diff options
| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-22 17:26:44 -0800 |
|---|---|---|
| committer | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-22 17:26:44 -0800 |
| commit | c3b29ab0aa701b597a8e9aac84429b3019244653 (patch) | |
| tree | c8a49d576d96c8a333250a4394fe04bf2b0edeba | |
| parent | f74e112687c4a455e6d5e4baaeac9c9fbc0cc1df (diff) | |
| -rw-r--r-- | .gitattributes | 4 | ||||
| -rw-r--r-- | LICENSE.txt | 11 | ||||
| -rw-r--r-- | README.md | 2 | ||||
| -rw-r--r-- | old/66262-0.txt | 7804 | ||||
| -rw-r--r-- | old/66262-0.zip | bin | 166544 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/66262-h.zip | bin | 445972 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/66262-h/66262-h.htm | 13074 | ||||
| -rw-r--r-- | old/66262-h/images/cover.jpg | bin | 254331 -> 0 bytes |
8 files changed, 17 insertions, 20878 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..d7b82bc --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,4 @@ +*.txt text eol=lf +*.htm text eol=lf +*.html text eol=lf +*.md text eol=lf diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize +this eBook outside of the United States should confirm copyright +status under the laws that apply to them. diff --git a/README.md b/README.md new file mode 100644 index 0000000..9ced3df --- /dev/null +++ b/README.md @@ -0,0 +1,2 @@ +Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for +eBook #66262 (https://www.gutenberg.org/ebooks/66262) diff --git a/old/66262-0.txt b/old/66262-0.txt deleted file mode 100644 index ff06f0c..0000000 --- a/old/66262-0.txt +++ /dev/null @@ -1,7804 +0,0 @@ -The Project Gutenberg eBook of Los Sueños, Volume II, by Francisco Quevedo - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Los Sueños, Volume II - -Author: Francisco Quevedo - -Editor: Julio Cejador y Frauca - -Release Date: September 10, 2021 [eBook #66262] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed - Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was - produced from images generously made available by The Internet - Archive) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II *** - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están -indicadas _así_ y las palabras en negritas =así=. - -La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta -en el dominio público. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se -imprimió la presente edición, que difieren de las actuales. Esto se -aplica a las notas producidas por el editor de la obra, Julio Cejador y -Frauca. También se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a -las reglas establecidas por la RAE. - -Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos -de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de -escritura original. Por consiguiente se advierte al lector que es -posible detectar alguna inconsistencia en la ortografía de una misma -palabra en dos partes diferentes de la obra. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - -El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor. - - - * * * * * - - QUEVEDO - - - - - CLÁSICOS CASTELLANOS - - QUEVEDO - - III - - LOS SUEÑOS - II - - EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA - - MADRID - EDICIONES DE “LA LECTURA” - 1917 - - - - - ÍNDICE - - PÁG. - - EL MUNDO POR DE DENTRO 7 - - LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO 57 - - - - - EL MUNDO POR - DE DENTRO - - -Sacan las primeras ediciones al margen los asuntos y personas de que -se compone el discurso, y son los siguientes: “desengaño, hipocresía, -todos son hipócritas en el mundo, hidalgo, caballero, discretos, -viejos, niños, niños, en todos los nombres de las cosas hay hipocresía, -los pecados todos son hipocresía, hipócritas, entierro y procesión de -una difunta, el viudo, explicación del entierro y procesión, viudo, -luto y llanto de una viuda, explicación de la tristeza y luto de la -viuda, alguaciles tras un ladrón, escribano, corchetes, alguaciles, -escribano, rico con carroza, criados y bufones, mujer hermosa con -manto, desengaño de la hermosura de la mujer”. El título en el Ms. de -Lastanosa aparece de este modo: _Discurso del mundo por de dentro y -por de fuera_. - - - - - A DON PEDRO GIRÓN, DUQUE - DE OSUNA, MARQUÉS DE PEÑAFIEL, - CONDE DE UREÑA[1] - - -Estas burlas, que llevan en la risa disimulado algún miedo provechoso, -envío para que vuecelencia se divierta de grandes ocupaciones algún -rato. Pequeña es la demostración; mas yo no puedo dar más, y sólo me -consuela ver que la grandeza de vuecelencia a mucho menos hace honra y -merced. En la Aldea, abril 26 de 1612[2]. - - DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS - - - - - AL LECTOR - - COMO DIOS ME LO DEPARARE, CÁNDIDO - O PURPÚREO, PÍO O CRUEL, BENIGNO O SIN SARNA[3] - -Es cosa averiguada, así lo siente Metrodoro Chío y otros muchos, que -no se sabe nada y que todos son ignorantes. Y aun esto no se sabe -de cierto: que, a saberse, ya se supiera algo; sospéchase. Dícelo -así el doctísimo Francisco Sánchez, médico y filósofo, en su libro -cuyo título es _Nihil scitur_: No se sabe nada. En el mundo, fuera -de los teólogos, filósofos y juristas, que atienden a la verdad y al -verdadero estudio, hay algunos que no saben nada y estudian para saber, -y éstos tienen buenos deseos y vano ejercicio: porque, al cabo, sólo -les sirve el estudio de conocer cómo toda la verdad[4] la quedan -ignorando. Otros hay que no saben nada y no estudian, porque piensan -que lo saben todo. Son déstos muchos irremediables. A éstos se les ha -de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles el seso. Otros hay -que no saben nada, y dicen que no saben nada porque piensan que saben -algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y a éstos se les había -de castigar la hipocresía con creerles la confesión. Otros hay, y en -éstos, que son los peores, entro yo, que no saben nada ni quieren saber -nada ni creen que se sepa nada, y dicen de todos que no saben nada y -todos dicen dellos lo mismo y nadie miente. Y como gente que en cosas -de letras y ciencia tiene que perder tan poco, se atreven a imprimir -y sacar a luz todo cuanto sueñan. Éstos dan que hacer a las imprentas, -sustentan a los libreros, gastan[5] a los curiosos y, al cabo, sirven -a las especierías[6]. Yo, pues, como uno déstos, y no de los peores -ignorantes, no contento con haber soñado el Juicio ni haber endemoniado -un alguacil, y, últimamente, escrito el Infierno, ahora salgo (sin ton -ni son; pero no importa, que esto no es bailar[7]) con el _Mundo por -de dentro_. Si te agradare y pareciere bien, agradécelo a lo poco que -sabes, pues de tan mala cosa[8] te contentas. Y si te pareciere malo, -culpa mi ignorancia en escribirlo y la tuya en esperar otra cosa de mí. -Dios te libre, lector, de prólogos largos y de malos epítetos. - - - - - DISCURSO - - -Es nuestro deseo siempre peregrino en las cosas desta vida, y así, -con vana solicitud, anda de unas en otras, sin saber hallar patria -ni descanso. Aliméntase de la variedad y diviértese con ella, tiene -por ejercicio el apetito y éste nace de la ignorancia de las cosas. -Pues, si las conociera, cuando cudicioso y desalentado las busca, así -las aborreciera, como cuando, arrepentido, las desprecia. Y es de -considerar la fuerza grande que tiene, pues promete y persuade tanta -hermosura en los deleites y gustos, lo cual dura sólo en la pretensión -dellos; porque, en llegando cualquiera a ser poseedor, es juntamente -descontento[9]. El mundo, que a nuestro deseo sabe la condición para -lisonjearla, pónese delante mudable y vario, porque la novedad y -diferencia es el afeite con que más nos atrae. Con esto acaricia -nuestros deseos, llévalos tras sí y ellos a nosotros. - -Sea por todas las experiencias mi suceso, pues cuando más apurado me -había de tener el conocimiento destas cosas, me hallé todo en poder -de la confusión, poseído de la vanidad de tal manera, que en la gran -población del mundo, perdido ya, corría donde tras la hermosura me -llevaban los ojos, y adonde tras la conversación los amigos, de una -calle en otra, hecho fábula de todos. Y en lugar de desear salida al -laberinto, procuraba que se me alargase el engaño. Ya por la calle de -la ira, descompuesto, seguía las pendencias pisando sangre y heridas; -ya por la de la gula veía responder a los brindis turbados. Al fin, de -una calle en otra andaba, siendo infinitas, de tal manera confuso, que -la admiración aún no dejaba sentido para el cansancio, cuando llamado -de voces descompuestas y tirado porfiadamente del manteo[10], volví la -cabeza. - -Era un viejo venerable en sus canas, maltratado, roto por mil partes el -vestido y pisado. No por eso ridículo: antes severo y digno de respeto. - ---¿Quién eres--dije--, que así te confiesas envidioso de mis gustos? -Déjame, que siempre los ancianos aborrecéis en los mozos los placeres y -deleites, no que dejáis de vuestra voluntad, sino que, por fuerza, os -quita el tiempo. Tú vas, yo vengo. Déjame gozar y ver el mundo. - -Desmintiendo[11] sus sentimientos, riéndose, dijo: - ---Ni te estorbo ni te envidio lo que deseas; antes te tengo lástima. -¿Tú, por ventura, sabes lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto precio -es una hora? ¿Has examinado el valor del tiempo? Cierto es que no, -pues así alegre le dejas pasar hurtado de la hora, que, fugitiva y -secreta, te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te ha dicho que lo que ya -fué volverá, cuando lo hayas menester, si lo llamares? Dime: ¿has visto -algunas pisadas de los días? No, por cierto, que ellos sólo vuelven la -cabeza a reírse y burlarse de los que así los dejaron pasar. Sábete que -la muerte y ellos están eslabonados y en una cadena, y que, cuando más -caminan los días que van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a -la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada, y, según vives, antes -será pasada que creída. Por necio tengo al que toda la vida se muere de -miedo que se ha de morir, y por malo al que vive tan sin miedo della -como si no la hubiese.[12] Que éste la viene a temer cuando la padece, -y, embarazado con el temor, ni halla remedio a la vida ni consuelo a -su fin. Cuerdo es sólo el que vive cada día como quien cada día y cada -hora puede morir. - ---Eficaces palabras tienes, buen viejo. Traído me has el alma a mí, que -me la llevaban embelesada vanos deseos. ¿Quién eres, de dónde y qué -haces por aquí? - ---Mi hábito y traje dice que soy hombre de bien y amigo de decir -verdades, en lo roto y poco medrado, y lo peor que tu vida tiene es no -haberme visto la cara hasta ahora. Yo soy el Desengaño. Estos rasgones -de la ropa son de los tirones que dan de mí los que dicen en el mundo -que me quieren, y estos cardenales del rostro, estos golpes y coces me -dan en llegando, porque vine y porque me vaya. Que en el mundo todos -decís que queréis desengaño, y, en teniéndole, unos os desesperáis, -otros maldecís a quien os le dió, y los más corteses no le creéis. Si -tú quieres, hijo, ver el mundo, ven conmigo, que yo te llevaré a la -calle mayor, que es adonde salen todas las figuras, y allí verás juntos -los que por aquí van divididos, sin cansarte. Yo te enseñaré el mundo -como es: que tú no alcanzas a ver sino lo que parece. - ---Y ¿cómo se llama--dije yo--la calle mayor del mundo donde hemos de ir? - ---Llámase--respondió--Hipocresía. Calle que empieza con el mundo y se -acabará con él, y no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un -cuarto o un aposento en ella. Unos son vecinos y otros paseantes: que -hay muchas diferencias de hipócritas, y todos cuantos ves por ahí lo -son. - -Y, ¿ves aquél que gana de comer como sastre y se viste como hidalgo? -Es hipócrita, y el día de fiesta, con el raso y el terciopelo y el -cintillo y la cadena de oro, se desfigura de suerte que no le conocerán -las tijeras y agujas y jabón y parecerá tan poco oficial, que aun -parece que dice verdad. - -¿Ves aquel hidalgo con aquél que es como caballero? Pues, debiendo -medirse con su hacienda, ir solo, por ser hipócrita y parecer lo que -no es, se va metiendo a caballero, y, por sustentar un lacayo, ni -sustenta lo que dice ni lo que hace, pues ni lo cumple ni lo paga. Y -la hidalguía y la ejecutoria le sirve sólo de pontífice en dispensarle -los casamientos que hace con sus deudas: que está más casado con ellas -que con su mujer. - -Aquel caballero, por ser señoría, no hay diligencia que no haga y ha -procurado hacerse Venecia por su señoría, sino que, como se fundó en el -viento para serlo, se había de fundar en el agua. Sustenta, por parecer -señor, caza de halcones, que lo primero que matan es a su amo de hambre -con la costa y luego el rocín en que los llevan, y después, cuando -mucho, una graja o un milano. - -Y ninguno es lo que parece. El señor, por tener acciones de grande, se -empeña y el grande remeda ceremonia de Rey. - -Pues ¿qué diré de los discretos? ¿Ves aquel aciago de cara[13]? -Pues, siendo un mentecato, por parecer discreto y ser tenido por -tal, se alaba de que tiene poca memoria, quéjase de melancolías, -vive descontento y préciase de malregido, y es hipócrita, que parece -entendido y es mentecato. - -¿No ves los viejos, hipócritas de barbas, con las canas envainadas en -tinta, querer en todo parecer muchachos? ¿No ves a los niños preciarse -de dar consejos y presumir de cuerdos? Pues todo es hipocresía. - -Pues en los nombres de las cosas, ¿no la hay la mayor del mundo? El -zapatero de viejo se llama entretenedor del calzado. El botero, sastre -del vino, porque le hace de vestir. El mozo de mulas, gentilhombre de -camino. El bodegón, estado; el bodegonero, contador. El verdugo se -llama miembro de la justicia, y el corchete, criado[14]. El fullero, -diestro; el ventero, huésped[15]; la taberna, ermita[16]; la putería, -casa[17]; las putas, damas[18]; las alcahuetas, dueñas; los cornudos, -honrados[19]. Amistad llaman el amancebamiento, trato a la usura, -burla a la estafa, gracia la mentira, donaire la malicia, descuido -la bellaquería, valiente al desvergonzado, cortesano al vagamundo, -al negro moreno[20], señor maestro al albardero y señor doctor al -platicante. Así que, ni son lo que parecen ni lo que se llaman: -hipócritas en el nombre y en el hecho. - -¡Pues unos nombres que hay generales! A toda pícara, señora hermosa; -a todo hábito largo, señor licenciado; a todo gallofero[21], señor -soldado; a todo bien vestido, señor hidalgo; a todo capigorrón[22], o -lo que fuere, canónigo o arcediano; a todo escribano[23], secretario. - -De suerte que todo el hombre es mentira por cualquier parte que le -examines, si no es que, ignorante como tú, crea las apariencias[24]. -¿Ves los pecados? Pues todos son hipocresía[25], y en ella empiezan y -acaban y della nacen y se alimentan la ira, la gula, la soberbia, la -avaricia, la lujuria, la pereza, el homicidio y otros mil. - ---¿Cómo me puedes tú decir ni probarlo, si vemos que son diferentes y -distintos? - -No me espanto que eso ignores, que lo saben pocos. Oye y entenderás con -facilidad eso, que así te parece contrario, que bien[26] se conviene. -Todos los pecados son malos: eso bien lo confiesas. Y también confiesas -con los filósofos y teólogos que la voluntad apetece lo malo debajo de -razón de bien, y que para pecar no basta la representación de la ira -ni el conocimiento de la lujuria sin el consentimiento de la voluntad, -y que eso, para que sea pecado, no aguarda la ejecución, que sólo le -agrava más, aunque en esto hay muchas diferencias. Esto así visto y -entendido, claro está que cada vez que un pecado déstos se hace, que -la voluntad lo consiente y lo quiere, y, según su natural, no pudo -apetecelle sino debajo de razón de algún bien. Pues ¿hay más clara y -más confirmada hipocresía que vestirse del bien en lo aparente para -matar con el engaño? ¿Qué esperanza es la del hipócrita?, dice Job[27]. -Ninguna, pues ni la tiene por lo que es, pues es malo, ni por lo que -parece, pues lo parece y no lo es. Todos los pecadores tienen menos -atrevimiento que el hipócrita, pues ellos pecan contra -Dios; pero no con Dios ni en Dios. Mas el hipócrita peca contra Dios y -con Dios, pues le toma por instrumento para pecar[28]. - -En esto llegamos a la calle mayor. Vi todo el concurso, que el viejo -me había prometido. Tomamos puesto conveniente para registrar lo que -pasaba. Fué un entierro en esta forma. Venían envainados en unos sayos -grandes de diferentes colores unos pícaros, haciendo una taracea[29] de -mullidores[30]. Pasó esta recua incensando[31] con las campanillas. -Seguían los muchachos de la dotrina, meninos[32] de la muerte y -lacayuelos del ataúd, chirriando[33] la calavera. Seguíanse luego doce -galloferos, hipócritas de la pobreza, con doce hachas acompañando -el cuerpo y abrigando a los de la capacha[34], que hombreando[35], -testificaban el peso de la difunta. Detrás seguía larga procesión de -amigos, que acompañaban en la tristeza y luto al viudo, que anegado[36] -en capuz de bayeta y devanado[37] en una chía, perdido el rostro en la -falda de un sombrero, de suerte, que no se le podían hallar los ojos, -corvos e impedidos los pasos con el peso de diez arrobas de cola que -arrastraba, iba tardo y perezoso. Lastimado deste espectáculo. - ---¡Dichosa mujer--dije--, si lo puede ser alguna en la muerte, pues -hallaste marido, que pasó con la fe y el amor más allá de la vida y -sepultura! ¡Y dichoso viudo, que ha hallado tales amigos, que no sólo -acompañan su sentimiento, pero que parece que le vencen en él! ¿No ves -qué tristes van y suspensos? - -El viejo, moviendo la cabeza y sonriéndose, dijo: - ---¡Desventurado! Eso todo es por de fuera y parece así; pero ahora lo -verás por de dentro y verás con cuánta verdad el ser desmiente a las -apariencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas y mullidores[38], y todo -este acompañamiento piadoso, que es sufragio cristiano y limosnero? -Esto es saludable; mas las bravatas que en los túmulos sobrescriben -podrición y gusanos, se podrían excusar. Empero también los muertos -tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su soberbia[39]. Allí no -va sino tierra de menos fruto y más espantosa de la que pisas, por sí -no merecedora de alguna honra ni aun de ser cultivada con arado ni -azadón. ¿Ves aquellos viejos que llevan las hachas? Pues algunos no las -atizan para que atizadas alumbren más, sino porque atizadas a menudo -se derritan más y ellos hurten más cera para vender. Éstos son los que -a la sepultura hacen la salva en el difunto y difunta, pues, antes que -ella lo coma ni lo pruebe, cada uno le ha dado un bocado, arrancándole -un real o dos; mas con todo esto tiene el valor de la limosna. ¿Ves -la tristeza de los amigos? Pues todo es de ir en el entierro y los -convidados van dados al diablo con los que convidaron; que quisieran -más pasearse o asistir a sus negocios. Aquél que habla de mano[40] con -el otro le va diciendo que convidar a entierro y a misacantanos[41], -donde se ofrece, que no se puede hacer con un amigo y que el entierro -sólo es convite para la tierra pues a ella solamente llevan que coma. -El viudo no va triste del caso y viudez; sino de ver que, pudiendo él -haber enterrado a su mujer en un muladar y sin costa y fiesta ninguna, -le hayan metido en semejante baraúnda y gasto de cofradías y cera, y -entre sí dice que le debe poco, que, ya que se había de morir, pudiera -haberse muerto de repente, sin gastarle en médicos, barberos ni boticas -y no dejarle empeñado en jarabes y pócimas. Dos ha enterrado con ésta, -y es tanto el gusto, que recibe de enviudar, que ya va trazando el -casamiento con una amiga que ha tenido, y, fiado con su mala condición -y endemoniada vida, piensa doblar el capuz[42] por poco tiempo. - -Quedé espantado de ver todo esto ser así, diciendo: - ---¡Qué diferentes son las cosas del mundo de como las vemos! Desde hoy -perderán conmigo todo el crédito mis ojos y nada creeré menos de lo -que viere. - -Pasó por nosotros el entierro, como si no hubiera de pasar por nosotros -tan brevemente, y como si aquella difunta no nos fuera enseñando el -camino y muda no nos dijera a todos: - -“Delante voy, donde aguardo a los que quedáis, acompañando a otros, que -yo vi pasar con ese propio descuido”. - -Apartónos desta consideración el ruido que andaba en una casa a -nuestras espaldas. Entramos dentro a ver lo que fuese, y al tiempo -que sintieron gente comenzó un plañido, a seis voces, de mujeres -que acompañaban una viuda. Era el llanto muy autorizado; pero poco -provechoso al difunto. Sonaban palmadas de rato en rato, que parecía -palmeado de diciplinantes. Oíanse unos sollozos estirados, embutidos -de suspiros, pujados[43] por falta de gana. La casa estaba despojada, -las paredes desnudas. La cuitada estaba en un aposento escuro sin luz -ninguna, lleno de bayetas, donde lloraban a tiento. Unas decían: - ---Amiga, nada se remedia con llorar. - -Otras: - ---Sin duda goza de Dios. - -Cuál la animaba a que se conformase con la voluntad del Señor. Y ella -luego comenzaba a soltar el trapo[44], y llorando a cántaros[45] decía: - ---¿Para qué quiero yo vivir sin Fulano? ¡Desdichada nací, pues no me -queda a quien volver los ojos! ¡Quién ha de amparar a una pobre mujer -sola! - -Y aquí plañían todas con ella y andaba una sonadera de narices, que se -hundía la cuadra. Y entonces advertí que las mujeres se purgan en un -pésame déstos, pues por los ojos y las narices echan cuanto mal tienen. -Enternecíme y dije: - ---¡Qué lástima tan bien empleada es la que se tiene a una viuda!, pues -por sí una mujer es sola, y viuda mucho más. Y así su nombre es de -_mudas sin lengua_[46]. Que eso significa la voz que dice _viuda_ en -hebreo[47], pues ni tiene quien hable por ella ni atrevimiento, y como -se ve sola para hablar, y aunque hable, como no la oyen, lo mismo es -que ser mudas y peor[48]. - -Esto remedian[49] con meterse a dueñas. Pues en siéndolo, hablan de -manera, que de lo que las sobra pueden hablar todos los mudos y sobrar -palabras para los tartajosos y pausados. Al marido muerto llaman _el -que pudre_[50]. Mirad cuáles son éstas, y si muerto, que ni las asiste, -ni las guarda, ni las acecha, dicen que pudre, ¿qué dirían cuando vivo -hacía todo esto? - ---Eso--respondí--es malicia que se verifica en algunas; mas todas son -un género femenino desamparado, y tal como aquí se representa en esta -desventurada mujer. Dejadme, dije al viejo, llorar semejante desventura -y juntar mis lágrimas a las destas mujeres. - -El viejo, algo enojado, dijo: - ---¿Ahora lloras, después de haber hecho ostentación vana de tus -estudios y mostrádote docto y teólogo, cuando era menester mostrarte -prudente? ¿No aguardaras a que yo te hubiera declarado estas cosas para -ver cómo merecían que se hablase dellas? Mas ¿quién habrá que detenga -la sentencia ya imaginada en la boca? No es mucho, que no sabes otra -cosa, y que a no ofrecerse la viuda, te quedabas con toda tu ciencia -en el estómago. No es filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino -el que trabaja y le saca[51]. Ni aun ése lo es del todo, sino el que -después de poseído usa bien dél. ¿Qué importa que sepas dos chistes -y dos lugares, si no tienes prudencia para acomodarlos? Oye, verás -esta viuda, que por de fuera tiene un cuerpo de responsos[52], cómo -por de dentro tiene una ánima de aleluyas[53], las tocas negras y los -pensamientos verdes[54]. ¿Ves la escuridad del aposento y el estar -cubiertos los rostros con el manto? Pues es porque así, como no las -pueden ver, con hablar un poco gangoso, escupir[55] y remedar sollozos, -hace un llanto casero y hechizo[56], teniendo los ojos hechos una -yesca[57]. ¿Quiéreslas consolar? Pues déjalas solas y bailarán en no -habiendo con quien cumplir, y luego las amigas harán su oficio: - ---¡Quedáis moza y es malograros! Hombres habrá que os estimen. Ya -sabéis quién es Fulano, que cuando no supla la falta del que está en la -gloria, etc. - -Otra: - ---Mucho debéis a don Pedro, que acudió en este trabajo. No sé qué me -sospeche. Y, en verdad, que si hubiera de ser algo..., que por quedar -tan niña os será forzoso... - -Y entonces la viuda, muy recoleta de ojos y muy estreñida de boca, dice: - ---No es ahora tiempo deso. A cargo de Dios está: él lo hará, si viere -que conviene. - -Y advertid que el día de la viudez es el día que más comen estas -viudas, porque para animarla no entra ninguna que no le dé un trago. Y -le hace comer[58] un bocado, y ella lo come, diciendo: - ---Todo se vuelve ponzoña. - -Y medio mascándolo dice: - ---¡Qué provecho puede hacer esto a la amarga viuda que estaba hecha a -comer a medias todas las cosas y con compañía, y ahora se las habrá de -comer todas enteras sin dar parte[59] a nadie de puro desdichada? - -Mira, pues, siendo esto así, qué a propósito vienen tus exclamaciones. - -Apenas esto dijo el viejo, cuando arrebatados de unos gritos, ahogados -en vino, de gran ruido de gente, salimos a ver qué fuese. Y era un -alguacil, el cual con sólo un pedazo de vara[60] en la mano y las -narices ajadas, deshecho el cuello, sin sombrero y en cuerpo, iba -pidiendo favor al Rey, favor a la justicia, tras un ladrón, que en -seguimiento de una iglesia, y no de puro buen cristiano, iba tan ligero -como pedía la necesidad y le mandaba el miedo. - -Atrás, cercado de gente, quedaba el escribano lleno de lodo, con las -cajas en el brazo izquierdo, escribiendo sobre la rodilla. Y noté que -no hay cosa que crezca tanto en tan poco tiempo como culpa en poder de -escribano, pues en un instante tenía una resma al cabo. - -Pregunté la causa del alboroto. Dijeron que aquel hombre que huía era -amigo del alguacil, y que le fió no sé qué secreto tocante en delito, -y, por no dejarlo a otro que lo hiciese, quiso él asirle. Huyósele, -después de haberse dado muchas puñadas[61], y viendo que venía gente, -encomendóse a sus pies y fuese a dar cuenta de sus negocios a un -retablo. - -El escribano hacía la causa, mientras el alguacil con los corchetes, -que son podencos del verdugo que siguen ladrando, iban tras él y no le -podían alcanzar. Y debía de ser el ladrón muy ligero, pues no le podían -alcanzar soplones[62], que por fuerza corrían como el viento. - ---¿Con qué podrá premiar una república el celo deste alguacil, pues, -porque yo y el otro tengamos nuestras vidas, honras y haciendas[63], -ha aventurado su persona? Éste merece mucho con Dios y con el mundo. -Mírale cual va roto y herido, llena de sangre la cara, por alcanzar -aquel delincuente y quitar un tropezón a la paz del pueblo. - ---Basta--dijo el viejo--. Que si no te van a la mano, dirás un día -entero. Sábete que ese alguacil no sigue a este ladrón ni procura -alcanzarle por el particular y universal provecho de nadie; sino que, -como ve que aquí le mira todo el mundo, córrese de que haya quien -en materia de hurtar le eche el pie delante, y por eso aguija por -alcanzarle. Y no es culpable el alguacil porque le prendió, siendo su -amigo, si era delincuente. Que no hace mal el que come de su hacienda; -antes hace bien y justamente. Y todo delincuente y malo, sea quien -fuere, es hacienda del alguacil y le es lícito comer della. Éstos -tienen sus censos sobre azotes y galeras, y sus juros sobre la horca. Y -créeme que el año de virtudes para éstos y para el infierno es estéril. -Y no sé cómo, aborreciéndolos el mundo tanto, por venganza[64] dellos -no da en ser bueno adrede por uno o por dos años, que de hambre y de -pena se morirían. Y renegad de oficio que tiene situados sus gajes -donde los tiene situados Belcebú. - ---Ya que en eso pongas también dolo, ¿como lo podrás poner en el -escribano, que le hace la causa, calificada con testigos? - ---Ríete deso--dijo--. ¿Has visto tú alguacil sin escribano algún día? -No, por cierto. Que, como ellos salen a buscar de comer, porque (aunque -topen un inocente) no vaya a la cárcel sin causa, llevan escribano que -se la haga. Y así, aunque ellos no den causa para que les prendan, -hácesela el escribano, y están presos con causa. Y en los testigos no -repares, que para cualquier cosa tendrán tantos como tuviere gotas de -tinta el tintero: que los más en los malos oficiales los presenta la -pluma y los examina la cudicia. Y si dicen algunos lo que es verdad, -escriben lo que han menester[65] y repiten lo que dijeron. Y para -andar como había de andar el mundo, mejor fuera y más importara que -el juramento, que ellos toman al testigo que jure a Dios y a la cruz -decir verdad en lo que le fuere preguntado, que el testigo se lo tomara -a ellos de que la escribirán como ellos la dijeren. Muchos hay buenos -escribanos, y alguaciles muchos; pero de sí el oficio es con los buenos -como la mar con los muertos, que no los consiente, y dentro de tres -días los echa a la orilla. Bien me parece a mí un escribano a caballo -y un alguacil con capa y gorra honrando unos azotes, como pudiera un -bautismo detrás de una sarta de ladrones que azotan; pero siento que, -cuando el pregonero dice: - -“A estos hombres por ladrones, que suene el eco en la vara del alguacil -y en la pluma del escribano”. - -Más dijera si no le tuviera la grandeza[66] con que un hombre rico -iba en una carroza tan hinchado, que parecía porfiaba a sacarla de -husillo[67], pretendiendo parecer tan grave, que a las cuatro bestias -aún se lo parecía, según el espacio con que andaban. Iba muy derecho, -preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento de miraduras, -ahorrando cortesías con todos, sumida la cara en un cuello abierto -hacia arriba, que parecía vela en papel, y tan olvidado de sus -conjunturas, que no sabía por donde volverse a hacer una cortesía ni -levantar el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía miembro, -según estaba fijo y firme. Cercaban el coche cantidad de criados -traídos con artificio, entretenidos con promesas y sustentados con -esperanzas. Otra parte iba de acompañamiento de acreedores, cuyo -crédito sustentaba toda aquella máquina. Iba un bufón en el coche -entreteniéndole. - ---Para ti se hizo el mundo--dije yo luego que le vi--, que tan -descuidado vives y con tanto descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada -hacienda! ¡Qué lucida! ¡Y cómo representa bien quién es este caballero! - ---Todo cuanto piensas--dijo el viejo--es disparate y mentira, y cuanto -dices, y sólo aciertas en decir que el mundo sólo se hizo para éste. -Y es verdad, porque el mundo es sólo trabajo y vanidad, y éste es -todo vanidad y locura. ¿Ves los caballos? Pues comiendo se van, a -vueltas de la cebada y paja, al que la fía a éste y por cortesía de las -ejecuciones trae ropilla[68]. Más trabajo le cuesta la fábrica de sus -embustes para comer, que si lo ganara cavando. ¿Ves aquel bufón? Pues -has de advertir que tiene por bufón al que le sustenta y le da lo que -tiene. ¿Qué más miseria quieres destos ricos, que todo el año andan -comprando mentiras y adulaciones, y gastan sus haciendas en falsos -testimonios? Va aquél tan contento, porque el truhán le ha dicho que no -hay tal príncipe como él, y que todos los demás son unos escuderos, -como si ello fuera así. Y diferencian muy poco[69], porque el uno es -juglar del otro. Desta suerte el rico se ríe con el bufón, y el bufón -se ríe del rico, porque hace caso de lo que lisonjea. - -Venía una mujer hermosa trayéndose de paso los ojos que la miraban -y dejando los corazones llenos de deseos. Iba ella con artificioso -descuido escondiendo el rostro a los que ya la habían visto y -descubriéndole a los que estaban divertidos. Tal vez se mostraba por -velo, tal vez por tejadillo[70]. Ya daba un relámpago de cara con -un bamboleo de manto, ya se hacía brújula mostrando un ojo solo, y, -tapada de medio lado, descubría un tarazón[71] de mejilla. Los cabellos -martirizados hacían sortijas a las sienes. El rostro era nieve y grana -y rosas que se conservaban en amistad, esparcidas por labios, cuello y -mejillas. Los dientes transparentes y las manos, que de rato en rato -nevaban el manto, abrasaban los corazones. El talle y paso, ocasionando -pensamientos lascivos. Tan rica y galana como cargada de joyas -recebidas y no compradas. Vila, y, arrebatado de la naturaleza, quise -seguirla entre los demás, y, a no tropezar en las canas del viejo, lo -hiciera. Volvíme atrás diciendo[72]: - ---Quien no ama con todos sus cinco sentidos una mujer hermosa, no -estima a la naturaleza su mayor cuidado y su mayor obra. Dichoso es el -que halla tal ocasión, y sabio el que la goza. ¡Qué sentido no descansa -en la belleza de una mujer, que nació para amada del hombre! De todas -las cosas del mundo aparta y olvida su amor correspondido, teniéndole -todo en poco y tratándole con desprecio. ¡Qué ojos tan honestamente -hermosos! ¡Qué mirar tan cauteloso y prevenido en los descuidos de -un alma libre! ¡Qué cejas tan negras, esforzando recíprocamente la -blancura de la frente! ¡Qué mejillas, donde la sangre mezclada con la -leche engendra lo rosado que admira! ¡Qué labios encarnados, guardando -perlas, que la risa muestra con recato! ¡Qué cuello! ¡Qué manos! ¡Qué -talle! Todos son causa de perdición, y juntamente disculpa del que se -pierde por ella. - ---¿Qué más le queda a la edad que decir y al apetito que desear?--dijo -el viejo--. Trabajo tienes, si con cada cosa que ves haces esto[73]. -Triste fué tu vida; no naciste sino para admirado. Hasta ahora te -juzgaba por ciego, y ahora veo que también eres loco, y echo de ver -que hasta ahora no sabes para lo que Dios te dió los ojos ni cuál es -su oficio: ellos han de ver, y la razón[74] ha de juzgar y elegir; al -revés lo haces, o nada haces, que es peor. Si te andas a creerlos, -padecerás mil confusiones, tendrás las sierras por azules, y lo grande -por pequeño, que la longitud y la proximidad engañan la vista. ¡Qué -río caudaloso no se burla della, pues para saber hacia dónde corre es -menester una paja o ramo que se lo muestre! ¿Viste esa visión[75], -que acostándose fea se hizo esta mañana hermosa ella misma[76] y -hace extremos grandes? Pues sábete que las mujeres lo primero que se -visten, en despertando, es una cara, una garganta y unas manos, y -luego las sayas. Todo cuanto ves en ellas es tienda[77] y no natural. -¿Ves el cabello? Pues comprado es y no criado. Las cejas tienen más -de ahumadas que de negras; y si como se hacen cejas se hicieran las -narices, no las tuvieran. Los dientes que ves y la boca era, de puro -negra, un tintero, y a puros polvos se ha hecho salvadera. La cera de -los oídos se ha pasado[78] a los labios, y cada uno es una candelilla. -¿Las manos? Pues lo que parece blanco es untado. ¿Qué cosa es ver una -mujer, que ha de salir otro día a que la vean, echarse la noche antes -en adobo, y verlas acostar las caras hechas cofines de pasas, y a -la mañana irse pintando sobre lo vivo como quieren? ¿Qué es ver una -fea o una vieja querer, como el otro tan celebrado nigromántico[79], -salir de nuevo de una redoma? ¿Estásla mirando? Pues no es cosa -suya. Si se lavasen las caras, no las conocerías. Y cree que en el -mundo no hay cosa tan trabajada como el pellejo de una mujer hermosa, -donde se enjugan y secan y derriten más jalbegues[80] que sus faldas -desconfiadas de sus personas. Cuando quieren halagar algunas narices, -luego se encomiendan a la pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y -a veces los pies disimulan el sudor con las zapatillas de ámbar[81]. -Dígote que nuestros sentidos están en ayunas de lo que es mujer y -ahítos de lo que le parece. Si la besas, te embarras los labios; si la -abrazas, aprietas tablillas y abollas cartones; si la acuestas contigo, -la mitad dejas debajo de la cama en los chapines; si la pretendes, te -cansas; si la alcanzas, te embarazas; si la sustentas, te empobreces; -si la dejas, te persigue; si la quieres, te deja. Dame a entender de -qué modo es buena, y considera ahora este animal soberbio con nuestra -flaqueza, a quien hacen poderoso nuestras necesidades, más provechosas -sufridas o castigadas, que satisfechas, y verás tus disparates claros. -Considérala padeciendo los meses, y te dará asco, y, cuando está sin -ellos, acuérdate que los ha tenido y que los ha de padecer, y te dará -horror lo que te enamora, y avergüénzate de andar perdido por cosas que -en cualquier estatua de palo tienen menos asqueroso fundamento[82]. - -Mirando estaba yo confusión de gente tan grande, cuando dos figurones, -entre fantasmas y colosos, con caras abominables y facciones traídas, -tiraron una cuerda. Delgada me pareció y de mil diferentes colores, y -dando gritos por unas simas que abrieron por bocas, dijeron: - ---Ea, gente cuerda, alto a la obra. - -No lo hubieron dicho cuando de todo el mundo, que estaba al otro lado, -se vinieron a la sombra de la cuerda muchos, y, en entrando, eran todos -tan diferentes, que parecía trasmutación o encanto. Yo no conocí a -ninguno. - ---¡Válgate Dios por cuerda--decía yo--, que tales tropelías haces! - -El viejo se limpiaba las lagañas, y daba unas carcajadas sin dientes, -con tantos dobleces de mejillas, que se arremetían a sollozos mirando -mi confusión. - ---Aquella mujer allí fuera estaba más compuesta que copla, más -serena[83] que la de la mar, con una honestidad en los huesos, -anublada de manto, y, en entrando aquí, ha desatado las coyunturas, -mira de par en par[84], y por los ojos está disparando las entrañas a -aquellos mancebos, y no deja descansar la lengua en ceceos, los ojos en -guiñaduras, las manos en tecleados de moño[85]. - ---¿Qué te ha dado, mujer? ¿Eres tú la que yo vi allí? - ---Sí es--decía el vejete con una voz trompicada[86] en toses y con -juanetes de gargajos--, ella es; mas por debajo de la cuerda[87] hace -estas habilidades. - ---Y aquél que estaba allí tan ajustado de ferreruelo, tan atusado[88] -de traje, tan recoleto de rostro, tan angustiado de ojos, tan -mortificado de habla, que daba respeto y veneración--dije yo--, ¿cómo -no hubo pasado, cuando se descerrajó de mohatras y de usuras? Montero -de necesidades, que las arma trampas, y perpetuo vocinglero del tanto -más cuanto[89], anda acechando logros. - ---Ya te he dicho que eso es por debajo de la cuerda. - ---¡Válate el diablo por cuerda, que tales cosas urdes! Aquél que anda -escribiendo billetes, sonsacando virginidades, solicitando deshonras, y -facilitando maldades, yo lo conocí a la orilla de la cuerda, dignidad -gravísima. - ---Pues por debajo de la cuerda tiene esas ocupaciones--respondió mi ayo. - ---Aquél que anda allí juntando bregas, azuzando[90] pendencias, -revolviendo caldos, aumentando cizañas, y calificando porfías y dando -pistos a temas[91] desmayadas, yo lo vi fuera de la cuerda revolviendo -libros, ajustando leyes, examinando la justicia, ordenando peticiones, -dando pareceres: ¿cómo he de entender estas cosas? - ---Ya te lo he dicho--dijo el buen caduco--. Ese propio[92] por debajo -de la cuerda hace lo que ves, tan al contrario de lo que profesa. -Mira aquél que fuera de la cuerda viste a la brida en mula tartamuda -de paso, con ropilla y ferreruelo y guantes y receta, dando jarabes, -cual anda aquí a la brida en un basilisco[93], con peto y espaldar y -con manoplas, repartiendo puñaladas de tabardillos, y conquistando las -vidas, que allí parecía que curaba. Aquí por debajo de la cuerda está -estirando las enfermedades para que den de sí y se alarguen, y allí -parecía que rehusaba las pagas de las visitas. Mira, mira aquel maldito -cortesano, acompañante perdurable de los dichosos, cual andaba allí -fuera a la vista de aquel ministro, mirando las zalemas de los otros -para excederlas, rematando las reverencias en desaparecimientos; tan -bajas las hacía por pujar[94] a otros la ceremonia, que tocaban en de -buces[95]. ¿No le viste siempre inclinada la cabeza como si recibiera -bendiciones y negociar de puro humilde a lo Guadiana por debajo de -tierra, y aquel amén sonoro y anticipado a todos los otros bergantes -a cuanto el patrón dice y contradice? Pues mírale allí por debajo de -la cuerda royéndole los zancajos[96], que ya[97] se le ve el hueso, -abrasándole en chismes, maldiciéndole y engañándole, y volviendo en -gestos y en muecas las esclavitudes de la lisonja, lo cariacontecido -del semblante, y las adulaciones menudas del coleo[98] de la barba -y de los entretenimientos de la jeta[99]. ¿Viste allá fuera aquel -maridillo[100] dar voces que hundía el barrio: “Cierren esa puerta, -qué cosa es ventanas, no quiero coche, en mi casa me como, calle y -pase, que así hago yo”, y todo el séquito de la negra honra? Pues -mírale por debajo de la cuerda encarecer con sus desabrimientos los -encierros de su mujer. Mírale amodorrido[101] con una promesa, y los -negocios, que se le ofrecen cuando le ofrecen: cómo vuelve a su casa -con un esquilón por tos tan sonora, que se oye a seis calles. ¡Qué -calidad tan inmensa y qué honra halla en lo que come y en lo que le -sobra, y qué nota en lo que pide y le falta, qué sospechoso es de los -pobres, y qué buen concepto tiene de los dadivosos y ricos, qué a raíz -tiene el ceño de los que no pueden más, y qué a propósito las jornadas -para los precipitados de dádiva! ¿Ves aquel bellaconazo que allí -está vendiéndose por amigo de aquel hombre casado y arremetiéndose a -hermano, que acude a sus enfermedades y a sus pleitos y que le prestaba -y le acompañaba? Pues mírale por debajo de la cuerda añadiéndole -hijos y embarazos en la cabeza y trompicones[102] en el pelo. Oye -cómo reprendiéndoselo aquel vecino, que parece mal que entre a cosas -semejantes en casa de su amigo, donde le admiten y se fían dél y le -abren la puerta a todas horas, él responde: “Pues qué: ¿Queréis que -vaya donde me aguarden con una escopeta, no se fían de mí y me niegan -la entrada? Eso sería ser necio, si estotro es ser bellaco”. - -Quedé muy admirado de oír al buen viejo y de ver lo que pasaba por -debajo de la cuerda en el mundo, y entonces dije entre mí. - ---Si a tan delgada sombra, fiando su cubierta del bulto de una cuerda, -son tales los hombres, ¿qué serán debajo de tinieblas de mayor bulto y -latitud? - -Extraña cosa era de ver cómo casi todos se venían de la otra parte -del mundo a declararse de costumbres en estando debajo de la cuerda. -Y luego a la postre vi otra maravilla, que siendo esta cuerda de una -línea invisible, casi debajo della cabían infinitas multitudes, y que -hay debajo de cuerda en todos los sentidos y potencias, y en todas -partes y en todos oficios. Y yo lo veo por mí, que ahora escribo este -discurso, diciendo que es para entretener, y por debajo de la cuerda -doy un jabón[103] muy bueno a los que prometí halagos muy sazonados. -Con esto el viejo me dijo: - ---Forzoso es que descanses. Que el choque de tantas admiraciones y -de tantos desengaños fatigan el seso, y temo se te desconcierte la -imaginación. Reposa un poco para que lo que resta te enseñe y no te -atormente. - -Yo tal estaba, que di conmigo en el sueño y en el suelo obediente y -cansado. - - - NOTAS: - -[1] La dedicatoria es enteramente diferente en la edición de Pamplona -de 1631 y en el Ms. de Lastanosa. Hela aquí: “_A don Pedro Girón, Duque -de Osuna_ (a). Éstas son mis obras: claro está que juzgará vuecelencia -que siendo tales no me han de llevar al cielo; mas como (b) yo no -pretendía dellas más de que en este mundo me den nombre y el que más -estimo es (c) de criado de vuecelencia, se las envío para que, como a -tan gran príncipe las honre; lograrán de paso la enmienda. Dé Dios á -vuecelencia su gracia y salud; que lo demás merecido lo tiene al mundo -su virtud y grandeza. En la Aldea (d), abril 26 de 1612.--Don Francisco -Quevedo Villegas”. - -a) “y conde de Ureña”. (Ms. de Lastanosa). - -b) “ya no pretenda de ellas más que en este mundo”. (Ídem). - -c) “el de criado de vuecelencia, se las invío para que como tan gran -príncipe”. (Ídem). - -d) “abril 1623.--Don Francisco Gómez de Quevedo y Villegas”. (Ídem). - -[2] 1610 es el año que fijaron los _Juguetes de la niñez_ en 1629 y -desde entonces hasta hoy viene reproduciéndose. - -[3] _Deparare_; en _A_: _depare_. Adviértase que con _cándido_, _pío_ y -_benigno_ quiere decir lo mismo, no menos, que con _purpúreo_, _cruel_ -y _sin sarna_, que le moleste criticándole. - -[4] _Toda la verdad._ En el _Libro de vidas y dichos graciosos, -agudos y sentenciosos de muchos notables varones griegos y romanos_, -traducción por Juan Jarava, de los _Apotegmas_ de Erasmo, se lee -(Anvers, 1549, fol. 87): “Esto se loa y se tiene en más que todas las -otras cosas que dijo (Sócrates), porque decía que no sabía otra cosa -sino esto sólo, que no sabía nada. Porque se inquiría e informaba -de cada una cosa como dudando. No porque de verdad no tuviese algo -de cierto sabido; mas con esta ironía y contrario sentido declaraba -su modestia y reprendía la soberbia de los otros, que se decían -saberlo todo, como de hecho no supiesen nada. Unos sofistas decían -públicamente que responderían de presto y sin pensar a toda materia -y cuestión propuesta. La ignorancia destos soberbios destruía muchas -veces Sócrates con argumentos, y por esto fué juzgado por Apollo -sabio, porque, aunque no supiese todas las cosas, como ni los otros -las sabían, pero en esto los excellía, que conocía su ignorancia, como -ellos no supiesen tampoco esto, que no sabían nada”. - -[5] _Gastan_, hacen gastar dinero en comprar los libros: notable uso de -gastar como factitivo, esto es, _hacer gastar_. - -[6] En _A P_: _emprentas_; en _A_: _especerías_. - -[7] _Sin ton ni son... no es bailar_, alude al origen del dicho, según -lo declaramos en el primer sueño, del bailar sin música, a destiempo. - -[8] _De tan mala cosa_, retruécano, el mundo es mala cosa, no mi -discurso. - -[9] _Descontento._ Como que el deseo es tendencia a una cosa; lograda, -el deseo desaparece, quedando uno descontento, porque todo el contento -se cifraba, no en la cosa, sino en desearla. - -[10] “unas grandes y descompuestas voces y tirado muy porfiadamente del -manteo”. (Edic. de Barcelona, 1635). - -[11] _Desmentir_ es lo que hoy dicen _despistar_ o _hacer perder la -pista_, bonito verbo moderno, bien formado y que no tiene que ver con -el _dépister_ francés, que vale lo contrario, dar con la pista de -alguno, descubrir, indagar. Pero no se olvide el clásico _desmentir_. -_Diablo coj._, 7: “Don Cleofás y su camarada no salían de su posada -por desmentir las espías”. SAAVEDRA, _Empr._, 45: “Borrar con la cola -las huellas para desmentir al cazador”. En el texto vale disfrazar -para desmentir o despistar, como factitivo, al modo que en ZAMORA, -_Monarquía mist._, 3, 86, 2: “Cuando se desdeña el rey de entrar en una -casa, entra disfrazado, desmintiendo el nombre”. - -[12] Acuérdase Quevedo del Petrarca, _De Remediis utriusque fortunae_. - -[13] _Aciago de cara_; en _P_: _ciego de cara_. Aciago, encapotado y -nublado, de mal agüero, metáfora aquí del tiempo que amaga tormenta, -triste, melancólico. - -[14] “del alguacil”. (Ms. de Lastanosa). - -[15] _Huésped._ _Quij._, 1, 2: “Pensó el huésped”. Ídem, 1, 32: “A lo -cual respondió la huéspeda”. - -[16] _Ermita_, y añaden _de Baco_. _Ilustre fregona_: “Visitaba pocas -veces las ermitas de Baco”. - -[17] _Casa_, propiamente _casa llana_, por estar allanada o abierta -para todos. _Rufián dichoso_, 1: “De los de la casa llana”. - -[18] _Damas._ _Coloquio de las damas_, del Aretino, traducido por -Fernán Xuárez, Sevilla, 1607. - -[19] _Honrados._ _Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 5: “Pero los más honrados -basta que dejen la casa franca y se vayan a la comedia o al juego de -los trucos, cuando acaso les faltan las comisiones”. - -[20] _Moreno._ _Celoso extremeño_: “Enseñó a tañer a algunos morenos”. - -[21] _Gallofero_, mendigo, que pide la gallofa. _Lazarillo_, 2: “Tú, -vellaco y gallofero eres”. - -[22] _Capigorrón_, o _capigorrista_, que anda de capa y gorra para más -fácilmente vivir libre y ocioso, sobre todo los estudiantes. _Píc. -Just._, f. 91: “Llegaron otros ocho capigorrones tan grandes bellacos -como los primeros”. COLMENARES, _Hist. Segov._, pl. 774: “Acercándose -un capigorrón, mozo insolente”. _Laber. amor_, 2: “Capigorrón, -brodista, pordiosero”. Ídem, 1: “Estudiantes capigorristas”. - -[23] “fraile motilón, o lo que fuere, reverencia y aun paternidad; a -todo escribano”. (Edic. de Pamplona, 1631, y el Ms.). - -[24] _a las apariencias._ (Ms. de Lastanosa), _las experiencias_ en la -edición definitiva y en la de don Aureliano. - -[25] “que son hipocresía”. (Ms.). - -[26] _Qué bien_; en _A_: _cuán bien_. - -[27] JOB, 27, 8: “Quae est enim spes hypocritae?” Y en el 8, 13: “Et -spes hypocritae peribit”. - -[28] Y por eso, como quien sabía lo que era y lo aborrecía tanto sobre -todas las cosas, Cristo, habiendo dado muchos preceptos afirmativos a -sus discípulos, sólo uno les dió negativo, diciendo: “No queráis ser -como los hipócritas 'tristes'”. (_Mat., VI._) De manera que con muchos -preceptos y comparaciones los enseñó cómo habían de ser: ya como luz, -ya como sal, ya como el convidado, ya como el de los talentos. Y lo que -no habían de ser todo lo cerró en decir solamente: “No queráis ser como -los hipócritas 'tristes', advirtiendo que en no ser hipócritas está el -no ser en ninguna manera malos, porque el hipócrita es malo de todas -maneras”. (Edic. de Pamplona y el Ms.). - -[29] _Taracea_, o ataracea, adorno o disposición de una cosa de dos -colores echados como a manchas con proporción y hermosura. SAAVEDRA, -_Repúbl._, pl. 89: “Se daban a hacer escritorios de taracea y mesas de -diversas piedras engastadas en mármol”. - -[30] _Mullidor_, el que mulle, y mullir aquí por _muñir_ o llamar y -convocar, de _monere_, como en FONSECA, _Vid. Cristo_, 3. 27: “Sácanse -lutos, cómpranse hachas, múllense cofradías, convídanse gentes, -vístense pobres, alquílanse endecheras”. _Muñidor_ o _mullidor_, el -criado de las cofradías, que sirve para avisar a los hermanos las -fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir. Dice -Quevedo que los pícaros muñidores ofrecían a los ojos con sus sayos de -diferentes colores como una vistosa taracea. - -[31] _Incensando_; en _A_: _incitando_. - -[32] _Meninos_, caballericos que entraban en palacio a servir a la -Reina o a los Príncipes niños. NIEREMBERG, _S. Luis Gonz._, 4: “En -España hizo el Rey a nuestro Luis y a sus dos hermanos meninos del -príncipe don Diego”. - -[33] “gritando su letanía, luego las Órdenes, y tras ellas los -clérigos, que, galopeando los responsos, cantaban de portante, -abreviando, porque no se derritiesen las velas y tener tiempo para -sumir otro”. (Edición de Pamplona y el Ms. referidos). _Chirriando la -calavera_ quiere decir cantando la letanía detrás del difunto con sus -vocecillas chirrionas. - -[34] _Los de la capacha_, los de la religión de San Juan de Dios, -llamados así del vulgo porque en sus principios pedían y recogían la -limosna para los pobres en unas capachas o cestillas de palma. CERV., -_Casam. engañoso_, pl. 350: “Ya v. m. habrá visto, dijo el alférez, dos -perros, que con dos linternas andan de noche con los hermanos de la -capacha, alumbrándolos cuando piden limosna”. - -[35] _Hombreando_, hacer fuerza con los hombros para sostener o tirar. -L. GRAC., _Crit._, 1, 6: “Porque no tiene espaldas, que a tenerlas, él -hombreara”. - -[36] _Anegado_, aquí por sumergido, metido en el capuz. - -[37] _Devanado en una chía_, envuelto en la chía, como el hilo se -devana y envuelve en la devanadera. Exagera lo largo de la chía o -manto negro, regularmente de bayeta, que se ponía sobre el capuz y -cubría hasta las manos, usado en los lutos. PANTOJA, _Rom._, -2: “Viste el corazón de chía | y de capuz la memoria”. El _capuz_ era -vestidura larga, a modo de capa, cerrada por delante, que se ponía -encima de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño o -bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás, y Quevedo, -exagerándola, dice que pesaba diez arrobas. - -[38] _Mullidores_; en _A_: _muñidores_. - -[39] “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo y que los otros no -es algo lo que acompañan y que sirve de algo tanto acompañamiento y -pompa? Pues sabe que lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo -era y en muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo; sino -que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su -soberbia”. (Edic. de Pamplona y el Ms.). - -[40] _Hablar de mano_, gesticular. - -[41] _Misacantano_, el clérigo que canta misa nueva. _Crotalón_, 17: -“El padre, de su parte, convidó todos sus parientes, vecinos y amigos, -juntamente con sus mujeres, y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a -todos sus preceptores”. - -[42] _Doblar el capuz_, plegarlo para guardarlo hasta el entierro de la -nueva mujer. En _S_: _doblarla el capuz en poco tiempo_. - -[43] _Pujados_, como empujados a la fuerza. - -[44] _Soltar el trapo_, dar rienda suelta al llanto, a la risa, -sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento. -Igualmente echar trapo. VALDERRAMA, _Teatro, Dif._, 5: “La mesana y -contramesana, el chafaldete y cebadera y el papahigo, y no queda trapo -que no eche”. _Esteb._, 3: “Llegamos a la faluca y echamos todo el -trapo”. No lo entendió bien Correas, cuando dijo (p. 141): “_Echó el -trapo_” (Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo su poder -en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza del dinero atado en -trapo). - -[45] _Llorar a cántaros_, ponderación que trasladó Quevedo del llover a -cántaros, que es lo común. CÁCERES, _ps._ 10: “Lloverá el cielo sobre -ellos miserias, afanes y desventuras a cántaros”. - -[46] “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”. (La edic. de -Pamplona). - -[47] _Viuda_ en hebreo suena _almȃnȃ_ (אַלמָנָה), y, según Gesenius, -deriva de (םלא) _ȃlam_, atar, ser atado, enmudecer, callarse, como en -persa _sebȃn besten_, _linguan ligare_ est obmutescere, y en árabe, -_jhubsat_ ligatio es lo mismo que silentium y _ghaquida_ ligatum y -sermone impeditum esse. - -[48] Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento viejo, y en el -nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo: “¡cómo el Señor cuida de -los solos y mira lo humilde de lo alto!” “No quiero vuestros sábados -y festividades, dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros -inciensos, cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras -calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios, quitad lo malo -de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad de hacer mal, aprended a -hacer bien, buscad a la justicia, socorred al oprimido, juzgad en su -inocencia al huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración -de una obra buena en otra buena más acepta y por suma caridad puso -el defender la viuda. Y está escrito con la providencia del Espíritu -Santo decir: “Defended a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede -defender, como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan acepta -a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente, diciendo: “Y si -lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme a esta licencia que da -Dios de que le arguyan los que hicieren bien y se apartaren del mal -y socorrieren al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la -viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias que por -argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole por ello atrevido -e impío, que lo hiciese con esta del capítulo 31, donde dice: “¿Negué -yo por ventura lo que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los -ojos de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien dice: “Ella -no puede, porque es muda, con palabras, sino con los ojos, poniendo -delante su necesidad”. El rigor de la letra hebrea dice: “O consumí los -ojos de la viuda”, que eso hace el que no se duele del que la mira para -que la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición de Pamplona, -1631). - -[49] _Esto remedian_, parece decirlo el viejo, al cual luego Quevedo -responde. Contra las dueñas o viudas de respeto que guardaban a las -demás criadas en las casas de los señores, hablaron todos nuestros -escritores críticos y todos lo saben por el _Quijote_. - -[50] _El que pudre_, ya enterrado. - -[51] “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el que sabe -dónde está el tesoro, sino el que le saca y le trabaja”. (Ms). - -[52] _Cuerpo de responsos_, como muerto de puro viejo. - -[53] _De aleluyas_, de alegría, pues se cantan en Pascua y suenan -alegría en hebreo. - -[54] _Verde_ decimos del viejo que alimenta pensamientos y deseos de -mozo, y de las conversaciones y palabras que frisan en cosas de mozos -enamorados. P. VEGA, _ps._ 5, v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo, -que debió tener alguna conversación verde y de mozo con una liviana de -su pueblo”. GUEVARA, _Menospr. Corte._ 12: “Qué cosa es oír a un viejo -en la Corte..., y con todo esto que han visto y mucho más que por él -ha pasado, tan verde se está en el pecar”. _Coloq. perros_: “Salta por -aquel viejo verde que tú conoces”. CABRERA, p. 81: “¡Qué de jueces -viejos y venerandos, que tienen más verdes los pensamientos!” _Obreg._, -1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la vejez”. - -[55] “Escupir, sonar, arremedar” (_A_). - -[56] _Hechizo_, de _factitium_, hecho por arte, aposta y adrede, de -donde falso y fingido. L. GRAC, _Crit._, 3, 5: “Aquélla es la tiranía -de la fama hechiza”. GUERRA, _Cuaresma_, _Ceniza_: “Úsanse unas cruces -hechizas, que sólo tienen de cruz las apariencias”. - -[57] _Hechos una yesca_, de secos, sin lágrimas verdaderas, término -común de comparación. - -[58] En _S_: _y le haga_. En este caso había que escribir: _que no le -dé un trago y le haga comer_. - -[59] “a solas”. (Ms). - -[60] “con sólo un tarazón de vara” (_A_). - -[61] “haberle dado muchas puñaladas” (_B_); _haber dado_ (_P_); -_haberle_ (_M_). - -[62] _Soplones_, los porquerones, que vimos los llamaban así del ir con -el soplo al alguacil. - -[63] “seguras”. (Ms). - -[64] _por vengarse_ (_A_); _por vergüenza_ (_P_). - -[65] _Lo que han menester._ En _P_: _han de menester_. Decíase -_haber menester_ y _haber de menester_, como _ser menester_ y _ser -de menester_, aunque Juan Mir asegura no haberse dicho _haber de -menester_. CORR., 517: “_Haber menester como el pan de la boca._ (Varía -personas y tiempos: Helo menester como el pan de la boca; habíalo -menester como el pan de la boca)”. _Docum. archivo de Madrid_, 3, p. -33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar la dicha -carta”. S. ABRIL, _Andr._: “Pero ¿qué es menester palabras?” L. RUEDA, -_Registr._ pas. 2: “¿Cuántos huevos son de menester para una clueca?” -(Repítese tres veces). - -[66] “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (_S_). - -[67] _Husillo_, eje de carro o carroza. A. PÉREZ, _Ceniza_, f. 10: -“Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del carro para que no -rechine”. - -[68] _Ropilla_, ropa pobre. - -[69] “y se diferencian en muy poco” (_A S_). - -[70] _Tejadillo_, la postura del manto de las mujeres encima de la -frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo recio y español de -esta maravillosa descripción. - -[71] _Tarazón_, pedazo, de _tarazar_. GUEVARA, _Avis. priv._, 18: “En -otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones de lampreas y de -truchas”. - -[72] En _A_: _atrás diciendo_. - -[73] En _S_: _haces lo mismo_. - -[74] En _B_: _y luego la razón_. - -[75] _Visión_, dícese de lo imaginado sin realidad, de las apariciones -y fantasmas, de donde persona ridícula y fea. QUEV., _Mus._ 6, r. 72: -“Visión cecial destestable, | rellena de crocodilos, | aspaviento ya -carroño, | mandrágula con zollipo”. - -[76] “a sí mesma” (Ms).. - -[77] _Tienda_, ostentación, de donde decimos _vender y venderse -por_. F. AGUADO, _Crist._, 19. 9: “Y véndeme el vicio con nombre de -virtud”. J. PIN., _Agr._, 2, 22: “Que os vendéis por tan bueno como los -religiosos”. - -[78] _Cera de los oídos se ha pasado a los labios_, alude a las -cerillas de afeites, de que habla _La Celestina_, 1. - -[79] _marqués de Villena_, _salir_ (_M S_). El famoso don Enrique de -Villena, tío de don Juan II, que “fué muy gran letrado y supo muy poco -en lo que le cumplía”, que dice la _Coronica_ de dicho Rey, por su mala -maña y peor ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de las -escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables e católicas, -dexóse correr a algunas viles o raeces artes de adevinar e interpretar -sueños y esternudos y señales e otras cosas tales, que ni a príncipe -real e menos a católico christiano convenian”, como dice Fernán -Pérez de Guzmán en las _Generaciones y semblanzas_. Habiendo quemado -fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos” de sus libros “e -los otros quedaron en su poder”, tomaron su nombre los astrólogos, -alquimistas y embaucadores, como símbolo y enseña, y la leyenda de -mágico que aún en vida comenzó a formársele, creció más y más, hasta -el punto de que “el teatro y la novela, como dice M. PELAYO (_Antol._, -V, XXXVII), se apoderaron ávidamente de tales invenciones, y desde -_La Cueva de Salamanca_, de Alarcón; _Lo que quería ver el Marqués de -Villena_, de Rojas, y _La Visita de los chistes_, de Quevedo, hasta _La -Redoma encantada_, de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón, -_La Hierba de fuego_, don Enrique ha sido protagonista obligado de -comedias de magia y narraciones fantásticas, y prosigue en su redoma -hecho jigote y picadillo para renacer continuamente y servir de solaz -a las futuras generaciones infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por -todas partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le picasen e -hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para volver a segunda vida. - -[80] _Jalbegue_, posverbal de _jalbegar_, y se usan en Extremadura, -derivados de _enjalbegar_ y _enjalbegue_, como si _en-_ fuese -preposición; de _ex-albicare_, blanquear, encalar, afeitar el rostro. -L. RUEDA, 2, 234: “Enjalbegase aquel rostro”. - -[81] _Zapatillas de ámbar_, perfumadas de ámbar, como los _coletos de -ámbar_, que así se llamaban. - -[82] Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y en el Ms. - -[83] _Serena_ se decía por _sirena_. J. MENA, _Pecad. mort._: “Huid o -callad, serenas”. - -[84] _De par en par_, del abrir enteramente ambas hojas de la puerta, -y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo. A. PÉREZ, _Dom._, 1 -cuar., f. 133: “El pellejo duro, empero tan adelgazado, que se podían -ver por él de par en par las entrañas”. - -[85] _Tecleados de moños_, acción de teclear en el moño, -componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las miradas y -dejando ver su continua ansia de aliñarse. - -[86] _Trompicar_, dar trompicones. GALLO, _Job_, 53, 28: “Andar de día -a ciegas y de noche trompicando”. REBULLOSA, _Teatro_, p. 306: “Los -derriban trompicando en un valle de miserias”. - -[87] “_Por debajo de la cuerda._ (Dícese cuando se juega a la pelota -en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la pelota por debajo, y así -en otras cosas: echar faltas por debajo de la cuerda)”. (CORR., 603). -Pero aquí está tomado de lo que se hace tirando encubiertamente de una -cuerda, así que _por debajo de cuerda_ es lo que por debajo de mano, -escondidamente, con intento solapado. L. GRAC., _Crit._, 2, 7: “Para -hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo manga”. - -[88] _Atusado_; en _B_: _atufado_. - -[89] _El tanto más cuanto._ _Andar, ponerse en tanto más cuanto_, en -cuentas y regateos. QUEV., _Cuent. de cuent._: “Quitaos de cuentos y -no andéis en tanto más cuanto”. H. SANTIAGO, _Dom._, 2 cuar, p. 216: -“Antes que el hombre se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy -más que lo que le puede caber en la codicia”. - -[90] _Azuzando_, así en _M S_; en la edición corregida, _aguzando_. En -_M S_: _alimentando cizañas_. - -[91] _Tema_ femenino es porfía y terquedad. No se confunda con el -masculino _tema_, voz moderna tomada del griego. _Dar pistos a temas -desmayadas_ es alimentarlas como a enfermo, con alimentos líquidos y -fáciles, que ésos son los pistos. - -[92] _Ese propio_, mismo. A. ÁLV., _Silv. Fer._, 6 cen., 6 c.: “Si -fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino a ti propio te -heciste mejor”. _Dos Hablad._: “Tiene mi mujer la propia enfermedad”. -J. PIN., _Agr._, 2, 7: “Vos soléis decir que está mal dicho _yo -propio_, y es lo que comúnmente se usa en esta tierra”. - -[93] _Basilisco_, por matar con sola la vista. - -[94] _Pujar_, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, ganarle -por la mano, adelantarle en ceremonias. - -[95] _De buces_, como _de bruces_ y _de buzos_, bajando la cabeza, y -díjose el uno de _buz_, como el otro de _buruz_, de cabeza, que suena -en vascuence. - -[96] _Roerle los zancajos_ a uno es hablar mal de él por detrás, como -gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos o talones. CÁCERES, _ps._ -100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto -proximo suo'”. - -[97] _Que ya_, tanto, que de tanto roérselos, _se le ve el hueso_. -Sobre el _que_ comparativo véase CEJADOR, _Leng. de Cervantes_, I, 266, -17. - -[98] _Coleo_, posverbal de _colear_, menear la cola. - -[99] _Jeta_, los labios y narices como salientes, a modo de hocico y -trompa. QUEV., _Son._, 48: “Llamava labio y jeta comedera”. - -[100] _Maridillo_ le llama, por ser poco marido, a fuer de consentidor, -que por una promesa que le haga se amansa y amodorra, vase de casa y al -volver tose fuerte para que el otro y ella sepan que llega y se pongan -de pura visita de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo -Alemán. - -[101] “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid de 1648 y -siguientes). Quiere decir que a los que no tienen que dar no les da el -menor pie para que pretendan su mujer ni menos tomen alas en su casa, -que esto es tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, a -los generosos déjales el campo libre, inventando viajes y ausencias, -como hacía Guzmán de Alfarache. - -[102] _Trompicones_, la cornamenta. _A la cabeza_ dicen _M S_. - -[103] CORR., 574: “_Dar jabón._ (Por una reprensión)”. - - - - - LA HORA DE TODOS Y - LA FORTUNA CON SESO - - - A DON ÁLVARO DE MONSALVE, - CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO, PRIMADA DE LAS ESPAÑAS - -Este libro tiene parentesco con vuesa merced, por tener su origen de -una palabra que le oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí, el -crecer. Su comunicación es estudio para el bien atento, pues con pocas -letras que pronuncia, ocasiona discursos. Tal es la genealogía déste. -Doyle lo que es suyo en la sustancia y lo que es mío en la estatura y -bulto. Su título es: LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO. Todos me -deberán una hora, por lo menos, y la Fortuna sacarla de los orates, -que lo más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla burlando[104], -es de veras. Tiene cosas de las cosquillas, pues hace reír con enfado -y desesperación. Extravagante reloj, que, dando una hora sola, no hay -cosa que no señale con la mano[105]. Bien sé que le han de leer unos -para otros[106] y nadie para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos y -otros mi buena voluntad. Si no agradare lo que digo, bien se le puede -perdonar a un hombre ser necio una hora, cuando hay tantos que no lo -dejan de ser una hora en toda su vida. Vuesa merced, señor don Álvaro, -sabe empeñarse[107] por los amigos y desempeñarlos. Encárguese desta -defensa, que no será la primera que le deberé. Guarde Dios a vuesa -merced, como deseo. Hoy 12 de marzo de 1636. - - - NOTAS: - -[104] CORR., 588: “_Burla burlando._ (Cuando se hace algo sin -intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo de veras, -como quien no quiere la cosa. Como si se dijera: _burlando burla_ -(objeto intrínseco). También _burla burlanga_. F. SILVA, _Celest._, 25: -“Burla burlando, por mi vida, que me requirió de amores”. _Lazar._, -1: “Visto esto y las malas _burlas_, que el ciego _burlaba_ de mí, -determiné de todo en todo dejarle”. - -[105] _Que no señale con la mano_ o manecilla del reloj. La de este -reloj alude a fulano y mengano, a _todo el mundo_, por ser _la hora de -todos_ cuando suena. - -[106] _Leer para otro_, achacando a otro lo que dice la lectura y -saliéndose él mismo afuera, como si no fuera con él. - -[107] _Empeñarse_, tomar por su cuenta y con empeño; _desempeñarlo_, -librarle. ZABALETA, _Día f._, 1, 8: “El cortesano se empeña por definir -el duelo”. H. SANT., _Dom. 3 cuar._: “Que le desempeña el alma, que le -rescata deste cautiverio”. - - - - - PRÓLOGO - - -Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no te escandalices, oh -amigo lector, porque llame a tus dioses a concejo a son de cuerno de -Baco. Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le llamaron _Cornupeta_ -y _Ammon_, como quien de carnero le topa, y ya ves qué honrados -debieron ser los cuernos cuando coronar debieron la cabeza del padre -de los dioses. Mas si, como presumo, fueses jordanesco de casta y -te hubiese caído el rocío del cielo sobre la crisma, que Dios te -liberte de maleficios; détese una higa de que te enseñe con dioses -falsos o verdaderos. Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles, -tanto vale el hisopo como el tridente, si es que no te gustan más -los pinchonazos del uno que los asperges del otro; que, a tal gusto, -con ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo, mas que sea -de sotana raída y de bonete torcido. No te rías porque se ría el -libro, que éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente, que no le -entiendes, o pícaro, que te apartas del consejo; y cuida que, aunque -cuando, después de cerrado y dado al Leteo, que es el que lleva lo -bueno y lo malo al estanque sucio del olvido, se esconde dentro de los -pliegues de la conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor le -viene, y tú no puedas evitarlo. - -A todos llega la hora siempre temprano, porque es dama muy madrugona -y nada perezosa. Y así, cuando veas la del vecino, no te creas lejano -de la tuya, que te está echando la zarpa y entretejiendo el lazo con -que ha de ahogarte. Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito -de enmienda al alma y la endulzarás. Porque, si no, ha de avinagrarse -y causarte indigestión de muerte, que es la peor y para la que no -alcanzan las drogas de acá abajo, porque los boticarios de lametón no -han dado todavía con la píldora de la vida, siendo así que calzan borla -de doctores en las de la muerte. - -No te fíes en que no te ha nevado la edad el cabello: que hay canas -que van tras los años y años que atraen las canas, y que la vida pasa, -cuando le place al del ojo grande, sin que necesite poner mojones de -aviso ni llamar con campanillas: que hay soplos que matan lo que no -mata un terremoto. - -Si te amoscas porque te sorprenda en tus cálculos, peor para ti si no -los das de mano. Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia, que -se alegra de ello tanto como tú lo lloras. Vierte lágrimas, pero sin -asemejarte al cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita para la -_hora_, si son de arrepentido. Mira que a los rayos de Júpiter nada se -esconde, y que el fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a Apolo y -te escudará en su carro, si fervorizante le pides. Y porque más has de -ver de lo que yo te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano en el -seno y ráscate, cuando te pique: que para sermón de lego ya es bastante -sin licencia del Prior.--(_Ms. de Lista._) - - - TABLA DE LOS SUCESOS[108] - - I. Un médico. - - II. Un azotado. - - III. Los chirriones. - - IV. La casa del ladrón ministro. - - V. El usurero y sus alhajas. - - VI. El hablador plenario. - - VII. Senadores votan un pleito. - - VIII. El casamentero. - - IX. El poeta culto. - - X. La buscona y el guardainfante. - - XI. El criado favorecido y el amo. - - XII. La casada que se afeita. - - XIII. Gran señor que visita su cárcel. - - XIV. Mujeres diferentes que van por la calle. - - XV. Potentado después de comer. - - XVI. Codiciosos y tramposos. - - XVII. Arbitristas en Dinamarca. - - XVIII. Las alcahuetas y las chillonas. - - XIX. El letrado y los pleiteantes. - - XX. Los taberneros. - - XXI. Enjambre de pretendientes. - - XXII. Hombres que piden prestado. - - XXIII. La imperial Italia. - - XXIV. El caballo de Nápoles. - - XXV. Los dos ahorcados. - - XXVI. El gran Duque de Moscovia y los tributos. - - XXVII. Un fullero. - - XXVIII. Los holandeses. - - XXIX. El gran Duque de Florencia. - - XXX. El alquimista. - - XXXI. Los tres franceses y el español. - - XXXII. La serenísima república de Venecia. - - XXXIII. El Dux y Senado de Génova. - - XXXIV. Los alemanes herejes. - - XXXV. El Gran Señor de los turcos. - - XXXVI. Los de Chile y los holandeses. - - XXXVII. Los negros. - - XXXVIII. El serenísimo Rey de Ingalaterra. - - XXXIX. Los judíos se juntan en su Salónique. - - XL. Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas. - - - NOTAS: - -[108] En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los números de cada -uno de ellos, y están pospuestos al suceso respectivo. - -Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la correspondiente -plana en la edición de Zaragoza de 1650, en la siguiente forma: -“Médicos, alguaciles, escribanos, boticarios, mujeres afeitadas, -gangosos, teñidos, adinerado ladrón de hidalguía postiza, mohatrero, -hablador, senadores, casamentero, poeta culto, buscona, galán con -pantorrillas postizas, calvos y teñidos[109], mujer afeitada, dueña, -doncellita, visita de cárcel, damas que encubren años, a pie, en -coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores y potentados, -embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores y ejecutores, -alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado, abogado, pasante, procurador, -escribano, relator, taberneros, pretendientes, envestidores que piden -prestado, Italia, Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia, -Nápoles, Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados, -médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda, romanos, Gran Duque -de Florencia, alquimista, miserable, carbonero, franceses, español, -Venecia, Italia, privado, alemanes, el Gran Turco, Duque de Osuna, -España y españoles, artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros, -Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata, triaca, varias -naciones y malcontentos, Duque de Saboya, ginovés, contra el gobierno -repúblico, legisladores y mujeres, _nota_, francés y italiano, valido, -tiranos, de qué se ha de cuidar en una república, consejeros, premios, -jueces, pastores”. - -En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones anteriores a -la de Bruselas, 1660, donde los asuntos se sacan al pie con llamadas. -En las españolas del siglo pasado se pusieron como epígrafes al -principio de cada capítulo. - -[109] “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, -T. 153, pág. 240, v). - - - - - LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO - - -Júpiter[110], hecho de hieles[111], se desgañitaba[112] poniendo -los gritos en la tierra. Porque ponerlos en el cielo[113], donde -asiste, no era encarecimiento a propósito. Mandó que luego a consejo -viniesen todos los dioses trompicando[114]. Marte, don Quijote de las -deidades, entró con sus armas y capacete y la insignia de viñadero[115] -enristrada, echando chuzos[116], y a su lado, el panarra[117] de los -dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada[118] la vista, y -en la boca, por lagar vendimias de retorno[119] derramadas, la palabra -bebida, el paso trastornado y todo el celebro en poder de las uvas. - -Por otra parte, asomó con pies descabalados[120] Saturno, el dios -marimanta[121], comeniños, engulléndose sus hijos a bocados. Con él -llegó, hecho una sopa[122], Neptuno, el dios aguanoso, con su quijada -de vieja por cetro, que eso es tres dientes en romance, lleno de -cazcarrias[123] y devanado[124] en ovas, oliendo a viernes[125] y -vigilias, haciendo lodos con sus vertientes en el cisco[126] de Plutón, -que venía en su seguimiento. Dios dado a los diablos, con una cara -afeitada con hollín y pez, bien zahumado con alcrebite[127] y pólvora, -vestido de cultos[128] tan escuros, que no le amanecía todo el buchorno -del sol, que venía en su seguimiento con su cara de azófar y sus barbas -de oropel. Planeta bermejo y andante, devanador de vidas, dios dado -a la barbería, muy preciado de guitarrilla y pasacalles, ocupado en -ensartar un día tras otro y en engazar[129] años y siglos, mancomunado -con las cenas[130] para fabricar calaveras. - -Entró Venus, haciendo rechinar los coluros con el ruedo del -guardainfante[131], empalagando de faldas a las cinco zonas, a medio -afeitar la jeta y el moño[132], que la encorozaba de pelambre la -cholla, no bien encasquetado, por la prisa. Venía tras ella la Luna, -con su cara en rebanadas, estrella en mala moneda[133], luz en cuartos, -doncella de ronda y ahorro de lanternas y candelillas. Entró con gran -zurrido el dios Pan, resollando con dos grandes piaras de númenes, -faunos, pelicabros y patibueyes[134]. Hervía todo el cielo de manes y -lemures y penatillos y otros diosecillos[135] bahunos[136]. Todos se -repantigaron en sillas y las diosas se rellanaron, y, asestando las -jetas a Júpiter con atención reverente, Marte se levantó, sonando a -choque de cazos y sartenes, y con ademanes de la carda[137], dijo: - ---Pesia[138] tu hígado[139], oh grande Coime[140], que pisas el alto -claro, abre esa boca y garla: que parece que sornas. - -Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas[141] los oídos y estaba, -siendo verano y asándose el mundo, con su rayo en la mano haciéndose -chispas, cuando fuera mejor hacerse aire con un abanico, con voz muy -corpulenta, dijo: - ---Vusted envaine y llámeme a Mercurio. - -El cual, con su varita de jugador[142] de manos y sus zancajos -pajaritos[143] y su sombrerillo hecho en horma de hongo, en un -santiamén y en volandas[144] se le puso delante. Júpiter le dijo: - ---Dios virote[145], dispárate al mundo y tráeme aquí, en un cerrar y -abrir de ojos[146], a la Fortuna asida de los arrapiezos[147]. - -Luego, el chisme del Olimpo[148], calzándose dos cernícalos por -acicates, se despareció, que ni fué oído ni visto[149], con tal -velocidad, que verle partir y volver fué una misma acción de la vista. -Volvió hecho mozo de ciego y lazarillo, adestrando a la Fortuna, que -con un bordón en la una mano venía tentando y de la otra tiraba de la -cuerda que servía de freno a un perrillo. - -Traía por chapines una bola, sobre que venía de puntillas, y hecha -pepita de una rueda, que la cercaba como a centro, encordelada de -hilos y trenzas, y cintas, y cordeles y sogas, que con sus vueltas se -tejían y destejían. Detrás venía, como fregona, la Ocasión, gallega -de _coramvobis_[150], muy gótica de facciones, cabeza de contramoño, -cholla bañada de calva de espejuelo y en la cumbre de la frente un -solo mechón, en que apenas había pelo para un bigote. Era éste más -resbaladizo que anguilla, culebreaba deslizándose al resuello[151] de -las palabras. Echábasele de ver en las manos que vivía de fregar y -barrer[152] y de fregar los arcaduces y de vaciar los que la Fortuna -llevaba. - -Todos los dioses mostraron mohina de ver a la Fortuna, y algunos dieron -señal de asco cuando ella, con chillido desentonado, hablando a tiento, -dijo: - ---Por tener los ojos acostados y la vista a buenas noches[153], no -atisbo quién sois los que asistís a este acto; empero, seáis quien -fuéredes, con todos hablo, y primero contigo, oh Jove, que acompañas -las toses de las nubes con gargajo trisulco[154]. Dime: ¿qué se te -antojó ahora de llamarme, habiendo tantos siglos que de mí no te -acuerdas? Puede ser que se te haya olvidado a ti y a esotro vulgo de -diosecillos lo que yo puedo, y que así he jugado contigo y con ellos -como con los hombres. - -Júpiter, muy prepotente, la respondió: - ---Borracha, tus locuras, tus disparates y maldades son tales, que -persuaden a la gente mortal que, pues no te vamos a la mano, que no hay -dioses, que el cielo está vacío y que soy un dios de mala muerte[155]. -Quéjanse que das a los delitos lo que se debe a los méritos, y los -premios de la virtud, al pecado; que encaramas en los tribunales a -los que habías de subir a la horca, que das las dignidades a quien -habías de quitar las orejas y que empobreces y abates a quien debieras -enriquecer. - -La Fortuna, demudada y colérica, dijo: - ---Yo soy cuerda y sé lo que hago, y en todas mis acciones ando pie -con bola[156]. Tú, que me llamas inconsiderada y borracha, acuérdate -que hablaste por boca de ganso[157] en Leda[158], que te derramaste -en lluvia de bolsa[159] por Dánae, que bramaste y fuiste _Inde toro -pater_[160] por Europa, que has hecho otras cien mil picardías y -locuras y que todos ésos y ésas que están contigo han sido avechuchos, -hurracas y grajos, cosas que no se dirán de mí. Si hay beneméritos -arrinconados y virtuosos sin premios, no toda la culpa es mía: a muchos -se los ofrezco que los desprecian, y de su templanza fabricáis mi -culpa. Otros, por no alargar la mano a tomar lo que les doy, lo dejan -pasar a otros, que me lo arrebatan sin dárselo. Más son los que me -hacen fuerza que los que yo hago ricos; más son los que me hurtan lo -que les niego que los que tienen lo que les doy. Muchos reciben de mí -lo que no saben conservar: piérdenlo ellos y dicen que yo se lo quito. -Muchos me acusan por mal dado en otros lo que estuviera peor en ellos. -No hay dichoso sin invidia de muchos; no hay desdichado sin desprecio -de todos. Esta criada me ha servido perpetuamente. Yo no he dado paso -sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla; aprended a juzgar de una -fregona. - -Y desatando la taravilla[161] la Ocasión, por no perderse a sí misma, -dijo: - ---Yo soy una hembra que me ofrezco a todos. Muchos me hallan, pocos me -gozan. Soy Sansona femenina, que tengo la fuerza en el cabello. Quien -sabe asirse a mis crines[162], sabe defenderse de los corcovos de mi -ama. Yo la dispongo, yo la reparto, y de lo que los hombres no saben -recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas la necedad por los hombres -estas infernales cláusulas: - -“Quién dijera, no pensaba, no miré en ello, no sabía, bien está, qué -importa, qué va ni viene, mañana se hará, tiempo hay, no faltará -ocasión, descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo, déjese deso, yo me lo -pasaré, ríase de todo, no lo crea, salir tengo con la mía, no faltará, -Dios lo ha de proveer, más días hay que longanizas, donde una puerta -se cierra otra se abre, bueno está eso, qué le va a él, paréceme a mí, -no es posible, no me diga nada, ya estoy al cabo, ello dirá, ande el -mundo, una muerte debo a Dios, bonito soy yo para eso, sí por cierto, -diga quien dijere, preso por mil, preso por mil y quinientos, no es -posible, todo se me alcanza, mi alma en mi palma, ver veamos, diz que, -y pero, y quizás”. - -Y el tema de los porfiados: - -“Dé donde diere”. - -Estas necedades hacen a los hombres presumidos, perezosos y -descuidados. Éstas son el hielo en que yo me deslizo, en éstas se -trastorna la rueda de mi ama y trompica la bola que la sirve de chapín. -Pues si los tontos me dejan pasar, ¿qué culpa tengo yo de haber pasado? -Si a la rueda de mi ama son tropezones y barrancos, ¿por qué se quejan -de sus vaivenes? Si saben que es rueda, y que sube y baja, y que, por -esta razón, baja para subir y sube para bajar, ¿para qué se devanan -en ella? El sol se ha parado; la rueda de la Fortuna, nunca. Quien -más seguro pensó haberla fijado el clavo[163], no hizo otra cosa que -alentar con nuevo peso el vuelo de su torbellino. Su movimiento digiere -las felicidades y miserias, como el del tiempo las vidas del mundo, y -el mundo mismo poco a poco. Esto es verdad, Júpiter. Responda quien -supiere. - -La Fortuna, con nuevo aliento, bamboleándose con remedos de veleta y -acciones de barrena, dijo[164]: - ---La Ocasión ha declarado la ocasión injusta de la acusación que se -me pone; empero yo quiero de mi parte satisfacerte a ti, supremo -atronador[165], y a todos esotros que te acompañan, sorbedores de -ambrosía y néctar, no obstante que en vosotros he tenido, tengo y -tendré imperio, como le tengo en la canalla más soez del mundo. Y yo -espero ver vuestro endiosamiento muerto de hambre por falta de víctimas -y de frío, sin que alcancéis una morcilla por sacrificio, ocupados en -sólo abultar poemas y poblar coplones[166], gastados en consonantes y -en apodos amorosos, sirviendo de munición a los chistes y a las pullas. - ---Malas nuevas tengas de cuanto deseas--dijo el Sol--, que con tan -insolentes palabras blasfemas de nuestro poder. Si me fuera lícito, -pues soy el Sol, te friyera en caniculares, y te asara en buchornos, y -te desatinara a modorras. - ---Vete a enjugar lodazales--dijo Fortuna--, a madurar pepinos y a -proveer de tercianas a los médicos y a adestrar las uñas de los que se -espulgan a tus rayos; que ya te he visto yo guardar vacas[167] y correr -tras una mozuela, que, siendo sol, te dejó a escuras. Acuérdate que -eres padre de un quemado[168]. Cósete la boca[169], y deja de hablar, y -hable quien le toca[170]. - -Entonces Júpiter severo pronunció estas razones: - ---En muchas de las que tú[171] y esa picarona que te sirve habéis -dicho, tenéis razón; empero, para satisfacción de las gentes está -decretado irrevocablemente[172] que en el mundo, en un día y en una -propia hora, se hallen de repente todos los hombres con lo que cada uno -merece. Esto ha de ser: señala hora y día. - -La Fortuna respondió: - ---Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos -qué hora es. - -El Sol, jefe de relojeros, respondió: - ---Hoy son 20 de junio[173], y la hora, las tres de la tarde y tres -cuartos y diez minutos. - ---Pues en dando las cuatro--dijo la Fortuna--, veréis lo que pasa en la -tierra. - -Y diciendo y haciendo[174], empezó a untar el eje de su rueda y -encajar manijas, mudar clavos, enredar cuerdas, aflojar unas y estirar -otras, cuando el Sol, dando un grito, dijo: - ---Las cuatro son, ni más ni menos: que ahora acabo de dorar la cuarta -sombra posmeridiana de las narices de los relojes de sol. - -En diciendo estas palabras, la Fortuna, como quien toca sinfonía, -empezó a desatar su rueda, que, arrebatada en huracanes y vueltas, -mezcló en nunca vista confusión todas las cosas del mundo, y dando un -grande aullido, dijo: - ---Ande la rueda, y coz con ella[175]. - -I. En aquel propio instante, yéndose a ojeo de calenturas, paso entre -paso[176] un médico en su mula, le cogió la _hora_ y se halló de -verdugo, perneando[177] sobre un enfermo, diciendo _credo_, en lugar de -_récipe_, con aforismo escurridizo. - -II. Por la misma calle, poco detrás, venía un azotado, con la palabra -del verdugo delante chillando[178] y con las mariposas del _sepan -cuantos_, detrás y el susodicho en un borrico, desnudo de medio arriba, -como nadador de rebenque[179]. Cogióle la _hora_, y, derramando[180] -un rocín al alguacil que llevaba y el borrico al azotado, el rocín se -puso debajo del azotado y el borrico debajo del alguacil, y, mudando -lugares, empezó a recibir los pencazos el que acompañaba al que los -recibía, y el que los recibía, a acompañar al que le acompañaba[181]. - -III. Atravesaban por otra calle unos chirriones[182] de basura, -y, llegando enfrente de una botica, los cogió la _hora_, y empezó -a rebosar la basura y salirse de los chirriones y entrarse en la -botica, de donde saltaban los botes y redomas, zampándose[183] en los -chirriones con un ruido y admiración increíble. Y como se encontraban -al salir y al entrar los botes y la basura, se notó que la basura, muy -melindrosa, decía a los botes: - ---Háganse allá. - -Los basureros andaban con escobas y palas traspalando en los chirriones -mujeres afeitadas y gangosos y teñidos, sin poder nadie remediarlo[184]. - -IV. Había hecho un bellaco una casa de grande ostentación con resabios -de palacio y portada sobreescrita de grandes genealogías de piedra. Su -dueño era un ladrón que, por debajo de[185] su oficio, había robado el -caudal con que la había hecho. Estaba dentro y tenía cédula a la puerta -para alquilar tres cuartos. Cogióle la _hora_. ¡Oh, inmenso Dios, -quién podrá referir tal portento! Pues, piedra por piedra y ladrillo -por ladrillo, se empezó a deshacer, y las tejas, unas se iban a unos -tejados y otras a otros. Veíanse vigas, puertas y ventanas entrar -por diferentes casas, con espanto de los dueños, que la restitución -tuvieron a terremoto y a fin del mundo. Iban las rejas y las -celosías[186] buscando sus dueños de calle en calle. Las armas de la -portada partieron, como rayos, a restituirse a la montaña, a una casa -de solar, a quien este maldito había achacado su pícaro nacimiento. -Quedó desnudo de paredes y en cueros de edificio, y sólo en una esquina -quedó la cédula de alquiler que tenía puesta, tan mudada por la fuerza -de la _hora_, que, donde decía: “Quien quisiere alquilar esta casa -vacía, entre: que dentro vive su dueño”, se leía: “Quien quisiere -alquilar este ladrón, que está vacío de su casa, entre sin llamar, -pues la casa no lo estorba”. - -V. Vivía enfrente déste un mohatrero, que prestaba sobre prendas, y -viendo afufarse[187] la casa de su vecino, quiso prevenirse, diciendo: - ---¿Las casas se mudan de los dueños? ¡Mala invención! - -Y por presto que quiso ponerse en salvo, cogido de la _hora_, un -escritorio, y una colgadura y un bufete de plata, que tenía cautivos -de intereses argeles[188], con tanta violencia se desclavaron de las -paredes y se desasieron, que, al irse a salir por la ventana un tapiz, -le cogió en el camino y, revolviéndosele al cuerpo, amortajado en -figurones, le arrancó y llevó en el aire más de cien pasos, donde, -desliado, cayó en un tejado, no sin crujido del costillaje; desde -donde, con desesperación, vió pasar cuanto tenía en busca de sus -dueños, y detrás de todo, una ejecutoria, sobre la cual, por dos meses, -había prestado a su dueño doscientos reales, con ribete de cincuenta -más. Ésta ¡oh extraña maravilla!, al pasar, le dijo: - ---Morato, arráez[189] de prendas: si mi amo por mí no puede ser preso -por deudas, ¿qué razón hay para que tú por deudas me tengas presa[190]? - -Y diciendo esto, se zampó en un bodegón, donde el hidalgo estaba -disimulando ganas de comer, con el estómago de rebozo, acechando unas -tajadas que so el poder de otras muelas rechinaban. - -VI. Un hablador plenario, que de lo que le sobra de palabras a dos -leguas pueden moler otros diez habladores, estaba anegando en prosa su -barrio, desatada la taravilla en diluvios de conversación. Cogióle la -_hora_ y quedó tartamudo y tan zancajoso de pronunciación, que a cada -letra que pronunciaba, se ahorcaba en pujos de _be a ba_, y como el -pobre padecía, paró la lluvia. Con la retención empezó a rebosar charla -por los ojos y por los oídos. - -VII. Estaban unos senadores votando un pleito. Uno dellos, de puro -maldito, estaba pensando cómo podría condenar a entrambas partes. Otro -incapaz, que no entendía la justicia de ninguno de los dos litigantes, -estaba determinando su voto por aquellos dos textos de los idiotas: -“Dios se la depare buena” y “dé donde diere”. Otro caduco, que se -había dormido en la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en -alegar sueño[191], estaba trazando a cuál de sus compañeros seguiría -sentenciando a trochimoche. Otro, que era docto y virtuoso juez, estaba -como vendido al lado de otro, que estaba como comprado, senador brujo -untado[192]. Éste alegó leyes torcidas[193], que pudieran arder en un -candil, trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado. Y habiendo -hecho sentencia, al pronunciarla, los cogió la _hora_ y, en lugar de -decir: “Fallamos que debemos condenar y condenamos”, dijeron: - -“Fallamos que debemos condenarnos y nos condenamos”. - ---Ése sea tu nombre[194]--dijo una voz. - -Y, al instante, se les volvieron las togas pellejos de culebras, y, -arremetiendo los unos a los otros, se trataban de monederos falsos de -la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las barbas de los unos -se vían en las manos de los otros, quedando las caras lampiñas y las -uñas barbadas, en señal de que juzgaban con ellas[195], por lo cual les -competía la zalea jurisconsulto. - -VIII. Un casamentero estaba emponzoñando el juicio de un buen hombre, -que, no sabiendo qué se hacer de su sosiego, hacienda y quietud, -trataba de casarse. Proponíale una picarona, y guisábala con prosa -eficaz, diciéndole: - ---Señor, _de nobleza_ no digo nada, porque, gloria a Dios, a vuesa -merced le sobra para prestar. _Hacienda_, vuesa merced no la ha -menester. _Hermosura_, en las mujeres propias antes se debe huir, por -peligro. _Entendimiento_, vuesa merced la ha de gobernar, y no la -quiere para letrado. _Condición_, no la tiene. Los _años_ _que tiene_, -son pocos, y decía entre sí: “por vivir”. Lo demás es a pedir de -boca[196]. - -El pobre hombre estaba furioso, diciendo: - ---Demonio, ¿qué será lo demás, si ni es noble, ni rica, ni hermosa ni -discreta? Lo que tiene sólo es lo que no tiene, que es condición. - -En esto, los cogió la _hora_, cuando el maldito casamentero, sastre -de bodas, que hurta, y miente, y engaña, y remienda y añade, se halló -desposado con la fantasma que pretendía pegar al otro, y hundiéndose -a voces sobre: “¿Quién sois vos, qué trujistes vos? No merecéis -descalzarme”, se fueron comiendo a bocados. - -IX. Estaba un poeta en un corrillo, leyendo una canción cultísima, tan -atestada de latines y tapida[197] de jerigonzas, tan zabucada[198] de -cláusulas, tan cortada de paréntesis, que el auditorio[199] pudiera -comulgar de puro en ayunas que estaba. Cogióle la _hora_ en la cuarta -estancia, y a la oscuridad de la obra, que era tanta que no se vía la -mano, acudieron lechuzas y murciélagos[200], y los oyentes, encendiendo -lanternas y candelillas, oían de ronda a la musa, a quien llaman - - la enemiga del día, - que el negro manto descoge. - -Llegóse uno tanto con un cabo de vela al poeta, noche de invierno, -de las que llaman boca de lobo[201], que se encendió el papel por en -medio. Dábase el autor a los diablos, de ver quemada su obra, cuando el -que la pegó fuego le dijo: - ---Estos versos no pueden ser claros y tener luz si no los queman: más -resplandecen luminaria que canción[202]. - -X. Salía de su casa una buscona[203] piramidal[204][205], habiendo -hecho sudar la gota tan gorda[206] a su portada, dando paso a un -inmenso contorno de faldas, y tan abultadas, que pudiera ir por debajo -rellena de ganapanes, como la tarasca. Arrempujaba con el ruedo las -dos aceras de una plazuela[207]. Cogióla la _hora_, y, volviéndose -del revés las faldas del guardainfante y arboladas, la sorbieron en -campana vuelta del revés, con faciones de tolva, y descubrióse que, -para abultar de caderas, entre diferentes legajos de arrapiezos que -traía, iba un repostero plegado y la barriga en figura de taberna, y al -un lado, un medio tapiz. Y lo más notable fué que se vía un Holofernes -degollado, porque la colgadura debía de ser de aquella historia. -Hundíase la calle a silbos y gritos. Ella aullaba, y, como estaba -sumida en dos estados de carcavueso[208], que formaban los espartos del -ruedo, que se había erizado, oíanse las voces como de lo profundo de -una sima, donde yacía con pinta de[209] carantamaula[210]. Ahogárase -en la caterva que concurrió, si no sucediera que, viniendo por la calle -rebosando narcisos uno con pantorrillas postizas y tres dientes, y -dos teñidos y tres calvos con sus cabelleras, los cogió la _hora_ de -pies a cabeza, y el de las pantorrillas empezó a desangrarse de lana, -y sintiendo mal acostadas, por falta de los colchones, las canillas, -y queriendo decir: “¿Quién me despierna?”, se le desempedró la boca -al primer bullicio de la lengua. Los teñidos quedaron con requesones -por barbas, y no se conocían unos a otros. A los calvos se les huyeron -las cabelleras con los sombreros en grupa[211], y quedaron melones con -bigotes, con una cortesía de _memento homo_. - -XI. Era muy favorecido de un señor un criado suyo. Éste le engañaba -hasta el sueño, y a éste, un criado que tenía, y a este criado, un -mozo suyo, y a este mozo, un amigo, y a este amigo, su amiga, y a -ésta, el diablo. Pues cógelos la _hora_, y el diablo, que estaba al -parecer, tan lejos[212] del señor, revístese en[213] la puta; la puta, -en su amigo; el amigo, en el mozo; el mozo, en el criado; el criado, -en el amo; el amo, en el señor. Y como el demonio llegó a él destilado -por puta y rufián, y mozo de mozo de criado de señor, endemoniado por -pasadizo y hecho un infierno, embistió con su siervo; éste, con su -criado; el criado, con su mozo; el mozo, con su amigo; el amigo, con su -amiga; ésta, con todos, y chocando los arcaduces del diablo unos con -otros, se hicieron pedazos, se deshizo la sarta de embustes, y Satanás, -que enflautado[214] en la cotorrera, se paseaba sin ser sentido, -rezumándose de mano en mano, los cobró a todos de contado[215]. - -XII. Estábase afeitando una mujer casada[216] y rica. Cubría con -hopalandas[217] de solimán unas arrugas jaspeadas de pecas. -Jalbegaba[218], como puerta de alojería[219], lo rancio de la tez. -Estábase guisando las cejas con humo, como chorizos. Acompañaba -lo mortecino de sus labios con munición de lanternas a poder de -cerillas[220]. Iluminábase de vergüenza postiza con dedadas de -salserilla de color. Asistíala como asesor de cachivaches una -dueña, calavera confitada en untos[221]. Estaba de rodillas sobre -sus chapines[222], con un moñazo imperial en las dos manos, y a -su lado una doncellita, platicanta de botes, con unas costillas de -borrenas[223], para que su ama lanaplenase[224] las concavidades que le -resultaban de un par de jibas que la trompicaban el talle. Estándose, -pues, la tal señora dando pesadumbre y asco a su espejo, cogida de la -_hora_, se confundió en manotadas, y, dándose con el solimán en los -cabellos, y con el humo en los dientes, y con la cerilla en las cejas, -y con la color en todas las mejillas, y encajándose[225] el moño en -las quijadas, y atacándose las borrenas al revés, quedó cana y cisco -y Antón Pintado y Antón Colorado[226], y barbada de rizos, y hecha -abrojo, con cuatro corcovas, vuelta visión[227] y cochino de San Antón. -La dueña, entendiendo que se había vuelto loca, echó a correr con los -andularios[228] de _requiem_ en las manos[229]. La muchacha se desmayó, -como si viera al diablo. Ella salió tras la dueña, hecha un infierno, -chorreando pantasmas[230]. Al ruido salió el marido, y viéndola, creyó -que eran espíritus que se le habían revestido[231], y partió de carrera -a llamar quien la conjurase. - -XIII. Un gran señor fué a visitar la cárcel de su Corte, porque le -dijeron servía de heredad y bolsa a los que la tenían a cargo, que de -los delitos hacían mercancía y de los delincuentes tienda, trocando los -ladrones en oro y los homicidas en buena moneda. Mandó que sacasen a -visita los encarcelados, y halló que los habían preso por los delitos -que habían cometido y que los tenían presos por los que su codicia -cometía con ellos. Supo que a los unos contaban lo que habían hurtado y -podido hurtar, y a otros, lo que tenían y podían tener, y que duraba la -causa todo el tiempo que duraba el caudal, y que, precisamente el día -del postrero maravedí era el día del castigo, y que los prendían por -el mal que habían hecho, y los justiciaban porque ya no tenían[232]. -Saliéronse a visitar dos, que habían de ahorcar otro día. Al uno, -porque le había perdonado la parte, le tenían como libre; al otro, por -hurtos ahorcaban, habiendo tres años que estaba preso, en los cuales le -habían comido los hurtos y su hacienda y la de su padre y su mujer, en -quien tenía dos hijos. Cogió la _hora_ al gran señor en esta visita, y, -demudado de color, dijo: - ---A este que libráis porque perdonó la parte, ahorcaréis mañana. -Porque, si esto se hace, es instituír mercado público de vidas y -hacer que por el dinero del concierto con que se compra el perdón -sea mercancía la vida del marido para la mujer, y la del hijo para -el padre, y la del padre para el hijo, y, en puniéndose los perdones -de muertes en venta, las vidas de todos están en almoneda pública, y -el dinero inhibe en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil de -persuadir a las partes que les serán más útil mil escudos o quinientos -que un ahorcado. Dos partes hay en todas las culpas públicas: la -ofendida y la justicia. Y es tan conveniente que ésta castigue lo que -le pertenece como que aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que -después de tres años de prisión queréis ahorcar, echaréis a galeras. -Porque, como tres años ha estuviera justamente ahorcado, hoy será -injusticia muy cruel, pues será ahorcar con el que pecó a su padre, -a sus hijos y a su mujer, que son inocentes, a quien habéis vosotros -comido y hurtado con la dilación las haciendas. - -Acuérdome del cuento del que, enfadado de que los ratones le roían -papelillos y mendrugos de pan, y cortezas de queso y los zapatos -viejos, trujo gatos que le cazasen los ratones; y viendo que los gatos -se comían los ratones y juntamente un día le sacaban la carne de la -olla, otro se la desensartaban del asador, que ya le cogían una paloma, -ya una pierna de carnero, mató los gatos y dijo: “Vuelvan los ratones”. -Aplicad vosotros este chiste, pues como gatazos, en lugar de limpiar la -república, cazáis y corréis los ladrones[233] ratoncillos, que cortan -una bolsa, agarran un pañizuelo, quitan una capa y corren un sombrero, -y juntamente os engullís el reino, robáis las haciendas y asoláis las -familias. Infames, ratones quiero, y no gatos. - -Diciendo esto, mandó soltar todos los presos y prender todos los -ministros de la cárcel. Armóse una herrería[234] y confusión espantosa. -Trocaban unos con otros quejas y alaridos. Los que tenían los grillos -y las cadenas se las echaban a los que se las mandaron echar y se las -echaron. - -XIV. Iban diferentes mujeres por la calle, las unas a pie. Y aunque -algunas dellas se tomaban ya de los años[235], iban gorjeándose[236] -de andadura y desviviéndose de ponleví y enaguas[237]. Otras iban -embolsadas en coches, desantañándose[238] de navidades con melindres -y manoteado de cortinas. Otras[239], tocadas de gorgoritas[240] y -vestidas de _noli me tangere_[241], iban en figura de camarines, en una -alhacena de cristal, con resabios de hornos de vidrio, romanadas[242] -por dos moros, o, cuando mejor, por dos pícaros. Llevan las tales -transparentes los ojos, en muy estrecha vecindad con las nalgas -del mozo delantero, y las narices molestadas del zumo de sus pies, -que, como no pasa por escarpines[243], se perfuma de Fregenal[244]. -Unas y otras iban reciennaciéndose[245], arrulladas de galas y con -niña postiza[246], callando la vieja, como la caca, pasando a la -arismética[247] de los ojos los ataúdes por las cunas. Cogiólas la -_hora_, y, topándolas Estoflerino y Magino y Origano y Argolo[248], con -sus efemérides desenvainadas, embistieron con ellas a ponerlas a todas -las fechas de sus vidas, con día, mes y año, hora, minutos y segundos. -Decían con voces descompuestas: - ---Demonios, reconocé vuestra fecha, como vuestra sentencia. Cuarenta y -dos años tienes, dos meses, cinco días, seis horas, nueve minutos y -veinte segundos. - -¡Oh, inmenso Dios, quién podrá decir el desaforado zurrido[249] que se -levantó! No se oía otra cosa que “mentises; no hay tal; no he cumplido -quince; ¡Jesús! ¿Quién tal dice? Aún no he entrado en diez y ocho; en -trece estoy; ayer nací; no tengo ningún año; miente el tiempo”. - -Y una, a quien Origano estaba sobrescribiendo como escritura: “Fué -fecha y otorgada esta mujer el año de 1578[250]”, viendo ella que se le -averiguaban sesenta y siete años[251], entigrecida y enserpentada, dijo: - ---Yo no he nacido, legalizador de la muerte; aún no me han salido los -dientes. - ---Antigualla, mamotreto de siglos, no salen sobre raigones[252]; tente -a la fecha. - ---No conozco fecha. - -Y arremetiendo el uno al otro, se confundió todo en una resistencia -espantosa. - -XV. Estaba un potentado, después de comer, arrullando su -desvanecimiento con lisonjas arpadas en los picos de sus criados[253]. -Oíase el rugir de las tripas galopines[254], que en la cocina de su -barriga no se podían averiguar con la carnicería que había devorado. -Estaba espumando en salivas, por la boca, los hervores de las azumbres, -todo el _coramvobis_[255] iluminado de panarras, con arreboles de -brindis. A cada disparate y necedad que decía, se desatinaban en los -encarecimientos y alabanzas los circunstantes. Unos decían: “¡Admirable -discurso!” Otros: “No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas -palabras!” Y un lisonjero, que procuraba pujar[256] a los otros la -adulación, mintiendo de puntillas, dijo: - ---Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración y la dotrina. - -El tal señor, encantusado[257] y dando dos ronquidos, parleros del -ahito, con promesas de vómito, derramó con zollipo[258] estas palabras: - ---Afligido me tiene la pérdida de las dos naves mías. - -En oyéndolo, se afilaron los lisonjeros de embeleco[259], y, -revistiéndoseles la mesma mentira, dijeron unos que “antes la pérdida -le había sido de autoridad y a pedir de boca, y que por útil debiera -haber deseádola, pues le ocasionaba causa justa para romper con los -amigos y vecinos que le habían robado, y que por dos les tomaría -ducientos, y que esto él se obligaba a disponerlo”[260]. Salpicó el -detestable adulador este enredo de ejemplos. - -Otros dijeron “había sido la pérdida glorioso suceso y lleno de -majestad, porque aquél era gran príncipe, que tenía más que perder, -y que en eso se conocía su grandeza, y no en gañar[261] y adquirir, -que es mendiguez propia de piratas y ladrones”. Y añadió que “aquesta -pérdida había de ser su remedio”. Y luego empezó a granizarle de -aforismos y autores, ensartando a Tácito y a Salustio, a Polibio y -Tucídides, embutiendo las grandes pérdidas de los romanos y griegos -y otra gran cáfila de dislates. Y como el glotonazo no buscaba sino -disculpas de su flojedad, alegró la pérdida con el engaño. No hiciera -más el diablo. - -En esto, a persuasión de las crudezas, por el mal despacho de la -digestión, disparó un regüeldo. No le hubieron oído, cuando los -malvados lisonjeros, hincando con suma veneración la rodilla, por -hacerle creer había estornudado[262], dijeron: “Dios le ayude[263]”. -Pues cógele la _hora_, y, revestido de furias infernales, aullando, -dijo: - ---Infames, pues me queréis hacer encreyentes[264] que es estornudo el -regüeldo, estando mi boca a los umbrales de mis narices, ¿qué haréis de -lo que ni veo ni güelo? - -Y dándose de manotadas en las orejas y mosqueándose de[265] mentiras, -arremetió con ellos y los derramó a coces de su palacio, diciendo: - ---Príncipes, si me cogen acatarrado[266], me destruyen. Por un sentido -que me dejaron libre se perdieron: no hay cosa como oler. - -XVI. Los codiciosos, escarmentados, se apartaron de los tramposos, y -los tramposos, por no pagar de balde el embuste, se embistieron unos -a otros, disimulándose en las palabras y dándose un baño exterior de -simplicidad. Decíanse el un embustero al otro: - ---Señor mío, escarmentado de tratar con tramposos, que me tienen -destruido, vengo a que, pues sabéis mi puntualidad, me prestéis tres -mil reales en vellón, de que os daré letra acetada a dos meses, que se -pagará en plata, en persona tan abonada, que es como tenerlos en la -bolsa, y que no es menester más de llegar y contar. - -Y era éste en quien daba la letra la misma trampa. Mas el tramposo, que -oía al otro tramposo que le abonaba al tercer tramposo, disimulando el -conocerlos, y adargándose del trampantojo, con lamentación ponderada le -dijo que él andaba a buscar cuatro mil reales sobre prenda que valía -ocho, y que a ese efecto había salido de su casa. Andaban chocando[267] -los unos con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas del oro, y -letras falsas acetadas, y con fiadores falidos y escrituras falsas, y -hipotecas ajenas, y plata que habían pedido prestada para un banquete, -y migajas de[268] pies de tazas de vidrio, y claveques[269] con -apellido de diamantes. Era admirable la prosa que gastaban. Uno decía: - ---Yo profeso verdad, y se ha de hallar en mí, si se perdiere. No -profeso sino pan por pan y vino por vino[270]. Antes moriré de hambre, -pegada la boca a la pared[271], que hacer ruindad. No quiero sino -crédito. No hay tal como poder traer la cara descubierta[272]. Esto me -enseñaron mis padres. - -Respondía el otro tramposo: - ---No hay cosa como la puntualidad. Sí por sí y no por no[273]. Por -malos medios no quiero hacienda. Toda mi vida he tenido esta condición. -No quiero tener que restituir; lo que importa es el alma. No haría una -trampa por los haberes del mundo. Más quiero mi conciencia que cuanto -tiene la tierra. - -En esto estaban las ratoneras vivas, arrebozando de cláusulas -justificadas las intenciones cardas[274], cuando los cogió de medio -a medio la _hora_, y, creyéndose los unos tramposos a los otros, se -destruyeron. El de la cadena de alquimia la daba por la letra falsa, -y el de los diamantes claveques tomaba por ellos la plata prestada. -Los tres partieron al contraste[275]. El otro a verificar la letra -y asegurarla y perder la mitad, porque se la pagasen antes que se -averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó volando a la casa del -hombre en cuyo nombre estaba acetada, el cual le dijo que aquella letra -no era suya ni conocía tal hombre, y envióle noramala[276]. Él se -salió, letra entre piernas[277], diciendo: - ---¡Oh, ladrón! ¡Cuál me la habrías pegado[278] si la cadena no fuera de -trozos de jeringa! - -El de los claveques decía, estando vendiendo la plata a un platero sin -hechura y por menos[279] del peso: - ---¡Bien se la pegué con mendrugos de vidrio! - -En esto llegó el dueño, y conociendo su plata, que andaba dando -cosetadas[280] en el peso, llamó a un alguacil y hizo prender al -tramposo por ladrón. Empelazgáronse[281]. Al ruido salió el de los -diamantes falsos dando gritos. El que vendía la plata, dijo: - ---Ese infame me la vendió. - -El otro decía: - ---Miente; que ése me la ha hurtado. - -El platero decía: - ---Ese maulero[282] me traía chinas por diamantes. - -El dueño de la plata requería que los prendiesen a entrambos. El -escribano decía que a todos tres hasta que se averiguase. El alguacil, -poniéndose la vara en la boca y asiendo a los dos tramposos con las -dos manos, y el escribano de la capa al dueño de la plata, después -de haberse desgarrado las jetas unos a otros, con gran séquito de -pícaros[283] fueron entregados en la cárcel al guardajoyas del -verdugo[284]. - -XVII. En Dinamarca había un señor de una isla poblada con cinco -lugares. Estaba muy pobre, más por la ansia de ser más rico que por lo -que le faltaba. Castigó el cielo a los vecinos y naturales desta isla -con inclinación casi universal a ser arbitristas. En este nombre hay -mucha diferencia en los manuscritos: en unos se lee _arbitristes_; en -otros, _arbatristes_, y en los más, _armachismes_. Cada uno enmiende -la lección como mejor le pareciere a sus acontecimientos. Por esta -causa, esta tierra era habitada de tantas plagas como personas. Todos -los circunvecinos se guardaban de las gentes desta isla como de pestes -andantes, pues de sólo el contagio del aire que pasado por ella los -tocaba, se les consumían los caudales, se les secaban las haciendas, -se les desacreditaba el dinero y se les asuraba[285] la negociación. -Era tan inmensa la arbitrería que producía aquella tierra, que los -niños, en naciendo, decían _arbitrio_ por decir _taita_[286]. Era una -población de laberintos, porque, las mujeres con sus maridos, los -padres con los hijos, los hijos con los padres y los vecinos unos con -otros, andaban a daca mis arbitrios y toma los tuyos[287], y todos se -tomaban del arbitrio como del vino. - -Pues este buen señor, en las partes de allende, convencido de la -cudicia, que es uno de los peores demonios que esgrimen cizaña en el -mundo, mandó tocar a arbitrios. Juntáronse legiones de arbitrianos en -el teatro del palacio[288], empapeladas las pretinas y asaeteadas de -legajos de discursos las aberturas de los sayos. Díjoles su necesidad, -pidióles el remedio. Todos a un tiempo echando mano a sus discursos, y -con cuadernos en ristre, embistieron en _turba multa_, y, ahogándose -unos en otros por cuál llegaría antes, nevaron[289] cuatro bufetes de -cartapeles[290]. Sosegó el runrún que tenían, y empezó a leer el primer -arbitrio. Decía así: - -“Arbitrio para tener inmensa cantidad de oro y plata sin pedirla ni -tomarla a nadie”. - ---Durillo se me hace--dijo el señor--. Segundo: - -“Para tener inmensas riquezas en un día, quitando a todos cuanto tienen -y enriqueciéndolos con quitárselo”. - ---La primera parte de quitar a todos, me agrada; la segunda, de -enriquecerlos quitándoselo, tengo por dudosa; mas allá se avengan. -Tercero: - -“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para tener gran suma de -millones, en que los que los han de pagar no lo han de sentir; antes -han de creer que se los dan”. - ---Me place, dejando esta persuasión por cuenta del arbitrista--dijo el -señor--. Cuarto arbitrio: - -“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin añadir nada ni alterar cosa -alguna, y sin queja de nadie”. - ---Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero. Quinto: - -“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de tomar y quitar y pedir a -todos y todos se darán a los diablos”. - ---Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura lo platicable. - -Animado con la aprobación, el autor dijo: - ---Y añado que los que le cobraren serán consuelo para los que le han de -padecer[291]. - ---¿Quién fuiste tú, que tal dijiste? - -Alza Dios su ira[292] y emborrúllanse en remolinos furiosos los -arbitristas, chasqueando barbulla[293], llamándole de borracho y perro. -Decíanle: - ---Bergante, ¿propusiera Satanás el consuelo en los cobradores, siendo -ellos la enfermedad de todos los remedios? - -Llamábanse de hidearbitristas[294], contradiciéndose los arbitrios -los unos a los otros, y cada uno sólo aprobaba el suyo. Pues estando -encendidos en esta brega, entraron de repente muchos criados, dando -voces, desatinados, que se abrasaba el palacio por tres partes, y -que el aire era grande. Coge la _hora_ en este susto al señor y -a los arbitristas. El humo era grande y crecía por instantes. No -sabía el pobre señor qué hacerse. Los arbitristas le dijeron se -estuviese quedo, que ellos lo remediarían en un instante. Y saliendo -del teatro a borbotones, los unos agarraron de cuanto había en -palacio, y, arrojando por las ventanas los camarines y la recámara, -hicieron pedazos cuantas cosas tenía de precio. Los otros, con picos, -derribaron una torre. Otros, diciendo que el fuego en respirando se -moría, deshicieron gran parte de los tejados, arruinando los techos y -asolándolo todo. Y ninguno de los arbitristas acudió a matar el fuego -y todos atendieron a matar la casa y cuanto había en ella[295]. Salió -el señor, viendo el humo casi aplacado, y halló que los vasallos y -gente popular y la justicia habían ya apagado el fuego. Y vió que los -arbitristas daban tras los cimientos y que le habían derribado su casa -y hecho pedazos cuanto tenía, y, desatinado con la maldad y hecho una -sierpe, decía: - ---Infames, vosotros sois el fuego. Todos vuestros arbitrios son desta -manera. Más quisiera, y me fuera más barato, haberme quemado, que -haberos creído. Todos vuestros remedios son desta suerte: derribar toda -una casa, porque no se caiga un rincón. Llamáis defender la hacienda -echarla en la calle y socorrer el rematar. Dais a comer a los príncipes -sus pies, y sus manos y sus miembros, y decís que le sustentáis, cuando -le hacéis que se coma a bocados a sí propio. Si la cabeza se come todo -su cuerpo, quedará cáncer de sí misma, y no persona. Perros: el fuego -venía con harta razón a quemarme a mí porque os junté y os consiento. -Y como me vió en poder de arbitristas, cesó y me dió por quemado. -El más piadoso arbitrista es el fuego: él se ataja con el agua; -vosotros crecéis con ella y con todos los elementos y contra todos. El -Anticristo ha de ser arbitrista. A todos os he de quemar[296] vivos y -guardar vuestra ceniza para hacer della cernada y colar las manchas de -todas las repúblicas. Los príncipes pueden ser pobres; mas, en tratando -con arbitristas para dejar de ser pobres, dejan de ser príncipes. - -XVIII. Las alcahuetas y las chillonas estaban juntas en parlamento -nefando. Hablaban muy bellacamente en ausencia de las bolsas y roían -al dinero los zancajos[297]. La más antigua de las alcahuetas, mal -asistida de dientes y mamona de pronunciación, tableteando[298] con las -encías, dijo: - ---El mundo está para dar un estallido. Mirad qué gentil dádiva. El -tiempo hace hambre. Todo está en un tris[299]. Las ferias y los -aguinaldos días ha que pudren. Las albricias contadlas con los muertos. -El dinero está tan trocado, que no se conoce: con los premios[300] -se ha desvanecido, como ruin en honra. Un real de a ocho se enseña a -dos cuartos como un elefante. De los doblones se dice lo que de los -Infantes de Aragón: - - ¿Qué se hicieron?