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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
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+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
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-The Project Gutenberg eBook of Los Sueños, Volume II, by Francisco Quevedo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Los Sueños, Volume II
-
-Author: Francisco Quevedo
-
-Editor: Julio Cejador y Frauca
-
-Release Date: September 10, 2021 [eBook #66262]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed
- Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
- produced from images generously made available by The Internet
- Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están
-indicadas _así_ y las palabras en negritas =así=.
-
-La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta
-en el dominio público.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se
-imprimió la presente edición, que difieren de las actuales. Esto se
-aplica a las notas producidas por el editor de la obra, Julio Cejador y
-Frauca. También se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a
-las reglas establecidas por la RAE.
-
-Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos
-de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de
-escritura original. Por consiguiente se advierte al lector que es
-posible detectar alguna inconsistencia en la ortografía de una misma
-palabra en dos partes diferentes de la obra.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.
-
-
- * * * * *
-
- QUEVEDO
-
-
-
-
- CLÁSICOS CASTELLANOS
-
- QUEVEDO
-
- III
-
- LOS SUEÑOS
- II
-
- EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA
-
- MADRID
- EDICIONES DE “LA LECTURA”
- 1917
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- PÁG.
-
- EL MUNDO POR DE DENTRO 7
-
- LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO 57
-
-
-
-
- EL MUNDO POR
- DE DENTRO
-
-
-Sacan las primeras ediciones al margen los asuntos y personas de que
-se compone el discurso, y son los siguientes: “desengaño, hipocresía,
-todos son hipócritas en el mundo, hidalgo, caballero, discretos,
-viejos, niños, niños, en todos los nombres de las cosas hay hipocresía,
-los pecados todos son hipocresía, hipócritas, entierro y procesión de
-una difunta, el viudo, explicación del entierro y procesión, viudo,
-luto y llanto de una viuda, explicación de la tristeza y luto de la
-viuda, alguaciles tras un ladrón, escribano, corchetes, alguaciles,
-escribano, rico con carroza, criados y bufones, mujer hermosa con
-manto, desengaño de la hermosura de la mujer”. El título en el Ms. de
-Lastanosa aparece de este modo: _Discurso del mundo por de dentro y
-por de fuera_.
-
-
-
-
- A DON PEDRO GIRÓN, DUQUE
- DE OSUNA, MARQUÉS DE PEÑAFIEL,
- CONDE DE UREÑA[1]
-
-
-Estas burlas, que llevan en la risa disimulado algún miedo provechoso,
-envío para que vuecelencia se divierta de grandes ocupaciones algún
-rato. Pequeña es la demostración; mas yo no puedo dar más, y sólo me
-consuela ver que la grandeza de vuecelencia a mucho menos hace honra y
-merced. En la Aldea, abril 26 de 1612[2].
-
- DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS
-
-
-
-
- AL LECTOR
-
- COMO DIOS ME LO DEPARARE, CÁNDIDO
- O PURPÚREO, PÍO O CRUEL, BENIGNO O SIN SARNA[3]
-
-Es cosa averiguada, así lo siente Metrodoro Chío y otros muchos, que
-no se sabe nada y que todos son ignorantes. Y aun esto no se sabe
-de cierto: que, a saberse, ya se supiera algo; sospéchase. Dícelo
-así el doctísimo Francisco Sánchez, médico y filósofo, en su libro
-cuyo título es _Nihil scitur_: No se sabe nada. En el mundo, fuera
-de los teólogos, filósofos y juristas, que atienden a la verdad y al
-verdadero estudio, hay algunos que no saben nada y estudian para saber,
-y éstos tienen buenos deseos y vano ejercicio: porque, al cabo, sólo
-les sirve el estudio de conocer cómo toda la verdad[4] la quedan
-ignorando. Otros hay que no saben nada y no estudian, porque piensan
-que lo saben todo. Son déstos muchos irremediables. A éstos se les ha
-de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles el seso. Otros hay
-que no saben nada, y dicen que no saben nada porque piensan que saben
-algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y a éstos se les había
-de castigar la hipocresía con creerles la confesión. Otros hay, y en
-éstos, que son los peores, entro yo, que no saben nada ni quieren saber
-nada ni creen que se sepa nada, y dicen de todos que no saben nada y
-todos dicen dellos lo mismo y nadie miente. Y como gente que en cosas
-de letras y ciencia tiene que perder tan poco, se atreven a imprimir
-y sacar a luz todo cuanto sueñan. Éstos dan que hacer a las imprentas,
-sustentan a los libreros, gastan[5] a los curiosos y, al cabo, sirven
-a las especierías[6]. Yo, pues, como uno déstos, y no de los peores
-ignorantes, no contento con haber soñado el Juicio ni haber endemoniado
-un alguacil, y, últimamente, escrito el Infierno, ahora salgo (sin ton
-ni son; pero no importa, que esto no es bailar[7]) con el _Mundo por
-de dentro_. Si te agradare y pareciere bien, agradécelo a lo poco que
-sabes, pues de tan mala cosa[8] te contentas. Y si te pareciere malo,
-culpa mi ignorancia en escribirlo y la tuya en esperar otra cosa de mí.
-Dios te libre, lector, de prólogos largos y de malos epítetos.
-
-
-
-
- DISCURSO
-
-
-Es nuestro deseo siempre peregrino en las cosas desta vida, y así,
-con vana solicitud, anda de unas en otras, sin saber hallar patria
-ni descanso. Aliméntase de la variedad y diviértese con ella, tiene
-por ejercicio el apetito y éste nace de la ignorancia de las cosas.
-Pues, si las conociera, cuando cudicioso y desalentado las busca, así
-las aborreciera, como cuando, arrepentido, las desprecia. Y es de
-considerar la fuerza grande que tiene, pues promete y persuade tanta
-hermosura en los deleites y gustos, lo cual dura sólo en la pretensión
-dellos; porque, en llegando cualquiera a ser poseedor, es juntamente
-descontento[9]. El mundo, que a nuestro deseo sabe la condición para
-lisonjearla, pónese delante mudable y vario, porque la novedad y
-diferencia es el afeite con que más nos atrae. Con esto acaricia
-nuestros deseos, llévalos tras sí y ellos a nosotros.
-
-Sea por todas las experiencias mi suceso, pues cuando más apurado me
-había de tener el conocimiento destas cosas, me hallé todo en poder
-de la confusión, poseído de la vanidad de tal manera, que en la gran
-población del mundo, perdido ya, corría donde tras la hermosura me
-llevaban los ojos, y adonde tras la conversación los amigos, de una
-calle en otra, hecho fábula de todos. Y en lugar de desear salida al
-laberinto, procuraba que se me alargase el engaño. Ya por la calle de
-la ira, descompuesto, seguía las pendencias pisando sangre y heridas;
-ya por la de la gula veía responder a los brindis turbados. Al fin, de
-una calle en otra andaba, siendo infinitas, de tal manera confuso, que
-la admiración aún no dejaba sentido para el cansancio, cuando llamado
-de voces descompuestas y tirado porfiadamente del manteo[10], volví la
-cabeza.
-
-Era un viejo venerable en sus canas, maltratado, roto por mil partes el
-vestido y pisado. No por eso ridículo: antes severo y digno de respeto.
-
---¿Quién eres--dije--, que así te confiesas envidioso de mis gustos?
-Déjame, que siempre los ancianos aborrecéis en los mozos los placeres y
-deleites, no que dejáis de vuestra voluntad, sino que, por fuerza, os
-quita el tiempo. Tú vas, yo vengo. Déjame gozar y ver el mundo.
-
-Desmintiendo[11] sus sentimientos, riéndose, dijo:
-
---Ni te estorbo ni te envidio lo que deseas; antes te tengo lástima.
-¿Tú, por ventura, sabes lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto precio
-es una hora? ¿Has examinado el valor del tiempo? Cierto es que no,
-pues así alegre le dejas pasar hurtado de la hora, que, fugitiva y
-secreta, te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te ha dicho que lo que ya
-fué volverá, cuando lo hayas menester, si lo llamares? Dime: ¿has visto
-algunas pisadas de los días? No, por cierto, que ellos sólo vuelven la
-cabeza a reírse y burlarse de los que así los dejaron pasar. Sábete que
-la muerte y ellos están eslabonados y en una cadena, y que, cuando más
-caminan los días que van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a
-la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada, y, según vives, antes
-será pasada que creída. Por necio tengo al que toda la vida se muere de
-miedo que se ha de morir, y por malo al que vive tan sin miedo della
-como si no la hubiese.[12] Que éste la viene a temer cuando la padece,
-y, embarazado con el temor, ni halla remedio a la vida ni consuelo a
-su fin. Cuerdo es sólo el que vive cada día como quien cada día y cada
-hora puede morir.
-
---Eficaces palabras tienes, buen viejo. Traído me has el alma a mí, que
-me la llevaban embelesada vanos deseos. ¿Quién eres, de dónde y qué
-haces por aquí?
-
---Mi hábito y traje dice que soy hombre de bien y amigo de decir
-verdades, en lo roto y poco medrado, y lo peor que tu vida tiene es no
-haberme visto la cara hasta ahora. Yo soy el Desengaño. Estos rasgones
-de la ropa son de los tirones que dan de mí los que dicen en el mundo
-que me quieren, y estos cardenales del rostro, estos golpes y coces me
-dan en llegando, porque vine y porque me vaya. Que en el mundo todos
-decís que queréis desengaño, y, en teniéndole, unos os desesperáis,
-otros maldecís a quien os le dió, y los más corteses no le creéis. Si
-tú quieres, hijo, ver el mundo, ven conmigo, que yo te llevaré a la
-calle mayor, que es adonde salen todas las figuras, y allí verás juntos
-los que por aquí van divididos, sin cansarte. Yo te enseñaré el mundo
-como es: que tú no alcanzas a ver sino lo que parece.
-
---Y ¿cómo se llama--dije yo--la calle mayor del mundo donde hemos de ir?
-
---Llámase--respondió--Hipocresía. Calle que empieza con el mundo y se
-acabará con él, y no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un
-cuarto o un aposento en ella. Unos son vecinos y otros paseantes: que
-hay muchas diferencias de hipócritas, y todos cuantos ves por ahí lo
-son.
-
-Y, ¿ves aquél que gana de comer como sastre y se viste como hidalgo?
-Es hipócrita, y el día de fiesta, con el raso y el terciopelo y el
-cintillo y la cadena de oro, se desfigura de suerte que no le conocerán
-las tijeras y agujas y jabón y parecerá tan poco oficial, que aun
-parece que dice verdad.
-
-¿Ves aquel hidalgo con aquél que es como caballero? Pues, debiendo
-medirse con su hacienda, ir solo, por ser hipócrita y parecer lo que
-no es, se va metiendo a caballero, y, por sustentar un lacayo, ni
-sustenta lo que dice ni lo que hace, pues ni lo cumple ni lo paga. Y
-la hidalguía y la ejecutoria le sirve sólo de pontífice en dispensarle
-los casamientos que hace con sus deudas: que está más casado con ellas
-que con su mujer.
-
-Aquel caballero, por ser señoría, no hay diligencia que no haga y ha
-procurado hacerse Venecia por su señoría, sino que, como se fundó en el
-viento para serlo, se había de fundar en el agua. Sustenta, por parecer
-señor, caza de halcones, que lo primero que matan es a su amo de hambre
-con la costa y luego el rocín en que los llevan, y después, cuando
-mucho, una graja o un milano.
-
-Y ninguno es lo que parece. El señor, por tener acciones de grande, se
-empeña y el grande remeda ceremonia de Rey.
-
-Pues ¿qué diré de los discretos? ¿Ves aquel aciago de cara[13]?
-Pues, siendo un mentecato, por parecer discreto y ser tenido por
-tal, se alaba de que tiene poca memoria, quéjase de melancolías,
-vive descontento y préciase de malregido, y es hipócrita, que parece
-entendido y es mentecato.
-
-¿No ves los viejos, hipócritas de barbas, con las canas envainadas en
-tinta, querer en todo parecer muchachos? ¿No ves a los niños preciarse
-de dar consejos y presumir de cuerdos? Pues todo es hipocresía.
-
-Pues en los nombres de las cosas, ¿no la hay la mayor del mundo? El
-zapatero de viejo se llama entretenedor del calzado. El botero, sastre
-del vino, porque le hace de vestir. El mozo de mulas, gentilhombre de
-camino. El bodegón, estado; el bodegonero, contador. El verdugo se
-llama miembro de la justicia, y el corchete, criado[14]. El fullero,
-diestro; el ventero, huésped[15]; la taberna, ermita[16]; la putería,
-casa[17]; las putas, damas[18]; las alcahuetas, dueñas; los cornudos,
-honrados[19]. Amistad llaman el amancebamiento, trato a la usura,
-burla a la estafa, gracia la mentira, donaire la malicia, descuido
-la bellaquería, valiente al desvergonzado, cortesano al vagamundo,
-al negro moreno[20], señor maestro al albardero y señor doctor al
-platicante. Así que, ni son lo que parecen ni lo que se llaman:
-hipócritas en el nombre y en el hecho.
-
-¡Pues unos nombres que hay generales! A toda pícara, señora hermosa;
-a todo hábito largo, señor licenciado; a todo gallofero[21], señor
-soldado; a todo bien vestido, señor hidalgo; a todo capigorrón[22], o
-lo que fuere, canónigo o arcediano; a todo escribano[23], secretario.
-
-De suerte que todo el hombre es mentira por cualquier parte que le
-examines, si no es que, ignorante como tú, crea las apariencias[24].
-¿Ves los pecados? Pues todos son hipocresía[25], y en ella empiezan y
-acaban y della nacen y se alimentan la ira, la gula, la soberbia, la
-avaricia, la lujuria, la pereza, el homicidio y otros mil.
-
---¿Cómo me puedes tú decir ni probarlo, si vemos que son diferentes y
-distintos?
-
-No me espanto que eso ignores, que lo saben pocos. Oye y entenderás con
-facilidad eso, que así te parece contrario, que bien[26] se conviene.
-Todos los pecados son malos: eso bien lo confiesas. Y también confiesas
-con los filósofos y teólogos que la voluntad apetece lo malo debajo de
-razón de bien, y que para pecar no basta la representación de la ira
-ni el conocimiento de la lujuria sin el consentimiento de la voluntad,
-y que eso, para que sea pecado, no aguarda la ejecución, que sólo le
-agrava más, aunque en esto hay muchas diferencias. Esto así visto y
-entendido, claro está que cada vez que un pecado déstos se hace, que
-la voluntad lo consiente y lo quiere, y, según su natural, no pudo
-apetecelle sino debajo de razón de algún bien. Pues ¿hay más clara y
-más confirmada hipocresía que vestirse del bien en lo aparente para
-matar con el engaño? ¿Qué esperanza es la del hipócrita?, dice Job[27].
-Ninguna, pues ni la tiene por lo que es, pues es malo, ni por lo que
-parece, pues lo parece y no lo es. Todos los pecadores tienen menos
-atrevimiento que el hipócrita, pues ellos pecan contra
-Dios; pero no con Dios ni en Dios. Mas el hipócrita peca contra Dios y
-con Dios, pues le toma por instrumento para pecar[28].
-
-En esto llegamos a la calle mayor. Vi todo el concurso, que el viejo
-me había prometido. Tomamos puesto conveniente para registrar lo que
-pasaba. Fué un entierro en esta forma. Venían envainados en unos sayos
-grandes de diferentes colores unos pícaros, haciendo una taracea[29] de
-mullidores[30]. Pasó esta recua incensando[31] con las campanillas.
-Seguían los muchachos de la dotrina, meninos[32] de la muerte y
-lacayuelos del ataúd, chirriando[33] la calavera. Seguíanse luego doce
-galloferos, hipócritas de la pobreza, con doce hachas acompañando
-el cuerpo y abrigando a los de la capacha[34], que hombreando[35],
-testificaban el peso de la difunta. Detrás seguía larga procesión de
-amigos, que acompañaban en la tristeza y luto al viudo, que anegado[36]
-en capuz de bayeta y devanado[37] en una chía, perdido el rostro en la
-falda de un sombrero, de suerte, que no se le podían hallar los ojos,
-corvos e impedidos los pasos con el peso de diez arrobas de cola que
-arrastraba, iba tardo y perezoso. Lastimado deste espectáculo.
-
---¡Dichosa mujer--dije--, si lo puede ser alguna en la muerte, pues
-hallaste marido, que pasó con la fe y el amor más allá de la vida y
-sepultura! ¡Y dichoso viudo, que ha hallado tales amigos, que no sólo
-acompañan su sentimiento, pero que parece que le vencen en él! ¿No ves
-qué tristes van y suspensos?
-
-El viejo, moviendo la cabeza y sonriéndose, dijo:
-
---¡Desventurado! Eso todo es por de fuera y parece así; pero ahora lo
-verás por de dentro y verás con cuánta verdad el ser desmiente a las
-apariencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas y mullidores[38], y todo
-este acompañamiento piadoso, que es sufragio cristiano y limosnero?
-Esto es saludable; mas las bravatas que en los túmulos sobrescriben
-podrición y gusanos, se podrían excusar. Empero también los muertos
-tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su soberbia[39]. Allí no
-va sino tierra de menos fruto y más espantosa de la que pisas, por sí
-no merecedora de alguna honra ni aun de ser cultivada con arado ni
-azadón. ¿Ves aquellos viejos que llevan las hachas? Pues algunos no las
-atizan para que atizadas alumbren más, sino porque atizadas a menudo
-se derritan más y ellos hurten más cera para vender. Éstos son los que
-a la sepultura hacen la salva en el difunto y difunta, pues, antes que
-ella lo coma ni lo pruebe, cada uno le ha dado un bocado, arrancándole
-un real o dos; mas con todo esto tiene el valor de la limosna. ¿Ves
-la tristeza de los amigos? Pues todo es de ir en el entierro y los
-convidados van dados al diablo con los que convidaron; que quisieran
-más pasearse o asistir a sus negocios. Aquél que habla de mano[40] con
-el otro le va diciendo que convidar a entierro y a misacantanos[41],
-donde se ofrece, que no se puede hacer con un amigo y que el entierro
-sólo es convite para la tierra pues a ella solamente llevan que coma.
-El viudo no va triste del caso y viudez; sino de ver que, pudiendo él
-haber enterrado a su mujer en un muladar y sin costa y fiesta ninguna,
-le hayan metido en semejante baraúnda y gasto de cofradías y cera, y
-entre sí dice que le debe poco, que, ya que se había de morir, pudiera
-haberse muerto de repente, sin gastarle en médicos, barberos ni boticas
-y no dejarle empeñado en jarabes y pócimas. Dos ha enterrado con ésta,
-y es tanto el gusto, que recibe de enviudar, que ya va trazando el
-casamiento con una amiga que ha tenido, y, fiado con su mala condición
-y endemoniada vida, piensa doblar el capuz[42] por poco tiempo.
-
-Quedé espantado de ver todo esto ser así, diciendo:
-
---¡Qué diferentes son las cosas del mundo de como las vemos! Desde hoy
-perderán conmigo todo el crédito mis ojos y nada creeré menos de lo
-que viere.
-
-Pasó por nosotros el entierro, como si no hubiera de pasar por nosotros
-tan brevemente, y como si aquella difunta no nos fuera enseñando el
-camino y muda no nos dijera a todos:
-
-“Delante voy, donde aguardo a los que quedáis, acompañando a otros, que
-yo vi pasar con ese propio descuido”.
-
-Apartónos desta consideración el ruido que andaba en una casa a
-nuestras espaldas. Entramos dentro a ver lo que fuese, y al tiempo
-que sintieron gente comenzó un plañido, a seis voces, de mujeres
-que acompañaban una viuda. Era el llanto muy autorizado; pero poco
-provechoso al difunto. Sonaban palmadas de rato en rato, que parecía
-palmeado de diciplinantes. Oíanse unos sollozos estirados, embutidos
-de suspiros, pujados[43] por falta de gana. La casa estaba despojada,
-las paredes desnudas. La cuitada estaba en un aposento escuro sin luz
-ninguna, lleno de bayetas, donde lloraban a tiento. Unas decían:
-
---Amiga, nada se remedia con llorar.
-
-Otras:
-
---Sin duda goza de Dios.
-
-Cuál la animaba a que se conformase con la voluntad del Señor. Y ella
-luego comenzaba a soltar el trapo[44], y llorando a cántaros[45] decía:
-
---¿Para qué quiero yo vivir sin Fulano? ¡Desdichada nací, pues no me
-queda a quien volver los ojos! ¡Quién ha de amparar a una pobre mujer
-sola!
-
-Y aquí plañían todas con ella y andaba una sonadera de narices, que se
-hundía la cuadra. Y entonces advertí que las mujeres se purgan en un
-pésame déstos, pues por los ojos y las narices echan cuanto mal tienen.
-Enternecíme y dije:
-
---¡Qué lástima tan bien empleada es la que se tiene a una viuda!, pues
-por sí una mujer es sola, y viuda mucho más. Y así su nombre es de
-_mudas sin lengua_[46]. Que eso significa la voz que dice _viuda_ en
-hebreo[47], pues ni tiene quien hable por ella ni atrevimiento, y como
-se ve sola para hablar, y aunque hable, como no la oyen, lo mismo es
-que ser mudas y peor[48].
-
-Esto remedian[49] con meterse a dueñas. Pues en siéndolo, hablan de
-manera, que de lo que las sobra pueden hablar todos los mudos y sobrar
-palabras para los tartajosos y pausados. Al marido muerto llaman _el
-que pudre_[50]. Mirad cuáles son éstas, y si muerto, que ni las asiste,
-ni las guarda, ni las acecha, dicen que pudre, ¿qué dirían cuando vivo
-hacía todo esto?
-
---Eso--respondí--es malicia que se verifica en algunas; mas todas son
-un género femenino desamparado, y tal como aquí se representa en esta
-desventurada mujer. Dejadme, dije al viejo, llorar semejante desventura
-y juntar mis lágrimas a las destas mujeres.
-
-El viejo, algo enojado, dijo:
-
---¿Ahora lloras, después de haber hecho ostentación vana de tus
-estudios y mostrádote docto y teólogo, cuando era menester mostrarte
-prudente? ¿No aguardaras a que yo te hubiera declarado estas cosas para
-ver cómo merecían que se hablase dellas? Mas ¿quién habrá que detenga
-la sentencia ya imaginada en la boca? No es mucho, que no sabes otra
-cosa, y que a no ofrecerse la viuda, te quedabas con toda tu ciencia
-en el estómago. No es filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino
-el que trabaja y le saca[51]. Ni aun ése lo es del todo, sino el que
-después de poseído usa bien dél. ¿Qué importa que sepas dos chistes
-y dos lugares, si no tienes prudencia para acomodarlos? Oye, verás
-esta viuda, que por de fuera tiene un cuerpo de responsos[52], cómo
-por de dentro tiene una ánima de aleluyas[53], las tocas negras y los
-pensamientos verdes[54]. ¿Ves la escuridad del aposento y el estar
-cubiertos los rostros con el manto? Pues es porque así, como no las
-pueden ver, con hablar un poco gangoso, escupir[55] y remedar sollozos,
-hace un llanto casero y hechizo[56], teniendo los ojos hechos una
-yesca[57]. ¿Quiéreslas consolar? Pues déjalas solas y bailarán en no
-habiendo con quien cumplir, y luego las amigas harán su oficio:
-
---¡Quedáis moza y es malograros! Hombres habrá que os estimen. Ya
-sabéis quién es Fulano, que cuando no supla la falta del que está en la
-gloria, etc.
-
-Otra:
-
---Mucho debéis a don Pedro, que acudió en este trabajo. No sé qué me
-sospeche. Y, en verdad, que si hubiera de ser algo..., que por quedar
-tan niña os será forzoso...
-
-Y entonces la viuda, muy recoleta de ojos y muy estreñida de boca, dice:
-
---No es ahora tiempo deso. A cargo de Dios está: él lo hará, si viere
-que conviene.
-
-Y advertid que el día de la viudez es el día que más comen estas
-viudas, porque para animarla no entra ninguna que no le dé un trago. Y
-le hace comer[58] un bocado, y ella lo come, diciendo:
-
---Todo se vuelve ponzoña.
-
-Y medio mascándolo dice:
-
---¡Qué provecho puede hacer esto a la amarga viuda que estaba hecha a
-comer a medias todas las cosas y con compañía, y ahora se las habrá de
-comer todas enteras sin dar parte[59] a nadie de puro desdichada?
-
-Mira, pues, siendo esto así, qué a propósito vienen tus exclamaciones.
-
-Apenas esto dijo el viejo, cuando arrebatados de unos gritos, ahogados
-en vino, de gran ruido de gente, salimos a ver qué fuese. Y era un
-alguacil, el cual con sólo un pedazo de vara[60] en la mano y las
-narices ajadas, deshecho el cuello, sin sombrero y en cuerpo, iba
-pidiendo favor al Rey, favor a la justicia, tras un ladrón, que en
-seguimiento de una iglesia, y no de puro buen cristiano, iba tan ligero
-como pedía la necesidad y le mandaba el miedo.
-
-Atrás, cercado de gente, quedaba el escribano lleno de lodo, con las
-cajas en el brazo izquierdo, escribiendo sobre la rodilla. Y noté que
-no hay cosa que crezca tanto en tan poco tiempo como culpa en poder de
-escribano, pues en un instante tenía una resma al cabo.
-
-Pregunté la causa del alboroto. Dijeron que aquel hombre que huía era
-amigo del alguacil, y que le fió no sé qué secreto tocante en delito,
-y, por no dejarlo a otro que lo hiciese, quiso él asirle. Huyósele,
-después de haberse dado muchas puñadas[61], y viendo que venía gente,
-encomendóse a sus pies y fuese a dar cuenta de sus negocios a un
-retablo.
-
-El escribano hacía la causa, mientras el alguacil con los corchetes,
-que son podencos del verdugo que siguen ladrando, iban tras él y no le
-podían alcanzar. Y debía de ser el ladrón muy ligero, pues no le podían
-alcanzar soplones[62], que por fuerza corrían como el viento.
-
---¿Con qué podrá premiar una república el celo deste alguacil, pues,
-porque yo y el otro tengamos nuestras vidas, honras y haciendas[63],
-ha aventurado su persona? Éste merece mucho con Dios y con el mundo.
-Mírale cual va roto y herido, llena de sangre la cara, por alcanzar
-aquel delincuente y quitar un tropezón a la paz del pueblo.
-
---Basta--dijo el viejo--. Que si no te van a la mano, dirás un día
-entero. Sábete que ese alguacil no sigue a este ladrón ni procura
-alcanzarle por el particular y universal provecho de nadie; sino que,
-como ve que aquí le mira todo el mundo, córrese de que haya quien
-en materia de hurtar le eche el pie delante, y por eso aguija por
-alcanzarle. Y no es culpable el alguacil porque le prendió, siendo su
-amigo, si era delincuente. Que no hace mal el que come de su hacienda;
-antes hace bien y justamente. Y todo delincuente y malo, sea quien
-fuere, es hacienda del alguacil y le es lícito comer della. Éstos
-tienen sus censos sobre azotes y galeras, y sus juros sobre la horca. Y
-créeme que el año de virtudes para éstos y para el infierno es estéril.
-Y no sé cómo, aborreciéndolos el mundo tanto, por venganza[64] dellos
-no da en ser bueno adrede por uno o por dos años, que de hambre y de
-pena se morirían. Y renegad de oficio que tiene situados sus gajes
-donde los tiene situados Belcebú.
-
---Ya que en eso pongas también dolo, ¿como lo podrás poner en el
-escribano, que le hace la causa, calificada con testigos?
-
---Ríete deso--dijo--. ¿Has visto tú alguacil sin escribano algún día?
-No, por cierto. Que, como ellos salen a buscar de comer, porque (aunque
-topen un inocente) no vaya a la cárcel sin causa, llevan escribano que
-se la haga. Y así, aunque ellos no den causa para que les prendan,
-hácesela el escribano, y están presos con causa. Y en los testigos no
-repares, que para cualquier cosa tendrán tantos como tuviere gotas de
-tinta el tintero: que los más en los malos oficiales los presenta la
-pluma y los examina la cudicia. Y si dicen algunos lo que es verdad,
-escriben lo que han menester[65] y repiten lo que dijeron. Y para
-andar como había de andar el mundo, mejor fuera y más importara que
-el juramento, que ellos toman al testigo que jure a Dios y a la cruz
-decir verdad en lo que le fuere preguntado, que el testigo se lo tomara
-a ellos de que la escribirán como ellos la dijeren. Muchos hay buenos
-escribanos, y alguaciles muchos; pero de sí el oficio es con los buenos
-como la mar con los muertos, que no los consiente, y dentro de tres
-días los echa a la orilla. Bien me parece a mí un escribano a caballo
-y un alguacil con capa y gorra honrando unos azotes, como pudiera un
-bautismo detrás de una sarta de ladrones que azotan; pero siento que,
-cuando el pregonero dice:
-
-“A estos hombres por ladrones, que suene el eco en la vara del alguacil
-y en la pluma del escribano”.
-
-Más dijera si no le tuviera la grandeza[66] con que un hombre rico
-iba en una carroza tan hinchado, que parecía porfiaba a sacarla de
-husillo[67], pretendiendo parecer tan grave, que a las cuatro bestias
-aún se lo parecía, según el espacio con que andaban. Iba muy derecho,
-preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento de miraduras,
-ahorrando cortesías con todos, sumida la cara en un cuello abierto
-hacia arriba, que parecía vela en papel, y tan olvidado de sus
-conjunturas, que no sabía por donde volverse a hacer una cortesía ni
-levantar el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía miembro,
-según estaba fijo y firme. Cercaban el coche cantidad de criados
-traídos con artificio, entretenidos con promesas y sustentados con
-esperanzas. Otra parte iba de acompañamiento de acreedores, cuyo
-crédito sustentaba toda aquella máquina. Iba un bufón en el coche
-entreteniéndole.
-
---Para ti se hizo el mundo--dije yo luego que le vi--, que tan
-descuidado vives y con tanto descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada
-hacienda! ¡Qué lucida! ¡Y cómo representa bien quién es este caballero!
-
---Todo cuanto piensas--dijo el viejo--es disparate y mentira, y cuanto
-dices, y sólo aciertas en decir que el mundo sólo se hizo para éste.
-Y es verdad, porque el mundo es sólo trabajo y vanidad, y éste es
-todo vanidad y locura. ¿Ves los caballos? Pues comiendo se van, a
-vueltas de la cebada y paja, al que la fía a éste y por cortesía de las
-ejecuciones trae ropilla[68]. Más trabajo le cuesta la fábrica de sus
-embustes para comer, que si lo ganara cavando. ¿Ves aquel bufón? Pues
-has de advertir que tiene por bufón al que le sustenta y le da lo que
-tiene. ¿Qué más miseria quieres destos ricos, que todo el año andan
-comprando mentiras y adulaciones, y gastan sus haciendas en falsos
-testimonios? Va aquél tan contento, porque el truhán le ha dicho que no
-hay tal príncipe como él, y que todos los demás son unos escuderos,
-como si ello fuera así. Y diferencian muy poco[69], porque el uno es
-juglar del otro. Desta suerte el rico se ríe con el bufón, y el bufón
-se ríe del rico, porque hace caso de lo que lisonjea.
-
-Venía una mujer hermosa trayéndose de paso los ojos que la miraban
-y dejando los corazones llenos de deseos. Iba ella con artificioso
-descuido escondiendo el rostro a los que ya la habían visto y
-descubriéndole a los que estaban divertidos. Tal vez se mostraba por
-velo, tal vez por tejadillo[70]. Ya daba un relámpago de cara con
-un bamboleo de manto, ya se hacía brújula mostrando un ojo solo, y,
-tapada de medio lado, descubría un tarazón[71] de mejilla. Los cabellos
-martirizados hacían sortijas a las sienes. El rostro era nieve y grana
-y rosas que se conservaban en amistad, esparcidas por labios, cuello y
-mejillas. Los dientes transparentes y las manos, que de rato en rato
-nevaban el manto, abrasaban los corazones. El talle y paso, ocasionando
-pensamientos lascivos. Tan rica y galana como cargada de joyas
-recebidas y no compradas. Vila, y, arrebatado de la naturaleza, quise
-seguirla entre los demás, y, a no tropezar en las canas del viejo, lo
-hiciera. Volvíme atrás diciendo[72]:
-
---Quien no ama con todos sus cinco sentidos una mujer hermosa, no
-estima a la naturaleza su mayor cuidado y su mayor obra. Dichoso es el
-que halla tal ocasión, y sabio el que la goza. ¡Qué sentido no descansa
-en la belleza de una mujer, que nació para amada del hombre! De todas
-las cosas del mundo aparta y olvida su amor correspondido, teniéndole
-todo en poco y tratándole con desprecio. ¡Qué ojos tan honestamente
-hermosos! ¡Qué mirar tan cauteloso y prevenido en los descuidos de
-un alma libre! ¡Qué cejas tan negras, esforzando recíprocamente la
-blancura de la frente! ¡Qué mejillas, donde la sangre mezclada con la
-leche engendra lo rosado que admira! ¡Qué labios encarnados, guardando
-perlas, que la risa muestra con recato! ¡Qué cuello! ¡Qué manos! ¡Qué
-talle! Todos son causa de perdición, y juntamente disculpa del que se
-pierde por ella.
-
---¿Qué más le queda a la edad que decir y al apetito que desear?--dijo
-el viejo--. Trabajo tienes, si con cada cosa que ves haces esto[73].
-Triste fué tu vida; no naciste sino para admirado. Hasta ahora te
-juzgaba por ciego, y ahora veo que también eres loco, y echo de ver
-que hasta ahora no sabes para lo que Dios te dió los ojos ni cuál es
-su oficio: ellos han de ver, y la razón[74] ha de juzgar y elegir; al
-revés lo haces, o nada haces, que es peor. Si te andas a creerlos,
-padecerás mil confusiones, tendrás las sierras por azules, y lo grande
-por pequeño, que la longitud y la proximidad engañan la vista. ¡Qué
-río caudaloso no se burla della, pues para saber hacia dónde corre es
-menester una paja o ramo que se lo muestre! ¿Viste esa visión[75],
-que acostándose fea se hizo esta mañana hermosa ella misma[76] y
-hace extremos grandes? Pues sábete que las mujeres lo primero que se
-visten, en despertando, es una cara, una garganta y unas manos, y
-luego las sayas. Todo cuanto ves en ellas es tienda[77] y no natural.
-¿Ves el cabello? Pues comprado es y no criado. Las cejas tienen más
-de ahumadas que de negras; y si como se hacen cejas se hicieran las
-narices, no las tuvieran. Los dientes que ves y la boca era, de puro
-negra, un tintero, y a puros polvos se ha hecho salvadera. La cera de
-los oídos se ha pasado[78] a los labios, y cada uno es una candelilla.
-¿Las manos? Pues lo que parece blanco es untado. ¿Qué cosa es ver una
-mujer, que ha de salir otro día a que la vean, echarse la noche antes
-en adobo, y verlas acostar las caras hechas cofines de pasas, y a
-la mañana irse pintando sobre lo vivo como quieren? ¿Qué es ver una
-fea o una vieja querer, como el otro tan celebrado nigromántico[79],
-salir de nuevo de una redoma? ¿Estásla mirando? Pues no es cosa
-suya. Si se lavasen las caras, no las conocerías. Y cree que en el
-mundo no hay cosa tan trabajada como el pellejo de una mujer hermosa,
-donde se enjugan y secan y derriten más jalbegues[80] que sus faldas
-desconfiadas de sus personas. Cuando quieren halagar algunas narices,
-luego se encomiendan a la pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y
-a veces los pies disimulan el sudor con las zapatillas de ámbar[81].
-Dígote que nuestros sentidos están en ayunas de lo que es mujer y
-ahítos de lo que le parece. Si la besas, te embarras los labios; si la
-abrazas, aprietas tablillas y abollas cartones; si la acuestas contigo,
-la mitad dejas debajo de la cama en los chapines; si la pretendes, te
-cansas; si la alcanzas, te embarazas; si la sustentas, te empobreces;
-si la dejas, te persigue; si la quieres, te deja. Dame a entender de
-qué modo es buena, y considera ahora este animal soberbio con nuestra
-flaqueza, a quien hacen poderoso nuestras necesidades, más provechosas
-sufridas o castigadas, que satisfechas, y verás tus disparates claros.
-Considérala padeciendo los meses, y te dará asco, y, cuando está sin
-ellos, acuérdate que los ha tenido y que los ha de padecer, y te dará
-horror lo que te enamora, y avergüénzate de andar perdido por cosas que
-en cualquier estatua de palo tienen menos asqueroso fundamento[82].
-
-Mirando estaba yo confusión de gente tan grande, cuando dos figurones,
-entre fantasmas y colosos, con caras abominables y facciones traídas,
-tiraron una cuerda. Delgada me pareció y de mil diferentes colores, y
-dando gritos por unas simas que abrieron por bocas, dijeron:
-
---Ea, gente cuerda, alto a la obra.
-
-No lo hubieron dicho cuando de todo el mundo, que estaba al otro lado,
-se vinieron a la sombra de la cuerda muchos, y, en entrando, eran todos
-tan diferentes, que parecía trasmutación o encanto. Yo no conocí a
-ninguno.
-
---¡Válgate Dios por cuerda--decía yo--, que tales tropelías haces!
-
-El viejo se limpiaba las lagañas, y daba unas carcajadas sin dientes,
-con tantos dobleces de mejillas, que se arremetían a sollozos mirando
-mi confusión.
-
---Aquella mujer allí fuera estaba más compuesta que copla, más
-serena[83] que la de la mar, con una honestidad en los huesos,
-anublada de manto, y, en entrando aquí, ha desatado las coyunturas,
-mira de par en par[84], y por los ojos está disparando las entrañas a
-aquellos mancebos, y no deja descansar la lengua en ceceos, los ojos en
-guiñaduras, las manos en tecleados de moño[85].
-
---¿Qué te ha dado, mujer? ¿Eres tú la que yo vi allí?
-
---Sí es--decía el vejete con una voz trompicada[86] en toses y con
-juanetes de gargajos--, ella es; mas por debajo de la cuerda[87] hace
-estas habilidades.
-
---Y aquél que estaba allí tan ajustado de ferreruelo, tan atusado[88]
-de traje, tan recoleto de rostro, tan angustiado de ojos, tan
-mortificado de habla, que daba respeto y veneración--dije yo--, ¿cómo
-no hubo pasado, cuando se descerrajó de mohatras y de usuras? Montero
-de necesidades, que las arma trampas, y perpetuo vocinglero del tanto
-más cuanto[89], anda acechando logros.
-
---Ya te he dicho que eso es por debajo de la cuerda.
-
---¡Válate el diablo por cuerda, que tales cosas urdes! Aquél que anda
-escribiendo billetes, sonsacando virginidades, solicitando deshonras, y
-facilitando maldades, yo lo conocí a la orilla de la cuerda, dignidad
-gravísima.
-
---Pues por debajo de la cuerda tiene esas ocupaciones--respondió mi ayo.
-
---Aquél que anda allí juntando bregas, azuzando[90] pendencias,
-revolviendo caldos, aumentando cizañas, y calificando porfías y dando
-pistos a temas[91] desmayadas, yo lo vi fuera de la cuerda revolviendo
-libros, ajustando leyes, examinando la justicia, ordenando peticiones,
-dando pareceres: ¿cómo he de entender estas cosas?
-
---Ya te lo he dicho--dijo el buen caduco--. Ese propio[92] por debajo
-de la cuerda hace lo que ves, tan al contrario de lo que profesa.
-Mira aquél que fuera de la cuerda viste a la brida en mula tartamuda
-de paso, con ropilla y ferreruelo y guantes y receta, dando jarabes,
-cual anda aquí a la brida en un basilisco[93], con peto y espaldar y
-con manoplas, repartiendo puñaladas de tabardillos, y conquistando las
-vidas, que allí parecía que curaba. Aquí por debajo de la cuerda está
-estirando las enfermedades para que den de sí y se alarguen, y allí
-parecía que rehusaba las pagas de las visitas. Mira, mira aquel maldito
-cortesano, acompañante perdurable de los dichosos, cual andaba allí
-fuera a la vista de aquel ministro, mirando las zalemas de los otros
-para excederlas, rematando las reverencias en desaparecimientos; tan
-bajas las hacía por pujar[94] a otros la ceremonia, que tocaban en de
-buces[95]. ¿No le viste siempre inclinada la cabeza como si recibiera
-bendiciones y negociar de puro humilde a lo Guadiana por debajo de
-tierra, y aquel amén sonoro y anticipado a todos los otros bergantes
-a cuanto el patrón dice y contradice? Pues mírale allí por debajo de
-la cuerda royéndole los zancajos[96], que ya[97] se le ve el hueso,
-abrasándole en chismes, maldiciéndole y engañándole, y volviendo en
-gestos y en muecas las esclavitudes de la lisonja, lo cariacontecido
-del semblante, y las adulaciones menudas del coleo[98] de la barba
-y de los entretenimientos de la jeta[99]. ¿Viste allá fuera aquel
-maridillo[100] dar voces que hundía el barrio: “Cierren esa puerta,
-qué cosa es ventanas, no quiero coche, en mi casa me como, calle y
-pase, que así hago yo”, y todo el séquito de la negra honra? Pues
-mírale por debajo de la cuerda encarecer con sus desabrimientos los
-encierros de su mujer. Mírale amodorrido[101] con una promesa, y los
-negocios, que se le ofrecen cuando le ofrecen: cómo vuelve a su casa
-con un esquilón por tos tan sonora, que se oye a seis calles. ¡Qué
-calidad tan inmensa y qué honra halla en lo que come y en lo que le
-sobra, y qué nota en lo que pide y le falta, qué sospechoso es de los
-pobres, y qué buen concepto tiene de los dadivosos y ricos, qué a raíz
-tiene el ceño de los que no pueden más, y qué a propósito las jornadas
-para los precipitados de dádiva! ¿Ves aquel bellaconazo que allí
-está vendiéndose por amigo de aquel hombre casado y arremetiéndose a
-hermano, que acude a sus enfermedades y a sus pleitos y que le prestaba
-y le acompañaba? Pues mírale por debajo de la cuerda añadiéndole
-hijos y embarazos en la cabeza y trompicones[102] en el pelo. Oye
-cómo reprendiéndoselo aquel vecino, que parece mal que entre a cosas
-semejantes en casa de su amigo, donde le admiten y se fían dél y le
-abren la puerta a todas horas, él responde: “Pues qué: ¿Queréis que
-vaya donde me aguarden con una escopeta, no se fían de mí y me niegan
-la entrada? Eso sería ser necio, si estotro es ser bellaco”.
-
-Quedé muy admirado de oír al buen viejo y de ver lo que pasaba por
-debajo de la cuerda en el mundo, y entonces dije entre mí.
-
---Si a tan delgada sombra, fiando su cubierta del bulto de una cuerda,
-son tales los hombres, ¿qué serán debajo de tinieblas de mayor bulto y
-latitud?
-
-Extraña cosa era de ver cómo casi todos se venían de la otra parte
-del mundo a declararse de costumbres en estando debajo de la cuerda.
-Y luego a la postre vi otra maravilla, que siendo esta cuerda de una
-línea invisible, casi debajo della cabían infinitas multitudes, y que
-hay debajo de cuerda en todos los sentidos y potencias, y en todas
-partes y en todos oficios. Y yo lo veo por mí, que ahora escribo este
-discurso, diciendo que es para entretener, y por debajo de la cuerda
-doy un jabón[103] muy bueno a los que prometí halagos muy sazonados.
-Con esto el viejo me dijo:
-
---Forzoso es que descanses. Que el choque de tantas admiraciones y
-de tantos desengaños fatigan el seso, y temo se te desconcierte la
-imaginación. Reposa un poco para que lo que resta te enseñe y no te
-atormente.
-
-Yo tal estaba, que di conmigo en el sueño y en el suelo obediente y
-cansado.
-
-
- NOTAS:
-
-[1] La dedicatoria es enteramente diferente en la edición de Pamplona
-de 1631 y en el Ms. de Lastanosa. Hela aquí: “_A don Pedro Girón, Duque
-de Osuna_ (a). Éstas son mis obras: claro está que juzgará vuecelencia
-que siendo tales no me han de llevar al cielo; mas como (b) yo no
-pretendía dellas más de que en este mundo me den nombre y el que más
-estimo es (c) de criado de vuecelencia, se las envío para que, como a
-tan gran príncipe las honre; lograrán de paso la enmienda. Dé Dios á
-vuecelencia su gracia y salud; que lo demás merecido lo tiene al mundo
-su virtud y grandeza. En la Aldea (d), abril 26 de 1612.--Don Francisco
-Quevedo Villegas”.
-
-a) “y conde de Ureña”. (Ms. de Lastanosa).
-
-b) “ya no pretenda de ellas más que en este mundo”. (Ídem).
-
-c) “el de criado de vuecelencia, se las invío para que como tan gran
-príncipe”. (Ídem).
-
-d) “abril 1623.--Don Francisco Gómez de Quevedo y Villegas”. (Ídem).
-
-[2] 1610 es el año que fijaron los _Juguetes de la niñez_ en 1629 y
-desde entonces hasta hoy viene reproduciéndose.
-
-[3] _Deparare_; en _A_: _depare_. Adviértase que con _cándido_, _pío_ y
-_benigno_ quiere decir lo mismo, no menos, que con _purpúreo_, _cruel_
-y _sin sarna_, que le moleste criticándole.
-
-[4] _Toda la verdad._ En el _Libro de vidas y dichos graciosos,
-agudos y sentenciosos de muchos notables varones griegos y romanos_,
-traducción por Juan Jarava, de los _Apotegmas_ de Erasmo, se lee
-(Anvers, 1549, fol. 87): “Esto se loa y se tiene en más que todas las
-otras cosas que dijo (Sócrates), porque decía que no sabía otra cosa
-sino esto sólo, que no sabía nada. Porque se inquiría e informaba
-de cada una cosa como dudando. No porque de verdad no tuviese algo
-de cierto sabido; mas con esta ironía y contrario sentido declaraba
-su modestia y reprendía la soberbia de los otros, que se decían
-saberlo todo, como de hecho no supiesen nada. Unos sofistas decían
-públicamente que responderían de presto y sin pensar a toda materia
-y cuestión propuesta. La ignorancia destos soberbios destruía muchas
-veces Sócrates con argumentos, y por esto fué juzgado por Apollo
-sabio, porque, aunque no supiese todas las cosas, como ni los otros
-las sabían, pero en esto los excellía, que conocía su ignorancia, como
-ellos no supiesen tampoco esto, que no sabían nada”.
-
-[5] _Gastan_, hacen gastar dinero en comprar los libros: notable uso de
-gastar como factitivo, esto es, _hacer gastar_.
-
-[6] En _A P_: _emprentas_; en _A_: _especerías_.
-
-[7] _Sin ton ni son... no es bailar_, alude al origen del dicho, según
-lo declaramos en el primer sueño, del bailar sin música, a destiempo.
-
-[8] _De tan mala cosa_, retruécano, el mundo es mala cosa, no mi
-discurso.
-
-[9] _Descontento._ Como que el deseo es tendencia a una cosa; lograda,
-el deseo desaparece, quedando uno descontento, porque todo el contento
-se cifraba, no en la cosa, sino en desearla.
-
-[10] “unas grandes y descompuestas voces y tirado muy porfiadamente del
-manteo”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[11] _Desmentir_ es lo que hoy dicen _despistar_ o _hacer perder la
-pista_, bonito verbo moderno, bien formado y que no tiene que ver con
-el _dépister_ francés, que vale lo contrario, dar con la pista de
-alguno, descubrir, indagar. Pero no se olvide el clásico _desmentir_.
-_Diablo coj._, 7: “Don Cleofás y su camarada no salían de su posada
-por desmentir las espías”. SAAVEDRA, _Empr._, 45: “Borrar con la cola
-las huellas para desmentir al cazador”. En el texto vale disfrazar
-para desmentir o despistar, como factitivo, al modo que en ZAMORA,
-_Monarquía mist._, 3, 86, 2: “Cuando se desdeña el rey de entrar en una
-casa, entra disfrazado, desmintiendo el nombre”.
-
-[12] Acuérdase Quevedo del Petrarca, _De Remediis utriusque fortunae_.
-
-[13] _Aciago de cara_; en _P_: _ciego de cara_. Aciago, encapotado y
-nublado, de mal agüero, metáfora aquí del tiempo que amaga tormenta,
-triste, melancólico.
-
-[14] “del alguacil”. (Ms. de Lastanosa).
-
-[15] _Huésped._ _Quij._, 1, 2: “Pensó el huésped”. Ídem, 1, 32: “A lo
-cual respondió la huéspeda”.
-
-[16] _Ermita_, y añaden _de Baco_. _Ilustre fregona_: “Visitaba pocas
-veces las ermitas de Baco”.
-
-[17] _Casa_, propiamente _casa llana_, por estar allanada o abierta
-para todos. _Rufián dichoso_, 1: “De los de la casa llana”.
-
-[18] _Damas._ _Coloquio de las damas_, del Aretino, traducido por
-Fernán Xuárez, Sevilla, 1607.
-
-[19] _Honrados._ _Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 5: “Pero los más honrados
-basta que dejen la casa franca y se vayan a la comedia o al juego de
-los trucos, cuando acaso les faltan las comisiones”.
-
-[20] _Moreno._ _Celoso extremeño_: “Enseñó a tañer a algunos morenos”.
-
-[21] _Gallofero_, mendigo, que pide la gallofa. _Lazarillo_, 2: “Tú,
-vellaco y gallofero eres”.
-
-[22] _Capigorrón_, o _capigorrista_, que anda de capa y gorra para más
-fácilmente vivir libre y ocioso, sobre todo los estudiantes. _Píc.
-Just._, f. 91: “Llegaron otros ocho capigorrones tan grandes bellacos
-como los primeros”. COLMENARES, _Hist. Segov._, pl. 774: “Acercándose
-un capigorrón, mozo insolente”. _Laber. amor_, 2: “Capigorrón,
-brodista, pordiosero”. Ídem, 1: “Estudiantes capigorristas”.
-
-[23] “fraile motilón, o lo que fuere, reverencia y aun paternidad; a
-todo escribano”. (Edic. de Pamplona, 1631, y el Ms.).
-
-[24] _a las apariencias._ (Ms. de Lastanosa), _las experiencias_ en la
-edición definitiva y en la de don Aureliano.
-
-[25] “que son hipocresía”. (Ms.).
-
-[26] _Qué bien_; en _A_: _cuán bien_.
-
-[27] JOB, 27, 8: “Quae est enim spes hypocritae?” Y en el 8, 13: “Et
-spes hypocritae peribit”.
-
-[28] Y por eso, como quien sabía lo que era y lo aborrecía tanto sobre
-todas las cosas, Cristo, habiendo dado muchos preceptos afirmativos a
-sus discípulos, sólo uno les dió negativo, diciendo: “No queráis ser
-como los hipócritas 'tristes'”. (_Mat., VI._) De manera que con muchos
-preceptos y comparaciones los enseñó cómo habían de ser: ya como luz,
-ya como sal, ya como el convidado, ya como el de los talentos. Y lo que
-no habían de ser todo lo cerró en decir solamente: “No queráis ser como
-los hipócritas 'tristes', advirtiendo que en no ser hipócritas está el
-no ser en ninguna manera malos, porque el hipócrita es malo de todas
-maneras”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
-
-[29] _Taracea_, o ataracea, adorno o disposición de una cosa de dos
-colores echados como a manchas con proporción y hermosura. SAAVEDRA,
-_Repúbl._, pl. 89: “Se daban a hacer escritorios de taracea y mesas de
-diversas piedras engastadas en mármol”.
-
-[30] _Mullidor_, el que mulle, y mullir aquí por _muñir_ o llamar y
-convocar, de _monere_, como en FONSECA, _Vid. Cristo_, 3. 27: “Sácanse
-lutos, cómpranse hachas, múllense cofradías, convídanse gentes,
-vístense pobres, alquílanse endecheras”. _Muñidor_ o _mullidor_, el
-criado de las cofradías, que sirve para avisar a los hermanos las
-fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir. Dice
-Quevedo que los pícaros muñidores ofrecían a los ojos con sus sayos de
-diferentes colores como una vistosa taracea.
-
-[31] _Incensando_; en _A_: _incitando_.
-
-[32] _Meninos_, caballericos que entraban en palacio a servir a la
-Reina o a los Príncipes niños. NIEREMBERG, _S. Luis Gonz._, 4: “En
-España hizo el Rey a nuestro Luis y a sus dos hermanos meninos del
-príncipe don Diego”.
-
-[33] “gritando su letanía, luego las Órdenes, y tras ellas los
-clérigos, que, galopeando los responsos, cantaban de portante,
-abreviando, porque no se derritiesen las velas y tener tiempo para
-sumir otro”. (Edición de Pamplona y el Ms. referidos). _Chirriando la
-calavera_ quiere decir cantando la letanía detrás del difunto con sus
-vocecillas chirrionas.
-
-[34] _Los de la capacha_, los de la religión de San Juan de Dios,
-llamados así del vulgo porque en sus principios pedían y recogían la
-limosna para los pobres en unas capachas o cestillas de palma. CERV.,
-_Casam. engañoso_, pl. 350: “Ya v. m. habrá visto, dijo el alférez, dos
-perros, que con dos linternas andan de noche con los hermanos de la
-capacha, alumbrándolos cuando piden limosna”.
-
-[35] _Hombreando_, hacer fuerza con los hombros para sostener o tirar.
-L. GRAC., _Crit._, 1, 6: “Porque no tiene espaldas, que a tenerlas, él
-hombreara”.
-
-[36] _Anegado_, aquí por sumergido, metido en el capuz.
-
-[37] _Devanado en una chía_, envuelto en la chía, como el hilo se
-devana y envuelve en la devanadera. Exagera lo largo de la chía o
-manto negro, regularmente de bayeta, que se ponía sobre el capuz y
-cubría hasta las manos, usado en los lutos. PANTOJA, _Rom._,
-2: “Viste el corazón de chía | y de capuz la memoria”. El _capuz_ era
-vestidura larga, a modo de capa, cerrada por delante, que se ponía
-encima de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño o
-bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás, y Quevedo,
-exagerándola, dice que pesaba diez arrobas.
-
-[38] _Mullidores_; en _A_: _muñidores_.
-
-[39] “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo y que los otros no
-es algo lo que acompañan y que sirve de algo tanto acompañamiento y
-pompa? Pues sabe que lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo
-era y en muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo; sino
-que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su
-soberbia”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
-
-[40] _Hablar de mano_, gesticular.
-
-[41] _Misacantano_, el clérigo que canta misa nueva. _Crotalón_, 17:
-“El padre, de su parte, convidó todos sus parientes, vecinos y amigos,
-juntamente con sus mujeres, y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a
-todos sus preceptores”.
-
-[42] _Doblar el capuz_, plegarlo para guardarlo hasta el entierro de la
-nueva mujer. En _S_: _doblarla el capuz en poco tiempo_.
-
-[43] _Pujados_, como empujados a la fuerza.
-
-[44] _Soltar el trapo_, dar rienda suelta al llanto, a la risa,
-sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento.
-Igualmente echar trapo. VALDERRAMA, _Teatro, Dif._, 5: “La mesana y
-contramesana, el chafaldete y cebadera y el papahigo, y no queda trapo
-que no eche”. _Esteb._, 3: “Llegamos a la faluca y echamos todo el
-trapo”. No lo entendió bien Correas, cuando dijo (p. 141): “_Echó el
-trapo_” (Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo su poder
-en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza del dinero atado en
-trapo).
-
-[45] _Llorar a cántaros_, ponderación que trasladó Quevedo del llover a
-cántaros, que es lo común. CÁCERES, _ps._ 10: “Lloverá el cielo sobre
-ellos miserias, afanes y desventuras a cántaros”.
-
-[46] “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”. (La edic. de
-Pamplona).
-
-[47] _Viuda_ en hebreo suena _almȃnȃ_ (אַלמָנָה), y, según Gesenius,
-deriva de (םלא) _ȃlam_, atar, ser atado, enmudecer, callarse, como en
-persa _sebȃn besten_, _linguan ligare_ est obmutescere, y en árabe,
-_jhubsat_ ligatio es lo mismo que silentium y _ghaquida_ ligatum y
-sermone impeditum esse.
-
-[48] Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento viejo, y en el
-nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo: “¡cómo el Señor cuida de
-los solos y mira lo humilde de lo alto!” “No quiero vuestros sábados
-y festividades, dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros
-inciensos, cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras
-calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios, quitad lo malo
-de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad de hacer mal, aprended a
-hacer bien, buscad a la justicia, socorred al oprimido, juzgad en su
-inocencia al huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración
-de una obra buena en otra buena más acepta y por suma caridad puso
-el defender la viuda. Y está escrito con la providencia del Espíritu
-Santo decir: “Defended a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede
-defender, como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan acepta
-a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente, diciendo: “Y si
-lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme a esta licencia que da
-Dios de que le arguyan los que hicieren bien y se apartaren del mal
-y socorrieren al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la
-viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias que por
-argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole por ello atrevido
-e impío, que lo hiciese con esta del capítulo 31, donde dice: “¿Negué
-yo por ventura lo que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los
-ojos de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien dice: “Ella
-no puede, porque es muda, con palabras, sino con los ojos, poniendo
-delante su necesidad”. El rigor de la letra hebrea dice: “O consumí los
-ojos de la viuda”, que eso hace el que no se duele del que la mira para
-que la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición de Pamplona,
-1631).
-
-[49] _Esto remedian_, parece decirlo el viejo, al cual luego Quevedo
-responde. Contra las dueñas o viudas de respeto que guardaban a las
-demás criadas en las casas de los señores, hablaron todos nuestros
-escritores críticos y todos lo saben por el _Quijote_.
-
-[50] _El que pudre_, ya enterrado.
-
-[51] “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el que sabe
-dónde está el tesoro, sino el que le saca y le trabaja”. (Ms).
-
-[52] _Cuerpo de responsos_, como muerto de puro viejo.
-
-[53] _De aleluyas_, de alegría, pues se cantan en Pascua y suenan
-alegría en hebreo.
-
-[54] _Verde_ decimos del viejo que alimenta pensamientos y deseos de
-mozo, y de las conversaciones y palabras que frisan en cosas de mozos
-enamorados. P. VEGA, _ps._ 5, v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo,
-que debió tener alguna conversación verde y de mozo con una liviana de
-su pueblo”. GUEVARA, _Menospr. Corte._ 12: “Qué cosa es oír a un viejo
-en la Corte..., y con todo esto que han visto y mucho más que por él
-ha pasado, tan verde se está en el pecar”. _Coloq. perros_: “Salta por
-aquel viejo verde que tú conoces”. CABRERA, p. 81: “¡Qué de jueces
-viejos y venerandos, que tienen más verdes los pensamientos!” _Obreg._,
-1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la vejez”.
-
-[55] “Escupir, sonar, arremedar” (_A_).
-
-[56] _Hechizo_, de _factitium_, hecho por arte, aposta y adrede, de
-donde falso y fingido. L. GRAC, _Crit._, 3, 5: “Aquélla es la tiranía
-de la fama hechiza”. GUERRA, _Cuaresma_, _Ceniza_: “Úsanse unas cruces
-hechizas, que sólo tienen de cruz las apariencias”.
-
-[57] _Hechos una yesca_, de secos, sin lágrimas verdaderas, término
-común de comparación.
-
-[58] En _S_: _y le haga_. En este caso había que escribir: _que no le
-dé un trago y le haga comer_.
-
-[59] “a solas”. (Ms).
-
-[60] “con sólo un tarazón de vara” (_A_).
-
-[61] “haberle dado muchas puñaladas” (_B_); _haber dado_ (_P_);
-_haberle_ (_M_).
-
-[62] _Soplones_, los porquerones, que vimos los llamaban así del ir con
-el soplo al alguacil.
-
-[63] “seguras”. (Ms).
-
-[64] _por vengarse_ (_A_); _por vergüenza_ (_P_).
-
-[65] _Lo que han menester._ En _P_: _han de menester_. Decíase
-_haber menester_ y _haber de menester_, como _ser menester_ y _ser
-de menester_, aunque Juan Mir asegura no haberse dicho _haber de
-menester_. CORR., 517: “_Haber menester como el pan de la boca._ (Varía
-personas y tiempos: Helo menester como el pan de la boca; habíalo
-menester como el pan de la boca)”. _Docum. archivo de Madrid_, 3, p.
-33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar la dicha
-carta”. S. ABRIL, _Andr._: “Pero ¿qué es menester palabras?” L. RUEDA,
-_Registr._ pas. 2: “¿Cuántos huevos son de menester para una clueca?”
-(Repítese tres veces).
-
-[66] “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (_S_).
-
-[67] _Husillo_, eje de carro o carroza. A. PÉREZ, _Ceniza_, f. 10:
-“Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del carro para que no
-rechine”.
-
-[68] _Ropilla_, ropa pobre.
-
-[69] “y se diferencian en muy poco” (_A S_).
-
-[70] _Tejadillo_, la postura del manto de las mujeres encima de la
-frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo recio y español de
-esta maravillosa descripción.
-
-[71] _Tarazón_, pedazo, de _tarazar_. GUEVARA, _Avis. priv._, 18: “En
-otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones de lampreas y de
-truchas”.
-
-[72] En _A_: _atrás diciendo_.
-
-[73] En _S_: _haces lo mismo_.
-
-[74] En _B_: _y luego la razón_.
-
-[75] _Visión_, dícese de lo imaginado sin realidad, de las apariciones
-y fantasmas, de donde persona ridícula y fea. QUEV., _Mus._ 6, r. 72:
-“Visión cecial destestable, | rellena de crocodilos, | aspaviento ya
-carroño, | mandrágula con zollipo”.
-
-[76] “a sí mesma” (Ms)..
-
-[77] _Tienda_, ostentación, de donde decimos _vender y venderse
-por_. F. AGUADO, _Crist._, 19. 9: “Y véndeme el vicio con nombre de
-virtud”. J. PIN., _Agr._, 2, 22: “Que os vendéis por tan bueno como los
-religiosos”.
-
-[78] _Cera de los oídos se ha pasado a los labios_, alude a las
-cerillas de afeites, de que habla _La Celestina_, 1.
-
-[79] _marqués de Villena_, _salir_ (_M S_). El famoso don Enrique de
-Villena, tío de don Juan II, que “fué muy gran letrado y supo muy poco
-en lo que le cumplía”, que dice la _Coronica_ de dicho Rey, por su mala
-maña y peor ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de las
-escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables e católicas,
-dexóse correr a algunas viles o raeces artes de adevinar e interpretar
-sueños y esternudos y señales e otras cosas tales, que ni a príncipe
-real e menos a católico christiano convenian”, como dice Fernán
-Pérez de Guzmán en las _Generaciones y semblanzas_. Habiendo quemado
-fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos” de sus libros “e
-los otros quedaron en su poder”, tomaron su nombre los astrólogos,
-alquimistas y embaucadores, como símbolo y enseña, y la leyenda de
-mágico que aún en vida comenzó a formársele, creció más y más, hasta
-el punto de que “el teatro y la novela, como dice M. PELAYO (_Antol._,
-V, XXXVII), se apoderaron ávidamente de tales invenciones, y desde
-_La Cueva de Salamanca_, de Alarcón; _Lo que quería ver el Marqués de
-Villena_, de Rojas, y _La Visita de los chistes_, de Quevedo, hasta _La
-Redoma encantada_, de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón,
-_La Hierba de fuego_, don Enrique ha sido protagonista obligado de
-comedias de magia y narraciones fantásticas, y prosigue en su redoma
-hecho jigote y picadillo para renacer continuamente y servir de solaz
-a las futuras generaciones infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por
-todas partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le picasen e
-hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para volver a segunda vida.
-
-[80] _Jalbegue_, posverbal de _jalbegar_, y se usan en Extremadura,
-derivados de _enjalbegar_ y _enjalbegue_, como si _en-_ fuese
-preposición; de _ex-albicare_, blanquear, encalar, afeitar el rostro.
-L. RUEDA, 2, 234: “Enjalbegase aquel rostro”.
-
-[81] _Zapatillas de ámbar_, perfumadas de ámbar, como los _coletos de
-ámbar_, que así se llamaban.
-
-[82] Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y en el Ms.
-
-[83] _Serena_ se decía por _sirena_. J. MENA, _Pecad. mort._: “Huid o
-callad, serenas”.
-
-[84] _De par en par_, del abrir enteramente ambas hojas de la puerta,
-y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo. A. PÉREZ, _Dom._, 1
-cuar., f. 133: “El pellejo duro, empero tan adelgazado, que se podían
-ver por él de par en par las entrañas”.
-
-[85] _Tecleados de moños_, acción de teclear en el moño,
-componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las miradas y
-dejando ver su continua ansia de aliñarse.
-
-[86] _Trompicar_, dar trompicones. GALLO, _Job_, 53, 28: “Andar de día
-a ciegas y de noche trompicando”. REBULLOSA, _Teatro_, p. 306: “Los
-derriban trompicando en un valle de miserias”.
-
-[87] “_Por debajo de la cuerda._ (Dícese cuando se juega a la pelota
-en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la pelota por debajo, y así
-en otras cosas: echar faltas por debajo de la cuerda)”. (CORR., 603).
-Pero aquí está tomado de lo que se hace tirando encubiertamente de una
-cuerda, así que _por debajo de cuerda_ es lo que por debajo de mano,
-escondidamente, con intento solapado. L. GRAC., _Crit._, 2, 7: “Para
-hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo manga”.
-
-[88] _Atusado_; en _B_: _atufado_.
-
-[89] _El tanto más cuanto._ _Andar, ponerse en tanto más cuanto_, en
-cuentas y regateos. QUEV., _Cuent. de cuent._: “Quitaos de cuentos y
-no andéis en tanto más cuanto”. H. SANTIAGO, _Dom._, 2 cuar, p. 216:
-“Antes que el hombre se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy
-más que lo que le puede caber en la codicia”.
-
-[90] _Azuzando_, así en _M S_; en la edición corregida, _aguzando_. En
-_M S_: _alimentando cizañas_.
-
-[91] _Tema_ femenino es porfía y terquedad. No se confunda con el
-masculino _tema_, voz moderna tomada del griego. _Dar pistos a temas
-desmayadas_ es alimentarlas como a enfermo, con alimentos líquidos y
-fáciles, que ésos son los pistos.
-
-[92] _Ese propio_, mismo. A. ÁLV., _Silv. Fer._, 6 cen., 6 c.: “Si
-fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino a ti propio te
-heciste mejor”. _Dos Hablad._: “Tiene mi mujer la propia enfermedad”.
-J. PIN., _Agr._, 2, 7: “Vos soléis decir que está mal dicho _yo
-propio_, y es lo que comúnmente se usa en esta tierra”.
-
-[93] _Basilisco_, por matar con sola la vista.
-
-[94] _Pujar_, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, ganarle
-por la mano, adelantarle en ceremonias.
-
-[95] _De buces_, como _de bruces_ y _de buzos_, bajando la cabeza, y
-díjose el uno de _buz_, como el otro de _buruz_, de cabeza, que suena
-en vascuence.
-
-[96] _Roerle los zancajos_ a uno es hablar mal de él por detrás, como
-gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos o talones. CÁCERES, _ps._
-100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto
-proximo suo'”.
-
-[97] _Que ya_, tanto, que de tanto roérselos, _se le ve el hueso_.
-Sobre el _que_ comparativo véase CEJADOR, _Leng. de Cervantes_, I, 266,
-17.
-
-[98] _Coleo_, posverbal de _colear_, menear la cola.
-
-[99] _Jeta_, los labios y narices como salientes, a modo de hocico y
-trompa. QUEV., _Son._, 48: “Llamava labio y jeta comedera”.
-
-[100] _Maridillo_ le llama, por ser poco marido, a fuer de consentidor,
-que por una promesa que le haga se amansa y amodorra, vase de casa y al
-volver tose fuerte para que el otro y ella sepan que llega y se pongan
-de pura visita de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo
-Alemán.
-
-[101] “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid de 1648 y
-siguientes). Quiere decir que a los que no tienen que dar no les da el
-menor pie para que pretendan su mujer ni menos tomen alas en su casa,
-que esto es tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, a
-los generosos déjales el campo libre, inventando viajes y ausencias,
-como hacía Guzmán de Alfarache.
-
-[102] _Trompicones_, la cornamenta. _A la cabeza_ dicen _M S_.
-
-[103] CORR., 574: “_Dar jabón._ (Por una reprensión)”.
-
-
-
-
- LA HORA DE TODOS Y
- LA FORTUNA CON SESO
-
-
- A DON ÁLVARO DE MONSALVE,
- CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO, PRIMADA DE LAS ESPAÑAS
-
-Este libro tiene parentesco con vuesa merced, por tener su origen de
-una palabra que le oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí, el
-crecer. Su comunicación es estudio para el bien atento, pues con pocas
-letras que pronuncia, ocasiona discursos. Tal es la genealogía déste.
-Doyle lo que es suyo en la sustancia y lo que es mío en la estatura y
-bulto. Su título es: LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO. Todos me
-deberán una hora, por lo menos, y la Fortuna sacarla de los orates,
-que lo más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla burlando[104],
-es de veras. Tiene cosas de las cosquillas, pues hace reír con enfado
-y desesperación. Extravagante reloj, que, dando una hora sola, no hay
-cosa que no señale con la mano[105]. Bien sé que le han de leer unos
-para otros[106] y nadie para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos y
-otros mi buena voluntad. Si no agradare lo que digo, bien se le puede
-perdonar a un hombre ser necio una hora, cuando hay tantos que no lo
-dejan de ser una hora en toda su vida. Vuesa merced, señor don Álvaro,
-sabe empeñarse[107] por los amigos y desempeñarlos. Encárguese desta
-defensa, que no será la primera que le deberé. Guarde Dios a vuesa
-merced, como deseo. Hoy 12 de marzo de 1636.
-
-
- NOTAS:
-
-[104] CORR., 588: “_Burla burlando._ (Cuando se hace algo sin
-intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo de veras,
-como quien no quiere la cosa. Como si se dijera: _burlando burla_
-(objeto intrínseco). También _burla burlanga_. F. SILVA, _Celest._, 25:
-“Burla burlando, por mi vida, que me requirió de amores”. _Lazar._,
-1: “Visto esto y las malas _burlas_, que el ciego _burlaba_ de mí,
-determiné de todo en todo dejarle”.
-
-[105] _Que no señale con la mano_ o manecilla del reloj. La de este
-reloj alude a fulano y mengano, a _todo el mundo_, por ser _la hora de
-todos_ cuando suena.
-
-[106] _Leer para otro_, achacando a otro lo que dice la lectura y
-saliéndose él mismo afuera, como si no fuera con él.
-
-[107] _Empeñarse_, tomar por su cuenta y con empeño; _desempeñarlo_,
-librarle. ZABALETA, _Día f._, 1, 8: “El cortesano se empeña por definir
-el duelo”. H. SANT., _Dom. 3 cuar._: “Que le desempeña el alma, que le
-rescata deste cautiverio”.
-
-
-
-
- PRÓLOGO
-
-
-Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no te escandalices, oh
-amigo lector, porque llame a tus dioses a concejo a son de cuerno de
-Baco. Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le llamaron _Cornupeta_
-y _Ammon_, como quien de carnero le topa, y ya ves qué honrados
-debieron ser los cuernos cuando coronar debieron la cabeza del padre
-de los dioses. Mas si, como presumo, fueses jordanesco de casta y
-te hubiese caído el rocío del cielo sobre la crisma, que Dios te
-liberte de maleficios; détese una higa de que te enseñe con dioses
-falsos o verdaderos. Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles,
-tanto vale el hisopo como el tridente, si es que no te gustan más
-los pinchonazos del uno que los asperges del otro; que, a tal gusto,
-con ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo, mas que sea
-de sotana raída y de bonete torcido. No te rías porque se ría el
-libro, que éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente, que no le
-entiendes, o pícaro, que te apartas del consejo; y cuida que, aunque
-cuando, después de cerrado y dado al Leteo, que es el que lleva lo
-bueno y lo malo al estanque sucio del olvido, se esconde dentro de los
-pliegues de la conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor le
-viene, y tú no puedas evitarlo.
-
-A todos llega la hora siempre temprano, porque es dama muy madrugona
-y nada perezosa. Y así, cuando veas la del vecino, no te creas lejano
-de la tuya, que te está echando la zarpa y entretejiendo el lazo con
-que ha de ahogarte. Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito
-de enmienda al alma y la endulzarás. Porque, si no, ha de avinagrarse
-y causarte indigestión de muerte, que es la peor y para la que no
-alcanzan las drogas de acá abajo, porque los boticarios de lametón no
-han dado todavía con la píldora de la vida, siendo así que calzan borla
-de doctores en las de la muerte.
-
-No te fíes en que no te ha nevado la edad el cabello: que hay canas
-que van tras los años y años que atraen las canas, y que la vida pasa,
-cuando le place al del ojo grande, sin que necesite poner mojones de
-aviso ni llamar con campanillas: que hay soplos que matan lo que no
-mata un terremoto.
-
-Si te amoscas porque te sorprenda en tus cálculos, peor para ti si no
-los das de mano. Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia, que
-se alegra de ello tanto como tú lo lloras. Vierte lágrimas, pero sin
-asemejarte al cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita para la
-_hora_, si son de arrepentido. Mira que a los rayos de Júpiter nada se
-esconde, y que el fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a Apolo y
-te escudará en su carro, si fervorizante le pides. Y porque más has de
-ver de lo que yo te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano en el
-seno y ráscate, cuando te pique: que para sermón de lego ya es bastante
-sin licencia del Prior.--(_Ms. de Lista._)
-
-
- TABLA DE LOS SUCESOS[108]
-
- I. Un médico.
-
- II. Un azotado.
-
- III. Los chirriones.
-
- IV. La casa del ladrón ministro.
-
- V. El usurero y sus alhajas.
-
- VI. El hablador plenario.
-
- VII. Senadores votan un pleito.
-
- VIII. El casamentero.
-
- IX. El poeta culto.
-
- X. La buscona y el guardainfante.
-
- XI. El criado favorecido y el amo.
-
- XII. La casada que se afeita.
-
- XIII. Gran señor que visita su cárcel.
-
- XIV. Mujeres diferentes que van por la calle.
-
- XV. Potentado después de comer.
-
- XVI. Codiciosos y tramposos.
-
- XVII. Arbitristas en Dinamarca.
-
- XVIII. Las alcahuetas y las chillonas.
-
- XIX. El letrado y los pleiteantes.
-
- XX. Los taberneros.
-
- XXI. Enjambre de pretendientes.
-
- XXII. Hombres que piden prestado.
-
- XXIII. La imperial Italia.
-
- XXIV. El caballo de Nápoles.
-
- XXV. Los dos ahorcados.
-
- XXVI. El gran Duque de Moscovia y los tributos.
-
- XXVII. Un fullero.
-
- XXVIII. Los holandeses.
-
- XXIX. El gran Duque de Florencia.
-
- XXX. El alquimista.
-
- XXXI. Los tres franceses y el español.
-
- XXXII. La serenísima república de Venecia.
-
- XXXIII. El Dux y Senado de Génova.
-
- XXXIV. Los alemanes herejes.
-
- XXXV. El Gran Señor de los turcos.
-
- XXXVI. Los de Chile y los holandeses.
-
- XXXVII. Los negros.
-
- XXXVIII. El serenísimo Rey de Ingalaterra.
-
- XXXIX. Los judíos se juntan en su Salónique.
-
- XL. Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas.
-
-
- NOTAS:
-
-[108] En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los números de cada
-uno de ellos, y están pospuestos al suceso respectivo.
-
-Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la correspondiente
-plana en la edición de Zaragoza de 1650, en la siguiente forma:
-“Médicos, alguaciles, escribanos, boticarios, mujeres afeitadas,
-gangosos, teñidos, adinerado ladrón de hidalguía postiza, mohatrero,
-hablador, senadores, casamentero, poeta culto, buscona, galán con
-pantorrillas postizas, calvos y teñidos[109], mujer afeitada, dueña,
-doncellita, visita de cárcel, damas que encubren años, a pie, en
-coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores y potentados,
-embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores y ejecutores,
-alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado, abogado, pasante, procurador,
-escribano, relator, taberneros, pretendientes, envestidores que piden
-prestado, Italia, Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia,
-Nápoles, Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados,
-médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda, romanos, Gran Duque
-de Florencia, alquimista, miserable, carbonero, franceses, español,
-Venecia, Italia, privado, alemanes, el Gran Turco, Duque de Osuna,
-España y españoles, artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros,
-Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata, triaca, varias
-naciones y malcontentos, Duque de Saboya, ginovés, contra el gobierno
-repúblico, legisladores y mujeres, _nota_, francés y italiano, valido,
-tiranos, de qué se ha de cuidar en una república, consejeros, premios,
-jueces, pastores”.
-
-En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones anteriores a
-la de Bruselas, 1660, donde los asuntos se sacan al pie con llamadas.
-En las españolas del siglo pasado se pusieron como epígrafes al
-principio de cada capítulo.
-
-[109] “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca Nacional,
-T. 153, pág. 240, v).
-
-
-
-
- LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO
-
-
-Júpiter[110], hecho de hieles[111], se desgañitaba[112] poniendo
-los gritos en la tierra. Porque ponerlos en el cielo[113], donde
-asiste, no era encarecimiento a propósito. Mandó que luego a consejo
-viniesen todos los dioses trompicando[114]. Marte, don Quijote de las
-deidades, entró con sus armas y capacete y la insignia de viñadero[115]
-enristrada, echando chuzos[116], y a su lado, el panarra[117] de los
-dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada[118] la vista, y
-en la boca, por lagar vendimias de retorno[119] derramadas, la palabra
-bebida, el paso trastornado y todo el celebro en poder de las uvas.
-
-Por otra parte, asomó con pies descabalados[120] Saturno, el dios
-marimanta[121], comeniños, engulléndose sus hijos a bocados. Con él
-llegó, hecho una sopa[122], Neptuno, el dios aguanoso, con su quijada
-de vieja por cetro, que eso es tres dientes en romance, lleno de
-cazcarrias[123] y devanado[124] en ovas, oliendo a viernes[125] y
-vigilias, haciendo lodos con sus vertientes en el cisco[126] de Plutón,
-que venía en su seguimiento. Dios dado a los diablos, con una cara
-afeitada con hollín y pez, bien zahumado con alcrebite[127] y pólvora,
-vestido de cultos[128] tan escuros, que no le amanecía todo el buchorno
-del sol, que venía en su seguimiento con su cara de azófar y sus barbas
-de oropel. Planeta bermejo y andante, devanador de vidas, dios dado
-a la barbería, muy preciado de guitarrilla y pasacalles, ocupado en
-ensartar un día tras otro y en engazar[129] años y siglos, mancomunado
-con las cenas[130] para fabricar calaveras.
-
-Entró Venus, haciendo rechinar los coluros con el ruedo del
-guardainfante[131], empalagando de faldas a las cinco zonas, a medio
-afeitar la jeta y el moño[132], que la encorozaba de pelambre la
-cholla, no bien encasquetado, por la prisa. Venía tras ella la Luna,
-con su cara en rebanadas, estrella en mala moneda[133], luz en cuartos,
-doncella de ronda y ahorro de lanternas y candelillas. Entró con gran
-zurrido el dios Pan, resollando con dos grandes piaras de númenes,
-faunos, pelicabros y patibueyes[134]. Hervía todo el cielo de manes y
-lemures y penatillos y otros diosecillos[135] bahunos[136]. Todos se
-repantigaron en sillas y las diosas se rellanaron, y, asestando las
-jetas a Júpiter con atención reverente, Marte se levantó, sonando a
-choque de cazos y sartenes, y con ademanes de la carda[137], dijo:
-
---Pesia[138] tu hígado[139], oh grande Coime[140], que pisas el alto
-claro, abre esa boca y garla: que parece que sornas.
-
-Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas[141] los oídos y estaba,
-siendo verano y asándose el mundo, con su rayo en la mano haciéndose
-chispas, cuando fuera mejor hacerse aire con un abanico, con voz muy
-corpulenta, dijo:
-
---Vusted envaine y llámeme a Mercurio.
-
-El cual, con su varita de jugador[142] de manos y sus zancajos
-pajaritos[143] y su sombrerillo hecho en horma de hongo, en un
-santiamén y en volandas[144] se le puso delante. Júpiter le dijo:
-
---Dios virote[145], dispárate al mundo y tráeme aquí, en un cerrar y
-abrir de ojos[146], a la Fortuna asida de los arrapiezos[147].
-
-Luego, el chisme del Olimpo[148], calzándose dos cernícalos por
-acicates, se despareció, que ni fué oído ni visto[149], con tal
-velocidad, que verle partir y volver fué una misma acción de la vista.
-Volvió hecho mozo de ciego y lazarillo, adestrando a la Fortuna, que
-con un bordón en la una mano venía tentando y de la otra tiraba de la
-cuerda que servía de freno a un perrillo.
-
-Traía por chapines una bola, sobre que venía de puntillas, y hecha
-pepita de una rueda, que la cercaba como a centro, encordelada de
-hilos y trenzas, y cintas, y cordeles y sogas, que con sus vueltas se
-tejían y destejían. Detrás venía, como fregona, la Ocasión, gallega
-de _coramvobis_[150], muy gótica de facciones, cabeza de contramoño,
-cholla bañada de calva de espejuelo y en la cumbre de la frente un
-solo mechón, en que apenas había pelo para un bigote. Era éste más
-resbaladizo que anguilla, culebreaba deslizándose al resuello[151] de
-las palabras. Echábasele de ver en las manos que vivía de fregar y
-barrer[152] y de fregar los arcaduces y de vaciar los que la Fortuna
-llevaba.
-
-Todos los dioses mostraron mohina de ver a la Fortuna, y algunos dieron
-señal de asco cuando ella, con chillido desentonado, hablando a tiento,
-dijo:
-
---Por tener los ojos acostados y la vista a buenas noches[153], no
-atisbo quién sois los que asistís a este acto; empero, seáis quien
-fuéredes, con todos hablo, y primero contigo, oh Jove, que acompañas
-las toses de las nubes con gargajo trisulco[154]. Dime: ¿qué se te
-antojó ahora de llamarme, habiendo tantos siglos que de mí no te
-acuerdas? Puede ser que se te haya olvidado a ti y a esotro vulgo de
-diosecillos lo que yo puedo, y que así he jugado contigo y con ellos
-como con los hombres.
-
-Júpiter, muy prepotente, la respondió:
-
---Borracha, tus locuras, tus disparates y maldades son tales, que
-persuaden a la gente mortal que, pues no te vamos a la mano, que no hay
-dioses, que el cielo está vacío y que soy un dios de mala muerte[155].
-Quéjanse que das a los delitos lo que se debe a los méritos, y los
-premios de la virtud, al pecado; que encaramas en los tribunales a
-los que habías de subir a la horca, que das las dignidades a quien
-habías de quitar las orejas y que empobreces y abates a quien debieras
-enriquecer.
-
-La Fortuna, demudada y colérica, dijo:
-
---Yo soy cuerda y sé lo que hago, y en todas mis acciones ando pie
-con bola[156]. Tú, que me llamas inconsiderada y borracha, acuérdate
-que hablaste por boca de ganso[157] en Leda[158], que te derramaste
-en lluvia de bolsa[159] por Dánae, que bramaste y fuiste _Inde toro
-pater_[160] por Europa, que has hecho otras cien mil picardías y
-locuras y que todos ésos y ésas que están contigo han sido avechuchos,
-hurracas y grajos, cosas que no se dirán de mí. Si hay beneméritos
-arrinconados y virtuosos sin premios, no toda la culpa es mía: a muchos
-se los ofrezco que los desprecian, y de su templanza fabricáis mi
-culpa. Otros, por no alargar la mano a tomar lo que les doy, lo dejan
-pasar a otros, que me lo arrebatan sin dárselo. Más son los que me
-hacen fuerza que los que yo hago ricos; más son los que me hurtan lo
-que les niego que los que tienen lo que les doy. Muchos reciben de mí
-lo que no saben conservar: piérdenlo ellos y dicen que yo se lo quito.
-Muchos me acusan por mal dado en otros lo que estuviera peor en ellos.
-No hay dichoso sin invidia de muchos; no hay desdichado sin desprecio
-de todos. Esta criada me ha servido perpetuamente. Yo no he dado paso
-sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla; aprended a juzgar de una
-fregona.
-
-Y desatando la taravilla[161] la Ocasión, por no perderse a sí misma,
-dijo:
-
---Yo soy una hembra que me ofrezco a todos. Muchos me hallan, pocos me
-gozan. Soy Sansona femenina, que tengo la fuerza en el cabello. Quien
-sabe asirse a mis crines[162], sabe defenderse de los corcovos de mi
-ama. Yo la dispongo, yo la reparto, y de lo que los hombres no saben
-recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas la necedad por los hombres
-estas infernales cláusulas:
-
-“Quién dijera, no pensaba, no miré en ello, no sabía, bien está, qué
-importa, qué va ni viene, mañana se hará, tiempo hay, no faltará
-ocasión, descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo, déjese deso, yo me lo
-pasaré, ríase de todo, no lo crea, salir tengo con la mía, no faltará,
-Dios lo ha de proveer, más días hay que longanizas, donde una puerta
-se cierra otra se abre, bueno está eso, qué le va a él, paréceme a mí,
-no es posible, no me diga nada, ya estoy al cabo, ello dirá, ande el
-mundo, una muerte debo a Dios, bonito soy yo para eso, sí por cierto,
-diga quien dijere, preso por mil, preso por mil y quinientos, no es
-posible, todo se me alcanza, mi alma en mi palma, ver veamos, diz que,
-y pero, y quizás”.
-
-Y el tema de los porfiados:
-
-“Dé donde diere”.
-
-Estas necedades hacen a los hombres presumidos, perezosos y
-descuidados. Éstas son el hielo en que yo me deslizo, en éstas se
-trastorna la rueda de mi ama y trompica la bola que la sirve de chapín.
-Pues si los tontos me dejan pasar, ¿qué culpa tengo yo de haber pasado?
-Si a la rueda de mi ama son tropezones y barrancos, ¿por qué se quejan
-de sus vaivenes? Si saben que es rueda, y que sube y baja, y que, por
-esta razón, baja para subir y sube para bajar, ¿para qué se devanan
-en ella? El sol se ha parado; la rueda de la Fortuna, nunca. Quien
-más seguro pensó haberla fijado el clavo[163], no hizo otra cosa que
-alentar con nuevo peso el vuelo de su torbellino. Su movimiento digiere
-las felicidades y miserias, como el del tiempo las vidas del mundo, y
-el mundo mismo poco a poco. Esto es verdad, Júpiter. Responda quien
-supiere.
-
-La Fortuna, con nuevo aliento, bamboleándose con remedos de veleta y
-acciones de barrena, dijo[164]:
-
---La Ocasión ha declarado la ocasión injusta de la acusación que se
-me pone; empero yo quiero de mi parte satisfacerte a ti, supremo
-atronador[165], y a todos esotros que te acompañan, sorbedores de
-ambrosía y néctar, no obstante que en vosotros he tenido, tengo y
-tendré imperio, como le tengo en la canalla más soez del mundo. Y yo
-espero ver vuestro endiosamiento muerto de hambre por falta de víctimas
-y de frío, sin que alcancéis una morcilla por sacrificio, ocupados en
-sólo abultar poemas y poblar coplones[166], gastados en consonantes y
-en apodos amorosos, sirviendo de munición a los chistes y a las pullas.
-
---Malas nuevas tengas de cuanto deseas--dijo el Sol--, que con tan
-insolentes palabras blasfemas de nuestro poder. Si me fuera lícito,
-pues soy el Sol, te friyera en caniculares, y te asara en buchornos, y
-te desatinara a modorras.
-
---Vete a enjugar lodazales--dijo Fortuna--, a madurar pepinos y a
-proveer de tercianas a los médicos y a adestrar las uñas de los que se
-espulgan a tus rayos; que ya te he visto yo guardar vacas[167] y correr
-tras una mozuela, que, siendo sol, te dejó a escuras. Acuérdate que
-eres padre de un quemado[168]. Cósete la boca[169], y deja de hablar, y
-hable quien le toca[170].
-
-Entonces Júpiter severo pronunció estas razones:
-
---En muchas de las que tú[171] y esa picarona que te sirve habéis
-dicho, tenéis razón; empero, para satisfacción de las gentes está
-decretado irrevocablemente[172] que en el mundo, en un día y en una
-propia hora, se hallen de repente todos los hombres con lo que cada uno
-merece. Esto ha de ser: señala hora y día.
-
-La Fortuna respondió:
-
---Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos
-qué hora es.
-
-El Sol, jefe de relojeros, respondió:
-
---Hoy son 20 de junio[173], y la hora, las tres de la tarde y tres
-cuartos y diez minutos.
-
---Pues en dando las cuatro--dijo la Fortuna--, veréis lo que pasa en la
-tierra.
-
-Y diciendo y haciendo[174], empezó a untar el eje de su rueda y
-encajar manijas, mudar clavos, enredar cuerdas, aflojar unas y estirar
-otras, cuando el Sol, dando un grito, dijo:
-
---Las cuatro son, ni más ni menos: que ahora acabo de dorar la cuarta
-sombra posmeridiana de las narices de los relojes de sol.
-
-En diciendo estas palabras, la Fortuna, como quien toca sinfonía,
-empezó a desatar su rueda, que, arrebatada en huracanes y vueltas,
-mezcló en nunca vista confusión todas las cosas del mundo, y dando un
-grande aullido, dijo:
-
---Ande la rueda, y coz con ella[175].
-
-I. En aquel propio instante, yéndose a ojeo de calenturas, paso entre
-paso[176] un médico en su mula, le cogió la _hora_ y se halló de
-verdugo, perneando[177] sobre un enfermo, diciendo _credo_, en lugar de
-_récipe_, con aforismo escurridizo.
-
-II. Por la misma calle, poco detrás, venía un azotado, con la palabra
-del verdugo delante chillando[178] y con las mariposas del _sepan
-cuantos_, detrás y el susodicho en un borrico, desnudo de medio arriba,
-como nadador de rebenque[179]. Cogióle la _hora_, y, derramando[180]
-un rocín al alguacil que llevaba y el borrico al azotado, el rocín se
-puso debajo del azotado y el borrico debajo del alguacil, y, mudando
-lugares, empezó a recibir los pencazos el que acompañaba al que los
-recibía, y el que los recibía, a acompañar al que le acompañaba[181].
-
-III. Atravesaban por otra calle unos chirriones[182] de basura,
-y, llegando enfrente de una botica, los cogió la _hora_, y empezó
-a rebosar la basura y salirse de los chirriones y entrarse en la
-botica, de donde saltaban los botes y redomas, zampándose[183] en los
-chirriones con un ruido y admiración increíble. Y como se encontraban
-al salir y al entrar los botes y la basura, se notó que la basura, muy
-melindrosa, decía a los botes:
-
---Háganse allá.
-
-Los basureros andaban con escobas y palas traspalando en los chirriones
-mujeres afeitadas y gangosos y teñidos, sin poder nadie remediarlo[184].
-
-IV. Había hecho un bellaco una casa de grande ostentación con resabios
-de palacio y portada sobreescrita de grandes genealogías de piedra. Su
-dueño era un ladrón que, por debajo de[185] su oficio, había robado el
-caudal con que la había hecho. Estaba dentro y tenía cédula a la puerta
-para alquilar tres cuartos. Cogióle la _hora_. ¡Oh, inmenso Dios,
-quién podrá referir tal portento! Pues, piedra por piedra y ladrillo
-por ladrillo, se empezó a deshacer, y las tejas, unas se iban a unos
-tejados y otras a otros. Veíanse vigas, puertas y ventanas entrar
-por diferentes casas, con espanto de los dueños, que la restitución
-tuvieron a terremoto y a fin del mundo. Iban las rejas y las
-celosías[186] buscando sus dueños de calle en calle. Las armas de la
-portada partieron, como rayos, a restituirse a la montaña, a una casa
-de solar, a quien este maldito había achacado su pícaro nacimiento.
-Quedó desnudo de paredes y en cueros de edificio, y sólo en una esquina
-quedó la cédula de alquiler que tenía puesta, tan mudada por la fuerza
-de la _hora_, que, donde decía: “Quien quisiere alquilar esta casa
-vacía, entre: que dentro vive su dueño”, se leía: “Quien quisiere
-alquilar este ladrón, que está vacío de su casa, entre sin llamar,
-pues la casa no lo estorba”.
-
-V. Vivía enfrente déste un mohatrero, que prestaba sobre prendas, y
-viendo afufarse[187] la casa de su vecino, quiso prevenirse, diciendo:
-
---¿Las casas se mudan de los dueños? ¡Mala invención!
-
-Y por presto que quiso ponerse en salvo, cogido de la _hora_, un
-escritorio, y una colgadura y un bufete de plata, que tenía cautivos
-de intereses argeles[188], con tanta violencia se desclavaron de las
-paredes y se desasieron, que, al irse a salir por la ventana un tapiz,
-le cogió en el camino y, revolviéndosele al cuerpo, amortajado en
-figurones, le arrancó y llevó en el aire más de cien pasos, donde,
-desliado, cayó en un tejado, no sin crujido del costillaje; desde
-donde, con desesperación, vió pasar cuanto tenía en busca de sus
-dueños, y detrás de todo, una ejecutoria, sobre la cual, por dos meses,
-había prestado a su dueño doscientos reales, con ribete de cincuenta
-más. Ésta ¡oh extraña maravilla!, al pasar, le dijo:
-
---Morato, arráez[189] de prendas: si mi amo por mí no puede ser preso
-por deudas, ¿qué razón hay para que tú por deudas me tengas presa[190]?
-
-Y diciendo esto, se zampó en un bodegón, donde el hidalgo estaba
-disimulando ganas de comer, con el estómago de rebozo, acechando unas
-tajadas que so el poder de otras muelas rechinaban.
-
-VI. Un hablador plenario, que de lo que le sobra de palabras a dos
-leguas pueden moler otros diez habladores, estaba anegando en prosa su
-barrio, desatada la taravilla en diluvios de conversación. Cogióle la
-_hora_ y quedó tartamudo y tan zancajoso de pronunciación, que a cada
-letra que pronunciaba, se ahorcaba en pujos de _be a ba_, y como el
-pobre padecía, paró la lluvia. Con la retención empezó a rebosar charla
-por los ojos y por los oídos.
-
-VII. Estaban unos senadores votando un pleito. Uno dellos, de puro
-maldito, estaba pensando cómo podría condenar a entrambas partes. Otro
-incapaz, que no entendía la justicia de ninguno de los dos litigantes,
-estaba determinando su voto por aquellos dos textos de los idiotas:
-“Dios se la depare buena” y “dé donde diere”. Otro caduco, que se
-había dormido en la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en
-alegar sueño[191], estaba trazando a cuál de sus compañeros seguiría
-sentenciando a trochimoche. Otro, que era docto y virtuoso juez, estaba
-como vendido al lado de otro, que estaba como comprado, senador brujo
-untado[192]. Éste alegó leyes torcidas[193], que pudieran arder en un
-candil, trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado. Y habiendo
-hecho sentencia, al pronunciarla, los cogió la _hora_ y, en lugar de
-decir: “Fallamos que debemos condenar y condenamos”, dijeron:
-
-“Fallamos que debemos condenarnos y nos condenamos”.
-
---Ése sea tu nombre[194]--dijo una voz.
-
-Y, al instante, se les volvieron las togas pellejos de culebras, y,
-arremetiendo los unos a los otros, se trataban de monederos falsos de
-la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las barbas de los unos
-se vían en las manos de los otros, quedando las caras lampiñas y las
-uñas barbadas, en señal de que juzgaban con ellas[195], por lo cual les
-competía la zalea jurisconsulto.
-
-VIII. Un casamentero estaba emponzoñando el juicio de un buen hombre,
-que, no sabiendo qué se hacer de su sosiego, hacienda y quietud,
-trataba de casarse. Proponíale una picarona, y guisábala con prosa
-eficaz, diciéndole:
-
---Señor, _de nobleza_ no digo nada, porque, gloria a Dios, a vuesa
-merced le sobra para prestar. _Hacienda_, vuesa merced no la ha
-menester. _Hermosura_, en las mujeres propias antes se debe huir, por
-peligro. _Entendimiento_, vuesa merced la ha de gobernar, y no la
-quiere para letrado. _Condición_, no la tiene. Los _años_ _que tiene_,
-son pocos, y decía entre sí: “por vivir”. Lo demás es a pedir de
-boca[196].
-
-El pobre hombre estaba furioso, diciendo:
-
---Demonio, ¿qué será lo demás, si ni es noble, ni rica, ni hermosa ni
-discreta? Lo que tiene sólo es lo que no tiene, que es condición.
-
-En esto, los cogió la _hora_, cuando el maldito casamentero, sastre
-de bodas, que hurta, y miente, y engaña, y remienda y añade, se halló
-desposado con la fantasma que pretendía pegar al otro, y hundiéndose
-a voces sobre: “¿Quién sois vos, qué trujistes vos? No merecéis
-descalzarme”, se fueron comiendo a bocados.
-
-IX. Estaba un poeta en un corrillo, leyendo una canción cultísima, tan
-atestada de latines y tapida[197] de jerigonzas, tan zabucada[198] de
-cláusulas, tan cortada de paréntesis, que el auditorio[199] pudiera
-comulgar de puro en ayunas que estaba. Cogióle la _hora_ en la cuarta
-estancia, y a la oscuridad de la obra, que era tanta que no se vía la
-mano, acudieron lechuzas y murciélagos[200], y los oyentes, encendiendo
-lanternas y candelillas, oían de ronda a la musa, a quien llaman
-
- la enemiga del día,
- que el negro manto descoge.
-
-Llegóse uno tanto con un cabo de vela al poeta, noche de invierno,
-de las que llaman boca de lobo[201], que se encendió el papel por en
-medio. Dábase el autor a los diablos, de ver quemada su obra, cuando el
-que la pegó fuego le dijo:
-
---Estos versos no pueden ser claros y tener luz si no los queman: más
-resplandecen luminaria que canción[202].
-
-X. Salía de su casa una buscona[203] piramidal[204][205], habiendo
-hecho sudar la gota tan gorda[206] a su portada, dando paso a un
-inmenso contorno de faldas, y tan abultadas, que pudiera ir por debajo
-rellena de ganapanes, como la tarasca. Arrempujaba con el ruedo las
-dos aceras de una plazuela[207]. Cogióla la _hora_, y, volviéndose
-del revés las faldas del guardainfante y arboladas, la sorbieron en
-campana vuelta del revés, con faciones de tolva, y descubrióse que,
-para abultar de caderas, entre diferentes legajos de arrapiezos que
-traía, iba un repostero plegado y la barriga en figura de taberna, y al
-un lado, un medio tapiz. Y lo más notable fué que se vía un Holofernes
-degollado, porque la colgadura debía de ser de aquella historia.
-Hundíase la calle a silbos y gritos. Ella aullaba, y, como estaba
-sumida en dos estados de carcavueso[208], que formaban los espartos del
-ruedo, que se había erizado, oíanse las voces como de lo profundo de
-una sima, donde yacía con pinta de[209] carantamaula[210]. Ahogárase
-en la caterva que concurrió, si no sucediera que, viniendo por la calle
-rebosando narcisos uno con pantorrillas postizas y tres dientes, y
-dos teñidos y tres calvos con sus cabelleras, los cogió la _hora_ de
-pies a cabeza, y el de las pantorrillas empezó a desangrarse de lana,
-y sintiendo mal acostadas, por falta de los colchones, las canillas,
-y queriendo decir: “¿Quién me despierna?”, se le desempedró la boca
-al primer bullicio de la lengua. Los teñidos quedaron con requesones
-por barbas, y no se conocían unos a otros. A los calvos se les huyeron
-las cabelleras con los sombreros en grupa[211], y quedaron melones con
-bigotes, con una cortesía de _memento homo_.
-
-XI. Era muy favorecido de un señor un criado suyo. Éste le engañaba
-hasta el sueño, y a éste, un criado que tenía, y a este criado, un
-mozo suyo, y a este mozo, un amigo, y a este amigo, su amiga, y a
-ésta, el diablo. Pues cógelos la _hora_, y el diablo, que estaba al
-parecer, tan lejos[212] del señor, revístese en[213] la puta; la puta,
-en su amigo; el amigo, en el mozo; el mozo, en el criado; el criado,
-en el amo; el amo, en el señor. Y como el demonio llegó a él destilado
-por puta y rufián, y mozo de mozo de criado de señor, endemoniado por
-pasadizo y hecho un infierno, embistió con su siervo; éste, con su
-criado; el criado, con su mozo; el mozo, con su amigo; el amigo, con su
-amiga; ésta, con todos, y chocando los arcaduces del diablo unos con
-otros, se hicieron pedazos, se deshizo la sarta de embustes, y Satanás,
-que enflautado[214] en la cotorrera, se paseaba sin ser sentido,
-rezumándose de mano en mano, los cobró a todos de contado[215].
-
-XII. Estábase afeitando una mujer casada[216] y rica. Cubría con
-hopalandas[217] de solimán unas arrugas jaspeadas de pecas.
-Jalbegaba[218], como puerta de alojería[219], lo rancio de la tez.
-Estábase guisando las cejas con humo, como chorizos. Acompañaba
-lo mortecino de sus labios con munición de lanternas a poder de
-cerillas[220]. Iluminábase de vergüenza postiza con dedadas de
-salserilla de color. Asistíala como asesor de cachivaches una
-dueña, calavera confitada en untos[221]. Estaba de rodillas sobre
-sus chapines[222], con un moñazo imperial en las dos manos, y a
-su lado una doncellita, platicanta de botes, con unas costillas de
-borrenas[223], para que su ama lanaplenase[224] las concavidades que le
-resultaban de un par de jibas que la trompicaban el talle. Estándose,
-pues, la tal señora dando pesadumbre y asco a su espejo, cogida de la
-_hora_, se confundió en manotadas, y, dándose con el solimán en los
-cabellos, y con el humo en los dientes, y con la cerilla en las cejas,
-y con la color en todas las mejillas, y encajándose[225] el moño en
-las quijadas, y atacándose las borrenas al revés, quedó cana y cisco
-y Antón Pintado y Antón Colorado[226], y barbada de rizos, y hecha
-abrojo, con cuatro corcovas, vuelta visión[227] y cochino de San Antón.
-La dueña, entendiendo que se había vuelto loca, echó a correr con los
-andularios[228] de _requiem_ en las manos[229]. La muchacha se desmayó,
-como si viera al diablo. Ella salió tras la dueña, hecha un infierno,
-chorreando pantasmas[230]. Al ruido salió el marido, y viéndola, creyó
-que eran espíritus que se le habían revestido[231], y partió de carrera
-a llamar quien la conjurase.
-
-XIII. Un gran señor fué a visitar la cárcel de su Corte, porque le
-dijeron servía de heredad y bolsa a los que la tenían a cargo, que de
-los delitos hacían mercancía y de los delincuentes tienda, trocando los
-ladrones en oro y los homicidas en buena moneda. Mandó que sacasen a
-visita los encarcelados, y halló que los habían preso por los delitos
-que habían cometido y que los tenían presos por los que su codicia
-cometía con ellos. Supo que a los unos contaban lo que habían hurtado y
-podido hurtar, y a otros, lo que tenían y podían tener, y que duraba la
-causa todo el tiempo que duraba el caudal, y que, precisamente el día
-del postrero maravedí era el día del castigo, y que los prendían por
-el mal que habían hecho, y los justiciaban porque ya no tenían[232].
-Saliéronse a visitar dos, que habían de ahorcar otro día. Al uno,
-porque le había perdonado la parte, le tenían como libre; al otro, por
-hurtos ahorcaban, habiendo tres años que estaba preso, en los cuales le
-habían comido los hurtos y su hacienda y la de su padre y su mujer, en
-quien tenía dos hijos. Cogió la _hora_ al gran señor en esta visita, y,
-demudado de color, dijo:
-
---A este que libráis porque perdonó la parte, ahorcaréis mañana.
-Porque, si esto se hace, es instituír mercado público de vidas y
-hacer que por el dinero del concierto con que se compra el perdón
-sea mercancía la vida del marido para la mujer, y la del hijo para
-el padre, y la del padre para el hijo, y, en puniéndose los perdones
-de muertes en venta, las vidas de todos están en almoneda pública, y
-el dinero inhibe en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil de
-persuadir a las partes que les serán más útil mil escudos o quinientos
-que un ahorcado. Dos partes hay en todas las culpas públicas: la
-ofendida y la justicia. Y es tan conveniente que ésta castigue lo que
-le pertenece como que aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que
-después de tres años de prisión queréis ahorcar, echaréis a galeras.
-Porque, como tres años ha estuviera justamente ahorcado, hoy será
-injusticia muy cruel, pues será ahorcar con el que pecó a su padre,
-a sus hijos y a su mujer, que son inocentes, a quien habéis vosotros
-comido y hurtado con la dilación las haciendas.
-
-Acuérdome del cuento del que, enfadado de que los ratones le roían
-papelillos y mendrugos de pan, y cortezas de queso y los zapatos
-viejos, trujo gatos que le cazasen los ratones; y viendo que los gatos
-se comían los ratones y juntamente un día le sacaban la carne de la
-olla, otro se la desensartaban del asador, que ya le cogían una paloma,
-ya una pierna de carnero, mató los gatos y dijo: “Vuelvan los ratones”.
-Aplicad vosotros este chiste, pues como gatazos, en lugar de limpiar la
-república, cazáis y corréis los ladrones[233] ratoncillos, que cortan
-una bolsa, agarran un pañizuelo, quitan una capa y corren un sombrero,
-y juntamente os engullís el reino, robáis las haciendas y asoláis las
-familias. Infames, ratones quiero, y no gatos.
-
-Diciendo esto, mandó soltar todos los presos y prender todos los
-ministros de la cárcel. Armóse una herrería[234] y confusión espantosa.
-Trocaban unos con otros quejas y alaridos. Los que tenían los grillos
-y las cadenas se las echaban a los que se las mandaron echar y se las
-echaron.
