, contra las cuales la competencia es
-cada día más difícil, lo mismo que la de nuestros agricultores contra
-los productos extranjeros; tratan aquellos, por tanto, de compensar,
-mediante la depreciación de la mano de obra, las cargas que sobre ellos
-pesan. Aunque les animasen las mejores intenciones en favor de sus
-colaboradores asalariados, la necesidad de vivir los obliga a explotar
-su trabajo; nuestra organización económica no permite, en efecto,
-dejar de ser explotador sin convertirse inmediatamente en explotado,
-aniquilando así la buena voluntad individual.
-
-Aquellos cuya expropiación es inminente deben hacer, pues, causa común
-con los que ya han sido expropiados. En pleno régimen capitalista, esta
-expropiación inevitable los dejaría sin recursos, mientras que en el
-régimen comunista continuarán disponiendo libremente de sus medios de
-trabajo. Si los proletarios combaten para obtener la libre disposición
-de estos medios, los pequeños burgueses tienen que combatir para
-conservarla. De parte de los primeros, esta es una guerra ofensiva;
-de parte de los segundos debe ser una guerra defensiva, pero siempre
-contra el mismo adversario, que ha encerrado a unos en el infierno del
-proletariado y que poco a poco arroja en él a los otros.
-
-Nosotros predicamos esta guerra franca y consciente de clases, conforme
-a las enseñanzas suministradas por el estudio del modo de evolución de
-la humanidad.
-
-La lucha por la existencia aparece en la sociedad humana bajo la forma
-de guerra de clases entre sí y guerra de individuos entre ellos mismos
-en el seno de la clase dominante, guerras suscitadas por los intereses
-materiales. La guerra de las clases creadas por las relaciones
-económicas de las diversas épocas, es la que domina todo el movimiento
-histórico y explica las diferentes fases de la civilización. Guerra
-de clases, y nada más, era lo que se escondía bajo el sentimentalismo
-hueco, las fórmulas pomposas, las majestuosas apariencias y los
-inmortales principios de los constituyentes y de los convencionales.
-Así, pues, nosotros, al predicarla, lejos de desconocer la historia,
-somos fieles a sus lecciones.
-
-Se ha tratado de legitimar científicamente la existencia de las clases
-y de justificar las desigualdades sociales, basándose en la teoría de
-Darwin, en la selección natural que resulta de la concurrencia vital,
-del combate por la vida.
-
-El cómo esta manera de ser de la materia que se llama la vida ha
-pasado de la humilde célula a las formas complicadas de los organismos
-superiores; a qué causa mecánica debe atribuirse la transformación
-gradual de los organismos y su desarrollo progresivo, esto es lo que
-ha investigado el ilustre naturalista; la teoría darwinista es la
-indicación de un procedimiento de constitución de las especies. Pero al
-lado de la selección natural, y más eficaces o más generales que ella,
-pueden existir otras causas de la producción de las especies, algunas
-de cuyas causas se empiezan ya a vislumbrar, pudiendo haber otras que
-aún no se hayan descubierto.
-
-En todo caso, lejos de ser un manantial constante de progreso, la
-competencia vital es, particularmente cuando se ejerce entre los
-hombres, causa de extenuación.
-
-Lo que es preciso que haya entre los hombres es la acción común, la
-solidaridad en la lucha contra el resto de la naturaleza, debiendo ser
-esta tanto más fecunda cuanto que todos los esfuerzos se concentren en
-este punto, no desperdiciándose una parte de actividad en una lucha
-intestina.
-
-Admitiendo que la lucha entre organismos semejantes se impone a los
-animales distintos del hombre, se encuentra la razón de esta lucha en
-el hecho de que, consumiendo el animal sin producir, la parte consumida
-por los unos puede reducir la posibilidad de consumo de los otros;
-mientras que el hombre, capaz de producir y produciendo más de lo que
-consume, puede vivir y desarrollarse sin limitar por esto el consumo de
-sus semejantes.
-
-Por otra parte, el trabajo humano es tanto más productivo, cuanto que
-está basado en una combinación más amplia de trabajadores que funcionan
-juntos con un mismo objeto; la utilidad de semejante modo de ejecución
-del trabajo tiende a excluir la lucha y la división entre los hombres.
-
-Además, la lucha entre los hombres civilizados, la guerra, implica,
-no la supresión, sino la permanencia de los más débiles; pues los más
-robustos, los más fuertes, son arrebatados por el servicio militar.
-
-La selección sexual, favorable entre los animales a los más bellos, a
-los más vigorosos o a los más inteligentes, produce en el hombre un
-efecto contrario: hombres y mujeres son generalmente atraídos solo
-por la riqueza, yendo esta unida con frecuencia a la inferioridad
-intelectual y física.
-
-Finalmente, si es cierto que el progreso nace a veces de la lucha por
-la existencia, es porque al oponer los seres en lucha sus cualidades
-intrínsecas, la victoria pertenece incontestablemente al que es
-superior. Los que en las sociedades humanas combaten por la vida, se
-hallan en condiciones de desigualdad extrañas a su naturaleza, pues
-unos reciben la instrucción de que los demás están privados, y se
-aprovechan de los capitales de que estos se hallan desprovistos. Desde
-este momento, el resultado de la lucha no indica cuál sea realmente el
-mejor, sino el que está socialmente mejor armado.
-
-Y no solo, dentro de nuestra civilización, el hombre, reducido a sus
-fuerzas orgánicas casi incultas, el hombre sin armas tiene en la vida
-por adversario al hombre completamente armado, que ha tenido medios de
-desarrollarse y los tiene de obrar, sino que ni aun le es permitido
-a este paria usar de las solas fuerzas de que dispone, sus fuerzas
-naturales, más que en los límites estrechos en que le encierra una
-legislación destinada únicamente a proteger a los fuertes contra los
-débiles. No contenta con no armar a sus adversarios y colocarlos en
-condiciones de desigualdad artificial, la ley burguesa los agarrota y
-los arroja así maniatados en el combate de la vida.
-
-Desde hace tiempo la lucha ha perdido su carácter individual al
-pasar de las sociedades animales a las sociedades humanas. Los
-animales luchan con sus armas naturales incorporadas a su organismo,
-mientras que el hombre lucha con armas artificialmente unidas a su
-ser; y sucede precisamente que los poseedores de estas armas no son,
-sino excepcionalmente, creadores de ellas. A consecuencia de esta
-particularidad, la lucha toma en las sociedades humanas el carácter de
-lucha de clases, lucha que, lejos de consolidarla, la evolución humana
-trata de eliminar con la contradicción que le sirve de base.
-
-Para ofrecer un derivativo a las pasiones populares amenazadoras,
-los Napoleón III, los Bismarck y los Alejandro de Rusia, han
-imaginado sustituir con las guerras de razas las luchas nacionales
-interiores. Estos pasatiempos, que pueden tener para sus autores una
-utilidad momentánea, serán en lo sucesivo impotentes para resucitar
-el patriotismo, para dar el extranjero como alimento a los odios
-intestinos desviados de su objeto.
-
-El capital no tiene patria, va adonde encuentra buenas colocaciones.
-Si la explotación burguesa se ha convertido necesariamente, por el
-hecho del desarrollo económico, en explotación internacional; si no
-conoce razas ni fronteras, ejerciéndose indiferentemente donde quiera
-que hay que robar, al mismo tiempo que la intervención gubernamental
-se declara en su favor, enfrente del cosmopolitismo financiero, de
-la Internacional amarilla, el internacionalismo obrero se levanta,
-correspondiendo al verdadero antagonismo de los intereses que están en
-juego.
-
-Hoy las fuerzas económicas, al encontrarse, acentúan, sin distinción de
-fronteras, la separación de la sociedad en dos clases, obligando a los
-unos, que son la mayoría, cada día más numerosa, a vender su facultad
-de trabajo para vivir, y permitiendo a los otros, la minoría, cada vez
-más reducida, que la compre para enriquecerse. En efecto, lo que obliga
-a la clase obrera a vender su facultad de trabajo, es que le falta la
-posibilidad directa de ponerla en actividad, es decir, los medios de
-trabajo. Mientras más veces la vende, más enriquece a los capitalistas
-y, por consiguiente, les proporciona más medios de monopolizar los
-instrumentos de trabajo que, faltándole a ella siempre, perpetúan su
-vasallaje.
-
-La clase media, guiada por sus instintos conservadores, pero
-poco perspicaces, se interponía entre la clase capitalista y el
-proletariado, en beneficio de la primera; mas ya tiende a desaparecer,
-porque la centralización económica aumenta a expensas suyas por la
-absorción constante de los medios de producción pertenecientes a los
-pequeños detentadores, que se hallan en la imposibilidad de sostener la
-competencia con los grandes capitales.
-
-
-IV
-
-LA SUPRESIÓN DE CLASES Y EL MODO DE REALIZARLA
-
-La distinción de clases que existe y la lucha que de ella se origina,
-no desaparecerán más que con la supresión de las desigualdades
-artificiales y mediante el reconocimiento de la igualdad social de
-todos ante los medios de desarrollo y de acción de las facultades
-musculares y cerebrales.
-
-La igualdad ante los medios de acción será la consecuencia de la
-socialización de las fuerzas productivas que prepara, como ya hemos
-visto, la centralización económica actual.
-
-La igualdad ante los medios de desarrollo resultará de la admisión de
-todos --no diré, empleando la fórmula usada, la cual, no pudiendo
-tomarse al pie de la letra, es mala-- a la instrucción integral, sino
-a la instrucción científica y tecnológica, general y profesional.
-
-Lo que es necesario procurar a todos, y reclama el sistema moderno de
-producción, es una instrucción que, por medio de nociones universales,
-permita a los individuos emprenderlo todo, conocer las relaciones
-generales que provienen de los resultados empíricos de las ciencias
-particulares, haciéndoles, no obstante, adquirir conocimientos
-especiales en armonía con sus aptitudes e inclinaciones, en una
-palabra, una instrucción que adapte al trabajador a las múltiples
-exigencias del trabajo.
-
-Solo con esta igualdad ante los medios de desarrollo y de acción, cuya
-garantía social, asegurada a todo ser humano sin distinción de sexo,
-está conforme con las varias necesidades de la producción moderna,
-podrá efectuarse la emancipación de la mujer, así como la del hombre.
-
-La mujer es hoy casi exclusivamente un animal de lujo o una bestia de
-carga. Mantenida por el hombre cuando no trabaja, está aún obligada a
-serlo aun cuando se mate trabajando.
-
-En cantidad y calidad iguales, el trabajo de la mujer está menos
-retribuido que el del hombre. Pero esté o no bajo la dependencia
-patronal, no escapa a la dependencia masculina, y de todos modos se ve
-obligada a buscar en su sexo, transformado de una manera más o menos
-aparente en mercancía, un suplemento a sus recursos, insuficientes.
-
-Si durante mucho tiempo ha permanecido por su misma naturaleza
-colocada en una situación inferior, a la hora presente existen ya
-las condiciones que le abren los diversos géneros de actividad. El
-desarrollo de la industria mecánica ha ensanchado la esfera estrecha
-en que la mujer estaba confinada; la ha libertado de las antiguas
-funciones domésticas y, al suprimir el esfuerzo muscular, la ha hecho
-apta para las faenas industriales. Así, pues, arrancada al hogar
-doméstico y arrojada en la fábrica, puesta al nivel del hombre ante
-la producción, solo le falta emanciparse como obrera, para igualarse
-socialmente con aquel y para ser dueña de sí misma.
-
-No siendo su inferioridad legal otra cosa que el reflejo de la
-servidumbre económica particular de que es víctima, su igualdad civil y
-política no se podrá buscar eficazmente si no se logra la emancipación
-económica, a la cual, lo mismo para ella que para el hombre, se halla
-subordinada la desaparición de todas las servidumbres.
-
-Porque el socialismo habla de igualdad, y sin cuidarse de examinar
-qué se entiende por esta, se le acusa de soñar con una nivelación tan
-quimérica como universal y de tender a una medianía uniforme.
-
-De lo que precede resulta que el socialismo quiere la igualdad ante los
-medios de desarrollo y de acción, es decir, la igualdad del punto de
-partida. Mas esta igualdad no implica, en ningún caso, ni la igualdad
-de movimientos, ni la igualdad en el punto de llegada. Al asegurar
-a todos los organismos humanos una parte igual de las posibilidades
-de educación y de ejercicio, lejos de realizar la uniformidad, el
-socialismo hará brotar y acentuará las desigualdades naturales,
-musculares o cerebrales. Aun cuando fuera posible, el socialismo
-científico se guardaría muy bien de borrar esas diferencias, pues
-no ignora que semejante heterogeneidad es una de las condiciones
-esenciales del perfeccionamiento de la especie.
-
-Mientras no se establezca la igualdad social ante los medios de
-desarrollo y de acción, la cual se deduce de las tendencias íntimas de
-la producción moderna, el proclamar el derecho del hombre a ser libre
-equivaldría a conceder generosamente a un paralítico el permiso de
-andar. Solo mediante esta igualdad, llegará a ser un hecho la libertad,
-que es el juego de todos los organismos humanos según su voluntad
-consciente.
-
-El socialismo quiere la libertad completa del hombre, sin que esto se
-interprete torcidamente, pues no hay palabra más elástica que la de
-libertad; es un pabellón que cubre todo género de mercancías.
-
-Los campeones del más radical de los liberalismos, so pretexto de
-libertad de cultos, tolerarían bajo cualquier régimen las prácticas
-religiosas, es decir, el peligro seguro del estupro intelectual
-de los niños, poniéndolos así, gracias a su deformado cerebro, en
-la imposibilidad moral de ejercer conscientemente su facultad de
-iniciativa.
-
-Otros hay que defienden una libertad especial del padre de familia, la
-que no suele ser otra cosa que un atentado legitimado contra el niño,
-que no puede llegar a ser por este motivo lo que su naturaleza le exige.
-
-En nombre de la libertad del trabajo, se otorga al capitalista la
-libertad de explotar a su antojo al trabajador, y a este la obligación
-de someterse.
-
-Esas libertades, tan pródigamente concedidas a algunos, tienen el mismo
-fundamento que tendría la libertad del guardagujas de manejar las
-agujas y hacer los cambios de vía a medida de su capricho.
-
-La libertad es para cada uno, no el derecho, que nada significa, sino
-el poder moral y material de satisfacer sus necesidades naturales o
-adquiridas. Derivada de la igualdad ante los medios de desarrollo y
-de aplicación de las facultades orgánicas, o en otros términos, de la
-universalización de la instrucción y de la socialización de las fuerzas
-productivas, la libertad implica la acción común, la solidaridad.
-
-El hombre aislado no reconocería otros límites a su acción que los de
-su propia fuerza, y su acción se vería, desde luego, singularmente
-limitada. Por esta razón, y a impulsos del interés personal, la
-acción común reemplaza cada día en mayor escala a la acción puramente
-personal. El hombre es para el hombre un auxiliar necesario; la
-comunidad de acción, que tiende por medio de funciones diferentes, pero
-respectivamente indispensables, a la realización de un fin común, el
-bienestar, debe completarse evidentemente con la comunidad de ventajas.
-
-La solidaridad, que ha sido sucesivamente familiar, comunal, nacional,
-tiende a ser internacional. Desde este momento, la facultad que posee
-el hombre de obrar solo, de ser en absoluto independiente de la
-acción de los demás, en una palabra, la autonomía tan obstinadamente
-glorificada, si no fuera irrealizable, merced a la evolución económica
-que domina todas las relaciones humanas, sería un retroceso, una
-disminución de fuerza, es decir, de libertad, para el individuo, en
-lugar de ser un acrecentamiento.
-
-Siendo la libertad tanto mayor cuanto menos subordinada está en su
-ejercicio a circunstancias extrañas a la voluntad, y siendo tanto más
-fáciles de vencer los obstáculos contra los que tropieza la voluntad
-cuanto menos diseminadas se hallen las fuerzas que los combaten, la
-centralización, merced a la cual se puede conseguir el máximum de
-resultados con el mínimum de esfuerzos, se impone como garantía de
-expansión para la libertad individual.
-
-Por otra parte, la actividad corporal e intelectual solo fuera del
-taller podrá revestir el carácter de libertad, que es su atractivo.
-En efecto, una organización mecánica no permite el desarrollo
-espontáneo de las facultades humanas; el hombre no es en tal caso sino
-un engranaje del maquinismo, reducido a adaptarse a los movimientos
-automáticos del conjunto. Cuanto más se perfeccione y universalice
-la máquina, menos trabajo tendrá que ejecutar el hombre; pero menos
-también el trabajo, tomado en conjunto, será resultado de la libre
-iniciativa humana, convirtiéndose en tarea enojosa para un gran número
-de trabajadores. Con la corta duración del trabajo, la diversidad sana
-en el aburrimiento inevitable será lo que pueda realizarse fácilmente.
-
-Habrá, pues, dirán algunos, obligación de trabajar.
-
-La libertad será en materia de trabajo todo cuanto esta pueda ser en
-cualquier otra materia, es decir, el ejercicio de la actividad humana
-no embargado socialmente y limitado solo por las fatalidades orgánicas
-exteriores. Supongamos que se permitiera a todo el mundo ir desnudo;
-las gentes, dada la temperatura de nuestros inviernos, continuarían
-vistiéndose, no obligadas por voluntad ajena, sino por una necesidad
-inherente a su organismo. Es libre el hombre cuya voluntad no se halla
-determinada sino por móviles nacidos de sí propio, los cuales puede
-acomodar a su antojo a las condiciones necesarias de su vida: era,
-pues, libre el hombre cuya voluntad de trabajar provenga solo, así
-como su voluntad de comer, de las necesidades personales que tenga que
-satisfacer, y solo trabaje en lo que le convenga, sabiendo que trabaja
-exclusivamente para sí propio y teniendo conciencia de que trabaja por
-su sola voluntad.
-
-No será probablemente por distraerse por lo que se trabajará, dada la
-manera de ser del trabajo, aunque este se mejorará cuanto sea posible;
-el único móvil para ello será el interés, que es el punto de partida
-real de todos los actos del hombre y el que rige todas las relaciones
-del individuo con el medio ambiente.
-
-Asimismo, excitando el interés, se conseguirá la ejecución de las
-labores particularmente peligrosas o repugnantes, gracias a una
-elevación en el precio de la hora de trabajo. Por ejemplo, se
-establecerá que cuatro horas dedicadas a una de estas especialidades
-ingratas equivalen a seis o siete de trabajo simple. Por lo demás,
-no habrá en esto determinación arbitraria; la diferencia que exista,
-para una misma ganancia, entre el tiempo empleado en obras ordinarias
-y el empleado en obras o labores penosas, variará según la oferta y
-la demanda de estas últimas obras. No se condenará a una categoría
-de trabajadores a ejecutarlas exclusivamente. En esta materia nadie
-tendrá obligación directa emanada de una ley especial, ni obligación
-indirecta a consecuencia de la imposibilidad de no poder subsistir
-haciendo otra cosa. Los que ejecuten dichas obras serán absolutamente
-libres de dedicarse a otra ocupación. De ninguna manera se especulará
-como hoy con su miseria, sino con el deseo natural en algunos, ya de
-una ganancia mayor en un mismo tiempo de trabajo, o bien de un descanso
-más prolongado por la misma ganancia. Sentemos además que el espíritu
-de abnegación innato en el hombre lo mismo que en el perro, por
-ejemplo, podrá entonces ejercitarse, y se ejercitará tanto más cuanto
-el entusiasmo y la emulación, no practicados hoy por los que saben que
-trabajan para otros, llegarán al fin a su apogeo.
-
-Una vez en estas condiciones, y no trabajando ya el hombre obligado
-por una fuerza extraña a su organismo, el trabajo, según la ingeniosa
-expresión de uno de los más eruditos pensadores socialistas, Pablo
-Lafargue, será para todos tan solo «el condimento de los placeres de
-la pereza». Va en posesión de su individualidad, anidada por la tarea
-mecánica, que los progresos de la maquinaria abreviarán y aligerarán
-cada vez más, podrá el hombre, terminado su trabajo, disfrutar
-ampliamente los goces físicos resultantes del completo ejercicio de
-sus órganos, así como de los placeres intelectuales que procura el
-cultivo de la ciencia y del arte. El placer, objeto final de todo
-organismo viviente, se realizará entonces para cada uno con arreglo a
-su naturaleza.
-
-Pero esta libertad se encuentra subordinada a la socialización de los
-medios de producción; la colectividad no podrá disfrutar de ellos
-mientras no posea los medios económicos de aprovecharlos. Ahora bien,
-¿los detentadores privilegiados de estos medios, condición _sine qua
-non_ de la libertad, los abandonarán desde el instante en que ellos a
-su vez sean libres de no abandonarlos?
-
-Hallándose unida a la posibilidad de tener cada cual a su disposición
-el instrumento y la materia de trabajo, la libertad no surgirá sino de
-una presión ejercida sobre sus propietarios actuales, sobre los que son
-demasiado libres mientras que la mayoría trabajadora no lo es nada.
-
-Nosotros somos revolucionarios porque sabemos por la experiencia de
-toda la historia que las clases dominantes solo se suicidan --si acaso
-se suicidan-- cuando echan de ver que se las va a matar, sabiendo
-también que, lógica y cronológicamente, la noche del 4 de agosto viene
-después de las jornadas del 14 de julio.
-
-Somos partidarios de recurrir a la fuerza para alcanzar la libertad,
-del mismo modo que en ciertos casos patológicos hay que recurrir a la
-camisa de fuerza para conseguir la curación; una vez esta conseguida
-y recuperada completamente la salud, se goza de libertad completa en
-los movimientos, pero mientras dura la enfermedad se prohíbe mover
-aquella parte del cuerpo cuyos movimientos comprometerían la salud en
-general. Si es ser autoritario el negar la libertad, durante el periodo
-de tratamiento que exija la modificación del orden social, a aquellos
-cuya acción podría poner en peligro nuestra reorganización, nosotros
-somos autoritarios. Queremos proceder autoritariamente contra la clase
-enemiga, y queremos suprimir las libertades capitalistas, que impiden
-la expansión de las libertades obreras.
-
-Expliquemos esto, a fin de que los jesuitas rojos o tricolores no
-deformen nuestro pensamiento: la autoridad que nosotros proclamamos
-útil no es en modo alguno la autoridad cesárea de las individualidades,
-cualesquiera que estas sean, sobre la masa, sino al contrario,
-proclamamos la autoridad de la masa sobre las individualidades que
-ella emplea, la acción directa de los interesados, la autoridad del
-Proletariado y no sobre el Proletariado. Esta autoridad resultante
-del conjunto de los interesados en ser libres no será opresiva para
-ellos, a menos de admitir la opresión de las gentes por ellas mismas.
-La dictadura de clase deberá reinar hasta el día en que la libertad,
-posible para todos, pueda, sin inconvenientes para nadie, ser ejercida
-por todos.
-
-El recurso a la fuerza, a la revolución, por la clase que, si ha de ser
-libre, necesita conquistar los medios de serlo, no será otra cosa que
-la fuerza empleada a su vez por los explotados contra los explotadores.
-
-La minoría poseedora ha colocado sus monopolios bajo la protección de
-una fuerza capaz de refrenar las tentativas de rebelión de la mayoría
-desheredada; en la existencia de clases antagónicas se halla la razón
-de ser de los ejércitos permanentes, que representan la permanencia
-de la fuerza necesaria para la defensa de la clase privilegiada --en
-Bélgica, por ejemplo, existe un ejército permanente, por más que las
-Potencias europeas hayan establecido su neutralidad--, los cuales no
-desaparecerán sino con su causa.
-
-Si el ejército permanente es, en toda su brutalidad, la organización
-de la fuerza, a la que no vacilan jamás en dirigirse los apoderados de
-la clase propietaria en peligro, la legalidad es tan solo la fuerza
-sistemática coordinada en sentencias. Entre el empleo de la fuerza
-bruta y el de la fuerza metódica no media más que una simple cuestión
-de forma, el resultado es el mismo. Que a uno le golpeen bárbaramente o
-con todas las reglas del pugilato, no por eso quedará menos maltratado.
-La ley no es otra cosa que la consagración de la fuerza encargada de
-mantener intactos los privilegios de la clase poseedora y gobernante;
-y solo oponiendo victoriosamente la fuerza a la fuerza, y, por
-consecuencia, destruyendo violentamente esa forma de la fuerza que es
-la legalidad, puede llegar a su emancipación una clase inferior.
-
-Si nuestro fin, la socialización de las fuerzas productivas, es una
-necesidad económica, nuestro auxiliar, la fuerza, es una necesidad
-histórica.
-
-Todos los progresos humanos, todas las transformaciones sociales y
-políticas de nuestra especie han sido obra de la fuerza. Examinando la
-historia moderna de nuestro país se ve que la abolición de la monarquía
-de derecho divino y del orden feudal se deben a la revolución de 1789;
-que la desaparición de una religión del Estado resultó de la revolución
-de 1830; que el establecimiento del sufragio universal se debe a la
-revolución de 1848, y la proclamación de la República a la revolución
-de 1870.
-
-También ha habido un derecho, más aún, un deber de insurrección
-inscrito en el evangelio burgués, en la Declaración de los derechos del
-hombre y del ciudadano. De este derecho, del que ella hacía un deber
-para la masa a su servicio, la burguesía ha usado ampliamente, y se ha
-emancipado por medio de la insurrección, y merced a la insurrección
-ha llegado gradualmente a la omnipotencia. Desde el momento que ha
-alcanzado su máximum de dominación, este derecho, este deber no existe
-ya, y la burguesía condena, ahora que se emplea en contra suya, esta
-misma fuerza que ella ha utilizado en provecho propio: el derecho a la
-insurrección debe abolirse puesto que ella no lo necesita. Por esta
-razón trata de convencer al Proletariado de la ineficacia del método
-revolucionario. ¿Qué le ofrece en cambio?
-
-
-V
-
-INEFICACIA DE TODOS LOS MEDIOS PACÍFICOS
-
-El argumento favorito de nuestros reformistas platónicos consiste
-en asegurar que es preciso ante todo modificar las ideas y los
-sentimientos de la nación. «Instruir al pueblo --exclaman--: esta es la
-clave de la cuestión social; en los ánimos es donde debe efectuarse la
-revolución.»
-
-La instrucción es incapaz de atenuar en lo más mínimo la explotación
-de la clase trabajadora. Por grandes que fuesen los progresos de su
-educación, la mayoría no poseedora, obligada a vender, para poder
-subsistir, su fuerza muscular o cerebral, no por eso dejaría de estar
-bajo la dependencia de la minoría poseedora. La universalización de la
-instrucción sin la universalización de la propiedad no cambiaría en
-nada la situación material en que se encuentra hoy el asalariado, pues
-no porque fuese más instruido tendría medios de trabajo en proporción
-mayor, ni dejaría de ser siempre desposeído.
-
-Si nos vemos obligados a declarar que la instrucción no aliviaría ni
-aun levemente la suerte del Proletariado, no por eso hacemos caso omiso
-de ella. Reconocemos en alto grado su utilidad puesto que, difundida
-por la masa, ejercerá provechosa influencia desde el punto de vista
-revolucionario. Cuanto más instruida esté la masa, más pronto se dará
-cuenta de su posición de explotada, y menos dispuesta se encontrará
-a sufrir en silencio; todo asalariado instruido se halla próximo a
-sublevarse. Pero si la educación de la clase obrera puede impelerla a
-emplear la fuerza para apresurar la solución necesaria, es incapaz de
-suplir a esta.
-
-En cuanto a la idea de modificar directamente el estado mental de
-la nación considerada en conjunto, es una utopía. Determinando el
-medio económico, juntamente con las condiciones de existencia, las
-ideas del hombre, para cambiar estas en todos sería preciso comenzar
-modificando los fenómenos exteriores de que aquellas no son más que
-la representación cerebral. La única transformación que hay que
-proponerse es la transformación del régimen de la propiedad, cualquiera
-que sea el punto de vista desde que se considere la cuestión,
-religioso, moral, político o económico.
-
- * * * * *
-
-Desde el punto de vista religioso, hay simplemente proyección de
-fenómenos naturales fuera y por encima del mundo real. Subyugado por
-fuerzas exteriores, los hombres han encarnado personajes místicos en
-estas fuerzas. Hoy día las fuerzas naturales, dominadas casi por el
-hombre, que cada vez se da cuenta más exacta de sus efectos y las
-refiere a sus verdaderas causas, no dan ya motivo a personificación, a
-divinización.
-
-Solo las fuerzas sociales, juntamente con las de la Naturaleza, pesan
-sobre la existencia del hombre, dominándola cada día de una manera
-más preponderante. Para buscar hoy el origen de las ideas religiosas,
-hay que remontarse al origen no explicado de los dolores sufridos y a
-su apariencia inevitable metamorfoseada en institución sobrenatural.
-Mientras la masa sea juguete del modo de producción, las miserias que
-el régimen capitalista engendra y aquella sufre, conservarán a sus ojos
-un carácter sobrehumano, y, por tanto, persistirá ese terror de lo
-desconocido que la abruma, es decir, el sentimiento religioso.
-
-La religión no es otra cosa que el reflejo de las fuerzas sociales en
-la mente, las últimas fuerzas externas cuya manera de ser hace creer
-al hombre que dimanan de una fuerza superior. La emancipación del
-pensamiento está, pues, unida a la emancipación del trabajo, de la
-vida práctica. El déspota terrestre, el capitalista, arrastrará en su
-caída al fantasma celeste; rigiendo el hombre la producción en lugar de
-ser regido por ella; encontrando al fin el bienestar sobre la tierra;
-teniendo noción clara y precisa de su situación en el universo en
-general y en la sociedad en particular, desaparecerá universalmente la
-necesidad de ese género de esperanzas y consuelos, que son consecuencia
-de la tiranía hoy misteriosa para las masas, así como la creencia en un
-ser supremo, dispensador soberano de los goces y de los sufrimientos.
-
-Nuestros fogosos anticatólicos, ridículos aficionados a bautismos
-civiles y otros ritos, que imaginan desprender la sociedad civil
-de toda ligadura mística y mistificadora porque comen carne el
-viernes santo, hacen del librepensamiento la condición primera de la
-regeneración social; y no ven, o no quieren ver, que las religiones no
-son organismos independientes del medio económico en que se agitan. Los
-grupos librepensadores, así como las logias masónicas, son excelentes
-planteles de candidatos, trampolines que el uso ha demostrado ser
-útiles para saltar en las asambleas electivas, y nada más. No pedirán
-ni siquiera la supresión del presupuesto de cultos, pues como servicio
-público o un instrumento de dominación, que viene a ser lo mismo, la
-religión es un resorte utilísimo para todo gobierno de clase.
-
- * * * * *
-
-Desde el punto de vista moral, y sin tratar de actos reprensibles
-o criminales, los cuales, cuando no son productos orgánicos de un
-género particular de la competencia de las casas de salud, provienen
-de las condiciones sociales nacidas de un orden económico basado en
-la persecución desenfrenada de los medios de goce sin el esfuerzo
-correspondiente, consideremos la tacha que la opinión pública arroja
-sobre la maternidad fuera del matrimonio y sobre el nacimiento
-ilegítimo. ¿De qué proviene esta tacha?
-
-Las costumbres son las relaciones que los intereses en contacto
-establecen entre los hombres. Hasta hoy solo se han presenciado
-intereses antagónicos, habiéndose sacrificado siempre unos por la
-prosperidad de otros. Es evidente desde luego que los intereses de
-los más fuertes han determinado solos el sistema de relaciones entre
-los hombres e impuesto las apreciaciones relativas a lo que había de
-considerarse como el bien y a lo que debía ser considerado como el mal.
-Las costumbres preponderantes de una época son las costumbres de la
-clase dominante, y la moral vulgar es siempre la que se conforma con
-sus intereses.
-
-Si no se menospreciase a las jóvenes que tienen un hijo, y si se
-tratase al hijo natural como hijo legítimo, la libertad de las
-relaciones sexuales se extendería en detrimento del matrimonio. Y
-precisamente el matrimonio es el que imprime a la clase poseedora su
-carácter hereditario y desarrolla sus instintos conservadores.
-
-Así que, según la moral vigente, la honradez para la mujer no casada
-estriba en la continencia, y cuando «sucumbe», ¡con qué dureza los
-libertinos le arrojan al rostro el insulto, mofándose de lo que llaman
-su deshonra! Pocos son los que no siguen la corriente general. Aun
-entre los escritores que han tratado, pero sin fruto, de idealizarlo,
-el hecho de entregarse la mujer al que ama y la desea, sin que haya
-sido previamente firmado, publicado y legalizado, es un acto de los más
-trágicos.
-
-La utilidad del matrimonio, que es una escritura de propiedad, un
-contrato mercantil, antes de ser la unión de dos personas, resulta
-de la estructura económica de una sociedad basada en la apropiación
-individual. Al ofrecer garantías para los hijos legítimos y al
-asegurarles los capitales paternos, el matrimonio perpetúa la
-dominación de la casta detentadora de las fuerzas productivas. Y
-notaremos de paso que, a pesar del divorcio, las consideraciones
-pecuniarias que presiden a la conclusión del matrimonio y representan
-el papel más importante mientras dura, mantendrán en pie, salvo raras
-excepciones, su indisolubilidad. Las susceptibilidades morales cederán
-ante los intereses materiales y se procurará evitar toda irregularidad
-en la conducta de ambos a fin de no deshacer un buen negocio.
-
-Transformado el modo de propiedad, y solo después de esta
-transformación, perderá el matrimonio su razón de ser, y entonces, sin
-temor del menosprecio, mujeres y hombres podrán escuchar libremente la
-voz de su naturaleza, satisfacer sus necesidades amorosas y ejercitar
-todos los órganos cuyo funcionamiento regular exige la higiene.
-
-Realizada en favor de todos la igualdad de los medios de acción y de
-desarrollo, y convirtiendo en carga social la manutención de los niños,
-así como su instrucción, y libres ya de la diferencia de nacimiento,
-no habrá lugar para la prostitución ni para el matrimonio, que en su
-conjunto, no es más que la prostitución ante el alcalde.
-
-En efecto, la prostitución consiste en la subordinación de las
-relaciones sexuales a consideraciones económicas; y de cualquier modo
-que se la considere, la mujer es hoy la manceba del hombre. Las que no
-pueden hallar un marido encargado de subvenir a todos los gastos, se
-alquilan temporalmente para vivir; casadas o no, en general viven del
-hombre y para el hombre. Las más virtuosas protestas en nada cambiarán
-esta costumbre, la cual se practicará hasta que la mujer sea emancipada
-desde el punto de vista económico. No estando entonces dominadas las
-relaciones sexuales por móviles extraños a su fin natural, serán
-relaciones esencialmente privadas, y se basarán en lo único que las
-hace dignas, en el amor, en el deseo mutuo, y serán tan duraderas o tan
-mudables como el deseo que las provoque.
-
- * * * * *
-
-Desde el punto de vista político, la burguesía halaga a los obreros
-diciéndoles que si desean reformas son dueños de imponerlas, pues
-poseen el sufragio universal, que obra en las condiciones que ella se
-ha servido indicar, y en el momento escogido también por ella. Serían,
-pues, muy descontentadizos si no aceptasen este arma de papel, con la
-cual no pueden hacer daño alguno a sus adversarios.
-
-La minoría detentadora de los medios de producción es dueña absoluta de
-la existencia de una mayoría que no puede satisfacer sus más urgentes
-necesidades orgánicas sino con auxilio del salario. Para obtener este
-salario indispensable tiene que doblegarse a la voluntad de los únicos
-que pueden proporcionárselo, los cuales disponen a su antojo de la vida
-y de la libertad de todos.
-
-La soberanía sin la propiedad es no tan solo inútil, sino el más
-pérfido de los lazos. Antes del establecimiento del sufragio universal,
-el censo servía de barrera entre poseedores y desposeídos; exentos
-estos últimos del gobierno y de la propiedad, su organización en clase
-distinta --que hubiera amenazado las prerrogativas capitalistas el día
-en que hubiesen tenido conciencia clara de la inferioridad sistemática
-en que se los mantenía-- resultaba del ostracismo legal a que estaban
-condenados.
-
-De resultas de haber otorgado a todos el derecho de participación
-intermitente en los negocios públicos, sobrevino una confusión funesta.
-Los explotados, a quienes hasta entonces se había considerado tan
-solo como asalariados, soldados y contribuyentes, fueron víctimas
-de una ilusión, de que se aprovechó la casta gobernante: soberanos
-nominalmente, se creyeron los dueños. Con arreglo cada cual a su
-educación, a sus preocupaciones o a su temperamento, se alistaron
-en los diferentes partidos burgueses, engrosaron las filas de sus
-enemigos de clase, y dejaron que tal o cual fracción de la burguesía,
-con auxilio suyo, se impusiera a las demás.
-
-El obrero no es ya obrero exclusivamente. Creyendo votar por
-correligionarios políticos, entrega el poder a hombres cuyos intereses
-económicos se oponen abiertamente a los suyos; en efecto, no puede
-haber comunidad de intereses entre el que puede explotar a su voluntad
-y el que se ve obligado a aceptar las condiciones de explotación que se
-le impongan.
-
-Los que se hallaban bajo la dependencia económica de la clase burguesa
-se han convertido, merced al sufragio universal, en factores de su
-propia dominación política. Los gobernantes burgueses, cualquiera
-que sea el color de su bandera, están todos de acuerdo en oponerse a
-aquello que signifique algún atentado contra su propiedad y disminuya
-sus monopolios de casta. Por esto, si la forma gubernamental ha
-avanzado un paso con el establecimiento de la República, último término
-de la evolución puramente política, la organización social, causa
-inevitable de la miseria, no ha variado ni variará en tanto no se
-modifique la forma de propiedad.
-
-El sufragio universal encubre, en beneficio de la burguesía, la
-verdadera lucha que debe emprenderse. Se entretiene al pueblo con las
-insulseces políticas, tratando de interesarle en la modificación de
-tal o cual rueda de la máquina gubernamental; mas, en realidad, ¿qué
-importa una modificación, si el objeto de la máquina es siempre el
-mismo, y lo será mientras haya privilegios económicos que proteger, ni
-qué importa tampoco a los que ella triturará mientras exista, un cambio
-de forma en el modo de triturarlos?
-
-El pretender conseguir por medio del sufragio universal una reforma
-social, y el querer llegar por ese expediente a la destrucción de la
-tiranía del taller, de la más inicua de las monarquías, de la monarquía
-patronal, es formarse una idea singularmente falsa del poder del tal
-sufragio. Los hechos son innegables: examínense los dos países en que
-el sufragio universal se halla establecido desde hace más tiempo y
-favorecido su ejercicio por una amplitud de libertad de que todavía no
-gozamos en Francia.
-
-Cuando Suiza quiso librarse de la invasión clerical, cuando los
-Estados Unidos quisieron suprimir la esclavitud, no pudieron
-conseguirse estas dos reformas en ninguno de los dos países en que
-existía el derecho electoral, sino empleando la fuerza; la guerra del
-Sonderbund y la guerra separatista son prueba elocuente de ello.
-
-No obstante, como en todo y para todo hay que adaptarse a las
-condiciones del medio en que se ha de vivir, desde el instante que el
-sufragio universal existe, es preciso atenerse a él, ajustarse a la
-situación creada por su establecimiento y tratar de utilizarse lo mejor
-que se pueda de un estado de cosas que no se ha provocado, pero que no
-se puede menos de acatar.
-
-El sistema abstencionista no conduciría a nada. Las abstenciones
-aumentan debido a que, no votando nadie por el simple deseo de ejercer
-el acto de soberanía que consiste en echar un papel en una urna, se
-echa de ver cada día más la esterilidad del sufragio universal como
-instrumento de reformas. Pero si la acción electoral es estéril, la
-abstención no lo es menos. Las abstenciones no interrumpen en modo
-alguno la máquina electoral, y, aunque no se tenga participación alguna
-en la fabricación de diputados, estos no dejan de ser elegidos y tiene
-uno que someterse a las leyes confeccionadas por ellos. Negándose a
-tomar parte en las elecciones no se pone ningún obstáculo a la política
-burguesa.
-
-Debe aprovecharse el sufragio universal, puesto que existe; mas no
-debe exigírsele lo que no puede conceder. El sufragio debe servir para
-reparar el mal causado por la fusión política del Proletariado y de
-la burguesía, y para formar, independientemente de todos los partidos
-burgueses, el ejército de la revolución social.
-
-A lo que hay que aspirar especialmente, no es a la entrada de algunos
-socialistas en el Parlamento, ni tampoco a una acción parlamentaria
-cualquiera: lo que debe buscarse es el reunir a la clase obrera,
-diseminada en los diversos partidos republicanos burgueses, y el
-separarla de aquellos cuyos intereses económicos son opuestos a los
-suyos. Como medio de agrupar el Proletariado para la lucha, el sufragio
-universal puede contribuir a acentuar la división entre las clases
-confundidas políticamente por él, pero esto es todo lo que puede
-realizar.
-
-El medio de apresurar, con auxilio del sufragio universal, esta
-formación del ejército obrero, es la candidatura de clase, que
-continúa en política la lucha de clases que rige nuestro estado social,
-acentuando en el terreno electoral el antagonismo existente entre
-aquellos que, cualesquiera que sean sus opiniones políticas, detentan
-los medios de producción, y los que no poseyendo más que su fuerza
-de trabajo, tienen que adaptarse para vivir a las exigencias de los
-primeros.
-
-Pero no deben confundirse la candidatura de clase y la candidatura
-obrera. Como esta última no es otra cosa que la candidatura de un
-obrero de ideas más o menos radicales, lejos de tener para la burguesía
-una significación hostil, será poco a poco alabada y sostenida por
-ella; este es un nuevo lazo tendido a la sencillez de un Proletariado
-que comienza a desconfiar de los políticos de profesión, a comprender
-que ha sido burlado por ellos, y que, si legalmente ha sido proclamado
-soberano, en realidad ha seguido siendo esclavo.
-
-Se tratará de conservar la confianza del Proletariado, que disminuye,
-proponiendo a sus sufragios uno de los suyos. Con la candidatura obrera
-se tratará de impedir que la guerra entre obreros y burgueses suceda
-a las inocentes escaramuzas entre republicanos de diversos matices.
-Bien sea un burgués o un obrero alistado bajo cualquier bandera de
-la burguesía el que salga elegido, el resultado será el mismo. La
-candidatura obrera, cuando no es otra cosa que la candidatura de un
-obrero, es una farsa; es necesario que la candidatura de clase lleve
-a la esfera política la guerra de clases que llena las páginas de la
-historia, y para efectuar esto debe elegirse el candidato en virtud de
-los servicios que puede prestar y no del estado que ejerza.
-
-En efecto: si así como el enfermo tiene una noción más precisa de su
-dolor que el médico que le asiste, el obrero tiene más que nadie una
-idea exacta de las privaciones que sufre; así también, al tratarse del
-remedio conveniente, los obreros, considerados únicamente como obreros,
-no son más aptos para indicar la solución de la cuestión social que
-los enfermos para descubrir el tratamiento que conviene. Cuando su
-competencia en esta materia existe, proviene de estudios especiales y
-no de su posición de obreros.
-
-Después de lo que antecede, ¿es necesario añadir que no emprendemos
-campaña alguna para obtener en la actualidad los derechos políticos de
-la mujer, y que, desde luego, la quimera de la candidatura femenina no
-nos cuenta en el número de sus partidarios, por más que en los grupos
-del Partido Obrero la mujer sea considerada como enteramente igual al
-hombre?
-
-Convencidos de que el derecho de sufragio es impotente para conseguir
-la emancipación humana, no cometeremos la falta de perder un tiempo
-precioso en perseguir un fin que, aun suponiendo que se alcanzase,
-sería incapaz de mejorar la situación de la mujer. Esto sería para ella
-y para aquellos cuyos esfuerzos hubiesen sido estériles, un engaño más
-que tendrían que añadir a los ya causados por el sufragio universal;
-solo que esta vez la responsabilidad caería por completo sobre los que
-se hubieran dejado llevar de un sentimentalismo demasiado irreflexivo.
-La emancipación femenina está subordinada a la transformación
-económica, y únicamente trabajando en pro de esta se hará algo en
-realidad por la primera; el obrar de otro modo es hacerse cómplice,
-a sabiendas o inconscientemente, de extravíos perjudiciales a los
-intereses que se aparenta defender.
-
-Desde el punto de vista económico se ha hablado de asociación. Pero la
-asociación obrera es quimérica para todo lo que es grande industria,
-puesto que esta absorbe cada vez más la mayoría de los obreros, dada la
-forma gigantesca que reviste el instrumento de trabajo y lo crecido de
-los anticipos necesarios para la creación de una empresa.
-
-¿Qué significaría el ahorro obrero, aun suponiendo que fuese
-practicable, comparado con la indispensable acumulación de los
-capitales? Además de que, si por un hecho excepcional pudiera
-extenderse el ahorro, sería un nuevo engaño. Quien dice ahorro
-generalizado, dice disminución de consumo, es decir, disminución en
-la demanda de productos; y por ende, disminución de la producción y
-aumento de los paros forzosos, en perjuicio de los que no pueden vivir
-sino a condición de estar ocupados.
-
-Respecto a la intervención del Estado, el conceder créditos a las
-Asociaciones obreras permitiría hacer a la burguesía una guerra con
-éxito y tendería, por consiguiente, a mermar sus beneficios; mas como
-es la burguesía quien dirige el Estado, ella tendrá buen cuidado,
-digan lo que quieran algunos hábiles que aspiran a hacerse populares
-reclamando con estruendo lo que saben no puede obtenerse, de no
-proporcionar al Proletariado la posibilidad de arruinarla en un plazo
-más o menos remoto.
-
-En cuanto a la pequeña industria, en la que el instrumento de trabajo,
-de poco valor, hace más asequible la posibilidad de la asociación,
-semejantes asociaciones tropiezan en la práctica con obstáculos
-difíciles, si no imposibles, de vencer.
-
-Impidiendo el modesto capital a los talleres cooperativos el acometer
-empresas importantes, y no permitiéndoles tampoco dar fiado a los
-clientes, los coloca, respecto de los patronos, en la posición
-desfavorable del pequeño productor frente al productor en grande
-escala, con otra desventaja sobre los dueños de pequeños talleres,
-a quienes nada impide, cuando escasea el trabajo, despedir todo o
-parte del personal asalariado, pues no les preocupa en lo más mínimo
-el saber cómo vivirán sus obreros cuando no trabajan, ocupándose
-solo en disminuir sus gastos; mientras que el taller cooperativo,
-no pudiendo despedir a los asociados, los cuales aunque no trabajen
-tienen necesidad de subsistir, se vería obligado a gastar sus fondos
-o contraería deudas. Los periodos de prosperidad, lejos de aprovechar
-al obrero, habrían de consagrarse a enjugar el déficit producido en la
-caja durante la paralización de los negocios; el obrero trabajaría, lo
-mismo que antes, para el capitalista, que entonces se llamaría acreedor
-en vez de llamarse patrón, y se consideraría dichoso si no se consumaba
-su ruina.
-
-La mayor parte de las veces, estas asociaciones cooperativas solo
-tienden a la emancipación de unos cuantos, y, cuando por acaso
-prosperan, se convierten en patronatos colectivos que se aprovechan del
-trabajo de simples asalariados y reparten los beneficios entre varios
-accionistas, sin acordarse de los antiguos compañeros de miseria más
-que para explotarlos.
-
-Cuando se reflexiona que, en una industria privilegiada como la
-tipografía, muchos miles de obreros se hallan imposibilitados de
-intentar su emancipación, por incompleta que sea, mediante la
-asociación obrera, es preciso convenir en que este ejemplo, panacea
-favorita de los reformadores charlatanes, solo prueba una cosa:
-la impotencia de la sociedad cooperativa y la imposibilidad de
-generalizarla.
-
-Otro de los remedios más cacareados consiste en la participación en
-los beneficios; y se explica el interés con que se aconseja este modo
-particular de retribución, pues está ya hoy demostrado que únicamente
-beneficia a los capitalistas, quienes, gracias a este sistema, recogen
-por un lado más de lo que aparentan prodigar por otro.
-
-La participación en los beneficios, haciendo creer al obrero que
-trabaja para sí y que logrará mayor producto cuanto más trabaje, sujeta
-el obrero al taller, suprime las huelgas, asegura la disminución
-de los gastos generales por la economía de las primeras materias y
-obliga al obrero a producir la mayor cantidad posible de trabajo,
-precipitando así, por el exceso de producción que de esto resulta, el
-advenimiento de los paros y de las crisis periódicas. La participación
-en los beneficios no es, pues, sino un medio de aumentar el grado de
-explotación.
-
-Hay que añadir que la esfera en que es aplicable, es decir, útil a
-los patronos, es limitada. Donde los movimientos del obrero tienen
-que adaptarse forzosamente a los movimientos no interrumpidos de
-la máquina, donde el empleo de la materia primera puede calcularse
-exactamente, donde la vigilancia es fácil, la participación, siendo
-improductiva para el capitalista, no es ni será nunca aplicable.
-
-Hay quien habla de transformar la suerte de la clase obrera por un
-perfeccionamiento de nuestro absurdo sistema de impuestos y sobre todo
-por la abolición de los derechos de consumo.
-
-Nuestro sistema fiscal grava extraordinariamente los artículos
-de primera necesidad; la modificación de este sistema mejoraría
-inmediatamente la posición del obrero, pero solo sería una mejora
-pasajera. El salario tiende a regirse por el precio de las
-subsistencias indispensables al trabajador, y, suponiendo que
-disminuyese su precio por la rebaja de los arbitrios, el salario
-concluiría al fin por bajar. Cuanto más barata es la vida, menor es el
-salario, y la situación real sería la misma que antes de esta reforma
-improbable. En definitiva, una rebaja en el precio de sus subsistencias
-no aprovecharía más al asalariado que la disminución en el precio de la
-paja al animal que la come. Por otra parte, el experimento se ha hecho
-ya. En Bélgica se suprimieron los consumos en 1860; el obrero belga
-paga anualmente una cantidad media de impuestos mucho menor que el
-obrero parisiense; ¿está por eso menos explotado? ¿en qué es preferible
-su existencia a la de nuestros proletarios? La sujeción obrera es
-independiente del sistema de contribuciones.
-
-Respecto al librecambio y a la protección, panaceas ensalzadas por
-algunos, son simplemente disputas entre capitalistas, que no interesan
-en lo más mínimo a la clase obrera. Unos, necesitando proteger su
-campo de explotación nacional amenazado por la competencia extranjera,
-reclaman gravámenes sobre los productos extranjeros; otros, necesitando
-el libre acceso del mercado universal para poder ensanchar su
-explotación, aspiran a la libertad del cambio. Todos piensan únicamente
-en el mantenimiento provechoso de una potencia que nace exclusivamente
-del modo de apropiación, y que da origen a los desórdenes económicos y
-a las miserias proletarias.
-
-Sería una candidez el tratar de persuadir a los capitalistas a que
-renuncien al orden de cosas de que se disfrutan. Una mejora ruinosa
-para ellos, y efectuada, sin embargo, por ellos mismos, en la
-suerte del trabajador, es tan inverosímil como la intervención del
-Espíritu Santo. No acertaré nunca a figurármelos en el interesante
-papel de empobrecidos por persuasión. ¿Se cree, no obstante, que
-esa problemática acción voluntaria será sustituida por la acción
-legislativa? Pero, ¿cómo esperar de los hombres de la burguesía, como
-diputados, lo que no se puede esperar de ellos como patronos, lo que
-rehúsan individualmente cuando sus obreros solicitan un ligero aumento
-de salario o una rebaja del tiempo de trabajo?
-
- * * * * *
-
-Para modificar al hombre y sus instituciones es necesario modificar
-primero el medio económico que los produce. Una transformación social
-como la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos y la abolición
-del régimen del salario actualmente entre nosotros, si bien conforme
-con las condiciones económicas del momento, no se efectúa sin una
-perturbación violenta. El orden de cosas antiguo, matriz del organismo
-superior llamado a sucederle, no sufre sin resistencia la aparición de
-los elementos nuevos que él mismo ha engendrado: todo alumbramiento va
-acompañado de efusión de sangre.
-
-Y no por hablar en nombre del derecho se evitaría el recurrir a la
-fuerza. Pasaron los tiempos en que los hebreos, haciendo resonar
-sus trompetas, derribaban las murallas de Jericó; las frases más
-retumbantes sobre el derecho y la justicia no arrancarían ni una piedra
-de la fortaleza capitalista. Si desde el punto de vista subjetivo es
-cierto que la fuerza no puede constituir derecho, en realidad sucede
-lo contrario: la fuerza constituye el derecho en el sentido de que
-todo derecho no sancionado por la fuerza está confinado en el dominio
-especulativo.
-
-
-VI
-
-NUESTRA REVOLUCIÓN
-
-La experiencia de la historia nos demuestra que una clase no abdica;
-una casta propietaria no se desposee espontáneamente. Poner el interés
-general sobre el interés particular, cuando entre sí son antagónicos,
-es un acto de generosidad que solo pueden efectuar aisladamente
-ciertos individuos. Es más: con la competencia que rige la producción,
-un patrono no puede pagar a sus obreros un salario mayor que sus
-competidores, sin correr el riesgo de arruinarse y exponerse así a no
-poderles pagar ni poco ni mucho; pero este es un sacrificio de que
-no es capaz una clase considerada como clase. El gran revolucionario
-Augusto Blanqui, en Francia, y Marx, en Alemania, son los primeros que
-han afirmado que no había avenencia posible y que la transformación
-social se llevará a cabo, no con la burguesía o por la burguesía, sino
-contra la burguesía. Arrinconada en sus últimas trincheras, lo más que
-hará será conceder algunas reformas, a fin de acallar reivindicaciones
-alarmantes. Ciertamente, los socialistas no verían con disgusto que la
-burguesía entrase en ese camino.
-
-Por ejemplo, acogerían con entusiasmo la limitación de las horas
-de trabajo. Las horas extenuantes empleadas en enriquecer a los
-capitalistas, podrían utilizarse entonces en beneficio de la acción
-política y de la propaganda socialista, a las que es físicamente
-refractario el obrero que pasa doce o quince horas en los presidios
-industriales. La desdicha perenne, la gran miseria, el padecimiento
-constante, lejos de excitar los ánimos y reanimar los espíritus,
-deprimen las inteligencias y abaten el valor, engendran la postración y
-no la fogosidad.
-
-Conceder reformas equivale a proporcionarnos armas, a hacernos más
-fuertes contra nuestros adversarios, quienes se debilitan a medida
-que nosotros nos fortalecemos. El apetito se abre comiendo. Cuanto
-más se obtiene, más se exige; así, las reformas efectuadas, en vez
-de contener el movimiento revolucionario, excitarán a la lucha,
-suministrando al propio tiempo esas reformas los hombres más aptos
-para luchar. Los socialistas sacarán, pues, ventaja de todas las
-reformas. Solo que estas reformas, conquistas de detalle, no evitarán
-de ningún modo el combate final, puesto que, por muchas que sean las
-cesiones de privilegios que haga la burguesía bajo la presión de los
-acontecimientos, esta clase querrá siempre conservar algunos.
-
-Deplorable o no, la fuerza es el único medio de proceder a la
-renovación económica de la sociedad. Aunque los intereses que
-representa el Partido Obrero son los de la mayoría, solo milita en
-él la minoría consciente del Proletariado, y, sin embargo, llama en
-su auxilio a la fuerza. ¡Qué ceguera! dirán algunos. Al criticarle
-sobre este punto, no se tiene en cuenta que la mayor parte de las
-revoluciones son obra de minorías, cuya voluntad tenaz y decidida ha
-sido secundada por la apatía de mayorías menos enérgicas. ¿Estaríamos
-en plena República, si para establecerla se hubiese esperado la
-adhesión de la mayoría del país a la idea republicana?
-
-El número es una fuerza, pero no constituye exclusivamente la fuerza;
-puede ser tan solo uno de los elementos de ella y tener igual valor que
-el grado de desarrollo, la energía, la organización, las armas de que
-se dispone.
-
-Por lo demás, el número no basta para economizar el empleo de la
-fuerza. El tercer estado estaba en 1789 en mayoría en la nación y en
-los Estados generales; a pesar de esta posición, hubiera sucumbido sin
-el 14 de julio: «aquella escaramuza --declaraba el 29 de junio de 1880
-en la tribuna del Senado un historiador burgués, M. Henri Martin--
-salvó el porvenir de Francia.»
-
-En materia de revolución, nosotros no predicamos el arte por el arte,
-como esos espantajos a lo Félix Pyat, revolucionarios de ópera bufa,
-que tutean al pueblo, hablándole siempre de la pólvora y tomando las
-de Villadiego en casos de apuro. La revolución no es nuestro fin, es
-solamente el medio que nos imponen las circunstancias para conseguirlo.
-
-Lo que nos proponemos no es la instauración, por medio de un acto de
-violencia, de una forma social cuyo plan tengamos en la mente; sino la
-sustitución del orden capitalista por el orden cuyos elementos, como
-antes se ha visto, se desarrollan cada día más en el seno mismo del
-actual orden de cosas. Esta transformación se halla subordinada al
-advenimiento previo al poder político. La clase obrera debe apoderarse
-por la fuerza del gobierno, que será en sus manos el instrumento con
-que se llevará a cabo la expropiación económica de la burguesía y la
-apropiación colectiva de los medios de producción.
-
-Lo primero que debe hacerse es arrojar a la burguesía del gobierno, así
-como esta arrojó de él a la nobleza. En efecto, el Estado no es otra
-cosa que el aparato gubernamental que permite mantener bajo el dominio
-de los poseedores a la clase desposeída, y si la burguesía consolida
-este instrumento de dominación, es para servirse de él de una manera
-legal o ilegal el día que se viera en peligro. Es necesario, pues,
-quitarle en primer lugar toda posibilidad de resistencia.
-
-Así es como la lógica enseña a proceder, y así es como procedió el
-tercer estado. Lo primero que hizo fue apoderarse del gobierno, y
-después atacó la propiedad. Y la revolución burguesa ha sido tan
-duradera que los representantes de la sociedad aristocrática fueron
-impotentes en 1815, aun con el auxilio del extranjero, para resucitar
-el antiguo orden de cosas, lo cual, entre paréntesis, demuestra la
-eficacia de este método revolucionario. La Carta borbónica se vio
-obligada a consagrar la irrevocabilidad de las adquisiciones hechas por
-los detentadores de los bienes nacionales; la cuestión de propiedad,
-base del edificio social, tal como había sido reglamentada, quedó a
-salvo.
-
-Como una revolución social no es un fenómeno espontáneo ni local, no
-podemos declararnos partidarios de los movimientos parciales debidos
-a la iniciativa de individualidades, de grupos ni aun de ciudades,
-pues semejantes movimientos merman las filas de los revolucionarios
-sin compensación ninguna. La _Commune_, cuyo aniversario celebramos
-como el de una de las etapas de la evolución socialista, no triunfó
-por haber cometido la falta gravísima de limitar su acción a París. La
-emancipación de París va unida a la emancipación de la Francia obrera;
-casi todos los parisienses que se batieron en 1871 lo hicieron por las
-ideas burguesas de federalismo y de comunalismo, cuando habría sido
-menester sublevar, o a lo menos tratar de sublevar, toda la masa obrera
-del país, interesándola directamente en la lucha.
-
-La tarea de los revolucionarios no consiste en determinar el momento
-de esta revolución, que surgirá fatalmente de las complicaciones
-económicas y políticas de que Europa será pronto teatro. Una vez
-demostrada la tendencia de los fenómenos económicos, una vez analizados
-y conocidos los elementos materiales de la transformación que se
-prepara, los revolucionarios no tendrán que hacer sino organizar los
-elementos intelectuales, reclutar el ejército capaz de hacer redundar
-en provecho suyo los sucesos que se elaboran, y tener la fuerza obrera
-dispuesta para las luchas que provocará necesariamente el desenfreno de
-los antagonismos sociales.
-
-Los revolucionarios no han de escoger sus armas como tampoco el día de
-la revolución. En este punto, solo tendrán que preocuparse de una cosa,
-de la eficacia de sus armas, sin inquietarse de su naturaleza. No hay
-duda que, a fin de asegurar las probabilidades de victoria, deberán
-ser aquellas superiores a las de sus adversarios, y, por consecuencia,
-habrán de utilizar todos los recursos que la ciencia pone a disposición
-de los que tienen alguna cosa que destruir.
-
-En resumen, el Proletariado debe recurrir a la fuerza para conquistar
-el poder político, cuya posesión es indispensable para llevar
-su emancipación. A la fuerza burguesa, a la legalidad burguesa,
-sistematización de la fuerza puesta continuamente al servicio de los
-privilegios económicos de la burguesía, es necesario oponer la fuerza
-obrera, la cual, una vez dueña del poder político, creará a su vez una
-legalidad nueva, y procederá legalmente a la expropiación económica de
-los mismos a quienes habrá derribado violentamente del poder. Este modo
-de acción está prescrito por los hechos: los que emplean la fuerza no
-pueden ser vencidos sino por la fuerza.
-
-En cuanto a la transformación económica, que ha de efectuarse
-legalmente, son igualmente los hechos los que formarán los elementos
-directores de las modificaciones sucesivas que habrán de llevarse a
-cabo.
-
-El fin del socialismo es proporcionar a cada uno los medios de poner en
-actividad sus facultades desarrolladas, mientras que hoy la acción de
-la mayoría se halla subordinada a un capital de que carece, y nosotros
-sabemos que este fin no puede conseguirse sino por la socialización de
-las fuerzas productivas.
-
-Donde los medios de trabajo se encuentren en manos de quien los pone
-en movimiento, aunque afecten la forma de apropiación individual, el
-Partido Obrero dejará libre la acción de los acontecimientos, que
-eliminan de día en día esta forma de apropiación. Por ejemplo, en
-el caso del labrador que cultiva por sí mismo el pedazo de tierra
-que posee, del pequeño industrial que maneja él mismo el modesto
-instrumento de trabajo que le pertenece, hay esfuerzo personal, no
-existe explotación. Lejos de ser explotadores, son también a su vez
-explotados, y víctimas de los intermediarios financieros y comerciales
-a quienes necesitan recurrir forzosamente. No hay en tal caso lugar a
-confiscación; lo único que les arrebatará su pequeña propiedad serán
-las necesidades de la producción, a que tarde o temprano tendrán que
-someterse.
-
-No obstante, mientras que los hechos hayan efectuado esta expropiación
-inevitable y hayan obligado al labrador a ser, en vez de propietario
-nominal de un trozo de tierra gravado con hipotecas, y que solo le
-procuraba una vida dulce y penosa, copropietario del suelo nacional con
-remuneración equivalente al tiempo que trabaje, el Partido Obrero le
-interesará en el orden comunista.
-
-Tan pronto como haya alcanzado el poder, el Proletariado anunciará
-a los labradores la anulación de todas sus deudas no hipotecarias,
-la supresión del impuesto territorial en particular, la facultad de
-pagar en especie todos sus censos y la confiscación a beneficio de la
-colectividad de las deudas hipotecarias, reducidas a un 50 por 100,
-poniendo además gratuitamente a su disposición pastos, semillas y
-máquinas agrícolas.
-
-El labrador propietario individual de la tierra que él mismo cultiva,
-hallaría así beneficioso para él el nuevo régimen, hasta el día en que
-la necesidad resultante de la competencia de las grandes propiedades
-actuales socializadas, o las ventajas reales que viera dimanar de la
-explotación social del suelo, le hiciesen renunciar a la propiedad
-exclusiva de su pedazo de tierra.
-
-La modificación económica del orden social es inmediatamente posible en
-todo lo que sea grande industria y comercio al por mayor, doquiera se
-haya efectuado la concentración de los capitales.
-
-Tocante a lo que se encuentre en poder del Estado, no surgirá la menor
-dificultad. Habrá que añadir a la toma de posesión de los servicios
-públicos, la supresión de esa espantosa deuda por cuyos intereses paga
-Francia anualmente 1.200 millones, es decir, 32 francos por cabeza, 160
-francos, término medio, por familia de cinco personas.
-
-Respecto a lo que se halle constituido bajo la forma societaria,
-tampoco ocurrirá dificultad de ningún género; lo único que habrá que
-hacer será anular los títulos, acciones u obligaciones, reduciendo
-todos esos papeles pintados a su valor al peso. Una vez realizada, la
-apropiación colectiva de los capitales revestirá así, en lugar de la
-forma societaria que solo beneficia a algunos y a casi todos perjudica,
-la forma social en beneficio de todos.
-
-Esto será pura y simplemente una recuperación. Pero la idea de
-expropiación sin ninguna indemnización hace poner el grito en el cielo
-a los defensores de la burguesía.
-
-¿De dónde ha salido esa propiedad, que aún no cuenta un siglo de
-existencia? De una expropiación parecida a la que tanto les repugna.
-La nobleza y el clero han sido expropiados sin ninguna indemnización,
-así como sus bienes, y, lo que es más grave, una parte de los bienes
-comunales han sido transformados en dominios privados. La venta de
-estos bienes, pura y simplemente confiscados, de los cuales, a pesar de
-solemnes promesas, los proletarios no han percibido ni un átomo, solo
-fue, según uno de los hombres que más concienzudamente han estudiado
-el periodo revolucionario, Jorge Avenel, «una especie de orgía
-territorial, en la que todos los capitalistas hicieron su agosto».
-
-¿No se ha visto, en nuestros días, que los talleres de tejidos
-mecánicos han expropiado de su instrumento de trabajo a los dueños
-de los telares de mano? ¿Se les ha indemnizado acaso por aquellos
-telares, que han tenido que quemar? Los ferrocarriles, en que cada
-nueva línea hace inútil un servicio de diligencias, ¿indemnizan acaso
-a los empresarios de ellas? Ahora bien: el interés público es el que
-exige igualmente la expropiación de la burguesía, del mismo modo, sin
-indemnización de ningún género.
-
-En oposición a lo que ha hecho el tercer estado, practicando aquello
-de «quítate tú para ponerme yo», la expropiación socialista será una
-expropiación en beneficio de todos. Habiendo ingresado todos los
-capitales en la colectividad, el capitalista habrá desaparecido como
-capitalista; como hombre, los medios de producción socializados estarán
-a disposición de su actividad en iguales condiciones que para todos, y,
-lo mismo que todos, percibirá la retribución correspondiente al tiempo
-que trabaje. Si es viejo o está impedido, la colectividad atenderá a
-su subsistencia, como atenderá también ampliamente a la de todos los
-viejos y enfermos.
-
-En definitiva, la evolución del medio económico tiende fatalmente a
-hacer desaparecer la apropiación estrictamente individual. Tal es el
-hecho contra el cual nada pueden nuestras preferencias personales. Pero
-si la centralización de las fuerzas económicas, que es cada día más
-completa, tiene por término necesario la apropiación colectiva, solo
-en el momento en que, a consecuencia de la acción revolucionaria de la
-clase productora y no propietaria, haya aquella entrado en su periodo
-socialista, esta evolución inevitable no se duplicará, como en régimen
-capitalista, con la miseria de los trabajadores y la ruina de los
-propietarios expropiados.
-
-
-
-
-DESARROLLO
-
-DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA
-
-SECCIÓN PRIMERA
-
-Mercancía y moneda.
-
-CAPÍTULO PRIMERO
-
-LA MERCANCÍA
-
-I. Valor de uso y valor de cambio. -- Valor, su sustancia. -- Magnitud
-del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario. -- II. Doble
-aspecto del trabajo. -- Doble carácter social del trabajo privado. --
-Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo simple.
---III. El valor, realidad social, solo aparece en el cambio. -- Forma
-del valor. -- IV. Apariencia material del carácter social del trabajo.
-
-
-La mercancía, es decir, el objeto que en vez de ser consumido por el
-que lo produce, está destinado al cambio, a la venta, es la forma
-elemental de la riqueza de las sociedades en que impera el régimen de
-producción capitalista. El punto de partida de nuestro estudio debe
-ser, de consiguiente, el análisis de la mercancía.
-
-
-I. _Valor de uso y valor de cambio._
-
-Consideremos dos objetos, por ejemplo, una mesa y una cantidad de
-trigo. En virtud de sus cualidades particulares, cada uno de estos
-objetos sirve para satisfacer necesidades distintas; ambos son, pues,
-útiles al hombre que hace uso de ellos.
-
-Para convertirse en mercancía un objeto debe ser ante todo una cosa
-útil, una cosa que ayude a satisfacer necesidades humanas de esta o de
-la otra especie. La utilidad de una cosa, utilidad que depende de sus
-cualidades naturales y aparece en su uso o consumo, hace de ella _un
-valor de uso_.
-
-Destinado por el que lo confecciona a satisfacer las necesidades o
-las conveniencias de otros individuos, un objeto es entregado por el
-productor a aquella persona a quien es útil, a quien quiere usarlo,
-en cambio de otro objeto, y por este acto se convierte en mercancía.
-La proporción variable en que unas mercancías de especie diferente se
-cambian entre sí, constituye su _valor de cambio_.
-
-
-_Valor, su sustancia_.
-
-Consideremos la relación de cambio de dos mercancías: 75 kilogramos de
-trigo, por ejemplo, igualan a 100 kilogramos de hierro. ¿Qué quiere
-decir esto? Que en esos dos objetos diferentes, trigo y hierro, hay
-algo común.
-
-Este algo no puede ser una propiedad natural de las mercancías: pues
-no se tienen en cuenta sus cualidades naturales sino en cuanto estas
-cualidades les dan una utilidad que las constituye en valores de uso.
-En su cambio, y esto es lo que caracteriza la relación de cambio, no se
-atiende a su utilidad respectiva, y solo se considera si se encuentran
-respectivamente en cantidad suficiente. Como valores de uso, las
-mercancías son ante todo de cualidad distinta; como valores de cambio,
-solo pueden ser diferentes en cantidad.
-
-Prescindiendo de las propiedades naturales, del valor de uso de las
-mercancías, solo queda a estas una cualidad: la de ser productos del
-trabajo.
-
-En este concepto, puesto que en una mesa, una casa, un saco de trigo,
-etc., debemos hacer caso omiso de la utilidad respectiva de estos
-objetos, de su forma útil particular, no tenemos para qué preocuparnos
-del trabajo productivo especial del ebanista, del albañil, del
-labrador, etc., que les han dado aquella forma particular. Descartando
-así en estos trabajos su fisonomía propia, solo nos resta su carácter
-común: desde cuyo momento todos ellos quedan reducidos a un gasto de
-fuerza humana de trabajo, es decir, a un desgaste del organismo del
-hombre, sin consideración a la forma particular en que se ha gastado
-esta fuerza.
-
-Resultantes de un gasto de fuerza humana en general, muestras del mismo
-trabajo indistinto, las mercancías manifiestan únicamente que en su
-producción se ha gastado una fuerza de trabajo; o de otro modo, que en
-ellas se ha acumulado trabajo. Las mercancías son _valores_ en tanto
-que son materialización de este trabajo, sin examinar su forma. Lo que
-de común se observa en la relación de cambio o en el valor de cambio de
-las mercancías, es su valor.
-
-
-_Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario._
-
-La sustancia del valor es el trabajo; la medida de la cantidad de valor
-es la cantidad de trabajo, que a su vez se mide por la duración, por el
-tiempo de trabajo.
-
-El tiempo de trabajo que determina el valor de un producto es el tiempo
-socialmente necesario para su producción, es decir, el tiempo necesario
-no en un caso particular, sino por término medio, este es, el tiempo
-que requiere todo trabajo ejecutado con el grado medio de habilidad
-y de intensidad y en las condiciones ordinarias con relación al medio
-social convenido.
-
-La magnitud del valor de una mercancía no padecería alteración, si el
-tiempo necesario para su producción continuara siendo el mismo; pero
-este varía cada vez que se modifica la productividad del trabajo, es
-decir, con cada modificación que se introduce en la actividad de los
-procedimientos o de las condiciones exteriores, mediante las cuales se
-manifiesta la fuerza de trabajo; la productividad del trabajo depende,
-pues, entre otras cosas de la habilidad media de los trabajadores, de
-la extensión y eficacia de los medios de producir y de circunstancias
-puramente naturales: la misma cantidad de trabajo está representada,
-por ejemplo, por ocho fanegas de trigo, si la estación ha sido
-favorable, y por cuatro en el caso contrario.
-
-Por regla general, si la productividad del trabajo aumenta,
-disminuyendo el tiempo necesario para la producción de un artículo, el
-valor de este disminuye, y a la inversa, si la productividad disminuye
-el valor aumenta. Pero cualesquiera que sean las variaciones de su
-productividad, el mismo trabajo, funcionando durante igual tiempo, crea
-siempre el mismo valor, solo que suministra en un tiempo determinado
-una cantidad mayor o menor de valores de uso u objetos útiles, según
-aumente o disminuya su productividad.
-
-Aun cuando, merced a un aumento de productividad, se produzcan en
-el mismo tiempo dos vestidos en vez de uno, cada vestido continuará
-teniendo la misma utilidad que tenía antes de duplicarse la producción;
-pero con los dos vestidos se pueden vestir dos hombres en lugar de uno;
-por lo tanto, hay aumento de riqueza material. No obstante, el valor
-del conjunto de objetos útiles sigue siendo el mismo: dos vestidos
-hechos en un tiempo igual al empleado anteriormente en hacer uno, no
-valen más de lo que antes valía un solo vestido.
-
-Una modificación en la productividad que haga más fecundo el trabajo,
-aumenta la cantidad de artículos que este trabajo proporciona, y por
-consiguiente, la riqueza material; poro no modifica el valor de esta
-cantidad así materialmente aumentada, si continúa siendo igual el
-tiempo total de trabajo empleado en su fabricación.
-
- * * * * *
-
-Sabemos ya que la sustancia del valor es el trabajo. Sabemos también
-que su medida es la duración del trabajo.
-
-Una cosa puede ser valor de uso sin ser un valor: basta para esto que
-sea útil al hombre, sin que provenga de su trabajo. Así sucede con el
-aire, las praderas naturales, una tierra virgen, etc. Un valor de uso
-solo tiene valor cuando hay acumulada en él cierta suma de trabajo
-humano. Por ejemplo, el agua que corre en un río, aunque útil para
-muchas necesidades del hombre, no tiene, sin embargo, valor alguno;
-pero si por medio de cántaros o tubos se transporta el agua a un quinto
-piso, adquiere inmediatamente valor, porque para hacerla llegar hasta
-aquel punto se ha gastado cierta cantidad de fuerza humana.
-
-Una cosa puede ser útil y producto del trabajo sin ser mercancía. Todo
-aquel que con su producto satisface sus propias necesidades, solo
-crea un valor de uso por su cuenta personal. Para producir mercancías
-hay que producir valores de uso, con el fin de entregarlos al consumo
-general por medio del cambio.
-
-Por último, ningún objeto puede ser valor si no es útil; si un objeto
-es inútil, como se ha gastado inútilmente el trabajo que contiene, no
-crea valor.
-
-
-II. _Doble aspecto del trabajo._
-
-El trabajo del ebanista, el del albañil, del labrador, etcétera,
-crean valor por su condición común de trabajo humano; pero no forman
-una mesa, una casa, cierta cantidad de trigo, etc., en una palabra,
-diferentes valores de uso, sino porque poseen cualidades diferentes.
-
-Toda clase de trabajo supone, por una parte, gasto físico de fuerza
-humana, siendo bajo este concepto de igual naturaleza y formando el
-valor de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo implica un gasto
-de la fuerza humana bajo una u otra forma productiva determinada por un
-fin particular, y en este concepto de trabajo útil diferente, produce
-valores de uso o cosas útiles.
-
-
-_Doble carácter social del trabajo privado._
-
-Al conjunto de objetos útiles de toda especie exigidos por la variedad
-de las necesidades humanas, corresponde un conjunto de obras o trabajos
-igualmente variados. Para satisfacer las diversas necesidades del
-hombre, el trabajo se presenta, pues, bajo formas útiles distintas, de
-lo cual resulta una multitud de industrias innumerables.
-
-Aunque ejecutadas independientemente unas de otras, según la voluntad
-y designio particular de sus productores, sin relación aparente, las
-diversas especialidades de trabajos útiles se manifiestan como partes,
-que se completan entre sí, del trabajo general destinado a satisfacer
-la suma de necesidades sociales. Los oficios individuales, cada uno
-de los cuales corresponde cuando más a un orden de necesidades, y cuya
-variedad indispensable no resulta de ningún convenio previo, forman en
-su totalidad como los eslabones del sistema social de la división del
-trabajo, que se adaptan a la diversidad infinita de las necesidades.
-
-De esta manera, trabajando los hombres unos para otros, sus obras
-privadas revisten, por esta sola razón, un carácter social; pero estas
-obras, tienen también un carácter social por su semejanza en concepto
-de trabajo humano en general, no apareciendo esta semejanza más que en
-el cambio, es decir, en una relación social que los coloca frente a
-frente bajo una base de equivalencia, no obstante su diferencia natural.
-
-
-_Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo
-simple._
-
-Las diversas transformaciones de la materia natural y su adaptación
-a las distintas necesidades humanas, que constituyen toda la tarea
-del hombre, son más o menos penosas de efectuar, y, por consecuencia,
-los diferentes géneros de trabajo de donde resultan son más o menos
-complicados.
-
-Pero cuando hablamos del trabajo humano bajo el punto de vista del
-valor, consideramos tan solo el trabajo simple, es decir, el gasto de
-la simple fuerza que todo hombre, sin educación especial, posee en
-su organismo. Es cierto que el trabajo simple medio varía según los
-países y las épocas, pero siempre se halla determinado en una sociedad
-dada, es decir, en cada sociedad. El trabajo superior no es otra cosa
-que trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a una
-cantidad mayor de trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior
-o complicado puede equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de
-trabajo simple.
-
-La experiencia enseña que esta reducción de todo trabajo a determinada
-cantidad de una sola especie de trabajo, se hace diariamente en todas
-partes. Las mercancías más diversas hallan su expresión uniforme en
-moneda, es decir, en una masa determinada de oro o de plata. Y por
-este solo hecho, los diferentes géneros de trabajo, cuyo producto son
-las mercancías, por complicados que sean, se van a reducir en una
-proporción dada, al producto de un trabajo único, el que suministra
-el oro o la plata. Cada género de trabajo representa solamente una
-cantidad de este último.
-
-
-III. _El valor, realidad social, solo aparece en el cambio_.
-
-Las mercancías son tales mercancías por ser a la vez objetos de
-utilidad y porta-valor. De consiguiente, solo pueden entrar en la
-circulación si se presentan bajo una doble forma: su forma natural y su
-forma de valor.
-
-Considerada aisladamente una mercancía, como objeto de valor, no puede
-ser apreciada. En vano diremos, en efecto, que la mercancía es trabajo
-humano materializado; la reduciremos a la abstracción valor sin que la
-más leve partícula de materia constituya este valor, y en uno y otro
-caso solo tendrá una forma palpable su forma natural de objeto útil.
-
-Si recordamos que la realidad de las mercancías, en concepto de
-valores, consiste en que son la expresión varia de la misma unidad
-social, del trabajo humano, aparece evidente que esta realidad,
-puramente social, solo puede manifestarse en las transacciones
-sociales; el carácter de valor se manifiesta en las relaciones de las
-mercancías unas con otras y solo en estas relaciones. Los productos
-del trabajo revelan en el cambio, como valores, una existencia social
-bajo idéntica forma, distinta de su existencia material, y bajo formas
-diversas, como objetos de utilidad. Una mercancía expresa su valor por
-el hecho de poder cambiarse por otra; en una palabra, por el hecho de
-presentarse como valor de cambio, y solo de este modo.
-
-Si el valor se manifiesta en la relación de cambio, el cambio no
-engendra el valor, antes al contrario, el valor de la mercancía es el
-que rige sus relaciones de cambio y determina sus relaciones con las
-demás. Esto se comprenderá con una comparación.
-
-Un pilón de azúcar es pesado, pero su sola apariencia no lo indica y
-menos aún cuál sea su peso. Consideremos diferentes pedazos de hierro
-de peso conocido. La forma material del hierro, como la del azúcar,
-no es, por sí misma, una indicación de la pesantez; los pedazos de
-hierro, puestos en relación con el pilón de azúcar, nos darán a conocer
-el peso de este. Así, pues, la magnitud de su peso, que no aparecía,
-considerado el pilón de azúcar aisladamente, se manifiesta cuando se
-pone en relación con el hierro; pero la relación de peso entre el
-hierro y el azúcar no es la causa de la existencia del peso del azúcar,
-antes al contrario este peso determina la relación.
-
-La relación del hierro con el azúcar es posible, porque estos dos
-objetos tan diferentes por su uso, tienen una propiedad común, la
-pesantez, y en esta relación el hierro solo se considera como un cuerpo
-que representa peso; no se tienen en cuenta sus demás propiedades
-y sirve únicamente como medida de peso. De igual modo, al expresar
-un valor cualquiera, por ejemplo, veinte metros de tela valen un
-vestido, la segunda mercancía no representa más que valor; la utilidad
-particular del vestido no se tiene en cuenta en este caso, y solo sirve
-como medida de valor de la tela. Empero aquí concluye la semejanza.
-En la expresión de peso del pilón de azúcar, el hierro representa
-una cualidad común a ambos cuerpos, pero es una cualidad natural, su
-pesantez; en la expresión de valor de la tela con el vestido, este
-representa seguramente una cualidad común a ambos objetos, pero ya no
-es una cualidad natural, sino una cualidad de origen exclusivamente
-social, cual es su valor.
-
-La mercancía, que tiene un doble aspecto, objeto de utilidad y valor,
-no aparece, pues, tal como es, sino cuando se deja de considerarla
-aisladamente, cuando por su relación con otra mercancía, por la
-posibilidad de ser cambiada, adquiere su valor una forma apreciable, la
-forma de valor de cambio, distinta de su forma natural.
-
-
-_Forma del valor._
-
-En el concepto de valores, todas las mercancías son expresiones de la
-misma unidad, trabajo humano, reemplazables mutuamente. Una mercancía
-puede, por consecuencia, cambiarse por otra mercancía. En realidad
-hay imposibilidad de cambio inmediato entre las mercancías. Una sola
-mercancía reviste la forma susceptible de cambio inmediato con todas
-las demás: sabido es que las mercancías poseen una forma especial de
-valor, la forma moneda.
-
-Esta forma moneda tiene su fundamento en la simple forma de la relación
-de cambio, que es: 20 metros de tela valen un vestido, o 75 kilogramos
-de trigo valen 100 kilogramos de hierro, etc.
-
-Primeramente, cualquier mercancía se cambia, con arreglo a esta
-fórmula, por otra mercancía diferente de cualquiera clase que sea. Esto
-es lo que ocurre en los cambios aislados, en que una sola mercancía
-expresa accidentalmente su valor en otra mercancía también sola.
-
-En segundo lugar, una misma mercancía se cambia, no ya al azar con
-otra, sino regularmente con otras varias: 20 metros de tela, por
-ejemplo, valen alternativamente un vestido, 75 kilogramos de trigo,
-100 kilogramos de hierro, etc.; en cuyo caso una mercancía expresa su
-valor en una serie de mercancías, mientras que en el caso anterior lo
-expresaba en una sola.
-
-Hasta ahora no hay más que una mercancía que exprese su valor
-primeramente en otra mercancía y después en varias. Cada mercancía
-tiene que buscar su forma o sus formas de valor, no existiendo una
-forma de valor común a todas las mercancías.
-
-En la fórmula que precede vemos que 20 metros de tela valen un vestido,
-o 75 kilogramos de trigo, o 100 kilogramos de hierro, o..., etc. No
-cambiando la mercancía cuyo valor se quiere expresar, y que es la tela,
-varían las que expresan su valor, siendo ora un vestido, ora el trigo,
-o bien el hierro, etc. La misma mercancía, la tela, puede tener tantas
-representaciones de su valor cuantas son las mercancías diferentes.
-Y como, por el contrario, quisiéramos que una sola representación
-reflejase el valor de todas las mercancías, invirtamos nuestro ejemplo
-de este modo: un vestido vale 20 metros de tela, 75 kilogramos de trigo
-valen 20 metros de tela, 100 kilogramos de hierro valen 20 metros de
-tela, etc., etc. Esta fórmula, que es la precedente invertida, la cual
-era a su vez el desarrollo de la forma simple de la relación de cambio,
-nos da, por último, una expresión uniforme de valor para el conjunto
-de las mercancías. Todas tienen ya una medida común de valor, la tela,
-que, siendo susceptible de cambio inmediato con ellas, es para todas la
-forma de existencia de su valor.
-
-Desde el punto de vista del valor, las mercancías son cosas puramente
-sociales y su forma valor debe, por lo tanto, revestir una forma de
-validez social. Y la forma valor no ha adquirido consistencia sino
-desde el momento en que se ha unido a un género especial de mercancías,
-a un objeto único universalmente aceptado. Este objeto único, forma
-oficial de los valores podía ser, en principio, una mercancía
-cualquiera; pero la mercancía especial, con cuya forma natural se ha
-confundido poco a poco el valor, es el oro. Sustituyamos, en nuestra
-última fórmula, la tela con el oro, y obtendremos la forma moneda del
-valor; todas las mercancías son reducidas a cierta cantidad de oro.
-
-Antes de conquistar históricamente este monopolio social de forma del
-valor, el oro era una mercancía como cualquier otra, y solo porque
-representaba de antemano el papel de mercancía al lado de las demás,
-funciona hoy como moneda frente a las otras mercancías. Como toda
-mercancía, el oro se presentó primero accidentalmente en cambios
-aislados. Poco a poco funcionó, en una esfera más o menos limitada,
-como medida general del valor. En la actualidad, los cambios de
-productos se verifican exclusivamente por su mediación.
-
-La forma moneda del valor aparece hoy como su forma natural. Al decir
-que el trigo, un vestido, un par de botas, se refieren a la tela como a
-la medida de valor, como a la encarnación general del trabajo humano,
-salta inmediatamente a la vista lo extraño de tal proposición; pero
-cuando los productores de estas mercancías, en vez de referirlas a
-la tela, las refieren al oro o a la plata, lo cual en el fondo es
-lo mismo, la proposición deja de sorprenderles. No parece que una
-mercancía se haya convertido en moneda, porque las demás mercancías
-expresen en ella su valor, sino por el contrario, parece que las
-mercancías expresan en ella su valor, porque es moneda.
-
-
-IV. _Apariencia material del carácter social del trabajo._
-
-Esta forma moneda o dinero, contribuye, pues, a dar una idea falsa de
-las relaciones de los productores, cuyas relaciones ponen los productos
-en presencia unos de otros para cambiarlos comparando sus valores, es
-decir, comparando el trabajo de diferente género que cada cual contiene
-en concepto de trabajo humano semejante, y prestando así a este trabajo
-y a sus productos un aspecto social distinto de su aspecto natural.
-
-Y los productos del trabajo que en sí mismos son cosas sencillas y
-fáciles de comprender, se tornan complicados, llenos de sutilezas
-y enigmáticos, en cuanto se les considera como objetos de valor
-prescindiendo de su naturaleza física, en una palabra, desde que se
-convierten en mercancías.
-
-El valor de cambio, que verdaderamente no es otra cosa que la manera
-social de contar el trabajo invertido en la fabricación de un objeto,
-y que, por consecuencia, solo tiene una realidad social, ha llegado a
-ser tan familiar para todo el mundo que parece ser como la forma moneda
-para el oro y la plata, una propiedad íntima de los objetos.
-
-Habiendo aparecido en el periodo histórico en que domina el sistema
-mercantil de producción, este carácter de valor ha tomado el aspecto
-de un elemento material de las cosas, inseparable de ellas y eterno;
-mientras que existen sistemas de producción en que la forma social de
-los productos del trabajo se confunde con su forma natural, en lugar de
-ser distinta de ella, en que los productos se presentan como objetos de
-utilidad bajo diversos conceptos y no como mercancías que se cambian
-recíprocamente.
-
-Esta apariencia material que se da a un fenómeno puramente social, esta
-ilusión de que las cosas tienen una propiedad natural mediante la cual
-se cambian en proporciones determinadas, convierte, a los ojos de los
-productores, su propio movimiento social, sus relaciones personales
-para el cambio de sus productos, en movimiento de las cosas mismas,
-movimiento que los arrastra, sin que puedan dirigirlo, ni mucho menos.
-La producción y sus relaciones, creación humana, rigen al hombre en
-lugar de estar subordinadas a él.
-
-Un hecho análogo se observa en la nebulosa región del mundo religioso.
-En esta región los productos del cerebro humano se convierten en
-dioses, toman el aspecto de seres independientes, dotados de cuerpos
-propios, que se comunican entre sí y con los hombres. Lo mismo ocurre
-con los productos manuales en el mundo mercantil.
-
-
-
-
-CAPÍTULO II
-
-DE LOS CAMBIOS
-
-Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas
-relaciones. -- La relación de cambio entraña necesariamente la forma
-moneda. -- La forma moneda va unida a los metales preciosos.
-
-
-_Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de estas
-relaciones._
-
-No pudiendo las mercancías ir por sí solas al mercado ni cambiarse
-ellas mismas entre sí, sus poseedores, para ponerlas en contacto,
-tienen que ponerse a su vez en mutuas relaciones. De suerte que cada
-uno se apropia la mercancía ajena abandonándole la propia, por medio
-de un acto voluntario común. Así, pues, para que la enajenación
-sea recíproca, los poseedores deben reconocerse tácitamente como
-propietarios privados de las cosas enajenadas. Esta relación jurídica,
-cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las
-voluntades en que se refleja la relación económica. Las personas solo
-existen en tal caso a título de representantes de la mercancía que
-poseen.
-
-Para el dueño de una mercancía que quiere cambiarla por otra, esta
-mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad; si le fuera
-útil no procuraría deshacerse de ella. La única utilidad que el
-mercader cambista encuentra en su mercancía es que puede ser útil a
-otros, y que, por consecuencia, es un instrumento de cambio y un
-porta-valor. Desde este punto aspira a enajenarla por otras mercancías,
-cuyo valor de uso pueda satisfacer sus necesidades personales.
-
-Todas las mercancías son lo contrario de valores de uso o valores
-negativos para los que las poseen, y valores de uso positivos para los
-que carecen de ellas, siendo, pues, necesario que varíen de dueño, cuya
-variación constituye precisamente su cambio. Pero el cambio no las
-relaciona unas con otras, sino en el concepto de valores; solo después
-del cambio vienen a ser valores de uso para el nuevo poseedor que las
-ha adquirido atendiendo a su utilidad. Es necesario, por lo tanto,
-que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan
-realizarse como valores de uso.
-
-Es necesario además que su valor de uso esté demostrado antes de
-que las mercancías puedan realizarse como valores; porque solo se
-realizan como valores a condición de que se demuestre que el trabajo
-invertido en producirlas, lo haya sido en una forma útil a otros; y
-esta condición solo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas
-atendiendo a su utilidad, en una palabra, la utilidad de las mercancías
-solo se demuestra por su cambio.
-
-En resumen, solo cuando son útiles pueden las mercancías presentarse
-como valores; si bien deben haberse presentado como valores antes de
-manifestar su utilidad. ¿Cómo quedarán satisfechas estas condiciones
-contradictorias para los poseedores de las mercancías?
-
-
-_La relación de cambio origina la forma moneda._
-
-En esta situación las mercancías solo pueden manifestar su carácter de
-valor y la cantidad de este si se colocan sobre una base de igualdad
-con una cantidad determinada de una cosa útil, cuyo valor esté ya
-demostrado. Dos mercancías manifiestan su valor por su comparación con
-una tercera mercancía, cuya utilidad, ya reconocida, da cuerpo al valor
-de las otras dos. Esta tercera mercancía se convierte en moneda, según
-hemos visto en el capítulo precedente. La relación de cambio es la que
-origina necesariamente la forma moneda.
-
-El desarrollo histórico de la producción y del cambio ha impreso, cada
-vez más, a los productos del trabajo el carácter de mercancías, de
-productos para otros; una parte cada vez mayor de objetos útiles se
-ha producido intencionadamente para el cambio, es decir, que hasta en
-su producción los objetos no son considerados, bajo el punto de vista
-de su utilidad, sino como valores. A fin de efectuar el cambio, era
-necesario poder comparar su valor respectivo, y no pudiendo hacerse
-esta comparación sino mediante otra mercancía, la necesidad del
-comercio ha dado así origen a una forma palpable que permite comparar
-los objetos bajo el punto de vista del valor.
-
-Esta forma palpable que se adhiere, al principio, ora a una, ora a otra
-mercancía, acaba por adherirse exclusivamente, a una especie particular
-de mercancía. De común acuerdo, una mercancía especial que se separa
-de las otras, sirve para exponer sus valores recíprocos. La forma
-natural de esta mercancía queda establecida socialmente como la forma
-de existencia del valor, y funciona como moneda, convirtiéndose en
-dinero.
-
-
-_La forma moneda se adhiere a los metales preciosos._
-
-La casualidad decide primeramente sobre qué género de mercancías ha
-de fijarse la forma moneda; pero esta forma no tarda en adherirse a
-las mercancías que por sus propiedades naturales son más aptas para
-esta función social, es decir, a los metales preciosos. En efecto,
-todas las muestras de estos metales son idénticas en el concepto de
-las cualidades, y solo unas materias semejantes podían tener forma
-propia para manifestar el valor, para servir de imágenes palpables del
-trabajo humano. Además, como las mercancías, en concepto de valores,
-solo difieren por su cantidad, la mercancía moneda debe ser susceptible
-de diferencias cuantitativas, a fin de adaptarse a las variaciones de
-cantidad.
-
-El valor de uso del oro y de la plata convertidos en mercancía moneda
-es doble: además de su utilidad como mercancías, pues sirven de materia
-primera para fabricar muchos artículos, tienen una utilidad particular
-por su función como moneda.
-
-La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en
-moneda, no les da su valor, que ya tenían antes de ser moneda, solo les
-da esta forma especial de valor. El hecho de saber que el oro tiene
-esta forma especial de valor, la forma moneda, que lo hace susceptible
-de cambio inmediato con todas las demás mercancías, implica el que
-se sepa cuánto valen, por ejemplo, veinte pesetas de oro. Como toda
-mercancía, el oro no puede expresar su propia cantidad de valor sino en
-otras mercancías, y basta leer en sentido inverso una tarifa de precios
-corrientes, para encontrar la cantidad de valor del oro expresada en
-todas las mercancías imaginables.
-
-
-
-
-CAPÍTULO III
-
-LA MONEDA O LA CIRCULACIÓN DE LAS MERCANCÍAS
-
-I. Medida de los valores. -- La forma precio. -- II. Circulación de
-las mercancías. -- Curso de la moneda. -- El numerario o las especies
-y el papel moneda. -- III. Reservas de oro y de plata o tesoros. -- El
-dinero como medio de pago. -- La moneda universal.
-
-
-I. _Medida de los valores._
-
-Supongamos, para mayor claridad, que el oro es la mercancía moneda.
-Realmente, en los países como Francia en que dos mercancías, el oro y
-la plata, desempeñan legalmente la función de medida del valor, solo
-una de ellas se mantiene en su puesto.
-
-La primera función del oro consiste en suministrar al conjunto de las
-mercancías la materia en que expresan sus valores, como productos de
-cualidad igual, comparables, por lo tanto, en el concepto de cantidad.
-Desempeña, pues, el papel de medida universal de los valores.
-
-Pero no es el oro convertido en moneda lo que hace a las mercancías
-conmensurables; al contrario, porque son conmensurables, siendo
-de igual cualidad en concepto de valores y fuerza de trabajo
-materializada, pueden hallar todas juntas su magnitud de valor en
-una mercancía convertida en medida común. Esta medida de los valores
-mediante la moneda, no es más que la forma que debe revestir
-necesariamente su medida efectiva, que será siempre el tiempo de
-trabajo.
-
-
-_La forma precio._
-
-La expresión en oro de la magnitud de valor de una mercancía es su
-forma moneda o su precio.
-
-El precio de las mercancías no es cosa aparente por sí misma. El
-poseedor se ve obligado a ponerles unas etiquetas para anunciar su
-precio, para representar su igualdad con el oro. No hay comerciante
-que no sepa perfectamente que no necesita ni un grano de oro efectivo
-para estimar en oro el valor de millones de mercancías. Aun cuando
-en su función de medida de los valores solo se emplea la moneda como
-moneda imaginaria, no por esto la determinación de los precios deja
-de depender completamente de la materia de la moneda. Si esta materia
-fuese cobre en vez de oro, los valores estarían representados por
-cantidades de cobre diferentes de las cantidades de oro, en otros
-términos, por precios diferentes.
-
-Como cantidades diversas de una misma cosa, del oro, las mercancías
-se comparan y se miden entre sí, y de aquí la necesidad de referirlas
-a una cantidad de oro que se fija como término de comparación, como
-unidad de medida. Debiendo tener esta cantidad de oro una autenticidad
-social, es determinada por la ley. Dividida en partes iguales, esta
-cantidad fija de metal se convierte en el tipo de los precios.
-
-Por consecuencia, el oro desempeña aquí una segunda función. Sabemos
-que, como medida de los valores, sirve para transformar los valores de
-las mercancías en supuestas cantidades de oro, en precios; ahora, como
-tipo de los precios, mide estas diversas cantidades de oro por una
-cantidad fija y las refiere a un peso fijo de oro. Los precios, o las
-cantidades de oro en que se transforman imaginariamente las mercancías,
-se expresan desde este momento con los nombres monetarios de este peso
-fijo, unidad de medida y de sus subdivisiones, por ejemplo, en pesetas.
-
-Los precios indican, pues, dos cosas al mismo tiempo: la magnitud del
-valor de las mercancías y la parte del peso de oro convertido en unidad
-de medida, por la cual, son cambiables inmediatamente.
-
-Si el precio, como índice de la magnitud del valor de la mercancía,
-es la indicación de su relación de cambio con la moneda, no se ha de
-deducir que la indicación de su relación de cambio con la moneda se
-confunde necesariamente con la indicación de su magnitud de valor.
-
-En efecto, la magnitud de valor expresa la relación íntima que
-existe entre una mercancía y el tiempo de trabajo social necesario
-para producirla. Desde que el valor se convierte en precio, esta
-relación aparece como la relación de cambio de la mercancía con la
-moneda. Pero la relación de cambio puede expresar, ora el valor
-mismo de la mercancía o bien lo más o lo menos que su cambio produce
-accidentalmente en circunstancias dadas.
-
-Supongamos que un saco de trigo se produce en el mismo tiempo de
-trabajo que 13 gramos de oro, y que el nombre monetario de estos 13
-gramos de oro sea el de dos escudos; la expresión moneda del valor del
-saco de trigo, o su precio, será dos escudos.
-
-Aunque las condiciones de la producción no varíen, siendo necesario el
-mismo tiempo de trabajo si se presentan circunstancias que permiten
-estimar el saco de trigo en tres escudos u obligan a bajarlo a un
-escudo, en tal caso tres escudos y un escudo son expresiones que
-aumentan o disminuyen el valor del trigo, y sin embargo, son sus
-precios, porque expresan la relación de cambio del trigo y de la moneda.
-
-Es, pues, posible que exista una diferencia cuantitativa entre el
-precio de una mercancía y su magnitud de valor, cuya posibilidad
-proviene del doble papel que representa la misma forma precio.
-
-En el precio, es decir, en el nombre monetario de las mercancías, su
-equivalencia con el oro no es todavía un hecho consumado. Para producir
-prácticamente el efecto de un valor de cambio, la mercancía debe dejar
-de ser oro simplemente imaginado y convertirse en oro real y positivo
-para darla un precio, basta con declararla igual a una cantidad de
-oro puramente imaginaria; pero hay que reemplazarla con oro efectivo
-para que preste a su poseedor el servicio de procurarle, por medio del
-cambio, las cosas que necesita.
-
-La forma precio manifiesta simplemente que las mercancías son
-enajenables y en qué condiciones su poseedor quiere enajenarlas. Los
-precios son como miradas amorosas que las mercancías lanzan al dinero;
-para que el dinero se deje atraer por las mercancías es preciso que
-su valor útil esté reconocido. No hablamos de los errores más o menos
-intencionados que se cometen al fijar los precios, cuyos errores son
-bien pronto corregidos en el mercado por la tarifa de los concurrentes.
-
-
-II. _Circulación de las mercancías._
-
-El cambio transporta las mercancías de manos en que son valores de uso
-negativos a manos en que sirven de valores de uso. Llegadas al punto en
-que sirven de objetos de utilidad, las mercancías desaparecen de la
-esfera de los cambios y caen en el dominio del consumo, lo cual, solo
-se verifica después de una serie de cambios de forma.
-
-Consideremos en el mercado un cambista cualquiera, un tejedor.
-Cambia su mercancía, 20 metros de tela, por ejemplo, por 2 escudos
-de oro; después de lo cual cambia estos dos escudos por un vestido.
-Al operar así el tejedor, enajena la tela, que para él no es más que
-porta-valor, por el oro, y el oro, figura del valor de la tela, por
-otras mercancías, el vestido, que va a ser para él valor de uso. De
-cuya operación resulta que el tejedor se ha proporcionado, en lugar de
-su primera mercancía, otra mercancía de valor igual, pero de utilidad
-diferente; proporcionándose, de esta manera, medios de subsistencia y
-de producción.
-
-En último resultado, el tejedor no hace más que sustituir una mercancía
-por otra, o cambiar productos. Pero este cambio se efectúa dando lugar
-a dos transformaciones opuestas y complementarias: transformación de
-la mercancía en dinero y nueva transformación del dinero en mercancía,
-cuyas transformaciones representan, bajo el punto de vista del poseedor
-de la mercancía, dos actos: venta, o cambio de la mercancía por dinero,
-y compra o cambio del dinero por la mercancía. El conjunto de los dos
-actos contenidos en la operación (tela - dinero - vestido) o lo que es
-lo mismo (mercancía - dinero - mercancía) se resume así: vender para
-comprar.
-
-El mismo acto que es venta para el tejedor es compra para el que da 2
-escudos por su tela; y estos 2 escudos eran ya el producto de una venta
-en manos del comprador de la tela. Porque, aparte del cambio del oro en
-su fuente de producción, es decir, en el punto donde se cambia como
-producto inmediato del trabajo por otro producto de igual valor, el oro
-representa, en manos de cada productor cambista, un precio de mercancía
-realizado.
-
-Supongamos que el comprador de la tela ha obtenido estos 2 escudos de
-la transformación de un saco de trigo en dinero, y veremos en tal caso,
-que la tela, que, como cosa vendida, es el principio del movimiento de
-cambio (tela - dinero - vestido), como cosa comprada es el término de
-otro movimiento de cambio (trigo - dinero - tela).
-
-Por otra parte, el acto que es compra para el tejedor, es venta para el
-sastre, que a su vez convierte los 2 escudos procedentes de la venta
-de su vestido en otra mercancía, en una pipa de vino, por ejemplo. El
-término del movimiento (tela - dinero - vestido) es de este modo el
-principio de otro movimiento (vestido - dinero - vino).
-
-La primera transformación de una mercancía, la tela, es, pues, la
-última de otra, el trigo. La última transformación de la misma
-mercancía, la tela, es la primera de otra, el vestido, y así
-sucesivamente. El conjunto de estos movimientos que se encadenan
-constituye la circulación de las mercancías.
-
-Como la circulación de las mercancías conduce, según acabamos de ver
-en cada uno de sus movimientos particulares, a un cambio de productos,
-esta circulación de las mercancías se distingue esencialmente de
-su cambio inmediato. No hay duda que nuestro tejedor ha cambiado
-en definitiva su mercancía, es decir, la tela, por otra que es el
-vestido; pero este hecho solo es verdadero desde su punto de vista.
-El vendedor del vestido, ante el cual se presentó el tejedor con el
-oro, representación del valor de su tela, no creía probablemente que
-cambiaba su vestido por tela. La mercancía del sastre ha reemplazado
-la mercancía del tejedor, pero tejedor y sastre, en las condiciones
-generales de la circulación de las mercancías, no cambian sus productos
-recíprocamente, no ven más que la moneda, y las monedas no pueden decir
-por qué artículo las han trocado.
-
-La circulación no acaba tampoco, como el cambio inmediato, en el cambio
-de dueño de los productos. El dinero no desaparece. En el movimiento
-(tela - dinero - vestido), la tela, vendida a quien quiere usarla, sale
-de la circulación, reemplazándola el dinero; el vestido sale después,
-reemplazándolo también el dinero, y así sucesivamente. Cuando la
-mercancía de un cambista, que en este caso es el sastre, reemplaza la
-de otro, el tejedor, el dinero pasa siempre a un tercero, el vendedor
-de vino.
-
-La compra es el complemento forzoso de la venta; pero no es forzoso que
-estas dos operaciones complementarias se sucedan inmediatamente; puede
-separarlas un periodo de tiempo más o menos largo. Si la separación de
-las dos operaciones se prolonga demasiado, su unión íntima se demuestra
-por la crisis que surge.
-
-
-_Curso de la moneda._
-
-Desde el momento que el vendedor completa la venta por la compra, el
-dinero sale de sus manos. En nuestro ejemplo, la moneda pasa de manos
-del tejedor a las del sastre y de las de este a las del mercader de
-vino, realizando sucesivamente el precio de su mercancía. El movimiento
-que la circulación de las mercancías imprime a la moneda, la aleja, por
-lo tanto, de su punto de partida, para trasmitirla sin interrupción de
-mano en mano: esto es lo que se llama _curso de la moneda_. Trátase
-ahora de saber la cantidad de moneda que el movimiento de circulación
-puede absorber.
-
-En un país se realizan diariamente ventas más o menos numerosas
-de mercancías diversas. El valor de las mercancías vendidas se
-hallaba expresado antes de su venta, por su precio, es decir, por
-una cantidad de oro imaginado. La moneda realiza el precio de estas
-mercancías, trasmitiéndolas del vendedor al comprador; en otros
-términos, representa realmente las cantidades de oro ya expresadas
-imaginariamente en el total de los precios. La cantidad de dinero
-exigida por la circulación de todas las mercancías que existen en
-el mercado, se halla determinada, por lo tanto, por el total de sus
-precios. Siempre que varíe este total, variará en la misma proporción
-la masa de moneda circulante.
-
-Ciertas variaciones de esta masa dependen, en último resultado, de la
-moneda, del oro mismo.
-
-Antes de que el oro funcione como medida del valor, su propio valor se
-halla determinado, y si funciona como tal, se debe a qué es un producto
-del trabajo, es decir, un valor variable. En este concepto, cada vez
-que su valor sufra alteración, se alterará evidentemente la estimación
-del valor de las mercancías, hecha con arreglo al suyo.
-
-Si el valor del oro aumenta, si, por ejemplo, se duplica, un escudo
-valdrá lo que antes valían dos escudos, y las mercancías que valían dos
-escudos, valdrán, por consecuencia, uno. Si disminuye, por ejemplo, en
-la mitad, dos escudos valdrán lo que antes uno y las mercancías que
-valían dos escudos valdrán cuatro. Hay que admitir, naturalmente, en
-ambos casos que el valor particular de las mercancías, es decir, que el
-tiempo necesario para su producción, sigue siendo el mismo.
-
-Así, pues, los precios, estimación del valor de las mercancías en oro,
-varían con el valor de este; y como no hay alteración en el valor de
-las mercancías, los precios bajan si aumenta el valor del oro y suben
-si disminuye.
-
-Hallándose determinada la cantidad de moneda corriente por el total de
-precios que deben realizarse, toda variación en estos precios produce
-una alteración en la cantidad de moneda circulante; cuya variación
-puede depender, según hemos visto, de la misma moneda, en su cualidad,
-no de instrumento de la circulación, sino de medida del valor. Dicho
-esto, suponemos que el valor del oro se haya establecido, como lo está
-efectivamente, en el momento de fijar los precios.
-
-Consideremos cierto número de ventas sin relación entre sí, por
-ejemplo, las ventas aisladas de un saco de trigo, de veinte metros de
-tela, de un vestido y de una pipa de vino. Siendo el precio de cada
-artículo dos escudos, para realizar el precio de los cuatro, habría que
-poner ocho escudos en circulación. Por el contrario, si estas mismas
-mercancías forman la serie de transformaciones expuestas en el párrafo
-precedente: un saco de trigo -- dos escudos -- un vestido -- dos
-escudos -- veinte metros de tela -- dos escudos -- un barril de vino
--- dos escudos, los mismos dos escudos que se detienen en la mano del
-mercader de vino ponen en circulación las cuatro mercancías, realizando
-su precio sucesivamente; en cuyo caso, la velocidad del curso de la
-moneda suple a su cantidad.
-
-El cambio de lugar, cuatro veces repetido, de los dos escudos resulta
-de las transformaciones completas (su venta seguida de compra) y
-en relación unas con otras, del trigo, de la tela y del vestido,
-que terminan con la primera transformación de la pipa de vino. Los
-movimientos complementarios entre sí, que forman esta serie, se
-verifican sucesivamente; necesitan más o menos tiempo para realizarse
-y la velocidad del curso de la moneda que, según acabamos de ver
-influye en su cantidad, se mide por el número de mutaciones de las
-mismas monedas en un tiempo dado. Supongamos que la circulación de
-nuestras cuatro mercancías dure un día; la masa de moneda corriente,
-dos escudos, multiplicada por el número de mutaciones de las mismas
-monedas, es decir, por cuatro, es igual al total del precio de las
-mercancías, o sean ocho escudos.
-
-La circulación en un país comprende, durante un tiempo dado, las
-ventas o compras aisladas, es decir, las transformaciones parciales
-en que la moneda solo cambia de lugar una vez, y las series de
-transformaciones más o menos extensas, en que las mismas monedas
-experimentan traslaciones más o menos numerosas. Cada una de las
-monedas que componen la suma total de dinero en circulación, funciona,
-pues, con actividad diferente, pero el conjunto de las monedas
-semejantes realiza, durante un tiempo determinado, un total de precios;
-por consecuencia, se establece una velocidad media en el curso de la
-moneda. Conocida esta velocidad media, queda determinada la masa de oro
-que puede funcionar como instrumento de la circulación, puesto que esta
-masa multiplicada por el número medio de sus mutaciones debe ser igual
-al total de precios que hay que realizar.
-
-La velocidad del curso de la moneda solo indica la velocidad de las
-transformaciones de las mercancías, la mayor o menor rapidez con que
-desaparecen de la circulación y su reemplazo por nuevas mercancías.
-
-En el curso rápido de la moneda aparece la unión de la venta y de
-la compra como dos actos alternativamente realizados por los mismos
-cambistas. Por el contrario, la lentitud del curso de la moneda pone de
-manifiesto la separación de estas dos operaciones, y la interrupción
-de los cambios de forma de las mercancías. Es muy común la tendencia
-a explicar esta interrupción por la cantidad insuficiente de moneda
-circulante, siendo así que (y esto resulta de lo que precede) la
-cantidad de los medios de circulación, en un periodo dado de tiempo, se
-halla determinada por el precio total de las mercancías circulantes y
-por la velocidad media de sus transformaciones, en dinero, por medio de
-la venta, y en otras mercancías por medio de la compra.
-
-
-_El numerario o las especies y el papel-moneda._
-
-El numerario tiene su origen en la función que desempeña la moneda como
-instrumento de circulación. El peso de oro adoptado como unidad de
-medida y sus subdivisiones deben presentarse ante las mercancías en el
-mercado bajo la forma de numerario o de especies acuñadas. De la misma
-manera que el establecimiento de la unidad de medida, la acuñación
-es de la incumbencia del Estado. El oro y la plata revisten así, en
-concepto de numerario, una forma oficial, un uniforme nacional, que
-abandonan en el mercado del mundo.
-
-Las monedas de oro o de plata se desgastan más o menos en su
-circulación y pierden, por consecuencia, mayor o menor cantidad de
-peso. Especies de igual nombre, que vienen a ser, de este modo, de
-valor desigual por carecer del mismo peso, se consideran iguales en la
-circulación. Aun cuando pierden parte de su peso, conservan su valor
-nominal. La circulación tiende, pues, a transformar el numerario en un
-emblema de su peso metálico oficial.
-
-La función numeraria del oro, desprendida así de su valor metálico
-por el roce mismo de su circulación, puede ser desempeñada por cosas
-relativamente sin valor, tales como unos pedazos de papel. Y desde
-este momento, como la moneda, en concepto de numerario o instrumento
-de circulación, queda reducida a ser el signo de sí propia, puede
-reemplazársela en esta función con simples signos. Solo es necesario
-que el signo de la moneda, el papel moneda, sea, como ella, socialmente
-valedero; cuyo carácter lo adquiere por la acción del Estado. Además,
-ocupando el lugar de la moneda, el papel moneda debe ser proporcionado,
-en su emisión, a la cantidad de moneda que represente y que realmente
-debería circular. En el caso en que excediera de esta proporción
-legítima, los hechos la reducirían al tipo indicado. Si la masa de
-papel moneda llegara a ser el doble de la proporción debida, un billete
-de 100 pesetas, por ejemplo, no representaría más que 50 pesetas. No se
-trata aquí más que del papel moneda puesto en circulación por el Estado
-y con curso forzoso.
-
-
-III. _Reservas de oro y de plata o tesoros._
-
-Al desarrollarse la circulación de las mercancías se desarrollan
-también la necesidad y el deseo de adquirir y de conservar lo que, en
-el régimen de producción mercantil, constituye el nervio de todas las
-cosas: el dinero.
-
-Todo productor debe hacer provisión de dinero. En efecto, las
-necesidades del productor se renuevan sin cesar y le imponen
-constantemente la compra de mercancías ajenas, mientras que la
-producción y la venta de las suyas exigen más o menos tiempo y dependen
-de mil eventualidades. Para poder comprar sin vender, es preciso
-antes haber vendido sin comprar. Las mercancías no se venden desde
-luego para comprar inmediatamente otras, sino para reemplazarlas con
-dinero que se conserva, y se va empleando según las necesidades. La
-moneda, detenida intencionadamente en su circulación, se petrifica,
-por decirlo así, convirtiéndose en tesoro, y el vendedor se transforma
-en acumulador de dinero. Fórmanse de este modo, en todos los puntos
-que se hallan en relaciones de negocios, reservas de dinero en las
-proporciones más diversas.
-
-Ya hemos visto que la cantidad de moneda corriente se halla determinada
-por el total de los precios de las mercancías circulantes y por la
-velocidad de su circulación. Esta cantidad aumenta, pues, al mismo
-tiempo que la circulación de las mercancías y disminuye con ella. En su
-consecuencia, unas veces debe entrar en circulación una masa mayor de
-moneda, y otras debe salir de la circulación una parte. Esta condición
-se cumple por medio de las reservas de dinero que entran o salen de la
-circulación, esto es, por la forma tesoro.
-
-
-_El dinero como medio de pago._
-
-En la forma de circulación de las mercancías examinada hasta aquí, los
-cambistas se presentan unos con la mercancía y otros con el dinero. Sin
-embargo, a medida que se desenvuelve la circulación, se desarrollan
-también varias circunstancias que tienden a establecer un intervalo,
-más o menos largo, entre la venta de la mercancía y la realización de
-su precio.
-
-Algunas especies de mercancías, exigen para su producción más tiempo
-que otras, las épocas de producción no son las mismas para todas, etc.
-Puede ocurrir, pues, que uno de los cambistas esté dispuesto a vender
-en tanto que el otro no tiene aún medios de comprar. Cuando las mismas
-transacciones se renuevan constantemente entre las mismas personas, las
-condiciones de venta y compra de las mercancías, se regulan según las
-condiciones de su producción. El uno venderá una mercancía presente, el
-otro comprará sin pagar inmediatamente en calidad de representante de
-dinero por venir. El vendedor se hace acreedor y el comprador deudor;
-el dinero adquiere una nueva función, se hace medio de pago.
-
-La aparición simultánea en una venta de la mercancía y del dinero deja
-de existir. Desde este momento, el dinero funciona principalmente como
-medida de valor en el señalamiento del precio de la mercancía vendida.
-Establecido mediante contrato, este precio indica la obligación del
-comprador, es decir, la suma de dinero de que es deudor a plazo fijo.
-
-Funciona además como medio de compra imaginaria. Aunque solo existe en
-la promesa del comprador le transfiere, sin embargo, la mercancía.
-
-Al finalizar el plazo solamente entra como medio de pago en la
-circulación, es decir, que pasa de manos del comprador a las del
-vendedor.
-
-Medio de circulación, el dinero se convertía en tesoro porque el
-movimiento de circulación se había detenido en su primera mitad,
-no siguiendo a la venta la compra. Medio de pago, solo entra en
-circulación cuando la mercancía ha salido ya de ella. El vendedor
-transformaba la mercancía en dinero para satisfacer sus necesidades
-por medio de la compra de objetos útiles; el acumulador de dinero para
-conservarle bajo su forma de permutabilidad inmediata con toda clase
-de mercancías, es decir, bajo su forma dinero; el comprador deudor
-para poder pagar. Si no efectúa esta transformación, si no paga al
-vencimiento tiene lugar una venta forzosa de su hacienda. El cambio de
-la mercancía en dinero constituye, pues, una necesidad social que se
-impone al productor cambista, independientemente de sus necesidades y
-caprichos personales.
-
-Los pagos a efectuar pueden compensarse, cuando en vez de efectuarse
-de hecho se saldan recíprocamente anulándose. Teniendo esto en cuenta,
-se organizan instituciones a fin de realizar estas compensaciones que
-disminuyen la masa de numerario empleado. Además, circula en un tiempo
-determinado, un día por ejemplo, cierta cantidad de dinero destinada a
-pagar las obligaciones que vencen este día y que representan mercancías
-mucho tiempo ha fuera de la circulación. En estas condiciones, la
-cantidad de moneda que circula en cierto periodo, dada la velocidad de
-los medios de circulación y de los medios de pago, es igual al total de
-los precios de las mercancías a realizar, añadiendo a esto el total de
-los pagos que cumplen en este periodo y descontando, por ejemplo, el
-total de los pagos que se compensan.
-
-La moneda de crédito (letras, pagarés, etc.), tiene su origen inmediato
-en la función del dinero como medio de pago. Los certificados que
-acreditan las deudas contraídas por las mercancías compradas, circulan
-también a su vez para transferir a otros los créditos que representan.
-A medida que se extiende el sistema de crédito, la moneda, como medio
-de pago, reviste formas de existencia especiales, merced a las cuales
-se regulan las grandes operaciones comerciales, en tanto que las
-especies de oro y plata quedan reducidas principalmente al comercio al
-por menor.
-
-Establécense en cada país ciertos términos generales, ciertas épocas
-determinadas en que los pagos se hacen en grande escala; y la función
-del dinero como medio de pago exige la acumulación de las sumas
-necesarias para las fechas de los vencimientos.
-
-
-_La moneda universal._
-
-Al salir de la circulación interior de un país, el metal moneda
-abandona las formas locales que había revestido para recobrar su forma
-primitiva de barra o lingote.
-
-En el recinto nacional de la circulación una sola mercancía es la que
-puede servir de medida de valor; en el mercado universal reina una
-doble medida de valor: el oro y la plata.
-
-
-
-
-SECCIÓN SEGUNDA
-
-Transformación del dinero en capital.
-
-CAPÍTULO IV
-
-FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL
-
-Circulación simple de las mercancías y circulación del dinero como
-capital. -- La plusvalía.
-
-
-_Circulación simple de las mercancías y circulación del dinero como
-capital._
-
-La circulación de las mercancías es el punto de partida del capital;
-solo aparece este cuando la producción mercantil y el comercio
-alcanzaron cierto grado de desarrollo. La historia moderna del capital
-data de la creación del comercio y del mercado de ambos mundos en el
-siglo XVI.
-
-Hemos visto que la forma inmediata de la circulación de las mercancías
-es (20 metros de tela -- 2 escudos -- un vestido) o (mercancía --
-dinero -- mercancía), transformación de la mercancía en dinero y nueva
-transformación del dinero en mercancía, o sea vender para comprar.
-
-Pero al lado de esta forma, encontramos otra enteramente distinta
-(dinero -- mercancía -- dinero), transformación del dinero en mercancía
-y nueva transformación de la mercancía en dinero, o sea comprar para
-vender. Todo dinero que realiza este movimiento se convierte en
-capital.
-
-Conviene observar que este movimiento, comprar para vender, no se
-diferencia de la forma ordinaria de la circulación de las mercancías
-sino para aquel que imprime este movimiento al dinero, para el
-capitalista. En realidad se compone de dos actos de la circulación
-ordinaria, compra y venta, separados de los que regularmente los
-preceden y les siguen, y se considera que constituyen una operación
-completa. El primer acto, la compra, es una venta para aquel a quien
-el capitalista compra; el segundo, la venta, es una compra para aquel
-a quien el capitalista vende; solo existe aquí el encadenamiento
-ordinario de los actos comunes de la circulación. Comprar para vender,
-como operación completa, distinta de la circulación ordinaria, solo
-existe bajo el punto de vista del capitalista.
-
-En cada uno de estos dos movimientos (mercancía -- dinero -- mercancía)
-y (dinero -- mercancía -- dinero) se presentan uno enfrente de otro
-dos elementos materiales idénticos, mercancía y dinero. Pero en tanto
-que el primer movimiento, la circulación simple de las mercancías,
-principia por la venta y acaba por la compra, el segundo, o sea la
-circulación del dinero como capital, empieza por la compra y termina
-por la venta.
-
-En la primera forma, el dinero se convierte al fin en mercancía
-destinada a servir de valor de uso, de cosa útil. Arrastrado por el
-hecho de la compra, el dinero se aleja de su punto de partida, y es
-gastado definitivamente. En la segunda, el comprador pone su dinero
-en circulación para recobrarlo en último término como vendedor. Este
-dinero, que vuelve a su punto de partida, fue sencillamente anticipado,
-cuando al principio se le puso en circulación.
-
-
-_La plusvalía._
-
-La satisfacción de una necesidad, un valor de uso, tal es el objeto
-determinante del primer movimiento, que termina en un cambio de
-productos de igual cantidad como valores, si bien son de cualidad
-diferente como valores de uso, por ejemplo, tela y vestido. Puede
-suceder que la tela sea vendida en más de su valor o el vestido
-comprado en menos, pudiendo salir perjudicado uno de los cambistas,
-pero esta desigualdad posible de los valores cambiados es, en tal caso,
-solo un accidente; el carácter regular de esta forma de circulación es
-la igualdad de valor de ambos extremos, es decir, de las dos mercancías.
-
-El segundo movimiento termina de la misma manera que empieza, por
-el dinero; su objeto determinante es, por consecuencia, el valor
-de cambio. Los dos extremos, las dos sumas de dinero, idénticas en
-cuanto a su calidad y utilidad, solo se diferencian entre sí por su
-cantidad: cambiar 100 escudos, por ejemplo, por 100 escudos sería
-una operación de todo punto inútil; de consiguiente, el movimiento
-(dinero -- mercancía -- dinero) solo puede tener razón de ser en la
-diferencia cuantitativa de ambas sumas de dinero. Finalmente, sale de
-la circulación más dinero del que entró; la forma completa de este
-movimiento es, por ejemplo (100 escudos -- 2.000 libras de algodón
--- 110 escudos); concluye en el cambio de una suma de dinero, 100
-escudos, por una suma mayor, 110 escudos. A este excedente, a este
-acrecentamiento de 10 escudos, es a lo que llamamos _plusvalía_, es
-decir, sobrevalor o aumento de valor. Por lo tanto, no solamente se
-conserva en la circulación el valor anticipado, sino que se hace mayor,
-y esto es lo que lo convierte en capital.
-
-El movimiento que consiste en vender para comprar, que tiende a la
-apropiación de cosas aptas para satisfacer determinadas necesidades,
-encuentra fuera de la circulación un límite en el consumo de las cosas
-compradas, en la satisfacción de las necesidades.
-
-Por el contrario, el movimiento de comprar para vender, que tiende al
-aumento de valor, no tiene límites, porque si se estanca el valor, que
-solo aumenta por su renovación continua, no se acrecentará.