[301] - -_Yo daré_ hace los papeles de _toma_. Ítem: _fíe vuesa merced de -mi palabra_, es mataperros[302]; _libranza_, es gozque mortecino. -Mancebito de piernas con guedejas y sienes con ligas, son ganas de -comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, lo que conviene es tengamos y -tengamos, y encomendaros al contante y al antemano[303]. Yo administro -unos hombres a medio podrir, entre vivos y muertos[304], que traen -bienaliñada pantasma[305] y tratan de que los herede su apetito, y -pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua. Niñas, la codicia -quita el asco. Cerrad los ojos y tapad las narices, como quien toma -purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina. Haced cuenta que -quemáis franjas viejas para sacarlas el oro, o que chupáis huesos para -sacar la médula. Yo tengo para cada una de vosotras media docena de -carroños, amantes pasas, arrugados, que gargajean mejicanos[306]. Yo no -quiero tercera parte; con un porte moderado[307] que se me pague estoy -contenta, para conservar esta negra honra, de que me he preciado toda -mi vida[308]. - -Acabó de mamullar[309] estas razones, y, juntando la nariz con la -barbilla, a manera de garra, las hizo un gesto de la impresión del -grifo. Una de las pidonas y tomascas[310], arrebatiña en naguas, moño -rapante, la respondió: - ---Agüela, endilgadora de refocilos, engarzadora de cuerpos, -eslabonadora de gentes, enflautadora de personas, tejedora de -caras[311], has de advertir que somos muy mozas para vendernos a la pu -barbada[312] y a los cazasiglos[313]. Gasta esa munición en dueñas, que -son mayas[314] de los difuntos y mariposas[315] del _aquí yace_. Tía, -la sangre que bulle, más quiere tararira[316] que dineros y gusto que -dádivas. Toma otro oficio; que los coches se han alzado a mayores con -la coroza, y espero verlos tirar pepinazos por alcahuetes. - -No hubo la buscona acabado estas palabras, cuando a todas las cogió la -_hora_, y, entrando una bocanada de acreedores, embistieron con ellas. -Uno, por el alquiler de la casa las embargaba los trastos y la cama; -otro, porque eran suyos, desde las almohadas a la guitarra, las asía -de los vestidos por los alquileres y asía de todo. Y de palabra en -palabra, el uno al otro se empujaron las caras con los puños cerrados. -Hundía la vecindad a gritos un ropero por unos guardainfantes. Las -mancebitas de la sonsaca[317] formaban una capilla de chillidos, -diciendo que qué término era aquél y que para ésta y para aquélla, -y como creo en Dios, y bonitas somos nosotras, y lo del negro, a -quien apelan las venganzas de las andorras[318]. La maldita vieja se -santiguaba a manotadas, y no cesaba de clamar: “¡Jesús y en Jesús!” -cuando[319] a la tabaola[320] entró el amigo de la una de las busconas, -y, sacando la espada, sin prólogo de razonamiento, embistió con los -cobradores, llamándolos pícaros y ladrones. Sacaron las espadas y, -tirándose unos a otros, hicieron pedazos cuanto había en la casa. -Las busconas, a las ventanas, desgañitándose, pregonaban el _que se -matan_ y _¿no hay justicia?_ Al ruido subió un alguacil con todos sus -arrabales, con el _favor al Rey, ténganse a la justicia_[321]. - -Emburujáronse[322] todos en la escalera; salieron a la calle, unos -heridos y otros desgarrados. El rufián, abierta la media cabeza y la -otra media, a lo que sospecho, no bien cerrada, sin capa y sombrero, -se fué a una iglesia. El alguacil entró en la casa, y, en viendo a la -buena vieja, embistió con ella, diciendo: - ---¿Aquí estás, bellaca, después de desterrada tres veces? Tú tienes la -culpa de todo. - -Y asiéndola y a las demás todas, y embargando lo que hallaron, las -llevaron en racimo a la cárcel, desnudas y remesadas, acompañadas del -_vayan las pícaras_, pronunciado por toda la vecindad. - -XIX. Un letrado bien frondoso de mejillas, de aquéllos que, con barba -negra y bigotes de buces[323], traen la boca con sotana y manteo, -estaba en una pieza atestada de cuerpos tan sin alma como el suyo. -Revolvía menos los autores que las partes. Tan preciado de rica -librería, siendo idiota, que se puede decir que en los libros no -sabe lo que se tiene. Había adquirido fama por lo sonoro de la voz, -lo eficaz de los gestos, la inmensa corriente de las palabras en que -anegaba a los otros abogados. No cabían en su estudio los litigantes de -pies, cada uno en su proceso como en su palo, en aquel peralvillo[324] -de las bolsas. Él salpicaba de leyes a todos. No se le oía otra cosa -sino: - ---Ya estoy al cabo; bien visto lo tengo; su justicia de vuesa merced -no es dubitable; ley hay en propios términos; no es tan claro el día; -éste no es pleito, es caso juzgado; todo el derecho habla en nuestro -favor; no tiene muchos lances; buenos jueces tenemos; no alega el -contrario cosa de provecho; lo actuado está lleno de nulidades; es -fuerza que se revoque la sentencia dada; déjese vuesa merced gobernar. - -Y con esto, a unos ordenaba peticiones; a otros, querellas; a otros, -interrogatorios; a otros, protestas; a otros, súplicas, y a otros, -requerimientos. Andaban al retortero los Bártulos, los Baldos, los -Abades, los Surdos, los Farinacios, los Tuscos, los Cujacios, los -Fabros, los Ancharanos, el señor presidente Covarrubias, Chasaneo, -Oldrado, Mascardo, y tras la ley del reino, Montalvo y Gregorio López, -y otros inumerables[325], burrajeados[326] de párrafos, con sus dos -corcovas de la _ce_ abreviatura, y de la _efe_[327] preñada con grande -prole de números, y su _ibi_ a las ancas. La nota de la petición pedía -dineros; el platicante, la pitanza[328] de escribirla; el procurador, -la de presentarla; el escribano de la cámara[329], la de su oficio; el -relator, la de su relación. En estos dacas, los cogió la _hora_, cuando -los pleiteantes dijeron a una voz: - ---Señor licenciado: en los pleitos, lo más barato es _la parte -contraria_, porque ella pide lo que pretende que la den, y lo pide a -su costa, y vuesa merced, por la defensa, pide y cobra a la nuestra; -el procurador, lo que le dan; el escribano y el relator, lo que le -pagan. El contrario aguarda la sentencia de vista y revista, y vuesa -merced y sus secuaces sentencian para sí sin apelación. En el pleito -podrá ser que nos condenen o nos absuelvan, y en seguirle no podemos -dejar de ser condenados cinco veces cada día. Al cabo, nosotros -podemos tener justicia; mas no dinero. Todos esos autores, textos y -decisiones y consejos no harán que no sea abominable necedad gastar lo -que tengo por alcanzar lo que otro tiene y puede ser que no alcance. -Más queremos una _parte contraria_ que cinco. Cuando nosotros ganemos -el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros. Los letrados defienden -a los litigantes en los pleitos como los pilotos en las borrascas los -navíos, sacándoles cuanto tienen en el cuerpo, para que, si Dios fuere -servido, lleguen vacíos y despojados a la orilla. Señor mío: el mejor -jurisconsulto es la concordia, que nos da lo que vuesa merced nos -quita. Todos, corriendo, nos vamos a concertar con nuestros contrarios. -A vuesa merced le vacan las rentas[330] y tributos que tiene situados -sobre nuestra terquedad y porfía. Y cuando por la conveniencia perdamos -cuanto pretendemos, ganamos cuanto vuesa merced pierde. Vuesa merced -ponga cédula de alquiler en sus textos; que buenos pareceres los dan -con más comodidad las cantoneras. Y pues ha vivido de revolver caldos, -acomódese a cocinero y profese de cucharón. - -XX. Los taberneros, de quien, cuando más encarecen el vino, no se puede -decir que lo suben a las nubes[331], antes que bajan las nubes al vino, -según le llueven[332], gente más pedigüeña del agua que los labradores, -aguadores de cuero, que desmienten con el piezgo los cántaros, estaban -con un grande auditorio de lacayos, esportilleros y mozos de sillas y -algunos escuderos, bebiendo de rebozo seis o siete dellos en maridaje -de mozas gallegas, haciendo sed bailando, para bailar bebiendo. Dábanse -de rato en rato grandes cimbronazos[333] de vino. Andaba la taza de -mano en mano, sobre los dos dedos, en figura de gavilán. Uno de ellos, -que reconoció el pantano mezclado, dijo: “¡Rico vino!” a un picarazo a -quien brindó. El otro, que, por lo aguanoso, esperaba antes pescar en -la copa ranas que soplar mosquitos, dijo: - ---Éste es, verdaderamente, rico vino, y no otros vinos pobretones[334], -que no llueve Dios sobre cosa suya. - -El tabernero, sentido de los remoquetes[335], dijo: - ---Beban y callen los borrachos. - ---Beban y naden, ha de decir--replicó un escudero. - -Pues cógelos a todos la _hora_, y, amotinados, tirándole las tazas y -jarros, le decían: - ---Diluvio de la sed, ¿por qué llamas borrachos a los anegados? ¿Vendes -por azumbres lo que llueves a cántaros y llamas zorras a los que haces -patos? Más son menester fieltros y botas de baqueta para beber en tu -casa que para caminar en invierno, infame falsificador de las viñas. - -El tabernero, convencido de Neptuno, diciendo: “¡Agua, Dios, agua!”, -con el pellejo en brazos, se subió a una ventana y empezó a gritar, -derramando el vino: - ---Agua va, que vacío. - -Y los que iban por la calle, respondían: - ---Aguarda, fregona de las uvas. - -XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos pretendientes de un mismo -oficio aguardando al señor que había de proveerle. Cada uno hallaba -en sí tantos méritos como faltas en todos los demás. Estábanse -santiguando mentalmente unos de otros. Cada uno decía entre sí que -eran locos y desvergonzados los otros en pretender lo que merecía él -sólo. Mirábanse con un odio infernal, tenían los corazones rellenos de -víboras, preveníanse afrentas y infamias para caluminarse, mostraban -los semblantes aciagos y las coyunturas azogadas de reverencias -y sumisiones. A cada movimiento de la puerta se estremecían de -acatamientos, bamboleándose con alferecía solícita. Tenían ajadas las -caras con la frecuencia de gestos meritorios, flechados de obediencia, -con las espaldas en jiba, entre pisarse el ranzal y pelícanos. No -pasaba paje a quien no llamasen _mi rey_, frunciendo las jetas en -requiebros. Pasó el secretario con andadura de flecha. Aquí fué ella, -que, desapareciéndose de estatura y gandujando[336] sus cuerpos en -cincos de guarismo, le sitiaron de adoración en cuclillas. Él, con -un “perdonen vuesas mercedes, que voy de prisa”, trotado[337] en la -pronunciación, se entró con miradura de novia. Pidió el señor la caja. -Oyóse una voz que dijo: - ---Venga el servicio. - ---Yo soy--dijo uno de los pretendientes. - -Otro: - ---Ya entro. - -Otro: - ---Aquí estoy. - -Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo. El pobre señor, que supo -la tabaola que le aguardaba de plegarias, y columbró a los malditos -pretendientes terciando contra él los memoriales enherbolados[338], -no sabía qué se hacer de sus orejas. Dábase a los demonios entre sí -mismo, diciendo que el tener que dar era la cosa mejor del mundo, -si no hubiera quien lo pretendiera, y que las mercedes, para no ser -persecución del que las hace, habían de ser recibidas y no solicitadas. -Los quebrantahuesos[339], que veían se dilataba su despacho, se -carcomían, considerando que el oficio era uno y ellos muchos. -Atollábaseles la arismética en decir: - ---Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les cabe? - -Y restaban: - ---Recibir uno y pagar treinta y dos, no puede ser. - -Y todos se hacían el _uno_ y encajaban a los otros en el _no puede -ser_. El señor decía: - ---Fuerza es que yo deje uno premiado y treinta y uno quejosos. - -Mas, al fin, se determinó, por limpiarse dellos, a que entrasen. Dióse -un baño de piedra mármol y revistióse en estatua para mesurarse de -audiencia. Embocáronse en manada y rebaño. - -Y viendo empezaban a quererle informar en bulla, les dijo: - ---El oficio es uno, vosotros muchos: yo deseo dar a uno el oficio y -dejaros contentos[340]. - -Estando diciendo esto, los cogió la _hora_, y el señor, haciendo a -uno[341] la merced, empezó a ensartarlos a todos en futura sucesión de -futuras sucesiones perdurables, que nunca se acaban[342]. Los pobres -futurados empezaron[343] a desearse la muerte, invocar garrotillos, -pleurites, pestes, tabardillos, muertes repentinas, apoplejías, -disenterías y puñaladas. Y no habiendo un instante que lo dijo, les -parecía a los futuros sucesores que habían vivido ya sus antecesores -diez Matusalenes en retahila. Y siendo así que el décimo reculaba en su -futura en quinientos años venideros, todos acetaron la posmuerte[344] -de su antecedente; sólo el treinta y uno, que halló hecha bien -la cuenta, que llegaba su plazo horas con horas con la fin del -mundo[345], allende del Antecristo, dijo: - ---Yo vengo a poseer entre las cañitas[346] y el fuego. ¡Bien haré yo mi -oficio quemado! El día del juicio, ¿quién hará que me paguen mis gajes -las calaveras? Por mí, viva muchos años el treinta futuro, que, cuando -a él llegue la tanda, estará el mundo dando arcadas[347]. - -El señor los dejó sobreviviéndose y trasmatándose unos a otros, y -se fué podrido de ver que se arrempujaban las edades[348] hacia el -_saeculum per ignem_[349] y que pretendían emparejar con _saecula -saeculorum_. El que pescó el oficio estaba atónito viéndose con tan -larga retahila de herederos. Fuese tomándose el pulso y propuniendo -de no cenar y guardarse de soles. Los demás se miraban como venenos -eslabonados, y, anatematizándose las vidas, se iban levantando -achaques, y añadiéndose años, y amenazándose de ataúdes, y zahiriéndose -la buena disposición, y enfermando de la salud de sus precedentes y -dándose a médicos como a perros. - -XXII. Unos hombres, que piden prestado, a imitación del día que pasó -para no volver, discípulos de las arañas en cazar la mosca, se estaban -en la cama al anochecer, por tener las carnes a letra vista[350]. -Habían gastado entre todos, en oblea, tinta y pluma y papel, ocho -reales, que habían juntado a escote, y todo lo consumieron en billetes, -bacinicas[351] de demanda, con nota rematada y cláusulas de extrema -necesidad, “por ser negocio de honra, en que les iba la vida”; con -el fiador, de que “se volvería con toda brevedad, que sería echarlos -una _S_ y un clavo[352]”. Y por si faltaba el dinero, remataban con la -plegaria, que es las mil y quinientas[353] de la bribia[354], diciendo -que, si no se hallasen con algún contante, se sirviesen de enviar una -prenda, que los buscarían sobre ella[355], y se guardaría como los ojos -de la cara, con su contera[356] de que: “Perdone el atrevimiento”, y -“que no se avergonzaran a otra persona”. Habían, pues, flechado cien -papeles déstos, rociando de estafa todo el lugar[357]. Llevábalos un -compañero panza al trote[358], insigne clamista[359], que, con una -barba de cola de pescado y una capa larga, pintaba en[360] platicante -de médico. Quedó el nido de emprestillones[361] haciendo la cuenta de -cuánto dinero traería, y sobre si serían seiscientos o cuatrocientos -reales, armaron una zalagarda del diablo[362]. Llegaron a reñir y a -desmentirse[363] sobre lo que se había de hacer de lo que pillasen. -Y tanto se enfurecieron, que saltaron de las camas, con tal dieta de -camisas las partes bajas, que era más fácil darse de azotes que de -sopapos. Entró en este punto la estafeta de los enredos, con tufo de -“no hay, no tengo, Dios los provea”. Traía las dos manos descubiertas, -sin codo manco: señal de desembarazo. Víanse las dos barajas de -billetes. Quedáronse transidos viendo que su fábrica pintaba en solas -respuestas de retorno, y con prosa falida de voz[364], dijeron: - ---¿Qué tenemos? - ---Que no tienen--respondió el sacatrapos[365]--; entreténganse vustedes -en leer, ya que no pueden contar. - -Empezaron a abrir billetes. El primero decía: - -“No he sentido en mi vida cosa tanta como no poder servir a vuesa -merced con esta niñería”. - ---Pues socorriérame y lo sintiera más. - -El segundo: - -“Señor mío: si ayer recibiera su papel de vuesa merced, le pudiera -servir con mil gustos”. - ---¡Válgate el diablo por _ayer_, que te andas cada día tras los -embestidores! - -El tercero: - -“El tiempo está de manera”... - ---¡Oh, maldito caballero almanac! ¿Pídente dinero y das pronóstico? - -El cuarto: - -“No siente vuesa merced tanto su necesidad como yo no poder -socorrerla”. - ---¿Quién te lo dijo, demonio? ¿Profeta te haces, miserable? ¿Cuando te -piden, adivinas? - ---No hay más que leer--dijeron todos. - -Y alzando un zurrido[366] infernal, dijeron: - ---Ya es de noche: desquitémonos de lo gastado royendo las obleas de -los sellos, a falta de cena, y juntemos estos billetes con otros dos -cahices que tenemos, y véndanse a un confitero, que, por lo menos, -dará por ellos cuatro reales para amortajar especias, y encorozar[367] -confites, y hacer mantellinas al azúcar de las pellas y calzar los -bizcochos. - ---Esto de pedir prestado--decía bostezando el andadero--, diez años ha -que murió súpito[368]; ya no hay qué prestar sino paciencia. Por no ver -los gestos y garambainas[369] que hacen con las caras los embestidos, -puede uno darles lo que les pide, y, hecha la cuenta, se gasta más en -secretaría y trotes que se cobra. Caballeros de la arrebatiña, no hay -sino ojo avizor[370]. - -En esto estaban los pescadores de papel, cuando los cogió la _hora_, y -dijo el más desembainado de persona: - ---Mucho se nos hacen de rogar los bienes ajenos, y, si aguardamos a que -se nos vengan a casa, pereceremos en la calle. No es buena ganzúa la -oratoria, y la prosa se entra por los oídos y no por las faltriqueras. -Dar audiencia al que pide cuartos es dar al diablo. Más fácil es tomar -que pedir. Cuando todos guardan, no hay que aguardar. Lo que conviene -es hurtar de boga arrancada[371] y con consideración: quiero decir, -considerando que se ha de hurtar de suerte que haya hurto para el que -acusa, para el que escribe, para el que prende, para el que procura, -para el que aboga, para el que solicita, para el que relata y para el -que juzga, y que sobre algo; porque donde el hurto se acaba, el verdugo -empieza. Amigos, si nos desterraren es mejor que si nos enterrasen. -Los pregones, por un oído se entran y por otro se salen. Si nos sacan -a la vergüenza, es saca que no _escuece_[372], y yo no sé quién tiene -la vergüenza adonde nos han de sacar. Si nos azotaren, a quien dan -no escoge, y, por lo menos, oye un hombre alabar sus carnes, y en -apeándose un jubón[373], cubre otro. En el tormento no tenemos riesgo -los mentirosos, pues toda su tema es que digan la verdad, y, con -_hágome sastre_[374], se asegura la persona. Ir a galeras es servir al -Rey y volverse lampiños[375]: los galeotes son candiles, que sirven -a falta de velas. Si nos ahorcan, que es el _finibus terrae_, tal -día hizo un año, y, por lo menos, no hay ahorcado que no honre a sus -padres, diciendo los ignorantes que los deshonran, pues no se oye otra -cosa, aunque el ahorcado sea un pícaro, sino que es muy bien nacido y -hijo de buenos padres. Y aunque no sea sino por morirse uno dejando de -la agalla[376] a la botica y al médico, no le está mal la enfermedad -de esparto[377]. Caballeros, no hay sino manos a la obra[378]. - -No lo hubo dicho, cuando, revolviéndose las sábanas de las camas al -cuerpo y engulliéndose el candil en el balsopeto[379], se descolgaron -por una manta a la calle desde una ventana y partieron como rayos a -sofaldar[380] cofres y retozar[381] pestillos y manosear faltriqueras. - -XXIII. La imperial Italia, a quien sólo quedó lo augusto del nombre, -viendo gastada su Monarquía en pedazos, con que añadieron tan -diferentes Príncipes sus dominios, y ocupada su jurisdición en remendar -señoríos, poco antes desarrapados; desengañada de que, si pudo con -dicha quitar ella sola a todos lo que poseían, había sido fácil -quitarla a ella todos lo que sola les había quitado; hallándose pobre -y sumamente ligera, por haber dejado el peso de tantas provincias, -dió en volatín[382], y, por falta de suelo, andaba en la maroma, con -admiración de todo el mundo. Fijó los ejes de su cuerda en Roma y en -Saboya. Eran auditorio y aplauso España del un lado y Francia del otro. -Estaban cuidadosos estos dos grandes Reyes, aguardando hacia dónde se -inclinaba en las mudanzas y vueltas que hacía, para si por descuido -cayese, recogerla cada una[383]. Italia, advertida de la prevención -del auditorio, para tenerse firme y pasear segura tan estrecha -senda, tomó por bastón[384] la señoría de Venecia en los brazos, y, -equilibrando sus movimientos, hacía saltos y vueltas maravillosas, -unas veces fingiendo caer hacia España, otras hacia Francia; teniendo -por entretenimiento la ansia con que una y otra extendían los brazos -a recogerla, y siendo fiesta a todos la burla que, restituyéndose en -su firmeza, les hacía. Pues estando entretenidos en esto, cógelos -la _hora_, y el Rey de Francia, desconfiado de su arrebatiña, para -que diese zaparrazo[385] a su lado, empezó a falsear el asiento -del eje de la maroma, que estaba afirmado en Saboya. El Monarca de -España, que lo entendió, le añadía por puntales el Estado de Milán y -el reino de Nápoles y a Sicilia. Italia, que andaba volando, echó de -ver que el bastón de Venecia, que, trayéndole en las manos, la servía -de equilibrio, por otra parte la tenía crucificada, le arrojó, y, -asiéndose a la maroma con las manos, dijo: - ---Basta de volatín, que mal podré volar si los que me miran desean que -caiga y quien me bilanza[386] y contrapesa, me crucifica. - -Y con sospecha de los puntales de Saboya, se pasó a los de Roma, -diciendo: - ---Pues todos me quieren prender, Iglesia me llamo[387], donde, si -cayere, habrá quien me absuelva. - -El Rey de Francia se fué llegando a Roma con piel de cardenal, por -no ser conocido; empero el Rey de España, que penetró la maula de -disfrazar el monsiur en monseñor, haciéndole al pasar cortesía, le -obligó a que, quitándose el capello, descubriese lo calvino de su -cabeza[388]. - -XXIV. El caballo de Nápoles, a quien algunos han hurtado la cebada, -otros ayudado a comer la paja, algunos le han hecho rocín, otros posta -azotándole, otros yegua, viendo que en poder del Duque de Osuna, -incomparable virey, invencible capitán general, juntó pareja con el -famoso y leal caballo que es timbre de sus armas, y que le enjaezó con -las granas de las dos mahonas de Venecia y con el tesoro de la nave de -Brindis[389]; que le hizo caballo marino con tantas y tan gloriosas -batallas navales, que le dió verde en Chipre y de beber en el -Tenedo[390], cuando se trujo a las ancas la nave poderosa de la Sultana -y de Salónique[391], para que le almohazase al capitán[392] de aquellas -galeras con su capitana, por lo cual Neptuno le reconoció por su -primogénito, el que produjo en competencia de Minerva; acordábase que -el grande Girón le había hecho gastar por herraduras las medias lunas -del turco, y que con ellas fueron sus coces sacamuelas de los leones -venecianos en la prodigiosa batalla sobre Raguza, donde, con quince -velas, les desbarató ochenta, obligándolos a retirarse vergonzosamente, -con pérdida de muchas galeras y galeazas, y de la mayor y mejor parte -de la gente. Cuando se acordaba destos triunfos, se vía sin manta y con -mataduras y muermo, que le procedía de plumas de gallina que le echaban -en el pesebre. Víase ocupado en tirar un coche quien fué tan áspero, -que nunca supieron, con ser buenos bridones, los franceses tenerse -encima dél, habiéndolo intentado muchas veces. Ocasionóle el miserable -estado en que se vía tal tristeza y desesperación, que, enfurecido y -relinchando clarines y resollando fuego, quiso ser caballo de Troya, y, -a corcovos y manotadas, asolar la ciudad[393]. Al ruido entraron los -sexos de Nápoles, y, arrojándole una toga en la cara, le taparon los -ojos, y con halagos, hablándole calabrés cerrado, le pusieron maneotas -y cabestro. Y estándole atando a un aldabón del establo, cógelos -la _hora_[394], y dos de los sexos dijeron que convenía y era más -barato dar a Roma de una vez el caballo que cada año una hacanea con -dote[395], y quitarse de ruidos, pues, según le miraban, se podía temer -que le matasen de ojo los nepotes. A esto, demudados, respondieron -los otros que el Rey de España le aseguraba de tal enfermedad con -tres castillos, que le tenía puestos en la frente por texón, y que -primero le cortarían las piernas que verle servir de mula y escondido -en hopalandas. Los dos replicaron que parecía lenguaje de herejes no -querer ser papistas, y que ninguna silla le podía estar tan bien como -la de San Pedro. A esto dijeron coléricos los demás que, para que -los herejes no hiciesen al Pontífice perder los estribos en aquella -silla, convenía que sólo el Rey de España se sirviese deste caballo. -Unos decían _bonete_; otros, _corona_, y de una palabra en otra, se -envedijaron de suerte, que si no entra el electo del pueblo, se hacen -pedazos. El cual, sabiendo dellos la ocasión de la pendencia, les dijo: - ---Este caballo, con ser desbocado, ha tenido muchos amos, y las más -veces se ha ido él por su pie que dejádose llevar del ranzal. Lo que -conviene es guardarle con cuidado, que anda en Italia mucha gente de -a pie que busca bagaje, y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano -trueca borricas que le ha hurtado otras veces, y ahora tiene puerta -falsa a la estala[396] y no conviene que le almohace ningún mozo de -caballos francés, que le hacen cosquillas en lugar de limpiarle, y -tanto ojo con los monsiures, que se visten manteo y sotana para echarle -la pierna encima. - -XXV. Estaban ahorcando dos rufianes por media docena de muertes[397]: -el uno estaba ya hecho badajo de la _ene_ de palo[398], el otro -acababa de sentarse en el poyo donde se pone a caballo el jinete -de gaznates. Entre la multitud de gente que los miraba, pasando en -alcance de unos tabardillos, se pararon dos médicos, y viéndolos, -empezaron a llorar como unas criaturas, y con tantas lágrimas, que -unos tratantes que estaban junto a ellos los preguntaron si eran sus -hijos los ajusticiados. A lo cual respondieron que no los conocían, -empero que sus lágrimas eran de ver morir dos hombres sin pagar nada -a la facultad. En esto los cogió a todos la _hora_, y columbrando el -ahorcado a los médicos, dijo: - ---¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes lugar, si son servidos, -pues por los que han muerto merecen el mío, y por lo que saben -despachar, el del verdugo. Algún entierro ha de haber sin galeno, y -también presume de aforismo el esparto. En lo que tienen encima, y en -los malos pasos, sus mulas de vuestedes son escaleras de la horca de -pelo negro. Tiempo es de verdades. Si yo hubiera usado de receta, como -de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera asesinado a cuantos me ven. -Una docena de misas les pido, pues les es fácil acomodarlas en uno de -los infinitos codicillos a que dan prisa. - -XXVI. El gran Duque de Moscovia, fatigado con las guerras y robos -de los tártaros, y con frecuentes invasiones de los turcos, se vió -obligado a imponer nuevos tributos en sus estados y señoríos. Juntó sus -favorecidos y criados, ministros y consejeros y el pueblo de su Corte, -y díjoles: - ---Ya los constaba de la necesidad extrema en que le tenían los gastos -de sus ejércitos para defenderlos de la invidia de sus vecinos y -enemigos, y que no podían las repúblicas y monarquías mantenerse sin -tributos, que siempre eran justificados los forzosos y suaves, pues se -convierten en la defensa de los que los pagan, redimiendo la paz y la -hacienda y las vidas de todos aquella pequeña y casi insensible porción -que da cada uno al repartimiento, bienquisto por igual y moderado; -que él los juntaba para su mesmo negocio; que le respondiesen como en -remedio y comodidad propia. - -Hablaron primero los allegados y ministros, diciendo que la propuesta -era tan santa y ajustada, que ella se era respuesta y concesión; que -todo era debido a la necesidad del Príncipe y defensa de la Patria; que -así podía arbitrar conforme a su gusto en imponer todos y cualesquier -tributos que fuese servido a sus vasallos, pues cuanto diesen -pagaban[399] a su útil y descanso, y que cuanto mayores fuesen las -cargas, mostraría más la grande satisfacción que tenía de su lealtad, -honrándolos con ella. Oyólos con gusto el Duque, mas no sin sospecha, y -así, mandó que el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto que -razonaban los magistrados, había susurrádose en conferencia callada. -Eligieron uno que hablase por ellos conforme al sentir de todos. Éste, -saliendo a lugar desembarazado, dijo: - ---Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos por mí os besan con -suma reverencia la mano por el cuidado que mostráis de su amparo y -defensa, y, como pueblo que en vuestra sujeción nació y vive con amor -heredado, confiesan que son vuestros a toda vuestra voluntad, con ciega -obediencia, y os hacen recuerdo que su blasón es haberlo mostrado así -en todo el tiempo de vuestro imperio, que Dios prospere. Conocen que -su protección es vuestro cuidado y que esa congoja os baja de príncipe -soberano de todos y en todo, a padre de cada uno: amor y benignidad que -inestimablemente aprecian. Saben las urgentes y nuevas ocasiones que -os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos y por vos no podéis -evitar, y entienden que por vuestra pobreza no los podéis atender. -Yo, en nombre de todos, os ofrezco, sin exceptar algo, cuanto todos -tienen; empero pongo a vuestro celo dos cosas en consideración: la una, -que si tomáis todo lo que tienen vuestros vasallos[400], agotaréis -el manantial que perpetuamente ha de socorreros a vos y a vuestra -sucesión; y si vos, señor, los acabáis, hacéis lo que teméis que hagan -vuestros enemigos, tanto más en vuestro daño, cuanto en ello, es dudosa -la ruina, y, en vos, cierta; y quien os aconseja que os asoléis porque -no os asuelen, antes es munición de vuestros contrarios que consejero -vuestro. Acordaos del labrador a quien Júpiter, según Isopo, concedió -una pájara, que, para su alimento le ponía cada día un güevo de oro. -El cual, vencido de la codicia, se persuadió a que ave que cada día le -daba un huevo de oro, tenía ricas minas de aquel metal en el cuerpo, -y que era mejor tomárselo todo de una vez que recibirlo continuamente -poco a poco y como Dios lo había dispuesto. Mató la pájara, y quedó -sin ella y sin el huevo de oro. Señor, no hagáis verdad esta que fué -fábula en el filósofo; que os haréis fábula de vuestro pueblo. Ser -príncipe de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza que príncipe. El -que enriquece los súbditos tiene tantos tesoros como vasallos; el que -los empobrece, otros tantos hospitales y tantos temores como hombres -y menos hombres que enemigos y miedos. La riqueza se puede dejar -cuando se quiere; la pobreza, no. Aquélla pocas veces se quiere dejar; -ésta, siempre. La otra es que debéis considerar que vuestra ultimada -necesidad presente nace de dos causas: la una, de lo mucho que os han -robado y usurpado los que os asisten; la otra, de las obligaciones que -hoy se os añaden. No hay duda que aquélla es la primera; si es también -la mayor, a vos os toca el averiguarlo. Repartid, pues, vuestro socorro -como mejor os pareciere entre restituciones de los usurpadores y -tributos de los vasallos, y sólo podrá quejarse quien os fuere traidor. - -En estas palabras los cogió la _hora_, y el Duque, levantándose en pie, -dijo: - ---Denme lo que me falta de lo que tenía, los que me lo han quitado, -y páguenme lo demás que hubiere menester mis pueblos. Y porque no se -dilate, todos vosotros y los vuestros, que desde lejos, con la esponja -de la intercesión, me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis -solamente con lo que trujistes a mi servicio, descontados los sueldos. - -Fué tan grande y tan universal el gozo de los inferiores, viendo la -justa y piadosa resolución del Duque, que, aclamándole Augusto, y los -más de rodillas, dijeron: - ---Queremos, en agradecimiento, después de servir con lo que nos -repartieres, pagar otro tanto más, y que esta parte quede por servicio -perpetuo para todas las veces que cobrares lo que te tomaren; de que -resultará que los codiciosos aún tendrán escrúpulo de recibir lo que -les dieres. - -XXVII. Un fullero, con más flores[401] que mayo en la baraja y más -gatos[402] que enero en las uñas, estaba jugando con un tramposo sobre -tantos, persuadido de que se pierde más largo que con el dinero -delante. Concedíale la trocada[403] y la derecha, y la derecha, como la -quería, porque, retirando las cartas, la derecha se la volvía zurda y -la trocada se la cobraba con premio. Las suertes del fullero eran unos -Apeles en pintar, y las del tramposo boqueaban de tabardillo a puras -pintas; las suertes del maullón[404] siempre eran veinte y cuatro, con -licencia del cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban tras el -mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos la _hora_, y contando el -fullero los tantos, dijo: - ---Vuesa merced me debe dos mil reales. - -El tramposo respondió, después de haberlos vuelto a contar, como si -pensara pagarlos: - ---Señor mío: a su ramillete de vuesa merced le falta mi flor, que es -perder y no pagar. Vuesa merced se la añada, y no tendrá que invidiar a -Daraja[405]. Haga vuesa merced cuenta que ha jugado con un saúco, cuya -flor es ahorcar bolsas[406]; lo que aquí se ha perdido es el tiempo, -que tampoco lo cobrará vuesa merced como yo. - -XXVIII. Los holandeses, que, por merced del mar pisan la tierra en -unos andrajos de suelo que la hurtan por detrás de unos montones de -arena que llaman diques, rebeldes a Dios[407] en la fe y a su Rey en el -vasallaje, amasando su discordia en un comercio político, después[408] -de haberse con el robo constituido en libertad y soberanía delincuente, -y crecido en territorio por la traición bien armada y atenta, y -adquirido con prósperos sucesos opinión belicosa y caudal opulento, -presumiendo de hijos primogénitos del Océano, y persuadidos a que el -mar, que les dió la tierra que cubría para habitación, no les negaría -la que le rodeaba, se determinaron, escondiéndole en naves y poblándole -de cosarios, a pellizcar y roer por diferentes partes el occidente -y el oriente. Van por oro y plata a nuestras flotas, como nuestras -flotas van por él a las Indias. Tienen por ahorro y atajo tomarlo de -quien lo trae y no sacarlo de quien lo cría. Dales más barato los -millones el descuido de un general o el descamino de una borrasca que -las minas. Para esto los ha sido aplauso, confederación y socorro la -invidia que todos los reyes de Europa tienen a la suprema grandeza de -la Monarquía de España. Animados, pues, con tan numerosa asistencia, -han establecido tráfago en la India de Portugal, introduciendo en el -Japón su comercio, y, cayendo y levantando con porfía providente, se -han apoderado de la mejor parte del Brasil, donde, no sólo tienen -el mando y el palo, como dicen, sino el tabaco y el azúcar, cuyos -ingenios, si no los hacen doctos, los hacen ricos, dejándonos sin ellos -rudos y amargos. En este paraje, que es garganta de las dos Indias, -asisten tarascas con hambre peligrosa de flotas y naves, dando qué -pensar a Lima y Potosí (por afirmar la geografía), que pueden, paso -entre paso, sin mojarse los pies, ir a rondar aquellos cerros, cuando, -enfadados de navegar, no quieran[409] resbalarse por el río de la Plata -o irse, en forma de cáncer, mordiendo la costa por Buenos Aires, y -fortificarse trampantojos del pasaje[410]. Estábase muy despacio aquel -senado de hambrones del mundo sobre un globo terrestre y una carta de -marear[411], con un compás, brincando climas y puertos y escogiendo -provincias ajenas, y el Príncipe de Orange, con unas tijeras en la -mano, para encaminar el corte en el mapa por el rumbo que determinase -su albedrío. En esta acción los cogió la _hora_, y tomándole un viejo, -ya quebrantado de sus años, las tijeras, dijo: - ---Los glotones de provincias siempre han muerto de ahito: no hay peor -repleción que la de dominios. Los romanos, desde el pequeño círculo -de un surco, que no cabía medio celemín de siembra, se engulleron -todas sus vecindades, y, derramando su codicia, pusieron a todo el -mundo debajo del yugo de su primer arado. Y como sea cierto que quien -se vierte se desperdicia tanto como se extiende, luego que tuvieron -mucho que perder empezaron a perder mucho; porque la ambición llega -para adquirir más allá de donde alcanza la fuerza para conservar. -En tanto que fueron pobres, conquistaron a los ricos; los cuales, -haciéndolos ricos y quedando pobres con las mismas costumbres de la -pobreza, pegándoles las del oro y las de los deleites, los destruyeron, -y con las riquezas que les dieron tomaron de ellos venganza. Calaveras -son que nos amonestan los asirios, los griegos y los romanos: más -nos convienen los cadáveres de sus monarquías por escarmiento que -por imitación. Cuanto más quisiéremos encaramar nuestro poco peso, -y llegarle en la romana del poder a la gran carga que se quiere -contrastar, tanto menos valor tendremos, y cuanto más le retiráremos en -ella, nuestra pequeña porción sola contrastará los inmensos quintales -que equilibra, y si a nuestra última línea los retiráremos, uno nuestro -valdrá mil. Trajano Bocalino apuntó este secreto en el peso de su -Piedra del parangón[412], verificándose en la monarquía de España, -de quien pretendemos quitar peso, que, juntándole al nuestro, nos le -desminuía con el aumento. Hacernos libres de sujetos fué prodigio; -conservar este prodigio es ocupación para que nos habemos menester -todos. Francia y Ingalaterra, que nos han ayudado a limar a España de -su señorío la parte con que las era formidable vecino, por la propia -razón no consentirán que nos aumentemos en señorío que puedan temer. -La segur que se añade con todo lo que corta del árbol, nadie la tendrá -por instrumento, sino por estorbo. Consentirnos han en tanto que -tuviéremos necesidad dellos y, en presumiendo de que ellos la tienen de -nosotros, atenderán a nuestra mortificación y ruina. El que al pobre -que dió limosna le ve rico, o cobra dél o le pide. Nada adquirimos de -nuevo que no quieran para sí los príncipes que nos lo ven adquirir, y -por vecino, al paso que desprecian al que pierde, temen al que gana, y -nosotros, desparramándonos, somos estratagema del Rey de España contra -nosotros, pues cuando él, por dividirnos y enflaquecernos, dejara -perder adrede las tierras que le tomamos, era treta y no pérdida, y -nunca más fácilmente podrá quitarnos lo que tenemos que cuando más nos -hubiere dejado tomar de lo que tiene tan lejos de sí como de nosotros. -Con el Brasil, antes se desangra y despuebla Holanda que se crece. -Ladrones somos: basta no restituir lo hurtado sin hurtar siempre[413], -ejercicio con que antes se llega a la horca que al trono. - -El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando las tijeras, dijo: - ---Si Roma se perdió, Venecia se conserva, y fué cicatera[414] de -lugares al principio, como nosotros. La horca que dices, más se usa en -los desdichados que en los ladrones, y en el mundo, el ladrón grande -condena al chico. Quien corta bolsas, siempre es ladrón; quien hurta -provincias y reinos, siempre fué rey. El derecho de los monarcas se -abrevia en _viva quien vence_. Engendrarse los unos de la corrupción -de los otros es natural, y no violento: causa es quien se corrompe de -quien se engendra. El cadáver no se queja de los gusanos que le comen, -porque él los cría; cada uno mire que no se corrompa, porque será padre -de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto lo poco que lo mucho. -Cuando nos tenga miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima a -quien nos tuvo miedo, que es buen trueque. Seamos, si podemos, lo que -son los que fueron lo que somos. Todo lo que has apuntado es bueno no -lo sepan el Rey de Ingalaterra y Francia, y acuérdalo delante, que al -empezar es estorbo lo que en el mayor aumento es consejo. - -Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro y a siniestro, -trasquilando costas y golfos, y de las cercenaduras del mundo se -fabricó una corona, y se erigió en majestad de cartón. - -XXIX. El gran Duque de Florencia, que, por cuatro letras más o menos -del título de _gran_ es malquisto de todos los otros potentados, estaba -cerrado en un camarín con un criado, de quien fiaba la comunicación -más reservada. Conferían la grandeza de sus ciudades y la hermosura de -su Estado, el comercio de Ligorna[415] y las vitorias de sus galeras. -Pasaron al grande esplendor con que su sangre se había mezclado con -todos los monarcas y reyes de Europa en los repetidos casamientos con -Francia, pues, por la línea materna, eran sus descendientes los Reyes -Católicos, el Cristianísimo y el de la Gran Bretaña. En este cómputo -los cogió la _hora_, y, arrebatado della el criado, dijo: - ---Señor: vuesa alteza de ciudadano vino a príncipe: _Memento homo_. -En tanto que se trató como potentado, fué el más rico; hoy, que se -trata como suegro de reyes y yerno de emperador, _pulvis es_, y -si le alcanza la dicha de suegro con Francia y las maldiciones de -casamentero, _in pulverem reverteris_. El Estado es fertilísimo; las -ciudades, opulentas; los puertos, ricos; las galeras, fortunadas; los -parentescos, grandes; el dominio, por todas[416] razones real; empero -ahora he visto en él notables manchas, que le desaliñan y desautorizan, -y son éstas: la memoria que conservan los vasallos de que fueron -compañeros; la república de Luca, que cayó de medio a medio[417] de -todo; los presidios de Toscana, que el Rey de España tiene, y el _gran_ -sobre _Duque_, por la emulación de los vecinos. - -El Duque, que en algunas cosas destas no había reparado, dijo: - ---¿Qué modo tendré para sacarme estas manchas? - -Replicó el criado: - ---Sacarlas según están reconcentradas, es imposible sin cortar el -pedazo, y es mal remedio, porque es mejor andar manchado que roto. Y -si las manchas que digo se sacan con el pedazo, no le quedará pedazo -a vuesa alteza, y vuesa alteza quedará hecho pedazos; éstas son -manchas de tal calidad, que se limpian con meterse más adentro, y no -con sacarse. Use vuesa alteza de la saliva en ayunas para esto y vaya -chupando para sí poco a poco. Y lo que gasta en dotes de reinas, -gástelo en tapar los oídos a los atentos, porque no le sientan chupar. - -XXX. Un alquimista hecho pizcas, que parecía se había distilado sus -carnes y calcinado sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable a -la puerta de uno que vendía carbón. Decíale: - ---Yo soy filósofo espagírico, alquimista: con la gracia de Dios he -alcanzado el secreto de la piedra filosofal, medicina de vida y -trasmutación trascendente, infinitamente multiplicable; con cuyos -polvos haciendo proyección[418], vuelvo en oro de más quilates y -virtud que el natural, el azogue, el hierro, el plomo, el estaño y la -plata. Hago oro de yerbas, de las cáscaras de güevos, de cabellos, de -sangre humana, de la orina y de la basura: esto en pocos días y con -menos costa. No oso descubrirme a nadie, porque si se supiese, los -príncipes[419] me engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes de -las Indias y poder dar dos higas a las minas y al Oriente. Sé que vuesa -merced es persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado fiarle -secreto tan importante y admirable: con que en pocos días no sabrá qué -hacer[420] de los millones. - -Oíale el mezquino con una atención canina y lacerada, y tan encendido -en codicia con la turbamulta de millones, que le tecleaban los dedos -en ademán de contar. Habíale crecido tanto el ojo, que no le cabía en -la cara. Tenía ya entre sí condenadas a barras de oro las sartenes, -asadores y calderos y candiles. Preguntóle que cuánto sería menester -para hacer la obra. El alquimista dijo que casi nada: que con solos -seiscientos reales había para orecer[421] y platificar todo el universo -mundo y que lo más se había de gastar en alambiques y crisoles; porque -el elixir que era el alma vivificante del oro no costaba nada y era -cosa que se hallaba de balde en todas partes, y que no se había de -gastar un cuarto en carbón, porque con cal y estiércol lo sublimaba -y digería y separaba, y retificaba y circulaba; que aquello no era -hablar, sino que delante dél y en su casa lo haría, y que sólo le -encargaba el secreto. Estaba oyendo este embuste el carbonero, dado a -los demonios de que había dicho no había de gastar carbón. Pues cógelos -la _hora_, y, embistiendo, afeitado con cisco y oliendo a pastillas de -diablo, con el alquimista, le dijo: - ---Vagamundo, pícaro, sollastre[422], ¿para qué estás dando papilla de -oro a ese buen hombre? - -El alquimista, revestido de furias, respondió que mentía, y entre el -mentís y un sopapo que le dió el carbonero, no cupiera un cabello. -Armóse una pelaza[423] entre los dos, de suerte que, a cachetes, el -alquimista estaba hecho alambique de sangre de narices. No los podía -despartir el miserable, que del miedo del tufo y de la tizne no se -osaba meter en medio. Andaban tan mezclados, que ya no se sabía cuál -era el carbonero ni quién había pegado la tizne al otro. La gente que -pasaba los despartió. Quedaron tales, que parecían bolas de lámpara -o que venían de visitarse con tijeras[424] de despavilar. Decía el -carbonero: - ---Oro dice el pringón que hará de la basura y del hierro viejo, ¡y -está vestido de torcidas de candiles y fardado de _daca la maza_! Yo -conozco a éstos, porque a otro vecino mío engañó otro tragamallas, y -en sólo carbón le hizo gastar en dos meses, en mi casa, mil ducados, -diciendo que haría oro, y sólo hizo humo y ceniza, y, al cabo, le robó -cuanto tenía. - ---Pero--replicó el alquimista--yo haré lo que digo, y pues tú haces -oro y plata del carbón y de los cantazos que vendes por tizos, y de la -tierra y basura con que lo polvoreas y de las maulas de la romana, ¿por -qué yo, con la _Arte magna_, con Arnaldo, Géber y Avicena, Morieno, -Roger, Hermes, Theofrasto, Vistadio, Evónymo, Crollio, Libavio y la -_Tabla smaragdina_ de Hermes, no he de hacer oro? - -El carbonero replicó, todo engrifado: - ---Porque todos esos autores te hacen a ti loco, y tú, a quien te cree, -pobre. Y yo vendo el carbón, y tú le quemas; por lo cual, yo le hago -plata y oro y tú hollín. Y la piedra filosofal verdadera es comprar -barato y vender caro, y váyanse noramala todos esos Fulanos y Zutanos -que nombras, que yo de mejor gana gastara mi carbón en quemarte -empapelado con sus obras que en venderle. Y vuesa merced haga cuenta -que hoy ha nacido su dinero, y, si quiere tener más, el trato es -garañón de la moneda, que empreña al doblón y le hace parir otro cada -mes. Y si está enfadado con sus talegos, vacíelos en una necesaria, -y, cuando se arrepienta, los sacará con más facilidad y más limpieza -que de los fuelles y hornillos deste maldito, que, siendo mina de -arrapiezos, se hace Indias de hoz y de coz y amaga de Potosí. - -XXXI. Venían tres franceses por las montañas de Vizcaya a España: el -uno con un carretoncillo de amolar tijeras y cuchillos por babador; -el otro, con dos corcovas de fuelles y ratoneras, y el tercero, con -un cajón de peines y alfileres. Topólos en lo más agrio de una cuesta -descansando un español que pasaba a Francia a pie, con su capa al -hombro. Sentáronse a descansar a la sombra de unos árboles. Trabaron -conversación. Oíanse tejidos el _hui monsiur_ con el _pesia tal_ y -el _per ma fue_ con el _voto a cristo_[425]. Preguntado por ellos -el español dónde iba, respondió que a Francia, huyendo, por no dar -en manos de la justicia, que le perseguía por algunas travesuras; -que de allí pasaría a Flandes a desenojar los jueces y desquitar su -opinión, sirviendo a su Rey; porque los españoles no sabían servir -a otra persona en saliendo de su tierra. Preguntado cómo no llevaba -oficio ni ejercicio para sustentarse en camino tan largo[426], dijo -que el oficio de los españoles era la guerra, y que los hombres de -bien, pobres, pedían prestado o limosna para caminar, y los ruines lo -hurtaban, como los que lo son en todas las naciones, y añadió que se -admiraba del trabajo con que ellos caminaban desde Francia por tierras -extrañas y partes tan ásperas y montuosas, con mercancía, a riesgo de -dar en manos de salteadores. Pidióles refiriesen qué ocasión los echaba -de su tierra y qué ganancia se podían prometer de aquellos trastos con -que venían brumados, espantando con la visión mulas y rocines y dando -qué pensar a los caminantes desde lejos. El amolador, que hablaba el -castellano menos zabucado[427] de gabacho, dijo: - ---Nosotros somos gentilhombres malcontentos del Rey de Francia; hémonos -perdido en los rumores, y yo he perdido más por haber hecho tres viajes -a España, donde, con este carretoncillo y esta muela sola he mascado -a Castilla mucho y grande número de pistolas, que vosotros llamáis -doblones. - -Acedósele al español todo el gesto, y dijo: - ---Arrebócese su sanar de lamparones el Rey de Francia si sufre por -malcontentos _mercan fuelles y peines y alfileres_ y _amoladores_. - -Replicó el del carretón: - ---Vosotros debéis mirar a los amoladores de tijeras como a flota -terrestre, con que vamos amolando y aguzando más vuestras barras de oro -que vuestros cuchillos. Mirad bien a la cara a ese cantarillo quebrado, -que se orina con estangurria, que él nos ahorra, para traer la plata, -de la tabaola del Océano y de los peligros de una borrasca, y con una -rueda, de velas y pilotos. Y con este edificio de cuatro trancas y esta -piedra de amolar, y con los peines y alfileres derramados por todos los -reinos, aguzamos, peinamos y sangramos poco a poco las venas de las -Indias. Y habéis de persuadiros que no es el menor miembro del tesoro -de Francia el que cazan las ratoneras y el que soplan los fuelles. - ---Voto a Dios--dijo[428] el español--, que sin saber yo eso, echaba de -ver que con los fuelles nos llevábades el dinero en el aire, y que las -ratoneras, antes llenaban vuestros gatos[429] que disminuían nuestros -ratones. Y he advertido que, después que vosotros vendéis fuelles, -se gasta más carbón y se cuecen menos las ollas, y que después que -vendéis ratoneras, nos comemos de ratoneras y de ratones, y que después -que amoláis cuchillos, se nos toman y se nos gastan, y se nos mellan -y se nos embotan[430] las herramientas, y que, amolando cuchillos, -los gastáis y echáis a perder, para que siempre tengamos necesidad -de compraros los que vendéis. Y ahora veo que los franceses sois los -piojos que comen a España por todas partes, y que venís a ella en -figura de bocas abiertas, con dientes de peines y muelas de aguzar, y -creo que su comezón no se remedia con rascarse, sino que antes crece, -haciéndose pedazos con sus propios dedos. Yo espero en Dios he de -volver presto y he de advertir que no tiene otro remedio su comezón -sino espulgarse de vosotros y condenaros a muerte de uñas. Pues, ¿qué -diré de los peines, pues con ellos nos habéis introducido las calvas, -porque tuviésemos algo de Calvino sobre nuestras cabezas? Yo haré que -España sepa estimar sus ratones y su caspa y su moho, para que vais a -los infiernos a gastar fuelles y ratoneras. - -En esto los cogió la _hora_, y desatinándole la cólera, dijo: - ---Los demonios me están retentando de mataros a puñaladas y -abernardarme y hacer Roncesvalles estos montes[431]. - -Los bugres[432], viéndole demudado y colérico, se levantaron con un -zurrido monsiur, hablando galalones[433], pronunciando el _mondiu_ en -tropa y la palabra _coquin_. En mal punto la dijeron, que el español, -arrancando la daga[434] y arremetiendo al amolador, le obligó a -soltar el carretoncillo, el cual, con el golpe, empezó a rodar por -aquellas peñas abajo, haciéndose andrajos. En tanto, por un lado de -las ratoneras, le tiró un fuelle; mas, embistiendo con él a puñaladas, -se los hizo flautas y astillas las ratoneras. El de los peines y -alfileres, dejando el cajón en el suelo, tomó pedrisco. Empezaron todos -tres contra el pobre español y él contra todos tres a descortezarse a -pedradas: munición que a todos sobra en aquel sitio, aun para tropezar. - -De miedo de la daga, tiraban los gabachos[435] desde lejos. El -español, que se reparaba con la capa, dió un puntapié al cajón de -alfileres, el cual, a tres calabazadas que rodando se dió en unas -peñas, empezó a sembrar peines y alfileres, y viéndole disparar púas de -azófar, hecho erizo de madera, dijo: - ---Ya empiezo a servir a mi Rey. - -Y viendo llegar pasajeros de a mula[436] que los despartieron, les -pidió le diesen fe de aquella vitoria que a fuer de espulgo había -tenido contra las comezones de España. Riéronse los caminantes sabida -la causa, y, llevándose al español a las ancas de una mula, dejaron a -los franceses ocupados en dar tapabocas[437] a los fuelles, y bizmar -las ratoneras, y remendar el carretón, y buscar los alfileres, que se -habían sembrado por aquellos cerros. El español, desde lejos, yendo -caminando, les dijo a gritos: - ---Gabachos, si son malcontentos en su tierra, agradézcanme el no dejar -de ser quien son en la mía. - -XXXII. La serenísima república de Venecia, que, por su gran seso y -prudencia, en el cuerpo de Europa hace oficio de cerebro, miembro -donde reside la corte del juicio, se juntó en la grande sala a consejo -pleno. Estaba aquel consistorio encordado de diferentes voces, graves -y leves, en viejos y en mozos; unos doctos por las noticias, otros por -las experiencias: instrumento tan bien templado y de tan rara armonía, -que, al son suyo, hacen mudanzas todos los señores del mundo. El -Dux, príncipe coronado de aquella poderosa libertad, estaba en solio -eminente con tres consejeros por banda; de la una parte, un _capo_ -de cuarenta; de la otra, dos. Asistían próximos los secretarios que -cuentan las boletas, y en sus lugares, en pie, los ministros[438] que -las llevan. El silencio desaparecía a los oídos de tan grande concurso, -excediendo de tal manera al de un lugar desierto, que se persuadían -los ojos era auditorio de escultura: tan sin voz estaban los achaques -en los ancianos y el orgullo en los mancebos. Rompiendo esta atención, -dijo: - ---La malicia introduce la discordia[439], y la disimulación hace -bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece. A -nosotros nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que habemos -ocasionado a los amigos, no la que hemos hecho a los contrarios. -Seremos libres en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse. -Nuestra luz nace de la disensión; somos dicípulos de la centella que -nace de la contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto más se aporrean -y más se descalabran los monarcas, más nos encendemos en resplandores. -Italia, después que falleció[440], es a la manera de una doncella rica -y hermosa, que, por haber muerto sus padres, quedó en poder de tutores -y testamentarios con deseo de casarse; empero los testamentarios, como -cada uno se le ha quedado con un pedazo, por no restituirla su dote -y quedarse con lo que tienen en su poder, unos se la niegan y afean -al Rey de España, que la pretende; otros, al Rey de Francia, que la -pide, poniendo en los maridos las faltas que estudian en sí. Estos -tutores tramposos son los potentados, y entre ellos no se puede negar -que nosotros no la hemos arrebatado grande parte de su patrimonio. -Hoy aprietan la dificultad por casarse con ella estos dos pretensores. -Del Rey de Francia nos hemos valido para trampear esta novia al Rey -Católico, que, por la vecindad de Milán y Nápoles, la hace señas y -registra desde sus ventanas las suyas. El Rey Cristianísimo, que, -por estar lejos, no la podía rondar ni ver, y se valía de papeles, -hoy, con las tercerías de Saboya y Mantua y Parma, y llegándose a -Piñarol, la acecha y galantea, nos obliga a que se la trampeemos a -él. Esto es fácil, porque los franceses con menos trabajo se arrojan -que se traen; con su furia, echan a los otros, y con su condición, a -sí mismos. Empero conviene que se disponga esta zancadilla de suerte -que, haciendo efectos de divorcio, cobremos caricias de casamenteros. -Derramada tiene la atención el Rey Cristianísimo y delincuente la -codicia en Lorena, y peligrosas en Alemania las armas, pobres sus -vasallos. Tiene desacreditada la seguridad en el mundo, por esto, -temerosos en Italia los confidentes. Entradas son que no apurarán -nuestra sutileza para lograrlas, pues su propio ruido disimulará -nuestros pasos. No hemos menester gastar sospecha en los que se han -fiado dél, que sus arrepentimientos nos la ahorran. Lo que me parece -es que, con alentarle a que prosiga en los hervores de su ambicioso -y crédulo desvanecimiento, conquistaremos al Rey de los franceses con -Luis XIII. El esfuerzo último se ha de poner en conservar y crecer -en su gracia a su privado. Éste, que le quita cuanto se añade, le -disminuye al paso que crece[441]. Mientras el vasallo fuere señor -de su Rey, y el Rey vasallo de su criado, aquél será aborrecido por -traidor, y éste despreciado por vil. Para decir _muera el Rey_ en -público, no sólo sin castigo, sino con premio, se consigue con decir -_viva el privado_. No sé si le fué más aciago a su padre Francisco -Revellac[442], que a él Richeleu; lo que sé es que entre los dos le han -dejado huérfano: aquél, sin padre; éste, sin madre. Dure Armando, que -es como la enfermedad, que durando acaba u se acaba. Por muy importante -juzgo el pensar sobre la sucesión del Rey Cristianísimo, la cual no se -espera en descendientes, antes que vuelva a su hermano, cuyo natural -da buenas promesas a nuestro acecho. Es fuego que podremos derramar a -soplos, y de tal condición, que se atiza a sí mismo; hombre quejoso -del bien que recibe, por lo que tiene desobligado al Rey de España y -atesorada discordia, que podremos encaminar como nos convenga. Francia -está sospechosa con la[443] descendencia real que el privado se achaca -con genealogías compradas, y temerosa de ver agotados todos los cargos -en su familia y todas las fuerzas en poder de sus cómplices. Esles -recuerdo Momoranci degollado y tantos grandes señores y ministros o -en destierro o en desprecio. Sospechan que en la sucesión ha de haber -rebatiña y no herencia. Las cosas de Alemania no admiten cura con el -Palatino desposeído, y con el de Lorena, y los desinios del Duque de -Sajonia, y los protestantes por el imperio contra la Casa de Austria. -Italia está, al parecer, imposibilitada de paz por los presidios que -los franceses tienen en ella. Al Rey de España sobran ocupaciones y -gastos con los olandeses, que en Flandes le han tomado[444] lo que -tenía y le quieren tomar lo que tiene; que se han apoderado en la mejor -y mayor parte del Brasil del palo, tabaco y azúcar, con que se aseguran -flota; que se han fortificado en una isla de las de barlovento. Júntase -a esto el cuidado de mantener al Emperador la oposición a los franceses -por el Estado de Milán. Nosotros, como las pesas en el reloj de -faltriquera, hemos de mover cada hora y cada punto estas manos, sin ser -vistos ni oídos, derramando el ruido a los otros, sin cesar ni volver -atrás. Nuestra razón de estado es vidriero que, con el soplo, da las -formas y hechuras a las cosas, y de lo que sembramos en la tierra a -fuerza de fuego, fabricamos hielo[445]. - -En esto, los cogió la _hora_, que, apoderándose del capricho de un -republicón de los _Capidiechi_, le hizo razonar en esta manera: - ---Venecia es el mismo Pilatos. Pruébolo. Condenó al Justo y lavó -sus manos: _ergo_. Pilatos soltó a Barrabás, que era la sedición, -y aprisionó a la paz, que era Jesús: _igitur_. Pilatos, constante, -digo pertinaz, dijo: “Lo que escribí, escribí”: _tenet consequentia_. -Pilatos entregó la salud y la paz del mundo a los alborotadores para -que la crucificasen, _non potest negari_. - -Alborotóse todo el consistorio en voces. El Dux, con acuerdo de muchos -y de los semblantes de todos, mandó poner en prisiones al republicón y -que se averiguase bien su genealogía, que, sin duda, por alguna parte -decendía de alguno que decendía de otro, que tenía amistad con alguno -que era conocido de alguno, que procedía de quien tuviese algo de -español. - -XXXIII. Juntó el preclaro e ilustrísimo Dux de Génova todo aquel -excelentísimo Senado para oír al Embajador del Rey Cristianísimo, el -cual razonó desta manera: - ---Serenísima República: El Rey, mi señor, que siempre ha tenido las -libertades de Italia en igual precio que la majestad de su corona, -asistiendo a su conservación con todo su poderío, celoso de vuestra -paz, sin pretender otro aumento que el de los Príncipes que en ella, en -división concorde, poseen la mejor y más hermosa parte del mundo, hoy -me manda que, en su nombre, os haga recuerdo de que, como muy obediente -hijo de la Iglesia romana y seguro vecino de todos los potentados, -desea justificar sus acciones en vuestros oídos y desempeñar para -con todos su afecto y benevolencia. Mejor sabéis vosotros lo que -padecéis que nosotros lo que oímos y vemos desde lejos. Muchos años -han pasado por vosotros en guerras continuadas, introducidas por las -desavenencias del Duque de Saboya, cuyos confines siempre os fueron -sospechosos y molestos, a los cuales se opuso el Rey Católico con -nombre de árbitro[446]. Habéis visto los campos anegados en sangre y -horribles con cuerpos muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por -asaltos; el país, robado por los alojamientos; en vuestras tierras -los alemanes, gente feroz, número a quien acompaña en las almas la -herejía; en los cuerpos, la hambre y la peste. No hallará vuestra -advertencia culpado al Rey, mi señor, en alguna de estas calamidades, -pues solamente ha asistido al socorro de la parte más flaca, no con -intento de que, venciendo, se aumentase, sino de que, defendiéndose, no -dejase aumentar al contrario, para que el derecho de cada uno quedase -sin ofensa y justificado, y el Monferrato, que ha sido vientre destas -disensiones[447], no fuese premio de alguna codicia. Con este fin ha -sustentado grandes ejércitos, y alguna vez acompañádolos en persona, -venciendo las fortificaciones del invierno en los Alpes, por abrir la -puerta a vuestros socorros, volviendo triunfante con sólo este útil. -Hoy, que parece estar furioso el mundo y que vuestra asistencia le -ha solicitado odios poderosos en todas partes, se promete que esta -serenísima República le tendrá por tan buen amigo en sus puertos -como al Rey de España, cuando, con mantener con los dos neutralidad, -mostrará que conoce el santo celo del Rey, mi señor, y la justificación -de sus armas. - -El Dux, viendo que el monsiur[448] había dado fin a su propuesta, -respondió: - ---Damos gracias a Dios que, en asistir con amor y reverencia al Rey -Cristianísimo, no tenemos qué ofrecer sino la continuación de lo que -hasta el día de hoy se ha hecho. Hemos oído en vuestras palabras lo -que hemos visto: fácil es persuadir a los testigos. Y si bien pudiera -turbar nuestra confianza el haber abrigado vuestro Rey, con los -socorros de la Digera[449] las discordias con que la alteza de Saboya -pretendió destruir o molestar esta República, que, a no socorrerla el -Rey Católico, se viera en confusión, y asimismo pudiera escarmentarla -el haber apoderádose las armas francesas de Susa y Piñarol y el -Casal, en Italia, a imitación del que, en achaque de meter paz en -una pendencia, se va con las capas de los que riñen; acrecentando -con horror esta sospecha el haber la Majestad Cristianísima hecho al -Duque de Lorena la vecindad del humo, que le echó de su casa[450] -llorando; empero nosotros, no reparando en los semblantes destas -acciones, somos y seremos siempre los más afectos a su corona. Esto -cuanto dieren lugar las grandes obligaciones que esta señoría y todos -sus particulares tienen y conocen al Monarca de las Españas, en cuyo -poder estamos defendidos, con cuya grandeza ricos, en cuya verdad y -religión descansamos seguros. Y así, para resolver el punto de la -neutralidad que se nos pide, es justo se llamen a este consejo todos -los repúblicos, en cuyo caudal está la negociación. - -Pareció bien al Embajador y al Senado. Fué persona grave a llamarlos, -con orden les dijese a qué fin y que viniesen luego. Fué el diputado, -y llegando a Banchi[451], donde los halló juntos, les dió su embajada -y la razón della. En esto los cogió a todos la _hora_, y demudándose -los nobilísimos ginoveses, dijeron al magnífico que respondiese al -serenísimo Dux que: - -“Habiendo entendido la propuesta del Rey de Francia, y queriendo ir -a obedecer su mandato, se les habían pegado de suerte los asientos -de España, que no se podían levantar. Y que fueran con los asientos -arrastrando; mas no era posible arrancarlos, por estar clavados en -Nápoles y Sicilia y remachados con los juros de España. Que advertían -a su serenidad que el Rey de Francia caminaba como galeote, con las -espaldas vueltas[452] hacia donde quiere ir derecho, tirando para sí, -y que abra los ojos, que aquella Majestad ha sido inquisidor contra -herejes y hoy es hereje contra inquisidores”. - -Volvió el magnífico[453] y dió en alta voz esta respuesta. Quedó -monsiur amostazado y confuso, con bullicio mal atacado, arrebañando una -capa de estatura de mantellina, con cuello de garnacha. El Dux, por -alargarle la saña, le dijo: - ---Decid al Rey Cristianísimo que ya que esta República no puede -servirle en lo que pide, le ofrece, si prosiguiere en venir a Italia, -un aniversario perpetuo en altar de alma por los franceses que, -muriendo, acompañaren a los que hicieron cimenterio el bosque de -Pavía, empedrándole de calaveras, y de hacer a Su Majestad la costa -todo el tiempo que estuviere preso en el Estado de Milán, y desde -luego le ofrecemos para su rescate cien mil ducados, y vos llevaos -esa historia del emperador Carlos V para entreteneros en el camino, y -servirá de itinerario a vuestro gran Rey. - -El monsiur, ciego de cólera, dijo: - ---Vosotros habéis hablado como buenos y leales vasallos del Rey -Católico, a quien los propios asientos que me niegan la neutralidad han -hecho gallegos de allende y ultramarinos. - -XXXIV. Los alemanes, herejes y protestantes, en quienes son tantas las -herejías como los hombres, que se gastan en alimentar la tiranía de los -suecos, las traiciones del Duque de Sajonia, Marqués de Brandenburg y -Landtgrave de Hessen; hallándose corrompidos de mal francés, trataron -de curarse de una vez, viendo que los sudores de tantos trabajos no -habían aprovechado, ni las unciones que con ungüento de azogue los -dieron en la estufa de Nortlingen[454], ni las copiosas sangrías, -_usque ad animi deliquium_, de tantas rotas. Juntaron todos los mejores -médicos racionales y espagíricos[455] que hallaron, y, haciéndoles -relación de sus achaques, les pidieron remedio eficaz. Algunos fueron -de parecer que la medicina era purgarlos de todos los humores franceses -que tenían en los huesos. Otros, afirmando que el mal estaba en las -cabezas, ordenaron evacuaciones, descargándolas de opiniones crasas con -el tetrágono de Hipócrates, tan celebrado de Galeno, a que corresponde -el tabaco en humo en la forma. Otros, supersticiosos y dados a las -artes secretas, afirmaron que lo que padecían no eran enfermedades -naturales, sino demonios que los agitaban, y que, como endemoniados, -necesitaban de exorcismos y conjuros. En esta discordia estudiosa -estaban cuando los cogió la _hora_, y, alzando la voz, un médico de -Praga, dijo: - ---Los alemanes no tienen en su enfermedad remedio, porque sus dolencias -y achaques solamente se curan con la _dieta_[456], y en tanto que -estuvieren abiertas las tabernas de Lutero y Calvino, y ellos tuvieron -gaznates y sed y no se abstuvieren de los bodegones y burdeles de -Francia, no tendrán la _dieta_ de que necesitan. - -XXXV. El Gran Señor, que así se llama el Emperador de los turcos, -monarca, por los embustes de Mahoma, en la mayor grandeza unida que se -conoce, mandó juntar todos los cadís, capitanes, beyes y visires[457] -de su Puerta, que llama excelsa, y con ellos todos los morabitos -y personas de cargos preeminentes, capitanes generales y bajaes, -todos, o la mayor parte, renegados; y asimismo los esclavos cristianos -que en perpetuo cautiverio padecen muerte viva en las torres de -Constantinopla, sin esperanza de rescate, por la presunción de aquella -soberbia majestad, que tiene por indecente el precio por esclavos y por -plebeya la celestial virtud de la misericordia. Fué por esto grande -el concurso y mayor la suspensión de todos viendo un acto en aquella -forma, sin ejemplar en la memoria de los más ancianos. El Gran Señor, -que juzga a desautoridad[458] que sus vasallos oigan su voz y traten su -persona aun con los ojos, estando en trono sublime, cubierto con velos -que sólo daban paso confuso a la vista, hizo seña muda para que oyesen -a un morisco de los expulsos de España las novedades a que procuraba -persuadirle. El morisco, postrado en el suelo, a los pies del Emperador -tirano, en adoración sacrílega, y volviéndose a levantar, dijo: - ---Los verdaderos y constantes mahometanos, que en larga y trabajosa -captividad en España, por largas edades abrigamos oculta en nuestros -corazones la ley del profeta descendiente de Agar, reconocidos a la -benignidad con que el todopoderoso Monarca del mundo, Gran Señor de -los turcos, nos consintió lastimosas reliquias de expulsión dolorosa, -hemos determinado hacer a su grandeza y majestad algún considerable -servicio, valiéndonos de la noticia que trujimos, por falta del caudal -que, con el despojo, nos dejó número inútil. Y para que se consiga, -proponemos que, para gloria desta nación, y el premio[459] de los -invencibles capitanes y beyes en las memorias[460] de sus hazañas, -conviene, a imitación de Grecia, y Roma, y España, dotar Universidades -y estudios, señalar premios a las letras, pues por ellas, habiendo -fallecido los monarcas y las monarquías, hoy viven triunfantes las -lenguas griega y latina, y en ellas florecen, a pesar de la muerte, sus -hazañas y virtudes y nombres, rescatándose del olvido de los sepulcros -por el estudio que los enriqueció de noticias y sacó de bárbaras a -sus gentes. Lo segundo, que se admita y platique el derecho y leyes -de los romanos, en cuanto no fueren contra la nuestra, para que la -policía crezca, las demasías se repriman, las virtudes se premien, se -castiguen los vicios y la justicia se administre por establecimientos -que no admiten pasión ni enojo ni cohecho, con método seguro y estilo -cierto y universal. Lo tercero, que para el mejor uso del rompimiento -en las batallas, se dejen los alfanjes corvos por las espadas de los -españoles, pues en la ocasión son para la defensa y la ofensa más -hábiles, ahorrando con las estocadas grandes rodeos de los movimientos -circulares; por lo cual, llegando a las manos con los españoles, que -siempre han usado mejor[461] que todas las naciones esta destreza, -hemos padecido grandes estragos. Son las espadas mucho más descansadas -al pulso y a la cinta. Lo cuarto, para conservar la salud y cobrarla -si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del -beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y -la más eficaz medicina, y para aumentar las rentas del Gran Señor y de -sus vasallos con el tráfigo[462] (el tesoro más numeroso), por ser las -viñas artífices de muchos licores diferentes con sus frutos y en todo -el mundo mercancía forzosa, y para esforzar los espíritus al coraje de -la guerra y encender la sangre en hervores temerarios, más eficaces que -el Anfión y más racionales, a que no se debe obstar por la prohibición -de la ley en que se ha empezado a dispensar. Y para que se disponga, -daráse interpretación conveniente y ajustada. Y ofrecemos para la -disposición de todo lo referido arbitrios y artífices que lo dispongan -sin costa ni inconveniente alguno, asegurando gloriosos aumentos y -esplendor inestimable a todos los reinos del grande Emperador de -Constantinopla. - -Acabando de pronunciar esta palabra postrera, se levantó Sinan -bey[463], renegado, y encendido en coraje rabioso, dijo: - ---Si todo el Infierno se hubiera conjurado contra la Monarquía de los -turcos no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que -acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fué mal -moro y entre moros quiere ser mal cristiano[464]. En España quisieron -levantarse éstos; aquí quieren derribarnos. No fué aquélla mayor -causa de expulsión que ésta; justo será desquitarnos de quien nos -los arrojó con volvérselos. No pretendió con tan último fin don Juan -de Austria acabar con nuestras fuerzas cuando en Lepanto, derramando -las venas de tantos genízaros, hizo nadar en sangre[465] los peces -y a nuestra costa dió competidor al mar Bermejo; no con enemistad -tan rabiosa el Persiano, con turbante verde, solicita la desolación -de nuestro imperio; no don Pedro Girón, duque de Osuna, virey de -Sicilia y Nápoles, siendo terror del mundo, procuró con tan eficaces -medios, horrendo en galeras y naves y infantería armada, con su nombre -formidable esconder en noche eterna nuestras lunas, que borró tantas -veces, cuando, de temor de sus bajeles, se aseguraban las barcas desde -Estambol a Pera[466], como tú, marrano infernal, con esas cuatro -proposiciones que has ladrado. Perro, las monarquías con las costumbres -que se fabrican se mantienen. Siempre las han adquirido capitanes, -siempre las han corrompido bachilleres[467]. De su espada, no de su -libro, dicen los reyes que tienen sus dominios; los ejércitos, no -las universidades, ganan y defienden; victorias, y no disputas, los -hacen grandes y formidables. Las batallas dan reinos y coronas; las -letras, grados y borlas. En empezando una república a señalar premios -a las letras, se ruega con las dignidades a los ociosos, se honra la -astucia, se autoriza la malignidad y se premia la negociación, y es -fuerza que dependa el vitorioso del graduado, y el valiente del dotor, -y la espada de la pluma. En la ignorancia del pueblo está seguro el -dominio de los príncipes; el estudio que los advierte, los amotina. -Vasallos doctos, más conspiran que obedecen, más examinan al señor que -le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle; en sabiendo qué es -libertad, la desean; saben juzgar si merece reinar el que reina, y aquí -empiezan a reinar sobre su Príncipe[468]. El estudio hace que se busque -la paz, porque la ha menester, y la paz procurada induce la guerra -más peligrosa. No hay peor guerra que la que padece el que se muestra -codicioso de la paz: con las palabras y embajadas pide ésta y negocia -con el temor de los ruegos la otra. En dándose una nación a doctos y a -escritores, el ganso pelado vale más que los mosquetes y lanzas, y la -tinta escrita, más que la sangre vertida, y al pliego de papel firmado -no le resiste el peto fuerte, que se burla de las cóleras del fuego, y -una mano cobarde, por un cañón tajado, se sorbe desde el tintero las -honras, las rentas, los títulos y las grandezas. Mucha gente baja se ha -vestido de negro en los tinteros, de muchos son los algodones solares, -muchos títulos y Estados decienden del burrajear[469]. Roma, cuando -desde un surco que no cabía dos celemines de sembradura se creció -en República inmensa, no gastaba dotores ni libros, sino soldados y -astas[470]. Todo fué ímpetu, nada estudio. Arrebataba las mujeres que -había menester, sujetaba lo que tenía cerca, buscaba lo que tenía -lejos. Luego que Cicerón, y Bruto, y Hortensio, y César, introdujeron -la parola y las declamaciones, ellos propios la turbaron en sedición, -y, con las conjuras, se dieron muerte unos a otros y otros a sí -mismos, y siempre la República, y los Emperadores y el Imperio, fueron -deshechos, y, por la ambición de los elegantes, aprisionados. Hasta -en las aves sólo padecen prisión y jaula las que hablan y chirrean, -y, cuanto mejor y más claro, más bien cerrada y cuidadosa. Entonces, -pues, los estudios fueron armerías contra las armas, las oraciones -santificaban delitos y condenaban virtudes, y, reinando la lengua, los -triunfos yacían so el poder de las palabras. Los griegos padecieron la -propia carcoma de las letras: siguieron la ambición de las Academias: -éstas fueron invidia de los ejércitos y los filósofos persecución de -los capitanes. Juzgaba el ingenio a la valentía: halláronse ricos de -libros y pobres de triunfos. Dices que hoy, por sus grandes autores, -viven los varones grandes que tuvieron; que vive su lengua, ya que -murió su Monarquía. Lo mismo sucede al puñal que hiere al hombre, que -él dura y el hombre acaba, y no es consuelo ni remedio al muerto. -Más valiera que viviera la Monarquía, muda y sin lengua, que vivir -la lengua sin la Monarquía. Grecia y Roma quedaron ecos: fórmanse en -lo hueco y vacío de su majestad, no voz entera, sino apenas cola de -la ausencia de la palabra. Esos escritores que la acabaron quedaron -después de acabarla[471] con vida, que les tasa el lector tan breve, -que se regula en unos con el entretenimiento[472]; en otros, con la -curiosidad. España, cuya gente en los peligros siempre fué pródiga de -la alma, ansiosa de morir, impaciente de mucha edad, despreciadora de -la vejez[473], cuando con incomparable valentía se armó en su total -ruina y vencimiento y poca ceniza derramada, se convocó en rayo, y de -cadáver se animó en portento; más atendía a dar que a escribir[474]; -antes a merecer alabanzas que a componerlas; por su coraje hablaban -las cajas y las trompas[475], y toda su prosa gastaba[476] en _Sant -Yago_, muchas veces repetido. Ellos admiraron el mundo con Viriato -y Sertorio; dieron esclarecidas victorias a Aníbal, y a César, que -en todo el orbe de la tierra había peleado por la honra, obligaron -a pelear por la vida. Pasaron de lo posible los encarecimientos del -valor y de la fortaleza en Numancia. Destas y de otras inumerables -hazañas nada escribieron: todo lo escribieron los romanos. Servíase -su valentía de ajenas plumas; tomaron para sí el obrar; dejaron a los -latinos el decir[477]; en tanto que no supieron ser historiadores, -supieron merecerlos. Inventóse poco a poco la artillería[478] contra -las vidas seguras y apartadas, falseando el calicanto a las murallas y -dando más vitorias al certero que al valeroso. Empero luego se inventó -la emprenta contra la artillería, plomo contra plomo, tinta contra -pólvora, cañones contra cañones. La pólvora no hace efecto mojada: -¿quién duda que la moja la tinta por donde pasan las órdenes[479] que -la aprestan y previenen? ¿Quién duda que falta[480] el plomo para balas -después que se gasta en moldes fundiendo letras, y el metal en láminas? -Perro, las batallas[481] nos han dado el imperio y las vitorias los -soldados, y los soldados los premios. Éstos se han de dar siempre[482] -a los que nos han dado los triunfos. Quien llamó hermanas las letras -y las armas poco sabía de sus avalorios, pues no hay más diferentes -linajes que hacer y decir. Nunca se juntó el cuchillo a la pluma que -éste no la cortase; mas ella, con las propias heridas que recibe del -acero, se venga dél. Vilísimo morisco, nosotros deseamos que entre -nuestros contrarios haya muchos que sepan, y entre nosotros, muchos que -venzan; porque de los enemigos queremos la vitoria, y no la alabanza. - -Lo segundo que propones es introducir las leyes de los romanos. Si esto -consiguieras, acabado habías con todo. Dividiérase todo el imperio -en confusión de actores y reos, jueces y sobre jueces[483], y en la -ocupación de abogados, pasantes, escribientes, relatores, procuradores, -solicitadores, secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles, se -agotaran las gentes, y la guerra, que hoy escoge personas, será forzada -a servirse de los inútiles y desechados del ocio contencioso. Habrá -más pleitos, no porque habrá más razón, sino porque habrá más leyes. -Con nuestro estilo tenemos la paz que habemos menester, y los demás -la guerra que nosotros queremos que tengan; las leyes por sí buenas -son y justificadas; mas, habiendo legistas, todas son tontas y sin -entendimiento. Esto no se puede negar, pues los mismos jurisprudentes -lo confiesan todas las veces que dan a la ley el entendimiento que -quieren, presuponiendo que ella por sí no le tiene. No hay juez que -no afirme que el entendimiento de la ley es el suyo, y con decir que -se le dan, suponen que no le tiene. Yo, renegado soy, cristiano fuí y -depongo de vista que no hay ley civil ni criminal que no tenga tantos -entendimientos como letrados y jueces, como glosadores y comentadores, -y a fuerza de entendimientos que la achacan, le falta el que tiene y -queda mentecata. Por esto, al que condenan en el pleito, le condenan -en lo que le pide el contrario y en lo que no le pide, pues se lo -gasta la defensa, y nadie gana en el pleito sin perder en él todo lo -que gasta en ganarle, y todos pierden y en todo se pierde. Y cuando -falta razón para quitar a uno lo que posee, sobran leyes que, torcidas -o interpretadas, inducen el pleito y le padecen igualmente el que le -busca y el que le huye. Véase qué dos proposiciones nos encaminaba el -agradecimiento del morisco. La tercera fué que dejásemos los alfanjes -por las espadas. En esto, como no había muy considerable inconveniente, -no hallo utilidad considerable para que se haga. Nuestro carácter es -la media luna: ése esgrimimos en los alfanjes. Usar de los trajes -y costumbres de los enemigos, ceremonia es de esclavos y traje de -vencidos, y, por lo menos es premisa de lo uno u de lo otro[484]. Si -hemos de permanecer, arrimémonos al aforismo que dice: _Lo que siempre -se hizo, siempre se haga; lo que nunca se hizo, nunca se haga_; pues, -obedecido, preserva de novedades[485]. Pique el cristiano y corte el -turco, y a este morisco que arrojó aquél, éste le empale. En cuanto al -postrero punto, que toca en el uso de las viñas y del vino, allá se -lo haya la sed con el Alcorán. No es poco lo que en esto se permite -días ha; empero advierto que si universalmente se da licencia al beber -vino y a las tabernas, servirá de que paguemos la agua cara y bebamos -a precio de lagares los pozos por azumbres. Mi parecer es, según lo -propuesto, que este malvado perro aborrece más a quien le acoge que a -quien le expele. - -Oyeron todos con gran silencio. El morisco estaba muy trabajoso de -semblante, toda la frente rociada de trasudores de miedo, cuando Halí, -primero visir, que estaba más arrimado a las cortinas del Gran Señor, -después de haber consultado su semblante, dijo: - ---Esclavos cristianos: ¿qué decís de lo que habéis oído? - -Ellos, viendo la ceguedad de aquella engañada nación, y que amaban la -barbaridad y ponían su conservación en la tiranía y en la ignorancia, -aborreciendo la gloria de las letras y la justicia de las leyes, -hicieron que por todos respondiese un caballero español, de treinta -años de prisión, con tales palabras: - ---Nosotros españoles no hemos de aconsejaros cosa que os esté bien, -que sería ser traidores a nuestro Monarca y faltar a nuestra religión; -ni os hemos de engañar, porque no necesitamos de engaños para nuestra -defensa los cristianos: dispuestos estamos a aguardar la muerte en este -silencio inculpable. - -El Gran Señor, cogido de la _hora_, y corriendo las cortinas de su -solio, cosa nunca vista, con voces enojadas, dijo: - ---Esos cristianos sean libres; válgales por rescate su generosa bondad: -vestidlos y socorreldos para su navegación con grande abundancia de las -haciendas de todos los moriscos, y a ese perro quemaréis vivo, porque -propuso novedades, y se publicará por irremisible la propia pena en -los que le imitaren. Yo elijo ser llamado bárbaro vencedor y renuncio -que me llamen docto vencido: saber vencer ha de ser el saber nuestro, -que pueblo idiota es seguridad del tirano. Y mando a todos los que -habéis estado presentes que os olvidéis de lo que oístes al morisco. -Obedezcan mis órdenes las potencias como los sentidos y acobardad con -mi enojo vuestras memorias. - -Dió con esto la _hora_ a todos lo que merecían: a los bárbaros -infieles, obstinación en su ignorancia; a los cristianos, libertad y -premio, y al morisco, castigo. - -XXXVI. Dió una tormenta en un puerto de Chile con un navío de -olandeses, que, por su sedición y robos, son propiamente dádiva de -las borrascas y de los furores del viento. Los indios de Chile que -asistían a la guarda de aquel puerto, como gente que en todo aquel -mundo vencido guarda belicosamente su libertad para su condenación en -su idolatría, embistieron con armas a la gente de la nave, entendiendo -eran españoles, cuyo imperio les es sitio y a cuyo dominio perseveran -excepción. El capitán del bajel los sosegó, diciendo eran olandeses y -que venían de parte de aquella República con embajada importante a sus -caciques y principales, y acompañando estas razones con vino generoso, -adobado con las estaciones del norte, y ablandándolos con butiro[486] -y otros regalos, fueron admitidos y agasajados. El indio que gobernaba -a los demás fué a dar cuenta a los magistrados de la nueva gente y de -su pretensión. Juntáronse todos los más principales y mucho pueblo, -bien en orden, con las armas en las manos. Es nación tan atenta a lo -posible y tan sospechosa de lo aparente, que reciben las embajadas con -el propio aparato que a los ejércitos. Entró en la presencia de todos -el capitán del navío, acompañado de otros cuatro soldados, y por un -esclavo intérprete le preguntaron quién era, de dónde venía y a qué y -en nombre de quién. Respondió, no sin recelo de la audiencia belicosa: - ---Soy capitán olandés; vengo de Olanda, república en el último -occidente, a ofreceros amistad y comercio. Nosotros vivimos en una -tierra que la miran seca con indignación debajo de sus olas los golfos; -fuimos, pocos años ha, vasallos y patrimonio del grande Monarca de -las Españas y Nuevo Mundo, donde sola vuestra valentía se ve fuera -del cerco de su corona, que compite por todas partes con el que da el -sol a la tierra. Pusímonos en libertad con grandes trabajos, porque -el ánimo severo de Felipe II quiso más un castigo sangriento de dos -señores[487] que tantas provincias y señorío. Armónos de valor la -venganza desta venganza, y con guerras[488] de sesenta años y más, -continuas, hemos sacrificado a estas dos vidas más de dos millones de -hombres, siendo sepulcro universal de Europa las campañas y sitios -de Flandes. Con las vitorias nos hemos hecho soberanos señores de la -mitad de sus Estados[489], y, no contentos con esto, le hemos ganado -en su país muchas plazas fuertes y muchas tierras, y en el oriente -hemos adquirido grande señorío y ganádole en el Brasil a Pernambuco, -la Parayba, y hecho nuestro el tesoro del palo, tabaco y azúcar, y en -todas partes, de vasallos suyos, nos hemos vuelto su inquietud y sus -competidores. Hemos considerado que, no sólo han ganado estas infinitas -provincias los españoles, sino que, en tan pocos años, las han vaciado -de tan inumerables poblaciones y pobládolas de gente forastera, sin -que de los naturales guarden aun los sepulcros memoria, y que sus -grandes emperadores y reyes, caciques y señores, fueron desparecidos -y borrados en tan alto olvido, que casi los esconde con los que nunca -fueron. Vemos que vosotros solos, o sea bien advertidos o mejor -escarmentados, os mantenéis en libertad hereditaria y que en vuestro -coraje se defiende a la esclavitud la generación americana. Y como es -natural amar cada uno a su semejante, y vosotros y mi república sois -tan parecidos en los sucesos, determinó enviarme por tan temerosos -golfos y tan peligrosas distancias a representaros su afecto, buena -amistad y segura correspondencia, ofreciéndoos, como por mí os ofrece, -para vuestra defensa o pretensiones, navíos y artillería, capitanes -y soldados, a quienes alaba y admira la parte del mundo que no los -teme, y para la mercancía, comercio en sus tierras y estados, con -hermandad y alianza perpetua, pidiendo escala franca en vuestro dominio -y correspondencia igual en capitulaciones generales, con cláusula de -amigos de amigos y enemigos de enemigos, y, por más demostración, -en su poder grande os aseguran muchas repúblicas, reyes y príncipes -confederados. - -Los de Chile respondieron con agradecimiento, diciendo que para oír -bastaba la atención; mas, para responder, aguardaban las prevenciones -del Consejo[490]; que a otro día se les respondería a aquella hora. - -Hízose así, y el olandés, conociendo la naturaleza de los indios, -inclinada a juguetes y curiosidades, por engañarles la voluntad[491], -les presentó barriles de butiro, quesos y frasqueras de vino, espadas, -y sombreros, y espejos, y, últimamente, _un cubo óptico_, que llaman -antojo de larga vista. Encarecióles su uso, y con razón, diciendo que -con él verían las naves que viniesen a diez y doce leguas de distancia -y conocerían por los trajes y banderas si eran de paz o de guerra, y lo -propio en la tierra, añadiendo que con él verían en el cielo estrellas -que jamás se han visto, y que sin él no podrían verse; que advertirían -distintas y claras las manchas que en la cara de la luna se mienten -ojos y boca, y en el cerco del sol una mancha negra, y que obraba estas -maravillas porque con aquellos dos vidrios traía al ojo las cosas que -estaban lejos y apartadas en infinita distancia. Pidiósele el indio que -entre todos tenía mejor lugar. Alargósele el olandés en sus puntos, -dotrinóle la vista para el uso y diósele. El indio le aplicó al ojo -derecho, y, asestándole a unas montañas, dió un grande grito, que -testificó su admiración a los otros, diciendo había visto a distancia -de cuatro leguas ganados, aves y hombres, y las peñas y matas tan -distintamente y tan cerca, que aparecían en el vidrio[492] postrero -incomparablemente crecidas. Estando en esto, los cogió la _hora_, y -zurriándose[493] en su lenguaje, al parecer razonamientos coléricos, el -que tomó el antojo, con él en la mano izquierda, habló al olandés estas -palabras: - ---Instrumento que halla mancha en el sol y averigua mentiras en la luna -y descubre lo que el cielo esconde es instrumento revoltoso, es chisme -de vidrio, y no puede ser bienquisto del Cielo. Traer a sí lo que -está lejos, es sospechoso para los que estamos lejos: con él debistes -de vernos en esta gran distancia, y con él hemos visto nosotros la -intención que vosotros retiráis tanto de vuestros ofrecimientos. Con -este artificio espulgáis los elementos y os metéis de mogollón a -reinar: vosotros vivís enjutos debajo del agua y sois tramposos del -mar. No será nuestra tierra tan boba que quiera por amigos los que son -malos para vasallos, ni que fíe su habitación de quien usurpó la suya -a los peces. Fuistes sujetos al Rey de España, y, levantándoos con -su patrimonio, os preciáis de rebeldes, y queréis que nosotros, con -necia confianza, seamos alimento a vuestra traición. Ni es verdad que -nosotros somos vuestra semejanza, porque, conservándonos en la Patria -que nos dió la naturaleza, defendemos lo que es nuestro, conservamos -la libertad, no la robamos[494]. Ofrecéisnos socorro contra el Rey de -España, cuando confesáis le habéis quitado el Brasil, que era suyo. -Si a quien nos quitó las Indias se las quitáis, ¿cuánta mayor razón -será guardarnos de vosotros que dél? Pues advertid que América es una -ramera rica y hermosa, y que, pues fué adúltera a sus esposos, no será -leal a sus rufianes. Los cristianos dicen que el Cielo castigó a las -Indias porque adoraban a los ídolos, y los indios decimos que el Cielo -ha de castigar a los cristianos porque adoran a las Indias. Pensáis que -lleváis oro y plata y lleváis invidia de buen color y miseria preciosa. -Quitáisnos para tener que os quiten: por lo que sois nuestros enemigos, -sois enemigos unos de otros. Salid con término de dos horas deste -puerto, y si habéis menester algo, decildo, y si nos queréis granjear, -pues sois invencioneros, inventad instrumento que nos aparte muy lejos -lo que tenemos cerca y delante de los ojos, que os damos palabra que -con éste, que trae a los ojos lo que está lejos, no miraremos jamás -a vuestra tierra ni a España. Y llevaos esta espía de vidrio, soplón -del firmamento, que, pues con los ojos en vosotros vemos más de lo -que quisiéramos, no le habemos menester. Y agradézcale el sol que con -él le hallastes la mancha negra, que si no, por el color intentárades -acuñarle y de planeta hacerle doblón[495]. - -XXXVII. Los negros se juntaron para tratar de su libertad, cosa -que tantas veces han solicitado con veras. Convocáronse en -numeroso concurso. Uno de los más principales, que entre los demás -interlocutores bayetas era negro limiste[496], y había propuesto esta -pretensión en la Corte romana, dijo: - ---Para nuestra esclavitud no hay otra causa sino la color, y la -color es accidente, y no delito. Cierto es que no dan los que nos -cautivan otra color a su tiranía sino nuestro color, siendo efecto -de la asistencia de la mayor hermosura, que es el sol. Menos son -causa de esclavitud cabezas de borlilla y pelo en burujones, narices -despachurradas y hocicos góticos. Muchos blancos pudieran ser esclavos -por estas tres cosas, y fuera más justo que lo fueran en todas -partes los naricísimos, que traen las caras con proas y se suenan -un peje espada, que nosotros, que traemos los catarros a gatas y -somos contrasayones. ¿Por qué no consideran los blancos que si uno -de nosotros es borrón entre ellos, uno dellos será mancha entre -nosotros? Si hicieran esclavos a los mulatos, aún tuvieran disculpa, -que es canalla sin rey, hombres crepúsculos entre anochece y no -anochece, la estraza de los blancos y los borradores de los trigueños -y el casi casi de los negros y el tris de la tizne. De nuestra tinta -han florecido en todas las edades varones admirables en armas y -letras, virtud y santidad. No necesita su noticia de que yo refiera -su catálogo. Ni se puede negar la ventaja que hacemos a los blancos -en no contradecir a la naturaleza la librea que dió a los pellejos -de las personas. Entre ellos, las mujeres, siendo negras o morenas, -se blanquean con guisados de albayalde, y las que son blancas, sin -hartarse de blancura, se nievan de solimán. Nuestras mujeres solas, -contentas con su tez anochecida, saben ser hermosas a escuras, y en sus -tinieblas, con la blancura de los dientes, esforzada en lo tenebroso, -imitan, centelleando con la risa, las galas de la noche. Nosotros -no desmentimos las verdades del tiempo, ni con embustes asquerosos -somos reprehensión de la pintura de los nueve meses. ¿Por qué, pues, -padecemos desprecio y miserable castigo? Esto deseo que consideréis, -mirando cuál medio seguirá nuestra razón para nuestra libertad y -sosiego. - -Cogiólos la _hora_, y levantándose un negro, en quien la tropelía de la -vejez mostraba con las canas, contra el común axioma, que sobre negro -no hay tintura[497], dijo: - ---Despáchense luego embajadores a todos los reinos de Europa, los -cuales propongan dos cosas: la primera, que si la color es causa de -esclavitud, que se acuerden de los bermejos, a intercesión de Judas, y -se olviden de los negros, a intercesión[498] de uno de los tres Reyes -que vinieron a Belén, y que, pues el refrán manda que de aquel color -no haya gato ni perro, más razón será que no haya hombre ni mujer, y -ofrezcan de nuestra parte arbitrios para que en muy poco tiempo los -bermejos, con todos sus arrabales, se consuman. La segunda, que tomen -casta de nosotros, y, aguando sus bodas en nuestro tinto, hagan casta -aloque y empiecen a gastar gente prieta, escarmentados de blanquecinos -y cenicientos, pues el ampo de los flamencos y alemanes tiene revuelto -y perdido el mundo, coloradas con sangre las campañas y hirviendo en -traiciones y herejías tantas naciones, y, en particular, acordarán -lo boquirubio de los franceses, y vayan advertidos los nuestros, si -los estornudaren, de consolarse con el tabaco y responder: “Dios nos -ayude”, gastando en sí propios la plegaria. - -XXXVIII. El serenísimo Rey de Inglaterra, cuya isla es el mejor lunar -que el Océano tiene en la cara, juntando el Parlamento en su palacio de -Londres, dijo: - ---Yo me hallo Rey de unos Estados que abraza sonoro el mar, que -aprisionan y fortifican las borrascas; señor de unos reinos, -públicamente, de la religión reformada; secretamente, católicos. Ingerí -en rey lo sumo pontífice, soy corona, bonete y dos cabezas: seglar y -eclesiástica[499]. Sospecho, aunque no la veo, la división espiritual -de mis vasallos; temo que gastan mucha Roma sus corazones[500], y -que aquella ciudad, con las llaves de San Pedro, se pasea por los -retiramientos de Londres. Esto, para mí, es tanto más peligroso -cuanto más oculto. Veo con ojos enconados crecer en muy poderosa -república la rebelión de los olandeses. Conozco que mi invidia y la -de mis ascendientes contra la grandeza de España, de menudo marisco -los abultó en estatura[501], como dice Juvenal, mayor que la ballena -británica[502]. Véolos introducidos en cáncer de las dos Indias, -y padezco los piojos que me comen porque los crié. Sé que de sus -dominios hurtados tienen flotas los más años, y algunos las flotas -enteras o buena parte de las que trae el Rey Católico, y que les es -copioso tesoro esta rebatiña. En la tierra son, por el ejercicio -de tantos años, soldados con crédito de inumerables vitorias, a -quienes hace la experiencia en el obedecer doctos y suficientes para -mandar. Por el mar los cuento inumerables en bajeles, inimitables en -fortuna, incontrastables en consejo, superiores en reputación militar. -Por otra parte, veo al Rey de Francia, mi vecino, a quien por las -pretensiones antiguas aborrezco, aspirar al imperio de Alemania y al -de Roma; introducido en Italia, y en ella, con puestos y ejércitos -y séquito de algunos de los potentados, y acariciado, al parecer, -de los buenos semblantes del Pontífice. Es mancebo nacido a las -armas y crecido en ellas, que, en edad que pudieron serle juguetes, -le fueron triunfos[503]. Consideróle con unido vasallaje por haber -demolido todas las fortificaciones, hasta las inexpugnables, de los -hugonotes, luteranos y calvinistas, y dejado el dominio y potestad -en solos católicos. No por esto le juzgo buen católico: antes le -presumo astuto político, y en su interior me persuado es conmodista, -y que tiene sus conveniencias por evangelios, y que cree en lo que -desea[504] y no en lo que adora: religión que tienen muchos debajo -del nombre de otra religión. Esto disimula, porque como su intento -es tomar a Milán y a Nápoles, mañosamente ha asistido en su reino a -los católicos, por ser sin comparación la mayor parte; débenlo al -número, no a la dotrina. Acompáñase del celo católico, por ser este -título disposición para distilar en Italia poco a poco su codicia -de dominios, y deben su crecimiento tanto a su hipocresía como a su -valor. En Alemania, llamando a los suecos y amotinando al de Sajonia -y al de Brandenburg y al Lanzgrave, ha jurado _in verba Luteri_. Para -ocupar sus Estados[505] al Duque de Lorena, se aplicó a la conciencia -de Calvino. Con esto es el Jano de la religión, que con una cara mira -al turco, y con otra al Papa, sirviéndole de calzador de púrpura para -calzarse aquella Corte el Cardenal de Richeleu[506]. Viendo esto, me -crece arrugada en gran volumen la nariz, considerando que para sus -intentos no ha hecho caso de mi poder y afinidad y se ha abrigado con -la buena dicha de los olandeses, despreciando a Ingalaterra, como si -tuviera en su mano otra doncella milagrosa Juana de Arc, a quien la -mala tradución llamó _poncella_. Todas estas acciones son a mi paladar -de tan mal sabor y de tan desabrida dentera, que me amarga el aire que -respiro, y con el suceso de la isla de Res tengo la memoria con ascos. -No halla la confederación con quien juntar mis filos para ser tijera -que cercene al uno y al otro, si no es con el Rey de España. Inmenso -Monarca es y sumamente poderoso y rico, señor de las más belicosas -naciones del mundo, príncipe en edad floreciente. Advierto, empero, -que la restitución del Palatinado me tiene empeñada la sangre y la -reputación, y ésta no la debo esperar de los católicos, y por eso la -puedo dudar de los españoles y de los imperiales, por la diferencia de -religiones y el grande hastío que muestran los protestantes de más casa -de Austria. Y por mí sospecho que el Rey de España no habrá olvidado -mi ida a su Corte, pues no olvido yo mi vuelta a la mía, de que es -recuerdo la entrada de mis bajeles en Cádiz. Yo querría volver a cerrar -en sus orillas al Rey Cristianísimo, que con grande avenida ha salido -de madre y esplayádose por toda Europa, y, juntamente, reducir a su -principio a los olandeses. Quiero me aconsejéis el mejor y más eficaz -medio, advirtiendo estoy determinado, no sólo a salir en persona, sino -codicioso de salir, porque creo que el Príncipe que teniendo guerra -forzosa no acompaña su gente condena a soldados a sus vasallos, en -vez de hacerlos soldados, y, conducidos por este castigo, más padecen -que hacen, y los obliga a que igualmente esperen su libertad y su -venganza del ser vencidos que del ser vencedores. De llevar ejércitos a -enviarlos[507] va la diferencia que de veras a burlas: juicio es de los -sucesos. Respondedme a la necesidad común, sin hablar con mi descanso. -Ni oiga yo en vuestro sentir fines particulares: informadme los oídos, -no me los embaracéis. - -Todos quedaron suspensos en silencio reverente y cuidadoso, -confiriendo en secreto la resolución, cuando el gran Presidente, con -estas palabras, dió principio a la respuesta: - ---Vuestra Majestad, serenísimo señor, ha sabido preguntar de manera -que nos ha enseñado a saberle responder: arte de tanto precio en los -reyes, que es artífice de todo buen conocimiento y desengaño. Señor: -la verdad es una y sola y clara; pocas palabras la pronuncian, muchas -la confunden; ella rompe poco silencio y la mentira deja poco por -romper. Todo lo que habéis considerado en el Rey de Francia y en los -olandeses es desvelo de la real providencia. El peligro inminente pide -resolución varonil y veloz. El Rey de España es hoy, para vuestros -desinios, vuestra sola confederación, y sumamente eficaz si vos en -persona asistís con él a la mortificación destos dos malos vecinos. Y -advertid que mandar y hacer son tan diferentes como obras y palabras. -Confieso que vuestra sucesión es muy infante para dejada; empero es -menor inconveniente dejarla tierna que, siendo padre, acompañarla niño. - -No bien hubo pronunciado estas últimas palabras, cuando, levantándose -sobre su báculo un senador, marañado todo el seno con las canas de su -barba, la cabeza en el pecho y la corcova en que le habían los años -doblado la espalda en lugar de la cabeza, dijo: - ---Mal puede disculparse de temerario el consejo de que su majestad -salga en persona, cuando sus reinos están minados de católicos -encubiertos, cuyo número es grande, a lo que se sabe; infinito, a lo -que se sospecha, y verdaderamente formidable por el desprecio en que -tienen la vida y el precio que se aseguran en la muerte. Los tormentos -se han cansado en sus cuerpos, no sus cuerpos en los tormentos; entre -ellos, por su religión, los despedazados persuaden, no escarmientan. -Esto saben las horcas, los cuchillos y las llamas, que buscaron -ansiosos y padecieron constantes. Pues si en tierra por todas partes -prisionera del mar, y en presencia de sus reyes, tantas veces han -conspirado para restituirse[508], ¿qué harán si sale y los desembaraza -su persona[509]? Vasallo tiene vuesa majestad de quien poder fiar -cualquiera empresa: enviad con pie de ejército de nuestra religión los -más importantes de los que se entiende son católicos, que con esto irá -su intención sujeta y vuestros reinos con menos enemigos dentro. No -aventuréis vuestra persona, en que se aventura todo y en que todo se -restaura, que yo del parecer del Presidente colijo que maquina como -católico, no que responde como ministro. - -Alborotáronse, y en esta disensión los cogió la fuerza de la _hora_, y -demudándose de color el Rey, dijo: - ---Vosotros dos, en lugar de aconsejarme, me habéis desesperado. El uno -dice que si no salgo me quitarán el reino los enemigos; el otro, que -si salgo, me le quitarán los vasallos; de suerte que tú quieres que -tema más a mis súbditos que a los contrarios. Sumamente es miserable -el estado en que me hallo: lo que resta es que cada uno de vosotros, -con término de un día natural, me diga quién y qué cosas me tienen -reducido a esta desventura, nombrando las personas y las causas, sin -perdonaros unos a otros, o yo sospecharé sobre todos; porque la culpa -no sale de los que me aconsejáis, que yo estoy resuelto de atender a -la dirección de mis conveniencias dentro y fuera de mis reinos. Sale -el Rey de Francia sin sucesión y sin esperanzas de ella que puedan -entristecer a su hermano, y deja un reino por tantas causas dividido, y -en parcialidades toda la nobleza, manchada con la sangre de Memoranci; -los herejes, sujetos, mas no desenojados; los pueblos, despojados de -tributos, y todo el reino en opresión de las demasías de un privado, -y yo, que tengo sucesión y menores y menos sensibles inconvenientes, -¿estaré arrullando mis hijos y atendiendo a sus dijes y juguetes? -Porque me he dejado en el ocio y porque no he salido, me son Francia -y Olanda formidables: si no salgo, me serán ruina; si me quedo por -temor de mis vasallos, yo los aliento[510] a mi desprecio. Si mis -enemigos se aseguran de que no puedo salir, no podré asegurarme de mis -enemigos, y, por lo menos, si salgo y me pierdo, lograré la honra de -la defensa y excusaré la infamia de la vileza. El Rey que no asiste -a su defensa disculpa a los que no le asisten; contra razón castiga -a quien le imita, y contra lo que fué maestro no puede ser juez, ni -castigar lo que de su persona aprenden los que para desamparar su -defensa le obedecen maestro. Idos luego todos y consultad con vuestras -obligaciones mi real servicio, anteponiéndole a vuestras vidas y a mi -descanso; que os aseguro hacer a vuestra verdad, cuanto más rigurosa, -mejor recibimiento. Y no me embaracéis con el achaque de llevar toda la -nobleza conmigo, pues los acontecimientos afirman que nadie la juntó en -la guerra que no la perdiese y se perdiese: los anillos que se midieron -por hanegas en Cannas, lo testifican con lágrimas[511] en Roma; el -bosque de Pavía, hecho sepulcro de toda la nobleza de Francia y de -la libertad de su Rey; la Armada española con que el Duque de Medina -Sidonia, viniendo a invadir estos reinos, dejando en estos mares tan -miserables despojos; el rey don Sebastián, que en África se perdió y -sus reinos con su nobleza toda. Los nobles juntos inducen confusión -y ocasionan ruina; porque, no sabiendo mandar, no quieren obedecer y -estragan en presunciones desvanecidas la disciplina militar. Llevaré -pocos, experimentados; los demás quedarán para freno de los hervores -populares y triaca de los noveleros. Gente que piensa que me engaña -en darme su vida por un real cada día es el aparato que me importa, -no aquélla que, agotándome, para que vaya, mi tesoro, pone demanda a -mi patrimonio porque fué. Bueno fuera que toda la nobleza estuviera -ejercitada, mas no seguro. Los particulares no han de dar las armas a -los locos, ni los reyes a los nobles. Llevad esto entendido, y ahorra -distraimientos vuestro discurso, y mi determinación, tiempo. - -XXXIX. En Salónique[512], ciudad de Levante, que, escondida en el -último seno del golfo a que da nombre, yace en el dominio del Emperador -de Constantinopla, hoy llamada Estambol[513], convocados en aquella -sinagoga los judíos de toda Europa por Rabbi[514] Saadías, y Rabbi -Isaac Abarbaniel[515], y Rabbi Salomón, y Rabbi Nissin[516], se -juntaron: por la sinagoga de Venecia, Rabbi Samuel y Rabbi Maimón; por -la de Raguza, Rabbi Aben Ezra[517]; por la de Constantinopla, Rabbi -Jacob; por la de Roma, Rabbi Chamaniel[518]; por la de Ligorna[519], -Rabbi Gersomi; por la de Ruán, Rabbi Gabirol[520]; por la de Orán, -Rabbi Asepha[521]; por la de Praga, Rabbi Mosche; por la de Viena, -Rabbi Berchai; por la de Amsterdán, Rabbi Meir Armahah[522]; por -los hebreos disimulados, y que negocian[523] de rebozo con traje y -lengua de cristianos, Rabbi David Bar Nachman[524], y, con ellos, -los _Monopantos_[525], gente en república, habitadora de unas islas -que entre el mar Negro y la Moscovia, confines de la Tartaria, se -defienden sagaces de tan feroces vecindades, más con el ingenio que -con las armas y fortificaciones. Son hombres de cuadruplicada malicia, -de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca -apariencia, que todas las leyes y naciones los tienen por suyos. La -negociación les multiplica caras y los manda los semblantes[526], y el -interés los remuda las almas. Gobiérnalos un príncipe a quien llaman -Pragas Chincollos[527]. Vinieron por su mandado a este sanedrín[528] -seis, los más doctos en carcomas y polillas del mundo: el uno se -llama Philárgyros[529], y el otro, Chrysóstheos[530]; el tercero, -Danipe[531]; el cuarto, Arpiotrotono[532]; el quinto, Pacas Mazo[533]; -el sexto, Alkemiastos[534][535]. Sentáronse por sus dignidades, -respectivamente, a la preeminencia de las sinagogas, dando el primer -banco por huéspedes a los _Monopantos_[536]. Poseyólos[537] atento -silencio, cuando Rabbi Saadías, después de haber orado el psalmo _In -Exitu Israel_, dijo tales palabras: - ---“Nosotros, primero linaje del mundo, que hoy somos desperdicio de -las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio -congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a -prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar -en la ruina de todos nuestro partido. Confieso que el captiverio, y -las plagas, y la obstinación en nosotros son hereditarias; la duda y -la sospecha, patrimonio de nuestros entendimientos, que siempre fuimos -malcontentos de Dios, estimando más al que hacíamos[538] que al que -nos hizo. Desde el primer principio nos cansó su gobierno, y seguimos -contra su ley la interpretación del demonio. Cuando su omnipotencia nos -gobernaba, fuimos rebeldes; cuando nos dió gobernadores, inobedientes. -Fuénos molesto Samuel, que, en su nombre, nos regía, y juntos en -comunidad ingrata, siendo nuestro Rey Dios, pedimos a Dios otro Rey. -Diónos a Saúl con derecho de tirano, declarando haría esclavos nuestros -hijos, nos quitaría las haciendas para dar a sus validos, y agravó -este castigo con decir no nos le quitaría aunque se lo pidiésemos. -Él dijo a Samuel que a él le despreciábamos, no a Samuel ni a sus -hijos. En cumplimiento desto, nos dura aquel Saúl siempre, y en todas -partes, y con diferentes nombres. Desde entonces, en todos los reinos y -repúblicas nos oprime en vil y miserable captividad, y para nosotros, -que dejamos a Dios por Saúl, permite Dios que sea un Saúl cada rey. -Quedó nuestra nación para con todos los hombres introducida en culpa, -que unos la echan a otros, todos la tienen y todos se afrentan de -tenella. No estamos en parte alguna sin que primero nos echasen de -otra; en ninguna residimos que no deseen arrojarnos, y todas temen que -seamos impelidos a ellas. - -“Hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras -palabras y que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en -adorar un propio Dios. Aquélla siempre aclamó al Cielo[539], éste -siempre fué idólatra del oro y de la usura. Acaudillados de Moisén -cuando subió por la Ley al monte, hicimos demonstración de que la -religión de nuestras almas era el oro y cualquier animal que dél se -fabricase: allí adoramos nuestras joyas en el becerro y juró nuestra -codicia, por su deidad, la semejanza de la niñez de las vacadas. -No admitimos a Dios en otra moneda, y en ésta admitimos cualquiera -sabandija por dios. Bien conocía la enfermedad de nuestra sed quien -nos hizo beber el ídolo en polvos. Grande y ensangrentado castigo se -siguió a este delito; empero, degollando a muchos millares, escarmentó -a pocos, pues, haciendo después Dios con nosotros cuanto le pedimos, -nada hizo de que luego no nos enfadásemos. Extendió las nubes en -toldo, para que en el desierto nos escondiese a los incendios del día. -Esforzó con la coluna de fuego los descaecimientos de las estrellas y -la luna, para que, socorridas de su movimiento relumbrante, venciesen -las tinieblas a la noche, contrahaciendo el sol en su ausencia. Mandó -al viento que granizase nuestras cosechas, y dispuso en moliendas -maravillosas las regiones del aire, derramando guisados en el maná -nuestros mantenimientos, con todas las sazones que el apetito desea. -Hizo que las codornices, descendiendo en lluvia, fuesen cazadores -y caza todo junto, para nuestro regalo. Desató en fuga líquida la -inmobilidad de las peñas, y que las fuentes naciesen aborto de los -cerros, para lisonjear nuestra sed. Enjugó en senda tratable a nuestros -pies los profundos del mar[540], y colgó perpendiculares los golfos, -arrollando sus llanuras en murallas líquidas, detiniendo en edificio -seguro las olas y las borrascas, que a nuestros padres fueron vereda -y a Faraón sepulcro y tumba de su carro y ejército. Hizo su palabra -levas de sabandijas, alistando por nosotros, en su milicia, ranas, -mosquitos y langostas. No hay cosa tan débil de que Dios no componga -huestes invencibles contra los tiranos. Debeló con tan pequeños -soldados los escuadrones enemigos, formidables y relucientes en las -defensas del hierro, soberbios en los blasones de sus escudos, pomposos -en las ruedas de sus penachos. A tan milagrosos beneficios, que nuestro -rey y profeta David cantó en el psalmo, según la división nuestra, -105, que empieza _Hodu la-Adonäi_[541], respondió nuestra dureza e -ingratitud con hastío y fastidio en el sustento, con olvido en el paseo -abierto sobre las ondas del mar. Pocas veces quien recibe lo que no -merece, agradece lo que recibe. Muchas veces castiga Dios con lo que da -y premia con lo que niega. Tales antepasados son genealogía delincuente -de nuestra contumacia. - -“Comúnmente nos tienen por los porfiados de la esperanza sin fin, -siendo en la censura de la verdad la gente más desesperada de la -vida. Nada aborrecemos, y hemos aborrecido tanto los judíos como la -esperanza. Nosotros somos el extremo de la incredulidad, y _esperanza_ -y _incredulidad_ no son compatibles[542]: ni esperamos ni hay qué -esperar de nosotros. Porque Moisén se detuvo un poco en el monte no -quisimos esperarle, y pedimos dios a Aarón. La razón que dan de que -somos tercos en esperanza perdurable es que aguardamos tantos siglos ha -al Mesías; empero nosotros ni le recibimos en Cristo ni le aguardamos -en otro. El decir siempre que ha de venir no es porque le deseamos ni -le creemos: es por disimular con estas largas que somos aquel ignorante -que empieza el psalmo 13, diciendo en su corazón: 'No hay Dios[543]'. -Lo mismo dice quien niega al que ya vino y aguarda al que no ha de -venir. Este lenguaje gasta nuestro corazón, y, bien considerado, es -el _Quare_, del psalmo 2, _fremuerunt gentes, et populi meditati sunt -innania... adversùs Dominum, et adversùs Christum ejus_? De manera -que nosotros decimos que esperamos siempre por disimular que siempre -desesperamos. - -“De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre, sobrescribiendo con -él y con ella las excepciones que los talmudistas han soñado para -desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías, y falsificar los -preceptos, y habilitar las conciencias a la fábrica de la materia de -estado, dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo en una política -sediciosa, prohijándonos de hijos de Israel a hijos[544] del siglo. -Cuando tuvimos ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos, no es ley -sino en la breve pronunciación de las tres letras. - -“Ha sido necesario decir lo que fuimos para disculpar lo que somos -y encaminar lo que pretendemos ser, creciéndonos en estos delirios -rabiosos, en que parece está frenético todo el orbe de la tierra, -cuando no solamente los herejes toman contra los católicos las armas -enemigas, sino los católicos, unos mueven contra otros los escuadrones -parientes. Los protestantes de Alemania ha muchos años[545] que -pretenden que el Emperador sea hereje. A esto los fomenta el Rey -Cristianísimo, haciendo como que no lo es y desentendiéndose de Calvino -y Lutero. Opónese a todos el Rey Católico, para mantener en la Casa -de Austria la suprema dignidad de las águilas de Roma. Los olandeses, -animados con haber sido traidores dichosos, aspiran a que su traición -sea monarquía, y de vasallos rebeldes del gran Rey de España, osan -serle competidores. Robáronle lo que tenía en ellos y prosiguen en -usurparle lo que tan lejos dellos tiene, como son el Brasil y las -Indias, destinando sus conquistas sobre sus coronas[546]. No hemos sido -para todos estos robos la postrera disposición nosotros, por medio -de los cristianos postizos, que, con lenguaje portugués, le habemos -aplicado para minas, con título de vasallos. Los potentados de Italia -(si no todos, los más) han hospedado en sus dominios franceses, dando -a entender han descifrado en este sentir los semblantes[547] del Summo -Pontífice, y la tolerancia muda han leído por _motu proprio_. El Rey -de Francia ha usado contra el Monarca de los españoles estratagema -nunca oída, disparándole por batería todo su linaje, con achaque de -malcontentos y huidos, para que, en sueldos[548] y socorros y gastos -consumiese las consignaciones de sus ejércitos. ¿Cuándo se vió un Rey -contra otro hacer munición de dientes y muelas de su madre y de su -hermano, próximo heredero, para que se le comiesen a bocados? Ardid es -mendicante, mas pernicioso. Militar con el mogollón[549], más tiene -de lo ridículo que de lo serio. Nosotros tenemos sinagogas en los -Estados de todos estos príncipes, donde somos el principal elemento -de la composición desta cizaña. En Ruán somos la bolsa de Francia -contra España, y juntamente de España contra Francia, y en España[550], -con traje que sirve de máscara a la circuncisión[551], socorremos a -aquel Monarca con el caudal que tenemos en Amsterdán en poder de sus -propios enemigos, a quienes importa más el mandar que le difiramos las -letras que a los españoles cobrarlas. ¡Extravagante tropelía servir y -arruinar con un propio dinero a amigos y a enemigos y hacer que cobre -los frutos de su intención el que los paga del que los cobra[552]! Lo -mismo hacemos con Alemania, Italia y Constantinopla, y todo este enredo -ciego y belicoso causamos con haber tejido el socorro de cada uno en -el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el -que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más. -No niego que los _Monopantos_ son gariteros de la tabaola de Europa, -que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten -y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los -jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a -que los inducen, porque su garito, que es fin[553] de todos, no tenga -fin. En esto son perfecto remedo de nuestros anzuelos. Es verdad que -para la introducción nos llevan grande ventaja en ser los judíos del -Testamento Nuevo, como nosotros del Viejo, pues así como nosotros no -creímos que Jesús era el Mesías que había venido, ellos, creyendo que -Jesús era el Mesías que vino, le dejan pasar por sus conciencias: de -manera que parece que jamás llegó para ellos[554] ni por ellas. Los -_Monopantos_ le creen (como de nosotros dice que le esperamos un grave -autor: _Auream et gemmatam Hierusalem espectabant_) en Hierusalén[555] -de oro y joyas. Ellos y nosotros, de diferentes principios y con -diversos medios, vamos a un mesmo fin, que es a destruir, los unos, la -cristiandad que no quisimos; los otros, la que ya no quieren, y por -esto nos hemos juntado a confederar malicia y engaños. - -“Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos -hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo, no con cien manos solas, -sino con tantas como los cavan, los funden, los acuñan, los juntan, -los cuentan, los reciben y los hurtan. Son dos demonios subterráneos, -empero bienquistos de todos los vivientes; dos metales, que cuanto -tienen más de cuerpo, tienen más de espíritu. No hay condición que les -sea desdeñosa, y si alguna ley los condena, los legistas e intérpretes -della los absuelven. Quien se desprecia de cavarlos se precia de -adquirirlos; quien de grave no los pide al que los tiene, de cortesano -los recibe de quien los da, y el que tiene por trabajo el ganarlos, -tiene el robarlos por habilidad, y hay en la retórica de juntarlos un -_no los quiero_[556], que obra _dénmelos_, y _nada recibo de nadie_, -que es verdad, porque no es mentira _todo lo tomo_. Y como mentiría el -mar si dijese que no mata su sed con tragarse los arroyuelos y fuentes, -pues bebiéndose todos los ríos que se los beben, en ellos se sorbe -fuentes y arroyos, de la misma manera mienten los poderosos que dicen -no reciben de los mendigos y pobres, cuando se engullen a los ricos, -que devoran a los pobres y mendigos. Esto supuesto, conviene encaminar -la batería de nuestros intereses a los reyes y repúblicas y ministros, -en cuyos vientres son todos los demás repleción que, conmovida por -nosotros, o será letargo o apoplejía en las cabezas. En el método de -disponerlo sea el primer voto el de los señores _Monopantones_”. - -Los cuales, habiéndose conficionado los unos con los chismes de -los otros, determinaron que Pacas Mazo[557], como más abundante de -lengua[558] y más caudaloso de palabras, hablase por todos, lo que hizo -con tales razones: - ---Los bienes del mundo son de los solícitos; su fortuna, de los -disimulados y violentos. Los señoríos y los reinos, antes se arrebatan -y usurpan que se heredan y merecen. Quien en las medras temporales es -el peor de los malos, es el benemérito sin competidor, y crece hasta -que se deja exceder en la maldad, porque en las ambiciones, lo justo -y lo honesto hacen delincuentes a los tiranos. Éstos, en empezando -a moderarse, se deponen; si quieren durar en ser tiranos, no han -de consentir que salgan fuera las señas de que lo son. El fuego que -quema la casa, con el humo que arroja fuera, llama a que le maten con -agua. Deste discurso cada uno tome lo que le pareciere a propósito. La -moneda es la Circe, que todo lo que se le llega u de ella se enamora, -lo muda en varias formas: nosotros somos el _verbi gratia_. El dinero -es un dios de rebozo[559], que en ninguna parte tiene altar público y -en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular, porque -se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que -convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca -bienquisto de[560] los discursos políticos y el conciliador de todas -las diferencias de opiniones y humores. Viendo, pues, nosotros que -es el mágico y el nigromante[561] que más prodigios obra, hémosle -jurado por norte de nuestros caminos y por calamita[562] de nuestro -norte[563], para no desvariar en los rumbos. Esto ejecutamos con tal -arte, que le dejamos para tenerle y le despreciamos para juntarle: -lo que aprendimos de la hipocresía de la bomba, que con lo vacío se -llena, y con lo que no tiene atrae lo que tienen otros, y sin trabajo -sorbe y agota lo lleno con su vacío. Somos remedos de la pólvora, que, -menuda, negra, junta y apretada, toma fuerza inmensa y velocidad de la -estrechura. Primero hacemos el daño que se oiga el ruido, y como para -apuntar[564] cerramos un ojo y abrimos otro, lo conquistamos todo en un -abrir y cerrar de ojos. Nuestras casas son cañones de arcabuz, que se -disparan por las llaves y se cargan por las bocas. Siendo, pues, tales, -tenemos costumbres y semblantes que convienen con todos, y por esto no -parecemos forasteros en alguna seta o nación. Nuestro pelo le admite -el turco por turbante, el cristiano por sombrero, y el moro por bonete -y vosotros por tocado. No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de -república, ni otro que el de _Monopantos_: dejamos los apellidos a las -repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad -de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que -ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno -de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a -pérdida y ganancia, sino con vosotros, que hoy sois los tramposos de -toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para acabar de -corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, -por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos -fabricado los que estamos presentes. Ésta es que, considerando que la -triaca se fabrica sobre el veloz veneno de la víbora (por ser el humor -que más aprisa y derecho va al corazón, a cuya causa, cargándola[565] -de muchos simples de eficacísima virtud, los lleva al corazón para que -le defiendan de la ponzoña, que es lo que se pretende por la medicina), -así nosotros hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón -los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van -derechos al corazón y al alma, los vicios y abominaciones y errores, -que, como vehículos, introducen[566] en ella. Si os determináis a esta -alianza, os daremos la receta con peso y número de ingredientes, y -boticarios doctos en esta confación, en que Danipe y Alkemiastos[567] y -yo hemos sudado, y no debe nuestro sudor nada a los trociscos[568] de -la víbora. Dejaos gobernar por nuestro Pragas[569], que no dejaréis de -ser judíos y sabréis juntamente ser _Monopantos_. - -A raíz destas palabras los cogió la _hora_, y levantándose Rabbi -Maimón, uno de los dos que vinieron por la sinagoga de Venecia, se -llegó al oído de Rabbi Saadías, y rempujando con la mano estado y medio -de pico de nariz, para podérsele llegar a la oreja, le dijo: - ---Rabbi, la palabrita _dejaos gobernar_, a roña sabe; conviene abrir el -ojo con éstos, que me semejan Faraones caseros y mogigatos. - -Saadías le respondió: - ---Ahora acabo de reconocerlos[570] por maná de dotrinas, que saben a -todo lo que cada uno quiere: no hay sino callar, y, como a ratones de -las repúblicas, darles qué coman en la trampa. - -Chrysóstheos[571], que vió el coloquio entre dientes, dijo a -Philárgyros y a Danipe[572]: - ---Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos: todo _Monopanto_ se -dé un baño de becerro enjoyado, que ellos caerán de rodillas. - -Recociéronse en lazos y embelecos unos contra otros, y para deslumbrar -a los _Monopantos_[573], Rabbi Saadías dijo: - ---Nosotros os juzgamos exploradores de la tierra de promisión y la -seguridad de nuestros intentos; para que nos amásemos en un compuesto -rabioso, será bien se confiera[574] el modo y las capitulaciones y se -concluyan y firmen en la primera junta, que señalamos de hoy en tres -días. - -Pacas Mazo[575], compuniendo su rapiña en palomita[576], dijo que el -término era bastante y la resolución providente, empero que convenía -que el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un libro encuadernado en -pellejo de oveja, cogida con torzales de oro en varios labores la lana, -se le dió a Saadías, diciendo: - ---Esta prenda os damos por rehenes[577]. - -Tomóle, y preguntó: - ---_¿Cúyas son estas obras?