-
-XIV. Iban diferentes mujeres por la calle, las unas a pie. Y aunque
-algunas dellas se tomaban ya de los años[235], iban gorjeándose[236]
-de andadura y desviviéndose de ponleví y enaguas[237]. Otras iban
-embolsadas en coches, desantañándose[238] de navidades con melindres
-y manoteado de cortinas. Otras[239], tocadas de gorgoritas[240] y
-vestidas de _noli me tangere_[241], iban en figura de camarines, en una
-alhacena de cristal, con resabios de hornos de vidrio, romanadas[242]
-por dos moros, o, cuando mejor, por dos pícaros. Llevan las tales
-transparentes los ojos, en muy estrecha vecindad con las nalgas
-del mozo delantero, y las narices molestadas del zumo de sus pies,
-que, como no pasa por escarpines[243], se perfuma de Fregenal[244].
-Unas y otras iban reciennaciéndose[245], arrulladas de galas y con
-niña postiza[246], callando la vieja, como la caca, pasando a la
-arismética[247] de los ojos los ataúdes por las cunas. Cogiólas la
-_hora_, y, topándolas Estoflerino y Magino y Origano y Argolo[248], con
-sus efemérides desenvainadas, embistieron con ellas a ponerlas a todas
-las fechas de sus vidas, con día, mes y año, hora, minutos y segundos.
-Decían con voces descompuestas:
-
---Demonios, reconocé vuestra fecha, como vuestra sentencia. Cuarenta y
-dos años tienes, dos meses, cinco días, seis horas, nueve minutos y
-veinte segundos.
-
-¡Oh, inmenso Dios, quién podrá decir el desaforado zurrido[249] que se
-levantó! No se oía otra cosa que “mentises; no hay tal; no he cumplido
-quince; ¡Jesús! ¿Quién tal dice? Aún no he entrado en diez y ocho; en
-trece estoy; ayer nací; no tengo ningún año; miente el tiempo”.
-
-Y una, a quien Origano estaba sobrescribiendo como escritura: “Fué
-fecha y otorgada esta mujer el año de 1578[250]”, viendo ella que se le
-averiguaban sesenta y siete años[251], entigrecida y enserpentada, dijo:
-
---Yo no he nacido, legalizador de la muerte; aún no me han salido los
-dientes.
-
---Antigualla, mamotreto de siglos, no salen sobre raigones[252]; tente
-a la fecha.
-
---No conozco fecha.
-
-Y arremetiendo el uno al otro, se confundió todo en una resistencia
-espantosa.
-
-XV. Estaba un potentado, después de comer, arrullando su
-desvanecimiento con lisonjas arpadas en los picos de sus criados[253].
-Oíase el rugir de las tripas galopines[254], que en la cocina de su
-barriga no se podían averiguar con la carnicería que había devorado.
-Estaba espumando en salivas, por la boca, los hervores de las azumbres,
-todo el _coramvobis_[255] iluminado de panarras, con arreboles de
-brindis. A cada disparate y necedad que decía, se desatinaban en los
-encarecimientos y alabanzas los circunstantes. Unos decían: “¡Admirable
-discurso!” Otros: “No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas
-palabras!” Y un lisonjero, que procuraba pujar[256] a los otros la
-adulación, mintiendo de puntillas, dijo:
-
---Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración y la dotrina.
-
-El tal señor, encantusado[257] y dando dos ronquidos, parleros del
-ahito, con promesas de vómito, derramó con zollipo[258] estas palabras:
-
---Afligido me tiene la pérdida de las dos naves mías.
-
-En oyéndolo, se afilaron los lisonjeros de embeleco[259], y,
-revistiéndoseles la mesma mentira, dijeron unos que “antes la pérdida
-le había sido de autoridad y a pedir de boca, y que por útil debiera
-haber deseádola, pues le ocasionaba causa justa para romper con los
-amigos y vecinos que le habían robado, y que por dos les tomaría
-ducientos, y que esto él se obligaba a disponerlo”[260]. Salpicó el
-detestable adulador este enredo de ejemplos.
-
-Otros dijeron “había sido la pérdida glorioso suceso y lleno de
-majestad, porque aquél era gran príncipe, que tenía más que perder,
-y que en eso se conocía su grandeza, y no en gañar[261] y adquirir,
-que es mendiguez propia de piratas y ladrones”. Y añadió que “aquesta
-pérdida había de ser su remedio”. Y luego empezó a granizarle de
-aforismos y autores, ensartando a Tácito y a Salustio, a Polibio y
-Tucídides, embutiendo las grandes pérdidas de los romanos y griegos
-y otra gran cáfila de dislates. Y como el glotonazo no buscaba sino
-disculpas de su flojedad, alegró la pérdida con el engaño. No hiciera
-más el diablo.
-
-En esto, a persuasión de las crudezas, por el mal despacho de la
-digestión, disparó un regüeldo. No le hubieron oído, cuando los
-malvados lisonjeros, hincando con suma veneración la rodilla, por
-hacerle creer había estornudado[262], dijeron: “Dios le ayude[263]”.
-Pues cógele la _hora_, y, revestido de furias infernales, aullando,
-dijo:
-
---Infames, pues me queréis hacer encreyentes[264] que es estornudo el
-regüeldo, estando mi boca a los umbrales de mis narices, ¿qué haréis de
-lo que ni veo ni güelo?
-
-Y dándose de manotadas en las orejas y mosqueándose de[265] mentiras,
-arremetió con ellos y los derramó a coces de su palacio, diciendo:
-
---Príncipes, si me cogen acatarrado[266], me destruyen. Por un sentido
-que me dejaron libre se perdieron: no hay cosa como oler.
-
-XVI. Los codiciosos, escarmentados, se apartaron de los tramposos, y
-los tramposos, por no pagar de balde el embuste, se embistieron unos
-a otros, disimulándose en las palabras y dándose un baño exterior de
-simplicidad. Decíanse el un embustero al otro:
-
---Señor mío, escarmentado de tratar con tramposos, que me tienen
-destruido, vengo a que, pues sabéis mi puntualidad, me prestéis tres
-mil reales en vellón, de que os daré letra acetada a dos meses, que se
-pagará en plata, en persona tan abonada, que es como tenerlos en la
-bolsa, y que no es menester más de llegar y contar.
-
-Y era éste en quien daba la letra la misma trampa. Mas el tramposo, que
-oía al otro tramposo que le abonaba al tercer tramposo, disimulando el
-conocerlos, y adargándose del trampantojo, con lamentación ponderada le
-dijo que él andaba a buscar cuatro mil reales sobre prenda que valía
-ocho, y que a ese efecto había salido de su casa. Andaban chocando[267]
-los unos con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas del oro, y
-letras falsas acetadas, y con fiadores falidos y escrituras falsas, y
-hipotecas ajenas, y plata que habían pedido prestada para un banquete,
-y migajas de[268] pies de tazas de vidrio, y claveques[269] con
-apellido de diamantes. Era admirable la prosa que gastaban. Uno decía:
-
---Yo profeso verdad, y se ha de hallar en mí, si se perdiere. No
-profeso sino pan por pan y vino por vino[270]. Antes moriré de hambre,
-pegada la boca a la pared[271], que hacer ruindad. No quiero sino
-crédito. No hay tal como poder traer la cara descubierta[272]. Esto me
-enseñaron mis padres.
-
-Respondía el otro tramposo:
-
---No hay cosa como la puntualidad. Sí por sí y no por no[273]. Por
-malos medios no quiero hacienda. Toda mi vida he tenido esta condición.
-No quiero tener que restituir; lo que importa es el alma. No haría una
-trampa por los haberes del mundo. Más quiero mi conciencia que cuanto
-tiene la tierra.
-
-En esto estaban las ratoneras vivas, arrebozando de cláusulas
-justificadas las intenciones cardas[274], cuando los cogió de medio
-a medio la _hora_, y, creyéndose los unos tramposos a los otros, se
-destruyeron. El de la cadena de alquimia la daba por la letra falsa,
-y el de los diamantes claveques tomaba por ellos la plata prestada.
-Los tres partieron al contraste[275]. El otro a verificar la letra
-y asegurarla y perder la mitad, porque se la pagasen antes que se
-averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó volando a la casa del
-hombre en cuyo nombre estaba acetada, el cual le dijo que aquella letra
-no era suya ni conocía tal hombre, y envióle noramala[276]. Él se
-salió, letra entre piernas[277], diciendo:
-
---¡Oh, ladrón! ¡Cuál me la habrías pegado[278] si la cadena no fuera de
-trozos de jeringa!
-
-El de los claveques decía, estando vendiendo la plata a un platero sin
-hechura y por menos[279] del peso:
-
---¡Bien se la pegué con mendrugos de vidrio!
-
-En esto llegó el dueño, y conociendo su plata, que andaba dando
-cosetadas[280] en el peso, llamó a un alguacil y hizo prender al
-tramposo por ladrón. Empelazgáronse[281]. Al ruido salió el de los
-diamantes falsos dando gritos. El que vendía la plata, dijo:
-
---Ese infame me la vendió.
-
-El otro decía:
-
---Miente; que ése me la ha hurtado.
-
-El platero decía:
-
---Ese maulero[282] me traía chinas por diamantes.
-
-El dueño de la plata requería que los prendiesen a entrambos. El
-escribano decía que a todos tres hasta que se averiguase. El alguacil,
-poniéndose la vara en la boca y asiendo a los dos tramposos con las
-dos manos, y el escribano de la capa al dueño de la plata, después
-de haberse desgarrado las jetas unos a otros, con gran séquito de
-pícaros[283] fueron entregados en la cárcel al guardajoyas del
-verdugo[284].
-
-XVII. En Dinamarca había un señor de una isla poblada con cinco
-lugares. Estaba muy pobre, más por la ansia de ser más rico que por lo
-que le faltaba. Castigó el cielo a los vecinos y naturales desta isla
-con inclinación casi universal a ser arbitristas. En este nombre hay
-mucha diferencia en los manuscritos: en unos se lee _arbitristes_; en
-otros, _arbatristes_, y en los más, _armachismes_. Cada uno enmiende
-la lección como mejor le pareciere a sus acontecimientos. Por esta
-causa, esta tierra era habitada de tantas plagas como personas. Todos
-los circunvecinos se guardaban de las gentes desta isla como de pestes
-andantes, pues de sólo el contagio del aire que pasado por ella los
-tocaba, se les consumían los caudales, se les secaban las haciendas,
-se les desacreditaba el dinero y se les asuraba[285] la negociación.
-Era tan inmensa la arbitrería que producía aquella tierra, que los
-niños, en naciendo, decían _arbitrio_ por decir _taita_[286]. Era una
-población de laberintos, porque, las mujeres con sus maridos, los
-padres con los hijos, los hijos con los padres y los vecinos unos con
-otros, andaban a daca mis arbitrios y toma los tuyos[287], y todos se
-tomaban del arbitrio como del vino.
-
-Pues este buen señor, en las partes de allende, convencido de la
-cudicia, que es uno de los peores demonios que esgrimen cizaña en el
-mundo, mandó tocar a arbitrios. Juntáronse legiones de arbitrianos en
-el teatro del palacio[288], empapeladas las pretinas y asaeteadas de
-legajos de discursos las aberturas de los sayos. Díjoles su necesidad,
-pidióles el remedio. Todos a un tiempo echando mano a sus discursos, y
-con cuadernos en ristre, embistieron en _turba multa_, y, ahogándose
-unos en otros por cuál llegaría antes, nevaron[289] cuatro bufetes de
-cartapeles[290]. Sosegó el runrún que tenían, y empezó a leer el primer
-arbitrio. Decía así:
-
-“Arbitrio para tener inmensa cantidad de oro y plata sin pedirla ni
-tomarla a nadie”.
-
---Durillo se me hace--dijo el señor--. Segundo:
-
-“Para tener inmensas riquezas en un día, quitando a todos cuanto tienen
-y enriqueciéndolos con quitárselo”.
-
---La primera parte de quitar a todos, me agrada; la segunda, de
-enriquecerlos quitándoselo, tengo por dudosa; mas allá se avengan.
-Tercero:
-
-“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para tener gran suma de
-millones, en que los que los han de pagar no lo han de sentir; antes
-han de creer que se los dan”.
-
---Me place, dejando esta persuasión por cuenta del arbitrista--dijo el
-señor--. Cuarto arbitrio:
-
-“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin añadir nada ni alterar cosa
-alguna, y sin queja de nadie”.
-
---Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero. Quinto:
-
-“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de tomar y quitar y pedir a
-todos y todos se darán a los diablos”.
-
---Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura lo platicable.
-
-Animado con la aprobación, el autor dijo:
-
---Y añado que los que le cobraren serán consuelo para los que le han de
-padecer[291].
-
---¿Quién fuiste tú, que tal dijiste?
-
-Alza Dios su ira[292] y emborrúllanse en remolinos furiosos los
-arbitristas, chasqueando barbulla[293], llamándole de borracho y perro.
-Decíanle:
-
---Bergante, ¿propusiera Satanás el consuelo en los cobradores, siendo
-ellos la enfermedad de todos los remedios?
-
-Llamábanse de hidearbitristas[294], contradiciéndose los arbitrios
-los unos a los otros, y cada uno sólo aprobaba el suyo. Pues estando
-encendidos en esta brega, entraron de repente muchos criados, dando
-voces, desatinados, que se abrasaba el palacio por tres partes, y
-que el aire era grande. Coge la _hora_ en este susto al señor y
-a los arbitristas. El humo era grande y crecía por instantes. No
-sabía el pobre señor qué hacerse. Los arbitristas le dijeron se
-estuviese quedo, que ellos lo remediarían en un instante. Y saliendo
-del teatro a borbotones, los unos agarraron de cuanto había en
-palacio, y, arrojando por las ventanas los camarines y la recámara,
-hicieron pedazos cuantas cosas tenía de precio. Los otros, con picos,
-derribaron una torre. Otros, diciendo que el fuego en respirando se
-moría, deshicieron gran parte de los tejados, arruinando los techos y
-asolándolo todo. Y ninguno de los arbitristas acudió a matar el fuego
-y todos atendieron a matar la casa y cuanto había en ella[295]. Salió
-el señor, viendo el humo casi aplacado, y halló que los vasallos y
-gente popular y la justicia habían ya apagado el fuego. Y vió que los
-arbitristas daban tras los cimientos y que le habían derribado su casa
-y hecho pedazos cuanto tenía, y, desatinado con la maldad y hecho una
-sierpe, decía:
-
---Infames, vosotros sois el fuego. Todos vuestros arbitrios son desta
-manera. Más quisiera, y me fuera más barato, haberme quemado, que
-haberos creído. Todos vuestros remedios son desta suerte: derribar toda
-una casa, porque no se caiga un rincón. Llamáis defender la hacienda
-echarla en la calle y socorrer el rematar. Dais a comer a los príncipes
-sus pies, y sus manos y sus miembros, y decís que le sustentáis, cuando
-le hacéis que se coma a bocados a sí propio. Si la cabeza se come todo
-su cuerpo, quedará cáncer de sí misma, y no persona. Perros: el fuego
-venía con harta razón a quemarme a mí porque os junté y os consiento.
-Y como me vió en poder de arbitristas, cesó y me dió por quemado.
-El más piadoso arbitrista es el fuego: él se ataja con el agua;
-vosotros crecéis con ella y con todos los elementos y contra todos. El
-Anticristo ha de ser arbitrista. A todos os he de quemar[296] vivos y
-guardar vuestra ceniza para hacer della cernada y colar las manchas de
-todas las repúblicas. Los príncipes pueden ser pobres; mas, en tratando
-con arbitristas para dejar de ser pobres, dejan de ser príncipes.
-
-XVIII. Las alcahuetas y las chillonas estaban juntas en parlamento
-nefando. Hablaban muy bellacamente en ausencia de las bolsas y roían
-al dinero los zancajos[297]. La más antigua de las alcahuetas, mal
-asistida de dientes y mamona de pronunciación, tableteando[298] con las
-encías, dijo:
-
---El mundo está para dar un estallido. Mirad qué gentil dádiva. El
-tiempo hace hambre. Todo está en un tris[299]. Las ferias y los
-aguinaldos días ha que pudren. Las albricias contadlas con los muertos.
-El dinero está tan trocado, que no se conoce: con los premios[300]
-se ha desvanecido, como ruin en honra. Un real de a ocho se enseña a
-dos cuartos como un elefante. De los doblones se dice lo que de los
-Infantes de Aragón:
-
- ¿Qué se hicieron?[301]
-
-_Yo daré_ hace los papeles de _toma_. Ítem: _fíe vuesa merced de
-mi palabra_, es mataperros[302]; _libranza_, es gozque mortecino.
-Mancebito de piernas con guedejas y sienes con ligas, son ganas de
-comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, lo que conviene es tengamos y
-tengamos, y encomendaros al contante y al antemano[303]. Yo administro
-unos hombres a medio podrir, entre vivos y muertos[304], que traen
-bienaliñada pantasma[305] y tratan de que los herede su apetito, y
-pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua. Niñas, la codicia
-quita el asco. Cerrad los ojos y tapad las narices, como quien toma
-purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina. Haced cuenta que
-quemáis franjas viejas para sacarlas el oro, o que chupáis huesos para
-sacar la médula. Yo tengo para cada una de vosotras media docena de
-carroños, amantes pasas, arrugados, que gargajean mejicanos[306]. Yo no
-quiero tercera parte; con un porte moderado[307] que se me pague estoy
-contenta, para conservar esta negra honra, de que me he preciado toda
-mi vida[308].
-
-Acabó de mamullar[309] estas razones, y, juntando la nariz con la
-barbilla, a manera de garra, las hizo un gesto de la impresión del
-grifo. Una de las pidonas y tomascas[310], arrebatiña en naguas, moño
-rapante, la respondió:
-
---Agüela, endilgadora de refocilos, engarzadora de cuerpos,
-eslabonadora de gentes, enflautadora de personas, tejedora de
-caras[311], has de advertir que somos muy mozas para vendernos a la pu
-barbada[312] y a los cazasiglos[313]. Gasta esa munición en dueñas, que
-son mayas[314] de los difuntos y mariposas[315] del _aquí yace_. Tía,
-la sangre que bulle, más quiere tararira[316] que dineros y gusto que
-dádivas. Toma otro oficio; que los coches se han alzado a mayores con
-la coroza, y espero verlos tirar pepinazos por alcahuetes.
-
-No hubo la buscona acabado estas palabras, cuando a todas las cogió la
-_hora_, y, entrando una bocanada de acreedores, embistieron con ellas.
-Uno, por el alquiler de la casa las embargaba los trastos y la cama;
-otro, porque eran suyos, desde las almohadas a la guitarra, las asía
-de los vestidos por los alquileres y asía de todo. Y de palabra en
-palabra, el uno al otro se empujaron las caras con los puños cerrados.
-Hundía la vecindad a gritos un ropero por unos guardainfantes. Las
-mancebitas de la sonsaca[317] formaban una capilla de chillidos,
-diciendo que qué término era aquél y que para ésta y para aquélla,
-y como creo en Dios, y bonitas somos nosotras, y lo del negro, a
-quien apelan las venganzas de las andorras[318]. La maldita vieja se
-santiguaba a manotadas, y no cesaba de clamar: “¡Jesús y en Jesús!”
-cuando[319] a la tabaola[320] entró el amigo de la una de las busconas,
-y, sacando la espada, sin prólogo de razonamiento, embistió con los
-cobradores, llamándolos pícaros y ladrones. Sacaron las espadas y,
-tirándose unos a otros, hicieron pedazos cuanto había en la casa.
-Las busconas, a las ventanas, desgañitándose, pregonaban el _que se
-matan_ y _¿no hay justicia?_ Al ruido subió un alguacil con todos sus
-arrabales, con el _favor al Rey, ténganse a la justicia_[321].
-
-Emburujáronse[322] todos en la escalera; salieron a la calle, unos
-heridos y otros desgarrados. El rufián, abierta la media cabeza y la
-otra media, a lo que sospecho, no bien cerrada, sin capa y sombrero,
-se fué a una iglesia. El alguacil entró en la casa, y, en viendo a la
-buena vieja, embistió con ella, diciendo:
-
---¿Aquí estás, bellaca, después de desterrada tres veces? Tú tienes la
-culpa de todo.
-
-Y asiéndola y a las demás todas, y embargando lo que hallaron, las
-llevaron en racimo a la cárcel, desnudas y remesadas, acompañadas del
-_vayan las pícaras_, pronunciado por toda la vecindad.
-
-XIX. Un letrado bien frondoso de mejillas, de aquéllos que, con barba
-negra y bigotes de buces[323], traen la boca con sotana y manteo,
-estaba en una pieza atestada de cuerpos tan sin alma como el suyo.
-Revolvía menos los autores que las partes. Tan preciado de rica
-librería, siendo idiota, que se puede decir que en los libros no
-sabe lo que se tiene. Había adquirido fama por lo sonoro de la voz,
-lo eficaz de los gestos, la inmensa corriente de las palabras en que
-anegaba a los otros abogados. No cabían en su estudio los litigantes de
-pies, cada uno en su proceso como en su palo, en aquel peralvillo[324]
-de las bolsas. Él salpicaba de leyes a todos. No se le oía otra cosa
-sino:
-
---Ya estoy al cabo; bien visto lo tengo; su justicia de vuesa merced
-no es dubitable; ley hay en propios términos; no es tan claro el día;
-éste no es pleito, es caso juzgado; todo el derecho habla en nuestro
-favor; no tiene muchos lances; buenos jueces tenemos; no alega el
-contrario cosa de provecho; lo actuado está lleno de nulidades; es
-fuerza que se revoque la sentencia dada; déjese vuesa merced gobernar.
-
-Y con esto, a unos ordenaba peticiones; a otros, querellas; a otros,
-interrogatorios; a otros, protestas; a otros, súplicas, y a otros,
-requerimientos. Andaban al retortero los Bártulos, los Baldos, los
-Abades, los Surdos, los Farinacios, los Tuscos, los Cujacios, los
-Fabros, los Ancharanos, el señor presidente Covarrubias, Chasaneo,
-Oldrado, Mascardo, y tras la ley del reino, Montalvo y Gregorio López,
-y otros inumerables[325], burrajeados[326] de párrafos, con sus dos
-corcovas de la _ce_ abreviatura, y de la _efe_[327] preñada con grande
-prole de números, y su _ibi_ a las ancas. La nota de la petición pedía
-dineros; el platicante, la pitanza[328] de escribirla; el procurador,
-la de presentarla; el escribano de la cámara[329], la de su oficio; el
-relator, la de su relación. En estos dacas, los cogió la _hora_, cuando
-los pleiteantes dijeron a una voz:
-
---Señor licenciado: en los pleitos, lo más barato es _la parte
-contraria_, porque ella pide lo que pretende que la den, y lo pide a
-su costa, y vuesa merced, por la defensa, pide y cobra a la nuestra;
-el procurador, lo que le dan; el escribano y el relator, lo que le
-pagan. El contrario aguarda la sentencia de vista y revista, y vuesa
-merced y sus secuaces sentencian para sí sin apelación. En el pleito
-podrá ser que nos condenen o nos absuelvan, y en seguirle no podemos
-dejar de ser condenados cinco veces cada día. Al cabo, nosotros
-podemos tener justicia; mas no dinero. Todos esos autores, textos y
-decisiones y consejos no harán que no sea abominable necedad gastar lo
-que tengo por alcanzar lo que otro tiene y puede ser que no alcance.
-Más queremos una _parte contraria_ que cinco. Cuando nosotros ganemos
-el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros. Los letrados defienden
-a los litigantes en los pleitos como los pilotos en las borrascas los
-navíos, sacándoles cuanto tienen en el cuerpo, para que, si Dios fuere
-servido, lleguen vacíos y despojados a la orilla. Señor mío: el mejor
-jurisconsulto es la concordia, que nos da lo que vuesa merced nos
-quita. Todos, corriendo, nos vamos a concertar con nuestros contrarios.
-A vuesa merced le vacan las rentas[330] y tributos que tiene situados
-sobre nuestra terquedad y porfía. Y cuando por la conveniencia perdamos
-cuanto pretendemos, ganamos cuanto vuesa merced pierde. Vuesa merced
-ponga cédula de alquiler en sus textos; que buenos pareceres los dan
-con más comodidad las cantoneras. Y pues ha vivido de revolver caldos,
-acomódese a cocinero y profese de cucharón.
-
-XX. Los taberneros, de quien, cuando más encarecen el vino, no se puede
-decir que lo suben a las nubes[331], antes que bajan las nubes al vino,
-según le llueven[332], gente más pedigüeña del agua que los labradores,
-aguadores de cuero, que desmienten con el piezgo los cántaros, estaban
-con un grande auditorio de lacayos, esportilleros y mozos de sillas y
-algunos escuderos, bebiendo de rebozo seis o siete dellos en maridaje
-de mozas gallegas, haciendo sed bailando, para bailar bebiendo. Dábanse
-de rato en rato grandes cimbronazos[333] de vino. Andaba la taza de
-mano en mano, sobre los dos dedos, en figura de gavilán. Uno de ellos,
-que reconoció el pantano mezclado, dijo: “¡Rico vino!” a un picarazo a
-quien brindó. El otro, que, por lo aguanoso, esperaba antes pescar en
-la copa ranas que soplar mosquitos, dijo:
-
---Éste es, verdaderamente, rico vino, y no otros vinos pobretones[334],
-que no llueve Dios sobre cosa suya.
-
-El tabernero, sentido de los remoquetes[335], dijo:
-
---Beban y callen los borrachos.
-
---Beban y naden, ha de decir--replicó un escudero.
-
-Pues cógelos a todos la _hora_, y, amotinados, tirándole las tazas y
-jarros, le decían:
-
---Diluvio de la sed, ¿por qué llamas borrachos a los anegados? ¿Vendes
-por azumbres lo que llueves a cántaros y llamas zorras a los que haces
-patos? Más son menester fieltros y botas de baqueta para beber en tu
-casa que para caminar en invierno, infame falsificador de las viñas.
-
-El tabernero, convencido de Neptuno, diciendo: “¡Agua, Dios, agua!”,
-con el pellejo en brazos, se subió a una ventana y empezó a gritar,
-derramando el vino:
-
---Agua va, que vacío.
-
-Y los que iban por la calle, respondían:
-
---Aguarda, fregona de las uvas.
-
-XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos pretendientes de un mismo
-oficio aguardando al señor que había de proveerle. Cada uno hallaba
-en sí tantos méritos como faltas en todos los demás. Estábanse
-santiguando mentalmente unos de otros. Cada uno decía entre sí que
-eran locos y desvergonzados los otros en pretender lo que merecía él
-sólo. Mirábanse con un odio infernal, tenían los corazones rellenos de
-víboras, preveníanse afrentas y infamias para caluminarse, mostraban
-los semblantes aciagos y las coyunturas azogadas de reverencias
-y sumisiones. A cada movimiento de la puerta se estremecían de
-acatamientos, bamboleándose con alferecía solícita. Tenían ajadas las
-caras con la frecuencia de gestos meritorios, flechados de obediencia,
-con las espaldas en jiba, entre pisarse el ranzal y pelícanos. No
-pasaba paje a quien no llamasen _mi rey_, frunciendo las jetas en
-requiebros. Pasó el secretario con andadura de flecha. Aquí fué ella,
-que, desapareciéndose de estatura y gandujando[336] sus cuerpos en
-cincos de guarismo, le sitiaron de adoración en cuclillas. Él, con
-un “perdonen vuesas mercedes, que voy de prisa”, trotado[337] en la
-pronunciación, se entró con miradura de novia. Pidió el señor la caja.
-Oyóse una voz que dijo:
-
---Venga el servicio.
-
---Yo soy--dijo uno de los pretendientes.
-
-Otro:
-
---Ya entro.
-
-Otro:
-
---Aquí estoy.
-
-Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo. El pobre señor, que supo
-la tabaola que le aguardaba de plegarias, y columbró a los malditos
-pretendientes terciando contra él los memoriales enherbolados[338],
-no sabía qué se hacer de sus orejas. Dábase a los demonios entre sí
-mismo, diciendo que el tener que dar era la cosa mejor del mundo,
-si no hubiera quien lo pretendiera, y que las mercedes, para no ser
-persecución del que las hace, habían de ser recibidas y no solicitadas.
-Los quebrantahuesos[339], que veían se dilataba su despacho, se
-carcomían, considerando que el oficio era uno y ellos muchos.
-Atollábaseles la arismética en decir:
-
---Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les cabe?
-
-Y restaban:
-
---Recibir uno y pagar treinta y dos, no puede ser.
-
-Y todos se hacían el _uno_ y encajaban a los otros en el _no puede
-ser_. El señor decía:
-
---Fuerza es que yo deje uno premiado y treinta y uno quejosos.
-
-Mas, al fin, se determinó, por limpiarse dellos, a que entrasen. Dióse
-un baño de piedra mármol y revistióse en estatua para mesurarse de
-audiencia. Embocáronse en manada y rebaño.
-
-Y viendo empezaban a quererle informar en bulla, les dijo:
-
---El oficio es uno, vosotros muchos: yo deseo dar a uno el oficio y
-dejaros contentos[340].
-
-Estando diciendo esto, los cogió la _hora_, y el señor, haciendo a
-uno[341] la merced, empezó a ensartarlos a todos en futura sucesión de
-futuras sucesiones perdurables, que nunca se acaban[342]. Los pobres
-futurados empezaron[343] a desearse la muerte, invocar garrotillos,
-pleurites, pestes, tabardillos, muertes repentinas, apoplejías,
-disenterías y puñaladas. Y no habiendo un instante que lo dijo, les
-parecía a los futuros sucesores que habían vivido ya sus antecesores
-diez Matusalenes en retahila. Y siendo así que el décimo reculaba en su
-futura en quinientos años venideros, todos acetaron la posmuerte[344]
-de su antecedente; sólo el treinta y uno, que halló hecha bien
-la cuenta, que llegaba su plazo horas con horas con la fin del
-mundo[345], allende del Antecristo, dijo:
-
---Yo vengo a poseer entre las cañitas[346] y el fuego. ¡Bien haré yo mi
-oficio quemado! El día del juicio, ¿quién hará que me paguen mis gajes
-las calaveras? Por mí, viva muchos años el treinta futuro, que, cuando
-a él llegue la tanda, estará el mundo dando arcadas[347].
-
-El señor los dejó sobreviviéndose y trasmatándose unos a otros, y
-se fué podrido de ver que se arrempujaban las edades[348] hacia el
-_saeculum per ignem_[349] y que pretendían emparejar con _saecula
-saeculorum_. El que pescó el oficio estaba atónito viéndose con tan
-larga retahila de herederos. Fuese tomándose el pulso y propuniendo
-de no cenar y guardarse de soles. Los demás se miraban como venenos
-eslabonados, y, anatematizándose las vidas, se iban levantando
-achaques, y añadiéndose años, y amenazándose de ataúdes, y zahiriéndose
-la buena disposición, y enfermando de la salud de sus precedentes y
-dándose a médicos como a perros.
-
-XXII. Unos hombres, que piden prestado, a imitación del día que pasó
-para no volver, discípulos de las arañas en cazar la mosca, se estaban
-en la cama al anochecer, por tener las carnes a letra vista[350].
-Habían gastado entre todos, en oblea, tinta y pluma y papel, ocho
-reales, que habían juntado a escote, y todo lo consumieron en billetes,
-bacinicas[351] de demanda, con nota rematada y cláusulas de extrema
-necesidad, “por ser negocio de honra, en que les iba la vida”; con
-el fiador, de que “se volvería con toda brevedad, que sería echarlos
-una _S_ y un clavo[352]”. Y por si faltaba el dinero, remataban con la
-plegaria, que es las mil y quinientas[353] de la bribia[354], diciendo
-que, si no se hallasen con algún contante, se sirviesen de enviar una
-prenda, que los buscarían sobre ella[355], y se guardaría como los ojos
-de la cara, con su contera[356] de que: “Perdone el atrevimiento”, y
-“que no se avergonzaran a otra persona”. Habían, pues, flechado cien
-papeles déstos, rociando de estafa todo el lugar[357]. Llevábalos un
-compañero panza al trote[358], insigne clamista[359], que, con una
-barba de cola de pescado y una capa larga, pintaba en[360] platicante
-de médico. Quedó el nido de emprestillones[361] haciendo la cuenta de
-cuánto dinero traería, y sobre si serían seiscientos o cuatrocientos
-reales, armaron una zalagarda del diablo[362]. Llegaron a reñir y a
-desmentirse[363] sobre lo que se había de hacer de lo que pillasen.
-Y tanto se enfurecieron, que saltaron de las camas, con tal dieta de
-camisas las partes bajas, que era más fácil darse de azotes que de
-sopapos. Entró en este punto la estafeta de los enredos, con tufo de
-“no hay, no tengo, Dios los provea”. Traía las dos manos descubiertas,
-sin codo manco: señal de desembarazo. Víanse las dos barajas de
-billetes. Quedáronse transidos viendo que su fábrica pintaba en solas
-respuestas de retorno, y con prosa falida de voz[364], dijeron:
-
---¿Qué tenemos?
-
---Que no tienen--respondió el sacatrapos[365]--; entreténganse vustedes
-en leer, ya que no pueden contar.
-
-Empezaron a abrir billetes. El primero decía:
-
-“No he sentido en mi vida cosa tanta como no poder servir a vuesa
-merced con esta niñería”.
-
---Pues socorriérame y lo sintiera más.
-
-El segundo:
-
-“Señor mío: si ayer recibiera su papel de vuesa merced, le pudiera
-servir con mil gustos”.
-
---¡Válgate el diablo por _ayer_, que te andas cada día tras los
-embestidores!
-
-El tercero:
-
-“El tiempo está de manera”...
-
---¡Oh, maldito caballero almanac! ¿Pídente dinero y das pronóstico?
-
-El cuarto:
-
-“No siente vuesa merced tanto su necesidad como yo no poder
-socorrerla”.
-
---¿Quién te lo dijo, demonio? ¿Profeta te haces, miserable? ¿Cuando te
-piden, adivinas?
-
---No hay más que leer--dijeron todos.
-
-Y alzando un zurrido[366] infernal, dijeron:
-
---Ya es de noche: desquitémonos de lo gastado royendo las obleas de
-los sellos, a falta de cena, y juntemos estos billetes con otros dos
-cahices que tenemos, y véndanse a un confitero, que, por lo menos,
-dará por ellos cuatro reales para amortajar especias, y encorozar[367]
-confites, y hacer mantellinas al azúcar de las pellas y calzar los
-bizcochos.
-
---Esto de pedir prestado--decía bostezando el andadero--, diez años ha
-que murió súpito[368]; ya no hay qué prestar sino paciencia. Por no ver
-los gestos y garambainas[369] que hacen con las caras los embestidos,
-puede uno darles lo que les pide, y, hecha la cuenta, se gasta más en
-secretaría y trotes que se cobra. Caballeros de la arrebatiña, no hay
-sino ojo avizor[370].
-
-En esto estaban los pescadores de papel, cuando los cogió la _hora_, y
-dijo el más desembainado de persona:
-
---Mucho se nos hacen de rogar los bienes ajenos, y, si aguardamos a que
-se nos vengan a casa, pereceremos en la calle. No es buena ganzúa la
-oratoria, y la prosa se entra por los oídos y no por las faltriqueras.
-Dar audiencia al que pide cuartos es dar al diablo. Más fácil es tomar
-que pedir. Cuando todos guardan, no hay que aguardar. Lo que conviene
-es hurtar de boga arrancada[371] y con consideración: quiero decir,
-considerando que se ha de hurtar de suerte que haya hurto para el que
-acusa, para el que escribe, para el que prende, para el que procura,
-para el que aboga, para el que solicita, para el que relata y para el
-que juzga, y que sobre algo; porque donde el hurto se acaba, el verdugo
-empieza. Amigos, si nos desterraren es mejor que si nos enterrasen.
-Los pregones, por un oído se entran y por otro se salen. Si nos sacan
-a la vergüenza, es saca que no _escuece_[372], y yo no sé quién tiene
-la vergüenza adonde nos han de sacar. Si nos azotaren, a quien dan
-no escoge, y, por lo menos, oye un hombre alabar sus carnes, y en
-apeándose un jubón[373], cubre otro. En el tormento no tenemos riesgo
-los mentirosos, pues toda su tema es que digan la verdad, y, con
-_hágome sastre_[374], se asegura la persona. Ir a galeras es servir al
-Rey y volverse lampiños[375]: los galeotes son candiles, que sirven
-a falta de velas. Si nos ahorcan, que es el _finibus terrae_, tal
-día hizo un año, y, por lo menos, no hay ahorcado que no honre a sus
-padres, diciendo los ignorantes que los deshonran, pues no se oye otra
-cosa, aunque el ahorcado sea un pícaro, sino que es muy bien nacido y
-hijo de buenos padres. Y aunque no sea sino por morirse uno dejando de
-la agalla[376] a la botica y al médico, no le está mal la enfermedad
-de esparto[377]. Caballeros, no hay sino manos a la obra[378].
-
-No lo hubo dicho, cuando, revolviéndose las sábanas de las camas al
-cuerpo y engulliéndose el candil en el balsopeto[379], se descolgaron
-por una manta a la calle desde una ventana y partieron como rayos a
-sofaldar[380] cofres y retozar[381] pestillos y manosear faltriqueras.
-
-XXIII. La imperial Italia, a quien sólo quedó lo augusto del nombre,
-viendo gastada su Monarquía en pedazos, con que añadieron tan
-diferentes Príncipes sus dominios, y ocupada su jurisdición en remendar
-señoríos, poco antes desarrapados; desengañada de que, si pudo con
-dicha quitar ella sola a todos lo que poseían, había sido fácil
-quitarla a ella todos lo que sola les había quitado; hallándose pobre
-y sumamente ligera, por haber dejado el peso de tantas provincias,
-dió en volatín[382], y, por falta de suelo, andaba en la maroma, con
-admiración de todo el mundo. Fijó los ejes de su cuerda en Roma y en
-Saboya. Eran auditorio y aplauso España del un lado y Francia del otro.
-Estaban cuidadosos estos dos grandes Reyes, aguardando hacia dónde se
-inclinaba en las mudanzas y vueltas que hacía, para si por descuido
-cayese, recogerla cada una[383]. Italia, advertida de la prevención
-del auditorio, para tenerse firme y pasear segura tan estrecha
-senda, tomó por bastón[384] la señoría de Venecia en los brazos, y,
-equilibrando sus movimientos, hacía saltos y vueltas maravillosas,
-unas veces fingiendo caer hacia España, otras hacia Francia; teniendo
-por entretenimiento la ansia con que una y otra extendían los brazos
-a recogerla, y siendo fiesta a todos la burla que, restituyéndose en
-su firmeza, les hacía. Pues estando entretenidos en esto, cógelos
-la _hora_, y el Rey de Francia, desconfiado de su arrebatiña, para
-que diese zaparrazo[385] a su lado, empezó a falsear el asiento
-del eje de la maroma, que estaba afirmado en Saboya. El Monarca de
-España, que lo entendió, le añadía por puntales el Estado de Milán y
-el reino de Nápoles y a Sicilia. Italia, que andaba volando, echó de
-ver que el bastón de Venecia, que, trayéndole en las manos, la servía
-de equilibrio, por otra parte la tenía crucificada, le arrojó, y,
-asiéndose a la maroma con las manos, dijo:
-
---Basta de volatín, que mal podré volar si los que me miran desean que
-caiga y quien me bilanza[386] y contrapesa, me crucifica.
-
-Y con sospecha de los puntales de Saboya, se pasó a los de Roma,
-diciendo:
-
---Pues todos me quieren prender, Iglesia me llamo[387], donde, si
-cayere, habrá quien me absuelva.
-
-El Rey de Francia se fué llegando a Roma con piel de cardenal, por
-no ser conocido; empero el Rey de España, que penetró la maula de
-disfrazar el monsiur en monseñor, haciéndole al pasar cortesía, le
-obligó a que, quitándose el capello, descubriese lo calvino de su
-cabeza[388].
-
-XXIV. El caballo de Nápoles, a quien algunos han hurtado la cebada,
-otros ayudado a comer la paja, algunos le han hecho rocín, otros posta
-azotándole, otros yegua, viendo que en poder del Duque de Osuna,
-incomparable virey, invencible capitán general, juntó pareja con el
-famoso y leal caballo que es timbre de sus armas, y que le enjaezó con
-las granas de las dos mahonas de Venecia y con el tesoro de la nave de
-Brindis[389]; que le hizo caballo marino con tantas y tan gloriosas
-batallas navales, que le dió verde en Chipre y de beber en el
-Tenedo[390], cuando se trujo a las ancas la nave poderosa de la Sultana
-y de Salónique[391], para que le almohazase al capitán[392] de aquellas
-galeras con su capitana, por lo cual Neptuno le reconoció por su
-primogénito, el que produjo en competencia de Minerva; acordábase que
-el grande Girón le había hecho gastar por herraduras las medias lunas
-del turco, y que con ellas fueron sus coces sacamuelas de los leones
-venecianos en la prodigiosa batalla sobre Raguza, donde, con quince
-velas, les desbarató ochenta, obligándolos a retirarse vergonzosamente,
-con pérdida de muchas galeras y galeazas, y de la mayor y mejor parte
-de la gente. Cuando se acordaba destos triunfos, se vía sin manta y con
-mataduras y muermo, que le procedía de plumas de gallina que le echaban
-en el pesebre. Víase ocupado en tirar un coche quien fué tan áspero,
-que nunca supieron, con ser buenos bridones, los franceses tenerse
-encima dél, habiéndolo intentado muchas veces. Ocasionóle el miserable
-estado en que se vía tal tristeza y desesperación, que, enfurecido y
-relinchando clarines y resollando fuego, quiso ser caballo de Troya, y,
-a corcovos y manotadas, asolar la ciudad[393]. Al ruido entraron los
-sexos de Nápoles, y, arrojándole una toga en la cara, le taparon los
-ojos, y con halagos, hablándole calabrés cerrado, le pusieron maneotas
-y cabestro. Y estándole atando a un aldabón del establo, cógelos
-la _hora_[394], y dos de los sexos dijeron que convenía y era más
-barato dar a Roma de una vez el caballo que cada año una hacanea con
-dote[395], y quitarse de ruidos, pues, según le miraban, se podía temer
-que le matasen de ojo los nepotes. A esto, demudados, respondieron
-los otros que el Rey de España le aseguraba de tal enfermedad con
-tres castillos, que le tenía puestos en la frente por texón, y que
-primero le cortarían las piernas que verle servir de mula y escondido
-en hopalandas. Los dos replicaron que parecía lenguaje de herejes no
-querer ser papistas, y que ninguna silla le podía estar tan bien como
-la de San Pedro. A esto dijeron coléricos los demás que, para que
-los herejes no hiciesen al Pontífice perder los estribos en aquella
-silla, convenía que sólo el Rey de España se sirviese deste caballo.
-Unos decían _bonete_; otros, _corona_, y de una palabra en otra, se
-envedijaron de suerte, que si no entra el electo del pueblo, se hacen
-pedazos. El cual, sabiendo dellos la ocasión de la pendencia, les dijo:
-
---Este caballo, con ser desbocado, ha tenido muchos amos, y las más
-veces se ha ido él por su pie que dejádose llevar del ranzal. Lo que
-conviene es guardarle con cuidado, que anda en Italia mucha gente de
-a pie que busca bagaje, y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano
-trueca borricas que le ha hurtado otras veces, y ahora tiene puerta
-falsa a la estala[396] y no conviene que le almohace ningún mozo de
-caballos francés, que le hacen cosquillas en lugar de limpiarle, y
-tanto ojo con los monsiures, que se visten manteo y sotana para echarle
-la pierna encima.
-
-XXV. Estaban ahorcando dos rufianes por media docena de muertes[397]:
-el uno estaba ya hecho badajo de la _ene_ de palo[398], el otro
-acababa de sentarse en el poyo donde se pone a caballo el jinete
-de gaznates. Entre la multitud de gente que los miraba, pasando en
-alcance de unos tabardillos, se pararon dos médicos, y viéndolos,
-empezaron a llorar como unas criaturas, y con tantas lágrimas, que
-unos tratantes que estaban junto a ellos los preguntaron si eran sus
-hijos los ajusticiados. A lo cual respondieron que no los conocían,
-empero que sus lágrimas eran de ver morir dos hombres sin pagar nada
-a la facultad. En esto los cogió a todos la _hora_, y columbrando el
-ahorcado a los médicos, dijo:
-
---¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes lugar, si son servidos,
-pues por los que han muerto merecen el mío, y por lo que saben
-despachar, el del verdugo. Algún entierro ha de haber sin galeno, y
-también presume de aforismo el esparto. En lo que tienen encima, y en
-los malos pasos, sus mulas de vuestedes son escaleras de la horca de
-pelo negro. Tiempo es de verdades. Si yo hubiera usado de receta, como
-de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera asesinado a cuantos me ven.
-Una docena de misas les pido, pues les es fácil acomodarlas en uno de
-los infinitos codicillos a que dan prisa.
-
-XXVI. El gran Duque de Moscovia, fatigado con las guerras y robos
-de los tártaros, y con frecuentes invasiones de los turcos, se vió
-obligado a imponer nuevos tributos en sus estados y señoríos. Juntó sus
-favorecidos y criados, ministros y consejeros y el pueblo de su Corte,
-y díjoles:
-
---Ya los constaba de la necesidad extrema en que le tenían los gastos
-de sus ejércitos para defenderlos de la invidia de sus vecinos y
-enemigos, y que no podían las repúblicas y monarquías mantenerse sin
-tributos, que siempre eran justificados los forzosos y suaves, pues se
-convierten en la defensa de los que los pagan, redimiendo la paz y la
-hacienda y las vidas de todos aquella pequeña y casi insensible porción
-que da cada uno al repartimiento, bienquisto por igual y moderado;
-que él los juntaba para su mesmo negocio; que le respondiesen como en
-remedio y comodidad propia.
-
-Hablaron primero los allegados y ministros, diciendo que la propuesta
-era tan santa y ajustada, que ella se era respuesta y concesión; que
-todo era debido a la necesidad del Príncipe y defensa de la Patria; que
-así podía arbitrar conforme a su gusto en imponer todos y cualesquier
-tributos que fuese servido a sus vasallos, pues cuanto diesen
-pagaban[399] a su útil y descanso, y que cuanto mayores fuesen las
-cargas, mostraría más la grande satisfacción que tenía de su lealtad,
-honrándolos con ella. Oyólos con gusto el Duque, mas no sin sospecha, y
-así, mandó que el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto que
-razonaban los magistrados, había susurrádose en conferencia callada.
-Eligieron uno que hablase por ellos conforme al sentir de todos. Éste,
-saliendo a lugar desembarazado, dijo:
-
---Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos por mí os besan con
-suma reverencia la mano por el cuidado que mostráis de su amparo y
-defensa, y, como pueblo que en vuestra sujeción nació y vive con amor
-heredado, confiesan que son vuestros a toda vuestra voluntad, con ciega
-obediencia, y os hacen recuerdo que su blasón es haberlo mostrado así
-en todo el tiempo de vuestro imperio, que Dios prospere. Conocen que
-su protección es vuestro cuidado y que esa congoja os baja de príncipe
-soberano de todos y en todo, a padre de cada uno: amor y benignidad que
-inestimablemente aprecian. Saben las urgentes y nuevas ocasiones que
-os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos y por vos no podéis
-evitar, y entienden que por vuestra pobreza no los podéis atender.
-Yo, en nombre de todos, os ofrezco, sin exceptar algo, cuanto todos
-tienen; empero pongo a vuestro celo dos cosas en consideración: la una,
-que si tomáis todo lo que tienen vuestros vasallos[400], agotaréis
-el manantial que perpetuamente ha de socorreros a vos y a vuestra
-sucesión; y si vos, señor, los acabáis, hacéis lo que teméis que hagan
-vuestros enemigos, tanto más en vuestro daño, cuanto en ello, es dudosa
-la ruina, y, en vos, cierta; y quien os aconseja que os asoléis porque
-no os asuelen, antes es munición de vuestros contrarios que consejero
-vuestro. Acordaos del labrador a quien Júpiter, según Isopo, concedió
-una pájara, que, para su alimento le ponía cada día un güevo de oro.
-El cual, vencido de la codicia, se persuadió a que ave que cada día le
-daba un huevo de oro, tenía ricas minas de aquel metal en el cuerpo,
-y que era mejor tomárselo todo de una vez que recibirlo continuamente
-poco a poco y como Dios lo había dispuesto. Mató la pájara, y quedó
-sin ella y sin el huevo de oro. Señor, no hagáis verdad esta que fué
-fábula en el filósofo; que os haréis fábula de vuestro pueblo. Ser
-príncipe de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza que príncipe. El
-que enriquece los súbditos tiene tantos tesoros como vasallos; el que
-los empobrece, otros tantos hospitales y tantos temores como hombres
-y menos hombres que enemigos y miedos. La riqueza se puede dejar
-cuando se quiere; la pobreza, no. Aquélla pocas veces se quiere dejar;
-ésta, siempre. La otra es que debéis considerar que vuestra ultimada
-necesidad presente nace de dos causas: la una, de lo mucho que os han
-robado y usurpado los que os asisten; la otra, de las obligaciones que
-hoy se os añaden. No hay duda que aquélla es la primera; si es también
-la mayor, a vos os toca el averiguarlo. Repartid, pues, vuestro socorro
-como mejor os pareciere entre restituciones de los usurpadores y
-tributos de los vasallos, y sólo podrá quejarse quien os fuere traidor.
-
-En estas palabras los cogió la _hora_, y el Duque, levantándose en pie,
-dijo:
-
---Denme lo que me falta de lo que tenía, los que me lo han quitado,
-y páguenme lo demás que hubiere menester mis pueblos. Y porque no se
-dilate, todos vosotros y los vuestros, que desde lejos, con la esponja
-de la intercesión, me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis
-solamente con lo que trujistes a mi servicio, descontados los sueldos.
-
-Fué tan grande y tan universal el gozo de los inferiores, viendo la
-justa y piadosa resolución del Duque, que, aclamándole Augusto, y los
-más de rodillas, dijeron:
-
---Queremos, en agradecimiento, después de servir con lo que nos
-repartieres, pagar otro tanto más, y que esta parte quede por servicio
-perpetuo para todas las veces que cobrares lo que te tomaren; de que
-resultará que los codiciosos aún tendrán escrúpulo de recibir lo que
-les dieres.
-
-XXVII. Un fullero, con más flores[401] que mayo en la baraja y más
-gatos[402] que enero en las uñas, estaba jugando con un tramposo sobre
-tantos, persuadido de que se pierde más largo que con el dinero
-delante. Concedíale la trocada[403] y la derecha, y la derecha, como la
-quería, porque, retirando las cartas, la derecha se la volvía zurda y
-la trocada se la cobraba con premio. Las suertes del fullero eran unos
-Apeles en pintar, y las del tramposo boqueaban de tabardillo a puras
-pintas; las suertes del maullón[404] siempre eran veinte y cuatro, con
-licencia del cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban tras el
-mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos la _hora_, y contando el
-fullero los tantos, dijo:
-
---Vuesa merced me debe dos mil reales.
-
-El tramposo respondió, después de haberlos vuelto a contar, como si
-pensara pagarlos:
-
---Señor mío: a su ramillete de vuesa merced le falta mi flor, que es
-perder y no pagar. Vuesa merced se la añada, y no tendrá que invidiar a
-Daraja[405]. Haga vuesa merced cuenta que ha jugado con un saúco, cuya
-flor es ahorcar bolsas[406]; lo que aquí se ha perdido es el tiempo,
-que tampoco lo cobrará vuesa merced como yo.
-
-XXVIII. Los holandeses, que, por merced del mar pisan la tierra en
-unos andrajos de suelo que la hurtan por detrás de unos montones de
-arena que llaman diques, rebeldes a Dios[407] en la fe y a su Rey en el
-vasallaje, amasando su discordia en un comercio político, después[408]
-de haberse con el robo constituido en libertad y soberanía delincuente,
-y crecido en territorio por la traición bien armada y atenta, y
-adquirido con prósperos sucesos opinión belicosa y caudal opulento,
-presumiendo de hijos primogénitos del Océano, y persuadidos a que el
-mar, que les dió la tierra que cubría para habitación, no les negaría
-la que le rodeaba, se determinaron, escondiéndole en naves y poblándole
-de cosarios, a pellizcar y roer por diferentes partes el occidente
-y el oriente. Van por oro y plata a nuestras flotas, como nuestras
-flotas van por él a las Indias. Tienen por ahorro y atajo tomarlo de
-quien lo trae y no sacarlo de quien lo cría. Dales más barato los
-millones el descuido de un general o el descamino de una borrasca que
-las minas. Para esto los ha sido aplauso, confederación y socorro la
-invidia que todos los reyes de Europa tienen a la suprema grandeza de
-la Monarquía de España. Animados, pues, con tan numerosa asistencia,
-han establecido tráfago en la India de Portugal, introduciendo en el
-Japón su comercio, y, cayendo y levantando con porfía providente, se
-han apoderado de la mejor parte del Brasil, donde, no sólo tienen
-el mando y el palo, como dicen, sino el tabaco y el azúcar, cuyos
-ingenios, si no los hacen doctos, los hacen ricos, dejándonos sin ellos
-rudos y amargos. En este paraje, que es garganta de las dos Indias,
-asisten tarascas con hambre peligrosa de flotas y naves, dando qué
-pensar a Lima y Potosí (por afirmar la geografía), que pueden, paso
-entre paso, sin mojarse los pies, ir a rondar aquellos cerros, cuando,
-enfadados de navegar, no quieran[409] resbalarse por el río de la Plata
-o irse, en forma de cáncer, mordiendo la costa por Buenos Aires, y
-fortificarse trampantojos del pasaje[410]. Estábase muy despacio aquel
-senado de hambrones del mundo sobre un globo terrestre y una carta de
-marear[411], con un compás, brincando climas y puertos y escogiendo
-provincias ajenas, y el Príncipe de Orange, con unas tijeras en la
-mano, para encaminar el corte en el mapa por el rumbo que determinase
-su albedrío. En esta acción los cogió la _hora_, y tomándole un viejo,
-ya quebrantado de sus años, las tijeras, dijo:
-
---Los glotones de provincias siempre han muerto de ahito: no hay peor
-repleción que la de dominios. Los romanos, desde el pequeño círculo
-de un surco, que no cabía medio celemín de siembra, se engulleron
-todas sus vecindades, y, derramando su codicia, pusieron a todo el
-mundo debajo del yugo de su primer arado. Y como sea cierto que quien
-se vierte se desperdicia tanto como se extiende, luego que tuvieron
-mucho que perder empezaron a perder mucho; porque la ambición llega
-para adquirir más allá de donde alcanza la fuerza para conservar.
-En tanto que fueron pobres, conquistaron a los ricos; los cuales,
-haciéndolos ricos y quedando pobres con las mismas costumbres de la
-pobreza, pegándoles las del oro y las de los deleites, los destruyeron,
-y con las riquezas que les dieron tomaron de ellos venganza. Calaveras
-son que nos amonestan los asirios, los griegos y los romanos: más
-nos convienen los cadáveres de sus monarquías por escarmiento que
-por imitación. Cuanto más quisiéremos encaramar nuestro poco peso,
-y llegarle en la romana del poder a la gran carga que se quiere
-contrastar, tanto menos valor tendremos, y cuanto más le retiráremos en
-ella, nuestra pequeña porción sola contrastará los inmensos quintales
-que equilibra, y si a nuestra última línea los retiráremos, uno nuestro
-valdrá mil. Trajano Bocalino apuntó este secreto en el peso de su
-Piedra del parangón[412], verificándose en la monarquía de España,
-de quien pretendemos quitar peso, que, juntándole al nuestro, nos le
-desminuía con el aumento. Hacernos libres de sujetos fué prodigio;
-conservar este prodigio es ocupación para que nos habemos menester
-todos. Francia y Ingalaterra, que nos han ayudado a limar a España de
-su señorío la parte con que las era formidable vecino, por la propia
-razón no consentirán que nos aumentemos en señorío que puedan temer.
-La segur que se añade con todo lo que corta del árbol, nadie la tendrá
-por instrumento, sino por estorbo. Consentirnos han en tanto que
-tuviéremos necesidad dellos y, en presumiendo de que ellos la tienen de
-nosotros, atenderán a nuestra mortificación y ruina. El que al pobre
-que dió limosna le ve rico, o cobra dél o le pide. Nada adquirimos de
-nuevo que no quieran para sí los príncipes que nos lo ven adquirir, y
-por vecino, al paso que desprecian al que pierde, temen al que gana, y
-nosotros, desparramándonos, somos estratagema del Rey de España contra
-nosotros, pues cuando él, por dividirnos y enflaquecernos, dejara
-perder adrede las tierras que le tomamos, era treta y no pérdida, y
-nunca más fácilmente podrá quitarnos lo que tenemos que cuando más nos
-hubiere dejado tomar de lo que tiene tan lejos de sí como de nosotros.
-Con el Brasil, antes se desangra y despuebla Holanda que se crece.
-Ladrones somos: basta no restituir lo hurtado sin hurtar siempre[413],
-ejercicio con que antes se llega a la horca que al trono.
-
-El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando las tijeras, dijo:
-
---Si Roma se perdió, Venecia se conserva, y fué cicatera[414] de
-lugares al principio, como nosotros. La horca que dices, más se usa en
-los desdichados que en los ladrones, y en el mundo, el ladrón grande
-condena al chico. Quien corta bolsas, siempre es ladrón; quien hurta
-provincias y reinos, siempre fué rey. El derecho de los monarcas se
-abrevia en _viva quien vence_. Engendrarse los unos de la corrupción
-de los otros es natural, y no violento: causa es quien se corrompe de
-quien se engendra. El cadáver no se queja de los gusanos que le comen,
-porque él los cría; cada uno mire que no se corrompa, porque será padre
-de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto lo poco que lo mucho.
-Cuando nos tenga miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima a
-quien nos tuvo miedo, que es buen trueque. Seamos, si podemos, lo que
-son los que fueron lo que somos. Todo lo que has apuntado es bueno no
-lo sepan el Rey de Ingalaterra y Francia, y acuérdalo delante, que al
-empezar es estorbo lo que en el mayor aumento es consejo.
-
-Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro y a siniestro,
-trasquilando costas y golfos, y de las cercenaduras del mundo se
-fabricó una corona, y se erigió en majestad de cartón.
-
-XXIX. El gran Duque de Florencia, que, por cuatro letras más o menos
-del título de _gran_ es malquisto de todos los otros potentados, estaba
-cerrado en un camarín con un criado, de quien fiaba la comunicación
-más reservada. Conferían la grandeza de sus ciudades y la hermosura de
-su Estado, el comercio de Ligorna[415] y las vitorias de sus galeras.
-Pasaron al grande esplendor con que su sangre se había mezclado con
-todos los monarcas y reyes de Europa en los repetidos casamientos con
-Francia, pues, por la línea materna, eran sus descendientes los Reyes
-Católicos, el Cristianísimo y el de la Gran Bretaña. En este cómputo
-los cogió la _hora_, y, arrebatado della el criado, dijo:
-
---Señor: vuesa alteza de ciudadano vino a príncipe: _Memento homo_.
-En tanto que se trató como potentado, fué el más rico; hoy, que se
-trata como suegro de reyes y yerno de emperador, _pulvis es_, y
-si le alcanza la dicha de suegro con Francia y las maldiciones de
-casamentero, _in pulverem reverteris_. El Estado es fertilísimo; las
-ciudades, opulentas; los puertos, ricos; las galeras, fortunadas; los
-parentescos, grandes; el dominio, por todas[416] razones real; empero
-ahora he visto en él notables manchas, que le desaliñan y desautorizan,
-y son éstas: la memoria que conservan los vasallos de que fueron
-compañeros; la república de Luca, que cayó de medio a medio[417] de
-todo; los presidios de Toscana, que el Rey de España tiene, y el _gran_
-sobre _Duque_, por la emulación de los vecinos.
-
-El Duque, que en algunas cosas destas no había reparado, dijo:
-
---¿Qué modo tendré para sacarme estas manchas?
-
-Replicó el criado:
-
---Sacarlas según están reconcentradas, es imposible sin cortar el
-pedazo, y es mal remedio, porque es mejor andar manchado que roto. Y
-si las manchas que digo se sacan con el pedazo, no le quedará pedazo
-a vuesa alteza, y vuesa alteza quedará hecho pedazos; éstas son
-manchas de tal calidad, que se limpian con meterse más adentro, y no
-con sacarse. Use vuesa alteza de la saliva en ayunas para esto y vaya
-chupando para sí poco a poco. Y lo que gasta en dotes de reinas,
-gástelo en tapar los oídos a los atentos, porque no le sientan chupar.
-
-XXX. Un alquimista hecho pizcas, que parecía se había distilado sus
-carnes y calcinado sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable a
-la puerta de uno que vendía carbón. Decíale:
-
---Yo soy filósofo espagírico, alquimista: con la gracia de Dios he
-alcanzado el secreto de la piedra filosofal, medicina de vida y
-trasmutación trascendente, infinitamente multiplicable; con cuyos
-polvos haciendo proyección[418], vuelvo en oro de más quilates y
-virtud que el natural, el azogue, el hierro, el plomo, el estaño y la
-plata. Hago oro de yerbas, de las cáscaras de güevos, de cabellos, de
-sangre humana, de la orina y de la basura: esto en pocos días y con
-menos costa. No oso descubrirme a nadie, porque si se supiese, los
-príncipes[419] me engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes de
-las Indias y poder dar dos higas a las minas y al Oriente. Sé que vuesa
-merced es persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado fiarle
-secreto tan importante y admirable: con que en pocos días no sabrá qué
-hacer[420] de los millones.
-
-Oíale el mezquino con una atención canina y lacerada, y tan encendido
-en codicia con la turbamulta de millones, que le tecleaban los dedos
-en ademán de contar. Habíale crecido tanto el ojo, que no le cabía en
-la cara. Tenía ya entre sí condenadas a barras de oro las sartenes,
-asadores y calderos y candiles. Preguntóle que cuánto sería menester
-para hacer la obra. El alquimista dijo que casi nada: que con solos
-seiscientos reales había para orecer[421] y platificar todo el universo
-mundo y que lo más se había de gastar en alambiques y crisoles; porque
-el elixir que era el alma vivificante del oro no costaba nada y era
-cosa que se hallaba de balde en todas partes, y que no se había de
-gastar un cuarto en carbón, porque con cal y estiércol lo sublimaba
-y digería y separaba, y retificaba y circulaba; que aquello no era
-hablar, sino que delante dél y en su casa lo haría, y que sólo le
-encargaba el secreto. Estaba oyendo este embuste el carbonero, dado a
-los demonios de que había dicho no había de gastar carbón. Pues cógelos
-la _hora_, y, embistiendo, afeitado con cisco y oliendo a pastillas de
-diablo, con el alquimista, le dijo:
-
---Vagamundo, pícaro, sollastre[422], ¿para qué estás dando papilla de
-oro a ese buen hombre?
-
-El alquimista, revestido de furias, respondió que mentía, y entre el
-mentís y un sopapo que le dió el carbonero, no cupiera un cabello.
-Armóse una pelaza[423] entre los dos, de suerte que, a cachetes, el
-alquimista estaba hecho alambique de sangre de narices. No los podía
-despartir el miserable, que del miedo del tufo y de la tizne no se
-osaba meter en medio. Andaban tan mezclados, que ya no se sabía cuál
-era el carbonero ni quién había pegado la tizne al otro. La gente que
-pasaba los despartió. Quedaron tales, que parecían bolas de lámpara
-o que venían de visitarse con tijeras[424] de despavilar. Decía el
-carbonero:
-
---Oro dice el pringón que hará de la basura y del hierro viejo, ¡y
-está vestido de torcidas de candiles y fardado de _daca la maza_! Yo
-conozco a éstos, porque a otro vecino mío engañó otro tragamallas, y
-en sólo carbón le hizo gastar en dos meses, en mi casa, mil ducados,
-diciendo que haría oro, y sólo hizo humo y ceniza, y, al cabo, le robó
-cuanto tenía.
-
---Pero--replicó el alquimista--yo haré lo que digo, y pues tú haces
-oro y plata del carbón y de los cantazos que vendes por tizos, y de la
-tierra y basura con que lo polvoreas y de las maulas de la romana, ¿por
-qué yo, con la _Arte magna_, con Arnaldo, Géber y Avicena, Morieno,
-Roger, Hermes, Theofrasto, Vistadio, Evónymo, Crollio, Libavio y la
-_Tabla smaragdina_ de Hermes, no he de hacer oro?
-
-El carbonero replicó, todo engrifado:
-
---Porque todos esos autores te hacen a ti loco, y tú, a quien te cree,
-pobre. Y yo vendo el carbón, y tú le quemas; por lo cual, yo le hago
-plata y oro y tú hollín. Y la piedra filosofal verdadera es comprar
-barato y vender caro, y váyanse noramala todos esos Fulanos y Zutanos
-que nombras, que yo de mejor gana gastara mi carbón en quemarte
-empapelado con sus obras que en venderle. Y vuesa merced haga cuenta
-que hoy ha nacido su dinero, y, si quiere tener más, el trato es
-garañón de la moneda, que empreña al doblón y le hace parir otro cada
-mes. Y si está enfadado con sus talegos, vacíelos en una necesaria,
-y, cuando se arrepienta, los sacará con más facilidad y más limpieza
-que de los fuelles y hornillos deste maldito, que, siendo mina de
-arrapiezos, se hace Indias de hoz y de coz y amaga de Potosí.
-
-XXXI. Venían tres franceses por las montañas de Vizcaya a España: el
-uno con un carretoncillo de amolar tijeras y cuchillos por babador;
-el otro, con dos corcovas de fuelles y ratoneras, y el tercero, con
-un cajón de peines y alfileres. Topólos en lo más agrio de una cuesta
-descansando un español que pasaba a Francia a pie, con su capa al
-hombro. Sentáronse a descansar a la sombra de unos árboles. Trabaron
-conversación. Oíanse tejidos el _hui monsiur_ con el _pesia tal_ y
-el _per ma fue_ con el _voto a cristo_[425]. Preguntado por ellos
-el español dónde iba, respondió que a Francia, huyendo, por no dar
-en manos de la justicia, que le perseguía por algunas travesuras;
-que de allí pasaría a Flandes a desenojar los jueces y desquitar su
-opinión, sirviendo a su Rey; porque los españoles no sabían servir
-a otra persona en saliendo de su tierra. Preguntado cómo no llevaba
-oficio ni ejercicio para sustentarse en camino tan largo[426], dijo
-que el oficio de los españoles era la guerra, y que los hombres de
-bien, pobres, pedían prestado o limosna para caminar, y los ruines lo
-hurtaban, como los que lo son en todas las naciones, y añadió que se
-admiraba del trabajo con que ellos caminaban desde Francia por tierras
-extrañas y partes tan ásperas y montuosas, con mercancía, a riesgo de
-dar en manos de salteadores. Pidióles refiriesen qué ocasión los echaba
-de su tierra y qué ganancia se podían prometer de aquellos trastos con
-que venían brumados, espantando con la visión mulas y rocines y dando
-qué pensar a los caminantes desde lejos. El amolador, que hablaba el
-castellano menos zabucado[427] de gabacho, dijo:
-
---Nosotros somos gentilhombres malcontentos del Rey de Francia; hémonos
-perdido en los rumores, y yo he perdido más por haber hecho tres viajes
-a España, donde, con este carretoncillo y esta muela sola he mascado
-a Castilla mucho y grande número de pistolas, que vosotros llamáis
-doblones.
-
-Acedósele al español todo el gesto, y dijo:
-
---Arrebócese su sanar de lamparones el Rey de Francia si sufre por
-malcontentos _mercan fuelles y peines y alfileres_ y _amoladores_.
-
-Replicó el del carretón:
-
---Vosotros debéis mirar a los amoladores de tijeras como a flota
-terrestre, con que vamos amolando y aguzando más vuestras barras de oro
-que vuestros cuchillos. Mirad bien a la cara a ese cantarillo quebrado,
-que se orina con estangurria, que él nos ahorra, para traer la plata,
-de la tabaola del Océano y de los peligros de una borrasca, y con una
-rueda, de velas y pilotos. Y con este edificio de cuatro trancas y esta
-piedra de amolar, y con los peines y alfileres derramados por todos los
-reinos, aguzamos, peinamos y sangramos poco a poco las venas de las
-Indias. Y habéis de persuadiros que no es el menor miembro del tesoro
-de Francia el que cazan las ratoneras y el que soplan los fuelles.
-
---Voto a Dios--dijo[428] el español--, que sin saber yo eso, echaba de
-ver que con los fuelles nos llevábades el dinero en el aire, y que las
-ratoneras, antes llenaban vuestros gatos[429] que disminuían nuestros
-ratones. Y he advertido que, después que vosotros vendéis fuelles,
-se gasta más carbón y se cuecen menos las ollas, y que después que
-vendéis ratoneras, nos comemos de ratoneras y de ratones, y que después
-que amoláis cuchillos, se nos toman y se nos gastan, y se nos mellan
-y se nos embotan[430] las herramientas, y que, amolando cuchillos,
-los gastáis y echáis a perder, para que siempre tengamos necesidad
-de compraros los que vendéis. Y ahora veo que los franceses sois los
-piojos que comen a España por todas partes, y que venís a ella en
-figura de bocas abiertas, con dientes de peines y muelas de aguzar, y
-creo que su comezón no se remedia con rascarse, sino que antes crece,
-haciéndose pedazos con sus propios dedos. Yo espero en Dios he de
-volver presto y he de advertir que no tiene otro remedio su comezón
-sino espulgarse de vosotros y condenaros a muerte de uñas. Pues, ¿qué
-diré de los peines, pues con ellos nos habéis introducido las calvas,
-porque tuviésemos algo de Calvino sobre nuestras cabezas? Yo haré que
-España sepa estimar sus ratones y su caspa y su moho, para que vais a
-los infiernos a gastar fuelles y ratoneras.
-
-En esto los cogió la _hora_, y desatinándole la cólera, dijo:
-
---Los demonios me están retentando de mataros a puñaladas y
-abernardarme y hacer Roncesvalles estos montes[431].
-
-Los bugres[432], viéndole demudado y colérico, se levantaron con un
-zurrido monsiur, hablando galalones[433], pronunciando el _mondiu_ en
-tropa y la palabra _coquin_. En mal punto la dijeron, que el español,
-arrancando la daga[434] y arremetiendo al amolador, le obligó a
-soltar el carretoncillo, el cual, con el golpe, empezó a rodar por
-aquellas peñas abajo, haciéndose andrajos. En tanto, por un lado de
-las ratoneras, le tiró un fuelle; mas, embistiendo con él a puñaladas,
-se los hizo flautas y astillas las ratoneras. El de los peines y
-alfileres, dejando el cajón en el suelo, tomó pedrisco. Empezaron todos
-tres contra el pobre español y él contra todos tres a descortezarse a
-pedradas: munición que a todos sobra en aquel sitio, aun para tropezar.
-
-De miedo de la daga, tiraban los gabachos[435] desde lejos. El
-español, que se reparaba con la capa, dió un puntapié al cajón de
-alfileres, el cual, a tres calabazadas que rodando se dió en unas
-peñas, empezó a sembrar peines y alfileres, y viéndole disparar púas de
-azófar, hecho erizo de madera, dijo:
-
---Ya empiezo a servir a mi Rey.
-
-Y viendo llegar pasajeros de a mula[436] que los despartieron, les
-pidió le diesen fe de aquella vitoria que a fuer de espulgo había
-tenido contra las comezones de España. Riéronse los caminantes sabida
-la causa, y, llevándose al español a las ancas de una mula, dejaron a
-los franceses ocupados en dar tapabocas[437] a los fuelles, y bizmar
-las ratoneras, y remendar el carretón, y buscar los alfileres, que se
-habían sembrado por aquellos cerros. El español, desde lejos, yendo
-caminando, les dijo a gritos:
-
---Gabachos, si son malcontentos en su tierra, agradézcanme el no dejar
-de ser quien son en la mía.
-
-XXXII. La serenísima república de Venecia, que, por su gran seso y
-prudencia, en el cuerpo de Europa hace oficio de cerebro, miembro
-donde reside la corte del juicio, se juntó en la grande sala a consejo
-pleno. Estaba aquel consistorio encordado de diferentes voces, graves
-y leves, en viejos y en mozos; unos doctos por las noticias, otros por
-las experiencias: instrumento tan bien templado y de tan rara armonía,
-que, al son suyo, hacen mudanzas todos los señores del mundo. El
-Dux, príncipe coronado de aquella poderosa libertad, estaba en solio
-eminente con tres consejeros por banda; de la una parte, un _capo_
-de cuarenta; de la otra, dos. Asistían próximos los secretarios que
-cuentan las boletas, y en sus lugares, en pie, los ministros[438] que
-las llevan. El silencio desaparecía a los oídos de tan grande concurso,
-excediendo de tal manera al de un lugar desierto, que se persuadían
-los ojos era auditorio de escultura: tan sin voz estaban los achaques
-en los ancianos y el orgullo en los mancebos. Rompiendo esta atención,
-dijo:
-
---La malicia introduce la discordia[439], y la disimulación hace
-bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece. A
-nosotros nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que habemos
-ocasionado a los amigos, no la que hemos hecho a los contrarios.
-Seremos libres en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse.
-Nuestra luz nace de la disensión; somos dicípulos de la centella que
-nace de la contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto más se aporrean
-y más se descalabran los monarcas, más nos encendemos en resplandores.
-Italia, después que falleció[440], es a la manera de una doncella rica
-y hermosa, que, por haber muerto sus padres, quedó en poder de tutores
-y testamentarios con deseo de casarse; empero los testamentarios, como
-cada uno se le ha quedado con un pedazo, por no restituirla su dote
-y quedarse con lo que tienen en su poder, unos se la niegan y afean
-al Rey de España, que la pretende; otros, al Rey de Francia, que la
-pide, poniendo en los maridos las faltas que estudian en sí. Estos
-tutores tramposos son los potentados, y entre ellos no se puede negar
-que nosotros no la hemos arrebatado grande parte de su patrimonio.
-Hoy aprietan la dificultad por casarse con ella estos dos pretensores.
-Del Rey de Francia nos hemos valido para trampear esta novia al Rey
-Católico, que, por la vecindad de Milán y Nápoles, la hace señas y
-registra desde sus ventanas las suyas. El Rey Cristianísimo, que,
-por estar lejos, no la podía rondar ni ver, y se valía de papeles,
-hoy, con las tercerías de Saboya y Mantua y Parma, y llegándose a
-Piñarol, la acecha y galantea, nos obliga a que se la trampeemos a
-él. Esto es fácil, porque los franceses con menos trabajo se arrojan
-que se traen; con su furia, echan a los otros, y con su condición, a
-sí mismos. Empero conviene que se disponga esta zancadilla de suerte
-que, haciendo efectos de divorcio, cobremos caricias de casamenteros.
-Derramada tiene la atención el Rey Cristianísimo y delincuente la
-codicia en Lorena, y peligrosas en Alemania las armas, pobres sus
-vasallos. Tiene desacreditada la seguridad en el mundo, por esto,
-temerosos en Italia los confidentes. Entradas son que no apurarán
-nuestra sutileza para lograrlas, pues su propio ruido disimulará
-nuestros pasos. No hemos menester gastar sospecha en los que se han
-fiado dél, que sus arrepentimientos nos la ahorran. Lo que me parece
-es que, con alentarle a que prosiga en los hervores de su ambicioso
-y crédulo desvanecimiento, conquistaremos al Rey de los franceses con
-Luis XIII. El esfuerzo último se ha de poner en conservar y crecer
-en su gracia a su privado. Éste, que le quita cuanto se añade, le
-disminuye al paso que crece[441]. Mientras el vasallo fuere señor
-de su Rey, y el Rey vasallo de su criado, aquél será aborrecido por
-traidor, y éste despreciado por vil. Para decir _muera el Rey_ en
-público, no sólo sin castigo, sino con premio, se consigue con decir
-_viva el privado_. No sé si le fué más aciago a su padre Francisco
-Revellac[442], que a él Richeleu; lo que sé es que entre los dos le han
-dejado huérfano: aquél, sin padre; éste, sin madre. Dure Armando, que
-es como la enfermedad, que durando acaba u se acaba. Por muy importante
-juzgo el pensar sobre la sucesión del Rey Cristianísimo, la cual no se
-espera en descendientes, antes que vuelva a su hermano, cuyo natural
-da buenas promesas a nuestro acecho. Es fuego que podremos derramar a
-soplos, y de tal condición, que se atiza a sí mismo; hombre quejoso
-del bien que recibe, por lo que tiene desobligado al Rey de España y
-atesorada discordia, que podremos encaminar como nos convenga. Francia
-está sospechosa con la[443] descendencia real que el privado se achaca
-con genealogías compradas, y temerosa de ver agotados todos los cargos
-en su familia y todas las fuerzas en poder de sus cómplices. Esles
-recuerdo Momoranci degollado y tantos grandes señores y ministros o
-en destierro o en desprecio. Sospechan que en la sucesión ha de haber
-rebatiña y no herencia. Las cosas de Alemania no admiten cura con el
-Palatino desposeído, y con el de Lorena, y los desinios del Duque de
-Sajonia, y los protestantes por el imperio contra la Casa de Austria.
-Italia está, al parecer, imposibilitada de paz por los presidios que
-los franceses tienen en ella. Al Rey de España sobran ocupaciones y
-gastos con los olandeses, que en Flandes le han tomado[444] lo que
-tenía y le quieren tomar lo que tiene; que se han apoderado en la mejor
-y mayor parte del Brasil del palo, tabaco y azúcar, con que se aseguran
-flota; que se han fortificado en una isla de las de barlovento. Júntase
-a esto el cuidado de mantener al Emperador la oposición a los franceses
-por el Estado de Milán. Nosotros, como las pesas en el reloj de
-faltriquera, hemos de mover cada hora y cada punto estas manos, sin ser
-vistos ni oídos, derramando el ruido a los otros, sin cesar ni volver
-atrás. Nuestra razón de estado es vidriero que, con el soplo, da las
-formas y hechuras a las cosas, y de lo que sembramos en la tierra a
-fuerza de fuego, fabricamos hielo[445].
-
-En esto, los cogió la _hora_, que, apoderándose del capricho de un
-republicón de los _Capidiechi_, le hizo razonar en esta manera:
-
---Venecia es el mismo Pilatos. Pruébolo. Condenó al Justo y lavó
-sus manos: _ergo_. Pilatos soltó a Barrabás, que era la sedición,
-y aprisionó a la paz, que era Jesús: _igitur_. Pilatos, constante,
-digo pertinaz, dijo: “Lo que escribí, escribí”: _tenet consequentia_.
-Pilatos entregó la salud y la paz del mundo a los alborotadores para
-que la crucificasen, _non potest negari_.
-
-Alborotóse todo el consistorio en voces. El Dux, con acuerdo de muchos
-y de los semblantes de todos, mandó poner en prisiones al republicón y
-que se averiguase bien su genealogía, que, sin duda, por alguna parte
-decendía de alguno que decendía de otro, que tenía amistad con alguno
-que era conocido de alguno, que procedía de quien tuviese algo de
-español.
-
-XXXIII. Juntó el preclaro e ilustrísimo Dux de Génova todo aquel
-excelentísimo Senado para oír al Embajador del Rey Cristianísimo, el
-cual razonó desta manera:
-
---Serenísima República: El Rey, mi señor, que siempre ha tenido las
-libertades de Italia en igual precio que la majestad de su corona,
-asistiendo a su conservación con todo su poderío, celoso de vuestra
-paz, sin pretender otro aumento que el de los Príncipes que en ella, en
-división concorde, poseen la mejor y más hermosa parte del mundo, hoy
-me manda que, en su nombre, os haga recuerdo de que, como muy obediente
-hijo de la Iglesia romana y seguro vecino de todos los potentados,
-desea justificar sus acciones en vuestros oídos y desempeñar para
-con todos su afecto y benevolencia. Mejor sabéis vosotros lo que
-padecéis que nosotros lo que oímos y vemos desde lejos. Muchos años
-han pasado por vosotros en guerras continuadas, introducidas por las
-desavenencias del Duque de Saboya, cuyos confines siempre os fueron
-sospechosos y molestos, a los cuales se opuso el Rey Católico con
-nombre de árbitro[446]. Habéis visto los campos anegados en sangre y
-horribles con cuerpos muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por
-asaltos; el país, robado por los alojamientos; en vuestras tierras
-los alemanes, gente feroz, número a quien acompaña en las almas la
-herejía; en los cuerpos, la hambre y la peste. No hallará vuestra
-advertencia culpado al Rey, mi señor, en alguna de estas calamidades,
-pues solamente ha asistido al socorro de la parte más flaca, no con
-intento de que, venciendo, se aumentase, sino de que, defendiéndose, no
-dejase aumentar al contrario, para que el derecho de cada uno quedase
-sin ofensa y justificado, y el Monferrato, que ha sido vientre destas
-disensiones[447], no fuese premio de alguna codicia. Con este fin ha
-sustentado grandes ejércitos, y alguna vez acompañádolos en persona,
-venciendo las fortificaciones del invierno en los Alpes, por abrir la
-puerta a vuestros socorros, volviendo triunfante con sólo este útil.
-Hoy, que parece estar furioso el mundo y que vuestra asistencia le
-ha solicitado odios poderosos en todas partes, se promete que esta
-serenísima República le tendrá por tan buen amigo en sus puertos
-como al Rey de España, cuando, con mantener con los dos neutralidad,
-mostrará que conoce el santo celo del Rey, mi señor, y la justificación
-de sus armas.
-
-El Dux, viendo que el monsiur[448] había dado fin a su propuesta,
-respondió:
-
---Damos gracias a Dios que, en asistir con amor y reverencia al Rey
-Cristianísimo, no tenemos qué ofrecer sino la continuación de lo que
-hasta el día de hoy se ha hecho. Hemos oído en vuestras palabras lo
-que hemos visto: fácil es persuadir a los testigos. Y si bien pudiera
-turbar nuestra confianza el haber abrigado vuestro Rey, con los
-socorros de la Digera[449] las discordias con que la alteza de Saboya
-pretendió destruir o molestar esta República, que, a no socorrerla el
-Rey Católico, se viera en confusión, y asimismo pudiera escarmentarla
-el haber apoderádose las armas francesas de Susa y Piñarol y el
-Casal, en Italia, a imitación del que, en achaque de meter paz en
-una pendencia, se va con las capas de los que riñen; acrecentando
-con horror esta sospecha el haber la Majestad Cristianísima hecho al
-Duque de Lorena la vecindad del humo, que le echó de su casa[450]
-llorando; empero nosotros, no reparando en los semblantes destas
-acciones, somos y seremos siempre los más afectos a su corona. Esto
-cuanto dieren lugar las grandes obligaciones que esta señoría y todos
-sus particulares tienen y conocen al Monarca de las Españas, en cuyo
-poder estamos defendidos, con cuya grandeza ricos, en cuya verdad y
-religión descansamos seguros. Y así, para resolver el punto de la
-neutralidad que se nos pide, es justo se llamen a este consejo todos
-los repúblicos, en cuyo caudal está la negociación.
-
-Pareció bien al Embajador y al Senado. Fué persona grave a llamarlos,
-con orden les dijese a qué fin y que viniesen luego. Fué el diputado,
-y llegando a Banchi[451], donde los halló juntos, les dió su embajada
-y la razón della. En esto los cogió a todos la _hora_, y demudándose
-los nobilísimos ginoveses, dijeron al magnífico que respondiese al
-serenísimo Dux que:
-
-“Habiendo entendido la propuesta del Rey de Francia, y queriendo ir
-a obedecer su mandato, se les habían pegado de suerte los asientos
-de España, que no se podían levantar. Y que fueran con los asientos
-arrastrando; mas no era posible arrancarlos, por estar clavados en
-Nápoles y Sicilia y remachados con los juros de España. Que advertían
-a su serenidad que el Rey de Francia caminaba como galeote, con las
-espaldas vueltas[452] hacia donde quiere ir derecho, tirando para sí,
-y que abra los ojos, que aquella Majestad ha sido inquisidor contra
-herejes y hoy es hereje contra inquisidores”.
-
-Volvió el magnífico[453] y dió en alta voz esta respuesta. Quedó
-monsiur amostazado y confuso, con bullicio mal atacado, arrebañando una
-capa de estatura de mantellina, con cuello de garnacha. El Dux, por
-alargarle la saña, le dijo:
-
---Decid al Rey Cristianísimo que ya que esta República no puede
-servirle en lo que pide, le ofrece, si prosiguiere en venir a Italia,
-un aniversario perpetuo en altar de alma por los franceses que,
-muriendo, acompañaren a los que hicieron cimenterio el bosque de
-Pavía, empedrándole de calaveras, y de hacer a Su Majestad la costa
-todo el tiempo que estuviere preso en el Estado de Milán, y desde
-luego le ofrecemos para su rescate cien mil ducados, y vos llevaos
-esa historia del emperador Carlos V para entreteneros en el camino, y
-servirá de itinerario a vuestro gran Rey.
-
-El monsiur, ciego de cólera, dijo:
-
---Vosotros habéis hablado como buenos y leales vasallos del Rey
-Católico, a quien los propios asientos que me niegan la neutralidad han
-hecho gallegos de allende y ultramarinos.
-
-XXXIV. Los alemanes, herejes y protestantes, en quienes son tantas las
-herejías como los hombres, que se gastan en alimentar la tiranía de los
-suecos, las traiciones del Duque de Sajonia, Marqués de Brandenburg y
-Landtgrave de Hessen; hallándose corrompidos de mal francés, trataron
-de curarse de una vez, viendo que los sudores de tantos trabajos no
-habían aprovechado, ni las unciones que con ungüento de azogue los
-dieron en la estufa de Nortlingen[454], ni las copiosas sangrías,
-_usque ad animi deliquium_, de tantas rotas. Juntaron todos los mejores
-médicos racionales y espagíricos[455] que hallaron, y, haciéndoles
-relación de sus achaques, les pidieron remedio eficaz. Algunos fueron
-de parecer que la medicina era purgarlos de todos los humores franceses
-que tenían en los huesos. Otros, afirmando que el mal estaba en las
-cabezas, ordenaron evacuaciones, descargándolas de opiniones crasas con
-el tetrágono de Hipócrates, tan celebrado de Galeno, a que corresponde
-el tabaco en humo en la forma. Otros, supersticiosos y dados a las
-artes secretas, afirmaron que lo que padecían no eran enfermedades
-naturales, sino demonios que los agitaban, y que, como endemoniados,
-necesitaban de exorcismos y conjuros. En esta discordia estudiosa
-estaban cuando los cogió la _hora_, y, alzando la voz, un médico de
-Praga, dijo:
-
---Los alemanes no tienen en su enfermedad remedio, porque sus dolencias
-y achaques solamente se curan con la _dieta_[456], y en tanto que
-estuvieren abiertas las tabernas de Lutero y Calvino, y ellos tuvieron
-gaznates y sed y no se abstuvieren de los bodegones y burdeles de
-Francia, no tendrán la _dieta_ de que necesitan.
-
-XXXV. El Gran Señor, que así se llama el Emperador de los turcos,
-monarca, por los embustes de Mahoma, en la mayor grandeza unida que se
-conoce, mandó juntar todos los cadís, capitanes, beyes y visires[457]
-de su Puerta, que llama excelsa, y con ellos todos los morabitos
-y personas de cargos preeminentes, capitanes generales y bajaes,
-todos, o la mayor parte, renegados; y asimismo los esclavos cristianos
-que en perpetuo cautiverio padecen muerte viva en las torres de
-Constantinopla, sin esperanza de rescate, por la presunción de aquella
-soberbia majestad, que tiene por indecente el precio por esclavos y por
-plebeya la celestial virtud de la misericordia. Fué por esto grande
-el concurso y mayor la suspensión de todos viendo un acto en aquella
-forma, sin ejemplar en la memoria de los más ancianos. El Gran Señor,
-que juzga a desautoridad[458] que sus vasallos oigan su voz y traten su
-persona aun con los ojos, estando en trono sublime, cubierto con velos
-que sólo daban paso confuso a la vista, hizo seña muda para que oyesen
-a un morisco de los expulsos de España las novedades a que procuraba
-persuadirle. El morisco, postrado en el suelo, a los pies del Emperador
-tirano, en adoración sacrílega, y volviéndose a levantar, dijo:
-
---Los verdaderos y constantes mahometanos, que en larga y trabajosa
-captividad en España, por largas edades abrigamos oculta en nuestros
-corazones la ley del profeta descendiente de Agar, reconocidos a la
-benignidad con que el todopoderoso Monarca del mundo, Gran Señor de
-los turcos, nos consintió lastimosas reliquias de expulsión dolorosa,
-hemos determinado hacer a su grandeza y majestad algún considerable
-servicio, valiéndonos de la noticia que trujimos, por falta del caudal
-que, con el despojo, nos dejó número inútil. Y para que se consiga,
-proponemos que, para gloria desta nación, y el premio[459] de los
-invencibles capitanes y beyes en las memorias[460] de sus hazañas,
-conviene, a imitación de Grecia, y Roma, y España, dotar Universidades
-y estudios, señalar premios a las letras, pues por ellas, habiendo
-fallecido los monarcas y las monarquías, hoy viven triunfantes las
-lenguas griega y latina, y en ellas florecen, a pesar de la muerte, sus
-hazañas y virtudes y nombres, rescatándose del olvido de los sepulcros
-por el estudio que los enriqueció de noticias y sacó de bárbaras a
-sus gentes. Lo segundo, que se admita y platique el derecho y leyes
-de los romanos, en cuanto no fueren contra la nuestra, para que la
-policía crezca, las demasías se repriman, las virtudes se premien, se
-castiguen los vicios y la justicia se administre por establecimientos
-que no admiten pasión ni enojo ni cohecho, con método seguro y estilo
-cierto y universal. Lo tercero, que para el mejor uso del rompimiento
-en las batallas, se dejen los alfanjes corvos por las espadas de los
-españoles, pues en la ocasión son para la defensa y la ofensa más
-hábiles, ahorrando con las estocadas grandes rodeos de los movimientos
-circulares; por lo cual, llegando a las manos con los españoles, que
-siempre han usado mejor[461] que todas las naciones esta destreza,
-hemos padecido grandes estragos. Son las espadas mucho más descansadas
-al pulso y a la cinta. Lo cuarto, para conservar la salud y cobrarla
-si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del
-beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y
-la más eficaz medicina, y para aumentar las rentas del Gran Señor y de
-sus vasallos con el tráfigo[462] (el tesoro más numeroso), por ser las
-viñas artífices de muchos licores diferentes con sus frutos y en todo
-el mundo mercancía forzosa, y para esforzar los espíritus al coraje de
-la guerra y encender la sangre en hervores temerarios, más eficaces que
-el Anfión y más racionales, a que no se debe obstar por la prohibición
-de la ley en que se ha empezado a dispensar. Y para que se disponga,
-daráse interpretación conveniente y ajustada. Y ofrecemos para la
-disposición de todo lo referido arbitrios y artífices que lo dispongan
-sin costa ni inconveniente alguno, asegurando gloriosos aumentos y
-esplendor inestimable a todos los reinos del grande Emperador de
-Constantinopla.
-
-Acabando de pronunciar esta palabra postrera, se levantó Sinan
-bey[463], renegado, y encendido en coraje rabioso, dijo:
-
---Si todo el Infierno se hubiera conjurado contra la Monarquía de los
-turcos no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que
-acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fué mal
-moro y entre moros quiere ser mal cristiano[464]. En España quisieron
-levantarse éstos; aquí quieren derribarnos. No fué aquélla mayor
-causa de expulsión que ésta; justo será desquitarnos de quien nos
-los arrojó con volvérselos. No pretendió con tan último fin don Juan
-de Austria acabar con nuestras fuerzas cuando en Lepanto, derramando
-las venas de tantos genízaros, hizo nadar en sangre[465] los peces
-y a nuestra costa dió competidor al mar Bermejo; no con enemistad
-tan rabiosa el Persiano, con turbante verde, solicita la desolación
-de nuestro imperio; no don Pedro Girón, duque de Osuna, virey de
-Sicilia y Nápoles, siendo terror del mundo, procuró con tan eficaces
-medios, horrendo en galeras y naves y infantería armada, con su nombre
-formidable esconder en noche eterna nuestras lunas, que borró tantas
-veces, cuando, de temor de sus bajeles, se aseguraban las barcas desde
-Estambol a Pera[466], como tú, marrano infernal, con esas cuatro
-proposiciones que has ladrado. Perro, las monarquías con las costumbres
-que se fabrican se mantienen. Siempre las han adquirido capitanes,
-siempre las han corrompido bachilleres[467]. De su espada, no de su
-libro, dicen los reyes que tienen sus dominios; los ejércitos, no
-las universidades, ganan y defienden; victorias, y no disputas, los
-hacen grandes y formidables. Las batallas dan reinos y coronas; las
-letras, grados y borlas. En empezando una república a señalar premios
-a las letras, se ruega con las dignidades a los ociosos, se honra la
-astucia, se autoriza la malignidad y se premia la negociación, y es
-fuerza que dependa el vitorioso del graduado, y el valiente del dotor,
-y la espada de la pluma. En la ignorancia del pueblo está seguro el
-dominio de los príncipes; el estudio que los advierte, los amotina.
-Vasallos doctos, más conspiran que obedecen, más examinan al señor que
-le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle; en sabiendo qué es
-libertad, la desean; saben juzgar si merece reinar el que reina, y aquí
-empiezan a reinar sobre su Príncipe[468]. El estudio hace que se busque
-la paz, porque la ha menester, y la paz procurada induce la guerra
-más peligrosa. No hay peor guerra que la que padece el que se muestra
-codicioso de la paz: con las palabras y embajadas pide ésta y negocia
-con el temor de los ruegos la otra. En dándose una nación a doctos y a
-escritores, el ganso pelado vale más que los mosquetes y lanzas, y la
-tinta escrita, más que la sangre vertida, y al pliego de papel firmado
-no le resiste el peto fuerte, que se burla de las cóleras del fuego, y
-una mano cobarde, por un cañón tajado, se sorbe desde el tintero las
-honras, las rentas, los títulos y las grandezas. Mucha gente baja se ha
-vestido de negro en los tinteros, de muchos son los algodones solares,
-muchos títulos y Estados decienden del burrajear[469]. Roma, cuando
-desde un surco que no cabía dos celemines de sembradura se creció
-en República inmensa, no gastaba dotores ni libros, sino soldados y
-astas[470]. Todo fué ímpetu, nada estudio. Arrebataba las mujeres que
-había menester, sujetaba lo que tenía cerca, buscaba lo que tenía
-lejos. Luego que Cicerón, y Bruto, y Hortensio, y César, introdujeron
-la parola y las declamaciones, ellos propios la turbaron en sedición,
-y, con las conjuras, se dieron muerte unos a otros y otros a sí
-mismos, y siempre la República, y los Emperadores y el Imperio, fueron
-deshechos, y, por la ambición de los elegantes, aprisionados. Hasta
-en las aves sólo padecen prisión y jaula las que hablan y chirrean,
-y, cuanto mejor y más claro, más bien cerrada y cuidadosa. Entonces,
-pues, los estudios fueron armerías contra las armas, las oraciones
-santificaban delitos y condenaban virtudes, y, reinando la lengua, los
-triunfos yacían so el poder de las palabras. Los griegos padecieron la
-propia carcoma de las letras: siguieron la ambición de las Academias:
-éstas fueron invidia de los ejércitos y los filósofos persecución de
-los capitanes. Juzgaba el ingenio a la valentía: halláronse ricos de
-libros y pobres de triunfos. Dices que hoy, por sus grandes autores,
-viven los varones grandes que tuvieron; que vive su lengua, ya que
-murió su Monarquía. Lo mismo sucede al puñal que hiere al hombre, que
-él dura y el hombre acaba, y no es consuelo ni remedio al muerto.
-Más valiera que viviera la Monarquía, muda y sin lengua, que vivir
-la lengua sin la Monarquía. Grecia y Roma quedaron ecos: fórmanse en
-lo hueco y vacío de su majestad, no voz entera, sino apenas cola de
-la ausencia de la palabra. Esos escritores que la acabaron quedaron
-después de acabarla[471] con vida, que les tasa el lector tan breve,
-que se regula en unos con el entretenimiento[472]; en otros, con la
-curiosidad. España, cuya gente en los peligros siempre fué pródiga de
-la alma, ansiosa de morir, impaciente de mucha edad, despreciadora de
-la vejez[473], cuando con incomparable valentía se armó en su total
-ruina y vencimiento y poca ceniza derramada, se convocó en rayo, y de
-cadáver se animó en portento; más atendía a dar que a escribir[474];
-antes a merecer alabanzas que a componerlas; por su coraje hablaban
-las cajas y las trompas[475], y toda su prosa gastaba[476] en _Sant
-Yago_, muchas veces repetido. Ellos admiraron el mundo con Viriato
-y Sertorio; dieron esclarecidas victorias a Aníbal, y a César, que
-en todo el orbe de la tierra había peleado por la honra, obligaron
-a pelear por la vida. Pasaron de lo posible los encarecimientos del
-valor y de la fortaleza en Numancia. Destas y de otras inumerables
-hazañas nada escribieron: todo lo escribieron los romanos. Servíase
-su valentía de ajenas plumas; tomaron para sí el obrar; dejaron a los
-latinos el decir[477]; en tanto que no supieron ser historiadores,
-supieron merecerlos. Inventóse poco a poco la artillería[478] contra
-las vidas seguras y apartadas, falseando el calicanto a las murallas y
-dando más vitorias al certero que al valeroso. Empero luego se inventó
-la emprenta contra la artillería, plomo contra plomo, tinta contra
-pólvora, cañones contra cañones. La pólvora no hace efecto mojada:
-¿quién duda que la moja la tinta por donde pasan las órdenes[479] que
-la aprestan y previenen? ¿Quién duda que falta[480] el plomo para balas
-después que se gasta en moldes fundiendo letras, y el metal en láminas?
-Perro, las batallas[481] nos han dado el imperio y las vitorias los
-soldados, y los soldados los premios. Éstos se han de dar siempre[482]
-a los que nos han dado los triunfos. Quien llamó hermanas las letras
-y las armas poco sabía de sus avalorios, pues no hay más diferentes
-linajes que hacer y decir. Nunca se juntó el cuchillo a la pluma que
-éste no la cortase; mas ella, con las propias heridas que recibe del
-acero, se venga dél. Vilísimo morisco, nosotros deseamos que entre
-nuestros contrarios haya muchos que sepan, y entre nosotros, muchos que
-venzan; porque de los enemigos queremos la vitoria, y no la alabanza.
-
-Lo segundo que propones es introducir las leyes de los romanos. Si esto
-consiguieras, acabado habías con todo. Dividiérase todo el imperio
-en confusión de actores y reos, jueces y sobre jueces[483], y en la
-ocupación de abogados, pasantes, escribientes, relatores, procuradores,
-solicitadores, secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles, se
-agotaran las gentes, y la guerra, que hoy escoge personas, será forzada
-a servirse de los inútiles y desechados del ocio contencioso. Habrá
-más pleitos, no porque habrá más razón, sino porque habrá más leyes.
-Con nuestro estilo tenemos la paz que habemos menester, y los demás
-la guerra que nosotros queremos que tengan; las leyes por sí buenas
-son y justificadas; mas, habiendo legistas, todas son tontas y sin
-entendimiento. Esto no se puede negar, pues los mismos jurisprudentes
-lo confiesan todas las veces que dan a la ley el entendimiento que
-quieren, presuponiendo que ella por sí no le tiene. No hay juez que
-no afirme que el entendimiento de la ley es el suyo, y con decir que
-se le dan, suponen que no le tiene. Yo, renegado soy, cristiano fuí y
-depongo de vista que no hay ley civil ni criminal que no tenga tantos
-entendimientos como letrados y jueces, como glosadores y comentadores,
-y a fuerza de entendimientos que la achacan, le falta el que tiene y
-queda mentecata. Por esto, al que condenan en el pleito, le condenan
-en lo que le pide el contrario y en lo que no le pide, pues se lo
-gasta la defensa, y nadie gana en el pleito sin perder en él todo lo
-que gasta en ganarle, y todos pierden y en todo se pierde. Y cuando
-falta razón para quitar a uno lo que posee, sobran leyes que, torcidas
-o interpretadas, inducen el pleito y le padecen igualmente el que le
-busca y el que le huye. Véase qué dos proposiciones nos encaminaba el
-agradecimiento del morisco. La tercera fué que dejásemos los alfanjes
-por las espadas. En esto, como no había muy considerable inconveniente,
-no hallo utilidad considerable para que se haga. Nuestro carácter es
-la media luna: ése esgrimimos en los alfanjes. Usar de los trajes
-y costumbres de los enemigos, ceremonia es de esclavos y traje de
-vencidos, y, por lo menos es premisa de lo uno u de lo otro[484]. Si
-hemos de permanecer, arrimémonos al aforismo que dice: _Lo que siempre
-se hizo, siempre se haga; lo que nunca se hizo, nunca se haga_; pues,
-obedecido, preserva de novedades[485]. Pique el cristiano y corte el
-turco, y a este morisco que arrojó aquél, éste le empale. En cuanto al
-postrero punto, que toca en el uso de las viñas y del vino, allá se
-lo haya la sed con el Alcorán. No es poco lo que en esto se permite
-días ha; empero advierto que si universalmente se da licencia al beber
-vino y a las tabernas, servirá de que paguemos la agua cara y bebamos
-a precio de lagares los pozos por azumbres. Mi parecer es, según lo
-propuesto, que este malvado perro aborrece más a quien le acoge que a
-quien le expele.
-
-Oyeron todos con gran silencio. El morisco estaba muy trabajoso de
-semblante, toda la frente rociada de trasudores de miedo, cuando Halí,
-primero visir, que estaba más arrimado a las cortinas del Gran Señor,
-después de haber consultado su semblante, dijo:
-
---Esclavos cristianos: ¿qué decís de lo que habéis oído?
-
-Ellos, viendo la ceguedad de aquella engañada nación, y que amaban la
-barbaridad y ponían su conservación en la tiranía y en la ignorancia,
-aborreciendo la gloria de las letras y la justicia de las leyes,
-hicieron que por todos respondiese un caballero español, de treinta
-años de prisión, con tales palabras:
-
---Nosotros españoles no hemos de aconsejaros cosa que os esté bien,
-que sería ser traidores a nuestro Monarca y faltar a nuestra religión;
-ni os hemos de engañar, porque no necesitamos de engaños para nuestra
-defensa los cristianos: dispuestos estamos a aguardar la muerte en este
-silencio inculpable.
-
-El Gran Señor, cogido de la _hora_, y corriendo las cortinas de su
-solio, cosa nunca vista, con voces enojadas, dijo:
-
---Esos cristianos sean libres; válgales por rescate su generosa bondad:
-vestidlos y socorreldos para su navegación con grande abundancia de las
-haciendas de todos los moriscos, y a ese perro quemaréis vivo, porque
-propuso novedades, y se publicará por irremisible la propia pena en
-los que le imitaren. Yo elijo ser llamado bárbaro vencedor y renuncio
-que me llamen docto vencido: saber vencer ha de ser el saber nuestro,
-que pueblo idiota es seguridad del tirano. Y mando a todos los que
-habéis estado presentes que os olvidéis de lo que oístes al morisco.
-Obedezcan mis órdenes las potencias como los sentidos y acobardad con
-mi enojo vuestras memorias.
-
-Dió con esto la _hora_ a todos lo que merecían: a los bárbaros
-infieles, obstinación en su ignorancia; a los cristianos, libertad y
-premio, y al morisco, castigo.
-
-XXXVI. Dió una tormenta en un puerto de Chile con un navío de
-olandeses, que, por su sedición y robos, son propiamente dádiva de
-las borrascas y de los furores del viento. Los indios de Chile que
-asistían a la guarda de aquel puerto, como gente que en todo aquel
-mundo vencido guarda belicosamente su libertad para su condenación en
-su idolatría, embistieron con armas a la gente de la nave, entendiendo
-eran españoles, cuyo imperio les es sitio y a cuyo dominio perseveran
-excepción. El capitán del bajel los sosegó, diciendo eran olandeses y
-que venían de parte de aquella República con embajada importante a sus
-caciques y principales, y acompañando estas razones con vino generoso,
-adobado con las estaciones del norte, y ablandándolos con butiro[486]
-y otros regalos, fueron admitidos y agasajados. El indio que gobernaba
-a los demás fué a dar cuenta a los magistrados de la nueva gente y de
-su pretensión. Juntáronse todos los más principales y mucho pueblo,
-bien en orden, con las armas en las manos. Es nación tan atenta a lo
-posible y tan sospechosa de lo aparente, que reciben las embajadas con
-el propio aparato que a los ejércitos. Entró en la presencia de todos
-el capitán del navío, acompañado de otros cuatro soldados, y por un
-esclavo intérprete le preguntaron quién era, de dónde venía y a qué y
-en nombre de quién. Respondió, no sin recelo de la audiencia belicosa:
-
---Soy capitán olandés; vengo de Olanda, república en el último
-occidente, a ofreceros amistad y comercio. Nosotros vivimos en una
-tierra que la miran seca con indignación debajo de sus olas los golfos;
-fuimos, pocos años ha, vasallos y patrimonio del grande Monarca de
-las Españas y Nuevo Mundo, donde sola vuestra valentía se ve fuera
-del cerco de su corona, que compite por todas partes con el que da el
-sol a la tierra. Pusímonos en libertad con grandes trabajos, porque
-el ánimo severo de Felipe II quiso más un castigo sangriento de dos
-señores[487] que tantas provincias y señorío. Armónos de valor la
-venganza desta venganza, y con guerras[488] de sesenta años y más,
-continuas, hemos sacrificado a estas dos vidas más de dos millones de
-hombres, siendo sepulcro universal de Europa las campañas y sitios
-de Flandes. Con las vitorias nos hemos hecho soberanos señores de la
-mitad de sus Estados[489], y, no contentos con esto, le hemos ganado
-en su país muchas plazas fuertes y muchas tierras, y en el oriente
-hemos adquirido grande señorío y ganádole en el Brasil a Pernambuco,
-la Parayba, y hecho nuestro el tesoro del palo, tabaco y azúcar, y en
-todas partes, de vasallos suyos, nos hemos vuelto su inquietud y sus
-competidores. Hemos considerado que, no sólo han ganado estas infinitas
-provincias los españoles, sino que, en tan pocos años, las han vaciado
-de tan inumerables poblaciones y pobládolas de gente forastera, sin
-que de los naturales guarden aun los sepulcros memoria, y que sus
-grandes emperadores y reyes, caciques y señores, fueron desparecidos
-y borrados en tan alto olvido, que casi los esconde con los que nunca
-fueron. Vemos que vosotros solos, o sea bien advertidos o mejor
-escarmentados, os mantenéis en libertad hereditaria y que en vuestro
-coraje se defiende a la esclavitud la generación americana. Y como es
-natural amar cada uno a su semejante, y vosotros y mi república sois
-tan parecidos en los sucesos, determinó enviarme por tan temerosos
-golfos y tan peligrosas distancias a representaros su afecto, buena
-amistad y segura correspondencia, ofreciéndoos, como por mí os ofrece,
-para vuestra defensa o pretensiones, navíos y artillería, capitanes
-y soldados, a quienes alaba y admira la parte del mundo que no los
-teme, y para la mercancía, comercio en sus tierras y estados, con
-hermandad y alianza perpetua, pidiendo escala franca en vuestro dominio
-y correspondencia igual en capitulaciones generales, con cláusula de
-amigos de amigos y enemigos de enemigos, y, por más demostración,
-en su poder grande os aseguran muchas repúblicas, reyes y príncipes
-confederados.