-
-El último término del movimiento (dinero -- mercancía -- dinero),
-110 escudos en nuestro ejemplo, es el primero de un nuevo movimiento
-de igual género, cuyo último término es mayor que aquel y así
-sucesivamente.
-
-Como representante de este movimiento, el poseedor del dinero se
-convierte en capitalista. El movimiento continuo de la ganancia
-constantemente renovado por el lanzamiento continuo del dinero en la
-circulación, la plusvalía creada por el valor, tal es su único objeto.
-No se preocupa para nada del valor de uso, de la utilidad; para él,
-mercancías y dinero solo funcionan como formas diferentes del valor
-que, cambiando incesantemente de forma, cambia también de magnitud
-y parece haber adquirido la propiedad de procrear. Bajo la forma de
-dinero, el valor principia, termina y vuelve a empezar su procedimiento
-de adquisición de plusvalía. Bajo la forma de mercancía aparece como
-instrumento para hacer dinero. La fórmula general del capital, tal como
-se manifiesta en la circulación, es: comprar para vender más caro.
-
-
-
-
-CAPÍTULO V
-
-CONTRADICCIONES DE LA FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL
-
-La circulación de las mercancías tiene por base el cambio de valores
-equivalentes. -- Aun admitiendo el cambio de valores desiguales, la
-circulación de las mercancías no crea plusvalía.
-
-
-_La circulación de las mercancías tiene por base el cambio de valores
-equivalentes._
-
-Vamos a examinar ahora si, por su naturaleza, la circulación de las
-mercancías permite el aumento de los valores que entran en ella, es
-decir, la formación de una plusvalía.
-
-Consideremos el cambio de dos mercancías, cambio en que el dinero solo
-interviene de un modo imaginario, como expresión en moneda de las
-mercancías; es evidente que los dos cambistas pueden salir gananciosos;
-ambos se deshacen de productos que no son para ellos de ninguna
-utilidad y adquieren otros que necesitan. Un individuo que posee mucho
-trigo y carece de vino, cambia con otro que tiene mucho vino y carece
-de trigo, un valor de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino.
-Bajo el punto de vista del valor de uso, de la utilidad, hay beneficio
-para ambos, siendo, en este concepto, el cambio una transacción en que
-ganan ambas partes. Pero bajo el punto de vista del valor de cambio, el
-trueque de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino no representa
-aumento de riqueza para ninguno de los cambistas, pues cada uno de
-ellos poseía antes del cambio un valor igual al que el cambio le ha
-procurado.
-
-Intervenga ahora realmente el dinero, sirva este de intermediario como
-instrumento de circulación entre estas mercancías o sepárense los
-actos de venta y compra del trigo y del vino, es indudable que esto no
-modificará en nada la cuestión.
-
-Descartando las circunstancias accidentales que no dependen de
-las leyes mismas de la circulación, solo hay en esta, aparte del
-reemplazo de un producto útil por otro, un simple cambio de forma de
-la mercancía, en nuestro ejemplo, trigo en vez de vino. El mismo valor
-queda siempre en poder del mismo cambista, solo que retiene este valor
-sucesivamente bajo la forma de su propio producto puesto en venta,
-trigo por ejemplo, bajo la forma dinero, precio realizado de producto,
-500 pesetas en nuestro caso; finalmente, bajo la forma del producto
-ajeno comprado por esta misma suma, vino por ejemplo. Estos cambios
-de forma no entrañan cambio de la cantidad de valor, como no lo hay
-tampoco en cambiar un billete de 100 pesetas por 20 duros; y de la
-circulación que respecto al valor de las mercancías solo es un cambio
-de forma, no puede resultar regularmente más que un cambio de valores
-equivalentes.
-
-De consiguiente, si con relación al valor de uso, el cambio beneficia
-a los dos cambistas, este cambio no puede ser, en su forma más pura,
-respecto al valor de cambio, un origen de beneficios para ninguno de
-ellos. Por lo tanto, la formación de plusvalía no puede provenir, en
-manera alguna, de la circulación en sí misma.
-
-
-_Aun admitiendo el cambio de valores desiguales, la circulación de las
-mercancías no crea plusvalía o aumento de valor._
-
-No obstante, como en la realidad estamos obligados a admitir la
-formación de la plusvalía, y en la práctica las cosas ocurren pocas
-veces con pureza, supongamos, a fin de explicar esta formación, que el
-cambio tenga lugar entre valores desiguales.
-
-De todos modos, en el mercado solo hay cambistas frente a cambistas. El
-motivo material del cambio, que consiste en que los cambistas carecen
-del objeto que necesitan y poseen el objeto necesario a otro, los pone
-en una situación de dependencia recíproca.
-
-Decir que la plusvalía resulta para los productores de que venden sus
-mercancías en más de lo que valen, equivale a decir que los cambistas
-tienen, como vendedores, el privilegio de vender demasiado caro.
-El vendedor ha producido por sí mismo la mercancía o representa el
-producto de ella; pero el comprador ha producido también o representa
-al que ha producido la mercancía convertida en el dinero con que
-compra. Por ambas partes hay productores; la única diferencia consiste
-en que el uno compra y el otro vende. Que el poseedor de mercancías,
-bajo el nombre de productor o de vendedor, venda las mercancías en más
-de lo que valen, y que, bajo el nombre de consumidor o de comprador,
-las compre demasiado caras, gana por un concepto lo que pierde por otro
-y el resultado no se altera.
-
-Lo mismo resultaría si se supusiera, no ya en el vendedor el privilegio
-de vender muy caro, sino en el comprador el de pagar las mercancías en
-menos de lo que valen; pues habiendo sido vendedor antes que comprador
-y volviéndolo a ser después, perdería como vendedor el beneficio
-realizado como comprador.
-
-Hemos considerado a vendedores y compradores en general, sin tener en
-cuenta sus caracteres individuales. Supongamos que el cambista Pedro,
-que es muy ladino, consigue engañar a los cambistas Pablo y Santiago.
-Pedro vende a Pablo una cantidad de vino que vale 400 pesetas por
-500, y con esta cantidad compra a Santiago trigo, que vale 600; Pedro
-realiza un beneficio, por lo tanto, de 200 pesetas.
-
-Antes del cambio, teníamos 400 pesetas de vino en manos de Pedro, 500
-en dinero en las de Pablo y 600 en trigo en las de Santiago; valor
-total 1.500 pesetas. Después del cambio tenemos 600 pesetas de trigo
-en poder de Pedro, el ladino, 400 pesetas de vino en poder de Pablo, y
-500 pesetas en dinero en poder de Santiago: valor total 1.500 pesetas.
-El valor circulante no ha aumentado ni un céntimo, solo ha cambiado
-su distribución entre Pedro, Pablo y Santiago. Es igual que si Pedro
-hubiera robado 200 pesetas. Una modificación en la distribución de los
-valores circulantes no aumenta su cantidad.
-
-Dese a esto las vueltas que se quiera, las cosas no varían. ¿Se cambian
-valores equivalentes? no se produce plusvalía; tampoco se produce
-si se cambian valores desiguales. La circulación o el cambio de las
-mercancías no crea ningún valor. No pudiendo aumentar la cantidad de
-los valores lanzados a la circulación, debe ocurrir fuera de ella algo
-que haga posible la formación de una plusvalía. Pero, ¿es posible esa
-formación fuera de aquella?
-
-Parece imposible que fuera de la circulación, el productor cambista
-pueda comunicar a su producto la propiedad de engendrar una plusvalía;
-porque fuera de ella se encuentra solo con la mercancía que contiene
-cierta cantidad de su trabajo, la cual determina el valor del
-producto; puede hacer que aumente el valor de su producto, añadiéndole,
-merced a un nuevo trabajo, nuevo valor, pero no conseguirá que este
-valor aumente por su propia virtud, sin nuevo trabajo.
-
-Llegamos, pues, a la siguiente conclusión: el poseedor de dinero debe
-comprar primero mercancías en su justo valor, venderlas luego en lo que
-valen, y no obstante recoger al fin un valor mayor que el que adelantó.
-Esta transformación del dinero en capital debe ocurrir en el campo de
-la circulación y al mismo tiempo no ha de ocurrir en él. Tales son las
-condiciones del problema.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VI
-
-COMPRA Y VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO
-
-El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo. -- Valor de la
-fuerza de trabajo.
-
-
-_El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo._
-
-El aumento de valor que convierte al dinero en capital no puede
-provenir del dinero. Si es cierto que sirve de medio de compra o de
-medio de pago, no hace otra cosa que realizar los precios de las
-mercancías que compra o que paga. Si queda tal cual es, evidentemente
-no aumenta. Preciso es, por lo tanto, que la mudanza de valor provenga
-de la mercancía comprada y vendida después más cara.
-
-Esta mudanza no puede efectuarse ni en la compra ni en la reventa; en
-efecto, en estos dos actos solo hay, en nuestra hipótesis, un cambio de
-valores equivalentes. No queda, pues, más que una suposición posible;
-que la mudanza provenga del uso de la mercancía después de su compra
-y antes de su reventa. Pero se trata de una alteración en el valor
-cambiable. Para obtener un aumento de valor cambiable por el uso de una
-mercancía sería necesario que el capitalista tuviese la buena suerte
-de descubrir en la circulación una mercancía que poseyera la especial
-virtud de ser, por su empleo, fuente de valor cambiable, de tal modo
-que el hecho de usarla, de consumirla, equivaliera a crear valor.
-
-Y el capitalista encuentra efectivamente en el mercado una mercancía
-dotada de esta virtud especial. La mercancía en cuestión tiene por
-nombre potencia o fuerza de trabajo. Bajo esta denominación hay que
-comprender el conjunto de las facultades musculares o intelectuales que
-existen en el cuerpo de un hombre, y que debe poner en actividad para
-producir cosas útiles.
-
-El cambio indica que los cambistas se consideran recíprocamente
-propietarios de las mercancías cambiadas, obrando libremente y con
-iguales derechos. La fuerza de trabajo solo puede, pues, ser vendida
-por su propio dueño; este debe gozar jurídicamente de los mismos
-derechos que el dueño del dinero con quien trata; debe ser dueño de
-disponer de su persona y vender su fuerza de trabajo siempre por un
-tiempo determinado, de tal suerte que, transcurrido este tiempo,
-recobre la plena posesión de ella. Si la vendiese de una vez para
-siempre, se haría esclavo y de mercader se convertiría en mercancía.
-
-Por otra parte, para que el dueño del dinero encuentre fuerza de
-trabajo que comprar, es preciso que el poseedor de esta fuerza,
-desprovisto de medios de subsistencia y de producción, tales como
-materias primeras, herramientas, etc., que le permitan satisfacer sus
-necesidades, vendiendo las mercancías, producto de su trabajo, esté
-obligado a vender su fuerza de trabajo como mercancía, por no tener
-otra mercancía que vender, ni de qué vivir fuera de esto.
-
-Claro es que la naturaleza no produce por un lado poseedores de dinero
-o de mercancías, y por otro individuos que solo posean su fuerza de
-trabajo. Esta relación, sin fundamento natural, no es tampoco una
-relación social común a todos los periodos de la historia. Y lo que
-caracteriza a la época capitalista es que el detentador de los medios
-de subsistencia y de producción encuentra en el mercado al trabajador,
-cuya fuerza de trabajo reviste la forma de mercancía, y el trabajo, por
-consecuencia, la forma de trabajo asalariado.
-
-
-_Valor de la fuerza de trabajo._
-
-La fuerza de trabajo, como toda mercancía, posee un valor determinado,
-como en todas ellas, por el tiempo de trabajo necesario para su
-producción.
-
-Siendo la fuerza de trabajo una facultad del individuo viviente, es
-preciso que este se conserve para que aquella subsista. El individuo
-necesita para su sustento o para su conservación de cierta cantidad de
-medios de subsistencia. La fuerza de trabajo tiene, pues, exactamente
-el valor de los medios de subsistencia necesarios al que la pone en
-acción, para que pueda comenzar al día siguiente en iguales condiciones
-de vigor y de salud.
-
-Las necesidades naturales, como son, alimentos, vestidos, habitación,
-calefacción, etc., difieren, según los climas y según otras
-particularidades físicas de un país. Por otra parte, así el número
-de las llamadas necesidades naturales como el modo de satisfacerlas,
-dependen en gran parte del grado de civilización alcanzado. Mas para un
-país y una época determinados, la medida de los medios necesarios de
-subsistencia está igualmente determinada.
-
-Los dueños de la fuerza de trabajo son mortales; a fin de que se la
-encuentre siempre en el mercado, como lo reclama la transformación
-continua del dinero en capital, es necesario que se perpetúen, que
-reproduzcan en cantidad igual por lo menos, la cantidad de fuerza de
-trabajo que el desgaste y la muerte sustraen. La suma de los medios
-de subsistencia necesarios pava la producción de la fuerza de trabajo
-comprenden, pues, los medios de subsistencia de los sustitutos, es
-decir, de los hijos de los trabajadores.
-
-Además, para modificar la naturaleza humana de suerte que adquiera
-habilidad y rapidez en un género determinado de trabajo, es decir,
-para hacer de ella una fuerza de trabajo desarrollada en un sentido
-especial, es necesaria cierta educación, que más o menos extensa,
-ocasiona un gasto mayor o menor de mercancías diversas: siendo la
-fuerza de trabajo igual a la suma de mercancías necesarias para su
-producción, cuando esta suma aumenta, como ocurre en el caso actual, su
-valor aumenta también.
-
-El precio de la fuerza de trabajo alcanza su mínimum cuando se reduce
-al valor de los medios de subsistencia que no podrían disminuirse sin
-exponer la vida misma del trabajador; en este caso el trabajador no
-hace más que vegetar. Ahora bien, como el valor de la fuerza de trabajo
-está basado en las condiciones de una existencia normal, su precio es,
-entonces, inferior a su valor.
-
-Una vez hecho el contrato entre comprador y vendedor, resulta de la
-naturaleza especial de la fuerza de trabajo que su valor de uso no
-ha pasado en realidad a manos del comprador. Si su valor, puesto
-que ha exigido el gasto de cierta cantidad de trabajo social, se
-hallaba determinado antes de que entrase en la circulación, su valor
-de uso, que consiste en su ejercicio, solo se manifiesta después. La
-enajenación de la fuerza de trabajo y su servicio como valor útil, en
-otros términos, su venta y su empleo, no tienen lugar al mismo tiempo.
-Ahora bien, casi siempre que se trata de mercancías de este género,
-cuyo valor de uso enajenado por la venta no es en realidad trasmitido
-simultáneamente al comprador, el vendedor no recibe el dinero sino
-en un plazo más o menos lejano, cuando su mercancía ha servido ya de
-cosa útil al comprador. En todos los países en que reina la producción
-capitalista no se paga la fuerza de trabajo hasta que ha funcionado
-durante cierto tiempo, fijado en el contrato, al fin de cada semana por
-ejemplo. En todas partes, deja, pues, el trabajador que el capitalista
-consuma su fuerza de trabajo antes de obtener el precio de ella; en una
-palabra, le fía o presta bajo todos conceptos. Como este préstamo, que
-no es un beneficio vano para el capitalista, no modifica la naturaleza
-misma del cambio, supondremos provisionalmente, para evitar inútiles
-complicaciones, que el dueño de la fuerza de trabajo recibe el precio
-estipulado desde el momento en que la vende.
-
-El valor de uso entregado por el trabajador al comprador a cambio
-de dinero, solo se muestra en su empleo, en el consumo de la fuerza
-de trabajo vendida. Este consumo, que es a la vez producción de
-mercancías y de plusvalía, se hace, de igual modo que el consumo de
-toda mercancía, fuera del mercado, fuera del dominio de la circulación;
-por consecuencia, hemos de salir de este dominio y penetrar en el de la
-producción, para conocer el secreto de la fabricación de plusvalía.
-
-
-
-
-SECCIÓN TERCERA
-
-Producción de la supervalía absoluta.
-
-CAPÍTULO VII
-
-PRODUCCIÓN DE VALORES DE USO Y PRODUCCIÓN DE LA SUPERVALÍA
-
-I. El trabajo en general y sus elementos. -- El trabajo ejecutado por
-cuenta del capitalista. -- II. Análisis del valor del producto. --
-Diferencia entro el valor de la fuerza de trabajo y el valor que puede
-crear. -- El problema de la transformación del dinero en capital está
-resuelto.
-
-
-I. _El trabajo en general y sus elementos._
-
-El uso o el empleo de la fuerza de trabajo es el trabajo. El comprador
-de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar al que la vende.
-Para que el trabajador produzca mercancías, su trabajo debe ser útil,
-esto es, realizarse en valores de uso. Luego el capitalista hace
-producir a su obrero un valor de uso particular, un artículo útil
-determinado. La intervención del capitalista no puede modificar en lo
-más mínimo la naturaleza misma del trabajo, por cuya razón vamos a
-examinar ante todo el movimiento del trabajo útil en general.
-
-Los elementos simples de todo trabajo son: 1.º, la actividad personal
-del hombre o trabajo propiamente dicho; 2.º, el objeto en que se ejerce
-el trabajo; 3.º, el medio por el cual se ejerce.
-
-1.º La actividad personal del hombre es un gasto de las fuerzas de que
-está dotado su cuerpo. El resultado de esta actividad existe, antes del
-gasto de fuerza, en el cerebro del hombre, no siendo otra cosa que el
-propósito a cuya realización el hombre aplica a sabiendas su voluntad.
-La obra exige, mientras dura, además del esfuerzo de los órganos en
-acción, una atención sostenida que solo puede resultar de un esfuerzo
-constante de la voluntad, y lo exige tanto más cuanto menor atractivo
-ofrece el trabajo, por su objeto y su modo de ejecución.
-
-2.º La tierra es el objeto universal de trabajo que existe
-independientemente del hombre. Todas las cosas cuyo trabajo se limita a
-romper la unión inmediata con la tierra, por ejemplo, la madera cortada
-en la selva virgen, el mineral extraído de su vena, son objeto de
-trabajo por la gracia de la Naturaleza. El objeto en que se ha ejercido
-ya un trabajo, como el mineral lavado, se llama primera materia. Toda
-primera materia es objeto de trabajo; pero todo objeto de trabajo no
-es primera materia: solo llega a serlo después de haber sufrido una
-modificación cualquiera efectuada por el trabajo.
-
-3.º El medio de trabajo es una cosa o un conjunto de cosas que el
-hombre pone entre sí y el objeto de su trabajo para ayudar a su
-acción. El hombre convierte cosas exteriores en órganos de su propia
-actividad, órganos que añade a los suyos. La tierra es el almacén
-primitivo de sus medios de trabajo. Ella le suministra, por ejemplo,
-la piedra de que se vale para frotar, cortar, lanzar, comprimir, etc.
-Tan luego como el trabajo alcanza algún desarrollo, por pequeño que
-sea, no puede prescindir de medios ya trabajados. Lo que distingue
-una época económica de otra, lo que muestra el desenvolvimiento del
-trabajador, no es tanto lo que se fabrica como la manera de fabricar,
-como los medios de trabajo con cuyo auxilio se fabrica. Además de
-las cosas que sirven de instrumentos, de auxiliares de la acción del
-hombre, los medios de trabajo comprenden, en una acepción más lata,
-todas las condiciones materiales que, sin entrar directamente en las
-operaciones ejecutadas, son sin embargo indispensables o cuya falta
-haría defectuoso el trabajo, como son los obradores, talleres, canales,
-caminos, etc.
-
-De consiguiente, en la acción de trabajo, la actividad del hombre
-efectúa, con ayuda de los medios de trabajo, una modificación
-voluntaria de su objeto. Esta acción tiene su fin en el producto
-terminado, es decir, en un valor de uso, en una materia que ha
-experimentado un cambio de forma que la ha adaptado a las necesidades
-humanas. El trabajo se ha materializado al combinarse con el objeto
-de trabajo. Lo que era movimiento en el trabajador aparece ahora en
-el producto como una propiedad en reposo. El obrero ha tejido y el
-producto es una tela. Si se considera el conjunto de este movimiento
-con relación a su resultado, al producto, que es entonces medio y
-objeto de trabajo, se presentan ambos como medios de producción, y el
-trabajo mismo como trabajo productivo.
-
-Fuera de la industria extractiva, explotación de minas, caza, pesca,
-etc., en que la Naturaleza sola suministra el objeto de trabajo, en los
-demás ramos de la industria entran primeras materias, es decir, objetos
-en que se ha efectuado ya un trabajo. El producto de un trabajo llega a
-ser así el medio de producción de otro.
-
-La primera materia puede constituir la sustancia principal de un
-producto o solo entrar en él bajo la forma de materia auxiliar. En tal
-caso esta queda consumida por el medio de trabajo, como la hulla por
-la máquina de vapor o el heno por el caballo de tiro, o bien se une a
-la primera materia para modificarla en algún concepto, como el color a
-la lana, o, finalmente, favorece la realización del trabajo, como las
-materias usadas en el alumbrado y calefacción del taller.
-
-Poseyendo todo objeto propiedades diversas y prestándose por ellas a
-más de una aplicación, el mismo producto es apto para formar la primera
-materia de diferentes operaciones. Así, los granos sirven de primera
-materia al molinero, al destilador, al ganadero, etc., y como semilla
-sirven de primera materia en su propia producción.
-
-En la misma producción el mismo producto puede servir de medio de
-trabajo y de materia primera; en la cría de ganado, por ejemplo, el
-animal, materia trabajada, funciona también como medio de trabajo para
-la preparación del estiércol.
-
-Existiendo ya un producto bajo forma que le hace adecuado para el
-consumo, puede llegar a ser a su vez primera materia de otro producto.
-La uva es la primera materia del vino. Hay también productos que solo
-sirven para primeras materias, en cuyo caso se dice que el producto no
-ha recibido más que una semielaboración: el algodón, entre otros.
-
-Se ve que el carácter de producto, de materia primera o de medio de
-trabajo, depende, cuando se trata de un valor de uso u objeto útil, del
-lugar que ocupa en el acto del trabajo, y al cambiar de lugar cambia de
-carácter.
-
-Entrando todo valor de uso en operaciones nuevas como medio de
-producción, pierde, pues, su carácter de producto y únicamente funciona
-en calidad de colaborador del trabajo en actividad, para la producción
-de nuevos productos.
-
-El trabajo gasta sus elementos materiales, objeto de trabajo y medio
-de trabajo, siendo, por consecuencia, un acto de consumo. Este consumo
-productivo se distingue del consumo individual en que el último consume
-los productos como medios de satisfacción del individuo, mientras
-que el primero los consume como medios de ejercicio del trabajo. El
-producto del consumo individual es el consumidor mismo; el resultado
-del consumo productivo es un producto distinto del consumidor.
-
-El movimiento del trabajo útil, tal como acabamos de analizarlo desde
-el punto de vista general, es decir, la actividad que tiene por objeto
-la producción de valores de uso, la adaptación de los medios exteriores
-a nuestras necesidades, es una exigencia física de la vida humana,
-común a todas las formas sociales; su estudio en general no puede, por
-lo tanto, indicarnos con arreglo a qué condiciones sociales especiales
-se realiza en un caso dado.
-
-
-_El trabajo ejecutado por cuenta del capitalista._
-
-El capitalista en agraz compra en el mercado, escogiéndolo de buena
-calidad y pagándolo en su justo precio, todo lo necesario para la
-realización del trabajo, medios de producción y fuerza de trabajo.
-
-La naturaleza general del trabajo, que acabamos de exponer, no se
-modifica evidentemente por la intervención del capitalista. Como
-consumo de fuerza de trabajo para el capitalista, el movimiento del
-trabajo presenta dos particularidades.
-
-En primer lugar, el obrero trabaja bajo la inspección del capitalista a
-quien pertenece su trabajo. El capitalista vigila cuidadosamente para
-que los medios de producción se empleen con arreglo al fin que desea,
-para que la tarea se haga concienzudamente y para que el instrumento
-de trabajo solo sufra el daño inseparable de su empleo.
-
-En segundo lugar, el producto es propiedad, no del productor inmediato,
-que es el trabajador, sino del capitalista. Este paga el valor
-cotidiano, por ejemplo, de la fuerza de trabajo; el uso de esta fuerza
-de trabajo le pertenece, por lo tanto, durante un día, como el de un
-caballo que se alquila diariamente. En efecto, el uso de la mercancía
-pertenece al comprador, y al dar su trabajo el poseedor de la fuerza
-de trabajo, el obrero, solo da en realidad el valor de uso que ha
-vendido; desde su entrada en el taller, la utilidad de su fuerza
-de trabajo pertenece al capitalista. Al comprar este la fuerza de
-trabajo ha añadido el trabajo, como elemento activo del producto, a
-los elementos pasivos, a los medios de producción que poseía. Es una
-operación de cosas que ha comprado, que le pertenecen. Por lo tanto, el
-producto resultante le pertenece con igual título que el producto de la
-fermentación en su bodega.
-
-
-II. _Análisis del valor del producto._
-
-El producto, propiedad del capitalista, es un valor de uso, como tela,
-botas, etc. Pero, de ordinario, el capitalista no fabrica por amor a la
-tela. En la producción mercantil el valor de uso, el objeto útil, solo
-sirve de porta-valor; para el capitalista, lo principal es producir un
-objeto útil que tenga un valor cambiable, un artículo destinado a la
-venta, una mercancía. Quiere además el capitalista que el valor de esta
-mercancía supere al valor de las mercancías empleadas en producirla,
-es decir, al valor de los medios de producción y de la fuerza de
-trabajo en cuya compra invirtió su dinero. Quiere producir, no solo
-una cosa útil, sino un valor, y no solamente un valor, sino también una
-supervalía.
-
-Así como la mercancía es a la vez valor de uso y valor de cambio, del
-mismo modo su producción debe ser a la vez formación de valor de uso y
-de valor. Examinemos ahora la producción desde el punto de vista del
-valor.
-
-Sabemos que el valor de una mercancía está determinado por la cantidad
-de trabajo que contiene, por el tiempo socialmente necesario para su
-producción. Necesitamos, pues, calcular el trabajo contenido en el
-producto que nuestro capitalista ha hecho fabricar, 5 kilogramos de
-hilados, por ejemplo.
-
-Para producir esta cantidad de hilados se necesita una primera materia;
-pongamos 5 kilogramos de algodón, comprados en el mercado en su valor,
-que es, por ejemplo, 13 pesetas; admitamos que el desgaste de los
-instrumentos empleados, brocas, etc., asciende a 3 pesetas. Si una masa
-de oro de 16 pesetas, que es el total de los guarismos anteriores, es
-el producto de 24 horas de trabajo, se deduce que, siendo la jornada de
-trabajo de 12 horas, hay ya dos jornadas contenidas en los hilados.
-
-Sabemos ya cuál es el valor que el algodón y el desgaste de las brocas
-dan a los hilados: es igual a 16 pesetas. Falta averiguar el valor que
-el trabajo del hilandero añade al producto.
-
-En esto es indiferente el género especial de trabajo o su cualidad;
-lo que importa es su cantidad: no se trata, como cuando se considera
-el valor de uso, de las necesidades particulares que la actividad del
-trabajador tiene por objeto satisfacer, sino únicamente del tiempo
-durante el cual ha gastado su fuerza en esfuerzos útiles. No hay que
-olvidar, por otra parte, que el tiempo necesario en las condiciones
-ordinarias de la producción es el único que se cuenta para la formación
-del valor.
-
-Desde este último punto de vista, la primera materia se impregna de
-cierta cantidad de trabajo, considerado únicamente como gasto de fuerza
-humana en general. Verdad es que esta absorción de trabajo convierte la
-primera materia en hilados, gastándose la fuerza del obrero en la forma
-particular de trabajo que se llama hilar; pero el producto en hilados
-solo sirve por el momento para indicar la cantidad de trabajo absorbido
-por el algodón. Por ejemplo, 5 kilogramos de hilados indicarán seis
-horas de trabajo, si para hilar 833 gramos se necesita una hora.
-Ciertas cantidades de productos, determinadas por la experiencia,
-representan el gasto de la fuerza de trabajo durante una hora, dos, un
-día.
-
-Al realizarse la venta de la fuerza de trabajo, supongamos que se ha
-sobreentendido que su valor diario era de 4 pesetas, suma equivalente
-a seis horas de trabajo, y, por consiguiente, que era preciso trabajar
-seis horas para producir lo necesario al sustento cotidiano del obrero.
-Pero nuestro hilandero ha transformado en seis horas, en media jornada
-de trabajo, los 5 kilogramos de algodón en 5 kilogramos de hilados.
-Habiéndose fijado este mismo tiempo de trabajo en una cantidad de oro
-de 4 pesetas, ha añadido al algodón un valor de 4 pesetas.
-
-Hagamos ahora la cuenta del valor total del producto. Los 5 kilogramos
-de hilados contienen dos jornadas y media de trabajo; algodón y brocas
-representan dos jornadas y la operación de hilar media jornada. La
-misma cantidad de trabajo existe en una masa de oro de 20 pesetas. El
-precio de 20 pesetas expresa, pues, el valor exacto de 5 kilogramos de
-hilados; el precio 4 pesetas el de un kilogramo.
-
-En toda demostración los guarismos son arbitrarios, pero la
-demostración es la misma, cualesquiera que sean los guarismos y el
-género de producto que se ha tenido en cuenta.
-
-El valor del producto es igual al valor del capital adelantado. Este
-capital no ha procreado, no ha engendrado supervalía, y el dinero no se
-ha convertido, por consecuencia, en capital. El precio de 5 kilogramos
-de hilados es de 20 pesetas, y 20 pesetas se han gastado en el mercado
-en la compra de los elementos constitutivos del producto: 13 pesetas
-para 5 kilogramos de algodón, 3 pesetas por desgaste de las brocas
-durante seis horas, y 4 pesetas por la fuerza de trabajo.
-
-
-_Diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y el valor que puede
-crear._
-
-Examinemos esta cuestión más de cerca. La fuerza de trabajo importa 4
-pesetas, porque esto es lo que cuestan las subsistencias necesarias
-para el sustento diario de esta fuerza. El dueño de ella, el obrero,
-produce un valor equivalente en media jornada de trabajo, lo cual
-no significa que no pueda trabajar una jornada entera ni producir
-más. El valor que la fuerza de trabajo posee y el que puede crear
-difieren, pues, en magnitud. En su venta, la fuerza de trabajo realiza
-su valor determinado por sus gastos de sostén cotidiano; en su uso
-puede producir en un día más valor del que ha costado. Al comprar la
-fuerza de trabajo, el capitalista ha tenido precisamente en cuenta esa
-diferencia de valor.
-
-Por lo demás, nada hay en todo esto que no se acomode a las leyes
-del cambio de las mercancías. En efecto, el obrero, vendedor de la
-fuerza de trabajo, como el vendedor de toda mercancía, obtiene el
-valor cambiable y cede el valor de uso: no puede obtener el primero
-sin entregar el segundo. El valor de uso de la fuerza de trabajo, es
-decir, el trabajo, no pertenece al que lo vende, así como no pertenece
-al tendero el empleo del aceite que ha vendido. El dueño del dinero ha
-pagado el valor diario de la fuerza de trabajo, cuyo uso le pertenece
-por todo un día, durante una jornada entera. El hecho de que el
-sustento diario de esta fuerza solo cuesta media jornada de trabajo,
-pudiendo, sin embargo, trabajar la jornada entera, esto es, que el
-valor creado por su uso en el espacio de un día es mayor que su propio
-valor diario, constituye una buena suerte para el comprador, pero que
-no lesiona en nada el derecho del vendedor.
-
-Desde este momento, el obrero encuentra en el taller los medios de
-producción necesarios, no para medio día, sino para un día de trabajo,
-para doce horas. Puesto que 5 kilogramos de algodón, al absorber
-seis horas de trabajo, se convertían en 5 kilogramos de hilados, 10
-kilogramos de algodón, absorbiendo 12 horas de trabajo, se convertirán
-en 10 kilogramos de hilados. Estos diez kilogramos contienen entonces
-cinco jornadas o días de trabajo; cuatro estaban contenidos en el
-algodón y las brocas consumidas y uno ha sido absorbido por el algodón
-durante la hilanza. Pero si una masa de oro de 16 pesetas es el
-producto de 24 horas de trabajo, la expresión monetaria de cinco días
-de trabajo de 12 horas, será 40 pesetas.
-
-Este es, pues, el precio de los 10 kilogramos de hilados. El kilogramo
-cuesta lo mismo que antes, 4 pesetas, pero el valor total de las
-mercancías empleadas en la operación es de 36 pesetas: 26 pesetas por
-10 kilogramos de algodón, 6 pesetas por el desperfecto de las brocas
-durante 12 horas, y 4 pesetas por la jornada de trabajo.
-
-Las 36 pesetas anticipadas se han convertido en 40 pesetas, habiendo
-engendrado una supervalía de 4 pesetas. La jugada está hecha, el dinero
-se ha transformado en capital.
-
-
-_El problema de la transformación del dinero en capital está resuelto._
-
-El problema, tal como lo habíamos planteado al final del capítulo
-quinto, está resuelto en todos sus términos.
-
-El capitalista compra en el mercado cada mercancía en su justo valor
-(algodón, brocas, fuerza de trabajo), y luego hace lo que todo
-comprador: consume su valor de uso. Siendo el consumo de la fuerza
-de trabajo al mismo tiempo producción de mercancías, suministra
-un producto de 10 kilogramos de hilados, que valen 40 pesetas. El
-capitalista que había salido del mercado después de hacer sus compras,
-vuelve entonces a él como vendedor. Vende los hilados a 4 pesetas el
-kilogramo, ni un céntimo más de su valor, y, sin embargo, retira de la
-circulación 4 pesetas más de lo que había puesto. Esta transformación
-de su dinero en capital se efectúa y no se efectúa en el dominio de la
-circulación, la cual sirve de intermediaria. La fuerza de trabajo se
-vende en el mercado para ser explotada fuera del mercado, en el dominio
-de la producción, donde es origen de supervalía.
-
-La producción de supervalía no es, pues, otra cosa que la producción de
-valor prolongada más allá de cierto límite. Si la acción del trabajo
-dura solo hasta el momento en que el valor de la fuerza de trabajo
-pagada por el capital es reemplazada por un valor equivalente, hay
-simple producción de valor. Cuando pasa de este límite, hay producción
-de supervalía.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VIII
-
-CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE
-
-Propiedad del trabajo de conservar valor creando valor. -- Valor
-simplemente conservado y valor reproducido y aumentado.
-
-
-_Propiedad del trabajo de conservar valor creando valor._
-
-Los diversos elementos que contribuyen a la ejecución del trabajo
-tienen una parte diferente en la formación del valor de los productos.
-
-El obrero añade un valor nuevo al objeto del trabajo por la adición de
-nuevas dosis de trabajo, cualquiera que sea el género de utilidad de
-este. Por otra parte, hallamos en el valor del producto el valor de los
-medios de producción consumidos, por ejemplo, el valor del algodón y de
-las brocas en el de los hilados. El valor de los medios de producción
-se conserva, pues, y se trasmite al producto por medio del trabajo.
-Pero ¿de qué modo?
-
-El obrero no trabaja una vez para añadir nuevo valor al algodón y otra
-vez para conservar el antiguo, o lo que es lo mismo, para trasmitir
-a los hilados el valor de las brocas que desgasta y del algodón que
-elabora. Por la simple adición de valor conserva el antiguo. Mas como
-el hecho de añadir valor nuevo al objeto de trabajo y conservar el
-valor antiguo en el producto, son dos resultados enteramente distintos
-que el obrero obtiene en el mismo espacio de tiempo, este doble efecto
-no puede resultar indudablemente sino del doble carácter de su
-trabajo. Este debe en el mismo momento crear valor en virtud de una
-propiedad y conservar o trasmitir valor en virtud de otra.
-
-El hilador añade valor hilando, el tejedor tejiendo, el forjador
-forjando, etc., y esta forma de hilanza, de tejido, etc., en otros
-términos, la forma productiva especial en que se emplea el trabajo, es
-causa de que los medios de producción, tales como algodón y brocas,
-hilo y telar, hierro y yunque, den origen a un nuevo producto. Ahora
-bien, ya hemos visto que el tiempo de trabajo necesario para crear los
-medios de producción consumidos entra en cuenta en el producto nuevo;
-por consecuencia, el trabajador conserva el valor de los medios de
-producción consumidos y lo trasmite al producto como parte constitutiva
-de su valor por la forma útil especial del trabajo añadido.
-
-Si el trabajo productivo especial del obrero no fuese la hilanza, por
-ejemplo, no haría hilados y no trasmitiría a su producto los valores
-de las brocas y del algodón empleado en la hilanza. Pero si nuestro
-hilador cambia de oficio por un día de trabajo, y se hace, por ejemplo,
-carpintero, añadirá como antes un valor a las materias. Añade, pues,
-este valor por su trabajo, no considerado como trabajo de hilador o de
-carpintero, sino como trabajo en general, como gasto de fuerza humana;
-y añade cierta cantidad de valor, no porque su trabajo tenga tal o
-cual forma útil particular, sino porque ha durado cierto tiempo. Así,
-una cantidad nueva de trabajo añade nuevo valor, y por la calidad del
-trabajo añadido los antiguos valores de los medios de producción se
-conservan en el producto.
-
-Este doble efecto del mismo trabajo aparece claramente en una multitud
-de circunstancias. Supongamos que una invención cualquiera permite al
-obrero hilar en seis horas tanto algodón como antes en dieciocho. Como
-actividad productiva, la potencia de su trabajo ha triplicado y su
-producto es tres veces mayor: 15 kilogramos en lugar de 5. La cantidad
-de valor añadida por las seis horas de hilanza al algodón sigue siendo
-la misma; solamente que esta cantidad recaía antes sobre 5 kilogramos y
-ahora recae sobre 15, siendo, por lo tanto, tres veces menor. Por otra
-parte, siendo ahora empleados 15 kilogramos de algodón en lugar de 5,
-el producto de seis horas de trabajo contiene un valor seis veces mayor
-de algodón. Así, en seis horas de hilanza, un valor tres veces mayor
-de materia primera se conserva y trasmite al producto, aunque el valor
-añadido a esta misma materia sea tres veces más pequeño. Esto muestra
-que la propiedad en cuya virtud el trabajo conserva el valor, es
-esencialmente distinta de la propiedad por la que crea el valor durante
-la misma operación.
-
-El medio de producción solo trasmite al producto el valor que él
-pierde, perdiendo su utilidad primitiva; pero en este concepto, los
-elementos materiales del trabajo se comportan de diferente modo.
-
-Las materias primeras y materias auxiliares pierden su aspecto al
-servir para la ejecución de un trabajo. Distinta cosa ocurre con
-los instrumentos propiamente dichos, que duran más o menos tiempo
-y funcionan en mayor o menor número de operaciones. Se sabe por
-experiencia la duración media de un instrumento de trabajo, y se
-puede, por consiguiente, calcular su desgaste cotidiano y lo que cada
-día trasmite de su propio valor al producto; pero el instrumento de
-trabajo, por ejemplo, una máquina, aunque trasmite diariamente una
-parte de su valor a su producto diario, funciona todos los días entera
-durante la ejecución del trabajo.
-
-Por consiguiente, aun cuando un elemento de trabajo entre todo entero
-en la producción de un objeto de utilidad, de un valor de uso, no entra
-más que en parte en la formación del valor. Al contrario, un medio de
-producción puede entrar entero en la formación del valor, y solo en
-parte en la producción de un valor de uso. Supongamos que en la hilanza
-de 115 kilogramos de algodón haya 15 de desecho. Si esta pérdida del
-15 por 100 es inevitable por término medio en la fabricación, el valor
-de los 15 kilogramos de algodón que no se transforman en hilados entra
-todo también en el valor de los hilados, como el de los 100 kilogramos
-que forman parto de su sustancia. Desde el momento que esta pérdida
-es una condición de la producción, el algodón perdido trasmite a los
-hilados su valor.
-
-No trasmitiendo los medios de producción al nuevo producto más que el
-valor que pierden bajo su antigua forma, solo pueden añadirle valor
-si ellos mismos lo poseen. Su valor se halla determinado, no por el
-trabajo en que entran como medios de producción, sino por el trabajo de
-donde se derivan como productos.
-
-
-_Valor simplemente conservado y valor reproducido y aumentado._
-
-La fuerza de trabajo en actividad, el trabajo viviente, tiene, pues,
-la propiedad de conservar el valor añadiendo valor. Si esta propiedad
-no cuesta nada al trabajador, produce mucho al capitalista, que le
-debe la conservación del valor actual de su capital. Lo echa de ver
-perfectamente en el momento de las crisis, de las interrupciones de
-trabajo, en que tiene que soportar los gastos de deterioro de los
-medios de producción de que se compone su capital: primeras materias,
-instrumentos, etc., que permanecen inactivos.
-
-Decíamos que el valor de los medios de producción se conserva y no se
-reproduce, porque los objetos en los cuales existe en un principio no
-desaparecen sino para revestir nueva forma útil, y el valor persiste
-bajo los cambios de forma. Lo producido es un nuevo objeto de utilidad
-en que continúa apareciendo el valor antiguo.
-
-En tanto que el trabajo conserva y trasmite al producto el valor de los
-medios de producción, crea a cada instante un valor nuevo. Supongamos
-que la producción cesara cuando el trabajador ha creado de este modo el
-equivalente del valor diario de su propia fuerza, cuando ha añadido al
-producto, por medio de un trabajo de seis horas, un valor de 4 pesetas.
-Este valor reemplaza el dinero que el capitalista anticipa para la
-compra de la fuerza de trabajo y que el obrero invierte en seguida en
-subsistencias. Pero este valor, al contrario de lo que hemos sentado
-respecto del valor de los medios de producción, ha sido producido en
-realidad; si un valor reemplaza a otro, es merced a una nueva creación.
-
-Sabemos ya, sin embargo, que la duración del trabajo traspasa el límite
-en que el equivalente del valor de la fuerza de trabajo se hallaría
-reproducido y añadido al objeto trabajado. En lugar de seis horas que
-suponemos bastarían para esto, la operación dura doce horas o más. La
-fuerza de trabajo en movimiento no reproduce solo su propio valor, sino
-que produce también valor de más. Esta supervalía forma el excedente
-del valor del producto sobre el de sus elementos constitutivos: los
-medios de producción y la fuerza de trabajo. Así, pues, en una
-producción, la parte del capital que se transforma en medios de
-producción, es decir, en primeras materias, materias auxiliares o
-instrumentos de trabajo, no cambia en el acto de la producción la
-magnitud de su valor. Por esto la denominamos parte constante del
-capital o simplemente _capital constante_.
-
-Al contrario, la parte del capital transformada en fuerza de trabajo,
-cambia el valor en una nueva producción y por el hecho mismo de esta
-producción. Reproduce primero su propio valor y además produce un
-excedente, una supervalía mayor o menor. Esta parte del capital,
-de magnitud alterable, la denominamos parte variable del capital o
-simplemente _capital variable_.
-
-
-
-
-CAPÍTULO IX
-
-TIPO DE LA SUPERVALÍA
-
-I. Trabajo necesario y sobretrabajo. -- Grado de explotación de
-la fuerza de trabajo. -- II. Los elementos del valor del producto
-expresados en partes de este producto y en fracciones de la jornada de
-trabajo. -- III. La «última hora». -- IV. El producto neto.
-
-
-Vemos, pues, por una parte, el capital constante que suministra
-a la fuerza de trabajo los medios de materializarse; medios cuyo
-valor, reapareciendo solamente, es igual antes y después del acto de
-producción; por otra, el capital variable, que antes de la producción
-equivale al precio de compra de la fuerza de trabajo, y después
-es igual a este valor, reproducido con un aumento mayor o menor.
-Resultando la supervalía del aumento que experimenta el capital
-variable, es evidente que la relación de la supervalía con el capital
-variable determina la proporción en que tiene lugar este aumento.
-Consideremos las cifras del capítulo séptimo. Siendo 4 pesetas la
-parte de capital empleado en la compra de la fuerza de trabajo de un
-hombre durante una jornada o día de trabajo, en una palabra, siendo el
-capital variable y la supervalía 4 pesetas, esta última cifra expresa
-la magnitud absoluta de la supervalía producida por un trabajador en
-un día de trabajo; la magnitud proporcional, es decir, la magnitud
-comparada con la del capital variable antes del aumento de valor, está
-expresada por la relación de 4 a 4, esto es, de un 100 por 100. A
-esta magnitud proporcional es a lo que llamamos tipo de la supervalía.
-No se debe confundir el tipo de la supervalía, que es la relación de
-esta con la parte variable del capital adelantado y que solo expresa
-directamente el grado de explotación del trabajo, con el tipo del
-beneficio, que es la relación de la supervalía con el total del capital
-adelantado.
-
-
-I. _Trabajo necesario y sobretrabajo_.
-
-Hemos visto que, durante una parte de la jornada, el obrero solo
-produce el valor diario de su fuerza de trabajo, esto es, el valor
-de las subsistencias necesarias para su sostenimiento. Como hay una
-división del trabajo social organizada por sí misma en el medio en que
-trabaja, el obrero produce su subsistencia, no directamente, sino bajo
-la forma de una mercancía particular, hilados, por ejemplo, cuyo valor
-es igual al de sus medios de subsistencia, o al del dinero con que los
-compra.
-
-En esta parte de la jornada, mayor o menor según el valor medio de su
-subsistencia diaria, el obrero, trabajando o no trabajando para un
-capitalista, no hace más que reemplazar un valor por otro; en realidad,
-la producción de valor durante este tiempo es una simple reproducción.
-Llamamos _tiempo de trabajo necesario_ a la parte de la jornada en que
-se verifica esta reproducción, y _trabajo necesario_ al trabajo gastado
-en este tiempo: necesario para el trabajador, que, sea cualquiera la
-forma social de su trabajo, gana la vida en ese tiempo, y necesario
-para el mundo capitalista, cuya base es la existencia del trabajador.
-
-La parte de la jornada de trabajo que traspasa los límites del
-trabajo necesario, no forma ningún valor para el obrero, forma la
-supervalía para el capitalista; llamamos _tiempo extra_ a esa parte de
-la jornada, y _sobretrabajo_ al trabajo gastado en ella. Si el valor
-en general es una simple materialización de tiempo de trabajo, la
-supervalía es una simple materialización de tiempo de trabajo extra,
-es sobretrabajo realizado. Las diferentes formas económicas que la
-sociedad ha revestido, por ejemplo, la esclavitud y el salariado, solo
-se distinguen por la forma de imponer y de usurpar este sobretrabajo al
-productor inmediato.
-
-
-_Grado de explotación de la fuerza de trabajo._
-
-Por una parte, el valor del capital variable es igual al valor de la
-fuerza de trabajo que compra, y el valor de esta fuerza determina la
-parte necesaria de la jornada de trabajo; por otra, la supervalía es
-determinada por la duración de la parte extra de esta misma jornada,
-por el sobretrabajo. Luego el tipo de la supervalía, expresado por
-la relación de aquella con el capital variable, lo está también por
-la relación, igual a la anterior, del sobretrabajo con el trabajo
-necesario.
-
-El tipo de la supervalía es, por consecuencia, la expresión exacta del
-grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del
-trabajador por el capitalista; pero no se debe confundir el grado de
-explotación con la magnitud absoluta de esta. Supongamos que el trabajo
-necesario es igual a cinco horas y que el sobretrabajo es también igual
-a cinco horas; el grado de explotación expresado por la relación de
-5 a 5, es de 100 por 100, y la magnitud absoluta de la explotación
-es de cinco horas. Si, por el contrario, el trabajo necesario y el
-sobretrabajo son cada uno de seis horas, el grado de explotación
-expresado por la relación de 6 a 6 no varía, sigue siendo de 100 por
-100, en tanto que la magnitud absoluta de la explotación, que antes era
-de cinco horas, crece en una hora, es decir, en un 20 por 100.
-
-Para calcular el tipo de la supervalía consideramos el valor del
-producto sin tener en cuenta el valor del capital constante, que ya
-existía y que no hace más que reaparecer; el valor que queda entonces
-es el único valor realmente creado durante la producción de la
-mercancía. Conocida la supervalía, es preciso restarla de este valor
-para encontrar el capital variable; conociendo el capital variable,
-habrá que restar este para encontrar la supervalía. Conocidos ambos,
-solo hay que calcular la relación de la supervalía con el capital
-variable, es decir, dividir la supervalía por el capital variable, y
-multiplicando por 100 el cociente que resulte, se tiene el tanto por
-ciento del tipo de la supervalía.
-
-
-II. _Los elementos del valor del producto expresados en partes de este
-producto y en fracciones de la jornada de trabajo._
-
-Volvamos al ejemplo que en el capítulo séptimo nos sirvió para mostrar
-cómo el capitalista convierte su dinero en capital. El trabajo
-necesario del hilandero ascendía a seis horas, lo mismo que su
-sobretrabajo; por consiguiente, el obrero trabaja media jornada para sí
-y media para el capitalista; el grado de explotación es de 100 por 100.
-
-El producto de la jornada es 10 kilogramos de hilados, que valen 40
-pesetas; los ocho décimos de este valor, 32 pesetas, están formados
-por el valor de los medios de producción consumidos: 26 pesetas por la
-compra del algodón y 6 pesetas por el desperfecto de las brocas. Por
-lo tanto, estas 32 pesetas representan el valor que no hace más que
-reaparecer; es decir, que los ocho décimos del valor de los hilados
-consisten en capital constante. Los dos décimos que restan son el nuevo
-valor de 8 pesetas creado durante la hilanza y por la hilanza. Una
-mitad de este valor reemplaza el valor diario de la fuerza de trabajo,
-que ha sido adelantado, es decir, el capital variable de 4 pesetas;
-la otra mitad constituye la supervalía de 4 pesetas. El valor de 40
-pesetas en hilados es igual a 32 pesetas de capital constante, más 4
-pesetas de capital variable, y, por último, más 4 pesetas de supervalía.
-
-Puesto que el valor total de 40 pesetas está representado por 10
-kilogramos de hilados, los diferentes elementos de este valor, que
-acabamos de indicar, pueden representarse en partes del mismo producto.
-
-Si existe un valor de 40 pesetas en 10 kilogramos de hilados, los ocho
-décimos de este valor o su parte constante de 32 pesetas, existían
-en ocho décimos del producto o en 8 kilogramos de hilados. Estos 8
-kilogramos representan, pues, el valor del algodón comprado y el
-desperfecto de las brocas; en total, 32 pesetas, lo cual corresponde
-a 6 kilogramos y medio de hilados, que representan las 26 pesetas
-de algodón, y kilogramo y medio, que representa las 6 pesetas del
-desperfecto de las brocas.
-
-En 6 kilogramos y medio de hilados solo se encuentran realmente 6
-kilogramos y medio de algodón, que valen 16 pesetas y 90 céntimos, pero
-los 10 kilogramos cuestan 26 pesetas; la diferencia de 9 pesetas y 10
-céntimos equivale al algodón contenido en los otros 3 kilogramos y
-medio de hilados. Pero los 6 kilogramos y medio de hilados representan
-todo el algodón contenido en el producto total de 10 kilogramos de
-hilados; en efecto, a 4 pesetas kilogramo, valen 20 pesetas, como
-los 10 kilogramos de algodón; en cambio, no representan nada más.
-Puede considerarse que no contienen una partícula del valor de los
-instrumentos de trabajo utilizados, ni del nuevo valor creado por la
-hilanza. De igual modo, kilogramo y medio de hilados valen 6 pesetas,
-como las brocas gastadas en doce horas de hilanza; en este caso,
-kilogramo y medio representa el valor de los instrumentos de trabajo
-utilizados mientras dura la producción de 10 kilogramos de hilados;
-pero no representa más que esto, y no contiene ni una partícula del
-valor nuevo creado por la hilanza.
-
-En resumen, ocho décimos del producto u 8 kilogramos de hilados
-se considera que no contienen nada del valor nuevo creado por el
-trabajo del hilandero. Y, de hecho, cuando el capitalista los vende
-en 32 pesetas y recobra con esta suma lo que ha gastado en medios de
-producción, aparece evidente que 8 kilogramos de hilados son brocas y
-algodón bajo otra forma. Por otra parte, los dos décimos restantes, o
-sean los 2 kilogramos de hilados, representan, por consecuencia, el
-valor que queda, el valor nuevo de 8 pesetas creado en las doce horas
-de trabajo. El trabajo del hilandero, materializado en el producto de
-10 kilogramos de hilados, se concentra ahora en 2 kilogramos, en dos
-décimos del producto, de los cuales un décimo, esto es, un kilogramo,
-representa el valor de la fuerza de trabajo empleada, es decir, las 4
-pesetas del capital variable adelantado, y el otro décimo las 4 pesetas
-de supervalía.
-
-Puesto que doce horas de trabajo crean un valor de 8 pesetas,
-ascendiendo el valor de los hilados a 40 pesetas, representa sesenta
-horas de trabajo. Esto es porque, además de las doce horas de hilanza,
-en las 40 pesetas está comprendido el tiempo de trabajo que contenían
-los medios de producción consumidos: cuatro jornadas de doce horas o
-sean cuarenta y ocho horas de trabajo, que precedieron a la operación
-de la hilanza y se realizaron en un valor de 32 pesetas.
-
-Se puede, pues, descomponer el resultado de la producción, el producto,
-en una cantidad que representa únicamente el trabajo contenido en los
-medios de producción, o parte constante del capital; en otra cantidad
-que solo representa el trabajo necesario añadido durante la producción,
-o parte variable del capital, y, por último, en una cantidad que
-representa el sobretrabajo añadido o supervalía.
-
-El producto total fabricado en un tiempo determinado, por ejemplo, en
-una jornada, descompuesto de esta suerte en partes que representan
-los diversos elementos de su valor, puede también representarse en
-fracciones de la jornada de trabajo.
-
-El hilandero produce en doce horas 10 kilogramos de hilados; por
-consiguiente, en una hora y doce minutos produce 1 kilogramo, y en
-siete horas cuarenta y cinco minutos 6 kilogramos y medio de hilados,
-es decir, una parte del producto que vale por sí sola todo el algodón
-empleado en la jornada. De igual suerte, la parte producida en la hora
-y cuarenta y cinco minutos siguientes es igual a kilogramo y medio de
-hilados, y representa, por lo tanto, el valor de las brocas utilizadas
-durante las doce horas de trabajo. De la misma manera, el hilandero
-produce en la hora y los doce minutos que siguen 1 kilogramo de
-hilados, que representa un valor igual a todo el valor que ha creado en
-las seis horas de trabajo necesario. Finalmente, en los últimos setenta
-y dos minutos produce otro kilogramo de hilados, cuyo valor es igual a
-la supervalía producida en sus seis horas de sobretrabajo.
-
-Nótese bien que lo que produce en estos setenta y dos minutos es un
-kilogramo de hilados, cuyo valor entero es igual a la supervalía que
-la jornada de trabajo rinde al capitalista; pero el valor entero de
-este kilogramo se compone, además del valor que resulta del trabajo del
-hilandero, del valor del trabajo anterior, que produjo el algodón y las
-brocas consumidas para su fabricación.
-
-
-III. _La «última hora»_.
-
-De la representación de los diversos elementos del valor del producto
-en partes proporcionales de la jornada de trabajo, y de que la
-supervalía esté representada por el valor del producto de los setenta
-y dos últimos minutos, no hay que deducir, como algunos economistas
-que en nombre de la ciencia intentan oponerse a toda reducción de la
-jornada de trabajo, que el obrero en su jornada de doce horas consagra
-al fabricante para la producción de la supervalía tan solo los últimos
-setenta y dos minutos, la «última hora», como ellos dicen.
-
-La supervalía es igual, en efecto, no al valor de la fuerza de trabajo
-gastado durante los últimos setenta y dos minutos, sino al valor del
-producto para el cual se ha realizado el gasto de la fuerza de trabajo
-en ese tiempo, es decir, que es igual al valor de los medios de
-producción (algodón y brocas) consumidos en setenta y dos minutos, más
-el nuevo valor que a ellos añade, durante el mismo tiempo, el trabajo
-del hilandero al consumirlos.
-
-Y, de creer a estos economistas, si se disminuyese en setenta y dos
-minutos el tiempo de trabajo, siendo igual el salario, no habría
-supervalía, y la ganancia del infeliz capitalista sería nula. Su
-razonamiento es, en suma, el siguiente: siendo un kilogramo de hilados
-el producto de setenta y dos minutos de hilanza, si se reduce la
-jornada del hilandero setenta y dos minutos, el capitalista tendrá un
-kilogramo de hilados menos, y valiendo 4 pesetas el kilogramo, tendrá
-4 pesetas menos; y como su supervalía, es decir, su ganancia, era de 4
-pesetas, desde el momento en que gana 4 pesetas menos, no gana nada.
-Examinemos el asunto más detenidamente.
-
-Para un kilogramo de hilados hace falta un kilogramo de algodón, más
-las brocas que se desgastan funcionando. Costando los 10 kilogramos
-de algodón 26 pesetas, un kilogramo cuesta 2 pesetas y 60 céntimos;
-ascendiendo a 6 pesetas el desperfecto de las brocas para la hilanza de
-10 kilogramos, representa 60 céntimos por kilogramo. Un kilogramo menos
-que se produzca equivale a un gasto menos de 2 pesetas 60 céntimos, más
-60 céntimos; total, 3 pesetas 20 céntimos. Si bien es cierto que el
-capitalista gana 4 pesetas menos, gasta también 3 pesetas 20 céntimos
-menos; por una disminución de setenta y dos minutos en doce horas de
-trabajo solo pierde, pues, 80 céntimos. Si solo pierde 80 céntimos de
-lo que antes ganaba, su supervalía o beneficio líquido, que era de 4
-pesetas, es ahora de 4 pesetas menos 80 céntimos, o sean 3 pesetas 20
-céntimos, y el sobretrabajo dura cuatro horas cuarenta y ocho minutos
-en lugar de seis horas, es decir, que el tipo de la supervalía es de 80
-por 100, lo cual es aún muy agradable.
-
-Decir, en nuestro ejemplo, que el hilandero, cuya jornada es de doce
-horas, produce en los últimos setenta y dos minutos el beneficio
-líquido del capitalista, quiere decir, en puridad, que su producto de
-setenta y dos minutos, un kilogramo de hilados, representa, tomado
-en conjunto, tanto tiempo de trabajo como la parte de la jornada
-consagrada a la fabricación de la supervalía. En efecto, acabamos
-de ver que los medios de producción consumidos para producir 10
-kilogramos de hilados contenían antes de la hilanza cuarenta y ocho
-horas de trabajo; los medios de producción consumidos para un kilogramo
-contienen, pues, el décimo de este tiempo, es decir, cuatro horas
-y cuarenta y ocho minutos de trabajo anterior, que, añadidas a los
-setenta y dos minutos de hilanza, dan, para un kilogramo de hilados,
-un total de seis horas, igual al tiempo de sobretrabajo diario del
-hilandero.
-
-
-IV. _El producto líquido._
-
-Llamamos producto líquido a la parte del producto que representa la
-supervalía. Así como el tipo de esta se determina por su relación, no
-con el capital total, sino con la parte variable del capital, así el
-total del producto líquido se determina por su relación, no con el
-producto entero, sino con la parte que representa el trabajo necesario.
-La magnitud relativa del producto líquido es la que mide el grado de
-elevación de la riqueza.
-
-El total del trabajo necesario y del sobretrabajo, es decir, la suma
-del tiempo durante el cual el obrero produce el equivalente de su
-fuerza de trabajo y la supervalía, forma la magnitud absoluta de su
-tiempo de trabajo, esto es, la jornada de trabajo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO X
-
-LA JORNADA DE TRABAJO
-
-I. Límites de la jornada de trabajo. -- II. El capital hambriento
-de sobretrabajo. -- III. La explotación del trabajador libre, en la
-forma y en el fondo. -- Trabajo de día y trabajo de noche. -- IV.
-Reglamentación de la jornada de trabajo. -- V. Lucha por la limitación
-de la jornada de trabajo.
-
-
-I. _Límites de la jornada de trabajo._
-
-Hemos partido del supuesto que la fuerza de trabajo es comprada y
-vendida en su valor. Este valor, como el de toda mercancía, está
-determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción.
-Habiendo comprado el capitalista la fuerza de trabajo en su valor
-diario, ha adquirido en consecuencia el derecho de hacer trabajar al
-obrero durante todo un día. Pero ¿qué es un día de trabajo?
-
-La jornada de trabajo varía entre límites que imponen la sociedad por
-una parte y por otra la Naturaleza. Hay un mínimum, que es la parte de
-la jornada en la que el obrero debe trabajar necesariamente para su
-propia conservación, en una palabra, es el tiempo de trabajo necesario,
-hasta el cual no consiente descender nuestra organización social,
-basada en el sistema de producción capitalista; en efecto, descansando
-este sistema de producción en la formación de supervalía, exige cierta
-cantidad de trabajo además del trabajo necesario; en otros términos,
-cierta cantidad de sobretrabajo. Hay también un máximum que los límites
-físicos de la fuerza de trabajo, que el tiempo forzosamente consagrado
-cada día por el trabajador a dormir, a comer, etc., que la Naturaleza,
-en una palabra, no permite traspasar.
-
-Estos límites son por sí mismos muy elásticos. De todos modos, un día
-de trabajo es menor que un día natural. ¿En cuánto? Una de sus partes
-está bien determinada por el tiempo de trabajo necesario; pero su
-magnitud total varía con arreglo a la magnitud del sobretrabajo.
-
-Todo comprador procura sacar del empleo de la mercancía comprada el
-mayor partido posible, y en este sentido obra el capitalista comprador
-de la fuerza de trabajo; tiene un móvil único, acrecentar su capital,
-crear supervalía, absorber todo el sobretrabajo posible.
-
-Por su parte, el trabajador tiende, con razón, a no gastar su fuerza de
-trabajo sino en los límites compatibles con su duración natural y su
-desarrollo regular. No quisiera gastar cada día más que la fuerza que
-puede rehacer, merced a su salario.
-
-El capitalista sostiene su derecho como comprador cuando procura
-prolongar todo lo posible la jornada de trabajo. El obrero sostiene su
-derecho como vendedor cuando quiere reducir la jornada de trabajo, de
-suerte que solo transforme en trabajo la cantidad de fuerza cuyo gasto
-no perjudique a su cuerpo. Hay, pues, derecho contra derecho, ambos
-igualmente basados en la ley que regula el cambio de las mercancías.
-¿Quién decide entre dos derechos iguales? La fuerza. He aquí por qué la
-reglamentación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de
-la producción capitalista como una lucha entre la clase capitalista y
-la clase obrera.
-
-
-II. _El capital hambriento de sobretrabajo._
-
-El capitalista no ha inventado el sobretrabajo. Doquiera una parte
-de la sociedad posee el monopolio de los medios de producción, el
-trabajador, libre o no, está obligado a añadir al tiempo de trabajo
-necesario para su propio sostenimiento, un exceso destinado a
-suministrar la subsistencia del que posee los medios de producción.
-Importa poco que este propietario sea dueño de esclavos, señor feudal o
-capitalista.
-
-Sin embargo, mientras la forma económica de una sociedad es tal que en
-ella se considera más bien la utilidad de una cosa que la cantidad de
-oro o plata por que puede cambiarse, en otros términos, el valor de uso
-más bien que el valor de cambio, el sobretrabajo encuentra un límite en
-la satisfacción de necesidades determinadas. Por el contrario, cuando
-domina el valor de cambio, llega a ser ley hacer trabajar todo lo
-posible.
-
-Cuando pueblos cuya producción se opera aún por medio de las formas
-inferiores de esclavitud y servidumbre son arrastrados a un mercado
-internacional donde domina el sistema de producción capitalista, y
-cuando por este hecho llega a ser su interés principal la venta de
-sus productos en el extranjero, desde este momento los horrores del
-sobretrabajo, fruto de la civilización, vienen a añadirse a la barbarie
-de la esclavitud y de la servidumbre. Mientras que en los Estados del
-Sur de la Unión americana la producción tendía principalmente a la
-satisfacción de las necesidades inmediatas, el trabajo de los negros
-presentó un carácter moderado; pero a medida que la exportación del
-algodón llegó a constituir el interés principal de estos Estados, el
-negro fue extenuado por el trabajo, y el consumo de su vida en siete
-años de trabajo entró como parte de un sistema fríamente calculado. No
-se trataba ya, como antes, de obtener de él cierta masa de productos
-útiles; tratábase ante todo de la producción de supervalía. Lo mismo ha
-ocurrido con el siervo en los Principados danubianos.
-
-¿Qué es una jornada de trabajo? ¿Cuál es la duración del tiempo en
-que el capital tiene el derecho de consumir la fuerza de trabajo cuyo
-valor compra por un día? ¿Hasta qué punto puede prolongarse la jornada
-más del trabajo necesario para la reproducción de esta fuerza? A todas
-estas preguntas responde el capital: la jornada de trabajo comprende
-veinticuatro horas completas, deduciendo las horas de descanso sin las
-cuales la fuerza de trabajo estaría en la imposibilidad absoluta de
-volver a la labor.
-
-No queda, pues, tiempo para el desarrollo intelectual, para el libre
-ejercicio del cuerpo y del espíritu. El capital monopoliza el tiempo
-que exigen el desarrollo y sostenimiento del cuerpo en cabal salud,
-escatima el tiempo de las comidas y reduce el tiempo de sueño al
-mínimum de pesado entorpecimiento sin el cual el extenuado organismo no
-podría funcionar. No es, pues, el sostenimiento regular de la fuerza
-de trabajo el que sirve de regla para la limitación de la jornada de
-trabajo; al contrario, el tiempo de reposo concedido al obrero está
-regulado por el mayor gasto posible por día de su fuerza.
-
-
-III. _Explotación del trabajador libre, en la forma y en el fondo._
-
-Suponiendo que la jornada de trabajo esté compuesta de seis horas de
-trabajo necesario y seis horas de sobretrabajo, el trabajador libre
-suministra al capitalista treinta y seis horas de sobretrabajo en los
-seis días de la semana. Es lo mismo que si trabajase tres días para sí
-y tres días gratis para el capitalista. Pero esto no salta a la vista;
-el sobretrabajo y el trabajo necesario se confunden entre sí. Distinta
-cosa ocurre con la servidumbre corporal. En esta forma de servidumbre
-el sobretrabajo es independiente del trabajo necesario; el labriego
-ejecuta esto último en su campo propio y aquel en la tierra señorial;
-de este modo distingue claramente el trabajo que ejecuta para su propio
-sostenimiento y el que realiza para el señor.
-
-La explotación del trabajador libre es menos visible, tiene una forma
-más hipócrita. Pero, en realidad, la diferencia de forma en nada altera
-el fondo sino es para empeorarlo. Tres días de sobretrabajo por semana
-son siempre tres días de trabajo que nada producen al mismo trabajador,
-sea cualquiera el nombre que tengan, servidumbre corporal o beneficio.
-
-Hemos dicho que lo que únicamente interesa al capital es el máximum de
-esfuerzos que, en definitiva, puede arrancar a la fuerza de trabajo
-en una jornada. Procura conseguir su objeto sin inquietarse por lo
-que pueda durar la vida de la fuerza de trabajo; así ocasiona la
-debilitación y la muerte prematura, privándola, por la prolongación
-impuesta de la jornada, de sus condiciones regulares de actividad y de
-desarrollo, así en lo físico como en lo moral.
-
-Parece, sin embargo, que el interés mismo del capital debería
-impulsarle a economizar una fuerza que le es indispensable. Pero la
-experiencia enseña al capitalista que, por regla general, hay exceso
-de población, es decir, exceso con relación a la necesidad del momento
-del capital, aunque esta masa abundante esté formada de generaciones
-humanas mal desarrolladas, entecas y en disposición de extinguirse.
-
-La experiencia demuestra también al observador inteligente con qué
-rapidez la producción capitalista, que, históricamente hablando, es de
-fecha reciente, ataca en la misma raíz la sustancia y la fuerza del
-pueblo; manifiesta cómo el aniquilamiento de la población industrial se
-hace más lento por la absorción constante de elementos nuevos tomados
-a los campos, y cómo los mismos trabajadores de los campos empiezan a
-decaer.
-
-Pero el capital se preocupa tanto de la extenuación de la raza como
-de la dislocación de la tierra. En todo periodo de especulación, cada
-cual sabe que un día ocurrirá la explosión, pero cada uno espera no ser
-arrollado por ella después de haber obtenido, sin embargo, el beneficio
-ansiado. ¡Después de mí, el diluvio! Tal es el lema de todo capitalista.
-
-
-_Trabajo de día y trabajo de noche._
-
-El capital solo piensa, pues, en la formación de supervalía, sin
-preocuparse de la salud ni de la vida del trabajador. Verdad es que,
-considerando las cosas en su conjunto, esto no depende tampoco de la
-mala o buena voluntad del capitalista como individuo. La concurrencia
-anula las voluntades individuales y somete a los capitalistas a las
-leyes imperiosas de la producción capitalista.
-
-Estando inactivos los medios de producción, son causa de pérdida para
-el capitalista, porque durante el tiempo que no absorben trabajo
-representan un adelanto inútil de capital, además de exigir con
-frecuencia un gasto suplementario cada vez que se vuelve a empezar
-la obra. Siendo físicamente imposible para las fuerzas de trabajo
-trabajar cada día veinticuatro horas, los capitalistas han vencido
-la dificultad; había en esto una cuestión de ganancia para ellos e
-imaginaron emplear alternativamente fuerzas de trabajo por el día y por
-la noche, lo cual puede efectuarse de diferentes maneras: una parte del
-personal del taller hace, por ejemplo, durante una semana el servicio
-de día y durante la siguiente semana el servicio de noche.
-
-El sistema de trabajo de noche aprovecha tanto más al capitalista
-cuanto que se presta a una escandalosa explotación del trabajador;
-tiene además una influencia perniciosa sobre la salud, pero el
-capitalista realiza un beneficio y esto es lo único importante para él.
-
-
-IV. _Reglamentación de la jornada de trabajo._
-
-De todas suertes, el capitalista abusa sin tasa del trabajador en
-tanto que la sociedad no se lo impide. El establecimiento de una
-jornada soportable de trabajo es el resultado de una larga lucha entre
-capitalista y trabajador. La historia de esta lucha presenta, sin
-embargo, dos tendencias opuestas.
-
-En tanto que la legislación moderna acorta la jornada de trabajo,
-la antigua legislación procuraba prolongarla; se quería obtener del
-trabajador, con el auxilio de los Poderes públicos, una cantidad de
-trabajo que la sola fuerza de las condiciones económicas no permitía
-imponerlo todavía. En efecto, se necesitarían siglos para que el
-trabajador _libre_, a consecuencia del desarrollo de la producción
-capitalista, se prestase voluntariamente, es decir, se viera obligado
-socialmente a vender todo su tiempo de vida activa, su capacidad de
-trabajo, por el precio de sus habituales medios de subsistencia, su
-derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Es, pues, natural
-que la prolongación de la jornada de trabajo, impuesta con la
-ayuda del Estado desde mediados del siglo XIV hasta el siglo XVIII,
-corresponda poco más o menos a la disminución del tiempo de trabajo que
-el Estado decreta e impone acá y allá, en la segunda mitad del siglo
-XIX.
-
-Si en Estados como Inglaterra las leyes moderan, por una limitación
-oficial de la jornada de trabajo, el encarnizamiento del capital por
-absorber trabajo, es porque, sin hablar del movimiento cada vez más
-amenazador de las clases obreras, esta limitación ha sido dictada por
-la necesidad. La misma concupiscencia ciega que agota el suelo, atacaba
-en su raíz la fuerza vital de la nación y ocasionaba su aniquilamiento,
-como acabamos de demostrar.
-
-
-V. _Lucha por la limitación de la jornada de trabajo._
-
-El objeto especial, el fin real de la producción capitalista es la
-producción de supervalía o la sustracción de trabajo extra; téngase
-presente que solo el trabajador independiente puede, en calidad de
-poseedor de la mercancía, contratar con el capitalista; pero el
-trabajador aislado, el trabajador como vendedor libre de su fuerza de
-trabajo, debe someterse sin resistencia posible cuando la producción
-capitalista alcanza cierto grado.
-
-Preciso es confesar que nuestro trabajador sale del dominio de la
-producción de distinto modo que entró en ella. Se había presentado en
-el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo» enfrente
-de poseedores de otras mercancías, mercader frente a mercader. El
-contrato mediante el cual vendía su fuerza de trabajo, parecía resultar
-de un acuerdo entre dos voluntades libres, la del vendedor y la del
-comprador. Una vez concluido el negocio, se descubre que él no era
-libre, que el tiempo por el cual puede vender su fuerza de trabajo es
-el tiempo por el cual está obligado a venderla y que, en realidad,
-el vampiro que le chupa no le deja mientras quede una gota de sangre
-que extraer; para defenderse contra esta explotación es necesario que
-los obreros, por un esfuerzo colectivo, por una presión de clase,
-obtengan que un obstáculo social les impida venderse ellos y sus hijos
-por «contrato libre» hasta la esclavitud y la muerte. La pomposa
-«declaración de los derechos del hombre» es reemplazada de este modo
-por una modesta ley que indica cuándo termina el tiempo que vende el
-trabajador y cuándo empieza el tiempo que le pertenece.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XI
-
-TIPO Y MASA DE LA SUPERVALÍA
-
-Compensación del número de obreros por una prolongación de la
-jornada de trabajo. -- Necesidad de cierto mínimum de dinero para la
-transformación del dinero en capital.
-
-
-_Compensación del número de obreros por una prolongación de la jornada
-de trabajo._
-
-Supongamos que el valor diario de una fuerza de trabajo es, por
-término medio, de 4 pesetas y que se necesitan seis horas por día
-para reproducirlo. Para comprar esta fuerza, el capitalista tiene que
-adelantar 4 pesetas. ¿Qué supervalía le producirán estas 4 pesetas?
-Esto depende de la relación del trabajo destinado a la producción de
-supervalía, del sobretrabajo, con respecto al trabajo destinado a la
-reproducción del salario, al trabajo necesario. En una palabra, esto
-depende del tipo de la supervalía. Si esto tipo es de 100 por 100,
-la supervalía ascenderá a 4 pesetas, que representan seis horas de
-sobretrabajo; si su tipo es de 50 por 100, será de 2 pesetas, que
-representan tres horas de sobretrabajo. El tipo de la supervalía
-determina, pues, la masa de supervalía producida individualmente por un
-obrero, dado el valor de su fuerza.
-
-El capital variable es la expresión monetaria del valor de todas las
-fuerzas de trabajo que el capitalista emplea a la vez. Si 4 pesetas,
-precio de una fuerza de trabajo, producen una supervalía diaria de
-2 pesetas, el precio de 100 fuerzas de trabajo, capital variable de
-400 pesetas, producirá una supervalía de 200 pesetas, cifra igual al
-resultado de multiplicar el capital variable 400, por 50/100, que
-indica el tipo de la supervalía. La masa de la supervalía producida
-por un capital variable es, pues, igual al valor de este capital
-multiplicado por el tipo de la supervalía.
-
-Supongamos que el tipo de la supervalía disminuya en la mitad y sea de
-25 por 100 en vez de ser de 50 por 100; que, por otra parte, el capital
-variable sea doble, es decir, de 800 pesetas en lugar de 400: la
-supervalía será igual a 800 multiplicado por 25/100, o sea 200 pesetas
-otra vez. Por consecuencia, la masa de la supervalía no varía cuando
-disminuye el tipo de la supervalía aumentando el capital variable, o,
-por el contrario, cuando este disminuye y aumenta aquel en la misma
-proporción.
-
-Una disminución del capital variable puede ser compensada, por lo
-tanto, por una elevación proporcional del tipo de la supervalía, o,
-siendo así que el capital variable depende del número de obreros
-empleados, una disminución en el número de estos puede ser compensada
-por una prolongación proporcional de su jornada de trabajo. Hasta
-cierto punto, la cantidad de trabajo explotable por el capital llega a
-ser así independiente del número de obreros.
-
-Esta compensación encuentra, sin embargo, un límite infranqueable; la
-jornada de trabajo tiene, en efecto, límites físicos: por mucho que se
-prolongue es siempre menor que el día natural de veinticuatro horas.
-Con cien obreros pagados a 4 pesetas y que trabajen doce horas, seis
-de las cuales son de trabajo necesario, el tipo de la supervalía
-será de 100 por 100 y el capitalista tendrá una supervalía diaria
-de 400 pesetas; si toma un número de obreros tres veces menor, su
-supervalía no será nunca la misma porque no les podrá imponer un número
-de horas de sobretrabajo tres veces mayor; porque dieciocho horas de
-sobretrabajo añadidas a seis horas de trabajo necesario harían el día
-de trabajo tan largo como el día natural, lo que no permitiría el
-tiempo de reposo indispensable cada día. Una reducción en el número de
-obreros empleados no puede, pues, ser compensada por la prolongación de
-la jornada de trabajo, por un aumento en el grado de la explotación,
-sino dentro de los límites físicos de esta jornada y, por consecuencia,
-del sobretrabajo que encierra.
-
-
-_Necesidad de cierto mínimum de dinero para la transformación del
-dinero en capital._
-
-Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor
-que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad
-de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede
-poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de
-obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor
-de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos,
-la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa
-total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista
-está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea,
-y este mismo número depende de la magnitud del capital variable que
-adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de trabajo.
-
-La masa de supervalía producida es entonces proporcional a la magnitud
-del capital variable; en cuanto al capital constante, no tiene aquí
-ninguna acción; en efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios
-de producción, permanece sin la menor influencia sobre la masa de
-valor producido, que es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor
-conservado de los medios de producción.
-
-De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser transformada en
-capital. Esta transformación exige que el aspirante a capitalista
-maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir del trabajo
-de otro, sino que quiere además enriquecerse por este trabajo, es
-necesario que pueda tener tal número de obreros que su tiempo de
-sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento.
-
-Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces no es
-más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño patrón.
-En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista pueda
-emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia del trabajo
-ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es preciso, pues,
-que explote suficientes obreros para dispensarse de tomar parte en la
-producción.
-
-Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los diversos
-grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de desarrollo,
-varía en las diferentes industrias según sus condiciones técnicas
-particulares.
-
- * * * * *
-
-En la producción, considerada desde el punto de vista de la utilidad
-del producto, los medios de producción desempeñan respecto del obrero
-el papel de simples materiales de su actividad productora. Si se la
-considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios de
-producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del
-trabajo de otro.
-
-No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario,
-los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él
-como elementos materiales de su actividad productora, le consumen
-ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del
-capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de
-multiplicación.
-
-Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza de
-trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera
-en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas
-anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas
-de trabajos forzados.
-
-
-
-
-SECCIÓN CUARTA
-
-Producción de la supervalía relativa.
-
-CAPÍTULO XII
-
-SUPERVALÍA RELATIVA
-
-Disminución del tiempo de trabajo necesario. -- Aumento de la
-productividad del trabajo y de la supervalía.
-
-
-_Disminución del tiempo de trabajo necesario._
-
-Hemos considerado hasta aquí la parte de la jornada de trabajo durante
-la cual el obrero reemplaza el valor que el capitalista le paga, como
-una duración fija, lo que en realidad es en condiciones de producción
-invariables. Pasando de esta duración fija, de este tiempo necesario,
-el trabajo podía prolongarse más o menos horas, y según la magnitud
-de esta prolongación, variaban el tipo de la supervalía y la duración
-total de la jornada. Así, el tiempo de trabajo necesario era fijo y la
-jornada entera de trabajo variable.
-
-Supongamos ahora una jornada entera de trabajo de límite determinado,
-por ejemplo, una jornada de doce horas. El sobretrabajo y el trabajo
-necesario, considerados en conjunto, no exceden de doce horas; en
-estas condiciones ¿cómo aumentar el sobretrabajo, la producción de
-supervalía? Solo hay un medio: acortar el tiempo de trabajo necesario
-y aumentar en igual proporción la parte de las doce horas consagrada
-al sobretrabajo; de este modo, una parte del tiempo que empleaba el
-obrero, en realidad para sí mismo, se convertirá en tiempo de trabajo
-para el capitalista. El límite de la jornada no variará, solo cambiará
-su división en trabajo necesario y sobretrabajo.
-
-Por otra parte, la duración del sobretrabajo está necesariamente
-marcada desde que se dan los límites de la jornada entera y el valor
-diario de la fuerza de trabajo. Si este valor es de 4 pesetas, cantidad
-de oro que contiene seis horas de trabajo, el obrero debe trabajar seis
-horas para reemplazar el valor de su fuerza, pagada cotidianamente por
-el capitalista, o para producir un equivalente de las subsistencias que
-exige su sustento diario. El valor de estas subsistencias determina el
-valor diario de su fuerza, y este valor determina la duración cotidiana
-de su trabajo necesario.
-
-El tiempo de trabajo necesario podría ser y es en la práctica reducido
-por una disminución del salario, que llega a ser inferior al valor de
-la fuerza de trabajo. Pero aquí admitimos que la fuerza de trabajo
-se compra y se vende en su justo valor; en este caso, el tiempo
-consagrado a reproducir dicho valor solo puede disminuir cuando este
-valor disminuye. Pero este valor depende del valor de la masa de
-subsistencias que necesita para su sustento; es necesario, pues, que el
-valor de esta masa disminuya, que se produzca, por ejemplo, en cinco
-horas la cantidad de subsistencias que antes se producía en seis;
-y esta producción de igual masa de subsistencias en un tiempo más
-reducido, solo puede resultar de un aumento de la fuerza productiva del
-trabajo, aumento que no ocurre sin una modificación en los instrumentos
-o en el método del trabajo, o en ambos a la vez. Es necesaria una
-revolución en las condiciones de la producción.
-
-
-_El aumento de la productividad del trabajo y de la supervalía._
-
-Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del trabajo
-entendemos, en general, un cambio en sus procedimientos que abrevie
-el tiempo actualmente necesario por término medio para la producción
-de una mercancía, de tal suerte, que una cantidad menor de trabajo
-adquiera la facultad de producir más objetos útiles.
-
-Al examinar la supervalía proveniente de la duración prolongada del
-trabajo, considerábamos determinado el modo de producción; tratándose
-de producir supervalía por la transformación del trabajo necesario
-en sobretrabajo, lejos de no tocar a los procedimientos habituales
-del trabajo, el capital tiene que cambiar sus condiciones técnicas y
-sociales, esto es, transformar el modo de producción. Solo de esta
-suerte podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de este
-modo el valor de la fuerza de trabajo y aminorar por lo mismo el tiempo
-empleado en reproducirla.
-
-Denominamos _supervalía absoluta_ a la supervalía producida por la
-simple prolongación de la jornada de trabajo, y _supervalía relativa_
-a la supervalía que proviene, al contrario, de la disminución del
-tiempo de trabajo necesario y del cambio, que es su consecuencia, en
-la duración relativa de las dos partes de que se compone la jornada:
-trabajo necesario y sobretrabajo.
-
-Para que produzca un descenso en el valor de la fuerza de trabajo, el
-aumento de productividad debe tener lugar en los ramos de industria
-cuyos productos determinan el valor de esta fuerza, es decir, en los
-que suministran las mercancías necesarias para el sustento del obrero
-o los medios de producción de estas mercancías. Pero la baratura de
-uno de estos artículos solo rebaja el valor de la fuerza de trabajo
-en la proporción según la cual entra en su reproducción. En los ramos
-de industria que no suministran ni los medios de subsistencia ni sus
-elementos materiales, un aumento de productividad en nada modifica el
-valor de la fuerza de trabajo.
-
-Hemos visto en el capítulo primero que el valor de las mercancías y,
-por lo tanto, de la fuerza de trabajo, puesto que el valor de esta lo
-determina el de aquellas, disminuye cuando aumenta la productividad
-del trabajo de que proviene. Por el contrario, como el aumento de la
-productividad del trabajo hace que sea mayor el tiempo consagrado a la
-fabricación de supervalía, la supervalía relativa crece cuando aumenta
-la productividad del trabajo.
-
-De este modo, al rebajar el precio de las mercancías, el desarrollo
-de la fuerza productiva del trabajo hace que baje el precio del
-trabajador; este desarrollo, en el régimen capitalista, tiene por
-resultado aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para
-sí mismo y prolongar, en consecuencia, aquella en que trabaja gratis
-para el capitalista; los mismos procedimientos que rebajan el precio
-de las mercancías elevan la supervalía que producen. La economía de
-trabajo que realiza un desarrollo de este género, no tiende jamás a
-abreviar la jornada de trabajo, como pretenden hacer creer algunos
-economistas; el que por un aumento de productividad llegue el obrero a
-producir en una hora diez veces más de lo que producía, no impide que
-se continúe haciéndole trabajar por lo menos tanto como antes.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIII
-
-COOPERACIÓN
-
-Fuerza colectiva del trabajo. -- Resultados y condiciones del trabajo
-colectivo. -- El mando en la industria pertenece al capital. -- La
-fuerza colectiva del trabajo aparece como una fuerza propia del capital.
-
-
-_Fuerza colectiva del trabajo._
-
-La producción capitalista comienza de hecho a establecerse cuando un
-solo dueño explota muchos asalariados a la vez; un número considerable
-de obreros que funcionan al mismo tiempo, bajo la dirección del mismo
-capital, en el mismo lugar para producir el mismo género de mercancías,
-he aquí el punto de partida histórico de la producción capitalista.
-
-Las leyes de la producción del valor solo se realizan de una manera
-completa para el que explota una colectividad de obreros. En efecto,
-el trabajo, considerado como creador de valor, es trabajo de calidad
-media, es decir, la manifestación de una fuerza media. En cada ramo de
-industria el obrero aislado se diferencia más o menos del obrero medio;
-aunque emplee más o menos tiempo que el término medio para una misma
-operación, recibe el valor medio de la fuerza de trabajo, lo que es
-causa de que su patrón obtenga de su trabajo más o menos que el tipo
-general de la supervalía. Estas diferencias individuales en el grado
-de habilidad se compensan y desaparecen cuando se trata de un número
-grande de obreros. La jornada de un número considerable de obreros
-explotados al mismo tiempo, constituye una jornada de trabajo social,
-es decir, medio.
-
-Aunque los procedimientos de ejecución del trabajo no experimenten
-variaciones, el empleo de un personal numeroso ocasiona una revolución
-en las condiciones materiales del trabajo. Un taller en que estén
-instalados veinte tejedores con veinte telares debe ser mayor que el de
-un patrón que solo ocupa a dos tejedores; pero la construcción de diez
-talleres para veinte tejedores que trabajan por grupos de dos, cuesta
-más que la de uno solo que sirva para veinte a la vez.
-
-El valor de los medios de producción comunes y concentrados es menor
-que el valor de los medios diseminados que reemplazan; además, este
-valor se reparte entre una masa relativamente mayor de productos.
-La porción de valor que trasmiten a las mercancías disminuye, por
-consecuencia; el efecto es el mismo que si se las hubiese hecho más
-baratas; la economía en su empleo proviene de su consumo en común.
-
-Cuando muchos trabajadores funcionan juntos para un objeto común, en
-el mismo acto de producción o en actos de producción diferentes, pero
-relacionados entre sí, cuando hay conjunto de fuerzas, el trabajo toma
-la forma cooperativa.
-
-Así como la fuerza de ataque de un escuadrón de caballería difiere
-profundamente del total de las fuerzas puestas aisladamente en juego
-por cada uno de los jinetes, así el total de las fuerzas de los obreros
-aislados difiere de la fuerza que se desenvuelve desde el momento en
-que funcionan en conjunto en una misma operación. Se trata, pues, de
-crear, merced a la cooperación, una nueva fuerza que solo funciona como
-fuerza cooperativa.
-
-
-_Resultados y condiciones del trabajo colectivo._
-
-Además de la nueva potencia que resulta de la reunión de numerosas
-fuerzas en una fuerza común, el solo contacto social produce una
-excitación que eleva la capacidad individual de ejecución.
-
-La cooperación de trabajadores, repartiendo las diversas operaciones
-que ocasiona la confección de un producto entre diferentes manos,
-permite ejecutarlas al mismo tiempo y abreviar el tiempo necesario para
-su confección; permite también suplir la corta duración del tiempo
-disponible en ciertas circunstancias, por la gran cantidad de trabajo
-que ejecuta en poco tiempo una colectividad de obreros; permite,
-además, las grandes empresas, imposibles sin ella, limitando el espacio
-en que el trabajo se opera, en virtud de la concentración de los medios
-de producción y de los trabajadores, y disminuyendo por esta causa los
-gastos.
-
-Comparada con un número igual de jornadas aisladas, la jornada de
-trabajo colectivo produce más objetos útiles y disminuye así el tiempo
-necesario para obtener el efecto que se busca; en resumen, el trabajo
-colectivo da resultados que no podría suministrar nunca el trabajo
-individual. Esta fuerza productiva especial de la jornada colectiva es
-una fuerza de trabajo social o común. Obrando simultáneamente con otros
-para un fin común y según plan concertado, el trabajador traspasa los
-límites de su individualidad y desarrolla su potencia como especie.
-
-La reunión de hombres es la condición misma de su acción común, de su
-cooperación. Para que un capitalista pueda emplear al mismo tiempo
-cierto número de asalariados, es necesario que compre a la vez sus
-fuerzas de trabajo. El valor total de estas fuerzas, o cierta suma
-de salarios por día, semana, etc., debe estar reunida en la caja
-del capitalista antes que los obreros estén reunidos en el acto de
-la producción. El número de los cooperantes o la importancia de la
-cooperación depende, por consecuencia, ante todo de la magnitud del
-capital que puede ser adelantado para la compra de fuerzas de trabajo,
-es decir, de la relación en que un solo capitalista dispone de los
-medios de subsistencia de numerosos obreros.
-
-Por otro lado, el incremento de la parte variable del capital necesita
-el de su parte constante; con la cooperación, el valor y la cantidad de
-los medios de producción, materias primeras e instrumentos de trabajo,
-aumentan considerablemente. Cuanto más se desarrollan las fuerzas
-productivas del trabajo, mayor es la cantidad de primeras materias que
-se invierten en un tiempo determinado. La concentración de los medios
-de producción en manos de capitalistas es, pues, la condición material
-de toda cooperación entre asalariados.
-
-Hemos visto en el capítulo decimoprimero que el poseedor de dinero
-necesitaba tener un mínimum de este que lo permitiese explotar
-bastantes obreros para descargarse en ellos de todo trabajo manual. Sin
-esta condición, el pequeño patrón no hubiese podido ser sustituido por
-el capitalista, y la producción no hubiera podido revestir la forma
-de producción capitalista. El mínimum de magnitud del capital que
-debe encontrarse en manos de los particulares, se presenta ahora como
-la concentración de riqueza necesaria para la transformación de los
-trabajos aislados en trabajo colectivo.
-
-
-_El mando en la industria pertenece al capital._
-
-En los comienzos del capital, su mando sobre el trabajo tiene un
-carácter casi accidental. El obrero trabaja bajo las órdenes del
-capital en el sentido de que le ha vendido su fuerza por carecer de los
-medios materiales para trabajar por su propia cuenta. Pero desde el
-momento en que hay cooperación entre obreros asalariados, el mando del
-capital se manifiesta como una condición indispensable de la ejecución
-del trabajo. Todo trabajo social o común reclama una dirección que
-armonice las actividades individuales. Un músico que ejecuta un solo
-se dirige a sí propio, pero una orquesta necesita un director. Esta
-función directriz de vigilancia llega a ser la función del capital
-cuando el trabajo que le está subordinado se hace cooperativo, y, como
-función capitalista, adquiere caracteres especiales.
-
-El aguijón poderoso de la producción capitalista es la necesidad de
-hacer valer el capital; su fin determinante es la mayor fabricación
-posible de supervalía, o, lo que es lo mismo, la mayor explotación
-posible de la fuerza de trabajo. A medida que aumenta el número de
-obreros explotados en conjunto, mayor es su fuerza de resistencia
-contra el capitalista y es preciso ejercer una presión más enérgica
-para domar toda resistencia. En manos del capitalista la dirección
-no es solo la función especial que nace de la naturaleza del trabajo
-cooperativo o social, es además, y sobre todo, la función de explotar
-el trabajo social, función que tiene por base el antagonismo inevitable
-entre el explotador y la fuerza que explota. La forma de esta dirección
-llega a ser indefectiblemente despótica. Las formas particulares
-de este despotismo se desenvuelven a medida que se desarrolla la
-cooperación.
-
-El capitalista empieza por dispensarse del trabajo manual. Después,
-cuando aumenta su capital y con este la fuerza colectiva que explota,
-abandona su función de vigilancia inmediata de los obreros y de los
-grupos obreros y la confía a una especie particular de asalariados.
-Cuando llega a encontrarse a la cabeza de un ejército industrial,
-necesita oficiales superiores (directores, gerentes) y oficiales
-inferiores (vigilantes, inspectores, contramaestres) que, durante el
-trabajo, mandan en nombre del capital. El trabajo de la vigilancia se
-convierte en función exclusiva de estos asalariados especiales.
-
-El mando en la industria pertenece al capital, como en los tiempos
-feudales pertenecían a la propiedad territorial la dirección de la
-guerra y la administración de la justicia. Augusto Comte y la escuela
-positivista han intentado demostrar la eterna necesidad de los señores
-del capital; hubieran podido igualmente y con las mismas razones
-demostrar la de los señores feudales.
-
-
-_La fuerza colectiva del trabajo aparece como una fuerza propia del
-capital._
-
-El obrero es propietario de su fuerza de trabajo mientras discute el
-precio de venta con el capitalista, y solo puede vender lo que posee,
-su fuerza individual. Así es como el capitalista contrata con uno o
-con cien obreros independientes unos de otros y que podría emplear sin
-hacerlos cooperar. El capitalista paga por separado a cada uno de los
-cien obreros su fuerza de trabajo, pero no paga la fuerza combinada de
-los ciento.
-
-Como personas independientes, los obreros son individuos aislados que
-entran en relación con el mismo capital, pero no unos con otros.
-El vínculo entre sus funciones individuales, su unidad como cuerpo
-productor, se encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne.
-Su cooperación solo empieza en el acto del trabajo, pero entonces
-han dejado ya los obreros de pertenecerse. Desde que figuran en el
-trabajo no son más que una forma particular de existencia del capital.
-La fuerza productora que los asalariados desarrollan al funcionar
-como trabajador colectivo es, por consecuencia, fuerza productora del
-capital. La fuerza social de trabajo parece ser una fuerza de que por
-naturaleza está dotado el capital, fuerza productora que le pertenece
-como propia, porque esta fuerza social del trabajo nada cuesta al
-capital, y además porque el asalariado la desarrolla, después que su
-trabajo pertenece al capital.
-
-Si la potencia colectiva del trabajo desarrollada por la cooperación
-aparece como fuerza productora del capital, la cooperación aparece como
-forma particular de la producción capitalista; en manos del capital,
-esta socialización del trabajo aumenta las fuerzas productoras solo
-para explotarlas con más provecho.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIV
-
-DIVISIÓN DEL TRABAJO Y MANUFACTURA
-
-I. Doble origen de la manufactura. -- II. El trabajador fraccionario y
-su utensilio. -- III. Las dos formas fundamentales de la manufactura.
--- Mecanismo general de la manufactura. -- Acción de la manufactura
-sobre el trabajo. -- IV. División del trabajo en la manufactura y en la
-sociedad. -- V. Carácter capitalista de la manufactura.
-
-
-I. _Doble origen de la manufactura._
-
-El tipo de cooperación que tiene por base la división del trabajo
-reviste en la manufactura su forma clásica, y domina durante el periodo
-manufacturero propiamente dicho, que dura aproximadamente desde
-mediados del siglo XVI hasta el último tercio del XVIII.
-
-Por una parte, un solo taller puede reunir bajo las órdenes del mismo
-capitalista artesanos de oficios diferentes, por cuyas manos debe pasar
-un producto para quedar enteramente concluido. Un coche fue primero el
-producto de los trabajos de gran número de artesanos independientes
-unos de otros, tales como carreteros, guarnicioneros, torneros,
-pintores, cerrajeros, vidrieros, etc. La manufactura carrocera los ha
-reunido a todos en un mismo local donde trabajan a la par; como se
-hacen muchos carruajes a la vez, cada obrero tiene siempre su tarea
-particular que realizar. Pero bien pronto se introduce una modificación
-esencial. El cerrajero, el carpintero, etc., que solo se han ocupado en
-la fabricación de coches, pierden poco a poco la costumbre y con ella
-la capacidad de ejercer su oficio en toda su extensión; limitado desde
-este momento a una especialidad de su oficio, su habilidad adquiere la
-forma más propia para este ejercicio circunscrito.
-
-Por otra parte, gran número de obreros, cada uno de los cuales fabrica
-el mismo objeto, pueden ser ocupados al mismo tiempo por el mismo
-capitalista en el mismo taller; esta es la cooperación en su forma más
-sencilla. Cada obrero hace la mercancía entera ejecutando sucesivamente
-las diversas operaciones necesarias. En virtud de circunstancias
-exteriores, un día, en vez de hacer que cada uno de los obreros ejecute
-las diferentes operaciones, se confía cada una de estas especialmente
-a uno entre aquellos, y todas en conjunto resultan entonces ejecutadas
-al mismo tiempo por los cooperadores, ejecutando solo una cada uno de
-ellos en lugar de hacerlas todas sucesivamente cada obrero. Realizada
-esta división accidentalmente la vez primera, se repite, muestra sus
-ventajas y concluye por ser una división sistemática del trabajo. De
-producto individual de un obrero independiente que ejecuta una porción
-de operaciones diversas, la mercancía se convierte en el producto
-social de una reunión de obreros, cada uno de los cuales efectúa
-constantemente la misma operación de detalle.
-
-El origen de la manufactura, su procedencia del oficio, presenta,
-pues, un doble aspecto. Por un lado, tiene por punto de partida
-la combinación de oficios diversos e independientes, la cual se
-simplifica hasta reducirlos a la categoría de operaciones parciales
-y complementarias en la producción de la misma mercancía. Por otro
-lado, se apodera de la cooperación de artesanos del mismo género,
-descompone su oficio en sus diferentes operaciones, las aísla y las
-hace independientes, de tal suerte que cada una de ellas llega a ser la
-función exclusiva de un trabajador que, confeccionando solo una parte
-de un producto, no es más que un trabajador fraccionario. Así, pues,
-ora combina oficios distintos cuyo producto es la obra, ora desarrolla
-la división del trabajo en un oficio. Cualquiera que sea su punto de
-partida, su forma definitiva es la misma: un organismo de producción
-cuyos miembros son hombres.
-
-Para apreciar bien la división del trabajo en la manufactura, es
-esencial no perder de vista los dos puntos siguientes: 1.º, la
-ejecución de las operaciones no deja de depender de la fuerza, de la
-habilidad, de la rapidez del obrero en el manejo de su utensilio;
-por eso cada obrero queda adscrito a una función de detalle, a una
-función fraccionaria por toda su vida; 2.º, la división manufacturera
-del trabajo es una cooperación de género particular; sin embargo, sus
-ventajas dependen principalmente, no de esta forma particular, sino de
-la naturaleza general de la cooperación.
-
-
-II. _El trabajador fraccionario y su utensilio._
-
-El obrero fraccionario convierte su cuerpo entero en órgano maquinal de
-una sola operación simple, ejecutada por él durante su vida, de suerte
-que llega a efectuarla con más rapidez que el artesano que ejecuta toda
-una serie de operaciones. Comparada con el oficio independiente, la
-manufactura, compuesta de trabajadores fraccionarios, suministra, pues,
-más productos en menos tiempo; en otros términos, aumenta la fuerza
-productiva del trabajo.
-
-El artesano que tiene que efectuar operaciones diferentes debe cambiar
-bien de lugar o bien de instrumentos. El paso de una operación a otra
-ocasiona interrupciones en el trabajo, intervalos improductivos, los
-cuales desaparecen, dejando más tiempo a la producción a medida que, en
-virtud de la división del trabajo, disminuye para cada trabajador el
-número de cambios de operaciones. Por otra parte, este trabajo continuo
-y uniforme concluye por fatigar el organismo, que encuentra alivio y
-solaz en la actividad variada.
-
-Cuando las partes del trabajo dividido llegan a ser funciones
-exclusivas, su método se perfecciona. Cuando se repite constantemente
-un acto simple y se concentra en él la atención, se llega a alcanzar
-por la experiencia el efecto útil deseado con el menor gasto posible
-de fuerza; y como siempre diversas generaciones de obreros viven y
-trabajan al mismo tiempo en los mismos talleres, los procedimientos
-técnicos adquiridos, las llamadas tretas del oficio, se acumulan y se
-transmiten, aumentándose así la potencia productora del trabajo.
-
-La productividad del trabajo no depende solo de la habilidad del
-obrero, sino también de la perfección de sus instrumentos. Una misma
-herramienta puede servir para operaciones distintas; a medida que estas
-operaciones se separan, el utensilio abandona su forma única y se
-subdivide cada vez más en variedades diferentes, cada una de las cuales
-posee una forma propia para un solo uso, pero la más adecuada para este
-uso. El periodo manufacturero simplifica, perfecciona y multiplica los
-instrumentos de trabajo, acomodándolos a las funciones separadas y
-exclusivas de los obreros fraccionarios.
-
-El trabajador fraccionario y su utensilio; tales son los elementos
-simples de la manufactura cuyo mecanismo general vamos a examinar.
-
-
-III. _Las dos formas fundamentales de la manufactura._
-
-La manufactura presenta dos formas fundamentales que, no obstante su
-mezcla accidental, constituyen dos especies esencialmente distintas,
-que desempeñan papeles muy diferentes al ocurrir la transformación
-que después tiene lugar de la manufactura en grande industria. Este
-doble carácter depende de la naturaleza del producto, que debe su
-forma definitiva a un simple ajuste mecánico de productos parciales
-independientes o a una serie de transformaciones ligadas unas a otras.
-
-La primera especie suministra productos cuya forma definitiva es una
-simple reunión de productos parciales que hasta pueden ser ejecutados
-como oficios distintos; un producto tipo de esta especie es el
-reloj. El reloj constituye el producto social de un inmenso número
-de trabajadores, tales como los que hacen resortes, esferas, agujas,
-cajas, tornillos, los doradores, etc. Las subdivisiones abundan. Hay,
-por ejemplo, los fabricantes de ruedas (ruedas de latón y ruedas de
-acero separadamente), los que trabajan los muelles, ejes, escape,
-volante, el pulidor de las ruedas y el de los tornillos, el pintor
-de las cifras, el grabador, el pulidor de la caja, etcétera, y, por
-último, el ajustador que reúne estos elementos separados y entrega el
-reloj completamente concluido. Pero estos elementos tan diversos hacen
-enteramente accidental la reunión en un mismo taller de los obreros
-que los preparan: los obreros domiciliarios que ejecutan en sus casas
-estos trabajos de detalle, pero por cuenta de un capitalista, se hacen,
-en efecto, una terrible concurrencia en provecho del capitalista,
-que economiza además los gastos del taller; así, la explotación
-manufacturera solo da beneficios en circunstancias excepcionales.
-
-La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra
-productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en
-la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa
-por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los
-cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes
-independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo
-entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que
-resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de
-la manufactura.
-
-
-_Mecanismo general de la manufactura._
-
-Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el latón,
-por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie de
-operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se operan
-todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del alambre,
-la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas, etc.;
-el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados de
-transformación.
-
-Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un
-grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del
-trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo
-de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto
-útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total
-de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo
-dado debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los
-trabajos diversos y complementarios pueden marchar paralelamente y
-sin interrupción. Esta dependencia inmediata en que se encuentran
-recíprocamente trabajos y trabajadores obliga a cada uno a emplear solo
-el tiempo necesario en su función y aumenta por lo mismo el rendimiento
-del trabajo.
-
-Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y
-suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales
-de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero
-ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo,
-es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de
-obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un
-raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora
-el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor
-desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de tiempo.
-
-Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de
-producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada
-grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada
-grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores.
-
-El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan
-la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su
-función particular en la confección de un producto parcial. El grupo
-constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado.
-Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de
-una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata de
-todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma parte.
-
-Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en
-parte de una combinación de oficios diferentes, puede también
-desarrollarse combinando diferentes manufacturas. De este modo,
-en las fábricas de vidrio importantes se fabrican los crisoles de
-arcilla que se necesitan. La manufactura del medio de producción se
-une a la manufactura del producto, y la manufactura del producto a
-manufacturas en las que este entra como primera materia. En este caso,
-las manufacturas combinadas forman secciones de la manufactura total,
-aunque constituyen actos independientes de producción, cada uno de los
-cuales tiene su división distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas,
-la manufactura combinada no adquiere verdadera unidad sino después de
-la transformación de la industria manufacturera en industria mecánica.
-
-Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el
-uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares
-sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto
-considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los
-establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo
-manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario.
-
-
-_Acción de la manufactura sobre el trabajo._
-
-El trabajador colectivo formado por la combinación de gran número
-de obreros fraccionarios constituye el mecanismo propio del periodo
-manufacturero.
-
-Las diversas operaciones que el productor individual de una mercancía
-ejecuta sucesivamente y que se confunden en el conjunto de su trabajo,
-exigen cualidades de diferente índole. En una necesita emplear más
-habilidad, en otra más fuerza, en una tercera más atención, etcétera,
-y el mismo individuo no posee todas estas facultades en grado igual.
-Una vez separadas y hechas independientes las distintas operaciones,
-los obreros son clasificados según las facultades que dominan en cada
-uno de ellos. De esta suerte, el trabajador colectivo posee todas
-las facultades productivas requeridas, que no es posible encontrar
-reunidas en el trabajador individual, y las gasta lo más económica y
-útilmente posible, empleando a las individualidades que componen solo
-en funciones adecuadas a sus cualidades. Considerado como miembro del
-trabajador colectivo, el trabajador fraccionario llega a ser tanto más
-perfecto cuanto más incompleto es.
-
-El hábito de una función única le convierte en órgano infalible y
-maquinal de esta función, al mismo tiempo que el conjunto del mecanismo
-le obliga a obrar con la regularidad de una pieza de máquina.
-
-Siendo las funciones del trabajador colectivo más o menos simples,
-más o menos elevadas, sus órganos, es decir, las fuerzas individuales
-de trabajo, deben ser también más o menos simples, más o menos
-desarrolladas; poseen, por consecuencia, valores distintos. De esta
-suerte, para responder a la jerarquía de las funciones, la manufactura
-crea una jerarquía de fuerzas de trabajo, a la cual corresponde una
-gradación de salarios.
-
-Todo acto de producción exige ciertos trabajos de que cualquiera es
-capaz; esos trabajos son separados de las operaciones principales que
-los necesitan y convertidos en funciones exclusivas. La manufactura
-produce, pues, en cada oficio que entra en su dominio una categoría de
-simples peones o braceros. Si bien desarrolla la especialidad aislada
-hasta el punto de hacer de ella una habilidad excesiva a expensas
-de la potencia del trabajo integral, empieza también por hacer una
-especialidad de la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación
-jerárquica se constituye una división simple de los trabajadores en
-hábiles e inhábiles.
-
-Para estos últimos son nulos los gastos de aprendizaje; para los
-primeros son menores que los que supone el oficio aprendido en su
-conjunto; en ambos casos la fuerza de trabajo pierde de su valor. La
-pérdida relativa de valor de la fuerza de trabajo, que depende de la
-disminución o desaparición de los gastos de aprendizaje, ocasiona
-un aumento de supervalía; en efecto, todo lo que aminora el tiempo
-necesario para la producción de la fuerza de trabajo acrecienta por
-este mismo hecho el dominio del sobretrabajo.
-
-
-IV. _División del trabajo en la manufactura y en la sociedad._
-
-Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del
-trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las
-diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción
-mercantil.
-
-Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar la
-separación de la producción social en sus grandes ramas, industria,
-agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general;
-la separación de estos grandes géneros de producción en especies y
-variedades bajo el de división del trabajo en particular; y, por
-último, la división en el taller con el nombre de trabajo en detalle.
-
-De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura supone
-como base material cierto número de obreros ocupados a la vez, así
-también la división del trabajo en la sociedad supone una población
-bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración
-de los obreros en el taller.
-
-La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí donde
-su división social ha llegado ya a cierto grado de desarrollo, y
-como resultado desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una
-profesión con arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando
-estas diferentes operaciones en oficios distintos.
-
-A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división
-del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller,
-existe entre ellas una diferencia esencial.
-
-La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria
-están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles;
-el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace
-zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división
-manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último
-producto es la obra colectiva de trabajos especiales.
-
-Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos
-independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser
-mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál
-es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El
-no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su
-producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone
-una concentración de medios de producción en manos del capitalista;
-la división social del trabajo supone la dispersión de los medios
-de producción entre gran número de productores comerciantes,
-independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la
-proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros
-afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan
-de la manera más desarreglada en la distribución de los productores
-y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo
-social. Los diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen
-según las oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin
-embargo, a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero
-esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la
-destrucción continua de este equilibrio.
-
-La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta
-del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de
-un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone
-frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de
-la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen
-sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza
-la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación
-perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación
-absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se
-habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de
-la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque
-contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis,
-pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos
-partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el
-sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía
-en la división social y el despotismo en la división manufacturera del
-trabajo caracterizan la sociedad burguesa.
-
-En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de
-mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más
-diversas, la división manufacturera es una creación especial del
-sistema de producción capitalista.
-
-
-V. _Carácter capitalista de la manufactura._
-
-Con la manufactura y la división del trabajo, el número mínimo de
-obreros que un capitalista debe emplear le es impuesto por la división
-del trabajo establecido; para obtener las ventajas de una división
-mayor necesita aumentar su personal, y hemos visto que el aumento debe
-recaer al mismo tiempo, según proporciones determinadas, sobre todos
-los grupos del taller. Este acrecentamiento de la parte del capital
-consagrada a la compra de fuerzas de trabajo, de la parte variable,
-necesita naturalmente el de la parte constante, anticipos en medios de
-producción y, sobre todo, en primeras materias. La manufactura aumenta,
-por lo tanto, el mínimum de dinero indispensable al capitalista.
-
-La manufactura revoluciona totalmente el sistema de trabajo individual
-y ataca en su raíz a la fuerza de trabajo. Estropea al trabajador, hace
-de él algo monstruoso activando el desarrollo artificial de su destreza
-de detalle, en perjuicio de su desarrollo general. El individuo queda
-convertido en resorte automático de una operación exclusiva. Si
-adquiere destreza en detrimento de su inteligencia, los conocimientos,
-el desarrollo intelectual, que desaparecen en él, se concentran en
-otros como un poder que le domina, poder alistado al servicio del
-capital.
-
-En el principio, el obrero vende al capital su fuerza de trabajo solo
-porque le faltan los medios materiales de producción. Desde el momento
-que en lugar de poseer todo un oficio, de saber ejecutar las diversas
-operaciones que concurren a la producción de una obra, tiene el obrero
-necesidad de la cooperación de mayor o menor número de compañeros para
-que la única función de detalle que es capaz de realizar sea eficaz;
-cuando, en una palabra, es solo un accesorio que aislado no tiene
-utilidad, no puede obtener servicio formal de su fuerza de trabajo si
-no la vende. Para poder funcionar necesita un medio social que solo
-existe en el taller del capitalista.
-
-La cooperación fundada en la división del trabajo, es decir, en
-la manufactura, es en sus principios una operación espontánea
-o inconsciente. En cuanto adquiere alguna consistencia y base
-suficientemente amplia, llega a ser la forma reconocida y metódica de
-la producción capitalista.
-
-La división del trabajo, que se desenvuelve experimentalmente, es tan
-solo un método particular de aumentar el rendimiento del capital a
-expensas del trabajador. Aumentando las fuerzas productivas del trabajo
-crea circunstancias nuevas que aseguran la dominación del capital
-sobre el trabajo. Se presenta, pues, como un progreso histórico,
-periodo necesario en la formación económica de la sociedad y como medio
-civilizado y refinado de explotar.
-
-En tanto que la manufactura es la forma dominante del sistema de
-producción capitalista, la realización de las tendencias dominadoras
-del capital encuentra, sin embargo, obstáculos. La habilidad en el
-oficio queda siendo, a pesar de todo, la base de la manufactura; los
-obreros hábiles son los más numerosos y no se puede prescindir de
-ellos; tienen, por consiguiente, cierta fuerza de resistencia; el
-capital tiene que luchar constantemente contra su insubordinación.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XV
-
-MAQUINISMO Y GRANDE INDUSTRIA
-
-I. Desarrollo del maquinismo. -- Desarrollo de la grande industria. --
-II. Valor transmitido por la máquina al producto. -- III. Trabajo de
-las mujeres y de los niños. -- Prolongación de la jornada de trabajo.
--- El trabajo más intensificado. -- IV. La fábrica. -- V. Lucha entre
-el trabajador y la máquina. -- VI. La teoría de la compensación. --
-VII. Los obreros alternativamente rechazados de la fábrica y atraídos
-por ella. -- VIII. Supresión de la cooperación fundada en el oficio
-y en la división del trabajo. -- Reacción de la fábrica sobre la
-manufactura y el trabajo a domicilio. -- Paso de la manufactura moderna
-y del trabajo domiciliario a la grande industria. -- IX. Contradicción
-entre la naturaleza de la grande industria y su forma capitalista.
--- La fábrica y la instrucción. -- La fábrica y la familia. --
-Consecuencias revolucionarias de la legislación de fábrica. -- X.
-Grande industria y agricultura.
-
-
-I. _Desarrollo del maquinismo._
-
-Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo
-capitalista de las máquinas solo tiende a disminuir el precio de las
-mercancías y, por consecuencia, a aminorar la parte de la jornada en
-que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar la otra parte
-en que trabaja para el capitalista; es, como la manufactura, un método
-particular para fabricar supervalía relativa.
-
-La fuerza de trabajo en la manufactura y el instrumento de trabajo
-en la producción mecánica son los puntos de partida de la revolución
-industrial. Por lo tanto, es necesario estudiar de qué modo el
-instrumento de trabajo se ha convertido de utensilio en máquina,
-precisando así la diferencia que existe entre la máquina y el
-instrumento manual.
-
-Todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes esencialmente
-distintas: motor, transmisión y máquina de operación.
-
-El motor da el impulso a todo el mecanismo. Engendra su propia fuerza
-de movimiento, como la máquina de vapor, o recibe el impulso de una
-fuerza natural exterior, como la rueda hidráulica lo recibe de un salto
-de agua y el aspa de un molino de viento de las corrientes de aire.
-
-La transmisión compuesta de volantes, correas, poleas, etcétera, lo
-distribuye, lo cambia de forma si es necesario y lo transmite a la
-máquina de operación, a la máquina-utensilio. El motor y la transmisión
-existen solo, en efecto, para comunicar a la máquina-utensilio el
-movimiento que la hace actuar sobre el objeto de trabajo y cambiar su
-forma.
-
-Examinando la máquina-utensilio, encontramos en grande, aunque bajo
-formas modificadas, los aparatos e instrumentos que emplea el artesano
-o el obrero manufacturero; pero de instrumentos manuales del hombre
-se han convertido en instrumentos mecánicos de una máquina. La
-máquina-utensilio es, pues, un mecanismo que, recibiendo el movimiento
-conveniente, ejecuta con sus instrumentos las mismas operaciones que el
-trabajador ejecutaba antes con instrumentos semejantes.
-
-Desde que el instrumento, fuera ya de la mano del hombre, es manejado
-por un mecanismo, la máquina-utensilio reemplaza a la simple
-herramienta y realiza una revolución aun cuando el hombre continúe
-impulsándola sirviendo de motor. Porque el número de utensilios que el
-hombre puede manejar al mismo tiempo está limitado por el número de sus
-propios órganos: si el hombre solo posee dos manos para tener agujas,
-la máquina de hacer medias, movida por un hombre, hace puntos con
-muchos millares de agujas; el número de utensilios o herramientas que
-una sola máquina pone en actividad a la vez, se ha emancipado, por lo
-tanto, del límite orgánico que no podía traspasar el utensilio manual.
-
-Hay instrumentos que muestran claramente el doble papel del obrero como
-simple motor y como ejecutor de la mano de obra propiamente dicha.
-Elijamos como ejemplo el torno: el pie obra sobre el pedal como motor
-mientras las manos hilan trabajando con el huso. De esta última parte
-del instrumento, órgano de la operación manual, se apodera en primer
-término la revolución industrial, dejando al hombre, a la vez que la
-nueva tarea de vigilar la máquina, el papel puramente mecánico de motor.
-
-La máquina, punto de partida de la revolución industrial, reemplaza,
-pues, al operario que maneja una herramienta, con un mecanismo que
-trabaja a la vez con muchos utensilios semejantes y que recibe el
-impulso de una fuerza única, sea cualquiera la forma de esta fuerza.
-Esta máquina-utensilio no es, sin embargo, más que el elemento simple
-de la producción mecánica.
-
-Al llegar a cierto punto, solo es posible aumentar las dimensiones de
-la máquina de operación y el número de sus utensilios cuando se dispone
-de una fuerza impulsiva superior a la del hombre, sin contar con que
-el hombre es un agente muy imperfecto cuando se trata de producir un
-movimiento continuo y uniforme. De este modo, al ser sustituido el
-utensilio por una máquina movida por el hombre, se hizo necesario en
-seguida reemplazar al hombre en el papel de motor por otras fuerzas
-naturales.
-
-Recurriose al caballo, al viento y al agua; pero tan solo en la máquina
-de vapor de Watt se encontró un motor capaz de engendrar por sí mismo
-su propia fuerza motriz consumiendo agua y carbón, y cuyo ilimitado
-grado de potencia es regulado perfectamente por el hombre. Además,
-no siendo condición precisa que este motor funcione en los lugares
-especiales donde se encuentra la fuerza motriz natural, como ocurre
-con el agua, puede transportarse e instalarse allí donde se reclame su
-acción.
-
-Una vez emancipado el motor de los límites de la fuerza humana, la
-máquina-utensilio, que inauguró la revolución industrial, desciende
-a la categoría de simple órgano del mecanismo de operación. Un solo
-motor puede poner en movimiento muchas máquinas-utensilio. El conjunto
-del mecanismo productivo presenta entonces dos formas distintas: o
-la cooperación de muchas máquinas semejantes, como en el tejido, por
-ejemplo, o una combinación de máquinas diferentes, como ocurre en la
-filatura.
-
-En el primer caso, el producto es fabricado por completo por la misma
-máquina-utensilio, que ejecuta todas las operaciones; y la forma
-propia del taller fundado en el empleo de las máquinas, la fábrica, se
-presenta en primer término como una aglomeración de máquinas-utensilio
-de la misma especie, que funcionan a la vez en el mismo local. Así,
-una fábrica de tejidos está formada por la reunión de muchos telares
-mecánicos. Pero existe aquí una verdadera unidad técnica en cuanto
-estas numerosas máquinas-utensilio reciben uniformemente su impulso de
-un motor común. Así como numerosos utensilios forman los órganos de una
-máquina-utensilio, así también numerosas máquinas-utensilio forman
-otros tantos órganos semejantes de un mismo mecanismo motor.
-
-En el segundo caso, cuando el objeto de trabajo tiene que recorrer
-una serie de transformaciones graduales, el sistema de maquinismo
-realiza estas transformaciones merced a máquinas diferentes, aunque
-combinadas unas con otras. La cooperación por división del trabajo,
-que caracteriza a la manufactura, surge aquí también como combinación
-de máquinas de operación fraccionarias. Sin embargo, se manifiesta
-inmediatamente una diferencia esencial: la división manufacturera del
-trabajo debe tener en cuenta los límites de las fuerzas humanas y solo
-puede establecerse con arreglo a la posibilidad manual de las diversas
-operaciones parciales; la producción mecánica, al contrario, emancipada
-de los límites de las fuerzas humanas, funda la división en muchas
-operaciones de un acto de producción, en el análisis de los principios
-constitutivos y de los estados sucesivos de este acto, mientras que
-la cuestión de ejecución se resuelve por medio de la mecánica, etc.
-Así como en la manufactura la cooperación inmediata de los obreros
-encargados de operaciones parciales exige un número proporcional y
-determinado de obreros en cada grupo, así también, en la combinación de
-máquinas diferentes, la ocupación continua de unas máquinas parciales
-por otras, suministrando cada una a la que la sigue el objeto de su
-trabajo, crea una relación determinada entre su número, su dimensión,
-su velocidad y el número de obreros que se debe emplear en cada
-categoría.
-
-Sea cualquiera su forma, el sistema de máquinas-utensilio que marchan
-solas bajo el impulso recibido por transmisión de un motor central que
-engendra su propia fuerza motriz, es la expresión más desarrollada del
-maquinismo productivo. La máquina aislada ha sido sustituida por un
-monstruo mecánico cuyos gigantescos miembros llenan edificios enteros.
-
-
-_Desarrollo de la gran industria._
-
-La división manufacturera del trabajo dio origen al taller de
-construcción donde se fabricaban los instrumentos de trabajo y los
-aparatos mecánicos ya empleados en algunas manufacturas. Este taller,
-con sus obreros hábiles mecánicos, permitió aplicar los grandes
-inventos, y en él se construyeron las máquinas. A medida que se
-multiplicaron los inventos y los pedidos de máquinas, su construcción
-se dividió en ramos variados e independientes, desarrollándose en cada
-uno de ellos la división del trabajo. La manufactura constituye, pues,
-históricamente la base técnica de la gran industria.
-
-Las máquinas suministradas por la manufactura hacen que esta sea
-reemplazada por la gran industria. Pero al extenderse, la gran
-industria modifica la construcción de las máquinas, que es su base
-técnica, y la subordina a su nuevo principio, el empleo de las máquinas.
-
-Así como la máquina-utensilio es mezquina mientras el hombre la mueve y
-de la misma manera que el sistema mecánico progresa lentamente en tanto
-que las fuerzas motoras tradicionales, animal, viento y aun agua, no
-son reemplazadas por el vapor, así también la gran industria marcha con
-lentitud mientras que la máquina debe su existencia a la fuerza y a la
-habilidad humanas y depende de la fuerza muscular, del golpe de vista y
-de la destreza manual del obrero.
-
-No es esto todo. La transformación del sistema de producción en
-un ramo de la industria, entraña una transformación en otro. Los
-medios de comunicación y de transporte, insuficientes para el aumento
-de producción, tuvieron que adaptarse a las exigencias de la gran
-industria (caminos de hierro, paquebotes transatlánticos). Las enormes
-masas de hierro que por efecto de esto fue preciso preparar necesitaron
-monstruosas máquinas, cuya creación era imposible para el trabajo
-manufacturero.
-
-La grande industria se vio, pues, en la necesidad de dirigirse a su
-medio característico de producción, a la misma máquina, para producir
-otras máquinas; de este modo se creó una base técnica en armonía con su
-principio.
-
-Teníase ya en la máquina de vapor un motor susceptible de cualquier
-grado de potencia; pero para conseguir fabricar máquinas con máquinas
-hacía falta producir mecánicamente las formas perfectas geométricas
-tales como el círculo, el cono, la esfera, que exigen ciertas partes
-de las máquinas. Este problema quedó resuelto a principios de este
-siglo con la invención del _chariot_ en el torno, que poco después pudo
-moverse por sí solo; este accesorio del torno permite producir las
-formas geométricas que se deseen con un grado de exactitud, facilidad
-y rapidez que la experiencia acumulada no consigue nunca dar a la mano
-del obrero más hábil.
-
-Pudiendo desde este momento extenderse libremente, la gran industria
-hace del carácter cooperativo del trabajo una necesidad técnica
-impuesta por la naturaleza misma de su medio; crea un organismo de
-producción que el obrero encuentra en el taller como condición material
-ya dispuesta de su trabajo. El capital se presenta ante él bajo una
-forma nueva y mucho más temible, la de un monstruoso autómata, a cuyo
-lado la fuerza del obrero individual es casi nula.
