summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/old/66262-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to 'old/66262-0.txt')
-rw-r--r--old/66262-0.txt7804
1 files changed, 0 insertions, 7804 deletions
diff --git a/old/66262-0.txt b/old/66262-0.txt
deleted file mode 100644
index ff06f0c..0000000
--- a/old/66262-0.txt
+++ /dev/null
@@ -1,7804 +0,0 @@
-The Project Gutenberg eBook of Los Sueños, Volume II, by Francisco Quevedo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: Los Sueños, Volume II
-
-Author: Francisco Quevedo
-
-Editor: Julio Cejador y Frauca
-
-Release Date: September 10, 2021 [eBook #66262]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Andrés V. Galia, Sanly Bowitts and the Online Distributed
- Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
- produced from images generously made available by The Internet
- Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están
-indicadas _así_ y las palabras en negritas =así=.
-
-La cubierta del libro fue agregada por el Transcriptor y ha sido puesta
-en el dominio público.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes cuando se
-imprimió la presente edición, que difieren de las actuales. Esto se
-aplica a las notas producidas por el editor de la obra, Julio Cejador y
-Frauca. También se adecuó la ortografía de las mayúsculas acentuadas a
-las reglas establecidas por la RAE.
-
-Sin embargo, en instancias en que el editor o el autor citan textos
-de otras obras, el criterio seguido fue el de preservar la forma de
-escritura original. Por consiguiente se advierte al lector que es
-posible detectar alguna inconsistencia en la ortografía de una misma
-palabra en dos partes diferentes de la obra.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-El Índice de capítulos, incluido al final en la publicación original,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.
-
-
- * * * * *
-
- QUEVEDO
-
-
-
-
- CLÁSICOS CASTELLANOS
-
- QUEVEDO
-
- III
-
- LOS SUEÑOS
- II
-
- EDICIÓN Y NOTAS DE JULIO CEJADOR Y FRAUCA
-
- MADRID
- EDICIONES DE “LA LECTURA”
- 1917
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- PÁG.
-
- EL MUNDO POR DE DENTRO 7
-
- LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO 57
-
-
-
-
- EL MUNDO POR
- DE DENTRO
-
-
-Sacan las primeras ediciones al margen los asuntos y personas de que
-se compone el discurso, y son los siguientes: “desengaño, hipocresía,
-todos son hipócritas en el mundo, hidalgo, caballero, discretos,
-viejos, niños, niños, en todos los nombres de las cosas hay hipocresía,
-los pecados todos son hipocresía, hipócritas, entierro y procesión de
-una difunta, el viudo, explicación del entierro y procesión, viudo,
-luto y llanto de una viuda, explicación de la tristeza y luto de la
-viuda, alguaciles tras un ladrón, escribano, corchetes, alguaciles,
-escribano, rico con carroza, criados y bufones, mujer hermosa con
-manto, desengaño de la hermosura de la mujer”. El título en el Ms. de
-Lastanosa aparece de este modo: _Discurso del mundo por de dentro y
-por de fuera_.
-
-
-
-
- A DON PEDRO GIRÓN, DUQUE
- DE OSUNA, MARQUÉS DE PEÑAFIEL,
- CONDE DE UREÑA[1]
-
-
-Estas burlas, que llevan en la risa disimulado algún miedo provechoso,
-envío para que vuecelencia se divierta de grandes ocupaciones algún
-rato. Pequeña es la demostración; mas yo no puedo dar más, y sólo me
-consuela ver que la grandeza de vuecelencia a mucho menos hace honra y
-merced. En la Aldea, abril 26 de 1612[2].
-
- DON FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS
-
-
-
-
- AL LECTOR
-
- COMO DIOS ME LO DEPARARE, CÁNDIDO
- O PURPÚREO, PÍO O CRUEL, BENIGNO O SIN SARNA[3]
-
-Es cosa averiguada, así lo siente Metrodoro Chío y otros muchos, que
-no se sabe nada y que todos son ignorantes. Y aun esto no se sabe
-de cierto: que, a saberse, ya se supiera algo; sospéchase. Dícelo
-así el doctísimo Francisco Sánchez, médico y filósofo, en su libro
-cuyo título es _Nihil scitur_: No se sabe nada. En el mundo, fuera
-de los teólogos, filósofos y juristas, que atienden a la verdad y al
-verdadero estudio, hay algunos que no saben nada y estudian para saber,
-y éstos tienen buenos deseos y vano ejercicio: porque, al cabo, sólo
-les sirve el estudio de conocer cómo toda la verdad[4] la quedan
-ignorando. Otros hay que no saben nada y no estudian, porque piensan
-que lo saben todo. Son déstos muchos irremediables. A éstos se les ha
-de envidiar el ocio y la satisfacción y llorarles el seso. Otros hay
-que no saben nada, y dicen que no saben nada porque piensan que saben
-algo de verdad, pues lo es que no saben nada, y a éstos se les había
-de castigar la hipocresía con creerles la confesión. Otros hay, y en
-éstos, que son los peores, entro yo, que no saben nada ni quieren saber
-nada ni creen que se sepa nada, y dicen de todos que no saben nada y
-todos dicen dellos lo mismo y nadie miente. Y como gente que en cosas
-de letras y ciencia tiene que perder tan poco, se atreven a imprimir
-y sacar a luz todo cuanto sueñan. Éstos dan que hacer a las imprentas,
-sustentan a los libreros, gastan[5] a los curiosos y, al cabo, sirven
-a las especierías[6]. Yo, pues, como uno déstos, y no de los peores
-ignorantes, no contento con haber soñado el Juicio ni haber endemoniado
-un alguacil, y, últimamente, escrito el Infierno, ahora salgo (sin ton
-ni son; pero no importa, que esto no es bailar[7]) con el _Mundo por
-de dentro_. Si te agradare y pareciere bien, agradécelo a lo poco que
-sabes, pues de tan mala cosa[8] te contentas. Y si te pareciere malo,
-culpa mi ignorancia en escribirlo y la tuya en esperar otra cosa de mí.
-Dios te libre, lector, de prólogos largos y de malos epítetos.
-
-
-
-
- DISCURSO
-
-
-Es nuestro deseo siempre peregrino en las cosas desta vida, y así,
-con vana solicitud, anda de unas en otras, sin saber hallar patria
-ni descanso. Aliméntase de la variedad y diviértese con ella, tiene
-por ejercicio el apetito y éste nace de la ignorancia de las cosas.
-Pues, si las conociera, cuando cudicioso y desalentado las busca, así
-las aborreciera, como cuando, arrepentido, las desprecia. Y es de
-considerar la fuerza grande que tiene, pues promete y persuade tanta
-hermosura en los deleites y gustos, lo cual dura sólo en la pretensión
-dellos; porque, en llegando cualquiera a ser poseedor, es juntamente
-descontento[9]. El mundo, que a nuestro deseo sabe la condición para
-lisonjearla, pónese delante mudable y vario, porque la novedad y
-diferencia es el afeite con que más nos atrae. Con esto acaricia
-nuestros deseos, llévalos tras sí y ellos a nosotros.
-
-Sea por todas las experiencias mi suceso, pues cuando más apurado me
-había de tener el conocimiento destas cosas, me hallé todo en poder
-de la confusión, poseído de la vanidad de tal manera, que en la gran
-población del mundo, perdido ya, corría donde tras la hermosura me
-llevaban los ojos, y adonde tras la conversación los amigos, de una
-calle en otra, hecho fábula de todos. Y en lugar de desear salida al
-laberinto, procuraba que se me alargase el engaño. Ya por la calle de
-la ira, descompuesto, seguía las pendencias pisando sangre y heridas;
-ya por la de la gula veía responder a los brindis turbados. Al fin, de
-una calle en otra andaba, siendo infinitas, de tal manera confuso, que
-la admiración aún no dejaba sentido para el cansancio, cuando llamado
-de voces descompuestas y tirado porfiadamente del manteo[10], volví la
-cabeza.
-
-Era un viejo venerable en sus canas, maltratado, roto por mil partes el
-vestido y pisado. No por eso ridículo: antes severo y digno de respeto.
-
---¿Quién eres--dije--, que así te confiesas envidioso de mis gustos?
-Déjame, que siempre los ancianos aborrecéis en los mozos los placeres y
-deleites, no que dejáis de vuestra voluntad, sino que, por fuerza, os
-quita el tiempo. Tú vas, yo vengo. Déjame gozar y ver el mundo.
-
-Desmintiendo[11] sus sentimientos, riéndose, dijo:
-
---Ni te estorbo ni te envidio lo que deseas; antes te tengo lástima.
-¿Tú, por ventura, sabes lo que vale un día? ¿Entiendes de cuánto precio
-es una hora? ¿Has examinado el valor del tiempo? Cierto es que no,
-pues así alegre le dejas pasar hurtado de la hora, que, fugitiva y
-secreta, te lleva preciosísimo robo. ¿Quién te ha dicho que lo que ya
-fué volverá, cuando lo hayas menester, si lo llamares? Dime: ¿has visto
-algunas pisadas de los días? No, por cierto, que ellos sólo vuelven la
-cabeza a reírse y burlarse de los que así los dejaron pasar. Sábete que
-la muerte y ellos están eslabonados y en una cadena, y que, cuando más
-caminan los días que van delante de ti, tiran hacia ti y te acercan a
-la muerte, que quizá la aguardas y es ya llegada, y, según vives, antes
-será pasada que creída. Por necio tengo al que toda la vida se muere de
-miedo que se ha de morir, y por malo al que vive tan sin miedo della
-como si no la hubiese.[12] Que éste la viene a temer cuando la padece,
-y, embarazado con el temor, ni halla remedio a la vida ni consuelo a
-su fin. Cuerdo es sólo el que vive cada día como quien cada día y cada
-hora puede morir.
-
---Eficaces palabras tienes, buen viejo. Traído me has el alma a mí, que
-me la llevaban embelesada vanos deseos. ¿Quién eres, de dónde y qué
-haces por aquí?
-
---Mi hábito y traje dice que soy hombre de bien y amigo de decir
-verdades, en lo roto y poco medrado, y lo peor que tu vida tiene es no
-haberme visto la cara hasta ahora. Yo soy el Desengaño. Estos rasgones
-de la ropa son de los tirones que dan de mí los que dicen en el mundo
-que me quieren, y estos cardenales del rostro, estos golpes y coces me
-dan en llegando, porque vine y porque me vaya. Que en el mundo todos
-decís que queréis desengaño, y, en teniéndole, unos os desesperáis,
-otros maldecís a quien os le dió, y los más corteses no le creéis. Si
-tú quieres, hijo, ver el mundo, ven conmigo, que yo te llevaré a la
-calle mayor, que es adonde salen todas las figuras, y allí verás juntos
-los que por aquí van divididos, sin cansarte. Yo te enseñaré el mundo
-como es: que tú no alcanzas a ver sino lo que parece.
-
---Y ¿cómo se llama--dije yo--la calle mayor del mundo donde hemos de ir?
-
---Llámase--respondió--Hipocresía. Calle que empieza con el mundo y se
-acabará con él, y no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un
-cuarto o un aposento en ella. Unos son vecinos y otros paseantes: que
-hay muchas diferencias de hipócritas, y todos cuantos ves por ahí lo
-son.
-
-Y, ¿ves aquél que gana de comer como sastre y se viste como hidalgo?
-Es hipócrita, y el día de fiesta, con el raso y el terciopelo y el
-cintillo y la cadena de oro, se desfigura de suerte que no le conocerán
-las tijeras y agujas y jabón y parecerá tan poco oficial, que aun
-parece que dice verdad.
-
-¿Ves aquel hidalgo con aquél que es como caballero? Pues, debiendo
-medirse con su hacienda, ir solo, por ser hipócrita y parecer lo que
-no es, se va metiendo a caballero, y, por sustentar un lacayo, ni
-sustenta lo que dice ni lo que hace, pues ni lo cumple ni lo paga. Y
-la hidalguía y la ejecutoria le sirve sólo de pontífice en dispensarle
-los casamientos que hace con sus deudas: que está más casado con ellas
-que con su mujer.
-
-Aquel caballero, por ser señoría, no hay diligencia que no haga y ha
-procurado hacerse Venecia por su señoría, sino que, como se fundó en el
-viento para serlo, se había de fundar en el agua. Sustenta, por parecer
-señor, caza de halcones, que lo primero que matan es a su amo de hambre
-con la costa y luego el rocín en que los llevan, y después, cuando
-mucho, una graja o un milano.
-
-Y ninguno es lo que parece. El señor, por tener acciones de grande, se
-empeña y el grande remeda ceremonia de Rey.
-
-Pues ¿qué diré de los discretos? ¿Ves aquel aciago de cara[13]?
-Pues, siendo un mentecato, por parecer discreto y ser tenido por
-tal, se alaba de que tiene poca memoria, quéjase de melancolías,
-vive descontento y préciase de malregido, y es hipócrita, que parece
-entendido y es mentecato.
-
-¿No ves los viejos, hipócritas de barbas, con las canas envainadas en
-tinta, querer en todo parecer muchachos? ¿No ves a los niños preciarse
-de dar consejos y presumir de cuerdos? Pues todo es hipocresía.
-
-Pues en los nombres de las cosas, ¿no la hay la mayor del mundo? El
-zapatero de viejo se llama entretenedor del calzado. El botero, sastre
-del vino, porque le hace de vestir. El mozo de mulas, gentilhombre de
-camino. El bodegón, estado; el bodegonero, contador. El verdugo se
-llama miembro de la justicia, y el corchete, criado[14]. El fullero,
-diestro; el ventero, huésped[15]; la taberna, ermita[16]; la putería,
-casa[17]; las putas, damas[18]; las alcahuetas, dueñas; los cornudos,
-honrados[19]. Amistad llaman el amancebamiento, trato a la usura,
-burla a la estafa, gracia la mentira, donaire la malicia, descuido
-la bellaquería, valiente al desvergonzado, cortesano al vagamundo,
-al negro moreno[20], señor maestro al albardero y señor doctor al
-platicante. Así que, ni son lo que parecen ni lo que se llaman:
-hipócritas en el nombre y en el hecho.
-
-¡Pues unos nombres que hay generales! A toda pícara, señora hermosa;
-a todo hábito largo, señor licenciado; a todo gallofero[21], señor
-soldado; a todo bien vestido, señor hidalgo; a todo capigorrón[22], o
-lo que fuere, canónigo o arcediano; a todo escribano[23], secretario.
-
-De suerte que todo el hombre es mentira por cualquier parte que le
-examines, si no es que, ignorante como tú, crea las apariencias[24].
-¿Ves los pecados? Pues todos son hipocresía[25], y en ella empiezan y
-acaban y della nacen y se alimentan la ira, la gula, la soberbia, la
-avaricia, la lujuria, la pereza, el homicidio y otros mil.
-
---¿Cómo me puedes tú decir ni probarlo, si vemos que son diferentes y
-distintos?
-
-No me espanto que eso ignores, que lo saben pocos. Oye y entenderás con
-facilidad eso, que así te parece contrario, que bien[26] se conviene.
-Todos los pecados son malos: eso bien lo confiesas. Y también confiesas
-con los filósofos y teólogos que la voluntad apetece lo malo debajo de
-razón de bien, y que para pecar no basta la representación de la ira
-ni el conocimiento de la lujuria sin el consentimiento de la voluntad,
-y que eso, para que sea pecado, no aguarda la ejecución, que sólo le
-agrava más, aunque en esto hay muchas diferencias. Esto así visto y
-entendido, claro está que cada vez que un pecado déstos se hace, que
-la voluntad lo consiente y lo quiere, y, según su natural, no pudo
-apetecelle sino debajo de razón de algún bien. Pues ¿hay más clara y
-más confirmada hipocresía que vestirse del bien en lo aparente para
-matar con el engaño? ¿Qué esperanza es la del hipócrita?, dice Job[27].
-Ninguna, pues ni la tiene por lo que es, pues es malo, ni por lo que
-parece, pues lo parece y no lo es. Todos los pecadores tienen menos
-atrevimiento que el hipócrita, pues ellos pecan contra
-Dios; pero no con Dios ni en Dios. Mas el hipócrita peca contra Dios y
-con Dios, pues le toma por instrumento para pecar[28].
-
-En esto llegamos a la calle mayor. Vi todo el concurso, que el viejo
-me había prometido. Tomamos puesto conveniente para registrar lo que
-pasaba. Fué un entierro en esta forma. Venían envainados en unos sayos
-grandes de diferentes colores unos pícaros, haciendo una taracea[29] de
-mullidores[30]. Pasó esta recua incensando[31] con las campanillas.
-Seguían los muchachos de la dotrina, meninos[32] de la muerte y
-lacayuelos del ataúd, chirriando[33] la calavera. Seguíanse luego doce
-galloferos, hipócritas de la pobreza, con doce hachas acompañando
-el cuerpo y abrigando a los de la capacha[34], que hombreando[35],
-testificaban el peso de la difunta. Detrás seguía larga procesión de
-amigos, que acompañaban en la tristeza y luto al viudo, que anegado[36]
-en capuz de bayeta y devanado[37] en una chía, perdido el rostro en la
-falda de un sombrero, de suerte, que no se le podían hallar los ojos,
-corvos e impedidos los pasos con el peso de diez arrobas de cola que
-arrastraba, iba tardo y perezoso. Lastimado deste espectáculo.
-
---¡Dichosa mujer--dije--, si lo puede ser alguna en la muerte, pues
-hallaste marido, que pasó con la fe y el amor más allá de la vida y
-sepultura! ¡Y dichoso viudo, que ha hallado tales amigos, que no sólo
-acompañan su sentimiento, pero que parece que le vencen en él! ¿No ves
-qué tristes van y suspensos?
-
-El viejo, moviendo la cabeza y sonriéndose, dijo:
-
---¡Desventurado! Eso todo es por de fuera y parece así; pero ahora lo
-verás por de dentro y verás con cuánta verdad el ser desmiente a las
-apariencias. ¿Ves aquellas luces, campanillas y mullidores[38], y todo
-este acompañamiento piadoso, que es sufragio cristiano y limosnero?
-Esto es saludable; mas las bravatas que en los túmulos sobrescriben
-podrición y gusanos, se podrían excusar. Empero también los muertos
-tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su soberbia[39]. Allí no
-va sino tierra de menos fruto y más espantosa de la que pisas, por sí
-no merecedora de alguna honra ni aun de ser cultivada con arado ni
-azadón. ¿Ves aquellos viejos que llevan las hachas? Pues algunos no las
-atizan para que atizadas alumbren más, sino porque atizadas a menudo
-se derritan más y ellos hurten más cera para vender. Éstos son los que
-a la sepultura hacen la salva en el difunto y difunta, pues, antes que
-ella lo coma ni lo pruebe, cada uno le ha dado un bocado, arrancándole
-un real o dos; mas con todo esto tiene el valor de la limosna. ¿Ves
-la tristeza de los amigos? Pues todo es de ir en el entierro y los
-convidados van dados al diablo con los que convidaron; que quisieran
-más pasearse o asistir a sus negocios. Aquél que habla de mano[40] con
-el otro le va diciendo que convidar a entierro y a misacantanos[41],
-donde se ofrece, que no se puede hacer con un amigo y que el entierro
-sólo es convite para la tierra pues a ella solamente llevan que coma.
-El viudo no va triste del caso y viudez; sino de ver que, pudiendo él
-haber enterrado a su mujer en un muladar y sin costa y fiesta ninguna,
-le hayan metido en semejante baraúnda y gasto de cofradías y cera, y
-entre sí dice que le debe poco, que, ya que se había de morir, pudiera
-haberse muerto de repente, sin gastarle en médicos, barberos ni boticas
-y no dejarle empeñado en jarabes y pócimas. Dos ha enterrado con ésta,
-y es tanto el gusto, que recibe de enviudar, que ya va trazando el
-casamiento con una amiga que ha tenido, y, fiado con su mala condición
-y endemoniada vida, piensa doblar el capuz[42] por poco tiempo.
-
-Quedé espantado de ver todo esto ser así, diciendo:
-
---¡Qué diferentes son las cosas del mundo de como las vemos! Desde hoy
-perderán conmigo todo el crédito mis ojos y nada creeré menos de lo
-que viere.
-
-Pasó por nosotros el entierro, como si no hubiera de pasar por nosotros
-tan brevemente, y como si aquella difunta no nos fuera enseñando el
-camino y muda no nos dijera a todos:
-
-“Delante voy, donde aguardo a los que quedáis, acompañando a otros, que
-yo vi pasar con ese propio descuido”.
-
-Apartónos desta consideración el ruido que andaba en una casa a
-nuestras espaldas. Entramos dentro a ver lo que fuese, y al tiempo
-que sintieron gente comenzó un plañido, a seis voces, de mujeres
-que acompañaban una viuda. Era el llanto muy autorizado; pero poco
-provechoso al difunto. Sonaban palmadas de rato en rato, que parecía
-palmeado de diciplinantes. Oíanse unos sollozos estirados, embutidos
-de suspiros, pujados[43] por falta de gana. La casa estaba despojada,
-las paredes desnudas. La cuitada estaba en un aposento escuro sin luz
-ninguna, lleno de bayetas, donde lloraban a tiento. Unas decían:
-
---Amiga, nada se remedia con llorar.
-
-Otras:
-
---Sin duda goza de Dios.
-
-Cuál la animaba a que se conformase con la voluntad del Señor. Y ella
-luego comenzaba a soltar el trapo[44], y llorando a cántaros[45] decía:
-
---¿Para qué quiero yo vivir sin Fulano? ¡Desdichada nací, pues no me
-queda a quien volver los ojos! ¡Quién ha de amparar a una pobre mujer
-sola!
-
-Y aquí plañían todas con ella y andaba una sonadera de narices, que se
-hundía la cuadra. Y entonces advertí que las mujeres se purgan en un
-pésame déstos, pues por los ojos y las narices echan cuanto mal tienen.
-Enternecíme y dije:
-
---¡Qué lástima tan bien empleada es la que se tiene a una viuda!, pues
-por sí una mujer es sola, y viuda mucho más. Y así su nombre es de
-_mudas sin lengua_[46]. Que eso significa la voz que dice _viuda_ en
-hebreo[47], pues ni tiene quien hable por ella ni atrevimiento, y como
-se ve sola para hablar, y aunque hable, como no la oyen, lo mismo es
-que ser mudas y peor[48].
-
-Esto remedian[49] con meterse a dueñas. Pues en siéndolo, hablan de
-manera, que de lo que las sobra pueden hablar todos los mudos y sobrar
-palabras para los tartajosos y pausados. Al marido muerto llaman _el
-que pudre_[50]. Mirad cuáles son éstas, y si muerto, que ni las asiste,
-ni las guarda, ni las acecha, dicen que pudre, ¿qué dirían cuando vivo
-hacía todo esto?
-
---Eso--respondí--es malicia que se verifica en algunas; mas todas son
-un género femenino desamparado, y tal como aquí se representa en esta
-desventurada mujer. Dejadme, dije al viejo, llorar semejante desventura
-y juntar mis lágrimas a las destas mujeres.
-
-El viejo, algo enojado, dijo:
-
---¿Ahora lloras, después de haber hecho ostentación vana de tus
-estudios y mostrádote docto y teólogo, cuando era menester mostrarte
-prudente? ¿No aguardaras a que yo te hubiera declarado estas cosas para
-ver cómo merecían que se hablase dellas? Mas ¿quién habrá que detenga
-la sentencia ya imaginada en la boca? No es mucho, que no sabes otra
-cosa, y que a no ofrecerse la viuda, te quedabas con toda tu ciencia
-en el estómago. No es filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino
-el que trabaja y le saca[51]. Ni aun ése lo es del todo, sino el que
-después de poseído usa bien dél. ¿Qué importa que sepas dos chistes
-y dos lugares, si no tienes prudencia para acomodarlos? Oye, verás
-esta viuda, que por de fuera tiene un cuerpo de responsos[52], cómo
-por de dentro tiene una ánima de aleluyas[53], las tocas negras y los
-pensamientos verdes[54]. ¿Ves la escuridad del aposento y el estar
-cubiertos los rostros con el manto? Pues es porque así, como no las
-pueden ver, con hablar un poco gangoso, escupir[55] y remedar sollozos,
-hace un llanto casero y hechizo[56], teniendo los ojos hechos una
-yesca[57]. ¿Quiéreslas consolar? Pues déjalas solas y bailarán en no
-habiendo con quien cumplir, y luego las amigas harán su oficio:
-
---¡Quedáis moza y es malograros! Hombres habrá que os estimen. Ya
-sabéis quién es Fulano, que cuando no supla la falta del que está en la
-gloria, etc.
-
-Otra:
-
---Mucho debéis a don Pedro, que acudió en este trabajo. No sé qué me
-sospeche. Y, en verdad, que si hubiera de ser algo..., que por quedar
-tan niña os será forzoso...
-
-Y entonces la viuda, muy recoleta de ojos y muy estreñida de boca, dice:
-
---No es ahora tiempo deso. A cargo de Dios está: él lo hará, si viere
-que conviene.
-
-Y advertid que el día de la viudez es el día que más comen estas
-viudas, porque para animarla no entra ninguna que no le dé un trago. Y
-le hace comer[58] un bocado, y ella lo come, diciendo:
-
---Todo se vuelve ponzoña.
-
-Y medio mascándolo dice:
-
---¡Qué provecho puede hacer esto a la amarga viuda que estaba hecha a
-comer a medias todas las cosas y con compañía, y ahora se las habrá de
-comer todas enteras sin dar parte[59] a nadie de puro desdichada?
-
-Mira, pues, siendo esto así, qué a propósito vienen tus exclamaciones.
-
-Apenas esto dijo el viejo, cuando arrebatados de unos gritos, ahogados
-en vino, de gran ruido de gente, salimos a ver qué fuese. Y era un
-alguacil, el cual con sólo un pedazo de vara[60] en la mano y las
-narices ajadas, deshecho el cuello, sin sombrero y en cuerpo, iba
-pidiendo favor al Rey, favor a la justicia, tras un ladrón, que en
-seguimiento de una iglesia, y no de puro buen cristiano, iba tan ligero
-como pedía la necesidad y le mandaba el miedo.
-
-Atrás, cercado de gente, quedaba el escribano lleno de lodo, con las
-cajas en el brazo izquierdo, escribiendo sobre la rodilla. Y noté que
-no hay cosa que crezca tanto en tan poco tiempo como culpa en poder de
-escribano, pues en un instante tenía una resma al cabo.
-
-Pregunté la causa del alboroto. Dijeron que aquel hombre que huía era
-amigo del alguacil, y que le fió no sé qué secreto tocante en delito,
-y, por no dejarlo a otro que lo hiciese, quiso él asirle. Huyósele,
-después de haberse dado muchas puñadas[61], y viendo que venía gente,
-encomendóse a sus pies y fuese a dar cuenta de sus negocios a un
-retablo.
-
-El escribano hacía la causa, mientras el alguacil con los corchetes,
-que son podencos del verdugo que siguen ladrando, iban tras él y no le
-podían alcanzar. Y debía de ser el ladrón muy ligero, pues no le podían
-alcanzar soplones[62], que por fuerza corrían como el viento.
-
---¿Con qué podrá premiar una república el celo deste alguacil, pues,
-porque yo y el otro tengamos nuestras vidas, honras y haciendas[63],
-ha aventurado su persona? Éste merece mucho con Dios y con el mundo.
-Mírale cual va roto y herido, llena de sangre la cara, por alcanzar
-aquel delincuente y quitar un tropezón a la paz del pueblo.