-
-Los de Chile respondieron con agradecimiento, diciendo que para oír
-bastaba la atención; mas, para responder, aguardaban las prevenciones
-del Consejo[490]; que a otro día se les respondería a aquella hora.
-
-Hízose así, y el olandés, conociendo la naturaleza de los indios,
-inclinada a juguetes y curiosidades, por engañarles la voluntad[491],
-les presentó barriles de butiro, quesos y frasqueras de vino, espadas,
-y sombreros, y espejos, y, últimamente, _un cubo óptico_, que llaman
-antojo de larga vista. Encarecióles su uso, y con razón, diciendo que
-con él verían las naves que viniesen a diez y doce leguas de distancia
-y conocerían por los trajes y banderas si eran de paz o de guerra, y lo
-propio en la tierra, añadiendo que con él verían en el cielo estrellas
-que jamás se han visto, y que sin él no podrían verse; que advertirían
-distintas y claras las manchas que en la cara de la luna se mienten
-ojos y boca, y en el cerco del sol una mancha negra, y que obraba estas
-maravillas porque con aquellos dos vidrios traía al ojo las cosas que
-estaban lejos y apartadas en infinita distancia. Pidiósele el indio que
-entre todos tenía mejor lugar. Alargósele el olandés en sus puntos,
-dotrinóle la vista para el uso y diósele. El indio le aplicó al ojo
-derecho, y, asestándole a unas montañas, dió un grande grito, que
-testificó su admiración a los otros, diciendo había visto a distancia
-de cuatro leguas ganados, aves y hombres, y las peñas y matas tan
-distintamente y tan cerca, que aparecían en el vidrio[492] postrero
-incomparablemente crecidas. Estando en esto, los cogió la _hora_, y
-zurriándose[493] en su lenguaje, al parecer razonamientos coléricos, el
-que tomó el antojo, con él en la mano izquierda, habló al olandés estas
-palabras:
-
---Instrumento que halla mancha en el sol y averigua mentiras en la luna
-y descubre lo que el cielo esconde es instrumento revoltoso, es chisme
-de vidrio, y no puede ser bienquisto del Cielo. Traer a sí lo que
-está lejos, es sospechoso para los que estamos lejos: con él debistes
-de vernos en esta gran distancia, y con él hemos visto nosotros la
-intención que vosotros retiráis tanto de vuestros ofrecimientos. Con
-este artificio espulgáis los elementos y os metéis de mogollón a
-reinar: vosotros vivís enjutos debajo del agua y sois tramposos del
-mar. No será nuestra tierra tan boba que quiera por amigos los que son
-malos para vasallos, ni que fíe su habitación de quien usurpó la suya
-a los peces. Fuistes sujetos al Rey de España, y, levantándoos con
-su patrimonio, os preciáis de rebeldes, y queréis que nosotros, con
-necia confianza, seamos alimento a vuestra traición. Ni es verdad que
-nosotros somos vuestra semejanza, porque, conservándonos en la Patria
-que nos dió la naturaleza, defendemos lo que es nuestro, conservamos
-la libertad, no la robamos[494]. Ofrecéisnos socorro contra el Rey de
-España, cuando confesáis le habéis quitado el Brasil, que era suyo.
-Si a quien nos quitó las Indias se las quitáis, ¿cuánta mayor razón
-será guardarnos de vosotros que dél? Pues advertid que América es una
-ramera rica y hermosa, y que, pues fué adúltera a sus esposos, no será
-leal a sus rufianes. Los cristianos dicen que el Cielo castigó a las
-Indias porque adoraban a los ídolos, y los indios decimos que el Cielo
-ha de castigar a los cristianos porque adoran a las Indias. Pensáis que
-lleváis oro y plata y lleváis invidia de buen color y miseria preciosa.
-Quitáisnos para tener que os quiten: por lo que sois nuestros enemigos,
-sois enemigos unos de otros. Salid con término de dos horas deste
-puerto, y si habéis menester algo, decildo, y si nos queréis granjear,
-pues sois invencioneros, inventad instrumento que nos aparte muy lejos
-lo que tenemos cerca y delante de los ojos, que os damos palabra que
-con éste, que trae a los ojos lo que está lejos, no miraremos jamás
-a vuestra tierra ni a España. Y llevaos esta espía de vidrio, soplón
-del firmamento, que, pues con los ojos en vosotros vemos más de lo
-que quisiéramos, no le habemos menester. Y agradézcale el sol que con
-él le hallastes la mancha negra, que si no, por el color intentárades
-acuñarle y de planeta hacerle doblón[495].
-
-XXXVII. Los negros se juntaron para tratar de su libertad, cosa
-que tantas veces han solicitado con veras. Convocáronse en
-numeroso concurso. Uno de los más principales, que entre los demás
-interlocutores bayetas era negro limiste[496], y había propuesto esta
-pretensión en la Corte romana, dijo:
-
---Para nuestra esclavitud no hay otra causa sino la color, y la
-color es accidente, y no delito. Cierto es que no dan los que nos
-cautivan otra color a su tiranía sino nuestro color, siendo efecto
-de la asistencia de la mayor hermosura, que es el sol. Menos son
-causa de esclavitud cabezas de borlilla y pelo en burujones, narices
-despachurradas y hocicos góticos. Muchos blancos pudieran ser esclavos
-por estas tres cosas, y fuera más justo que lo fueran en todas
-partes los naricísimos, que traen las caras con proas y se suenan
-un peje espada, que nosotros, que traemos los catarros a gatas y
-somos contrasayones. ¿Por qué no consideran los blancos que si uno
-de nosotros es borrón entre ellos, uno dellos será mancha entre
-nosotros? Si hicieran esclavos a los mulatos, aún tuvieran disculpa,
-que es canalla sin rey, hombres crepúsculos entre anochece y no
-anochece, la estraza de los blancos y los borradores de los trigueños
-y el casi casi de los negros y el tris de la tizne. De nuestra tinta
-han florecido en todas las edades varones admirables en armas y
-letras, virtud y santidad. No necesita su noticia de que yo refiera
-su catálogo. Ni se puede negar la ventaja que hacemos a los blancos
-en no contradecir a la naturaleza la librea que dió a los pellejos
-de las personas. Entre ellos, las mujeres, siendo negras o morenas,
-se blanquean con guisados de albayalde, y las que son blancas, sin
-hartarse de blancura, se nievan de solimán. Nuestras mujeres solas,
-contentas con su tez anochecida, saben ser hermosas a escuras, y en sus
-tinieblas, con la blancura de los dientes, esforzada en lo tenebroso,
-imitan, centelleando con la risa, las galas de la noche. Nosotros
-no desmentimos las verdades del tiempo, ni con embustes asquerosos
-somos reprehensión de la pintura de los nueve meses. ¿Por qué, pues,
-padecemos desprecio y miserable castigo? Esto deseo que consideréis,
-mirando cuál medio seguirá nuestra razón para nuestra libertad y
-sosiego.
-
-Cogiólos la _hora_, y levantándose un negro, en quien la tropelía de la
-vejez mostraba con las canas, contra el común axioma, que sobre negro
-no hay tintura[497], dijo:
-
---Despáchense luego embajadores a todos los reinos de Europa, los
-cuales propongan dos cosas: la primera, que si la color es causa de
-esclavitud, que se acuerden de los bermejos, a intercesión de Judas, y
-se olviden de los negros, a intercesión[498] de uno de los tres Reyes
-que vinieron a Belén, y que, pues el refrán manda que de aquel color
-no haya gato ni perro, más razón será que no haya hombre ni mujer, y
-ofrezcan de nuestra parte arbitrios para que en muy poco tiempo los
-bermejos, con todos sus arrabales, se consuman. La segunda, que tomen
-casta de nosotros, y, aguando sus bodas en nuestro tinto, hagan casta
-aloque y empiecen a gastar gente prieta, escarmentados de blanquecinos
-y cenicientos, pues el ampo de los flamencos y alemanes tiene revuelto
-y perdido el mundo, coloradas con sangre las campañas y hirviendo en
-traiciones y herejías tantas naciones, y, en particular, acordarán
-lo boquirubio de los franceses, y vayan advertidos los nuestros, si
-los estornudaren, de consolarse con el tabaco y responder: “Dios nos
-ayude”, gastando en sí propios la plegaria.
-
-XXXVIII. El serenísimo Rey de Inglaterra, cuya isla es el mejor lunar
-que el Océano tiene en la cara, juntando el Parlamento en su palacio de
-Londres, dijo:
-
---Yo me hallo Rey de unos Estados que abraza sonoro el mar, que
-aprisionan y fortifican las borrascas; señor de unos reinos,
-públicamente, de la religión reformada; secretamente, católicos. Ingerí
-en rey lo sumo pontífice, soy corona, bonete y dos cabezas: seglar y
-eclesiástica[499]. Sospecho, aunque no la veo, la división espiritual
-de mis vasallos; temo que gastan mucha Roma sus corazones[500], y
-que aquella ciudad, con las llaves de San Pedro, se pasea por los
-retiramientos de Londres. Esto, para mí, es tanto más peligroso
-cuanto más oculto. Veo con ojos enconados crecer en muy poderosa
-república la rebelión de los olandeses. Conozco que mi invidia y la
-de mis ascendientes contra la grandeza de España, de menudo marisco
-los abultó en estatura[501], como dice Juvenal, mayor que la ballena
-británica[502]. Véolos introducidos en cáncer de las dos Indias,
-y padezco los piojos que me comen porque los crié. Sé que de sus
-dominios hurtados tienen flotas los más años, y algunos las flotas
-enteras o buena parte de las que trae el Rey Católico, y que les es
-copioso tesoro esta rebatiña. En la tierra son, por el ejercicio
-de tantos años, soldados con crédito de inumerables vitorias, a
-quienes hace la experiencia en el obedecer doctos y suficientes para
-mandar. Por el mar los cuento inumerables en bajeles, inimitables en
-fortuna, incontrastables en consejo, superiores en reputación militar.
-Por otra parte, veo al Rey de Francia, mi vecino, a quien por las
-pretensiones antiguas aborrezco, aspirar al imperio de Alemania y al
-de Roma; introducido en Italia, y en ella, con puestos y ejércitos
-y séquito de algunos de los potentados, y acariciado, al parecer,
-de los buenos semblantes del Pontífice. Es mancebo nacido a las
-armas y crecido en ellas, que, en edad que pudieron serle juguetes,
-le fueron triunfos[503]. Consideróle con unido vasallaje por haber
-demolido todas las fortificaciones, hasta las inexpugnables, de los
-hugonotes, luteranos y calvinistas, y dejado el dominio y potestad
-en solos católicos. No por esto le juzgo buen católico: antes le
-presumo astuto político, y en su interior me persuado es conmodista,
-y que tiene sus conveniencias por evangelios, y que cree en lo que
-desea[504] y no en lo que adora: religión que tienen muchos debajo
-del nombre de otra religión. Esto disimula, porque como su intento
-es tomar a Milán y a Nápoles, mañosamente ha asistido en su reino a
-los católicos, por ser sin comparación la mayor parte; débenlo al
-número, no a la dotrina. Acompáñase del celo católico, por ser este
-título disposición para distilar en Italia poco a poco su codicia
-de dominios, y deben su crecimiento tanto a su hipocresía como a su
-valor. En Alemania, llamando a los suecos y amotinando al de Sajonia
-y al de Brandenburg y al Lanzgrave, ha jurado _in verba Luteri_. Para
-ocupar sus Estados[505] al Duque de Lorena, se aplicó a la conciencia
-de Calvino. Con esto es el Jano de la religión, que con una cara mira
-al turco, y con otra al Papa, sirviéndole de calzador de púrpura para
-calzarse aquella Corte el Cardenal de Richeleu[506]. Viendo esto, me
-crece arrugada en gran volumen la nariz, considerando que para sus
-intentos no ha hecho caso de mi poder y afinidad y se ha abrigado con
-la buena dicha de los olandeses, despreciando a Ingalaterra, como si
-tuviera en su mano otra doncella milagrosa Juana de Arc, a quien la
-mala tradución llamó _poncella_. Todas estas acciones son a mi paladar
-de tan mal sabor y de tan desabrida dentera, que me amarga el aire que
-respiro, y con el suceso de la isla de Res tengo la memoria con ascos.
-No halla la confederación con quien juntar mis filos para ser tijera
-que cercene al uno y al otro, si no es con el Rey de España. Inmenso
-Monarca es y sumamente poderoso y rico, señor de las más belicosas
-naciones del mundo, príncipe en edad floreciente. Advierto, empero,
-que la restitución del Palatinado me tiene empeñada la sangre y la
-reputación, y ésta no la debo esperar de los católicos, y por eso la
-puedo dudar de los españoles y de los imperiales, por la diferencia de
-religiones y el grande hastío que muestran los protestantes de más casa
-de Austria. Y por mí sospecho que el Rey de España no habrá olvidado
-mi ida a su Corte, pues no olvido yo mi vuelta a la mía, de que es
-recuerdo la entrada de mis bajeles en Cádiz. Yo querría volver a cerrar
-en sus orillas al Rey Cristianísimo, que con grande avenida ha salido
-de madre y esplayádose por toda Europa, y, juntamente, reducir a su
-principio a los olandeses. Quiero me aconsejéis el mejor y más eficaz
-medio, advirtiendo estoy determinado, no sólo a salir en persona, sino
-codicioso de salir, porque creo que el Príncipe que teniendo guerra
-forzosa no acompaña su gente condena a soldados a sus vasallos, en
-vez de hacerlos soldados, y, conducidos por este castigo, más padecen
-que hacen, y los obliga a que igualmente esperen su libertad y su
-venganza del ser vencidos que del ser vencedores. De llevar ejércitos a
-enviarlos[507] va la diferencia que de veras a burlas: juicio es de los
-sucesos. Respondedme a la necesidad común, sin hablar con mi descanso.
-Ni oiga yo en vuestro sentir fines particulares: informadme los oídos,
-no me los embaracéis.
-
-Todos quedaron suspensos en silencio reverente y cuidadoso,
-confiriendo en secreto la resolución, cuando el gran Presidente, con
-estas palabras, dió principio a la respuesta:
-
---Vuestra Majestad, serenísimo señor, ha sabido preguntar de manera
-que nos ha enseñado a saberle responder: arte de tanto precio en los
-reyes, que es artífice de todo buen conocimiento y desengaño. Señor:
-la verdad es una y sola y clara; pocas palabras la pronuncian, muchas
-la confunden; ella rompe poco silencio y la mentira deja poco por
-romper. Todo lo que habéis considerado en el Rey de Francia y en los
-olandeses es desvelo de la real providencia. El peligro inminente pide
-resolución varonil y veloz. El Rey de España es hoy, para vuestros
-desinios, vuestra sola confederación, y sumamente eficaz si vos en
-persona asistís con él a la mortificación destos dos malos vecinos. Y
-advertid que mandar y hacer son tan diferentes como obras y palabras.
-Confieso que vuestra sucesión es muy infante para dejada; empero es
-menor inconveniente dejarla tierna que, siendo padre, acompañarla niño.
-
-No bien hubo pronunciado estas últimas palabras, cuando, levantándose
-sobre su báculo un senador, marañado todo el seno con las canas de su
-barba, la cabeza en el pecho y la corcova en que le habían los años
-doblado la espalda en lugar de la cabeza, dijo:
-
---Mal puede disculparse de temerario el consejo de que su majestad
-salga en persona, cuando sus reinos están minados de católicos
-encubiertos, cuyo número es grande, a lo que se sabe; infinito, a lo
-que se sospecha, y verdaderamente formidable por el desprecio en que
-tienen la vida y el precio que se aseguran en la muerte. Los tormentos
-se han cansado en sus cuerpos, no sus cuerpos en los tormentos; entre
-ellos, por su religión, los despedazados persuaden, no escarmientan.
-Esto saben las horcas, los cuchillos y las llamas, que buscaron
-ansiosos y padecieron constantes. Pues si en tierra por todas partes
-prisionera del mar, y en presencia de sus reyes, tantas veces han
-conspirado para restituirse[508], ¿qué harán si sale y los desembaraza
-su persona[509]? Vasallo tiene vuesa majestad de quien poder fiar
-cualquiera empresa: enviad con pie de ejército de nuestra religión los
-más importantes de los que se entiende son católicos, que con esto irá
-su intención sujeta y vuestros reinos con menos enemigos dentro. No
-aventuréis vuestra persona, en que se aventura todo y en que todo se
-restaura, que yo del parecer del Presidente colijo que maquina como
-católico, no que responde como ministro.
-
-Alborotáronse, y en esta disensión los cogió la fuerza de la _hora_, y
-demudándose de color el Rey, dijo:
-
---Vosotros dos, en lugar de aconsejarme, me habéis desesperado. El uno
-dice que si no salgo me quitarán el reino los enemigos; el otro, que
-si salgo, me le quitarán los vasallos; de suerte que tú quieres que
-tema más a mis súbditos que a los contrarios. Sumamente es miserable
-el estado en que me hallo: lo que resta es que cada uno de vosotros,
-con término de un día natural, me diga quién y qué cosas me tienen
-reducido a esta desventura, nombrando las personas y las causas, sin
-perdonaros unos a otros, o yo sospecharé sobre todos; porque la culpa
-no sale de los que me aconsejáis, que yo estoy resuelto de atender a
-la dirección de mis conveniencias dentro y fuera de mis reinos. Sale
-el Rey de Francia sin sucesión y sin esperanzas de ella que puedan
-entristecer a su hermano, y deja un reino por tantas causas dividido, y
-en parcialidades toda la nobleza, manchada con la sangre de Memoranci;
-los herejes, sujetos, mas no desenojados; los pueblos, despojados de
-tributos, y todo el reino en opresión de las demasías de un privado,
-y yo, que tengo sucesión y menores y menos sensibles inconvenientes,
-¿estaré arrullando mis hijos y atendiendo a sus dijes y juguetes?
-Porque me he dejado en el ocio y porque no he salido, me son Francia
-y Olanda formidables: si no salgo, me serán ruina; si me quedo por
-temor de mis vasallos, yo los aliento[510] a mi desprecio. Si mis
-enemigos se aseguran de que no puedo salir, no podré asegurarme de mis
-enemigos, y, por lo menos, si salgo y me pierdo, lograré la honra de
-la defensa y excusaré la infamia de la vileza. El Rey que no asiste
-a su defensa disculpa a los que no le asisten; contra razón castiga
-a quien le imita, y contra lo que fué maestro no puede ser juez, ni
-castigar lo que de su persona aprenden los que para desamparar su
-defensa le obedecen maestro. Idos luego todos y consultad con vuestras
-obligaciones mi real servicio, anteponiéndole a vuestras vidas y a mi
-descanso; que os aseguro hacer a vuestra verdad, cuanto más rigurosa,
-mejor recibimiento. Y no me embaracéis con el achaque de llevar toda la
-nobleza conmigo, pues los acontecimientos afirman que nadie la juntó en
-la guerra que no la perdiese y se perdiese: los anillos que se midieron
-por hanegas en Cannas, lo testifican con lágrimas[511] en Roma; el
-bosque de Pavía, hecho sepulcro de toda la nobleza de Francia y de
-la libertad de su Rey; la Armada española con que el Duque de Medina
-Sidonia, viniendo a invadir estos reinos, dejando en estos mares tan
-miserables despojos; el rey don Sebastián, que en África se perdió y
-sus reinos con su nobleza toda. Los nobles juntos inducen confusión
-y ocasionan ruina; porque, no sabiendo mandar, no quieren obedecer y
-estragan en presunciones desvanecidas la disciplina militar. Llevaré
-pocos, experimentados; los demás quedarán para freno de los hervores
-populares y triaca de los noveleros. Gente que piensa que me engaña
-en darme su vida por un real cada día es el aparato que me importa,
-no aquélla que, agotándome, para que vaya, mi tesoro, pone demanda a
-mi patrimonio porque fué. Bueno fuera que toda la nobleza estuviera
-ejercitada, mas no seguro. Los particulares no han de dar las armas a
-los locos, ni los reyes a los nobles. Llevad esto entendido, y ahorra
-distraimientos vuestro discurso, y mi determinación, tiempo.
-
-XXXIX. En Salónique[512], ciudad de Levante, que, escondida en el
-último seno del golfo a que da nombre, yace en el dominio del Emperador
-de Constantinopla, hoy llamada Estambol[513], convocados en aquella
-sinagoga los judíos de toda Europa por Rabbi[514] Saadías, y Rabbi
-Isaac Abarbaniel[515], y Rabbi Salomón, y Rabbi Nissin[516], se
-juntaron: por la sinagoga de Venecia, Rabbi Samuel y Rabbi Maimón; por
-la de Raguza, Rabbi Aben Ezra[517]; por la de Constantinopla, Rabbi
-Jacob; por la de Roma, Rabbi Chamaniel[518]; por la de Ligorna[519],
-Rabbi Gersomi; por la de Ruán, Rabbi Gabirol[520]; por la de Orán,
-Rabbi Asepha[521]; por la de Praga, Rabbi Mosche; por la de Viena,
-Rabbi Berchai; por la de Amsterdán, Rabbi Meir Armahah[522]; por
-los hebreos disimulados, y que negocian[523] de rebozo con traje y
-lengua de cristianos, Rabbi David Bar Nachman[524], y, con ellos,
-los _Monopantos_[525], gente en república, habitadora de unas islas
-que entre el mar Negro y la Moscovia, confines de la Tartaria, se
-defienden sagaces de tan feroces vecindades, más con el ingenio que
-con las armas y fortificaciones. Son hombres de cuadruplicada malicia,
-de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca
-apariencia, que todas las leyes y naciones los tienen por suyos. La
-negociación les multiplica caras y los manda los semblantes[526], y el
-interés los remuda las almas. Gobiérnalos un príncipe a quien llaman
-Pragas Chincollos[527]. Vinieron por su mandado a este sanedrín[528]
-seis, los más doctos en carcomas y polillas del mundo: el uno se
-llama Philárgyros[529], y el otro, Chrysóstheos[530]; el tercero,
-Danipe[531]; el cuarto, Arpiotrotono[532]; el quinto, Pacas Mazo[533];
-el sexto, Alkemiastos[534][535]. Sentáronse por sus dignidades,
-respectivamente, a la preeminencia de las sinagogas, dando el primer
-banco por huéspedes a los _Monopantos_[536]. Poseyólos[537] atento
-silencio, cuando Rabbi Saadías, después de haber orado el psalmo _In
-Exitu Israel_, dijo tales palabras:
-
---“Nosotros, primero linaje del mundo, que hoy somos desperdicio de
-las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio
-congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a
-prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar
-en la ruina de todos nuestro partido. Confieso que el captiverio, y
-las plagas, y la obstinación en nosotros son hereditarias; la duda y
-la sospecha, patrimonio de nuestros entendimientos, que siempre fuimos
-malcontentos de Dios, estimando más al que hacíamos[538] que al que
-nos hizo. Desde el primer principio nos cansó su gobierno, y seguimos
-contra su ley la interpretación del demonio. Cuando su omnipotencia nos
-gobernaba, fuimos rebeldes; cuando nos dió gobernadores, inobedientes.
-Fuénos molesto Samuel, que, en su nombre, nos regía, y juntos en
-comunidad ingrata, siendo nuestro Rey Dios, pedimos a Dios otro Rey.
-Diónos a Saúl con derecho de tirano, declarando haría esclavos nuestros
-hijos, nos quitaría las haciendas para dar a sus validos, y agravó
-este castigo con decir no nos le quitaría aunque se lo pidiésemos.
-Él dijo a Samuel que a él le despreciábamos, no a Samuel ni a sus
-hijos. En cumplimiento desto, nos dura aquel Saúl siempre, y en todas
-partes, y con diferentes nombres. Desde entonces, en todos los reinos y
-repúblicas nos oprime en vil y miserable captividad, y para nosotros,
-que dejamos a Dios por Saúl, permite Dios que sea un Saúl cada rey.
-Quedó nuestra nación para con todos los hombres introducida en culpa,
-que unos la echan a otros, todos la tienen y todos se afrentan de
-tenella. No estamos en parte alguna sin que primero nos echasen de
-otra; en ninguna residimos que no deseen arrojarnos, y todas temen que
-seamos impelidos a ellas.
-
-“Hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras
-palabras y que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en
-adorar un propio Dios. Aquélla siempre aclamó al Cielo[539], éste
-siempre fué idólatra del oro y de la usura. Acaudillados de Moisén
-cuando subió por la Ley al monte, hicimos demonstración de que la
-religión de nuestras almas era el oro y cualquier animal que dél se
-fabricase: allí adoramos nuestras joyas en el becerro y juró nuestra
-codicia, por su deidad, la semejanza de la niñez de las vacadas.
-No admitimos a Dios en otra moneda, y en ésta admitimos cualquiera
-sabandija por dios. Bien conocía la enfermedad de nuestra sed quien
-nos hizo beber el ídolo en polvos. Grande y ensangrentado castigo se
-siguió a este delito; empero, degollando a muchos millares, escarmentó
-a pocos, pues, haciendo después Dios con nosotros cuanto le pedimos,
-nada hizo de que luego no nos enfadásemos. Extendió las nubes en
-toldo, para que en el desierto nos escondiese a los incendios del día.
-Esforzó con la coluna de fuego los descaecimientos de las estrellas y
-la luna, para que, socorridas de su movimiento relumbrante, venciesen
-las tinieblas a la noche, contrahaciendo el sol en su ausencia. Mandó
-al viento que granizase nuestras cosechas, y dispuso en moliendas
-maravillosas las regiones del aire, derramando guisados en el maná
-nuestros mantenimientos, con todas las sazones que el apetito desea.
-Hizo que las codornices, descendiendo en lluvia, fuesen cazadores
-y caza todo junto, para nuestro regalo. Desató en fuga líquida la
-inmobilidad de las peñas, y que las fuentes naciesen aborto de los
-cerros, para lisonjear nuestra sed. Enjugó en senda tratable a nuestros
-pies los profundos del mar[540], y colgó perpendiculares los golfos,
-arrollando sus llanuras en murallas líquidas, detiniendo en edificio
-seguro las olas y las borrascas, que a nuestros padres fueron vereda
-y a Faraón sepulcro y tumba de su carro y ejército. Hizo su palabra
-levas de sabandijas, alistando por nosotros, en su milicia, ranas,
-mosquitos y langostas. No hay cosa tan débil de que Dios no componga
-huestes invencibles contra los tiranos. Debeló con tan pequeños
-soldados los escuadrones enemigos, formidables y relucientes en las
-defensas del hierro, soberbios en los blasones de sus escudos, pomposos
-en las ruedas de sus penachos. A tan milagrosos beneficios, que nuestro
-rey y profeta David cantó en el psalmo, según la división nuestra,
-105, que empieza _Hodu la-Adonäi_[541], respondió nuestra dureza e
-ingratitud con hastío y fastidio en el sustento, con olvido en el paseo
-abierto sobre las ondas del mar. Pocas veces quien recibe lo que no
-merece, agradece lo que recibe. Muchas veces castiga Dios con lo que da
-y premia con lo que niega. Tales antepasados son genealogía delincuente
-de nuestra contumacia.
-
-“Comúnmente nos tienen por los porfiados de la esperanza sin fin,
-siendo en la censura de la verdad la gente más desesperada de la
-vida. Nada aborrecemos, y hemos aborrecido tanto los judíos como la
-esperanza. Nosotros somos el extremo de la incredulidad, y _esperanza_
-y _incredulidad_ no son compatibles[542]: ni esperamos ni hay qué
-esperar de nosotros. Porque Moisén se detuvo un poco en el monte no
-quisimos esperarle, y pedimos dios a Aarón. La razón que dan de que
-somos tercos en esperanza perdurable es que aguardamos tantos siglos ha
-al Mesías; empero nosotros ni le recibimos en Cristo ni le aguardamos
-en otro. El decir siempre que ha de venir no es porque le deseamos ni
-le creemos: es por disimular con estas largas que somos aquel ignorante
-que empieza el psalmo 13, diciendo en su corazón: 'No hay Dios[543]'.
-Lo mismo dice quien niega al que ya vino y aguarda al que no ha de
-venir. Este lenguaje gasta nuestro corazón, y, bien considerado, es
-el _Quare_, del psalmo 2, _fremuerunt gentes, et populi meditati sunt
-innania... adversùs Dominum, et adversùs Christum ejus_? De manera
-que nosotros decimos que esperamos siempre por disimular que siempre
-desesperamos.
-
-“De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre, sobrescribiendo con
-él y con ella las excepciones que los talmudistas han soñado para
-desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías, y falsificar los
-preceptos, y habilitar las conciencias a la fábrica de la materia de
-estado, dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo en una política
-sediciosa, prohijándonos de hijos de Israel a hijos[544] del siglo.
-Cuando tuvimos ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos, no es ley
-sino en la breve pronunciación de las tres letras.
-
-“Ha sido necesario decir lo que fuimos para disculpar lo que somos
-y encaminar lo que pretendemos ser, creciéndonos en estos delirios
-rabiosos, en que parece está frenético todo el orbe de la tierra,
-cuando no solamente los herejes toman contra los católicos las armas
-enemigas, sino los católicos, unos mueven contra otros los escuadrones
-parientes. Los protestantes de Alemania ha muchos años[545] que
-pretenden que el Emperador sea hereje. A esto los fomenta el Rey
-Cristianísimo, haciendo como que no lo es y desentendiéndose de Calvino
-y Lutero. Opónese a todos el Rey Católico, para mantener en la Casa
-de Austria la suprema dignidad de las águilas de Roma. Los olandeses,
-animados con haber sido traidores dichosos, aspiran a que su traición
-sea monarquía, y de vasallos rebeldes del gran Rey de España, osan
-serle competidores. Robáronle lo que tenía en ellos y prosiguen en
-usurparle lo que tan lejos dellos tiene, como son el Brasil y las
-Indias, destinando sus conquistas sobre sus coronas[546]. No hemos sido
-para todos estos robos la postrera disposición nosotros, por medio
-de los cristianos postizos, que, con lenguaje portugués, le habemos
-aplicado para minas, con título de vasallos. Los potentados de Italia
-(si no todos, los más) han hospedado en sus dominios franceses, dando
-a entender han descifrado en este sentir los semblantes[547] del Summo
-Pontífice, y la tolerancia muda han leído por _motu proprio_. El Rey
-de Francia ha usado contra el Monarca de los españoles estratagema
-nunca oída, disparándole por batería todo su linaje, con achaque de
-malcontentos y huidos, para que, en sueldos[548] y socorros y gastos
-consumiese las consignaciones de sus ejércitos. ¿Cuándo se vió un Rey
-contra otro hacer munición de dientes y muelas de su madre y de su
-hermano, próximo heredero, para que se le comiesen a bocados? Ardid es
-mendicante, mas pernicioso. Militar con el mogollón[549], más tiene
-de lo ridículo que de lo serio. Nosotros tenemos sinagogas en los
-Estados de todos estos príncipes, donde somos el principal elemento
-de la composición desta cizaña. En Ruán somos la bolsa de Francia
-contra España, y juntamente de España contra Francia, y en España[550],
-con traje que sirve de máscara a la circuncisión[551], socorremos a
-aquel Monarca con el caudal que tenemos en Amsterdán en poder de sus
-propios enemigos, a quienes importa más el mandar que le difiramos las
-letras que a los españoles cobrarlas. ¡Extravagante tropelía servir y
-arruinar con un propio dinero a amigos y a enemigos y hacer que cobre
-los frutos de su intención el que los paga del que los cobra[552]! Lo
-mismo hacemos con Alemania, Italia y Constantinopla, y todo este enredo
-ciego y belicoso causamos con haber tejido el socorro de cada uno en
-el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el
-que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más.
-No niego que los _Monopantos_ son gariteros de la tabaola de Europa,
-que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten
-y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los
-jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a
-que los inducen, porque su garito, que es fin[553] de todos, no tenga
-fin. En esto son perfecto remedo de nuestros anzuelos. Es verdad que
-para la introducción nos llevan grande ventaja en ser los judíos del
-Testamento Nuevo, como nosotros del Viejo, pues así como nosotros no
-creímos que Jesús era el Mesías que había venido, ellos, creyendo que
-Jesús era el Mesías que vino, le dejan pasar por sus conciencias: de
-manera que parece que jamás llegó para ellos[554] ni por ellas. Los
-_Monopantos_ le creen (como de nosotros dice que le esperamos un grave
-autor: _Auream et gemmatam Hierusalem espectabant_) en Hierusalén[555]
-de oro y joyas. Ellos y nosotros, de diferentes principios y con
-diversos medios, vamos a un mesmo fin, que es a destruir, los unos, la
-cristiandad que no quisimos; los otros, la que ya no quieren, y por
-esto nos hemos juntado a confederar malicia y engaños.
-
-“Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos
-hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo, no con cien manos solas,
-sino con tantas como los cavan, los funden, los acuñan, los juntan,
-los cuentan, los reciben y los hurtan. Son dos demonios subterráneos,
-empero bienquistos de todos los vivientes; dos metales, que cuanto
-tienen más de cuerpo, tienen más de espíritu. No hay condición que les
-sea desdeñosa, y si alguna ley los condena, los legistas e intérpretes
-della los absuelven. Quien se desprecia de cavarlos se precia de
-adquirirlos; quien de grave no los pide al que los tiene, de cortesano
-los recibe de quien los da, y el que tiene por trabajo el ganarlos,
-tiene el robarlos por habilidad, y hay en la retórica de juntarlos un
-_no los quiero_[556], que obra _dénmelos_, y _nada recibo de nadie_,
-que es verdad, porque no es mentira _todo lo tomo_. Y como mentiría el
-mar si dijese que no mata su sed con tragarse los arroyuelos y fuentes,
-pues bebiéndose todos los ríos que se los beben, en ellos se sorbe
-fuentes y arroyos, de la misma manera mienten los poderosos que dicen
-no reciben de los mendigos y pobres, cuando se engullen a los ricos,
-que devoran a los pobres y mendigos. Esto supuesto, conviene encaminar
-la batería de nuestros intereses a los reyes y repúblicas y ministros,
-en cuyos vientres son todos los demás repleción que, conmovida por
-nosotros, o será letargo o apoplejía en las cabezas. En el método de
-disponerlo sea el primer voto el de los señores _Monopantones_”.
-
-Los cuales, habiéndose conficionado los unos con los chismes de
-los otros, determinaron que Pacas Mazo[557], como más abundante de
-lengua[558] y más caudaloso de palabras, hablase por todos, lo que hizo
-con tales razones:
-
---Los bienes del mundo son de los solícitos; su fortuna, de los
-disimulados y violentos. Los señoríos y los reinos, antes se arrebatan
-y usurpan que se heredan y merecen. Quien en las medras temporales es
-el peor de los malos, es el benemérito sin competidor, y crece hasta
-que se deja exceder en la maldad, porque en las ambiciones, lo justo
-y lo honesto hacen delincuentes a los tiranos. Éstos, en empezando
-a moderarse, se deponen; si quieren durar en ser tiranos, no han
-de consentir que salgan fuera las señas de que lo son. El fuego que
-quema la casa, con el humo que arroja fuera, llama a que le maten con
-agua. Deste discurso cada uno tome lo que le pareciere a propósito. La
-moneda es la Circe, que todo lo que se le llega u de ella se enamora,
-lo muda en varias formas: nosotros somos el _verbi gratia_. El dinero
-es un dios de rebozo[559], que en ninguna parte tiene altar público y
-en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular, porque
-se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que
-convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca
-bienquisto de[560] los discursos políticos y el conciliador de todas
-las diferencias de opiniones y humores. Viendo, pues, nosotros que
-es el mágico y el nigromante[561] que más prodigios obra, hémosle
-jurado por norte de nuestros caminos y por calamita[562] de nuestro
-norte[563], para no desvariar en los rumbos. Esto ejecutamos con tal
-arte, que le dejamos para tenerle y le despreciamos para juntarle:
-lo que aprendimos de la hipocresía de la bomba, que con lo vacío se
-llena, y con lo que no tiene atrae lo que tienen otros, y sin trabajo
-sorbe y agota lo lleno con su vacío. Somos remedos de la pólvora, que,
-menuda, negra, junta y apretada, toma fuerza inmensa y velocidad de la
-estrechura. Primero hacemos el daño que se oiga el ruido, y como para
-apuntar[564] cerramos un ojo y abrimos otro, lo conquistamos todo en un
-abrir y cerrar de ojos. Nuestras casas son cañones de arcabuz, que se
-disparan por las llaves y se cargan por las bocas. Siendo, pues, tales,
-tenemos costumbres y semblantes que convienen con todos, y por esto no
-parecemos forasteros en alguna seta o nación. Nuestro pelo le admite
-el turco por turbante, el cristiano por sombrero, y el moro por bonete
-y vosotros por tocado. No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de
-república, ni otro que el de _Monopantos_: dejamos los apellidos a las
-repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad
-de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que
-ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno
-de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a
-pérdida y ganancia, sino con vosotros, que hoy sois los tramposos de
-toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para acabar de
-corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste,
-por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos
-fabricado los que estamos presentes. Ésta es que, considerando que la
-triaca se fabrica sobre el veloz veneno de la víbora (por ser el humor
-que más aprisa y derecho va al corazón, a cuya causa, cargándola[565]
-de muchos simples de eficacísima virtud, los lleva al corazón para que
-le defiendan de la ponzoña, que es lo que se pretende por la medicina),
-así nosotros hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón
-los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van
-derechos al corazón y al alma, los vicios y abominaciones y errores,
-que, como vehículos, introducen[566] en ella. Si os determináis a esta
-alianza, os daremos la receta con peso y número de ingredientes, y
-boticarios doctos en esta confación, en que Danipe y Alkemiastos[567] y
-yo hemos sudado, y no debe nuestro sudor nada a los trociscos[568] de
-la víbora. Dejaos gobernar por nuestro Pragas[569], que no dejaréis de
-ser judíos y sabréis juntamente ser _Monopantos_.
-
-A raíz destas palabras los cogió la _hora_, y levantándose Rabbi
-Maimón, uno de los dos que vinieron por la sinagoga de Venecia, se
-llegó al oído de Rabbi Saadías, y rempujando con la mano estado y medio
-de pico de nariz, para podérsele llegar a la oreja, le dijo:
-
---Rabbi, la palabrita _dejaos gobernar_, a roña sabe; conviene abrir el
-ojo con éstos, que me semejan Faraones caseros y mogigatos.
-
-Saadías le respondió:
-
---Ahora acabo de reconocerlos[570] por maná de dotrinas, que saben a
-todo lo que cada uno quiere: no hay sino callar, y, como a ratones de
-las repúblicas, darles qué coman en la trampa.
-
-Chrysóstheos[571], que vió el coloquio entre dientes, dijo a
-Philárgyros y a Danipe[572]:
-
---Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos: todo _Monopanto_ se
-dé un baño de becerro enjoyado, que ellos caerán de rodillas.
-
-Recociéronse en lazos y embelecos unos contra otros, y para deslumbrar
-a los _Monopantos_[573], Rabbi Saadías dijo:
-
---Nosotros os juzgamos exploradores de la tierra de promisión y la
-seguridad de nuestros intentos; para que nos amásemos en un compuesto
-rabioso, será bien se confiera[574] el modo y las capitulaciones y se
-concluyan y firmen en la primera junta, que señalamos de hoy en tres
-días.
-
-Pacas Mazo[575], compuniendo su rapiña en palomita[576], dijo que el
-término era bastante y la resolución providente, empero que convenía
-que el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un libro encuadernado en
-pellejo de oveja, cogida con torzales de oro en varios labores la lana,
-se le dió a Saadías, diciendo:
-
---Esta prenda os damos por rehenes[577].
-
-Tomóle, y preguntó:
-
---_¿Cúyas son estas obras?_
-
-Respondió Pacas Mazo[578]:
-
---_De nuestras palabras._ El autor es Nicolás Machiavelo, que escribió
-el canto llano de nuestro contrapunto.
-
-Mirándole con grande atención los judíos, y particularmente la
-encuadernación en pellejo de oveja, Rabbi Asepha[579], que asistía por
-Orán, dijo:
-
---Esta lana es de la que dicen los españoles que vuelve trasquilado
-quien viene por ella.
-
-Con esto se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse,
-como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse y hacerse pedazos
-hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del
-dinerismo, mudando el nombre de _ateístas_ en _dineranos_[580].
-
-XL. Los pueblos y súbditos a señores, príncipes, repúblicas y reyes
-y monarcas se juntaron en Lieja, país neutral, a tratar de sus
-conveniencias y a remediar y a descansar sus quejas y malicias y
-desahogar su sentir, opreso en el temor de la soberanía. Había gente
-de todas naciones, estados y calidades. Era tan grande el número,
-que parecía ejército y no junta, por lo cual eligieron por sitio la
-campaña abierta. Por una parte, admiraba la maravillosa diferencia
-de trajes y de aspectos; por otra, confundía los oídos y burlaba la
-atención la diferencia de lenguas. Parecía romperse el campo con
-las voces: resonaba a la manera que cuando el sol cuece las mieses,
-se oye importuno rechinar con la infatigable voz de las chicharras;
-el más sonoro alarido era el que encaramaban, desgañitándose, las
-mujeres con acciones frenéticas. Todo estaba mezclado en tumulto ciego
-y discordia[581] furiosa: los republicanos querían príncipes, los
-vasallos de los príncipes querían ser republicanos.
-
-Esta controversia[582] empelazgaron[583] un noble saboyano y un ginovés
-plebeyo. Decía el saboyano que su Duque era el movimiento perpetuo y
-que los consumía con guerras continuas[584] por equilibrar su dominio,
-que se ve anegado entre las dos coronas de Francia y España, y que
-su conservación la tenía en revolver, a costa de sus vasallos, los
-dos Reyes, para que, ocupado el uno con el otro, no pueda el uno ni
-el otro tragársele, viendo que sucesivamente entrambos príncipes,
-ya éste, ya aquél, le conquistan y le defienden, lo cual pagan los
-súbditos, sin poder respirar en quietud. Cuando Francia le embiste,
-España le ayuda, y cuando España le acomete, Francia le defiende. Y
-como ninguno de los dos le ampara por conservarle, sino porque el otro
-no crezca con su Estado y le sea más formidable y próximo vecino, de la
-defensa resulta a sus pueblos tanto daño como de la ofensa, y las más
-veces, más. El Duque recata en su corazón disimulada la pretensión de
-libertador de Italia, blasonando, para tener propicia la Santa Sede,
-toda la historia de Amadeo, a quien llamaron _Pacífico_[585], por haber
-sospechado algunos impíamente maliciosos que pensaba en reducir al Sumo
-Pontífice a sólo el caudal de las gracias y indulgencias. Padece el
-Duque achaques de Rey de Chipre, y es molestado de recuerdos de señor
-de Ginebra, y adolece de soberanía desigual entre los demás potentados.
-Todas estas cosas son espuelas que se añaden a los alientos, que en
-él necesitan de freno; que por estas razones viene a tratar que la
-Saboya y el Piamonte se confederen en República, donde la justicia y el
-consejo mandan y la libertad reina.
-
---¡Que la libertad reina!--dijo, dado a los diablos, el ginovés--.
-Tú debes de estar loco, y como no has sido repúblico, no sabes
-sus miserias y esclavitudes. No bastará toda la razón de Estado a
-concertarnos. Yo, que soy ginovés, hijo de aquella República, que por
-la vecindad y emulación os conoce a vosotros, vengo a persuadir a
-vuestro Duque, con la asistencia de nosotros los plebeyos[586], se haga
-Rey de Génova, y si él no lo aceta, he de ir a persuadir esta oferta
-al Rey de España, y si no, al francés, y de unos Reyes en otros, hasta
-topar con alguno que se apiade de nosotros. Dime, malcontento del bien
-que Dios te hizo en que nacieses sujeto a príncipe, ¿has considerado
-cuánto mayor descanso es obedecer a uno solo que a muchos, juntos en
-una pieza y apartados, y diferentes en costumbres, naturales, opiniones
-y desinios? Perdido, ¿no adviertes que en las repúblicas, como es
-anuo y sucesivo por las familias el gobierno, es respectivo, y que
-la justicia carece de ejecución, con temor de que los que otro año u
-otro trienio mandarán se venguen de lo que hizo el que gobernó? Si
-el Senado repúblico se compone de muchos, es confusión; si de pocos,
-no sirve sino de corromper la firmeza y excelencia de la unidad:
-ésta no se salva en el Dux, que, o no tiene absoluto poder, o es por
-tiempo limitado. Si mandan por igual nobles y plebeyos, es una junta
-de perros y gatos, que los unos proponen mordiscones con los dientes,
-ladrando, y los otros responden con araños y uñas. Si es de pobres y
-ricos, desprecian a los pobres los ricos y a los ricos invidian los
-pobres[587]. Mira qué compuesto resultará de invidia y desprecio. Si
-el gobierno está en los plebeyos, ni los querrán sufrir los nobles
-ni ellos podrán sufrir el no serlo. Pues si los nobles solos mandan,
-no hallo otra comparación a los súbditos sino la de los condenados,
-y éstos somos los plebeyos ginoveses, y si se pudiera sin error
-encarecerlo más, me pareciera haber dicho poco. Génova tiene tantas
-repúblicas como nobles y tantos miserables esclavos como plebeyos. Y
-todas estas repúblicas personales se juntan en un palacio a sólo contar
-nuestro caudal y mercancías, para roérnosle o bajando o subiendo la
-moneda, y como malsines de nuestro caudal, atienden siempre a reducir
-a pobreza nuestra inteligencia. Usan de nosotros como de esponjas,
-enviándonos por el mundo a que, empapándonos en la negociación,
-chupemos hacienda, y, en viéndonos abultados de caudal, nos exprimen
-para sí. Pues dime, maldito y descomulgado saboyano: ¿qué pretendes con
-tu traición y tu infernal intento? ¿No conoces que nobles y plebeyos
-transfieren su poder en los reyes y príncipes, donde, apartado de
-la soberbia[588] y poder de los unos y de la humildad de los otros,
-compone una cabeza asistida de pacífica y desinteresada majestad, en
-quien ni la nobleza presume ni la plebe padece?
-
-Embistiéranse los dos, si no los apartara el mormullo[589] de una
-manada de catredáticos, que venía retirándose de un escuadrón de
-mujeres, que, con las bocas abiertas, los hundían a chillidos y los
-amagaban[590] de mordiscones. Una dellas, cuya hermosura era tan
-opulenta que se aumentaba con la disformidad de la ira, siendo afecto
-que en la suma fiereza de un león halla fealdad que añadir, dijo:
-
---Tiranos, ¿por cuál razón (siendo las mujeres de las dos partes del
-género humano la una, que constituye mitad) habéis hecho vosotros
-solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento, a vuestro
-albedrío? Vosotros nos priváis de los estudios, por invidia de que
-os excederemos; de las armas, por temor de que seréis vencimiento de
-nuestro enojo los que lo sois de nuestra risa. Habéisos constituido
-por árbitros de la paz y de la guerra, y nosotras padecemos vuestros
-delirios. El adulterio en nosotras es delito de muerte, y en vosotros,
-entretenimiento de la vida. Queréisnos buenas para ser malos, honestas
-para ser distraídos. No hay sentido nuestro que por vosotros no esté
-encarcelado; tenéis con grillos nuestros pasos, con llave nuestros
-ojos; si miramos, decís que somos desenvueltas; si somos miradas,
-peligrosas, y, al fin, con achaque de honestidad, nos condenáis a
-privación de potencias y sentidos. Barbonazos, vuestra desconfianza,
-no nuestra flaqueza, las más veces nos persuade contra vosotros lo
-propio que cauteláis en nosotras. Más son las que hacéis malas que las
-que lo son. Menguados, si todos sois contra nosotras _privaciones_,
-fuerza es que nos hagáis todas _apetitos_ contra vosotros. Infinitas
-entran en vuestro poder buenas, a quien forzáis a ser malas, y ninguna
-entra tan mala a quien los más de vosotros no hagan peor. Toda vuestra
-severidad se funda en lo frondoso y opaco de vuestras caras, y el que
-peina por barba más lomo de javalí, presume más suficiencia, como si el
-solar del seso fuera la pelambre prolongada de quien antes se prueba
-de cola que de juicio. Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o
-con darnos parte en los estudios y puestos de gobierno, o con oírnos
-y desagraviarnos de las leyes establecidas, instituyendo algunas en
-nuestro favor y derogando otras que nos son[591] perjudiciales.
-
-Un dotor, a quien la barba le chorreaba hasta los tobillos, que las vió
-juntas y determinadas, fiado en su elocuencia, intentó satisfacerlas
-con estas razones:
-
---Con grande temor me opongo a vosotras, viendo que la razón
-frecuentemente es vencida de la hermosura, que la retórica y dialéctica
-son rudas contra vuestra belleza. Decidme, empero: ¿qué ley se os podrá
-fiar, si la primera mujer estrenó su ser quebrantando la de Dios[592]?
-¿Qué armas se pondrán con disculpa en vuestras manos, si con una
-manzana descalabrastes toda la generación de Adán, sin que se escapasen
-los que estaban escondidos en las distancias de lo futuro[593]? Decís
-que todas las leyes son contra vosotras; fuera verdad si dijérades
-que vosotras érades contra todas las leyes. ¿Qué poder se iguala al
-vuestro, pues si no juzgáis con las leyes estudiándolas, juzgáis a las
-leyes con los jueces, corrompiéndolos? Si nosotros hicimos las leyes,
-vosotras las deshacéis. Si los jueces gobiernan el mundo, y las mujeres
-a los jueces, las mujeres[594] gobiernan el mundo y desgobiernan[595]
-a los que le gobiernan, porque puede más con muchos la mujer que aman
-que el texto que estudian. Más pudo con Adán lo que el diablo dijo a la
-mujer que lo que Dios le dijo[596]. Con el corazón humano muy eficaz
-es el demonio si le pronuncia una de vosotras. Es la mujer regalo que
-se debe temer y amar, y es muy difícil temer y amar una propia cosa.
-Quien solamente la ama, se aborrece a sí; quien solamente la aborrece,
-aborrece a la naturaleza. ¿Qué Bártulo no borran vuestras lágrimas?
-¿De qué Baldo no se ríe vuestra risa[597]? Si tenemos los cargos y
-los puestos, vosotras los gastáis en galas y trajes. Un texto solo
-tenéis, que es vuestra lindeza: ¿cuándo le alegastes que no os valiese?
-¿Quién le vió que no quedase vencido?[598] Si nos cohechamos, es
-para cohecharos; si torcemos las leyes y la justicia, las más veces
-es porque seguimos la dotrina de vuestra belleza, y de las maldades
-que nos mandáis hacer cobráis los intereses y nos dejáis la infamia
-de jueces detestables. Invidiáisnos la asistencia y los cargos en la
-guerra, siendo ella a quien debéis el descanso de viudas y nosotros el
-olvido de muertos. Quejáisos de que el adulterio es en vosotras delito
-capital y no en nosotros. Demonios de buen sabor, si una liviandad[599]
-vuestra quita las honras a padres y hijos y afrenta toda una
-generación, ¿por qué se os antoja riguroso castigo la pena de muerte,
-siendo de tanto mayor estimación la honra de muchos inocentes que la
-vida de un culpado? Estemos al aprecio que desto hacen vuestras propias
-obras. Vosotras, por infinitos, no podéis contar vuestros adulterios,
-y nosotros, por raros, no tenemos qué contar de los degüellos; el
-escarmiento sigue a la pena[600]: ¿dónde está éste? Quejaros de que os
-guardamos es quejaros de que os estimemos: nadie guardó[601] lo que
-desprecia. Según lo que he discurrido, de todo sois señoras, todo está
-sujeto a vosotras; gozáis la paz y ocasionáis la guerra. Si habéis de
-pedir lo que os falta a muchas, pedid moderación y seso.
-
-¿_Seso_ dijiste? No lo hubo pronunciado cuando todas juntas se
-dispararon contra el triste dotor en remolino de pellizcos y repelones,
-y con tal furia le mesaron, que le dejaron lampiño de la pelambre
-graduada, que pudiera, por lo lampiño, pasar por vieja en otra parte.
-Ahogáranle si no acudiera mucha gente a la pelazga[602] y mormullo que
-habían armado un francés monsiur y un italiano monseñor.
-
-Habíanse ya pronunciado el enojo con algunos sopapos y dádose
-_sanctus_[603] en las jetas, con séquito de coces y bocados[604].
-El francés se carcomía de rabia y el monseñor se destrizaba de
-cólera[605]. Concurrieron por una y otra parte italianos y bugres.
-Pusiéronse en medio los alemanes, y, sosegándolos con harta
-dificultad, los preguntaron la causa. El francés, arrebañándose con
-entrambas manos las bragas, que con la fuga se le habían bajado a las
-corvas, respondió:
-
---Hoy hemos concurrido aquí todos los súbditos para tratar del alivio
-de nuestras quejas. Yo estaba comunicando con otros de mi nación el
-miserable estado en que se halla Francia, mi patria, y la opresión
-de los franceses so el poder de Armando, cardenal de Richeleu.
-Ponderaba con la maña que llamaba servir al Rey lo que es degradarle;
-cuánta raposa vestía de púrpura, cómo con el ruido que inducía en la
-cristiandad disimulaba el de su lima, que agotaba en su astucia la
-confianza del Príncipe, que había puesto en manos de sus parientes
-y cómplices el mar y la tierra, fortalezas y gobiernos, ejércitos y
-armadas, infamando los nobles y engrandeciendo los viles. Acordaba a
-los de mi nación de las tajadas y pizcas en que resolvieron al mariscal
-de Ancre; acordábalos de Luínes y cómo nuestro Rey no se limpiaba de
-privados, y que esto sólo hacía bien a esotros dos a quien acreditaba.
-Advertía que en Francia, de pocos años a esta parte, los traidores
-han dado en la agudeza más perniciosa del infierno, pues, viendo que
-levantarse con los reinos se llama traición y se castiga como traidor
-al que lo intenta, para asegurar su maldad se levantan con los reyes
-y se llaman privados, y en lugar de castigo de traidores, adquieren
-adoración de reyes de reyes. Proponía[606], y lo propongo, y lo
-propondré en la junta, que para la perpetuidad de la sucesión y de los
-reinos y extirpar esta seta de traidores, se promulgue ley inviolable
-e irremisible, que ordenase que el Rey que en Francia se sujetare a
-privado, _ipso jure_, él y su sucesión perdiesen el derecho del reino,
-y que desde luego fuesen los súbditos absueltos del juramento de
-fidelidad, pues no previene tan manifiesto peligro la ley Sálica, que
-excluye las hembras, como ésta, que excluye validos[607]. Decía que
-juntamente se mandase que el vasallo que con tal nombre se atreviese a
-levantarse con su rey, muriese infamemente[608] y perdiese todas las
-honras y bienes que tuviese, quedando su apellido siempre maldito y
-condenado[609]. Pues sin más consideración, ese desatinado bergamasco,
-ni acordarme[610] de los nepotes de Roma, me llamó hereje _pezente y
-mascalzón_, diciendo[611] que en detestar los privados, detestaba los
-nepotes[612], y que privado y nepote eran dos nombres y una cosa. Y no
-habiendo yo tomado en la boca disparate semejante, me embistió en la
-forma que nos hallastes.
-
-Los alemanes quedaron, con los demás oyentes, suspensos y pensativos.
-Encamináronlos a cada uno a su puesto, no sin dificultad, y dispusieron
-en auditorio pacífico aquellas multitudes para la propuesta que en
-nombre de todos hacía un letrado bermejo, que a todos los había
-revuelto y persuadido a pretensiones tan diferentes y desaforadas.
-Mandaron el silencio dos clarines, cuando él, sobre lugar eminente[613]
-que en el centro del concurso los miraba en iguales distancias, dijo:
-
---La pretensión que todos tenemos es la libertad de todos, procurando
-que nuestra sujeción sea a lo justo, y no a lo violento; que nos mande
-la razón, no el albedrío; que seamos de quien nos hereda, no de quien
-nos arrebata; que seamos cuidado de los Príncipes, no mercancía, y
-en las Repúblicas compañeros, no esclavos; miembros y no trastos;
-cuerpo y no sombra. Que el rico no estorbe al pobre que pueda ser
-rico, ni el pobre enriquezca con el robo del poderoso. Que el noble
-no desprecie al plebeyo, ni el plebeyo aborrezca al noble, y que todo
-el gobierno se ocupe en animar a que todos los pobres sean ricos y
-honrados los virtuosos, y en estorbar que suceda lo contrario. Hase de
-obviar que ninguno pueda ni valga más que todos, porque quien excede
-a todos, destruye la igualdad, y quien le permite que exceda le manda
-que conspire. La igualdad es armonía, en que está sonora la paz de
-la república, pues en turbándola particular exceso, disuena y se oye
-rumor lo que fué música. Las repúblicas han de tener con los reyes la
-unión que tiene la tierra, en quien ellas se representan, con el mar,
-que los representa a ellos. Siempre están abrazados, mas siempre ésta
-se defiende de las insolencias de aquél con la orilla, y siempre aquél
-la amenaza, la va lamiendo y procurando anegarla y sorbérsela, y
-ésta, cobrar de sí, por una parte, tanto como él la esconde por otra.
-La tierra, siempre firme y sin movimiento, se opone al bullicio y
-perpetua discordia de su inconstancia; aquél, con cualquier viento se
-enfurece; ésta, con todos se fecunda. Aquél se enriquece de lo que ésta
-le fía; ésta, con anzuelos, y redes, y lazos, le pesca y le despuebla.
-Y de la manera que toda la seguridad del mar y el abrigo está en la
-tierra, que da los puertos, así en las repúblicas está el reparo de
-las borrascas y golfos de los reinos. Éstas siempre han de militar con
-el seso, pocas veces con las armas; han de tener ejércitos y armadas
-prontas en la suficiencia del caudal, que es el _luego_ que logra las
-ocasiones. Deben hacer la guerra a los unos reyes con los otros, porque
-los monarcas, aunque sean padres y hijos, hermanos y cuñados, son como
-el hierro y la lima, que siendo, no sólo parientes, sino una misma
-cosa y un propio metal, siempre la lima está cortando y adelgazando
-al hierro. Han de asistir las repúblicas a los príncipes temerarios
-lo que baste para que se despeñen, y a los reportados, para que sean
-temerarios. Harán nobilísima la mercancía, porque enriquece y lleva
-los hombres por el mundo ocupados en estudio práctico, que los hace
-doctos de experiencias, reconociendo puertos, costumbres, gobiernos
-y fortalezas y espiando desinios. Serán meritorios al útil de la
-Patria los estudios políticos y matemáticos, y a ninguna cosa se dará
-peor nombre que al ocio más ilustre y a la riqueza más vagamunda. Los
-juegos públicos se ordenarán del ejercicio de las armas[614], conforme
-a la disposición de las batallas, porque sean juntamente de utilidad y
-entretenimiento, juntamente fiestas y estudios, y entonces será decente
-frecuentar los teatros cuando fueren academias. Hase de condenar por
-infame ostentación en trajes[615], y sólo ha de ser diferencia entre
-el pobre y el rico que éste dé el socorro y aquél le reciba, y entre
-noble y plebeyo, la virtud y el valor, pues fueron principio de todas
-las noblezas que son. Aquí se me caerán unas palabrillas de Platón:
-quien las hubiere menester, las recoja, que yo no sé a qué propósito
-las digo, mas no faltará quien sepa a qué propósito las dijo en el
-diálogo 3 _de Republica, vel de Justo_. Son éstas: _Igitur rempublicam
-administrantibus praecipuè, si quibus aliis, mentiri licet, vel
-hostium, vel civium causa, ad communem civitatis utilitatem: reliquis
-autem à mendacio abstinendum est_. “Si a algunos es lícito mentir,
-principalmente es lícito a los que gobiernan las repúblicas, o por
-causa de los enemigos, o ciudadanos, para la común utilidad de la
-ciudad: todos los demás se han de guardar de mentir”. Pondero que,
-condenando la Iglesia católica esta doctrina de la república de Platón,
-hay quien se precia y blasona de ser su república.
-
-“Pasemos a la propuesta de los súbditos de los reyes. Éstos se quejan
-de que ya todos son electivos, porque los que son y nacen hereditarios
-son electores de privados, que son reyes por su elección. Esto los
-desespera, porque dicen los franceses que los príncipes que para
-mejor gobernar sus reinos se entregan totalmente a validos, son como
-los galeotes, que caminan forzados, volviendo las espaldas al puerto
-que buscan, y que los tales privados son como jugadores de manos,
-que, cuanto más engañan, más entretienen, y cuanto mejor esconden el
-embuste a los ojos y más burlas hacen a las potencias y sentidos, son
-más eminentes y alabados del que los paga los embelecos con que le
-divierten. La gracia está en hacerle creer que está lleno lo que está
-vacío, que hay algo donde no hay nada, que son heridas en otros lo
-que es mellas en sus armas, que arrojan con la mano lo que esconden
-en ella. Dicen que le dan dinero, y cuando lo descubre, se halla con
-una inmundicia o la muela de un asno. Las comparaciones son viles:
-válense dellas a falta de otras; por esto afirman que igualmente son
-reprehensibles el rey que no quiere ser lo que el grande Dios quiso que
-fuese y el que quiere ser lo que no quiso que fuera. Osan decir que el
-privado total introduce en el rey, como la muerte en el hombre, _nova
-forma cadaveris: nueva forma de cadáver_, a que se sigue corrupción
-y gusanos, y que, conforme[616] a la opinión de Aristóteles, en el
-Príncipe _fit resolutio usque ad materiam primam_; quiere decir: _no
-queda alguna cosa de lo que fué, sino la representación_. Esto baste.
-
-“Pasemos a las quejas contra los tiranos y a la razón dellas. Yo no sé
-de quién hablo ni de quién no hablo: quien me entendiere, me declare.
-Aristóteles dice _que es tirano quien mira más a su provecho particular
-que al común_. Quien supiere de algunos que no se comprehenden en
-esta difinición, lo venga diciendo, y le darán su hallazgo[617][618].
-Quéjanse de los tiranos más los que reciben beneficios que los
-que padecen castigos, porque el beneficio del tirano constituye
-delincuentes y cómplices, y el castigo, virtuosos y beneméritos; tales
-son, que la inocencia, para ser dichosa, ha de ser desdichada en
-sus dominios. El tirano, por miseria y avaricia, es fiera[619]; por
-soberbia, es demonio; por deleites y lujuria, todas las fieras y todos
-los demonios. Nadie se conjura contra el tirano primero que él mismo;
-por esto es más fácil matar al tirano que sufrirle. El beneficio del
-tirano siempre es funesto: a quien más favorece, el bien que le hace
-es tardarse en hacerle mal. Ejemplo de los tiranos fué Polifemo, en
-Homero: favoreció a Ulises con hablar con él sólo, y con preguntarle
-supo sus méritos, oyó sus ruegos, vió su necesidad, y el premio que
-le ofreció fué que, después de haberse comido a sus compañeros, le
-comería el postrero[620]. Del tirano que se come los que tiene debajo
-de su mano, no espere nadie otro favor sino ser comido el último. Y
-adviértase que, si bien el tirano lo concede por merced, el que ha de
-ser comido no lo juzga en la dilación sino por aumento de crueldad.
-Quien te ha de comer después de todos, te empieza a comer en todos
-los que come antes; más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto
-más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder manjar y no huésped.
-Detenerle en la cueva para pasarle al estómago, más era sepultura que
-hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su veneno es el sueño.
-Pueblos, daldes sueño, tostad las hastas, sacadles los ojos, que
-después ninguno hizo lo que todos desearon que se hiciese. _Ninguno_
-decía el tirano Polifemo que le había cegado, porque Ulises, con
-admirable astucia, le dijo que se llamaba _Ninguno_. Nombrábale para su
-venganza y defendíale con la equivocación del nombre: ellos disculpan a
-quien los da muerte, a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado entre
-las ovejas que guardaba. Lo que más guarda el tirano, guarda contra él
-a quien le derriba.
-
-“Esto supuesto, digo que hoy nos juntamos los sugetos a tratar de la
-defensa nuestra, contra el arbitrio de los que nos gobiernan mediata
-o inmediatamente. En las repúblicas y en los reinos, los puntos
-sustanciales[621] sean perpetuos en sus consejos, sin poder tener ni
-pretender ascenso a otros, porque pretender uno y gobernar otro, no da
-lugar al estudio ni a la justicia, y la ambición de pasar a tribunal
-diferente y superior le tiene caminante, y no juez, y con lo que
-gobierna granjea lo que quiere gobernar, y, distraído, no atiende a
-nada: a lo que tiene, porque lo quiere dejar, y a lo que desea, porque
-aún no lo tiene. Cada uno es de provecho donde los años le han dado
-experiencia y estorbo donde empieza la primera noticia, porque pasan
-de las materias que ya sabían a las que aún no saben. Las honras que
-se les hicieren, no han de salir del estado de su profesión, porque no
-se mezclen con las militares, y la toga y la espada anden en ultraje:
-aquélla embarazada y extraña y ésta quejosa y confundida[622].
-
-“Que los premios sean indispensables; que, no sólo no se den a los
-ociosos, sino que no se permita que los pidan, porque si el premio de
-las virtudes se gasta en los vicios, el príncipe o república quedará
-pobre de su mayor tesoro, y el metal del precio, vil y falsificado. No
-le han de aguardar el benemérito ni el indigno: aquél, porque se le han
-de dar luego; éste, porque nunca se le han de dar. Menos mal gastado
-sería el oro y los diamantes en grillos para aprisionar delincuentes
-que una insignia militar y de honor en un vagamundo y vicioso. Roma
-entendió esto bien, que pagaba con un ramo de laurel u de roble más
-heridas que daba hojas, vitorias de ciudades, provincias y reinos. Para
-consejeros de Guerra y Estado sólo sean suficientes y admitidos[623]
-los valientes y experimentados: sea prerogativa la sangre, o vertida o
-aventurada; no la presuntuosa[624] en genealogías y antepasados. Para
-los cargos de la guerra se han de preferir los valientes y dichosos.
-Gran recomendación es la de los bienafortunados sobre valientes: Lucano
-lo aconseja[625]:
-
- ..._Fatis accede, Deisque,
- Et cole felices, miseros fuge._
-
-“Siempre he leído esto de buena gana, y a este admirable poeta,
-niegúeselo quien quisiere[626], con atención en lo político y militar,
-preferida a todos después de Homero.
-
-“Para las judicaturas se han de escoger los doctos y los
-desinteresados. Quien no es codicioso, a ningún vicio sirve, porque
-los vicios inducen el interés a que se venden. Sepan las leyes, empero
-no más que ellas; hagan que sean obedecidas, no obedientes. Éste es
-el punto en que se salvan los tribunales. Yo he dicho. Vosotros diréis
-lo que se os ofrece y propondréis los remedios más convenientes y
-platicables”.
-
-Calló. Y como era multitud diferente en naciones y lenguas, se armó
-un zurrido de gerigonzas tan confuso, que parecía haberse apeado allí
-la tabaola de la torre de Nembrot: ni los entendían ni se entendían.
-Ardíase en sedición y discordia el sitio, y en los visajes y acciones
-parecía junta de locos u endemoniados. Cuando el gremio de los
-pastores, que con ondas ceñían los pellejos de las ovejas, que les
-eran más acusación que abrigo, dijeron que “los oyesen luego y los
-primeros, porque se les habían rebelado las ovejas, diciendo que
-ellos las guardaban de los lobos, que se las comían una a una, para
-trasquilarlas, desollarlas, matarlas y venderlas todas juntas de una
-vez, y que pues los lobos, cuando mucho, se engullían una, u dos, u
-diez, u veinte, pretendían que los lobos las guardasen de los pastores,
-y no los pastores de los lobos, y que juzgaban más piadosa la hambre
-de sus enemigos que la codicia de sus mayorales, y que tenían hecha
-información contra nosotros con los mastines de ganado”.
-
-No quedó persona que no dijese:
-
---Ya entendemos: no son bobas las ovejas si lo consiguen.
-
-En esto, los cogió la _hora_, y, enfurecidos, unos decían: “Lobos
-queremos”; otros: “Todos son lobos”; otros: “Todo es uno”; otros: “Todo
-es malo”. Otros muchos contradecían a éstos. Y viendo los letrados que
-se mezclaban en pendencia, por sosegarlos, dijeron que el caso pedía
-consideración grande, que lo difiriesen a otro día y, entre tanto,
-se acudiese por el acierto a los templos sagrados. Los franceses, en
-oyéndolo, dijeron:
-
---En siendo necesario acudir a los templos, somos perdidos, y tememos
-nos suceda[627] lo que a la lechuza cuando estaba enferma, que,
-consultando a la zorra, a quien juzgó por animal más graduado, su mal,
-juntamente con la picaza, a quien, por verla[628] sobre mulas matadas,
-juzgó por médico, la respondieron que no tenía remedio sino acudir a
-los templos, la cual lechuza, en oyéndolo, dijo:
-
---Pues yo soy muerta si mi remedio es acudir a los santuarios, pues mi
-sed los tiene a escuras, por haberme bebido el aceite de las lámparas,
-y no hay retablo que no tenga sucio.
-
-El monseñor, levantando la voz, dijo:
-
---Monsiures lechuzas: se os otorga esa comparación y se os acuerda
-a vosotros y a cuantos coméis de lo sagrado lo que Homero refiere de
-los ratones cuando pelearon con las ranas, que, acudiendo a los dioses
-que los favoreciesen, se excusaron todos, diciendo unos que les habían
-roído una mano, otros un pie, otros las insignias, otros las coronas,
-otros los picos de las narices, y ninguno hubo que en su imagen o bulto
-no tuviese algo menos y señales de sus dientes. Aplicad ahora, ratones
-calvinistas, luteranos, hugonotes y reformados, y veréis en el cielo
-quién os ha de ayudar[629].
-
---¡Oh, inmenso Dios! cuál zacapella[630] y turbamulta armaron los
-bugres con el monseñor. La discordia del campo de Agramante, en su
-comparación, era un convento de vírgines vestales; para sosegarlos se
-vieron todos en peligro de perderse. En fin, detenidos y no acallados,
-se fueron todos quejosos de lo que cada uno pasaba y rabiando cada uno
-por trocar su estado con el otro.
-
-Cuando esto pasaba en la tierra, viéndolo con atención los dioses, el
-Sol dijo:
-
---La _hora_ está boqueando y yo tengo la sombra del gnomon[631]
-un tris de tocar con el número de las cinco. Gran padre de todos,
-determina si ha de continuar la Fortuna antes que la _hora_ se acabe u
-volver a voltear y rodar por donde solía.
-
-Júpiter respondió:
-
---He advertido que en esta _hora_, que ha dado a cada uno lo que
-merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se
-han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos,
-que, por serlo eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes,
-viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y
-piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se
-hayan hecho pícaros, y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la
-satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo
-que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal,
-que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y
-esto no es arrepentimiento, sino dejar de ser malos a más no poder. El
-abatimiento y la miseria los encoge, no los enmienda; la honra y la
-prosperidad los hace hacer lo que si las hubieran alcanzado siempre
-hubieran hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola por las
-rodadas antiguas y ocasione méritos en los cuerdos y castigo en los
-desatinados, a que asistirá nuestra providencia infalible y nuestra
-presciencia soberana[632]. Todos reciban lo que les repartiere, que sus
-favores u desdenes[633], por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y
-despreciando aquéllos, son tan útiles los unos[634] como los otros. Y
-aquél que recibe y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje
-de sí propio, y no de la Fortuna, que lo da con indiferencia y sin
-malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando
-mal de sus prosperidades u trabajos, la disfaman y la maldicen.
-
-En esto dió la _hora_ de las cinco y se acabó _la de todos_, y la
-_Fortuna_, regocijada con las palabras de Júpiter, trocando las
-manos[635], volvió a engarbullar[636] los cuidados del mundo y a
-desandar lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras del aire,
-como quien se resbala por hielo, se deslizó hasta dar consigo en la
-tierra.
-
-Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas, dijo:
-
---Hambre hace, y con la prisa de obedecer dejé en la fragua tostando
-dos ristras de ajos para desayunarme con los cíclopes.
-
-Júpiter prepotente mandó luego traer de comer, y instantáneamente
-aparecieron allí Iris[637] y Hebe con néctar, y Ganimedes con un
-velicomen[638] de ambrosía. Juno, que le vió al lado de su marido, y
-que con los ojos bebía más del copero que del licor, endragonida[639] y
-enviperada, dijo:
-
---O yo o este bardaje[640] hemos de quedar en el Olimpo, u he de pedir
-divorcio ante Himeneo.
-
-Y si el águila, en que el picarillo estaba a la jineta, no se
-afufa[641] con él, a pellizcos lo desmigaja. Júpiter empezó a soplar
-el rayo, y ella le dijo:
-
---Yo te le quitaré para quemar al pajecito nefando.
-
-Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa que si Júpiter fuera
-corito[642] estuviera por nacer), reportó con halagos a Junon[643]; mas
-Venus, hecha una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba gritos como
-una verdulera y puso a Júpiter como un trapo. Cuando Mercurio, soltando
-la tarabilla[644], dijo que todo se remediaría y que no turbasen el
-banquete celestial. Marte, viendo los bucaritos de ambrosía, como
-deidad de la carda y dios de la vida airada, dijo:
-
---¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas diosecitas.
-
-Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió los dos dioses a tragos
-y chupones, y agarrando de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a
-trinchar[645] con la daga sus ganados, engulléndose los rebaños, hechos
-jigote, a hurgonazos[646]. Saturno se merendó media docena de hijos.
-Mercurio, teniendo sombrerillo, se metió de gorra con Venus, que estaba
-sepultando debajo de la nariz, a puñados, rosquillas y confites.
-Plutón, de sus bizazas[647] sacó unas carbonadas[648] que Proserpina
-le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano, que estaba a diente[649],
-se llegó andando con mareta[650] y con un mogollón muy cortés, a
-poder de reverencias, empezó a morder de todo y a mascullar[651]. El
-Sol, a quien toca el pasatiempo, sacando su lira, cantó un himno en
-alabanza de Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados Venus y
-Marte de la gravedad del tono y de las veras de la letra[652], él, con
-dos tejuelas, arrojó fuera de la nuez una jácara aburdelada
-de quejidos[653], y Venus, aullando de dedos con castañetones de
-chasquido, se desgobernó en un rastreado[654], salpicando de cosquillas
-con sus bullicios los corazones de los dioses. Tal cizaña derramó en
-todos el baile, que parecían azogados. Júpiter, que, atendiendo a la
-travesura de la diosa, se le caía la baba, dijo:
-
---¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones[655]!
-
-Diólos licencia, y, hartos y contentos, se afufaron, escurriendo la
-bola a puto el postre[656], lugar que repartió el coperillo del
-avechucho[657].
-
-
- NOTAS:
-
-[110] “Pintan a las _Horas_ alegres y llenas de luz y hermosura los
-poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni
-vestidas, más que en los delirios de Homero, que debió pasarlas muy
-buenas en sus deliquios, y esto a fe que no pudo hacerse sin locura,
-pues que si hay horas buenas y felices, éstas son pocas y las malas
-muchas. Y puesto que no contaron las malas, bueno será que sepades
-que son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que arrojan
-venablos por la boca, punzan con sus garfios y esparcen tinieblas y
-espanto por el que pasan. Tales son las de los malos que por una hora
-buena se echan a cuestas las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es
-Plutón, que las va pasando una a una, y, al llegar a la última, la
-desgarra y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, renazca cien
-veces de sí misma para martirio de las almas. Mas como en asamblea
-se junten los dioses para juzgarlas, abre Júpiter el caos con sus
-ardientes rayos y con voz de trueno, que trueno y gordo es él mismo, y
-todo tiembla como esperando el juicio de la muerte, que es el peor de
-los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera a sus leyes”.
-(Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo amargamente que trata a todos.
-
-[111] CORR., 535: _Estar hecho de hiel._ QUEV., _C. de c._: “Y de una
-hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver al viejo hecho de
-hiel”. A. ÁLV., _Silv. Vig. nav._, 1 c., § 2: “Todo le amarga y se le
-hace de hiel”.
-
-[112] _Desgañitarse_, romperse el _gañote_ a puros gritos, como
-_desgañirse_. J. POLO, pl. 215: “Dió voces, en fin, que se
-desgañitaba”. CÁCER., f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta que me desgañía”.
-
-[113] _Poner el grito en el cielo_, alzar mucho la voz.
-
-[114] _Trompicar_, dando trompicones o trompazos. G. ALF., 2, 2,
-4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en el reino de
-Nápoles”.
-
-[115] _Insignia de viñadero_, el lanzón, arma del viñadero y de Marte.
-GÓNG., _Rom. lír._, 12: “Mohoso como en diciembre | el lanzón del
-viñadero”.
-
-[116] _Echar chuzos_, llover reciamente, y trasladadamente, bravear
-echando bravatas. T. RAM., _Concept._, p. 50: “Mientras las olas
-bramaban y el cielo amenazaba y echaba chuzos”.
-
-[117] _Panarra_, simplón (vulg.).
-
-[118] _Re-most-ar_, echar o llenar de mosto. D. VEGA, _Conc._ 2.º: “Se
-descalza y desnuda para entrar en el lagar y sale de allí remostado
-todo y de la uva tinta, como teñido en sangre”. J. PIN., _Agr._, 10,
-18: “Y el revinar con él a otro más nuevo es dañoso, como el remostar
-al más viejo”.
-
-[119] _Vendimias de retorno_, regüeldos de borracho en la boca, como
-vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. _Por
-lagar_, en vez de lagar.
-
-[120] _Des-cabal-ado_, no cabal, por ser cojo o corto de un pie.
-
-[121] _Mari-manta_, fantasma para meter miedo a los niños; de _Mari_ o
-mujer, con una _manta_ arrebujada sobre la cabeza, por hacerlo así la
-niñera, etc. QUEV., _Mus._ 6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana
-de lino | a lo difunto se muestra | marimanta de los niños”. Ídem,
-_Cart._: “En esta tierra, para espantar los niños, dicen: la Bonimanta,
-como allá la Marimanta”. Alude a que Saturno o el tiempo se come sus
-hijos o las cosas todas.
-
-[122] _Hecho una sopa_, muy mojado. L. RUEDA, 1, 66: “Vengo hecho una
-sopa d’agua”.
-
-[123] _Cazcarrias_, lodos que se pegan a los bajos de la ropa.
-
-[124] _Devanado_, envuelto.
-
-[125] _Oliendo a pescado_, de los días de abstinencia.
-
-[126] _Cisco_, carbón menudo, hollín del herrero, que, por lo negro,
-dice ser _dado a los diablos_.
-
-[127] _Alcrebite_, azufre, del arábigo. _Zahumar_ o _sahumar_ se decía,
-así como _buchorno_, del _vulturnus_.
-
-[128] _Cultos_, los poetas oscuros.
-
-[129] _Engazar_, engarzar. P. VEGA, 2, 13, 3: “De unos nervios delgados
-con que están (las muelas) engazadas dentro de los encajes de las
-encías”. TORR., _Fil. mor._, 7, 14: “Vienen a forjar una cadena de
-pecados engazando un eslabón de hierro con otro mayor para descolgarse
-en el profundo”.
-
-[130] “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las
-posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el refrán.
-
-[131] _Haciendo rechinar_ los círculos de la esfera llamados _coluros
-con el ruedo_ del miriñaque de alambres y cintas, que llamaban
-_guarda-infante_, _empalagando_ o atestando.
-
-[132] _La jeta_ u hocico y _el moño_, que le encimaba como coroza de
-pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse y afeitarse de las damas.
-
-[133] _En mala moneda_, en cuartos.
-
-[134] _Pelicabros_, “_capripedes satyrorum_” (HORACIO), _patibueyes_,
-patihendidos.
-
-[135] “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de Zaragoza y todas
-las posteriores).
-
-[136] _Bahuno_, _bajuno_, con _h_, como se hallan por entonces escritas
-otras voces para nuestra _j_ actual; por haber hasta poco había sonado
-como en francés la letra _j_, y ser el tiempo en que comenzaba a sonar
-como hoy, esto es, como entonces todavía sonaba la _h_ (CEJADOR, _Leng.
-Cerv._, I, 9 y 11).
-
-[137] _De la carda_, de la gente del bronce, maleante; del robar díjose
-_la carda_.
-
-[138] _Pésia_, pese a, en juramentos y exclamaciones.
-
-[139] El _hígado_ expresa el valor, hombre de hígados, esto es, que
-tiene bilis y sabe enojarse.
-
-[140] _Coime_, garitero y señor de casa, y _Gran Coime_ o _Coime del
-alto_ o _de las clareas_, Dios. _Alto claro_, el Cielo. _Garlar_,
-hablar. _Sornar_, dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.
-
-[141] _Jacarandina_, voz de la jácara o de los jaques.
-
-[142] “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).
-
-[143] _Pajaritos_, por las alas que le pintan en los zancajos o talones.
-
-[144] _En volandas_ o volandillas, corriendo y volando.
-
-[145] _Virote_ o saeta y mozo soltero, desocupado, maleante con ínfulas
-de lindo. CERV., _Cel. extrem._
-
-[146] _En un cerrar y abrir de ojos_, en un punto. L. GRAC., _Crit._,
-2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un cerrar y abrir de ojos, se
-resolvió en nada”.
-
-[147] Arrapiezos, _piezas_ rotas que cuelgan cual si se hubiese tirado
-y _arrap_-ado del vestido. ZAMORA, _Mon._, 2, 6: “¿Qué es de los
-sayones, que la traían agarrada de los arrapiezos?”
-
-[148] _Chisme del Olimpo_ llama a Mercurio, por ir como recadista con
-el chisme y cuento.
-
-[149] CORR., 560: “_No fué oído ni visto._ (El que desapareció o la
-cosa que se hizo presto)”. _G. Alf._, 1, 2, 8.
-
-[150] _De coramvobis_, de autoridad; _gótico_ por noble; _contramoño_,
-por no llevarlo, que _la pintan calva_, con sólo el mechón por donde se
-la pueda asir: _asir la ocasión por el copete_.
-
-[151] “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).
-
-[152] “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de Zaragoza).
-“llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[153] Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.
-
-[154] Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.
-
-[155] _De mala muerte_, de ningún valor (vulg.), propiamente del
-ajusticiado.
-
-[156] _A pie con bola_, al justo, y, además, alude a que _traía por
-chapines una bola_. G. CASAS, _Seda_, 2, 6: “Si la semilla y morales
-andan, como dicen, a pie con bola, que se espera que toda la hoja que
-tuviere será menester”. CORR., 506: “_A pie con bola._ (Ir y llegar a
-la par)”.
-
-[157] _Hablar por boca de ganso_, lo que se oye de otro, porque, en
-chillando uno, chillan todos. PANT., _Vej._, 1: “Y ha hablado por boca
-de ganso muchas veces”.
-
-[158] Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas del Eurotas,
-mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne perseguido por
-el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve
-meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; del otro,
-Cástor y Clitemnestra.
-
-[159] Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la torre de
-bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey de Argos,
-y ella concibió así a Perseo.
-
-[160] Es frase de _La Eneida_: “luego el padre Eneas, desde su escaño”
-...Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, jugar
-orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se fué despacio a
-halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y lanzándose al mar,
-llegó a Creta.
-
-[161] _La tarabilla_, la cítola o tarara del molino, metafóricamente,
-la lengua. CORR., 607: “_Taravilla._ (Llámase así al que parla mucho)”.
-_Por no perder_ la ocasión de hablar.
-
-[162] CORR., 168: “_La ocasión asilla por el copete o guedejón._
-(Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre
-una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va
-cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello
-de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de
-atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de
-la melena, porque en pasándose la _ocasión_ no hay por dónde asirla)”.
-
-[163] _Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna_, asegurarla,
-porque no se vuelva atrás. _Persil._, 3, 19: “No hay clavo tan fuerte
-que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. VEGA, 5, 26, 2: “De
-los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que
-echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”.
-
-[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[165] “atronado”. (El Ms).
-
-[166] _Coplones_, citándoos sólo los poetas.
-
-[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo
-día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (VIANA, _Las
-transformac. de Ovidio_, not. 1, pág. 33).
-
-[168] _De un quemado_, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del
-sol.
-
-[169] _Coserse la boca_, callar, y aun añaden _a dos cabos_, como cosen
-los zapateros. S. ABRIL, _Andr._: “Coseré mi boca”.
-
-[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).
-
-[171] “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).
-
-[172] “inviolablemente”. (Ídem).
-
-[173] De 1635.
-
-[174] CORR., 582: “_Diciendo y haciendo._ (Que tan presto como se dice
-se haga)”.
-
-[175] _Ande la rueda y coz con ella_, es juego de muchachos en rueda,
-uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, cogidos de la mano.
-_Ande la rueda_. GALINDO, 509: “de la fortuna y sus mudanzas”.
-
-[176] _Paso entre paso_, lentamente. VALDERR., _Ejer. Fer. 5, dom.
-2_, cuar.: “Llevaban... las grandes estatuas de los gigantones muy
-paso entre paso”. J. POLO, _Humor._: “Del corral | paso entre paso
-se escurre”. CÁCER., ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va
-paseando por un jardín”.
-
-[177] _Pernear_ suele decirse del ahorcado, menear las piernas. J.
-TOLOSA, _Disc._, 1, 10: “Vernán a morir de hambre o a pernear en una
-horca”. VALDERR., _Teatr. S. Nic._, 1: “Y con ver pernear tantos
-ahorcados”. El _Credo_ lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice
-el médico, en vez del _récipe_, con que comenzaban sus recetas, de modo
-que este aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece
-la horca, se le escapa o es escurridizo al cogerle la _hora_ de la
-_Fortuna con seso_, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que
-es y merece.
-
-[178]
-
- “Con chilladores delante
- Y envaramiento detrás”,
-
-que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.
-
-[179] _Rebenque_, el látigo de azotar, propio del cómitre en las
-galeras para azotar a los galeotes.
-
-[180] _Derramando_, arrojando. Iba en borrico el azotado, y el
-alguacil, en rocín; _la hora_ de la Fortuna con seso trocó las cosas
-conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer los
-azotes más que el ajusticiado no pocas veces.
-
-[181] “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la pluma, le
-cogió la _hora_ y se la alargó en remo y empezó a bogar cuando quería
-escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). “Asiéndole
-por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la espalda, y
-corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que hoy es
-día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras y un
-apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en el
-banquete'”. (Ms. de Lista).
-
-[182] _Chirrión_, carro que chirría, a propósito para pases estrechos,
-que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no puedan volver
-atrás: tal en los montes de las Bascongadas. _Diál. monter._, 13: “Con
-chirrión o carro”.
-
-[183] _Zampándose_, metiéndose. L. RUEDA, _Despos._: “Pues zámpese
-dentro a somorgujo”. _Siglo pitag._, 3: “Y zámpense de golpe en la
-posada”.
-
-[184] Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una espuerta
-de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, que allá
-va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y pónganles a
-recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida fácilmente”.
-(Ms. de Lista).
-
-[185] _Por debajo de_, so color, con el disfraz de. LEÓN, _Job_, 42:
-“Un querer debajo de esta color desobligarse de aquello que”. COLOMA,
-_G. Fland._, 2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo
-de ningún pretexto”.
-
-[186] “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).
-
-[187] _Afufarse_ y _afufar_, huír o _tomar las afufas_. _Comed.
-Florin._, 5: “Y contento, pues que iba él, quiero afufar, no se
-arrepienta y vuelva por mí”. TORR. NAHARR., 2, 115: “Y se afufan con
-el caire (y se van con el dinero)”. A. Solís, _Poes._, p. 151: “Quiso
-afufarse, mas ella | se le agarró de los brazos”.
-
-[188] _Argel_, de esclavos, esclavitud, de Argel, por los que allí
-había. COLOM., _Obr. poét._: “Al voluntario Argel agradecido”.
-
-[189] _Arraez_, patrono de barca, etc.; literalmente, cabeza y jefe.
-Fué _Morato Raez Maltrapillo_ un renegado murciano, amigo íntimo del
-rey de Argel Azán, y a sus oficios debió la vida el grande autor del
-_Quijote_, que por romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que
-no tratase de acometer. Véase CEJADOR, _Leng. Cerv._, II, _Agi Morato._
-
-[190] “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[191] “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et iusto illi! Multa
-enim passa sum hodie per visum propter eum”. (MATEO, 27, 19).
-
-[192] _Untado_, sobornado, del facilitar los despachos como el unto
-el rodar de la rueda. _Rufián viudo_: “Que no puede chillar (el
-alguacil), porque está untado”. QUIJ., 1, 22: “Hubiera untado con ellos
-(los ducados) la pluma del escribano”. “Las brujas se untaban para
-trasportarse al aquelarre”. (_Diálog. perros._)
-
-[193] _Torcida_, la mecha del candil. _Poder arder en un candil_, de lo
-muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su mucho alcohol.
-
-[194] _Tu nombre_, el de _condenado_.
-
-[195] “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.
-
-[196] CORR., 506: “_A pedir de boca._ (Cuando algo viene como se
-desea)”.
-
-[197] _Tapida_; en _Z_, _tapiada_. _Tapir_ es propiamente apretar el
-tejido en el telar; dícese en Castilla, y _en-tap-ecer_ en Aragón. F.
-SILVA, _Celest._, 18: “Los cencerros de los mansos tan sordos están
-en mis oídos, cuanto me los tiene recalcados y tapidos la memoria de
-la voz de mi Acais”. _Tap-ido_, por tupido, dícese en Aragón, como en
-Castilla.
-
-[198] _Zabucar_, dar empujones y revolver un líquido. J. POLO,
-_Univers._: “Aquí a las dificultades, | que en las mentes se zabucan, |
-satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
-
-[199] “quedó en ayunas. Cogióle la _hora_”. (Menos las belgas, todas
-las ediciones).
-
-[200] “morciégalos”. (_Z_).
-
-[201] _Como boca de lobo_, de la muy oscura. _Quij._, 2, 48: “Quedó la
-estancia como boca de lobo”. (CEJADOR, _Tesor._, _L_, 96).
-
-[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus
-coplas, y entre ellos iba cierto conductor (_con_) un mamotreto de
-ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no
-las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el
-mundo’”. (Ms. de Lista).
-
-[203] _Buscón_, _estafador_ y hurtador en germanía. _Oro viejo_, 1, p.
-48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, |
-espía doble de las faldriqueras”.
-
-[204] _Piramidal_, que merecía coroza como pirámide.
-
-[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(_zal_)es de sobaco”.
-(Ms. de Lista).
-
-[206] D. VEGA, _Paraís_. _S. Buenav._: “Va allí debajo sudando la
-gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus
-faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas;
-por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y
-trabajar a la portada para darle paso.
-
-[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634
-aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de
-Benavente, en el entremés cantado _El Guardainfante_ (parte primera).
-Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan
-Rana):
-
- Presa os traigo una falduda,
- Porque, entrando por la plaza,
- Hasta que pasó, estuvieron
- Detenidas cien mil
- almas.
-
- ALCALDE
-
- ¿Es muy gorda?
-
- ALGUACIL
-
- Una sardina.
-
- ALCALDE
-
- ¿Iba sola?
-
- ALGUACIL
-
- Ella y sus faldas.
-
- ALCALDE
-
- No es mala la añadidura:
- Menos ocupa la guarda.
-
- (_Sacan atada con una maroma a la_ FALDUDA, _admírase el Concejo y
- espántase el_ ALCALDE).
-
- TODOS (_Cantando_).
-
- _Por sus condiciones y por sus
- usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo._
-
- ALCALDE
-
- Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?
-
- ALGUACIL
-
- Pues ¿qué ha de ser?
-
- ALCALDE
-
- La tarasca,
- Que ya sale por el
- Corpus Medio sierpe y medio dama.
-
- LA FALDUDA (_Cantando y bailando, le responde._)
-
- _Lo que se usa, señor Alcaldito,
- Gracioso y bonito,
- Dice el refrancito
- Que nunca se excusa;
- Y por sólo hacer lo que vemos,
- Las hembras traemos,
- Aunque reventemos,
- Tanta garatusa, tusa, tusa._
-
- ALCALDE
-
- Si por ver lo que se
- han ensanchado,
- El padre o velado,
- A ojo cerrado,
- Les diera una tunda,
- Vive Cristo que el toldo bajaran,
- Y aunque regañaran,
- Ellas ahorraran
- De tanta baraúnda, unda, unda.
-
-Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas,
-las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y
-esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el
-invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía
-de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las
-prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de
-abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera
-traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de
-perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en
-sus _Avisos_ de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en
-aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel
-más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer
-refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó
-Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción
-de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una
-colección de _Romances varios de diversos autores_, que este mismo año
-de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente
-rasgo:
-
- Guardainfante era, y ya estoy
- Tan otro del que me vi,
- Que aprender podéis de mí
- Lo que va de ayer a hoy.
- Hoy risa del pueblo soy,
- Ayer fuí todo su vicio,
- Pues, frustrado mi ejercicio,
- Dicen a mi poca medra:
- Escollo armado de yedra,
- Yo te conocí edificio.
- Siempre pienso dónde voy,
- Cómo me veo y me vi,
- Que ayer maravilla fuí
- Y hoy sombra mía no soy.
- Galas, vivo ejemplo os doy,
- Pues, por salir de mis quicios,
- Os muestro en claros indicios
- Mi mal, que a todos excede,
- Ejemplo de lo que puede
- La carrera de los vicios.
- Acuérdome que tenía,
- Por gala de tan buen aire,
- Valentía en el donaire,
- Donaire en la valentía;
- Pero ya ha llegado el día
- En que estoy tan desvalido,
- Que las damas que he servido
- Me dicen al fin postrero:
- “¡De lo que fuiste primero
- Estás tan desconocido!”
- Aplauso que el mundo da,
- Por mi gala merecido,
- ¿Quién como yo le ha tenido?
- ¿Quién como yo le tendrá?
- Dicha que se pasó ya,
- Hoy es de penas abismo,
- Y así, deste silogismo
- Quedo tan desengañado,
- Que, de mí mismo olvidado,
- No me acuerdo de mí mismo.
- Pendiente me vi colgado
- Junto al lugar más dichoso,
- Yo, de ninguno envidioso,
- Y de todos envidiado;
- Mas ¡ay desdichas del hado,
- Cuánto acabas, cuánto puedes!
- Pues, araña entre las redes,
- Me cuelgan, como de almenas,
- En un retrete que apenas
- Se divisan las paredes.
- Por mí se puede cantar,
- Cuando mis desdichas toco:
- “¡Mundo loco, mundo loco:
- Nadie debe en ti fiar!”
- En pobre y solo lugar
- Me han puesto mis vanidades,
- Pues del tiempo las crueldades
- Me traen a aquestos retiros,
- Aquí, donde mis suspiros
- Pueblan estas soledades.
-
-[208] _Carcabueço_ dicen, con _b_ y con _cedilla_, el manuscrito de
-Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en
-_La Culta latiniparla_ y en otros manuscritos y libros antiguos. El
-_Diccionario_ de la Academia no se acuerda de esta palabra, como
-ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque,
-significando _carcavueso_ lo mismo que _carcavón_, aumentativo de
-cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos
-o arrojar sus _huesos_, parece que no tiene lugar en esta voz la _z_,
-cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera.
-
-[209] _Con pinta de_, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes,
-por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. FONS.,
-_Vid. Cr._, 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una
-primera por la pinta”.
-
-[210] _Carantamaula_, propiamente carátula o careta figurando una cara
-muy fea. _Poem. heroico_, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que
-no puede enseñarse sino en jaula”. LOPE, _Inobed._, III, p. 550: “Ésta
-es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”.
-
-[211] _En grupa_, atrás, como montar _en_ o _a la grupa_ de la
-cabalgadura, donde va la _gurupera_.
-
-[212] _Tan lejos_, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es
-de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.
-
-[213] _Revestirse en._ A. PÉREZ, _Dom. 3 cuar._, f. 505: “Como demonios
-revestidos en un cuerpo humano”. Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de
-una serpiente y revistiéndose en ella”.
-
-[214] _Enflautado_, metido como en flauta, por lo charlatana que era
-la _cotorrera_ o mujer que anda de cotorro en cotorro y lo parla todo,
-como la _cotorra_.
-
-[215] En todas las impresiones españolas que he manejado falta este
-capítulo de “El criado favorecido y el amo”.
-
-[216] “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando una
-mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las de
-Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, del
-miércoles de Ceniza o _corvillo_ (HITA, mi edición, 1172).
-
-[217] _Hopalandas_, propiamente vestiduras largas.
-
-[218] _Jalbegar_ y _jalbiego_ dícese en Extremadura, de _enjalbegar_,
-de _ex-albicare_, encalar las paredes.
-
-[219] _Aloja_, bebida de agua, miel y especias.
-
-[220] _Cerilla_, unto, como cera, para afeite (_Celestina_, mi edic.),
-así como _sals-er-illa_.
-
-[221] Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con mil suertes de
-menjurges y mudas se burló varias veces el autor del _Quijote_. En la
-comedia _La Casa de los celos_ dirige a Angélica estas razones la Dueña:
-
- “¿Cuándo, señora, veremos
- El fin de nuestros caminos?
- ¿Cuándo de estos desatinos
- A buen acuerdo saldremos?
- ¿Cuándo me veré ¡ay de mí!
- Con mi almohadilla sentada
- En estrado y descansada,
- Como algún tiempo me vi?
- ¿Cuándo de mis redomillas
- Veré los blancos afeites,
- Las _unturas_, los aceites,
- Las adobadas pasillas?
- ¿Cuándo me daré un buen rato
- En reposo y sin sospecha,
- _Que traigo esta cara hecha
- Una suela de zapato_?”
-
-[222] Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que eran, y de
-tantos corchos.
-
-[223] _Costillas de borrenas_, almohadillas, como en los borrenes de
-la silla de cabalgar; _lana-plenar_, como _terraplenar_. _Borrenas_
-se decía, como _borrenes_. P. ESPIN., _Elog. retr._: “Con silla de
-borrenas”. EUG. SALAZ., _Cart._, p. 32, 37.
-
-[224] Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En la primera
-edición de Zaragoza imprimieron _aplanase_, y de aquí todas.
-
-[225] “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor lección.
-
-[226] Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se conserva en
-algunos pueblos.
-
-[227] _Visión_, fantasmón, por lo fea y risible.
-
-[228] _Andularios_, vestidura larga. QUEV., _C. de c._: “Asiéndole de
-los andularios”.
-
-[229] “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[230] _Pantasma_ se dice todavía por fantasma.
-
-[231] _Persil._, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila el mismo
-espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y ocasión que
-su padre contaba”.
-
-[232] _Porque ya no tenían._ Todo esto lo pintó Mateo Alemán en su
-_Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7.
-
-[233] “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y posteriores).
-
-[234] _Herrería_, dícese del repiquetear de broqueles y espadas y de
-cualquier estruendosa batahola. _Amante lib._: “Por ver en qué paraba
-aquella grande herrería que sonaba”. _Señ. Cornel_.: “Estuvo atento y
-no sintió palabra alguna: la herrería era a la sorda”.
-
-[235] _Se tomaban ya de los años_, como se toma de herrumbre o moho una
-cosa.
-
-[236] _Gorjearse_, hablar de gorja, haciendo ostentación y
-regodeándose. ZAMORA, _Monarq._, _3 Visit._: “Se estaba en la cama
-gorjeando con su alma”.
-
-[237] “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de Zaragoza y
-posteriores.) _Ponleví_, del fr. _pont levis_, puente levadizo, por la
-curva de la suela y el hueco entre la punta del calzado y el tacón,
-forma francesa que se daba al calzado, tacón de madera muy alto,
-derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte semicircular desde
-el arranque hasta abajo.
-
-[238] Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy remoto
-_antaño_.
-
-[239] “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas de afuera,
-eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los eclipses son
-su fuerte”. (Ms. de Lista).
-
-[240] _Gorgoritas_ son los quiebros que, especialmente en el canto, se
-hacen con la voz en la garganta.
-
-[241] “vestidos de _noli me tangere_” (Ms. de Frías.) _Nolimetangere_,
-llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se empeoran: alude a la
-frase de Cristo resucitado a la Magdalena.
-
-[242] _Romanar_, pesar con romana, aquí llevadas en peso de manera
-parecida en la litera.
-
-[243] _Escarpines_, paño o tela debajo del calzado, que recoge el sudor.
-
-[244] _Fregenal_, olor a cuero y tenería, por los famosos que en
-Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo (_jác._
-5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le gastan las
-espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote se hacía de
-dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la penca del
-cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo.
-
-[245] _Reciennaciéndose_, desantañándose, dándose por muy niñas.
-
-[246] _Niña postiza_, la muñeca con que las niñas juegan.
-
-[247] “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir que las
-que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte, que
-esto es _la vieja_, como callan las niñas la caca y hacían que los ojos
-que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo pasar) los
-que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los que miraban a
-las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo ataúdes.
-
-[248] _Estoflerino_, latinizado el nombre Juan _Stoffler_ o
-_Stoeffler_, célebre astrónomo suavo, que nació en Justingen por los
-años de 1452. Continuó las efemérides de Regiomontano (Muller) desde
-1482. En 1499 presentó unas nuevas, calculadas para los veinte años
-siguientes, al Senado de Ulma, que le dieron grande reputación. Publicó
-otras para 1524, anunciando que, por efecto de la conjunción de los
-grandes planetas, habría el 20 de febrero una inundación tan grande
-que trastornaría la superficie del globo. Grande terror produjo esto y
-pusilanimidad en las gentes, que buscaron asilo en las altas montañas y
-prepararon barcas para salvarse con su familia. El mes de febrero llegó
-y fué, a pesar de la conjunción, muy seco: _Stoffler_ se apresuró a
-explicar las causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos
-continuaron siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531.
-
-_Magino._ _Maxino_ dice el original manuscrito. _Máximo_ la edición de
-Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de Sancha, en que se lee
-_Maximio_. Obras de este célebre astrónomo: _Ephemerides coelestium
-motuum_ Io. Antonii Magini, _patavini, ab anno 1598 usque ad annum
-1610, secundum Copernici observationes accuratissime supputatae et
-correctae; ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud
-Damianum Zenarium, 1599.--Tabulae secundorum mobilium_ _coelestium.
-Authore_ Io. Antonio Magino, _patavino, philosophiae, ac mathematicarum
-professore. Cum privilegiis. Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani
-Zenari._ El afamado matemático paduano Juan Antonio _Magín_ murió el
-año de 1617.
-
-De Origano: _Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi 1595, et
-desinentium in annum 1624_, Ephemerides Brandenburgicae _coelestium
-motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus calculo duplici
-Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico seu Copernicaeo
-elaboratae_, a Davide Origano _glacense germano, mathematico in
-Academia electorali Brandenburgica profesore publico et ordinario.
-Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud Davidem Reichardum
-bibliopolam stetinensem._
-
-Andrés _Argoli_ nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado a la
-Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento singular, no se libró
-de caer en los sueños de los astrólogos. Perseguido por sus émulos,
-se retrajo a Venecia. El Senado le acogió favorablemente, le proveyó
-de instrumentos para sus observaciones y le nombró matemático de
-la Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos. Murió
-en 1653. Escribió: _De diebus criticis, Primi movilis tabulae,
-Observaciones sobre el cometa de 1653_, y, por último, las _Efemérides_:
-
-_Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum_ Ephemerides.
-_Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 ad 1640 ex ejusdem Auctoris
-tabulis supputatae, quae congruunt Danicis, Rodulphinis, et Tychonis
-Brahae è Coelo deductis observationibus. Romae. Ex Typographia
-Guillelmi Facciotti. M.DC.XXIX._--Andreae Argoli _Medici, Philosophi,
-ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas profitentis_,
-Ephemerides _annorum L iuxta Tychonis_ _hypotheses, et accurate è Coelo
-deductas observationes. Ab anno 1630 ad annum 1680. Cum privilegiis.
-Venetiis, 1638._
-
-Hemos puesto _Argolo_ en el texto, en vez de _Argolio_, que dicen los
-ejemplares de _La Hora de todos_, manuscritos e impresos.
-
-[249] _Zurr-ido_, posverbal participal de zurrir, el sonar bronco.
-ÁVIL., _Ep._, 34: “Mirando como ya es todo pasado y los que ve están ya
-olvidados y todo se haya pasado así como agua que corría con zurrido”.
-También _zurrí-o_. LASO OROP., _Lucano_, p. 108: “No es aún apagada la
-tempestad, sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.
-
-[250] Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la fecha
-en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el año
-que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito
-que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta
-pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la
-cronología.
-
-[251] “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota absurda de la
-edición de Bruselas).
-
-[252] _Sobre raigones_ no salen los dientes.
-
-[253] “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de Frías.)
-_Arpadas_, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos y quiebros de
-aves.