-
-
-II. _Valor transmitido por la máquina al producto._
-
-Hemos visto que las fuerzas productivas que resultan de la cooperación
-y de la división del trabajo no cuestan nada al capital. Estas son las
-fuerzas naturales del trabajo social. Tampoco cuestan nada las fuerzas
-físicas apropiadas para la producción, tales como el agua, el vapor,
-etc.; pero para utilizarlas hacen falta ciertos aparatos preparados por
-el hombre: para explotar la fuerza motriz del agua hace falta una rueda
-hidráulica, para explotar la elasticidad del vapor es necesaria una
-máquina.
-
-Si bien es desde luego evidente que la industria mecánica acrecienta
-de un modo maravilloso la productividad del trabajo, surge la duda de
-si el empleo de las máquinas economiza más trabajo del que cuestan su
-construcción y entretenimiento.
-
-Como cualquiera otro elemento del capital constante, que es la parte
-adelantada en medios de producción, la máquina no produce valor y
-únicamente transmite el suyo al artículo que fabrica. Pero la máquina,
-ese medio de trabajo de la gran industria, es muy costosa comparada con
-los medios de trabajo del oficio y de la manufactura.
-
-Aunque la máquina es utilizada siempre por completo para la creación
-de un producto, es decir, como elemento de producción, es consumida
-solamente por fracciones para la formación del valor, esto es, como
-elemento de valor. En efecto, una vez creado el producto, la máquina
-subsiste aún; ha servido toda ella para crearlo, pero no desaparece
-en esa creación, sino que continúa en disposición de volver a empezar
-para un nuevo producto. Nunca da más valor del que su desgaste la hace
-perder por término medio. Existe, pues, una gran diferencia entre el
-valor de la máquina y el valor que transmite a su producto, entre la
-máquina elemento de valor y la máquina elemento de producción. Como una
-máquina funciona durante prolongados periodos de trabajo y su desgaste
-y consumo diarios se reparten entre inmensas cantidades de productos,
-cada uno de sus productos solo absorbe una pequeñísima porción de su
-valor y absorbe tanto menos cuanto más productiva es la máquina.
-
-Dada la proporción en que la máquina se gasta y transmite valor al
-producto, la magnitud del valor transmitido depende del valor primitivo
-de la máquina. Cuanto menos trabajo contiene, menor es su valor y menor
-es el que añade al producto.
-
-Es evidente que hay un simple cambio de lugar de trabajo; si en la
-producción de una máquina se ha gastado tanto tiempo de trabajo como
-economiza su uso, no disminuye la cantidad total de trabajo que exige
-la producción de una mercancía y, por lo tanto, no baja el valor de
-esta. Pero el que la compra de una máquina cueste tanto como la compra
-de las fuerzas de trabajo que reemplaza, no impide que disminuya el
-valor transmitido al producto, pues en este caso la máquina reemplaza
-más tiempo de trabajo del que representa ella misma. En efecto, el
-precio de la máquina expresa su valor, esto es, equivale a todo el
-tiempo de trabajo contenido en ella, sea cualquiera la división que de
-este tiempo se haga en trabajo necesario y sobretrabajo, en tanto que
-el mismo precio pagado a los obreros a quienes reemplaza no equivale a
-todo el tiempo de trabajo que suministran, y solamente es igual a una
-parte de este tiempo, a su tiempo de trabajo necesario.
-
-Considerado exclusivamente como medio de hacer el producto más barato,
-el empleo de las máquinas encuentra un límite: es necesario que el
-tiempo de trabajo gastado en su producción sea menor que el tiempo de
-trabajo suprimido por su uso.
-
-El capitalista encuentra para el empleo de las máquinas un límite
-todavía más reducido. Lo que paga no es trabajo, sino fuerza de
-trabajo, y aun el salario real del trabajador es muchas veces inferior
-al valor de su fuerza. Así, el capitalista se guía en sus cálculos
-por la diferencia que hay entre el precio de las máquinas y el de
-las fuerzas de trabajo que estas pueden inutilizar. Esta diferencia
-es la que determina el precio de costo y le decide a emplear o no la
-máquina; en efecto, desde su punto de vista, la ganancia proviene de la
-disminución del trabajo que paga y no del trabajo que emplea.
-
-
-III. _Trabajo de las mujeres y de los niños._
-
-Haciendo inútil el trabajo muscular, la máquina permite emplear
-obreros de poca fuerza física, pero cuyos miembros son tanto más
-flexibles cuanto menos desarrollo tienen. Cuando el capital se apoderó
-de la máquina, su grito fue: ¡trabajo de mujeres, trabajo de niños!
-La máquina, medio poderoso de aminorar los trabajos del hombre, se
-convirtió en seguida en medio de aumentar el número de asalariados.
-Doblegó bajo la vara del capital a todos los miembros de la familia sin
-distinción de edad ni de sexo. El trabajo forzado de todos en provecho
-del capital usurpó el tiempo de los juegos de la niñez y reemplazó al
-trabajo libre, que tenía por objeto el sostenimiento de la familia.
-
-El valor de la fuerza de trabajo estaba determinado por los gastos de
-sostenimiento del obrero y de su familia. Lanzando a la familia en
-el mercado y distribuyendo así entre muchas fuerzas el valor de una
-sola, la máquina la rebaja. Puede suceder que las cuatro fuerzas, por
-ejemplo, que una familia obrera vende al presente le produzcan más
-que antes la sola fuerza de su jefe, pero también son cuatro jornadas
-de trabajo en lugar de una; ahora, es preciso que en vez de una sean
-cuatro las personas que suministran al capital no solamente trabajo,
-sino también sobretrabajo para que viva una sola familia. Así es cómo
-la máquina, al aumentar la materia humana explotable, eleva a la vez el
-grado de explotación.
-
-El empleo capitalista del maquinismo desnaturaliza profundamente el
-contrato cuya primera condición era que capitalista y obrero debían
-tratar entre sí como personas libres, ambos comerciantes, poseedor el
-uno de dinero o de medios de producción y el otro de fuerza de trabajo.
-Todo esto queda destruido desde el momento que el capitalista compra
-mujeres y niños. El obrero vendía antes su propia fuerza de trabajo,
-de la cual podía disponer libremente; ahora vende mujer e hijos y se
-convierte en mercader de esclavos.
-
-Por la anexión al personal de trabajo de una masa considerable de
-niños y mujeres, la máquina consiguió por fin romper la resistencia
-que el trabajador varón oponía aún en la manufactura al despotismo del
-capital. La facilidad aparente del trabajo con la máquina y el elemento
-más manejable y más dócil de las mujeres y de los niños le ayudan en su
-obra de avasallamiento.
-
-
-_Prolongación de la jornada de trabajo._
-
-La máquina crea condiciones nuevas que permiten al capital soltar el
-freno a su tendencia constante de prolongar la jornada de trabajo y
-motivos nuevos que aumentan aún su sed de trabajo ajeno.
-
-Cuanto más largo es el periodo durante el cual funciona la máquina,
-mayor es la masa de productos entre la cual se distribuye el valor
-que aquella transmite, y menor es la parte que corresponde a cada
-mercancía. Empero, el periodo de vida activa de la máquina está
-evidentemente determinado por la duración de la jornada de trabajo
-multiplicada por el número de jornadas durante las cuales presta
-servicio.
-
-El desgaste material de las máquinas se presenta bajo un doble aspecto.
-Por una parte se desgastan por su empleo y por otra por su inacción,
-como una espada se toma de orín en la vaina. Tan solo por el uso se
-gastan útilmente, mientras que se desgastan en balde por la falta
-de uso, y por esto se procura aminorar el tiempo de inacción; si es
-posible, se la hace trabajar de día y de noche.
-
-La máquina se halla además sujeta a lo que se podría llamar su desgaste
-moral. Aunque se encuentre en muy buen estado pierde de su valor
-por la construcción de máquinas perfeccionadas que vienen a hacerle
-concurrencia. El peligro de su desgaste moral es tanto menor cuanto más
-corto es su periodo de desgaste físico, y es evidente que una máquina
-se desgasta tanto más pronto cuanto más larga es la jornada de trabajo.
-
-La prolongación de la jornada permite acrecentar la producción sin
-aumentar la parte de capital representada por los edificios y las
-máquinas; por consecuencia, aumenta la supervalía y disminuyen los
-gastos necesarios para obtenerla. Por otra parte, el desarrollo de la
-producción mecánica obliga a anticipar una parte cada vez mayor de
-capital en medios de trabajo, en máquinas, etc., y cada interrupción
-del tiempo de trabajo hace inútil, mientras dura, ese capital cada
-vez más considerable. La menor interrupción posible, una prolongación
-creciente de la jornada de trabajo es, pues, lo que desea el
-capitalista.
-
-Hemos visto en el capítulo undécimo que la suma de supervalía está
-determinada por la magnitud del capital variable o, en otros términos,
-por el número de obreros empleados a la vez y por el tipo de la
-supervalía. Pero si la industria mecánica disminuye el tiempo de
-trabajo necesario para la reproducción del trabajo pagado y aumenta
-así el tipo de la supervalía, solo obtiene este resultado sustituyendo
-los obreros por máquinas, es decir, disminuyendo el número de obreros
-ocupados por un capital determinado; transforma en máquinas, en capital
-constante que no produce supervalía, una parte del capital que, gastada
-anteriormente en fuerzas de trabajo, la producía. El empleo de las
-máquinas con el objeto de aumentar la supervalía encierra, pues, una
-contradicción: por la disminución del tiempo de trabajo necesario
-aumenta el tipo de la supervalía; por la disminución del número de
-obreros para un capital dado, disminuye la suma de la supervalía. Esta
-contradicción conduce instintivamente al capitalista a prolongar la
-jornada de trabajo todo lo posible, a fin de compensar la disminución
-del número proporcional de los obreros explotados con el aumento de su
-sobretrabajo, con el grado de su explotación.
-
-La máquina en manos del capital crea, por consecuencia, motivos
-nuevos y poderosos para prolongar desmesuradamente la jornada de
-trabajo. Alistando bajo las órdenes del capital elementos de la clase
-obrera, mujeres y niños, antes respetados, y dejando disponibles los
-obreros reemplazados por la máquina, produce una población obrera
-superabundante que se ve obligada a dejarse dictar la ley. De ahí el
-fenómeno económico de que la máquina, medio el más eficaz de aminorar
-el tiempo de trabajo, se convierta, merced a un giro extraño, en el
-medio más infalible de transformar la vida entera del trabajador y de
-su familia en tiempo consagrado a dar valor al capital.
-
-
-_El trabajo más intensificado._
-
-La prolongación exagerada del trabajo cotidiano que lleva consigo la
-máquina en manos capitalistas y el menoscabo de la clase obrera, que
-es su consecuencia, acaban por producir una reacción de la sociedad,
-la cual, sintiéndose amenazada hasta en las raíces de su existencia,
-decreta límites legales a la jornada. Desde que la rebelión cada vez
-mayor de la clase obrera obligó al Estado a imponer una jornada normal,
-el capital procuró ganar por un aumento de la cantidad de trabajo
-gastada en el mismo tiempo lo que se le prohibía obtener por una
-multiplicación progresiva de las horas de trabajo.
-
-Con la reducción legal de la jornada, el obrero se vio precisado a
-gastar, mediante un esfuerzo superior de su fuerza, más actividad en
-el mismo tiempo. Desde este momento se empieza a valuar la magnitud
-del trabajo de una manera doble, según su duración y según su grado
-de intensidad. ¿Cómo se obtiene en el mismo tiempo un gasto mayor de
-fuerza vital? ¿Cómo se hace más intenso el trabajo?
-
-Este resultado de la reducción de la jornada dimana de una ley
-evidente, según la cual la capacidad de acción de toda fuerza animal
-es tanto mayor cuanto más corto es el tiempo durante el cual obra. En
-ciertos límites se gana en eficacia lo que se pierde en duración.
-
-En el momento que la legislación aminora la jornada de trabajo, la
-máquina se convierte en las manos del capitalista en medio sistemático
-de arrancar en cada instante más labor. Pero para que el maquinismo
-ejerza esta presión superior sobre sus servidores humanos, es necesario
-perfeccionarle continuamente; cada perfeccionamiento del sistema
-mecánico se convierte en nuevo medio de explotación, a la vez que la
-reducción de la jornada obliga al capitalista a sacar de los medios de
-producción, tirantes hasta el extremo, el mayor efecto posible, si bien
-economizando gastos.
-
-
-IV. _La fábrica._
-
-Acabamos de estudiar el fundamento de la fábrica, el maquinismo, y
-la reacción inmediata de la industria mecánica sobre el trabajador;
-examinemos ahora la fábrica.
-
-La fábrica moderna puede ser representada como un enorme autómata
-compuesto de numerosos órganos mecánicos e intelectuales --máquinas y
-obreros-- que obran de concierto y sin interrupción para producir un
-mismo objeto, estando subordinados todos estos órganos a una potencia
-motriz que se mueve por sí misma.
-
-La habilidad en el manejo de la herramienta pasa del obrero a la
-máquina; así, la gradación jerárquica de obreros dedicados a una
-especialidad, que caracteriza la división manufacturera del trabajo, es
-sustituida en la fábrica por la tendencia a hacer iguales los trabajos
-encomendados a los obreros auxiliares del maquinismo.
-
-La distinción fundamental que se establece es la de trabajadores en
-las máquinas-utensilio (comprendiendo entre ellos a algunos obreros
-encargados de calentar la caldera de vapor) y peones, casi todos
-salidos apenas de la infancia, subordinados a los primeros. Al lado de
-estas categorías principales colócase un personal, insignificante por
-su número, de ingenieros, mecánicos, etc., que vigilan el mecanismo
-general y atienden a las reparaciones necesarias.
-
-Todo niño aprende con gran facilidad a adaptar sus movimientos al
-movimiento continuo y uniforme del instrumento mecánico. Y teniendo
-en cuenta la facilidad y rapidez con que se aprende a trabajar en
-la máquina, queda suprimida la necesidad de convertir, como en la
-manufactura, cada género de trabajo en ocupación exclusiva. Si bien
-deben ser distribuidos los obreros entre las diversas máquinas, no
-es ya indispensable reducir a cada uno a la misma tarea. Como el
-movimiento de conjunto de la fábrica depende de la máquina y no del
-obrero, la variación continua del personal no produciría ninguna
-interrupción en la marcha del trabajo.
-
-Aunque desde el punto de vista técnico el sistema mecánico da fin,
-por consecuencia, al antiguo sistema de división del trabajo, esta
-se mantiene, sin embargo, en la fábrica, primeramente como tradición
-legada por la manufactura, y además porque el capital se apodera de
-ella para conservarla y reproducirla de una manera aun más repulsiva,
-como medio sistemático de explotación. La especialidad que consistía en
-manejar durante toda la vida una herramienta propia de una operación
-parcial, se convierte en la especialidad de servir durante toda la vida
-a una máquina fraccionaria. Se abusa del mecanismo para transformar al
-obrero desde su más tierna infancia en parte de una máquina, la cual
-a su vez forma parte de otra; sujeto así a una operación simple, sin
-aprender ningún oficio, no sirve para nada si se le separa de esta
-operación, ya por ser despedido, ya por un nuevo descubrimiento; desde
-este momento queda consumada su dependencia absoluta de la fábrica, y,
-por lo tanto, del capital.
-
-En la manufactura y en el oficio, el obrero se sirve de su utensilio;
-en la fábrica sirve a la máquina. En la manufactura, el movimiento
-del instrumento de trabajo parte de él; en la fábrica no hace más que
-seguir este movimiento. El medio de trabajo, transformado en autómata,
-se levanta ante el obrero, durante el curso del trabajo, en forma de
-capital, de trabajo muerto que domina y absorbe su fuerza viva.
-
-Al mismo tiempo que el trabajo mecánico sobreexcita hasta el último
-grado el sistema nervioso, impide el ejercicio variado de los músculos
-y dificulta toda actividad libre del cuerpo y del espíritu. La
-facilidad misma del trabajo llega a ser un tormento en el sentido de
-que la máquina no libra al obrero del trabajo, pero quita a este todo
-interés. La grande industria acaba de realizar la separación que ya
-hemos indicado entre el trabajo manual y las potencias intelectuales
-de la producción, transformadas por ella en poderes del capital sobre
-el trabajo; hace de la ciencia una fuerza productiva independiente del
-trabajo, unida al sistema mecánico y que, como este, es propiedad del
-amo.
-
-Todas las fuerzas de que dispone el capital aseguran el dominio de este
-amo, a los ojos del cual su monopolio sobre las máquinas se confunde
-con la existencia de las máquinas.
-
-La subordinación del obrero a la regularidad invariable del maquinismo
-en movimiento, crea una disciplina de cuartel perfectamente organizada
-en el régimen de fábrica. En ella cesa de hecho y de derecho toda
-libertad. El obrero come, bebe y duerme con arreglo a un mandato. La
-despótica campana le obliga a interrumpir su descanso o sus comidas.
-
-El fabricante es legislador absoluto; consigna en fórmulas a su antojo,
-en su reglamento de fábrica, su autoridad tiránica sobre su obreros.
-A los trabajadores que se quejan de la arbitrariedad extravagante del
-capitalista se les contesta: puesto que habéis aceptado voluntariamente
-ese contrato, debéis someteros a él. El látigo del mayoral de esclavos
-es sustituido por la libreta de castigos del contramaestre. Todos
-estos castigos quedan reducidos a multas y retenciones del salario, de
-suerte que el capitalista saca más provecho aún de la violación que del
-cumplimiento de sus leyes.
-
-Y no hablemos de las condiciones materiales en que por cuestión de
-economía se realiza el trabajo de fábrica: elevación de la temperatura,
-atmósfera viciada y cargada del polvo de las primeras materias,
-insuficiencia de aire, ruido ensordecedor de las máquinas, sin contar
-los peligros que se corren entre un mecanismo terrible que os rodea
-por todas partes y que suministra periódicamente su contingente de
-mutilaciones y de asesinatos industriales.
-
-
-V. _Lucha entre trabajador y máquina._
-
-La lucha entre el capitalista y el asalariado data de los orígenes
-mismos del capital industrial y se recrudece durante el periodo
-manufacturero; pero el trabajador no ataca al medio de trabajo hasta
-que se introduce la máquina. Se revuelve contra esa forma particular
-del instrumento que se le presenta como su enemigo terrible.
-
-Es necesario tiempo y experiencia antes de que los obreros, habiendo
-aprendido a distinguir entre la máquina y su empleo capitalista,
-dirijan sus ataques, no contra el medio material de producción, sino
-contra su modo social de explotación.
-
-Sucede que, bajo la forma de máquina, el medio de trabajo se convierte
-en seguida en enemigo del trabajador, y este antagonismo se manifiesta
-sobre todo cuando máquinas nuevamente introducidas vienen a hacer la
-guerra a los procedimientos ordinarios del oficio y de la manufactura.
-
-El sistema de la producción capitalista se funda, por regla general,
-en que el trabajador vende su fuerza como mercancía. La división
-del trabajo reduce esta fuerza a ser tan solo apta para manejar una
-herramienta de detalle; en el momento que esta herramienta es manejada
-por la máquina, el obrero pierde su utilidad, de la misma manera que
-una moneda desmonetizada no tiene curso. Cuando esa parte de la clase
-obrera que la máquina hace así inútil para las necesidades momentáneas
-de la explotación, no sucumbe, o vegeta en una miseria que la
-mantiene en reserva siempre a disposición del capital, o invade otras
-profesiones, en las cuales rebaja el valor de la fuerza de trabajo.
-
-El antagonismo de la máquina y del obrero aparece con efectos
-semejantes en la gran industria misma cuando hay perfeccionamiento
-del maquinismo. El objeto constante de estos perfeccionamientos es
-disminuir el trabajo manual para el mismo capital, que además de que
-exige el empleo de menos obreros, sustituye cada vez más a los hábiles
-con los menos diestros, a los adultos con los niños, a los hombres con
-las mujeres; pero todos estos cambios ocasionan variaciones sensibles
-para el trabajador en el tipo del salario. Y la máquina no obra tan
-solo como un concurrente cuya fuerza superior está siempre a punto de
-hacer inútil el asalariado. El capital la emplea como potencia enemiga
-del obrero. Constituye el arma de guerra más eficaz para reprimir las
-huelgas, esas rebeliones periódicas del trabajo contra el despotismo
-del capital. En efecto, para vencer la resistencia de sus obreros en
-huelga, el capital ha sido conducido a algunas de las más importantes
-aplicaciones mecánicas, invenciones nuevas o perfeccionamientos del
-maquinismo existente.
-
-
-VI. _Teoría de la compensación._
-
-Algunos economistas burgueses sostienen que al hacer inútiles en un
-trabajo a obreros que estaban empleados en él, es decir, al despedirlos
-y al privarlos de su salario, la máquina deja disponible por este mismo
-hecho un capital destinado a emplearlos de nuevo en otra ocupación
-cualquiera; por consiguiente, dicen, hay compensación. A privar de
-víveres al obrero llaman estos señores dejar víveres disponibles para
-el obrero como nuevo medio de emplearlo en otra industria. Como se ve,
-todo depende de la manera de expresarse.
-
-La verdad es que los obreros que la máquina hace inútiles son arrojados
-del taller en el mercado del trabajo, donde van a aumentar las fuerzas
-ya disponibles para la explotación capitalista. Rechazados de un género
-de industria, pueden seguramente buscar ocupación en otra; pero si la
-encuentran, si pueden de nuevo tener medios de consumir los víveres
-que por su privación de salario habían quedado disponibles, es decir,
-que no les estaba permitido comprar, es merced a un nuevo capital que
-se presenta en el mercado del trabajo y no merced al capital que ya
-funciona, el cual se ha transformado en máquinas. Y las probabilidades
-de encontrar ocupación son muy pequeñas, porque, fuera de su antigua
-ocupación, estos hombres deteriorados por la división del trabajo
-sirven para poco y solo son admitidos en empleos inferiores mal pagados
-y que por su misma sencillez son solicitados por muchos.
-
-La máquina es inocente de las miserias a que da lugar; no es culpa
-suya si, en nuestro medio social, separa al obrero de sus medios de
-subsistencia. En todas partes donde se introduce hace el producto más
-barato y más abundante. Tanto después como antes de su introducción, la
-sociedad posee siempre por lo menos la misma cantidad de víveres para
-los trabajadores que tienen que cambiar de empleo, prescindiendo de la
-inmensa porción de su producto anual despilfarrada por los ociosos.
-
-Si la máquina se convierte en instrumento para esclavizar al hombre;
-si, medio infalible para aminorar el trabajo cotidiano, lo prolonga;
-si, varita mágica para aumentar la riqueza del productor, lo
-empobrece, es por estar en manos capitalistas. Estas contradicciones
-y estos antagonismos inseparables del empleo de las máquinas en el
-medio burgués, provienen, no de la máquina, sino de su explotación
-capitalista.
-
-Aunque suprime un número mayor o menor de obreros en los oficios y
-manufacturas donde se introduce, la máquina puede ocasionar, sin
-embargo, un aumento de empleos en otros ramos de producción.
-
-Siendo mayor con las máquinas la cantidad de artículos fabricados,
-hacen falta más materias primeras, y, por consiguiente, es preciso que
-las industrias que suministran estas materias primeras aumenten la
-cantidad de sus productos. Verdad es que este aumento puede resultar
-de la elevación de la intensidad o de la duración del trabajo, y no
-exclusivamente de la del número de obreros.
-
-Las máquinas dan origen a una especie de obreros consagrados
-exclusivamente a su construcción, y cuanto mayor es el número de
-máquinas, más numerosa es esta clase de obreros. A medida que
-las máquinas hacen así aumentar la masa de primeras materias, de
-instrumentos de trabajo, etc., las industrias que gastan estas primeras
-materias, etc., se dividen cada vez más en ramas diferentes y la
-división social del trabajo se desarrolla más poderosamente que bajo la
-acción de la manufactura propiamente dicha.
-
-El sistema mecánico aumenta la supervalía. Este aumento de riqueza en
-la clase capitalista, acompañada, como va siempre, de una disminución
-relativa de los trabajadores empleados en la producción de las
-mercancías de primera necesidad, da origen, con las nuevas necesidades
-de lujo, a nuevos medios de satisfacerlas: la producción de lujo
-aumenta; y aumenta con ella, en una proporción cada vez mayor, la clase
-sirviente, compuesta de lacayos, cocheros, cocineras, niñeras, etc.
-
-El aumento de los medios de trabajo y de subsistencia impulsa el
-desarrollo de las empresas de comunicación y de transporte; aparecen
-nuevas industrias y abren nuevas salidas al trabajo.
-
-Pero todos estos aumentos de empleos no tienen nada de común con la
-llamada teoría de compensación.
-
-
-VII. _Los obreros alternativamente rechazados de la fábrica y atraídos
-por ella._
-
-Todo progreso del maquinismo disminuye el número de obreros necesarios
-y separa de la fábrica, por el momento, a una parte del personal.
-Pero cuando la explotación mecánica se introduce o se perfecciona
-en un ramo de la industria, los beneficios extraordinarios que no
-tarda en procurar a los que hacen la primera aplicación de ella,
-ocasionan muy pronto un periodo de actividad febril. Estos beneficios
-atraen al capital, que busca colocaciones privilegiadas; el nuevo
-procedimiento se generaliza; el establecimiento de nuevas fábricas
-y el engrandecimiento de las antiguas que de ello resulta hacen que
-aumente entonces el número total de obreros ocupados. El aumento de
-las fábricas, o, en otros términos, una modificación cuantitativa
-en la industria mecánica, atrae, pues, a los obreros, en tanto que
-el perfeccionamiento de la maquinaria, o, de otro modo, un cambio
-cualitativo, los separa.
-
-Pero la elevación de la producción, consecuencia del mayor número
-de fábricas, va seguida de una superabundancia de productos en el
-mercado que a su vez produce un decaimiento, una paralización de la
-producción. La vida de la industria se convierte así en series de
-periodos de actividad media, de prosperidad, de exceso de producción y
-de inacción. Los obreros son alternativamente atraídos y rechazados,
-llevados de aquí para allá, y este movimiento va acompañado de cambios
-continuos en la edad, el sexo y la habilidad de los obreros empleados;
-la incertidumbre, las alzas y las bajas a que la explotación mecánica
-somete al trabajador, acaban por ser su estado normal.
-
-
-VIII. _Supresión de la cooperación fundada en el oficio y en la
-división del trabajo._
-
-La explotación mecánica suprime la cooperación basada en el oficio: por
-ejemplo, la máquina segadora reemplaza la cooperación de determinado
-número de segadores; suprime igualmente la manufactura basada en la
-división del trabajo manual, suministrando un ejemplo de ello la
-máquina de fabricar alfileres: una mujer basta para vigilar cuatro de
-estas máquinas, que producen mucho más que antes un número considerable
-de hombres por medio de la división del trabajo.
-
-Cuando una máquina-utensilio sustituye a la cooperación o a la
-manufactura, puede a su vez llegar a ser la base de un nuevo oficio;
-empero esta organización del oficio de un artesano sobre la base de la
-máquina solo sirve de transición al régimen de la fábrica, que aparece
-ordinariamente desde el momento en que el agua o el vapor reemplazan
-a los músculos humanos como fuerza motriz. La pequeña industria
-puede, sin embargo, funcionar momentáneamente con un motor mecánico,
-alquilando el vapor o sirviéndose de pequeñas máquinas motrices
-particulares, como las máquinas de gas.
-
-
-_Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio._
-
-A medida que se desarrolla la grande industria se ve transformarse
-el carácter de todos los ramos de la industria. Al introducirse en
-las antiguas manufacturas para una u otra operación, el maquinismo
-desconcierta su organización, debida a una división consagrada del
-trabajo, y trastorna por completo la composición de su personal obrero,
-fundando en lo sucesivo la división del trabajo en el empleo de las
-mujeres, de los niños, de los obreros poco hábiles, en una palabra, en
-el empleo del trabajo barato.
-
-El maquinismo obra también de igual modo sobre la llamada industria
-domiciliaria; practíquese en la habitación misma del obrero o en
-pequeños talleres, solo es en lo sucesivo una dependencia de la
-fábrica, de la manufactura o del almacén de mercancías. La confección
-de los artículos de vestir, por ejemplo, es en gran parte ejecutada
-por esos trabajadores llamados domiciliarios, no como antes para
-consumidores individuales, sino para fabricantes, dueños de almacenes,
-etc., que les suministran los elementos de trabajo encargándoles obra.
-Así, pues, además de los obreros de fábrica, los obreros manufactureros
-y los artesanos a quienes concentra en grandes masas en vastos
-talleres, el capital posee un ejército industrial disperso en las
-grandes ciudades y en los campos.
-
-La explotación de los trabajadores baratos se practica con más cinismo
-en la manufactura moderna que en la fabrica propiamente dicha, porque
-la sustitución de la fuerza muscular por máquinas, aplicada en esta
-última, falta en gran parte en la manufactura; esta explotación es aún
-más escandalosa en la industria domiciliaria que en la manufactura,
-porque el poder de resistencia de los trabajadores es menor por efecto
-de su dispersión; porque entre el empresario y el obrero se ingiere
-toda una cáfila de intermediarios, de parásitos voraces; porque el
-obrero es demasiado pobre para procurarse las condiciones de espacio,
-de aire, de luz, etc., más necesarias para su trabajo, y, por último,
-porque en ellos llega a su máximum la concurrencia entre trabajadores.
-
-Estos antiguos sistemas de producción, modificados, desfigurados bajo
-la influencia de la gran industria, reproducen y aun exageran sus
-enormidades hasta el día en que se ven obligados a desaparecer.
-
-
-_Paso de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande
-industria._
-
-La disminución del precio de la fuerza de trabajo solo por el empleo
-abusivo de mujeres y niños, por la brutal privación de las condiciones
-normales de vida y de actividad, por el exceso de trabajo y el abuso
-del trabajo de noche, encuentra, por último, obstáculos físicos que
-los límites de las fuerzas humanas no permiten franquear. En ellos
-se detienen también, por consiguiente, la reducción del precio de
-las mercancías, obtenida por estos procedimientos, y la explotación
-capitalista fundada sobre ellos. Si bien es cierto que son necesarios
-algunos años para llegar a este punto, entonces es llegada la hora
-de la transformación del trabajo domiciliario y de la manufactura en
-fábrica.
-
-La marcha de esta revolución industrial es más rápida por la
-regularización legal de la jornada, por la exclusión de los niños
-menores de cierta edad, etc., todo lo cual obliga al capitalista
-manufacturero a multiplicar el número de sus máquinas y a sustituir
-los músculos con el vapor como fuerza motora. En cuanto al trabajo
-domiciliario, su única arma en la guerra de concurrencia es la
-explotación ilimitada de las fuerzas de trabajo barato. Así, pues, está
-condenada a morir desde el momento en que la jornada esté limitada y
-restringido el trabajo de los niños.
-
-
-IX. _Contradicción entre la naturaleza de la gran industria y su forma
-capitalista._
-
-Mientras que el oficio y la manufactura son la base de la producción
-social, la subordinación del trabajador a una profesión exclusiva y el
-obstáculo que opone al desarrollo de sus aptitudes varias, se pueden
-considerar como necesidades de la producción. Los diferentes ramos
-industriales forman otras tantas profesiones cerradas para todo aquel
-que se halle impuesto en los secretos y la rutina del oficio.
-
-La ciencia modernísima de la tecnología, creada por la gran industria,
-enseña hoy esos secretos, describe los diversos procedimientos
-industriales, los analiza, reduce su práctica a algunas formas
-fundamentales del movimiento mecánico y averigua los perfeccionamientos
-de que son susceptibles esos procedimientos. La industria moderna
-no considera y no trata nunca como definitivo el modo actual de un
-procedimiento.
-
-En tanto que el mantenimiento de su modo consagrado de producción
-era la primera condición de existencia de todas las antiguas
-clases industriales, la burguesía, al modificar constantemente los
-instrumentos de trabajo, modifica por esta misma razón, de una manera
-continua, las relaciones de la producción y todas las relaciones
-sociales en su conjunto, que tiene por base la forma de la producción
-material. Por lo tanto, su base es revolucionaria, mientras que la de
-todos los sistemas pasados de producción era esencialmente conservadora.
-
-Si la naturaleza misma de la gran industria necesita el cambio continuo
-en el trabajo, la transformación frecuente de las funciones y la
-movilidad del trabajador, por otra parte, en su forma capitalista,
-reproduce la antigua división del trabajo todavía más odiosamente;
-si el obrero estaba encadenado durante su vida a una operación de
-detalle, hace de él el accesorio de una máquina parcial. Sabemos
-que esta contradicción absoluta entre las necesidades técnicas de
-la gran industria y los caracteres sociales que reviste bajo el
-régimen capitalista, acaba por destruir todas las garantías de vida
-del trabajador, siempre amenazado, según hemos visto en el apartado
-cuarto del presente capítulo, de verse privado, a la vez que del medio
-de trabajo, de los medios de subsistencia y de quedar inútil por la
-supresión de su función particular; este antagonismo da origen, como
-hemos visto también en el apartado quinto, a la monstruosidad de un
-ejército industrial de reserva que por la miseria está a disposición de
-la demanda capitalista; conduce a las sangrías periódicas de la clase
-obrera, al despilfarro más desenfrenado de las fuerzas de trabajo,
-a los estragos de la anarquía social, que hace de cada progreso
-industrial una calamidad pública para la clase obrera.
-
-
-_La fábrica y la instrucción._
-
-A pesar de los obstáculos que encuentra la variación en el trabajo bajo
-el régimen capitalista, las catástrofes mismas que la gran industria
-ocasiona imponen la necesidad de reconocer el trabajo variado y, por
-consiguiente, el mayor desarrollo posible de las diversas aptitudes
-del trabajador como una ley de la producción moderna, siendo necesario
-a toda costa que las circunstancias se adapten al ejercicio normal
-de esta ley: es esta una cuestión de importancia vital. En efecto,
-la grande industria obliga a la sociedad, bajo pena de muerte, a
-reemplazar el individuo fraccionado, sobre el cual pesa una función
-productiva de detalle, por el individuo completo, que sabe hacer
-frente a las exigencias más diversas del trabajo y que en funciones
-alternativas no hace más que dar libre curso a sus diferentes
-capacidades naturales o adquiridas.
-
-La burguesía, que al crear para sus hijos las escuelas especiales
-obedecía tan solo a las tendencias íntimas de la producción moderna,
-ha concedido únicamente a los proletarios una sombra de enseñanza
-profesional. Pero si la legislación se ha visto en la necesidad de
-combinar la instrucción elemental, siquiera sea mezquina, con el
-trabajo industrial, la inevitable conquista del Poder político por la
-clase obrera introducirá en las escuelas públicas la enseñanza de la
-tecnología práctica y teórica. En la educación del porvenir el trabajo
-manual productivo irá unido a la instrucción y a la gimnasia para
-todos los jóvenes de uno y otro sexo que pasen de cierta edad y a los
-ejercicios militares para los varones; este es el único método para
-formar seres humanos completos.
-
-Evidentemente, el desarrollo de los elementos nuevos, que llegará por
-último a suprimir la antigua división del trabajo en la cual cada
-obrero está consagrado a una operación parcial, se halla en flagrante
-contradicción con el sistema industrial capitalista y con el medio
-económico en que coloca al obrero, pero el único camino por el que un
-sistema de producción y la organización social correspondiente marchan
-a su ruina y renovación, es el desenvolvimiento histórico de sus
-contradicciones y antagonismos.
-
-¡Zapatero, a tus zapatos! Esta frase, última expresión de la sensatez
-durante el periodo del oficio y de la manufactura, pasa a ser una
-locura el día en que el relojero Watt inventa la máquina de vapor, el
-barbero Arkwright el telar continuo y el platero Fulton el barco de
-vapor.
-
-
-_La fábrica y la familia._
-
-Ante la vergonzosa explotación del trabajo de los niños, los
-legisladores se han visto en la necesidad de intervenir poniendo coto
-no solamente a los derechos señoriales del capital, sino también a la
-autoridad de los padres; aunque afecto al capital, viendo la torpe
-crueldad de estos, el legislador ha tenido precisión de preservar a las
-generaciones venideras de una decadencia prematura; los representantes
-de las clases que dominan han tenido necesidad de dictar medidas
-contra los excesos de la explotación capitalista; ¿hay algo que pueda
-caracterizar mejor este sistema de producción como la necesidad de esas
-medidas?
-
-No es el abuso de la autoridad paterna el que ha creado la explotación
-de la niñez, antes al contrario, la explotación capitalista es la
-que ha hecho que esa autoridad degenere en abuso; la intervención de
-la ley es la confesión oficial de que la grande industria ha hecho
-una fatalidad económica de la explotación de mujeres y niños por
-el capital, que, al descomponer el hogar doméstico, ha destruido
-la familia obrera de otras épocas; es la confesión de que la
-gran industria ha convertido la autoridad paterna en dependencia
-del mecanismo social, destinada a hacer suministrar directa o
-indirectamente niños al capitalista por el proletario, que bajo pena
-de muerte tiene que desempeñar su papel de abastecedor y de mercader
-de esclavos. Así, pues, la legislación solo atiende a impedir los
-excesos de este sistema de esclavitud. Por terrible y desagradable
-que parezca en el medio actual la disolución de los antiguos lazos
-de la familia, la grande industria, por la decisiva importancia que
-concede a las mujeres y a los niños fuera del círculo doméstico en la
-producción socialmente organizada, no deja por eso de crear la nueva
-base económica sobre la cual se ha de constituir una forma superior
-de familia y de relaciones entre los sexos. Tan absurdo es considerar
-como absoluta y definitiva la actual constitución de la familia como
-sus constituciones oriental, griega y romana. La misma composición del
-trabajador colectivo por individuos de los dos sexos y de todas edades,
-fuente de corrupción y de esclavitud bajo la dominación capitalista,
-contiene los gérmenes de una próxima evolución social. En la Historia,
-como en la Naturaleza, la putrefacción es el laboratorio de la vida.
-
-
-_Consecuencias revolucionarias de la legislación de fábrica._
-
-Si bien imponen a cada establecimiento industrial, considerado
-aisladamente, la uniformidad y la regularidad, las leyes sobre
-la limitación de la jornada de trabajo, que han llegado a ser
-indispensables para proteger física y moralmente a la clase obrera,
-multiplican la anarquía y las crisis de la producción social por el
-enérgico impulso que dan al desarrollo mecánico; exageran la intensidad
-del trabajo y aumentan la competencia entre el obrero y la máquina;
-apresuran la transformación del trabajo aislado en trabajo organizado
-en grande y la concentración de capitales.
-
-Al destruir la pequeña industria y el trabajo domiciliario suprime el
-último refugio de una masa de trabajadores, a quienes priva de sus
-medios de subsistencia, y que quedan por este motivo a disposición del
-capital para el día en que a este le convenga admitirlos a trabajar;
-suprime, por lo tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo
-social. Generaliza al mismo tiempo la lucha directa entablada contra
-la dominación del capital, y desarrolla, a la vez que los elementos de
-formación de una nueva sociedad, las fuerzas destructoras de la antigua.
-
-
-X. _Gran industria y agricultura._
-
-Si el empleo de las máquinas en la agricultura se halla en gran parte
-exento de los inconvenientes y peligros físicos a que expone al
-obrero de fábrica, su tendencia a suprimir, a quitar de su puesto al
-trabajador, se realiza en ella con mayor fuerza.
-
-La gran industria obra en el dominio de la agricultura más
-revolucionariamente que en ningún otro punto, porque hace que
-desaparezca el labrador, baluarte de la sociedad antigua, y le
-sustituye con el asalariado. Las necesidades de transformación social
-y la lucha de clases quedan así reducidas en los campos al mismo nivel
-que en las ciudades.
-
-En la agricultura como en la manufactura, la transformación capitalista
-de la producción parece ser tan solo el suplicio del trabajador,
-el medio de trabajo un medio de subyugar, de explotar y empobrecer
-al trabajador, y la combinación social del trabajo la opresión
-combinada de su independencia individual. Pero la disgregación de
-los trabajadores agrícolas en vastos espacios quebranta su fuerza de
-resistencia, mientras que la concentración aumenta la de los obreros de
-las ciudades.
-
-En la agricultura moderna, de igual modo que en la industria de las
-ciudades, el aumento de productividad y el rendimiento superior del
-trabajo se obtienen a costa de la destrucción de la fuerza de trabajo.
-Además, cada progreso de la agricultura capitalista es un adelanto, no
-solamente en el arte de explotar al trabajador, sino también en el de
-agotar el suelo; cada progreso en el arte de hacerlo más fértil por un
-tiempo dado, un adelanto en la ruina de sus principios de fertilidad.
-
-La producción capitalista solo desarrolla el sistema de producción
-social agotando a la vez las dos fuentes de toda riqueza: la tierra y
-el trabajador.
-
-
-
-
-SECCIÓN QUINTA
-
-Nuevas consideraciones acerca de la producción de la supervalía.
-
-CAPÍTULO XVI
-
-SUPERVALÍA ABSOLUTA Y SUPERVALÍA RELATIVA
-
-Lo que caracteriza al trabajo productivo. -- La productividad del
-trabajo y la supervalía.
-
-
-_Lo que caracteriza al trabajo productivo._
-
-Hemos visto en el capítulo séptimo que si se considera el acto de
-trabajo desde el punto de vista de su resultado, que es el producto,
-medio y objeto de trabajo se presentan al mismo tiempo como medios de
-producción, y el trabajo mismo como trabajo productivo. Al adaptar un
-objeto exterior a sus necesidades, el hombre crea un producto, hace un
-trabajo productivo; mas, durante esta operación, el trabajo manual y el
-trabajo intelectual están unidos por lazos indisolubles, del mismo modo
-que el brazo y la cabeza no obran el uno sin la otra.
-
-Sin embargo, desde que el producto individual se ha transformado
-en producto social, en producto de un trabajador colectivo cuyos
-diferentes miembros toman parte en variadas operaciones para la
-confección del producto, si esta determinación del trabajo productivo,
-derivada de la naturaleza misma de la producción material, es verdadera
-en lo que se refiere al trabajador colectivo considerado como una sola
-persona, no es aplicable a cada uno de sus miembros individualmente.
-
-Para efectuar un trabajo productivo no es necesario que se ejecute
-un trabajo manual, basta con ser un órgano del trabajador colectivo
-o desempeñar una función cualquiera de él. Pero no es esto lo que
-caracteriza de una manera especial al trabajo productivo en el sistema
-capitalista.
-
-En este, el objeto de la producción es la supervalía, y no se reputa
-como trabajo productivo sino el del trabajador que produce supervalía
-al capitalista o cuyo trabajo fecunda el capital. Por ejemplo, un
-profesor en una escuela es un trabajador productivo, no porque forma
-útilmente el ánimo de sus alumnos, sino porque haciendo esto produce
-dinero a su patrono. El que este haya colocado su capital en una
-fábrica de lecciones, como hubiera podido colocarlo en una fábrica de
-embutidos, importa poco para la cuestión de negocio; es preciso ante
-todo que el capital produzca.
-
-Para en adelante, la idea de trabajo productivo no indica ya
-simplemente una relación entre actividad y resultado útil, sino ante
-todo una relación social que convierte al trabajo en instrumento
-inmediato para hacer producir valor al capital. También la Economía
-política clásica ha sostenido siempre que lo que caracterizaba al
-trabajo productivo era el crear supervalía.
-
-
-_La productividad del trabajo y la supervalía._
-
-La producción de la supervalía absoluta consiste, según hemos visto en
-el capítulo duodécimo, en la prolongación de la jornada de trabajo más
-allá del tiempo necesario al obrero para producir un equivalente de su
-subsistencia, y en la asignación de este trabajo al capitalista. A fin
-de aumentar ese sobretrabajo, se acorta el tiempo de trabajo necesario,
-haciendo producir el equivalente del salario en menos tiempo, y la
-supervalía así realizada es la supervalía relativa.
-
-La producción de la supervalía absoluta solo afecta a la duración
-del trabajo, mas la producción de la supervalía relativa transforma
-completamente sus procedimientos técnicos y sus combinaciones
-sociales. La supervalía se desarrolla, pues, juntamente con el sistema
-de producción capitalista propiamente dicho. Una vez establecido y
-generalizado este, la diferencia entre supervalía relativa y supervalía
-absoluta se echa de ver cuando se trata de elevar el tipo de la
-supervalía.
-
-Si se supone pagada la fuerza de trabajo en su justo valor, dados
-los límites de la jornada de trabajo, el tipo de la supervalía no
-puede elevarse sino aumentando la intensidad o la productividad del
-trabajo. Por el contrario, permaneciendo las mismas la intensidad y la
-productividad del trabajo, el tipo de la supervalía no puede elevarse
-sino merced a una prolongación de la jornada.
-
-No obstante, cualquiera que sea la duración de la jornada, el trabajo
-no creará supervalía si no posee el mínimum de productividad que pone
-al obrero en condiciones de producir, tan solo en una parte de la
-jornada, el equivalente de su propia subsistencia.
-
-Supongamos que el trabajo necesario para el sustento del productor y
-de su familia absorbe todo su tiempo disponible: ¿cómo encontraría
-medio de trabajar gratuitamente para otro? Sin un cierto grado de
-productividad del trabajo, no hay tiempo disponible; sin este exceso de
-tiempo, no hay sobretrabajo, y, por consiguiente, no hay supervalía,
-ni producto neto, pero tampoco hay capitalistas, ni esclavistas, ni
-señores feudales; en una palabra, no hay clase propietaria.
-
-Se ha tratado de explicar este grado de productividad necesaria, como
-una cualidad natural del trabajo; pero esta sería una productividad
-precoz con que la Naturaleza hubiera dotado al hombre al colocarlo en
-el mundo.
-
-Por el contrario, las facultades del hombre primitivo no se forman
-sino lentamente, bajo la presión de sus necesidades físicas. Cuando,
-merced a rudos esfuerzos, los hombres consiguen elevarse sobre su
-primer estado animal, y cuando ya, por consiguiente, su trabajo está en
-cierto modo socializado, entonces, y solamente entonces, se producen
-condiciones tales que el sobretrabajo de uno puede llegar a ser origen
-de vida para otro que se descarga sobre él del peso del trabajo, lo
-cual jamás se efectúa sin el auxilio de la fuerza, que somete el uno
-al otro. La productividad del trabajo es el resultado de un largo
-desenvolvimiento histórico.
-
-Excepción hecha del modo social de producción, la productividad del
-trabajo depende de las condiciones naturales en que se efectúa el
-trabajo. Todas estas condiciones pueden referirse al hombre mismo, a
-su raza, o a la Naturaleza que le rodea. Las condiciones naturales
-exteriores se descomponen, desde el punto de vista económico, en dos
-grandes clases: riqueza natural en medios de subsistencia, es decir,
-fertilidad del suelo, pesca abundante, etc., y riqueza natural en
-medios de trabajo, tales como saltos de agua, ríos navegables, maderas,
-metales, carbón, etc. En los orígenes de la civilización, la primera
-de las dos clases la simboliza; en una sociedad más adelantada, la
-civilización está representada por la segunda.
-
-La ventaja de las circunstancias naturales proporciona, si se quiere,
-la posibilidad, pero nunca la realidad del sobretrabajo, ni, por
-consiguiente, del producto neto o de la supervalía. Según sea el
-clima más o menos dulce, el suelo más o menos fértil, etc., el número
-de las primeras necesidades (alimento, vestido) y los esfuerzos
-que su satisfacción exige, serán mayores o menores; de suerte que,
-en circunstancias por otra parte semejantes, el tiempo de trabajo
-necesario variará de un país a otro; pero el sobretrabajo no puede
-comenzar sino allí donde acaba el trabajo necesario. Las influencias
-físicas que determinan la extensión relativa de este último imponen,
-pues, un límite natural al sobretrabajo; este límite natural retrocede
-a medida que la industria adelanta y, al paso que ella, los medios de
-producción.
-
-En nuestra sociedad, en la que el trabajador solo obtiene el permiso
-de trabajar para atender a su subsistencia a condición de producir
-supervalía, se cree generalmente que es una cualidad del trabajo humano
-el crear supervalía. Fijémonos, por ejemplo, en el habitante de las
-islas orientales del archipiélago asiático donde la palmera sagú crece
-en los bosques. Del interior de cada árbol se sacan, por término medio,
-de trescientas a cuatrocientas libras de harina comestible. Allí se
-va al bosque y se extrae el pan como entre nosotros se va a cortar la
-leña. Supongamos que un habitante de esas islas emplee una jornada
-de trabajo a fin de procurarse lo necesario para la satisfacción de
-sus necesidades durante una semana; se ve, pues, que la Naturaleza
-lo ha otorgado un favor, es decir, mucho descanso, y solo obligado
-por la fuerza emplearía ese tiempo de ocio en trabajar para otro, en
-sobretrabajo.
-
-Si la producción capitalista se introdujese en su isla, el buen insular
-debería trabajar tal vez seis días por semana para poder consagrar a
-su subsistencia el producto de una jornada de trabajo. La concesión
-de la Naturaleza no explicaría por qué trabajaba ahora seis días por
-semana en lugar de uno que antes bastaba para su subsistencia, en otros
-términos, por qué creaba supervalía. Únicamente explicaría por qué el
-sobretrabajo puede ser de cinco días y el trabajo necesario de uno
-solamente. En resumen, la productividad explica el grado alcanzado por
-la supervalía, pero nunca es causa de ella; la causa de la supervalía
-es siempre el sobretrabajo, cualquiera que sea el modo de arrancarlo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVII
-
-VARIACIONES EN LA RELACIÓN DE INTENSIDAD ENTRE LA SUPERVALÍA Y EL VALOR
-DE LA FUERZA DE TRABAJO
-
-I. La duración y la intensidad del trabajo no cambian, su productividad
-cambia. -- II. La duración y la productividad del trabajo no cambian,
-su intensidad cambia. -- III. La intensidad y la productividad del
-trabajo no cambian, su duración cambia. -- IV. Cambios simultáneos en
-la duración, en la intensidad y en la productividad del trabajo.
-
-
-Hemos visto que la relación de intensidad entre la supervalía y
-el precio de la fuerza de trabajo está determinada: 1.º, por la
-duración del trabajo o su grado de extensión; 2.º, por su grado
-de intensidad, según el cual diferentes cantidades de trabajo son
-consumidas en el mismo tiempo; 3.º, por su grado de productividad,
-según el cual la misma cantidad de trabajo produce en el mismo tiempo
-diferentes cantidades de productos. Evidentemente, esto dará lugar a
-variadas combinaciones según que uno de estos tres elementos cambie
-de intensidad y los otros dos no cambien, o que dos, o los tres,
-cambien al mismo tiempo. Además, uno de ellos puede aumentar cuando
-otro disminuye, o sencillamente aumentar o disminuir más que este.
-Examinemos las combinaciones principales.
-
-
-I. _La duración y la intensidad del trabajo no cambian, su
-productividad cambia._
-
-Admitidas estas condiciones, obtenemos las tres leyes siguientes:
-
-1.ª La jornada de trabajo de una duración dada produce siempre el mismo
-valor, cualesquiera que sean los cambios efectuados en la productividad
-del trabajo.
-
-Si una hora de trabajo de intensidad ordinaria produce un valor de 50
-céntimos, una jornada de doce horas no producirá más que un valor de
-6 pesetas. Suponemos que el valor del dinero es siempre invariable.
-Si la productividad del trabajo aumenta o disminuye, la misma jornada
-suministrará simplemente más o menos productos, y el valor de 6 pesetas
-se distribuirá así entre más o menos mercancías.
-
-2.ª La supervalía y el valor de la fuerza de trabajo cambian en sentido
-opuesto una respecto de otra. La supervalía aumenta al tiempo que la
-productividad del trabajo o disminuye en la misma medida que ella, es
-decir, cambia en el mismo sentido; mientras que el valor de la fuerza
-de trabajo cambia en sentido contrario: aumenta cuando la productividad
-disminuye, y recíprocamente.
-
-La jornada de doce horas produce siempre el mismo valor, 6 pesetas,
-por ejemplo, cuya supervalía forma una parte de ese valor y otra el
-equivalente de la fuerza de trabajo; pongamos 3 pesetas por cada una.
-Es evidente que, no pudiendo exceder de 6 pesetas las dos partes
-reunidas, la supervalía no puede alcanzar un precio de 4 pesetas sin
-que la fuerza de trabajo quede reducida a 2 pesetas, y viceversa.
-
-Si un aumento de productividad permite proporcionar en cuatro horas
-la misma masa de subsistencias que antes exigía seis horas, estando
-determinado el valor de la fuerza obrera por el valor de dichas
-subsistencias, disminuye de 3 pesetas a 2; pero ese mismo valor se
-eleva de 3 pesetas a 4, si una disminución de productividad exige ocho
-horas de trabajo donde antes solo se necesitaban seis. Puesto que la
-supervalía aumenta cuando el valor de la fuerza de trabajo disminuye, y
-recíprocamente, dedúcese que el aumento de productividad, al disminuir
-el valor de la fuerza de trabajo, debe aumentar la supervalía, y que
-la disminución de productividad, al aumentar el valor de la fuerza de
-trabajo, debe disminuir la supervalía; se sabe que los únicos cambios
-de productividad que actúan sobre el valor de la fuerza obrera son los
-concernientes a las industrias cuyos productos entran en el consumo
-ordinario del trabajador.
-
-De este cambio en sentido contrario no debe deducirse que no hay cambio
-más que en la misma proporción. En efecto, si, suponiendo siempre
-que una jornada produce un valor de 6 pesetas, el valor de la fuerza
-de trabajo es de 4 pesetas, la supervalía será de 2 pesetas; si, a
-consecuencia de un aumento de productividad, el valor de la fuerza de
-trabajo desciende a 3 pesetas, la supervalía se eleva en seguida a 3
-pesetas; esta misma diferencia de una peseta disminuye el valor de la
-fuerza de trabajo, que era de 4 pesetas, en una cuarta parte o un 25
-por 100, y aumenta la supervalía, que era de 2 pesetas, en una mitad o
-un 50 por 100.
-
-3.ª El aumento o la disminución de la supervalía es siempre el efecto
-y jamás la causa de la disminución o del aumento correspondiente del
-valor de la fuerza de trabajo.
-
-Supongamos que el valor de 6 pesetas de una jornada de trabajo de doce
-horas se divide en 4 pesetas, valor de la fuerza de trabajo, y en una
-supervalía de 2 pesetas, o, en otros términos, que hay ocho horas de
-trabajo necesario y cuatro de sobretrabajo. Si la productividad del
-trabajo se duplica, entonces el obrero solo necesitará la mitad del
-tiempo que hasta aquí había necesitado para producir el equivalente
-de su subsistencia cotidiana. Su trabajo necesario descenderá de
-ocho horas a cuatro, y, por consiguiente, su sobretrabajo se elevará
-de cuatro horas a ocho, así como el valor de su fuerza de trabajo
-descenderá de 4 pesetas a 2, y esta rebaja elevará la supervalía de
-2 pesetas a 4. Luego el cambio de la productividad del trabajo es el
-que principalmente hace aumentar o disminuir el valor de la fuerza
-de trabajo, mientras que el movimiento ascendente o descendente de
-esta, produce por su parte un movimiento de la supervalía en sentido
-contrario.
-
-No obstante, esa reducción del precio de la fuerza de trabajo a su
-valor, determinada por el de las subsistencias necesarias para el
-sustento del obrero, puede tropezar, según el grado de resistencia
-de este y la presión del capital, con obstáculos que no le permitan
-realizarse sino incompletamente. La fuerza de trabajo puede pagarse a
-más de su valor, aunque su precio no varíe o disminuya, si el trabajo
-excede de su nuevo valor, si, en el ejemplo precedente, sigue siendo
-superior a 2 pesetas después de haberse duplicado la productividad del
-trabajo.
-
-Algunos economistas han sostenido que la supervalía puede elevarse, sin
-que disminuya la fuerza de trabajo, reduciendo los impuestos que paga
-el capitalista. Una disminución de impuestos no afecta absolutamente
-nada a la cantidad de sobretrabajo, y, por consiguiente, de supervalía,
-que el capitalista arranca al obrero. Únicamente cambia la proporción
-según la cual el capitalista embolsa la supervalía o tiene que
-repartirla con otros. No altera, pues, la relación que existe entre la
-supervalía y el valor de la fuerza de trabajo.
-
-
-II. _La duración y la productividad del trabajo no cambian, su
-intensidad cambia._
-
-Si su productividad aumenta, el trabajo rinde en el mismo tiempo más
-productos, pero no más valor. Si su intensidad aumenta, rinde en el
-mismo tiempo, no solamente más productos, sino también más valor,
-puesto que, en este caso, el aumento de productos proviene de un
-aumento de trabajo. Dadas su duración y su productividad, el trabajo
-crea, pues, tanto más valor cuanto más excede su grado de intensidad de
-la intensidad media social.
-
-Como el valor producido durante una jornada de doce horas, por ejemplo,
-deja así de estar encerrado en límites fijos, se deduce que supervalía
-y valor de la fuerza de trabajo pueden cambiar en el mismo sentido,
-marchando paralelamente, en proporción igual o desigual. Si la misma
-jornada, merced a un aumento de la intensidad del trabajo, produce 8
-pesetas en lugar de 6, es evidente que la parte del obrero y la del
-capitalista pueden elevarse a un tiempo de 3 pesetas a 4.
-
-Semejante elevación en el precio de la fuerza de trabajo no significa
-que se ha pagado por ella más de su valor, porque el aumento de la
-intensidad del trabajo se refleja en el valor de la fuerza obrera, pues
-apresura el desgaste de esta. A pesar de este alza, el precio puede ser
-inferior al valor. Sucede esto cuando la elevación del precio no basta
-para compensar el aumento de desgaste de la fuerza de trabajo.
-
-
-III. _La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su
-duración cambia._
-
-Bajo el aspecto del cambio de duración, el trabajo puede reducirse
-o prolongarse. En las condiciones mencionadas obtenemos las leyes
-siguientes:
-
-1.ª El valor realizado en una jornada de trabajo aumenta o disminuye al
-mismo tiempo que su duración.
-
-2.ª Todo cambio en la relación de cantidad entre la supervalía y el
-valor de la fuerza de trabajo, proviene de un cambio de la cantidad del
-sobretrabajo y, por consiguiente, de la supervalía.
-
-3.ª El valor absoluto de la fuerza de trabajo no puede cambiar sino
-mediante la acción que ejerce sobre su desgaste la prolongación del
-sobretrabajo; todo cambio de este valor absoluto es, pues, el efecto y
-jamás la causa de un cambio en la cantidad de la supervalía.
-
-Supongamos que la jornada de trabajo compuesta de doce horas, seis
-de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, produce un valor de 50
-céntimos por hora, o sea 6 pesetas, del cual percibe la mitad el obrero
-y la otra mitad el capitalista.
-
-Empecemos reduciendo a diez horas la jornada de trabajo, que antes era
-de doce. Al reducirse, no produce más que un valor de 5 pesetas. Siendo
-el trabajo necesario de seis horas, el sobretrabajo queda reducido
-de seis horas a cuatro, y la supervalía desciende de 3 pesetas a 2.
-Aun siguiendo invariable, el valor de la fuerza de trabajo gana en
-cantidad, relativamente a la supervalía, gracias a la disminución de
-esta, que es, en efecto, como 3 es a 2, de 150 por 100, en vez de ser
-como 3 es a 3, o de 100 por 100. El capitalista no podría desquitarse
-sino pagando por la fuerza de trabajo menos de su valor. En el fondo
-de las elucubraciones ordinarias contra la reducción de la jornada de
-trabajo, se advierte la suposición de que las cosas se hallan en las
-condiciones aquí admitidas, es decir, que se suponen inalterables la
-productividad y la intensidad del trabajo, cuyo aumento, en suma, sigue
-siempre a la reducción de la jornada.
-
-Si se prolonga la jornada de doce horas a catorce, estas dos horas se
-añaden al sobretrabajo y la supervalía se eleva de 3 pesetas a 4. Por
-más que el valor nominal de la fuerza de trabajo sea el mismo, pierde
-en cantidad, relativamente a la supervalía, a causa del aumento de
-esta; en efecto, la supervalía es como 3 es a 4, de 75 por 100, en vez
-de ser como 3 es a 3, de 100 por 100.
-
-El valor de la fuerza de trabajo puede disminuir con una jornada de
-trabajo prolongada, aunque su precio no cambie o se eleve, si este
-precio no compensa el gran gasto en fuerza vital que el trabajo
-prolongado impone al obrero.
-
-
-IV. _Cambios simultáneos en la duración, en la intensidad y en la
-productividad del trabajo._
-
-No nos detendremos a examinar todas las combinaciones posibles, fáciles
-en suma de resolver por lo que antecede; solo nos detendremos en un
-caso de interés especial: en el aumento de la intensidad y de la
-productividad del trabajo junto con la disminución de su duración.
-
-El aumento de la productividad del trabajo y de su intensidad
-multiplica la masa de las mercancías obtenidas en un tiempo dado, y,
-por tanto, acorta la parte de la jornada en que el obrero no hace más
-que producir un equivalente de su subsistencia. Esta parte necesaria,
-pero susceptible de disminución, de la jornada de trabajo forma el
-límite absoluto de esta, al cual es imposible descender bajo el régimen
-capitalista. Suprimido este régimen, el sobretrabajo desaparecería y
-la jornada entera tendría por límite el tiempo de trabajo necesario.
-Sin embargo, no hay que olvidar que una parte del sobretrabajo actual,
-la parte consagrada a la formación de un fondo de reserva y de
-acumulación, se contaría entonces como trabajo necesario, mientras que
-la extensión actual de este trabajo está limitada solamente por los
-gastos de manutención de una clase de asalariados destinada a producir
-la riqueza de sus dueños.
-
-Cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, menor puede ser
-su duración, y cuanto más corta sea su duración, más puede aumentar
-su intensidad. Desde el punto de vista social, se aumenta también la
-productividad del trabajo suprimiendo todo gasto inútil, ya en medios
-de producción, ya en fuerza vital. Cierto que el régimen capitalista
-impone la economía de los medios de producción a cada establecimiento
-tomado aisladamente; pero, a más de hacer del insensato derroche de
-la fuerza obrera un medio de economía para el explotador, necesita
-también, por su sistema de competencia anárquica, el despilfarro
-más desenfrenado del trabajo productivo y de los medios sociales de
-producción, fuera de las muchas funciones parásitas que engendra y que
-el mismo capitalista hace más o menos indispensables.
-
-Determinadas la intensidad y la productividad del trabajo, el tiempo
-que la sociedad debe consagrar a la producción material es tanto
-más corto, y el tiempo disponible para el libre desarrollo de los
-individuos tanto más largo, cuanto más equitativamente está distribuido
-el trabajo entre todos los miembros de la sociedad y cuanto menos
-una clase se descarga sobre otra de esta necesidad impuesta por la
-Naturaleza. En este sentido, la disminución de la jornada encuentra
-su último límite en la generalización del trabajo manual: trabajando
-todos, corresponderá a cada uno el menor tiempo de trabajo posible.
-
-La sociedad capitalista compra el descanso, la holganza de una sola
-clase mediante la transformación de la vida entera de las masas en
-tiempo de trabajo.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVIII
-
-EXPRESIONES DEL TIPO DE LA SUPERVALÍA
-
-Fórmulas diversas que explican este tipo. -- La supervalía proviene del
-trabajo no pagado.
-
-
-_Fórmulas diversas que explican este tipo._
-
-Hemos visto en el capítulo noveno que el tipo de la supervalía es
-igual a la relación de la supervalía con el capital variable, o a la
-relación de la supervalía con el valor de la fuerza de trabajo, o bien
-a la relación del sobretrabajo con el trabajo necesario. El tipo de
-la supervalía se expresa, finalmente, por la relación del trabajo no
-pagado con el trabajo pagado.
-
-
-_La supervalía proviene del trabajo no pagado._
-
-Lo que el capitalista paga no es el trabajo, el producto, sino la
-fuerza de trabajo, la facultad de producir. Al comprar esta fuerza
-por un día, una semana, etc., el capitalista obtiene en cambio el
-derecho de explotarla durante un día, una semana, etc. El tiempo de
-explotación se divide en dos periodos. Durante uno, la actividad de su
-fuerza produce solo un equivalente de su precio; durante el otro es
-gratuito y produce, por consecuencia, al capitalista un valor por el
-cual no paga equivalente alguno, que no le cuesta nada. En este caso,
-el sobretrabajo de donde saca la supervalía puede denominarse trabajo
-no pagado.
-
-Vese ahora cuán poco hay que fiar de la opinión de personas interesadas
-en ocultar la verdad, las cuales se esfuerzan en dar a este cambio
-de la parte variable del capital por el uso de la fuerza de trabajo,
-que conduce a la apropiación del producto por el no productor, la
-falsa apariencia de una relación de asociación, en la cual el obrero
-y el capitalista comparten el producto, en atención a la cantidad de
-elementos suministrados por cada uno.
-
-El capital no es tan solo, como dice Adam Smith, la facultad de
-disponer del trabajo de otro, sino que es principalmente la facultad
-de disponer de un _trabajo no pagado_. Toda supervalía, cualquiera
-que sea su forma particular, beneficio, réditos, rentas, etc., es, en
-sustancia, la materialización de un trabajo no pagado. Todo el secreto
-del poder que tiene el capital de procrear estriba en el hecho de que
-dispone de cierta cantidad de trabajo de otro, que no paga.
-
-
-
-
-SECCIÓN SEXTA
-
-El salario.
-
-CAPÍTULO XIX
-
-TRANSFORMACIÓN DEL VALOR O DEL PRECIO DE LA FUERZA DE TRABAJO EN SALARIO
-
-El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo.
--- La forma salario oculta la relación verdadera entre capital y
-trabajo.
-
-
-_El salario es el precio, no del trabajo, sino de la fuerza de trabajo._
-
-Si se examina solo superficialmente la sociedad burguesa, parece que en
-ella el salario del trabajador es la retribución del trabajo, es decir,
-que se paga cierta cantidad de dinero por otra cantidad determinada de
-trabajo. El trabajo está, pues, considerado como una mercancía cuyos
-precios corrientes oscilan, aumentando o disminuyendo su valor.
-
-Pero ¿qué cosa es el valor? El valor representa el trabajo social
-gastado en la producción de una mercancía. Y ¿cómo medir la cantidad de
-valor de una mercancía? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo
-se determinará, por ejemplo, el valor de un trabajo de doce horas? Por
-las doce horas de trabajo que contiene, lo cual evidentemente carece de
-sentido.
-
-Para ser llevado y vendido en el mercado a título de mercancía, el
-trabajo debería, en todo caso, existir de antemano. Pero si el
-trabajador pudiese prestarle una existencia material, separada e
-independiente de su persona, vendería entonces mercancía y no trabajo.
-
-Quien en el mercado se presenta directamente al capitalista, no
-es el trabajo, sino el trabajador. Lo que este vende es su propio
-individuo, su fuerza de trabajo. Desde el instante que empieza a poner
-en actividad su fuerza, es decir, desde que empieza a trabajar, desde
-que su trabajo existe, este trabajo ha dejado ya de pertenecerle y no
-puede ser vendido por él. El trabajo es la sustancia y la medida de
-los valores, pero él por sí mismo no tiene valor alguno. La expresión
-«valor del trabajo» es una expresión inexacta, que tiene origen en las
-formas aparentes de las relaciones de producción.
-
-Una vez admitido este error, la Economía política clásica se preguntó
-cómo se había determinado el precio del trabajo. Desde luego reconoció
-que, lo mismo respecto al trabajo que a cualquiera otra mercancía, la
-relación entre la oferta y la demanda no significa otra cosa sino las
-oscilaciones del precio de mercado sobre o bajo cierto tipo. En cuanto
-la oferta y la demanda se equilibran, cesan las variaciones de precio
-que habían ocasionado, pero también cesa en aquel punto el efecto de
-la oferta y de la demanda. En su estado de equilibrio, el precio del
-trabajo no depende ya de su acción; ¿de qué depende, pues? Este precio
-no puede ser, lo mismo para el trabajo que para toda otra mercancía,
-más que su valor expresado en dinero; este valor lo determinó la
-Economía política por el valor de las subsistencias necesarias para el
-sostenimiento y reproducción del trabajador. No cabe duda que de este
-modo sustituyó el objeto aparente de sus investigaciones, el valor
-del trabajo, por el valor de la fuerza de trabajo, fuerza que solo
-existe en la persona del trabajador y se diferencia de su función, el
-trabajo, como una máquina se diferencia de sus operaciones. Pero la
-Economía política clásica no paró mientes en la confusión introducida.
-
-
-_La forma salario oculta la relación verdadera entre capital y trabajo._
-
-En efecto, según todas las apariencias, lo que el capitalista paga es
-el valor de la utilidad que el obrero le produce, el valor del trabajo.
-Además, el trabajador no percibe su salario hasta después de haber
-entregado su trabajo. Ahora bien, como medio de pago, el dinero no
-hace más que realizar tardíamente el valor o el precio del artículo
-producido, o sea, en el caso precedente, el valor o el precio del
-trabajo ejecutado. La sola experiencia de la vida práctica no hace
-resaltar la doble utilidad del trabajo: la propiedad de satisfacer una
-necesidad, propiedad que tiene de común con todas las mercancías, y la
-de crear valor, propiedad que le distingue de todas las mercancías y le
-impide, por ser elemento que crea valor, tenerlo por sí propio.
-
-Examinemos una jornada de doce horas que produce un valor de 6 pesetas,
-y del que la mitad equivale al valor cotidiano de la fuerza de trabajo.
-Confundiendo el valor de la fuerza con el valor de su función, con el
-trabajo que ejecuta, se obtiene esta fórmula: el trabajo de doce horas
-tiene un valor de 3 pesetas, llegándose así al resultado absurdo de que
-un trabajo que crea un valor de 6 pesetas, no vale más que 3. Pero esto
-no es visible en la sociedad capitalista. El valor de 3 pesetas, para
-cuya producción solo son necesarias seis horas de trabajo, se presenta
-en ella como el valor de la jornada entera de trabajo. Al recibir un
-salario cotidiano de 3 pesetas, parece que el obrero recibe el valor
-íntegro de su trabajo, sucediendo esto precisamente porque el excedente
-del valor de su producto sobre el de su salario afecta la forma de una
-supervalía de 3 pesetas creada por el capital y no por el trabajo.
-
-La forma salario, o pago directo del trabajo, hace desaparecer, pues,
-todo vestigio de la división de la jornada en trabajo necesario y
-sobretrabajo, en trabajo pagado y en trabajo no pagado, de suerte que
-se considera pagado todo el trabajo del obrero libre. El trabajo que
-el siervo ejecuta para sí propio y el que está obligado a ejecutar
-para su señor, son perfectamente diferentes uno de otro, y tienen
-lugar en sitios diversos. En el sistema esclavista, aun la parte de
-la jornada en que el esclavo reemplaza el valor de sus subsistencias
-y en la cual trabaja realmente para sí propio, no parece sino que
-trabaja para su propietario; todo su trabajo reviste la apariencia
-de trabajo no pagado. Sucede lo contrario con el trabajo asalariado:
-aun el sobretrabajo o trabajo no pagado afecta la apariencia de
-trabajo pagado. En la esclavitud, la relación de propiedad oculta
-el trabajo del esclavo para sí mismo; en el salariado, la relación
-monetaria encubre el trabajo gratuito que el asalariado produce para su
-capitalista.
-
-Compréndese ahora la inmensa importancia que tiene en la práctica este
-cambio de forma, el cual hace aparecer la retribución de la fuerza de
-trabajo como salario del trabajo, el precio de la fuerza como precio de
-su función. La forma aparente hace invisible la relación efectiva entre
-capital y trabajo; de esa forma aparente dimanan todas las nociones
-jurídicas del asalariado y del capitalista, todas las mistificaciones
-de la producción capitalista, todas las ilusiones liberales y todas las
-glorificaciones justificativas de la Economía política vulgar.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XX
-
-EL SALARIO A JORNAL
-
-El precio del trabajo. -- Paros parciales y reducción general de la
-jornada de trabajo. -- El bajo precio del trabajo y la prolongación de
-la jornada.
-
-
-El salario reviste a su vez formas muy variadas; examinaremos sus dos
-formas fundamentales: el salario a jornal y el salario a destajo.
-
-
-_El precio del trabajo._
-
-La venta de la fuerza de trabajo tiene siempre lugar, como hemos visto,
-por un periodo de tiempo determinado. El valor diario, semanal, etc.,
-de la fuerza de trabajo se presenta, pues, bajo la forma aparente de
-salario a jornal, es decir, por días, por semanas, etc.
-
-En el salario a jornal hay que hacer distinción entre el importe total
-del salario diario, semanal, etc., y el precio del trabajo. En efecto,
-es evidente que, según la extensión de la jornada, el mismo salario
-cotidiano, semanal, etc., puede representar precios de trabajo muy
-diversos. El precio medio del trabajo se obtiene dividiendo el valor
-medio diario de la fuerza de trabajo por el número medio de horas de la
-jornada de trabajo. Si el valor diario es, por ejemplo, de 3 pesetas y
-la jornada de trabajo de doce horas, el precio de una hora es igual a 3
-pesetas divididas por 12, o sean 25 céntimos. El precio de la hora así
-averiguado, es la medida del precio del trabajo.
-
-El salario puede quedar invariable y el precio del trabajo puede
-aumentar o disminuir. Si, por ejemplo, la jornada es de diez horas y
-el salario el mismo, de 3 pesetas, la hora de trabajo se paga a 30
-céntimos; si la jornada es de quince horas, ya solo se paga la hora
-a 20 céntimos. Por el contrario, el salario puede elevarse aunque el
-precio del trabajo no varíe o disminuya. Si la jornada media es de diez
-horas y el valor cotidiano de la fuerza de trabajo es de 3 pesetas, el
-precio de la hora es de 30 céntimos; si, a consecuencia de un aumento
-de obra, el obrero trabaja doce horas en lugar de diez, entonces,
-sin cambiar el precio del trabajo, el salario cotidiano se elevará a
-3,60 pesetas; hay que advertir que, en este último caso, a pesar de
-la elevación del salario, la fuerza de trabajo se paga a menos de su
-valor, pues esta elevación no compensa el mayor desgaste de la fuerza
-resultante del aumento de trabajo.
-
-En general, dada la duración del trabajo diario o semanal, el salario
-cotidiano o semanal dependerá del precio del trabajo; dado el precio
-del trabajo, el salario por día o por semana dependerá de la duración
-del trabajo diario o semanal.
-
-
-_Paros parciales y reducción general de la jornada de trabajo._
-
-Ya hemos dicho que el precio de una hora de trabajo, medida del salario
-a jornal, se obtiene dividiendo el valor diario de la fuerza de trabajo
-por el número de horas de la jornada ordinaria. Pero si el patrono no
-da ocupación al obrero con regularidad durante ese número de horas,
-este percibe tan solo una parte de su salario regular. He aquí, pues,
-el origen de los males que resultan para el obrero de una ocupación
-insuficiente, de un paro parcial.
-
-Si el tiempo que ha servido de base para el cálculo del salario a
-jornal es de doce horas, por ejemplo, y el obrero no está ocupado
-más que seis u ocho, su salario por horas, que multiplicado por doce
-equivale al valor de sus subsistencias necesarias, desciende de este
-valor indispensable desde que, a consecuencia de una reducción de
-ocupación, no se halla multiplicado sino por seis o por ocho, es decir,
-por un número inferior a doce.
-
-Como es lógico, no debe confundirse el efecto de esta insuficiencia
-de ocupación con su disminución, que resultaría de una rebaja general
-de la jornada de trabajo. En el primer caso, el precio ordinario del
-trabajo se calcula suponiendo que la jornada regular es de doce horas,
-y si el obrero trabaja menos, supongamos ocho horas, no percibe lo
-suficiente; mientras que, en el segundo caso, el precio ordinario del
-trabajo se calcularía estableciendo que la jornada regular fuese, por
-ejemplo, de ocho horas, y, por consecuencia, el precio de la hora sería
-más elevado. Podría suceder que aun entonces el obrero no percibiese su
-salario regular; pero esto solo sucedería si estaba ocupado menos de
-ocho horas, mientras que en el primer caso ocurre no estando ocupado
-doce horas.
-
-
-_El precio inferior del trabajo y la prolongación de la jornada._
-
-En ciertos ramos de la industria en que domina el salario a jornal, es
-costumbre contar como regular una jornada de cierto número de horas,
-diez, por ejemplo. Después comienza el trabajo suplementario, el cual,
-tomando como tipo la hora de trabajo, está algo más remunerado. A
-causa de la inferioridad del precio del trabajo durante el tiempo
-reglamentario, el obrero se ve obligado, para obtener un salario
-suficiente, a trabajar durante el tiempo suplementario que está
-menos mal pagado. Esto conduce, en provecho del capitalista, a una
-prolongación de la jornada de trabajo. La limitación legal de la
-jornada de trabajo pone fin a esta canallada.
-
-Hemos visto más arriba que, dado el precio del trabajo, el salario
-cotidiano o semanal depende de la duración del trabajo suministrado.
-De esto resulta que, mientras más inferior sea el precio del trabajo,
-más larga debe ser la jornada para que el obrero alcance un salario
-suficiente. Si el precio de la hora de trabajo es de 15 céntimos, el
-obrero debe trabajar quince horas para obtener un salario cotidiano de
-2,25 pesetas; si el precio de la hora de trabajo es de 25 céntimos,
-una jornada de doce horas le basta para obtener un salario cotidiano
-de 3 pesetas. El precio inferior del trabajo, pues, hace forzosa la
-prolongación del tiempo de trabajo.
-
-Pero si la prolongación de la jornada es el efecto natural del precio
-inferior del trabajo, puede ser también causa de una baja en el precio
-del trabajo, y, por consiguiente, en el salario cotidiano o semanal.
-Si, gracias a la prolongación de la jornada, un hombre ejecuta la
-tarea de dos, la oferta de trabajo aumenta, por más que no haya
-variado el número de obreros que hay en el mercado. La competencia así
-creada entre los obreros, permite al capitalista reducir el precio
-del trabajo, reducción que, como ya hemos visto, permite a su vez que
-prolongue aún más la jornada. Por consiguiente, el capitalista saca
-doble provecho de la disminución del precio corriente del trabajo y de
-su duración extraordinaria.
-
-No obstante, esta facultad de disponer de una cantidad considerable de
-trabajo no pagado, no tarda en convertirse en medio de competencia
-entre los mismos capitalistas; para atraer el mayor número de
-compradores, rebajan el precio de venta de las mercancías, que les
-salen a menos coste; este precio concluye por fijarse en una cantidad
-excesivamente pequeña, la cual, a contar desde ese momento, forma
-la base normal de un salario miserable para los obreros de aquellos
-industriales.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXI
-
-EL SALARIO A DESTAJO
-
-Esta forma del salario no altera en nada su naturaleza. --
-Particularidades que hacen de este forma del salario la más conveniente
-para la producción capitalista.
-
-
-_Esta forma del salario no altera en nada su naturaleza._
-
-El salario a destajo parece a primera vista demostrar que se paga al
-obrero, no el valor de su fuerza, sino el del trabajo ya realizado
-en el producto, y que el precio de este trabajo está determinado por
-la capacidad de ejecución del productor. En realidad, solo es una
-transformación del salario a jornal.
-
-Supongamos que la jornada ordinaria de trabajo es de doce horas, seis
-de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, seis pagadas y seis
-no pagadas, y que el valor producido es de 6 pesetas. El producto
-de una hora de trabajo será, por consiguiente, de 50 céntimos. La
-experiencia ha establecido que un obrero, trabajando con el grado
-medio de intensidad y de habilidad, y empleando, por tanto, solo el
-tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un
-artículo, entregue en doce horas doce de estos productos o fracciones
-de producto. Estas doce porciones, deducidos los medios de producción
-que contienen, valen 6 pesetas, y cada una de ellas vale 50 céntimos.
-El obrero recibe por cada fracción 25 céntimos, y gana así 3 pesetas
-en doce horas, mientras que las mercancías, producto de doce horas de
-trabajo, valen 6 pesetas, deducidos los medios de producción consumidos.
-
-Así como en el sistema del salario a jornal es indiferente decir que
-el obrero trabaja seis horas para sí y seis para el capitalista, o la
-mitad de cada hora para él y la otra mitad para el patrono, asimismo
-en este caso puede decirse indiferentemente que cada fracción de
-producto está mitad pagada y mitad no pagada, o que el precio de seis
-fracciones de producto no es más que un equivalente de la fuerza de
-trabajo, mientras que la supervalía está contenida en las otras seis
-suministradas gratuitamente por el obrero. En el salario a jornal, el
-trabajo se mide por su duración inmediata; en el salario a destajo,
-por la cantidad de productos suministrados en un espacio de tiempo
-determinado; pero, en ambos casos, el valor de una jornada de trabajo
-está determinado por el valor diario de la fuerza de trabajo. El
-salario a destajo no es, pues, sino una forma modificada del salario a
-jornal.
-
-Si la productividad del trabajo aumenta, si la cantidad de productos
-realizable en cierto tiempo se duplica, por ejemplo, el salario a
-destajo bajará en la misma proporción, disminuirá una mitad, de suerte
-que el salario cotidiano no variará absolutamente. De una manera o de
-otra, lo que el capitalista paga no es el trabajo, sino la fuerza de
-trabajo. Tal forma de retribución puede ser más favorable que tal otra
-para el desarrollo de la producción capitalista, pero ninguna modifica
-la naturaleza del salario.
-
-
-_Particularidades que hacen de esta forma del salario la más
-conveniente para la producción capitalista._
-
-Dentro de esta forma de salario, la obra debe ser de una calidad media
-para que la fracción de producto se pague al precio estipulado. Bajo
-este concepto, el salario a destajo es un manantial inagotable de
-pretextos para retener parte del salario del obrero y para privarle de
-lo que le pertenece.
-
-Al mismo tiempo suministra al capitalista una medida exacta de la
-intensidad del trabajo. No se paga más tiempo de trabajo que el que
-contiene una masa de productos determinada de antemano y establecida
-experimentalmente. Si el obrero no posee la capacidad media de
-ejecución, si no puede suministrar en su jornada el mínimum fijado, se
-le despide.
-
-Aseguradas así la calidad y la intensidad del trabajo, por la forma
-misma del salario, se hace innecesaria una gran parte del trabajo de
-vigilancia. En esto se funda, no solo el trabajo moderno a domicilio,
-sino todo un sistema de opresión y de explotación jerárquicamente
-constituido. Este sistema reviste dos formas fundamentales.
-
-Por una parte, el salario a destajo facilita la intervención de
-parásitos entre el capitalista y el trabajador, o sea la contrata. La
-ganancia de los contratistas proviene exclusivamente de la diferencia
-que existe entre el precio del trabajo que paga el capitalista y la
-porción de este precio que ellos asignan al obrero. Por otra parte,
-el salario a destajo permite al capitalista ajustar en un tanto cada
-fracción de producto con un obrero principal, jefe de grupo o tanda,
-etc., el cual se encarga, por el precio estipulado, de buscar el
-personal necesario y de pagarlo. La explotación de los trabajadores por
-el capital se complica en este caso con una explotación del trabajador
-por el trabajador.
-
-Con el salario a destajo, el interés personal impele al obrero a
-redoblar sus fuerzas todo lo posible, lo cual facilita al capitalista
-la elevación de la intensidad ordinaria del trabajo; el obrero está
-igualmente interesado en prolongar la jornada de trabajo, pues es el
-único modo de aumentar su salario cotidiano o semanal. De aquí se
-origina una reacción semejante a la de que hemos hablado al final del
-capítulo anterior.
-
-El salario a jornal supone, con raras excepciones, la igualdad de
-remuneración para los obreros encargados de una misma tarea. El salario
-a destajo, en el cual el precio del tiempo de trabajo se mide por una
-cantidad determinada de producto, varía naturalmente según lo que la
-cantidad de producto suministrada en un tiempo dado exceda del mínimum
-establecido. La diferencia de habilidad, de fuerza, de energía, de
-perseverancia entre los trabajadores individuales, ocasionan en esta
-forma de salario grandes diferencias en sus ganancias respectivas.
-
-Por lo demás, esto no altera lo más mínimo la relación general
-existente entre el capital y el salario del trabajador. En primer
-lugar, esas diferencias individuales se nivelan en el conjunto
-del taller. En segundo lugar, la proporción entre el salario y la
-supervalía no está modificada en este segundo sistema de salario, pues
-al salario individual de cada obrero corresponde la masa de supervalía
-suministrada por él. El salario a destajo tiende por esto mismo a
-desarrollar, por una parte, el espíritu de independencia y de autonomía
-en los trabajadores, y, por otra, la competencia que se hacen entre
-ellos. Síguese de aquí una elevación de los salarios individuales
-sobre su nivel general, acompañada de un descenso de este mismo nivel.
-
-Por último, el salario a destajo permite al patrono aplicar el sistema
-ya indicado de no ocupar regularmente al obrero durante la jornada o
-durante la semana.
-
-Todo esto demuestra que el salario a destajo es la forma de salario más
-conveniente al sistema de producción capitalista.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXII
-
-DIFERENCIA EN EL TIPO DE LOS SALARIOS NACIONALES
-
-Cómo pueden compararse los diferentes tipos nacionales del salario. --
-Modificaciones de la ley del valor en su aplicación internacional. --
-Salario aparente y salario real.
-
-
-_Cómo pueden compararse los diferentes tipos nacionales del salario._
-
-Para comparar el tipo del salario entre diferentes naciones, es preciso
-ante todo tener en cuenta las circunstancias de que depende en cada una
-de ellas el valor de la fuerza de trabajo, tales como la cantidad de
-las necesidades ordinarias, el precio de las subsistencias, el número
-medio de individuos de las familias obreras, los gastos de educación
-del trabajador, el papel que desempeña el trabajo de las mujeres y de
-los niños, y, en fin, la productividad, la duración y la intensidad del
-trabajo.
-
-Conociendo la duración cotidiana del trabajo y el salario de la jornada
-en cada país, se hallará para cada uno el precio de la hora de trabajo
-en los mismos ramos de industria; en cuyo caso podrán compararse
-los tipos nacionales del salario a jornal. Después será necesario
-reducir el salario a jornal a salario a destajo, único que indica los
-diferentes grados de intensidad y de productividad del trabajo.
-
-
-_Modificaciones de la ley del valor en su aplicación internacional._
-
-Existe en cada país cierta intensidad ordinaria, en defecto de la
-cual un producto consume más tiempo de trabajo del socialmente
-necesario; pero, cualquiera que sea el tiempo que haya consumido, en
-el mercado nacional solo se encuentra el valor correspondiente al
-tiempo socialmente necesario para su producción. El valor no se regula
-más que por la duración de este tiempo, y semejante regla solo se
-modifica cuando el trabajo alcanza un grado de intensidad superior a la
-intensidad ordinaria nacional.
-
-No ocurre lo propio en el mercado universal, donde se encuentran los
-productos de los diversos países. La intensidad ordinaria del trabajo
-nacional no es la misma en todos ellos. Mayor aquí, menor allá, sus
-diversos grados nacionales forman una escala que tiene por medida el
-grado de intensidad media internacional que su comparación proporciona.
-En comparación con el trabajo nacional más intenso, el trabajo nacional
-menos intenso crea, en el mismo tiempo, menos valor, que se traduce en
-menos dinero.
-
-Otra modificación más profunda de la ley del valor en su aplicación al
-mercado universal consiste en que el trabajo nacional más productivo
-se considera en ese mercado como trabajo más intenso, es decir,
-como trabajo que produce, no solo mayor cantidad de productos, sino
-mayor cantidad de valor, siempre que la nación más productiva no se
-vea obligada por la competencia a rebajar el precio de venta de sus
-mercancías al nivel de su valor real.
-
-Si la producción capitalista está más desarrollada en un país, el
-trabajo nacional alcanza en él, por consecuencia, una productividad
-y una intensidad ordinarias más acentuadas que la productividad y la
-intensidad medias internacionales, y la cantidad de valor producida en
-el mismo tiempo es allí más elevada y se expresa por una cantidad mayor
-de dinero, el cual vale relativamente menos en ese país que en otro en
-que la producción capitalista está menos desarrollada.
-
-
-_Salario aparente y salario real._
-
-Resulta de este último hecho que el salario nominal, la expresión de la
-fuerza de trabajo en dinero, será, por término medio, más elevado en el
-primer país que en el segundo, lo cual no quiere decir que suceda lo
-mismo precisamente con el salario real, es decir, con la cantidad de
-subsistencias puestas a disposición del trabajador.
-
-Aparte de esta diferencia en el valor del dinero con relación a las
-mercancías, se verá con frecuencia que, si el salario cotidiano,
-semanal, etc., es más elevado en una nación, el precio proporcional del
-trabajo, es decir, su precio comparado con la supervalía o con el valor
-del producto, es en ella menos elevado.
-
-Mientras que el precio aparente del trabajo es por lo general más bajo
-en los países pobres, donde ordinariamente los artículos alimenticios
-están más baratos, el precio real, o sea el que cuesta al capitalista
-una cantidad dada de trabajo ejecutado, el precio real es en ellos, en
-casi todos los casos, más elevado que en los países ricos.
-
-
-
-
-SECCIÓN SÉPTIMA
-
-Acumulación del capital.
-
-INTRODUCCIÓN
-
-Circulación del capital. -- Del estudio del mecanismo fundamental de la
-acumulación.
-
-
-_Circulación del capital._
-
-La transformación de una cantidad de dinero en medios de producción y
-en fuerza de trabajo, que es la primera manifestación del movimiento
-del valor destinado a funcionar como capital, tiene lugar en el
-mercado, dentro del dominio de la circulación.
-
-El acto de producción, segunda manifestación del movimiento, termina en
-cuanto los medios de producción se transforman en mercancías cuyo valor
-es mayor que el de los elementos que han contribuido a formarlos, es
-decir, contiene una supervalía a más del dinero adelantado.
-
-Entonces es cuando las mercancías deben ser puestas en circulación.
-Es necesario venderlas, realizar su valor en dinero, para después
-transformar de nuevo este dinero en capital, y así sucesivamente.
-
-Este movimiento, pues, es el que constituye la circulación del capital.
-
-
-_Del estudio del mecanismo fundamental de la acumulación._
-
-La condición primera de la acumulación es la de que el capitalista haya
-logrado vender sus mercancías y volver a transformar en capital la
-mayor parte del dinero así obtenido; es necesario que el capital haya
-circulado con regularidad, y vamos a suponer que así ha sido, en efecto.
-
-El capitalista que produce la supervalía, es decir, que arranca
-directamente al obrero trabajo no pagado, se la apropia el primero,
-pero no es él solo quien la disfruta. La supervalía se divide en
-diversas partes que perciben diferentes categorías de personas bajo
-variadas formas, tales como beneficio industrial, interés, ganancia
-comercial, renta agrícola, etc. Pero esta participación no cambia
-la naturaleza de la supervalía ni las condiciones por las cuales se
-convierte en origen de la acumulación. Cualquiera que sea la parte de
-supervalía que el capitalista empresario retenga para sí, él es siempre
-el primero que se la apropia por completo y el único que la transforma
-en capital; podemos, pues, considerar al capitalista como representante
-de todos los que se reparten el botín.
-
-El movimiento intermediario de la circulación y la división de la
-supervalía en varias partes revisten formas diversas, que complican y
-oscurecen el acto fundamental de la acumulación. Así, pues, y a fin
-de simplificar su análisis, es necesario dejar a un lado todo lo que
-oculta el juego íntimo de su mecanismo y estudiar la acumulación desde
-el punto de vista de la producción.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIII
-
-REPRODUCCIÓN SIMPLE
-
-La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del
-trabajo efectuado por el trabajador. -- Todo capital adelantado
-se transforma más o menos pronto en capital acumulado. -- Consumo
-productivo y consumo individual del trabajador. -- La simple
-reproducción mantiene al trabajador en la situación de asalariado.
-
-
-La producción, cualquiera que sea su forma social, debe ser continua.
-Una sociedad no puede dejar de producir, como tampoco de consumir.
-Para seguir produciendo, está obligada a transformar continuamente
-una parte de sus productos en medios de producción, en elementos de
-nuevos productos. Para mantener su riqueza a la misma altura, en
-iguales circunstancias, necesita sustituir los medios de trabajo,
-las materias primeras, las materias auxiliares, en una palabra, los
-medios de producción consumidos, por ejemplo, durante un año, por
-idéntica cantidad anual de artículos de la misma especie, o, dicho
-de otra manera, es necesario que haya reproducción de la riqueza. Si
-la producción afecta la forma capitalista, igual forma afectará la
-reproducción. Desde el punto de vista de la primera, el acto de trabajo
-sirve entonces de auxiliar para crear supervalía; desde el punto
-de vista de la segunda, sirve de medio para reproducir o perpetuar
-como capital, es decir, como valor que produce valor, la parte
-metálica adelantada. Como aumento periódico del valor adelantado, la
-supervalía adquiere la forma de una _renta_ procedente del capital. Si
-el capitalista consume esta renta y la gasta en la misma medida que
-se va produciendo, solo habrá simple reproducción, dadas las mismas
-circunstancias; en otros términos, el capital continuará funcionando
-sin acrecentar. No obstante, las mismas operaciones repetidas por un
-capital en la misma escala, le prestan ciertos caracteres que vamos a
-examinar.
-
-
-_La parte del capital adelantada en salarios es solo una parte del
-trabajo efectuado por el trabajador._
-
-Examinemos, en primer lugar, la parte del capital adelantada en
-salarios, o sea el capital variable.
-
-Antes de comenzar a producir, el capitalista compra una cantidad de
-fuerzas de trabajo por un tiempo determinado, pero no la paga hasta
-después que el obrero ha trabajado y añadido al producto el valor
-de su propia fuerza y una supervalía. Además de esta supervalía,
-que constituye el caudal de consumo del capitalista, el obrero ha
-producido, pues, ese caudal con su propia paga, que es el capital
-variable, antes de percibirlo bajo forma de salario. Una parte del
-trabajo ejecutado por él la semana precedente o el mes anterior,
-sirve para pagar su trabajo de hoy o del mes próximo. Esta parte de
-su producto, que vuelve al trabajador convertida en salario, se le
-paga, cierto, en dinero; pero el dinero solo es el porta-valor de las
-mercancías, y no afecta en nada al hecho de que el salario percibido
-por el obrero bajo la forma de adelanto del capitalista no es otra cosa
-sino una parte de su propio trabajo ya realizado.
-
-Sin embargo, antes de tomar nuevo impulso, este movimiento de
-producción ha debido tener un principio y durar cierto tiempo, durante
-el cual el obrero, no habiendo aún producido, no podía ser pagado
-con su propio producto, como tampoco mantenerse del aire. ¿No se
-deberá, pues, suponer que la primera vez que la clase capitalista se
-presenta en el mercado para comprar la fuerza de trabajo, tiene ya
-acumulado, bien por sus propios esfuerzos o por sus ahorros, capitales
-que le permitan adelantar las subsistencias del obrero en forma de
-moneda? Aceptaremos provisionalmente esta solución, cuyo fundamento
-examinaremos en el capítulo sobre la acumulación primitiva.
-
-
-_Todo capital adelantado se transforma más o menos pronto en capital
-acumulado._
-
-Aunque así sea, la reproducción continua cambia muy pronto el carácter
-primitivo del conjunto del capital adelantado, compuesto de parte
-variable y parte constante.
-
-Si un capital de 25.000 pesetas produce anualmente una supervalía de
-5.000 pesetas, que consume el capitalista, es evidente que después de
-haberse repetido cinco veces este movimiento, la suma de la supervalía
-consumida será igual a 5.000 pesetas multiplicadas por 5, o sean 25.000
-pesetas, es decir, el valor total del capital adelantado.
-
-Si, por ejemplo, solo se consumiese la mitad de la supervalía anual,
-el mismo resultado se obtendría a los diez años en vez de ser a los
-cinco, pues multiplicando la mitad de la supervalía, que son 2.500
-pesetas, por 10, se tiene la misma cantidad de 25.000 pesetas. En
-términos generales, dividiendo el capital adelantado por la cantidad de
-supervalía consumida anualmente, se halla el número de años al cabo de
-los cuales el capital primitivo ha sido consumido enteramente por el
-capitalista, y, por consiguiente, ha desaparecido.
-
-Según esto, después de cierto tiempo, el valor-capital que pertenecía
-al capitalista se hace igual a la suma de supervalía que este ha
-adquirido gratuitamente durante ese mismo tiempo; la suma de valor que
-ha adelantado iguala a la que ha consumido.
-
-Es cierto que tiene siempre entre manos un capital cuya cantidad no ha
-variado. Pero cuando un hombre consume su hacienda por las deudas que
-contrae, el valor de ella solo representa el importe de sus deudas;
-del mismo modo, cuando el capitalista ha consumido el equivalente del
-capital que había adelantado, el valor de este capital no representa
-más que la suma de supervalía monopolizada por él.
-
-Por consecuencia, la reproducción simple basta para transformar más
-o menos pronto todo capital adelantado en capital acumulado o en
-supervalía capitalizada. Aunque a su entrada en el dominio de la
-producción fuera adquirido por el trabajo personal del empresario,
-al cabo de cierto tiempo se convertiría en valor adquirido sin
-equivalente, sería la materialización del trabajo no pagado de otro.
-
-
-_Consumo productivo y consumo individual del trabajador._
-
-El trabajador hace un consumo doble. En el acto de producción consume,
-por su trabajo, medios de producción, con objeto de transformarlos
-en productos de un valor superior al del capital adelantado; este
-es su _consumo productivo_, que significa al mismo tiempo consumo
-de su fuerza por el capitalista a quien pertenece. Pero el dinero
-desembolsado para la compra de esta fuerza es empleado por el
-trabajador en medios de subsistencia, y esto es lo que constituye su
-_consumo individual_.
-
-El consumo productivo y el consumo individual del trabajador son, pues,
-perfectamente distintos. En el primero, el obrero actúa como fuerza que
-pone en actividad al capital y pertenece al capitalista; en el segundo,
-se pertenece a sí propio y ejecuta funciones vitales independientemente
-del acto de producción. El resultado del primero es la vida del
-capital, el resultado del segundo es la vida del obrero mismo.
-
-Al transformar en fuerza de trabajo una parte de su capital, el
-capitalista asegura la conservación y la reducción a valor de su
-capital entero. Haciendo esto, mata de una pedrada dos pájaros: saca
-beneficio de lo que recibe del obrero, y además de lo que le paga.
-
-El capital que sirve para pagar la fuerza de trabajo, lo cambia la
-clase obrera por las subsistencias cuyo consumo fortalece los músculos,
-los nervios, el cerebro de los trabajadores existentes, y forma nuevos
-trabajadores. Dentro de los límites de lo estrictamente necesario, el
-consumo individual de la clase obrera no es más que la transformación
-de las subsistencias, la cual le permite que venda su fuerza de
-trabajo en nueva fuerza de trabajo, en nueva materia explotable por el
-capital. Por contribuir a la producción y reproducción del instrumento
-más indispensable al capitalista, que es el trabajador, el consumo
-individual de este es, pues, un elemento de la reproducción del capital.
-
-Cierto es que el trabajador efectúa su consumo individual para su
-propia satisfacción y no para la del capitalista. Pero las bestias
-de carga también quieren comer; ¿acaso por esto su alimentación
-no contribuye a dar utilidad al propietario? El resultado es que
-el capitalista no necesita cuidar del consumo individual de los
-obreros; esto lo deja a merced de los instintos de conservación y de
-reproducción del trabajador libre; su único interés en esta materia es
-el de limitarlo a lo estrictamente necesario.
-
-Por esto, el cortesano rastrero del capital, el economista vulgar, solo
-considera como productiva la parte del consumo individual que necesita
-hacer la clase obrera para perpetuarse y acrecentarse, y sin ella el
-capital no hallaría fuerza de trabajo que consumir, o no encontraría
-la suficiente. Todo cuanto el trabajador puede gastar, aparte de su
-alimentación, en esparcimiento, sea físico o intelectual, es un consumo
-improductivo que se le echa en cara como si fuese un crimen.
-
-El consumo individual del trabajador puede considerarse, con razón,
-como improductivo, pero solo en cuanto a él, pues el consumo no
-reproduce sino al individuo necesitado; en desquite, es productivo para
-el capitalista y para el Estado, pues da origen a la fuerza creadora de
-toda riqueza.
-
-
-_La simple reproducción mantiene al trabajador en la situación de
-asalariado._
-
-Desde el punto de vista social, la clase obrera es, por consiguiente,
-como cualquier otro instrumento de trabajo, una dependencia del
-capital, cuyo movimiento de producción exige en ciertos límites el
-consumo individual de los trabajadores. Este consumo individual
-que los sustenta y los reproduce, destruye al mismo tiempo las
-subsistencias que se habían procurado vendiéndose, y los obliga a
-reaparecer constantemente en el mercado. Hemos visto en el capítulo
-sexto que no bastan la producción y la circulación de las mercancías
-para acrecentar el capital. Era necesario todavía que el hombre de
-dinero encontrase en el mercado a otros hombres libres, pero obligados
-a vender voluntariamente su fuerza de trabajo, no teniendo otra cosa
-que vender. La separación entre producto y productor, entre una
-categoría de personas dotadas de todas las cosas necesarias al trabajo
-para realizarse y otra categoría de individuos cuyo único patrimonio
-se reduce a su fuerza de trabajo, tal era el punto de partida de la
-producción capitalista.
-
-Pero lo que fue punto de partida se convirtió bien pronto, gracias a
-la simple reproducción, en resultado constantemente renovado. Por una
-parte, el movimiento de producción no cesa de transformar la riqueza
-material en capital y en medios de gozar para el capitalista; por
-otra, el obrero es después lo mismo exactamente que antes era: origen
-personal de riqueza, privada de sus propios medios de realización.
-La repetición periódica del movimiento de producción capitalista
-transforma continuamente el producto del asalariado en valor que
-absorbe la fuerza creadora de este, en medios de producción que dominan
-al productor, en medios de subsistencias que sirven para avasallar al
-obrero.
-
-El sistema de producción capitalista reproduce, pues, por sí mismo
-la separación entre el trabajador y las condiciones del trabajo. Por
-esto solamente, reproduce y perpetúa las condiciones que obligan al
-obrero a venderse para vivir y permiten al capitalista comprarlo para
-enriquecerse. No es el acaso quien los coloca frente a frente en el
-mercado como vendedor y comprador, es el hecho mismo del sistema de
-producción el que arroja siempre al obrero en el mercado como vendedor
-de su fuerza de trabajo y el que transforma su producto en medio de
-compra para el capitalista.
-
-En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a la clase
-que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un capitalista
-individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la renovación
-continua de este acto de venta, por el engaño del libre contrato, por
-el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones de los precios
-que el trabajo alcanza en el mercado.
-
-Considerado el movimiento de producción capitalista en su continuidad,
-o como reproducción, no produce solamente mercancías y supervalía, sino
-que reproduce y perpetúa su base: el trabajador en la condición de
-asalariado.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIV
-
-TRANSFORMACIÓN DE LA SUPERVALÍA EN CAPITAL
-
-I. Reproducción en mayor escala. -- Cuanto más acumula el capitalista
-más puede acumular. -- La apropiación capitalista no es más que la
-aplicación de las leyes de la producción mercantil. -- II. Ideas falsas
-acerca de la acumulación. -- III. División de la supervalía en capital
-y en renta. -- Teoría de la abstinencia. -- IV. Circunstancias que
-influyen en la extensión de la acumulación. -- Grado de explotación de
-la fuerza obrera. -- Productividad del trabajo. -- Diferencia creciente
-entre el capital empleado y el capital consumido. -- Cantidad del
-capital adelantado. -- V. El fondo del trabajo.
-
-
-I. _Reproducción en mayor escala._
-
-Hemos visto en los capítulos precedentes cómo la supervalía nace del
-capital; ahora vamos a ver cómo el capital nace de la supervalía.
-
-Si, en vez de ser consumida, la supervalía se adelanta y se emplea como
-capital, se forma uno nuevo que se añade al primitivo. Consideremos
-desde luego esta operación en lo que toca al capitalista individual.
-
-Un industrial hilador, por ejemplo, adelanta 250.000 pesetas; las
-cuatro quintas partes, o sean 200.000 pesetas, en algodón, máquinas,
-etc., y la restante en salarios. Con esto produce anualmente 75.000
-kilogramos de hilados de un valor de 4 pesetas cada kilogramo, o sea un
-total de 300.000 pesetas. La supervalía, que es desde luego de 50.000
-pesetas, está contenida en el _producto neto_ de 12.500 kilogramos, que
-es la sexta parte del _producto bruto_, pues vendidos a 4 pesetas el
-kilogramo producen una suma igual de 50.000 pesetas, y esta cantidad
-vale siempre 50.000 pesetas. Su carácter de supervalía indica cómo
-han llegado a manos del capitalista, pero no altera absolutamente su
-carácter de valor o de dinero.
-
-Para capitalizar la nueva suma de 50.000 pesetas, el industrial no hace
-más que adelantar las cuatro quintas partes de ella para la compra
-de algodón y demás materiales necesarios, y la parte restante para
-adquirir hilanderos suplementarios. Después de hecho esto, el nuevo
-capital de 50.000 pesetas funciona en la filatura y produce a su vez
-una supervalía de 10.000 pesetas.
-
-En sus comienzos, el capital ha sido adelantado en forma de dinero;
-la supervalía, al contrario, existe desde luego como valor de cierta
-cantidad de producto bruto. Si la venta de este último, su cambio
-por dinero, vuelve al capital a su forma primitiva, la forma dinero,
-también transforma el modo de ser primitivo de la supervalía, que
-es la forma mercancía. Pero después de la venta del producto bruto,
-valor-capital y supervalía son igualmente sumas de dinero, y su
-transformación en capital, que tiene lugar en seguida, se efectúa de
-idéntica manera para ambas cantidades. El capitalista adelanta, pues,
-las dos sumas para comprar las mercancías con cuyo auxilio vuelve
-a empezar de nuevo, y ahora en mayor escala, la fabricación de su
-producto.
-
-Sin embargo, para poder comprar los elementos constitutivos de
-aquella fabricación, es necesario que los encuentre en el mercado.
-La producción anual debe suministrar, por consecuencia, no solamente
-todos los artículos necesarios para reemplazar los elementos materiales
-del capital gastado durante el año, sino también una cantidad de
-dichos artículos mayor que la consumida, así como fuerzas de trabajo
-suplementarias, a fin de que pueda funcionar el nuevo valor-capital,
-que ya es mayor que el primitivo.
-
-El mecanismo de la producción capitalista suministra esta demasía
-de fuerza de trabajo, reproduciendo a la clase obrera como clase
-asalariada cuyo salario usual asegura, no solo el sustento, sino aun
-la multiplicación. Únicamente se necesita para esto que una parte del
-sobretrabajo anual se haya empleado en crear medios de producción y de
-subsistencia además de los necesarios para la reposición del capital
-adelantado, no habiendo que hacer entonces más que añadir las nuevas
-fuerzas de trabajo suministradas cada año en edades diversas por
-la clase obrera, al exceso de medios de producción que contiene la
-producción anual.
-
-La acumulación resulta, por consecuencia, de la reproducción del
-capital en proporción creciente.
-
-
-_Cuanto más acumula el capitalista, más puede acumular._
-
-El capital primitivo se ha formado, en el ejemplo anterior, por el
-adelanto de 250.000 pesetas. ¿De dónde ha sacado estas riquezas el
-capitalista? De su propio trabajo o del de sus antepasados, responden
-a coro las eminencias de la Economía política; y su suposición parece
-que, en efecto, es la única conforme con las leyes de la producción
-mercantil.
-
-No sucede lo mismo con el nuevo capital de 50.000 pesetas. Su
-procedencia nos es perfectamente conocida: dimana de la supervalía
-capitalizada. Desde su origen, no contiene la partícula más mínima
-de valor que no provenga del trabajo no pagado de otro. Los medios
-de producción a los cuales se añade la fuerza obrera suplementaria,
-así como las subsistencias que la mantienen, son partes del producto
-neto del tributo arrancado anualmente a la clase obrera por la clase
-capitalista. El hecho de que esta última, mediante cierta cantidad de
-dicho tributo, compre a la clase obrera una demasía de fuerza, aun en
-su justo valor, se asemeja a la magnanimidad de un conquistador que se
-halla dispuesto a pagar generosamente las mercancías de los vencidos
-con el dinero que les ha arrancado. Merced a su sobretrabajo de un año,
-la clase obrera crea el nuevo capital que permitirá el año próximo
-crear trabajo de más; esto es lo que se llama crear capital por medio
-del capital.
-
-La acumulación de 50.000 pesetas por el primer capital supone que la
-suma de 250.000 pesetas, adelantada como capital primitivo, proviene
-del propio caudal de su poseedor, de su «trabajo primitivo». Pero
-la acumulación de 10.000 pesetas por el segundo capital supone la
-acumulación precedente del capital de 50.000 pesetas, que es la
-supervalía capitalizada del capital primitivo. Síguese de esto, que
-cuanto más acumula el capitalista, adquiere más medios de acumular. En
-otros términos, cuanto más trabajo no pagado de otro se haya apropiado
-anteriormente, más aún puede monopolizar en la actualidad.
-
-
-_La apropiación capitalista no es más que la aplicación de las leyes de
-la producción mercantil._
-
-Este modo de enriquecerse resulta, es necesario comprenderlo bien, no
-de la violación, sino, al contrario, de la aplicación de las leyes que
-rigen la producción mercantil. Para convencerse de ello, basta echar
-una ojeada sobre las operaciones sucesivas que tienden a la acumulación.
-
-Hemos visto que la transformación positiva de una suma de valor
-en capital se hace conforme a las leyes del cambio. Uno de los dos
-que cambian vende su fuerza de trabajo, que compra el otro. El
-primero recibe el valor de su mercancía, y el uso de esta, que es el
-trabajo, pertenece al segundo, quien transforma entonces los medios
-de producción, que le pertenecen, con el auxilio de un trabajo que
-le pertenece también, en un nuevo producto que es suyo con perfecto
-derecho.
-
-El valor de este producto contiene desde luego el de los medios de
-producción consumidos; pero el trabajo no emplearía útilmente estos
-medios si su valor no pasase al producto. Dicho valor encierra, además,
-el equivalente de la fuerza de trabajo y una supervalía. Este resultado
-es debido a que la fuerza obrera vendida por un tiempo determinado,
-un día, una semana, etc., posee más valor del que su uso produce en
-el mismo tiempo. Pero al obtener el valor de cambio de su fuerza, el
-trabajador ha enajenado el valor de uso de ella, como sucede en toda
-compra y venta de mercancías.
-
-Por más que el uso de este artículo particular, el trabajo, sea
-suministrar trabajo, y, por consiguiente, producir valor, eso no altera
-en nada la dicha ley general de la producción mercantil. Si, pues,
-la suma de valor adelantada en salarios se vuelve a encontrar en el
-producto con una demasía, esta no proviene de un engaño cometido con
-el vendedor, quien recibe el equivalente de su mercancía, sino del
-consumo que de esta hace el comprador. La ley de los cambios no exige
-la igualdad sino por relación del valor cambiable de los artículos
-enajenados mutuamente, pero supone una diferencia entre sus valores de
-uso, y no tiene nada que ver con su consumo, que solo comienza después
-de haberse llevado a cabo la venta.
-
-La transformación primitiva del dinero en capital se efectúa, pues,
-conforme a las leyes económicas de la producción de mercancías y al
-derecho de propiedad que de ellos se origina. ¿En qué se modifica
-este hecho porque el capitalista transforme en seguida la supervalía
-en capital? Acabamos de decir que esta supervalía es propiedad suya;
-y los nuevos obreros que la supervalía recluta, funcionando a su vez
-como capital, no tienen que ver nada con que ella haya sido producida
-anteriormente por obreros. Todo lo que estos nuevos obreros pueden
-exigir es que el capitalista les pague también a ellos su fuerza de
-trabajo.
-
-Las cosas no se presentarían así si se examinasen las relaciones que
-hay entre el capitalista y los obreros, no ya separadamente, sino en su
-encadenamiento, y si se tuviesen en cuenta la clase capitalista y la
-clase obrera. Mas como la producción mercantil no pone frente a frente
-sino vendedores y compradores independientes unos de otros, para juzgar
-esta producción según sus propias leyes es preciso considerar cada
-transacción aisladamente, y no en su unión con la que le precede o con
-la que le sigue. Además, como las compras y ventas se hacen siempre de
-individuo a individuo, no deben buscarse en ellas las relaciones entre
-una y otra clase.
-
-Asimismo, cada uno de los esfuerzos en función del capital le presta
-nuevo impulso; y conforme al derecho de la producción mercantil, en
-régimen capitalista la riqueza puede ser cada día más monopolizada,
-merced a la apropiación sucesiva del trabajo no pagado de otro. ¡Qué
-ilusión es, pues, la de ciertas escuelas socialistas que pretenden
-quebrantar el régimen del capital aplicándole las leyes de la
-producción mercantil!
-
-
-II. _Ideas falsas acerca de la acumulación._
-
-Las mercancías que el capitalista compra como medios de goce, no le
-sirven evidentemente como medios de producción y de multiplicación de
-su valor; el trabajo que paga con el mismo fin, tampoco es trabajo
-productivo. De este modo derrocha la supervalía a título de ganancia,
-en vez de hacerla fructificar como capital.
-
-También la Economía política burguesa ha predicado, como el primero
-de los deberes cívicos, la acumulación, es decir, el empleo de una
-gran parte de la ganancia en el reclutamiento de trabajadores
-productivos, que producen más de lo que reciben.
-
-Ha combatido además la creencia popular que confunde la acumulación
-capitalista con el hacinamiento de tesoros, como si el guardar el
-dinero bajo llave no fuese el método más seguro para no capitalizarlo.
-No debe, pues, confundirse la acumulación capitalista, que es un acto
-de producción, con el aumento de los bienes que figuran en el fondo
-de consumo de los ricos y que se gastan lentamente, ni tampoco con la
-formación de reservas o provisiones, hecho común a todos los sistemas
-de producción.
-
-La Economía política clásica ha sostenido con perfecta razón que el
-rasgo más característico de la acumulación es que las gentes que
-viven del producto neto deben ser trabajadores productivos y no
-improductivos. Pero se equivoca cuando de aquí saca la conclusión
-de que la parte del producto neto que se transforma en capital, es
-consumida por la clase obrera.
-
-Dedúcese de esta manera de ver, que toda la supervalía transformada en
-capital se adelanta únicamente en salarios. La supervalía se divide,
-al contrario, lo mismo que el valor-capital de donde procede, en precio
-de compra de medios de producción y de fuerza de trabajo. Para poder
-transformarse en fuerza de trabajo suplementaria, el producto líquido
-ha de contener un exceso de subsistencias de primera necesidad; pero,
-para que esta fuerza suplementaria pueda ser explotada, debe contener,
-además, nuevos medios de producción que no entran en el consumo
-personal de los trabajadores ni tampoco en el de los capitalistas.
-
-
-III. _División de la supervalía en capital y en renta._
-
-Una parte de la supervalía la gasta el capitalista como ganancia, y
-la otra la acumula como capital. Siendo las mismas todas las demás
-circunstancias, la proporción según la cual se hace esta división,
-determinará la cantidad de la acumulación. El propietario de la
-supervalía, el capitalista, es quien la divide, según su voluntad. De
-la parte del tributo arrancado por él, y que él mismo acumula, se dice
-que la ahorra, porque no la consume, es decir, porque cumple su papel
-de capitalista, que es el de enriquecerse.
-
-El capitalista no tiene ningún valor histórico, ningún derecho
-histórico a la vida, ninguna razón de ser social, en tanto no funciona
-como capital personificado. Solo bajo esta condición, la necesidad
-momentánea de su propia existencia es una consecuencia de la necesidad
-pasajera del sistema de producción capitalista. El fin determinante
-de su actividad no es, pues, ni el valor de uso ni el goce, sino
-el valor de cambio y su continuo acrecentamiento. Agente fanático
-de la acumulación, obliga incesantemente a los hombres a producir
-para producir, impulsándolos así instintivamente a desarrollar las
-potencias productoras y las condiciones materiales que por sí solas
-pueden formar la base de una sociedad nueva y superior.
-
-El desarrollo de la producción capitalista exige un acrecentamiento
-continuo del capital invertido en una empresa, y la competencia obliga
-a cada capitalista individual a obrar de grado o por fuerza conforme a
-las leyes de la producción capitalista. La competencia no le permite
-conservar su capital sin aumentarlo, y no puede continuar aumentándolo
-sino mediante una acumulación cada vez más considerable. Su voluntad
-y su conciencia no expresan más que las necesidades del capital que
-representa; en su consumo personal no ve sino una especie de robo, o de
-préstamo al menos, hecho a la acumulación.
-
-Pero, a medida que se desarrolla el régimen de producción capitalista,
-y con él la acumulación y la riqueza, el capitalista deja de ser simple
-personificación del capital. Mientras que el capitalista chapado a
-la antigua omite todo gasto individual que no es indispensable, no
-viendo en él más que una usurpación hecha a la riqueza, el capitalista
-a la moderna es capaz de ver en la capitalización de la supervalía un
-obstáculo para sus necesidades insaciables de goces.
-
-En los comienzos de la producción capitalista --y este hecho se renueva
-en la vida privada de todo industrial principiante--, la avaricia y
-el afán de enriquecerse le dominan exclusivamente. Pero el progreso
-de la producción no solamente crea todo un nuevo mundo de goces, sino
-que abre, con la especulación y el crédito, mil fuentes de súbito
-enriquecimiento. Llegado a cierto grado el desarrollo, impone aun al
-infeliz capitalista una prodigalidad puramente convencional, muestra a
-la vez de riqueza y de crédito. El lujo llega a ser una necesidad del
-oficio y entra en los gastos de representación del capital.
-
-No es esto todo. El capitalista no se enriquece, como el labrador o
-el artesano independiente, en proporción a su trabajo particular y a
-su sobriedad personal, sino proporcionalmente al trabajo gratuito de
-otro que absorbe, y a la privación de todos los placeres de la vida
-que inflige a sus obreros. Su prodigalidad se acrecienta a medida que
-acumula, sin que su acumulación esté necesariamente restringida por
-su gasto. De todas maneras, hay en él lucha entre la tendencia a la
-acumulación y la tendencia al placer.
-
-
-_Teoría de la abstinencia._
-
-Ahorrar, ahorrar constantemente, es decir, volver a transformar sin
-descanso en capital la mayor parte posible de la supervalía o del
-producto líquido, acumular para acumular, producir para producir, tal
-es el lema de la Economía política al proclamar la misión histórica del
-periodo burgués; si el proletario no es más que una máquina que produce
-supervalía, el capitalista es también una máquina que capitaliza esta
-supervalía.
-
-Pero después de 1830, en la época en que se propagaban las doctrinas
-socialistas, el fourierismo y el sansimonismo en Francia, el owenismo
-en Inglaterra, mientras el proletariado de las ciudades tocaba en Lyon
-el somatén de alarma, y en Inglaterra el proletariado del campo paseaba
-la tea incendiaria, fue cuando la Economía política reveló al mundo una
-doctrina maravillosa para salvar la sociedad amenazada.
-
-Dicha doctrina transformó instantáneamente las condiciones del
-movimiento de trabajo del capitalista en otras tantas prácticas de
-«abstinencia» del capitalista, aunque admitiendo que su obrero no se
-abstiene de trabajar para él. El capitalista «se impone», escribe M. G.
-de Molinari, «una privación al prestar sus instrumentos de producción
-al trabajador»; dicho de otro modo, se impone una privación cuando
-hace valer los medios de producción como capital añadiendo a ellos la
-fuerza obrera, en vez de comerse los piensos, los animales de tiro, el
-algodón, las máquinas de vapor, etc.
-
-En resumen, todo el mundo se compadeció de las mortificaciones
-del capitalista. No es solamente la acumulación, no, «la simple
-conservación de un capital exige un esfuerzo constante para resistir
-a la tentación de consumirlo» (Courcelle-Seneuil). Sería preciso, en
-verdad, haber renunciado a todo sentimiento humanitario para no buscar
-el modo de librar al capitalista de sus tentaciones y de su martirio,
-librándole de su capital.
-
-
-IV. _Circunstancias que influyen en la extensión de la acumulación._
-
-Determinada la proporción según la cual la supervalía se divide en
-capital y en beneficio, la cantidad del capital acumulado depende
-evidentemente de la cantidad de la supervalía. Supongamos, por
-ejemplo, que la proporción es de 80 por 100 lo capitalizado y de
-20 por 100 lo consumido, entonces el capital acumulado se eleva a
-2.400 pesetas o a 1.200, según la supervalía sea de 3.000 o de 1.500
-pesetas. Así, todas las circunstancias que determinan la cantidad de la
-supervalía, contribuyen a determinar la extensión de la acumulación.
-Recapitulémoslas desde este último punto de vista solamente.
-
-
-_Grado de explotación de la fuerza obrera._
-
-Se sabe que el tipo de la supervalía depende, en primer lugar, del
-grado de explotación de la fuerza obrera. Al tratar de la producción
-de la supervalía, hemos supuesto siempre que el obrero recibe el justo
-valor de su fuerza. Los cercenamientos hechos a este valor juegan,
-no obstante, en la práctica un papel muy importante. En cierto modo,
-este procedimiento transforma el fondo de consumo necesario para el
-sustento del trabajador en fondo de acumulación del capitalista. La
-tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible,
-y eliminar del consumo obrero lo que él llama lo superfluo. El capital
-ha sido auxiliado en esta tarea por la competencia cosmopolita que el
-desarrollo de la producción capitalista ha hecho nacer entre todos
-los trabajadores del globo. Hoy día se trata nada menos que de hacer
-descender, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los
-salarios al nivel chino.
-
-Además, una explotación más intensa de la fuerza de trabajo permite
-aumentar la cantidad de trabajo sin aumentar la maquinaria, es decir,
-el conjunto de medios de trabajo, máquinas, aparatos, instrumentos,
-edificios, construcciones, etc. Un establecimiento que emplea,
-por ejemplo, cien hombres trabajando ocho horas por día, recibirá
-diariamente ochocientas horas de trabajo. Si, para aumentar este total
-en una mitad más, el capitalista admitiese cincuenta nuevos obreros,
-necesitaría hacer un adelanto no solamente en salarios, sino también
-en maquinaria. Pero, si hace trabajar a sus cien obreros doce horas
-diarias en lugar de ocho, obtiene el mismo resultado, y la antigua
-maquinaria es suficiente. En adelante, esa maquinaria va a funcionar
-en mayor escala, se desgastará más pronto y habrá que reponerla antes,
-y esto será todo. Obtenido de esa manera un excedente de trabajo por
-un esfuerzo más considerable exigido a la fuerza obrera, aumenta la
-supervalía o el producto líquido, fundamento de la acumulación, sin
-que haya necesidad de un aumento previo y proporcional a la parte del
-capital adelantado en maquinaria.
-
-Un simple excedente de trabajo, sacado del mismo número de obreros,
-basta en la industria extractora, la de las minas, por ejemplo, para
-aumentar el valor y la masa del producto que suministra gratuitamente
-la Naturaleza, y, por consecuencia, el fondo de acumulación. En la
-agricultura, en que la sola acción mecánica del trabajo sobre el
-suelo aumenta maravillosamente su fertilidad, un excedente de trabajo
-idéntico produce mayor efecto; como en la industria extractora, la
-acción directa del hombre sobre la Naturaleza favorece la acumulación.
-Además, como la industria extractora y la agricultura suministran
-materias a la industria manufacturera, el acrecentamiento de productos
-que el excedente de trabajo procura en las dos primeras, sin aumento
-de adelantos, redunda en provecho de la última. Merced únicamente a
-la fuerza obrera y a la tierra, fuentes primitivas de la riqueza, el
-capital aumenta, pues, sus elementos de acumulación.