-
---Basta--dijo el viejo--. Que si no te van a la mano, dirás un día
-entero. Sábete que ese alguacil no sigue a este ladrón ni procura
-alcanzarle por el particular y universal provecho de nadie; sino que,
-como ve que aquí le mira todo el mundo, córrese de que haya quien
-en materia de hurtar le eche el pie delante, y por eso aguija por
-alcanzarle. Y no es culpable el alguacil porque le prendió, siendo su
-amigo, si era delincuente. Que no hace mal el que come de su hacienda;
-antes hace bien y justamente. Y todo delincuente y malo, sea quien
-fuere, es hacienda del alguacil y le es lícito comer della. Éstos
-tienen sus censos sobre azotes y galeras, y sus juros sobre la horca. Y
-créeme que el año de virtudes para éstos y para el infierno es estéril.
-Y no sé cómo, aborreciéndolos el mundo tanto, por venganza[64] dellos
-no da en ser bueno adrede por uno o por dos años, que de hambre y de
-pena se morirían. Y renegad de oficio que tiene situados sus gajes
-donde los tiene situados Belcebú.
-
---Ya que en eso pongas también dolo, ¿como lo podrás poner en el
-escribano, que le hace la causa, calificada con testigos?
-
---Ríete deso--dijo--. ¿Has visto tú alguacil sin escribano algún día?
-No, por cierto. Que, como ellos salen a buscar de comer, porque (aunque
-topen un inocente) no vaya a la cárcel sin causa, llevan escribano que
-se la haga. Y así, aunque ellos no den causa para que les prendan,
-hácesela el escribano, y están presos con causa. Y en los testigos no
-repares, que para cualquier cosa tendrán tantos como tuviere gotas de
-tinta el tintero: que los más en los malos oficiales los presenta la
-pluma y los examina la cudicia. Y si dicen algunos lo que es verdad,
-escriben lo que han menester[65] y repiten lo que dijeron. Y para
-andar como había de andar el mundo, mejor fuera y más importara que
-el juramento, que ellos toman al testigo que jure a Dios y a la cruz
-decir verdad en lo que le fuere preguntado, que el testigo se lo tomara
-a ellos de que la escribirán como ellos la dijeren. Muchos hay buenos
-escribanos, y alguaciles muchos; pero de sí el oficio es con los buenos
-como la mar con los muertos, que no los consiente, y dentro de tres
-días los echa a la orilla. Bien me parece a mí un escribano a caballo
-y un alguacil con capa y gorra honrando unos azotes, como pudiera un
-bautismo detrás de una sarta de ladrones que azotan; pero siento que,
-cuando el pregonero dice:
-
-“A estos hombres por ladrones, que suene el eco en la vara del alguacil
-y en la pluma del escribano”.
-
-Más dijera si no le tuviera la grandeza[66] con que un hombre rico
-iba en una carroza tan hinchado, que parecía porfiaba a sacarla de
-husillo[67], pretendiendo parecer tan grave, que a las cuatro bestias
-aún se lo parecía, según el espacio con que andaban. Iba muy derecho,
-preciándose de espetado, escaso de ojos y avariento de miraduras,
-ahorrando cortesías con todos, sumida la cara en un cuello abierto
-hacia arriba, que parecía vela en papel, y tan olvidado de sus
-conjunturas, que no sabía por donde volverse a hacer una cortesía ni
-levantar el brazo a quitarse el sombrero, el cual parecía miembro,
-según estaba fijo y firme. Cercaban el coche cantidad de criados
-traídos con artificio, entretenidos con promesas y sustentados con
-esperanzas. Otra parte iba de acompañamiento de acreedores, cuyo
-crédito sustentaba toda aquella máquina. Iba un bufón en el coche
-entreteniéndole.
-
---Para ti se hizo el mundo--dije yo luego que le vi--, que tan
-descuidado vives y con tanto descanso y grandeza. ¡Qué bien empleada
-hacienda! ¡Qué lucida! ¡Y cómo representa bien quién es este caballero!
-
---Todo cuanto piensas--dijo el viejo--es disparate y mentira, y cuanto
-dices, y sólo aciertas en decir que el mundo sólo se hizo para éste.
-Y es verdad, porque el mundo es sólo trabajo y vanidad, y éste es
-todo vanidad y locura. ¿Ves los caballos? Pues comiendo se van, a
-vueltas de la cebada y paja, al que la fía a éste y por cortesía de las
-ejecuciones trae ropilla[68]. Más trabajo le cuesta la fábrica de sus
-embustes para comer, que si lo ganara cavando. ¿Ves aquel bufón? Pues
-has de advertir que tiene por bufón al que le sustenta y le da lo que
-tiene. ¿Qué más miseria quieres destos ricos, que todo el año andan
-comprando mentiras y adulaciones, y gastan sus haciendas en falsos
-testimonios? Va aquél tan contento, porque el truhán le ha dicho que no
-hay tal príncipe como él, y que todos los demás son unos escuderos,
-como si ello fuera así. Y diferencian muy poco[69], porque el uno es
-juglar del otro. Desta suerte el rico se ríe con el bufón, y el bufón
-se ríe del rico, porque hace caso de lo que lisonjea.
-
-Venía una mujer hermosa trayéndose de paso los ojos que la miraban
-y dejando los corazones llenos de deseos. Iba ella con artificioso
-descuido escondiendo el rostro a los que ya la habían visto y
-descubriéndole a los que estaban divertidos. Tal vez se mostraba por
-velo, tal vez por tejadillo[70]. Ya daba un relámpago de cara con
-un bamboleo de manto, ya se hacía brújula mostrando un ojo solo, y,
-tapada de medio lado, descubría un tarazón[71] de mejilla. Los cabellos
-martirizados hacían sortijas a las sienes. El rostro era nieve y grana
-y rosas que se conservaban en amistad, esparcidas por labios, cuello y
-mejillas. Los dientes transparentes y las manos, que de rato en rato
-nevaban el manto, abrasaban los corazones. El talle y paso, ocasionando
-pensamientos lascivos. Tan rica y galana como cargada de joyas
-recebidas y no compradas. Vila, y, arrebatado de la naturaleza, quise
-seguirla entre los demás, y, a no tropezar en las canas del viejo, lo
-hiciera. Volvíme atrás diciendo[72]:
-
---Quien no ama con todos sus cinco sentidos una mujer hermosa, no
-estima a la naturaleza su mayor cuidado y su mayor obra. Dichoso es el
-que halla tal ocasión, y sabio el que la goza. ¡Qué sentido no descansa
-en la belleza de una mujer, que nació para amada del hombre! De todas
-las cosas del mundo aparta y olvida su amor correspondido, teniéndole
-todo en poco y tratándole con desprecio. ¡Qué ojos tan honestamente
-hermosos! ¡Qué mirar tan cauteloso y prevenido en los descuidos de
-un alma libre! ¡Qué cejas tan negras, esforzando recíprocamente la
-blancura de la frente! ¡Qué mejillas, donde la sangre mezclada con la
-leche engendra lo rosado que admira! ¡Qué labios encarnados, guardando
-perlas, que la risa muestra con recato! ¡Qué cuello! ¡Qué manos! ¡Qué
-talle! Todos son causa de perdición, y juntamente disculpa del que se
-pierde por ella.
-
---¿Qué más le queda a la edad que decir y al apetito que desear?--dijo
-el viejo--. Trabajo tienes, si con cada cosa que ves haces esto[73].
-Triste fué tu vida; no naciste sino para admirado. Hasta ahora te
-juzgaba por ciego, y ahora veo que también eres loco, y echo de ver
-que hasta ahora no sabes para lo que Dios te dió los ojos ni cuál es
-su oficio: ellos han de ver, y la razón[74] ha de juzgar y elegir; al
-revés lo haces, o nada haces, que es peor. Si te andas a creerlos,
-padecerás mil confusiones, tendrás las sierras por azules, y lo grande
-por pequeño, que la longitud y la proximidad engañan la vista. ¡Qué
-río caudaloso no se burla della, pues para saber hacia dónde corre es
-menester una paja o ramo que se lo muestre! ¿Viste esa visión[75],
-que acostándose fea se hizo esta mañana hermosa ella misma[76] y
-hace extremos grandes? Pues sábete que las mujeres lo primero que se
-visten, en despertando, es una cara, una garganta y unas manos, y
-luego las sayas. Todo cuanto ves en ellas es tienda[77] y no natural.
-¿Ves el cabello? Pues comprado es y no criado. Las cejas tienen más
-de ahumadas que de negras; y si como se hacen cejas se hicieran las
-narices, no las tuvieran. Los dientes que ves y la boca era, de puro
-negra, un tintero, y a puros polvos se ha hecho salvadera. La cera de
-los oídos se ha pasado[78] a los labios, y cada uno es una candelilla.
-¿Las manos? Pues lo que parece blanco es untado. ¿Qué cosa es ver una
-mujer, que ha de salir otro día a que la vean, echarse la noche antes
-en adobo, y verlas acostar las caras hechas cofines de pasas, y a
-la mañana irse pintando sobre lo vivo como quieren? ¿Qué es ver una
-fea o una vieja querer, como el otro tan celebrado nigromántico[79],
-salir de nuevo de una redoma? ¿Estásla mirando? Pues no es cosa
-suya. Si se lavasen las caras, no las conocerías. Y cree que en el
-mundo no hay cosa tan trabajada como el pellejo de una mujer hermosa,
-donde se enjugan y secan y derriten más jalbegues[80] que sus faldas
-desconfiadas de sus personas. Cuando quieren halagar algunas narices,
-luego se encomiendan a la pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y
-a veces los pies disimulan el sudor con las zapatillas de ámbar[81].
-Dígote que nuestros sentidos están en ayunas de lo que es mujer y
-ahítos de lo que le parece. Si la besas, te embarras los labios; si la
-abrazas, aprietas tablillas y abollas cartones; si la acuestas contigo,
-la mitad dejas debajo de la cama en los chapines; si la pretendes, te
-cansas; si la alcanzas, te embarazas; si la sustentas, te empobreces;
-si la dejas, te persigue; si la quieres, te deja. Dame a entender de
-qué modo es buena, y considera ahora este animal soberbio con nuestra
-flaqueza, a quien hacen poderoso nuestras necesidades, más provechosas
-sufridas o castigadas, que satisfechas, y verás tus disparates claros.
-Considérala padeciendo los meses, y te dará asco, y, cuando está sin
-ellos, acuérdate que los ha tenido y que los ha de padecer, y te dará
-horror lo que te enamora, y avergüénzate de andar perdido por cosas que
-en cualquier estatua de palo tienen menos asqueroso fundamento[82].
-
-Mirando estaba yo confusión de gente tan grande, cuando dos figurones,
-entre fantasmas y colosos, con caras abominables y facciones traídas,
-tiraron una cuerda. Delgada me pareció y de mil diferentes colores, y
-dando gritos por unas simas que abrieron por bocas, dijeron:
-
---Ea, gente cuerda, alto a la obra.
-
-No lo hubieron dicho cuando de todo el mundo, que estaba al otro lado,
-se vinieron a la sombra de la cuerda muchos, y, en entrando, eran todos
-tan diferentes, que parecía trasmutación o encanto. Yo no conocí a
-ninguno.
-
---¡Válgate Dios por cuerda--decía yo--, que tales tropelías haces!
-
-El viejo se limpiaba las lagañas, y daba unas carcajadas sin dientes,
-con tantos dobleces de mejillas, que se arremetían a sollozos mirando
-mi confusión.
-
---Aquella mujer allí fuera estaba más compuesta que copla, más
-serena[83] que la de la mar, con una honestidad en los huesos,
-anublada de manto, y, en entrando aquí, ha desatado las coyunturas,
-mira de par en par[84], y por los ojos está disparando las entrañas a
-aquellos mancebos, y no deja descansar la lengua en ceceos, los ojos en
-guiñaduras, las manos en tecleados de moño[85].
-
---¿Qué te ha dado, mujer? ¿Eres tú la que yo vi allí?
-
---Sí es--decía el vejete con una voz trompicada[86] en toses y con
-juanetes de gargajos--, ella es; mas por debajo de la cuerda[87] hace
-estas habilidades.
-
---Y aquél que estaba allí tan ajustado de ferreruelo, tan atusado[88]
-de traje, tan recoleto de rostro, tan angustiado de ojos, tan
-mortificado de habla, que daba respeto y veneración--dije yo--, ¿cómo
-no hubo pasado, cuando se descerrajó de mohatras y de usuras? Montero
-de necesidades, que las arma trampas, y perpetuo vocinglero del tanto
-más cuanto[89], anda acechando logros.
-
---Ya te he dicho que eso es por debajo de la cuerda.
-
---¡Válate el diablo por cuerda, que tales cosas urdes! Aquél que anda
-escribiendo billetes, sonsacando virginidades, solicitando deshonras, y
-facilitando maldades, yo lo conocí a la orilla de la cuerda, dignidad
-gravísima.
-
---Pues por debajo de la cuerda tiene esas ocupaciones--respondió mi ayo.
-
---Aquél que anda allí juntando bregas, azuzando[90] pendencias,
-revolviendo caldos, aumentando cizañas, y calificando porfías y dando
-pistos a temas[91] desmayadas, yo lo vi fuera de la cuerda revolviendo
-libros, ajustando leyes, examinando la justicia, ordenando peticiones,
-dando pareceres: ¿cómo he de entender estas cosas?
-
---Ya te lo he dicho--dijo el buen caduco--. Ese propio[92] por debajo
-de la cuerda hace lo que ves, tan al contrario de lo que profesa.
-Mira aquél que fuera de la cuerda viste a la brida en mula tartamuda
-de paso, con ropilla y ferreruelo y guantes y receta, dando jarabes,
-cual anda aquí a la brida en un basilisco[93], con peto y espaldar y
-con manoplas, repartiendo puñaladas de tabardillos, y conquistando las
-vidas, que allí parecía que curaba. Aquí por debajo de la cuerda está
-estirando las enfermedades para que den de sí y se alarguen, y allí
-parecía que rehusaba las pagas de las visitas. Mira, mira aquel maldito
-cortesano, acompañante perdurable de los dichosos, cual andaba allí
-fuera a la vista de aquel ministro, mirando las zalemas de los otros
-para excederlas, rematando las reverencias en desaparecimientos; tan
-bajas las hacía por pujar[94] a otros la ceremonia, que tocaban en de
-buces[95]. ¿No le viste siempre inclinada la cabeza como si recibiera
-bendiciones y negociar de puro humilde a lo Guadiana por debajo de
-tierra, y aquel amén sonoro y anticipado a todos los otros bergantes
-a cuanto el patrón dice y contradice? Pues mírale allí por debajo de
-la cuerda royéndole los zancajos[96], que ya[97] se le ve el hueso,
-abrasándole en chismes, maldiciéndole y engañándole, y volviendo en
-gestos y en muecas las esclavitudes de la lisonja, lo cariacontecido
-del semblante, y las adulaciones menudas del coleo[98] de la barba
-y de los entretenimientos de la jeta[99]. ¿Viste allá fuera aquel
-maridillo[100] dar voces que hundía el barrio: “Cierren esa puerta,
-qué cosa es ventanas, no quiero coche, en mi casa me como, calle y
-pase, que así hago yo”, y todo el séquito de la negra honra? Pues
-mírale por debajo de la cuerda encarecer con sus desabrimientos los
-encierros de su mujer. Mírale amodorrido[101] con una promesa, y los
-negocios, que se le ofrecen cuando le ofrecen: cómo vuelve a su casa
-con un esquilón por tos tan sonora, que se oye a seis calles. ¡Qué
-calidad tan inmensa y qué honra halla en lo que come y en lo que le
-sobra, y qué nota en lo que pide y le falta, qué sospechoso es de los
-pobres, y qué buen concepto tiene de los dadivosos y ricos, qué a raíz
-tiene el ceño de los que no pueden más, y qué a propósito las jornadas
-para los precipitados de dádiva! ¿Ves aquel bellaconazo que allí
-está vendiéndose por amigo de aquel hombre casado y arremetiéndose a
-hermano, que acude a sus enfermedades y a sus pleitos y que le prestaba
-y le acompañaba? Pues mírale por debajo de la cuerda añadiéndole
-hijos y embarazos en la cabeza y trompicones[102] en el pelo. Oye
-cómo reprendiéndoselo aquel vecino, que parece mal que entre a cosas
-semejantes en casa de su amigo, donde le admiten y se fían dél y le
-abren la puerta a todas horas, él responde: “Pues qué: ¿Queréis que
-vaya donde me aguarden con una escopeta, no se fían de mí y me niegan
-la entrada? Eso sería ser necio, si estotro es ser bellaco”.
-
-Quedé muy admirado de oír al buen viejo y de ver lo que pasaba por
-debajo de la cuerda en el mundo, y entonces dije entre mí.
-
---Si a tan delgada sombra, fiando su cubierta del bulto de una cuerda,
-son tales los hombres, ¿qué serán debajo de tinieblas de mayor bulto y
-latitud?
-
-Extraña cosa era de ver cómo casi todos se venían de la otra parte
-del mundo a declararse de costumbres en estando debajo de la cuerda.
-Y luego a la postre vi otra maravilla, que siendo esta cuerda de una
-línea invisible, casi debajo della cabían infinitas multitudes, y que
-hay debajo de cuerda en todos los sentidos y potencias, y en todas
-partes y en todos oficios. Y yo lo veo por mí, que ahora escribo este
-discurso, diciendo que es para entretener, y por debajo de la cuerda
-doy un jabón[103] muy bueno a los que prometí halagos muy sazonados.
-Con esto el viejo me dijo:
-
---Forzoso es que descanses. Que el choque de tantas admiraciones y
-de tantos desengaños fatigan el seso, y temo se te desconcierte la
-imaginación. Reposa un poco para que lo que resta te enseñe y no te
-atormente.
-
-Yo tal estaba, que di conmigo en el sueño y en el suelo obediente y
-cansado.
-
-
- NOTAS:
-
-[1] La dedicatoria es enteramente diferente en la edición de Pamplona
-de 1631 y en el Ms. de Lastanosa. Hela aquí: “_A don Pedro Girón, Duque
-de Osuna_ (a). Éstas son mis obras: claro está que juzgará vuecelencia
-que siendo tales no me han de llevar al cielo; mas como (b) yo no
-pretendía dellas más de que en este mundo me den nombre y el que más
-estimo es (c) de criado de vuecelencia, se las envío para que, como a
-tan gran príncipe las honre; lograrán de paso la enmienda. Dé Dios á
-vuecelencia su gracia y salud; que lo demás merecido lo tiene al mundo
-su virtud y grandeza. En la Aldea (d), abril 26 de 1612.--Don Francisco
-Quevedo Villegas”.
-
-a) “y conde de Ureña”. (Ms. de Lastanosa).
-
-b) “ya no pretenda de ellas más que en este mundo”. (Ídem).
-
-c) “el de criado de vuecelencia, se las invío para que como tan gran
-príncipe”. (Ídem).
-
-d) “abril 1623.--Don Francisco Gómez de Quevedo y Villegas”. (Ídem).
-
-[2] 1610 es el año que fijaron los _Juguetes de la niñez_ en 1629 y
-desde entonces hasta hoy viene reproduciéndose.
-
-[3] _Deparare_; en _A_: _depare_. Adviértase que con _cándido_, _pío_ y
-_benigno_ quiere decir lo mismo, no menos, que con _purpúreo_, _cruel_
-y _sin sarna_, que le moleste criticándole.
-
-[4] _Toda la verdad._ En el _Libro de vidas y dichos graciosos,
-agudos y sentenciosos de muchos notables varones griegos y romanos_,
-traducción por Juan Jarava, de los _Apotegmas_ de Erasmo, se lee
-(Anvers, 1549, fol. 87): “Esto se loa y se tiene en más que todas las
-otras cosas que dijo (Sócrates), porque decía que no sabía otra cosa
-sino esto sólo, que no sabía nada. Porque se inquiría e informaba
-de cada una cosa como dudando. No porque de verdad no tuviese algo
-de cierto sabido; mas con esta ironía y contrario sentido declaraba
-su modestia y reprendía la soberbia de los otros, que se decían
-saberlo todo, como de hecho no supiesen nada. Unos sofistas decían
-públicamente que responderían de presto y sin pensar a toda materia
-y cuestión propuesta. La ignorancia destos soberbios destruía muchas
-veces Sócrates con argumentos, y por esto fué juzgado por Apollo
-sabio, porque, aunque no supiese todas las cosas, como ni los otros
-las sabían, pero en esto los excellía, que conocía su ignorancia, como
-ellos no supiesen tampoco esto, que no sabían nada”.
-
-[5] _Gastan_, hacen gastar dinero en comprar los libros: notable uso de
-gastar como factitivo, esto es, _hacer gastar_.
-
-[6] En _A P_: _emprentas_; en _A_: _especerías_.
-
-[7] _Sin ton ni son... no es bailar_, alude al origen del dicho, según
-lo declaramos en el primer sueño, del bailar sin música, a destiempo.
-
-[8] _De tan mala cosa_, retruécano, el mundo es mala cosa, no mi
-discurso.
-
-[9] _Descontento._ Como que el deseo es tendencia a una cosa; lograda,
-el deseo desaparece, quedando uno descontento, porque todo el contento
-se cifraba, no en la cosa, sino en desearla.
-
-[10] “unas grandes y descompuestas voces y tirado muy porfiadamente del
-manteo”. (Edic. de Barcelona, 1635).
-
-[11] _Desmentir_ es lo que hoy dicen _despistar_ o _hacer perder la
-pista_, bonito verbo moderno, bien formado y que no tiene que ver con
-el _dépister_ francés, que vale lo contrario, dar con la pista de
-alguno, descubrir, indagar. Pero no se olvide el clásico _desmentir_.
-_Diablo coj._, 7: “Don Cleofás y su camarada no salían de su posada
-por desmentir las espías”. SAAVEDRA, _Empr._, 45: “Borrar con la cola
-las huellas para desmentir al cazador”. En el texto vale disfrazar
-para desmentir o despistar, como factitivo, al modo que en ZAMORA,
-_Monarquía mist._, 3, 86, 2: “Cuando se desdeña el rey de entrar en una
-casa, entra disfrazado, desmintiendo el nombre”.
-
-[12] Acuérdase Quevedo del Petrarca, _De Remediis utriusque fortunae_.
-
-[13] _Aciago de cara_; en _P_: _ciego de cara_. Aciago, encapotado y
-nublado, de mal agüero, metáfora aquí del tiempo que amaga tormenta,
-triste, melancólico.
-
-[14] “del alguacil”. (Ms. de Lastanosa).
-
-[15] _Huésped._ _Quij._, 1, 2: “Pensó el huésped”. Ídem, 1, 32: “A lo
-cual respondió la huéspeda”.
-
-[16] _Ermita_, y añaden _de Baco_. _Ilustre fregona_: “Visitaba pocas
-veces las ermitas de Baco”.
-
-[17] _Casa_, propiamente _casa llana_, por estar allanada o abierta
-para todos. _Rufián dichoso_, 1: “De los de la casa llana”.
-
-[18] _Damas._ _Coloquio de las damas_, del Aretino, traducido por
-Fernán Xuárez, Sevilla, 1607.
-
-[19] _Honrados._ _Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 5: “Pero los más honrados
-basta que dejen la casa franca y se vayan a la comedia o al juego de
-los trucos, cuando acaso les faltan las comisiones”.
-
-[20] _Moreno._ _Celoso extremeño_: “Enseñó a tañer a algunos morenos”.
-
-[21] _Gallofero_, mendigo, que pide la gallofa. _Lazarillo_, 2: “Tú,
-vellaco y gallofero eres”.
-
-[22] _Capigorrón_, o _capigorrista_, que anda de capa y gorra para más
-fácilmente vivir libre y ocioso, sobre todo los estudiantes. _Píc.
-Just._, f. 91: “Llegaron otros ocho capigorrones tan grandes bellacos
-como los primeros”. COLMENARES, _Hist. Segov._, pl. 774: “Acercándose
-un capigorrón, mozo insolente”. _Laber. amor_, 2: “Capigorrón,
-brodista, pordiosero”. Ídem, 1: “Estudiantes capigorristas”.
-
-[23] “fraile motilón, o lo que fuere, reverencia y aun paternidad; a
-todo escribano”. (Edic. de Pamplona, 1631, y el Ms.).
-
-[24] _a las apariencias._ (Ms. de Lastanosa), _las experiencias_ en la
-edición definitiva y en la de don Aureliano.
-
-[25] “que son hipocresía”. (Ms.).
-
-[26] _Qué bien_; en _A_: _cuán bien_.
-
-[27] JOB, 27, 8: “Quae est enim spes hypocritae?” Y en el 8, 13: “Et
-spes hypocritae peribit”.
-
-[28] Y por eso, como quien sabía lo que era y lo aborrecía tanto sobre
-todas las cosas, Cristo, habiendo dado muchos preceptos afirmativos a
-sus discípulos, sólo uno les dió negativo, diciendo: “No queráis ser
-como los hipócritas 'tristes'”. (_Mat., VI._) De manera que con muchos
-preceptos y comparaciones los enseñó cómo habían de ser: ya como luz,
-ya como sal, ya como el convidado, ya como el de los talentos. Y lo que
-no habían de ser todo lo cerró en decir solamente: “No queráis ser como
-los hipócritas 'tristes', advirtiendo que en no ser hipócritas está el
-no ser en ninguna manera malos, porque el hipócrita es malo de todas
-maneras”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
-
-[29] _Taracea_, o ataracea, adorno o disposición de una cosa de dos
-colores echados como a manchas con proporción y hermosura. SAAVEDRA,
-_Repúbl._, pl. 89: “Se daban a hacer escritorios de taracea y mesas de
-diversas piedras engastadas en mármol”.
-
-[30] _Mullidor_, el que mulle, y mullir aquí por _muñir_ o llamar y
-convocar, de _monere_, como en FONSECA, _Vid. Cristo_, 3. 27: “Sácanse
-lutos, cómpranse hachas, múllense cofradías, convídanse gentes,
-vístense pobres, alquílanse endecheras”. _Muñidor_ o _mullidor_, el
-criado de las cofradías, que sirve para avisar a los hermanos las
-fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir. Dice
-Quevedo que los pícaros muñidores ofrecían a los ojos con sus sayos de
-diferentes colores como una vistosa taracea.
-
-[31] _Incensando_; en _A_: _incitando_.
-
-[32] _Meninos_, caballericos que entraban en palacio a servir a la
-Reina o a los Príncipes niños. NIEREMBERG, _S. Luis Gonz._, 4: “En
-España hizo el Rey a nuestro Luis y a sus dos hermanos meninos del
-príncipe don Diego”.
-
-[33] “gritando su letanía, luego las Órdenes, y tras ellas los
-clérigos, que, galopeando los responsos, cantaban de portante,
-abreviando, porque no se derritiesen las velas y tener tiempo para
-sumir otro”. (Edición de Pamplona y el Ms. referidos). _Chirriando la
-calavera_ quiere decir cantando la letanía detrás del difunto con sus
-vocecillas chirrionas.
-
-[34] _Los de la capacha_, los de la religión de San Juan de Dios,
-llamados así del vulgo porque en sus principios pedían y recogían la
-limosna para los pobres en unas capachas o cestillas de palma. CERV.,
-_Casam. engañoso_, pl. 350: “Ya v. m. habrá visto, dijo el alférez, dos
-perros, que con dos linternas andan de noche con los hermanos de la
-capacha, alumbrándolos cuando piden limosna”.
-
-[35] _Hombreando_, hacer fuerza con los hombros para sostener o tirar.
-L. GRAC., _Crit._, 1, 6: “Porque no tiene espaldas, que a tenerlas, él
-hombreara”.
-
-[36] _Anegado_, aquí por sumergido, metido en el capuz.