-
-[254] _Galopín_, mozo de cocina.
-
-[255] _El coram vobis_, la cara, iluminada de simplicidades.
-
-[256] _Pujar_, subir como en almoneda.
-
-[257] _En-cant-usar_, engañar como con encant-os. L. RUEDA, 1, 110:
-“Creo que algún bellaco y embaidor me la’ncantusado”.
-
-[258] _Zollipo_, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es el hipo
-(ROSAL). LAG. _Diosc._, 2, 117: “Sana los sollipos y torcijones de
-vientre”. _Zollipar_ es bostezar. HOROZCO, _Canc._, p. 157: “¿Qué
-zollipas?--Tengo temor que las tripas | se me sequen de vacías”.
-
-[259] _Se afilaron de embeleco_, sutilizaron y aguzaron su mentira o
-embeleco.
-
-[260] Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La real cámara
-de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos los suyos, no
-pueden estar retratados con pincel más valiente.
-
-[261] _Gañar_ díjose como ganar, de donde _gañ-án_, el obrero que gaña
-o gana con su trabajo. _Bibl. Ferr. Gen._, 47, 32: “Que varones de
-gañado son”. En Aragón, _guañar_ por ganar (BLANCAS, _Com. comitiis_).
-S. BADAJ., 2, p. 74: “No espera, soltá el gañado”.
-
-[262] “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con la frase
-acostumbrada. Pues cógele la _hora_”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[263] _Dios le ayude_, o _¡Jesús!_, fórmula al ver estornudar a otro,
-por haberse creído que podría escapársele el alma, cuando ésta no era
-más que el aliento (CEJADOR, _Tesoro_, _N_, 17).
-
-[264] _Encreyentes_ dicen las ediciones. L. RUEDA, 1, 20: “Pues le he
-hecho encreyente a este animalazo qu’esta caratula es el rostro de
-Diego Sánchez”. TORR., _Fil. mor._, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes
-a los ojos, como si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que
-puede ser adverbial la forma plural, o rutinaria, por el _en justos y
-en creyentes_, pues encreyentes se repite en Quevedo. _Rom._ 69: “No me
-has de hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. _C. de c_: “No
-me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”.
-
-[265] _Mosqueándose de_, librarse de, zafarse de, como sacudiendo las
-moscas. J. SAL., c. 7: “Y el mismo Papa al mismo P. Méndez le mosqueó
-de Roma... ofendido de sus extravagancias”. QUEVED., _Entret._:
-“Empezó a mosquearse de él”.
-
-[266] El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su regüeldo le
-valió.
-
-[267] _Chocando_, metáfora del tocar las cadenas, etc., en la piedra de
-toque, para aquilatarlas.
-
-[268] _Migajas de_, pedacillos de vidrio.
-
-[269] _Claveque_, piedra semejante al diamante, pero de poco valor.
-
-[270] A. PÉREZ, _Viern. 2 cuar._, f. 480: “¿Por qué no les hablábades
-claro, pan por pan y vino por vino?”
-
-[271] _Pegar la boca a la pared_, resolverse a callar la necesidad que
-se padece, por grande que sea.
-
-[272] CORR., 547: “_La cara descubierta._ (Que puede parecer sin
-correrse de nada feo: puede parecer la cara descubierta, puedo ir la
-cara descubierta)”.
-
-[273] CÁCER., ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha llaneza, sí por sí,
-no por no”.
-
-[274] _Cardas_, propias de la _carda_ u oficio de ladrón. _De medio a
-medio_, enteramente.
-
-[275] _Contraste_, platero que tiene el oficio de contrastar el oro y
-plata. ZABAL., _Día f._, 1, 18: “Que valen mucho más, como consta por
-la fe del contraste”.
-
-[276] _Enviarle noramala_, con cajas destempladas, despedir malamente.
-
-[277] _Letra entre piernas_, de la frase _rabo entre piernas_,
-avergonzado y como perro huído.
-
-[278] _Pegársela_, engañarle, _darle una pega_, _darle la pega_, de la
-pega de la bota.
-
-[279] “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas las
-posteriores.) En vez de _marbolla_ quisieron tal vez decir _barbulla_.
-
-[280] _Cosetada_, propiamente carrera en el _cos-o_, luego empujón. En
-este segundo sentido úsase en Extremadura. _Cuent. d. c._: “Fuese tras
-él dando cosetadas”. De aquí _coset-ear_. L. ARIZ, _Hist. Ávila_, f.
-38: “Coseteando por el coso”.
-
-[281] “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.) _Autos s.
-xvi_, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de Sigüenza | hemos
-d’ir empelazgados”. De _pelazga_, contienda, de _pelaza_, _pelea_,
-pelo. _Trag. Polic._, 7: “Y esta pelazga nos tienen agora guardada”.
-
-[282] _Maul-ero_, el que anda en maulas o engaños. SOLÍS, _El amor_, j.
-2: “Aquí hay maula”.
-
-[283] “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic. de
-Zaragoza, y de allí todas).
-
-[284] _Al verdugo_, que es _guardajoyas_, de como en _el traidor de
-Galalón_ (_Quij._), para hacer resaltar más el calificativo.
-
-[285] _Asurarse_, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a perder. TORR.,
-_Fil. mor._, 25, 4: “Se asuran los niños como las ollas, con el calor
-demasiado”.
-
-[286] _Taita_, voz de niños llamando al padre. J. PIN., _Agr._, 21, 8:
-“Lo primero que los niños aprenden decir para con los padres es taita,
-y lo que primero saben decir a las madres es mama”. Véase CEJADOR,
-_Tesoro_, _A_, 43.
-
-[287] _Andar a daca y toma_, en dares y tomares. CORR., 505: “_A daca y
-toma._ (Andar a trocar; trueco de muchachos, que no se fían, y truecan
-dando y tomando; dícese de los interesados y desconfiados en tratar
-siempre con resguardo.)” _Tomarse del vino_, emborracharse.
-
-[288] “_patio de palacio._” (Edic. de Zaragoza, y de allí todas).
-
-[289] “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic. de
-Zaragoza, y de allí todas).
-
-[290] _Cartapel_, escrito largo para fijar bandos y edictos y cualquier
-papel grande de mucha letra muy metida.
-
-[291] Recuérdense los impertinentes _advertimientos al Príncipe_ que de
-aquellas calendas se ven impresos; téngase en cuenta el fin principal
-y de importancia suma a que tiraba el castellano Lipsio; no se pierda
-jamás de vista que le era forzoso remedar y traducir aquí los desatinos
-de los áulicos y curanderos políticos, y entonces no nos parecerán
-menos ridículos e ingeniosos que los que había dejado por modelos el
-rey de los escritores españoles: los arbitristas de Dinamarca. Por
-lo bien dibujados, rivalizan con don Quijote, deseando aconsejen al
-Monarca junte en la Corte, y en un día señalado, a cuantos caballeros
-andantes vayan por la Península, que tal podría venir entre ellos que
-sólo bastase a destruir toda la potestad del turco. En lo extravagante
-se igualan casi al arbitrista del Hospital de la Resurrección, en
-Valladolid, proponiendo se mande a todos los vasallos de Su Majestad
-ayunar una vez en el mes a pan y agua, reduciendo a dinero el gasto
-de aquel día para que, con provecho de sus cuerpos y de sus almas,
-tuviesen el lauro de desempeñar en veinte años las cargas del Tesoro:
-ocurrencias felicísimas y muy difíciles de superar. El autor de _El
-Diablo cojuelo_ queda muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de
-estos abejarucos políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del
-reinado de los Felipes: abundaron en todos los siglos.
-
-[292] CORR., 510: “_Alza, Dios, tu ira._ (Dícese de una persona,
-cuando se refiere que se enojó mucho; dando a entender que se arrebató
-demasiado.)” Sobre _em-borr-ull-arse_, en CEJADOR, _Tesoro_, _B_.
-
-[293] _Barbulla_, posv. de barbull-ar, bullicio, parloteo. GUEVARA,
-_Men. Corte_, 12: “Son tantas las barbullas, tráfagos y mentiras”.
-
-[294] “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y siguientes).
-
-[295] “1634, miércoles 29 de noviembre.--Por descuido de unos mozos se
-encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del Rey, y, sin
-poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de coches, con la
-casa en que estaban, que es distante de la principal de los caballos
-regalados.
-
-“1640.--Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto principal
-del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin poderlo remediar,
-se quemó mucho, con _dos torres_ principales y la mayor parte del
-cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas, que eran entonces
-muy ricas, _se quebraron y maltrataron muchas y de mucho precio_.
-Volvióse a reformar todo con diligencia. El pueblo, que de accidentes
-saca conjeturas, juntó los tres de estos años, diciendo que en el
-uno había dado en agua; en el otro, en aire, y en éste, en fuego;
-que sólo faltaba que diese en tierra, y que así dió con la caída del
-Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de medio millón. Reparóse
-tan presto, que por pascua de Resurrección estaba acabado”. (LEÓN
-PINELO, _Historia de Madrid_, Ms.).
-
-Retocada _La Hora de todos_ en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo a
-ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son el
-de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro,
-más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo,
-y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el
-teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado
-sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio.
-
-[296] “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas).
-
-[297] _Roerle los zancajos_, hablar de él mal por detrás, como gozquejo
-que ladra y a los zancajos se tira. CÁCER., ps. 100: “Aquéllos que
-andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.
-
-[298] _Tablet-ear_, hacer ruido como con tabletas.
-
-[299] CORR., 522: “_En un tris._ (Denota suma brevedad, como la de un
-golpe; tómase del sonido de una cosa que se quiebra, como de vidrio o
-barro, y significa también el punto de peligro en que estuvo algo para
-caerse o quebrarse: estuvo en un tris, no faltó un tris, no faltó sino
-un tris.)”
-
-[300] La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según se hacían
-éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en aquellos
-tiempos la moneda de cobre.
-
-[301] Quevedo, en _El Chitón de las taravillas_, escribió que al
-comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a ocho
-como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que Dios
-tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se
-acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI:
-
- “¿Qué se hizo el rey don Juan?
- Los Infantes de Aragón,
- _¿Qué se hicieron?_”
-
-De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer
-discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para
-siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del
-trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos
-seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de
-España, cancerada desde los tiempos de Felipe II.
-
-[302] _Mataperros_, la bola y morcilla y zarazas con que se les mata.
-
-[303] “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con arañazos. Y
-si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y se van de
-hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista).
-
-[304] “viejos y muertos”. (Los impresos todos).
-
-[305] _Pantasma_, la figura, la persona del viejo podrido, pero que
-tenga dinero, por lo que luego los llama _estantiguas_, y _carroños_,
-de _carroña_ o esqueleto mondo, comido de grajos.
-
-[306] _Mejicanos_, doblones de oro mejicano, _unto mejicano_.
-
-[307] “una parte moderada”. (Los impresos).
-
-[308] “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por haberlo
-sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de calderilla: no
-la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal apreciada deja de
-serlo”. (Ms. de Lista).
-
-[309] _Mam-ullar_, pronunciar como _mam-ando_, por falta de dientes.
-
-[310] “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces pueden
-subsistir como formadas del verbo _tomar_ por el genio suelto y
-desenfadado del autor de _La Hora de todos_.
-
-[311] “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de Zaragoza).
-
-[312] “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre barbada” (la
-de Bruselas y todas las posteriores).
-
-[313] “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.)
-_Cazasiglos_, los muy viejos.
-
-[314] _Maya_, la moza que hace de reina en la fiesta tradicional de
-mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los difuntos, que
-está para morir. LOPE, _Maya_, II, p. 41: “Hoy el Alma ha de ser Maya,
-| grande fiesta quiero hacer, | puesto que el Mayo se vaya”.
-
-[315] _Mariposas_, que andan en torno ya de la muerte, por ser muy
-viejas.
-
-[316] _Tararira_, alegría bulliciosa. _Quev._, _Poem. her._, 1:
-“Inspirad tarariras y chaconas”. Q. BENAV., 1, 311: “¡Tararira! ¡con
-qué pie | he salido esta mañana”.
-
-[317] _De la sonsaca_, que viven de sonsacar.
-
-[318] _Andorras_, andariegas. _Lo del negro_ del sermón, del que,
-después de mucho trabajar, no saca provecho, porque se lo llevan la
-vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente indica que trabajan y
-afanan como negros. Así: _No somos negros_ y _Trabajar como un negro,
-Tratarle como a un negro_. CORR., 612: _Tratóle como a negro, como a
-zapato viejo._
-
-[319] “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos).
-
-[320] _Tabaola_ también se decía por metátesis de _batahola_, barullo.
-
-[321] “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a las
-tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista).
-
-[322] “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse todos”. (Los
-impresos).
-
-[323] _De buces_, como de bruces, de cabeza, cabeza abajo. QUEV.,
-_Rom._ 83: “Dió con él, de un empellón, | de buces detrás de un banco”.
-
-[324] En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y doña Isabel
-un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para perseguir, juzgar
-y castigar los delitos cometidos en despoblado, y a 7 de julio de
-1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran asaeteados los
-malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos los cadáveres
-para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba en _Peralvillo_,
-lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. Así como los ladrones
-tenían su fin en _Peralvillo_, las bolsas lo tenían en el estudio de
-aquel letrado garduña.
-
-[325] Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos y rasgos
-de otras suyas como _La Hora de todos_. Casi íntegro se encuentra el
-presente párrafo en la _Visita de los chistes_, y allí, por tanto,
-hallará el lector noticia de los más de estos autores de Derecho.
-
-[326] _Burrajear_, _borrajear_, escribir mal, como haciendo _borrajos_
-o _burrajos_, que son las agujas u hojas secas y caídas del pino.
-_Orlando_, 2: “Ya las chafarrinadas de la aurora | burrajeaban nubes y
-collados”.
-
-[327] La _C_ para significar _Código_, y las _ff_, _Digesto_.
-
-[328] “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[329] “cámara”. (Ídem).
-
-[330] “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[331] _Subir a las nubes_, encarecer mucho.
-
-[332] _Llover_, como factitivo, hacer que se llueva y moje.
-
-[333] _Cimbronazo_, cintarazo. ZABALETA, _Día f. Trap._: “Dejó asegurar
-al esgrimidor bailarín y dióle un cimbronazo, que casi le dejó sin
-sentidos”.
-
-[334] “nosotros pobretones”. (Los impresos todos).
-
-[335] _Remoquete_, pulla, como _remoque_. CÁCER., ps. 68: “De esto
-escarnecen, chiflan de mí y me dicen sus remoquetes”. CERV., _Gall.
-esp._, 2: “Que me habló con remoques y acedía”.
-
-[336] _Gandujar_, _encorvar_, en forma de S. _Rom._ 68: “Formando con
-las narices | el gandujado de caca”.
-
-[337] Desatinadamente imprimieron _trocado_ en la edición de Zaragoza
-y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la de Bruselas y en el
-manuscrito original se lee, como no podía menos de leerse, _trotado_,
-esto es, corrido.
-
-[338] Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición primera, y de
-allí en todas, se estampó _enarbolados_, levantados en alto. Una y otra
-lección son buenas, pero sigo el original.
-
-[339] _Quebrantahuesos_, además de ave de rapiña, es el molesto e
-importuno.
-
-[340] “a todos”. (Los impresos).
-
-[341] “al uno”. (Ms. original).
-
-[342] Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe IV
-discurrió con novedad Quevedo en los _Anales de quince días_, pág. 213
-de la edición de Rivadeneyra.
-
-[343] “fistulados empezaron”. (Los impresos).
-
-[344] “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su futura a
-quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”. (Edic. de
-Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo _acertaron_ en
-vez de _aceptaron_, y todas hasta hoy lo han reproducido.
-
-[345] “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los impresos).
-
-[346] En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido, estampando
-_canitas_ en lugar de _cañitas_. Sancha lo enmendó, sustituyendo
-de propia autoridad _cenizas_, y ocioso es repetir que todas las
-publicaciones que han venido después han dicho lo mismo. Quevedo alude
-a la especie, que entonces corría entre el vulgo y ha llegado hasta
-nosotros, de que uno de los tormentos con que el Antecristo estrechará
-a los que no le sigan ha de ser introducir astillas de caña entre
-las uñas de los dedos: especie que provino de los árabes. Luis del
-Mármol copió en la _Historia del rebelión de los moriscos_ un jofor o
-pronóstico del año 1567, donde algo de aquella especie se encuentra:
-“El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren en esta generación
-estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente peor que ellos, que
-les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará Dios sobre ellos
-quien no se compadezca del menor ni haga cortesía al mayor. Les tomarán
-sus haciendas..., hacerlos han sus cativos, mataránlos..., los
-atormentarán _hasta hacerles echar la leche que mamaron por las puntas
-de las uñas de los dedos_”. (Lib. III, cap. 3).
-
-[347] “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de Zaragoza
-y las primeras del siglo XVIII).
-
-[348] “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de Zaragoza).
-
-[349] _Saeculum per ignem_, del himno _Dies irae_, el día del juicio;
-el _saecula saeculorum_, por los siglos de los siglos, es la eternidad.
-
-[350] _A letra vista_, por no tener vestidos.
-
-[351] _Bacinica_, bacín o bandeja chica para pedir.
-
-[352] _Una S y un clavo_, es-clavo. B. ALCÁZAR, 5: “Púsome en el alma
-el clavo | su dulce nombre y la S, | porque ninguno pudiese | saber de
-quién soy esclavo”. Era la S y un clavo enlazado a ella la cifra del
-nombre _esclavo_, con que se les herraba.
-
-[353] _Las mil y quinientas doblas_, el último recurso. (_Los Sueños_,
-mi edición, t. I).
-
-[354] _La bribia_, la vida de los bribones.
-
-[355] _Los buscarían sobre ella._ Se sobrentiende los dineros.
-
-[356] _Contera_, añadidura final, como ella lo es del bastón, y así es
-el estribillo. PATÓN, _Eloc._, 81: “Acaban sus coplas en el final, que
-dicen estribillo o contera”. ZAMORA, _Mon._, 3, 86, 1: “Pero sea la
-contera deste discurso el emperador Juan Conuno”.
-
-[357] “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de Zaragoza
-hasta hoy, todas).
-
-[358] _Panza al trote_, del que siempre anda comiendo a costa ajena,
-donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre.
-
-[359] _Clamista_, que echa soflamas.
-
-[360] _Pintaba en_, tenía pinta de, tener señal de, tomado de los dados
-y naipes. D. VEGA, _Fer. 4 Dom. 3 cuar._: “Estos falsos maestros son
-fulleros y malos jugadores del dado, que la Escritura, de que juegan,
-la arman y la sacan a su gusto, haciéndola que pinte a su propósito”.
-
-[361] _Emprestillón_, el que pide prestado a cada paso, de
-_emprestillar_; hoy en Chile _empretillar_, de _emprestar_.
-
-[362] _Zalagarda del diablo_, gran escaramuza, riña, propiamente
-emboscada. S. HOROZCO, _Canc._, p. 162: “Que podéis creer los dos | que
-en esto no hay zalagarda”. Su etimología en CEJADOR, _Tesoro_, Silb.,
-235.
-
-[363] _Desmentirse_, decirse _mentís_ uno a otro.
-
-[364] “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta hoy, todas.)
-_Falido_, fallido, caído, frustrado. A. PÉREZ, _Juev. 1 Cuar._, f. 40:
-“Con los verdaderamente falidos y menesterosos”.
-
-[365] _Sacatrapos_, propiamente tirabuzón para sacar los tacos del
-arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto. _Vid.
-del Pícaro_, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más diestros
-sacatrapos”.
-
-[366] _Zurrido_, posverbal participial de _zurrir_, sonar
-desapaciblemente. ÁVILA, _Ep._, 34: “Y todo se haya pasado así, como
-agua que corría con zurrido”.
-
-[367] _Encorozar_, por la coroza o cucurucho, aquí el de papel, en que
-venden los confites.
-
-[368] _Súpito_ es vulgar, de repente.
-
-[369] _Garambainas_, gestos, rasgos o adornos demasiados. CALDER.,
-_Cuál es may. perf._, j. 3: “Que sepa hacer unas garambainas del pelo”.
-
-[370] _Ojo avizor_, ojo alerta, ojo, abrid el ojo, atención. LOPE,
-t. II, 425: “Ojo al capricho”. CABRERA, p. 590: “Velad y estad ojo
-alerta”. _G. Alf._, 1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” CERV.,
-_Cárc. Sevilla_: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”.
-
-[371] _De boga arrancada_, con todo el ímpetu, como la galera que corre
-al impulso más violento de todos los remos. A. PÉREZ, _Viern. 1 Cuar._,
-f. 87: “No queda curado un dolor por haberse mitigado algún tiempo si
-de hecho no salió de boga arrancada”. Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni
-saca de boga arrancada los malos de su Iglesia”. REBULLOSA, _Teatro_,
-p. 367: “El arte de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga
-arrancada, por rematar más presto”.
-
-[372] _Saca que no escuece_, alude a gastos, contribuciones, etcétera.
-F. AGUADO, _Crist._, 16, 8: “Que constase líquidamente de la entrada y
-del recibo de la saca y del gasto”.
-
-[373] _Jubón_, paliza. _Estebanillo_, 2: “Temiendo no me cogiesen en la
-trampa y me diesen un jubón sin costura”.
-
-[374] “nosotros jamás la decimos. Con _hágome_”. Edición de Zaragoza y
-todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.
-
-[375] _Lampiños_ por rasurarles el pelo.
-
-[376] _De la agalla_, sin nada, burlados, que ya no tengan que ganar
-con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por el anzuelo, de la
-agalla. “_Quedar de la agalla colgado._ (Por quedar sin nada y sin lo
-que se pretendía.)” (CORREAS, p. 592.) QUEV., _Poem. her._, 1: “Quieren
-dejar al mundo de la agalla”.
-
-[377] _Enfermedad de esparto_, el colgarle el verdugo del palo con
-cuerda, ahorcándole.
-
-[378] _Manos a la obra_, animando al trabajo.
-
-[379] _Balsopeto_ o _falsopeto_, farseto, faltriquera falsa contra
-ladrones de bolsas (ROSAL). _Lazarillo_, 2; _G. Alfar_, 1, 2. 3.
-
-[380] _So-faldar_, alzar las faldas, levantar por debajo, descubrir.
-Úsase en la ribera del Duero. _Musa_ 6, r. 30: “Sofaldé cerraduras y
-candados”.
-
-[381] _Retozar_, en la edición de Zaragoza y posteriores, menos la de
-Bruselas, _retocar_.
-
-[382] _Volatín_, alude además a la ligereza de los italianos y a los
-saltimbanquis que de Italia venían.
-
-[383] “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[384] _Bastón_ con que el acróbata guarda el equilibrio, teniéndolo
-entre las manos, cogido por sus extremos.
-
-[385] “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes impresiones.)
-_Zap-arr-aso_, como _zap-ada_, _zapu-ada_ en Asturias y _sap-ada_ en
-Maragatería, _zap-ot-azo_ en Aragón, es la caída de bruces, como la del
-_sapo_ o _zapo_ (CEJADOR, _Tesoro_, _Silb._, 213).
-
-[386] “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, trayéndola
-con nuevos pesos arriba y abajo.
-
-[387] _Iglesia me llamo._ CORR., 1: “A Iglesia me llamo. (El que huye
-de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de las iglesias, a las que
-se acogían los perseguidos por la justicia. _Estebanillo_, c. 5: “Sin
-valerme antana ni defensa de motilones ni aquello de iglesia me llamo”.
-
-[388] Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, y no ha sido
-impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.
-
-[389] Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació de Quevedo
-en el _Mundo caduco y desvaríos de la edad_, págs. 182, etc., de
-Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor daño, les
-tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas las mercancías
-de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados y avergonzados los
-venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, forjaron la supuesta
-conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre español ante toda
-Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta de arrojo y valor
-con la astucia, la calumnia y la intriga.
-
-[390] _Tenedos_, isla de la Natolia, célebre por sus vinos, sobre
-la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al estrecho de
-Gallípoli.
-
-[391] Esto es, _desde Salónica_ o Thesalónica, antigua y famosa ciudad
-de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un buen puerto y
-muchos fuertes.
-
-[392] _Para que se almorzase al capitán_ imprimieron en Zaragoza, y
-este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose hasta hoy, con
-más el de concluir el período en _Minerva_, dejando colgado el sentido.
-
-[393] No será impertinente copiar aquí lo que acerca de este caballo
-escribe Pandolfo Colenucio en su _Historia del reino de Nápoles_,
-lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el rey de Alemaña, Conrado, tomó por
-fuerza de armas la ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos
-palacios de próceres rebeldes, “fué--dice--después a la iglesia mayor,
-y en medio de la plaza della estaba un _caballo de bronce_ sin freno,
-estatua antigua guardada allí para ornamento y por ventura por armas
-de la ciudad. Conrado le hizo poner sobre las riendas estos dos versos
-esculpidos:
-
- _Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis:
- Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum_”.
-
-
-[394] Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la edición de
-Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el fin, y estropeando un
-capítulo como éste, de tal importancia política.
-
-[395] El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de la Iglesia, y
-tenían sus Reyes que recibir la investidura de los romanos Pontífices,
-que los consideraban como censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer
-Beatriz les impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó reyes
-de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un año para la Sede
-apostólica. En el Códice H. 50 de la Biblioteca Nacional hay noticia
-de haberse presentado al Papa el embajador de España, Conde de Castro,
-miércoles 29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 de a caballo
-para hacer el feudo acostumbrado en el día de San Pedro por el reino de
-Nápoles, entregando la hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.
-
-[396] Esto es, al puerto.
-
-[397] Era anejo del oficio de _rufián_ el robo, el encubrir ladrones,
-lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en
-cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados,
-cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda
-novela de _Rinconete y Cortadillo_, de donde trasladó algunos buenos
-rasgos a la comedia de _El Rufián dichoso_. El licenciado Cristóbal
-de Chaves escribió en 1598 una _Relación de la cárcel de Sevilla_,
-curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y
-de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos
-castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en
-galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo
-habría nadie sin pena y castigo”. (_Biblioteca Colombina_, Aa. 141, 4,
-fol. 155).
-
-[398] _Ene de palo_, la horca. QUEV., _Jácara_ 2: “Murió en la ene de
-palo”.
-
-[399] “se pagaban”. (Ms. original).
-
-[400] “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
-
-[401] _Flores_ entre tahúres eran las señales en las cartas y demás
-fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y
-ser delicadas mañas de ingenio. _Entrem. del siglo XVII_, p. 291:
-“Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros
-perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos
-infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son,
-suyas las fuentes”. Navarrete, _Casa juego_, f. 63: “A cuya voz acuden
-los de la flor y la estafa”. Así, _descornar la flor_, o _entrevar_ o
-_entender la flor_, era descubrir al jugador la fullería o flor.
-
-[402] _Gatos_, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. _Haber
-gato encerrado_ es haber buena bolsa escondida.
-
-[403] _Trocada_, la del revés, la contraria. GRACIÁN, _Critic._, 2, 13:
-“Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo a la trocada, lo de
-arriba abajo”. _Entrem. s. XVII_, p. 602: “Plegue a Dios no suceda la
-trocada”.
-
-[404] _Maullón_ es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí al fullero,
-por lo que trabaja con las uñas y por la algazara que mueve para marear
-a su compañero.
-
-[405] La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció la reina
-Isabel, cuéntase en _Guzmán de Alfarache_, l. 1, c. 8.
-
-[406] Alude a la especie muy valida entre el vulgo de que fué un saúco
-de donde se ahorcó Judas.
-
-[407] “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos y rebeldes a
-Dios” (la de Bruselas).
-
-[408] “público, después”. (La de Bruselas).
-
-[409] “quieran”. (Ms. original).
-
-[410] “a las Canarias”. (Ídem).
-
-[411] “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).
-
-[412] _Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era giusta, ma
-che non l’aggravavano napolitani, et milanesi tanto distratti dalla
-forza della Spagna, et pieni di popoli, che con tanta mala volontà
-sopportavano il dominio delle nationi straniere; et le Indie vuote
-d’habitatori. Ma che la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la
-fecondità et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana
-traboccare._ (_Pietra del paragone político_, di Traiano Boccalini).
-
-[413] “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin hurtar”.
-(Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[414] _Cicatero_ es cortador de _cicas_ o bolsas, un género de ladrones.
-
-[415] “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su estado, el
-comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[416] “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[417] “nació de medio a medio”. (Ídem).
-
-[418] “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, menos la
-de Bruselas).
-
-[419] “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).
-
-[420] “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
-
-[421] “enorecer”. (Ms. original).
-
-[422] _Sollastre_ es pícaro de cocina. _Guzm. Alf._, 1, 2, 5:
-“Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o pícaro de
-cocina”. Díjose de _sollar_, o sea soplar. CORREAS, 108: “El herrero
-de Arganda, él se lo suella y él se lo macha y él se lo saca a vender
-a la plaza. (Suella es sopla con el fuelle.)” Úsase en Asturias. HERN.
-NÚÑEZ: “Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de _sufflare_.
-
-[423] “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.)
-_Pel-aza_ y _pel-arza_, del pel-arse al reñir.
-
-[424] “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).
-
-[425] “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).
-
-[426] “un tan largo camino”. (Los impresos).
-
-[427] _Zabucar_, dar topetazos y empujones y revolver un líquido de la
-misma manera, mezclar. _Entrem. s. XVII_, 24: “Dame aquesos brazos,
-reina de mis ojos, | que es justo que en ellos me zabuque todo”. JAC.
-POLO, _Univers._: “Aquí las dificultades, | que en las mentes se
-zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
-
-[428] “tal, dijo”. (Los impresos).
-
-[429] _Gatos_, bolsas.
-
-[430] “todas”. (Los impresos).
-
-[431] Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y hacer otra de
-Roncesvalles, victoria que le atribuyen los antiguos cantares.
-
-[432] En francés, _bougre_. Vale, según su propia significación,
-_sodomita_; pero sin idea semejante y aun sin saber lo que significa,
-aplícase por desprecio esta palabra, en castellano, a cualquier
-extranjero.
-
-[433] Los libros de caballería y las historias de Carlomagno y Morgante
-hacen señalada memoria del conde _Galalón_ de Maganza, por cuya
-traición cuentan que murieron los doce Pares de Francia.
-
-[434] “de la daga”. (Los impresos).
-
-[435] _Gabacho_, apodo que a los franceses daban los españoles
-fronterizos, por sus _gaves_ o ríos entre cañadas del Pirineo, y
-después se corrió al resto de España; encierra sentido despectivo y
-hasta el de cobarde aplicado a un español.
-
-[436] “a pasajeros de a mula”. (Los impresos).
-
-[437] _Dar tapaboca_, frase de esgrima, dando en la boca con el botón.
-_Quijote_, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla de la espada del
-Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos de Montalván huviera oydo estas
-razones al hombrecito, tapaboca le huviera dado que no hablara más en
-tres años”.
-
-[438] “dos ministros”. (Los impresos).
-
-[439] “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en discordia, y la
-disimulación”, etc. (Los impresos).
-
-[440] “el imperio”. (Ídem).
-
-[441] “a sí”. (Los impresos).
-
-[442] Asesinó _Ravaillac_, en 14 de mayo de 1610, al magno Enrico de
-Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre suplicios que los jueces
-imaginaron proporcionados al crimen.
-
-[443] “invención de la”. (Todos los impresos).
-
-[444] “Olanda le han tomado”. (Ídem).
-
-[445] Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó en la
-primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en la de Bruselas, 1660,
-con estas variantes: “de un capricho de un republicón de los _de
-Capiduchi_... Pruébolo. _Pilatos, por razón de estado_, condenó al
-Justo... Pilatos, constante y _pertinaz_..., para que _le_
-crucificasen..., _descendía_ de alguno que _dependía_ de otro”.
-
-[446] Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante
-cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para el sosiego de
-aquel hermoso territorio, componer las diferencias que había entre el
-Duque de Saboya y la República de Génova, y teniendo orden y poder del
-Rey de España, su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las
-concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia en julio del
-año siguiente de 1634.
-
-[447] “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII).
-
-[448] “monsiur”. (Ms. original).
-
-[449] _Aldiguera_ estampa la edición de Zaragoza: así estropearon los
-castellanos el título de Francisco de Bonne, duque de _Lesdiguieres_.
-
-[450] “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha).
-
-[451] Léese _Banqui_ en la impresión de Zaragoza y en todas las
-posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo _Acqui_, fuerte ciudad del
-Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por sus aguas hirvientes?
-¿O _Voutry_, o _Bardi_, o _Bagni_?
-
-[452] “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas todas).
-
-[453] “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem).
-
-[454] Dióse la memorable batalla de _Nortling_ miércoles 6 de
-septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, las tropas españolas
-mandadas por el cardenal infante don Fernando de Austria y las de la
-Liga católica, por el Duque Carlos de Lorena, contra las aguerridas y
-veteranas del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos
-capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, Gratz y Duque de
-Witenberg. El Rey de Suecia había muerto dos años antes, el 16 de
-noviembre de 1632, en la batalla de Lutzen.
-
-[455] Llamábanse _espagíricos_ los médicos que se valían de la Química
-y de preparaciones de minerales para curar a los enfermos.
-
-[456] Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar la voz
-_dieta_, la abstinencia de alimentos que se hace en orden a la salud,
-y, al propio tiempo, la Asamblea de los Círculos del Imperio y Estados
-de Polonia, para determinar acerca de los negocios públicos.
-
-[457] “reyes y visires”. (Los impresos.)
-
-(_Cadí_ llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce en África
-de las de religión. Cervantes introduce en la jornada segunda de la
-comedia _La Gran Sultana_ al Gran Cadí, advirtiendo que es juez obispo
-de los turcos, y le hace decir:
-
- “De las sentencias que doy
- No hay apelación alguna”.
-
-_Bey_ equivale a _señor_, y se da el nombre de beyes (escríbese Begh o
-Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades marítimas de
-Turquía. Es el _Gran Visir_ primer ministro de Guerra y Estado en la
-Corte otomana, empleo que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros
-seis Visires inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse
-_Morabitos_ (religiosos) los sabios, santones y ermitaños que hacen
-profesión la virtud y la sabiduría. Los _bajaes_ son oficiales que
-ejercen el mando de una provincia).
-
-[458] “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su voz”. (Los
-impresos del siglo XVII).
-
-[459] “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).
-
-[460] “reyes en las memorias”. (Ídem).
-
-[461] “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[462] “tragino, el tesoro”. (Ídem).
-
-[463] “Sinan rey”. (Todos los impresos).
-
-[464] “cristiano”. (Ms. original).
-
-[465] “sangre”. (Ídem).
-
-[466] Subida ponderación del miedo que tenían los turcos al Duque de
-Osuna. _Estambol_ o _Estambul_ llaman a Constantinopla los turcos,
-estragando el antiguo nombre _Constantinópolis_. En la edición de
-Zaragoza imprimieron _Estambor_, y así ha venido reproduciéndose.
-
-[467] “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los reyes, que
-tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, ganan, y
-defienden victorias, y no disputas, los hacen grandes, y formidables,
-las batallas,” etc. (Edición de Zaragoza). La puntuación, en todos los
-impresos, no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando
-las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito original,
-donde aparece, como a todas luces pide el recto sentido.
-
-[468] Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, sátira
-sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben contener tal vez
-las opiniones políticas, las máximas de alguno de ellos, a quien se
-puso el apodo de _Sinan bey_, y aquí se presentan como sentencias, como
-verdades incontrovertibles, para herir el ánimo del lector, despertar
-su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.
-
-[469] Disparatada la puntuación en todos los impresos, hacíasele
-decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. _Burrajear_, borrajear con
-la pluma y hacer mal una cosa, así también lo usa en _Orlando_, 2, y
-en _Virt. mil._, 3: “Si las facciones la burrajean la cara en lugar
-de formársela”. Como en la _Cárcel de Sevilla_, que yo tengo por de
-Cervantes: “Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.
-
-[470] “armas”. (Los impresos).
-
-[471] “Estos escritores que la alabaron, quedaron después de alabarla”.
-(Los impresos).
-
-[472] “entendimiento”. (Los impresos).
-
-[473] Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los siguientes
-versos del primer libro de las _Guerras púnicas_, de Silio Itálico:
-
- _Prodiga gens animae, et properare facillima mortem.
- Nanque ubi transcendit florentes viribus annos,
- Impatiens aevi spernit novisse senectam._
-
-
-[474] “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos todos).
-
-[475] “trompetas”. (Ídem).
-
-[476] “Se gastaba”. (Ídem).
-
-[477] “escribir”. (Los impresos).
-
-[478] “ha la artillería”. (Ídem).
-
-[479] “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos es desatinada).
-
-[480] “la falta”. (Ms. original).
-
-[481] “Pero las batallas”. (Ídem).
-
-[482] “siempre”. (Ídem).
-
-[483] “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los impresos).
-
-[484] “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).
-
-[485] “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).
-
-[486] _Butiro_ es puro latín, _butyron_, o, mejor, digamos griego de
-origen; en castellano se llama manteca.
-
-[487] Los Condes de Egmont y Horne.
-
-[488] “y con guerras”, etc. (Los impresos).
-
-[489] “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos vuelto su
-inquietud. Hemos considerado, que no sólo han ganado”, etc. (Las
-impresiones españolas hasta fines del siglo XVIII).
-
-[490] “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).
-
-[491] “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).
-
-[492] “con el vidrio”. (Los impresos).
-
-[493] _Zurriar_, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono y
-velocidad; de _zurrar_, por _zurrear_. QUEVEDO, _Cuento de cuentos_:
-“Yo saldré, dijo la viuda zurriando como un rayo”. Comedia _Lena_,
-2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado della (que antes de ahora me ha
-zurriado en las orejas)”. _Diálogos de montería_, 7: “Que le hubiesen
-pasado zurriando algunos balazos por los oídos”.
-
-[494] “hurtamos”. (Los impresos).
-
-[495] “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).
-
-[496] _Limiste_, un paño que se fabricaba en Segovia.
-
-[497] J. ENCINA, 403: “Sobre negro no hay tintura”. CORREAS, 265:
-“Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. Ídem, 265: “Sobre negro
-no hay tintura, sino amar y buen querer”.
-
-[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág.
-239).
-
-[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de
-Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de
-Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas,
-1660.
-
-[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos).
-
-[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem).
-
-[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms.
-de Lista).
-
-[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta
-que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey
-de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que
-cometieron sus tropas al romper la guerra contra España.
-
-La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con
-especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas
-de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más
-eficaces, de que _La Hora de todos_ fué bosquejada completamente en
-el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se
-utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al
-Príncipe francés.
-
-[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los
-impresos).
-
-[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153,
-pág. 239).
-
-[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido
-en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó;
-pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se
-encuentra.
-
-[507] Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo en éste, pero
-en otros muchos pasajes, recordó nuestro sabio político al Príncipe
-castellano la obligación y apremiante necesidad en que se hallaba de
-ponerse al frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas
-y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo su presencia
-infundiría valor incontrastable en las tropas, confianza en los
-pueblos apartados, desaliento en los enemigos y había de acelerar los
-prósperos sucesos. Advertíale, por último, que, declinando el peso de
-las guerras sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que el
-de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su medra, parecía
-no dolerse de los sacrificios inmensos de sus vasallos, de tantas
-haciendas deshechas, de tantas lágrimas vertidas, de tanta sangre
-derramada. Pero Felipe IV, acostumbrado a los encantos de la música y
-de la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, no gustó
-nunca del estruendo de la artillería, del polvo de los combates y del
-dudoso trance de una batalla.
-
-[508] “resistirse”. (Los impresos).
-
-[509] “de su persona”. (Ídem).
-
-[510] “alimento”. (El Ms. original).
-
-[511] “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).
-
-[512] _Los Monopantones._ (Nota del margen en el Ms. original). He aquí
-_La isla de los Monopantos_, opúsculo que nuestro autor señalaba como
-perdido en una Memoria de libros y papeles que le saquearon durante
-sus últimas prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de _La
-Hora de todos y la fortuna con seso_, por los años de 1644. Sátira
-sangrienta y mal embozada es ésta contra el Conde-Duque de Olivares y
-los que oprimían con él y desmoralizaban al pueblo español. Pasa la
-escena en _Salónica_, ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el
-Conde-Duque a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que
-no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban altos puestos
-en la milicia, en los tribunales y consejos. Los representantes de
-las sinagogas simbolizan algunos consejeros y negociantes de aquellas
-calendas (_banqueros_, que hoy se dice), a quienes el texto califica de
-tramposos y revolvedores de Europa. Los _monopantos_ (esto es, hombres
-pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) son el favorito y sus
-cómplices; España, las islas situadas entre el mar Negro y la Moscovia,
-en los confines de la Tartaria. Uniformes los hebreos y monopantones en
-medrar con la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la
-plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, júntalos
-el político pintor a confeccionar malicias y engaños para engullirse a
-los Reyes, repúblicas, magistrados y poderosos, y se confederan para
-fundar la nueva secta del _dinerismo_, mudando el nombre de _ateístas_
-en _dineranos_. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de Quevedo
-al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, verdadero origen de
-sus persecuciones, lección útil para los Príncipes generosos y eterno
-sambenito de los hombres que, contra la voluntad divina, se levantan
-con los Reyes y se afanan por llamarse privados.
-
-Los personajes, pues, de la fábula son:
-
-_El Conde-Duque de Olivares_, bajo el anagrama de _Pragas Chincollos_,
-Gaspar Conchillos.
-
-Sospéchase que el secretario _Juan Bautista Sáenz y Navarrete_, con el
-seudónimo de _Philárgyros_, avaro.
-
-Dicen que el secretario _don Antonio Carnero_, con el de _Crysóstheos_,
-ídolo, _becerro_ de oro.
-
-_El padre Juan de Pineda_, de la Compañía de Jesús, bajo el anagrama de
-_Danipe_, Pineda.
-
-_El protonotario de Aragón_, don Jerónimo de Villanueva, bajo el de
-_Arpiotrotono_, protonotario.
-
-El licenciado _José González_, con el seudónimo de _Pacas Mazo_.
-
-El padre _Hernando de Salazar_, inventor del papel sellado en 1636,
-con el apodo de _Alkemiastos_, arbitrista o alquimista, por haber
-convertido las resmas de papel bazo en ricos montones de oro.
-
-Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas, encubiertos con el
-título de _rabinos_. Para mayores pormenores, véase Fernández Guerra.
-
-[513] “Estambor”. (Los impresos).
-
-[514] “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original).
-
-[515] “Nacabarbaniel”. (Los impresos).
-
-[516] “Nisin”. (Ídem).
-
-[517] “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos).
-
-[518] “Chaminiel”. (Los impresos).
-
-[519] “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones españolas).
-“Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las flamencas).
-
-[520] “Gavirol”. (Los impresos).
-
-[521] “Asapha”. (El Ms. original).
-
-[522] “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”. (Los
-ejemplares españoles). “Meir Armaach”. (Los belgas).
-
-[523] “negociaban”. (Los impresos).
-
-[524] “Barnachman”. (El Ms. original).
-
-[525] _Monopantos_, “unos hombres que lo son todo”. (Nota de la
-colección de Bruselas).
-
-[526] “muda los semblantes”. (Los impresos).
-
-[527] “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, pág. 240).
-
-[528] Consejo supremo de los judíos, en que se decidían los negocios de
-Estado y de la religión. El de Jerusalén componíase de 70 ancianos en
-los tiempos del Salvador, y los inferiores, de 23.
-
-[529] “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas).
-
-[530] “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra, hijo de
-Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas).
-
-[531] “Dice _Danipeani de Vandes_. Diga _Juan de Pineda_, de la
-compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.).
-
-[532] “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”. (Las
-publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas).
-
-[533] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[534] “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper Razalas”.
-(Las belgas).
-
-[535] “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (_y en su lugar
-póngase_) _Jalzephez Nogos_, Joseph González; _Ardanzo Ranfales_,
-Fernando Salazar, de la Compañía; _Arpitrotono_, Protonotario”. (Nota
-del Ms., T. 153, Biblioteca Nacional). El _Daper Razalas_ de la
-impresión belga, si fuera _Doper Razalas_, había de entenderse como
-anagrama de _Pedro Salazar_.
-
-[536] “monopantones”. (Los impresos).
-
-[537] _“a todos”. (Ídem)._
-
-[538] “en más el que hacíamos”. (Los impresos).
-
-[539] “del cielo”. (Los impresos).
-
-[540] “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del mar”. (Los
-impresos).
-
-[541] _Horu La Adonai_, dice el Ms. original. _Horula Adonai_ todos los
-impresos, que se interpreta: _Load a Jhowah._
-
-[542] “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados del
-siglo XVIII).
-
-[543] _Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus._
-
-[544] “de hijos”. (El Ms. original).
-
-[545] “ya muchos años”. (Los impresos).
-
-[546] “su corona”. (Los impresos).
-
-[547] “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem, menos las
-impresiones belgas).
-
-[548] “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos).
-
-[549] _Mogollón_, entrometimiento de alguno para comer de balde a costa
-ajena donde no le llaman ni es convidado.
-
-[550] “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las ediciones de
-Bruselas, todas).
-
-[551] Esta grave censura, que solamente se lee en el Ms. original y en
-las colecciones flamencas, tiene dos sentidos: o que realmente ocupaban
-altos puestos del Estado hombres de sangre judaica, o, al menos, que la
-avaricia y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de los
-hebreos diseminados por todo el mundo.
-
-[552] “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos).
-
-[553] “el fin”. (Los impresos).
-
-[554] “llega para ellos”. (Ídem).
-
-[555] “una Jerusalem”. (Ídem).
-
-[556] “_no los quiero._” (Ms. original).
-
-[557] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[558] El licenciado José González, como _abogado_ y, por tanto, de
-lengua expedita y afluente.
-
-[559] “una deidad de rebozo”. (Los impresos).
-
-[560] “todos”. (Ídem).
-
-[561] “necromante”. (Ms. original).
-
-[562] “calamita”. (Los impresos).
-
-[563] Piedra imán, brújula.
-
-[564] “a puntar”. (Ms. original).
-
-[565] “cargándole”. (Los impresos).
-
-[566] “se introducen”. (Ídem).
-
-[567] Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de la Compañía de
-Jesús, y José González.
-
-[568] Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y significa
-_ruedecilla_, _rodaja_. Úsase, pues, en la acepción de _pastillas_. Hay
-trociscos de muchas especies y composiciones: aperitivos, purgantes,
-alterantes y confortativos. Sus simples se hacen polvos y se mezclan
-con algún licor proporcionado, y puestos a secar al aire y a la sombra,
-lejos del fuego, se les da la figura que se quiere.
-
-[569] _Gaspar_ de Guzmán, conde-duque de Olivares.
-
-[570] “conocerlos”. (Los impresos).
-
-[571] “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los impresos).
-“Chritoteos, _Judices Deorum_, o _Jueces de los Dioses_. Arriba puso
-_Ericthoteos_, y aquí _Chritoteos_”. (Nota de la impresión de Bruselas).
-
-[572] Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete y Juan de
-Pineda.
-
-[573] “monopantones”. (Los impresos).
-
-[574] “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza).
-
-[575] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[576] El licenciado José González.
-
-[577] “en rehenes”. (Los impresos).
-
-[578] “Pacas-Mazo”. (Los impresos).
-
-[579] “Asapha”. (El original y los impresos).
-
-[580] “o en _dineristas_”. (Edic. de Bruselas).
-
-[581] “fiero y en discordia”. (Los impresos).
-
-[582] “Con esta controversia se envedijaron”. (Ídem).
-
-[583] _Pelaza_ o _pelazga_ significa pendencia, riña o disputa.
-_Empelazgar una controversia_ es frase inventada por el escritor para
-encarecer la vehemencia del altercado.
-
-[584] “perpetuas, por equilibrar”. (Ms. original).
-
-[585] “Padece el Duque achaques”, etc. (Edic. de Zaragoza).
-
-[586] Al margen en la edición de Zaragoza y al pie en la de Bruselas,
-se lee: _Contra el gobierno repúblico_.
-
-[587] “los ricos desprecian a los pobres, los pobres envidian a los
-ricos”. (Los impresos).
-
-[588] “soberanía de los unos”. (Los impresos).
-
-[589] “mormollo”. (Ms. original).
-
-[590] “gazpellidos y los amagaban”.
-
-[591] “no son”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII).
-
-[592] Nota se lee al margen en la edición de Zaragoza.
-
-[593] “del futuro?” (Ms. original).
-
-[594] “sois contra”. (Los impresos).
-
-[595] “y desgobiernan el mundo, y desgobiernan”. (Ídem).
-
-[596] “a él”. (Ídem).
-
-[597] “¿Quién es soberano y de qué, si no os huye?” (Ms. de Lista).
-
-[598] “convencido?” (Los impresos).
-
-[599] “saber, si una libertad vuestra”. (Las impresiones españolas
-hasta fines del siglo XVIII). “sabor si una libertad”. (Las belgas).
-
-[600] “contar. En los degüellos el escarmiento sigue a la pena”. (Los
-impresos).
-
-[601] “guarda”. (Los impresos).
-
-[602] “pelarza y mormollo”. (Ms. original). “Pelanza y mormullo”.
-(Todos los impresos).
-
-[603] Dase _sanctus_ en Misa, pasándose de uno a otro y dando a besar
-lo que se llama _sanctus_.
-
-[604] “armado. Un francés monsiur y un italiano monseñor habíanse
-ya pronunciado el enojo con algunos sopapos, con séquito de voces y
-bocados”. (Los impresos).
-
-[605] “destrozaba de cólera”. (Ídem).
-
-[606] “Proponía”, etc. (Todos los impresos).
-
-[607] Todo esto suena para _Francia_, y es a _España_ a quien lo dice
-Quevedo, por los desastrosos valimientos del Duque de Lerma, de don
-Rodrigo Calderón y del Conde-Duque de Olivares.
-
-[608] “infame muerte”. (Los impresos).
-
-[609] “Los alemanes quedaron con los demás oyentes suspensos y
-pensativos. Encamináronlos”, etc. (Las impresiones españolas hasta
-fines del siglo XVIII).
-
-[610] “yo”. (Las ediciones belgas, la de Sancha y siguientes, y el Ms.
-de la Biblioteca Nacional, T. 153, fol. 239 v).
-
-[611] “diciendo”, etc. (Las mismas). Suprimieron aquellas dos palabras
-por no hallarles sentido en castellano. Efectivamente, no le tienen:
-son italianas. _Pezzente_ (viene de _pezzo_, pedazo de cosa sólida,
-como de pan, de madera) significa _pordiosero_, _mendigo_. _Mascalzone_
-quiere decir _bandido_, _salteador de caminos_.
-
-[612] “de los privados, detestable de los nepotes”. (El Ms. que acaba
-de citarse de la Biblioteca Nacional).
-
-[613] “preeminente”. (Los impresos todos).
-
-[614] “de fuego y del manejo de todas armas”. (Todos los impresos).
-
-[615] “la obstinación en trajes”. (Ídem).
-
-[616] “arte conforme a la opinión”. (Los impresos todos).
-
-[617] Estas frases van disparadas al Conde de Olivares, _duque_ de
-Sanlúcar, don Gaspar de Guzmán.
-
-[618] “Duque hay que aprendió tan de coro la aristotélica doctrina,
-que, por hacerlo mejor que todos, se excedió a sí mismo; y a él pueden
-acudir los que pretendan aventajarle, que les juro por mi vida no han
-de conseguirlo más que si tratasen de topar con la cuadratura del
-círculo”. (Ms. de Lista).
-
-[619] Lo dice Quevedo por sí mismo, acordándose de sus persecuciones.
-Este pensamiento ¿le sugeriría el de _La Felicidad desdichada_, novela
-que escribió?
-
-[620] “a él el postrero”. (Los impresos).
-
-[621] “en las repúblicas y en los reinos. Los puntos sustanciales”.
-(Todos los impresos).
-
-[622] “condenen el traje: aquélla embaraza y extraña, y ésta está
-quejosa”. (Los impresos).
-
-[623] “solamente sean admitidos”. (Los impresos).
-
-[624] “aventajada; no la presuntuosa”. (Ídem).
-
-[625] Libro VIII de _La Farsalia_, verso 486.
-
-[626] “que a mí no se me dará una higa dello; basta que yo lo crea”.
-(Ms. de Lista).
-
-[627] “no nos suceda”. (Los impresos).
-
-[628] “andar”. (Ídem).
-
-[629] “la conseja, y veréis en el cielo”, etc. (Todas las ediciones
-españolas hasta fines del siglo XVIII).
-
-[630] “escarapela”. (Todos los impresos).
-
-[631] “nomon”. (Ms. original).
-
-[632] “presencia soberana”. (Todos los impresos).
-
-[633] “los repartiere, que es favores o desdenes”. (Ídem).
-
-[634] “viles los unos”. (Ms. original).
-
-[635] _Trocar las manos_, obrar al revés. REBOLLEDO, _Orac. fún._,
-38: “En las muertes repentinas se hacen las cosas al revés, pues para
-hacerlas al derecho y no venir a trocar las manos, _Ante obitum tuum
-operare iustitiam_”. VALDERRAMA, _Ejerc. Feria 5, Ceniza_: ¿Qué sé yo
-si se trocarán las manos?
-
-[636] _En-garb-ull-ar_ es embarullar, así _garb-ullo_ es tropel de
-gente, de _garba_, conjunto de muchos manojos de mies, en Aragón, y en
-Málaga _garb-era_ es montón de haces de mies en el campo o en la era, y
-_agarber-ar_, amontonar haces de trigo; de donde _garb-ear_ es coger,
-robar, en _La Lozana andaluza_ (41).
-
-[637] “mensajera de la diosa Juno con néctar, y Ganimedes con un
-taller de jícaras de ambrosía. Minerva, hija del cogote de Júpiter”,
-etc. (Edic. de Zaragoza y las españolas hasta fines del siglo XVIII.)
-“(mensajera de la diosa Juno) con néctar, y Ganimedes”. (Edic. de
-Bruselas y la de Sancha).
-
-[638] “belicomen”. (Ms. original).
-
-[639] “endragonada”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[640] El francés dijo _bardache_ y el italiano _bagoscione_, a lo que
-el latino _cinoedus_, _puer meritorius_. Opónese a _bugre_.
-
-[641] “afufó con él”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). _Afufar_ y
-_afufarse_ es huir, del _¡fuf!_ para ahuyentar. CÁNCER, p. 106: “Y
-apostaré que pues él se afufó con tanta priesa”. TORRES NAHARRO, 2,
-115: “Y se afufan con el caire” (se van con el dinero).
-
-[642] Apodo con que se motejaba a los montañeses y vizcaínos, y que
-sólo ha quedado ya para los asturianos. Quiere decir que si Júpiter
-fuera asturiano, esto es, descogotado, no hubiera nacido Minerva de su
-cogote. Sabido es que se tiene por descogotados a los asturianos.
-
-[643] “Juno, que se había endragonado de ver al copero de Júpiter; mas
-Venus”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[644] _Soltar la tarabilla_, charlar mucho.
-
-[645] “trinchar”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[646] _Hurgonazo_, estocada. CALDERÓN, _Antes que todo, es mi dama_, 1:
-“Ve aquí que me da | vuesarced un hurgonazo”. De _hurgón_, especie de
-asador para menear la lumbre (COVARRUB.)
-
-[647] “vizazas” (Ms. original). “vivazas”. (Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, fol. 240). “veazas”. (Edic. de Zaragoza). Alforjas de
-vaqueta, con una abertura entre alforja y alforja para llevarlas en el
-cuello el caminante, o asegurarlas en el arzón de la silla.
-
-[648] Carne cocida y tostada después.
-
-[649] _Estar a diente_, hambriento, sin comer.
-
-[650] _Mareta_ es como marejada, del andar cojeando Vulcano.
-
-[651] “mascujar”. (Todos los impresos).
-
-[652] a estilo de las que se cantaban en un burdel o lupanar.
-
-[653] “de quejidos”. (Todos los impresos).
-
-[654] Llamaban así a un paso de los bailes sobremanera lascivo.
-
-[655] “Y tronando de nuevo como al principio, riñó la luz con las
-tinieblas, y era de ver los dioses girando alrededor de su padre, tan
-pronto patas arriba como hacia abajo, hasta que, cayéndole Venus en los
-brazos, le dejó caer los rayos, y al estrépito de un beso que dió el
-barbudo Júpiter, se restableció la calma y todos quedaron contentos,
-aunque asustados. Dióles licencia”, etc. (Manuscrito de Lista).
-
-[656] _A puto el postre_, corriendo a porfía, del decir _puto sea el
-postrero_ en llegar, pues va detrás, como en Horacio: “Scabies occupet
-extremum”. JACINTO POLO, _Apolo_: “a puto el postre Apolo la seguía”.
-Aquí termina la edición de Zaragoza y las españolas hasta fines del
-siglo XVIII.
-
-[657] “Ganimedes.--1645”. (Al pie del Ms. original). Éste es el año en
-que el libro se puso en limpio, retocado y acicalado para la estampa.
-Sin embargo, no le gozó el público hasta 1650, y aún entonces, el
-nombre del autor se envolvió con el anagrama de _Nifroscancod Diveque
-Vasgello_, _duacense_, que, para desorientar más, se le dió patria en
-_Duay_, ciudad del País Bajo, en la Flandes francesa, pues no puede
-tener otra interpretación la última palabra.
-
-
- * * * * *
-
- ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR
- EN LA TIPOGRAFÍA DE «LA LECTURA»
- EL DÍA IV DE JUNIO
- DEL AÑO M.CM.XVII
-
- * * * * *
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- PASEO DE RECOLETOS, 25. MADRID
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- CLÁSICOS CASTELLANOS
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-OBRAS PUBLICADAS
-
- =Santa Teresa.=--LAS MORADAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro.
- (Vol. 1.º de la Bibl.). (2.ª edición).
-
- =Tirso de Molina.=--TEATRO. (_El Vergonzoso en Palacio_ y _El Burlador
- de Sevilla_). Prólogo y notas por don Américo Castro. (Vol. 2.º de la
- Bibl.).
-
- =Garcilaso.=--OBRAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro. (Volumen
- 3.º de la Bibl.).
-
- =Cervantes.=--DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Prólogo y notas por don
- Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vols. 4.º,
- 6.º, 8.º, 10, 13, 16, 19 y 22 de la Bibl.).
-
- =Quevedo.=--VIDA DEL BUSCÓN. Prólogo y notas por don Américo Castro.
- (Vol. 5.º de la Bibl.).
-
- =Torres Villarroel.=--VIDA. Prólogo y notas por don Federico de Onís.
- (Vol. 7.º de la Bibl.).
-
- =Duque de Rivas.=--ROMANCES. Prólogo y notas por don Cipriano Rivas
- Cherif. (Vols. 9.º y 12 de la Bibl.).
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- =B.º Juan de Ávila=.--EPISTOLARIO ESPIRITUAL. Prólogo y notas por don
- Vicente G. de Diego. (Vol. 11 de la Bibl.).
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- =Arcipreste de Hita.=--LIBRO DE BUEN AMOR. Prólogo y notas por don
- Julio Cejador. (Vols. 14 y 17 de la Bibl.).
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- =Guillén de Castro.=--LAS MOCEDADES DEL CID. Prólogo y notas por don
- Víctor Said Armesto. (Vol. 15 de la Bibl.).
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- =Marqués de Santillana.=--CANCIONES Y DECIRES. Prólogo y notas por don
- Vicente G. de Diego. (Vol. 18 de la Bibl.).
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- =Fernando de Rojas.=--LA CELESTINA. Prólogo y notas por don Julio
- Cejador. (Vols. 20 y 23 de la Bibl.).
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- =Villegas.=--ERÓTICAS O AMATORIAS. Prólogo y notas por don Narciso
- Alonso Cortés. (Vol. 21 de la Bibl.).
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- =Poema de Mio Cid.= Prólogo y notas por don Ramón Menéndez Pidal, de
- la Real Academia Española. (Vol. 24 de la Bibl.).
-
- =La Vida de Lazarillo de Tormes.= Prólogo y notas por don Julio
- Cejador. (Vol. 25 de la Bibl.).
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- =Fernando de Herrera.=--POESÍAS. Prólogo y notas por don Vicente
- García de Diego. (Vol. 26 de la Bibl.).
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- =Cervantes.=--NOVELAS EJEMPLARES. (_La Gitanilla_, _Rinconete y
- Cortadillo_ y _La Ilustre Fregona_). Tomo I. Prólogo y notas por don
- Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vol. 27 de
- la Bibl.).
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- =Fray Luis de León.=--DE LOS NOMBRES DE CRISTO. Tomo I. Prólogo y
- notas por don Federico de Onís. (Vol. 28 de la Bibl.).
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- =Fray Antonio de Guevara.=--MENOSPRECIO DE CORTE Y ALABANZA DE ALDEA.
- Prólogo y notas por don M. Martínez de Burgos. (Vol. 29 de la Bibl.).
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- =Nieremberg.=--EPISTOLARIO. Prólogo y notas por don Narciso Alonso
- Cortés. (Vol. 30 de la Bibl.).
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- =Quevedo.=--LOS SUEÑOS. Tomo I. Prólogo y notas por don Julio Cejador.
- (Vol. 31 de la Bibl.).
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- =Moreto.=--TEATRO (_El lindo don Diego y el desdén con el desdén._)
- Prólogo y notas por don Narciso Alonso Cortés. (Vol. 31 de la Bibl.).
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-PUBLICADOS
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- =P. Natorp.= _Pedagogía social._ Traducción del alemán por ÁNGEL
- SÁNCHEZ RIVERO. Precio: 6 pesetas rústica, 7,50 tela.
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- =Rein.= _Resumen de Pedagogía._ Traducción del alemán por DOMINGO
- BARNÉS. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
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- =Davidson.= _La Educación griega._ Traducción del inglés por JUAN UÑA.
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- =H. Weimer.= _Historia de la Pedagogía._ Traducción del alemán por
- GLORIA GINER DE RÍOS. Precio: 2,50 pesetas rústica, 3,50 tela.
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- MARÍA DE MAEZTU. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
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- =R. Altamira.= _Filosofía de la Historia y Teoría de la civilización._
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- =Abel Rey.= _Lógica._ Traducción por JULIÁN BESTEIRO. Precio: 6
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- =Abel Rey.= _Ética._ Traducción por MANUEL GARCÍA MORENTE. Precio: 5
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- =Abel Rey.= _Psicología._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 5
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- =Francisco Giner de los Ríos.= _Ensayos sobre educación._ Precio: 6
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- =Brackenbury.= _La Enseñanza de la Gramática._ Traducción del inglés
- por ALICIA PESTANA. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
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- (monografías). Traducción y prólogo por ÁNGEL REGO. Precio: 1,50
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- =Lavisse=, =Monod=, =Altamira= y =Cossío=. _La Enseñanza de la
- Historia_ (monografías). Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50
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- =Edmundo Lozano.= _La Enseñanza de las Ciencias físicas y naturales._
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- =Compayré.= _Pestalozzi y la Educación elemental._ Traducción por
- ÁNGEL REGO. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
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- =Compayré.= _Herbart._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50
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- =Compayré.= _Herbert Spencer._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio:
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- =Pestalozzi.= _Cómo enseña Gertrudis a sus hijos._ Traducción del
- alemán por LORENZO LUZURIAGA. Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.
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- del alemán por LORENZO LUZURIAGA, y prólogo de JOSÉ ORTEGA GASSET.
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- =Vives.= _Tratado del alma._ Traducción por JOSÉ ONTAÑÓN. Precio: 4
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- por J. Deleito. _Precio: 2 pesetas._
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- =EL CONDE LUCANOR.=--Adaptado para los niños por Ramón M. Tenreiro,
- ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 75 céntimos._
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- =LA VIDA ES SUEÑO.=--Drama de Calderón de la Barca, adaptado a manera
- de cuento por Ramón M.ª Tenreiro, ilustrado por F. Marco. _Precio: 75
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- =HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS=, por la Condesa de Pardo Bazán,
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- =PLATERO Y YO.=--ELEGÍA ANDALUZA, por Juan Ramón Jiménez, ilustrado
- por Fernando Marco. _Precio: 75 céntimos._
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- =FÁBULAS LITERARIAS=, por Tomás de Iriarte, ilustradas por P.
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- Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. _Precio: 75 céntimos._
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- VIDA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
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- EL REY LEAR
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- Los Sueños - Tomo II, by Francisco de Quevedo&mdash;A Project Gutenberg eBook
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-
-<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of Los Sueños, Volume II, by Francisco Quevedo</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
-at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you
-are not located in the United States, you will have to check the laws of the
-country where you are located before using this eBook.
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-
-<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: Los Sueños, Volume II</p>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Francisco Quevedo</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Editor: Julio Cejador y Frauca</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: September 10, 2021 [eBook #66262]</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div>
-
-<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div>
-
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***</div>
-
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-
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-
-<div class="tnote">
-
- <p class="center big2">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-<p>En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están
-indicadas _así_ y las palabras en negritas =así=.</p>
-
-<p>La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta
-en el dominio público.</p>
-
-<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se
-imprimió la presente edición, que difieren de las actuales. Esto se
-aplica a las notas producidas por el editor de la obra, Julio Cejador y
-Frauca. También se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a
-las reglas establecidas por la RAE.</p>
-
-<p>Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos
-de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de
-escritura original. Por consiguiente se advierte al lector que es
-posible detectar alguna inconsistencia en la ortografía de una misma
-palabra en dos partes diferentes de la obra.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p>
-
-<p>El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p>
-</div>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title">QUEVEDO</p>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<div class="box">
-
-<p class="center big1">CLÁSICOS CASTELLANOS</p>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center p4 big3">QUEVEDO</p>
-
-<p class="p2 center big2">III</p>
-
-<h1>LOS SUEÑOS<br />
-II</h1>
-
-<p class="p2 center">EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA</p>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="p4 center big1">MADRID<br />
-EDICIONES DE “LA LECTURA”<br />
-<small>1917</small></p>
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_6">[Pg 6]</span></p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p class="center" >ÍNDICE</p>
-</div>
-
-<table class="autotable" border="0" summary="cont">
-
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-<td class="tdr"><span style="margin-left: 5.5em;">PÁG.</span></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">El mundo por de dentro</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl"><span class="smcap">La hora de todos y la Fortuna con seso</span></td>
-<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_57">57</a> </td>
-</tr>
-
-</table>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span></p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span></p>
-
-<p class="half-title p6b">EL MUNDO POR DE DENTRO</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span></p>
-</div>
-
-<p class="p4">Sacan las primeras ediciones al margen los asuntos
-y personas de que se compone el discurso, y son los siguientes:
-“desengaño, hipocresía, todos son hipócritas en el
-mundo, hidalgo, caballero, discretos, viejos, niños, niños, en
-todos los nombres de las cosas hay hipocresía, los pecados
-todos son hipocresía, hipócritas, entierro y procesión de
-una difunta, el viudo, explicación del entierro y procesión,
-viudo, luto y llanto de una viuda, explicación de la tristeza
-y luto de la viuda, alguaciles tras un ladrón, escribano,
-corchetes, alguaciles, escribano, rico con carroza,
-criados y bufones, mujer hermosa con manto, desengaño
-de la hermosura de la mujer”. El título en el Ms. de Lastanosa
-aparece de este modo: <i>Discurso del mundo por de
-dentro y por de fuera</i>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_10">[Pg 10]</span></p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_11">[Pg 11]</span></p>
-<h2 class="nobreak">A DON PEDRO GIRÓN, DUQUE DE OSUNA, MARQUÉS DE PEÑAFIEL, CONDE DE UREÑA<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></h2>
-</div>
-
-
-<p class="p2">Estas burlas, que llevan en la risa disimulado
-algún miedo provechoso, envío para que vuecelencia
-se divierta de grandes ocupaciones algún
-<span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span>rato. Pequeña es la demostración; mas yo no
-puedo dar más, y sólo me consuela ver que la
-grandeza de vuecelencia a mucho menos hace
-honra y merced. En la Aldea, abril 26 de 1612<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p>
-
-<p class="right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas</span></p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span></p>
-<h2 class="nobreak">AL LECTOR</h2>
-</div>
-
-<p class="center big2 p1">COMO DIOS ME LO DEPARARE, CÁNDIDO
-O PURPÚREO, PÍO O CRUEL, BENIGNO O SIN SARNA<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a></p>
-
-
-<p class="p2">Es cosa averiguada, así lo siente Metrodoro
-Chío y otros muchos, que no se sabe nada y
-que todos son ignorantes. Y aun esto no se sabe
-de cierto: que, a saberse, ya se supiera algo; sospéchase.
-Dícelo así el doctísimo Francisco Sánchez,
-médico y filósofo, en su libro cuyo título
-es <em>Nihil scitur</em>: No se sabe nada. En el mundo,
-fuera de los teólogos, filósofos y juristas, que
-atienden a la verdad y al verdadero estudio, hay
-algunos que no saben nada y estudian para saber,
-y éstos tienen buenos deseos y vano ejercicio:
-porque, al cabo, sólo les sirve el estudio de
-<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span>conocer cómo toda la verdad<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a> la quedan ignorando.
-Otros hay que no saben nada y no estudian,
-porque piensan que lo saben todo. Son
-déstos muchos irremediables. A éstos se les ha
-de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles
-el seso. Otros hay que no saben nada, y dicen
-que no saben nada porque piensan que saben
-algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y
-a éstos se les había de castigar la hipocresía con
-creerles la confesión. Otros hay, y en éstos, que
-son los peores, entro yo, que no saben nada ni
-quieren saber nada ni creen que se sepa nada,
-y dicen de todos que no saben nada y todos
-dicen dellos lo mismo y nadie miente. Y como
-gente que en cosas de letras y ciencia tiene
-<span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span>que perder tan poco, se atreven a imprimir y
-sacar a luz todo cuanto sueñan. Éstos dan que
-hacer a las imprentas, sustentan a los libreros,
-gastan<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> a los curiosos y, al cabo, sirven a las
-especierías<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>. Yo, pues, como uno déstos, y no
-de los peores ignorantes, no contento con haber
-soñado el Juicio ni haber endemoniado un
-alguacil, y, últimamente, escrito el Infierno,
-ahora salgo (sin ton ni son; pero no importa,
-que esto no es bailar<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>) con el <em>Mundo por de
-dentro</em>. Si te agradare y pareciere bien, agradécelo
-a lo poco que sabes, pues de tan mala
-cosa<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> te contentas. Y si te pareciere malo, culpa
-mi ignorancia en escribirlo y la tuya en esperar
-otra cosa de mí. Dios te libre, lector, de prólogos
-largos y de malos epítetos.</p>
-
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span></p>
-<h2 class="nobreak">DISCURSO</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p2">Es nuestro deseo siempre peregrino en las
-cosas desta vida, y así, con vana solicitud,
-anda de unas en otras, sin saber hallar patria
-ni descanso. Aliméntase de la variedad y diviértese
-con ella, tiene por ejercicio el apetito y éste
-nace de la ignorancia de las cosas. Pues, si las
-conociera, cuando cudicioso y desalentado las
-busca, así las aborreciera, como cuando, arrepentido,
-las desprecia. Y es de considerar la
-fuerza grande que tiene, pues promete y persuade
-tanta hermosura en los deleites y gustos,
-lo cual dura sólo en la pretensión dellos; porque,
-en llegando cualquiera a ser poseedor, es
-juntamente descontento<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El mundo, que a nuestro
-deseo sabe la condición para lisonjearla,
-pónese delante mudable y vario, porque la novedad<span class="pagenum" id="Page_18">[Pg 18]</span>
-y diferencia es el afeite con que más nos
-atrae. Con esto acaricia nuestros deseos, llévalos
-tras sí y ellos a nosotros.</p>
-
-
-<p>Sea por todas las experiencias mi suceso,
-pues cuando más apurado me había de tener el
-conocimiento destas cosas, me hallé todo en
-poder de la confusión, poseído de la vanidad de
-tal manera, que en la gran población del mundo,
-perdido ya, corría donde tras la hermosura me
-llevaban los ojos, y adonde tras la conversación
-los amigos, de una calle en otra, hecho
-fábula de todos. Y en lugar de desear salida al
-laberinto, procuraba que se me alargase el engaño.
-Ya por la calle de la ira, descompuesto,
-seguía las pendencias pisando sangre y heridas;
-ya por la de la gula veía responder a los brindis
-turbados. Al fin, de una calle en otra andaba,
-siendo infinitas, de tal manera confuso, que la
-admiración aún no dejaba sentido para el cansancio,
-cuando llamado de voces descompuestas
-y tirado porfiadamente del manteo<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>, volví
-la cabeza.</p>
-
-<p>Era un viejo venerable en sus canas, maltratado,
-roto por mil partes el vestido y pisado.
-No por eso ridículo: antes severo y digno de
-respeto.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span></p>
-<p>&mdash;¿Quién eres&mdash;dije&mdash;, que así te confiesas
-envidioso de mis gustos? Déjame, que siempre
-los ancianos aborrecéis en los mozos los
-placeres y deleites, no que dejáis de vuestra voluntad,
-sino que, por fuerza, os quita el tiempo.
-Tú vas, yo vengo. Déjame gozar y ver el mundo.</p>
-
-<p>Desmintiendo<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> sus sentimientos, riéndose,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ni te estorbo ni te envidio lo que deseas;
-antes te tengo lástima. ¿Tú, por ventura, sabes
-lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto
-precio es una hora? ¿Has examinado el valor
-del tiempo? Cierto es que no, pues así alegre
-le dejas pasar hurtado de la hora, que, fugitiva
-y secreta, te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te
-ha dicho que lo que ya fué volverá, cuando lo
-hayas menester, si lo llamares? Dime: ¿has visto
-algunas pisadas de los días? No, por cierto, que
-ellos sólo vuelven la cabeza a reírse y burlarse
-de los que así los dejaron pasar. Sábete que la
-<span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span>muerte y ellos están eslabonados y en una cadena,
-y que, cuando más caminan los días que
-van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a
-la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada,
-y, según vives, antes será pasada que creída.
-Por necio tengo al que toda la vida se muere
-de miedo que se ha de morir, y por malo al que
-vive tan sin miedo della como si no la hubiese.<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>
-Que éste la viene a temer cuando la padece, y,
-embarazado con el temor, ni halla remedio a
-la vida ni consuelo a su fin. Cuerdo es sólo el
-que vive cada día como quien cada día y cada
-hora puede morir.</p>
-
-<p>&mdash;Eficaces palabras tienes, buen viejo. Traído
-me has el alma a mí, que me la llevaban embelesada
-vanos deseos. ¿Quién eres, de dónde y qué
-haces por aquí?</p>
-
-<p>&mdash;Mi hábito y traje dice que soy hombre de
-bien y amigo de decir verdades, en lo roto y
-poco medrado, y lo peor que tu vida tiene es no
-haberme visto la cara hasta ahora. Yo soy el
-Desengaño. Estos rasgones de la ropa son de los
-tirones que dan de mí los que dicen en el mundo
-que me quieren, y estos cardenales del rostro,
-estos golpes y coces me dan en llegando, porque
-vine y porque me vaya. Que en el mundo todos
-<span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span>decís que queréis desengaño, y, en teniéndole,
-unos os desesperáis, otros maldecís a quien os
-le dió, y los más corteses no le creéis. Si tú
-quieres, hijo, ver el mundo, ven conmigo, que
-yo te llevaré a la calle mayor, que es adonde
-salen todas las figuras, y allí verás juntos los que
-por aquí van divididos, sin cansarte. Yo te enseñaré
-el mundo como es: que tú no alcanzas a
-ver sino lo que parece.</p>
-
-<p>&mdash;Y ¿cómo se llama&mdash;dije yo&mdash;la calle mayor
-del mundo donde hemos de ir?</p>
-
-<p>&mdash;Llámase&mdash;respondió&mdash;Hipocresía. Calle
-que empieza con el mundo y se acabará con él, y
-no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un
-cuarto o un aposento en ella. Unos son vecinos
-y otros paseantes: que hay muchas diferencias
-de hipócritas, y todos cuantos ves por ahí lo son.</p>
-
-<p>Y, ¿ves aquél que gana de comer como sastre
-y se viste como hidalgo? Es hipócrita, y el día
-de fiesta, con el raso y el terciopelo y el cintillo y
-la cadena de oro, se desfigura de suerte que no
-le conocerán las tijeras y agujas y jabón y parecerá
-tan poco oficial, que aun parece que dice
-verdad.</p>
-
-<p>¿Ves aquel hidalgo con aquél que es como
-caballero? Pues, debiendo medirse con su hacienda,
-ir solo, por ser hipócrita y parecer lo
-que no es, se va metiendo a caballero, y, por
-sustentar un lacayo, ni sustenta lo que dice ni lo<span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span>
-que hace, pues ni lo cumple ni lo paga. Y la hidalguía
-y la ejecutoria le sirve sólo de pontífice
-en dispensarle los casamientos que hace con sus
-deudas: que está más casado con ellas que con
-su mujer.</p>
-
-<p>Aquel caballero, por ser señoría, no hay diligencia
-que no haga y ha procurado hacerse Venecia
-por su señoría, sino que, como se fundó
-en el viento para serlo, se había de fundar en
-el agua. Sustenta, por parecer señor, caza de halcones,
-que lo primero que matan es a su amo de
-hambre con la costa y luego el rocín en que los
-llevan, y después, cuando mucho, una graja o
-un milano.</p>
-
-<p>Y ninguno es lo que parece. El señor, por tener
-acciones de grande, se empeña y el grande
-remeda ceremonia de Rey.</p>
-
-<p>Pues ¿qué diré de los discretos? ¿Ves aquel
-aciago de cara<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>? Pues, siendo un mentecato, por
-parecer discreto y ser tenido por tal, se alaba de
-que tiene poca memoria, quéjase de melancolías,
-vive descontento y préciase de malregido, y es
-hipócrita, que parece entendido y es mentecato.</p>
-
-<p>¿No ves los viejos, hipócritas de barbas, con
-las canas envainadas en tinta, querer en todo
-parecer muchachos? ¿No ves a los niños preciarse
-de dar consejos y presumir de cuerdos?
-Pues todo es hipocresía.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span></p>
-
-<p>Pues en los nombres de las cosas, ¿no la hay
-la mayor del mundo? El zapatero de viejo se
-llama entretenedor del calzado. El botero, sastre
-del vino, porque le hace de vestir. El mozo
-de mulas, gentilhombre de camino. El bodegón,
-estado; el bodegonero, contador. El verdugo se
-llama miembro de la justicia, y el corchete, criado<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>.
-El fullero, diestro; el ventero, huésped<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>; la
-taberna, ermita<a id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>; la putería, casa<a id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>; las putas, damas<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>;
-las alcahuetas, dueñas; los cornudos, honrados<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>.
-Amistad llaman el amancebamiento, trato
-a la usura, burla a la estafa, gracia la mentira,
-donaire la malicia, descuido la bellaquería, valiente
-al desvergonzado, cortesano al vagamundo,
-al negro moreno<a id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>, señor maestro al albardero
-<span class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span>y señor doctor al platicante. Así que, ni son lo
-que parecen ni lo que se llaman: hipócritas en
-el nombre y en el hecho.</p>
-
-<p>¡Pues unos nombres que hay generales! A toda
-pícara, señora hermosa; a todo hábito largo,
-señor licenciado; a todo gallofero<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>, señor soldado;
-a todo bien vestido, señor hidalgo; a todo
-capigorrón<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>, o lo que fuere, canónigo o arcediano;
-a todo escribano<a id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a>, secretario.</p>
-
-<p>De suerte que todo el hombre es mentira por
-cualquier parte que le examines, si no es que,
-ignorante como tú, crea las apariencias<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a>. ¿Ves
-los pecados? Pues todos son hipocresía<a id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>, y en
-ella empiezan y acaban y della nacen y se alimentan
-la ira, la gula, la soberbia, la avaricia, la
-lujuria, la pereza, el homicidio y otros mil.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_25">[Pg 25]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Cómo me puedes tú decir ni probarlo, si
-vemos que son diferentes y distintos?</p>
-
-<p>No me espanto que eso ignores, que lo saben
-pocos. Oye y entenderás con facilidad eso,
-que así te parece contrario, que bien<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a> se conviene.
-Todos los pecados son malos: eso bien lo
-confiesas. Y también confiesas con los filósofos
-y teólogos que la voluntad apetece lo malo
-debajo de razón de bien, y que para pecar no
-basta la representación de la ira ni el conocimiento
-de la lujuria sin el consentimiento de
-la voluntad, y que eso, para que sea pecado,
-no aguarda la ejecución, que sólo le agrava
-más, aunque en esto hay muchas diferencias.
-Esto así visto y entendido, claro está que cada
-vez que un pecado déstos se hace, que la voluntad
-lo consiente y lo quiere, y, según su natural,
-no pudo apetecelle sino debajo de razón
-de algún bien. Pues ¿hay más clara y más confirmada
-hipocresía que vestirse del bien en lo
-aparente para matar con el engaño? ¿Qué esperanza
-es la del hipócrita?, dice Job<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a>. Ninguna,
-pues ni la tiene por lo que es, pues es malo, ni
-por lo que parece, pues lo parece y no lo es.
-Todos los pecadores tienen menos atrevimiento
-que el hipócrita, pues ellos pecan contra</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p>
-
-<p>Dios; pero no con Dios ni en Dios. Mas el hipócrita
-peca contra Dios y con Dios, pues le
-toma por instrumento para pecar<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a>.</p>
-
-<p>En esto llegamos a la calle mayor. Vi todo
-el concurso, que el viejo me había prometido.
-Tomamos puesto conveniente para registrar
-lo que pasaba. Fué un entierro en esta forma.
-Venían envainados en unos sayos grandes de
-diferentes colores unos pícaros, haciendo una
-taracea<a id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> de mullidores<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a>. Pasó esta recua incensando<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span><a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a>
-con las campanillas. Seguían los muchachos
-de la dotrina, meninos<a id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> de la muerte y lacayuelos
-del ataúd, chirriando<a id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a> la calavera. Seguíanse
-luego doce galloferos, hipócritas de la
-pobreza, con doce hachas acompañando el cuerpo
-y abrigando a los de la capacha<a id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>, que hombreando<a id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>,
-testificaban el peso de la difunta. Detrás
-seguía larga procesión de amigos, que
-acompañaban en la tristeza y luto al viudo, que
-anegado<a id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a> en capuz de bayeta y devanado<a id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a> en una
-<span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span>chía, perdido el rostro en la falda de un sombrero,
-de suerte, que no se le podían hallar
-los ojos, corvos e impedidos los pasos con
-el peso de diez arrobas de cola que arrastraba,
-iba tardo y perezoso. Lastimado deste espectáculo.</p>
-
-<p>&mdash;¡Dichosa mujer&mdash;dije&mdash;, si lo puede ser alguna
-en la muerte, pues hallaste marido, que
-pasó con la fe y el amor más allá de la vida y sepultura!
-¡Y dichoso viudo, que ha hallado tales
-amigos, que no sólo acompañan su sentimiento,
-pero que parece que le vencen en él! ¿No
-ves qué tristes van y suspensos?</p>
-
-<p>El viejo, moviendo la cabeza y sonriéndose,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Desventurado! Eso todo es por de fuera
-y parece así; pero ahora lo verás por de dentro
-y verás con cuánta verdad el ser desmiente
-a las apariencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas
-y mullidores<a id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>, y todo este acompañamiento
-piadoso, que es sufragio cristiano y limosnero?
-Esto es saludable; mas las bravatas que
-<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span>en los túmulos sobrescriben podrición y gusanos,
-se podrían excusar. Empero también los
-muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas
-su soberbia<a id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. Allí no va sino tierra de
-menos fruto y más espantosa de la que pisas,
-por sí no merecedora de alguna honra ni aun
-de ser cultivada con arado ni azadón. ¿Ves
-aquellos viejos que llevan las hachas? Pues algunos
-no las atizan para que atizadas alumbren
-más, sino porque atizadas a menudo se
-derritan más y ellos hurten más cera para vender.
-Éstos son los que a la sepultura hacen la
-salva en el difunto y difunta, pues, antes que
-ella lo coma ni lo pruebe, cada uno le ha dado
-un bocado, arrancándole un real o dos; mas
-con todo esto tiene el valor de la limosna. ¿Ves
-la tristeza de los amigos? Pues todo es de ir
-en el entierro y los convidados van dados al
-diablo con los que convidaron; que quisieran
-más pasearse o asistir a sus negocios. Aquél
-que habla de mano<a id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a> con el otro le va diciendo
-<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span>que convidar a entierro y a misacantanos<a id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>, donde
-se ofrece, que no se puede hacer con un amigo
-y que el entierro sólo es convite para la tierra
-pues a ella solamente llevan que coma. El viudo
-no va triste del caso y viudez; sino de ver que,
-pudiendo él haber enterrado a su mujer en un
-muladar y sin costa y fiesta ninguna, le hayan
-metido en semejante baraúnda y gasto de cofradías
-y cera, y entre sí dice que le debe poco,
-que, ya que se había de morir, pudiera haberse
-muerto de repente, sin gastarle en médicos,
-barberos ni boticas y no dejarle empeñado en
-jarabes y pócimas. Dos ha enterrado con ésta,
-y es tanto el gusto, que recibe de enviudar, que
-ya va trazando el casamiento con una amiga que
-ha tenido, y, fiado con su mala condición y endemoniada
-vida, piensa doblar el capuz<a id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a> por
-poco tiempo.</p>
-
-<p>Quedé espantado de ver todo esto ser así,
-diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Qué diferentes son las cosas del mundo de
-como las vemos! Desde hoy perderán conmigo
-<span class="pagenum" id="Page_31">[Pg 31]</span>todo el crédito mis ojos y nada creeré menos de
-lo que viere.</p>
-
-<p>Pasó por nosotros el entierro, como si no
-hubiera de pasar por nosotros tan brevemente,
-y como si aquella difunta no nos fuera enseñando
-el camino y muda no nos dijera a todos:</p>
-
-<p>“Delante voy, donde aguardo a los que quedáis,
-acompañando a otros, que yo vi pasar
-con ese propio descuido”.</p>
-
-<p>Apartónos desta consideración el ruido que
-andaba en una casa a nuestras espaldas. Entramos
-dentro a ver lo que fuese, y al tiempo
-que sintieron gente comenzó un plañido, a seis
-voces, de mujeres que acompañaban una viuda.
-Era el llanto muy autorizado; pero poco
-provechoso al difunto. Sonaban palmadas de
-rato en rato, que parecía palmeado de diciplinantes.
-Oíanse unos sollozos estirados, embutidos
-de suspiros, pujados<a id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a> por falta de gana.
-La casa estaba despojada, las paredes desnudas.
-La cuitada estaba en un aposento escuro
-sin luz ninguna, lleno de bayetas, donde lloraban
-a tiento. Unas decían:</p>
-
-<p>&mdash;Amiga, nada se remedia con llorar.</p>
-
-<p>Otras:</p>
-
-<p>&mdash;Sin duda goza de Dios.</p>
-
-<p>Cuál la animaba a que se conformase con la
-<span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span>voluntad del Señor. Y ella luego comenzaba
-a soltar el trapo<a id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a>, y llorando a cántaros<a id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a> decía:</p>
-
-<p>&mdash;¿Para qué quiero yo vivir sin Fulano?
-¡Desdichada nací, pues no me queda a quien
-volver los ojos! ¡Quién ha de amparar a una
-pobre mujer sola!</p>
-
-<p>Y aquí plañían todas con ella y andaba una
-sonadera de narices, que se hundía la cuadra.
-Y entonces advertí que las mujeres se purgan
-en un pésame déstos, pues por los ojos y las
-narices echan cuanto mal tienen. Enternecíme
-y dije:</p>
-
-<p>&mdash;¡Qué lástima tan bien empleada es la que
-se tiene a una viuda!, pues por sí una mujer
-es sola, y viuda mucho más. Y así su nombre
-es de <em>mudas sin lengua</em><a id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a>. Que eso significa la
-<span class="pagenum" id="Page_33">[Pg 33]</span>voz que dice <em>viuda</em> en hebreo<a id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a>, pues ni tiene
-quien hable por ella ni atrevimiento, y como
-se ve sola para hablar, y aunque hable, como
-no la oyen, lo mismo es que ser mudas y peor<a id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span></p>
-
-<p>Esto remedian<a id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a> con meterse a dueñas. Pues
-en siéndolo, hablan de manera, que de lo que
-las sobra pueden hablar todos los mudos y sobrar
-palabras para los tartajosos y pausados.
-Al marido muerto llaman <em>el que pudre</em><a id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>. Mirad
-cuáles son éstas, y si muerto, que ni las asiste,
-ni las guarda, ni las acecha, dicen que pudre,
-¿qué dirían cuando vivo hacía todo esto?</p>
-
-<p>&mdash;Eso&mdash;respondí&mdash;es malicia que se verifica
-en algunas; mas todas son un género femenino
-desamparado, y tal como aquí se representa en
-esta desventurada mujer. Dejadme, dije al viejo,
-llorar semejante desventura y juntar mis
-lágrimas a las destas mujeres.</p>
-
-<p>El viejo, algo enojado, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Ahora lloras, después de haber hecho ostentación
-vana de tus estudios y mostrádote
-docto y teólogo, cuando era menester mostrarte
-prudente? ¿No aguardaras a que yo te hubiera
-declarado estas cosas para ver cómo
-<span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span>merecían que se hablase dellas? Mas ¿quién
-habrá que detenga la sentencia ya imaginada
-en la boca? No es mucho, que no sabes otra
-cosa, y que a no ofrecerse la viuda, te quedabas
-con toda tu ciencia en el estómago. No es
-filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino
-el que trabaja y le saca<a id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>. Ni aun ése lo es del
-todo, sino el que después de poseído usa bien
-dél. ¿Qué importa que sepas dos chistes y dos
-lugares, si no tienes prudencia para acomodarlos?
-Oye, verás esta viuda, que por de fuera
-tiene un cuerpo de responsos<a id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>, cómo por de dentro
-tiene una ánima de aleluyas<a id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>, las tocas negras
-y los pensamientos verdes<a id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>. ¿Ves la escuridad
-del aposento y el estar cubiertos los rostros con
-<span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span>el manto? Pues es porque así, como no las pueden
-ver, con hablar un poco gangoso, escupir<a id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a>
-y remedar sollozos, hace un llanto casero y hechizo<a id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>,
-teniendo los ojos hechos una yesca<a id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>.
-¿Quiéreslas consolar? Pues déjalas solas y
-bailarán en no habiendo con quien cumplir, y
-luego las amigas harán su oficio:</p>
-
-<p>&mdash;¡Quedáis moza y es malograros! Hombres
-habrá que os estimen. Ya sabéis quién es Fulano,
-que cuando no supla la falta del que está
-en la gloria, etc.</p>
-
-<p>Otra:</p>
-
-<p>&mdash;Mucho debéis a don Pedro, que acudió en
-este trabajo. No sé qué me sospeche. Y, en verdad,
-que si hubiera de ser algo..., que por quedar
-tan niña os será forzoso...</p>
-
-<p>Y entonces la viuda, muy recoleta de ojos
-y muy estreñida de boca, dice:</p>
-
-<p>&mdash;No es ahora tiempo deso. A cargo de Dios
-está: él lo hará, si viere que conviene.</p>
-
-<p>Y advertid que el día de la viudez es el día
-que más comen estas viudas, porque para animarla<span class="pagenum" id="Page_37">[Pg 37]</span>
-no entra ninguna que no le dé un trago.
-Y le hace comer<a id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a> un bocado, y ella lo come, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Todo se vuelve ponzoña.</p>
-
-<p>Y medio mascándolo dice:</p>
-
-<p>&mdash;¡Qué provecho puede hacer esto a la amarga
-viuda que estaba hecha a comer a medias
-todas las cosas y con compañía, y ahora se las
-habrá de comer todas enteras sin dar parte<a id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a>
-a nadie de puro desdichada?</p>
-
-<p>Mira, pues, siendo esto así, qué a propósito
-vienen tus exclamaciones.</p>
-
-<p>Apenas esto dijo el viejo, cuando arrebatados
-de unos gritos, ahogados en vino, de gran
-ruido de gente, salimos a ver qué fuese. Y era
-un alguacil, el cual con sólo un pedazo de vara<a id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>
-en la mano y las narices ajadas, deshecho el
-cuello, sin sombrero y en cuerpo, iba pidiendo
-favor al Rey, favor a la justicia, tras un ladrón,
-que en seguimiento de una iglesia, y no
-de puro buen cristiano, iba tan ligero como
-pedía la necesidad y le mandaba el miedo.</p>
-
-<p>Atrás, cercado de gente, quedaba el escribano
-lleno de lodo, con las cajas en el brazo
-izquierdo, escribiendo sobre la rodilla. Y noté
-<span class="pagenum" id="Page_38">[Pg 38]</span>que no hay cosa que crezca tanto en tan poco
-tiempo como culpa en poder de escribano,
-pues en un instante tenía una resma al cabo.</p>
-
-<p>Pregunté la causa del alboroto. Dijeron que
-aquel hombre que huía era amigo del alguacil,
-y que le fió no sé qué secreto tocante en
-delito, y, por no dejarlo a otro que lo hiciese,
-quiso él asirle. Huyósele, después de haberse
-dado muchas puñadas<a id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>, y viendo que venía
-gente, encomendóse a sus pies y fuese a dar
-cuenta de sus negocios a un retablo.</p>
-
-<p>El escribano hacía la causa, mientras el alguacil
-con los corchetes, que son podencos del
-verdugo que siguen ladrando, iban tras él y
-no le podían alcanzar. Y debía de ser el ladrón
-muy ligero, pues no le podían alcanzar soplones<a id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a>,
-que por fuerza corrían como el viento.</p>
-
-<p>&mdash;¿Con qué podrá premiar una república
-el celo deste alguacil, pues, porque yo y el otro
-tengamos nuestras vidas, honras y haciendas<a id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>,
-ha aventurado su persona? Éste merece mucho
-con Dios y con el mundo. Mírale cual va
-roto y herido, llena de sangre la cara, por alcanzar
-aquel delincuente y quitar un tropezón
-a la paz del pueblo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span></p>
-
-<p>&mdash;Basta&mdash;dijo el viejo&mdash;. Que si no te van a
-la mano, dirás un día entero. Sábete que ese
-alguacil no sigue a este ladrón ni procura alcanzarle
-por el particular y universal provecho
-de nadie; sino que, como ve que aquí le
-mira todo el mundo, córrese de que haya quien
-en materia de hurtar le eche el pie delante,
-y por eso aguija por alcanzarle. Y no es culpable
-el alguacil porque le prendió, siendo su
-amigo, si era delincuente. Que no hace mal el
-que come de su hacienda; antes hace bien y
-justamente. Y todo delincuente y malo, sea
-quien fuere, es hacienda del alguacil y le es
-lícito comer della. Éstos tienen sus censos sobre
-azotes y galeras, y sus juros sobre la horca.
-Y créeme que el año de virtudes para éstos
-y para el infierno es estéril. Y no sé cómo,
-aborreciéndolos el mundo tanto, por venganza<a id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>
-dellos no da en ser bueno adrede por uno
-o por dos años, que de hambre y de pena se
-morirían. Y renegad de oficio que tiene situados
-sus gajes donde los tiene situados Belcebú.</p>
-
-<p>&mdash;Ya que en eso pongas también dolo, ¿como
-lo podrás poner en el escribano, que le hace
-la causa, calificada con testigos?</p>
-
-<p>&mdash;Ríete deso&mdash;dijo&mdash;. ¿Has visto tú alguacil
-<span class="pagenum" id="Page_40">[Pg 40]</span>sin escribano algún día? No, por cierto. Que,
-como ellos salen a buscar de comer, porque
-(aunque topen un inocente) no vaya a la cárcel
-sin causa, llevan escribano que se la haga. Y
-así, aunque ellos no den causa para que les
-prendan, hácesela el escribano, y están presos
-con causa. Y en los testigos no repares, que
-para cualquier cosa tendrán tantos como tuviere
-gotas de tinta el tintero: que los más en los
-malos oficiales los presenta la pluma y los examina
-la cudicia. Y si dicen algunos lo que es
-verdad, escriben lo que han menester<a id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a> y repiten
-lo que dijeron. Y para andar como había
-de andar el mundo, mejor fuera y más importara
-que el juramento, que ellos toman al testigo
-que jure a Dios y a la cruz decir verdad
-en lo que le fuere preguntado, que el testigo
-se lo tomara a ellos de que la escribirán como
-ellos la dijeren. Muchos hay buenos escribanos,
-y alguaciles muchos; pero de sí el oficio
-es con los buenos como la mar con los muertos,<span class="pagenum" id="Page_41">[Pg 41]</span>
-que no los consiente, y dentro de tres días
-los echa a la orilla. Bien me parece a mí un
-escribano a caballo y un alguacil con capa y
-gorra honrando unos azotes, como pudiera un
-bautismo detrás de una sarta de ladrones que
-azotan; pero siento que, cuando el pregonero
-dice:</p>
-
-<p>“A estos hombres por ladrones, que suene
-el eco en la vara del alguacil y en la pluma del
-escribano”.</p>
-
-<p>Más dijera si no le tuviera la grandeza<a id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a> con
-que un hombre rico iba en una carroza tan
-hinchado, que parecía porfiaba a sacarla de
-husillo<a id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a>, pretendiendo parecer tan grave, que a
-las cuatro bestias aún se lo parecía, según el
-espacio con que andaban. Iba muy derecho,
-preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento
-de miraduras, ahorrando cortesías con
-todos, sumida la cara en un cuello abierto hacia
-arriba, que parecía vela en papel, y tan olvidado
-de sus conjunturas, que no sabía por
-donde volverse a hacer una cortesía ni levantar
-el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía
-miembro, según estaba fijo y firme. Cercaban
-el coche cantidad de criados traídos con
-<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg 42]</span>artificio, entretenidos con promesas y sustentados
-con esperanzas. Otra parte iba de acompañamiento
-de acreedores, cuyo crédito sustentaba
-toda aquella máquina. Iba un bufón
-en el coche entreteniéndole.</p>
-
-<p>&mdash;Para ti se hizo el mundo&mdash;dije yo luego
-que le vi&mdash;, que tan descuidado vives y con tanto
-descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada
-hacienda! ¡Qué lucida! ¡Y cómo representa
-bien quién es este caballero!</p>
-
-<p>&mdash;Todo cuanto piensas&mdash;dijo el viejo&mdash;es
-disparate y mentira, y cuanto dices, y sólo aciertas
-en decir que el mundo sólo se hizo para
-éste. Y es verdad, porque el mundo es sólo
-trabajo y vanidad, y éste es todo vanidad y
-locura. ¿Ves los caballos? Pues comiendo se
-van, a vueltas de la cebada y paja, al que la
-fía a éste y por cortesía de las ejecuciones trae
-ropilla<a id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a>. Más trabajo le cuesta la fábrica de
-sus embustes para comer, que si lo ganara cavando.
-¿Ves aquel bufón? Pues has de advertir
-que tiene por bufón al que le sustenta y le
-da lo que tiene. ¿Qué más miseria quieres destos
-ricos, que todo el año andan comprando
-mentiras y adulaciones, y gastan sus haciendas
-en falsos testimonios? Va aquél tan contento,
-porque el truhán le ha dicho que no hay
-<span class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span>tal príncipe como él, y que todos los demás
-son unos escuderos, como si ello fuera así. Y
-diferencian muy poco<a id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a>, porque el uno es juglar
-del otro. Desta suerte el rico se ríe con el
-bufón, y el bufón se ríe del rico, porque hace
-caso de lo que lisonjea.</p>
-
-<p>Venía una mujer hermosa trayéndose de
-paso los ojos que la miraban y dejando los
-corazones llenos de deseos. Iba ella con artificioso
-descuido escondiendo el rostro a los
-que ya la habían visto y descubriéndole a los
-que estaban divertidos. Tal vez se mostraba
-por velo, tal vez por tejadillo<a id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>. Ya daba un relámpago
-de cara con un bamboleo de manto,
-ya se hacía brújula mostrando un ojo solo, y,
-tapada de medio lado, descubría un tarazón<a id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a>
-de mejilla. Los cabellos martirizados hacían
-sortijas a las sienes. El rostro era nieve y grana
-y rosas que se conservaban en amistad, esparcidas
-por labios, cuello y mejillas. Los
-dientes transparentes y las manos, que de rato
-en rato nevaban el manto, abrasaban los corazones.
-El talle y paso, ocasionando pensamientos<span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span>
-lascivos. Tan rica y galana como cargada
-de joyas recebidas y no compradas. Vila,
-y, arrebatado de la naturaleza, quise seguirla
-entre los demás, y, a no tropezar en las canas
-del viejo, lo hiciera. Volvíme atrás diciendo<a id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;Quien no ama con todos sus cinco sentidos
-una mujer hermosa, no estima a la naturaleza
-su mayor cuidado y su mayor obra. Dichoso
-es el que halla tal ocasión, y sabio el
-que la goza. ¡Qué sentido no descansa en la
-belleza de una mujer, que nació para amada
-del hombre! De todas las cosas del mundo
-aparta y olvida su amor correspondido, teniéndole
-todo en poco y tratándole con desprecio.
-¡Qué ojos tan honestamente hermosos! ¡Qué
-mirar tan cauteloso y prevenido en los descuidos
-de un alma libre! ¡Qué cejas tan negras,
-esforzando recíprocamente la blancura
-de la frente! ¡Qué mejillas, donde la sangre
-mezclada con la leche engendra lo rosado que
-admira! ¡Qué labios encarnados, guardando
-perlas, que la risa muestra con recato! ¡Qué
-cuello! ¡Qué manos! ¡Qué talle! Todos son
-causa de perdición, y juntamente disculpa del
-que se pierde por ella.</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué más le queda a la edad que decir y al
-apetito que desear?&mdash;dijo el viejo&mdash;. Trabajo
-<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span>tienes, si con cada cosa que ves haces esto<a id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>.
-Triste fué tu vida; no naciste sino para admirado.
-Hasta ahora te juzgaba por ciego, y
-ahora veo que también eres loco, y echo de
-ver que hasta ahora no sabes para lo que Dios
-te dió los ojos ni cuál es su oficio: ellos han
-de ver, y la razón<a id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a> ha de juzgar y elegir; al
-revés lo haces, o nada haces, que es peor. Si
-te andas a creerlos, padecerás mil confusiones,
-tendrás las sierras por azules, y lo grande
-por pequeño, que la longitud y la proximidad
-engañan la vista. ¡Qué río caudaloso no se burla
-della, pues para saber hacia dónde corre es
-menester una paja o ramo que se lo muestre!
-¿Viste esa visión<a id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>, que acostándose fea se hizo
-esta mañana hermosa ella misma<a id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a> y hace extremos
-grandes? Pues sábete que las mujeres
-lo primero que se visten, en despertando, es
-una cara, una garganta y unas manos, y luego
-las sayas. Todo cuanto ves en ellas es tienda<a id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>
-y no natural. ¿Ves el cabello? Pues comprado<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span>
-es y no criado. Las cejas tienen más de
-ahumadas que de negras; y si como se hacen
-cejas se hicieran las narices, no las tuvieran.
-Los dientes que ves y la boca era, de puro
-negra, un tintero, y a puros polvos se ha hecho
-salvadera. La cera de los oídos se ha pasado<a id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>
-a los labios, y cada uno es una candelilla.
-¿Las manos? Pues lo que parece blanco es untado.
-¿Qué cosa es ver una mujer, que ha de
-salir otro día a que la vean, echarse la noche
-antes en adobo, y verlas acostar las caras hechas
-cofines de pasas, y a la mañana irse pintando
-sobre lo vivo como quieren? ¿Qué es
-ver una fea o una vieja querer, como el otro
-tan celebrado nigromántico<a id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>, salir de nuevo de
-<span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span>una redoma? ¿Estásla mirando? Pues no es
-cosa suya. Si se lavasen las caras, no las conocerías.
-Y cree que en el mundo no hay cosa
-tan trabajada como el pellejo de una mujer
-hermosa, donde se enjugan y secan y derriten
-más jalbegues<a id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a> que sus faldas desconfiadas
-de sus personas. Cuando quieren halagar
-algunas narices, luego se encomiendan a la
-pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y a veces
-los pies disimulan el sudor con las zapatillas
-de ámbar<a id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>. Dígote que nuestros sentidos
-están en ayunas de lo que es mujer y ahítos
-de lo que le parece. Si la besas, te embarras
-<span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span>los labios; si la abrazas, aprietas tablillas y
-abollas cartones; si la acuestas contigo, la mitad
-dejas debajo de la cama en los chapines;
-si la pretendes, te cansas; si la alcanzas, te
-embarazas; si la sustentas, te empobreces; si
-la dejas, te persigue; si la quieres, te deja.