-
-
-_Productividad del trabajo._
-
-Otro elemento importante de la acumulación es el grado de productividad
-del trabajo social.
-
-Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto líquido,
-del cual ella es el valor, corresponde a la productividad del trabajo
-puesto en función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus
-facultades productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los
-medios de producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el
-de las materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más
-medios de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía
-que se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye
-la renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en
-lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de
-objetos útiles.
-
-
-_Diferencia creciente entre el capital empleado y el capital consumido._
-
-La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de
-conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor
-de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios
-de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a
-medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el
-capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente.
-
-La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria,
-funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no
-desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones
-a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento
-produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre
-la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de
-una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles
-europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden
-por su uso cotidiano. Luego estos medios creados por el hombre
-prestan servicios gratuitos, en proporción de los efectos útiles que
-contribuyen a producir sin aumento de gastos. Estos servicios gratuitos
-del trabajo de otro periodo, puestos en actividad por el trabajo de
-hoy, se acumulan merced al desarrollo de las fuerzas productivas y a la
-acumulación que le acompaña.
-
-El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el
-trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas,
-no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la
-ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el
-carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden
-separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el
-trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo.
-
-
-_Cantidad del capital adelantado._
-
-Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de la
-supervalía se determina por el número de obreros explotados a la vez,
-y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la
-cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el
-capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también
-el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva
-acumulación.
-
-
-V. _El fondo del trabajo._
-
-Los capitalistas, sus hijos y sus gobiernos derrochan cada año una
-parte considerable del producto líquido anual; además, guardan en su
-fondo de consumo una porción de objetos que se gastan lentamente y son
-aptos para un empleo reproductivo, y hacen estériles, al adaptarlas a
-su servicio personal, una multitud de fuerzas obreras. La cantidad de
-riqueza que se capitaliza no es, pues, nunca tan grande como podría
-ser. La relación de cantidad con el total de la riqueza social varía
-con todo cambio en la división de la supervalía en renta personal y
-en nuevo capital. Así, lejos de ser una parte determinada de adelanto
-y una parte fija de la riqueza social, el capital social solo es una
-porción variable de esta.
-
-Sin embargo, ciertos economistas se hallan propensos a no ver, en el
-capital social, más que una parte determinada de adelanto de la riqueza
-social, y aplican esta teoría a lo que ellos llaman «fondo del salario»
-o «fondo del trabajo». Según ellos, este es una porción particular de
-la riqueza social, el valor de una cantidad dada de subsistencias,
-cuya naturaleza fija a cada momento los límites fatales que la clase
-trabajadora trata inútilmente de franquear. De creer esto, estando
-así determinada la suma que debe distribuirse entre los asalariados,
-se sigue que si la parte que toca a cada uno es demasiado pequeña,
-ocurre esto porque su número es demasiado grande, y que, finalmente, su
-miseria es un hecho, no del orden social, sino del orden natural.
-
-En primer lugar, los límites que el sistema capitalista impone al
-consumo del productor, no son «naturales» sino dentro del medio
-adecuado a este sistema, así como el látigo no funciona como aguijón
-«natural» del trabajo más que en el sistema esclavista. En efecto, es
-propio de la naturaleza de la producción capitalista el limitar la
-parte del productor a lo que es indispensable para el sustento de su
-fuerza obrera, y el atribuir la demasía de su producto al capitalista.
-Lo que sería menester demostrar ante todo es que, a pesar de su origen
-completamente reciente, el sistema capitalista de la producción social
-es, no obstante, su sistema irrevocable y «natural».
-
-Pero, aun con la manera de ser del sistema capitalista, es falso que
-el «fondo del salario» esté determinado de antemano por la suma de
-la riqueza social o del capital social. Puesto que este es solamente
-una porción variable de la riqueza social, el fondo del salario, que
-no es más que una parte de este capital, no sería una parte fija y
-determinada de antemano de la riqueza social.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXV
-
-LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA
-
-I. La composición del capital. -- Circunstancias en que la acumulación
-del capital puede provocar un alza de los salarios. -- La magnitud del
-capital no depende del número de la población obrera. --II. La parte
-variable del capital disminuye relativamente a su parte constante. --
-Concentración y centralización. -- III. Demanda de trabajo relativa y
-demanda de trabajo efectiva. -- La ley de población adecuada a la época
-capitalista. -- Formación de un ejército industrial de reserva. -- Lo
-que determina el tipo general de los salarios. -- La ley de la oferta
-y la demanda es un engaño. -- IV. Formas diversas del exceso relativo
-de población. -- El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema
-capitalista.
-
-
-I. _La composición del capital._
-
-Vamos ahora a tratar de la influencia que el acrecentamiento del
-capital ejerce en la suerte de la clase obrera. El elemento más
-importante para la solución de este problema es la composición del
-capital y los cambios que esta experimenta con el progreso de la
-acumulación.
-
-La composición del capital puede ser considerada desde un doble punto
-de vista. Con relación al valor, se halla determinada por la proporción
-según la cual el capital se divide en parte constante (el valor de
-los medios de producción) y en parte variable (el valor de la fuerza
-obrera). Con relación a su materia, tal como aparece en el acto de
-producción, todo capital consiste en medios de producción y en fuerza
-obrera activa, y su composición está determinada por la proporción
-que existe entre la masa de los medios de producción empleados y la
-cantidad de trabajo necesario para hacerlos funcionar.
-
-La primera composición del capital es la _composición-valor_; la
-segunda la _composición técnica_. Y, a fin de expresar el lazo íntimo
-existente entre ambas, llamaremos _composición orgánica_ del capital
-a su composición-valor siempre que esta dependa de su composición
-técnica, y que, por consiguiente, los cambios ocurridos en la cantidad
-de medios de producción y de fuerza obrera influyan en su valor. Cuando
-hablamos en general de la composición del capital, se trata siempre de
-su composición orgánica.
-
-Los numerosos capitales colocados en un mismo ramo de producción y que
-funcionan en manos de una multitud de capitalistas independientes unos
-de otros, difieren más o menos en su composición, pero el término medio
-de sus composiciones particulares constituye la composición del capital
-social consagrado a este ramo de producción. La composición media del
-capital varía mucho de uno a otro ramo de producción, pero el término
-medio de todas estas composiciones medias constituye la composición del
-capital social empleado en un país, siendo de esta última de la que se
-trata en las investigaciones siguientes.
-
-
-_Circunstancias en que la acumulación del capital puede provocar un
-alza de los salarios._
-
-Cierta cantidad de la supervalía capitalizada debe ser adelantada en
-salarios. Luego, suponiendo que la composición del capital sea la
-misma, la demanda de trabajo marchará a compás de la acumulación, y la
-parte variable del capital aumentará al menos en la misma proporción
-que su masa total.
-
-En este supuesto, el progreso constante de la acumulación debe
-provocar tarde o temprano una elevación gradual de los salarios.
-Porque, proporcionando cada año ocupación a un número de asalariados
-mayor que el del año precedente, las necesidades de esta acumulación,
-la cual va siempre en aumento, acabarán por sobrepujar la oferta
-ordinaria de trabajo, y, por de contado, se elevará el tipo de los
-salarios.
-
-No obstante, las circunstancias más o menos favorables en medio de las
-cuales la clase obrera se reproduce y se multiplica, no alteran en lo
-más mínimo el carácter fundamental de la reproducción capitalista. Así
-como la reproducción simple vuelve a traer constantemente la misma
-relación social, capitalismo y salariado, así también la acumulación
-no hace más que reproducir, con más capitalistas o capitalistas más
-poderosos por un lado, más asalariados por otro. La reproducción del
-capital encierra la de su gran instrumento de crear valor: la fuerza de
-trabajo. Acumulación del capital es, pues, al mismo tiempo, aumento del
-proletariado, de los asalariados que transforman su fuerza obrera en
-fuerza vital del capital y se convierten así, de grado o por fuerza, en
-siervos de su propio producto, que es propiedad del capitalista.
-
-En la situación que suponemos, y que es la más favorable posible
-para los obreros, su estado de dependencia reviste, pues, las formas
-más soportables. En vez de ganar en intensidad, la explotación y la
-dominación capitalistas ganan simplemente en extensión a medida que
-aumenta el capital y, con él, el número de sus vasallos. Entonces
-toca a estos una parte mayor del producto líquido siempre creciente,
-de suerte que se hallan en disposición de ensanchar el círculo de sus
-goces, de alimentarse mejor, de vestirse, de proveerse de muebles,
-etc., y de formar pequeñas reservas pecuniarias. Pero, si un trato
-mejor para con el esclavo, una alimentación más abundante, vestidos más
-decentes, y un poco más de dinero por añadidura, no pueden romper las
-cadenas de la esclavitud, sucede lo mismo con las del salariado.
-
-En efecto, no hay que olvidar que la ley absoluta del sistema de
-producción capitalista es fabricar supervalía. Lo que se propone
-el comprador de la fuerza obrera es enriquecerse haciendo valer su
-capital, produciendo mercancías que contienen más trabajo del que paga
-por ellas, y con cuya venta realiza, por lo tanto, una porción de
-valor que no le ha costado nada. Sean cuales fueren las condiciones
-de la venta de la fuerza obrera, la naturaleza del salario es poner
-siempre en movimiento cierta cantidad de trabajo gratuito. El aumento
-del salario no indica, pues, sino una disminución relativa del trabajo
-gratuito que el obrero debe proporcionar siempre; pero esta disminución
-no llegará nunca a ser tal que ponga en peligro el sistema capitalista.
-
-Hemos admitido que el tipo de los salarios haya podido elevarse merced
-a un aumento del capital superior al del trabajo ofrecido. Solo queda
-entonces esta alternativa: o los salarios continúan subiendo, y
-siendo motivado este movimiento por los progresos de la acumulación,
-es evidente que la disminución del trabajo gratuito de los obreros
-no impide al capital extender su dominación, o bien el alza continua
-de los salarios comienza a perjudicar a la acumulación, y esta llega
-a disminuir; pero esta disminución nunca hace desaparecer la causa
-primera del alza, que no es otra sino el exceso del capital comparado
-con la oferta del trabajo; inmediatamente el tipo del salario vuelve a
-descender a un nivel en armonía con las necesidades del movimiento del
-capital, nivel que puede ser superior, igual o inferior al que era en
-el momento de efectuarse el alza de los salarios.
-
-Así, el mecanismo de la producción capitalista vence por sí solo el
-obstáculo que puede llegar a crear, aun dado caso de que no varíe la
-composición del capital. Pero el alza de los salarios es un poderoso
-acicate que impele al perfeccionamiento de la maquinaria, y, por tanto,
-al cambio en la composición del capital que trae por consecuencia la
-baja de los salarios.
-
-
-_La magnitud del capital no depende del número de la población obrera._
-
-Hay que conocer a fondo la relación que existe entre los movimientos
-del capital en vías de acumulación y las oscilaciones del tipo de los
-salarios que a aquellos se refieren.
-
-Ora es un exceso de capital procedente de una acumulación más rápida,
-la cual hace que el trabajo ofrecido sea relativamente insuficiente,
-y tiende, por consecuencia, a elevar su precio; ora un aminoramiento
-de la acumulación, el cual da por resultado que el trabajo ofrecido
-sea relativamente superabundante, y rebaja su precio. El movimiento de
-aumento y de disminución del capital en vías de acumulación produce,
-pues, alternativamente la insuficiencia y la superabundancia relativas
-del trabajo ofrecido; pero ni una baja efectiva del número de la
-población obrera hace que el capital abunde en el primer caso, ni un
-aumento efectivo de dicho número hace al capital insuficiente en el
-segundo.
-
-La relación entre la acumulación del capital y el tipo del salario
-no es más que la relación entre el trabajo gratuito, transformado en
-capital, y el suplemento de trabajo pagado que exige este capital
-suplementario para ser puesto en actividad. No es precisamente una
-relación entre dos términos independientes uno de otro, a saber, por
-un lado la suma del capital, y, por otro, el número de la población
-obrera, sino, en último término, una relación entre el trabajo gratuito
-y el trabajo pagado de la misma población obrera.
-
-Si la cantidad de trabajo gratuito que la clase obrera suministra
-y que la clase capitalista acumula, aumenta tan rápidamente que su
-transformación en nuevo capital necesita un suplemento extraordinario
-de trabajo pagado, en una palabra, si el aumento de capital produce
-una demanda más considerable de trabajo, el salario sube y, siendo
-las mismas las demás circunstancias, el trabajo gratuito disminuye
-proporcionalmente. Pero desde el momento en que, a consecuencia de esta
-disminución del sobretrabajo, hay aminoramiento de la acumulación,
-sobreviene una reacción, la parte de la renta que se capitaliza es
-menor, la demanda de trabajo disminuye y el salario baja.
-
-El precio del trabajo no puede jamás elevarse sino en unos límites
-que dejen intactas las bases del sistema capitalista y aseguren la
-reproducción del capital en una escala mayor. ¿Cómo podría suceder otra
-cosa donde el trabajador existe únicamente para aumentar la riqueza
-ajena creada por él? Así como, en el mundo religioso, el hombre se
-halla dominado por la obra de su mente, de igual manera lo es, en el
-mundo capitalista, por la obra de sus manos.
-
-
-II. _La parte variable del capital disminuye relativamente a su parte
-constante._
-
-No dependiendo el alza de los salarios sino del progreso continuo de la
-acumulación y de su grado de actividad, nos es indispensable esclarecer
-las condiciones en que tiene lugar este progreso.
-
-«La misma causa --dice Adam Smith-- que hace que se eleven los salarios
-del trabajo, el aumento del capital, tiende a aumentar las fuerzas
-productivas del trabajo, y a poner a una cantidad menor de trabajo en
-estado de producir mayor cantidad de obra.»
-
-¿Cómo se obtiene este resultado? Mediante una serie de cambios en la
-manera de producir, que ponen a una cantidad dada de fuerza obrera en
-condiciones de manejar una masa cada vez mayor de medios de producción.
-En este aumento, por relación a la fuerza obrera empleada, los medios
-de producción desempeñan un doble papel. Los unos, tales como máquinas,
-edificios, hornos, aumentan en número, extensión y eficacia para hacer
-al trabajo más productivo; mientras que los otros, materias primeras
-y auxiliares, aumentan porque el trabajo, al hacerse más productivo,
-consume mayor cantidad de ellas en un tiempo determinado.
-
-En el progreso de la acumulación no hay solamente aumento cuantitativo
-de los diversos elementos del capital; el desarrollo de las potencias
-productivas, que este progreso trae, se manifiesta aún por cambios
-cualitativos en la composición técnica del capital: la masa de los
-medios de producción, maquinaria y materiales, aumenta cada vez más en
-comparación con la cantidad de fuerza obrera necesaria para hacerlos
-funcionar.
-
-Estos cambios en la composición técnica del capital obran sobre su
-composición-valor y traen consigo un aumento siempre creciente de su
-parte constante a expensas de su parte variable; de suerte que si,
-por ejemplo, en una época atrasada de la acumulación se transforma el
-50 por 100 del valor-capital en medios productivos y otro 50 por 100
-en trabajo, en una época más adelantada se empleará el 80 por 100 del
-valor-capital en medios de producción y solo el 20 por 100 en trabajo.
-
-Pero este aumento de valor de los medios de producción no indica sino
-lejanamente el aumento mucho más rápido y más considerable de su
-masa; la razón de ello es que ese mismo progreso de las potencias del
-trabajo, que se manifiesta por el aumento de la maquinaria y de los
-materiales puestos en actividad con auxilio de una cantidad menor de
-trabajo, hace disminuir el valor de la mayor parte de los productos, y
-principalmente el de los que funcionan como medios de producción; su
-valor no se eleva, pues, tanto como su masa.
-
-Por otra parte, hay que notar que el progreso de la acumulación, al
-disminuir el capital variable relativamente al capital constante, no
-impide su aumento efectivo. Supongamos que un valor-capital de 6.000
-pesetas, se divide primero por mitad en parte constante y en parte
-variable, y que más tarde, habiendo llegado, a consecuencia de la
-acumulación a la cantidad de 18.000 pesetas, la parte variable de esta
-cantidad no es más que la quinta, y a pesar de su disminución relativa
-de la mitad a la quinta parte, dicha parte variable se ha elevado de
-3.000 a 3.600 pesetas.
-
-La cooperación, la división manufacturera del trabajo, la fabricación
-mecánica, etc., en suma, los métodos apropiados para desarrollar las
-fuerzas del trabajo colectivo, no pueden introducirse sino allí donde
-la producción tiene ya lugar en grande escala, y, a medida que esta
-se extiende, aquellas fuerzas se desarrollan más y más. La escala de
-las operaciones depende, teniendo por base el régimen del salario, en
-primer lugar, de la suma de los capitales acumulados entre las manos
-de los empresarios privados. Así es como cierta acumulación previa,
-cuyo origen examinaremos después, llega a ser el punto de partida del
-sistema de producción capitalista. Pero todos los métodos que emplea
-este sistema de producción para hacer más productivo el trabajo,
-son otros tantos métodos para aumentar la supervalía o el producto
-líquido, para alimentar la fuente de la acumulación. Si, pues, la
-acumulación debe haber alcanzado cierto grado de extensión para que
-pueda establecerse el modo de producción capitalista, este acelera
-de rechazo la acumulación, cuyo nuevo progreso, al permitir un nuevo
-acrecentamiento de las empresas, extiende de nuevo la producción
-capitalista. Este desarrollo recíproco ocasiona en la composición
-técnica del capital las variaciones que van disminuyendo cada vez más
-su parte variable, pagando la fuerza de trabajo con relación a la parte
-constante que representa el valor de los medios de producción empleados.
-
-
-_Concentración y centralización._
-
-Cada uno de los capitales individuales de que se compone el capital
-social, representa desde luego cierta _concentración_, en manos de un
-capitalista, de medios de producción y de medios de subsistencia del
-trabajo, y, a medida que la acumulación se produce, esta concentración
-se extiende. Al aumentar los elementos reproductivos de la riqueza,
-la acumulación opera, pues, al mismo tiempo, su concentración cada vez
-mayor en manos de empresarios privados.
-
-Todos esos capitales individuales que componen el capital social
-llevan a cabo juntamente su movimiento de acumulación, es decir, de
-reproducción en una escala cada vez mayor. Cada capital se enriquece
-con los elementos suplementarios que resultan de esta reproducción,
-conserva así, al aumentarse, su existencia distinta y limita el círculo
-de acción de los demás. Luego el movimiento de concentración, no solo
-se esparce en tantos puntos como la acumulación, sino que la división
-del capital social en una multitud de capitales independientes unos de
-otros, se mantiene precisamente porque todo capital individual funciona
-como centro de concentración.
-
-El aumento de los capitales individuales acrecienta otro tanto el
-capital social. Pero la acumulación del capital social resulta, no
-solo del acrecentamiento sucesivo de los capitales individuales, sino
-aun del aumento de su número, por la transformación, por ejemplo,
-en capitales de valores improductivos. Además, capitales enormes
-lentamente acumulados se dividen, en un momento dado, en muchos
-capitales diferentes, como sucede con ocasión del reparto de una
-herencia en las familias capitalistas. La concentración desaparece con
-la formación de nuevos capitales y con la división de los antiguos.
-
-El movimiento de la acumulación social presenta, pues, por un lado,
-una concentración cada vez mayor de los elementos reproductivos de
-la riqueza entre manos de empresarios privados, y, por otro, la
-diseminación y la multiplicación de los centros de acumulación y de
-concentración.
-
-En cierto punto del progreso económico, esta división del capital
-social en multitud de capitales individuales se ve contrariada por el
-movimiento opuesto, gracias al cual, atrayéndose mutuamente, se reúnen
-diferentes centros de acumulación y de concentración. Cierto número
-de capitales se funden entonces en un número menor, en una palabra,
-hay _concentración_ propiamente dicha. Examinemos rápidamente esta
-atracción del capital por el capital.
-
-La guerra de la competencia se hace bajando cada cual los precios todo
-lo que puede. La baratura de los productos depende, siendo iguales las
-demás circunstancias, de la productividad del trabajo, y esta de la
-escala de las empresas. Los grandes capitales derrotan a los pequeños.
-Hemos visto ya, en los capítulos undécimo y decimotercero, que cuanto
-más se desarrolla el sistema de producción capitalista, más aumenta el
-mínimum de los adelantos necesarios para explotar una industria en sus
-condiciones regulares. Los pequeños capitales se dirigen, pues, hacia
-los ramos de la producción de los que la grande industria no se ha
-apoderado aún, o de que solo se ha apoderado de una manera imperfecta.
-La competencia es en este terreno violentísima, y termina siempre con
-la ruina de un buen número de pequeños capitalistas, cuyos capitales
-perecen en parte, y pasan, también en parte, a manos del vencedor.
-
-El desarrollo de la producción capitalista da origen a una potencia
-completamente nueva, el crédito, que, en sus comienzos, se introduce
-cautelosamente cual modesto auxiliar de la acumulación, se convierte en
-seguida en una nueva y terrible arma de la guerra de la competencia,
-y se transforma, por último, en un inmenso aparato social destinado a
-centralizar los capitales.
-
-A medida que la acumulación y la producción capitalistas se
-extienden, la competencia y el crédito, los más poderosos agentes de
-la centralización, se desarrollan también. Por eso en nuestra época
-la tendencia a la centralización es más poderosa que en ninguna otra
-época histórica. Lo que principalmente diferencia la centralización
-de la concentración, que no es otra cosa que la consecuencia de la
-reproducción en mayor escala, es que la centralización no depende de
-un aumento efectivo del capital social; los capitales individuales
-de que este es la reunión, la materia que se centraliza, pueden ser
-más o menos considerables, pues eso depende de los progresos de la
-acumulación, pero la centralización no admite más que un cambio de
-distribución de los capitales existentes, una sola modificación en el
-número de los capitales individuales que componen el capital social.
-
-En un ramo de producción particular, la centralización no habría
-llegado a su último límite sino en el momento en que todos los
-capitales individuales que estuviesen en ella empeñados, no formasen
-más que un solo capital individual. En una sociedad dada, tampoco
-llegaría a su último límite sino cuando el capital nacional entero
-no formase más que un solo capital y se hallase en manos de un solo
-capitalista o de una sola compañía de capitalistas.
-
-La centralización no hace sino ayudar a la obra de acumulación,
-poniendo a los industriales en situación de ensanchar el círculo de
-sus operaciones. Que este resultado se deba a la acumulación o a la
-centralización, que esta se efectúe por el violento sistema de la
-anexión, derrotando unos capitales a otros y enriqueciéndose con sus
-elementos desunidos, o que la fusión de una multitud de capitales
-se verifique por el procedimiento más suave de las sociedades por
-acciones, etc., el efecto económico de esta transformación no dejará
-de ser el mismo. La extensión del círculo de las empresas será
-constantemente el punto de partida de una organización más vasta
-del trabajo colectivo, de un desarrollo más amplio de sus resortes
-materiales, o en otros términos, de la transformación cada vez mayor
-de movimientos de producción parciales y rutinarios en movimientos de
-producción socialmente combinados y ordenados científicamente.
-
-Pero es evidente que la acumulación, el acrecentamiento gradual del
-capital merced a su reproducción en una escala creciente, no es más
-que un procedimiento lento, comparado con la centralización, la cual,
-en primer lugar, cambia únicamente la disposición cuantitativa de las
-partes componentes del capital. El mundo carecería aún del sistema
-de los ferrocarriles, por ejemplo, si hubiese tenido que aguardar el
-momento en que los capitales individuales hubieran suficientemente
-acrecentado por la acumulación para hallarse en estado de tomar a su
-cargo empresa de tamaña importancia, que la centralización del capital,
-merced al auxilio de las sociedades por acciones, ha efectuado, por
-decirlo así, en un abrir y cerrar de ojos.
-
-Los grandes capitales creados por la centralización se reproducen como
-los demás, pero más rápidamente, y se convierten a su vez en poderosos
-agentes de la acumulación social. Al aumentar y hacer más rápidos los
-efectos de la acumulación, la centralización extiende y precipita las
-variaciones en la composición técnica del capital, variaciones que
-aumentan su parte constante a expensas de su parte variable, o bien
-ocasionan en la demanda de trabajo una disminución relativamente a la
-cantidad del capital.
-
-
-III. _Demanda de trabajo relativa y demanda de trabaja efectiva._
-
-La demanda de trabajo efectiva que ocasiona un capital, no depende de
-la cantidad absoluta de este capital, sino de la cantidad absoluta de
-su parte variable, única que se cambia por la fuerza obrera. La demanda
-de trabajo relativa que ocasiona un capital, es decir, la proporción
-entre la cantidad de este capital y la suma de trabajo que absorbe,
-está determinada por la cantidad proporcional de su parte variable
-relativamente a su cantidad total. Acabamos de ver que la acumulación
-que acrecienta el capital social, reduce al mismo tiempo la cantidad
-relativa de su parte variable y disminuye así la demanda de trabajo
-relativa. ¿Cuál es ahora la influencia de este movimiento en la suerte
-de la clase obrera? Es evidente que, para resolver este problema, es
-preciso examinar desde luego de qué modo una disminución en la demanda
-de trabajo relativa ejerce su acción sobre la demanda de trabajo
-efectiva.
-
-Supongamos un capital de 1.200 pesetas; la cantidad relativa de la
-parte variable es de la mitad del capital entero. No variando este y
-bajando aquella de la mitad a la tercera parte, la cantidad efectiva
-de esta parte no es más que de 400 pesetas en lugar de ser de 600:
-mientras no varía la cantidad de un capital, toda disminución en
-la cantidad relativa de su parte variable es al mismo tiempo una
-disminución de la cantidad efectiva de aquel.
-
-Tripliquemos el capital de 1.200 pesetas, que se convertirá en 3.600
-pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye en esta
-misma proporción; es decir, es dividida por 3, y baja entonces de la
-mitad a la sexta parte; su cantidad efectiva será de 600 pesetas,
-como en su principio, pues 600 es la sexta parte de 3.600 y la mitad
-de 1.200: variando la cantidad total del capital, el fondo de los
-salarios, no obstante una disminución de su cantidad relativa, conserva
-la misma cantidad efectiva, si esta disminución tiene lugar en la misma
-proporción que el aumento del capital entero.
-
-Si el capital de 1.200 pesetas se duplica, será de 2.400 pesetas; si la
-cantidad relativa de la parte variable disminuye en mayor proporción
-que ha aumentado el capital, y baja, por ejemplo, como en el caso
-anterior, de la mitad a la sexta parte, su cantidad efectiva no será
-más que de 400 pesetas: si la disminución de la cantidad relativa de
-la parte variable tiene lugar en mayor proporción que el aumento del
-capital adelantado, el fondo de salario sufre una disminución efectiva,
-a pesar del aumento del capital.
-
-El mismo capital de 1.200 pesetas, triplicado de nuevo, es igual a
-3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye,
-pero en menor proporción que ha aumentado el capital; dividida por 2,
-mientras que el capital ha sido multiplicado por 3, baja de la mitad
-a la cuarta parte; su cantidad efectiva asciende a 900 pesetas: si la
-disminución de la cantidad relativa de la parte variable tiene lugar en
-una proporción menor que el aumento del capital entero, el fondo del
-salario experimenta un aumento efectivo, a pesar de la disminución de
-su cantidad relativa.
-
-Estos son, a la vez, los periodos sucesivos por que atraviesan las
-masas del capital social distribuidas entre los diferentes ramos de
-producción, y las condiciones diversas que presentan al mismo tiempo
-diferentes ramos de producción.
-
-Tenemos los ejemplos de fábricas en que un mismo número de obreros
-basta para poner en actividad una cantidad creciente de medios de
-producción; el aumento del capital procedente del acrecentamiento
-de su parte constante hace que en este caso disminuya otro tanto la
-cantidad relativa de la fuerza obrera explotada, sin variar su cantidad
-efectiva. Hay también ejemplos de disminución efectiva del número
-de obreros ocupados en ciertos ramos de industria y de su aumento
-simultáneo en otros ramos, aunque en todos haya habido aumento del
-capital invertido.
-
-En el capítulo decimoquinto hemos indicado las causas que, no obstante
-las tendencias contrarias, hace que las filas de los asalariados vayan
-engrosando con los progresos de la acumulación. Recordaremos aquí,
-pues, lo que hace relación a nuestro asunto.
-
-El mismo desarrollo del maquinismo que ocasiona una disminución no solo
-relativa, sino frecuentemente efectiva, del número de obreros empleados
-en ciertos ramos de industria, permite a estos suministrar una masa
-mayor de productos a bajo precio; dichas industrias impulsan de esta
-manera el desarrollo de otras industrias, el de aquellas a quienes
-proporcionan medios de producción, o bien el de aquellas de donde sacan
-sus primeras materias, instrumentos, etc., formando así otros tantos
-mercados nuevos para el trabajo.
-
-Además, hay momentos en que los trastornos técnicos se dejan sentir
-menos, en que la acumulación se presenta más bien como un movimiento de
-extensión sobre la última base técnica establecida. Entonces empieza de
-nuevo a operar más o menos la ley según la cual la demanda de trabajo
-aumenta en la misma proporción que el capital. Pero, al mismo tiempo
-que el número de obreros atraídos por el capital llega a su máximum,
-los productos vienen a ser tan abundantes, que al menor obstáculo que
-se oponga a su circulación, el mecanismo social parece como que se
-detiene, y el trabajo se interrumpe, disminuye. La necesidad que obliga
-al capitalista a economizarlo, engendra perfeccionamientos técnicos
-que reducen, por consecuencia, el número de los obreros necesarios. La
-duración de los momentos en que la acumulación favorece más la demanda
-de trabajo, es cada día menor.
-
-Así, desde que la industria mecánica ha alcanzado la supremacía, el
-progreso de la acumulación redobla la energía de las fuerzas que
-tienden a disminuir la demanda de trabajo relativa, y debilita las
-fuerzas que tienden a aumentar la demanda de trabajo efectiva. El
-capital variable, y por consecuencia la demanda de trabajo, aumenta
-con el capital social de que forma parte, pero aumenta en proporción
-decreciente.
-
-
-_La ley de población adecuada a la época capitalista._
-
-Hallándose regida la demanda de trabajo, no solamente por la cantidad
-de capital variable puesto ya en actividad, sino también por el término
-medio de su aumento continuo (capítulo XXIV), la oferta de trabajo
-sigue siendo normal mientras sigue este movimiento. Pero cuando
-el capital variable llega a un término medio de aumento inferior,
-la misma oferta de trabajo, que hasta entonces era normal, se hace
-superabundante, de suerte que una parte más o menos considerable de
-la clase asalariada, habiendo dejado de ser necesaria para poner en
-actividad el capital, es entonces superflua, supernumeraria. Como
-semejante hecho se repite con el progreso de la acumulación, esta
-arrastra en pos de sí un sobrante de población que va continuamente en
-aumento.
-
-El progreso de la acumulación y el movimiento, que la acompaña,
-de disminución proporcional del capital variable y de disminución
-correspondiente en la demanda de trabajo relativa, los cuales, como
-acabamos de ver, dan por resultado el aumento efectivo del capital
-variable y de la demanda de trabajo en una proporción decreciente,
-tienen, finalmente, por complemento, la creación de un sobrante de
-población relativo. Llamámosle «relativo» porque proviene, no de un
-aumento real de la población obrera, sino de la situación del capital
-social, que le permite prescindir de una parte más o menos considerable
-de sus obreros. Como este sobrante de población no existe más que con
-relación a las necesidades momentáneas de la explotación capitalista,
-puede aumentar o disminuir repentinamente según los movimientos de
-expansión y de contracción de la producción.
-
-Al producir la acumulación del capital, y a medida que lo consigue, la
-clase asalariada produce, pues, los instrumentos de su anulación o de
-su transformación en sobrante de población relativo. Tal es la _ley
-de población_ que distingue a la época capitalista y corresponde a su
-sistema de producción particular. Cada uno de los sistemas históricos
-de la producción social tiene su ley de población adecuada, ley que
-solo a él se aplica, que pasa con él, y no tiene, por consecuencia, más
-que un valor histórico.
-
-
-_Formación de un ejército industrial de reserva._
-
-Si la acumulación, el progreso de la riqueza sobre la base capitalista,
-crea necesariamente un sobrante de población obrera, este se convierte,
-a su vez, en el auxiliar más poderoso de la acumulación, en una
-condición de existencia de la producción capitalista, en su estado
-de completo desarrollo. Este sobrante de población forma un ejército
-de reserva industrial que pertenece al capitalista de una manera tan
-absoluta como si lo hubiese educado y disciplinado a expensas suyas:
-ejército que provee a sus necesidades variables de trabajo la materia
-humana siempre explotable y siempre disponible, independientemente del
-aumento natural de la población.
-
-La presencia de esta reserva industrial, su entrada de nuevo, parcial
-o general, en el servicio activo, y su reconstitución con arreglo
-a un plan más vasto, todo esto se encuentra en el fondo de la vida
-accidentada que atraviesa la industria moderna, con la repetición casi
-regular cada diez años, fuera de las demás sacudidas irregulares, del
-mismo periodo compuesto de actividad ordinaria, de producción excesiva,
-de crisis y de inacción.
-
-Esta marcha singular de la industria no se encuentra en ninguna de las
-épocas anteriores de la humanidad. Solo de la época en que el progreso
-mecánico, habiendo echado raíces bastantes profundas, ejerció una
-influencia preponderante sobre toda la producción nacional; en que,
-gracias a él, el comercio exterior comenzó a sobreponerse al comercio
-interior; en que el mercado universal se anexionó sucesivamente vastos
-territorios en América, en Asia y en Australia; en que, finalmente,
-las naciones rivales se hicieron bastante numerosas, de esa época
-solamente datan los periodos florecientes que van a parar siempre a una
-crisis general, fin de un periodo y punto de partida de otro. Hasta el
-presente, la duración de estos periodos es de diez u once años, pero
-no hay razón alguna para que este número sea inmutable. Al contrario,
-debe deducirse de las leyes de la producción capitalista, tales como
-acabamos de desarrollarlas, que ese número variará y que los periodos
-irán acortándose.
-
-El progreso industrial que sigue la marcha de la acumulación, al
-mismo tiempo que reduce cada vez más el número de obreros necesarios
-para poner en actividad una masa siempre creciente de medios de
-producción, aumenta la cantidad de trabajo que el obrero individual
-debe proporcionar. A medida que el progreso desarrolla las potencias
-productivas del trabajo y hace, por consecuencia, que se saquen más
-productos de menos trabajo, el sistema capitalista desarrolla también
-los medios de sacar más trabajo del asalariado, ya prolongando su
-jornada o bien haciendo más intenso su trabajo, o de aumentar en
-apariencia el número de los trabajadores empleados, reemplazando una
-fuerza superior y más cara con muchas fuerzas inferiores y muy baratas,
-es decir, el hombre con la mujer, el adulto con el niño, un obrero
-americano con tres chinos. He ahí diferentes métodos para disminuir la
-demanda de trabajo y hacer superabundante su oferta, en una palabra,
-para fabricar supernumerarios.
-
-El exceso de trabajo impuesto a la parte de la clase asalariada que se
-halla en servicio activo, a los ocupados, engruesa las filas de los
-desocupados, de la reserva, y la competencia de estos últimos, que
-buscan naturalmente colocación, contra los primeros, ejerce sobre estos
-una presión que los obliga a soportar más dócilmente los mandatos del
-capital.
-
-
-_Lo que determina el tipo general de los salarios._
-
-La proporción diferente según la cual la clase obrera se descompone en
-ejército activo y ejército de reserva, el aumento o la disminución del
-sobrante de población relativo correspondiente al flujo y reflujo del
-periodo industrial, es lo que determina exclusivamente las variaciones
-en el tipo general de los salarios.
-
-En vez de basar la oferta del trabajo en el aumento y la disminución
-alternativos del capital que funciona, es decir, en las necesidades
-momentáneas de la clase capitalista, el evangelio economista burgués
-hace depender el movimiento del capital de un movimiento en el número
-efectivo de la población obrera. Según su doctrina, la acumulación
-produce un alza de salarios, que poco a poco hace que se aumente el
-número de los obreros, hasta el punto que estos obstruyen de tal
-manera el mercado, que el capital no basta ya para ocuparlos a todos
-a un tiempo. Entonces el salario baja. Este descenso es mortal para
-la población obrera, impidiéndole al menos aumentarse, de tal modo
-que, a causa del corto número de obreros, el capital torna a ser
-superabundante, la demanda de trabajo comienza otra vez a ser mayor que
-la oferta, los salarios vuelven a subir y así sucesivamente.
-
-¡Y un movimiento de esta naturaleza sería posible con el sistema de
-producción capitalista! Pero antes de que el alza de los salarios
-hubiese provocado el menor aumento efectivo en la cifra absoluta de la
-población realmente apta para trabajar, se hubiera dejado transcurrir
-veinte veces el tiempo necesario para comenzar la campaña industrial,
-empeñar la lucha y conseguir la victoria. Por rápida que sea la
-reproducción humana, necesita, en todo caso, el intervalo de una
-generación para reemplazar a los trabajadores adultos. Ahora bien, el
-beneficio de los fabricantes depende principalmente de la posibilidad
-de explotar el momento favorable de una demanda abundante; es necesario
-que puedan inmediatamente, según el capricho del mercado, activar sus
-operaciones; es preciso, pues, que hallen en él en seguida brazos
-disponibles; no pueden aguardar a que su demanda de brazos produzca,
-mediante un alza de los salarios, un movimiento de población que les
-proporcione los brazos que necesitan. La expansión de la producción, en
-un momento dado, no es posible sino con un ejército de reserva a las
-órdenes del capital, con un sobrante de trabajadores aparte del aumento
-natural de la población.
-
-Los economistas confunden las leyes que rigen el tipo general del
-salario y expresan relaciones entre el capital y la fuerza obrera
-consideradas ambas en conjunto, con las leyes que en particular
-distribuyen la población entre los diversos ramos de industria.
-
-Hay circunstancias especiales que favorecen la acumulación ya en este o
-en aquel ramo. En cuanto los beneficios exceden del tipo medio en uno
-de ellos, acuden a él nuevos capitales, la demanda de trabajo se deja
-sentir, se hace más necesaria y eleva los salarios. El alza atrae una
-gran parte de la clase asalariada al ramo de industria privilegiado
-hasta que, por el hecho de esta afluencia continua, el salario vuelve a
-descender a su nivel ordinario o más bajo todavía. Desde este momento,
-no solo cesa la invasión de aquel ramo por los obreros, sino que da
-lugar a su emigración hacia otros ramos de industria. La acumulación
-del capital produce un alza en los salarios; este alza, un aumento de
-obreros; este aumento, una baja en los salarios, y esta, por último,
-una disminución de obreros. Pero los economistas no tienen razón
-al proclamar como ley general del salario lo que no es más que una
-oscilación local del mercado del trabajo, producida por el movimiento
-de distribución de los trabajadores entre los diversos ramos de
-producción.
-
-
-_La ley de la oferta y la demanda es un engaño._
-
-Una vez convertido en eje sobre el cual gira la ley de la oferta y la
-demanda de trabajo, el sobrante relativo de población no le permite
-funcionar sino dentro de unos límites que no se opongan al espíritu de
-dominación y de explotación del capital.
-
-A este propósito, recordemos una teoría que ya hemos mencionado en el
-capítulo XV. Cuando una máquina deja sin ocupación a obreros hasta
-entonces ocupados, los utopistas de la economía política pretenden
-demostrar que esta operación deja disponible al mismo tiempo un capital
-destinado a emplearlos de nuevo en algún otro ramo de industria. Hemos
-demostrado que no sucede nada de eso; ninguna parte del antiguo capital
-queda disponible para los obreros despedidos, al contrario, son ellos
-los que quedan a disposición de nuevos capitales si los hay. Y ahora
-puede apreciarse cuán poco fundamento tiene la supuesta «teoría de
-compensación».
-
-Los obreros destituidos por la máquina y que quedan disponibles, se
-hallan a disposición de todo nuevo capital a punto de entrar en juego.
-Que este capital los ocupe a ellos o a otros, el efecto que produce
-sobre la demanda general de trabajo será siempre nulo, si este capital
-puede retirar del mercado tantos brazos como a él han arrojado las
-máquinas. Si retira menos, el número de los desocupados aumentará al
-fin y al cabo; por último, si retira más, la demanda general de trabajo
-se aumentará solo con la diferencia entre los brazos que atraiga y los
-que la máquina haya rechazado. El aumento que, por efecto de nuevos
-capitales en vías de colocación, habría tenido la demanda general de
-brazos, se encuentra, pues, en todo caso anulada hasta la ocupación de
-los brazos arrojados por las máquinas al mercado.
-
-Tal es el efecto general de todos los métodos que contribuyen a formar
-trabajadores supernumerarios. Gracias a ellos, la oferta y la demanda
-de trabajo dejan de ser movimientos procedentes de dos polos opuestos,
-el del capital y el de la fuerza obrera. El capital influye en ambos
-polos simultáneamente. Si su acumulación aumenta la demanda de brazos,
-sabemos que aumenta también su oferta al fabricar supernumerarios.
-En estas condiciones, la ley de la oferta y de la demanda de trabajo
-completa el despotismo capitalista.
-
-Así, cuando los trabajadores comienzan a notar que su función de
-instrumentos que hacen valer el capital es cada vez más insegura a
-medida que su trabajo y la riqueza de sus dueños aumentan; tan luego
-como echan de ver que la violencia mortífera de la competencia que
-entre ellos se hacen, depende enteramente de la presión ejercida por
-los supernumerarios; tan luego como, a fin de aminorar el efecto
-funesto de esta ley «natural» de la acumulación capitalista, se unen
-para organizar la inteligencia y la acción común entre los ocupados
-y los desocupados, se ve inmediatamente al capital y a su defensor
-titular el economista burgués, clamar contra semejante sacrilegio y
-contra tal violación de la ley «eterna» de la oferta y de la demanda.
-
-
-IV. _Formas diversas del sobrante relativo de población._
-
-Por más que el sobrante relativo de población presenta matices que
-varían hasta lo infinito, distínguense en él, sin embargo, algunas
-grandes categorías, algunas diferencias de forma muy marcadas: la forma
-flotante, la forma oculta y la forma permanente.
-
-Los centros de la industria moderna, talleres mecánicos, manufacturas,
-fundiciones, minas, etc., no cesan de atraer y de rechazar
-alternativamente a los trabajadores; pero, en general, concluyen por
-atraer más que rechazan, de suerte que el número de obreros explotados
-va aumentando en ellos, aunque disminuye proporcionalmente en la escala
-de la producción. El sobrante de población existe allí en estado
-flotante.
-
-Las fábricas, la mayor parte de las grandes manufacturas, solo emplean
-a los obreros varones hasta la edad de su madurez. Pasado este término,
-conservan únicamente una escasa minoría y despiden casi siempre a los
-restantes. Este elemento del sobrante de población aumenta a medida que
-se extiende la grande industria; el capital necesita una proporción
-mayor de mujeres, de niños y de jóvenes, que de hombres adultos. Por
-otra parte, es tal la explotación de la fuerza obrera por el capital,
-que el trabajador se encuentra aniquilado a la mitad de su carrera.
-Al llegar a la edad madura, debe dejar su puesto a una fuerza más
-joven y descender un peldaño de la escala social, y dichoso él si no
-se ve relegado definitivamente entre los supernumerarios. Además, el
-término medio más corto de la vida se halla entre los obreros de la
-grande industria. Dadas estas condiciones, las filas de esta fracción
-del proletariado solo pueden engrosar cambiando frecuentemente de
-elementos individuales. Es necesario, pues, que las generaciones se
-renueven frecuentemente, cuya necesidad social queda satisfecha por
-medio de matrimonios precoces y gracias a la prima que la explotación
-de los niños asegura a su producción.
-
-En seguida que la producción capitalista se apodera de la agricultura
-e introduce en ella el empleo de las máquinas, la demanda de trabajo
-disminuye efectivamente a medida que el capital se acumula en ese
-ramo; una parte de la población agrícola se halla siempre a punto
-de transformarse en población urbana y manufacturera. Para que la
-población de los campos se dirija, como lo hace, a las ciudades, es
-preciso que, en los campos mismos, haya un sobrante de población
-oculto, cuya extensión no se echa de ver sino en el momento en que la
-emigración de los campos a las ciudades tiene lugar en grande escala.
-Por consiguiente, el obrero agrícola se halla reducido al mínimum de
-salario y tiene ya un pie en el fango del pauperismo.
-
-Por otra parte, a pesar de este sobrante relativo de población, los
-campos quedan al mismo tiempo insuficientemente poblados. Esto se deja
-sentir no solo de una manera local en los puntos donde se opera un
-rápido tránsito de hombres hacia las ciudades, minas, ferrocarriles,
-etc., sino generalmente en la primavera, en verano y en otoño, épocas
-en que la agricultura tiene necesidad de un suplemento de brazos.
-Aunque hay demasiados obreros para las necesidades ordinarias, hay
-escasez de ellos para las necesidades excepcionales y temporales de la
-agricultura.
-
-La tercera categoría del sobrante relativo de población, la permanente,
-pertenece al ejército industrial activo, pero, al mismo tiempo, la
-extremada irregularidad de sus ocupaciones hace de él un depósito
-inagotable de fuerzas disponibles. Acostumbrado a la miseria crónica,
-a condiciones de existencia completamente inseguras y vergonzosamente
-inferiores al nivel ordinario de la clase obrera, se convierte en
-extensa base de ramos especiales de explotación en los cuales el tiempo
-de trabajo llega a su máximum y el tipo del salario a su mínimum.
-El llamado trabajo a domicilio nos ofrece un ejemplo espantoso de
-esta categoría. Esta capa social, que se recluta sin cesar entre
-los supernumerarios de la grande industria y de la agricultura,
-se reproduce en escala creciente. Si las defunciones son en ella
-numerosas, el número de los nacimientos es, en cambio, muy elevado.
-Semejante fenómeno trae a la memoria la reproducción extraordinaria de
-ciertas especies animales débiles y constantemente perseguidas. «La
-pobreza --dice Adam Smith-- parece favorable a la generación».
-
-Finalmente, el último residuo del sobrante relativo de población habita
-el infierno del pauperismo. Sin contar los vagabundos, los criminales,
-las prostitutas, los mendigos, y todo ese mundo que llaman «clases
-peligrosas», esta capa social se compone de tres categorías.
-
-La primera comprende los obreros aptos para trabajar; su masa, que
-engrosa a cada crisis, disminuye cuando los negocios recobran su
-actividad. La segunda comprende los niños de los pobres socorridos
-y los huérfanos. Estos son otros tantos candidatos de la reserva
-industrial, los cuales, en las épocas de mayor prosperidad, entran
-en masa en el servicio activo. La tercera categoría comprende los
-más miserables; en primer lugar los obreros y obreras a quienes el
-desarrollo social ha, por decirlo así, desmonetizado, al suprimir la
-obra de detalle que, por la división del trabajo, era su único recurso;
-después los que, por desgracia, han pasado de la edad productiva
-del asalariado, y por último, las víctimas directas de la industria,
-enfermos, mutilados, viudas, etc., cuyo número se eleva con el de las
-máquinas peligrosas, las minas, las manufacturas químicas, etc.
-
-
-_El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema capitalista._
-
-El pauperismo es el cuartel de inválidos del ejército del trabajo. Su
-producción está comprendida en la del sobrante relativo de población,
-su necesidad en la necesidad de este, y forma con él una condición de
-existencia de la riqueza capitalista.
-
-Las mismas causas que desarrollan con la potencia productiva del
-trabajo la acumulación del capital, creando la facilidad de disponer
-de la fuerza obrera, hacen que aumente la reserva industrial con los
-resortes materiales de la riqueza. Pero cuanto más aumenta la reserva,
-comparativamente al ejército del trabajo, más aumenta también el
-pauperismo oficial. He ahí la ley general, absoluta, de la acumulación
-capitalista. La acción de esta ley, como la de cualquiera otra, está
-naturalmente sujeta a las modificaciones de circunstancias particulares.
-
-El análisis de la supervalía relativa (sección cuarta) nos ha conducido
-al siguiente resultado: que en el sistema capitalista, en que los
-medios de producción no están al servicio del trabajador, sino el
-trabajador al servicio de los medios de producción, todos los métodos
-para multiplicar los recursos y la potencia del trabajo colectivo
-se practican a expensas del trabajador individual; todos los medios
-de desarrollar la producción se transforman en medios de dominar y
-explotar al productor; hacen de él un hombre truncado, parcelario,
-o el accesorio de una máquina; le oponen, como otros tantos poderes
-enemigos, las potencias científicas de la producción; sustituyen el
-trabajo atractivo por el trabajo forzado; hacen cada vez más penosas
-las condiciones en que se efectúa el trabajo, y someten al obrero
-durante su servicio a un despotismo tan mezquino como ilimitado;
-transforman su vida entera en tiempo de trabajo y encierran a su mujer
-y a sus hijos en los presidios capitalistas.
-
-Pero todos los métodos que ayudan a la producción de la supervalía,
-favorecen igualmente la acumulación, y toda extensión de esta necesita
-a su vez de aquellos. De lo cual resulta que, cualquiera que sea
-el tipo de los salarios, alto o bajo, la condición del trabajador
-debe empeorar a medida que el capital se acumula; de tal suerte,
-que acumulación de riqueza por un lado, significa acumulación igual
-de pobreza, de sufrimiento, de ignorancia, de embrutecimiento, de
-degradación física y moral, de esclavitud por otro, o sea del lado de
-la clase que produce el capital mismo.
-
-
-
-
-SECCIÓN OCTAVA
-
-La acumulación primitiva.
-
-CAPÍTULO XXVI
-
-EL SECRETO DE LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA
-
-I. Separación del productor y de los medios de producción. --
-Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado el régimen
-feudal con el régimen capitalista. -- II. Después de haber estado
-sometido a la explotación por la fuerza bruta, el trabajador acaba por
-someterse a ella voluntariamente. -- III. Establecimiento del mercado
-interior para el capital industrial.
-
-
-I. _Separación del productor y de los medios de producción._
-
-Ya hemos visto cómo el dinero se convierte en capital, el capital en
-origen de supervalía, y la supervalía en origen de un nuevo capital.
-Pero la acumulación capitalista supone la presencia de la supervalía,
-y esta el modo de producción capitalista, el cual, a su vez, depende
-de la acumulación ya operada, en mano de productores mercantiles,
-de capitales bastante considerables. Todo este movimiento, por
-consecuencia, parece que gira en un círculo vicioso del que no podría
-salirse sin admitir una acumulación primitiva, que sirva de punto de
-partida a la producción capitalista, en vez de proceder de ella. ¿Cuál
-es el origen de esta acumulación primitiva?
-
-Según la historia real y verdadera, la conquista, la servidumbre,
-el robo a mano armada, el reinado de la fuerza bruta son los que han
-triunfado siempre. En los manuales de Economía política, es, por el
-contrario, el idilio el que siempre ha florecido; jamás ha habido otros
-medios de enriquecerse sino el trabajo y el derecho. En realidad,
-los métodos de la acumulación primitiva son todo lo que se quiera,
-excepto materia de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias
-y hospitales, la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado,
-el robo de las tierras comunales, la transformación terrorista de la
-propiedad feudal en propiedad moderna privada, tales son los orígenes
-idílicos de la acumulación primitiva.
-
-Si, en la relación entre capitalista y asalariado, el primero desempeña
-el papel de dueño y el segundo el de servidor, es merced a un contrato
-por el cual no solo se pone el asalariado al servicio, y por lo tanto
-bajo la dependencia del capitalista, sino que hasta ha renunciado a
-todo derecho de propiedad sobre su propio producto.
-
-¿Por qué hace el asalariado semejante convenio? Porque no posee más
-que su fuerza personal, el trabajo en estado de potencia, mientras que
-todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esta
-potencia, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio
-útil del trabajo, la facultad de disponer de las subsistencias
-indispensables para la vida, se encuentran en el lado opuesto.
-
-La base del sistema capitalista es la separación radical del productor
-y los medios de producción. Para que este sistema se establezca, es
-necesario, pues, que, en parte al menos, los medios de producción
-hayan sido arrancados ya a los productores que los empleaban en
-realizar su propia potencia de trabajo, y que estos medios, hayan
-sido ya detentados por productores mercantiles, quienes los emplean
-en especular con el trabajo ajeno. El movimiento histórico que da por
-resultado el divorcio entre el trabajo y sus condiciones, los medios de
-producción, tal es el significado de la acumulación primitiva.
-
-
-_Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado el régimen
-feudal con el régimen capitalista._
-
-El orden económico capitalista ha salido del seno del orden económico
-feudal. La disolución del uno ha disgregado los elementos constitutivos
-del otro.
-
-Para que el trabajador, el productor inmediato, pudiese disponer de su
-propia persona, necesitaba ante todo no estar sujeto a una tierra o a
-otra persona; tampoco podía llegar a ser vendedor libre de trabajo,
-llevando su mercancía, la fuerza de trabajo, donde quiera que esta
-encontrase un mercado, sin haberse sustraído al régimen de los gremios
-con sus patronatos, sus jurados, sus leyes de aprendizaje, etc. El
-movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados,
-se presenta, pues, como su emancipación de la servidumbre y del régimen
-de los gremios. Por otra parte, si estos emancipados se venden a sí
-propios es porque se ven obligados a ello para vivir, porque han sido
-despojados de todos los medios de producción y de todas las garantías
-de existencia ofrecidas por el antiguo orden de cosas. La historia de
-su expropiación no tiene réplica, pues se halla escrita en la historia
-de la humanidad con letras indelebles de sangre y fuego.
-
-Tocante a los capitalistas empresarios, estos nuevos potentados no solo
-tenían que destituir a los maestros de oficios, sino también a los
-detentadores feudales de las fuentes de la riqueza. Su advenimiento se
-presenta, desde este punto de vista, como el resultado de una lucha
-victoriosa contra el poder señorial con sus irritantes privilegios, y
-contra el régimen de los gremios por las trabas que oponía al libre
-desarrollo de la producción y a la libre explotación del hombre por el
-hombre. El progreso ha consistido en variar la forma de la explotación:
-la explotación feudal se ha convertido en explotación capitalista.
-
-
-II. _Después de haber sido sometido a la explotación por la fuerza
-bruta, el trabajador acaba por someterse a ella voluntariamente._
-
-No basta que, por una parte, se presenten las condiciones materiales
-del trabajo en forma de capital, y, por otra, hombres que nada tienen
-que vender si no es su fuerza de trabajo. No basta tampoco que se les
-obligue por la fuerza a venderse voluntariamente.
-
-La burguesía naciente --y este es un momento esencial de la acumulación
-primitiva-- no podía prescindir de la intervención constante del Estado
-para prolongar la jornada de trabajo (capítulo X), para «reglamentar»
-el salario, es decir, para conservar al trabajador en el grado de
-dependencia requerido, abrumándole bajo el yugo del salariado mediante
-leyes de un terrorismo grotesco, leyes que iban dirigidas en el
-occidente de Europa, a fines del siglo XV y durante el XVI, contra el
-proletariado sin casa ni hogar, contra los padres de la clase obrera
-de hoy, castigados por haber sido reducidos al estado de vagabundos
-y de pobres, la mayor parte de las veces de resultas de expropiación
-violenta.
-
-No olvidemos que la burguesía, desde el principio de la Revolución
-francesa, se atrevió a despojar a la clase obrera del derecho de
-asociación que esta acababa apenas de conquistar. Por una ley de 14 de
-junio de 1791, se consignó que todo acuerdo tomado por los trabajadores
-para la defensa de sus intereses comunes fuese declarado «atentatorio a
-la libertad y a la Declaración de los derechos del hombre», y castigado
-con multa y privación de los derechos de ciudadano.
-
-Con el progreso de la producción capitalista, se forma una clase
-cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación,
-a las costumbres transmitidas, se conforman con las exigencias del
-actual régimen económico de un modo tan instintivo como se conforma
-con las variaciones atmosféricas. En cuanto este modo de producción
-adquiere cierto desarrollo, su mecanismo destruye toda resistencia;
-la presencia constante de un sobrante relativo de población mantiene
-la ley de la oferta y de la demanda de trabajo, y por consecuencia el
-salario, dentro de los límites adecuados a las necesidades del capital;
-la presión sorda de las relaciones económicas remata el despotismo
-del capital sobre el trabajador. A veces se recurre todavía a la
-violencia, al empleo de la fuerza bruta, pero solo como excepción. En
-el curso ordinario de las cosas, el trabajador puede quedar abandonado
-a la acción de las «leyes naturales» de la sociedad, es decir, a la
-dependencia del capital, engendrada, defendida y perpetuada por el
-propio mecanismo de la producción.
-
-
-III. _Establecimiento del mercado interior para el capital industrial._
-
-La continua expropiación de los labradores, fomentada por las leyes
-salvajes contra los vagabundos, introdujo violentamente en la industria
-de las ciudades masas enormes de proletarios, y contribuyó a destruir
-la antigua industria doméstica. Es necesario que nos detengamos un
-instante a examinar este elemento de la acumulación primitiva.
-
-Antiguamente, la misma familia campesina elaboraba en primer lugar, y
-luego consumía directamente, a lo menos en gran parte, los víveres y
-las materias primeras, producto de su trabajo. De simples valores de
-uso que eran, al convertirse en mercancías, estas materias primeras se
-vendían a las manufacturas, y los objetos que, gracias a ella, eran
-elaborados en el campo, se transformaban en artículos de manufactura,
-a los que el campo servía de mercado. Desde entonces desapareció la
-industria doméstica de los labriegos. Esta desaparición es la única que
-puede dar al mercado interior de un país la extensión y la constitución
-que exigen las necesidades de la producción capitalista.
-
-No obstante, el periodo manufacturero propiamente dicho no consigue
-hacer radical esta revolución. Si, en efecto, destruye, en ciertos
-ramos y en determinados puntos, la industria doméstica, también le da
-vida en otros. Ese periodo contribuye a la formación de una clase de
-labradores en pequeño, para quienes el cultivo de la tierra es una
-operación secundaria, y el trabajo industrial, cuyo producto venden
-a las manufacturas directamente o por mediación del comerciante,
-la ocupación principal. La grande industria es la que separa
-definitivamente la agricultura de la industria doméstica de los campos,
-arrancando sus raíces, que son el hilado y el tejido a mano.
-
-De esta separación fatal datan el desarrollo necesario de los poderes
-colectivos del trabajo y la transformación de la producción dividida,
-rutinaria, en producción combinada, científica. La industria mecánica,
-acabando esta separación, es la primera que entrega al capital todo el
-mercado interior de un país.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXVII
-
-ORIGEN DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL
-
-La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza. -- Régimen
-colonial, deudas públicas, sistema proteccionista.
-
-
-_La acumulación primitiva se ha efectuado por la fuerza._
-
-No es dudoso que muchos jefes de gremios, artesanos independientes, y
-aun obreros asalariados, se hayan hecho desde luego capitalistas en
-pequeño y que, poco a poco, merced a una explotación siempre creciente
-de trabajo asalariado seguida de una acumulación correspondiente, hayan
-por fin salido de su concha transformados en capitalistas de la cabeza
-hasta los pies.
-
-Sin embargo, esta transformación lenta del capital no respondía
-en manera alguna a las necesidades comerciales del nuevo mercado
-universal, creado por los grandes descubrimientos del siglo XV.
-
-Pero la Edad Media había legado dos especies de capital que prosperan
-bajo los más diversos regímenes de economía social, y que, antes de
-la época moderna, ocupan por sí solos la categoría de capital. Tales
-son el _capital usurario_ y el _capital comercial_. Ahora bien, la
-constitución feudal de los campos y la organización corporativa de las
-ciudades, barreras que impedían al capital-dinero, formado por el doble
-camino de la usura y del comercio, transformarse en capital industrial,
-concluyeron por desaparecer.
-
-El descubrimiento de las minas de oro y plata de América, la sepultura
-en ellas de sus habitantes reducidos a la esclavitud o al exterminio,
-los amagos de conquista y de saqueo en las Indias orientales, la
-transformación de África en territorio de caza para la captura de
-negros, tales fueron los procedimientos suaves de acumulación primitiva
-con que se señaló en su aurora la era capitalista. Inmediatamente
-después estalla la guerra mercantil, que llega a tener el mundo entero
-por teatro. Empezando por la rebelión de Holanda contra España,
-adquiere proporciones gigantescas en la cruzada de Inglaterra contra la
-Revolución francesa, y se prolonga hasta nuestros días en expediciones
-de piratas como las famosas _guerras de opio_ contra China.
-
-Algunos de los diferentes métodos de acumulación primitiva, como
-régimen colonial, deudas públicas, hacienda moderna, sistema
-proteccionista, etc., descansan en el empleo de la fuerza; pero todos,
-sin excepción, explotan el poder del Estado, la fuerza concentrada y
-organizada de la sociedad, a fin de precipitar violentamente el paso
-del orden económico feudal al orden económico capitalista, y abreviar
-los periodos de transición. En efecto, la fuerza es la partera de toda
-sociedad en vías de alumbramiento; la fuerza es un agente económico.
-
-
-_Régimen colonial, deudas públicas, sistema proteccionista._
-
-El régimen colonial dio un gran impulso a la navegación y al comercio,
-y produjo las sociedades mercantiles, a las que los gobiernos
-concedieron monopolios y privilegios, medios poderosos para efectuar la
-concentración de los capitales. Dicho régimen proporcionaba mercados
-a las nacientes manufacturas, cuya facilidad de acumulación se
-duplicó merced al monopolio del mercado en las colonias. Los tesoros
-directamente usurpados, fuera de Europa, por el trabajo forzoso de
-los indígenas reducidos a la esclavitud por el robo y el asesinato,
-volvían a la madre patria para funcionar allí como capitales. En
-nuestros días, la superioridad industrial indica la superioridad
-comercial; pero, en la época manufacturera propiamente dicha, la
-superioridad comercial es la que da la superioridad industrial. De aquí
-proviene el importante papel que desempeñó en aquella época el régimen
-colonial.
-
-El sistema de las deudas públicas, cuya aplicación iniciaron en la
-Edad Media Venecia y Génova, invadió definitivamente a Europa durante
-la época manufacturera. La deuda pública, o, en otros términos, la
-enajenación del Estado, ya sea este despótico, constitucional o
-republicano, es la que da carácter a la era capitalista. La única parte
-de la llamada riqueza nacional que entra efectivamente en la posesión
-colectiva de los pueblos modernos, es su deuda pública.
-
-La deuda pública obra como uno de los agentes más enérgicos de la
-acumulación primitiva. Con facilidad mágica dota al dinero improductivo
-de la virtud procreadora, transformándolo así en capital, y sin que por
-esto se halle expuesto a sufrir los riesgos inseparables de su empleo
-industrial y aun de la usura privada.
-
-A decir verdad, los que prestan al Estado no dan nada, pues su capital,
-transformado en efectos públicos de fácil circulación, continúa
-funcionando entre sus manos como si fuese numerario. Mas, dejando a un
-lado la clase de rentistas ociosos así creada y la fortuna improvisada
-de los hacendistas intermediarios entre el gobierno y la nación,
-la deuda pública ha dado impulso a las sociedades por acciones, al
-comercio de toda clase de papeles negociables, a las operaciones
-dudosas, al agiotaje, en suma, a los juegos de Bolsa y a la soberanía
-moderna de la banca.
-
-Desde su creación, los grandes bancos engalanados de títulos
-nacionales, no son más que asociaciones de especuladores privados que
-se establecen al lado de los gobiernos y que, merced a los privilegios
-que estos les conceden, llegan a prestarle aun el dinero del público.
-
-Como la deuda pública está basada sobre la renta pública, la cual tiene
-que satisfacer los intereses anuales de aquella, el sistema moderno
-de las contribuciones era la consecuencia obligada de los empréstitos
-nacionales. Los empréstitos, que permiten a los gobiernos atender a los
-gastos extraordinarios sin que los contribuyentes se resientan de ellos
-inmediatamente, producen al cabo una elevación en las contribuciones;
-por otra parte, el recargo de impuestos, causado por la acumulación de
-las deudas sucesivamente contraídas, obliga a los gobiernos, en caso
-de nuevos gastos extraordinarios, a recurrir a nuevos empréstitos. El
-sistema fiscal moderno, que descansa ante todo sobre la contribución
-de los artículos de primera necesidad, y produce, por consecuencia,
-la elevación de su precio, se ve arrastrado por su propio mecanismo
-a hacerse cada vez más pesado e insoportable. El recargo excesivo de
-las cuotas es el principio, no un incidente de dicho sistema, el cual
-ejerce una acción expropiadora sobre el labrador, el artesano y demás
-elementos de la clase media.
-
-La gran parte que toca a la deuda pública y al sistema fiscal
-correspondiente en la capitalización de la riqueza y en la expropiación
-de las masas, ha llevado a multitud de escritores a ver en este hecho
-la causa primordial de la miseria de los pueblos modernos.
-
-El sistema proteccionista, con ayuda de los derechos protectores, de
-las primas de exportación, de los monopolios de venta en el interior,
-etc., fue un medio artificial de crear fabricantes, de expropiar
-trabajadores independientes, de transformar en capital los instrumentos
-y condiciones materiales del trabajo, de abreviar a viva fuerza el paso
-del antiguo sistema de producción al sistema moderno. El procedimiento
-de fabricación de fabricantes se simplificó aún en ciertos países
-donde Colbert había formado escuela: la fuente misteriosa de donde el
-capital primitivo llegaba directamente a los especuladores, en forma de
-adelanto y aun de donativo, fue a menudo el tesoro público.
-
-Régimen colonial, deudas públicas, dilapidaciones fiscales, protección
-industrial, guerras comerciales, etc., adquirieron un desarrollo
-gigantesco durante la primera juventud de la grande industria.
-
- * * * * *
-
-En resumen, así es como el trabajador se ha divorciado de las
-condiciones del trabajo, y como estas se han transformado en capital y
-la masa del pueblo en asalariados. El capital viene al mundo sudando
-sangre y cieno por todos sus poros.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXVIII
-
-TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA
-
-Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada
-basada en el trabajo personal. -- La transformación de la propiedad
-capitalista en propiedad social.
-
-
-_Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada
-basada en el trabajo personal._
-
-Por lo ya expuesto, se advierte que lo que hay en el fondo de la
-acumulación primitiva, y en el de su formación histórica, es la
-expropiación del productor inmediato, la desaparición de la propiedad
-fundada en el trabajo personal de su poseedor.
-
-La propiedad privada, como oposición a la propiedad colectiva, solo
-existe allí donde los instrumentos y demás condiciones exteriores
-del trabajo pertenecen a particulares; pero, según que sean estos
-trabajadores o no trabajadores, la propiedad privada cambia de aspecto.
-
-La propiedad privada del trabajador que posee los medios para poner
-en ejercicio su actividad productiva, acompaña a la pequeña industria
-agrícola o manufacturera, que es la escuela donde se adquieren la
-habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del
-trabajador. Es cierto que este modo de producción se encuentra en medio
-de la esclavitud, de la servidumbre y otros estados de dependencia;
-pero no prospera, ni despliega toda su energía, ni reviste su forma
-completa y clásica sino donde el trabajador es propietario libre de
-las condiciones de trabajo que él mismo pone en ejercicio, el labrador
-del suelo que cultiva y el artesano de la herramienta que maneja, como
-el artista lo es de su instrumento de trabajo.
-
-Semejante régimen industrial de pequeños productores independientes,
-que trabajan por cuenta propia, supone la división de la tierra y
-el fraccionamiento de los demás medios de producción. Como excluye
-la concentración de estos medios, excluye también la cooperación en
-gran escala, la división del trabajo en el taller y en el campo, el
-maquinismo, el dominio inteligente del hombre sobre la naturaleza, el
-libre desarrollo de las potencias sociales del trabajo y el concierto y
-la unidad en el fin, en los medios y en los esfuerzos de la actividad
-colectiva; siendo solo compatible con un estado restringido y mezquino
-de la producción y de la sociedad. El perpetuar semejante régimen,
-si fuera posible, equivaldría --como dice Pecqueur perfectamente-- a
-«decretar la medianía en todo».
-
-Mas en cuanto llega a cierto grado, él mismo comienza a engendrar los
-agentes materiales de su disolución. A partir de este momento, las
-fuerzas y pasiones que comprime, empiezan a agitarse en el seno de
-la sociedad. Está condenado a ser, y será, en efecto, aniquilado. Su
-movimiento de eliminación, que consiste en transformar los medios de
-producción individuales y dispersos en medios de producción socialmente
-concentrados, y en convertir la diminuta propiedad de la mayor parte en
-propiedad colosal de unos cuantos, por medio de la dolorosa y terrible
-expropiación del pueblo trabajador, he ahí cuáles son los orígenes
-del capital, que entrañan toda una serie de procedimientos violentos,
-de los que solo hemos mencionado los más notables al investigar los
-métodos de acumulación primitiva.
-
-La expropiación de los productores inmediatos se lleva a cabo con un
-cinismo implacable, aguijoneado por los móviles más infames, por las
-pasiones más sórdidas y más aborrecibles en medio de su pequeñez.
-La propiedad privada, basada en el trabajo personal, esa propiedad
-que adhiere, por decirlo así, al trabajador aislado y autónomo a las
-condiciones exteriores del trabajo, ha sido suplantada por la propiedad
-privada capitalista, fundada en la explotación del trabajo ajeno, en el
-régimen del salario.
-
-
-_La transformación de la propiedad capitalista en propiedad social._
-
-Desde que este movimiento de transformación ha descompuesto de arriba
-abajo la vieja sociedad; desde que los productores se han convertido en
-proletarios, y sus medios de trabajo en capital; desde que el régimen
-capitalista se sostiene por la sola fuerza económica de las cosas, la
-socialización futura del trabajo, así como la transformación progresiva
-de la tierra y de los demás medios de producción en instrumentos
-socialmente explotados, comunes, en una palabra, la eliminación futura
-de las propiedades privadas, va a revestir una nueva forma. No es al
-trabajador independiente a quien hay que expropiar ahora, sino al
-capitalista, al jefe de un ejército o de una escuadra de asalariados.
-
-Esta expropiación tiene lugar por la acción de las leyes de la misma
-producción capitalista, las cuales tienden a la concentración de
-los capitales. Al mismo tiempo que la centralización --que es la
-expropiación de la mayoría de los capitalistas por la minoría-- se
-desarrollan, cada vez en mayor escala, la aplicación de la ciencia a
-la industria, la explotación de la tierra con método y en conjunto la
-transformación de la herramienta en instrumentos poderosos, solo por el
-uso común, y por consecuencia la economía de los medios de producción
-y las relaciones de todos los pueblos en el mercado universal; de
-donde procede el carácter internacional que lleva impreso el régimen
-capitalista.
-
-A medida que disminuye el número de los potentados del capital
-que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este periodo de
-evolución social, aumentan la miseria, la opresión, la esclavitud, la
-degradación, la explotación, pero también aumenta la resistencia de
-la clase obrera, cada vez más numerosa y mejor disciplinada, unida y
-organizada por el propio mecanismo de la producción capitalista. El
-monopolio del capital ha llegado a ser un obstáculo para el sistema
-actual de producción, que ha crecido y prosperado con él y gracias a
-él. La socialización del trabajo y la centralización de sus resortes
-materiales han llegado a un punto en que no pueden ya contenerse en
-la envoltura capitalista. Esta envoltura está próxima a romperse: la
-hora postrera de la propiedad capitalista ha sonado ya; a su vez, los
-expropiadores van a ser expropiados.
-
-La apropiación capitalista, conforme al modo de producción capitalista
-también, constituye la primera negación de la propiedad privada
-resultante del trabajo independiente e individual. Pero la producción
-capitalista misma engendra su propia negación con la fatalidad que
-preside a las evoluciones de la naturaleza. Esa producción tiende
-a restablecer, no la propiedad privada del trabajador, sino la
-propiedad del mismo fundada en los progresos realizados por el periodo
-capitalista, en la cooperación y posesión común de todos los medios
-de producción, incluida la tierra. Lo que la burguesía capitalista
-produce, ante todo, a medida que la gran industria se desarrolla, son
-sus propios sepultureros; la eliminación de aquella y el triunfo del
-proletariado son igualmente inevitables.
-
-Naturalmente, para transformar la propiedad privada y fraccionada,
-objeto del trabajo individual, en propiedad capitalista, se ha
-necesitado tiempo, esfuerzos y penas, que no serán precisos para
-transformar en propiedad social la propiedad capitalista, la cual
-descansa ya de hecho en un sistema de producción colectivo.
-
-En el primer caso, se trataba de la expropiación de la masa por algunos
-usurpadores; en el segundo, trátase de la expropiación de unos cuantos
-usurpadores por la masa.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIX
-
-TEORÍA MODERNA DE LA COLONIZACIÓN
-
-La necesidad de las condiciones que hemos reconocido como
-indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en las
-colonias. -- Confesiones de la Economía política.
-
-
-_La necesidad de las condiciones que hemos reconocido como
-indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en las
-colonias._
-
-La Economía política burguesa no se detiene a examinar si tal o cual
-hecho es cierto, sino si es beneficioso o nocivo al capital. Por tanto,
-trata de mantener una confusión sumamente cómoda entre dos géneros de
-propiedad privada completamente distintos: entre la propiedad privada
-basada en el trabajo personal y la propiedad capitalista basada en el
-trabajo ajeno, y olvida intencionadamente que esta última no crece sino
-sobre la tumba de la primera.
-
-En nuestros países, en la Europa occidental, la acumulación primitiva,
-es decir, la expropiación de los trabajadores, se halla en parte
-terminada, bien porque el régimen capitalista se ha apoderado de toda
-la producción nacional, o bien porque, allí donde las condiciones
-económicas están menos adelantadas, obra, por lo menos indirectamente,
-sobre las formas sociales que persisten a su lado, pero que caen poco
-a poco juntamente con el modo de producción atrasado que representan.
-En las colonias, o donde quiera que se encuentre un suelo virgen
-colonizado por emigrantes libres, ocurre todo lo contrario.
-
-El modo de producción y de apropiación capitalista tropieza allí con la
-propiedad fruto del trabajo personal, con el productor que, disponiendo
-de las condiciones exteriores del trabajo, consigue enriquecerse en
-vez de enriquecer al capitalista. La pugna entre estos dos modos
-de apropiación, que la Economía política niega entre nosotros, se
-demuestra allí con los hechos, con la lucha.
-
-Cuando se trata de las colonias, el economista entra en el terreno de
-las confesiones y asegura que, o hay que renunciar al desarrollo de
-las potencias colectivas del trabajo, a la cooperación, a la división
-manufacturera, al empleo en gran escala de las máquinas, etc., o buscar
-algún expediente para lograr que los trabajadores, privados de los
-medios de trabajo, se vean obligados a venderse, por supuesto en las
-condiciones de dependencia indispensables; en una palabra, que hay que
-hallar un medio de fabricar asalariados.
-
-El economista descubre entonces que el capital no es una cosa, sino
-una relación social entre las personas, relación que se establece por
-mediación de las cosas. Un negro es un negro; solo en determinadas
-condiciones se convierte en esclavo. Esta máquina, por ejemplo, no es
-más que una máquina de hilar algodón, y solo en ciertas condiciones se
-convierte en capital. Fuera de estas condiciones, no es más capital que
-el oro por sí mismo es moneda; el capital es una relación social de
-producción.
-
-Descubre además el economista que la posesión de dinero, subsistencias,
-máquinas y otros medios de producción, no hace de un hombre un
-capitalista, si no dispone del complemento, que es el asalariado, es
-decir, de otro hombre que se ve obligado a venderse voluntariamente:
-los medios de producción y de subsistencia no se transforman en capital
-mientras no se utilicen como medios de explotar y dominar el trabajo.
-
-El carácter esencial de toda colonia libre es el de que cada colono
-puede apropiarse una parte de la tierra que le sirve de medio de
-producción individual, sin que esto impida que hagan otro tanto los
-colonos que lleguen después que él. Allí donde todos los hombres son
-libres y donde cada cual puede adquirir un trozo de terreno, es difícil
-encontrar un trabajador, y si se encuentra, es a precio muy subido.
-Cuando el trabajador puede acumular para sí mismo, y puede hacerlo
-mientras es propietario de sus medios de producción, la acumulación y
-la apropiación capitalistas son imposibles, pues les falta la clase
-asalariada, de la cual no pueden prescindir.
-
-La perfección suprema de la producción capitalista consiste, no
-solamente en que reproduce sin cesar al asalariado como tal asalariado,
-sino en que crea asalariados supernumerarios, merced a los cuales
-mantiene la ley de la oferta y de la demanda del trabajo en el cauce
-conveniente, hace que las oscilaciones del mercado tengan lugar dentro
-de los límites más favorables a la explotación, que la sumisión tan
-indispensable del trabajador al capitalista esté garantizada, y por
-último, perpetúa la relación de dependencia absoluta que, en Europa, el
-economista farsante disfraza, engalanándola enfáticamente con el nombre
-de libre contrato entre dos mercaderes igualmente independientes, o
-sea uno que vende la mercancía capital y otro la mercancía trabajo. En
-las colonias se desvanece el dulce error economista. Desde el momento
-en que un asalariado llega a ser artesano o labrador independiente,
-la oferta de trabajo no es ni regular ni suficiente. Esta continua
-transformación de asalariados en productores libres, que trabajan
-por su cuenta propia y no por la del capital, que se enriquecen en
-vez de enriquecer a los señores capitalistas, influye, en efecto, de
-una manera funesta sobre el estado del mercado del trabajo, y por
-consecuencia, sobre el tipo del salario.
-
-
-_Confesiones de la Economía política._
-
-En estas circunstancias, el grado de explotación no solo baja de una
-manera ruinosa, sino que el asalariado pierde además, juntamente
-con la dependencia real, todo sentimiento de docilidad respecto del
-capitalista. Así, el economista Merivale declara que «esta dependencia
-debe crearse en las colonias por medios artificiales».
-
-Por otro lado, M. de Molinari, librecambista rabioso, dice: «En las
-colonias donde la esclavitud ha sido abolida sin que el trabajo forzoso
-haya sido reemplazado con una cantidad equivalente de trabajo libre,
-se ha operado _la inversa del hecho que se realiza diariamente entre
-nosotros. Se ha visto a los simples trabajadores explotar a su vez
-a los empresarios industriales_, y exigir de ellos salarios que no
-estaban en proporción con la parte legítima que les correspondía en el
-producto.»
-
-¡Cómo! ¿Y la ley sagrada de la oferta y la demanda? Si el empresario
-cercena en Europa al obrero su parte legítima, ¿por qué este, en las
-colonias, favoreciéndole las circunstancias, en vez de perjudicarle, no
-ha de cercenar también la parte del empresario? Vamos, préstese un poco
-de ayuda gubernamental a esa pobre ley de la oferta y la demanda, que
-algunos se permiten hacer funcionar libremente.
-
-El secreto que la economía política del antiguo mundo ha descubierto
-en el nuevo, secreto inocentemente descubierto por sus elucubraciones
-sobre las colonias, es que el sistema de producción y de acumulación
-capitalista, y por consiguiente la propiedad privada capitalista,
-supone el aniquilamiento de la propiedad privada basada en el trabajo
-personal, y que su base es la expropiación del trabajador, pues no
-puede disponerse de los asalariados indispensables, sometidos y
-disciplinados, sino cuando estos no pueden trabajar para sí mismos,
-cuando no poseen los medios de producción.
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
- Páginas.
-
- NOTA PRELIMINAR. V
- PREFACIO. VII
-
-
- Estudio sobre el socialismo científico.
-
- I. Colectivismo o comunismo. XIII
- II. La transformación social y sus elementos. XIV
- III. El partido obrero y la guerra de clases. XXIV
- IV. La supresión de clases y el modo de realizarla. XXX
- V. Ineficacia de todos los medios pacíficos. XXXVIII
- VI. Nuestra revolución. L
-
-
- Desarrollo de la producción capitalista.
-
-
- SECCIÓN PRIMERA. -- _Mercancía y moneda._
-
- CAPÍTULO I.--La mercancía. 1
- -- II.--De los cambios. 15
- -- III.--La moneda o la circulación de las mercancías. 19
-
-
- SECCIÓN SEGUNDA. -- _Transformación del dinero en capital._
-
- CAPÍTULO IV.--Fórmula general del capital. 35
- -- V.--Contradicciones de la fórmula general del capital. 39
- -- VI.--Compra y venta de la fuerza de trabajo. 44
-
-
- SECCIÓN TERCERA. -- _Producción de la supervalía absoluta._
-
- CAPÍTULO VII.--Producción de valores de uso y producción de
- la supervalía. 49
- -- VIII.--Capital constante y capital variable. 60
- -- IX.--Tipo de la supervalía. 66
- -- X.--La jornada de trabajo. 76
- -- XI.--Tipo y masa de la supervalía. 85
-
-
- SECCIÓN CUARTA. -- _Producción de la supervalía relativa._
-
- CAPÍTULO XII.--Supervalía relativa. 90
- -- XIII.--Cooperación. 94
- -- XIV.--División del trabajo y manufactura. 101
- -- XV.--Maquinismo y grande industria. 115
-
-
- SECCIÓN QUINTA. -- _Nuevas consideraciones acerca de la
- producción de la supervalía._
-
- CAPÍTULO XVI.--Supervalía absoluta y supervalía relativa. 148
- -- XVII.--Variaciones en la relación de intensidad
- entre la supervalía y el valor de la fuerza
- de trabajo. 154
- -- XVIII.--Expresiones del tipo de la supervalía. 163
-
-
- SECCIÓN SEXTA. -- _El salario._
-
- CAPÍTULO XIX.--Transformación del valor o del precio de la
- fuerza de trabajo en salario. 165
- -- XX.--El salario a jornal. 169
- -- XXI.--El salario a destajo. 174
- -- XXII.--Diferencia en el tipo de los salarios
- nacionales. 179
-
- SECCIÓN SÉPTIMA. -- _Acumulación del capital._
-
- INTRODUCCIÓN. 182
- CAPÍTULO XXIII.--Reproducción simple. 184
- -- XXIV.--Transformación de la supervalía en capital. 192
- -- XXV.--Ley general de la acumulación capitalista. 209
-
-
- SECCIÓN OCTAVA. -- _La acumulación primitiva._
-
- CAPÍTULO XXVI.--El secreto de la acumulación primitiva. 238
- -- XXVII.--Origen del capitalista industrial. 245
- -- XXVIII.--Tendencia histórica de la acumulación
- capitalista. 250
- -- XXIX.--Teoría moderna de la colonización. 255
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CAPITAL ***
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-<p style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of <span lang='es' xml:lang='es'>El capital</span>, by Carlos Marx</p>
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
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-</div>
-</div>
-
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: <span lang='es' xml:lang='es'>El capital</span></p>
-<p style='display:block; margin-left:2em; text-indent:0; margin-top:0; margin-bottom:1em;'><span lang='es' xml:lang='es'>Resumido y acompañado de un estudio sobre el Socialismo científico</span></p>
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Authors: Carlos Marx</p>
-<p style='display:block; margin-top:0; margin-bottom:0; margin-left:2em;'>Gabriel Deville</p>
-<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Release Date: April 27, 2022 [eBook #67939]</p>
-<p style='display:block; text-indent:0; margin:1em 0'>Language: Spanish</p>
- <p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:0; margin-left:2em; text-indent:-2em; text-align:left'>Produced by: Ramón Pajares Box. (This file was produced from images generously made available by Biblioteca Digital de Castilla y León.)</p>
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>EL CAPITAL</span> ***</div>
-
-<div class="front">
- <hr class="full" />
- <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
-</div>
-
-<div class="transnote" id="tnote">
- <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
- <ul>
- <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
-
- <li>La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
- las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española.</li>
-
- <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
- </ul>
-</div>
-
-
-<div class="screenonly x-ebookmaker-drop">
- <hr class="chap" />
- <div class="figcenter">
- <img class="thin"
- style="width: 28em; height: auto;"
- src="images/cover.jpg"
- alt="Cubierta del libro" />
- </div>
-</div>
-
-
-<div class="tit pt6">
- <hr class="chap" />
- <p><span class="pagenum" id="Page_i">p. i</span></p>
- <h1 class="g1">EL CAPITAL</h1>
- <hr class="chap" />
-</div>
-
-
-<div class="tit">
- <p><span class="pagenum" id="Page_iii">p. iii</span></p>
- <p class="fs150 negr g1 ws1">CARLOS MARX</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="fs400 g0 ws1 mt05">EL CAPITAL</p>
- <p class="fs75 ws1 mt2">RESUMIDO Y ACOMPAÑADO DE UN</p>
- <p class="fs110 ws1 mt15">ESTUDIO SOBRE EL SOCIALISMO CIENTÍFICO</p>
- <p class="smaller mt2">POR</p>
- <p class="fs120 negr g0 ws1 mt1">GABRIEL DEVILLE</p>
-
- <div class="mt3">
- <hr class="tir" />
- <p class="fs75 ws1">PRIMERA EDICIÓN</p>
- <hr class="tir" />
- </div>
-
- <p class="fs120 lh150 g1 mt3">MADRID</p>
- <p class="fs120 lh150 asc g1 ws1">EST TIP. DE RICARDO FÉ</p>
- <p class="fs60 ws1">Calle de Cedaceros, núm. 11</p>
- <p>—</p>
- <p class="smaller negr g0">1887</p>
-</div>
-
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt6">
- <hr class="tir" />
- <p class="centra smaller ws1"><span class="pagenum" id="Page_iv">p. iv</span>ES PROPIEDAD</p>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch001">
- <p><span class="pagenum" id="Page_v">p. v</span></p>
- <h2 class="nobreak g0">NOTA PRELIMINAR</h2>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p>Al dar a la estampa una versión española de <span class="sc">El
-Capital</span>, de Carlos Marx, compendiado y precedido de un estudio
-sobre el Socialismo científico, por Gabriel Deville, creemos prestar
-un señalado servicio, no solo a los que busquen en la obra del ilustre
-comunista alemán nuevas y bien templadas armas para combatir en pro
-de esa transformación social a que aspira y por la que pelea la clase
-trabajadora de ambos mundos, sino además a todos los que sinceramente
-se consagran al estudio de los problemas sociales, no contentándose
-con esos juicios <i>a priori</i> que subrayan diariamente la increíble
-ignorancia y la más increíble ligereza de los escritores a sueldo de la
-burguesía.</p>
-
-<p>Poco o nada podremos añadir al luminoso prefacio en que Deville
-expone a grandes rasgos la doctrina de Marx; pero séanos permitido
-insistir sobre un punto de la mayor importancia: en esta exposición
-rápida de la teoría marxista, lo mismo que en el compendio o resumen de
-<span class="sc">El Capital</span> y en sus apreciaciones acerca de
-la evolución económica que estamos presenciando y de la influencia que
-esta evolución<span class="pagenum" id="Page_vi">p. vi</span> ejerce
-en el movimiento revolucionario que arrastra a los proletarios de todos
-los países, Deville se ha ajustado con probidad y fidelidad absolutas
-al pensamiento dominante en la obra que trata de dar a conocer,
-llevando sus honrados escrúpulos hasta el extremo de no permitir
-que se imprimiera ni una página de su libro sin que Marx y, después
-de su muerte, Engels, revisasen tanto el <i>Compendio</i>, como el
-<i>Prefacio</i> y el <i>Estudio sobre el Socialismo científico</i>.</p>
-
-<p>Con lo cual quedan desvanecidas de antemano las dudas que sobre este
-punto pudieran ocurrir.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch002">
- <p><span class="pagenum" id="Page_vii">p. vii</span></p>
- <h2 class="nobreak g1">PREFACIO</h2>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<p>Solo por el estudio, por la observación de la naturaleza de las
-cosas y de los seres, es como el hombre, consciente de sus efectos,
-puede hacerse dueño cada día más de su propio movimiento.</p>
-
-<p>Antes de coordinar ideas y de conocer sus diversas relaciones, el
-hombre ha ejercido una acción; esto es cierto, ya se considere la
-infancia del individuo o la de la especie. Pero solo a partir del
-momento en que esta queda subordinada al pensamiento que reflexiona,
-es cuando la acción deja de ser incoherente para adquirir una eficacia
-rápida y real. Sucede con la acción revolucionaria lo que con
-cualquiera otro género de acción: que debe tener por guía la ciencia,
-si no ha de esterilizarse en pueriles esfuerzos.</p>
-
-<p>El sostener, sea la que quiera la materia de que se trate, que la
-ciencia es inútil o que el estudio ha perdido su razón de ser, no es
-más que un torpe pretexto para dispensarse de estudiar o para excusar
-una obstinada ignorancia.</p>
-
-<p>El estudio de la vida social no modificará ciertamente por sí solo
-la forma social, ni tampoco proporcionará, con todos sus detalles,
-los planos, sección y elevación de una<span class="pagenum"
-id="Page_viii">p. viii</span> nueva sociedad; pero sí nos descubrirá
-los elementos constitutivos de la sociedad presente, sus combinaciones
-íntimas y, juntamente con sus tendencias, la ley que preside a su
-evolución. Este conocimiento permitirá no «abolir por decretos
-las fases del desarrollo natural de la sociedad moderna, sino
-abreviar el periodo de la gestación y dulcificar los dolores de su
-alumbramiento».</p>
-
-<p>Al llevar a cabo el estudio de la sociedad, Carlos Marx no ha tenido
-la pretensión de ser el creador de una ciencia desconocida hasta él.
-Al contrario, y así lo prueban las numerosas notas de su obra, se ha
-apoyado en los estudios de los economistas que le han precedido, y ha
-tenido sumo cuidado de recordar, en cada cita, el primero que la había
-formulado. Pero ninguno más que él ha contribuido a extraer de su
-análisis la verdadera significación de los fenómenos sociales; ninguno,
-por consecuencia, ha hecho tanto por la emancipación obrera, por la
-emancipación humana.</p>
-
-<p>No hay duda que otros antes que él habían sentido las injusticias
-sociales y se habían indignado ante estas injusticias; muchos son
-los que, soñando con poner remedio a tantas iniquidades, han escrito
-admirables proyectos de reformas. Movidos por una loable generosidad,
-teniendo casi siempre una percepción muy clara de los padecimientos de
-las masas, criticaban, con tanta justicia como elocuencia, el orden
-social existente. Mas como no tenían una noción precisa de sus causas y
-de su transformación venidera, creaban sociedades modelos cuyo carácter
-quimérico procuraban atenuar con alguna que otra intuición exacta. Si
-la felicidad universal era su móvil, la realidad no era su guía.</p>
-
-<p>En sus proyectos de renovación social no tenían en cuenta los
-hechos, pretendiendo guiarse por las solas luces de la razón; como si
-la razón, que no es otra cosa que la coordinación y la generalización
-de las ideas sugeridas por la experiencia,<span class="pagenum"
-id="Page_ix">p. ix</span> pudiese ser por sí misma origen de
-conocimientos exteriores y superiores a las modificaciones cerebrales
-de las impresiones externas.</p>
-
-<p>En una palabra, eran metafísicos, como lo son hoy los anarquistas.
-En vez de raciocinar tomando la realidad por punto de partida,
-atribuyen todos ellos la realidad a las ficciones nacidas de su ideal
-particular de justicia absoluta.</p>
-
-<p>Pareciéndoles, desde el punto de vista especulativo, que el más
-agradable de todos los sistemas sociales sería aquel en que floreciera
-la difusión sin límites de las voluntades individuales, siendo ellas
-mismas su única ley, los anarquistas hablan de realizarla, sin cuidarse
-de averiguar si las necesidades económicas permitirían establecerla. No
-echan de ver el carácter retrógrado del individualismo llevado hasta
-el último extremo, de la autonomía ilimitada, que es el fondo del
-anarquismo.</p>
-
-<p>En los diferentes órdenes de hechos, la evolución se opera
-invariablemente pasando de una forma incoherente a otra forma cada vez
-más coherente, de un estado difuso a otro concentrado; y a medida que
-aumenta la concentración de las partes, aumenta también su dependencia
-recíproca, es decir, que cuanto mayor es su cohesión, menos pueden las
-unas extender su actividad sin ayuda de las otras. Esta es una verdad
-general, que los anarquistas no sospechan siquiera: pobres gentes
-que tienen la pretensión de ver más lejos que todos los demás, sin
-comprender que andan hacia atrás como los cangrejos.</p>
-
-<p>Todas estas concepciones extravagantes, aunque más o menos bien
-intencionadas, las ha sustituido Marx antes que nadie con el estudio
-de los fenómenos sociales, basándolo en la única concepción real:
-en la concepción materialista. No ha preconizado un sistema más o
-menos perfecto desde el punto de vista subjetivo, no; ha examinado
-escrupulosamente<span class="pagenum" id="Page_x">p. x</span> los
-hechos, agrupado los resultados de sus investigaciones y sacado de
-ellos la consecuencia, que ha sido la explicación científica de
-la marcha histórica de la Humanidad, y en particular del periodo
-capitalista que atravesamos.</p>
-
-
-<p class="mt15">La Historia, ha afirmado Marx, no es sino una historia
-de la guerra de clases. La división de la sociedad en clases, que
-aparece con la vida social del hombre, descansa en relaciones
-económicas, mantenidas por la fuerza, y según las cuales unos llegan a
-descargarse sobre otros de la necesidad natural del trabajo.</p>
-
-<p>Los intereses materiales han sido siempre la causa de la lucha
-incesante de las clases privilegiadas, ora entre ellas mismas, ora
-entre las clases inferiores, a expensas de las cuales viven. Las
-condiciones de la vida material son las que dominan al hombre; y estas
-condiciones, y por consecuencia el modo de producción, son las que han
-determinado y determinarán las costumbres y las instituciones sociales,
-económicas, políticas, jurídicas, etc.</p>
-
-<p>Tan luego como una parte de la sociedad ha monopolizado los medios
-de producción, la otra parte, en la que recae el peso del trabajo,
-se ve obligada a añadir al tiempo de trabajo exigido por su propia
-manutención una demasía, por la que no recibe equivalente alguno, y
-está destinada a sostener y a enriquecer a los poseedores de los medios
-de producción. Como monopolizador de trabajo no pagado, el cual, por
-medio de la supervalía creciente de que es origen, acumula más cada
-vez en manos de la clase propietaria los instrumentos de dominio,
-el régimen capitalista sobrepuja en poderío a todos los sistemas
-anteriores de trabajos forzosos.</p>
-
-<p>Solo que hoy día las condiciones económicas que este régimen
-engendra, atajadas en su evolución natural por el régimen mismo,
-tienden fatalmente a romper el molde capitalista<span class="pagenum"
-id="Page_xi">p. xi</span> que no puede ya contenerlas; y estos
-principios destructores son los elementos de la nueva sociedad.</p>
-
-<p>La misión histórica de la clase actualmente explotada, del
-Proletariado, a quien organiza y disciplina el mecanismo mismo de la
-producción capitalista, es acabar la obra de destrucción ya comenzada
-por el desarrollo de los antagonismos sociales. Es preciso, ante todo,
-que el Proletariado arranque revolucionariamente a sus adversarios
-de clase, con el poder político, la fuerza consagrada por ellos a
-conservar intactos sus monopolios económicos.</p>
-
-<p>Una vez dueño del poder político, aquel podrá, procediendo a la
-socialización de los medios de producción mediante la expropiación
-de los usurpadores del trabajo ajeno, suprimir la contradicción hoy
-existente entre la producción colectiva y la apropiación privada
-capitalista y realizar la universalización del trabajo y la abolición
-de clases.</p>
-
-
-<p class="mt15">Tal es el bosquejo de la teoría irrefutablemente
-enseñada por Marx, y cuya solidez bien probada puede todo el mundo
-apreciar estudiando atentamente su obra.</p>
-
-<p>No siendo el pensamiento sino el reflejo intelectual del movimiento
-real de las cosas, no se aparta un momento de la base material, del
-fenómeno exterior; no separa al hombre de las condiciones de su
-existencia. Marx ha observado, ha compulsado, y la profundidad sola de
-su análisis ha completado su concepción positiva del orden actual con
-el conocimiento de la disolución fatal de este orden.</p>
-
-<p>Yo he tratado de poner al alcance de todos, resumiéndola, esta
-obra magistral, desgraciadamente poco conocida hasta hoy en Francia o
-desfigurada. Y estando el público francés, como ha dicho Marx, «siempre
-deseoso de sacar consecuencias, ávido de conocer la relación de los
-principios generales con las cuestiones inmediatas que le apasionan»,
-he creído<span class="pagenum" id="Page_xii">p. xii</span> útil poner
-antes de mi resumen un Estudio sobre el Socialismo científico.</p>
-
-<p>En cuanto al resumen, emprendido a consecuencia de la cortés
-invitación y de las benévolas excitaciones de Carlos Marx, ha sido
-hecho con arreglo a la edición francesa, última revisada por el autor y
-la más completa, pues la muerte le impidió preparar la tercera edición
-alemana, qué él quería publicar, y que dará a luz dentro de poco su
-infatigable amigo, su digno colaborador, a quien él había encargado de
-publicar sus obras, Federico Engels.</p>
-
-<p>Respetando en el mayor grado posible el carácter original de la
-obra, no he empleado sino los términos más usuales, esperando ganar
-de este modo en facilidad de comprensión lo que perdía en variedad
-de estilo. Es claro, sin embargo, que este resumen no podrá leerse
-fácilmente teniendo la imaginación preocupada con otra cosa; será
-necesario prestar un poco más de atención que para leer una novela,
-pero que la atención sola sea necesaria para percibir bien las ideas y
-su encadenamiento, tal es lo que yo me propongo.</p>
-
-<p>Una vez vencida la aridez del principio, aridez que no pueden
-evitar los preliminares de ninguna ciencia, se encontrará el lector
-recompensado con el placer de ver disiparse gradualmente la confusa
-oscuridad que oculta aún a los ojos de las masas las relaciones
-sociales, de la que ha sido tanto más difícil sacarlas cuanto que la
-libre y científica investigación en esta materia, la crítica de la
-vieja propiedad «subleva contra ella y lleva al campo de batalla las
-pasiones más vivas, las más mezquinas y las más abominables del humano
-corazón, todos los furores del interés privado».</p>
-
-<p class="firma sc">Gabriel Deville.</p>
-
-<p class="smaller mt1">París, 10 agosto 1883.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch01">
- <p><span class="pagenum" id="Page_xiii">p. xiii</span></p>
- <p class="centra fs110 lh200 g0">ESTUDIO</p>
- <p class="centra smaller lh200 asc ws1">SOBRE EL</p>
- <p class="centra fs130 lh200 g0 ws1">SOCIALISMO CIENTÍFICO</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak" title="I. Colectivismo o comunismo">I</h2>
- <p class="subh2">COLECTIVISMO O COMUNISMO</p>
-</div>
-
-<p>Hace seis años, la clase obrera, no repuesta aún de la espantosa
-sangría de 1871, había abandonado la tradición revolucionaria y no
-fiaba su emancipación sino en la generalización de las Asociaciones
-cooperativas. Las palabras <i>partido obrero</i> y <i>colectivismo</i>,
-hoy ya antiguas en nuestro lenguaje político, eran entonces punto menos
-que desconocidas; las ideas que representan solo contaban en Francia
-con un reducido número de partidarios, sin posibilidad de acción
-común.</p>
-
-<p>El periódico <i>L’Égalité</i>, fundado a fines de 1877 por
-iniciativa de Julio Guesde y dirigido por él, es el único que ha dado
-impulso al movimiento socialista revolucionario actual. Este es un
-hecho que no lograrán borrar las personalidades envidiosas interesadas
-en desvirtuarlo, las cuales cuidan, en sus pretendidas historias, de
-ocultar las fechas que no dejan lugar a duda en esta cuestión.</p>
-
-<p>En aquel tiempo era conveniente distinguir el comunismo científico,
-surgido de la docta crítica de Marx, del antiguo comunismo utópico y
-sentimental francés. La misma denominación para dos teorías diferentes
-habría favorecido una confusión de ideas que era<span class="pagenum"
-id="Page_xiv">p. xiv</span> muy importante evitar; por eso empleamos
-entonces exclusivamente la palabra <i>colectivismo</i>.</p>
-
-<p>Ahora escribimos colectivismo o comunismo indiferentemente.
-Desde el punto de vista de su origen, estos dos términos son
-exactamente iguales; desde el punto de vista usual, tienen los
-mismos inconvenientes. Si ha habido un comunismo del que debíamos
-diferenciarnos, hay también formas de colectivismo, por ejemplo, las
-diversas falsificaciones belgas, que rechazamos. Lo importante es
-conocer, no el título que cada uno tome, sino lo que esconde bajo ese
-título.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch02">
- <h2 class="nobreak g0" title="II. La transformación social y sus elementos">II</h2>
- <p class="subh2">LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y SUS ELEMENTOS</p>
-</div>
-
-<p>Después de una aventura galante que, según parece, ocurrió algunos
-días después de la creación del mundo, el hombre fue condenado por Dios
-a ganar el pan con el sudor de su frente. Hoy que Dios está en vísperas
-de morir sin posteridad, sin haber podido nunca asegurar la ejecución
-de su mandamiento, el Socialismo se propone constreñir a la observación
-de la sentencia divina a los que, desde hace mucho tiempo, ganan el
-pan, y más que el pan, con el sudor de la frente de otros. ¿Puede esto
-conseguirse? Sí, por la socialización de los medios de producción, a
-que tiende nuestro sistema económico.</p>
-
-<p>Allí donde el trabajo proporciona escasamente lo que es
-indispensable para la vida de todos; allí donde, por consecuencia,
-aquel absorbe casi todo el tiempo de cada uno, la división de la
-sociedad en clases más o menos subdivididas es fatal. Una minoría
-consigue, por la violencia y el fraude, eximirse del trabajo
-directamente productivo, para dedicarse a la dirección de los negocios
-es decir, a la explotación de la mayoría, consagrada al trabajo.
-Gracias a la costumbre, a la tradición, esta mayoría llega a soportar
-sin resistencia una organización que considera al fin como natural,
-hasta el día en que esta organización, no respondiendo ya a las
-necesidades de la sociedad, se ve sustituida por una combinación<span
-class="pagenum" id="Page_xv">p. xv</span> más en armonía con la nueva
-manera de ser de la producción material.</p>
-
-<p>La esclavitud y la servidumbre han existido en conformidad con
-la índole de la producción y han desaparecido cuando el grado de
-desarrollo de esta ha hecho más útil el trabajo del hombre libre que
-el del esclavo o el del siervo; la justicia y la fraternidad no han
-intervenido para nada en esta desaparición.</p>
-
-<p>Cualquiera que sea el valor subjetivo de la moral, del progreso
-y otros grandes principios de relumbrón, esta bella fraseología no
-influye para nada en las fluctuaciones de las sociedades humanas; por
-sí misma es impotente para efectuar el menor cambio. Las evoluciones
-sociales las determinan otras consideraciones menos sentimentales.
-Sus causas se encuentran en la estructura económica, en el modo de
-producción y de cambio, que preside a la distribución de las riquezas
-y, por consiguiente, a la formación de las clases y a su jerarquía.
-Cuando esas evoluciones se efectúan, no es porque obedezcan a un ideal
-elevado de justicia, sino porque se ajustan al orden económico del
-momento.</p>
-
-<p>No obstante, estos movimientos sociales jamás se efectúan
-pacíficamente; los nuevos elementos tienen que obrar violentamente
-contra el estado de cosas que los ha elaborado, y que deben destruir
-para poder continuar su evolución, al modo que el polluelo tiene que
-romper la cáscara en cuyo interior acaba de formarse.</p>
-
-<p>Si el advenimiento de la burguesía ha traído la destrucción de los
-privilegios nobiliarios y la abolición del régimen corporativo, es
-porque el trabajo libre era necesario a la producción capitalista;
-la necesidad de instituir la libertad del trabajo ha acarreado la
-emancipación del trabajador de la dependencia feudal y de la jerarquía
-corporativa. Además, la burguesía necesitaba monopolizar las fuentes de
-riqueza, aboliendo las añejas prerrogativas de los nobles, ha entrado
-en posesión de la tierra, que detentaban estos, y del poder, que
-también monopolizaban.</p>
-
-<p>El trabajador libre, pudiendo de derecho disponer de su persona, se
-ha visto obligado de hecho a disponer de ella para vivir, no teniendo
-otra cosa que vender. Desde entonces ha sido condenado al papel de
-asalariado durante toda su vida.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xvi">p. xvi</span>El derrumbamiento
-del orden feudal no se ha señalado por la supresión de las clases,
-sino por la sustitución de un nuevo yugo en lugar del antiguo, por el
-establecimiento de condiciones que reducen la lucha a los dos campos
-opuestos que poco a poco absorben toda la sociedad: la burguesía
-capitalista y el Proletariado.</p>
-
-<p>En suma, lo que ha sido organizado hasta ahora de diferentes
-maneras, conformes exclusivamente con la diversa situación económica
-de los medios y de las épocas, es la satisfacción de las necesidades
-de una parte de la colectividad mediante el trabajo de la otra parte.
-Unos consumen superfluamente lo que los otros producen obligados por la
-necesidad, recibiendo para sí apenas lo necesario.</p>
-
-<p>El sistema del salario, sustituyéndose a las demás formas de
-trabajos forzosos, ha relevado al capitalista de la manutención de
-los productores. Que se le obligase o no a trabajar, el esclavo tenía
-asegurada su pitanza cotidiana; el asalariado no puede comprar la
-suya sino a condición de que el capitalista necesite su trabajo; y
-la inseguridad de esto para el verdadero productor es tal, que la
-caridad pública se encarga de alimentar a aquellos a quienes incumbe,
-según la presente organización social, la tarea de alimentar a la
-sociedad, y que por esa organización misma se ven frecuentemente en la
-imposibilidad de cumplir su misión.</p>
-
-<p>El Socialismo lucha por la desaparición del salario. Ciertamente,
-nuestra teoría es adecuada a la idea de justicia, como la engendran en
-nuestro estado económico los intereses humanos que hay que satisfacer
-igualmente; pero no porque sea justa es por lo que tratamos de
-ponerla en práctica, pues sabemos, en efecto, que las más generosas
-reivindicaciones formuladas por la razón pura no pueden suplir los
-resultados de la experiencia.</p>
-
-<p>Para que una teoría sea aplicable, por legítima que parezca, es
-preciso que su fundamento se encuentre en los hechos antes que en el
-cerebro. Así, los primeros socialistas teóricos no pudieron sacar
-al Socialismo del dominio de la utopía, en una época en que aún no
-existían las condiciones económicas que permiten, que imponen su
-realización. No bastando la experiencia por ellos adquirida a dar
-una base material a sus intuiciones, a pesar de su genio,<span
-class="pagenum" id="Page_xvii">p. xvii</span> de sus aspiraciones
-filantrópicas, de sus justas recriminaciones, de los agudos
-sufrimientos a que querían poner remedio, no podían hacer el Socialismo
-practicable. Si lo es en la actualidad, es porque la solución
-comunista, adecuada a la manera de ser de las fuerzas productivas,
-no es otra cosa que el término natural de la fase social por que
-atravesamos.</p>
-
-<p>Apoyada en la insuficiencia de la producción, la división en clases
-no tiene ya razón de ser. La industria mecánica ha desarrollado
-prodigiosamente la potencia productiva del hombre, disminuyendo así el
-tiempo de trabajo necesario para la satisfacción de las necesidades
-generales. Por primera vez se presenta la posibilidad de procurar a
-cada uno, mediante un corto tiempo de trabajo, grandes facilidades de
-existencia material, que irán aumentándose. La esclavitud de unos ha
-sido la condición del bienestar de otros; con las máquinas, esclavos de
-hierro, el bienestar de todos es posible.</p>
-
-<p>Quien dice maquinismo, quien dice vapor, dice necesariamente
-concentración económica, y el colectivismo no es más que el complemento
-de esta concentración, que procede, no de nuestra imaginación, sino del
-estado de las cosas.</p>
-
-<p>Es verdad que desde el punto de vista agrícola, la concentración
-está poco adelantada en nuestro país; que nuestro suelo está dividido,
-y nuestro régimen de pequeños propietarios labradores impide la
-división del trabajo, el maquinismo, la explotación metódica; pero este
-régimen contiene los elementos de una disolución más próxima de lo que
-se cree.</p>
-
-<p>El labrador no puede contentarse con producir solo para su uso
-personal; a fin de comprar lo poco que necesita, de pagar los impuestos
-y los intereses de sus deudas, tiene que producir para cambiar, es
-decir, entrar en competencia con los demás productores. Dada esta
-situación, que la concentración se efectúe en cualquiera parte y los
-pequeños propietarios sentirán sus efectos.</p>
-
-<p>Ahora bien; la competencia americana, todavía en sus comienzos, trae
-a nuestros mercados productos a más bajo precio que los de nuestros
-agricultores. Para luchar contra los productos americanos es preciso
-disminuir rápidamente los gastos de producción<span class="pagenum"
-id="Page_xviii">p. xviii</span> y recurrir a la maquinaria,
-incompatible con la pequeña propiedad y con el cultivo en corta escala.
-Sin embargo, si no se modifican los métodos de producción, la lucha
-será bien pronto imposible; nuestros propietarios se hallan reducidos a
-buscar los mejores medios de salvarse de la ruina.</p>
-
-<p>Notaremos de paso que esta pequeña propiedad rural, tan ensalzada
-y tan poco remuneradora, es una de las principales causas, por la
-esterilidad premeditada de gentes que no quieren que su pequeño
-patrimonio se desmorone, del estancamiento de la población en
-Francia; en los departamentos en que la tierra está más dividida, en
-que los pequeños propietarios son más numerosos, es donde hay menos
-nacimientos.</p>
-
-<p>La pequeña propiedad rural está condenada a desaparecer; pero
-su fin irremediable será tanto menos ruinoso para los interesados
-directamente y para la nación, cuanto más pronto se prevea lo que no
-puede evitarse.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista comercial, la concentración ha comenzado y
-está en buen camino; las ventajas que de ella resultan en el concepto
-de la variedad y de la baratura, aseguran al comercio en grande escala
-una rápida extensión.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista industrial, que afecta especialmente a
-la clase obrera, la concentración está en gran parte realizada.
-La propiedad industrial reviste cada vez más la forma societaria
-y anónima. Toda idea de volver a la forma individual primitiva es
-quimérica, dado el desarrollo de la producción.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista financiero, la concentración está hecha, y
-el crédito es el motor más poderoso de la centralización económica;
-la alta banca es la que rige la producción y el cambio, atrayendo el
-dinero de los pequeños capitalistas y aglomerando los capitales, que
-maneja como soberana; ella es quien preside a la política interior y
-exterior, a los diversos movimientos de la sociedad moderna.</p>
-
-<p>Desde todos los puntos de vista, la gran apropiación colectiva
-sucede progresivamente a la pequeña apropiación privada. Los
-puentes, los canales, que antes eran propiedad individual, son hoy
-casi sin excepción propiedad nacional o colectiva. Propiedad<span
-class="pagenum" id="Page_xix">p. xix</span> nacional son asimismo
-los correos y telégrafos; nacionalizados están en parte los
-ferrocarriles.</p>
-
-<p>No porque esto sea un argumento que prueba que la evolución
-económica tiende en todos sentidos a la centralización de las fuerzas
-productivas, ha de deducirse, a imitación de los partidarios del
-socialismo o del comunismo de Estado, que esta centralización tiende
-a la forma especial de centralización representada por el servicio
-público.</p>
-
-<p>El fenómeno importante, incontestable, es que la centralización
-económica se efectúa; ahora bien, que esta se efectúe en manos de las
-individualidades de la clase dominante o entre las del Estado, al mando
-de esta clase, para el resultado final es indiferente: en sí misma, la
-absorción por el Estado de las empresas particulares no haría dar un
-paso a la solución de la cuestión social.</p>
-
-<p>No es necesario reflexionar mucho tiempo para cerciorarse de
-que la mayor parte de los ramos de producción, si bien tienden a
-centralizarse, de ningún modo tienden a constituirse en servicios
-públicos. Desde el instante en que esta forma especial de
-centralización no resulta de la naturaleza de las cosas, se hace
-preciso examinar si deberíamos favorecerla cuando llegara el caso.</p>
-
-<p>El Estado no es, como dice cierto burgués que ha entrado en el
-Partido Socialista, como el gusano en la fruta, para contentar sus
-miserables apetitos desorganizándolo, «el conjunto de los servicios
-públicos ya constituidos,» es decir, una cosa que no tiene necesidad
-sino de correcciones y adiciones.</p>
-
-<p>No se trata de perfeccionar, sino de suprimir el Estado, que no
-es más que la organización de la clase explotadora para garantizar
-su explotación y mantener en la sumisión a sus explotados. Luego
-es mal sistema para destruir una cosa comenzar por fortificarla. Y
-se aumentaría la fuerza de resistencia del Estado favoreciendo su
-monopolio de los medios de producción, es decir, de dominio. ¿No vemos
-a los obreros de las industrias del Estado sometidos, comparativamente
-con los demás, a un yugo más difícil de sacudir?</p>
-
-<p>Mientras que, de esta suerte, sería perjudicial a los obreros, la
-transformación en servicios públicos, por las compras a que daría<span
-class="pagenum" id="Page_xx">p. xx</span> lugar, sería una nueva fuente
-de especulaciones financieras y beneficiaría a los capitalistas.</p>
-
-<p>Por otra parte, esta transformación no facilitaría en nada la obra
-del Socialismo. No será más difícil apoderarse del Banco de Francia
-o de los ferrocarriles que de los correos y telégrafos; la toma de
-posesión de los grandes organismos de producción pertenecientes a las
-Sociedades capitalistas, será tan cómoda como si perteneciesen al
-Estado.</p>
-
-<p>La centralización económica se verifica: tal es el hecho. En todas
-partes la pequeña propiedad de uno solo va cediendo el puesto a la gran
-propiedad de varios. La comunidad de las cosas y de los hombres es cada
-vez más general.</p>
-
-<p>¿Acaso no es una aplicación diaria del régimen comunista la
-organización del trabajo en los talleres importantes y en las
-fábricas?</p>
-
-<p>Al mismo tiempo que la aglomeración de productores regularmente
-organizados ha coincidido con la comunidad de las cosas, las
-capacidades directrices y administrativas que reclama toda producción
-en grande escala, se han constituido fuera de la minoría privilegiada.
-A medida que el instrumento de trabajo alcanzaba las proporciones
-gigantescas que hoy tiene, escapaba a la intervención y al impulso
-de su poseedor, que gradualmente iba dejando en manos de gerentes o
-empleados la vigilancia y la administración de aquel.</p>
-
-<p>Antes, el éxito de su pequeña industria dependía de la actividad
-del patrono, de su inteligencia, de su economía; éxito que estaba
-íntimamente ligado con la persona del dueño, quien desempeñaba de este
-modo una función social.</p>
-
-<p>Hoy, destronado el patronato individual por la forma societaria,
-el poseedor del capital no se ocupa más que de percibir, o, más bien,
-de comerse sus ganancias, sin necesidad de conocimientos especiales.
-¿Qué papel desempeña el accionista, el propietario actual? Que sea
-idiota o derrochador, que muera o que se arruine, ¿qué importa para la
-prosperidad de la empresa de la cual monopoliza, en forma de acciones,
-una parte más o menos considerable de propiedad?</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxi">p. xxi</span>Los que hoy
-desempeñan las antiguas funciones del propietario, donde la forma
-colectiva de la propiedad ha sucedido a la individual, son asalariados;
-ingenieros o administradores más o menos retribuidos, pero al fin
-asalariados. Independientemente del feudalismo capitalista se ha
-formado el personal inteligente, dotado de la aptitud necesaria para
-poner en actividad las fuerzas productivas. Por consecuencia, la
-supresión de los accionistas, es decir, del propietario convertido en
-rueda inútil, no ocasionaría el menor desorden en la producción.</p>
-
-<p>Como el capitalista no interviene en el acto de la producción más
-que para apropiarse el beneficio obtenido, solo ve en aquella la
-ganancia que ha de percibir, y por eso la empresa no tiene para él más
-que un fin, un objeto: la realización del mayor beneficio posible.</p>
-
-<p>Para conseguir esto, en primer lugar extenúa, agota al productor
-y después altera el producto. Los productos no tienen de tales más
-que la apariencia; en todo y en todas partes la falsificación es la
-regla establecida. Poco importa que economías sórdidas produzcan
-la degeneración de la raza por la caquexia del productor; el
-envenenamiento del consumidor por la adulteración de los alimentos;
-la muerte o la mutilación por accidentes en las vías férreas, etc.:
-lo principal es llenar la caja. El reinado grosero de la burguesía ha
-hecho descaradamente de todo cuestión de dinero, artículo de comercio,
-y de este una estafa legalizada.</p>
-
-<p>Por otra parte, como mientras más se vende más se gana, cada empresa
-o sociedad piensa en monopolizar todas las ventas para sí propia, y
-a este efecto produce tanto como puede; y se ve obligada a producir
-sin cesar por el interés que hay en no dejar descansar un momento
-los costosos instrumentos de producción. De este modo el mercado se
-atesta; las mercancías se amontonan, abundantes e invendibles; estallan
-crisis, que se renuevan periódicamente, y entonces los obreros dejan
-de trabajar y mueren de hambre porque se les ha obligado a producir
-demasiados artículos de consumo.</p>
-
-<p>De todo esto se desprende que las exigencias de la producción
-entrañan una aplicación cada día más amplia de la división del<span
-class="pagenum" id="Page_xxii">p. xxii</span> trabajo y del maquinismo;
-el producto es cada vez menos obra individual; el instrumento de
-trabajo, colosal, necesita para ponerse en movimiento una colectividad
-de obreros; el propietario no solo pierde toda función útil, sino que
-es perjudicial, siendo, por consecuencia, necesaria su eliminación;
-las fuerzas productivas caminan fatalmente a la destrucción de los
-obstáculos que impiden su evolución normal, y que provienen del modo de
-apropiación.</p>
-
-<p>Lo mismo que sucedió con la revolución del pasado siglo, la
-preparación preliminar de toda transformación social se efectúa a
-favor del colectivismo; los elementos materiales e intelectuales de
-la renovación que perseguimos, engendrados por el medio actual, están
-suficientemente desarrollados.</p>
-
-<p>Los progresos de la industria mecánica permiten reducir
-considerablemente el tiempo de trabajo indispensable para la
-producción, aumentando esta en proporciones enormes; el modo de
-apropiación concluye por ajustarse al modo de producción; mas como
-este es colectivo, la apropiación estrictamente individual va sin
-cesar disminuyendo; la organización del trabajo correspondiente a este
-estado de cosas ha eliminado la casta propietaria, independientemente
-de la cual se reclutan las capacidades directrices; la posesión por
-la burguesía ha traído como consecuencia el más funesto derroche de
-productores, de medios de producción y de productos.</p>
-
-<p>Tales son los hechos ya determinados por la fuerza de los sucesos,
-hechos que conducen a una organización económica en que la producción,
-socialmente reglamentada, lo estará en vista de las necesidades de una
-sociedad que solo considerará los productos con relación a su utilidad
-respectiva; en que al gobierno desordenado de los hombres reemplazará
-la administración consciente de las cosas sometidas al poder del
-hombre, en vez de pesar tiránicamente sobre él; en que, al mismo tiempo
-que el propietario privado, habrá desaparecido el sistema de trabajar
-para otros, o sea el salario.</p>
-
-<p>Esta supresión de la propiedad individual y, por tanto, del salario
-y de toda clase de males que aquella entraña, no es una fatalidad que
-la justicia prescribe, sino que la evolución del organismo productor la
-impone imperiosamente. «El Socialismo —ha escrito<span class="pagenum"
-id="Page_xxiii">p. xxiii</span> Engels— no es más que el reflejo en el
-pensamiento del conflicto que existe en los hechos entre las fuerzas
-productivas y la forma de producción.»</p>
-
-<p>Como teoría científicamente deducida, nuestro colectivismo o
-comunismo se apoya en la observación, comprueba las tendencias y
-concluye afirmando que los medios de producción, una vez efectuada
-su evolución actual, sean socializados. Decimos socializados y no
-comunalizados, como algunos querrían, porque los inconvenientes de la
-propiedad individual reaparecerían en la propiedad comunal o municipal,
-y también en la corporativa, principalmente a causa de las particiones
-desiguales que serían su resultado, de la productividad diferente de
-los medios de producción, etc. Que la lucha se empeñe entre municipios
-y municipios, corporaciones y corporaciones, o patronos y patronos,
-siempre habrá desigualdad entre trabajadores que proporcionan una misma
-cantidad de trabajo y concurrencia ruinosa; esto sería, aunque bajo
-otra forma, la continuación de la sociedad presente.</p>
-
-<p>Ateniéndose a los hechos, el Socialismo científico no puede
-precisar experimentalmente sino el modo de apropiación hacia el que
-caminan las fuerzas productivas, el cual rige el modo de repartición
-de los productos. Es evidente que una vez socializados los medios de
-producción, es decir, cuando estos hayan revestido como apropiación la
-forma comunista que ya tienen como acción, seguirá como consecuencia
-una distribución comunista de los productos. Solo que no se operará
-con arreglo a la antigua fórmula tan querida de los anarquistas y
-posibilistas, y que establece que «dando cada uno lo que permitan sus
-fuerzas, recibirá con arreglo a sus necesidades».</p>
-
-<p>Pero ¿quién mediría las fuerzas de cada uno? Bien fuese el mismo
-individuo o cualquiera otro, siempre se tocaría en lo arbitrario.
-Por lo demás, no es nuestra tendencia exigir del hombre el máximum
-de esfuerzos que es capaz de producir; por el contrario, tratamos de
-disminuir el esfuerzo humano, de abreviar todo lo posible el tiempo de
-trabajo a fin de aumentar el consagrado a las distracciones físicas e
-intelectuales y al placer.</p>
-
-<p>¿Quién sería capaz de medir las necesidades de cada uno? Si<span
-class="pagenum" id="Page_xxiv">p. xxiv</span> el organismo productor es
-tal que los productos están en cantidad suficiente para que cada uno
-pueda consumir a su antojo sin limitar el consumo de los demás, ¿por
-qué no dicen aquellos, dar a cada uno según su voluntad y no según sus
-necesidades? Si los productos son insuficientes para satisfacer por
-completo todas las necesidades de todos, ¿cómo proclamar el derecho de
-cada uno a consumir proporcionalmente para atender a las necesidades
-por él mismo apreciadas? No puede negarse que, en esta última
-hipótesis, se impondría una limitación del consumo individual, basada
-en las condiciones de existencia material realizadas; y ¿qué limitación
-concordaría mejor con el nuevo modo económico, que aquella cuya medida
-fuese, no la productividad individual, que favorecería a los individuos
-dotados de ventajas naturales, en detrimento de los menos bien dotados,
-sino el tiempo de trabajo que, igual para todos, garantizaría a todos
-los trabajadores una posibilidad de consumo igual?</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch03">
- <h2 class="nobreak g0" title="III. El partido obrero y la guerra de clases">III</h2>
- <p class="subh2">EL PARTIDO OBRERO Y LA GUERRA DE CLASES</p>
-</div>
-
-<p>Si el régimen del salario toca ya a su fin, si el periodo de
-su duración está destinado a ser mucho más corto que los de la
-esclavitud y la servidumbre, es porque las condiciones exteriores que
-hacen inevitable su eliminación, se han producido más rápidamente.