-
-[37] _Devanado en una chía_, envuelto en la chía, como el hilo se
-devana y envuelve en la devanadera. Exagera lo largo de la chía o
-manto negro, regularmente de bayeta, que se ponía sobre el capuz y
-cubría hasta las manos, usado en los lutos. PANTOJA, _Rom._,
-2: “Viste el corazón de chía | y de capuz la memoria”. El _capuz_ era
-vestidura larga, a modo de capa, cerrada por delante, que se ponía
-encima de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño o
-bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás, y Quevedo,
-exagerándola, dice que pesaba diez arrobas.
-
-[38] _Mullidores_; en _A_: _muñidores_.
-
-[39] “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo y que los otros no
-es algo lo que acompañan y que sirve de algo tanto acompañamiento y
-pompa? Pues sabe que lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo
-era y en muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo; sino
-que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su
-soberbia”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).
-
-[40] _Hablar de mano_, gesticular.
-
-[41] _Misacantano_, el clérigo que canta misa nueva. _Crotalón_, 17:
-“El padre, de su parte, convidó todos sus parientes, vecinos y amigos,
-juntamente con sus mujeres, y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a
-todos sus preceptores”.
-
-[42] _Doblar el capuz_, plegarlo para guardarlo hasta el entierro de la
-nueva mujer. En _S_: _doblarla el capuz en poco tiempo_.
-
-[43] _Pujados_, como empujados a la fuerza.
-
-[44] _Soltar el trapo_, dar rienda suelta al llanto, a la risa,
-sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento.
-Igualmente echar trapo. VALDERRAMA, _Teatro, Dif._, 5: “La mesana y
-contramesana, el chafaldete y cebadera y el papahigo, y no queda trapo
-que no eche”. _Esteb._, 3: “Llegamos a la faluca y echamos todo el
-trapo”. No lo entendió bien Correas, cuando dijo (p. 141): “_Echó el
-trapo_” (Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo su poder
-en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza del dinero atado en
-trapo).
-
-[45] _Llorar a cántaros_, ponderación que trasladó Quevedo del llover a
-cántaros, que es lo común. CÁCERES, _ps._ 10: “Lloverá el cielo sobre
-ellos miserias, afanes y desventuras a cántaros”.
-
-[46] “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”. (La edic. de
-Pamplona).
-
-[47] _Viuda_ en hebreo suena _almȃnȃ_ (אַלמָנָה), y, según Gesenius,
-deriva de (םלא) _ȃlam_, atar, ser atado, enmudecer, callarse, como en
-persa _sebȃn besten_, _linguan ligare_ est obmutescere, y en árabe,
-_jhubsat_ ligatio es lo mismo que silentium y _ghaquida_ ligatum y
-sermone impeditum esse.
-
-[48] Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento viejo, y en el
-nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo: “¡cómo el Señor cuida de
-los solos y mira lo humilde de lo alto!” “No quiero vuestros sábados
-y festividades, dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros
-inciensos, cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras
-calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios, quitad lo malo
-de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad de hacer mal, aprended a
-hacer bien, buscad a la justicia, socorred al oprimido, juzgad en su
-inocencia al huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración
-de una obra buena en otra buena más acepta y por suma caridad puso
-el defender la viuda. Y está escrito con la providencia del Espíritu
-Santo decir: “Defended a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede
-defender, como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan acepta
-a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente, diciendo: “Y si
-lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme a esta licencia que da
-Dios de que le arguyan los que hicieren bien y se apartaren del mal
-y socorrieren al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la
-viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias que por
-argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole por ello atrevido
-e impío, que lo hiciese con esta del capítulo 31, donde dice: “¿Negué
-yo por ventura lo que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los
-ojos de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien dice: “Ella
-no puede, porque es muda, con palabras, sino con los ojos, poniendo
-delante su necesidad”. El rigor de la letra hebrea dice: “O consumí los
-ojos de la viuda”, que eso hace el que no se duele del que la mira para
-que la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición de Pamplona,
-1631).
-
-[49] _Esto remedian_, parece decirlo el viejo, al cual luego Quevedo
-responde. Contra las dueñas o viudas de respeto que guardaban a las
-demás criadas en las casas de los señores, hablaron todos nuestros
-escritores críticos y todos lo saben por el _Quijote_.
-
-[50] _El que pudre_, ya enterrado.
-
-[51] “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el que sabe
-dónde está el tesoro, sino el que le saca y le trabaja”. (Ms).
-
-[52] _Cuerpo de responsos_, como muerto de puro viejo.
-
-[53] _De aleluyas_, de alegría, pues se cantan en Pascua y suenan
-alegría en hebreo.
-
-[54] _Verde_ decimos del viejo que alimenta pensamientos y deseos de
-mozo, y de las conversaciones y palabras que frisan en cosas de mozos
-enamorados. P. VEGA, _ps._ 5, v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo,
-que debió tener alguna conversación verde y de mozo con una liviana de
-su pueblo”. GUEVARA, _Menospr. Corte._ 12: “Qué cosa es oír a un viejo
-en la Corte..., y con todo esto que han visto y mucho más que por él
-ha pasado, tan verde se está en el pecar”. _Coloq. perros_: “Salta por
-aquel viejo verde que tú conoces”. CABRERA, p. 81: “¡Qué de jueces
-viejos y venerandos, que tienen más verdes los pensamientos!” _Obreg._,
-1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la vejez”.
-
-[55] “Escupir, sonar, arremedar” (_A_).
-
-[56] _Hechizo_, de _factitium_, hecho por arte, aposta y adrede, de
-donde falso y fingido. L. GRAC, _Crit._, 3, 5: “Aquélla es la tiranía
-de la fama hechiza”. GUERRA, _Cuaresma_, _Ceniza_: “Úsanse unas cruces
-hechizas, que sólo tienen de cruz las apariencias”.
-
-[57] _Hechos una yesca_, de secos, sin lágrimas verdaderas, término
-común de comparación.
-
-[58] En _S_: _y le haga_. En este caso había que escribir: _que no le
-dé un trago y le haga comer_.
-
-[59] “a solas”. (Ms).
-
-[60] “con sólo un tarazón de vara” (_A_).
-
-[61] “haberle dado muchas puñaladas” (_B_); _haber dado_ (_P_);
-_haberle_ (_M_).
-
-[62] _Soplones_, los porquerones, que vimos los llamaban así del ir con
-el soplo al alguacil.
-
-[63] “seguras”. (Ms).
-
-[64] _por vengarse_ (_A_); _por vergüenza_ (_P_).
-
-[65] _Lo que han menester._ En _P_: _han de menester_. Decíase
-_haber menester_ y _haber de menester_, como _ser menester_ y _ser
-de menester_, aunque Juan Mir asegura no haberse dicho _haber de
-menester_. CORR., 517: “_Haber menester como el pan de la boca._ (Varía
-personas y tiempos: Helo menester como el pan de la boca; habíalo
-menester como el pan de la boca)”. _Docum. archivo de Madrid_, 3, p.
-33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar la dicha
-carta”. S. ABRIL, _Andr._: “Pero ¿qué es menester palabras?” L. RUEDA,
-_Registr._ pas. 2: “¿Cuántos huevos son de menester para una clueca?”
-(Repítese tres veces).
-
-[66] “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (_S_).
-
-[67] _Husillo_, eje de carro o carroza. A. PÉREZ, _Ceniza_, f. 10:
-“Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del carro para que no
-rechine”.
-
-[68] _Ropilla_, ropa pobre.
-
-[69] “y se diferencian en muy poco” (_A S_).
-
-[70] _Tejadillo_, la postura del manto de las mujeres encima de la
-frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo recio y español de
-esta maravillosa descripción.
-
-[71] _Tarazón_, pedazo, de _tarazar_. GUEVARA, _Avis. priv._, 18: “En
-otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones de lampreas y de
-truchas”.
-
-[72] En _A_: _atrás diciendo_.
-
-[73] En _S_: _haces lo mismo_.
-
-[74] En _B_: _y luego la razón_.
-
-[75] _Visión_, dícese de lo imaginado sin realidad, de las apariciones
-y fantasmas, de donde persona ridícula y fea. QUEV., _Mus._ 6, r. 72:
-“Visión cecial destestable, | rellena de crocodilos, | aspaviento ya
-carroño, | mandrágula con zollipo”.
-
-[76] “a sí mesma” (Ms)..
-
-[77] _Tienda_, ostentación, de donde decimos _vender y venderse
-por_. F. AGUADO, _Crist._, 19. 9: “Y véndeme el vicio con nombre de
-virtud”. J. PIN., _Agr._, 2, 22: “Que os vendéis por tan bueno como los
-religiosos”.
-
-[78] _Cera de los oídos se ha pasado a los labios_, alude a las
-cerillas de afeites, de que habla _La Celestina_, 1.
-
-[79] _marqués de Villena_, _salir_ (_M S_). El famoso don Enrique de
-Villena, tío de don Juan II, que “fué muy gran letrado y supo muy poco
-en lo que le cumplía”, que dice la _Coronica_ de dicho Rey, por su mala
-maña y peor ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de las
-escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables e católicas,
-dexóse correr a algunas viles o raeces artes de adevinar e interpretar
-sueños y esternudos y señales e otras cosas tales, que ni a príncipe
-real e menos a católico christiano convenian”, como dice Fernán
-Pérez de Guzmán en las _Generaciones y semblanzas_. Habiendo quemado
-fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos” de sus libros “e
-los otros quedaron en su poder”, tomaron su nombre los astrólogos,
-alquimistas y embaucadores, como símbolo y enseña, y la leyenda de
-mágico que aún en vida comenzó a formársele, creció más y más, hasta
-el punto de que “el teatro y la novela, como dice M. PELAYO (_Antol._,
-V, XXXVII), se apoderaron ávidamente de tales invenciones, y desde
-_La Cueva de Salamanca_, de Alarcón; _Lo que quería ver el Marqués de
-Villena_, de Rojas, y _La Visita de los chistes_, de Quevedo, hasta _La
-Redoma encantada_, de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón,
-_La Hierba de fuego_, don Enrique ha sido protagonista obligado de
-comedias de magia y narraciones fantásticas, y prosigue en su redoma
-hecho jigote y picadillo para renacer continuamente y servir de solaz
-a las futuras generaciones infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por
-todas partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le picasen e
-hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para volver a segunda vida.
-
-[80] _Jalbegue_, posverbal de _jalbegar_, y se usan en Extremadura,
-derivados de _enjalbegar_ y _enjalbegue_, como si _en-_ fuese
-preposición; de _ex-albicare_, blanquear, encalar, afeitar el rostro.
-L. RUEDA, 2, 234: “Enjalbegase aquel rostro”.
-
-[81] _Zapatillas de ámbar_, perfumadas de ámbar, como los _coletos de
-ámbar_, que así se llamaban.
-
-[82] Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y en el Ms.
-
-[83] _Serena_ se decía por _sirena_. J. MENA, _Pecad. mort._: “Huid o
-callad, serenas”.
-
-[84] _De par en par_, del abrir enteramente ambas hojas de la puerta,
-y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo. A. PÉREZ, _Dom._, 1
-cuar., f. 133: “El pellejo duro, empero tan adelgazado, que se podían
-ver por él de par en par las entrañas”.
-
-[85] _Tecleados de moños_, acción de teclear en el moño,
-componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las miradas y
-dejando ver su continua ansia de aliñarse.
-
-[86] _Trompicar_, dar trompicones. GALLO, _Job_, 53, 28: “Andar de día
-a ciegas y de noche trompicando”. REBULLOSA, _Teatro_, p. 306: “Los
-derriban trompicando en un valle de miserias”.
-
-[87] “_Por debajo de la cuerda._ (Dícese cuando se juega a la pelota
-en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la pelota por debajo, y así
-en otras cosas: echar faltas por debajo de la cuerda)”. (CORR., 603).
-Pero aquí está tomado de lo que se hace tirando encubiertamente de una
-cuerda, así que _por debajo de cuerda_ es lo que por debajo de mano,
-escondidamente, con intento solapado. L. GRAC., _Crit._, 2, 7: “Para
-hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo manga”.
-
-[88] _Atusado_; en _B_: _atufado_.
-
-[89] _El tanto más cuanto._ _Andar, ponerse en tanto más cuanto_, en
-cuentas y regateos. QUEV., _Cuent. de cuent._: “Quitaos de cuentos y
-no andéis en tanto más cuanto”. H. SANTIAGO, _Dom._, 2 cuar, p. 216:
-“Antes que el hombre se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy
-más que lo que le puede caber en la codicia”.
-
-[90] _Azuzando_, así en _M S_; en la edición corregida, _aguzando_. En
-_M S_: _alimentando cizañas_.
-
-[91] _Tema_ femenino es porfía y terquedad. No se confunda con el
-masculino _tema_, voz moderna tomada del griego. _Dar pistos a temas
-desmayadas_ es alimentarlas como a enfermo, con alimentos líquidos y
-fáciles, que ésos son los pistos.
-
-[92] _Ese propio_, mismo. A. ÁLV., _Silv. Fer._, 6 cen., 6 c.: “Si
-fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino a ti propio te
-heciste mejor”. _Dos Hablad._: “Tiene mi mujer la propia enfermedad”.
-J. PIN., _Agr._, 2, 7: “Vos soléis decir que está mal dicho _yo
-propio_, y es lo que comúnmente se usa en esta tierra”.
-
-[93] _Basilisco_, por matar con sola la vista.
-
-[94] _Pujar_, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, ganarle
-por la mano, adelantarle en ceremonias.
-
-[95] _De buces_, como _de bruces_ y _de buzos_, bajando la cabeza, y
-díjose el uno de _buz_, como el otro de _buruz_, de cabeza, que suena
-en vascuence.
-
-[96] _Roerle los zancajos_ a uno es hablar mal de él por detrás, como
-gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos o talones. CÁCERES, _ps._
-100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto
-proximo suo'”.
-
-[97] _Que ya_, tanto, que de tanto roérselos, _se le ve el hueso_.
-Sobre el _que_ comparativo véase CEJADOR, _Leng. de Cervantes_, I, 266,
-17.
-
-[98] _Coleo_, posverbal de _colear_, menear la cola.
-
-[99] _Jeta_, los labios y narices como salientes, a modo de hocico y
-trompa. QUEV., _Son._, 48: “Llamava labio y jeta comedera”.
-
-[100] _Maridillo_ le llama, por ser poco marido, a fuer de consentidor,
-que por una promesa que le haga se amansa y amodorra, vase de casa y al
-volver tose fuerte para que el otro y ella sepan que llega y se pongan
-de pura visita de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo
-Alemán.
-
-[101] “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid de 1648 y
-siguientes). Quiere decir que a los que no tienen que dar no les da el
-menor pie para que pretendan su mujer ni menos tomen alas en su casa,
-que esto es tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, a
-los generosos déjales el campo libre, inventando viajes y ausencias,
-como hacía Guzmán de Alfarache.
-
-[102] _Trompicones_, la cornamenta. _A la cabeza_ dicen _M S_.
-
-[103] CORR., 574: “_Dar jabón._ (Por una reprensión)”.
-
-
-
-
- LA HORA DE TODOS Y
- LA FORTUNA CON SESO
-
-
- A DON ÁLVARO DE MONSALVE,
- CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO, PRIMADA DE LAS ESPAÑAS
-
-Este libro tiene parentesco con vuesa merced, por tener su origen de
-una palabra que le oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí, el
-crecer. Su comunicación es estudio para el bien atento, pues con pocas
-letras que pronuncia, ocasiona discursos. Tal es la genealogía déste.
-Doyle lo que es suyo en la sustancia y lo que es mío en la estatura y
-bulto. Su título es: LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO. Todos me
-deberán una hora, por lo menos, y la Fortuna sacarla de los orates,
-que lo más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla burlando[104],
-es de veras. Tiene cosas de las cosquillas, pues hace reír con enfado
-y desesperación. Extravagante reloj, que, dando una hora sola, no hay
-cosa que no señale con la mano[105]. Bien sé que le han de leer unos
-para otros[106] y nadie para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos y
-otros mi buena voluntad. Si no agradare lo que digo, bien se le puede
-perdonar a un hombre ser necio una hora, cuando hay tantos que no lo
-dejan de ser una hora en toda su vida. Vuesa merced, señor don Álvaro,
-sabe empeñarse[107] por los amigos y desempeñarlos. Encárguese desta
-defensa, que no será la primera que le deberé. Guarde Dios a vuesa
-merced, como deseo. Hoy 12 de marzo de 1636.
-
-
- NOTAS:
-
-[104] CORR., 588: “_Burla burlando._ (Cuando se hace algo sin
-intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo de veras,
-como quien no quiere la cosa. Como si se dijera: _burlando burla_
-(objeto intrínseco). También _burla burlanga_. F. SILVA, _Celest._, 25:
-“Burla burlando, por mi vida, que me requirió de amores”. _Lazar._,
-1: “Visto esto y las malas _burlas_, que el ciego _burlaba_ de mí,
-determiné de todo en todo dejarle”.
-
-[105] _Que no señale con la mano_ o manecilla del reloj. La de este
-reloj alude a fulano y mengano, a _todo el mundo_, por ser _la hora de
-todos_ cuando suena.
-
-[106] _Leer para otro_, achacando a otro lo que dice la lectura y
-saliéndose él mismo afuera, como si no fuera con él.
-
-[107] _Empeñarse_, tomar por su cuenta y con empeño; _desempeñarlo_,
-librarle. ZABALETA, _Día f._, 1, 8: “El cortesano se empeña por definir
-el duelo”. H. SANT., _Dom. 3 cuar._: “Que le desempeña el alma, que le
-rescata deste cautiverio”.
-
-
-
-
- PRÓLOGO
-
-
-Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no te escandalices, oh
-amigo lector, porque llame a tus dioses a concejo a son de cuerno de
-Baco. Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le llamaron _Cornupeta_
-y _Ammon_, como quien de carnero le topa, y ya ves qué honrados
-debieron ser los cuernos cuando coronar debieron la cabeza del padre
-de los dioses. Mas si, como presumo, fueses jordanesco de casta y
-te hubiese caído el rocío del cielo sobre la crisma, que Dios te
-liberte de maleficios; détese una higa de que te enseñe con dioses
-falsos o verdaderos. Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles,
-tanto vale el hisopo como el tridente, si es que no te gustan más
-los pinchonazos del uno que los asperges del otro; que, a tal gusto,
-con ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo, mas que sea
-de sotana raída y de bonete torcido. No te rías porque se ría el
-libro, que éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente, que no le
-entiendes, o pícaro, que te apartas del consejo; y cuida que, aunque
-cuando, después de cerrado y dado al Leteo, que es el que lleva lo
-bueno y lo malo al estanque sucio del olvido, se esconde dentro de los
-pliegues de la conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor le
-viene, y tú no puedas evitarlo.
-
-A todos llega la hora siempre temprano, porque es dama muy madrugona
-y nada perezosa. Y así, cuando veas la del vecino, no te creas lejano
-de la tuya, que te está echando la zarpa y entretejiendo el lazo con
-que ha de ahogarte. Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito
-de enmienda al alma y la endulzarás. Porque, si no, ha de avinagrarse
-y causarte indigestión de muerte, que es la peor y para la que no
-alcanzan las drogas de acá abajo, porque los boticarios de lametón no
-han dado todavía con la píldora de la vida, siendo así que calzan borla
-de doctores en las de la muerte.
-
-No te fíes en que no te ha nevado la edad el cabello: que hay canas
-que van tras los años y años que atraen las canas, y que la vida pasa,
-cuando le place al del ojo grande, sin que necesite poner mojones de
-aviso ni llamar con campanillas: que hay soplos que matan lo que no
-mata un terremoto.
-
-Si te amoscas porque te sorprenda en tus cálculos, peor para ti si no
-los das de mano. Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia, que
-se alegra de ello tanto como tú lo lloras. Vierte lágrimas, pero sin
-asemejarte al cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita para la
-_hora_, si son de arrepentido. Mira que a los rayos de Júpiter nada se
-esconde, y que el fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a Apolo y
-te escudará en su carro, si fervorizante le pides. Y porque más has de
-ver de lo que yo te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano en el
-seno y ráscate, cuando te pique: que para sermón de lego ya es bastante
-sin licencia del Prior.--(_Ms. de Lista._)
-
-
- TABLA DE LOS SUCESOS[108]
-
- I. Un médico.
-
- II. Un azotado.
-
- III. Los chirriones.
-
- IV. La casa del ladrón ministro.
-
- V. El usurero y sus alhajas.
-
- VI. El hablador plenario.
-
- VII. Senadores votan un pleito.
-
- VIII. El casamentero.
-
- IX. El poeta culto.
-
- X. La buscona y el guardainfante.
-
- XI. El criado favorecido y el amo.
-
- XII. La casada que se afeita.
-
- XIII. Gran señor que visita su cárcel.
-
- XIV. Mujeres diferentes que van por la calle.
-
- XV. Potentado después de comer.
-
- XVI. Codiciosos y tramposos.
-
- XVII. Arbitristas en Dinamarca.
-
- XVIII. Las alcahuetas y las chillonas.
-
- XIX. El letrado y los pleiteantes.
-
- XX. Los taberneros.
-
- XXI. Enjambre de pretendientes.
-
- XXII. Hombres que piden prestado.
-
- XXIII. La imperial Italia.
-
- XXIV. El caballo de Nápoles.
-
- XXV. Los dos ahorcados.
-
- XXVI. El gran Duque de Moscovia y los tributos.
-
- XXVII. Un fullero.
-
- XXVIII. Los holandeses.
-
- XXIX. El gran Duque de Florencia.
-
- XXX. El alquimista.
-
- XXXI. Los tres franceses y el español.
-
- XXXII. La serenísima república de Venecia.
-
- XXXIII. El Dux y Senado de Génova.
-
- XXXIV. Los alemanes herejes.
-
- XXXV. El Gran Señor de los turcos.
-
- XXXVI. Los de Chile y los holandeses.
-
- XXXVII. Los negros.
-
- XXXVIII. El serenísimo Rey de Ingalaterra.
-
- XXXIX. Los judíos se juntan en su Salónique.
-
- XL. Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas.
-
-
- NOTAS:
-
-[108] En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los números de cada
-uno de ellos, y están pospuestos al suceso respectivo.
-
-Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la correspondiente
-plana en la edición de Zaragoza de 1650, en la siguiente forma:
-“Médicos, alguaciles, escribanos, boticarios, mujeres afeitadas,
-gangosos, teñidos, adinerado ladrón de hidalguía postiza, mohatrero,
-hablador, senadores, casamentero, poeta culto, buscona, galán con
-pantorrillas postizas, calvos y teñidos[109], mujer afeitada, dueña,
-doncellita, visita de cárcel, damas que encubren años, a pie, en
-coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores y potentados,
-embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores y ejecutores,
-alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado, abogado, pasante, procurador,
-escribano, relator, taberneros, pretendientes, envestidores que piden
-prestado, Italia, Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia,
-Nápoles, Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados,
-médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda, romanos, Gran Duque
-de Florencia, alquimista, miserable, carbonero, franceses, español,
-Venecia, Italia, privado, alemanes, el Gran Turco, Duque de Osuna,
-España y españoles, artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros,
-Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata, triaca, varias
-naciones y malcontentos, Duque de Saboya, ginovés, contra el gobierno
-repúblico, legisladores y mujeres, _nota_, francés y italiano, valido,
-tiranos, de qué se ha de cuidar en una república, consejeros, premios,
-jueces, pastores”.
-
-En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones anteriores a
-la de Bruselas, 1660, donde los asuntos se sacan al pie con llamadas.
-En las españolas del siglo pasado se pusieron como epígrafes al
-principio de cada capítulo.
-
-[109] “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca Nacional,
-T. 153, pág. 240, v).
-
-
-
-
- LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO
-
-
-Júpiter[110], hecho de hieles[111], se desgañitaba[112] poniendo
-los gritos en la tierra. Porque ponerlos en el cielo[113], donde
-asiste, no era encarecimiento a propósito. Mandó que luego a consejo
-viniesen todos los dioses trompicando[114]. Marte, don Quijote de las
-deidades, entró con sus armas y capacete y la insignia de viñadero[115]
-enristrada, echando chuzos[116], y a su lado, el panarra[117] de los
-dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada[118] la vista, y
-en la boca, por lagar vendimias de retorno[119] derramadas, la palabra
-bebida, el paso trastornado y todo el celebro en poder de las uvas.
-
-Por otra parte, asomó con pies descabalados[120] Saturno, el dios
-marimanta[121], comeniños, engulléndose sus hijos a bocados. Con él
-llegó, hecho una sopa[122], Neptuno, el dios aguanoso, con su quijada
-de vieja por cetro, que eso es tres dientes en romance, lleno de
-cazcarrias[123] y devanado[124] en ovas, oliendo a viernes[125] y
-vigilias, haciendo lodos con sus vertientes en el cisco[126] de Plutón,
-que venía en su seguimiento. Dios dado a los diablos, con una cara
-afeitada con hollín y pez, bien zahumado con alcrebite[127] y pólvora,
-vestido de cultos[128] tan escuros, que no le amanecía todo el buchorno
-del sol, que venía en su seguimiento con su cara de azófar y sus barbas
-de oropel. Planeta bermejo y andante, devanador de vidas, dios dado
-a la barbería, muy preciado de guitarrilla y pasacalles, ocupado en
-ensartar un día tras otro y en engazar[129] años y siglos, mancomunado
-con las cenas[130] para fabricar calaveras.
-
-Entró Venus, haciendo rechinar los coluros con el ruedo del
-guardainfante[131], empalagando de faldas a las cinco zonas, a medio
-afeitar la jeta y el moño[132], que la encorozaba de pelambre la
-cholla, no bien encasquetado, por la prisa. Venía tras ella la Luna,
-con su cara en rebanadas, estrella en mala moneda[133], luz en cuartos,
-doncella de ronda y ahorro de lanternas y candelillas. Entró con gran
-zurrido el dios Pan, resollando con dos grandes piaras de númenes,
-faunos, pelicabros y patibueyes[134]. Hervía todo el cielo de manes y
-lemures y penatillos y otros diosecillos[135] bahunos[136]. Todos se
-repantigaron en sillas y las diosas se rellanaron, y, asestando las
-jetas a Júpiter con atención reverente, Marte se levantó, sonando a
-choque de cazos y sartenes, y con ademanes de la carda[137], dijo:
-
---Pesia[138] tu hígado[139], oh grande Coime[140], que pisas el alto
-claro, abre esa boca y garla: que parece que sornas.
-
-Júpiter, que se vió salpicar de jacarandinas[141] los oídos y estaba,
-siendo verano y asándose el mundo, con su rayo en la mano haciéndose
-chispas, cuando fuera mejor hacerse aire con un abanico, con voz muy
-corpulenta, dijo:
-
---Vusted envaine y llámeme a Mercurio.
-
-El cual, con su varita de jugador[142] de manos y sus zancajos
-pajaritos[143] y su sombrerillo hecho en horma de hongo, en un
-santiamén y en volandas[144] se le puso delante. Júpiter le dijo:
-
---Dios virote[145], dispárate al mundo y tráeme aquí, en un cerrar y
-abrir de ojos[146], a la Fortuna asida de los arrapiezos[147].
-
-Luego, el chisme del Olimpo[148], calzándose dos cernícalos por
-acicates, se despareció, que ni fué oído ni visto[149], con tal
-velocidad, que verle partir y volver fué una misma acción de la vista.
-Volvió hecho mozo de ciego y lazarillo, adestrando a la Fortuna, que
-con un bordón en la una mano venía tentando y de la otra tiraba de la
-cuerda que servía de freno a un perrillo.