-Dame a entender de qué modo es buena, y
-considera ahora este animal soberbio con nuestra
-flaqueza, a quien hacen poderoso nuestras
-necesidades, más provechosas sufridas o castigadas,
-que satisfechas, y verás tus disparates
-claros. Considérala padeciendo los meses,
-y te dará asco, y, cuando está sin ellos, acuérdate
-que los ha tenido y que los ha de padecer,
-y te dará horror lo que te enamora, y avergüénzate
-de andar perdido por cosas que en
-cualquier estatua de palo tienen menos asqueroso
-fundamento<a id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>.</p>
-
-<p>Mirando estaba yo confusión de gente tan
-grande, cuando dos figurones, entre fantasmas
-y colosos, con caras abominables y facciones
-traídas, tiraron una cuerda. Delgada me pareció
-y de mil diferentes colores, y dando gritos
-por unas simas que abrieron por bocas, dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;Ea, gente cuerda, alto a la obra.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span></p>
-<p>No lo hubieron dicho cuando de todo el
-mundo, que estaba al otro lado, se vinieron
-a la sombra de la cuerda muchos, y, en entrando,
-eran todos tan diferentes, que parecía
-trasmutación o encanto. Yo no conocí a ninguno.</p>
-
-<p>&mdash;¡Válgate Dios por cuerda&mdash;decía yo&mdash;, que
-tales tropelías haces!</p>
-
-<p>El viejo se limpiaba las lagañas, y daba unas
-carcajadas sin dientes, con tantos dobleces de
-mejillas, que se arremetían a sollozos mirando
-mi confusión.</p>
-
-<p>&mdash;Aquella mujer allí fuera estaba más compuesta
-que copla, más serena<a id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a> que la de la mar,
-con una honestidad en los huesos, anublada
-de manto, y, en entrando aquí, ha desatado
-las coyunturas, mira de par en par<a id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a>, y por los
-ojos está disparando las entrañas a aquellos
-mancebos, y no deja descansar la lengua en
-ceceos, los ojos en guiñaduras, las manos en
-tecleados de moño<a id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Qué te ha dado, mujer? ¿Eres tú la que
-yo vi allí?</p>
-
-<p>&mdash;Sí es&mdash;decía el vejete con una voz trompicada<a id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>
-en toses y con juanetes de gargajos&mdash;,
-ella es; mas por debajo de la cuerda<a id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a> hace estas
-habilidades.</p>
-
-<p>&mdash;Y aquél que estaba allí tan ajustado de
-ferreruelo, tan atusado<a id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a> de traje, tan recoleto
-de rostro, tan angustiado de ojos, tan mortificado
-de habla, que daba respeto y veneración&mdash;dije
-yo&mdash;, ¿cómo no hubo pasado, cuando
-se descerrajó de mohatras y de usuras? Montero
-de necesidades, que las arma trampas, y
-perpetuo vocinglero del tanto más cuanto<a id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>, anda
-acechando logros.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span></p>
-
-<p>&mdash;Ya te he dicho que eso es por debajo de
-la cuerda.</p>
-
-<p>&mdash;¡Válate el diablo por cuerda, que tales
-cosas urdes! Aquél que anda escribiendo billetes,
-sonsacando virginidades, solicitando deshonras,
-y facilitando maldades, yo lo conocí a
-la orilla de la cuerda, dignidad gravísima.</p>
-
-<p>&mdash;Pues por debajo de la cuerda tiene esas
-ocupaciones&mdash;respondió mi ayo.</p>
-
-<p>&mdash;Aquél que anda allí juntando bregas, azuzando<a id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>
-pendencias, revolviendo caldos, aumentando
-cizañas, y calificando porfías y dando
-pistos a temas<a id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a> desmayadas, yo lo vi fuera
-de la cuerda revolviendo libros, ajustando leyes,
-examinando la justicia, ordenando peticiones,
-dando pareceres: ¿cómo he de entender
-estas cosas?</p>
-
-<p>&mdash;Ya te lo he dicho&mdash;dijo el buen caduco&mdash;.
-Ese propio<a id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a> por debajo de la cuerda hace lo
-<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span>que ves, tan al contrario de lo que profesa.
-Mira aquél que fuera de la cuerda viste a la
-brida en mula tartamuda de paso, con ropilla
-y ferreruelo y guantes y receta, dando jarabes,
-cual anda aquí a la brida en un basilisco<a id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a>,
-con peto y espaldar y con manoplas, repartiendo
-puñaladas de tabardillos, y conquistando
-las vidas, que allí parecía que curaba. Aquí
-por debajo de la cuerda está estirando las enfermedades
-para que den de sí y se alarguen,
-y allí parecía que rehusaba las pagas de las
-visitas. Mira, mira aquel maldito cortesano,
-acompañante perdurable de los dichosos, cual
-andaba allí fuera a la vista de aquel ministro,
-mirando las zalemas de los otros para excederlas,
-rematando las reverencias en desaparecimientos;
-tan bajas las hacía por pujar<a id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a> a
-otros la ceremonia, que tocaban en de buces<a id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>.
-¿No le viste siempre inclinada la cabeza como
-si recibiera bendiciones y negociar de puro
-humilde a lo Guadiana por debajo de tierra,
-y aquel amén sonoro y anticipado a todos los
-otros bergantes a cuanto el patrón dice y contradice?
-Pues mírale allí por debajo de la
-<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span>cuerda royéndole los zancajos<a id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>, que ya<a id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a> se le
-ve el hueso, abrasándole en chismes, maldiciéndole
-y engañándole, y volviendo en gestos
-y en muecas las esclavitudes de la lisonja,
-lo cariacontecido del semblante, y las adulaciones
-menudas del coleo<a id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a> de la barba y de los
-entretenimientos de la jeta<a id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a>. ¿Viste allá fuera
-aquel maridillo<a id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a> dar voces que hundía el barrio:
-“Cierren esa puerta, qué cosa es ventanas,
-no quiero coche, en mi casa me como,
-calle y pase, que así hago yo”, y todo el séquito
-de la negra honra? Pues mírale por debajo
-de la cuerda encarecer con sus desabrimientos
-los encierros de su mujer. Mírale
-amodorrido<a id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a> con una promesa, y los negocios,
-<span class="pagenum" id="Page_54">[Pg 54]</span>que se le ofrecen cuando le ofrecen: cómo
-vuelve a su casa con un esquilón por tos tan
-sonora, que se oye a seis calles. ¡Qué calidad
-tan inmensa y qué honra halla en lo que come
-y en lo que le sobra, y qué nota en lo que
-pide y le falta, qué sospechoso es de los pobres,
-y qué buen concepto tiene de los dadivosos
-y ricos, qué a raíz tiene el ceño de los que
-no pueden más, y qué a propósito las jornadas
-para los precipitados de dádiva! ¿Ves aquel
-bellaconazo que allí está vendiéndose por amigo
-de aquel hombre casado y arremetiéndose
-a hermano, que acude a sus enfermedades y
-a sus pleitos y que le prestaba y le acompañaba?
-Pues mírale por debajo de la cuerda
-añadiéndole hijos y embarazos en la cabeza y
-trompicones<a id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a> en el pelo. Oye cómo reprendiéndoselo
-aquel vecino, que parece mal que entre
-a cosas semejantes en casa de su amigo, donde
-le admiten y se fían dél y le abren la puerta a
-todas horas, él responde: “Pues qué: ¿Queréis
-que vaya donde me aguarden con una escopeta,
-no se fían de mí y me niegan la entrada?
-Eso sería ser necio, si estotro es ser bellaco”.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span></p>
-<p>Quedé muy admirado de oír al buen viejo
-y de ver lo que pasaba por debajo de la cuerda
-en el mundo, y entonces dije entre mí.</p>
-
-<p>&mdash;Si a tan delgada sombra, fiando su cubierta
-del bulto de una cuerda, son tales los
-hombres, ¿qué serán debajo de tinieblas de
-mayor bulto y latitud?</p>
-
-<p>Extraña cosa era de ver cómo casi todos se
-venían de la otra parte del mundo a declararse
-de costumbres en estando debajo de la cuerda.
-Y luego a la postre vi otra maravilla, que siendo
-esta cuerda de una línea invisible, casi debajo
-della cabían infinitas multitudes, y que
-hay debajo de cuerda en todos los sentidos y
-potencias, y en todas partes y en todos oficios.
-Y yo lo veo por mí, que ahora escribo este
-discurso, diciendo que es para entretener, y
-por debajo de la cuerda doy un jabón<a id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a> muy
-bueno a los que prometí halagos muy sazonados.
-Con esto el viejo me dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Forzoso es que descanses. Que el choque
-de tantas admiraciones y de tantos desengaños
-fatigan el seso, y temo se te desconcierte
-la imaginación. Reposa un poco para que lo
-que resta te enseñe y no te atormente.</p>
-
-<p>Yo tal estaba, que di conmigo en el sueño
-y en el suelo obediente y cansado.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span></p>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="center p2 big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> La dedicatoria es enteramente diferente en la edición
-de Pamplona de 1631 y en el Ms. de Lastanosa. Hela
-aquí: “<em>A don Pedro Girón, Duque de Osuna</em> (a). Éstas son
-mis obras: claro está que juzgará vuecelencia que siendo
-tales no me han de llevar al cielo; mas como (b) yo no pretendía
-dellas más de que en este mundo me den nombre y el
-que más estimo es (c) de criado de vuecelencia, se las envío
-para que, como a tan gran príncipe las honre; lograrán de
-paso la enmienda. Dé Dios á vuecelencia su gracia y salud;
-que lo demás merecido lo tiene al mundo su virtud y grandeza.
-En la Aldea (d), abril 26 de 1612.&mdash;Don Francisco
-Quevedo Villegas”.</p>
-
-<p>a) “y conde de Ureña”. (Ms. de Lastanosa).</p>
-
-<p>b) “ya no pretenda de ellas más que en este mundo”.
-(Ídem).</p>
-
-<p>c) “el de criado de vuecelencia, se las invío para que
-como tan gran príncipe”. (Ídem).</p>
-
-<p>d) “abril 1623.&mdash;Don Francisco Gómez de Quevedo y
-Villegas”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> 1610 es el año que fijaron los <em>Juguetes de la niñez</em>
-en 1629 y desde entonces hasta hoy viene reproduciéndose.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> <em>Deparare</em>; en <em>A</em>: <em>depare</em>. Adviértase que con <em>cándido</em>,
-<em>pío</em> y <em>benigno</em> quiere decir lo mismo, no menos, que
-con <em>purpúreo</em>, <em>cruel</em> y <em>sin sarna</em>, que le moleste criticándole.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> <em>Toda la verdad.</em> En el <em>Libro de vidas y dichos
-graciosos, agudos y sentenciosos de muchos notables varones
-griegos y romanos</em>, traducción por Juan Jarava, de
-los <em>Apotegmas</em> de Erasmo, se lee (Anvers, 1549, fol. 87):
-“Esto se loa y se tiene en más que todas las otras cosas
-que dijo (Sócrates), porque decía que no sabía otra cosa
-sino esto sólo, que no sabía nada. Porque se inquiría e
-informaba de cada una cosa como dudando. No porque
-de verdad no tuviese algo de cierto sabido; mas con esta
-ironía y contrario sentido declaraba su modestia y reprendía
-la soberbia de los otros, que se decían saberlo todo,
-como de hecho no supiesen nada. Unos sofistas decían
-públicamente que responderían de presto y sin pensar a
-toda materia y cuestión propuesta. La ignorancia destos
-soberbios destruía muchas veces Sócrates con argumentos,
-y por esto fué juzgado por Apollo sabio, porque, aunque
-no supiese todas las cosas, como ni los otros las sabían,
-pero en esto los excellía, que conocía su ignorancia, como
-ellos no supiesen tampoco esto, que no sabían nada”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> <em>Gastan</em>, hacen gastar dinero en comprar los libros:
-notable uso de gastar como factitivo, esto es, <em>hacer gastar</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> En <em>A P</em>: <em>emprentas</em>; en <em>A</em>: <em>especerías</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> <em>Sin ton ni son... no es bailar</em>, alude al origen del
-dicho, según lo declaramos en el primer sueño, del bailar
-sin música, a destiempo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> <em>De tan mala cosa</em>, retruécano, el mundo es mala
-cosa, no mi discurso.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> <em>Descontento.</em> Como que el deseo es tendencia a una
-cosa; lograda, el deseo desaparece, quedando uno descontento,
-porque todo el contento se cifraba, no en la cosa,
-sino en desearla.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> “unas grandes y descompuestas voces y tirado muy
-porfiadamente del manteo”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> <em>Desmentir</em> es lo que hoy dicen <em>despistar</em> o <em>hacer
-perder la pista</em>, bonito verbo moderno, bien formado y
-que no tiene que ver con el <em>dépister</em> francés, que vale
-lo contrario, dar con la pista de alguno, descubrir, indagar.
-Pero no se olvide el clásico <em>desmentir</em>. <em>Diablo coj.</em>,
-7: “Don Cleofás y su camarada no salían de su posada
-por desmentir las espías”. <span class="smcap">Saavedra</span>, <em>Empr.</em>, 45: “Borrar
-con la cola las huellas para desmentir al cazador”. En
-el texto vale disfrazar para desmentir o despistar, como
-factitivo, al modo que en <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Monarquía mist.</em>, 3, 86,
-2: “Cuando se desdeña el rey de entrar en una casa, entra
-disfrazado, desmintiendo el nombre”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> Acuérdase Quevedo del Petrarca, <em>De Remediis
-utriusque fortunae</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> <em>Aciago de cara</em>; en <em>P</em>: <em>ciego de cara</em>. Aciago, encapotado
-y nublado, de mal agüero, metáfora aquí del
-tiempo que amaga tormenta, triste, melancólico.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> “del alguacil”. (Ms. de Lastanosa).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> <em>Huésped.</em> <em>Quij.</em>, 1, 2: “Pensó el huésped”. Ídem,
-1, 32: “A lo cual respondió la huéspeda”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> <em>Ermita</em>, y añaden <em>de Baco</em>. <em>Ilustre fregona</em>: “Visitaba
-pocas veces las ermitas de Baco”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> <em>Casa</em>, propiamente <em>casa llana</em>, por estar allanada o
-abierta para todos. <em>Rufián dichoso</em>, 1: “De los de la casa
-llana”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> <em>Damas.</em> <em>Coloquio de las damas</em>, del Aretino, traducido
-por Fernán Xuárez, Sevilla, 1607.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> <em>Honrados.</em> <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 5: “Pero los
-más honrados basta que dejen la casa franca y se vayan
-a la comedia o al juego de los trucos, cuando acaso les
-faltan las comisiones”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> <em>Moreno.</em> <em>Celoso extremeño</em>: “Enseñó a tañer a algunos
-morenos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> <em>Gallofero</em>, mendigo, que pide la gallofa. <em>Lazarillo</em>, 2:
-“Tú, vellaco y gallofero eres”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> <em>Capigorrón</em>, o <em>capigorrista</em>, que anda de capa y
-gorra para más fácilmente vivir libre y ocioso, sobre todo
-los estudiantes. <em>Píc. Just.</em>, f. 91: “Llegaron otros ocho
-capigorrones tan grandes bellacos como los primeros”.
-<span class="smcap">Colmenares</span>, <em>Hist. Segov.</em>, pl. 774: “Acercándose un
-capigorrón, mozo insolente”. <em>Laber. amor</em>, 2: “Capigorrón,
-brodista, pordiosero”. Ídem, 1: “Estudiantes capigorristas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> “fraile motilón, o lo que fuere, reverencia y aun
-paternidad; a todo escribano”. (Edic. de Pamplona, 1631,
-y el Ms.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> <em>a las apariencias.</em> (Ms. de Lastanosa), <em>las experiencias</em>
-en la edición definitiva y en la de don Aureliano.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> “que son hipocresía”. (Ms.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> <em>Qué bien</em>; en <em>A</em>: <em>cuán bien</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> <span class="smcap">Job</span>, 27, 8: “Quae est enim spes hypocritae?” Y en
-el 8, 13: “Et spes hypocritae peribit”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> Y por eso, como quien sabía lo que era y lo aborrecía
-tanto sobre todas las cosas, Cristo, habiendo dado
-muchos preceptos afirmativos a sus discípulos, sólo uno les
-dió negativo, diciendo: “No queráis ser como los hipócritas
-'tristes'”. (<em>Mat., VI.</em>) De manera que con muchos preceptos
-y comparaciones los enseñó cómo habían de ser: ya
-como luz, ya como sal, ya como el convidado, ya como
-el de los talentos. Y lo que no habían de ser todo lo cerró
-en decir solamente: “No queráis ser como los hipócritas
-'tristes', advirtiendo que en no ser hipócritas está el no
-ser en ninguna manera malos, porque el hipócrita es malo
-de todas maneras”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> <em>Taracea</em>, o ataracea, adorno o disposición de una
-cosa de dos colores echados como a manchas con proporción
-y hermosura. <span class="smcap">Saavedra</span>, <em>Repúbl.</em>, pl. 89: “Se daban
-a hacer escritorios de taracea y mesas de diversas piedras
-engastadas en mármol”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> <em>Mullidor</em>, el que mulle, y mullir aquí por <em>muñir</em> o
-llamar y convocar, de <em>monere</em>, como en <span class="smcap">Fonseca</span>, <em>Vid. Cristo</em>,
-3. 27: “Sácanse lutos, cómpranse hachas, múllense
-cofradías, convídanse gentes, vístense pobres, alquílanse
-endecheras”. <em>Muñidor</em> o <em>mullidor</em>, el criado de las cofradías,
-que sirve para avisar a los hermanos las fiestas, entierros
-y otros ejercicios a que deben concurrir. Dice Quevedo
-que los pícaros muñidores ofrecían a los ojos con sus
-sayos de diferentes colores como una vistosa taracea.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> <em>Incensando</em>; en <em>A</em>: <em>incitando</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> <em>Meninos</em>, caballericos que entraban en palacio a servir
-a la Reina o a los Príncipes niños. <span class="smcap">Nieremberg</span>,
-<em>S. Luis Gonz.</em>, 4: “En España hizo el Rey a nuestro Luis
-y a sus dos hermanos meninos del príncipe don Diego”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_33" href="#FNanchor_33" class="label">[33]</a> “gritando su letanía, luego las Órdenes, y tras ellas
-los clérigos, que, galopeando los responsos, cantaban de
-portante, abreviando, porque no se derritiesen las velas
-y tener tiempo para sumir otro”. (Edición de Pamplona
-y el Ms. referidos). <em>Chirriando la calavera</em> quiere decir cantando
-la letanía detrás del difunto con sus vocecillas chirrionas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_34" href="#FNanchor_34" class="label">[34]</a> <em>Los de la capacha</em>, los de la religión de San Juan
-de Dios, llamados así del vulgo porque en sus principios
-pedían y recogían la limosna para los pobres en unas capachas
-o cestillas de palma. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Casam. engañoso</em>, pl. 350:
-“Ya v. m. habrá visto, dijo el alférez, dos perros, que
-con dos linternas andan de noche con los hermanos de la
-capacha, alumbrándolos cuando piden limosna”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_35" href="#FNanchor_35" class="label">[35]</a> <em>Hombreando</em>, hacer fuerza con los hombros para
-sostener o tirar. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 1, 6: “Porque no tiene espaldas,
-que a tenerlas, él hombreara”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_36" href="#FNanchor_36" class="label">[36]</a> <em>Anegado</em>, aquí por sumergido, metido en el capuz.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_37" href="#FNanchor_37" class="label">[37]</a> <em>Devanado en una chía</em>, envuelto en la chía, como
-el hilo se devana y envuelve en la devanadera. Exagera
-lo largo de la chía o manto negro, regularmente de bayeta,
-que se ponía sobre el capuz y cubría hasta las manos, usado
-en los lutos. <span class="smcap">Pantoja</span>, <em>Rom.</em>, 2: “Viste el corazón de chía |
-y de capuz la memoria”. El <em>capuz</em> era vestidura larga, a
-modo de capa, cerrada por delante, que se ponía encima
-de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño
-o bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás,
-y Quevedo, exagerándola, dice que pesaba diez arrobas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_38" href="#FNanchor_38" class="label">[38]</a> <em>Mullidores</em>; en <em>A</em>: <em>muñidores</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_39" href="#FNanchor_39" class="label">[39]</a> “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo
-y que los otros no es algo lo que acompañan y que sirve
-de algo tanto acompañamiento y pompa? Pues sabe que
-lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo era y en
-muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo;
-sino que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos
-y difuntas su soberbia”. (Edic. de Pamplona y
-el Ms.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_40" href="#FNanchor_40" class="label">[40]</a> <em>Hablar de mano</em>, gesticular.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_41" href="#FNanchor_41" class="label">[41]</a> <em>Misacantano</em>, el clérigo que canta misa nueva. <em>Crotalón</em>,
-17: “El padre, de su parte, convidó todos sus parientes,
-vecinos y amigos, juntamente con sus mujeres,
-y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a todos sus preceptores”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_42" href="#FNanchor_42" class="label">[42]</a> <em>Doblar el capuz</em>, plegarlo para guardarlo hasta el
-entierro de la nueva mujer. En <em>S</em>: <em>doblarla el capuz en
-poco tiempo</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_43" href="#FNanchor_43" class="label">[43]</a> <em>Pujados</em>, como empujados a la fuerza.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_44" href="#FNanchor_44" class="label">[44]</a> <em>Soltar el trapo</em>, dar rienda suelta al llanto, a la risa,
-sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento.
-Igualmente echar trapo. <span class="smcap">Valderrama</span>, <em>Teatro, Dif.</em>, 5: “La
-mesana y contramesana, el chafaldete y cebadera y el
-papahigo, y no queda trapo que no eche”. <em>Esteb.</em>, 3: “Llegamos
-a la faluca y echamos todo el trapo”. No lo entendió
-bien Correas, cuando dijo (p. 141): “<em>Echó el trapo</em>”
-(Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo
-su poder en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza
-del dinero atado en trapo).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_45" href="#FNanchor_45" class="label">[45]</a> <em>Llorar a cántaros</em>, ponderación que trasladó Quevedo
-del llover a cántaros, que es lo común. <span class="smcap">Cáceres</span>,
-<em>ps.</em> 10: “Lloverá el cielo sobre ellos miserias, afanes y
-desventuras a cántaros”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_46" href="#FNanchor_46" class="label">[46]</a> “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”.
-(La edic. de Pamplona).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_47" href="#FNanchor_47" class="label">[47]</a> <em>Viuda</em> en hebreo suena <em>almȃnȃ</em> (אַלמָנָה), y, según
-Gesenius, deriva de (םלא) <em>ȃlam</em>, atar, ser atado, enmudecer,
-callarse, como en persa <em>sebȃn besten</em>, <em>linguan ligare</em>
-est obmutescere, y en árabe, <em>jhubsat</em> ligatio es lo mismo
-que silentium y <em>ghaquida</em> ligatum y sermone impeditum
-esse.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_48" href="#FNanchor_48" class="label">[48]</a> Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento
-viejo, y en el nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo:
-“¡cómo el Señor cuida de los solos y mira lo humilde de
-lo alto!” “No quiero vuestros sábados y festividades,
-dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros inciensos,
-cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras
-calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios,
-quitad lo malo de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad
-de hacer mal, aprended a hacer bien, buscad a la
-justicia, socorred al oprimido, juzgad en su inocencia al
-huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración
-de una obra buena en otra buena más acepta y por
-suma caridad puso el defender la viuda. Y está escrito
-con la providencia del Espíritu Santo decir: “Defended
-a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede defender,
-como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan
-acepta a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente,
-diciendo: “Y si lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme
-a esta licencia que da Dios de que le arguyan los
-que hicieren bien y se apartaren del mal y socorrieren
-al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la
-viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias
-que por argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole
-por ello atrevido e impío, que lo hiciese con esta
-del capítulo 31, donde dice: “¿Negué yo por ventura lo
-que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los ojos
-de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien
-dice: “Ella no puede, porque es muda, con palabras, sino
-con los ojos, poniendo delante su necesidad”. El rigor de
-la letra hebrea dice: “O consumí los ojos de la viuda”,
-que eso hace el que no se duele del que la mira para que
-la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición
-de Pamplona, 1631).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_49" href="#FNanchor_49" class="label">[49]</a> <em>Esto remedian</em>, parece decirlo el viejo, al cual luego
-Quevedo responde. Contra las dueñas o viudas de respeto
-que guardaban a las demás criadas en las casas de los
-señores, hablaron todos nuestros escritores críticos y todos
-lo saben por el <em>Quijote</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_50" href="#FNanchor_50" class="label">[50]</a> <em>El que pudre</em>, ya enterrado.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_51" href="#FNanchor_51" class="label">[51]</a> “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el
-que sabe dónde está el tesoro, sino el que le saca y le
-trabaja”. (Ms).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_52" href="#FNanchor_52" class="label">[52]</a> <em>Cuerpo de responsos</em>, como muerto de puro viejo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_53" href="#FNanchor_53" class="label">[53]</a> <em>De aleluyas</em>, de alegría, pues se cantan en Pascua
-y suenan alegría en hebreo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_54" href="#FNanchor_54" class="label">[54]</a> <em>Verde</em> decimos del viejo que alimenta pensamientos
-y deseos de mozo, y de las conversaciones y palabras que
-frisan en cosas de mozos enamorados. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 5,
-v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo, que debió tener alguna
-conversación verde y de mozo con una liviana de
-su pueblo”. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Menospr. Corte.</em> 12: “Qué cosa es
-oír a un viejo en la Corte..., y con todo esto que han visto
-y mucho más que por él ha pasado, tan verde se está en el
-pecar”. <em>Coloq. perros</em>: “Salta por aquel viejo verde que tú
-conoces”. <span class="smcap">Cabrera</span>, p. 81: “¡Qué de jueces viejos y venerandos,
-que tienen más verdes los pensamientos!” <em>Obreg.</em>,
-1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la
-vejez”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_55" href="#FNanchor_55" class="label">[55]</a> “Escupir, sonar, arremedar” (<em>A</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_56" href="#FNanchor_56" class="label">[56]</a> <em>Hechizo</em>, de <em>factitium</em>, hecho por arte, aposta y adrede,
-de donde falso y fingido. <span class="smcap">L. Grac</span>, <em>Crit.</em>, 3, 5: “Aquélla
-es la tiranía de la fama hechiza”. <span class="smcap">Guerra</span>, <em>Cuaresma</em>, <em>Ceniza</em>:
-“Úsanse unas cruces hechizas, que sólo tienen de
-cruz las apariencias”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_57" href="#FNanchor_57" class="label">[57]</a> <em>Hechos una yesca</em>, de secos, sin lágrimas verdaderas,
-término común de comparación.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_58" href="#FNanchor_58" class="label">[58]</a> En <em>S</em>: <em>y le haga</em>. En este caso había que escribir:
-<em>que no le dé un trago y le haga comer</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_59" href="#FNanchor_59" class="label">[59]</a> “a solas”. (Ms).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_60" href="#FNanchor_60" class="label">[60]</a> “con sólo un tarazón de vara” (<em>A</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_61" href="#FNanchor_61" class="label">[61]</a> “haberle dado muchas puñaladas” (<em>B</em>); <em>haber dado</em>
-(<em>P</em>); <em>haberle</em> (<em>M</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_62" href="#FNanchor_62" class="label">[62]</a> <em>Soplones</em>, los porquerones, que vimos los llamaban
-así del ir con el soplo al alguacil.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_63" href="#FNanchor_63" class="label">[63]</a> “seguras”. (Ms).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_64" href="#FNanchor_64" class="label">[64]</a> <em>por vengarse</em> (<em>A</em>); <em>por vergüenza</em> (<em>P</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_65" href="#FNanchor_65" class="label">[65]</a> <em>Lo que han menester.</em> En <em>P</em>: <em>han de menester</em>. Decíase
-<em>haber menester</em> y <em>haber de menester</em>, como <em>ser menester</em>
-y <em>ser de menester</em>, aunque Juan Mir asegura no
-haberse dicho <em>haber de menester</em>. <span class="smcap">Corr.</span>, 517: “<em>Haber menester
-como el pan de la boca.</em> (Varía personas y tiempos:
-Helo menester como el pan de la boca; habíalo menester
-como el pan de la boca)”. <em>Docum. archivo de Madrid</em>, 3,
-p. 33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar
-la dicha carta”. <span class="smcap">S. Abril</span>, <em>Andr.</em>: “Pero ¿qué es menester
-palabras?” <span class="smcap">L. Rueda</span>, <em>Registr.</em> pas. 2: “¿Cuántos huevos son
-de menester para una clueca?” (Repítese tres veces).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_66" href="#FNanchor_66" class="label">[66]</a> “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (<em>S</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_67" href="#FNanchor_67" class="label">[67]</a> <em>Husillo</em>, eje de carro o carroza. <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Ceniza</em>,
-f. 10: “Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del
-carro para que no rechine”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_68" href="#FNanchor_68" class="label">[68]</a> <em>Ropilla</em>, ropa pobre.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_69" href="#FNanchor_69" class="label">[69]</a> “y se diferencian en muy poco” (<em>A S</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_70" href="#FNanchor_70" class="label">[70]</a> <em>Tejadillo</em>, la postura del manto de las mujeres encima
-de la frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo
-recio y español de esta maravillosa descripción.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_71" href="#FNanchor_71" class="label">[71]</a> <em>Tarazón</em>, pedazo, de <em>tarazar</em>. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Avis. priv.</em>,
-18: “En otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones
-de lampreas y de truchas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_72" href="#FNanchor_72" class="label">[72]</a> En <em>A</em>: <em>atrás diciendo</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_73" href="#FNanchor_73" class="label">[73]</a> En <em>S</em>: <em>haces lo mismo</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_74" href="#FNanchor_74" class="label">[74]</a> En <em>B</em>: <em>y luego la razón</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_75" href="#FNanchor_75" class="label">[75]</a> <em>Visión</em>, dícese de lo imaginado sin realidad, de las
-apariciones y fantasmas, de donde persona ridícula y fea.
-<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em> 6, r. 72: “Visión cecial destestable, | rellena
-de crocodilos, | aspaviento ya carroño, | mandrágula con
-zollipo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_76" href="#FNanchor_76" class="label">[76]</a> “a sí mesma” (Ms)..</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_77" href="#FNanchor_77" class="label">[77]</a> <em>Tienda</em>, ostentación, de donde decimos <em>vender y
-venderse por</em>. <span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 19. 9: “Y véndeme el
-vicio con nombre de virtud”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 2, 22: “Que os
-vendéis por tan bueno como los religiosos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_78" href="#FNanchor_78" class="label">[78]</a> <em>Cera de los oídos se ha pasado a los labios</em>, alude
-a las cerillas de afeites, de que habla <em>La Celestina</em>, 1.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_79" href="#FNanchor_79" class="label">[79]</a> <em>marqués de Villena</em>, <em>salir</em> (<em>M S</em>). El famoso don Enrique
-de Villena, tío de don Juan II, que “fué muy
-gran letrado y supo muy poco en lo que le cumplía”, que
-dice la <em>Coronica</em> de dicho Rey, por su mala maña y peor
-ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de
-las escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables
-e católicas, dexóse correr a algunas viles o raeces artes de
-adevinar e interpretar sueños y esternudos y señales e
-otras cosas tales, que ni a príncipe real e menos a católico
-christiano convenian”, como dice Fernán Pérez de
-Guzmán en las <em>Generaciones y semblanzas</em>. Habiendo quemado
-fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos”
-de sus libros “e los otros quedaron en su poder”, tomaron
-su nombre los astrólogos, alquimistas y embaucadores, como
-símbolo y enseña, y la leyenda de mágico que aún en vida
-comenzó a formársele, creció más y más, hasta el punto
-de que “el teatro y la novela, como dice <span class="smcap">M. Pelayo</span>
-(<em>Antol.</em>, V, <span class="allsmcap">XXXVII</span>), se apoderaron ávidamente de tales invenciones,
-y desde <em>La Cueva de Salamanca</em>, de Alarcón; <em>Lo
-que quería ver el Marqués de Villena</em>, de Rojas, y <em>La
-Visita de los chistes</em>, de Quevedo, hasta <em>La Redoma encantada</em>,
-de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón,
-<em>La Hierba de fuego</em>, don Enrique ha sido protagonista obligado
-de comedias de magia y narraciones fantásticas, y
-prosigue en su redoma hecho jigote y picadillo para renacer
-continuamente y servir de solaz a las futuras generaciones
-infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por todas
-partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le
-picasen e hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para
-volver a segunda vida.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_80" href="#FNanchor_80" class="label">[80]</a> <em>Jalbegue</em>, posverbal de <em>jalbegar</em>, y se usan en Extremadura,
-derivados de <em>enjalbegar</em> y <em>enjalbegue</em>, como si
-<em>en-</em> fuese preposición; de <em>ex-albicare</em>, blanquear, encalar,
-afeitar el rostro. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 2, 234: “Enjalbegase aquel
-rostro”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_81" href="#FNanchor_81" class="label">[81]</a> <em>Zapatillas de ámbar</em>, perfumadas de ámbar, como los
-<em>coletos de ámbar</em>, que así se llamaban.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_82" href="#FNanchor_82" class="label">[82]</a> Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y
-en el Ms.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_83" href="#FNanchor_83" class="label">[83]</a> <em>Serena</em> se decía por <em>sirena</em>. <span class="smcap">J. Mena</span>, <em>Pecad. mort.</em>:
-“Huid o callad, serenas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_84" href="#FNanchor_84" class="label">[84]</a> <em>De par en par</em>, del abrir enteramente ambas hojas de
-la puerta, y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo.
-<span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Dom.</em>, 1 cuar., f. 133: “El pellejo duro,
-empero tan adelgazado, que se podían ver por él de par
-en par las entrañas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_85" href="#FNanchor_85" class="label">[85]</a> <em>Tecleados de moños</em>, acción de teclear en el moño,
-componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las
-miradas y dejando ver su continua ansia de aliñarse.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_86" href="#FNanchor_86" class="label">[86]</a> <em>Trompicar</em>, dar trompicones. <span class="smcap">Gallo</span>, <em>Job</em>, 53, 28: “Andar
-de día a ciegas y de noche trompicando”. <span class="smcap">Rebullosa</span>,
-<em>Teatro</em>, p. 306: “Los derriban trompicando en un valle de
-miserias”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_87" href="#FNanchor_87" class="label">[87]</a> “<em>Por debajo de la cuerda.</em> (Dícese cuando se juega
-a la pelota en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la
-pelota por debajo, y así en otras cosas: echar faltas por
-debajo de la cuerda)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 603). Pero aquí está tomado
-de lo que se hace tirando encubiertamente de una cuerda,
-así que <em>por debajo de cuerda</em> es lo que por debajo de mano,
-escondidamente, con intento solapado. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 7:
-“Para hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo
-manga”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_88" href="#FNanchor_88" class="label">[88]</a> <em>Atusado</em>; en <em>B</em>: <em>atufado</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_89" href="#FNanchor_89" class="label">[89]</a> <em>El tanto más cuanto.</em> <em>Andar, ponerse en tanto más
-cuanto</em>, en cuentas y regateos. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Cuent. de cuent.</em>:
-“Quitaos de cuentos y no andéis en tanto más cuanto”.
-<span class="smcap">H. Santiago</span>, <em>Dom.</em>, 2 cuar, p. 216: “Antes que el hombre
-se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy más
-que lo que le puede caber en la codicia”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_90" href="#FNanchor_90" class="label">[90]</a> <em>Azuzando</em>, así en <em>M S</em>; en la edición corregida,
-<em>aguzando</em>. En <em>M S</em>: <em>alimentando cizañas</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_91" href="#FNanchor_91" class="label">[91]</a> <em>Tema</em> femenino es porfía y terquedad. No se confunda
-con el masculino <em>tema</em>, voz moderna tomada del griego.
-<em>Dar pistos a temas desmayadas</em> es alimentarlas como a
-enfermo, con alimentos líquidos y fáciles, que ésos son
-los pistos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_92" href="#FNanchor_92" class="label">[92]</a> <em>Ese propio</em>, mismo. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Fer.</em>, 6 cen., 6 c.:
-“Si fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino
-a ti propio te heciste mejor”. <em>Dos Hablad.</em>: “Tiene mi mujer
-la propia enfermedad”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 2, 7: “Vos soléis decir
-que está mal dicho <em>yo propio</em>, y es lo que comúnmente
-se usa en esta tierra”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_93" href="#FNanchor_93" class="label">[93]</a> <em>Basilisco</em>, por matar con sola la vista.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_94" href="#FNanchor_94" class="label">[94]</a> <em>Pujar</em>, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas,
-ganarle por la mano, adelantarle en ceremonias.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_95" href="#FNanchor_95" class="label">[95]</a> <em>De buces</em>, como <em>de bruces</em> y <em>de buzos</em>, bajando la
-cabeza, y díjose el uno de <em>buz</em>, como el otro de <em>buruz</em>,
-de cabeza, que suena en vascuence.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_96" href="#FNanchor_96" class="label">[96]</a> <em>Roerle los zancajos</em> a uno es hablar mal de él por
-detrás, como gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos
-o talones. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 100: “Aquéllos que andaban
-royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_97" href="#FNanchor_97" class="label">[97]</a> <em>Que ya</em>, tanto, que de tanto roérselos, <em>se le ve el
-hueso</em>. Sobre el <em>que</em> comparativo véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. de
-Cervantes</em>, I, 266, 17.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_98" href="#FNanchor_98" class="label">[98]</a> <em>Coleo</em>, posverbal de <em>colear</em>, menear la cola.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_99" href="#FNanchor_99" class="label">[99]</a> <em>Jeta</em>, los labios y narices como salientes, a modo de
-hocico y trompa. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Son.</em>, 48: “Llamava labio y jeta comedera”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_100" href="#FNanchor_100" class="label">[100]</a> <em>Maridillo</em> le llama, por ser poco marido, a fuer de
-consentidor, que por una promesa que le haga se amansa
-y amodorra, vase de casa y al volver tose fuerte para que
-el otro y ella sepan que llega y se pongan de pura visita
-de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo Alemán.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_101" href="#FNanchor_101" class="label">[101]</a> “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid
-de 1648 y siguientes). Quiere decir que a los que no
-tienen que dar no les da el menor pie para que pretendan
-su mujer ni menos tomen alas en su casa, que esto es
-tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio,
-a los generosos déjales el campo libre, inventando viajes
-y ausencias, como hacía Guzmán de Alfarache.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_102" href="#FNanchor_102" class="label">[102]</a> <em>Trompicones</em>, la cornamenta. <em>A la cabeza</em> dicen <em>M S</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_103" href="#FNanchor_103" class="label">[103]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 574: “<em>Dar jabón.</em> (Por una reprensión)”.</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span></p>
-</div>
-
-
-<p class="half-title p6b">
-LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >A DON ÁLVARO DE MONSALVE,</h2>
-</div>
-
-<p class="p2 big1 center">CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO,<br />
-PRIMADA DE LAS ESPAÑAS</p>
-
-
-<p class="p2">Este libro tiene parentesco con vuesa merced,
-por tener su origen de una palabra que le
-oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí,
-el crecer. Su comunicación es estudio para el
-bien atento, pues con pocas letras que pronuncia,
-ocasiona discursos. Tal es la genealogía
-déste. Doyle lo que es suyo en la sustancia
-y lo que es mío en la estatura y bulto. Su título
-es: <span class="smcap">La Hora de todos y la Fortuna con
-seso</span>. Todos me deberán una hora, por lo menos,
-y la Fortuna sacarla de los orates, que lo
-más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla
-burlando<a id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>, es de veras. Tiene cosas de las cosquillas,<span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span>
-pues hace reír con enfado y desesperación.
-Extravagante reloj, que, dando una hora sola,
-no hay cosa que no señale con la mano<a id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a>. Bien
-sé que le han de leer unos para otros<a id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a> y nadie
-para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos
-y otros mi buena voluntad. Si no agradare lo
-que digo, bien se le puede perdonar a un hombre
-ser necio una hora, cuando hay tantos que
-no lo dejan de ser una hora en toda su vida.
-Vuesa merced, señor don Álvaro, sabe empeñarse<a id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a>
-por los amigos y desempeñarlos. Encárguese
-desta defensa, que no será la primera que
-le deberé. Guarde Dios a vuesa merced, como
-deseo. Hoy 12 de marzo de 1636.</p>
-
-<div class="chapter">
-<div class="footnotes">
-<p class="center p2 big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_104" href="#FNanchor_104" class="label">[104]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 588: “<em>Burla burlando.</em> (Cuando se hace algo
-sin intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo
-de veras, como quien no quiere la cosa. Como si se dijera:
-<em>burlando burla</em> (objeto intrínseco). También <em>burla burlanga</em>.
-<span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 25: “Burla burlando, por mi vida, que
-me requirió de amores”. <em>Lazar.</em>, 1: “Visto esto y las malas
-<em>burlas</em>, que el ciego <em>burlaba</em> de mí, determiné de todo
-en todo dejarle”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_105" href="#FNanchor_105" class="label">[105]</a> <em>Que no señale con la mano</em> o manecilla del reloj. La
-de este reloj alude a fulano y mengano, a <em>todo el mundo</em>,
-por ser <em>la hora de todos</em> cuando suena.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_106" href="#FNanchor_106" class="label">[106]</a> <em>Leer para otro</em>, achacando a otro lo que dice la
-lectura y saliéndose él mismo afuera, como si no fuera
-con él.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_107" href="#FNanchor_107" class="label">[107]</a> <em>Empeñarse</em>, tomar por su cuenta y con empeño; <em>desempeñarlo</em>,
-librarle. <span class="smcap">Zabaleta</span>, <em>Día f.</em>, 1, 8: “El cortesano
-se empeña por definir el duelo”. <span class="smcap">H. Sant.</span>, <em>Dom. 3 cuar.</em>:
-“Que le desempeña el alma, que le rescata deste cautiverio”.</p>
-
-</div>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >PRÓLOGO</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p2">Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no
-te escandalices, oh amigo lector, porque llame
-a tus dioses a concejo a son de cuerno de Baco.
-Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le
-llamaron <em>Cornupeta</em> y <em>Ammon</em>, como quien de
-carnero le topa, y ya ves qué honrados debieron
-ser los cuernos cuando coronar debieron
-la cabeza del padre de los dioses. Mas si, como
-presumo, fueses jordanesco de casta y te hubiese
-caído el rocío del cielo sobre la crisma, que
-Dios te liberte de maleficios; détese una higa
-de que te enseñe con dioses falsos o verdaderos.
-Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles,
-tanto vale el hisopo como el tridente, si es
-que no te gustan más los pinchonazos del uno
-que los asperges del otro; que, a tal gusto, con
-ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo,
-mas que sea de sotana raída y de bonete
-torcido. No te rías porque se ría el libro, que<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span>
-éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente,
-que no le entiendes, o pícaro, que te apartas
-del consejo; y cuida que, aunque cuando, después
-de cerrado y dado al Leteo, que es el que
-lleva lo bueno y lo malo al estanque sucio del
-olvido, se esconde dentro de los pliegues de la
-conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor
-le viene, y tú no puedas evitarlo.</p>
-
-<p>A todos llega la hora siempre temprano, porque
-es dama muy madrugona y nada perezosa.
-Y así, cuando veas la del vecino, no te creas
-lejano de la tuya, que te está echando la zarpa
-y entretejiendo el lazo con que ha de ahogarte.
-Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito
-de enmienda al alma y la endulzarás. Porque,
-si no, ha de avinagrarse y causarte indigestión
-de muerte, que es la peor y para la que no
-alcanzan las drogas de acá abajo, porque los
-boticarios de lametón no han dado todavía con
-la píldora de la vida, siendo así que calzan borla
-de doctores en las de la muerte.</p>
-
-<p>No te fíes en que no te ha nevado la edad
-el cabello: que hay canas que van tras los años
-y años que atraen las canas, y que la vida pasa,
-cuando le place al del ojo grande, sin que necesite
-poner mojones de aviso ni llamar con
-campanillas: que hay soplos que matan lo que
-no mata un terremoto.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_63">[Pg 63]</span></p>
-
-<p>Si te amoscas porque te sorprenda en tus
-cálculos, peor para ti si no los das de mano.
-Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia,
-que se alegra de ello tanto como tú lo lloras.
-Vierte lágrimas, pero sin asemejarte al
-cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita
-para la <em>hora</em>, si son de arrepentido. Mira que a
-los rayos de Júpiter nada se esconde, y que el
-fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a
-Apolo y te escudará en su carro, si fervorizante
-le pides. Y porque más has de ver de lo que yo
-te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano
-en el seno y ráscate, cuando te pique: que para
-sermón de lego ya es bastante sin licencia del
-Prior.&mdash;(<em>Ms. de Lista.</em>)</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span></p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span></p>
-<h2 class="nobreak">TABLA DE LOS SUCESOS<a id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a></h2>
-</div>
-
-
-<table class="autotable2" summary="suc">
-<tr>
-
-<td class="tdr">I. </td>
-<td class="tdl">Un médico.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">II. </td>
-<td class="tdl">Un azotado.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">III. </td>
-<td class="tdl">Los chirriones.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">IV. </td>
-<td class="tdl">La casa del ladrón ministro.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">V. </td>
-<td class="tdl">El usurero y sus alhajas.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VI. </td>
-<td class="tdl">El hablador plenario.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VII.</td>
-<td class="tdl">Senadores votan un pleito.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">VIII. </td>
-<td class="tdl">El casamentero.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">IX. </td>
-<td class="tdl">El poeta culto.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">X. </td>
-<td class="tdl">La buscona y el guardainfante.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XI. </td>
-<td class="tdl">El criado favorecido y el amo.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XII. </td>
-<td class="tdl">La casada que se afeita.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIII. </td>
-<td class="tdl">Gran señor que visita su cárcel.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIV. </td>
-<td class="tdl">Mujeres diferentes que van por la calle.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XV. </td>
-<td class="tdl">Potentado después de comer.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVI.</td>
-<td class="tdl">Codiciosos y tramposos.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVII.</td>
-<td class="tdl">Arbitristas en Dinamarca.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XVIII.</td>
-<td class="tdl">Las alcahuetas y las chillonas.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XIX.</td>
-<td class="tdl">El letrado y los pleiteantes.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XX.</td>
-<td class="tdl">Los taberneros.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXI.</td>
-<td class="tdl">Enjambre de pretendientes.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXII.</td>
-<td class="tdl">Hombres que piden prestado.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIII.</td>
-<td class="tdl">La imperial Italia.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIV.</td>
-<td class="tdl">El caballo de Nápoles.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXV.</td>
-<td class="tdl">Los dos ahorcados.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVI.</td>
-<td class="tdl">El gran Duque de Moscovia y los tributos.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVII.</td>
-<td class="tdl">Un fullero.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXVIII.</td>
-<td class="tdl">Los holandeses.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXIX.</td>
-<td class="tdl">El gran Duque de Florencia.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr">XXX. </td>
-<td class="tdl">El alquimista.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXI.</td>
-<td class="tdl">Los tres franceses y el español.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXII.</td>
-<td class="tdl">La serenísima república de Venecia.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXIII.</td>
-<td class="tdl">El Dux y Senado de Génova.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXIV.</td>
-<td class="tdl">Los alemanes herejes.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXV.</td>
-<td class="tdl">El Gran Señor de los turcos.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXVI.</td>
-<td class="tdl">Los de Chile y los holandeses.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXVII.</td>
-<td class="tdl">Los negros.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXVIII.</td>
-<td class="tdl">El serenísimo Rey de Ingalaterra.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XXXIX.</td>
-<td class="tdl">Los judíos se juntan en su Salónique.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdr"> XL.</td>
-<td class="tdl">Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas.</td>
-</tr>
-</table>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_66">[Pg 66]</span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="center p2 big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_108" href="#FNanchor_108" class="label">[108]</a> En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los
-números de cada uno de ellos, y están pospuestos al suceso
-respectivo.</p>
-
-<p>Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la
-correspondiente plana en la edición de Zaragoza de 1650,
-en la siguiente forma: “Médicos, alguaciles, escribanos,
-boticarios, mujeres afeitadas, gangosos, teñidos, adinerado
-ladrón de hidalguía postiza, mohatrero, hablador, senadores,
-casamentero, poeta culto, buscona, galán con pantorrillas
-postizas, calvos y teñidos<a id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a>, mujer afeitada,
-dueña, doncellita, visita de cárcel, damas que encubren
-años, a pie, en coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores
-y potentados, embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores
-y ejecutores, alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado,
-abogado, pasante, procurador, escribano, relator, taberneros,
-pretendientes, envestidores que piden prestado, Italia,
-Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia, Nápoles,
-Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados,
-médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda,
-romanos, Gran Duque de Florencia, alquimista, miserable,
-carbonero, franceses, español, Venecia, Italia, privado, alemanes,
-el Gran Turco, Duque de Osuna, España y españoles,
-artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros,
-Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata,
-triaca, varias naciones y malcontentos, Duque de Saboya,
-ginovés, contra el gobierno repúblico, legisladores y mujeres,
-<em>nota</em>, francés y italiano, valido, tiranos, de qué se ha
-de cuidar en una república, consejeros, premios, jueces,
-pastores”.</p>
-
-<p>En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones
-anteriores a la de Bruselas, 1660, donde los asuntos
-se sacan al pie con llamadas. En las españolas del siglo
-pasado se pusieron como epígrafes al principio de cada
-capítulo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_109" href="#FNanchor_109" class="label">[109]</a> “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, pág. 240, v).</p>
-
-</div>
-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO</h2>
-</div>
-
-
-<p class="p2">Júpiter<a id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>, hecho de hieles<a id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>, se desgañitaba<a id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a> poniendo
-los gritos en la tierra. Porque ponerlos
-<span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span>en el cielo<a id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>, donde asiste, no era encarecimiento
-a propósito. Mandó que luego a consejo viniesen
-todos los dioses trompicando<a id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>. Marte, don
-Quijote de las deidades, entró con sus armas y
-capacete y la insignia de viñadero<a id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a> enristrada,
-echando chuzos<a id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>, y a su lado, el panarra<a id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a> de los
-dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada<a id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>
-la vista, y en la boca, por lagar vendimias
-de retorno<a id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a> derramadas, la palabra bebida,
-el paso trastornado y todo el celebro en
-poder de las uvas.</p>
-
-<p>Por otra parte, asomó con pies descabalados<a id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a>
-<span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span>
-Saturno, el dios marimanta<a id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>, comeniños, engulléndose
-sus hijos a bocados. Con él llegó, hecho
-una sopa<a id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a>, Neptuno, el dios aguanoso, con su
-quijada de vieja por cetro, que eso es tres dientes
-en romance, lleno de cazcarrias<a id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a> y devanado<a id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a>
-en ovas, oliendo a viernes<a id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a> y vigilias, haciendo
-lodos con sus vertientes en el cisco<a id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a> de Plutón,
-que venía en su seguimiento. Dios dado a los
-diablos, con una cara afeitada con hollín y pez,
-bien zahumado con alcrebite<a id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a> y pólvora, vestido
-de cultos<a id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a> tan escuros, que no le amanecía todo
-el buchorno del sol, que venía en su seguimiento
-con su cara de azófar y sus barbas de oropel.
-Planeta bermejo y andante, devanador de vidas,<span class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span>
-dios dado a la barbería, muy preciado de
-guitarrilla y pasacalles, ocupado en ensartar un
-día tras otro y en engazar<a id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a> años y siglos, mancomunado
-con las cenas<a id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a> para fabricar calaveras.</p>
-
-<p>Entró Venus, haciendo rechinar los coluros
-con el ruedo del guardainfante<a id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>, empalagando
-de faldas a las cinco zonas, a medio afeitar la
-jeta y el moño<a id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a>, que la encorozaba de pelambre
-la cholla, no bien encasquetado, por la prisa.
-Venía tras ella la Luna, con su cara en rebanadas,
-estrella en mala moneda<a id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a>, luz en cuartos,
-doncella de ronda y ahorro de lanternas y
-candelillas. Entró con gran zurrido el dios Pan,
-resollando con dos grandes piaras de númenes,
-<span class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span>faunos, pelicabros y patibueyes<a id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>. Hervía todo el
-cielo de manes y lemures y penatillos y otros
-diosecillos<a id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a> bahunos<a id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>. Todos se repantigaron en
-sillas y las diosas se rellanaron, y, asestando
-las jetas a Júpiter con atención reverente, Marte
-se levantó, sonando a choque de cazos y sartenes,
-y con ademanes de la carda<a id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a>, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Pesia<a id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a> tu hígado<a id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>, oh grande Coime<a id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a>, que pisas
-el alto claro, abre esa boca y garla: que parece
-que sornas.</p>
-
-<p>Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas<a id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a>
-los oídos y estaba, siendo verano y asándose el
-mundo, con su rayo en la mano haciéndose chispas,<span class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span>
-cuando fuera mejor hacerse aire con un
-abanico, con voz muy corpulenta, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vusted envaine y llámeme a Mercurio.</p>
-
-<p>El cual, con su varita de jugador<a id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a> de manos
-y sus zancajos pajaritos<a id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a> y su sombrerillo hecho
-en horma de hongo, en un santiamén y en volandas<a id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>
-se le puso delante. Júpiter le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Dios virote<a id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>, dispárate al mundo y tráeme
-aquí, en un cerrar y abrir de ojos<a id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>, a la Fortuna
-asida de los arrapiezos<a id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>.</p>
-
-<p>Luego, el chisme del Olimpo<a id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>, calzándose dos
-cernícalos por acicates, se despareció, que ni
-fué oído ni visto<a id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a>, con tal velocidad, que verle
-partir y volver fué una misma acción de la vista.
-Volvió hecho mozo de ciego y lazarillo,
-<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span>adestrando a la Fortuna, que con un bordón en
-la una mano venía tentando y de la otra tiraba
-de la cuerda que servía de freno a un perrillo.</p>
-
-<p>Traía por chapines una bola, sobre que venía
-de puntillas, y hecha pepita de una rueda, que
-la cercaba como a centro, encordelada de hilos
-y trenzas, y cintas, y cordeles y sogas, que con
-sus vueltas se tejían y destejían. Detrás venía,
-como fregona, la Ocasión, gallega de <em>coramvobis</em><a id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>,
-muy gótica de facciones, cabeza de contramoño,
-cholla bañada de calva de espejuelo y
-en la cumbre de la frente un solo mechón, en
-que apenas había pelo para un bigote. Era éste
-más resbaladizo que anguilla, culebreaba deslizándose
-al resuello<a id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a> de las palabras. Echábasele
-de ver en las manos que vivía de fregar y barrer<a id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a>
-y de fregar los arcaduces y de vaciar los que la
-Fortuna llevaba.</p>
-
-<p>Todos los dioses mostraron mohina de ver a
-la Fortuna, y algunos dieron señal de asco
-cuando ella, con chillido desentonado, hablando
-a tiento, dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_76">[Pg 76]</span></p>
-
-<p>&mdash;Por tener los ojos acostados y la vista a
-buenas noches<a id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a>, no atisbo quién sois los que
-asistís a este acto; empero, seáis quien fuéredes,
-con todos hablo, y primero contigo, oh
-Jove, que acompañas las toses de las nubes con
-gargajo trisulco<a id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>. Dime: ¿qué se te antojó ahora
-de llamarme, habiendo tantos siglos que de mí
-no te acuerdas? Puede ser que se te haya olvidado
-a ti y a esotro vulgo de diosecillos lo
-que yo puedo, y que así he jugado contigo y con
-ellos como con los hombres.</p>
-
-<p>Júpiter, muy prepotente, la respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Borracha, tus locuras, tus disparates y
-maldades son tales, que persuaden a la gente
-mortal que, pues no te vamos a la mano, que
-no hay dioses, que el cielo está vacío y que soy
-un dios de mala muerte<a id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a>. Quéjanse que das a los
-delitos lo que se debe a los méritos, y los premios
-de la virtud, al pecado; que encaramas en
-los tribunales a los que habías de subir a la horca,
-que das las dignidades a quien habías de
-quitar las orejas y que empobreces y abates a
-quien debieras enriquecer.</p>
-
-<p>La Fortuna, demudada y colérica, dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo soy cuerda y sé lo que hago, y en todas
-mis acciones ando pie con bola<a id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Tú, que me
-llamas inconsiderada y borracha, acuérdate que
-hablaste por boca de ganso<a id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a> en Leda<a id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>, que te derramaste
-en lluvia de bolsa<a id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a> por Dánae, que
-bramaste y fuiste <em>Inde toro pater</em><a id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a> por Europa,
-que has hecho otras cien mil picardías y locuras
-y que todos ésos y ésas que están contigo
-han sido avechuchos, hurracas y grajos, cosas
-que no se dirán de mí. Si hay beneméritos arrinconados
-y virtuosos sin premios, no toda la
-culpa es mía: a muchos se los ofrezco que los
-<span class="pagenum" id="Page_78">[Pg 78]</span>desprecian, y de su templanza fabricáis mi culpa.
-Otros, por no alargar la mano a tomar lo
-que les doy, lo dejan pasar a otros, que me lo
-arrebatan sin dárselo. Más son los que me hacen
-fuerza que los que yo hago ricos; más son los
-que me hurtan lo que les niego que los que tienen
-lo que les doy. Muchos reciben de mí lo
-que no saben conservar: piérdenlo ellos y dicen
-que yo se lo quito. Muchos me acusan por mal
-dado en otros lo que estuviera peor en ellos.
-No hay dichoso sin invidia de muchos; no hay
-desdichado sin desprecio de todos. Esta criada
-me ha servido perpetuamente. Yo no he dado
-paso sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla;
-aprended a juzgar de una fregona.</p>
-
-<p>Y desatando la taravilla<a id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a> la Ocasión, por no
-perderse a sí misma, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy una hembra que me ofrezco a todos.
-Muchos me hallan, pocos me gozan. Soy
-Sansona femenina, que tengo la fuerza en el
-cabello. Quien sabe asirse a mis crines<a id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a>, sabe defenderse<span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span>
-de los corcovos de mi ama. Yo la dispongo,
-yo la reparto, y de lo que los hombres
-no saben recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas
-la necedad por los hombres estas infernales
-cláusulas:</p>
-
-<p>“Quién dijera, no pensaba, no miré en ello,
-no sabía, bien está, qué importa, qué va ni viene,
-mañana se hará, tiempo hay, no faltará ocasión,
-descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo,
-déjese deso, yo me lo pasaré, ríase de todo, no
-lo crea, salir tengo con la mía, no faltará, Dios
-lo ha de proveer, más días hay que longanizas,
-donde una puerta se cierra otra se abre,
-bueno está eso, qué le va a él, paréceme a mí,
-no es posible, no me diga nada, ya estoy al
-cabo, ello dirá, ande el mundo, una muerte
-debo a Dios, bonito soy yo para eso, sí por
-cierto, diga quien dijere, preso por mil, preso
-por mil y quinientos, no es posible, todo se me
-alcanza, mi alma en mi palma, ver veamos,
-diz que, y pero, y quizás”.</p>
-
-<p>Y el tema de los porfiados:</p>
-
-<p>“Dé donde diere”.</p>
-
-<p>Estas necedades hacen a los hombres presumidos,
-perezosos y descuidados. Éstas son el
-<span class="pagenum" id="Page_80">[Pg 80]</span>hielo en que yo me deslizo, en éstas se trastorna
-la rueda de mi ama y trompica la bola
-que la sirve de chapín. Pues si los tontos me
-dejan pasar, ¿qué culpa tengo yo de haber pasado?
-Si a la rueda de mi ama son tropezones y
-barrancos, ¿por qué se quejan de sus vaivenes?
-Si saben que es rueda, y que sube y baja, y que,
-por esta razón, baja para subir y sube para
-bajar, ¿para qué se devanan en ella? El sol se
-ha parado; la rueda de la Fortuna, nunca.
-Quien más seguro pensó haberla fijado el clavo<a id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a>,
-no hizo otra cosa que alentar con nuevo peso
-el vuelo de su torbellino. Su movimiento digiere
-las felicidades y miserias, como el del
-tiempo las vidas del mundo, y el mundo mismo
-poco a poco. Esto es verdad, Júpiter. Responda
-quien supiere.</p>
-
-<p>La Fortuna, con nuevo aliento, bamboleándose
-con remedos de veleta y acciones de barrena,
-dijo<a id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;La Ocasión ha declarado la ocasión injusta
-de la acusación que se me pone; empero yo
-<span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span>quiero de mi parte satisfacerte a ti, supremo
-atronador<a id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a>, y a todos esotros que te acompañan,
-sorbedores de ambrosía y néctar, no obstante
-que en vosotros he tenido, tengo y tendré imperio,
-como le tengo en la canalla más soez del
-mundo. Y yo espero ver vuestro endiosamiento
-muerto de hambre por falta de víctimas y de
-frío, sin que alcancéis una morcilla por sacrificio,
-ocupados en sólo abultar poemas y poblar
-coplones<a id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>, gastados en consonantes y en apodos
-amorosos, sirviendo de munición a los chistes
-y a las pullas.</p>
-
-<p>&mdash;Malas nuevas tengas de cuanto deseas&mdash;dijo
-el Sol&mdash;, que con tan insolentes palabras
-blasfemas de nuestro poder. Si me fuera lícito,
-pues soy el Sol, te friyera en caniculares, y te
-asara en buchornos, y te desatinara a modorras.</p>
-
-<p>&mdash;Vete a enjugar lodazales&mdash;dijo Fortuna&mdash;,
-a madurar pepinos y a proveer de tercianas
-a los médicos y a adestrar las uñas de los
-que se espulgan a tus rayos; que ya te he visto
-yo guardar vacas<a id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a> y correr tras una mozuela,
-que, siendo sol, te dejó a escuras. Acuérdate
-<span class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span>que eres padre de un quemado<a id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>. Cósete la boca<a id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>,
-y deja de hablar, y hable quien le toca<a id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>.</p>
-
-<p>Entonces Júpiter severo pronunció estas razones:</p>
-
-<p>&mdash;En muchas de las que tú<a id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> y esa picarona
-que te sirve habéis dicho, tenéis razón; empero,
-para satisfacción de las gentes está decretado
-irrevocablemente<a id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a> que en el mundo, en un
-día y en una propia hora, se hallen de repente
-todos los hombres con lo que cada uno merece.
-Esto ha de ser: señala hora y día.</p>
-
-<p>La Fortuna respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo?
-Hágase hoy. Sepamos qué hora es.</p>
-
-<p>El Sol, jefe de relojeros, respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Hoy son 20 de junio<a id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a>, y la hora, las tres de
-la tarde y tres cuartos y diez minutos.</p>
-
-<p>&mdash;Pues en dando las cuatro&mdash;dijo la Fortuna&mdash;,
-veréis lo que pasa en la tierra.</p>
-
-<p>Y diciendo y haciendo<a id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>, empezó a untar el eje
-<span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span>de su rueda y encajar manijas, mudar clavos,
-enredar cuerdas, aflojar unas y estirar otras,
-cuando el Sol, dando un grito, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Las cuatro son, ni más ni menos: que ahora
-acabo de dorar la cuarta sombra posmeridiana
-de las narices de los relojes de sol.</p>
-
-<p>En diciendo estas palabras, la Fortuna, como
-quien toca sinfonía, empezó a desatar su rueda,
-que, arrebatada en huracanes y vueltas, mezcló
-en nunca vista confusión todas las cosas del
-mundo, y dando un grande aullido, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ande la rueda, y coz con ella<a id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>.</p>
-
-<p>I. En aquel propio instante, yéndose a ojeo
-de calenturas, paso entre paso<a id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a> un médico en
-su mula, le cogió la <em>hora</em> y se halló de verdugo,
-perneando<a id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a> sobre un enfermo, diciendo <em>credo</em>,
-en lugar de <em>récipe</em>, con aforismo escurridizo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span></p>
-
-<p>II. Por la misma calle, poco detrás, venía un
-azotado, con la palabra del verdugo delante
-chillando<a id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a> y con las mariposas del <em>sepan cuantos</em>,
-detrás y el susodicho en un borrico, desnudo de
-medio arriba, como nadador de rebenque<a id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>. Cogióle
-la <em>hora</em>, y, derramando<a id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a> un rocín al alguacil
-que llevaba y el borrico al azotado, el rocín se
-puso debajo del azotado y el borrico debajo del
-alguacil, y, mudando lugares, empezó a recibir
-los pencazos el que acompañaba al que los recibía,
-y el que los recibía, a acompañar al que
-le acompañaba<a id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_85">[Pg 85]</span></p>
-
-<p>III. Atravesaban por otra calle unos chirriones<a id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>
-de basura, y, llegando enfrente de una botica,
-los cogió la <em>hora</em>, y empezó a rebosar la
-basura y salirse de los chirriones y entrarse en
-la botica, de donde saltaban los botes y redomas,
-zampándose<a id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a> en los chirriones con un ruido
-y admiración increíble. Y como se encontraban
-al salir y al entrar los botes y la basura, se notó
-que la basura, muy melindrosa, decía a los
-botes:</p>
-
-<p>&mdash;Háganse allá.</p>
-
-<p>Los basureros andaban con escobas y palas
-traspalando en los chirriones mujeres afeitadas
-y gangosos y teñidos, sin poder nadie remediarlo<a id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>.</p>
-
-<p>IV. Había hecho un bellaco una casa de
-grande ostentación con resabios de palacio y
-<span class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span>portada sobreescrita de grandes genealogías de
-piedra. Su dueño era un ladrón que, por debajo
-de<a id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a> su oficio, había robado el caudal con que la
-había hecho. Estaba dentro y tenía cédula a la
-puerta para alquilar tres cuartos. Cogióle la
-<em>hora</em>. ¡Oh, inmenso Dios, quién podrá referir
-tal portento! Pues, piedra por piedra y ladrillo
-por ladrillo, se empezó a deshacer, y las tejas,
-unas se iban a unos tejados y otras a otros.
-Veíanse vigas, puertas y ventanas entrar por
-diferentes casas, con espanto de los dueños,
-que la restitución tuvieron a terremoto y a fin
-del mundo. Iban las rejas y las celosías<a id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a> buscando
-sus dueños de calle en calle. Las armas de
-la portada partieron, como rayos, a restituirse
-a la montaña, a una casa de solar, a quien este
-maldito había achacado su pícaro nacimiento.
-Quedó desnudo de paredes y en cueros de edificio,
-y sólo en una esquina quedó la cédula de
-alquiler que tenía puesta, tan mudada por la
-fuerza de la <em>hora</em>, que, donde decía: “Quien
-quisiere alquilar esta casa vacía, entre: que dentro
-vive su dueño”, se leía: “Quien quisiere
-<span class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span>alquilar este ladrón, que está vacío de su casa,
-entre sin llamar, pues la casa no lo estorba”.</p>
-
-<p>V. Vivía enfrente déste un mohatrero, que
-prestaba sobre prendas, y viendo afufarse<a id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a> la
-casa de su vecino, quiso prevenirse, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Las casas se mudan de los dueños? ¡Mala
-invención!</p>
-
-<p>Y por presto que quiso ponerse en salvo, cogido
-de la <em>hora</em>, un escritorio, y una colgadura
-y un bufete de plata, que tenía cautivos de intereses
-argeles<a id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a>, con tanta violencia se desclavaron
-de las paredes y se desasieron, que, al irse
-a salir por la ventana un tapiz, le cogió en el
-camino y, revolviéndosele al cuerpo, amortajado
-en figurones, le arrancó y llevó en el aire
-más de cien pasos, donde, desliado, cayó en un
-tejado, no sin crujido del costillaje; desde
-donde, con desesperación, vió pasar cuanto tenía
-en busca de sus dueños, y detrás de todo,
-una ejecutoria, sobre la cual, por dos meses,
-había prestado a su dueño doscientos reales,
-<span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span>con ribete de cincuenta más. Ésta ¡oh extraña
-maravilla!, al pasar, le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Morato, arráez<a id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a> de prendas: si mi amo por
-mí no puede ser preso por deudas, ¿qué razón
-hay para que tú por deudas me tengas presa<a id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a>?</p>
-
-<p>Y diciendo esto, se zampó en un bodegón,
-donde el hidalgo estaba disimulando ganas de
-comer, con el estómago de rebozo, acechando
-unas tajadas que so el poder de otras muelas
-rechinaban.</p>
-
-<p>VI. Un hablador plenario, que de lo que le
-sobra de palabras a dos leguas pueden moler
-otros diez habladores, estaba anegando en prosa
-su barrio, desatada la taravilla en diluvios
-de conversación. Cogióle la <em>hora</em> y quedó tartamudo
-y tan zancajoso de pronunciación, que
-a cada letra que pronunciaba, se ahorcaba en
-pujos de <em>be a ba</em>, y como el pobre padecía, paró
-la lluvia. Con la retención empezó a rebosar
-charla por los ojos y por los oídos.</p>
-
-<p>VII. Estaban unos senadores votando un
-pleito. Uno dellos, de puro maldito, estaba pensando<span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span>
-cómo podría condenar a entrambas partes.
-Otro incapaz, que no entendía la justicia de
-ninguno de los dos litigantes, estaba determinando
-su voto por aquellos dos textos de los
-idiotas: “Dios se la depare buena” y “dé donde
-diere”. Otro caduco, que se había dormido en
-la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en
-alegar sueño<a id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a>, estaba trazando a cuál de sus
-compañeros seguiría sentenciando a trochimoche.
-Otro, que era docto y virtuoso juez, estaba
-como vendido al lado de otro, que estaba como
-comprado, senador brujo untado<a id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>. Éste alegó
-leyes torcidas<a id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>, que pudieran arder en un candil,
-trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado.
-Y habiendo hecho sentencia, al pronunciarla,
-los cogió la <em>hora</em> y, en lugar de decir:
-“Fallamos que debemos condenar y condenamos”,
-dijeron:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span></p>
-
-<p>“Fallamos que debemos condenarnos y nos
-condenamos”.</p>
-
-<p>&mdash;Ése sea tu nombre<a id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a>&mdash;dijo una voz.</p>
-
-<p>Y, al instante, se les volvieron las togas pellejos
-de culebras, y, arremetiendo los unos a
-los otros, se trataban de monederos falsos de
-la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las
-barbas de los unos se vían en las manos de los
-otros, quedando las caras lampiñas y las uñas
-barbadas, en señal de que juzgaban con ellas<a id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a>,
-por lo cual les competía la zalea jurisconsulto.</p>
-
-<p>VIII. Un casamentero estaba emponzoñando
-el juicio de un buen hombre, que, no sabiendo
-qué se hacer de su sosiego, hacienda y
-quietud, trataba de casarse. Proponíale una
-picarona, y guisábala con prosa eficaz, diciéndole:</p>
-
-<p>&mdash;Señor, <em>de nobleza</em> no digo nada, porque,
-gloria a Dios, a vuesa merced le sobra para
-prestar. <em>Hacienda</em>, vuesa merced no la ha menester.
-<em>Hermosura</em>, en las mujeres propias antes
-se debe huir, por peligro. <em>Entendimiento</em>,
-vuesa merced la ha de gobernar, y no la quiere
-para letrado. <em>Condición</em>, no la tiene. Los <em>años</em>
-<span class="pagenum" id="Page_91">[Pg 91]</span><em>que tiene</em>, son pocos, y decía entre sí: “por vivir”.
-Lo demás es a pedir de boca<a id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a>.</p>
-
-<p>El pobre hombre estaba furioso, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Demonio, ¿qué será lo demás, si ni es noble,
-ni rica, ni hermosa ni discreta? Lo que tiene
-sólo es lo que no tiene, que es condición.</p>
-
-<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, cuando el maldito
-casamentero, sastre de bodas, que hurta, y
-miente, y engaña, y remienda y añade, se halló
-desposado con la fantasma que pretendía pegar
-al otro, y hundiéndose a voces sobre: “¿Quién
-sois vos, qué trujistes vos? No merecéis descalzarme”,
-se fueron comiendo a bocados.</p>
-
-<p>IX. Estaba un poeta en un corrillo, leyendo
-una canción cultísima, tan atestada de latines y
-tapida<a id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a> de jerigonzas, tan zabucada<a id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a> de cláusulas,
-tan cortada de paréntesis, que el auditorio<a id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a> pudiera<span class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span>
-comulgar de puro en ayunas que estaba.
-Cogióle la <em>hora</em> en la cuarta estancia, y a la
-oscuridad de la obra, que era tanta que no se
-vía la mano, acudieron lechuzas y murciélagos<a id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a>,
-y los oyentes, encendiendo lanternas y candelillas,
-oían de ronda a la musa, a quien llaman</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 3em;">la enemiga del día,</span><br />
-que el negro manto descoge.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">Llegóse uno tanto con un cabo de vela al
-poeta, noche de invierno, de las que llaman
-boca de lobo<a id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a>, que se encendió el papel por en
-medio. Dábase el autor a los diablos, de ver
-quemada su obra, cuando el que la pegó fuego
-le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Estos versos no pueden ser claros y tener
-luz si no los queman: más resplandecen luminaria
-que canción<a id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a>.</p>
-
-<p>X. Salía de su casa una buscona<a id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a> piramidal<span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span><a id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a><a id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a>,
-habiendo hecho sudar la gota tan gorda<a id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a> a
-su portada, dando paso a un inmenso contorno
-de faldas, y tan abultadas, que pudiera ir por
-debajo rellena de ganapanes, como la tarasca.
-Arrempujaba con el ruedo las dos aceras de una
-plazuela<a id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>. Cogióla la <em>hora</em>, y, volviéndose del
-<span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span>revés las faldas del guardainfante y arboladas,
-la sorbieron en campana vuelta del revés, con
-faciones de tolva, y descubrióse que, para abultar<span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span>
-de caderas, entre diferentes legajos de arrapiezos
-que traía, iba un repostero plegado y la
-barriga en figura de taberna, y al un lado, un
-<span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span>medio tapiz. Y lo más notable fué que se vía un
-Holofernes degollado, porque la colgadura debía
-de ser de aquella historia. Hundíase la
-calle a silbos y gritos. Ella aullaba, y, como
-<span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span>estaba sumida en dos estados de carcavueso<a id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a>,
-que formaban los espartos del ruedo, que se
-había erizado, oíanse las voces como de lo profundo
-de una sima, donde yacía con pinta de<a id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a>
-<span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span>carantamaula<a id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a>. Ahogárase en la caterva que
-concurrió, si no sucediera que, viniendo por la
-calle rebosando narcisos uno con pantorrillas
-postizas y tres dientes, y dos teñidos y tres calvos
-con sus cabelleras, los cogió la <em>hora</em> de pies
-a cabeza, y el de las pantorrillas empezó a desangrarse
-de lana, y sintiendo mal acostadas,
-por falta de los colchones, las canillas, y queriendo
-decir: “¿Quién me despierna?”, se le
-desempedró la boca al primer bullicio de la lengua.
-Los teñidos quedaron con requesones por
-barbas, y no se conocían unos a otros. A los
-calvos se les huyeron las cabelleras con los
-sombreros en grupa<a id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>, y quedaron melones con
-bigotes, con una cortesía de <em>memento homo</em>.</p>
-
-<p>XI. Era muy favorecido de un señor un
-criado suyo. Éste le engañaba hasta el sueño,
-y a éste, un criado que tenía, y a este criado, un
-mozo suyo, y a este mozo, un amigo, y a este
-<span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span>amigo, su amiga, y a ésta, el diablo. Pues cógelos
-la <em>hora</em>, y el diablo, que estaba al parecer,
-tan lejos<a id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a> del señor, revístese en<a id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a> la puta;
-la puta, en su amigo; el amigo, en el mozo;
-el mozo, en el criado; el criado, en el amo; el
-amo, en el señor. Y como el demonio llegó a él
-destilado por puta y rufián, y mozo de mozo de
-criado de señor, endemoniado por pasadizo y
-hecho un infierno, embistió con su siervo; éste,
-con su criado; el criado, con su mozo; el mozo,
-con su amigo; el amigo, con su amiga; ésta,
-con todos, y chocando los arcaduces del diablo
-unos con otros, se hicieron pedazos, se deshizo
-la sarta de embustes, y Satanás, que enflautado<a id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a>
-en la cotorrera, se paseaba sin ser sentido,
-rezumándose de mano en mano, los cobró
-a todos de contado<a id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>.</p>
-
-<p>XII. Estábase afeitando una mujer casada<a id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a>
-y rica. Cubría con hopalandas<a id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a> de solimán unas
-<span class="pagenum" id="Page_100">[Pg 100]</span>arrugas jaspeadas de pecas. Jalbegaba<a id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>, como
-puerta de alojería<a id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>, lo rancio de la tez. Estábase
-guisando las cejas con humo, como chorizos.
-Acompañaba lo mortecino de sus labios
-con munición de lanternas a poder de cerillas<a id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a>.
-Iluminábase de vergüenza postiza con dedadas
-de salserilla de color. Asistíala como asesor
-de cachivaches una dueña, calavera confitada
-en untos<a id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>. Estaba de rodillas sobre sus chapines<span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span><a id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a>,
-con un moñazo imperial en las dos manos,
-y a su lado una doncellita, platicanta de botes,
-con unas costillas de borrenas<a id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>, para que su ama
-lanaplenase<a id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a> las concavidades que le resultaban
-de un par de jibas que la trompicaban el talle.
-Estándose, pues, la tal señora dando pesadumbre
-y asco a su espejo, cogida de la <em>hora</em>, se
-confundió en manotadas, y, dándose con el solimán
-en los cabellos, y con el humo en los
-dientes, y con la cerilla en las cejas, y con la
-color en todas las mejillas, y encajándose<a id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a> el
-moño en las quijadas, y atacándose las borrenas
-al revés, quedó cana y cisco y Antón Pintado
-y Antón Colorado<a id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>, y barbada de rizos, y
-hecha abrojo, con cuatro corcovas, vuelta visión<a id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a>
-y cochino de San Antón. La dueña, entendiendo
-que se había vuelto loca, echó a correr<span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span>
-con los andularios<a id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a> de <em>requiem</em> en las manos<a id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a>.
-La muchacha se desmayó, como si viera
-al diablo. Ella salió tras la dueña, hecha un
-infierno, chorreando pantasmas<a id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a>. Al ruido salió
-el marido, y viéndola, creyó que eran espíritus
-que se le habían revestido<a id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a>, y partió de carrera
-a llamar quien la conjurase.</p>
-
-<p>XIII. Un gran señor fué a visitar la cárcel
-de su Corte, porque le dijeron servía de heredad
-y bolsa a los que la tenían a cargo, que
-de los delitos hacían mercancía y de los delincuentes
-tienda, trocando los ladrones en oro y
-los homicidas en buena moneda. Mandó que
-sacasen a visita los encarcelados, y halló que
-los habían preso por los delitos que habían cometido
-y que los tenían presos por los que su
-codicia cometía con ellos. Supo que a los unos
-contaban lo que habían hurtado y podido hurtar,
-y a otros, lo que tenían y podían tener,
-y que duraba la causa todo el tiempo que duraba
-el caudal, y que, precisamente el día del
-<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span>postrero maravedí era el día del castigo, y que
-los prendían por el mal que habían hecho, y
-los justiciaban porque ya no tenían<a id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. Saliéronse
-a visitar dos, que habían de ahorcar otro día.
-Al uno, porque le había perdonado la parte,
-le tenían como libre; al otro, por hurtos ahorcaban,
-habiendo tres años que estaba preso, en
-los cuales le habían comido los hurtos y su hacienda
-y la de su padre y su mujer, en quien
-tenía dos hijos. Cogió la <em>hora</em> al gran señor
-en esta visita, y, demudado de color, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;A este que libráis porque perdonó la parte,
-ahorcaréis mañana. Porque, si esto se hace, es
-instituír mercado público de vidas y hacer que
-por el dinero del concierto con que se compra
-el perdón sea mercancía la vida del marido para
-la mujer, y la del hijo para el padre, y la del
-padre para el hijo, y, en puniéndose los perdones
-de muertes en venta, las vidas de todos
-están en almoneda pública, y el dinero inhibe
-en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil
-de persuadir a las partes que les serán más
-útil mil escudos o quinientos que un ahorcado.
-Dos partes hay en todas las culpas públicas:
-la ofendida y la justicia. Y es tan conveniente
-que ésta castigue lo que le pertenece como que
-<span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span>aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que
-después de tres años de prisión queréis ahorcar,
-echaréis a galeras. Porque, como tres años
-ha estuviera justamente ahorcado, hoy será
-injusticia muy cruel, pues será ahorcar con
-el que pecó a su padre, a sus hijos y a su mujer,
-que son inocentes, a quien habéis vosotros
-comido y hurtado con la dilación las haciendas.</p>
-
-<p>Acuérdome del cuento del que, enfadado de
-que los ratones le roían papelillos y mendrugos
-de pan, y cortezas de queso y los zapatos viejos,
-trujo gatos que le cazasen los ratones; y
-viendo que los gatos se comían los ratones y
-juntamente un día le sacaban la carne de la
-olla, otro se la desensartaban del asador, que
-ya le cogían una paloma, ya una pierna de carnero,
-mató los gatos y dijo: “Vuelvan los ratones”.
-Aplicad vosotros este chiste, pues como
-gatazos, en lugar de limpiar la república, cazáis
-y corréis los ladrones<a id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a> ratoncillos, que cortan
-una bolsa, agarran un pañizuelo, quitan una
-capa y corren un sombrero, y juntamente os
-engullís el reino, robáis las haciendas y asoláis
-las familias. Infames, ratones quiero, y no
-gatos.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span></p>
-<p>Diciendo esto, mandó soltar todos los presos
-y prender todos los ministros de la cárcel.
-Armóse una herrería<a id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a> y confusión espantosa.
-Trocaban unos con otros quejas y alaridos. Los
-que tenían los grillos y las cadenas se las echaban
-a los que se las mandaron echar y se las
-echaron.</p>
-
-<p>XIV. Iban diferentes mujeres por la calle,
-las unas a pie. Y aunque algunas dellas se tomaban
-ya de los años<a id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>, iban gorjeándose<a id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a> de andadura
-y desviviéndose de ponleví y enaguas<a id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>.
-Otras iban embolsadas en coches, desantañándose<a id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a>
-de navidades con melindres y manoteado
-<span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span>de cortinas. Otras<a id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>, tocadas de gorgoritas<a id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a> y vestidas
-de <em>noli me tangere</em><a id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>, iban en figura de camarines,
-en una alhacena de cristal, con resabios
-de hornos de vidrio, romanadas<a id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a> por dos
-moros, o, cuando mejor, por dos pícaros. Llevan
-las tales transparentes los ojos, en muy estrecha
-vecindad con las nalgas del mozo delantero,
-y las narices molestadas del zumo de sus
-pies, que, como no pasa por escarpines<a id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, se perfuma
-de Fregenal<a id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>. Unas y otras iban reciennaciéndose<a id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>,
-arrulladas de galas y con niña postiza<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span><a id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a>,
-callando la vieja, como la caca, pasando a
-la arismética<a id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a> de los ojos los ataúdes por las cunas.
-Cogiólas la <em>hora</em>, y, topándolas Estoflerino
-y Magino y Origano y Argolo<a id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a>, con sus efemérides
-desenvainadas, embistieron con ellas a
-<span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span>ponerlas a todas las fechas de sus vidas, con
-día, mes y año, hora, minutos y segundos. Decían
-con voces descompuestas:</p>
-
-<p>&mdash;Demonios, reconocé vuestra fecha, como
-vuestra sentencia. Cuarenta y dos años tienes,<span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span>
-dos meses, cinco días, seis horas, nueve minutos
-y veinte segundos.</p>
-
-<p>¡Oh, inmenso Dios, quién podrá decir el desaforado
-zurrido<a id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a> que se levantó! No se oía otra
-cosa que “mentises; no hay tal; no he cumplido
-quince; ¡Jesús! ¿Quién tal dice? Aún no he
-entrado en diez y ocho; en trece estoy; ayer
-nací; no tengo ningún año; miente el tiempo”.</p>
-
-<p>Y una, a quien Origano estaba sobrescribiendo
-como escritura: “Fué fecha y otorgada esta
-mujer el año de 1578<a id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a>”, viendo ella que se le
-averiguaban sesenta y siete años<a id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a>, entigrecida y
-enserpentada, dijo:</p>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo no he nacido, legalizador de la muerte;
-aún no me han salido los dientes.</p>
-
-<p>&mdash;Antigualla, mamotreto de siglos, no salen
-sobre raigones<a id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a>; tente a la fecha.</p>
-
-<p>&mdash;No conozco fecha.</p>
-
-<p>Y arremetiendo el uno al otro, se confundió
-todo en una resistencia espantosa.</p>
-
-<p>XV. Estaba un potentado, después de comer,
-arrullando su desvanecimiento con lisonjas
-arpadas en los picos de sus criados<a id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a>. Oíase
-el rugir de las tripas galopines<a id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>, que en la cocina
-de su barriga no se podían averiguar con la
-carnicería que había devorado. Estaba espumando
-en salivas, por la boca, los hervores de
-las azumbres, todo el <em>coramvobis</em><a id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a> iluminado de
-panarras, con arreboles de brindis. A cada disparate
-y necedad que decía, se desatinaban en
-los encarecimientos y alabanzas los circunstantes.
-Unos decían: “¡Admirable discurso!”
-Otros: “No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas
-palabras!” Y un lisonjero, que procuraba
-pujar<a id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a> a los otros la adulación, mintiendo
-de puntillas, dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span></p>
-
-<p>&mdash;Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración
-y la dotrina.</p>
-
-<p>El tal señor, encantusado<a id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a> y dando dos ronquidos,
-parleros del ahito, con promesas de vómito,
-derramó con zollipo<a id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a> estas palabras:</p>
-
-<p>&mdash;Afligido me tiene la pérdida de las dos
-naves mías.</p>
-
-<p>En oyéndolo, se afilaron los lisonjeros de
-embeleco<a id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a>, y, revistiéndoseles la mesma mentira,
-dijeron unos que “antes la pérdida le había sido
-de autoridad y a pedir de boca, y que por útil
-debiera haber deseádola, pues le ocasionaba causa
-justa para romper con los amigos y vecinos
-que le habían robado, y que por dos les tomaría
-ducientos, y que esto él se obligaba a disponerlo”<a id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a>.
-Salpicó el detestable adulador este enredo
-de ejemplos.</p>
-
-<p>Otros dijeron “había sido la pérdida glorioso
-<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span>suceso y lleno de majestad, porque aquél era
-gran príncipe, que tenía más que perder, y que
-en eso se conocía su grandeza, y no en gañar<a id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a>
-y adquirir, que es mendiguez propia de piratas
-y ladrones”. Y añadió que “aquesta pérdida
-había de ser su remedio”. Y luego empezó a
-granizarle de aforismos y autores, ensartando
-a Tácito y a Salustio, a Polibio y Tucídides,
-embutiendo las grandes pérdidas de los romanos
-y griegos y otra gran cáfila de dislates.
-Y como el glotonazo no buscaba sino disculpas
-de su flojedad, alegró la pérdida con el
-engaño. No hiciera más el diablo.</p>
-
-<p>En esto, a persuasión de las crudezas, por
-el mal despacho de la digestión, disparó un
-regüeldo. No le hubieron oído, cuando los malvados
-lisonjeros, hincando con suma veneración
-la rodilla, por hacerle creer había estornudado<a id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a>,
-dijeron: “Dios le ayude<a id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a>”. Pues cógele
-<span class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span>la <em>hora</em>, y, revestido de furias infernales,
-aullando, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Infames, pues me queréis hacer encreyentes<a id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a>
-que es estornudo el regüeldo, estando mi
-boca a los umbrales de mis narices, ¿qué haréis
-de lo que ni veo ni güelo?</p>
-
-<p>Y dándose de manotadas en las orejas y mosqueándose
-de<a id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a> mentiras, arremetió con ellos y
-los derramó a coces de su palacio, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Príncipes, si me cogen acatarrado<a id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>, me destruyen.
-Por un sentido que me dejaron libre
-se perdieron: no hay cosa como oler.</p>
-
-<p>XVI. Los codiciosos, escarmentados, se
-apartaron de los tramposos, y los tramposos,
-por no pagar de balde el embuste, se embistieron
-unos a otros, disimulándose en las palabras<span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span>
-y dándose un baño exterior de simplicidad.
-Decíanse el un embustero al otro:</p>
-
-<p>&mdash;Señor mío, escarmentado de tratar con
-tramposos, que me tienen destruido, vengo a
-que, pues sabéis mi puntualidad, me prestéis tres
-mil reales en vellón, de que os daré letra acetada
-a dos meses, que se pagará en plata, en persona
-tan abonada, que es como tenerlos en la
-bolsa, y que no es menester más de llegar y
-contar.</p>
-
-<p>Y era éste en quien daba la letra la misma
-trampa. Mas el tramposo, que oía al otro tramposo
-que le abonaba al tercer tramposo, disimulando
-el conocerlos, y adargándose del
-trampantojo, con lamentación ponderada le dijo
-que él andaba a buscar cuatro mil reales sobre
-prenda que valía ocho, y que a ese efecto había
-salido de su casa. Andaban chocando<a id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a> los unos
-con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas
-del oro, y letras falsas acetadas, y con fiadores
-falidos y escrituras falsas, y hipotecas
-ajenas, y plata que habían pedido prestada
-para un banquete, y migajas de<a id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a> pies de tazas
-de vidrio, y claveques<a id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a> con apellido de diamantes.<span class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span>
-Era admirable la prosa que gastaban. Uno
-decía:</p>
-
-<p>&mdash;Yo profeso verdad, y se ha de hallar en
-mí, si se perdiere. No profeso sino pan por pan
-y vino por vino<a id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>. Antes moriré de hambre, pegada
-la boca a la pared<a id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>, que hacer ruindad. No
-quiero sino crédito. No hay tal como poder
-traer la cara descubierta<a id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a>. Esto me enseñaron
-mis padres.</p>
-
-<p>Respondía el otro tramposo:</p>
-
-<p>&mdash;No hay cosa como la puntualidad. Sí por
-sí y no por no<a id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>. Por malos medios no quiero
-hacienda. Toda mi vida he tenido esta condición.
-No quiero tener que restituir; lo que importa
-es el alma. No haría una trampa por los
-haberes del mundo. Más quiero mi conciencia
-que cuanto tiene la tierra.</p>
-
-<p>En esto estaban las ratoneras vivas, arrebozando
-de cláusulas justificadas las intenciones
-cardas<a id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>, cuando los cogió de medio a medio la
-<span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span><em>hora</em>, y, creyéndose los unos tramposos a los
-otros, se destruyeron. El de la cadena de alquimia
-la daba por la letra falsa, y el de los
-diamantes claveques tomaba por ellos la plata
-prestada. Los tres partieron al contraste<a id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a>.
-El otro a verificar la letra y asegurarla y perder
-la mitad, porque se la pagasen antes que
-se averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó
-volando a la casa del hombre en cuyo nombre
-estaba acetada, el cual le dijo que aquella
-letra no era suya ni conocía tal hombre, y
-envióle noramala<a id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a>. Él se salió, letra entre piernas<a id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>,
-diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh, ladrón! ¡Cuál me la habrías pegado<a id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a> si
-la cadena no fuera de trozos de jeringa!</p>
-
-<p>El de los claveques decía, estando vendiendo
-la plata a un platero sin hechura y por menos<a id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a>
-del peso:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span></p>
-
-<p>&mdash;¡Bien se la pegué con mendrugos de vidrio!</p>
-
-<p>En esto llegó el dueño, y conociendo su plata,
-que andaba dando cosetadas<a id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a> en el peso, llamó
-a un alguacil y hizo prender al tramposo por
-ladrón. Empelazgáronse<a id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>. Al ruido salió el de
-los diamantes falsos dando gritos. El que vendía
-la plata, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ese infame me la vendió.</p>
-
-<p>El otro decía:</p>
-
-<p>&mdash;Miente; que ése me la ha hurtado.</p>
-
-<p>El platero decía:</p>
-
-<p>&mdash;Ese maulero<a id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a> me traía chinas por diamantes.</p>
-
-<p>El dueño de la plata requería que los prendiesen
-a entrambos. El escribano decía que a
-todos tres hasta que se averiguase. El alguacil,
-poniéndose la vara en la boca y asiendo a los
-dos tramposos con las dos manos, y el escribano
-<span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span>de la capa al dueño de la plata, después de haberse
-desgarrado las jetas unos a otros, con
-gran séquito de pícaros<a id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a> fueron entregados en
-la cárcel al guardajoyas del verdugo<a id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>.</p>
-
-<p>XVII. En Dinamarca había un señor de una
-isla poblada con cinco lugares. Estaba muy pobre,
-más por la ansia de ser más rico que por
-lo que le faltaba. Castigó el cielo a los vecinos
-y naturales desta isla con inclinación casi
-universal a ser arbitristas. En este nombre hay
-mucha diferencia en los manuscritos: en unos
-se lee <em>arbitristes</em>; en otros, <em>arbatristes</em>, y en los
-más, <em>armachismes</em>. Cada uno enmiende la lección
-como mejor le pareciere a sus acontecimientos.
-Por esta causa, esta tierra era habitada
-de tantas plagas como personas. Todos los circunvecinos
-se guardaban de las gentes desta
-isla como de pestes andantes, pues de sólo el
-contagio del aire que pasado por ella los tocaba,
-se les consumían los caudales, se les secaban
-las haciendas, se les desacreditaba el dinero y
-se les asuraba<a id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a> la negociación. Era tan inmensa
-<span class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span>la arbitrería que producía aquella tierra, que
-los niños, en naciendo, decían <em>arbitrio</em> por decir
-<em>taita</em><a id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a>. Era una población de laberintos, porque,
-las mujeres con sus maridos, los padres
-con los hijos, los hijos con los padres y los
-vecinos unos con otros, andaban a daca mis
-arbitrios y toma los tuyos<a id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a>, y todos se tomaban
-del arbitrio como del vino.</p>
-
-<p>Pues este buen señor, en las partes de allende,
-convencido de la cudicia, que es uno de los
-peores demonios que esgrimen cizaña en el
-mundo, mandó tocar a arbitrios. Juntáronse legiones
-de arbitrianos en el teatro del palacio<a id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a>,
-empapeladas las pretinas y asaeteadas de legajos
-de discursos las aberturas de los sayos. Díjoles
-su necesidad, pidióles el remedio. Todos a un
-tiempo echando mano a sus discursos, y con
-cuadernos en ristre, embistieron en <em>turba multa</em>,
-y, ahogándose unos en otros por cuál llegaría
-<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span>antes, nevaron<a id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a> cuatro bufetes de cartapeles<a id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a>. Sosegó
-el runrún que tenían, y empezó a leer el
-primer arbitrio. Decía así:</p>
-
-<p>“Arbitrio para tener inmensa cantidad de oro
-y plata sin pedirla ni tomarla a nadie”.</p>
-
-<p>&mdash;Durillo se me hace&mdash;dijo el señor&mdash;. Segundo:</p>
-
-<p>“Para tener inmensas riquezas en un día,
-quitando a todos cuanto tienen y enriqueciéndolos
-con quitárselo”.</p>
-
-<p>&mdash;La primera parte de quitar a todos, me
-agrada; la segunda, de enriquecerlos quitándoselo,
-tengo por dudosa; mas allá se avengan.
-Tercero:</p>
-
-<p>“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para
-tener gran suma de millones, en que los que los
-han de pagar no lo han de sentir; antes han de
-creer que se los dan”.</p>
-
-<p>&mdash;Me place, dejando esta persuasión por
-cuenta del arbitrista&mdash;dijo el señor&mdash;. Cuarto
-arbitrio:</p>
-
-<p>“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin
-añadir nada ni alterar cosa alguna, y sin queja
-de nadie”.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_121">[Pg 121]</span></p>
-
-<p>&mdash;Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero.
-Quinto:</p>
-
-<p>“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de
-tomar y quitar y pedir a todos y todos se darán
-a los diablos”.</p>
-
-<p>&mdash;Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura
-lo platicable.</p>
-
-<p>Animado con la aprobación, el autor dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Y añado que los que le cobraren serán consuelo
-para los que le han de padecer<a id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span></p>
-<p>&mdash;¿Quién fuiste tú, que tal dijiste?</p>
-
-<p>Alza Dios su ira<a id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a> y emborrúllanse en remolinos
-furiosos los arbitristas, chasqueando barbulla<a id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a>,
-llamándole de borracho y perro. Decíanle:</p>
-
-<p>&mdash;Bergante, ¿propusiera Satanás el consuelo
-en los cobradores, siendo ellos la enfermedad
-de todos los remedios?</p>
-
-<p>Llamábanse de hidearbitristas<a id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a>, contradiciéndose
-los arbitrios los unos a los otros, y cada
-uno sólo aprobaba el suyo. Pues estando encendidos
-en esta brega, entraron de repente muchos
-criados, dando voces, desatinados, que se
-abrasaba el palacio por tres partes, y que el
-aire era grande. Coge la <em>hora</em> en este susto al
-señor y a los arbitristas. El humo era grande
-y crecía por instantes. No sabía el pobre señor
-qué hacerse. Los arbitristas le dijeron se estuviese
-quedo, que ellos lo remediarían en un
-instante. Y saliendo del teatro a borbotones, los
-unos agarraron de cuanto había en palacio, y,
-<span class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span>
-arrojando por las ventanas los camarines y la
-recámara, hicieron pedazos cuantas cosas tenía
-de precio. Los otros, con picos, derribaron una
-torre. Otros, diciendo que el fuego en respirando
-se moría, deshicieron gran parte de los
-tejados, arruinando los techos y asolándolo todo.
-Y ninguno de los arbitristas acudió a matar
-el fuego y todos atendieron a matar la casa y
-cuanto había en ella<a id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a>. Salió el señor, viendo el
-humo casi aplacado, y halló que los vasallos y
-<span class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span>gente popular y la justicia habían ya apagado el
-fuego. Y vió que los arbitristas daban tras los
-cimientos y que le habían derribado su casa y hecho
-pedazos cuanto tenía, y, desatinado con la
-maldad y hecho una sierpe, decía:</p>
-
-<p>&mdash;Infames, vosotros sois el fuego. Todos
-vuestros arbitrios son desta manera. Más quisiera,
-y me fuera más barato, haberme quemado,
-que haberos creído. Todos vuestros remedios
-son desta suerte: derribar toda una casa,
-porque no se caiga un rincón. Llamáis defender
-la hacienda echarla en la calle y socorrer
-el rematar. Dais a comer a los príncipes sus
-pies, y sus manos y sus miembros, y decís que
-le sustentáis, cuando le hacéis que se coma a
-bocados a sí propio. Si la cabeza se come todo
-su cuerpo, quedará cáncer de sí misma, y no
-persona. Perros: el fuego venía con harta razón
-a quemarme a mí porque os junté y os
-consiento. Y como me vió en poder de arbitristas,
-cesó y me dió por quemado. El más
-piadoso arbitrista es el fuego: él se ataja con
-el agua; vosotros crecéis con ella y con todos
-los elementos y contra todos. El Anticristo ha
-<span class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span>de ser arbitrista. A todos os he de quemar<a id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a> vivos
-y guardar vuestra ceniza para hacer della
-cernada y colar las manchas de todas las repúblicas.
-Los príncipes pueden ser pobres; mas,
-en tratando con arbitristas para dejar de ser
-pobres, dejan de ser príncipes.</p>
-
-<p>XVIII. Las alcahuetas y las chillonas estaban
-juntas en parlamento nefando. Hablaban
-muy bellacamente en ausencia de las bolsas y
-roían al dinero los zancajos<a id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a>. La más antigua
-de las alcahuetas, mal asistida de dientes y mamona
-de pronunciación, tableteando<a id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a> con las encías,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;El mundo está para dar un estallido. Mirad
-qué gentil dádiva. El tiempo hace hambre.
-Todo está en un tris<a id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a>. Las ferias y los aguinaldos
-días ha que pudren. Las albricias contadlas
-con los muertos. El dinero está tan trocado, que
-<span class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span>no se conoce: con los premios<a id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a> se ha desvanecido,
-como ruin en honra. Un real de a ocho
-se enseña a dos cuartos como un elefante. De
-los doblones se dice lo que de los Infantes de
-Aragón:</p>
-
-<p class="p1 center">¿Qué se hicieron?<a id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a></p>
-
-<div class="section">
-<p class="p1"><em>Yo daré</em> hace los papeles de <em>toma</em>. Ítem: <em>fíe
-vuesa merced de mi palabra</em>, es mataperros<a id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>;
-<em>libranza</em>, es gozque mortecino. Mancebito de
-piernas con guedejas y sienes con ligas, son
-ganas de comer y un ayuno barbiponiente. Hijas,
-lo que conviene es tengamos y tengamos,
-<span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span>y encomendaros al contante y al antemano<a id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a>. Yo
-administro unos hombres a medio podrir, entre
-vivos y muertos<a id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>, que traen bienaliñada pantasma<a id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a>
-y tratan de que los herede su apetito, y
-pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua.
-Niñas, la codicia quita el asco. Cerrad
-los ojos y tapad las narices, como quien toma
-purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina.
-Haced cuenta que quemáis franjas viejas
-para sacarlas el oro, o que chupáis huesos
-para sacar la médula. Yo tengo para cada una
-de vosotras media docena de carroños, amantes
-pasas, arrugados, que gargajean mejicanos<a id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>. Yo
-no quiero tercera parte; con un porte moderado<a id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a>
-que se me pague estoy contenta, para
-conservar esta negra honra, de que me he preciado
-toda mi vida<a id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a>.</p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span></p>
-
-<p>Acabó de mamullar<a id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a> estas razones, y, juntando
-la nariz con la barbilla, a manera de garra, las
-hizo un gesto de la impresión del grifo. Una
-de las pidonas y tomascas<a id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>, arrebatiña en naguas,
-moño rapante, la respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Agüela, endilgadora de refocilos, engarzadora
-de cuerpos, eslabonadora de gentes, enflautadora
-de personas, tejedora de caras<a id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a>, has
-de advertir que somos muy mozas para vendernos
-a la pu barbada<a id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a> y a los cazasiglos<a id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a>. Gasta
-esa munición en dueñas, que son mayas<a id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a> de los
-difuntos y mariposas<a id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a> del <em>aquí yace</em>. Tía, la sangre
-que bulle, más quiere tararira<a id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a> que dineros
-<span class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span>y gusto que dádivas. Toma otro oficio; que
-los coches se han alzado a mayores con la coroza,
-y espero verlos tirar pepinazos por alcahuetes.</p>
-
-<p>No hubo la buscona acabado estas palabras,
-cuando a todas las cogió la <em>hora</em>, y, entrando
-una bocanada de acreedores, embistieron con
-ellas. Uno, por el alquiler de la casa las embargaba
-los trastos y la cama; otro, porque eran
-suyos, desde las almohadas a la guitarra, las
-asía de los vestidos por los alquileres y asía de
-todo. Y de palabra en palabra, el uno al otro
-se empujaron las caras con los puños cerrados.
-Hundía la vecindad a gritos un ropero por
-unos guardainfantes. Las mancebitas de la sonsaca<a id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a>
-formaban una capilla de chillidos, diciendo
-que qué término era aquél y que para ésta y
-para aquélla, y como creo en Dios, y bonitas
-somos nosotras, y lo del negro, a quien
-apelan las venganzas de las andorras<a id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a>. La maldita<span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span>
-vieja se santiguaba a manotadas, y no cesaba
-de clamar: “¡Jesús y en Jesús!” cuando<a id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a> a
-la tabaola<a id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a> entró el amigo de la una de las busconas,
-y, sacando la espada, sin prólogo de razonamiento,
-embistió con los cobradores, llamándolos
-pícaros y ladrones. Sacaron las espadas
-y, tirándose unos a otros, hicieron pedazos
-cuanto había en la casa. Las busconas, a las
-ventanas, desgañitándose, pregonaban el <em>que
-se matan</em> y <em>¿no hay justicia?</em> Al ruido subió un
-alguacil con todos sus arrabales, con el <em>favor
-al Rey, ténganse a la justicia</em><a id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a>.</p>
-
-<p>Emburujáronse<a id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a> todos en la escalera; salieron
-a la calle, unos heridos y otros desgarrados.
-El rufián, abierta la media cabeza y la
-otra media, a lo que sospecho, no bien cerrada,
-sin capa y sombrero, se fué a una iglesia.
-El alguacil entró en la casa, y, en viendo
-a la buena vieja, embistió con ella, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Aquí estás, bellaca, después de desterrada
-tres veces? Tú tienes la culpa de todo.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_131">[Pg 131]</span></p>
-
-<p>Y asiéndola y a las demás todas, y embargando
-lo que hallaron, las llevaron en racimo a
-la cárcel, desnudas y remesadas, acompañadas
-del <em>vayan las pícaras</em>, pronunciado por toda la
-vecindad.</p>
-
-<p>XIX. Un letrado bien frondoso de mejillas,
-de aquéllos que, con barba negra y bigotes de
-buces<a id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a>, traen la boca con sotana y manteo, estaba
-en una pieza atestada de cuerpos tan sin
-alma como el suyo. Revolvía menos los autores
-que las partes. Tan preciado de rica librería,
-siendo idiota, que se puede decir que en los
-libros no sabe lo que se tiene. Había adquirido
-fama por lo sonoro de la voz, lo eficaz de los
-gestos, la inmensa corriente de las palabras en
-que anegaba a los otros abogados. No cabían
-en su estudio los litigantes de pies, cada uno
-en su proceso como en su palo, en aquel peralvillo<a id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a>
-de las bolsas. Él salpicaba de leyes a todos.
-No se le oía otra cosa sino:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span></p>
-
-<p>&mdash;Ya estoy al cabo; bien visto lo tengo; su
-justicia de vuesa merced no es dubitable; ley
-hay en propios términos; no es tan claro el día;
-éste no es pleito, es caso juzgado; todo el derecho
-habla en nuestro favor; no tiene muchos
-lances; buenos jueces tenemos; no alega el contrario
-cosa de provecho; lo actuado está lleno
-de nulidades; es fuerza que se revoque la sentencia
-dada; déjese vuesa merced gobernar.</p>
-
-<p>Y con esto, a unos ordenaba peticiones; a
-otros, querellas; a otros, interrogatorios; a
-otros, protestas; a otros, súplicas, y a otros,
-requerimientos. Andaban al retortero los Bártulos,
-los Baldos, los Abades, los Surdos, los
-Farinacios, los Tuscos, los Cujacios, los Fabros,
-los Ancharanos, el señor presidente Covarrubias,
-Chasaneo, Oldrado, Mascardo, y tras
-la ley del reino, Montalvo y Gregorio López, y
-otros inumerables<a id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a>, burrajeados<a id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a> de párrafos,
-<span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span>con sus dos corcovas de la <em>ce</em> abreviatura, y de
-la <em>efe</em><a id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a> preñada con grande prole de números, y
-su <em>ibi</em> a las ancas. La nota de la petición pedía
-dineros; el platicante, la pitanza<a id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a> de escribirla;
-el procurador, la de presentarla; el escribano
-de la cámara<a id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a>, la de su oficio; el relator, la de
-su relación. En estos dacas, los cogió la <em>hora</em>,
-cuando los pleiteantes dijeron a una voz:</p>
-
-<p>&mdash;Señor licenciado: en los pleitos, lo más
-barato es <em>la parte contraria</em>, porque ella pide
-lo que pretende que la den, y lo pide a su costa,
-y vuesa merced, por la defensa, pide y cobra
-a la nuestra; el procurador, lo que le dan; el
-escribano y el relator, lo que le pagan. El contrario
-aguarda la sentencia de vista y revista,
-y vuesa merced y sus secuaces sentencian para
-sí sin apelación. En el pleito podrá ser que nos
-condenen o nos absuelvan, y en seguirle no podemos
-dejar de ser condenados cinco veces cada
-día. Al cabo, nosotros podemos tener justicia;
-mas no dinero. Todos esos autores, textos y
-decisiones y consejos no harán que no sea abominable
-necedad gastar lo que tengo por alcanzar
-lo que otro tiene y puede ser que no alcance.