-No sorprende este hecho cuando se reflexiona que las combinaciones
-sociales de la época burguesa, perturbadas a cada instante por
-modificaciones fundamentales de las fuerzas productivas, distan
-mucho de tener el carácter eminentemente conservador de los modos
-de producción que nos han precedido, y son, por consecuencia,
-más aptos que estos últimos para crear rápidamente una situación
-revolucionaria.</p>
-
-<p>Un proletariado, conjunto de desdichados sin voluntad de
-independencia, sin conciencia de la posibilidad de emanciparse,
-sería incapaz de aprovecharse de esta situación; para obviar este
-inconveniente se ha formado el Partido Obrero.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxv">p. xxv</span>En efecto, para
-una clase que no deberá su manumisión sino a su propio esfuerzo, el
-primer paso para conseguirla es su formación en partido conscientemente
-hostil a sus opresores. Organización, independientemente de todos los
-partidos burgueses, cualquiera que sea la enseña de estos, de todos los
-condenados al salario, de todos los que ven su actividad subordinada
-en su ejercicio a un capital monopolizado por la minoría burguesa;
-organización de la fuerza interesada en acabar con la sociedad
-capitalista; separación de clases en todos los terrenos y guerra de
-clases para llegar a su supresión: tal es la razón de ser del Partido
-Obrero.</p>
-
-<p>Es necesario que los que emprenden una guerra de clase tengan un
-mismo grito de combate, una bandera idéntica que simbolice la unión
-en pro de la idea común; es preciso que tengan además un programa de
-clase, compendio de reivindicaciones que, siendo colectivas, estén
-al abrigo de los caprichos individuales. La amplitud que se dejara
-a cada agrupación de redactar su programa, engendraría programas
-contradictorios y sería origen de divisiones, dando lugar a todas las
-intrigas, a todas las bajas especulaciones personales. Fundándose en
-estas razones, los Congresos obreros nacionales del Havre y de Roanne
-han dado al Partido su programa único de combate.</p>
-
-<p>El Partido Obrero, constituido y armado, no tiende solo a reclutar
-sus defensores entre los proletarios de las ciudades; si estos son
-«la fuerza motriz histórica de la sociedad», no por eso excluye a los
-del campo y a los pequeños burgueses; trata, por el contrario, de
-hacerles comprender su posición de clase inferior, cuyos intereses
-son diametralmente opuestos a los de la burguesía capitalista, a los
-intereses de la clase que vive de la explotación del trabajo ajeno.</p>
-
-<p>Ahora bien; es innegable que el mismo antagonismo que existe entre
-el proletariado de las ciudades y la burguesía, existe también entre
-esta y los campesinos, pequeños propietarios, pequeños tenderos y
-artesanos o trabajadores independientes. Este antagonismo, que en
-el primer caso proviene del monopolio ya efectuado de los medios
-de producción, surge en el segundo de la amenaza de un próximo
-acaparamiento.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxvi">p. xxvi</span>Los comerciantes
-al por menor y los artesanos que trabajan por su cuenta se consumen en
-vanos esfuerzos en su lucha con los grandes almacenes y las grandes
-fábricas, contra las cuales la competencia es cada día más difícil, lo
-mismo que la de nuestros agricultores contra los productos extranjeros;
-tratan aquellos, por tanto, de compensar, mediante la depreciación de
-la mano de obra, las cargas que sobre ellos pesan. Aunque les animasen
-las mejores intenciones en favor de sus colaboradores asalariados,
-la necesidad de vivir los obliga a explotar su trabajo; nuestra
-organización económica no permite, en efecto, dejar de ser explotador
-sin convertirse inmediatamente en explotado, aniquilando así la buena
-voluntad individual.</p>
-
-<p>Aquellos cuya expropiación es inminente deben hacer, pues,
-causa común con los que ya han sido expropiados. En pleno régimen
-capitalista, esta expropiación inevitable los dejaría sin recursos,
-mientras que en el régimen comunista continuarán disponiendo libremente
-de sus medios de trabajo. Si los proletarios combaten para obtener la
-libre disposición de estos medios, los pequeños burgueses tienen que
-combatir para conservarla. De parte de los primeros, esta es una guerra
-ofensiva; de parte de los segundos debe ser una guerra defensiva,
-pero siempre contra el mismo adversario, que ha encerrado a unos en
-el infierno del proletariado y que poco a poco arroja en él a los
-otros.</p>
-
-<p>Nosotros predicamos esta guerra franca y consciente de clases,
-conforme a las enseñanzas suministradas por el estudio del modo de
-evolución de la humanidad.</p>
-
-<p>La lucha por la existencia aparece en la sociedad humana bajo
-la forma de guerra de clases entre sí y guerra de individuos entre
-ellos mismos en el seno de la clase dominante, guerras suscitadas
-por los intereses materiales. La guerra de las clases creadas por
-las relaciones económicas de las diversas épocas, es la que domina
-todo el movimiento histórico y explica las diferentes fases de la
-civilización. Guerra de clases, y nada más, era lo que se escondía
-bajo el sentimentalismo hueco, las fórmulas pomposas, las majestuosas
-apariencias y los inmortales principios de los constituyentes y
-de los convencionales. Así, pues, nosotros, al predicarla,<span
-class="pagenum" id="Page_xxvii">p. xxvii</span> lejos de desconocer la
-historia, somos fieles a sus lecciones.</p>
-
-<p>Se ha tratado de legitimar científicamente la existencia de
-las clases y de justificar las desigualdades sociales, basándose
-en la teoría de Darwin, en la selección natural que resulta de la
-concurrencia vital, del combate por la vida.</p>
-
-<p>El cómo esta manera de ser de la materia que se llama la vida ha
-pasado de la humilde célula a las formas complicadas de los organismos
-superiores; a qué causa mecánica debe atribuirse la transformación
-gradual de los organismos y su desarrollo progresivo, esto es lo que
-ha investigado el ilustre naturalista; la teoría darwinista es la
-indicación de un procedimiento de constitución de las especies. Pero al
-lado de la selección natural, y más eficaces o más generales que ella,
-pueden existir otras causas de la producción de las especies, algunas
-de cuyas causas se empiezan ya a vislumbrar, pudiendo haber otras que
-aún no se hayan descubierto.</p>
-
-<p>En todo caso, lejos de ser un manantial constante de progreso,
-la competencia vital es, particularmente cuando se ejerce entre los
-hombres, causa de extenuación.</p>
-
-<p>Lo que es preciso que haya entre los hombres es la acción común, la
-solidaridad en la lucha contra el resto de la naturaleza, debiendo ser
-esta tanto más fecunda cuanto que todos los esfuerzos se concentren en
-este punto, no desperdiciándose una parte de actividad en una lucha
-intestina.</p>
-
-<p>Admitiendo que la lucha entre organismos semejantes se impone a los
-animales distintos del hombre, se encuentra la razón de esta lucha en
-el hecho de que, consumiendo el animal sin producir, la parte consumida
-por los unos puede reducir la posibilidad de consumo de los otros;
-mientras que el hombre, capaz de producir y produciendo más de lo que
-consume, puede vivir y desarrollarse sin limitar por esto el consumo de
-sus semejantes.</p>
-
-<p>Por otra parte, el trabajo humano es tanto más productivo, cuanto
-que está basado en una combinación más amplia de trabajadores que
-funcionan juntos con un mismo objeto; la utilidad de semejante modo de
-ejecución del trabajo tiende a excluir la lucha y la división entre los
-hombres.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxviii">p. xxviii</span>Además,
-la lucha entre los hombres civilizados, la guerra, implica, no la
-supresión, sino la permanencia de los más débiles; pues los más
-robustos, los más fuertes, son arrebatados por el servicio militar.</p>
-
-<p>La selección sexual, favorable entre los animales a los más bellos,
-a los más vigorosos o a los más inteligentes, produce en el hombre un
-efecto contrario: hombres y mujeres son generalmente atraídos solo
-por la riqueza, yendo esta unida con frecuencia a la inferioridad
-intelectual y física.</p>
-
-<p>Finalmente, si es cierto que el progreso nace a veces de la
-lucha por la existencia, es porque al oponer los seres en lucha sus
-cualidades intrínsecas, la victoria pertenece incontestablemente al
-que es superior. Los que en las sociedades humanas combaten por la
-vida, se hallan en condiciones de desigualdad extrañas a su naturaleza,
-pues unos reciben la instrucción de que los demás están privados, y se
-aprovechan de los capitales de que estos se hallan desprovistos. Desde
-este momento, el resultado de la lucha no indica cuál sea realmente el
-mejor, sino el que está socialmente mejor armado.</p>
-
-<p>Y no solo, dentro de nuestra civilización, el hombre, reducido a sus
-fuerzas orgánicas casi incultas, el hombre sin armas tiene en la vida
-por adversario al hombre completamente armado, que ha tenido medios de
-desarrollarse y los tiene de obrar, sino que ni aun le es permitido
-a este paria usar de las solas fuerzas de que dispone, sus fuerzas
-naturales, más que en los límites estrechos en que le encierra una
-legislación destinada únicamente a proteger a los fuertes contra los
-débiles. No contenta con no armar a sus adversarios y colocarlos en
-condiciones de desigualdad artificial, la ley burguesa los agarrota y
-los arroja así maniatados en el combate de la vida.</p>
-
-<p>Desde hace tiempo la lucha ha perdido su carácter individual
-al pasar de las sociedades animales a las sociedades humanas. Los
-animales luchan con sus armas naturales incorporadas a su organismo,
-mientras que el hombre lucha con armas artificialmente unidas a su
-ser; y sucede precisamente que los poseedores de estas armas no son,
-sino excepcionalmente, creadores de ellas. A consecuencia de esta
-particularidad, la lucha toma en las sociedades<span class="pagenum"
-id="Page_xxix">p. xxix</span> humanas el carácter de lucha de clases,
-lucha que, lejos de consolidarla, la evolución humana trata de eliminar
-con la contradicción que le sirve de base.</p>
-
-<p>Para ofrecer un derivativo a las pasiones populares amenazadoras,
-los Napoleón III, los Bismarck y los Alejandro de Rusia, han
-imaginado sustituir con las guerras de razas las luchas nacionales
-interiores. Estos pasatiempos, que pueden tener para sus autores una
-utilidad momentánea, serán en lo sucesivo impotentes para resucitar
-el patriotismo, para dar el extranjero como alimento a los odios
-intestinos desviados de su objeto.</p>
-
-<p>El capital no tiene patria, va adonde encuentra buenas colocaciones.
-Si la explotación burguesa se ha convertido necesariamente, por el
-hecho del desarrollo económico, en explotación internacional; si no
-conoce razas ni fronteras, ejerciéndose indiferentemente donde quiera
-que hay que robar, al mismo tiempo que la intervención gubernamental
-se declara en su favor, enfrente del cosmopolitismo financiero, de
-la Internacional amarilla, el internacionalismo obrero se levanta,
-correspondiendo al verdadero antagonismo de los intereses que están en
-juego.</p>
-
-<p>Hoy las fuerzas económicas, al encontrarse, acentúan, sin distinción
-de fronteras, la separación de la sociedad en dos clases, obligando
-a los unos, que son la mayoría, cada día más numerosa, a vender su
-facultad de trabajo para vivir, y permitiendo a los otros, la minoría,
-cada vez más reducida, que la compre para enriquecerse. En efecto, lo
-que obliga a la clase obrera a vender su facultad de trabajo, es que
-le falta la posibilidad directa de ponerla en actividad, es decir,
-los medios de trabajo. Mientras más veces la vende, más enriquece a
-los capitalistas y, por consiguiente, les proporciona más medios de
-monopolizar los instrumentos de trabajo que, faltándole a ella siempre,
-perpetúan su vasallaje.</p>
-
-<p>La clase media, guiada por sus instintos conservadores, pero
-poco perspicaces, se interponía entre la clase capitalista y el
-proletariado, en beneficio de la primera; mas ya tiende a desaparecer,
-porque la centralización económica aumenta a expensas suyas por la
-absorción constante de los medios de producción pertenecientes<span
-class="pagenum" id="Page_xxx">p. xxx</span> a los pequeños
-detentadores, que se hallan en la imposibilidad de sostener la
-competencia con los grandes capitales.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch04">
- <h2 class="nobreak g0" title="IV. La supresión de clases y el modo de realizarla">IV</h2>
- <p class="subh2">LA SUPRESIÓN DE CLASES Y EL MODO DE&nbsp;REALIZARLA</p>
-</div>
-
-<p>La distinción de clases que existe y la lucha que de ella se
-origina, no desaparecerán más que con la supresión de las desigualdades
-artificiales y mediante el reconocimiento de la igualdad social de
-todos ante los medios de desarrollo y de acción de las facultades
-musculares y cerebrales.</p>
-
-<p>La igualdad ante los medios de acción será la consecuencia de la
-socialización de las fuerzas productivas que prepara, como ya hemos
-visto, la centralización económica actual.</p>
-
-<p>La igualdad ante los medios de desarrollo resultará de la admisión
-de todos —no diré, empleando la fórmula usada, la cual, no pudiendo
-tomarse al pie de la letra, es mala— a la instrucción integral, sino a
-la instrucción científica y tecnológica, general y profesional.</p>
-
-<p>Lo que es necesario procurar a todos, y reclama el sistema
-moderno de producción, es una instrucción que, por medio de nociones
-universales, permita a los individuos emprenderlo todo, conocer las
-relaciones generales que provienen de los resultados empíricos de las
-ciencias particulares, haciéndoles, no obstante, adquirir conocimientos
-especiales en armonía con sus aptitudes e inclinaciones, en una
-palabra, una instrucción que adapte al trabajador a las múltiples
-exigencias del trabajo.</p>
-
-<p>Solo con esta igualdad ante los medios de desarrollo y de acción,
-cuya garantía social, asegurada a todo ser humano sin distinción
-de sexo, está conforme con las varias necesidades de la producción
-moderna, podrá efectuarse la emancipación de la mujer, así como la del
-hombre.</p>
-
-<p>La mujer es hoy casi exclusivamente un animal de lujo o una<span
-class="pagenum" id="Page_xxxi">p. xxxi</span> bestia de carga.
-Mantenida por el hombre cuando no trabaja, está aún obligada a serlo
-aun cuando se mate trabajando.</p>
-
-<p>En cantidad y calidad iguales, el trabajo de la mujer está menos
-retribuido que el del hombre. Pero esté o no bajo la dependencia
-patronal, no escapa a la dependencia masculina, y de todos modos se ve
-obligada a buscar en su sexo, transformado de una manera más o menos
-aparente en mercancía, un suplemento a sus recursos, insuficientes.</p>
-
-<p>Si durante mucho tiempo ha permanecido por su misma naturaleza
-colocada en una situación inferior, a la hora presente existen ya
-las condiciones que le abren los diversos géneros de actividad. El
-desarrollo de la industria mecánica ha ensanchado la esfera estrecha
-en que la mujer estaba confinada; la ha libertado de las antiguas
-funciones domésticas y, al suprimir el esfuerzo muscular, la ha hecho
-apta para las faenas industriales. Así, pues, arrancada al hogar
-doméstico y arrojada en la fábrica, puesta al nivel del hombre ante
-la producción, solo le falta emanciparse como obrera, para igualarse
-socialmente con aquel y para ser dueña de sí misma.</p>
-
-<p>No siendo su inferioridad legal otra cosa que el reflejo de la
-servidumbre económica particular de que es víctima, su igualdad civil y
-política no se podrá buscar eficazmente si no se logra la emancipación
-económica, a la cual, lo mismo para ella que para el hombre, se halla
-subordinada la desaparición de todas las servidumbres.</p>
-
-<p>Porque el socialismo habla de igualdad, y sin cuidarse de examinar
-qué se entiende por esta, se le acusa de soñar con una nivelación tan
-quimérica como universal y de tender a una medianía uniforme.</p>
-
-<p>De lo que precede resulta que el socialismo quiere la igualdad
-ante los medios de desarrollo y de acción, es decir, la igualdad
-del punto de partida. Mas esta igualdad no implica, en ningún
-caso, ni la igualdad de movimientos, ni la igualdad en el punto de
-llegada. Al asegurar a todos los organismos humanos una parte igual
-de las posibilidades de educación y de ejercicio, lejos de realizar
-la uniformidad, el socialismo hará brotar y acentuará las<span
-class="pagenum" id="Page_xxxii">p. xxxii</span> desigualdades
-naturales, musculares o cerebrales. Aun cuando fuera posible, el
-socialismo científico se guardaría muy bien de borrar esas diferencias,
-pues no ignora que semejante heterogeneidad es una de las condiciones
-esenciales del perfeccionamiento de la especie.</p>
-
-<p>Mientras no se establezca la igualdad social ante los medios de
-desarrollo y de acción, la cual se deduce de las tendencias íntimas de
-la producción moderna, el proclamar el derecho del hombre a ser libre
-equivaldría a conceder generosamente a un paralítico el permiso de
-andar. Solo mediante esta igualdad, llegará a ser un hecho la libertad,
-que es el juego de todos los organismos humanos según su voluntad
-consciente.</p>
-
-<p>El socialismo quiere la libertad completa del hombre, sin que esto
-se interprete torcidamente, pues no hay palabra más elástica que la de
-libertad; es un pabellón que cubre todo género de mercancías.</p>
-
-<p>Los campeones del más radical de los liberalismos, so pretexto de
-libertad de cultos, tolerarían bajo cualquier régimen las prácticas
-religiosas, es decir, el peligro seguro del estupro intelectual
-de los niños, poniéndolos así, gracias a su deformado cerebro, en
-la imposibilidad moral de ejercer conscientemente su facultad de
-iniciativa.</p>
-
-<p>Otros hay que defienden una libertad especial del padre de familia,
-la que no suele ser otra cosa que un atentado legitimado contra el
-niño, que no puede llegar a ser por este motivo lo que su naturaleza le
-exige.</p>
-
-<p>En nombre de la libertad del trabajo, se otorga al capitalista la
-libertad de explotar a su antojo al trabajador, y a este la obligación
-de someterse.</p>
-
-<p>Esas libertades, tan pródigamente concedidas a algunos, tienen el
-mismo fundamento que tendría la libertad del guardagujas de manejar las
-agujas y hacer los cambios de vía a medida de su capricho.</p>
-
-<p>La libertad es para cada uno, no el derecho, que nada significa,
-sino el poder moral y material de satisfacer sus necesidades naturales
-o adquiridas. Derivada de la igualdad ante los medios de<span
-class="pagenum" id="Page_xxxiii">p. xxxiii</span> desarrollo y de
-aplicación de las facultades orgánicas, o en otros términos, de la
-universalización de la instrucción y de la socialización de las fuerzas
-productivas, la libertad implica la acción común, la solidaridad.</p>
-
-<p>El hombre aislado no reconocería otros límites a su acción que los
-de su propia fuerza, y su acción se vería, desde luego, singularmente
-limitada. Por esta razón, y a impulsos del interés personal, la
-acción común reemplaza cada día en mayor escala a la acción puramente
-personal. El hombre es para el hombre un auxiliar necesario; la
-comunidad de acción, que tiende por medio de funciones diferentes,
-pero respectivamente indispensables, a la realización de un fin común,
-el bienestar, debe completarse evidentemente con la comunidad de
-ventajas.</p>
-
-<p>La solidaridad, que ha sido sucesivamente familiar, comunal,
-nacional, tiende a ser internacional. Desde este momento, la facultad
-que posee el hombre de obrar solo, de ser en absoluto independiente de
-la acción de los demás, en una palabra, la autonomía tan obstinadamente
-glorificada, si no fuera irrealizable, merced a la evolución económica
-que domina todas las relaciones humanas, sería un retroceso, una
-disminución de fuerza, es decir, de libertad, para el individuo, en
-lugar de ser un acrecentamiento.</p>
-
-<p>Siendo la libertad tanto mayor cuanto menos subordinada está en su
-ejercicio a circunstancias extrañas a la voluntad, y siendo tanto más
-fáciles de vencer los obstáculos contra los que tropieza la voluntad
-cuanto menos diseminadas se hallen las fuerzas que los combaten, la
-centralización, merced a la cual se puede conseguir el máximum de
-resultados con el mínimum de esfuerzos, se impone como garantía de
-expansión para la libertad individual.</p>
-
-<p>Por otra parte, la actividad corporal e intelectual solo fuera del
-taller podrá revestir el carácter de libertad, que es su atractivo.
-En efecto, una organización mecánica no permite el desarrollo
-espontáneo de las facultades humanas; el hombre no es en tal caso sino
-un engranaje del maquinismo, reducido a adaptarse a los movimientos
-automáticos del conjunto. Cuanto más se perfeccione y universalice
-la máquina, menos trabajo tendrá que ejecutar el hombre; pero
-menos también el trabajo, tomado en conjunto, será resultado de
-la libre iniciativa humana, convirtiéndose en tarea enojosa<span
-class="pagenum" id="Page_xxxiv">p. xxxiv</span> para un gran número de
-trabajadores. Con la corta duración del trabajo, la diversidad sana en
-el aburrimiento inevitable será lo que pueda realizarse fácilmente.</p>
-
-<p>Habrá, pues, dirán algunos, obligación de trabajar.</p>
-
-<p>La libertad será en materia de trabajo todo cuanto esta pueda ser en
-cualquier otra materia, es decir, el ejercicio de la actividad humana
-no embargado socialmente y limitado solo por las fatalidades orgánicas
-exteriores. Supongamos que se permitiera a todo el mundo ir desnudo;
-las gentes, dada la temperatura de nuestros inviernos, continuarían
-vistiéndose, no obligadas por voluntad ajena, sino por una necesidad
-inherente a su organismo. Es libre el hombre cuya voluntad no se halla
-determinada sino por móviles nacidos de sí propio, los cuales puede
-acomodar a su antojo a las condiciones necesarias de su vida: era,
-pues, libre el hombre cuya voluntad de trabajar provenga solo, así
-como su voluntad de comer, de las necesidades personales que tenga que
-satisfacer, y solo trabaje en lo que le convenga, sabiendo que trabaja
-exclusivamente para sí propio y teniendo conciencia de que trabaja por
-su sola voluntad.</p>
-
-<p>No será probablemente por distraerse por lo que se trabajará, dada
-la manera de ser del trabajo, aunque este se mejorará cuanto sea
-posible; el único móvil para ello será el interés, que es el punto de
-partida real de todos los actos del hombre y el que rige todas las
-relaciones del individuo con el medio ambiente.</p>
-
-<p>Asimismo, excitando el interés, se conseguirá la ejecución de
-las labores particularmente peligrosas o repugnantes, gracias a
-una elevación en el precio de la hora de trabajo. Por ejemplo, se
-establecerá que cuatro horas dedicadas a una de estas especialidades
-ingratas equivalen a seis o siete de trabajo simple. Por lo demás,
-no habrá en esto determinación arbitraria; la diferencia que exista,
-para una misma ganancia, entre el tiempo empleado en obras ordinarias
-y el empleado en obras o labores penosas, variará según la oferta y
-la demanda de estas últimas obras. No se condenará a una categoría de
-trabajadores a ejecutarlas exclusivamente. En esta materia nadie tendrá
-obligación directa emanada de una ley especial, ni obligación indirecta
-a consecuencia de la imposibilidad de no poder subsistir haciendo otra
-cosa. Los que ejecuten dichas<span class="pagenum" id="Page_xxxv">p.
-xxxv</span> obras serán absolutamente libres de dedicarse a otra
-ocupación. De ninguna manera se especulará como hoy con su miseria,
-sino con el deseo natural en algunos, ya de una ganancia mayor en un
-mismo tiempo de trabajo, o bien de un descanso más prolongado por la
-misma ganancia. Sentemos además que el espíritu de abnegación innato
-en el hombre lo mismo que en el perro, por ejemplo, podrá entonces
-ejercitarse, y se ejercitará tanto más cuanto el entusiasmo y la
-emulación, no practicados hoy por los que saben que trabajan para
-otros, llegarán al fin a su apogeo.</p>
-
-<p>Una vez en estas condiciones, y no trabajando ya el hombre obligado
-por una fuerza extraña a su organismo, el trabajo, según la ingeniosa
-expresión de uno de los más eruditos pensadores socialistas, Pablo
-Lafargue, será para todos tan solo «el condimento de los placeres de
-la pereza». Va en posesión de su individualidad, anidada por la tarea
-mecánica, que los progresos de la maquinaria abreviarán y aligerarán
-cada vez más, podrá el hombre, terminado su trabajo, disfrutar
-ampliamente los goces físicos resultantes del completo ejercicio de
-sus órganos, así como de los placeres intelectuales que procura el
-cultivo de la ciencia y del arte. El placer, objeto final de todo
-organismo viviente, se realizará entonces para cada uno con arreglo a
-su naturaleza.</p>
-
-<p>Pero esta libertad se encuentra subordinada a la socialización de
-los medios de producción; la colectividad no podrá disfrutar de ellos
-mientras no posea los medios económicos de aprovecharlos. Ahora bien,
-¿los detentadores privilegiados de estos medios, condición <i>sine qua
-non</i> de la libertad, los abandonarán desde el instante en que ellos
-a su vez sean libres de no abandonarlos?</p>
-
-<p>Hallándose unida a la posibilidad de tener cada cual a su
-disposición el instrumento y la materia de trabajo, la libertad no
-surgirá sino de una presión ejercida sobre sus propietarios actuales,
-sobre los que son demasiado libres mientras que la mayoría trabajadora
-no lo es nada.</p>
-
-<p>Nosotros somos revolucionarios porque sabemos por la experiencia
-de toda la historia que las clases dominantes solo se suicidan —si
-acaso se suicidan— cuando echan de ver que se las va a matar, sabiendo
-también que, lógica y cronológicamente, la noche del 4 de agosto viene
-después de las jornadas del 14 de julio.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxxvi">p. xxxvi</span>Somos
-partidarios de recurrir a la fuerza para alcanzar la libertad, del
-mismo modo que en ciertos casos patológicos hay que recurrir a la
-camisa de fuerza para conseguir la curación; una vez esta conseguida
-y recuperada completamente la salud, se goza de libertad completa en
-los movimientos, pero mientras dura la enfermedad se prohíbe mover
-aquella parte del cuerpo cuyos movimientos comprometerían la salud en
-general. Si es ser autoritario el negar la libertad, durante el periodo
-de tratamiento que exija la modificación del orden social, a aquellos
-cuya acción podría poner en peligro nuestra reorganización, nosotros
-somos autoritarios. Queremos proceder autoritariamente contra la clase
-enemiga, y queremos suprimir las libertades capitalistas, que impiden
-la expansión de las libertades obreras.</p>
-
-<p>Expliquemos esto, a fin de que los jesuitas rojos o tricolores no
-deformen nuestro pensamiento: la autoridad que nosotros proclamamos
-útil no es en modo alguno la autoridad cesárea de las individualidades,
-cualesquiera que estas sean, sobre la masa, sino al contrario,
-proclamamos la autoridad de la masa sobre las individualidades que
-ella emplea, la acción directa de los interesados, la autoridad del
-Proletariado y no sobre el Proletariado. Esta autoridad resultante
-del conjunto de los interesados en ser libres no será opresiva para
-ellos, a menos de admitir la opresión de las gentes por ellas mismas.
-La dictadura de clase deberá reinar hasta el día en que la libertad,
-posible para todos, pueda, sin inconvenientes para nadie, ser ejercida
-por todos.</p>
-
-<p>El recurso a la fuerza, a la revolución, por la clase que, si ha
-de ser libre, necesita conquistar los medios de serlo, no será otra
-cosa que la fuerza empleada a su vez por los explotados contra los
-explotadores.</p>
-
-<p>La minoría poseedora ha colocado sus monopolios bajo la protección
-de una fuerza capaz de refrenar las tentativas de rebelión de la
-mayoría desheredada; en la existencia de clases antagónicas se
-halla la razón de ser de los ejércitos permanentes, que representan
-la permanencia de la fuerza necesaria para la defensa de la clase
-privilegiada —en Bélgica, por ejemplo, existe un ejército permanente,
-por más que las Potencias europeas hayan establecido su neutralidad—,
-los cuales no desaparecerán sino con su causa.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xxxvii">p. xxxvii</span>Si el
-ejército permanente es, en toda su brutalidad, la organización de
-la fuerza, a la que no vacilan jamás en dirigirse los apoderados de
-la clase propietaria en peligro, la legalidad es tan solo la fuerza
-sistemática coordinada en sentencias. Entre el empleo de la fuerza
-bruta y el de la fuerza metódica no media más que una simple cuestión
-de forma, el resultado es el mismo. Que a uno le golpeen bárbaramente o
-con todas las reglas del pugilato, no por eso quedará menos maltratado.
-La ley no es otra cosa que la consagración de la fuerza encargada de
-mantener intactos los privilegios de la clase poseedora y gobernante;
-y solo oponiendo victoriosamente la fuerza a la fuerza, y, por
-consecuencia, destruyendo violentamente esa forma de la fuerza que es
-la legalidad, puede llegar a su emancipación una clase inferior.</p>
-
-<p>Si nuestro fin, la socialización de las fuerzas productivas, es una
-necesidad económica, nuestro auxiliar, la fuerza, es una necesidad
-histórica.</p>
-
-<p>Todos los progresos humanos, todas las transformaciones sociales y
-políticas de nuestra especie han sido obra de la fuerza. Examinando la
-historia moderna de nuestro país se ve que la abolición de la monarquía
-de derecho divino y del orden feudal se deben a la revolución de 1789;
-que la desaparición de una religión del Estado resultó de la revolución
-de 1830; que el establecimiento del sufragio universal se debe a la
-revolución de 1848, y la proclamación de la República a la revolución
-de 1870.</p>
-
-<p>También ha habido un derecho, más aún, un deber de insurrección
-inscrito en el evangelio burgués, en la Declaración de los derechos del
-hombre y del ciudadano. De este derecho, del que ella hacía un deber
-para la masa a su servicio, la burguesía ha usado ampliamente, y se ha
-emancipado por medio de la insurrección, y merced a la insurrección
-ha llegado gradualmente a la omnipotencia. Desde el momento que ha
-alcanzado su máximum de dominación, este derecho, este deber no existe
-ya, y la burguesía condena, ahora que se emplea en contra suya, esta
-misma fuerza que ella ha utilizado en provecho propio: el derecho a la
-insurrección debe abolirse puesto que ella no lo necesita. Por esta
-razón trata de convencer al Proletariado de la ineficacia del método
-revolucionario. ¿Qué le ofrece en cambio?</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch05">
- <p><span class="pagenum" id="Page_xxxviii">p. xxxviii</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="V. Ineficacia de todos los medios pacíficos">V</h2>
- <p class="subh2">INEFICACIA DE TODOS LOS MEDIOS PACÍFICOS</p>
-</div>
-
-<p>El argumento favorito de nuestros reformistas platónicos consiste
-en asegurar que es preciso ante todo modificar las ideas y los
-sentimientos de la nación. «Instruir al pueblo —exclaman—: esta es la
-clave de la cuestión social; en los ánimos es donde debe efectuarse la
-revolución.»</p>
-
-<p>La instrucción es incapaz de atenuar en lo más mínimo la explotación
-de la clase trabajadora. Por grandes que fuesen los progresos de su
-educación, la mayoría no poseedora, obligada a vender, para poder
-subsistir, su fuerza muscular o cerebral, no por eso dejaría de estar
-bajo la dependencia de la minoría poseedora. La universalización de la
-instrucción sin la universalización de la propiedad no cambiaría en
-nada la situación material en que se encuentra hoy el asalariado, pues
-no porque fuese más instruido tendría medios de trabajo en proporción
-mayor, ni dejaría de ser siempre desposeído.</p>
-
-<p>Si nos vemos obligados a declarar que la instrucción no aliviaría ni
-aun levemente la suerte del Proletariado, no por eso hacemos caso omiso
-de ella. Reconocemos en alto grado su utilidad puesto que, difundida
-por la masa, ejercerá provechosa influencia desde el punto de vista
-revolucionario. Cuanto más instruida esté la masa, más pronto se dará
-cuenta de su posición de explotada, y menos dispuesta se encontrará
-a sufrir en silencio; todo asalariado instruido se halla próximo a
-sublevarse. Pero si la educación de la clase obrera puede impelerla a
-emplear la fuerza para apresurar la solución necesaria, es incapaz de
-suplir a esta.</p>
-
-<p>En cuanto a la idea de modificar directamente el estado mental de
-la nación considerada en conjunto, es una utopía. Determinando el
-medio económico, juntamente con las condiciones de existencia, las
-ideas del hombre, para cambiar estas en todos sería preciso comenzar
-modificando los fenómenos exteriores de que aquellas no son más que la
-representación cerebral. La única transformación<span class="pagenum"
-id="Page_xxxix">p. xxxix</span> que hay que proponerse es la
-transformación del régimen de la propiedad, cualquiera que sea el punto
-de vista desde que se considere la cuestión, religioso, moral, político
-o económico.</p>
-
-
-<p class="mt15">Desde el punto de vista religioso, hay simplemente
-proyección de fenómenos naturales fuera y por encima del mundo real.
-Subyugado por fuerzas exteriores, los hombres han encarnado personajes
-místicos en estas fuerzas. Hoy día las fuerzas naturales, dominadas
-casi por el hombre, que cada vez se da cuenta más exacta de sus
-efectos y las refiere a sus verdaderas causas, no dan ya motivo a
-personificación, a divinización.</p>
-
-<p>Solo las fuerzas sociales, juntamente con las de la Naturaleza,
-pesan sobre la existencia del hombre, dominándola cada día de una
-manera más preponderante. Para buscar hoy el origen de las ideas
-religiosas, hay que remontarse al origen no explicado de los dolores
-sufridos y a su apariencia inevitable metamorfoseada en institución
-sobrenatural. Mientras la masa sea juguete del modo de producción,
-las miserias que el régimen capitalista engendra y aquella sufre,
-conservarán a sus ojos un carácter sobrehumano, y, por tanto,
-persistirá ese terror de lo desconocido que la abruma, es decir, el
-sentimiento religioso.</p>
-
-<p>La religión no es otra cosa que el reflejo de las fuerzas sociales
-en la mente, las últimas fuerzas externas cuya manera de ser hace
-creer al hombre que dimanan de una fuerza superior. La emancipación
-del pensamiento está, pues, unida a la emancipación del trabajo, de
-la vida práctica. El déspota terrestre, el capitalista, arrastrará
-en su caída al fantasma celeste; rigiendo el hombre la producción en
-lugar de ser regido por ella; encontrando al fin el bienestar sobre la
-tierra; teniendo noción clara y precisa de su situación en el universo
-en general y en la sociedad en particular, desaparecerá universalmente
-la necesidad de ese género de esperanzas y consuelos, que son
-consecuencia de la tiranía hoy misteriosa para las masas, así como la
-creencia en un ser supremo, dispensador soberano de los goces y de los
-sufrimientos.</p>
-
-<p>Nuestros fogosos anticatólicos, ridículos aficionados a bautismos
-civiles y otros ritos, que imaginan desprender la sociedad civil
-de toda ligadura mística y mistificadora porque comen carne<span
-class="pagenum" id="Page_xl">p. xl</span> el viernes santo, hacen
-del librepensamiento la condición primera de la regeneración social;
-y no ven, o no quieren ver, que las religiones no son organismos
-independientes del medio económico en que se agitan. Los grupos
-librepensadores, así como las logias masónicas, son excelentes
-planteles de candidatos, trampolines que el uso ha demostrado ser
-útiles para saltar en las asambleas electivas, y nada más. No pedirán
-ni siquiera la supresión del presupuesto de cultos, pues como servicio
-público o un instrumento de dominación, que viene a ser lo mismo, la
-religión es un resorte utilísimo para todo gobierno de clase.</p>
-
-
-<p class="mt15">Desde el punto de vista moral, y sin tratar de actos
-reprensibles o criminales, los cuales, cuando no son productos
-orgánicos de un género particular de la competencia de las casas de
-salud, provienen de las condiciones sociales nacidas de un orden
-económico basado en la persecución desenfrenada de los medios de goce
-sin el esfuerzo correspondiente, consideremos la tacha que la opinión
-pública arroja sobre la maternidad fuera del matrimonio y sobre el
-nacimiento ilegítimo. ¿De qué proviene esta tacha?</p>
-
-<p>Las costumbres son las relaciones que los intereses en contacto
-establecen entre los hombres. Hasta hoy solo se han presenciado
-intereses antagónicos, habiéndose sacrificado siempre unos por la
-prosperidad de otros. Es evidente desde luego que los intereses de
-los más fuertes han determinado solos el sistema de relaciones entre
-los hombres e impuesto las apreciaciones relativas a lo que había de
-considerarse como el bien y a lo que debía ser considerado como el mal.
-Las costumbres preponderantes de una época son las costumbres de la
-clase dominante, y la moral vulgar es siempre la que se conforma con
-sus intereses.</p>
-
-<p>Si no se menospreciase a las jóvenes que tienen un hijo, y si
-se tratase al hijo natural como hijo legítimo, la libertad de las
-relaciones sexuales se extendería en detrimento del matrimonio. Y
-precisamente el matrimonio es el que imprime a la clase poseedora su
-carácter hereditario y desarrolla sus instintos conservadores.</p>
-
-<p>Así que, según la moral vigente, la honradez para la mujer no
-casada estriba en la continencia, y cuando «sucumbe», ¡con qué<span
-class="pagenum" id="Page_xli">p. xli</span> dureza los libertinos le
-arrojan al rostro el insulto, mofándose de lo que llaman su deshonra!
-Pocos son los que no siguen la corriente general. Aun entre los
-escritores que han tratado, pero sin fruto, de idealizarlo, el hecho
-de entregarse la mujer al que ama y la desea, sin que haya sido
-previamente firmado, publicado y legalizado, es un acto de los más
-trágicos.</p>
-
-<p>La utilidad del matrimonio, que es una escritura de propiedad,
-un contrato mercantil, antes de ser la unión de dos personas,
-resulta de la estructura económica de una sociedad basada en la
-apropiación individual. Al ofrecer garantías para los hijos legítimos
-y al asegurarles los capitales paternos, el matrimonio perpetúa la
-dominación de la casta detentadora de las fuerzas productivas. Y
-notaremos de paso que, a pesar del divorcio, las consideraciones
-pecuniarias que presiden a la conclusión del matrimonio y representan
-el papel más importante mientras dura, mantendrán en pie, salvo raras
-excepciones, su indisolubilidad. Las susceptibilidades morales cederán
-ante los intereses materiales y se procurará evitar toda irregularidad
-en la conducta de ambos a fin de no deshacer un buen negocio.</p>
-
-<p>Transformado el modo de propiedad, y solo después de esta
-transformación, perderá el matrimonio su razón de ser, y entonces, sin
-temor del menosprecio, mujeres y hombres podrán escuchar libremente la
-voz de su naturaleza, satisfacer sus necesidades amorosas y ejercitar
-todos los órganos cuyo funcionamiento regular exige la higiene.</p>
-
-<p>Realizada en favor de todos la igualdad de los medios de acción y de
-desarrollo, y convirtiendo en carga social la manutención de los niños,
-así como su instrucción, y libres ya de la diferencia de nacimiento,
-no habrá lugar para la prostitución ni para el matrimonio, que en su
-conjunto, no es más que la prostitución ante el alcalde.</p>
-
-<p>En efecto, la prostitución consiste en la subordinación de las
-relaciones sexuales a consideraciones económicas; y de cualquier modo
-que se la considere, la mujer es hoy la manceba del hombre. Las que
-no pueden hallar un marido encargado de subvenir a todos los gastos,
-se alquilan temporalmente para vivir; casadas o no, en general viven
-del hombre y para el hombre. Las más virtuosas<span class="pagenum"
-id="Page_xlii">p. xlii</span> protestas en nada cambiarán esta
-costumbre, la cual se practicará hasta que la mujer sea emancipada
-desde el punto de vista económico. No estando entonces dominadas las
-relaciones sexuales por móviles extraños a su fin natural, serán
-relaciones esencialmente privadas, y se basarán en lo único que las
-hace dignas, en el amor, en el deseo mutuo, y serán tan duraderas o tan
-mudables como el deseo que las provoque.</p>
-
-
-<p class="mt15">Desde el punto de vista político, la burguesía
-halaga a los obreros diciéndoles que si desean reformas son dueños
-de imponerlas, pues poseen el sufragio universal, que obra en las
-condiciones que ella se ha servido indicar, y en el momento escogido
-también por ella. Serían, pues, muy descontentadizos si no aceptasen
-este arma de papel, con la cual no pueden hacer daño alguno a sus
-adversarios.</p>
-
-<p>La minoría detentadora de los medios de producción es dueña
-absoluta de la existencia de una mayoría que no puede satisfacer sus
-más urgentes necesidades orgánicas sino con auxilio del salario. Para
-obtener este salario indispensable tiene que doblegarse a la voluntad
-de los únicos que pueden proporcionárselo, los cuales disponen a su
-antojo de la vida y de la libertad de todos.</p>
-
-<p>La soberanía sin la propiedad es no tan solo inútil, sino el más
-pérfido de los lazos. Antes del establecimiento del sufragio universal,
-el censo servía de barrera entre poseedores y desposeídos; exentos
-estos últimos del gobierno y de la propiedad, su organización en clase
-distinta —que hubiera amenazado las prerrogativas capitalistas el día
-en que hubiesen tenido conciencia clara de la inferioridad sistemática
-en que se los mantenía— resultaba del ostracismo legal a que estaban
-condenados.</p>
-
-<p>De resultas de haber otorgado a todos el derecho de participación
-intermitente en los negocios públicos, sobrevino una confusión funesta.
-Los explotados, a quienes hasta entonces se había considerado tan
-solo como asalariados, soldados y contribuyentes, fueron víctimas
-de una ilusión, de que se aprovechó la casta gobernante: soberanos
-nominalmente, se creyeron los dueños. Con arreglo cada cual a su
-educación, a sus preocupaciones o a su temperamento, se alistaron en
-los diferentes partidos burgueses, engrosaron<span class="pagenum"
-id="Page_xliii">p. xliii</span> las filas de sus enemigos de clase, y
-dejaron que tal o cual fracción de la burguesía, con auxilio suyo, se
-impusiera a las demás.</p>
-
-<p>El obrero no es ya obrero exclusivamente. Creyendo votar por
-correligionarios políticos, entrega el poder a hombres cuyos intereses
-económicos se oponen abiertamente a los suyos; en efecto, no puede
-haber comunidad de intereses entre el que puede explotar a su voluntad
-y el que se ve obligado a aceptar las condiciones de explotación que se
-le impongan.</p>
-
-<p>Los que se hallaban bajo la dependencia económica de la clase
-burguesa se han convertido, merced al sufragio universal, en factores
-de su propia dominación política. Los gobernantes burgueses, cualquiera
-que sea el color de su bandera, están todos de acuerdo en oponerse a
-aquello que signifique algún atentado contra su propiedad y disminuya
-sus monopolios de casta. Por esto, si la forma gubernamental ha
-avanzado un paso con el establecimiento de la República, último término
-de la evolución puramente política, la organización social, causa
-inevitable de la miseria, no ha variado ni variará en tanto no se
-modifique la forma de propiedad.</p>
-
-<p>El sufragio universal encubre, en beneficio de la burguesía, la
-verdadera lucha que debe emprenderse. Se entretiene al pueblo con las
-insulseces políticas, tratando de interesarle en la modificación de
-tal o cual rueda de la máquina gubernamental; mas, en realidad, ¿qué
-importa una modificación, si el objeto de la máquina es siempre el
-mismo, y lo será mientras haya privilegios económicos que proteger, ni
-qué importa tampoco a los que ella triturará mientras exista, un cambio
-de forma en el modo de triturarlos?</p>
-
-<p>El pretender conseguir por medio del sufragio universal una reforma
-social, y el querer llegar por ese expediente a la destrucción de la
-tiranía del taller, de la más inicua de las monarquías, de la monarquía
-patronal, es formarse una idea singularmente falsa del poder del tal
-sufragio. Los hechos son innegables: examínense los dos países en que
-el sufragio universal se halla establecido desde hace más tiempo y
-favorecido su ejercicio por una amplitud de libertad de que todavía no
-gozamos en Francia.</p>
-
-<p>Cuando Suiza quiso librarse de la invasión clerical, cuando
-los<span class="pagenum" id="Page_xliv">p. xliv</span> Estados Unidos
-quisieron suprimir la esclavitud, no pudieron conseguirse estas dos
-reformas en ninguno de los dos países en que existía el derecho
-electoral, sino empleando la fuerza; la guerra del Sonderbund y la
-guerra separatista son prueba elocuente de ello.</p>
-
-<p>No obstante, como en todo y para todo hay que adaptarse a las
-condiciones del medio en que se ha de vivir, desde el instante que el
-sufragio universal existe, es preciso atenerse a él, ajustarse a la
-situación creada por su establecimiento y tratar de utilizarse lo mejor
-que se pueda de un estado de cosas que no se ha provocado, pero que no
-se puede menos de acatar.</p>
-
-<p>El sistema abstencionista no conduciría a nada. Las abstenciones
-aumentan debido a que, no votando nadie por el simple deseo de ejercer
-el acto de soberanía que consiste en echar un papel en una urna, se
-echa de ver cada día más la esterilidad del sufragio universal como
-instrumento de reformas. Pero si la acción electoral es estéril, la
-abstención no lo es menos. Las abstenciones no interrumpen en modo
-alguno la máquina electoral, y, aunque no se tenga participación alguna
-en la fabricación de diputados, estos no dejan de ser elegidos y tiene
-uno que someterse a las leyes confeccionadas por ellos. Negándose a
-tomar parte en las elecciones no se pone ningún obstáculo a la política
-burguesa.</p>
-
-<p>Debe aprovecharse el sufragio universal, puesto que existe; mas no
-debe exigírsele lo que no puede conceder. El sufragio debe servir para
-reparar el mal causado por la fusión política del Proletariado y de
-la burguesía, y para formar, independientemente de todos los partidos
-burgueses, el ejército de la revolución social.</p>
-
-<p>A lo que hay que aspirar especialmente, no es a la entrada de
-algunos socialistas en el Parlamento, ni tampoco a una acción
-parlamentaria cualquiera: lo que debe buscarse es el reunir a la clase
-obrera, diseminada en los diversos partidos republicanos burgueses,
-y el separarla de aquellos cuyos intereses económicos son opuestos a
-los suyos. Como medio de agrupar el Proletariado para la lucha, el
-sufragio universal puede contribuir a acentuar la división entre las
-clases confundidas políticamente por él, pero esto es todo lo que puede
-realizar.</p>
-
-<p>El medio de apresurar, con auxilio del sufragio universal, esta
-formación del ejército obrero, es la candidatura de clase, que<span
-class="pagenum" id="Page_xlv">p. xlv</span> continúa en política
-la lucha de clases que rige nuestro estado social, acentuando en
-el terreno electoral el antagonismo existente entre aquellos que,
-cualesquiera que sean sus opiniones políticas, detentan los medios de
-producción, y los que no poseyendo más que su fuerza de trabajo, tienen
-que adaptarse para vivir a las exigencias de los primeros.</p>
-
-<p>Pero no deben confundirse la candidatura de clase y la candidatura
-obrera. Como esta última no es otra cosa que la candidatura de un
-obrero de ideas más o menos radicales, lejos de tener para la burguesía
-una significación hostil, será poco a poco alabada y sostenida por
-ella; este es un nuevo lazo tendido a la sencillez de un Proletariado
-que comienza a desconfiar de los políticos de profesión, a comprender
-que ha sido burlado por ellos, y que, si legalmente ha sido proclamado
-soberano, en realidad ha seguido siendo esclavo.</p>
-
-<p>Se tratará de conservar la confianza del Proletariado, que
-disminuye, proponiendo a sus sufragios uno de los suyos. Con la
-candidatura obrera se tratará de impedir que la guerra entre obreros
-y burgueses suceda a las inocentes escaramuzas entre republicanos
-de diversos matices. Bien sea un burgués o un obrero alistado bajo
-cualquier bandera de la burguesía el que salga elegido, el resultado
-será el mismo. La candidatura obrera, cuando no es otra cosa que la
-candidatura de un obrero, es una farsa; es necesario que la candidatura
-de clase lleve a la esfera política la guerra de clases que llena las
-páginas de la historia, y para efectuar esto debe elegirse el candidato
-en virtud de los servicios que puede prestar y no del estado que
-ejerza.</p>
-
-<p>En efecto: si así como el enfermo tiene una noción más precisa de su
-dolor que el médico que le asiste, el obrero tiene más que nadie una
-idea exacta de las privaciones que sufre; así también, al tratarse del
-remedio conveniente, los obreros, considerados únicamente como obreros,
-no son más aptos para indicar la solución de la cuestión social que
-los enfermos para descubrir el tratamiento que conviene. Cuando su
-competencia en esta materia existe, proviene de estudios especiales y
-no de su posición de obreros.</p>
-
-<p>Después de lo que antecede, ¿es necesario añadir que no
-emprendemos<span class="pagenum" id="Page_xlvi">p. xlvi</span> campaña
-alguna para obtener en la actualidad los derechos políticos de la
-mujer, y que, desde luego, la quimera de la candidatura femenina no
-nos cuenta en el número de sus partidarios, por más que en los grupos
-del Partido Obrero la mujer sea considerada como enteramente igual al
-hombre?</p>
-
-<p>Convencidos de que el derecho de sufragio es impotente para
-conseguir la emancipación humana, no cometeremos la falta de perder
-un tiempo precioso en perseguir un fin que, aun suponiendo que
-se alcanzase, sería incapaz de mejorar la situación de la mujer.
-Esto sería para ella y para aquellos cuyos esfuerzos hubiesen sido
-estériles, un engaño más que tendrían que añadir a los ya causados por
-el sufragio universal; solo que esta vez la responsabilidad caería por
-completo sobre los que se hubieran dejado llevar de un sentimentalismo
-demasiado irreflexivo. La emancipación femenina está subordinada a la
-transformación económica, y únicamente trabajando en pro de esta se
-hará algo en realidad por la primera; el obrar de otro modo es hacerse
-cómplice, a sabiendas o inconscientemente, de extravíos perjudiciales a
-los intereses que se aparenta defender.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista económico se ha hablado de asociación. Pero
-la asociación obrera es quimérica para todo lo que es grande industria,
-puesto que esta absorbe cada vez más la mayoría de los obreros, dada la
-forma gigantesca que reviste el instrumento de trabajo y lo crecido de
-los anticipos necesarios para la creación de una empresa.</p>
-
-<p>¿Qué significaría el ahorro obrero, aun suponiendo que fuese
-practicable, comparado con la indispensable acumulación de los
-capitales? Además de que, si por un hecho excepcional pudiera
-extenderse el ahorro, sería un nuevo engaño. Quien dice ahorro
-generalizado, dice disminución de consumo, es decir, disminución en
-la demanda de productos; y por ende, disminución de la producción y
-aumento de los paros forzosos, en perjuicio de los que no pueden vivir
-sino a condición de estar ocupados.</p>
-
-<p>Respecto a la intervención del Estado, el conceder créditos a
-las Asociaciones obreras permitiría hacer a la burguesía una guerra
-con éxito y tendería, por consiguiente, a mermar sus beneficios;
-mas como es la burguesía quien dirige el Estado, ella tendrá<span
-class="pagenum" id="Page_xlvii">p. xlvii</span> buen cuidado, digan lo
-que quieran algunos hábiles que aspiran a hacerse populares reclamando
-con estruendo lo que saben no puede obtenerse, de no proporcionar al
-Proletariado la posibilidad de arruinarla en un plazo más o menos
-remoto.</p>
-
-<p>En cuanto a la pequeña industria, en la que el instrumento de
-trabajo, de poco valor, hace más asequible la posibilidad de la
-asociación, semejantes asociaciones tropiezan en la práctica con
-obstáculos difíciles, si no imposibles, de vencer.</p>
-
-<p>Impidiendo el modesto capital a los talleres cooperativos el
-acometer empresas importantes, y no permitiéndoles tampoco dar fiado
-a los clientes, los coloca, respecto de los patronos, en la posición
-desfavorable del pequeño productor frente al productor en grande
-escala, con otra desventaja sobre los dueños de pequeños talleres,
-a quienes nada impide, cuando escasea el trabajo, despedir todo o
-parte del personal asalariado, pues no les preocupa en lo más mínimo
-el saber cómo vivirán sus obreros cuando no trabajan, ocupándose
-solo en disminuir sus gastos; mientras que el taller cooperativo,
-no pudiendo despedir a los asociados, los cuales aunque no trabajen
-tienen necesidad de subsistir, se vería obligado a gastar sus fondos
-o contraería deudas. Los periodos de prosperidad, lejos de aprovechar
-al obrero, habrían de consagrarse a enjugar el déficit producido en la
-caja durante la paralización de los negocios; el obrero trabajaría, lo
-mismo que antes, para el capitalista, que entonces se llamaría acreedor
-en vez de llamarse patrón, y se consideraría dichoso si no se consumaba
-su ruina.</p>
-
-<p>La mayor parte de las veces, estas asociaciones cooperativas
-solo tienden a la emancipación de unos cuantos, y, cuando por acaso
-prosperan, se convierten en patronatos colectivos que se aprovechan del
-trabajo de simples asalariados y reparten los beneficios entre varios
-accionistas, sin acordarse de los antiguos compañeros de miseria más
-que para explotarlos.</p>
-
-<p>Cuando se reflexiona que, en una industria privilegiada como
-la tipografía, muchos miles de obreros se hallan imposibilitados
-de intentar su emancipación, por incompleta que sea, mediante la
-asociación obrera, es preciso convenir en que este ejemplo, panacea
-favorita de los reformadores charlatanes, solo prueba una cosa:<span
-class="pagenum" id="Page_xlviii">p. xlviii</span> la impotencia de la
-sociedad cooperativa y la imposibilidad de generalizarla.</p>
-
-<p>Otro de los remedios más cacareados consiste en la participación en
-los beneficios; y se explica el interés con que se aconseja este modo
-particular de retribución, pues está ya hoy demostrado que únicamente
-beneficia a los capitalistas, quienes, gracias a este sistema, recogen
-por un lado más de lo que aparentan prodigar por otro.</p>
-
-<p>La participación en los beneficios, haciendo creer al obrero que
-trabaja para sí y que logrará mayor producto cuanto más trabaje, sujeta
-el obrero al taller, suprime las huelgas, asegura la disminución
-de los gastos generales por la economía de las primeras materias y
-obliga al obrero a producir la mayor cantidad posible de trabajo,
-precipitando así, por el exceso de producción que de esto resulta, el
-advenimiento de los paros y de las crisis periódicas. La participación
-en los beneficios no es, pues, sino un medio de aumentar el grado de
-explotación.</p>
-
-<p>Hay que añadir que la esfera en que es aplicable, es decir, útil
-a los patronos, es limitada. Donde los movimientos del obrero tienen
-que adaptarse forzosamente a los movimientos no interrumpidos de
-la máquina, donde el empleo de la materia primera puede calcularse
-exactamente, donde la vigilancia es fácil, la participación, siendo
-improductiva para el capitalista, no es ni será nunca aplicable.</p>
-
-<p>Hay quien habla de transformar la suerte de la clase obrera por un
-perfeccionamiento de nuestro absurdo sistema de impuestos y sobre todo
-por la abolición de los derechos de consumo.</p>
-
-<p>Nuestro sistema fiscal grava extraordinariamente los artículos
-de primera necesidad; la modificación de este sistema mejoraría
-inmediatamente la posición del obrero, pero solo sería una mejora
-pasajera. El salario tiende a regirse por el precio de las
-subsistencias indispensables al trabajador, y, suponiendo que
-disminuyese su precio por la rebaja de los arbitrios, el salario
-concluiría al fin por bajar. Cuanto más barata es la vida, menor es el
-salario, y la situación real sería la misma que antes de esta reforma
-improbable. En definitiva, una rebaja en el precio de sus subsistencias
-no aprovecharía más al asalariado que la disminución en el precio de
-la paja al animal que la come.<span class="pagenum" id="Page_xlix">p.
-xlix</span> Por otra parte, el experimento se ha hecho ya. En Bélgica
-se suprimieron los consumos en 1860; el obrero belga paga anualmente
-una cantidad media de impuestos mucho menor que el obrero parisiense;
-¿está por eso menos explotado? ¿en qué es preferible su existencia a
-la de nuestros proletarios? La sujeción obrera es independiente del
-sistema de contribuciones.</p>
-
-<p>Respecto al librecambio y a la protección, panaceas ensalzadas por
-algunos, son simplemente disputas entre capitalistas, que no interesan
-en lo más mínimo a la clase obrera. Unos, necesitando proteger su
-campo de explotación nacional amenazado por la competencia extranjera,
-reclaman gravámenes sobre los productos extranjeros; otros, necesitando
-el libre acceso del mercado universal para poder ensanchar su
-explotación, aspiran a la libertad del cambio. Todos piensan únicamente
-en el mantenimiento provechoso de una potencia que nace exclusivamente
-del modo de apropiación, y que da origen a los desórdenes económicos y
-a las miserias proletarias.</p>
-
-<p>Sería una candidez el tratar de persuadir a los capitalistas a
-que renuncien al orden de cosas de que se disfrutan. Una mejora
-ruinosa para ellos, y efectuada, sin embargo, por ellos mismos, en la
-suerte del trabajador, es tan inverosímil como la intervención del
-Espíritu Santo. No acertaré nunca a figurármelos en el interesante
-papel de empobrecidos por persuasión. ¿Se cree, no obstante, que
-esa problemática acción voluntaria será sustituida por la acción
-legislativa? Pero, ¿cómo esperar de los hombres de la burguesía, como
-diputados, lo que no se puede esperar de ellos como patronos, lo que
-rehúsan individualmente cuando sus obreros solicitan un ligero aumento
-de salario o una rebaja del tiempo de trabajo?</p>
-
-
-<p class="mt15">Para modificar al hombre y sus instituciones es
-necesario modificar primero el medio económico que los produce. Una
-transformación social como la abolición de la esclavitud en los Estados
-Unidos y la abolición del régimen del salario actualmente entre
-nosotros, si bien conforme con las condiciones económicas del momento,
-no se efectúa sin una perturbación violenta. El orden de cosas antiguo,
-matriz del organismo superior llamado a sucederle, no sufre sin
-resistencia la aparición de los elementos nuevos<span class="pagenum"
-id="Page_l">p. l</span> que él mismo ha engendrado: todo alumbramiento
-va acompañado de efusión de sangre.</p>
-
-<p>Y no por hablar en nombre del derecho se evitaría el recurrir a
-la fuerza. Pasaron los tiempos en que los hebreos, haciendo resonar
-sus trompetas, derribaban las murallas de Jericó; las frases más
-retumbantes sobre el derecho y la justicia no arrancarían ni una piedra
-de la fortaleza capitalista. Si desde el punto de vista subjetivo es
-cierto que la fuerza no puede constituir derecho, en realidad sucede
-lo contrario: la fuerza constituye el derecho en el sentido de que
-todo derecho no sancionado por la fuerza está confinado en el dominio
-especulativo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch06">
- <h2 class="nobreak g0" title="VI. Nuestra revolución">VI</h2>
- <p class="subh2">NUESTRA REVOLUCIÓN</p>
-</div>
-
-<p>La experiencia de la historia nos demuestra que una clase no abdica;
-una casta propietaria no se desposee espontáneamente. Poner el interés
-general sobre el interés particular, cuando entre sí son antagónicos,
-es un acto de generosidad que solo pueden efectuar aisladamente
-ciertos individuos. Es más: con la competencia que rige la producción,
-un patrono no puede pagar a sus obreros un salario mayor que sus
-competidores, sin correr el riesgo de arruinarse y exponerse así a no
-poderles pagar ni poco ni mucho; pero este es un sacrificio de que
-no es capaz una clase considerada como clase. El gran revolucionario
-Augusto Blanqui, en Francia, y Marx, en Alemania, son los primeros que
-han afirmado que no había avenencia posible y que la transformación
-social se llevará a cabo, no con la burguesía o por la burguesía, sino
-contra la burguesía. Arrinconada en sus últimas trincheras, lo más que
-hará será conceder algunas reformas, a fin de acallar reivindicaciones
-alarmantes. Ciertamente, los socialistas no verían con disgusto que la
-burguesía entrase en ese camino.</p>
-
-<p>Por ejemplo, acogerían con entusiasmo la limitación de las horas
-de trabajo. Las horas extenuantes empleadas en enriquecer a<span
-class="pagenum" id="Page_li">p. li</span> los capitalistas, podrían
-utilizarse entonces en beneficio de la acción política y de la
-propaganda socialista, a las que es físicamente refractario el obrero
-que pasa doce o quince horas en los presidios industriales. La desdicha
-perenne, la gran miseria, el padecimiento constante, lejos de excitar
-los ánimos y reanimar los espíritus, deprimen las inteligencias y
-abaten el valor, engendran la postración y no la fogosidad.</p>
-
-<p>Conceder reformas equivale a proporcionarnos armas, a hacernos más
-fuertes contra nuestros adversarios, quienes se debilitan a medida
-que nosotros nos fortalecemos. El apetito se abre comiendo. Cuanto
-más se obtiene, más se exige; así, las reformas efectuadas, en vez
-de contener el movimiento revolucionario, excitarán a la lucha,
-suministrando al propio tiempo esas reformas los hombres más aptos
-para luchar. Los socialistas sacarán, pues, ventaja de todas las
-reformas. Solo que estas reformas, conquistas de detalle, no evitarán
-de ningún modo el combate final, puesto que, por muchas que sean las
-cesiones de privilegios que haga la burguesía bajo la presión de los
-acontecimientos, esta clase querrá siempre conservar algunos.</p>
-
-<p>Deplorable o no, la fuerza es el único medio de proceder a la
-renovación económica de la sociedad. Aunque los intereses que
-representa el Partido Obrero son los de la mayoría, solo milita en
-él la minoría consciente del Proletariado, y, sin embargo, llama en
-su auxilio a la fuerza. ¡Qué ceguera! dirán algunos. Al criticarle
-sobre este punto, no se tiene en cuenta que la mayor parte de las
-revoluciones son obra de minorías, cuya voluntad tenaz y decidida ha
-sido secundada por la apatía de mayorías menos enérgicas. ¿Estaríamos
-en plena República, si para establecerla se hubiese esperado la
-adhesión de la mayoría del país a la idea republicana?</p>
-
-<p>El número es una fuerza, pero no constituye exclusivamente la
-fuerza; puede ser tan solo uno de los elementos de ella y tener igual
-valor que el grado de desarrollo, la energía, la organización, las
-armas de que se dispone.</p>
-
-<p>Por lo demás, el número no basta para economizar el empleo de la
-fuerza. El tercer estado estaba en 1789 en mayoría en la nación y en
-los Estados generales; a pesar de esta posición, hubiera sucumbido sin
-el 14 de julio: «aquella escaramuza —declaraba el<span class="pagenum"
-id="Page_lii">p. lii</span> 29 de junio de 1880 en la tribuna del
-Senado un historiador burgués, M. Henri Martin— salvó el porvenir de
-Francia.»</p>
-
-<p>En materia de revolución, nosotros no predicamos el arte por el
-arte, como esos espantajos a lo Félix Pyat, revolucionarios de ópera
-bufa, que tutean al pueblo, hablándole siempre de la pólvora y tomando
-las de Villadiego en casos de apuro. La revolución no es nuestro
-fin, es solamente el medio que nos imponen las circunstancias para
-conseguirlo.</p>
-
-<p>Lo que nos proponemos no es la instauración, por medio de un acto
-de violencia, de una forma social cuyo plan tengamos en la mente; sino
-la sustitución del orden capitalista por el orden cuyos elementos,
-como antes se ha visto, se desarrollan cada día más en el seno mismo
-del actual orden de cosas. Esta transformación se halla subordinada al
-advenimiento previo al poder político. La clase obrera debe apoderarse
-por la fuerza del gobierno, que será en sus manos el instrumento con
-que se llevará a cabo la expropiación económica de la burguesía y la
-apropiación colectiva de los medios de producción.</p>
-
-<p>Lo primero que debe hacerse es arrojar a la burguesía del gobierno,
-así como esta arrojó de él a la nobleza. En efecto, el Estado no es
-otra cosa que el aparato gubernamental que permite mantener bajo el
-dominio de los poseedores a la clase desposeída, y si la burguesía
-consolida este instrumento de dominación, es para servirse de él de una
-manera legal o ilegal el día que se viera en peligro. Es necesario,
-pues, quitarle en primer lugar toda posibilidad de resistencia.</p>
-
-<p>Así es como la lógica enseña a proceder, y así es como procedió
-el tercer estado. Lo primero que hizo fue apoderarse del gobierno,
-y después atacó la propiedad. Y la revolución burguesa ha sido tan
-duradera que los representantes de la sociedad aristocrática fueron
-impotentes en 1815, aun con el auxilio del extranjero, para resucitar
-el antiguo orden de cosas, lo cual, entre paréntesis, demuestra la
-eficacia de este método revolucionario. La Carta borbónica se vio
-obligada a consagrar la irrevocabilidad de las adquisiciones hechas por
-los detentadores de los bienes nacionales; la cuestión de propiedad,
-base del edificio social, tal como había sido reglamentada, quedó a
-salvo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_liii">p. liii</span>Como una
-revolución social no es un fenómeno espontáneo ni local, no podemos
-declararnos partidarios de los movimientos parciales debidos a la
-iniciativa de individualidades, de grupos ni aun de ciudades, pues
-semejantes movimientos merman las filas de los revolucionarios sin
-compensación ninguna. La <i>Commune</i>, cuyo aniversario celebramos
-como el de una de las etapas de la evolución socialista, no triunfó
-por haber cometido la falta gravísima de limitar su acción a París. La
-emancipación de París va unida a la emancipación de la Francia obrera;
-casi todos los parisienses que se batieron en 1871 lo hicieron por las
-ideas burguesas de federalismo y de comunalismo, cuando habría sido
-menester sublevar, o a lo menos tratar de sublevar, toda la masa obrera
-del país, interesándola directamente en la lucha.</p>
-
-<p>La tarea de los revolucionarios no consiste en determinar el momento
-de esta revolución, que surgirá fatalmente de las complicaciones
-económicas y políticas de que Europa será pronto teatro. Una vez
-demostrada la tendencia de los fenómenos económicos, una vez analizados
-y conocidos los elementos materiales de la transformación que se
-prepara, los revolucionarios no tendrán que hacer sino organizar los
-elementos intelectuales, reclutar el ejército capaz de hacer redundar
-en provecho suyo los sucesos que se elaboran, y tener la fuerza obrera
-dispuesta para las luchas que provocará necesariamente el desenfreno de
-los antagonismos sociales.</p>
-
-<p>Los revolucionarios no han de escoger sus armas como tampoco el día
-de la revolución. En este punto, solo tendrán que preocuparse de una
-cosa, de la eficacia de sus armas, sin inquietarse de su naturaleza. No
-hay duda que, a fin de asegurar las probabilidades de victoria, deberán
-ser aquellas superiores a las de sus adversarios, y, por consecuencia,
-habrán de utilizar todos los recursos que la ciencia pone a disposición
-de los que tienen alguna cosa que destruir.</p>
-
-<p>En resumen, el Proletariado debe recurrir a la fuerza para
-conquistar el poder político, cuya posesión es indispensable para
-llevar su emancipación. A la fuerza burguesa, a la legalidad burguesa,
-sistematización de la fuerza puesta continuamente al servicio de los
-privilegios económicos de la burguesía, es necesario oponer la fuerza
-obrera, la cual, una vez dueña del poder político, creará a su<span
-class="pagenum" id="Page_liv">p. liv</span> vez una legalidad nueva,
-y procederá legalmente a la expropiación económica de los mismos a
-quienes habrá derribado violentamente del poder. Este modo de acción
-está prescrito por los hechos: los que emplean la fuerza no pueden ser
-vencidos sino por la fuerza.</p>
-
-<p>En cuanto a la transformación económica, que ha de efectuarse
-legalmente, son igualmente los hechos los que formarán los elementos
-directores de las modificaciones sucesivas que habrán de llevarse a
-cabo.</p>
-
-<p>El fin del socialismo es proporcionar a cada uno los medios de
-poner en actividad sus facultades desarrolladas, mientras que hoy la
-acción de la mayoría se halla subordinada a un capital de que carece,
-y nosotros sabemos que este fin no puede conseguirse sino por la
-socialización de las fuerzas productivas.</p>
-
-<p>Donde los medios de trabajo se encuentren en manos de quien los
-pone en movimiento, aunque afecten la forma de apropiación individual,
-el Partido Obrero dejará libre la acción de los acontecimientos, que
-eliminan de día en día esta forma de apropiación. Por ejemplo, en
-el caso del labrador que cultiva por sí mismo el pedazo de tierra
-que posee, del pequeño industrial que maneja él mismo el modesto
-instrumento de trabajo que le pertenece, hay esfuerzo personal, no
-existe explotación. Lejos de ser explotadores, son también a su vez
-explotados, y víctimas de los intermediarios financieros y comerciales
-a quienes necesitan recurrir forzosamente. No hay en tal caso lugar a
-confiscación; lo único que les arrebatará su pequeña propiedad serán
-las necesidades de la producción, a que tarde o temprano tendrán que
-someterse.</p>
-
-<p>No obstante, mientras que los hechos hayan efectuado esta
-expropiación inevitable y hayan obligado al labrador a ser, en vez de
-propietario nominal de un trozo de tierra gravado con hipotecas, y que
-solo le procuraba una vida dulce y penosa, copropietario del suelo
-nacional con remuneración equivalente al tiempo que trabaje, el Partido
-Obrero le interesará en el orden comunista.</p>
-
-<p>Tan pronto como haya alcanzado el poder, el Proletariado anunciará
-a los labradores la anulación de todas sus deudas no hipotecarias, la
-supresión del impuesto territorial en particular, la facultad de pagar
-en especie todos sus censos y la confiscación<span class="pagenum"
-id="Page_lv">p. lv</span> a beneficio de la colectividad de las deudas
-hipotecarias, reducidas a un 50 por 100, poniendo además gratuitamente
-a su disposición pastos, semillas y máquinas agrícolas.</p>
-
-<p>El labrador propietario individual de la tierra que él mismo
-cultiva, hallaría así beneficioso para él el nuevo régimen, hasta el
-día en que la necesidad resultante de la competencia de las grandes
-propiedades actuales socializadas, o las ventajas reales que viera
-dimanar de la explotación social del suelo, le hiciesen renunciar a la
-propiedad exclusiva de su pedazo de tierra.</p>
-
-<p>La modificación económica del orden social es inmediatamente posible
-en todo lo que sea grande industria y comercio al por mayor, doquiera
-se haya efectuado la concentración de los capitales.</p>
-
-<p>Tocante a lo que se encuentre en poder del Estado, no surgirá
-la menor dificultad. Habrá que añadir a la toma de posesión de los
-servicios públicos, la supresión de esa espantosa deuda por cuyos
-intereses paga Francia anualmente 1.200 millones, es decir, 32
-francos por cabeza, 160 francos, término medio, por familia de cinco
-personas.</p>
-
-<p>Respecto a lo que se halle constituido bajo la forma societaria,
-tampoco ocurrirá dificultad de ningún género; lo único que habrá que
-hacer será anular los títulos, acciones u obligaciones, reduciendo
-todos esos papeles pintados a su valor al peso. Una vez realizada, la
-apropiación colectiva de los capitales revestirá así, en lugar de la
-forma societaria que solo beneficia a algunos y a casi todos perjudica,
-la forma social en beneficio de todos.</p>
-
-<p>Esto será pura y simplemente una recuperación. Pero la idea de
-expropiación sin ninguna indemnización hace poner el grito en el cielo
-a los defensores de la burguesía.</p>
-
-<p>¿De dónde ha salido esa propiedad, que aún no cuenta un siglo de
-existencia? De una expropiación parecida a la que tanto les repugna.
-La nobleza y el clero han sido expropiados sin ninguna indemnización,
-así como sus bienes, y, lo que es más grave, una parte de los bienes
-comunales han sido transformados en dominios privados. La venta de
-estos bienes, pura y simplemente confiscados, de los cuales, a pesar
-de solemnes promesas, los proletarios no han percibido ni un átomo,
-solo fue, según uno de los<span class="pagenum" id="Page_lvi">p.
-lvi</span> hombres que más concienzudamente han estudiado el periodo
-revolucionario, Jorge Avenel, «una especie de orgía territorial, en la
-que todos los capitalistas hicieron su agosto».</p>
-
-<p>¿No se ha visto, en nuestros días, que los talleres de tejidos
-mecánicos han expropiado de su instrumento de trabajo a los dueños
-de los telares de mano? ¿Se les ha indemnizado acaso por aquellos
-telares, que han tenido que quemar? Los ferrocarriles, en que cada
-nueva línea hace inútil un servicio de diligencias, ¿indemnizan acaso
-a los empresarios de ellas? Ahora bien: el interés público es el que
-exige igualmente la expropiación de la burguesía, del mismo modo, sin
-indemnización de ningún género.</p>
-
-<p>En oposición a lo que ha hecho el tercer estado, practicando aquello
-de «quítate tú para ponerme yo», la expropiación socialista será una
-expropiación en beneficio de todos. Habiendo ingresado todos los
-capitales en la colectividad, el capitalista habrá desaparecido como
-capitalista; como hombre, los medios de producción socializados estarán
-a disposición de su actividad en iguales condiciones que para todos, y,
-lo mismo que todos, percibirá la retribución correspondiente al tiempo
-que trabaje. Si es viejo o está impedido, la colectividad atenderá a
-su subsistencia, como atenderá también ampliamente a la de todos los
-viejos y enfermos.</p>
-
-<p>En definitiva, la evolución del medio económico tiende fatalmente a
-hacer desaparecer la apropiación estrictamente individual. Tal es el
-hecho contra el cual nada pueden nuestras preferencias personales. Pero
-si la centralización de las fuerzas económicas, que es cada día más
-completa, tiene por término necesario la apropiación colectiva, solo
-en el momento en que, a consecuencia de la acción revolucionaria de la
-clase productora y no propietaria, haya aquella entrado en su periodo
-socialista, esta evolución inevitable no se duplicará, como en régimen
-capitalista, con la miseria de los trabajadores y la ruina de los
-propietarios expropiados.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
- <p class="centra fs130 lh150 g1">DESARROLLO</p>
- <p class="centra fs120 lh150 g0 ws1">DE LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN PRIMERA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Mercancía y moneda.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak" title="Capítulo primero. La mercancía">CAPÍTULO PRIMERO</h2>
- <p class="subh2 g0">LA MERCANCÍA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Valor de uso y valor de cambio. — Valor, su
- sustancia. — Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente
- necesario. — II.&nbsp; Doble aspecto del trabajo. — Doble carácter social
- del trabajo privado. — Reducción de toda clase de trabajo a cierta
- cantidad de trabajo simple. — III.&nbsp; El valor, realidad social, solo
- aparece en el cambio. — Forma del valor. — IV.&nbsp; Apariencia material
- del carácter social del trabajo.</p>
-</div>
-
-<p>La mercancía, es decir, el objeto que en vez de ser consumido por
-el que lo produce, está destinado al cambio, a la venta, es la forma
-elemental de la riqueza de las sociedades en que impera el régimen de
-producción capitalista. El punto de partida de nuestro estudio debe
-ser, de consiguiente, el análisis de la mercancía.</p>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Valor de uso y valor de cambio.</i></p>
-
-<p>Consideremos dos objetos, por ejemplo, una mesa y una cantidad de
-trigo. En virtud de sus cualidades particulares, cada uno de estos
-objetos sirve para satisfacer<span class="pagenum" id="Page_2">p.
-2</span> necesidades distintas; ambos son, pues, útiles al hombre que
-hace uso de ellos.</p>
-
-<p>Para convertirse en mercancía un objeto debe ser ante todo una cosa
-útil, una cosa que ayude a satisfacer necesidades humanas de esta o de
-la otra especie. La utilidad de una cosa, utilidad que depende de sus
-cualidades naturales y aparece en su uso o consumo, hace de ella <i>un
-valor de uso</i>.</p>
-
-<p>Destinado por el que lo confecciona a satisfacer las necesidades o
-las conveniencias de otros individuos, un objeto es entregado por el
-productor a aquella persona a quien es útil, a quien quiere usarlo,
-en cambio de otro objeto, y por este acto se convierte en mercancía.
-La proporción variable en que unas mercancías de especie diferente se
-cambian entre sí, constituye su <i>valor de cambio</i>.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Valor, su sustancia</i>.</p>
-
-<p>Consideremos la relación de cambio de dos mercancías: 75 kilogramos
-de trigo, por ejemplo, igualan a 100 kilogramos de hierro. ¿Qué quiere
-decir esto? Que en esos dos objetos diferentes, trigo y hierro, hay
-algo común.</p>
-
-<p>Este algo no puede ser una propiedad natural de las mercancías: pues
-no se tienen en cuenta sus cualidades naturales sino en cuanto estas
-cualidades les dan una utilidad que las constituye en valores de uso.
-En su cambio, y esto es lo que caracteriza la relación de cambio, no se
-atiende a su utilidad respectiva, y solo se considera si se encuentran
-respectivamente en cantidad suficiente. Como valores de uso, las
-mercancías son ante todo de cualidad distinta; como valores de cambio,
-solo pueden ser diferentes en cantidad.</p>
-
-<p>Prescindiendo de las propiedades naturales, del valor<span
-class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span> de uso de las mercancías, solo
-queda a estas una cualidad: la de ser productos del trabajo.</p>
-
-<p>En este concepto, puesto que en una mesa, una casa, un saco de
-trigo, etc., debemos hacer caso omiso de la utilidad respectiva de
-estos objetos, de su forma útil particular, no tenemos para qué
-preocuparnos del trabajo productivo especial del ebanista, del albañil,
-del labrador, etc., que les han dado aquella forma particular.
-Descartando así en estos trabajos su fisonomía propia, solo nos resta
-su carácter común: desde cuyo momento todos ellos quedan reducidos
-a un gasto de fuerza humana de trabajo, es decir, a un desgaste del
-organismo del hombre, sin consideración a la forma particular en que se
-ha gastado esta fuerza.</p>
-
-<p>Resultantes de un gasto de fuerza humana en general, muestras del
-mismo trabajo indistinto, las mercancías manifiestan únicamente que en
-su producción se ha gastado una fuerza de trabajo; o de otro modo, que
-en ellas se ha acumulado trabajo. Las mercancías son <i>valores</i> en
-tanto que son materialización de este trabajo, sin examinar su forma.
-Lo que de común se observa en la relación de cambio o en el valor de
-cambio de las mercancías, es su valor.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Magnitud del valor, tiempo de trabajo socialmente necesario.</i></p>
-
-<p>La sustancia del valor es el trabajo; la medida de la cantidad de
-valor es la cantidad de trabajo, que a su vez se mide por la duración,
-por el tiempo de trabajo.</p>
-
-<p>El tiempo de trabajo que determina el valor de un producto es el
-tiempo socialmente necesario para su producción, es decir, el tiempo
-necesario no en un caso particular, sino por término medio, este es, el
-tiempo que requiere<span class="pagenum" id="Page_4">p. 4</span> todo
-trabajo ejecutado con el grado medio de habilidad y de intensidad y en
-las condiciones ordinarias con relación al medio social convenido.</p>
-
-<p>La magnitud del valor de una mercancía no padecería alteración, si
-el tiempo necesario para su producción continuara siendo el mismo; pero
-este varía cada vez que se modifica la productividad del trabajo, es
-decir, con cada modificación que se introduce en la actividad de los
-procedimientos o de las condiciones exteriores, mediante las cuales se
-manifiesta la fuerza de trabajo; la productividad del trabajo depende,
-pues, entre otras cosas de la habilidad media de los trabajadores, de
-la extensión y eficacia de los medios de producir y de circunstancias
-puramente naturales: la misma cantidad de trabajo está representada,
-por ejemplo, por ocho fanegas de trigo, si la estación ha sido
-favorable, y por cuatro en el caso contrario.</p>
-
-<p id="valor">Por regla general, si la productividad del trabajo
-aumenta, disminuyendo el tiempo necesario para la producción de
-un artículo, el valor de este disminuye, y a la inversa, si la
-productividad disminuye el valor aumenta. Pero cualesquiera que sean
-las variaciones de su productividad, el mismo trabajo, funcionando
-durante igual tiempo, crea siempre el mismo valor, solo que suministra
-en un tiempo determinado una cantidad mayor o menor de valores de uso u
-objetos útiles, según aumente o disminuya su productividad.</p>
-
-<p>Aun cuando, merced a un aumento de productividad, se produzcan en
-el mismo tiempo dos vestidos en vez de uno, cada vestido continuará
-teniendo la misma utilidad que tenía antes de duplicarse la producción;
-pero con los dos vestidos se pueden vestir dos hombres en lugar de uno;
-por lo tanto, hay aumento de riqueza material. No<span class="pagenum"
-id="Page_5">p. 5</span> obstante, el valor del conjunto de objetos
-útiles sigue siendo el mismo: dos vestidos hechos en un tiempo igual al
-empleado anteriormente en hacer uno, no valen más de lo que antes valía
-un solo vestido.</p>
-
-<p>Una modificación en la productividad que haga más fecundo el
-trabajo, aumenta la cantidad de artículos que este trabajo proporciona,
-y por consiguiente, la riqueza material; poro no modifica el valor de
-esta cantidad así materialmente aumentada, si continúa siendo igual el
-tiempo total de trabajo empleado en su fabricación.</p>
-
-
-<p class="mt15">Sabemos ya que la sustancia del valor es el trabajo.
-Sabemos también que su medida es la duración del trabajo.</p>
-
-<p>Una cosa puede ser valor de uso sin ser un valor: basta para esto
-que sea útil al hombre, sin que provenga de su trabajo. Así sucede con
-el aire, las praderas naturales, una tierra virgen, etc. Un valor de
-uso solo tiene valor cuando hay acumulada en él cierta suma de trabajo
-humano. Por ejemplo, el agua que corre en un río, aunque útil para
-muchas necesidades del hombre, no tiene, sin embargo, valor alguno;
-pero si por medio de cántaros o tubos se transporta el agua a un quinto
-piso, adquiere inmediatamente valor, porque para hacerla llegar hasta
-aquel punto se ha gastado cierta cantidad de fuerza humana.</p>
-
-<p>Una cosa puede ser útil y producto del trabajo sin ser mercancía.
-Todo aquel que con su producto satisface sus propias necesidades, solo
-crea un valor de uso por su cuenta personal. Para producir mercancías
-hay que producir valores de uso, con el fin de entregarlos al consumo
-general por medio del cambio.</p>
-
-<p>Por último, ningún objeto puede ser valor si no es<span
-class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span> útil; si un objeto es inútil,
-como se ha gastado inútilmente el trabajo que contiene, no crea
-valor.</p>
-
-
-<p class="epi">II.&nbsp; <i>Doble aspecto del trabajo.</i></p>
-
-<p>El trabajo del ebanista, el del albañil, del labrador, etcétera,
-crean valor por su condición común de trabajo humano; pero no forman
-una mesa, una casa, cierta cantidad de trigo, etc., en una palabra,
-diferentes valores de uso, sino porque poseen cualidades diferentes.</p>
-
-<p>Toda clase de trabajo supone, por una parte, gasto físico de fuerza
-humana, siendo bajo este concepto de igual naturaleza y formando el
-valor de las mercancías. Por otra parte, todo trabajo implica un gasto
-de la fuerza humana bajo una u otra forma productiva determinada por un
-fin particular, y en este concepto de trabajo útil diferente, produce
-valores de uso o cosas útiles.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Doble carácter social del trabajo privado.</i></p>
-
-<p>Al conjunto de objetos útiles de toda especie exigidos por la
-variedad de las necesidades humanas, corresponde un conjunto de obras o
-trabajos igualmente variados. Para satisfacer las diversas necesidades
-del hombre, el trabajo se presenta, pues, bajo formas útiles distintas,
-de lo cual resulta una multitud de industrias innumerables.</p>
-
-<p>Aunque ejecutadas independientemente unas de otras, según la
-voluntad y designio particular de sus productores, sin relación
-aparente, las diversas especialidades de trabajos útiles se manifiestan
-como partes, que se completan entre sí, del trabajo general
-destinado a satisfacer la suma de necesidades sociales. Los oficios
-individuales,<span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span> cada uno
-de los cuales corresponde cuando más a un orden de necesidades, y cuya
-variedad indispensable no resulta de ningún convenio previo, forman en
-su totalidad como los eslabones del sistema social de la división del
-trabajo, que se adaptan a la diversidad infinita de las necesidades.</p>
-
-<p>De esta manera, trabajando los hombres unos para otros, sus obras
-privadas revisten, por esta sola razón, un carácter social; pero estas
-obras, tienen también un carácter social por su semejanza en concepto
-de trabajo humano en general, no apareciendo esta semejanza más que
-en el cambio, es decir, en una relación social que los coloca frente
-a frente bajo una base de equivalencia, no obstante su diferencia
-natural.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Reducción de toda clase de trabajo a cierta cantidad de trabajo
-simple.</i></p>
-
-<p>Las diversas transformaciones de la materia natural y su adaptación
-a las distintas necesidades humanas, que constituyen toda la tarea
-del hombre, son más o menos penosas de efectuar, y, por consecuencia,
-los diferentes géneros de trabajo de donde resultan son más o menos
-complicados.</p>
-
-<p>Pero cuando hablamos del trabajo humano bajo el punto de vista del
-valor, consideramos tan solo el trabajo simple, es decir, el gasto de
-la simple fuerza que todo hombre, sin educación especial, posee en
-su organismo. Es cierto que el trabajo simple medio varía según los
-países y las épocas, pero siempre se halla determinado en una sociedad
-dada, es decir, en cada sociedad. El trabajo superior no es otra cosa
-que trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a
-una cantidad mayor de<span class="pagenum" id="Page_8">p. 8</span>
-trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior o complicado puede
-equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de trabajo simple.</p>
-
-<p>La experiencia enseña que esta reducción de todo trabajo a
-determinada cantidad de una sola especie de trabajo, se hace
-diariamente en todas partes. <span id="moneda">Las mercancías</span>
-más diversas hallan su expresión uniforme en moneda, es decir, en
-una masa determinada de oro o de plata. Y por este solo hecho, los
-diferentes géneros de trabajo, cuyo producto son las mercancías, por
-complicados que sean, se van a reducir en una proporción dada, al
-producto de un trabajo único, el que suministra el oro o la plata. Cada
-género de trabajo representa solamente una cantidad de este último.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>El valor, realidad social, solo aparece en el cambio</i>.</p>
-
-<p>Las mercancías son tales mercancías por ser a la vez objetos de
-utilidad y porta-valor. De consiguiente, solo pueden entrar en la
-circulación si se presentan bajo una doble forma: su forma natural y su
-forma de valor.</p>
-
-<p>Considerada aisladamente una mercancía, como objeto de valor, no
-puede ser apreciada. En vano diremos, en efecto, que la mercancía es
-trabajo humano materializado; la reduciremos a la abstracción valor sin
-que la más leve partícula de materia constituya este valor, y en uno
-y otro caso solo tendrá una forma palpable su forma natural de objeto
-útil.</p>
-
-<p>Si recordamos que la realidad de las mercancías, en concepto de
-valores, consiste en que son la expresión varia de la misma unidad
-social, del trabajo humano, aparece evidente que esta realidad,
-puramente social, solo puede manifestarse en las transacciones
-sociales; el carácter<span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span>
-de valor se manifiesta en las relaciones de las mercancías unas con
-otras y solo en estas relaciones. Los productos del trabajo revelan en
-el cambio, como valores, una existencia social bajo idéntica forma,
-distinta de su existencia material, y bajo formas diversas, como
-objetos de utilidad. Una mercancía expresa su valor por el hecho de
-poder cambiarse por otra; en una palabra, por el hecho de presentarse
-como valor de cambio, y solo de este modo.</p>
-
-<p>Si el valor se manifiesta en la relación de cambio, el cambio no
-engendra el valor, antes al contrario, el valor de la mercancía es el
-que rige sus relaciones de cambio y determina sus relaciones con las
-demás. Esto se comprenderá con una comparación.</p>
-
-<p>Un pilón de azúcar es pesado, pero su sola apariencia no lo indica y
-menos aún cuál sea su peso. Consideremos diferentes pedazos de hierro
-de peso conocido. La forma material del hierro, como la del azúcar,
-no es, por sí misma, una indicación de la pesantez; los pedazos de
-hierro, puestos en relación con el pilón de azúcar, nos darán a conocer
-el peso de este. Así, pues, la magnitud de su peso, que no aparecía,
-considerado el pilón de azúcar aisladamente, se manifiesta cuando se
-pone en relación con el hierro; pero la relación de peso entre el
-hierro y el azúcar no es la causa de la existencia del peso del azúcar,
-antes al contrario este peso determina la relación.</p>
-
-<p>La relación del hierro con el azúcar es posible, porque estos dos
-objetos tan diferentes por su uso, tienen una propiedad común, la
-pesantez, y en esta relación el hierro solo se considera como un cuerpo
-que representa peso; no se tienen en cuenta sus demás propiedades y
-sirve únicamente como medida de peso. De igual modo, al expresar un
-valor cualquiera, por ejemplo, veinte metros<span class="pagenum"
-id="Page_10">p. 10</span> de tela valen un vestido, la segunda
-mercancía no representa más que valor; la utilidad particular del
-vestido no se tiene en cuenta en este caso, y solo sirve como medida de
-valor de la tela. Empero aquí concluye la semejanza. En la expresión
-de peso del pilón de azúcar, el hierro representa una cualidad
-común a ambos cuerpos, pero es una cualidad natural, su pesantez;
-en la expresión de valor de la tela con el vestido, este representa
-seguramente una cualidad común a ambos objetos, pero ya no es una
-cualidad natural, sino una cualidad de origen exclusivamente social,
-cual es su valor.</p>
-
-<p>La mercancía, que tiene un doble aspecto, objeto de utilidad
-y valor, no aparece, pues, tal como es, sino cuando se deja de
-considerarla aisladamente, cuando por su relación con otra mercancía,
-por la posibilidad de ser cambiada, adquiere su valor una forma
-apreciable, la forma de valor de cambio, distinta de su forma
-natural.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Forma del valor.</i></p>
-
-<p>En el concepto de valores, todas las mercancías son expresiones
-de la misma unidad, trabajo humano, reemplazables mutuamente. Una
-mercancía puede, por consecuencia, cambiarse por otra mercancía. En
-realidad hay imposibilidad de cambio inmediato entre las mercancías.
-Una sola mercancía reviste la forma susceptible de cambio inmediato con
-todas las demás: sabido es que las mercancías poseen una forma especial
-de valor, la forma moneda.</p>
-
-<p>Esta forma moneda tiene su fundamento en la simple forma de la
-relación de cambio, que es: 20 metros de tela valen un vestido, o 75
-kilogramos de trigo valen 100 kilogramos de hierro, etc.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>Primeramente,
-cualquier mercancía se cambia, con arreglo a esta fórmula, por otra
-mercancía diferente de cualquiera clase que sea. Esto es lo que
-ocurre en los cambios aislados, en que una sola mercancía expresa
-accidentalmente su valor en otra mercancía también sola.</p>
-
-<p>En segundo lugar, una misma mercancía se cambia, no ya al azar
-con otra, sino regularmente con otras varias: 20 metros de tela, por
-ejemplo, valen alternativamente un vestido, 75 kilogramos de trigo,
-100 kilogramos de hierro, etc.; en cuyo caso una mercancía expresa su
-valor en una serie de mercancías, mientras que en el caso anterior lo
-expresaba en una sola.</p>
-
-<p>Hasta ahora no hay más que una mercancía que exprese su valor
-primeramente en otra mercancía y después en varias. Cada mercancía
-tiene que buscar su forma o sus formas de valor, no existiendo una
-forma de valor común a todas las mercancías.</p>
-
-<p>En la fórmula que precede vemos que 20 metros de tela valen un
-vestido, o 75 kilogramos de trigo, o 100 kilogramos de hierro, o...,
-etc. No cambiando la mercancía cuyo valor se quiere expresar, y que es
-la tela, varían las que expresan su valor, siendo ora un vestido, ora
-el trigo, o bien el hierro, etc. La misma mercancía, la tela, puede
-tener tantas representaciones de su valor cuantas son las mercancías
-diferentes. Y como, por el contrario, quisiéramos que una sola
-representación reflejase el valor de todas las mercancías, invirtamos
-nuestro ejemplo de este modo: un vestido vale 20 metros de tela, 75
-kilogramos de trigo valen 20 metros de tela, 100 kilogramos de hierro
-valen 20 metros de tela, etc., etc. Esta fórmula, que es la precedente
-invertida, la cual era a su vez el desarrollo de la forma simple de
-la relación de cambio, nos da, por último, una expresión uniforme de
-valor para el conjunto<span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span>
-de las mercancías. Todas tienen ya una medida común de valor, la tela,
-que, siendo susceptible de cambio inmediato con ellas, es para todas la
-forma de existencia de su valor.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista del valor, las mercancías son cosas
-puramente sociales y su forma valor debe, por lo tanto, revestir una
-forma de validez social. Y la forma valor no ha adquirido consistencia
-sino desde el momento en que se ha unido a un género especial de
-mercancías, a un objeto único universalmente aceptado. Este objeto
-único, forma oficial de los valores podía ser, en principio, una
-mercancía cualquiera; pero la mercancía especial, con cuya forma
-natural se ha confundido poco a poco el valor, es el oro. Sustituyamos,
-en nuestra última fórmula, la tela con el oro, y obtendremos la forma
-moneda del valor; todas las mercancías son reducidas a cierta cantidad
-de oro.</p>
-
-<p>Antes de conquistar históricamente este monopolio social de forma
-del valor, el oro era una mercancía como cualquier otra, y solo
-porque representaba de antemano el papel de mercancía al lado de las
-demás, funciona hoy como moneda frente a las otras mercancías. Como
-toda mercancía, el oro se presentó primero accidentalmente en cambios
-aislados. Poco a poco funcionó, en una esfera más o menos limitada,
-como medida general del valor. En la actualidad, los cambios de
-productos se verifican exclusivamente por su mediación.</p>
-
-<p>La forma moneda del valor aparece hoy como su forma natural. Al
-decir que el trigo, un vestido, un par de botas, se refieren a la
-tela como a la medida de valor, como a la encarnación general del
-trabajo humano, salta inmediatamente a la vista lo extraño de tal
-proposición; pero cuando los productores de estas mercancías, en vez de
-referirlas<span class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span> a la tela,
-las refieren al oro o a la plata, lo cual en el fondo es lo mismo, la
-proposición deja de sorprenderles. No parece que una mercancía se haya
-convertido en moneda, porque las demás mercancías expresen en ella su
-valor, sino por el contrario, parece que las mercancías expresan en
-ella su valor, porque es moneda.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>Apariencia material del carácter social del trabajo.</i></p>
-
-<p>Esta forma moneda o dinero, contribuye, pues, a dar una idea falsa
-de las relaciones de los productores, cuyas relaciones ponen los
-productos en presencia unos de otros para cambiarlos comparando sus
-valores, es decir, comparando el trabajo de diferente género que cada
-cual contiene en concepto de trabajo humano semejante, y prestando
-así a este trabajo y a sus productos un aspecto social distinto de su
-aspecto natural.</p>
-
-<p>Y los productos del trabajo que en sí mismos son cosas sencillas
-y fáciles de comprender, se tornan complicados, llenos de sutilezas
-y enigmáticos, en cuanto se les considera como objetos de valor
-prescindiendo de su naturaleza física, en una palabra, desde que se
-convierten en mercancías.</p>
-
-<p>El valor de cambio, que verdaderamente no es otra cosa que la manera
-social de contar el trabajo invertido en la fabricación de un objeto,
-y que, por consecuencia, solo tiene una realidad social, ha llegado a
-ser tan familiar para todo el mundo que parece ser como la forma moneda
-para el oro y la plata, una propiedad íntima de los objetos.</p>
-
-<p>Habiendo aparecido en el periodo histórico en que domina el sistema
-mercantil de producción, este carácter de valor ha tomado el aspecto de
-un elemento material<span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span> de
-las cosas, inseparable de ellas y eterno; mientras que existen sistemas
-de producción en que la forma social de los productos del trabajo se
-confunde con su forma natural, en lugar de ser distinta de ella, en
-que los productos se presentan como objetos de utilidad bajo diversos
-conceptos y no como mercancías que se cambian recíprocamente.</p>
-
-<p>Esta apariencia material que se da a un fenómeno puramente social,
-esta ilusión de que las cosas tienen una propiedad natural mediante la
-cual se cambian en proporciones determinadas, convierte, a los ojos de
-los productores, su propio movimiento social, sus relaciones personales
-para el cambio de sus productos, en movimiento de las cosas mismas,
-movimiento que los arrastra, sin que puedan dirigirlo, ni mucho menos.
-La producción y sus relaciones, creación humana, rigen al hombre en
-lugar de estar subordinadas a él.</p>
-
-<p>Un hecho análogo se observa en la nebulosa región del mundo
-religioso. En esta región los productos del cerebro humano se
-convierten en dioses, toman el aspecto de seres independientes, dotados
-de cuerpos propios, que se comunican entre sí y con los hombres. Lo
-mismo ocurre con los productos manuales en el mundo mercantil.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2">
- <p><span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo II. De los cambios">CAPÍTULO II</h2>
- <p class="subh2 g0">DE LOS CAMBIOS</p>
- <p class="argh">Relaciones de los poseedores de las mercancías;
- condiciones de estas relaciones. — La relación de cambio entraña
- necesariamente la forma moneda. — La forma moneda va unida a los
- metales preciosos.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>Relaciones de los poseedores de las mercancías; condiciones de
-estas relaciones.</i></p>
-
-<p>No pudiendo las mercancías ir por sí solas al mercado ni cambiarse
-ellas mismas entre sí, sus poseedores, para ponerlas en contacto,
-tienen que ponerse a su vez en mutuas relaciones. De suerte que cada
-uno se apropia la mercancía ajena abandonándole la propia, por medio
-de un acto voluntario común. Así, pues, para que la enajenación
-sea recíproca, los poseedores deben reconocerse tácitamente como
-propietarios privados de las cosas enajenadas. Esta relación jurídica,
-cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las
-voluntades en que se refleja la relación económica. Las personas solo
-existen en tal caso a título de representantes de la mercancía que
-poseen.</p>
-
-<p>Para el dueño de una mercancía que quiere cambiarla por otra,
-esta mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad; si le
-fuera útil no procuraría deshacerse de ella. La única utilidad que
-el mercader cambista encuentra en su mercancía es que puede ser útil
-a otros, y<span class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span> que, por
-consecuencia, es un instrumento de cambio y un porta-valor. Desde este
-punto aspira a enajenarla por otras mercancías, cuyo valor de uso pueda
-satisfacer sus necesidades personales.</p>
-
-<p>Todas las mercancías son lo contrario de valores de uso o valores
-negativos para los que las poseen, y valores de uso positivos para los
-que carecen de ellas, siendo, pues, necesario que varíen de dueño, cuya
-variación constituye precisamente su cambio. Pero el cambio no las
-relaciona unas con otras, sino en el concepto de valores; solo después
-del cambio vienen a ser valores de uso para el nuevo poseedor que las
-ha adquirido atendiendo a su utilidad. Es necesario, por lo tanto,
-que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan
-realizarse como valores de uso.</p>
-
-<p>Es necesario además que su valor de uso esté demostrado antes de
-que las mercancías puedan realizarse como valores; porque solo se
-realizan como valores a condición de que se demuestre que el trabajo
-invertido en producirlas, lo haya sido en una forma útil a otros; y
-esta condición solo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas
-atendiendo a su utilidad, en una palabra, la utilidad de las mercancías
-solo se demuestra por su cambio.</p>
-
-<p>En resumen, solo cuando son útiles pueden las mercancías presentarse
-como valores; si bien deben haberse presentado como valores antes de
-manifestar su utilidad. ¿Cómo quedarán satisfechas estas condiciones
-contradictorias para los poseedores de las mercancías?</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span><i>La
-relación de cambio origina la forma moneda.</i></p>
-
-<p>En esta situación las mercancías solo pueden manifestar su carácter
-de valor y la cantidad de este si se colocan sobre una base de igualdad
-con una cantidad determinada de una cosa útil, cuyo valor esté ya
-demostrado. Dos mercancías manifiestan su valor por su comparación con
-una tercera mercancía, cuya utilidad, ya reconocida, da cuerpo al valor
-de las otras dos. Esta tercera mercancía se convierte en moneda, según
-hemos visto en el <a href="#moneda">capítulo precedente</a>. La relación
-de cambio es la que origina necesariamente la forma moneda.</p>
-
-<p>El desarrollo histórico de la producción y del cambio ha impreso,
-cada vez más, a los productos del trabajo el carácter de mercancías,
-de productos para otros; una parte cada vez mayor de objetos útiles se
-ha producido intencionadamente para el cambio, es decir, que hasta en
-su producción los objetos no son considerados, bajo el punto de vista
-de su utilidad, sino como valores. A fin de efectuar el cambio, era
-necesario poder comparar su valor respectivo, y no pudiendo hacerse
-esta comparación sino mediante otra mercancía, la necesidad del
-comercio ha dado así origen a una forma palpable que permite comparar
-los objetos bajo el punto de vista del valor.</p>
-
-<p>Esta forma palpable que se adhiere, al principio, ora a una, ora
-a otra mercancía, acaba por adherirse exclusivamente, a una especie
-particular de mercancía. De común acuerdo, una mercancía especial que
-se separa de las otras, sirve para exponer sus valores recíprocos. La
-forma natural de esta mercancía queda establecida socialmente como la
-forma de existencia del valor, y funciona como moneda, convirtiéndose
-en dinero.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span><i>La
-forma moneda se adhiere a los metales preciosos.</i></p>
-
-<p>La casualidad decide primeramente sobre qué género de mercancías
-ha de fijarse la forma moneda; pero esta forma no tarda en adherirse
-a las mercancías que por sus propiedades naturales son más aptas para
-esta función social, es decir, a los metales preciosos. En efecto,
-todas las muestras de estos metales son idénticas en el concepto de
-las cualidades, y solo unas materias semejantes podían tener forma
-propia para manifestar el valor, para servir de imágenes palpables del
-trabajo humano. Además, como las mercancías, en concepto de valores,
-solo difieren por su cantidad, la mercancía moneda debe ser susceptible
-de diferencias cuantitativas, a fin de adaptarse a las variaciones de
-cantidad.</p>
-
-<p>El valor de uso del oro y de la plata convertidos en mercancía
-moneda es doble: además de su utilidad como mercancías, pues sirven de
-materia primera para fabricar muchos artículos, tienen una utilidad
-particular por su función como moneda.</p>
-
-<p>La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en
-moneda, no les da su valor, que ya tenían antes de ser moneda, solo les
-da esta forma especial de valor. El hecho de saber que el oro tiene
-esta forma especial de valor, la forma moneda, que lo hace susceptible
-de cambio inmediato con todas las demás mercancías, implica el que
-se sepa cuánto valen, por ejemplo, veinte pesetas de oro. Como toda
-mercancía, el oro no puede expresar su propia cantidad de valor sino en
-otras mercancías, y basta leer en sentido inverso una tarifa de precios
-corrientes, para encontrar la cantidad de valor del oro expresada en
-todas las mercancías imaginables.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo III. La moneda o la
- circulación de las mercancías">CAPÍTULO III</h2>
- <p class="subh2">LA MONEDA O LA CIRCULACIÓN DE LAS MERCANCÍAS</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Medida de los valores. — La forma precio. — II.&nbsp;
- Circulación de las mercancías. — Curso de la moneda. — El numerario o
- las especies y el papel moneda. — III.&nbsp;&nbsp;Reservas de oro y de plata o
- tesoros. — El dinero como medio de pago. — La moneda universal.</p>
-</div>
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Medida de los valores.</i></p>
-
-<p>Supongamos, para mayor claridad, que el oro es la mercancía moneda.
-Realmente, en los países como Francia en que dos mercancías, el oro y
-la plata, desempeñan legalmente la función de medida del valor, solo
-una de ellas se mantiene en su puesto.</p>
-
-<p>La primera función del oro consiste en suministrar al conjunto
-de las mercancías la materia en que expresan sus valores, como
-productos de cualidad igual, comparables, por lo tanto, en el concepto
-de cantidad. Desempeña, pues, el papel de medida universal de los
-valores.</p>
-
-<p>Pero no es el oro convertido en moneda lo que hace a las
-mercancías conmensurables; al contrario, porque son conmensurables,
-siendo de igual cualidad en concepto de valores y fuerza de trabajo
-materializada, pueden hallar todas juntas su magnitud de valor
-en una mercancía convertida en medida común. Esta medida de los
-valores mediante la moneda, no es más que la forma que debe<span
-class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span> revestir necesariamente su
-medida efectiva, que será siempre el tiempo de trabajo.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La forma precio.</i></p>
-
-<p>La expresión en oro de la magnitud de valor de una mercancía es su
-forma moneda o su precio.</p>
-
-<p>El precio de las mercancías no es cosa aparente por sí misma. El
-poseedor se ve obligado a ponerles unas etiquetas para anunciar su
-precio, para representar su igualdad con el oro. No hay comerciante
-que no sepa perfectamente que no necesita ni un grano de oro efectivo
-para estimar en oro el valor de millones de mercancías. Aun cuando
-en su función de medida de los valores solo se emplea la moneda como
-moneda imaginaria, no por esto la determinación de los precios deja
-de depender completamente de la materia de la moneda. Si esta materia
-fuese cobre en vez de oro, los valores estarían representados por
-cantidades de cobre diferentes de las cantidades de oro, en otros
-términos, por precios diferentes.</p>
-
-<p>Como cantidades diversas de una misma cosa, del oro, las mercancías
-se comparan y se miden entre sí, y de aquí la necesidad de referirlas
-a una cantidad de oro que se fija como término de comparación, como
-unidad de medida. Debiendo tener esta cantidad de oro una autenticidad
-social, es determinada por la ley. Dividida en partes iguales, esta
-cantidad fija de metal se convierte en el tipo de los precios.</p>
-
-<p>Por consecuencia, el oro desempeña aquí una segunda función. Sabemos
-que, como medida de los valores, sirve para transformar los valores de
-las mercancías en supuestas cantidades de oro, en precios; ahora, como
-tipo de<span class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span> los precios,
-mide estas diversas cantidades de oro por una cantidad fija y las
-refiere a un peso fijo de oro. Los precios, o las cantidades de oro en
-que se transforman imaginariamente las mercancías, se expresan desde
-este momento con los nombres monetarios de este peso fijo, unidad de
-medida y de sus subdivisiones, por ejemplo, en pesetas.</p>
-
-<p>Los precios indican, pues, dos cosas al mismo tiempo: la magnitud
-del valor de las mercancías y la parte del peso de oro convertido en
-unidad de medida, por la cual, son cambiables inmediatamente.</p>
-
-<p>Si el precio, como índice de la magnitud del valor de la mercancía,
-es la indicación de su relación de cambio con la moneda, no se ha de
-deducir que la indicación de su relación de cambio con la moneda se
-confunde necesariamente con la indicación de su magnitud de valor.</p>
-
-<p>En efecto, la magnitud de valor expresa la relación íntima que
-existe entre una mercancía y el tiempo de trabajo social necesario
-para producirla. Desde que el valor se convierte en precio, esta
-relación aparece como la relación de cambio de la mercancía con la
-moneda. Pero la relación de cambio puede expresar, ora el valor
-mismo de la mercancía o bien lo más o lo menos que su cambio produce
-accidentalmente en circunstancias dadas.</p>
-
-<p>Supongamos que un saco de trigo se produce en el mismo tiempo de
-trabajo que 13 gramos de oro, y que el nombre monetario de estos 13
-gramos de oro sea el de dos escudos; la expresión moneda del valor del
-saco de trigo, o su precio, será dos escudos.</p>
-
-<p>Aunque las condiciones de la producción no varíen, siendo necesario
-el mismo tiempo de trabajo si se presentan circunstancias que permiten
-estimar el saco de trigo en tres escudos u obligan a bajarlo a un
-escudo, en tal<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span> caso
-tres escudos y un escudo son expresiones que aumentan o disminuyen el
-valor del trigo, y sin embargo, son sus precios, porque expresan la
-relación de cambio del trigo y de la moneda.</p>
-
-<p>Es, pues, posible que exista una diferencia cuantitativa entre
-el precio de una mercancía y su magnitud de valor, cuya posibilidad
-proviene del doble papel que representa la misma forma precio.</p>
-
-<p>En el precio, es decir, en el nombre monetario de las mercancías, su
-equivalencia con el oro no es todavía un hecho consumado. Para producir
-prácticamente el efecto de un valor de cambio, la mercancía debe dejar
-de ser oro simplemente imaginado y convertirse en oro real y positivo
-para darla un precio, basta con declararla igual a una cantidad de
-oro puramente imaginaria; pero hay que reemplazarla con oro efectivo
-para que preste a su poseedor el servicio de procurarle, por medio del
-cambio, las cosas que necesita.</p>
-
-<p>La forma precio manifiesta simplemente que las mercancías son
-enajenables y en qué condiciones su poseedor quiere enajenarlas.
-Los precios son como miradas amorosas que las mercancías lanzan al
-dinero; para que el dinero se deje atraer por las mercancías es
-preciso que su valor útil esté reconocido. No hablamos de los errores
-más o menos intencionados que se cometen al fijar los precios, cuyos
-errores son bien pronto corregidos en el mercado por la tarifa de los
-concurrentes.</p>
-
-
-<p class="epi">II.&nbsp; <i>Circulación de las mercancías.</i></p>
-
-<p>El cambio transporta las mercancías de manos en que son valores de
-uso negativos a manos en que sirven de valores de uso. Llegadas al
-punto en que sirven de objetos<span class="pagenum" id="Page_23">p.
-23</span> de utilidad, las mercancías desaparecen de la esfera de los
-cambios y caen en el dominio del consumo, lo cual, solo se verifica
-después de una serie de cambios de forma.</p>
-
-<p>Consideremos en el mercado un cambista cualquiera, un tejedor.
-Cambia su mercancía, 20 metros de tela, por ejemplo, por 2 escudos
-de oro; después de lo cual cambia estos dos escudos por un vestido.
-Al operar así el tejedor, enajena la tela, que para él no es más que
-porta-valor, por el oro, y el oro, figura del valor de la tela, por
-otras mercancías, el vestido, que va a ser para él valor de uso. De
-cuya operación resulta que el tejedor se ha proporcionado, en lugar de
-su primera mercancía, otra mercancía de valor igual, pero de utilidad
-diferente; proporcionándose, de esta manera, medios de subsistencia y
-de producción.</p>
-
-<p>En último resultado, el tejedor no hace más que sustituir una
-mercancía por otra, o cambiar productos. Pero este cambio se efectúa
-dando lugar a dos transformaciones opuestas y complementarias:
-transformación de la mercancía en dinero y nueva transformación del
-dinero en mercancía, cuyas transformaciones representan, bajo el punto
-de vista del poseedor de la mercancía, dos actos: venta, o cambio de la
-mercancía por dinero, y compra o cambio del dinero por la mercancía.
-El conjunto de los dos actos contenidos en la operación (tela - dinero
-- vestido) o lo que es lo mismo (mercancía - dinero - mercancía) se
-resume así: vender para comprar.</p>
-
-<p>El mismo acto que es venta para el tejedor es compra para el que
-da 2 escudos por su tela; y estos 2 escudos eran ya el producto de
-una venta en manos del comprador de la tela. Porque, aparte del
-cambio del oro en su fuente de producción, es decir, en el punto
-donde se<span class="pagenum" id="Page_24">p. 24</span> cambia como
-producto inmediato del trabajo por otro producto de igual valor, el oro
-representa, en manos de cada productor cambista, un precio de mercancía
-realizado.</p>
-
-<p>Supongamos que el comprador de la tela ha obtenido estos 2 escudos
-de la transformación de un saco de trigo en dinero, y veremos en
-tal caso, que la tela, que, como cosa vendida, es el principio del
-movimiento de cambio (tela - dinero - vestido), como cosa comprada es
-el término de otro movimiento de cambio (trigo - dinero - tela).</p>
-
-<p>Por otra parte, el acto que es compra para el tejedor, es venta para
-el sastre, que a su vez convierte los 2 escudos procedentes de la venta
-de su vestido en otra mercancía, en una pipa de vino, por ejemplo. El
-término del movimiento (tela - dinero - vestido) es de este modo el
-principio de otro movimiento (vestido - dinero - vino).</p>
-
-<p>La primera transformación de una mercancía, la tela, es, pues,
-la última de otra, el trigo. La última transformación de la misma
-mercancía, la tela, es la primera de otra, el vestido, y así
-sucesivamente. El conjunto de estos movimientos que se encadenan
-constituye la circulación de las mercancías.</p>
-
-<p>Como la circulación de las mercancías conduce, según acabamos de ver
-en cada uno de sus movimientos particulares, a un cambio de productos,
-esta circulación de las mercancías se distingue esencialmente de
-su cambio inmediato. No hay duda que nuestro tejedor ha cambiado
-en definitiva su mercancía, es decir, la tela, por otra que es el
-vestido; pero este hecho solo es verdadero desde su punto de vista.
-El vendedor del vestido, ante el cual se presentó el tejedor con el
-oro, representación del valor de su tela, no creía probablemente que
-cambiaba su vestido por tela. La mercancía del sastre ha reemplazado la
-mercancía<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> del tejedor,
-pero tejedor y sastre, en las condiciones generales de la circulación
-de las mercancías, no cambian sus productos recíprocamente, no ven más
-que la moneda, y las monedas no pueden decir por qué artículo las han
-trocado.</p>
-
-<p>La circulación no acaba tampoco, como el cambio inmediato, en el
-cambio de dueño de los productos. El dinero no desaparece. En el
-movimiento (tela - dinero - vestido), la tela, vendida a quien quiere
-usarla, sale de la circulación, reemplazándola el dinero; el vestido
-sale después, reemplazándolo también el dinero, y así sucesivamente.
-Cuando la mercancía de un cambista, que en este caso es el sastre,
-reemplaza la de otro, el tejedor, el dinero pasa siempre a un tercero,
-el vendedor de vino.</p>
-
-<p>La compra es el complemento forzoso de la venta; pero no es forzoso
-que estas dos operaciones complementarias se sucedan inmediatamente;
-puede separarlas un periodo de tiempo más o menos largo. Si la
-separación de las dos operaciones se prolonga demasiado, su unión
-íntima se demuestra por la crisis que surge.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Curso de la moneda.</i></p>
-
-<p>Desde el momento que el vendedor completa la venta por la compra, el
-dinero sale de sus manos. En nuestro ejemplo, la moneda pasa de manos
-del tejedor a las del sastre y de las de este a las del mercader de
-vino, realizando sucesivamente el precio de su mercancía. El movimiento
-que la circulación de las mercancías imprime a la moneda, la aleja, por
-lo tanto, de su punto de partida, para trasmitirla sin interrupción de
-mano en mano: esto es lo que se llama <i>curso de la moneda</i>.<span
-class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span> Trátase ahora de saber la
-cantidad de moneda que el movimiento de circulación puede absorber.</p>
-
-<p>En un país se realizan diariamente ventas más o menos numerosas
-de mercancías diversas. El valor de las mercancías vendidas se
-hallaba expresado antes de su venta, por su precio, es decir, por
-una cantidad de oro imaginado. La moneda realiza el precio de estas
-mercancías, trasmitiéndolas del vendedor al comprador; en otros
-términos, representa realmente las cantidades de oro ya expresadas
-imaginariamente en el total de los precios. La cantidad de dinero
-exigida por la circulación de todas las mercancías que existen en
-el mercado, se halla determinada, por lo tanto, por el total de sus
-precios. Siempre que varíe este total, variará en la misma proporción
-la masa de moneda circulante.</p>
-
-<p>Ciertas variaciones de esta masa dependen, en último resultado, de
-la moneda, del oro mismo.</p>
-
-<p>Antes de que el oro funcione como medida del valor, su propio valor
-se halla determinado, y si funciona como tal, se debe a qué es un
-producto del trabajo, es decir, un valor variable. En este concepto,
-cada vez que su valor sufra alteración, se alterará evidentemente la
-estimación del valor de las mercancías, hecha con arreglo al suyo.</p>
-
-<p>Si el valor del oro aumenta, si, por ejemplo, se duplica, un escudo
-valdrá lo que antes valían dos escudos, y las mercancías que valían dos
-escudos, valdrán, por consecuencia, uno. Si disminuye, por ejemplo, en
-la mitad, dos escudos valdrán lo que antes uno y las mercancías que
-valían dos escudos valdrán cuatro. Hay que admitir, naturalmente, en
-ambos casos que el valor particular de las mercancías, es decir, que el
-tiempo necesario para su producción, sigue siendo el mismo.</p>
-
-<p>Así, pues, los precios, estimación del valor de las mercancías<span
-class="pagenum" id="Page_27">p. 27</span> en oro, varían con el valor
-de este; y como no hay alteración en el valor de las mercancías, los
-precios bajan si aumenta el valor del oro y suben si disminuye.</p>
-
-<p>Hallándose determinada la cantidad de moneda corriente por el total
-de precios que deben realizarse, toda variación en estos precios
-produce una alteración en la cantidad de moneda circulante; cuya
-variación puede depender, según hemos visto, de la misma moneda, en
-su cualidad, no de instrumento de la circulación, sino de medida del
-valor. Dicho esto, suponemos que el valor del oro se haya establecido,
-como lo está efectivamente, en el momento de fijar los precios.</p>
-
-<p>Consideremos cierto número de ventas sin relación entre sí, por
-ejemplo, las ventas aisladas de un saco de trigo, de veinte metros de
-tela, de un vestido y de una pipa de vino. Siendo el precio de cada
-artículo dos escudos, para realizar el precio de los cuatro, habría que
-poner ocho escudos en circulación. Por el contrario, si estas mismas
-mercancías forman la serie de transformaciones expuestas en el párrafo
-precedente: un saco de trigo — dos escudos — un vestido — dos escudos —
-veinte metros de tela — dos escudos — un barril de vino — dos escudos,
-los mismos dos escudos que se detienen en la mano del mercader de
-vino ponen en circulación las cuatro mercancías, realizando su precio
-sucesivamente; en cuyo caso, la velocidad del curso de la moneda suple
-a su cantidad.</p>
-
-<p>El cambio de lugar, cuatro veces repetido, de los dos escudos
-resulta de las transformaciones completas (su venta seguida de
-compra) y en relación unas con otras, del trigo, de la tela y del
-vestido, que terminan con la primera transformación de la pipa de
-vino. Los movimientos complementarios entre sí, que forman esta
-serie, se verifican<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span>
-sucesivamente; necesitan más o menos tiempo para realizarse y la
-velocidad del curso de la moneda que, según acabamos de ver influye en
-su cantidad, se mide por el número de mutaciones de las mismas monedas
-en un tiempo dado. Supongamos que la circulación de nuestras cuatro
-mercancías dure un día; la masa de moneda corriente, dos escudos,
-multiplicada por el número de mutaciones de las mismas monedas, es
-decir, por cuatro, es igual al total del precio de las mercancías, o
-sean ocho escudos.</p>
-
-<p>La circulación en un país comprende, durante un tiempo dado, las
-ventas o compras aisladas, es decir, las transformaciones parciales
-en que la moneda solo cambia de lugar una vez, y las series de
-transformaciones más o menos extensas, en que las mismas monedas
-experimentan traslaciones más o menos numerosas. Cada una de las
-monedas que componen la suma total de dinero en circulación, funciona,
-pues, con actividad diferente, pero el conjunto de las monedas
-semejantes realiza, durante un tiempo determinado, un total de precios;
-por consecuencia, se establece una velocidad media en el curso de la
-moneda. Conocida esta velocidad media, queda determinada la masa de oro
-que puede funcionar como instrumento de la circulación, puesto que esta
-masa multiplicada por el número medio de sus mutaciones debe ser igual
-al total de precios que hay que realizar.</p>
-
-<p>La velocidad del curso de la moneda solo indica la velocidad de las
-transformaciones de las mercancías, la mayor o menor rapidez con que
-desaparecen de la circulación y su reemplazo por nuevas mercancías.</p>
-
-<p>En el curso rápido de la moneda aparece la unión de la venta y de
-la compra como dos actos alternativamente realizados por los mismos
-cambistas. Por el contrario, la lentitud del curso de la moneda pone
-de manifiesto la<span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span>
-separación de estas dos operaciones, y la interrupción de los cambios
-de forma de las mercancías. Es muy común la tendencia a explicar esta
-interrupción por la cantidad insuficiente de moneda circulante, siendo
-así que (y esto resulta de lo que precede) la cantidad de los medios
-de circulación, en un periodo dado de tiempo, se halla determinada por
-el precio total de las mercancías circulantes y por la velocidad media
-de sus transformaciones, en dinero, por medio de la venta, y en otras
-mercancías por medio de la compra.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El numerario o las especies y el papel-moneda.</i></p>
-
-<p>El numerario tiene su origen en la función que desempeña la moneda
-como instrumento de circulación. El peso de oro adoptado como unidad de
-medida y sus subdivisiones deben presentarse ante las mercancías en el
-mercado bajo la forma de numerario o de especies acuñadas. De la misma
-manera que el establecimiento de la unidad de medida, la acuñación
-es de la incumbencia del Estado. El oro y la plata revisten así, en
-concepto de numerario, una forma oficial, un uniforme nacional, que
-abandonan en el mercado del mundo.</p>
-
-<p>Las monedas de oro o de plata se desgastan más o menos en su
-circulación y pierden, por consecuencia, mayor o menor cantidad de
-peso. Especies de igual nombre, que vienen a ser, de este modo, de
-valor desigual por carecer del mismo peso, se consideran iguales en la
-circulación. Aun cuando pierden parte de su peso, conservan su valor
-nominal. La circulación tiende, pues, a transformar el numerario en un
-emblema de su peso metálico oficial.</p>
-
-<p>La función numeraria del oro, desprendida así de su<span
-class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span> valor metálico por el roce
-mismo de su circulación, puede ser desempeñada por cosas relativamente
-sin valor, tales como unos pedazos de papel. Y desde este momento,
-como la moneda, en concepto de numerario o instrumento de circulación,
-queda reducida a ser el signo de sí propia, puede reemplazársela en
-esta función con simples signos. Solo es necesario que el signo de
-la moneda, el papel moneda, sea, como ella, socialmente valedero;
-cuyo carácter lo adquiere por la acción del Estado. Además, ocupando
-el lugar de la moneda, el papel moneda debe ser proporcionado, en su
-emisión, a la cantidad de moneda que represente y que realmente debería
-circular. En el caso en que excediera de esta proporción legítima,
-los hechos la reducirían al tipo indicado. Si la masa de papel moneda
-llegara a ser el doble de la proporción debida, un billete de 100
-pesetas, por ejemplo, no representaría más que 50 pesetas. No se trata
-aquí más que del papel moneda puesto en circulación por el Estado y con
-curso forzoso.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>Reservas de oro y de plata o tesoros.</i></p>
-
-<p>Al desarrollarse la circulación de las mercancías se desarrollan
-también la necesidad y el deseo de adquirir y de conservar lo que, en
-el régimen de producción mercantil, constituye el nervio de todas las
-cosas: el dinero.</p>
-
-<p>Todo productor debe hacer provisión de dinero. En efecto, las
-necesidades del productor se renuevan sin cesar y le imponen
-constantemente la compra de mercancías ajenas, mientras que la
-producción y la venta de las suyas exigen más o menos tiempo y dependen
-de mil eventualidades. Para poder comprar sin vender, es preciso
-antes haber vendido sin comprar. Las mercancías<span class="pagenum"
-id="Page_31">p. 31</span> no se venden desde luego para comprar
-inmediatamente otras, sino para reemplazarlas con dinero que se
-conserva, y se va empleando según las necesidades. La moneda, detenida
-intencionadamente en su circulación, se petrifica, por decirlo así,
-convirtiéndose en tesoro, y el vendedor se transforma en acumulador
-de dinero. Fórmanse de este modo, en todos los puntos que se hallan
-en relaciones de negocios, reservas de dinero en las proporciones más
-diversas.</p>
-
-<p>Ya hemos visto que la cantidad de moneda corriente se halla
-determinada por el total de los precios de las mercancías circulantes
-y por la velocidad de su circulación. Esta cantidad aumenta, pues, al
-mismo tiempo que la circulación de las mercancías y disminuye con ella.