_ - -Respondió Pacas Mazo[578]: - ---_De nuestras palabras._ El autor es Nicolás Machiavelo, que escribió -el canto llano de nuestro contrapunto. - -Mirándole con grande atención los judíos, y particularmente la -encuadernación en pellejo de oveja, Rabbi Asepha[579], que asistía por -Orán, dijo: - ---Esta lana es de la que dicen los españoles que vuelve trasquilado -quien viene por ella. - -Con esto se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse, -como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse y hacerse pedazos -hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del -dinerismo, mudando el nombre de _ateístas_ en _dineranos_[580]. - -XL. Los pueblos y súbditos a señores, príncipes, repúblicas y reyes -y monarcas se juntaron en Lieja, país neutral, a tratar de sus -conveniencias y a remediar y a descansar sus quejas y malicias y -desahogar su sentir, opreso en el temor de la soberanía. Había gente -de todas naciones, estados y calidades. Era tan grande el número, -que parecía ejército y no junta, por lo cual eligieron por sitio la -campaña abierta. Por una parte, admiraba la maravillosa diferencia -de trajes y de aspectos; por otra, confundía los oídos y burlaba la -atención la diferencia de lenguas. Parecía romperse el campo con -las voces: resonaba a la manera que cuando el sol cuece las mieses, -se oye importuno rechinar con la infatigable voz de las chicharras; -el más sonoro alarido era el que encaramaban, desgañitándose, las -mujeres con acciones frenéticas. Todo estaba mezclado en tumulto ciego -y discordia[581] furiosa: los republicanos querían príncipes, los -vasallos de los príncipes querían ser republicanos. - -Esta controversia[582] empelazgaron[583] un noble saboyano y un ginovés -plebeyo. Decía el saboyano que su Duque era el movimiento perpetuo y -que los consumía con guerras continuas[584] por equilibrar su dominio, -que se ve anegado entre las dos coronas de Francia y España, y que -su conservación la tenía en revolver, a costa de sus vasallos, los -dos Reyes, para que, ocupado el uno con el otro, no pueda el uno ni -el otro tragársele, viendo que sucesivamente entrambos príncipes, -ya éste, ya aquél, le conquistan y le defienden, lo cual pagan los -súbditos, sin poder respirar en quietud. Cuando Francia le embiste, -España le ayuda, y cuando España le acomete, Francia le defiende. Y -como ninguno de los dos le ampara por conservarle, sino porque el otro -no crezca con su Estado y le sea más formidable y próximo vecino, de la -defensa resulta a sus pueblos tanto daño como de la ofensa, y las más -veces, más. El Duque recata en su corazón disimulada la pretensión de -libertador de Italia, blasonando, para tener propicia la Santa Sede, -toda la historia de Amadeo, a quien llamaron _Pacífico_[585], por haber -sospechado algunos impíamente maliciosos que pensaba en reducir al Sumo -Pontífice a sólo el caudal de las gracias y indulgencias. Padece el -Duque achaques de Rey de Chipre, y es molestado de recuerdos de señor -de Ginebra, y adolece de soberanía desigual entre los demás potentados. -Todas estas cosas son espuelas que se añaden a los alientos, que en -él necesitan de freno; que por estas razones viene a tratar que la -Saboya y el Piamonte se confederen en República, donde la justicia y el -consejo mandan y la libertad reina. - ---¡Que la libertad reina!--dijo, dado a los diablos, el ginovés--. -Tú debes de estar loco, y como no has sido repúblico, no sabes -sus miserias y esclavitudes. No bastará toda la razón de Estado a -concertarnos. Yo, que soy ginovés, hijo de aquella República, que por -la vecindad y emulación os conoce a vosotros, vengo a persuadir a -vuestro Duque, con la asistencia de nosotros los plebeyos[586], se haga -Rey de Génova, y si él no lo aceta, he de ir a persuadir esta oferta -al Rey de España, y si no, al francés, y de unos Reyes en otros, hasta -topar con alguno que se apiade de nosotros. Dime, malcontento del bien -que Dios te hizo en que nacieses sujeto a príncipe, ¿has considerado -cuánto mayor descanso es obedecer a uno solo que a muchos, juntos en -una pieza y apartados, y diferentes en costumbres, naturales, opiniones -y desinios? Perdido, ¿no adviertes que en las repúblicas, como es -anuo y sucesivo por las familias el gobierno, es respectivo, y que -la justicia carece de ejecución, con temor de que los que otro año u -otro trienio mandarán se venguen de lo que hizo el que gobernó? Si -el Senado repúblico se compone de muchos, es confusión; si de pocos, -no sirve sino de corromper la firmeza y excelencia de la unidad: -ésta no se salva en el Dux, que, o no tiene absoluto poder, o es por -tiempo limitado. Si mandan por igual nobles y plebeyos, es una junta -de perros y gatos, que los unos proponen mordiscones con los dientes, -ladrando, y los otros responden con araños y uñas. Si es de pobres y -ricos, desprecian a los pobres los ricos y a los ricos invidian los -pobres[587]. Mira qué compuesto resultará de invidia y desprecio. Si -el gobierno está en los plebeyos, ni los querrán sufrir los nobles -ni ellos podrán sufrir el no serlo. Pues si los nobles solos mandan, -no hallo otra comparación a los súbditos sino la de los condenados, -y éstos somos los plebeyos ginoveses, y si se pudiera sin error -encarecerlo más, me pareciera haber dicho poco. Génova tiene tantas -repúblicas como nobles y tantos miserables esclavos como plebeyos. Y -todas estas repúblicas personales se juntan en un palacio a sólo contar -nuestro caudal y mercancías, para roérnosle o bajando o subiendo la -moneda, y como malsines de nuestro caudal, atienden siempre a reducir -a pobreza nuestra inteligencia. Usan de nosotros como de esponjas, -enviándonos por el mundo a que, empapándonos en la negociación, -chupemos hacienda, y, en viéndonos abultados de caudal, nos exprimen -para sí. Pues dime, maldito y descomulgado saboyano: ¿qué pretendes con -tu traición y tu infernal intento? ¿No conoces que nobles y plebeyos -transfieren su poder en los reyes y príncipes, donde, apartado de -la soberbia[588] y poder de los unos y de la humildad de los otros, -compone una cabeza asistida de pacífica y desinteresada majestad, en -quien ni la nobleza presume ni la plebe padece? - -Embistiéranse los dos, si no los apartara el mormullo[589] de una -manada de catredáticos, que venía retirándose de un escuadrón de -mujeres, que, con las bocas abiertas, los hundían a chillidos y los -amagaban[590] de mordiscones. Una dellas, cuya hermosura era tan -opulenta que se aumentaba con la disformidad de la ira, siendo afecto -que en la suma fiereza de un león halla fealdad que añadir, dijo: - ---Tiranos, ¿por cuál razón (siendo las mujeres de las dos partes del -género humano la una, que constituye mitad) habéis hecho vosotros -solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento, a vuestro -albedrío? Vosotros nos priváis de los estudios, por invidia de que -os excederemos; de las armas, por temor de que seréis vencimiento de -nuestro enojo los que lo sois de nuestra risa. Habéisos constituido -por árbitros de la paz y de la guerra, y nosotras padecemos vuestros -delirios. El adulterio en nosotras es delito de muerte, y en vosotros, -entretenimiento de la vida. Queréisnos buenas para ser malos, honestas -para ser distraídos. No hay sentido nuestro que por vosotros no esté -encarcelado; tenéis con grillos nuestros pasos, con llave nuestros -ojos; si miramos, decís que somos desenvueltas; si somos miradas, -peligrosas, y, al fin, con achaque de honestidad, nos condenáis a -privación de potencias y sentidos. Barbonazos, vuestra desconfianza, -no nuestra flaqueza, las más veces nos persuade contra vosotros lo -propio que cauteláis en nosotras. Más son las que hacéis malas que las -que lo son. Menguados, si todos sois contra nosotras _privaciones_, -fuerza es que nos hagáis todas _apetitos_ contra vosotros. Infinitas -entran en vuestro poder buenas, a quien forzáis a ser malas, y ninguna -entra tan mala a quien los más de vosotros no hagan peor. Toda vuestra -severidad se funda en lo frondoso y opaco de vuestras caras, y el que -peina por barba más lomo de javalí, presume más suficiencia, como si el -solar del seso fuera la pelambre prolongada de quien antes se prueba -de cola que de juicio. Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o -con darnos parte en los estudios y puestos de gobierno, o con oírnos -y desagraviarnos de las leyes establecidas, instituyendo algunas en -nuestro favor y derogando otras que nos son[591] perjudiciales. - -Un dotor, a quien la barba le chorreaba hasta los tobillos, que las vió -juntas y determinadas, fiado en su elocuencia, intentó satisfacerlas -con estas razones: - ---Con grande temor me opongo a vosotras, viendo que la razón -frecuentemente es vencida de la hermosura, que la retórica y dialéctica -son rudas contra vuestra belleza. Decidme, empero: ¿qué ley se os podrá -fiar, si la primera mujer estrenó su ser quebrantando la de Dios[592]? -¿Qué armas se pondrán con disculpa en vuestras manos, si con una -manzana descalabrastes toda la generación de Adán, sin que se escapasen -los que estaban escondidos en las distancias de lo futuro[593]? Decís -que todas las leyes son contra vosotras; fuera verdad si dijérades -que vosotras érades contra todas las leyes. ¿Qué poder se iguala al -vuestro, pues si no juzgáis con las leyes estudiándolas, juzgáis a las -leyes con los jueces, corrompiéndolos? Si nosotros hicimos las leyes, -vosotras las deshacéis. Si los jueces gobiernan el mundo, y las mujeres -a los jueces, las mujeres[594] gobiernan el mundo y desgobiernan[595] -a los que le gobiernan, porque puede más con muchos la mujer que aman -que el texto que estudian. Más pudo con Adán lo que el diablo dijo a la -mujer que lo que Dios le dijo[596]. Con el corazón humano muy eficaz -es el demonio si le pronuncia una de vosotras. Es la mujer regalo que -se debe temer y amar, y es muy difícil temer y amar una propia cosa. -Quien solamente la ama, se aborrece a sí; quien solamente la aborrece, -aborrece a la naturaleza. ¿Qué Bártulo no borran vuestras lágrimas? -¿De qué Baldo no se ríe vuestra risa[597]? Si tenemos los cargos y -los puestos, vosotras los gastáis en galas y trajes. Un texto solo -tenéis, que es vuestra lindeza: ¿cuándo le alegastes que no os valiese? -¿Quién le vió que no quedase vencido?[598] Si nos cohechamos, es -para cohecharos; si torcemos las leyes y la justicia, las más veces -es porque seguimos la dotrina de vuestra belleza, y de las maldades -que nos mandáis hacer cobráis los intereses y nos dejáis la infamia -de jueces detestables. Invidiáisnos la asistencia y los cargos en la -guerra, siendo ella a quien debéis el descanso de viudas y nosotros el -olvido de muertos. Quejáisos de que el adulterio es en vosotras delito -capital y no en nosotros. Demonios de buen sabor, si una liviandad[599] -vuestra quita las honras a padres y hijos y afrenta toda una -generación, ¿por qué se os antoja riguroso castigo la pena de muerte, -siendo de tanto mayor estimación la honra de muchos inocentes que la -vida de un culpado? Estemos al aprecio que desto hacen vuestras propias -obras. Vosotras, por infinitos, no podéis contar vuestros adulterios, -y nosotros, por raros, no tenemos qué contar de los degüellos; el -escarmiento sigue a la pena[600]: ¿dónde está éste? Quejaros de que os -guardamos es quejaros de que os estimemos: nadie guardó[601] lo que -desprecia. Según lo que he discurrido, de todo sois señoras, todo está -sujeto a vosotras; gozáis la paz y ocasionáis la guerra. Si habéis de -pedir lo que os falta a muchas, pedid moderación y seso. - -¿_Seso_ dijiste? No lo hubo pronunciado cuando todas juntas se -dispararon contra el triste dotor en remolino de pellizcos y repelones, -y con tal furia le mesaron, que le dejaron lampiño de la pelambre -graduada, que pudiera, por lo lampiño, pasar por vieja en otra parte. -Ahogáranle si no acudiera mucha gente a la pelazga[602] y mormullo que -habían armado un francés monsiur y un italiano monseñor. - -Habíanse ya pronunciado el enojo con algunos sopapos y dádose -_sanctus_[603] en las jetas, con séquito de coces y bocados[604]. -El francés se carcomía de rabia y el monseñor se destrizaba de -cólera[605]. Concurrieron por una y otra parte italianos y bugres. -Pusiéronse en medio los alemanes, y, sosegándolos con harta -dificultad, los preguntaron la causa. El francés, arrebañándose con -entrambas manos las bragas, que con la fuga se le habían bajado a las -corvas, respondió: - ---Hoy hemos concurrido aquí todos los súbditos para tratar del alivio -de nuestras quejas. Yo estaba comunicando con otros de mi nación el -miserable estado en que se halla Francia, mi patria, y la opresión -de los franceses so el poder de Armando, cardenal de Richeleu. -Ponderaba con la maña que llamaba servir al Rey lo que es degradarle; -cuánta raposa vestía de púrpura, cómo con el ruido que inducía en la -cristiandad disimulaba el de su lima, que agotaba en su astucia la -confianza del Príncipe, que había puesto en manos de sus parientes -y cómplices el mar y la tierra, fortalezas y gobiernos, ejércitos y -armadas, infamando los nobles y engrandeciendo los viles. Acordaba a -los de mi nación de las tajadas y pizcas en que resolvieron al mariscal -de Ancre; acordábalos de Luínes y cómo nuestro Rey no se limpiaba de -privados, y que esto sólo hacía bien a esotros dos a quien acreditaba. -Advertía que en Francia, de pocos años a esta parte, los traidores -han dado en la agudeza más perniciosa del infierno, pues, viendo que -levantarse con los reinos se llama traición y se castiga como traidor -al que lo intenta, para asegurar su maldad se levantan con los reyes -y se llaman privados, y en lugar de castigo de traidores, adquieren -adoración de reyes de reyes. Proponía[606], y lo propongo, y lo -propondré en la junta, que para la perpetuidad de la sucesión y de los -reinos y extirpar esta seta de traidores, se promulgue ley inviolable -e irremisible, que ordenase que el Rey que en Francia se sujetare a -privado, _ipso jure_, él y su sucesión perdiesen el derecho del reino, -y que desde luego fuesen los súbditos absueltos del juramento de -fidelidad, pues no previene tan manifiesto peligro la ley Sálica, que -excluye las hembras, como ésta, que excluye validos[607]. Decía que -juntamente se mandase que el vasallo que con tal nombre se atreviese a -levantarse con su rey, muriese infamemente[608] y perdiese todas las -honras y bienes que tuviese, quedando su apellido siempre maldito y -condenado[609]. Pues sin más consideración, ese desatinado bergamasco, -ni acordarme[610] de los nepotes de Roma, me llamó hereje _pezente y -mascalzón_, diciendo[611] que en detestar los privados, detestaba los -nepotes[612], y que privado y nepote eran dos nombres y una cosa. Y no -habiendo yo tomado en la boca disparate semejante, me embistió en la -forma que nos hallastes. - -Los alemanes quedaron, con los demás oyentes, suspensos y pensativos. -Encamináronlos a cada uno a su puesto, no sin dificultad, y dispusieron -en auditorio pacífico aquellas multitudes para la propuesta que en -nombre de todos hacía un letrado bermejo, que a todos los había -revuelto y persuadido a pretensiones tan diferentes y desaforadas. -Mandaron el silencio dos clarines, cuando él, sobre lugar eminente[613] -que en el centro del concurso los miraba en iguales distancias, dijo: - ---La pretensión que todos tenemos es la libertad de todos, procurando -que nuestra sujeción sea a lo justo, y no a lo violento; que nos mande -la razón, no el albedrío; que seamos de quien nos hereda, no de quien -nos arrebata; que seamos cuidado de los Príncipes, no mercancía, y -en las Repúblicas compañeros, no esclavos; miembros y no trastos; -cuerpo y no sombra. Que el rico no estorbe al pobre que pueda ser -rico, ni el pobre enriquezca con el robo del poderoso. Que el noble -no desprecie al plebeyo, ni el plebeyo aborrezca al noble, y que todo -el gobierno se ocupe en animar a que todos los pobres sean ricos y -honrados los virtuosos, y en estorbar que suceda lo contrario. Hase de -obviar que ninguno pueda ni valga más que todos, porque quien excede -a todos, destruye la igualdad, y quien le permite que exceda le manda -que conspire. La igualdad es armonía, en que está sonora la paz de -la república, pues en turbándola particular exceso, disuena y se oye -rumor lo que fué música. Las repúblicas han de tener con los reyes la -unión que tiene la tierra, en quien ellas se representan, con el mar, -que los representa a ellos. Siempre están abrazados, mas siempre ésta -se defiende de las insolencias de aquél con la orilla, y siempre aquél -la amenaza, la va lamiendo y procurando anegarla y sorbérsela, y -ésta, cobrar de sí, por una parte, tanto como él la esconde por otra. -La tierra, siempre firme y sin movimiento, se opone al bullicio y -perpetua discordia de su inconstancia; aquél, con cualquier viento se -enfurece; ésta, con todos se fecunda. Aquél se enriquece de lo que ésta -le fía; ésta, con anzuelos, y redes, y lazos, le pesca y le despuebla. -Y de la manera que toda la seguridad del mar y el abrigo está en la -tierra, que da los puertos, así en las repúblicas está el reparo de -las borrascas y golfos de los reinos. Éstas siempre han de militar con -el seso, pocas veces con las armas; han de tener ejércitos y armadas -prontas en la suficiencia del caudal, que es el _luego_ que logra las -ocasiones. Deben hacer la guerra a los unos reyes con los otros, porque -los monarcas, aunque sean padres y hijos, hermanos y cuñados, son como -el hierro y la lima, que siendo, no sólo parientes, sino una misma -cosa y un propio metal, siempre la lima está cortando y adelgazando -al hierro. Han de asistir las repúblicas a los príncipes temerarios -lo que baste para que se despeñen, y a los reportados, para que sean -temerarios. Harán nobilísima la mercancía, porque enriquece y lleva -los hombres por el mundo ocupados en estudio práctico, que los hace -doctos de experiencias, reconociendo puertos, costumbres, gobiernos -y fortalezas y espiando desinios. Serán meritorios al útil de la -Patria los estudios políticos y matemáticos, y a ninguna cosa se dará -peor nombre que al ocio más ilustre y a la riqueza más vagamunda. Los -juegos públicos se ordenarán del ejercicio de las armas[614], conforme -a la disposición de las batallas, porque sean juntamente de utilidad y -entretenimiento, juntamente fiestas y estudios, y entonces será decente -frecuentar los teatros cuando fueren academias. Hase de condenar por -infame ostentación en trajes[615], y sólo ha de ser diferencia entre -el pobre y el rico que éste dé el socorro y aquél le reciba, y entre -noble y plebeyo, la virtud y el valor, pues fueron principio de todas -las noblezas que son. Aquí se me caerán unas palabrillas de Platón: -quien las hubiere menester, las recoja, que yo no sé a qué propósito -las digo, mas no faltará quien sepa a qué propósito las dijo en el -diálogo 3 _de Republica, vel de Justo_. Son éstas: _Igitur rempublicam -administrantibus praecipuè, si quibus aliis, mentiri licet, vel -hostium, vel civium causa, ad communem civitatis utilitatem: reliquis -autem à mendacio abstinendum est_. “Si a algunos es lícito mentir, -principalmente es lícito a los que gobiernan las repúblicas, o por -causa de los enemigos, o ciudadanos, para la común utilidad de la -ciudad: todos los demás se han de guardar de mentir”. Pondero que, -condenando la Iglesia católica esta doctrina de la república de Platón, -hay quien se precia y blasona de ser su república. - -“Pasemos a la propuesta de los súbditos de los reyes. Éstos se quejan -de que ya todos son electivos, porque los que son y nacen hereditarios -son electores de privados, que son reyes por su elección. Esto los -desespera, porque dicen los franceses que los príncipes que para -mejor gobernar sus reinos se entregan totalmente a validos, son como -los galeotes, que caminan forzados, volviendo las espaldas al puerto -que buscan, y que los tales privados son como jugadores de manos, -que, cuanto más engañan, más entretienen, y cuanto mejor esconden el -embuste a los ojos y más burlas hacen a las potencias y sentidos, son -más eminentes y alabados del que los paga los embelecos con que le -divierten. La gracia está en hacerle creer que está lleno lo que está -vacío, que hay algo donde no hay nada, que son heridas en otros lo -que es mellas en sus armas, que arrojan con la mano lo que esconden -en ella. Dicen que le dan dinero, y cuando lo descubre, se halla con -una inmundicia o la muela de un asno. Las comparaciones son viles: -válense dellas a falta de otras; por esto afirman que igualmente son -reprehensibles el rey que no quiere ser lo que el grande Dios quiso que -fuese y el que quiere ser lo que no quiso que fuera. Osan decir que el -privado total introduce en el rey, como la muerte en el hombre, _nova -forma cadaveris: nueva forma de cadáver_, a que se sigue corrupción -y gusanos, y que, conforme[616] a la opinión de Aristóteles, en el -Príncipe _fit resolutio usque ad materiam primam_; quiere decir: _no -queda alguna cosa de lo que fué, sino la representación_. Esto baste. - -“Pasemos a las quejas contra los tiranos y a la razón dellas. Yo no sé -de quién hablo ni de quién no hablo: quien me entendiere, me declare. -Aristóteles dice _que es tirano quien mira más a su provecho particular -que al común_. Quien supiere de algunos que no se comprehenden en -esta difinición, lo venga diciendo, y le darán su hallazgo[617][618]. -Quéjanse de los tiranos más los que reciben beneficios que los -que padecen castigos, porque el beneficio del tirano constituye -delincuentes y cómplices, y el castigo, virtuosos y beneméritos; tales -son, que la inocencia, para ser dichosa, ha de ser desdichada en -sus dominios. El tirano, por miseria y avaricia, es fiera[619]; por -soberbia, es demonio; por deleites y lujuria, todas las fieras y todos -los demonios. Nadie se conjura contra el tirano primero que él mismo; -por esto es más fácil matar al tirano que sufrirle. El beneficio del -tirano siempre es funesto: a quien más favorece, el bien que le hace -es tardarse en hacerle mal. Ejemplo de los tiranos fué Polifemo, en -Homero: favoreció a Ulises con hablar con él sólo, y con preguntarle -supo sus méritos, oyó sus ruegos, vió su necesidad, y el premio que -le ofreció fué que, después de haberse comido a sus compañeros, le -comería el postrero[620]. Del tirano que se come los que tiene debajo -de su mano, no espere nadie otro favor sino ser comido el último. Y -adviértase que, si bien el tirano lo concede por merced, el que ha de -ser comido no lo juzga en la dilación sino por aumento de crueldad. -Quien te ha de comer después de todos, te empieza a comer en todos -los que come antes; más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto -más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder manjar y no huésped. -Detenerle en la cueva para pasarle al estómago, más era sepultura que -hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su veneno es el sueño. -Pueblos, daldes sueño, tostad las hastas, sacadles los ojos, que -después ninguno hizo lo que todos desearon que se hiciese. _Ninguno_ -decía el tirano Polifemo que le había cegado, porque Ulises, con -admirable astucia, le dijo que se llamaba _Ninguno_. Nombrábale para su -venganza y defendíale con la equivocación del nombre: ellos disculpan a -quien los da muerte, a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado entre -las ovejas que guardaba. Lo que más guarda el tirano, guarda contra él -a quien le derriba. - -“Esto supuesto, digo que hoy nos juntamos los sugetos a tratar de la -defensa nuestra, contra el arbitrio de los que nos gobiernan mediata -o inmediatamente. En las repúblicas y en los reinos, los puntos -sustanciales[621] sean perpetuos en sus consejos, sin poder tener ni -pretender ascenso a otros, porque pretender uno y gobernar otro, no da -lugar al estudio ni a la justicia, y la ambición de pasar a tribunal -diferente y superior le tiene caminante, y no juez, y con lo que -gobierna granjea lo que quiere gobernar, y, distraído, no atiende a -nada: a lo que tiene, porque lo quiere dejar, y a lo que desea, porque -aún no lo tiene. Cada uno es de provecho donde los años le han dado -experiencia y estorbo donde empieza la primera noticia, porque pasan -de las materias que ya sabían a las que aún no saben. Las honras que -se les hicieren, no han de salir del estado de su profesión, porque no -se mezclen con las militares, y la toga y la espada anden en ultraje: -aquélla embarazada y extraña y ésta quejosa y confundida[622]. - -“Que los premios sean indispensables; que, no sólo no se den a los -ociosos, sino que no se permita que los pidan, porque si el premio de -las virtudes se gasta en los vicios, el príncipe o república quedará -pobre de su mayor tesoro, y el metal del precio, vil y falsificado. No -le han de aguardar el benemérito ni el indigno: aquél, porque se le han -de dar luego; éste, porque nunca se le han de dar. Menos mal gastado -sería el oro y los diamantes en grillos para aprisionar delincuentes -que una insignia militar y de honor en un vagamundo y vicioso. Roma -entendió esto bien, que pagaba con un ramo de laurel u de roble más -heridas que daba hojas, vitorias de ciudades, provincias y reinos. Para -consejeros de Guerra y Estado sólo sean suficientes y admitidos[623] -los valientes y experimentados: sea prerogativa la sangre, o vertida o -aventurada; no la presuntuosa[624] en genealogías y antepasados. Para -los cargos de la guerra se han de preferir los valientes y dichosos. -Gran recomendación es la de los bienafortunados sobre valientes: Lucano -lo aconseja[625]: - - ..._Fatis accede, Deisque, - Et cole felices, miseros fuge._ - -“Siempre he leído esto de buena gana, y a este admirable poeta, -niegúeselo quien quisiere[626], con atención en lo político y militar, -preferida a todos después de Homero. - -“Para las judicaturas se han de escoger los doctos y los -desinteresados. Quien no es codicioso, a ningún vicio sirve, porque -los vicios inducen el interés a que se venden. Sepan las leyes, empero -no más que ellas; hagan que sean obedecidas, no obedientes. Éste es -el punto en que se salvan los tribunales. Yo he dicho. Vosotros diréis -lo que se os ofrece y propondréis los remedios más convenientes y -platicables”. - -Calló. Y como era multitud diferente en naciones y lenguas, se armó -un zurrido de gerigonzas tan confuso, que parecía haberse apeado allí -la tabaola de la torre de Nembrot: ni los entendían ni se entendían. -Ardíase en sedición y discordia el sitio, y en los visajes y acciones -parecía junta de locos u endemoniados. Cuando el gremio de los -pastores, que con ondas ceñían los pellejos de las ovejas, que les -eran más acusación que abrigo, dijeron que “los oyesen luego y los -primeros, porque se les habían rebelado las ovejas, diciendo que -ellos las guardaban de los lobos, que se las comían una a una, para -trasquilarlas, desollarlas, matarlas y venderlas todas juntas de una -vez, y que pues los lobos, cuando mucho, se engullían una, u dos, u -diez, u veinte, pretendían que los lobos las guardasen de los pastores, -y no los pastores de los lobos, y que juzgaban más piadosa la hambre -de sus enemigos que la codicia de sus mayorales, y que tenían hecha -información contra nosotros con los mastines de ganado”. - -No quedó persona que no dijese: - ---Ya entendemos: no son bobas las ovejas si lo consiguen. - -En esto, los cogió la _hora_, y, enfurecidos, unos decían: “Lobos -queremos”; otros: “Todos son lobos”; otros: “Todo es uno”; otros: “Todo -es malo”. Otros muchos contradecían a éstos. Y viendo los letrados que -se mezclaban en pendencia, por sosegarlos, dijeron que el caso pedía -consideración grande, que lo difiriesen a otro día y, entre tanto, -se acudiese por el acierto a los templos sagrados. Los franceses, en -oyéndolo, dijeron: - ---En siendo necesario acudir a los templos, somos perdidos, y tememos -nos suceda[627] lo que a la lechuza cuando estaba enferma, que, -consultando a la zorra, a quien juzgó por animal más graduado, su mal, -juntamente con la picaza, a quien, por verla[628] sobre mulas matadas, -juzgó por médico, la respondieron que no tenía remedio sino acudir a -los templos, la cual lechuza, en oyéndolo, dijo: - ---Pues yo soy muerta si mi remedio es acudir a los santuarios, pues mi -sed los tiene a escuras, por haberme bebido el aceite de las lámparas, -y no hay retablo que no tenga sucio. - -El monseñor, levantando la voz, dijo: - ---Monsiures lechuzas: se os otorga esa comparación y se os acuerda -a vosotros y a cuantos coméis de lo sagrado lo que Homero refiere de -los ratones cuando pelearon con las ranas, que, acudiendo a los dioses -que los favoreciesen, se excusaron todos, diciendo unos que les habían -roído una mano, otros un pie, otros las insignias, otros las coronas, -otros los picos de las narices, y ninguno hubo que en su imagen o bulto -no tuviese algo menos y señales de sus dientes. Aplicad ahora, ratones -calvinistas, luteranos, hugonotes y reformados, y veréis en el cielo -quién os ha de ayudar[629]. - ---¡Oh, inmenso Dios! cuál zacapella[630] y turbamulta armaron los -bugres con el monseñor. La discordia del campo de Agramante, en su -comparación, era un convento de vírgines vestales; para sosegarlos se -vieron todos en peligro de perderse. En fin, detenidos y no acallados, -se fueron todos quejosos de lo que cada uno pasaba y rabiando cada uno -por trocar su estado con el otro. - -Cuando esto pasaba en la tierra, viéndolo con atención los dioses, el -Sol dijo: - ---La _hora_ está boqueando y yo tengo la sombra del gnomon[631] -un tris de tocar con el número de las cinco. Gran padre de todos, -determina si ha de continuar la Fortuna antes que la _hora_ se acabe u -volver a voltear y rodar por donde solía. - -Júpiter respondió: - ---He advertido que en esta _hora_, que ha dado a cada uno lo que -merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se -han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos, -que, por serlo eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes, -viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y -piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se -hayan hecho pícaros, y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la -satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo -que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, -que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y -esto no es arrepentimiento, sino dejar de ser malos a más no poder. El -abatimiento y la miseria los encoge, no los enmienda; la honra y la -prosperidad los hace hacer lo que si las hubieran alcanzado siempre -hubieran hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola por las -rodadas antiguas y ocasione méritos en los cuerdos y castigo en los -desatinados, a que asistirá nuestra providencia infalible y nuestra -presciencia soberana[632]. Todos reciban lo que les repartiere, que sus -favores u desdenes[633], por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y -despreciando aquéllos, son tan útiles los unos[634] como los otros. Y -aquél que recibe y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje -de sí propio, y no de la Fortuna, que lo da con indiferencia y sin -malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando -mal de sus prosperidades u trabajos, la disfaman y la maldicen. - -En esto dió la _hora_ de las cinco y se acabó _la de todos_, y la -_Fortuna_, regocijada con las palabras de Júpiter, trocando las -manos[635], volvió a engarbullar[636] los cuidados del mundo y a -desandar lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras del aire, -como quien se resbala por hielo, se deslizó hasta dar consigo en la -tierra. - -Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas, dijo: - ---Hambre hace, y con la prisa de obedecer dejé en la fragua tostando -dos ristras de ajos para desayunarme con los cíclopes. - -Júpiter prepotente mandó luego traer de comer, y instantáneamente -aparecieron allí Iris[637] y Hebe con néctar, y Ganimedes con un -velicomen[638] de ambrosía. Juno, que le vió al lado de su marido, y -que con los ojos bebía más del copero que del licor, endragonida[639] y -enviperada, dijo: - ---O yo o este bardaje[640] hemos de quedar en el Olimpo, u he de pedir -divorcio ante Himeneo. - -Y si el águila, en que el picarillo estaba a la jineta, no se -afufa[641] con él, a pellizcos lo desmigaja. Júpiter empezó a soplar -el rayo, y ella le dijo: - ---Yo te le quitaré para quemar al pajecito nefando. - -Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa que si Júpiter fuera -corito[642] estuviera por nacer), reportó con halagos a Junon[643]; mas -Venus, hecha una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba gritos como -una verdulera y puso a Júpiter como un trapo. Cuando Mercurio, soltando -la tarabilla[644], dijo que todo se remediaría y que no turbasen el -banquete celestial. Marte, viendo los bucaritos de ambrosía, como -deidad de la carda y dios de la vida airada, dijo: - ---¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas diosecitas. - -Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió los dos dioses a tragos -y chupones, y agarrando de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a -trinchar[645] con la daga sus ganados, engulléndose los rebaños, hechos -jigote, a hurgonazos[646]. Saturno se merendó media docena de hijos. -Mercurio, teniendo sombrerillo, se metió de gorra con Venus, que estaba -sepultando debajo de la nariz, a puñados, rosquillas y confites. -Plutón, de sus bizazas[647] sacó unas carbonadas[648] que Proserpina -le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano, que estaba a diente[649], -se llegó andando con mareta[650] y con un mogollón muy cortés, a -poder de reverencias, empezó a morder de todo y a mascullar[651]. El -Sol, a quien toca el pasatiempo, sacando su lira, cantó un himno en -alabanza de Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados Venus y -Marte de la gravedad del tono y de las veras de la letra[652], él, con -dos tejuelas, arrojó fuera de la nuez una jácara aburdelada -de quejidos[653], y Venus, aullando de dedos con castañetones de -chasquido, se desgobernó en un rastreado[654], salpicando de cosquillas -con sus bullicios los corazones de los dioses. Tal cizaña derramó en -todos el baile, que parecían azogados. Júpiter, que, atendiendo a la -travesura de la diosa, se le caía la baba, dijo: - ---¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones[655]! - -Diólos licencia, y, hartos y contentos, se afufaron, escurriendo la -bola a puto el postre[656], lugar que repartió el coperillo del -avechucho[657]. - - - NOTAS: - -[110] “Pintan a las _Horas_ alegres y llenas de luz y hermosura los -poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni -vestidas, más que en los delirios de Homero, que debió pasarlas muy -buenas en sus deliquios, y esto a fe que no pudo hacerse sin locura, -pues que si hay horas buenas y felices, éstas son pocas y las malas -muchas. Y puesto que no contaron las malas, bueno será que sepades -que son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que arrojan -venablos por la boca, punzan con sus garfios y esparcen tinieblas y -espanto por el que pasan. Tales son las de los malos que por una hora -buena se echan a cuestas las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es -Plutón, que las va pasando una a una, y, al llegar a la última, la -desgarra y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, renazca cien -veces de sí misma para martirio de las almas. Mas como en asamblea -se junten los dioses para juzgarlas, abre Júpiter el caos con sus -ardientes rayos y con voz de trueno, que trueno y gordo es él mismo, y -todo tiembla como esperando el juicio de la muerte, que es el peor de -los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera a sus leyes”. -(Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo amargamente que trata a todos. - -[111] CORR., 535: _Estar hecho de hiel._ QUEV., _C. de c._: “Y de una -hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver al viejo hecho de -hiel”. A. ÁLV., _Silv. Vig. nav._, 1 c., § 2: “Todo le amarga y se le -hace de hiel”. - -[112] _Desgañitarse_, romperse el _gañote_ a puros gritos, como -_desgañirse_. J. POLO, pl. 215: “Dió voces, en fin, que se -desgañitaba”. CÁCER., f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta que me desgañía”. - -[113] _Poner el grito en el cielo_, alzar mucho la voz. - -[114] _Trompicar_, dando trompicones o trompazos. G. ALF., 2, 2, -4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en el reino de -Nápoles”. - -[115] _Insignia de viñadero_, el lanzón, arma del viñadero y de Marte. -GÓNG., _Rom. lír._, 12: “Mohoso como en diciembre | el lanzón del -viñadero”. - -[116] _Echar chuzos_, llover reciamente, y trasladadamente, bravear -echando bravatas. T. RAM., _Concept._, p. 50: “Mientras las olas -bramaban y el cielo amenazaba y echaba chuzos”. - -[117] _Panarra_, simplón (vulg.). - -[118] _Re-most-ar_, echar o llenar de mosto. D. VEGA, _Conc._ 2.º: “Se -descalza y desnuda para entrar en el lagar y sale de allí remostado -todo y de la uva tinta, como teñido en sangre”. J. PIN., _Agr._, 10, -18: “Y el revinar con él a otro más nuevo es dañoso, como el remostar -al más viejo”. - -[119] _Vendimias de retorno_, regüeldos de borracho en la boca, como -vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. _Por -lagar_, en vez de lagar. - -[120] _Des-cabal-ado_, no cabal, por ser cojo o corto de un pie. - -[121] _Mari-manta_, fantasma para meter miedo a los niños; de _Mari_ o -mujer, con una _manta_ arrebujada sobre la cabeza, por hacerlo así la -niñera, etc. QUEV., _Mus._ 6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana -de lino | a lo difunto se muestra | marimanta de los niños”. Ídem, -_Cart._: “En esta tierra, para espantar los niños, dicen: la Bonimanta, -como allá la Marimanta”. Alude a que Saturno o el tiempo se come sus -hijos o las cosas todas. - -[122] _Hecho una sopa_, muy mojado. L. RUEDA, 1, 66: “Vengo hecho una -sopa d’agua”. - -[123] _Cazcarrias_, lodos que se pegan a los bajos de la ropa. - -[124] _Devanado_, envuelto. - -[125] _Oliendo a pescado_, de los días de abstinencia. - -[126] _Cisco_, carbón menudo, hollín del herrero, que, por lo negro, -dice ser _dado a los diablos_. - -[127] _Alcrebite_, azufre, del arábigo. _Zahumar_ o _sahumar_ se decía, -así como _buchorno_, del _vulturnus_. - -[128] _Cultos_, los poetas oscuros. - -[129] _Engazar_, engarzar. P. VEGA, 2, 13, 3: “De unos nervios delgados -con que están (las muelas) engazadas dentro de los encajes de las -encías”. TORR., _Fil. mor._, 7, 14: “Vienen a forjar una cadena de -pecados engazando un eslabón de hierro con otro mayor para descolgarse -en el profundo”. - -[130] “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las -posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el refrán. - -[131] _Haciendo rechinar_ los círculos de la esfera llamados _coluros -con el ruedo_ del miriñaque de alambres y cintas, que llamaban -_guarda-infante_, _empalagando_ o atestando. - -[132] _La jeta_ u hocico y _el moño_, que le encimaba como coroza de -pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse y afeitarse de las damas. - -[133] _En mala moneda_, en cuartos. - -[134] _Pelicabros_, “_capripedes satyrorum_” (HORACIO), _patibueyes_, -patihendidos. - -[135] “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de Zaragoza y todas -las posteriores). - -[136] _Bahuno_, _bajuno_, con _h_, como se hallan por entonces escritas -otras voces para nuestra _j_ actual; por haber hasta poco había sonado -como en francés la letra _j_, y ser el tiempo en que comenzaba a sonar -como hoy, esto es, como entonces todavía sonaba la _h_ (CEJADOR, _Leng. -Cerv._, I, 9 y 11). - -[137] _De la carda_, de la gente del bronce, maleante; del robar díjose -_la carda_. - -[138] _Pésia_, pese a, en juramentos y exclamaciones. - -[139] El _hígado_ expresa el valor, hombre de hígados, esto es, que -tiene bilis y sabe enojarse. - -[140] _Coime_, garitero y señor de casa, y _Gran Coime_ o _Coime del -alto_ o _de las clareas_, Dios. _Alto claro_, el Cielo. _Garlar_, -hablar. _Sornar_, dormir; voces todas de germanía o gente de la carda. - -[141] _Jacarandina_, voz de la jácara o de los jaques. - -[142] “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías). - -[143] _Pajaritos_, por las alas que le pintan en los zancajos o talones. - -[144] _En volandas_ o volandillas, corriendo y volando. - -[145] _Virote_ o saeta y mozo soltero, desocupado, maleante con ínfulas -de lindo. CERV., _Cel. extrem._ - -[146] _En un cerrar y abrir de ojos_, en un punto. L. GRAC., _Crit._, -2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un cerrar y abrir de ojos, se -resolvió en nada”. - -[147] Arrapiezos, _piezas_ rotas que cuelgan cual si se hubiese tirado -y _arrap_-ado del vestido. ZAMORA, _Mon._, 2, 6: “¿Qué es de los -sayones, que la traían agarrada de los arrapiezos?” - -[148] _Chisme del Olimpo_ llama a Mercurio, por ir como recadista con -el chisme y cuento. - -[149] CORR., 560: “_No fué oído ni visto._ (El que desapareció o la -cosa que se hizo presto)”. _G. Alf._, 1, 2, 8. - -[150] _De coramvobis_, de autoridad; _gótico_ por noble; _contramoño_, -por no llevarlo, que _la pintan calva_, con sólo el mechón por donde se -la pueda asir: _asir la ocasión por el copete_. - -[151] “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías). - -[152] “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de Zaragoza). -“llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). - -[153] Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega. - -[154] Satiriza las frases de los cultos y gongorinos. - -[155] _De mala muerte_, de ningún valor (vulg.), propiamente del -ajusticiado. - -[156] _A pie con bola_, al justo, y, además, alude a que _traía por -chapines una bola_. G. CASAS, _Seda_, 2, 6: “Si la semilla y morales -andan, como dicen, a pie con bola, que se espera que toda la hoja que -tuviere será menester”. CORR., 506: “_A pie con bola._ (Ir y llegar a -la par)”. - -[157] _Hablar por boca de ganso_, lo que se oye de otro, porque, en -chillando uno, chillan todos. PANT., _Vej._, 1: “Y ha hablado por boca -de ganso muchas veces”. - -[158] Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas del Eurotas, -mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne perseguido por -el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve -meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; del otro, -Cástor y Clitemnestra. - -[159] Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la torre de -bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey de Argos, -y ella concibió así a Perseo. - -[160] Es frase de _La Eneida_: “luego el padre Eneas, desde su escaño” -...Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, jugar -orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se fué despacio a -halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y lanzándose al mar, -llegó a Creta. - -[161] _La tarabilla_, la cítola o tarara del molino, metafóricamente, -la lengua. CORR., 607: “_Taravilla._ (Llámase así al que parla mucho)”. -_Por no perder_ la ocasión de hablar. - -[162] CORR., 168: “_La ocasión asilla por el copete o guedejón._ -(Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre -una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va -cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello -de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de -atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de -la melena, porque en pasándose la _ocasión_ no hay por dónde asirla)”. - -[163] _Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna_, asegurarla, -porque no se vuelva atrás. _Persil._, 3, 19: “No hay clavo tan fuerte -que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. VEGA, 5, 26, 2: “De -los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que -echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”. - -[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes). - -[165] “atronado”. (El Ms). - -[166] _Coplones_, citándoos sólo los poetas. - -[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo -día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (VIANA, _Las -transformac. de Ovidio_, not. 1, pág. 33). - -[168] _De un quemado_, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del -sol. - -[169] _Coserse la boca_, callar, y aun añaden _a dos cabos_, como cosen -los zapateros. S. ABRIL, _Andr._: “Coseré mi boca”. - -[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos). - -[171] “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem). - -[172] “inviolablemente”. (Ídem). - -[173] De 1635. - -[174] CORR., 582: “_Diciendo y haciendo._ (Que tan presto como se dice -se haga)”. - -[175] _Ande la rueda y coz con ella_, es juego de muchachos en rueda, -uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, cogidos de la mano. -_Ande la rueda_. GALINDO, 509: “de la fortuna y sus mudanzas”. - -[176] _Paso entre paso_, lentamente. VALDERR., _Ejer. Fer. 5, dom. -2_, cuar.: “Llevaban... las grandes estatuas de los gigantones muy -paso entre paso”. J. POLO, _Humor._: “Del corral | paso entre paso -se escurre”. CÁCER., ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va -paseando por un jardín”. - -[177] _Pernear_ suele decirse del ahorcado, menear las piernas. J. -TOLOSA, _Disc._, 1, 10: “Vernán a morir de hambre o a pernear en una -horca”. VALDERR., _Teatr. S. Nic._, 1: “Y con ver pernear tantos -ahorcados”. El _Credo_ lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice -el médico, en vez del _récipe_, con que comenzaban sus recetas, de modo -que este aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece -la horca, se le escapa o es escurridizo al cogerle la _hora_ de la -_Fortuna con seso_, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que -es y merece. - -[178] - - “Con chilladores delante - Y envaramiento detrás”, - -que de Escarramán dijo allá nuestro poeta. - -[179] _Rebenque_, el látigo de azotar, propio del cómitre en las -galeras para azotar a los galeotes. - -[180] _Derramando_, arrojando. Iba en borrico el azotado, y el -alguacil, en rocín; _la hora_ de la Fortuna con seso trocó las cosas -conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer los -azotes más que el ajusticiado no pocas veces. - -[181] “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la pluma, le -cogió la _hora_ y se la alargó en remo y empezó a bogar cuando quería -escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). “Asiéndole -por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la espalda, y -corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que hoy es -día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras y un -apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en el -banquete'”. (Ms. de Lista). - -[182] _Chirrión_, carro que chirría, a propósito para pases estrechos, -que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no puedan volver -atrás: tal en los montes de las Bascongadas. _Diál. monter._, 13: “Con -chirrión o carro”. - -[183] _Zampándose_, metiéndose. L. RUEDA, _Despos._: “Pues zámpese -dentro a somorgujo”. _Siglo pitag._, 3: “Y zámpense de golpe en la -posada”. - -[184] Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una espuerta -de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, que allá -va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y pónganles a -recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida fácilmente”. -(Ms. de Lista). - -[185] _Por debajo de_, so color, con el disfraz de. LEÓN, _Job_, 42: -“Un querer debajo de esta color desobligarse de aquello que”. COLOMA, -_G. Fland._, 2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo -de ningún pretexto”. - -[186] “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías). - -[187] _Afufarse_ y _afufar_, huír o _tomar las afufas_. _Comed. -Florin._, 5: “Y contento, pues que iba él, quiero afufar, no se -arrepienta y vuelva por mí”. TORR. NAHARR., 2, 115: “Y se afufan con -el caire (y se van con el dinero)”. A. Solís, _Poes._, p. 151: “Quiso -afufarse, mas ella | se le agarró de los brazos”. - -[188] _Argel_, de esclavos, esclavitud, de Argel, por los que allí -había. COLOM., _Obr. poét._: “Al voluntario Argel agradecido”. - -[189] _Arraez_, patrono de barca, etc.; literalmente, cabeza y jefe. -Fué _Morato Raez Maltrapillo_ un renegado murciano, amigo íntimo del -rey de Argel Azán, y a sus oficios debió la vida el grande autor del -_Quijote_, que por romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que -no tratase de acometer. Véase CEJADOR, _Leng. Cerv._, II, _Agi Morato._ - -[190] “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes). - -[191] “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et iusto illi! Multa -enim passa sum hodie per visum propter eum”. (MATEO, 27, 19). - -[192] _Untado_, sobornado, del facilitar los despachos como el unto -el rodar de la rueda. _Rufián viudo_: “Que no puede chillar (el -alguacil), porque está untado”. QUIJ., 1, 22: “Hubiera untado con ellos -(los ducados) la pluma del escribano”. “Las brujas se untaban para -trasportarse al aquelarre”. (_Diálog. perros._) - -[193] _Torcida_, la mecha del candil. _Poder arder en un candil_, de lo -muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su mucho alcohol. - -[194] _Tu nombre_, el de _condenado_. - -[195] “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón. - -[196] CORR., 506: “_A pedir de boca._ (Cuando algo viene como se -desea)”. - -[197] _Tapida_; en _Z_, _tapiada_. _Tapir_ es propiamente apretar el -tejido en el telar; dícese en Castilla, y _en-tap-ecer_ en Aragón. F. -SILVA, _Celest._, 18: “Los cencerros de los mansos tan sordos están -en mis oídos, cuanto me los tiene recalcados y tapidos la memoria de -la voz de mi Acais”. _Tap-ido_, por tupido, dícese en Aragón, como en -Castilla. - -[198] _Zabucar_, dar empujones y revolver un líquido. J. POLO, -_Univers._: “Aquí a las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | -satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”. - -[199] “quedó en ayunas. Cogióle la _hora_”. (Menos las belgas, todas -las ediciones). - -[200] “morciégalos”. (_Z_). - -[201] _Como boca de lobo_, de la muy oscura. _Quij._, 2, 48: “Quedó la -estancia como boca de lobo”. (CEJADOR, _Tesor._, _L_, 96). - -[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus -coplas, y entre ellos iba cierto conductor (_con_) un mamotreto de -ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no -las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el -mundo’”. (Ms. de Lista). - -[203] _Buscón_, _estafador_ y hurtador en germanía. _Oro viejo_, 1, p. -48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, | -espía doble de las faldriqueras”. - -[204] _Piramidal_, que merecía coroza como pirámide. - -[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(_zal_)es de sobaco”. -(Ms. de Lista). - -[206] D. VEGA, _Paraís_. _S. Buenav._: “Va allí debajo sudando la -gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus -faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas; -por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y -trabajar a la portada para darle paso. - -[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634 -aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de -Benavente, en el entremés cantado _El Guardainfante_ (parte primera). -Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan -Rana): - - Presa os traigo una falduda, - Porque, entrando por la plaza, - Hasta que pasó, estuvieron - Detenidas cien mil - almas. - - ALCALDE - - ¿Es muy gorda? - - ALGUACIL - - Una sardina. - - ALCALDE - - ¿Iba sola? - - ALGUACIL - - Ella y sus faldas. - - ALCALDE - - No es mala la añadidura: - Menos ocupa la guarda. - - (_Sacan atada con una maroma a la_ FALDUDA, _admírase el Concejo y - espántase el_ ALCALDE). - - TODOS (_Cantando_). - - _Por sus condiciones y por sus - usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo._ - - ALCALDE - - Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer? - - ALGUACIL - - Pues ¿qué ha de ser? - - ALCALDE - - La tarasca, - Que ya sale por el - Corpus Medio sierpe y medio dama. - - LA FALDUDA (_Cantando y bailando, le responde._) - - _Lo que se usa, señor Alcaldito, - Gracioso y bonito, - Dice el refrancito - Que nunca se excusa; - Y por sólo hacer lo que vemos, - Las hembras traemos, - Aunque reventemos, - Tanta garatusa, tusa, tusa._ - - ALCALDE - - Si por ver lo que se - han ensanchado, - El padre o velado, - A ojo cerrado, - Les diera una tunda, - Vive Cristo que el toldo bajaran, - Y aunque regañaran, - Ellas ahorraran - De tanta baraúnda, unda, unda. - -Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas, -las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y -esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el -invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía -de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las -prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de -abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera -traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de -perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en -sus _Avisos_ de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en -aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel -más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer -refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó -Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción -de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una -colección de _Romances varios de diversos autores_, que este mismo año -de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente -rasgo: - - Guardainfante era, y ya estoy - Tan otro del que me vi, - Que aprender podéis de mí - Lo que va de ayer a hoy. - Hoy risa del pueblo soy, - Ayer fuí todo su vicio, - Pues, frustrado mi ejercicio, - Dicen a mi poca medra: - Escollo armado de yedra, - Yo te conocí edificio. - Siempre pienso dónde voy, - Cómo me veo y me vi, - Que ayer maravilla fuí - Y hoy sombra mía no soy. - Galas, vivo ejemplo os doy, - Pues, por salir de mis quicios, - Os muestro en claros indicios - Mi mal, que a todos excede, - Ejemplo de lo que puede - La carrera de los vicios. - Acuérdome que tenía, - Por gala de tan buen aire, - Valentía en el donaire, - Donaire en la valentía; - Pero ya ha llegado el día - En que estoy tan desvalido, - Que las damas que he servido - Me dicen al fin postrero: - “¡De lo que fuiste primero - Estás tan desconocido!” - Aplauso que el mundo da, - Por mi gala merecido, - ¿Quién como yo le ha tenido? - ¿Quién como yo le tendrá? - Dicha que se pasó ya, - Hoy es de penas abismo, - Y así, deste silogismo - Quedo tan desengañado, - Que, de mí mismo olvidado, - No me acuerdo de mí mismo. - Pendiente me vi colgado - Junto al lugar más dichoso, - Yo, de ninguno envidioso, - Y de todos envidiado; - Mas ¡ay desdichas del hado, - Cuánto acabas, cuánto puedes! - Pues, araña entre las redes, - Me cuelgan, como de almenas, - En un retrete que apenas - Se divisan las paredes. - Por mí se puede cantar, - Cuando mis desdichas toco: - “¡Mundo loco, mundo loco: - Nadie debe en ti fiar!” - En pobre y solo lugar - Me han puesto mis vanidades, - Pues del tiempo las crueldades - Me traen a aquestos retiros, - Aquí, donde mis suspiros - Pueblan estas soledades. - -[208] _Carcabueço_ dicen, con _b_ y con _cedilla_, el manuscrito de -Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en -_La Culta latiniparla_ y en otros manuscritos y libros antiguos. El -_Diccionario_ de la Academia no se acuerda de esta palabra, como -ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque, -significando _carcavueso_ lo mismo que _carcavón_, aumentativo de -cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos -o arrojar sus _huesos_, parece que no tiene lugar en esta voz la _z_, -cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera. - -[209] _Con pinta de_, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes, -por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. FONS., -_Vid. Cr._, 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una -primera por la pinta”. - -[210] _Carantamaula_, propiamente carátula o careta figurando una cara -muy fea. _Poem. heroico_, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que -no puede enseñarse sino en jaula”. LOPE, _Inobed._, III, p. 550: “Ésta -es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”. - -[211] _En grupa_, atrás, como montar _en_ o _a la grupa_ de la -cabalgadura, donde va la _gurupera_. - -[212] _Tan lejos_, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es -de lo más ingenioso y salado que se ha escrito. - -[213] _Revestirse en._ A. PÉREZ, _Dom. 3 cuar._, f. 505: “Como demonios -revestidos en un cuerpo humano”. Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de -una serpiente y revistiéndose en ella”. - -[214] _Enflautado_, metido como en flauta, por lo charlatana que era -la _cotorrera_ o mujer que anda de cotorro en cotorro y lo parla todo, -como la _cotorra_. - -[215] En todas las impresiones españolas que he manejado falta este -capítulo de “El criado favorecido y el amo”. - -[216] “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando una -mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las de -Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, del -miércoles de Ceniza o _corvillo_ (HITA, mi edición, 1172). - -[217] _Hopalandas_, propiamente vestiduras largas. - -[218] _Jalbegar_ y _jalbiego_ dícese en Extremadura, de _enjalbegar_, -de _ex-albicare_, encalar las paredes. - -[219] _Aloja_, bebida de agua, miel y especias. - -[220] _Cerilla_, unto, como cera, para afeite (_Celestina_, mi edic.), -así como _sals-er-illa_. - -[221] Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con mil suertes de -menjurges y mudas se burló varias veces el autor del _Quijote_. En la -comedia _La Casa de los celos_ dirige a Angélica estas razones la Dueña: - - “¿Cuándo, señora, veremos - El fin de nuestros caminos? - ¿Cuándo de estos desatinos - A buen acuerdo saldremos? - ¿Cuándo me veré ¡ay de mí! - Con mi almohadilla sentada - En estrado y descansada, - Como algún tiempo me vi? - ¿Cuándo de mis redomillas - Veré los blancos afeites, - Las _unturas_, los aceites, - Las adobadas pasillas? - ¿Cuándo me daré un buen rato - En reposo y sin sospecha, - _Que traigo esta cara hecha - Una suela de zapato_?” - -[222] Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que eran, y de -tantos corchos. - -[223] _Costillas de borrenas_, almohadillas, como en los borrenes de -la silla de cabalgar; _lana-plenar_, como _terraplenar_. _Borrenas_ -se decía, como _borrenes_. P. ESPIN., _Elog. retr._: “Con silla de -borrenas”. EUG. SALAZ., _Cart._, p. 32, 37. - -[224] Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En la primera -edición de Zaragoza imprimieron _aplanase_, y de aquí todas. - -[225] “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor lección. - -[226] Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se conserva en -algunos pueblos. - -[227] _Visión_, fantasmón, por lo fea y risible. - -[228] _Andularios_, vestidura larga. QUEV., _C. de c._: “Asiéndole de -los andularios”. - -[229] “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y siguientes). - -[230] _Pantasma_ se dice todavía por fantasma. - -[231] _Persil._, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila el mismo -espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y ocasión que -su padre contaba”. - -[232] _Porque ya no tenían._ Todo esto lo pintó Mateo Alemán en su -_Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7. - -[233] “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y posteriores). - -[234] _Herrería_, dícese del repiquetear de broqueles y espadas y de -cualquier estruendosa batahola. _Amante lib._: “Por ver en qué paraba -aquella grande herrería que sonaba”. _Señ. Cornel_.: “Estuvo atento y -no sintió palabra alguna: la herrería era a la sorda”. - -[235] _Se tomaban ya de los años_, como se toma de herrumbre o moho una -cosa. - -[236] _Gorjearse_, hablar de gorja, haciendo ostentación y -regodeándose. ZAMORA, _Monarq._, _3 Visit._: “Se estaba en la cama -gorjeando con su alma”. - -[237] “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de Zaragoza y -posteriores.) _Ponleví_, del fr. _pont levis_, puente levadizo, por la -curva de la suela y el hueco entre la punta del calzado y el tacón, -forma francesa que se daba al calzado, tacón de madera muy alto, -derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte semicircular desde -el arranque hasta abajo. - -[238] Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy remoto -_antaño_. - -[239] “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas de afuera, -eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los eclipses son -su fuerte”. (Ms. de Lista). - -[240] _Gorgoritas_ son los quiebros que, especialmente en el canto, se -hacen con la voz en la garganta. - -[241] “vestidos de _noli me tangere_” (Ms. de Frías.) _Nolimetangere_, -llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se empeoran: alude a la -frase de Cristo resucitado a la Magdalena. - -[242] _Romanar_, pesar con romana, aquí llevadas en peso de manera -parecida en la litera. - -[243] _Escarpines_, paño o tela debajo del calzado, que recoge el sudor. - -[244] _Fregenal_, olor a cuero y tenería, por los famosos que en -Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo (_jác._ -5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le gastan las -espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote se hacía de -dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la penca del -cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo. - -[245] _Reciennaciéndose_, desantañándose, dándose por muy niñas. - -[246] _Niña postiza_, la muñeca con que las niñas juegan. - -[247] “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir que las -que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte, que -esto es _la vieja_, como callan las niñas la caca y hacían que los ojos -que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo pasar) los -que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los que miraban a -las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo ataúdes. - -[248] _Estoflerino_, latinizado el nombre Juan _Stoffler_ o -_Stoeffler_, célebre astrónomo suavo, que nació en Justingen por los -años de 1452. Continuó las efemérides de Regiomontano (Muller) desde -1482. En 1499 presentó unas nuevas, calculadas para los veinte años -siguientes, al Senado de Ulma, que le dieron grande reputación. Publicó -otras para 1524, anunciando que, por efecto de la conjunción de los -grandes planetas, habría el 20 de febrero una inundación tan grande -que trastornaría la superficie del globo. Grande terror produjo esto y -pusilanimidad en las gentes, que buscaron asilo en las altas montañas y -prepararon barcas para salvarse con su familia. El mes de febrero llegó -y fué, a pesar de la conjunción, muy seco: _Stoffler_ se apresuró a -explicar las causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos -continuaron siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531. - -_Magino._ _Maxino_ dice el original manuscrito. _Máximo_ la edición de -Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de Sancha, en que se lee -_Maximio_. Obras de este célebre astrónomo: _Ephemerides coelestium -motuum_ Io. Antonii Magini, _patavini, ab anno 1598 usque ad annum -1610, secundum Copernici observationes accuratissime supputatae et -correctae; ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud -Damianum Zenarium, 1599.--Tabulae secundorum mobilium_ _coelestium. -Authore_ Io. Antonio Magino, _patavino, philosophiae, ac mathematicarum -professore. Cum privilegiis. Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani -Zenari._ El afamado matemático paduano Juan Antonio _Magín_ murió el -año de 1617. - -De Origano: _Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi 1595, et -desinentium in annum 1624_, Ephemerides Brandenburgicae _coelestium -motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus calculo duplici -Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico seu Copernicaeo -elaboratae_, a Davide Origano _glacense germano, mathematico in -Academia electorali Brandenburgica profesore publico et ordinario. -Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud Davidem Reichardum -bibliopolam stetinensem._ - -Andrés _Argoli_ nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado a la -Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento singular, no se libró -de caer en los sueños de los astrólogos. Perseguido por sus émulos, -se retrajo a Venecia. El Senado le acogió favorablemente, le proveyó -de instrumentos para sus observaciones y le nombró matemático de -la Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos. Murió -en 1653. Escribió: _De diebus criticis, Primi movilis tabulae, -Observaciones sobre el cometa de 1653_, y, por último, las _Efemérides_: - -_Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum_ Ephemerides. -_Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 ad 1640 ex ejusdem Auctoris -tabulis supputatae, quae congruunt Danicis, Rodulphinis, et Tychonis -Brahae è Coelo deductis observationibus. Romae. Ex Typographia -Guillelmi Facciotti. M.DC.XXIX._--Andreae Argoli _Medici, Philosophi, -ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas profitentis_, -Ephemerides _annorum L iuxta Tychonis_ _hypotheses, et accurate è Coelo -deductas observationes. Ab anno 1630 ad annum 1680. Cum privilegiis. -Venetiis, 1638._ - -Hemos puesto _Argolo_ en el texto, en vez de _Argolio_, que dicen los -ejemplares de _La Hora de todos_, manuscritos e impresos. - -[249] _Zurr-ido_, posverbal participal de zurrir, el sonar bronco. -ÁVIL., _Ep._, 34: “Mirando como ya es todo pasado y los que ve están ya -olvidados y todo se haya pasado así como agua que corría con zurrido”. -También _zurrí-o_. LASO OROP., _Lucano_, p. 108: “No es aún apagada la -tempestad, sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”. - -[250] Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la fecha -en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el año -que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito -que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta -pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la -cronología. - -[251] “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota absurda de la -edición de Bruselas). - -[252] _Sobre raigones_ no salen los dientes. - -[253] “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de Frías.) -_Arpadas_, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos y quiebros de -aves. - -[254] _Galopín_, mozo de cocina. - -[255] _El coram vobis_, la cara, iluminada de simplicidades. - -[256] _Pujar_, subir como en almoneda. - -[257] _En-cant-usar_, engañar como con encant-os. L. RUEDA, 1, 110: -“Creo que algún bellaco y embaidor me la’ncantusado”. - -[258] _Zollipo_, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es el hipo -(ROSAL). LAG. _Diosc._, 2, 117: “Sana los sollipos y torcijones de -vientre”. _Zollipar_ es bostezar. HOROZCO, _Canc._, p. 157: “¿Qué -zollipas?--Tengo temor que las tripas | se me sequen de vacías”. - -[259] _Se afilaron de embeleco_, sutilizaron y aguzaron su mentira o -embeleco. - -[260] Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La real cámara -de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos los suyos, no -pueden estar retratados con pincel más valiente. - -[261] _Gañar_ díjose como ganar, de donde _gañ-án_, el obrero que gaña -o gana con su trabajo. _Bibl. Ferr. Gen._, 47, 32: “Que varones de -gañado son”. En Aragón, _guañar_ por ganar (BLANCAS, _Com. comitiis_). -S. BADAJ., 2, p. 74: “No espera, soltá el gañado”. - -[262] “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con la frase -acostumbrada. Pues cógele la _hora_”. (Edic. de Zaragoza y siguientes). - -[263] _Dios le ayude_, o _¡Jesús!_, fórmula al ver estornudar a otro, -por haberse creído que podría escapársele el alma, cuando ésta no era -más que el aliento (CEJADOR, _Tesoro_, _N_, 17). - -[264] _Encreyentes_ dicen las ediciones. L. RUEDA, 1, 20: “Pues le he -hecho encreyente a este animalazo qu’esta caratula es el rostro de -Diego Sánchez”. TORR., _Fil. mor._, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes -a los ojos, como si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que -puede ser adverbial la forma plural, o rutinaria, por el _en justos y -en creyentes_, pues encreyentes se repite en Quevedo. _Rom._ 69: “No me -has de hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. _C. de c_: “No -me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”. - -[265] _Mosqueándose de_, librarse de, zafarse de, como sacudiendo las -moscas. J. SAL., c. 7: “Y el mismo Papa al mismo P. Méndez le mosqueó -de Roma... ofendido de sus extravagancias”. QUEVED., _Entret._: -“Empezó a mosquearse de él”. - -[266] El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su regüeldo le -valió. - -[267] _Chocando_, metáfora del tocar las cadenas, etc., en la piedra de -toque, para aquilatarlas. - -[268] _Migajas de_, pedacillos de vidrio. - -[269] _Claveque_, piedra semejante al diamante, pero de poco valor. - -[270] A. PÉREZ, _Viern. 2 cuar._, f. 480: “¿Por qué no les hablábades -claro, pan por pan y vino por vino?” - -[271] _Pegar la boca a la pared_, resolverse a callar la necesidad que -se padece, por grande que sea. - -[272] CORR., 547: “_La cara descubierta._ (Que puede parecer sin -correrse de nada feo: puede parecer la cara descubierta, puedo ir la -cara descubierta)”. - -[273] CÁCER., ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha llaneza, sí por sí, -no por no”. - -[274] _Cardas_, propias de la _carda_ u oficio de ladrón. _De medio a -medio_, enteramente. - -[275] _Contraste_, platero que tiene el oficio de contrastar el oro y -plata. ZABAL., _Día f._, 1, 18: “Que valen mucho más, como consta por -la fe del contraste”. - -[276] _Enviarle noramala_, con cajas destempladas, despedir malamente. - -[277] _Letra entre piernas_, de la frase _rabo entre piernas_, -avergonzado y como perro huído. - -[278] _Pegársela_, engañarle, _darle una pega_, _darle la pega_, de la -pega de la bota. - -[279] “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas las -posteriores.) En vez de _marbolla_ quisieron tal vez decir _barbulla_. - -[280] _Cosetada_, propiamente carrera en el _cos-o_, luego empujón. En -este segundo sentido úsase en Extremadura. _Cuent. d. c._: “Fuese tras -él dando cosetadas”. De aquí _coset-ear_. L. ARIZ, _Hist. Ávila_, f. -38: “Coseteando por el coso”. - -[281] “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.) _Autos s. -xvi_, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de Sigüenza | hemos -d’ir empelazgados”. De _pelazga_, contienda, de _pelaza_, _pelea_, -pelo. _Trag. Polic._, 7: “Y esta pelazga nos tienen agora guardada”. - -[282] _Maul-ero_, el que anda en maulas o engaños. SOLÍS, _El amor_, j. -2: “Aquí hay maula”. - -[283] “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic. de -Zaragoza, y de allí todas). - -[284] _Al verdugo_, que es _guardajoyas_, de como en _el traidor de -Galalón_ (_Quij._), para hacer resaltar más el calificativo. - -[285] _Asurarse_, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a perder. TORR., -_Fil. mor._, 25, 4: “Se asuran los niños como las ollas, con el calor -demasiado”. - -[286] _Taita_, voz de niños llamando al padre. J. PIN., _Agr._, 21, 8: -“Lo primero que los niños aprenden decir para con los padres es taita, -y lo que primero saben decir a las madres es mama”. Véase CEJADOR, -_Tesoro_, _A_, 43. - -[287] _Andar a daca y toma_, en dares y tomares. CORR., 505: “_A daca y -toma._ (Andar a trocar; trueco de muchachos, que no se fían, y truecan -dando y tomando; dícese de los interesados y desconfiados en tratar -siempre con resguardo.)” _Tomarse del vino_, emborracharse. - -[288] “_patio de palacio._” (Edic. de Zaragoza, y de allí todas). - -[289] “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic. de -Zaragoza, y de allí todas). - -[290] _Cartapel_, escrito largo para fijar bandos y edictos y cualquier -papel grande de mucha letra muy metida. - -[291] Recuérdense los impertinentes _advertimientos al Príncipe_ que de -aquellas calendas se ven impresos; téngase en cuenta el fin principal -y de importancia suma a que tiraba el castellano Lipsio; no se pierda -jamás de vista que le era forzoso remedar y traducir aquí los desatinos -de los áulicos y curanderos políticos, y entonces no nos parecerán -menos ridículos e ingeniosos que los que había dejado por modelos el -rey de los escritores españoles: los arbitristas de Dinamarca. Por -lo bien dibujados, rivalizan con don Quijote, deseando aconsejen al -Monarca junte en la Corte, y en un día señalado, a cuantos caballeros -andantes vayan por la Península, que tal podría venir entre ellos que -sólo bastase a destruir toda la potestad del turco. En lo extravagante -se igualan casi al arbitrista del Hospital de la Resurrección, en -Valladolid, proponiendo se mande a todos los vasallos de Su Majestad -ayunar una vez en el mes a pan y agua, reduciendo a dinero el gasto -de aquel día para que, con provecho de sus cuerpos y de sus almas, -tuviesen el lauro de desempeñar en veinte años las cargas del Tesoro: -ocurrencias felicísimas y muy difíciles de superar. El autor de _El -Diablo cojuelo_ queda muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de -estos abejarucos políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del -reinado de los Felipes: abundaron en todos los siglos. - -[292] CORR., 510: “_Alza, Dios, tu ira._ (Dícese de una persona, -cuando se refiere que se enojó mucho; dando a entender que se arrebató -demasiado.)” Sobre _em-borr-ull-arse_, en CEJADOR, _Tesoro_, _B_. - -[293] _Barbulla_, posv. de barbull-ar, bullicio, parloteo. GUEVARA, -_Men. Corte_, 12: “Son tantas las barbullas, tráfagos y mentiras”. - -[294] “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y siguientes). - -[295] “1634, miércoles 29 de noviembre.--Por descuido de unos mozos se -encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del Rey, y, sin -poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de coches, con la -casa en que estaban, que es distante de la principal de los caballos -regalados. - -“1640.--Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto principal -del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin poderlo remediar, -se quemó mucho, con _dos torres_ principales y la mayor parte del -cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas, que eran entonces -muy ricas, _se quebraron y maltrataron muchas y de mucho precio_. -Volvióse a reformar todo con diligencia. El pueblo, que de accidentes -saca conjeturas, juntó los tres de estos años, diciendo que en el -uno había dado en agua; en el otro, en aire, y en éste, en fuego; -que sólo faltaba que diese en tierra, y que así dió con la caída del -Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de medio millón. Reparóse -tan presto, que por pascua de Resurrección estaba acabado”. (LEÓN -PINELO, _Historia de Madrid_, Ms.). - -Retocada _La Hora de todos_ en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo a -ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son el -de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro, -más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo, -y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el -teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado -sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio. - -[296] “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas). - -[297] _Roerle los zancajos_, hablar de él mal por detrás, como gozquejo -que ladra y a los zancajos se tira. CÁCER., ps. 100: “Aquéllos que -andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”. - -[298] _Tablet-ear_, hacer ruido como con tabletas. - -[299] CORR., 522: “_En un tris._ (Denota suma brevedad, como la de un -golpe; tómase del sonido de una cosa que se quiebra, como de vidrio o -barro, y significa también el punto de peligro en que estuvo algo para -caerse o quebrarse: estuvo en un tris, no faltó un tris, no faltó sino -un tris.)” - -[300] La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según se hacían -éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en aquellos -tiempos la moneda de cobre. - -[301] Quevedo, en _El Chitón de las taravillas_, escribió que al -comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a ocho -como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que Dios -tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se -acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI: - - “¿Qué se hizo el rey don Juan? - Los Infantes de Aragón, - _¿Qué se hicieron?_” - -De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer -discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para -siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del -trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos -seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de -España, cancerada desde los tiempos de Felipe II. - -[302] _Mataperros_, la bola y morcilla y zarazas con que se les mata. - -[303] “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con arañazos. Y -si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y se van de -hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista). - -[304] “viejos y muertos”. (Los impresos todos). - -[305] _Pantasma_, la figura, la persona del viejo podrido, pero que -tenga dinero, por lo que luego los llama _estantiguas_, y _carroños_, -de _carroña_ o esqueleto mondo, comido de grajos. - -[306] _Mejicanos_, doblones de oro mejicano, _unto mejicano_. - -[307] “una parte moderada”. (Los impresos). - -[308] “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por haberlo -sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de calderilla: no -la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal apreciada deja de -serlo”. (Ms. de Lista). - -[309] _Mam-ullar_, pronunciar como _mam-ando_, por falta de dientes. - -[310] “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces pueden -subsistir como formadas del verbo _tomar_ por el genio suelto y -desenfadado del autor de _La Hora de todos_. - -[311] “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de Zaragoza). - -[312] “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre barbada” (la -de Bruselas y todas las posteriores). - -[313] “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.) -_Cazasiglos_, los muy viejos. - -[314] _Maya_, la moza que hace de reina en la fiesta tradicional de -mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los difuntos, que -está para morir. LOPE, _Maya_, II, p. 41: “Hoy el Alma ha de ser Maya, -| grande fiesta quiero hacer, | puesto que el Mayo se vaya”. - -[315] _Mariposas_, que andan en torno ya de la muerte, por ser muy -viejas. - -[316] _Tararira_, alegría bulliciosa. _Quev._, _Poem. her._, 1: -“Inspirad tarariras y chaconas”. Q. BENAV., 1, 311: “¡Tararira! ¡con -qué pie | he salido esta mañana”. - -[317] _De la sonsaca_, que viven de sonsacar. - -[318] _Andorras_, andariegas. _Lo del negro_ del sermón, del que, -después de mucho trabajar, no saca provecho, porque se lo llevan la -vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente indica que trabajan y -afanan como negros. Así: _No somos negros_ y _Trabajar como un negro, -Tratarle como a un negro_. CORR., 612: _Tratóle como a negro, como a -zapato viejo._ - -[319] “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos). - -[320] _Tabaola_ también se decía por metátesis de _batahola_, barullo. - -[321] “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a las -tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista). - -[322] “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse todos”. (Los -impresos). - -[323] _De buces_, como de bruces, de cabeza, cabeza abajo. QUEV., -_Rom._ 83: “Dió con él, de un empellón, | de buces detrás de un banco”. - -[324] En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y doña Isabel -un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para perseguir, juzgar -y castigar los delitos cometidos en despoblado, y a 7 de julio de -1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran asaeteados los -malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos los cadáveres -para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba en _Peralvillo_, -lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. Así como los ladrones -tenían su fin en _Peralvillo_, las bolsas lo tenían en el estudio de -aquel letrado garduña. - -[325] Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos y rasgos -de otras suyas como _La Hora de todos_. Casi íntegro se encuentra el -presente párrafo en la _Visita de los chistes_, y allí, por tanto, -hallará el lector noticia de los más de estos autores de Derecho. - -[326] _Burrajear_, _borrajear_, escribir mal, como haciendo _borrajos_ -o _burrajos_, que son las agujas u hojas secas y caídas del pino. -_Orlando_, 2: “Ya las chafarrinadas de la aurora | burrajeaban nubes y -collados”. - -[327] La _C_ para significar _Código_, y las _ff_, _Digesto_. - -[328] “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores). - -[329] “cámara”. (Ídem). - -[330] “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores). - -[331] _Subir a las nubes_, encarecer mucho. - -[332] _Llover_, como factitivo, hacer que se llueva y moje. - -[333] _Cimbronazo_, cintarazo. ZABALETA, _Día f. Trap._: “Dejó asegurar -al esgrimidor bailarín y dióle un cimbronazo, que casi le dejó sin -sentidos”. - -[334] “nosotros pobretones”. (Los impresos todos). - -[335] _Remoquete_, pulla, como _remoque_. CÁCER., ps. 68: “De esto -escarnecen, chiflan de mí y me dicen sus remoquetes”. CERV., _Gall. -esp._, 2: “Que me habló con remoques y acedía”. - -[336] _Gandujar_, _encorvar_, en forma de S. _Rom._ 68: “Formando con -las narices | el gandujado de caca”. - -[337] Desatinadamente imprimieron _trocado_ en la edición de Zaragoza -y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la de Bruselas y en el -manuscrito original se lee, como no podía menos de leerse, _trotado_, -esto es, corrido. - -[338] Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición primera, y de -allí en todas, se estampó _enarbolados_, levantados en alto. Una y otra -lección son buenas, pero sigo el original. - -[339] _Quebrantahuesos_, además de ave de rapiña, es el molesto e -importuno. - -[340] “a todos”. (Los impresos). - -[341] “al uno”. (Ms. original). - -[342] Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe IV -discurrió con novedad Quevedo en los _Anales de quince días_, pág. 213 -de la edición de Rivadeneyra. - -[343] “fistulados empezaron”. (Los impresos). - -[344] “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su futura a -quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”. (Edic. de -Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo _acertaron_ en -vez de _aceptaron_, y todas hasta hoy lo han reproducido. - -[345] “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los impresos). - -[346] En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido, estampando -_canitas_ en lugar de _cañitas_. Sancha lo enmendó, sustituyendo -de propia autoridad _cenizas_, y ocioso es repetir que todas las -publicaciones que han venido después han dicho lo mismo. Quevedo alude -a la especie, que entonces corría entre el vulgo y ha llegado hasta -nosotros, de que uno de los tormentos con que el Antecristo estrechará -a los que no le sigan ha de ser introducir astillas de caña entre -las uñas de los dedos: especie que provino de los árabes. Luis del -Mármol copió en la _Historia del rebelión de los moriscos_ un jofor o -pronóstico del año 1567, donde algo de aquella especie se encuentra: -“El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren en esta generación -estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente peor que ellos, que -les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará Dios sobre ellos -quien no se compadezca del menor ni haga cortesía al mayor. Les tomarán -sus haciendas..., hacerlos han sus cativos, mataránlos..., los -atormentarán _hasta hacerles echar la leche que mamaron por las puntas -de las uñas de los dedos_”. (Lib. III, cap. 3). - -[347] “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de Zaragoza -y las primeras del siglo XVIII). - -[348] “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de Zaragoza). - -[349] _Saeculum per ignem_, del himno _Dies irae_, el día del juicio; -el _saecula saeculorum_, por los siglos de los siglos, es la eternidad. - -[350] _A letra vista_, por no tener vestidos. - -[351] _Bacinica_, bacín o bandeja chica para pedir. - -[352] _Una S y un clavo_, es-clavo. B. ALCÁZAR, 5: “Púsome en el alma -el clavo | su dulce nombre y la S, | porque ninguno pudiese | saber de -quién soy esclavo”. Era la S y un clavo enlazado a ella la cifra del -nombre _esclavo_, con que se les herraba. - -[353] _Las mil y quinientas doblas_, el último recurso. (_Los Sueños_, -mi edición, t. I). - -[354] _La bribia_, la vida de los bribones. - -[355] _Los buscarían sobre ella._ Se sobrentiende los dineros. - -[356] _Contera_, añadidura final, como ella lo es del bastón, y así es -el estribillo. PATÓN, _Eloc._, 81: “Acaban sus coplas en el final, que -dicen estribillo o contera”. ZAMORA, _Mon._, 3, 86, 1: “Pero sea la -contera deste discurso el emperador Juan Conuno”. - -[357] “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de Zaragoza -hasta hoy, todas). - -[358] _Panza al trote_, del que siempre anda comiendo a costa ajena, -donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre. - -[359] _Clamista_, que echa soflamas. - -[360] _Pintaba en_, tenía pinta de, tener señal de, tomado de los dados -y naipes. D. VEGA, _Fer. 4 Dom. 3 cuar._: “Estos falsos maestros son -fulleros y malos jugadores del dado, que la Escritura, de que juegan, -la arman y la sacan a su gusto, haciéndola que pinte a su propósito”. - -[361] _Emprestillón_, el que pide prestado a cada paso, de -_emprestillar_; hoy en Chile _empretillar_, de _emprestar_. - -[362] _Zalagarda del diablo_, gran escaramuza, riña, propiamente -emboscada. S. HOROZCO, _Canc._, p. 162: “Que podéis creer los dos | que -en esto no hay zalagarda”. Su etimología en CEJADOR, _Tesoro_, Silb., -235. - -[363] _Desmentirse_, decirse _mentís_ uno a otro. - -[364] “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta hoy, todas.) -_Falido_, fallido, caído, frustrado. A. PÉREZ, _Juev. 1 Cuar._, f. 40: -“Con los verdaderamente falidos y menesterosos”. - -[365] _Sacatrapos_, propiamente tirabuzón para sacar los tacos del -arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto. _Vid. -del Pícaro_, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más diestros -sacatrapos”. - -[366] _Zurrido_, posverbal participial de _zurrir_, sonar -desapaciblemente. ÁVILA, _Ep._, 34: “Y todo se haya pasado así, como -agua que corría con zurrido”. - -[367] _Encorozar_, por la coroza o cucurucho, aquí el de papel, en que -venden los confites. - -[368] _Súpito_ es vulgar, de repente. - -[369] _Garambainas_, gestos, rasgos o adornos demasiados. CALDER., -_Cuál es may. perf._, j. 3: “Que sepa hacer unas garambainas del pelo”. - -[370] _Ojo avizor_, ojo alerta, ojo, abrid el ojo, atención. LOPE, -t. II, 425: “Ojo al capricho”. CABRERA, p. 590: “Velad y estad ojo -alerta”. _G. Alf._, 1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” CERV., -_Cárc. Sevilla_: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”. - -[371] _De boga arrancada_, con todo el ímpetu, como la galera que corre -al impulso más violento de todos los remos. A. PÉREZ, _Viern. 1 Cuar._, -f. 87: “No queda curado un dolor por haberse mitigado algún tiempo si -de hecho no salió de boga arrancada”. Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni -saca de boga arrancada los malos de su Iglesia”. REBULLOSA, _Teatro_, -p. 367: “El arte de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga -arrancada, por rematar más presto”. - -[372] _Saca que no escuece_, alude a gastos, contribuciones, etcétera. -F. AGUADO, _Crist._, 16, 8: “Que constase líquidamente de la entrada y -del recibo de la saca y del gasto”. - -[373] _Jubón_, paliza. _Estebanillo_, 2: “Temiendo no me cogiesen en la -trampa y me diesen un jubón sin costura”. - -[374] “nosotros jamás la decimos. Con _hágome_”. Edición de Zaragoza y -todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos. - -[375] _Lampiños_ por rasurarles el pelo. - -[376] _De la agalla_, sin nada, burlados, que ya no tengan que ganar -con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por el anzuelo, de la -agalla. “_Quedar de la agalla colgado._ (Por quedar sin nada y sin lo -que se pretendía.)” (CORREAS, p. 592.) QUEV., _Poem. her._, 1: “Quieren -dejar al mundo de la agalla”. - -[377] _Enfermedad de esparto_, el colgarle el verdugo del palo con -cuerda, ahorcándole. - -[378] _Manos a la obra_, animando al trabajo. - -[379] _Balsopeto_ o _falsopeto_, farseto, faltriquera falsa contra -ladrones de bolsas (ROSAL). _Lazarillo_, 2; _G. Alfar_, 1, 2. 