-Más queremos una <em>parte contraria</em> que
-<span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span>cinco. Cuando nosotros ganemos el pleito, el
-pleito nos ha perdido a nosotros. Los letrados
-defienden a los litigantes en los pleitos como
-los pilotos en las borrascas los navíos, sacándoles
-cuanto tienen en el cuerpo, para que, si
-Dios fuere servido, lleguen vacíos y despojados
-a la orilla. Señor mío: el mejor jurisconsulto
-es la concordia, que nos da lo que vuesa
-merced nos quita. Todos, corriendo, nos vamos
-a concertar con nuestros contrarios. A vuesa
-merced le vacan las rentas<a id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a> y tributos que tiene
-situados sobre nuestra terquedad y porfía.
-Y cuando por la conveniencia perdamos cuanto
-pretendemos, ganamos cuanto vuesa merced
-pierde. Vuesa merced ponga cédula de alquiler
-en sus textos; que buenos pareceres los dan con
-más comodidad las cantoneras. Y pues ha
-vivido de revolver caldos, acomódese a cocinero
-y profese de cucharón.</p>
-
-<p>XX. Los taberneros, de quien, cuando más
-encarecen el vino, no se puede decir que lo suben
-a las nubes<a id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>, antes que bajan las nubes al vino,
-según le llueven<a id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, gente más pedigüeña del agua
-que los labradores, aguadores de cuero, que
-<span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span>desmienten con el piezgo los cántaros, estaban
-con un grande auditorio de lacayos, esportilleros
-y mozos de sillas y algunos escuderos, bebiendo
-de rebozo seis o siete dellos en maridaje
-de mozas gallegas, haciendo sed bailando, para
-bailar bebiendo. Dábanse de rato en rato grandes
-cimbronazos<a id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a> de vino. Andaba la taza de
-mano en mano, sobre los dos dedos, en figura
-de gavilán. Uno de ellos, que reconoció el pantano
-mezclado, dijo: “¡Rico vino!” a un picarazo
-a quien brindó. El otro, que, por lo aguanoso,
-esperaba antes pescar en la copa ranas que
-soplar mosquitos, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Éste es, verdaderamente, rico vino, y no
-otros vinos pobretones<a id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>, que no llueve Dios sobre
-cosa suya.</p>
-
-<p>El tabernero, sentido de los remoquetes<a id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Beban y callen los borrachos.</p>
-
-<p>&mdash;Beban y naden, ha de decir&mdash;replicó un
-escudero.</p>
-
-<p>Pues cógelos a todos la <em>hora</em>, y, amotinados,
-tirándole las tazas y jarros, le decían:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_136">[Pg 136]</span></p>
-
-<p>&mdash;Diluvio de la sed, ¿por qué llamas borrachos
-a los anegados? ¿Vendes por azumbres lo
-que llueves a cántaros y llamas zorras a los que
-haces patos? Más son menester fieltros y botas
-de baqueta para beber en tu casa que para caminar
-en invierno, infame falsificador de las
-viñas.</p>
-
-<p>El tabernero, convencido de Neptuno, diciendo:
-“¡Agua, Dios, agua!”, con el pellejo
-en brazos, se subió a una ventana y empezó a
-gritar, derramando el vino:</p>
-
-<p>&mdash;Agua va, que vacío.</p>
-
-<p>Y los que iban por la calle, respondían:</p>
-
-<p>&mdash;Aguarda, fregona de las uvas.</p>
-
-<p>XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos
-pretendientes de un mismo oficio aguardando al
-señor que había de proveerle. Cada uno hallaba
-en sí tantos méritos como faltas en todos los
-demás. Estábanse santiguando mentalmente
-unos de otros. Cada uno decía entre sí que eran
-locos y desvergonzados los otros en pretender
-lo que merecía él sólo. Mirábanse con un odio
-infernal, tenían los corazones rellenos de víboras,
-preveníanse afrentas y infamias para caluminarse,
-mostraban los semblantes aciagos y
-las coyunturas azogadas de reverencias y sumisiones.
-A cada movimiento de la puerta se
-estremecían de acatamientos, bamboleándose<span class="pagenum" id="Page_137">[Pg 137]</span>
-con alferecía solícita. Tenían ajadas las caras
-con la frecuencia de gestos meritorios, flechados
-de obediencia, con las espaldas en jiba, entre
-pisarse el ranzal y pelícanos. No pasaba
-paje a quien no llamasen <em>mi rey</em>, frunciendo
-las jetas en requiebros. Pasó el secretario con
-andadura de flecha. Aquí fué ella, que, desapareciéndose
-de estatura y gandujando<a id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a> sus cuerpos
-en cincos de guarismo, le sitiaron de adoración
-en cuclillas. Él, con un “perdonen vuesas
-mercedes, que voy de prisa”, trotado<a id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a> en la pronunciación,
-se entró con miradura de novia.
-Pidió el señor la caja. Oyóse una voz que dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Venga el servicio.</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy&mdash;dijo uno de los pretendientes.</p>
-
-<p>Otro:</p>
-
-<p>&mdash;Ya entro.</p>
-
-<p>Otro:</p>
-
-<p>&mdash;Aquí estoy.</p>
-
-<p>Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo.
-El pobre señor, que supo la tabaola que
-le aguardaba de plegarias, y columbró a los
-malditos pretendientes terciando contra él los
-<span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span>memoriales enherbolados<a id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a>, no sabía qué se hacer
-de sus orejas. Dábase a los demonios entre
-sí mismo, diciendo que el tener que dar era la
-cosa mejor del mundo, si no hubiera quien lo
-pretendiera, y que las mercedes, para no ser
-persecución del que las hace, habían de ser recibidas
-y no solicitadas. Los quebrantahuesos<a id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>,
-que veían se dilataba su despacho, se carcomían,
-considerando que el oficio era uno y ellos muchos.
-Atollábaseles la arismética en decir:</p>
-
-<p>&mdash;Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les
-cabe?</p>
-
-<p>Y restaban:</p>
-
-<p>&mdash;Recibir uno y pagar treinta y dos, no puede
-ser.</p>
-
-<p>Y todos se hacían el <em>uno</em> y encajaban a los
-otros en el <em>no puede ser</em>. El señor decía:</p>
-
-<p>&mdash;Fuerza es que yo deje uno premiado y
-treinta y uno quejosos.</p>
-
-<p>Mas, al fin, se determinó, por limpiarse dellos,
-a que entrasen. Dióse un baño de piedra mármol
-y revistióse en estatua para mesurarse de
-audiencia. Embocáronse en manada y rebaño.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span></p>
-
-<p>Y viendo empezaban a quererle informar en
-bulla, les dijo:</p>
-
-<p>&mdash;El oficio es uno, vosotros muchos: yo deseo
-dar a uno el oficio y dejaros contentos<a id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>.</p>
-
-<p>Estando diciendo esto, los cogió la <em>hora</em>, y
-el señor, haciendo a uno<a id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a> la merced, empezó a
-ensartarlos a todos en futura sucesión de futuras
-sucesiones perdurables, que nunca se acaban<a id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a>.
-Los pobres futurados empezaron<a id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a> a desearse
-la muerte, invocar garrotillos, pleurites, pestes,
-tabardillos, muertes repentinas, apoplejías,
-disenterías y puñaladas. Y no habiendo un instante
-que lo dijo, les parecía a los futuros sucesores
-que habían vivido ya sus antecesores
-diez Matusalenes en retahila. Y siendo así que
-el décimo reculaba en su futura en quinientos
-años venideros, todos acetaron la posmuerte<a id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a> de
-su antecedente; sólo el treinta y uno, que halló
-hecha bien la cuenta, que llegaba su plazo horas<span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span>
-<span style="margin-left: 0.5em;">con horas con la fin del mundo<a id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a>, allende del</span>
-Antecristo, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo vengo a poseer entre las cañitas<a id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a> y el
-fuego. ¡Bien haré yo mi oficio quemado! El
-día del juicio, ¿quién hará que me paguen mis
-gajes las calaveras? Por mí, viva muchos años
-el treinta futuro, que, cuando a él llegue la tanda,
-estará el mundo dando arcadas<a id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a>.</p>
-
-<p>El señor los dejó sobreviviéndose y trasmatándose
-unos a otros, y se fué podrido de ver
-<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span>que se arrempujaban las edades<a id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a> hacia el <em>saeculum
-per ignem</em><a id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a> y que pretendían emparejar con
-<em>saecula saeculorum</em>. El que pescó el oficio estaba
-atónito viéndose con tan larga retahila de
-herederos. Fuese tomándose el pulso y propuniendo
-de no cenar y guardarse de soles. Los
-demás se miraban como venenos eslabonados, y,
-anatematizándose las vidas, se iban levantando
-achaques, y añadiéndose años, y amenazándose
-de ataúdes, y zahiriéndose la buena disposición,
-y enfermando de la salud de sus precedentes y
-dándose a médicos como a perros.</p>
-
-<p>XXII. Unos hombres, que piden prestado, a
-imitación del día que pasó para no volver, discípulos
-de las arañas en cazar la mosca, se estaban
-en la cama al anochecer, por tener las
-carnes a letra vista<a id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>. Habían gastado entre todos,
-en oblea, tinta y pluma y papel, ocho reales,
-que habían juntado a escote, y todo lo consumieron
-en billetes, bacinicas<a id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a> de demanda, con
-nota rematada y cláusulas de extrema necesidad,
-“por ser negocio de honra, en que les iba
-<span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span>la vida”; con el fiador, de que “se volvería con
-toda brevedad, que sería echarlos una <em>S</em> y un
-clavo<a id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a>”. Y por si faltaba el dinero, remataban
-con la plegaria, que es las mil y quinientas<a id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a> de
-la bribia<a id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a>, diciendo que, si no se hallasen con
-algún contante, se sirviesen de enviar una prenda,
-que los buscarían sobre ella<a id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a>, y se guardaría
-como los ojos de la cara, con su contera<a id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a> de que:
-“Perdone el atrevimiento”, y “que no se avergonzaran
-a otra persona”. Habían, pues, flechado
-cien papeles déstos, rociando de estafa
-todo el lugar<a id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a>. Llevábalos un compañero panza
-al trote<a id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a>, insigne clamista<a id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>, que, con una barba
-<span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span>de cola de pescado y una capa larga, pintaba en<a id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a>
-platicante de médico. Quedó el nido de emprestillones<a id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a>
-haciendo la cuenta de cuánto dinero
-traería, y sobre si serían seiscientos o cuatrocientos
-reales, armaron una zalagarda del diablo<a id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a>.
-Llegaron a reñir y a desmentirse<a id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a> sobre lo
-que se había de hacer de lo que pillasen. Y tanto
-se enfurecieron, que saltaron de las camas, con
-tal dieta de camisas las partes bajas, que era
-más fácil darse de azotes que de sopapos. Entró
-en este punto la estafeta de los enredos, con
-tufo de “no hay, no tengo, Dios los provea”.
-Traía las dos manos descubiertas, sin codo
-manco: señal de desembarazo. Víanse las dos
-barajas de billetes. Quedáronse transidos viendo
-que su fábrica pintaba en solas respuestas de
-retorno, y con prosa falida de voz<a id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a>, dijeron:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span></p>
-
-<p>&mdash;¿Qué tenemos?</p>
-
-<p>&mdash;Que no tienen&mdash;respondió el sacatrapos<a id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a>&mdash;;
-entreténganse vustedes en leer, ya que no pueden
-contar.</p>
-
-<p>Empezaron a abrir billetes. El primero decía:</p>
-
-<p>“No he sentido en mi vida cosa tanta como
-no poder servir a vuesa merced con esta niñería”.</p>
-
-<p>&mdash;Pues socorriérame y lo sintiera más.</p>
-
-<p>El segundo:</p>
-
-<p>“Señor mío: si ayer recibiera su papel de
-vuesa merced, le pudiera servir con mil gustos”.</p>
-
-<p>&mdash;¡Válgate el diablo por <em>ayer</em>, que te andas
-cada día tras los embestidores!</p>
-
-<p>El tercero:</p>
-
-<p>“El tiempo está de manera”...</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh, maldito caballero almanac! ¿Pídente
-dinero y das pronóstico?</p>
-
-<p>El cuarto:</p>
-
-<p>“No siente vuesa merced tanto su necesidad
-como yo no poder socorrerla”.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_145">[Pg 145]</span></p>
-<p>&mdash;¿Quién te lo dijo, demonio? ¿Profeta te
-haces, miserable? ¿Cuando te piden, adivinas?</p>
-
-<p>&mdash;No hay más que leer&mdash;dijeron todos.</p>
-
-<p>Y alzando un zurrido<a id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a> infernal, dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;Ya es de noche: desquitémonos de lo gastado
-royendo las obleas de los sellos, a falta de
-cena, y juntemos estos billetes con otros dos cahices
-que tenemos, y véndanse a un confitero,
-que, por lo menos, dará por ellos cuatro reales
-para amortajar especias, y encorozar<a id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a> confites, y
-hacer mantellinas al azúcar de las pellas y calzar
-los bizcochos.</p>
-
-<p>&mdash;Esto de pedir prestado&mdash;decía bostezando
-el andadero&mdash;, diez años ha que murió súpito<a id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a>;
-ya no hay qué prestar sino paciencia. Por no
-ver los gestos y garambainas<a id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a> que hacen con las
-caras los embestidos, puede uno darles lo que
-les pide, y, hecha la cuenta, se gasta más en
-secretaría y trotes que se cobra. Caballeros de
-la arrebatiña, no hay sino ojo avizor<a id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span></p>
-
-<p>En esto estaban los pescadores de papel,
-cuando los cogió la <em>hora</em>, y dijo el más desembainado
-de persona:</p>
-
-<p>&mdash;Mucho se nos hacen de rogar los bienes
-ajenos, y, si aguardamos a que se nos vengan
-a casa, pereceremos en la calle. No es buena
-ganzúa la oratoria, y la prosa se entra por los
-oídos y no por las faltriqueras. Dar audiencia al
-que pide cuartos es dar al diablo. Más fácil es
-tomar que pedir. Cuando todos guardan, no
-hay que aguardar. Lo que conviene es hurtar
-de boga arrancada<a id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a> y con consideración: quiero
-decir, considerando que se ha de hurtar de suerte
-que haya hurto para el que acusa, para el que
-escribe, para el que prende, para el que procura,
-para el que aboga, para el que solicita, para el
-que relata y para el que juzga, y que sobre algo;
-porque donde el hurto se acaba, el verdugo empieza.
-Amigos, si nos desterraren es mejor que
-<span class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span>si nos enterrasen. Los pregones, por un oído se
-entran y por otro se salen. Si nos sacan a la
-vergüenza, es saca que no <em>escuece</em><a id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>, y yo no sé
-quién tiene la vergüenza adonde nos han de
-sacar. Si nos azotaren, a quien dan no escoge,
-y, por lo menos, oye un hombre alabar sus carnes,
-y en apeándose un jubón<a id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>, cubre otro. En
-el tormento no tenemos riesgo los mentirosos,
-pues toda su tema es que digan la verdad,
-y, con <em>hágome sastre</em><a id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a>, se asegura la persona. Ir
-a galeras es servir al Rey y volverse lampiños<a id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a>:
-los galeotes son candiles, que sirven a falta
-de velas. Si nos ahorcan, que es el <em>finibus terrae</em>,
-tal día hizo un año, y, por lo menos, no
-hay ahorcado que no honre a sus padres, diciendo
-los ignorantes que los deshonran, pues
-no se oye otra cosa, aunque el ahorcado sea un
-pícaro, sino que es muy bien nacido y hijo de
-buenos padres. Y aunque no sea sino por morirse
-uno dejando de la agalla<a id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a> a la botica y al
-<span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span>médico, no le está mal la enfermedad de esparto<a id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>.
-Caballeros, no hay sino manos a la
-obra<a id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a>.</p>
-
-<p>No lo hubo dicho, cuando, revolviéndose las
-sábanas de las camas al cuerpo y engulliéndose
-el candil en el balsopeto<a id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a>, se descolgaron por una
-manta a la calle desde una ventana y partieron
-como rayos a sofaldar<a id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a> cofres y retozar<a id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> pestillos
-y manosear faltriqueras.</p>
-
-<p>XXIII. La imperial Italia, a quien sólo quedó
-lo augusto del nombre, viendo gastada su
-Monarquía en pedazos, con que añadieron tan
-diferentes Príncipes sus dominios, y ocupada
-su jurisdición en remendar señoríos, poco antes
-desarrapados; desengañada de que, si pudo
-con dicha quitar ella sola a todos lo que poseían,
-había sido fácil quitarla a ella todos lo que sola
-<span class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span>les había quitado; hallándose pobre y sumamente
-ligera, por haber dejado el peso de tantas
-provincias, dió en volatín<a id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a>, y, por falta de
-suelo, andaba en la maroma, con admiración
-de todo el mundo. Fijó los ejes de su cuerda en
-Roma y en Saboya. Eran auditorio y aplauso
-España del un lado y Francia del otro. Estaban
-cuidadosos estos dos grandes Reyes, aguardando
-hacia dónde se inclinaba en las mudanzas
-y vueltas que hacía, para si por descuido
-cayese, recogerla cada una<a id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>. Italia, advertida de
-la prevención del auditorio, para tenerse firme
-y pasear segura tan estrecha senda, tomó por
-bastón<a id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a> la señoría de Venecia en los brazos, y,
-equilibrando sus movimientos, hacía saltos y
-vueltas maravillosas, unas veces fingiendo caer
-hacia España, otras hacia Francia; teniendo por
-entretenimiento la ansia con que una y otra extendían
-los brazos a recogerla, y siendo fiesta
-a todos la burla que, restituyéndose en su firmeza,
-les hacía. Pues estando entretenidos en
-esto, cógelos la <em>hora</em>, y el Rey de Francia, desconfiado
-de su arrebatiña, para que diese zaparrazo<span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span><a id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a>
-a su lado, empezó a falsear el asiento
-del eje de la maroma, que estaba afirmado en
-Saboya. El Monarca de España, que lo entendió,
-le añadía por puntales el Estado de Milán
-y el reino de Nápoles y a Sicilia. Italia, que
-andaba volando, echó de ver que el bastón de
-Venecia, que, trayéndole en las manos, la servía
-de equilibrio, por otra parte la tenía crucificada,
-le arrojó, y, asiéndose a la maroma con las
-manos, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Basta de volatín, que mal podré volar si los
-que me miran desean que caiga y quien me bilanza<a id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a>
-y contrapesa, me crucifica.</p>
-
-<p>Y con sospecha de los puntales de Saboya,
-se pasó a los de Roma, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Pues todos me quieren prender, Iglesia me
-llamo<a id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>, donde, si cayere, habrá quien me absuelva.</p>
-
-<p>El Rey de Francia se fué llegando a Roma
-<span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span>con piel de cardenal, por no ser conocido; empero
-el Rey de España, que penetró la maula
-de disfrazar el monsiur en monseñor, haciéndole
-al pasar cortesía, le obligó a que, quitándose
-el capello, descubriese lo calvino de su cabeza<a id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a>.</p>
-
-<p>XXIV. El caballo de Nápoles, a quien algunos
-han hurtado la cebada, otros ayudado a
-comer la paja, algunos le han hecho rocín, otros
-posta azotándole, otros yegua, viendo que en
-poder del Duque de Osuna, incomparable virey,
-invencible capitán general, juntó pareja
-con el famoso y leal caballo que es timbre de
-sus armas, y que le enjaezó con las granas de las
-dos mahonas de Venecia y con el tesoro de la
-nave de Brindis<a id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a>; que le hizo caballo marino
-con tantas y tan gloriosas batallas navales, que
-<span class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span>le dió verde en Chipre y de beber en el Tenedo<a id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>,
-cuando se trujo a las ancas la nave poderosa de
-la Sultana y de Salónique<a id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>, para que le almohazase
-al capitán<a id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a> de aquellas galeras con su capitana,
-por lo cual Neptuno le reconoció por
-su primogénito, el que produjo en competencia
-de Minerva; acordábase que el grande Girón
-le había hecho gastar por herraduras las medias
-lunas del turco, y que con ellas fueron sus
-coces sacamuelas de los leones venecianos en
-la prodigiosa batalla sobre Raguza, donde, con
-quince velas, les desbarató ochenta, obligándolos
-a retirarse vergonzosamente, con pérdida de
-muchas galeras y galeazas, y de la mayor y mejor
-parte de la gente. Cuando se acordaba destos
-triunfos, se vía sin manta y con mataduras y
-muermo, que le procedía de plumas de gallina
-que le echaban en el pesebre. Víase ocupado en
-tirar un coche quien fué tan áspero, que nunca
-supieron, con ser buenos bridones, los franceses<span class="pagenum" id="Page_153">[Pg 153]</span>
-tenerse encima dél, habiéndolo intentado
-muchas veces. Ocasionóle el miserable estado
-en que se vía tal tristeza y desesperación, que,
-enfurecido y relinchando clarines y resollando
-fuego, quiso ser caballo de Troya, y, a corcovos
-y manotadas, asolar la ciudad<a id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a>. Al ruido entraron
-los sexos de Nápoles, y, arrojándole
-una toga en la cara, le taparon los ojos, y con
-halagos, hablándole calabrés cerrado, le pusieron
-maneotas y cabestro. Y estándole atando a
-un aldabón del establo, cógelos la <em>hora</em><a id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>, y dos
-de los sexos dijeron que convenía y era más barato
-dar a Roma de una vez el caballo que cada
-<span class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span>año una hacanea con dote<a id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>, y quitarse de ruidos,
-pues, según le miraban, se podía temer que le
-matasen de ojo los nepotes. A esto, demudados,
-respondieron los otros que el Rey de España
-le aseguraba de tal enfermedad con tres castillos,
-que le tenía puestos en la frente por texón,
-y que primero le cortarían las piernas que verle
-servir de mula y escondido en hopalandas. Los
-dos replicaron que parecía lenguaje de herejes
-no querer ser papistas, y que ninguna silla
-le podía estar tan bien como la de San Pedro.
-A esto dijeron coléricos los demás que, para
-que los herejes no hiciesen al Pontífice perder
-los estribos en aquella silla, convenía que sólo
-el Rey de España se sirviese deste caballo.
-Unos decían <em>bonete</em>; otros, <em>corona</em>, y de una
-palabra en otra, se envedijaron de suerte, que
-si no entra el electo del pueblo, se hacen pedazos.<span class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span>
-El cual, sabiendo dellos la ocasión de
-la pendencia, les dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Este caballo, con ser desbocado, ha tenido
-muchos amos, y las más veces se ha ido él por
-su pie que dejádose llevar del ranzal. Lo que
-conviene es guardarle con cuidado, que anda
-en Italia mucha gente de a pie que busca bagaje,
-y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano
-trueca borricas que le ha hurtado otras veces,
-y ahora tiene puerta falsa a la estala<a id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a> y no conviene
-que le almohace ningún mozo de caballos
-francés, que le hacen cosquillas en lugar de
-limpiarle, y tanto ojo con los monsiures, que se
-visten manteo y sotana para echarle la pierna
-encima.</p>
-
-<p>XXV. Estaban ahorcando dos rufianes por
-media docena de muertes<a id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a>: el uno estaba ya
-<span class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span>hecho badajo de la <em>ene</em> de palo<a id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>, el otro acababa
-de sentarse en el poyo donde se pone a caballo
-el jinete de gaznates. Entre la multitud de gente
-que los miraba, pasando en alcance de unos tabardillos,
-se pararon dos médicos, y viéndolos,
-empezaron a llorar como unas criaturas, y con
-tantas lágrimas, que unos tratantes que estaban
-junto a ellos los preguntaron si eran sus hijos
-los ajusticiados. A lo cual respondieron que no
-los conocían, empero que sus lágrimas eran de
-ver morir dos hombres sin pagar nada a la
-facultad. En esto los cogió a todos la <em>hora</em>,
-y columbrando el ahorcado a los médicos, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes
-lugar, si son servidos, pues por los que han
-muerto merecen el mío, y por lo que saben despachar,
-el del verdugo. Algún entierro ha de
-haber sin galeno, y también presume de aforismo
-el esparto. En lo que tienen encima, y en
-los malos pasos, sus mulas de vuestedes son
-escaleras de la horca de pelo negro. Tiempo
-es de verdades. Si yo hubiera usado de receta,
-como de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera
-asesinado a cuantos me ven. Una docena
-<span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span>de misas les pido, pues les es fácil acomodarlas
-en uno de los infinitos codicillos a que dan
-prisa.</p>
-
-<p>XXVI. El gran Duque de Moscovia, fatigado
-con las guerras y robos de los tártaros, y
-con frecuentes invasiones de los turcos, se vió
-obligado a imponer nuevos tributos en sus estados
-y señoríos. Juntó sus favorecidos y criados,
-ministros y consejeros y el pueblo de su
-Corte, y díjoles:</p>
-
-<p>&mdash;Ya los constaba de la necesidad extrema
-en que le tenían los gastos de sus ejércitos para
-defenderlos de la invidia de sus vecinos y enemigos,
-y que no podían las repúblicas y monarquías
-mantenerse sin tributos, que siempre eran
-justificados los forzosos y suaves, pues se convierten
-en la defensa de los que los pagan, redimiendo
-la paz y la hacienda y las vidas de
-todos aquella pequeña y casi insensible porción
-que da cada uno al repartimiento, bienquisto
-por igual y moderado; que él los juntaba para
-su mesmo negocio; que le respondiesen como
-en remedio y comodidad propia.</p>
-
-<p>Hablaron primero los allegados y ministros,
-diciendo que la propuesta era tan santa y ajustada,
-que ella se era respuesta y concesión; que
-todo era debido a la necesidad del Príncipe y defensa
-de la Patria; que así podía arbitrar conforme<span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span>
-a su gusto en imponer todos y cualesquier
-tributos que fuese servido a sus vasallos, pues
-cuanto diesen pagaban<a id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a> a su útil y descanso, y
-que cuanto mayores fuesen las cargas, mostraría
-más la grande satisfacción que tenía de su
-lealtad, honrándolos con ella. Oyólos con gusto
-el Duque, mas no sin sospecha, y así, mandó que
-el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto
-que razonaban los magistrados, había susurrádose
-en conferencia callada. Eligieron uno que
-hablase por ellos conforme al sentir de todos.
-Éste, saliendo a lugar desembarazado, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos
-por mí os besan con suma reverencia la
-mano por el cuidado que mostráis de su amparo
-y defensa, y, como pueblo que en vuestra sujeción
-nació y vive con amor heredado, confiesan
-que son vuestros a toda vuestra voluntad,
-con ciega obediencia, y os hacen recuerdo
-que su blasón es haberlo mostrado así en todo
-el tiempo de vuestro imperio, que Dios prospere.
-Conocen que su protección es vuestro cuidado
-y que esa congoja os baja de príncipe soberano
-de todos y en todo, a padre de cada uno:
-amor y benignidad que inestimablemente aprecian.
-Saben las urgentes y nuevas ocasiones que
-<span class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span>os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos
-y por vos no podéis evitar, y entienden que por
-vuestra pobreza no los podéis atender. Yo, en
-nombre de todos, os ofrezco, sin exceptar algo,
-cuanto todos tienen; empero pongo a vuestro
-celo dos cosas en consideración: la una, que si
-tomáis todo lo que tienen vuestros vasallos<a id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a>, agotaréis
-el manantial que perpetuamente ha de
-socorreros a vos y a vuestra sucesión; y si vos,
-señor, los acabáis, hacéis lo que teméis que hagan
-vuestros enemigos, tanto más en vuestro
-daño, cuanto en ello, es dudosa la ruina, y, en
-vos, cierta; y quien os aconseja que os asoléis
-porque no os asuelen, antes es munición de vuestros
-contrarios que consejero vuestro. Acordaos
-del labrador a quien Júpiter, según Isopo,
-concedió una pájara, que, para su alimento le
-ponía cada día un güevo de oro. El cual, vencido
-de la codicia, se persuadió a que ave que
-cada día le daba un huevo de oro, tenía ricas
-minas de aquel metal en el cuerpo, y que era
-mejor tomárselo todo de una vez que recibirlo
-continuamente poco a poco y como Dios lo había
-dispuesto. Mató la pájara, y quedó sin ella
-y sin el huevo de oro. Señor, no hagáis verdad
-esta que fué fábula en el filósofo; que os
-<span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span>haréis fábula de vuestro pueblo. Ser príncipe
-de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza
-que príncipe. El que enriquece los súbditos tiene
-tantos tesoros como vasallos; el que los empobrece,
-otros tantos hospitales y tantos temores
-como hombres y menos hombres que enemigos
-y miedos. La riqueza se puede dejar
-cuando se quiere; la pobreza, no. Aquélla pocas
-veces se quiere dejar; ésta, siempre. La otra
-es que debéis considerar que vuestra ultimada
-necesidad presente nace de dos causas: la una,
-de lo mucho que os han robado y usurpado los
-que os asisten; la otra, de las obligaciones que
-hoy se os añaden. No hay duda que aquélla es
-la primera; si es también la mayor, a vos os
-toca el averiguarlo. Repartid, pues, vuestro socorro
-como mejor os pareciere entre restituciones
-de los usurpadores y tributos de los vasallos,
-y sólo podrá quejarse quien os fuere
-traidor.</p>
-
-<p>En estas palabras los cogió la <em>hora</em>, y el Duque,
-levantándose en pie, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Denme lo que me falta de lo que tenía, los
-que me lo han quitado, y páguenme lo demás
-que hubiere menester mis pueblos. Y porque no
-se dilate, todos vosotros y los vuestros, que
-desde lejos, con la esponja de la intercesión,
-me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis<span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span>
-solamente con lo que trujistes a mi servicio,
-descontados los sueldos.</p>
-
-<p>Fué tan grande y tan universal el gozo de los
-inferiores, viendo la justa y piadosa resolución
-del Duque, que, aclamándole Augusto, y los
-más de rodillas, dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;Queremos, en agradecimiento, después de
-servir con lo que nos repartieres, pagar otro
-tanto más, y que esta parte quede por servicio
-perpetuo para todas las veces que cobrares lo
-que te tomaren; de que resultará que los codiciosos
-aún tendrán escrúpulo de recibir lo que
-les dieres.</p>
-
-<p>XXVII. Un fullero, con más flores<a id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a> que mayo
-en la baraja y más gatos<a id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a> que enero en las uñas,
-estaba jugando con un tramposo sobre tantos,
-persuadido de que se pierde más largo que con
-<span class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span>el dinero delante. Concedíale la trocada<a id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a> y la
-derecha, y la derecha, como la quería, porque,
-retirando las cartas, la derecha se la volvía
-zurda y la trocada se la cobraba con premio.
-Las suertes del fullero eran unos Apeles en
-pintar, y las del tramposo boqueaban de tabardillo
-a puras pintas; las suertes del maullón<a id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a>
-siempre eran veinte y cuatro, con licencia del
-cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban
-tras el mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos
-la <em>hora</em>, y contando el fullero los tantos,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vuesa merced me debe dos mil reales.</p>
-
-<p>El tramposo respondió, después de haberlos
-vuelto a contar, como si pensara pagarlos:</p>
-
-<p>&mdash;Señor mío: a su ramillete de vuesa merced
-le falta mi flor, que es perder y no pagar. Vuesa
-merced se la añada, y no tendrá que invidiar
-a Daraja<a id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>. Haga vuesa merced cuenta que ha
-jugado con un saúco, cuya flor es ahorcar bolsas<span class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span><a id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>;
-lo que aquí se ha perdido es el tiempo, que
-tampoco lo cobrará vuesa merced como yo.</p>
-
-<p>XXVIII. Los holandeses, que, por merced
-del mar pisan la tierra en unos andrajos de
-suelo que la hurtan por detrás de unos montones
-de arena que llaman diques, rebeldes a
-Dios<a id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a> en la fe y a su Rey en el vasallaje, amasando
-su discordia en un comercio político,
-después<a id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a> de haberse con el robo constituido en
-libertad y soberanía delincuente, y crecido en
-territorio por la traición bien armada y atenta,
-y adquirido con prósperos sucesos opinión belicosa
-y caudal opulento, presumiendo de hijos
-primogénitos del Océano, y persuadidos a que
-el mar, que les dió la tierra que cubría para
-habitación, no les negaría la que le rodeaba,
-se determinaron, escondiéndole en naves y poblándole
-de cosarios, a pellizcar y roer por diferentes
-partes el occidente y el oriente. Van
-por oro y plata a nuestras flotas, como nuestras
-flotas van por él a las Indias. Tienen por ahorro
-y atajo tomarlo de quien lo trae y no sacarlo
-de quien lo cría. Dales más barato los millones
-<span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span>el descuido de un general o el descamino de
-una borrasca que las minas. Para esto los ha
-sido aplauso, confederación y socorro la invidia
-que todos los reyes de Europa tienen a la
-suprema grandeza de la Monarquía de España.
-Animados, pues, con tan numerosa asistencia,
-han establecido tráfago en la India de Portugal,
-introduciendo en el Japón su comercio, y,
-cayendo y levantando con porfía providente,
-se han apoderado de la mejor parte del Brasil,
-donde, no sólo tienen el mando y el palo, como
-dicen, sino el tabaco y el azúcar, cuyos ingenios,
-si no los hacen doctos, los hacen ricos,
-dejándonos sin ellos rudos y amargos. En este
-paraje, que es garganta de las dos Indias, asisten
-tarascas con hambre peligrosa de flotas y
-naves, dando qué pensar a Lima y Potosí (por
-afirmar la geografía), que pueden, paso entre
-paso, sin mojarse los pies, ir a rondar aquellos
-cerros, cuando, enfadados de navegar, no quieran<a id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a>
-resbalarse por el río de la Plata o irse, en
-forma de cáncer, mordiendo la costa por Buenos
-Aires, y fortificarse trampantojos del pasaje<a id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>.
-Estábase muy despacio aquel senado de hambrones
-del mundo sobre un globo terrestre y
-<span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span>una carta de marear<a id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a>, con un compás, brincando
-climas y puertos y escogiendo provincias ajenas,
-y el Príncipe de Orange, con unas tijeras
-en la mano, para encaminar el corte en el mapa
-por el rumbo que determinase su albedrío. En
-esta acción los cogió la <em>hora</em>, y tomándole un
-viejo, ya quebrantado de sus años, las tijeras,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Los glotones de provincias siempre han
-muerto de ahito: no hay peor repleción que la
-de dominios. Los romanos, desde el pequeño
-círculo de un surco, que no cabía medio celemín
-de siembra, se engulleron todas sus vecindades,
-y, derramando su codicia, pusieron a todo el
-mundo debajo del yugo de su primer arado.
-Y como sea cierto que quien se vierte se desperdicia
-tanto como se extiende, luego que tuvieron
-mucho que perder empezaron a perder
-mucho; porque la ambición llega para adquirir
-más allá de donde alcanza la fuerza para conservar.
-En tanto que fueron pobres, conquistaron
-a los ricos; los cuales, haciéndolos ricos y
-quedando pobres con las mismas costumbres de
-la pobreza, pegándoles las del oro y las de los
-deleites, los destruyeron, y con las riquezas que
-les dieron tomaron de ellos venganza. Calaveras
-son que nos amonestan los asirios, los griegos
-<span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span>y los romanos: más nos convienen los cadáveres
-de sus monarquías por escarmiento que por
-imitación. Cuanto más quisiéremos encaramar
-nuestro poco peso, y llegarle en la romana del
-poder a la gran carga que se quiere contrastar,
-tanto menos valor tendremos, y cuanto más le
-retiráremos en ella, nuestra pequeña porción
-sola contrastará los inmensos quintales que
-equilibra, y si a nuestra última línea los retiráremos,
-uno nuestro valdrá mil. Trajano Bocalino
-apuntó este secreto en el peso de su Piedra
-del parangón<a id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a>, verificándose en la monarquía
-de España, de quien pretendemos quitar
-peso, que, juntándole al nuestro, nos le desminuía
-con el aumento. Hacernos libres de sujetos
-fué prodigio; conservar este prodigio es ocupación
-para que nos habemos menester todos.
-Francia y Ingalaterra, que nos han ayudado a
-limar a España de su señorío la parte con que
-las era formidable vecino, por la propia razón
-no consentirán que nos aumentemos en señorío
-<span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span>que puedan temer. La segur que se añade con
-todo lo que corta del árbol, nadie la tendrá por
-instrumento, sino por estorbo. Consentirnos
-han en tanto que tuviéremos necesidad dellos y,
-en presumiendo de que ellos la tienen de nosotros,
-atenderán a nuestra mortificación y ruina.
-El que al pobre que dió limosna le ve rico,
-o cobra dél o le pide. Nada adquirimos de nuevo
-que no quieran para sí los príncipes que nos
-lo ven adquirir, y por vecino, al paso que desprecian
-al que pierde, temen al que gana, y nosotros,
-desparramándonos, somos estratagema
-del Rey de España contra nosotros, pues cuando
-él, por dividirnos y enflaquecernos, dejara
-perder adrede las tierras que le tomamos, era
-treta y no pérdida, y nunca más fácilmente podrá
-quitarnos lo que tenemos que cuando más
-nos hubiere dejado tomar de lo que tiene tan
-lejos de sí como de nosotros. Con el Brasil,
-antes se desangra y despuebla Holanda que
-se crece. Ladrones somos: basta no restituir
-lo hurtado sin hurtar siempre<a id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a>, ejercicio con que
-antes se llega a la horca que al trono.</p>
-
-<p>El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando
-las tijeras, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Si Roma se perdió, Venecia se conserva,<span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span>
-y fué cicatera<a id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a> de lugares al principio, como
-nosotros. La horca que dices, más se usa en
-los desdichados que en los ladrones, y en el
-mundo, el ladrón grande condena al chico.
-Quien corta bolsas, siempre es ladrón; quien
-hurta provincias y reinos, siempre fué rey.
-El derecho de los monarcas se abrevia en <em>viva
-quien vence</em>. Engendrarse los unos de la corrupción
-de los otros es natural, y no violento:
-causa es quien se corrompe de quien se
-engendra. El cadáver no se queja de los gusanos
-que le comen, porque él los cría; cada
-uno mire que no se corrompa, porque será padre
-de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto
-lo poco que lo mucho. Cuando nos tenga
-miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima
-a quien nos tuvo miedo, que es buen trueque.
-Seamos, si podemos, lo que son los que
-fueron lo que somos. Todo lo que has apuntado
-es bueno no lo sepan el Rey de Ingalaterra
-y Francia, y acuérdalo delante, que al empezar
-es estorbo lo que en el mayor aumento es consejo.</p>
-
-<p>Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro
-y a siniestro, trasquilando costas y golfos,
-<span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span>y de las cercenaduras del mundo se fabricó una
-corona, y se erigió en majestad de cartón.</p>
-
-<p>XXIX. El gran Duque de Florencia, que,
-por cuatro letras más o menos del título de
-<em>gran</em> es malquisto de todos los otros potentados,
-estaba cerrado en un camarín con un criado,
-de quien fiaba la comunicación más reservada.
-Conferían la grandeza de sus ciudades
-y la hermosura de su Estado, el comercio de
-Ligorna<a id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a> y las vitorias de sus galeras. Pasaron
-al grande esplendor con que su sangre se había
-mezclado con todos los monarcas y reyes de
-Europa en los repetidos casamientos con Francia,
-pues, por la línea materna, eran sus descendientes
-los Reyes Católicos, el Cristianísimo
-y el de la Gran Bretaña. En este cómputo
-los cogió la <em>hora</em>, y, arrebatado della el criado,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Señor: vuesa alteza de ciudadano vino a
-príncipe: <em>Memento homo</em>. En tanto que se trató
-como potentado, fué el más rico; hoy, que
-se trata como suegro de reyes y yerno de emperador,
-<em>pulvis es</em>, y si le alcanza la dicha de
-suegro con Francia y las maldiciones de casamentero,
-<em>in pulverem reverteris</em>. El Estado es
-<span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span>fertilísimo; las ciudades, opulentas; los puertos,
-ricos; las galeras, fortunadas; los parentescos,
-grandes; el dominio, por todas<a id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a> razones
-real; empero ahora he visto en él notables manchas,
-que le desaliñan y desautorizan, y son
-éstas: la memoria que conservan los vasallos
-de que fueron compañeros; la república de
-Luca, que cayó de medio a medio<a id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a> de todo;
-los presidios de Toscana, que el Rey de España
-tiene, y el <em>gran</em> sobre <em>Duque</em>, por la emulación
-de los vecinos.</p>
-
-<p>El Duque, que en algunas cosas destas no
-había reparado, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Qué modo tendré para sacarme estas
-manchas?</p>
-
-<p>Replicó el criado:</p>
-
-<p>&mdash;Sacarlas según están reconcentradas, es
-imposible sin cortar el pedazo, y es mal remedio,
-porque es mejor andar manchado que roto.
-Y si las manchas que digo se sacan con el
-pedazo, no le quedará pedazo a vuesa alteza,
-y vuesa alteza quedará hecho pedazos; éstas son
-manchas de tal calidad, que se limpian con
-meterse más adentro, y no con sacarse. Use
-vuesa alteza de la saliva en ayunas para esto
-y vaya chupando para sí poco a poco. Y lo
-<span class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span>que gasta en dotes de reinas, gástelo en tapar
-los oídos a los atentos, porque no le sientan
-chupar.</p>
-
-<p>XXX. Un alquimista hecho pizcas, que parecía
-se había distilado sus carnes y calcinado
-sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable
-a la puerta de uno que vendía carbón.
-Decíale:</p>
-
-<p>&mdash;Yo soy filósofo espagírico, alquimista:
-con la gracia de Dios he alcanzado el secreto
-de la piedra filosofal, medicina de vida y trasmutación
-trascendente, infinitamente multiplicable;
-con cuyos polvos haciendo proyección<a id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>,
-vuelvo en oro de más quilates y virtud que el
-natural, el azogue, el hierro, el plomo, el estaño
-y la plata. Hago oro de yerbas, de las
-cáscaras de güevos, de cabellos, de sangre humana,
-de la orina y de la basura: esto en pocos
-días y con menos costa. No oso descubrirme a
-nadie, porque si se supiese, los príncipes<a id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a> me
-engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes
-de las Indias y poder dar dos higas a las
-minas y al Oriente. Sé que vuesa merced es
-persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado
-fiarle secreto tan importante y admirable:<span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span>
-con que en pocos días no sabrá qué
-hacer<a id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a> de los millones.</p>
-
-<p>Oíale el mezquino con una atención canina
-y lacerada, y tan encendido en codicia con la
-turbamulta de millones, que le tecleaban los
-dedos en ademán de contar. Habíale crecido
-tanto el ojo, que no le cabía en la cara. Tenía
-ya entre sí condenadas a barras de oro las sartenes,
-asadores y calderos y candiles. Preguntóle
-que cuánto sería menester para hacer la
-obra. El alquimista dijo que casi nada: que
-con solos seiscientos reales había para orecer<a id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a>
-y platificar todo el universo mundo y que lo
-más se había de gastar en alambiques y crisoles;
-porque el elixir que era el alma vivificante
-del oro no costaba nada y era cosa que se
-hallaba de balde en todas partes, y que no se
-había de gastar un cuarto en carbón, porque
-con cal y estiércol lo sublimaba y digería y separaba,
-y retificaba y circulaba; que aquello no
-era hablar, sino que delante dél y en su casa lo
-haría, y que sólo le encargaba el secreto. Estaba
-oyendo este embuste el carbonero, dado
-a los demonios de que había dicho no había de
-gastar carbón. Pues cógelos la <em>hora</em>, y, embistiendo,<span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span>
-afeitado con cisco y oliendo a pastillas
-de diablo, con el alquimista, le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vagamundo, pícaro, sollastre<a id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>, ¿para qué
-estás dando papilla de oro a ese buen hombre?</p>
-
-<p>El alquimista, revestido de furias, respondió
-que mentía, y entre el mentís y un sopapo que
-le dió el carbonero, no cupiera un cabello. Armóse
-una pelaza<a id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a> entre los dos, de suerte que,
-a cachetes, el alquimista estaba hecho alambique
-de sangre de narices. No los podía despartir
-el miserable, que del miedo del tufo y de la
-tizne no se osaba meter en medio. Andaban
-tan mezclados, que ya no se sabía cuál era el
-carbonero ni quién había pegado la tizne al
-otro. La gente que pasaba los despartió. Quedaron
-tales, que parecían bolas de lámpara o
-que venían de visitarse con tijeras<a id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a> de despavilar.
-Decía el carbonero:</p>
-
-<p>&mdash;Oro dice el pringón que hará de la basura
-y del hierro viejo, ¡y está vestido de torcidas
-<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span>de candiles y fardado de <em>daca la maza</em>! Yo
-conozco a éstos, porque a otro vecino mío engañó
-otro tragamallas, y en sólo carbón le hizo
-gastar en dos meses, en mi casa, mil ducados,
-diciendo que haría oro, y sólo hizo humo y ceniza,
-y, al cabo, le robó cuanto tenía.</p>
-
-<p>&mdash;Pero&mdash;replicó el alquimista&mdash;yo haré lo
-que digo, y pues tú haces oro y plata del carbón
-y de los cantazos que vendes por tizos, y
-de la tierra y basura con que lo polvoreas y de
-las maulas de la romana, ¿por qué yo, con la
-<em>Arte magna</em>, con Arnaldo, Géber y Avicena,
-Morieno, Roger, Hermes, Theofrasto, Vistadio,
-Evónymo, Crollio, Libavio y la <em>Tabla smaragdina</em>
-de Hermes, no he de hacer oro?</p>
-
-<p>El carbonero replicó, todo engrifado:</p>
-
-<p>&mdash;Porque todos esos autores te hacen a ti loco,
-y tú, a quien te cree, pobre. Y yo vendo el carbón,
-y tú le quemas; por lo cual, yo le hago
-plata y oro y tú hollín. Y la piedra filosofal
-verdadera es comprar barato y vender caro, y
-váyanse noramala todos esos Fulanos y Zutanos
-que nombras, que yo de mejor gana gastara
-mi carbón en quemarte empapelado con sus
-obras que en venderle. Y vuesa merced haga
-cuenta que hoy ha nacido su dinero, y, si quiere
-tener más, el trato es garañón de la moneda,
-que empreña al doblón y le hace parir otro<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span>
-cada mes. Y si está enfadado con sus talegos,
-vacíelos en una necesaria, y, cuando se arrepienta,
-los sacará con más facilidad y más limpieza
-que de los fuelles y hornillos deste maldito,
-que, siendo mina de arrapiezos, se hace
-Indias de hoz y de coz y amaga de Potosí.</p>
-
-<p>XXXI. Venían tres franceses por las montañas
-de Vizcaya a España: el uno con un carretoncillo
-de amolar tijeras y cuchillos por
-babador; el otro, con dos corcovas de fuelles
-y ratoneras, y el tercero, con un cajón de peines
-y alfileres. Topólos en lo más agrio de una
-cuesta descansando un español que pasaba a
-Francia a pie, con su capa al hombro. Sentáronse
-a descansar a la sombra de unos árboles.
-Trabaron conversación. Oíanse tejidos el <em>hui
-monsiur</em> con el <em>pesia tal</em> y el <em>per ma fue</em> con
-el <em>voto a cristo</em><a id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>. Preguntado por ellos el español
-dónde iba, respondió que a Francia, huyendo,
-por no dar en manos de la justicia, que le perseguía
-por algunas travesuras; que de allí pasaría
-a Flandes a desenojar los jueces y desquitar
-su opinión, sirviendo a su Rey; porque
-los españoles no sabían servir a otra persona
-en saliendo de su tierra. Preguntado cómo no
-llevaba oficio ni ejercicio para sustentarse en
-<span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span>camino tan largo<a id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a>, dijo que el oficio de los españoles
-era la guerra, y que los hombres de bien,
-pobres, pedían prestado o limosna para caminar,
-y los ruines lo hurtaban, como los que lo son
-en todas las naciones, y añadió que se admiraba
-del trabajo con que ellos caminaban desde
-Francia por tierras extrañas y partes tan ásperas
-y montuosas, con mercancía, a riesgo de
-dar en manos de salteadores. Pidióles refiriesen
-qué ocasión los echaba de su tierra y qué
-ganancia se podían prometer de aquellos trastos
-con que venían brumados, espantando con
-la visión mulas y rocines y dando qué pensar a
-los caminantes desde lejos. El amolador, que
-hablaba el castellano menos zabucado<a id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> de gabacho,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Nosotros somos gentilhombres malcontentos
-del Rey de Francia; hémonos perdido
-en los rumores, y yo he perdido más por haber
-hecho tres viajes a España, donde, con este
-carretoncillo y esta muela sola he mascado a
-Castilla mucho y grande número de pistolas,
-que vosotros llamáis doblones.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_177">[Pg 177]</span></p>
-
-<p>Acedósele al español todo el gesto, y dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Arrebócese su sanar de lamparones el
-Rey de Francia si sufre por malcontentos <em>mercan
-fuelles y peines y alfileres</em> y <em>amoladores</em>.</p>
-
-<p>Replicó el del carretón:</p>
-
-<p>&mdash;Vosotros debéis mirar a los amoladores
-de tijeras como a flota terrestre, con que vamos
-amolando y aguzando más vuestras barras
-de oro que vuestros cuchillos. Mirad bien a
-la cara a ese cantarillo quebrado, que se orina
-con estangurria, que él nos ahorra, para traer
-la plata, de la tabaola del Océano y de los peligros
-de una borrasca, y con una rueda, de
-velas y pilotos. Y con este edificio de cuatro
-trancas y esta piedra de amolar, y con los peines
-y alfileres derramados por todos los reinos,
-aguzamos, peinamos y sangramos poco a poco
-las venas de las Indias. Y habéis de persuadiros
-que no es el menor miembro del tesoro de
-Francia el que cazan las ratoneras y el que
-soplan los fuelles.</p>
-
-<p>&mdash;Voto a Dios&mdash;dijo<a id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a> el español&mdash;, que sin
-saber yo eso, echaba de ver que con los fuelles
-nos llevábades el dinero en el aire, y que las
-ratoneras, antes llenaban vuestros gatos<a id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a> que
-disminuían nuestros ratones. Y he advertido
-<span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span>que, después que vosotros vendéis fuelles, se
-gasta más carbón y se cuecen menos las ollas,
-y que después que vendéis ratoneras, nos comemos
-de ratoneras y de ratones, y que después
-que amoláis cuchillos, se nos toman y se
-nos gastan, y se nos mellan y se nos embotan<a id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a>
-las herramientas, y que, amolando cuchillos,
-los gastáis y echáis a perder, para que siempre
-tengamos necesidad de compraros los que vendéis.
-Y ahora veo que los franceses sois los
-piojos que comen a España por todas partes, y
-que venís a ella en figura de bocas abiertas,
-con dientes de peines y muelas de aguzar, y
-creo que su comezón no se remedia con rascarse,
-sino que antes crece, haciéndose pedazos
-con sus propios dedos. Yo espero en Dios he
-de volver presto y he de advertir que no tiene
-otro remedio su comezón sino espulgarse de
-vosotros y condenaros a muerte de uñas. Pues,
-¿qué diré de los peines, pues con ellos nos habéis
-introducido las calvas, porque tuviésemos
-algo de Calvino sobre nuestras cabezas? Yo
-haré que España sepa estimar sus ratones y su
-caspa y su moho, para que vais a los infiernos
-a gastar fuelles y ratoneras.</p>
-
-<p>En esto los cogió la <em>hora</em>, y desatinándole
-la cólera, dijo:</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span></p>
-<p>&mdash;Los demonios me están retentando de mataros
-a puñaladas y abernardarme y hacer
-Roncesvalles estos montes<a id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a>.</p>
-
-<p>Los bugres<a id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a>, viéndole demudado y colérico,
-se levantaron con un zurrido monsiur, hablando
-galalones<a id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>, pronunciando el <em>mondiu</em> en tropa
-y la palabra <em>coquin</em>. En mal punto la dijeron,
-que el español, arrancando la daga<a id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a> y arremetiendo
-al amolador, le obligó a soltar el carretoncillo,
-el cual, con el golpe, empezó a rodar
-por aquellas peñas abajo, haciéndose andrajos.
-En tanto, por un lado de las ratoneras, le tiró
-un fuelle; mas, embistiendo con él a puñaladas,
-se los hizo flautas y astillas las ratoneras. El
-de los peines y alfileres, dejando el cajón en el
-suelo, tomó pedrisco. Empezaron todos tres
-contra el pobre español y él contra todos tres
-a descortezarse a pedradas: munición que a
-todos sobra en aquel sitio, aun para tropezar.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span></p>
-
-<p>De miedo de la daga, tiraban los gabachos<a id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a> desde
-lejos. El español, que se reparaba con la
-capa, dió un puntapié al cajón de alfileres, el
-cual, a tres calabazadas que rodando se dió en
-unas peñas, empezó a sembrar peines y alfileres,
-y viéndole disparar púas de azófar, hecho
-erizo de madera, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Ya empiezo a servir a mi Rey.</p>
-
-<p>Y viendo llegar pasajeros de a mula<a id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a> que los
-despartieron, les pidió le diesen fe de aquella
-vitoria que a fuer de espulgo había tenido contra
-las comezones de España.</p>
-
-<div class="section">
-<p> Riéronse los caminantes
-sabida la causa, y, llevándose al español
-a las ancas de una mula, dejaron a los
-franceses ocupados en dar tapabocas<a id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a> a los fuelles,
-y bizmar las ratoneras, y remendar el carretón,
-y buscar los alfileres, que se habían
-sembrado por aquellos cerros. El español, desde
-lejos, yendo caminando, les dijo a gritos:</p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_181">[Pg 181]</span></p>
-
-
-<p>&mdash;Gabachos, si son malcontentos en su tierra,
-agradézcanme el no dejar de ser quien son
-en la mía.</p>
-
-<p>XXXII. La serenísima república de Venecia,
-que, por su gran seso y prudencia, en el
-cuerpo de Europa hace oficio de cerebro, miembro
-donde reside la corte del juicio, se juntó
-en la grande sala a consejo pleno. Estaba aquel
-consistorio encordado de diferentes voces, graves
-y leves, en viejos y en mozos; unos doctos
-por las noticias, otros por las experiencias:
-instrumento tan bien templado y de tan rara
-armonía, que, al son suyo, hacen mudanzas
-todos los señores del mundo. El Dux, príncipe
-coronado de aquella poderosa libertad, estaba
-en solio eminente con tres consejeros por banda;
-de la una parte, un <em>capo</em> de cuarenta; de
-la otra, dos. Asistían próximos los secretarios
-que cuentan las boletas, y en sus lugares, en
-pie, los ministros<a id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a> que las llevan. El silencio
-desaparecía a los oídos de tan grande concurso,
-excediendo de tal manera al de un lugar
-desierto, que se persuadían los ojos era auditorio
-de escultura: tan sin voz estaban los achaques
-en los ancianos y el orgullo en los mancebos.
-Rompiendo esta atención, dijo:</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span></p>
-<p>&mdash;La malicia introduce la discordia<a id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a>, y la
-disimulación hace bienquisto al que siembra
-la cizaña del propio que la padece. A nosotros
-nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que
-habemos ocasionado a los amigos, no la que
-hemos hecho a los contrarios. Seremos libres
-en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse.
-Nuestra luz nace de la disensión; somos
-dicípulos de la centella que nace de la
-contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto
-más se aporrean y más se descalabran los monarcas,
-más nos encendemos en resplandores.
-Italia, después que falleció<a id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>, es a la manera de
-una doncella rica y hermosa, que, por haber
-muerto sus padres, quedó en poder de tutores
-y testamentarios con deseo de casarse; empero
-los testamentarios, como cada uno se le ha
-quedado con un pedazo, por no restituirla su
-dote y quedarse con lo que tienen en su poder,
-unos se la niegan y afean al Rey de España,
-que la pretende; otros, al Rey de Francia, que
-la pide, poniendo en los maridos las faltas que
-estudian en sí. Estos tutores tramposos son
-los potentados, y entre ellos no se puede negar
-que nosotros no la hemos arrebatado grande
-<span class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span>parte de su patrimonio. Hoy aprietan la dificultad
-por casarse con ella estos dos pretensores.
-Del Rey de Francia nos hemos valido
-para trampear esta novia al Rey Católico, que,
-por la vecindad de Milán y Nápoles, la hace
-señas y registra desde sus ventanas las suyas.
-El Rey Cristianísimo, que, por estar lejos, no
-la podía rondar ni ver, y se valía de papeles,
-hoy, con las tercerías de Saboya y Mantua y
-Parma, y llegándose a Piñarol, la acecha y galantea,
-nos obliga a que se la trampeemos a él.
-Esto es fácil, porque los franceses con menos
-trabajo se arrojan que se traen; con su furia,
-echan a los otros, y con su condición, a sí mismos.
-Empero conviene que se disponga esta
-zancadilla de suerte que, haciendo efectos de
-divorcio, cobremos caricias de casamenteros.
-Derramada tiene la atención el Rey Cristianísimo
-y delincuente la codicia en Lorena, y
-peligrosas en Alemania las armas, pobres sus
-vasallos. Tiene desacreditada la seguridad en
-el mundo, por esto, temerosos en Italia los
-confidentes. Entradas son que no apurarán
-nuestra sutileza para lograrlas, pues su propio
-ruido disimulará nuestros pasos. No hemos menester
-gastar sospecha en los que se han fiado
-dél, que sus arrepentimientos nos la ahorran.
-Lo que me parece es que, con alentarle a que<span class="pagenum" id="Page_184">[Pg 184]</span>
-prosiga en los hervores de su ambicioso y crédulo
-desvanecimiento, conquistaremos al Rey
-de los franceses con Luis XIII. El esfuerzo
-último se ha de poner en conservar y crecer
-en su gracia a su privado. Éste, que le quita
-cuanto se añade, le disminuye al paso que crece<a id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a>.
-Mientras el vasallo fuere señor de su Rey, y
-el Rey vasallo de su criado, aquél será aborrecido
-por traidor, y éste despreciado por vil.
-Para decir <em>muera el Rey</em> en público, no sólo
-sin castigo, sino con premio, se consigue con
-decir <em>viva el privado</em>. No sé si le fué más aciago
-a su padre Francisco Revellac<a id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a>, que a él Richeleu;
-lo que sé es que entre los dos le han
-dejado huérfano: aquél, sin padre; éste, sin
-madre. Dure Armando, que es como la enfermedad,
-que durando acaba u se acaba. Por muy
-importante juzgo el pensar sobre la sucesión
-del Rey Cristianísimo, la cual no se espera en
-descendientes, antes que vuelva a su hermano,
-cuyo natural da buenas promesas a nuestro
-acecho. Es fuego que podremos derramar a
-soplos, y de tal condición, que se atiza a sí mismo;
-hombre quejoso del bien que recibe, por
-<span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span>lo que tiene desobligado al Rey de España y
-atesorada discordia, que podremos encaminar
-como nos convenga. Francia está sospechosa
-con la<a id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a> descendencia real que el privado se achaca
-con genealogías compradas, y temerosa de
-ver agotados todos los cargos en su familia y
-todas las fuerzas en poder de sus cómplices.
-Esles recuerdo Momoranci degollado y tantos
-grandes señores y ministros o en destierro o
-en desprecio. Sospechan que en la sucesión ha
-de haber rebatiña y no herencia. Las cosas de
-Alemania no admiten cura con el Palatino desposeído,
-y con el de Lorena, y los desinios del
-Duque de Sajonia, y los protestantes por el imperio
-contra la Casa de Austria. Italia está, al
-parecer, imposibilitada de paz por los presidios
-que los franceses tienen en ella. Al Rey de España
-sobran ocupaciones y gastos con los olandeses,
-que en Flandes le han tomado<a id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a> lo que tenía
-y le quieren tomar lo que tiene; que se han
-apoderado en la mejor y mayor parte del Brasil
-del palo, tabaco y azúcar, con que se aseguran
-flota; que se han fortificado en una isla de las
-de barlovento. Júntase a esto el cuidado de mantener
-al Emperador la oposición a los franceses
-por el Estado de Milán. Nosotros, como las pesas<span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span>
-en el reloj de faltriquera, hemos de mover
-cada hora y cada punto estas manos, sin ser
-vistos ni oídos, derramando el ruido a los otros,
-sin cesar ni volver atrás. Nuestra razón de estado
-es vidriero que, con el soplo, da las formas
-y hechuras a las cosas, y de lo que sembramos en
-la tierra a fuerza de fuego, fabricamos hielo<a id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a>.</p>
-
-<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, que, apoderándose
-del capricho de un republicón de los <em>Capidiechi</em>,
-le hizo razonar en esta manera:</p>
-
-<p>&mdash;Venecia es el mismo Pilatos. Pruébolo.
-Condenó al Justo y lavó sus manos: <em>ergo</em>. Pilatos
-soltó a Barrabás, que era la sedición, y
-aprisionó a la paz, que era Jesús: <em>igitur</em>. Pilatos,
-constante, digo pertinaz, dijo: “Lo que
-escribí, escribí”: <em>tenet consequentia</em>. Pilatos entregó
-la salud y la paz del mundo a los alborotadores
-para que la crucificasen, <em>non potest negari</em>.</p>
-
-<p>Alborotóse todo el consistorio en voces. El
-Dux, con acuerdo de muchos y de los semblantes
-de todos, mandó poner en prisiones al republicón<span class="pagenum" id="Page_187">[Pg 187]</span>
-y que se averiguase bien su genealogía,
-que, sin duda, por alguna parte decendía de alguno
-que decendía de otro, que tenía amistad
-con alguno que era conocido de alguno, que procedía
-de quien tuviese algo de español.</p>
-
-<p>XXXIII. Juntó el preclaro e ilustrísimo Dux
-de Génova todo aquel excelentísimo Senado
-para oír al Embajador del Rey Cristianísimo,
-el cual razonó desta manera:</p>
-
-<p>&mdash;Serenísima República: El Rey, mi señor,
-que siempre ha tenido las libertades de Italia en
-igual precio que la majestad de su corona, asistiendo
-a su conservación con todo su poderío,
-celoso de vuestra paz, sin pretender otro aumento
-que el de los Príncipes que en ella, en división
-concorde, poseen la mejor y más hermosa parte
-del mundo, hoy me manda que, en su nombre,
-os haga recuerdo de que, como muy obediente
-hijo de la Iglesia romana y seguro vecino de todos
-los potentados, desea justificar sus acciones
-en vuestros oídos y desempeñar para con todos
-su afecto y benevolencia. Mejor sabéis vosotros
-lo que padecéis que nosotros lo que oímos y vemos
-desde lejos. Muchos años han pasado por
-vosotros en guerras continuadas, introducidas
-por las desavenencias del Duque de Saboya, cuyos
-confines siempre os fueron sospechosos y
-molestos, a los cuales se opuso el Rey Católico<span class="pagenum" id="Page_188">[Pg 188]</span>
-con nombre de árbitro<a id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a>. Habéis visto los campos
-anegados en sangre y horribles con cuerpos
-muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por
-asaltos; el país, robado por los alojamientos; en
-vuestras tierras los alemanes, gente feroz, número
-a quien acompaña en las almas la herejía;
-en los cuerpos, la hambre y la peste. No hallará
-vuestra advertencia culpado al Rey, mi señor,
-en alguna de estas calamidades, pues solamente
-ha asistido al socorro de la parte más flaca, no
-con intento de que, venciendo, se aumentase,
-sino de que, defendiéndose, no dejase aumentar
-al contrario, para que el derecho de cada uno
-quedase sin ofensa y justificado, y el Monferrato,
-que ha sido vientre destas disensiones<a id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a>, no
-fuese premio de alguna codicia. Con este fin
-ha sustentado grandes ejércitos, y alguna vez
-acompañádolos en persona, venciendo las fortificaciones
-del invierno en los Alpes, por abrir
-la puerta a vuestros socorros, volviendo triunfante<span class="pagenum" id="Page_189">[Pg 189]</span>
-con sólo este útil. Hoy, que parece estar
-furioso el mundo y que vuestra asistencia le
-ha solicitado odios poderosos en todas partes,
-se promete que esta serenísima República le
-tendrá por tan buen amigo en sus puertos como
-al Rey de España, cuando, con mantener con los
-dos neutralidad, mostrará que conoce el santo
-celo del Rey, mi señor, y la justificación de sus
-armas.</p>
-
-<p>El Dux, viendo que el monsiur<a id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a> había dado fin
-a su propuesta, respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Damos gracias a Dios que, en asistir con
-amor y reverencia al Rey Cristianísimo, no tenemos
-qué ofrecer sino la continuación de lo
-que hasta el día de hoy se ha hecho. Hemos oído
-en vuestras palabras lo que hemos visto: fácil
-es persuadir a los testigos. Y si bien pudiera
-turbar nuestra confianza el haber abrigado vuestro
-Rey, con los socorros de la Digera<a id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a> las discordias
-con que la alteza de Saboya pretendió
-destruir o molestar esta República, que, a no
-socorrerla el Rey Católico, se viera en confusión,
-y asimismo pudiera escarmentarla el haber
-apoderádose las armas francesas de Susa y Piñarol<span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span>
-y el Casal, en Italia, a imitación del que,
-en achaque de meter paz en una pendencia, se
-va con las capas de los que riñen; acrecentando
-con horror esta sospecha el haber la Majestad
-Cristianísima hecho al Duque de Lorena la vecindad
-del humo, que le echó de su casa<a id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a> llorando;
-empero nosotros, no reparando en los semblantes
-destas acciones, somos y seremos siempre
-los más afectos a su corona. Esto cuanto
-dieren lugar las grandes obligaciones que esta
-señoría y todos sus particulares tienen y conocen
-al Monarca de las Españas, en cuyo poder
-estamos defendidos, con cuya grandeza ricos,
-en cuya verdad y religión descansamos seguros.
-Y así, para resolver el punto de la neutralidad
-que se nos pide, es justo se llamen a este
-consejo todos los repúblicos, en cuyo caudal está
-la negociación.</p>
-
-<p>Pareció bien al Embajador y al Senado. Fué
-persona grave a llamarlos, con orden les dijese
-a qué fin y que viniesen luego. Fué el diputado,
-y llegando a Banchi<a id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>, donde los halló juntos, les
-dió su embajada y la razón della. En esto los
-cogió a todos la <em>hora</em>, y demudándose los nobilísimos<span class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span>
-ginoveses, dijeron al magnífico que respondiese
-al serenísimo Dux que:</p>
-
-<p>“Habiendo entendido la propuesta del Rey de
-Francia, y queriendo ir a obedecer su mandato,
-se les habían pegado de suerte los asientos de
-España, que no se podían levantar. Y que fueran
-con los asientos arrastrando; mas no era
-posible arrancarlos, por estar clavados en Nápoles
-y Sicilia y remachados con los juros de
-España. Que advertían a su serenidad que el
-Rey de Francia caminaba como galeote, con las
-espaldas vueltas<a id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a> hacia donde quiere ir derecho,
-tirando para sí, y que abra los ojos, que aquella
-Majestad ha sido inquisidor contra herejes
-y hoy es hereje contra inquisidores”.</p>
-
-<p>Volvió el magnífico<a id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a> y dió en alta voz esta respuesta.
-Quedó monsiur amostazado y confuso,
-con bullicio mal atacado, arrebañando una capa
-de estatura de mantellina, con cuello de garnacha.
-El Dux, por alargarle la saña, le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Decid al Rey Cristianísimo que ya que esta
-República no puede servirle en lo que pide, le
-ofrece, si prosiguiere en venir a Italia, un aniversario
-perpetuo en altar de alma por los franceses
-que, muriendo, acompañaren a los que hicieron<span class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span>
-cimenterio el bosque de Pavía, empedrándole
-de calaveras, y de hacer a Su Majestad la
-costa todo el tiempo que estuviere preso en el
-Estado de Milán, y desde luego le ofrecemos
-para su rescate cien mil ducados, y vos llevaos
-esa historia del emperador Carlos V para entreteneros
-en el camino, y servirá de itinerario a
-vuestro gran Rey.</p>
-
-<p>El monsiur, ciego de cólera, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vosotros habéis hablado como buenos y
-leales vasallos del Rey Católico, a quien los propios
-asientos que me niegan la neutralidad han
-hecho gallegos de allende y ultramarinos.</p>
-
-<p>XXXIV. Los alemanes, herejes y protestantes,
-en quienes son tantas las herejías como los
-hombres, que se gastan en alimentar la tiranía
-de los suecos, las traiciones del Duque de Sajonia,
-Marqués de Brandenburg y Landtgrave
-de Hessen; hallándose corrompidos de mal francés,
-trataron de curarse de una vez, viendo que
-los sudores de tantos trabajos no habían aprovechado,
-ni las unciones que con ungüento de
-azogue los dieron en la estufa de Nortlingen<a id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a>, ni
-<span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span>las copiosas sangrías, <em>usque ad animi deliquium</em>,
-de tantas rotas. Juntaron todos los mejores médicos
-racionales y espagíricos<a id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a> que hallaron, y,
-haciéndoles relación de sus achaques, les pidieron
-remedio eficaz. Algunos fueron de parecer
-que la medicina era purgarlos de todos los humores
-franceses que tenían en los huesos. Otros,
-afirmando que el mal estaba en las cabezas, ordenaron
-evacuaciones, descargándolas de opiniones
-crasas con el tetrágono de Hipócrates,
-tan celebrado de Galeno, a que corresponde el
-tabaco en humo en la forma. Otros, supersticiosos
-y dados a las artes secretas, afirmaron que lo
-que padecían no eran enfermedades naturales,
-sino demonios que los agitaban, y que, como
-endemoniados, necesitaban de exorcismos y conjuros.
-En esta discordia estudiosa estaban cuando
-los cogió la <em>hora</em>, y, alzando la voz, un médico
-de Praga, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Los alemanes no tienen en su enfermedad
-remedio, porque sus dolencias y achaques solamente<span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span>
-se curan con la <em>dieta</em><a id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a>, y en tanto que estuvieren
-abiertas las tabernas de Lutero y Calvino,
-y ellos tuvieron gaznates y sed y no se
-abstuvieren de los bodegones y burdeles de
-Francia, no tendrán la <em>dieta</em> de que necesitan.</p>
-
-<p>XXXV. El Gran Señor, que así se llama el
-Emperador de los turcos, monarca, por los embustes
-de Mahoma, en la mayor grandeza unida
-que se conoce, mandó juntar todos los cadís,
-capitanes, beyes y visires<a id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a> de su Puerta, que llama
-excelsa, y con ellos todos los morabitos y
-<span class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span>personas de cargos preeminentes, capitanes generales
-y bajaes, todos, o la mayor parte, renegados;
-y asimismo los esclavos cristianos
-que en perpetuo cautiverio padecen muerte viva
-en las torres de Constantinopla, sin esperanza
-de rescate, por la presunción de aquella soberbia
-majestad, que tiene por indecente el precio por
-esclavos y por plebeya la celestial virtud de la
-misericordia. Fué por esto grande el concurso
-y mayor la suspensión de todos viendo un acto
-en aquella forma, sin ejemplar en la memoria
-de los más ancianos. El Gran Señor, que juzga
-a desautoridad<a id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> que sus vasallos oigan su voz y
-traten su persona aun con los ojos, estando en
-trono sublime, cubierto con velos que sólo daban
-paso confuso a la vista, hizo seña muda para
-que oyesen a un morisco de los expulsos de España
-las novedades a que procuraba persuadirle.
-El morisco, postrado en el suelo, a los pies del
-Emperador tirano, en adoración sacrílega, y
-volviéndose a levantar, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Los verdaderos y constantes mahometanos,
-que en larga y trabajosa captividad en España,
-por largas edades abrigamos oculta en
-nuestros corazones la ley del profeta descendiente
-de Agar, reconocidos a la benignidad con que
-<span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span>el todopoderoso Monarca del mundo, Gran Señor
-de los turcos, nos consintió lastimosas reliquias
-de expulsión dolorosa, hemos determinado
-hacer a su grandeza y majestad algún considerable
-servicio, valiéndonos de la noticia que
-trujimos, por falta del caudal que, con el despojo,
-nos dejó número inútil. Y para que se consiga,
-proponemos que, para gloria desta nación,
-y el premio<a id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a> de los invencibles capitanes y beyes
-en las memorias<a id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a> de sus hazañas, conviene, a
-imitación de Grecia, y Roma, y España, dotar
-Universidades y estudios, señalar premios a las
-letras, pues por ellas, habiendo fallecido los monarcas
-y las monarquías, hoy viven triunfantes
-las lenguas griega y latina, y en ellas florecen,
-a pesar de la muerte, sus hazañas y virtudes y
-nombres, rescatándose del olvido de los sepulcros
-por el estudio que los enriqueció de noticias
-y sacó de bárbaras a sus gentes. Lo segundo,
-que se admita y platique el derecho y leyes de
-los romanos, en cuanto no fueren contra la nuestra,
-para que la policía crezca, las demasías se
-repriman, las virtudes se premien, se castiguen
-los vicios y la justicia se administre por establecimientos
-que no admiten pasión ni enojo ni
-cohecho, con método seguro y estilo cierto y
-<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span>universal. Lo tercero, que para el mejor uso
-del rompimiento en las batallas, se dejen los
-alfanjes corvos por las espadas de los españoles,
-pues en la ocasión son para la defensa y la
-ofensa más hábiles, ahorrando con las estocadas
-grandes rodeos de los movimientos circulares;
-por lo cual, llegando a las manos con los españoles,
-que siempre han usado mejor<a id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a> que todas
-las naciones esta destreza, hemos padecido grandes
-estragos. Son las espadas mucho más descansadas
-al pulso y a la cinta. Lo cuarto, para
-conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene
-alargar en todo y en todas maneras el
-uso del beber vino, por ser, con moderación, el
-mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina,
-y para aumentar las rentas del Gran Señor
-y de sus vasallos con el tráfigo<a id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a> (el tesoro
-más numeroso), por ser las viñas artífices de
-muchos licores diferentes con sus frutos y en
-todo el mundo mercancía forzosa, y para esforzar
-los espíritus al coraje de la guerra y
-encender la sangre en hervores temerarios, más
-eficaces que el Anfión y más racionales, a que
-no se debe obstar por la prohibición de la ley
-en que se ha empezado a dispensar. Y para que
-se disponga, daráse interpretación conveniente y
-<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span>ajustada. Y ofrecemos para la disposición de
-todo lo referido arbitrios y artífices que lo dispongan
-sin costa ni inconveniente alguno, asegurando
-gloriosos aumentos y esplendor inestimable
-a todos los reinos del grande Emperador
-de Constantinopla.</p>
-
-<p>Acabando de pronunciar esta palabra postrera,
-se levantó Sinan bey<a id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a>, renegado, y encendido
-en coraje rabioso, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Si todo el Infierno se hubiera conjurado
-contra la Monarquía de los turcos no hubiera
-pronunciado cuatro pestes más nefandas que las
-que acaba de proponer este perro morisco, que
-entre cristianos fué mal moro y entre moros
-quiere ser mal cristiano<a id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a>. En España quisieron
-levantarse éstos; aquí quieren derribarnos. No
-fué aquélla mayor causa de expulsión que ésta;
-justo será desquitarnos de quien nos los arrojó
-con volvérselos. No pretendió con tan último fin
-don Juan de Austria acabar con nuestras fuerzas
-cuando en Lepanto, derramando las venas
-de tantos genízaros, hizo nadar en sangre<a id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a> los
-peces y a nuestra costa dió competidor al mar
-Bermejo; no con enemistad tan rabiosa el Persiano,
-con turbante verde, solicita la desolación
-<span class="pagenum" id="Page_199">[Pg 199]</span>de nuestro imperio; no don Pedro Girón, duque
-de Osuna, virey de Sicilia y Nápoles, siendo terror
-del mundo, procuró con tan eficaces medios,
-horrendo en galeras y naves y infantería
-armada, con su nombre formidable esconder en
-noche eterna nuestras lunas, que borró tantas
-veces, cuando, de temor de sus bajeles, se aseguraban
-las barcas desde Estambol a Pera<a id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a>, como
-tú, marrano infernal, con esas cuatro proposiciones
-que has ladrado. Perro, las monarquías
-con las costumbres que se fabrican se mantienen.
-Siempre las han adquirido capitanes, siempre
-las han corrompido bachilleres<a id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a>. De su espada,
-no de su libro, dicen los reyes que tienen
-sus dominios; los ejércitos, no las universidades,
-ganan y defienden; victorias, y no disputas,
-los hacen grandes y formidables. Las batallas
-dan reinos y coronas; las letras, grados y borlas.<span class="pagenum" id="Page_200">[Pg 200]</span>
-En empezando una república a señalar premios
-a las letras, se ruega con las dignidades a
-los ociosos, se honra la astucia, se autoriza la
-malignidad y se premia la negociación, y es fuerza
-que dependa el vitorioso del graduado, y
-el valiente del dotor, y la espada de la pluma.
-En la ignorancia del pueblo está seguro el dominio
-de los príncipes; el estudio que los advierte,
-los amotina. Vasallos doctos, más conspiran
-que obedecen, más examinan al señor que
-le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle;
-en sabiendo qué es libertad, la desean; saben
-juzgar si merece reinar el que reina, y aquí empiezan
-a reinar sobre su Príncipe<a id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>. El estudio
-hace que se busque la paz, porque la ha menester,
-y la paz procurada induce la guerra más peligrosa.
-No hay peor guerra que la que padece
-el que se muestra codicioso de la paz: con las
-palabras y embajadas pide ésta y negocia con el
-temor de los ruegos la otra. En dándose una nación
-a doctos y a escritores, el ganso pelado vale
-más que los mosquetes y lanzas, y la tinta escrita,<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span>
-más que la sangre vertida, y al pliego de
-papel firmado no le resiste el peto fuerte, que
-se burla de las cóleras del fuego, y una mano
-cobarde, por un cañón tajado, se sorbe desde
-el tintero las honras, las rentas, los títulos y las
-grandezas. Mucha gente baja se ha vestido de
-negro en los tinteros, de muchos son los algodones
-solares, muchos títulos y Estados decienden
-del burrajear<a id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a>. Roma, cuando desde un surco que
-no cabía dos celemines de sembradura se creció
-en República inmensa, no gastaba dotores ni
-libros, sino soldados y astas<a id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>. Todo fué ímpetu,
-nada estudio. Arrebataba las mujeres que había
-menester, sujetaba lo que tenía cerca, buscaba
-lo que tenía lejos. Luego que Cicerón, y Bruto,
-y Hortensio, y César, introdujeron la parola y
-las declamaciones, ellos propios la turbaron en
-sedición, y, con las conjuras, se dieron muerte
-unos a otros y otros a sí mismos, y siempre la
-República, y los Emperadores y el Imperio, fueron
-deshechos, y, por la ambición de los elegantes,
-aprisionados. Hasta en las aves sólo padecen
-<span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span>prisión y jaula las que hablan y chirrean, y,
-cuanto mejor y más claro, más bien cerrada y
-cuidadosa. Entonces, pues, los estudios fueron
-armerías contra las armas, las oraciones santificaban
-delitos y condenaban virtudes, y, reinando
-la lengua, los triunfos yacían so el poder de las
-palabras. Los griegos padecieron la propia carcoma
-de las letras: siguieron la ambición de las
-Academias: éstas fueron invidia de los ejércitos
-y los filósofos persecución de los capitanes.
-Juzgaba el ingenio a la valentía: halláronse ricos
-de libros y pobres de triunfos. Dices que
-hoy, por sus grandes autores, viven los varones
-grandes que tuvieron; que vive su lengua,
-ya que murió su Monarquía. Lo mismo sucede
-al puñal que hiere al hombre, que él dura y el
-hombre acaba, y no es consuelo ni remedio al
-muerto. Más valiera que viviera la Monarquía,
-muda y sin lengua, que vivir la lengua sin la
-Monarquía. Grecia y Roma quedaron ecos: fórmanse
-en lo hueco y vacío de su majestad, no
-voz entera, sino apenas cola de la ausencia de
-la palabra. Esos escritores que la acabaron quedaron
-después de acabarla<a id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a> con vida, que les
-tasa el lector tan breve, que se regula en unos
-<span class="pagenum" id="Page_203">[Pg 203]</span>con el entretenimiento<a id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>; en otros, con la curiosidad.
-España, cuya gente en los peligros siempre
-fué pródiga de la alma, ansiosa de morir,
-impaciente de mucha edad, despreciadora de la
-vejez<a id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>, cuando con incomparable valentía se armó
-en su total ruina y vencimiento y poca ceniza
-derramada, se convocó en rayo, y de cadáver
-se animó en portento; más atendía a dar que
-a escribir<a id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>; antes a merecer alabanzas que a componerlas;
-por su coraje hablaban las cajas y
-las trompas<a id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>, y toda su prosa gastaba<a id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a> en <em>Sant
-Yago</em>, muchas veces repetido. Ellos admiraron
-el mundo con Viriato y Sertorio; dieron esclarecidas
-victorias a Aníbal, y a César, que en
-todo el orbe de la tierra había peleado por la
-honra, obligaron a pelear por la vida. Pasaron
-de lo posible los encarecimientos del valor y de
-la fortaleza en Numancia. Destas y de otras inumerables
-hazañas nada escribieron: todo lo escribieron<span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span>
-los romanos. Servíase su valentía de
-ajenas plumas; tomaron para sí el obrar; dejaron
-a los latinos el decir<a id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>; en tanto que no supieron
-ser historiadores, supieron merecerlos.
-Inventóse poco a poco la artillería<a id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a> contra las
-vidas seguras y apartadas, falseando el calicanto
-a las murallas y dando más vitorias al certero
-que al valeroso. Empero luego se inventó la emprenta
-contra la artillería, plomo contra plomo,
-tinta contra pólvora, cañones contra cañones.
-La pólvora no hace efecto mojada: ¿quién duda
-que la moja la tinta por donde pasan las órdenes<a id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a>
-que la aprestan y previenen? ¿Quién duda
-que falta<a id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a> el plomo para balas después que se
-gasta en moldes fundiendo letras, y el metal
-en láminas? Perro, las batallas<a id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a> nos han dado el
-imperio y las vitorias los soldados, y los soldados
-los premios. Éstos se han de dar siempre<a id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a> a
-los que nos han dado los triunfos. Quien llamó
-hermanas las letras y las armas poco sabía de
-sus avalorios, pues no hay más diferentes linajes
-que hacer y decir. Nunca se juntó el cuchillo
-<span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span>a la pluma que éste no la cortase; mas ella, con
-las propias heridas que recibe del acero, se venga
-dél. Vilísimo morisco, nosotros deseamos que
-entre nuestros contrarios haya muchos que sepan,
-y entre nosotros, muchos que venzan; porque
-de los enemigos queremos la vitoria, y no
-la alabanza.</p>
-
-<p>Lo segundo que propones es introducir las leyes
-de los romanos. Si esto consiguieras, acabado
-habías con todo. Dividiérase todo el imperio
-en confusión de actores y reos, jueces y sobre
-jueces<a id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>, y en la ocupación de abogados, pasantes,
-escribientes, relatores, procuradores, solicitadores,
-secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles,
-se agotaran las gentes, y la guerra, que hoy escoge
-personas, será forzada a servirse de los inútiles
-y desechados del ocio contencioso. Habrá
-más pleitos, no porque habrá más razón, sino
-porque habrá más leyes. Con nuestro estilo tenemos
-la paz que habemos menester, y los demás
-la guerra que nosotros queremos que tengan;
-las leyes por sí buenas son y justificadas;
-mas, habiendo legistas, todas son tontas y sin
-entendimiento. Esto no se puede negar, pues
-los mismos jurisprudentes lo confiesan todas
-las veces que dan a la ley el entendimiento que
-<span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span>quieren, presuponiendo que ella por sí no le tiene.
-No hay juez que no afirme que el entendimiento
-de la ley es el suyo, y con decir que se le
-dan, suponen que no le tiene. Yo, renegado soy,
-cristiano fuí y depongo de vista que no hay ley
-civil ni criminal que no tenga tantos entendimientos
-como letrados y jueces, como glosadores
-y comentadores, y a fuerza de entendimientos
-que la achacan, le falta el que tiene y queda
-mentecata. Por esto, al que condenan en el pleito,
-le condenan en lo que le pide el contrario y
-en lo que no le pide, pues se lo gasta la defensa,
-y nadie gana en el pleito sin perder en él todo
-lo que gasta en ganarle, y todos pierden y en
-todo se pierde. Y cuando falta razón para quitar
-a uno lo que posee, sobran leyes que, torcidas o
-interpretadas, inducen el pleito y le padecen
-igualmente el que le busca y el que le huye.
-Véase qué dos proposiciones nos encaminaba el
-agradecimiento del morisco. La tercera fué que
-dejásemos los alfanjes por las espadas. En esto,
-como no había muy considerable inconveniente,
-no hallo utilidad considerable para que se haga.
-Nuestro carácter es la media luna: ése esgrimimos
-en los alfanjes. Usar de los trajes y costumbres
-de los enemigos, ceremonia es de esclavos
-y traje de vencidos, y, por lo menos es<span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span>
-premisa de lo uno u de lo otro<a id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>. Si hemos de permanecer,
-arrimémonos al aforismo que dice:
-<em>Lo que siempre se hizo, siempre se haga; lo
-que nunca se hizo, nunca se haga</em>; pues, obedecido,
-preserva de novedades<a id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>. Pique el cristiano
-y corte el turco, y a este morisco que arrojó
-aquél, éste le empale. En cuanto al postrero
-punto, que toca en el uso de las viñas y del vino,
-allá se lo haya la sed con el Alcorán. No es
-poco lo que en esto se permite días ha; empero
-advierto que si universalmente se da licencia
-al beber vino y a las tabernas, servirá de que
-paguemos la agua cara y bebamos a precio de
-lagares los pozos por azumbres. Mi parecer es,
-según lo propuesto, que este malvado perro
-aborrece más a quien le acoge que a quien le
-expele.</p>
-
-<p>Oyeron todos con gran silencio. El morisco
-estaba muy trabajoso de semblante, toda la
-frente rociada de trasudores de miedo, cuando
-Halí, primero visir, que estaba más arrimado
-a las cortinas del Gran Señor, después de haber
-consultado su semblante, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Esclavos cristianos: ¿qué decís de lo que
-habéis oído?</p>
-
-<p>Ellos, viendo la ceguedad de aquella engañada<span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span>
-nación, y que amaban la barbaridad y ponían
-su conservación en la tiranía y en la ignorancia,
-aborreciendo la gloria de las letras y la justicia
-de las leyes, hicieron que por todos respondiese
-un caballero español, de treinta años
-de prisión, con tales palabras:</p>
-
-<p>&mdash;Nosotros españoles no hemos de aconsejaros
-cosa que os esté bien, que sería ser traidores
-a nuestro Monarca y faltar a nuestra
-religión; ni os hemos de engañar, porque no
-necesitamos de engaños para nuestra defensa
-los cristianos: dispuestos estamos a aguardar la
-muerte en este silencio inculpable.</p>
-
-<p>El Gran Señor, cogido de la <em>hora</em>, y corriendo
-las cortinas de su solio, cosa nunca vista, con
-voces enojadas, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Esos cristianos sean libres; válgales por
-rescate su generosa bondad: vestidlos y socorreldos
-para su navegación con grande abundancia
-de las haciendas de todos los moriscos,
-y a ese perro quemaréis vivo, porque propuso
-novedades, y se publicará por irremisible la
-propia pena en los que le imitaren. Yo elijo ser
-llamado bárbaro vencedor y renuncio que me
-llamen docto vencido: saber vencer ha de ser
-el saber nuestro, que pueblo idiota es seguridad
-del tirano. Y mando a todos los que habéis estado
-presentes que os olvidéis de lo que oístes<span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span>
-al morisco. Obedezcan mis órdenes las potencias
-como los sentidos y acobardad con mi enojo
-vuestras memorias.</p>
-
-<p>Dió con esto la <em>hora</em> a todos lo que merecían:
-a los bárbaros infieles, obstinación en su ignorancia;
-a los cristianos, libertad y premio, y
-al morisco, castigo.</p>
-
-<p>XXXVI. Dió una tormenta en un puerto de
-Chile con un navío de olandeses, que, por su
-sedición y robos, son propiamente dádiva de
-las borrascas y de los furores del viento. Los
-indios de Chile que asistían a la guarda de
-aquel puerto, como gente que en todo aquel
-mundo vencido guarda belicosamente su libertad
-para su condenación en su idolatría, embistieron
-con armas a la gente de la nave, entendiendo
-eran españoles, cuyo imperio les es sitio
-y a cuyo dominio perseveran excepción. El capitán
-del bajel los sosegó, diciendo eran olandeses
-y que venían de parte de aquella República
-con embajada importante a sus caciques
-y principales, y acompañando estas razones con
-vino generoso, adobado con las estaciones del
-norte, y ablandándolos con butiro<a id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a> y otros regalos,
-fueron admitidos y agasajados. El indio
-que gobernaba a los demás fué a dar cuenta a
-<span class="pagenum" id="Page_210">[Pg 210]</span>los magistrados de la nueva gente y de su pretensión.
-Juntáronse todos los más principales
-y mucho pueblo, bien en orden, con las armas
-en las manos. Es nación tan atenta a lo posible
-y tan sospechosa de lo aparente, que reciben
-las embajadas con el propio aparato que a los
-ejércitos. Entró en la presencia de todos el capitán
-del navío, acompañado de otros cuatro
-soldados, y por un esclavo intérprete le preguntaron
-quién era, de dónde venía y a qué y
-en nombre de quién. Respondió, no sin recelo
-de la audiencia belicosa:</p>
-
-<p>&mdash;Soy capitán olandés; vengo de Olanda,
-república en el último occidente, a ofreceros
-amistad y comercio. Nosotros vivimos en
-una tierra que la miran seca con indignación
-debajo de sus olas los golfos; fuimos, pocos
-años ha, vasallos y patrimonio del grande Monarca
-de las Españas y Nuevo Mundo, donde
-sola vuestra valentía se ve fuera del cerco de
-su corona, que compite por todas partes con
-el que da el sol a la tierra. Pusímonos en libertad
-con grandes trabajos, porque el ánimo severo
-de Felipe II quiso más un castigo sangriento
-de dos señores<a id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a> que tantas provincias
-y señorío. Armónos de valor la venganza desta
-<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg 211]</span>venganza, y con guerras<a id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a> de sesenta años y más,
-continuas, hemos sacrificado a estas dos vidas
-más de dos millones de hombres, siendo sepulcro
-universal de Europa las campañas y sitios
-de Flandes. Con las vitorias nos hemos hecho
-soberanos señores de la mitad de sus Estados<a id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>,
-y, no contentos con esto, le hemos ganado en su
-país muchas plazas fuertes y muchas tierras,
-y en el oriente hemos adquirido grande señorío
-y ganádole en el Brasil a Pernambuco, la Parayba,
-y hecho nuestro el tesoro del palo, tabaco
-y azúcar, y en todas partes, de vasallos suyos,
-nos hemos vuelto su inquietud y sus competidores.
-Hemos considerado que, no sólo han
-ganado estas infinitas provincias los españoles,
-sino que, en tan pocos años, las han vaciado de
-tan inumerables poblaciones y pobládolas de
-gente forastera, sin que de los naturales guarden
-aun los sepulcros memoria, y que sus grandes
-emperadores y reyes, caciques y señores,
-fueron desparecidos y borrados en tan alto
-olvido, que casi los esconde con los que nunca
-fueron. Vemos que vosotros solos, o sea bien
-advertidos o mejor escarmentados, os mantenéis<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg 212]</span>
-en libertad hereditaria y que en vuestro
-coraje se defiende a la esclavitud la generación
-americana. Y como es natural amar cada uno
-a su semejante, y vosotros y mi república sois
-tan parecidos en los sucesos, determinó enviarme
-por tan temerosos golfos y tan peligrosas
-distancias a representaros su afecto, buena
-amistad y segura correspondencia, ofreciéndoos,
-como por mí os ofrece, para vuestra defensa
-o pretensiones, navíos y artillería, capitanes
-y soldados, a quienes alaba y admira la
-parte del mundo que no los teme, y para la
-mercancía, comercio en sus tierras y estados,
-con hermandad y alianza perpetua, pidiendo
-escala franca en vuestro dominio y correspondencia
-igual en capitulaciones generales, con
-cláusula de amigos de amigos y enemigos de
-enemigos, y, por más demostración, en su poder
-grande os aseguran muchas repúblicas, reyes y
-príncipes confederados.</p>
-
-<p>Los de Chile respondieron con agradecimiento,
-diciendo que para oír bastaba la atención;
-mas, para responder, aguardaban las prevenciones
-del Consejo<a id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a>; que a otro día se les
-respondería a aquella hora.</p>
-
-<p>Hízose así, y el olandés, conociendo la naturaleza<span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span>
-de los indios, inclinada a juguetes y
-curiosidades, por engañarles la voluntad<a id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>, les
-presentó barriles de butiro, quesos y frasqueras
-de vino, espadas, y sombreros, y espejos, y,
-últimamente, <em>un cubo óptico</em>, que llaman antojo
-de larga vista. Encarecióles su uso, y con
-razón, diciendo que con él verían las naves que
-viniesen a diez y doce leguas de distancia y conocerían
-por los trajes y banderas si eran de
-paz o de guerra, y lo propio en la tierra, añadiendo
-que con él verían en el cielo estrellas
-que jamás se han visto, y que sin él no podrían
-verse; que advertirían distintas y claras las
-manchas que en la cara de la luna se mienten
-ojos y boca, y en el cerco del sol una mancha
-negra, y que obraba estas maravillas porque
-con aquellos dos vidrios traía al ojo las cosas
-que estaban lejos y apartadas en infinita distancia.
-Pidiósele el indio que entre todos tenía
-mejor lugar. Alargósele el olandés en sus puntos,
-dotrinóle la vista para el uso y diósele. El
-indio le aplicó al ojo derecho, y, asestándole
-a unas montañas, dió un grande grito, que testificó
-su admiración a los otros, diciendo había
-visto a distancia de cuatro leguas ganados,
-aves y hombres, y las peñas y matas tan distintamente<span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span>
-y tan cerca, que aparecían en el vidrio<a id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a>
-postrero incomparablemente crecidas. Estando
-en esto, los cogió la <em>hora</em>, y zurriándose<a id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a> en su
-lenguaje, al parecer razonamientos coléricos,
-el que tomó el antojo, con él en la mano izquierda,
-habló al olandés estas palabras:</p>
-
-<p>&mdash;Instrumento que halla mancha en el sol y
-averigua mentiras en la luna y descubre lo que
-el cielo esconde es instrumento revoltoso, es
-chisme de vidrio, y no puede ser bienquisto del
-Cielo. Traer a sí lo que está lejos, es sospechoso
-para los que estamos lejos: con él debistes de
-vernos en esta gran distancia, y con él hemos
-visto nosotros la intención que vosotros retiráis
-tanto de vuestros ofrecimientos. Con este
-artificio espulgáis los elementos y os metéis de
-mogollón a reinar: vosotros vivís enjutos debajo
-del agua y sois tramposos del mar. No
-será nuestra tierra tan boba que quiera por
-amigos los que son malos para vasallos, ni que
-fíe su habitación de quien usurpó la suya a
-los peces. Fuistes sujetos al Rey de España, y,
-<span class="pagenum" id="Page_215">[Pg 215]</span>levantándoos con su patrimonio, os preciáis de
-rebeldes, y queréis que nosotros, con necia confianza,
-seamos alimento a vuestra traición. Ni
-es verdad que nosotros somos vuestra semejanza,
-porque, conservándonos en la Patria que
-nos dió la naturaleza, defendemos lo que es
-nuestro, conservamos la libertad, no la robamos<a id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a>.
-Ofrecéisnos socorro contra el Rey de España,
-cuando confesáis le habéis quitado el Brasil,
-que era suyo. Si a quien nos quitó las Indias
-se las quitáis, ¿cuánta mayor razón será guardarnos
-de vosotros que dél? Pues advertid que
-América es una ramera rica y hermosa, y que,
-pues fué adúltera a sus esposos, no será leal a
-sus rufianes. Los cristianos dicen que el Cielo
-castigó a las Indias porque adoraban a los ídolos,
-y los indios decimos que el Cielo ha de castigar
-a los cristianos porque adoran a las Indias.
-Pensáis que lleváis oro y plata y lleváis
-invidia de buen color y miseria preciosa. Quitáisnos
-para tener que os quiten: por lo que
-sois nuestros enemigos, sois enemigos unos de
-otros. Salid con término de dos horas deste
-puerto, y si habéis menester algo, decildo, y si
-nos queréis granjear, pues sois invencioneros,
-inventad instrumento que nos aparte muy lejos
-<span class="pagenum" id="Page_216">[Pg 216]</span>lo que tenemos cerca y delante de los ojos, que
-os damos palabra que con éste, que trae a los
-ojos lo que está lejos, no miraremos jamás a
-vuestra tierra ni a España. Y llevaos esta espía
-de vidrio, soplón del firmamento, que, pues con
-los ojos en vosotros vemos más de lo que quisiéramos,
-no le habemos menester. Y agradézcale
-el sol que con él le hallastes la mancha negra,
-que si no, por el color intentárades acuñarle
-y de planeta hacerle doblón<a id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a>.</p>
-
-<p>XXXVII. Los negros se juntaron para tratar
-de su libertad, cosa que tantas veces han
-solicitado con veras. Convocáronse en numeroso
-concurso. Uno de los más principales, que
-entre los demás interlocutores bayetas era negro
-limiste<a id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>, y había propuesto esta pretensión
-en la Corte romana, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Para nuestra esclavitud no hay otra causa
-sino la color, y la color es accidente, y no delito.
-Cierto es que no dan los que nos cautivan
-otra color a su tiranía sino nuestro color, siendo
-efecto de la asistencia de la mayor hermosura,
-que es el sol. Menos son causa de esclavitud
-cabezas de borlilla y pelo en burujones,
-narices despachurradas y hocicos góticos. Muchos
-blancos pudieran ser esclavos por estas
-<span class="pagenum" id="Page_217">[Pg 217]</span>tres cosas, y fuera más justo que lo fueran en
-todas partes los naricísimos, que traen las caras
-con proas y se suenan un peje espada, que
-nosotros, que traemos los catarros a gatas y
-somos contrasayones. ¿Por qué no consideran
-los blancos que si uno de nosotros es borrón
-entre ellos, uno dellos será mancha entre nosotros?
-Si hicieran esclavos a los mulatos, aún
-tuvieran disculpa, que es canalla sin rey, hombres
-crepúsculos entre anochece y no anochece,
-la estraza de los blancos y los borradores de
-los trigueños y el casi casi de los negros y el
-tris de la tizne. De nuestra tinta han florecido
-en todas las edades varones admirables en armas
-y letras, virtud y santidad. No necesita su
-noticia de que yo refiera su catálogo. Ni se
-puede negar la ventaja que hacemos a los blancos
-en no contradecir a la naturaleza la librea
-que dió a los pellejos de las personas. Entre
-ellos, las mujeres, siendo negras o morenas, se
-blanquean con guisados de albayalde, y las que
-son blancas, sin hartarse de blancura, se nievan
-de solimán. Nuestras mujeres solas, contentas
-con su tez anochecida, saben ser hermosas
-a escuras, y en sus tinieblas, con la blancura
-de los dientes, esforzada en lo tenebroso,
-imitan, centelleando con la risa, las galas de
-la noche. Nosotros no desmentimos las verdades<span class="pagenum" id="Page_218">[Pg 218]</span>
-del tiempo, ni con embustes asquerosos somos
-reprehensión de la pintura de los nueve
-meses. ¿Por qué, pues, padecemos desprecio y
-miserable castigo? Esto deseo que consideréis,
-mirando cuál medio seguirá nuestra razón para
-nuestra libertad y sosiego.</p>
-
-<p>Cogiólos la <em>hora</em>, y levantándose un negro,
-en quien la tropelía de la vejez mostraba con
-las canas, contra el común axioma, que sobre
-negro no hay tintura<a id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Despáchense luego embajadores a todos
-los reinos de Europa, los cuales propongan dos
-cosas: la primera, que si la color es causa de
-esclavitud, que se acuerden de los bermejos, a
-intercesión de Judas, y se olviden de los negros,
-a intercesión<a id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a> de uno de los tres Reyes
-que vinieron a Belén, y que, pues el refrán manda
-que de aquel color no haya gato ni perro,
-más razón será que no haya hombre ni mujer,
-y ofrezcan de nuestra parte arbitrios para que
-en muy poco tiempo los bermejos, con todos
-sus arrabales, se consuman. La segunda, que
-tomen casta de nosotros, y, aguando sus bodas
-<span class="pagenum" id="Page_219">[Pg 219]</span>en nuestro tinto, hagan casta aloque y empiecen
-a gastar gente prieta, escarmentados de blanquecinos
-y cenicientos, pues el ampo de los flamencos
-y alemanes tiene revuelto y perdido el
-mundo, coloradas con sangre las campañas y
-hirviendo en traiciones y herejías tantas naciones,
-y, en particular, acordarán lo boquirubio
-de los franceses, y vayan advertidos los nuestros,
-si los estornudaren, de consolarse con el
-tabaco y responder: “Dios nos ayude”, gastando
-en sí propios la plegaria.</p>
-
-<p>XXXVIII. El serenísimo Rey de Inglaterra,
-cuya isla es el mejor lunar que el Océano tiene
-en la cara, juntando el Parlamento en su palacio
-de Londres, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo me hallo Rey de unos Estados que
-abraza sonoro el mar, que aprisionan y fortifican
-las borrascas; señor de unos reinos, públicamente,
-de la religión reformada; secretamente,
-católicos. Ingerí en rey lo sumo pontífice,
-soy corona, bonete y dos cabezas: seglar
-y eclesiástica<a id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a>. Sospecho, aunque no la veo, la
-división espiritual de mis vasallos; temo que
-<span class="pagenum" id="Page_220">[Pg 220]</span>gastan mucha Roma sus corazones<a id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a>, y que aquella
-ciudad, con las llaves de San Pedro, se pasea
-por los retiramientos de Londres. Esto, para
-mí, es tanto más peligroso cuanto más oculto.
-Veo con ojos enconados crecer en muy poderosa
-república la rebelión de los olandeses. Conozco
-que mi invidia y la de mis ascendientes
-contra la grandeza de España, de menudo marisco
-los abultó en estatura<a id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a>, como dice Juvenal,
-mayor que la ballena británica<a id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>. Véolos introducidos
-en cáncer de las dos Indias, y padezco
-los piojos que me comen porque los crié. Sé
-que de sus dominios hurtados tienen flotas los
-más años, y algunos las flotas enteras o buena
-parte de las que trae el Rey Católico, y que
-les es copioso tesoro esta rebatiña. En la tierra
-son, por el ejercicio de tantos años, soldados
-con crédito de inumerables vitorias, a quienes
-hace la experiencia en el obedecer doctos y suficientes
-para mandar. Por el mar los cuento
-inumerables en bajeles, inimitables en fortuna,
-incontrastables en consejo, superiores en
-reputación militar. Por otra parte, veo al Rey
-de Francia, mi vecino, a quien por las pretensiones<span class="pagenum" id="Page_221">[Pg 221]</span>
-antiguas aborrezco, aspirar al imperio de
-Alemania y al de Roma; introducido en Italia,
-y en ella, con puestos y ejércitos y séquito de
-algunos de los potentados, y acariciado, al parecer,
-de los buenos semblantes del Pontífice. Es
-mancebo nacido a las armas y crecido en ellas,
-que, en edad que pudieron serle juguetes, le
-fueron triunfos<a id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>. Consideróle con unido vasallaje
-por haber demolido todas las fortificaciones,
-hasta las inexpugnables, de los hugonotes,
-luteranos y calvinistas, y dejado el dominio y
-potestad en solos católicos. No por esto le juzgo
-buen católico: antes le presumo astuto político,
-y en su interior me persuado es conmodista,
-y que tiene sus conveniencias por evangelios,
-y que cree en lo que desea<a id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a> y no en lo que adora:
-religión que tienen muchos debajo del nombre
-<span class="pagenum" id="Page_222">[Pg 222]</span>de otra religión. Esto disimula, porque como su
-intento es tomar a Milán y a Nápoles, mañosamente
-ha asistido en su reino a los católicos,
-por ser sin comparación la mayor parte; débenlo
-al número, no a la dotrina. Acompáñase
-del celo católico, por ser este título disposición
-para distilar en Italia poco a poco su codicia
-de dominios, y deben su crecimiento tanto a su
-hipocresía como a su valor. En Alemania, llamando
-a los suecos y amotinando al de Sajonia
-y al de Brandenburg y al Lanzgrave, ha
-jurado <em>in verba Luteri</em>. Para ocupar sus Estados<a id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a>
-al Duque de Lorena, se aplicó a la conciencia
-de Calvino. Con esto es el Jano de la
-religión, que con una cara mira al turco, y con
-otra al Papa, sirviéndole de calzador de púrpura
-para calzarse aquella Corte el Cardenal de
-Richeleu<a id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a>. Viendo esto, me crece arrugada en
-gran volumen la nariz, considerando que para
-sus intentos no ha hecho caso de mi poder y
-afinidad y se ha abrigado con la buena dicha
-de los olandeses, despreciando a Ingalaterra,
-como si tuviera en su mano otra doncella milagrosa<span class="pagenum" id="Page_223">[Pg 223]</span>
-Juana de Arc, a quien la mala tradución
-llamó <em>poncella</em>. Todas estas acciones son a mi
-paladar de tan mal sabor y de tan desabrida
-dentera, que me amarga el aire que respiro, y
-con el suceso de la isla de Res tengo la memoria
-con ascos. No halla la confederación con
-quien juntar mis filos para ser tijera que cercene
-al uno y al otro, si no es con el Rey de España.