-En su consecuencia, unas veces debe entrar en circulación una masa
-mayor de moneda, y otras debe salir de la circulación una parte. Esta
-condición se cumple por medio de las reservas de dinero que entran o
-salen de la circulación, esto es, por la forma tesoro.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El dinero como medio de pago.</i></p>
-
-<p>En la forma de circulación de las mercancías examinada hasta aquí,
-los cambistas se presentan unos con la mercancía y otros con el dinero.
-Sin embargo, a medida que se desenvuelve la circulación, se desarrollan
-también varias circunstancias que tienden a establecer un intervalo,
-más o menos largo, entre la venta de la mercancía y la realización de
-su precio.</p>
-
-<p>Algunas especies de mercancías, exigen para su producción más tiempo
-que otras, las épocas de producción no son las mismas para todas, etc.
-Puede ocurrir, pues, que uno de los cambistas esté dispuesto a vender
-en tanto<span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span> que el otro
-no tiene aún medios de comprar. Cuando las mismas transacciones se
-renuevan constantemente entre las mismas personas, las condiciones de
-venta y compra de las mercancías, se regulan según las condiciones de
-su producción. El uno venderá una mercancía presente, el otro comprará
-sin pagar inmediatamente en calidad de representante de dinero por
-venir. El vendedor se hace acreedor y el comprador deudor; el dinero
-adquiere una nueva función, se hace medio de pago.</p>
-
-<p>La aparición simultánea en una venta de la mercancía y del dinero
-deja de existir. Desde este momento, el dinero funciona principalmente
-como medida de valor en el señalamiento del precio de la mercancía
-vendida. Establecido mediante contrato, este precio indica la
-obligación del comprador, es decir, la suma de dinero de que es deudor
-a plazo fijo.</p>
-
-<p>Funciona además como medio de compra imaginaria. Aunque solo
-existe en la promesa del comprador le transfiere, sin embargo, la
-mercancía.</p>
-
-<p>Al finalizar el plazo solamente entra como medio de pago en la
-circulación, es decir, que pasa de manos del comprador a las del
-vendedor.</p>
-
-<p>Medio de circulación, el dinero se convertía en tesoro porque el
-movimiento de circulación se había detenido en su primera mitad,
-no siguiendo a la venta la compra. Medio de pago, solo entra en
-circulación cuando la mercancía ha salido ya de ella. El vendedor
-transformaba la mercancía en dinero para satisfacer sus necesidades
-por medio de la compra de objetos útiles; el acumulador de dinero
-para conservarle bajo su forma de permutabilidad inmediata con toda
-clase de mercancías, es decir, bajo su forma dinero; el comprador
-deudor para poder pagar. Si no efectúa esta transformación, si no paga
-al<span class="pagenum" id="Page_33">p. 33</span> vencimiento tiene
-lugar una venta forzosa de su hacienda. El cambio de la mercancía
-en dinero constituye, pues, una necesidad social que se impone al
-productor cambista, independientemente de sus necesidades y caprichos
-personales.</p>
-
-<p>Los pagos a efectuar pueden compensarse, cuando en vez de efectuarse
-de hecho se saldan recíprocamente anulándose. Teniendo esto en cuenta,
-se organizan instituciones a fin de realizar estas compensaciones que
-disminuyen la masa de numerario empleado. Además, circula en un tiempo
-determinado, un día por ejemplo, cierta cantidad de dinero destinada a
-pagar las obligaciones que vencen este día y que representan mercancías
-mucho tiempo ha fuera de la circulación. En estas condiciones, la
-cantidad de moneda que circula en cierto periodo, dada la velocidad de
-los medios de circulación y de los medios de pago, es igual al total de
-los precios de las mercancías a realizar, añadiendo a esto el total de
-los pagos que cumplen en este periodo y descontando, por ejemplo, el
-total de los pagos que se compensan.</p>
-
-<p>La moneda de crédito (letras, pagarés, etc.), tiene su origen
-inmediato en la función del dinero como medio de pago. Los certificados
-que acreditan las deudas contraídas por las mercancías compradas,
-circulan también a su vez para transferir a otros los créditos que
-representan. A medida que se extiende el sistema de crédito, la moneda,
-como medio de pago, reviste formas de existencia especiales, merced a
-las cuales se regulan las grandes operaciones comerciales, en tanto que
-las especies de oro y plata quedan reducidas principalmente al comercio
-al por menor.</p>
-
-<p>Establécense en cada país ciertos términos generales, ciertas
-épocas determinadas en que los pagos se hacen en<span class="pagenum"
-id="Page_34">p. 34</span> grande escala; y la función del dinero como
-medio de pago exige la acumulación de las sumas necesarias para las
-fechas de los vencimientos.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La moneda universal.</i></p>
-
-<p>Al salir de la circulación interior de un país, el metal moneda
-abandona las formas locales que había revestido para recobrar su forma
-primitiva de barra o lingote.</p>
-
-<p>En el recinto nacional de la circulación una sola mercancía es la
-que puede servir de medida de valor; en el mercado universal reina una
-doble medida de valor: el oro y la plata.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch4">
- <p><span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SEGUNDA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Transformación del dinero en capital.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak" title="Capítulo IV. Fórmula general del capital">CAPÍTULO IV</h2>
- <p class="subh2 g0">FÓRMULA GENERAL DEL CAPITAL</p>
- <p class="arg">Circulación simple de las mercancías y circulación
- del dinero como capital. — La plusvalía.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>Circulación simple de las mercancías y circulación
-del dinero como&nbsp;capital.</i></p>
-
-<p>La circulación de las mercancías es el punto de partida del capital;
-solo aparece este cuando la producción mercantil y el comercio
-alcanzaron cierto grado de desarrollo. La historia moderna del capital
-data de la creación del comercio y del mercado de ambos mundos en el
-siglo <span class="asc">XVI</span>.</p>
-
-<p>Hemos visto que la forma inmediata de la circulación de las
-mercancías es (20 metros de tela — 2 escudos — un vestido) o (mercancía
-— dinero — mercancía), transformación de la mercancía en dinero y nueva
-transformación del dinero en mercancía, o sea vender para comprar.</p>
-
-<p>Pero al lado de esta forma, encontramos otra enteramente distinta
-(dinero — mercancía — dinero), transformación del dinero en mercancía
-y nueva transformación de la mercancía en dinero, o sea comprar para
-vender. Todo<span class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> dinero que
-realiza este movimiento se convierte en capital.</p>
-
-<p>Conviene observar que este movimiento, comprar para vender, no se
-diferencia de la forma ordinaria de la circulación de las mercancías
-sino para aquel que imprime este movimiento al dinero, para el
-capitalista. En realidad se compone de dos actos de la circulación
-ordinaria, compra y venta, separados de los que regularmente los
-preceden y les siguen, y se considera que constituyen una operación
-completa. El primer acto, la compra, es una venta para aquel a quien
-el capitalista compra; el segundo, la venta, es una compra para aquel
-a quien el capitalista vende; solo existe aquí el encadenamiento
-ordinario de los actos comunes de la circulación. Comprar para vender,
-como operación completa, distinta de la circulación ordinaria, solo
-existe bajo el punto de vista del capitalista.</p>
-
-<p>En cada uno de estos dos movimientos (mercancía — dinero —
-mercancía) y (dinero — mercancía — dinero) se presentan uno enfrente
-de otro dos elementos materiales idénticos, mercancía y dinero. Pero
-en tanto que el primer movimiento, la circulación simple de las
-mercancías, principia por la venta y acaba por la compra, el segundo,
-o sea la circulación del dinero como capital, empieza por la compra y
-termina por la venta.</p>
-
-<p>En la primera forma, el dinero se convierte al fin en mercancía
-destinada a servir de valor de uso, de cosa útil. Arrastrado por el
-hecho de la compra, el dinero se aleja de su punto de partida, y es
-gastado definitivamente. En la segunda, el comprador pone su dinero
-en circulación para recobrarlo en último término como vendedor. Este
-dinero, que vuelve a su punto de partida, fue sencillamente anticipado,
-cuando al principio se le puso en circulación.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span><i>La plusvalía.</i></p>
-
-<p>La satisfacción de una necesidad, un valor de uso, tal es el
-objeto determinante del primer movimiento, que termina en un cambio
-de productos de igual cantidad como valores, si bien son de cualidad
-diferente como valores de uso, por ejemplo, tela y vestido. Puede
-suceder que la tela sea vendida en más de su valor o el vestido
-comprado en menos, pudiendo salir perjudicado uno de los cambistas,
-pero esta desigualdad posible de los valores cambiados es, en tal caso,
-solo un accidente; el carácter regular de esta forma de circulación
-es la igualdad de valor de ambos extremos, es decir, de las dos
-mercancías.</p>
-
-<p>El segundo movimiento termina de la misma manera que empieza, por
-el dinero; su objeto determinante es, por consecuencia, el valor
-de cambio. Los dos extremos, las dos sumas de dinero, idénticas en
-cuanto a su calidad y utilidad, solo se diferencian entre sí por su
-cantidad: cambiar 100 escudos, por ejemplo, por 100 escudos sería
-una operación de todo punto inútil; de consiguiente, el movimiento
-(dinero — mercancía — dinero) solo puede tener razón de ser en la
-diferencia cuantitativa de ambas sumas de dinero. Finalmente, sale de
-la circulación más dinero del que entró; la forma completa de este
-movimiento es, por ejemplo (100 escudos — 2.000 libras de algodón — 110
-escudos); concluye en el cambio de una suma de dinero, 100 escudos, por
-una suma mayor, 110 escudos. A este excedente, a este acrecentamiento
-de 10 escudos, es a lo que llamamos <i>plusvalía</i>, es decir,
-sobrevalor o aumento de valor. Por lo tanto, no solamente se conserva
-en la circulación el valor anticipado, sino que se hace mayor, y esto
-es lo que lo convierte en capital.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span>El movimiento que
-consiste en vender para comprar, que tiende a la apropiación de cosas
-aptas para satisfacer determinadas necesidades, encuentra fuera de
-la circulación un límite en el consumo de las cosas compradas, en la
-satisfacción de las necesidades.</p>
-
-<p>Por el contrario, el movimiento de comprar para vender, que tiende
-al aumento de valor, no tiene límites, porque si se estanca el valor,
-que solo aumenta por su renovación continua, no se acrecentará.</p>
-
-<p>El último término del movimiento (dinero — mercancía — dinero),
-110 escudos en nuestro ejemplo, es el primero de un nuevo movimiento
-de igual género, cuyo último término es mayor que aquel y así
-sucesivamente.</p>
-
-<p>Como representante de este movimiento, el poseedor del dinero
-se convierte en capitalista. El movimiento continuo de la ganancia
-constantemente renovado por el lanzamiento continuo del dinero en la
-circulación, la plusvalía creada por el valor, tal es su único objeto.
-No se preocupa para nada del valor de uso, de la utilidad; para él,
-mercancías y dinero solo funcionan como formas diferentes del valor
-que, cambiando incesantemente de forma, cambia también de magnitud
-y parece haber adquirido la propiedad de procrear. Bajo la forma de
-dinero, el valor principia, termina y vuelve a empezar su procedimiento
-de adquisición de plusvalía. Bajo la forma de mercancía aparece como
-instrumento para hacer dinero. La fórmula general del capital, tal como
-se manifiesta en la circulación, es: comprar para vender más caro.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch5">
- <p><span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="Capítulo V. Contradicciones de la fórmula
- general del capital">CAPÍTULO V</h2>
- <p class="subh2">CONTRADICCIONES DE LA FÓRMULA GENERAL DEL&nbsp;CAPITAL</p>
- <p class="argh">La circulación de las mercancías tiene por base el
- cambio de valores equivalentes. — Aun admitiendo el cambio de valores
- desiguales, la circulación de las mercancías no crea plusvalía.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>La circulación de las mercancías tiene por base el
-cambio de valores equivalentes.</i></p>
-
-<p>Vamos a examinar ahora si, por su naturaleza, la circulación de las
-mercancías permite el aumento de los valores que entran en ella, es
-decir, la formación de una plusvalía.</p>
-
-<p>Consideremos el cambio de dos mercancías, cambio en que el dinero
-solo interviene de un modo imaginario, como expresión en moneda de las
-mercancías; es evidente que los dos cambistas pueden salir gananciosos;
-ambos se deshacen de productos que no son para ellos de ninguna
-utilidad y adquieren otros que necesitan. Un individuo que posee mucho
-trigo y carece de vino, cambia con otro que tiene mucho vino y carece
-de trigo, un valor de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino.
-Bajo el punto de vista del valor de uso, de la utilidad, hay beneficio
-para ambos, siendo, en este concepto, el cambio una transacción en
-que ganan ambas partes. Pero bajo el punto de vista del valor de
-cambio, el trueque de 500 pesetas en trigo por 500 pesetas en vino no
-representa<span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span> aumento de
-riqueza para ninguno de los cambistas, pues cada uno de ellos poseía
-antes del cambio un valor igual al que el cambio le ha procurado.</p>
-
-<p>Intervenga ahora realmente el dinero, sirva este de intermediario
-como instrumento de circulación entre estas mercancías o sepárense los
-actos de venta y compra del trigo y del vino, es indudable que esto no
-modificará en nada la cuestión.</p>
-
-<p>Descartando las circunstancias accidentales que no dependen de
-las leyes mismas de la circulación, solo hay en esta, aparte del
-reemplazo de un producto útil por otro, un simple cambio de forma de
-la mercancía, en nuestro ejemplo, trigo en vez de vino. El mismo valor
-queda siempre en poder del mismo cambista, solo que retiene este valor
-sucesivamente bajo la forma de su propio producto puesto en venta,
-trigo por ejemplo, bajo la forma dinero, precio realizado de producto,
-500 pesetas en nuestro caso; finalmente, bajo la forma del producto
-ajeno comprado por esta misma suma, vino por ejemplo. Estos cambios
-de forma no entrañan cambio de la cantidad de valor, como no lo hay
-tampoco en cambiar un billete de 100 pesetas por 20 duros; y de la
-circulación que respecto al valor de las mercancías solo es un cambio
-de forma, no puede resultar regularmente más que un cambio de valores
-equivalentes.</p>
-
-<p>De consiguiente, si con relación al valor de uso, el cambio
-beneficia a los dos cambistas, este cambio no puede ser, en su forma
-más pura, respecto al valor de cambio, un origen de beneficios para
-ninguno de ellos. Por lo tanto, la formación de plusvalía no puede
-provenir, en manera alguna, de la circulación en sí misma.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span><i>Aun
-admitiendo el cambio de valores desiguales, la circulación de las
-mercancías no crea plusvalía o aumento de valor.</i></p>
-
-<p>No obstante, como en la realidad estamos obligados a admitir la
-formación de la plusvalía, y en la práctica las cosas ocurren pocas
-veces con pureza, supongamos, a fin de explicar esta formación, que el
-cambio tenga lugar entre valores desiguales.</p>
-
-<p>De todos modos, en el mercado solo hay cambistas frente a cambistas.
-El motivo material del cambio, que consiste en que los cambistas
-carecen del objeto que necesitan y poseen el objeto necesario a otro,
-los pone en una situación de dependencia recíproca.</p>
-
-<p>Decir que la plusvalía resulta para los productores de que venden
-sus mercancías en más de lo que valen, equivale a decir que los
-cambistas tienen, como vendedores, el privilegio de vender demasiado
-caro. El vendedor ha producido por sí mismo la mercancía o representa
-el producto de ella; pero el comprador ha producido también o
-representa al que ha producido la mercancía convertida en el dinero
-con que compra. Por ambas partes hay productores; la única diferencia
-consiste en que el uno compra y el otro vende. Que el poseedor de
-mercancías, bajo el nombre de productor o de vendedor, venda las
-mercancías en más de lo que valen, y que, bajo el nombre de consumidor
-o de comprador, las compre demasiado caras, gana por un concepto lo que
-pierde por otro y el resultado no se altera.</p>
-
-<p>Lo mismo resultaría si se supusiera, no ya en el vendedor el
-privilegio de vender muy caro, sino en el comprador el de pagar las
-mercancías en menos de lo que valen; pues habiendo sido vendedor
-antes que comprador y<span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span>
-volviéndolo a ser después, perdería como vendedor el beneficio
-realizado como comprador.</p>
-
-<p>Hemos considerado a vendedores y compradores en general, sin tener
-en cuenta sus caracteres individuales. Supongamos que el cambista
-Pedro, que es muy ladino, consigue engañar a los cambistas Pablo y
-Santiago. Pedro vende a Pablo una cantidad de vino que vale 400 pesetas
-por 500, y con esta cantidad compra a Santiago trigo, que vale 600;
-Pedro realiza un beneficio, por lo tanto, de 200 pesetas.</p>
-
-<p>Antes del cambio, teníamos 400 pesetas de vino en manos de Pedro,
-500 en dinero en las de Pablo y 600 en trigo en las de Santiago; valor
-total 1.500 pesetas. Después del cambio tenemos 600 pesetas de trigo
-en poder de Pedro, el ladino, 400 pesetas de vino en poder de Pablo, y
-500 pesetas en dinero en poder de Santiago: valor total 1.500 pesetas.
-El valor circulante no ha aumentado ni un céntimo, solo ha cambiado
-su distribución entre Pedro, Pablo y Santiago. Es igual que si Pedro
-hubiera robado 200 pesetas. Una modificación en la distribución de los
-valores circulantes no aumenta su cantidad.</p>
-
-<p>Dese a esto las vueltas que se quiera, las cosas no varían. ¿Se
-cambian valores equivalentes? no se produce plusvalía; tampoco se
-produce si se cambian valores desiguales. La circulación o el cambio de
-las mercancías no crea ningún valor. No pudiendo aumentar la cantidad
-de los valores lanzados a la circulación, debe ocurrir fuera de ella
-algo que haga posible la formación de una plusvalía. Pero, ¿es posible
-esa formación fuera de aquella?</p>
-
-<p>Parece imposible que fuera de la circulación, el productor cambista
-pueda comunicar a su producto la propiedad de engendrar una plusvalía;
-porque fuera de ella se encuentra solo con la mercancía que contiene
-cierta<span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span> cantidad de
-su trabajo, la cual determina el valor del producto; puede hacer
-que aumente el valor de su producto, añadiéndole, merced a un nuevo
-trabajo, nuevo valor, pero no conseguirá que este valor aumente por su
-propia virtud, sin nuevo trabajo.</p>
-
-<p id="problema">Llegamos, pues, a la siguiente conclusión: el poseedor
-de dinero debe comprar primero mercancías en su justo valor, venderlas
-luego en lo que valen, y no obstante recoger al fin un valor mayor que
-el que adelantó. Esta transformación del dinero en capital debe ocurrir
-en el campo de la circulación y al mismo tiempo no ha de ocurrir en él.
-Tales son las condiciones del problema.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch6">
- <p><span class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VI. Compra y venta de la
- fuerza de trabajo">CAPÍTULO VI</h2>
- <p class="subh2">COMPRA Y VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO</p>
- <p class="arg">El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo. —
- Valor de la fuerza de trabajo.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo.</i></p>
-
-<p>El aumento de valor que convierte al dinero en capital no puede
-provenir del dinero. Si es cierto que sirve de medio de compra o de
-medio de pago, no hace otra cosa que realizar los precios de las
-mercancías que compra o que paga. Si queda tal cual es, evidentemente
-no aumenta. Preciso es, por lo tanto, que la mudanza de valor provenga
-de la mercancía comprada y vendida después más cara.</p>
-
-<p>Esta mudanza no puede efectuarse ni en la compra ni en la reventa;
-en efecto, en estos dos actos solo hay, en nuestra hipótesis, un
-cambio de valores equivalentes. No queda, pues, más que una suposición
-posible; que la mudanza provenga del uso de la mercancía después de
-su compra y antes de su reventa. Pero se trata de una alteración en
-el valor cambiable. Para obtener un aumento de valor cambiable por el
-uso de una mercancía sería necesario que el capitalista tuviese la
-buena suerte de descubrir en la circulación una mercancía que poseyera
-la especial virtud de ser, por su empleo, fuente de valor<span
-class="pagenum" id="Page_45">p. 45</span> cambiable, de tal modo que el
-hecho de usarla, de consumirla, equivaliera a crear valor.</p>
-
-<p>Y el capitalista encuentra efectivamente en el mercado una mercancía
-dotada de esta virtud especial. La mercancía en cuestión tiene por
-nombre potencia o fuerza de trabajo. Bajo esta denominación hay que
-comprender el conjunto de las facultades musculares o intelectuales que
-existen en el cuerpo de un hombre, y que debe poner en actividad para
-producir cosas útiles.</p>
-
-<p>El cambio indica que los cambistas se consideran recíprocamente
-propietarios de las mercancías cambiadas, obrando libremente y con
-iguales derechos. La fuerza de trabajo solo puede, pues, ser vendida
-por su propio dueño; este debe gozar jurídicamente de los mismos
-derechos que el dueño del dinero con quien trata; debe ser dueño de
-disponer de su persona y vender su fuerza de trabajo siempre por un
-tiempo determinado, de tal suerte que, transcurrido este tiempo,
-recobre la plena posesión de ella. Si la vendiese de una vez para
-siempre, se haría esclavo y de mercader se convertiría en mercancía.</p>
-
-<p>Por otra parte, para que el dueño del dinero encuentre fuerza
-de trabajo que comprar, es preciso que el poseedor de esta fuerza,
-desprovisto de medios de subsistencia y de producción, tales como
-materias primeras, herramientas, etc., que le permitan satisfacer sus
-necesidades, vendiendo las mercancías, producto de su trabajo, esté
-obligado a vender su fuerza de trabajo como mercancía, por no tener
-otra mercancía que vender, ni de qué vivir fuera de esto.</p>
-
-<p>Claro es que la naturaleza no produce por un lado poseedores de
-dinero o de mercancías, y por otro individuos que solo posean su fuerza
-de trabajo. Esta relación, sin fundamento natural, no es tampoco una
-relación social<span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span> común
-a todos los periodos de la historia. Y lo que caracteriza a la época
-capitalista es que el detentador de los medios de subsistencia y de
-producción encuentra en el mercado al trabajador, cuya fuerza de
-trabajo reviste la forma de mercancía, y el trabajo, por consecuencia,
-la forma de trabajo asalariado.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Valor de la fuerza de trabajo.</i></p>
-
-<p>La fuerza de trabajo, como toda mercancía, posee un valor
-determinado, como en todas ellas, por el tiempo de trabajo necesario
-para su producción.</p>
-
-<p>Siendo la fuerza de trabajo una facultad del individuo viviente, es
-preciso que este se conserve para que aquella subsista. El individuo
-necesita para su sustento o para su conservación de cierta cantidad de
-medios de subsistencia. La fuerza de trabajo tiene, pues, exactamente
-el valor de los medios de subsistencia necesarios al que la pone en
-acción, para que pueda comenzar al día siguiente en iguales condiciones
-de vigor y de salud.</p>
-
-<p>Las necesidades naturales, como son, alimentos, vestidos,
-habitación, calefacción, etc., difieren, según los climas y según otras
-particularidades físicas de un país. Por otra parte, así el número
-de las llamadas necesidades naturales como el modo de satisfacerlas,
-dependen en gran parte del grado de civilización alcanzado. Mas para un
-país y una época determinados, la medida de los medios necesarios de
-subsistencia está igualmente determinada.</p>
-
-<p>Los dueños de la fuerza de trabajo son mortales; a fin de que se
-la encuentre siempre en el mercado, como lo reclama la transformación
-continua del dinero en capital, es necesario que se perpetúen, que
-reproduzcan en cantidad<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>
-igual por lo menos, la cantidad de fuerza de trabajo que el desgaste y
-la muerte sustraen. La suma de los medios de subsistencia necesarios
-pava la producción de la fuerza de trabajo comprenden, pues, los medios
-de subsistencia de los sustitutos, es decir, de los hijos de los
-trabajadores.</p>
-
-<p>Además, para modificar la naturaleza humana de suerte que adquiera
-habilidad y rapidez en un género determinado de trabajo, es decir,
-para hacer de ella una fuerza de trabajo desarrollada en un sentido
-especial, es necesaria cierta educación, que más o menos extensa,
-ocasiona un gasto mayor o menor de mercancías diversas: siendo la
-fuerza de trabajo igual a la suma de mercancías necesarias para su
-producción, cuando esta suma aumenta, como ocurre en el caso actual, su
-valor aumenta también.</p>
-
-<p>El precio de la fuerza de trabajo alcanza su mínimum cuando
-se reduce al valor de los medios de subsistencia que no podrían
-disminuirse sin exponer la vida misma del trabajador; en este caso el
-trabajador no hace más que vegetar. Ahora bien, como el valor de la
-fuerza de trabajo está basado en las condiciones de una existencia
-normal, su precio es, entonces, inferior a su valor.</p>
-
-<p>Una vez hecho el contrato entre comprador y vendedor, resulta de
-la naturaleza especial de la fuerza de trabajo que su valor de uso
-no ha pasado en realidad a manos del comprador. Si su valor, puesto
-que ha exigido el gasto de cierta cantidad de trabajo social, se
-hallaba determinado antes de que entrase en la circulación, su valor
-de uso, que consiste en su ejercicio, solo se manifiesta después. La
-enajenación de la fuerza de trabajo y su servicio como valor útil, en
-otros términos, su venta y su empleo, no tienen lugar al mismo tiempo.
-Ahora bien,<span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span> casi
-siempre que se trata de mercancías de este género, cuyo valor de uso
-enajenado por la venta no es en realidad trasmitido simultáneamente al
-comprador, el vendedor no recibe el dinero sino en un plazo más o menos
-lejano, cuando su mercancía ha servido ya de cosa útil al comprador.
-En todos los países en que reina la producción capitalista no se paga
-la fuerza de trabajo hasta que ha funcionado durante cierto tiempo,
-fijado en el contrato, al fin de cada semana por ejemplo. En todas
-partes, deja, pues, el trabajador que el capitalista consuma su fuerza
-de trabajo antes de obtener el precio de ella; en una palabra, le fía o
-presta bajo todos conceptos. Como este préstamo, que no es un beneficio
-vano para el capitalista, no modifica la naturaleza misma del cambio,
-supondremos provisionalmente, para evitar inútiles complicaciones, que
-el dueño de la fuerza de trabajo recibe el precio estipulado desde el
-momento en que la vende.</p>
-
-<p>El valor de uso entregado por el trabajador al comprador a cambio
-de dinero, solo se muestra en su empleo, en el consumo de la fuerza
-de trabajo vendida. Este consumo, que es a la vez producción de
-mercancías y de plusvalía, se hace, de igual modo que el consumo de
-toda mercancía, fuera del mercado, fuera del dominio de la circulación;
-por consecuencia, hemos de salir de este dominio y penetrar en el de la
-producción, para conocer el secreto de la fabricación de plusvalía.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch7">
- <p><span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN TERCERA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Producción de la supervalía absoluta.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VII. Producción de valores de
- uso y producción de la supervalía">CAPÍTULO VII</h2>
- <p class="subh2">PRODUCCIÓN DE VALORES DE USO Y PRODUCCIÓN DE&nbsp;LA&nbsp;SUPERVALÍA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; El trabajo en general y sus elementos. — El
- trabajo ejecutado por cuenta del capitalista. — II.&nbsp; Análisis del
- valor del producto. — Diferencia entro el valor de la fuerza
- de trabajo y el valor que puede crear. — El problema de la
- transformación del dinero en capital está resuelto.</p>
-</div>
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>El trabajo en general y sus elementos.</i></p>
-
-<p>El uso o el empleo de la fuerza de trabajo es el trabajo. El
-comprador de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar al que
-la vende. Para que el trabajador produzca mercancías, su trabajo debe
-ser útil, esto es, realizarse en valores de uso. Luego el capitalista
-hace producir a su obrero un valor de uso particular, un artículo útil
-determinado. La intervención del capitalista no puede modificar en lo
-más mínimo la naturaleza misma del trabajo, por cuya razón vamos a
-examinar ante todo el movimiento del trabajo útil en general.</p>
-
-<p>Los elementos simples de todo trabajo son: 1.º, la actividad
-personal del hombre o trabajo propiamente dicho; 2.º, el objeto en que
-se ejerce el trabajo; 3.º, el medio por el cual se ejerce.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span>1.º&nbsp; La
-actividad personal del hombre es un gasto de las fuerzas de que está
-dotado su cuerpo. El resultado de esta actividad existe, antes del
-gasto de fuerza, en el cerebro del hombre, no siendo otra cosa que el
-propósito a cuya realización el hombre aplica a sabiendas su voluntad.
-La obra exige, mientras dura, además del esfuerzo de los órganos en
-acción, una atención sostenida que solo puede resultar de un esfuerzo
-constante de la voluntad, y lo exige tanto más cuanto menor atractivo
-ofrece el trabajo, por su objeto y su modo de ejecución.</p>
-
-<p>2.º&nbsp; La tierra es el objeto universal de trabajo que existe
-independientemente del hombre. Todas las cosas cuyo trabajo se limita a
-romper la unión inmediata con la tierra, por ejemplo, la madera cortada
-en la selva virgen, el mineral extraído de su vena, son objeto de
-trabajo por la gracia de la Naturaleza. El objeto en que se ha ejercido
-ya un trabajo, como el mineral lavado, se llama primera materia. Toda
-primera materia es objeto de trabajo; pero todo objeto de trabajo no
-es primera materia: solo llega a serlo después de haber sufrido una
-modificación cualquiera efectuada por el trabajo.</p>
-
-<p>3.º&nbsp; El medio de trabajo es una cosa o un conjunto de cosas que
-el hombre pone entre sí y el objeto de su trabajo para ayudar a su
-acción. El hombre convierte cosas exteriores en órganos de su propia
-actividad, órganos que añade a los suyos. La tierra es el almacén
-primitivo de sus medios de trabajo. Ella le suministra, por ejemplo,
-la piedra de que se vale para frotar, cortar, lanzar, comprimir, etc.
-Tan luego como el trabajo alcanza algún desarrollo, por pequeño que
-sea, no puede prescindir de medios ya trabajados. Lo que distingue
-una época económica de otra, lo que muestra el desenvolvimiento
-del trabajador, no es tanto lo que se fabrica como la manera<span
-class="pagenum" id="Page_51">p. 51</span> de fabricar, como los medios
-de trabajo con cuyo auxilio se fabrica. Además de las cosas que sirven
-de instrumentos, de auxiliares de la acción del hombre, los medios de
-trabajo comprenden, en una acepción más lata, todas las condiciones
-materiales que, sin entrar directamente en las operaciones ejecutadas,
-son sin embargo indispensables o cuya falta haría defectuoso el
-trabajo, como son los obradores, talleres, canales, caminos, etc.</p>
-
-<p id="septimo">De consiguiente, en la acción de trabajo, la
-actividad del hombre efectúa, con ayuda de los medios de trabajo, una
-modificación voluntaria de su objeto. Esta acción tiene su fin en el
-producto terminado, es decir, en un valor de uso, en una materia que ha
-experimentado un cambio de forma que la ha adaptado a las necesidades
-humanas. El trabajo se ha materializado al combinarse con el objeto
-de trabajo. Lo que era movimiento en el trabajador aparece ahora en
-el producto como una propiedad en reposo. El obrero ha tejido y el
-producto es una tela. Si se considera el conjunto de este movimiento
-con relación a su resultado, al producto, que es entonces medio y
-objeto de trabajo, se presentan ambos como medios de producción, y el
-trabajo mismo como trabajo productivo.</p>
-
-<p>Fuera de la industria extractiva, explotación de minas, caza, pesca,
-etc., en que la Naturaleza sola suministra el objeto de trabajo, en los
-demás ramos de la industria entran primeras materias, es decir, objetos
-en que se ha efectuado ya un trabajo. El producto de un trabajo llega a
-ser así el medio de producción de otro.</p>
-
-<p>La primera materia puede constituir la sustancia principal de un
-producto o solo entrar en él bajo la forma de materia auxiliar. En tal
-caso esta queda consumida por el medio de trabajo, como la hulla por la
-máquina de<span class="pagenum" id="Page_52">p. 52</span> vapor o el
-heno por el caballo de tiro, o bien se une a la primera materia para
-modificarla en algún concepto, como el color a la lana, o, finalmente,
-favorece la realización del trabajo, como las materias usadas en el
-alumbrado y calefacción del taller.</p>
-
-<p>Poseyendo todo objeto propiedades diversas y prestándose por ellas a
-más de una aplicación, el mismo producto es apto para formar la primera
-materia de diferentes operaciones. Así, los granos sirven de primera
-materia al molinero, al destilador, al ganadero, etc., y como semilla
-sirven de primera materia en su propia producción.</p>
-
-<p>En la misma producción el mismo producto puede servir de medio de
-trabajo y de materia primera; en la cría de ganado, por ejemplo, el
-animal, materia trabajada, funciona también como medio de trabajo para
-la preparación del estiércol.</p>
-
-<p>Existiendo ya un producto bajo forma que le hace adecuado para el
-consumo, puede llegar a ser a su vez primera materia de otro producto.
-La uva es la primera materia del vino. Hay también productos que solo
-sirven para primeras materias, en cuyo caso se dice que el producto no
-ha recibido más que una semielaboración: el algodón, entre otros.</p>
-
-<p>Se ve que el carácter de producto, de materia primera o de medio de
-trabajo, depende, cuando se trata de un valor de uso u objeto útil, del
-lugar que ocupa en el acto del trabajo, y al cambiar de lugar cambia de
-carácter.</p>
-
-<p>Entrando todo valor de uso en operaciones nuevas como medio de
-producción, pierde, pues, su carácter de producto y únicamente funciona
-en calidad de colaborador del trabajo en actividad, para la producción
-de nuevos productos.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span>El trabajo gasta sus
-elementos materiales, objeto de trabajo y medio de trabajo, siendo, por
-consecuencia, un acto de consumo. Este consumo productivo se distingue
-del consumo individual en que el último consume los productos como
-medios de satisfacción del individuo, mientras que el primero los
-consume como medios de ejercicio del trabajo. El producto del consumo
-individual es el consumidor mismo; el resultado del consumo productivo
-es un producto distinto del consumidor.</p>
-
-<p>El movimiento del trabajo útil, tal como acabamos de analizarlo
-desde el punto de vista general, es decir, la actividad que tiene por
-objeto la producción de valores de uso, la adaptación de los medios
-exteriores a nuestras necesidades, es una exigencia física de la vida
-humana, común a todas las formas sociales; su estudio en general no
-puede, por lo tanto, indicarnos con arreglo a qué condiciones sociales
-especiales se realiza en un caso dado.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El trabajo ejecutado por cuenta del capitalista.</i></p>
-
-<p>El capitalista en agraz compra en el mercado, escogiéndolo de buena
-calidad y pagándolo en su justo precio, todo lo necesario para la
-realización del trabajo, medios de producción y fuerza de trabajo.</p>
-
-<p>La naturaleza general del trabajo, que acabamos de exponer, no
-se modifica evidentemente por la intervención del capitalista. Como
-consumo de fuerza de trabajo para el capitalista, el movimiento del
-trabajo presenta dos particularidades.</p>
-
-<p>En primer lugar, el obrero trabaja bajo la inspección del
-capitalista a quien pertenece su trabajo. El capitalista vigila
-cuidadosamente para que los medios de producción se empleen con
-arreglo al fin que desea, para que la tarea<span class="pagenum"
-id="Page_54">p. 54</span> se haga concienzudamente y para que el
-instrumento de trabajo solo sufra el daño inseparable de su empleo.</p>
-
-<p>En segundo lugar, el producto es propiedad, no del productor
-inmediato, que es el trabajador, sino del capitalista. Este paga el
-valor cotidiano, por ejemplo, de la fuerza de trabajo; el uso de esta
-fuerza de trabajo le pertenece, por lo tanto, durante un día, como
-el de un caballo que se alquila diariamente. En efecto, el uso de la
-mercancía pertenece al comprador, y al dar su trabajo el poseedor
-de la fuerza de trabajo, el obrero, solo da en realidad el valor de
-uso que ha vendido; desde su entrada en el taller, la utilidad de su
-fuerza de trabajo pertenece al capitalista. Al comprar este la fuerza
-de trabajo ha añadido el trabajo, como elemento activo del producto, a
-los elementos pasivos, a los medios de producción que poseía. Es una
-operación de cosas que ha comprado, que le pertenecen. Por lo tanto, el
-producto resultante le pertenece con igual título que el producto de la
-fermentación en su bodega.</p>
-
-
-<p class="epi">II.&nbsp; <i>Análisis del valor del producto.</i></p>
-
-<p>El producto, propiedad del capitalista, es un valor de uso, como
-tela, botas, etc. Pero, de ordinario, el capitalista no fabrica por
-amor a la tela. En la producción mercantil el valor de uso, el objeto
-útil, solo sirve de porta-valor; para el capitalista, lo principal
-es producir un objeto útil que tenga un valor cambiable, un artículo
-destinado a la venta, una mercancía. Quiere además el capitalista
-que el valor de esta mercancía supere al valor de las mercancías
-empleadas en producirla, es decir, al valor de los medios de producción
-y de la fuerza de trabajo en cuya compra invirtió su dinero. Quiere
-producir,<span class="pagenum" id="Page_55">p. 55</span> no solo una
-cosa útil, sino un valor, y no solamente un valor, sino también una
-supervalía.</p>
-
-<p>Así como la mercancía es a la vez valor de uso y valor de cambio,
-del mismo modo su producción debe ser a la vez formación de valor de
-uso y de valor. Examinemos ahora la producción desde el punto de vista
-del valor.</p>
-
-<p id="ejemplo">Sabemos que el valor de una mercancía está determinado
-por la cantidad de trabajo que contiene, por el tiempo socialmente
-necesario para su producción. Necesitamos, pues, calcular el trabajo
-contenido en el producto que nuestro capitalista ha hecho fabricar, 5
-kilogramos de hilados, por ejemplo.</p>
-
-<p>Para producir esta cantidad de hilados se necesita una primera
-materia; pongamos 5 kilogramos de algodón, comprados en el mercado en
-su valor, que es, por ejemplo, 13 pesetas; admitamos que el desgaste de
-los instrumentos empleados, brocas, etc., asciende a 3 pesetas. Si una
-masa de oro de 16 pesetas, que es el total de los guarismos anteriores,
-es el producto de 24 horas de trabajo, se deduce que, siendo la
-jornada de trabajo de 12 horas, hay ya dos jornadas contenidas en los
-hilados.</p>
-
-<p>Sabemos ya cuál es el valor que el algodón y el desgaste de las
-brocas dan a los hilados: es igual a 16 pesetas. Falta averiguar el
-valor que el trabajo del hilandero añade al producto.</p>
-
-<p>En esto es indiferente el género especial de trabajo o su cualidad;
-lo que importa es su cantidad: no se trata, como cuando se considera
-el valor de uso, de las necesidades particulares que la actividad
-del trabajador tiene por objeto satisfacer, sino únicamente del
-tiempo durante el cual ha gastado su fuerza en esfuerzos útiles. No
-hay que olvidar, por otra parte, que el tiempo necesario en<span
-class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span> las condiciones ordinarias de
-la producción es el único que se cuenta para la formación del valor.</p>
-
-<p>Desde este último punto de vista, la primera materia se impregna de
-cierta cantidad de trabajo, considerado únicamente como gasto de fuerza
-humana en general. Verdad es que esta absorción de trabajo convierte la
-primera materia en hilados, gastándose la fuerza del obrero en la forma
-particular de trabajo que se llama hilar; pero el producto en hilados
-solo sirve por el momento para indicar la cantidad de trabajo absorbido
-por el algodón. Por ejemplo, 5 kilogramos de hilados indicarán seis
-horas de trabajo, si para hilar 833 gramos se necesita una hora.
-Ciertas cantidades de productos, determinadas por la experiencia,
-representan el gasto de la fuerza de trabajo durante una hora, dos, un
-día.</p>
-
-<p id="cifras">Al realizarse la venta de la fuerza de trabajo,
-supongamos que se ha sobreentendido que su valor diario era de 4
-pesetas, suma equivalente a seis horas de trabajo, y, por consiguiente,
-que era preciso trabajar seis horas para producir lo necesario al
-sustento cotidiano del obrero. Pero nuestro hilandero ha transformado
-en seis horas, en media jornada de trabajo, los 5 kilogramos de algodón
-en 5 kilogramos de hilados. Habiéndose fijado este mismo tiempo de
-trabajo en una cantidad de oro de 4 pesetas, ha añadido al algodón un
-valor de 4 pesetas.</p>
-
-<p>Hagamos ahora la cuenta del valor total del producto. Los 5
-kilogramos de hilados contienen dos jornadas y media de trabajo;
-algodón y brocas representan dos jornadas y la operación de hilar media
-jornada. La misma cantidad de trabajo existe en una masa de oro de 20
-pesetas. El precio de 20 pesetas expresa, pues, el valor exacto de 5
-kilogramos de hilados; el precio 4 pesetas el de un kilogramo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_57">p. 57</span>En toda demostración
-los guarismos son arbitrarios, pero la demostración es la misma,
-cualesquiera que sean los guarismos y el género de producto que se ha
-tenido en cuenta.</p>
-
-<p>El valor del producto es igual al valor del capital adelantado. Este
-capital no ha procreado, no ha engendrado supervalía, y el dinero no se
-ha convertido, por consecuencia, en capital. El precio de 5 kilogramos
-de hilados es de 20 pesetas, y 20 pesetas se han gastado en el mercado
-en la compra de los elementos constitutivos del producto: 13 pesetas
-para 5 kilogramos de algodón, 3 pesetas por desgaste de las brocas
-durante seis horas, y 4 pesetas por la fuerza de trabajo.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y
-el valor que puede crear.</i></p>
-
-<p>Examinemos esta cuestión más de cerca. La fuerza de trabajo importa
-4 pesetas, porque esto es lo que cuestan las subsistencias necesarias
-para el sustento diario de esta fuerza. El dueño de ella, el obrero,
-produce un valor equivalente en media jornada de trabajo, lo cual
-no significa que no pueda trabajar una jornada entera ni producir
-más. El valor que la fuerza de trabajo posee y el que puede crear
-difieren, pues, en magnitud. En su venta, la fuerza de trabajo realiza
-su valor determinado por sus gastos de sostén cotidiano; en su uso
-puede producir en un día más valor del que ha costado. Al comprar la
-fuerza de trabajo, el capitalista ha tenido precisamente en cuenta esa
-diferencia de valor.</p>
-
-<p>Por lo demás, nada hay en todo esto que no se acomode a las
-leyes del cambio de las mercancías. En efecto, el obrero, vendedor
-de la fuerza de trabajo, como el vendedor<span class="pagenum"
-id="Page_58">p. 58</span> de toda mercancía, obtiene el valor cambiable
-y cede el valor de uso: no puede obtener el primero sin entregar el
-segundo. El valor de uso de la fuerza de trabajo, es decir, el trabajo,
-no pertenece al que lo vende, así como no pertenece al tendero el
-empleo del aceite que ha vendido. El dueño del dinero ha pagado el
-valor diario de la fuerza de trabajo, cuyo uso le pertenece por todo
-un día, durante una jornada entera. El hecho de que el sustento diario
-de esta fuerza solo cuesta media jornada de trabajo, pudiendo, sin
-embargo, trabajar la jornada entera, esto es, que el valor creado por
-su uso en el espacio de un día es mayor que su propio valor diario,
-constituye una buena suerte para el comprador, pero que no lesiona en
-nada el derecho del vendedor.</p>
-
-<p>Desde este momento, el obrero encuentra en el taller los medios de
-producción necesarios, no para medio día, sino para un día de trabajo,
-para doce horas. Puesto que 5 kilogramos de algodón, al absorber
-seis horas de trabajo, se convertían en 5 kilogramos de hilados, 10
-kilogramos de algodón, absorbiendo 12 horas de trabajo, se convertirán
-en 10 kilogramos de hilados. Estos diez kilogramos contienen entonces
-cinco jornadas o días de trabajo; cuatro estaban contenidos en el
-algodón y las brocas consumidas y uno ha sido absorbido por el algodón
-durante la hilanza. Pero si una masa de oro de 16 pesetas es el
-producto de 24 horas de trabajo, la expresión monetaria de cinco días
-de trabajo de 12 horas, será 40 pesetas.</p>
-
-<p>Este es, pues, el precio de los 10 kilogramos de hilados. El
-kilogramo cuesta lo mismo que antes, 4 pesetas, pero el valor total
-de las mercancías empleadas en la operación es de 36 pesetas: 26
-pesetas por 10 kilogramos de algodón, 6 pesetas por el desperfecto de
-las brocas durante<span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span> 12
-horas, y 4 pesetas por la jornada de trabajo.</p>
-
-<p>Las 36 pesetas anticipadas se han convertido en 40 pesetas, habiendo
-engendrado una supervalía de 4 pesetas. La jugada está hecha, el dinero
-se ha transformado en capital.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El problema de la transformación del dinero en
-capital está resuelto.</i></p>
-
-<p>El problema, tal como lo habíamos planteado al <a
-href="#problema">final del capítulo quinto</a>, está resuelto en todos
-sus términos.</p>
-
-<p>El capitalista compra en el mercado cada mercancía en su justo
-valor (algodón, brocas, fuerza de trabajo), y luego hace lo que todo
-comprador: consume su valor de uso. Siendo el consumo de la fuerza
-de trabajo al mismo tiempo producción de mercancías, suministra
-un producto de 10 kilogramos de hilados, que valen 40 pesetas. El
-capitalista que había salido del mercado después de hacer sus compras,
-vuelve entonces a él como vendedor. Vende los hilados a 4 pesetas el
-kilogramo, ni un céntimo más de su valor, y, sin embargo, retira de la
-circulación 4 pesetas más de lo que había puesto. Esta transformación
-de su dinero en capital se efectúa y no se efectúa en el dominio de la
-circulación, la cual sirve de intermediaria. La fuerza de trabajo se
-vende en el mercado para ser explotada fuera del mercado, en el dominio
-de la producción, donde es origen de supervalía.</p>
-
-<p>La producción de supervalía no es, pues, otra cosa que la producción
-de valor prolongada más allá de cierto límite. Si la acción del trabajo
-dura solo hasta el momento en que el valor de la fuerza de trabajo
-pagada por el capital es reemplazada por un valor equivalente, hay
-simple producción de valor. Cuando pasa de este límite, hay producción
-de supervalía.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch8">
- <p><span class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo VIII. Capital constante y
- capital variable">CAPÍTULO VIII</h2>
- <p class="subh2">CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE</p>
- <p class="argh">Propiedad del trabajo de conservar valor creando
- valor. — Valor simplemente conservado y valor reproducido y
- aumentado.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>Propiedad del trabajo de conservar valor creando
-valor.</i></p>
-
-<p>Los diversos elementos que contribuyen a la ejecución del
-trabajo tienen una parte diferente en la formación del valor de los
-productos.</p>
-
-<p>El obrero añade un valor nuevo al objeto del trabajo por la adición
-de nuevas dosis de trabajo, cualquiera que sea el género de utilidad de
-este. Por otra parte, hallamos en el valor del producto el valor de los
-medios de producción consumidos, por ejemplo, el valor del algodón y de
-las brocas en el de los hilados. El valor de los medios de producción
-se conserva, pues, y se trasmite al producto por medio del trabajo.
-Pero ¿de qué modo?</p>
-
-<p>El obrero no trabaja una vez para añadir nuevo valor al algodón
-y otra vez para conservar el antiguo, o lo que es lo mismo, para
-trasmitir a los hilados el valor de las brocas que desgasta y del
-algodón que elabora. Por la simple adición de valor conserva el
-antiguo. Mas como el hecho de añadir valor nuevo al objeto de trabajo
-y conservar el valor antiguo en el producto, son dos resultados
-enteramente distintos que el obrero obtiene en el mismo espacio de
-tiempo, este doble efecto no puede resultar<span class="pagenum"
-id="Page_61">p. 61</span> indudablemente sino del doble carácter de su
-trabajo. Este debe en el mismo momento crear valor en virtud de una
-propiedad y conservar o trasmitir valor en virtud de otra.</p>
-
-<p>El hilador añade valor hilando, el tejedor tejiendo, el forjador
-forjando, etc., y esta forma de hilanza, de tejido, etc., en otros
-términos, la forma productiva especial en que se emplea el trabajo, es
-causa de que los medios de producción, tales como algodón y brocas,
-hilo y telar, hierro y yunque, den origen a un nuevo producto. Ahora
-bien, ya hemos visto que el tiempo de trabajo necesario para crear los
-medios de producción consumidos entra en cuenta en el producto nuevo;
-por consecuencia, el trabajador conserva el valor de los medios de
-producción consumidos y lo trasmite al producto como parte constitutiva
-de su valor por la forma útil especial del trabajo añadido.</p>
-
-<p>Si el trabajo productivo especial del obrero no fuese la hilanza,
-por ejemplo, no haría hilados y no trasmitiría a su producto los
-valores de las brocas y del algodón empleado en la hilanza. Pero si
-nuestro hilador cambia de oficio por un día de trabajo, y se hace, por
-ejemplo, carpintero, añadirá como antes un valor a las materias. Añade,
-pues, este valor por su trabajo, no considerado como trabajo de hilador
-o de carpintero, sino como trabajo en general, como gasto de fuerza
-humana; y añade cierta cantidad de valor, no porque su trabajo tenga
-tal o cual forma útil particular, sino porque ha durado cierto tiempo.
-Así, una cantidad nueva de trabajo añade nuevo valor, y por la calidad
-del trabajo añadido los antiguos valores de los medios de producción se
-conservan en el producto.</p>
-
-<p>Este doble efecto del mismo trabajo aparece claramente<span
-class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span> en una multitud de
-circunstancias. Supongamos que una invención cualquiera permite al
-obrero hilar en seis horas tanto algodón como antes en dieciocho. Como
-actividad productiva, la potencia de su trabajo ha triplicado y su
-producto es tres veces mayor: 15 kilogramos en lugar de 5. La cantidad
-de valor añadida por las seis horas de hilanza al algodón sigue siendo
-la misma; solamente que esta cantidad recaía antes sobre 5 kilogramos y
-ahora recae sobre 15, siendo, por lo tanto, tres veces menor. Por otra
-parte, siendo ahora empleados 15 kilogramos de algodón en lugar de 5,
-el producto de seis horas de trabajo contiene un valor seis veces mayor
-de algodón. Así, en seis horas de hilanza, un valor tres veces mayor
-de materia primera se conserva y trasmite al producto, aunque el valor
-añadido a esta misma materia sea tres veces más pequeño. Esto muestra
-que la propiedad en cuya virtud el trabajo conserva el valor, es
-esencialmente distinta de la propiedad por la que crea el valor durante
-la misma operación.</p>
-
-<p>El medio de producción solo trasmite al producto el valor que él
-pierde, perdiendo su utilidad primitiva; pero en este concepto, los
-elementos materiales del trabajo se comportan de diferente modo.</p>
-
-<p>Las materias primeras y materias auxiliares pierden su aspecto
-al servir para la ejecución de un trabajo. Distinta cosa ocurre con
-los instrumentos propiamente dichos, que duran más o menos tiempo
-y funcionan en mayor o menor número de operaciones. Se sabe por
-experiencia la duración media de un instrumento de trabajo, y se
-puede, por consiguiente, calcular su desgaste cotidiano y lo que cada
-día trasmite de su propio valor al producto; pero el instrumento de
-trabajo, por ejemplo, una máquina, aunque trasmite diariamente una
-parte de<span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span> su valor a su
-producto diario, funciona todos los días entera durante la ejecución
-del trabajo.</p>
-
-<p>Por consiguiente, aun cuando un elemento de trabajo entre todo
-entero en la producción de un objeto de utilidad, de un valor de uso,
-no entra más que en parte en la formación del valor. Al contrario, un
-medio de producción puede entrar entero en la formación del valor,
-y solo en parte en la producción de un valor de uso. Supongamos
-que en la hilanza de 115 kilogramos de algodón haya 15 de desecho.
-Si esta pérdida del 15 por 100 es inevitable por término medio en
-la fabricación, el valor de los 15 kilogramos de algodón que no se
-transforman en hilados entra todo también en el valor de los hilados,
-como el de los 100 kilogramos que forman parto de su sustancia. Desde
-el momento que esta pérdida es una condición de la producción, el
-algodón perdido trasmite a los hilados su valor.</p>
-
-<p>No trasmitiendo los medios de producción al nuevo producto más que
-el valor que pierden bajo su antigua forma, solo pueden añadirle valor
-si ellos mismos lo poseen. Su valor se halla determinado, no por el
-trabajo en que entran como medios de producción, sino por el trabajo de
-donde se derivan como productos.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Valor simplemente conservado y valor reproducido
-y&nbsp;aumentado.</i></p>
-
-<p>La fuerza de trabajo en actividad, el trabajo viviente, tiene, pues,
-la propiedad de conservar el valor añadiendo valor. Si esta propiedad
-no cuesta nada al trabajador, produce mucho al capitalista, que le
-debe la conservación del valor actual de su capital. Lo echa de ver
-perfectamente en el momento de las crisis, de las interrupciones<span
-class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span> de trabajo, en que tiene
-que soportar los gastos de deterioro de los medios de producción de
-que se compone su capital: primeras materias, instrumentos, etc., que
-permanecen inactivos.</p>
-
-<p>Decíamos que el valor de los medios de producción se conserva y no
-se reproduce, porque los objetos en los cuales existe en un principio
-no desaparecen sino para revestir nueva forma útil, y el valor persiste
-bajo los cambios de forma. Lo producido es un nuevo objeto de utilidad
-en que continúa apareciendo el valor antiguo.</p>
-
-<p>En tanto que el trabajo conserva y trasmite al producto el valor
-de los medios de producción, crea a cada instante un valor nuevo.
-Supongamos que la producción cesara cuando el trabajador ha creado de
-este modo el equivalente del valor diario de su propia fuerza, cuando
-ha añadido al producto, por medio de un trabajo de seis horas, un
-valor de 4 pesetas. Este valor reemplaza el dinero que el capitalista
-anticipa para la compra de la fuerza de trabajo y que el obrero
-invierte en seguida en subsistencias. Pero este valor, al contrario de
-lo que hemos sentado respecto del valor de los medios de producción, ha
-sido producido en realidad; si un valor reemplaza a otro, es merced a
-una nueva creación.</p>
-
-<p>Sabemos ya, sin embargo, que la duración del trabajo traspasa
-el límite en que el equivalente del valor de la fuerza de trabajo
-se hallaría reproducido y añadido al objeto trabajado. En lugar de
-seis horas que suponemos bastarían para esto, la operación dura doce
-horas o más. La fuerza de trabajo en movimiento no reproduce solo su
-propio valor, sino que produce también valor de más. Esta supervalía
-forma el excedente del valor del producto sobre el de sus elementos
-constitutivos: los medios de producción y la fuerza de trabajo.<span
-class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span> Así, pues, en una producción,
-la parte del capital que se transforma en medios de producción, es
-decir, en primeras materias, materias auxiliares o instrumentos de
-trabajo, no cambia en el acto de la producción la magnitud de su valor.
-Por esto la denominamos parte constante del capital o simplemente
-<i>capital constante</i>.</p>
-
-<p>Al contrario, la parte del capital transformada en fuerza de
-trabajo, cambia el valor en una nueva producción y por el hecho mismo
-de esta producción. Reproduce primero su propio valor y además produce
-un excedente, una supervalía mayor o menor. Esta parte del capital,
-de magnitud alterable, la denominamos parte variable del capital o
-simplemente <i>capital variable</i>.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch9">
- <p><span class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo IX. Tipo de la supervalía">CAPÍTULO IX</h2>
- <p class="subh2 g0">TIPO DE LA SUPERVALÍA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Trabajo necesario y sobretrabajo. — Grado de
- explotación de la fuerza de trabajo. — II.&nbsp; Los elementos del valor
- del producto expresados en partes de este producto y en fracciones
- de la jornada de trabajo. — III.&nbsp; La «última hora». — IV.&nbsp; El producto
- neto.</p>
-</div>
-
-<p>Vemos, pues, por una parte, el capital constante que suministra
-a la fuerza de trabajo los medios de materializarse; medios cuyo
-valor, reapareciendo solamente, es igual antes y después del acto de
-producción; por otra, el capital variable, que antes de la producción
-equivale al precio de compra de la fuerza de trabajo, y después
-es igual a este valor, reproducido con un aumento mayor o menor.
-Resultando la supervalía del aumento que experimenta el capital
-variable, es evidente que la relación de la supervalía con el capital
-variable determina la proporción en que tiene lugar este aumento.
-Consideremos <a href="#cifras">las cifras del capítulo séptimo</a>.
-Siendo 4 pesetas la parte de capital empleado en la compra de la fuerza
-de trabajo de un hombre durante una jornada o día de trabajo, en una
-palabra, siendo el capital variable y la supervalía 4 pesetas, esta
-última cifra expresa la magnitud absoluta de la supervalía producida
-por un trabajador en un día de trabajo; la magnitud proporcional, es
-decir, la magnitud comparada con la del capital variable antes del
-aumento de valor, está expresada por la relación de 4 a 4, esto es,
-de<span class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span> un 100 por 100. A
-esta magnitud proporcional es a lo que llamamos tipo de la supervalía.
-No se debe confundir el tipo de la supervalía, que es la relación de
-esta con la parte variable del capital adelantado y que solo expresa
-directamente el grado de explotación del trabajo, con el tipo del
-beneficio, que es la relación de la supervalía con el total del capital
-adelantado.</p>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Trabajo necesario y sobretrabajo</i>.</p>
-
-<p>Hemos visto que, durante una parte de la jornada, el obrero solo
-produce el valor diario de su fuerza de trabajo, esto es, el valor
-de las subsistencias necesarias para su sostenimiento. Como hay una
-división del trabajo social organizada por sí misma en el medio en que
-trabaja, el obrero produce su subsistencia, no directamente, sino bajo
-la forma de una mercancía particular, hilados, por ejemplo, cuyo valor
-es igual al de sus medios de subsistencia, o al del dinero con que los
-compra.</p>
-
-<p>En esta parte de la jornada, mayor o menor según el valor medio de
-su subsistencia diaria, el obrero, trabajando o no trabajando para un
-capitalista, no hace más que reemplazar un valor por otro; en realidad,
-la producción de valor durante este tiempo es una simple reproducción.
-Llamamos <i>tiempo de trabajo necesario</i> a la parte de la jornada
-en que se verifica esta reproducción, y <i>trabajo necesario</i> al
-trabajo gastado en este tiempo: necesario para el trabajador, que, sea
-cualquiera la forma social de su trabajo, gana la vida en ese tiempo,
-y necesario para el mundo capitalista, cuya base es la existencia del
-trabajador.</p>
-
-<p>La parte de la jornada de trabajo que traspasa los límites del
-trabajo necesario, no forma ningún valor para el<span class="pagenum"
-id="Page_68">p. 68</span> obrero, forma la supervalía para el
-capitalista; llamamos <i>tiempo extra</i> a esa parte de la jornada,
-y <i>sobretrabajo</i> al trabajo gastado en ella. Si el valor en
-general es una simple materialización de tiempo de trabajo, la
-supervalía es una simple materialización de tiempo de trabajo extra,
-es sobretrabajo realizado. Las diferentes formas económicas que la
-sociedad ha revestido, por ejemplo, la esclavitud y el salariado, solo
-se distinguen por la forma de imponer y de usurpar este sobretrabajo al
-productor inmediato.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Grado de explotación de la fuerza de trabajo.</i></p>
-
-<p>Por una parte, el valor del capital variable es igual al valor de la
-fuerza de trabajo que compra, y el valor de esta fuerza determina la
-parte necesaria de la jornada de trabajo; por otra, la supervalía es
-determinada por la duración de la parte extra de esta misma jornada,
-por el sobretrabajo. Luego el tipo de la supervalía, expresado por
-la relación de aquella con el capital variable, lo está también por
-la relación, igual a la anterior, del sobretrabajo con el trabajo
-necesario.</p>
-
-<p>El tipo de la supervalía es, por consecuencia, la expresión exacta
-del grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del
-trabajador por el capitalista; pero no se debe confundir el grado de
-explotación con la magnitud absoluta de esta. Supongamos que el trabajo
-necesario es igual a cinco horas y que el sobretrabajo es también igual
-a cinco horas; el grado de explotación expresado por la relación de
-5 a 5, es de 100 por 100, y la magnitud absoluta de la explotación
-es de cinco horas. Si, por el contrario, el trabajo necesario y el
-sobretrabajo son cada uno de seis horas, el grado de explotación
-expresado<span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> por la
-relación de 6 a 6 no varía, sigue siendo de 100 por 100, en tanto que
-la magnitud absoluta de la explotación, que antes era de cinco horas,
-crece en una hora, es decir, en un 20 por 100.</p>
-
-<p>Para calcular el tipo de la supervalía consideramos el valor del
-producto sin tener en cuenta el valor del capital constante, que ya
-existía y que no hace más que reaparecer; el valor que queda entonces
-es el único valor realmente creado durante la producción de la
-mercancía. Conocida la supervalía, es preciso restarla de este valor
-para encontrar el capital variable; conociendo el capital variable,
-habrá que restar este para encontrar la supervalía. Conocidos ambos,
-solo hay que calcular la relación de la supervalía con el capital
-variable, es decir, dividir la supervalía por el capital variable, y
-multiplicando por 100 el cociente que resulte, se tiene el tanto por
-ciento del tipo de la supervalía.</p>
-
-
-<p class="epih">II.&nbsp; <i>Los elementos del valor del producto
-expresados en partes de este producto y en fracciones de la jornada de
-trabajo.</i></p>
-
-<p>Volvamos al <a href="#ejemplo">ejemplo que en el capítulo
-séptimo</a> nos sirvió para mostrar cómo el capitalista convierte
-su dinero en capital. El trabajo necesario del hilandero ascendía a
-seis horas, lo mismo que su sobretrabajo; por consiguiente, el obrero
-trabaja media jornada para sí y media para el capitalista; el grado de
-explotación es de 100 por 100.</p>
-
-<p>El producto de la jornada es 10 kilogramos de hilados, que valen 40
-pesetas; los ocho décimos de este valor, 32 pesetas, están formados
-por el valor de los medios de producción consumidos: 26 pesetas por
-la compra del algodón<span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>
-y 6 pesetas por el desperfecto de las brocas. Por lo tanto, estas
-32 pesetas representan el valor que no hace más que reaparecer; es
-decir, que los ocho décimos del valor de los hilados consisten en
-capital constante. Los dos décimos que restan son el nuevo valor de
-8 pesetas creado durante la hilanza y por la hilanza. Una mitad de
-este valor reemplaza el valor diario de la fuerza de trabajo, que ha
-sido adelantado, es decir, el capital variable de 4 pesetas; la otra
-mitad constituye la supervalía de 4 pesetas. El valor de 40 pesetas en
-hilados es igual a 32 pesetas de capital constante, más 4 pesetas de
-capital variable, y, por último, más 4 pesetas de supervalía.</p>
-
-<p>Puesto que el valor total de 40 pesetas está representado por
-10 kilogramos de hilados, los diferentes elementos de este valor,
-que acabamos de indicar, pueden representarse en partes del mismo
-producto.</p>
-
-<p>Si existe un valor de 40 pesetas en 10 kilogramos de hilados, los
-ocho décimos de este valor o su parte constante de 32 pesetas, existían
-en ocho décimos del producto o en 8 kilogramos de hilados. Estos 8
-kilogramos representan, pues, el valor del algodón comprado y el
-desperfecto de las brocas; en total, 32 pesetas, lo cual corresponde
-a 6 kilogramos y medio de hilados, que representan las 26 pesetas
-de algodón, y kilogramo y medio, que representa las 6 pesetas del
-desperfecto de las brocas.</p>
-
-<p>En 6 kilogramos y medio de hilados solo se encuentran realmente 6
-kilogramos y medio de algodón, que valen 16 pesetas y 90 céntimos, pero
-los 10 kilogramos cuestan 26 pesetas; la diferencia de 9 pesetas y 10
-céntimos equivale al algodón contenido en los otros 3 kilogramos y
-medio de hilados. Pero los 6 kilogramos y medio de hilados representan
-todo el algodón contenido en el producto<span class="pagenum"
-id="Page_71">p. 71</span> total de 10 kilogramos de hilados; en efecto,
-a 4 pesetas kilogramo, valen 20 pesetas, como los 10 kilogramos de
-algodón; en cambio, no representan nada más. Puede considerarse que
-no contienen una partícula del valor de los instrumentos de trabajo
-utilizados, ni del nuevo valor creado por la hilanza. De igual modo,
-kilogramo y medio de hilados valen 6 pesetas, como las brocas gastadas
-en doce horas de hilanza; en este caso, kilogramo y medio representa
-el valor de los instrumentos de trabajo utilizados mientras dura la
-producción de 10 kilogramos de hilados; pero no representa más que
-esto, y no contiene ni una partícula del valor nuevo creado por la
-hilanza.</p>
-
-<p>En resumen, ocho décimos del producto u 8 kilogramos de hilados
-se considera que no contienen nada del valor nuevo creado por el
-trabajo del hilandero. Y, de hecho, cuando el capitalista los vende
-en 32 pesetas y recobra con esta suma lo que ha gastado en medios de
-producción, aparece evidente que 8 kilogramos de hilados son brocas y
-algodón bajo otra forma. Por otra parte, los dos décimos restantes, o
-sean los 2 kilogramos de hilados, representan, por consecuencia, el
-valor que queda, el valor nuevo de 8 pesetas creado en las doce horas
-de trabajo. El trabajo del hilandero, materializado en el producto de
-10 kilogramos de hilados, se concentra ahora en 2 kilogramos, en dos
-décimos del producto, de los cuales un décimo, esto es, un kilogramo,
-representa el valor de la fuerza de trabajo empleada, es decir, las 4
-pesetas del capital variable adelantado, y el otro décimo las 4 pesetas
-de supervalía.</p>
-
-<p>Puesto que doce horas de trabajo crean un valor de 8 pesetas,
-ascendiendo el valor de los hilados a 40 pesetas, representa sesenta
-horas de trabajo. Esto es porque, además de las doce horas de hilanza,
-en las 40 pesetas está<span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>
-comprendido el tiempo de trabajo que contenían los medios de producción
-consumidos: cuatro jornadas de doce horas o sean cuarenta y ocho
-horas de trabajo, que precedieron a la operación de la hilanza y se
-realizaron en un valor de 32 pesetas.</p>
-
-<p>Se puede, pues, descomponer el resultado de la producción, el
-producto, en una cantidad que representa únicamente el trabajo
-contenido en los medios de producción, o parte constante del capital;
-en otra cantidad que solo representa el trabajo necesario añadido
-durante la producción, o parte variable del capital, y, por último, en
-una cantidad que representa el sobretrabajo añadido o supervalía.</p>
-
-<p>El producto total fabricado en un tiempo determinado, por ejemplo,
-en una jornada, descompuesto de esta suerte en partes que representan
-los diversos elementos de su valor, puede también representarse en
-fracciones de la jornada de trabajo.</p>
-
-<p>El hilandero produce en doce horas 10 kilogramos de hilados; por
-consiguiente, en una hora y doce minutos produce 1 kilogramo, y en
-siete horas cuarenta y cinco minutos 6 kilogramos y medio de hilados,
-es decir, una parte del producto que vale por sí sola todo el algodón
-empleado en la jornada. De igual suerte, la parte producida en la
-hora y cuarenta y cinco minutos siguientes es igual a kilogramo y
-medio de hilados, y representa, por lo tanto, el valor de las brocas
-utilizadas durante las doce horas de trabajo. De la misma manera, el
-hilandero produce en la hora y los doce minutos que siguen 1 kilogramo
-de hilados, que representa un valor igual a todo el valor que ha creado
-en las seis horas de trabajo necesario. Finalmente, en los últimos
-setenta y dos minutos produce otro kilogramo de hilados, cuyo valor es
-igual a<span class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span> la supervalía
-producida en sus seis horas de sobretrabajo.</p>
-
-<p>Nótese bien que lo que produce en estos setenta y dos minutos es un
-kilogramo de hilados, cuyo valor entero es igual a la supervalía que
-la jornada de trabajo rinde al capitalista; pero el valor entero de
-este kilogramo se compone, además del valor que resulta del trabajo del
-hilandero, del valor del trabajo anterior, que produjo el algodón y las
-brocas consumidas para su fabricación.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>La «última hora»</i>.</p>
-
-<p>De la representación de los diversos elementos del valor del
-producto en partes proporcionales de la jornada de trabajo, y de que la
-supervalía esté representada por el valor del producto de los setenta
-y dos últimos minutos, no hay que deducir, como algunos economistas
-que en nombre de la ciencia intentan oponerse a toda reducción de la
-jornada de trabajo, que el obrero en su jornada de doce horas consagra
-al fabricante para la producción de la supervalía tan solo los últimos
-setenta y dos minutos, la «última hora», como ellos dicen.</p>
-
-<p>La supervalía es igual, en efecto, no al valor de la fuerza de
-trabajo gastado durante los últimos setenta y dos minutos, sino al
-valor del producto para el cual se ha realizado el gasto de la fuerza
-de trabajo en ese tiempo, es decir, que es igual al valor de los medios
-de producción (algodón y brocas) consumidos en setenta y dos minutos,
-más el nuevo valor que a ellos añade, durante el mismo tiempo, el
-trabajo del hilandero al consumirlos.</p>
-
-<p>Y, de creer a estos economistas, si se disminuyese en setenta y
-dos minutos el tiempo de trabajo, siendo igual el salario, no habría
-supervalía, y la ganancia del infeliz capitalista sería nula. Su
-razonamiento es, en suma, el<span class="pagenum" id="Page_74">p.
-74</span> siguiente: siendo un kilogramo de hilados el producto de
-setenta y dos minutos de hilanza, si se reduce la jornada del hilandero
-setenta y dos minutos, el capitalista tendrá un kilogramo de hilados
-menos, y valiendo 4 pesetas el kilogramo, tendrá 4 pesetas menos; y
-como su supervalía, es decir, su ganancia, era de 4 pesetas, desde el
-momento en que gana 4 pesetas menos, no gana nada. Examinemos el asunto
-más detenidamente.</p>
-
-<p>Para un kilogramo de hilados hace falta un kilogramo de algodón, más
-las brocas que se desgastan funcionando. Costando los 10 kilogramos
-de algodón 26 pesetas, un kilogramo cuesta 2 pesetas y 60 céntimos;
-ascendiendo a 6 pesetas el desperfecto de las brocas para la hilanza de
-10 kilogramos, representa 60 céntimos por kilogramo. Un kilogramo menos
-que se produzca equivale a un gasto menos de 2 pesetas 60 céntimos, más
-60 céntimos; total, 3 pesetas 20 céntimos. Si bien es cierto que el
-capitalista gana 4 pesetas menos, gasta también 3 pesetas 20 céntimos
-menos; por una disminución de setenta y dos minutos en doce horas de
-trabajo solo pierde, pues, 80 céntimos. Si solo pierde 80 céntimos de
-lo que antes ganaba, su supervalía o beneficio líquido, que era de 4
-pesetas, es ahora de 4 pesetas menos 80 céntimos, o sean 3 pesetas 20
-céntimos, y el sobretrabajo dura cuatro horas cuarenta y ocho minutos
-en lugar de seis horas, es decir, que el tipo de la supervalía es de 80
-por 100, lo cual es aún muy agradable.</p>
-
-<p>Decir, en nuestro ejemplo, que el hilandero, cuya jornada es de
-doce horas, produce en los últimos setenta y dos minutos el beneficio
-líquido del capitalista, quiere decir, en puridad, que su producto de
-setenta y dos minutos, un kilogramo de hilados, representa, tomado
-en conjunto, tanto tiempo de trabajo como la parte de la<span
-class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span> jornada consagrada a la
-fabricación de la supervalía. En efecto, acabamos de ver que los
-medios de producción consumidos para producir 10 kilogramos de hilados
-contenían antes de la hilanza cuarenta y ocho horas de trabajo; los
-medios de producción consumidos para un kilogramo contienen, pues,
-el décimo de este tiempo, es decir, cuatro horas y cuarenta y ocho
-minutos de trabajo anterior, que, añadidas a los setenta y dos minutos
-de hilanza, dan, para un kilogramo de hilados, un total de seis horas,
-igual al tiempo de sobretrabajo diario del hilandero.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>El producto líquido.</i></p>
-
-<p>Llamamos producto líquido a la parte del producto que representa
-la supervalía. Así como el tipo de esta se determina por su relación,
-no con el capital total, sino con la parte variable del capital, así
-el total del producto líquido se determina por su relación, no con el
-producto entero, sino con la parte que representa el trabajo necesario.
-La magnitud relativa del producto líquido es la que mide el grado de
-elevación de la riqueza.</p>
-
-<p>El total del trabajo necesario y del sobretrabajo, es decir, la
-suma del tiempo durante el cual el obrero produce el equivalente de su
-fuerza de trabajo y la supervalía, forma la magnitud absoluta de su
-tiempo de trabajo, esto es, la jornada de trabajo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch10">
- <p><span class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span></p>
- <h2 class="nobreak" title="Capítulo X. La jornada de trabajo">CAPÍTULO X</h2>
- <p class="subh2">LA JORNADA DE TRABAJO</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Límites de la jornada de trabajo. — II.&nbsp; El capital
- hambriento de sobretrabajo. — III.&nbsp;&nbsp;La explotación del trabajador
- libre, en la forma y en el fondo. — Trabajo de día y trabajo de
- noche. — IV.&nbsp; Reglamentación de la jornada de trabajo. — V.&nbsp; Lucha por
- la limitación de la jornada de trabajo.</p>
-</div>
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Límites de la jornada de trabajo.</i></p>
-
-<p>Hemos partido del supuesto que la fuerza de trabajo es comprada
-y vendida en su valor. Este valor, como el de toda mercancía, está
-determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción.
-Habiendo comprado el capitalista la fuerza de trabajo en su valor
-diario, ha adquirido en consecuencia el derecho de hacer trabajar al
-obrero durante todo un día. Pero ¿qué es un día de trabajo?</p>
-
-<p>La jornada de trabajo varía entre límites que imponen la sociedad
-por una parte y por otra la Naturaleza. Hay un mínimum, que es la parte
-de la jornada en la que el obrero debe trabajar necesariamente para su
-propia conservación, en una palabra, es el tiempo de trabajo necesario,
-hasta el cual no consiente descender nuestra organización social,
-basada en el sistema de producción capitalista; en efecto, descansando
-este sistema de producción en la formación de supervalía, exige cierta
-cantidad<span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span> de trabajo
-además del trabajo necesario; en otros términos, cierta cantidad de
-sobretrabajo. Hay también un máximum que los límites físicos de la
-fuerza de trabajo, que el tiempo forzosamente consagrado cada día
-por el trabajador a dormir, a comer, etc., que la Naturaleza, en una
-palabra, no permite traspasar.</p>
-
-<p>Estos límites son por sí mismos muy elásticos. De todos modos, un
-día de trabajo es menor que un día natural. ¿En cuánto? Una de sus
-partes está bien determinada por el tiempo de trabajo necesario; pero
-su magnitud total varía con arreglo a la magnitud del sobretrabajo.</p>
-
-<p>Todo comprador procura sacar del empleo de la mercancía comprada el
-mayor partido posible, y en este sentido obra el capitalista comprador
-de la fuerza de trabajo; tiene un móvil único, acrecentar su capital,
-crear supervalía, absorber todo el sobretrabajo posible.</p>
-
-<p>Por su parte, el trabajador tiende, con razón, a no gastar su fuerza
-de trabajo sino en los límites compatibles con su duración natural y su
-desarrollo regular. No quisiera gastar cada día más que la fuerza que
-puede rehacer, merced a su salario.</p>
-
-<p>El capitalista sostiene su derecho como comprador cuando procura
-prolongar todo lo posible la jornada de trabajo. El obrero sostiene su
-derecho como vendedor cuando quiere reducir la jornada de trabajo, de
-suerte que solo transforme en trabajo la cantidad de fuerza cuyo gasto
-no perjudique a su cuerpo. Hay, pues, derecho contra derecho, ambos
-igualmente basados en la ley que regula el cambio de las mercancías.
-¿Quién decide entre dos derechos iguales? La fuerza. He aquí por qué la
-reglamentación de la jornada de trabajo se presenta en la historia de
-la producción capitalista como una lucha entre la clase capitalista y
-la clase obrera.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span>II.&nbsp; <i>El
-capital hambriento de sobretrabajo.</i></p>
-
-<p>El capitalista no ha inventado el sobretrabajo. Doquiera una parte
-de la sociedad posee el monopolio de los medios de producción, el
-trabajador, libre o no, está obligado a añadir al tiempo de trabajo
-necesario para su propio sostenimiento, un exceso destinado a
-suministrar la subsistencia del que posee los medios de producción.
-Importa poco que este propietario sea dueño de esclavos, señor feudal o
-capitalista.</p>
-
-<p>Sin embargo, mientras la forma económica de una sociedad es tal que
-en ella se considera más bien la utilidad de una cosa que la cantidad
-de oro o plata por que puede cambiarse, en otros términos, el valor
-de uso más bien que el valor de cambio, el sobretrabajo encuentra
-un límite en la satisfacción de necesidades determinadas. Por el
-contrario, cuando domina el valor de cambio, llega a ser ley hacer
-trabajar todo lo posible.</p>
-
-<p>Cuando pueblos cuya producción se opera aún por medio de las formas
-inferiores de esclavitud y servidumbre son arrastrados a un mercado
-internacional donde domina el sistema de producción capitalista, y
-cuando por este hecho llega a ser su interés principal la venta de
-sus productos en el extranjero, desde este momento los horrores del
-sobretrabajo, fruto de la civilización, vienen a añadirse a la barbarie
-de la esclavitud y de la servidumbre. Mientras que en los Estados del
-Sur de la Unión americana la producción tendía principalmente a la
-satisfacción de las necesidades inmediatas, el trabajo de los negros
-presentó un carácter moderado; pero a medida que la exportación del
-algodón llegó a constituir el interés principal de estos Estados, el
-negro fue extenuado por el trabajo, y el consumo de su vida en siete
-años de trabajo<span class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span> entró
-como parte de un sistema fríamente calculado. No se trataba ya, como
-antes, de obtener de él cierta masa de productos útiles; tratábase ante
-todo de la producción de supervalía. Lo mismo ha ocurrido con el siervo
-en los Principados danubianos.</p>
-
-<p>¿Qué es una jornada de trabajo? ¿Cuál es la duración del tiempo en
-que el capital tiene el derecho de consumir la fuerza de trabajo cuyo
-valor compra por un día? ¿Hasta qué punto puede prolongarse la jornada
-más del trabajo necesario para la reproducción de esta fuerza? A todas
-estas preguntas responde el capital: la jornada de trabajo comprende
-veinticuatro horas completas, deduciendo las horas de descanso sin las
-cuales la fuerza de trabajo estaría en la imposibilidad absoluta de
-volver a la labor.</p>
-
-<p>No queda, pues, tiempo para el desarrollo intelectual, para el
-libre ejercicio del cuerpo y del espíritu. El capital monopoliza el
-tiempo que exigen el desarrollo y sostenimiento del cuerpo en cabal
-salud, escatima el tiempo de las comidas y reduce el tiempo de sueño al
-mínimum de pesado entorpecimiento sin el cual el extenuado organismo no
-podría funcionar. No es, pues, el sostenimiento regular de la fuerza
-de trabajo el que sirve de regla para la limitación de la jornada de
-trabajo; al contrario, el tiempo de reposo concedido al obrero está
-regulado por el mayor gasto posible por día de su fuerza.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>Explotación del trabajador libre, en la forma y
-en el fondo.</i></p>
-
-<p>Suponiendo que la jornada de trabajo esté compuesta de seis horas
-de trabajo necesario y seis horas de sobretrabajo, el trabajador libre
-suministra al capitalista treinta y seis horas de sobretrabajo en los
-seis días de la semana.<span class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span>
-Es lo mismo que si trabajase tres días para sí y tres días gratis para
-el capitalista. Pero esto no salta a la vista; el sobretrabajo y el
-trabajo necesario se confunden entre sí. Distinta cosa ocurre con la
-servidumbre corporal. En esta forma de servidumbre el sobretrabajo es
-independiente del trabajo necesario; el labriego ejecuta esto último en
-su campo propio y aquel en la tierra señorial; de este modo distingue
-claramente el trabajo que ejecuta para su propio sostenimiento y el que
-realiza para el señor.</p>
-
-<p>La explotación del trabajador libre es menos visible, tiene una
-forma más hipócrita. Pero, en realidad, la diferencia de forma en nada
-altera el fondo sino es para empeorarlo. Tres días de sobretrabajo por
-semana son siempre tres días de trabajo que nada producen al mismo
-trabajador, sea cualquiera el nombre que tengan, servidumbre corporal o
-beneficio.</p>
-
-<p>Hemos dicho que lo que únicamente interesa al capital es el máximum
-de esfuerzos que, en definitiva, puede arrancar a la fuerza de trabajo
-en una jornada. Procura conseguir su objeto sin inquietarse por lo
-que pueda durar la vida de la fuerza de trabajo; así ocasiona la
-debilitación y la muerte prematura, privándola, por la prolongación
-impuesta de la jornada, de sus condiciones regulares de actividad y de
-desarrollo, así en lo físico como en lo moral.</p>
-
-<p>Parece, sin embargo, que el interés mismo del capital debería
-impulsarle a economizar una fuerza que le es indispensable. Pero la
-experiencia enseña al capitalista que, por regla general, hay exceso
-de población, es decir, exceso con relación a la necesidad del momento
-del capital, aunque esta masa abundante esté formada de generaciones
-humanas mal desarrolladas, entecas y en disposición de extinguirse.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>La experiencia
-demuestra también al observador inteligente con qué rapidez la
-producción capitalista, que, históricamente hablando, es de fecha
-reciente, ataca en la misma raíz la sustancia y la fuerza del pueblo;
-manifiesta cómo el aniquilamiento de la población industrial se hace
-más lento por la absorción constante de elementos nuevos tomados a
-los campos, y cómo los mismos trabajadores de los campos empiezan a
-decaer.</p>
-
-<p>Pero el capital se preocupa tanto de la extenuación de la raza
-como de la dislocación de la tierra. En todo periodo de especulación,
-cada cual sabe que un día ocurrirá la explosión, pero cada uno espera
-no ser arrollado por ella después de haber obtenido, sin embargo, el
-beneficio ansiado. ¡Después de mí, el diluvio! Tal es el lema de todo
-capitalista.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Trabajo de día y trabajo de noche.</i></p>
-
-<p>El capital solo piensa, pues, en la formación de supervalía, sin
-preocuparse de la salud ni de la vida del trabajador. Verdad es que,
-considerando las cosas en su conjunto, esto no depende tampoco de la
-mala o buena voluntad del capitalista como individuo. La concurrencia
-anula las voluntades individuales y somete a los capitalistas a las
-leyes imperiosas de la producción capitalista.</p>
-
-<p>Estando inactivos los medios de producción, son causa de pérdida
-para el capitalista, porque durante el tiempo que no absorben
-trabajo representan un adelanto inútil de capital, además de exigir
-con frecuencia un gasto suplementario cada vez que se vuelve a
-empezar la obra. Siendo físicamente imposible para las fuerzas de
-trabajo trabajar cada día veinticuatro horas, los capitalistas han
-vencido la dificultad; había en esto una cuestión de ganancia<span
-class="pagenum" id="Page_82">p. 82</span> para ellos e imaginaron
-emplear alternativamente fuerzas de trabajo por el día y por la noche,
-lo cual puede efectuarse de diferentes maneras: una parte del personal
-del taller hace, por ejemplo, durante una semana el servicio de día y
-durante la siguiente semana el servicio de noche.</p>
-
-<p>El sistema de trabajo de noche aprovecha tanto más al capitalista
-cuanto que se presta a una escandalosa explotación del trabajador;
-tiene además una influencia perniciosa sobre la salud, pero el
-capitalista realiza un beneficio y esto es lo único importante para
-él.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>Reglamentación de la jornada de trabajo.</i></p>
-
-<p>De todas suertes, el capitalista abusa sin tasa del trabajador
-en tanto que la sociedad no se lo impide. El establecimiento de una
-jornada soportable de trabajo es el resultado de una larga lucha entre
-capitalista y trabajador. La historia de esta lucha presenta, sin
-embargo, dos tendencias opuestas.</p>
-
-<p>En tanto que la legislación moderna acorta la jornada de trabajo,
-la antigua legislación procuraba prolongarla; se quería obtener del
-trabajador, con el auxilio de los Poderes públicos, una cantidad de
-trabajo que la sola fuerza de las condiciones económicas no permitía
-imponerlo todavía. En efecto, se necesitarían siglos para que el
-trabajador <i>libre</i>, a consecuencia del desarrollo de la producción
-capitalista, se prestase voluntariamente, es decir, se viera obligado
-socialmente a vender todo su tiempo de vida activa, su capacidad de
-trabajo, por el precio de sus habituales medios de subsistencia, su
-derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Es, pues, natural
-que la prolongación de la jornada de trabajo,<span class="pagenum"
-id="Page_83">p. 83</span> impuesta con la ayuda del Estado desde
-mediados del siglo <span class="asc">XIV</span> hasta el siglo <span
-class="asc">XVIII</span>, corresponda poco más o menos a la disminución
-del tiempo de trabajo que el Estado decreta e impone acá y allá, en la
-segunda mitad del siglo <span class="asc">XIX</span>.</p>
-
-<p>Si en Estados como Inglaterra las leyes moderan, por una limitación
-oficial de la jornada de trabajo, el encarnizamiento del capital por
-absorber trabajo, es porque, sin hablar del movimiento cada vez más
-amenazador de las clases obreras, esta limitación ha sido dictada por
-la necesidad. La misma concupiscencia ciega que agota el suelo, atacaba
-en su raíz la fuerza vital de la nación y ocasionaba su aniquilamiento,
-como acabamos de demostrar.</p>
-
-
-<p class="epi">V.&nbsp; <i>Lucha por la limitación de la jornada de
-trabajo.</i></p>
-
-<p>El objeto especial, el fin real de la producción capitalista es la
-producción de supervalía o la sustracción de trabajo extra; téngase
-presente que solo el trabajador independiente puede, en calidad de
-poseedor de la mercancía, contratar con el capitalista; pero el
-trabajador aislado, el trabajador como vendedor libre de su fuerza de
-trabajo, debe someterse sin resistencia posible cuando la producción
-capitalista alcanza cierto grado.</p>
-
-<p>Preciso es confesar que nuestro trabajador sale del dominio de la
-producción de distinto modo que entró en ella. Se había presentado en
-el mercado como poseedor de la mercancía «fuerza de trabajo» enfrente
-de poseedores de otras mercancías, mercader frente a mercader. El
-contrato mediante el cual vendía su fuerza de trabajo, parecía resultar
-de un acuerdo entre dos voluntades libres, la del vendedor y la del
-comprador.<span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span> Una vez
-concluido el negocio, se descubre que él no era libre, que el tiempo
-por el cual puede vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el cual
-está obligado a venderla y que, en realidad, el vampiro que le chupa no
-le deja mientras quede una gota de sangre que extraer; para defenderse
-contra esta explotación es necesario que los obreros, por un esfuerzo
-colectivo, por una presión de clase, obtengan que un obstáculo social
-les impida venderse ellos y sus hijos por «contrato libre» hasta la
-esclavitud y la muerte. La pomposa «declaración de los derechos del
-hombre» es reemplazada de este modo por una modesta ley que indica
-cuándo termina el tiempo que vende el trabajador y cuándo empieza el
-tiempo que le pertenece.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch11">
- <p><span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XI. Tipo y masa de la supervalía">CAPÍTULO XI</h2>
- <p class="subh2">TIPO Y MASA DE LA SUPERVALÍA</p>
- <p class="argh">Compensación del número de obreros por una
- prolongación de la jornada de trabajo. — Necesidad de cierto mínimum
- de dinero para la transformación del dinero en capital.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>Compensación del número de obreros por una
-prolongación de&nbsp;la&nbsp;jornada de trabajo.</i></p>
-
-<p>Supongamos que el valor diario de una fuerza de trabajo es, por
-término medio, de 4 pesetas y que se necesitan seis horas por día
-para reproducirlo. Para comprar esta fuerza, el capitalista tiene que
-adelantar 4 pesetas. ¿Qué supervalía le producirán estas 4 pesetas?
-Esto depende de la relación del trabajo destinado a la producción de
-supervalía, del sobretrabajo, con respecto al trabajo destinado a la
-reproducción del salario, al trabajo necesario. En una palabra, esto
-depende del tipo de la supervalía. Si esto tipo es de 100 por 100,
-la supervalía ascenderá a 4 pesetas, que representan seis horas de
-sobretrabajo; si su tipo es de 50 por 100, será de 2 pesetas, que
-representan tres horas de sobretrabajo. El tipo de la supervalía
-determina, pues, la masa de supervalía producida individualmente por un
-obrero, dado el valor de su fuerza.</p>
-
-<p id="suma">El capital variable es la expresión monetaria del valor
-de todas las fuerzas de trabajo que el capitalista emplea<span
-class="pagenum" id="Page_86">p. 86</span> a la vez. Si 4 pesetas,
-precio de una fuerza de trabajo, producen una supervalía diaria de
-2 pesetas, el precio de 100 fuerzas de trabajo, capital variable de
-400 pesetas, producirá una supervalía de 200 pesetas, cifra igual al
-resultado de multiplicar el capital variable 400, por 50/100, que
-indica el tipo de la supervalía. La masa de la supervalía producida
-por un capital variable es, pues, igual al valor de este capital
-multiplicado por el tipo de la supervalía.</p>
-
-<p>Supongamos que el tipo de la supervalía disminuya en la mitad y
-sea de 25 por 100 en vez de ser de 50 por 100; que, por otra parte,
-el capital variable sea doble, es decir, de 800 pesetas en lugar de
-400: la supervalía será igual a 800 multiplicado por 25/100, o sea
-200 pesetas otra vez. Por consecuencia, la masa de la supervalía no
-varía cuando disminuye el tipo de la supervalía aumentando el capital
-variable, o, por el contrario, cuando este disminuye y aumenta aquel en
-la misma proporción.</p>
-
-<p>Una disminución del capital variable puede ser compensada, por
-lo tanto, por una elevación proporcional del tipo de la supervalía,
-o, siendo así que el capital variable depende del número de obreros
-empleados, una disminución en el número de estos puede ser compensada
-por una prolongación proporcional de su jornada de trabajo. Hasta
-cierto punto, la cantidad de trabajo explotable por el capital llega a
-ser así independiente del número de obreros.</p>
-
-<p>Esta compensación encuentra, sin embargo, un límite infranqueable;
-la jornada de trabajo tiene, en efecto, límites físicos: por mucho
-que se prolongue es siempre menor que el día natural de veinticuatro
-horas. Con cien obreros pagados a 4 pesetas y que trabajen doce horas,
-seis de las cuales son de trabajo necesario, el tipo de la<span
-class="pagenum" id="Page_87">p. 87</span> supervalía será de 100 por
-100 y el capitalista tendrá una supervalía diaria de 400 pesetas; si
-toma un número de obreros tres veces menor, su supervalía no será nunca
-la misma porque no les podrá imponer un número de horas de sobretrabajo
-tres veces mayor; porque dieciocho horas de sobretrabajo añadidas a
-seis horas de trabajo necesario harían el día de trabajo tan largo como
-el día natural, lo que no permitiría el tiempo de reposo indispensable
-cada día. Una reducción en el número de obreros empleados no puede,
-pues, ser compensada por la prolongación de la jornada de trabajo, por
-un aumento en el grado de la explotación, sino dentro de los límites
-físicos de esta jornada y, por consecuencia, del sobretrabajo que
-encierra.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Necesidad de cierto mínimum de dinero para la
-transformación del&nbsp;dinero en capital.</i></p>
-
-<p>Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor
-que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad
-de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede
-poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de
-obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor
-de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos,
-la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa
-total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista
-está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea,
-y este mismo número depende de la magnitud del capital variable
-que adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de
-trabajo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>La masa de supervalía
-producida es entonces proporcional a la magnitud del capital variable;
-en cuanto al capital constante, no tiene aquí ninguna acción; en
-efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios de producción,
-permanece sin la menor influencia sobre la masa de valor producido, que
-es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor conservado de los
-medios de producción.</p>
-
-<p id="minimum">De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser
-transformada en capital. Esta transformación exige que el aspirante a
-capitalista maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir
-del trabajo de otro, sino que quiere además enriquecerse por este
-trabajo, es necesario que pueda tener tal número de obreros que su
-tiempo de sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento.</p>
-
-<p>Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces
-no es más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño
-patrón. En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista
-pueda emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia
-del trabajo ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es
-preciso, pues, que explote suficientes obreros para dispensarse de
-tomar parte en la producción.</p>
-
-<p>Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los
-diversos grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de
-desarrollo, varía en las diferentes industrias según sus condiciones
-técnicas particulares.</p>
-
-
-<p class="mt15">En la producción, considerada desde el punto
-de vista de la utilidad del producto, los medios de producción
-desempeñan respecto del obrero el papel de simples materiales<span
-class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span> de su actividad productora.
-Si se la considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios
-de producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del
-trabajo de otro.</p>
-
-<p>No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario,
-los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él
-como elementos materiales de su actividad productora, le consumen
-ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del
-capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de
-multiplicación.</p>
-
-<p>Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza
-de trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera
-en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas
-anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas
-de trabajos forzados.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch12">
- <p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN CUARTA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Producción de la supervalía relativa.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XII. Supervalía relativa">CAPÍTULO XII</h2>
- <p class="subh2 g0">SUPERVALÍA RELATIVA</p>
- <p class="arg">Disminución del tiempo de trabajo necesario. — Aumento
- de la productividad del trabajo y de la supervalía.</p>
-</div>
-
-<p class="epi"><i>Disminución del tiempo de trabajo necesario.</i></p>
-
-<p>Hemos considerado hasta aquí la parte de la jornada de trabajo
-durante la cual el obrero reemplaza el valor que el capitalista le
-paga, como una duración fija, lo que en realidad es en condiciones de
-producción invariables. Pasando de esta duración fija, de este tiempo
-necesario, el trabajo podía prolongarse más o menos horas, y según la
-magnitud de esta prolongación, variaban el tipo de la supervalía y la
-duración total de la jornada. Así, el tiempo de trabajo necesario era
-fijo y la jornada entera de trabajo variable.</p>
-
-<p>Supongamos ahora una jornada entera de trabajo de límite
-determinado, por ejemplo, una jornada de doce horas. El sobretrabajo
-y el trabajo necesario, considerados en conjunto, no exceden de
-doce horas; en estas condiciones ¿cómo aumentar el sobretrabajo, la
-producción de supervalía? Solo hay un medio: acortar el tiempo<span
-class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span> de trabajo necesario y
-aumentar en igual proporción la parte de las doce horas consagrada
-al sobretrabajo; de este modo, una parte del tiempo que empleaba el
-obrero, en realidad para sí mismo, se convertirá en tiempo de trabajo
-para el capitalista. El límite de la jornada no variará, solo cambiará
-su división en trabajo necesario y sobretrabajo.</p>
-
-<p>Por otra parte, la duración del sobretrabajo está necesariamente
-marcada desde que se dan los límites de la jornada entera y el valor
-diario de la fuerza de trabajo. Si este valor es de 4 pesetas, cantidad
-de oro que contiene seis horas de trabajo, el obrero debe trabajar seis
-horas para reemplazar el valor de su fuerza, pagada cotidianamente por
-el capitalista, o para producir un equivalente de las subsistencias que
-exige su sustento diario. El valor de estas subsistencias determina el
-valor diario de su fuerza, y este valor determina la duración cotidiana
-de su trabajo necesario.</p>
-
-<p>El tiempo de trabajo necesario podría ser y es en la práctica
-reducido por una disminución del salario, que llega a ser inferior
-al valor de la fuerza de trabajo. Pero aquí admitimos que la fuerza
-de trabajo se compra y se vende en su justo valor; en este caso, el
-tiempo consagrado a reproducir dicho valor solo puede disminuir cuando
-este valor disminuye. Pero este valor depende del valor de la masa
-de subsistencias que necesita para su sustento; es necesario, pues,
-que el valor de esta masa disminuya, que se produzca, por ejemplo,
-en cinco horas la cantidad de subsistencias que antes se producía en
-seis; y esta producción de igual masa de subsistencias en un tiempo más
-reducido, solo puede resultar de un aumento de la fuerza productiva del
-trabajo, aumento que no ocurre sin una modificación en los instrumentos
-o en el método del<span class="pagenum" id="Page_92">p. 92</span>
-trabajo, o en ambos a la vez. Es necesaria una revolución en las
-condiciones de la producción.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El aumento de la productividad del trabajo y de la
-supervalía.</i></p>
-
-<p>Por aumento de la fuerza productiva o de la productividad del
-trabajo entendemos, en general, un cambio en sus procedimientos que
-abrevie el tiempo actualmente necesario por término medio para la
-producción de una mercancía, de tal suerte, que una cantidad menor de
-trabajo adquiera la facultad de producir más objetos útiles.</p>
-
-<p>Al examinar la supervalía proveniente de la duración prolongada del
-trabajo, considerábamos determinado el modo de producción; tratándose
-de producir supervalía por la transformación del trabajo necesario
-en sobretrabajo, lejos de no tocar a los procedimientos habituales
-del trabajo, el capital tiene que cambiar sus condiciones técnicas y
-sociales, esto es, transformar el modo de producción. Solo de esta
-suerte podrá aumentar la productividad del trabajo, disminuir de este
-modo el valor de la fuerza de trabajo y aminorar por lo mismo el tiempo
-empleado en reproducirla.</p>
-
-<p>Denominamos <i>supervalía absoluta</i> a la supervalía producida
-por la simple prolongación de la jornada de trabajo, y <i>supervalía
-relativa</i> a la supervalía que proviene, al contrario, de la
-disminución del tiempo de trabajo necesario y del cambio, que es su
-consecuencia, en la duración relativa de las dos partes de que se
-compone la jornada: trabajo necesario y sobretrabajo.</p>
-
-<p>Para que produzca un descenso en el valor de la fuerza de trabajo,
-el aumento de productividad debe tener lugar<span class="pagenum"
-id="Page_93">p. 93</span> en los ramos de industria cuyos productos
-determinan el valor de esta fuerza, es decir, en los que suministran
-las mercancías necesarias para el sustento del obrero o los medios
-de producción de estas mercancías. Pero la baratura de uno de estos
-artículos solo rebaja el valor de la fuerza de trabajo en la proporción
-según la cual entra en su reproducción. En los ramos de industria
-que no suministran ni los medios de subsistencia ni sus elementos
-materiales, un aumento de productividad en nada modifica el valor de la
-fuerza de trabajo.</p>
-
-<p>Hemos visto en el <a href="#valor">capítulo primero</a> que el valor
-de las mercancías y, por lo tanto, de la fuerza de trabajo, puesto que
-el valor de esta lo determina el de aquellas, disminuye cuando aumenta
-la productividad del trabajo de que proviene. Por el contrario, como el
-aumento de la productividad del trabajo hace que sea mayor el tiempo
-consagrado a la fabricación de supervalía, la supervalía relativa crece
-cuando aumenta la productividad del trabajo.</p>
-
-<p>De este modo, al rebajar el precio de las mercancías, el desarrollo
-de la fuerza productiva del trabajo hace que baje el precio del
-trabajador; este desarrollo, en el régimen capitalista, tiene por
-resultado aminorar la parte de la jornada en que el obrero trabaja para
-sí mismo y prolongar, en consecuencia, aquella en que trabaja gratis
-para el capitalista; los mismos procedimientos que rebajan el precio
-de las mercancías elevan la supervalía que producen. La economía de
-trabajo que realiza un desarrollo de este género, no tiende jamás a
-abreviar la jornada de trabajo, como pretenden hacer creer algunos
-economistas; el que por un aumento de productividad llegue el obrero a
-producir en una hora diez veces más de lo que producía, no impide que
-se continúe haciéndole trabajar por lo menos tanto como antes.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch13">
- <p><span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIII. Cooperación">CAPÍTULO XIII</h2>
- <p class="subh2 g0">COOPERACIÓN</p>
- <p class="argh">Fuerza colectiva del trabajo. — Resultados y
- condiciones del trabajo colectivo. — El mando en la industria
- pertenece al capital. — La fuerza colectiva del trabajo aparece como
- una fuerza propia del capital.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Fuerza colectiva del trabajo.</i></p>
-
-<p>La producción capitalista comienza de hecho a establecerse cuando un
-solo dueño explota muchos asalariados a la vez; un número considerable
-de obreros que funcionan al mismo tiempo, bajo la dirección del mismo
-capital, en el mismo lugar para producir el mismo género de mercancías,
-he aquí el punto de partida histórico de la producción capitalista.</p>
-
-<p>Las leyes de la producción del valor solo se realizan de una manera
-completa para el que explota una colectividad de obreros. En efecto,
-el trabajo, considerado como creador de valor, es trabajo de calidad
-media, es decir, la manifestación de una fuerza media. En cada ramo de
-industria el obrero aislado se diferencia más o menos del obrero medio;
-aunque emplee más o menos tiempo que el término medio para una misma
-operación, recibe el valor medio de la fuerza de trabajo, lo que es
-causa de que su patrón obtenga de su trabajo más o menos que el tipo
-general de la supervalía. Estas diferencias individuales en el grado
-de habilidad se compensan y desaparecen cuando se trata de un número
-grande de<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span> obreros.
-La jornada de un número considerable de obreros explotados al mismo
-tiempo, constituye una jornada de trabajo social, es decir, medio.</p>
-
-<p>Aunque los procedimientos de ejecución del trabajo no experimenten
-variaciones, el empleo de un personal numeroso ocasiona una revolución
-en las condiciones materiales del trabajo. Un taller en que estén
-instalados veinte tejedores con veinte telares debe ser mayor que el de
-un patrón que solo ocupa a dos tejedores; pero la construcción de diez
-talleres para veinte tejedores que trabajan por grupos de dos, cuesta
-más que la de uno solo que sirva para veinte a la vez.</p>
-
-<p>El valor de los medios de producción comunes y concentrados es
-menor que el valor de los medios diseminados que reemplazan; además,
-este valor se reparte entre una masa relativamente mayor de productos.
-La porción de valor que trasmiten a las mercancías disminuye, por
-consecuencia; el efecto es el mismo que si se las hubiese hecho más
-baratas; la economía en su empleo proviene de su consumo en común.</p>
-
-<p>Cuando muchos trabajadores funcionan juntos para un objeto común, en
-el mismo acto de producción o en actos de producción diferentes, pero
-relacionados entre sí, cuando hay conjunto de fuerzas, el trabajo toma
-la forma cooperativa.</p>
-
-<p>Así como la fuerza de ataque de un escuadrón de caballería difiere
-profundamente del total de las fuerzas puestas aisladamente en juego
-por cada uno de los jinetes, así el total de las fuerzas de los obreros
-aislados difiere de la fuerza que se desenvuelve desde el momento en
-que funcionan en conjunto en una misma operación. Se trata, pues, de
-crear, merced a la cooperación, una nueva fuerza que solo funciona como
-fuerza cooperativa.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_96">p.
-96</span><i>Resultados y condiciones del trabajo colectivo.</i></p>
-
-<p>Además de la nueva potencia que resulta de la reunión de numerosas
-fuerzas en una fuerza común, el solo contacto social produce una
-excitación que eleva la capacidad individual de ejecución.</p>
-
-<p>La cooperación de trabajadores, repartiendo las diversas operaciones
-que ocasiona la confección de un producto entre diferentes manos,
-permite ejecutarlas al mismo tiempo y abreviar el tiempo necesario para
-su confección; permite también suplir la corta duración del tiempo
-disponible en ciertas circunstancias, por la gran cantidad de trabajo
-que ejecuta en poco tiempo una colectividad de obreros; permite,
-además, las grandes empresas, imposibles sin ella, limitando el espacio
-en que el trabajo se opera, en virtud de la concentración de los medios
-de producción y de los trabajadores, y disminuyendo por esta causa los
-gastos.</p>
-
-<p>Comparada con un número igual de jornadas aisladas, la jornada de
-trabajo colectivo produce más objetos útiles y disminuye así el tiempo
-necesario para obtener el efecto que se busca; en resumen, el trabajo
-colectivo da resultados que no podría suministrar nunca el trabajo
-individual. Esta fuerza productiva especial de la jornada colectiva es
-una fuerza de trabajo social o común. Obrando simultáneamente con otros
-para un fin común y según plan concertado, el trabajador traspasa los
-límites de su individualidad y desarrolla su potencia como especie.</p>
-
-<p>La reunión de hombres es la condición misma de su acción común, de
-su cooperación. Para que un capitalista pueda emplear al mismo tiempo
-cierto número de asalariados,<span class="pagenum" id="Page_97">p.
-97</span> es necesario que compre a la vez sus fuerzas de trabajo.
-El valor total de estas fuerzas, o cierta suma de salarios por
-día, semana, etc., debe estar reunida en la caja del capitalista
-antes que los obreros estén reunidos en el acto de la producción.
-El número de los cooperantes o la importancia de la cooperación
-depende, por consecuencia, ante todo de la magnitud del capital que
-puede ser adelantado para la compra de fuerzas de trabajo, es decir,
-de la relación en que un solo capitalista dispone de los medios de
-subsistencia de numerosos obreros.</p>
-
-<p>Por otro lado, el incremento de la parte variable del capital
-necesita el de su parte constante; con la cooperación, el valor y la
-cantidad de los medios de producción, materias primeras e instrumentos
-de trabajo, aumentan considerablemente. Cuanto más se desarrollan las
-fuerzas productivas del trabajo, mayor es la cantidad de primeras
-materias que se invierten en un tiempo determinado. La concentración
-de los medios de producción en manos de capitalistas es, pues, la
-condición material de toda cooperación entre asalariados.</p>
-
-<p>Hemos visto en el <a href="#minimum">capítulo decimoprimero</a>
-que el poseedor de dinero necesitaba tener un mínimum de este que lo
-permitiese explotar bastantes obreros para descargarse en ellos de todo
-trabajo manual. Sin esta condición, el pequeño patrón no hubiese podido
-ser sustituido por el capitalista, y la producción no hubiera podido
-revestir la forma de producción capitalista. El mínimum de magnitud del
-capital que debe encontrarse en manos de los particulares, se presenta
-ahora como la concentración de riqueza necesaria para la transformación
-de los trabajos aislados en trabajo colectivo.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span><i>El
-mando en la industria pertenece al capital.</i></p>
-
-<p>En los comienzos del capital, su mando sobre el trabajo tiene un
-carácter casi accidental. El obrero trabaja bajo las órdenes del
-capital en el sentido de que le ha vendido su fuerza por carecer de los
-medios materiales para trabajar por su propia cuenta. Pero desde el
-momento en que hay cooperación entre obreros asalariados, el mando del
-capital se manifiesta como una condición indispensable de la ejecución
-del trabajo. Todo trabajo social o común reclama una dirección que
-armonice las actividades individuales. Un músico que ejecuta un solo
-se dirige a sí propio, pero una orquesta necesita un director. Esta
-función directriz de vigilancia llega a ser la función del capital
-cuando el trabajo que le está subordinado se hace cooperativo, y, como
-función capitalista, adquiere caracteres especiales.</p>
-
-<p>El aguijón poderoso de la producción capitalista es la necesidad de
-hacer valer el capital; su fin determinante es la mayor fabricación
-posible de supervalía, o, lo que es lo mismo, la mayor explotación
-posible de la fuerza de trabajo. A medida que aumenta el número de
-obreros explotados en conjunto, mayor es su fuerza de resistencia
-contra el capitalista y es preciso ejercer una presión más enérgica
-para domar toda resistencia. En manos del capitalista la dirección
-no es solo la función especial que nace de la naturaleza del trabajo
-cooperativo o social, es además, y sobre todo, la función de explotar
-el trabajo social, función que tiene por base el antagonismo inevitable
-entre el explotador y la fuerza que explota. La forma de esta dirección
-llega a ser indefectiblemente despótica. Las formas particulares de
-este despotismo se<span class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span>
-desenvuelven a medida que se desarrolla la cooperación.</p>
-
-<p>El capitalista empieza por dispensarse del trabajo manual. Después,
-cuando aumenta su capital y con este la fuerza colectiva que explota,
-abandona su función de vigilancia inmediata de los obreros y de los
-grupos obreros y la confía a una especie particular de asalariados.
-Cuando llega a encontrarse a la cabeza de un ejército industrial,
-necesita oficiales superiores (directores, gerentes) y oficiales
-inferiores (vigilantes, inspectores, contramaestres) que, durante el
-trabajo, mandan en nombre del capital. El trabajo de la vigilancia se
-convierte en función exclusiva de estos asalariados especiales.</p>
-
-<p>El mando en la industria pertenece al capital, como en los tiempos
-feudales pertenecían a la propiedad territorial la dirección de la
-guerra y la administración de la justicia. Augusto Comte y la escuela
-positivista han intentado demostrar la eterna necesidad de los señores
-del capital; hubieran podido igualmente y con las mismas razones
-demostrar la de los señores feudales.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La fuerza colectiva del trabajo aparece como una
-fuerza propia del&nbsp;capital.</i></p>
-
-<p>El obrero es propietario de su fuerza de trabajo mientras discute el
-precio de venta con el capitalista, y solo puede vender lo que posee,
-su fuerza individual. Así es como el capitalista contrata con uno o
-con cien obreros independientes unos de otros y que podría emplear sin
-hacerlos cooperar. El capitalista paga por separado a cada uno de los
-cien obreros su fuerza de trabajo, pero no paga la fuerza combinada de
-los ciento.</p>
-
-<p>Como personas independientes, los obreros son individuos aislados
-que entran en relación con el mismo capital,<span class="pagenum"
-id="Page_100">p. 100</span> pero no unos con otros. El vínculo entre
-sus funciones individuales, su unidad como cuerpo productor, se
-encuentra fuera de ellos, en el capital que los reúne. Su cooperación
-solo empieza en el acto del trabajo, pero entonces han dejado ya los
-obreros de pertenecerse. Desde que figuran en el trabajo no son más que
-una forma particular de existencia del capital. La fuerza productora
-que los asalariados desarrollan al funcionar como trabajador colectivo
-es, por consecuencia, fuerza productora del capital. La fuerza social
-de trabajo parece ser una fuerza de que por naturaleza está dotado el
-capital, fuerza productora que le pertenece como propia, porque esta
-fuerza social del trabajo nada cuesta al capital, y además porque
-el asalariado la desarrolla, después que su trabajo pertenece al
-capital.</p>
-
-<p>Si la potencia colectiva del trabajo desarrollada por la cooperación
-aparece como fuerza productora del capital, la cooperación aparece como
-forma particular de la producción capitalista; en manos del capital,
-esta socialización del trabajo aumenta las fuerzas productoras solo
-para explotarlas con más provecho.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch14">
- <p><span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIV. División del trabajo y
- manufactura">CAPÍTULO XIV</h2>
- <p class="subh2">DIVISIÓN DEL TRABAJO Y MANUFACTURA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Doble origen de la manufactura. — II.&nbsp; El
- trabajador fraccionario y su utensilio. — III.&nbsp; Las dos formas
- fundamentales de la manufactura. — Mecanismo general de la
- manufactura. — Acción de la manufactura sobre el trabajo. — IV.&nbsp;
- División del trabajo en la manufactura y en la sociedad. — V.&nbsp;
- Carácter capitalista de la manufactura.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Doble origen de la manufactura.</i></p>
-
-<p>El tipo de cooperación que tiene por base la división del trabajo
-reviste en la manufactura su forma clásica, y domina durante el periodo
-manufacturero propiamente dicho, que dura aproximadamente desde
-mediados del siglo <span class="asc">XVI</span> hasta el último tercio
-del <span class="asc">XVIII</span>.</p>
-
-<p>Por una parte, un solo taller puede reunir bajo las órdenes del
-mismo capitalista artesanos de oficios diferentes, por cuyas manos
-debe pasar un producto para quedar enteramente concluido. Un coche
-fue primero el producto de los trabajos de gran número de artesanos
-independientes unos de otros, tales como carreteros, guarnicioneros,
-torneros, pintores, cerrajeros, vidrieros, etc. La manufactura
-carrocera los ha reunido a todos en un mismo local donde trabajan a la
-par; como se hacen muchos carruajes a la vez, cada obrero tiene siempre
-su tarea particular que realizar. Pero bien pronto se introduce una
-modificación esencial. El cerrajero, el carpintero, etc., que solo se
-han ocupado en la fabricación de coches, pierden<span class="pagenum"
-id="Page_102">p. 102</span> poco a poco la costumbre y con ella la
-capacidad de ejercer su oficio en toda su extensión; limitado desde
-este momento a una especialidad de su oficio, su habilidad adquiere la
-forma más propia para este ejercicio circunscrito.</p>
-
-<p>Por otra parte, gran número de obreros, cada uno de los cuales
-fabrica el mismo objeto, pueden ser ocupados al mismo tiempo por el
-mismo capitalista en el mismo taller; esta es la cooperación en su
-forma más sencilla. Cada obrero hace la mercancía entera ejecutando
-sucesivamente las diversas operaciones necesarias. En virtud de
-circunstancias exteriores, un día, en vez de hacer que cada uno de
-los obreros ejecute las diferentes operaciones, se confía cada una
-de estas especialmente a uno entre aquellos, y todas en conjunto
-resultan entonces ejecutadas al mismo tiempo por los cooperadores,
-ejecutando solo una cada uno de ellos en lugar de hacerlas todas
-sucesivamente cada obrero. Realizada esta división accidentalmente la
-vez primera, se repite, muestra sus ventajas y concluye por ser una
-división sistemática del trabajo. De producto individual de un obrero
-independiente que ejecuta una porción de operaciones diversas, la
-mercancía se convierte en el producto social de una reunión de obreros,
-cada uno de los cuales efectúa constantemente la misma operación de
-detalle.</p>
-
-<p>El origen de la manufactura, su procedencia del oficio, presenta,
-pues, un doble aspecto. Por un lado, tiene por punto de partida
-la combinación de oficios diversos e independientes, la cual se
-simplifica hasta reducirlos a la categoría de operaciones parciales y
-complementarias en la producción de la misma mercancía. Por otro lado,
-se apodera de la cooperación de artesanos del mismo género, descompone
-su oficio en sus diferentes operaciones, las<span class="pagenum"
-id="Page_103">p. 103</span> aísla y las hace independientes, de tal
-suerte que cada una de ellas llega a ser la función exclusiva de un
-trabajador que, confeccionando solo una parte de un producto, no es
-más que un trabajador fraccionario. Así, pues, ora combina oficios
-distintos cuyo producto es la obra, ora desarrolla la división del
-trabajo en un oficio. Cualquiera que sea su punto de partida, su forma
-definitiva es la misma: un organismo de producción cuyos miembros son
-hombres.</p>
-
-<p>Para apreciar bien la división del trabajo en la manufactura,
-es esencial no perder de vista los dos puntos siguientes: 1.º, la
-ejecución de las operaciones no deja de depender de la fuerza, de la
-habilidad, de la rapidez del obrero en el manejo de su utensilio;
-por eso cada obrero queda adscrito a una función de detalle, a una
-función fraccionaria por toda su vida; 2.º, la división manufacturera
-del trabajo es una cooperación de género particular; sin embargo, sus
-ventajas dependen principalmente, no de esta forma particular, sino de
-la naturaleza general de la cooperación.</p>
-
-
-<p class="epi">II.&nbsp; <i>El trabajador fraccionario y su utensilio.</i></p>
-
-<p>El obrero fraccionario convierte su cuerpo entero en órgano
-maquinal de una sola operación simple, ejecutada por él durante su
-vida, de suerte que llega a efectuarla con más rapidez que el artesano
-que ejecuta toda una serie de operaciones. Comparada con el oficio
-independiente, la manufactura, compuesta de trabajadores fraccionarios,
-suministra, pues, más productos en menos tiempo; en otros términos,
-aumenta la fuerza productiva del trabajo.</p>
-
-<p>El artesano que tiene que efectuar operaciones diferentes<span
-class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span> debe cambiar bien de lugar
-o bien de instrumentos. El paso de una operación a otra ocasiona
-interrupciones en el trabajo, intervalos improductivos, los cuales
-desaparecen, dejando más tiempo a la producción a medida que, en virtud
-de la división del trabajo, disminuye para cada trabajador el número
-de cambios de operaciones. Por otra parte, este trabajo continuo y
-uniforme concluye por fatigar el organismo, que encuentra alivio y
-solaz en la actividad variada.</p>
-
-<p>Cuando las partes del trabajo dividido llegan a ser funciones
-exclusivas, su método se perfecciona. Cuando se repite constantemente
-un acto simple y se concentra en él la atención, se llega a alcanzar
-por la experiencia el efecto útil deseado con el menor gasto posible
-de fuerza; y como siempre diversas generaciones de obreros viven y
-trabajan al mismo tiempo en los mismos talleres, los procedimientos
-técnicos adquiridos, las llamadas tretas del oficio, se acumulan y se
-transmiten, aumentándose así la potencia productora del trabajo.</p>
-
-<p>La productividad del trabajo no depende solo de la habilidad del
-obrero, sino también de la perfección de sus instrumentos. Una misma
-herramienta puede servir para operaciones distintas; a medida que estas
-operaciones se separan, el utensilio abandona su forma única y se
-subdivide cada vez más en variedades diferentes, cada una de las cuales
-posee una forma propia para un solo uso, pero la más adecuada para este
-uso. El periodo manufacturero simplifica, perfecciona y multiplica los
-instrumentos de trabajo, acomodándolos a las funciones separadas y
-exclusivas de los obreros fraccionarios.</p>
-
-<p>El trabajador fraccionario y su utensilio; tales son los elementos
-simples de la manufactura cuyo mecanismo general vamos a examinar.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span>III.&nbsp;
-<i>Las dos formas fundamentales de la manufactura.</i></p>
-
-<p>La manufactura presenta dos formas fundamentales que, no obstante su
-mezcla accidental, constituyen dos especies esencialmente distintas,
-que desempeñan papeles muy diferentes al ocurrir la transformación
-que después tiene lugar de la manufactura en grande industria. Este
-doble carácter depende de la naturaleza del producto, que debe su
-forma definitiva a un simple ajuste mecánico de productos parciales
-independientes o a una serie de transformaciones ligadas unas a
-otras.</p>
-
-<p>La primera especie suministra productos cuya forma definitiva
-es una simple reunión de productos parciales que hasta pueden ser
-ejecutados como oficios distintos; un producto tipo de esta especie es
-el reloj. El reloj constituye el producto social de un inmenso número
-de trabajadores, tales como los que hacen resortes, esferas, agujas,
-cajas, tornillos, los doradores, etc. Las subdivisiones abundan. Hay,
-por ejemplo, los fabricantes de ruedas (ruedas de latón y ruedas de
-acero separadamente), los que trabajan los muelles, ejes, escape,
-volante, el pulidor de las ruedas y el de los tornillos, el pintor
-de las cifras, el grabador, el pulidor de la caja, etcétera, y, por
-último, el ajustador que reúne estos elementos separados y entrega el
-reloj completamente concluido. Pero estos elementos tan diversos hacen
-enteramente accidental la reunión en un mismo taller de los obreros
-que los preparan: los obreros domiciliarios que ejecutan en sus casas
-estos trabajos de detalle, pero por cuenta de un capitalista, se hacen,
-en efecto, una terrible concurrencia en provecho del capitalista,
-que economiza además los gastos del taller; así, la explotación
-manufacturera<span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span> solo da
-beneficios en circunstancias excepcionales.</p>
-
-<p>La segunda especie de manufactura, su forma perfecta, suministra
-productos que recorren toda una serie de desarrollos graduales; en
-la manufactura de alfileres, por ejemplo, el alambre de latón pasa
-por las manos de un centenar de obreros próximamente, cada uno de los
-cuales efectúa operaciones distintas. Combinando oficios que eran antes
-independientes, una manufactura de este género disminuye el tiempo
-entre las diversas operaciones, y la ganancia en fuerza productiva que
-resulta de esta economía de tiempo depende del carácter cooperativo de
-la manufactura.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Mecanismo general de la manufactura.</i></p>
-
-<p>Antes de llegar a su forma definitiva, el objeto de trabajo, el
-latón, por ejemplo, en la manufactura de alfileres, recorre una serie
-de operaciones que, dado el conjunto de los productos en obra, se
-operan todas simultáneamente; se ve ejecutar a la vez el corte del
-alambre, la preparación de las cabezas, la afiladura de las puntas,
-etc.; el producto aparece así en el mismo momento en todos sus grados
-de transformación.</p>
-
-<p>Como el producto parcial de cada trabajador fraccionario es solo un
-grado particular de desarrollo de la obra completa, el resultado del
-trabajo de uno es el punto de partida del trabajo de otro. El tiempo
-de trabajo necesario para obtener en cada operación parcial el efecto
-útil apetecido, se establece experimentalmente, y el mecanismo total
-de la manufactura funciona con la condición de que en un tiempo dado
-debe obtenerse un resultado determinado. De esta manera, los trabajos
-diversos y complementarios<span class="pagenum" id="Page_107">p.
-107</span> pueden marchar paralelamente y sin interrupción. Esta
-dependencia inmediata en que se encuentran recíprocamente trabajos y
-trabajadores obliga a cada uno a emplear solo el tiempo necesario en su
-función y aumenta por lo mismo el rendimiento del trabajo.</p>
-
-<p>Operaciones diferentes exigen, sin embargo, tiempos desiguales y
-suministran, por lo tanto, en tiempos iguales cantidades desiguales
-de productos parciales. Así, pues, para conseguir que el mismo obrero
-ejecute todos los días una sola operación sin pérdida de tiempo,
-es necesario emplear para operaciones diferentes diverso número de
-obreros: cuatro fundidores, por ejemplo, para dos rompedores y un
-raspador en una manufactura de caracteres de imprenta; en una hora
-el fundidor funde solo 2.000 caracteres, en tanto que el rompedor
-desprende 4.000 y el raspador raspa 8.000 en el mismo espacio de
-tiempo.</p>
-
-<p>Una vez determinado por la experiencia, para una cifra dada de
-producción, el número proporcional más conveniente de obreros en cada
-grupo especial, únicamente puede aumentarse esta cifra aumentando cada
-grupo especial proporcionalmente a su número de trabajadores.</p>
-
-<p>El grupo especial puede componerse no solo de obreros que realizan
-la misma tarea, sino de trabajadores cada uno de los cuales tiene su
-función particular en la confección de un producto parcial. El grupo
-constituye entonces un trabajador colectivo perfectamente organizado.
-Los obreros que le componen forman otros tantos órganos diferentes de
-una fuerza colectiva, que funciona merced a la cooperación inmediata
-de todos. Faltando uno de ellos se paraliza el grupo de que forma
-parte.</p>
-
-<p>Finalmente, de la misma manera que la manufactura proviene en
-parte de una combinación de oficios diferentes,<span class="pagenum"
-id="Page_108">p. 108</span> puede también desarrollarse combinando
-diferentes manufacturas. De este modo, en las fábricas de vidrio
-importantes se fabrican los crisoles de arcilla que se necesitan.