-
-Traía por chapines una bola, sobre que venía de puntillas, y hecha
-pepita de una rueda, que la cercaba como a centro, encordelada de
-hilos y trenzas, y cintas, y cordeles y sogas, que con sus vueltas se
-tejían y destejían. Detrás venía, como fregona, la Ocasión, gallega
-de _coramvobis_[150], muy gótica de facciones, cabeza de contramoño,
-cholla bañada de calva de espejuelo y en la cumbre de la frente un
-solo mechón, en que apenas había pelo para un bigote. Era éste más
-resbaladizo que anguilla, culebreaba deslizándose al resuello[151] de
-las palabras. Echábasele de ver en las manos que vivía de fregar y
-barrer[152] y de fregar los arcaduces y de vaciar los que la Fortuna
-llevaba.
-
-Todos los dioses mostraron mohina de ver a la Fortuna, y algunos dieron
-señal de asco cuando ella, con chillido desentonado, hablando a tiento,
-dijo:
-
---Por tener los ojos acostados y la vista a buenas noches[153], no
-atisbo quién sois los que asistís a este acto; empero, seáis quien
-fuéredes, con todos hablo, y primero contigo, oh Jove, que acompañas
-las toses de las nubes con gargajo trisulco[154]. Dime: ¿qué se te
-antojó ahora de llamarme, habiendo tantos siglos que de mí no te
-acuerdas? Puede ser que se te haya olvidado a ti y a esotro vulgo de
-diosecillos lo que yo puedo, y que así he jugado contigo y con ellos
-como con los hombres.
-
-Júpiter, muy prepotente, la respondió:
-
---Borracha, tus locuras, tus disparates y maldades son tales, que
-persuaden a la gente mortal que, pues no te vamos a la mano, que no hay
-dioses, que el cielo está vacío y que soy un dios de mala muerte[155].
-Quéjanse que das a los delitos lo que se debe a los méritos, y los
-premios de la virtud, al pecado; que encaramas en los tribunales a
-los que habías de subir a la horca, que das las dignidades a quien
-habías de quitar las orejas y que empobreces y abates a quien debieras
-enriquecer.
-
-La Fortuna, demudada y colérica, dijo:
-
---Yo soy cuerda y sé lo que hago, y en todas mis acciones ando pie
-con bola[156]. Tú, que me llamas inconsiderada y borracha, acuérdate
-que hablaste por boca de ganso[157] en Leda[158], que te derramaste
-en lluvia de bolsa[159] por Dánae, que bramaste y fuiste _Inde toro
-pater_[160] por Europa, que has hecho otras cien mil picardías y
-locuras y que todos ésos y ésas que están contigo han sido avechuchos,
-hurracas y grajos, cosas que no se dirán de mí. Si hay beneméritos
-arrinconados y virtuosos sin premios, no toda la culpa es mía: a muchos
-se los ofrezco que los desprecian, y de su templanza fabricáis mi
-culpa. Otros, por no alargar la mano a tomar lo que les doy, lo dejan
-pasar a otros, que me lo arrebatan sin dárselo. Más son los que me
-hacen fuerza que los que yo hago ricos; más son los que me hurtan lo
-que les niego que los que tienen lo que les doy. Muchos reciben de mí
-lo que no saben conservar: piérdenlo ellos y dicen que yo se lo quito.
-Muchos me acusan por mal dado en otros lo que estuviera peor en ellos.
-No hay dichoso sin invidia de muchos; no hay desdichado sin desprecio
-de todos. Esta criada me ha servido perpetuamente. Yo no he dado paso
-sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla; aprended a juzgar de una
-fregona.
-
-Y desatando la taravilla[161] la Ocasión, por no perderse a sí misma,
-dijo:
-
---Yo soy una hembra que me ofrezco a todos. Muchos me hallan, pocos me
-gozan. Soy Sansona femenina, que tengo la fuerza en el cabello. Quien
-sabe asirse a mis crines[162], sabe defenderse de los corcovos de mi
-ama. Yo la dispongo, yo la reparto, y de lo que los hombres no saben
-recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas la necedad por los hombres
-estas infernales cláusulas:
-
-“Quién dijera, no pensaba, no miré en ello, no sabía, bien está, qué
-importa, qué va ni viene, mañana se hará, tiempo hay, no faltará
-ocasión, descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo, déjese deso, yo me lo
-pasaré, ríase de todo, no lo crea, salir tengo con la mía, no faltará,
-Dios lo ha de proveer, más días hay que longanizas, donde una puerta
-se cierra otra se abre, bueno está eso, qué le va a él, paréceme a mí,
-no es posible, no me diga nada, ya estoy al cabo, ello dirá, ande el
-mundo, una muerte debo a Dios, bonito soy yo para eso, sí por cierto,
-diga quien dijere, preso por mil, preso por mil y quinientos, no es
-posible, todo se me alcanza, mi alma en mi palma, ver veamos, diz que,
-y pero, y quizás”.
-
-Y el tema de los porfiados:
-
-“Dé donde diere”.
-
-Estas necedades hacen a los hombres presumidos, perezosos y
-descuidados. Éstas son el hielo en que yo me deslizo, en éstas se
-trastorna la rueda de mi ama y trompica la bola que la sirve de chapín.
-Pues si los tontos me dejan pasar, ¿qué culpa tengo yo de haber pasado?
-Si a la rueda de mi ama son tropezones y barrancos, ¿por qué se quejan
-de sus vaivenes? Si saben que es rueda, y que sube y baja, y que, por
-esta razón, baja para subir y sube para bajar, ¿para qué se devanan
-en ella? El sol se ha parado; la rueda de la Fortuna, nunca. Quien
-más seguro pensó haberla fijado el clavo[163], no hizo otra cosa que
-alentar con nuevo peso el vuelo de su torbellino. Su movimiento digiere
-las felicidades y miserias, como el del tiempo las vidas del mundo, y
-el mundo mismo poco a poco. Esto es verdad, Júpiter. Responda quien
-supiere.
-
-La Fortuna, con nuevo aliento, bamboleándose con remedos de veleta y
-acciones de barrena, dijo[164]:
-
---La Ocasión ha declarado la ocasión injusta de la acusación que se
-me pone; empero yo quiero de mi parte satisfacerte a ti, supremo
-atronador[165], y a todos esotros que te acompañan, sorbedores de
-ambrosía y néctar, no obstante que en vosotros he tenido, tengo y
-tendré imperio, como le tengo en la canalla más soez del mundo. Y yo
-espero ver vuestro endiosamiento muerto de hambre por falta de víctimas
-y de frío, sin que alcancéis una morcilla por sacrificio, ocupados en
-sólo abultar poemas y poblar coplones[166], gastados en consonantes y
-en apodos amorosos, sirviendo de munición a los chistes y a las pullas.
-
---Malas nuevas tengas de cuanto deseas--dijo el Sol--, que con tan
-insolentes palabras blasfemas de nuestro poder. Si me fuera lícito,
-pues soy el Sol, te friyera en caniculares, y te asara en buchornos, y
-te desatinara a modorras.
-
---Vete a enjugar lodazales--dijo Fortuna--, a madurar pepinos y a
-proveer de tercianas a los médicos y a adestrar las uñas de los que se
-espulgan a tus rayos; que ya te he visto yo guardar vacas[167] y correr
-tras una mozuela, que, siendo sol, te dejó a escuras. Acuérdate que
-eres padre de un quemado[168]. Cósete la boca[169], y deja de hablar, y
-hable quien le toca[170].
-
-Entonces Júpiter severo pronunció estas razones:
-
---En muchas de las que tú[171] y esa picarona que te sirve habéis
-dicho, tenéis razón; empero, para satisfacción de las gentes está
-decretado irrevocablemente[172] que en el mundo, en un día y en una
-propia hora, se hallen de repente todos los hombres con lo que cada uno
-merece. Esto ha de ser: señala hora y día.
-
-La Fortuna respondió:
-
---Lo que se ha de hacer, ¿de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos
-qué hora es.
-
-El Sol, jefe de relojeros, respondió:
-
---Hoy son 20 de junio[173], y la hora, las tres de la tarde y tres
-cuartos y diez minutos.
-
---Pues en dando las cuatro--dijo la Fortuna--, veréis lo que pasa en la
-tierra.
-
-Y diciendo y haciendo[174], empezó a untar el eje de su rueda y
-encajar manijas, mudar clavos, enredar cuerdas, aflojar unas y estirar
-otras, cuando el Sol, dando un grito, dijo:
-
---Las cuatro son, ni más ni menos: que ahora acabo de dorar la cuarta
-sombra posmeridiana de las narices de los relojes de sol.
-
-En diciendo estas palabras, la Fortuna, como quien toca sinfonía,
-empezó a desatar su rueda, que, arrebatada en huracanes y vueltas,
-mezcló en nunca vista confusión todas las cosas del mundo, y dando un
-grande aullido, dijo:
-
---Ande la rueda, y coz con ella[175].
-
-I. En aquel propio instante, yéndose a ojeo de calenturas, paso entre
-paso[176] un médico en su mula, le cogió la _hora_ y se halló de
-verdugo, perneando[177] sobre un enfermo, diciendo _credo_, en lugar de
-_récipe_, con aforismo escurridizo.
-
-II. Por la misma calle, poco detrás, venía un azotado, con la palabra
-del verdugo delante chillando[178] y con las mariposas del _sepan
-cuantos_, detrás y el susodicho en un borrico, desnudo de medio arriba,
-como nadador de rebenque[179]. Cogióle la _hora_, y, derramando[180]
-un rocín al alguacil que llevaba y el borrico al azotado, el rocín se
-puso debajo del azotado y el borrico debajo del alguacil, y, mudando
-lugares, empezó a recibir los pencazos el que acompañaba al que los
-recibía, y el que los recibía, a acompañar al que le acompañaba[181].
-
-III. Atravesaban por otra calle unos chirriones[182] de basura,
-y, llegando enfrente de una botica, los cogió la _hora_, y empezó
-a rebosar la basura y salirse de los chirriones y entrarse en la
-botica, de donde saltaban los botes y redomas, zampándose[183] en los
-chirriones con un ruido y admiración increíble. Y como se encontraban
-al salir y al entrar los botes y la basura, se notó que la basura, muy
-melindrosa, decía a los botes:
-
---Háganse allá.
-
-Los basureros andaban con escobas y palas traspalando en los chirriones
-mujeres afeitadas y gangosos y teñidos, sin poder nadie remediarlo[184].
-
-IV. Había hecho un bellaco una casa de grande ostentación con resabios
-de palacio y portada sobreescrita de grandes genealogías de piedra. Su
-dueño era un ladrón que, por debajo de[185] su oficio, había robado el
-caudal con que la había hecho. Estaba dentro y tenía cédula a la puerta
-para alquilar tres cuartos. Cogióle la _hora_. ¡Oh, inmenso Dios,
-quién podrá referir tal portento! Pues, piedra por piedra y ladrillo
-por ladrillo, se empezó a deshacer, y las tejas, unas se iban a unos
-tejados y otras a otros. Veíanse vigas, puertas y ventanas entrar
-por diferentes casas, con espanto de los dueños, que la restitución
-tuvieron a terremoto y a fin del mundo. Iban las rejas y las
-celosías[186] buscando sus dueños de calle en calle. Las armas de la
-portada partieron, como rayos, a restituirse a la montaña, a una casa
-de solar, a quien este maldito había achacado su pícaro nacimiento.
-Quedó desnudo de paredes y en cueros de edificio, y sólo en una esquina
-quedó la cédula de alquiler que tenía puesta, tan mudada por la fuerza
-de la _hora_, que, donde decía: “Quien quisiere alquilar esta casa
-vacía, entre: que dentro vive su dueño”, se leía: “Quien quisiere
-alquilar este ladrón, que está vacío de su casa, entre sin llamar,
-pues la casa no lo estorba”.
-
-V. Vivía enfrente déste un mohatrero, que prestaba sobre prendas, y
-viendo afufarse[187] la casa de su vecino, quiso prevenirse, diciendo:
-
---¿Las casas se mudan de los dueños? ¡Mala invención!
-
-Y por presto que quiso ponerse en salvo, cogido de la _hora_, un
-escritorio, y una colgadura y un bufete de plata, que tenía cautivos
-de intereses argeles[188], con tanta violencia se desclavaron de las
-paredes y se desasieron, que, al irse a salir por la ventana un tapiz,
-le cogió en el camino y, revolviéndosele al cuerpo, amortajado en
-figurones, le arrancó y llevó en el aire más de cien pasos, donde,
-desliado, cayó en un tejado, no sin crujido del costillaje; desde
-donde, con desesperación, vió pasar cuanto tenía en busca de sus
-dueños, y detrás de todo, una ejecutoria, sobre la cual, por dos meses,
-había prestado a su dueño doscientos reales, con ribete de cincuenta
-más. Ésta ¡oh extraña maravilla!, al pasar, le dijo:
-
---Morato, arráez[189] de prendas: si mi amo por mí no puede ser preso
-por deudas, ¿qué razón hay para que tú por deudas me tengas presa[190]?
-
-Y diciendo esto, se zampó en un bodegón, donde el hidalgo estaba
-disimulando ganas de comer, con el estómago de rebozo, acechando unas
-tajadas que so el poder de otras muelas rechinaban.
-
-VI. Un hablador plenario, que de lo que le sobra de palabras a dos
-leguas pueden moler otros diez habladores, estaba anegando en prosa su
-barrio, desatada la taravilla en diluvios de conversación. Cogióle la
-_hora_ y quedó tartamudo y tan zancajoso de pronunciación, que a cada
-letra que pronunciaba, se ahorcaba en pujos de _be a ba_, y como el
-pobre padecía, paró la lluvia. Con la retención empezó a rebosar charla
-por los ojos y por los oídos.
-
-VII. Estaban unos senadores votando un pleito. Uno dellos, de puro
-maldito, estaba pensando cómo podría condenar a entrambas partes. Otro
-incapaz, que no entendía la justicia de ninguno de los dos litigantes,
-estaba determinando su voto por aquellos dos textos de los idiotas:
-“Dios se la depare buena” y “dé donde diere”. Otro caduco, que se
-había dormido en la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en
-alegar sueño[191], estaba trazando a cuál de sus compañeros seguiría
-sentenciando a trochimoche. Otro, que era docto y virtuoso juez, estaba
-como vendido al lado de otro, que estaba como comprado, senador brujo
-untado[192]. Éste alegó leyes torcidas[193], que pudieran arder en un
-candil, trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado. Y habiendo
-hecho sentencia, al pronunciarla, los cogió la _hora_ y, en lugar de
-decir: “Fallamos que debemos condenar y condenamos”, dijeron:
-
-“Fallamos que debemos condenarnos y nos condenamos”.
-
---Ése sea tu nombre[194]--dijo una voz.
-
-Y, al instante, se les volvieron las togas pellejos de culebras, y,
-arremetiendo los unos a los otros, se trataban de monederos falsos de
-la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las barbas de los unos
-se vían en las manos de los otros, quedando las caras lampiñas y las
-uñas barbadas, en señal de que juzgaban con ellas[195], por lo cual les
-competía la zalea jurisconsulto.
-
-VIII. Un casamentero estaba emponzoñando el juicio de un buen hombre,
-que, no sabiendo qué se hacer de su sosiego, hacienda y quietud,
-trataba de casarse. Proponíale una picarona, y guisábala con prosa
-eficaz, diciéndole:
-
---Señor, _de nobleza_ no digo nada, porque, gloria a Dios, a vuesa
-merced le sobra para prestar. _Hacienda_, vuesa merced no la ha
-menester. _Hermosura_, en las mujeres propias antes se debe huir, por
-peligro. _Entendimiento_, vuesa merced la ha de gobernar, y no la
-quiere para letrado. _Condición_, no la tiene. Los _años_ _que tiene_,
-son pocos, y decía entre sí: “por vivir”. Lo demás es a pedir de
-boca[196].
-
-El pobre hombre estaba furioso, diciendo:
-
---Demonio, ¿qué será lo demás, si ni es noble, ni rica, ni hermosa ni
-discreta? Lo que tiene sólo es lo que no tiene, que es condición.
-
-En esto, los cogió la _hora_, cuando el maldito casamentero, sastre
-de bodas, que hurta, y miente, y engaña, y remienda y añade, se halló
-desposado con la fantasma que pretendía pegar al otro, y hundiéndose
-a voces sobre: “¿Quién sois vos, qué trujistes vos? No merecéis
-descalzarme”, se fueron comiendo a bocados.
-
-IX. Estaba un poeta en un corrillo, leyendo una canción cultísima, tan
-atestada de latines y tapida[197] de jerigonzas, tan zabucada[198] de
-cláusulas, tan cortada de paréntesis, que el auditorio[199] pudiera
-comulgar de puro en ayunas que estaba. Cogióle la _hora_ en la cuarta
-estancia, y a la oscuridad de la obra, que era tanta que no se vía la
-mano, acudieron lechuzas y murciélagos[200], y los oyentes, encendiendo
-lanternas y candelillas, oían de ronda a la musa, a quien llaman
-
- la enemiga del día,
- que el negro manto descoge.
-
-Llegóse uno tanto con un cabo de vela al poeta, noche de invierno,
-de las que llaman boca de lobo[201], que se encendió el papel por en
-medio. Dábase el autor a los diablos, de ver quemada su obra, cuando el
-que la pegó fuego le dijo:
-
---Estos versos no pueden ser claros y tener luz si no los queman: más
-resplandecen luminaria que canción[202].
-
-X. Salía de su casa una buscona[203] piramidal[204][205], habiendo
-hecho sudar la gota tan gorda[206] a su portada, dando paso a un
-inmenso contorno de faldas, y tan abultadas, que pudiera ir por debajo
-rellena de ganapanes, como la tarasca. Arrempujaba con el ruedo las
-dos aceras de una plazuela[207]. Cogióla la _hora_, y, volviéndose
-del revés las faldas del guardainfante y arboladas, la sorbieron en
-campana vuelta del revés, con faciones de tolva, y descubrióse que,
-para abultar de caderas, entre diferentes legajos de arrapiezos que
-traía, iba un repostero plegado y la barriga en figura de taberna, y al
-un lado, un medio tapiz. Y lo más notable fué que se vía un Holofernes
-degollado, porque la colgadura debía de ser de aquella historia.
-Hundíase la calle a silbos y gritos. Ella aullaba, y, como estaba
-sumida en dos estados de carcavueso[208], que formaban los espartos del
-ruedo, que se había erizado, oíanse las voces como de lo profundo de
-una sima, donde yacía con pinta de[209] carantamaula[210]. Ahogárase
-en la caterva que concurrió, si no sucediera que, viniendo por la calle
-rebosando narcisos uno con pantorrillas postizas y tres dientes, y
-dos teñidos y tres calvos con sus cabelleras, los cogió la _hora_ de
-pies a cabeza, y el de las pantorrillas empezó a desangrarse de lana,
-y sintiendo mal acostadas, por falta de los colchones, las canillas,
-y queriendo decir: “¿Quién me despierna?”, se le desempedró la boca
-al primer bullicio de la lengua. Los teñidos quedaron con requesones
-por barbas, y no se conocían unos a otros. A los calvos se les huyeron
-las cabelleras con los sombreros en grupa[211], y quedaron melones con
-bigotes, con una cortesía de _memento homo_.
-
-XI. Era muy favorecido de un señor un criado suyo. Éste le engañaba
-hasta el sueño, y a éste, un criado que tenía, y a este criado, un
-mozo suyo, y a este mozo, un amigo, y a este amigo, su amiga, y a
-ésta, el diablo. Pues cógelos la _hora_, y el diablo, que estaba al
-parecer, tan lejos[212] del señor, revístese en[213] la puta; la puta,
-en su amigo; el amigo, en el mozo; el mozo, en el criado; el criado,
-en el amo; el amo, en el señor. Y como el demonio llegó a él destilado
-por puta y rufián, y mozo de mozo de criado de señor, endemoniado por
-pasadizo y hecho un infierno, embistió con su siervo; éste, con su
-criado; el criado, con su mozo; el mozo, con su amigo; el amigo, con su
-amiga; ésta, con todos, y chocando los arcaduces del diablo unos con
-otros, se hicieron pedazos, se deshizo la sarta de embustes, y Satanás,
-que enflautado[214] en la cotorrera, se paseaba sin ser sentido,
-rezumándose de mano en mano, los cobró a todos de contado[215].
-
-XII. Estábase afeitando una mujer casada[216] y rica. Cubría con
-hopalandas[217] de solimán unas arrugas jaspeadas de pecas.
-Jalbegaba[218], como puerta de alojería[219], lo rancio de la tez.
-Estábase guisando las cejas con humo, como chorizos. Acompañaba
-lo mortecino de sus labios con munición de lanternas a poder de
-cerillas[220]. Iluminábase de vergüenza postiza con dedadas de
-salserilla de color. Asistíala como asesor de cachivaches una
-dueña, calavera confitada en untos[221]. Estaba de rodillas sobre
-sus chapines[222], con un moñazo imperial en las dos manos, y a
-su lado una doncellita, platicanta de botes, con unas costillas de
-borrenas[223], para que su ama lanaplenase[224] las concavidades que le
-resultaban de un par de jibas que la trompicaban el talle. Estándose,
-pues, la tal señora dando pesadumbre y asco a su espejo, cogida de la
-_hora_, se confundió en manotadas, y, dándose con el solimán en los
-cabellos, y con el humo en los dientes, y con la cerilla en las cejas,
-y con la color en todas las mejillas, y encajándose[225] el moño en
-las quijadas, y atacándose las borrenas al revés, quedó cana y cisco
-y Antón Pintado y Antón Colorado[226], y barbada de rizos, y hecha
-abrojo, con cuatro corcovas, vuelta visión[227] y cochino de San Antón.
-La dueña, entendiendo que se había vuelto loca, echó a correr con los
-andularios[228] de _requiem_ en las manos[229]. La muchacha se desmayó,
-como si viera al diablo. Ella salió tras la dueña, hecha un infierno,
-chorreando pantasmas[230]. Al ruido salió el marido, y viéndola, creyó
-que eran espíritus que se le habían revestido[231], y partió de carrera
-a llamar quien la conjurase.
-
-XIII. Un gran señor fué a visitar la cárcel de su Corte, porque le
-dijeron servía de heredad y bolsa a los que la tenían a cargo, que de
-los delitos hacían mercancía y de los delincuentes tienda, trocando los
-ladrones en oro y los homicidas en buena moneda. Mandó que sacasen a
-visita los encarcelados, y halló que los habían preso por los delitos
-que habían cometido y que los tenían presos por los que su codicia
-cometía con ellos. Supo que a los unos contaban lo que habían hurtado y
-podido hurtar, y a otros, lo que tenían y podían tener, y que duraba la
-causa todo el tiempo que duraba el caudal, y que, precisamente el día
-del postrero maravedí era el día del castigo, y que los prendían por
-el mal que habían hecho, y los justiciaban porque ya no tenían[232].
-Saliéronse a visitar dos, que habían de ahorcar otro día. Al uno,
-porque le había perdonado la parte, le tenían como libre; al otro, por
-hurtos ahorcaban, habiendo tres años que estaba preso, en los cuales le
-habían comido los hurtos y su hacienda y la de su padre y su mujer, en
-quien tenía dos hijos. Cogió la _hora_ al gran señor en esta visita, y,
-demudado de color, dijo:
-
---A este que libráis porque perdonó la parte, ahorcaréis mañana.
-Porque, si esto se hace, es instituír mercado público de vidas y
-hacer que por el dinero del concierto con que se compra el perdón
-sea mercancía la vida del marido para la mujer, y la del hijo para
-el padre, y la del padre para el hijo, y, en puniéndose los perdones
-de muertes en venta, las vidas de todos están en almoneda pública, y
-el dinero inhibe en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil de
-persuadir a las partes que les serán más útil mil escudos o quinientos
-que un ahorcado. Dos partes hay en todas las culpas públicas: la
-ofendida y la justicia. Y es tan conveniente que ésta castigue lo que
-le pertenece como que aquélla perdone lo que le toca. Este ladrón, que
-después de tres años de prisión queréis ahorcar, echaréis a galeras.
-Porque, como tres años ha estuviera justamente ahorcado, hoy será
-injusticia muy cruel, pues será ahorcar con el que pecó a su padre,
-a sus hijos y a su mujer, que son inocentes, a quien habéis vosotros
-comido y hurtado con la dilación las haciendas.
-
-Acuérdome del cuento del que, enfadado de que los ratones le roían
-papelillos y mendrugos de pan, y cortezas de queso y los zapatos
-viejos, trujo gatos que le cazasen los ratones; y viendo que los gatos
-se comían los ratones y juntamente un día le sacaban la carne de la
-olla, otro se la desensartaban del asador, que ya le cogían una paloma,
-ya una pierna de carnero, mató los gatos y dijo: “Vuelvan los ratones”.
-Aplicad vosotros este chiste, pues como gatazos, en lugar de limpiar la
-república, cazáis y corréis los ladrones[233] ratoncillos, que cortan
-una bolsa, agarran un pañizuelo, quitan una capa y corren un sombrero,
-y juntamente os engullís el reino, robáis las haciendas y asoláis las
-familias. Infames, ratones quiero, y no gatos.
-
-Diciendo esto, mandó soltar todos los presos y prender todos los
-ministros de la cárcel. Armóse una herrería[234] y confusión espantosa.
-Trocaban unos con otros quejas y alaridos. Los que tenían los grillos
-y las cadenas se las echaban a los que se las mandaron echar y se las
-echaron.
-
-XIV. Iban diferentes mujeres por la calle, las unas a pie. Y aunque
-algunas dellas se tomaban ya de los años[235], iban gorjeándose[236]
-de andadura y desviviéndose de ponleví y enaguas[237]. Otras iban
-embolsadas en coches, desantañándose[238] de navidades con melindres
-y manoteado de cortinas. Otras[239], tocadas de gorgoritas[240] y
-vestidas de _noli me tangere_[241], iban en figura de camarines, en una
-alhacena de cristal, con resabios de hornos de vidrio, romanadas[242]
-por dos moros, o, cuando mejor, por dos pícaros. Llevan las tales
-transparentes los ojos, en muy estrecha vecindad con las nalgas
-del mozo delantero, y las narices molestadas del zumo de sus pies,
-que, como no pasa por escarpines[243], se perfuma de Fregenal[244].
-Unas y otras iban reciennaciéndose[245], arrulladas de galas y con
-niña postiza[246], callando la vieja, como la caca, pasando a la
-arismética[247] de los ojos los ataúdes por las cunas. Cogiólas la
-_hora_, y, topándolas Estoflerino y Magino y Origano y Argolo[248], con
-sus efemérides desenvainadas, embistieron con ellas a ponerlas a todas
-las fechas de sus vidas, con día, mes y año, hora, minutos y segundos.
-Decían con voces descompuestas:
-
---Demonios, reconocé vuestra fecha, como vuestra sentencia. Cuarenta y
-dos años tienes, dos meses, cinco días, seis horas, nueve minutos y
-veinte segundos.
-
-¡Oh, inmenso Dios, quién podrá decir el desaforado zurrido[249] que se
-levantó! No se oía otra cosa que “mentises; no hay tal; no he cumplido
-quince; ¡Jesús! ¿Quién tal dice? Aún no he entrado en diez y ocho; en
-trece estoy; ayer nací; no tengo ningún año; miente el tiempo”.
-
-Y una, a quien Origano estaba sobrescribiendo como escritura: “Fué
-fecha y otorgada esta mujer el año de 1578[250]”, viendo ella que se le
-averiguaban sesenta y siete años[251], entigrecida y enserpentada, dijo:
-
---Yo no he nacido, legalizador de la muerte; aún no me han salido los
-dientes.