3. - -[380] _So-faldar_, alzar las faldas, levantar por debajo, descubrir. -Úsase en la ribera del Duero. _Musa_ 6, r. 30: “Sofaldé cerraduras y -candados”. - -[381] _Retozar_, en la edición de Zaragoza y posteriores, menos la de -Bruselas, _retocar_. - -[382] _Volatín_, alude además a la ligereza de los italianos y a los -saltimbanquis que de Italia venían. - -[383] “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las siguientes). - -[384] _Bastón_ con que el acróbata guarda el equilibrio, teniéndolo -entre las manos, cogido por sus extremos. - -[385] “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes impresiones.) -_Zap-arr-aso_, como _zap-ada_, _zapu-ada_ en Asturias y _sap-ada_ en -Maragatería, _zap-ot-azo_ en Aragón, es la caída de bruces, como la del -_sapo_ o _zapo_ (CEJADOR, _Tesoro_, _Silb._, 213). - -[386] “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, trayéndola -con nuevos pesos arriba y abajo. - -[387] _Iglesia me llamo._ CORR., 1: “A Iglesia me llamo. (El que huye -de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de las iglesias, a las que -se acogían los perseguidos por la justicia. _Estebanillo_, c. 5: “Sin -valerme antana ni defensa de motilones ni aquello de iglesia me llamo”. - -[388] Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, y no ha sido -impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas. - -[389] Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació de Quevedo -en el _Mundo caduco y desvaríos de la edad_, págs. 182, etc., de -Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor daño, les -tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas las mercancías -de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados y avergonzados los -venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, forjaron la supuesta -conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre español ante toda -Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta de arrojo y valor -con la astucia, la calumnia y la intriga. - -[390] _Tenedos_, isla de la Natolia, célebre por sus vinos, sobre -la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al estrecho de -Gallípoli. - -[391] Esto es, _desde Salónica_ o Thesalónica, antigua y famosa ciudad -de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un buen puerto y -muchos fuertes. - -[392] _Para que se almorzase al capitán_ imprimieron en Zaragoza, y -este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose hasta hoy, con -más el de concluir el período en _Minerva_, dejando colgado el sentido. - -[393] No será impertinente copiar aquí lo que acerca de este caballo -escribe Pandolfo Colenucio en su _Historia del reino de Nápoles_, -lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el rey de Alemaña, Conrado, tomó por -fuerza de armas la ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos -palacios de próceres rebeldes, “fué--dice--después a la iglesia mayor, -y en medio de la plaza della estaba un _caballo de bronce_ sin freno, -estatua antigua guardada allí para ornamento y por ventura por armas -de la ciudad. Conrado le hizo poner sobre las riendas estos dos versos -esculpidos: - - _Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis: - Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum_”. - - -[394] Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la edición de -Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el fin, y estropeando un -capítulo como éste, de tal importancia política. - -[395] El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de la Iglesia, y -tenían sus Reyes que recibir la investidura de los romanos Pontífices, -que los consideraban como censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer -Beatriz les impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó reyes -de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un año para la Sede -apostólica. En el Códice H. 50 de la Biblioteca Nacional hay noticia -de haberse presentado al Papa el embajador de España, Conde de Castro, -miércoles 29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 de a caballo -para hacer el feudo acostumbrado en el día de San Pedro por el reino de -Nápoles, entregando la hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos. - -[396] Esto es, al puerto. - -[397] Era anejo del oficio de _rufián_ el robo, el encubrir ladrones, -lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en -cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados, -cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda -novela de _Rinconete y Cortadillo_, de donde trasladó algunos buenos -rasgos a la comedia de _El Rufián dichoso_. El licenciado Cristóbal -de Chaves escribió en 1598 una _Relación de la cárcel de Sevilla_, -curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y -de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos -castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en -galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo -habría nadie sin pena y castigo”. (_Biblioteca Colombina_, Aa. 141, 4, -fol. 155). - -[398] _Ene de palo_, la horca. QUEV., _Jácara_ 2: “Murió en la ene de -palo”. - -[399] “se pagaban”. (Ms. original). - -[400] “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás). - -[401] _Flores_ entre tahúres eran las señales en las cartas y demás -fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y -ser delicadas mañas de ingenio. _Entrem. del siglo XVII_, p. 291: -“Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros -perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos -infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son, -suyas las fuentes”. Navarrete, _Casa juego_, f. 63: “A cuya voz acuden -los de la flor y la estafa”. Así, _descornar la flor_, o _entrevar_ o -_entender la flor_, era descubrir al jugador la fullería o flor. - -[402] _Gatos_, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. _Haber -gato encerrado_ es haber buena bolsa escondida. - -[403] _Trocada_, la del revés, la contraria. GRACIÁN, _Critic._, 2, 13: -“Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo a la trocada, lo de -arriba abajo”. _Entrem. s. XVII_, p. 602: “Plegue a Dios no suceda la -trocada”. - -[404] _Maullón_ es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí al fullero, -por lo que trabaja con las uñas y por la algazara que mueve para marear -a su compañero. - -[405] La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció la reina -Isabel, cuéntase en _Guzmán de Alfarache_, l. 1, c. 8. - -[406] Alude a la especie muy valida entre el vulgo de que fué un saúco -de donde se ahorcó Judas. - -[407] “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos y rebeldes a -Dios” (la de Bruselas). - -[408] “público, después”. (La de Bruselas). - -[409] “quieran”. (Ms. original). - -[410] “a las Canarias”. (Ídem). - -[411] “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás). - -[412] _Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era giusta, ma -che non l’aggravavano napolitani, et milanesi tanto distratti dalla -forza della Spagna, et pieni di popoli, che con tanta mala volontà -sopportavano il dominio delle nationi straniere; et le Indie vuote -d’habitatori. Ma che la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la -fecondità et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana -traboccare._ (_Pietra del paragone político_, di Traiano Boccalini). - -[413] “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin hurtar”. -(Edic. de Zaragoza y siguientes). - -[414] _Cicatero_ es cortador de _cicas_ o bolsas, un género de ladrones. - -[415] “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su estado, el -comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores). - -[416] “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores). - -[417] “nació de medio a medio”. (Ídem). - -[418] “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, menos la -de Bruselas). - -[419] “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos). - -[420] “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás). - -[421] “enorecer”. (Ms. original). - -[422] _Sollastre_ es pícaro de cocina. _Guzm. Alf._, 1, 2, 5: -“Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o pícaro de -cocina”. Díjose de _sollar_, o sea soplar. CORREAS, 108: “El herrero -de Arganda, él se lo suella y él se lo macha y él se lo saca a vender -a la plaza. (Suella es sopla con el fuelle.)” Úsase en Asturias. HERN. -NÚÑEZ: “Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de _sufflare_. - -[423] “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.) -_Pel-aza_ y _pel-arza_, del pel-arse al reñir. - -[424] “afeitarse con tijeras”. (Los impresos). - -[425] “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original). - -[426] “un tan largo camino”. (Los impresos). - -[427] _Zabucar_, dar topetazos y empujones y revolver un líquido de la -misma manera, mezclar. _Entrem. s. XVII_, 24: “Dame aquesos brazos, -reina de mis ojos, | que es justo que en ellos me zabuque todo”. JAC. -POLO, _Univers._: “Aquí las dificultades, | que en las mentes se -zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”. - -[428] “tal, dijo”. (Los impresos). - -[429] _Gatos_, bolsas. - -[430] “todas”. (Los impresos). - -[431] Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y hacer otra de -Roncesvalles, victoria que le atribuyen los antiguos cantares. - -[432] En francés, _bougre_. Vale, según su propia significación, -_sodomita_; pero sin idea semejante y aun sin saber lo que significa, -aplícase por desprecio esta palabra, en castellano, a cualquier -extranjero. - -[433] Los libros de caballería y las historias de Carlomagno y Morgante -hacen señalada memoria del conde _Galalón_ de Maganza, por cuya -traición cuentan que murieron los doce Pares de Francia. - -[434] “de la daga”. (Los impresos). - -[435] _Gabacho_, apodo que a los franceses daban los españoles -fronterizos, por sus _gaves_ o ríos entre cañadas del Pirineo, y -después se corrió al resto de España; encierra sentido despectivo y -hasta el de cobarde aplicado a un español. - -[436] “a pasajeros de a mula”. (Los impresos). - -[437] _Dar tapaboca_, frase de esgrima, dando en la boca con el botón. -_Quijote_, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla de la espada del -Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos de Montalván huviera oydo estas -razones al hombrecito, tapaboca le huviera dado que no hablara más en -tres años”. - -[438] “dos ministros”. (Los impresos). - -[439] “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en discordia, y la -disimulación”, etc. (Los impresos). - -[440] “el imperio”. (Ídem). - -[441] “a sí”. (Los impresos). - -[442] Asesinó _Ravaillac_, en 14 de mayo de 1610, al magno Enrico de -Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre suplicios que los jueces -imaginaron proporcionados al crimen. - -[443] “invención de la”. (Todos los impresos). - -[444] “Olanda le han tomado”. (Ídem). - -[445] Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó en la -primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en la de Bruselas, 1660, -con estas variantes: “de un capricho de un republicón de los _de -Capiduchi_... Pruébolo. _Pilatos, por razón de estado_, condenó al -Justo... Pilatos, constante y _pertinaz_..., para que _le_ -crucificasen..., _descendía_ de alguno que _dependía_ de otro”. - -[446] Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante -cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para el sosiego de -aquel hermoso territorio, componer las diferencias que había entre el -Duque de Saboya y la República de Génova, y teniendo orden y poder del -Rey de España, su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las -concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia en julio del -año siguiente de 1634. - -[447] “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII). - -[448] “monsiur”. (Ms. original). - -[449] _Aldiguera_ estampa la edición de Zaragoza: así estropearon los -castellanos el título de Francisco de Bonne, duque de _Lesdiguieres_. - -[450] “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha). - -[451] Léese _Banqui_ en la impresión de Zaragoza y en todas las -posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo _Acqui_, fuerte ciudad del -Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por sus aguas hirvientes? -¿O _Voutry_, o _Bardi_, o _Bagni_? - -[452] “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas todas). - -[453] “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem). - -[454] Dióse la memorable batalla de _Nortling_ miércoles 6 de -septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, las tropas españolas -mandadas por el cardenal infante don Fernando de Austria y las de la -Liga católica, por el Duque Carlos de Lorena, contra las aguerridas y -veteranas del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos -capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, Gratz y Duque de -Witenberg. El Rey de Suecia había muerto dos años antes, el 16 de -noviembre de 1632, en la batalla de Lutzen. - -[455] Llamábanse _espagíricos_ los médicos que se valían de la Química -y de preparaciones de minerales para curar a los enfermos. - -[456] Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar la voz -_dieta_, la abstinencia de alimentos que se hace en orden a la salud, -y, al propio tiempo, la Asamblea de los Círculos del Imperio y Estados -de Polonia, para determinar acerca de los negocios públicos. - -[457] “reyes y visires”. (Los impresos.) - -(_Cadí_ llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce en África -de las de religión. Cervantes introduce en la jornada segunda de la -comedia _La Gran Sultana_ al Gran Cadí, advirtiendo que es juez obispo -de los turcos, y le hace decir: - - “De las sentencias que doy - No hay apelación alguna”. - -_Bey_ equivale a _señor_, y se da el nombre de beyes (escríbese Begh o -Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades marítimas de -Turquía. Es el _Gran Visir_ primer ministro de Guerra y Estado en la -Corte otomana, empleo que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros -seis Visires inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse -_Morabitos_ (religiosos) los sabios, santones y ermitaños que hacen -profesión la virtud y la sabiduría. Los _bajaes_ son oficiales que -ejercen el mando de una provincia). - -[458] “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su voz”. (Los -impresos del siglo XVII). - -[459] “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy). - -[460] “reyes en las memorias”. (Ídem). - -[461] “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores). - -[462] “tragino, el tesoro”. (Ídem). - -[463] “Sinan rey”. (Todos los impresos). - -[464] “cristiano”. (Ms. original). - -[465] “sangre”. (Ídem). - -[466] Subida ponderación del miedo que tenían los turcos al Duque de -Osuna. _Estambol_ o _Estambul_ llaman a Constantinopla los turcos, -estragando el antiguo nombre _Constantinópolis_. En la edición de -Zaragoza imprimieron _Estambor_, y así ha venido reproduciéndose. - -[467] “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los reyes, que -tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, ganan, y -defienden victorias, y no disputas, los hacen grandes, y formidables, -las batallas,” etc. (Edición de Zaragoza). La puntuación, en todos los -impresos, no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando -las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito original, -donde aparece, como a todas luces pide el recto sentido. - -[468] Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, sátira -sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben contener tal vez -las opiniones políticas, las máximas de alguno de ellos, a quien se -puso el apodo de _Sinan bey_, y aquí se presentan como sentencias, como -verdades incontrovertibles, para herir el ánimo del lector, despertar -su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada. - -[469] Disparatada la puntuación en todos los impresos, hacíasele -decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. _Burrajear_, borrajear con -la pluma y hacer mal una cosa, así también lo usa en _Orlando_, 2, y -en _Virt. mil._, 3: “Si las facciones la burrajean la cara en lugar -de formársela”. Como en la _Cárcel de Sevilla_, que yo tengo por de -Cervantes: “Y a los demás borrajarles las caras con una daga”. - -[470] “armas”. (Los impresos). - -[471] “Estos escritores que la alabaron, quedaron después de alabarla”. -(Los impresos). - -[472] “entendimiento”. (Los impresos). - -[473] Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los siguientes -versos del primer libro de las _Guerras púnicas_, de Silio Itálico: - - _Prodiga gens animae, et properare facillima mortem. - Nanque ubi transcendit florentes viribus annos, - Impatiens aevi spernit novisse senectam._ - - -[474] “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos todos). - -[475] “trompetas”. (Ídem). - -[476] “Se gastaba”. (Ídem). - -[477] “escribir”. (Los impresos). - -[478] “ha la artillería”. (Ídem). - -[479] “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos es desatinada). - -[480] “la falta”. (Ms. original). - -[481] “Pero las batallas”. (Ídem). - -[482] “siempre”. (Ídem). - -[483] “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los impresos). - -[484] “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original). - -[485] “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos). - -[486] _Butiro_ es puro latín, _butyron_, o, mejor, digamos griego de -origen; en castellano se llama manteca. - -[487] Los Condes de Egmont y Horne. - -[488] “y con guerras”, etc. (Los impresos). - -[489] “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos vuelto su -inquietud. Hemos considerado, que no sólo han ganado”, etc. (Las -impresiones españolas hasta fines del siglo XVIII). - -[490] “resoluciones del Consejo”. (Los impresos). - -[491] “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos). - -[492] “con el vidrio”. (Los impresos). - -[493] _Zurriar_, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono y -velocidad; de _zurrar_, por _zurrear_. QUEVEDO, _Cuento de cuentos_: -“Yo saldré, dijo la viuda zurriando como un rayo”. Comedia _Lena_, -2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado della (que antes de ahora me ha -zurriado en las orejas)”. _Diálogos de montería_, 7: “Que le hubiesen -pasado zurriando algunos balazos por los oídos”. - -[494] “hurtamos”. (Los impresos). - -[495] “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos). - -[496] _Limiste_, un paño que se fabricaba en Segovia. - -[497] J. ENCINA, 403: “Sobre negro no hay tintura”. CORREAS, 265: -“Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. Ídem, 265: “Sobre negro -no hay tintura, sino amar y buen querer”. - -[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. -239). - -[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de -Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de -Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas, -1660. - -[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos). - -[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem). - -[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms. -de Lista). - -[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta -que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey -de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que -cometieron sus tropas al romper la guerra contra España. - -La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con -especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas -de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más -eficaces, de que _La Hora de todos_ fué bosquejada completamente en -el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se -utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al -Príncipe francés. - -[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los -impresos). - -[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, -pág. 239). - -[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido -en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó; -pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se -encuentra. - -[507] Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo en éste, pero -en otros muchos pasajes, recordó nuestro sabio político al Príncipe -castellano la obligación y apremiante necesidad en que se hallaba de -ponerse al frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas -y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo su presencia -infundiría valor incontrastable en las tropas, confianza en los -pueblos apartados, desaliento en los enemigos y había de acelerar los -prósperos sucesos. Advertíale, por último, que, declinando el peso de -las guerras sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que el -de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su medra, parecía -no dolerse de los sacrificios inmensos de sus vasallos, de tantas -haciendas deshechas, de tantas lágrimas vertidas, de tanta sangre -derramada. Pero Felipe IV, acostumbrado a los encantos de la música y -de la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, no gustó -nunca del estruendo de la artillería, del polvo de los combates y del -dudoso trance de una batalla. - -[508] “resistirse”. (Los impresos). - -[509] “de su persona”. (Ídem). - -[510] “alimento”. (El Ms. original). - -[511] “las lágrimas de Roma”. (Los impresos). - -[512] _Los Monopantones._ (Nota del margen en el Ms. original). He aquí -_La isla de los Monopantos_, opúsculo que nuestro autor señalaba como -perdido en una Memoria de libros y papeles que le saquearon durante -sus últimas prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de _La -Hora de todos y la fortuna con seso_, por los años de 1644. Sátira -sangrienta y mal embozada es ésta contra el Conde-Duque de Olivares y -los que oprimían con él y desmoralizaban al pueblo español. Pasa la -escena en _Salónica_, ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el -Conde-Duque a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que -no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban altos puestos -en la milicia, en los tribunales y consejos. Los representantes de -las sinagogas simbolizan algunos consejeros y negociantes de aquellas -calendas (_banqueros_, que hoy se dice), a quienes el texto califica de -tramposos y revolvedores de Europa. Los _monopantos_ (esto es, hombres -pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) son el favorito y sus -cómplices; España, las islas situadas entre el mar Negro y la Moscovia, -en los confines de la Tartaria. Uniformes los hebreos y monopantones en -medrar con la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la -plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, júntalos -el político pintor a confeccionar malicias y engaños para engullirse a -los Reyes, repúblicas, magistrados y poderosos, y se confederan para -fundar la nueva secta del _dinerismo_, mudando el nombre de _ateístas_ -en _dineranos_. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de Quevedo -al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, verdadero origen de -sus persecuciones, lección útil para los Príncipes generosos y eterno -sambenito de los hombres que, contra la voluntad divina, se levantan -con los Reyes y se afanan por llamarse privados. - -Los personajes, pues, de la fábula son: - -_El Conde-Duque de Olivares_, bajo el anagrama de _Pragas Chincollos_, -Gaspar Conchillos. - -Sospéchase que el secretario _Juan Bautista Sáenz y Navarrete_, con el -seudónimo de _Philárgyros_, avaro. - -Dicen que el secretario _don Antonio Carnero_, con el de _Crysóstheos_, -ídolo, _becerro_ de oro. - -_El padre Juan de Pineda_, de la Compañía de Jesús, bajo el anagrama de -_Danipe_, Pineda. - -_El protonotario de Aragón_, don Jerónimo de Villanueva, bajo el de -_Arpiotrotono_, protonotario. - -El licenciado _José González_, con el seudónimo de _Pacas Mazo_. - -El padre _Hernando de Salazar_, inventor del papel sellado en 1636, -con el apodo de _Alkemiastos_, arbitrista o alquimista, por haber -convertido las resmas de papel bazo en ricos montones de oro. - -Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas, encubiertos con el -título de _rabinos_. Para mayores pormenores, véase Fernández Guerra. - -[513] “Estambor”. (Los impresos). - -[514] “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original). - -[515] “Nacabarbaniel”. (Los impresos). - -[516] “Nisin”. (Ídem). - -[517] “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos). - -[518] “Chaminiel”. (Los impresos). - -[519] “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones españolas). -“Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las flamencas). - -[520] “Gavirol”. (Los impresos). - -[521] “Asapha”. (El Ms. original). - -[522] “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”. (Los -ejemplares españoles). “Meir Armaach”. (Los belgas). - -[523] “negociaban”. (Los impresos). - -[524] “Barnachman”. (El Ms. original). - -[525] _Monopantos_, “unos hombres que lo son todo”. (Nota de la -colección de Bruselas). - -[526] “muda los semblantes”. (Los impresos). - -[527] “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de la Biblioteca -Nacional, T. 153, pág. 240). - -[528] Consejo supremo de los judíos, en que se decidían los negocios de -Estado y de la religión. El de Jerusalén componíase de 70 ancianos en -los tiempos del Salvador, y los inferiores, de 23. - -[529] “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas). - -[530] “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra, hijo de -Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas). - -[531] “Dice _Danipeani de Vandes_. Diga _Juan de Pineda_, de la -compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.). - -[532] “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”. (Las -publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas). - -[533] “Pacasmazo”. (Los impresos). - -[534] “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper Razalas”. -(Las belgas). - -[535] “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (_y en su lugar -póngase_) _Jalzephez Nogos_, Joseph González; _Ardanzo Ranfales_, -Fernando Salazar, de la Compañía; _Arpitrotono_, Protonotario”. (Nota -del Ms., T. 153, Biblioteca Nacional). El _Daper Razalas_ de la -impresión belga, si fuera _Doper Razalas_, había de entenderse como -anagrama de _Pedro Salazar_. - -[536] “monopantones”. (Los impresos). - -[537] _“a todos”. (Ídem)._ - -[538] “en más el que hacíamos”. (Los impresos). - -[539] “del cielo”. (Los impresos). - -[540] “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del mar”. (Los -impresos). - -[541] _Horu La Adonai_, dice el Ms. original. _Horula Adonai_ todos los -impresos, que se interpreta: _Load a Jhowah._ - -[542] “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados del -siglo XVIII). - -[543] _Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus._ - -[544] “de hijos”. (El Ms. original). - -[545] “ya muchos años”. (Los impresos). - -[546] “su corona”. (Los impresos). - -[547] “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem, menos las -impresiones belgas). - -[548] “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos). - -[549] _Mogollón_, entrometimiento de alguno para comer de balde a costa -ajena donde no le llaman ni es convidado. - -[550] “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las ediciones de -Bruselas, todas). - -[551] Esta grave censura, que solamente se lee en el Ms. original y en -las colecciones flamencas, tiene dos sentidos: o que realmente ocupaban -altos puestos del Estado hombres de sangre judaica, o, al menos, que la -avaricia y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de los -hebreos diseminados por todo el mundo. - -[552] “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos). - -[553] “el fin”. (Los impresos). - -[554] “llega para ellos”. (Ídem). - -[555] “una Jerusalem”. (Ídem). - -[556] “_no los quiero._” (Ms. original). - -[557] “Pacasmazo”. (Los impresos). - -[558] El licenciado José González, como _abogado_ y, por tanto, de -lengua expedita y afluente. - -[559] “una deidad de rebozo”. (Los impresos). - -[560] “todos”. (Ídem). - -[561] “necromante”. (Ms. original). - -[562] “calamita”. (Los impresos). - -[563] Piedra imán, brújula. - -[564] “a puntar”. (Ms. original). - -[565] “cargándole”. (Los impresos). - -[566] “se introducen”. (Ídem). - -[567] Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de la Compañía de -Jesús, y José González. - -[568] Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y significa -_ruedecilla_, _rodaja_. Úsase, pues, en la acepción de _pastillas_. Hay -trociscos de muchas especies y composiciones: aperitivos, purgantes, -alterantes y confortativos. Sus simples se hacen polvos y se mezclan -con algún licor proporcionado, y puestos a secar al aire y a la sombra, -lejos del fuego, se les da la figura que se quiere. - -[569] _Gaspar_ de Guzmán, conde-duque de Olivares. - -[570] “conocerlos”. (Los impresos). - -[571] “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los impresos). -“Chritoteos, _Judices Deorum_, o _Jueces de los Dioses_. Arriba puso -_Ericthoteos_, y aquí _Chritoteos_”. (Nota de la impresión de Bruselas). - -[572] Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete y Juan de -Pineda. - -[573] “monopantones”. (Los impresos). - -[574] “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza). - -[575] “Pacasmazo”. (Los impresos). - -[576] El licenciado José González. - -[577] “en rehenes”. (Los impresos). - -[578] “Pacas-Mazo”. (Los impresos). - -[579] “Asapha”. (El original y los impresos). - -[580] “o en _dineristas_”. (Edic. de Bruselas). - -[581] “fiero y en discordia”. (Los impresos). - -[582] “Con esta controversia se envedijaron”. (Ídem). - -[583] _Pelaza_ o _pelazga_ significa pendencia, riña o disputa. -_Empelazgar una controversia_ es frase inventada por el escritor para -encarecer la vehemencia del altercado. - -[584] “perpetuas, por equilibrar”. (Ms. original). - -[585] “Padece el Duque achaques”, etc. (Edic. de Zaragoza). - -[586] Al margen en la edición de Zaragoza y al pie en la de Bruselas, -se lee: _Contra el gobierno repúblico_. - -[587] “los ricos desprecian a los pobres, los pobres envidian a los -ricos”. (Los impresos). - -[588] “soberanía de los unos”. (Los impresos). - -[589] “mormollo”. (Ms. original). - -[590] “gazpellidos y los amagaban”. - -[591] “no son”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII). - -[592] Nota se lee al margen en la edición de Zaragoza. - -[593] “del futuro?” (Ms. original). - -[594] “sois contra”. (Los impresos). - -[595] “y desgobiernan el mundo, y desgobiernan”. (Ídem). - -[596] “a él”. (Ídem). - -[597] “¿Quién es soberano y de qué, si no os huye?” (Ms. de Lista). - -[598] “convencido?” (Los impresos). - -[599] “saber, si una libertad vuestra”. (Las impresiones españolas -hasta fines del siglo XVIII). “sabor si una libertad”. (Las belgas). - -[600] “contar. En los degüellos el escarmiento sigue a la pena”. (Los -impresos). - -[601] “guarda”. (Los impresos). - -[602] “pelarza y mormollo”. (Ms. original). “Pelanza y mormullo”. -(Todos los impresos). - -[603] Dase _sanctus_ en Misa, pasándose de uno a otro y dando a besar -lo que se llama _sanctus_. - -[604] “armado. Un francés monsiur y un italiano monseñor habíanse -ya pronunciado el enojo con algunos sopapos, con séquito de voces y -bocados”. (Los impresos). - -[605] “destrozaba de cólera”. (Ídem). - -[606] “Proponía”, etc. (Todos los impresos). - -[607] Todo esto suena para _Francia_, y es a _España_ a quien lo dice -Quevedo, por los desastrosos valimientos del Duque de Lerma, de don -Rodrigo Calderón y del Conde-Duque de Olivares. - -[608] “infame muerte”. (Los impresos). - -[609] “Los alemanes quedaron con los demás oyentes suspensos y -pensativos. Encamináronlos”, etc. (Las impresiones españolas hasta -fines del siglo XVIII). - -[610] “yo”. (Las ediciones belgas, la de Sancha y siguientes, y el Ms. -de la Biblioteca Nacional, T. 153, fol. 239 v). - -[611] “diciendo”, etc. (Las mismas). Suprimieron aquellas dos palabras -por no hallarles sentido en castellano. Efectivamente, no le tienen: -son italianas. _Pezzente_ (viene de _pezzo_, pedazo de cosa sólida, -como de pan, de madera) significa _pordiosero_, _mendigo_. _Mascalzone_ -quiere decir _bandido_, _salteador de caminos_. - -[612] “de los privados, detestable de los nepotes”. (El Ms. que acaba -de citarse de la Biblioteca Nacional). - -[613] “preeminente”. (Los impresos todos). - -[614] “de fuego y del manejo de todas armas”. (Todos los impresos). - -[615] “la obstinación en trajes”. (Ídem). - -[616] “arte conforme a la opinión”. (Los impresos todos). - -[617] Estas frases van disparadas al Conde de Olivares, _duque_ de -Sanlúcar, don Gaspar de Guzmán. - -[618] “Duque hay que aprendió tan de coro la aristotélica doctrina, -que, por hacerlo mejor que todos, se excedió a sí mismo; y a él pueden -acudir los que pretendan aventajarle, que les juro por mi vida no han -de conseguirlo más que si tratasen de topar con la cuadratura del -círculo”. (Ms. de Lista). - -[619] Lo dice Quevedo por sí mismo, acordándose de sus persecuciones. -Este pensamiento ¿le sugeriría el de _La Felicidad desdichada_, novela -que escribió? - -[620] “a él el postrero”. (Los impresos). - -[621] “en las repúblicas y en los reinos. Los puntos sustanciales”. -(Todos los impresos). - -[622] “condenen el traje: aquélla embaraza y extraña, y ésta está -quejosa”. (Los impresos). - -[623] “solamente sean admitidos”. (Los impresos). - -[624] “aventajada; no la presuntuosa”. (Ídem). - -[625] Libro VIII de _La Farsalia_, verso 486. - -[626] “que a mí no se me dará una higa dello; basta que yo lo crea”. -(Ms. de Lista). - -[627] “no nos suceda”. (Los impresos). - -[628] “andar”. (Ídem). - -[629] “la conseja, y veréis en el cielo”, etc. (Todas las ediciones -españolas hasta fines del siglo XVIII). - -[630] “escarapela”. (Todos los impresos). - -[631] “nomon”. (Ms. original). - -[632] “presencia soberana”. (Todos los impresos). - -[633] “los repartiere, que es favores o desdenes”. (Ídem). - -[634] “viles los unos”. (Ms. original). - -[635] _Trocar las manos_, obrar al revés. REBOLLEDO, _Orac. fún._, -38: “En las muertes repentinas se hacen las cosas al revés, pues para -hacerlas al derecho y no venir a trocar las manos, _Ante obitum tuum -operare iustitiam_”. VALDERRAMA, _Ejerc. Feria 5, Ceniza_: ¿Qué sé yo -si se trocarán las manos? - -[636] _En-garb-ull-ar_ es embarullar, así _garb-ullo_ es tropel de -gente, de _garba_, conjunto de muchos manojos de mies, en Aragón, y en -Málaga _garb-era_ es montón de haces de mies en el campo o en la era, y -_agarber-ar_, amontonar haces de trigo; de donde _garb-ear_ es coger, -robar, en _La Lozana andaluza_ (41). - -[637] “mensajera de la diosa Juno con néctar, y Ganimedes con un -taller de jícaras de ambrosía. Minerva, hija del cogote de Júpiter”, -etc. (Edic. de Zaragoza y las españolas hasta fines del siglo XVIII.) -“(mensajera de la diosa Juno) con néctar, y Ganimedes”. (Edic. de -Bruselas y la de Sancha). - -[638] “belicomen”. (Ms. original). - -[639] “endragonada”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). - -[640] El francés dijo _bardache_ y el italiano _bagoscione_, a lo que -el latino _cinoedus_, _puer meritorius_. Opónese a _bugre_. - -[641] “afufó con él”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). _Afufar_ y -_afufarse_ es huir, del _¡fuf!_ para ahuyentar. CÁNCER, p. 106: “Y -apostaré que pues él se afufó con tanta priesa”. TORRES NAHARRO, 2, -115: “Y se afufan con el caire” (se van con el dinero). - -[642] Apodo con que se motejaba a los montañeses y vizcaínos, y que -sólo ha quedado ya para los asturianos. Quiere decir que si Júpiter -fuera asturiano, esto es, descogotado, no hubiera nacido Minerva de su -cogote. Sabido es que se tiene por descogotados a los asturianos. - -[643] “Juno, que se había endragonado de ver al copero de Júpiter; mas -Venus”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). - -[644] _Soltar la tarabilla_, charlar mucho. - -[645] “trinchar”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). - -[646] _Hurgonazo_, estocada. CALDERÓN, _Antes que todo, es mi dama_, 1: -“Ve aquí que me da | vuesarced un hurgonazo”. De _hurgón_, especie de -asador para menear la lumbre (COVARRUB.) - -[647] “vizazas” (Ms. original). “vivazas”. (Ms. de la Biblioteca -Nacional, T. 153, fol. 240). “veazas”. (Edic. de Zaragoza). Alforjas de -vaqueta, con una abertura entre alforja y alforja para llevarlas en el -cuello el caminante, o asegurarlas en el arzón de la silla. - -[648] Carne cocida y tostada después. - -[649] _Estar a diente_, hambriento, sin comer. - -[650] _Mareta_ es como marejada, del andar cojeando Vulcano. - -[651] “mascujar”. (Todos los impresos). - -[652] a estilo de las que se cantaban en un burdel o lupanar. - -[653] “de quejidos”. (Todos los impresos). - -[654] Llamaban así a un paso de los bailes sobremanera lascivo. - -[655] “Y tronando de nuevo como al principio, riñó la luz con las -tinieblas, y era de ver los dioses girando alrededor de su padre, tan -pronto patas arriba como hacia abajo, hasta que, cayéndole Venus en los -brazos, le dejó caer los rayos, y al estrépito de un beso que dió el -barbudo Júpiter, se restableció la calma y todos quedaron contentos, -aunque asustados. Dióles licencia”, etc. (Manuscrito de Lista). - -[656] _A puto el postre_, corriendo a porfía, del decir _puto sea el -postrero_ en llegar, pues va detrás, como en Horacio: “Scabies occupet -extremum”. JACINTO POLO, _Apolo_: “a puto el postre Apolo la seguía”. -Aquí termina la edición de Zaragoza y las españolas hasta fines del -siglo XVIII. - -[657] “Ganimedes.--1645”. (Al pie del Ms. original). Éste es el año en -que el libro se puso en limpio, retocado y acicalado para la estampa. -Sin embargo, no le gozó el público hasta 1650, y aún entonces, el -nombre del autor se envolvió con el anagrama de _Nifroscancod Diveque -Vasgello_, _duacense_, que, para desorientar más, se le dió patria en -_Duay_, ciudad del País Bajo, en la Flandes francesa, pues no puede -tener otra interpretación la última palabra. - - - * * * * * - - ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR - EN LA TIPOGRAFÍA DE «LA LECTURA» - EL DÍA IV DE JUNIO - DEL AÑO M.CM.XVII - - * * * * * - - - EDICIONES DE LA LECTURA - PASEO DE RECOLETOS, 25. MADRID - - CLÁSICOS CASTELLANOS - -OBRAS PUBLICADAS - - =Santa Teresa.=--LAS MORADAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro. - (Vol. 1.º de la Bibl.). (2.ª edición). - - =Tirso de Molina.=--TEATRO. (_El Vergonzoso en Palacio_ y _El Burlador - de Sevilla_). Prólogo y notas por don Américo Castro. (Vol. 2.º de la - Bibl.). - - =Garcilaso.=--OBRAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro. (Volumen - 3.º de la Bibl.). - - =Cervantes.=--DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Prólogo y notas por don - Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vols. 4.º, - 6.º, 8.º, 10, 13, 16, 19 y 22 de la Bibl.). - - =Quevedo.=--VIDA DEL BUSCÓN. Prólogo y notas por don Américo Castro. - (Vol. 5.º de la Bibl.). - - =Torres Villarroel.=--VIDA. Prólogo y notas por don Federico de Onís. - (Vol. 7.º de la Bibl.). - - =Duque de Rivas.=--ROMANCES. Prólogo y notas por don Cipriano Rivas - Cherif. (Vols. 9.º y 12 de la Bibl.). - - =B.º Juan de Ávila=.--EPISTOLARIO ESPIRITUAL. Prólogo y notas por don - Vicente G. de Diego. (Vol. 11 de la Bibl.). - - =Arcipreste de Hita.=--LIBRO DE BUEN AMOR. Prólogo y notas por don - Julio Cejador. (Vols. 14 y 17 de la Bibl.). - - =Guillén de Castro.=--LAS MOCEDADES DEL CID. Prólogo y notas por don - Víctor Said Armesto. (Vol. 15 de la Bibl.). - - =Marqués de Santillana.=--CANCIONES Y DECIRES. Prólogo y notas por don - Vicente G. de Diego. (Vol. 18 de la Bibl.). - - =Fernando de Rojas.=--LA CELESTINA. Prólogo y notas por don Julio - Cejador. (Vols. 20 y 23 de la Bibl.). - - =Villegas.=--ERÓTICAS O AMATORIAS. Prólogo y notas por don Narciso - Alonso Cortés. (Vol. 21 de la Bibl.). - - =Poema de Mio Cid.= Prólogo y notas por don Ramón Menéndez Pidal, de - la Real Academia Española. (Vol. 24 de la Bibl.). - - =La Vida de Lazarillo de Tormes.= Prólogo y notas por don Julio - Cejador. (Vol. 25 de la Bibl.). - - =Fernando de Herrera.=--POESÍAS. Prólogo y notas por don Vicente - García de Diego. (Vol. 26 de la Bibl.). - - =Cervantes.=--NOVELAS EJEMPLARES. (_La Gitanilla_, _Rinconete y - Cortadillo_ y _La Ilustre Fregona_). Tomo I. Prólogo y notas por don - Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vol. 27 de - la Bibl.). - - =Fray Luis de León.=--DE LOS NOMBRES DE CRISTO. Tomo I. Prólogo y - notas por don Federico de Onís. (Vol. 28 de la Bibl.). - - =Fray Antonio de Guevara.=--MENOSPRECIO DE CORTE Y ALABANZA DE ALDEA. - Prólogo y notas por don M. Martínez de Burgos. (Vol. 29 de la Bibl.). - - =Nieremberg.=--EPISTOLARIO. Prólogo y notas por don Narciso Alonso - Cortés. (Vol. 30 de la Bibl.). - - =Quevedo.=--LOS SUEÑOS. Tomo I. Prólogo y notas por don Julio Cejador. - (Vol. 31 de la Bibl.). - - =Moreto.=--TEATRO (_El lindo don Diego y el desdén con el desdén._) - Prólogo y notas por don Narciso Alonso Cortés. (Vol. 31 de la Bibl.). - -=PRECIOS=: EN RÚSTICA, 3 pesetas; ENCUADERNADO EN TELA, 4; ÍDEM EN -PIEL, 5. - - - CIENCIA Y EDUCACIÓN - - -PUBLICADOS - - =P. Natorp.= _Pedagogía social._ Traducción del alemán por ÁNGEL - SÁNCHEZ RIVERO. Precio: 6 pesetas rústica, 7,50 tela. - - =Rein.= _Resumen de Pedagogía._ Traducción del alemán por DOMINGO - BARNÉS. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Davidson.= _La Educación griega._ Traducción del inglés por JUAN UÑA. - Precio: 3 pesetas rústica, 4 tela. - - =H. Weimer.= _Historia de la Pedagogía._ Traducción del alemán por - GLORIA GINER DE RÍOS. Precio: 2,50 pesetas rústica, 3,50 tela. - - =P. Natorp.= _Curso de Pedagogía general._ Traducción del alemán por - MARÍA DE MAEZTU. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =R. Altamira.= _Filosofía de la Historia y Teoría de la civilización._ - Precio: 2 pesetas rústica, 3 tela. - - =Abel Rey.= _Lógica._ Traducción por JULIÁN BESTEIRO. Precio: 6 - pesetas encuadernación tela. - - =Adolfo Posada, Felipe Clemente de Diego y otros.= _Derecho usual._ - Precio: 8 pesetas encuadernación tela. - - =Barth.= _Pedagogía._ Tomos I y II: Parte general y parte especial. - Traducción del alemán por LUIS ZULUETA. Precio: 6 y 4 pesetas tela. - - =Abel Rey.= _Ética._ Traducción por MANUEL GARCÍA MORENTE. Precio: 5 - pesetas encuadernación tela. - - =Abel Rey.= _Psicología._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 5 - pesetas encuadernación tela. - - =Francisco Giner de los Ríos.= _Ensayos sobre educación._ Precio: 6 - pesetas rústica, 7,50 tela. - - =Brackenbury.= _La Enseñanza de la Gramática._ Traducción del inglés - por ALICIA PESTANA. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Gibbs=, =Levasseur= y =Sluys=. _La Enseñanza de la Geografía_ - (monografías). Traducción y prólogo por ÁNGEL REGO. Precio: 1,50 - pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Lavisse=, =Monod=, =Altamira= y =Cossío=. _La Enseñanza de la - Historia_ (monografías). Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50 - pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Edmundo Lozano.= _La Enseñanza de las Ciencias físicas y naturales._ - Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Compayré.= _Pestalozzi y la Educación elemental._ Traducción por - ÁNGEL REGO. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Compayré.= _Herbart._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50 - pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Compayré.= _Herbert Spencer._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: - 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela. - - =Pestalozzi.= _Cómo enseña Gertrudis a sus hijos._ Traducción del - alemán por LORENZO LUZURIAGA. Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela. - - =Herbart.= _Pedagogía general_ y _Escritos pedagógicos_. Traducción - del alemán por LORENZO LUZURIAGA, y prólogo de JOSÉ ORTEGA GASSET. - Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela. - - =Julián Besteiro.= _Los juicios sintéticos “a priori” según Kant._ - Precio: 1 peseta rústica, 2 tela. - - =Luis Zulueta.= _El Maestro._ Precio: 0,60 pesetas rústica, 1,50 tela. - - =Pestalozzi.= _El Método._ Traducción del alemán por LORENZO - LUZURIAGA. Precio: 0,50 pesetas rústica, 1,50 tela. - - =Milton.= _De Educación._ Traducción del inglés por NATALIA COSSÍO. - Precio: 1 peseta rústica, 2 tela. - - =Vives.= _Tratado del alma._ Traducción por JOSÉ ONTAÑÓN. Precio: 4 - pesetas rústica, 5,50 tela. - - =Montaigne.= _Ensayos pedagógicos._ Traducción, prólogo y notas por - LUIS DE ZULUETA. Precio: 3 pesetas rústica, 4,50 tela. - - =Welpton.= _Educación física e higiene._ Traducción de RICARDO RUBIO. - Precio: 5 pesetas rústica, 6,50 tela. - - - LIBROS ESCOLARES - - -=Publicados= (ENCUADERNADOS EN TELA). - - =ARITMÉTICA.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º, por Luis Gutiérrez del Arroyo. - _Precio: 0,50, 0,75 y 1 peseta._ - - =CIENCIAS FÍSICO-QUÍMICAS.=--GRADO 3.º, por Edmundo Lozano. _Precio: - 1,50 pesetas._ - - =HISTORIA UNIVERSAL.=--RESUMEN, por Lavisse, traducción y adaptación - por J. Deleito. _Precio: 2 pesetas._ - - =HISTORIA NATURAL=, por Francisco de las Barras. _Precio: 1,50 - pesetas._ - - =EL CONDE LUCANOR.=--Adaptado para los niños por Ramón M. Tenreiro, - ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 75 céntimos._ - - =LA VIDA ES SUEÑO.=--Drama de Calderón de la Barca, adaptado a manera - de cuento por Ramón M.ª Tenreiro, ilustrado por F. Marco. _Precio: 75 - céntimos._ - - =HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS=, por la Condesa de Pardo Bazán, - ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 75 céntimos._ - - =PLATERO Y YO.=--ELEGÍA ANDALUZA, por Juan Ramón Jiménez, ilustrado - por Fernando Marco. _Precio: 75 céntimos._ - - =FÁBULAS LITERARIAS=, por Tomás de Iriarte, ilustradas por P. - Muguruza. _Precio: 60 céntimos._ - - =EL CALIFA CIGÜEÑA= y otros cuentos, de W. Hauff, narrados por R. M. - Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. _Precio: 75 céntimos._ - - -En preparación - - =Historia de España.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º por Rafael Altamira. - - =Geografía.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º - - =Ciencias físico-químicas y naturales.=--GRADOS 1.º y 2.º, por Edmundo - Lozano y Ángel Cabrera. - - =Gramática castellana.=--RESUMEN, por M. de Unamuno. - - =Geometría.=--RESUMEN, por Luis Gutiérrez del Arroyo. - - - BIBLIOTECA DE JUVENTUD - - -Publicados - - =EL CONDE LUCANOR.=--Adaptado para los niños por Ramón M. Tenreiro, - ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 1,50 pesetas._ - - =LA VIDA ES SUEÑO.=--Drama de Calderón de la Barca, adaptado a manera - de cuento por Ramón M. Tenreiro, ilustrado por Fernando Marco. - _Precio: 2 pesetas._ - - =HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS=, por la Condesa de Pardo Bazán, - ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 2 pesetas._ - - =PLATERO Y YO.=--ELEGÍA ANDALUZA, por Juan Ramón Jiménez, ilustrado - por Fernando Marco. _Precio: 2 pesetas._ - - =FÁBULAS LITERARIAS=, por Tomás de Iriarte, ilustradas por P. - Muguruza. _Precio: 2 pesetas._ - - =EL CALIFA CIGÜEÑA= y otros cuentos, de W. Hauff, narrados por R. M. - Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. _Precio: 2 pesetas._ - - - J. JÖRGENSEN - VIDA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS - - TRADUCCIÓN DE RAMÓN MARÍA TENREIRO - =PRECIO=: En rústica, 5 pesetas; encuadernado en piel, 8. - - - SHAKESPEARE - EL REY LEAR - - TRADUCCIÓN DE JACINTO BENAVENTE - =PRECIO=: En rústica, 2 pesetas; encuadernado en tela, 3. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work -on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the -phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: - - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and - most other parts of the world at no cost and with almost no - restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it - under the terms of the Project Gutenberg License included with this - eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the - United States, you will have to check the laws of the country where - you are located before using this eBook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm website -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works -provided that: - -* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm - works. - -* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - -* You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation's website -and official page at www.gutenberg.org/contact - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without -widespread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our website which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This website includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/old/66262-0.zip b/old/66262-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 4de55eb..0000000 --- a/old/66262-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/66262-h.zip b/old/66262-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index a45147a..0000000 --- a/old/66262-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/66262-h/66262-h.htm b/old/66262-h/66262-h.htm deleted file mode 100644 index f3cf1f0..0000000 --- a/old/66262-h/66262-h.htm +++ /dev/null @@ -1,13074 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - Los Sueños - Tomo II, by Francisco de Quevedo—A Project Gutenberg eBook - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -body { - margin-left: 10%; - margin-right: 10%; -} - - h1,h2 { - text-align: center; font-weight: normal; /* all headings centered */ - clear: both; -} - -h1 {margin-top: 2em; margin-bottom: 4em; } - -h2 {margin-top: 4em; } - -p { - margin-top: .51em; - text-align: justify; - margin-bottom: .49em; -} - -.p1 {margin-top: 1em;} -.p2 {margin-top: 2em;} -.p4 {margin-top: 4em;} -.p6b {margin-bottom: 6em;} - -.hang { - padding-left: 2em; - text-indent: -2em; -} - -.half-title -{ - margin-top: 6em; - text-align: center; - font-size: 140%; - margin-bottom: 6em; -} - -.big1 {font-size: 110%; } -.big2 {font-size: 130%; } -.big3 {font-size: 140%; } - - -hr.chap {width: 40%; margin-left: 30%; margin-right: 30%; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em;} - -@media print { hr.chap {display: none; visibility: hidden;} } - -hr.rf {width: 100%; margin-top: 3em; margin-bottom: 3em; margin-left: auto; margin-right: auto;} - - -div.chapter {page-break-before: always;} -h2.nobreak {page-break-before: avoid;} - -.box { - display: block; - border: 2px solid; margin: 5%; - margin-top: 4em; - width: 40%; - padding-right: 0.1em; - padding-left: 0.1em; - padding-top: 2em; - padding-bottom: 2em; - margin-right: 30%; - margin-left: 30%; -} - -.indent5 {margin-left: 5%; } - -@media handheld { - .box {margin: 0; width: auto; font-size: 0.95em; } -} - -.section {page-break-before: always;} - -table.autotable { - margin-left: 30%; - margin-right: 30%; - width: 40%; -} - -@media handheld { - -table.autotable { - margin-left: auto; - margin-right: auto; - width: auto;} -} - -table.autotable2 { - margin-left: 5%; - margin-right: auto; - width: auto; -} - -table.autotable { border-collapse: collapse; } - -table.autotable2 { border-collapse: collapse; } -table.autotable td, -table.autotable2 td, -table.autotable th { padding: 4px; } - -.tdl {text-align: left;} -.tdr {text-align: right;} -.tdc {text-align: center;} - -.pagenum { /* uncomment the next line for invisible page numbers */ - visibility: hidden; - position: absolute; - left: 92%; - font-size: smaller; - text-align: right; - font-style: normal; - font-weight: normal; - font-variant: normal; -} /* page numbers */ - - - -.center {text-align: center;} - -.right {text-align: right;} - -.smcap {font-variant: small-caps;} - -.allsmcap {font-variant: small-caps; text-transform: lowercase;} - -.u {text-decoration: underline;} - - -/* Images */ - -img { - max-width: 100%; - height: auto; -} -img.w100 {width: 100%;} - - -.figcenter { - margin: auto; - text-align: center; - page-break-inside: avoid; - max-width: 100%; -} - -/* Footnotes */ -.footnotes {border: 1px dashed; margin-top: 2em; margin-bottom: 4em; } - -.footnote {margin-left: 10%; margin-right: 10%; font-size: 0.9em;} - -.footnote .label {position: absolute; right: 84%; text-align: right;} - -.fnanchor { - vertical-align: super; - font-size: .8em; - text-decoration: - none; -} - -/* Poetry */ -.poetry-container {text-align: center;} -.poetry {text-align: left; margin-left: 5%; margin-right: 5%;} -/* uncomment the next line for centered poetry in browsers */ -.poetry {display: inline-block;} - -/* large inline blocks don't split well on paged devices */ -@media print { .poetry {display: block;} } -@media handheld { - -.poetry-container { - text-align: center; - margin-left: auto; - margin-right: auto; - } - - .pw15 {width: 15em;} - .pw25 {width: 25em;} - .pw20 {width: 20em;} - - .poetry {display: block; text-align: left;} - } - -/* Transcriber's notes */ -.tnote {border: dashed 1px; margin-left: 10%; - margin-right: 10%;padding-bottom: .5em; padding-top: .5em; - padding-left: .5em; padding-right: .5em; margin-top: 2em; margin-bottom: 4em; } - -/* Illustration classes */ -.illowp46 {width: 46%;} -.x-ebookmaker .illowp46 {width: 100%;} - - </style> - </head> -<body> - -<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of Los Sueños, Volume II, by Francisco Quevedo</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online -at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you -are not located in the United States, you will have to check the laws of the -country where you are located before using this eBook. -</div> - -<p style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: Los Sueños, Volume II</p> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Francisco Quevedo</div> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Editor: Julio Cejador y Frauca</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: September 10, 2021 [eBook #66262]</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div> - -<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div> - -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***</div> - -<div class="figcenter illowp46" id="cover" style="max-width: 58.625em;"> - <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="cover" /> -</div> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="tnote"> - - <p class="center big2">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p> - -<p>En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están -indicadas _así_ y las palabras en negritas =así=.</p> - -<p>La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta -en el dominio público.</p> - -<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se -imprimió la presente edición, que difieren de las actuales. Esto se -aplica a las notas producidas por el editor de la obra, Julio Cejador y -Frauca. También se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a -las reglas establecidas por la RAE.</p> - -<p>Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos -de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de -escritura original. Por consiguiente se advierte al lector que es -posible detectar alguna inconsistencia en la ortografía de una misma -palabra en dos partes diferentes de la obra.</p> - -<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p> - -<p>El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p> -</div> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p class="half-title">QUEVEDO</p> -</div> - - -<div class="chapter"> -<div class="box"> - -<p class="center big1">CLÁSICOS CASTELLANOS</p> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center p4 big3">QUEVEDO</p> - -<p class="p2 center big2">III</p> - -<h1>LOS SUEÑOS<br /> -II</h1> - -<p class="p2 center">EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA</p> - -<hr class="rf" /> - -<p class="p4 center big1">MADRID<br /> -EDICIONES DE “LA LECTURA”<br /> -<small>1917</small></p> -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_6">[Pg 6]</span></p> -</div> - -<div class="chapter"> -<p class="center" >ÍNDICE</p> -</div> - -<table class="autotable" border="0" summary="cont"> - -<tr> -<td class="tdl"></td> -<td class="tdr"><span style="margin-left: 5.5em;">PÁG.</span></td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">El mundo por de dentro</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_7">7</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"><span class="smcap">La hora de todos y la Fortuna con seso</span></td> -<td class="tdr" style="padding-right: 1em;"><a href="#Page_57">57</a> </td> -</tr> - -</table> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_7">[Pg 7]</span></p> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_8">[Pg 8]</span></p> - -<p class="half-title p6b">EL MUNDO POR DE DENTRO</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_9">[Pg 9]</span></p> -</div> - -<p class="p4">Sacan las primeras ediciones al margen los asuntos -y personas de que se compone el discurso, y son los siguientes: -“desengaño, hipocresía, todos son hipócritas en el -mundo, hidalgo, caballero, discretos, viejos, niños, niños, en -todos los nombres de las cosas hay hipocresía, los pecados -todos son hipocresía, hipócritas, entierro y procesión de -una difunta, el viudo, explicación del entierro y procesión, -viudo, luto y llanto de una viuda, explicación de la tristeza -y luto de la viuda, alguaciles tras un ladrón, escribano, -corchetes, alguaciles, escribano, rico con carroza, -criados y bufones, mujer hermosa con manto, desengaño -de la hermosura de la mujer”. El título en el Ms. de Lastanosa -aparece de este modo: <i>Discurso del mundo por de -dentro y por de fuera</i>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_10">[Pg 10]</span></p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_11">[Pg 11]</span></p> -<h2 class="nobreak">A DON PEDRO GIRÓN, DUQUE DE OSUNA, MARQUÉS DE PEÑAFIEL, CONDE DE UREÑA<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></h2> -</div> - - -<p class="p2">Estas burlas, que llevan en la risa disimulado -algún miedo provechoso, envío para que vuecelencia -se divierta de grandes ocupaciones algún -<span class="pagenum" id="Page_12">[Pg 12]</span>rato. Pequeña es la demostración; mas yo no -puedo dar más, y sólo me consuela ver que la -grandeza de vuecelencia a mucho menos hace -honra y merced. En la Aldea, abril 26 de 1612<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p> - -<p class="right" style="padding-right: 2em;"><span class="smcap">Don Francisco de Quevedo Villegas</span></p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_13">[Pg 13]</span></p> -<h2 class="nobreak">AL LECTOR</h2> -</div> - -<p class="center big2 p1">COMO DIOS ME LO DEPARARE, CÁNDIDO -O PURPÚREO, PÍO O CRUEL, BENIGNO O SIN SARNA<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a></p> - - -<p class="p2">Es cosa averiguada, así lo siente Metrodoro -Chío y otros muchos, que no se sabe nada y -que todos son ignorantes. Y aun esto no se sabe -de cierto: que, a saberse, ya se supiera algo; sospéchase. -Dícelo así el doctísimo Francisco Sánchez, -médico y filósofo, en su libro cuyo título -es <em>Nihil scitur</em>: No se sabe nada. En el mundo, -fuera de los teólogos, filósofos y juristas, que -atienden a la verdad y al verdadero estudio, hay -algunos que no saben nada y estudian para saber, -y éstos tienen buenos deseos y vano ejercicio: -porque, al cabo, sólo les sirve el estudio de -<span class="pagenum" id="Page_14">[Pg 14]</span>conocer cómo toda la verdad<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a> la quedan ignorando. -Otros hay que no saben nada y no estudian, -porque piensan que lo saben todo. Son -déstos muchos irremediables. A éstos se les ha -de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles -el seso. Otros hay que no saben nada, y dicen -que no saben nada porque piensan que saben -algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y -a éstos se les había de castigar la hipocresía con -creerles la confesión. Otros hay, y en éstos, que -son los peores, entro yo, que no saben nada ni -quieren saber nada ni creen que se sepa nada, -y dicen de todos que no saben nada y todos -dicen dellos lo mismo y nadie miente. Y como -gente que en cosas de letras y ciencia tiene -<span class="pagenum" id="Page_15">[Pg 15]</span>que perder tan poco, se atreven a imprimir y -sacar a luz todo cuanto sueñan. Éstos dan que -hacer a las imprentas, sustentan a los libreros, -gastan<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> a los curiosos y, al cabo, sirven a las -especierías<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>. Yo, pues, como uno déstos, y no -de los peores ignorantes, no contento con haber -soñado el Juicio ni haber endemoniado un -alguacil, y, últimamente, escrito el Infierno, -ahora salgo (sin ton ni son; pero no importa, -que esto no es bailar<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>) con el <em>Mundo por de -dentro</em>. Si te agradare y pareciere bien, agradécelo -a lo poco que sabes, pues de tan mala -cosa<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a> te contentas. Y si te pareciere malo, culpa -mi ignorancia en escribirlo y la tuya en esperar -otra cosa de mí. Dios te libre, lector, de prólogos -largos y de malos epítetos.</p> - - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_17">[Pg 17]</span></p> -<h2 class="nobreak">DISCURSO</h2> -</div> - - -<p class="p2">Es nuestro deseo siempre peregrino en las -cosas desta vida, y así, con vana solicitud, -anda de unas en otras, sin saber hallar patria -ni descanso. Aliméntase de la variedad y diviértese -con ella, tiene por ejercicio el apetito y éste -nace de la ignorancia de las cosas. Pues, si las -conociera, cuando cudicioso y desalentado las -busca, así las aborreciera, como cuando, arrepentido, -las desprecia. Y es de considerar la -fuerza grande que tiene, pues promete y persuade -tanta hermosura en los deleites y gustos, -lo cual dura sólo en la pretensión dellos; porque, -en llegando cualquiera a ser poseedor, es -juntamente descontento<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El mundo, que a nuestro -deseo sabe la condición para lisonjearla, -pónese delante mudable y vario, porque la novedad<span class="pagenum" id="Page_18">[Pg 18]</span> -y diferencia es el afeite con que más nos -atrae. Con esto acaricia nuestros deseos, llévalos -tras sí y ellos a nosotros.</p> - - -<p>Sea por todas las experiencias mi suceso, -pues cuando más apurado me había de tener el -conocimiento destas cosas, me hallé todo en -poder de la confusión, poseído de la vanidad de -tal manera, que en la gran población del mundo, -perdido ya, corría donde tras la hermosura me -llevaban los ojos, y adonde tras la conversación -los amigos, de una calle en otra, hecho -fábula de todos. Y en lugar de desear salida al -laberinto, procuraba que se me alargase el engaño. -Ya por la calle de la ira, descompuesto, -seguía las pendencias pisando sangre y heridas; -ya por la de la gula veía responder a los brindis -turbados. Al fin, de una calle en otra andaba, -siendo infinitas, de tal manera confuso, que la -admiración aún no dejaba sentido para el cansancio, -cuando llamado de voces descompuestas -y tirado porfiadamente del manteo<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>, volví -la cabeza.</p> - -<p>Era un viejo venerable en sus canas, maltratado, -roto por mil partes el vestido y pisado. -No por eso ridículo: antes severo y digno de -respeto.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_19">[Pg 19]</span></p> -<p>—¿Quién eres—dije—, que así te confiesas -envidioso de mis gustos? Déjame, que siempre -los ancianos aborrecéis en los mozos los -placeres y deleites, no que dejáis de vuestra voluntad, -sino que, por fuerza, os quita el tiempo. -Tú vas, yo vengo. Déjame gozar y ver el mundo.</p> - -<p>Desmintiendo<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> sus sentimientos, riéndose, -dijo:</p> - -<p>—Ni te estorbo ni te envidio lo que deseas; -antes te tengo lástima. ¿Tú, por ventura, sabes -lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto -precio es una hora? ¿Has examinado el valor -del tiempo? Cierto es que no, pues así alegre -le dejas pasar hurtado de la hora, que, fugitiva -y secreta, te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te -ha dicho que lo que ya fué volverá, cuando lo -hayas menester, si lo llamares? Dime: ¿has visto -algunas pisadas de los días? No, por cierto, que -ellos sólo vuelven la cabeza a reírse y burlarse -de los que así los dejaron pasar. Sábete que la -<span class="pagenum" id="Page_20">[Pg 20]</span>muerte y ellos están eslabonados y en una cadena, -y que, cuando más caminan los días que -van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a -la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada, -y, según vives, antes será pasada que creída. -Por necio tengo al que toda la vida se muere -de miedo que se ha de morir, y por malo al que -vive tan sin miedo della como si no la hubiese.<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a> -Que éste la viene a temer cuando la padece, y, -embarazado con el temor, ni halla remedio a -la vida ni consuelo a su fin. Cuerdo es sólo el -que vive cada día como quien cada día y cada -hora puede morir.</p> - -<p>—Eficaces palabras tienes, buen viejo. Traído -me has el alma a mí, que me la llevaban embelesada -vanos deseos. ¿Quién eres, de dónde y qué -haces por aquí?</p> - -<p>—Mi hábito y traje dice que soy hombre de -bien y amigo de decir verdades, en lo roto y -poco medrado, y lo peor que tu vida tiene es no -haberme visto la cara hasta ahora. Yo soy el -Desengaño. Estos rasgones de la ropa son de los -tirones que dan de mí los que dicen en el mundo -que me quieren, y estos cardenales del rostro, -estos golpes y coces me dan en llegando, porque -vine y porque me vaya. Que en el mundo todos -<span class="pagenum" id="Page_21">[Pg 21]</span>decís que queréis desengaño, y, en teniéndole, -unos os desesperáis, otros maldecís a quien os -le dió, y los más corteses no le creéis. Si tú -quieres, hijo, ver el mundo, ven conmigo, que -yo te llevaré a la calle mayor, que es adonde -salen todas las figuras, y allí verás juntos los que -por aquí van divididos, sin cansarte. Yo te enseñaré -el mundo como es: que tú no alcanzas a -ver sino lo que parece.</p> - -<p>—Y ¿cómo se llama—dije yo—la calle mayor -del mundo donde hemos de ir?</p> - -<p>—Llámase—respondió—Hipocresía. Calle -que empieza con el mundo y se acabará con él, y -no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un -cuarto o un aposento en ella. Unos son vecinos -y otros paseantes: que hay muchas diferencias -de hipócritas, y todos cuantos ves por ahí lo son.</p> - -<p>Y, ¿ves aquél que gana de comer como sastre -y se viste como hidalgo? Es hipócrita, y el día -de fiesta, con el raso y el terciopelo y el cintillo y -la cadena de oro, se desfigura de suerte que no -le conocerán las tijeras y agujas y jabón y parecerá -tan poco oficial, que aun parece que dice -verdad.</p> - -<p>¿Ves aquel hidalgo con aquél que es como -caballero? Pues, debiendo medirse con su hacienda, -ir solo, por ser hipócrita y parecer lo -que no es, se va metiendo a caballero, y, por -sustentar un lacayo, ni sustenta lo que dice ni lo<span class="pagenum" id="Page_22">[Pg 22]</span> -que hace, pues ni lo cumple ni lo paga. Y la hidalguía -y la ejecutoria le sirve sólo de pontífice -en dispensarle los casamientos que hace con sus -deudas: que está más casado con ellas que con -su mujer.</p> - -<p>Aquel caballero, por ser señoría, no hay diligencia -que no haga y ha procurado hacerse Venecia -por su señoría, sino que, como se fundó -en el viento para serlo, se había de fundar en -el agua. Sustenta, por parecer señor, caza de halcones, -que lo primero que matan es a su amo de -hambre con la costa y luego el rocín en que los -llevan, y después, cuando mucho, una graja o -un milano.</p> - -<p>Y ninguno es lo que parece. El señor, por tener -acciones de grande, se empeña y el grande -remeda ceremonia de Rey.</p> - -<p>Pues ¿qué diré de los discretos? ¿Ves aquel -aciago de cara<a id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>? Pues, siendo un mentecato, por -parecer discreto y ser tenido por tal, se alaba de -que tiene poca memoria, quéjase de melancolías, -vive descontento y préciase de malregido, y es -hipócrita, que parece entendido y es mentecato.</p> - -<p>¿No ves los viejos, hipócritas de barbas, con -las canas envainadas en tinta, querer en todo -parecer muchachos? ¿No ves a los niños preciarse -de dar consejos y presumir de cuerdos? -Pues todo es hipocresía.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_23">[Pg 23]</span></p> - -<p>Pues en los nombres de las cosas, ¿no la hay -la mayor del mundo? El zapatero de viejo se -llama entretenedor del calzado. El botero, sastre -del vino, porque le hace de vestir. El mozo -de mulas, gentilhombre de camino. El bodegón, -estado; el bodegonero, contador. El verdugo se -llama miembro de la justicia, y el corchete, criado<a id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>. -El fullero, diestro; el ventero, huésped<a id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>; la -taberna, ermita<a id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>; la putería, casa<a id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>; las putas, damas<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>; -las alcahuetas, dueñas; los cornudos, honrados<a id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>. -Amistad llaman el amancebamiento, trato -a la usura, burla a la estafa, gracia la mentira, -donaire la malicia, descuido la bellaquería, valiente -al desvergonzado, cortesano al vagamundo, -al negro moreno<a id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>, señor maestro al albardero -<span class="pagenum" id="Page_24">[Pg 24]</span>y señor doctor al platicante. Así que, ni son lo -que parecen ni lo que se llaman: hipócritas en -el nombre y en el hecho.</p> - -<p>¡Pues unos nombres que hay generales! A toda -pícara, señora hermosa; a todo hábito largo, -señor licenciado; a todo gallofero<a id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>, señor soldado; -a todo bien vestido, señor hidalgo; a todo -capigorrón<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>, o lo que fuere, canónigo o arcediano; -a todo escribano<a id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a>, secretario.</p> - -<p>De suerte que todo el hombre es mentira por -cualquier parte que le examines, si no es que, -ignorante como tú, crea las apariencias<a id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a>. ¿Ves -los pecados? Pues todos son hipocresía<a id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>, y en -ella empiezan y acaban y della nacen y se alimentan -la ira, la gula, la soberbia, la avaricia, la -lujuria, la pereza, el homicidio y otros mil.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_25">[Pg 25]</span></p> - -<p>—¿Cómo me puedes tú decir ni probarlo, si -vemos que son diferentes y distintos?</p> - -<p>No me espanto que eso ignores, que lo saben -pocos. Oye y entenderás con facilidad eso, -que así te parece contrario, que bien<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a> se conviene. -Todos los pecados son malos: eso bien lo -confiesas. Y también confiesas con los filósofos -y teólogos que la voluntad apetece lo malo -debajo de razón de bien, y que para pecar no -basta la representación de la ira ni el conocimiento -de la lujuria sin el consentimiento de -la voluntad, y que eso, para que sea pecado, -no aguarda la ejecución, que sólo le agrava -más, aunque en esto hay muchas diferencias. -Esto así visto y entendido, claro está que cada -vez que un pecado déstos se hace, que la voluntad -lo consiente y lo quiere, y, según su natural, -no pudo apetecelle sino debajo de razón -de algún bien. Pues ¿hay más clara y más confirmada -hipocresía que vestirse del bien en lo -aparente para matar con el engaño? ¿Qué esperanza -es la del hipócrita?, dice Job<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a>. Ninguna, -pues ni la tiene por lo que es, pues es malo, ni -por lo que parece, pues lo parece y no lo es. -Todos los pecadores tienen menos atrevimiento -que el hipócrita, pues ellos pecan contra</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_26">[Pg 26]</span></p> - -<p>Dios; pero no con Dios ni en Dios. Mas el hipócrita -peca contra Dios y con Dios, pues le -toma por instrumento para pecar<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a>.</p> - -<p>En esto llegamos a la calle mayor. Vi todo -el concurso, que el viejo me había prometido. -Tomamos puesto conveniente para registrar -lo que pasaba. Fué un entierro en esta forma. -Venían envainados en unos sayos grandes de -diferentes colores unos pícaros, haciendo una -taracea<a id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> de mullidores<a id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a>. Pasó esta recua incensando<span class="pagenum" id="Page_27">[Pg 27]</span><a id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a> -con las campanillas. Seguían los muchachos -de la dotrina, meninos<a id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> de la muerte y lacayuelos -del ataúd, chirriando<a id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a> la calavera. Seguíanse -luego doce galloferos, hipócritas de la -pobreza, con doce hachas acompañando el cuerpo -y abrigando a los de la capacha<a id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>, que hombreando<a id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>, -testificaban el peso de la difunta. Detrás -seguía larga procesión de amigos, que -acompañaban en la tristeza y luto al viudo, que -anegado<a id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a> en capuz de bayeta y devanado<a id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a> en una -<span class="pagenum" id="Page_28">[Pg 28]</span>chía, perdido el rostro en la falda de un sombrero, -de suerte, que no se le podían hallar -los ojos, corvos e impedidos los pasos con -el peso de diez arrobas de cola que arrastraba, -iba tardo y perezoso. Lastimado deste espectáculo.</p> - -<p>—¡Dichosa mujer—dije—, si lo puede ser alguna -en la muerte, pues hallaste marido, que -pasó con la fe y el amor más allá de la vida y sepultura! -¡Y dichoso viudo, que ha hallado tales -amigos, que no sólo acompañan su sentimiento, -pero que parece que le vencen en él! ¿No -ves qué tristes van y suspensos?</p> - -<p>El viejo, moviendo la cabeza y sonriéndose, -dijo:</p> - -<p>—¡Desventurado! Eso todo es por de fuera -y parece así; pero ahora lo verás por de dentro -y verás con cuánta verdad el ser desmiente -a las apariencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas -y mullidores<a id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>, y todo este acompañamiento -piadoso, que es sufragio cristiano y limosnero? -Esto es saludable; mas las bravatas que -<span class="pagenum" id="Page_29">[Pg 29]</span>en los túmulos sobrescriben podrición y gusanos, -se podrían excusar. Empero también los -muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas -su soberbia<a id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. Allí no va sino tierra de -menos fruto y más espantosa de la que pisas, -por sí no merecedora de alguna honra ni aun -de ser cultivada con arado ni azadón. ¿Ves -aquellos viejos que llevan las hachas? Pues algunos -no las atizan para que atizadas alumbren -más, sino porque atizadas a menudo se -derritan más y ellos hurten más cera para vender. -Éstos son los que a la sepultura hacen la -salva en el difunto y difunta, pues, antes que -ella lo coma ni lo pruebe, cada uno le ha dado -un bocado, arrancándole un real o dos; mas -con todo esto tiene el valor de la limosna. ¿Ves -la tristeza de los amigos? Pues todo es de ir -en el entierro y los convidados van dados al -diablo con los que convidaron; que quisieran -más pasearse o asistir a sus negocios. Aquél -que habla de mano<a id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a> con el otro le va diciendo -<span class="pagenum" id="Page_30">[Pg 30]</span>que convidar a entierro y a misacantanos<a id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>, donde -se ofrece, que no se puede hacer con un amigo -y que el entierro sólo es convite para la tierra -pues a ella solamente llevan que coma. El viudo -no va triste del caso y viudez; sino de ver que, -pudiendo él haber enterrado a su mujer en un -muladar y sin costa y fiesta ninguna, le hayan -metido en semejante baraúnda y gasto de cofradías -y cera, y entre sí dice que le debe poco, -que, ya que se había de morir, pudiera haberse -muerto de repente, sin gastarle en médicos, -barberos ni boticas y no dejarle empeñado en -jarabes y pócimas. Dos ha enterrado con ésta, -y es tanto el gusto, que recibe de enviudar, que -ya va trazando el casamiento con una amiga que -ha tenido, y, fiado con su mala condición y endemoniada -vida, piensa doblar el capuz<a id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a> por -poco tiempo.</p> - -<p>Quedé espantado de ver todo esto ser así, -diciendo:</p> - -<p>—¡Qué diferentes son las cosas del mundo de -como las vemos! Desde hoy perderán conmigo -<span class="pagenum" id="Page_31">[Pg 31]</span>todo el crédito mis ojos y nada creeré menos de -lo que viere.</p> - -<p>Pasó por nosotros el entierro, como si no -hubiera de pasar por nosotros tan brevemente, -y como si aquella difunta no nos fuera enseñando -el camino y muda no nos dijera a todos:</p> - -<p>“Delante voy, donde aguardo a los que quedáis, -acompañando a otros, que yo vi pasar -con ese propio descuido”.</p> - -<p>Apartónos desta consideración el ruido que -andaba en una casa a nuestras espaldas. Entramos -dentro a ver lo que fuese, y al tiempo -que sintieron gente comenzó un plañido, a seis -voces, de mujeres que acompañaban una viuda. -Era el llanto muy autorizado; pero poco -provechoso al difunto. Sonaban palmadas de -rato en rato, que parecía palmeado de diciplinantes. -Oíanse unos sollozos estirados, embutidos -de suspiros, pujados<a id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a> por falta de gana. -La casa estaba despojada, las paredes desnudas. -La cuitada estaba en un aposento escuro -sin luz ninguna, lleno de bayetas, donde lloraban -a tiento. Unas decían:</p> - -<p>—Amiga, nada se remedia con llorar.</p> - -<p>Otras:</p> - -<p>—Sin duda goza de Dios.</p> - -<p>Cuál la animaba a que se conformase con la -<span class="pagenum" id="Page_32">[Pg 32]</span>voluntad del Señor. Y ella luego comenzaba -a soltar el trapo<a id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a>, y llorando a cántaros<a id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a> decía:</p> - -<p>—¿Para qué quiero yo vivir sin Fulano? -¡Desdichada nací, pues no me queda a quien -volver los ojos! ¡Quién ha de amparar a una -pobre mujer sola!</p> - -<p>Y aquí plañían todas con ella y andaba una -sonadera de narices, que se hundía la cuadra. -Y entonces advertí que las mujeres se purgan -en un pésame déstos, pues por los ojos y las -narices echan cuanto mal tienen. Enternecíme -y dije:</p> - -<p>—¡Qué lástima tan bien empleada es la que -se tiene a una viuda!, pues por sí una mujer -es sola, y viuda mucho más. Y así su nombre -es de <em>mudas sin lengua</em><a id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a>. Que eso significa la -<span class="pagenum" id="Page_33">[Pg 33]</span>voz que dice <em>viuda</em> en hebreo<a id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a>, pues ni tiene -quien hable por ella ni atrevimiento, y como -se ve sola para hablar, y aunque hable, como -no la oyen, lo mismo es que ser mudas y peor<a id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_34">[Pg 34]</span></p> - -<p>Esto remedian<a id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a> con meterse a dueñas. Pues -en siéndolo, hablan de manera, que de lo que -las sobra pueden hablar todos los mudos y sobrar -palabras para los tartajosos y pausados. -Al marido muerto llaman <em>el que pudre</em><a id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>. Mirad -cuáles son éstas, y si muerto, que ni las asiste, -ni las guarda, ni las acecha, dicen que pudre, -¿qué dirían cuando vivo hacía todo esto?</p> - -<p>—Eso—respondí—es malicia que se verifica -en algunas; mas todas son un género femenino -desamparado, y tal como aquí se representa en -esta desventurada mujer. Dejadme, dije al viejo, -llorar semejante desventura y juntar mis -lágrimas a las destas mujeres.</p> - -<p>El viejo, algo enojado, dijo:</p> - -<p>—¿Ahora lloras, después de haber hecho ostentación -vana de tus estudios y mostrádote -docto y teólogo, cuando era menester mostrarte -prudente? ¿No aguardaras a que yo te hubiera -declarado estas cosas para ver cómo -<span class="pagenum" id="Page_35">[Pg 35]</span>merecían que se hablase dellas? Mas ¿quién -habrá que detenga la sentencia ya imaginada -en la boca? No es mucho, que no sabes otra -cosa, y que a no ofrecerse la viuda, te quedabas -con toda tu ciencia en el estómago. No es -filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino -el que trabaja y le saca<a id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>. Ni aun ése lo es del -todo, sino el que después de poseído usa bien -dél. ¿Qué importa que sepas dos chistes y dos -lugares, si no tienes prudencia para acomodarlos? -Oye, verás esta viuda, que por de fuera -tiene un cuerpo de responsos<a id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>, cómo por de dentro -tiene una ánima de aleluyas<a id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>, las tocas negras -y los pensamientos verdes<a id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>. ¿Ves la escuridad -del aposento y el estar cubiertos los rostros con -<span class="pagenum" id="Page_36">[Pg 36]</span>el manto? Pues es porque así, como no las pueden -ver, con hablar un poco gangoso, escupir<a id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a> -y remedar sollozos, hace un llanto casero y hechizo<a id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>, -teniendo los ojos hechos una yesca<a id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>. -¿Quiéreslas consolar? Pues déjalas solas y -bailarán en no habiendo con quien cumplir, y -luego las amigas harán su oficio:</p> - -<p>—¡Quedáis moza y es malograros! Hombres -habrá que os estimen. Ya sabéis quién es Fulano, -que cuando no supla la falta del que está -en la gloria, etc.</p> - -<p>Otra:</p> - -<p>—Mucho debéis a don Pedro, que acudió en -este trabajo. No sé qué me sospeche. Y, en verdad, -que si hubiera de ser algo..., que por quedar -tan niña os será forzoso...</p> - -<p>Y entonces la viuda, muy recoleta de ojos -y muy estreñida de boca, dice:</p> - -<p>—No es ahora tiempo deso. A cargo de Dios -está: él lo hará, si viere que conviene.</p> - -<p>Y advertid que el día de la viudez es el día -que más comen estas viudas, porque para animarla<span class="pagenum" id="Page_37">[Pg 37]</span> -no entra ninguna que no le dé un trago. -Y le hace comer<a id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a> un bocado, y ella lo come, diciendo:</p> - -<p>—Todo se vuelve ponzoña.</p> - -<p>Y medio mascándolo dice:</p> - -<p>—¡Qué provecho puede hacer esto a la amarga -viuda que estaba hecha a comer a medias -todas las cosas y con compañía, y ahora se las -habrá de comer todas enteras sin dar parte<a id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a> -a nadie de puro desdichada?</p> - -<p>Mira, pues, siendo esto así, qué a propósito -vienen tus exclamaciones.</p> - -<p>Apenas esto dijo el viejo, cuando arrebatados -de unos gritos, ahogados en vino, de gran -ruido de gente, salimos a ver qué fuese. Y era -un alguacil, el cual con sólo un pedazo de vara<a id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a> -en la mano y las narices ajadas, deshecho el -cuello, sin sombrero y en cuerpo, iba pidiendo -favor al Rey, favor a la justicia, tras un ladrón, -que en seguimiento de una iglesia, y no -de puro buen cristiano, iba tan ligero como -pedía la necesidad y le mandaba el miedo.</p> - -<p>Atrás, cercado de gente, quedaba el escribano -lleno de lodo, con las cajas en el brazo -izquierdo, escribiendo sobre la rodilla. Y noté -<span class="pagenum" id="Page_38">[Pg 38]</span>que no hay cosa que crezca tanto en tan poco -tiempo como culpa en poder de escribano, -pues en un instante tenía una resma al cabo.</p> - -<p>Pregunté la causa del alboroto. Dijeron que -aquel hombre que huía era amigo del alguacil, -y que le fió no sé qué secreto tocante en -delito, y, por no dejarlo a otro que lo hiciese, -quiso él asirle. Huyósele, después de haberse -dado muchas puñadas<a id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>, y viendo que venía -gente, encomendóse a sus pies y fuese a dar -cuenta de sus negocios a un retablo.</p> - -<p>El escribano hacía la causa, mientras el alguacil -con los corchetes, que son podencos del -verdugo que siguen ladrando, iban tras él y -no le podían alcanzar. Y debía de ser el ladrón -muy ligero, pues no le podían alcanzar soplones<a id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a>, -que por fuerza corrían como el viento.</p> - -<p>—¿Con qué podrá premiar una república -el celo deste alguacil, pues, porque yo y el otro -tengamos nuestras vidas, honras y haciendas<a id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>, -ha aventurado su persona? Éste merece mucho -con Dios y con el mundo. Mírale cual va -roto y herido, llena de sangre la cara, por alcanzar -aquel delincuente y quitar un tropezón -a la paz del pueblo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_39">[Pg 39]</span></p> - -<p>—Basta—dijo el viejo—. Que si no te van a -la mano, dirás un día entero. Sábete que ese -alguacil no sigue a este ladrón ni procura alcanzarle -por el particular y universal provecho -de nadie; sino que, como ve que aquí le -mira todo el mundo, córrese de que haya quien -en materia de hurtar le eche el pie delante, -y por eso aguija por alcanzarle. Y no es culpable -el alguacil porque le prendió, siendo su -amigo, si era delincuente. Que no hace mal el -que come de su hacienda; antes hace bien y -justamente. Y todo delincuente y malo, sea -quien fuere, es hacienda del alguacil y le es -lícito comer della. Éstos tienen sus censos sobre -azotes y galeras, y sus juros sobre la horca. -Y créeme que el año de virtudes para éstos -y para el infierno es estéril. Y no sé cómo, -aborreciéndolos el mundo tanto, por venganza<a id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a> -dellos no da en ser bueno adrede por uno -o por dos años, que de hambre y de pena se -morirían. Y renegad de oficio que tiene situados -sus gajes donde los tiene situados Belcebú.</p> - -<p>—Ya que en eso pongas también dolo, ¿como -lo podrás poner en el escribano, que le hace -la causa, calificada con testigos?</p> - -<p>—Ríete deso—dijo—. ¿Has visto tú alguacil -<span class="pagenum" id="Page_40">[Pg 40]</span>sin escribano algún día? No, por cierto. Que, -como ellos salen a buscar de comer, porque -(aunque topen un inocente) no vaya a la cárcel -sin causa, llevan escribano que se la haga. Y -así, aunque ellos no den causa para que les -prendan, hácesela el escribano, y están presos -con causa. Y en los testigos no repares, que -para cualquier cosa tendrán tantos como tuviere -gotas de tinta el tintero: que los más en los -malos oficiales los presenta la pluma y los examina -la cudicia. Y si dicen algunos lo que es -verdad, escriben lo que han menester<a id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a> y repiten -lo que dijeron. Y para andar como había -de andar el mundo, mejor fuera y más importara -que el juramento, que ellos toman al testigo -que jure a Dios y a la cruz decir verdad -en lo que le fuere preguntado, que el testigo -se lo tomara a ellos de que la escribirán como -ellos la dijeren. Muchos hay buenos escribanos, -y alguaciles muchos; pero de sí el oficio -es con los buenos como la mar con los muertos,<span class="pagenum" id="Page_41">[Pg 41]</span> -que no los consiente, y dentro de tres días -los echa a la orilla. Bien me parece a mí un -escribano a caballo y un alguacil con capa y -gorra honrando unos azotes, como pudiera un -bautismo detrás de una sarta de ladrones que -azotan; pero siento que, cuando el pregonero -dice:</p> - -<p>“A estos hombres por ladrones, que suene -el eco en la vara del alguacil y en la pluma del -escribano”.</p> - -<p>Más dijera si no le tuviera la grandeza<a id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a> con -que un hombre rico iba en una carroza tan -hinchado, que parecía porfiaba a sacarla de -husillo<a id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a>, pretendiendo parecer tan grave, que a -las cuatro bestias aún se lo parecía, según el -espacio con que andaban. Iba muy derecho, -preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento -de miraduras, ahorrando cortesías con -todos, sumida la cara en un cuello abierto hacia -arriba, que parecía vela en papel, y tan olvidado -de sus conjunturas, que no sabía por -donde volverse a hacer una cortesía ni levantar -el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía -miembro, según estaba fijo y firme. Cercaban -el coche cantidad de criados traídos con -<span class="pagenum" id="Page_42">[Pg 42]</span>artificio, entretenidos con promesas y sustentados -con esperanzas. Otra parte iba de acompañamiento -de acreedores, cuyo crédito sustentaba -toda aquella máquina. Iba un bufón -en el coche entreteniéndole.</p> - -<p>—Para ti se hizo el mundo—dije yo luego -que le vi—, que tan descuidado vives y con tanto -descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada -hacienda! ¡Qué lucida! ¡Y cómo representa -bien quién es este caballero!</p> - -<p>—Todo cuanto piensas—dijo el viejo—es -disparate y mentira, y cuanto dices, y sólo aciertas -en decir que el mundo sólo se hizo para -éste. Y es verdad, porque el mundo es sólo -trabajo y vanidad, y éste es todo vanidad y -locura. ¿Ves los caballos? Pues comiendo se -van, a vueltas de la cebada y paja, al que la -fía a éste y por cortesía de las ejecuciones trae -ropilla<a id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a>. Más trabajo le cuesta la fábrica de -sus embustes para comer, que si lo ganara cavando. -¿Ves aquel bufón? Pues has de advertir -que tiene por bufón al que le sustenta y le -da lo que tiene. ¿Qué más miseria quieres destos -ricos, que todo el año andan comprando -mentiras y adulaciones, y gastan sus haciendas -en falsos testimonios? Va aquél tan contento, -porque el truhán le ha dicho que no hay -<span class="pagenum" id="Page_43">[Pg 43]</span>tal príncipe como él, y que todos los demás -son unos escuderos, como si ello fuera así. Y -diferencian muy poco<a id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a>, porque el uno es juglar -del otro. Desta suerte el rico se ríe con el -bufón, y el bufón se ríe del rico, porque hace -caso de lo que lisonjea.</p> - -<p>Venía una mujer hermosa trayéndose de -paso los ojos que la miraban y dejando los -corazones llenos de deseos. Iba ella con artificioso -descuido escondiendo el rostro a los -que ya la habían visto y descubriéndole a los -que estaban divertidos. Tal vez se mostraba -por velo, tal vez por tejadillo<a id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>. Ya daba un relámpago -de cara con un bamboleo de manto, -ya se hacía brújula mostrando un ojo solo, y, -tapada de medio lado, descubría un tarazón<a id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a> -de mejilla. Los cabellos martirizados hacían -sortijas a las sienes. El rostro era nieve y grana -y rosas que se conservaban en amistad, esparcidas -por labios, cuello y mejillas. Los -dientes transparentes y las manos, que de rato -en rato nevaban el manto, abrasaban los corazones. -El talle y paso, ocasionando pensamientos<span class="pagenum" id="Page_44">[Pg 44]</span> -lascivos. Tan rica y galana como cargada -de joyas recebidas y no compradas. Vila, -y, arrebatado de la naturaleza, quise seguirla -entre los demás, y, a no tropezar en las canas -del viejo, lo hiciera. Volvíme atrás diciendo<a id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>:</p> - -<p>—Quien no ama con todos sus cinco sentidos -una mujer hermosa, no estima a la naturaleza -su mayor cuidado y su mayor obra. Dichoso -es el que halla tal ocasión, y sabio el -que la goza. ¡Qué sentido no descansa en la -belleza de una mujer, que nació para amada -del hombre! De todas las cosas del mundo -aparta y olvida su amor correspondido, teniéndole -todo en poco y tratándole con desprecio. -¡Qué ojos tan honestamente hermosos! ¡Qué -mirar tan cauteloso y prevenido en los descuidos -de un alma libre! ¡Qué cejas tan negras, -esforzando recíprocamente la blancura -de la frente! ¡Qué mejillas, donde la sangre -mezclada con la leche engendra lo rosado que -admira! ¡Qué labios encarnados, guardando -perlas, que la risa muestra con recato! ¡Qué -cuello! ¡Qué manos! ¡Qué talle! Todos son -causa de perdición, y juntamente disculpa del -que se pierde por ella.</p> - -<p>—¿Qué más le queda a la edad que decir y al -apetito que desear?—dijo el viejo—. Trabajo -<span class="pagenum" id="Page_45">[Pg 45]</span>tienes, si con cada cosa que ves haces esto<a id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>. -Triste fué tu vida; no naciste sino para admirado. -Hasta ahora te juzgaba por ciego, y -ahora veo que también eres loco, y echo de -ver que hasta ahora no sabes para lo que Dios -te dió los ojos ni cuál es su oficio: ellos han -de ver, y la razón<a id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a> ha de juzgar y elegir; al -revés lo haces, o nada haces, que es peor. Si -te andas a creerlos, padecerás mil confusiones, -tendrás las sierras por azules, y lo grande -por pequeño, que la longitud y la proximidad -engañan la vista. ¡Qué río caudaloso no se burla -della, pues para saber hacia dónde corre es -menester una paja o ramo que se lo muestre! -¿Viste esa visión<a id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>, que acostándose fea se hizo -esta mañana hermosa ella misma<a id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a> y hace extremos -grandes? Pues sábete que las mujeres -lo primero que se visten, en despertando, es -una cara, una garganta y unas manos, y luego -las sayas. Todo cuanto ves en ellas es tienda<a id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a> -y no natural. ¿Ves el cabello? Pues comprado<span class="pagenum" id="Page_46">[Pg 46]</span> -es y no criado. Las cejas tienen más de -ahumadas que de negras; y si como se hacen -cejas se hicieran las narices, no las tuvieran. -Los dientes que ves y la boca era, de puro -negra, un tintero, y a puros polvos se ha hecho -salvadera. La cera de los oídos se ha pasado<a id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a> -a los labios, y cada uno es una candelilla. -¿Las manos? Pues lo que parece blanco es untado. -¿Qué cosa es ver una mujer, que ha de -salir otro día a que la vean, echarse la noche -antes en adobo, y verlas acostar las caras hechas -cofines de pasas, y a la mañana irse pintando -sobre lo vivo como quieren? ¿Qué es -ver una fea o una vieja querer, como el otro -tan celebrado nigromántico<a id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>, salir de nuevo de -<span class="pagenum" id="Page_47">[Pg 47]</span>una redoma? ¿Estásla mirando? Pues no es -cosa suya. Si se lavasen las caras, no las conocerías. -Y cree que en el mundo no hay cosa -tan trabajada como el pellejo de una mujer -hermosa, donde se enjugan y secan y derriten -más jalbegues<a id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a> que sus faldas desconfiadas -de sus personas. Cuando quieren halagar -algunas narices, luego se encomiendan a la -pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y a veces -los pies disimulan el sudor con las zapatillas -de ámbar<a id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>. Dígote que nuestros sentidos -están en ayunas de lo que es mujer y ahítos -de lo que le parece. Si la besas, te embarras -<span class="pagenum" id="Page_48">[Pg 48]</span>los labios; si la abrazas, aprietas tablillas y -abollas cartones; si la acuestas contigo, la mitad -dejas debajo de la cama en los chapines; -si la pretendes, te cansas; si la alcanzas, te -embarazas; si la sustentas, te empobreces; si -la dejas, te persigue; si la quieres, te deja. -Dame a entender de qué modo es buena, y -considera ahora este animal soberbio con nuestra -flaqueza, a quien hacen poderoso nuestras -necesidades, más provechosas sufridas o castigadas, -que satisfechas, y verás tus disparates -claros. Considérala padeciendo los meses, -y te dará asco, y, cuando está sin ellos, acuérdate -que los ha tenido y que los ha de padecer, -y te dará horror lo que te enamora, y avergüénzate -de andar perdido por cosas que en -cualquier estatua de palo tienen menos asqueroso -fundamento<a id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>.</p> - -<p>Mirando estaba yo confusión de gente tan -grande, cuando dos figurones, entre fantasmas -y colosos, con caras abominables y facciones -traídas, tiraron una cuerda. Delgada me pareció -y de mil diferentes colores, y dando gritos -por unas simas que abrieron por bocas, dijeron:</p> - -<p>—Ea, gente cuerda, alto a la obra.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_49">[Pg 49]</span></p> -<p>No lo hubieron dicho cuando de todo el -mundo, que estaba al otro lado, se vinieron -a la sombra de la cuerda muchos, y, en entrando, -eran todos tan diferentes, que parecía -trasmutación o encanto. Yo no conocí a ninguno.</p> - -<p>—¡Válgate Dios por cuerda—decía yo—, que -tales tropelías haces!</p> - -<p>El viejo se limpiaba las lagañas, y daba unas -carcajadas sin dientes, con tantos dobleces de -mejillas, que se arremetían a sollozos mirando -mi confusión.</p> - -<p>—Aquella mujer allí fuera estaba más compuesta -que copla, más serena<a id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a> que la de la mar, -con una honestidad en los huesos, anublada -de manto, y, en entrando aquí, ha desatado -las coyunturas, mira de par en par<a id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a>, y por los -ojos está disparando las entrañas a aquellos -mancebos, y no deja descansar la lengua en -ceceos, los ojos en guiñaduras, las manos en -tecleados de moño<a id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_50">[Pg 50]</span></p> - -<p>—¿Qué te ha dado, mujer? ¿Eres tú la que -yo vi allí?</p> - -<p>—Sí es—decía el vejete con una voz trompicada<a id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a> -en toses y con juanetes de gargajos—, -ella es; mas por debajo de la cuerda<a id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a> hace estas -habilidades.</p> - -<p>—Y aquél que estaba allí tan ajustado de -ferreruelo, tan atusado<a id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a> de traje, tan recoleto -de rostro, tan angustiado de ojos, tan mortificado -de habla, que daba respeto y veneración—dije -yo—, ¿cómo no hubo pasado, cuando -se descerrajó de mohatras y de usuras? Montero -de necesidades, que las arma trampas, y -perpetuo vocinglero del tanto más cuanto<a id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>, anda -acechando logros.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_51">[Pg 51]</span></p> - -<p>—Ya te he dicho que eso es por debajo de -la cuerda.</p> - -<p>—¡Válate el diablo por cuerda, que tales -cosas urdes! Aquél que anda escribiendo billetes, -sonsacando virginidades, solicitando deshonras, -y facilitando maldades, yo lo conocí a -la orilla de la cuerda, dignidad gravísima.</p> - -<p>—Pues por debajo de la cuerda tiene esas -ocupaciones—respondió mi ayo.</p> - -<p>—Aquél que anda allí juntando bregas, azuzando<a id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a> -pendencias, revolviendo caldos, aumentando -cizañas, y calificando porfías y dando -pistos a temas<a id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a> desmayadas, yo lo vi fuera -de la cuerda revolviendo libros, ajustando leyes, -examinando la justicia, ordenando peticiones, -dando pareceres: ¿cómo he de entender -estas cosas?</p> - -<p>—Ya te lo he dicho—dijo el buen caduco—. -Ese propio<a id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a> por debajo de la cuerda hace lo -<span class="pagenum" id="Page_52">[Pg 52]</span>que ves, tan al contrario de lo que profesa. -Mira aquél que fuera de la cuerda viste a la -brida en mula tartamuda de paso, con ropilla -y ferreruelo y guantes y receta, dando jarabes, -cual anda aquí a la brida en un basilisco<a id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a>, -con peto y espaldar y con manoplas, repartiendo -puñaladas de tabardillos, y conquistando -las vidas, que allí parecía que curaba. Aquí -por debajo de la cuerda está estirando las enfermedades -para que den de sí y se alarguen, -y allí parecía que rehusaba las pagas de las -visitas. Mira, mira aquel maldito cortesano, -acompañante perdurable de los dichosos, cual -andaba allí fuera a la vista de aquel ministro, -mirando las zalemas de los otros para excederlas, -rematando las reverencias en desaparecimientos; -tan bajas las hacía por pujar<a id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a> a -otros la ceremonia, que tocaban en de buces<a id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>. -¿No le viste siempre inclinada la cabeza como -si recibiera bendiciones y negociar de puro -humilde a lo Guadiana por debajo de tierra, -y aquel amén sonoro y anticipado a todos los -otros bergantes a cuanto el patrón dice y contradice? -Pues mírale allí por debajo de la -<span class="pagenum" id="Page_53">[Pg 53]</span>cuerda royéndole los zancajos<a id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>, que ya<a id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a> se le -ve el hueso, abrasándole en chismes, maldiciéndole -y engañándole, y volviendo en gestos -y en muecas las esclavitudes de la lisonja, -lo cariacontecido del semblante, y las adulaciones -menudas del coleo<a id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a> de la barba y de los -entretenimientos de la jeta<a id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a>. ¿Viste allá fuera -aquel maridillo<a id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a> dar voces que hundía el barrio: -“Cierren esa puerta, qué cosa es ventanas, -no quiero coche, en mi casa me como, -calle y pase, que así hago yo”, y todo el séquito -de la negra honra? Pues mírale por debajo -de la cuerda encarecer con sus desabrimientos -los encierros de su mujer. Mírale -amodorrido<a id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a> con una promesa, y los negocios, -<span class="pagenum" id="Page_54">[Pg 54]</span>que se le ofrecen cuando le ofrecen: cómo -vuelve a su casa con un esquilón por tos tan -sonora, que se oye a seis calles. ¡Qué calidad -tan inmensa y qué honra halla en lo que come -y en lo que le sobra, y qué nota en lo que -pide y le falta, qué sospechoso es de los pobres, -y qué buen concepto tiene de los dadivosos -y ricos, qué a raíz tiene el ceño de los que -no pueden más, y qué a propósito las jornadas -para los precipitados de dádiva! ¿Ves aquel -bellaconazo que allí está vendiéndose por amigo -de aquel hombre casado y arremetiéndose -a hermano, que acude a sus enfermedades y -a sus pleitos y que le prestaba y le acompañaba? -Pues mírale por debajo de la cuerda -añadiéndole hijos y embarazos en la cabeza y -trompicones<a id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a> en el pelo. Oye cómo reprendiéndoselo -aquel vecino, que parece mal que entre -a cosas semejantes en casa de su amigo, donde -le admiten y se fían dél y le abren la puerta a -todas horas, él responde: “Pues qué: ¿Queréis -que vaya donde me aguarden con una escopeta, -no se fían de mí y me niegan la entrada? -Eso sería ser necio, si estotro es ser bellaco”.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_55">[Pg 55]</span></p> -<p>Quedé muy admirado de oír al buen viejo -y de ver lo que pasaba por debajo de la cuerda -en el mundo, y entonces dije entre mí.</p> - -<p>—Si a tan delgada sombra, fiando su cubierta -del bulto de una cuerda, son tales los -hombres, ¿qué serán debajo de tinieblas de -mayor bulto y latitud?</p> - -<p>Extraña cosa era de ver cómo casi todos se -venían de la otra parte del mundo a declararse -de costumbres en estando debajo de la cuerda. -Y luego a la postre vi otra maravilla, que siendo -esta cuerda de una línea invisible, casi debajo -della cabían infinitas multitudes, y que -hay debajo de cuerda en todos los sentidos y -potencias, y en todas partes y en todos oficios. -Y yo lo veo por mí, que ahora escribo este -discurso, diciendo que es para entretener, y -por debajo de la cuerda doy un jabón<a id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a> muy -bueno a los que prometí halagos muy sazonados. -Con esto el viejo me dijo:</p> - -<p>—Forzoso es que descanses. Que el choque -de tantas admiraciones y de tantos desengaños -fatigan el seso, y temo se te desconcierte -la imaginación. Reposa un poco para que lo -que resta te enseñe y no te atormente.</p> - -<p>Yo tal estaba, que di conmigo en el sueño -y en el suelo obediente y cansado.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_56">[Pg 56]</span></p> - -<div class="footnotes"> -<p class="center p2 big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> La dedicatoria es enteramente diferente en la edición -de Pamplona de 1631 y en el Ms. de Lastanosa. Hela -aquí: “<em>A don Pedro Girón, Duque de Osuna</em> (a). Éstas son -mis obras: claro está que juzgará vuecelencia que siendo -tales no me han de llevar al cielo; mas como (b) yo no pretendía -dellas más de que en este mundo me den nombre y el -que más estimo es (c) de criado de vuecelencia, se las envío -para que, como a tan gran príncipe las honre; lograrán de -paso la enmienda. Dé Dios á vuecelencia su gracia y salud; -que lo demás merecido lo tiene al mundo su virtud y grandeza. -En la Aldea (d), abril 26 de 1612.—Don Francisco -Quevedo Villegas”.</p> - -<p>a) “y conde de Ureña”. (Ms. de Lastanosa).</p> - -<p>b) “ya no pretenda de ellas más que en este mundo”. -(Ídem).</p> - -<p>c) “el de criado de vuecelencia, se las invío para que -como tan gran príncipe”. (Ídem).</p> - -<p>d) “abril 1623.—Don Francisco Gómez de Quevedo y -Villegas”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> 1610 es el año que fijaron los <em>Juguetes de la niñez</em> -en 1629 y desde entonces hasta hoy viene reproduciéndose.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> <em>Deparare</em>; en <em>A</em>: <em>depare</em>. Adviértase que con <em>cándido</em>, -<em>pío</em> y <em>benigno</em> quiere decir lo mismo, no menos, que -con <em>purpúreo</em>, <em>cruel</em> y <em>sin sarna</em>, que le moleste criticándole.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> <em>Toda la verdad.</em> En el <em>Libro de vidas y dichos -graciosos, agudos y sentenciosos de muchos notables varones -griegos y romanos</em>, traducción por Juan Jarava, de -los <em>Apotegmas</em> de Erasmo, se lee (Anvers, 1549, fol. 87): -“Esto se loa y se tiene en más que todas las otras cosas -que dijo (Sócrates), porque decía que no sabía otra cosa -sino esto sólo, que no sabía nada. Porque se inquiría e -informaba de cada una cosa como dudando. No porque -de verdad no tuviese algo de cierto sabido; mas con esta -ironía y contrario sentido declaraba su modestia y reprendía -la soberbia de los otros, que se decían saberlo todo, -como de hecho no supiesen nada. Unos sofistas decían -públicamente que responderían de presto y sin pensar a -toda materia y cuestión propuesta. La ignorancia destos -soberbios destruía muchas veces Sócrates con argumentos, -y por esto fué juzgado por Apollo sabio, porque, aunque -no supiese todas las cosas, como ni los otros las sabían, -pero en esto los excellía, que conocía su ignorancia, como -ellos no supiesen tampoco esto, que no sabían nada”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> <em>Gastan</em>, hacen gastar dinero en comprar los libros: -notable uso de gastar como factitivo, esto es, <em>hacer gastar</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> En <em>A P</em>: <em>emprentas</em>; en <em>A</em>: <em>especerías</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> <em>Sin ton ni son... no es bailar</em>, alude al origen del -dicho, según lo declaramos en el primer sueño, del bailar -sin música, a destiempo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> <em>De tan mala cosa</em>, retruécano, el mundo es mala -cosa, no mi discurso.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> <em>Descontento.</em> Como que el deseo es tendencia a una -cosa; lograda, el deseo desaparece, quedando uno descontento, -porque todo el contento se cifraba, no en la cosa, -sino en desearla.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> “unas grandes y descompuestas voces y tirado muy -porfiadamente del manteo”. (Edic. de Barcelona, 1635).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> <em>Desmentir</em> es lo que hoy dicen <em>despistar</em> o <em>hacer -perder la pista</em>, bonito verbo moderno, bien formado y -que no tiene que ver con el <em>dépister</em> francés, que vale -lo contrario, dar con la pista de alguno, descubrir, indagar. -Pero no se olvide el clásico <em>desmentir</em>. <em>Diablo coj.</em>, -7: “Don Cleofás y su camarada no salían de su posada -por desmentir las espías”. <span class="smcap">Saavedra</span>, <em>Empr.</em>, 45: “Borrar -con la cola las huellas para desmentir al cazador”. En -el texto vale disfrazar para desmentir o despistar, como -factitivo, al modo que en <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Monarquía mist.</em>, 3, 86, -2: “Cuando se desdeña el rey de entrar en una casa, entra -disfrazado, desmintiendo el nombre”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> Acuérdase Quevedo del Petrarca, <em>De Remediis -utriusque fortunae</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> <em>Aciago de cara</em>; en <em>P</em>: <em>ciego de cara</em>. Aciago, encapotado -y nublado, de mal agüero, metáfora aquí del -tiempo que amaga tormenta, triste, melancólico.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> “del alguacil”. (Ms. de Lastanosa).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> <em>Huésped.</em> <em>Quij.</em>, 1, 2: “Pensó el huésped”. Ídem, -1, 32: “A lo cual respondió la huéspeda”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> <em>Ermita</em>, y añaden <em>de Baco</em>. <em>Ilustre fregona</em>: “Visitaba -pocas veces las ermitas de Baco”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> <em>Casa</em>, propiamente <em>casa llana</em>, por estar allanada o -abierta para todos. <em>Rufián dichoso</em>, 1: “De los de la casa -llana”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> <em>Damas.</em> <em>Coloquio de las damas</em>, del Aretino, traducido -por Fernán Xuárez, Sevilla, 1607.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> <em>Honrados.</em> <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 5: “Pero los -más honrados basta que dejen la casa franca y se vayan -a la comedia o al juego de los trucos, cuando acaso les -faltan las comisiones”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> <em>Moreno.</em> <em>Celoso extremeño</em>: “Enseñó a tañer a algunos -morenos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> <em>Gallofero</em>, mendigo, que pide la gallofa. <em>Lazarillo</em>, 2: -“Tú, vellaco y gallofero eres”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> <em>Capigorrón</em>, o <em>capigorrista</em>, que anda de capa y -gorra para más fácilmente vivir libre y ocioso, sobre todo -los estudiantes. <em>Píc. Just.</em>, f. 91: “Llegaron otros ocho -capigorrones tan grandes bellacos como los primeros”. -<span class="smcap">Colmenares</span>, <em>Hist. Segov.</em>, pl. 774: “Acercándose un -capigorrón, mozo insolente”. <em>Laber. amor</em>, 2: “Capigorrón, -brodista, pordiosero”. Ídem, 1: “Estudiantes capigorristas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> “fraile motilón, o lo que fuere, reverencia y aun -paternidad; a todo escribano”. (Edic. de Pamplona, 1631, -y el Ms.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> <em>a las apariencias.</em> (Ms. de Lastanosa), <em>las experiencias</em> -en la edición definitiva y en la de don Aureliano.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> “que son hipocresía”. (Ms.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a> <em>Qué bien</em>; en <em>A</em>: <em>cuán bien</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> <span class="smcap">Job</span>, 27, 8: “Quae est enim spes hypocritae?” Y en -el 8, 13: “Et spes hypocritae peribit”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> Y por eso, como quien sabía lo que era y lo aborrecía -tanto sobre todas las cosas, Cristo, habiendo dado -muchos preceptos afirmativos a sus discípulos, sólo uno les -dió negativo, diciendo: “No queráis ser como los hipócritas -'tristes'”. (<em>Mat., VI.</em>) De manera que con muchos preceptos -y comparaciones los enseñó cómo habían de ser: ya -como luz, ya como sal, ya como el convidado, ya como -el de los talentos. Y lo que no habían de ser todo lo cerró -en decir solamente: “No queráis ser como los hipócritas -'tristes', advirtiendo que en no ser hipócritas está el no -ser en ninguna manera malos, porque el hipócrita es malo -de todas maneras”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> <em>Taracea</em>, o ataracea, adorno o disposición de una -cosa de dos colores echados como a manchas con proporción -y hermosura. <span class="smcap">Saavedra</span>, <em>Repúbl.</em>, pl. 89: “Se daban -a hacer escritorios de taracea y mesas de diversas piedras -engastadas en mármol”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a> <em>Mullidor</em>, el que mulle, y mullir aquí por <em>muñir</em> o -llamar y convocar, de <em>monere</em>, como en <span class="smcap">Fonseca</span>, <em>Vid. Cristo</em>, -3. 27: “Sácanse lutos, cómpranse hachas, múllense -cofradías, convídanse gentes, vístense pobres, alquílanse -endecheras”. <em>Muñidor</em> o <em>mullidor</em>, el criado de las cofradías, -que sirve para avisar a los hermanos las fiestas, entierros -y otros ejercicios a que deben concurrir. Dice Quevedo -que los pícaros muñidores ofrecían a los ojos con sus -sayos de diferentes colores como una vistosa taracea.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> <em>Incensando</em>; en <em>A</em>: <em>incitando</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> <em>Meninos</em>, caballericos que entraban en palacio a servir -a la Reina o a los Príncipes niños. <span class="smcap">Nieremberg</span>, -<em>S. Luis Gonz.</em>, 4: “En España hizo el Rey a nuestro Luis -y a sus dos hermanos meninos del príncipe don Diego”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_33" href="#FNanchor_33" class="label">[33]</a> “gritando su letanía, luego las Órdenes, y tras ellas -los clérigos, que, galopeando los responsos, cantaban de -portante, abreviando, porque no se derritiesen las velas -y tener tiempo para sumir otro”. (Edición de Pamplona -y el Ms. referidos). <em>Chirriando la calavera</em> quiere decir cantando -la letanía detrás del difunto con sus vocecillas chirrionas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_34" href="#FNanchor_34" class="label">[34]</a> <em>Los de la capacha</em>, los de la religión de San Juan -de Dios, llamados así del vulgo porque en sus principios -pedían y recogían la limosna para los pobres en unas capachas -o cestillas de palma. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Casam. engañoso</em>, pl. 350: -“Ya v. m. habrá visto, dijo el alférez, dos perros, que -con dos linternas andan de noche con los hermanos de la -capacha, alumbrándolos cuando piden limosna”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_35" href="#FNanchor_35" class="label">[35]</a> <em>Hombreando</em>, hacer fuerza con los hombros para -sostener o tirar. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 1, 6: “Porque no tiene espaldas, -que a tenerlas, él hombreara”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_36" href="#FNanchor_36" class="label">[36]</a> <em>Anegado</em>, aquí por sumergido, metido en el capuz.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_37" href="#FNanchor_37" class="label">[37]</a> <em>Devanado en una chía</em>, envuelto en la chía, como -el hilo se devana y envuelve en la devanadera. Exagera -lo largo de la chía o manto negro, regularmente de bayeta, -que se ponía sobre el capuz y cubría hasta las manos, usado -en los lutos. <span class="smcap">Pantoja</span>, <em>Rom.</em>, 2: “Viste el corazón de chía | -y de capuz la memoria”. El <em>capuz</em> era vestidura larga, a -modo de capa, cerrada por delante, que se ponía encima -de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño -o bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás, -y Quevedo, exagerándola, dice que pesaba diez arrobas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_38" href="#FNanchor_38" class="label">[38]</a> <em>Mullidores</em>; en <em>A</em>: <em>muñidores</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_39" href="#FNanchor_39" class="label">[39]</a> “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo -y que los otros no es algo lo que acompañan y que sirve -de algo tanto acompañamiento y pompa? Pues sabe que -lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo era y en -muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo; -sino que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos -y difuntas su soberbia”. (Edic. de Pamplona y -el Ms.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_40" href="#FNanchor_40" class="label">[40]</a> <em>Hablar de mano</em>, gesticular.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_41" href="#FNanchor_41" class="label">[41]</a> <em>Misacantano</em>, el clérigo que canta misa nueva. <em>Crotalón</em>, -17: “El padre, de su parte, convidó todos sus parientes, -vecinos y amigos, juntamente con sus mujeres, -y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a todos sus preceptores”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_42" href="#FNanchor_42" class="label">[42]</a> <em>Doblar el capuz</em>, plegarlo para guardarlo hasta el -entierro de la nueva mujer. En <em>S</em>: <em>doblarla el capuz en -poco tiempo</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_43" href="#FNanchor_43" class="label">[43]</a> <em>Pujados</em>, como empujados a la fuerza.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_44" href="#FNanchor_44" class="label">[44]</a> <em>Soltar el trapo</em>, dar rienda suelta al llanto, a la risa, -sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento. -Igualmente echar trapo. <span class="smcap">Valderrama</span>, <em>Teatro, Dif.</em>, 5: “La -mesana y contramesana, el chafaldete y cebadera y el -papahigo, y no queda trapo que no eche”. <em>Esteb.</em>, 3: “Llegamos -a la faluca y echamos todo el trapo”. No lo entendió -bien Correas, cuando dijo (p. 141): “<em>Echó el trapo</em>” -(Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo -su poder en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza -del dinero atado en trapo).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_45" href="#FNanchor_45" class="label">[45]</a> <em>Llorar a cántaros</em>, ponderación que trasladó Quevedo -del llover a cántaros, que es lo común. <span class="smcap">Cáceres</span>, -<em>ps.</em> 10: “Lloverá el cielo sobre ellos miserias, afanes y -desventuras a cántaros”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_46" href="#FNanchor_46" class="label">[46]</a> “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”. -(La edic. de Pamplona).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_47" href="#FNanchor_47" class="label">[47]</a> <em>Viuda</em> en hebreo suena <em>almȃnȃ</em> (אַלמָנָה), y, según -Gesenius, deriva de (םלא) <em>ȃlam</em>, atar, ser atado, enmudecer, -callarse, como en persa <em>sebȃn besten</em>, <em>linguan ligare</em> -est obmutescere, y en árabe, <em>jhubsat</em> ligatio es lo mismo -que silentium y <em>ghaquida</em> ligatum y sermone impeditum -esse.