-La manufactura del medio de producción se une a la manufactura del
-producto, y la manufactura del producto a manufacturas en las que este
-entra como primera materia. En este caso, las manufacturas combinadas
-forman secciones de la manufactura total, aunque constituyen actos
-independientes de producción, cada uno de los cuales tiene su división
-distinta del trabajo. A pesar de sus ventajas, la manufactura combinada
-no adquiere verdadera unidad sino después de la transformación de la
-industria manufacturera en industria mecánica.</p>
-
-<p>Con la manufactura se ha desarrollado también en algunos puntos el
-uso de las máquinas, sobre todo para ciertos trabajos preliminares
-sencillos que solo pueden ejecutarse en grande y con un gasto
-considerable de fuerza, tales como la partidura del mineral en los
-establecimientos metalúrgicos. Pero, en general, en el periodo
-manufacturero las máquinas desempeñan un papel secundario.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Acción de la manufactura sobre el trabajo.</i></p>
-
-<p>El trabajador colectivo formado por la combinación de gran número
-de obreros fraccionarios constituye el mecanismo propio del periodo
-manufacturero.</p>
-
-<p>Las diversas operaciones que el productor individual de una
-mercancía ejecuta sucesivamente y que se confunden en el conjunto de
-su trabajo, exigen cualidades de diferente índole. En una necesita
-emplear más habilidad, en otra más fuerza, en una tercera más atención,
-etcétera, y el mismo individuo no posee todas estas facultades en
-grado igual. Una vez separadas y hechas independientes las distintas
-operaciones, los obreros son clasificados<span class="pagenum"
-id="Page_109">p. 109</span> según las facultades que dominan en cada
-uno de ellos. De esta suerte, el trabajador colectivo posee todas
-las facultades productivas requeridas, que no es posible encontrar
-reunidas en el trabajador individual, y las gasta lo más económica y
-útilmente posible, empleando a las individualidades que componen solo
-en funciones adecuadas a sus cualidades. Considerado como miembro del
-trabajador colectivo, el trabajador fraccionario llega a ser tanto más
-perfecto cuanto más incompleto es.</p>
-
-<p>El hábito de una función única le convierte en órgano infalible y
-maquinal de esta función, al mismo tiempo que el conjunto del mecanismo
-le obliga a obrar con la regularidad de una pieza de máquina.</p>
-
-<p>Siendo las funciones del trabajador colectivo más o menos simples,
-más o menos elevadas, sus órganos, es decir, las fuerzas individuales
-de trabajo, deben ser también más o menos simples, más o menos
-desarrolladas; poseen, por consecuencia, valores distintos. De esta
-suerte, para responder a la jerarquía de las funciones, la manufactura
-crea una jerarquía de fuerzas de trabajo, a la cual corresponde una
-gradación de salarios.</p>
-
-<p>Todo acto de producción exige ciertos trabajos de que cualquiera es
-capaz; esos trabajos son separados de las operaciones principales que
-los necesitan y convertidos en funciones exclusivas. La manufactura
-produce, pues, en cada oficio que entra en su dominio una categoría de
-simples peones o braceros. Si bien desarrolla la especialidad aislada
-hasta el punto de hacer de ella una habilidad excesiva a expensas
-de la potencia del trabajo integral, empieza también por hacer una
-especialidad de la falta de todo desarrollo. Al lado de la gradación
-jerárquica se constituye una división simple de los trabajadores en
-hábiles e inhábiles.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_110">p. 110</span>Para estos últimos
-son nulos los gastos de aprendizaje; para los primeros son menores
-que los que supone el oficio aprendido en su conjunto; en ambos casos
-la fuerza de trabajo pierde de su valor. La pérdida relativa de valor
-de la fuerza de trabajo, que depende de la disminución o desaparición
-de los gastos de aprendizaje, ocasiona un aumento de supervalía; en
-efecto, todo lo que aminora el tiempo necesario para la producción de
-la fuerza de trabajo acrecienta por este mismo hecho el dominio del
-sobretrabajo.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>División del trabajo en la manufactura y en la
-sociedad.</i></p>
-
-<p>Examinemos ahora la relación entre la división manufacturera del
-trabajo y su división social, distribución de los individuos entre las
-diversas profesiones, la cual forma la base general de toda producción
-mercantil.</p>
-
-<p>Si nos limitamos a considerar el trabajo en sí, se puede designar
-la separación de la producción social en sus grandes ramas, industria,
-agricultura, etc., con el nombre de división del trabajo en general;
-la separación de estos grandes géneros de producción en especies
-y variedades bajo el de división del trabajo en particular; y,
-por último, la división en el taller con el nombre de trabajo en
-detalle.</p>
-
-<p>De la misma manera que la división del trabajo en la manufactura
-supone como base material cierto número de obreros ocupados a la vez,
-así también la división del trabajo en la sociedad supone una población
-bastante numerosa y bastante compacta que corresponde a la aglomeración
-de los obreros en el taller.</p>
-
-<p>La división manufacturera del trabajo no se arraiga sino allí
-donde su división social ha llegado ya a cierto<span class="pagenum"
-id="Page_111">p. 111</span> grado de desarrollo, y como resultado
-desarrolla y multiplica esta última, subdividiendo una profesión con
-arreglo a la variedad de sus operaciones y organizando estas diferentes
-operaciones en oficios distintos.</p>
-
-<p>A pesar de las semejanzas y relaciones que existen entre la división
-del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller,
-existe entre ellas una diferencia esencial.</p>
-
-<p>La semejanza resulta patente allí donde diversas ramas de industria
-están unidas por lazo íntimo. El ganadero, por ejemplo, produce pieles;
-el curtidor las convierte en cuero; el zapatero con el cuero hace
-zapatos. En esta división social del trabajo, como en la división
-manufacturera, cada uno suministra un producto gradual, y el último
-producto es la obra colectiva de trabajos especiales.</p>
-
-<p>Pero ¿qué es lo que constituye la relación entre los trabajos
-independientes del ganadero, del curtidor y del zapatero? El ser
-mercancías sus productos respectivos. Y, por el contrario, ¿cuál
-es el carácter propio de la división manufacturera del trabajo? El
-no producir mercancías los trabajadores, siendo solo mercancías su
-producto colectivo. La división manufacturera del trabajo supone
-una concentración de medios de producción en manos del capitalista;
-la división social del trabajo supone la dispersión de los medios
-de producción entre gran número de productores comerciantes,
-independientes unos de otros. Mientras que en la manufactura la
-proporción indicada por la experiencia determina el número de obreros
-afectos a cada función particular, el acaso y lo arbitrario imperan
-de la manera más desarreglada en la distribución de los productores
-y de sus medios de producción entre las diversas ramas del trabajo
-social.<span class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span> Los
-diferentes ramos de la producción se ensanchan o reducen según las
-oscilaciones de los precios del mercado, pero tienden, sin embargo,
-a buscar el equilibrio por la presión de las catástrofes. Pero
-esta tendencia a equilibrarse no es más que una reacción contra la
-destrucción continua de este equilibrio.</p>
-
-<p>La división manufacturera del trabajo supone la autoridad absoluta
-del capitalista sobre hombres transformados en simples miembros de
-un mecanismo que le pertenece. La división social del trabajo pone
-frente a frente a productores que no conocen más autoridad que la de
-la concurrencia ni otra fuerza que la presión que sobre ellos ejercen
-sus intereses recíprocos. ¡Y esa conciencia burguesa, que preconiza
-la división manufacturera del trabajo, es decir, la condenación
-perpetua del trabajador a una operación de detalle y su subordinación
-absoluta al capitalista, levanta el grito y se indigna cuando se
-habla de intervención, de reglamentación, de organización regular de
-la producción! Denuncia toda tentativa de este género como un ataque
-contra los derechos de la propiedad y de la libertad. «¿Queréis,
-pues, convertir la sociedad en una fábrica?» vociferan entonces esos
-partidarios entusiastas del sistema de fábrica. A lo que parece, el
-sistema de las fábricas solo es bueno para los proletarios. La anarquía
-en la división social y el despotismo en la división manufacturera del
-trabajo caracterizan la sociedad burguesa.</p>
-
-<p>En tanto que la división social del trabajo, con o sin cambio de
-mercancías, pertenece a las formas económicas de las sociedades más
-diversas, la división manufacturera es una creación especial del
-sistema de producción capitalista.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span>V.&nbsp;
-<i>Carácter capitalista de la manufactura.</i></p>
-
-<p>Con la manufactura y la división del trabajo, el número mínimo de
-obreros que un capitalista debe emplear le es impuesto por la división
-del trabajo establecido; para obtener las ventajas de una división
-mayor necesita aumentar su personal, y hemos visto que el aumento debe
-recaer al mismo tiempo, según proporciones determinadas, sobre todos
-los grupos del taller. Este acrecentamiento de la parte del capital
-consagrada a la compra de fuerzas de trabajo, de la parte variable,
-necesita naturalmente el de la parte constante, anticipos en medios de
-producción y, sobre todo, en primeras materias. La manufactura aumenta,
-por lo tanto, el mínimum de dinero indispensable al capitalista.</p>
-
-<p>La manufactura revoluciona totalmente el sistema de trabajo
-individual y ataca en su raíz a la fuerza de trabajo. Estropea al
-trabajador, hace de él algo monstruoso activando el desarrollo
-artificial de su destreza de detalle, en perjuicio de su desarrollo
-general. El individuo queda convertido en resorte automático de
-una operación exclusiva. Si adquiere destreza en detrimento de su
-inteligencia, los conocimientos, el desarrollo intelectual, que
-desaparecen en él, se concentran en otros como un poder que le domina,
-poder alistado al servicio del capital.</p>
-
-<p>En el principio, el obrero vende al capital su fuerza de trabajo
-solo porque le faltan los medios materiales de producción. Desde el
-momento que en lugar de poseer todo un oficio, de saber ejecutar
-las diversas operaciones que concurren a la producción de una
-obra, tiene el obrero necesidad de la cooperación de mayor o menor
-número de compañeros para que la única función de detalle que<span
-class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span> es capaz de realizar sea
-eficaz; cuando, en una palabra, es solo un accesorio que aislado no
-tiene utilidad, no puede obtener servicio formal de su fuerza de
-trabajo si no la vende. Para poder funcionar necesita un medio social
-que solo existe en el taller del capitalista.</p>
-
-<p>La cooperación fundada en la división del trabajo, es decir,
-en la manufactura, es en sus principios una operación espontánea
-o inconsciente. En cuanto adquiere alguna consistencia y base
-suficientemente amplia, llega a ser la forma reconocida y metódica de
-la producción capitalista.</p>
-
-<p>La división del trabajo, que se desenvuelve experimentalmente, es
-tan solo un método particular de aumentar el rendimiento del capital a
-expensas del trabajador. Aumentando las fuerzas productivas del trabajo
-crea circunstancias nuevas que aseguran la dominación del capital
-sobre el trabajo. Se presenta, pues, como un progreso histórico,
-periodo necesario en la formación económica de la sociedad y como medio
-civilizado y refinado de explotar.</p>
-
-<p>En tanto que la manufactura es la forma dominante del sistema de
-producción capitalista, la realización de las tendencias dominadoras
-del capital encuentra, sin embargo, obstáculos. La habilidad en el
-oficio queda siendo, a pesar de todo, la base de la manufactura; los
-obreros hábiles son los más numerosos y no se puede prescindir de
-ellos; tienen, por consiguiente, cierta fuerza de resistencia; el
-capital tiene que luchar constantemente contra su insubordinación.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch15">
- <p><span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XV. Maquinismo y grande industria">CAPÍTULO XV</h2>
- <p class="subh2">MAQUINISMO Y GRANDE INDUSTRIA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Desarrollo del maquinismo. — Desarrollo de la
- grande industria. — II.&nbsp; Valor transmitido por la máquina al producto.
- — III.&nbsp; Trabajo de las mujeres y de los niños. — Prolongación de la
- jornada de trabajo. — El trabajo más intensificado. — IV.&nbsp; La fábrica.
- — V.&nbsp; Lucha entre el trabajador y la máquina. — VI.&nbsp; La teoría de la
- compensación. — VII.&nbsp; Los obreros alternativamente rechazados de la
- fábrica y atraídos por ella. — VIII.&nbsp; Supresión de la cooperación
- fundada en el oficio y en la división del trabajo. — Reacción de la
- fábrica sobre la manufactura y el trabajo a domicilio. — Paso de la
- manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande industria.
- — IX.&nbsp; Contradicción entre la naturaleza de la grande industria y
- su forma capitalista. — La fábrica y la instrucción. — La fábrica
- y la familia. — Consecuencias revolucionarias de la legislación de
- fábrica. — X.&nbsp; Grande industria y agricultura.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Desarrollo del maquinismo.</i></p>
-
-<p>Como todo desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, el empleo
-capitalista de las máquinas solo tiende a disminuir el precio de las
-mercancías y, por consecuencia, a aminorar la parte de la jornada en
-que el obrero trabaja para sí mismo, a fin de prolongar la otra parte
-en que trabaja para el capitalista; es, como la manufactura, un método
-particular para fabricar supervalía relativa.</p>
-
-<p>La fuerza de trabajo en la manufactura y el instrumento de trabajo
-en la producción mecánica son los puntos de partida de la revolución
-industrial. Por lo tanto,<span class="pagenum" id="Page_116">p.
-116</span> es necesario estudiar de qué modo el instrumento de trabajo
-se ha convertido de utensilio en máquina, precisando así la diferencia
-que existe entre la máquina y el instrumento manual.</p>
-
-<p>Todo mecanismo desarrollado se compone de tres partes esencialmente
-distintas: motor, transmisión y máquina de operación.</p>
-
-<p>El motor da el impulso a todo el mecanismo. Engendra su propia
-fuerza de movimiento, como la máquina de vapor, o recibe el impulso de
-una fuerza natural exterior, como la rueda hidráulica lo recibe de un
-salto de agua y el aspa de un molino de viento de las corrientes de
-aire.</p>
-
-<p>La transmisión compuesta de volantes, correas, poleas, etcétera,
-lo distribuye, lo cambia de forma si es necesario y lo transmite a la
-máquina de operación, a la máquina-utensilio. El motor y la transmisión
-existen solo, en efecto, para comunicar a la máquina-utensilio el
-movimiento que la hace actuar sobre el objeto de trabajo y cambiar su
-forma.</p>
-
-<p>Examinando la máquina-utensilio, encontramos en grande, aunque
-bajo formas modificadas, los aparatos e instrumentos que emplea el
-artesano o el obrero manufacturero; pero de instrumentos manuales del
-hombre se han convertido en instrumentos mecánicos de una máquina. La
-máquina-utensilio es, pues, un mecanismo que, recibiendo el movimiento
-conveniente, ejecuta con sus instrumentos las mismas operaciones que el
-trabajador ejecutaba antes con instrumentos semejantes.</p>
-
-<p>Desde que el instrumento, fuera ya de la mano del hombre, es
-manejado por un mecanismo, la máquina-utensilio reemplaza a la simple
-herramienta y realiza una revolución aun cuando el hombre continúe
-impulsándola<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span>
-sirviendo de motor. Porque el número de utensilios que el hombre puede
-manejar al mismo tiempo está limitado por el número de sus propios
-órganos: si el hombre solo posee dos manos para tener agujas, la
-máquina de hacer medias, movida por un hombre, hace puntos con muchos
-millares de agujas; el número de utensilios o herramientas que una sola
-máquina pone en actividad a la vez, se ha emancipado, por lo tanto, del
-límite orgánico que no podía traspasar el utensilio manual.</p>
-
-<p>Hay instrumentos que muestran claramente el doble papel del obrero
-como simple motor y como ejecutor de la mano de obra propiamente dicha.
-Elijamos como ejemplo el torno: el pie obra sobre el pedal como motor
-mientras las manos hilan trabajando con el huso. De esta última parte
-del instrumento, órgano de la operación manual, se apodera en primer
-término la revolución industrial, dejando al hombre, a la vez que la
-nueva tarea de vigilar la máquina, el papel puramente mecánico de
-motor.</p>
-
-<p>La máquina, punto de partida de la revolución industrial, reemplaza,
-pues, al operario que maneja una herramienta, con un mecanismo que
-trabaja a la vez con muchos utensilios semejantes y que recibe el
-impulso de una fuerza única, sea cualquiera la forma de esta fuerza.
-Esta máquina-utensilio no es, sin embargo, más que el elemento simple
-de la producción mecánica.</p>
-
-<p>Al llegar a cierto punto, solo es posible aumentar las dimensiones
-de la máquina de operación y el número de sus utensilios cuando
-se dispone de una fuerza impulsiva superior a la del hombre, sin
-contar con que el hombre es un agente muy imperfecto cuando se
-trata de producir un movimiento continuo y uniforme. De este modo,
-al ser sustituido el utensilio por una máquina movida por<span
-class="pagenum" id="Page_118">p. 118</span> el hombre, se hizo
-necesario en seguida reemplazar al hombre en el papel de motor por
-otras fuerzas naturales.</p>
-
-<p>Recurriose al caballo, al viento y al agua; pero tan solo en la
-máquina de vapor de Watt se encontró un motor capaz de engendrar por
-sí mismo su propia fuerza motriz consumiendo agua y carbón, y cuyo
-ilimitado grado de potencia es regulado perfectamente por el hombre.
-Además, no siendo condición precisa que este motor funcione en los
-lugares especiales donde se encuentra la fuerza motriz natural, como
-ocurre con el agua, puede transportarse e instalarse allí donde se
-reclame su acción.</p>
-
-<p>Una vez emancipado el motor de los límites de la fuerza humana, la
-máquina-utensilio, que inauguró la revolución industrial, desciende
-a la categoría de simple órgano del mecanismo de operación. Un solo
-motor puede poner en movimiento muchas máquinas-utensilio. El conjunto
-del mecanismo productivo presenta entonces dos formas distintas: o
-la cooperación de muchas máquinas semejantes, como en el tejido, por
-ejemplo, o una combinación de máquinas diferentes, como ocurre en la
-filatura.</p>
-
-<p>En el primer caso, el producto es fabricado por completo por la
-misma máquina-utensilio, que ejecuta todas las operaciones; y la forma
-propia del taller fundado en el empleo de las máquinas, la fábrica, se
-presenta en primer término como una aglomeración de máquinas-utensilio
-de la misma especie, que funcionan a la vez en el mismo local. Así,
-una fábrica de tejidos está formada por la reunión de muchos telares
-mecánicos. Pero existe aquí una verdadera unidad técnica en cuanto
-estas numerosas máquinas-utensilio reciben uniformemente su impulso de
-un motor común. Así como numerosos utensilios forman los órganos de una
-máquina-utensilio,<span class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span>
-así también numerosas máquinas-utensilio forman otros tantos órganos
-semejantes de un mismo mecanismo motor.</p>
-
-<p>En el segundo caso, cuando el objeto de trabajo tiene que recorrer
-una serie de transformaciones graduales, el sistema de maquinismo
-realiza estas transformaciones merced a máquinas diferentes, aunque
-combinadas unas con otras. La cooperación por división del trabajo,
-que caracteriza a la manufactura, surge aquí también como combinación
-de máquinas de operación fraccionarias. Sin embargo, se manifiesta
-inmediatamente una diferencia esencial: la división manufacturera del
-trabajo debe tener en cuenta los límites de las fuerzas humanas y solo
-puede establecerse con arreglo a la posibilidad manual de las diversas
-operaciones parciales; la producción mecánica, al contrario, emancipada
-de los límites de las fuerzas humanas, funda la división en muchas
-operaciones de un acto de producción, en el análisis de los principios
-constitutivos y de los estados sucesivos de este acto, mientras que
-la cuestión de ejecución se resuelve por medio de la mecánica, etc.
-Así como en la manufactura la cooperación inmediata de los obreros
-encargados de operaciones parciales exige un número proporcional y
-determinado de obreros en cada grupo, así también, en la combinación de
-máquinas diferentes, la ocupación continua de unas máquinas parciales
-por otras, suministrando cada una a la que la sigue el objeto de su
-trabajo, crea una relación determinada entre su número, su dimensión,
-su velocidad y el número de obreros que se debe emplear en cada
-categoría.</p>
-
-<p>Sea cualquiera su forma, el sistema de máquinas-utensilio que
-marchan solas bajo el impulso recibido por transmisión de un motor
-central que engendra su propia fuerza motriz, es la expresión más
-desarrollada del maquinismo<span class="pagenum" id="Page_120">p.
-120</span> productivo. La máquina aislada ha sido sustituida por
-un monstruo mecánico cuyos gigantescos miembros llenan edificios
-enteros.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Desarrollo de la gran industria.</i></p>
-
-<p>La división manufacturera del trabajo dio origen al taller de
-construcción donde se fabricaban los instrumentos de trabajo y los
-aparatos mecánicos ya empleados en algunas manufacturas. Este taller,
-con sus obreros hábiles mecánicos, permitió aplicar los grandes
-inventos, y en él se construyeron las máquinas. A medida que se
-multiplicaron los inventos y los pedidos de máquinas, su construcción
-se dividió en ramos variados e independientes, desarrollándose en cada
-uno de ellos la división del trabajo. La manufactura constituye, pues,
-históricamente la base técnica de la gran industria.</p>
-
-<p>Las máquinas suministradas por la manufactura hacen que esta
-sea reemplazada por la gran industria. Pero al extenderse, la gran
-industria modifica la construcción de las máquinas, que es su base
-técnica, y la subordina a su nuevo principio, el empleo de las
-máquinas.</p>
-
-<p>Así como la máquina-utensilio es mezquina mientras el hombre la
-mueve y de la misma manera que el sistema mecánico progresa lentamente
-en tanto que las fuerzas motoras tradicionales, animal, viento y aun
-agua, no son reemplazadas por el vapor, así también la gran industria
-marcha con lentitud mientras que la máquina debe su existencia a la
-fuerza y a la habilidad humanas y depende de la fuerza muscular, del
-golpe de vista y de la destreza manual del obrero.</p>
-
-<p>No es esto todo. La transformación del sistema de producción en un
-ramo de la industria, entraña una transformación<span class="pagenum"
-id="Page_121">p. 121</span> en otro. Los medios de comunicación y de
-transporte, insuficientes para el aumento de producción, tuvieron que
-adaptarse a las exigencias de la gran industria (caminos de hierro,
-paquebotes transatlánticos). Las enormes masas de hierro que por efecto
-de esto fue preciso preparar necesitaron monstruosas máquinas, cuya
-creación era imposible para el trabajo manufacturero.</p>
-
-<p>La grande industria se vio, pues, en la necesidad de dirigirse a su
-medio característico de producción, a la misma máquina, para producir
-otras máquinas; de este modo se creó una base técnica en armonía con su
-principio.</p>
-
-<p>Teníase ya en la máquina de vapor un motor susceptible de cualquier
-grado de potencia; pero para conseguir fabricar máquinas con máquinas
-hacía falta producir mecánicamente las formas perfectas geométricas
-tales como el círculo, el cono, la esfera, que exigen ciertas partes de
-las máquinas. Este problema quedó resuelto a principios de este siglo
-con la invención del <i>chariot</i> en el torno, que poco después pudo
-moverse por sí solo; este accesorio del torno permite producir las
-formas geométricas que se deseen con un grado de exactitud, facilidad
-y rapidez que la experiencia acumulada no consigue nunca dar a la mano
-del obrero más hábil.</p>
-
-<p>Pudiendo desde este momento extenderse libremente, la gran industria
-hace del carácter cooperativo del trabajo una necesidad técnica
-impuesta por la naturaleza misma de su medio; crea un organismo de
-producción que el obrero encuentra en el taller como condición material
-ya dispuesta de su trabajo. El capital se presenta ante él bajo una
-forma nueva y mucho más temible, la de un monstruoso autómata, a cuyo
-lado la fuerza del obrero individual es casi nula.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_122">p. 122</span>II.&nbsp;
-<i>Valor transmitido por la máquina al producto.</i></p>
-
-<p>Hemos visto que las fuerzas productivas que resultan de la
-cooperación y de la división del trabajo no cuestan nada al capital.
-Estas son las fuerzas naturales del trabajo social. Tampoco cuestan
-nada las fuerzas físicas apropiadas para la producción, tales como
-el agua, el vapor, etc.; pero para utilizarlas hacen falta ciertos
-aparatos preparados por el hombre: para explotar la fuerza motriz del
-agua hace falta una rueda hidráulica, para explotar la elasticidad del
-vapor es necesaria una máquina.</p>
-
-<p>Si bien es desde luego evidente que la industria mecánica acrecienta
-de un modo maravilloso la productividad del trabajo, surge la duda de
-si el empleo de las máquinas economiza más trabajo del que cuestan su
-construcción y entretenimiento.</p>
-
-<p>Como cualquiera otro elemento del capital constante, que es la parte
-adelantada en medios de producción, la máquina no produce valor y
-únicamente transmite el suyo al artículo que fabrica. Pero la máquina,
-ese medio de trabajo de la gran industria, es muy costosa comparada con
-los medios de trabajo del oficio y de la manufactura.</p>
-
-<p>Aunque la máquina es utilizada siempre por completo para la creación
-de un producto, es decir, como elemento de producción, es consumida
-solamente por fracciones para la formación del valor, esto es, como
-elemento de valor. En efecto, una vez creado el producto, la máquina
-subsiste aún; ha servido toda ella para crearlo, pero no desaparece
-en esa creación, sino que continúa en disposición de volver a empezar
-para un nuevo producto. Nunca da más valor del que su desgaste la
-hace perder por término medio. Existe, pues, una gran diferencia
-entre el<span class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> valor de
-la máquina y el valor que transmite a su producto, entre la máquina
-elemento de valor y la máquina elemento de producción. Como una máquina
-funciona durante prolongados periodos de trabajo y su desgaste y
-consumo diarios se reparten entre inmensas cantidades de productos,
-cada uno de sus productos solo absorbe una pequeñísima porción de su
-valor y absorbe tanto menos cuanto más productiva es la máquina.</p>
-
-<p>Dada la proporción en que la máquina se gasta y transmite valor al
-producto, la magnitud del valor transmitido depende del valor primitivo
-de la máquina. Cuanto menos trabajo contiene, menor es su valor y menor
-es el que añade al producto.</p>
-
-<p>Es evidente que hay un simple cambio de lugar de trabajo; si en la
-producción de una máquina se ha gastado tanto tiempo de trabajo como
-economiza su uso, no disminuye la cantidad total de trabajo que exige
-la producción de una mercancía y, por lo tanto, no baja el valor de
-esta. Pero el que la compra de una máquina cueste tanto como la compra
-de las fuerzas de trabajo que reemplaza, no impide que disminuya el
-valor transmitido al producto, pues en este caso la máquina reemplaza
-más tiempo de trabajo del que representa ella misma. En efecto, el
-precio de la máquina expresa su valor, esto es, equivale a todo el
-tiempo de trabajo contenido en ella, sea cualquiera la división que de
-este tiempo se haga en trabajo necesario y sobretrabajo, en tanto que
-el mismo precio pagado a los obreros a quienes reemplaza no equivale a
-todo el tiempo de trabajo que suministran, y solamente es igual a una
-parte de este tiempo, a su tiempo de trabajo necesario.</p>
-
-<p>Considerado exclusivamente como medio de hacer el producto más
-barato, el empleo de las máquinas encuentra<span class="pagenum"
-id="Page_124">p. 124</span> un límite: es necesario que el tiempo de
-trabajo gastado en su producción sea menor que el tiempo de trabajo
-suprimido por su uso.</p>
-
-<p>El capitalista encuentra para el empleo de las máquinas un límite
-todavía más reducido. Lo que paga no es trabajo, sino fuerza de
-trabajo, y aun el salario real del trabajador es muchas veces inferior
-al valor de su fuerza. Así, el capitalista se guía en sus cálculos
-por la diferencia que hay entre el precio de las máquinas y el de
-las fuerzas de trabajo que estas pueden inutilizar. Esta diferencia
-es la que determina el precio de costo y le decide a emplear o no la
-máquina; en efecto, desde su punto de vista, la ganancia proviene de la
-disminución del trabajo que paga y no del trabajo que emplea.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>Trabajo de las mujeres y de los niños.</i></p>
-
-<p>Haciendo inútil el trabajo muscular, la máquina permite emplear
-obreros de poca fuerza física, pero cuyos miembros son tanto más
-flexibles cuanto menos desarrollo tienen. Cuando el capital se apoderó
-de la máquina, su grito fue: ¡trabajo de mujeres, trabajo de niños!
-La máquina, medio poderoso de aminorar los trabajos del hombre, se
-convirtió en seguida en medio de aumentar el número de asalariados.
-Doblegó bajo la vara del capital a todos los miembros de la familia sin
-distinción de edad ni de sexo. El trabajo forzado de todos en provecho
-del capital usurpó el tiempo de los juegos de la niñez y reemplazó al
-trabajo libre, que tenía por objeto el sostenimiento de la familia.</p>
-
-<p>El valor de la fuerza de trabajo estaba determinado por los gastos
-de sostenimiento del obrero y de su familia. Lanzando a la familia en
-el mercado y distribuyendo así<span class="pagenum" id="Page_125">p.
-125</span> entre muchas fuerzas el valor de una sola, la máquina la
-rebaja. Puede suceder que las cuatro fuerzas, por ejemplo, que una
-familia obrera vende al presente le produzcan más que antes la sola
-fuerza de su jefe, pero también son cuatro jornadas de trabajo en
-lugar de una; ahora, es preciso que en vez de una sean cuatro las
-personas que suministran al capital no solamente trabajo, sino también
-sobretrabajo para que viva una sola familia. Así es cómo la máquina,
-al aumentar la materia humana explotable, eleva a la vez el grado de
-explotación.</p>
-
-<p>El empleo capitalista del maquinismo desnaturaliza profundamente el
-contrato cuya primera condición era que capitalista y obrero debían
-tratar entre sí como personas libres, ambos comerciantes, poseedor el
-uno de dinero o de medios de producción y el otro de fuerza de trabajo.
-Todo esto queda destruido desde el momento que el capitalista compra
-mujeres y niños. El obrero vendía antes su propia fuerza de trabajo,
-de la cual podía disponer libremente; ahora vende mujer e hijos y se
-convierte en mercader de esclavos.</p>
-
-<p>Por la anexión al personal de trabajo de una masa considerable de
-niños y mujeres, la máquina consiguió por fin romper la resistencia
-que el trabajador varón oponía aún en la manufactura al despotismo del
-capital. La facilidad aparente del trabajo con la máquina y el elemento
-más manejable y más dócil de las mujeres y de los niños le ayudan en su
-obra de avasallamiento.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Prolongación de la jornada de trabajo.</i></p>
-
-<p>La máquina crea condiciones nuevas que permiten al capital soltar
-el freno a su tendencia constante de prolongar<span class="pagenum"
-id="Page_126">p. 126</span> la jornada de trabajo y motivos nuevos que
-aumentan aún su sed de trabajo ajeno.</p>
-
-<p>Cuanto más largo es el periodo durante el cual funciona la máquina,
-mayor es la masa de productos entre la cual se distribuye el valor
-que aquella transmite, y menor es la parte que corresponde a cada
-mercancía. Empero, el periodo de vida activa de la máquina está
-evidentemente determinado por la duración de la jornada de trabajo
-multiplicada por el número de jornadas durante las cuales presta
-servicio.</p>
-
-<p>El desgaste material de las máquinas se presenta bajo un doble
-aspecto. Por una parte se desgastan por su empleo y por otra por su
-inacción, como una espada se toma de orín en la vaina. Tan solo por
-el uso se gastan útilmente, mientras que se desgastan en balde por la
-falta de uso, y por esto se procura aminorar el tiempo de inacción; si
-es posible, se la hace trabajar de día y de noche.</p>
-
-<p>La máquina se halla además sujeta a lo que se podría llamar su
-desgaste moral. Aunque se encuentre en muy buen estado pierde de su
-valor por la construcción de máquinas perfeccionadas que vienen a
-hacerle concurrencia. El peligro de su desgaste moral es tanto menor
-cuanto más corto es su periodo de desgaste físico, y es evidente que
-una máquina se desgasta tanto más pronto cuanto más larga es la jornada
-de trabajo.</p>
-
-<p>La prolongación de la jornada permite acrecentar la producción sin
-aumentar la parte de capital representada por los edificios y las
-máquinas; por consecuencia, aumenta la supervalía y disminuyen los
-gastos necesarios para obtenerla. Por otra parte, el desarrollo de la
-producción mecánica obliga a anticipar una parte cada vez mayor de
-capital en medios de trabajo, en máquinas, etc.,<span class="pagenum"
-id="Page_127">p. 127</span> y cada interrupción del tiempo de trabajo
-hace inútil, mientras dura, ese capital cada vez más considerable. La
-menor interrupción posible, una prolongación creciente de la jornada de
-trabajo es, pues, lo que desea el capitalista.</p>
-
-<p>Hemos visto en el <a href="#suma">capítulo undécimo</a> que la suma
-de supervalía está determinada por la magnitud del capital variable o,
-en otros términos, por el número de obreros empleados a la vez y por
-el tipo de la supervalía. Pero si la industria mecánica disminuye el
-tiempo de trabajo necesario para la reproducción del trabajo pagado
-y aumenta así el tipo de la supervalía, solo obtiene este resultado
-sustituyendo los obreros por máquinas, es decir, disminuyendo el
-número de obreros ocupados por un capital determinado; transforma en
-máquinas, en capital constante que no produce supervalía, una parte del
-capital que, gastada anteriormente en fuerzas de trabajo, la producía.
-El empleo de las máquinas con el objeto de aumentar la supervalía
-encierra, pues, una contradicción: por la disminución del tiempo de
-trabajo necesario aumenta el tipo de la supervalía; por la disminución
-del número de obreros para un capital dado, disminuye la suma de la
-supervalía. Esta contradicción conduce instintivamente al capitalista
-a prolongar la jornada de trabajo todo lo posible, a fin de compensar
-la disminución del número proporcional de los obreros explotados con el
-aumento de su sobretrabajo, con el grado de su explotación.</p>
-
-<p>La máquina en manos del capital crea, por consecuencia, motivos
-nuevos y poderosos para prolongar desmesuradamente la jornada de
-trabajo. Alistando bajo las órdenes del capital elementos de la clase
-obrera, mujeres y niños, antes respetados, y dejando disponibles los
-obreros<span class="pagenum" id="Page_128">p. 128</span> reemplazados
-por la máquina, produce una población obrera superabundante que se
-ve obligada a dejarse dictar la ley. De ahí el fenómeno económico de
-que la máquina, medio el más eficaz de aminorar el tiempo de trabajo,
-se convierta, merced a un giro extraño, en el medio más infalible de
-transformar la vida entera del trabajador y de su familia en tiempo
-consagrado a dar valor al capital.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El trabajo más intensificado.</i></p>
-
-<p>La prolongación exagerada del trabajo cotidiano que lleva consigo la
-máquina en manos capitalistas y el menoscabo de la clase obrera, que
-es su consecuencia, acaban por producir una reacción de la sociedad,
-la cual, sintiéndose amenazada hasta en las raíces de su existencia,
-decreta límites legales a la jornada. Desde que la rebelión cada vez
-mayor de la clase obrera obligó al Estado a imponer una jornada normal,
-el capital procuró ganar por un aumento de la cantidad de trabajo
-gastada en el mismo tiempo lo que se le prohibía obtener por una
-multiplicación progresiva de las horas de trabajo.</p>
-
-<p>Con la reducción legal de la jornada, el obrero se vio precisado a
-gastar, mediante un esfuerzo superior de su fuerza, más actividad en
-el mismo tiempo. Desde este momento se empieza a valuar la magnitud
-del trabajo de una manera doble, según su duración y según su grado
-de intensidad. ¿Cómo se obtiene en el mismo tiempo un gasto mayor de
-fuerza vital? ¿Cómo se hace más intenso el trabajo?</p>
-
-<p>Este resultado de la reducción de la jornada dimana de una ley
-evidente, según la cual la capacidad de acción de toda fuerza animal
-es tanto mayor cuanto más corto<span class="pagenum" id="Page_129">p.
-129</span> es el tiempo durante el cual obra. En ciertos límites se
-gana en eficacia lo que se pierde en duración.</p>
-
-<p>En el momento que la legislación aminora la jornada de trabajo, la
-máquina se convierte en las manos del capitalista en medio sistemático
-de arrancar en cada instante más labor. Pero para que el maquinismo
-ejerza esta presión superior sobre sus servidores humanos, es necesario
-perfeccionarle continuamente; cada perfeccionamiento del sistema
-mecánico se convierte en nuevo medio de explotación, a la vez que la
-reducción de la jornada obliga al capitalista a sacar de los medios de
-producción, tirantes hasta el extremo, el mayor efecto posible, si bien
-economizando gastos.</p>
-
-
-<p class="epi" id="cuarto">IV.&nbsp; <i>La fábrica.</i></p>
-
-<p>Acabamos de estudiar el fundamento de la fábrica, el maquinismo, y
-la reacción inmediata de la industria mecánica sobre el trabajador;
-examinemos ahora la fábrica.</p>
-
-<p>La fábrica moderna puede ser representada como un enorme autómata
-compuesto de numerosos órganos mecánicos e intelectuales —máquinas y
-obreros— que obran de concierto y sin interrupción para producir un
-mismo objeto, estando subordinados todos estos órganos a una potencia
-motriz que se mueve por sí misma.</p>
-
-<p>La habilidad en el manejo de la herramienta pasa del obrero a la
-máquina; así, la gradación jerárquica de obreros dedicados a una
-especialidad, que caracteriza la división manufacturera del trabajo, es
-sustituida en la fábrica por la tendencia a hacer iguales los trabajos
-encomendados a los obreros auxiliares del maquinismo.</p>
-
-<p>La distinción fundamental que se establece es la de trabajadores
-en las máquinas-utensilio (comprendiendo<span class="pagenum"
-id="Page_130">p. 130</span> entre ellos a algunos obreros encargados de
-calentar la caldera de vapor) y peones, casi todos salidos apenas de
-la infancia, subordinados a los primeros. Al lado de estas categorías
-principales colócase un personal, insignificante por su número, de
-ingenieros, mecánicos, etc., que vigilan el mecanismo general y
-atienden a las reparaciones necesarias.</p>
-
-<p>Todo niño aprende con gran facilidad a adaptar sus movimientos al
-movimiento continuo y uniforme del instrumento mecánico. Y teniendo
-en cuenta la facilidad y rapidez con que se aprende a trabajar en
-la máquina, queda suprimida la necesidad de convertir, como en la
-manufactura, cada género de trabajo en ocupación exclusiva. Si bien
-deben ser distribuidos los obreros entre las diversas máquinas, no
-es ya indispensable reducir a cada uno a la misma tarea. Como el
-movimiento de conjunto de la fábrica depende de la máquina y no del
-obrero, la variación continua del personal no produciría ninguna
-interrupción en la marcha del trabajo.</p>
-
-<p>Aunque desde el punto de vista técnico el sistema mecánico da fin,
-por consecuencia, al antiguo sistema de división del trabajo, esta
-se mantiene, sin embargo, en la fábrica, primeramente como tradición
-legada por la manufactura, y además porque el capital se apodera de
-ella para conservarla y reproducirla de una manera aun más repulsiva,
-como medio sistemático de explotación. La especialidad que consistía en
-manejar durante toda la vida una herramienta propia de una operación
-parcial, se convierte en la especialidad de servir durante toda la vida
-a una máquina fraccionaria. Se abusa del mecanismo para transformar
-al obrero desde su más tierna infancia en parte de una máquina, la
-cual a su vez forma parte de otra; sujeto así a una operación simple,
-sin aprender<span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span> ningún
-oficio, no sirve para nada si se le separa de esta operación, ya por
-ser despedido, ya por un nuevo descubrimiento; desde este momento queda
-consumada su dependencia absoluta de la fábrica, y, por lo tanto, del
-capital.</p>
-
-<p>En la manufactura y en el oficio, el obrero se sirve de su
-utensilio; en la fábrica sirve a la máquina. En la manufactura, el
-movimiento del instrumento de trabajo parte de él; en la fábrica no
-hace más que seguir este movimiento. El medio de trabajo, transformado
-en autómata, se levanta ante el obrero, durante el curso del trabajo,
-en forma de capital, de trabajo muerto que domina y absorbe su fuerza
-viva.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo que el trabajo mecánico sobreexcita hasta el
-último grado el sistema nervioso, impide el ejercicio variado de los
-músculos y dificulta toda actividad libre del cuerpo y del espíritu. La
-facilidad misma del trabajo llega a ser un tormento en el sentido de
-que la máquina no libra al obrero del trabajo, pero quita a este todo
-interés. La grande industria acaba de realizar la separación que ya
-hemos indicado entre el trabajo manual y las potencias intelectuales
-de la producción, transformadas por ella en poderes del capital sobre
-el trabajo; hace de la ciencia una fuerza productiva independiente del
-trabajo, unida al sistema mecánico y que, como este, es propiedad del
-amo.</p>
-
-<p>Todas las fuerzas de que dispone el capital aseguran el dominio
-de este amo, a los ojos del cual su monopolio sobre las máquinas se
-confunde con la existencia de las máquinas.</p>
-
-<p>La subordinación del obrero a la regularidad invariable del
-maquinismo en movimiento, crea una disciplina de cuartel perfectamente
-organizada en el régimen de fábrica.<span class="pagenum"
-id="Page_132">p. 132</span> En ella cesa de hecho y de derecho toda
-libertad. El obrero come, bebe y duerme con arreglo a un mandato. La
-despótica campana le obliga a interrumpir su descanso o sus comidas.</p>
-
-<p>El fabricante es legislador absoluto; consigna en fórmulas a su
-antojo, en su reglamento de fábrica, su autoridad tiránica sobre
-su obreros. A los trabajadores que se quejan de la arbitrariedad
-extravagante del capitalista se les contesta: puesto que habéis
-aceptado voluntariamente ese contrato, debéis someteros a él. El látigo
-del mayoral de esclavos es sustituido por la libreta de castigos
-del contramaestre. Todos estos castigos quedan reducidos a multas y
-retenciones del salario, de suerte que el capitalista saca más provecho
-aún de la violación que del cumplimiento de sus leyes.</p>
-
-<p>Y no hablemos de las condiciones materiales en que por cuestión de
-economía se realiza el trabajo de fábrica: elevación de la temperatura,
-atmósfera viciada y cargada del polvo de las primeras materias,
-insuficiencia de aire, ruido ensordecedor de las máquinas, sin contar
-los peligros que se corren entre un mecanismo terrible que os rodea
-por todas partes y que suministra periódicamente su contingente de
-mutilaciones y de asesinatos industriales.</p>
-
-
-<p class="epi" id="cinco">V.&nbsp; <i>Lucha entre trabajador y máquina.</i></p>
-
-<p>La lucha entre el capitalista y el asalariado data de los orígenes
-mismos del capital industrial y se recrudece durante el periodo
-manufacturero; pero el trabajador no ataca al medio de trabajo hasta
-que se introduce la máquina. Se revuelve contra esa forma particular
-del instrumento que se le presenta como su enemigo terrible.</p>
-
-<p>Es necesario tiempo y experiencia antes de que los<span
-class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span> obreros, habiendo aprendido
-a distinguir entre la máquina y su empleo capitalista, dirijan sus
-ataques, no contra el medio material de producción, sino contra su modo
-social de explotación.</p>
-
-<p>Sucede que, bajo la forma de máquina, el medio de trabajo se
-convierte en seguida en enemigo del trabajador, y este antagonismo se
-manifiesta sobre todo cuando máquinas nuevamente introducidas vienen
-a hacer la guerra a los procedimientos ordinarios del oficio y de la
-manufactura.</p>
-
-<p>El sistema de la producción capitalista se funda, por regla general,
-en que el trabajador vende su fuerza como mercancía. La división
-del trabajo reduce esta fuerza a ser tan solo apta para manejar una
-herramienta de detalle; en el momento que esta herramienta es manejada
-por la máquina, el obrero pierde su utilidad, de la misma manera que
-una moneda desmonetizada no tiene curso. Cuando esa parte de la clase
-obrera que la máquina hace así inútil para las necesidades momentáneas
-de la explotación, no sucumbe, o vegeta en una miseria que la
-mantiene en reserva siempre a disposición del capital, o invade otras
-profesiones, en las cuales rebaja el valor de la fuerza de trabajo.</p>
-
-<p>El antagonismo de la máquina y del obrero aparece con efectos
-semejantes en la gran industria misma cuando hay perfeccionamiento
-del maquinismo. El objeto constante de estos perfeccionamientos es
-disminuir el trabajo manual para el mismo capital, que además de que
-exige el empleo de menos obreros, sustituye cada vez más a los hábiles
-con los menos diestros, a los adultos con los niños, a los hombres con
-las mujeres; pero todos estos cambios ocasionan variaciones sensibles
-para el trabajador en el tipo del salario.<span class="pagenum"
-id="Page_134">p. 134</span> Y la máquina no obra tan solo como un
-concurrente cuya fuerza superior está siempre a punto de hacer inútil
-el asalariado. El capital la emplea como potencia enemiga del obrero.
-Constituye el arma de guerra más eficaz para reprimir las huelgas, esas
-rebeliones periódicas del trabajo contra el despotismo del capital.
-En efecto, para vencer la resistencia de sus obreros en huelga, el
-capital ha sido conducido a algunas de las más importantes aplicaciones
-mecánicas, invenciones nuevas o perfeccionamientos del maquinismo
-existente.</p>
-
-
-<p class="epi">VI.&nbsp; <i>Teoría de la compensación.</i></p>
-
-<p>Algunos economistas burgueses sostienen que al hacer inútiles en un
-trabajo a obreros que estaban empleados en él, es decir, al despedirlos
-y al privarlos de su salario, la máquina deja disponible por este mismo
-hecho un capital destinado a emplearlos de nuevo en otra ocupación
-cualquiera; por consiguiente, dicen, hay compensación. A privar de
-víveres al obrero llaman estos señores dejar víveres disponibles para
-el obrero como nuevo medio de emplearlo en otra industria. Como se ve,
-todo depende de la manera de expresarse.</p>
-
-<p>La verdad es que los obreros que la máquina hace inútiles son
-arrojados del taller en el mercado del trabajo, donde van a aumentar
-las fuerzas ya disponibles para la explotación capitalista. Rechazados
-de un género de industria, pueden seguramente buscar ocupación en otra;
-pero si la encuentran, si pueden de nuevo tener medios de consumir los
-víveres que por su privación de salario habían quedado disponibles,
-es decir, que no les estaba permitido comprar, es merced a un nuevo
-capital que se presenta en el mercado del trabajo y no merced al
-capital<span class="pagenum" id="Page_135">p. 135</span> que ya
-funciona, el cual se ha transformado en máquinas. Y las probabilidades
-de encontrar ocupación son muy pequeñas, porque, fuera de su antigua
-ocupación, estos hombres deteriorados por la división del trabajo
-sirven para poco y solo son admitidos en empleos inferiores mal pagados
-y que por su misma sencillez son solicitados por muchos.</p>
-
-<p>La máquina es inocente de las miserias a que da lugar; no es culpa
-suya si, en nuestro medio social, separa al obrero de sus medios de
-subsistencia. En todas partes donde se introduce hace el producto más
-barato y más abundante. Tanto después como antes de su introducción, la
-sociedad posee siempre por lo menos la misma cantidad de víveres para
-los trabajadores que tienen que cambiar de empleo, prescindiendo de la
-inmensa porción de su producto anual despilfarrada por los ociosos.</p>
-
-<p>Si la máquina se convierte en instrumento para esclavizar al
-hombre; si, medio infalible para aminorar el trabajo cotidiano, lo
-prolonga; si, varita mágica para aumentar la riqueza del productor, lo
-empobrece, es por estar en manos capitalistas. Estas contradicciones
-y estos antagonismos inseparables del empleo de las máquinas en el
-medio burgués, provienen, no de la máquina, sino de su explotación
-capitalista.</p>
-
-<p>Aunque suprime un número mayor o menor de obreros en los oficios
-y manufacturas donde se introduce, la máquina puede ocasionar, sin
-embargo, un aumento de empleos en otros ramos de producción.</p>
-
-<p>Siendo mayor con las máquinas la cantidad de artículos fabricados,
-hacen falta más materias primeras, y, por consiguiente, es preciso
-que las industrias que suministran estas materias primeras aumenten
-la cantidad de sus productos. Verdad es que este aumento puede
-resultar<span class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span> de la
-elevación de la intensidad o de la duración del trabajo, y no
-exclusivamente de la del número de obreros.</p>
-
-<p>Las máquinas dan origen a una especie de obreros consagrados
-exclusivamente a su construcción, y cuanto mayor es el número de
-máquinas, más numerosa es esta clase de obreros. A medida que
-las máquinas hacen así aumentar la masa de primeras materias, de
-instrumentos de trabajo, etc., las industrias que gastan estas primeras
-materias, etc., se dividen cada vez más en ramas diferentes y la
-división social del trabajo se desarrolla más poderosamente que bajo la
-acción de la manufactura propiamente dicha.</p>
-
-<p>El sistema mecánico aumenta la supervalía. Este aumento de
-riqueza en la clase capitalista, acompañada, como va siempre, de una
-disminución relativa de los trabajadores empleados en la producción
-de las mercancías de primera necesidad, da origen, con las nuevas
-necesidades de lujo, a nuevos medios de satisfacerlas: la producción de
-lujo aumenta; y aumenta con ella, en una proporción cada vez mayor, la
-clase sirviente, compuesta de lacayos, cocheros, cocineras, niñeras,
-etc.</p>
-
-<p>El aumento de los medios de trabajo y de subsistencia impulsa el
-desarrollo de las empresas de comunicación y de transporte; aparecen
-nuevas industrias y abren nuevas salidas al trabajo.</p>
-
-<p>Pero todos estos aumentos de empleos no tienen nada de común con la
-llamada teoría de compensación.</p>
-
-
-<p class="epi">VII.&nbsp; <i>Los obreros alternativamente rechazados de la
-fábrica y atraídos por&nbsp;ella.</i></p>
-
-<p>Todo progreso del maquinismo disminuye el número de obreros
-necesarios y separa de la fábrica, por el momento,<span
-class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> a una parte del personal.
-Pero cuando la explotación mecánica se introduce o se perfecciona
-en un ramo de la industria, los beneficios extraordinarios que no
-tarda en procurar a los que hacen la primera aplicación de ella,
-ocasionan muy pronto un periodo de actividad febril. Estos beneficios
-atraen al capital, que busca colocaciones privilegiadas; el nuevo
-procedimiento se generaliza; el establecimiento de nuevas fábricas
-y el engrandecimiento de las antiguas que de ello resulta hacen que
-aumente entonces el número total de obreros ocupados. El aumento de
-las fábricas, o, en otros términos, una modificación cuantitativa
-en la industria mecánica, atrae, pues, a los obreros, en tanto que
-el perfeccionamiento de la maquinaria, o, de otro modo, un cambio
-cualitativo, los separa.</p>
-
-<p>Pero la elevación de la producción, consecuencia del mayor número
-de fábricas, va seguida de una superabundancia de productos en el
-mercado que a su vez produce un decaimiento, una paralización de la
-producción. La vida de la industria se convierte así en series de
-periodos de actividad media, de prosperidad, de exceso de producción y
-de inacción. Los obreros son alternativamente atraídos y rechazados,
-llevados de aquí para allá, y este movimiento va acompañado de cambios
-continuos en la edad, el sexo y la habilidad de los obreros empleados;
-la incertidumbre, las alzas y las bajas a que la explotación mecánica
-somete al trabajador, acaban por ser su estado normal.</p>
-
-
-<p class="epi">VIII.&nbsp; <i>Supresión de la cooperación fundada en el
-oficio y en la división del&nbsp;trabajo.</i></p>
-
-<p>La explotación mecánica suprime la cooperación basada en el oficio:
-por ejemplo, la máquina segadora reemplaza<span class="pagenum"
-id="Page_138">p. 138</span> la cooperación de determinado número de
-segadores; suprime igualmente la manufactura basada en la división del
-trabajo manual, suministrando un ejemplo de ello la máquina de fabricar
-alfileres: una mujer basta para vigilar cuatro de estas máquinas, que
-producen mucho más que antes un número considerable de hombres por
-medio de la división del trabajo.</p>
-
-<p>Cuando una máquina-utensilio sustituye a la cooperación o a la
-manufactura, puede a su vez llegar a ser la base de un nuevo oficio;
-empero esta organización del oficio de un artesano sobre la base de la
-máquina solo sirve de transición al régimen de la fábrica, que aparece
-ordinariamente desde el momento en que el agua o el vapor reemplazan
-a los músculos humanos como fuerza motriz. La pequeña industria
-puede, sin embargo, funcionar momentáneamente con un motor mecánico,
-alquilando el vapor o sirviéndose de pequeñas máquinas motrices
-particulares, como las máquinas de gas.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Reacción de la fábrica sobre la manufactura y el
-trabajo a&nbsp;domicilio.</i></p>
-
-<p>A medida que se desarrolla la grande industria se ve transformarse
-el carácter de todos los ramos de la industria. Al introducirse en
-las antiguas manufacturas para una u otra operación, el maquinismo
-desconcierta su organización, debida a una división consagrada del
-trabajo, y trastorna por completo la composición de su personal obrero,
-fundando en lo sucesivo la división del trabajo en el empleo de las
-mujeres, de los niños, de los obreros poco hábiles, en una palabra, en
-el empleo del trabajo barato.</p>
-
-<p>El maquinismo obra también de igual modo sobre la<span
-class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span> llamada industria
-domiciliaria; practíquese en la habitación misma del obrero o en
-pequeños talleres, solo es en lo sucesivo una dependencia de la
-fábrica, de la manufactura o del almacén de mercancías. La confección
-de los artículos de vestir, por ejemplo, es en gran parte ejecutada
-por esos trabajadores llamados domiciliarios, no como antes para
-consumidores individuales, sino para fabricantes, dueños de almacenes,
-etc., que les suministran los elementos de trabajo encargándoles obra.
-Así, pues, además de los obreros de fábrica, los obreros manufactureros
-y los artesanos a quienes concentra en grandes masas en vastos
-talleres, el capital posee un ejército industrial disperso en las
-grandes ciudades y en los campos.</p>
-
-<p>La explotación de los trabajadores baratos se practica con más
-cinismo en la manufactura moderna que en la fabrica propiamente dicha,
-porque la sustitución de la fuerza muscular por máquinas, aplicada en
-esta última, falta en gran parte en la manufactura; esta explotación es
-aún más escandalosa en la industria domiciliaria que en la manufactura,
-porque el poder de resistencia de los trabajadores es menor por
-efecto de su dispersión; porque entre el empresario y el obrero se
-ingiere toda una cáfila de intermediarios, de parásitos voraces;
-porque el obrero es demasiado pobre para procurarse las condiciones
-de espacio, de aire, de luz, etc., más necesarias para su trabajo, y,
-por último, porque en ellos llega a su máximum la concurrencia entre
-trabajadores.</p>
-
-<p>Estos antiguos sistemas de producción, modificados, desfigurados
-bajo la influencia de la gran industria, reproducen y aun exageran sus
-enormidades hasta el día en que se ven obligados a desaparecer.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span><i>Paso
-de la manufactura moderna y del trabajo domiciliario a la grande
-industria.</i></p>
-
-<p>La disminución del precio de la fuerza de trabajo solo por el empleo
-abusivo de mujeres y niños, por la brutal privación de las condiciones
-normales de vida y de actividad, por el exceso de trabajo y el abuso
-del trabajo de noche, encuentra, por último, obstáculos físicos que
-los límites de las fuerzas humanas no permiten franquear. En ellos
-se detienen también, por consiguiente, la reducción del precio de
-las mercancías, obtenida por estos procedimientos, y la explotación
-capitalista fundada sobre ellos. Si bien es cierto que son necesarios
-algunos años para llegar a este punto, entonces es llegada la hora
-de la transformación del trabajo domiciliario y de la manufactura en
-fábrica.</p>
-
-<p>La marcha de esta revolución industrial es más rápida por la
-regularización legal de la jornada, por la exclusión de los niños
-menores de cierta edad, etc., todo lo cual obliga al capitalista
-manufacturero a multiplicar el número de sus máquinas y a sustituir
-los músculos con el vapor como fuerza motora. En cuanto al trabajo
-domiciliario, su única arma en la guerra de concurrencia es la
-explotación ilimitada de las fuerzas de trabajo barato. Así, pues, está
-condenada a morir desde el momento en que la jornada esté limitada y
-restringido el trabajo de los niños.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span>IX.&nbsp;
-<i>Contradicción entre la naturaleza de la gran industria y su forma
-capitalista.</i></p>
-
-<p>Mientras que el oficio y la manufactura son la base de la producción
-social, la subordinación del trabajador a una profesión exclusiva y el
-obstáculo que opone al desarrollo de sus aptitudes varias, se pueden
-considerar como necesidades de la producción. Los diferentes ramos
-industriales forman otras tantas profesiones cerradas para todo aquel
-que se halle impuesto en los secretos y la rutina del oficio.</p>
-
-<p>La ciencia modernísima de la tecnología, creada por la gran
-industria, enseña hoy esos secretos, describe los diversos
-procedimientos industriales, los analiza, reduce su práctica a
-algunas formas fundamentales del movimiento mecánico y averigua los
-perfeccionamientos de que son susceptibles esos procedimientos. La
-industria moderna no considera y no trata nunca como definitivo el modo
-actual de un procedimiento.</p>
-
-<p>En tanto que el mantenimiento de su modo consagrado de producción
-era la primera condición de existencia de todas las antiguas
-clases industriales, la burguesía, al modificar constantemente los
-instrumentos de trabajo, modifica por esta misma razón, de una manera
-continua, las relaciones de la producción y todas las relaciones
-sociales en su conjunto, que tiene por base la forma de la producción
-material. Por lo tanto, su base es revolucionaria, mientras que
-la de todos los sistemas pasados de producción era esencialmente
-conservadora.</p>
-
-<p>Si la naturaleza misma de la gran industria necesita el
-cambio continuo en el trabajo, la transformación frecuente<span
-class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span> de las funciones y la
-movilidad del trabajador, por otra parte, en su forma capitalista,
-reproduce la antigua división del trabajo todavía más odiosamente;
-si el obrero estaba encadenado durante su vida a una operación de
-detalle, hace de él el accesorio de una máquina parcial. Sabemos
-que esta contradicción absoluta entre las necesidades técnicas de
-la gran industria y los caracteres sociales que reviste bajo el
-régimen capitalista, acaba por destruir todas las garantías de
-vida del trabajador, siempre amenazado, según hemos visto en el
-<a href="#cuarto">apartado cuarto del presente capítulo</a>, de
-verse privado, a la vez que del medio de trabajo, de los medios
-de subsistencia y de quedar inútil por la supresión de su función
-particular; este antagonismo da origen, como hemos visto también en
-el <a href="#cinco">apartado quinto</a>, a la monstruosidad de un
-ejército industrial de reserva que por la miseria está a disposición de
-la demanda capitalista; conduce a las sangrías periódicas de la clase
-obrera, al despilfarro más desenfrenado de las fuerzas de trabajo,
-a los estragos de la anarquía social, que hace de cada progreso
-industrial una calamidad pública para la clase obrera.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La fábrica y la instrucción.</i></p>
-
-<p>A pesar de los obstáculos que encuentra la variación en el trabajo
-bajo el régimen capitalista, las catástrofes mismas que la gran
-industria ocasiona imponen la necesidad de reconocer el trabajo variado
-y, por consiguiente, el mayor desarrollo posible de las diversas
-aptitudes del trabajador como una ley de la producción moderna, siendo
-necesario a toda costa que las circunstancias se adapten al ejercicio
-normal de esta ley: es esta una cuestión de<span class="pagenum"
-id="Page_143">p. 143</span> importancia vital. En efecto, la grande
-industria obliga a la sociedad, bajo pena de muerte, a reemplazar
-el individuo fraccionado, sobre el cual pesa una función productiva
-de detalle, por el individuo completo, que sabe hacer frente a las
-exigencias más diversas del trabajo y que en funciones alternativas no
-hace más que dar libre curso a sus diferentes capacidades naturales o
-adquiridas.</p>
-
-<p>La burguesía, que al crear para sus hijos las escuelas especiales
-obedecía tan solo a las tendencias íntimas de la producción moderna,
-ha concedido únicamente a los proletarios una sombra de enseñanza
-profesional. Pero si la legislación se ha visto en la necesidad de
-combinar la instrucción elemental, siquiera sea mezquina, con el
-trabajo industrial, la inevitable conquista del Poder político por la
-clase obrera introducirá en las escuelas públicas la enseñanza de la
-tecnología práctica y teórica. En la educación del porvenir el trabajo
-manual productivo irá unido a la instrucción y a la gimnasia para
-todos los jóvenes de uno y otro sexo que pasen de cierta edad y a los
-ejercicios militares para los varones; este es el único método para
-formar seres humanos completos.</p>
-
-<p>Evidentemente, el desarrollo de los elementos nuevos, que llegará
-por último a suprimir la antigua división del trabajo en la cual cada
-obrero está consagrado a una operación parcial, se halla en flagrante
-contradicción con el sistema industrial capitalista y con el medio
-económico en que coloca al obrero, pero el único camino por el que un
-sistema de producción y la organización social correspondiente marchan
-a su ruina y renovación, es el desenvolvimiento histórico de sus
-contradicciones y antagonismos.</p>
-
-<p>¡Zapatero, a tus zapatos! Esta frase, última expresión de la
-sensatez durante el periodo del oficio y de la manufactura,<span
-class="pagenum" id="Page_144">p. 144</span> pasa a ser una locura el
-día en que el relojero Watt inventa la máquina de vapor, el barbero
-Arkwright el telar continuo y el platero Fulton el barco de vapor.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La fábrica y la familia.</i></p>
-
-<p>Ante la vergonzosa explotación del trabajo de los niños, los
-legisladores se han visto en la necesidad de intervenir poniendo coto
-no solamente a los derechos señoriales del capital, sino también a la
-autoridad de los padres; aunque afecto al capital, viendo la torpe
-crueldad de estos, el legislador ha tenido precisión de preservar a las
-generaciones venideras de una decadencia prematura; los representantes
-de las clases que dominan han tenido necesidad de dictar medidas
-contra los excesos de la explotación capitalista; ¿hay algo que pueda
-caracterizar mejor este sistema de producción como la necesidad de esas
-medidas?</p>
-
-<p>No es el abuso de la autoridad paterna el que ha creado la
-explotación de la niñez, antes al contrario, la explotación
-capitalista es la que ha hecho que esa autoridad degenere en abuso;
-la intervención de la ley es la confesión oficial de que la grande
-industria ha hecho una fatalidad económica de la explotación de mujeres
-y niños por el capital, que, al descomponer el hogar doméstico, ha
-destruido la familia obrera de otras épocas; es la confesión de que
-la gran industria ha convertido la autoridad paterna en dependencia
-del mecanismo social, destinada a hacer suministrar directa o
-indirectamente niños al capitalista por el proletario, que bajo pena de
-muerte tiene que desempeñar su papel de abastecedor y de mercader de
-esclavos. Así, pues, la legislación solo atiende a impedir los excesos
-de este sistema de esclavitud.<span class="pagenum" id="Page_145">p.
-145</span> Por terrible y desagradable que parezca en el medio actual
-la disolución de los antiguos lazos de la familia, la grande industria,
-por la decisiva importancia que concede a las mujeres y a los niños
-fuera del círculo doméstico en la producción socialmente organizada,
-no deja por eso de crear la nueva base económica sobre la cual se ha
-de constituir una forma superior de familia y de relaciones entre
-los sexos. Tan absurdo es considerar como absoluta y definitiva la
-actual constitución de la familia como sus constituciones oriental,
-griega y romana. La misma composición del trabajador colectivo por
-individuos de los dos sexos y de todas edades, fuente de corrupción y
-de esclavitud bajo la dominación capitalista, contiene los gérmenes de
-una próxima evolución social. En la Historia, como en la Naturaleza, la
-putrefacción es el laboratorio de la vida.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Consecuencias revolucionarias de la legislación de
-fábrica.</i></p>
-
-<p>Si bien imponen a cada establecimiento industrial, considerado
-aisladamente, la uniformidad y la regularidad, las leyes sobre
-la limitación de la jornada de trabajo, que han llegado a ser
-indispensables para proteger física y moralmente a la clase obrera,
-multiplican la anarquía y las crisis de la producción social por el
-enérgico impulso que dan al desarrollo mecánico; exageran la intensidad
-del trabajo y aumentan la competencia entre el obrero y la máquina;
-apresuran la transformación del trabajo aislado en trabajo organizado
-en grande y la concentración de capitales.</p>
-
-<p>Al destruir la pequeña industria y el trabajo domiciliario suprime
-el último refugio de una masa de trabajadores, a quienes priva de
-sus medios de subsistencia, y<span class="pagenum" id="Page_146">p.
-146</span> que quedan por este motivo a disposición del capital para el
-día en que a este le convenga admitirlos a trabajar; suprime, por lo
-tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo social. Generaliza
-al mismo tiempo la lucha directa entablada contra la dominación del
-capital, y desarrolla, a la vez que los elementos de formación de una
-nueva sociedad, las fuerzas destructoras de la antigua.</p>
-
-
-<p class="epi">X.&nbsp; <i>Gran industria y agricultura.</i></p>
-
-<p>Si el empleo de las máquinas en la agricultura se halla en gran
-parte exento de los inconvenientes y peligros físicos a que expone al
-obrero de fábrica, su tendencia a suprimir, a quitar de su puesto al
-trabajador, se realiza en ella con mayor fuerza.</p>
-
-<p>La gran industria obra en el dominio de la agricultura más
-revolucionariamente que en ningún otro punto, porque hace que
-desaparezca el labrador, baluarte de la sociedad antigua, y le
-sustituye con el asalariado. Las necesidades de transformación social
-y la lucha de clases quedan así reducidas en los campos al mismo nivel
-que en las ciudades.</p>
-
-<p>En la agricultura como en la manufactura, la transformación
-capitalista de la producción parece ser tan solo el suplicio del
-trabajador, el medio de trabajo un medio de subyugar, de explotar
-y empobrecer al trabajador, y la combinación social del trabajo la
-opresión combinada de su independencia individual. Pero la disgregación
-de los trabajadores agrícolas en vastos espacios quebranta su fuerza de
-resistencia, mientras que la concentración aumenta la de los obreros de
-las ciudades.</p>
-
-<p>En la agricultura moderna, de igual modo que en la industria de
-las ciudades, el aumento de productividad y<span class="pagenum"
-id="Page_147">p. 147</span> el rendimiento superior del trabajo se
-obtienen a costa de la destrucción de la fuerza de trabajo. Además,
-cada progreso de la agricultura capitalista es un adelanto, no
-solamente en el arte de explotar al trabajador, sino también en el
-de agotar el suelo; cada progreso en el arte de hacerlo más fértil
-por un tiempo dado, un adelanto en la ruina de sus principios de
-fertilidad.</p>
-
-<p>La producción capitalista solo desarrolla el sistema de producción
-social agotando a la vez las dos fuentes de toda riqueza: la tierra y
-el trabajador.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch16">
- <p><span class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN QUINTA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr ws1">Nuevas consideraciones acerca
- de&nbsp;la&nbsp;producción de&nbsp;la&nbsp;supervalía.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVI. Supervalía absoluta y
- supervalía relativa">CAPÍTULO XVI</h2>
- <p class="subh2">SUPERVALÍA ABSOLUTA Y SUPERVALÍA RELATIVA</p>
- <p class="arg">Lo que caracteriza al trabajo productivo. — La
- productividad del trabajo y la supervalía.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Lo que caracteriza al trabajo productivo.</i></p>
-
-<p>Hemos visto en el <a href="#septimo">capítulo séptimo</a> que si se
-considera el acto de trabajo desde el punto de vista de su resultado,
-que es el producto, medio y objeto de trabajo se presentan al mismo
-tiempo como medios de producción, y el trabajo mismo como trabajo
-productivo. Al adaptar un objeto exterior a sus necesidades, el hombre
-crea un producto, hace un trabajo productivo; mas, durante esta
-operación, el trabajo manual y el trabajo intelectual están unidos por
-lazos indisolubles, del mismo modo que el brazo y la cabeza no obran el
-uno sin la otra.</p>
-
-<p>Sin embargo, desde que el producto individual se ha transformado
-en producto social, en producto de un trabajador colectivo cuyos
-diferentes miembros toman parte en variadas operaciones para la
-confección del producto,<span class="pagenum" id="Page_149">p.
-149</span> si esta determinación del trabajo productivo, derivada de la
-naturaleza misma de la producción material, es verdadera en lo que se
-refiere al trabajador colectivo considerado como una sola persona, no
-es aplicable a cada uno de sus miembros individualmente.</p>
-
-<p>Para efectuar un trabajo productivo no es necesario que se ejecute
-un trabajo manual, basta con ser un órgano del trabajador colectivo
-o desempeñar una función cualquiera de él. Pero no es esto lo que
-caracteriza de una manera especial al trabajo productivo en el sistema
-capitalista.</p>
-
-<p>En este, el objeto de la producción es la supervalía, y no se reputa
-como trabajo productivo sino el del trabajador que produce supervalía
-al capitalista o cuyo trabajo fecunda el capital. Por ejemplo, un
-profesor en una escuela es un trabajador productivo, no porque forma
-útilmente el ánimo de sus alumnos, sino porque haciendo esto produce
-dinero a su patrono. El que este haya colocado su capital en una
-fábrica de lecciones, como hubiera podido colocarlo en una fábrica de
-embutidos, importa poco para la cuestión de negocio; es preciso ante
-todo que el capital produzca.</p>
-
-<p>Para en adelante, la idea de trabajo productivo no indica ya
-simplemente una relación entre actividad y resultado útil, sino ante
-todo una relación social que convierte al trabajo en instrumento
-inmediato para hacer producir valor al capital. También la Economía
-política clásica ha sostenido siempre que lo que caracterizaba al
-trabajo productivo era el crear supervalía.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span><i>La
-productividad del trabajo y la supervalía.</i></p>
-
-<p>La producción de la supervalía absoluta consiste, según hemos visto
-en el <a href="#Page_90">capítulo duodécimo</a>, en la prolongación de
-la jornada de trabajo más allá del tiempo necesario al obrero para
-producir un equivalente de su subsistencia, y en la asignación de este
-trabajo al capitalista. A fin de aumentar ese sobretrabajo, se acorta
-el tiempo de trabajo necesario, haciendo producir el equivalente del
-salario en menos tiempo, y la supervalía así realizada es la supervalía
-relativa.</p>
-
-<p>La producción de la supervalía absoluta solo afecta a la duración
-del trabajo, mas la producción de la supervalía relativa transforma
-completamente sus procedimientos técnicos y sus combinaciones
-sociales. La supervalía se desarrolla, pues, juntamente con el sistema
-de producción capitalista propiamente dicho. Una vez establecido y
-generalizado este, la diferencia entre supervalía relativa y supervalía
-absoluta se echa de ver cuando se trata de elevar el tipo de la
-supervalía.</p>
-
-<p>Si se supone pagada la fuerza de trabajo en su justo valor, dados
-los límites de la jornada de trabajo, el tipo de la supervalía no
-puede elevarse sino aumentando la intensidad o la productividad del
-trabajo. Por el contrario, permaneciendo las mismas la intensidad y la
-productividad del trabajo, el tipo de la supervalía no puede elevarse
-sino merced a una prolongación de la jornada.</p>
-
-<p>No obstante, cualquiera que sea la duración de la jornada, el
-trabajo no creará supervalía si no posee el mínimum de productividad
-que pone al obrero en condiciones de producir, tan solo en una parte de
-la jornada, el equivalente de su propia subsistencia.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>Supongamos que
-el trabajo necesario para el sustento del productor y de su familia
-absorbe todo su tiempo disponible: ¿cómo encontraría medio de trabajar
-gratuitamente para otro? Sin un cierto grado de productividad del
-trabajo, no hay tiempo disponible; sin este exceso de tiempo, no hay
-sobretrabajo, y, por consiguiente, no hay supervalía, ni producto neto,
-pero tampoco hay capitalistas, ni esclavistas, ni señores feudales; en
-una palabra, no hay clase propietaria.</p>
-
-<p>Se ha tratado de explicar este grado de productividad necesaria,
-como una cualidad natural del trabajo; pero esta sería una
-productividad precoz con que la Naturaleza hubiera dotado al hombre al
-colocarlo en el mundo.</p>
-
-<p>Por el contrario, las facultades del hombre primitivo no se forman
-sino lentamente, bajo la presión de sus necesidades físicas. Cuando,
-merced a rudos esfuerzos, los hombres consiguen elevarse sobre su
-primer estado animal, y cuando ya, por consiguiente, su trabajo está en
-cierto modo socializado, entonces, y solamente entonces, se producen
-condiciones tales que el sobretrabajo de uno puede llegar a ser origen
-de vida para otro que se descarga sobre él del peso del trabajo, lo
-cual jamás se efectúa sin el auxilio de la fuerza, que somete el uno
-al otro. La productividad del trabajo es el resultado de un largo
-desenvolvimiento histórico.</p>
-
-<p>Excepción hecha del modo social de producción, la productividad
-del trabajo depende de las condiciones naturales en que se efectúa el
-trabajo. Todas estas condiciones pueden referirse al hombre mismo, a
-su raza, o a la Naturaleza que le rodea. Las condiciones naturales
-exteriores se descomponen, desde el punto de vista económico, en dos
-grandes clases: riqueza natural en medios de subsistencia, es decir,
-fertilidad del suelo,<span class="pagenum" id="Page_152">p. 152</span>
-pesca abundante, etc., y riqueza natural en medios de trabajo, tales
-como saltos de agua, ríos navegables, maderas, metales, carbón, etc.
-En los orígenes de la civilización, la primera de las dos clases
-la simboliza; en una sociedad más adelantada, la civilización está
-representada por la segunda.</p>
-
-<p>La ventaja de las circunstancias naturales proporciona, si se
-quiere, la posibilidad, pero nunca la realidad del sobretrabajo, ni,
-por consiguiente, del producto neto o de la supervalía. Según sea
-el clima más o menos dulce, el suelo más o menos fértil, etc., el
-número de las primeras necesidades (alimento, vestido) y los esfuerzos
-que su satisfacción exige, serán mayores o menores; de suerte que,
-en circunstancias por otra parte semejantes, el tiempo de trabajo
-necesario variará de un país a otro; pero el sobretrabajo no puede
-comenzar sino allí donde acaba el trabajo necesario. Las influencias
-físicas que determinan la extensión relativa de este último imponen,
-pues, un límite natural al sobretrabajo; este límite natural retrocede
-a medida que la industria adelanta y, al paso que ella, los medios de
-producción.</p>
-
-<p>En nuestra sociedad, en la que el trabajador solo obtiene el permiso
-de trabajar para atender a su subsistencia a condición de producir
-supervalía, se cree generalmente que es una cualidad del trabajo humano
-el crear supervalía. Fijémonos, por ejemplo, en el habitante de las
-islas orientales del archipiélago asiático donde la palmera sagú crece
-en los bosques. Del interior de cada árbol se sacan, por término medio,
-de trescientas a cuatrocientas libras de harina comestible. Allí se
-va al bosque y se extrae el pan como entre nosotros se va a cortar la
-leña. Supongamos que un habitante de esas islas emplee una jornada de
-trabajo a fin de procurarse lo necesario para<span class="pagenum"
-id="Page_153">p. 153</span> la satisfacción de sus necesidades durante
-una semana; se ve, pues, que la Naturaleza lo ha otorgado un favor,
-es decir, mucho descanso, y solo obligado por la fuerza emplearía ese
-tiempo de ocio en trabajar para otro, en sobretrabajo.</p>
-
-<p>Si la producción capitalista se introdujese en su isla, el buen
-insular debería trabajar tal vez seis días por semana para poder
-consagrar a su subsistencia el producto de una jornada de trabajo. La
-concesión de la Naturaleza no explicaría por qué trabajaba ahora seis
-días por semana en lugar de uno que antes bastaba para su subsistencia,
-en otros términos, por qué creaba supervalía. Únicamente explicaría
-por qué el sobretrabajo puede ser de cinco días y el trabajo necesario
-de uno solamente. En resumen, la productividad explica el grado
-alcanzado por la supervalía, pero nunca es causa de ella; la causa de
-la supervalía es siempre el sobretrabajo, cualquiera que sea el modo de
-arrancarlo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch17">
- <p><span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVII. Variaciones en la
- relación de intensidad entre la supervalía y el valor de la fuerza de
- trabajo">CAPÍTULO XVII</h2>
- <p class="subh2">VARIACIONES EN LA RELACIÓN DE INTENSIDAD ENTRE LA
- SUPERVALÍA Y EL VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO</p>
- <p class="argh">I.&nbsp;&nbsp;La duración y la intensidad del trabajo
- no cambian, su productividad cambia. — II.&nbsp; La duración y la
- productividad del trabajo no cambian, su intensidad cambia. — III.
- La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su duración
- cambia. — IV.&nbsp;&nbsp;Cambios simultáneos en la duración, en la
- intensidad y en la productividad del trabajo.</p>
-</div>
-
-<p>Hemos visto que la relación de intensidad entre la supervalía
-y el precio de la fuerza de trabajo está determinada: 1.º, por la
-duración del trabajo o su grado de extensión; 2.º, por su grado
-de intensidad, según el cual diferentes cantidades de trabajo son
-consumidas en el mismo tiempo; 3.º, por su grado de productividad,
-según el cual la misma cantidad de trabajo produce en el mismo tiempo
-diferentes cantidades de productos. Evidentemente, esto dará lugar a
-variadas combinaciones según que uno de estos tres elementos cambie
-de intensidad y los otros dos no cambien, o que dos, o los tres,
-cambien al mismo tiempo. Además, uno de ellos puede aumentar cuando
-otro disminuye, o sencillamente aumentar o disminuir más que este.
-Examinemos las combinaciones principales.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_155">p. 155</span>I.&nbsp;
-<i>La duración y la intensidad del trabajo no cambian,
-su&nbsp;productividad&nbsp;cambia.</i></p>
-
-<p>Admitidas estas condiciones, obtenemos las tres leyes siguientes:</p>
-
-<p>1.ª&nbsp; La jornada de trabajo de una duración dada produce siempre
-el mismo valor, cualesquiera que sean los cambios efectuados en la
-productividad del trabajo.</p>
-
-<p>Si una hora de trabajo de intensidad ordinaria produce un valor de
-50 céntimos, una jornada de doce horas no producirá más que un valor
-de 6 pesetas. Suponemos que el valor del dinero es siempre invariable.
-Si la productividad del trabajo aumenta o disminuye, la misma jornada
-suministrará simplemente más o menos productos, y el valor de 6 pesetas
-se distribuirá así entre más o menos mercancías.</p>
-
-<p>2.ª&nbsp; La supervalía y el valor de la fuerza de trabajo cambian en
-sentido opuesto una respecto de otra. La supervalía aumenta al tiempo
-que la productividad del trabajo o disminuye en la misma medida que
-ella, es decir, cambia en el mismo sentido; mientras que el valor de
-la fuerza de trabajo cambia en sentido contrario: aumenta cuando la
-productividad disminuye, y recíprocamente.</p>
-
-<p>La jornada de doce horas produce siempre el mismo valor, 6 pesetas,
-por ejemplo, cuya supervalía forma una parte de ese valor y otra el
-equivalente de la fuerza de trabajo; pongamos 3 pesetas por cada una.
-Es evidente que, no pudiendo exceder de 6 pesetas las dos partes
-reunidas, la supervalía no puede alcanzar un precio de 4 pesetas sin
-que la fuerza de trabajo quede reducida a 2 pesetas, y viceversa.</p>
-
-<p>Si un aumento de productividad permite proporcionar<span
-class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span> en cuatro horas la misma
-masa de subsistencias que antes exigía seis horas, estando determinado
-el valor de la fuerza obrera por el valor de dichas subsistencias,
-disminuye de 3 pesetas a 2; pero ese mismo valor se eleva de 3 pesetas
-a 4, si una disminución de productividad exige ocho horas de trabajo
-donde antes solo se necesitaban seis. Puesto que la supervalía aumenta
-cuando el valor de la fuerza de trabajo disminuye, y recíprocamente,
-dedúcese que el aumento de productividad, al disminuir el valor de la
-fuerza de trabajo, debe aumentar la supervalía, y que la disminución
-de productividad, al aumentar el valor de la fuerza de trabajo,
-debe disminuir la supervalía; se sabe que los únicos cambios de
-productividad que actúan sobre el valor de la fuerza obrera son los
-concernientes a las industrias cuyos productos entran en el consumo
-ordinario del trabajador.</p>
-
-<p>De este cambio en sentido contrario no debe deducirse que no hay
-cambio más que en la misma proporción. En efecto, si, suponiendo
-siempre que una jornada produce un valor de 6 pesetas, el valor de la
-fuerza de trabajo es de 4 pesetas, la supervalía será de 2 pesetas; si,
-a consecuencia de un aumento de productividad, el valor de la fuerza de
-trabajo desciende a 3 pesetas, la supervalía se eleva en seguida a 3
-pesetas; esta misma diferencia de una peseta disminuye el valor de la
-fuerza de trabajo, que era de 4 pesetas, en una cuarta parte o un 25
-por 100, y aumenta la supervalía, que era de 2 pesetas, en una mitad o
-un 50 por 100.</p>
-
-<p>3.ª&nbsp; El aumento o la disminución de la supervalía es siempre el
-efecto y jamás la causa de la disminución o del aumento correspondiente
-del valor de la fuerza de trabajo.</p>
-
-<p>Supongamos que el valor de 6 pesetas de una jornada<span
-class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span> de trabajo de doce horas
-se divide en 4 pesetas, valor de la fuerza de trabajo, y en una
-supervalía de 2 pesetas, o, en otros términos, que hay ocho horas de
-trabajo necesario y cuatro de sobretrabajo. Si la productividad del
-trabajo se duplica, entonces el obrero solo necesitará la mitad del
-tiempo que hasta aquí había necesitado para producir el equivalente
-de su subsistencia cotidiana. Su trabajo necesario descenderá de
-ocho horas a cuatro, y, por consiguiente, su sobretrabajo se elevará
-de cuatro horas a ocho, así como el valor de su fuerza de trabajo
-descenderá de 4 pesetas a 2, y esta rebaja elevará la supervalía de
-2 pesetas a 4. Luego el cambio de la productividad del trabajo es el
-que principalmente hace aumentar o disminuir el valor de la fuerza
-de trabajo, mientras que el movimiento ascendente o descendente de
-esta, produce por su parte un movimiento de la supervalía en sentido
-contrario.</p>
-
-<p>No obstante, esa reducción del precio de la fuerza de trabajo a
-su valor, determinada por el de las subsistencias necesarias para el
-sustento del obrero, puede tropezar, según el grado de resistencia
-de este y la presión del capital, con obstáculos que no le permitan
-realizarse sino incompletamente. La fuerza de trabajo puede pagarse a
-más de su valor, aunque su precio no varíe o disminuya, si el trabajo
-excede de su nuevo valor, si, en el ejemplo precedente, sigue siendo
-superior a 2 pesetas después de haberse duplicado la productividad del
-trabajo.</p>
-
-<p>Algunos economistas han sostenido que la supervalía puede elevarse,
-sin que disminuya la fuerza de trabajo, reduciendo los impuestos
-que paga el capitalista. Una disminución de impuestos no afecta
-absolutamente nada a la cantidad de sobretrabajo, y, por consiguiente,
-de supervalía, que el capitalista arranca al obrero. Únicamente<span
-class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span> cambia la proporción según
-la cual el capitalista embolsa la supervalía o tiene que repartirla con
-otros. No altera, pues, la relación que existe entre la supervalía y el
-valor de la fuerza de trabajo.</p>
-
-
-<p class="epi">II.&nbsp; <i>La duración y la productividad del trabajo no
-cambian, su intensidad cambia.</i></p>
-
-<p>Si su productividad aumenta, el trabajo rinde en el mismo tiempo
-más productos, pero no más valor. Si su intensidad aumenta, rinde en
-el mismo tiempo, no solamente más productos, sino también más valor,
-puesto que, en este caso, el aumento de productos proviene de un
-aumento de trabajo. Dadas su duración y su productividad, el trabajo
-crea, pues, tanto más valor cuanto más excede su grado de intensidad de
-la intensidad media social.</p>
-
-<p>Como el valor producido durante una jornada de doce horas, por
-ejemplo, deja así de estar encerrado en límites fijos, se deduce que
-supervalía y valor de la fuerza de trabajo pueden cambiar en el mismo
-sentido, marchando paralelamente, en proporción igual o desigual. Si
-la misma jornada, merced a un aumento de la intensidad del trabajo,
-produce 8 pesetas en lugar de 6, es evidente que la parte del obrero y
-la del capitalista pueden elevarse a un tiempo de 3 pesetas a 4.</p>
-
-<p>Semejante elevación en el precio de la fuerza de trabajo no
-significa que se ha pagado por ella más de su valor, porque el aumento
-de la intensidad del trabajo se refleja en el valor de la fuerza
-obrera, pues apresura el desgaste de esta. A pesar de este alza, el
-precio puede ser inferior al valor. Sucede esto cuando la elevación del
-precio no basta para compensar el aumento de desgaste de la fuerza de
-trabajo.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>III.&nbsp;
-<i>La intensidad y la productividad del trabajo no cambian, su duración
-cambia.</i></p>
-
-<p>Bajo el aspecto del cambio de duración, el trabajo puede reducirse
-o prolongarse. En las condiciones mencionadas obtenemos las leyes
-siguientes:</p>
-
-<p>1.ª&nbsp; El valor realizado en una jornada de trabajo aumenta o
-disminuye al mismo tiempo que su duración.</p>
-
-<p>2.ª&nbsp; Todo cambio en la relación de cantidad entre la supervalía
-y el valor de la fuerza de trabajo, proviene de un cambio de la
-cantidad del sobretrabajo y, por consiguiente, de la supervalía.</p>
-
-<p>3.ª&nbsp; El valor absoluto de la fuerza de trabajo no puede
-cambiar sino mediante la acción que ejerce sobre su desgaste la
-prolongación del sobretrabajo; todo cambio de este valor absoluto es,
-pues, el efecto y jamás la causa de un cambio en la cantidad de la
-supervalía.</p>
-
-<p>Supongamos que la jornada de trabajo compuesta de doce horas, seis
-de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, produce un valor de 50
-céntimos por hora, o sea 6 pesetas, del cual percibe la mitad el obrero
-y la otra mitad el capitalista.</p>
-
-<p>Empecemos reduciendo a diez horas la jornada de trabajo, que antes
-era de doce. Al reducirse, no produce más que un valor de 5 pesetas.
-Siendo el trabajo necesario de seis horas, el sobretrabajo queda
-reducido de seis horas a cuatro, y la supervalía desciende de 3 pesetas
-a 2. Aun siguiendo invariable, el valor de la fuerza de trabajo gana en
-cantidad, relativamente a la supervalía, gracias a la disminución de
-esta, que es, en efecto, como 3 es a 2, de 150 por 100, en vez de ser
-como 3 es a 3, o de 100 por 100. El capitalista no podría desquitarse
-sino pagando<span class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span> por la
-fuerza de trabajo menos de su valor. En el fondo de las elucubraciones
-ordinarias contra la reducción de la jornada de trabajo, se advierte
-la suposición de que las cosas se hallan en las condiciones aquí
-admitidas, es decir, que se suponen inalterables la productividad y
-la intensidad del trabajo, cuyo aumento, en suma, sigue siempre a la
-reducción de la jornada.</p>
-
-<p>Si se prolonga la jornada de doce horas a catorce, estas dos horas
-se añaden al sobretrabajo y la supervalía se eleva de 3 pesetas a 4.
-Por más que el valor nominal de la fuerza de trabajo sea el mismo,
-pierde en cantidad, relativamente a la supervalía, a causa del aumento
-de esta; en efecto, la supervalía es como 3 es a 4, de 75 por 100, en
-vez de ser como 3 es a 3, de 100 por 100.</p>
-
-<p>El valor de la fuerza de trabajo puede disminuir con una jornada
-de trabajo prolongada, aunque su precio no cambie o se eleve, si
-este precio no compensa el gran gasto en fuerza vital que el trabajo
-prolongado impone al obrero.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>Cambios simultáneos en la duración, en la
-intensidad y en la productividad del trabajo.</i></p>
-
-<p>No nos detendremos a examinar todas las combinaciones posibles,
-fáciles en suma de resolver por lo que antecede; solo nos detendremos
-en un caso de interés especial: en el aumento de la intensidad y de la
-productividad del trabajo junto con la disminución de su duración.</p>
-
-<p>El aumento de la productividad del trabajo y de su intensidad
-multiplica la masa de las mercancías obtenidas en un tiempo dado, y,
-por tanto, acorta la parte de la jornada en que el obrero no hace más
-que producir un equivalente de su subsistencia. Esta parte necesaria,
-pero<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span> susceptible de
-disminución, de la jornada de trabajo forma el límite absoluto de esta,
-al cual es imposible descender bajo el régimen capitalista. Suprimido
-este régimen, el sobretrabajo desaparecería y la jornada entera tendría
-por límite el tiempo de trabajo necesario. Sin embargo, no hay que
-olvidar que una parte del sobretrabajo actual, la parte consagrada a la
-formación de un fondo de reserva y de acumulación, se contaría entonces
-como trabajo necesario, mientras que la extensión actual de este
-trabajo está limitada solamente por los gastos de manutención de una
-clase de asalariados destinada a producir la riqueza de sus dueños.</p>
-
-<p>Cuanto mayor sea la fuerza productiva del trabajo, menor puede ser
-su duración, y cuanto más corta sea su duración, más puede aumentar
-su intensidad. Desde el punto de vista social, se aumenta también la
-productividad del trabajo suprimiendo todo gasto inútil, ya en medios
-de producción, ya en fuerza vital. Cierto que el régimen capitalista
-impone la economía de los medios de producción a cada establecimiento
-tomado aisladamente; pero, a más de hacer del insensato derroche de
-la fuerza obrera un medio de economía para el explotador, necesita
-también, por su sistema de competencia anárquica, el despilfarro
-más desenfrenado del trabajo productivo y de los medios sociales de
-producción, fuera de las muchas funciones parásitas que engendra y que
-el mismo capitalista hace más o menos indispensables.</p>
-
-<p>Determinadas la intensidad y la productividad del trabajo, el tiempo
-que la sociedad debe consagrar a la producción material es tanto
-más corto, y el tiempo disponible para el libre desarrollo de los
-individuos tanto más largo, cuanto más equitativamente está distribuido
-el trabajo entre todos los miembros de la sociedad y cuanto<span
-class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span> menos una clase se descarga
-sobre otra de esta necesidad impuesta por la Naturaleza. En este
-sentido, la disminución de la jornada encuentra su último límite en la
-generalización del trabajo manual: trabajando todos, corresponderá a
-cada uno el menor tiempo de trabajo posible.</p>
-
-<p>La sociedad capitalista compra el descanso, la holganza de una sola
-clase mediante la transformación de la vida entera de las masas en
-tiempo de trabajo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch18">
- <p><span class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XVIII. Expresiones del tipo de
- la supervalía">CAPÍTULO XVIII</h2>
- <p class="subh2">EXPRESIONES DEL TIPO DE LA SUPERVALÍA</p>
- <p class="arg">Fórmulas diversas que explican este tipo. — La
- supervalía proviene del trabajo no&nbsp;pagado.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Fórmulas diversas que explican este tipo.</i></p>
-
-<p>Hemos visto en el <a href="#Ch9">capítulo noveno</a> que el tipo de
-la supervalía es igual a la relación de la supervalía con el capital
-variable, o a la relación de la supervalía con el valor de la fuerza
-de trabajo, o bien a la relación del sobretrabajo con el trabajo
-necesario. El tipo de la supervalía se expresa, finalmente, por la
-relación del trabajo no pagado con el trabajo pagado.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La supervalía proviene del trabajo no pagado.</i></p>
-
-<p>Lo que el capitalista paga no es el trabajo, el producto, sino la
-fuerza de trabajo, la facultad de producir. Al comprar esta fuerza por
-un día, una semana, etc., el capitalista obtiene en cambio el derecho
-de explotarla durante un día, una semana, etc. El tiempo de explotación
-se divide en dos periodos. Durante uno, la actividad de su fuerza
-produce solo un equivalente de su precio; durante el otro es gratuito
-y produce, por consecuencia, al capitalista un valor por el cual no
-paga equivalente alguno, que no le cuesta nada. En este caso, el
-sobretrabajo de<span class="pagenum" id="Page_164">p. 164</span> donde
-saca la supervalía puede denominarse trabajo no pagado.</p>
-
-<p>Vese ahora cuán poco hay que fiar de la opinión de personas
-interesadas en ocultar la verdad, las cuales se esfuerzan en dar a este
-cambio de la parte variable del capital por el uso de la fuerza de
-trabajo, que conduce a la apropiación del producto por el no productor,
-la falsa apariencia de una relación de asociación, en la cual el obrero
-y el capitalista comparten el producto, en atención a la cantidad de
-elementos suministrados por cada uno.</p>
-
-<p>El capital no es tan solo, como dice Adam Smith, la facultad de
-disponer del trabajo de otro, sino que es principalmente la facultad de
-disponer de un <i>trabajo no pagado</i>. Toda supervalía, cualquiera
-que sea su forma particular, beneficio, réditos, rentas, etc., es, en
-sustancia, la materialización de un trabajo no pagado. Todo el secreto
-del poder que tiene el capital de procrear estriba en el hecho de que
-dispone de cierta cantidad de trabajo de otro, que no paga.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch19">
- <p><span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SEXTA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">El salario.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XIX. Transformación del valor
- o del precio de la fuerza de trabajo en salario">CAPÍTULO XIX</h2>
- <p class="subh2">TRANSFORMACIÓN DEL VALOR O DEL PRECIO DE LA FUERZA
- DE TRABAJO EN SALARIO</p>
- <p class="arg">El salario es el precio, no del trabajo, sino de la
- fuerza de trabajo. — La forma salario oculta la relación verdadera
- entre capital y trabajo.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>El salario es el precio, no del trabajo, sino de la
-fuerza de trabajo.</i></p>
-
-<p>Si se examina solo superficialmente la sociedad burguesa, parece
-que en ella el salario del trabajador es la retribución del trabajo,
-es decir, que se paga cierta cantidad de dinero por otra cantidad
-determinada de trabajo. El trabajo está, pues, considerado como una
-mercancía cuyos precios corrientes oscilan, aumentando o disminuyendo
-su valor.</p>
-
-<p>Pero ¿qué cosa es el valor? El valor representa el trabajo social
-gastado en la producción de una mercancía. Y ¿cómo medir la cantidad de
-valor de una mercancía? Por la cantidad de trabajo que contiene. ¿Cómo
-se determinará, por ejemplo, el valor de un trabajo de doce horas? Por
-las doce horas de trabajo que contiene, lo cual evidentemente carece de
-sentido.</p>
-
-<p>Para ser llevado y vendido en el mercado a título de mercancía,
-el trabajo debería, en todo caso, existir de<span class="pagenum"
-id="Page_166">p. 166</span> antemano. Pero si el trabajador pudiese
-prestarle una existencia material, separada e independiente de su
-persona, vendería entonces mercancía y no trabajo.</p>
-
-<p>Quien en el mercado se presenta directamente al capitalista, no
-es el trabajo, sino el trabajador. Lo que este vende es su propio
-individuo, su fuerza de trabajo. Desde el instante que empieza a poner
-en actividad su fuerza, es decir, desde que empieza a trabajar, desde
-que su trabajo existe, este trabajo ha dejado ya de pertenecerle y no
-puede ser vendido por él. El trabajo es la sustancia y la medida de
-los valores, pero él por sí mismo no tiene valor alguno. La expresión
-«valor del trabajo» es una expresión inexacta, que tiene origen en las
-formas aparentes de las relaciones de producción.</p>
-
-<p>Una vez admitido este error, la Economía política clásica se
-preguntó cómo se había determinado el precio del trabajo. Desde luego
-reconoció que, lo mismo respecto al trabajo que a cualquiera otra
-mercancía, la relación entre la oferta y la demanda no significa
-otra cosa sino las oscilaciones del precio de mercado sobre o bajo
-cierto tipo. En cuanto la oferta y la demanda se equilibran, cesan
-las variaciones de precio que habían ocasionado, pero también cesa
-en aquel punto el efecto de la oferta y de la demanda. En su estado
-de equilibrio, el precio del trabajo no depende ya de su acción; ¿de
-qué depende, pues? Este precio no puede ser, lo mismo para el trabajo
-que para toda otra mercancía, más que su valor expresado en dinero;
-este valor lo determinó la Economía política por el valor de las
-subsistencias necesarias para el sostenimiento y reproducción del
-trabajador. No cabe duda que de este modo sustituyó el objeto aparente
-de sus investigaciones, el valor del trabajo, por el valor de la fuerza
-de trabajo, fuerza que solo existe en la persona del trabajador<span
-class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span> y se diferencia de su
-función, el trabajo, como una máquina se diferencia de sus operaciones.
-Pero la Economía política clásica no paró mientes en la confusión
-introducida.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La forma salario oculta la relación verdadera entre
-capital y trabajo.</i></p>
-
-<p>En efecto, según todas las apariencias, lo que el capitalista paga
-es el valor de la utilidad que el obrero le produce, el valor del
-trabajo. Además, el trabajador no percibe su salario hasta después de
-haber entregado su trabajo. Ahora bien, como medio de pago, el dinero
-no hace más que realizar tardíamente el valor o el precio del artículo
-producido, o sea, en el caso precedente, el valor o el precio del
-trabajo ejecutado. La sola experiencia de la vida práctica no hace
-resaltar la doble utilidad del trabajo: la propiedad de satisfacer una
-necesidad, propiedad que tiene de común con todas las mercancías, y la
-de crear valor, propiedad que le distingue de todas las mercancías y le
-impide, por ser elemento que crea valor, tenerlo por sí propio.</p>
-
-<p>Examinemos una jornada de doce horas que produce un valor de 6
-pesetas, y del que la mitad equivale al valor cotidiano de la fuerza de
-trabajo. Confundiendo el valor de la fuerza con el valor de su función,
-con el trabajo que ejecuta, se obtiene esta fórmula: el trabajo de
-doce horas tiene un valor de 3 pesetas, llegándose así al resultado
-absurdo de que un trabajo que crea un valor de 6 pesetas, no vale más
-que 3. Pero esto no es visible en la sociedad capitalista. El valor
-de 3 pesetas, para cuya producción solo son necesarias seis horas de
-trabajo, se presenta en ella como el valor de la jornada entera de
-trabajo.<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span> Al recibir
-un salario cotidiano de 3 pesetas, parece que el obrero recibe el valor
-íntegro de su trabajo, sucediendo esto precisamente porque el excedente
-del valor de su producto sobre el de su salario afecta la forma de una
-supervalía de 3 pesetas creada por el capital y no por el trabajo.</p>
-
-<p>La forma salario, o pago directo del trabajo, hace desaparecer,
-pues, todo vestigio de la división de la jornada en trabajo necesario
-y sobretrabajo, en trabajo pagado y en trabajo no pagado, de suerte
-que se considera pagado todo el trabajo del obrero libre. El trabajo
-que el siervo ejecuta para sí propio y el que está obligado a ejecutar
-para su señor, son perfectamente diferentes uno de otro, y tienen
-lugar en sitios diversos. En el sistema esclavista, aun la parte de
-la jornada en que el esclavo reemplaza el valor de sus subsistencias
-y en la cual trabaja realmente para sí propio, no parece sino que
-trabaja para su propietario; todo su trabajo reviste la apariencia
-de trabajo no pagado. Sucede lo contrario con el trabajo asalariado:
-aun el sobretrabajo o trabajo no pagado afecta la apariencia de
-trabajo pagado. En la esclavitud, la relación de propiedad oculta
-el trabajo del esclavo para sí mismo; en el salariado, la relación
-monetaria encubre el trabajo gratuito que el asalariado produce para su
-capitalista.</p>
-
-<p>Compréndese ahora la inmensa importancia que tiene en la práctica
-este cambio de forma, el cual hace aparecer la retribución de la fuerza
-de trabajo como salario del trabajo, el precio de la fuerza como
-precio de su función. La forma aparente hace invisible la relación
-efectiva entre capital y trabajo; de esa forma aparente dimanan todas
-las nociones jurídicas del asalariado y del capitalista, todas las
-mistificaciones de la producción capitalista, todas las ilusiones
-liberales y todas las glorificaciones justificativas de la Economía
-política vulgar.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch20">
- <p><span class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XX. El salario a jornal">CAPÍTULO XX</h2>
- <p class="subh2">EL SALARIO A JORNAL</p>
- <p class="argh">El precio del trabajo. — Paros parciales y reducción
- general de la jornada de trabajo. — El bajo precio del trabajo y la
- prolongación de la jornada.</p>
-</div>
-
-<p>El salario reviste a su vez formas muy variadas; examinaremos
-sus dos formas fundamentales: el salario a jornal y el salario a
-destajo.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El precio del trabajo.</i></p>
-
-<p>La venta de la fuerza de trabajo tiene siempre lugar, como hemos
-visto, por un periodo de tiempo determinado. El valor diario, semanal,
-etc., de la fuerza de trabajo se presenta, pues, bajo la forma aparente
-de salario a jornal, es decir, por días, por semanas, etc.</p>
-
-<p>En el salario a jornal hay que hacer distinción entre el importe
-total del salario diario, semanal, etc., y el precio del trabajo. En
-efecto, es evidente que, según la extensión de la jornada, el mismo
-salario cotidiano, semanal, etc., puede representar precios de trabajo
-muy diversos. El precio medio del trabajo se obtiene dividiendo el
-valor medio diario de la fuerza de trabajo por el número medio de
-horas de la jornada de trabajo. Si el valor diario es, por ejemplo,
-de 3 pesetas y la jornada de trabajo de doce horas, el precio de una
-hora es igual a 3 pesetas<span class="pagenum" id="Page_170">p.
-170</span> divididas por 12, o sean 25 céntimos. El precio de la hora
-así averiguado, es la medida del precio del trabajo.</p>
-
-<p>El salario puede quedar invariable y el precio del trabajo puede
-aumentar o disminuir. Si, por ejemplo, la jornada es de diez horas y
-el salario el mismo, de 3 pesetas, la hora de trabajo se paga a 30
-céntimos; si la jornada es de quince horas, ya solo se paga la hora
-a 20 céntimos. Por el contrario, el salario puede elevarse aunque el
-precio del trabajo no varíe o disminuya. Si la jornada media es de diez
-horas y el valor cotidiano de la fuerza de trabajo es de 3 pesetas, el
-precio de la hora es de 30 céntimos; si, a consecuencia de un aumento
-de obra, el obrero trabaja doce horas en lugar de diez, entonces,
-sin cambiar el precio del trabajo, el salario cotidiano se elevará a
-3,60 pesetas; hay que advertir que, en este último caso, a pesar de
-la elevación del salario, la fuerza de trabajo se paga a menos de su
-valor, pues esta elevación no compensa el mayor desgaste de la fuerza
-resultante del aumento de trabajo.</p>
-
-<p>En general, dada la duración del trabajo diario o semanal, el
-salario cotidiano o semanal dependerá del precio del trabajo; dado el
-precio del trabajo, el salario por día o por semana dependerá de la
-duración del trabajo diario o semanal.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Paros parciales y reducción general de la jornada de
-trabajo.</i></p>
-
-<p>Ya hemos dicho que el precio de una hora de trabajo, medida del
-salario a jornal, se obtiene dividiendo el valor diario de la fuerza
-de trabajo por el número de horas de la jornada ordinaria. Pero si el
-patrono no da ocupación al obrero con regularidad durante ese número de
-horas, este percibe tan solo una parte de su salario regular. He<span
-class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span> aquí, pues, el origen de
-los males que resultan para el obrero de una ocupación insuficiente, de
-un paro parcial.</p>
-
-<p>Si el tiempo que ha servido de base para el cálculo del salario
-a jornal es de doce horas, por ejemplo, y el obrero no está ocupado
-más que seis u ocho, su salario por horas, que multiplicado por doce
-equivale al valor de sus subsistencias necesarias, desciende de este
-valor indispensable desde que, a consecuencia de una reducción de
-ocupación, no se halla multiplicado sino por seis o por ocho, es decir,
-por un número inferior a doce.</p>
-
-<p>Como es lógico, no debe confundirse el efecto de esta insuficiencia
-de ocupación con su disminución, que resultaría de una rebaja general
-de la jornada de trabajo. En el primer caso, el precio ordinario del
-trabajo se calcula suponiendo que la jornada regular es de doce horas,
-y si el obrero trabaja menos, supongamos ocho horas, no percibe lo
-suficiente; mientras que, en el segundo caso, el precio ordinario del
-trabajo se calcularía estableciendo que la jornada regular fuese, por
-ejemplo, de ocho horas, y, por consecuencia, el precio de la hora sería
-más elevado. Podría suceder que aun entonces el obrero no percibiese su
-salario regular; pero esto solo sucedería si estaba ocupado menos de
-ocho horas, mientras que en el primer caso ocurre no estando ocupado
-doce horas.</p>
-
-
-<p class="epi" id="prolong"><i>El precio inferior del trabajo y la
-prolongación de la jornada.</i></p>
-
-<p>En ciertos ramos de la industria en que domina el salario a jornal,
-es costumbre contar como regular una jornada de cierto número de horas,
-diez, por ejemplo. Después comienza el trabajo suplementario, el
-cual, tomando como tipo la hora de trabajo, está algo más remunerado.
-A causa de la inferioridad del precio del trabajo durante el<span
-class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span> tiempo reglamentario, el
-obrero se ve obligado, para obtener un salario suficiente, a trabajar
-durante el tiempo suplementario que está menos mal pagado. Esto
-conduce, en provecho del capitalista, a una prolongación de la jornada
-de trabajo. La limitación legal de la jornada de trabajo pone fin a
-esta canallada.</p>
-
-<p>Hemos visto más arriba que, dado el precio del trabajo, el salario
-cotidiano o semanal depende de la duración del trabajo suministrado.
-De esto resulta que, mientras más inferior sea el precio del trabajo,
-más larga debe ser la jornada para que el obrero alcance un salario
-suficiente. Si el precio de la hora de trabajo es de 15 céntimos, el
-obrero debe trabajar quince horas para obtener un salario cotidiano de
-2,25 pesetas; si el precio de la hora de trabajo es de 25 céntimos,
-una jornada de doce horas le basta para obtener un salario cotidiano
-de 3 pesetas. El precio inferior del trabajo, pues, hace forzosa la
-prolongación del tiempo de trabajo.</p>
-
-<p>Pero si la prolongación de la jornada es el efecto natural del
-precio inferior del trabajo, puede ser también causa de una baja en
-el precio del trabajo, y, por consiguiente, en el salario cotidiano o
-semanal. Si, gracias a la prolongación de la jornada, un hombre ejecuta
-la tarea de dos, la oferta de trabajo aumenta, por más que no haya
-variado el número de obreros que hay en el mercado. La competencia así
-creada entre los obreros, permite al capitalista reducir el precio
-del trabajo, reducción que, como ya hemos visto, permite a su vez que
-prolongue aún más la jornada. Por consiguiente, el capitalista saca
-doble provecho de la disminución del precio corriente del trabajo y de
-su duración extraordinaria.</p>
-
-<p>No obstante, esta facultad de disponer de una cantidad considerable
-de trabajo no pagado, no tarda en convertirse<span class="pagenum"
-id="Page_173">p. 173</span> en medio de competencia entre los mismos
-capitalistas; para atraer el mayor número de compradores, rebajan el
-precio de venta de las mercancías, que les salen a menos coste; este
-precio concluye por fijarse en una cantidad excesivamente pequeña, la
-cual, a contar desde ese momento, forma la base normal de un salario
-miserable para los obreros de aquellos industriales.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch21">
- <p><span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXI. El salario a destajo">CAPÍTULO XXI</h2>
- <p class="subh2">EL SALARIO A DESTAJO</p>
- <p class="argh">Esta forma del salario no altera en nada su
- naturaleza. — Particularidades que hacen de este forma del salario la
- más conveniente para la producción capitalista.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Esta forma del salario no altera en nada su
-naturaleza.</i></p>
-
-<p>El salario a destajo parece a primera vista demostrar que se paga
-al obrero, no el valor de su fuerza, sino el del trabajo ya realizado
-en el producto, y que el precio de este trabajo está determinado por
-la capacidad de ejecución del productor. En realidad, solo es una
-transformación del salario a jornal.</p>
-
-<p>Supongamos que la jornada ordinaria de trabajo es de doce horas,
-seis de trabajo necesario y seis de sobretrabajo, seis pagadas y seis
-no pagadas, y que el valor producido es de 6 pesetas. El producto
-de una hora de trabajo será, por consiguiente, de 50 céntimos. La
-experiencia ha establecido que un obrero, trabajando con el grado
-medio de intensidad y de habilidad, y empleando, por tanto, solo el
-tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un
-artículo, entregue en doce horas doce de estos productos o fracciones
-de producto. Estas doce porciones, deducidos los medios de producción
-que contienen, valen 6 pesetas, y cada una de ellas vale 50 céntimos.
-El obrero recibe por cada fracción 25 céntimos,<span class="pagenum"
-id="Page_175">p. 175</span> y gana así 3 pesetas en doce horas,
-mientras que las mercancías, producto de doce horas de trabajo, valen 6
-pesetas, deducidos los medios de producción consumidos.</p>
-
-<p>Así como en el sistema del salario a jornal es indiferente decir que
-el obrero trabaja seis horas para sí y seis para el capitalista, o la
-mitad de cada hora para él y la otra mitad para el patrono, asimismo
-en este caso puede decirse indiferentemente que cada fracción de
-producto está mitad pagada y mitad no pagada, o que el precio de seis
-fracciones de producto no es más que un equivalente de la fuerza de
-trabajo, mientras que la supervalía está contenida en las otras seis
-suministradas gratuitamente por el obrero. En el salario a jornal, el
-trabajo se mide por su duración inmediata; en el salario a destajo,
-por la cantidad de productos suministrados en un espacio de tiempo
-determinado; pero, en ambos casos, el valor de una jornada de trabajo
-está determinado por el valor diario de la fuerza de trabajo. El
-salario a destajo no es, pues, sino una forma modificada del salario a
-jornal.</p>
-
-<p>Si la productividad del trabajo aumenta, si la cantidad de productos
-realizable en cierto tiempo se duplica, por ejemplo, el salario a
-destajo bajará en la misma proporción, disminuirá una mitad, de suerte
-que el salario cotidiano no variará absolutamente. De una manera o de
-otra, lo que el capitalista paga no es el trabajo, sino la fuerza de
-trabajo. Tal forma de retribución puede ser más favorable que tal otra
-para el desarrollo de la producción capitalista, pero ninguna modifica
-la naturaleza del salario.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_176">p.
-176</span><i>Particularidades que hacen de esta forma del salario la
-más conveniente para la producción capitalista.</i></p>
-
-<p>Dentro de esta forma de salario, la obra debe ser de una calidad
-media para que la fracción de producto se pague al precio estipulado.
-Bajo este concepto, el salario a destajo es un manantial inagotable de
-pretextos para retener parte del salario del obrero y para privarle de
-lo que le pertenece.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo suministra al capitalista una medida exacta de la
-intensidad del trabajo. No se paga más tiempo de trabajo que el que
-contiene una masa de productos determinada de antemano y establecida
-experimentalmente. Si el obrero no posee la capacidad media de
-ejecución, si no puede suministrar en su jornada el mínimum fijado, se
-le despide.</p>
-
-<p>Aseguradas así la calidad y la intensidad del trabajo, por la forma
-misma del salario, se hace innecesaria una gran parte del trabajo de
-vigilancia. En esto se funda, no solo el trabajo moderno a domicilio,
-sino todo un sistema de opresión y de explotación jerárquicamente
-constituido. Este sistema reviste dos formas fundamentales.</p>
-
-<p>Por una parte, el salario a destajo facilita la intervención de
-parásitos entre el capitalista y el trabajador, o sea la contrata. La
-ganancia de los contratistas proviene exclusivamente de la diferencia
-que existe entre el precio del trabajo que paga el capitalista y la
-porción de este precio que ellos asignan al obrero. Por otra parte,
-el salario a destajo permite al capitalista ajustar en un tanto
-cada fracción de producto con un obrero principal, jefe de grupo o
-tanda, etc., el cual se encarga, por el precio<span class="pagenum"
-id="Page_177">p. 177</span> estipulado, de buscar el personal necesario
-y de pagarlo. La explotación de los trabajadores por el capital se
-complica en este caso con una explotación del trabajador por el
-trabajador.</p>
-
-<p>Con el salario a destajo, el interés personal impele al obrero a
-redoblar sus fuerzas todo lo posible, lo cual facilita al capitalista
-la elevación de la intensidad ordinaria del trabajo; el obrero está
-igualmente interesado en prolongar la jornada de trabajo, pues es
-el único modo de aumentar su salario cotidiano o semanal. De aquí
-se origina una reacción semejante a la de que hemos hablado al <a
-href="#prolong">final del capítulo anterior</a>.</p>
-
-<p>El salario a jornal supone, con raras excepciones, la igualdad de
-remuneración para los obreros encargados de una misma tarea. El salario
-a destajo, en el cual el precio del tiempo de trabajo se mide por una
-cantidad determinada de producto, varía naturalmente según lo que la
-cantidad de producto suministrada en un tiempo dado exceda del mínimum
-establecido. La diferencia de habilidad, de fuerza, de energía, de
-perseverancia entre los trabajadores individuales, ocasionan en esta
-forma de salario grandes diferencias en sus ganancias respectivas.</p>
-
-<p>Por lo demás, esto no altera lo más mínimo la relación general
-existente entre el capital y el salario del trabajador. En primer
-lugar, esas diferencias individuales se nivelan en el conjunto
-del taller. En segundo lugar, la proporción entre el salario y la
-supervalía no está modificada en este segundo sistema de salario, pues
-al salario individual de cada obrero corresponde la masa de supervalía
-suministrada por él. El salario a destajo tiende por esto mismo a
-desarrollar, por una parte, el espíritu de independencia y de autonomía
-en los trabajadores, y, por otra, la competencia que se hacen entre
-ellos. Síguese<span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span> de
-aquí una elevación de los salarios individuales sobre su nivel general,
-acompañada de un descenso de este mismo nivel.</p>
-
-<p>Por último, el salario a destajo permite al patrono aplicar el
-sistema ya indicado de no ocupar regularmente al obrero durante la
-jornada o durante la semana.</p>
-
-<p>Todo esto demuestra que el salario a destajo es la forma de salario
-más conveniente al sistema de producción capitalista.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch22">
- <p><span class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXII. Diferencia en el tipo de
- los salarios nacionales">CAPÍTULO XXII</h2>
- <p class="subh2">DIFERENCIA EN EL TIPO DE LOS SALARIOS NACIONALES</p>
- <p class="argh">Cómo pueden compararse los diferentes tipos
- nacionales del salario. — Modificaciones de la ley del valor en su
- aplicación internacional. — Salario aparente y salario real.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Cómo pueden compararse los diferentes tipos
-nacionales del salario.</i></p>
-
-<p>Para comparar el tipo del salario entre diferentes naciones, es
-preciso ante todo tener en cuenta las circunstancias de que depende
-en cada una de ellas el valor de la fuerza de trabajo, tales como la
-cantidad de las necesidades ordinarias, el precio de las subsistencias,
-el número medio de individuos de las familias obreras, los gastos de
-educación del trabajador, el papel que desempeña el trabajo de las
-mujeres y de los niños, y, en fin, la productividad, la duración y la
-intensidad del trabajo.</p>
-
-<p>Conociendo la duración cotidiana del trabajo y el salario de la
-jornada en cada país, se hallará para cada uno el precio de la hora
-de trabajo en los mismos ramos de industria; en cuyo caso podrán
-compararse los tipos nacionales del salario a jornal. Después será
-necesario reducir el salario a jornal a salario a destajo, único que
-indica los diferentes grados de intensidad y de productividad del
-trabajo.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_180">p.
-180</span><i>Modificaciones de la ley del valor en su aplicación
-internacional.</i></p>
-
-<p>Existe en cada país cierta intensidad ordinaria, en defecto de
-la cual un producto consume más tiempo de trabajo del socialmente
-necesario; pero, cualquiera que sea el tiempo que haya consumido, en
-el mercado nacional solo se encuentra el valor correspondiente al
-tiempo socialmente necesario para su producción. El valor no se regula
-más que por la duración de este tiempo, y semejante regla solo se
-modifica cuando el trabajo alcanza un grado de intensidad superior a la
-intensidad ordinaria nacional.</p>
-
-<p>No ocurre lo propio en el mercado universal, donde se encuentran los
-productos de los diversos países. La intensidad ordinaria del trabajo
-nacional no es la misma en todos ellos. Mayor aquí, menor allá, sus
-diversos grados nacionales forman una escala que tiene por medida el
-grado de intensidad media internacional que su comparación proporciona.
-En comparación con el trabajo nacional más intenso, el trabajo nacional
-menos intenso crea, en el mismo tiempo, menos valor, que se traduce en
-menos dinero.</p>
-
-<p>Otra modificación más profunda de la ley del valor en su aplicación
-al mercado universal consiste en que el trabajo nacional más productivo
-se considera en ese mercado como trabajo más intenso, es decir,
-como trabajo que produce, no solo mayor cantidad de productos, sino
-mayor cantidad de valor, siempre que la nación más productiva no se
-vea obligada por la competencia a rebajar el precio de venta de sus
-mercancías al nivel de su valor real.</p>
-
-<p>Si la producción capitalista está más desarrollada en<span
-class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span> un país, el trabajo
-nacional alcanza en él, por consecuencia, una productividad y una
-intensidad ordinarias más acentuadas que la productividad y la
-intensidad medias internacionales, y la cantidad de valor producida en
-el mismo tiempo es allí más elevada y se expresa por una cantidad mayor
-de dinero, el cual vale relativamente menos en ese país que en otro en
-que la producción capitalista está menos desarrollada.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Salario aparente y salario real.</i></p>
-
-<p>Resulta de este último hecho que el salario nominal, la expresión de
-la fuerza de trabajo en dinero, será, por término medio, más elevado en
-el primer país que en el segundo, lo cual no quiere decir que suceda lo
-mismo precisamente con el salario real, es decir, con la cantidad de
-subsistencias puestas a disposición del trabajador.</p>
-
-<p>Aparte de esta diferencia en el valor del dinero con relación a
-las mercancías, se verá con frecuencia que, si el salario cotidiano,
-semanal, etc., es más elevado en una nación, el precio proporcional del
-trabajo, es decir, su precio comparado con la supervalía o con el valor
-del producto, es en ella menos elevado.</p>
-
-<p>Mientras que el precio aparente del trabajo es por lo general
-más bajo en los países pobres, donde ordinariamente los artículos
-alimenticios están más baratos, el precio real, o sea el que cuesta
-al capitalista una cantidad dada de trabajo ejecutado, el precio real
-es en ellos, en casi todos los casos, más elevado que en los países
-ricos.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch22a">
- <p><span class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN SÉPTIMA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">Acumulación del capital.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Introducción">INTRODUCCIÓN</h2>
- <p class="arg">Circulación del capital. — Del estudio del mecanismo
- fundamental de la acumulación.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Circulación del capital.</i></p>
-
-<p>La transformación de una cantidad de dinero en medios de producción
-y en fuerza de trabajo, que es la primera manifestación del movimiento
-del valor destinado a funcionar como capital, tiene lugar en el
-mercado, dentro del dominio de la circulación.</p>
-
-<p>El acto de producción, segunda manifestación del movimiento, termina
-en cuanto los medios de producción se transforman en mercancías cuyo
-valor es mayor que el de los elementos que han contribuido a formarlos,
-es decir, contiene una supervalía a más del dinero adelantado.</p>
-
-<p>Entonces es cuando las mercancías deben ser puestas en circulación.
-Es necesario venderlas, realizar su valor en dinero, para después
-transformar de nuevo este dinero en capital, y así sucesivamente.</p>
-
-<p>Este movimiento, pues, es el que constituye la circulación del
-capital.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_183">p. 183</span><i>Del
-estudio del mecanismo fundamental de la acumulación.</i></p>
-
-<p>La condición primera de la acumulación es la de que el capitalista
-haya logrado vender sus mercancías y volver a transformar en capital
-la mayor parte del dinero así obtenido; es necesario que el capital
-haya circulado con regularidad, y vamos a suponer que así ha sido, en
-efecto.</p>
-
-<p>El capitalista que produce la supervalía, es decir, que arranca
-directamente al obrero trabajo no pagado, se la apropia el primero,
-pero no es él solo quien la disfruta. La supervalía se divide en
-diversas partes que perciben diferentes categorías de personas bajo
-variadas formas, tales como beneficio industrial, interés, ganancia
-comercial, renta agrícola, etc. Pero esta participación no cambia
-la naturaleza de la supervalía ni las condiciones por las cuales se
-convierte en origen de la acumulación. Cualquiera que sea la parte de
-supervalía que el capitalista empresario retenga para sí, él es siempre
-el primero que se la apropia por completo y el único que la transforma
-en capital; podemos, pues, considerar al capitalista como representante
-de todos los que se reparten el botín.</p>
-
-<p>El movimiento intermediario de la circulación y la división de la
-supervalía en varias partes revisten formas diversas, que complican y
-oscurecen el acto fundamental de la acumulación. Así, pues, y a fin
-de simplificar su análisis, es necesario dejar a un lado todo lo que
-oculta el juego íntimo de su mecanismo y estudiar la acumulación desde
-el punto de vista de la producción.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch23">
- <p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIII. Reproducción simple">CAPÍTULO XXIII</h2>
- <p class="subh2 g0">REPRODUCCIÓN SIMPLE</p>
- <p class="argh">La parte del capital adelantada en salarios es solo
- una parte del trabajo efectuado por el trabajador. — Todo capital
- adelantado se transforma más o menos pronto en capital acumulado. —
- Consumo productivo y consumo individual del trabajador. — La simple
- reproducción mantiene al trabajador en la situación de asalariado.</p>
-</div>
-
-<p>La producción, cualquiera que sea su forma social, debe ser
-continua. Una sociedad no puede dejar de producir, como tampoco
-de consumir. Para seguir produciendo, está obligada a transformar
-continuamente una parte de sus productos en medios de producción, en
-elementos de nuevos productos. Para mantener su riqueza a la misma
-altura, en iguales circunstancias, necesita sustituir los medios
-de trabajo, las materias primeras, las materias auxiliares, en una
-palabra, los medios de producción consumidos, por ejemplo, durante un
-año, por idéntica cantidad anual de artículos de la misma especie, o,
-dicho de otra manera, es necesario que haya reproducción de la riqueza.