-
---Antigualla, mamotreto de siglos, no salen sobre raigones[252]; tente
-a la fecha.
-
---No conozco fecha.
-
-Y arremetiendo el uno al otro, se confundió todo en una resistencia
-espantosa.
-
-XV. Estaba un potentado, después de comer, arrullando su
-desvanecimiento con lisonjas arpadas en los picos de sus criados[253].
-Oíase el rugir de las tripas galopines[254], que en la cocina de su
-barriga no se podían averiguar con la carnicería que había devorado.
-Estaba espumando en salivas, por la boca, los hervores de las azumbres,
-todo el _coramvobis_[255] iluminado de panarras, con arreboles de
-brindis. A cada disparate y necedad que decía, se desatinaban en los
-encarecimientos y alabanzas los circunstantes. Unos decían: “¡Admirable
-discurso!” Otros: “No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas
-palabras!” Y un lisonjero, que procuraba pujar[256] a los otros la
-adulación, mintiendo de puntillas, dijo:
-
---Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración y la dotrina.
-
-El tal señor, encantusado[257] y dando dos ronquidos, parleros del
-ahito, con promesas de vómito, derramó con zollipo[258] estas palabras:
-
---Afligido me tiene la pérdida de las dos naves mías.
-
-En oyéndolo, se afilaron los lisonjeros de embeleco[259], y,
-revistiéndoseles la mesma mentira, dijeron unos que “antes la pérdida
-le había sido de autoridad y a pedir de boca, y que por útil debiera
-haber deseádola, pues le ocasionaba causa justa para romper con los
-amigos y vecinos que le habían robado, y que por dos les tomaría
-ducientos, y que esto él se obligaba a disponerlo”[260]. Salpicó el
-detestable adulador este enredo de ejemplos.
-
-Otros dijeron “había sido la pérdida glorioso suceso y lleno de
-majestad, porque aquél era gran príncipe, que tenía más que perder,
-y que en eso se conocía su grandeza, y no en gañar[261] y adquirir,
-que es mendiguez propia de piratas y ladrones”. Y añadió que “aquesta
-pérdida había de ser su remedio”. Y luego empezó a granizarle de
-aforismos y autores, ensartando a Tácito y a Salustio, a Polibio y
-Tucídides, embutiendo las grandes pérdidas de los romanos y griegos
-y otra gran cáfila de dislates. Y como el glotonazo no buscaba sino
-disculpas de su flojedad, alegró la pérdida con el engaño. No hiciera
-más el diablo.
-
-En esto, a persuasión de las crudezas, por el mal despacho de la
-digestión, disparó un regüeldo. No le hubieron oído, cuando los
-malvados lisonjeros, hincando con suma veneración la rodilla, por
-hacerle creer había estornudado[262], dijeron: “Dios le ayude[263]”.
-Pues cógele la _hora_, y, revestido de furias infernales, aullando,
-dijo:
-
---Infames, pues me queréis hacer encreyentes[264] que es estornudo el
-regüeldo, estando mi boca a los umbrales de mis narices, ¿qué haréis de
-lo que ni veo ni güelo?
-
-Y dándose de manotadas en las orejas y mosqueándose de[265] mentiras,
-arremetió con ellos y los derramó a coces de su palacio, diciendo:
-
---Príncipes, si me cogen acatarrado[266], me destruyen. Por un sentido
-que me dejaron libre se perdieron: no hay cosa como oler.
-
-XVI. Los codiciosos, escarmentados, se apartaron de los tramposos, y
-los tramposos, por no pagar de balde el embuste, se embistieron unos
-a otros, disimulándose en las palabras y dándose un baño exterior de
-simplicidad. Decíanse el un embustero al otro:
-
---Señor mío, escarmentado de tratar con tramposos, que me tienen
-destruido, vengo a que, pues sabéis mi puntualidad, me prestéis tres
-mil reales en vellón, de que os daré letra acetada a dos meses, que se
-pagará en plata, en persona tan abonada, que es como tenerlos en la
-bolsa, y que no es menester más de llegar y contar.
-
-Y era éste en quien daba la letra la misma trampa. Mas el tramposo, que
-oía al otro tramposo que le abonaba al tercer tramposo, disimulando el
-conocerlos, y adargándose del trampantojo, con lamentación ponderada le
-dijo que él andaba a buscar cuatro mil reales sobre prenda que valía
-ocho, y que a ese efecto había salido de su casa. Andaban chocando[267]
-los unos con los otros con cadenas de alquimia, hipócritas del oro, y
-letras falsas acetadas, y con fiadores falidos y escrituras falsas, y
-hipotecas ajenas, y plata que habían pedido prestada para un banquete,
-y migajas de[268] pies de tazas de vidrio, y claveques[269] con
-apellido de diamantes. Era admirable la prosa que gastaban. Uno decía:
-
---Yo profeso verdad, y se ha de hallar en mí, si se perdiere. No
-profeso sino pan por pan y vino por vino[270]. Antes moriré de hambre,
-pegada la boca a la pared[271], que hacer ruindad. No quiero sino
-crédito. No hay tal como poder traer la cara descubierta[272]. Esto me
-enseñaron mis padres.
-
-Respondía el otro tramposo:
-
---No hay cosa como la puntualidad. Sí por sí y no por no[273]. Por
-malos medios no quiero hacienda. Toda mi vida he tenido esta condición.
-No quiero tener que restituir; lo que importa es el alma. No haría una
-trampa por los haberes del mundo. Más quiero mi conciencia que cuanto
-tiene la tierra.
-
-En esto estaban las ratoneras vivas, arrebozando de cláusulas
-justificadas las intenciones cardas[274], cuando los cogió de medio
-a medio la _hora_, y, creyéndose los unos tramposos a los otros, se
-destruyeron. El de la cadena de alquimia la daba por la letra falsa,
-y el de los diamantes claveques tomaba por ellos la plata prestada.
-Los tres partieron al contraste[275]. El otro a verificar la letra
-y asegurarla y perder la mitad, porque se la pagasen antes que se
-averiguase el cadenón de hierro viejo. Llegó volando a la casa del
-hombre en cuyo nombre estaba acetada, el cual le dijo que aquella letra
-no era suya ni conocía tal hombre, y envióle noramala[276]. Él se
-salió, letra entre piernas[277], diciendo:
-
---¡Oh, ladrón! ¡Cuál me la habrías pegado[278] si la cadena no fuera de
-trozos de jeringa!
-
-El de los claveques decía, estando vendiendo la plata a un platero sin
-hechura y por menos[279] del peso:
-
---¡Bien se la pegué con mendrugos de vidrio!
-
-En esto llegó el dueño, y conociendo su plata, que andaba dando
-cosetadas[280] en el peso, llamó a un alguacil y hizo prender al
-tramposo por ladrón. Empelazgáronse[281]. Al ruido salió el de los
-diamantes falsos dando gritos. El que vendía la plata, dijo:
-
---Ese infame me la vendió.
-
-El otro decía:
-
---Miente; que ése me la ha hurtado.
-
-El platero decía:
-
---Ese maulero[282] me traía chinas por diamantes.
-
-El dueño de la plata requería que los prendiesen a entrambos. El
-escribano decía que a todos tres hasta que se averiguase. El alguacil,
-poniéndose la vara en la boca y asiendo a los dos tramposos con las
-dos manos, y el escribano de la capa al dueño de la plata, después
-de haberse desgarrado las jetas unos a otros, con gran séquito de
-pícaros[283] fueron entregados en la cárcel al guardajoyas del
-verdugo[284].
-
-XVII. En Dinamarca había un señor de una isla poblada con cinco
-lugares. Estaba muy pobre, más por la ansia de ser más rico que por lo
-que le faltaba. Castigó el cielo a los vecinos y naturales desta isla
-con inclinación casi universal a ser arbitristas. En este nombre hay
-mucha diferencia en los manuscritos: en unos se lee _arbitristes_; en
-otros, _arbatristes_, y en los más, _armachismes_. Cada uno enmiende
-la lección como mejor le pareciere a sus acontecimientos. Por esta
-causa, esta tierra era habitada de tantas plagas como personas. Todos
-los circunvecinos se guardaban de las gentes desta isla como de pestes
-andantes, pues de sólo el contagio del aire que pasado por ella los
-tocaba, se les consumían los caudales, se les secaban las haciendas,
-se les desacreditaba el dinero y se les asuraba[285] la negociación.
-Era tan inmensa la arbitrería que producía aquella tierra, que los
-niños, en naciendo, decían _arbitrio_ por decir _taita_[286]. Era una
-población de laberintos, porque, las mujeres con sus maridos, los
-padres con los hijos, los hijos con los padres y los vecinos unos con
-otros, andaban a daca mis arbitrios y toma los tuyos[287], y todos se
-tomaban del arbitrio como del vino.
-
-Pues este buen señor, en las partes de allende, convencido de la
-cudicia, que es uno de los peores demonios que esgrimen cizaña en el
-mundo, mandó tocar a arbitrios. Juntáronse legiones de arbitrianos en
-el teatro del palacio[288], empapeladas las pretinas y asaeteadas de
-legajos de discursos las aberturas de los sayos. Díjoles su necesidad,
-pidióles el remedio. Todos a un tiempo echando mano a sus discursos, y
-con cuadernos en ristre, embistieron en _turba multa_, y, ahogándose
-unos en otros por cuál llegaría antes, nevaron[289] cuatro bufetes de
-cartapeles[290]. Sosegó el runrún que tenían, y empezó a leer el primer
-arbitrio. Decía así:
-
-“Arbitrio para tener inmensa cantidad de oro y plata sin pedirla ni
-tomarla a nadie”.
-
---Durillo se me hace--dijo el señor--. Segundo:
-
-“Para tener inmensas riquezas en un día, quitando a todos cuanto tienen
-y enriqueciéndolos con quitárselo”.
-
---La primera parte de quitar a todos, me agrada; la segunda, de
-enriquecerlos quitándoselo, tengo por dudosa; mas allá se avengan.
-Tercero:
-
-“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para tener gran suma de
-millones, en que los que los han de pagar no lo han de sentir; antes
-han de creer que se los dan”.
-
---Me place, dejando esta persuasión por cuenta del arbitrista--dijo el
-señor--. Cuarto arbitrio:
-
-“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin añadir nada ni alterar cosa
-alguna, y sin queja de nadie”.
-
---Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero. Quinto:
-
-“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de tomar y quitar y pedir a
-todos y todos se darán a los diablos”.
-
---Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura lo platicable.
-
-Animado con la aprobación, el autor dijo:
-
---Y añado que los que le cobraren serán consuelo para los que le han de
-padecer[291].
-
---¿Quién fuiste tú, que tal dijiste?
-
-Alza Dios su ira[292] y emborrúllanse en remolinos furiosos los
-arbitristas, chasqueando barbulla[293], llamándole de borracho y perro.
-Decíanle:
-
---Bergante, ¿propusiera Satanás el consuelo en los cobradores, siendo
-ellos la enfermedad de todos los remedios?
-
-Llamábanse de hidearbitristas[294], contradiciéndose los arbitrios
-los unos a los otros, y cada uno sólo aprobaba el suyo. Pues estando
-encendidos en esta brega, entraron de repente muchos criados, dando
-voces, desatinados, que se abrasaba el palacio por tres partes, y
-que el aire era grande. Coge la _hora_ en este susto al señor y
-a los arbitristas. El humo era grande y crecía por instantes. No
-sabía el pobre señor qué hacerse. Los arbitristas le dijeron se
-estuviese quedo, que ellos lo remediarían en un instante. Y saliendo
-del teatro a borbotones, los unos agarraron de cuanto había en
-palacio, y, arrojando por las ventanas los camarines y la recámara,
-hicieron pedazos cuantas cosas tenía de precio. Los otros, con picos,
-derribaron una torre. Otros, diciendo que el fuego en respirando se
-moría, deshicieron gran parte de los tejados, arruinando los techos y
-asolándolo todo. Y ninguno de los arbitristas acudió a matar el fuego
-y todos atendieron a matar la casa y cuanto había en ella[295]. Salió
-el señor, viendo el humo casi aplacado, y halló que los vasallos y
-gente popular y la justicia habían ya apagado el fuego. Y vió que los
-arbitristas daban tras los cimientos y que le habían derribado su casa
-y hecho pedazos cuanto tenía, y, desatinado con la maldad y hecho una
-sierpe, decía:
-
---Infames, vosotros sois el fuego. Todos vuestros arbitrios son desta
-manera. Más quisiera, y me fuera más barato, haberme quemado, que
-haberos creído. Todos vuestros remedios son desta suerte: derribar toda
-una casa, porque no se caiga un rincón. Llamáis defender la hacienda
-echarla en la calle y socorrer el rematar. Dais a comer a los príncipes
-sus pies, y sus manos y sus miembros, y decís que le sustentáis, cuando
-le hacéis que se coma a bocados a sí propio. Si la cabeza se come todo
-su cuerpo, quedará cáncer de sí misma, y no persona. Perros: el fuego
-venía con harta razón a quemarme a mí porque os junté y os consiento.
-Y como me vió en poder de arbitristas, cesó y me dió por quemado.
-El más piadoso arbitrista es el fuego: él se ataja con el agua;
-vosotros crecéis con ella y con todos los elementos y contra todos. El
-Anticristo ha de ser arbitrista. A todos os he de quemar[296] vivos y
-guardar vuestra ceniza para hacer della cernada y colar las manchas de
-todas las repúblicas. Los príncipes pueden ser pobres; mas, en tratando
-con arbitristas para dejar de ser pobres, dejan de ser príncipes.
-
-XVIII. Las alcahuetas y las chillonas estaban juntas en parlamento
-nefando. Hablaban muy bellacamente en ausencia de las bolsas y roían
-al dinero los zancajos[297]. La más antigua de las alcahuetas, mal
-asistida de dientes y mamona de pronunciación, tableteando[298] con las
-encías, dijo:
-
---El mundo está para dar un estallido. Mirad qué gentil dádiva. El
-tiempo hace hambre. Todo está en un tris[299]. Las ferias y los
-aguinaldos días ha que pudren. Las albricias contadlas con los muertos.
-El dinero está tan trocado, que no se conoce: con los premios[300]
-se ha desvanecido, como ruin en honra. Un real de a ocho se enseña a
-dos cuartos como un elefante. De los doblones se dice lo que de los
-Infantes de Aragón:
-
- ¿Qué se hicieron?[301]
-
-_Yo daré_ hace los papeles de _toma_. Ítem: _fíe vuesa merced de
-mi palabra_, es mataperros[302]; _libranza_, es gozque mortecino.
-Mancebito de piernas con guedejas y sienes con ligas, son ganas de
-comer y un ayuno barbiponiente. Hijas, lo que conviene es tengamos y
-tengamos, y encomendaros al contante y al antemano[303]. Yo administro
-unos hombres a medio podrir, entre vivos y muertos[304], que traen
-bienaliñada pantasma[305] y tratan de que los herede su apetito, y
-pagan en buena moneda lo roñoso de su estantigua. Niñas, la codicia
-quita el asco. Cerrad los ojos y tapad las narices, como quien toma
-purga. Beber lo amargo por el provecho, es medicina. Haced cuenta que
-quemáis franjas viejas para sacarlas el oro, o que chupáis huesos para
-sacar la médula. Yo tengo para cada una de vosotras media docena de
-carroños, amantes pasas, arrugados, que gargajean mejicanos[306]. Yo no
-quiero tercera parte; con un porte moderado[307] que se me pague estoy
-contenta, para conservar esta negra honra, de que me he preciado toda
-mi vida[308].
-
-Acabó de mamullar[309] estas razones, y, juntando la nariz con la
-barbilla, a manera de garra, las hizo un gesto de la impresión del
-grifo. Una de las pidonas y tomascas[310], arrebatiña en naguas, moño
-rapante, la respondió:
-
---Agüela, endilgadora de refocilos, engarzadora de cuerpos,
-eslabonadora de gentes, enflautadora de personas, tejedora de
-caras[311], has de advertir que somos muy mozas para vendernos a la pu
-barbada[312] y a los cazasiglos[313]. Gasta esa munición en dueñas, que
-son mayas[314] de los difuntos y mariposas[315] del _aquí yace_. Tía,
-la sangre que bulle, más quiere tararira[316] que dineros y gusto que
-dádivas. Toma otro oficio; que los coches se han alzado a mayores con
-la coroza, y espero verlos tirar pepinazos por alcahuetes.
-
-No hubo la buscona acabado estas palabras, cuando a todas las cogió la
-_hora_, y, entrando una bocanada de acreedores, embistieron con ellas.
-Uno, por el alquiler de la casa las embargaba los trastos y la cama;
-otro, porque eran suyos, desde las almohadas a la guitarra, las asía
-de los vestidos por los alquileres y asía de todo. Y de palabra en
-palabra, el uno al otro se empujaron las caras con los puños cerrados.
-Hundía la vecindad a gritos un ropero por unos guardainfantes. Las
-mancebitas de la sonsaca[317] formaban una capilla de chillidos,
-diciendo que qué término era aquél y que para ésta y para aquélla,
-y como creo en Dios, y bonitas somos nosotras, y lo del negro, a
-quien apelan las venganzas de las andorras[318]. La maldita vieja se
-santiguaba a manotadas, y no cesaba de clamar: “¡Jesús y en Jesús!”
-cuando[319] a la tabaola[320] entró el amigo de la una de las busconas,
-y, sacando la espada, sin prólogo de razonamiento, embistió con los
-cobradores, llamándolos pícaros y ladrones. Sacaron las espadas y,
-tirándose unos a otros, hicieron pedazos cuanto había en la casa.
-Las busconas, a las ventanas, desgañitándose, pregonaban el _que se
-matan_ y _¿no hay justicia?_ Al ruido subió un alguacil con todos sus
-arrabales, con el _favor al Rey, ténganse a la justicia_[321].
-
-Emburujáronse[322] todos en la escalera; salieron a la calle, unos
-heridos y otros desgarrados. El rufián, abierta la media cabeza y la
-otra media, a lo que sospecho, no bien cerrada, sin capa y sombrero,
-se fué a una iglesia. El alguacil entró en la casa, y, en viendo a la
-buena vieja, embistió con ella, diciendo:
-
---¿Aquí estás, bellaca, después de desterrada tres veces? Tú tienes la
-culpa de todo.
-
-Y asiéndola y a las demás todas, y embargando lo que hallaron, las
-llevaron en racimo a la cárcel, desnudas y remesadas, acompañadas del
-_vayan las pícaras_, pronunciado por toda la vecindad.
-
-XIX. Un letrado bien frondoso de mejillas, de aquéllos que, con barba
-negra y bigotes de buces[323], traen la boca con sotana y manteo,
-estaba en una pieza atestada de cuerpos tan sin alma como el suyo.
-Revolvía menos los autores que las partes. Tan preciado de rica
-librería, siendo idiota, que se puede decir que en los libros no
-sabe lo que se tiene. Había adquirido fama por lo sonoro de la voz,
-lo eficaz de los gestos, la inmensa corriente de las palabras en que
-anegaba a los otros abogados. No cabían en su estudio los litigantes de
-pies, cada uno en su proceso como en su palo, en aquel peralvillo[324]
-de las bolsas. Él salpicaba de leyes a todos. No se le oía otra cosa
-sino:
-
---Ya estoy al cabo; bien visto lo tengo; su justicia de vuesa merced
-no es dubitable; ley hay en propios términos; no es tan claro el día;
-éste no es pleito, es caso juzgado; todo el derecho habla en nuestro
-favor; no tiene muchos lances; buenos jueces tenemos; no alega el
-contrario cosa de provecho; lo actuado está lleno de nulidades; es
-fuerza que se revoque la sentencia dada; déjese vuesa merced gobernar.
-
-Y con esto, a unos ordenaba peticiones; a otros, querellas; a otros,
-interrogatorios; a otros, protestas; a otros, súplicas, y a otros,
-requerimientos. Andaban al retortero los Bártulos, los Baldos, los
-Abades, los Surdos, los Farinacios, los Tuscos, los Cujacios, los
-Fabros, los Ancharanos, el señor presidente Covarrubias, Chasaneo,
-Oldrado, Mascardo, y tras la ley del reino, Montalvo y Gregorio López,
-y otros inumerables[325], burrajeados[326] de párrafos, con sus dos
-corcovas de la _ce_ abreviatura, y de la _efe_[327] preñada con grande
-prole de números, y su _ibi_ a las ancas. La nota de la petición pedía
-dineros; el platicante, la pitanza[328] de escribirla; el procurador,
-la de presentarla; el escribano de la cámara[329], la de su oficio; el
-relator, la de su relación. En estos dacas, los cogió la _hora_, cuando
-los pleiteantes dijeron a una voz:
-
---Señor licenciado: en los pleitos, lo más barato es _la parte
-contraria_, porque ella pide lo que pretende que la den, y lo pide a
-su costa, y vuesa merced, por la defensa, pide y cobra a la nuestra;
-el procurador, lo que le dan; el escribano y el relator, lo que le
-pagan. El contrario aguarda la sentencia de vista y revista, y vuesa
-merced y sus secuaces sentencian para sí sin apelación. En el pleito
-podrá ser que nos condenen o nos absuelvan, y en seguirle no podemos
-dejar de ser condenados cinco veces cada día. Al cabo, nosotros
-podemos tener justicia; mas no dinero. Todos esos autores, textos y
-decisiones y consejos no harán que no sea abominable necedad gastar lo
-que tengo por alcanzar lo que otro tiene y puede ser que no alcance.
-Más queremos una _parte contraria_ que cinco. Cuando nosotros ganemos
-el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros. Los letrados defienden
-a los litigantes en los pleitos como los pilotos en las borrascas los
-navíos, sacándoles cuanto tienen en el cuerpo, para que, si Dios fuere
-servido, lleguen vacíos y despojados a la orilla. Señor mío: el mejor
-jurisconsulto es la concordia, que nos da lo que vuesa merced nos
-quita. Todos, corriendo, nos vamos a concertar con nuestros contrarios.
-A vuesa merced le vacan las rentas[330] y tributos que tiene situados
-sobre nuestra terquedad y porfía. Y cuando por la conveniencia perdamos
-cuanto pretendemos, ganamos cuanto vuesa merced pierde. Vuesa merced
-ponga cédula de alquiler en sus textos; que buenos pareceres los dan
-con más comodidad las cantoneras. Y pues ha vivido de revolver caldos,
-acomódese a cocinero y profese de cucharón.
-
-XX. Los taberneros, de quien, cuando más encarecen el vino, no se puede
-decir que lo suben a las nubes[331], antes que bajan las nubes al vino,
-según le llueven[332], gente más pedigüeña del agua que los labradores,
-aguadores de cuero, que desmienten con el piezgo los cántaros, estaban
-con un grande auditorio de lacayos, esportilleros y mozos de sillas y
-algunos escuderos, bebiendo de rebozo seis o siete dellos en maridaje
-de mozas gallegas, haciendo sed bailando, para bailar bebiendo. Dábanse
-de rato en rato grandes cimbronazos[333] de vino. Andaba la taza de
-mano en mano, sobre los dos dedos, en figura de gavilán. Uno de ellos,
-que reconoció el pantano mezclado, dijo: “¡Rico vino!” a un picarazo a
-quien brindó. El otro, que, por lo aguanoso, esperaba antes pescar en
-la copa ranas que soplar mosquitos, dijo:
-
---Éste es, verdaderamente, rico vino, y no otros vinos pobretones[334],
-que no llueve Dios sobre cosa suya.
-
-El tabernero, sentido de los remoquetes[335], dijo:
-
---Beban y callen los borrachos.
-
---Beban y naden, ha de decir--replicó un escudero.
-
-Pues cógelos a todos la _hora_, y, amotinados, tirándole las tazas y
-jarros, le decían:
-
---Diluvio de la sed, ¿por qué llamas borrachos a los anegados? ¿Vendes
-por azumbres lo que llueves a cántaros y llamas zorras a los que haces
-patos? Más son menester fieltros y botas de baqueta para beber en tu
-casa que para caminar en invierno, infame falsificador de las viñas.
-
-El tabernero, convencido de Neptuno, diciendo: “¡Agua, Dios, agua!”,
-con el pellejo en brazos, se subió a una ventana y empezó a gritar,
-derramando el vino:
-
---Agua va, que vacío.
-
-Y los que iban por la calle, respondían:
-
---Aguarda, fregona de las uvas.
-
-XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos pretendientes de un mismo
-oficio aguardando al señor que había de proveerle. Cada uno hallaba
-en sí tantos méritos como faltas en todos los demás. Estábanse
-santiguando mentalmente unos de otros. Cada uno decía entre sí que
-eran locos y desvergonzados los otros en pretender lo que merecía él
-sólo. Mirábanse con un odio infernal, tenían los corazones rellenos de
-víboras, preveníanse afrentas y infamias para caluminarse, mostraban
-los semblantes aciagos y las coyunturas azogadas de reverencias
-y sumisiones. A cada movimiento de la puerta se estremecían de
-acatamientos, bamboleándose con alferecía solícita. Tenían ajadas las
-caras con la frecuencia de gestos meritorios, flechados de obediencia,
-con las espaldas en jiba, entre pisarse el ranzal y pelícanos. No
-pasaba paje a quien no llamasen _mi rey_, frunciendo las jetas en
-requiebros. Pasó el secretario con andadura de flecha. Aquí fué ella,
-que, desapareciéndose de estatura y gandujando[336] sus cuerpos en
-cincos de guarismo, le sitiaron de adoración en cuclillas. Él, con
-un “perdonen vuesas mercedes, que voy de prisa”, trotado[337] en la
-pronunciación, se entró con miradura de novia. Pidió el señor la caja.
-Oyóse una voz que dijo:
-
---Venga el servicio.
-
---Yo soy--dijo uno de los pretendientes.
-
-Otro:
-
---Ya entro.
-
-Otro:
-
---Aquí estoy.
-
-Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo. El pobre señor, que supo
-la tabaola que le aguardaba de plegarias, y columbró a los malditos
-pretendientes terciando contra él los memoriales enherbolados[338],
-no sabía qué se hacer de sus orejas. Dábase a los demonios entre sí
-mismo, diciendo que el tener que dar era la cosa mejor del mundo,
-si no hubiera quien lo pretendiera, y que las mercedes, para no ser
-persecución del que las hace, habían de ser recibidas y no solicitadas.
-Los quebrantahuesos[339], que veían se dilataba su despacho, se
-carcomían, considerando que el oficio era uno y ellos muchos.
-Atollábaseles la arismética en decir:
-
---Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les cabe?
-
-Y restaban:
-
---Recibir uno y pagar treinta y dos, no puede ser.
-
-Y todos se hacían el _uno_ y encajaban a los otros en el _no puede
-ser_. El señor decía:
-
---Fuerza es que yo deje uno premiado y treinta y uno quejosos.
-
-Mas, al fin, se determinó, por limpiarse dellos, a que entrasen. Dióse
-un baño de piedra mármol y revistióse en estatua para mesurarse de
-audiencia. Embocáronse en manada y rebaño.
-
-Y viendo empezaban a quererle informar en bulla, les dijo:
-
---El oficio es uno, vosotros muchos: yo deseo dar a uno el oficio y
-dejaros contentos[340].