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_48" href="#FNanchor_48" class="label">[48]</a> Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento -viejo, y en el nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo: -“¡cómo el Señor cuida de los solos y mira lo humilde de -lo alto!” “No quiero vuestros sábados y festividades, -dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros inciensos, -cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras -calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios, -quitad lo malo de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad -de hacer mal, aprended a hacer bien, buscad a la -justicia, socorred al oprimido, juzgad en su inocencia al -huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración -de una obra buena en otra buena más acepta y por -suma caridad puso el defender la viuda. Y está escrito -con la providencia del Espíritu Santo decir: “Defended -a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede defender, -como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan -acepta a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente, -diciendo: “Y si lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme -a esta licencia que da Dios de que le arguyan los -que hicieren bien y se apartaren del mal y socorrieren -al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la -viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias -que por argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole -por ello atrevido e impío, que lo hiciese con esta -del capítulo 31, donde dice: “¿Negué yo por ventura lo -que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los ojos -de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien -dice: “Ella no puede, porque es muda, con palabras, sino -con los ojos, poniendo delante su necesidad”. El rigor de -la letra hebrea dice: “O consumí los ojos de la viuda”, -que eso hace el que no se duele del que la mira para que -la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición -de Pamplona, 1631).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_49" href="#FNanchor_49" class="label">[49]</a> <em>Esto remedian</em>, parece decirlo el viejo, al cual luego -Quevedo responde. Contra las dueñas o viudas de respeto -que guardaban a las demás criadas en las casas de los -señores, hablaron todos nuestros escritores críticos y todos -lo saben por el <em>Quijote</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_50" href="#FNanchor_50" class="label">[50]</a> <em>El que pudre</em>, ya enterrado.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_51" href="#FNanchor_51" class="label">[51]</a> “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el -que sabe dónde está el tesoro, sino el que le saca y le -trabaja”. (Ms).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_52" href="#FNanchor_52" class="label">[52]</a> <em>Cuerpo de responsos</em>, como muerto de puro viejo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_53" href="#FNanchor_53" class="label">[53]</a> <em>De aleluyas</em>, de alegría, pues se cantan en Pascua -y suenan alegría en hebreo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_54" href="#FNanchor_54" class="label">[54]</a> <em>Verde</em> decimos del viejo que alimenta pensamientos -y deseos de mozo, y de las conversaciones y palabras que -frisan en cosas de mozos enamorados. <span class="smcap">P. Vega</span>, <em>ps.</em> 5, -v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo, que debió tener alguna -conversación verde y de mozo con una liviana de -su pueblo”. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Menospr. Corte.</em> 12: “Qué cosa es -oír a un viejo en la Corte..., y con todo esto que han visto -y mucho más que por él ha pasado, tan verde se está en el -pecar”. <em>Coloq. perros</em>: “Salta por aquel viejo verde que tú -conoces”. <span class="smcap">Cabrera</span>, p. 81: “¡Qué de jueces viejos y venerandos, -que tienen más verdes los pensamientos!” <em>Obreg.</em>, -1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la -vejez”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_55" href="#FNanchor_55" class="label">[55]</a> “Escupir, sonar, arremedar” (<em>A</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_56" href="#FNanchor_56" class="label">[56]</a> <em>Hechizo</em>, de <em>factitium</em>, hecho por arte, aposta y adrede, -de donde falso y fingido. <span class="smcap">L. Grac</span>, <em>Crit.</em>, 3, 5: “Aquélla -es la tiranía de la fama hechiza”. <span class="smcap">Guerra</span>, <em>Cuaresma</em>, <em>Ceniza</em>: -“Úsanse unas cruces hechizas, que sólo tienen de -cruz las apariencias”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_57" href="#FNanchor_57" class="label">[57]</a> <em>Hechos una yesca</em>, de secos, sin lágrimas verdaderas, -término común de comparación.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_58" href="#FNanchor_58" class="label">[58]</a> En <em>S</em>: <em>y le haga</em>. En este caso había que escribir: -<em>que no le dé un trago y le haga comer</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_59" href="#FNanchor_59" class="label">[59]</a> “a solas”. (Ms).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_60" href="#FNanchor_60" class="label">[60]</a> “con sólo un tarazón de vara” (<em>A</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_61" href="#FNanchor_61" class="label">[61]</a> “haberle dado muchas puñaladas” (<em>B</em>); <em>haber dado</em> -(<em>P</em>); <em>haberle</em> (<em>M</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_62" href="#FNanchor_62" class="label">[62]</a> <em>Soplones</em>, los porquerones, que vimos los llamaban -así del ir con el soplo al alguacil.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_63" href="#FNanchor_63" class="label">[63]</a> “seguras”. (Ms).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_64" href="#FNanchor_64" class="label">[64]</a> <em>por vengarse</em> (<em>A</em>); <em>por vergüenza</em> (<em>P</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_65" href="#FNanchor_65" class="label">[65]</a> <em>Lo que han menester.</em> En <em>P</em>: <em>han de menester</em>. Decíase -<em>haber menester</em> y <em>haber de menester</em>, como <em>ser menester</em> -y <em>ser de menester</em>, aunque Juan Mir asegura no -haberse dicho <em>haber de menester</em>. <span class="smcap">Corr.</span>, 517: “<em>Haber menester -como el pan de la boca.</em> (Varía personas y tiempos: -Helo menester como el pan de la boca; habíalo menester -como el pan de la boca)”. <em>Docum. archivo de Madrid</em>, 3, -p. 33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar -la dicha carta”. <span class="smcap">S. Abril</span>, <em>Andr.</em>: “Pero ¿qué es menester -palabras?” <span class="smcap">L. Rueda</span>, <em>Registr.</em> pas. 2: “¿Cuántos huevos son -de menester para una clueca?” (Repítese tres veces).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_66" href="#FNanchor_66" class="label">[66]</a> “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (<em>S</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_67" href="#FNanchor_67" class="label">[67]</a> <em>Husillo</em>, eje de carro o carroza. <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Ceniza</em>, -f. 10: “Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del -carro para que no rechine”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_68" href="#FNanchor_68" class="label">[68]</a> <em>Ropilla</em>, ropa pobre.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_69" href="#FNanchor_69" class="label">[69]</a> “y se diferencian en muy poco” (<em>A S</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_70" href="#FNanchor_70" class="label">[70]</a> <em>Tejadillo</em>, la postura del manto de las mujeres encima -de la frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo -recio y español de esta maravillosa descripción.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_71" href="#FNanchor_71" class="label">[71]</a> <em>Tarazón</em>, pedazo, de <em>tarazar</em>. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Avis. priv.</em>, -18: “En otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones -de lampreas y de truchas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_72" href="#FNanchor_72" class="label">[72]</a> En <em>A</em>: <em>atrás diciendo</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_73" href="#FNanchor_73" class="label">[73]</a> En <em>S</em>: <em>haces lo mismo</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_74" href="#FNanchor_74" class="label">[74]</a> En <em>B</em>: <em>y luego la razón</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_75" href="#FNanchor_75" class="label">[75]</a> <em>Visión</em>, dícese de lo imaginado sin realidad, de las -apariciones y fantasmas, de donde persona ridícula y fea. -<span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em> 6, r. 72: “Visión cecial destestable, | rellena -de crocodilos, | aspaviento ya carroño, | mandrágula con -zollipo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_76" href="#FNanchor_76" class="label">[76]</a> “a sí mesma” (Ms)..</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_77" href="#FNanchor_77" class="label">[77]</a> <em>Tienda</em>, ostentación, de donde decimos <em>vender y -venderse por</em>. <span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 19. 9: “Y véndeme el -vicio con nombre de virtud”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 2, 22: “Que os -vendéis por tan bueno como los religiosos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_78" href="#FNanchor_78" class="label">[78]</a> <em>Cera de los oídos se ha pasado a los labios</em>, alude -a las cerillas de afeites, de que habla <em>La Celestina</em>, 1.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_79" href="#FNanchor_79" class="label">[79]</a> <em>marqués de Villena</em>, <em>salir</em> (<em>M S</em>). El famoso don Enrique -de Villena, tío de don Juan II, que “fué muy -gran letrado y supo muy poco en lo que le cumplía”, que -dice la <em>Coronica</em> de dicho Rey, por su mala maña y peor -ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de -las escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables -e católicas, dexóse correr a algunas viles o raeces artes de -adevinar e interpretar sueños y esternudos y señales e -otras cosas tales, que ni a príncipe real e menos a católico -christiano convenian”, como dice Fernán Pérez de -Guzmán en las <em>Generaciones y semblanzas</em>. Habiendo quemado -fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos” -de sus libros “e los otros quedaron en su poder”, tomaron -su nombre los astrólogos, alquimistas y embaucadores, como -símbolo y enseña, y la leyenda de mágico que aún en vida -comenzó a formársele, creció más y más, hasta el punto -de que “el teatro y la novela, como dice <span class="smcap">M. Pelayo</span> -(<em>Antol.</em>, V, <span class="allsmcap">XXXVII</span>), se apoderaron ávidamente de tales invenciones, -y desde <em>La Cueva de Salamanca</em>, de Alarcón; <em>Lo -que quería ver el Marqués de Villena</em>, de Rojas, y <em>La -Visita de los chistes</em>, de Quevedo, hasta <em>La Redoma encantada</em>, -de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón, -<em>La Hierba de fuego</em>, don Enrique ha sido protagonista obligado -de comedias de magia y narraciones fantásticas, y -prosigue en su redoma hecho jigote y picadillo para renacer -continuamente y servir de solaz a las futuras generaciones -infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por todas -partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le -picasen e hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para -volver a segunda vida.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_80" href="#FNanchor_80" class="label">[80]</a> <em>Jalbegue</em>, posverbal de <em>jalbegar</em>, y se usan en Extremadura, -derivados de <em>enjalbegar</em> y <em>enjalbegue</em>, como si -<em>en-</em> fuese preposición; de <em>ex-albicare</em>, blanquear, encalar, -afeitar el rostro. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 2, 234: “Enjalbegase aquel -rostro”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_81" href="#FNanchor_81" class="label">[81]</a> <em>Zapatillas de ámbar</em>, perfumadas de ámbar, como los -<em>coletos de ámbar</em>, que así se llamaban.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_82" href="#FNanchor_82" class="label">[82]</a> Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y -en el Ms.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_83" href="#FNanchor_83" class="label">[83]</a> <em>Serena</em> se decía por <em>sirena</em>. <span class="smcap">J. Mena</span>, <em>Pecad. mort.</em>: -“Huid o callad, serenas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_84" href="#FNanchor_84" class="label">[84]</a> <em>De par en par</em>, del abrir enteramente ambas hojas de -la puerta, y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo. -<span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Dom.</em>, 1 cuar., f. 133: “El pellejo duro, -empero tan adelgazado, que se podían ver por él de par -en par las entrañas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_85" href="#FNanchor_85" class="label">[85]</a> <em>Tecleados de moños</em>, acción de teclear en el moño, -componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las -miradas y dejando ver su continua ansia de aliñarse.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_86" href="#FNanchor_86" class="label">[86]</a> <em>Trompicar</em>, dar trompicones. <span class="smcap">Gallo</span>, <em>Job</em>, 53, 28: “Andar -de día a ciegas y de noche trompicando”. <span class="smcap">Rebullosa</span>, -<em>Teatro</em>, p. 306: “Los derriban trompicando en un valle de -miserias”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_87" href="#FNanchor_87" class="label">[87]</a> “<em>Por debajo de la cuerda.</em> (Dícese cuando se juega -a la pelota en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la -pelota por debajo, y así en otras cosas: echar faltas por -debajo de la cuerda)”. (<span class="smcap">Corr.</span>, 603). Pero aquí está tomado -de lo que se hace tirando encubiertamente de una cuerda, -así que <em>por debajo de cuerda</em> es lo que por debajo de mano, -escondidamente, con intento solapado. <span class="smcap">L. Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 7: -“Para hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo -manga”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_88" href="#FNanchor_88" class="label">[88]</a> <em>Atusado</em>; en <em>B</em>: <em>atufado</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_89" href="#FNanchor_89" class="label">[89]</a> <em>El tanto más cuanto.</em> <em>Andar, ponerse en tanto más -cuanto</em>, en cuentas y regateos. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Cuent. de cuent.</em>: -“Quitaos de cuentos y no andéis en tanto más cuanto”. -<span class="smcap">H. Santiago</span>, <em>Dom.</em>, 2 cuar, p. 216: “Antes que el hombre -se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy más -que lo que le puede caber en la codicia”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_90" href="#FNanchor_90" class="label">[90]</a> <em>Azuzando</em>, así en <em>M S</em>; en la edición corregida, -<em>aguzando</em>. En <em>M S</em>: <em>alimentando cizañas</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_91" href="#FNanchor_91" class="label">[91]</a> <em>Tema</em> femenino es porfía y terquedad. No se confunda -con el masculino <em>tema</em>, voz moderna tomada del griego. -<em>Dar pistos a temas desmayadas</em> es alimentarlas como a -enfermo, con alimentos líquidos y fáciles, que ésos son -los pistos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_92" href="#FNanchor_92" class="label">[92]</a> <em>Ese propio</em>, mismo. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Fer.</em>, 6 cen., 6 c.: -“Si fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino -a ti propio te heciste mejor”. <em>Dos Hablad.</em>: “Tiene mi mujer -la propia enfermedad”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 2, 7: “Vos soléis decir -que está mal dicho <em>yo propio</em>, y es lo que comúnmente -se usa en esta tierra”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_93" href="#FNanchor_93" class="label">[93]</a> <em>Basilisco</em>, por matar con sola la vista.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_94" href="#FNanchor_94" class="label">[94]</a> <em>Pujar</em>, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, -ganarle por la mano, adelantarle en ceremonias.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_95" href="#FNanchor_95" class="label">[95]</a> <em>De buces</em>, como <em>de bruces</em> y <em>de buzos</em>, bajando la -cabeza, y díjose el uno de <em>buz</em>, como el otro de <em>buruz</em>, -de cabeza, que suena en vascuence.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_96" href="#FNanchor_96" class="label">[96]</a> <em>Roerle los zancajos</em> a uno es hablar mal de él por -detrás, como gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos -o talones. <span class="smcap">Cáceres</span>, <em>ps.</em> 100: “Aquéllos que andaban -royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_97" href="#FNanchor_97" class="label">[97]</a> <em>Que ya</em>, tanto, que de tanto roérselos, <em>se le ve el -hueso</em>. Sobre el <em>que</em> comparativo véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. de -Cervantes</em>, I, 266, 17.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_98" href="#FNanchor_98" class="label">[98]</a> <em>Coleo</em>, posverbal de <em>colear</em>, menear la cola.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_99" href="#FNanchor_99" class="label">[99]</a> <em>Jeta</em>, los labios y narices como salientes, a modo de -hocico y trompa. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Son.</em>, 48: “Llamava labio y jeta comedera”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_100" href="#FNanchor_100" class="label">[100]</a> <em>Maridillo</em> le llama, por ser poco marido, a fuer de -consentidor, que por una promesa que le haga se amansa -y amodorra, vase de casa y al volver tose fuerte para que -el otro y ella sepan que llega y se pongan de pura visita -de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo Alemán.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_101" href="#FNanchor_101" class="label">[101]</a> “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid -de 1648 y siguientes). Quiere decir que a los que no -tienen que dar no les da el menor pie para que pretendan -su mujer ni menos tomen alas en su casa, que esto es -tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, -a los generosos déjales el campo libre, inventando viajes -y ausencias, como hacía Guzmán de Alfarache.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_102" href="#FNanchor_102" class="label">[102]</a> <em>Trompicones</em>, la cornamenta. <em>A la cabeza</em> dicen <em>M S</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_103" href="#FNanchor_103" class="label">[103]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 574: “<em>Dar jabón.</em> (Por una reprensión)”.</p> - -</div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_57">[Pg 57]</span></p> -</div> - - -<p class="half-title p6b"> -LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_59">[Pg 59]</span></p> -<h2 class="nobreak" >A DON ÁLVARO DE MONSALVE,</h2> -</div> - -<p class="p2 big1 center">CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO,<br /> -PRIMADA DE LAS ESPAÑAS</p> - - -<p class="p2">Este libro tiene parentesco con vuesa merced, -por tener su origen de una palabra que le -oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí, -el crecer. Su comunicación es estudio para el -bien atento, pues con pocas letras que pronuncia, -ocasiona discursos. Tal es la genealogía -déste. Doyle lo que es suyo en la sustancia -y lo que es mío en la estatura y bulto. Su título -es: <span class="smcap">La Hora de todos y la Fortuna con -seso</span>. Todos me deberán una hora, por lo menos, -y la Fortuna sacarla de los orates, que lo -más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla -burlando<a id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>, es de veras. Tiene cosas de las cosquillas,<span class="pagenum" id="Page_60">[Pg 60]</span> -pues hace reír con enfado y desesperación. -Extravagante reloj, que, dando una hora sola, -no hay cosa que no señale con la mano<a id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a>. Bien -sé que le han de leer unos para otros<a id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a> y nadie -para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos -y otros mi buena voluntad. Si no agradare lo -que digo, bien se le puede perdonar a un hombre -ser necio una hora, cuando hay tantos que -no lo dejan de ser una hora en toda su vida. -Vuesa merced, señor don Álvaro, sabe empeñarse<a id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a> -por los amigos y desempeñarlos. Encárguese -desta defensa, que no será la primera que -le deberé. Guarde Dios a vuesa merced, como -deseo. Hoy 12 de marzo de 1636.</p> - -<div class="chapter"> -<div class="footnotes"> -<p class="center p2 big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_104" href="#FNanchor_104" class="label">[104]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 588: “<em>Burla burlando.</em> (Cuando se hace algo -sin intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo -de veras, como quien no quiere la cosa. Como si se dijera: -<em>burlando burla</em> (objeto intrínseco). También <em>burla burlanga</em>. -<span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 25: “Burla burlando, por mi vida, que -me requirió de amores”. <em>Lazar.</em>, 1: “Visto esto y las malas -<em>burlas</em>, que el ciego <em>burlaba</em> de mí, determiné de todo -en todo dejarle”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_105" href="#FNanchor_105" class="label">[105]</a> <em>Que no señale con la mano</em> o manecilla del reloj. La -de este reloj alude a fulano y mengano, a <em>todo el mundo</em>, -por ser <em>la hora de todos</em> cuando suena.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_106" href="#FNanchor_106" class="label">[106]</a> <em>Leer para otro</em>, achacando a otro lo que dice la -lectura y saliéndose él mismo afuera, como si no fuera -con él.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_107" href="#FNanchor_107" class="label">[107]</a> <em>Empeñarse</em>, tomar por su cuenta y con empeño; <em>desempeñarlo</em>, -librarle. <span class="smcap">Zabaleta</span>, <em>Día f.</em>, 1, 8: “El cortesano -se empeña por definir el duelo”. <span class="smcap">H. Sant.</span>, <em>Dom. 3 cuar.</em>: -“Que le desempeña el alma, que le rescata deste cautiverio”.</p> - -</div> -</div> -</div> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_61">[Pg 61]</span></p> -<h2 class="nobreak" >PRÓLOGO</h2> -</div> - - -<p class="p2">Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no -te escandalices, oh amigo lector, porque llame -a tus dioses a concejo a son de cuerno de Baco. -Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le -llamaron <em>Cornupeta</em> y <em>Ammon</em>, como quien de -carnero le topa, y ya ves qué honrados debieron -ser los cuernos cuando coronar debieron -la cabeza del padre de los dioses. Mas si, como -presumo, fueses jordanesco de casta y te hubiese -caído el rocío del cielo sobre la crisma, que -Dios te liberte de maleficios; détese una higa -de que te enseñe con dioses falsos o verdaderos. -Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles, -tanto vale el hisopo como el tridente, si es -que no te gustan más los pinchonazos del uno -que los asperges del otro; que, a tal gusto, con -ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo, -mas que sea de sotana raída y de bonete -torcido. No te rías porque se ría el libro, que<span class="pagenum" id="Page_62">[Pg 62]</span> -éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente, -que no le entiendes, o pícaro, que te apartas -del consejo; y cuida que, aunque cuando, después -de cerrado y dado al Leteo, que es el que -lleva lo bueno y lo malo al estanque sucio del -olvido, se esconde dentro de los pliegues de la -conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor -le viene, y tú no puedas evitarlo.</p> - -<p>A todos llega la hora siempre temprano, porque -es dama muy madrugona y nada perezosa. -Y así, cuando veas la del vecino, no te creas -lejano de la tuya, que te está echando la zarpa -y entretejiendo el lazo con que ha de ahogarte. -Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito -de enmienda al alma y la endulzarás. Porque, -si no, ha de avinagrarse y causarte indigestión -de muerte, que es la peor y para la que no -alcanzan las drogas de acá abajo, porque los -boticarios de lametón no han dado todavía con -la píldora de la vida, siendo así que calzan borla -de doctores en las de la muerte.</p> - -<p>No te fíes en que no te ha nevado la edad -el cabello: que hay canas que van tras los años -y años que atraen las canas, y que la vida pasa, -cuando le place al del ojo grande, sin que necesite -poner mojones de aviso ni llamar con -campanillas: que hay soplos que matan lo que -no mata un terremoto.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_63">[Pg 63]</span></p> - -<p>Si te amoscas porque te sorprenda en tus -cálculos, peor para ti si no los das de mano. -Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia, -que se alegra de ello tanto como tú lo lloras. -Vierte lágrimas, pero sin asemejarte al -cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita -para la <em>hora</em>, si son de arrepentido. Mira que a -los rayos de Júpiter nada se esconde, y que el -fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a -Apolo y te escudará en su carro, si fervorizante -le pides. Y porque más has de ver de lo que yo -te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano -en el seno y ráscate, cuando te pique: que para -sermón de lego ya es bastante sin licencia del -Prior.—(<em>Ms. de Lista.</em>)</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_64">[Pg 64]</span></p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_65">[Pg 65]</span></p> -<h2 class="nobreak">TABLA DE LOS SUCESOS<a id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a></h2> -</div> - - -<table class="autotable2" summary="suc"> -<tr> - -<td class="tdr">I. </td> -<td class="tdl">Un médico.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">II. </td> -<td class="tdl">Un azotado.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">III. </td> -<td class="tdl">Los chirriones.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">IV. </td> -<td class="tdl">La casa del ladrón ministro.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">V. </td> -<td class="tdl">El usurero y sus alhajas.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VI. </td> -<td class="tdl">El hablador plenario.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VII.</td> -<td class="tdl">Senadores votan un pleito.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">VIII. </td> -<td class="tdl">El casamentero.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">IX. </td> -<td class="tdl">El poeta culto.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">X. </td> -<td class="tdl">La buscona y el guardainfante.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XI. </td> -<td class="tdl">El criado favorecido y el amo.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XII. </td> -<td class="tdl">La casada que se afeita.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIII. </td> -<td class="tdl">Gran señor que visita su cárcel.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIV. </td> -<td class="tdl">Mujeres diferentes que van por la calle.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XV. </td> -<td class="tdl">Potentado después de comer.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVI.</td> -<td class="tdl">Codiciosos y tramposos.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVII.</td> -<td class="tdl">Arbitristas en Dinamarca.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XVIII.</td> -<td class="tdl">Las alcahuetas y las chillonas.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XIX.</td> -<td class="tdl">El letrado y los pleiteantes.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XX.</td> -<td class="tdl">Los taberneros.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXI.</td> -<td class="tdl">Enjambre de pretendientes.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXII.</td> -<td class="tdl">Hombres que piden prestado.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIII.</td> -<td class="tdl">La imperial Italia.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIV.</td> -<td class="tdl">El caballo de Nápoles.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXV.</td> -<td class="tdl">Los dos ahorcados.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVI.</td> -<td class="tdl">El gran Duque de Moscovia y los tributos.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVII.</td> -<td class="tdl">Un fullero.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXVIII.</td> -<td class="tdl">Los holandeses.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXIX.</td> -<td class="tdl">El gran Duque de Florencia.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr">XXX. </td> -<td class="tdl">El alquimista.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXI.</td> -<td class="tdl">Los tres franceses y el español.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXII.</td> -<td class="tdl">La serenísima república de Venecia.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXIII.</td> -<td class="tdl">El Dux y Senado de Génova.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXIV.</td> -<td class="tdl">Los alemanes herejes.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXV.</td> -<td class="tdl">El Gran Señor de los turcos.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXVI.</td> -<td class="tdl">Los de Chile y los holandeses.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXVII.</td> -<td class="tdl">Los negros.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXVIII.</td> -<td class="tdl">El serenísimo Rey de Ingalaterra.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XXXIX.</td> -<td class="tdl">Los judíos se juntan en su Salónique.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdr"> XL.</td> -<td class="tdl">Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas.</td> -</tr> -</table> - -<p><span class="pagenum" id="Page_66">[Pg 66]</span></p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_67">[Pg 67]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="center p2 big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_108" href="#FNanchor_108" class="label">[108]</a> En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los -números de cada uno de ellos, y están pospuestos al suceso -respectivo.</p> - -<p>Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la -correspondiente plana en la edición de Zaragoza de 1650, -en la siguiente forma: “Médicos, alguaciles, escribanos, -boticarios, mujeres afeitadas, gangosos, teñidos, adinerado -ladrón de hidalguía postiza, mohatrero, hablador, senadores, -casamentero, poeta culto, buscona, galán con pantorrillas -postizas, calvos y teñidos<a id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a>, mujer afeitada, -dueña, doncellita, visita de cárcel, damas que encubren -años, a pie, en coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores -y potentados, embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores -y ejecutores, alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado, -abogado, pasante, procurador, escribano, relator, taberneros, -pretendientes, envestidores que piden prestado, Italia, -Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia, Nápoles, -Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados, -médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda, -romanos, Gran Duque de Florencia, alquimista, miserable, -carbonero, franceses, español, Venecia, Italia, privado, alemanes, -el Gran Turco, Duque de Osuna, España y españoles, -artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros, -Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata, -triaca, varias naciones y malcontentos, Duque de Saboya, -ginovés, contra el gobierno repúblico, legisladores y mujeres, -<em>nota</em>, francés y italiano, valido, tiranos, de qué se ha -de cuidar en una república, consejeros, premios, jueces, -pastores”.</p> - -<p>En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones -anteriores a la de Bruselas, 1660, donde los asuntos -se sacan al pie con llamadas. En las españolas del siglo -pasado se pusieron como epígrafes al principio de cada -capítulo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_109" href="#FNanchor_109" class="label">[109]</a> “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca -Nacional, T. 153, pág. 240, v).</p> - -</div> -</div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_69">[Pg 69]</span></p> -<h2 class="nobreak" >LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO</h2> -</div> - - -<p class="p2">Júpiter<a id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>, hecho de hieles<a id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>, se desgañitaba<a id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a> poniendo -los gritos en la tierra. Porque ponerlos -<span class="pagenum" id="Page_70">[Pg 70]</span>en el cielo<a id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>, donde asiste, no era encarecimiento -a propósito. Mandó que luego a consejo viniesen -todos los dioses trompicando<a id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>. Marte, don -Quijote de las deidades, entró con sus armas y -capacete y la insignia de viñadero<a id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a> enristrada, -echando chuzos<a id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>, y a su lado, el panarra<a id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a> de los -dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada<a id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a> -la vista, y en la boca, por lagar vendimias -de retorno<a id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a> derramadas, la palabra bebida, -el paso trastornado y todo el celebro en -poder de las uvas.</p> - -<p>Por otra parte, asomó con pies descabalados<a id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a> -<span class="pagenum" id="Page_71">[Pg 71]</span> -Saturno, el dios marimanta<a id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>, comeniños, engulléndose -sus hijos a bocados. Con él llegó, hecho -una sopa<a id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a>, Neptuno, el dios aguanoso, con su -quijada de vieja por cetro, que eso es tres dientes -en romance, lleno de cazcarrias<a id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a> y devanado<a id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a> -en ovas, oliendo a viernes<a id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a> y vigilias, haciendo -lodos con sus vertientes en el cisco<a id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a> de Plutón, -que venía en su seguimiento. Dios dado a los -diablos, con una cara afeitada con hollín y pez, -bien zahumado con alcrebite<a id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a> y pólvora, vestido -de cultos<a id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a> tan escuros, que no le amanecía todo -el buchorno del sol, que venía en su seguimiento -con su cara de azófar y sus barbas de oropel. -Planeta bermejo y andante, devanador de vidas,<span class="pagenum" id="Page_72">[Pg 72]</span> -dios dado a la barbería, muy preciado de -guitarrilla y pasacalles, ocupado en ensartar un -día tras otro y en engazar<a id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a> años y siglos, mancomunado -con las cenas<a id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a> para fabricar calaveras.</p> - -<p>Entró Venus, haciendo rechinar los coluros -con el ruedo del guardainfante<a id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>, empalagando -de faldas a las cinco zonas, a medio afeitar la -jeta y el moño<a id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a>, que la encorozaba de pelambre -la cholla, no bien encasquetado, por la prisa. -Venía tras ella la Luna, con su cara en rebanadas, -estrella en mala moneda<a id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a>, luz en cuartos, -doncella de ronda y ahorro de lanternas y -candelillas. Entró con gran zurrido el dios Pan, -resollando con dos grandes piaras de númenes, -<span class="pagenum" id="Page_73">[Pg 73]</span>faunos, pelicabros y patibueyes<a id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>. Hervía todo el -cielo de manes y lemures y penatillos y otros -diosecillos<a id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a> bahunos<a id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>. Todos se repantigaron en -sillas y las diosas se rellanaron, y, asestando -las jetas a Júpiter con atención reverente, Marte -se levantó, sonando a choque de cazos y sartenes, -y con ademanes de la carda<a id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a>, dijo:</p> - -<p>—Pesia<a id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a> tu hígado<a id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>, oh grande Coime<a id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a>, que pisas -el alto claro, abre esa boca y garla: que parece -que sornas.</p> - -<p>Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas<a id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a> -los oídos y estaba, siendo verano y asándose el -mundo, con su rayo en la mano haciéndose chispas,<span class="pagenum" id="Page_74">[Pg 74]</span> -cuando fuera mejor hacerse aire con un -abanico, con voz muy corpulenta, dijo:</p> - -<p>—Vusted envaine y llámeme a Mercurio.</p> - -<p>El cual, con su varita de jugador<a id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a> de manos -y sus zancajos pajaritos<a id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a> y su sombrerillo hecho -en horma de hongo, en un santiamén y en volandas<a id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a> -se le puso delante. Júpiter le dijo:</p> - -<p>—Dios virote<a id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>, dispárate al mundo y tráeme -aquí, en un cerrar y abrir de ojos<a id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>, a la Fortuna -asida de los arrapiezos<a id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>.</p> - -<p>Luego, el chisme del Olimpo<a id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>, calzándose dos -cernícalos por acicates, se despareció, que ni -fué oído ni visto<a id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a>, con tal velocidad, que verle -partir y volver fué una misma acción de la vista. -Volvió hecho mozo de ciego y lazarillo, -<span class="pagenum" id="Page_75">[Pg 75]</span>adestrando a la Fortuna, que con un bordón en -la una mano venía tentando y de la otra tiraba -de la cuerda que servía de freno a un perrillo.</p> - -<p>Traía por chapines una bola, sobre que venía -de puntillas, y hecha pepita de una rueda, que -la cercaba como a centro, encordelada de hilos -y trenzas, y cintas, y cordeles y sogas, que con -sus vueltas se tejían y destejían. Detrás venía, -como fregona, la Ocasión, gallega de <em>coramvobis</em><a id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>, -muy gótica de facciones, cabeza de contramoño, -cholla bañada de calva de espejuelo y -en la cumbre de la frente un solo mechón, en -que apenas había pelo para un bigote. Era éste -más resbaladizo que anguilla, culebreaba deslizándose -al resuello<a id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a> de las palabras. Echábasele -de ver en las manos que vivía de fregar y barrer<a id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a> -y de fregar los arcaduces y de vaciar los que la -Fortuna llevaba.</p> - -<p>Todos los dioses mostraron mohina de ver a -la Fortuna, y algunos dieron señal de asco -cuando ella, con chillido desentonado, hablando -a tiento, dijo:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_76">[Pg 76]</span></p> - -<p>—Por tener los ojos acostados y la vista a -buenas noches<a id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a>, no atisbo quién sois los que -asistís a este acto; empero, seáis quien fuéredes, -con todos hablo, y primero contigo, oh -Jove, que acompañas las toses de las nubes con -gargajo trisulco<a id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>. Dime: ¿qué se te antojó ahora -de llamarme, habiendo tantos siglos que de mí -no te acuerdas? Puede ser que se te haya olvidado -a ti y a esotro vulgo de diosecillos lo -que yo puedo, y que así he jugado contigo y con -ellos como con los hombres.</p> - -<p>Júpiter, muy prepotente, la respondió:</p> - -<p>—Borracha, tus locuras, tus disparates y -maldades son tales, que persuaden a la gente -mortal que, pues no te vamos a la mano, que -no hay dioses, que el cielo está vacío y que soy -un dios de mala muerte<a id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a>. Quéjanse que das a los -delitos lo que se debe a los méritos, y los premios -de la virtud, al pecado; que encaramas en -los tribunales a los que habías de subir a la horca, -que das las dignidades a quien habías de -quitar las orejas y que empobreces y abates a -quien debieras enriquecer.</p> - -<p>La Fortuna, demudada y colérica, dijo:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_77">[Pg 77]</span></p> - -<p>—Yo soy cuerda y sé lo que hago, y en todas -mis acciones ando pie con bola<a id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Tú, que me -llamas inconsiderada y borracha, acuérdate que -hablaste por boca de ganso<a id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a> en Leda<a id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>, que te derramaste -en lluvia de bolsa<a id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a> por Dánae, que -bramaste y fuiste <em>Inde toro pater</em><a id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a> por Europa, -que has hecho otras cien mil picardías y locuras -y que todos ésos y ésas que están contigo -han sido avechuchos, hurracas y grajos, cosas -que no se dirán de mí. Si hay beneméritos arrinconados -y virtuosos sin premios, no toda la -culpa es mía: a muchos se los ofrezco que los -<span class="pagenum" id="Page_78">[Pg 78]</span>desprecian, y de su templanza fabricáis mi culpa. -Otros, por no alargar la mano a tomar lo -que les doy, lo dejan pasar a otros, que me lo -arrebatan sin dárselo. Más son los que me hacen -fuerza que los que yo hago ricos; más son los -que me hurtan lo que les niego que los que tienen -lo que les doy. Muchos reciben de mí lo -que no saben conservar: piérdenlo ellos y dicen -que yo se lo quito. Muchos me acusan por mal -dado en otros lo que estuviera peor en ellos. -No hay dichoso sin invidia de muchos; no hay -desdichado sin desprecio de todos. Esta criada -me ha servido perpetuamente. Yo no he dado -paso sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla; -aprended a juzgar de una fregona.</p> - -<p>Y desatando la taravilla<a id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a> la Ocasión, por no -perderse a sí misma, dijo:</p> - -<p>—Yo soy una hembra que me ofrezco a todos. -Muchos me hallan, pocos me gozan. Soy -Sansona femenina, que tengo la fuerza en el -cabello. Quien sabe asirse a mis crines<a id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a>, sabe defenderse<span class="pagenum" id="Page_79">[Pg 79]</span> -de los corcovos de mi ama. Yo la dispongo, -yo la reparto, y de lo que los hombres -no saben recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas -la necedad por los hombres estas infernales -cláusulas:</p> - -<p>“Quién dijera, no pensaba, no miré en ello, -no sabía, bien está, qué importa, qué va ni viene, -mañana se hará, tiempo hay, no faltará ocasión, -descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo, -déjese deso, yo me lo pasaré, ríase de todo, no -lo crea, salir tengo con la mía, no faltará, Dios -lo ha de proveer, más días hay que longanizas, -donde una puerta se cierra otra se abre, -bueno está eso, qué le va a él, paréceme a mí, -no es posible, no me diga nada, ya estoy al -cabo, ello dirá, ande el mundo, una muerte -debo a Dios, bonito soy yo para eso, sí por -cierto, diga quien dijere, preso por mil, preso -por mil y quinientos, no es posible, todo se me -alcanza, mi alma en mi palma, ver veamos, -diz que, y pero, y quizás”.</p> - -<p>Y el tema de los porfiados:</p> - -<p>“Dé donde diere”.</p> - -<p>Estas necedades hacen a los hombres presumidos, -perezosos y descuidados. Éstas son el -<span class="pagenum" id="Page_80">[Pg 80]</span>hielo en que yo me deslizo, en éstas se trastorna -la rueda de mi ama y trompica la bola -que la sirve de chapín. Pues si los tontos me -dejan pasar, ¿qué culpa tengo yo de haber pasado? -Si a la rueda de mi ama son tropezones y -barrancos, ¿por qué se quejan de sus vaivenes? -Si saben que es rueda, y que sube y baja, y que, -por esta razón, baja para subir y sube para -bajar, ¿para qué se devanan en ella? El sol se -ha parado; la rueda de la Fortuna, nunca. -Quien más seguro pensó haberla fijado el clavo<a id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a>, -no hizo otra cosa que alentar con nuevo peso -el vuelo de su torbellino. Su movimiento digiere -las felicidades y miserias, como el del -tiempo las vidas del mundo, y el mundo mismo -poco a poco. Esto es verdad, Júpiter. Responda -quien supiere.</p> - -<p>La Fortuna, con nuevo aliento, bamboleándose -con remedos de veleta y acciones de barrena, -dijo<a id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a>:</p> - -<p>—La Ocasión ha declarado la ocasión injusta -de la acusación que se me pone; empero yo -<span class="pagenum" id="Page_81">[Pg 81]</span>quiero de mi parte satisfacerte a ti, supremo -atronador<a id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a>, y a todos esotros que te acompañan, -sorbedores de ambrosía y néctar, no obstante -que en vosotros he tenido, tengo y tendré imperio, -como le tengo en la canalla más soez del -mundo. Y yo espero ver vuestro endiosamiento -muerto de hambre por falta de víctimas y de -frío, sin que alcancéis una morcilla por sacrificio, -ocupados en sólo abultar poemas y poblar -coplones<a id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>, gastados en consonantes y en apodos -amorosos, sirviendo de munición a los chistes -y a las pullas.</p> - -<p>—Malas nuevas tengas de cuanto deseas—dijo -el Sol—, que con tan insolentes palabras -blasfemas de nuestro poder. Si me fuera lícito, -pues soy el Sol, te friyera en caniculares, y te -asara en buchornos, y te desatinara a modorras.</p> - -<p>—Vete a enjugar lodazales—dijo Fortuna—, -a madurar pepinos y a proveer de tercianas -a los médicos y a adestrar las uñas de los -que se espulgan a tus rayos; que ya te he visto -yo guardar vacas<a id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a> y correr tras una mozuela, -que, siendo sol, te dejó a escuras. Acuérdate -<span class="pagenum" id="Page_82">[Pg 82]</span>que eres padre de un quemado<a id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>. Cósete la boca<a id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>, -y deja de hablar, y hable quien le toca<a id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>.</p> - -<p>Entonces Júpiter severo pronunció estas razones:</p> - -<p>—En muchas de las que tú<a id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> y esa picarona -que te sirve habéis dicho, tenéis razón; empero, -para satisfacción de las gentes está decretado -irrevocablemente<a id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a> que en el mundo, en un -día y en una propia hora, se hallen de repente -todos los hombres con lo que cada uno merece. -Esto ha de ser: señala hora y día.</p> - -<p>La Fortuna respondió:</p> - -<p>—Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? -Hágase hoy. Sepamos qué hora es.</p> - -<p>El Sol, jefe de relojeros, respondió:</p> - -<p>—Hoy son 20 de junio<a id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a>, y la hora, las tres de -la tarde y tres cuartos y diez minutos.</p> - -<p>—Pues en dando las cuatro—dijo la Fortuna—, -veréis lo que pasa en la tierra.</p> - -<p>Y diciendo y haciendo<a id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>, empezó a untar el eje -<span class="pagenum" id="Page_83">[Pg 83]</span>de su rueda y encajar manijas, mudar clavos, -enredar cuerdas, aflojar unas y estirar otras, -cuando el Sol, dando un grito, dijo:</p> - -<p>—Las cuatro son, ni más ni menos: que ahora -acabo de dorar la cuarta sombra posmeridiana -de las narices de los relojes de sol.</p> - -<p>En diciendo estas palabras, la Fortuna, como -quien toca sinfonía, empezó a desatar su rueda, -que, arrebatada en huracanes y vueltas, mezcló -en nunca vista confusión todas las cosas del -mundo, y dando un grande aullido, dijo:</p> - -<p>—Ande la rueda, y coz con ella<a id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>.</p> - -<p>I. En aquel propio instante, yéndose a ojeo -de calenturas, paso entre paso<a id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a> un médico en -su mula, le cogió la <em>hora</em> y se halló de verdugo, -perneando<a id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a> sobre un enfermo, diciendo <em>credo</em>, -en lugar de <em>récipe</em>, con aforismo escurridizo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_84">[Pg 84]</span></p> - -<p>II. Por la misma calle, poco detrás, venía un -azotado, con la palabra del verdugo delante -chillando<a id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a> y con las mariposas del <em>sepan cuantos</em>, -detrás y el susodicho en un borrico, desnudo de -medio arriba, como nadador de rebenque<a id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>. Cogióle -la <em>hora</em>, y, derramando<a id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a> un rocín al alguacil -que llevaba y el borrico al azotado, el rocín se -puso debajo del azotado y el borrico debajo del -alguacil, y, mudando lugares, empezó a recibir -los pencazos el que acompañaba al que los recibía, -y el que los recibía, a acompañar al que -le acompañaba<a id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_85">[Pg 85]</span></p> - -<p>III. Atravesaban por otra calle unos chirriones<a id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a> -de basura, y, llegando enfrente de una botica, -los cogió la <em>hora</em>, y empezó a rebosar la -basura y salirse de los chirriones y entrarse en -la botica, de donde saltaban los botes y redomas, -zampándose<a id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a> en los chirriones con un ruido -y admiración increíble. Y como se encontraban -al salir y al entrar los botes y la basura, se notó -que la basura, muy melindrosa, decía a los -botes:</p> - -<p>—Háganse allá.</p> - -<p>Los basureros andaban con escobas y palas -traspalando en los chirriones mujeres afeitadas -y gangosos y teñidos, sin poder nadie remediarlo<a id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>.</p> - -<p>IV. Había hecho un bellaco una casa de -grande ostentación con resabios de palacio y -<span class="pagenum" id="Page_86">[Pg 86]</span>portada sobreescrita de grandes genealogías de -piedra. Su dueño era un ladrón que, por debajo -de<a id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a> su oficio, había robado el caudal con que la -había hecho. Estaba dentro y tenía cédula a la -puerta para alquilar tres cuartos. Cogióle la -<em>hora</em>. ¡Oh, inmenso Dios, quién podrá referir -tal portento! Pues, piedra por piedra y ladrillo -por ladrillo, se empezó a deshacer, y las tejas, -unas se iban a unos tejados y otras a otros. -Veíanse vigas, puertas y ventanas entrar por -diferentes casas, con espanto de los dueños, -que la restitución tuvieron a terremoto y a fin -del mundo. Iban las rejas y las celosías<a id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a> buscando -sus dueños de calle en calle. Las armas de -la portada partieron, como rayos, a restituirse -a la montaña, a una casa de solar, a quien este -maldito había achacado su pícaro nacimiento. -Quedó desnudo de paredes y en cueros de edificio, -y sólo en una esquina quedó la cédula de -alquiler que tenía puesta, tan mudada por la -fuerza de la <em>hora</em>, que, donde decía: “Quien -quisiere alquilar esta casa vacía, entre: que dentro -vive su dueño”, se leía: “Quien quisiere -<span class="pagenum" id="Page_87">[Pg 87]</span>alquilar este ladrón, que está vacío de su casa, -entre sin llamar, pues la casa no lo estorba”.</p> - -<p>V. Vivía enfrente déste un mohatrero, que -prestaba sobre prendas, y viendo afufarse<a id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a> la -casa de su vecino, quiso prevenirse, diciendo:</p> - -<p>—¿Las casas se mudan de los dueños? ¡Mala -invención!</p> - -<p>Y por presto que quiso ponerse en salvo, cogido -de la <em>hora</em>, un escritorio, y una colgadura -y un bufete de plata, que tenía cautivos de intereses -argeles<a id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a>, con tanta violencia se desclavaron -de las paredes y se desasieron, que, al irse -a salir por la ventana un tapiz, le cogió en el -camino y, revolviéndosele al cuerpo, amortajado -en figurones, le arrancó y llevó en el aire -más de cien pasos, donde, desliado, cayó en un -tejado, no sin crujido del costillaje; desde -donde, con desesperación, vió pasar cuanto tenía -en busca de sus dueños, y detrás de todo, -una ejecutoria, sobre la cual, por dos meses, -había prestado a su dueño doscientos reales, -<span class="pagenum" id="Page_88">[Pg 88]</span>con ribete de cincuenta más. Ésta ¡oh extraña -maravilla!, al pasar, le dijo:</p> - -<p>—Morato, arráez<a id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a> de prendas: si mi amo por -mí no puede ser preso por deudas, ¿qué razón -hay para que tú por deudas me tengas presa<a id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a>?</p> - -<p>Y diciendo esto, se zampó en un bodegón, -donde el hidalgo estaba disimulando ganas de -comer, con el estómago de rebozo, acechando -unas tajadas que so el poder de otras muelas -rechinaban.</p> - -<p>VI. Un hablador plenario, que de lo que le -sobra de palabras a dos leguas pueden moler -otros diez habladores, estaba anegando en prosa -su barrio, desatada la taravilla en diluvios -de conversación. Cogióle la <em>hora</em> y quedó tartamudo -y tan zancajoso de pronunciación, que -a cada letra que pronunciaba, se ahorcaba en -pujos de <em>be a ba</em>, y como el pobre padecía, paró -la lluvia. Con la retención empezó a rebosar -charla por los ojos y por los oídos.</p> - -<p>VII. Estaban unos senadores votando un -pleito. Uno dellos, de puro maldito, estaba pensando<span class="pagenum" id="Page_89">[Pg 89]</span> -cómo podría condenar a entrambas partes. -Otro incapaz, que no entendía la justicia de -ninguno de los dos litigantes, estaba determinando -su voto por aquellos dos textos de los -idiotas: “Dios se la depare buena” y “dé donde -diere”. Otro caduco, que se había dormido en -la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en -alegar sueño<a id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a>, estaba trazando a cuál de sus -compañeros seguiría sentenciando a trochimoche. -Otro, que era docto y virtuoso juez, estaba -como vendido al lado de otro, que estaba como -comprado, senador brujo untado<a id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>. Éste alegó -leyes torcidas<a id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>, que pudieran arder en un candil, -trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado. -Y habiendo hecho sentencia, al pronunciarla, -los cogió la <em>hora</em> y, en lugar de decir: -“Fallamos que debemos condenar y condenamos”, -dijeron:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_90">[Pg 90]</span></p> - -<p>“Fallamos que debemos condenarnos y nos -condenamos”.</p> - -<p>—Ése sea tu nombre<a id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a>—dijo una voz.</p> - -<p>Y, al instante, se les volvieron las togas pellejos -de culebras, y, arremetiendo los unos a -los otros, se trataban de monederos falsos de -la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las -barbas de los unos se vían en las manos de los -otros, quedando las caras lampiñas y las uñas -barbadas, en señal de que juzgaban con ellas<a id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a>, -por lo cual les competía la zalea jurisconsulto.</p> - -<p>VIII. Un casamentero estaba emponzoñando -el juicio de un buen hombre, que, no sabiendo -qué se hacer de su sosiego, hacienda y -quietud, trataba de casarse. Proponíale una -picarona, y guisábala con prosa eficaz, diciéndole:</p> - -<p>—Señor, <em>de nobleza</em> no digo nada, porque, -gloria a Dios, a vuesa merced le sobra para -prestar. <em>Hacienda</em>, vuesa merced no la ha menester. -<em>Hermosura</em>, en las mujeres propias antes -se debe huir, por peligro. <em>Entendimiento</em>, -vuesa merced la ha de gobernar, y no la quiere -para letrado. <em>Condición</em>, no la tiene. Los <em>años</em> -<span class="pagenum" id="Page_91">[Pg 91]</span><em>que tiene</em>, son pocos, y decía entre sí: “por vivir”. -Lo demás es a pedir de boca<a id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a>.</p> - -<p>El pobre hombre estaba furioso, diciendo:</p> - -<p>—Demonio, ¿qué será lo demás, si ni es noble, -ni rica, ni hermosa ni discreta? Lo que tiene -sólo es lo que no tiene, que es condición.</p> - -<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, cuando el maldito -casamentero, sastre de bodas, que hurta, y -miente, y engaña, y remienda y añade, se halló -desposado con la fantasma que pretendía pegar -al otro, y hundiéndose a voces sobre: “¿Quién -sois vos, qué trujistes vos? No merecéis descalzarme”, -se fueron comiendo a bocados.</p> - -<p>IX. Estaba un poeta en un corrillo, leyendo -una canción cultísima, tan atestada de latines y -tapida<a id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a> de jerigonzas, tan zabucada<a id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a> de cláusulas, -tan cortada de paréntesis, que el auditorio<a id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a> pudiera<span class="pagenum" id="Page_92">[Pg 92]</span> -comulgar de puro en ayunas que estaba. -Cogióle la <em>hora</em> en la cuarta estancia, y a la -oscuridad de la obra, que era tanta que no se -vía la mano, acudieron lechuzas y murciélagos<a id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a>, -y los oyentes, encendiendo lanternas y candelillas, -oían de ronda a la musa, a quien llaman</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 3em;">la enemiga del día,</span><br /> -que el negro manto descoge.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1">Llegóse uno tanto con un cabo de vela al -poeta, noche de invierno, de las que llaman -boca de lobo<a id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a>, que se encendió el papel por en -medio. Dábase el autor a los diablos, de ver -quemada su obra, cuando el que la pegó fuego -le dijo:</p> - -<p>—Estos versos no pueden ser claros y tener -luz si no los queman: más resplandecen luminaria -que canción<a id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a>.</p> - -<p>X. Salía de su casa una buscona<a id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a> piramidal<span class="pagenum" id="Page_93">[Pg 93]</span><a id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a><a id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a>, -habiendo hecho sudar la gota tan gorda<a id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a> a -su portada, dando paso a un inmenso contorno -de faldas, y tan abultadas, que pudiera ir por -debajo rellena de ganapanes, como la tarasca. -Arrempujaba con el ruedo las dos aceras de una -plazuela<a id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>. Cogióla la <em>hora</em>, y, volviéndose del -<span class="pagenum" id="Page_94">[Pg 94]</span>revés las faldas del guardainfante y arboladas, -la sorbieron en campana vuelta del revés, con -faciones de tolva, y descubrióse que, para abultar<span class="pagenum" id="Page_95">[Pg 95]</span> -de caderas, entre diferentes legajos de arrapiezos -que traía, iba un repostero plegado y la -barriga en figura de taberna, y al un lado, un -<span class="pagenum" id="Page_96">[Pg 96]</span>medio tapiz. Y lo más notable fué que se vía un -Holofernes degollado, porque la colgadura debía -de ser de aquella historia. Hundíase la -calle a silbos y gritos. Ella aullaba, y, como -<span class="pagenum" id="Page_97">[Pg 97]</span>estaba sumida en dos estados de carcavueso<a id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a>, -que formaban los espartos del ruedo, que se -había erizado, oíanse las voces como de lo profundo -de una sima, donde yacía con pinta de<a id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a> -<span class="pagenum" id="Page_98">[Pg 98]</span>carantamaula<a id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a>. Ahogárase en la caterva que -concurrió, si no sucediera que, viniendo por la -calle rebosando narcisos uno con pantorrillas -postizas y tres dientes, y dos teñidos y tres calvos -con sus cabelleras, los cogió la <em>hora</em> de pies -a cabeza, y el de las pantorrillas empezó a desangrarse -de lana, y sintiendo mal acostadas, -por falta de los colchones, las canillas, y queriendo -decir: “¿Quién me despierna?”, se le -desempedró la boca al primer bullicio de la lengua. -Los teñidos quedaron con requesones por -barbas, y no se conocían unos a otros. A los -calvos se les huyeron las cabelleras con los -sombreros en grupa<a id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>, y quedaron melones con -bigotes, con una cortesía de <em>memento homo</em>.</p> - -<p>XI. Era muy favorecido de un señor un -criado suyo. Éste le engañaba hasta el sueño, -y a éste, un criado que tenía, y a este criado, un -mozo suyo, y a este mozo, un amigo, y a este -<span class="pagenum" id="Page_99">[Pg 99]</span>amigo, su amiga, y a ésta, el diablo. Pues cógelos -la <em>hora</em>, y el diablo, que estaba al parecer, -tan lejos<a id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a> del señor, revístese en<a id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a> la puta; -la puta, en su amigo; el amigo, en el mozo; -el mozo, en el criado; el criado, en el amo; el -amo, en el señor. Y como el demonio llegó a él -destilado por puta y rufián, y mozo de mozo de -criado de señor, endemoniado por pasadizo y -hecho un infierno, embistió con su siervo; éste, -con su criado; el criado, con su mozo; el mozo, -con su amigo; el amigo, con su amiga; ésta, -con todos, y chocando los arcaduces del diablo -unos con otros, se hicieron pedazos, se deshizo -la sarta de embustes, y Satanás, que enflautado<a id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a> -en la cotorrera, se paseaba sin ser sentido, -rezumándose de mano en mano, los cobró -a todos de contado<a id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>.</p> - -<p>XII. Estábase afeitando una mujer casada<a id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a> -y rica. Cubría con hopalandas<a id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a> de solimán unas -<span class="pagenum" id="Page_100">[Pg 100]</span>arrugas jaspeadas de pecas. Jalbegaba<a id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>, como -puerta de alojería<a id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>, lo rancio de la tez. Estábase -guisando las cejas con humo, como chorizos. -Acompañaba lo mortecino de sus labios -con munición de lanternas a poder de cerillas<a id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a>. -Iluminábase de vergüenza postiza con dedadas -de salserilla de color. Asistíala como asesor -de cachivaches una dueña, calavera confitada -en untos<a id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>. Estaba de rodillas sobre sus chapines<span class="pagenum" id="Page_101">[Pg 101]</span><a id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a>, -con un moñazo imperial en las dos manos, -y a su lado una doncellita, platicanta de botes, -con unas costillas de borrenas<a id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>, para que su ama -lanaplenase<a id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a> las concavidades que le resultaban -de un par de jibas que la trompicaban el talle. -Estándose, pues, la tal señora dando pesadumbre -y asco a su espejo, cogida de la <em>hora</em>, se -confundió en manotadas, y, dándose con el solimán -en los cabellos, y con el humo en los -dientes, y con la cerilla en las cejas, y con la -color en todas las mejillas, y encajándose<a id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a> el -moño en las quijadas, y atacándose las borrenas -al revés, quedó cana y cisco y Antón Pintado -y Antón Colorado<a id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>, y barbada de rizos, y -hecha abrojo, con cuatro corcovas, vuelta visión<a id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a> -y cochino de San Antón. La dueña, entendiendo -que se había vuelto loca, echó a correr<span class="pagenum" id="Page_102">[Pg 102]</span> -con los andularios<a id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a> de <em>requiem</em> en las manos<a id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a>. -La muchacha se desmayó, como si viera -al diablo. Ella salió tras la dueña, hecha un -infierno, chorreando pantasmas<a id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a>. Al ruido salió -el marido, y viéndola, creyó que eran espíritus -que se le habían revestido<a id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a>, y partió de carrera -a llamar quien la conjurase.</p> - -<p>XIII. Un gran señor fué a visitar la cárcel -de su Corte, porque le dijeron servía de heredad -y bolsa a los que la tenían a cargo, que -de los delitos hacían mercancía y de los delincuentes -tienda, trocando los ladrones en oro y -los homicidas en buena moneda. Mandó que -sacasen a visita los encarcelados, y halló que -los habían preso por los delitos que habían cometido -y que los tenían presos por los que su -codicia cometía con ellos. Supo que a los unos -contaban lo que habían hurtado y podido hurtar, -y a otros, lo que tenían y podían tener, -y que duraba la causa todo el tiempo que duraba -el caudal, y que, precisamente el día del -<span class="pagenum" id="Page_103">[Pg 103]</span>postrero maravedí era el día del castigo, y que -los prendían por el mal que habían hecho, y -los justiciaban porque ya no tenían<a id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. Saliéronse -a visitar dos, que habían de ahorcar otro día. -Al uno, porque le había perdonado la parte, -le tenían como libre; al otro, por hurtos ahorcaban, -habiendo tres años que estaba preso, en -los cuales le habían comido los hurtos y su hacienda -y la de su padre y su mujer, en quien -tenía dos hijos. Cogió la <em>hora</em> al gran señor -en esta visita, y, demudado de color, dijo:</p> - -<p>—A este que libráis porque perdonó la parte, -ahorcaréis mañana. Porque, si esto se hace, es -instituír mercado público de vidas y hacer que -por el dinero del concierto con que se compra -el perdón sea mercancía la vida del marido para -la mujer, y la del hijo para el padre, y la del -padre para el hijo, y, en puniéndose los perdones -de muertes en venta, las vidas de todos -están en almoneda pública, y el dinero inhibe -en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil -de persuadir a las partes que les serán más -útil mil escudos o quinientos que un ahorcado. -Dos partes hay en todas las culpas públicas: -la ofendida y la justicia. Y es tan conveniente -que ésta castigue lo que le pertenece como que -<span class="pagenum" id="Page_104">[Pg 104]</span>aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que -después de tres años de prisión queréis ahorcar, -echaréis a galeras. Porque, como tres años -ha estuviera justamente ahorcado, hoy será -injusticia muy cruel, pues será ahorcar con -el que pecó a su padre, a sus hijos y a su mujer, -que son inocentes, a quien habéis vosotros -comido y hurtado con la dilación las haciendas.</p> - -<p>Acuérdome del cuento del que, enfadado de -que los ratones le roían papelillos y mendrugos -de pan, y cortezas de queso y los zapatos viejos, -trujo gatos que le cazasen los ratones; y -viendo que los gatos se comían los ratones y -juntamente un día le sacaban la carne de la -olla, otro se la desensartaban del asador, que -ya le cogían una paloma, ya una pierna de carnero, -mató los gatos y dijo: “Vuelvan los ratones”. -Aplicad vosotros este chiste, pues como -gatazos, en lugar de limpiar la república, cazáis -y corréis los ladrones<a id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a> ratoncillos, que cortan -una bolsa, agarran un pañizuelo, quitan una -capa y corren un sombrero, y juntamente os -engullís el reino, robáis las haciendas y asoláis -las familias. Infames, ratones quiero, y no -gatos.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_105">[Pg 105]</span></p> -<p>Diciendo esto, mandó soltar todos los presos -y prender todos los ministros de la cárcel. -Armóse una herrería<a id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a> y confusión espantosa. -Trocaban unos con otros quejas y alaridos. Los -que tenían los grillos y las cadenas se las echaban -a los que se las mandaron echar y se las -echaron.</p> - -<p>XIV. Iban diferentes mujeres por la calle, -las unas a pie. Y aunque algunas dellas se tomaban -ya de los años<a id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>, iban gorjeándose<a id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a> de andadura -y desviviéndose de ponleví y enaguas<a id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>. -Otras iban embolsadas en coches, desantañándose<a id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a> -de navidades con melindres y manoteado -<span class="pagenum" id="Page_106">[Pg 106]</span>de cortinas. Otras<a id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>, tocadas de gorgoritas<a id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a> y vestidas -de <em>noli me tangere</em><a id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>, iban en figura de camarines, -en una alhacena de cristal, con resabios -de hornos de vidrio, romanadas<a id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a> por dos -moros, o, cuando mejor, por dos pícaros. Llevan -las tales transparentes los ojos, en muy estrecha -vecindad con las nalgas del mozo delantero, -y las narices molestadas del zumo de sus -pies, que, como no pasa por escarpines<a id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, se perfuma -de Fregenal<a id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>. Unas y otras iban reciennaciéndose<a id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>, -arrulladas de galas y con niña postiza<span class="pagenum" id="Page_107">[Pg 107]</span><a id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a>, -callando la vieja, como la caca, pasando a -la arismética<a id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a> de los ojos los ataúdes por las cunas. -Cogiólas la <em>hora</em>, y, topándolas Estoflerino -y Magino y Origano y Argolo<a id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a>, con sus efemérides -desenvainadas, embistieron con ellas a -<span class="pagenum" id="Page_108">[Pg 108]</span>ponerlas a todas las fechas de sus vidas, con -día, mes y año, hora, minutos y segundos. Decían -con voces descompuestas:</p> - -<p>—Demonios, reconocé vuestra fecha, como -vuestra sentencia. Cuarenta y dos años tienes,<span class="pagenum" id="Page_109">[Pg 109]</span> -dos meses, cinco días, seis horas, nueve minutos -y veinte segundos.</p> - -<p>¡Oh, inmenso Dios, quién podrá decir el desaforado -zurrido<a id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a> que se levantó! No se oía otra -cosa que “mentises; no hay tal; no he cumplido -quince; ¡Jesús! ¿Quién tal dice? Aún no he -entrado en diez y ocho; en trece estoy; ayer -nací; no tengo ningún año; miente el tiempo”.</p> - -<p>Y una, a quien Origano estaba sobrescribiendo -como escritura: “Fué fecha y otorgada esta -mujer el año de 1578<a id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a>”, viendo ella que se le -averiguaban sesenta y siete años<a id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a>, entigrecida y -enserpentada, dijo:</p> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_110">[Pg 110]</span></p> - -<p>—Yo no he nacido, legalizador de la muerte; -aún no me han salido los dientes.</p> - -<p>—Antigualla, mamotreto de siglos, no salen -sobre raigones<a id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a>; tente a la fecha.</p> - -<p>—No conozco fecha.</p> - -<p>Y arremetiendo el uno al otro, se confundió -todo en una resistencia espantosa.</p> - -<p>XV. Estaba un potentado, después de comer, -arrullando su desvanecimiento con lisonjas -arpadas en los picos de sus criados<a id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a>. Oíase -el rugir de las tripas galopines<a id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>, que en la cocina -de su barriga no se podían averiguar con la -carnicería que había devorado. Estaba espumando -en salivas, por la boca, los hervores de -las azumbres, todo el <em>coramvobis</em><a id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a> iluminado de -panarras, con arreboles de brindis. A cada disparate -y necedad que decía, se desatinaban en -los encarecimientos y alabanzas los circunstantes. -Unos decían: “¡Admirable discurso!” -Otros: “No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas -palabras!” Y un lisonjero, que procuraba -pujar<a id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a> a los otros la adulación, mintiendo -de puntillas, dijo:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_111">[Pg 111]</span></p> - -<p>—Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración -y la dotrina.</p> - -<p>El tal señor, encantusado<a id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a> y dando dos ronquidos, -parleros del ahito, con promesas de vómito, -derramó con zollipo<a id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a> estas palabras:</p> - -<p>—Afligido me tiene la pérdida de las dos -naves mías.</p> - -<p>En oyéndolo, se afilaron los lisonjeros de -embeleco<a id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a>, y, revistiéndoseles la mesma mentira, -dijeron unos que “antes la pérdida le había sido -de autoridad y a pedir de boca, y que por útil -debiera haber deseádola, pues le ocasionaba causa -justa para romper con los amigos y vecinos -que le habían robado, y que por dos les tomaría -ducientos, y que esto él se obligaba a disponerlo”<a id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a>. -Salpicó el detestable adulador este enredo -de ejemplos.</p> - -<p>Otros dijeron “había sido la pérdida glorioso -<span class="pagenum" id="Page_112">[Pg 112]</span>suceso y lleno de majestad, porque aquél era -gran príncipe, que tenía más que perder, y que -en eso se conocía su grandeza, y no en gañar<a id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a> -y adquirir, que es mendiguez propia de piratas -y ladrones”. Y añadió que “aquesta pérdida -había de ser su remedio”. Y luego empezó a -granizarle de aforismos y autores, ensartando -a Tácito y a Salustio, a Polibio y Tucídides, -embutiendo las grandes pérdidas de los romanos -y griegos y otra gran cáfila de dislates. -Y como el glotonazo no buscaba sino disculpas -de su flojedad, alegró la pérdida con el -engaño. No hiciera más el diablo.</p> - -<p>En esto, a persuasión de las crudezas, por -el mal despacho de la digestión, disparó un -regüeldo. No le hubieron oído, cuando los malvados -lisonjeros, hincando con suma veneración -la rodilla, por hacerle creer había estornudado<a id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a>, -dijeron: “Dios le ayude<a id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a>”. Pues cógele -<span class="pagenum" id="Page_113">[Pg 113]</span>la <em>hora</em>, y, revestido de furias infernales, -aullando, dijo:</p> - -<p>—Infames, pues me queréis hacer encreyentes<a id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a> -que es estornudo el regüeldo, estando mi -boca a los umbrales de mis narices, ¿qué haréis -de lo que ni veo ni güelo?</p> - -<p>Y dándose de manotadas en las orejas y mosqueándose -de<a id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a> mentiras, arremetió con ellos y -los derramó a coces de su palacio, diciendo:</p> - -<p>—Príncipes, si me cogen acatarrado<a id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>, me destruyen. -Por un sentido que me dejaron libre -se perdieron: no hay cosa como oler.</p> - -<p>XVI. Los codiciosos, escarmentados, se -apartaron de los tramposos, y los tramposos, -por no pagar de balde el embuste, se embistieron -unos a otros, disimulándose en las palabras<span class="pagenum" id="Page_114">[Pg 114]</span> -y dándose un baño exterior de simplicidad. -Decíanse el un embustero al otro:</p> - -<p>—Señor mío, escarmentado de tratar con -tramposos, que me tienen destruido, vengo a -que, pues sabéis mi puntualidad, me prestéis tres -mil reales en vellón, de que os daré letra acetada -a dos meses, que se pagará en plata, en persona -tan abonada, que es como tenerlos en la -bolsa, y que no es menester más de llegar y -contar.</p> - -<p>Y era éste en quien daba la letra la misma -trampa. Mas el tramposo, que oía al otro tramposo -que le abonaba al tercer tramposo, disimulando -el conocerlos, y adargándose del -trampantojo, con lamentación ponderada le dijo -que él andaba a buscar cuatro mil reales sobre -prenda que valía ocho, y que a ese efecto había -salido de su casa. Andaban chocando<a id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a> los unos -con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas -del oro, y letras falsas acetadas, y con fiadores -falidos y escrituras falsas, y hipotecas -ajenas, y plata que habían pedido prestada -para un banquete, y migajas de<a id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a> pies de tazas -de vidrio, y claveques<a id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a> con apellido de diamantes.<span class="pagenum" id="Page_115">[Pg 115]</span> -Era admirable la prosa que gastaban. Uno -decía:</p> - -<p>—Yo profeso verdad, y se ha de hallar en -mí, si se perdiere. No profeso sino pan por pan -y vino por vino<a id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>. Antes moriré de hambre, pegada -la boca a la pared<a id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>, que hacer ruindad. No -quiero sino crédito. No hay tal como poder -traer la cara descubierta<a id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a>. Esto me enseñaron -mis padres.</p> - -<p>Respondía el otro tramposo:</p> - -<p>—No hay cosa como la puntualidad. Sí por -sí y no por no<a id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>. Por malos medios no quiero -hacienda. Toda mi vida he tenido esta condición. -No quiero tener que restituir; lo que importa -es el alma. No haría una trampa por los -haberes del mundo. Más quiero mi conciencia -que cuanto tiene la tierra.</p> - -<p>En esto estaban las ratoneras vivas, arrebozando -de cláusulas justificadas las intenciones -cardas<a id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>, cuando los cogió de medio a medio la -<span class="pagenum" id="Page_116">[Pg 116]</span><em>hora</em>, y, creyéndose los unos tramposos a los -otros, se destruyeron. El de la cadena de alquimia -la daba por la letra falsa, y el de los -diamantes claveques tomaba por ellos la plata -prestada. Los tres partieron al contraste<a id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a>. -El otro a verificar la letra y asegurarla y perder -la mitad, porque se la pagasen antes que -se averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó -volando a la casa del hombre en cuyo nombre -estaba acetada, el cual le dijo que aquella -letra no era suya ni conocía tal hombre, y -envióle noramala<a id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a>. Él se salió, letra entre piernas<a id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>, -diciendo:</p> - -<p>—¡Oh, ladrón! ¡Cuál me la habrías pegado<a id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a> si -la cadena no fuera de trozos de jeringa!</p> - -<p>El de los claveques decía, estando vendiendo -la plata a un platero sin hechura y por menos<a id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a> -del peso:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_117">[Pg 117]</span></p> - -<p>—¡Bien se la pegué con mendrugos de vidrio!</p> - -<p>En esto llegó el dueño, y conociendo su plata, -que andaba dando cosetadas<a id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a> en el peso, llamó -a un alguacil y hizo prender al tramposo por -ladrón. Empelazgáronse<a id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>. Al ruido salió el de -los diamantes falsos dando gritos. El que vendía -la plata, dijo:</p> - -<p>—Ese infame me la vendió.</p> - -<p>El otro decía:</p> - -<p>—Miente; que ése me la ha hurtado.</p> - -<p>El platero decía:</p> - -<p>—Ese maulero<a id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a> me traía chinas por diamantes.</p> - -<p>El dueño de la plata requería que los prendiesen -a entrambos. El escribano decía que a -todos tres hasta que se averiguase. El alguacil, -poniéndose la vara en la boca y asiendo a los -dos tramposos con las dos manos, y el escribano -<span class="pagenum" id="Page_118">[Pg 118]</span>de la capa al dueño de la plata, después de haberse -desgarrado las jetas unos a otros, con -gran séquito de pícaros<a id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a> fueron entregados en -la cárcel al guardajoyas del verdugo<a id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>.</p> - -<p>XVII. En Dinamarca había un señor de una -isla poblada con cinco lugares. Estaba muy pobre, -más por la ansia de ser más rico que por -lo que le faltaba. Castigó el cielo a los vecinos -y naturales desta isla con inclinación casi -universal a ser arbitristas. En este nombre hay -mucha diferencia en los manuscritos: en unos -se lee <em>arbitristes</em>; en otros, <em>arbatristes</em>, y en los -más, <em>armachismes</em>. Cada uno enmiende la lección -como mejor le pareciere a sus acontecimientos. -Por esta causa, esta tierra era habitada -de tantas plagas como personas. Todos los circunvecinos -se guardaban de las gentes desta -isla como de pestes andantes, pues de sólo el -contagio del aire que pasado por ella los tocaba, -se les consumían los caudales, se les secaban -las haciendas, se les desacreditaba el dinero y -se les asuraba<a id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a> la negociación. Era tan inmensa -<span class="pagenum" id="Page_119">[Pg 119]</span>la arbitrería que producía aquella tierra, que -los niños, en naciendo, decían <em>arbitrio</em> por decir -<em>taita</em><a id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a>. Era una población de laberintos, porque, -las mujeres con sus maridos, los padres -con los hijos, los hijos con los padres y los -vecinos unos con otros, andaban a daca mis -arbitrios y toma los tuyos<a id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a>, y todos se tomaban -del arbitrio como del vino.</p> - -<p>Pues este buen señor, en las partes de allende, -convencido de la cudicia, que es uno de los -peores demonios que esgrimen cizaña en el -mundo, mandó tocar a arbitrios. Juntáronse legiones -de arbitrianos en el teatro del palacio<a id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a>, -empapeladas las pretinas y asaeteadas de legajos -de discursos las aberturas de los sayos. Díjoles -su necesidad, pidióles el remedio. Todos a un -tiempo echando mano a sus discursos, y con -cuadernos en ristre, embistieron en <em>turba multa</em>, -y, ahogándose unos en otros por cuál llegaría -<span class="pagenum" id="Page_120">[Pg 120]</span>antes, nevaron<a id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a> cuatro bufetes de cartapeles<a id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a>. Sosegó -el runrún que tenían, y empezó a leer el -primer arbitrio. Decía así:</p> - -<p>“Arbitrio para tener inmensa cantidad de oro -y plata sin pedirla ni tomarla a nadie”.</p> - -<p>—Durillo se me hace—dijo el señor—. Segundo:</p> - -<p>“Para tener inmensas riquezas en un día, -quitando a todos cuanto tienen y enriqueciéndolos -con quitárselo”.</p> - -<p>—La primera parte de quitar a todos, me -agrada; la segunda, de enriquecerlos quitándoselo, -tengo por dudosa; mas allá se avengan. -Tercero:</p> - -<p>“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para -tener gran suma de millones, en que los que los -han de pagar no lo han de sentir; antes han de -creer que se los dan”.</p> - -<p>—Me place, dejando esta persuasión por -cuenta del arbitrista—dijo el señor—. Cuarto -arbitrio:</p> - -<p>“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin -añadir nada ni alterar cosa alguna, y sin queja -de nadie”.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_121">[Pg 121]</span></p> - -<p>—Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero. -Quinto:</p> - -<p>“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de -tomar y quitar y pedir a todos y todos se darán -a los diablos”.</p> - -<p>—Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura -lo platicable.</p> - -<p>Animado con la aprobación, el autor dijo:</p> - -<p>—Y añado que los que le cobraren serán consuelo -para los que le han de padecer<a id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a>.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_122">[Pg 122]</span></p> -<p>—¿Quién fuiste tú, que tal dijiste?</p> - -<p>Alza Dios su ira<a id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a> y emborrúllanse en remolinos -furiosos los arbitristas, chasqueando barbulla<a id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a>, -llamándole de borracho y perro. Decíanle:</p> - -<p>—Bergante, ¿propusiera Satanás el consuelo -en los cobradores, siendo ellos la enfermedad -de todos los remedios?</p> - -<p>Llamábanse de hidearbitristas<a id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a>, contradiciéndose -los arbitrios los unos a los otros, y cada -uno sólo aprobaba el suyo. Pues estando encendidos -en esta brega, entraron de repente muchos -criados, dando voces, desatinados, que se -abrasaba el palacio por tres partes, y que el -aire era grande. Coge la <em>hora</em> en este susto al -señor y a los arbitristas. El humo era grande -y crecía por instantes. No sabía el pobre señor -qué hacerse. Los arbitristas le dijeron se estuviese -quedo, que ellos lo remediarían en un -instante. Y saliendo del teatro a borbotones, los -unos agarraron de cuanto había en palacio, y, -<span class="pagenum" id="Page_123">[Pg 123]</span> -arrojando por las ventanas los camarines y la -recámara, hicieron pedazos cuantas cosas tenía -de precio. Los otros, con picos, derribaron una -torre. Otros, diciendo que el fuego en respirando -se moría, deshicieron gran parte de los -tejados, arruinando los techos y asolándolo todo. -Y ninguno de los arbitristas acudió a matar -el fuego y todos atendieron a matar la casa y -cuanto había en ella<a id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a>. Salió el señor, viendo el -humo casi aplacado, y halló que los vasallos y -<span class="pagenum" id="Page_124">[Pg 124]</span>gente popular y la justicia habían ya apagado el -fuego. Y vió que los arbitristas daban tras los -cimientos y que le habían derribado su casa y hecho -pedazos cuanto tenía, y, desatinado con la -maldad y hecho una sierpe, decía:</p> - -<p>—Infames, vosotros sois el fuego. Todos -vuestros arbitrios son desta manera. Más quisiera, -y me fuera más barato, haberme quemado, -que haberos creído. Todos vuestros remedios -son desta suerte: derribar toda una casa, -porque no se caiga un rincón. Llamáis defender -la hacienda echarla en la calle y socorrer -el rematar. Dais a comer a los príncipes sus -pies, y sus manos y sus miembros, y decís que -le sustentáis, cuando le hacéis que se coma a -bocados a sí propio. Si la cabeza se come todo -su cuerpo, quedará cáncer de sí misma, y no -persona. Perros: el fuego venía con harta razón -a quemarme a mí porque os junté y os -consiento. Y como me vió en poder de arbitristas, -cesó y me dió por quemado. El más -piadoso arbitrista es el fuego: él se ataja con -el agua; vosotros crecéis con ella y con todos -los elementos y contra todos. El Anticristo ha -<span class="pagenum" id="Page_125">[Pg 125]</span>de ser arbitrista. A todos os he de quemar<a id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a> vivos -y guardar vuestra ceniza para hacer della -cernada y colar las manchas de todas las repúblicas. -Los príncipes pueden ser pobres; mas, -en tratando con arbitristas para dejar de ser -pobres, dejan de ser príncipes.</p> - -<p>XVIII. Las alcahuetas y las chillonas estaban -juntas en parlamento nefando. Hablaban -muy bellacamente en ausencia de las bolsas y -roían al dinero los zancajos<a id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a>. La más antigua -de las alcahuetas, mal asistida de dientes y mamona -de pronunciación, tableteando<a id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a> con las encías, -dijo:</p> - -<p>—El mundo está para dar un estallido. Mirad -qué gentil dádiva. El tiempo hace hambre. -Todo está en un tris<a id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a>. Las ferias y los aguinaldos -días ha que pudren. Las albricias contadlas -con los muertos. El dinero está tan trocado, que -<span class="pagenum" id="Page_126">[Pg 126]</span>no se conoce: con los premios<a id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a> se ha desvanecido, -como ruin en honra. Un real de a ocho -se enseña a dos cuartos como un elefante. De -los doblones se dice lo que de los Infantes de -Aragón:</p> - -<p class="p1 center">¿Qué se hicieron?<a id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a></p> - -<div class="section"> -<p class="p1"><em>Yo daré</em> hace los papeles de <em>toma</em>. Ítem: <em>fíe -vuesa merced de mi palabra</em>, es mataperros<a id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>; -<em>libranza</em>, es gozque mortecino. Mancebito de -piernas con guedejas y sienes con ligas, son -ganas de comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, -lo que conviene es tengamos y tengamos, -<span class="pagenum" id="Page_127">[Pg 127]</span>y encomendaros al contante y al antemano<a id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a>. Yo -administro unos hombres a medio podrir, entre -vivos y muertos<a id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>, que traen bienaliñada pantasma<a id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a> -y tratan de que los herede su apetito, y -pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua. -Niñas, la codicia quita el asco. Cerrad -los ojos y tapad las narices, como quien toma -purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina. -Haced cuenta que quemáis franjas viejas -para sacarlas el oro, o que chupáis huesos -para sacar la médula. Yo tengo para cada una -de vosotras media docena de carroños, amantes -pasas, arrugados, que gargajean mejicanos<a id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>. Yo -no quiero tercera parte; con un porte moderado<a id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a> -que se me pague estoy contenta, para -conservar esta negra honra, de que me he preciado -toda mi vida<a id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a>.</p> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_128">[Pg 128]</span></p> - -<p>Acabó de mamullar<a id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a> estas razones, y, juntando -la nariz con la barbilla, a manera de garra, las -hizo un gesto de la impresión del grifo. Una -de las pidonas y tomascas<a id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>, arrebatiña en naguas, -moño rapante, la respondió:</p> - -<p>—Agüela, endilgadora de refocilos, engarzadora -de cuerpos, eslabonadora de gentes, enflautadora -de personas, tejedora de caras<a id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a>, has -de advertir que somos muy mozas para vendernos -a la pu barbada<a id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a> y a los cazasiglos<a id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a>. Gasta -esa munición en dueñas, que son mayas<a id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a> de los -difuntos y mariposas<a id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a> del <em>aquí yace</em>. Tía, la sangre -que bulle, más quiere tararira<a id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a> que dineros -<span class="pagenum" id="Page_129">[Pg 129]</span>y gusto que dádivas. Toma otro oficio; que -los coches se han alzado a mayores con la coroza, -y espero verlos tirar pepinazos por alcahuetes.</p> - -<p>No hubo la buscona acabado estas palabras, -cuando a todas las cogió la <em>hora</em>, y, entrando -una bocanada de acreedores, embistieron con -ellas. Uno, por el alquiler de la casa las embargaba -los trastos y la cama; otro, porque eran -suyos, desde las almohadas a la guitarra, las -asía de los vestidos por los alquileres y asía de -todo. Y de palabra en palabra, el uno al otro -se empujaron las caras con los puños cerrados. -Hundía la vecindad a gritos un ropero por -unos guardainfantes. Las mancebitas de la sonsaca<a id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a> -formaban una capilla de chillidos, diciendo -que qué término era aquél y que para ésta y -para aquélla, y como creo en Dios, y bonitas -somos nosotras, y lo del negro, a quien -apelan las venganzas de las andorras<a id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a>. La maldita<span class="pagenum" id="Page_130">[Pg 130]</span> -vieja se santiguaba a manotadas, y no cesaba -de clamar: “¡Jesús y en Jesús!” cuando<a id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a> a -la tabaola<a id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a> entró el amigo de la una de las busconas, -y, sacando la espada, sin prólogo de razonamiento, -embistió con los cobradores, llamándolos -pícaros y ladrones. Sacaron las espadas -y, tirándose unos a otros, hicieron pedazos -cuanto había en la casa. Las busconas, a las -ventanas, desgañitándose, pregonaban el <em>que -se matan</em> y <em>¿no hay justicia?</em> Al ruido subió un -alguacil con todos sus arrabales, con el <em>favor -al Rey, ténganse a la justicia</em><a id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a>.</p> - -<p>Emburujáronse<a id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a> todos en la escalera; salieron -a la calle, unos heridos y otros desgarrados. -El rufián, abierta la media cabeza y la -otra media, a lo que sospecho, no bien cerrada, -sin capa y sombrero, se fué a una iglesia. -El alguacil entró en la casa, y, en viendo -a la buena vieja, embistió con ella, diciendo:</p> - -<p>—¿Aquí estás, bellaca, después de desterrada -tres veces? Tú tienes la culpa de todo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_131">[Pg 131]</span></p> - -<p>Y asiéndola y a las demás todas, y embargando -lo que hallaron, las llevaron en racimo a -la cárcel, desnudas y remesadas, acompañadas -del <em>vayan las pícaras</em>, pronunciado por toda la -vecindad.</p> - -<p>XIX. Un letrado bien frondoso de mejillas, -de aquéllos que, con barba negra y bigotes de -buces<a id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a>, traen la boca con sotana y manteo, estaba -en una pieza atestada de cuerpos tan sin -alma como el suyo. Revolvía menos los autores -que las partes. Tan preciado de rica librería, -siendo idiota, que se puede decir que en los -libros no sabe lo que se tiene. Había adquirido -fama por lo sonoro de la voz, lo eficaz de los -gestos, la inmensa corriente de las palabras en -que anegaba a los otros abogados. No cabían -en su estudio los litigantes de pies, cada uno -en su proceso como en su palo, en aquel peralvillo<a id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a> -de las bolsas. Él salpicaba de leyes a todos. -No se le oía otra cosa sino:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_132">[Pg 132]</span></p> - -<p>—Ya estoy al cabo; bien visto lo tengo; su -justicia de vuesa merced no es dubitable; ley -hay en propios términos; no es tan claro el día; -éste no es pleito, es caso juzgado; todo el derecho -habla en nuestro favor; no tiene muchos -lances; buenos jueces tenemos; no alega el contrario -cosa de provecho; lo actuado está lleno -de nulidades; es fuerza que se revoque la sentencia -dada; déjese vuesa merced gobernar.</p> - -<p>Y con esto, a unos ordenaba peticiones; a -otros, querellas; a otros, interrogatorios; a -otros, protestas; a otros, súplicas, y a otros, -requerimientos. Andaban al retortero los Bártulos, -los Baldos, los Abades, los Surdos, los -Farinacios, los Tuscos, los Cujacios, los Fabros, -los Ancharanos, el señor presidente Covarrubias, -Chasaneo, Oldrado, Mascardo, y tras -la ley del reino, Montalvo y Gregorio López, y -otros inumerables<a id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a>, burrajeados<a id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a> de párrafos, -<span class="pagenum" id="Page_133">[Pg 133]</span>con sus dos corcovas de la <em>ce</em> abreviatura, y de -la <em>efe</em><a id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a> preñada con grande prole de números, y -su <em>ibi</em> a las ancas. La nota de la petición pedía -dineros; el platicante, la pitanza<a id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a> de escribirla; -el procurador, la de presentarla; el escribano -de la cámara<a id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a>, la de su oficio; el relator, la de -su relación. En estos dacas, los cogió la <em>hora</em>, -cuando los pleiteantes dijeron a una voz:</p> - -<p>—Señor licenciado: en los pleitos, lo más -barato es <em>la parte contraria</em>, porque ella pide -lo que pretende que la den, y lo pide a su costa, -y vuesa merced, por la defensa, pide y cobra -a la nuestra; el procurador, lo que le dan; el -escribano y el relator, lo que le pagan. El contrario -aguarda la sentencia de vista y revista, -y vuesa merced y sus secuaces sentencian para -sí sin apelación. En el pleito podrá ser que nos -condenen o nos absuelvan, y en seguirle no podemos -dejar de ser condenados cinco veces cada -día. Al cabo, nosotros podemos tener justicia; -mas no dinero. Todos esos autores, textos y -decisiones y consejos no harán que no sea abominable -necedad gastar lo que tengo por alcanzar -lo que otro tiene y puede ser que no alcance. -Más queremos una <em>parte contraria</em> que -<span class="pagenum" id="Page_134">[Pg 134]</span>cinco. Cuando nosotros ganemos el pleito, el -pleito nos ha perdido a nosotros. Los letrados -defienden a los litigantes en los pleitos como -los pilotos en las borrascas los navíos, sacándoles -cuanto tienen en el cuerpo, para que, si -Dios fuere servido, lleguen vacíos y despojados -a la orilla. Señor mío: el mejor jurisconsulto -es la concordia, que nos da lo que vuesa -merced nos quita. Todos, corriendo, nos vamos -a concertar con nuestros contrarios. A vuesa -merced le vacan las rentas<a id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a> y tributos que tiene -situados sobre nuestra terquedad y porfía. -Y cuando por la conveniencia perdamos cuanto -pretendemos, ganamos cuanto vuesa merced -pierde. Vuesa merced ponga cédula de alquiler -en sus textos; que buenos pareceres los dan con -más comodidad las cantoneras. Y pues ha -vivido de revolver caldos, acomódese a cocinero -y profese de cucharón.</p> - -<p>XX. Los taberneros, de quien, cuando más -encarecen el vino, no se puede decir que lo suben -a las nubes<a id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>, antes que bajan las nubes al vino, -según le llueven<a id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, gente más pedigüeña del agua -que los labradores, aguadores de cuero, que -<span class="pagenum" id="Page_135">[Pg 135]</span>desmienten con el piezgo los cántaros, estaban -con un grande auditorio de lacayos, esportilleros -y mozos de sillas y algunos escuderos, bebiendo -de rebozo seis o siete dellos en maridaje -de mozas gallegas, haciendo sed bailando, para -bailar bebiendo. Dábanse de rato en rato grandes -cimbronazos<a id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a> de vino. Andaba la taza de -mano en mano, sobre los dos dedos, en figura -de gavilán. Uno de ellos, que reconoció el pantano -mezclado, dijo: “¡Rico vino!” a un picarazo -a quien brindó. El otro, que, por lo aguanoso, -esperaba antes pescar en la copa ranas que -soplar mosquitos, dijo:</p> - -<p>—Éste es, verdaderamente, rico vino, y no -otros vinos pobretones<a id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>, que no llueve Dios sobre -cosa suya.</p> - -<p>El tabernero, sentido de los remoquetes<a id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>, dijo:</p> - -<p>—Beban y callen los borrachos.</p> - -<p>—Beban y naden, ha de decir—replicó un -escudero.</p> - -<p>Pues cógelos a todos la <em>hora</em>, y, amotinados, -tirándole las tazas y jarros, le decían:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_136">[Pg 136]</span></p> - -<p>—Diluvio de la sed, ¿por qué llamas borrachos -a los anegados? ¿Vendes por azumbres lo -que llueves a cántaros y llamas zorras a los que -haces patos? Más son menester fieltros y botas -de baqueta para beber en tu casa que para caminar -en invierno, infame falsificador de las -viñas.</p> - -<p>El tabernero, convencido de Neptuno, diciendo: -“¡Agua, Dios, agua!”, con el pellejo -en brazos, se subió a una ventana y empezó a -gritar, derramando el vino:</p> - -<p>—Agua va, que vacío.</p> - -<p>Y los que iban por la calle, respondían:</p> - -<p>—Aguarda, fregona de las uvas.</p> - -<p>XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos -pretendientes de un mismo oficio aguardando al -señor que había de proveerle. Cada uno hallaba -en sí tantos méritos como faltas en todos los -demás. Estábanse santiguando mentalmente -unos de otros. Cada uno decía entre sí que eran -locos y desvergonzados los otros en pretender -lo que merecía él sólo. Mirábanse con un odio -infernal, tenían los corazones rellenos de víboras, -preveníanse afrentas y infamias para caluminarse, -mostraban los semblantes aciagos y -las coyunturas azogadas de reverencias y sumisiones. -A cada movimiento de la puerta se -estremecían de acatamientos, bamboleándose<span class="pagenum" id="Page_137">[Pg 137]</span> -con alferecía solícita. Tenían ajadas las caras -con la frecuencia de gestos meritorios, flechados -de obediencia, con las espaldas en jiba, entre -pisarse el ranzal y pelícanos. No pasaba -paje a quien no llamasen <em>mi rey</em>, frunciendo -las jetas en requiebros. Pasó el secretario con -andadura de flecha. Aquí fué ella, que, desapareciéndose -de estatura y gandujando<a id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a> sus cuerpos -en cincos de guarismo, le sitiaron de adoración -en cuclillas. Él, con un “perdonen vuesas -mercedes, que voy de prisa”, trotado<a id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a> en la pronunciación, -se entró con miradura de novia. -Pidió el señor la caja. Oyóse una voz que dijo:</p> - -<p>—Venga el servicio.</p> - -<p>—Yo soy—dijo uno de los pretendientes.</p> - -<p>Otro:</p> - -<p>—Ya entro.</p> - -<p>Otro:</p> - -<p>—Aquí estoy.</p> - -<p>Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo. -El pobre señor, que supo la tabaola que -le aguardaba de plegarias, y columbró a los -malditos pretendientes terciando contra él los -<span class="pagenum" id="Page_138">[Pg 138]</span>memoriales enherbolados<a id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a>, no sabía qué se hacer -de sus orejas. Dábase a los demonios entre -sí mismo, diciendo que el tener que dar era la -cosa mejor del mundo, si no hubiera quien lo -pretendiera, y que las mercedes, para no ser -persecución del que las hace, habían de ser recibidas -y no solicitadas. Los quebrantahuesos<a id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>, -que veían se dilataba su despacho, se carcomían, -considerando que el oficio era uno y ellos muchos. -Atollábaseles la arismética en decir:</p> - -<p>—Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les -cabe?</p> - -<p>Y restaban:</p> - -<p>—Recibir uno y pagar treinta y dos, no puede -ser.</p> - -<p>Y todos se hacían el <em>uno</em> y encajaban a los -otros en el <em>no puede ser</em>. El señor decía:</p> - -<p>—Fuerza es que yo deje uno premiado y -treinta y uno quejosos.</p> - -<p>Mas, al fin, se determinó, por limpiarse dellos, -a que entrasen. Dióse un baño de piedra mármol -y revistióse en estatua para mesurarse de -audiencia. Embocáronse en manada y rebaño.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_139">[Pg 139]</span></p> - -<p>Y viendo empezaban a quererle informar en -bulla, les dijo:</p> - -<p>—El oficio es uno, vosotros muchos: yo deseo -dar a uno el oficio y dejaros contentos<a id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>.</p> - -<p>Estando diciendo esto, los cogió la <em>hora</em>, y -el señor, haciendo a uno<a id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a> la merced, empezó a -ensartarlos a todos en futura sucesión de futuras -sucesiones perdurables, que nunca se acaban<a id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a>. -Los pobres futurados empezaron<a id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a> a desearse -la muerte, invocar garrotillos, pleurites, pestes, -tabardillos, muertes repentinas, apoplejías, -disenterías y puñaladas. Y no habiendo un instante -que lo dijo, les parecía a los futuros sucesores -que habían vivido ya sus antecesores -diez Matusalenes en retahila. Y siendo así que -el décimo reculaba en su futura en quinientos -años venideros, todos acetaron la posmuerte<a id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a> de -su antecedente; sólo el treinta y uno, que halló -hecha bien la cuenta, que llegaba su plazo horas<span class="pagenum" id="Page_140">[Pg 140]</span> -<span style="margin-left: 0.5em;">con horas con la fin del mundo<a id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a>, allende del</span> -Antecristo, dijo:</p> - -<p>—Yo vengo a poseer entre las cañitas<a id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a> y el -fuego. ¡Bien haré yo mi oficio quemado! El -día del juicio, ¿quién hará que me paguen mis -gajes las calaveras? Por mí, viva muchos años -el treinta futuro, que, cuando a él llegue la tanda, -estará el mundo dando arcadas<a id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a>.</p> - -<p>El señor los dejó sobreviviéndose y trasmatándose -unos a otros, y se fué podrido de ver -<span class="pagenum" id="Page_141">[Pg 141]</span>que se arrempujaban las edades<a id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a> hacia el <em>saeculum -per ignem</em><a id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a> y que pretendían emparejar con -<em>saecula saeculorum</em>. El que pescó el oficio estaba -atónito viéndose con tan larga retahila de -herederos. Fuese tomándose el pulso y propuniendo -de no cenar y guardarse de soles. Los -demás se miraban como venenos eslabonados, y, -anatematizándose las vidas, se iban levantando -achaques, y añadiéndose años, y amenazándose -de ataúdes, y zahiriéndose la buena disposición, -y enfermando de la salud de sus precedentes y -dándose a médicos como a perros.</p> - -<p>XXII. Unos hombres, que piden prestado, a -imitación del día que pasó para no volver, discípulos -de las arañas en cazar la mosca, se estaban -en la cama al anochecer, por tener las -carnes a letra vista<a id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>. Habían gastado entre todos, -en oblea, tinta y pluma y papel, ocho reales, -que habían juntado a escote, y todo lo consumieron -en billetes, bacinicas<a id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a> de demanda, con -nota rematada y cláusulas de extrema necesidad, -“por ser negocio de honra, en que les iba -<span class="pagenum" id="Page_142">[Pg 142]</span>la vida”; con el fiador, de que “se volvería con -toda brevedad, que sería echarlos una <em>S</em> y un -clavo<a id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a>”. Y por si faltaba el dinero, remataban -con la plegaria, que es las mil y quinientas<a id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a> de -la bribia<a id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a>, diciendo que, si no se hallasen con -algún contante, se sirviesen de enviar una prenda, -que los buscarían sobre ella<a id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a>, y se guardaría -como los ojos de la cara, con su contera<a id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a> de que: -“Perdone el atrevimiento”, y “que no se avergonzaran -a otra persona”. Habían, pues, flechado -cien papeles déstos, rociando de estafa -todo el lugar<a id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a>. Llevábalos un compañero panza -al trote<a id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a>, insigne clamista<a id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>, que, con una barba -<span class="pagenum" id="Page_143">[Pg 143]</span>de cola de pescado y una capa larga, pintaba en<a id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a> -platicante de médico. Quedó el nido de emprestillones<a id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a> -haciendo la cuenta de cuánto dinero -traería, y sobre si serían seiscientos o cuatrocientos -reales, armaron una zalagarda del diablo<a id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a>. -Llegaron a reñir y a desmentirse<a id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a> sobre lo -que se había de hacer de lo que pillasen. Y tanto -se enfurecieron, que saltaron de las camas, con -tal dieta de camisas las partes bajas, que era -más fácil darse de azotes que de sopapos. Entró -en este punto la estafeta de los enredos, con -tufo de “no hay, no tengo, Dios los provea”. -Traía las dos manos descubiertas, sin codo -manco: señal de desembarazo. Víanse las dos -barajas de billetes. Quedáronse transidos viendo -que su fábrica pintaba en solas respuestas de -retorno, y con prosa falida de voz<a id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a>, dijeron:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_144">[Pg 144]</span></p> - -<p>—¿Qué tenemos?</p> - -<p>—Que no tienen—respondió el sacatrapos<a id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a>—; -entreténganse vustedes en leer, ya que no pueden -contar.</p> - -<p>Empezaron a abrir billetes. El primero decía:</p> - -<p>“No he sentido en mi vida cosa tanta como -no poder servir a vuesa merced con esta niñería”.</p> - -<p>—Pues socorriérame y lo sintiera más.</p> - -<p>El segundo:</p> - -<p>“Señor mío: si ayer recibiera su papel de -vuesa merced, le pudiera servir con mil gustos”.</p> - -<p>—¡Válgate el diablo por <em>ayer</em>, que te andas -cada día tras los embestidores!</p> - -<p>El tercero:</p> - -<p>“El tiempo está de manera”...</p> - -<p>—¡Oh, maldito caballero almanac! ¿Pídente -dinero y das pronóstico?</p> - -<p>El cuarto:</p> - -<p>“No siente vuesa merced tanto su necesidad -como yo no poder socorrerla”.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_145">[Pg 145]</span></p> -<p>—¿Quién te lo dijo, demonio? ¿Profeta te -haces, miserable? ¿Cuando te piden, adivinas?</p> - -<p>—No hay más que leer—dijeron todos.</p> - -<p>Y alzando un zurrido<a id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a> infernal, dijeron:</p> - -<p>—Ya es de noche: desquitémonos de lo gastado -royendo las obleas de los sellos, a falta de -cena, y juntemos estos billetes con otros dos cahices -que tenemos, y véndanse a un confitero, -que, por lo menos, dará por ellos cuatro reales -para amortajar especias, y encorozar<a id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a> confites, y -hacer mantellinas al azúcar de las pellas y calzar -los bizcochos.