-Si la producción afecta la forma capitalista, igual forma afectará la
-reproducción. Desde el punto de vista de la primera, el acto de trabajo
-sirve entonces de auxiliar para crear supervalía; desde el punto de
-vista de la segunda, sirve de medio para reproducir o perpetuar como
-capital, es decir, como valor que produce valor, la parte metálica
-adelantada.<span class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span> Como
-aumento periódico del valor adelantado, la supervalía adquiere la
-forma de una <i>renta</i> procedente del capital. Si el capitalista
-consume esta renta y la gasta en la misma medida que se va produciendo,
-solo habrá simple reproducción, dadas las mismas circunstancias; en
-otros términos, el capital continuará funcionando sin acrecentar. No
-obstante, las mismas operaciones repetidas por un capital en la misma
-escala, le prestan ciertos caracteres que vamos a examinar.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La parte del capital adelantada en salarios es solo
-una parte del&nbsp;trabajo efectuado por el trabajador.</i></p>
-
-<p>Examinemos, en primer lugar, la parte del capital adelantada en
-salarios, o sea el capital variable.</p>
-
-<p>Antes de comenzar a producir, el capitalista compra una cantidad de
-fuerzas de trabajo por un tiempo determinado, pero no la paga hasta
-después que el obrero ha trabajado y añadido al producto el valor
-de su propia fuerza y una supervalía. Además de esta supervalía,
-que constituye el caudal de consumo del capitalista, el obrero ha
-producido, pues, ese caudal con su propia paga, que es el capital
-variable, antes de percibirlo bajo forma de salario. Una parte del
-trabajo ejecutado por él la semana precedente o el mes anterior,
-sirve para pagar su trabajo de hoy o del mes próximo. Esta parte de
-su producto, que vuelve al trabajador convertida en salario, se le
-paga, cierto, en dinero; pero el dinero solo es el porta-valor de las
-mercancías, y no afecta en nada al hecho de que el salario percibido
-por el obrero bajo la forma de adelanto del capitalista no es otra cosa
-sino una parte de su propio trabajo ya realizado.</p>
-
-<p>Sin embargo, antes de tomar nuevo impulso, este movimiento<span
-class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span> de producción ha debido
-tener un principio y durar cierto tiempo, durante el cual el obrero,
-no habiendo aún producido, no podía ser pagado con su propio producto,
-como tampoco mantenerse del aire. ¿No se deberá, pues, suponer que
-la primera vez que la clase capitalista se presenta en el mercado
-para comprar la fuerza de trabajo, tiene ya acumulado, bien por
-sus propios esfuerzos o por sus ahorros, capitales que le permitan
-adelantar las subsistencias del obrero en forma de moneda? Aceptaremos
-provisionalmente esta solución, cuyo fundamento examinaremos en el
-<a href="#Ch26">capítulo sobre la acumulación primitiva</a>.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Todo capital adelantado se transforma más o menos
-pronto en capital acumulado.</i></p>
-
-<p>Aunque así sea, la reproducción continua cambia muy pronto el
-carácter primitivo del conjunto del capital adelantado, compuesto de
-parte variable y parte constante.</p>
-
-<p>Si un capital de 25.000 pesetas produce anualmente una supervalía de
-5.000 pesetas, que consume el capitalista, es evidente que después de
-haberse repetido cinco veces este movimiento, la suma de la supervalía
-consumida será igual a 5.000 pesetas multiplicadas por 5, o sean 25.000
-pesetas, es decir, el valor total del capital adelantado.</p>
-
-<p>Si, por ejemplo, solo se consumiese la mitad de la supervalía anual,
-el mismo resultado se obtendría a los diez años en vez de ser a los
-cinco, pues multiplicando la mitad de la supervalía, que son 2.500
-pesetas, por 10, se tiene la misma cantidad de 25.000 pesetas. En
-términos generales, dividiendo el capital adelantado por la cantidad
-de supervalía consumida anualmente, se halla<span class="pagenum"
-id="Page_187">p. 187</span> el número de años al cabo de los cuales el
-capital primitivo ha sido consumido enteramente por el capitalista, y,
-por consiguiente, ha desaparecido.</p>
-
-<p>Según esto, después de cierto tiempo, el valor-capital que
-pertenecía al capitalista se hace igual a la suma de supervalía que
-este ha adquirido gratuitamente durante ese mismo tiempo; la suma de
-valor que ha adelantado iguala a la que ha consumido.</p>
-
-<p>Es cierto que tiene siempre entre manos un capital cuya cantidad no
-ha variado. Pero cuando un hombre consume su hacienda por las deudas
-que contrae, el valor de ella solo representa el importe de sus deudas;
-del mismo modo, cuando el capitalista ha consumido el equivalente del
-capital que había adelantado, el valor de este capital no representa
-más que la suma de supervalía monopolizada por él.</p>
-
-<p>Por consecuencia, la reproducción simple basta para transformar
-más o menos pronto todo capital adelantado en capital acumulado o
-en supervalía capitalizada. Aunque a su entrada en el dominio de la
-producción fuera adquirido por el trabajo personal del empresario,
-al cabo de cierto tiempo se convertiría en valor adquirido sin
-equivalente, sería la materialización del trabajo no pagado de otro.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Consumo productivo y consumo individual del
-trabajador.</i></p>
-
-<p>El trabajador hace un consumo doble. En el acto de producción
-consume, por su trabajo, medios de producción, con objeto de
-transformarlos en productos de un valor superior al del capital
-adelantado; este es su <i>consumo productivo</i>, que significa
-al mismo tiempo consumo de su fuerza por el capitalista a quien
-pertenece. Pero el<span class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span>
-dinero desembolsado para la compra de esta fuerza es empleado por el
-trabajador en medios de subsistencia, y esto es lo que constituye su
-<i>consumo individual</i>.</p>
-
-<p>El consumo productivo y el consumo individual del trabajador son,
-pues, perfectamente distintos. En el primero, el obrero actúa como
-fuerza que pone en actividad al capital y pertenece al capitalista;
-en el segundo, se pertenece a sí propio y ejecuta funciones vitales
-independientemente del acto de producción. El resultado del primero es
-la vida del capital, el resultado del segundo es la vida del obrero
-mismo.</p>
-
-<p>Al transformar en fuerza de trabajo una parte de su capital, el
-capitalista asegura la conservación y la reducción a valor de su
-capital entero. Haciendo esto, mata de una pedrada dos pájaros: saca
-beneficio de lo que recibe del obrero, y además de lo que le paga.</p>
-
-<p>El capital que sirve para pagar la fuerza de trabajo, lo cambia la
-clase obrera por las subsistencias cuyo consumo fortalece los músculos,
-los nervios, el cerebro de los trabajadores existentes, y forma nuevos
-trabajadores. Dentro de los límites de lo estrictamente necesario, el
-consumo individual de la clase obrera no es más que la transformación
-de las subsistencias, la cual le permite que venda su fuerza de
-trabajo en nueva fuerza de trabajo, en nueva materia explotable por el
-capital. Por contribuir a la producción y reproducción del instrumento
-más indispensable al capitalista, que es el trabajador, el consumo
-individual de este es, pues, un elemento de la reproducción del
-capital.</p>
-
-<p>Cierto es que el trabajador efectúa su consumo individual para su
-propia satisfacción y no para la del capitalista. Pero las bestias
-de carga también quieren comer; ¿acaso por esto su alimentación no
-contribuye a dar utilidad<span class="pagenum" id="Page_189">p.
-189</span> al propietario? El resultado es que el capitalista no
-necesita cuidar del consumo individual de los obreros; esto lo deja
-a merced de los instintos de conservación y de reproducción del
-trabajador libre; su único interés en esta materia es el de limitarlo a
-lo estrictamente necesario.</p>
-
-<p>Por esto, el cortesano rastrero del capital, el economista vulgar,
-solo considera como productiva la parte del consumo individual que
-necesita hacer la clase obrera para perpetuarse y acrecentarse, y
-sin ella el capital no hallaría fuerza de trabajo que consumir, o no
-encontraría la suficiente. Todo cuanto el trabajador puede gastar,
-aparte de su alimentación, en esparcimiento, sea físico o intelectual,
-es un consumo improductivo que se le echa en cara como si fuese un
-crimen.</p>
-
-<p>El consumo individual del trabajador puede considerarse, con razón,
-como improductivo, pero solo en cuanto a él, pues el consumo no
-reproduce sino al individuo necesitado; en desquite, es productivo para
-el capitalista y para el Estado, pues da origen a la fuerza creadora de
-toda riqueza.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La simple reproducción mantiene al trabajador en la
-situación de&nbsp;asalariado.</i></p>
-
-<p>Desde el punto de vista social, la clase obrera es, por
-consiguiente, como cualquier otro instrumento de trabajo, una
-dependencia del capital, cuyo movimiento de producción exige en ciertos
-límites el consumo individual de los trabajadores. Este consumo
-individual que los sustenta y los reproduce, destruye al mismo tiempo
-las subsistencias que se habían procurado vendiéndose, y los obliga
-a reaparecer constantemente en el mercado.<span class="pagenum"
-id="Page_190">p. 190</span> Hemos visto en el <a href="#Ch6">capítulo
-sexto</a> que no bastan la producción y la circulación de las
-mercancías para acrecentar el capital. Era necesario todavía que el
-hombre de dinero encontrase en el mercado a otros hombres libres, pero
-obligados a vender voluntariamente su fuerza de trabajo, no teniendo
-otra cosa que vender. La separación entre producto y productor, entre
-una categoría de personas dotadas de todas las cosas necesarias al
-trabajo para realizarse y otra categoría de individuos cuyo único
-patrimonio se reduce a su fuerza de trabajo, tal era el punto de
-partida de la producción capitalista.</p>
-
-<p>Pero lo que fue punto de partida se convirtió bien pronto, gracias a
-la simple reproducción, en resultado constantemente renovado. Por una
-parte, el movimiento de producción no cesa de transformar la riqueza
-material en capital y en medios de gozar para el capitalista; por
-otra, el obrero es después lo mismo exactamente que antes era: origen
-personal de riqueza, privada de sus propios medios de realización.
-La repetición periódica del movimiento de producción capitalista
-transforma continuamente el producto del asalariado en valor que
-absorbe la fuerza creadora de este, en medios de producción que dominan
-al productor, en medios de subsistencias que sirven para avasallar al
-obrero.</p>
-
-<p>El sistema de producción capitalista reproduce, pues, por sí mismo
-la separación entre el trabajador y las condiciones del trabajo. Por
-esto solamente, reproduce y perpetúa las condiciones que obligan al
-obrero a venderse para vivir y permiten al capitalista comprarlo para
-enriquecerse. No es el acaso quien los coloca frente a frente en el
-mercado como vendedor y comprador, es el hecho mismo del sistema de
-producción el que arroja siempre al obrero en el mercado como vendedor
-de su fuerza de<span class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span>
-trabajo y el que transforma su producto en medio de compra para el
-capitalista.</p>
-
-<p>En realidad, el trabajador pertenece a la clase capitalista, a
-la clase que dispone de los medios de vida, antes de venderse a un
-capitalista individual. Su esclavitud económica se oculta bajo la
-renovación continua de este acto de venta, por el engaño del libre
-contrato, por el cambio de dueños individuales y por las oscilaciones
-de los precios que el trabajo alcanza en el mercado.</p>
-
-<p>Considerado el movimiento de producción capitalista en su
-continuidad, o como reproducción, no produce solamente mercancías y
-supervalía, sino que reproduce y perpetúa su base: el trabajador en la
-condición de asalariado.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch24">
- <p><span class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIV. Transformación de la
- supervalía en capital">CAPÍTULO XXIV</h2>
- <p class="subh2">TRANSFORMACIÓN DE LA SUPERVALÍA EN CAPITAL</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Reproducción en mayor escala. — Cuanto más acumula
- el capitalista más puede acumular. — La apropiación capitalista no
- es más que la aplicación de las leyes de la producción mercantil.
- — II.&nbsp; Ideas falsas acerca de la acumulación. — III.&nbsp; División de la
- supervalía en capital y en renta. — Teoría de la abstinencia. —
- IV.&nbsp;&nbsp;Circunstancias que influyen en la extensión de la acumulación.
- — Grado de explotación de la fuerza obrera. — Productividad del
- trabajo. — Diferencia creciente entre el capital empleado y el
- capital consumido. — Cantidad del capital adelantado. — V.&nbsp; El fondo
- del trabajo.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Reproducción en mayor escala.</i></p>
-
-<p>Hemos visto en los capítulos precedentes cómo la supervalía nace del
-capital; ahora vamos a ver cómo el capital nace de la supervalía.</p>
-
-<p>Si, en vez de ser consumida, la supervalía se adelanta y se
-emplea como capital, se forma uno nuevo que se añade al primitivo.
-Consideremos desde luego esta operación en lo que toca al capitalista
-individual.</p>
-
-<p>Un industrial hilador, por ejemplo, adelanta 250.000 pesetas; las
-cuatro quintas partes, o sean 200.000 pesetas, en algodón, máquinas,
-etc., y la restante en salarios. Con esto produce anualmente 75.000
-kilogramos de hilados de un valor de 4 pesetas cada kilogramo, o sea
-un total de 300.000 pesetas. La supervalía, que es desde luego de
-50.000 pesetas, está contenida en el <i>producto neto</i> de 12.500
-kilogramos, que es la sexta parte del <i>producto<span class="pagenum"
-id="Page_193">p. 193</span> bruto</i>, pues vendidos a 4 pesetas el
-kilogramo producen una suma igual de 50.000 pesetas, y esta cantidad
-vale siempre 50.000 pesetas. Su carácter de supervalía indica cómo
-han llegado a manos del capitalista, pero no altera absolutamente su
-carácter de valor o de dinero.</p>
-
-<p>Para capitalizar la nueva suma de 50.000 pesetas, el industrial no
-hace más que adelantar las cuatro quintas partes de ella para la compra
-de algodón y demás materiales necesarios, y la parte restante para
-adquirir hilanderos suplementarios. Después de hecho esto, el nuevo
-capital de 50.000 pesetas funciona en la filatura y produce a su vez
-una supervalía de 10.000 pesetas.</p>
-
-<p>En sus comienzos, el capital ha sido adelantado en forma de dinero;
-la supervalía, al contrario, existe desde luego como valor de cierta
-cantidad de producto bruto. Si la venta de este último, su cambio
-por dinero, vuelve al capital a su forma primitiva, la forma dinero,
-también transforma el modo de ser primitivo de la supervalía, que
-es la forma mercancía. Pero después de la venta del producto bruto,
-valor-capital y supervalía son igualmente sumas de dinero, y su
-transformación en capital, que tiene lugar en seguida, se efectúa de
-idéntica manera para ambas cantidades. El capitalista adelanta, pues,
-las dos sumas para comprar las mercancías con cuyo auxilio vuelve
-a empezar de nuevo, y ahora en mayor escala, la fabricación de su
-producto.</p>
-
-<p>Sin embargo, para poder comprar los elementos constitutivos de
-aquella fabricación, es necesario que los encuentre en el mercado.
-La producción anual debe suministrar, por consecuencia, no solamente
-todos los artículos necesarios para reemplazar los elementos materiales
-del capital gastado durante el año, sino también una cantidad de
-dichos artículos mayor que la consumida, así<span class="pagenum"
-id="Page_194">p. 194</span> como fuerzas de trabajo suplementarias, a
-fin de que pueda funcionar el nuevo valor-capital, que ya es mayor que
-el primitivo.</p>
-
-<p>El mecanismo de la producción capitalista suministra esta demasía
-de fuerza de trabajo, reproduciendo a la clase obrera como clase
-asalariada cuyo salario usual asegura, no solo el sustento, sino aun
-la multiplicación. Únicamente se necesita para esto que una parte del
-sobretrabajo anual se haya empleado en crear medios de producción y de
-subsistencia además de los necesarios para la reposición del capital
-adelantado, no habiendo que hacer entonces más que añadir las nuevas
-fuerzas de trabajo suministradas cada año en edades diversas por
-la clase obrera, al exceso de medios de producción que contiene la
-producción anual.</p>
-
-<p>La acumulación resulta, por consecuencia, de la reproducción del
-capital en proporción creciente.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Cuanto más acumula el capitalista, más puede
-acumular.</i></p>
-
-<p>El capital primitivo se ha formado, en el ejemplo anterior, por el
-adelanto de 250.000 pesetas. ¿De dónde ha sacado estas riquezas el
-capitalista? De su propio trabajo o del de sus antepasados, responden
-a coro las eminencias de la Economía política; y su suposición parece
-que, en efecto, es la única conforme con las leyes de la producción
-mercantil.</p>
-
-<p>No sucede lo mismo con el nuevo capital de 50.000 pesetas. Su
-procedencia nos es perfectamente conocida: dimana de la supervalía
-capitalizada. Desde su origen, no contiene la partícula más mínima de
-valor que no provenga del trabajo no pagado de otro. Los medios de
-producción a los cuales se añade la fuerza obrera suplementaria,<span
-class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span> así como las subsistencias
-que la mantienen, son partes del producto neto del tributo arrancado
-anualmente a la clase obrera por la clase capitalista. El hecho de que
-esta última, mediante cierta cantidad de dicho tributo, compre a la
-clase obrera una demasía de fuerza, aun en su justo valor, se asemeja
-a la magnanimidad de un conquistador que se halla dispuesto a pagar
-generosamente las mercancías de los vencidos con el dinero que les ha
-arrancado. Merced a su sobretrabajo de un año, la clase obrera crea el
-nuevo capital que permitirá el año próximo crear trabajo de más; esto
-es lo que se llama crear capital por medio del capital.</p>
-
-<p>La acumulación de 50.000 pesetas por el primer capital supone
-que la suma de 250.000 pesetas, adelantada como capital primitivo,
-proviene del propio caudal de su poseedor, de su «trabajo primitivo».
-Pero la acumulación de 10.000 pesetas por el segundo capital supone
-la acumulación precedente del capital de 50.000 pesetas, que es la
-supervalía capitalizada del capital primitivo. Síguese de esto, que
-cuanto más acumula el capitalista, adquiere más medios de acumular. En
-otros términos, cuanto más trabajo no pagado de otro se haya apropiado
-anteriormente, más aún puede monopolizar en la actualidad.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La apropiación capitalista no es más que la
-aplicación de las leyes de&nbsp;la producción mercantil.</i></p>
-
-<p>Este modo de enriquecerse resulta, es necesario comprenderlo bien,
-no de la violación, sino, al contrario, de la aplicación de las leyes
-que rigen la producción mercantil. Para convencerse de ello, basta
-echar una ojeada sobre las operaciones sucesivas que tienden a la
-acumulación.</p>
-
-<p>Hemos visto que la transformación positiva de una<span
-class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span> suma de valor en capital
-se hace conforme a las leyes del cambio. Uno de los dos que cambian
-vende su fuerza de trabajo, que compra el otro. El primero recibe el
-valor de su mercancía, y el uso de esta, que es el trabajo, pertenece
-al segundo, quien transforma entonces los medios de producción, que le
-pertenecen, con el auxilio de un trabajo que le pertenece también, en
-un nuevo producto que es suyo con perfecto derecho.</p>
-
-<p>El valor de este producto contiene desde luego el de los medios de
-producción consumidos; pero el trabajo no emplearía útilmente estos
-medios si su valor no pasase al producto. Dicho valor encierra, además,
-el equivalente de la fuerza de trabajo y una supervalía. Este resultado
-es debido a que la fuerza obrera vendida por un tiempo determinado,
-un día, una semana, etc., posee más valor del que su uso produce en
-el mismo tiempo. Pero al obtener el valor de cambio de su fuerza, el
-trabajador ha enajenado el valor de uso de ella, como sucede en toda
-compra y venta de mercancías.</p>
-
-<p>Por más que el uso de este artículo particular, el trabajo, sea
-suministrar trabajo, y, por consiguiente, producir valor, eso no altera
-en nada la dicha ley general de la producción mercantil. Si, pues,
-la suma de valor adelantada en salarios se vuelve a encontrar en el
-producto con una demasía, esta no proviene de un engaño cometido con
-el vendedor, quien recibe el equivalente de su mercancía, sino del
-consumo que de esta hace el comprador. La ley de los cambios no exige
-la igualdad sino por relación del valor cambiable de los artículos
-enajenados mutuamente, pero supone una diferencia entre sus valores de
-uso, y no tiene nada que ver con su consumo, que solo comienza después
-de haberse llevado a cabo la venta.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span>La transformación
-primitiva del dinero en capital se efectúa, pues, conforme a las leyes
-económicas de la producción de mercancías y al derecho de propiedad
-que de ellos se origina. ¿En qué se modifica este hecho porque el
-capitalista transforme en seguida la supervalía en capital? Acabamos de
-decir que esta supervalía es propiedad suya; y los nuevos obreros que
-la supervalía recluta, funcionando a su vez como capital, no tienen que
-ver nada con que ella haya sido producida anteriormente por obreros.
-Todo lo que estos nuevos obreros pueden exigir es que el capitalista
-les pague también a ellos su fuerza de trabajo.</p>
-
-<p>Las cosas no se presentarían así si se examinasen las relaciones que
-hay entre el capitalista y los obreros, no ya separadamente, sino en su
-encadenamiento, y si se tuviesen en cuenta la clase capitalista y la
-clase obrera. Mas como la producción mercantil no pone frente a frente
-sino vendedores y compradores independientes unos de otros, para juzgar
-esta producción según sus propias leyes es preciso considerar cada
-transacción aisladamente, y no en su unión con la que le precede o con
-la que le sigue. Además, como las compras y ventas se hacen siempre de
-individuo a individuo, no deben buscarse en ellas las relaciones entre
-una y otra clase.</p>
-
-<p>Asimismo, cada uno de los esfuerzos en función del capital le presta
-nuevo impulso; y conforme al derecho de la producción mercantil, en
-régimen capitalista la riqueza puede ser cada día más monopolizada,
-merced a la apropiación sucesiva del trabajo no pagado de otro. ¡Qué
-ilusión es, pues, la de ciertas escuelas socialistas que pretenden
-quebrantar el régimen del capital aplicándole las leyes de la
-producción mercantil!</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_198">p. 198</span>II.&nbsp;
-<i>Ideas falsas acerca de la acumulación.</i></p>
-
-<p>Las mercancías que el capitalista compra como medios de goce, no
-le sirven evidentemente como medios de producción y de multiplicación
-de su valor; el trabajo que paga con el mismo fin, tampoco es trabajo
-productivo. De este modo derrocha la supervalía a título de ganancia,
-en vez de hacerla fructificar como capital.</p>
-
-<p>También la Economía política burguesa ha predicado, como el primero
-de los deberes cívicos, la acumulación, es decir, el empleo de una gran
-parte de la ganancia en el reclutamiento de trabajadores productivos,
-que producen más de lo que reciben.</p>
-
-<p>Ha combatido además la creencia popular que confunde la acumulación
-capitalista con el hacinamiento de tesoros, como si el guardar el
-dinero bajo llave no fuese el método más seguro para no capitalizarlo.
-No debe, pues, confundirse la acumulación capitalista, que es un acto
-de producción, con el aumento de los bienes que figuran en el fondo
-de consumo de los ricos y que se gastan lentamente, ni tampoco con la
-formación de reservas o provisiones, hecho común a todos los sistemas
-de producción.</p>
-
-<p>La Economía política clásica ha sostenido con perfecta razón que
-el rasgo más característico de la acumulación es que las gentes que
-viven del producto neto deben ser trabajadores productivos y no
-improductivos. Pero se equivoca cuando de aquí saca la conclusión
-de que la parte del producto neto que se transforma en capital, es
-consumida por la clase obrera.</p>
-
-<p>Dedúcese de esta manera de ver, que toda la supervalía transformada
-en capital se adelanta únicamente en<span class="pagenum"
-id="Page_199">p. 199</span> salarios. La supervalía se divide, al
-contrario, lo mismo que el valor-capital de donde procede, en precio
-de compra de medios de producción y de fuerza de trabajo. Para poder
-transformarse en fuerza de trabajo suplementaria, el producto líquido
-ha de contener un exceso de subsistencias de primera necesidad; pero,
-para que esta fuerza suplementaria pueda ser explotada, debe contener,
-además, nuevos medios de producción que no entran en el consumo
-personal de los trabajadores ni tampoco en el de los capitalistas.</p>
-
-
-<p class="epi">III.&nbsp; <i>División de la supervalía en capital y en renta.</i></p>
-
-<p>Una parte de la supervalía la gasta el capitalista como ganancia,
-y la otra la acumula como capital. Siendo las mismas todas las demás
-circunstancias, la proporción según la cual se hace esta división,
-determinará la cantidad de la acumulación. El propietario de la
-supervalía, el capitalista, es quien la divide, según su voluntad. De
-la parte del tributo arrancado por él, y que él mismo acumula, se dice
-que la ahorra, porque no la consume, es decir, porque cumple su papel
-de capitalista, que es el de enriquecerse.</p>
-
-<p>El capitalista no tiene ningún valor histórico, ningún derecho
-histórico a la vida, ninguna razón de ser social, en tanto no funciona
-como capital personificado. Solo bajo esta condición, la necesidad
-momentánea de su propia existencia es una consecuencia de la necesidad
-pasajera del sistema de producción capitalista. El fin determinante
-de su actividad no es, pues, ni el valor de uso ni el goce, sino
-el valor de cambio y su continuo acrecentamiento. Agente fanático
-de la acumulación, obliga incesantemente a los hombres a producir
-para producir,<span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span>
-impulsándolos así instintivamente a desarrollar las potencias
-productoras y las condiciones materiales que por sí solas pueden formar
-la base de una sociedad nueva y superior.</p>
-
-<p>El desarrollo de la producción capitalista exige un acrecentamiento
-continuo del capital invertido en una empresa, y la competencia obliga
-a cada capitalista individual a obrar de grado o por fuerza conforme a
-las leyes de la producción capitalista. La competencia no le permite
-conservar su capital sin aumentarlo, y no puede continuar aumentándolo
-sino mediante una acumulación cada vez más considerable. Su voluntad
-y su conciencia no expresan más que las necesidades del capital que
-representa; en su consumo personal no ve sino una especie de robo, o de
-préstamo al menos, hecho a la acumulación.</p>
-
-<p>Pero, a medida que se desarrolla el régimen de producción
-capitalista, y con él la acumulación y la riqueza, el capitalista
-deja de ser simple personificación del capital. Mientras que el
-capitalista chapado a la antigua omite todo gasto individual que
-no es indispensable, no viendo en él más que una usurpación hecha
-a la riqueza, el capitalista a la moderna es capaz de ver en la
-capitalización de la supervalía un obstáculo para sus necesidades
-insaciables de goces.</p>
-
-<p>En los comienzos de la producción capitalista —y este hecho se
-renueva en la vida privada de todo industrial principiante—, la
-avaricia y el afán de enriquecerse le dominan exclusivamente. Pero el
-progreso de la producción no solamente crea todo un nuevo mundo de
-goces, sino que abre, con la especulación y el crédito, mil fuentes de
-súbito enriquecimiento. Llegado a cierto grado el desarrollo, impone
-aun al infeliz capitalista una prodigalidad<span class="pagenum"
-id="Page_201">p. 201</span> puramente convencional, muestra a la vez de
-riqueza y de crédito. El lujo llega a ser una necesidad del oficio y
-entra en los gastos de representación del capital.</p>
-
-<p>No es esto todo. El capitalista no se enriquece, como el labrador o
-el artesano independiente, en proporción a su trabajo particular y a
-su sobriedad personal, sino proporcionalmente al trabajo gratuito de
-otro que absorbe, y a la privación de todos los placeres de la vida
-que inflige a sus obreros. Su prodigalidad se acrecienta a medida que
-acumula, sin que su acumulación esté necesariamente restringida por
-su gasto. De todas maneras, hay en él lucha entre la tendencia a la
-acumulación y la tendencia al placer.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Teoría de la abstinencia.</i></p>
-
-<p>Ahorrar, ahorrar constantemente, es decir, volver a transformar
-sin descanso en capital la mayor parte posible de la supervalía o del
-producto líquido, acumular para acumular, producir para producir, tal
-es el lema de la Economía política al proclamar la misión histórica del
-periodo burgués; si el proletario no es más que una máquina que produce
-supervalía, el capitalista es también una máquina que capitaliza esta
-supervalía.</p>
-
-<p>Pero después de 1830, en la época en que se propagaban las doctrinas
-socialistas, el fourierismo y el sansimonismo en Francia, el owenismo
-en Inglaterra, mientras el proletariado de las ciudades tocaba en Lyon
-el somatén de alarma, y en Inglaterra el proletariado del campo paseaba
-la tea incendiaria, fue cuando la Economía política reveló al mundo una
-doctrina maravillosa para salvar la sociedad amenazada.</p>
-
-<p>Dicha doctrina transformó instantáneamente las condiciones<span
-class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span> del movimiento de trabajo
-del capitalista en otras tantas prácticas de «abstinencia» del
-capitalista, aunque admitiendo que su obrero no se abstiene de trabajar
-para él. El capitalista «se impone», escribe M. G. de Molinari, «una
-privación al prestar sus instrumentos de producción al trabajador»;
-dicho de otro modo, se impone una privación cuando hace valer los
-medios de producción como capital añadiendo a ellos la fuerza obrera,
-en vez de comerse los piensos, los animales de tiro, el algodón, las
-máquinas de vapor, etc.</p>
-
-<p>En resumen, todo el mundo se compadeció de las mortificaciones
-del capitalista. No es solamente la acumulación, no, «la simple
-conservación de un capital exige un esfuerzo constante para resistir
-a la tentación de consumirlo» (Courcelle-Seneuil). Sería preciso, en
-verdad, haber renunciado a todo sentimiento humanitario para no buscar
-el modo de librar al capitalista de sus tentaciones y de su martirio,
-librándole de su capital.</p>
-
-
-<p class="epi">IV.&nbsp; <i>Circunstancias que influyen en la extensión de la
-acumulación.</i></p>
-
-<p>Determinada la proporción según la cual la supervalía se divide
-en capital y en beneficio, la cantidad del capital acumulado depende
-evidentemente de la cantidad de la supervalía. Supongamos, por
-ejemplo, que la proporción es de 80 por 100 lo capitalizado y de
-20 por 100 lo consumido, entonces el capital acumulado se eleva a
-2.400 pesetas o a 1.200, según la supervalía sea de 3.000 o de 1.500
-pesetas. Así, todas las circunstancias que determinan la cantidad de la
-supervalía, contribuyen a determinar la extensión de la acumulación.
-Recapitulémoslas desde este último punto de vista solamente.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_203">p.
-203</span><i>Grado de explotación de la fuerza obrera.</i></p>
-
-<p>Se sabe que el tipo de la supervalía depende, en primer lugar, del
-grado de explotación de la fuerza obrera. Al tratar de la producción
-de la supervalía, hemos supuesto siempre que el obrero recibe el justo
-valor de su fuerza. Los cercenamientos hechos a este valor juegan,
-no obstante, en la práctica un papel muy importante. En cierto modo,
-este procedimiento transforma el fondo de consumo necesario para el
-sustento del trabajador en fondo de acumulación del capitalista. La
-tendencia del capital es también reducir los salarios todo lo posible,
-y eliminar del consumo obrero lo que él llama lo superfluo. El capital
-ha sido auxiliado en esta tarea por la competencia cosmopolita que el
-desarrollo de la producción capitalista ha hecho nacer entre todos
-los trabajadores del globo. Hoy día se trata nada menos que de hacer
-descender, en una época más o menos próxima, el nivel europeo de los
-salarios al nivel chino.</p>
-
-<p>Además, una explotación más intensa de la fuerza de trabajo permite
-aumentar la cantidad de trabajo sin aumentar la maquinaria, es decir,
-el conjunto de medios de trabajo, máquinas, aparatos, instrumentos,
-edificios, construcciones, etc. Un establecimiento que emplea,
-por ejemplo, cien hombres trabajando ocho horas por día, recibirá
-diariamente ochocientas horas de trabajo. Si, para aumentar este
-total en una mitad más, el capitalista admitiese cincuenta nuevos
-obreros, necesitaría hacer un adelanto no solamente en salarios, sino
-también en maquinaria. Pero, si hace trabajar a sus cien obreros doce
-horas diarias en lugar de ocho, obtiene el mismo resultado, y la
-antigua maquinaria es suficiente. En adelante,<span class="pagenum"
-id="Page_204">p. 204</span> esa maquinaria va a funcionar en mayor
-escala, se desgastará más pronto y habrá que reponerla antes, y
-esto será todo. Obtenido de esa manera un excedente de trabajo por
-un esfuerzo más considerable exigido a la fuerza obrera, aumenta la
-supervalía o el producto líquido, fundamento de la acumulación, sin
-que haya necesidad de un aumento previo y proporcional a la parte del
-capital adelantado en maquinaria.</p>
-
-<p>Un simple excedente de trabajo, sacado del mismo número de obreros,
-basta en la industria extractora, la de las minas, por ejemplo, para
-aumentar el valor y la masa del producto que suministra gratuitamente
-la Naturaleza, y, por consecuencia, el fondo de acumulación. En la
-agricultura, en que la sola acción mecánica del trabajo sobre el
-suelo aumenta maravillosamente su fertilidad, un excedente de trabajo
-idéntico produce mayor efecto; como en la industria extractora, la
-acción directa del hombre sobre la Naturaleza favorece la acumulación.
-Además, como la industria extractora y la agricultura suministran
-materias a la industria manufacturera, el acrecentamiento de productos
-que el excedente de trabajo procura en las dos primeras, sin aumento
-de adelantos, redunda en provecho de la última. Merced únicamente a
-la fuerza obrera y a la tierra, fuentes primitivas de la riqueza, el
-capital aumenta, pues, sus elementos de acumulación.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Productividad del trabajo.</i></p>
-
-<p>Otro elemento importante de la acumulación es el grado de
-productividad del trabajo social.</p>
-
-<p>Estando determinada la supervalía, la abundancia del producto
-líquido, del cual ella es el valor, corresponde a<span class="pagenum"
-id="Page_205">p. 205</span> la productividad del trabajo puesto en
-función. Así, pues, a medida que el trabajo desarrolla sus facultades
-productivas, aumentando la eficacia y la cantidad de los medios de
-producción, rebajando su precio, el de las subsistencias y el de las
-materias primeras y auxiliares, el producto líquido encierra más medios
-de gozar y de acumular. De este modo, la parte de la supervalía que
-se capitaliza puede aumentar a expensas de la otra que constituye la
-renta, sin que el consumo del capitalista disminuya por eso, pues en
-lo sucesivo un valor más pequeño se realiza en una cantidad mayor de
-objetos útiles.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Diferencia creciente entre el capital empleado y el
-capital consumido.</i></p>
-
-<p>La propiedad natural del trabajo, al crear nuevos valores, es de
-conservar los antiguos, pues el trabajo transmite al producto el valor
-de los medios de producción consumidos. A medida, pues, que sus medios
-de producción aumentan en actividad, en masa y en valor, es decir, a
-medida que se hace más productivo y favorece más la acumulación, el
-capital conserva y perpetúa un valor-capital siempre creciente.</p>
-
-<p>La parte del capital que se adelanta en forma de maquinaria,
-funciona siempre por completo en la producción, mientras que, no
-desgastándose sino poco a poco, solo transmite su valor por fracciones
-a las mercancías que ayuda a confeccionar sucesivamente. Su aumento
-produce una diferencia de cantidad cada vez más considerable, entre
-la totalidad del capital empleado y la parte de este consumido de
-una sola vez. Compárese, por ejemplo, el valor de los ferrocarriles
-europeos diariamente explotados, con la cantidad de valor que pierden
-por su<span class="pagenum" id="Page_206">p. 206</span> uso cotidiano.
-Luego estos medios creados por el hombre prestan servicios gratuitos,
-en proporción de los efectos útiles que contribuyen a producir sin
-aumento de gastos. Estos servicios gratuitos del trabajo de otro
-periodo, puestos en actividad por el trabajo de hoy, se acumulan merced
-al desarrollo de las fuerzas productivas y a la acumulación que le
-acompaña.</p>
-
-<p>El concurso cada vez más potente que, en forma de maquinaria, el
-trabajo pasado lleva al trabajo vivo, se atribuye por los economistas,
-no al obrero que ha ejecutado la obra, sino al capitalista que se la
-ha apropiado. Desde su punto de vista, el instrumento de trabajo y el
-carácter de capital que reviste en el medio social actual no pueden
-separarse jamás, así como, en la mente del plantador de la Georgia, el
-trabajador mismo tampoco podía separarse de su carácter de esclavo.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Cantidad del capital adelantado.</i></p>
-
-<p>Dado el grado de explotación de la fuerza obrera, la cantidad de
-la supervalía se determina por el número de obreros explotados a la
-vez, y este número corresponde, aunque en proporciones variables, a la
-cantidad del capital adelantado. Luego, cuanto más se acrecienta el
-capital mediante acumulaciones sucesivas, más se acrecienta también
-el valor que ha de dividirse en fondo de consumo y en fondo de nueva
-acumulación.</p>
-
-
-<p class="epi">V.&nbsp; <i>El fondo del trabajo.</i></p>
-
-<p>Los capitalistas, sus hijos y sus gobiernos derrochan cada año una
-parte considerable del producto líquido anual; además, guardan en su
-fondo de consumo una<span class="pagenum" id="Page_207">p. 207</span>
-porción de objetos que se gastan lentamente y son aptos para un empleo
-reproductivo, y hacen estériles, al adaptarlas a su servicio personal,
-una multitud de fuerzas obreras. La cantidad de riqueza que se
-capitaliza no es, pues, nunca tan grande como podría ser. La relación
-de cantidad con el total de la riqueza social varía con todo cambio
-en la división de la supervalía en renta personal y en nuevo capital.
-Así, lejos de ser una parte determinada de adelanto y una parte fija de
-la riqueza social, el capital social solo es una porción variable de
-esta.</p>
-
-<p>Sin embargo, ciertos economistas se hallan propensos a no ver, en el
-capital social, más que una parte determinada de adelanto de la riqueza
-social, y aplican esta teoría a lo que ellos llaman «fondo del salario»
-o «fondo del trabajo». Según ellos, este es una porción particular de
-la riqueza social, el valor de una cantidad dada de subsistencias,
-cuya naturaleza fija a cada momento los límites fatales que la clase
-trabajadora trata inútilmente de franquear. De creer esto, estando
-así determinada la suma que debe distribuirse entre los asalariados,
-se sigue que si la parte que toca a cada uno es demasiado pequeña,
-ocurre esto porque su número es demasiado grande, y que, finalmente, su
-miseria es un hecho, no del orden social, sino del orden natural.</p>
-
-<p>En primer lugar, los límites que el sistema capitalista impone
-al consumo del productor, no son «naturales» sino dentro del medio
-adecuado a este sistema, así como el látigo no funciona como aguijón
-«natural» del trabajo más que en el sistema esclavista. En efecto, es
-propio de la naturaleza de la producción capitalista el limitar la
-parte del productor a lo que es indispensable para el sustento de su
-fuerza obrera, y el atribuir la demasía de su producto al capitalista.
-Lo que sería menester demostrar<span class="pagenum" id="Page_208">p.
-208</span> ante todo es que, a pesar de su origen completamente
-reciente, el sistema capitalista de la producción social es, no
-obstante, su sistema irrevocable y «natural».</p>
-
-<p>Pero, aun con la manera de ser del sistema capitalista, es falso
-que el «fondo del salario» esté determinado de antemano por la suma de
-la riqueza social o del capital social. Puesto que este es solamente
-una porción variable de la riqueza social, el fondo del salario, que
-no es más que una parte de este capital, no sería una parte fija y
-determinada de antemano de la riqueza social.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch25">
- <p><span class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXV. Ley general de la
- acumulación capitalista">CAPÍTULO XXV</h2>
- <p class="subh2">LEY GENERAL DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; La composición del capital. — Circunstancias
- en que la acumulación del capital puede provocar un alza de los
- salarios. — La magnitud del capital no depende del número de la
- población obrera. — II.&nbsp; La parte variable del capital disminuye
- relativamente a su parte constante. — Concentración y centralización.
- — III.&nbsp; Demanda de trabajo relativa y demanda de trabajo
- efectiva. — La ley de población adecuada a la época capitalista. —
- Formación de un ejército industrial de reserva. — Lo que determina
- el tipo general de los salarios. — La ley de la oferta y la demanda
- es un engaño. — IV.&nbsp;&nbsp;Formas diversas del exceso relativo
- de población. — El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema
- capitalista.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>La composición del capital.</i></p>
-
-<p>Vamos ahora a tratar de la influencia que el acrecentamiento del
-capital ejerce en la suerte de la clase obrera. El elemento más
-importante para la solución de este problema es la composición del
-capital y los cambios que esta experimenta con el progreso de la
-acumulación.</p>
-
-<p>La composición del capital puede ser considerada desde un doble
-punto de vista. Con relación al valor, se halla determinada por la
-proporción según la cual el capital se divide en parte constante (el
-valor de los medios de producción) y en parte variable (el valor de
-la fuerza obrera). Con relación a su materia, tal como aparece en el
-acto de producción, todo capital consiste en medios de producción
-y en fuerza obrera activa, y su composición está determinada por
-la proporción que existe entre la masa de los medios de producción
-empleados y la cantidad de trabajo necesario para hacerlos
-funcionar.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span>La primera
-composición del capital es la <i>composición-valor</i>; la segunda
-la <i>composición técnica</i>. Y, a fin de expresar el lazo íntimo
-existente entre ambas, llamaremos <i>composición orgánica</i> del
-capital a su composición-valor siempre que esta dependa de su
-composición técnica, y que, por consiguiente, los cambios ocurridos en
-la cantidad de medios de producción y de fuerza obrera influyan en su
-valor. Cuando hablamos en general de la composición del capital, se
-trata siempre de su composición orgánica.</p>
-
-<p>Los numerosos capitales colocados en un mismo ramo de producción y
-que funcionan en manos de una multitud de capitalistas independientes
-unos de otros, difieren más o menos en su composición, pero el término
-medio de sus composiciones particulares constituye la composición del
-capital social consagrado a este ramo de producción. La composición
-media del capital varía mucho de uno a otro ramo de producción, pero
-el término medio de todas estas composiciones medias constituye la
-composición del capital social empleado en un país, siendo de esta
-última de la que se trata en las investigaciones siguientes.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Circunstancias en que la acumulación del capital
-puede provocar un&nbsp;alza de los salarios.</i></p>
-
-<p>Cierta cantidad de la supervalía capitalizada debe ser adelantada
-en salarios. Luego, suponiendo que la composición del capital sea la
-misma, la demanda de trabajo marchará a compás de la acumulación, y la
-parte variable del capital aumentará al menos en la misma proporción
-que su masa total.</p>
-
-<p>En este supuesto, el progreso constante de la acumulación<span
-class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span> debe provocar tarde o
-temprano una elevación gradual de los salarios. Porque, proporcionando
-cada año ocupación a un número de asalariados mayor que el del año
-precedente, las necesidades de esta acumulación, la cual va siempre en
-aumento, acabarán por sobrepujar la oferta ordinaria de trabajo, y, por
-de contado, se elevará el tipo de los salarios.</p>
-
-<p>No obstante, las circunstancias más o menos favorables en medio de
-las cuales la clase obrera se reproduce y se multiplica, no alteran en
-lo más mínimo el carácter fundamental de la reproducción capitalista.
-Así como la reproducción simple vuelve a traer constantemente la misma
-relación social, capitalismo y salariado, así también la acumulación
-no hace más que reproducir, con más capitalistas o capitalistas más
-poderosos por un lado, más asalariados por otro. La reproducción del
-capital encierra la de su gran instrumento de crear valor: la fuerza de
-trabajo. Acumulación del capital es, pues, al mismo tiempo, aumento del
-proletariado, de los asalariados que transforman su fuerza obrera en
-fuerza vital del capital y se convierten así, de grado o por fuerza, en
-siervos de su propio producto, que es propiedad del capitalista.</p>
-
-<p>En la situación que suponemos, y que es la más favorable posible
-para los obreros, su estado de dependencia reviste, pues, las formas
-más soportables. En vez de ganar en intensidad, la explotación y la
-dominación capitalistas ganan simplemente en extensión a medida que
-aumenta el capital y, con él, el número de sus vasallos. Entonces
-toca a estos una parte mayor del producto líquido siempre creciente,
-de suerte que se hallan en disposición de ensanchar el círculo de sus
-goces, de alimentarse mejor, de vestirse, de proveerse de muebles,
-etc., y<span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span> de formar
-pequeñas reservas pecuniarias. Pero, si un trato mejor para con el
-esclavo, una alimentación más abundante, vestidos más decentes, y un
-poco más de dinero por añadidura, no pueden romper las cadenas de la
-esclavitud, sucede lo mismo con las del salariado.</p>
-
-<p>En efecto, no hay que olvidar que la ley absoluta del sistema de
-producción capitalista es fabricar supervalía. Lo que se propone
-el comprador de la fuerza obrera es enriquecerse haciendo valer su
-capital, produciendo mercancías que contienen más trabajo del que paga
-por ellas, y con cuya venta realiza, por lo tanto, una porción de
-valor que no le ha costado nada. Sean cuales fueren las condiciones
-de la venta de la fuerza obrera, la naturaleza del salario es poner
-siempre en movimiento cierta cantidad de trabajo gratuito. El aumento
-del salario no indica, pues, sino una disminución relativa del
-trabajo gratuito que el obrero debe proporcionar siempre; pero esta
-disminución no llegará nunca a ser tal que ponga en peligro el sistema
-capitalista.</p>
-
-<p>Hemos admitido que el tipo de los salarios haya podido elevarse
-merced a un aumento del capital superior al del trabajo ofrecido. Solo
-queda entonces esta alternativa: o los salarios continúan subiendo, y
-siendo motivado este movimiento por los progresos de la acumulación,
-es evidente que la disminución del trabajo gratuito de los obreros
-no impide al capital extender su dominación, o bien el alza continua
-de los salarios comienza a perjudicar a la acumulación, y esta llega
-a disminuir; pero esta disminución nunca hace desaparecer la causa
-primera del alza, que no es otra sino el exceso del capital comparado
-con la oferta del trabajo; inmediatamente el tipo del salario vuelve a
-descender a un nivel en armonía con las necesidades del movimiento del
-capital, nivel que<span class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span>
-puede ser superior, igual o inferior al que era en el momento de
-efectuarse el alza de los salarios.</p>
-
-<p>Así, el mecanismo de la producción capitalista vence por sí solo el
-obstáculo que puede llegar a crear, aun dado caso de que no varíe la
-composición del capital. Pero el alza de los salarios es un poderoso
-acicate que impele al perfeccionamiento de la maquinaria, y, por tanto,
-al cambio en la composición del capital que trae por consecuencia la
-baja de los salarios.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La magnitud del capital no depende del número de la
-población obrera.</i></p>
-
-<p>Hay que conocer a fondo la relación que existe entre los movimientos
-del capital en vías de acumulación y las oscilaciones del tipo de los
-salarios que a aquellos se refieren.</p>
-
-<p>Ora es un exceso de capital procedente de una acumulación más
-rápida, la cual hace que el trabajo ofrecido sea relativamente
-insuficiente, y tiende, por consecuencia, a elevar su precio; ora
-un aminoramiento de la acumulación, el cual da por resultado que
-el trabajo ofrecido sea relativamente superabundante, y rebaja su
-precio. El movimiento de aumento y de disminución del capital en vías
-de acumulación produce, pues, alternativamente la insuficiencia y
-la superabundancia relativas del trabajo ofrecido; pero ni una baja
-efectiva del número de la población obrera hace que el capital abunde
-en el primer caso, ni un aumento efectivo de dicho número hace al
-capital insuficiente en el segundo.</p>
-
-<p>La relación entre la acumulación del capital y el tipo del salario
-no es más que la relación entre el trabajo gratuito, transformado
-en capital, y el suplemento de trabajo<span class="pagenum"
-id="Page_214">p. 214</span> pagado que exige este capital suplementario
-para ser puesto en actividad. No es precisamente una relación entre dos
-términos independientes uno de otro, a saber, por un lado la suma del
-capital, y, por otro, el número de la población obrera, sino, en último
-término, una relación entre el trabajo gratuito y el trabajo pagado de
-la misma población obrera.</p>
-
-<p>Si la cantidad de trabajo gratuito que la clase obrera suministra
-y que la clase capitalista acumula, aumenta tan rápidamente que su
-transformación en nuevo capital necesita un suplemento extraordinario
-de trabajo pagado, en una palabra, si el aumento de capital produce
-una demanda más considerable de trabajo, el salario sube y, siendo
-las mismas las demás circunstancias, el trabajo gratuito disminuye
-proporcionalmente. Pero desde el momento en que, a consecuencia de esta
-disminución del sobretrabajo, hay aminoramiento de la acumulación,
-sobreviene una reacción, la parte de la renta que se capitaliza es
-menor, la demanda de trabajo disminuye y el salario baja.</p>
-
-<p>El precio del trabajo no puede jamás elevarse sino en unos límites
-que dejen intactas las bases del sistema capitalista y aseguren la
-reproducción del capital en una escala mayor. ¿Cómo podría suceder otra
-cosa donde el trabajador existe únicamente para aumentar la riqueza
-ajena creada por él? Así como, en el mundo religioso, el hombre se
-halla dominado por la obra de su mente, de igual manera lo es, en el
-mundo capitalista, por la obra de sus manos.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_215">p. 215</span>II.&nbsp;
-<i>La parte variable del capital disminuye relativamente a su parte
-constante.</i></p>
-
-<p>No dependiendo el alza de los salarios sino del progreso continuo
-de la acumulación y de su grado de actividad, nos es indispensable
-esclarecer las condiciones en que tiene lugar este progreso.</p>
-
-<p>«La misma causa —dice Adam Smith— que hace que se eleven los
-salarios del trabajo, el aumento del capital, tiende a aumentar las
-fuerzas productivas del trabajo, y a poner a una cantidad menor de
-trabajo en estado de producir mayor cantidad de obra.»</p>
-
-<p>¿Cómo se obtiene este resultado? Mediante una serie de cambios en la
-manera de producir, que ponen a una cantidad dada de fuerza obrera en
-condiciones de manejar una masa cada vez mayor de medios de producción.
-En este aumento, por relación a la fuerza obrera empleada, los medios
-de producción desempeñan un doble papel. Los unos, tales como máquinas,
-edificios, hornos, aumentan en número, extensión y eficacia para hacer
-al trabajo más productivo; mientras que los otros, materias primeras
-y auxiliares, aumentan porque el trabajo, al hacerse más productivo,
-consume mayor cantidad de ellas en un tiempo determinado.</p>
-
-<p>En el progreso de la acumulación no hay solamente aumento
-cuantitativo de los diversos elementos del capital; el desarrollo de
-las potencias productivas, que este progreso trae, se manifiesta aún
-por cambios cualitativos en la composición técnica del capital: la masa
-de los medios de producción, maquinaria y materiales, aumenta cada vez
-más en comparación con la cantidad de fuerza obrera necesaria para
-hacerlos funcionar.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_216">p. 216</span>Estos cambios en
-la composición técnica del capital obran sobre su composición-valor
-y traen consigo un aumento siempre creciente de su parte constante
-a expensas de su parte variable; de suerte que si, por ejemplo, en
-una época atrasada de la acumulación se transforma el 50 por 100 del
-valor-capital en medios productivos y otro 50 por 100 en trabajo, en
-una época más adelantada se empleará el 80 por 100 del valor-capital en
-medios de producción y solo el 20 por 100 en trabajo.</p>
-
-<p>Pero este aumento de valor de los medios de producción no indica
-sino lejanamente el aumento mucho más rápido y más considerable de su
-masa; la razón de ello es que ese mismo progreso de las potencias del
-trabajo, que se manifiesta por el aumento de la maquinaria y de los
-materiales puestos en actividad con auxilio de una cantidad menor de
-trabajo, hace disminuir el valor de la mayor parte de los productos, y
-principalmente el de los que funcionan como medios de producción; su
-valor no se eleva, pues, tanto como su masa.</p>
-
-<p>Por otra parte, hay que notar que el progreso de la acumulación, al
-disminuir el capital variable relativamente al capital constante, no
-impide su aumento efectivo. Supongamos que un valor-capital de 6.000
-pesetas, se divide primero por mitad en parte constante y en parte
-variable, y que más tarde, habiendo llegado, a consecuencia de la
-acumulación a la cantidad de 18.000 pesetas, la parte variable de esta
-cantidad no es más que la quinta, y a pesar de su disminución relativa
-de la mitad a la quinta parte, dicha parte variable se ha elevado de
-3.000 a 3.600 pesetas.</p>
-
-<p>La cooperación, la división manufacturera del trabajo, la
-fabricación mecánica, etc., en suma, los métodos apropiados para
-desarrollar las fuerzas del trabajo colectivo,<span class="pagenum"
-id="Page_217">p. 217</span> no pueden introducirse sino allí donde
-la producción tiene ya lugar en grande escala, y, a medida que esta
-se extiende, aquellas fuerzas se desarrollan más y más. La escala de
-las operaciones depende, teniendo por base el régimen del salario, en
-primer lugar, de la suma de los capitales acumulados entre las manos
-de los empresarios privados. Así es como cierta acumulación previa,
-cuyo origen examinaremos después, llega a ser el punto de partida del
-sistema de producción capitalista. Pero todos los métodos que emplea
-este sistema de producción para hacer más productivo el trabajo,
-son otros tantos métodos para aumentar la supervalía o el producto
-líquido, para alimentar la fuente de la acumulación. Si, pues, la
-acumulación debe haber alcanzado cierto grado de extensión para que
-pueda establecerse el modo de producción capitalista, este acelera
-de rechazo la acumulación, cuyo nuevo progreso, al permitir un nuevo
-acrecentamiento de las empresas, extiende de nuevo la producción
-capitalista. Este desarrollo recíproco ocasiona en la composición
-técnica del capital las variaciones que van disminuyendo cada vez más
-su parte variable, pagando la fuerza de trabajo con relación a la
-parte constante que representa el valor de los medios de producción
-empleados.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Concentración y centralización.</i></p>
-
-<p>Cada uno de los capitales individuales de que se compone el capital
-social, representa desde luego cierta <i>concentración</i>, en manos de
-un capitalista, de medios de producción y de medios de subsistencia del
-trabajo, y, a medida que la acumulación se produce, esta concentración
-se extiende. Al aumentar los elementos reproductivos de<span
-class="pagenum" id="Page_218">p. 218</span> la riqueza, la acumulación
-opera, pues, al mismo tiempo, su concentración cada vez mayor en manos
-de empresarios privados.</p>
-
-<p>Todos esos capitales individuales que componen el capital social
-llevan a cabo juntamente su movimiento de acumulación, es decir, de
-reproducción en una escala cada vez mayor. Cada capital se enriquece
-con los elementos suplementarios que resultan de esta reproducción,
-conserva así, al aumentarse, su existencia distinta y limita el círculo
-de acción de los demás. Luego el movimiento de concentración, no solo
-se esparce en tantos puntos como la acumulación, sino que la división
-del capital social en una multitud de capitales independientes unos de
-otros, se mantiene precisamente porque todo capital individual funciona
-como centro de concentración.</p>
-
-<p>El aumento de los capitales individuales acrecienta otro tanto el
-capital social. Pero la acumulación del capital social resulta, no
-solo del acrecentamiento sucesivo de los capitales individuales, sino
-aun del aumento de su número, por la transformación, por ejemplo,
-en capitales de valores improductivos. Además, capitales enormes
-lentamente acumulados se dividen, en un momento dado, en muchos
-capitales diferentes, como sucede con ocasión del reparto de una
-herencia en las familias capitalistas. La concentración desaparece con
-la formación de nuevos capitales y con la división de los antiguos.</p>
-
-<p>El movimiento de la acumulación social presenta, pues, por un
-lado, una concentración cada vez mayor de los elementos reproductivos
-de la riqueza entre manos de empresarios privados, y, por otro, la
-diseminación y la multiplicación de los centros de acumulación y de
-concentración.</p>
-
-<p>En cierto punto del progreso económico, esta división<span
-class="pagenum" id="Page_219">p. 219</span> del capital social
-en multitud de capitales individuales se ve contrariada por el
-movimiento opuesto, gracias al cual, atrayéndose mutuamente, se reúnen
-diferentes centros de acumulación y de concentración. Cierto número de
-capitales se funden entonces en un número menor, en una palabra, hay
-<i>concentración</i> propiamente dicha. Examinemos rápidamente esta
-atracción del capital por el capital.</p>
-
-<p>La guerra de la competencia se hace bajando cada cual los precios
-todo lo que puede. La baratura de los productos depende, siendo iguales
-las demás circunstancias, de la productividad del trabajo, y esta
-de la escala de las empresas. Los grandes capitales derrotan a los
-pequeños. Hemos visto ya, en los capítulos <a href="#Ch11">undécimo</a>
-y <a href="#Ch13">decimotercero</a>, que cuanto más se desarrolla
-el sistema de producción capitalista, más aumenta el mínimum de los
-adelantos necesarios para explotar una industria en sus condiciones
-regulares. Los pequeños capitales se dirigen, pues, hacia los ramos de
-la producción de los que la grande industria no se ha apoderado aún, o
-de que solo se ha apoderado de una manera imperfecta. La competencia es
-en este terreno violentísima, y termina siempre con la ruina de un buen
-número de pequeños capitalistas, cuyos capitales perecen en parte, y
-pasan, también en parte, a manos del vencedor.</p>
-
-<p>El desarrollo de la producción capitalista da origen a una potencia
-completamente nueva, el crédito, que, en sus comienzos, se introduce
-cautelosamente cual modesto auxiliar de la acumulación, se convierte en
-seguida en una nueva y terrible arma de la guerra de la competencia,
-y se transforma, por último, en un inmenso aparato social destinado a
-centralizar los capitales.</p>
-
-<p>A medida que la acumulación y la producción capitalistas<span
-class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span> se extienden, la
-competencia y el crédito, los más poderosos agentes de la
-centralización, se desarrollan también. Por eso en nuestra época la
-tendencia a la centralización es más poderosa que en ninguna otra
-época histórica. Lo que principalmente diferencia la centralización
-de la concentración, que no es otra cosa que la consecuencia de la
-reproducción en mayor escala, es que la centralización no depende de
-un aumento efectivo del capital social; los capitales individuales
-de que este es la reunión, la materia que se centraliza, pueden ser
-más o menos considerables, pues eso depende de los progresos de la
-acumulación, pero la centralización no admite más que un cambio de
-distribución de los capitales existentes, una sola modificación en el
-número de los capitales individuales que componen el capital social.</p>
-
-<p>En un ramo de producción particular, la centralización no habría
-llegado a su último límite sino en el momento en que todos los
-capitales individuales que estuviesen en ella empeñados, no formasen
-más que un solo capital individual. En una sociedad dada, tampoco
-llegaría a su último límite sino cuando el capital nacional entero
-no formase más que un solo capital y se hallase en manos de un solo
-capitalista o de una sola compañía de capitalistas.</p>
-
-<p>La centralización no hace sino ayudar a la obra de acumulación,
-poniendo a los industriales en situación de ensanchar el círculo de
-sus operaciones. Que este resultado se deba a la acumulación o a la
-centralización, que esta se efectúe por el violento sistema de la
-anexión, derrotando unos capitales a otros y enriqueciéndose con sus
-elementos desunidos, o que la fusión de una multitud de capitales
-se verifique por el procedimiento más suave de las sociedades por
-acciones, etc., el<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>
-efecto económico de esta transformación no dejará de ser el mismo. La
-extensión del círculo de las empresas será constantemente el punto de
-partida de una organización más vasta del trabajo colectivo, de un
-desarrollo más amplio de sus resortes materiales, o en otros términos,
-de la transformación cada vez mayor de movimientos de producción
-parciales y rutinarios en movimientos de producción socialmente
-combinados y ordenados científicamente.</p>
-
-<p>Pero es evidente que la acumulación, el acrecentamiento gradual del
-capital merced a su reproducción en una escala creciente, no es más
-que un procedimiento lento, comparado con la centralización, la cual,
-en primer lugar, cambia únicamente la disposición cuantitativa de las
-partes componentes del capital. El mundo carecería aún del sistema
-de los ferrocarriles, por ejemplo, si hubiese tenido que aguardar el
-momento en que los capitales individuales hubieran suficientemente
-acrecentado por la acumulación para hallarse en estado de tomar a su
-cargo empresa de tamaña importancia, que la centralización del capital,
-merced al auxilio de las sociedades por acciones, ha efectuado, por
-decirlo así, en un abrir y cerrar de ojos.</p>
-
-<p>Los grandes capitales creados por la centralización se reproducen
-como los demás, pero más rápidamente, y se convierten a su vez en
-poderosos agentes de la acumulación social. Al aumentar y hacer más
-rápidos los efectos de la acumulación, la centralización extiende
-y precipita las variaciones en la composición técnica del capital,
-variaciones que aumentan su parte constante a expensas de su parte
-variable, o bien ocasionan en la demanda de trabajo una disminución
-relativamente a la cantidad del capital.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span>III.&nbsp;
-<i>Demanda de trabajo relativa y demanda de trabaja efectiva.</i></p>
-
-<p>La demanda de trabajo efectiva que ocasiona un capital, no depende
-de la cantidad absoluta de este capital, sino de la cantidad absoluta
-de su parte variable, única que se cambia por la fuerza obrera. La
-demanda de trabajo relativa que ocasiona un capital, es decir, la
-proporción entre la cantidad de este capital y la suma de trabajo que
-absorbe, está determinada por la cantidad proporcional de su parte
-variable relativamente a su cantidad total. Acabamos de ver que la
-acumulación que acrecienta el capital social, reduce al mismo tiempo
-la cantidad relativa de su parte variable y disminuye así la demanda
-de trabajo relativa. ¿Cuál es ahora la influencia de este movimiento
-en la suerte de la clase obrera? Es evidente que, para resolver este
-problema, es preciso examinar desde luego de qué modo una disminución
-en la demanda de trabajo relativa ejerce su acción sobre la demanda de
-trabajo efectiva.</p>
-
-<p>Supongamos un capital de 1.200 pesetas; la cantidad relativa de
-la parte variable es de la mitad del capital entero. No variando
-este y bajando aquella de la mitad a la tercera parte, la cantidad
-efectiva de esta parte no es más que de 400 pesetas en lugar de ser
-de 600: mientras no varía la cantidad de un capital, toda disminución
-en la cantidad relativa de su parte variable es al mismo tiempo una
-disminución de la cantidad efectiva de aquel.</p>
-
-<p>Tripliquemos el capital de 1.200 pesetas, que se convertirá en
-3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye en
-esta misma proporción; es decir, es dividida por 3, y baja entonces
-de la mitad a la sexta parte;<span class="pagenum" id="Page_223">p.
-223</span> su cantidad efectiva será de 600 pesetas, como en su
-principio, pues 600 es la sexta parte de 3.600 y la mitad de 1.200:
-variando la cantidad total del capital, el fondo de los salarios,
-no obstante una disminución de su cantidad relativa, conserva la
-misma cantidad efectiva, si esta disminución tiene lugar en la misma
-proporción que el aumento del capital entero.</p>
-
-<p>Si el capital de 1.200 pesetas se duplica, será de 2.400 pesetas; si
-la cantidad relativa de la parte variable disminuye en mayor proporción
-que ha aumentado el capital, y baja, por ejemplo, como en el caso
-anterior, de la mitad a la sexta parte, su cantidad efectiva no será
-más que de 400 pesetas: si la disminución de la cantidad relativa de
-la parte variable tiene lugar en mayor proporción que el aumento del
-capital adelantado, el fondo de salario sufre una disminución efectiva,
-a pesar del aumento del capital.</p>
-
-<p>El mismo capital de 1.200 pesetas, triplicado de nuevo, es igual a
-3.600 pesetas; la cantidad relativa de la parte variable disminuye,
-pero en menor proporción que ha aumentado el capital; dividida por 2,
-mientras que el capital ha sido multiplicado por 3, baja de la mitad
-a la cuarta parte; su cantidad efectiva asciende a 900 pesetas: si la
-disminución de la cantidad relativa de la parte variable tiene lugar en
-una proporción menor que el aumento del capital entero, el fondo del
-salario experimenta un aumento efectivo, a pesar de la disminución de
-su cantidad relativa.</p>
-
-<p>Estos son, a la vez, los periodos sucesivos por que atraviesan las
-masas del capital social distribuidas entre los diferentes ramos de
-producción, y las condiciones diversas que presentan al mismo tiempo
-diferentes ramos de producción.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_224">p. 224</span>Tenemos los
-ejemplos de fábricas en que un mismo número de obreros basta para poner
-en actividad una cantidad creciente de medios de producción; el aumento
-del capital procedente del acrecentamiento de su parte constante hace
-que en este caso disminuya otro tanto la cantidad relativa de la fuerza
-obrera explotada, sin variar su cantidad efectiva. Hay también ejemplos
-de disminución efectiva del número de obreros ocupados en ciertos ramos
-de industria y de su aumento simultáneo en otros ramos, aunque en todos
-haya habido aumento del capital invertido.</p>
-
-<p>En el <a href="#Ch15">capítulo decimoquinto</a> hemos indicado
-las causas que, no obstante las tendencias contrarias, hace que las
-filas de los asalariados vayan engrosando con los progresos de la
-acumulación. Recordaremos aquí, pues, lo que hace relación a nuestro
-asunto.</p>
-
-<p>El mismo desarrollo del maquinismo que ocasiona una disminución no
-solo relativa, sino frecuentemente efectiva, del número de obreros
-empleados en ciertos ramos de industria, permite a estos suministrar
-una masa mayor de productos a bajo precio; dichas industrias impulsan
-de esta manera el desarrollo de otras industrias, el de aquellas a
-quienes proporcionan medios de producción, o bien el de aquellas de
-donde sacan sus primeras materias, instrumentos, etc., formando así
-otros tantos mercados nuevos para el trabajo.</p>
-
-<p>Además, hay momentos en que los trastornos técnicos se dejan sentir
-menos, en que la acumulación se presenta más bien como un movimiento de
-extensión sobre la última base técnica establecida. Entonces empieza
-de nuevo a operar más o menos la ley según la cual la demanda de
-trabajo aumenta en la misma proporción que el capital. Pero, al mismo
-tiempo que el número de obreros<span class="pagenum" id="Page_225">p.
-225</span> atraídos por el capital llega a su máximum, los productos
-vienen a ser tan abundantes, que al menor obstáculo que se oponga
-a su circulación, el mecanismo social parece como que se detiene,
-y el trabajo se interrumpe, disminuye. La necesidad que obliga al
-capitalista a economizarlo, engendra perfeccionamientos técnicos que
-reducen, por consecuencia, el número de los obreros necesarios. La
-duración de los momentos en que la acumulación favorece más la demanda
-de trabajo, es cada día menor.</p>
-
-<p>Así, desde que la industria mecánica ha alcanzado la supremacía,
-el progreso de la acumulación redobla la energía de las fuerzas que
-tienden a disminuir la demanda de trabajo relativa, y debilita las
-fuerzas que tienden a aumentar la demanda de trabajo efectiva. El
-capital variable, y por consecuencia la demanda de trabajo, aumenta
-con el capital social de que forma parte, pero aumenta en proporción
-decreciente.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La ley de población adecuada a la época capitalista.</i></p>
-
-<p>Hallándose regida la demanda de trabajo, no solamente por la
-cantidad de capital variable puesto ya en actividad, sino también por
-el término medio de su aumento continuo (<a href="#Ch24">capítulo
-XXIV</a>), la oferta de trabajo sigue siendo normal mientras sigue este
-movimiento. Pero cuando el capital variable llega a un término medio
-de aumento inferior, la misma oferta de trabajo, que hasta entonces
-era normal, se hace superabundante, de suerte que una parte más o
-menos considerable de la clase asalariada, habiendo dejado de ser
-necesaria para poner en actividad el capital, es entonces superflua,
-supernumeraria. Como semejante hecho se repite con el progreso de<span
-class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span> la acumulación, esta
-arrastra en pos de sí un sobrante de población que va continuamente en
-aumento.</p>
-
-<p>El progreso de la acumulación y el movimiento, que la acompaña,
-de disminución proporcional del capital variable y de disminución
-correspondiente en la demanda de trabajo relativa, los cuales, como
-acabamos de ver, dan por resultado el aumento efectivo del capital
-variable y de la demanda de trabajo en una proporción decreciente,
-tienen, finalmente, por complemento, la creación de un sobrante de
-población relativo. Llamámosle «relativo» porque proviene, no de un
-aumento real de la población obrera, sino de la situación del capital
-social, que le permite prescindir de una parte más o menos considerable
-de sus obreros. Como este sobrante de población no existe más que con
-relación a las necesidades momentáneas de la explotación capitalista,
-puede aumentar o disminuir repentinamente según los movimientos de
-expansión y de contracción de la producción.</p>
-
-<p>Al producir la acumulación del capital, y a medida que lo consigue,
-la clase asalariada produce, pues, los instrumentos de su anulación
-o de su transformación en sobrante de población relativo. Tal es
-la <i>ley de población</i> que distingue a la época capitalista y
-corresponde a su sistema de producción particular. Cada uno de los
-sistemas históricos de la producción social tiene su ley de población
-adecuada, ley que solo a él se aplica, que pasa con él, y no tiene, por
-consecuencia, más que un valor histórico.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_227">p.
-227</span><i>Formación de un ejército industrial de reserva.</i></p>
-
-<p>Si la acumulación, el progreso de la riqueza sobre la base
-capitalista, crea necesariamente un sobrante de población obrera, este
-se convierte, a su vez, en el auxiliar más poderoso de la acumulación,
-en una condición de existencia de la producción capitalista, en su
-estado de completo desarrollo. Este sobrante de población forma un
-ejército de reserva industrial que pertenece al capitalista de una
-manera tan absoluta como si lo hubiese educado y disciplinado a
-expensas suyas: ejército que provee a sus necesidades variables de
-trabajo la materia humana siempre explotable y siempre disponible,
-independientemente del aumento natural de la población.</p>
-
-<p>La presencia de esta reserva industrial, su entrada de nuevo,
-parcial o general, en el servicio activo, y su reconstitución con
-arreglo a un plan más vasto, todo esto se encuentra en el fondo de la
-vida accidentada que atraviesa la industria moderna, con la repetición
-casi regular cada diez años, fuera de las demás sacudidas irregulares,
-del mismo periodo compuesto de actividad ordinaria, de producción
-excesiva, de crisis y de inacción.</p>
-
-<p>Esta marcha singular de la industria no se encuentra en ninguna
-de las épocas anteriores de la humanidad. Solo de la época en que el
-progreso mecánico, habiendo echado raíces bastantes profundas, ejerció
-una influencia preponderante sobre toda la producción nacional; en que,
-gracias a él, el comercio exterior comenzó a sobreponerse al comercio
-interior; en que el mercado universal se anexionó sucesivamente vastos
-territorios en América, en Asia y en Australia; en que, finalmente,
-las naciones<span class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span> rivales
-se hicieron bastante numerosas, de esa época solamente datan los
-periodos florecientes que van a parar siempre a una crisis general,
-fin de un periodo y punto de partida de otro. Hasta el presente, la
-duración de estos periodos es de diez u once años, pero no hay razón
-alguna para que este número sea inmutable. Al contrario, debe deducirse
-de las leyes de la producción capitalista, tales como acabamos de
-desarrollarlas, que ese número variará y que los periodos irán
-acortándose.</p>
-
-<p>El progreso industrial que sigue la marcha de la acumulación, al
-mismo tiempo que reduce cada vez más el número de obreros necesarios
-para poner en actividad una masa siempre creciente de medios de
-producción, aumenta la cantidad de trabajo que el obrero individual
-debe proporcionar. A medida que el progreso desarrolla las potencias
-productivas del trabajo y hace, por consecuencia, que se saquen más
-productos de menos trabajo, el sistema capitalista desarrolla también
-los medios de sacar más trabajo del asalariado, ya prolongando su
-jornada o bien haciendo más intenso su trabajo, o de aumentar en
-apariencia el número de los trabajadores empleados, reemplazando una
-fuerza superior y más cara con muchas fuerzas inferiores y muy baratas,
-es decir, el hombre con la mujer, el adulto con el niño, un obrero
-americano con tres chinos. He ahí diferentes métodos para disminuir la
-demanda de trabajo y hacer superabundante su oferta, en una palabra,
-para fabricar supernumerarios.</p>
-
-<p>El exceso de trabajo impuesto a la parte de la clase asalariada que
-se halla en servicio activo, a los ocupados, engruesa las filas de los
-desocupados, de la reserva, y la competencia de estos últimos, que
-buscan naturalmente colocación, contra los primeros, ejerce sobre estos
-una<span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span> presión que los
-obliga a soportar más dócilmente los mandatos del capital.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Lo que determina el tipo general de los salarios.</i></p>
-
-<p>La proporción diferente según la cual la clase obrera se descompone
-en ejército activo y ejército de reserva, el aumento o la disminución
-del sobrante de población relativo correspondiente al flujo y reflujo
-del periodo industrial, es lo que determina exclusivamente las
-variaciones en el tipo general de los salarios.</p>
-
-<p>En vez de basar la oferta del trabajo en el aumento y la disminución
-alternativos del capital que funciona, es decir, en las necesidades
-momentáneas de la clase capitalista, el evangelio economista burgués
-hace depender el movimiento del capital de un movimiento en el número
-efectivo de la población obrera. Según su doctrina, la acumulación
-produce un alza de salarios, que poco a poco hace que se aumente el
-número de los obreros, hasta el punto que estos obstruyen de tal
-manera el mercado, que el capital no basta ya para ocuparlos a todos
-a un tiempo. Entonces el salario baja. Este descenso es mortal para
-la población obrera, impidiéndole al menos aumentarse, de tal modo
-que, a causa del corto número de obreros, el capital torna a ser
-superabundante, la demanda de trabajo comienza otra vez a ser mayor que
-la oferta, los salarios vuelven a subir y así sucesivamente.</p>
-
-<p>¡Y un movimiento de esta naturaleza sería posible con el sistema
-de producción capitalista! Pero antes de que el alza de los salarios
-hubiese provocado el menor aumento efectivo en la cifra absoluta de la
-población realmente apta para trabajar, se hubiera dejado transcurrir
-veinte veces el tiempo necesario para comenzar la campaña<span
-class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span> industrial, empeñar la
-lucha y conseguir la victoria. Por rápida que sea la reproducción
-humana, necesita, en todo caso, el intervalo de una generación para
-reemplazar a los trabajadores adultos. Ahora bien, el beneficio de los
-fabricantes depende principalmente de la posibilidad de explotar el
-momento favorable de una demanda abundante; es necesario que puedan
-inmediatamente, según el capricho del mercado, activar sus operaciones;
-es preciso, pues, que hallen en él en seguida brazos disponibles; no
-pueden aguardar a que su demanda de brazos produzca, mediante un alza
-de los salarios, un movimiento de población que les proporcione los
-brazos que necesitan. La expansión de la producción, en un momento
-dado, no es posible sino con un ejército de reserva a las órdenes del
-capital, con un sobrante de trabajadores aparte del aumento natural de
-la población.</p>
-
-<p>Los economistas confunden las leyes que rigen el tipo general del
-salario y expresan relaciones entre el capital y la fuerza obrera
-consideradas ambas en conjunto, con las leyes que en particular
-distribuyen la población entre los diversos ramos de industria.</p>
-
-<p>Hay circunstancias especiales que favorecen la acumulación ya en
-este o en aquel ramo. En cuanto los beneficios exceden del tipo medio
-en uno de ellos, acuden a él nuevos capitales, la demanda de trabajo se
-deja sentir, se hace más necesaria y eleva los salarios. El alza atrae
-una gran parte de la clase asalariada al ramo de industria privilegiado
-hasta que, por el hecho de esta afluencia continua, el salario vuelve a
-descender a su nivel ordinario o más bajo todavía. Desde este momento,
-no solo cesa la invasión de aquel ramo por los obreros, sino que da
-lugar a su emigración hacia otros ramos de industria. La acumulación
-del capital produce un alza<span class="pagenum" id="Page_231">p.
-231</span> en los salarios; este alza, un aumento de obreros; este
-aumento, una baja en los salarios, y esta, por último, una disminución
-de obreros. Pero los economistas no tienen razón al proclamar como
-ley general del salario lo que no es más que una oscilación local del
-mercado del trabajo, producida por el movimiento de distribución de los
-trabajadores entre los diversos ramos de producción.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La ley de la oferta y la demanda es un engaño.</i></p>
-
-<p>Una vez convertido en eje sobre el cual gira la ley de la oferta y
-la demanda de trabajo, el sobrante relativo de población no le permite
-funcionar sino dentro de unos límites que no se opongan al espíritu de
-dominación y de explotación del capital.</p>
-
-<p>A este propósito, recordemos una teoría que ya hemos mencionado
-en el <a href="#Ch15">capítulo XV</a>. Cuando una máquina deja
-sin ocupación a obreros hasta entonces ocupados, los utopistas de
-la economía política pretenden demostrar que esta operación deja
-disponible al mismo tiempo un capital destinado a emplearlos de nuevo
-en algún otro ramo de industria. Hemos demostrado que no sucede nada
-de eso; ninguna parte del antiguo capital queda disponible para
-los obreros despedidos, al contrario, son ellos los que quedan a
-disposición de nuevos capitales si los hay. Y ahora puede apreciarse
-cuán poco fundamento tiene la supuesta «teoría de compensación».</p>
-
-<p>Los obreros destituidos por la máquina y que quedan disponibles, se
-hallan a disposición de todo nuevo capital a punto de entrar en juego.
-Que este capital los ocupe a ellos o a otros, el efecto que produce
-sobre la demanda general de trabajo será siempre nulo, si este capital
-puede retirar del mercado tantos brazos como a él<span class="pagenum"
-id="Page_232">p. 232</span> han arrojado las máquinas. Si retira menos,
-el número de los desocupados aumentará al fin y al cabo; por último,
-si retira más, la demanda general de trabajo se aumentará solo con
-la diferencia entre los brazos que atraiga y los que la máquina haya
-rechazado. El aumento que, por efecto de nuevos capitales en vías de
-colocación, habría tenido la demanda general de brazos, se encuentra,
-pues, en todo caso anulada hasta la ocupación de los brazos arrojados
-por las máquinas al mercado.</p>
-
-<p>Tal es el efecto general de todos los métodos que contribuyen a
-formar trabajadores supernumerarios. Gracias a ellos, la oferta y
-la demanda de trabajo dejan de ser movimientos procedentes de dos
-polos opuestos, el del capital y el de la fuerza obrera. El capital
-influye en ambos polos simultáneamente. Si su acumulación aumenta la
-demanda de brazos, sabemos que aumenta también su oferta al fabricar
-supernumerarios. En estas condiciones, la ley de la oferta y de la
-demanda de trabajo completa el despotismo capitalista.</p>
-
-<p>Así, cuando los trabajadores comienzan a notar que su función de
-instrumentos que hacen valer el capital es cada vez más insegura a
-medida que su trabajo y la riqueza de sus dueños aumentan; tan luego
-como echan de ver que la violencia mortífera de la competencia que
-entre ellos se hacen, depende enteramente de la presión ejercida por
-los supernumerarios; tan luego como, a fin de aminorar el efecto
-funesto de esta ley «natural» de la acumulación capitalista, se unen
-para organizar la inteligencia y la acción común entre los ocupados
-y los desocupados, se ve inmediatamente al capital y a su defensor
-titular el economista burgués, clamar contra semejante sacrilegio
-y contra tal violación de la ley «eterna» de la oferta y de la
-demanda.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_233">p. 233</span>IV.&nbsp;
-<i>Formas diversas del sobrante relativo de población.</i></p>
-
-<p>Por más que el sobrante relativo de población presenta matices que
-varían hasta lo infinito, distínguense en él, sin embargo, algunas
-grandes categorías, algunas diferencias de forma muy marcadas: la forma
-flotante, la forma oculta y la forma permanente.</p>
-
-<p>Los centros de la industria moderna, talleres mecánicos,
-manufacturas, fundiciones, minas, etc., no cesan de atraer y de
-rechazar alternativamente a los trabajadores; pero, en general,
-concluyen por atraer más que rechazan, de suerte que el número
-de obreros explotados va aumentando en ellos, aunque disminuye
-proporcionalmente en la escala de la producción. El sobrante de
-población existe allí en estado flotante.</p>
-
-<p>Las fábricas, la mayor parte de las grandes manufacturas, solo
-emplean a los obreros varones hasta la edad de su madurez. Pasado
-este término, conservan únicamente una escasa minoría y despiden casi
-siempre a los restantes. Este elemento del sobrante de población
-aumenta a medida que se extiende la grande industria; el capital
-necesita una proporción mayor de mujeres, de niños y de jóvenes, que
-de hombres adultos. Por otra parte, es tal la explotación de la fuerza
-obrera por el capital, que el trabajador se encuentra aniquilado a
-la mitad de su carrera. Al llegar a la edad madura, debe dejar su
-puesto a una fuerza más joven y descender un peldaño de la escala
-social, y dichoso él si no se ve relegado definitivamente entre los
-supernumerarios. Además, el término medio más corto de la vida se halla
-entre los obreros de la grande industria. Dadas estas condiciones, las
-filas de esta fracción del proletariado solo pueden engrosar<span
-class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span> cambiando frecuentemente
-de elementos individuales. Es necesario, pues, que las generaciones se
-renueven frecuentemente, cuya necesidad social queda satisfecha por
-medio de matrimonios precoces y gracias a la prima que la explotación
-de los niños asegura a su producción.</p>
-
-<p>En seguida que la producción capitalista se apodera de la
-agricultura e introduce en ella el empleo de las máquinas, la demanda
-de trabajo disminuye efectivamente a medida que el capital se acumula
-en ese ramo; una parte de la población agrícola se halla siempre a
-punto de transformarse en población urbana y manufacturera. Para que
-la población de los campos se dirija, como lo hace, a las ciudades,
-es preciso que, en los campos mismos, haya un sobrante de población
-oculto, cuya extensión no se echa de ver sino en el momento en que la
-emigración de los campos a las ciudades tiene lugar en grande escala.
-Por consiguiente, el obrero agrícola se halla reducido al mínimum de
-salario y tiene ya un pie en el fango del pauperismo.</p>
-
-<p>Por otra parte, a pesar de este sobrante relativo de población, los
-campos quedan al mismo tiempo insuficientemente poblados. Esto se deja
-sentir no solo de una manera local en los puntos donde se opera un
-rápido tránsito de hombres hacia las ciudades, minas, ferrocarriles,
-etc., sino generalmente en la primavera, en verano y en otoño, épocas
-en que la agricultura tiene necesidad de un suplemento de brazos.
-Aunque hay demasiados obreros para las necesidades ordinarias, hay
-escasez de ellos para las necesidades excepcionales y temporales de la
-agricultura.</p>
-
-<p>La tercera categoría del sobrante relativo de población, la
-permanente, pertenece al ejército industrial activo, pero, al mismo
-tiempo, la extremada irregularidad de sus<span class="pagenum"
-id="Page_235">p. 235</span> ocupaciones hace de él un depósito
-inagotable de fuerzas disponibles. Acostumbrado a la miseria crónica,
-a condiciones de existencia completamente inseguras y vergonzosamente
-inferiores al nivel ordinario de la clase obrera, se convierte en
-extensa base de ramos especiales de explotación en los cuales el tiempo
-de trabajo llega a su máximum y el tipo del salario a su mínimum.
-El llamado trabajo a domicilio nos ofrece un ejemplo espantoso de
-esta categoría. Esta capa social, que se recluta sin cesar entre
-los supernumerarios de la grande industria y de la agricultura,
-se reproduce en escala creciente. Si las defunciones son en ella
-numerosas, el número de los nacimientos es, en cambio, muy elevado.
-Semejante fenómeno trae a la memoria la reproducción extraordinaria de
-ciertas especies animales débiles y constantemente perseguidas. «La
-pobreza —dice Adam Smith— parece favorable a la generación».</p>
-
-<p>Finalmente, el último residuo del sobrante relativo de población
-habita el infierno del pauperismo. Sin contar los vagabundos, los
-criminales, las prostitutas, los mendigos, y todo ese mundo que llaman
-«clases peligrosas», esta capa social se compone de tres categorías.</p>
-
-<p>La primera comprende los obreros aptos para trabajar; su masa,
-que engrosa a cada crisis, disminuye cuando los negocios recobran su
-actividad. La segunda comprende los niños de los pobres socorridos
-y los huérfanos. Estos son otros tantos candidatos de la reserva
-industrial, los cuales, en las épocas de mayor prosperidad, entran
-en masa en el servicio activo. La tercera categoría comprende los
-más miserables; en primer lugar los obreros y obreras a quienes el
-desarrollo social ha, por decirlo así, desmonetizado, al suprimir la
-obra de detalle que, por la división del trabajo, era su único recurso;
-después<span class="pagenum" id="Page_236">p. 236</span> los que,
-por desgracia, han pasado de la edad productiva del asalariado, y por
-último, las víctimas directas de la industria, enfermos, mutilados,
-viudas, etc., cuyo número se eleva con el de las máquinas peligrosas,
-las minas, las manufacturas químicas, etc.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>El pauperismo es la consecuencia fatal del sistema
-capitalista.</i></p>
-
-<p>El pauperismo es el cuartel de inválidos del ejército del trabajo.
-Su producción está comprendida en la del sobrante relativo de
-población, su necesidad en la necesidad de este, y forma con él una
-condición de existencia de la riqueza capitalista.</p>
-
-<p>Las mismas causas que desarrollan con la potencia productiva del
-trabajo la acumulación del capital, creando la facilidad de disponer
-de la fuerza obrera, hacen que aumente la reserva industrial con
-los resortes materiales de la riqueza. Pero cuanto más aumenta la
-reserva, comparativamente al ejército del trabajo, más aumenta
-también el pauperismo oficial. He ahí la ley general, absoluta, de la
-acumulación capitalista. La acción de esta ley, como la de cualquiera
-otra, está naturalmente sujeta a las modificaciones de circunstancias
-particulares.</p>
-
-<p>El análisis de la supervalía relativa (<a href="#Ch12">sección
-cuarta</a>) nos ha conducido al siguiente resultado: que en el sistema
-capitalista, en que los medios de producción no están al servicio del
-trabajador, sino el trabajador al servicio de los medios de producción,
-todos los métodos para multiplicar los recursos y la potencia del
-trabajo colectivo se practican a expensas del trabajador individual;
-todos los medios de desarrollar la producción se transforman en medios
-de dominar y explotar al productor; hacen de él<span class="pagenum"
-id="Page_237">p. 237</span> un hombre truncado, parcelario, o el
-accesorio de una máquina; le oponen, como otros tantos poderes
-enemigos, las potencias científicas de la producción; sustituyen el
-trabajo atractivo por el trabajo forzado; hacen cada vez más penosas
-las condiciones en que se efectúa el trabajo, y someten al obrero
-durante su servicio a un despotismo tan mezquino como ilimitado;
-transforman su vida entera en tiempo de trabajo y encierran a su mujer
-y a sus hijos en los presidios capitalistas.</p>
-
-<p>Pero todos los métodos que ayudan a la producción de la supervalía,
-favorecen igualmente la acumulación, y toda extensión de esta necesita
-a su vez de aquellos. De lo cual resulta que, cualquiera que sea
-el tipo de los salarios, alto o bajo, la condición del trabajador
-debe empeorar a medida que el capital se acumula; de tal suerte,
-que acumulación de riqueza por un lado, significa acumulación igual
-de pobreza, de sufrimiento, de ignorancia, de embrutecimiento, de
-degradación física y moral, de esclavitud por otro, o sea del lado de
-la clase que produce el capital mismo.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter" id="Ch26">
- <p><span class="pagenum" id="Page_238">p. 238</span></p>
- <p class="centra fs120 lh150 ws1 g0 mt15">SECCIÓN OCTAVA</p>
- <p class="centra fs120 lh150 negr g0 ws1">La acumulación primitiva.</p>
- <hr class="tir" />
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVI. El secreto de la
- acumulación primitiva">CAPÍTULO XXVI</h2>
- <p class="subh2">EL SECRETO DE LA ACUMULACIÓN PRIMITIVA</p>
- <p class="argh">I.&nbsp; Separación del productor y de los medios de
- producción. — Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado
- el régimen feudal con el régimen capitalista. — II.&nbsp; Después de haber
- estado sometido a la explotación por la fuerza bruta, el trabajador
- acaba por someterse a ella voluntariamente. — III.&nbsp;&nbsp;Establecimiento
- del mercado interior para el capital industrial.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi">I.&nbsp; <i>Separación del productor y de los medios de
-producción.</i></p>
-
-<p>Ya hemos visto cómo el dinero se convierte en capital, el capital en
-origen de supervalía, y la supervalía en origen de un nuevo capital.
-Pero la acumulación capitalista supone la presencia de la supervalía,
-y esta el modo de producción capitalista, el cual, a su vez, depende
-de la acumulación ya operada, en mano de productores mercantiles,
-de capitales bastante considerables. Todo este movimiento, por
-consecuencia, parece que gira en un círculo vicioso del que no podría
-salirse sin admitir una acumulación primitiva, que sirva de punto de
-partida a la producción capitalista, en vez de proceder de ella. ¿Cuál
-es el origen de esta acumulación primitiva?</p>
-
-<p>Según la historia real y verdadera, la conquista, la
-servidumbre,<span class="pagenum" id="Page_239">p. 239</span> el robo
-a mano armada, el reinado de la fuerza bruta son los que han triunfado
-siempre. En los manuales de Economía política, es, por el contrario,
-el idilio el que siempre ha florecido; jamás ha habido otros medios de
-enriquecerse sino el trabajo y el derecho. En realidad, los métodos de
-la acumulación primitiva son todo lo que se quiera, excepto materia
-de idilio. El escamoteo de los bienes de las iglesias y hospitales,
-la enajenación fraudulenta de los dominios del Estado, el robo de las
-tierras comunales, la transformación terrorista de la propiedad feudal
-en propiedad moderna privada, tales son los orígenes idílicos de la
-acumulación primitiva.</p>
-
-<p>Si, en la relación entre capitalista y asalariado, el primero
-desempeña el papel de dueño y el segundo el de servidor, es merced a
-un contrato por el cual no solo se pone el asalariado al servicio, y
-por lo tanto bajo la dependencia del capitalista, sino que hasta ha
-renunciado a todo derecho de propiedad sobre su propio producto.</p>
-
-<p>¿Por qué hace el asalariado semejante convenio? Porque no posee más
-que su fuerza personal, el trabajo en estado de potencia, mientras que
-todas las condiciones exteriores requeridas para dar cuerpo a esta
-potencia, la materia y los instrumentos necesarios para el ejercicio
-útil del trabajo, la facultad de disponer de las subsistencias
-indispensables para la vida, se encuentran en el lado opuesto.</p>
-
-<p>La base del sistema capitalista es la separación radical del
-productor y los medios de producción. Para que este sistema se
-establezca, es necesario, pues, que, en parte al menos, los medios
-de producción hayan sido arrancados ya a los productores que los
-empleaban en realizar su propia potencia de trabajo, y que estos
-medios, hayan<span class="pagenum" id="Page_240">p. 240</span> sido
-ya detentados por productores mercantiles, quienes los emplean en
-especular con el trabajo ajeno. El movimiento histórico que da por
-resultado el divorcio entre el trabajo y sus condiciones, los medios de
-producción, tal es el significado de la acumulación primitiva.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Explicación del movimiento histórico que ha reemplazado
-el régimen feudal con el régimen capitalista.</i></p>
-
-<p>El orden económico capitalista ha salido del seno del orden
-económico feudal. La disolución del uno ha disgregado los elementos
-constitutivos del otro.</p>
-
-<p>Para que el trabajador, el productor inmediato, pudiese disponer de
-su propia persona, necesitaba ante todo no estar sujeto a una tierra o
-a otra persona; tampoco podía llegar a ser vendedor libre de trabajo,
-llevando su mercancía, la fuerza de trabajo, donde quiera que esta
-encontrase un mercado, sin haberse sustraído al régimen de los gremios
-con sus patronatos, sus jurados, sus leyes de aprendizaje, etc. El
-movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados,
-se presenta, pues, como su emancipación de la servidumbre y del régimen
-de los gremios. Por otra parte, si estos emancipados se venden a sí
-propios es porque se ven obligados a ello para vivir, porque han sido
-despojados de todos los medios de producción y de todas las garantías
-de existencia ofrecidas por el antiguo orden de cosas. La historia de
-su expropiación no tiene réplica, pues se halla escrita en la historia
-de la humanidad con letras indelebles de sangre y fuego.</p>
-
-<p>Tocante a los capitalistas empresarios, estos nuevos potentados
-no solo tenían que destituir a los maestros de<span class="pagenum"
-id="Page_241">p. 241</span> oficios, sino también a los detentadores
-feudales de las fuentes de la riqueza. Su advenimiento se presenta,
-desde este punto de vista, como el resultado de una lucha victoriosa
-contra el poder señorial con sus irritantes privilegios, y contra el
-régimen de los gremios por las trabas que oponía al libre desarrollo
-de la producción y a la libre explotación del hombre por el hombre.
-El progreso ha consistido en variar la forma de la explotación: la
-explotación feudal se ha convertido en explotación capitalista.</p>
-
-
-<p class="epih">II.&nbsp; <i>Después de haber sido sometido a la
-explotación por la fuerza bruta, el trabajador acaba por someterse a
-ella voluntariamente.</i></p>
-
-<p>No basta que, por una parte, se presenten las condiciones materiales
-del trabajo en forma de capital, y, por otra, hombres que nada tienen
-que vender si no es su fuerza de trabajo. No basta tampoco que se les
-obligue por la fuerza a venderse voluntariamente.</p>
-
-<p>La burguesía naciente —y este es un momento esencial de la
-acumulación primitiva— no podía prescindir de la intervención
-constante del Estado para prolongar la jornada de trabajo (<a
-href="#Ch10">capítulo X</a>), para «reglamentar» el salario, es
-decir, para conservar al trabajador en el grado de dependencia
-requerido, abrumándole bajo el yugo del salariado mediante leyes de
-un terrorismo grotesco, leyes que iban dirigidas en el occidente de
-Europa, a fines del siglo <span class="asc">XV</span> y durante el
-<span class="asc">XVI</span>, contra el proletariado sin casa ni hogar,
-contra los padres de la clase obrera de hoy, castigados por haber sido
-reducidos al estado de vagabundos y de pobres, la mayor parte de las
-veces de resultas de expropiación violenta.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_242">p. 242</span>No olvidemos que la
-burguesía, desde el principio de la Revolución francesa, se atrevió a
-despojar a la clase obrera del derecho de asociación que esta acababa
-apenas de conquistar. Por una ley de 14 de junio de 1791, se consignó
-que todo acuerdo tomado por los trabajadores para la defensa de sus
-intereses comunes fuese declarado «atentatorio a la libertad y a la
-Declaración de los derechos del hombre», y castigado con multa y
-privación de los derechos de ciudadano.</p>
-
-<p>Con el progreso de la producción capitalista, se forma una clase
-cada vez más numerosa de trabajadores que, gracias a la educación,
-a las costumbres transmitidas, se conforman con las exigencias del
-actual régimen económico de un modo tan instintivo como se conforma
-con las variaciones atmosféricas. En cuanto este modo de producción
-adquiere cierto desarrollo, su mecanismo destruye toda resistencia;
-la presencia constante de un sobrante relativo de población mantiene
-la ley de la oferta y de la demanda de trabajo, y por consecuencia el
-salario, dentro de los límites adecuados a las necesidades del capital;
-la presión sorda de las relaciones económicas remata el despotismo
-del capital sobre el trabajador. A veces se recurre todavía a la
-violencia, al empleo de la fuerza bruta, pero solo como excepción. En
-el curso ordinario de las cosas, el trabajador puede quedar abandonado
-a la acción de las «leyes naturales» de la sociedad, es decir, a la
-dependencia del capital, engendrada, defendida y perpetuada por el
-propio mecanismo de la producción.</p>
-
-
-<p class="epi"><span class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span>III.&nbsp;
-<i>Establecimiento del mercado interior para el capital
-industrial.</i></p>
-
-<p>La continua expropiación de los labradores, fomentada por las leyes
-salvajes contra los vagabundos, introdujo violentamente en la industria
-de las ciudades masas enormes de proletarios, y contribuyó a destruir
-la antigua industria doméstica. Es necesario que nos detengamos un
-instante a examinar este elemento de la acumulación primitiva.</p>
-
-<p>Antiguamente, la misma familia campesina elaboraba en primer lugar,
-y luego consumía directamente, a lo menos en gran parte, los víveres y
-las materias primeras, producto de su trabajo. De simples valores de
-uso que eran, al convertirse en mercancías, estas materias primeras se
-vendían a las manufacturas, y los objetos que, gracias a ella, eran
-elaborados en el campo, se transformaban en artículos de manufactura,
-a los que el campo servía de mercado. Desde entonces desapareció la
-industria doméstica de los labriegos. Esta desaparición es la única que
-puede dar al mercado interior de un país la extensión y la constitución
-que exigen las necesidades de la producción capitalista.</p>
-
-<p>No obstante, el periodo manufacturero propiamente dicho no consigue
-hacer radical esta revolución. Si, en efecto, destruye, en ciertos
-ramos y en determinados puntos, la industria doméstica, también le da
-vida en otros. Ese periodo contribuye a la formación de una clase de
-labradores en pequeño, para quienes el cultivo de la tierra es una
-operación secundaria, y el trabajo industrial, cuyo producto venden
-a las manufacturas directamente o por mediación del comerciante, la
-ocupación<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span> principal.
-La grande industria es la que separa definitivamente la agricultura de
-la industria doméstica de los campos, arrancando sus raíces, que son el
-hilado y el tejido a mano.</p>
-
-<p>De esta separación fatal datan el desarrollo necesario de los
-poderes colectivos del trabajo y la transformación de la producción
-dividida, rutinaria, en producción combinada, científica. La industria
-mecánica, acabando esta separación, es la primera que entrega al
-capital todo el mercado interior de un país.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch27">
- <p><span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVII. Origen del capitalista
- industrial">CAPÍTULO XXVII</h2>
- <p class="subh2">ORIGEN DEL CAPITALISTA INDUSTRIAL</p>
- <p class="arg">La acumulación primitiva se ha efectuado por
- la fuerza. — Régimen colonial, deudas públicas, sistema
- proteccionista.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>La acumulación primitiva se ha efectuado por la
-fuerza.</i></p>
-
-<p>No es dudoso que muchos jefes de gremios, artesanos independientes,
-y aun obreros asalariados, se hayan hecho desde luego capitalistas en
-pequeño y que, poco a poco, merced a una explotación siempre creciente
-de trabajo asalariado seguida de una acumulación correspondiente, hayan
-por fin salido de su concha transformados en capitalistas de la cabeza
-hasta los pies.</p>
-
-<p>Sin embargo, esta transformación lenta del capital no respondía
-en manera alguna a las necesidades comerciales del nuevo mercado
-universal, creado por los grandes descubrimientos del siglo <span
-class="asc">XV</span>.</p>
-
-<p>Pero la Edad Media había legado dos especies de capital que
-prosperan bajo los más diversos regímenes de economía social, y que,
-antes de la época moderna, ocupan por sí solos la categoría de capital.
-Tales son el <i>capital usurario</i> y el <i>capital comercial</i>.
-Ahora bien, la constitución feudal de los campos y la organización
-corporativa de las ciudades, barreras que impedían al capital-dinero,
-formado por el doble camino de la usura y del comercio, transformarse
-en capital industrial, concluyeron por desaparecer.</p>
-
-<p>El descubrimiento de las minas de oro y plata de América, la
-sepultura en ellas de sus habitantes reducidos a la esclavitud
-o al exterminio, los amagos de conquista<span class="pagenum"
-id="Page_246">p. 246</span> y de saqueo en las Indias orientales, la
-transformación de África en territorio de caza para la captura de
-negros, tales fueron los procedimientos suaves de acumulación primitiva
-con que se señaló en su aurora la era capitalista. Inmediatamente
-después estalla la guerra mercantil, que llega a tener el mundo entero
-por teatro. Empezando por la rebelión de Holanda contra España,
-adquiere proporciones gigantescas en la cruzada de Inglaterra contra la
-Revolución francesa, y se prolonga hasta nuestros días en expediciones
-de piratas como las famosas <i>guerras de opio</i> contra China.</p>
-
-<p>Algunos de los diferentes métodos de acumulación primitiva,
-como régimen colonial, deudas públicas, hacienda moderna, sistema
-proteccionista, etc., descansan en el empleo de la fuerza; pero todos,
-sin excepción, explotan el poder del Estado, la fuerza concentrada y
-organizada de la sociedad, a fin de precipitar violentamente el paso
-del orden económico feudal al orden económico capitalista, y abreviar
-los periodos de transición. En efecto, la fuerza es la partera de toda
-sociedad en vías de alumbramiento; la fuerza es un agente económico.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Régimen colonial, deudas públicas, sistema
-proteccionista.</i></p>
-
-<p>El régimen colonial dio un gran impulso a la navegación y al
-comercio, y produjo las sociedades mercantiles, a las que los gobiernos
-concedieron monopolios y privilegios, medios poderosos para efectuar la
-concentración de los capitales. Dicho régimen proporcionaba mercados
-a las nacientes manufacturas, cuya facilidad de acumulación se
-duplicó merced al monopolio del mercado en las colonias. Los tesoros
-directamente usurpados, fuera de Europa, por el trabajo forzoso de los
-indígenas reducidos<span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span>
-a la esclavitud por el robo y el asesinato, volvían a la madre patria
-para funcionar allí como capitales. En nuestros días, la superioridad
-industrial indica la superioridad comercial; pero, en la época
-manufacturera propiamente dicha, la superioridad comercial es la que da
-la superioridad industrial. De aquí proviene el importante papel que
-desempeñó en aquella época el régimen colonial.</p>
-
-<p>El sistema de las deudas públicas, cuya aplicación iniciaron en la
-Edad Media Venecia y Génova, invadió definitivamente a Europa durante
-la época manufacturera. La deuda pública, o, en otros términos, la
-enajenación del Estado, ya sea este despótico, constitucional o
-republicano, es la que da carácter a la era capitalista. La única parte
-de la llamada riqueza nacional que entra efectivamente en la posesión
-colectiva de los pueblos modernos, es su deuda pública.</p>
-
-<p>La deuda pública obra como uno de los agentes más enérgicos de la
-acumulación primitiva. Con facilidad mágica dota al dinero improductivo
-de la virtud procreadora, transformándolo así en capital, y sin que por
-esto se halle expuesto a sufrir los riesgos inseparables de su empleo
-industrial y aun de la usura privada.</p>
-
-<p>A decir verdad, los que prestan al Estado no dan nada, pues su
-capital, transformado en efectos públicos de fácil circulación,
-continúa funcionando entre sus manos como si fuese numerario. Mas,
-dejando a un lado la clase de rentistas ociosos así creada y la fortuna
-improvisada de los hacendistas intermediarios entre el gobierno y la
-nación, la deuda pública ha dado impulso a las sociedades por acciones,
-al comercio de toda clase de papeles negociables, a las operaciones
-dudosas, al agiotaje, en suma, a los juegos de Bolsa y a la soberanía
-moderna de la banca.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>Desde su creación,
-los grandes bancos engalanados de títulos nacionales, no son más que
-asociaciones de especuladores privados que se establecen al lado de
-los gobiernos y que, merced a los privilegios que estos les conceden,
-llegan a prestarle aun el dinero del público.</p>
-
-<p>Como la deuda pública está basada sobre la renta pública, la cual
-tiene que satisfacer los intereses anuales de aquella, el sistema
-moderno de las contribuciones era la consecuencia obligada de los
-empréstitos nacionales. Los empréstitos, que permiten a los gobiernos
-atender a los gastos extraordinarios sin que los contribuyentes se
-resientan de ellos inmediatamente, producen al cabo una elevación en
-las contribuciones; por otra parte, el recargo de impuestos, causado
-por la acumulación de las deudas sucesivamente contraídas, obliga a
-los gobiernos, en caso de nuevos gastos extraordinarios, a recurrir
-a nuevos empréstitos. El sistema fiscal moderno, que descansa ante
-todo sobre la contribución de los artículos de primera necesidad, y
-produce, por consecuencia, la elevación de su precio, se ve arrastrado
-por su propio mecanismo a hacerse cada vez más pesado e insoportable.
-El recargo excesivo de las cuotas es el principio, no un incidente
-de dicho sistema, el cual ejerce una acción expropiadora sobre el
-labrador, el artesano y demás elementos de la clase media.</p>
-
-<p>La gran parte que toca a la deuda pública y al sistema fiscal
-correspondiente en la capitalización de la riqueza y en la expropiación
-de las masas, ha llevado a multitud de escritores a ver en este hecho
-la causa primordial de la miseria de los pueblos modernos.</p>
-
-<p>El sistema proteccionista, con ayuda de los derechos protectores,
-de las primas de exportación, de los monopolios de venta en el
-interior, etc., fue un medio artificial<span class="pagenum"
-id="Page_249">p. 249</span> de crear fabricantes, de expropiar
-trabajadores independientes, de transformar en capital los instrumentos
-y condiciones materiales del trabajo, de abreviar a viva fuerza el paso
-del antiguo sistema de producción al sistema moderno. El procedimiento
-de fabricación de fabricantes se simplificó aún en ciertos países
-donde Colbert había formado escuela: la fuente misteriosa de donde el
-capital primitivo llegaba directamente a los especuladores, en forma de
-adelanto y aun de donativo, fue a menudo el tesoro público.</p>
-
-<p>Régimen colonial, deudas públicas, dilapidaciones fiscales,
-protección industrial, guerras comerciales, etc., adquirieron un
-desarrollo gigantesco durante la primera juventud de la grande
-industria.</p>
-
-
-<p class="mt15">En resumen, así es como el trabajador se ha divorciado
-de las condiciones del trabajo, y como estas se han transformado en
-capital y la masa del pueblo en asalariados. El capital viene al mundo
-sudando sangre y cieno por todos sus poros.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch28">
- <p><span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXVIII. Tendencia histórica de
- la acumulación capitalista">CAPÍTULO XXVIII</h2>
- <p class="subh2">TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA</p>
- <p class="argh">Supresión, por la propiedad capitalista, de la
- propiedad privada basada en el trabajo personal. — La transformación
- de la propiedad capitalista en propiedad social.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epi"><i>Supresión, por la propiedad capitalista, de la
-propiedad privada basada en el trabajo personal.</i></p>
-
-<p>Por lo ya expuesto, se advierte que lo que hay en el fondo de
-la acumulación primitiva, y en el de su formación histórica, es la
-expropiación del productor inmediato, la desaparición de la propiedad
-fundada en el trabajo personal de su poseedor.</p>
-
-<p>La propiedad privada, como oposición a la propiedad colectiva, solo
-existe allí donde los instrumentos y demás condiciones exteriores
-del trabajo pertenecen a particulares; pero, según que sean estos
-trabajadores o no trabajadores, la propiedad privada cambia de
-aspecto.</p>
-
-<p>La propiedad privada del trabajador que posee los medios para poner
-en ejercicio su actividad productiva, acompaña a la pequeña industria
-agrícola o manufacturera, que es la escuela donde se adquieren la
-habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del
-trabajador. Es cierto que este modo de producción se encuentra en medio
-de la esclavitud, de la servidumbre y otros estados de dependencia;
-pero no prospera, ni despliega toda su energía, ni reviste su forma
-completa y clásica<span class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span>
-sino donde el trabajador es propietario libre de las condiciones de
-trabajo que él mismo pone en ejercicio, el labrador del suelo que
-cultiva y el artesano de la herramienta que maneja, como el artista lo
-es de su instrumento de trabajo.</p>
-
-<p>Semejante régimen industrial de pequeños productores independientes,
-que trabajan por cuenta propia, supone la división de la tierra y
-el fraccionamiento de los demás medios de producción. Como excluye
-la concentración de estos medios, excluye también la cooperación en
-gran escala, la división del trabajo en el taller y en el campo, el
-maquinismo, el dominio inteligente del hombre sobre la naturaleza, el
-libre desarrollo de las potencias sociales del trabajo y el concierto y
-la unidad en el fin, en los medios y en los esfuerzos de la actividad
-colectiva; siendo solo compatible con un estado restringido y mezquino
-de la producción y de la sociedad. El perpetuar semejante régimen,
-si fuera posible, equivaldría —como dice Pecqueur perfectamente— a
-«decretar la medianía en todo».</p>
-
-<p>Mas en cuanto llega a cierto grado, él mismo comienza a engendrar
-los agentes materiales de su disolución. A partir de este momento, las
-fuerzas y pasiones que comprime, empiezan a agitarse en el seno de
-la sociedad. Está condenado a ser, y será, en efecto, aniquilado. Su
-movimiento de eliminación, que consiste en transformar los medios de
-producción individuales y dispersos en medios de producción socialmente
-concentrados, y en convertir la diminuta propiedad de la mayor parte en
-propiedad colosal de unos cuantos, por medio de la dolorosa y terrible
-expropiación del pueblo trabajador, he ahí cuáles son los orígenes del
-capital, que entrañan toda una serie de procedimientos violentos, de
-los que solo hemos mencionado<span class="pagenum" id="Page_252">p.
-252</span> los más notables al investigar los métodos de acumulación
-primitiva.</p>
-
-<p>La expropiación de los productores inmediatos se lleva a cabo con
-un cinismo implacable, aguijoneado por los móviles más infames, por
-las pasiones más sórdidas y más aborrecibles en medio de su pequeñez.
-La propiedad privada, basada en el trabajo personal, esa propiedad
-que adhiere, por decirlo así, al trabajador aislado y autónomo a las
-condiciones exteriores del trabajo, ha sido suplantada por la propiedad
-privada capitalista, fundada en la explotación del trabajo ajeno, en el
-régimen del salario.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>La transformación de la propiedad capitalista en
-propiedad social.</i></p>
-
-<p>Desde que este movimiento de transformación ha descompuesto de
-arriba abajo la vieja sociedad; desde que los productores se han
-convertido en proletarios, y sus medios de trabajo en capital; desde
-que el régimen capitalista se sostiene por la sola fuerza económica
-de las cosas, la socialización futura del trabajo, así como la
-transformación progresiva de la tierra y de los demás medios de
-producción en instrumentos socialmente explotados, comunes, en una
-palabra, la eliminación futura de las propiedades privadas, va a
-revestir una nueva forma. No es al trabajador independiente a quien hay
-que expropiar ahora, sino al capitalista, al jefe de un ejército o de
-una escuadra de asalariados.</p>
-
-<p>Esta expropiación tiene lugar por la acción de las leyes de la
-misma producción capitalista, las cuales tienden a la concentración
-de los capitales. Al mismo tiempo que la centralización —que es la
-expropiación de la mayoría de los capitalistas por la minoría— se
-desarrollan, cada<span class="pagenum" id="Page_253">p. 253</span>
-vez en mayor escala, la aplicación de la ciencia a la industria, la
-explotación de la tierra con método y en conjunto la transformación de
-la herramienta en instrumentos poderosos, solo por el uso común, y por
-consecuencia la economía de los medios de producción y las relaciones
-de todos los pueblos en el mercado universal; de donde procede el
-carácter internacional que lleva impreso el régimen capitalista.</p>
-
-<p>A medida que disminuye el número de los potentados del capital
-que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este periodo de
-evolución social, aumentan la miseria, la opresión, la esclavitud, la
-degradación, la explotación, pero también aumenta la resistencia de
-la clase obrera, cada vez más numerosa y mejor disciplinada, unida y
-organizada por el propio mecanismo de la producción capitalista. El
-monopolio del capital ha llegado a ser un obstáculo para el sistema
-actual de producción, que ha crecido y prosperado con él y gracias a
-él. La socialización del trabajo y la centralización de sus resortes
-materiales han llegado a un punto en que no pueden ya contenerse en
-la envoltura capitalista. Esta envoltura está próxima a romperse: la
-hora postrera de la propiedad capitalista ha sonado ya; a su vez, los
-expropiadores van a ser expropiados.</p>
-
-<p>La apropiación capitalista, conforme al modo de producción
-capitalista también, constituye la primera negación de la propiedad
-privada resultante del trabajo independiente e individual. Pero
-la producción capitalista misma engendra su propia negación con
-la fatalidad que preside a las evoluciones de la naturaleza. Esa
-producción tiende a restablecer, no la propiedad privada del
-trabajador, sino la propiedad del mismo fundada en los progresos
-realizados por el periodo capitalista, en la cooperación<span
-class="pagenum" id="Page_254">p. 254</span> y posesión común de todos
-los medios de producción, incluida la tierra. Lo que la burguesía
-capitalista produce, ante todo, a medida que la gran industria se
-desarrolla, son sus propios sepultureros; la eliminación de aquella y
-el triunfo del proletariado son igualmente inevitables.</p>
-
-<p>Naturalmente, para transformar la propiedad privada y fraccionada,
-objeto del trabajo individual, en propiedad capitalista, se ha
-necesitado tiempo, esfuerzos y penas, que no serán precisos para
-transformar en propiedad social la propiedad capitalista, la cual
-descansa ya de hecho en un sistema de producción colectivo.</p>
-
-<p>En el primer caso, se trataba de la expropiación de la masa por
-algunos usurpadores; en el segundo, trátase de la expropiación de unos
-cuantos usurpadores por la masa.</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch29">
- <p><span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span></p>
- <h2 class="nobreak g0" title="Capítulo XXIX. Teoría moderna de la
- colonización">CAPÍTULO XXIX</h2>
- <p class="subh2">TEORÍA MODERNA DE LA COLONIZACIÓN</p>
- <p class="argh">La necesidad de las condiciones que hemos reconocido
- como indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente
- en las colonias. — Confesiones de la Economía política.</p>
-</div>
-
-
-<p class="epih"><i>La necesidad de las condiciones que hemos reconocido
-como indispensables a la explotación capitalista, aparece claramente en
-las colonias.</i></p>
-
-<p>La Economía política burguesa no se detiene a examinar si tal o cual
-hecho es cierto, sino si es beneficioso o nocivo al capital. Por tanto,
-trata de mantener una confusión sumamente cómoda entre dos géneros de
-propiedad privada completamente distintos: entre la propiedad privada
-basada en el trabajo personal y la propiedad capitalista basada en el
-trabajo ajeno, y olvida intencionadamente que esta última no crece sino
-sobre la tumba de la primera.</p>
-
-<p>En nuestros países, en la Europa occidental, la acumulación
-primitiva, es decir, la expropiación de los trabajadores, se halla en
-parte terminada, bien porque el régimen capitalista se ha apoderado de
-toda la producción nacional, o bien porque, allí donde las condiciones
-económicas están menos adelantadas, obra, por lo menos indirectamente,
-sobre las formas sociales que persisten a su lado, pero que caen poco
-a poco juntamente con el modo de producción atrasado que representan.
-En las colonias, o donde quiera que se encuentre un suelo virgen<span
-class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span> colonizado por emigrantes
-libres, ocurre todo lo contrario.</p>
-
-<p>El modo de producción y de apropiación capitalista tropieza allí
-con la propiedad fruto del trabajo personal, con el productor que,
-disponiendo de las condiciones exteriores del trabajo, consigue
-enriquecerse en vez de enriquecer al capitalista. La pugna entre
-estos dos modos de apropiación, que la Economía política niega entre
-nosotros, se demuestra allí con los hechos, con la lucha.</p>
-
-<p>Cuando se trata de las colonias, el economista entra en el terreno
-de las confesiones y asegura que, o hay que renunciar al desarrollo de
-las potencias colectivas del trabajo, a la cooperación, a la división
-manufacturera, al empleo en gran escala de las máquinas, etc., o buscar
-algún expediente para lograr que los trabajadores, privados de los
-medios de trabajo, se vean obligados a venderse, por supuesto en las
-condiciones de dependencia indispensables; en una palabra, que hay que
-hallar un medio de fabricar asalariados.</p>
-
-<p>El economista descubre entonces que el capital no es una cosa, sino
-una relación social entre las personas, relación que se establece por
-mediación de las cosas. Un negro es un negro; solo en determinadas
-condiciones se convierte en esclavo. Esta máquina, por ejemplo, no es
-más que una máquina de hilar algodón, y solo en ciertas condiciones se
-convierte en capital. Fuera de estas condiciones, no es más capital que
-el oro por sí mismo es moneda; el capital es una relación social de
-producción.</p>
-
-<p>Descubre además el economista que la posesión de dinero,
-subsistencias, máquinas y otros medios de producción, no hace de
-un hombre un capitalista, si no dispone del complemento, que es el
-asalariado, es decir, de otro<span class="pagenum" id="Page_257">p.
-257</span> hombre que se ve obligado a venderse voluntariamente:
-los medios de producción y de subsistencia no se transforman en
-capital mientras no se utilicen como medios de explotar y dominar el
-trabajo.</p>
-
-<p>El carácter esencial de toda colonia libre es el de que cada colono
-puede apropiarse una parte de la tierra que le sirve de medio de
-producción individual, sin que esto impida que hagan otro tanto los
-colonos que lleguen después que él. Allí donde todos los hombres son
-libres y donde cada cual puede adquirir un trozo de terreno, es difícil
-encontrar un trabajador, y si se encuentra, es a precio muy subido.
-Cuando el trabajador puede acumular para sí mismo, y puede hacerlo
-mientras es propietario de sus medios de producción, la acumulación y
-la apropiación capitalistas son imposibles, pues les falta la clase
-asalariada, de la cual no pueden prescindir.</p>
-
-<p>La perfección suprema de la producción capitalista consiste, no
-solamente en que reproduce sin cesar al asalariado como tal asalariado,
-sino en que crea asalariados supernumerarios, merced a los cuales
-mantiene la ley de la oferta y de la demanda del trabajo en el cauce
-conveniente, hace que las oscilaciones del mercado tengan lugar dentro
-de los límites más favorables a la explotación, que la sumisión tan
-indispensable del trabajador al capitalista esté garantizada, y por
-último, perpetúa la relación de dependencia absoluta que, en Europa, el
-economista farsante disfraza, engalanándola enfáticamente con el nombre
-de libre contrato entre dos mercaderes igualmente independientes, o
-sea uno que vende la mercancía capital y otro la mercancía trabajo. En
-las colonias se desvanece el dulce error economista. Desde el momento
-en que un asalariado llega a ser artesano o labrador independiente,
-la oferta de trabajo no es ni regular<span class="pagenum"
-id="Page_258">p. 258</span> ni suficiente. Esta continua transformación
-de asalariados en productores libres, que trabajan por su cuenta propia
-y no por la del capital, que se enriquecen en vez de enriquecer a los
-señores capitalistas, influye, en efecto, de una manera funesta sobre
-el estado del mercado del trabajo, y por consecuencia, sobre el tipo
-del salario.</p>
-
-
-<p class="epi"><i>Confesiones de la Economía política.</i></p>
-
-<p>En estas circunstancias, el grado de explotación no solo baja de
-una manera ruinosa, sino que el asalariado pierde además, juntamente
-con la dependencia real, todo sentimiento de docilidad respecto del
-capitalista. Así, el economista Merivale declara que «esta dependencia
-debe crearse en las colonias por medios artificiales».</p>
-
-<p>Por otro lado, M. de Molinari, librecambista rabioso, dice: «En las
-colonias donde la esclavitud ha sido abolida sin que el trabajo forzoso
-haya sido reemplazado con una cantidad equivalente de trabajo libre,
-se ha operado <i>la inversa del hecho que se realiza diariamente entre
-nosotros. Se ha visto a los simples trabajadores explotar a su vez a
-los empresarios industriales</i>, y exigir de ellos salarios que no
-estaban en proporción con la parte legítima que les correspondía en el
-producto.»</p>
-
-<p>¡Cómo! ¿Y la ley sagrada de la oferta y la demanda? Si el empresario
-cercena en Europa al obrero su parte legítima, ¿por qué este, en las
-colonias, favoreciéndole las circunstancias, en vez de perjudicarle, no
-ha de cercenar también la parte del empresario? Vamos, préstese un poco
-de ayuda gubernamental a esa pobre ley de la oferta y la demanda, que
-algunos se permiten hacer funcionar libremente.</p>
-
-<p>El secreto que la economía política del antiguo mundo<span
-class="pagenum" id="Page_259">p. 259</span> ha descubierto en el nuevo,
-secreto inocentemente descubierto por sus elucubraciones sobre las
-colonias, es que el sistema de producción y de acumulación capitalista,
-y por consiguiente la propiedad privada capitalista, supone el
-aniquilamiento de la propiedad privada basada en el trabajo personal, y
-que su base es la expropiación del trabajador, pues no puede disponerse
-de los asalariados indispensables, sometidos y disciplinados, sino
-cuando estos no pueden trabajar para sí mismos, cuando no poseen los
-medios de producción.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span></p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="ToC">
- <p><span class="pagenum" id="Page_261">p. 261</span></p>
- <h2 class="nobreak g2">ÍNDICE</h2>
- <hr class="tir" />
-</div>
-
-<table class="toc" summary="">
- <tr>
- <td colspan="2">&nbsp;</td>
- <td class="tdr smaller bb">Páginas.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh sc"><a href="#Ch001">Nota preliminar</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_v">V</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh sc"><a href="#Ch002">Prefacio</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_vii">VII</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc negr pt2">Estudio sobre el socialismo científico.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh pt1"><a href="#Ch01">I.&nbsp; Colectivismo o comunismo</a>.</td>
- <td class="tdrb asc pt1"><a href="#Page_xiii">XIII</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch02">II.&nbsp; La transformación social y sus elementos</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xiv">XIV</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch03">III.&nbsp; El partido obrero y la guerra de clases</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxiv">XXIV</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch04">IV.&nbsp; La supresión de clases y el modo de realizarla</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxx">XXX</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch05">V.&nbsp; Ineficacia de todos los medios pacíficos</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_xxxviii">XXXVIII</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdlh"><a href="#Ch06">VI.&nbsp; Nuestra revolución</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Page_l">L</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc negr pt2">Desarrollo de la producción capitalista.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección primera.</span> — <i>Mercancía y moneda.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch1">I.—La mercancía</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_1">1</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2">II.—De los cambios</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_15">15</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3">III.—La moneda o la circulación de las mercancías</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_19">19</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span><span class="sc">Sección segunda.</span> — <i>Transformación del dinero en capital.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch4">IV.—Fórmula general del capital</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_35">35</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch5">V.—Contradicciones de la fórmula general del capital</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_39">39</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch6">VI.—Compra y venta de la fuerza de trabajo</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_44">44</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección tercera.</span> — <i>Producción de la supervalía absoluta.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch7">VII.—Producción de valores de uso y producción de la supervalía</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_49">49</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch8">VIII.—Capital constante y capital variable</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_60">60</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch9">IX.—Tipo de la supervalía</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_66">66</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch10">X.—La jornada de trabajo</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_76">76</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch11">XI.—Tipo y masa de la supervalía</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_85">85</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección cuarta.</span> — <i>Producción de la supervalía relativa.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch12">XII.—Supervalía relativa</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_90">90</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch13">XIII.—Cooperación</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_94">94</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch14">XIV.—División del trabajo y manufactura</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_101">101</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch15">XV.—Maquinismo y grande industria</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_115">115</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección quinta.</span> — <i>Nuevas consideraciones acerca de la producción de&nbsp;la&nbsp;supervalía.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch16">XVI.—Supervalía absoluta y supervalía relativa</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_148">148</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch17">XVII.—Variaciones en la relación de intensidad entre la supervalía y el valor de la fuerza de trabajo</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_154">154</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch18">XVIII.—Expresiones del tipo de la supervalía</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_163">163</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span><span class="sc">Sección sexta.</span> — <i>El salario.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch19">XIX.—Transformación del valor o del precio de la fuerza de trabajo en salario</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_165">165</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch20">XX.—El salario a jornal</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_169">169</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch21">XXI.—El salario a destajo</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_174">174</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch22">XXII.—Diferencia en el tipo de los salarios nacionales</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_179">179</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección séptima.</span> — <i>Acumulación del capital.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdl pt05"><a href="#Ch22a"><span class="sc">Introducción</span></a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_182">182</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch23">XXIII.—Reproducción simple</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_184">184</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch24">XXIV.—Transformación de la supervalía en capital</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_192">192</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch25">XXV.—Ley general de la acumulación capitalista</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_209">209</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="3" class="tdc pt1"><span class="sc">Sección octava.</span> — <i>La acumulación primitiva.</i></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu pt05">CAPÍTULO</td>
- <td class="tdlh pt05"><a href="#Ch26">XXVI.—El secreto de la acumulación primitiva</a>.</td>
- <td class="tdrb pt05"><a href="#Page_238">238</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch27">XXVII.—Origen del capitalista industrial</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_245">245</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch28">XXVIII.—Tendencia histórica de la acumulación capitalista</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_250">250</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdcu">—</td>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch29">XXIX.—Teoría moderna de la colonización</a>.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Page_255">255</a></td>
- </tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-
-<hr class="full" />
-
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-<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK <span lang='es' xml:lang='es'>EL CAPITAL</span> ***</div>
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-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg&#8482;
-</div>
-
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-Project Gutenberg&#8482; is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg&#8482;&#8217;s
-goals and ensuring that the Project Gutenberg&#8482; collection will
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-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg&#8482; and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation&#8217;s EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state&#8217;s laws.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation&#8217;s business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; depends upon and cannot survive without widespread
-public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state
-visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg&#8482; concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg&#8482; eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This website includes information about Project Gutenberg&#8482;,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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