-
-Estando diciendo esto, los cogió la _hora_, y el señor, haciendo a
-uno[341] la merced, empezó a ensartarlos a todos en futura sucesión de
-futuras sucesiones perdurables, que nunca se acaban[342]. Los pobres
-futurados empezaron[343] a desearse la muerte, invocar garrotillos,
-pleurites, pestes, tabardillos, muertes repentinas, apoplejías,
-disenterías y puñaladas. Y no habiendo un instante que lo dijo, les
-parecía a los futuros sucesores que habían vivido ya sus antecesores
-diez Matusalenes en retahila. Y siendo así que el décimo reculaba en su
-futura en quinientos años venideros, todos acetaron la posmuerte[344]
-de su antecedente; sólo el treinta y uno, que halló hecha bien
-la cuenta, que llegaba su plazo horas con horas con la fin del
-mundo[345], allende del Antecristo, dijo:
-
---Yo vengo a poseer entre las cañitas[346] y el fuego. ¡Bien haré yo mi
-oficio quemado! El día del juicio, ¿quién hará que me paguen mis gajes
-las calaveras? Por mí, viva muchos años el treinta futuro, que, cuando
-a él llegue la tanda, estará el mundo dando arcadas[347].
-
-El señor los dejó sobreviviéndose y trasmatándose unos a otros, y
-se fué podrido de ver que se arrempujaban las edades[348] hacia el
-_saeculum per ignem_[349] y que pretendían emparejar con _saecula
-saeculorum_. El que pescó el oficio estaba atónito viéndose con tan
-larga retahila de herederos. Fuese tomándose el pulso y propuniendo
-de no cenar y guardarse de soles. Los demás se miraban como venenos
-eslabonados, y, anatematizándose las vidas, se iban levantando
-achaques, y añadiéndose años, y amenazándose de ataúdes, y zahiriéndose
-la buena disposición, y enfermando de la salud de sus precedentes y
-dándose a médicos como a perros.
-
-XXII. Unos hombres, que piden prestado, a imitación del día que pasó
-para no volver, discípulos de las arañas en cazar la mosca, se estaban
-en la cama al anochecer, por tener las carnes a letra vista[350].
-Habían gastado entre todos, en oblea, tinta y pluma y papel, ocho
-reales, que habían juntado a escote, y todo lo consumieron en billetes,
-bacinicas[351] de demanda, con nota rematada y cláusulas de extrema
-necesidad, “por ser negocio de honra, en que les iba la vida”; con
-el fiador, de que “se volvería con toda brevedad, que sería echarlos
-una _S_ y un clavo[352]”. Y por si faltaba el dinero, remataban con la
-plegaria, que es las mil y quinientas[353] de la bribia[354], diciendo
-que, si no se hallasen con algún contante, se sirviesen de enviar una
-prenda, que los buscarían sobre ella[355], y se guardaría como los ojos
-de la cara, con su contera[356] de que: “Perdone el atrevimiento”, y
-“que no se avergonzaran a otra persona”. Habían, pues, flechado cien
-papeles déstos, rociando de estafa todo el lugar[357]. Llevábalos un
-compañero panza al trote[358], insigne clamista[359], que, con una
-barba de cola de pescado y una capa larga, pintaba en[360] platicante
-de médico. Quedó el nido de emprestillones[361] haciendo la cuenta de
-cuánto dinero traería, y sobre si serían seiscientos o cuatrocientos
-reales, armaron una zalagarda del diablo[362]. Llegaron a reñir y a
-desmentirse[363] sobre lo que se había de hacer de lo que pillasen.
-Y tanto se enfurecieron, que saltaron de las camas, con tal dieta de
-camisas las partes bajas, que era más fácil darse de azotes que de
-sopapos. Entró en este punto la estafeta de los enredos, con tufo de
-“no hay, no tengo, Dios los provea”. Traía las dos manos descubiertas,
-sin codo manco: señal de desembarazo. Víanse las dos barajas de
-billetes. Quedáronse transidos viendo que su fábrica pintaba en solas
-respuestas de retorno, y con prosa falida de voz[364], dijeron:
-
---¿Qué tenemos?
-
---Que no tienen--respondió el sacatrapos[365]--; entreténganse vustedes
-en leer, ya que no pueden contar.
-
-Empezaron a abrir billetes. El primero decía:
-
-“No he sentido en mi vida cosa tanta como no poder servir a vuesa
-merced con esta niñería”.
-
---Pues socorriérame y lo sintiera más.
-
-El segundo:
-
-“Señor mío: si ayer recibiera su papel de vuesa merced, le pudiera
-servir con mil gustos”.
-
---¡Válgate el diablo por _ayer_, que te andas cada día tras los
-embestidores!
-
-El tercero:
-
-“El tiempo está de manera”...
-
---¡Oh, maldito caballero almanac! ¿Pídente dinero y das pronóstico?
-
-El cuarto:
-
-“No siente vuesa merced tanto su necesidad como yo no poder
-socorrerla”.
-
---¿Quién te lo dijo, demonio? ¿Profeta te haces, miserable? ¿Cuando te
-piden, adivinas?
-
---No hay más que leer--dijeron todos.
-
-Y alzando un zurrido[366] infernal, dijeron:
-
---Ya es de noche: desquitémonos de lo gastado royendo las obleas de
-los sellos, a falta de cena, y juntemos estos billetes con otros dos
-cahices que tenemos, y véndanse a un confitero, que, por lo menos,
-dará por ellos cuatro reales para amortajar especias, y encorozar[367]
-confites, y hacer mantellinas al azúcar de las pellas y calzar los
-bizcochos.
-
---Esto de pedir prestado--decía bostezando el andadero--, diez años ha
-que murió súpito[368]; ya no hay qué prestar sino paciencia. Por no ver
-los gestos y garambainas[369] que hacen con las caras los embestidos,
-puede uno darles lo que les pide, y, hecha la cuenta, se gasta más en
-secretaría y trotes que se cobra. Caballeros de la arrebatiña, no hay
-sino ojo avizor[370].
-
-En esto estaban los pescadores de papel, cuando los cogió la _hora_, y
-dijo el más desembainado de persona:
-
---Mucho se nos hacen de rogar los bienes ajenos, y, si aguardamos a que
-se nos vengan a casa, pereceremos en la calle. No es buena ganzúa la
-oratoria, y la prosa se entra por los oídos y no por las faltriqueras.
-Dar audiencia al que pide cuartos es dar al diablo. Más fácil es tomar
-que pedir. Cuando todos guardan, no hay que aguardar. Lo que conviene
-es hurtar de boga arrancada[371] y con consideración: quiero decir,
-considerando que se ha de hurtar de suerte que haya hurto para el que
-acusa, para el que escribe, para el que prende, para el que procura,
-para el que aboga, para el que solicita, para el que relata y para el
-que juzga, y que sobre algo; porque donde el hurto se acaba, el verdugo
-empieza. Amigos, si nos desterraren es mejor que si nos enterrasen.
-Los pregones, por un oído se entran y por otro se salen. Si nos sacan
-a la vergüenza, es saca que no _escuece_[372], y yo no sé quién tiene
-la vergüenza adonde nos han de sacar. Si nos azotaren, a quien dan
-no escoge, y, por lo menos, oye un hombre alabar sus carnes, y en
-apeándose un jubón[373], cubre otro. En el tormento no tenemos riesgo
-los mentirosos, pues toda su tema es que digan la verdad, y, con
-_hágome sastre_[374], se asegura la persona. Ir a galeras es servir al
-Rey y volverse lampiños[375]: los galeotes son candiles, que sirven
-a falta de velas. Si nos ahorcan, que es el _finibus terrae_, tal
-día hizo un año, y, por lo menos, no hay ahorcado que no honre a sus
-padres, diciendo los ignorantes que los deshonran, pues no se oye otra
-cosa, aunque el ahorcado sea un pícaro, sino que es muy bien nacido y
-hijo de buenos padres. Y aunque no sea sino por morirse uno dejando de
-la agalla[376] a la botica y al médico, no le está mal la enfermedad
-de esparto[377]. Caballeros, no hay sino manos a la obra[378].
-
-No lo hubo dicho, cuando, revolviéndose las sábanas de las camas al
-cuerpo y engulliéndose el candil en el balsopeto[379], se descolgaron
-por una manta a la calle desde una ventana y partieron como rayos a
-sofaldar[380] cofres y retozar[381] pestillos y manosear faltriqueras.
-
-XXIII. La imperial Italia, a quien sólo quedó lo augusto del nombre,
-viendo gastada su Monarquía en pedazos, con que añadieron tan
-diferentes Príncipes sus dominios, y ocupada su jurisdición en remendar
-señoríos, poco antes desarrapados; desengañada de que, si pudo con
-dicha quitar ella sola a todos lo que poseían, había sido fácil
-quitarla a ella todos lo que sola les había quitado; hallándose pobre
-y sumamente ligera, por haber dejado el peso de tantas provincias,
-dió en volatín[382], y, por falta de suelo, andaba en la maroma, con
-admiración de todo el mundo. Fijó los ejes de su cuerda en Roma y en
-Saboya. Eran auditorio y aplauso España del un lado y Francia del otro.
-Estaban cuidadosos estos dos grandes Reyes, aguardando hacia dónde se
-inclinaba en las mudanzas y vueltas que hacía, para si por descuido
-cayese, recogerla cada una[383]. Italia, advertida de la prevención
-del auditorio, para tenerse firme y pasear segura tan estrecha
-senda, tomó por bastón[384] la señoría de Venecia en los brazos, y,
-equilibrando sus movimientos, hacía saltos y vueltas maravillosas,
-unas veces fingiendo caer hacia España, otras hacia Francia; teniendo
-por entretenimiento la ansia con que una y otra extendían los brazos
-a recogerla, y siendo fiesta a todos la burla que, restituyéndose en
-su firmeza, les hacía. Pues estando entretenidos en esto, cógelos
-la _hora_, y el Rey de Francia, desconfiado de su arrebatiña, para
-que diese zaparrazo[385] a su lado, empezó a falsear el asiento
-del eje de la maroma, que estaba afirmado en Saboya. El Monarca de
-España, que lo entendió, le añadía por puntales el Estado de Milán y
-el reino de Nápoles y a Sicilia. Italia, que andaba volando, echó de
-ver que el bastón de Venecia, que, trayéndole en las manos, la servía
-de equilibrio, por otra parte la tenía crucificada, le arrojó, y,
-asiéndose a la maroma con las manos, dijo:
-
---Basta de volatín, que mal podré volar si los que me miran desean que
-caiga y quien me bilanza[386] y contrapesa, me crucifica.
-
-Y con sospecha de los puntales de Saboya, se pasó a los de Roma,
-diciendo:
-
---Pues todos me quieren prender, Iglesia me llamo[387], donde, si
-cayere, habrá quien me absuelva.
-
-El Rey de Francia se fué llegando a Roma con piel de cardenal, por
-no ser conocido; empero el Rey de España, que penetró la maula de
-disfrazar el monsiur en monseñor, haciéndole al pasar cortesía, le
-obligó a que, quitándose el capello, descubriese lo calvino de su
-cabeza[388].
-
-XXIV. El caballo de Nápoles, a quien algunos han hurtado la cebada,
-otros ayudado a comer la paja, algunos le han hecho rocín, otros posta
-azotándole, otros yegua, viendo que en poder del Duque de Osuna,
-incomparable virey, invencible capitán general, juntó pareja con el
-famoso y leal caballo que es timbre de sus armas, y que le enjaezó con
-las granas de las dos mahonas de Venecia y con el tesoro de la nave de
-Brindis[389]; que le hizo caballo marino con tantas y tan gloriosas
-batallas navales, que le dió verde en Chipre y de beber en el
-Tenedo[390], cuando se trujo a las ancas la nave poderosa de la Sultana
-y de Salónique[391], para que le almohazase al capitán[392] de aquellas
-galeras con su capitana, por lo cual Neptuno le reconoció por su
-primogénito, el que produjo en competencia de Minerva; acordábase que
-el grande Girón le había hecho gastar por herraduras las medias lunas
-del turco, y que con ellas fueron sus coces sacamuelas de los leones
-venecianos en la prodigiosa batalla sobre Raguza, donde, con quince
-velas, les desbarató ochenta, obligándolos a retirarse vergonzosamente,
-con pérdida de muchas galeras y galeazas, y de la mayor y mejor parte
-de la gente. Cuando se acordaba destos triunfos, se vía sin manta y con
-mataduras y muermo, que le procedía de plumas de gallina que le echaban
-en el pesebre. Víase ocupado en tirar un coche quien fué tan áspero,
-que nunca supieron, con ser buenos bridones, los franceses tenerse
-encima dél, habiéndolo intentado muchas veces. Ocasionóle el miserable
-estado en que se vía tal tristeza y desesperación, que, enfurecido y
-relinchando clarines y resollando fuego, quiso ser caballo de Troya, y,
-a corcovos y manotadas, asolar la ciudad[393]. Al ruido entraron los
-sexos de Nápoles, y, arrojándole una toga en la cara, le taparon los
-ojos, y con halagos, hablándole calabrés cerrado, le pusieron maneotas
-y cabestro. Y estándole atando a un aldabón del establo, cógelos
-la _hora_[394], y dos de los sexos dijeron que convenía y era más
-barato dar a Roma de una vez el caballo que cada año una hacanea con
-dote[395], y quitarse de ruidos, pues, según le miraban, se podía temer
-que le matasen de ojo los nepotes. A esto, demudados, respondieron
-los otros que el Rey de España le aseguraba de tal enfermedad con
-tres castillos, que le tenía puestos en la frente por texón, y que
-primero le cortarían las piernas que verle servir de mula y escondido
-en hopalandas. Los dos replicaron que parecía lenguaje de herejes no
-querer ser papistas, y que ninguna silla le podía estar tan bien como
-la de San Pedro. A esto dijeron coléricos los demás que, para que
-los herejes no hiciesen al Pontífice perder los estribos en aquella
-silla, convenía que sólo el Rey de España se sirviese deste caballo.
-Unos decían _bonete_; otros, _corona_, y de una palabra en otra, se
-envedijaron de suerte, que si no entra el electo del pueblo, se hacen
-pedazos. El cual, sabiendo dellos la ocasión de la pendencia, les dijo:
-
---Este caballo, con ser desbocado, ha tenido muchos amos, y las más
-veces se ha ido él por su pie que dejádose llevar del ranzal. Lo que
-conviene es guardarle con cuidado, que anda en Italia mucha gente de
-a pie que busca bagaje, y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano
-trueca borricas que le ha hurtado otras veces, y ahora tiene puerta
-falsa a la estala[396] y no conviene que le almohace ningún mozo de
-caballos francés, que le hacen cosquillas en lugar de limpiarle, y
-tanto ojo con los monsiures, que se visten manteo y sotana para echarle
-la pierna encima.
-
-XXV. Estaban ahorcando dos rufianes por media docena de muertes[397]:
-el uno estaba ya hecho badajo de la _ene_ de palo[398], el otro
-acababa de sentarse en el poyo donde se pone a caballo el jinete
-de gaznates. Entre la multitud de gente que los miraba, pasando en
-alcance de unos tabardillos, se pararon dos médicos, y viéndolos,
-empezaron a llorar como unas criaturas, y con tantas lágrimas, que
-unos tratantes que estaban junto a ellos los preguntaron si eran sus
-hijos los ajusticiados. A lo cual respondieron que no los conocían,
-empero que sus lágrimas eran de ver morir dos hombres sin pagar nada
-a la facultad. En esto los cogió a todos la _hora_, y columbrando el
-ahorcado a los médicos, dijo:
-
---¡Ah, señores dotores! Aquí tienen vuestedes lugar, si son servidos,
-pues por los que han muerto merecen el mío, y por lo que saben
-despachar, el del verdugo. Algún entierro ha de haber sin galeno, y
-también presume de aforismo el esparto. En lo que tienen encima, y en
-los malos pasos, sus mulas de vuestedes son escaleras de la horca de
-pelo negro. Tiempo es de verdades. Si yo hubiera usado de receta, como
-de daga, no estuviera aquí, aunque hubiera asesinado a cuantos me ven.
-Una docena de misas les pido, pues les es fácil acomodarlas en uno de
-los infinitos codicillos a que dan prisa.
-
-XXVI. El gran Duque de Moscovia, fatigado con las guerras y robos
-de los tártaros, y con frecuentes invasiones de los turcos, se vió
-obligado a imponer nuevos tributos en sus estados y señoríos. Juntó sus
-favorecidos y criados, ministros y consejeros y el pueblo de su Corte,
-y díjoles:
-
---Ya los constaba de la necesidad extrema en que le tenían los gastos
-de sus ejércitos para defenderlos de la invidia de sus vecinos y
-enemigos, y que no podían las repúblicas y monarquías mantenerse sin
-tributos, que siempre eran justificados los forzosos y suaves, pues se
-convierten en la defensa de los que los pagan, redimiendo la paz y la
-hacienda y las vidas de todos aquella pequeña y casi insensible porción
-que da cada uno al repartimiento, bienquisto por igual y moderado;
-que él los juntaba para su mesmo negocio; que le respondiesen como en
-remedio y comodidad propia.
-
-Hablaron primero los allegados y ministros, diciendo que la propuesta
-era tan santa y ajustada, que ella se era respuesta y concesión; que
-todo era debido a la necesidad del Príncipe y defensa de la Patria; que
-así podía arbitrar conforme a su gusto en imponer todos y cualesquier
-tributos que fuese servido a sus vasallos, pues cuanto diesen
-pagaban[399] a su útil y descanso, y que cuanto mayores fuesen las
-cargas, mostraría más la grande satisfacción que tenía de su lealtad,
-honrándolos con ella. Oyólos con gusto el Duque, mas no sin sospecha, y
-así, mandó que el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto que
-razonaban los magistrados, había susurrádose en conferencia callada.
-Eligieron uno que hablase por ellos conforme al sentir de todos. Éste,
-saliendo a lugar desembarazado, dijo:
-
---Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos por mí os besan con
-suma reverencia la mano por el cuidado que mostráis de su amparo y
-defensa, y, como pueblo que en vuestra sujeción nació y vive con amor
-heredado, confiesan que son vuestros a toda vuestra voluntad, con ciega
-obediencia, y os hacen recuerdo que su blasón es haberlo mostrado así
-en todo el tiempo de vuestro imperio, que Dios prospere. Conocen que
-su protección es vuestro cuidado y que esa congoja os baja de príncipe
-soberano de todos y en todo, a padre de cada uno: amor y benignidad que
-inestimablemente aprecian. Saben las urgentes y nuevas ocasiones que
-os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos y por vos no podéis
-evitar, y entienden que por vuestra pobreza no los podéis atender.
-Yo, en nombre de todos, os ofrezco, sin exceptar algo, cuanto todos
-tienen; empero pongo a vuestro celo dos cosas en consideración: la una,
-que si tomáis todo lo que tienen vuestros vasallos[400], agotaréis
-el manantial que perpetuamente ha de socorreros a vos y a vuestra
-sucesión; y si vos, señor, los acabáis, hacéis lo que teméis que hagan
-vuestros enemigos, tanto más en vuestro daño, cuanto en ello, es dudosa
-la ruina, y, en vos, cierta; y quien os aconseja que os asoléis porque
-no os asuelen, antes es munición de vuestros contrarios que consejero
-vuestro. Acordaos del labrador a quien Júpiter, según Isopo, concedió
-una pájara, que, para su alimento le ponía cada día un güevo de oro.
-El cual, vencido de la codicia, se persuadió a que ave que cada día le
-daba un huevo de oro, tenía ricas minas de aquel metal en el cuerpo,
-y que era mejor tomárselo todo de una vez que recibirlo continuamente
-poco a poco y como Dios lo había dispuesto. Mató la pájara, y quedó
-sin ella y sin el huevo de oro. Señor, no hagáis verdad esta que fué
-fábula en el filósofo; que os haréis fábula de vuestro pueblo. Ser
-príncipe de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza que príncipe. El
-que enriquece los súbditos tiene tantos tesoros como vasallos; el que
-los empobrece, otros tantos hospitales y tantos temores como hombres
-y menos hombres que enemigos y miedos. La riqueza se puede dejar
-cuando se quiere; la pobreza, no. Aquélla pocas veces se quiere dejar;
-ésta, siempre. La otra es que debéis considerar que vuestra ultimada
-necesidad presente nace de dos causas: la una, de lo mucho que os han
-robado y usurpado los que os asisten; la otra, de las obligaciones que
-hoy se os añaden. No hay duda que aquélla es la primera; si es también
-la mayor, a vos os toca el averiguarlo. Repartid, pues, vuestro socorro
-como mejor os pareciere entre restituciones de los usurpadores y
-tributos de los vasallos, y sólo podrá quejarse quien os fuere traidor.
-
-En estas palabras los cogió la _hora_, y el Duque, levantándose en pie,
-dijo:
-
---Denme lo que me falta de lo que tenía, los que me lo han quitado,
-y páguenme lo demás que hubiere menester mis pueblos. Y porque no se
-dilate, todos vosotros y los vuestros, que desde lejos, con la esponja
-de la intercesión, me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis
-solamente con lo que trujistes a mi servicio, descontados los sueldos.
-
-Fué tan grande y tan universal el gozo de los inferiores, viendo la
-justa y piadosa resolución del Duque, que, aclamándole Augusto, y los
-más de rodillas, dijeron:
-
---Queremos, en agradecimiento, después de servir con lo que nos
-repartieres, pagar otro tanto más, y que esta parte quede por servicio
-perpetuo para todas las veces que cobrares lo que te tomaren; de que
-resultará que los codiciosos aún tendrán escrúpulo de recibir lo que
-les dieres.
-
-XXVII. Un fullero, con más flores[401] que mayo en la baraja y más
-gatos[402] que enero en las uñas, estaba jugando con un tramposo sobre
-tantos, persuadido de que se pierde más largo que con el dinero
-delante. Concedíale la trocada[403] y la derecha, y la derecha, como la
-quería, porque, retirando las cartas, la derecha se la volvía zurda y
-la trocada se la cobraba con premio. Las suertes del fullero eran unos
-Apeles en pintar, y las del tramposo boqueaban de tabardillo a puras
-pintas; las suertes del maullón[404] siempre eran veinte y cuatro, con
-licencia del cabildo de Sevilla; las del tramposo se andaban tras el
-mediodía, sin pasar de la una. Pues cógelos la _hora_, y contando el
-fullero los tantos, dijo:
-
---Vuesa merced me debe dos mil reales.
-
-El tramposo respondió, después de haberlos vuelto a contar, como si
-pensara pagarlos:
-
---Señor mío: a su ramillete de vuesa merced le falta mi flor, que es
-perder y no pagar. Vuesa merced se la añada, y no tendrá que invidiar a
-Daraja[405]. Haga vuesa merced cuenta que ha jugado con un saúco, cuya
-flor es ahorcar bolsas[406]; lo que aquí se ha perdido es el tiempo,
-que tampoco lo cobrará vuesa merced como yo.
-
-XXVIII. Los holandeses, que, por merced del mar pisan la tierra en
-unos andrajos de suelo que la hurtan por detrás de unos montones de
-arena que llaman diques, rebeldes a Dios[407] en la fe y a su Rey en el
-vasallaje, amasando su discordia en un comercio político, después[408]
-de haberse con el robo constituido en libertad y soberanía delincuente,
-y crecido en territorio por la traición bien armada y atenta, y
-adquirido con prósperos sucesos opinión belicosa y caudal opulento,
-presumiendo de hijos primogénitos del Océano, y persuadidos a que el
-mar, que les dió la tierra que cubría para habitación, no les negaría
-la que le rodeaba, se determinaron, escondiéndole en naves y poblándole
-de cosarios, a pellizcar y roer por diferentes partes el occidente
-y el oriente. Van por oro y plata a nuestras flotas, como nuestras
-flotas van por él a las Indias. Tienen por ahorro y atajo tomarlo de
-quien lo trae y no sacarlo de quien lo cría. Dales más barato los
-millones el descuido de un general o el descamino de una borrasca que
-las minas. Para esto los ha sido aplauso, confederación y socorro la
-invidia que todos los reyes de Europa tienen a la suprema grandeza de
-la Monarquía de España. Animados, pues, con tan numerosa asistencia,
-han establecido tráfago en la India de Portugal, introduciendo en el
-Japón su comercio, y, cayendo y levantando con porfía providente, se
-han apoderado de la mejor parte del Brasil, donde, no sólo tienen
-el mando y el palo, como dicen, sino el tabaco y el azúcar, cuyos
-ingenios, si no los hacen doctos, los hacen ricos, dejándonos sin ellos
-rudos y amargos. En este paraje, que es garganta de las dos Indias,
-asisten tarascas con hambre peligrosa de flotas y naves, dando qué
-pensar a Lima y Potosí (por afirmar la geografía), que pueden, paso
-entre paso, sin mojarse los pies, ir a rondar aquellos cerros, cuando,
-enfadados de navegar, no quieran[409] resbalarse por el río de la Plata
-o irse, en forma de cáncer, mordiendo la costa por Buenos Aires, y
-fortificarse trampantojos del pasaje[410]. Estábase muy despacio aquel
-senado de hambrones del mundo sobre un globo terrestre y una carta de
-marear[411], con un compás, brincando climas y puertos y escogiendo
-provincias ajenas, y el Príncipe de Orange, con unas tijeras en la
-mano, para encaminar el corte en el mapa por el rumbo que determinase
-su albedrío. En esta acción los cogió la _hora_, y tomándole un viejo,
-ya quebrantado de sus años, las tijeras, dijo:
-
---Los glotones de provincias siempre han muerto de ahito: no hay peor
-repleción que la de dominios. Los romanos, desde el pequeño círculo
-de un surco, que no cabía medio celemín de siembra, se engulleron
-todas sus vecindades, y, derramando su codicia, pusieron a todo el
-mundo debajo del yugo de su primer arado. Y como sea cierto que quien
-se vierte se desperdicia tanto como se extiende, luego que tuvieron
-mucho que perder empezaron a perder mucho; porque la ambición llega
-para adquirir más allá de donde alcanza la fuerza para conservar.
-En tanto que fueron pobres, conquistaron a los ricos; los cuales,
-haciéndolos ricos y quedando pobres con las mismas costumbres de la
-pobreza, pegándoles las del oro y las de los deleites, los destruyeron,
-y con las riquezas que les dieron tomaron de ellos venganza. Calaveras
-son que nos amonestan los asirios, los griegos y los romanos: más
-nos convienen los cadáveres de sus monarquías por escarmiento que
-por imitación. Cuanto más quisiéremos encaramar nuestro poco peso,
-y llegarle en la romana del poder a la gran carga que se quiere
-contrastar, tanto menos valor tendremos, y cuanto más le retiráremos en
-ella, nuestra pequeña porción sola contrastará los inmensos quintales
-que equilibra, y si a nuestra última línea los retiráremos, uno nuestro
-valdrá mil. Trajano Bocalino apuntó este secreto en el peso de su
-Piedra del parangón[412], verificándose en la monarquía de España,
-de quien pretendemos quitar peso, que, juntándole al nuestro, nos le
-desminuía con el aumento. Hacernos libres de sujetos fué prodigio;
-conservar este prodigio es ocupación para que nos habemos menester
-todos. Francia y Ingalaterra, que nos han ayudado a limar a España de
-su señorío la parte con que las era formidable vecino, por la propia
-razón no consentirán que nos aumentemos en señorío que puedan temer.
-La segur que se añade con todo lo que corta del árbol, nadie la tendrá
-por instrumento, sino por estorbo. Consentirnos han en tanto que
-tuviéremos necesidad dellos y, en presumiendo de que ellos la tienen de
-nosotros, atenderán a nuestra mortificación y ruina. El que al pobre
-que dió limosna le ve rico, o cobra dél o le pide. Nada adquirimos de
-nuevo que no quieran para sí los príncipes que nos lo ven adquirir, y
-por vecino, al paso que desprecian al que pierde, temen al que gana, y
-nosotros, desparramándonos, somos estratagema del Rey de España contra
-nosotros, pues cuando él, por dividirnos y enflaquecernos, dejara
-perder adrede las tierras que le tomamos, era treta y no pérdida, y
-nunca más fácilmente podrá quitarnos lo que tenemos que cuando más nos
-hubiere dejado tomar de lo que tiene tan lejos de sí como de nosotros.