</p> - -<p>—Esto de pedir prestado—decía bostezando -el andadero—, diez años ha que murió súpito<a id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a>; -ya no hay qué prestar sino paciencia. Por no -ver los gestos y garambainas<a id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a> que hacen con las -caras los embestidos, puede uno darles lo que -les pide, y, hecha la cuenta, se gasta más en -secretaría y trotes que se cobra. Caballeros de -la arrebatiña, no hay sino ojo avizor<a id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_146">[Pg 146]</span></p> - -<p>En esto estaban los pescadores de papel, -cuando los cogió la <em>hora</em>, y dijo el más desembainado -de persona:</p> - -<p>—Mucho se nos hacen de rogar los bienes -ajenos, y, si aguardamos a que se nos vengan -a casa, pereceremos en la calle. No es buena -ganzúa la oratoria, y la prosa se entra por los -oídos y no por las faltriqueras. Dar audiencia al -que pide cuartos es dar al diablo. Más fácil es -tomar que pedir. Cuando todos guardan, no -hay que aguardar. Lo que conviene es hurtar -de boga arrancada<a id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a> y con consideración: quiero -decir, considerando que se ha de hurtar de suerte -que haya hurto para el que acusa, para el que -escribe, para el que prende, para el que procura, -para el que aboga, para el que solicita, para el -que relata y para el que juzga, y que sobre algo; -porque donde el hurto se acaba, el verdugo empieza. -Amigos, si nos desterraren es mejor que -<span class="pagenum" id="Page_147">[Pg 147]</span>si nos enterrasen. Los pregones, por un oído se -entran y por otro se salen. Si nos sacan a la -vergüenza, es saca que no <em>escuece</em><a id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>, y yo no sé -quién tiene la vergüenza adonde nos han de -sacar. Si nos azotaren, a quien dan no escoge, -y, por lo menos, oye un hombre alabar sus carnes, -y en apeándose un jubón<a id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>, cubre otro. En -el tormento no tenemos riesgo los mentirosos, -pues toda su tema es que digan la verdad, -y, con <em>hágome sastre</em><a id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a>, se asegura la persona. Ir -a galeras es servir al Rey y volverse lampiños<a id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a>: -los galeotes son candiles, que sirven a falta -de velas. Si nos ahorcan, que es el <em>finibus terrae</em>, -tal día hizo un año, y, por lo menos, no -hay ahorcado que no honre a sus padres, diciendo -los ignorantes que los deshonran, pues -no se oye otra cosa, aunque el ahorcado sea un -pícaro, sino que es muy bien nacido y hijo de -buenos padres. Y aunque no sea sino por morirse -uno dejando de la agalla<a id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a> a la botica y al -<span class="pagenum" id="Page_148">[Pg 148]</span>médico, no le está mal la enfermedad de esparto<a id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>. -Caballeros, no hay sino manos a la -obra<a id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a>.</p> - -<p>No lo hubo dicho, cuando, revolviéndose las -sábanas de las camas al cuerpo y engulliéndose -el candil en el balsopeto<a id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a>, se descolgaron por una -manta a la calle desde una ventana y partieron -como rayos a sofaldar<a id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a> cofres y retozar<a id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> pestillos -y manosear faltriqueras.</p> - -<p>XXIII. La imperial Italia, a quien sólo quedó -lo augusto del nombre, viendo gastada su -Monarquía en pedazos, con que añadieron tan -diferentes Príncipes sus dominios, y ocupada -su jurisdición en remendar señoríos, poco antes -desarrapados; desengañada de que, si pudo -con dicha quitar ella sola a todos lo que poseían, -había sido fácil quitarla a ella todos lo que sola -<span class="pagenum" id="Page_149">[Pg 149]</span>les había quitado; hallándose pobre y sumamente -ligera, por haber dejado el peso de tantas -provincias, dió en volatín<a id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a>, y, por falta de -suelo, andaba en la maroma, con admiración -de todo el mundo. Fijó los ejes de su cuerda en -Roma y en Saboya. Eran auditorio y aplauso -España del un lado y Francia del otro. Estaban -cuidadosos estos dos grandes Reyes, aguardando -hacia dónde se inclinaba en las mudanzas -y vueltas que hacía, para si por descuido -cayese, recogerla cada una<a id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>. Italia, advertida de -la prevención del auditorio, para tenerse firme -y pasear segura tan estrecha senda, tomó por -bastón<a id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a> la señoría de Venecia en los brazos, y, -equilibrando sus movimientos, hacía saltos y -vueltas maravillosas, unas veces fingiendo caer -hacia España, otras hacia Francia; teniendo por -entretenimiento la ansia con que una y otra extendían -los brazos a recogerla, y siendo fiesta -a todos la burla que, restituyéndose en su firmeza, -les hacía. Pues estando entretenidos en -esto, cógelos la <em>hora</em>, y el Rey de Francia, desconfiado -de su arrebatiña, para que diese zaparrazo<span class="pagenum" id="Page_150">[Pg 150]</span><a id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a> -a su lado, empezó a falsear el asiento -del eje de la maroma, que estaba afirmado en -Saboya. El Monarca de España, que lo entendió, -le añadía por puntales el Estado de Milán -y el reino de Nápoles y a Sicilia. Italia, que -andaba volando, echó de ver que el bastón de -Venecia, que, trayéndole en las manos, la servía -de equilibrio, por otra parte la tenía crucificada, -le arrojó, y, asiéndose a la maroma con las -manos, dijo:</p> - -<p>—Basta de volatín, que mal podré volar si los -que me miran desean que caiga y quien me bilanza<a id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a> -y contrapesa, me crucifica.</p> - -<p>Y con sospecha de los puntales de Saboya, -se pasó a los de Roma, diciendo:</p> - -<p>—Pues todos me quieren prender, Iglesia me -llamo<a id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>, donde, si cayere, habrá quien me absuelva.</p> - -<p>El Rey de Francia se fué llegando a Roma -<span class="pagenum" id="Page_151">[Pg 151]</span>con piel de cardenal, por no ser conocido; empero -el Rey de España, que penetró la maula -de disfrazar el monsiur en monseñor, haciéndole -al pasar cortesía, le obligó a que, quitándose -el capello, descubriese lo calvino de su cabeza<a id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a>.</p> - -<p>XXIV. El caballo de Nápoles, a quien algunos -han hurtado la cebada, otros ayudado a -comer la paja, algunos le han hecho rocín, otros -posta azotándole, otros yegua, viendo que en -poder del Duque de Osuna, incomparable virey, -invencible capitán general, juntó pareja -con el famoso y leal caballo que es timbre de -sus armas, y que le enjaezó con las granas de las -dos mahonas de Venecia y con el tesoro de la -nave de Brindis<a id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a>; que le hizo caballo marino -con tantas y tan gloriosas batallas navales, que -<span class="pagenum" id="Page_152">[Pg 152]</span>le dió verde en Chipre y de beber en el Tenedo<a id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>, -cuando se trujo a las ancas la nave poderosa de -la Sultana y de Salónique<a id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>, para que le almohazase -al capitán<a id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a> de aquellas galeras con su capitana, -por lo cual Neptuno le reconoció por -su primogénito, el que produjo en competencia -de Minerva; acordábase que el grande Girón -le había hecho gastar por herraduras las medias -lunas del turco, y que con ellas fueron sus -coces sacamuelas de los leones venecianos en -la prodigiosa batalla sobre Raguza, donde, con -quince velas, les desbarató ochenta, obligándolos -a retirarse vergonzosamente, con pérdida de -muchas galeras y galeazas, y de la mayor y mejor -parte de la gente. Cuando se acordaba destos -triunfos, se vía sin manta y con mataduras y -muermo, que le procedía de plumas de gallina -que le echaban en el pesebre. Víase ocupado en -tirar un coche quien fué tan áspero, que nunca -supieron, con ser buenos bridones, los franceses<span class="pagenum" id="Page_153">[Pg 153]</span> -tenerse encima dél, habiéndolo intentado -muchas veces. Ocasionóle el miserable estado -en que se vía tal tristeza y desesperación, que, -enfurecido y relinchando clarines y resollando -fuego, quiso ser caballo de Troya, y, a corcovos -y manotadas, asolar la ciudad<a id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a>. Al ruido entraron -los sexos de Nápoles, y, arrojándole -una toga en la cara, le taparon los ojos, y con -halagos, hablándole calabrés cerrado, le pusieron -maneotas y cabestro. Y estándole atando a -un aldabón del establo, cógelos la <em>hora</em><a id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>, y dos -de los sexos dijeron que convenía y era más barato -dar a Roma de una vez el caballo que cada -<span class="pagenum" id="Page_154">[Pg 154]</span>año una hacanea con dote<a id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>, y quitarse de ruidos, -pues, según le miraban, se podía temer que le -matasen de ojo los nepotes. A esto, demudados, -respondieron los otros que el Rey de España -le aseguraba de tal enfermedad con tres castillos, -que le tenía puestos en la frente por texón, -y que primero le cortarían las piernas que verle -servir de mula y escondido en hopalandas. Los -dos replicaron que parecía lenguaje de herejes -no querer ser papistas, y que ninguna silla -le podía estar tan bien como la de San Pedro. -A esto dijeron coléricos los demás que, para -que los herejes no hiciesen al Pontífice perder -los estribos en aquella silla, convenía que sólo -el Rey de España se sirviese deste caballo. -Unos decían <em>bonete</em>; otros, <em>corona</em>, y de una -palabra en otra, se envedijaron de suerte, que -si no entra el electo del pueblo, se hacen pedazos.<span class="pagenum" id="Page_155">[Pg 155]</span> -El cual, sabiendo dellos la ocasión de -la pendencia, les dijo:</p> - -<p>—Este caballo, con ser desbocado, ha tenido -muchos amos, y las más veces se ha ido él por -su pie que dejádose llevar del ranzal. Lo que -conviene es guardarle con cuidado, que anda -en Italia mucha gente de a pie que busca bagaje, -y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano -trueca borricas que le ha hurtado otras veces, -y ahora tiene puerta falsa a la estala<a id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a> y no conviene -que le almohace ningún mozo de caballos -francés, que le hacen cosquillas en lugar de -limpiarle, y tanto ojo con los monsiures, que se -visten manteo y sotana para echarle la pierna -encima.</p> - -<p>XXV. Estaban ahorcando dos rufianes por -media docena de muertes<a id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a>: el uno estaba ya -<span class="pagenum" id="Page_156">[Pg 156]</span>hecho badajo de la <em>ene</em> de palo<a id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>, el otro acababa -de sentarse en el poyo donde se pone a caballo -el jinete de gaznates. Entre la multitud de gente -que los miraba, pasando en alcance de unos tabardillos, -se pararon dos médicos, y viéndolos, -empezaron a llorar como unas criaturas, y con -tantas lágrimas, que unos tratantes que estaban -junto a ellos los preguntaron si eran sus hijos -los ajusticiados. A lo cual respondieron que no -los conocían, empero que sus lágrimas eran de -ver morir dos hombres sin pagar nada a la -facultad. En esto los cogió a todos la <em>hora</em>, -y columbrando el ahorcado a los médicos, dijo:</p> - -<p>—¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes -lugar, si son servidos, pues por los que han -muerto merecen el mío, y por lo que saben despachar, -el del verdugo. Algún entierro ha de -haber sin galeno, y también presume de aforismo -el esparto. En lo que tienen encima, y en -los malos pasos, sus mulas de vuestedes son -escaleras de la horca de pelo negro. Tiempo -es de verdades. Si yo hubiera usado de receta, -como de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera -asesinado a cuantos me ven. Una docena -<span class="pagenum" id="Page_157">[Pg 157]</span>de misas les pido, pues les es fácil acomodarlas -en uno de los infinitos codicillos a que dan -prisa.</p> - -<p>XXVI. El gran Duque de Moscovia, fatigado -con las guerras y robos de los tártaros, y -con frecuentes invasiones de los turcos, se vió -obligado a imponer nuevos tributos en sus estados -y señoríos. Juntó sus favorecidos y criados, -ministros y consejeros y el pueblo de su -Corte, y díjoles:</p> - -<p>—Ya los constaba de la necesidad extrema -en que le tenían los gastos de sus ejércitos para -defenderlos de la invidia de sus vecinos y enemigos, -y que no podían las repúblicas y monarquías -mantenerse sin tributos, que siempre eran -justificados los forzosos y suaves, pues se convierten -en la defensa de los que los pagan, redimiendo -la paz y la hacienda y las vidas de -todos aquella pequeña y casi insensible porción -que da cada uno al repartimiento, bienquisto -por igual y moderado; que él los juntaba para -su mesmo negocio; que le respondiesen como -en remedio y comodidad propia.</p> - -<p>Hablaron primero los allegados y ministros, -diciendo que la propuesta era tan santa y ajustada, -que ella se era respuesta y concesión; que -todo era debido a la necesidad del Príncipe y defensa -de la Patria; que así podía arbitrar conforme<span class="pagenum" id="Page_158">[Pg 158]</span> -a su gusto en imponer todos y cualesquier -tributos que fuese servido a sus vasallos, pues -cuanto diesen pagaban<a id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a> a su útil y descanso, y -que cuanto mayores fuesen las cargas, mostraría -más la grande satisfacción que tenía de su -lealtad, honrándolos con ella. Oyólos con gusto -el Duque, mas no sin sospecha, y así, mandó que -el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto -que razonaban los magistrados, había susurrádose -en conferencia callada. Eligieron uno que -hablase por ellos conforme al sentir de todos. -Éste, saliendo a lugar desembarazado, dijo:</p> - -<p>—Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos -por mí os besan con suma reverencia la -mano por el cuidado que mostráis de su amparo -y defensa, y, como pueblo que en vuestra sujeción -nació y vive con amor heredado, confiesan -que son vuestros a toda vuestra voluntad, -con ciega obediencia, y os hacen recuerdo -que su blasón es haberlo mostrado así en todo -el tiempo de vuestro imperio, que Dios prospere. -Conocen que su protección es vuestro cuidado -y que esa congoja os baja de príncipe soberano -de todos y en todo, a padre de cada uno: -amor y benignidad que inestimablemente aprecian. -Saben las urgentes y nuevas ocasiones que -<span class="pagenum" id="Page_159">[Pg 159]</span>os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos -y por vos no podéis evitar, y entienden que por -vuestra pobreza no los podéis atender. Yo, en -nombre de todos, os ofrezco, sin exceptar algo, -cuanto todos tienen; empero pongo a vuestro -celo dos cosas en consideración: la una, que si -tomáis todo lo que tienen vuestros vasallos<a id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a>, agotaréis -el manantial que perpetuamente ha de -socorreros a vos y a vuestra sucesión; y si vos, -señor, los acabáis, hacéis lo que teméis que hagan -vuestros enemigos, tanto más en vuestro -daño, cuanto en ello, es dudosa la ruina, y, en -vos, cierta; y quien os aconseja que os asoléis -porque no os asuelen, antes es munición de vuestros -contrarios que consejero vuestro. Acordaos -del labrador a quien Júpiter, según Isopo, -concedió una pájara, que, para su alimento le -ponía cada día un güevo de oro. El cual, vencido -de la codicia, se persuadió a que ave que -cada día le daba un huevo de oro, tenía ricas -minas de aquel metal en el cuerpo, y que era -mejor tomárselo todo de una vez que recibirlo -continuamente poco a poco y como Dios lo había -dispuesto. Mató la pájara, y quedó sin ella -y sin el huevo de oro. Señor, no hagáis verdad -esta que fué fábula en el filósofo; que os -<span class="pagenum" id="Page_160">[Pg 160]</span>haréis fábula de vuestro pueblo. Ser príncipe -de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza -que príncipe. El que enriquece los súbditos tiene -tantos tesoros como vasallos; el que los empobrece, -otros tantos hospitales y tantos temores -como hombres y menos hombres que enemigos -y miedos. La riqueza se puede dejar -cuando se quiere; la pobreza, no. Aquélla pocas -veces se quiere dejar; ésta, siempre. La otra -es que debéis considerar que vuestra ultimada -necesidad presente nace de dos causas: la una, -de lo mucho que os han robado y usurpado los -que os asisten; la otra, de las obligaciones que -hoy se os añaden. No hay duda que aquélla es -la primera; si es también la mayor, a vos os -toca el averiguarlo. Repartid, pues, vuestro socorro -como mejor os pareciere entre restituciones -de los usurpadores y tributos de los vasallos, -y sólo podrá quejarse quien os fuere -traidor.</p> - -<p>En estas palabras los cogió la <em>hora</em>, y el Duque, -levantándose en pie, dijo:</p> - -<p>—Denme lo que me falta de lo que tenía, los -que me lo han quitado, y páguenme lo demás -que hubiere menester mis pueblos. Y porque no -se dilate, todos vosotros y los vuestros, que -desde lejos, con la esponja de la intercesión, -me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis<span class="pagenum" id="Page_161">[Pg 161]</span> -solamente con lo que trujistes a mi servicio, -descontados los sueldos.</p> - -<p>Fué tan grande y tan universal el gozo de los -inferiores, viendo la justa y piadosa resolución -del Duque, que, aclamándole Augusto, y los -más de rodillas, dijeron:</p> - -<p>—Queremos, en agradecimiento, después de -servir con lo que nos repartieres, pagar otro -tanto más, y que esta parte quede por servicio -perpetuo para todas las veces que cobrares lo -que te tomaren; de que resultará que los codiciosos -aún tendrán escrúpulo de recibir lo que -les dieres.</p> - -<p>XXVII. Un fullero, con más flores<a id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a> que mayo -en la baraja y más gatos<a id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a> que enero en las uñas, -estaba jugando con un tramposo sobre tantos, -persuadido de que se pierde más largo que con -<span class="pagenum" id="Page_162">[Pg 162]</span>el dinero delante. Concedíale la trocada<a id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a> y la -derecha, y la derecha, como la quería, porque, -retirando las cartas, la derecha se la volvía -zurda y la trocada se la cobraba con premio. -Las suertes del fullero eran unos Apeles en -pintar, y las del tramposo boqueaban de tabardillo -a puras pintas; las suertes del maullón<a id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a> -siempre eran veinte y cuatro, con licencia del -cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban -tras el mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos -la <em>hora</em>, y contando el fullero los tantos, -dijo:</p> - -<p>—Vuesa merced me debe dos mil reales.</p> - -<p>El tramposo respondió, después de haberlos -vuelto a contar, como si pensara pagarlos:</p> - -<p>—Señor mío: a su ramillete de vuesa merced -le falta mi flor, que es perder y no pagar. Vuesa -merced se la añada, y no tendrá que invidiar -a Daraja<a id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>. Haga vuesa merced cuenta que ha -jugado con un saúco, cuya flor es ahorcar bolsas<span class="pagenum" id="Page_163">[Pg 163]</span><a id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>; -lo que aquí se ha perdido es el tiempo, que -tampoco lo cobrará vuesa merced como yo.</p> - -<p>XXVIII. Los holandeses, que, por merced -del mar pisan la tierra en unos andrajos de -suelo que la hurtan por detrás de unos montones -de arena que llaman diques, rebeldes a -Dios<a id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a> en la fe y a su Rey en el vasallaje, amasando -su discordia en un comercio político, -después<a id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a> de haberse con el robo constituido en -libertad y soberanía delincuente, y crecido en -territorio por la traición bien armada y atenta, -y adquirido con prósperos sucesos opinión belicosa -y caudal opulento, presumiendo de hijos -primogénitos del Océano, y persuadidos a que -el mar, que les dió la tierra que cubría para -habitación, no les negaría la que le rodeaba, -se determinaron, escondiéndole en naves y poblándole -de cosarios, a pellizcar y roer por diferentes -partes el occidente y el oriente. Van -por oro y plata a nuestras flotas, como nuestras -flotas van por él a las Indias. Tienen por ahorro -y atajo tomarlo de quien lo trae y no sacarlo -de quien lo cría. Dales más barato los millones -<span class="pagenum" id="Page_164">[Pg 164]</span>el descuido de un general o el descamino de -una borrasca que las minas. Para esto los ha -sido aplauso, confederación y socorro la invidia -que todos los reyes de Europa tienen a la -suprema grandeza de la Monarquía de España. -Animados, pues, con tan numerosa asistencia, -han establecido tráfago en la India de Portugal, -introduciendo en el Japón su comercio, y, -cayendo y levantando con porfía providente, -se han apoderado de la mejor parte del Brasil, -donde, no sólo tienen el mando y el palo, como -dicen, sino el tabaco y el azúcar, cuyos ingenios, -si no los hacen doctos, los hacen ricos, -dejándonos sin ellos rudos y amargos. En este -paraje, que es garganta de las dos Indias, asisten -tarascas con hambre peligrosa de flotas y -naves, dando qué pensar a Lima y Potosí (por -afirmar la geografía), que pueden, paso entre -paso, sin mojarse los pies, ir a rondar aquellos -cerros, cuando, enfadados de navegar, no quieran<a id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a> -resbalarse por el río de la Plata o irse, en -forma de cáncer, mordiendo la costa por Buenos -Aires, y fortificarse trampantojos del pasaje<a id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>. -Estábase muy despacio aquel senado de hambrones -del mundo sobre un globo terrestre y -<span class="pagenum" id="Page_165">[Pg 165]</span>una carta de marear<a id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a>, con un compás, brincando -climas y puertos y escogiendo provincias ajenas, -y el Príncipe de Orange, con unas tijeras -en la mano, para encaminar el corte en el mapa -por el rumbo que determinase su albedrío. En -esta acción los cogió la <em>hora</em>, y tomándole un -viejo, ya quebrantado de sus años, las tijeras, -dijo:</p> - -<p>—Los glotones de provincias siempre han -muerto de ahito: no hay peor repleción que la -de dominios. Los romanos, desde el pequeño -círculo de un surco, que no cabía medio celemín -de siembra, se engulleron todas sus vecindades, -y, derramando su codicia, pusieron a todo el -mundo debajo del yugo de su primer arado. -Y como sea cierto que quien se vierte se desperdicia -tanto como se extiende, luego que tuvieron -mucho que perder empezaron a perder -mucho; porque la ambición llega para adquirir -más allá de donde alcanza la fuerza para conservar. -En tanto que fueron pobres, conquistaron -a los ricos; los cuales, haciéndolos ricos y -quedando pobres con las mismas costumbres de -la pobreza, pegándoles las del oro y las de los -deleites, los destruyeron, y con las riquezas que -les dieron tomaron de ellos venganza. Calaveras -son que nos amonestan los asirios, los griegos -<span class="pagenum" id="Page_166">[Pg 166]</span>y los romanos: más nos convienen los cadáveres -de sus monarquías por escarmiento que por -imitación. Cuanto más quisiéremos encaramar -nuestro poco peso, y llegarle en la romana del -poder a la gran carga que se quiere contrastar, -tanto menos valor tendremos, y cuanto más le -retiráremos en ella, nuestra pequeña porción -sola contrastará los inmensos quintales que -equilibra, y si a nuestra última línea los retiráremos, -uno nuestro valdrá mil. Trajano Bocalino -apuntó este secreto en el peso de su Piedra -del parangón<a id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a>, verificándose en la monarquía -de España, de quien pretendemos quitar -peso, que, juntándole al nuestro, nos le desminuía -con el aumento. Hacernos libres de sujetos -fué prodigio; conservar este prodigio es ocupación -para que nos habemos menester todos. -Francia y Ingalaterra, que nos han ayudado a -limar a España de su señorío la parte con que -las era formidable vecino, por la propia razón -no consentirán que nos aumentemos en señorío -<span class="pagenum" id="Page_167">[Pg 167]</span>que puedan temer. La segur que se añade con -todo lo que corta del árbol, nadie la tendrá por -instrumento, sino por estorbo. Consentirnos -han en tanto que tuviéremos necesidad dellos y, -en presumiendo de que ellos la tienen de nosotros, -atenderán a nuestra mortificación y ruina. -El que al pobre que dió limosna le ve rico, -o cobra dél o le pide. Nada adquirimos de nuevo -que no quieran para sí los príncipes que nos -lo ven adquirir, y por vecino, al paso que desprecian -al que pierde, temen al que gana, y nosotros, -desparramándonos, somos estratagema -del Rey de España contra nosotros, pues cuando -él, por dividirnos y enflaquecernos, dejara -perder adrede las tierras que le tomamos, era -treta y no pérdida, y nunca más fácilmente podrá -quitarnos lo que tenemos que cuando más -nos hubiere dejado tomar de lo que tiene tan -lejos de sí como de nosotros. Con el Brasil, -antes se desangra y despuebla Holanda que -se crece. Ladrones somos: basta no restituir -lo hurtado sin hurtar siempre<a id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a>, ejercicio con que -antes se llega a la horca que al trono.</p> - -<p>El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando -las tijeras, dijo:</p> - -<p>—Si Roma se perdió, Venecia se conserva,<span class="pagenum" id="Page_168">[Pg 168]</span> -y fué cicatera<a id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a> de lugares al principio, como -nosotros. La horca que dices, más se usa en -los desdichados que en los ladrones, y en el -mundo, el ladrón grande condena al chico. -Quien corta bolsas, siempre es ladrón; quien -hurta provincias y reinos, siempre fué rey. -El derecho de los monarcas se abrevia en <em>viva -quien vence</em>. Engendrarse los unos de la corrupción -de los otros es natural, y no violento: -causa es quien se corrompe de quien se -engendra. El cadáver no se queja de los gusanos -que le comen, porque él los cría; cada -uno mire que no se corrompa, porque será padre -de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto -lo poco que lo mucho. Cuando nos tenga -miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima -a quien nos tuvo miedo, que es buen trueque. -Seamos, si podemos, lo que son los que -fueron lo que somos. Todo lo que has apuntado -es bueno no lo sepan el Rey de Ingalaterra -y Francia, y acuérdalo delante, que al empezar -es estorbo lo que en el mayor aumento es consejo.</p> - -<p>Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro -y a siniestro, trasquilando costas y golfos, -<span class="pagenum" id="Page_169">[Pg 169]</span>y de las cercenaduras del mundo se fabricó una -corona, y se erigió en majestad de cartón.</p> - -<p>XXIX. El gran Duque de Florencia, que, -por cuatro letras más o menos del título de -<em>gran</em> es malquisto de todos los otros potentados, -estaba cerrado en un camarín con un criado, -de quien fiaba la comunicación más reservada. -Conferían la grandeza de sus ciudades -y la hermosura de su Estado, el comercio de -Ligorna<a id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a> y las vitorias de sus galeras. Pasaron -al grande esplendor con que su sangre se había -mezclado con todos los monarcas y reyes de -Europa en los repetidos casamientos con Francia, -pues, por la línea materna, eran sus descendientes -los Reyes Católicos, el Cristianísimo -y el de la Gran Bretaña. En este cómputo -los cogió la <em>hora</em>, y, arrebatado della el criado, -dijo:</p> - -<p>—Señor: vuesa alteza de ciudadano vino a -príncipe: <em>Memento homo</em>. En tanto que se trató -como potentado, fué el más rico; hoy, que -se trata como suegro de reyes y yerno de emperador, -<em>pulvis es</em>, y si le alcanza la dicha de -suegro con Francia y las maldiciones de casamentero, -<em>in pulverem reverteris</em>. El Estado es -<span class="pagenum" id="Page_170">[Pg 170]</span>fertilísimo; las ciudades, opulentas; los puertos, -ricos; las galeras, fortunadas; los parentescos, -grandes; el dominio, por todas<a id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a> razones -real; empero ahora he visto en él notables manchas, -que le desaliñan y desautorizan, y son -éstas: la memoria que conservan los vasallos -de que fueron compañeros; la república de -Luca, que cayó de medio a medio<a id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a> de todo; -los presidios de Toscana, que el Rey de España -tiene, y el <em>gran</em> sobre <em>Duque</em>, por la emulación -de los vecinos.</p> - -<p>El Duque, que en algunas cosas destas no -había reparado, dijo:</p> - -<p>—¿Qué modo tendré para sacarme estas -manchas?</p> - -<p>Replicó el criado:</p> - -<p>—Sacarlas según están reconcentradas, es -imposible sin cortar el pedazo, y es mal remedio, -porque es mejor andar manchado que roto. -Y si las manchas que digo se sacan con el -pedazo, no le quedará pedazo a vuesa alteza, -y vuesa alteza quedará hecho pedazos; éstas son -manchas de tal calidad, que se limpian con -meterse más adentro, y no con sacarse. Use -vuesa alteza de la saliva en ayunas para esto -y vaya chupando para sí poco a poco. Y lo -<span class="pagenum" id="Page_171">[Pg 171]</span>que gasta en dotes de reinas, gástelo en tapar -los oídos a los atentos, porque no le sientan -chupar.</p> - -<p>XXX. Un alquimista hecho pizcas, que parecía -se había distilado sus carnes y calcinado -sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable -a la puerta de uno que vendía carbón. -Decíale:</p> - -<p>—Yo soy filósofo espagírico, alquimista: -con la gracia de Dios he alcanzado el secreto -de la piedra filosofal, medicina de vida y trasmutación -trascendente, infinitamente multiplicable; -con cuyos polvos haciendo proyección<a id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>, -vuelvo en oro de más quilates y virtud que el -natural, el azogue, el hierro, el plomo, el estaño -y la plata. Hago oro de yerbas, de las -cáscaras de güevos, de cabellos, de sangre humana, -de la orina y de la basura: esto en pocos -días y con menos costa. No oso descubrirme a -nadie, porque si se supiese, los príncipes<a id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a> me -engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes -de las Indias y poder dar dos higas a las -minas y al Oriente. Sé que vuesa merced es -persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado -fiarle secreto tan importante y admirable:<span class="pagenum" id="Page_172">[Pg 172]</span> -con que en pocos días no sabrá qué -hacer<a id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a> de los millones.</p> - -<p>Oíale el mezquino con una atención canina -y lacerada, y tan encendido en codicia con la -turbamulta de millones, que le tecleaban los -dedos en ademán de contar. Habíale crecido -tanto el ojo, que no le cabía en la cara. Tenía -ya entre sí condenadas a barras de oro las sartenes, -asadores y calderos y candiles. Preguntóle -que cuánto sería menester para hacer la -obra. El alquimista dijo que casi nada: que -con solos seiscientos reales había para orecer<a id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a> -y platificar todo el universo mundo y que lo -más se había de gastar en alambiques y crisoles; -porque el elixir que era el alma vivificante -del oro no costaba nada y era cosa que se -hallaba de balde en todas partes, y que no se -había de gastar un cuarto en carbón, porque -con cal y estiércol lo sublimaba y digería y separaba, -y retificaba y circulaba; que aquello no -era hablar, sino que delante dél y en su casa lo -haría, y que sólo le encargaba el secreto. Estaba -oyendo este embuste el carbonero, dado -a los demonios de que había dicho no había de -gastar carbón. Pues cógelos la <em>hora</em>, y, embistiendo,<span class="pagenum" id="Page_173">[Pg 173]</span> -afeitado con cisco y oliendo a pastillas -de diablo, con el alquimista, le dijo:</p> - -<p>—Vagamundo, pícaro, sollastre<a id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>, ¿para qué -estás dando papilla de oro a ese buen hombre?</p> - -<p>El alquimista, revestido de furias, respondió -que mentía, y entre el mentís y un sopapo que -le dió el carbonero, no cupiera un cabello. Armóse -una pelaza<a id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a> entre los dos, de suerte que, -a cachetes, el alquimista estaba hecho alambique -de sangre de narices. No los podía despartir -el miserable, que del miedo del tufo y de la -tizne no se osaba meter en medio. Andaban -tan mezclados, que ya no se sabía cuál era el -carbonero ni quién había pegado la tizne al -otro. La gente que pasaba los despartió. Quedaron -tales, que parecían bolas de lámpara o -que venían de visitarse con tijeras<a id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a> de despavilar. -Decía el carbonero:</p> - -<p>—Oro dice el pringón que hará de la basura -y del hierro viejo, ¡y está vestido de torcidas -<span class="pagenum" id="Page_174">[Pg 174]</span>de candiles y fardado de <em>daca la maza</em>! Yo -conozco a éstos, porque a otro vecino mío engañó -otro tragamallas, y en sólo carbón le hizo -gastar en dos meses, en mi casa, mil ducados, -diciendo que haría oro, y sólo hizo humo y ceniza, -y, al cabo, le robó cuanto tenía.</p> - -<p>—Pero—replicó el alquimista—yo haré lo -que digo, y pues tú haces oro y plata del carbón -y de los cantazos que vendes por tizos, y -de la tierra y basura con que lo polvoreas y de -las maulas de la romana, ¿por qué yo, con la -<em>Arte magna</em>, con Arnaldo, Géber y Avicena, -Morieno, Roger, Hermes, Theofrasto, Vistadio, -Evónymo, Crollio, Libavio y la <em>Tabla smaragdina</em> -de Hermes, no he de hacer oro?</p> - -<p>El carbonero replicó, todo engrifado:</p> - -<p>—Porque todos esos autores te hacen a ti loco, -y tú, a quien te cree, pobre. Y yo vendo el carbón, -y tú le quemas; por lo cual, yo le hago -plata y oro y tú hollín. Y la piedra filosofal -verdadera es comprar barato y vender caro, y -váyanse noramala todos esos Fulanos y Zutanos -que nombras, que yo de mejor gana gastara -mi carbón en quemarte empapelado con sus -obras que en venderle. Y vuesa merced haga -cuenta que hoy ha nacido su dinero, y, si quiere -tener más, el trato es garañón de la moneda, -que empreña al doblón y le hace parir otro<span class="pagenum" id="Page_175">[Pg 175]</span> -cada mes. Y si está enfadado con sus talegos, -vacíelos en una necesaria, y, cuando se arrepienta, -los sacará con más facilidad y más limpieza -que de los fuelles y hornillos deste maldito, -que, siendo mina de arrapiezos, se hace -Indias de hoz y de coz y amaga de Potosí.</p> - -<p>XXXI. Venían tres franceses por las montañas -de Vizcaya a España: el uno con un carretoncillo -de amolar tijeras y cuchillos por -babador; el otro, con dos corcovas de fuelles -y ratoneras, y el tercero, con un cajón de peines -y alfileres. Topólos en lo más agrio de una -cuesta descansando un español que pasaba a -Francia a pie, con su capa al hombro. Sentáronse -a descansar a la sombra de unos árboles. -Trabaron conversación. Oíanse tejidos el <em>hui -monsiur</em> con el <em>pesia tal</em> y el <em>per ma fue</em> con -el <em>voto a cristo</em><a id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>. Preguntado por ellos el español -dónde iba, respondió que a Francia, huyendo, -por no dar en manos de la justicia, que le perseguía -por algunas travesuras; que de allí pasaría -a Flandes a desenojar los jueces y desquitar -su opinión, sirviendo a su Rey; porque -los españoles no sabían servir a otra persona -en saliendo de su tierra. Preguntado cómo no -llevaba oficio ni ejercicio para sustentarse en -<span class="pagenum" id="Page_176">[Pg 176]</span>camino tan largo<a id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a>, dijo que el oficio de los españoles -era la guerra, y que los hombres de bien, -pobres, pedían prestado o limosna para caminar, -y los ruines lo hurtaban, como los que lo son -en todas las naciones, y añadió que se admiraba -del trabajo con que ellos caminaban desde -Francia por tierras extrañas y partes tan ásperas -y montuosas, con mercancía, a riesgo de -dar en manos de salteadores. Pidióles refiriesen -qué ocasión los echaba de su tierra y qué -ganancia se podían prometer de aquellos trastos -con que venían brumados, espantando con -la visión mulas y rocines y dando qué pensar a -los caminantes desde lejos. El amolador, que -hablaba el castellano menos zabucado<a id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> de gabacho, -dijo:</p> - -<p>—Nosotros somos gentilhombres malcontentos -del Rey de Francia; hémonos perdido -en los rumores, y yo he perdido más por haber -hecho tres viajes a España, donde, con este -carretoncillo y esta muela sola he mascado a -Castilla mucho y grande número de pistolas, -que vosotros llamáis doblones.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_177">[Pg 177]</span></p> - -<p>Acedósele al español todo el gesto, y dijo:</p> - -<p>—Arrebócese su sanar de lamparones el -Rey de Francia si sufre por malcontentos <em>mercan -fuelles y peines y alfileres</em> y <em>amoladores</em>.</p> - -<p>Replicó el del carretón:</p> - -<p>—Vosotros debéis mirar a los amoladores -de tijeras como a flota terrestre, con que vamos -amolando y aguzando más vuestras barras -de oro que vuestros cuchillos. Mirad bien a -la cara a ese cantarillo quebrado, que se orina -con estangurria, que él nos ahorra, para traer -la plata, de la tabaola del Océano y de los peligros -de una borrasca, y con una rueda, de -velas y pilotos. Y con este edificio de cuatro -trancas y esta piedra de amolar, y con los peines -y alfileres derramados por todos los reinos, -aguzamos, peinamos y sangramos poco a poco -las venas de las Indias. Y habéis de persuadiros -que no es el menor miembro del tesoro de -Francia el que cazan las ratoneras y el que -soplan los fuelles.</p> - -<p>—Voto a Dios—dijo<a id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a> el español—, que sin -saber yo eso, echaba de ver que con los fuelles -nos llevábades el dinero en el aire, y que las -ratoneras, antes llenaban vuestros gatos<a id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a> que -disminuían nuestros ratones. Y he advertido -<span class="pagenum" id="Page_178">[Pg 178]</span>que, después que vosotros vendéis fuelles, se -gasta más carbón y se cuecen menos las ollas, -y que después que vendéis ratoneras, nos comemos -de ratoneras y de ratones, y que después -que amoláis cuchillos, se nos toman y se -nos gastan, y se nos mellan y se nos embotan<a id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a> -las herramientas, y que, amolando cuchillos, -los gastáis y echáis a perder, para que siempre -tengamos necesidad de compraros los que vendéis. -Y ahora veo que los franceses sois los -piojos que comen a España por todas partes, y -que venís a ella en figura de bocas abiertas, -con dientes de peines y muelas de aguzar, y -creo que su comezón no se remedia con rascarse, -sino que antes crece, haciéndose pedazos -con sus propios dedos. Yo espero en Dios he -de volver presto y he de advertir que no tiene -otro remedio su comezón sino espulgarse de -vosotros y condenaros a muerte de uñas. Pues, -¿qué diré de los peines, pues con ellos nos habéis -introducido las calvas, porque tuviésemos -algo de Calvino sobre nuestras cabezas? Yo -haré que España sepa estimar sus ratones y su -caspa y su moho, para que vais a los infiernos -a gastar fuelles y ratoneras.</p> - -<p>En esto los cogió la <em>hora</em>, y desatinándole -la cólera, dijo:</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_179">[Pg 179]</span></p> -<p>—Los demonios me están retentando de mataros -a puñaladas y abernardarme y hacer -Roncesvalles estos montes<a id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a>.</p> - -<p>Los bugres<a id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a>, viéndole demudado y colérico, -se levantaron con un zurrido monsiur, hablando -galalones<a id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>, pronunciando el <em>mondiu</em> en tropa -y la palabra <em>coquin</em>. En mal punto la dijeron, -que el español, arrancando la daga<a id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a> y arremetiendo -al amolador, le obligó a soltar el carretoncillo, -el cual, con el golpe, empezó a rodar -por aquellas peñas abajo, haciéndose andrajos. -En tanto, por un lado de las ratoneras, le tiró -un fuelle; mas, embistiendo con él a puñaladas, -se los hizo flautas y astillas las ratoneras. El -de los peines y alfileres, dejando el cajón en el -suelo, tomó pedrisco. Empezaron todos tres -contra el pobre español y él contra todos tres -a descortezarse a pedradas: munición que a -todos sobra en aquel sitio, aun para tropezar.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_180">[Pg 180]</span></p> - -<p>De miedo de la daga, tiraban los gabachos<a id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a> desde -lejos. El español, que se reparaba con la -capa, dió un puntapié al cajón de alfileres, el -cual, a tres calabazadas que rodando se dió en -unas peñas, empezó a sembrar peines y alfileres, -y viéndole disparar púas de azófar, hecho -erizo de madera, dijo:</p> - -<p>—Ya empiezo a servir a mi Rey.</p> - -<p>Y viendo llegar pasajeros de a mula<a id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a> que los -despartieron, les pidió le diesen fe de aquella -vitoria que a fuer de espulgo había tenido contra -las comezones de España.</p> - -<div class="section"> -<p> Riéronse los caminantes -sabida la causa, y, llevándose al español -a las ancas de una mula, dejaron a los -franceses ocupados en dar tapabocas<a id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a> a los fuelles, -y bizmar las ratoneras, y remendar el carretón, -y buscar los alfileres, que se habían -sembrado por aquellos cerros. El español, desde -lejos, yendo caminando, les dijo a gritos:</p> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_181">[Pg 181]</span></p> - - -<p>—Gabachos, si son malcontentos en su tierra, -agradézcanme el no dejar de ser quien son -en la mía.</p> - -<p>XXXII. La serenísima república de Venecia, -que, por su gran seso y prudencia, en el -cuerpo de Europa hace oficio de cerebro, miembro -donde reside la corte del juicio, se juntó -en la grande sala a consejo pleno. Estaba aquel -consistorio encordado de diferentes voces, graves -y leves, en viejos y en mozos; unos doctos -por las noticias, otros por las experiencias: -instrumento tan bien templado y de tan rara -armonía, que, al son suyo, hacen mudanzas -todos los señores del mundo. El Dux, príncipe -coronado de aquella poderosa libertad, estaba -en solio eminente con tres consejeros por banda; -de la una parte, un <em>capo</em> de cuarenta; de -la otra, dos. Asistían próximos los secretarios -que cuentan las boletas, y en sus lugares, en -pie, los ministros<a id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a> que las llevan. El silencio -desaparecía a los oídos de tan grande concurso, -excediendo de tal manera al de un lugar -desierto, que se persuadían los ojos era auditorio -de escultura: tan sin voz estaban los achaques -en los ancianos y el orgullo en los mancebos. -Rompiendo esta atención, dijo:</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_182">[Pg 182]</span></p> -<p>—La malicia introduce la discordia<a id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a>, y la -disimulación hace bienquisto al que siembra -la cizaña del propio que la padece. A nosotros -nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que -habemos ocasionado a los amigos, no la que -hemos hecho a los contrarios. Seremos libres -en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse. -Nuestra luz nace de la disensión; somos -dicípulos de la centella que nace de la -contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto -más se aporrean y más se descalabran los monarcas, -más nos encendemos en resplandores. -Italia, después que falleció<a id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>, es a la manera de -una doncella rica y hermosa, que, por haber -muerto sus padres, quedó en poder de tutores -y testamentarios con deseo de casarse; empero -los testamentarios, como cada uno se le ha -quedado con un pedazo, por no restituirla su -dote y quedarse con lo que tienen en su poder, -unos se la niegan y afean al Rey de España, -que la pretende; otros, al Rey de Francia, que -la pide, poniendo en los maridos las faltas que -estudian en sí. Estos tutores tramposos son -los potentados, y entre ellos no se puede negar -que nosotros no la hemos arrebatado grande -<span class="pagenum" id="Page_183">[Pg 183]</span>parte de su patrimonio. Hoy aprietan la dificultad -por casarse con ella estos dos pretensores. -Del Rey de Francia nos hemos valido -para trampear esta novia al Rey Católico, que, -por la vecindad de Milán y Nápoles, la hace -señas y registra desde sus ventanas las suyas. -El Rey Cristianísimo, que, por estar lejos, no -la podía rondar ni ver, y se valía de papeles, -hoy, con las tercerías de Saboya y Mantua y -Parma, y llegándose a Piñarol, la acecha y galantea, -nos obliga a que se la trampeemos a él. -Esto es fácil, porque los franceses con menos -trabajo se arrojan que se traen; con su furia, -echan a los otros, y con su condición, a sí mismos. -Empero conviene que se disponga esta -zancadilla de suerte que, haciendo efectos de -divorcio, cobremos caricias de casamenteros. -Derramada tiene la atención el Rey Cristianísimo -y delincuente la codicia en Lorena, y -peligrosas en Alemania las armas, pobres sus -vasallos. Tiene desacreditada la seguridad en -el mundo, por esto, temerosos en Italia los -confidentes. Entradas son que no apurarán -nuestra sutileza para lograrlas, pues su propio -ruido disimulará nuestros pasos. No hemos menester -gastar sospecha en los que se han fiado -dél, que sus arrepentimientos nos la ahorran. -Lo que me parece es que, con alentarle a que<span class="pagenum" id="Page_184">[Pg 184]</span> -prosiga en los hervores de su ambicioso y crédulo -desvanecimiento, conquistaremos al Rey -de los franceses con Luis XIII. El esfuerzo -último se ha de poner en conservar y crecer -en su gracia a su privado. Éste, que le quita -cuanto se añade, le disminuye al paso que crece<a id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a>. -Mientras el vasallo fuere señor de su Rey, y -el Rey vasallo de su criado, aquél será aborrecido -por traidor, y éste despreciado por vil. -Para decir <em>muera el Rey</em> en público, no sólo -sin castigo, sino con premio, se consigue con -decir <em>viva el privado</em>. No sé si le fué más aciago -a su padre Francisco Revellac<a id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a>, que a él Richeleu; -lo que sé es que entre los dos le han -dejado huérfano: aquél, sin padre; éste, sin -madre. Dure Armando, que es como la enfermedad, -que durando acaba u se acaba. Por muy -importante juzgo el pensar sobre la sucesión -del Rey Cristianísimo, la cual no se espera en -descendientes, antes que vuelva a su hermano, -cuyo natural da buenas promesas a nuestro -acecho. Es fuego que podremos derramar a -soplos, y de tal condición, que se atiza a sí mismo; -hombre quejoso del bien que recibe, por -<span class="pagenum" id="Page_185">[Pg 185]</span>lo que tiene desobligado al Rey de España y -atesorada discordia, que podremos encaminar -como nos convenga. Francia está sospechosa -con la<a id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a> descendencia real que el privado se achaca -con genealogías compradas, y temerosa de -ver agotados todos los cargos en su familia y -todas las fuerzas en poder de sus cómplices. -Esles recuerdo Momoranci degollado y tantos -grandes señores y ministros o en destierro o -en desprecio. Sospechan que en la sucesión ha -de haber rebatiña y no herencia. Las cosas de -Alemania no admiten cura con el Palatino desposeído, -y con el de Lorena, y los desinios del -Duque de Sajonia, y los protestantes por el imperio -contra la Casa de Austria. Italia está, al -parecer, imposibilitada de paz por los presidios -que los franceses tienen en ella. Al Rey de España -sobran ocupaciones y gastos con los olandeses, -que en Flandes le han tomado<a id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a> lo que tenía -y le quieren tomar lo que tiene; que se han -apoderado en la mejor y mayor parte del Brasil -del palo, tabaco y azúcar, con que se aseguran -flota; que se han fortificado en una isla de las -de barlovento. Júntase a esto el cuidado de mantener -al Emperador la oposición a los franceses -por el Estado de Milán. Nosotros, como las pesas<span class="pagenum" id="Page_186">[Pg 186]</span> -en el reloj de faltriquera, hemos de mover -cada hora y cada punto estas manos, sin ser -vistos ni oídos, derramando el ruido a los otros, -sin cesar ni volver atrás. Nuestra razón de estado -es vidriero que, con el soplo, da las formas -y hechuras a las cosas, y de lo que sembramos en -la tierra a fuerza de fuego, fabricamos hielo<a id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a>.</p> - -<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, que, apoderándose -del capricho de un republicón de los <em>Capidiechi</em>, -le hizo razonar en esta manera:</p> - -<p>—Venecia es el mismo Pilatos. Pruébolo. -Condenó al Justo y lavó sus manos: <em>ergo</em>. Pilatos -soltó a Barrabás, que era la sedición, y -aprisionó a la paz, que era Jesús: <em>igitur</em>. Pilatos, -constante, digo pertinaz, dijo: “Lo que -escribí, escribí”: <em>tenet consequentia</em>. Pilatos entregó -la salud y la paz del mundo a los alborotadores -para que la crucificasen, <em>non potest negari</em>.</p> - -<p>Alborotóse todo el consistorio en voces. El -Dux, con acuerdo de muchos y de los semblantes -de todos, mandó poner en prisiones al republicón<span class="pagenum" id="Page_187">[Pg 187]</span> -y que se averiguase bien su genealogía, -que, sin duda, por alguna parte decendía de alguno -que decendía de otro, que tenía amistad -con alguno que era conocido de alguno, que procedía -de quien tuviese algo de español.</p> - -<p>XXXIII. Juntó el preclaro e ilustrísimo Dux -de Génova todo aquel excelentísimo Senado -para oír al Embajador del Rey Cristianísimo, -el cual razonó desta manera:</p> - -<p>—Serenísima República: El Rey, mi señor, -que siempre ha tenido las libertades de Italia en -igual precio que la majestad de su corona, asistiendo -a su conservación con todo su poderío, -celoso de vuestra paz, sin pretender otro aumento -que el de los Príncipes que en ella, en división -concorde, poseen la mejor y más hermosa parte -del mundo, hoy me manda que, en su nombre, -os haga recuerdo de que, como muy obediente -hijo de la Iglesia romana y seguro vecino de todos -los potentados, desea justificar sus acciones -en vuestros oídos y desempeñar para con todos -su afecto y benevolencia. Mejor sabéis vosotros -lo que padecéis que nosotros lo que oímos y vemos -desde lejos. Muchos años han pasado por -vosotros en guerras continuadas, introducidas -por las desavenencias del Duque de Saboya, cuyos -confines siempre os fueron sospechosos y -molestos, a los cuales se opuso el Rey Católico<span class="pagenum" id="Page_188">[Pg 188]</span> -con nombre de árbitro<a id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a>. Habéis visto los campos -anegados en sangre y horribles con cuerpos -muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por -asaltos; el país, robado por los alojamientos; en -vuestras tierras los alemanes, gente feroz, número -a quien acompaña en las almas la herejía; -en los cuerpos, la hambre y la peste. No hallará -vuestra advertencia culpado al Rey, mi señor, -en alguna de estas calamidades, pues solamente -ha asistido al socorro de la parte más flaca, no -con intento de que, venciendo, se aumentase, -sino de que, defendiéndose, no dejase aumentar -al contrario, para que el derecho de cada uno -quedase sin ofensa y justificado, y el Monferrato, -que ha sido vientre destas disensiones<a id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a>, no -fuese premio de alguna codicia. Con este fin -ha sustentado grandes ejércitos, y alguna vez -acompañádolos en persona, venciendo las fortificaciones -del invierno en los Alpes, por abrir -la puerta a vuestros socorros, volviendo triunfante<span class="pagenum" id="Page_189">[Pg 189]</span> -con sólo este útil. Hoy, que parece estar -furioso el mundo y que vuestra asistencia le -ha solicitado odios poderosos en todas partes, -se promete que esta serenísima República le -tendrá por tan buen amigo en sus puertos como -al Rey de España, cuando, con mantener con los -dos neutralidad, mostrará que conoce el santo -celo del Rey, mi señor, y la justificación de sus -armas.</p> - -<p>El Dux, viendo que el monsiur<a id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a> había dado fin -a su propuesta, respondió:</p> - -<p>—Damos gracias a Dios que, en asistir con -amor y reverencia al Rey Cristianísimo, no tenemos -qué ofrecer sino la continuación de lo -que hasta el día de hoy se ha hecho. Hemos oído -en vuestras palabras lo que hemos visto: fácil -es persuadir a los testigos. Y si bien pudiera -turbar nuestra confianza el haber abrigado vuestro -Rey, con los socorros de la Digera<a id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a> las discordias -con que la alteza de Saboya pretendió -destruir o molestar esta República, que, a no -socorrerla el Rey Católico, se viera en confusión, -y asimismo pudiera escarmentarla el haber -apoderádose las armas francesas de Susa y Piñarol<span class="pagenum" id="Page_190">[Pg 190]</span> -y el Casal, en Italia, a imitación del que, -en achaque de meter paz en una pendencia, se -va con las capas de los que riñen; acrecentando -con horror esta sospecha el haber la Majestad -Cristianísima hecho al Duque de Lorena la vecindad -del humo, que le echó de su casa<a id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a> llorando; -empero nosotros, no reparando en los semblantes -destas acciones, somos y seremos siempre -los más afectos a su corona. Esto cuanto -dieren lugar las grandes obligaciones que esta -señoría y todos sus particulares tienen y conocen -al Monarca de las Españas, en cuyo poder -estamos defendidos, con cuya grandeza ricos, -en cuya verdad y religión descansamos seguros. -Y así, para resolver el punto de la neutralidad -que se nos pide, es justo se llamen a este -consejo todos los repúblicos, en cuyo caudal está -la negociación.</p> - -<p>Pareció bien al Embajador y al Senado. Fué -persona grave a llamarlos, con orden les dijese -a qué fin y que viniesen luego. Fué el diputado, -y llegando a Banchi<a id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>, donde los halló juntos, les -dió su embajada y la razón della. En esto los -cogió a todos la <em>hora</em>, y demudándose los nobilísimos<span class="pagenum" id="Page_191">[Pg 191]</span> -ginoveses, dijeron al magnífico que respondiese -al serenísimo Dux que:</p> - -<p>“Habiendo entendido la propuesta del Rey de -Francia, y queriendo ir a obedecer su mandato, -se les habían pegado de suerte los asientos de -España, que no se podían levantar. Y que fueran -con los asientos arrastrando; mas no era -posible arrancarlos, por estar clavados en Nápoles -y Sicilia y remachados con los juros de -España. Que advertían a su serenidad que el -Rey de Francia caminaba como galeote, con las -espaldas vueltas<a id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a> hacia donde quiere ir derecho, -tirando para sí, y que abra los ojos, que aquella -Majestad ha sido inquisidor contra herejes -y hoy es hereje contra inquisidores”.</p> - -<p>Volvió el magnífico<a id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a> y dió en alta voz esta respuesta. -Quedó monsiur amostazado y confuso, -con bullicio mal atacado, arrebañando una capa -de estatura de mantellina, con cuello de garnacha. -El Dux, por alargarle la saña, le dijo:</p> - -<p>—Decid al Rey Cristianísimo que ya que esta -República no puede servirle en lo que pide, le -ofrece, si prosiguiere en venir a Italia, un aniversario -perpetuo en altar de alma por los franceses -que, muriendo, acompañaren a los que hicieron<span class="pagenum" id="Page_192">[Pg 192]</span> -cimenterio el bosque de Pavía, empedrándole -de calaveras, y de hacer a Su Majestad la -costa todo el tiempo que estuviere preso en el -Estado de Milán, y desde luego le ofrecemos -para su rescate cien mil ducados, y vos llevaos -esa historia del emperador Carlos V para entreteneros -en el camino, y servirá de itinerario a -vuestro gran Rey.</p> - -<p>El monsiur, ciego de cólera, dijo:</p> - -<p>—Vosotros habéis hablado como buenos y -leales vasallos del Rey Católico, a quien los propios -asientos que me niegan la neutralidad han -hecho gallegos de allende y ultramarinos.</p> - -<p>XXXIV. Los alemanes, herejes y protestantes, -en quienes son tantas las herejías como los -hombres, que se gastan en alimentar la tiranía -de los suecos, las traiciones del Duque de Sajonia, -Marqués de Brandenburg y Landtgrave -de Hessen; hallándose corrompidos de mal francés, -trataron de curarse de una vez, viendo que -los sudores de tantos trabajos no habían aprovechado, -ni las unciones que con ungüento de -azogue los dieron en la estufa de Nortlingen<a id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a>, ni -<span class="pagenum" id="Page_193">[Pg 193]</span>las copiosas sangrías, <em>usque ad animi deliquium</em>, -de tantas rotas. Juntaron todos los mejores médicos -racionales y espagíricos<a id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a> que hallaron, y, -haciéndoles relación de sus achaques, les pidieron -remedio eficaz. Algunos fueron de parecer -que la medicina era purgarlos de todos los humores -franceses que tenían en los huesos. Otros, -afirmando que el mal estaba en las cabezas, ordenaron -evacuaciones, descargándolas de opiniones -crasas con el tetrágono de Hipócrates, -tan celebrado de Galeno, a que corresponde el -tabaco en humo en la forma. Otros, supersticiosos -y dados a las artes secretas, afirmaron que lo -que padecían no eran enfermedades naturales, -sino demonios que los agitaban, y que, como -endemoniados, necesitaban de exorcismos y conjuros. -En esta discordia estudiosa estaban cuando -los cogió la <em>hora</em>, y, alzando la voz, un médico -de Praga, dijo:</p> - -<p>—Los alemanes no tienen en su enfermedad -remedio, porque sus dolencias y achaques solamente<span class="pagenum" id="Page_194">[Pg 194]</span> -se curan con la <em>dieta</em><a id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a>, y en tanto que estuvieren -abiertas las tabernas de Lutero y Calvino, -y ellos tuvieron gaznates y sed y no se -abstuvieren de los bodegones y burdeles de -Francia, no tendrán la <em>dieta</em> de que necesitan.</p> - -<p>XXXV. El Gran Señor, que así se llama el -Emperador de los turcos, monarca, por los embustes -de Mahoma, en la mayor grandeza unida -que se conoce, mandó juntar todos los cadís, -capitanes, beyes y visires<a id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a> de su Puerta, que llama -excelsa, y con ellos todos los morabitos y -<span class="pagenum" id="Page_195">[Pg 195]</span>personas de cargos preeminentes, capitanes generales -y bajaes, todos, o la mayor parte, renegados; -y asimismo los esclavos cristianos -que en perpetuo cautiverio padecen muerte viva -en las torres de Constantinopla, sin esperanza -de rescate, por la presunción de aquella soberbia -majestad, que tiene por indecente el precio por -esclavos y por plebeya la celestial virtud de la -misericordia. Fué por esto grande el concurso -y mayor la suspensión de todos viendo un acto -en aquella forma, sin ejemplar en la memoria -de los más ancianos. El Gran Señor, que juzga -a desautoridad<a id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> que sus vasallos oigan su voz y -traten su persona aun con los ojos, estando en -trono sublime, cubierto con velos que sólo daban -paso confuso a la vista, hizo seña muda para -que oyesen a un morisco de los expulsos de España -las novedades a que procuraba persuadirle. -El morisco, postrado en el suelo, a los pies del -Emperador tirano, en adoración sacrílega, y -volviéndose a levantar, dijo:</p> - -<p>—Los verdaderos y constantes mahometanos, -que en larga y trabajosa captividad en España, -por largas edades abrigamos oculta en -nuestros corazones la ley del profeta descendiente -de Agar, reconocidos a la benignidad con que -<span class="pagenum" id="Page_196">[Pg 196]</span>el todopoderoso Monarca del mundo, Gran Señor -de los turcos, nos consintió lastimosas reliquias -de expulsión dolorosa, hemos determinado -hacer a su grandeza y majestad algún considerable -servicio, valiéndonos de la noticia que -trujimos, por falta del caudal que, con el despojo, -nos dejó número inútil. Y para que se consiga, -proponemos que, para gloria desta nación, -y el premio<a id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a> de los invencibles capitanes y beyes -en las memorias<a id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a> de sus hazañas, conviene, a -imitación de Grecia, y Roma, y España, dotar -Universidades y estudios, señalar premios a las -letras, pues por ellas, habiendo fallecido los monarcas -y las monarquías, hoy viven triunfantes -las lenguas griega y latina, y en ellas florecen, -a pesar de la muerte, sus hazañas y virtudes y -nombres, rescatándose del olvido de los sepulcros -por el estudio que los enriqueció de noticias -y sacó de bárbaras a sus gentes. Lo segundo, -que se admita y platique el derecho y leyes de -los romanos, en cuanto no fueren contra la nuestra, -para que la policía crezca, las demasías se -repriman, las virtudes se premien, se castiguen -los vicios y la justicia se administre por establecimientos -que no admiten pasión ni enojo ni -cohecho, con método seguro y estilo cierto y -<span class="pagenum" id="Page_197">[Pg 197]</span>universal. Lo tercero, que para el mejor uso -del rompimiento en las batallas, se dejen los -alfanjes corvos por las espadas de los españoles, -pues en la ocasión son para la defensa y la -ofensa más hábiles, ahorrando con las estocadas -grandes rodeos de los movimientos circulares; -por lo cual, llegando a las manos con los españoles, -que siempre han usado mejor<a id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a> que todas -las naciones esta destreza, hemos padecido grandes -estragos. Son las espadas mucho más descansadas -al pulso y a la cinta. Lo cuarto, para -conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene -alargar en todo y en todas maneras el -uso del beber vino, por ser, con moderación, el -mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina, -y para aumentar las rentas del Gran Señor -y de sus vasallos con el tráfigo<a id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a> (el tesoro -más numeroso), por ser las viñas artífices de -muchos licores diferentes con sus frutos y en -todo el mundo mercancía forzosa, y para esforzar -los espíritus al coraje de la guerra y -encender la sangre en hervores temerarios, más -eficaces que el Anfión y más racionales, a que -no se debe obstar por la prohibición de la ley -en que se ha empezado a dispensar. Y para que -se disponga, daráse interpretación conveniente y -<span class="pagenum" id="Page_198">[Pg 198]</span>ajustada. Y ofrecemos para la disposición de -todo lo referido arbitrios y artífices que lo dispongan -sin costa ni inconveniente alguno, asegurando -gloriosos aumentos y esplendor inestimable -a todos los reinos del grande Emperador -de Constantinopla.</p> - -<p>Acabando de pronunciar esta palabra postrera, -se levantó Sinan bey<a id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a>, renegado, y encendido -en coraje rabioso, dijo:</p> - -<p>—Si todo el Infierno se hubiera conjurado -contra la Monarquía de los turcos no hubiera -pronunciado cuatro pestes más nefandas que las -que acaba de proponer este perro morisco, que -entre cristianos fué mal moro y entre moros -quiere ser mal cristiano<a id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a>. En España quisieron -levantarse éstos; aquí quieren derribarnos. No -fué aquélla mayor causa de expulsión que ésta; -justo será desquitarnos de quien nos los arrojó -con volvérselos. No pretendió con tan último fin -don Juan de Austria acabar con nuestras fuerzas -cuando en Lepanto, derramando las venas -de tantos genízaros, hizo nadar en sangre<a id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a> los -peces y a nuestra costa dió competidor al mar -Bermejo; no con enemistad tan rabiosa el Persiano, -con turbante verde, solicita la desolación -<span class="pagenum" id="Page_199">[Pg 199]</span>de nuestro imperio; no don Pedro Girón, duque -de Osuna, virey de Sicilia y Nápoles, siendo terror -del mundo, procuró con tan eficaces medios, -horrendo en galeras y naves y infantería -armada, con su nombre formidable esconder en -noche eterna nuestras lunas, que borró tantas -veces, cuando, de temor de sus bajeles, se aseguraban -las barcas desde Estambol a Pera<a id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a>, como -tú, marrano infernal, con esas cuatro proposiciones -que has ladrado. Perro, las monarquías -con las costumbres que se fabrican se mantienen. -Siempre las han adquirido capitanes, siempre -las han corrompido bachilleres<a id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a>. De su espada, -no de su libro, dicen los reyes que tienen -sus dominios; los ejércitos, no las universidades, -ganan y defienden; victorias, y no disputas, -los hacen grandes y formidables. Las batallas -dan reinos y coronas; las letras, grados y borlas.<span class="pagenum" id="Page_200">[Pg 200]</span> -En empezando una república a señalar premios -a las letras, se ruega con las dignidades a -los ociosos, se honra la astucia, se autoriza la -malignidad y se premia la negociación, y es fuerza -que dependa el vitorioso del graduado, y -el valiente del dotor, y la espada de la pluma. -En la ignorancia del pueblo está seguro el dominio -de los príncipes; el estudio que los advierte, -los amotina. Vasallos doctos, más conspiran -que obedecen, más examinan al señor que -le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle; -en sabiendo qué es libertad, la desean; saben -juzgar si merece reinar el que reina, y aquí empiezan -a reinar sobre su Príncipe<a id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>. El estudio -hace que se busque la paz, porque la ha menester, -y la paz procurada induce la guerra más peligrosa. -No hay peor guerra que la que padece -el que se muestra codicioso de la paz: con las -palabras y embajadas pide ésta y negocia con el -temor de los ruegos la otra. En dándose una nación -a doctos y a escritores, el ganso pelado vale -más que los mosquetes y lanzas, y la tinta escrita,<span class="pagenum" id="Page_201">[Pg 201]</span> -más que la sangre vertida, y al pliego de -papel firmado no le resiste el peto fuerte, que -se burla de las cóleras del fuego, y una mano -cobarde, por un cañón tajado, se sorbe desde -el tintero las honras, las rentas, los títulos y las -grandezas. Mucha gente baja se ha vestido de -negro en los tinteros, de muchos son los algodones -solares, muchos títulos y Estados decienden -del burrajear<a id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a>. Roma, cuando desde un surco que -no cabía dos celemines de sembradura se creció -en República inmensa, no gastaba dotores ni -libros, sino soldados y astas<a id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>. Todo fué ímpetu, -nada estudio. Arrebataba las mujeres que había -menester, sujetaba lo que tenía cerca, buscaba -lo que tenía lejos. Luego que Cicerón, y Bruto, -y Hortensio, y César, introdujeron la parola y -las declamaciones, ellos propios la turbaron en -sedición, y, con las conjuras, se dieron muerte -unos a otros y otros a sí mismos, y siempre la -República, y los Emperadores y el Imperio, fueron -deshechos, y, por la ambición de los elegantes, -aprisionados. Hasta en las aves sólo padecen -<span class="pagenum" id="Page_202">[Pg 202]</span>prisión y jaula las que hablan y chirrean, y, -cuanto mejor y más claro, más bien cerrada y -cuidadosa. Entonces, pues, los estudios fueron -armerías contra las armas, las oraciones santificaban -delitos y condenaban virtudes, y, reinando -la lengua, los triunfos yacían so el poder de las -palabras. Los griegos padecieron la propia carcoma -de las letras: siguieron la ambición de las -Academias: éstas fueron invidia de los ejércitos -y los filósofos persecución de los capitanes. -Juzgaba el ingenio a la valentía: halláronse ricos -de libros y pobres de triunfos. Dices que -hoy, por sus grandes autores, viven los varones -grandes que tuvieron; que vive su lengua, -ya que murió su Monarquía. Lo mismo sucede -al puñal que hiere al hombre, que él dura y el -hombre acaba, y no es consuelo ni remedio al -muerto. Más valiera que viviera la Monarquía, -muda y sin lengua, que vivir la lengua sin la -Monarquía. Grecia y Roma quedaron ecos: fórmanse -en lo hueco y vacío de su majestad, no -voz entera, sino apenas cola de la ausencia de -la palabra. Esos escritores que la acabaron quedaron -después de acabarla<a id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a> con vida, que les -tasa el lector tan breve, que se regula en unos -<span class="pagenum" id="Page_203">[Pg 203]</span>con el entretenimiento<a id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>; en otros, con la curiosidad. -España, cuya gente en los peligros siempre -fué pródiga de la alma, ansiosa de morir, -impaciente de mucha edad, despreciadora de la -vejez<a id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>, cuando con incomparable valentía se armó -en su total ruina y vencimiento y poca ceniza -derramada, se convocó en rayo, y de cadáver -se animó en portento; más atendía a dar que -a escribir<a id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>; antes a merecer alabanzas que a componerlas; -por su coraje hablaban las cajas y -las trompas<a id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>, y toda su prosa gastaba<a id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a> en <em>Sant -Yago</em>, muchas veces repetido. Ellos admiraron -el mundo con Viriato y Sertorio; dieron esclarecidas -victorias a Aníbal, y a César, que en -todo el orbe de la tierra había peleado por la -honra, obligaron a pelear por la vida. Pasaron -de lo posible los encarecimientos del valor y de -la fortaleza en Numancia. Destas y de otras inumerables -hazañas nada escribieron: todo lo escribieron<span class="pagenum" id="Page_204">[Pg 204]</span> -los romanos. Servíase su valentía de -ajenas plumas; tomaron para sí el obrar; dejaron -a los latinos el decir<a id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>; en tanto que no supieron -ser historiadores, supieron merecerlos. -Inventóse poco a poco la artillería<a id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a> contra las -vidas seguras y apartadas, falseando el calicanto -a las murallas y dando más vitorias al certero -que al valeroso. Empero luego se inventó la emprenta -contra la artillería, plomo contra plomo, -tinta contra pólvora, cañones contra cañones. -La pólvora no hace efecto mojada: ¿quién duda -que la moja la tinta por donde pasan las órdenes<a id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a> -que la aprestan y previenen? ¿Quién duda -que falta<a id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a> el plomo para balas después que se -gasta en moldes fundiendo letras, y el metal -en láminas? Perro, las batallas<a id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a> nos han dado el -imperio y las vitorias los soldados, y los soldados -los premios. Éstos se han de dar siempre<a id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a> a -los que nos han dado los triunfos. Quien llamó -hermanas las letras y las armas poco sabía de -sus avalorios, pues no hay más diferentes linajes -que hacer y decir. Nunca se juntó el cuchillo -<span class="pagenum" id="Page_205">[Pg 205]</span>a la pluma que éste no la cortase; mas ella, con -las propias heridas que recibe del acero, se venga -dél. Vilísimo morisco, nosotros deseamos que -entre nuestros contrarios haya muchos que sepan, -y entre nosotros, muchos que venzan; porque -de los enemigos queremos la vitoria, y no -la alabanza.</p> - -<p>Lo segundo que propones es introducir las leyes -de los romanos. Si esto consiguieras, acabado -habías con todo. Dividiérase todo el imperio -en confusión de actores y reos, jueces y sobre -jueces<a id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>, y en la ocupación de abogados, pasantes, -escribientes, relatores, procuradores, solicitadores, -secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles, -se agotaran las gentes, y la guerra, que hoy escoge -personas, será forzada a servirse de los inútiles -y desechados del ocio contencioso. Habrá -más pleitos, no porque habrá más razón, sino -porque habrá más leyes. Con nuestro estilo tenemos -la paz que habemos menester, y los demás -la guerra que nosotros queremos que tengan; -las leyes por sí buenas son y justificadas; -mas, habiendo legistas, todas son tontas y sin -entendimiento. Esto no se puede negar, pues -los mismos jurisprudentes lo confiesan todas -las veces que dan a la ley el entendimiento que -<span class="pagenum" id="Page_206">[Pg 206]</span>quieren, presuponiendo que ella por sí no le tiene. -No hay juez que no afirme que el entendimiento -de la ley es el suyo, y con decir que se le -dan, suponen que no le tiene. Yo, renegado soy, -cristiano fuí y depongo de vista que no hay ley -civil ni criminal que no tenga tantos entendimientos -como letrados y jueces, como glosadores -y comentadores, y a fuerza de entendimientos -que la achacan, le falta el que tiene y queda -mentecata. Por esto, al que condenan en el pleito, -le condenan en lo que le pide el contrario y -en lo que no le pide, pues se lo gasta la defensa, -y nadie gana en el pleito sin perder en él todo -lo que gasta en ganarle, y todos pierden y en -todo se pierde. Y cuando falta razón para quitar -a uno lo que posee, sobran leyes que, torcidas o -interpretadas, inducen el pleito y le padecen -igualmente el que le busca y el que le huye. -Véase qué dos proposiciones nos encaminaba el -agradecimiento del morisco. La tercera fué que -dejásemos los alfanjes por las espadas. En esto, -como no había muy considerable inconveniente, -no hallo utilidad considerable para que se haga. -Nuestro carácter es la media luna: ése esgrimimos -en los alfanjes. Usar de los trajes y costumbres -de los enemigos, ceremonia es de esclavos -y traje de vencidos, y, por lo menos es<span class="pagenum" id="Page_207">[Pg 207]</span> -premisa de lo uno u de lo otro<a id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>. Si hemos de permanecer, -arrimémonos al aforismo que dice: -<em>Lo que siempre se hizo, siempre se haga; lo -que nunca se hizo, nunca se haga</em>; pues, obedecido, -preserva de novedades<a id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>. Pique el cristiano -y corte el turco, y a este morisco que arrojó -aquél, éste le empale. En cuanto al postrero -punto, que toca en el uso de las viñas y del vino, -allá se lo haya la sed con el Alcorán. No es -poco lo que en esto se permite días ha; empero -advierto que si universalmente se da licencia -al beber vino y a las tabernas, servirá de que -paguemos la agua cara y bebamos a precio de -lagares los pozos por azumbres. Mi parecer es, -según lo propuesto, que este malvado perro -aborrece más a quien le acoge que a quien le -expele.</p> - -<p>Oyeron todos con gran silencio. El morisco -estaba muy trabajoso de semblante, toda la -frente rociada de trasudores de miedo, cuando -Halí, primero visir, que estaba más arrimado -a las cortinas del Gran Señor, después de haber -consultado su semblante, dijo:</p> - -<p>—Esclavos cristianos: ¿qué decís de lo que -habéis oído?</p> - -<p>Ellos, viendo la ceguedad de aquella engañada<span class="pagenum" id="Page_208">[Pg 208]</span> -nación, y que amaban la barbaridad y ponían -su conservación en la tiranía y en la ignorancia, -aborreciendo la gloria de las letras y la justicia -de las leyes, hicieron que por todos respondiese -un caballero español, de treinta años -de prisión, con tales palabras:</p> - -<p>—Nosotros españoles no hemos de aconsejaros -cosa que os esté bien, que sería ser traidores -a nuestro Monarca y faltar a nuestra -religión; ni os hemos de engañar, porque no -necesitamos de engaños para nuestra defensa -los cristianos: dispuestos estamos a aguardar la -muerte en este silencio inculpable.</p> - -<p>El Gran Señor, cogido de la <em>hora</em>, y corriendo -las cortinas de su solio, cosa nunca vista, con -voces enojadas, dijo:</p> - -<p>—Esos cristianos sean libres; válgales por -rescate su generosa bondad: vestidlos y socorreldos -para su navegación con grande abundancia -de las haciendas de todos los moriscos, -y a ese perro quemaréis vivo, porque propuso -novedades, y se publicará por irremisible la -propia pena en los que le imitaren. Yo elijo ser -llamado bárbaro vencedor y renuncio que me -llamen docto vencido: saber vencer ha de ser -el saber nuestro, que pueblo idiota es seguridad -del tirano. Y mando a todos los que habéis estado -presentes que os olvidéis de lo que oístes<span class="pagenum" id="Page_209">[Pg 209]</span> -al morisco. Obedezcan mis órdenes las potencias -como los sentidos y acobardad con mi enojo -vuestras memorias.</p> - -<p>Dió con esto la <em>hora</em> a todos lo que merecían: -a los bárbaros infieles, obstinación en su ignorancia; -a los cristianos, libertad y premio, y -al morisco, castigo.</p> - -<p>XXXVI. Dió una tormenta en un puerto de -Chile con un navío de olandeses, que, por su -sedición y robos, son propiamente dádiva de -las borrascas y de los furores del viento. Los -indios de Chile que asistían a la guarda de -aquel puerto, como gente que en todo aquel -mundo vencido guarda belicosamente su libertad -para su condenación en su idolatría, embistieron -con armas a la gente de la nave, entendiendo -eran españoles, cuyo imperio les es sitio -y a cuyo dominio perseveran excepción. El capitán -del bajel los sosegó, diciendo eran olandeses -y que venían de parte de aquella República -con embajada importante a sus caciques -y principales, y acompañando estas razones con -vino generoso, adobado con las estaciones del -norte, y ablandándolos con butiro<a id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a> y otros regalos, -fueron admitidos y agasajados. El indio -que gobernaba a los demás fué a dar cuenta a -<span class="pagenum" id="Page_210">[Pg 210]</span>los magistrados de la nueva gente y de su pretensión. -Juntáronse todos los más principales -y mucho pueblo, bien en orden, con las armas -en las manos. Es nación tan atenta a lo posible -y tan sospechosa de lo aparente, que reciben -las embajadas con el propio aparato que a los -ejércitos. Entró en la presencia de todos el capitán -del navío, acompañado de otros cuatro -soldados, y por un esclavo intérprete le preguntaron -quién era, de dónde venía y a qué y -en nombre de quién. Respondió, no sin recelo -de la audiencia belicosa:</p> - -<p>—Soy capitán olandés; vengo de Olanda, -república en el último occidente, a ofreceros -amistad y comercio. Nosotros vivimos en -una tierra que la miran seca con indignación -debajo de sus olas los golfos; fuimos, pocos -años ha, vasallos y patrimonio del grande Monarca -de las Españas y Nuevo Mundo, donde -sola vuestra valentía se ve fuera del cerco de -su corona, que compite por todas partes con -el que da el sol a la tierra. Pusímonos en libertad -con grandes trabajos, porque el ánimo severo -de Felipe II quiso más un castigo sangriento -de dos señores<a id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a> que tantas provincias -y señorío. Armónos de valor la venganza desta -<span class="pagenum" id="Page_211">[Pg 211]</span>venganza, y con guerras<a id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a> de sesenta años y más, -continuas, hemos sacrificado a estas dos vidas -más de dos millones de hombres, siendo sepulcro -universal de Europa las campañas y sitios -de Flandes. Con las vitorias nos hemos hecho -soberanos señores de la mitad de sus Estados<a id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>, -y, no contentos con esto, le hemos ganado en su -país muchas plazas fuertes y muchas tierras, -y en el oriente hemos adquirido grande señorío -y ganádole en el Brasil a Pernambuco, la Parayba, -y hecho nuestro el tesoro del palo, tabaco -y azúcar, y en todas partes, de vasallos suyos, -nos hemos vuelto su inquietud y sus competidores. -Hemos considerado que, no sólo han -ganado estas infinitas provincias los españoles, -sino que, en tan pocos años, las han vaciado de -tan inumerables poblaciones y pobládolas de -gente forastera, sin que de los naturales guarden -aun los sepulcros memoria, y que sus grandes -emperadores y reyes, caciques y señores, -fueron desparecidos y borrados en tan alto -olvido, que casi los esconde con los que nunca -fueron. Vemos que vosotros solos, o sea bien -advertidos o mejor escarmentados, os mantenéis<span class="pagenum" id="Page_212">[Pg 212]</span> -en libertad hereditaria y que en vuestro -coraje se defiende a la esclavitud la generación -americana. Y como es natural amar cada uno -a su semejante, y vosotros y mi república sois -tan parecidos en los sucesos, determinó enviarme -por tan temerosos golfos y tan peligrosas -distancias a representaros su afecto, buena -amistad y segura correspondencia, ofreciéndoos, -como por mí os ofrece, para vuestra defensa -o pretensiones, navíos y artillería, capitanes -y soldados, a quienes alaba y admira la -parte del mundo que no los teme, y para la -mercancía, comercio en sus tierras y estados, -con hermandad y alianza perpetua, pidiendo -escala franca en vuestro dominio y correspondencia -igual en capitulaciones generales, con -cláusula de amigos de amigos y enemigos de -enemigos, y, por más demostración, en su poder -grande os aseguran muchas repúblicas, reyes y -príncipes confederados.</p> - -<p>Los de Chile respondieron con agradecimiento, -diciendo que para oír bastaba la atención; -mas, para responder, aguardaban las prevenciones -del Consejo<a id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a>; que a otro día se les -respondería a aquella hora.</p> - -<p>Hízose así, y el olandés, conociendo la naturaleza<span class="pagenum" id="Page_213">[Pg 213]</span> -de los indios, inclinada a juguetes y -curiosidades, por engañarles la voluntad<a id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>, les -presentó barriles de butiro, quesos y frasqueras -de vino, espadas, y sombreros, y espejos, y, -últimamente, <em>un cubo óptico</em>, que llaman antojo -de larga vista. Encarecióles su uso, y con -razón, diciendo que con él verían las naves que -viniesen a diez y doce leguas de distancia y conocerían -por los trajes y banderas si eran de -paz o de guerra, y lo propio en la tierra, añadiendo -que con él verían en el cielo estrellas -que jamás se han visto, y que sin él no podrían -verse; que advertirían distintas y claras las -manchas que en la cara de la luna se mienten -ojos y boca, y en el cerco del sol una mancha -negra, y que obraba estas maravillas porque -con aquellos dos vidrios traía al ojo las cosas -que estaban lejos y apartadas en infinita distancia. -Pidiósele el indio que entre todos tenía -mejor lugar. Alargósele el olandés en sus puntos, -dotrinóle la vista para el uso y diósele. El -indio le aplicó al ojo derecho, y, asestándole -a unas montañas, dió un grande grito, que testificó -su admiración a los otros, diciendo había -visto a distancia de cuatro leguas ganados, -aves y hombres, y las peñas y matas tan distintamente<span class="pagenum" id="Page_214">[Pg 214]</span> -y tan cerca, que aparecían en el vidrio<a id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a> -postrero incomparablemente crecidas. Estando -en esto, los cogió la <em>hora</em>, y zurriándose<a id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a> en su -lenguaje, al parecer razonamientos coléricos, -el que tomó el antojo, con él en la mano izquierda, -habló al olandés estas palabras:</p> - -<p>—Instrumento que halla mancha en el sol y -averigua mentiras en la luna y descubre lo que -el cielo esconde es instrumento revoltoso, es -chisme de vidrio, y no puede ser bienquisto del -Cielo. Traer a sí lo que está lejos, es sospechoso -para los que estamos lejos: con él debistes de -vernos en esta gran distancia, y con él hemos -visto nosotros la intención que vosotros retiráis -tanto de vuestros ofrecimientos. Con este -artificio espulgáis los elementos y os metéis de -mogollón a reinar: vosotros vivís enjutos debajo -del agua y sois tramposos del mar. No -será nuestra tierra tan boba que quiera por -amigos los que son malos para vasallos, ni que -fíe su habitación de quien usurpó la suya a -los peces. Fuistes sujetos al Rey de España, y, -<span class="pagenum" id="Page_215">[Pg 215]</span>levantándoos con su patrimonio, os preciáis de -rebeldes, y queréis que nosotros, con necia confianza, -seamos alimento a vuestra traición. Ni -es verdad que nosotros somos vuestra semejanza, -porque, conservándonos en la Patria que -nos dió la naturaleza, defendemos lo que es -nuestro, conservamos la libertad, no la robamos<a id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a>. -Ofrecéisnos socorro contra el Rey de España, -cuando confesáis le habéis quitado el Brasil, -que era suyo. Si a quien nos quitó las Indias -se las quitáis, ¿cuánta mayor razón será guardarnos -de vosotros que dél? Pues advertid que -América es una ramera rica y hermosa, y que, -pues fué adúltera a sus esposos, no será leal a -sus rufianes. Los cristianos dicen que el Cielo -castigó a las Indias porque adoraban a los ídolos, -y los indios decimos que el Cielo ha de castigar -a los cristianos porque adoran a las Indias. -Pensáis que lleváis oro y plata y lleváis -invidia de buen color y miseria preciosa. Quitáisnos -para tener que os quiten: por lo que -sois nuestros enemigos, sois enemigos unos de -otros. Salid con término de dos horas deste -puerto, y si habéis menester algo, decildo, y si -nos queréis granjear, pues sois invencioneros, -inventad instrumento que nos aparte muy lejos -<span class="pagenum" id="Page_216">[Pg 216]</span>lo que tenemos cerca y delante de los ojos, que -os damos palabra que con éste, que trae a los -ojos lo que está lejos, no miraremos jamás a -vuestra tierra ni a España. Y llevaos esta espía -de vidrio, soplón del firmamento, que, pues con -los ojos en vosotros vemos más de lo que quisiéramos, -no le habemos menester. Y agradézcale -el sol que con él le hallastes la mancha negra, -que si no, por el color intentárades acuñarle -y de planeta hacerle doblón<a id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a>.</p> - -<p>XXXVII. Los negros se juntaron para tratar -de su libertad, cosa que tantas veces han -solicitado con veras. Convocáronse en numeroso -concurso. Uno de los más principales, que -entre los demás interlocutores bayetas era negro -limiste<a id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>, y había propuesto esta pretensión -en la Corte romana, dijo:</p> - -<p>—Para nuestra esclavitud no hay otra causa -sino la color, y la color es accidente, y no delito. -Cierto es que no dan los que nos cautivan -otra color a su tiranía sino nuestro color, siendo -efecto de la asistencia de la mayor hermosura, -que es el sol. Menos son causa de esclavitud -cabezas de borlilla y pelo en burujones, -narices despachurradas y hocicos góticos. Muchos -blancos pudieran ser esclavos por estas -<span class="pagenum" id="Page_217">[Pg 217]</span>tres cosas, y fuera más justo que lo fueran en -todas partes los naricísimos, que traen las caras -con proas y se suenan un peje espada, que -nosotros, que traemos los catarros a gatas y -somos contrasayones. ¿Por qué no consideran -los blancos que si uno de nosotros es borrón -entre ellos, uno dellos será mancha entre nosotros? -Si hicieran esclavos a los mulatos, aún -tuvieran disculpa, que es canalla sin rey, hombres -crepúsculos entre anochece y no anochece, -la estraza de los blancos y los borradores de -los trigueños y el casi casi de los negros y el -tris de la tizne. De nuestra tinta han florecido -en todas las edades varones admirables en armas -y letras, virtud y santidad. No necesita su -noticia de que yo refiera su catálogo. Ni se -puede negar la ventaja que hacemos a los blancos -en no contradecir a la naturaleza la librea -que dió a los pellejos de las personas. Entre -ellos, las mujeres, siendo negras o morenas, se -blanquean con guisados de albayalde, y las que -son blancas, sin hartarse de blancura, se nievan -de solimán. Nuestras mujeres solas, contentas -con su tez anochecida, saben ser hermosas -a escuras, y en sus tinieblas, con la blancura -de los dientes, esforzada en lo tenebroso, -imitan, centelleando con la risa, las galas de -la noche. Nosotros no desmentimos las verdades<span class="pagenum" id="Page_218">[Pg 218]</span> -del tiempo, ni con embustes asquerosos somos -reprehensión de la pintura de los nueve -meses. ¿Por qué, pues, padecemos desprecio y -miserable castigo? Esto deseo que consideréis, -mirando cuál medio seguirá nuestra razón para -nuestra libertad y sosiego.</p> - -<p>Cogiólos la <em>hora</em>, y levantándose un negro, -en quien la tropelía de la vejez mostraba con -las canas, contra el común axioma, que sobre -negro no hay tintura<a id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>, dijo:</p> - -<p>—Despáchense luego embajadores a todos -los reinos de Europa, los cuales propongan dos -cosas: la primera, que si la color es causa de -esclavitud, que se acuerden de los bermejos, a -intercesión de Judas, y se olviden de los negros, -a intercesión<a id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a> de uno de los tres Reyes -que vinieron a Belén, y que, pues el refrán manda -que de aquel color no haya gato ni perro, -más razón será que no haya hombre ni mujer, -y ofrezcan de nuestra parte arbitrios para que -en muy poco tiempo los bermejos, con todos -sus arrabales, se consuman. La segunda, que -tomen casta de nosotros, y, aguando sus bodas -<span class="pagenum" id="Page_219">[Pg 219]</span>en nuestro tinto, hagan casta aloque y empiecen -a gastar gente prieta, escarmentados de blanquecinos -y cenicientos, pues el ampo de los flamencos -y alemanes tiene revuelto y perdido el -mundo, coloradas con sangre las campañas y -hirviendo en traiciones y herejías tantas naciones, -y, en particular, acordarán lo boquirubio -de los franceses, y vayan advertidos los nuestros, -si los estornudaren, de consolarse con el -tabaco y responder: “Dios nos ayude”, gastando -en sí propios la plegaria.</p> - -<p>XXXVIII. El serenísimo Rey de Inglaterra, -cuya isla es el mejor lunar que el Océano tiene -en la cara, juntando el Parlamento en su palacio -de Londres, dijo:</p> - -<p>—Yo me hallo Rey de unos Estados que -abraza sonoro el mar, que aprisionan y fortifican -las borrascas; señor de unos reinos, públicamente, -de la religión reformada; secretamente, -católicos. Ingerí en rey lo sumo pontífice, -soy corona, bonete y dos cabezas: seglar -y eclesiástica<a id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a>. Sospecho, aunque no la veo, la -división espiritual de mis vasallos; temo que -<span class="pagenum" id="Page_220">[Pg 220]</span>gastan mucha Roma sus corazones<a id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a>, y que aquella -ciudad, con las llaves de San Pedro, se pasea -por los retiramientos de Londres. Esto, para -mí, es tanto más peligroso cuanto más oculto. -Veo con ojos enconados crecer en muy poderosa -república la rebelión de los olandeses. Conozco -que mi invidia y la de mis ascendientes -contra la grandeza de España, de menudo marisco -los abultó en estatura<a id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a>, como dice Juvenal, -mayor que la ballena británica<a id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>. Véolos introducidos -en cáncer de las dos Indias, y padezco -los piojos que me comen porque los crié. Sé -que de sus dominios hurtados tienen flotas los -más años, y algunos las flotas enteras o buena -parte de las que trae el Rey Católico, y que -les es copioso tesoro esta rebatiña. En la tierra -son, por el ejercicio de tantos años, soldados -con crédito de inumerables vitorias, a quienes -hace la experiencia en el obedecer doctos y suficientes -para mandar. Por el mar los cuento -inumerables en bajeles, inimitables en fortuna, -incontrastables en consejo, superiores en -reputación militar. Por otra parte, veo al Rey -de Francia, mi vecino, a quien por las pretensiones<span class="pagenum" id="Page_221">[Pg 221]</span> -antiguas aborrezco, aspirar al imperio de -Alemania y al de Roma; introducido en Italia, -y en ella, con puestos y ejércitos y séquito de -algunos de los potentados, y acariciado, al parecer, -de los buenos semblantes del Pontífice. Es -mancebo nacido a las armas y crecido en ellas, -que, en edad que pudieron serle juguetes, le -fueron triunfos<a id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>. Consideróle con unido vasallaje -por haber demolido todas las fortificaciones, -hasta las inexpugnables, de los hugonotes, -luteranos y calvinistas, y dejado el dominio y -potestad en solos católicos. No por esto le juzgo -buen católico: antes le presumo astuto político, -y en su interior me persuado es conmodista, -y que tiene sus conveniencias por evangelios, -y que cree en lo que desea<a id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a> y no en lo que adora: -religión que tienen muchos debajo del nombre -<span class="pagenum" id="Page_222">[Pg 222]</span>de otra religión. Esto disimula, porque como su -intento es tomar a Milán y a Nápoles, mañosamente -ha asistido en su reino a los católicos, -por ser sin comparación la mayor parte; débenlo -al número, no a la dotrina. Acompáñase -del celo católico, por ser este título disposición -para distilar en Italia poco a poco su codicia -de dominios, y deben su crecimiento tanto a su -hipocresía como a su valor. En Alemania, llamando -a los suecos y amotinando al de Sajonia -y al de Brandenburg y al Lanzgrave, ha -jurado <em>in verba Luteri</em>. Para ocupar sus Estados<a id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a> -al Duque de Lorena, se aplicó a la conciencia -de Calvino. Con esto es el Jano de la -religión, que con una cara mira al turco, y con -otra al Papa, sirviéndole de calzador de púrpura -para calzarse aquella Corte el Cardenal de -Richeleu<a id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a>. Viendo esto, me crece arrugada en -gran volumen la nariz, considerando que para -sus intentos no ha hecho caso de mi poder y -afinidad y se ha abrigado con la buena dicha -de los olandeses, despreciando a Ingalaterra, -como si tuviera en su mano otra doncella milagrosa<span class="pagenum" id="Page_223">[Pg 223]</span> -Juana de Arc, a quien la mala tradución -llamó <em>poncella</em>. Todas estas acciones son a mi -paladar de tan mal sabor y de tan desabrida -dentera, que me amarga el aire que respiro, y -con el suceso de la isla de Res tengo la memoria -con ascos. No halla la confederación con -quien juntar mis filos para ser tijera que cercene -al uno y al otro, si no es con el Rey de España. -Inmenso Monarca es y sumamente poderoso y -rico, señor de las más belicosas naciones del -mundo, príncipe en edad floreciente. Advierto, -empero, que la restitución del Palatinado me -tiene empeñada la sangre y la reputación, y -ésta no la debo esperar de los católicos, y por -eso la puedo dudar de los españoles y de los -imperiales, por la diferencia de religiones y el -grande hastío que muestran los protestantes de -más casa de Austria. Y por mí sospecho que -el Rey de España no habrá olvidado mi ida a -su Corte, pues no olvido yo mi vuelta a la mía, -de que es recuerdo la entrada de mis bajeles -en Cádiz. Yo querría volver a cerrar en sus -orillas al Rey Cristianísimo, que con grande -avenida ha salido de madre y esplayádose por -toda Europa, y, juntamente, reducir a su principio -a los olandeses. Quiero me aconsejéis el -mejor y más eficaz medio, advirtiendo estoy determinado, -no sólo a salir en persona, sino codicioso<span class="pagenum" id="Page_224">[Pg 224]</span> -de salir, porque creo que el Príncipe que -teniendo guerra forzosa no acompaña su gente -condena a soldados a sus vasallos, en vez de -hacerlos soldados, y, conducidos por este castigo, -más padecen que hacen, y los obliga a -que igualmente esperen su libertad y su venganza -del ser vencidos que del ser vencedores. -De llevar ejércitos a enviarlos<a id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a> va la diferencia -que de veras a burlas: juicio es de los sucesos. -Respondedme a la necesidad común, sin hablar -con mi descanso. Ni oiga yo en vuestro sentir -fines particulares: informadme los oídos, no me -los embaracéis.</p> - -<p>Todos quedaron suspensos en silencio reverente<span class="pagenum" id="Page_225">[Pg 225]</span> -y cuidadoso, confiriendo en secreto la resolución, -cuando el gran Presidente, con estas -palabras, dió principio a la respuesta:</p> - -<p>—Vuestra Majestad, serenísimo señor, ha -sabido preguntar de manera que nos ha enseñado -a saberle responder: arte de tanto precio -en los reyes, que es artífice de todo buen conocimiento -y desengaño. Señor: la verdad es -una y sola y clara; pocas palabras la pronuncian, -muchas la confunden; ella rompe poco silencio -y la mentira deja poco por romper. Todo -lo que habéis considerado en el Rey de Francia -y en los olandeses es desvelo de la real providencia. -El peligro inminente pide resolución -varonil y veloz. El Rey de España es hoy, para -vuestros desinios, vuestra sola confederación, y -sumamente eficaz si vos en persona asistís con -él a la mortificación destos dos malos vecinos. -Y advertid que mandar y hacer son tan diferentes -como obras y palabras. Confieso que -vuestra sucesión es muy infante para dejada; -empero es menor inconveniente dejarla tierna -que, siendo padre, acompañarla niño.</p> - -<p>No bien hubo pronunciado estas últimas palabras, -cuando, levantándose sobre su báculo un -senador, marañado todo el seno con las canas -de su barba, la cabeza en el pecho y la corcova<span class="pagenum" id="Page_226">[Pg 226]</span> -en que le habían los años doblado la espalda -en lugar de la cabeza, dijo:</p> - -<p>—Mal puede disculparse de temerario el consejo -de que su majestad salga en persona, -cuando sus reinos están minados de católicos -encubiertos, cuyo número es grande, a lo que se -sabe; infinito, a lo que se sospecha, y verdaderamente -formidable por el desprecio en que -tienen la vida y el precio que se aseguran en -la muerte. Los tormentos se han cansado en sus -cuerpos, no sus cuerpos en los tormentos; entre -ellos, por su religión, los despedazados persuaden, -no escarmientan. Esto saben las horcas, -los cuchillos y las llamas, que buscaron ansiosos -y padecieron constantes. Pues si en tierra por -todas partes prisionera del mar, y en presencia -de sus reyes, tantas veces han conspirado para -restituirse<a id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a>, ¿qué harán si sale y los desembaraza -su persona<a id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>? Vasallo tiene vuesa majestad -de quien poder fiar cualquiera empresa: enviad -con pie de ejército de nuestra religión los -más importantes de los que se entiende son católicos, -que con esto irá su intención sujeta y -vuestros reinos con menos enemigos dentro. No -aventuréis vuestra persona, en que se aventura -todo y en que todo se restaura, que yo del parecer<span class="pagenum" id="Page_227">[Pg 227]</span> -del Presidente colijo que maquina como -católico, no que responde como ministro.</p> - -<p>Alborotáronse, y en esta disensión los cogió -la fuerza de la <em>hora</em>, y demudándose de color -el Rey, dijo:</p> - -<p>—Vosotros dos, en lugar de aconsejarme, me -habéis desesperado. El uno dice que si no salgo -me quitarán el reino los enemigos; el otro, que -si salgo, me le quitarán los vasallos; de suerte -que tú quieres que tema más a mis súbditos que -a los contrarios. Sumamente es miserable el -estado en que me hallo: lo que resta es que cada -uno de vosotros, con término de un día natural, -me diga quién y qué cosas me tienen reducido a -esta desventura, nombrando las personas y las -causas, sin perdonaros unos a otros, o yo sospecharé -sobre todos; porque la culpa no sale -de los que me aconsejáis, que yo estoy resuelto -de atender a la dirección de mis conveniencias -dentro y fuera de mis reinos. Sale el Rey de -Francia sin sucesión y sin esperanzas de ella -que puedan entristecer a su hermano, y deja -un reino por tantas causas dividido, y en parcialidades -toda la nobleza, manchada con la -sangre de Memoranci; los herejes, sujetos, mas -no desenojados; los pueblos, despojados de tributos, -y todo el reino en opresión de las demasías -de un privado, y yo, que tengo sucesión y<span class="pagenum" id="Page_228">[Pg 228]</span> -menores y menos sensibles inconvenientes, ¿estaré -arrullando mis hijos y atendiendo a sus -dijes y juguetes? Porque me he dejado en el -ocio y porque no he salido, me son Francia y -Olanda formidables: si no salgo, me serán -ruina; si me quedo por temor de mis vasallos, -yo los aliento<a id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a> a mi desprecio. Si mis enemigos -se aseguran de que no puedo salir, no podré -asegurarme de mis enemigos, y, por lo menos, -si salgo y me pierdo, lograré la honra de la -defensa y excusaré la infamia de la vileza. El -Rey que no asiste a su defensa disculpa a los -que no le asisten; contra razón castiga a quien -le imita, y contra lo que fué maestro no puede -ser juez, ni castigar lo que de su persona aprenden -los que para desamparar su defensa le obedecen -maestro. Idos luego todos y consultad -con vuestras obligaciones mi real servicio, anteponiéndole -a vuestras vidas y a mi descanso; -que os aseguro hacer a vuestra verdad, cuanto -más rigurosa, mejor recibimiento. Y no me embaracéis -con el achaque de llevar toda la nobleza -conmigo, pues los acontecimientos afirman que -nadie la juntó en la guerra que no la perdiese -y se perdiese: los anillos que se midieron por -hanegas en Cannas, lo testifican con lágrimas<a id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a> en -<span class="pagenum" id="Page_229">[Pg 229]</span> -Roma; el bosque de Pavía, hecho sepulcro de -toda la nobleza de Francia y de la libertad de su -Rey; la Armada española con que el Duque de -Medina Sidonia, viniendo a invadir estos reinos, -dejando en estos mares tan miserables despojos; -el rey don Sebastián, que en África se perdió -y sus reinos con su nobleza toda. Los nobles -juntos inducen confusión y ocasionan ruina; -porque, no sabiendo mandar, no quieren obedecer -y estragan en presunciones desvanecidas -la disciplina militar. Llevaré pocos, experimentados; -los demás quedarán para freno de los -hervores populares y triaca de los noveleros. -Gente que piensa que me engaña en darme su -vida por un real cada día es el aparato que me -importa, no aquélla que, agotándome, para que -vaya, mi tesoro, pone demanda a mi patrimonio -porque fué. Bueno fuera que toda la nobleza -estuviera ejercitada, mas no seguro. Los -particulares no han de dar las armas a los locos, -ni los reyes a los nobles. Llevad esto entendido, -y ahorra distraimientos vuestro discurso, -y mi determinación, tiempo.</p> - -<p>XXXIX. En Salónique<a id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a>, ciudad de Levante, -<span class="pagenum" id="Page_230">[Pg 230]</span>que, escondida en el último seno del golfo a -que da nombre, yace en el dominio del Emperador -de Constantinopla, hoy llamada Estambol<a id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a>, -convocados en aquella sinagoga los judíos -de toda Europa por Rabbi<a id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a> Saadías, y Rabbi -Isaac Abarbaniel<a id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>, y Rabbi Salomón, y Rabbi -Nissin<a id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>, se juntaron: por la sinagoga de Venecia, -Rabbi Samuel y Rabbi Maimón; por la de Raguza, -Rabbi Aben Ezra<a id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>; por la de Constantinopla, -Rabbi Jacob; por la de Roma, Rabbi Chamaniel<a id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a>; -por la de Ligorna<a id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>, Rabbi Gersomi; por -la de Ruán, Rabbi Gabirol<a id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>; por la de Orán, -Rabbi Asepha<a id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>; por la de Praga, Rabbi Mosche; -<span class="pagenum" id="Page_232">[Pg 232]</span>por la de Viena, Rabbi Berchai; por la de Amsterdán, -Rabbi Meir Armahah<a id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>; por los hebreos -disimulados, y que negocian<a id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a> de rebozo con traje -y lengua de cristianos, Rabbi David Bar Nachman<a id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a>, -y, con ellos, los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>, gente en república, -habitadora de unas islas que entre el -mar Negro y la Moscovia, confines de la Tartaria, -se defienden sagaces de tan feroces vecindades, -más con el ingenio que con las armas -y fortificaciones. Son hombres de cuadruplicada -malicia, de perfecta hipocresía, de extremada -disimulación, de tan equívoca apariencia, que -todas las leyes y naciones los tienen por suyos. -La negociación les multiplica caras y los manda -los semblantes<a id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a>, y el interés los remuda las almas. -Gobiérnalos un príncipe a quien llaman Pragas -Chincollos<a id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a>. Vinieron por su mandado a este -sanedrín<a id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a> seis, los más doctos en carcomas y -<span class="pagenum" id="Page_233">[Pg 233]</span>polillas del mundo: el uno se llama Philárgyros<a id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>, -y el otro, Chrysóstheos<a id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>; el tercero, Danipe<a id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>; -el cuarto, Arpiotrotono<a id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>; el quinto, Pacas -Mazo<a id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a>; el sexto, Alkemiastos<a id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a><a id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a>. Sentáronse por -sus dignidades, respectivamente, a la preeminencia -de las sinagogas, dando el primer banco -por huéspedes a los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>. Poseyólos<a id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a> -atento silencio, cuando Rabbi Saadías, después -de haber orado el psalmo <em>In Exitu Israel</em>, dijo -tales palabras:</p> - -<p>—“Nosotros, primero linaje del mundo, que -hoy somos desperdicio de las edades y multitud -derramada que yace en esclavitud y vituperio -<span class="pagenum" id="Page_234">[Pg 234]</span>congojoso, viendo arder en discordias el mundo, -nos hemos juntado a prevenir advertencia -desvelada en los presentes tumultos, para mejorar -en la ruina de todos nuestro partido. Confieso -que el captiverio, y las plagas, y la obstinación -en nosotros son hereditarias; la duda -y la sospecha, patrimonio de nuestros entendimientos, -que siempre fuimos malcontentos -de Dios, estimando más al que hacíamos<a id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a> que -al que nos hizo. Desde el primer principio nos -cansó su gobierno, y seguimos contra su ley -la interpretación del demonio. Cuando su omnipotencia -nos gobernaba, fuimos rebeldes; cuando -nos dió gobernadores, inobedientes. Fuénos -molesto Samuel, que, en su nombre, nos regía, -y juntos en comunidad ingrata, siendo nuestro -Rey Dios, pedimos a Dios otro Rey. Diónos a -Saúl con derecho de tirano, declarando haría -esclavos nuestros hijos, nos quitaría las haciendas -para dar a sus validos, y agravó este castigo -con decir no nos le quitaría aunque se lo -pidiésemos. Él dijo a Samuel que a él le despreciábamos, -no a Samuel ni a sus hijos. En -cumplimiento desto, nos dura aquel Saúl siempre, -y en todas partes, y con diferentes nombres. -Desde entonces, en todos los reinos y repúblicas<span class="pagenum" id="Page_235">[Pg 235]</span> -nos oprime en vil y miserable captividad, -y para nosotros, que dejamos a Dios por -Saúl, permite Dios que sea un Saúl cada rey. -Quedó nuestra nación para con todos los hombres -introducida en culpa, que unos la echan a -otros, todos la tienen y todos se afrentan de -tenella. No estamos en parte alguna sin que -primero nos echasen de otra; en ninguna residimos -que no deseen arrojarnos, y todas temen -que seamos impelidos a ellas.</p> - -<p>“Hemos reconocido que no tienen comercio -nuestras obras y nuestras palabras y que nuestra -boca y nuestro corazón nunca se aunaron -en adorar un propio Dios. Aquélla siempre aclamó -al Cielo<a id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>, éste siempre fué idólatra del oro -y de la usura. Acaudillados de Moisén cuando -subió por la Ley al monte, hicimos demonstración -de que la religión de nuestras almas era el -oro y cualquier animal que dél se fabricase: allí -adoramos nuestras joyas en el becerro y juró -nuestra codicia, por su deidad, la semejanza -de la niñez de las vacadas. No admitimos a -Dios en otra moneda, y en ésta admitimos cualquiera -sabandija por dios. Bien conocía la enfermedad -de nuestra sed quien nos hizo beber -el ídolo en polvos. Grande y ensangrentado castigo<span class="pagenum" id="Page_236">[Pg 236]</span> -se siguió a este delito; empero, degollando -a muchos millares, escarmentó a pocos, pues, -haciendo después Dios con nosotros cuanto le -pedimos, nada hizo de que luego no nos enfadásemos. -Extendió las nubes en toldo, para que -en el desierto nos escondiese a los incendios del -día. Esforzó con la coluna de fuego los descaecimientos -de las estrellas y la luna, para que, -socorridas de su movimiento relumbrante, venciesen -las tinieblas a la noche, contrahaciendo -el sol en su ausencia. Mandó al viento que granizase -nuestras cosechas, y dispuso en moliendas -maravillosas las regiones del aire, derramando -guisados en el maná nuestros mantenimientos, -con todas las sazones que el apetito -desea. Hizo que las codornices, descendiendo -en lluvia, fuesen cazadores y caza todo junto, -para nuestro regalo. Desató en fuga líquida la -inmobilidad de las peñas, y que las fuentes -naciesen aborto de los cerros, para lisonjear -nuestra sed. Enjugó en senda tratable a nuestros -pies los profundos del mar<a id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>, y colgó perpendiculares -los golfos, arrollando sus llanuras -en murallas líquidas, detiniendo en edificio seguro -las olas y las borrascas, que a nuestros padres -fueron vereda y a Faraón sepulcro y tumba -<span class="pagenum" id="Page_237">[Pg 237]</span> -de su carro y ejército.</p> - -<p>Hizo su palabra levas -de sabandijas, alistando por nosotros, en su -milicia, ranas, mosquitos y langostas. No hay -cosa tan débil de que Dios no componga huestes -invencibles contra los tiranos. Debeló con -tan pequeños soldados los escuadrones enemigos, -formidables y relucientes en las defensas -del hierro, soberbios en los blasones de sus -escudos, pomposos en las ruedas de sus penachos. -A tan milagrosos beneficios, que nuestro -rey y profeta David cantó en el psalmo, según la -división nuestra, 105, que empieza <em>Hodu la-Adonäi</em><a id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>, -respondió nuestra dureza e ingratitud -con hastío y fastidio en el sustento, con olvido -en el paseo abierto sobre las ondas del mar.</p> - -<div class="section"> -<p>Pocas veces quien recibe lo que no merece, -agradece lo que recibe. Muchas veces castiga -Dios con lo que da y premia con lo que niega. -Tales antepasados son genealogía delincuente -de nuestra contumacia.</p> -</div> - -<p>“Comúnmente nos tienen por los porfiados -de la esperanza sin fin, siendo en la censura de -la verdad la gente más desesperada de la vida. -Nada aborrecemos, y hemos aborrecido tanto -los judíos como la esperanza. Nosotros somos -el extremo de la incredulidad, y <em>esperanza</em> y -<span class="pagenum" id="Page_238">[Pg 238]</span><em>incredulidad</em> no son compatibles<a id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>: ni esperamos -ni hay qué esperar de nosotros. Porque Moisén -se detuvo un poco en el monte no quisimos esperarle, -y pedimos dios a Aarón. La razón que -dan de que somos tercos en esperanza perdurable -es que aguardamos tantos siglos ha al -Mesías; empero nosotros ni le recibimos en -Cristo ni le aguardamos en otro. El decir siempre -que ha de venir no es porque le deseamos ni -le creemos: es por disimular con estas largas -que somos aquel ignorante que empieza el psalmo -13, diciendo en su corazón: 'No hay Dios<a id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a>'. -Lo mismo dice quien niega al que ya vino y -aguarda al que no ha de venir. Este lenguaje -gasta nuestro corazón, y, bien considerado, es -el <em>Quare</em>, del psalmo 2, <em>fremuerunt gentes, et -populi meditati sunt innania... adversùs Dominum, -et adversùs Christum ejus</em>? De manera -que nosotros decimos que esperamos siempre -por disimular que siempre desesperamos.