-Inmenso Monarca es y sumamente poderoso y
-rico, señor de las más belicosas naciones del
-mundo, príncipe en edad floreciente. Advierto,
-empero, que la restitución del Palatinado me
-tiene empeñada la sangre y la reputación, y
-ésta no la debo esperar de los católicos, y por
-eso la puedo dudar de los españoles y de los
-imperiales, por la diferencia de religiones y el
-grande hastío que muestran los protestantes de
-más casa de Austria. Y por mí sospecho que
-el Rey de España no habrá olvidado mi ida a
-su Corte, pues no olvido yo mi vuelta a la mía,
-de que es recuerdo la entrada de mis bajeles
-en Cádiz. Yo querría volver a cerrar en sus
-orillas al Rey Cristianísimo, que con grande
-avenida ha salido de madre y esplayádose por
-toda Europa, y, juntamente, reducir a su principio
-a los olandeses. Quiero me aconsejéis el
-mejor y más eficaz medio, advirtiendo estoy determinado,
-no sólo a salir en persona, sino codicioso<span class="pagenum" id="Page_224">[Pg 224]</span>
-de salir, porque creo que el Príncipe que
-teniendo guerra forzosa no acompaña su gente
-condena a soldados a sus vasallos, en vez de
-hacerlos soldados, y, conducidos por este castigo,
-más padecen que hacen, y los obliga a
-que igualmente esperen su libertad y su venganza
-del ser vencidos que del ser vencedores.
-De llevar ejércitos a enviarlos<a id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a> va la diferencia
-que de veras a burlas: juicio es de los sucesos.
-Respondedme a la necesidad común, sin hablar
-con mi descanso. Ni oiga yo en vuestro sentir
-fines particulares: informadme los oídos, no me
-los embaracéis.</p>
-
-<p>Todos quedaron suspensos en silencio reverente<span class="pagenum" id="Page_225">[Pg 225]</span>
-y cuidadoso, confiriendo en secreto la resolución,
-cuando el gran Presidente, con estas
-palabras, dió principio a la respuesta:</p>
-
-<p>&mdash;Vuestra Majestad, serenísimo señor, ha
-sabido preguntar de manera que nos ha enseñado
-a saberle responder: arte de tanto precio
-en los reyes, que es artífice de todo buen conocimiento
-y desengaño. Señor: la verdad es
-una y sola y clara; pocas palabras la pronuncian,
-muchas la confunden; ella rompe poco silencio
-y la mentira deja poco por romper. Todo
-lo que habéis considerado en el Rey de Francia
-y en los olandeses es desvelo de la real providencia.
-El peligro inminente pide resolución
-varonil y veloz. El Rey de España es hoy, para
-vuestros desinios, vuestra sola confederación, y
-sumamente eficaz si vos en persona asistís con
-él a la mortificación destos dos malos vecinos.
-Y advertid que mandar y hacer son tan diferentes
-como obras y palabras. Confieso que
-vuestra sucesión es muy infante para dejada;
-empero es menor inconveniente dejarla tierna
-que, siendo padre, acompañarla niño.</p>
-
-<p>No bien hubo pronunciado estas últimas palabras,
-cuando, levantándose sobre su báculo un
-senador, marañado todo el seno con las canas
-de su barba, la cabeza en el pecho y la corcova<span class="pagenum" id="Page_226">[Pg 226]</span>
-en que le habían los años doblado la espalda
-en lugar de la cabeza, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Mal puede disculparse de temerario el consejo
-de que su majestad salga en persona,
-cuando sus reinos están minados de católicos
-encubiertos, cuyo número es grande, a lo que se
-sabe; infinito, a lo que se sospecha, y verdaderamente
-formidable por el desprecio en que
-tienen la vida y el precio que se aseguran en
-la muerte. Los tormentos se han cansado en sus
-cuerpos, no sus cuerpos en los tormentos; entre
-ellos, por su religión, los despedazados persuaden,
-no escarmientan. Esto saben las horcas,
-los cuchillos y las llamas, que buscaron ansiosos
-y padecieron constantes. Pues si en tierra por
-todas partes prisionera del mar, y en presencia
-de sus reyes, tantas veces han conspirado para
-restituirse<a id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a>, ¿qué harán si sale y los desembaraza
-su persona<a id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>? Vasallo tiene vuesa majestad
-de quien poder fiar cualquiera empresa: enviad
-con pie de ejército de nuestra religión los
-más importantes de los que se entiende son católicos,
-que con esto irá su intención sujeta y
-vuestros reinos con menos enemigos dentro. No
-aventuréis vuestra persona, en que se aventura
-todo y en que todo se restaura, que yo del parecer<span class="pagenum" id="Page_227">[Pg 227]</span>
-del Presidente colijo que maquina como
-católico, no que responde como ministro.</p>
-
-<p>Alborotáronse, y en esta disensión los cogió
-la fuerza de la <em>hora</em>, y demudándose de color
-el Rey, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Vosotros dos, en lugar de aconsejarme, me
-habéis desesperado. El uno dice que si no salgo
-me quitarán el reino los enemigos; el otro, que
-si salgo, me le quitarán los vasallos; de suerte
-que tú quieres que tema más a mis súbditos que
-a los contrarios. Sumamente es miserable el
-estado en que me hallo: lo que resta es que cada
-uno de vosotros, con término de un día natural,
-me diga quién y qué cosas me tienen reducido a
-esta desventura, nombrando las personas y las
-causas, sin perdonaros unos a otros, o yo sospecharé
-sobre todos; porque la culpa no sale
-de los que me aconsejáis, que yo estoy resuelto
-de atender a la dirección de mis conveniencias
-dentro y fuera de mis reinos. Sale el Rey de
-Francia sin sucesión y sin esperanzas de ella
-que puedan entristecer a su hermano, y deja
-un reino por tantas causas dividido, y en parcialidades
-toda la nobleza, manchada con la
-sangre de Memoranci; los herejes, sujetos, mas
-no desenojados; los pueblos, despojados de tributos,
-y todo el reino en opresión de las demasías
-de un privado, y yo, que tengo sucesión y<span class="pagenum" id="Page_228">[Pg 228]</span>
-menores y menos sensibles inconvenientes, ¿estaré
-arrullando mis hijos y atendiendo a sus
-dijes y juguetes? Porque me he dejado en el
-ocio y porque no he salido, me son Francia y
-Olanda formidables: si no salgo, me serán
-ruina; si me quedo por temor de mis vasallos,
-yo los aliento<a id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a> a mi desprecio. Si mis enemigos
-se aseguran de que no puedo salir, no podré
-asegurarme de mis enemigos, y, por lo menos,
-si salgo y me pierdo, lograré la honra de la
-defensa y excusaré la infamia de la vileza. El
-Rey que no asiste a su defensa disculpa a los
-que no le asisten; contra razón castiga a quien
-le imita, y contra lo que fué maestro no puede
-ser juez, ni castigar lo que de su persona aprenden
-los que para desamparar su defensa le obedecen
-maestro. Idos luego todos y consultad
-con vuestras obligaciones mi real servicio, anteponiéndole
-a vuestras vidas y a mi descanso;
-que os aseguro hacer a vuestra verdad, cuanto
-más rigurosa, mejor recibimiento. Y no me embaracéis
-con el achaque de llevar toda la nobleza
-conmigo, pues los acontecimientos afirman que
-nadie la juntó en la guerra que no la perdiese
-y se perdiese: los anillos que se midieron por
-hanegas en Cannas, lo testifican con lágrimas<a id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a> en
-<span class="pagenum" id="Page_229">[Pg 229]</span>
-Roma; el bosque de Pavía, hecho sepulcro de
-toda la nobleza de Francia y de la libertad de su
-Rey; la Armada española con que el Duque de
-Medina Sidonia, viniendo a invadir estos reinos,
-dejando en estos mares tan miserables despojos;
-el rey don Sebastián, que en África se perdió
-y sus reinos con su nobleza toda. Los nobles
-juntos inducen confusión y ocasionan ruina;
-porque, no sabiendo mandar, no quieren obedecer
-y estragan en presunciones desvanecidas
-la disciplina militar. Llevaré pocos, experimentados;
-los demás quedarán para freno de los
-hervores populares y triaca de los noveleros.
-Gente que piensa que me engaña en darme su
-vida por un real cada día es el aparato que me
-importa, no aquélla que, agotándome, para que
-vaya, mi tesoro, pone demanda a mi patrimonio
-porque fué. Bueno fuera que toda la nobleza
-estuviera ejercitada, mas no seguro. Los
-particulares no han de dar las armas a los locos,
-ni los reyes a los nobles. Llevad esto entendido,
-y ahorra distraimientos vuestro discurso,
-y mi determinación, tiempo.</p>
-
-<p>XXXIX. En Salónique<a id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a>, ciudad de Levante,
-<span class="pagenum" id="Page_230">[Pg 230]</span>que, escondida en el último seno del golfo a
-que da nombre, yace en el dominio del Emperador
-de Constantinopla, hoy llamada Estambol<a id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a>,
-convocados en aquella sinagoga los judíos
-de toda Europa por Rabbi<a id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a> Saadías, y Rabbi
-Isaac Abarbaniel<a id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>, y Rabbi Salomón, y Rabbi
-Nissin<a id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>, se juntaron: por la sinagoga de Venecia,
-Rabbi Samuel y Rabbi Maimón; por la de Raguza,
-Rabbi Aben Ezra<a id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>; por la de Constantinopla,
-Rabbi Jacob; por la de Roma, Rabbi Chamaniel<a id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a>;
-por la de Ligorna<a id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>, Rabbi Gersomi; por
-la de Ruán, Rabbi Gabirol<a id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>; por la de Orán,
-Rabbi Asepha<a id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>; por la de Praga, Rabbi Mosche;
-<span class="pagenum" id="Page_232">[Pg 232]</span>por la de Viena, Rabbi Berchai; por la de Amsterdán,
-Rabbi Meir Armahah<a id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>; por los hebreos
-disimulados, y que negocian<a id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a> de rebozo con traje
-y lengua de cristianos, Rabbi David Bar Nachman<a id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a>,
-y, con ellos, los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>, gente en república,
-habitadora de unas islas que entre el
-mar Negro y la Moscovia, confines de la Tartaria,
-se defienden sagaces de tan feroces vecindades,
-más con el ingenio que con las armas
-y fortificaciones. Son hombres de cuadruplicada
-malicia, de perfecta hipocresía, de extremada
-disimulación, de tan equívoca apariencia, que
-todas las leyes y naciones los tienen por suyos.
-La negociación les multiplica caras y los manda
-los semblantes<a id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a>, y el interés los remuda las almas.
-Gobiérnalos un príncipe a quien llaman Pragas
-Chincollos<a id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a>. Vinieron por su mandado a este
-sanedrín<a id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a> seis, los más doctos en carcomas y
-<span class="pagenum" id="Page_233">[Pg 233]</span>polillas del mundo: el uno se llama Philárgyros<a id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>,
-y el otro, Chrysóstheos<a id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>; el tercero, Danipe<a id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>;
-el cuarto, Arpiotrotono<a id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>; el quinto, Pacas
-Mazo<a id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a>; el sexto, Alkemiastos<a id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a><a id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a>. Sentáronse por
-sus dignidades, respectivamente, a la preeminencia
-de las sinagogas, dando el primer banco
-por huéspedes a los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>. Poseyólos<a id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a>
-atento silencio, cuando Rabbi Saadías, después
-de haber orado el psalmo <em>In Exitu Israel</em>, dijo
-tales palabras:</p>
-
-<p>&mdash;“Nosotros, primero linaje del mundo, que
-hoy somos desperdicio de las edades y multitud
-derramada que yace en esclavitud y vituperio
-<span class="pagenum" id="Page_234">[Pg 234]</span>congojoso, viendo arder en discordias el mundo,
-nos hemos juntado a prevenir advertencia
-desvelada en los presentes tumultos, para mejorar
-en la ruina de todos nuestro partido. Confieso
-que el captiverio, y las plagas, y la obstinación
-en nosotros son hereditarias; la duda
-y la sospecha, patrimonio de nuestros entendimientos,
-que siempre fuimos malcontentos
-de Dios, estimando más al que hacíamos<a id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a> que
-al que nos hizo. Desde el primer principio nos
-cansó su gobierno, y seguimos contra su ley
-la interpretación del demonio. Cuando su omnipotencia
-nos gobernaba, fuimos rebeldes; cuando
-nos dió gobernadores, inobedientes. Fuénos
-molesto Samuel, que, en su nombre, nos regía,
-y juntos en comunidad ingrata, siendo nuestro
-Rey Dios, pedimos a Dios otro Rey. Diónos a
-Saúl con derecho de tirano, declarando haría
-esclavos nuestros hijos, nos quitaría las haciendas
-para dar a sus validos, y agravó este castigo
-con decir no nos le quitaría aunque se lo
-pidiésemos. Él dijo a Samuel que a él le despreciábamos,
-no a Samuel ni a sus hijos. En
-cumplimiento desto, nos dura aquel Saúl siempre,
-y en todas partes, y con diferentes nombres.
-Desde entonces, en todos los reinos y repúblicas<span class="pagenum" id="Page_235">[Pg 235]</span>
-nos oprime en vil y miserable captividad,
-y para nosotros, que dejamos a Dios por
-Saúl, permite Dios que sea un Saúl cada rey.
-Quedó nuestra nación para con todos los hombres
-introducida en culpa, que unos la echan a
-otros, todos la tienen y todos se afrentan de
-tenella. No estamos en parte alguna sin que
-primero nos echasen de otra; en ninguna residimos
-que no deseen arrojarnos, y todas temen
-que seamos impelidos a ellas.</p>
-
-<p>“Hemos reconocido que no tienen comercio
-nuestras obras y nuestras palabras y que nuestra
-boca y nuestro corazón nunca se aunaron
-en adorar un propio Dios. Aquélla siempre aclamó
-al Cielo<a id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>, éste siempre fué idólatra del oro
-y de la usura. Acaudillados de Moisén cuando
-subió por la Ley al monte, hicimos demonstración
-de que la religión de nuestras almas era el
-oro y cualquier animal que dél se fabricase: allí
-adoramos nuestras joyas en el becerro y juró
-nuestra codicia, por su deidad, la semejanza
-de la niñez de las vacadas. No admitimos a
-Dios en otra moneda, y en ésta admitimos cualquiera
-sabandija por dios. Bien conocía la enfermedad
-de nuestra sed quien nos hizo beber
-el ídolo en polvos. Grande y ensangrentado castigo<span class="pagenum" id="Page_236">[Pg 236]</span>
-se siguió a este delito; empero, degollando
-a muchos millares, escarmentó a pocos, pues,
-haciendo después Dios con nosotros cuanto le
-pedimos, nada hizo de que luego no nos enfadásemos.
-Extendió las nubes en toldo, para que
-en el desierto nos escondiese a los incendios del
-día. Esforzó con la coluna de fuego los descaecimientos
-de las estrellas y la luna, para que,
-socorridas de su movimiento relumbrante, venciesen
-las tinieblas a la noche, contrahaciendo
-el sol en su ausencia. Mandó al viento que granizase
-nuestras cosechas, y dispuso en moliendas
-maravillosas las regiones del aire, derramando
-guisados en el maná nuestros mantenimientos,
-con todas las sazones que el apetito
-desea. Hizo que las codornices, descendiendo
-en lluvia, fuesen cazadores y caza todo junto,
-para nuestro regalo. Desató en fuga líquida la
-inmobilidad de las peñas, y que las fuentes
-naciesen aborto de los cerros, para lisonjear
-nuestra sed. Enjugó en senda tratable a nuestros
-pies los profundos del mar<a id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>, y colgó perpendiculares
-los golfos, arrollando sus llanuras
-en murallas líquidas, detiniendo en edificio seguro
-las olas y las borrascas, que a nuestros padres
-fueron vereda y a Faraón sepulcro y tumba
-<span class="pagenum" id="Page_237">[Pg 237]</span>
-de su carro y ejército.</p>
-
-<p>Hizo su palabra levas
-de sabandijas, alistando por nosotros, en su
-milicia, ranas, mosquitos y langostas. No hay
-cosa tan débil de que Dios no componga huestes
-invencibles contra los tiranos. Debeló con
-tan pequeños soldados los escuadrones enemigos,
-formidables y relucientes en las defensas
-del hierro, soberbios en los blasones de sus
-escudos, pomposos en las ruedas de sus penachos.
-A tan milagrosos beneficios, que nuestro
-rey y profeta David cantó en el psalmo, según la
-división nuestra, 105, que empieza <em>Hodu la-Adonäi</em><a id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>,
-respondió nuestra dureza e ingratitud
-con hastío y fastidio en el sustento, con olvido
-en el paseo abierto sobre las ondas del mar.</p>
-
-<div class="section">
-<p>Pocas veces quien recibe lo que no merece,
-agradece lo que recibe. Muchas veces castiga
-Dios con lo que da y premia con lo que niega.
-Tales antepasados son genealogía delincuente
-de nuestra contumacia.</p>
-</div>
-
-<p>“Comúnmente nos tienen por los porfiados
-de la esperanza sin fin, siendo en la censura de
-la verdad la gente más desesperada de la vida.
-Nada aborrecemos, y hemos aborrecido tanto
-los judíos como la esperanza. Nosotros somos
-el extremo de la incredulidad, y <em>esperanza</em> y
-<span class="pagenum" id="Page_238">[Pg 238]</span><em>incredulidad</em> no son compatibles<a id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>: ni esperamos
-ni hay qué esperar de nosotros. Porque Moisén
-se detuvo un poco en el monte no quisimos esperarle,
-y pedimos dios a Aarón. La razón que
-dan de que somos tercos en esperanza perdurable
-es que aguardamos tantos siglos ha al
-Mesías; empero nosotros ni le recibimos en
-Cristo ni le aguardamos en otro. El decir siempre
-que ha de venir no es porque le deseamos ni
-le creemos: es por disimular con estas largas
-que somos aquel ignorante que empieza el psalmo
-13, diciendo en su corazón: 'No hay Dios<a id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a>'.
-Lo mismo dice quien niega al que ya vino y
-aguarda al que no ha de venir. Este lenguaje
-gasta nuestro corazón, y, bien considerado, es
-el <em>Quare</em>, del psalmo 2, <em>fremuerunt gentes, et
-populi meditati sunt innania... adversùs Dominum,
-et adversùs Christum ejus</em>? De manera
-que nosotros decimos que esperamos siempre
-por disimular que siempre desesperamos.</p>
-
-<p>“De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre,
-sobrescribiendo con él y con ella las excepciones
-que los talmudistas han soñado para
-desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías,
-y falsificar los preceptos, y habilitar las
-<span class="pagenum" id="Page_239">[Pg 239]</span>conciencias a la fábrica de la materia de estado,
-dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo
-en una política sediciosa, prohijándonos de
-hijos de Israel a hijos<a id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a> del siglo. Cuando tuvimos
-ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos,
-no es ley sino en la breve pronunciación
-de las tres letras.</p>
-
-<p>“Ha sido necesario decir lo que fuimos para
-disculpar lo que somos y encaminar lo que pretendemos
-ser, creciéndonos en estos delirios rabiosos,
-en que parece está frenético todo el orbe
-de la tierra, cuando no solamente los herejes
-toman contra los católicos las armas enemigas,
-sino los católicos, unos mueven contra otros los
-escuadrones parientes. Los protestantes de Alemania
-ha muchos años<a id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a> que pretenden que el
-Emperador sea hereje. A esto los fomenta el
-Rey Cristianísimo, haciendo como que no lo
-es y desentendiéndose de Calvino y Lutero.
-Opónese a todos el Rey Católico, para mantener
-en la Casa de Austria la suprema dignidad
-de las águilas de Roma. Los olandeses, animados
-con haber sido traidores dichosos, aspiran
-a que su traición sea monarquía, y de
-vasallos rebeldes del gran Rey de España, osan
-serle competidores. Robáronle lo que tenía en
-<span class="pagenum" id="Page_240">[Pg 240]</span>ellos y prosiguen en usurparle lo que tan lejos
-dellos tiene, como son el Brasil y las Indias,
-destinando sus conquistas sobre sus coronas<a id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>.
-No hemos sido para todos estos robos la postrera
-disposición nosotros, por medio de los
-cristianos postizos, que, con lenguaje portugués,
-le habemos aplicado para minas, con título
-de vasallos. Los potentados de Italia (si no
-todos, los más) han hospedado en sus dominios
-franceses, dando a entender han descifrado en
-este sentir los semblantes<a id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a> del Summo Pontífice,
-y la tolerancia muda han leído por <em>motu proprio</em>.
-El Rey de Francia ha usado contra el
-Monarca de los españoles estratagema nunca
-oída, disparándole por batería todo su linaje,
-con achaque de malcontentos y huidos, para
-que, en sueldos<a id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a> y socorros y gastos consumiese
-las consignaciones de sus ejércitos. ¿Cuándo
-se vió un Rey contra otro hacer munición de
-dientes y muelas de su madre y de su hermano,
-próximo heredero, para que se le comiesen a
-bocados? Ardid es mendicante, mas pernicioso.
-Militar con el mogollón<a id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>, más tiene de lo ridículo<span class="pagenum" id="Page_241">[Pg 241]</span>
-que de lo serio. Nosotros tenemos sinagogas
-en los Estados de todos estos príncipes, donde
-somos el principal elemento de la composición
-desta cizaña. En Ruán somos la bolsa de Francia
-contra España, y juntamente de España
-contra Francia, y en España<a id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>, con traje que sirve
-de máscara a la circuncisión<a id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>, socorremos a
-aquel Monarca con el caudal que tenemos en
-Amsterdán en poder de sus propios enemigos,
-a quienes importa más el mandar que le difiramos
-las letras que a los españoles cobrarlas.
-¡Extravagante tropelía servir y arruinar con
-un propio dinero a amigos y a enemigos y hacer
-que cobre los frutos de su intención el que
-los paga del que los cobra<a id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a>! Lo mismo hacemos
-con Alemania, Italia y Constantinopla, y todo
-este enredo ciego y belicoso causamos con haber
-tejido el socorro de cada uno en el arbitrio
-de su mayor contrario; porque nosotros socorremos
-como el que da con interés dineros al
-que juega y pierde, para que pierda más. No
-<span class="pagenum" id="Page_242">[Pg 242]</span>niego que los <em>Monopantos</em> son gariteros de la
-tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y
-entre lo que sacan de las barajas que meten y
-de luces, se quedan con todo el oro y la plata,
-no dejando a los jugadores sino voces y ruido,
-y perdición, y ansia de desquitarse a que los
-inducen, porque su garito, que es fin<a id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a> de todos,
-no tenga fin. En esto son perfecto remedo de
-nuestros anzuelos. Es verdad que para la introducción
-nos llevan grande ventaja en ser los
-judíos del Testamento Nuevo, como nosotros
-del Viejo, pues así como nosotros no creímos
-que Jesús era el Mesías que había venido, ellos,
-creyendo que Jesús era el Mesías que vino, le
-dejan pasar por sus conciencias: de manera
-que parece que jamás llegó para ellos<a id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a> ni por
-ellas. Los <em>Monopantos</em> le creen (como de nosotros
-dice que le esperamos un grave autor:
-<em>Auream et gemmatam Hierusalem espectabant</em>)
-en Hierusalén<a id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a> de oro y joyas. Ellos y
-nosotros, de diferentes principios y con diversos
-medios, vamos a un mesmo fin, que es a
-destruir, los unos, la cristiandad que no quisimos;
-los otros, la que ya no quieren, y por
-<span class="pagenum" id="Page_243">[Pg 243]</span>esto nos hemos juntado a confederar malicia
-y engaños.</p>
-
-<p>“Ha considerado esta sinagoga que el oro y
-la plata son los verdaderos hijos de la tierra
-que hacen guerra al Cielo, no con cien manos
-solas, sino con tantas como los cavan, los funden,
-los acuñan, los juntan, los cuentan, los
-reciben y los hurtan. Son dos demonios subterráneos,
-empero bienquistos de todos los vivientes;
-dos metales, que cuanto tienen más
-de cuerpo, tienen más de espíritu. No hay condición
-que les sea desdeñosa, y si alguna ley
-los condena, los legistas e intérpretes della los
-absuelven. Quien se desprecia de cavarlos se
-precia de adquirirlos; quien de grave no los
-pide al que los tiene, de cortesano los recibe
-de quien los da, y el que tiene por trabajo el
-ganarlos, tiene el robarlos por habilidad, y hay
-en la retórica de juntarlos un <em>no los quiero</em><a id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a>, que
-obra <em>dénmelos</em>, y <em>nada recibo de nadie</em>, que es
-verdad, porque no es mentira <em>todo lo tomo</em>.
-Y como mentiría el mar si dijese que no mata
-su sed con tragarse los arroyuelos y fuentes,
-pues bebiéndose todos los ríos que se los beben,
-en ellos se sorbe fuentes y arroyos, de la
-misma manera mienten los poderosos que dicen<span class="pagenum" id="Page_244">[Pg 244]</span>
-no reciben de los mendigos y pobres, cuando
-se engullen a los ricos, que devoran a los
-pobres y mendigos. Esto supuesto, conviene encaminar
-la batería de nuestros intereses a los
-reyes y repúblicas y ministros, en cuyos vientres
-son todos los demás repleción que, conmovida
-por nosotros, o será letargo o apoplejía
-en las cabezas. En el método de disponerlo
-sea el primer voto el de los señores <em>Monopantones</em>”.</p>
-
-<p>Los cuales, habiéndose conficionado los unos
-con los chismes de los otros, determinaron que
-Pacas Mazo<a id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>, como más abundante de lengua<a id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a>
-y más caudaloso de palabras, hablase por todos,
-lo que hizo con tales razones:</p>
-
-<p>&mdash;Los bienes del mundo son de los solícitos;
-su fortuna, de los disimulados y violentos. Los
-señoríos y los reinos, antes se arrebatan y usurpan
-que se heredan y merecen. Quien en las
-medras temporales es el peor de los malos, es
-el benemérito sin competidor, y crece hasta que
-se deja exceder en la maldad, porque en las
-ambiciones, lo justo y lo honesto hacen delincuentes
-a los tiranos. Éstos, en empezando
-a moderarse, se deponen; si quieren durar en
-<span class="pagenum" id="Page_245">[Pg 245]</span>ser tiranos, no han de consentir que salgan fuera
-las señas de que lo son. El fuego que quema
-la casa, con el humo que arroja fuera, llama
-a que le maten con agua. Deste discurso cada
-uno tome lo que le pareciere a propósito. La
-moneda es la Circe, que todo lo que se le llega
-u de ella se enamora, lo muda en varias formas:
-nosotros somos el <em>verbi gratia</em>. El dinero
-es un dios de rebozo<a id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>, que en ninguna parte
-tiene altar público y en todas tiene adoración
-secreta; no tiene templo particular, porque se
-introduce en los templos. Es la riqueza una seta
-universal en que convienen los más espíritus
-del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto
-de<a id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a> los discursos políticos y el conciliador
-de todas las diferencias de opiniones y humores.
-Viendo, pues, nosotros que es el mágico
-y el nigromante<a id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a> que más prodigios obra, hémosle
-jurado por norte de nuestros caminos y
-por calamita<a id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a> de nuestro norte<a id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a>, para no desvariar
-en los rumbos. Esto ejecutamos con tal
-arte, que le dejamos para tenerle y le despreciamos
-para juntarle: lo que aprendimos de la
-hipocresía de la bomba, que con lo vacío se llena,<span class="pagenum" id="Page_246">[Pg 246]</span>
-y con lo que no tiene atrae lo que tienen
-otros, y sin trabajo sorbe y agota lo lleno con
-su vacío. Somos remedos de la pólvora, que,
-menuda, negra, junta y apretada, toma fuerza
-inmensa y velocidad de la estrechura. Primero
-hacemos el daño que se oiga el ruido, y como
-para apuntar<a id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a> cerramos un ojo y abrimos otro,
-lo conquistamos todo en un abrir y cerrar de
-ojos. Nuestras casas son cañones de arcabuz,
-que se disparan por las llaves y se cargan por
-las bocas. Siendo, pues, tales, tenemos costumbres
-y semblantes que convienen con todos, y
-por esto no parecemos forasteros en alguna
-seta o nación. Nuestro pelo le admite el turco
-por turbante, el cristiano por sombrero, y el
-moro por bonete y vosotros por tocado. No
-tenemos ni admitimos nombre de reino ni de
-república, ni otro que el de <em>Monopantos</em>: dejamos
-los apellidos a las repúblicas y a los reyes,
-y tomámosles el poder limpio de la vanidad
-de aquellas palabras magníficas; encaminamos
-nuestra pretensión a que ellos sean señores del
-mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno
-de majestad no hemos hallado con quien hacer
-confederación igual, a pérdida y ganancia, sino
-con vosotros, que hoy sois los tramposos de
-<span class="pagenum" id="Page_247">[Pg 247]</span>toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación
-para acabar de corromperlo todo, la
-cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste,
-por medio de una máquina infernal que contra
-los cristianos hemos fabricado los que estamos
-presentes. Ésta es que, considerando que la
-triaca se fabrica sobre el veloz veneno de la
-víbora (por ser el humor que más aprisa y derecho
-va al corazón, a cuya causa, cargándola<a id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a>
-de muchos simples de eficacísima virtud, los
-lleva al corazón para que le defiendan de la
-ponzoña, que es lo que se pretende por la medicina),
-así nosotros hemos inventado una contratriaca
-para encaminar al corazón los venenos,
-cargando sobre las virtudes y sacrificios,
-que se van derechos al corazón y al alma, los
-vicios y abominaciones y errores, que, como
-vehículos, introducen<a id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a> en ella. Si os determináis a
-esta alianza, os daremos la receta con peso y
-número de ingredientes, y boticarios doctos en
-esta confación, en que Danipe y Alkemiastos<a id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a> y
-yo hemos sudado, y no debe nuestro sudor nada
-a los trociscos<a id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a> de la víbora. Dejaos gobernar
-<span class="pagenum" id="Page_248">[Pg 248]</span>por nuestro Pragas<a id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>, que no dejaréis de ser
-judíos y sabréis juntamente ser <em>Monopantos</em>.</p>
-
-<p>A raíz destas palabras los cogió la <em>hora</em>, y levantándose
-Rabbi Maimón, uno de los dos que
-vinieron por la sinagoga de Venecia, se llegó al
-oído de Rabbi Saadías, y rempujando con la
-mano estado y medio de pico de nariz, para
-podérsele llegar a la oreja, le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Rabbi, la palabrita <em>dejaos gobernar</em>, a roña
-sabe; conviene abrir el ojo con éstos, que me
-semejan Faraones caseros y mogigatos.</p>
-
-<p>Saadías le respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Ahora acabo de reconocerlos<a id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a> por maná de
-dotrinas, que saben a todo lo que cada uno quiere:
-no hay sino callar, y, como a ratones de las
-repúblicas, darles qué coman en la trampa.</p>
-
-<p>Chrysóstheos<a id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>, que vió el coloquio entre dientes,
-dijo a Philárgyros y a Danipe<a id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_249">[Pg 249]</span></p>
-
-<p>&mdash;Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos:
-todo <em>Monopanto</em> se dé un baño de becerro
-enjoyado, que ellos caerán de rodillas.</p>
-
-<p>Recociéronse en lazos y embelecos unos
-contra otros, y para deslumbrar a los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a>,
-Rabbi Saadías dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Nosotros os juzgamos exploradores de la
-tierra de promisión y la seguridad de nuestros
-intentos; para que nos amásemos en un compuesto
-rabioso, será bien se confiera<a id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a> el modo
-y las capitulaciones y se concluyan y firmen en
-la primera junta, que señalamos de hoy en tres
-días.</p>
-
-<p>Pacas Mazo<a id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>, compuniendo su rapiña en palomita<a id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>,
-dijo que el término era bastante y la resolución
-providente, empero que convenía que
-el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un
-libro encuadernado en pellejo de oveja, cogida
-con torzales de oro en varios labores la lana,
-se le dió a Saadías, diciendo:</p>
-
-<p>&mdash;Esta prenda os damos por rehenes<a id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a>.</p>
-
-<p>Tomóle, y preguntó:</p>
-
-<p>&mdash;<em>¿Cúyas son estas obras?</em></p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_250">[Pg 250]</span></p>
-
-<p>Respondió Pacas Mazo<a id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>:</p>
-
-<p>&mdash;<em>De nuestras palabras.</em> El autor es Nicolás
-Machiavelo, que escribió el canto llano de nuestro
-contrapunto.</p>
-
-<p>Mirándole con grande atención los judíos,
-y particularmente la encuadernación en pellejo
-de oveja, Rabbi Asepha<a id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>, que asistía por Orán,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Esta lana es de la que dicen los españoles
-que vuelve trasquilado quien viene por ella.</p>
-
-<p>Con esto se apartaron, tratando unos y
-otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón,
-a combatirse y aporrearse y hacerse pedazos
-hasta echar chispas contra todo el mundo,
-para fundar la nueva seta del dinerismo,
-mudando el nombre de <em>ateístas</em> en <em>dineranos</em><a id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>.</p>
-
-<p>XL. Los pueblos y súbditos a señores, príncipes,
-repúblicas y reyes y monarcas se juntaron
-en Lieja, país neutral, a tratar de sus
-conveniencias y a remediar y a descansar sus
-quejas y malicias y desahogar su sentir, opreso
-en el temor de la soberanía. Había gente de
-todas naciones, estados y calidades. Era tan
-grande el número, que parecía ejército y no
-junta, por lo cual eligieron por sitio la campaña<span class="pagenum" id="Page_251">[Pg 251]</span>
-abierta. Por una parte, admiraba la maravillosa
-diferencia de trajes y de aspectos;
-por otra, confundía los oídos y burlaba la atención
-la diferencia de lenguas. Parecía romperse
-el campo con las voces: resonaba a la manera
-que cuando el sol cuece las mieses, se oye importuno
-rechinar con la infatigable voz de las
-chicharras; el más sonoro alarido era el que encaramaban,
-desgañitándose, las mujeres con acciones
-frenéticas. Todo estaba mezclado en tumulto
-ciego y discordia<a id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a> furiosa: los republicanos
-querían príncipes, los vasallos de los príncipes
-querían ser republicanos.</p>
-
-<p>Esta controversia<a id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a> empelazgaron<a id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a> un noble saboyano
-y un ginovés plebeyo. Decía el saboyano
-que su Duque era el movimiento perpetuo y
-que los consumía con guerras continuas<a id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a> por
-equilibrar su dominio, que se ve anegado entre
-las dos coronas de Francia y España, y
-que su conservación la tenía en revolver, a
-costa de sus vasallos, los dos Reyes, para que,
-ocupado el uno con el otro, no pueda el uno ni
-el otro tragársele, viendo que sucesivamente
-<span class="pagenum" id="Page_252">[Pg 252]</span>entrambos príncipes, ya éste, ya aquél, le conquistan
-y le defienden, lo cual pagan los súbditos,
-sin poder respirar en quietud. Cuando
-Francia le embiste, España le ayuda, y cuando
-España le acomete, Francia le defiende. Y como
-ninguno de los dos le ampara por conservarle,
-sino porque el otro no crezca con su Estado
-y le sea más formidable y próximo vecino,
-de la defensa resulta a sus pueblos tanto daño
-como de la ofensa, y las más veces, más. El
-Duque recata en su corazón disimulada la pretensión
-de libertador de Italia, blasonando,
-para tener propicia la Santa Sede, toda la historia
-de Amadeo, a quien llamaron <em>Pacífico</em><a id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>,
-por haber sospechado algunos impíamente maliciosos
-que pensaba en reducir al Sumo Pontífice
-a sólo el caudal de las gracias y indulgencias.
-Padece el Duque achaques de Rey de
-Chipre, y es molestado de recuerdos de señor
-de Ginebra, y adolece de soberanía desigual entre
-los demás potentados. Todas estas cosas son
-espuelas que se añaden a los alientos, que en
-él necesitan de freno; que por estas razones
-viene a tratar que la Saboya y el Piamonte se
-confederen en República, donde la justicia y el
-consejo mandan y la libertad reina.</p>
-<p><span class="pagenum" id="Page_253">[Pg 253]</span></p>
-<p>&mdash;¡Que la libertad reina!&mdash;dijo, dado a los
-diablos, el ginovés&mdash;. Tú debes de estar loco, y
-como no has sido repúblico, no sabes sus miserias
-y esclavitudes. No bastará toda la razón
-de Estado a concertarnos. Yo, que soy ginovés,
-hijo de aquella República, que por la vecindad
-y emulación os conoce a vosotros, vengo a
-persuadir a vuestro Duque, con la asistencia
-de nosotros los plebeyos<a id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a>, se haga Rey de Génova,
-y si él no lo aceta, he de ir a persuadir
-esta oferta al Rey de España, y si no, al francés,
-y de unos Reyes en otros, hasta topar con
-alguno que se apiade de nosotros. Dime, malcontento
-del bien que Dios te hizo en que nacieses
-sujeto a príncipe, ¿has considerado cuánto
-mayor descanso es obedecer a uno solo que
-a muchos, juntos en una pieza y apartados, y
-diferentes en costumbres, naturales, opiniones
-y desinios? Perdido, ¿no adviertes que en las
-repúblicas, como es anuo y sucesivo por las
-familias el gobierno, es respectivo, y que la
-justicia carece de ejecución, con temor de que
-los que otro año u otro trienio mandarán se
-venguen de lo que hizo el que gobernó? Si el
-Senado repúblico se compone de muchos, es
-confusión; si de pocos, no sirve sino de corromper<span class="pagenum" id="Page_254">[Pg 254]</span>
-la firmeza y excelencia de la unidad:
-ésta no se salva en el Dux, que, o no tiene absoluto
-poder, o es por tiempo limitado. Si mandan
-por igual nobles y plebeyos, es una junta
-de perros y gatos, que los unos proponen mordiscones
-con los dientes, ladrando, y los otros
-responden con araños y uñas. Si es de pobres y
-ricos, desprecian a los pobres los ricos y a los
-ricos invidian los pobres<a id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a>. Mira qué compuesto
-resultará de invidia y desprecio. Si el gobierno
-está en los plebeyos, ni los querrán sufrir los
-nobles ni ellos podrán sufrir el no serlo. Pues
-si los nobles solos mandan, no hallo otra comparación
-a los súbditos sino la de los condenados,
-y éstos somos los plebeyos ginoveses, y
-si se pudiera sin error encarecerlo más, me
-pareciera haber dicho poco. Génova tiene tantas
-repúblicas como nobles y tantos miserables
-esclavos como plebeyos. Y todas estas repúblicas
-personales se juntan en un palacio a
-sólo contar nuestro caudal y mercancías, para
-roérnosle o bajando o subiendo la moneda, y
-como malsines de nuestro caudal, atienden
-siempre a reducir a pobreza nuestra inteligencia.
-Usan de nosotros como de esponjas, enviándonos
-por el mundo a que, empapándonos
-<span class="pagenum" id="Page_255">[Pg 255]</span>en la negociación, chupemos hacienda, y, en
-viéndonos abultados de caudal, nos exprimen
-para sí. Pues dime, maldito y descomulgado
-saboyano: ¿qué pretendes con tu traición y tu
-infernal intento? ¿No conoces que nobles y
-plebeyos transfieren su poder en los reyes y
-príncipes, donde, apartado de la soberbia<a id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a> y poder
-de los unos y de la humildad de los otros,
-compone una cabeza asistida de pacífica y desinteresada
-majestad, en quien ni la nobleza presume
-ni la plebe padece?</p>
-
-<p>Embistiéranse los dos, si no los apartara el
-mormullo<a id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a> de una manada de catredáticos, que
-venía retirándose de un escuadrón de mujeres,
-que, con las bocas abiertas, los hundían a chillidos
-y los amagaban<a id="FNanchor_590" href="#Footnote_590" class="fnanchor">[590]</a> de mordiscones. Una dellas,
-cuya hermosura era tan opulenta que se
-aumentaba con la disformidad de la ira, siendo
-afecto que en la suma fiereza de un león halla
-fealdad que añadir, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Tiranos, ¿por cuál razón (siendo las mujeres
-de las dos partes del género humano la una,
-que constituye mitad) habéis hecho vosotros
-solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento,
-a vuestro albedrío? Vosotros nos priváis de
-<span class="pagenum" id="Page_256">[Pg 256]</span>los estudios, por invidia de que os excederemos;
-de las armas, por temor de que seréis
-vencimiento de nuestro enojo los que lo sois
-de nuestra risa. Habéisos constituido por árbitros
-de la paz y de la guerra, y nosotras padecemos
-vuestros delirios. El adulterio en nosotras
-es delito de muerte, y en vosotros, entretenimiento
-de la vida. Queréisnos buenas
-para ser malos, honestas para ser distraídos. No
-hay sentido nuestro que por vosotros no esté
-encarcelado; tenéis con grillos nuestros pasos,
-con llave nuestros ojos; si miramos, decís que
-somos desenvueltas; si somos miradas, peligrosas,
-y, al fin, con achaque de honestidad, nos
-condenáis a privación de potencias y sentidos.
-Barbonazos, vuestra desconfianza, no nuestra
-flaqueza, las más veces nos persuade contra vosotros
-lo propio que cauteláis en nosotras. Más
-son las que hacéis malas que las que lo son.
-Menguados, si todos sois contra nosotras <em>privaciones</em>,
-fuerza es que nos hagáis todas <em>apetitos</em>
-contra vosotros. Infinitas entran en vuestro
-poder buenas, a quien forzáis a ser malas, y ninguna
-entra tan mala a quien los más de vosotros
-no hagan peor. Toda vuestra severidad
-se funda en lo frondoso y opaco de vuestras
-caras, y el que peina por barba más lomo de
-javalí, presume más suficiencia, como si el solar<span class="pagenum" id="Page_257">[Pg 257]</span>
-del seso fuera la pelambre prolongada de
-quien antes se prueba de cola que de juicio.
-Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o
-con darnos parte en los estudios y puestos de
-gobierno, o con oírnos y desagraviarnos de las
-leyes establecidas, instituyendo algunas en
-nuestro favor y derogando otras que nos son<a id="FNanchor_591" href="#Footnote_591" class="fnanchor">[591]</a>
-perjudiciales.</p>
-
-<p>Un dotor, a quien la barba le chorreaba hasta
-los tobillos, que las vió juntas y determinadas,
-fiado en su elocuencia, intentó satisfacerlas con
-estas razones:</p>
-
-<p>&mdash;Con grande temor me opongo a vosotras,
-viendo que la razón frecuentemente es vencida
-de la hermosura, que la retórica y dialéctica
-son rudas contra vuestra belleza. Decidme, empero:
-¿qué ley se os podrá fiar, si la primera
-mujer estrenó su ser quebrantando la de Dios<a id="FNanchor_592" href="#Footnote_592" class="fnanchor">[592]</a>?
-¿Qué armas se pondrán con disculpa en vuestras
-manos, si con una manzana descalabrastes
-toda la generación de Adán, sin que se escapasen
-los que estaban escondidos en las distancias
-de lo futuro<a id="FNanchor_593" href="#Footnote_593" class="fnanchor">[593]</a>? Decís que todas las leyes son contra
-vosotras; fuera verdad si dijérades que vosotras<span class="pagenum" id="Page_258">[Pg 258]</span>
-érades contra todas las leyes. ¿Qué poder
-se iguala al vuestro, pues si no juzgáis con las leyes
-estudiándolas, juzgáis a las leyes con los
-jueces, corrompiéndolos? Si nosotros hicimos
-las leyes, vosotras las deshacéis. Si los jueces
-gobiernan el mundo, y las mujeres a los jueces,
-las mujeres<a id="FNanchor_594" href="#Footnote_594" class="fnanchor">[594]</a> gobiernan el mundo y desgobiernan<a id="FNanchor_595" href="#Footnote_595" class="fnanchor">[595]</a>
-a los que le gobiernan, porque puede
-más con muchos la mujer que aman que el texto
-que estudian. Más pudo con Adán lo que el
-diablo dijo a la mujer que lo que Dios le dijo<a id="FNanchor_596" href="#Footnote_596" class="fnanchor">[596]</a>.
-Con el corazón humano muy eficaz es el demonio
-si le pronuncia una de vosotras. Es la
-mujer regalo que se debe temer y amar, y es
-muy difícil temer y amar una propia cosa.
-Quien solamente la ama, se aborrece a sí; quien
-solamente la aborrece, aborrece a la naturaleza.
-¿Qué Bártulo no borran vuestras lágrimas?
-¿De qué Baldo no se ríe vuestra risa<a id="FNanchor_597" href="#Footnote_597" class="fnanchor">[597]</a>? Si tenemos
-los cargos y los puestos, vosotras los gastáis
-en galas y trajes. Un texto solo tenéis, que
-es vuestra lindeza: ¿cuándo le alegastes que no
-os valiese? ¿Quién le vió que no quedase vencido?<span class="pagenum" id="Page_259">[Pg 259]</span><a id="FNanchor_598" href="#Footnote_598" class="fnanchor">[598]</a>
-Si nos cohechamos, es para cohecharos;
-si torcemos las leyes y la justicia, las más veces
-es porque seguimos la dotrina de vuestra
-belleza, y de las maldades que nos mandáis hacer
-cobráis los intereses y nos dejáis la infamia
-de jueces detestables. Invidiáisnos la asistencia
-y los cargos en la guerra, siendo ella a
-quien debéis el descanso de viudas y nosotros
-el olvido de muertos. Quejáisos de que el adulterio
-es en vosotras delito capital y no en nosotros.
-Demonios de buen sabor, si una liviandad<a id="FNanchor_599" href="#Footnote_599" class="fnanchor">[599]</a>
-vuestra quita las honras a padres y hijos y
-afrenta toda una generación, ¿por qué se os
-antoja riguroso castigo la pena de muerte, siendo
-de tanto mayor estimación la honra de muchos
-inocentes que la vida de un culpado? Estemos
-al aprecio que desto hacen vuestras propias
-obras. Vosotras, por infinitos, no podéis
-contar vuestros adulterios, y nosotros, por raros,
-no tenemos qué contar de los degüellos;
-el escarmiento sigue a la pena<a id="FNanchor_600" href="#Footnote_600" class="fnanchor">[600]</a>: ¿dónde está
-éste? Quejaros de que os guardamos es quejaros<span class="pagenum" id="Page_260">[Pg 260]</span>
-de que os estimemos: nadie guardó<a id="FNanchor_601" href="#Footnote_601" class="fnanchor">[601]</a> lo que
-desprecia. Según lo que he discurrido, de todo
-sois señoras, todo está sujeto a vosotras; gozáis
-la paz y ocasionáis la guerra. Si habéis de pedir
-lo que os falta a muchas, pedid moderación
-y seso.</p>
-
-<p>¿<em>Seso</em> dijiste? No lo hubo pronunciado cuando
-todas juntas se dispararon contra el triste
-dotor en remolino de pellizcos y repelones, y
-con tal furia le mesaron, que le dejaron lampiño
-de la pelambre graduada, que pudiera, por
-lo lampiño, pasar por vieja en otra parte. Ahogáranle
-si no acudiera mucha gente a la pelazga<a id="FNanchor_602" href="#Footnote_602" class="fnanchor">[602]</a>
-y mormullo que habían armado un francés
-monsiur y un italiano monseñor.</p>
-
-<p>Habíanse ya pronunciado el enojo con algunos
-sopapos y dádose <em>sanctus</em><a id="FNanchor_603" href="#Footnote_603" class="fnanchor">[603]</a> en las jetas, con
-séquito de coces y bocados<a id="FNanchor_604" href="#Footnote_604" class="fnanchor">[604]</a>. El francés se carcomía
-de rabia y el monseñor se destrizaba de
-cólera<a id="FNanchor_605" href="#Footnote_605" class="fnanchor">[605]</a>. Concurrieron por una y otra parte italianos
-y bugres. Pusiéronse en medio los alemanes,<span class="pagenum" id="Page_261">[Pg 261]</span>
-y, sosegándolos con harta dificultad, los
-preguntaron la causa. El francés, arrebañándose
-con entrambas manos las bragas, que con la
-fuga se le habían bajado a las corvas, respondió:</p>
-
-<p>&mdash;Hoy hemos concurrido aquí todos los súbditos
-para tratar del alivio de nuestras quejas.
-Yo estaba comunicando con otros de mi nación
-el miserable estado en que se halla Francia, mi
-patria, y la opresión de los franceses so el poder
-de Armando, cardenal de Richeleu. Ponderaba
-con la maña que llamaba servir al Rey lo
-que es degradarle; cuánta raposa vestía de púrpura,
-cómo con el ruido que inducía en la cristiandad
-disimulaba el de su lima, que agotaba
-en su astucia la confianza del Príncipe, que había
-puesto en manos de sus parientes y cómplices
-el mar y la tierra, fortalezas y gobiernos,
-ejércitos y armadas, infamando los nobles y
-engrandeciendo los viles. Acordaba a los de
-mi nación de las tajadas y pizcas en que resolvieron
-al mariscal de Ancre; acordábalos de
-Luínes y cómo nuestro Rey no se limpiaba de
-privados, y que esto sólo hacía bien a esotros
-dos a quien acreditaba. Advertía que en Francia,
-de pocos años a esta parte, los traidores han
-dado en la agudeza más perniciosa del infierno,
-pues, viendo que levantarse con los reinos se<span class="pagenum" id="Page_262">[Pg 262]</span>
-llama traición y se castiga como traidor al que
-lo intenta, para asegurar su maldad se levantan
-con los reyes y se llaman privados, y en lugar
-de castigo de traidores, adquieren adoración de
-reyes de reyes. Proponía<a id="FNanchor_606" href="#Footnote_606" class="fnanchor">[606]</a>, y lo propongo, y lo
-propondré en la junta, que para la perpetuidad
-de la sucesión y de los reinos y extirpar esta
-seta de traidores, se promulgue ley inviolable e
-irremisible, que ordenase que el Rey que en
-Francia se sujetare a privado, <em>ipso jure</em>, él y
-su sucesión perdiesen el derecho del reino, y
-que desde luego fuesen los súbditos absueltos
-del juramento de fidelidad, pues no previene tan
-manifiesto peligro la ley Sálica, que excluye las
-hembras, como ésta, que excluye validos<a id="FNanchor_607" href="#Footnote_607" class="fnanchor">[607]</a>. Decía
-que juntamente se mandase que el vasallo que
-con tal nombre se atreviese a levantarse con su
-rey, muriese infamemente<a id="FNanchor_608" href="#Footnote_608" class="fnanchor">[608]</a> y perdiese todas las
-honras y bienes que tuviese, quedando su apellido
-siempre maldito y condenado<a id="FNanchor_609" href="#Footnote_609" class="fnanchor">[609]</a>. Pues sin más
-<span class="pagenum" id="Page_263">[Pg 263]</span>consideración, ese desatinado bergamasco, ni
-acordarme<a id="FNanchor_610" href="#Footnote_610" class="fnanchor">[610]</a> de los nepotes de Roma, me llamó
-hereje <em>pezente y mascalzón</em>, diciendo<a id="FNanchor_611" href="#Footnote_611" class="fnanchor">[611]</a> que en detestar
-los privados, detestaba los nepotes<a id="FNanchor_612" href="#Footnote_612" class="fnanchor">[612]</a>, y que
-privado y nepote eran dos nombres y una cosa.
-Y no habiendo yo tomado en la boca disparate
-semejante, me embistió en la forma que nos
-hallastes.</p>
-
-<p>Los alemanes quedaron, con los demás oyentes,
-suspensos y pensativos. Encamináronlos a
-cada uno a su puesto, no sin dificultad, y dispusieron
-en auditorio pacífico aquellas multitudes
-para la propuesta que en nombre de todos
-hacía un letrado bermejo, que a todos los había
-revuelto y persuadido a pretensiones tan diferentes
-y desaforadas. Mandaron el silencio dos
-clarines, cuando él, sobre lugar eminente<a id="FNanchor_613" href="#Footnote_613" class="fnanchor">[613]</a> que en
-el centro del concurso los miraba en iguales distancias,
-dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_264">[Pg 264]</span></p>
-
-<p>&mdash;La pretensión que todos tenemos es la
-libertad de todos, procurando que nuestra sujeción
-sea a lo justo, y no a lo violento; que nos
-mande la razón, no el albedrío; que seamos de
-quien nos hereda, no de quien nos arrebata; que
-seamos cuidado de los Príncipes, no mercancía,
-y en las Repúblicas compañeros, no esclavos;
-miembros y no trastos; cuerpo y no sombra.
-Que el rico no estorbe al pobre que pueda
-ser rico, ni el pobre enriquezca con el robo del
-poderoso. Que el noble no desprecie al plebeyo,
-ni el plebeyo aborrezca al noble, y que todo el
-gobierno se ocupe en animar a que todos los pobres
-sean ricos y honrados los virtuosos, y en
-estorbar que suceda lo contrario. Hase de obviar
-que ninguno pueda ni valga más que todos,
-porque quien excede a todos, destruye la igualdad,
-y quien le permite que exceda le manda
-que conspire. La igualdad es armonía, en que
-está sonora la paz de la república, pues en turbándola
-particular exceso, disuena y se oye rumor
-lo que fué música. Las repúblicas han de
-tener con los reyes la unión que tiene la tierra,
-en quien ellas se representan, con el mar, que
-los representa a ellos. Siempre están abrazados,
-mas siempre ésta se defiende de las insolencias
-de aquél con la orilla, y siempre aquél la amenaza,
-la va lamiendo y procurando anegarla y<span class="pagenum" id="Page_265">[Pg 265]</span>
-sorbérsela, y ésta, cobrar de sí, por una parte,
-tanto como él la esconde por otra. La tierra,
-siempre firme y sin movimiento, se opone al bullicio
-y perpetua discordia de su inconstancia;
-aquél, con cualquier viento se enfurece; ésta, con
-todos se fecunda. Aquél se enriquece de lo que
-ésta le fía; ésta, con anzuelos, y redes, y lazos,
-le pesca y le despuebla. Y de la manera que toda
-la seguridad del mar y el abrigo está en la tierra,
-que da los puertos, así en las repúblicas está el
-reparo de las borrascas y golfos de los reinos.
-Éstas siempre han de militar con el seso, pocas
-veces con las armas; han de tener ejércitos
-y armadas prontas en la suficiencia del caudal,
-que es el <em>luego</em> que logra las ocasiones. Deben
-hacer la guerra a los unos reyes con los otros,
-porque los monarcas, aunque sean padres y hijos,
-hermanos y cuñados, son como el hierro y
-la lima, que siendo, no sólo parientes, sino una
-misma cosa y un propio metal, siempre la lima
-está cortando y adelgazando al hierro. Han de
-asistir las repúblicas a los príncipes temerarios
-lo que baste para que se despeñen, y a los reportados,
-para que sean temerarios. Harán nobilísima
-la mercancía, porque enriquece y lleva los
-hombres por el mundo ocupados en estudio práctico,
-que los hace doctos de experiencias, reconociendo
-puertos, costumbres, gobiernos y fortalezas<span class="pagenum" id="Page_266">[Pg 266]</span>
-y espiando desinios. Serán meritorios al
-útil de la Patria los estudios políticos y matemáticos,
-y a ninguna cosa se dará peor nombre que
-al ocio más ilustre y a la riqueza más vagamunda.
-Los juegos públicos se ordenarán del ejercicio
-de las armas<a id="FNanchor_614" href="#Footnote_614" class="fnanchor">[614]</a>, conforme a la disposición de
-las batallas, porque sean juntamente de utilidad
-y entretenimiento, juntamente fiestas y estudios,
-y entonces será decente frecuentar los teatros
-cuando fueren academias. Hase de condenar
-por infame ostentación en trajes<a id="FNanchor_615" href="#Footnote_615" class="fnanchor">[615]</a>, y sólo ha de
-ser diferencia entre el pobre y el rico que éste
-dé el socorro y aquél le reciba, y entre noble y
-plebeyo, la virtud y el valor, pues fueron principio
-de todas las noblezas que son. Aquí se me
-caerán unas palabrillas de Platón: quien las hubiere
-menester, las recoja, que yo no sé a qué
-propósito las digo, mas no faltará quien sepa a
-qué propósito las dijo en el diálogo 3 <em>de Republica,
-vel de Justo</em>. Son éstas: <em>Igitur rempublicam
-administrantibus praecipuè, si quibus aliis,
-mentiri licet, vel hostium, vel civium causa, ad
-communem civitatis utilitatem: reliquis autem
-à mendacio abstinendum est</em>. “Si a algunos es
-lícito mentir, principalmente es lícito a los que
-<span class="pagenum" id="Page_267">[Pg 267]</span>gobiernan las repúblicas, o por causa de los enemigos,
-o ciudadanos, para la común utilidad de
-la ciudad: todos los demás se han de guardar
-de mentir”. Pondero que, condenando la Iglesia
-católica esta doctrina de la república de Platón,
-hay quien se precia y blasona de ser su
-república.</p>
-
-<p>“Pasemos a la propuesta de los súbditos de
-los reyes. Éstos se quejan de que ya todos son
-electivos, porque los que son y nacen hereditarios
-son electores de privados, que son reyes
-por su elección. Esto los desespera, porque dicen
-los franceses que los príncipes que para mejor
-gobernar sus reinos se entregan totalmente a
-validos, son como los galeotes, que caminan forzados,
-volviendo las espaldas al puerto que buscan,
-y que los tales privados son como jugadores
-de manos, que, cuanto más engañan, más
-entretienen, y cuanto mejor esconden el embuste
-a los ojos y más burlas hacen a las potencias
-y sentidos, son más eminentes y alabados del que
-los paga los embelecos con que le divierten. La
-gracia está en hacerle creer que está lleno lo que
-está vacío, que hay algo donde no hay nada, que
-son heridas en otros lo que es mellas en sus armas,
-que arrojan con la mano lo que esconden
-en ella. Dicen que le dan dinero, y cuando lo
-descubre, se halla con una inmundicia o la muela<span class="pagenum" id="Page_268">[Pg 268]</span>
-de un asno. Las comparaciones son viles: válense
-dellas a falta de otras; por esto afirman
-que igualmente son reprehensibles el rey que no
-quiere ser lo que el grande Dios quiso que fuese
-y el que quiere ser lo que no quiso que fuera.</p>
-
-<p>Osan decir que el privado total introduce en el
-rey, como la muerte en el hombre, <em>nova forma
-cadaveris: nueva forma de cadáver</em>, a que se sigue
-corrupción y gusanos, y que, conforme<a id="FNanchor_616" href="#Footnote_616" class="fnanchor">[616]</a> a la
-opinión de Aristóteles, en el Príncipe <em>fit resolutio
-usque ad materiam primam</em>; quiere decir: <em>no
-queda alguna cosa de lo que fué, sino la representación</em>.
-Esto baste.</p>
-
-<p>“Pasemos a las quejas contra los tiranos y a
-la razón dellas. Yo no sé de quién hablo ni de
-quién no hablo: quien me entendiere, me declare.
-Aristóteles dice <em>que es tirano quien mira más a
-su provecho particular que al común</em>. Quien supiere
-de algunos que no se comprehenden en esta
-difinición, lo venga diciendo, y le darán su hallazgo<a id="FNanchor_617" href="#Footnote_617" class="fnanchor">[617]</a><a id="FNanchor_618" href="#Footnote_618" class="fnanchor">[618]</a>.</p>
-
-<div class="section">
-<p>Quéjanse de los tiranos más los que reciben
-<span class="pagenum" id="Page_269">[Pg 269]</span>
-beneficios que los que padecen castigos,
-porque el beneficio del tirano constituye delincuentes
-y cómplices, y el castigo, virtuosos y
-beneméritos; tales son, que la inocencia, para
-ser dichosa, ha de ser desdichada en sus dominios.
-El tirano, por miseria y avaricia, es fiera<a id="FNanchor_619" href="#Footnote_619" class="fnanchor">[619]</a>;
-por soberbia, es demonio; por deleites y lujuria,
-todas las fieras y todos los demonios. Nadie se
-conjura contra el tirano primero que él mismo;
-por esto es más fácil matar al tirano que sufrirle.
-El beneficio del tirano siempre es funesto: a
-quien más favorece, el bien que le hace es tardarse
-en hacerle mal. Ejemplo de los tiranos
-fué Polifemo, en Homero: favoreció a Ulises
-con hablar con él sólo, y con preguntarle supo
-sus méritos, oyó sus ruegos, vió su necesidad,
-y el premio que le ofreció fué que, después
-de haberse comido a sus compañeros, le comería
-el postrero<a id="FNanchor_620" href="#Footnote_620" class="fnanchor">[620]</a>. Del tirano que se come los
-que tiene debajo de su mano, no espere nadie
-otro favor sino ser comido el último. Y
-adviértase que, si bien el tirano lo concede por
-merced, el que ha de ser comido no lo juzga
-en la dilación sino por aumento de crueldad.<span class="pagenum" id="Page_270">[Pg 270]</span>
-Quien te ha de comer después de todos, te
-empieza a comer en todos los que come antes;
-más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto
-más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder
-manjar y no huésped. Detenerle en la cueva
-para pasarle al estómago, más era sepultura que
-hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su
-veneno es el sueño. Pueblos, daldes sueño, tostad
-las hastas, sacadles los ojos, que después ninguno
-hizo lo que todos desearon que se hiciese.
-<em>Ninguno</em> decía el tirano Polifemo que le había
-cegado, porque Ulises, con admirable astucia, le
-dijo que se llamaba <em>Ninguno</em>. Nombrábale para
-su venganza y defendíale con la equivocación
-del nombre: ellos disculpan a quien los da muerte,
-a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado
-entre las ovejas que guardaba. Lo que más guarda
-el tirano, guarda contra él a quien le derriba.</p>
-</div>
-
-<p>“Esto supuesto, digo que hoy nos juntamos
-los sugetos a tratar de la defensa nuestra, contra
-el arbitrio de los que nos gobiernan mediata
-o inmediatamente. En las repúblicas y en los
-reinos, los puntos sustanciales<a id="FNanchor_621" href="#Footnote_621" class="fnanchor">[621]</a> sean perpetuos
-en sus consejos, sin poder tener ni pretender
-ascenso a otros, porque pretender uno
-<span class="pagenum" id="Page_271">[Pg 271]</span>y gobernar otro, no da lugar al estudio ni a la
-justicia, y la ambición de pasar a tribunal diferente
-y superior le tiene caminante, y no juez,
-y con lo que gobierna granjea lo que quiere gobernar,
-y, distraído, no atiende a nada: a lo que
-tiene, porque lo quiere dejar, y a lo que desea,
-porque aún no lo tiene. Cada uno es de provecho
-donde los años le han dado experiencia y estorbo
-donde empieza la primera noticia, porque
-pasan de las materias que ya sabían a las que
-aún no saben. Las honras que se les hicieren,
-no han de salir del estado de su profesión, porque
-no se mezclen con las militares, y la toga
-y la espada anden en ultraje: aquélla embarazada
-y extraña y ésta quejosa y confundida<a id="FNanchor_622" href="#Footnote_622" class="fnanchor">[622]</a>.</p>
-
-<p>“Que los premios sean indispensables; que,
-no sólo no se den a los ociosos, sino que no se
-permita que los pidan, porque si el premio de
-las virtudes se gasta en los vicios, el príncipe o
-república quedará pobre de su mayor tesoro,
-y el metal del precio, vil y falsificado. No le
-han de aguardar el benemérito ni el indigno:
-aquél, porque se le han de dar luego; éste, porque
-nunca se le han de dar. Menos mal gastado
-sería el oro y los diamantes en grillos para aprisionar
-delincuentes que una insignia militar y
-<span class="pagenum" id="Page_272">[Pg 272]</span>de honor en un vagamundo y vicioso. Roma entendió
-esto bien, que pagaba con un ramo de
-laurel u de roble más heridas que daba hojas,
-vitorias de ciudades, provincias y reinos. Para
-consejeros de Guerra y Estado sólo sean suficientes
-y admitidos<a id="FNanchor_623" href="#Footnote_623" class="fnanchor">[623]</a> los valientes y experimentados:
-sea prerogativa la sangre, o vertida o
-aventurada; no la presuntuosa<a id="FNanchor_624" href="#Footnote_624" class="fnanchor">[624]</a> en genealogías y
-antepasados. Para los cargos de la guerra se
-han de preferir los valientes y dichosos. Gran
-recomendación es la de los bienafortunados sobre
-valientes: Lucano lo aconseja<a id="FNanchor_625" href="#Footnote_625" class="fnanchor">[625]</a>:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p class="p1"><span style="margin-left: 2em;"><em>...Fatis accede, Deisque,</em></span><br />
-<em>Et cole felices, miseros fuge.</em></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1">“Siempre he leído esto de buena gana, y a este
-admirable poeta, niegúeselo quien quisiere<a id="FNanchor_626" href="#Footnote_626" class="fnanchor">[626]</a>, con
-atención en lo político y militar, preferida a
-todos después de Homero.</p>
-
-<p>“Para las judicaturas se han de escoger los
-doctos y los desinteresados. Quien no es codicioso,
-a ningún vicio sirve, porque los vicios
-inducen el interés a que se venden. Sepan
-las leyes, empero no más que ellas; hagan que
-<span class="pagenum" id="Page_273">[Pg 273]</span>sean obedecidas, no obedientes. Éste es el punto
-en que se salvan los tribunales. Yo he dicho.
-Vosotros diréis lo que se os ofrece y propondréis
-los remedios más convenientes y platicables”.</p>
-
-<p>Calló. Y como era multitud diferente en naciones
-y lenguas, se armó un zurrido de gerigonzas
-tan confuso, que parecía haberse apeado
-allí la tabaola de la torre de Nembrot: ni los entendían
-ni se entendían. Ardíase en sedición y
-discordia el sitio, y en los visajes y acciones parecía
-junta de locos u endemoniados. Cuando
-el gremio de los pastores, que con ondas ceñían
-los pellejos de las ovejas, que les eran más acusación
-que abrigo, dijeron que “los oyesen luego
-y los primeros, porque se les habían rebelado
-las ovejas, diciendo que ellos las guardaban de
-los lobos, que se las comían una a una, para
-trasquilarlas, desollarlas, matarlas y venderlas
-todas juntas de una vez, y que pues los lobos,
-cuando mucho, se engullían una, u dos, u
-diez, u veinte, pretendían que los lobos las guardasen
-de los pastores, y no los pastores de los
-lobos, y que juzgaban más piadosa la hambre
-de sus enemigos que la codicia de sus mayorales,
-y que tenían hecha información contra nosotros
-con los mastines de ganado”.</p>
-
-<p>No quedó persona que no dijese:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_274">[Pg 274]</span></p>
-
-<p>&mdash;Ya entendemos: no son bobas las ovejas
-si lo consiguen.</p>
-
-<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, y, enfurecidos,
-unos decían: “Lobos queremos”; otros: “Todos
-son lobos”; otros: “Todo es uno”; otros:
-“Todo es malo”. Otros muchos contradecían a
-éstos. Y viendo los letrados que se mezclaban
-en pendencia, por sosegarlos, dijeron que el caso
-pedía consideración grande, que lo difiriesen a
-otro día y, entre tanto, se acudiese por el acierto
-a los templos sagrados. Los franceses, en oyéndolo,
-dijeron:</p>
-
-<p>&mdash;En siendo necesario acudir a los templos,
-somos perdidos, y tememos nos suceda<a id="FNanchor_627" href="#Footnote_627" class="fnanchor">[627]</a> lo que
-a la lechuza cuando estaba enferma, que, consultando
-a la zorra, a quien juzgó por animal
-más graduado, su mal, juntamente con la picaza,
-a quien, por verla<a id="FNanchor_628" href="#Footnote_628" class="fnanchor">[628]</a> sobre mulas matadas,
-juzgó por médico, la respondieron que no tenía
-remedio sino acudir a los templos, la cual lechuza,
-en oyéndolo, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Pues yo soy muerta si mi remedio es acudir
-a los santuarios, pues mi sed los tiene a escuras,
-por haberme bebido el aceite de las lámparas,
-y no hay retablo que no tenga sucio.</p>
-
-<p>El monseñor, levantando la voz, dijo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_275">[Pg 275]</span></p>
-
-<p>&mdash;Monsiures lechuzas: se os otorga esa comparación
-y se os acuerda a vosotros y a cuantos
-coméis de lo sagrado lo que Homero refiere
-de los ratones cuando pelearon con las
-ranas, que, acudiendo a los dioses que los favoreciesen,
-se excusaron todos, diciendo unos
-que les habían roído una mano, otros un pie,
-otros las insignias, otros las coronas, otros los
-picos de las narices, y ninguno hubo que en su
-imagen o bulto no tuviese algo menos y señales
-de sus dientes. Aplicad ahora, ratones calvinistas,
-luteranos, hugonotes y reformados, y veréis
-en el cielo quién os ha de ayudar<a id="FNanchor_629" href="#Footnote_629" class="fnanchor">[629]</a>.</p>
-
-<p>&mdash;¡Oh, inmenso Dios! cuál zacapella<a id="FNanchor_630" href="#Footnote_630" class="fnanchor">[630]</a> y turbamulta
-armaron los bugres con el monseñor.
-La discordia del campo de Agramante, en su
-comparación, era un convento de vírgines vestales;
-para sosegarlos se vieron todos en peligro
-de perderse. En fin, detenidos y no acallados,
-se fueron todos quejosos de lo que cada uno
-pasaba y rabiando cada uno por trocar su estado
-con el otro.</p>
-
-<p>Cuando esto pasaba en la tierra, viéndolo con
-atención los dioses, el Sol dijo:</p>
-
-<p>&mdash;La <em>hora</em> está boqueando y yo tengo la sombra<span class="pagenum" id="Page_276">[Pg 276]</span>
-del gnomon<a id="FNanchor_631" href="#Footnote_631" class="fnanchor">[631]</a> un tris de tocar con el número
-de las cinco. Gran padre de todos, determina si
-ha de continuar la Fortuna antes que la <em>hora</em>
-se acabe u volver a voltear y rodar por donde
-solía.</p>
-
-<p>Júpiter respondió:</p>
-
-<p>&mdash;He advertido que en esta <em>hora</em>, que ha dado
-a cada uno lo que merece, los que, por verse
-despreciados y pobres, eran humildes, se han
-desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados
-y ricos, que, por serlo eran viciosos,
-tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres
-y abatidos, están con arrepentimiento y
-retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los
-que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros,
-y los que eran pícaros, hombres de bien.
-Para la satisfacción de las quejas de los mortales,
-que pocas veces saben lo que nos piden, basta
-este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que
-el que hace mal cuando puede, le deja de hacer
-cuando no puede, y esto no es arrepentimiento,
-sino dejar de ser malos a más no poder. El abatimiento
-y la miseria los encoge, no los enmienda;
-la honra y la prosperidad los hace hacer lo
-que si las hubieran alcanzado siempre hubieran
-hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola
-<span class="pagenum" id="Page_277">[Pg 277]</span>por las rodadas antiguas y ocasione méritos en
-los cuerdos y castigo en los desatinados, a que
-asistirá nuestra providencia infalible y nuestra
-presciencia soberana<a id="FNanchor_632" href="#Footnote_632" class="fnanchor">[632]</a>. Todos reciban lo que les
-repartiere, que sus favores u desdenes<a id="FNanchor_633" href="#Footnote_633" class="fnanchor">[633]</a>, por sí
-no son malos, pues, sufriendo éstos y despreciando
-aquéllos, son tan útiles los unos<a id="FNanchor_634" href="#Footnote_634" class="fnanchor">[634]</a> como
-los otros. Y aquél que recibe y hace culpa para
-sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y
-no de la Fortuna, que lo da con indiferencia
-y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje
-de los hombres que, usando mal de sus prosperidades
-u trabajos, la disfaman y la maldicen.</p>
-
-<p>En esto dió la <em>hora</em> de las cinco y se acabó <em>la
-de todos</em>, y la <em>Fortuna</em>, regocijada con las palabras
-de Júpiter, trocando las manos<a id="FNanchor_635" href="#Footnote_635" class="fnanchor">[635]</a>, volvió a
-engarbullar<a id="FNanchor_636" href="#Footnote_636" class="fnanchor">[636]</a> los cuidados del mundo y a desandar<span class="pagenum" id="Page_278">[Pg 278]</span>
-lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras
-del aire, como quien se resbala por hielo,
-se deslizó hasta dar consigo en la tierra.</p>
-
-<p>Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Hambre hace, y con la prisa de obedecer
-dejé en la fragua tostando dos ristras de ajos
-para desayunarme con los cíclopes.</p>
-
-<p>Júpiter prepotente mandó luego traer de comer,
-y instantáneamente aparecieron allí Iris<a id="FNanchor_637" href="#Footnote_637" class="fnanchor">[637]</a>
-y Hebe con néctar, y Ganimedes con un velicomen<a id="FNanchor_638" href="#Footnote_638" class="fnanchor">[638]</a>
-de ambrosía. Juno, que le vió al lado de
-su marido, y que con los ojos bebía más del
-copero que del licor, endragonida<a id="FNanchor_639" href="#Footnote_639" class="fnanchor">[639]</a> y enviperada,
-dijo:</p>
-
-<p>&mdash;O yo o este bardaje<a id="FNanchor_640" href="#Footnote_640" class="fnanchor">[640]</a> hemos de quedar en el
-Olimpo, u he de pedir divorcio ante Himeneo.</p>
-
-<p>Y si el águila, en que el picarillo estaba a la
-jineta, no se afufa<a id="FNanchor_641" href="#Footnote_641" class="fnanchor">[641]</a> con él, a pellizcos lo desmigaja.<span class="pagenum" id="Page_279">[Pg 279]</span>
-Júpiter empezó a soplar el rayo, y ella
-le dijo:</p>
-
-<p>&mdash;Yo te le quitaré para quemar al pajecito
-nefando.</p>
-
-<p>Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa
-que si Júpiter fuera corito<a id="FNanchor_642" href="#Footnote_642" class="fnanchor">[642]</a> estuviera por nacer),
-reportó con halagos a Junon<a id="FNanchor_643" href="#Footnote_643" class="fnanchor">[643]</a>; mas Venus, hecha
-una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba
-gritos como una verdulera y puso a Júpiter
-como un trapo. Cuando Mercurio, soltando la
-tarabilla<a id="FNanchor_644" href="#Footnote_644" class="fnanchor">[644]</a>, dijo que todo se remediaría y que no
-turbasen el banquete celestial. Marte, viendo
-los bucaritos de ambrosía, como deidad de la
-carda y dios de la vida airada, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas
-diosecitas.</p>
-
-<p>Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió
-los dos dioses a tragos y chupones, y agarrando<span class="pagenum" id="Page_280">[Pg 280]</span>
-de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a
-trinchar<a id="FNanchor_645" href="#Footnote_645" class="fnanchor">[645]</a> con la daga sus ganados, engulléndose
-los rebaños, hechos jigote, a hurgonazos<a id="FNanchor_646" href="#Footnote_646" class="fnanchor">[646]</a>. Saturno
-se merendó media docena de hijos. Mercurio,
-teniendo sombrerillo, se metió de gorra
-con Venus, que estaba sepultando debajo de la
-nariz, a puñados, rosquillas y confites. Plutón,
-de sus bizazas<a id="FNanchor_647" href="#Footnote_647" class="fnanchor">[647]</a> sacó unas carbonadas<a id="FNanchor_648" href="#Footnote_648" class="fnanchor">[648]</a> que Proserpina
-le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano,
-que estaba a diente<a id="FNanchor_649" href="#Footnote_649" class="fnanchor">[649]</a>, se llegó andando con
-mareta<a id="FNanchor_650" href="#Footnote_650" class="fnanchor">[650]</a> y con un mogollón muy cortés, a poder
-de reverencias, empezó a morder de todo y a
-mascullar<a id="FNanchor_651" href="#Footnote_651" class="fnanchor">[651]</a>. El Sol, a quien toca el pasatiempo,
-sacando su lira, cantó un himno en alabanza de
-Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados
-Venus y Marte de la gravedad del tono y
-<span class="pagenum" id="Page_281">[Pg 281]</span>
-de las veras de la letra<a id="FNanchor_652" href="#Footnote_652" class="fnanchor">[652]</a>, él, con dos tejuelas, arrojó
-fuera de la nuez una jácara aburdelada de
-quejidos<a id="FNanchor_653" href="#Footnote_653" class="fnanchor">[653]</a>, y Venus, aullando de dedos con castañetones
-de chasquido, se desgobernó en un
-rastreado<a id="FNanchor_654" href="#Footnote_654" class="fnanchor">[654]</a>, salpicando de cosquillas con sus bullicios
-los corazones de los dioses. Tal cizaña
-derramó en todos el baile, que parecían azogados.
-Júpiter, que, atendiendo a la travesura
-de la diosa, se le caía la baba, dijo:</p>
-
-<p>&mdash;¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones<a id="FNanchor_655" href="#Footnote_655" class="fnanchor">[655]</a>!</p>
-
-<p>Diólos licencia, y, hartos y contentos, se
-afufaron, escurriendo la bola a puto el postre<a id="FNanchor_656" href="#Footnote_656" class="fnanchor">[656]</a>,
-lugar que repartió el coperillo del avechucho<a id="FNanchor_657" href="#Footnote_657" class="fnanchor">[657]</a>.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_282">[Pg 282]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="center p2 big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_110" href="#FNanchor_110" class="label">[110]</a> “Pintan a las <em>Horas</em> alegres y llenas de luz y hermosura
-los poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni
-vestidas, más que en los delirios de Homero,
-que debió pasarlas muy buenas en sus deliquios, y esto a
-fe que no pudo hacerse sin locura, pues que si hay horas buenas
-y felices, éstas son pocas y las malas muchas. Y puesto
-que no contaron las malas, bueno será que sepades que
-son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que
-arrojan venablos por la boca, punzan con sus garfios y
-esparcen tinieblas y espanto por el que pasan. Tales son
-las de los malos que por una hora buena se echan a cuestas
-las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es Plutón, que las
-va pasando una a una, y, al llegar a la última, la desgarra
-y martiriza, para que, fénix de su propia rabia,
-renazca cien veces de sí misma para martirio de las almas.
-Mas como en asamblea se junten los dioses para juzgarlas,
-abre Júpiter el caos con sus ardientes rayos y con voz de
-trueno, que trueno y gordo es él mismo, y todo tiembla
-como esperando el juicio de la muerte, que es el peor
-de los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera
-a sus leyes”. (Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo
-amargamente que trata a todos.</p>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-<p><a id="Footnote_111" href="#FNanchor_111" class="label">[111]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 535: <em>Estar hecho de hiel.</em> <span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>:
-“Y de una hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver
-al viejo hecho de hiel”. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Vig. nav.</em>, 1 c., § 2:
-“Todo le amarga y se le hace de hiel”.</p>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_112" href="#FNanchor_112" class="label">[112]</a> <em>Desgañitarse</em>, romperse el <em>gañote</em> a puros gritos,
-como <em>desgañirse</em>. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 215: “Dió voces, en fin,
-que se desgañitaba”. <span class="smcap">Cácer.</span>, f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta
-que me desgañía”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_113" href="#FNanchor_113" class="label">[113]</a> <em>Poner el grito en el cielo</em>, alzar mucho la voz.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_114" href="#FNanchor_114" class="label">[114]</a> <em>Trompicar</em>, dando trompicones o trompazos. <span class="smcap">G.
-Alf.</span>, 2, 2, 4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en
-el reino de Nápoles”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_115" href="#FNanchor_115" class="label">[115]</a> <em>Insignia de viñadero</em>, el lanzón, arma del
-viñadero y de Marte. <span class="smcap">Góng.</span>, <em>Rom. lír.</em>, 12: “Mohoso
-como en diciembre | el lanzón del viñadero”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_116" href="#FNanchor_116" class="label">[116]</a> <em>Echar chuzos</em>, llover reciamente, y
-trasladadamente, bravear echando bravatas. <span class="smcap">T. Ram.</span>,
-<em>Concept.</em>, p. 50: “Mientras las olas bramaban y el cielo
-amenazaba y echaba chuzos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_117" href="#FNanchor_117" class="label">[117]</a> <em>Panarra</em>, simplón (vulg.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_118" href="#FNanchor_118" class="label">[118]</a> <em>Re-most-ar</em>, echar o llenar de mosto. <span class="smcap">D.
-Vega</span>, <em>Conc.</em> 2.º: “Se descalza y desnuda para entrar en el
-lagar y sale de allí remostado todo y de la uva tinta, como teñido en
-sangre”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 10, 18: “Y el revinar con él a
-otro más nuevo es dañoso, como el remostar al más viejo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_119" href="#FNanchor_119" class="label">[119]</a> <em>Vendimias de retorno</em>, regüeldos de borracho en la
-boca, como vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado.
-<em>Por lagar</em>, en vez de lagar.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_120" href="#FNanchor_120" class="label">[120]</a> <em>Des-cabal-ado</em>, no cabal, por ser cojo o corto de
-un pie.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_121" href="#FNanchor_121" class="label">[121]</a> <em>Mari-manta</em>, fantasma para meter miedo a los
-niños; de <em>Mari</em> o mujer, con una <em>manta</em> arrebujada sobre
-la cabeza, por hacerlo así la niñera, etc. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em>
-6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana de lino | a lo difunto se
-muestra | marimanta de los niños”. Ídem, <em>Cart.</em>: “En esta tierra,
-para espantar los niños, dicen: la Bonimanta, como allá la Marimanta”.
-Alude a que Saturno o el tiempo se come sus hijos o las cosas todas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_122" href="#FNanchor_122" class="label">[122]</a> <em>Hecho una sopa</em>, muy mojado. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 1,
-66: “Vengo hecho una sopa d’agua”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_123" href="#FNanchor_123" class="label">[123]</a> <em>Cazcarrias</em>, lodos que se pegan a los bajos de la
-ropa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_124" href="#FNanchor_124" class="label">[124]</a> <em>Devanado</em>, envuelto.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_125" href="#FNanchor_125" class="label">[125]</a> <em>Oliendo a pescado</em>, de los días de abstinencia.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_126" href="#FNanchor_126" class="label">[126]</a> <em>Cisco</em>, carbón menudo, hollín del herrero, que,
-por lo negro, dice ser <em>dado a los diablos</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_127" href="#FNanchor_127" class="label">[127]</a> <em>Alcrebite</em>, azufre, del arábigo. <em>Zahumar</em>
-o <em>sahumar</em> se decía, así como <em>buchorno</em>, del
-<em>vulturnus</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_128" href="#FNanchor_128" class="label">[128]</a> <em>Cultos</em>, los poetas oscuros.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_129" href="#FNanchor_129" class="label">[129]</a> <em>Engazar</em>, engarzar. <span class="smcap">P. Vega</span>, 2, 13, 3:
-“De unos nervios delgados con que están (las muelas) engazadas dentro
-de los encajes de las encías”. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 7, 14:
-“Vienen a forjar una cadena de pecados engazando un eslabón de hierro
-con otro mayor para descolgarse en el profundo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_130" href="#FNanchor_130" class="label">[130]</a> “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las
-posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el
-refrán.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_131" href="#FNanchor_131" class="label">[131]</a> <em>Haciendo rechinar</em> los círculos de la esfera
-llamados <em>coluros con el ruedo</em> del miriñaque de alambres y
-cintas, que llamaban <em>guarda-infante</em>, <em>empalagando</em> o
-atestando.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_132" href="#FNanchor_132" class="label">[132]</a> <em>La jeta</em> u hocico y <em>el moño</em>, que le
-encimaba como coroza de pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse
-y afeitarse de las damas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_133" href="#FNanchor_133" class="label">[133]</a> <em>En mala moneda</em>, en cuartos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_134" href="#FNanchor_134" class="label">[134]</a> <em>Pelicabros</em>, “<em>capripedes satyrorum</em>”
-(<span class="smcap">Horacio</span>), <em>patibueyes</em>, patihendidos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_135" href="#FNanchor_135" class="label">[135]</a> “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de
-Zaragoza y todas las posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_136" href="#FNanchor_136" class="label">[136]</a> <em>Bahuno</em>, <em>bajuno</em>, con <em>h</em>, como se
-hallan por entonces escritas otras voces para nuestra <em>j</em> actual;
-por haber hasta poco había sonado como en francés la letra <em>j</em>, y
-ser el tiempo en que comenzaba a sonar como hoy, esto es, como entonces
-todavía sonaba la <em>h</em> (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. Cerv.</em>, I, 9
-y 11).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_137" href="#FNanchor_137" class="label">[137]</a> <em>De la carda</em>, de la gente del bronce, maleante;
-del robar díjose <em>la carda</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_138" href="#FNanchor_138" class="label">[138]</a> <em>Pésia</em>, pese a, en juramentos y exclamaciones.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_139" href="#FNanchor_139" class="label">[139]</a> El <em>hígado</em> expresa el valor, hombre de hígados,
-esto es, que tiene bilis y sabe enojarse.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_140" href="#FNanchor_140" class="label">[140]</a> <em>Coime</em>, garitero y señor de casa, y <em>Gran
-Coime</em> o <em>Coime del alto</em> o <em>de las clareas</em>, Dios.
-<em>Alto claro</em>, el Cielo. <em>Garlar</em>, hablar. <em>Sornar</em>,
-dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_141" href="#FNanchor_141" class="label">[141]</a> <em>Jacarandina</em>, voz de la jácara o de los jaques.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_142" href="#FNanchor_142" class="label">[142]</a> “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_143" href="#FNanchor_143" class="label">[143]</a> <em>Pajaritos</em>, por las alas que le pintan en los
-zancajos o talones.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_144" href="#FNanchor_144" class="label">[144]</a> <em>En volandas</em> o volandillas, corriendo y volando.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_145" href="#FNanchor_145" class="label">[145]</a> <em>Virote</em> o saeta y mozo soltero, desocupado,
-maleante con ínfulas de lindo. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cel. extrem.</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_146" href="#FNanchor_146" class="label">[146]</a> <em>En un cerrar y abrir de ojos</em>, en un punto. <span class="smcap">L.
-Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un
-cerrar y abrir de ojos, se resolvió en nada”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_147" href="#FNanchor_147" class="label">[147]</a> Arrapiezos, <em>piezas</em> rotas que cuelgan cual si
-se hubiese tirado y <em>arrap</em>-ado del vestido. <span class="smcap">Zamora</span>,
-<em>Mon.</em>, 2, 6: “¿Qué es de los sayones, que la traían agarrada de
-los arrapiezos?”</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_148" href="#FNanchor_148" class="label">[148]</a> <em>Chisme del Olimpo</em> llama a Mercurio, por ir como
-recadista con el chisme y cuento.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_149" href="#FNanchor_149" class="label">[149]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 560: “<em>No fué oído ni visto.</em> (El
-que desapareció o la cosa que se hizo presto)”. <em>G. Alf.</em>, 1, 2,
-8.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_150" href="#FNanchor_150" class="label">[150]</a> <em>De coramvobis</em>, de autoridad; <em>gótico</em> por
-noble; <em>contramoño</em>, por no llevarlo, que <em>la pintan calva</em>,
-con sólo el mechón por donde se la pueda asir: <em>asir la ocasión por
-el copete</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_151" href="#FNanchor_151" class="label">[151]</a> “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_152" href="#FNanchor_152" class="label">[152]</a> “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de
-Zaragoza). “llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_153" href="#FNanchor_153" class="label">[153]</a> Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_154" href="#FNanchor_154" class="label">[154]</a> Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_155" href="#FNanchor_155" class="label">[155]</a> <em>De mala muerte</em>, de ningún valor (vulg.),
-propiamente del ajusticiado.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_156" href="#FNanchor_156" class="label">[156]</a> <em>A pie con bola</em>, al justo, y, además, alude a que
-<em>traía por chapines una bola</em>. <span class="smcap">G. Casas</span>, <em>Seda</em>, 2,
-6: “Si la semilla y morales andan, como dicen, a pie con bola, que se
-espera que toda la hoja que tuviere será menester”. <span class="smcap">Corr.</span>,
-506: “<em>A pie con bola.</em> (Ir y llegar a la par)”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_157" href="#FNanchor_157" class="label">[157]</a> <em>Hablar por boca de ganso</em>, lo que se oye de otro,
-porque, en chillando uno, chillan todos. <span class="smcap">Pant.</span>, <em>Vej.</em>,
-1: “Y ha hablado por boca de ganso muchas veces”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_158" href="#FNanchor_158" class="label">[158]</a> Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas
-del Eurotas, mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne
-perseguido por el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al
-cabo de nueve meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena;
-del otro, Cástor y Clitemnestra.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_159" href="#FNanchor_159" class="label">[159]</a> Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la
-torre de bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey
-de Argos, y ella concibió así a Perseo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_160" href="#FNanchor_160" class="label">[160]</a> Es frase de <em>La Eneida</em>: “luego el padre Eneas,
-desde su escaño”... Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de
-Fenicia, jugar orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se
-fué despacio a halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y
-lanzándose al mar, llegó a Creta.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_161" href="#FNanchor_161" class="label">[161]</a> <em>La tarabilla</em>, la cítola o tarara del molino,
-metafóricamente, la lengua. <span class="smcap">Corr.</span>, 607: “<em>Taravilla.</em>
-(Llámase así al que parla mucho)”. <em>Por no perder</em> la ocasión de
-hablar.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_162" href="#FNanchor_162" class="label">[162]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 168: “<em>La ocasión asilla por el copete
-o guedejón.</em> (Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y
-puesta sobre una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante,
-como que va cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo
-el cabello de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la
-otra media de atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se
-ha de asir de la melena, porque en pasándose la <em>ocasión</em> no hay
-por dónde asirla)”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_163" href="#FNanchor_163" class="label">[163]</a> <em>Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna</em>,
-asegurarla, porque no se vuelva atrás. <em>Persil.</em>, 3, 19: “No
-hay clavo tan fuerte que pueda detener la rueda de la fortuna”.
-<span class="smcap">P. Vega</span>, 5, 26, 2: “De los que perseveran mucho tiempo en
-su prosperidad se suele decir que echarán el clavo a la rueda de la
-fortuna, que la hacen estar firme”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_164" href="#FNanchor_164" class="label">[164]</a> “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las
-siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_165" href="#FNanchor_165" class="label">[165]</a> “atronado”. (El Ms).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_166" href="#FNanchor_166" class="label">[166]</a> <em>Coplones</em>, citándoos sólo los poetas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_167" href="#FNanchor_167" class="label">[167]</a> “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio,
-el mismo día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”.
-(<span class="smcap">Viana</span>, <em>Las transformac. de Ovidio</em>, not. 1, pág. 33).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_168" href="#FNanchor_168" class="label">[168]</a> <em>De un quemado</em>, Faetón, cuando tomó las riendas
-del carro del sol.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_169" href="#FNanchor_169" class="label">[169]</a> <em>Coserse la boca</em>, callar, y aun añaden <em>a dos
-cabos</em>, como cosen los zapateros. <span class="smcap">S. Abril</span>, <em>Andr.</em>:
-“Coseré mi boca”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_170" href="#FNanchor_170" class="label">[170]</a> “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_171" href="#FNanchor_171" class="label">[171]</a> “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_172" href="#FNanchor_172" class="label">[172]</a> “inviolablemente”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_173" href="#FNanchor_173" class="label">[173]</a> De 1635.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_174" href="#FNanchor_174" class="label">[174]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 582: “<em>Diciendo y haciendo.</em> (Que
-tan presto como se dice se haga)”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_175" href="#FNanchor_175" class="label">[175]</a> <em>Ande la rueda y coz con ella</em>, es juego de
-muchachos en rueda, uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas,
-cogidos de la mano. <em>Ande la rueda</em>. <span class="smcap">Galindo</span>, 509: “de la
-fortuna y sus mudanzas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_176" href="#FNanchor_176" class="label">[176]</a> <em>Paso entre paso</em>, lentamente. <span class="smcap">Valderr.</span>,
-<em>Ejer. Fer. 5, dom. 2</em>, cuar.: “Llevaban... las grandes
-estatuas de los gigantones muy paso entre paso”. <span class="smcap">J. Polo</span>,
-<em>Humor.</em>: “Del corral | paso entre paso se escurre”.
-<span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va
-paseando por un jardín”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_177" href="#FNanchor_177" class="label">[177]</a> <em>Pernear</em> suele decirse del ahorcado, menear las
-piernas. <span class="smcap">J. Tolosa</span>, <em>Disc.</em>, 1, 10: “Vernán a morir de
-hambre o a pernear en una horca”. <span class="smcap">Valderr.</span>, <em>Teatr. S.
-Nic.</em>, 1: “Y con ver pernear tantos ahorcados”. El <em>Credo</em>
-lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice el médico, en vez
-del <em>récipe</em>, con que comenzaban sus recetas, de modo que este
-aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece la horca, se
-le escapa o es escurridizo al cogerle la <em>hora</em> de la <em>Fortuna
-con seso</em>, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que es y
-merece.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_178" href="#FNanchor_178" class="label">[178]</a></p>
-
-<p>
-“Con chilladores delante<br />
-Y envaramiento detrás”,<br />
-</p>
-
-<p>que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_179" href="#FNanchor_179" class="label">[179]</a> <em>Rebenque</em>, el látigo de azotar, propio del cómitre
-en las galeras para azotar a los galeotes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_180" href="#FNanchor_180" class="label">[180]</a> <em>Derramando</em>, arrojando. Iba en borrico el azotado,
-y el alguacil, en rocín; <em>la hora</em> de la Fortuna con seso trocó
-las cosas conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer
-los azotes más que el ajusticiado no pocas veces.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_181" href="#FNanchor_181" class="label">[181]</a> “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la
-pluma, le cogió la <em>hora</em> y se la alargó en remo y empezó a bogar
-cuando quería escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores).
-“Asiéndole por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la
-espalda, y corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que
-hoy es día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras
-y un apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en
-el banquete'”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_182" href="#FNanchor_182" class="label">[182]</a> <em>Chirrión</em>, carro que chirría, a propósito para
-pases estrechos, que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no
-puedan volver atrás: tal en los montes de las Bascongadas. <em>Diál.
-monter.</em>, 13: “Con chirrión o carro”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_183" href="#FNanchor_183" class="label">[183]</a> <em>Zampándose</em>, metiéndose. <span class="smcap">L. Rueda</span>,
-<em>Despos.</em>: “Pues zámpese dentro a somorgujo”. <em>Siglo pitag.</em>,
-3: “Y zámpense de golpe en la posada”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_184" href="#FNanchor_184" class="label">[184]</a> Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una
-espuerta de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes,
-que allá va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y
-pónganles a recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida
-fácilmente”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_185" href="#FNanchor_185" class="label">[185]</a> <em>Por debajo de</em>, so color, con el disfraz de.
-<span class="smcap">León</span>, <em>Job</em>, 42: “Un querer debajo de esta color
-desobligarse de aquello que”. <span class="smcap">Coloma</span>, <em>G. Fland.</em>,
-2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo de ningún
-pretexto”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_186" href="#FNanchor_186" class="label">[186]</a> “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_187" href="#FNanchor_187" class="label">[187]</a> <em>Afufarse</em> y <em>afufar</em>, huír o <em>tomar las
-afufas</em>. <em>Comed. Florin.</em>, 5: “Y contento, pues que iba
-él, quiero afufar, no se arrepienta y vuelva por mí”. <span class="smcap">Torr.
-Naharr.</span>, 2, 115: “Y se afufan con el caire (y se van con el
-dinero)”. A. Solís, <em>Poes.</em>, p. 151: “Quiso afufarse, mas ella |
-se le agarró de los brazos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_188" href="#FNanchor_188" class="label">[188]</a> <em>Argel</em>, de esclavos, esclavitud, de Argel, por
-los que allí había. <span class="smcap">Colom.</span>, <em>Obr. poét.</em>: “Al voluntario
-Argel agradecido”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_189" href="#FNanchor_189" class="label">[189]</a> <em>Arraez</em>, patrono de barca,
-etc.; literalmente, cabeza y jefe. Fué <em>Morato Raez Maltrapillo</em>
-un renegado murciano, amigo íntimo del rey de Argel Azán, y a sus
-oficios debió la vida el grande autor del <em>Quijote</em>, que por
-romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que no tratase de
-acometer. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. Cerv.</em>, II, <em>Agi
-Morato.</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_190" href="#FNanchor_190" class="label">[190]</a> “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_191" href="#FNanchor_191" class="label">[191]</a> “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et
-iusto illi! Multa enim passa sum hodie per visum propter eum”.
-(<span class="smcap">Mateo</span>, 27, 19).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_192" href="#FNanchor_192" class="label">[192]</a> <em>Untado</em>, sobornado, del facilitar los despachos
-como el unto el rodar de la rueda. <em>Rufián viudo</em>: “Que no puede
-chillar (el alguacil), porque está untado”. <span class="smcap">Quij.</span>, 1, 22:
-“Hubiera untado con ellos (los ducados) la pluma del escribano”.
-“Las brujas se untaban para trasportarse al aquelarre”. (<em>Diálog.
-perros.</em>)</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_193" href="#FNanchor_193" class="label">[193]</a> <em>Torcida</em>, la mecha del candil. <em>Poder arder en
-un candil</em>, de lo muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su
-mucho alcohol.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_194" href="#FNanchor_194" class="label">[194]</a> <em>Tu nombre</em>, el de <em>condenado</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_195" href="#FNanchor_195" class="label">[195]</a> “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_196" href="#FNanchor_196" class="label">[196]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 506: “<em>A pedir de boca.</em> (Cuando
-algo viene como se desea)”.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_197" href="#FNanchor_197" class="label">[197]</a> <em>Tapida</em>; en <em>Z</em>, <em>tapiada</em>. <em>Tapir</em>
-es propiamente apretar el tejido en el telar; dícese en Castilla, y
-<em>en-tap-ecer</em> en Aragón. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 18:
-“Los cencerros de los mansos tan sordos están en mis oídos, cuanto
-me los tiene recalcados y tapidos la memoria de la voz de mi Acais”.
-<em>Tap-ido</em>, por tupido, dícese en Aragón, como en Castilla.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_198" href="#FNanchor_198" class="label">[198]</a> <em>Zabucar</em>, dar empujones y revolver un líquido.
-<span class="smcap">J. Polo</span>, <em>Univers.</em>: “Aquí a las dificultades, | que en
-las mentes se zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus
-dudas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_199" href="#FNanchor_199" class="label">[199]</a> “quedó en ayunas. Cogióle la <em>hora</em>”. (Menos las
-belgas, todas las ediciones).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_200" href="#FNanchor_200" class="label">[200]</a> “morciégalos”. (<em>Z</em>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_201" href="#FNanchor_201" class="label">[201]</a> <em>Como boca de lobo</em>, de la muy oscura.
-<em>Quij.</em>, 2, 48: “Quedó la estancia como boca de lobo”.
-(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesor.</em>, <em>L</em>, 96).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_202" href="#FNanchor_202" class="label">[202]</a> “A este grito acudieron multitud de copleros a
-encender sus coplas, y entre ellos iba cierto conductor (<em>con</em>)
-un mamotreto de ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate,
-malandrín, y no las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han
-de abrasar el mundo’”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_203" href="#FNanchor_203" class="label">[203]</a> <em>Buscón</em>, <em>estafador</em> y hurtador en germanía.
-<em>Oro viejo</em>, 1, p. 48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado
-universal de aventureras, | espía doble de las faldriqueras”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_204" href="#FNanchor_204" class="label">[204]</a> <em>Piramidal</em>, que merecía coroza como pirámide.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_205" href="#FNanchor_205" class="label">[205]</a> “con espetera de zancajos viejos y barri(<em>zal</em>)es
-de sobaco”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_206" href="#FNanchor_206" class="label">[206]</a> <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>Paraís</em>. <em>S. Buenav.</em>: “Va
-allí debajo sudando la gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por
-el gran cerco de sus faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas
-telas de las tiendas; por la portada de su casa no cabía a duras penas,
-haciéndola sudar y trabajar a la portada para darle paso.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_207" href="#FNanchor_207" class="label">[207]</a> Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de
-1634 aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado
-Luis de Benavente, en el entremés cantado <em>El Guardainfante</em>
-(parte primera). Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el
-regocijadísimo Juan Rana):</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p> Presa os traigo una falduda,<br />
-Porque, entrando por la plaza,<br />
-Hasta que pasó, estuvieron<br />
-Detenidas cien mil<br />
-almas.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-
-<p class="center">¿Es muy gorda?</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p>
-
-<p class="center">Una sardina.</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-<p class="center">¿Iba sola?</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p>
-
-<p class="center">Ella y sus faldas.</p>
-
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw15">
-<div class="poetry">
-<p><span style="padding-left: 2em;">No es mala la añadidura:</span><br />
-<span style="padding-left: 2em;">Menos ocupa la guarda.</span></p>
-</div>
-</div>
-
-<p>(<em>Sacan atada con una maroma a la</em> <span class="smcap">Falduda</span>,
-<em>admírase el Concejo y espántase el</em> <span class="smcap">Alcalde</span>).</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">TODOS</span> (<em>Cantando</em>).</p>
-
-<div class="poetry-container pw25">
-<div class="poetry">
-<p><em>Por sus condiciones y por sus<br />
-usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo.</em></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-<p class="center">Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p>
-
-<p class="center">Pues ¿qué ha de ser?</p>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><span style="padding-left: 4em; ">La tarasca,</span><br />
-Que ya sale por el Corpus<br />
-Medio sierpe y medio dama.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">LA FALDUDA</span> (<em>Cantando y bailando, le responde.</em>)</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><em>Lo que se usa, señor Alcaldito,<br />
-Gracioso y bonito,<br />
-Dice el refrancito<br />
-Que nunca se excusa;<br />
-Y por sólo hacer lo que vemos,<br />
-Las hembras traemos,<br />
-Aunque reventemos,<br />
-Tanta garatusa, tusa, tusa.</em></p>
-</div>
-</div>
-
-<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>Si por ver lo que se<br />
-han ensanchado,<br />
-El padre o velado,<br />
-A ojo cerrado,<br />
-Les diera una tunda,<br />
-Vive Cristo que el toldo bajaran,<br />
-Y aunque regañaran,<br />
-Ellas ahorraran<br />
-De tanta baraúnda, unda, unda.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas,
-las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y
-esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el
-invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía
-de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las
-prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de
-abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera traer
-guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de perder
-el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en sus
-<em>Avisos</em> de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en
-aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel
-más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer
-refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó
-Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción
-de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una
-colección de <em>Romances varios de diversos autores</em>, que este
-mismo año de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el
-siguiente rasgo:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><span style="padding-left: 1em; ">Guardainfante era, y ya estoy</span><br />
-Tan otro del que me vi,<br />
-Que aprender podéis de mí<br />
-Lo que va de ayer a hoy.<br />
-Hoy risa del pueblo soy,<br />
-Ayer fuí todo su vicio,<br />
-Pues, frustrado mi ejercicio,<br />
-Dicen a mi poca medra:<br />
-Escollo armado de yedra,<br />
-Yo te conocí edificio.<br />
-<span style="padding-left: 1em; ">Siempre pienso dónde voy,</span><br />
-Cómo me veo y me vi,<br />
-Que ayer maravilla fuí<br />
-Y hoy sombra mía no soy.<br />
-Galas, vivo ejemplo os doy,<br />
-Pues, por salir de mis quicios,<br />
-Os muestro en claros indicios<br />
-Mi mal, que a todos excede,<br />
-Ejemplo de lo que puede<br />
-La carrera de los vicios.<br />
-<span style="padding-left: 1em; ">Acuérdome que tenía,</span><br />
-Por gala de tan buen aire,<br />
-Valentía en el donaire,<br />
-Donaire en la valentía;<br />
-Pero ya ha llegado el día<br />
-En que estoy tan desvalido,<br />
-Que las damas que he servido<br />
-Me dicen al fin postrero:<br />
-“¡De lo que fuiste primero<br />
-Estás tan desconocido!”<br />
-<span style="padding-left: 1em; ">Aplauso que el mundo da,</span><br />
-Por mi gala merecido,<br />
-¿Quién como yo le ha tenido?<br />
-¿Quién como yo le tendrá?<br />
-Dicha que se pasó ya,<br />
-Hoy es de penas abismo,<br />
-Y así, deste silogismo<br />
-Quedo tan desengañado,<br />
-Que, de mí mismo olvidado,<br />
-No me acuerdo de mí mismo.<br />
-<span style="padding-left: 1em; ">Pendiente me vi colgado</span><br />
-Junto al lugar más dichoso,<br />
-Yo, de ninguno envidioso,<br />
-Y de todos envidiado;<br />
-Mas ¡ay desdichas del hado,<br />
-Cuánto acabas, cuánto puedes!<br />
-Pues, araña entre las redes,<br />
-Me cuelgan, como de almenas,<br />
-En un retrete que apenas<br />
-Se divisan las paredes.<br />
-<span style="padding-left: 1em; ">Por mí se puede cantar,</span><br />
-Cuando mis desdichas toco:<br />
-“¡Mundo loco, mundo loco:<br />
-Nadie debe en ti fiar!”<br />
-En pobre y solo lugar<br />
-Me han puesto mis vanidades,<br />
-Pues del tiempo las crueldades<br />
-Me traen a aquestos retiros,<br />
-Aquí, donde mis suspiros<br />
-Pueblan estas soledades.</p>
-</div>
-</div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_208" href="#FNanchor_208" class="label">[208]</a> <em>Carcabueço</em> dicen, con <em>b</em> y con
-<em>cedilla</em>, el manuscrito de Frías y la edición de Zaragoza.
-Escrita del propio modo se ve en <em>La Culta latiniparla</em> y en otros
-manuscritos y libros antiguos. El <em>Diccionario</em> de la Academia no
-se acuerda de esta palabra, como ni de otras muchas. He aceptado la
-ortografía de Terreros porque, significando <em>carcavueso</em> lo mismo
-que <em>carcavón</em>, aumentativo de cárcava, una zanja u hoyo grande
-para sepultar muchos muertos juntos o arrojar sus <em>huesos</em>, parece
-que no tiene lugar en esta voz la <em>z</em>, cuya letra, aunque entra en
-los aumentativos, se combina de otra manera.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_209" href="#FNanchor_209" class="label">[209]</a> <em>Con pinta de</em>, que parecía. Pintas son las rayas
-de los naipes, por las cuales se conocen aun antes de descubrir las
-figuras. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cr.</em>, 2, 20: “En la casa del
-jugador hasta la hija conoce una primera por la pinta”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_210" href="#FNanchor_210" class="label">[210]</a> <em>Carantamaula</em>, propiamente carátula o careta
-figurando una cara muy fea. <em>Poem. heroico</em>, 1: “Un hombre
-tentación, carantamaula, | que no puede enseñarse sino en jaula”.