-Con el Brasil, antes se desangra y despuebla Holanda que se crece.
-Ladrones somos: basta no restituir lo hurtado sin hurtar siempre[413],
-ejercicio con que antes se llega a la horca que al trono.
-
-El Príncipe de Orange, enfadado, y cobrando las tijeras, dijo:
-
---Si Roma se perdió, Venecia se conserva, y fué cicatera[414] de
-lugares al principio, como nosotros. La horca que dices, más se usa en
-los desdichados que en los ladrones, y en el mundo, el ladrón grande
-condena al chico. Quien corta bolsas, siempre es ladrón; quien hurta
-provincias y reinos, siempre fué rey. El derecho de los monarcas se
-abrevia en _viva quien vence_. Engendrarse los unos de la corrupción
-de los otros es natural, y no violento: causa es quien se corrompe de
-quien se engendra. El cadáver no se queja de los gusanos que le comen,
-porque él los cría; cada uno mire que no se corrompa, porque será padre
-de sus gusanos. Todo se acaba, y más presto lo poco que lo mucho.
-Cuando nos tenga miedo quien nos tuvo lástima, tendremos lástima a
-quien nos tuvo miedo, que es buen trueque. Seamos, si podemos, lo que
-son los que fueron lo que somos. Todo lo que has apuntado es bueno no
-lo sepan el Rey de Ingalaterra y Francia, y acuérdalo delante, que al
-empezar es estorbo lo que en el mayor aumento es consejo.
-
-Y diciendo y haciendo, echó la tijera a diestro y a siniestro,
-trasquilando costas y golfos, y de las cercenaduras del mundo se
-fabricó una corona, y se erigió en majestad de cartón.
-
-XXIX. El gran Duque de Florencia, que, por cuatro letras más o menos
-del título de _gran_ es malquisto de todos los otros potentados, estaba
-cerrado en un camarín con un criado, de quien fiaba la comunicación
-más reservada. Conferían la grandeza de sus ciudades y la hermosura de
-su Estado, el comercio de Ligorna[415] y las vitorias de sus galeras.
-Pasaron al grande esplendor con que su sangre se había mezclado con
-todos los monarcas y reyes de Europa en los repetidos casamientos con
-Francia, pues, por la línea materna, eran sus descendientes los Reyes
-Católicos, el Cristianísimo y el de la Gran Bretaña. En este cómputo
-los cogió la _hora_, y, arrebatado della el criado, dijo:
-
---Señor: vuesa alteza de ciudadano vino a príncipe: _Memento homo_.
-En tanto que se trató como potentado, fué el más rico; hoy, que se
-trata como suegro de reyes y yerno de emperador, _pulvis es_, y
-si le alcanza la dicha de suegro con Francia y las maldiciones de
-casamentero, _in pulverem reverteris_. El Estado es fertilísimo; las
-ciudades, opulentas; los puertos, ricos; las galeras, fortunadas; los
-parentescos, grandes; el dominio, por todas[416] razones real; empero
-ahora he visto en él notables manchas, que le desaliñan y desautorizan,
-y son éstas: la memoria que conservan los vasallos de que fueron
-compañeros; la república de Luca, que cayó de medio a medio[417] de
-todo; los presidios de Toscana, que el Rey de España tiene, y el _gran_
-sobre _Duque_, por la emulación de los vecinos.
-
-El Duque, que en algunas cosas destas no había reparado, dijo:
-
---¿Qué modo tendré para sacarme estas manchas?
-
-Replicó el criado:
-
---Sacarlas según están reconcentradas, es imposible sin cortar el
-pedazo, y es mal remedio, porque es mejor andar manchado que roto. Y
-si las manchas que digo se sacan con el pedazo, no le quedará pedazo
-a vuesa alteza, y vuesa alteza quedará hecho pedazos; éstas son
-manchas de tal calidad, que se limpian con meterse más adentro, y no
-con sacarse. Use vuesa alteza de la saliva en ayunas para esto y vaya
-chupando para sí poco a poco. Y lo que gasta en dotes de reinas,
-gástelo en tapar los oídos a los atentos, porque no le sientan chupar.
-
-XXX. Un alquimista hecho pizcas, que parecía se había distilado sus
-carnes y calcinado sus vestidos, estaba engarrafado de un miserable a
-la puerta de uno que vendía carbón. Decíale:
-
---Yo soy filósofo espagírico, alquimista: con la gracia de Dios he
-alcanzado el secreto de la piedra filosofal, medicina de vida y
-trasmutación trascendente, infinitamente multiplicable; con cuyos
-polvos haciendo proyección[418], vuelvo en oro de más quilates y
-virtud que el natural, el azogue, el hierro, el plomo, el estaño y la
-plata. Hago oro de yerbas, de las cáscaras de güevos, de cabellos, de
-sangre humana, de la orina y de la basura: esto en pocos días y con
-menos costa. No oso descubrirme a nadie, porque si se supiese, los
-príncipes[419] me engullirían en una cárcel, para ahorrar los viajes de
-las Indias y poder dar dos higas a las minas y al Oriente. Sé que vuesa
-merced es persona cuerda, principal y virtuosa, y he determinado fiarle
-secreto tan importante y admirable: con que en pocos días no sabrá qué
-hacer[420] de los millones.
-
-Oíale el mezquino con una atención canina y lacerada, y tan encendido
-en codicia con la turbamulta de millones, que le tecleaban los dedos
-en ademán de contar. Habíale crecido tanto el ojo, que no le cabía en
-la cara. Tenía ya entre sí condenadas a barras de oro las sartenes,
-asadores y calderos y candiles. Preguntóle que cuánto sería menester
-para hacer la obra. El alquimista dijo que casi nada: que con solos
-seiscientos reales había para orecer[421] y platificar todo el universo
-mundo y que lo más se había de gastar en alambiques y crisoles; porque
-el elixir que era el alma vivificante del oro no costaba nada y era
-cosa que se hallaba de balde en todas partes, y que no se había de
-gastar un cuarto en carbón, porque con cal y estiércol lo sublimaba
-y digería y separaba, y retificaba y circulaba; que aquello no era
-hablar, sino que delante dél y en su casa lo haría, y que sólo le
-encargaba el secreto. Estaba oyendo este embuste el carbonero, dado a
-los demonios de que había dicho no había de gastar carbón. Pues cógelos
-la _hora_, y, embistiendo, afeitado con cisco y oliendo a pastillas de
-diablo, con el alquimista, le dijo:
-
---Vagamundo, pícaro, sollastre[422], ¿para qué estás dando papilla de
-oro a ese buen hombre?
-
-El alquimista, revestido de furias, respondió que mentía, y entre el
-mentís y un sopapo que le dió el carbonero, no cupiera un cabello.
-Armóse una pelaza[423] entre los dos, de suerte que, a cachetes, el
-alquimista estaba hecho alambique de sangre de narices. No los podía
-despartir el miserable, que del miedo del tufo y de la tizne no se
-osaba meter en medio. Andaban tan mezclados, que ya no se sabía cuál
-era el carbonero ni quién había pegado la tizne al otro. La gente que
-pasaba los despartió. Quedaron tales, que parecían bolas de lámpara
-o que venían de visitarse con tijeras[424] de despavilar. Decía el
-carbonero:
-
---Oro dice el pringón que hará de la basura y del hierro viejo, ¡y
-está vestido de torcidas de candiles y fardado de _daca la maza_! Yo
-conozco a éstos, porque a otro vecino mío engañó otro tragamallas, y
-en sólo carbón le hizo gastar en dos meses, en mi casa, mil ducados,
-diciendo que haría oro, y sólo hizo humo y ceniza, y, al cabo, le robó
-cuanto tenía.
-
---Pero--replicó el alquimista--yo haré lo que digo, y pues tú haces
-oro y plata del carbón y de los cantazos que vendes por tizos, y de la
-tierra y basura con que lo polvoreas y de las maulas de la romana, ¿por
-qué yo, con la _Arte magna_, con Arnaldo, Géber y Avicena, Morieno,
-Roger, Hermes, Theofrasto, Vistadio, Evónymo, Crollio, Libavio y la
-_Tabla smaragdina_ de Hermes, no he de hacer oro?
-
-El carbonero replicó, todo engrifado:
-
---Porque todos esos autores te hacen a ti loco, y tú, a quien te cree,
-pobre. Y yo vendo el carbón, y tú le quemas; por lo cual, yo le hago
-plata y oro y tú hollín. Y la piedra filosofal verdadera es comprar
-barato y vender caro, y váyanse noramala todos esos Fulanos y Zutanos
-que nombras, que yo de mejor gana gastara mi carbón en quemarte
-empapelado con sus obras que en venderle. Y vuesa merced haga cuenta
-que hoy ha nacido su dinero, y, si quiere tener más, el trato es
-garañón de la moneda, que empreña al doblón y le hace parir otro cada
-mes. Y si está enfadado con sus talegos, vacíelos en una necesaria,
-y, cuando se arrepienta, los sacará con más facilidad y más limpieza
-que de los fuelles y hornillos deste maldito, que, siendo mina de
-arrapiezos, se hace Indias de hoz y de coz y amaga de Potosí.
-
-XXXI. Venían tres franceses por las montañas de Vizcaya a España: el
-uno con un carretoncillo de amolar tijeras y cuchillos por babador;
-el otro, con dos corcovas de fuelles y ratoneras, y el tercero, con
-un cajón de peines y alfileres. Topólos en lo más agrio de una cuesta
-descansando un español que pasaba a Francia a pie, con su capa al
-hombro. Sentáronse a descansar a la sombra de unos árboles. Trabaron
-conversación. Oíanse tejidos el _hui monsiur_ con el _pesia tal_ y
-el _per ma fue_ con el _voto a cristo_[425]. Preguntado por ellos
-el español dónde iba, respondió que a Francia, huyendo, por no dar
-en manos de la justicia, que le perseguía por algunas travesuras;
-que de allí pasaría a Flandes a desenojar los jueces y desquitar su
-opinión, sirviendo a su Rey; porque los españoles no sabían servir
-a otra persona en saliendo de su tierra. Preguntado cómo no llevaba
-oficio ni ejercicio para sustentarse en camino tan largo[426], dijo
-que el oficio de los españoles era la guerra, y que los hombres de
-bien, pobres, pedían prestado o limosna para caminar, y los ruines lo
-hurtaban, como los que lo son en todas las naciones, y añadió que se
-admiraba del trabajo con que ellos caminaban desde Francia por tierras
-extrañas y partes tan ásperas y montuosas, con mercancía, a riesgo de
-dar en manos de salteadores. Pidióles refiriesen qué ocasión los echaba
-de su tierra y qué ganancia se podían prometer de aquellos trastos con
-que venían brumados, espantando con la visión mulas y rocines y dando
-qué pensar a los caminantes desde lejos. El amolador, que hablaba el
-castellano menos zabucado[427] de gabacho, dijo:
-
---Nosotros somos gentilhombres malcontentos del Rey de Francia; hémonos
-perdido en los rumores, y yo he perdido más por haber hecho tres viajes
-a España, donde, con este carretoncillo y esta muela sola he mascado
-a Castilla mucho y grande número de pistolas, que vosotros llamáis
-doblones.
-
-Acedósele al español todo el gesto, y dijo:
-
---Arrebócese su sanar de lamparones el Rey de Francia si sufre por
-malcontentos _mercan fuelles y peines y alfileres_ y _amoladores_.
-
-Replicó el del carretón:
-
---Vosotros debéis mirar a los amoladores de tijeras como a flota
-terrestre, con que vamos amolando y aguzando más vuestras barras de oro
-que vuestros cuchillos. Mirad bien a la cara a ese cantarillo quebrado,
-que se orina con estangurria, que él nos ahorra, para traer la plata,
-de la tabaola del Océano y de los peligros de una borrasca, y con una
-rueda, de velas y pilotos. Y con este edificio de cuatro trancas y esta
-piedra de amolar, y con los peines y alfileres derramados por todos los
-reinos, aguzamos, peinamos y sangramos poco a poco las venas de las
-Indias. Y habéis de persuadiros que no es el menor miembro del tesoro
-de Francia el que cazan las ratoneras y el que soplan los fuelles.
-
---Voto a Dios--dijo[428] el español--, que sin saber yo eso, echaba de
-ver que con los fuelles nos llevábades el dinero en el aire, y que las
-ratoneras, antes llenaban vuestros gatos[429] que disminuían nuestros
-ratones. Y he advertido que, después que vosotros vendéis fuelles,
-se gasta más carbón y se cuecen menos las ollas, y que después que
-vendéis ratoneras, nos comemos de ratoneras y de ratones, y que después
-que amoláis cuchillos, se nos toman y se nos gastan, y se nos mellan
-y se nos embotan[430] las herramientas, y que, amolando cuchillos,
-los gastáis y echáis a perder, para que siempre tengamos necesidad
-de compraros los que vendéis. Y ahora veo que los franceses sois los
-piojos que comen a España por todas partes, y que venís a ella en
-figura de bocas abiertas, con dientes de peines y muelas de aguzar, y
-creo que su comezón no se remedia con rascarse, sino que antes crece,
-haciéndose pedazos con sus propios dedos. Yo espero en Dios he de
-volver presto y he de advertir que no tiene otro remedio su comezón
-sino espulgarse de vosotros y condenaros a muerte de uñas. Pues, ¿qué
-diré de los peines, pues con ellos nos habéis introducido las calvas,
-porque tuviésemos algo de Calvino sobre nuestras cabezas? Yo haré que
-España sepa estimar sus ratones y su caspa y su moho, para que vais a
-los infiernos a gastar fuelles y ratoneras.
-
-En esto los cogió la _hora_, y desatinándole la cólera, dijo:
-
---Los demonios me están retentando de mataros a puñaladas y
-abernardarme y hacer Roncesvalles estos montes[431].
-
-Los bugres[432], viéndole demudado y colérico, se levantaron con un
-zurrido monsiur, hablando galalones[433], pronunciando el _mondiu_ en
-tropa y la palabra _coquin_. En mal punto la dijeron, que el español,
-arrancando la daga[434] y arremetiendo al amolador, le obligó a
-soltar el carretoncillo, el cual, con el golpe, empezó a rodar por
-aquellas peñas abajo, haciéndose andrajos. En tanto, por un lado de
-las ratoneras, le tiró un fuelle; mas, embistiendo con él a puñaladas,
-se los hizo flautas y astillas las ratoneras. El de los peines y
-alfileres, dejando el cajón en el suelo, tomó pedrisco. Empezaron todos
-tres contra el pobre español y él contra todos tres a descortezarse a
-pedradas: munición que a todos sobra en aquel sitio, aun para tropezar.
-
-De miedo de la daga, tiraban los gabachos[435] desde lejos. El
-español, que se reparaba con la capa, dió un puntapié al cajón de
-alfileres, el cual, a tres calabazadas que rodando se dió en unas
-peñas, empezó a sembrar peines y alfileres, y viéndole disparar púas de
-azófar, hecho erizo de madera, dijo:
-
---Ya empiezo a servir a mi Rey.
-
-Y viendo llegar pasajeros de a mula[436] que los despartieron, les
-pidió le diesen fe de aquella vitoria que a fuer de espulgo había
-tenido contra las comezones de España. Riéronse los caminantes sabida
-la causa, y, llevándose al español a las ancas de una mula, dejaron a
-los franceses ocupados en dar tapabocas[437] a los fuelles, y bizmar
-las ratoneras, y remendar el carretón, y buscar los alfileres, que se
-habían sembrado por aquellos cerros. El español, desde lejos, yendo
-caminando, les dijo a gritos:
-
---Gabachos, si son malcontentos en su tierra, agradézcanme el no dejar
-de ser quien son en la mía.
-
-XXXII. La serenísima república de Venecia, que, por su gran seso y
-prudencia, en el cuerpo de Europa hace oficio de cerebro, miembro
-donde reside la corte del juicio, se juntó en la grande sala a consejo
-pleno. Estaba aquel consistorio encordado de diferentes voces, graves
-y leves, en viejos y en mozos; unos doctos por las noticias, otros por
-las experiencias: instrumento tan bien templado y de tan rara armonía,
-que, al son suyo, hacen mudanzas todos los señores del mundo. El
-Dux, príncipe coronado de aquella poderosa libertad, estaba en solio
-eminente con tres consejeros por banda; de la una parte, un _capo_
-de cuarenta; de la otra, dos. Asistían próximos los secretarios que
-cuentan las boletas, y en sus lugares, en pie, los ministros[438] que
-las llevan. El silencio desaparecía a los oídos de tan grande concurso,
-excediendo de tal manera al de un lugar desierto, que se persuadían
-los ojos era auditorio de escultura: tan sin voz estaban los achaques
-en los ancianos y el orgullo en los mancebos. Rompiendo esta atención,
-dijo:
-
---La malicia introduce la discordia[439], y la disimulación hace
-bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece. A
-nosotros nos ha dado la paz y las vitorias la guerra que habemos
-ocasionado a los amigos, no la que hemos hecho a los contrarios.
-Seremos libres en tanto que ocupáremos a los demás en cautivarse.
-Nuestra luz nace de la disensión; somos dicípulos de la centella que
-nace de la contienda del pedernal y del eslabón. Cuanto más se aporrean
-y más se descalabran los monarcas, más nos encendemos en resplandores.
-Italia, después que falleció[440], es a la manera de una doncella rica
-y hermosa, que, por haber muerto sus padres, quedó en poder de tutores
-y testamentarios con deseo de casarse; empero los testamentarios, como
-cada uno se le ha quedado con un pedazo, por no restituirla su dote
-y quedarse con lo que tienen en su poder, unos se la niegan y afean
-al Rey de España, que la pretende; otros, al Rey de Francia, que la
-pide, poniendo en los maridos las faltas que estudian en sí. Estos
-tutores tramposos son los potentados, y entre ellos no se puede negar
-que nosotros no la hemos arrebatado grande parte de su patrimonio.
-Hoy aprietan la dificultad por casarse con ella estos dos pretensores.
-Del Rey de Francia nos hemos valido para trampear esta novia al Rey
-Católico, que, por la vecindad de Milán y Nápoles, la hace señas y
-registra desde sus ventanas las suyas. El Rey Cristianísimo, que,
-por estar lejos, no la podía rondar ni ver, y se valía de papeles,
-hoy, con las tercerías de Saboya y Mantua y Parma, y llegándose a
-Piñarol, la acecha y galantea, nos obliga a que se la trampeemos a
-él. Esto es fácil, porque los franceses con menos trabajo se arrojan
-que se traen; con su furia, echan a los otros, y con su condición, a
-sí mismos. Empero conviene que se disponga esta zancadilla de suerte
-que, haciendo efectos de divorcio, cobremos caricias de casamenteros.
-Derramada tiene la atención el Rey Cristianísimo y delincuente la
-codicia en Lorena, y peligrosas en Alemania las armas, pobres sus
-vasallos. Tiene desacreditada la seguridad en el mundo, por esto,
-temerosos en Italia los confidentes. Entradas son que no apurarán
-nuestra sutileza para lograrlas, pues su propio ruido disimulará
-nuestros pasos. No hemos menester gastar sospecha en los que se han
-fiado dél, que sus arrepentimientos nos la ahorran. Lo que me parece
-es que, con alentarle a que prosiga en los hervores de su ambicioso
-y crédulo desvanecimiento, conquistaremos al Rey de los franceses con
-Luis XIII. El esfuerzo último se ha de poner en conservar y crecer
-en su gracia a su privado. Éste, que le quita cuanto se añade, le
-disminuye al paso que crece[441]. Mientras el vasallo fuere señor
-de su Rey, y el Rey vasallo de su criado, aquél será aborrecido por
-traidor, y éste despreciado por vil. Para decir _muera el Rey_ en
-público, no sólo sin castigo, sino con premio, se consigue con decir
-_viva el privado_. No sé si le fué más aciago a su padre Francisco
-Revellac[442], que a él Richeleu; lo que sé es que entre los dos le han
-dejado huérfano: aquél, sin padre; éste, sin madre. Dure Armando, que
-es como la enfermedad, que durando acaba u se acaba. Por muy importante
-juzgo el pensar sobre la sucesión del Rey Cristianísimo, la cual no se
-espera en descendientes, antes que vuelva a su hermano, cuyo natural
-da buenas promesas a nuestro acecho. Es fuego que podremos derramar a
-soplos, y de tal condición, que se atiza a sí mismo; hombre quejoso
-del bien que recibe, por lo que tiene desobligado al Rey de España y
-atesorada discordia, que podremos encaminar como nos convenga. Francia
-está sospechosa con la[443] descendencia real que el privado se achaca
-con genealogías compradas, y temerosa de ver agotados todos los cargos
-en su familia y todas las fuerzas en poder de sus cómplices. Esles
-recuerdo Momoranci degollado y tantos grandes señores y ministros o
-en destierro o en desprecio. Sospechan que en la sucesión ha de haber
-rebatiña y no herencia. Las cosas de Alemania no admiten cura con el
-Palatino desposeído, y con el de Lorena, y los desinios del Duque de
-Sajonia, y los protestantes por el imperio contra la Casa de Austria.
-Italia está, al parecer, imposibilitada de paz por los presidios que
-los franceses tienen en ella. Al Rey de España sobran ocupaciones y
-gastos con los olandeses, que en Flandes le han tomado[444] lo que
-tenía y le quieren tomar lo que tiene; que se han apoderado en la mejor
-y mayor parte del Brasil del palo, tabaco y azúcar, con que se aseguran
-flota; que se han fortificado en una isla de las de barlovento. Júntase
-a esto el cuidado de mantener al Emperador la oposición a los franceses
-por el Estado de Milán. Nosotros, como las pesas en el reloj de
-faltriquera, hemos de mover cada hora y cada punto estas manos, sin ser
-vistos ni oídos, derramando el ruido a los otros, sin cesar ni volver
-atrás. Nuestra razón de estado es vidriero que, con el soplo, da las
-formas y hechuras a las cosas, y de lo que sembramos en la tierra a
-fuerza de fuego, fabricamos hielo[445].
-
-En esto, los cogió la _hora_, que, apoderándose del capricho de un
-republicón de los _Capidiechi_, le hizo razonar en esta manera:
-
---Venecia es el mismo Pilatos. Pruébolo. Condenó al Justo y lavó
-sus manos: _ergo_. Pilatos soltó a Barrabás, que era la sedición,
-y aprisionó a la paz, que era Jesús: _igitur_. Pilatos, constante,
-digo pertinaz, dijo: “Lo que escribí, escribí”: _tenet consequentia_.
-Pilatos entregó la salud y la paz del mundo a los alborotadores para
-que la crucificasen, _non potest negari_.
-
-Alborotóse todo el consistorio en voces. El Dux, con acuerdo de muchos
-y de los semblantes de todos, mandó poner en prisiones al republicón y
-que se averiguase bien su genealogía, que, sin duda, por alguna parte
-decendía de alguno que decendía de otro, que tenía amistad con alguno
-que era conocido de alguno, que procedía de quien tuviese algo de
-español.
-
-XXXIII. Juntó el preclaro e ilustrísimo Dux de Génova todo aquel
-excelentísimo Senado para oír al Embajador del Rey Cristianísimo, el
-cual razonó desta manera:
-
---Serenísima República: El Rey, mi señor, que siempre ha tenido las
-libertades de Italia en igual precio que la majestad de su corona,
-asistiendo a su conservación con todo su poderío, celoso de vuestra
-paz, sin pretender otro aumento que el de los Príncipes que en ella, en
-división concorde, poseen la mejor y más hermosa parte del mundo, hoy
-me manda que, en su nombre, os haga recuerdo de que, como muy obediente
-hijo de la Iglesia romana y seguro vecino de todos los potentados,
-desea justificar sus acciones en vuestros oídos y desempeñar para
-con todos su afecto y benevolencia. Mejor sabéis vosotros lo que
-padecéis que nosotros lo que oímos y vemos desde lejos. Muchos años
-han pasado por vosotros en guerras continuadas, introducidas por las
-desavenencias del Duque de Saboya, cuyos confines siempre os fueron
-sospechosos y molestos, a los cuales se opuso el Rey Católico con
-nombre de árbitro[446]. Habéis visto los campos anegados en sangre y
-horribles con cuerpos muertos; las ciudades, asoladas por sitios y por
-asaltos; el país, robado por los alojamientos; en vuestras tierras
-los alemanes, gente feroz, número a quien acompaña en las almas la
-herejía; en los cuerpos, la hambre y la peste. No hallará vuestra
-advertencia culpado al Rey, mi señor, en alguna de estas calamidades,
-pues solamente ha asistido al socorro de la parte más flaca, no con
-intento de que, venciendo, se aumentase, sino de que, defendiéndose, no
-dejase aumentar al contrario, para que el derecho de cada uno quedase
-sin ofensa y justificado, y el Monferrato, que ha sido vientre destas
-disensiones[447], no fuese premio de alguna codicia. Con este fin ha
-sustentado grandes ejércitos, y alguna vez acompañádolos en persona,
-venciendo las fortificaciones del invierno en los Alpes, por abrir la
-puerta a vuestros socorros, volviendo triunfante con sólo este útil.
-Hoy, que parece estar furioso el mundo y que vuestra asistencia le
-ha solicitado odios poderosos en todas partes, se promete que esta
-serenísima República le tendrá por tan buen amigo en sus puertos
-como al Rey de España, cuando, con mantener con los dos neutralidad,
-mostrará que conoce el santo celo del Rey, mi señor, y la justificación
-de sus armas.
-
-El Dux, viendo que el monsiur[448] había dado fin a su propuesta,
-respondió:
-
---Damos gracias a Dios que, en asistir con amor y reverencia al Rey
-Cristianísimo, no tenemos qué ofrecer sino la continuación de lo que
-hasta el día de hoy se ha hecho. Hemos oído en vuestras palabras lo
-que hemos visto: fácil es persuadir a los testigos. Y si bien pudiera
-turbar nuestra confianza el haber abrigado vuestro Rey, con los
-socorros de la Digera[449] las discordias con que la alteza de Saboya
-pretendió destruir o molestar esta República, que, a no socorrerla el
-Rey Católico, se viera en confusión, y asimismo pudiera escarmentarla
-el haber apoderádose las armas francesas de Susa y Piñarol y el
-Casal, en Italia, a imitación del que, en achaque de meter paz en
-una pendencia, se va con las capas de los que riñen; acrecentando
-con horror esta sospecha el haber la Majestad Cristianísima hecho al
-Duque de Lorena la vecindad del humo, que le echó de su casa[450]
-llorando; empero nosotros, no reparando en los semblantes destas
-acciones, somos y seremos siempre los más afectos a su corona. Esto
-cuanto dieren lugar las grandes obligaciones que esta señoría y todos
-sus particulares tienen y conocen al Monarca de las Españas, en cuyo
-poder estamos defendidos, con cuya grandeza ricos, en cuya verdad y
-religión descansamos seguros. Y así, para resolver el punto de la
-neutralidad que se nos pide, es justo se llamen a este consejo todos
-los repúblicos, en cuyo caudal está la negociación.