</p> - -<p>“De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre, -sobrescribiendo con él y con ella las excepciones -que los talmudistas han soñado para -desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías, -y falsificar los preceptos, y habilitar las -<span class="pagenum" id="Page_239">[Pg 239]</span>conciencias a la fábrica de la materia de estado, -dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo -en una política sediciosa, prohijándonos de -hijos de Israel a hijos<a id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a> del siglo. Cuando tuvimos -ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos, -no es ley sino en la breve pronunciación -de las tres letras.</p> - -<p>“Ha sido necesario decir lo que fuimos para -disculpar lo que somos y encaminar lo que pretendemos -ser, creciéndonos en estos delirios rabiosos, -en que parece está frenético todo el orbe -de la tierra, cuando no solamente los herejes -toman contra los católicos las armas enemigas, -sino los católicos, unos mueven contra otros los -escuadrones parientes. Los protestantes de Alemania -ha muchos años<a id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a> que pretenden que el -Emperador sea hereje. A esto los fomenta el -Rey Cristianísimo, haciendo como que no lo -es y desentendiéndose de Calvino y Lutero. -Opónese a todos el Rey Católico, para mantener -en la Casa de Austria la suprema dignidad -de las águilas de Roma. Los olandeses, animados -con haber sido traidores dichosos, aspiran -a que su traición sea monarquía, y de -vasallos rebeldes del gran Rey de España, osan -serle competidores. Robáronle lo que tenía en -<span class="pagenum" id="Page_240">[Pg 240]</span>ellos y prosiguen en usurparle lo que tan lejos -dellos tiene, como son el Brasil y las Indias, -destinando sus conquistas sobre sus coronas<a id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>. -No hemos sido para todos estos robos la postrera -disposición nosotros, por medio de los -cristianos postizos, que, con lenguaje portugués, -le habemos aplicado para minas, con título -de vasallos. Los potentados de Italia (si no -todos, los más) han hospedado en sus dominios -franceses, dando a entender han descifrado en -este sentir los semblantes<a id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a> del Summo Pontífice, -y la tolerancia muda han leído por <em>motu proprio</em>. -El Rey de Francia ha usado contra el -Monarca de los españoles estratagema nunca -oída, disparándole por batería todo su linaje, -con achaque de malcontentos y huidos, para -que, en sueldos<a id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a> y socorros y gastos consumiese -las consignaciones de sus ejércitos. ¿Cuándo -se vió un Rey contra otro hacer munición de -dientes y muelas de su madre y de su hermano, -próximo heredero, para que se le comiesen a -bocados? Ardid es mendicante, mas pernicioso. -Militar con el mogollón<a id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>, más tiene de lo ridículo<span class="pagenum" id="Page_241">[Pg 241]</span> -que de lo serio. Nosotros tenemos sinagogas -en los Estados de todos estos príncipes, donde -somos el principal elemento de la composición -desta cizaña. En Ruán somos la bolsa de Francia -contra España, y juntamente de España -contra Francia, y en España<a id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>, con traje que sirve -de máscara a la circuncisión<a id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>, socorremos a -aquel Monarca con el caudal que tenemos en -Amsterdán en poder de sus propios enemigos, -a quienes importa más el mandar que le difiramos -las letras que a los españoles cobrarlas. -¡Extravagante tropelía servir y arruinar con -un propio dinero a amigos y a enemigos y hacer -que cobre los frutos de su intención el que -los paga del que los cobra<a id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a>! Lo mismo hacemos -con Alemania, Italia y Constantinopla, y todo -este enredo ciego y belicoso causamos con haber -tejido el socorro de cada uno en el arbitrio -de su mayor contrario; porque nosotros socorremos -como el que da con interés dineros al -que juega y pierde, para que pierda más. No -<span class="pagenum" id="Page_242">[Pg 242]</span>niego que los <em>Monopantos</em> son gariteros de la -tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y -entre lo que sacan de las barajas que meten y -de luces, se quedan con todo el oro y la plata, -no dejando a los jugadores sino voces y ruido, -y perdición, y ansia de desquitarse a que los -inducen, porque su garito, que es fin<a id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a> de todos, -no tenga fin. En esto son perfecto remedo de -nuestros anzuelos. Es verdad que para la introducción -nos llevan grande ventaja en ser los -judíos del Testamento Nuevo, como nosotros -del Viejo, pues así como nosotros no creímos -que Jesús era el Mesías que había venido, ellos, -creyendo que Jesús era el Mesías que vino, le -dejan pasar por sus conciencias: de manera -que parece que jamás llegó para ellos<a id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a> ni por -ellas. Los <em>Monopantos</em> le creen (como de nosotros -dice que le esperamos un grave autor: -<em>Auream et gemmatam Hierusalem espectabant</em>) -en Hierusalén<a id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a> de oro y joyas. Ellos y -nosotros, de diferentes principios y con diversos -medios, vamos a un mesmo fin, que es a -destruir, los unos, la cristiandad que no quisimos; -los otros, la que ya no quieren, y por -<span class="pagenum" id="Page_243">[Pg 243]</span>esto nos hemos juntado a confederar malicia -y engaños.</p> - -<p>“Ha considerado esta sinagoga que el oro y -la plata son los verdaderos hijos de la tierra -que hacen guerra al Cielo, no con cien manos -solas, sino con tantas como los cavan, los funden, -los acuñan, los juntan, los cuentan, los -reciben y los hurtan. Son dos demonios subterráneos, -empero bienquistos de todos los vivientes; -dos metales, que cuanto tienen más -de cuerpo, tienen más de espíritu. No hay condición -que les sea desdeñosa, y si alguna ley -los condena, los legistas e intérpretes della los -absuelven. Quien se desprecia de cavarlos se -precia de adquirirlos; quien de grave no los -pide al que los tiene, de cortesano los recibe -de quien los da, y el que tiene por trabajo el -ganarlos, tiene el robarlos por habilidad, y hay -en la retórica de juntarlos un <em>no los quiero</em><a id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a>, que -obra <em>dénmelos</em>, y <em>nada recibo de nadie</em>, que es -verdad, porque no es mentira <em>todo lo tomo</em>. -Y como mentiría el mar si dijese que no mata -su sed con tragarse los arroyuelos y fuentes, -pues bebiéndose todos los ríos que se los beben, -en ellos se sorbe fuentes y arroyos, de la -misma manera mienten los poderosos que dicen<span class="pagenum" id="Page_244">[Pg 244]</span> -no reciben de los mendigos y pobres, cuando -se engullen a los ricos, que devoran a los -pobres y mendigos. Esto supuesto, conviene encaminar -la batería de nuestros intereses a los -reyes y repúblicas y ministros, en cuyos vientres -son todos los demás repleción que, conmovida -por nosotros, o será letargo o apoplejía -en las cabezas. En el método de disponerlo -sea el primer voto el de los señores <em>Monopantones</em>”.</p> - -<p>Los cuales, habiéndose conficionado los unos -con los chismes de los otros, determinaron que -Pacas Mazo<a id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>, como más abundante de lengua<a id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a> -y más caudaloso de palabras, hablase por todos, -lo que hizo con tales razones:</p> - -<p>—Los bienes del mundo son de los solícitos; -su fortuna, de los disimulados y violentos. Los -señoríos y los reinos, antes se arrebatan y usurpan -que se heredan y merecen. Quien en las -medras temporales es el peor de los malos, es -el benemérito sin competidor, y crece hasta que -se deja exceder en la maldad, porque en las -ambiciones, lo justo y lo honesto hacen delincuentes -a los tiranos. Éstos, en empezando -a moderarse, se deponen; si quieren durar en -<span class="pagenum" id="Page_245">[Pg 245]</span>ser tiranos, no han de consentir que salgan fuera -las señas de que lo son. El fuego que quema -la casa, con el humo que arroja fuera, llama -a que le maten con agua. Deste discurso cada -uno tome lo que le pareciere a propósito. La -moneda es la Circe, que todo lo que se le llega -u de ella se enamora, lo muda en varias formas: -nosotros somos el <em>verbi gratia</em>. El dinero -es un dios de rebozo<a id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>, que en ninguna parte -tiene altar público y en todas tiene adoración -secreta; no tiene templo particular, porque se -introduce en los templos. Es la riqueza una seta -universal en que convienen los más espíritus -del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto -de<a id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a> los discursos políticos y el conciliador -de todas las diferencias de opiniones y humores. -Viendo, pues, nosotros que es el mágico -y el nigromante<a id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a> que más prodigios obra, hémosle -jurado por norte de nuestros caminos y -por calamita<a id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a> de nuestro norte<a id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a>, para no desvariar -en los rumbos. Esto ejecutamos con tal -arte, que le dejamos para tenerle y le despreciamos -para juntarle: lo que aprendimos de la -hipocresía de la bomba, que con lo vacío se llena,<span class="pagenum" id="Page_246">[Pg 246]</span> -y con lo que no tiene atrae lo que tienen -otros, y sin trabajo sorbe y agota lo lleno con -su vacío. Somos remedos de la pólvora, que, -menuda, negra, junta y apretada, toma fuerza -inmensa y velocidad de la estrechura. Primero -hacemos el daño que se oiga el ruido, y como -para apuntar<a id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a> cerramos un ojo y abrimos otro, -lo conquistamos todo en un abrir y cerrar de -ojos. Nuestras casas son cañones de arcabuz, -que se disparan por las llaves y se cargan por -las bocas. Siendo, pues, tales, tenemos costumbres -y semblantes que convienen con todos, y -por esto no parecemos forasteros en alguna -seta o nación. Nuestro pelo le admite el turco -por turbante, el cristiano por sombrero, y el -moro por bonete y vosotros por tocado. No -tenemos ni admitimos nombre de reino ni de -república, ni otro que el de <em>Monopantos</em>: dejamos -los apellidos a las repúblicas y a los reyes, -y tomámosles el poder limpio de la vanidad -de aquellas palabras magníficas; encaminamos -nuestra pretensión a que ellos sean señores del -mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno -de majestad no hemos hallado con quien hacer -confederación igual, a pérdida y ganancia, sino -con vosotros, que hoy sois los tramposos de -<span class="pagenum" id="Page_247">[Pg 247]</span>toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación -para acabar de corromperlo todo, la -cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, -por medio de una máquina infernal que contra -los cristianos hemos fabricado los que estamos -presentes. Ésta es que, considerando que la -triaca se fabrica sobre el veloz veneno de la -víbora (por ser el humor que más aprisa y derecho -va al corazón, a cuya causa, cargándola<a id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a> -de muchos simples de eficacísima virtud, los -lleva al corazón para que le defiendan de la -ponzoña, que es lo que se pretende por la medicina), -así nosotros hemos inventado una contratriaca -para encaminar al corazón los venenos, -cargando sobre las virtudes y sacrificios, -que se van derechos al corazón y al alma, los -vicios y abominaciones y errores, que, como -vehículos, introducen<a id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a> en ella. Si os determináis a -esta alianza, os daremos la receta con peso y -número de ingredientes, y boticarios doctos en -esta confación, en que Danipe y Alkemiastos<a id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a> y -yo hemos sudado, y no debe nuestro sudor nada -a los trociscos<a id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a> de la víbora. Dejaos gobernar -<span class="pagenum" id="Page_248">[Pg 248]</span>por nuestro Pragas<a id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>, que no dejaréis de ser -judíos y sabréis juntamente ser <em>Monopantos</em>.</p> - -<p>A raíz destas palabras los cogió la <em>hora</em>, y levantándose -Rabbi Maimón, uno de los dos que -vinieron por la sinagoga de Venecia, se llegó al -oído de Rabbi Saadías, y rempujando con la -mano estado y medio de pico de nariz, para -podérsele llegar a la oreja, le dijo:</p> - -<p>—Rabbi, la palabrita <em>dejaos gobernar</em>, a roña -sabe; conviene abrir el ojo con éstos, que me -semejan Faraones caseros y mogigatos.</p> - -<p>Saadías le respondió:</p> - -<p>—Ahora acabo de reconocerlos<a id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a> por maná de -dotrinas, que saben a todo lo que cada uno quiere: -no hay sino callar, y, como a ratones de las -repúblicas, darles qué coman en la trampa.</p> - -<p>Chrysóstheos<a id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>, que vió el coloquio entre dientes, -dijo a Philárgyros y a Danipe<a id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_249">[Pg 249]</span></p> - -<p>—Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos: -todo <em>Monopanto</em> se dé un baño de becerro -enjoyado, que ellos caerán de rodillas.</p> - -<p>Recociéronse en lazos y embelecos unos -contra otros, y para deslumbrar a los <em>Monopantos</em><a id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a>, -Rabbi Saadías dijo:</p> - -<p>—Nosotros os juzgamos exploradores de la -tierra de promisión y la seguridad de nuestros -intentos; para que nos amásemos en un compuesto -rabioso, será bien se confiera<a id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a> el modo -y las capitulaciones y se concluyan y firmen en -la primera junta, que señalamos de hoy en tres -días.</p> - -<p>Pacas Mazo<a id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>, compuniendo su rapiña en palomita<a id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>, -dijo que el término era bastante y la resolución -providente, empero que convenía que -el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un -libro encuadernado en pellejo de oveja, cogida -con torzales de oro en varios labores la lana, -se le dió a Saadías, diciendo:</p> - -<p>—Esta prenda os damos por rehenes<a id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a>.</p> - -<p>Tomóle, y preguntó:</p> - -<p>—<em>¿Cúyas son estas obras?</em></p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_250">[Pg 250]</span></p> - -<p>Respondió Pacas Mazo<a id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>:</p> - -<p>—<em>De nuestras palabras.</em> El autor es Nicolás -Machiavelo, que escribió el canto llano de nuestro -contrapunto.</p> - -<p>Mirándole con grande atención los judíos, -y particularmente la encuadernación en pellejo -de oveja, Rabbi Asepha<a id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>, que asistía por Orán, -dijo:</p> - -<p>—Esta lana es de la que dicen los españoles -que vuelve trasquilado quien viene por ella.</p> - -<p>Con esto se apartaron, tratando unos y -otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón, -a combatirse y aporrearse y hacerse pedazos -hasta echar chispas contra todo el mundo, -para fundar la nueva seta del dinerismo, -mudando el nombre de <em>ateístas</em> en <em>dineranos</em><a id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>.</p> - -<p>XL. Los pueblos y súbditos a señores, príncipes, -repúblicas y reyes y monarcas se juntaron -en Lieja, país neutral, a tratar de sus -conveniencias y a remediar y a descansar sus -quejas y malicias y desahogar su sentir, opreso -en el temor de la soberanía. Había gente de -todas naciones, estados y calidades. Era tan -grande el número, que parecía ejército y no -junta, por lo cual eligieron por sitio la campaña<span class="pagenum" id="Page_251">[Pg 251]</span> -abierta. Por una parte, admiraba la maravillosa -diferencia de trajes y de aspectos; -por otra, confundía los oídos y burlaba la atención -la diferencia de lenguas. Parecía romperse -el campo con las voces: resonaba a la manera -que cuando el sol cuece las mieses, se oye importuno -rechinar con la infatigable voz de las -chicharras; el más sonoro alarido era el que encaramaban, -desgañitándose, las mujeres con acciones -frenéticas. Todo estaba mezclado en tumulto -ciego y discordia<a id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a> furiosa: los republicanos -querían príncipes, los vasallos de los príncipes -querían ser republicanos.</p> - -<p>Esta controversia<a id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a> empelazgaron<a id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a> un noble saboyano -y un ginovés plebeyo. Decía el saboyano -que su Duque era el movimiento perpetuo y -que los consumía con guerras continuas<a id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a> por -equilibrar su dominio, que se ve anegado entre -las dos coronas de Francia y España, y -que su conservación la tenía en revolver, a -costa de sus vasallos, los dos Reyes, para que, -ocupado el uno con el otro, no pueda el uno ni -el otro tragársele, viendo que sucesivamente -<span class="pagenum" id="Page_252">[Pg 252]</span>entrambos príncipes, ya éste, ya aquél, le conquistan -y le defienden, lo cual pagan los súbditos, -sin poder respirar en quietud. Cuando -Francia le embiste, España le ayuda, y cuando -España le acomete, Francia le defiende. Y como -ninguno de los dos le ampara por conservarle, -sino porque el otro no crezca con su Estado -y le sea más formidable y próximo vecino, -de la defensa resulta a sus pueblos tanto daño -como de la ofensa, y las más veces, más. El -Duque recata en su corazón disimulada la pretensión -de libertador de Italia, blasonando, -para tener propicia la Santa Sede, toda la historia -de Amadeo, a quien llamaron <em>Pacífico</em><a id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>, -por haber sospechado algunos impíamente maliciosos -que pensaba en reducir al Sumo Pontífice -a sólo el caudal de las gracias y indulgencias. -Padece el Duque achaques de Rey de -Chipre, y es molestado de recuerdos de señor -de Ginebra, y adolece de soberanía desigual entre -los demás potentados. Todas estas cosas son -espuelas que se añaden a los alientos, que en -él necesitan de freno; que por estas razones -viene a tratar que la Saboya y el Piamonte se -confederen en República, donde la justicia y el -consejo mandan y la libertad reina.</p> -<p><span class="pagenum" id="Page_253">[Pg 253]</span></p> -<p>—¡Que la libertad reina!—dijo, dado a los -diablos, el ginovés—. Tú debes de estar loco, y -como no has sido repúblico, no sabes sus miserias -y esclavitudes. No bastará toda la razón -de Estado a concertarnos. Yo, que soy ginovés, -hijo de aquella República, que por la vecindad -y emulación os conoce a vosotros, vengo a -persuadir a vuestro Duque, con la asistencia -de nosotros los plebeyos<a id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a>, se haga Rey de Génova, -y si él no lo aceta, he de ir a persuadir -esta oferta al Rey de España, y si no, al francés, -y de unos Reyes en otros, hasta topar con -alguno que se apiade de nosotros. Dime, malcontento -del bien que Dios te hizo en que nacieses -sujeto a príncipe, ¿has considerado cuánto -mayor descanso es obedecer a uno solo que -a muchos, juntos en una pieza y apartados, y -diferentes en costumbres, naturales, opiniones -y desinios? Perdido, ¿no adviertes que en las -repúblicas, como es anuo y sucesivo por las -familias el gobierno, es respectivo, y que la -justicia carece de ejecución, con temor de que -los que otro año u otro trienio mandarán se -venguen de lo que hizo el que gobernó? Si el -Senado repúblico se compone de muchos, es -confusión; si de pocos, no sirve sino de corromper<span class="pagenum" id="Page_254">[Pg 254]</span> -la firmeza y excelencia de la unidad: -ésta no se salva en el Dux, que, o no tiene absoluto -poder, o es por tiempo limitado. Si mandan -por igual nobles y plebeyos, es una junta -de perros y gatos, que los unos proponen mordiscones -con los dientes, ladrando, y los otros -responden con araños y uñas. Si es de pobres y -ricos, desprecian a los pobres los ricos y a los -ricos invidian los pobres<a id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a>. Mira qué compuesto -resultará de invidia y desprecio. Si el gobierno -está en los plebeyos, ni los querrán sufrir los -nobles ni ellos podrán sufrir el no serlo. Pues -si los nobles solos mandan, no hallo otra comparación -a los súbditos sino la de los condenados, -y éstos somos los plebeyos ginoveses, y -si se pudiera sin error encarecerlo más, me -pareciera haber dicho poco. Génova tiene tantas -repúblicas como nobles y tantos miserables -esclavos como plebeyos. Y todas estas repúblicas -personales se juntan en un palacio a -sólo contar nuestro caudal y mercancías, para -roérnosle o bajando o subiendo la moneda, y -como malsines de nuestro caudal, atienden -siempre a reducir a pobreza nuestra inteligencia. -Usan de nosotros como de esponjas, enviándonos -por el mundo a que, empapándonos -<span class="pagenum" id="Page_255">[Pg 255]</span>en la negociación, chupemos hacienda, y, en -viéndonos abultados de caudal, nos exprimen -para sí. Pues dime, maldito y descomulgado -saboyano: ¿qué pretendes con tu traición y tu -infernal intento? ¿No conoces que nobles y -plebeyos transfieren su poder en los reyes y -príncipes, donde, apartado de la soberbia<a id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a> y poder -de los unos y de la humildad de los otros, -compone una cabeza asistida de pacífica y desinteresada -majestad, en quien ni la nobleza presume -ni la plebe padece?</p> - -<p>Embistiéranse los dos, si no los apartara el -mormullo<a id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a> de una manada de catredáticos, que -venía retirándose de un escuadrón de mujeres, -que, con las bocas abiertas, los hundían a chillidos -y los amagaban<a id="FNanchor_590" href="#Footnote_590" class="fnanchor">[590]</a> de mordiscones. Una dellas, -cuya hermosura era tan opulenta que se -aumentaba con la disformidad de la ira, siendo -afecto que en la suma fiereza de un león halla -fealdad que añadir, dijo:</p> - -<p>—Tiranos, ¿por cuál razón (siendo las mujeres -de las dos partes del género humano la una, -que constituye mitad) habéis hecho vosotros -solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento, -a vuestro albedrío? Vosotros nos priváis de -<span class="pagenum" id="Page_256">[Pg 256]</span>los estudios, por invidia de que os excederemos; -de las armas, por temor de que seréis -vencimiento de nuestro enojo los que lo sois -de nuestra risa. Habéisos constituido por árbitros -de la paz y de la guerra, y nosotras padecemos -vuestros delirios. El adulterio en nosotras -es delito de muerte, y en vosotros, entretenimiento -de la vida. Queréisnos buenas -para ser malos, honestas para ser distraídos. No -hay sentido nuestro que por vosotros no esté -encarcelado; tenéis con grillos nuestros pasos, -con llave nuestros ojos; si miramos, decís que -somos desenvueltas; si somos miradas, peligrosas, -y, al fin, con achaque de honestidad, nos -condenáis a privación de potencias y sentidos. -Barbonazos, vuestra desconfianza, no nuestra -flaqueza, las más veces nos persuade contra vosotros -lo propio que cauteláis en nosotras. Más -son las que hacéis malas que las que lo son. -Menguados, si todos sois contra nosotras <em>privaciones</em>, -fuerza es que nos hagáis todas <em>apetitos</em> -contra vosotros. Infinitas entran en vuestro -poder buenas, a quien forzáis a ser malas, y ninguna -entra tan mala a quien los más de vosotros -no hagan peor. Toda vuestra severidad -se funda en lo frondoso y opaco de vuestras -caras, y el que peina por barba más lomo de -javalí, presume más suficiencia, como si el solar<span class="pagenum" id="Page_257">[Pg 257]</span> -del seso fuera la pelambre prolongada de -quien antes se prueba de cola que de juicio. -Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o -con darnos parte en los estudios y puestos de -gobierno, o con oírnos y desagraviarnos de las -leyes establecidas, instituyendo algunas en -nuestro favor y derogando otras que nos son<a id="FNanchor_591" href="#Footnote_591" class="fnanchor">[591]</a> -perjudiciales.</p> - -<p>Un dotor, a quien la barba le chorreaba hasta -los tobillos, que las vió juntas y determinadas, -fiado en su elocuencia, intentó satisfacerlas con -estas razones:</p> - -<p>—Con grande temor me opongo a vosotras, -viendo que la razón frecuentemente es vencida -de la hermosura, que la retórica y dialéctica -son rudas contra vuestra belleza. Decidme, empero: -¿qué ley se os podrá fiar, si la primera -mujer estrenó su ser quebrantando la de Dios<a id="FNanchor_592" href="#Footnote_592" class="fnanchor">[592]</a>? -¿Qué armas se pondrán con disculpa en vuestras -manos, si con una manzana descalabrastes -toda la generación de Adán, sin que se escapasen -los que estaban escondidos en las distancias -de lo futuro<a id="FNanchor_593" href="#Footnote_593" class="fnanchor">[593]</a>? Decís que todas las leyes son contra -vosotras; fuera verdad si dijérades que vosotras<span class="pagenum" id="Page_258">[Pg 258]</span> -érades contra todas las leyes. ¿Qué poder -se iguala al vuestro, pues si no juzgáis con las leyes -estudiándolas, juzgáis a las leyes con los -jueces, corrompiéndolos? Si nosotros hicimos -las leyes, vosotras las deshacéis. Si los jueces -gobiernan el mundo, y las mujeres a los jueces, -las mujeres<a id="FNanchor_594" href="#Footnote_594" class="fnanchor">[594]</a> gobiernan el mundo y desgobiernan<a id="FNanchor_595" href="#Footnote_595" class="fnanchor">[595]</a> -a los que le gobiernan, porque puede -más con muchos la mujer que aman que el texto -que estudian. Más pudo con Adán lo que el -diablo dijo a la mujer que lo que Dios le dijo<a id="FNanchor_596" href="#Footnote_596" class="fnanchor">[596]</a>. -Con el corazón humano muy eficaz es el demonio -si le pronuncia una de vosotras. Es la -mujer regalo que se debe temer y amar, y es -muy difícil temer y amar una propia cosa. -Quien solamente la ama, se aborrece a sí; quien -solamente la aborrece, aborrece a la naturaleza. -¿Qué Bártulo no borran vuestras lágrimas? -¿De qué Baldo no se ríe vuestra risa<a id="FNanchor_597" href="#Footnote_597" class="fnanchor">[597]</a>? Si tenemos -los cargos y los puestos, vosotras los gastáis -en galas y trajes. Un texto solo tenéis, que -es vuestra lindeza: ¿cuándo le alegastes que no -os valiese? ¿Quién le vió que no quedase vencido?<span class="pagenum" id="Page_259">[Pg 259]</span><a id="FNanchor_598" href="#Footnote_598" class="fnanchor">[598]</a> -Si nos cohechamos, es para cohecharos; -si torcemos las leyes y la justicia, las más veces -es porque seguimos la dotrina de vuestra -belleza, y de las maldades que nos mandáis hacer -cobráis los intereses y nos dejáis la infamia -de jueces detestables. Invidiáisnos la asistencia -y los cargos en la guerra, siendo ella a -quien debéis el descanso de viudas y nosotros -el olvido de muertos. Quejáisos de que el adulterio -es en vosotras delito capital y no en nosotros. -Demonios de buen sabor, si una liviandad<a id="FNanchor_599" href="#Footnote_599" class="fnanchor">[599]</a> -vuestra quita las honras a padres y hijos y -afrenta toda una generación, ¿por qué se os -antoja riguroso castigo la pena de muerte, siendo -de tanto mayor estimación la honra de muchos -inocentes que la vida de un culpado? Estemos -al aprecio que desto hacen vuestras propias -obras. Vosotras, por infinitos, no podéis -contar vuestros adulterios, y nosotros, por raros, -no tenemos qué contar de los degüellos; -el escarmiento sigue a la pena<a id="FNanchor_600" href="#Footnote_600" class="fnanchor">[600]</a>: ¿dónde está -éste? Quejaros de que os guardamos es quejaros<span class="pagenum" id="Page_260">[Pg 260]</span> -de que os estimemos: nadie guardó<a id="FNanchor_601" href="#Footnote_601" class="fnanchor">[601]</a> lo que -desprecia. Según lo que he discurrido, de todo -sois señoras, todo está sujeto a vosotras; gozáis -la paz y ocasionáis la guerra. Si habéis de pedir -lo que os falta a muchas, pedid moderación -y seso.</p> - -<p>¿<em>Seso</em> dijiste? No lo hubo pronunciado cuando -todas juntas se dispararon contra el triste -dotor en remolino de pellizcos y repelones, y -con tal furia le mesaron, que le dejaron lampiño -de la pelambre graduada, que pudiera, por -lo lampiño, pasar por vieja en otra parte. Ahogáranle -si no acudiera mucha gente a la pelazga<a id="FNanchor_602" href="#Footnote_602" class="fnanchor">[602]</a> -y mormullo que habían armado un francés -monsiur y un italiano monseñor.</p> - -<p>Habíanse ya pronunciado el enojo con algunos -sopapos y dádose <em>sanctus</em><a id="FNanchor_603" href="#Footnote_603" class="fnanchor">[603]</a> en las jetas, con -séquito de coces y bocados<a id="FNanchor_604" href="#Footnote_604" class="fnanchor">[604]</a>. El francés se carcomía -de rabia y el monseñor se destrizaba de -cólera<a id="FNanchor_605" href="#Footnote_605" class="fnanchor">[605]</a>. Concurrieron por una y otra parte italianos -y bugres. Pusiéronse en medio los alemanes,<span class="pagenum" id="Page_261">[Pg 261]</span> -y, sosegándolos con harta dificultad, los -preguntaron la causa. El francés, arrebañándose -con entrambas manos las bragas, que con la -fuga se le habían bajado a las corvas, respondió:</p> - -<p>—Hoy hemos concurrido aquí todos los súbditos -para tratar del alivio de nuestras quejas. -Yo estaba comunicando con otros de mi nación -el miserable estado en que se halla Francia, mi -patria, y la opresión de los franceses so el poder -de Armando, cardenal de Richeleu. Ponderaba -con la maña que llamaba servir al Rey lo -que es degradarle; cuánta raposa vestía de púrpura, -cómo con el ruido que inducía en la cristiandad -disimulaba el de su lima, que agotaba -en su astucia la confianza del Príncipe, que había -puesto en manos de sus parientes y cómplices -el mar y la tierra, fortalezas y gobiernos, -ejércitos y armadas, infamando los nobles y -engrandeciendo los viles. Acordaba a los de -mi nación de las tajadas y pizcas en que resolvieron -al mariscal de Ancre; acordábalos de -Luínes y cómo nuestro Rey no se limpiaba de -privados, y que esto sólo hacía bien a esotros -dos a quien acreditaba. Advertía que en Francia, -de pocos años a esta parte, los traidores han -dado en la agudeza más perniciosa del infierno, -pues, viendo que levantarse con los reinos se<span class="pagenum" id="Page_262">[Pg 262]</span> -llama traición y se castiga como traidor al que -lo intenta, para asegurar su maldad se levantan -con los reyes y se llaman privados, y en lugar -de castigo de traidores, adquieren adoración de -reyes de reyes. Proponía<a id="FNanchor_606" href="#Footnote_606" class="fnanchor">[606]</a>, y lo propongo, y lo -propondré en la junta, que para la perpetuidad -de la sucesión y de los reinos y extirpar esta -seta de traidores, se promulgue ley inviolable e -irremisible, que ordenase que el Rey que en -Francia se sujetare a privado, <em>ipso jure</em>, él y -su sucesión perdiesen el derecho del reino, y -que desde luego fuesen los súbditos absueltos -del juramento de fidelidad, pues no previene tan -manifiesto peligro la ley Sálica, que excluye las -hembras, como ésta, que excluye validos<a id="FNanchor_607" href="#Footnote_607" class="fnanchor">[607]</a>. Decía -que juntamente se mandase que el vasallo que -con tal nombre se atreviese a levantarse con su -rey, muriese infamemente<a id="FNanchor_608" href="#Footnote_608" class="fnanchor">[608]</a> y perdiese todas las -honras y bienes que tuviese, quedando su apellido -siempre maldito y condenado<a id="FNanchor_609" href="#Footnote_609" class="fnanchor">[609]</a>. Pues sin más -<span class="pagenum" id="Page_263">[Pg 263]</span>consideración, ese desatinado bergamasco, ni -acordarme<a id="FNanchor_610" href="#Footnote_610" class="fnanchor">[610]</a> de los nepotes de Roma, me llamó -hereje <em>pezente y mascalzón</em>, diciendo<a id="FNanchor_611" href="#Footnote_611" class="fnanchor">[611]</a> que en detestar -los privados, detestaba los nepotes<a id="FNanchor_612" href="#Footnote_612" class="fnanchor">[612]</a>, y que -privado y nepote eran dos nombres y una cosa. -Y no habiendo yo tomado en la boca disparate -semejante, me embistió en la forma que nos -hallastes.</p> - -<p>Los alemanes quedaron, con los demás oyentes, -suspensos y pensativos. Encamináronlos a -cada uno a su puesto, no sin dificultad, y dispusieron -en auditorio pacífico aquellas multitudes -para la propuesta que en nombre de todos -hacía un letrado bermejo, que a todos los había -revuelto y persuadido a pretensiones tan diferentes -y desaforadas. Mandaron el silencio dos -clarines, cuando él, sobre lugar eminente<a id="FNanchor_613" href="#Footnote_613" class="fnanchor">[613]</a> que en -el centro del concurso los miraba en iguales distancias, -dijo:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_264">[Pg 264]</span></p> - -<p>—La pretensión que todos tenemos es la -libertad de todos, procurando que nuestra sujeción -sea a lo justo, y no a lo violento; que nos -mande la razón, no el albedrío; que seamos de -quien nos hereda, no de quien nos arrebata; que -seamos cuidado de los Príncipes, no mercancía, -y en las Repúblicas compañeros, no esclavos; -miembros y no trastos; cuerpo y no sombra. -Que el rico no estorbe al pobre que pueda -ser rico, ni el pobre enriquezca con el robo del -poderoso. Que el noble no desprecie al plebeyo, -ni el plebeyo aborrezca al noble, y que todo el -gobierno se ocupe en animar a que todos los pobres -sean ricos y honrados los virtuosos, y en -estorbar que suceda lo contrario. Hase de obviar -que ninguno pueda ni valga más que todos, -porque quien excede a todos, destruye la igualdad, -y quien le permite que exceda le manda -que conspire. La igualdad es armonía, en que -está sonora la paz de la república, pues en turbándola -particular exceso, disuena y se oye rumor -lo que fué música. Las repúblicas han de -tener con los reyes la unión que tiene la tierra, -en quien ellas se representan, con el mar, que -los representa a ellos. Siempre están abrazados, -mas siempre ésta se defiende de las insolencias -de aquél con la orilla, y siempre aquél la amenaza, -la va lamiendo y procurando anegarla y<span class="pagenum" id="Page_265">[Pg 265]</span> -sorbérsela, y ésta, cobrar de sí, por una parte, -tanto como él la esconde por otra. La tierra, -siempre firme y sin movimiento, se opone al bullicio -y perpetua discordia de su inconstancia; -aquél, con cualquier viento se enfurece; ésta, con -todos se fecunda. Aquél se enriquece de lo que -ésta le fía; ésta, con anzuelos, y redes, y lazos, -le pesca y le despuebla. Y de la manera que toda -la seguridad del mar y el abrigo está en la tierra, -que da los puertos, así en las repúblicas está el -reparo de las borrascas y golfos de los reinos. -Éstas siempre han de militar con el seso, pocas -veces con las armas; han de tener ejércitos -y armadas prontas en la suficiencia del caudal, -que es el <em>luego</em> que logra las ocasiones. Deben -hacer la guerra a los unos reyes con los otros, -porque los monarcas, aunque sean padres y hijos, -hermanos y cuñados, son como el hierro y -la lima, que siendo, no sólo parientes, sino una -misma cosa y un propio metal, siempre la lima -está cortando y adelgazando al hierro. Han de -asistir las repúblicas a los príncipes temerarios -lo que baste para que se despeñen, y a los reportados, -para que sean temerarios. Harán nobilísima -la mercancía, porque enriquece y lleva los -hombres por el mundo ocupados en estudio práctico, -que los hace doctos de experiencias, reconociendo -puertos, costumbres, gobiernos y fortalezas<span class="pagenum" id="Page_266">[Pg 266]</span> -y espiando desinios. Serán meritorios al -útil de la Patria los estudios políticos y matemáticos, -y a ninguna cosa se dará peor nombre que -al ocio más ilustre y a la riqueza más vagamunda. -Los juegos públicos se ordenarán del ejercicio -de las armas<a id="FNanchor_614" href="#Footnote_614" class="fnanchor">[614]</a>, conforme a la disposición de -las batallas, porque sean juntamente de utilidad -y entretenimiento, juntamente fiestas y estudios, -y entonces será decente frecuentar los teatros -cuando fueren academias. Hase de condenar -por infame ostentación en trajes<a id="FNanchor_615" href="#Footnote_615" class="fnanchor">[615]</a>, y sólo ha de -ser diferencia entre el pobre y el rico que éste -dé el socorro y aquél le reciba, y entre noble y -plebeyo, la virtud y el valor, pues fueron principio -de todas las noblezas que son. Aquí se me -caerán unas palabrillas de Platón: quien las hubiere -menester, las recoja, que yo no sé a qué -propósito las digo, mas no faltará quien sepa a -qué propósito las dijo en el diálogo 3 <em>de Republica, -vel de Justo</em>. Son éstas: <em>Igitur rempublicam -administrantibus praecipuè, si quibus aliis, -mentiri licet, vel hostium, vel civium causa, ad -communem civitatis utilitatem: reliquis autem -à mendacio abstinendum est</em>. “Si a algunos es -lícito mentir, principalmente es lícito a los que -<span class="pagenum" id="Page_267">[Pg 267]</span>gobiernan las repúblicas, o por causa de los enemigos, -o ciudadanos, para la común utilidad de -la ciudad: todos los demás se han de guardar -de mentir”. Pondero que, condenando la Iglesia -católica esta doctrina de la república de Platón, -hay quien se precia y blasona de ser su -república.</p> - -<p>“Pasemos a la propuesta de los súbditos de -los reyes. Éstos se quejan de que ya todos son -electivos, porque los que son y nacen hereditarios -son electores de privados, que son reyes -por su elección. Esto los desespera, porque dicen -los franceses que los príncipes que para mejor -gobernar sus reinos se entregan totalmente a -validos, son como los galeotes, que caminan forzados, -volviendo las espaldas al puerto que buscan, -y que los tales privados son como jugadores -de manos, que, cuanto más engañan, más -entretienen, y cuanto mejor esconden el embuste -a los ojos y más burlas hacen a las potencias -y sentidos, son más eminentes y alabados del que -los paga los embelecos con que le divierten. La -gracia está en hacerle creer que está lleno lo que -está vacío, que hay algo donde no hay nada, que -son heridas en otros lo que es mellas en sus armas, -que arrojan con la mano lo que esconden -en ella. Dicen que le dan dinero, y cuando lo -descubre, se halla con una inmundicia o la muela<span class="pagenum" id="Page_268">[Pg 268]</span> -de un asno. Las comparaciones son viles: válense -dellas a falta de otras; por esto afirman -que igualmente son reprehensibles el rey que no -quiere ser lo que el grande Dios quiso que fuese -y el que quiere ser lo que no quiso que fuera.</p> - -<p>Osan decir que el privado total introduce en el -rey, como la muerte en el hombre, <em>nova forma -cadaveris: nueva forma de cadáver</em>, a que se sigue -corrupción y gusanos, y que, conforme<a id="FNanchor_616" href="#Footnote_616" class="fnanchor">[616]</a> a la -opinión de Aristóteles, en el Príncipe <em>fit resolutio -usque ad materiam primam</em>; quiere decir: <em>no -queda alguna cosa de lo que fué, sino la representación</em>. -Esto baste.</p> - -<p>“Pasemos a las quejas contra los tiranos y a -la razón dellas. Yo no sé de quién hablo ni de -quién no hablo: quien me entendiere, me declare. -Aristóteles dice <em>que es tirano quien mira más a -su provecho particular que al común</em>. Quien supiere -de algunos que no se comprehenden en esta -difinición, lo venga diciendo, y le darán su hallazgo<a id="FNanchor_617" href="#Footnote_617" class="fnanchor">[617]</a><a id="FNanchor_618" href="#Footnote_618" class="fnanchor">[618]</a>.</p> - -<div class="section"> -<p>Quéjanse de los tiranos más los que reciben -<span class="pagenum" id="Page_269">[Pg 269]</span> -beneficios que los que padecen castigos, -porque el beneficio del tirano constituye delincuentes -y cómplices, y el castigo, virtuosos y -beneméritos; tales son, que la inocencia, para -ser dichosa, ha de ser desdichada en sus dominios. -El tirano, por miseria y avaricia, es fiera<a id="FNanchor_619" href="#Footnote_619" class="fnanchor">[619]</a>; -por soberbia, es demonio; por deleites y lujuria, -todas las fieras y todos los demonios. Nadie se -conjura contra el tirano primero que él mismo; -por esto es más fácil matar al tirano que sufrirle. -El beneficio del tirano siempre es funesto: a -quien más favorece, el bien que le hace es tardarse -en hacerle mal. Ejemplo de los tiranos -fué Polifemo, en Homero: favoreció a Ulises -con hablar con él sólo, y con preguntarle supo -sus méritos, oyó sus ruegos, vió su necesidad, -y el premio que le ofreció fué que, después -de haberse comido a sus compañeros, le comería -el postrero<a id="FNanchor_620" href="#Footnote_620" class="fnanchor">[620]</a>. Del tirano que se come los -que tiene debajo de su mano, no espere nadie -otro favor sino ser comido el último. Y -adviértase que, si bien el tirano lo concede por -merced, el que ha de ser comido no lo juzga -en la dilación sino por aumento de crueldad.<span class="pagenum" id="Page_270">[Pg 270]</span> -Quien te ha de comer después de todos, te -empieza a comer en todos los que come antes; -más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto -más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder -manjar y no huésped. Detenerle en la cueva -para pasarle al estómago, más era sepultura que -hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su -veneno es el sueño. Pueblos, daldes sueño, tostad -las hastas, sacadles los ojos, que después ninguno -hizo lo que todos desearon que se hiciese. -<em>Ninguno</em> decía el tirano Polifemo que le había -cegado, porque Ulises, con admirable astucia, le -dijo que se llamaba <em>Ninguno</em>. Nombrábale para -su venganza y defendíale con la equivocación -del nombre: ellos disculpan a quien los da muerte, -a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado -entre las ovejas que guardaba. Lo que más guarda -el tirano, guarda contra él a quien le derriba.</p> -</div> - -<p>“Esto supuesto, digo que hoy nos juntamos -los sugetos a tratar de la defensa nuestra, contra -el arbitrio de los que nos gobiernan mediata -o inmediatamente. En las repúblicas y en los -reinos, los puntos sustanciales<a id="FNanchor_621" href="#Footnote_621" class="fnanchor">[621]</a> sean perpetuos -en sus consejos, sin poder tener ni pretender -ascenso a otros, porque pretender uno -<span class="pagenum" id="Page_271">[Pg 271]</span>y gobernar otro, no da lugar al estudio ni a la -justicia, y la ambición de pasar a tribunal diferente -y superior le tiene caminante, y no juez, -y con lo que gobierna granjea lo que quiere gobernar, -y, distraído, no atiende a nada: a lo que -tiene, porque lo quiere dejar, y a lo que desea, -porque aún no lo tiene. Cada uno es de provecho -donde los años le han dado experiencia y estorbo -donde empieza la primera noticia, porque -pasan de las materias que ya sabían a las que -aún no saben. Las honras que se les hicieren, -no han de salir del estado de su profesión, porque -no se mezclen con las militares, y la toga -y la espada anden en ultraje: aquélla embarazada -y extraña y ésta quejosa y confundida<a id="FNanchor_622" href="#Footnote_622" class="fnanchor">[622]</a>.</p> - -<p>“Que los premios sean indispensables; que, -no sólo no se den a los ociosos, sino que no se -permita que los pidan, porque si el premio de -las virtudes se gasta en los vicios, el príncipe o -república quedará pobre de su mayor tesoro, -y el metal del precio, vil y falsificado. No le -han de aguardar el benemérito ni el indigno: -aquél, porque se le han de dar luego; éste, porque -nunca se le han de dar. Menos mal gastado -sería el oro y los diamantes en grillos para aprisionar -delincuentes que una insignia militar y -<span class="pagenum" id="Page_272">[Pg 272]</span>de honor en un vagamundo y vicioso. Roma entendió -esto bien, que pagaba con un ramo de -laurel u de roble más heridas que daba hojas, -vitorias de ciudades, provincias y reinos. Para -consejeros de Guerra y Estado sólo sean suficientes -y admitidos<a id="FNanchor_623" href="#Footnote_623" class="fnanchor">[623]</a> los valientes y experimentados: -sea prerogativa la sangre, o vertida o -aventurada; no la presuntuosa<a id="FNanchor_624" href="#Footnote_624" class="fnanchor">[624]</a> en genealogías y -antepasados. Para los cargos de la guerra se -han de preferir los valientes y dichosos. Gran -recomendación es la de los bienafortunados sobre -valientes: Lucano lo aconseja<a id="FNanchor_625" href="#Footnote_625" class="fnanchor">[625]</a>:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p class="p1"><span style="margin-left: 2em;"><em>...Fatis accede, Deisque,</em></span><br /> -<em>Et cole felices, miseros fuge.</em></p> -</div> -</div> - -<p class="p1">“Siempre he leído esto de buena gana, y a este -admirable poeta, niegúeselo quien quisiere<a id="FNanchor_626" href="#Footnote_626" class="fnanchor">[626]</a>, con -atención en lo político y militar, preferida a -todos después de Homero.</p> - -<p>“Para las judicaturas se han de escoger los -doctos y los desinteresados. Quien no es codicioso, -a ningún vicio sirve, porque los vicios -inducen el interés a que se venden. Sepan -las leyes, empero no más que ellas; hagan que -<span class="pagenum" id="Page_273">[Pg 273]</span>sean obedecidas, no obedientes. Éste es el punto -en que se salvan los tribunales. Yo he dicho. -Vosotros diréis lo que se os ofrece y propondréis -los remedios más convenientes y platicables”.</p> - -<p>Calló. Y como era multitud diferente en naciones -y lenguas, se armó un zurrido de gerigonzas -tan confuso, que parecía haberse apeado -allí la tabaola de la torre de Nembrot: ni los entendían -ni se entendían. Ardíase en sedición y -discordia el sitio, y en los visajes y acciones parecía -junta de locos u endemoniados. Cuando -el gremio de los pastores, que con ondas ceñían -los pellejos de las ovejas, que les eran más acusación -que abrigo, dijeron que “los oyesen luego -y los primeros, porque se les habían rebelado -las ovejas, diciendo que ellos las guardaban de -los lobos, que se las comían una a una, para -trasquilarlas, desollarlas, matarlas y venderlas -todas juntas de una vez, y que pues los lobos, -cuando mucho, se engullían una, u dos, u -diez, u veinte, pretendían que los lobos las guardasen -de los pastores, y no los pastores de los -lobos, y que juzgaban más piadosa la hambre -de sus enemigos que la codicia de sus mayorales, -y que tenían hecha información contra nosotros -con los mastines de ganado”.</p> - -<p>No quedó persona que no dijese:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_274">[Pg 274]</span></p> - -<p>—Ya entendemos: no son bobas las ovejas -si lo consiguen.</p> - -<p>En esto, los cogió la <em>hora</em>, y, enfurecidos, -unos decían: “Lobos queremos”; otros: “Todos -son lobos”; otros: “Todo es uno”; otros: -“Todo es malo”. Otros muchos contradecían a -éstos. Y viendo los letrados que se mezclaban -en pendencia, por sosegarlos, dijeron que el caso -pedía consideración grande, que lo difiriesen a -otro día y, entre tanto, se acudiese por el acierto -a los templos sagrados. Los franceses, en oyéndolo, -dijeron:</p> - -<p>—En siendo necesario acudir a los templos, -somos perdidos, y tememos nos suceda<a id="FNanchor_627" href="#Footnote_627" class="fnanchor">[627]</a> lo que -a la lechuza cuando estaba enferma, que, consultando -a la zorra, a quien juzgó por animal -más graduado, su mal, juntamente con la picaza, -a quien, por verla<a id="FNanchor_628" href="#Footnote_628" class="fnanchor">[628]</a> sobre mulas matadas, -juzgó por médico, la respondieron que no tenía -remedio sino acudir a los templos, la cual lechuza, -en oyéndolo, dijo:</p> - -<p>—Pues yo soy muerta si mi remedio es acudir -a los santuarios, pues mi sed los tiene a escuras, -por haberme bebido el aceite de las lámparas, -y no hay retablo que no tenga sucio.</p> - -<p>El monseñor, levantando la voz, dijo:</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_275">[Pg 275]</span></p> - -<p>—Monsiures lechuzas: se os otorga esa comparación -y se os acuerda a vosotros y a cuantos -coméis de lo sagrado lo que Homero refiere -de los ratones cuando pelearon con las -ranas, que, acudiendo a los dioses que los favoreciesen, -se excusaron todos, diciendo unos -que les habían roído una mano, otros un pie, -otros las insignias, otros las coronas, otros los -picos de las narices, y ninguno hubo que en su -imagen o bulto no tuviese algo menos y señales -de sus dientes. Aplicad ahora, ratones calvinistas, -luteranos, hugonotes y reformados, y veréis -en el cielo quién os ha de ayudar<a id="FNanchor_629" href="#Footnote_629" class="fnanchor">[629]</a>.</p> - -<p>—¡Oh, inmenso Dios! cuál zacapella<a id="FNanchor_630" href="#Footnote_630" class="fnanchor">[630]</a> y turbamulta -armaron los bugres con el monseñor. -La discordia del campo de Agramante, en su -comparación, era un convento de vírgines vestales; -para sosegarlos se vieron todos en peligro -de perderse. En fin, detenidos y no acallados, -se fueron todos quejosos de lo que cada uno -pasaba y rabiando cada uno por trocar su estado -con el otro.</p> - -<p>Cuando esto pasaba en la tierra, viéndolo con -atención los dioses, el Sol dijo:</p> - -<p>—La <em>hora</em> está boqueando y yo tengo la sombra<span class="pagenum" id="Page_276">[Pg 276]</span> -del gnomon<a id="FNanchor_631" href="#Footnote_631" class="fnanchor">[631]</a> un tris de tocar con el número -de las cinco. Gran padre de todos, determina si -ha de continuar la Fortuna antes que la <em>hora</em> -se acabe u volver a voltear y rodar por donde -solía.</p> - -<p>Júpiter respondió:</p> - -<p>—He advertido que en esta <em>hora</em>, que ha dado -a cada uno lo que merece, los que, por verse -despreciados y pobres, eran humildes, se han -desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados -y ricos, que, por serlo eran viciosos, -tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres -y abatidos, están con arrepentimiento y -retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los -que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros, -y los que eran pícaros, hombres de bien. -Para la satisfacción de las quejas de los mortales, -que pocas veces saben lo que nos piden, basta -este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que -el que hace mal cuando puede, le deja de hacer -cuando no puede, y esto no es arrepentimiento, -sino dejar de ser malos a más no poder. El abatimiento -y la miseria los encoge, no los enmienda; -la honra y la prosperidad los hace hacer lo -que si las hubieran alcanzado siempre hubieran -hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola -<span class="pagenum" id="Page_277">[Pg 277]</span>por las rodadas antiguas y ocasione méritos en -los cuerdos y castigo en los desatinados, a que -asistirá nuestra providencia infalible y nuestra -presciencia soberana<a id="FNanchor_632" href="#Footnote_632" class="fnanchor">[632]</a>. Todos reciban lo que les -repartiere, que sus favores u desdenes<a id="FNanchor_633" href="#Footnote_633" class="fnanchor">[633]</a>, por sí -no son malos, pues, sufriendo éstos y despreciando -aquéllos, son tan útiles los unos<a id="FNanchor_634" href="#Footnote_634" class="fnanchor">[634]</a> como -los otros. Y aquél que recibe y hace culpa para -sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y -no de la Fortuna, que lo da con indiferencia -y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje -de los hombres que, usando mal de sus prosperidades -u trabajos, la disfaman y la maldicen.</p> - -<p>En esto dió la <em>hora</em> de las cinco y se acabó <em>la -de todos</em>, y la <em>Fortuna</em>, regocijada con las palabras -de Júpiter, trocando las manos<a id="FNanchor_635" href="#Footnote_635" class="fnanchor">[635]</a>, volvió a -engarbullar<a id="FNanchor_636" href="#Footnote_636" class="fnanchor">[636]</a> los cuidados del mundo y a desandar<span class="pagenum" id="Page_278">[Pg 278]</span> -lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras -del aire, como quien se resbala por hielo, -se deslizó hasta dar consigo en la tierra.</p> - -<p>Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas, -dijo:</p> - -<p>—Hambre hace, y con la prisa de obedecer -dejé en la fragua tostando dos ristras de ajos -para desayunarme con los cíclopes.</p> - -<p>Júpiter prepotente mandó luego traer de comer, -y instantáneamente aparecieron allí Iris<a id="FNanchor_637" href="#Footnote_637" class="fnanchor">[637]</a> -y Hebe con néctar, y Ganimedes con un velicomen<a id="FNanchor_638" href="#Footnote_638" class="fnanchor">[638]</a> -de ambrosía. Juno, que le vió al lado de -su marido, y que con los ojos bebía más del -copero que del licor, endragonida<a id="FNanchor_639" href="#Footnote_639" class="fnanchor">[639]</a> y enviperada, -dijo:</p> - -<p>—O yo o este bardaje<a id="FNanchor_640" href="#Footnote_640" class="fnanchor">[640]</a> hemos de quedar en el -Olimpo, u he de pedir divorcio ante Himeneo.</p> - -<p>Y si el águila, en que el picarillo estaba a la -jineta, no se afufa<a id="FNanchor_641" href="#Footnote_641" class="fnanchor">[641]</a> con él, a pellizcos lo desmigaja.<span class="pagenum" id="Page_279">[Pg 279]</span> -Júpiter empezó a soplar el rayo, y ella -le dijo:</p> - -<p>—Yo te le quitaré para quemar al pajecito -nefando.</p> - -<p>Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa -que si Júpiter fuera corito<a id="FNanchor_642" href="#Footnote_642" class="fnanchor">[642]</a> estuviera por nacer), -reportó con halagos a Junon<a id="FNanchor_643" href="#Footnote_643" class="fnanchor">[643]</a>; mas Venus, hecha -una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba -gritos como una verdulera y puso a Júpiter -como un trapo. Cuando Mercurio, soltando la -tarabilla<a id="FNanchor_644" href="#Footnote_644" class="fnanchor">[644]</a>, dijo que todo se remediaría y que no -turbasen el banquete celestial. Marte, viendo -los bucaritos de ambrosía, como deidad de la -carda y dios de la vida airada, dijo:</p> - -<p>—¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas -diosecitas.</p> - -<p>Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió -los dos dioses a tragos y chupones, y agarrando<span class="pagenum" id="Page_280">[Pg 280]</span> -de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a -trinchar<a id="FNanchor_645" href="#Footnote_645" class="fnanchor">[645]</a> con la daga sus ganados, engulléndose -los rebaños, hechos jigote, a hurgonazos<a id="FNanchor_646" href="#Footnote_646" class="fnanchor">[646]</a>. Saturno -se merendó media docena de hijos. Mercurio, -teniendo sombrerillo, se metió de gorra -con Venus, que estaba sepultando debajo de la -nariz, a puñados, rosquillas y confites. Plutón, -de sus bizazas<a id="FNanchor_647" href="#Footnote_647" class="fnanchor">[647]</a> sacó unas carbonadas<a id="FNanchor_648" href="#Footnote_648" class="fnanchor">[648]</a> que Proserpina -le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano, -que estaba a diente<a id="FNanchor_649" href="#Footnote_649" class="fnanchor">[649]</a>, se llegó andando con -mareta<a id="FNanchor_650" href="#Footnote_650" class="fnanchor">[650]</a> y con un mogollón muy cortés, a poder -de reverencias, empezó a morder de todo y a -mascullar<a id="FNanchor_651" href="#Footnote_651" class="fnanchor">[651]</a>. El Sol, a quien toca el pasatiempo, -sacando su lira, cantó un himno en alabanza de -Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados -Venus y Marte de la gravedad del tono y -<span class="pagenum" id="Page_281">[Pg 281]</span> -de las veras de la letra<a id="FNanchor_652" href="#Footnote_652" class="fnanchor">[652]</a>, él, con dos tejuelas, arrojó -fuera de la nuez una jácara aburdelada de -quejidos<a id="FNanchor_653" href="#Footnote_653" class="fnanchor">[653]</a>, y Venus, aullando de dedos con castañetones -de chasquido, se desgobernó en un -rastreado<a id="FNanchor_654" href="#Footnote_654" class="fnanchor">[654]</a>, salpicando de cosquillas con sus bullicios -los corazones de los dioses. Tal cizaña -derramó en todos el baile, que parecían azogados. -Júpiter, que, atendiendo a la travesura -de la diosa, se le caía la baba, dijo:</p> - -<p>—¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones<a id="FNanchor_655" href="#Footnote_655" class="fnanchor">[655]</a>!</p> - -<p>Diólos licencia, y, hartos y contentos, se -afufaron, escurriendo la bola a puto el postre<a id="FNanchor_656" href="#Footnote_656" class="fnanchor">[656]</a>, -lugar que repartió el coperillo del avechucho<a id="FNanchor_657" href="#Footnote_657" class="fnanchor">[657]</a>.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_282">[Pg 282]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="center p2 big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_110" href="#FNanchor_110" class="label">[110]</a> “Pintan a las <em>Horas</em> alegres y llenas de luz y hermosura -los poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni -vestidas, más que en los delirios de Homero, -que debió pasarlas muy buenas en sus deliquios, y esto a -fe que no pudo hacerse sin locura, pues que si hay horas buenas -y felices, éstas son pocas y las malas muchas. Y puesto -que no contaron las malas, bueno será que sepades que -son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que -arrojan venablos por la boca, punzan con sus garfios y -esparcen tinieblas y espanto por el que pasan. Tales son -las de los malos que por una hora buena se echan a cuestas -las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es Plutón, que las -va pasando una a una, y, al llegar a la última, la desgarra -y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, -renazca cien veces de sí misma para martirio de las almas. -Mas como en asamblea se junten los dioses para juzgarlas, -abre Júpiter el caos con sus ardientes rayos y con voz de -trueno, que trueno y gordo es él mismo, y todo tiembla -como esperando el juicio de la muerte, que es el peor -de los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera -a sus leyes”. (Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo -amargamente que trata a todos.</p> -</div> - -<div class="footnote"> -<p><a id="Footnote_111" href="#FNanchor_111" class="label">[111]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 535: <em>Estar hecho de hiel.</em> <span class="smcap">Quev.</span>, <em>C. de c.</em>: -“Y de una hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver -al viejo hecho de hiel”. <span class="smcap">A. Álv.</span>, <em>Silv. Vig. nav.</em>, 1 c., § 2: -“Todo le amarga y se le hace de hiel”.</p> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_112" href="#FNanchor_112" class="label">[112]</a> <em>Desgañitarse</em>, romperse el <em>gañote</em> a puros gritos, -como <em>desgañirse</em>. <span class="smcap">J. Polo</span>, pl. 215: “Dió voces, en fin, -que se desgañitaba”. <span class="smcap">Cácer.</span>, f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta -que me desgañía”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_113" href="#FNanchor_113" class="label">[113]</a> <em>Poner el grito en el cielo</em>, alzar mucho la voz.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_114" href="#FNanchor_114" class="label">[114]</a> <em>Trompicar</em>, dando trompicones o trompazos. <span class="smcap">G. -Alf.</span>, 2, 2, 4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en -el reino de Nápoles”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_115" href="#FNanchor_115" class="label">[115]</a> <em>Insignia de viñadero</em>, el lanzón, arma del -viñadero y de Marte. <span class="smcap">Góng.</span>, <em>Rom. lír.</em>, 12: “Mohoso -como en diciembre | el lanzón del viñadero”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_116" href="#FNanchor_116" class="label">[116]</a> <em>Echar chuzos</em>, llover reciamente, y -trasladadamente, bravear echando bravatas. <span class="smcap">T. Ram.</span>, -<em>Concept.</em>, p. 50: “Mientras las olas bramaban y el cielo -amenazaba y echaba chuzos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_117" href="#FNanchor_117" class="label">[117]</a> <em>Panarra</em>, simplón (vulg.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_118" href="#FNanchor_118" class="label">[118]</a> <em>Re-most-ar</em>, echar o llenar de mosto. <span class="smcap">D. -Vega</span>, <em>Conc.</em> 2.º: “Se descalza y desnuda para entrar en el -lagar y sale de allí remostado todo y de la uva tinta, como teñido en -sangre”. <span class="smcap">J. Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 10, 18: “Y el revinar con él a -otro más nuevo es dañoso, como el remostar al más viejo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_119" href="#FNanchor_119" class="label">[119]</a> <em>Vendimias de retorno</em>, regüeldos de borracho en la -boca, como vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. -<em>Por lagar</em>, en vez de lagar.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_120" href="#FNanchor_120" class="label">[120]</a> <em>Des-cabal-ado</em>, no cabal, por ser cojo o corto de -un pie.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_121" href="#FNanchor_121" class="label">[121]</a> <em>Mari-manta</em>, fantasma para meter miedo a los -niños; de <em>Mari</em> o mujer, con una <em>manta</em> arrebujada sobre -la cabeza, por hacerlo así la niñera, etc. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Mus.</em> -6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana de lino | a lo difunto se -muestra | marimanta de los niños”. Ídem, <em>Cart.</em>: “En esta tierra, -para espantar los niños, dicen: la Bonimanta, como allá la Marimanta”. -Alude a que Saturno o el tiempo se come sus hijos o las cosas todas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_122" href="#FNanchor_122" class="label">[122]</a> <em>Hecho una sopa</em>, muy mojado. <span class="smcap">L. Rueda</span>, 1, -66: “Vengo hecho una sopa d’agua”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_123" href="#FNanchor_123" class="label">[123]</a> <em>Cazcarrias</em>, lodos que se pegan a los bajos de la -ropa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_124" href="#FNanchor_124" class="label">[124]</a> <em>Devanado</em>, envuelto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_125" href="#FNanchor_125" class="label">[125]</a> <em>Oliendo a pescado</em>, de los días de abstinencia.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_126" href="#FNanchor_126" class="label">[126]</a> <em>Cisco</em>, carbón menudo, hollín del herrero, que, -por lo negro, dice ser <em>dado a los diablos</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_127" href="#FNanchor_127" class="label">[127]</a> <em>Alcrebite</em>, azufre, del arábigo. <em>Zahumar</em> -o <em>sahumar</em> se decía, así como <em>buchorno</em>, del -<em>vulturnus</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_128" href="#FNanchor_128" class="label">[128]</a> <em>Cultos</em>, los poetas oscuros.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_129" href="#FNanchor_129" class="label">[129]</a> <em>Engazar</em>, engarzar. <span class="smcap">P. Vega</span>, 2, 13, 3: -“De unos nervios delgados con que están (las muelas) engazadas dentro -de los encajes de las encías”. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 7, 14: -“Vienen a forjar una cadena de pecados engazando un eslabón de hierro -con otro mayor para descolgarse en el profundo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_130" href="#FNanchor_130" class="label">[130]</a> “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las -posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el -refrán.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_131" href="#FNanchor_131" class="label">[131]</a> <em>Haciendo rechinar</em> los círculos de la esfera -llamados <em>coluros con el ruedo</em> del miriñaque de alambres y -cintas, que llamaban <em>guarda-infante</em>, <em>empalagando</em> o -atestando.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_132" href="#FNanchor_132" class="label">[132]</a> <em>La jeta</em> u hocico y <em>el moño</em>, que le -encimaba como coroza de pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse -y afeitarse de las damas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_133" href="#FNanchor_133" class="label">[133]</a> <em>En mala moneda</em>, en cuartos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_134" href="#FNanchor_134" class="label">[134]</a> <em>Pelicabros</em>, “<em>capripedes satyrorum</em>” -(<span class="smcap">Horacio</span>), <em>patibueyes</em>, patihendidos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_135" href="#FNanchor_135" class="label">[135]</a> “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de -Zaragoza y todas las posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_136" href="#FNanchor_136" class="label">[136]</a> <em>Bahuno</em>, <em>bajuno</em>, con <em>h</em>, como se -hallan por entonces escritas otras voces para nuestra <em>j</em> actual; -por haber hasta poco había sonado como en francés la letra <em>j</em>, y -ser el tiempo en que comenzaba a sonar como hoy, esto es, como entonces -todavía sonaba la <em>h</em> (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. Cerv.</em>, I, 9 -y 11).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_137" href="#FNanchor_137" class="label">[137]</a> <em>De la carda</em>, de la gente del bronce, maleante; -del robar díjose <em>la carda</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_138" href="#FNanchor_138" class="label">[138]</a> <em>Pésia</em>, pese a, en juramentos y exclamaciones.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_139" href="#FNanchor_139" class="label">[139]</a> El <em>hígado</em> expresa el valor, hombre de hígados, -esto es, que tiene bilis y sabe enojarse.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_140" href="#FNanchor_140" class="label">[140]</a> <em>Coime</em>, garitero y señor de casa, y <em>Gran -Coime</em> o <em>Coime del alto</em> o <em>de las clareas</em>, Dios. -<em>Alto claro</em>, el Cielo. <em>Garlar</em>, hablar. <em>Sornar</em>, -dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_141" href="#FNanchor_141" class="label">[141]</a> <em>Jacarandina</em>, voz de la jácara o de los jaques.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_142" href="#FNanchor_142" class="label">[142]</a> “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_143" href="#FNanchor_143" class="label">[143]</a> <em>Pajaritos</em>, por las alas que le pintan en los -zancajos o talones.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_144" href="#FNanchor_144" class="label">[144]</a> <em>En volandas</em> o volandillas, corriendo y volando.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_145" href="#FNanchor_145" class="label">[145]</a> <em>Virote</em> o saeta y mozo soltero, desocupado, -maleante con ínfulas de lindo. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cel. extrem.</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_146" href="#FNanchor_146" class="label">[146]</a> <em>En un cerrar y abrir de ojos</em>, en un punto. <span class="smcap">L. -Grac.</span>, <em>Crit.</em>, 2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un -cerrar y abrir de ojos, se resolvió en nada”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_147" href="#FNanchor_147" class="label">[147]</a> Arrapiezos, <em>piezas</em> rotas que cuelgan cual si -se hubiese tirado y <em>arrap</em>-ado del vestido. <span class="smcap">Zamora</span>, -<em>Mon.</em>, 2, 6: “¿Qué es de los sayones, que la traían agarrada de -los arrapiezos?”</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_148" href="#FNanchor_148" class="label">[148]</a> <em>Chisme del Olimpo</em> llama a Mercurio, por ir como -recadista con el chisme y cuento.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_149" href="#FNanchor_149" class="label">[149]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 560: “<em>No fué oído ni visto.</em> (El -que desapareció o la cosa que se hizo presto)”. <em>G. Alf.</em>, 1, 2, -8.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_150" href="#FNanchor_150" class="label">[150]</a> <em>De coramvobis</em>, de autoridad; <em>gótico</em> por -noble; <em>contramoño</em>, por no llevarlo, que <em>la pintan calva</em>, -con sólo el mechón por donde se la pueda asir: <em>asir la ocasión por -el copete</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_151" href="#FNanchor_151" class="label">[151]</a> “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_152" href="#FNanchor_152" class="label">[152]</a> “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de -Zaragoza). “llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_153" href="#FNanchor_153" class="label">[153]</a> Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_154" href="#FNanchor_154" class="label">[154]</a> Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_155" href="#FNanchor_155" class="label">[155]</a> <em>De mala muerte</em>, de ningún valor (vulg.), -propiamente del ajusticiado.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_156" href="#FNanchor_156" class="label">[156]</a> <em>A pie con bola</em>, al justo, y, además, alude a que -<em>traía por chapines una bola</em>. <span class="smcap">G. Casas</span>, <em>Seda</em>, 2, -6: “Si la semilla y morales andan, como dicen, a pie con bola, que se -espera que toda la hoja que tuviere será menester”. <span class="smcap">Corr.</span>, -506: “<em>A pie con bola.</em> (Ir y llegar a la par)”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_157" href="#FNanchor_157" class="label">[157]</a> <em>Hablar por boca de ganso</em>, lo que se oye de otro, -porque, en chillando uno, chillan todos. <span class="smcap">Pant.</span>, <em>Vej.</em>, -1: “Y ha hablado por boca de ganso muchas veces”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_158" href="#FNanchor_158" class="label">[158]</a> Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas -del Eurotas, mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne -perseguido por el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al -cabo de nueve meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; -del otro, Cástor y Clitemnestra.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_159" href="#FNanchor_159" class="label">[159]</a> Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la -torre de bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey -de Argos, y ella concibió así a Perseo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_160" href="#FNanchor_160" class="label">[160]</a> Es frase de <em>La Eneida</em>: “luego el padre Eneas, -desde su escaño”... Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de -Fenicia, jugar orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se -fué despacio a halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y -lanzándose al mar, llegó a Creta.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_161" href="#FNanchor_161" class="label">[161]</a> <em>La tarabilla</em>, la cítola o tarara del molino, -metafóricamente, la lengua. <span class="smcap">Corr.</span>, 607: “<em>Taravilla.</em> -(Llámase así al que parla mucho)”. <em>Por no perder</em> la ocasión de -hablar.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_162" href="#FNanchor_162" class="label">[162]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 168: “<em>La ocasión asilla por el copete -o guedejón.</em> (Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y -puesta sobre una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, -como que va cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo -el cabello de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la -otra media de atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se -ha de asir de la melena, porque en pasándose la <em>ocasión</em> no hay -por dónde asirla)”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_163" href="#FNanchor_163" class="label">[163]</a> <em>Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna</em>, -asegurarla, porque no se vuelva atrás. <em>Persil.</em>, 3, 19: “No -hay clavo tan fuerte que pueda detener la rueda de la fortuna”. -<span class="smcap">P. Vega</span>, 5, 26, 2: “De los que perseveran mucho tiempo en -su prosperidad se suele decir que echarán el clavo a la rueda de la -fortuna, que la hacen estar firme”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_164" href="#FNanchor_164" class="label">[164]</a> “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las -siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_165" href="#FNanchor_165" class="label">[165]</a> “atronado”. (El Ms).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_166" href="#FNanchor_166" class="label">[166]</a> <em>Coplones</em>, citándoos sólo los poetas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_167" href="#FNanchor_167" class="label">[167]</a> “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, -el mismo día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. -(<span class="smcap">Viana</span>, <em>Las transformac. de Ovidio</em>, not. 1, pág. 33).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_168" href="#FNanchor_168" class="label">[168]</a> <em>De un quemado</em>, Faetón, cuando tomó las riendas -del carro del sol.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_169" href="#FNanchor_169" class="label">[169]</a> <em>Coserse la boca</em>, callar, y aun añaden <em>a dos -cabos</em>, como cosen los zapateros. <span class="smcap">S. Abril</span>, <em>Andr.</em>: -“Coseré mi boca”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_170" href="#FNanchor_170" class="label">[170]</a> “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_171" href="#FNanchor_171" class="label">[171]</a> “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_172" href="#FNanchor_172" class="label">[172]</a> “inviolablemente”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_173" href="#FNanchor_173" class="label">[173]</a> De 1635.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_174" href="#FNanchor_174" class="label">[174]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 582: “<em>Diciendo y haciendo.</em> (Que -tan presto como se dice se haga)”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_175" href="#FNanchor_175" class="label">[175]</a> <em>Ande la rueda y coz con ella</em>, es juego de -muchachos en rueda, uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, -cogidos de la mano. <em>Ande la rueda</em>. <span class="smcap">Galindo</span>, 509: “de la -fortuna y sus mudanzas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_176" href="#FNanchor_176" class="label">[176]</a> <em>Paso entre paso</em>, lentamente. <span class="smcap">Valderr.</span>, -<em>Ejer. Fer. 5, dom. 2</em>, cuar.: “Llevaban... las grandes -estatuas de los gigantones muy paso entre paso”. <span class="smcap">J. Polo</span>, -<em>Humor.</em>: “Del corral | paso entre paso se escurre”. -<span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va -paseando por un jardín”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_177" href="#FNanchor_177" class="label">[177]</a> <em>Pernear</em> suele decirse del ahorcado, menear las -piernas. <span class="smcap">J. Tolosa</span>, <em>Disc.</em>, 1, 10: “Vernán a morir de -hambre o a pernear en una horca”. <span class="smcap">Valderr.</span>, <em>Teatr. S. -Nic.</em>, 1: “Y con ver pernear tantos ahorcados”. El <em>Credo</em> -lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice el médico, en vez -del <em>récipe</em>, con que comenzaban sus recetas, de modo que este -aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece la horca, se -le escapa o es escurridizo al cogerle la <em>hora</em> de la <em>Fortuna -con seso</em>, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que es y -merece.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_178" href="#FNanchor_178" class="label">[178]</a></p> - -<p> -“Con chilladores delante<br /> -Y envaramiento detrás”,<br /> -</p> - -<p>que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_179" href="#FNanchor_179" class="label">[179]</a> <em>Rebenque</em>, el látigo de azotar, propio del cómitre -en las galeras para azotar a los galeotes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_180" href="#FNanchor_180" class="label">[180]</a> <em>Derramando</em>, arrojando. Iba en borrico el azotado, -y el alguacil, en rocín; <em>la hora</em> de la Fortuna con seso trocó -las cosas conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer -los azotes más que el ajusticiado no pocas veces.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_181" href="#FNanchor_181" class="label">[181]</a> “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la -pluma, le cogió la <em>hora</em> y se la alargó en remo y empezó a bogar -cuando quería escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). -“Asiéndole por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la -espalda, y corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que -hoy es día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras -y un apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en -el banquete'”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_182" href="#FNanchor_182" class="label">[182]</a> <em>Chirrión</em>, carro que chirría, a propósito para -pases estrechos, que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no -puedan volver atrás: tal en los montes de las Bascongadas. <em>Diál. -monter.</em>, 13: “Con chirrión o carro”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_183" href="#FNanchor_183" class="label">[183]</a> <em>Zampándose</em>, metiéndose. <span class="smcap">L. Rueda</span>, -<em>Despos.</em>: “Pues zámpese dentro a somorgujo”. <em>Siglo pitag.</em>, -3: “Y zámpense de golpe en la posada”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_184" href="#FNanchor_184" class="label">[184]</a> Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una -espuerta de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, -que allá va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y -pónganles a recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida -fácilmente”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_185" href="#FNanchor_185" class="label">[185]</a> <em>Por debajo de</em>, so color, con el disfraz de. -<span class="smcap">León</span>, <em>Job</em>, 42: “Un querer debajo de esta color -desobligarse de aquello que”. <span class="smcap">Coloma</span>, <em>G. Fland.</em>, -2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo de ningún -pretexto”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_186" href="#FNanchor_186" class="label">[186]</a> “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_187" href="#FNanchor_187" class="label">[187]</a> <em>Afufarse</em> y <em>afufar</em>, huír o <em>tomar las -afufas</em>. <em>Comed. Florin.</em>, 5: “Y contento, pues que iba -él, quiero afufar, no se arrepienta y vuelva por mí”. <span class="smcap">Torr. -Naharr.</span>, 2, 115: “Y se afufan con el caire (y se van con el -dinero)”. A. Solís, <em>Poes.</em>, p. 151: “Quiso afufarse, mas ella | -se le agarró de los brazos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_188" href="#FNanchor_188" class="label">[188]</a> <em>Argel</em>, de esclavos, esclavitud, de Argel, por -los que allí había. <span class="smcap">Colom.</span>, <em>Obr. poét.</em>: “Al voluntario -Argel agradecido”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_189" href="#FNanchor_189" class="label">[189]</a> <em>Arraez</em>, patrono de barca, -etc.; literalmente, cabeza y jefe. Fué <em>Morato Raez Maltrapillo</em> -un renegado murciano, amigo íntimo del rey de Argel Azán, y a sus -oficios debió la vida el grande autor del <em>Quijote</em>, que por -romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que no tratase de -acometer. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Leng. Cerv.</em>, II, <em>Agi -Morato.</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_190" href="#FNanchor_190" class="label">[190]</a> “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_191" href="#FNanchor_191" class="label">[191]</a> “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et -iusto illi! Multa enim passa sum hodie per visum propter eum”. -(<span class="smcap">Mateo</span>, 27, 19).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_192" href="#FNanchor_192" class="label">[192]</a> <em>Untado</em>, sobornado, del facilitar los despachos -como el unto el rodar de la rueda. <em>Rufián viudo</em>: “Que no puede -chillar (el alguacil), porque está untado”. <span class="smcap">Quij.</span>, 1, 22: -“Hubiera untado con ellos (los ducados) la pluma del escribano”. -“Las brujas se untaban para trasportarse al aquelarre”. (<em>Diálog. -perros.</em>)</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_193" href="#FNanchor_193" class="label">[193]</a> <em>Torcida</em>, la mecha del candil. <em>Poder arder en -un candil</em>, de lo muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su -mucho alcohol.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_194" href="#FNanchor_194" class="label">[194]</a> <em>Tu nombre</em>, el de <em>condenado</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_195" href="#FNanchor_195" class="label">[195]</a> “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_196" href="#FNanchor_196" class="label">[196]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 506: “<em>A pedir de boca.</em> (Cuando -algo viene como se desea)”.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_197" href="#FNanchor_197" class="label">[197]</a> <em>Tapida</em>; en <em>Z</em>, <em>tapiada</em>. <em>Tapir</em> -es propiamente apretar el tejido en el telar; dícese en Castilla, y -<em>en-tap-ecer</em> en Aragón. <span class="smcap">F. Silva</span>, <em>Celest.</em>, 18: -“Los cencerros de los mansos tan sordos están en mis oídos, cuanto -me los tiene recalcados y tapidos la memoria de la voz de mi Acais”. -<em>Tap-ido</em>, por tupido, dícese en Aragón, como en Castilla.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_198" href="#FNanchor_198" class="label">[198]</a> <em>Zabucar</em>, dar empujones y revolver un líquido. -<span class="smcap">J. Polo</span>, <em>Univers.</em>: “Aquí a las dificultades, | que en -las mentes se zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus -dudas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_199" href="#FNanchor_199" class="label">[199]</a> “quedó en ayunas. Cogióle la <em>hora</em>”. (Menos las -belgas, todas las ediciones).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_200" href="#FNanchor_200" class="label">[200]</a> “morciégalos”. (<em>Z</em>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_201" href="#FNanchor_201" class="label">[201]</a> <em>Como boca de lobo</em>, de la muy oscura. -<em>Quij.</em>, 2, 48: “Quedó la estancia como boca de lobo”. -(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesor.</em>, <em>L</em>, 96).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_202" href="#FNanchor_202" class="label">[202]</a> “A este grito acudieron multitud de copleros a -encender sus coplas, y entre ellos iba cierto conductor (<em>con</em>) -un mamotreto de ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, -malandrín, y no las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han -de abrasar el mundo’”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_203" href="#FNanchor_203" class="label">[203]</a> <em>Buscón</em>, <em>estafador</em> y hurtador en germanía. -<em>Oro viejo</em>, 1, p. 48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado -universal de aventureras, | espía doble de las faldriqueras”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_204" href="#FNanchor_204" class="label">[204]</a> <em>Piramidal</em>, que merecía coroza como pirámide.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_205" href="#FNanchor_205" class="label">[205]</a> “con espetera de zancajos viejos y barri(<em>zal</em>)es -de sobaco”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_206" href="#FNanchor_206" class="label">[206]</a> <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>Paraís</em>. <em>S. Buenav.</em>: “Va -allí debajo sudando la gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por -el gran cerco de sus faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas -telas de las tiendas; por la portada de su casa no cabía a duras penas, -haciéndola sudar y trabajar a la portada para darle paso.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_207" href="#FNanchor_207" class="label">[207]</a> Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de -1634 aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado -Luis de Benavente, en el entremés cantado <em>El Guardainfante</em> -(parte primera). Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el -regocijadísimo Juan Rana):</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p> Presa os traigo una falduda,<br /> -Porque, entrando por la plaza,<br /> -Hasta que pasó, estuvieron<br /> -Detenidas cien mil<br /> -almas.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - - -<p class="center">¿Es muy gorda?</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p> - -<p class="center">Una sardina.</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - -<p class="center">¿Iba sola?</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p> - -<p class="center">Ella y sus faldas.</p> - - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - -<div class="poetry-container pw15"> -<div class="poetry"> -<p><span style="padding-left: 2em;">No es mala la añadidura:</span><br /> -<span style="padding-left: 2em;">Menos ocupa la guarda.</span></p> -</div> -</div> - -<p>(<em>Sacan atada con una maroma a la</em> <span class="smcap">Falduda</span>, -<em>admírase el Concejo y espántase el</em> <span class="smcap">Alcalde</span>).</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">TODOS</span> (<em>Cantando</em>).</p> - -<div class="poetry-container pw25"> -<div class="poetry"> -<p><em>Por sus condiciones y por sus<br /> -usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo.</em></p> -</div> -</div> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - -<p class="center">Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALGUACIL</span></p> - -<p class="center">Pues ¿qué ha de ser?</p> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><span style="padding-left: 4em; ">La tarasca,</span><br /> -Que ya sale por el Corpus<br /> -Medio sierpe y medio dama.</p> -</div> -</div> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">LA FALDUDA</span> (<em>Cantando y bailando, le responde.</em>)</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><em>Lo que se usa, señor Alcaldito,<br /> -Gracioso y bonito,<br /> -Dice el refrancito<br /> -Que nunca se excusa;<br /> -Y por sólo hacer lo que vemos,<br /> -Las hembras traemos,<br /> -Aunque reventemos,<br /> -Tanta garatusa, tusa, tusa.</em></p> -</div> -</div> - -<p class="p1 center"><span class="allsmcap">ALCALDE</span></p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>Si por ver lo que se<br /> -han ensanchado,<br /> -El padre o velado,<br /> -A ojo cerrado,<br /> -Les diera una tunda,<br /> -Vive Cristo que el toldo bajaran,<br /> -Y aunque regañaran,<br /> -Ellas ahorraran<br /> -De tanta baraúnda, unda, unda.</p> -</div> -</div> - -<p>Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas, -las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y -esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el -invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía -de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las -prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de -abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera traer -guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de perder -el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en sus -<em>Avisos</em> de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en -aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel -más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer -refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó -Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción -de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una -colección de <em>Romances varios de diversos autores</em>, que este -mismo año de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el -siguiente rasgo:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><span style="padding-left: 1em; ">Guardainfante era, y ya estoy</span><br /> -Tan otro del que me vi,<br /> -Que aprender podéis de mí<br /> -Lo que va de ayer a hoy.<br /> -Hoy risa del pueblo soy,<br /> -Ayer fuí todo su vicio,<br /> -Pues, frustrado mi ejercicio,<br /> -Dicen a mi poca medra:<br /> -Escollo armado de yedra,<br /> -Yo te conocí edificio.<br /> -<span style="padding-left: 1em; ">Siempre pienso dónde voy,</span><br /> -Cómo me veo y me vi,<br /> -Que ayer maravilla fuí<br /> -Y hoy sombra mía no soy.<br /> -Galas, vivo ejemplo os doy,<br /> -Pues, por salir de mis quicios,<br /> -Os muestro en claros indicios<br /> -Mi mal, que a todos excede,<br /> -Ejemplo de lo que puede<br /> -La carrera de los vicios.<br /> -<span style="padding-left: 1em; ">Acuérdome que tenía,</span><br /> -Por gala de tan buen aire,<br /> -Valentía en el donaire,<br /> -Donaire en la valentía;<br /> -Pero ya ha llegado el día<br /> -En que estoy tan desvalido,<br /> -Que las damas que he servido<br /> -Me dicen al fin postrero:<br /> -“¡De lo que fuiste primero<br /> -Estás tan desconocido!”<br /> -<span style="padding-left: 1em; ">Aplauso que el mundo da,</span><br /> -Por mi gala merecido,<br /> -¿Quién como yo le ha tenido?<br /> -¿Quién como yo le tendrá?<br /> -Dicha que se pasó ya,<br /> -Hoy es de penas abismo,<br /> -Y así, deste silogismo<br /> -Quedo tan desengañado,<br /> -Que, de mí mismo olvidado,<br /> -No me acuerdo de mí mismo.<br /> -<span style="padding-left: 1em; ">Pendiente me vi colgado</span><br /> -Junto al lugar más dichoso,<br /> -Yo, de ninguno envidioso,<br /> -Y de todos envidiado;<br /> -Mas ¡ay desdichas del hado,<br /> -Cuánto acabas, cuánto puedes!<br /> -Pues, araña entre las redes,<br /> -Me cuelgan, como de almenas,<br /> -En un retrete que apenas<br /> -Se divisan las paredes.<br /> -<span style="padding-left: 1em; ">Por mí se puede cantar,</span><br /> -Cuando mis desdichas toco:<br /> -“¡Mundo loco, mundo loco:<br /> -Nadie debe en ti fiar!”<br /> -En pobre y solo lugar<br /> -Me han puesto mis vanidades,<br /> -Pues del tiempo las crueldades<br /> -Me traen a aquestos retiros,<br /> -Aquí, donde mis suspiros<br /> -Pueblan estas soledades.</p> -</div> -</div> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_208" href="#FNanchor_208" class="label">[208]</a> <em>Carcabueço</em> dicen, con <em>b</em> y con -<em>cedilla</em>, el manuscrito de Frías y la edición de Zaragoza. -Escrita del propio modo se ve en <em>La Culta latiniparla</em> y en otros -manuscritos y libros antiguos. El <em>Diccionario</em> de la Academia no -se acuerda de esta palabra, como ni de otras muchas. He aceptado la -ortografía de Terreros porque, significando <em>carcavueso</em> lo mismo -que <em>carcavón</em>, aumentativo de cárcava, una zanja u hoyo grande -para sepultar muchos muertos juntos o arrojar sus <em>huesos</em>, parece -que no tiene lugar en esta voz la <em>z</em>, cuya letra, aunque entra en -los aumentativos, se combina de otra manera.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_209" href="#FNanchor_209" class="label">[209]</a> <em>Con pinta de</em>, que parecía. Pintas son las rayas -de los naipes, por las cuales se conocen aun antes de descubrir las -figuras. <span class="smcap">Fons.</span>, <em>Vid. Cr.</em>, 2, 20: “En la casa del -jugador hasta la hija conoce una primera por la pinta”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_210" href="#FNanchor_210" class="label">[210]</a> <em>Carantamaula</em>, propiamente carátula o careta -figurando una cara muy fea. <em>Poem. heroico</em>, 1: “Un hombre -tentación, carantamaula, | que no puede enseñarse sino en jaula”. -<span class="smcap">Lope</span>, <em>Inobed.</em>, III, p. 550: “Ésta es la carantamaula, | -que dijeron que es pescado”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_211" href="#FNanchor_211" class="label">[211]</a> <em>En grupa</em>, atrás, como montar <em>en</em> o <em>a la -grupa</em> de la cabalgadura, donde va la <em>gurupera</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_212" href="#FNanchor_212" class="label">[212]</a> <em>Tan lejos</em>, en la retahila que acaba de contar. -Este párrafo es de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_213" href="#FNanchor_213" class="label">[213]</a> <em>Revestirse en.</em> <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Dom. 3 -cuar.</em>, f. 505: “Como demonios revestidos en un cuerpo humano”. -Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de una serpiente y revistiéndose en -ella”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_214" href="#FNanchor_214" class="label">[214]</a> <em>Enflautado</em>, metido como en flauta, por lo -charlatana que era la <em>cotorrera</em> o mujer que anda de cotorro en -cotorro y lo parla todo, como la <em>cotorra</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_215" href="#FNanchor_215" class="label">[215]</a> En todas las impresiones españolas que he manejado falta -este capítulo de “El criado favorecido y el amo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_216" href="#FNanchor_216" class="label">[216]</a> “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando -una mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las -de Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, -del miércoles de Ceniza o <em>corvillo</em> (<span class="smcap">Hita</span>, mi edición, -1172).</p> - -</div> - -<div class="footnote section"> - -<p><a id="Footnote_217" href="#FNanchor_217" class="label">[217]</a> <em>Hopalandas</em>, propiamente vestiduras largas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_218" href="#FNanchor_218" class="label">[218]</a> <em>Jalbegar</em> y <em>jalbiego</em> dícese en Extremadura, -de <em>enjalbegar</em>, de <em>ex-albicare</em>, encalar las paredes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_219" href="#FNanchor_219" class="label">[219]</a> <em>Aloja</em>, bebida de agua, miel y especias.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_220" href="#FNanchor_220" class="label">[220]</a> <em>Cerilla</em>, unto, como cera, para afeite -(<em>Celestina</em>, mi edic.), así como <em>sals-er-illa</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_221" href="#FNanchor_221" class="label">[221]</a> Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con -mil suertes de menjurges y mudas se burló varias veces el autor del -<em>Quijote</em>. En la comedia <em>La Casa de los celos</em> dirige a -Angélica estas razones la Dueña:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p><span style="padding-left: 1em;">“¿Cuándo, señora, veremos</span><br /> -El fin de nuestros caminos?<br /> -¿Cuándo de estos desatinos<br /> -A buen acuerdo saldremos?<br /> -¿Cuándo me veré ¡ay de mí!<br /> -Con mi almohadilla sentada<br /> -En estrado y descansada,<br /> -Como algún tiempo me vi?<br /> -¿Cuándo de mis redomillas<br /> -Veré los blancos afeites,<br /> -Las <em>unturas</em>, los aceites,<br /> -Las adobadas pasillas?<br /> -¿Cuándo me daré un buen rato<br /> -En reposo y sin sospecha,<br /> -<em>Que traigo esta cara hecha<br /> -Una suela de zapato</em>?”</p> -</div> -</div> -</div> - -<div class="footnote"> -<p><a id="Footnote_222" href="#FNanchor_222" class="label">[222]</a> Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que -eran, y de tantos corchos.</p> -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_223" href="#FNanchor_223" class="label">[223]</a> <em>Costillas de borrenas</em>, almohadillas, como -en los borrenes de la silla de cabalgar; <em>lana-plenar</em>, como -<em>terraplenar</em>. <em>Borrenas</em> se decía, como <em>borrenes</em>. -<span class="smcap">P. Espin.</span>, <em>Elog. retr.</em>: “Con silla de borrenas”. -<span class="smcap">Eug. Salaz.</span>, <em>Cart.</em>, p. 32, 37.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_224" href="#FNanchor_224" class="label">[224]</a> Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En -la primera edición de Zaragoza imprimieron <em>aplanase</em>, y de aquí -todas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_225" href="#FNanchor_225" class="label">[225]</a> “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor -lección.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_226" href="#FNanchor_226" class="label">[226]</a> Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se -conserva en algunos pueblos.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_227" href="#FNanchor_227" class="label">[227]</a> <em>Visión</em>, fantasmón, por lo fea y risible.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_228" href="#FNanchor_228" class="label">[228]</a> <em>Andularios</em>, vestidura larga. <span class="smcap">Quev.</span>, -<em>C. de c.</em>: “Asiéndole de los andularios”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_229" href="#FNanchor_229" class="label">[229]</a> “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y -siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_230" href="#FNanchor_230" class="label">[230]</a> <em>Pantasma</em> se dice todavía por fantasma.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_231" href="#FNanchor_231" class="label">[231]</a> <em>Persil.</em>, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila -el mismo espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y -ocasión que su padre contaba”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_232" href="#FNanchor_232" class="label">[232]</a> <em>Porque ya no tenían.</em> Todo esto lo pintó Mateo -Alemán en su <em>Guzmán de Alfarache</em>, 2, 3, 7.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_233" href="#FNanchor_233" class="label">[233]</a> “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y -posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_234" href="#FNanchor_234" class="label">[234]</a> <em>Herrería</em>, dícese del repiquetear de broqueles -y espadas y de cualquier estruendosa batahola. <em>Amante lib.</em>: -“Por ver en qué paraba aquella grande herrería que sonaba”. <em>Señ. -Cornel</em>.: “Estuvo atento y no sintió palabra alguna: la herrería era -a la sorda”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_235" href="#FNanchor_235" class="label">[235]</a> <em>Se tomaban ya de los años</em>, como se toma de -herrumbre o moho una cosa.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_236" href="#FNanchor_236" class="label">[236]</a> <em>Gorjearse</em>, hablar de gorja, haciendo ostentación -y regodeándose. <span class="smcap">Zamora</span>, <em>Monarq.</em>, <em>3 Visit.</em>: “Se -estaba en la cama gorjeando con su alma”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_237" href="#FNanchor_237" class="label">[237]</a> “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de -Zaragoza y posteriores.) <em>Ponleví</em>, del fr. <em>pont levis</em>, -puente levadizo, por la curva de la suela y el hueco entre la punta del -calzado y el tacón, forma francesa que se daba al calzado, tacón de -madera muy alto, derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte -semicircular desde el arranque hasta abajo.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_238" href="#FNanchor_238" class="label">[238]</a> Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy -remoto <em>antaño</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_239" href="#FNanchor_239" class="label">[239]</a> “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas -de afuera, eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los -eclipses son su fuerte”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_240" href="#FNanchor_240" class="label">[240]</a> <em>Gorgoritas</em> son los quiebros que, especialmente en -el canto, se hacen con la voz en la garganta.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_241" href="#FNanchor_241" class="label">[241]</a> “vestidos de <em>noli me tangere</em>” (Ms. de Frías.) -<em>Nolimetangere</em>, llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se -empeoran: alude a la frase de Cristo resucitado a la Magdalena.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_242" href="#FNanchor_242" class="label">[242]</a> <em>Romanar</em>, pesar con romana, aquí llevadas en peso -de manera parecida en la litera.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_243" href="#FNanchor_243" class="label">[243]</a> <em>Escarpines</em>, paño o tela debajo del calzado, que -recoge el sudor.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_244" href="#FNanchor_244" class="label">[244]</a> <em>Fregenal</em>, olor a cuero y tenería, por los famosos -que en Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo -(<em>jác.</em> 5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le -gastan las espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote -se hacía de dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la -penca del cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_245" href="#FNanchor_245" class="label">[245]</a> <em>Reciennaciéndose</em>, desantañándose, dándose por muy -niñas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_246" href="#FNanchor_246" class="label">[246]</a> <em>Niña postiza</em>, la muñeca con que las niñas juegan.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_247" href="#FNanchor_247" class="label">[247]</a> “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir -que las que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte, -que esto es <em>la vieja</em>, como callan las niñas la caca y hacían -que los ojos que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo -pasar) los que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los -que miraban a las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo -ataúdes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_248" href="#FNanchor_248" class="label">[248]</a> <em>Estoflerino</em>, latinizado el nombre Juan -<em>Stoffler</em> o <em>Stoeffler</em>, célebre astrónomo suavo, que -nació en Justingen por los años de 1452. Continuó las efemérides -de Regiomontano (Muller) desde 1482. En 1499 presentó unas nuevas, -calculadas para los veinte años siguientes, al Senado de Ulma, que le -dieron grande reputación. Publicó otras para 1524, anunciando que, -por efecto de la conjunción de los grandes planetas, habría el 20 -de febrero una inundación tan grande que trastornaría la superficie -del globo. Grande terror produjo esto y pusilanimidad en las gentes, -que buscaron asilo en las altas montañas y prepararon barcas para -salvarse con su familia. El mes de febrero llegó y fué, a pesar de -la conjunción, muy seco: <em>Stoffler</em> se apresuró a explicar las -causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos continuaron -siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531.</p> - -<p><em>Magino.</em> <em>Maxino</em> dice el original manuscrito. <em>Máximo</em> la -edición de Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de -Sancha, en que se lee <em>Maximio</em>. Obras de este célebre astrónomo: -<em>Ephemerides coelestium motuum</em> Io. Antonii Magini, -<em>patavini, ab anno 1598 usque ad annum 1610, secundum Copernici -observationes accuratissime supputatae et correctae; -ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud -Damianum Zenarium, 1599.—Tabulae secundorum mobilium</em> -<em>coelestium. Authore</em> Io. Antonio Magino, <em>patavino, philosophiae, -ac mathematicarum professore. Cum privilegiis. -Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani Zenari.</em> El afamado -matemático paduano Juan Antonio <em>Magín</em> murió el -año de 1617.</p> - -<p>De Origano: <em>Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi -1595, et desinentium in annum 1624</em>, Ephemerides Brandenburgicae -<em>coelestium motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus -calculo duplici Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico -seu Copernicaeo elaboratae</em>, a Davide Origano <em>glacense germano, -mathematico in Academia electorali Brandenburgica profesore publico -et ordinario. Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud -Davidem Reichardum bibliopolam stetinensem.</em></p> - -<p>Andrés <em>Argoli</em> nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado -a la Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento -singular, no se libró de caer en los sueños de los astrólogos. -Perseguido por sus émulos, se retrajo a Venecia. El -Senado le acogió favorablemente, le proveyó de instrumentos -para sus observaciones y le nombró matemático de la -Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos. -Murió en 1653. Escribió: <em>De diebus criticis, Primi movilis -tabulae, Observaciones sobre el cometa de 1653</em>, y, por último, -las <em>Efemérides</em>:</p> - -<p><em>Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum</em> -Ephemerides. <em>Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 -ad 1640 ex ejusdem Auctoris tabulis supputatae, quae congruunt -Danicis, Rodulphinis, et Tychonis Brahae è Coelo -deductis observationibus. Romae. Ex Typographia Guillelmi -Facciotti. M.DC.XXIX.</em>—Andreae Argoli <em>Medici, Philosophi, -ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas -profitentis</em>, Ephemerides <em>annorum L iuxta Tychonis</em> -<em>hypotheses, et accurate è Coelo deductas observationes. Ab anno -1630 ad annum 1680. Cum privilegiis. Venetiis, 1638.</em></p> - -<p>Hemos puesto <em>Argolo</em> en el texto, en vez de <em>Argolio</em>, que dicen los -ejemplares de <em>La Hora de todos</em>, manuscritos e impresos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_249" href="#FNanchor_249" class="label">[249]</a> <em>Zurr-ido</em>, posverbal participal de zurrir, el -sonar bronco. <span class="smcap">Ávil.</span>, <em>Ep.</em>, 34: “Mirando como ya es -todo pasado y los que ve están ya olvidados y todo se haya pasado así -como agua que corría con zurrido”. También <em>zurrí-o</em>. <span class="smcap">Laso -Orop.</span>, <em>Lucano</em>, p. 108: “No es aún apagada la tempestad, -sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_250" href="#FNanchor_250" class="label">[250]</a> Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la -fecha en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el -año que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito -que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta -pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la -cronología.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_251" href="#FNanchor_251" class="label">[251]</a> “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota -absurda de la edición de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_252" href="#FNanchor_252" class="label">[252]</a> <em>Sobre raigones</em> no salen los dientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_253" href="#FNanchor_253" class="label">[253]</a> “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de -Frías.) <em>Arpadas</em>, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos -y quiebros de aves.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_254" href="#FNanchor_254" class="label">[254]</a> <em>Galopín</em>, mozo de cocina.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_255" href="#FNanchor_255" class="label">[255]</a> <em>El coram vobis</em>, la cara, iluminada de -simplicidades.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_256" href="#FNanchor_256" class="label">[256]</a> <em>Pujar</em>, subir como en almoneda.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_257" href="#FNanchor_257" class="label">[257]</a> <em>En-cant-usar</em>, engañar como con encant-os. -<span class="smcap">L. Rueda</span>, 1, 110: “Creo que algún bellaco y embaidor me -la’ncantusado”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_258" href="#FNanchor_258" class="label">[258]</a> <em>Zollipo</em>, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es -el hipo (<span class="smcap">Rosal</span>). <span class="smcap">Lag.</span> <em>Diosc.</em>, 2, 117: “Sana -los sollipos y torcijones de vientre”. <em>Zollipar</em> es bostezar. -<span class="smcap">Horozco</span>, <em>Canc.</em>, p. 157: “¿Qué zollipas?—Tengo temor -que las tripas | se me sequen de vacías”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_259" href="#FNanchor_259" class="label">[259]</a> <em>Se afilaron de embeleco</em>, sutilizaron y aguzaron -su mentira o embeleco.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_260" href="#FNanchor_260" class="label">[260]</a> Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La -real cámara de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos -los suyos, no pueden estar retratados con pincel más valiente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_261" href="#FNanchor_261" class="label">[261]</a> <em>Gañar</em> díjose como ganar, de donde <em>gañ-án</em>, -el obrero que gaña o gana con su trabajo. <em>Bibl. Ferr. Gen.</em>, 47, -32: “Que varones de gañado son”. En Aragón, <em>guañar</em> por ganar -(<span class="smcap">Blancas</span>, <em>Com. comitiis</em>). <span class="smcap">S. Badaj.</span>, 2, p. 74: -“No espera, soltá el gañado”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_262" href="#FNanchor_262" class="label">[262]</a> “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con -la frase acostumbrada. Pues cógele la <em>hora</em>”. (Edic. de Zaragoza -y siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_263" href="#FNanchor_263" class="label">[263]</a> <em>Dios le ayude</em>, o <em>¡Jesús!</em>, fórmula al ver -estornudar a otro, por haberse creído que podría escapársele el alma, -cuando ésta no era más que el aliento (<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, -<em>N</em>, 17).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_264" href="#FNanchor_264" class="label">[264]</a> <em>Encreyentes</em> dicen las ediciones. <span class="smcap">L. -Rueda</span>, 1, 20: “Pues le he hecho encreyente a este animalazo -qu’esta caratula es el rostro de Diego Sánchez”. <span class="smcap">Torr.</span>, -<em>Fil. mor.</em>, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes a los ojos, como -si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que puede ser adverbial -la forma plural, o rutinaria, por el <em>en justos y en creyentes</em>, -pues encreyentes se repite en Quevedo. <em>Rom.</em> 69: “No me has de -hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. <em>C. de c</em>: “No -me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_265" href="#FNanchor_265" class="label">[265]</a> <em>Mosqueándose de</em>, librarse de, zafarse de, como -sacudiendo las moscas. <span class="smcap">J. Sal.</span>, c. 7: “Y el mismo Papa al -mismo P. Méndez le mosqueó de Roma... ofendido de sus extravagancias”. -<span class="smcap">Queved.</span>, <em>Entret.</em>: “Empezó a mosquearse de él”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_266" href="#FNanchor_266" class="label">[266]</a> El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su -regüeldo le valió.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_267" href="#FNanchor_267" class="label">[267]</a> <em>Chocando</em>, metáfora del tocar las cadenas, etc., -en la piedra de toque, para aquilatarlas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_268" href="#FNanchor_268" class="label">[268]</a> <em>Migajas de</em>, pedacillos de vidrio.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_269" href="#FNanchor_269" class="label">[269]</a> <em>Claveque</em>, piedra semejante al diamante, pero de -poco valor.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_270" href="#FNanchor_270" class="label">[270]</a> <span class="smcap">A. Pérez</span>, <em>Viern. 2 cuar.</em>, f. 480: “¿Por -qué no les hablábades claro, pan por pan y vino por vino?”</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_271" href="#FNanchor_271" class="label">[271]</a> <em>Pegar la boca a la pared</em>, resolverse a callar la -necesidad que se padece, por grande que sea.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_272" href="#FNanchor_272" class="label">[272]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 547: “<em>La cara descubierta.</em> -(Que puede parecer sin correrse de nada feo: puede parecer la cara -descubierta, puedo ir la cara descubierta)”.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_273" href="#FNanchor_273" class="label">[273]</a> <span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha -llaneza, sí por sí, no por no”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_274" href="#FNanchor_274" class="label">[274]</a> <em>Cardas</em>, propias de la <em>carda</em> u oficio de -ladrón. <em>De medio a medio</em>, enteramente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_275" href="#FNanchor_275" class="label">[275]</a> <em>Contraste</em>, platero que tiene el oficio de -contrastar el oro y plata. <span class="smcap">Zabal.