-<span class="smcap">Lope</span>, <em>Inobed.</em>, III, p. 550: “Ésta es la carantamaula, |
-que dijeron que es pescado”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_211" href="#FNanchor_211" class="label">[211]</a> <em>En grupa</em>, atrás, como montar <em>en</em> o <em>a la
-grupa</em> de la cabalgadura, donde va la <em>gurupera</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_212" href="#FNanchor_212" class="label">[212]</a> <em>Tan lejos</em>, en la retahila que acaba de contar.
-Este párrafo es de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_213" href="#FNanchor_213" class="label">[213]</a> <em>Revestirse en.</em> <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Dom. 3
-cuar.</em>, f. 505: “Como demonios revestidos en un cuerpo humano”.
-Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de una serpiente y revistiéndose en
-ella”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_214" href="#FNanchor_214" class="label">[214]</a> <em>Enflautado</em>, metido como en flauta, por lo
-charlatana que era la <em>cotorrera</em> o mujer que anda de cotorro en
-cotorro y lo parla todo, como la <em>cotorra</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_215" href="#FNanchor_215" class="label">[215]</a> En todas las impresiones españolas que he manejado falta
-este capítulo de “El criado favorecido y el amo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_216" href="#FNanchor_216" class="label">[216]</a> “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando
-una mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las
-de Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”,
-del miércoles de Ceniza o <em>corvillo</em> (<span class="smcap">Hita</span>, mi edición,
-1172).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote section">
-
-<p><a id="Footnote_217" href="#FNanchor_217" class="label">[217]</a> <em>Hopalandas</em>, propiamente vestiduras largas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_218" href="#FNanchor_218" class="label">[218]</a> <em>Jalbegar</em> y <em>jalbiego</em> dícese en Extremadura,
-de <em>enjalbegar</em>, de <em>ex-albicare</em>, encalar las paredes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_219" href="#FNanchor_219" class="label">[219]</a> <em>Aloja</em>, bebida de agua, miel y especias.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_220" href="#FNanchor_220" class="label">[220]</a> <em>Cerilla</em>, unto, como cera, para afeite
-(<em>Celestina</em>, mi edic.), así como <em>sals-er-illa</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_221" href="#FNanchor_221" class="label">[221]</a> Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con
-mil suertes de menjurges y mudas se burló varias veces el autor del
-<em>Quijote</em>. En la comedia <em>La Casa de los celos</em> dirige a
-Angélica estas razones la Dueña:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p><span style="padding-left: 1em;">“¿Cuándo, señora, veremos</span><br />
-El fin de nuestros caminos?<br />
-¿Cuándo de estos desatinos<br />
-A buen acuerdo saldremos?<br />
-¿Cuándo me veré ¡ay de mí!<br />
-Con mi almohadilla sentada<br />
-En estrado y descansada,<br />
-Como algún tiempo me vi?<br />
-¿Cuándo de mis redomillas<br />
-Veré los blancos afeites,<br />
-Las <em>unturas</em>, los aceites,<br />
-Las adobadas pasillas?<br />
-¿Cuándo me daré un buen rato<br />
-En reposo y sin sospecha,<br />
-<em>Que traigo esta cara hecha<br />
-Una suela de zapato</em>?”</p>
-</div>
-</div>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-<p><a id="Footnote_222" href="#FNanchor_222" class="label">[222]</a> Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que
-eran, y de tantos corchos.</p>
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_223" href="#FNanchor_223" class="label">[223]</a> <em>Costillas de borrenas</em>, almohadillas, como
-en los borrenes de la silla de cabalgar; <em>lana-plenar</em>, como
-<em>terraplenar</em>. <em>Borrenas</em> se decía, como <em>borrenes</em>.
-<span class="smcap">P. Espin.</span>, <em>Elog. retr.</em>: “Con silla de borrenas”.
-<span class="smcap">Eug. Salaz.</span>, <em>Cart.</em>, p. 32, 37.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_224" href="#FNanchor_224" class="label">[224]</a> Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En
-la primera edición de Zaragoza imprimieron <em>aplanase</em>, y de aquí
-todas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_225" href="#FNanchor_225" class="label">[225]</a> “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor
-lección.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_226" href="#FNanchor_226" class="label">[226]</a> Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se
-conserva en algunos pueblos.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_227" href="#FNanchor_227" class="label">[227]</a> <em>Visión</em>, fantasmón, por lo fea y risible.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_228" href="#FNanchor_228" class="label">[228]</a> <em>Andularios</em>, vestidura larga. <span class="smcap">Quev.</span>,
-<em>C. de c.</em>: “Asiéndole de los andularios”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_229" href="#FNanchor_229" class="label">[229]</a> “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y
-siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_230" href="#FNanchor_230" class="label">[230]</a> <em>Pantasma</em> se dice todavía por fantasma.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_231" href="#FNanchor_231" class="label">[231]</a> <em>Persil.</em>, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila
-el mismo espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y
-ocasión que su padre contaba”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_232" href="#FNanchor_232" class="label">[232]</a> <em>Porque ya no tenían.</em> Todo esto lo pintó Mateo
-Alemán en su <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 7.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_233" href="#FNanchor_233" class="label">[233]</a> “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y
-posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_234" href="#FNanchor_234" class="label">[234]</a> <em>Herrería</em>, dícese del repiquetear de broqueles
-y espadas y de cualquier estruendosa batahola. <em>Amante lib.</em>:
-“Por ver en qué paraba aquella grande herrería que sonaba”. <em>Señ.
-Cornel</em>.: “Estuvo atento y no sintió palabra alguna: la herrería era
-a la sorda”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_235" href="#FNanchor_235" class="label">[235]</a> <em>Se tomaban ya de los años</em>, como se toma de
-herrumbre o moho una cosa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_236" href="#FNanchor_236" class="label">[236]</a> <em>Gorjearse</em>, hablar de gorja, haciendo ostentación
-y regodeándose. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Monarq.</em>, <em>3 Visit.</em>: “Se
-estaba en la cama gorjeando con su alma”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_237" href="#FNanchor_237" class="label">[237]</a> “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de
-Zaragoza y posteriores.) <em>Ponleví</em>, del fr. <em>pont levis</em>,
-puente levadizo, por la curva de la suela y el hueco entre la punta del
-calzado y el tacón, forma francesa que se daba al calzado, tacón de
-madera muy alto, derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte
-semicircular desde el arranque hasta abajo.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_238" href="#FNanchor_238" class="label">[238]</a> Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy
-remoto <em>antaño</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_239" href="#FNanchor_239" class="label">[239]</a> “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas
-de afuera, eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los
-eclipses son su fuerte”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_240" href="#FNanchor_240" class="label">[240]</a> <em>Gorgoritas</em> son los quiebros que, especialmente en
-el canto, se hacen con la voz en la garganta.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_241" href="#FNanchor_241" class="label">[241]</a> “vestidos de <em>noli me tangere</em>” (Ms. de Frías.)
-<em>Nolimetangere</em>, llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se
-empeoran: alude a la frase de Cristo resucitado a la Magdalena.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_242" href="#FNanchor_242" class="label">[242]</a> <em>Romanar</em>, pesar con romana, aquí llevadas en peso
-de manera parecida en la litera.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_243" href="#FNanchor_243" class="label">[243]</a> <em>Escarpines</em>, paño o tela debajo del calzado, que
-recoge el sudor.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_244" href="#FNanchor_244" class="label">[244]</a> <em>Fregenal</em>, olor a cuero y tenería, por los famosos
-que en Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo
-(<em>jác.</em> 5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le
-gastan las espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote
-se hacía de dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la
-penca del cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_245" href="#FNanchor_245" class="label">[245]</a> <em>Reciennaciéndose</em>, desantañándose, dándose por muy
-niñas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_246" href="#FNanchor_246" class="label">[246]</a> <em>Niña postiza</em>, la muñeca con que las niñas juegan.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_247" href="#FNanchor_247" class="label">[247]</a> “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir
-que las que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte,
-que esto es <em>la vieja</em>, como callan las niñas la caca y hacían
-que los ojos que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo
-pasar) los que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los
-que miraban a las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo
-ataúdes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_248" href="#FNanchor_248" class="label">[248]</a> <em>Estoflerino</em>, latinizado el nombre Juan
-<em>Stoffler</em> o <em>Stoeffler</em>, célebre astrónomo suavo, que
-nació en Justingen por los años de 1452. Continuó las efemérides
-de Regiomontano (Muller) desde 1482. En 1499 presentó unas nuevas,
-calculadas para los veinte años siguientes, al Senado de Ulma, que le
-dieron grande reputación. Publicó otras para 1524, anunciando que,
-por efecto de la conjunción de los grandes planetas, habría el 20
-de febrero una inundación tan grande que trastornaría la superficie
-del globo. Grande terror produjo esto y pusilanimidad en las gentes,
-que buscaron asilo en las altas montañas y prepararon barcas para
-salvarse con su familia. El mes de febrero llegó y fué, a pesar de
-la conjunción, muy seco: <em>Stoffler</em> se apresuró a explicar las
-causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos continuaron
-siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531.</p>
-
-<p><em>Magino.</em> <em>Maxino</em> dice el original manuscrito. <em>Máximo</em> la
-edición de Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de
-Sancha, en que se lee <em>Maximio</em>. Obras de este célebre astrónomo:
-<em>Ephemerides coelestium motuum</em> Io. Antonii Magini,
-<em>patavini, ab anno 1598 usque ad annum 1610, secundum Copernici
-observationes accuratissime supputatae et correctae;
-ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud
-Damianum Zenarium, 1599.&mdash;Tabulae secundorum mobilium</em>
-<em>coelestium. Authore</em> Io. Antonio Magino, <em>patavino, philosophiae,
-ac mathematicarum professore. Cum privilegiis.
-Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani Zenari.</em> El afamado
-matemático paduano Juan Antonio <em>Magín</em> murió el
-año de 1617.</p>
-
-<p>De Origano: <em>Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi
-1595, et desinentium in annum 1624</em>, Ephemerides Brandenburgicae
-<em>coelestium motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus
-calculo duplici Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico
-seu Copernicaeo elaboratae</em>, a Davide Origano <em>glacense germano,
-mathematico in Academia electorali Brandenburgica profesore publico
-et ordinario. Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud
-Davidem Reichardum bibliopolam stetinensem.</em></p>
-
-<p>Andrés <em>Argoli</em> nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado
-a la Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento
-singular, no se libró de caer en los sueños de los astrólogos.
-Perseguido por sus émulos, se retrajo a Venecia. El
-Senado le acogió favorablemente, le proveyó de instrumentos
-para sus observaciones y le nombró matemático de la
-Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos.
-Murió en 1653. Escribió: <em>De diebus criticis, Primi movilis
-tabulae, Observaciones sobre el cometa de 1653</em>, y, por último,
-las <em>Efemérides</em>:</p>
-
-<p><em>Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum</em>
-Ephemerides. <em>Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620
-ad 1640 ex ejusdem Auctoris tabulis supputatae, quae congruunt
-Danicis, Rodulphinis, et Tychonis Brahae è Coelo
-deductis observationibus. Romae. Ex Typographia Guillelmi
-Facciotti. M.DC.XXIX.</em>&mdash;Andreae Argoli <em>Medici, Philosophi,
-ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas
-profitentis</em>, Ephemerides <em>annorum L iuxta Tychonis</em>
-<em>hypotheses, et accurate è Coelo deductas observationes. Ab anno
-1630 ad annum 1680. Cum privilegiis. Venetiis, 1638.</em></p>
-
-<p>Hemos puesto <em>Argolo</em> en el texto, en vez de <em>Argolio</em>, que dicen los
-ejemplares de <em>La Hora de todos</em>, manuscritos e impresos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_249" href="#FNanchor_249" class="label">[249]</a> <em>Zurr-ido</em>, posverbal participal de zurrir, el
-sonar bronco. <span class="smcap">Ávil.</span>, <em>Ep.</em>, 34: “Mirando como ya es
-todo pasado y los que ve están ya olvidados y todo se haya pasado así
-como agua que corría con zurrido”. También <em>zurrí-o</em>. <span class="smcap">Laso
-Orop.</span>, <em>Lucano</em>, p. 108: “No es aún apagada la tempestad,
-sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_250" href="#FNanchor_250" class="label">[250]</a> Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la
-fecha en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el
-año que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito
-que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta
-pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la
-cronología.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_251" href="#FNanchor_251" class="label">[251]</a> “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota
-absurda de la edición de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_252" href="#FNanchor_252" class="label">[252]</a> <em>Sobre raigones</em> no salen los dientes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_253" href="#FNanchor_253" class="label">[253]</a> “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de
-Frías.) <em>Arpadas</em>, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos
-y quiebros de aves.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_254" href="#FNanchor_254" class="label">[254]</a> <em>Galopín</em>, mozo de cocina.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_255" href="#FNanchor_255" class="label">[255]</a> <em>El coram vobis</em>, la cara, iluminada de
-simplicidades.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_256" href="#FNanchor_256" class="label">[256]</a> <em>Pujar</em>, subir como en almoneda.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_257" href="#FNanchor_257" class="label">[257]</a> <em>En-cant-usar</em>, engañar como con encant-os.
-<span class="smcap">L. Rueda</span>, 1, 110: “Creo que algún bellaco y embaidor me
-la’ncantusado”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_258" href="#FNanchor_258" class="label">[258]</a> <em>Zollipo</em>, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es
-el hipo (<span class="smcap">Rosal</span>). <span class="smcap">Lag.</span> <em>Diosc.</em>, 2, 117: “Sana
-los sollipos y torcijones de vientre”. <em>Zollipar</em> es bostezar.
-<span class="smcap">Horozco</span>, <em>Canc.</em>, p. 157: “¿Qué zollipas?&mdash;Tengo temor
-que las tripas | se me sequen de vacías”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_259" href="#FNanchor_259" class="label">[259]</a> <em>Se afilaron de embeleco</em>, sutilizaron y aguzaron
-su mentira o embeleco.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_260" href="#FNanchor_260" class="label">[260]</a> Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La
-real cámara de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos
-los suyos, no pueden estar retratados con pincel más valiente.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_261" href="#FNanchor_261" class="label">[261]</a> <em>Gañar</em> díjose como ganar, de donde <em>gañ-án</em>,
-el obrero que gaña o gana con su trabajo. <em>Bibl. Ferr. Gen.</em>, 47,
-32: “Que varones de gañado son”. En Aragón, <em>guañar</em> por ganar
-(<span class="smcap">Blancas</span>, <em>Com. comitiis</em>). <span class="smcap">S. Badaj.</span>, 2, p. 74:
-“No espera, soltá el gañado”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_262" href="#FNanchor_262" class="label">[262]</a> “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con
-la frase acostumbrada. Pues cógele la <em>hora</em>”. (Edic. de Zaragoza
-y siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_263" href="#FNanchor_263" class="label">[263]</a> <em>Dios le ayude</em>, o <em>¡Jesús!</em>, fórmula al ver
-estornudar a otro, por haberse creído que podría escapársele el alma,
-cuando ésta no era más que el aliento (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>,
-<em>N</em>, 17).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_264" href="#FNanchor_264" class="label">[264]</a> <em>Encreyentes</em> dicen las ediciones. <span class="smcap">L.
-Rueda</span>, 1, 20: “Pues le he hecho encreyente a este animalazo
-qu’esta caratula es el rostro de Diego Sánchez”. <span class="smcap">Torr.</span>,
-<em>Fil. mor.</em>, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes a los ojos, como
-si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que puede ser adverbial
-la forma plural, o rutinaria, por el <em>en justos y en creyentes</em>,
-pues encreyentes se repite en Quevedo. <em>Rom.</em> 69: “No me has de
-hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. <em>C. de c</em>: “No
-me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_265" href="#FNanchor_265" class="label">[265]</a> <em>Mosqueándose de</em>, librarse de, zafarse de, como
-sacudiendo las moscas. <span class="smcap">J. Sal.</span>, c. 7: “Y el mismo Papa al
-mismo P. Méndez le mosqueó de Roma... ofendido de sus extravagancias”.
-<span class="smcap">Queved.</span>, <em>Entret.</em>: “Empezó a mosquearse de él”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_266" href="#FNanchor_266" class="label">[266]</a> El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su
-regüeldo le valió.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_267" href="#FNanchor_267" class="label">[267]</a> <em>Chocando</em>, metáfora del tocar las cadenas, etc.,
-en la piedra de toque, para aquilatarlas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_268" href="#FNanchor_268" class="label">[268]</a> <em>Migajas de</em>, pedacillos de vidrio.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_269" href="#FNanchor_269" class="label">[269]</a> <em>Claveque</em>, piedra semejante al diamante, pero de
-poco valor.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_270" href="#FNanchor_270" class="label">[270]</a> <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Viern. 2 cuar.</em>, f. 480: “¿Por
-qué no les hablábades claro, pan por pan y vino por vino?”</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_271" href="#FNanchor_271" class="label">[271]</a> <em>Pegar la boca a la pared</em>, resolverse a callar la
-necesidad que se padece, por grande que sea.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_272" href="#FNanchor_272" class="label">[272]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 547: “<em>La cara descubierta.</em>
-(Que puede parecer sin correrse de nada feo: puede parecer la cara
-descubierta, puedo ir la cara descubierta)”.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_273" href="#FNanchor_273" class="label">[273]</a> <span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha
-llaneza, sí por sí, no por no”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_274" href="#FNanchor_274" class="label">[274]</a> <em>Cardas</em>, propias de la <em>carda</em> u oficio de
-ladrón. <em>De medio a medio</em>, enteramente.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_275" href="#FNanchor_275" class="label">[275]</a> <em>Contraste</em>, platero que tiene el oficio de
-contrastar el oro y plata. <span class="smcap">Zabal.</span>, <em>Día f.</em>, 1, 18: “Que
-valen mucho más, como consta por la fe del contraste”.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_276" href="#FNanchor_276" class="label">[276]</a> <em>Enviarle noramala</em>, con cajas destempladas,
-despedir malamente.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_277" href="#FNanchor_277" class="label">[277]</a> <em>Letra entre piernas</em>, de la frase <em>rabo entre
-piernas</em>, avergonzado y como perro huído.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_278" href="#FNanchor_278" class="label">[278]</a> <em>Pegársela</em>, engañarle, <em>darle una pega</em>,
-<em>darle la pega</em>, de la pega de la bota.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_279" href="#FNanchor_279" class="label">[279]</a> “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas
-las posteriores.) En vez de <em>marbolla</em> quisieron tal vez decir
-<em>barbulla</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_280" href="#FNanchor_280" class="label">[280]</a> <em>Cosetada</em>, propiamente carrera en el <em>cos-o</em>,
-luego empujón. En este segundo sentido úsase en Extremadura. <em>Cuent.
-d. c.</em>: “Fuese tras él dando cosetadas”. De aquí <em>coset-ear</em>.
-<span class="smcap">L. Ariz</span>, <em>Hist. Ávila</em>, f. 38: “Coseteando por el coso”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_281" href="#FNanchor_281" class="label">[281]</a> “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.)
-<em>Autos s. xvi</em>, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de
-Sigüenza | hemos d’ir empelazgados”. De <em>pelazga</em>, contienda, de
-<em>pelaza</em>, <em>pelea</em>, pelo. <em>Trag. Polic.</em>, 7: “Y esta
-pelazga nos tienen agora guardada”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_282" href="#FNanchor_282" class="label">[282]</a> <em>Maul-ero</em>, el que anda en maulas o engaños.
-<span class="smcap">Solís</span>, <em>El amor</em>, j. 2: “Aquí hay maula”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_283" href="#FNanchor_283" class="label">[283]</a> “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic.
-de Zaragoza, y de allí todas).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_284" href="#FNanchor_284" class="label">[284]</a> <em>Al verdugo</em>, que es <em>guardajoyas</em>, de como en
-<em>el traidor de Galalón</em> (<em>Quij.</em>), para hacer resaltar más el
-calificativo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_285" href="#FNanchor_285" class="label">[285]</a> <em>Asurarse</em>, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a
-perder. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 25, 4: “Se asuran los niños
-como las ollas, con el calor demasiado”.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_286" href="#FNanchor_286" class="label">[286]</a> <em>Taita</em>, voz de niños llamando al padre. <span class="smcap">J.
-Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 21, 8: “Lo primero que los niños aprenden decir
-para con los padres es taita, y lo que primero saben decir a las madres
-es mama”. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>A</em>, 43.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_287" href="#FNanchor_287" class="label">[287]</a> <em>Andar a daca y toma</em>, en dares y tomares.
-<span class="smcap">Corr.</span>, 505: “<em>A daca y toma.</em> (Andar a trocar; trueco
-de muchachos, que no se fían, y truecan dando y tomando; dícese de
-los interesados y desconfiados en tratar siempre con resguardo.)”
-<em>Tomarse del vino</em>, emborracharse.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_288" href="#FNanchor_288" class="label">[288]</a> “<em>patio de palacio.</em>” (Edic. de Zaragoza, y de allí
-todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_289" href="#FNanchor_289" class="label">[289]</a> “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic.
-de Zaragoza, y de allí todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_290" href="#FNanchor_290" class="label">[290]</a> <em>Cartapel</em>, escrito largo para fijar bandos y
-edictos y cualquier papel grande de mucha letra muy metida.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_291" href="#FNanchor_291" class="label">[291]</a> Recuérdense los impertinentes <em>advertimientos al
-Príncipe</em> que de aquellas calendas se ven impresos; téngase
-en cuenta el fin principal y de importancia suma a que tiraba el
-castellano Lipsio; no se pierda jamás de vista que le era forzoso
-remedar y traducir aquí los desatinos de los áulicos y curanderos
-políticos, y entonces no nos parecerán menos ridículos e ingeniosos que
-los que había dejado por modelos el rey de los escritores españoles:
-los arbitristas de Dinamarca. Por lo bien dibujados, rivalizan con
-don Quijote, deseando aconsejen al Monarca junte en la Corte, y en un
-día señalado, a cuantos caballeros andantes vayan por la Península,
-que tal podría venir entre ellos que sólo bastase a destruir toda la
-potestad del turco. En lo extravagante se igualan casi al arbitrista
-del Hospital de la Resurrección, en Valladolid, proponiendo se mande
-a todos los vasallos de Su Majestad ayunar una vez en el mes a pan y
-agua, reduciendo a dinero el gasto de aquel día para que, con provecho
-de sus cuerpos y de sus almas, tuviesen el lauro de desempeñar en
-veinte años las cargas del Tesoro: ocurrencias felicísimas y muy
-difíciles de superar. El autor de <em>El Diablo cojuelo</em> queda
-muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de estos abejarucos
-políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del reinado de los
-Felipes: abundaron en todos los siglos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_292" href="#FNanchor_292" class="label">[292]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 510: “<em>Alza, Dios, tu ira.</em>
-(Dícese de una persona, cuando se refiere que se enojó mucho; dando a
-entender que se arrebató demasiado.)” Sobre <em>em-borr-ull-arse</em>, en
-<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>B</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_293" href="#FNanchor_293" class="label">[293]</a> <em>Barbulla</em>, posv. de barbull-ar, bullicio,
-parloteo. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Men. Corte</em>, 12: “Son tantas las
-barbullas, tráfagos y mentiras”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_294" href="#FNanchor_294" class="label">[294]</a> “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y
-siguientes).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_295" href="#FNanchor_295" class="label">[295]</a> “1634, miércoles 29 de noviembre.&mdash;Por descuido de unos
-mozos se encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del
-Rey, y, sin poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de
-coches, con la casa en que estaban, que es distante de la principal de
-los caballos regalados.</p>
-
-<p>“1640.&mdash;Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto
-principal del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin
-poderlo remediar, se quemó mucho, con <em>dos torres</em> principales y
-la mayor parte del cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas,
-que eran entonces muy ricas, <em>se quebraron y maltrataron muchas
-y de mucho precio</em>. Volvióse a reformar todo con diligencia. El
-pueblo, que de accidentes saca conjeturas, juntó los tres de estos
-años, diciendo que en el uno había dado en agua; en el otro, en aire,
-y en éste, en fuego; que sólo faltaba que diese en tierra, y que así
-dió con la caída del Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de
-medio millón. Reparóse tan presto, que por pascua de Resurrección
-estaba acabado”. (<span class="smcap">León Pinelo</span>, <em>Historia de Madrid</em>, Ms.).</p>
-
-<p>Retocada <em>La Hora de todos</em> en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo
-a ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son
-el de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro,
-más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo,
-y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el
-teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado
-sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_296" href="#FNanchor_296" class="label">[296]</a> “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_297" href="#FNanchor_297" class="label">[297]</a> <em>Roerle los zancajos</em>, hablar de él mal por detrás,
-como gozquejo que ladra y a los zancajos se tira. <span class="smcap">Cácer.</span>, ps.
-100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto
-proximo suo'”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_298" href="#FNanchor_298" class="label">[298]</a> <em>Tablet-ear</em>, hacer ruido como con tabletas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_299" href="#FNanchor_299" class="label">[299]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 522: “<em>En un tris.</em> (Denota suma
-brevedad, como la de un golpe; tómase del sonido de una cosa que se
-quiebra, como de vidrio o barro, y significa también el punto de
-peligro en que estuvo algo para caerse o quebrarse: estuvo en un tris,
-no faltó un tris, no faltó sino un tris.)”</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_300" href="#FNanchor_300" class="label">[300]</a> La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según
-se hacían éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en
-aquellos tiempos la moneda de cobre.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_301" href="#FNanchor_301" class="label">[301]</a> Quevedo, en <em>El Chitón de las taravillas</em>, escribió
-que al comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a
-ocho como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que
-Dios tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se
-acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI:</p>
-
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>“¿Qué se hizo el rey don Juan?<br />
-Los Infantes de Aragón,<br />
-<em>¿Qué se hicieron?</em>”</p>
-</div>
-</div>
-
-<p>De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer
-discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para
-siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del
-trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos
-seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de
-España, cancerada desde los tiempos de Felipe II.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_302" href="#FNanchor_302" class="label">[302]</a> <em>Mataperros</em>, la bola y morcilla y zarazas con que
-se les mata.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_303" href="#FNanchor_303" class="label">[303]</a> “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con
-arañazos. Y si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y
-se van de hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_304" href="#FNanchor_304" class="label">[304]</a> “viejos y muertos”. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_305" href="#FNanchor_305" class="label">[305]</a> <em>Pantasma</em>, la figura, la persona del viejo
-podrido, pero que tenga dinero, por lo que luego los llama
-<em>estantiguas</em>, y <em>carroños</em>, de <em>carroña</em> o esqueleto
-mondo, comido de grajos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_306" href="#FNanchor_306" class="label">[306]</a> <em>Mejicanos</em>, doblones de oro mejicano, <em>unto
-mejicano</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_307" href="#FNanchor_307" class="label">[307]</a> “una parte moderada”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_308" href="#FNanchor_308" class="label">[308]</a> “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por
-haberlo sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de
-calderilla: no la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal
-apreciada deja de serlo”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_309" href="#FNanchor_309" class="label">[309]</a> <em>Mam-ullar</em>, pronunciar como <em>mam-ando</em>, por
-falta de dientes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_310" href="#FNanchor_310" class="label">[310]</a> “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces
-pueden subsistir como formadas del verbo <em>tomar</em> por el genio
-suelto y desenfadado del autor de <em>La Hora de todos</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote section">
-
-<p><a id="Footnote_311" href="#FNanchor_311" class="label">[311]</a> “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de
-Zaragoza).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_312" href="#FNanchor_312" class="label">[312]</a> “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre
-barbada” (la de Bruselas y todas las posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_313" href="#FNanchor_313" class="label">[313]</a> “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.)
-<em>Cazasiglos</em>, los muy viejos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_314" href="#FNanchor_314" class="label">[314]</a> <em>Maya</em>, la moza que hace de reina en la fiesta
-tradicional de mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los
-difuntos, que está para morir. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Maya</em>, II, p. 41:
-“Hoy el Alma ha de ser Maya, | grande fiesta quiero hacer, | puesto que
-el Mayo se vaya”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_315" href="#FNanchor_315" class="label">[315]</a> <em>Mariposas</em>, que andan en torno ya de la muerte,
-por ser muy viejas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_316" href="#FNanchor_316" class="label">[316]</a> <em>Tararira</em>, alegría bulliciosa. <em>Quev.</em>,
-<em>Poem. her.</em>, 1: “Inspirad tarariras y chaconas”. <span class="smcap">Q.
-Benav.</span>, 1, 311: “¡Tararira! ¡con qué pie | he salido esta mañana”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_317" href="#FNanchor_317" class="label">[317]</a> <em>De la sonsaca</em>, que viven de sonsacar.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_318" href="#FNanchor_318" class="label">[318]</a> <em>Andorras</em>, andariegas. <em>Lo del negro</em>
-del sermón, del que, después de mucho trabajar, no saca provecho,
-porque se lo llevan la vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente
-indica que trabajan y afanan como negros. Así: <em>No somos negros</em>
-y <em>Trabajar como un negro, Tratarle como a un negro</em>.
-<span class="smcap">Corr.</span>, 612: <em>Tratóle como a negro, como a zapato viejo.</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_319" href="#FNanchor_319" class="label">[319]</a> “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_320" href="#FNanchor_320" class="label">[320]</a> <em>Tabaola</em> también se decía por metátesis de
-<em>batahola</em>, barullo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_321" href="#FNanchor_321" class="label">[321]</a> “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a
-las tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_322" href="#FNanchor_322" class="label">[322]</a> “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse
-todos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_323" href="#FNanchor_323" class="label">[323]</a> <em>De buces</em>, como de bruces, de cabeza, cabeza
-abajo. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em> 83: “Dió con él, de un empellón, |
-de buces detrás de un banco”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_324" href="#FNanchor_324" class="label">[324]</a> En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y
-doña Isabel un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para
-perseguir, juzgar y castigar los delitos cometidos en despoblado, y
-a 7 de julio de 1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran
-asaeteados los malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos
-los cadáveres para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba
-en <em>Peralvillo</em>, lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo.
-Así como los ladrones tenían su fin en <em>Peralvillo</em>, las bolsas lo
-tenían en el estudio de aquel letrado garduña.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_325" href="#FNanchor_325" class="label">[325]</a> Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos
-y rasgos de otras suyas como <em>La Hora de todos</em>. Casi íntegro se
-encuentra el presente párrafo en la <em>Visita de los chistes</em>, y
-allí, por tanto, hallará el lector noticia de los más de estos autores
-de Derecho.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_326" href="#FNanchor_326" class="label">[326]</a> <em>Burrajear</em>, <em>borrajear</em>, escribir mal, como
-haciendo <em>borrajos</em> o <em>burrajos</em>, que son las agujas u hojas
-secas y caídas del pino. <em>Orlando</em>, 2: “Ya las chafarrinadas de la
-aurora | burrajeaban nubes y collados”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_327" href="#FNanchor_327" class="label">[327]</a> La <em>C</em> para significar <em>Código</em>, y las
-<em>ff</em>, <em>Digesto</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_328" href="#FNanchor_328" class="label">[328]</a> “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las
-posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_329" href="#FNanchor_329" class="label">[329]</a> “cámara”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_330" href="#FNanchor_330" class="label">[330]</a> “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las
-posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_331" href="#FNanchor_331" class="label">[331]</a> <em>Subir a las nubes</em>, encarecer mucho.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_332" href="#FNanchor_332" class="label">[332]</a> <em>Llover</em>, como factitivo, hacer que se llueva y
-moje.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_333" href="#FNanchor_333" class="label">[333]</a> <em>Cimbronazo</em>, cintarazo. <span class="smcap">Zabaleta</span>,
-<em>Día f. Trap.</em>: “Dejó asegurar al esgrimidor bailarín y dióle un
-cimbronazo, que casi le dejó sin sentidos”.</p>
-
-</div>
-
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_334" href="#FNanchor_334" class="label">[334]</a> “nosotros pobretones”. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_335" href="#FNanchor_335" class="label">[335]</a> <em>Remoquete</em>, pulla, como <em>remoque</em>.
-<span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 68: “De esto escarnecen, chiflan de mí y me dicen
-sus remoquetes”. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Gall. esp.</em>, 2: “Que me habló
-con remoques y acedía”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_336" href="#FNanchor_336" class="label">[336]</a> <em>Gandujar</em>, <em>encorvar</em>, en forma de S. <em>Rom.</em> 68: “Formando
-con las narices | el gandujado de caca”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_337" href="#FNanchor_337" class="label">[337]</a> Desatinadamente imprimieron <em>trocado</em> en la
-edición de Zaragoza y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la
-de Bruselas y en el manuscrito original se lee, como no podía menos de
-leerse, <em>trotado</em>, esto es, corrido.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_338" href="#FNanchor_338" class="label">[338]</a> Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición
-primera, y de allí en todas, se estampó <em>enarbolados</em>, levantados
-en alto. Una y otra lección son buenas, pero sigo el original.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_339" href="#FNanchor_339" class="label">[339]</a> <em>Quebrantahuesos</em>, además de ave de rapiña, es el
-molesto e importuno.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_340" href="#FNanchor_340" class="label">[340]</a> “a todos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_341" href="#FNanchor_341" class="label">[341]</a> “al uno”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_342" href="#FNanchor_342" class="label">[342]</a> Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe
-IV discurrió con novedad Quevedo en los <em>Anales de quince días</em>,
-pág. 213 de la edición de Rivadeneyra.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_343" href="#FNanchor_343" class="label">[343]</a> “fistulados empezaron”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_344" href="#FNanchor_344" class="label">[344]</a> “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su
-futura a quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”.
-(Edic. de Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo
-<em>acertaron</em> en vez de <em>aceptaron</em>, y todas hasta hoy lo han
-reproducido.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_345" href="#FNanchor_345" class="label">[345]</a> “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los
-impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_346" href="#FNanchor_346" class="label">[346]</a> En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido,
-estampando <em>canitas</em> en lugar de <em>cañitas</em>. Sancha lo
-enmendó, sustituyendo de propia autoridad <em>cenizas</em>, y ocioso es
-repetir que todas las publicaciones que han venido después han dicho
-lo mismo. Quevedo alude a la especie, que entonces corría entre el
-vulgo y ha llegado hasta nosotros, de que uno de los tormentos con que
-el Antecristo estrechará a los que no le sigan ha de ser introducir
-astillas de caña entre las uñas de los dedos: especie que provino de
-los árabes. Luis del Mármol copió en la <em>Historia del rebelión de los
-moriscos</em> un jofor o pronóstico del año 1567, donde algo de aquella
-especie se encuentra: “El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren
-en esta generación estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente
-peor que ellos, que les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará
-Dios sobre ellos quien no se compadezca del menor ni haga cortesía
-al mayor. Les tomarán sus haciendas..., hacerlos han sus cativos,
-mataránlos..., los atormentarán <em>hasta hacerles echar la leche que
-mamaron por las puntas de las uñas de los dedos</em>”. (Lib. III, cap.
-3).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_347" href="#FNanchor_347" class="label">[347]</a> “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de
-Zaragoza y las primeras del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_348" href="#FNanchor_348" class="label">[348]</a> “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de
-Zaragoza).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_349" href="#FNanchor_349" class="label">[349]</a> <em>Saeculum per ignem</em>, del himno <em>Dies irae</em>,
-el día del juicio; el <em>saecula saeculorum</em>, por los siglos de los
-siglos, es la eternidad.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_350" href="#FNanchor_350" class="label">[350]</a> <em>A letra vista</em>, por no tener vestidos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_351" href="#FNanchor_351" class="label">[351]</a> <em>Bacinica</em>, bacín o bandeja chica para pedir.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_352" href="#FNanchor_352" class="label">[352]</a> <em>Una S y un clavo</em>, es-clavo. <span class="smcap">B. Alcázar</span>,
-5: “Púsome en el alma el clavo | su dulce nombre y la S, | porque
-ninguno pudiese | saber de quién soy esclavo”. Era la S y un clavo
-enlazado a ella la cifra del nombre <em>esclavo</em>, con que se les
-herraba.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_353" href="#FNanchor_353" class="label">[353]</a> <em>Las mil y quinientas doblas</em>, el último recurso.
-(<em>Los Sueños</em>, mi edición, t. I).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_354" href="#FNanchor_354" class="label">[354]</a> <em>La bribia</em>, la vida de los bribones.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_355" href="#FNanchor_355" class="label">[355]</a> <em>Los buscarían sobre ella.</em> Se sobrentiende los
-dineros.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_356" href="#FNanchor_356" class="label">[356]</a> <em>Contera</em>, añadidura final, como ella lo es del
-bastón, y así es el estribillo. <span class="smcap">Patón</span>, <em>Eloc.</em>, 81:
-“Acaban sus coplas en el final, que dicen estribillo o contera”.
-<span class="smcap">Zamora</span>, <em>Mon.</em>, 3, 86, 1: “Pero sea la contera deste
-discurso el emperador Juan Conuno”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_357" href="#FNanchor_357" class="label">[357]</a> “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de
-Zaragoza hasta hoy, todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_358" href="#FNanchor_358" class="label">[358]</a> <em>Panza al trote</em>, del que siempre anda comiendo a
-costa ajena, donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_359" href="#FNanchor_359" class="label">[359]</a> <em>Clamista</em>, que echa soflamas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_360" href="#FNanchor_360" class="label">[360]</a> <em>Pintaba en</em>, tenía pinta de, tener señal de,
-tomado de los dados y naipes. <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>Fer. 4 Dom. 3
-cuar.</em>: “Estos falsos maestros son fulleros y malos jugadores del
-dado, que la Escritura, de que juegan, la arman y la sacan a su gusto,
-haciéndola que pinte a su propósito”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_361" href="#FNanchor_361" class="label">[361]</a> <em>Emprestillón</em>, el que pide prestado a cada
-paso, de <em>emprestillar</em>; hoy en Chile <em>empretillar</em>, de
-<em>emprestar</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_362" href="#FNanchor_362" class="label">[362]</a> <em>Zalagarda del diablo</em>, gran escaramuza, riña,
-propiamente emboscada. <span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Canc.</em>, p. 162: “Que
-podéis creer los dos | que en esto no hay zalagarda”. Su etimología en
-<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, Silb., 235.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_363" href="#FNanchor_363" class="label">[363]</a> <em>Desmentirse</em>, decirse <em>mentís</em> uno a otro.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_364" href="#FNanchor_364" class="label">[364]</a> “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta
-hoy, todas.) <em>Falido</em>, fallido, caído, frustrado. <span class="smcap">A.
-Pérez</span>, <em>Juev. 1 Cuar.</em>, f. 40: “Con los verdaderamente
-falidos y menesterosos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_365" href="#FNanchor_365" class="label">[365]</a> <em>Sacatrapos</em>, propiamente tirabuzón para sacar los
-tacos del arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto.
-<em>Vid. del Pícaro</em>, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más
-diestros sacatrapos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_366" href="#FNanchor_366" class="label">[366]</a> <em>Zurrido</em>, posverbal participial de <em>zurrir</em>,
-sonar desapaciblemente. <span class="smcap">Ávila</span>, <em>Ep.</em>, 34: “Y todo se haya
-pasado así, como agua que corría con zurrido”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_367" href="#FNanchor_367" class="label">[367]</a> <em>Encorozar</em>, por la coroza o cucurucho, aquí el de
-papel, en que venden los confites.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_368" href="#FNanchor_368" class="label">[368]</a> <em>Súpito</em> es vulgar, de repente.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_369" href="#FNanchor_369" class="label">[369]</a> <em>Garambainas</em>, gestos, rasgos o adornos demasiados.
-<span class="smcap">Calder.</span>, <em>Cuál es may. perf.</em>, j. 3: “Que sepa hacer unas
-garambainas del pelo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_370" href="#FNanchor_370" class="label">[370]</a> <em>Ojo avizor</em>, ojo alerta, ojo, abrid el
-ojo, atención. <span class="smcap">Lope</span>, t. II, 425: “Ojo al capricho”.
-<span class="smcap">Cabrera</span>, p. 590: “Velad y estad ojo alerta”. <em>G. Alf.</em>,
-1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cárc.
-Sevilla</em>: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_371" href="#FNanchor_371" class="label">[371]</a> <em>De boga arrancada</em>, con todo el ímpetu, como la
-galera que corre al impulso más violento de todos los remos. <span class="smcap">A.
-Pérez</span>, <em>Viern. 1 Cuar.</em>, f. 87: “No queda curado un dolor por
-haberse mitigado algún tiempo si de hecho no salió de boga arrancada”.
-Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni saca de boga arrancada los malos
-de su Iglesia”. <span class="smcap">Rebullosa</span>, <em>Teatro</em>, p. 367: “El arte
-de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga arrancada, por
-rematar más presto”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_372" href="#FNanchor_372" class="label">[372]</a> <em>Saca que no escuece</em>, alude a gastos,
-contribuciones, etcétera. <span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 16, 8:
-“Que constase líquidamente de la entrada y del recibo de la saca y del
-gasto”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_373" href="#FNanchor_373" class="label">[373]</a> <em>Jubón</em>, paliza. <em>Estebanillo</em>, 2: “Temiendo
-no me cogiesen en la trampa y me diesen un jubón sin costura”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_374" href="#FNanchor_374" class="label">[374]</a> “nosotros jamás la decimos. Con <em>hágome</em>”. Edición
-de Zaragoza y todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_375" href="#FNanchor_375" class="label">[375]</a> <em>Lampiños</em> por rasurarles el pelo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_376" href="#FNanchor_376" class="label">[376]</a> <em>De la agalla</em>, sin nada, burlados, que ya no
-tengan que ganar con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por
-el anzuelo, de la agalla. “<em>Quedar de la agalla colgado.</em> (Por
-quedar sin nada y sin lo que se pretendía.)” (<span class="smcap">Correas</span>, p.
-592.) <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Poem. her.</em>, 1: “Quieren dejar al mundo de
-la agalla”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_377" href="#FNanchor_377" class="label">[377]</a> <em>Enfermedad de esparto</em>, el colgarle el verdugo del
-palo con cuerda, ahorcándole.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_378" href="#FNanchor_378" class="label">[378]</a> <em>Manos a la obra</em>, animando al trabajo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_379" href="#FNanchor_379" class="label">[379]</a> <em>Balsopeto</em> o <em>falsopeto</em>, farseto,
-faltriquera falsa contra ladrones de bolsas (<span class="smcap">Rosal</span>).
-<em>Lazarillo</em>, 2; <em>G. Alfar</em>, 1, 2. 3.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_380" href="#FNanchor_380" class="label">[380]</a> <em>So-faldar</em>, alzar las faldas, levantar por debajo,
-descubrir. Úsase en la ribera del Duero. <em>Musa</em> 6, r. 30: “Sofaldé
-cerraduras y candados”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_381" href="#FNanchor_381" class="label">[381]</a> <em>Retozar</em>, en la edición de Zaragoza y posteriores,
-menos la de Bruselas, <em>retocar</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_382" href="#FNanchor_382" class="label">[382]</a> <em>Volatín</em>, alude además a la ligereza de los
-italianos y a los saltimbanquis que de Italia venían.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_383" href="#FNanchor_383" class="label">[383]</a> “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las
-siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_384" href="#FNanchor_384" class="label">[384]</a> <em>Bastón</em> con que el acróbata guarda el equilibrio,
-teniéndolo entre las manos, cogido por sus extremos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_385" href="#FNanchor_385" class="label">[385]</a> “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes
-impresiones.) <em>Zap-arr-aso</em>, como <em>zap-ada</em>, <em>zapu-ada</em>
-en Asturias y <em>sap-ada</em> en Maragatería, <em>zap-ot-azo</em> en
-Aragón, es la caída de bruces, como la del <em>sapo</em> o <em>zapo</em>
-(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>Silb.</em>, 213).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_386" href="#FNanchor_386" class="label">[386]</a> “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza,
-trayéndola con nuevos pesos arriba y abajo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_387" href="#FNanchor_387" class="label">[387]</a> <em>Iglesia me llamo.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 1: “A Iglesia
-me llamo. (El que huye de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de
-las iglesias, a las que se acogían los perseguidos por la justicia.
-<em>Estebanillo</em>, c. 5: “Sin valerme antana ni defensa de motilones
-ni aquello de iglesia me llamo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_388" href="#FNanchor_388" class="label">[388]</a> Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza,
-y no ha sido impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_389" href="#FNanchor_389" class="label">[389]</a> Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació
-de Quevedo en el <em>Mundo caduco y desvaríos de la edad</em>, págs.
-182, etc., de Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor
-daño, les tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas
-las mercancías de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados
-y avergonzados los venecianos por las hazañas del Duque de Osuna,
-forjaron la supuesta conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre
-español ante toda Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta
-de arrojo y valor con la astucia, la calumnia y la intriga.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_390" href="#FNanchor_390" class="label">[390]</a> <em>Tenedos</em>, isla de la Natolia, célebre por sus
-vinos, sobre la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al
-estrecho de Gallípoli.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_391" href="#FNanchor_391" class="label">[391]</a> Esto es, <em>desde Salónica</em> o Thesalónica, antigua
-y famosa ciudad de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un
-buen puerto y muchos fuertes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_392" href="#FNanchor_392" class="label">[392]</a> <em>Para que se almorzase al capitán</em> imprimieron en
-Zaragoza, y este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose
-hasta hoy, con más el de concluir el período en <em>Minerva</em>,
-dejando colgado el sentido.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_393" href="#FNanchor_393" class="label">[393]</a> No será impertinente copiar aquí lo que acerca de
-este caballo escribe Pandolfo Colenucio en su <em>Historia
-del reino de Nápoles</em>, lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el
-rey de Alemaña, Conrado, tomó por fuerza de armas la
-ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos palacios
-de próceres rebeldes, “fué&mdash;dice&mdash;después a la iglesia
-mayor, y en medio de la plaza della estaba un <em>caballo
-de bronce</em> sin freno, estatua antigua guardada allí para ornamento
-y por ventura por armas de la ciudad. Conrado
-le hizo poner sobre las riendas estos dos versos esculpidos:</p>
-
-<p>
-<em>Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis:<br />
-Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum</em>”.<br />
-</p>
-
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_394" href="#FNanchor_394" class="label">[394]</a> Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la
-edición de Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el
-fin, y estropeando un capítulo como éste, de tal importancia
-política.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_395" href="#FNanchor_395" class="label">[395]</a> El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de
-la Iglesia, y tenían sus Reyes que recibir la investidura
-de los romanos Pontífices, que los consideraban como
-censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer Beatriz les
-impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó
-reyes de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un
-año para la Sede apostólica. En el Códice H. 50 de la
-Biblioteca Nacional hay noticia de haberse presentado
-al Papa el embajador de España, Conde de Castro, miércoles
-29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500
-de a caballo para hacer el feudo acostumbrado en el
-día de San Pedro por el reino de Nápoles, entregando la
-hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_396" href="#FNanchor_396" class="label">[396]</a> Esto es, al puerto.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_397" href="#FNanchor_397" class="label">[397]</a> Era anejo del oficio de <em>rufián</em> el robo, el encubrir
-ladrones, lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y
-asesino. Reuníanse en cofradías, sin que pudiesen las
-justicias exterminar estos desalmados, cuya vida y costumbres
-retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda
-novela de <em>Rinconete y Cortadillo</em>, de donde trasladó algunos
-buenos rasgos a la comedia de <em>El Rufián dichoso</em>.
-El licenciado Cristóbal de Chaves escribió en 1598 una
-<em>Relación de la cárcel de Sevilla</em>, curiosísima por las noticias
-que da acerca de los rufos o germanes y de su
-lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más
-bravos castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y
-ahorcados, y en galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo
-se apurase, no creo habría nadie sin pena y castigo”. (<em>Biblioteca
-Colombina</em>, Aa. 141, 4, fol. 155).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_398" href="#FNanchor_398" class="label">[398]</a> <em>Ene de palo</em>, la horca. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Jácara</em> 2: “Murió en
-la ene de palo”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_399" href="#FNanchor_399" class="label">[399]</a> “se pagaban”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_400" href="#FNanchor_400" class="label">[400]</a> “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_401" href="#FNanchor_401" class="label">[401]</a> <em>Flores</em> entre tahúres eran las señales en las cartas
-y demás fullerías que se hacían con los naipes, por
-darles buen fruto y ser delicadas mañas de ingenio. <em>Entrem.
-del siglo <span class="allsmcap">XVII</span></em>, p. 291: “Los jardines del naipe los
-plantamos | a medias, yo ganando, otros perdiendo: | todo
-cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos infelices;
-| y así en estos jardines excelentes | mías las flores
-son, suyas las fuentes”. Navarrete, <em>Casa juego</em>, f. 63: “A
-cuya voz acuden los de la flor y la estafa”. Así, <em>descornar
-la flor</em>, o <em>entrevar</em> o <em>entender la flor</em>, era descubrir al jugador
-la fullería o flor.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_402" href="#FNanchor_402" class="label">[402]</a> <em>Gatos</em>, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia.
-<em>Haber gato encerrado</em> es haber buena bolsa escondida.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_403" href="#FNanchor_403" class="label">[403]</a> <em>Trocada</em>, la del revés, la contraria. <span class="smcap">Gracián</span>, <em>Critic.</em>,
-2, 13: “Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo
-a la trocada, lo de arriba abajo”. <em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, p. 602:
-“Plegue a Dios no suceda la trocada”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_404" href="#FNanchor_404" class="label">[404]</a> <em>Maullón</em> es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí
-al fullero, por lo que trabaja con las uñas y por la algazara
-que mueve para marear a su compañero.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_405" href="#FNanchor_405" class="label">[405]</a> La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció
-la reina Isabel, cuéntase en <em>Guzmán de Alfarache</em>,
-l. 1, c. 8.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_406" href="#FNanchor_406" class="label">[406]</a> Alude a la especie muy valida entre el vulgo de
-que fué un saúco de donde se ahorcó Judas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_407" href="#FNanchor_407" class="label">[407]</a> “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos
-y rebeldes a Dios” (la de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_408" href="#FNanchor_408" class="label">[408]</a> “público, después”. (La de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_409" href="#FNanchor_409" class="label">[409]</a> “quieran”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_410" href="#FNanchor_410" class="label">[410]</a> “a las Canarias”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_411" href="#FNanchor_411" class="label">[411]</a> “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_412" href="#FNanchor_412" class="label">[412]</a> <em>Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era
-giusta, ma che non l’aggravavano napolitani, et milanesi
-tanto distratti dalla forza della Spagna, et pieni di popoli,
-che con tanta mala volontà sopportavano il dominio delle
-nationi straniere; et le Indie vuote d’habitatori. Ma che
-la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la fecondità
-et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana
-traboccare.</em> (<em>Pietra del paragone político</em>, di Traiano Boccalini).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_413" href="#FNanchor_413" class="label">[413]</a> “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin
-hurtar”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_414" href="#FNanchor_414" class="label">[414]</a> <em>Cicatero</em> es cortador de <em>cicas</em> o bolsas, un género
-de ladrones.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_415" href="#FNanchor_415" class="label">[415]</a> “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su
-estado, el comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las
-posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_416" href="#FNanchor_416" class="label">[416]</a> “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_417" href="#FNanchor_417" class="label">[417]</a> “nació de medio a medio”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_418" href="#FNanchor_418" class="label">[418]</a> “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores,
-menos la de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_419" href="#FNanchor_419" class="label">[419]</a> “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_420" href="#FNanchor_420" class="label">[420]</a> “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_421" href="#FNanchor_421" class="label">[421]</a> “enorecer”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_422" href="#FNanchor_422" class="label">[422]</a> <em>Sollastre</em> es pícaro de cocina. <em>Guzm. Alf.</em>, 1, 2, 5:
-“Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o
-pícaro de cocina”. Díjose de <em>sollar</em>, o sea soplar. <span class="smcap">Correas</span>,
-108: “El herrero de Arganda, él se lo suella y él se lo
-macha y él se lo saca a vender a la plaza. (Suella es sopla
-con el fuelle.)” Úsase en Asturias. <span class="smcap">Hern. Núñez</span>:
-“Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de <em>sufflare</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_423" href="#FNanchor_423" class="label">[423]</a> “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.)
-<em>Pel-aza</em> y <em>pel-arza</em>, del pel-arse al reñir.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_424" href="#FNanchor_424" class="label">[424]</a> “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_425" href="#FNanchor_425" class="label">[425]</a> “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_426" href="#FNanchor_426" class="label">[426]</a> “un tan largo camino”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_427" href="#FNanchor_427" class="label">[427]</a> <em>Zabucar</em>, dar topetazos y empujones y revolver un
-líquido de la misma manera, mezclar. <em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, 24:
-“Dame aquesos brazos, reina de mis ojos, | que es justo
-que en ellos me zabuque todo”. <span class="smcap">Jac. Polo</span>, <em>Univers.</em>: “Aquí
-las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | satisfacen
-las doctoras | desatándoles sus dudas”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_428" href="#FNanchor_428" class="label">[428]</a> “tal, dijo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_429" href="#FNanchor_429" class="label">[429]</a> <em>Gatos</em>, bolsas.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_430" href="#FNanchor_430" class="label">[430]</a> “todas”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_431" href="#FNanchor_431" class="label">[431]</a> Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y
-hacer otra de Roncesvalles, victoria que le atribuyen los
-antiguos cantares.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote section">
-
-<p><a id="Footnote_432" href="#FNanchor_432" class="label">[432]</a> En francés, <em>bougre</em>. Vale, según su propia significación,
-<em>sodomita</em>; pero sin idea semejante y aun sin saber lo
-que significa, aplícase por desprecio esta palabra, en castellano,
-a cualquier extranjero.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_433" href="#FNanchor_433" class="label">[433]</a> Los libros de caballería y las historias de Carlomagno
-y Morgante hacen señalada memoria del conde <em>Galalón</em>
-de Maganza, por cuya traición cuentan que murieron los
-doce Pares de Francia.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_434" href="#FNanchor_434" class="label">[434]</a> “de la daga”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_435" href="#FNanchor_435" class="label">[435]</a> <em>Gabacho</em>, apodo que a los franceses daban los españoles
-fronterizos, por sus <em>gaves</em> o ríos entre cañadas del
-Pirineo, y después se corrió al resto de España; encierra
-sentido despectivo y hasta el de cobarde aplicado a un español.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_436" href="#FNanchor_436" class="label">[436]</a> “a pasajeros de a mula”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_437" href="#FNanchor_437" class="label">[437]</a> <em>Dar tapaboca</em>, frase de esgrima, dando en la boca
-con el botón. <em>Quijote</em>, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla
-de la espada del Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos
-de Montalván huviera oydo estas razones al hombrecito,
-tapaboca le huviera dado que no hablara más en tres años”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_438" href="#FNanchor_438" class="label">[438]</a> “dos ministros”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_439" href="#FNanchor_439" class="label">[439]</a> “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en
-discordia, y la disimulación”, etc. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_440" href="#FNanchor_440" class="label">[440]</a> “el imperio”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_441" href="#FNanchor_441" class="label">[441]</a> “a sí”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_442" href="#FNanchor_442" class="label">[442]</a> Asesinó <em>Ravaillac</em>, en 14 de mayo de 1610, al magno
-Enrico de Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre
-suplicios que los jueces imaginaron proporcionados al
-crimen.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_443" href="#FNanchor_443" class="label">[443]</a> “invención de la”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_444" href="#FNanchor_444" class="label">[444]</a> “Olanda le han tomado”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_445" href="#FNanchor_445" class="label">[445]</a> Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó
-en la primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en
-la de Bruselas, 1660, con estas variantes: “de un capricho
-de un republicón de los <em>de Capiduchi</em>... Pruébolo. <em>Pilatos,
-por razón de estado</em>, condenó al Justo... Pilatos, constante
-y <em>pertinaz</em>..., para que <em>le</em> crucificasen..., <em>descendía</em> de alguno
-que <em>dependía</em> de otro”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_446" href="#FNanchor_446" class="label">[446]</a> Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante
-cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para
-el sosiego de aquel hermoso territorio, componer las diferencias
-que había entre el Duque de Saboya y la República
-de Génova, y teniendo orden y poder del Rey de España,
-su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las
-concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia
-en julio del año siguiente de 1634.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_447" href="#FNanchor_447" class="label">[447]</a> “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del
-siglo <span class="allsmcap">XVII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_448" href="#FNanchor_448" class="label">[448]</a> “monsiur”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_449" href="#FNanchor_449" class="label">[449]</a> <em>Aldiguera</em> estampa la edición de Zaragoza: así estropearon
-los castellanos el título de Francisco de Bonne,
-duque de <em>Lesdiguieres</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_450" href="#FNanchor_450" class="label">[450]</a> “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_451" href="#FNanchor_451" class="label">[451]</a> Léese <em>Banqui</em> en la impresión de Zaragoza y en todas
-las posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo <em>Acqui</em>, fuerte
-ciudad del Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por
-sus aguas hirvientes? ¿O <em>Voutry</em>, o <em>Bardi</em>, o <em>Bagni</em>?</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_452" href="#FNanchor_452" class="label">[452]</a> “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas
-todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_453" href="#FNanchor_453" class="label">[453]</a> “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote section">
-
-<p><a id="Footnote_454" href="#FNanchor_454" class="label">[454]</a> Dióse la memorable batalla de <em>Nortling</em> miércoles
-6 de septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría,
-las tropas españolas mandadas por el cardenal infante don
-Fernando de Austria y las de la Liga católica, por el Duque
-Carlos de Lorena, contra las aguerridas y veteranas
-del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos
-capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren,
-Gratz y Duque de Witenberg. El Rey de Suecia había
-muerto dos años antes, el 16 de noviembre de 1632, en la
-batalla de Lutzen.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_455" href="#FNanchor_455" class="label">[455]</a> Llamábanse <em>espagíricos</em> los médicos que se valían de
-la Química y de preparaciones de minerales para curar a
-los enfermos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_456" href="#FNanchor_456" class="label">[456]</a> Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar
-la voz <em>dieta</em>, la abstinencia de alimentos que se hace
-en orden a la salud, y, al propio tiempo, la Asamblea de los
-Círculos del Imperio y Estados de Polonia, para determinar
-acerca de los negocios públicos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_457" href="#FNanchor_457" class="label">[457]</a> “reyes y visires”. (Los impresos.)</p>
-
-<p>(<em>Cadí</em> llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce
-en África de las de religión. Cervantes introduce en
-la jornada segunda de la comedia <em>La Gran Sultana</em> al Gran
-Cadí, advirtiendo que es juez obispo de los turcos, y le hace
-decir:</p>
-
-<div class="poetry-container pw20">
-<div class="poetry">
-<p>“De las sentencias que doy<br />
-No hay apelación alguna”.</p>
-</div>
-</div>
-
-<p><em>Bey</em> equivale a <em>señor</em>, y se da el nombre de beyes (escríbese
-Begh o Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades
-marítimas de Turquía. Es el <em>Gran Visir</em> primer ministro
-de Guerra y Estado en la Corte otomana, empleo
-que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros seis Visires
-inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse
-<em>Morabitos</em> (religiosos) los sabios, santones y ermitaños
-que hacen profesión la virtud y la sabiduría. Los <em>bajaes</em>
-son oficiales que ejercen el mando de una provincia).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_458" href="#FNanchor_458" class="label">[458]</a> “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su
-voz”. (Los impresos del siglo <span class="allsmcap">XVII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_459" href="#FNanchor_459" class="label">[459]</a> “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_460" href="#FNanchor_460" class="label">[460]</a> “reyes en las memorias”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_461" href="#FNanchor_461" class="label">[461]</a> “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_462" href="#FNanchor_462" class="label">[462]</a> “tragino, el tesoro”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_463" href="#FNanchor_463" class="label">[463]</a> “Sinan rey”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_464" href="#FNanchor_464" class="label">[464]</a> “cristiano”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_465" href="#FNanchor_465" class="label">[465]</a> “sangre”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_466" href="#FNanchor_466" class="label">[466]</a> Subida ponderación del miedo que tenían los turcos
-al Duque de Osuna. <em>Estambol</em> o <em>Estambul</em> llaman a
-Constantinopla los turcos, estragando el antiguo nombre
-<em>Constantinópolis</em>. En la edición de Zaragoza imprimieron
-<em>Estambor</em>, y así ha venido reproduciéndose.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_467" href="#FNanchor_467" class="label">[467]</a> “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los
-reyes, que tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades,
-ganan, y defienden victorias, y no disputas,
-los hacen grandes, y formidables, las batallas,” etc. (Edición
-de Zaragoza). La puntuación, en todos los impresos,
-no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando
-las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito
-original, donde aparece, como a todas luces pide
-el recto sentido.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_468" href="#FNanchor_468" class="label">[468]</a> Todos estos períodos anteriores, continuada ironía,
-sátira sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben
-contener tal vez las opiniones políticas, las máximas de
-alguno de ellos, a quien se puso el apodo de <em>Sinan bey</em>,
-y aquí se presentan como sentencias, como verdades incontrovertibles,
-para herir el ánimo del lector, despertar
-su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_469" href="#FNanchor_469" class="label">[469]</a> Disparatada la puntuación en todos los impresos,
-hacíasele decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. <em>Burrajear</em>,
-borrajear con la pluma y hacer mal una cosa, así
-también lo usa en <em>Orlando</em>, 2, y en <em>Virt. mil.</em>, 3: “Si las
-facciones la burrajean la cara en lugar de formársela”.
-Como en la <em>Cárcel de Sevilla</em>, que yo tengo por de Cervantes:
-“Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_470" href="#FNanchor_470" class="label">[470]</a> “armas”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_471" href="#FNanchor_471" class="label">[471]</a> “Estos escritores que la alabaron, quedaron después
-de alabarla”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_472" href="#FNanchor_472" class="label">[472]</a> “entendimiento”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_473" href="#FNanchor_473" class="label">[473]</a> Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los
-siguientes versos del primer libro de las <em>Guerras púnicas</em>,
-de Silio Itálico:</p>
-
-<p>
-<em>Prodiga gens animae, et properare facillima mortem.<br />
-Nanque ubi transcendit florentes viribus annos,<br />
-Impatiens aevi spernit novisse senectam.</em><br />
-</p>
-
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_474" href="#FNanchor_474" class="label">[474]</a> “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos
-todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_475" href="#FNanchor_475" class="label">[475]</a> “trompetas”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_476" href="#FNanchor_476" class="label">[476]</a> “Se gastaba”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_477" href="#FNanchor_477" class="label">[477]</a> “escribir”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_478" href="#FNanchor_478" class="label">[478]</a> “ha la artillería”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_479" href="#FNanchor_479" class="label">[479]</a> “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos
-es desatinada).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_480" href="#FNanchor_480" class="label">[480]</a> “la falta”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_481" href="#FNanchor_481" class="label">[481]</a> “Pero las batallas”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_482" href="#FNanchor_482" class="label">[482]</a> “siempre”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_483" href="#FNanchor_483" class="label">[483]</a> “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los
-impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_484" href="#FNanchor_484" class="label">[484]</a> “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_485" href="#FNanchor_485" class="label">[485]</a> “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_486" href="#FNanchor_486" class="label">[486]</a> <em>Butiro</em> es puro latín, <em>butyron</em>, o, mejor, digamos griego
-de origen; en castellano se llama manteca.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_487" href="#FNanchor_487" class="label">[487]</a> Los Condes de Egmont y Horne.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_488" href="#FNanchor_488" class="label">[488]</a> “y con guerras”, etc. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_489" href="#FNanchor_489" class="label">[489]</a> “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos
-vuelto su inquietud. Hemos considerado, que no sólo han
-ganado”, etc. (Las impresiones españolas hasta fines del
-siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_490" href="#FNanchor_490" class="label">[490]</a> “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_491" href="#FNanchor_491" class="label">[491]</a> “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_492" href="#FNanchor_492" class="label">[492]</a> “con el vidrio”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_493" href="#FNanchor_493" class="label">[493]</a> <em>Zurriar</em>, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono
-y velocidad; de <em>zurrar</em>, por <em>zurrear</em>. <span class="smcap">Quevedo</span>, <em>Cuento
-de cuentos</em>: “Yo saldré, dijo la viuda zurriando como
-un rayo”. Comedia <em>Lena</em>, 2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado
-della (que antes de ahora me ha zurriado en las
-orejas)”. <em>Diálogos de montería</em>, 7: “Que le hubiesen pasado
-zurriando algunos balazos por los oídos”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_494" href="#FNanchor_494" class="label">[494]</a> “hurtamos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_495" href="#FNanchor_495" class="label">[495]</a> “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_496" href="#FNanchor_496" class="label">[496]</a> <em>Limiste</em>, un paño que se fabricaba en Segovia.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_497" href="#FNanchor_497" class="label">[497]</a> <span class="smcap">J. Encina</span>, 403: “Sobre negro no hay tintura”. <span class="smcap">Correas</span>,
-265: “Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”.
-Ídem, 265: “Sobre negro no hay tintura, sino amar
-y buen querer”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_498" href="#FNanchor_498" class="label">[498]</a> “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional,
-T. 153, pág. 239).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_499" href="#FNanchor_499" class="label">[499]</a> Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición
-de Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España,
-hasta la edición de Rivadeneira. Hállase en el Ms. original
-y en la colección de Bruselas, 1660.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_500" href="#FNanchor_500" class="label">[500]</a> “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos
-todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_501" href="#FNanchor_501" class="label">[501]</a> “ha vuelto en estatura”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_502" href="#FNanchor_502" class="label">[502]</a> “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con
-la nuestra”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_503" href="#FNanchor_503" class="label">[503]</a> Encuéntrase este mismo pensamiento al principio
-de la carta que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo,
-arguyendo al rey de Francia, Luis XIII, por las nefandas
-acciones y sacrilegios que cometieron sus tropas
-al romper la guerra contra España.</p>
-
-<p>La circunstancia de verse diseminadas por el presente
-libro, y con especialidad por este capítulo, todas las más
-importantes ideas de aquella carta, sería una buena prueba,
-si no hubiese otras más eficaces, de que <em>La Hora de
-todos</em> fué bosquejada completamente en el verano de 1635,
-y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se utilizó
-el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido
-al Príncipe francés.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_504" href="#FNanchor_504" class="label">[504]</a> “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo
-que desea”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_505" href="#FNanchor_505" class="label">[505]</a> “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional,
-T. 153, pág. 239).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_506" href="#FNanchor_506" class="label">[506]</a> Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente
-suprimido en la edición de Zaragoza (1650). La de
-Bruselas (1660) lo incluyó; pero las españolas no quisieron
-reproducirlo, y por ello, en ninguna se encuentra.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_507" href="#FNanchor_507" class="label">[507]</a> Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo
-en éste, pero en otros muchos pasajes, recordó nuestro
-sabio político al Príncipe castellano la obligación y
-apremiante necesidad en que se hallaba de ponerse al
-frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas
-y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo
-su presencia infundiría valor incontrastable en las tropas,
-confianza en los pueblos apartados, desaliento en los
-enemigos y había de acelerar los prósperos sucesos. Advertíale,
-por último, que, declinando el peso de las guerras
-sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que
-el de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su
-medra, parecía no dolerse de los sacrificios inmensos de
-sus vasallos, de tantas haciendas deshechas, de tantas lágrimas
-vertidas, de tanta sangre derramada. Pero Felipe
-IV, acostumbrado a los encantos de la música y de
-la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio,
-no gustó nunca del estruendo de la artillería, del polvo
-de los combates y del dudoso trance de una batalla.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_508" href="#FNanchor_508" class="label">[508]</a> “resistirse”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_509" href="#FNanchor_509" class="label">[509]</a> “de su persona”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_510" href="#FNanchor_510" class="label">[510]</a> “alimento”. (El Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_511" href="#FNanchor_511" class="label">[511]</a> “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_512" href="#FNanchor_512" class="label">[512]</a> <em>Los Monopantones.</em> (Nota del margen en el Ms. original).
-He aquí <em>La isla de los Monopantos</em>, opúsculo que
-nuestro autor señalaba como perdido en una Memoria
-de libros y papeles que le saquearon durante sus últimas
-prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de
-<em>La Hora de todos y la fortuna con seso</em>, por los años de
-1644. Sátira sangrienta y mal embozada es ésta contra el
-Conde-Duque de Olivares y los que oprimían con él y desmoralizaban
-al pueblo español. Pasa la escena en <em>Salónica</em>,
-ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el Conde-Duque
-a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que
-no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban
-altos puestos en la milicia, en los tribunales y consejos.
-Los representantes de las sinagogas simbolizan algunos
-consejeros y negociantes de aquellas calendas (<em>banqueros</em>,
-que hoy se dice), a quienes el texto califica de tramposos
-y revolvedores de Europa. Los <em>monopantos</em> (esto es,
-hombres pocos en número, pero dueños y árbitros de todo)
-son el favorito y sus cómplices; España, las islas situadas
-entre el mar Negro y la Moscovia, en los confines de la Tartaria.
-Uniformes los hebreos y monopantones en medrar con
-la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la
-plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado,
-júntalos el político pintor a confeccionar malicias
-y engaños para engullirse a los Reyes, repúblicas, magistrados
-y poderosos, y se confederan para fundar la nueva
-secta del <em>dinerismo</em>, mudando el nombre de <em>ateístas</em> en
-<em>dineranos</em>. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de
-Quevedo al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía,
-verdadero origen de sus persecuciones, lección útil para los
-Príncipes generosos y eterno sambenito de los hombres
-que, contra la voluntad divina, se levantan con los Reyes
-y se afanan por llamarse privados.</p>
-
-<p>Los personajes, pues, de la fábula son:</p>
-
-<p><em>El Conde-Duque de Olivares</em>, bajo el anagrama de <em>Pragas
-Chincollos</em>, Gaspar Conchillos.</p>
-
-<p>Sospéchase que el secretario <em>Juan Bautista Sáenz y
-Navarrete</em>, con el seudónimo de <em>Philárgyros</em>, avaro.</p>
-
-<p>Dicen que el secretario <em>don Antonio Carnero</em>, con el
-de <em>Crysóstheos</em>, ídolo, <em>becerro</em> de oro.</p>
-
-<p><em>El padre Juan de Pineda</em>, de la Compañía de Jesús, bajo
-el anagrama de <em>Danipe</em>, Pineda.</p>
-
-<p><em>El protonotario de Aragón</em>, don Jerónimo de Villanueva,
-bajo el de <em>Arpiotrotono</em>, protonotario.</p>
-
-<p>El licenciado <em>José González</em>, con el seudónimo de <em>Pacas
-Mazo</em>.</p>
-
-<p>El padre <em>Hernando de Salazar</em>, inventor del papel sellado
-en 1636, con el apodo de <em>Alkemiastos</em>, arbitrista o alquimista,
-por haber convertido las resmas de papel bazo en
-ricos montones de oro.</p>
-
-<p>Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas,
-encubiertos con el título de <em>rabinos</em>. Para mayores pormenores,
-véase Fernández Guerra.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_513" href="#FNanchor_513" class="label">[513]</a> “Estambor”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_514" href="#FNanchor_514" class="label">[514]</a> “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_515" href="#FNanchor_515" class="label">[515]</a> “Nacabarbaniel”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_516" href="#FNanchor_516" class="label">[516]</a> “Nisin”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_517" href="#FNanchor_517" class="label">[517]</a> “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_518" href="#FNanchor_518" class="label">[518]</a> “Chaminiel”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_519" href="#FNanchor_519" class="label">[519]</a> “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones
-españolas). “Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las
-flamencas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_520" href="#FNanchor_520" class="label">[520]</a> “Gavirol”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_521" href="#FNanchor_521" class="label">[521]</a> “Asapha”. (El Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_522" href="#FNanchor_522" class="label">[522]</a> “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”.
-(Los ejemplares españoles). “Meir Armaach”.
-(Los belgas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_523" href="#FNanchor_523" class="label">[523]</a> “negociaban”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_524" href="#FNanchor_524" class="label">[524]</a> “Barnachman”. (El Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_525" href="#FNanchor_525" class="label">[525]</a> <em>Monopantos</em>, “unos hombres que lo son todo”. (Nota
-de la colección de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_526" href="#FNanchor_526" class="label">[526]</a> “muda los semblantes”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_527" href="#FNanchor_527" class="label">[527]</a> “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de
-la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 240).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_528" href="#FNanchor_528" class="label">[528]</a> Consejo supremo de los judíos, en que se decidían
-los negocios de Estado y de la religión. El de Jerusalén
-componíase de 70 ancianos en los tiempos del Salvador,
-y los inferiores, de 23.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_529" href="#FNanchor_529" class="label">[529]</a> “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_530" href="#FNanchor_530" class="label">[530]</a> “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra,
-hijo de Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_531" href="#FNanchor_531" class="label">[531]</a> “Dice <em>Danipeani de Vandes</em>. Diga <em>Juan de Pineda</em>, de
-la compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_532" href="#FNanchor_532" class="label">[532]</a> “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”.
-(Las publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_533" href="#FNanchor_533" class="label">[533]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_534" href="#FNanchor_534" class="label">[534]</a> “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper
-Razalas”. (Las belgas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_535" href="#FNanchor_535" class="label">[535]</a> “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (<em>y
-en su lugar póngase</em>) <em>Jalzephez Nogos</em>, Joseph González;
-<em>Ardanzo Ranfales</em>, Fernando Salazar, de la Compañía;
-<em>Arpitrotono</em>, Protonotario”. (Nota del Ms., T. 153, Biblioteca
-Nacional). El <em>Daper Razalas</em> de la impresión belga,
-si fuera <em>Doper Razalas</em>, había de entenderse como anagrama
-de <em>Pedro Salazar</em>.</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_536" href="#FNanchor_536" class="label">[536]</a> “monopantones”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_537" href="#FNanchor_537" class="label">[537]</a> <em>“a todos”. (Ídem).</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_538" href="#FNanchor_538" class="label">[538]</a> “en más el que hacíamos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_539" href="#FNanchor_539" class="label">[539]</a> “del cielo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_540" href="#FNanchor_540" class="label">[540]</a> “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del
-mar”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_541" href="#FNanchor_541" class="label">[541]</a> <em>Horu La Adonai</em>, dice el Ms. original. <em>Horula Adonai</em>
-todos los impresos, que se interpreta: <em>Load a Jhowah.</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_542" href="#FNanchor_542" class="label">[542]</a> “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados
-del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_543" href="#FNanchor_543" class="label">[543]</a> <em>Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus.</em></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_544" href="#FNanchor_544" class="label">[544]</a> “de hijos”. (El Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_545" href="#FNanchor_545" class="label">[545]</a> “ya muchos años”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_546" href="#FNanchor_546" class="label">[546]</a> “su corona”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_547" href="#FNanchor_547" class="label">[547]</a> “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem,
-menos las impresiones belgas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_548" href="#FNanchor_548" class="label">[548]</a> “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_549" href="#FNanchor_549" class="label">[549]</a> <em>Mogollón</em>, entrometimiento de alguno para comer de balde
-a costa ajena donde no le llaman ni es convidado.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_550" href="#FNanchor_550" class="label">[550]</a> “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las
-ediciones de Bruselas, todas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_551" href="#FNanchor_551" class="label">[551]</a> Esta grave censura, que solamente se lee en el
-Ms. original y en las colecciones flamencas, tiene dos sentidos:
-o que realmente ocupaban altos puestos del Estado
-hombres de sangre judaica, o, al menos, que la avaricia
-y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de
-los hebreos diseminados por todo el mundo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_552" href="#FNanchor_552" class="label">[552]</a> “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_553" href="#FNanchor_553" class="label">[553]</a> “el fin”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_554" href="#FNanchor_554" class="label">[554]</a> “llega para ellos”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_555" href="#FNanchor_555" class="label">[555]</a> “una Jerusalem”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_556" href="#FNanchor_556" class="label">[556]</a> “<em>no los quiero.</em>” (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_557" href="#FNanchor_557" class="label">[557]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_558" href="#FNanchor_558" class="label">[558]</a> El licenciado José González, como <em>abogado</em> y, por
-tanto, de lengua expedita y afluente.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_559" href="#FNanchor_559" class="label">[559]</a> “una deidad de rebozo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_560" href="#FNanchor_560" class="label">[560]</a> “todos”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_561" href="#FNanchor_561" class="label">[561]</a> “necromante”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_562" href="#FNanchor_562" class="label">[562]</a> “calamita”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_563" href="#FNanchor_563" class="label">[563]</a> Piedra imán, brújula.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_564" href="#FNanchor_564" class="label">[564]</a> “a puntar”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_565" href="#FNanchor_565" class="label">[565]</a> “cargándole”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_566" href="#FNanchor_566" class="label">[566]</a> “se introducen”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_567" href="#FNanchor_567" class="label">[567]</a> Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de
-la Compañía de Jesús, y José González.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_568" href="#FNanchor_568" class="label">[568]</a> Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y
-significa <em>ruedecilla</em>, <em>rodaja</em>. Úsase, pues, en la acepción de
-<em>pastillas</em>. Hay trociscos de muchas especies y composiciones:
-aperitivos, purgantes, alterantes y confortativos. Sus
-simples se hacen polvos y se mezclan con algún licor proporcionado,
-y puestos a secar al aire y a la sombra, lejos
-del fuego, se les da la figura que se quiere.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_569" href="#FNanchor_569" class="label">[569]</a> <em>Gaspar</em> de Guzmán, conde-duque de Olivares.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_570" href="#FNanchor_570" class="label">[570]</a> “conocerlos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_571" href="#FNanchor_571" class="label">[571]</a> “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los
-impresos). “Chritoteos, <em>Judices Deorum</em>, o <em>Jueces de los
-Dioses</em>. Arriba puso <em>Ericthoteos</em>, y aquí <em>Chritoteos</em>”. (Nota
-de la impresión de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_572" href="#FNanchor_572" class="label">[572]</a> Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete
-y Juan de Pineda.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_573" href="#FNanchor_573" class="label">[573]</a> “monopantones”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_574" href="#FNanchor_574" class="label">[574]</a> “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_575" href="#FNanchor_575" class="label">[575]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_576" href="#FNanchor_576" class="label">[576]</a> El licenciado José González.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_577" href="#FNanchor_577" class="label">[577]</a> “en rehenes”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_578" href="#FNanchor_578" class="label">[578]</a> “Pacas-Mazo”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_579" href="#FNanchor_579" class="label">[579]</a> “Asapha”. (El original y los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_580" href="#FNanchor_580" class="label">[580]</a> “o en <em>dineristas</em>”. (Edic. de Bruselas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote section">
-
-<p><a id="Footnote_581" href="#FNanchor_581" class="label">[581]</a> “fiero y en discordia”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_582" href="#FNanchor_582" class="label">[582]</a> “Con esta controversia se envedijaron”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_583" href="#FNanchor_583" class="label">[583]</a> <em>Pelaza</em> o <em>pelazga</em> significa pendencia, riña o disputa.
-<em>Empelazgar una controversia</em> es frase inventada por el escritor
-para encarecer la vehemencia del altercado.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_584" href="#FNanchor_584" class="label">[584]</a> “perpetuas, por equilibrar”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_585" href="#FNanchor_585" class="label">[585]</a> “Padece el Duque achaques”, etc. (Edic. de Zaragoza).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_586" href="#FNanchor_586" class="label">[586]</a> Al margen en la edición de Zaragoza y al pie en
-la de Bruselas, se lee: <em>Contra el gobierno repúblico</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_587" href="#FNanchor_587" class="label">[587]</a> “los ricos desprecian a los pobres, los pobres envidian
-a los ricos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_588" href="#FNanchor_588" class="label">[588]</a> “soberanía de los unos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_589" href="#FNanchor_589" class="label">[589]</a> “mormollo”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_590" href="#FNanchor_590" class="label">[590]</a> “gazpellidos y los amagaban”.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_591" href="#FNanchor_591" class="label">[591]</a> “no son”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo
-<span class="allsmcap">XVII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_592" href="#FNanchor_592" class="label">[592]</a> Nota se lee al margen en la edición de Zaragoza.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_593" href="#FNanchor_593" class="label">[593]</a> “del futuro?” (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_594" href="#FNanchor_594" class="label">[594]</a> “sois contra”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_595" href="#FNanchor_595" class="label">[595]</a> “y desgobiernan el mundo, y desgobiernan”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_596" href="#FNanchor_596" class="label">[596]</a> “a él”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_597" href="#FNanchor_597" class="label">[597]</a> “¿Quién es soberano y de qué, si no os huye?”
-(Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_598" href="#FNanchor_598" class="label">[598]</a> “convencido?” (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_599" href="#FNanchor_599" class="label">[599]</a> “saber, si una libertad vuestra”. (Las impresiones
-españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>). “sabor si una libertad”.
-(Las belgas).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_600" href="#FNanchor_600" class="label">[600]</a> “contar. En los degüellos el escarmiento sigue a
-la pena”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_601" href="#FNanchor_601" class="label">[601]</a> “guarda”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_602" href="#FNanchor_602" class="label">[602]</a> “pelarza y mormollo”. (Ms. original). “Pelanza y
-mormullo”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_603" href="#FNanchor_603" class="label">[603]</a> Dase <em>sanctus</em> en Misa, pasándose de uno a otro y
-dando a besar lo que se llama <em>sanctus</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_604" href="#FNanchor_604" class="label">[604]</a> “armado. Un francés monsiur y un italiano monseñor
-habíanse ya pronunciado el enojo con algunos sopapos,
-con séquito de voces y bocados”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_605" href="#FNanchor_605" class="label">[605]</a> “destrozaba de cólera”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_606" href="#FNanchor_606" class="label">[606]</a> “Proponía”, etc. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_607" href="#FNanchor_607" class="label">[607]</a> Todo esto suena para <em>Francia</em>, y es a <em>España</em> a quien
-lo dice Quevedo, por los desastrosos valimientos del Duque
-de Lerma, de don Rodrigo Calderón y del Conde-Duque de
-Olivares.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_608" href="#FNanchor_608" class="label">[608]</a> “infame muerte”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_609" href="#FNanchor_609" class="label">[609]</a> “Los alemanes quedaron con los demás oyentes
-suspensos y pensativos. Encamináronlos”, etc. (Las impresiones
-españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_610" href="#FNanchor_610" class="label">[610]</a> “yo”. (Las ediciones belgas, la de Sancha y siguientes,
-y el Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, fol. 239 v).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_611" href="#FNanchor_611" class="label">[611]</a> “diciendo”, etc. (Las mismas). Suprimieron aquellas
-dos palabras por no hallarles sentido en castellano. Efectivamente,
-no le tienen: son italianas. <em>Pezzente</em> (viene de
-<em>pezzo</em>, pedazo de cosa sólida, como de pan, de madera)
-significa <em>pordiosero</em>, <em>mendigo</em>. <em>Mascalzone</em> quiere decir <em>bandido</em>,
-<em>salteador de caminos</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_612" href="#FNanchor_612" class="label">[612]</a> “de los privados, detestable de los nepotes”. (El
-Ms. que acaba de citarse de la Biblioteca Nacional).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_613" href="#FNanchor_613" class="label">[613]</a> “preeminente”. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_614" href="#FNanchor_614" class="label">[614]</a> “de fuego y del manejo de todas armas”. (Todos
-los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_615" href="#FNanchor_615" class="label">[615]</a> “la obstinación en trajes”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_616" href="#FNanchor_616" class="label">[616]</a> “arte conforme a la opinión”. (Los impresos todos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_617" href="#FNanchor_617" class="label">[617]</a> Estas frases van disparadas al Conde de Olivares,
-<em>duque</em> de Sanlúcar, don Gaspar de Guzmán.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_618" href="#FNanchor_618" class="label">[618]</a> “Duque hay que aprendió tan de coro la aristotélica
-doctrina, que, por hacerlo mejor que todos, se excedió a
-sí mismo; y a él pueden acudir los que pretendan aventajarle,
-que les juro por mi vida no han de conseguirlo más
-que si tratasen de topar con la cuadratura del círculo”.
-(Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_619" href="#FNanchor_619" class="label">[619]</a> Lo dice Quevedo por sí mismo, acordándose de sus
-persecuciones. Este pensamiento ¿le sugeriría el de <em>La Felicidad
-desdichada</em>, novela que escribió?</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_620" href="#FNanchor_620" class="label">[620]</a> “a él el postrero”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_621" href="#FNanchor_621" class="label">[621]</a> “en las repúblicas y en los reinos. Los puntos sustanciales”.
-(Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_622" href="#FNanchor_622" class="label">[622]</a> “condenen el traje: aquélla embaraza y extraña, y
-ésta está quejosa”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_623" href="#FNanchor_623" class="label">[623]</a> “solamente sean admitidos”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_624" href="#FNanchor_624" class="label">[624]</a> “aventajada; no la presuntuosa”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_625" href="#FNanchor_625" class="label">[625]</a> Libro VIII de <em>La Farsalia</em>, verso 486.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_626" href="#FNanchor_626" class="label">[626]</a> “que a mí no se me dará una higa dello; basta que
-yo lo crea”. (Ms. de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_627" href="#FNanchor_627" class="label">[627]</a> “no nos suceda”. (Los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_628" href="#FNanchor_628" class="label">[628]</a> “andar”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_629" href="#FNanchor_629" class="label">[629]</a> “la conseja, y veréis en el cielo”, etc. (Todas las
-ediciones españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_630" href="#FNanchor_630" class="label">[630]</a> “escarapela”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_631" href="#FNanchor_631" class="label">[631]</a> “nomon”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_632" href="#FNanchor_632" class="label">[632]</a> “presencia soberana”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_633" href="#FNanchor_633" class="label">[633]</a> “los repartiere, que es favores o desdenes”. (Ídem).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_634" href="#FNanchor_634" class="label">[634]</a> “viles los unos”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_635" href="#FNanchor_635" class="label">[635]</a> <em>Trocar las manos</em>, obrar al revés. <span class="smcap">Rebolledo</span>, <em>Orac.
-fún.</em>, 38: “En las muertes repentinas se hacen las cosas
-al revés, pues para hacerlas al derecho y no venir a trocar
-las manos, <em>Ante obitum tuum operare iustitiam</em>”. <span class="smcap">Valderrama</span>,
-<em>Ejerc. Feria 5, Ceniza</em>: ¿Qué sé yo si se trocarán
-las manos?</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_636" href="#FNanchor_636" class="label">[636]</a> <em>En-garb-ull-ar</em> es embarullar, así <em>garb-ullo</em> es tropel
-de gente, de <em>garba</em>, conjunto de muchos manojos de mies,
-en Aragón, y en Málaga <em>garb-era</em> es montón de haces de
-mies en el campo o en la era, y <em>agarber-ar</em>, amontonar haces
-de trigo; de donde <em>garb-ear</em> es coger, robar, en <em>La Lozana
-andaluza</em> (41).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_637" href="#FNanchor_637" class="label">[637]</a> “mensajera de la diosa Juno con néctar, y Ganimedes
-con un taller de jícaras de ambrosía. Minerva,
-hija del cogote de Júpiter”, etc. (Edic. de Zaragoza y las
-españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>.) “(mensajera de la
-diosa Juno) con néctar, y Ganimedes”. (Edic. de Bruselas
-y la de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_638" href="#FNanchor_638" class="label">[638]</a> “belicomen”. (Ms. original).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_639" href="#FNanchor_639" class="label">[639]</a> “endragonada”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_640" href="#FNanchor_640" class="label">[640]</a> El francés dijo <em>bardache</em> y el italiano <em>bagoscione</em>,
-a lo que el latino <em>cinoedus</em>, <em>puer meritorius</em>. Opónese a
-<em>bugre</em>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_641" href="#FNanchor_641" class="label">[641]</a> “afufó con él”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-<em>Afufar</em> y <em>afufarse</em> es huir, del <em>¡fuf!</em> para ahuyentar.
-<span class="smcap">Cáncer</span>, p. 106: “Y apostaré que pues él se afufó con tanta
-priesa”. <span class="smcap">Torres Naharro</span>, 2, 115: “Y se afufan con el
-caire” (se van con el dinero).</p>
-
-</div>
-
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_642" href="#FNanchor_642" class="label">[642]</a> Apodo con que se motejaba a los montañeses y vizcaínos,
-y que sólo ha quedado ya para los asturianos. Quiere
-decir que si Júpiter fuera asturiano, esto es, descogotado,
-no hubiera nacido Minerva de su cogote. Sabido es que se
-tiene por descogotados a los asturianos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_643" href="#FNanchor_643" class="label">[643]</a> “Juno, que se había endragonado de ver al copero
-de Júpiter; mas Venus”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_644" href="#FNanchor_644" class="label">[644]</a> <em>Soltar la tarabilla</em>, charlar mucho.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_645" href="#FNanchor_645" class="label">[645]</a> “trinchar”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_646" href="#FNanchor_646" class="label">[646]</a> <em>Hurgonazo</em>, estocada. <span class="smcap">Calderón</span>, <em>Antes que todo, es
-mi dama</em>, 1: “Ve aquí que me da | vuesarced un hurgonazo”.
-De <em>hurgón</em>, especie de asador para menear la lumbre
-(<span class="smcap">Covarrub.</span>)</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_647" href="#FNanchor_647" class="label">[647]</a> “vizazas” (Ms. original). “vivazas”. (Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, fol. 240). “veazas”. (Edic. de
-Zaragoza). Alforjas de vaqueta, con una abertura entre
-alforja y alforja para llevarlas en el cuello el caminante,
-o asegurarlas en el arzón de la silla.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_648" href="#FNanchor_648" class="label">[648]</a> Carne cocida y tostada después.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_649" href="#FNanchor_649" class="label">[649]</a> <em>Estar a diente</em>, hambriento, sin comer.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_650" href="#FNanchor_650" class="label">[650]</a> <em>Mareta</em> es como marejada, del andar cojeando Vulcano.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_651" href="#FNanchor_651" class="label">[651]</a> “mascujar”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_652" href="#FNanchor_652" class="label">[652]</a> a estilo de las que se cantaban en un burdel o lupanar.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_653" href="#FNanchor_653" class="label">[653]</a> “de quejidos”. (Todos los impresos).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_654" href="#FNanchor_654" class="label">[654]</a> Llamaban así a un paso de los bailes sobremanera
-lascivo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_655" href="#FNanchor_655" class="label">[655]</a> “Y tronando de nuevo como al principio, riñó la
-luz con las tinieblas, y era de ver los dioses girando alrededor
-de su padre, tan pronto patas arriba como hacia
-abajo, hasta que, cayéndole Venus en los brazos, le dejó
-caer los rayos, y al estrépito de un beso que dió el barbudo
-Júpiter, se restableció la calma y todos quedaron
-contentos, aunque asustados. Dióles licencia”, etc. (Manuscrito
-de Lista).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_656" href="#FNanchor_656" class="label">[656]</a> <em>A puto el postre</em>, corriendo a porfía, del decir <em>puto
-sea el postrero</em> en llegar, pues va detrás, como en Horacio:
-“Scabies occupet extremum”. <span class="smcap">Jacinto Polo</span>, <em>Apolo</em>: “a
-puto el postre Apolo la seguía”. Aquí termina la edición de
-Zaragoza y las españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_657" href="#FNanchor_657" class="label">[657]</a> “Ganimedes.&mdash;1645”. (Al pie del Ms. original). Éste
-es el año en que el libro se puso en limpio, retocado y
-acicalado para la estampa. Sin embargo, no le gozó el
-público hasta 1650, y aún entonces, el nombre del autor se
-envolvió con el anagrama de <em>Nifroscancod Diveque Vasgello</em>,
-<em>duacense</em>, que, para desorientar más, se le dió patria
-en <em>Duay</em>, ciudad del País Bajo, en la Flandes francesa,
-pues no puede tener otra interpretación la última palabra.</p>
-</div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_284">[Pg 284]</span></p>
-
-
-<p class="center">ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br />
-EN LA TIPOGRAFÍA DE «LA LECTURA»<br />
-EL DÍA IV DE JUNIO<br />
-DEL AÑO M.CM.XVII</p>
-
-<hr class="chap x-ebookmaker-drop" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum" id="Page_285">[Pg 285]</span></p>
-</div>
-
-<p class="center p2 big3">EDICIONES DE LA LECTURA</p>
-
-
-<p class="center">PASEO DE RECOLETOS, 25. MADRID</p>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center big2">CLÁSICOS CASTELLANOS</p>
-
-
-<p class="u">OBRAS PUBLICADAS</p>
-
-<div class="indent5 hang">
-<p><b>Santa Teresa.</b>&mdash;<span class="smcap">Las Moradas.</span> Prólogo y notas por don Tomás
-Navarro. (Vol. 1.º de la Bibl.). (2.ª edición).</p>
-
-<p><b>Tirso de Molina.</b>&mdash;<span class="smcap">Teatro.</span> (<em>El Vergonzoso en Palacio</em> y <em>El Burlador
-de Sevilla</em>). Prólogo y notas por don Américo Castro.
-(Vol. 2.º de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Garcilaso.</b>&mdash;<span class="smcap">Obras.</span> Prólogo y notas por don Tomás Navarro. (Volumen
-3.º de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Cervantes.</b>&mdash;<span class="smcap">Don Quijote de la Mancha.</span> Prólogo y notas por don
-Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española.
-(Vols. 4.º, 6.º, 8.º, 10, 13, 16, 19 y 22 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Quevedo.</b>&mdash;<span class="smcap">Vida del Buscón.</span> Prólogo y notas por don Américo
-Castro. (Vol. 5.º de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Torres Villarroel.</b>&mdash;<span class="smcap">Vida.</span> Prólogo y notas por don Federico de
-Onís. (Vol. 7.º de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Duque de Rivas.</b>&mdash;<span class="smcap">Romances.</span> Prólogo y notas por don Cipriano
-Rivas Cherif. (Vols. 9.º y 12 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>B.º Juan de Ávila</b>.&mdash;<span class="smcap">Epistolario espiritual.</span> Prólogo y notas por
-don Vicente G. de Diego. (Vol. 11 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Arcipreste de Hita.</b>&mdash;<span class="smcap">Libro de Buen Amor.</span> Prólogo y notas por
-don Julio Cejador. (Vols. 14 y 17 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Guillén de Castro.</b>&mdash;<span class="smcap">Las Mocedades del Cid.</span> Prólogo y notas por
-don Víctor Said Armesto. (Vol. 15 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Marqués de Santillana.</b>&mdash;<span class="smcap">Canciones y decires.</span> Prólogo y notas
-por don Vicente G. de Diego. (Vol. 18 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Fernando de Rojas.</b>&mdash;<span class="smcap">La Celestina.</span> Prólogo y notas por don Julio
-Cejador. (Vols. 20 y 23 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Villegas.</b>&mdash;<span class="smcap">Eróticas o amatorias.</span> Prólogo y notas por don Narciso
-Alonso Cortés. (Vol. 21 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Poema de Mio Cid.</b> Prólogo y notas por don Ramón Menéndez
-Pidal, de la Real Academia Española. (Vol. 24 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>La Vida de Lazarillo de Tormes.</b> Prólogo y notas por don Julio
-Cejador. (Vol. 25 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Fernando de Herrera.</b>&mdash;<span class="smcap">Poesías.</span> Prólogo y notas por don Vicente
-García de Diego. (Vol. 26 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Cervantes.</b>&mdash;<span class="smcap">Novelas ejemplares.</span> (<em>La Gitanilla</em>, <em>Rinconete y Cortadillo</em>
-y <em>La Ilustre Fregona</em>). Tomo I. Prólogo y notas por don Francisco
-Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vol. 27
-de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Fray Luis de León.</b>&mdash;<span class="smcap">De los nombres de Cristo.</span> Tomo I. Prólogo
-y notas por don Federico de Onís. (Vol. 28 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Fray Antonio de Guevara.</b>&mdash;<span class="smcap">Menosprecio de Corte y alabanza<span class="pagenum" id="Page_286">[Pg 286]</span></span>
-<span class="smcap">de aldea.</span> Prólogo y notas por don M. Martínez de Burgos.
-(Vol. 29 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Nieremberg.</b>&mdash;<span class="smcap">Epistolario.</span> Prólogo y notas por don Narciso Alonso
-Cortés. (Vol. 30 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Quevedo.</b>&mdash;<span class="smcap">Los Sueños.</span> Tomo I. Prólogo y notas por don Julio
-Cejador. (Vol. 31 de la Bibl.).</p>
-
-<p><b>Moreto.</b>&mdash;<span class="smcap">Teatro</span> (<em>El lindo don Diego y el desdén con el desdén.</em>)
-Prólogo y notas por don Narciso Alonso Cortés. (Vol. 31 de
-la Bibl.).</p>
-
-<p><b>PRECIOS</b>: <span class="smcap">En rústica</span>, 3 pesetas; <span class="allsmcap">ENCUADERNADO EN TELA</span>, 4;
-<span class="allsmcap">ÍDEM EN PIEL</span>, 5.</p>
-</div>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center big2" >CIENCIA Y EDUCACIÓN</p>
-
-<p class="u">PUBLICADOS</p>
-
-<div class="indent5 hang">
-<p><b>P. Natorp.</b> <em>Pedagogía social.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Ángel
-Sánchez Rivero</span>. Precio: 6 pesetas rústica, 7,50 tela.</p>
-
-<p><b>Rein.</b> <em>Resumen de Pedagogía.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Domingo
-Barnés</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Davidson.</b> <em>La Educación griega.</em> Traducción del inglés por <span class="smcap">Juan
-Uña</span>. Precio: 3 pesetas rústica, 4 tela.</p>
-
-<p><b>H. Weimer.</b> <em>Historia de la Pedagogía.</em> Traducción del alemán por
-<span class="smcap">Gloria Giner de Ríos</span>. Precio: 2,50 pesetas rústica, 3,50 tela.</p>
-
-<p><b>P. Natorp.</b> <em>Curso de Pedagogía general.</em> Traducción del alemán por
-<span class="smcap">María de Maeztu</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>R. Altamira.</b> <em>Filosofía de la Historia y Teoría de la civilización.</em>
-Precio: 2 pesetas rústica, 3 tela.</p>
-
-<p><b>Abel Rey.</b> <em>Lógica.</em> Traducción por <span class="smcap">Julián Besteiro</span>. Precio: 6 pesetas
-encuadernación tela.</p>
-
-<p><b>Adolfo Posada, Felipe Clemente de Diego y otros.</b> <em>Derecho
-usual.</em> Precio: 8 pesetas encuadernación tela.</p>
-
-<p><b>Barth.</b> <em>Pedagogía.</em> Tomos I y II: Parte general y parte especial.
-Traducción del alemán por <span class="smcap">Luis Zulueta</span>. Precio: 6 y 4 pesetas
-tela.</p>
-
-<p><b>Abel Rey.</b> <em>Ética.</em> Traducción por <span class="smcap">Manuel García Morente</span>. Precio:
-5 pesetas encuadernación tela.</p>
-
-<p><b>Abel Rey.</b> <em>Psicología.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio:
-5 pesetas encuadernación tela.</p>
-
-<p><b>Francisco Giner de los Ríos.</b> <em>Ensayos sobre educación.</em> Precio:
-6 pesetas rústica, 7,50 tela.</p>
-
-<p><b>Brackenbury.</b> <em>La Enseñanza de la Gramática.</em> Traducción del inglés
-por <span class="smcap">Alicia Pestana</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Gibbs</b>, <b>Levasseur</b> y <b>Sluys</b>. <em>La Enseñanza de la Geografía</em> (monografías).
-Traducción y prólogo por <span class="smcap">Ángel Rego</span>. Precio: 1,50 pesetas
-rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Lavisse</b>, <b>Monod</b>, <b>Altamira</b> y <b>Cossío</b>. <em>La Enseñanza de la Historia</em>
-(monografías). Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio: 1,50 pesetas
-rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Edmundo Lozano.</b> <em>La Enseñanza de las Ciencias físicas y naturales.</em>
-Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_287">[Pg 287]</span></p>
-
-<p><b>Compayré.</b> <em>Pestalozzi y la Educación elemental.</em> Traducción por
-<span class="smcap">Ángel Rego</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Compayré.</b> <em>Herbart.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio: 1,50
-pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Compayré.</b> <em>Herbert Spencer.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>.
-Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p>
-
-<p><b>Pestalozzi.</b> <em>Cómo enseña Gertrudis a sus hijos.</em> Traducción del alemán
-por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>. Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.</p>
-
-<p><b>Herbart.</b> <em>Pedagogía general</em> y <em>Escritos pedagógicos</em>. Traducción del
-alemán por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>, y prólogo de <span class="smcap">José Ortega Gasset</span>.
-Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.</p>
-
-<p><b>Julián Besteiro.</b> <em>Los juicios sintéticos “a priori” según Kant.</em>
-Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.</p>
-
-<p><b>Luis Zulueta.</b> <em>El Maestro.</em> Precio: 0,60 pesetas rústica, 1,50 tela.</p>
-
-<p><b>Pestalozzi.</b> <em>El Método.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>.
-Precio: 0,50 pesetas rústica, 1,50 tela.</p>
-
-<p><b>Milton.</b> <em>De Educación.</em> Traducción del inglés por <span class="smcap">Natalia Cossío</span>.
-Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.</p>
-
-<p><b>Vives.</b> <em>Tratado del alma.</em> Traducción por <span class="smcap">José Ontañón</span>. Precio:
-4 pesetas rústica, 5,50 tela.</p>
-
-<p><b>Montaigne.</b> <em>Ensayos pedagógicos.</em> Traducción, prólogo y notas por
-<span class="smcap">Luis de Zulueta</span>. Precio: 3 pesetas rústica, 4,50 tela.</p>
-
-<p><b>Welpton.</b> <em>Educación física e higiene.</em> Traducción de <span class="smcap">Ricardo Rubio</span>.
-Precio: 5 pesetas rústica, 6,50 tela.</p>
-</div>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center big2" >LIBROS ESCOLARES</p>
-
-<p class="u"><b>Publicados</b> (<span class="smcap">Encuadernados en tela</span>).</p>
-
-<div class="indent5 hang">
-<p><b>ARITMÉTICA.</b>&mdash;<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º, por Luis Gutiérrez del Arroyo.
-<em>Precio: 0,50, 0,75 y 1 peseta.</em></p>
-
-<p><b>CIENCIAS FÍSICO-QUÍMICAS.</b>&mdash;<span class="smcap">Grado</span> 3.º, por Edmundo Lozano.
-<em>Precio: 1,50 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>HISTORIA UNIVERSAL.</b>&mdash;<span class="smcap">Resumen</span>, por Lavisse, traducción y
-adaptación por J. Deleito. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>HISTORIA NATURAL</b>, por Francisco de las Barras. <em>Precio:
-1,50 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>EL CONDE LUCANOR.</b>&mdash;Adaptado para los niños por Ramón
-M. Tenreiro, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p>
-
-<p><b>LA VIDA ES SUEÑO.</b>&mdash;Drama de Calderón de la Barca, adaptado
-a manera de cuento por Ramón M.ª Tenreiro, ilustrado por
-F. Marco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p>
-
-<p><b>HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS</b>, por la Condesa de Pardo
-Bazán, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p>
-
-<p><b>PLATERO Y YO.</b>&mdash;<span class="smcap">Elegía andaluza</span>, por Juan Ramón Jiménez,
-ilustrado por Fernando Marco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p>
-
-<p><b>FÁBULAS LITERARIAS</b>, por Tomás de Iriarte, ilustradas por
-P. Muguruza. <em>Precio: 60 céntimos.</em></p>
-
-<p><b>EL CALIFA CIGÜEÑA</b> y otros cuentos, de W. Hauff, narrados
-por R. M. Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. <em>Precio:
-75 céntimos.</em></p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_288">[Pg 288]</span></p>
-
-
-<p class="u">En preparación</p>
-<div class="indent5 hang">
-
-<p><b>Historia de España.</b>&mdash;<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º por Rafael Altamira.</p>
-
-<p><b>Geografía.</b>&mdash;<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º</p>
-
-<p><b>Ciencias físico-químicas y naturales.</b>&mdash;<span class="smcap">Grados</span> 1.º y 2.º, por
-Edmundo Lozano y Ángel Cabrera.</p>
-
-<p><b>Gramática castellana.</b>&mdash;<span class="smcap">Resumen</span>, por M. de Unamuno.</p>
-
-<p><b>Geometría.</b>&mdash;<span class="smcap">Resumen</span>, por Luis Gutiérrez del Arroyo.</p>
-</div>
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center big2" >BIBLIOTECA DE JUVENTUD</p>
-
-<p class="u">Publicados</p>
-
-<div class="indent5 hang">
-<p><b>EL CONDE LUCANOR.</b>&mdash;Adaptado para los niños por Ramón
-M. Tenreiro, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 1,50 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>LA VIDA ES SUEÑO.</b>&mdash;Drama de Calderón de la Barca, adaptado
-a manera de cuento por Ramón M. Tenreiro, ilustrado por Fernando
-Marco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS</b>, por la Condesa de Pardo
-Bazán, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>PLATERO Y YO.</b>&mdash;<span class="smcap">Elegía andaluza</span>, por Juan Ramón Jiménez,
-ilustrado por Fernando Marco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>FÁBULAS LITERARIAS</b>, por Tomás de Iriarte, ilustradas por
-P. Muguruza. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-
-<p><b>EL CALIFA CIGÜEÑA</b> y otros cuentos, de W. Hauff, narrados
-por R. M. Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p>
-</div>
-
-<hr class="rf" />
-
-
-<p class="center big1" >J. JÖRGENSEN</p>
-
-
-<p class="center big2 p1">VIDA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS</p>
-
-<p class="center p1">TRADUCCIÓN DE RAMÓN MARÍA TENREIRO</p>
-
-<p class="center p1"><b>PRECIO</b>: En rústica, 5 pesetas; encuadernado en piel, 8.</p>
-
-
-<hr class="rf" />
-
-<p class="center big1" >SHAKESPEARE</p>
-
-
-<p class="center big2 p1">EL REY LEAR</p>
-
-<p class="center p1">TRADUCCIÓN DE JACINTO BENAVENTE</p>
-
-<p class="center p1"><b>PRECIO</b>: En rústica, 2 pesetas; encuadernado en tela, 3.</p>
-
-
-<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***</div>
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-or any Project Gutenberg&#8482; work, (b) alteration, modification, or
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-Defect you cause.
-</div>
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-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg&#8482;
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg&#8482;&#8217;s
-goals and ensuring that the Project Gutenberg&#8482; collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg&#8482; and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation&#8217;s EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state&#8217;s laws.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation&#8217;s business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; depends upon and cannot survive without widespread
-public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state
-visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg&#8482; concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg&#8482; eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This website includes information about Project Gutenberg&#8482;,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-</div>
-
-</div>
-
-</body>
-</html>
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