</span>, <em>Día f.</em>, 1, 18: “Que -valen mucho más, como consta por la fe del contraste”.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_276" href="#FNanchor_276" class="label">[276]</a> <em>Enviarle noramala</em>, con cajas destempladas, -despedir malamente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_277" href="#FNanchor_277" class="label">[277]</a> <em>Letra entre piernas</em>, de la frase <em>rabo entre -piernas</em>, avergonzado y como perro huído.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_278" href="#FNanchor_278" class="label">[278]</a> <em>Pegársela</em>, engañarle, <em>darle una pega</em>, -<em>darle la pega</em>, de la pega de la bota.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_279" href="#FNanchor_279" class="label">[279]</a> “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas -las posteriores.) En vez de <em>marbolla</em> quisieron tal vez decir -<em>barbulla</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_280" href="#FNanchor_280" class="label">[280]</a> <em>Cosetada</em>, propiamente carrera en el <em>cos-o</em>, -luego empujón. En este segundo sentido úsase en Extremadura. <em>Cuent. -d. c.</em>: “Fuese tras él dando cosetadas”. De aquí <em>coset-ear</em>. -<span class="smcap">L. Ariz</span>, <em>Hist. Ávila</em>, f. 38: “Coseteando por el coso”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_281" href="#FNanchor_281" class="label">[281]</a> “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.) -<em>Autos s. xvi</em>, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de -Sigüenza | hemos d’ir empelazgados”. De <em>pelazga</em>, contienda, de -<em>pelaza</em>, <em>pelea</em>, pelo. <em>Trag. Polic.</em>, 7: “Y esta -pelazga nos tienen agora guardada”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_282" href="#FNanchor_282" class="label">[282]</a> <em>Maul-ero</em>, el que anda en maulas o engaños. -<span class="smcap">Solís</span>, <em>El amor</em>, j. 2: “Aquí hay maula”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_283" href="#FNanchor_283" class="label">[283]</a> “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic. -de Zaragoza, y de allí todas).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_284" href="#FNanchor_284" class="label">[284]</a> <em>Al verdugo</em>, que es <em>guardajoyas</em>, de como en -<em>el traidor de Galalón</em> (<em>Quij.</em>), para hacer resaltar más el -calificativo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_285" href="#FNanchor_285" class="label">[285]</a> <em>Asurarse</em>, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a -perder. <span class="smcap">Torr.</span>, <em>Fil. mor.</em>, 25, 4: “Se asuran los niños -como las ollas, con el calor demasiado”.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_286" href="#FNanchor_286" class="label">[286]</a> <em>Taita</em>, voz de niños llamando al padre. <span class="smcap">J. -Pin.</span>, <em>Agr.</em>, 21, 8: “Lo primero que los niños aprenden decir -para con los padres es taita, y lo que primero saben decir a las madres -es mama”. Véase <span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>A</em>, 43.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_287" href="#FNanchor_287" class="label">[287]</a> <em>Andar a daca y toma</em>, en dares y tomares. -<span class="smcap">Corr.</span>, 505: “<em>A daca y toma.</em> (Andar a trocar; trueco -de muchachos, que no se fían, y truecan dando y tomando; dícese de -los interesados y desconfiados en tratar siempre con resguardo.)” -<em>Tomarse del vino</em>, emborracharse.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_288" href="#FNanchor_288" class="label">[288]</a> “<em>patio de palacio.</em>” (Edic. de Zaragoza, y de allí -todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_289" href="#FNanchor_289" class="label">[289]</a> “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic. -de Zaragoza, y de allí todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_290" href="#FNanchor_290" class="label">[290]</a> <em>Cartapel</em>, escrito largo para fijar bandos y -edictos y cualquier papel grande de mucha letra muy metida.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_291" href="#FNanchor_291" class="label">[291]</a> Recuérdense los impertinentes <em>advertimientos al -Príncipe</em> que de aquellas calendas se ven impresos; téngase -en cuenta el fin principal y de importancia suma a que tiraba el -castellano Lipsio; no se pierda jamás de vista que le era forzoso -remedar y traducir aquí los desatinos de los áulicos y curanderos -políticos, y entonces no nos parecerán menos ridículos e ingeniosos que -los que había dejado por modelos el rey de los escritores españoles: -los arbitristas de Dinamarca. Por lo bien dibujados, rivalizan con -don Quijote, deseando aconsejen al Monarca junte en la Corte, y en un -día señalado, a cuantos caballeros andantes vayan por la Península, -que tal podría venir entre ellos que sólo bastase a destruir toda la -potestad del turco. En lo extravagante se igualan casi al arbitrista -del Hospital de la Resurrección, en Valladolid, proponiendo se mande -a todos los vasallos de Su Majestad ayunar una vez en el mes a pan y -agua, reduciendo a dinero el gasto de aquel día para que, con provecho -de sus cuerpos y de sus almas, tuviesen el lauro de desempeñar en -veinte años las cargas del Tesoro: ocurrencias felicísimas y muy -difíciles de superar. El autor de <em>El Diablo cojuelo</em> queda -muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de estos abejarucos -políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del reinado de los -Felipes: abundaron en todos los siglos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_292" href="#FNanchor_292" class="label">[292]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 510: “<em>Alza, Dios, tu ira.</em> -(Dícese de una persona, cuando se refiere que se enojó mucho; dando a -entender que se arrebató demasiado.)” Sobre <em>em-borr-ull-arse</em>, en -<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>B</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_293" href="#FNanchor_293" class="label">[293]</a> <em>Barbulla</em>, posv. de barbull-ar, bullicio, -parloteo. <span class="smcap">Guevara</span>, <em>Men. Corte</em>, 12: “Son tantas las -barbullas, tráfagos y mentiras”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_294" href="#FNanchor_294" class="label">[294]</a> “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y -siguientes).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_295" href="#FNanchor_295" class="label">[295]</a> “1634, miércoles 29 de noviembre.—Por descuido de unos -mozos se encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del -Rey, y, sin poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de -coches, con la casa en que estaban, que es distante de la principal de -los caballos regalados.</p> - -<p>“1640.—Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto -principal del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin -poderlo remediar, se quemó mucho, con <em>dos torres</em> principales y -la mayor parte del cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas, -que eran entonces muy ricas, <em>se quebraron y maltrataron muchas -y de mucho precio</em>. Volvióse a reformar todo con diligencia. El -pueblo, que de accidentes saca conjeturas, juntó los tres de estos -años, diciendo que en el uno había dado en agua; en el otro, en aire, -y en éste, en fuego; que sólo faltaba que diese en tierra, y que así -dió con la caída del Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de -medio millón. Reparóse tan presto, que por pascua de Resurrección -estaba acabado”. (<span class="smcap">León Pinelo</span>, <em>Historia de Madrid</em>, Ms.).</p> - -<p>Retocada <em>La Hora de todos</em> en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo -a ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son -el de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro, -más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo, -y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el -teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado -sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_296" href="#FNanchor_296" class="label">[296]</a> “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_297" href="#FNanchor_297" class="label">[297]</a> <em>Roerle los zancajos</em>, hablar de él mal por detrás, -como gozquejo que ladra y a los zancajos se tira. <span class="smcap">Cácer.</span>, ps. -100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto -proximo suo'”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_298" href="#FNanchor_298" class="label">[298]</a> <em>Tablet-ear</em>, hacer ruido como con tabletas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_299" href="#FNanchor_299" class="label">[299]</a> <span class="smcap">Corr.</span>, 522: “<em>En un tris.</em> (Denota suma -brevedad, como la de un golpe; tómase del sonido de una cosa que se -quiebra, como de vidrio o barro, y significa también el punto de -peligro en que estuvo algo para caerse o quebrarse: estuvo en un tris, -no faltó un tris, no faltó sino un tris.)”</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_300" href="#FNanchor_300" class="label">[300]</a> La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según -se hacían éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en -aquellos tiempos la moneda de cobre.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_301" href="#FNanchor_301" class="label">[301]</a> Quevedo, en <em>El Chitón de las taravillas</em>, escribió -que al comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a -ocho como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que -Dios tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se -acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI:</p> - - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>“¿Qué se hizo el rey don Juan?<br /> -Los Infantes de Aragón,<br /> -<em>¿Qué se hicieron?</em>”</p> -</div> -</div> - -<p>De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer -discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para -siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del -trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos -seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de -España, cancerada desde los tiempos de Felipe II.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_302" href="#FNanchor_302" class="label">[302]</a> <em>Mataperros</em>, la bola y morcilla y zarazas con que -se les mata.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_303" href="#FNanchor_303" class="label">[303]</a> “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con -arañazos. Y si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y -se van de hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_304" href="#FNanchor_304" class="label">[304]</a> “viejos y muertos”. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_305" href="#FNanchor_305" class="label">[305]</a> <em>Pantasma</em>, la figura, la persona del viejo -podrido, pero que tenga dinero, por lo que luego los llama -<em>estantiguas</em>, y <em>carroños</em>, de <em>carroña</em> o esqueleto -mondo, comido de grajos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_306" href="#FNanchor_306" class="label">[306]</a> <em>Mejicanos</em>, doblones de oro mejicano, <em>unto -mejicano</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_307" href="#FNanchor_307" class="label">[307]</a> “una parte moderada”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_308" href="#FNanchor_308" class="label">[308]</a> “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por -haberlo sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de -calderilla: no la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal -apreciada deja de serlo”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_309" href="#FNanchor_309" class="label">[309]</a> <em>Mam-ullar</em>, pronunciar como <em>mam-ando</em>, por -falta de dientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_310" href="#FNanchor_310" class="label">[310]</a> “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces -pueden subsistir como formadas del verbo <em>tomar</em> por el genio -suelto y desenfadado del autor de <em>La Hora de todos</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote section"> - -<p><a id="Footnote_311" href="#FNanchor_311" class="label">[311]</a> “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de -Zaragoza).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_312" href="#FNanchor_312" class="label">[312]</a> “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre -barbada” (la de Bruselas y todas las posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_313" href="#FNanchor_313" class="label">[313]</a> “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.) -<em>Cazasiglos</em>, los muy viejos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_314" href="#FNanchor_314" class="label">[314]</a> <em>Maya</em>, la moza que hace de reina en la fiesta -tradicional de mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los -difuntos, que está para morir. <span class="smcap">Lope</span>, <em>Maya</em>, II, p. 41: -“Hoy el Alma ha de ser Maya, | grande fiesta quiero hacer, | puesto que -el Mayo se vaya”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_315" href="#FNanchor_315" class="label">[315]</a> <em>Mariposas</em>, que andan en torno ya de la muerte, -por ser muy viejas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_316" href="#FNanchor_316" class="label">[316]</a> <em>Tararira</em>, alegría bulliciosa. <em>Quev.</em>, -<em>Poem. her.</em>, 1: “Inspirad tarariras y chaconas”. <span class="smcap">Q. -Benav.</span>, 1, 311: “¡Tararira! ¡con qué pie | he salido esta mañana”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_317" href="#FNanchor_317" class="label">[317]</a> <em>De la sonsaca</em>, que viven de sonsacar.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_318" href="#FNanchor_318" class="label">[318]</a> <em>Andorras</em>, andariegas. <em>Lo del negro</em> -del sermón, del que, después de mucho trabajar, no saca provecho, -porque se lo llevan la vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente -indica que trabajan y afanan como negros. Así: <em>No somos negros</em> -y <em>Trabajar como un negro, Tratarle como a un negro</em>. -<span class="smcap">Corr.</span>, 612: <em>Tratóle como a negro, como a zapato viejo.</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_319" href="#FNanchor_319" class="label">[319]</a> “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_320" href="#FNanchor_320" class="label">[320]</a> <em>Tabaola</em> también se decía por metátesis de -<em>batahola</em>, barullo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_321" href="#FNanchor_321" class="label">[321]</a> “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a -las tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_322" href="#FNanchor_322" class="label">[322]</a> “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse -todos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_323" href="#FNanchor_323" class="label">[323]</a> <em>De buces</em>, como de bruces, de cabeza, cabeza -abajo. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Rom.</em> 83: “Dió con él, de un empellón, | -de buces detrás de un banco”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_324" href="#FNanchor_324" class="label">[324]</a> En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y -doña Isabel un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para -perseguir, juzgar y castigar los delitos cometidos en despoblado, y -a 7 de julio de 1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran -asaeteados los malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos -los cadáveres para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba -en <em>Peralvillo</em>, lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. -Así como los ladrones tenían su fin en <em>Peralvillo</em>, las bolsas lo -tenían en el estudio de aquel letrado garduña.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_325" href="#FNanchor_325" class="label">[325]</a> Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos -y rasgos de otras suyas como <em>La Hora de todos</em>. Casi íntegro se -encuentra el presente párrafo en la <em>Visita de los chistes</em>, y -allí, por tanto, hallará el lector noticia de los más de estos autores -de Derecho.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_326" href="#FNanchor_326" class="label">[326]</a> <em>Burrajear</em>, <em>borrajear</em>, escribir mal, como -haciendo <em>borrajos</em> o <em>burrajos</em>, que son las agujas u hojas -secas y caídas del pino. <em>Orlando</em>, 2: “Ya las chafarrinadas de la -aurora | burrajeaban nubes y collados”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_327" href="#FNanchor_327" class="label">[327]</a> La <em>C</em> para significar <em>Código</em>, y las -<em>ff</em>, <em>Digesto</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_328" href="#FNanchor_328" class="label">[328]</a> “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las -posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_329" href="#FNanchor_329" class="label">[329]</a> “cámara”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_330" href="#FNanchor_330" class="label">[330]</a> “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las -posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_331" href="#FNanchor_331" class="label">[331]</a> <em>Subir a las nubes</em>, encarecer mucho.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_332" href="#FNanchor_332" class="label">[332]</a> <em>Llover</em>, como factitivo, hacer que se llueva y -moje.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_333" href="#FNanchor_333" class="label">[333]</a> <em>Cimbronazo</em>, cintarazo. <span class="smcap">Zabaleta</span>, -<em>Día f. Trap.</em>: “Dejó asegurar al esgrimidor bailarín y dióle un -cimbronazo, que casi le dejó sin sentidos”.</p> - -</div> - - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_334" href="#FNanchor_334" class="label">[334]</a> “nosotros pobretones”. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_335" href="#FNanchor_335" class="label">[335]</a> <em>Remoquete</em>, pulla, como <em>remoque</em>. -<span class="smcap">Cácer.</span>, ps. 68: “De esto escarnecen, chiflan de mí y me dicen -sus remoquetes”. <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Gall. esp.</em>, 2: “Que me habló -con remoques y acedía”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_336" href="#FNanchor_336" class="label">[336]</a> <em>Gandujar</em>, <em>encorvar</em>, en forma de S. <em>Rom.</em> 68: “Formando -con las narices | el gandujado de caca”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_337" href="#FNanchor_337" class="label">[337]</a> Desatinadamente imprimieron <em>trocado</em> en la -edición de Zaragoza y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la -de Bruselas y en el manuscrito original se lee, como no podía menos de -leerse, <em>trotado</em>, esto es, corrido.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_338" href="#FNanchor_338" class="label">[338]</a> Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición -primera, y de allí en todas, se estampó <em>enarbolados</em>, levantados -en alto. Una y otra lección son buenas, pero sigo el original.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_339" href="#FNanchor_339" class="label">[339]</a> <em>Quebrantahuesos</em>, además de ave de rapiña, es el -molesto e importuno.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_340" href="#FNanchor_340" class="label">[340]</a> “a todos”. (Los impresos).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_341" href="#FNanchor_341" class="label">[341]</a> “al uno”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_342" href="#FNanchor_342" class="label">[342]</a> Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe -IV discurrió con novedad Quevedo en los <em>Anales de quince días</em>, -pág. 213 de la edición de Rivadeneyra.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_343" href="#FNanchor_343" class="label">[343]</a> “fistulados empezaron”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_344" href="#FNanchor_344" class="label">[344]</a> “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su -futura a quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”. -(Edic. de Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo -<em>acertaron</em> en vez de <em>aceptaron</em>, y todas hasta hoy lo han -reproducido.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_345" href="#FNanchor_345" class="label">[345]</a> “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los -impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_346" href="#FNanchor_346" class="label">[346]</a> En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido, -estampando <em>canitas</em> en lugar de <em>cañitas</em>. Sancha lo -enmendó, sustituyendo de propia autoridad <em>cenizas</em>, y ocioso es -repetir que todas las publicaciones que han venido después han dicho -lo mismo. Quevedo alude a la especie, que entonces corría entre el -vulgo y ha llegado hasta nosotros, de que uno de los tormentos con que -el Antecristo estrechará a los que no le sigan ha de ser introducir -astillas de caña entre las uñas de los dedos: especie que provino de -los árabes. Luis del Mármol copió en la <em>Historia del rebelión de los -moriscos</em> un jofor o pronóstico del año 1567, donde algo de aquella -especie se encuentra: “El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren -en esta generación estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente -peor que ellos, que les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará -Dios sobre ellos quien no se compadezca del menor ni haga cortesía -al mayor. Les tomarán sus haciendas..., hacerlos han sus cativos, -mataránlos..., los atormentarán <em>hasta hacerles echar la leche que -mamaron por las puntas de las uñas de los dedos</em>”. (Lib. III, cap. -3).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_347" href="#FNanchor_347" class="label">[347]</a> “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de -Zaragoza y las primeras del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_348" href="#FNanchor_348" class="label">[348]</a> “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de -Zaragoza).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_349" href="#FNanchor_349" class="label">[349]</a> <em>Saeculum per ignem</em>, del himno <em>Dies irae</em>, -el día del juicio; el <em>saecula saeculorum</em>, por los siglos de los -siglos, es la eternidad.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_350" href="#FNanchor_350" class="label">[350]</a> <em>A letra vista</em>, por no tener vestidos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_351" href="#FNanchor_351" class="label">[351]</a> <em>Bacinica</em>, bacín o bandeja chica para pedir.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_352" href="#FNanchor_352" class="label">[352]</a> <em>Una S y un clavo</em>, es-clavo. <span class="smcap">B. Alcázar</span>, -5: “Púsome en el alma el clavo | su dulce nombre y la S, | porque -ninguno pudiese | saber de quién soy esclavo”. Era la S y un clavo -enlazado a ella la cifra del nombre <em>esclavo</em>, con que se les -herraba.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_353" href="#FNanchor_353" class="label">[353]</a> <em>Las mil y quinientas doblas</em>, el último recurso. -(<em>Los Sueños</em>, mi edición, t. I).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_354" href="#FNanchor_354" class="label">[354]</a> <em>La bribia</em>, la vida de los bribones.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_355" href="#FNanchor_355" class="label">[355]</a> <em>Los buscarían sobre ella.</em> Se sobrentiende los -dineros.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_356" href="#FNanchor_356" class="label">[356]</a> <em>Contera</em>, añadidura final, como ella lo es del -bastón, y así es el estribillo. <span class="smcap">Patón</span>, <em>Eloc.</em>, 81: -“Acaban sus coplas en el final, que dicen estribillo o contera”. -<span class="smcap">Zamora</span>, <em>Mon.</em>, 3, 86, 1: “Pero sea la contera deste -discurso el emperador Juan Conuno”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_357" href="#FNanchor_357" class="label">[357]</a> “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de -Zaragoza hasta hoy, todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_358" href="#FNanchor_358" class="label">[358]</a> <em>Panza al trote</em>, del que siempre anda comiendo a -costa ajena, donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_359" href="#FNanchor_359" class="label">[359]</a> <em>Clamista</em>, que echa soflamas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_360" href="#FNanchor_360" class="label">[360]</a> <em>Pintaba en</em>, tenía pinta de, tener señal de, -tomado de los dados y naipes. <span class="smcap">D. Vega</span>, <em>Fer. 4 Dom. 3 -cuar.</em>: “Estos falsos maestros son fulleros y malos jugadores del -dado, que la Escritura, de que juegan, la arman y la sacan a su gusto, -haciéndola que pinte a su propósito”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_361" href="#FNanchor_361" class="label">[361]</a> <em>Emprestillón</em>, el que pide prestado a cada -paso, de <em>emprestillar</em>; hoy en Chile <em>empretillar</em>, de -<em>emprestar</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_362" href="#FNanchor_362" class="label">[362]</a> <em>Zalagarda del diablo</em>, gran escaramuza, riña, -propiamente emboscada. <span class="smcap">S. Horozco</span>, <em>Canc.</em>, p. 162: “Que -podéis creer los dos | que en esto no hay zalagarda”. Su etimología en -<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, Silb., 235.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_363" href="#FNanchor_363" class="label">[363]</a> <em>Desmentirse</em>, decirse <em>mentís</em> uno a otro.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_364" href="#FNanchor_364" class="label">[364]</a> “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta -hoy, todas.) <em>Falido</em>, fallido, caído, frustrado. <span class="smcap">A. -Pérez</span>, <em>Juev. 1 Cuar.</em>, f. 40: “Con los verdaderamente -falidos y menesterosos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_365" href="#FNanchor_365" class="label">[365]</a> <em>Sacatrapos</em>, propiamente tirabuzón para sacar los -tacos del arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto. -<em>Vid. del Pícaro</em>, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más -diestros sacatrapos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_366" href="#FNanchor_366" class="label">[366]</a> <em>Zurrido</em>, posverbal participial de <em>zurrir</em>, -sonar desapaciblemente. <span class="smcap">Ávila</span>, <em>Ep.</em>, 34: “Y todo se haya -pasado así, como agua que corría con zurrido”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_367" href="#FNanchor_367" class="label">[367]</a> <em>Encorozar</em>, por la coroza o cucurucho, aquí el de -papel, en que venden los confites.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_368" href="#FNanchor_368" class="label">[368]</a> <em>Súpito</em> es vulgar, de repente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_369" href="#FNanchor_369" class="label">[369]</a> <em>Garambainas</em>, gestos, rasgos o adornos demasiados. -<span class="smcap">Calder.</span>, <em>Cuál es may. perf.</em>, j. 3: “Que sepa hacer unas -garambainas del pelo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_370" href="#FNanchor_370" class="label">[370]</a> <em>Ojo avizor</em>, ojo alerta, ojo, abrid el -ojo, atención. <span class="smcap">Lope</span>, t. II, 425: “Ojo al capricho”. -<span class="smcap">Cabrera</span>, p. 590: “Velad y estad ojo alerta”. <em>G. Alf.</em>, -1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” <span class="smcap">Cerv.</span>, <em>Cárc. -Sevilla</em>: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_371" href="#FNanchor_371" class="label">[371]</a> <em>De boga arrancada</em>, con todo el ímpetu, como la -galera que corre al impulso más violento de todos los remos. <span class="smcap">A. -Pérez</span>, <em>Viern. 1 Cuar.</em>, f. 87: “No queda curado un dolor por -haberse mitigado algún tiempo si de hecho no salió de boga arrancada”. -Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni saca de boga arrancada los malos -de su Iglesia”. <span class="smcap">Rebullosa</span>, <em>Teatro</em>, p. 367: “El arte -de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga arrancada, por -rematar más presto”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_372" href="#FNanchor_372" class="label">[372]</a> <em>Saca que no escuece</em>, alude a gastos, -contribuciones, etcétera. <span class="smcap">F. Aguado</span>, <em>Crist.</em>, 16, 8: -“Que constase líquidamente de la entrada y del recibo de la saca y del -gasto”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_373" href="#FNanchor_373" class="label">[373]</a> <em>Jubón</em>, paliza. <em>Estebanillo</em>, 2: “Temiendo -no me cogiesen en la trampa y me diesen un jubón sin costura”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_374" href="#FNanchor_374" class="label">[374]</a> “nosotros jamás la decimos. Con <em>hágome</em>”. Edición -de Zaragoza y todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_375" href="#FNanchor_375" class="label">[375]</a> <em>Lampiños</em> por rasurarles el pelo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_376" href="#FNanchor_376" class="label">[376]</a> <em>De la agalla</em>, sin nada, burlados, que ya no -tengan que ganar con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por -el anzuelo, de la agalla. “<em>Quedar de la agalla colgado.</em> (Por -quedar sin nada y sin lo que se pretendía.)” (<span class="smcap">Correas</span>, p. -592.) <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Poem. her.</em>, 1: “Quieren dejar al mundo de -la agalla”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_377" href="#FNanchor_377" class="label">[377]</a> <em>Enfermedad de esparto</em>, el colgarle el verdugo del -palo con cuerda, ahorcándole.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_378" href="#FNanchor_378" class="label">[378]</a> <em>Manos a la obra</em>, animando al trabajo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_379" href="#FNanchor_379" class="label">[379]</a> <em>Balsopeto</em> o <em>falsopeto</em>, farseto, -faltriquera falsa contra ladrones de bolsas (<span class="smcap">Rosal</span>). -<em>Lazarillo</em>, 2; <em>G. Alfar</em>, 1, 2. 3.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_380" href="#FNanchor_380" class="label">[380]</a> <em>So-faldar</em>, alzar las faldas, levantar por debajo, -descubrir. Úsase en la ribera del Duero. <em>Musa</em> 6, r. 30: “Sofaldé -cerraduras y candados”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_381" href="#FNanchor_381" class="label">[381]</a> <em>Retozar</em>, en la edición de Zaragoza y posteriores, -menos la de Bruselas, <em>retocar</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_382" href="#FNanchor_382" class="label">[382]</a> <em>Volatín</em>, alude además a la ligereza de los -italianos y a los saltimbanquis que de Italia venían.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_383" href="#FNanchor_383" class="label">[383]</a> “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las -siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_384" href="#FNanchor_384" class="label">[384]</a> <em>Bastón</em> con que el acróbata guarda el equilibrio, -teniéndolo entre las manos, cogido por sus extremos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_385" href="#FNanchor_385" class="label">[385]</a> “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes -impresiones.) <em>Zap-arr-aso</em>, como <em>zap-ada</em>, <em>zapu-ada</em> -en Asturias y <em>sap-ada</em> en Maragatería, <em>zap-ot-azo</em> en -Aragón, es la caída de bruces, como la del <em>sapo</em> o <em>zapo</em> -(<span class="smcap">Cejador</span>, <em>Tesoro</em>, <em>Silb.</em>, 213).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_386" href="#FNanchor_386" class="label">[386]</a> “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, -trayéndola con nuevos pesos arriba y abajo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_387" href="#FNanchor_387" class="label">[387]</a> <em>Iglesia me llamo.</em> <span class="smcap">Corr.</span>, 1: “A Iglesia -me llamo. (El que huye de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de -las iglesias, a las que se acogían los perseguidos por la justicia. -<em>Estebanillo</em>, c. 5: “Sin valerme antana ni defensa de motilones -ni aquello de iglesia me llamo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_388" href="#FNanchor_388" class="label">[388]</a> Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, -y no ha sido impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_389" href="#FNanchor_389" class="label">[389]</a> Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació -de Quevedo en el <em>Mundo caduco y desvaríos de la edad</em>, págs. -182, etc., de Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor -daño, les tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas -las mercancías de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados -y avergonzados los venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, -forjaron la supuesta conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre -español ante toda Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta -de arrojo y valor con la astucia, la calumnia y la intriga.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_390" href="#FNanchor_390" class="label">[390]</a> <em>Tenedos</em>, isla de la Natolia, célebre por sus -vinos, sobre la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al -estrecho de Gallípoli.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_391" href="#FNanchor_391" class="label">[391]</a> Esto es, <em>desde Salónica</em> o Thesalónica, antigua -y famosa ciudad de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un -buen puerto y muchos fuertes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_392" href="#FNanchor_392" class="label">[392]</a> <em>Para que se almorzase al capitán</em> imprimieron en -Zaragoza, y este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose -hasta hoy, con más el de concluir el período en <em>Minerva</em>, -dejando colgado el sentido.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_393" href="#FNanchor_393" class="label">[393]</a> No será impertinente copiar aquí lo que acerca de -este caballo escribe Pandolfo Colenucio en su <em>Historia -del reino de Nápoles</em>, lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el -rey de Alemaña, Conrado, tomó por fuerza de armas la -ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos palacios -de próceres rebeldes, “fué—dice—después a la iglesia -mayor, y en medio de la plaza della estaba un <em>caballo -de bronce</em> sin freno, estatua antigua guardada allí para ornamento -y por ventura por armas de la ciudad. Conrado -le hizo poner sobre las riendas estos dos versos esculpidos:</p> - -<p> -<em>Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis:<br /> -Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum</em>”.<br /> -</p> - - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_394" href="#FNanchor_394" class="label">[394]</a> Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la -edición de Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el -fin, y estropeando un capítulo como éste, de tal importancia -política.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_395" href="#FNanchor_395" class="label">[395]</a> El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de -la Iglesia, y tenían sus Reyes que recibir la investidura -de los romanos Pontífices, que los consideraban como -censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer Beatriz les -impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó -reyes de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un -año para la Sede apostólica. En el Códice H. 50 de la -Biblioteca Nacional hay noticia de haberse presentado -al Papa el embajador de España, Conde de Castro, miércoles -29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 -de a caballo para hacer el feudo acostumbrado en el -día de San Pedro por el reino de Nápoles, entregando la -hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_396" href="#FNanchor_396" class="label">[396]</a> Esto es, al puerto.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_397" href="#FNanchor_397" class="label">[397]</a> Era anejo del oficio de <em>rufián</em> el robo, el encubrir -ladrones, lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y -asesino. Reuníanse en cofradías, sin que pudiesen las -justicias exterminar estos desalmados, cuya vida y costumbres -retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda -novela de <em>Rinconete y Cortadillo</em>, de donde trasladó algunos -buenos rasgos a la comedia de <em>El Rufián dichoso</em>. -El licenciado Cristóbal de Chaves escribió en 1598 una -<em>Relación de la cárcel de Sevilla</em>, curiosísima por las noticias -que da acerca de los rufos o germanes y de su -lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más -bravos castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y -ahorcados, y en galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo -se apurase, no creo habría nadie sin pena y castigo”. (<em>Biblioteca -Colombina</em>, Aa. 141, 4, fol. 155).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_398" href="#FNanchor_398" class="label">[398]</a> <em>Ene de palo</em>, la horca. <span class="smcap">Quev.</span>, <em>Jácara</em> 2: “Murió en -la ene de palo”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_399" href="#FNanchor_399" class="label">[399]</a> “se pagaban”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_400" href="#FNanchor_400" class="label">[400]</a> “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_401" href="#FNanchor_401" class="label">[401]</a> <em>Flores</em> entre tahúres eran las señales en las cartas -y demás fullerías que se hacían con los naipes, por -darles buen fruto y ser delicadas mañas de ingenio. <em>Entrem. -del siglo <span class="allsmcap">XVII</span></em>, p. 291: “Los jardines del naipe los -plantamos | a medias, yo ganando, otros perdiendo: | todo -cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos infelices; -| y así en estos jardines excelentes | mías las flores -son, suyas las fuentes”. Navarrete, <em>Casa juego</em>, f. 63: “A -cuya voz acuden los de la flor y la estafa”. Así, <em>descornar -la flor</em>, o <em>entrevar</em> o <em>entender la flor</em>, era descubrir al jugador -la fullería o flor.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_402" href="#FNanchor_402" class="label">[402]</a> <em>Gatos</em>, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. -<em>Haber gato encerrado</em> es haber buena bolsa escondida.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_403" href="#FNanchor_403" class="label">[403]</a> <em>Trocada</em>, la del revés, la contraria. <span class="smcap">Gracián</span>, <em>Critic.</em>, -2, 13: “Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo -a la trocada, lo de arriba abajo”. <em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, p. 602: -“Plegue a Dios no suceda la trocada”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_404" href="#FNanchor_404" class="label">[404]</a> <em>Maullón</em> es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí -al fullero, por lo que trabaja con las uñas y por la algazara -que mueve para marear a su compañero.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_405" href="#FNanchor_405" class="label">[405]</a> La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció -la reina Isabel, cuéntase en <em>Guzmán de Alfarache</em>, -l. 1, c. 8.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_406" href="#FNanchor_406" class="label">[406]</a> Alude a la especie muy valida entre el vulgo de -que fué un saúco de donde se ahorcó Judas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_407" href="#FNanchor_407" class="label">[407]</a> “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos -y rebeldes a Dios” (la de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_408" href="#FNanchor_408" class="label">[408]</a> “público, después”. (La de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_409" href="#FNanchor_409" class="label">[409]</a> “quieran”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_410" href="#FNanchor_410" class="label">[410]</a> “a las Canarias”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_411" href="#FNanchor_411" class="label">[411]</a> “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_412" href="#FNanchor_412" class="label">[412]</a> <em>Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era -giusta, ma che non l’aggravavano napolitani, et milanesi -tanto distratti dalla forza della Spagna, et pieni di popoli, -che con tanta mala volontà sopportavano il dominio delle -nationi straniere; et le Indie vuote d’habitatori. Ma che -la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la fecondità -et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana -traboccare.</em> (<em>Pietra del paragone político</em>, di Traiano Boccalini).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_413" href="#FNanchor_413" class="label">[413]</a> “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin -hurtar”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_414" href="#FNanchor_414" class="label">[414]</a> <em>Cicatero</em> es cortador de <em>cicas</em> o bolsas, un género -de ladrones.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_415" href="#FNanchor_415" class="label">[415]</a> “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su -estado, el comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las -posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_416" href="#FNanchor_416" class="label">[416]</a> “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_417" href="#FNanchor_417" class="label">[417]</a> “nació de medio a medio”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_418" href="#FNanchor_418" class="label">[418]</a> “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, -menos la de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_419" href="#FNanchor_419" class="label">[419]</a> “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_420" href="#FNanchor_420" class="label">[420]</a> “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_421" href="#FNanchor_421" class="label">[421]</a> “enorecer”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_422" href="#FNanchor_422" class="label">[422]</a> <em>Sollastre</em> es pícaro de cocina. <em>Guzm. Alf.</em>, 1, 2, 5: -“Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o -pícaro de cocina”. Díjose de <em>sollar</em>, o sea soplar. <span class="smcap">Correas</span>, -108: “El herrero de Arganda, él se lo suella y él se lo -macha y él se lo saca a vender a la plaza. (Suella es sopla -con el fuelle.)” Úsase en Asturias. <span class="smcap">Hern. Núñez</span>: -“Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de <em>sufflare</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_423" href="#FNanchor_423" class="label">[423]</a> “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.) -<em>Pel-aza</em> y <em>pel-arza</em>, del pel-arse al reñir.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_424" href="#FNanchor_424" class="label">[424]</a> “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_425" href="#FNanchor_425" class="label">[425]</a> “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_426" href="#FNanchor_426" class="label">[426]</a> “un tan largo camino”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_427" href="#FNanchor_427" class="label">[427]</a> <em>Zabucar</em>, dar topetazos y empujones y revolver un -líquido de la misma manera, mezclar. <em>Entrem. s. <span class="allsmcap">XVII</span></em>, 24: -“Dame aquesos brazos, reina de mis ojos, | que es justo -que en ellos me zabuque todo”. <span class="smcap">Jac. Polo</span>, <em>Univers.</em>: “Aquí -las dificultades, | que en las mentes se zabucan, | satisfacen -las doctoras | desatándoles sus dudas”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_428" href="#FNanchor_428" class="label">[428]</a> “tal, dijo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_429" href="#FNanchor_429" class="label">[429]</a> <em>Gatos</em>, bolsas.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_430" href="#FNanchor_430" class="label">[430]</a> “todas”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_431" href="#FNanchor_431" class="label">[431]</a> Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y -hacer otra de Roncesvalles, victoria que le atribuyen los -antiguos cantares.</p> - -</div> - -<div class="footnote section"> - -<p><a id="Footnote_432" href="#FNanchor_432" class="label">[432]</a> En francés, <em>bougre</em>. Vale, según su propia significación, -<em>sodomita</em>; pero sin idea semejante y aun sin saber lo -que significa, aplícase por desprecio esta palabra, en castellano, -a cualquier extranjero.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_433" href="#FNanchor_433" class="label">[433]</a> Los libros de caballería y las historias de Carlomagno -y Morgante hacen señalada memoria del conde <em>Galalón</em> -de Maganza, por cuya traición cuentan que murieron los -doce Pares de Francia.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_434" href="#FNanchor_434" class="label">[434]</a> “de la daga”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_435" href="#FNanchor_435" class="label">[435]</a> <em>Gabacho</em>, apodo que a los franceses daban los españoles -fronterizos, por sus <em>gaves</em> o ríos entre cañadas del -Pirineo, y después se corrió al resto de España; encierra -sentido despectivo y hasta el de cobarde aplicado a un español.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_436" href="#FNanchor_436" class="label">[436]</a> “a pasajeros de a mula”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_437" href="#FNanchor_437" class="label">[437]</a> <em>Dar tapaboca</em>, frase de esgrima, dando en la boca -con el botón. <em>Quijote</em>, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla -de la espada del Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos -de Montalván huviera oydo estas razones al hombrecito, -tapaboca le huviera dado que no hablara más en tres años”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_438" href="#FNanchor_438" class="label">[438]</a> “dos ministros”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_439" href="#FNanchor_439" class="label">[439]</a> “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en -discordia, y la disimulación”, etc. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_440" href="#FNanchor_440" class="label">[440]</a> “el imperio”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_441" href="#FNanchor_441" class="label">[441]</a> “a sí”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_442" href="#FNanchor_442" class="label">[442]</a> Asesinó <em>Ravaillac</em>, en 14 de mayo de 1610, al magno -Enrico de Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre -suplicios que los jueces imaginaron proporcionados al -crimen.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_443" href="#FNanchor_443" class="label">[443]</a> “invención de la”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_444" href="#FNanchor_444" class="label">[444]</a> “Olanda le han tomado”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_445" href="#FNanchor_445" class="label">[445]</a> Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó -en la primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en -la de Bruselas, 1660, con estas variantes: “de un capricho -de un republicón de los <em>de Capiduchi</em>... Pruébolo. <em>Pilatos, -por razón de estado</em>, condenó al Justo... Pilatos, constante -y <em>pertinaz</em>..., para que <em>le</em> crucificasen..., <em>descendía</em> de alguno -que <em>dependía</em> de otro”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_446" href="#FNanchor_446" class="label">[446]</a> Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante -cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para -el sosiego de aquel hermoso territorio, componer las diferencias -que había entre el Duque de Saboya y la República -de Génova, y teniendo orden y poder del Rey de España, -su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las -concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia -en julio del año siguiente de 1634.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_447" href="#FNanchor_447" class="label">[447]</a> “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del -siglo <span class="allsmcap">XVII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_448" href="#FNanchor_448" class="label">[448]</a> “monsiur”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_449" href="#FNanchor_449" class="label">[449]</a> <em>Aldiguera</em> estampa la edición de Zaragoza: así estropearon -los castellanos el título de Francisco de Bonne, -duque de <em>Lesdiguieres</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_450" href="#FNanchor_450" class="label">[450]</a> “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_451" href="#FNanchor_451" class="label">[451]</a> Léese <em>Banqui</em> en la impresión de Zaragoza y en todas -las posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo <em>Acqui</em>, fuerte -ciudad del Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por -sus aguas hirvientes? ¿O <em>Voutry</em>, o <em>Bardi</em>, o <em>Bagni</em>?</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_452" href="#FNanchor_452" class="label">[452]</a> “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas -todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_453" href="#FNanchor_453" class="label">[453]</a> “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote section"> - -<p><a id="Footnote_454" href="#FNanchor_454" class="label">[454]</a> Dióse la memorable batalla de <em>Nortling</em> miércoles -6 de septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, -las tropas españolas mandadas por el cardenal infante don -Fernando de Austria y las de la Liga católica, por el Duque -Carlos de Lorena, contra las aguerridas y veteranas -del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos -capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, -Gratz y Duque de Witenberg. El Rey de Suecia había -muerto dos años antes, el 16 de noviembre de 1632, en la -batalla de Lutzen.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_455" href="#FNanchor_455" class="label">[455]</a> Llamábanse <em>espagíricos</em> los médicos que se valían de -la Química y de preparaciones de minerales para curar a -los enfermos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_456" href="#FNanchor_456" class="label">[456]</a> Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar -la voz <em>dieta</em>, la abstinencia de alimentos que se hace -en orden a la salud, y, al propio tiempo, la Asamblea de los -Círculos del Imperio y Estados de Polonia, para determinar -acerca de los negocios públicos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_457" href="#FNanchor_457" class="label">[457]</a> “reyes y visires”. (Los impresos.)</p> - -<p>(<em>Cadí</em> llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce -en África de las de religión. Cervantes introduce en -la jornada segunda de la comedia <em>La Gran Sultana</em> al Gran -Cadí, advirtiendo que es juez obispo de los turcos, y le hace -decir:</p> - -<div class="poetry-container pw20"> -<div class="poetry"> -<p>“De las sentencias que doy<br /> -No hay apelación alguna”.</p> -</div> -</div> - -<p><em>Bey</em> equivale a <em>señor</em>, y se da el nombre de beyes (escríbese -Begh o Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades -marítimas de Turquía. Es el <em>Gran Visir</em> primer ministro -de Guerra y Estado en la Corte otomana, empleo -que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros seis Visires -inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse -<em>Morabitos</em> (religiosos) los sabios, santones y ermitaños -que hacen profesión la virtud y la sabiduría. Los <em>bajaes</em> -son oficiales que ejercen el mando de una provincia).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_458" href="#FNanchor_458" class="label">[458]</a> “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su -voz”. (Los impresos del siglo <span class="allsmcap">XVII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_459" href="#FNanchor_459" class="label">[459]</a> “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_460" href="#FNanchor_460" class="label">[460]</a> “reyes en las memorias”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_461" href="#FNanchor_461" class="label">[461]</a> “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_462" href="#FNanchor_462" class="label">[462]</a> “tragino, el tesoro”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_463" href="#FNanchor_463" class="label">[463]</a> “Sinan rey”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_464" href="#FNanchor_464" class="label">[464]</a> “cristiano”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_465" href="#FNanchor_465" class="label">[465]</a> “sangre”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_466" href="#FNanchor_466" class="label">[466]</a> Subida ponderación del miedo que tenían los turcos -al Duque de Osuna. <em>Estambol</em> o <em>Estambul</em> llaman a -Constantinopla los turcos, estragando el antiguo nombre -<em>Constantinópolis</em>. En la edición de Zaragoza imprimieron -<em>Estambor</em>, y así ha venido reproduciéndose.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_467" href="#FNanchor_467" class="label">[467]</a> “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los -reyes, que tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, -ganan, y defienden victorias, y no disputas, -los hacen grandes, y formidables, las batallas,” etc. (Edición -de Zaragoza). La puntuación, en todos los impresos, -no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando -las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito -original, donde aparece, como a todas luces pide -el recto sentido.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_468" href="#FNanchor_468" class="label">[468]</a> Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, -sátira sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben -contener tal vez las opiniones políticas, las máximas de -alguno de ellos, a quien se puso el apodo de <em>Sinan bey</em>, -y aquí se presentan como sentencias, como verdades incontrovertibles, -para herir el ánimo del lector, despertar -su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_469" href="#FNanchor_469" class="label">[469]</a> Disparatada la puntuación en todos los impresos, -hacíasele decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. <em>Burrajear</em>, -borrajear con la pluma y hacer mal una cosa, así -también lo usa en <em>Orlando</em>, 2, y en <em>Virt. mil.</em>, 3: “Si las -facciones la burrajean la cara en lugar de formársela”. -Como en la <em>Cárcel de Sevilla</em>, que yo tengo por de Cervantes: -“Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_470" href="#FNanchor_470" class="label">[470]</a> “armas”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_471" href="#FNanchor_471" class="label">[471]</a> “Estos escritores que la alabaron, quedaron después -de alabarla”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_472" href="#FNanchor_472" class="label">[472]</a> “entendimiento”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_473" href="#FNanchor_473" class="label">[473]</a> Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los -siguientes versos del primer libro de las <em>Guerras púnicas</em>, -de Silio Itálico:</p> - -<p> -<em>Prodiga gens animae, et properare facillima mortem.<br /> -Nanque ubi transcendit florentes viribus annos,<br /> -Impatiens aevi spernit novisse senectam.</em><br /> -</p> - - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_474" href="#FNanchor_474" class="label">[474]</a> “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos -todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_475" href="#FNanchor_475" class="label">[475]</a> “trompetas”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_476" href="#FNanchor_476" class="label">[476]</a> “Se gastaba”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_477" href="#FNanchor_477" class="label">[477]</a> “escribir”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_478" href="#FNanchor_478" class="label">[478]</a> “ha la artillería”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_479" href="#FNanchor_479" class="label">[479]</a> “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos -es desatinada).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_480" href="#FNanchor_480" class="label">[480]</a> “la falta”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_481" href="#FNanchor_481" class="label">[481]</a> “Pero las batallas”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_482" href="#FNanchor_482" class="label">[482]</a> “siempre”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_483" href="#FNanchor_483" class="label">[483]</a> “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los -impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_484" href="#FNanchor_484" class="label">[484]</a> “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_485" href="#FNanchor_485" class="label">[485]</a> “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_486" href="#FNanchor_486" class="label">[486]</a> <em>Butiro</em> es puro latín, <em>butyron</em>, o, mejor, digamos griego -de origen; en castellano se llama manteca.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_487" href="#FNanchor_487" class="label">[487]</a> Los Condes de Egmont y Horne.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_488" href="#FNanchor_488" class="label">[488]</a> “y con guerras”, etc. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_489" href="#FNanchor_489" class="label">[489]</a> “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos -vuelto su inquietud. Hemos considerado, que no sólo han -ganado”, etc. (Las impresiones españolas hasta fines del -siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_490" href="#FNanchor_490" class="label">[490]</a> “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_491" href="#FNanchor_491" class="label">[491]</a> “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_492" href="#FNanchor_492" class="label">[492]</a> “con el vidrio”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_493" href="#FNanchor_493" class="label">[493]</a> <em>Zurriar</em>, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono -y velocidad; de <em>zurrar</em>, por <em>zurrear</em>. <span class="smcap">Quevedo</span>, <em>Cuento -de cuentos</em>: “Yo saldré, dijo la viuda zurriando como -un rayo”. Comedia <em>Lena</em>, 2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado -della (que antes de ahora me ha zurriado en las -orejas)”. <em>Diálogos de montería</em>, 7: “Que le hubiesen pasado -zurriando algunos balazos por los oídos”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_494" href="#FNanchor_494" class="label">[494]</a> “hurtamos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_495" href="#FNanchor_495" class="label">[495]</a> “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_496" href="#FNanchor_496" class="label">[496]</a> <em>Limiste</em>, un paño que se fabricaba en Segovia.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_497" href="#FNanchor_497" class="label">[497]</a> <span class="smcap">J. Encina</span>, 403: “Sobre negro no hay tintura”. <span class="smcap">Correas</span>, -265: “Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. -Ídem, 265: “Sobre negro no hay tintura, sino amar -y buen querer”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_498" href="#FNanchor_498" class="label">[498]</a> “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, -T. 153, pág. 239).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_499" href="#FNanchor_499" class="label">[499]</a> Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición -de Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, -hasta la edición de Rivadeneira. Hállase en el Ms. original -y en la colección de Bruselas, 1660.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_500" href="#FNanchor_500" class="label">[500]</a> “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos -todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_501" href="#FNanchor_501" class="label">[501]</a> “ha vuelto en estatura”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_502" href="#FNanchor_502" class="label">[502]</a> “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con -la nuestra”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_503" href="#FNanchor_503" class="label">[503]</a> Encuéntrase este mismo pensamiento al principio -de la carta que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, -arguyendo al rey de Francia, Luis XIII, por las nefandas -acciones y sacrilegios que cometieron sus tropas -al romper la guerra contra España.</p> - -<p>La circunstancia de verse diseminadas por el presente -libro, y con especialidad por este capítulo, todas las más -importantes ideas de aquella carta, sería una buena prueba, -si no hubiese otras más eficaces, de que <em>La Hora de -todos</em> fué bosquejada completamente en el verano de 1635, -y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se utilizó -el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido -al Príncipe francés.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_504" href="#FNanchor_504" class="label">[504]</a> “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo -que desea”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_505" href="#FNanchor_505" class="label">[505]</a> “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, -T. 153, pág. 239).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_506" href="#FNanchor_506" class="label">[506]</a> Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente -suprimido en la edición de Zaragoza (1650). La de -Bruselas (1660) lo incluyó; pero las españolas no quisieron -reproducirlo, y por ello, en ninguna se encuentra.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_507" href="#FNanchor_507" class="label">[507]</a> Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo -en éste, pero en otros muchos pasajes, recordó nuestro -sabio político al Príncipe castellano la obligación y -apremiante necesidad en que se hallaba de ponerse al -frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas -y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo -su presencia infundiría valor incontrastable en las tropas, -confianza en los pueblos apartados, desaliento en los -enemigos y había de acelerar los prósperos sucesos. Advertíale, -por último, que, declinando el peso de las guerras -sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que -el de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su -medra, parecía no dolerse de los sacrificios inmensos de -sus vasallos, de tantas haciendas deshechas, de tantas lágrimas -vertidas, de tanta sangre derramada. Pero Felipe -IV, acostumbrado a los encantos de la música y de -la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, -no gustó nunca del estruendo de la artillería, del polvo -de los combates y del dudoso trance de una batalla.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_508" href="#FNanchor_508" class="label">[508]</a> “resistirse”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_509" href="#FNanchor_509" class="label">[509]</a> “de su persona”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_510" href="#FNanchor_510" class="label">[510]</a> “alimento”. (El Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_511" href="#FNanchor_511" class="label">[511]</a> “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_512" href="#FNanchor_512" class="label">[512]</a> <em>Los Monopantones.</em> (Nota del margen en el Ms. original). -He aquí <em>La isla de los Monopantos</em>, opúsculo que -nuestro autor señalaba como perdido en una Memoria -de libros y papeles que le saquearon durante sus últimas -prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de -<em>La Hora de todos y la fortuna con seso</em>, por los años de -1644. Sátira sangrienta y mal embozada es ésta contra el -Conde-Duque de Olivares y los que oprimían con él y desmoralizaban -al pueblo español. Pasa la escena en <em>Salónica</em>, -ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el Conde-Duque -a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que -no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban -altos puestos en la milicia, en los tribunales y consejos. -Los representantes de las sinagogas simbolizan algunos -consejeros y negociantes de aquellas calendas (<em>banqueros</em>, -que hoy se dice), a quienes el texto califica de tramposos -y revolvedores de Europa. Los <em>monopantos</em> (esto es, -hombres pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) -son el favorito y sus cómplices; España, las islas situadas -entre el mar Negro y la Moscovia, en los confines de la Tartaria. -Uniformes los hebreos y monopantones en medrar con -la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la -plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, -júntalos el político pintor a confeccionar malicias -y engaños para engullirse a los Reyes, repúblicas, magistrados -y poderosos, y se confederan para fundar la nueva -secta del <em>dinerismo</em>, mudando el nombre de <em>ateístas</em> en -<em>dineranos</em>. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de -Quevedo al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, -verdadero origen de sus persecuciones, lección útil para los -Príncipes generosos y eterno sambenito de los hombres -que, contra la voluntad divina, se levantan con los Reyes -y se afanan por llamarse privados.</p> - -<p>Los personajes, pues, de la fábula son:</p> - -<p><em>El Conde-Duque de Olivares</em>, bajo el anagrama de <em>Pragas -Chincollos</em>, Gaspar Conchillos.</p> - -<p>Sospéchase que el secretario <em>Juan Bautista Sáenz y -Navarrete</em>, con el seudónimo de <em>Philárgyros</em>, avaro.</p> - -<p>Dicen que el secretario <em>don Antonio Carnero</em>, con el -de <em>Crysóstheos</em>, ídolo, <em>becerro</em> de oro.</p> - -<p><em>El padre Juan de Pineda</em>, de la Compañía de Jesús, bajo -el anagrama de <em>Danipe</em>, Pineda.</p> - -<p><em>El protonotario de Aragón</em>, don Jerónimo de Villanueva, -bajo el de <em>Arpiotrotono</em>, protonotario.</p> - -<p>El licenciado <em>José González</em>, con el seudónimo de <em>Pacas -Mazo</em>.</p> - -<p>El padre <em>Hernando de Salazar</em>, inventor del papel sellado -en 1636, con el apodo de <em>Alkemiastos</em>, arbitrista o alquimista, -por haber convertido las resmas de papel bazo en -ricos montones de oro.</p> - -<p>Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas, -encubiertos con el título de <em>rabinos</em>. Para mayores pormenores, -véase Fernández Guerra.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_513" href="#FNanchor_513" class="label">[513]</a> “Estambor”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_514" href="#FNanchor_514" class="label">[514]</a> “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_515" href="#FNanchor_515" class="label">[515]</a> “Nacabarbaniel”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_516" href="#FNanchor_516" class="label">[516]</a> “Nisin”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_517" href="#FNanchor_517" class="label">[517]</a> “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_518" href="#FNanchor_518" class="label">[518]</a> “Chaminiel”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_519" href="#FNanchor_519" class="label">[519]</a> “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones -españolas). “Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las -flamencas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_520" href="#FNanchor_520" class="label">[520]</a> “Gavirol”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_521" href="#FNanchor_521" class="label">[521]</a> “Asapha”. (El Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_522" href="#FNanchor_522" class="label">[522]</a> “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”. -(Los ejemplares españoles). “Meir Armaach”. -(Los belgas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_523" href="#FNanchor_523" class="label">[523]</a> “negociaban”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_524" href="#FNanchor_524" class="label">[524]</a> “Barnachman”. (El Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_525" href="#FNanchor_525" class="label">[525]</a> <em>Monopantos</em>, “unos hombres que lo son todo”. (Nota -de la colección de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_526" href="#FNanchor_526" class="label">[526]</a> “muda los semblantes”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_527" href="#FNanchor_527" class="label">[527]</a> “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de -la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 240).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_528" href="#FNanchor_528" class="label">[528]</a> Consejo supremo de los judíos, en que se decidían -los negocios de Estado y de la religión. El de Jerusalén -componíase de 70 ancianos en los tiempos del Salvador, -y los inferiores, de 23.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_529" href="#FNanchor_529" class="label">[529]</a> “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_530" href="#FNanchor_530" class="label">[530]</a> “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra, -hijo de Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_531" href="#FNanchor_531" class="label">[531]</a> “Dice <em>Danipeani de Vandes</em>. Diga <em>Juan de Pineda</em>, de -la compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_532" href="#FNanchor_532" class="label">[532]</a> “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”. -(Las publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_533" href="#FNanchor_533" class="label">[533]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_534" href="#FNanchor_534" class="label">[534]</a> “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper -Razalas”. (Las belgas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_535" href="#FNanchor_535" class="label">[535]</a> “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (<em>y -en su lugar póngase</em>) <em>Jalzephez Nogos</em>, Joseph González; -<em>Ardanzo Ranfales</em>, Fernando Salazar, de la Compañía; -<em>Arpitrotono</em>, Protonotario”. (Nota del Ms., T. 153, Biblioteca -Nacional). El <em>Daper Razalas</em> de la impresión belga, -si fuera <em>Doper Razalas</em>, había de entenderse como anagrama -de <em>Pedro Salazar</em>.</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_536" href="#FNanchor_536" class="label">[536]</a> “monopantones”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_537" href="#FNanchor_537" class="label">[537]</a> <em>“a todos”. (Ídem).</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_538" href="#FNanchor_538" class="label">[538]</a> “en más el que hacíamos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_539" href="#FNanchor_539" class="label">[539]</a> “del cielo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_540" href="#FNanchor_540" class="label">[540]</a> “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del -mar”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_541" href="#FNanchor_541" class="label">[541]</a> <em>Horu La Adonai</em>, dice el Ms. original. <em>Horula Adonai</em> -todos los impresos, que se interpreta: <em>Load a Jhowah.</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_542" href="#FNanchor_542" class="label">[542]</a> “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados -del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_543" href="#FNanchor_543" class="label">[543]</a> <em>Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus.</em></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_544" href="#FNanchor_544" class="label">[544]</a> “de hijos”. (El Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_545" href="#FNanchor_545" class="label">[545]</a> “ya muchos años”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_546" href="#FNanchor_546" class="label">[546]</a> “su corona”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_547" href="#FNanchor_547" class="label">[547]</a> “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem, -menos las impresiones belgas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_548" href="#FNanchor_548" class="label">[548]</a> “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_549" href="#FNanchor_549" class="label">[549]</a> <em>Mogollón</em>, entrometimiento de alguno para comer de balde -a costa ajena donde no le llaman ni es convidado.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_550" href="#FNanchor_550" class="label">[550]</a> “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las -ediciones de Bruselas, todas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_551" href="#FNanchor_551" class="label">[551]</a> Esta grave censura, que solamente se lee en el -Ms. original y en las colecciones flamencas, tiene dos sentidos: -o que realmente ocupaban altos puestos del Estado -hombres de sangre judaica, o, al menos, que la avaricia -y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de -los hebreos diseminados por todo el mundo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_552" href="#FNanchor_552" class="label">[552]</a> “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_553" href="#FNanchor_553" class="label">[553]</a> “el fin”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_554" href="#FNanchor_554" class="label">[554]</a> “llega para ellos”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_555" href="#FNanchor_555" class="label">[555]</a> “una Jerusalem”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_556" href="#FNanchor_556" class="label">[556]</a> “<em>no los quiero.</em>” (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_557" href="#FNanchor_557" class="label">[557]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_558" href="#FNanchor_558" class="label">[558]</a> El licenciado José González, como <em>abogado</em> y, por -tanto, de lengua expedita y afluente.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_559" href="#FNanchor_559" class="label">[559]</a> “una deidad de rebozo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_560" href="#FNanchor_560" class="label">[560]</a> “todos”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_561" href="#FNanchor_561" class="label">[561]</a> “necromante”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_562" href="#FNanchor_562" class="label">[562]</a> “calamita”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_563" href="#FNanchor_563" class="label">[563]</a> Piedra imán, brújula.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_564" href="#FNanchor_564" class="label">[564]</a> “a puntar”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_565" href="#FNanchor_565" class="label">[565]</a> “cargándole”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_566" href="#FNanchor_566" class="label">[566]</a> “se introducen”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_567" href="#FNanchor_567" class="label">[567]</a> Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de -la Compañía de Jesús, y José González.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_568" href="#FNanchor_568" class="label">[568]</a> Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y -significa <em>ruedecilla</em>, <em>rodaja</em>. Úsase, pues, en la acepción de -<em>pastillas</em>. Hay trociscos de muchas especies y composiciones: -aperitivos, purgantes, alterantes y confortativos. Sus -simples se hacen polvos y se mezclan con algún licor proporcionado, -y puestos a secar al aire y a la sombra, lejos -del fuego, se les da la figura que se quiere.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_569" href="#FNanchor_569" class="label">[569]</a> <em>Gaspar</em> de Guzmán, conde-duque de Olivares.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_570" href="#FNanchor_570" class="label">[570]</a> “conocerlos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_571" href="#FNanchor_571" class="label">[571]</a> “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los -impresos). “Chritoteos, <em>Judices Deorum</em>, o <em>Jueces de los -Dioses</em>. Arriba puso <em>Ericthoteos</em>, y aquí <em>Chritoteos</em>”. (Nota -de la impresión de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_572" href="#FNanchor_572" class="label">[572]</a> Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete -y Juan de Pineda.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_573" href="#FNanchor_573" class="label">[573]</a> “monopantones”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_574" href="#FNanchor_574" class="label">[574]</a> “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_575" href="#FNanchor_575" class="label">[575]</a> “Pacasmazo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_576" href="#FNanchor_576" class="label">[576]</a> El licenciado José González.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_577" href="#FNanchor_577" class="label">[577]</a> “en rehenes”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_578" href="#FNanchor_578" class="label">[578]</a> “Pacas-Mazo”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_579" href="#FNanchor_579" class="label">[579]</a> “Asapha”. (El original y los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_580" href="#FNanchor_580" class="label">[580]</a> “o en <em>dineristas</em>”. (Edic. de Bruselas).</p> - -</div> - -<div class="footnote section"> - -<p><a id="Footnote_581" href="#FNanchor_581" class="label">[581]</a> “fiero y en discordia”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_582" href="#FNanchor_582" class="label">[582]</a> “Con esta controversia se envedijaron”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_583" href="#FNanchor_583" class="label">[583]</a> <em>Pelaza</em> o <em>pelazga</em> significa pendencia, riña o disputa. -<em>Empelazgar una controversia</em> es frase inventada por el escritor -para encarecer la vehemencia del altercado.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_584" href="#FNanchor_584" class="label">[584]</a> “perpetuas, por equilibrar”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_585" href="#FNanchor_585" class="label">[585]</a> “Padece el Duque achaques”, etc. (Edic. de Zaragoza).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_586" href="#FNanchor_586" class="label">[586]</a> Al margen en la edición de Zaragoza y al pie en -la de Bruselas, se lee: <em>Contra el gobierno repúblico</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_587" href="#FNanchor_587" class="label">[587]</a> “los ricos desprecian a los pobres, los pobres envidian -a los ricos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_588" href="#FNanchor_588" class="label">[588]</a> “soberanía de los unos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_589" href="#FNanchor_589" class="label">[589]</a> “mormollo”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_590" href="#FNanchor_590" class="label">[590]</a> “gazpellidos y los amagaban”.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_591" href="#FNanchor_591" class="label">[591]</a> “no son”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo -<span class="allsmcap">XVII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_592" href="#FNanchor_592" class="label">[592]</a> Nota se lee al margen en la edición de Zaragoza.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_593" href="#FNanchor_593" class="label">[593]</a> “del futuro?” (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_594" href="#FNanchor_594" class="label">[594]</a> “sois contra”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_595" href="#FNanchor_595" class="label">[595]</a> “y desgobiernan el mundo, y desgobiernan”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_596" href="#FNanchor_596" class="label">[596]</a> “a él”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_597" href="#FNanchor_597" class="label">[597]</a> “¿Quién es soberano y de qué, si no os huye?” -(Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_598" href="#FNanchor_598" class="label">[598]</a> “convencido?” (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_599" href="#FNanchor_599" class="label">[599]</a> “saber, si una libertad vuestra”. (Las impresiones -españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>). “sabor si una libertad”. -(Las belgas).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_600" href="#FNanchor_600" class="label">[600]</a> “contar. En los degüellos el escarmiento sigue a -la pena”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_601" href="#FNanchor_601" class="label">[601]</a> “guarda”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_602" href="#FNanchor_602" class="label">[602]</a> “pelarza y mormollo”. (Ms. original). “Pelanza y -mormullo”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_603" href="#FNanchor_603" class="label">[603]</a> Dase <em>sanctus</em> en Misa, pasándose de uno a otro y -dando a besar lo que se llama <em>sanctus</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_604" href="#FNanchor_604" class="label">[604]</a> “armado. Un francés monsiur y un italiano monseñor -habíanse ya pronunciado el enojo con algunos sopapos, -con séquito de voces y bocados”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_605" href="#FNanchor_605" class="label">[605]</a> “destrozaba de cólera”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_606" href="#FNanchor_606" class="label">[606]</a> “Proponía”, etc. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_607" href="#FNanchor_607" class="label">[607]</a> Todo esto suena para <em>Francia</em>, y es a <em>España</em> a quien -lo dice Quevedo, por los desastrosos valimientos del Duque -de Lerma, de don Rodrigo Calderón y del Conde-Duque de -Olivares.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_608" href="#FNanchor_608" class="label">[608]</a> “infame muerte”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_609" href="#FNanchor_609" class="label">[609]</a> “Los alemanes quedaron con los demás oyentes -suspensos y pensativos. Encamináronlos”, etc. (Las impresiones -españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_610" href="#FNanchor_610" class="label">[610]</a> “yo”. (Las ediciones belgas, la de Sancha y siguientes, -y el Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, fol. 239 v).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_611" href="#FNanchor_611" class="label">[611]</a> “diciendo”, etc. (Las mismas). Suprimieron aquellas -dos palabras por no hallarles sentido en castellano. Efectivamente, -no le tienen: son italianas. <em>Pezzente</em> (viene de -<em>pezzo</em>, pedazo de cosa sólida, como de pan, de madera) -significa <em>pordiosero</em>, <em>mendigo</em>. <em>Mascalzone</em> quiere decir <em>bandido</em>, -<em>salteador de caminos</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_612" href="#FNanchor_612" class="label">[612]</a> “de los privados, detestable de los nepotes”. (El -Ms. que acaba de citarse de la Biblioteca Nacional).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_613" href="#FNanchor_613" class="label">[613]</a> “preeminente”. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_614" href="#FNanchor_614" class="label">[614]</a> “de fuego y del manejo de todas armas”. (Todos -los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_615" href="#FNanchor_615" class="label">[615]</a> “la obstinación en trajes”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_616" href="#FNanchor_616" class="label">[616]</a> “arte conforme a la opinión”. (Los impresos todos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_617" href="#FNanchor_617" class="label">[617]</a> Estas frases van disparadas al Conde de Olivares, -<em>duque</em> de Sanlúcar, don Gaspar de Guzmán.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_618" href="#FNanchor_618" class="label">[618]</a> “Duque hay que aprendió tan de coro la aristotélica -doctrina, que, por hacerlo mejor que todos, se excedió a -sí mismo; y a él pueden acudir los que pretendan aventajarle, -que les juro por mi vida no han de conseguirlo más -que si tratasen de topar con la cuadratura del círculo”. -(Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_619" href="#FNanchor_619" class="label">[619]</a> Lo dice Quevedo por sí mismo, acordándose de sus -persecuciones. Este pensamiento ¿le sugeriría el de <em>La Felicidad -desdichada</em>, novela que escribió?</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_620" href="#FNanchor_620" class="label">[620]</a> “a él el postrero”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_621" href="#FNanchor_621" class="label">[621]</a> “en las repúblicas y en los reinos. Los puntos sustanciales”. -(Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_622" href="#FNanchor_622" class="label">[622]</a> “condenen el traje: aquélla embaraza y extraña, y -ésta está quejosa”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_623" href="#FNanchor_623" class="label">[623]</a> “solamente sean admitidos”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_624" href="#FNanchor_624" class="label">[624]</a> “aventajada; no la presuntuosa”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_625" href="#FNanchor_625" class="label">[625]</a> Libro VIII de <em>La Farsalia</em>, verso 486.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_626" href="#FNanchor_626" class="label">[626]</a> “que a mí no se me dará una higa dello; basta que -yo lo crea”. (Ms. de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_627" href="#FNanchor_627" class="label">[627]</a> “no nos suceda”. (Los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_628" href="#FNanchor_628" class="label">[628]</a> “andar”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_629" href="#FNanchor_629" class="label">[629]</a> “la conseja, y veréis en el cielo”, etc. (Todas las -ediciones españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_630" href="#FNanchor_630" class="label">[630]</a> “escarapela”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_631" href="#FNanchor_631" class="label">[631]</a> “nomon”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_632" href="#FNanchor_632" class="label">[632]</a> “presencia soberana”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_633" href="#FNanchor_633" class="label">[633]</a> “los repartiere, que es favores o desdenes”. (Ídem).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_634" href="#FNanchor_634" class="label">[634]</a> “viles los unos”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_635" href="#FNanchor_635" class="label">[635]</a> <em>Trocar las manos</em>, obrar al revés. <span class="smcap">Rebolledo</span>, <em>Orac. -fún.</em>, 38: “En las muertes repentinas se hacen las cosas -al revés, pues para hacerlas al derecho y no venir a trocar -las manos, <em>Ante obitum tuum operare iustitiam</em>”. <span class="smcap">Valderrama</span>, -<em>Ejerc. Feria 5, Ceniza</em>: ¿Qué sé yo si se trocarán -las manos?</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_636" href="#FNanchor_636" class="label">[636]</a> <em>En-garb-ull-ar</em> es embarullar, así <em>garb-ullo</em> es tropel -de gente, de <em>garba</em>, conjunto de muchos manojos de mies, -en Aragón, y en Málaga <em>garb-era</em> es montón de haces de -mies en el campo o en la era, y <em>agarber-ar</em>, amontonar haces -de trigo; de donde <em>garb-ear</em> es coger, robar, en <em>La Lozana -andaluza</em> (41).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_637" href="#FNanchor_637" class="label">[637]</a> “mensajera de la diosa Juno con néctar, y Ganimedes -con un taller de jícaras de ambrosía. Minerva, -hija del cogote de Júpiter”, etc. (Edic. de Zaragoza y las -españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>.) “(mensajera de la -diosa Juno) con néctar, y Ganimedes”. (Edic. de Bruselas -y la de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_638" href="#FNanchor_638" class="label">[638]</a> “belicomen”. (Ms. original).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_639" href="#FNanchor_639" class="label">[639]</a> “endragonada”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_640" href="#FNanchor_640" class="label">[640]</a> El francés dijo <em>bardache</em> y el italiano <em>bagoscione</em>, -a lo que el latino <em>cinoedus</em>, <em>puer meritorius</em>. Opónese a -<em>bugre</em>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_641" href="#FNanchor_641" class="label">[641]</a> “afufó con él”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). -<em>Afufar</em> y <em>afufarse</em> es huir, del <em>¡fuf!</em> para ahuyentar. -<span class="smcap">Cáncer</span>, p. 106: “Y apostaré que pues él se afufó con tanta -priesa”. <span class="smcap">Torres Naharro</span>, 2, 115: “Y se afufan con el -caire” (se van con el dinero).</p> - -</div> - - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_642" href="#FNanchor_642" class="label">[642]</a> Apodo con que se motejaba a los montañeses y vizcaínos, -y que sólo ha quedado ya para los asturianos. Quiere -decir que si Júpiter fuera asturiano, esto es, descogotado, -no hubiera nacido Minerva de su cogote. Sabido es que se -tiene por descogotados a los asturianos.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_643" href="#FNanchor_643" class="label">[643]</a> “Juno, que se había endragonado de ver al copero -de Júpiter; mas Venus”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_644" href="#FNanchor_644" class="label">[644]</a> <em>Soltar la tarabilla</em>, charlar mucho.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_645" href="#FNanchor_645" class="label">[645]</a> “trinchar”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_646" href="#FNanchor_646" class="label">[646]</a> <em>Hurgonazo</em>, estocada. <span class="smcap">Calderón</span>, <em>Antes que todo, es -mi dama</em>, 1: “Ve aquí que me da | vuesarced un hurgonazo”. -De <em>hurgón</em>, especie de asador para menear la lumbre -(<span class="smcap">Covarrub.</span>)</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_647" href="#FNanchor_647" class="label">[647]</a> “vizazas” (Ms. original). “vivazas”. (Ms. de la Biblioteca -Nacional, T. 153, fol. 240). “veazas”. (Edic. de -Zaragoza). Alforjas de vaqueta, con una abertura entre -alforja y alforja para llevarlas en el cuello el caminante, -o asegurarlas en el arzón de la silla.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_648" href="#FNanchor_648" class="label">[648]</a> Carne cocida y tostada después.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_649" href="#FNanchor_649" class="label">[649]</a> <em>Estar a diente</em>, hambriento, sin comer.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_650" href="#FNanchor_650" class="label">[650]</a> <em>Mareta</em> es como marejada, del andar cojeando Vulcano.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_651" href="#FNanchor_651" class="label">[651]</a> “mascujar”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_652" href="#FNanchor_652" class="label">[652]</a> a estilo de las que se cantaban en un burdel o lupanar.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_653" href="#FNanchor_653" class="label">[653]</a> “de quejidos”. (Todos los impresos).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_654" href="#FNanchor_654" class="label">[654]</a> Llamaban así a un paso de los bailes sobremanera -lascivo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_655" href="#FNanchor_655" class="label">[655]</a> “Y tronando de nuevo como al principio, riñó la -luz con las tinieblas, y era de ver los dioses girando alrededor -de su padre, tan pronto patas arriba como hacia -abajo, hasta que, cayéndole Venus en los brazos, le dejó -caer los rayos, y al estrépito de un beso que dió el barbudo -Júpiter, se restableció la calma y todos quedaron -contentos, aunque asustados. Dióles licencia”, etc. (Manuscrito -de Lista).</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_656" href="#FNanchor_656" class="label">[656]</a> <em>A puto el postre</em>, corriendo a porfía, del decir <em>puto -sea el postrero</em> en llegar, pues va detrás, como en Horacio: -“Scabies occupet extremum”. <span class="smcap">Jacinto Polo</span>, <em>Apolo</em>: “a -puto el postre Apolo la seguía”. Aquí termina la edición de -Zaragoza y las españolas hasta fines del siglo <span class="allsmcap">XVIII</span>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_657" href="#FNanchor_657" class="label">[657]</a> “Ganimedes.—1645”. (Al pie del Ms. original). Éste -es el año en que el libro se puso en limpio, retocado y -acicalado para la estampa. Sin embargo, no le gozó el -público hasta 1650, y aún entonces, el nombre del autor se -envolvió con el anagrama de <em>Nifroscancod Diveque Vasgello</em>, -<em>duacense</em>, que, para desorientar más, se le dió patria -en <em>Duay</em>, ciudad del País Bajo, en la Flandes francesa, -pues no puede tener otra interpretación la última palabra.</p> -</div> -</div> - - -<p><span class="pagenum" id="Page_284">[Pg 284]</span></p> - - -<p class="center">ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR<br /> -EN LA TIPOGRAFÍA DE «LA LECTURA»<br /> -EL DÍA IV DE JUNIO<br /> -DEL AÑO M.CM.XVII</p> - -<hr class="chap x-ebookmaker-drop" /> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum" id="Page_285">[Pg 285]</span></p> -</div> - -<p class="center p2 big3">EDICIONES DE LA LECTURA</p> - - -<p class="center">PASEO DE RECOLETOS, 25. MADRID</p> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center big2">CLÁSICOS CASTELLANOS</p> - - -<p class="u">OBRAS PUBLICADAS</p> - -<div class="indent5 hang"> -<p><b>Santa Teresa.</b>—<span class="smcap">Las Moradas.</span> Prólogo y notas por don Tomás -Navarro. (Vol. 1.º de la Bibl.). (2.ª edición).</p> - -<p><b>Tirso de Molina.</b>—<span class="smcap">Teatro.</span> (<em>El Vergonzoso en Palacio</em> y <em>El Burlador -de Sevilla</em>). Prólogo y notas por don Américo Castro. -(Vol. 2.º de la Bibl.).</p> - -<p><b>Garcilaso.</b>—<span class="smcap">Obras.</span> Prólogo y notas por don Tomás Navarro. (Volumen -3.º de la Bibl.).</p> - -<p><b>Cervantes.</b>—<span class="smcap">Don Quijote de la Mancha.</span> Prólogo y notas por don -Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. -(Vols. 4.º, 6.º, 8.º, 10, 13, 16, 19 y 22 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Quevedo.</b>—<span class="smcap">Vida del Buscón.</span> Prólogo y notas por don Américo -Castro. (Vol. 5.º de la Bibl.).</p> - -<p><b>Torres Villarroel.</b>—<span class="smcap">Vida.</span> Prólogo y notas por don Federico de -Onís. (Vol. 7.º de la Bibl.).</p> - -<p><b>Duque de Rivas.</b>—<span class="smcap">Romances.</span> Prólogo y notas por don Cipriano -Rivas Cherif. (Vols. 9.º y 12 de la Bibl.).</p> - -<p><b>B.º Juan de Ávila</b>.—<span class="smcap">Epistolario espiritual.</span> Prólogo y notas por -don Vicente G. de Diego. (Vol. 11 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Arcipreste de Hita.</b>—<span class="smcap">Libro de Buen Amor.</span> Prólogo y notas por -don Julio Cejador. (Vols. 14 y 17 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Guillén de Castro.</b>—<span class="smcap">Las Mocedades del Cid.</span> Prólogo y notas por -don Víctor Said Armesto. (Vol. 15 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Marqués de Santillana.</b>—<span class="smcap">Canciones y decires.</span> Prólogo y notas -por don Vicente G. de Diego. (Vol. 18 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Fernando de Rojas.</b>—<span class="smcap">La Celestina.</span> Prólogo y notas por don Julio -Cejador. (Vols. 20 y 23 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Villegas.</b>—<span class="smcap">Eróticas o amatorias.</span> Prólogo y notas por don Narciso -Alonso Cortés. (Vol. 21 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Poema de Mio Cid.</b> Prólogo y notas por don Ramón Menéndez -Pidal, de la Real Academia Española. (Vol. 24 de la Bibl.).</p> - -<p><b>La Vida de Lazarillo de Tormes.</b> Prólogo y notas por don Julio -Cejador. (Vol. 25 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Fernando de Herrera.</b>—<span class="smcap">Poesías.</span> Prólogo y notas por don Vicente -García de Diego. (Vol. 26 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Cervantes.</b>—<span class="smcap">Novelas ejemplares.</span> (<em>La Gitanilla</em>, <em>Rinconete y Cortadillo</em> -y <em>La Ilustre Fregona</em>). Tomo I. Prólogo y notas por don Francisco -Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vol. 27 -de la Bibl.).</p> - -<p><b>Fray Luis de León.</b>—<span class="smcap">De los nombres de Cristo.</span> Tomo I. Prólogo -y notas por don Federico de Onís. (Vol. 28 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Fray Antonio de Guevara.</b>—<span class="smcap">Menosprecio de Corte y alabanza<span class="pagenum" id="Page_286">[Pg 286]</span></span> -<span class="smcap">de aldea.</span> Prólogo y notas por don M. Martínez de Burgos. -(Vol. 29 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Nieremberg.</b>—<span class="smcap">Epistolario.</span> Prólogo y notas por don Narciso Alonso -Cortés. (Vol. 30 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Quevedo.</b>—<span class="smcap">Los Sueños.</span> Tomo I. Prólogo y notas por don Julio -Cejador. (Vol. 31 de la Bibl.).</p> - -<p><b>Moreto.</b>—<span class="smcap">Teatro</span> (<em>El lindo don Diego y el desdén con el desdén.</em>) -Prólogo y notas por don Narciso Alonso Cortés. (Vol. 31 de -la Bibl.).</p> - -<p><b>PRECIOS</b>: <span class="smcap">En rústica</span>, 3 pesetas; <span class="allsmcap">ENCUADERNADO EN TELA</span>, 4; -<span class="allsmcap">ÍDEM EN PIEL</span>, 5.</p> -</div> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center big2" >CIENCIA Y EDUCACIÓN</p> - -<p class="u">PUBLICADOS</p> - -<div class="indent5 hang"> -<p><b>P. Natorp.</b> <em>Pedagogía social.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Ángel -Sánchez Rivero</span>. Precio: 6 pesetas rústica, 7,50 tela.</p> - -<p><b>Rein.</b> <em>Resumen de Pedagogía.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Domingo -Barnés</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Davidson.</b> <em>La Educación griega.</em> Traducción del inglés por <span class="smcap">Juan -Uña</span>. Precio: 3 pesetas rústica, 4 tela.</p> - -<p><b>H. Weimer.</b> <em>Historia de la Pedagogía.</em> Traducción del alemán por -<span class="smcap">Gloria Giner de Ríos</span>. Precio: 2,50 pesetas rústica, 3,50 tela.</p> - -<p><b>P. Natorp.</b> <em>Curso de Pedagogía general.</em> Traducción del alemán por -<span class="smcap">María de Maeztu</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>R. Altamira.</b> <em>Filosofía de la Historia y Teoría de la civilización.</em> -Precio: 2 pesetas rústica, 3 tela.</p> - -<p><b>Abel Rey.</b> <em>Lógica.</em> Traducción por <span class="smcap">Julián Besteiro</span>. Precio: 6 pesetas -encuadernación tela.</p> - -<p><b>Adolfo Posada, Felipe Clemente de Diego y otros.</b> <em>Derecho -usual.</em> Precio: 8 pesetas encuadernación tela.</p> - -<p><b>Barth.</b> <em>Pedagogía.</em> Tomos I y II: Parte general y parte especial. -Traducción del alemán por <span class="smcap">Luis Zulueta</span>. Precio: 6 y 4 pesetas -tela.</p> - -<p><b>Abel Rey.</b> <em>Ética.</em> Traducción por <span class="smcap">Manuel García Morente</span>. Precio: -5 pesetas encuadernación tela.</p> - -<p><b>Abel Rey.</b> <em>Psicología.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio: -5 pesetas encuadernación tela.</p> - -<p><b>Francisco Giner de los Ríos.</b> <em>Ensayos sobre educación.</em> Precio: -6 pesetas rústica, 7,50 tela.</p> - -<p><b>Brackenbury.</b> <em>La Enseñanza de la Gramática.</em> Traducción del inglés -por <span class="smcap">Alicia Pestana</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Gibbs</b>, <b>Levasseur</b> y <b>Sluys</b>. <em>La Enseñanza de la Geografía</em> (monografías). -Traducción y prólogo por <span class="smcap">Ángel Rego</span>. Precio: 1,50 pesetas -rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Lavisse</b>, <b>Monod</b>, <b>Altamira</b> y <b>Cossío</b>. <em>La Enseñanza de la Historia</em> -(monografías). Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio: 1,50 pesetas -rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Edmundo Lozano.</b> <em>La Enseñanza de las Ciencias físicas y naturales.</em> -Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_287">[Pg 287]</span></p> - -<p><b>Compayré.</b> <em>Pestalozzi y la Educación elemental.</em> Traducción por -<span class="smcap">Ángel Rego</span>. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Compayré.</b> <em>Herbart.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. Precio: 1,50 -pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Compayré.</b> <em>Herbert Spencer.</em> Traducción por <span class="smcap">Domingo Barnés</span>. -Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.</p> - -<p><b>Pestalozzi.</b> <em>Cómo enseña Gertrudis a sus hijos.</em> Traducción del alemán -por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>. Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.</p> - -<p><b>Herbart.</b> <em>Pedagogía general</em> y <em>Escritos pedagógicos</em>. Traducción del -alemán por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>, y prólogo de <span class="smcap">José Ortega Gasset</span>. -Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.</p> - -<p><b>Julián Besteiro.</b> <em>Los juicios sintéticos “a priori” según Kant.</em> -Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.</p> - -<p><b>Luis Zulueta.</b> <em>El Maestro.</em> Precio: 0,60 pesetas rústica, 1,50 tela.</p> - -<p><b>Pestalozzi.</b> <em>El Método.</em> Traducción del alemán por <span class="smcap">Lorenzo Luzuriaga</span>. -Precio: 0,50 pesetas rústica, 1,50 tela.</p> - -<p><b>Milton.</b> <em>De Educación.</em> Traducción del inglés por <span class="smcap">Natalia Cossío</span>. -Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.</p> - -<p><b>Vives.</b> <em>Tratado del alma.</em> Traducción por <span class="smcap">José Ontañón</span>. Precio: -4 pesetas rústica, 5,50 tela.</p> - -<p><b>Montaigne.</b> <em>Ensayos pedagógicos.</em> Traducción, prólogo y notas por -<span class="smcap">Luis de Zulueta</span>. Precio: 3 pesetas rústica, 4,50 tela.</p> - -<p><b>Welpton.</b> <em>Educación física e higiene.</em> Traducción de <span class="smcap">Ricardo Rubio</span>. -Precio: 5 pesetas rústica, 6,50 tela.</p> -</div> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center big2" >LIBROS ESCOLARES</p> - -<p class="u"><b>Publicados</b> (<span class="smcap">Encuadernados en tela</span>).</p> - -<div class="indent5 hang"> -<p><b>ARITMÉTICA.</b>—<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º, por Luis Gutiérrez del Arroyo. -<em>Precio: 0,50, 0,75 y 1 peseta.</em></p> - -<p><b>CIENCIAS FÍSICO-QUÍMICAS.</b>—<span class="smcap">Grado</span> 3.º, por Edmundo Lozano. -<em>Precio: 1,50 pesetas.</em></p> - -<p><b>HISTORIA UNIVERSAL.</b>—<span class="smcap">Resumen</span>, por Lavisse, traducción y -adaptación por J. Deleito. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> - -<p><b>HISTORIA NATURAL</b>, por Francisco de las Barras. <em>Precio: -1,50 pesetas.</em></p> - -<p><b>EL CONDE LUCANOR.</b>—Adaptado para los niños por Ramón -M. Tenreiro, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p> - -<p><b>LA VIDA ES SUEÑO.</b>—Drama de Calderón de la Barca, adaptado -a manera de cuento por Ramón M.ª Tenreiro, ilustrado por -F. Marco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p> - -<p><b>HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS</b>, por la Condesa de Pardo -Bazán, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p> - -<p><b>PLATERO Y YO.</b>—<span class="smcap">Elegía andaluza</span>, por Juan Ramón Jiménez, -ilustrado por Fernando Marco. <em>Precio: 75 céntimos.</em></p> - -<p><b>FÁBULAS LITERARIAS</b>, por Tomás de Iriarte, ilustradas por -P. Muguruza. <em>Precio: 60 céntimos.</em></p> - -<p><b>EL CALIFA CIGÜEÑA</b> y otros cuentos, de W. Hauff, narrados -por R. M. Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. <em>Precio: -75 céntimos.</em></p> -</div> - -<p><span class="pagenum" id="Page_288">[Pg 288]</span></p> - - -<p class="u">En preparación</p> -<div class="indent5 hang"> - -<p><b>Historia de España.</b>—<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º por Rafael Altamira.</p> - -<p><b>Geografía.</b>—<span class="smcap">Grados</span> 1.º, 2.º y 3.º</p> - -<p><b>Ciencias físico-químicas y naturales.</b>—<span class="smcap">Grados</span> 1.º y 2.º, por -Edmundo Lozano y Ángel Cabrera.</p> - -<p><b>Gramática castellana.</b>—<span class="smcap">Resumen</span>, por M. de Unamuno.</p> - -<p><b>Geometría.</b>—<span class="smcap">Resumen</span>, por Luis Gutiérrez del Arroyo.</p> -</div> - -<hr class="rf" /> - -<p class="center big2" >BIBLIOTECA DE JUVENTUD</p> - -<p class="u">Publicados</p> - -<div class="indent5 hang"> -<p><b>EL CONDE LUCANOR.</b>—Adaptado para los niños por Ramón -M. Tenreiro, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 1,50 pesetas.</em></p> - -<p><b>LA VIDA ES SUEÑO.</b>—Drama de Calderón de la Barca, adaptado -a manera de cuento por Ramón M. Tenreiro, ilustrado por Fernando -Marco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> - -<p><b>HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS</b>, por la Condesa de Pardo -Bazán, ilustrado por A. Vivanco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> - -<p><b>PLATERO Y YO.</b>—<span class="smcap">Elegía andaluza</span>, por Juan Ramón Jiménez, -ilustrado por Fernando Marco. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> - -<p><b>FÁBULAS LITERARIAS</b>, por Tomás de Iriarte, ilustradas por -P. Muguruza. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> - -<p><b>EL CALIFA CIGÜEÑA</b> y otros cuentos, de W. Hauff, narrados -por R. M. Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. <em>Precio: 2 pesetas.</em></p> -</div> - -<hr class="rf" /> - - -<p class="center big1" >J. JÖRGENSEN</p> - - -<p class="center big2 p1">VIDA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS</p> - -<p class="center p1">TRADUCCIÓN DE RAMÓN MARÍA TENREIRO</p> - -<p class="center p1"><b>PRECIO</b>: En rústica, 5 pesetas; encuadernado en piel, 8.</p> - - -<hr class="rf" /> - -<p class="center big1" >SHAKESPEARE</p> - - -<p class="center big2 p1">EL REY LEAR</p> - -<p class="center p1">TRADUCCIÓN DE JACINTO BENAVENTE</p> - -<p class="center p1"><b>PRECIO</b>: En rústica, 2 pesetas; encuadernado en tela, 3.</p> - - -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***</div> -<div style='text-align:left'> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg™ electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG™ -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. -</div> - -<div style='margin:0.83em 0; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE<br /> -<span style='font-size:smaller'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE<br /> -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</span> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase “Project -Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg™ License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™ -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg™ electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg™ electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person -or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg™ electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg™ electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg™ -electronic works. See paragraph 1.E below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation (“the -Foundation” or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg™ electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg™ mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg™ -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg™ name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg™ License when -you share it without charge with others. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg™ work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg™ License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg™ work (any work -on which the phrase “Project Gutenberg” appears, or with which the -phrase “Project Gutenberg” is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: -</div> - -<blockquote> - <div style='display:block; margin:1em 0'> - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most - other parts of the world at no cost and with almost no restrictions - whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms - of the Project Gutenberg License included with this eBook or online - at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you - are not located in the United States, you will have to check the laws - of the country where you are located before using this eBook. - </div> -</blockquote> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.2. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase “Project -Gutenberg” associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg™ -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.3. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg™ License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg™ -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg™. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg™ License. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg™ work in a format -other than “Plain Vanilla ASCII” or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg™ website -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original “Plain -Vanilla ASCII” or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg™ License as specified in paragraph 1.E.1. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg™ works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg™ electronic works -provided that: -</div> - -<div style='margin-left:0.7em;'> - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg™ works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg™ trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, “Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation.” - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg™ - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg™ - works. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg™ works. - </div> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg™ electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg™ trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg™ collection. Despite these efforts, Project Gutenberg™ -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain “Defects,” such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the “Right -of Replacement or Refund” described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg™ trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg™ electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you ‘AS-IS’, WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg™ electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg™ -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any -Defect you cause. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation’s EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state’s laws. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation’s business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation’s website -and official page at www.gutenberg.org/contact -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without widespread -public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state -visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Please check the Project Gutenberg web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 5. General Information About Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose network of -volunteer support. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Most people start at our website which has the main PG search -facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This website includes information about Project Gutenberg™, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. -</div> - -</div> - -</body> -</html> diff --git a/old/66262-h/images/cover.jpg b/old/66262-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index dd6bff6..0000000 --- a/old/66262-h/images/cover.jpg +++ /dev/null |