-
-Pareció bien al Embajador y al Senado. Fué persona grave a llamarlos,
-con orden les dijese a qué fin y que viniesen luego. Fué el diputado,
-y llegando a Banchi[451], donde los halló juntos, les dió su embajada
-y la razón della. En esto los cogió a todos la _hora_, y demudándose
-los nobilísimos ginoveses, dijeron al magnífico que respondiese al
-serenísimo Dux que:
-
-“Habiendo entendido la propuesta del Rey de Francia, y queriendo ir
-a obedecer su mandato, se les habían pegado de suerte los asientos
-de España, que no se podían levantar. Y que fueran con los asientos
-arrastrando; mas no era posible arrancarlos, por estar clavados en
-Nápoles y Sicilia y remachados con los juros de España. Que advertían
-a su serenidad que el Rey de Francia caminaba como galeote, con las
-espaldas vueltas[452] hacia donde quiere ir derecho, tirando para sí,
-y que abra los ojos, que aquella Majestad ha sido inquisidor contra
-herejes y hoy es hereje contra inquisidores”.
-
-Volvió el magnífico[453] y dió en alta voz esta respuesta. Quedó
-monsiur amostazado y confuso, con bullicio mal atacado, arrebañando una
-capa de estatura de mantellina, con cuello de garnacha. El Dux, por
-alargarle la saña, le dijo:
-
---Decid al Rey Cristianísimo que ya que esta República no puede
-servirle en lo que pide, le ofrece, si prosiguiere en venir a Italia,
-un aniversario perpetuo en altar de alma por los franceses que,
-muriendo, acompañaren a los que hicieron cimenterio el bosque de
-Pavía, empedrándole de calaveras, y de hacer a Su Majestad la costa
-todo el tiempo que estuviere preso en el Estado de Milán, y desde
-luego le ofrecemos para su rescate cien mil ducados, y vos llevaos
-esa historia del emperador Carlos V para entreteneros en el camino, y
-servirá de itinerario a vuestro gran Rey.
-
-El monsiur, ciego de cólera, dijo:
-
---Vosotros habéis hablado como buenos y leales vasallos del Rey
-Católico, a quien los propios asientos que me niegan la neutralidad han
-hecho gallegos de allende y ultramarinos.
-
-XXXIV. Los alemanes, herejes y protestantes, en quienes son tantas las
-herejías como los hombres, que se gastan en alimentar la tiranía de los
-suecos, las traiciones del Duque de Sajonia, Marqués de Brandenburg y
-Landtgrave de Hessen; hallándose corrompidos de mal francés, trataron
-de curarse de una vez, viendo que los sudores de tantos trabajos no
-habían aprovechado, ni las unciones que con ungüento de azogue los
-dieron en la estufa de Nortlingen[454], ni las copiosas sangrías,
-_usque ad animi deliquium_, de tantas rotas. Juntaron todos los mejores
-médicos racionales y espagíricos[455] que hallaron, y, haciéndoles
-relación de sus achaques, les pidieron remedio eficaz. Algunos fueron
-de parecer que la medicina era purgarlos de todos los humores franceses
-que tenían en los huesos. Otros, afirmando que el mal estaba en las
-cabezas, ordenaron evacuaciones, descargándolas de opiniones crasas con
-el tetrágono de Hipócrates, tan celebrado de Galeno, a que corresponde
-el tabaco en humo en la forma. Otros, supersticiosos y dados a las
-artes secretas, afirmaron que lo que padecían no eran enfermedades
-naturales, sino demonios que los agitaban, y que, como endemoniados,
-necesitaban de exorcismos y conjuros. En esta discordia estudiosa
-estaban cuando los cogió la _hora_, y, alzando la voz, un médico de
-Praga, dijo:
-
---Los alemanes no tienen en su enfermedad remedio, porque sus dolencias
-y achaques solamente se curan con la _dieta_[456], y en tanto que
-estuvieren abiertas las tabernas de Lutero y Calvino, y ellos tuvieron
-gaznates y sed y no se abstuvieren de los bodegones y burdeles de
-Francia, no tendrán la _dieta_ de que necesitan.
-
-XXXV. El Gran Señor, que así se llama el Emperador de los turcos,
-monarca, por los embustes de Mahoma, en la mayor grandeza unida que se
-conoce, mandó juntar todos los cadís, capitanes, beyes y visires[457]
-de su Puerta, que llama excelsa, y con ellos todos los morabitos
-y personas de cargos preeminentes, capitanes generales y bajaes,
-todos, o la mayor parte, renegados; y asimismo los esclavos cristianos
-que en perpetuo cautiverio padecen muerte viva en las torres de
-Constantinopla, sin esperanza de rescate, por la presunción de aquella
-soberbia majestad, que tiene por indecente el precio por esclavos y por
-plebeya la celestial virtud de la misericordia. Fué por esto grande
-el concurso y mayor la suspensión de todos viendo un acto en aquella
-forma, sin ejemplar en la memoria de los más ancianos. El Gran Señor,
-que juzga a desautoridad[458] que sus vasallos oigan su voz y traten su
-persona aun con los ojos, estando en trono sublime, cubierto con velos
-que sólo daban paso confuso a la vista, hizo seña muda para que oyesen
-a un morisco de los expulsos de España las novedades a que procuraba
-persuadirle. El morisco, postrado en el suelo, a los pies del Emperador
-tirano, en adoración sacrílega, y volviéndose a levantar, dijo:
-
---Los verdaderos y constantes mahometanos, que en larga y trabajosa
-captividad en España, por largas edades abrigamos oculta en nuestros
-corazones la ley del profeta descendiente de Agar, reconocidos a la
-benignidad con que el todopoderoso Monarca del mundo, Gran Señor de
-los turcos, nos consintió lastimosas reliquias de expulsión dolorosa,
-hemos determinado hacer a su grandeza y majestad algún considerable
-servicio, valiéndonos de la noticia que trujimos, por falta del caudal
-que, con el despojo, nos dejó número inútil. Y para que se consiga,
-proponemos que, para gloria desta nación, y el premio[459] de los
-invencibles capitanes y beyes en las memorias[460] de sus hazañas,
-conviene, a imitación de Grecia, y Roma, y España, dotar Universidades
-y estudios, señalar premios a las letras, pues por ellas, habiendo
-fallecido los monarcas y las monarquías, hoy viven triunfantes las
-lenguas griega y latina, y en ellas florecen, a pesar de la muerte, sus
-hazañas y virtudes y nombres, rescatándose del olvido de los sepulcros
-por el estudio que los enriqueció de noticias y sacó de bárbaras a
-sus gentes. Lo segundo, que se admita y platique el derecho y leyes
-de los romanos, en cuanto no fueren contra la nuestra, para que la
-policía crezca, las demasías se repriman, las virtudes se premien, se
-castiguen los vicios y la justicia se administre por establecimientos
-que no admiten pasión ni enojo ni cohecho, con método seguro y estilo
-cierto y universal. Lo tercero, que para el mejor uso del rompimiento
-en las batallas, se dejen los alfanjes corvos por las espadas de los
-españoles, pues en la ocasión son para la defensa y la ofensa más
-hábiles, ahorrando con las estocadas grandes rodeos de los movimientos
-circulares; por lo cual, llegando a las manos con los españoles, que
-siempre han usado mejor[461] que todas las naciones esta destreza,
-hemos padecido grandes estragos. Son las espadas mucho más descansadas
-al pulso y a la cinta. Lo cuarto, para conservar la salud y cobrarla
-si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del
-beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y
-la más eficaz medicina, y para aumentar las rentas del Gran Señor y de
-sus vasallos con el tráfigo[462] (el tesoro más numeroso), por ser las
-viñas artífices de muchos licores diferentes con sus frutos y en todo
-el mundo mercancía forzosa, y para esforzar los espíritus al coraje de
-la guerra y encender la sangre en hervores temerarios, más eficaces que
-el Anfión y más racionales, a que no se debe obstar por la prohibición
-de la ley en que se ha empezado a dispensar. Y para que se disponga,
-daráse interpretación conveniente y ajustada. Y ofrecemos para la
-disposición de todo lo referido arbitrios y artífices que lo dispongan
-sin costa ni inconveniente alguno, asegurando gloriosos aumentos y
-esplendor inestimable a todos los reinos del grande Emperador de
-Constantinopla.
-
-Acabando de pronunciar esta palabra postrera, se levantó Sinan
-bey[463], renegado, y encendido en coraje rabioso, dijo:
-
---Si todo el Infierno se hubiera conjurado contra la Monarquía de los
-turcos no hubiera pronunciado cuatro pestes más nefandas que las que
-acaba de proponer este perro morisco, que entre cristianos fué mal
-moro y entre moros quiere ser mal cristiano[464]. En España quisieron
-levantarse éstos; aquí quieren derribarnos. No fué aquélla mayor
-causa de expulsión que ésta; justo será desquitarnos de quien nos
-los arrojó con volvérselos. No pretendió con tan último fin don Juan
-de Austria acabar con nuestras fuerzas cuando en Lepanto, derramando
-las venas de tantos genízaros, hizo nadar en sangre[465] los peces
-y a nuestra costa dió competidor al mar Bermejo; no con enemistad
-tan rabiosa el Persiano, con turbante verde, solicita la desolación
-de nuestro imperio; no don Pedro Girón, duque de Osuna, virey de
-Sicilia y Nápoles, siendo terror del mundo, procuró con tan eficaces
-medios, horrendo en galeras y naves y infantería armada, con su nombre
-formidable esconder en noche eterna nuestras lunas, que borró tantas
-veces, cuando, de temor de sus bajeles, se aseguraban las barcas desde
-Estambol a Pera[466], como tú, marrano infernal, con esas cuatro
-proposiciones que has ladrado. Perro, las monarquías con las costumbres
-que se fabrican se mantienen. Siempre las han adquirido capitanes,
-siempre las han corrompido bachilleres[467]. De su espada, no de su
-libro, dicen los reyes que tienen sus dominios; los ejércitos, no
-las universidades, ganan y defienden; victorias, y no disputas, los
-hacen grandes y formidables. Las batallas dan reinos y coronas; las
-letras, grados y borlas. En empezando una república a señalar premios
-a las letras, se ruega con las dignidades a los ociosos, se honra la
-astucia, se autoriza la malignidad y se premia la negociación, y es
-fuerza que dependa el vitorioso del graduado, y el valiente del dotor,
-y la espada de la pluma. En la ignorancia del pueblo está seguro el
-dominio de los príncipes; el estudio que los advierte, los amotina.
-Vasallos doctos, más conspiran que obedecen, más examinan al señor que
-le respetan; en entendiéndole, osan despreciarle; en sabiendo qué es
-libertad, la desean; saben juzgar si merece reinar el que reina, y aquí
-empiezan a reinar sobre su Príncipe[468]. El estudio hace que se busque
-la paz, porque la ha menester, y la paz procurada induce la guerra
-más peligrosa. No hay peor guerra que la que padece el que se muestra
-codicioso de la paz: con las palabras y embajadas pide ésta y negocia
-con el temor de los ruegos la otra. En dándose una nación a doctos y a
-escritores, el ganso pelado vale más que los mosquetes y lanzas, y la
-tinta escrita, más que la sangre vertida, y al pliego de papel firmado
-no le resiste el peto fuerte, que se burla de las cóleras del fuego, y
-una mano cobarde, por un cañón tajado, se sorbe desde el tintero las
-honras, las rentas, los títulos y las grandezas. Mucha gente baja se ha
-vestido de negro en los tinteros, de muchos son los algodones solares,
-muchos títulos y Estados decienden del burrajear[469]. Roma, cuando
-desde un surco que no cabía dos celemines de sembradura se creció
-en República inmensa, no gastaba dotores ni libros, sino soldados y
-astas[470]. Todo fué ímpetu, nada estudio. Arrebataba las mujeres que
-había menester, sujetaba lo que tenía cerca, buscaba lo que tenía
-lejos. Luego que Cicerón, y Bruto, y Hortensio, y César, introdujeron
-la parola y las declamaciones, ellos propios la turbaron en sedición,
-y, con las conjuras, se dieron muerte unos a otros y otros a sí
-mismos, y siempre la República, y los Emperadores y el Imperio, fueron
-deshechos, y, por la ambición de los elegantes, aprisionados. Hasta
-en las aves sólo padecen prisión y jaula las que hablan y chirrean,
-y, cuanto mejor y más claro, más bien cerrada y cuidadosa. Entonces,
-pues, los estudios fueron armerías contra las armas, las oraciones
-santificaban delitos y condenaban virtudes, y, reinando la lengua, los
-triunfos yacían so el poder de las palabras. Los griegos padecieron la
-propia carcoma de las letras: siguieron la ambición de las Academias:
-éstas fueron invidia de los ejércitos y los filósofos persecución de
-los capitanes. Juzgaba el ingenio a la valentía: halláronse ricos de
-libros y pobres de triunfos. Dices que hoy, por sus grandes autores,
-viven los varones grandes que tuvieron; que vive su lengua, ya que
-murió su Monarquía. Lo mismo sucede al puñal que hiere al hombre, que
-él dura y el hombre acaba, y no es consuelo ni remedio al muerto.
-Más valiera que viviera la Monarquía, muda y sin lengua, que vivir
-la lengua sin la Monarquía. Grecia y Roma quedaron ecos: fórmanse en
-lo hueco y vacío de su majestad, no voz entera, sino apenas cola de
-la ausencia de la palabra. Esos escritores que la acabaron quedaron
-después de acabarla[471] con vida, que les tasa el lector tan breve,
-que se regula en unos con el entretenimiento[472]; en otros, con la
-curiosidad. España, cuya gente en los peligros siempre fué pródiga de
-la alma, ansiosa de morir, impaciente de mucha edad, despreciadora de
-la vejez[473], cuando con incomparable valentía se armó en su total
-ruina y vencimiento y poca ceniza derramada, se convocó en rayo, y de
-cadáver se animó en portento; más atendía a dar que a escribir[474];
-antes a merecer alabanzas que a componerlas; por su coraje hablaban
-las cajas y las trompas[475], y toda su prosa gastaba[476] en _Sant
-Yago_, muchas veces repetido. Ellos admiraron el mundo con Viriato
-y Sertorio; dieron esclarecidas victorias a Aníbal, y a César, que
-en todo el orbe de la tierra había peleado por la honra, obligaron
-a pelear por la vida. Pasaron de lo posible los encarecimientos del
-valor y de la fortaleza en Numancia. Destas y de otras inumerables
-hazañas nada escribieron: todo lo escribieron los romanos. Servíase
-su valentía de ajenas plumas; tomaron para sí el obrar; dejaron a los
-latinos el decir[477]; en tanto que no supieron ser historiadores,
-supieron merecerlos. Inventóse poco a poco la artillería[478] contra
-las vidas seguras y apartadas, falseando el calicanto a las murallas y
-dando más vitorias al certero que al valeroso. Empero luego se inventó
-la emprenta contra la artillería, plomo contra plomo, tinta contra
-pólvora, cañones contra cañones. La pólvora no hace efecto mojada:
-¿quién duda que la moja la tinta por donde pasan las órdenes[479] que
-la aprestan y previenen? ¿Quién duda que falta[480] el plomo para balas
-después que se gasta en moldes fundiendo letras, y el metal en láminas?
-Perro, las batallas[481] nos han dado el imperio y las vitorias los
-soldados, y los soldados los premios. Éstos se han de dar siempre[482]
-a los que nos han dado los triunfos. Quien llamó hermanas las letras
-y las armas poco sabía de sus avalorios, pues no hay más diferentes
-linajes que hacer y decir. Nunca se juntó el cuchillo a la pluma que
-éste no la cortase; mas ella, con las propias heridas que recibe del
-acero, se venga dél. Vilísimo morisco, nosotros deseamos que entre
-nuestros contrarios haya muchos que sepan, y entre nosotros, muchos que
-venzan; porque de los enemigos queremos la vitoria, y no la alabanza.
-
-Lo segundo que propones es introducir las leyes de los romanos. Si esto
-consiguieras, acabado habías con todo. Dividiérase todo el imperio
-en confusión de actores y reos, jueces y sobre jueces[483], y en la
-ocupación de abogados, pasantes, escribientes, relatores, procuradores,
-solicitadores, secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles, se
-agotaran las gentes, y la guerra, que hoy escoge personas, será forzada
-a servirse de los inútiles y desechados del ocio contencioso. Habrá
-más pleitos, no porque habrá más razón, sino porque habrá más leyes.
-Con nuestro estilo tenemos la paz que habemos menester, y los demás
-la guerra que nosotros queremos que tengan; las leyes por sí buenas
-son y justificadas; mas, habiendo legistas, todas son tontas y sin
-entendimiento. Esto no se puede negar, pues los mismos jurisprudentes
-lo confiesan todas las veces que dan a la ley el entendimiento que
-quieren, presuponiendo que ella por sí no le tiene. No hay juez que
-no afirme que el entendimiento de la ley es el suyo, y con decir que
-se le dan, suponen que no le tiene. Yo, renegado soy, cristiano fuí y
-depongo de vista que no hay ley civil ni criminal que no tenga tantos
-entendimientos como letrados y jueces, como glosadores y comentadores,
-y a fuerza de entendimientos que la achacan, le falta el que tiene y
-queda mentecata. Por esto, al que condenan en el pleito, le condenan
-en lo que le pide el contrario y en lo que no le pide, pues se lo
-gasta la defensa, y nadie gana en el pleito sin perder en él todo lo
-que gasta en ganarle, y todos pierden y en todo se pierde. Y cuando
-falta razón para quitar a uno lo que posee, sobran leyes que, torcidas
-o interpretadas, inducen el pleito y le padecen igualmente el que le
-busca y el que le huye. Véase qué dos proposiciones nos encaminaba el
-agradecimiento del morisco. La tercera fué que dejásemos los alfanjes
-por las espadas. En esto, como no había muy considerable inconveniente,
-no hallo utilidad considerable para que se haga. Nuestro carácter es
-la media luna: ése esgrimimos en los alfanjes. Usar de los trajes
-y costumbres de los enemigos, ceremonia es de esclavos y traje de
-vencidos, y, por lo menos es premisa de lo uno u de lo otro[484]. Si
-hemos de permanecer, arrimémonos al aforismo que dice: _Lo que siempre
-se hizo, siempre se haga; lo que nunca se hizo, nunca se haga_; pues,
-obedecido, preserva de novedades[485]. Pique el cristiano y corte el
-turco, y a este morisco que arrojó aquél, éste le empale. En cuanto al
-postrero punto, que toca en el uso de las viñas y del vino, allá se
-lo haya la sed con el Alcorán. No es poco lo que en esto se permite
-días ha; empero advierto que si universalmente se da licencia al beber
-vino y a las tabernas, servirá de que paguemos la agua cara y bebamos
-a precio de lagares los pozos por azumbres. Mi parecer es, según lo
-propuesto, que este malvado perro aborrece más a quien le acoge que a
-quien le expele.
-
-Oyeron todos con gran silencio. El morisco estaba muy trabajoso de
-semblante, toda la frente rociada de trasudores de miedo, cuando Halí,
-primero visir, que estaba más arrimado a las cortinas del Gran Señor,
-después de haber consultado su semblante, dijo:
-
---Esclavos cristianos: ¿qué decís de lo que habéis oído?
-
-Ellos, viendo la ceguedad de aquella engañada nación, y que amaban la
-barbaridad y ponían su conservación en la tiranía y en la ignorancia,
-aborreciendo la gloria de las letras y la justicia de las leyes,
-hicieron que por todos respondiese un caballero español, de treinta
-años de prisión, con tales palabras:
-
---Nosotros españoles no hemos de aconsejaros cosa que os esté bien,
-que sería ser traidores a nuestro Monarca y faltar a nuestra religión;
-ni os hemos de engañar, porque no necesitamos de engaños para nuestra
-defensa los cristianos: dispuestos estamos a aguardar la muerte en este
-silencio inculpable.
-
-El Gran Señor, cogido de la _hora_, y corriendo las cortinas de su
-solio, cosa nunca vista, con voces enojadas, dijo:
-
---Esos cristianos sean libres; válgales por rescate su generosa bondad:
-vestidlos y socorreldos para su navegación con grande abundancia de las
-haciendas de todos los moriscos, y a ese perro quemaréis vivo, porque
-propuso novedades, y se publicará por irremisible la propia pena en
-los que le imitaren. Yo elijo ser llamado bárbaro vencedor y renuncio
-que me llamen docto vencido: saber vencer ha de ser el saber nuestro,
-que pueblo idiota es seguridad del tirano. Y mando a todos los que
-habéis estado presentes que os olvidéis de lo que oístes al morisco.
-Obedezcan mis órdenes las potencias como los sentidos y acobardad con
-mi enojo vuestras memorias.
-
-Dió con esto la _hora_ a todos lo que merecían: a los bárbaros
-infieles, obstinación en su ignorancia; a los cristianos, libertad y
-premio, y al morisco, castigo.
-
-XXXVI. Dió una tormenta en un puerto de Chile con un navío de
-olandeses, que, por su sedición y robos, son propiamente dádiva de
-las borrascas y de los furores del viento. Los indios de Chile que
-asistían a la guarda de aquel puerto, como gente que en todo aquel
-mundo vencido guarda belicosamente su libertad para su condenación en
-su idolatría, embistieron con armas a la gente de la nave, entendiendo
-eran españoles, cuyo imperio les es sitio y a cuyo dominio perseveran
-excepción. El capitán del bajel los sosegó, diciendo eran olandeses y
-que venían de parte de aquella República con embajada importante a sus
-caciques y principales, y acompañando estas razones con vino generoso,
-adobado con las estaciones del norte, y ablandándolos con butiro[486]
-y otros regalos, fueron admitidos y agasajados. El indio que gobernaba
-a los demás fué a dar cuenta a los magistrados de la nueva gente y de
-su pretensión. Juntáronse todos los más principales y mucho pueblo,
-bien en orden, con las armas en las manos. Es nación tan atenta a lo
-posible y tan sospechosa de lo aparente, que reciben las embajadas con
-el propio aparato que a los ejércitos. Entró en la presencia de todos
-el capitán del navío, acompañado de otros cuatro soldados, y por un
-esclavo intérprete le preguntaron quién era, de dónde venía y a qué y
-en nombre de quién. Respondió, no sin recelo de la audiencia belicosa:
-
---Soy capitán olandés; vengo de Olanda, república en el último
-occidente, a ofreceros amistad y comercio. Nosotros vivimos en una
-tierra que la miran seca con indignación debajo de sus olas los golfos;
-fuimos, pocos años ha, vasallos y patrimonio del grande Monarca de
-las Españas y Nuevo Mundo, donde sola vuestra valentía se ve fuera
-del cerco de su corona, que compite por todas partes con el que da el
-sol a la tierra. Pusímonos en libertad con grandes trabajos, porque
-el ánimo severo de Felipe II quiso más un castigo sangriento de dos
-señores[487] que tantas provincias y señorío. Armónos de valor la
-venganza desta venganza, y con guerras[488] de sesenta años y más,
-continuas, hemos sacrificado a estas dos vidas más de dos millones de
-hombres, siendo sepulcro universal de Europa las campañas y sitios
-de Flandes. Con las vitorias nos hemos hecho soberanos señores de la
-mitad de sus Estados[489], y, no contentos con esto, le hemos ganado
-en su país muchas plazas fuertes y muchas tierras, y en el oriente
-hemos adquirido grande señorío y ganádole en el Brasil a Pernambuco,
-la Parayba, y hecho nuestro el tesoro del palo, tabaco y azúcar, y en
-todas partes, de vasallos suyos, nos hemos vuelto su inquietud y sus
-competidores. Hemos considerado que, no sólo han ganado estas infinitas
-provincias los españoles, sino que, en tan pocos años, las han vaciado
-de tan inumerables poblaciones y pobládolas de gente forastera, sin
-que de los naturales guarden aun los sepulcros memoria, y que sus
-grandes emperadores y reyes, caciques y señores, fueron desparecidos
-y borrados en tan alto olvido, que casi los esconde con los que nunca
-fueron. Vemos que vosotros solos, o sea bien advertidos o mejor
-escarmentados, os mantenéis en libertad hereditaria y que en vuestro
-coraje se defiende a la esclavitud la generación americana. Y como es
-natural amar cada uno a su semejante, y vosotros y mi república sois
-tan parecidos en los sucesos, determinó enviarme por tan temerosos
-golfos y tan peligrosas distancias a representaros su afecto, buena
-amistad y segura correspondencia, ofreciéndoos, como por mí os ofrece,
-para vuestra defensa o pretensiones, navíos y artillería, capitanes
-y soldados, a quienes alaba y admira la parte del mundo que no los
-teme, y para la mercancía, comercio en sus tierras y estados, con
-hermandad y alianza perpetua, pidiendo escala franca en vuestro dominio
-y correspondencia igual en capitulaciones generales, con cláusula de
-amigos de amigos y enemigos de enemigos, y, por más demostración,
-en su poder grande os aseguran muchas repúblicas, reyes y príncipes
-confederados.
-
-Los de Chile respondieron con agradecimiento, diciendo que para oír
-bastaba la atención; mas, para responder, aguardaban las prevenciones
-del Consejo[490]; que a otro día se les respondería a aquella hora.
-
-Hízose así, y el olandés, conociendo la naturaleza de los indios,
-inclinada a juguetes y curiosidades, por engañarles la voluntad[491],
-les presentó barriles de butiro, quesos y frasqueras de vino, espadas,
-y sombreros, y espejos, y, últimamente, _un cubo óptico_, que llaman
-antojo de larga vista. Encarecióles su uso, y con razón, diciendo que
-con él verían las naves que viniesen a diez y doce leguas de distancia
-y conocerían por los trajes y banderas si eran de paz o de guerra, y lo
-propio en la tierra, añadiendo que con él verían en el cielo estrellas
-que jamás se han visto, y que sin él no podrían verse; que advertirían
-distintas y claras las manchas que en la cara de la luna se mienten
-ojos y boca, y en el cerco del sol una mancha negra, y que obraba estas
-maravillas porque con aquellos dos vidrios traía al ojo las cosas que
-estaban lejos y apartadas en infinita distancia. Pidiósele el indio que
-entre todos tenía mejor lugar. Alargósele el olandés en sus puntos,
-dotrinóle la vista para el uso y diósele. El indio le aplicó al ojo
-derecho, y, asestándole a unas montañas, dió un grande grito, que
-testificó su admiración a los otros, diciendo había visto a distancia
-de cuatro leguas ganados, aves y hombres, y las peñas y matas tan
-distintamente y tan cerca, que aparecían en el vidrio[492] postrero
-incomparablemente crecidas. Estando en esto, los cogió la _hora_, y
-zurriándose[493] en su lenguaje, al parecer razonamientos coléricos, el
-que tomó el antojo, con él en la mano izquierda, habló al olandés estas
-palabras:
-
---Instrumento que halla mancha en el sol y averigua mentiras en la luna
-y descubre lo que el cielo esconde es instrumento revoltoso, es chisme
-de vidrio, y no puede ser bienquisto del Cielo. Traer a sí lo que
-está lejos, es sospechoso para los que estamos lejos: con él debistes
-de vernos en esta gran distancia, y con él hemos visto nosotros la
-intención que vosotros retiráis tanto de vuestros ofrecimientos. Con
-este artificio espulgáis los elementos y os metéis de mogollón a
-reinar: vosotros vivís enjutos debajo del agua y sois tramposos del
-mar. No será nuestra tierra tan boba que quiera por amigos los que son
-malos para vasallos, ni que fíe su habitación de quien usurpó la suya
-a los peces. Fuistes sujetos al Rey de España, y, levantándoos con
-su patrimonio, os preciáis de rebeldes, y queréis que nosotros, con
-necia confianza, seamos alimento a vuestra traición. Ni es verdad que
-nosotros somos vuestra semejanza, porque, conservándonos en la Patria
-que nos dió la naturaleza, defendemos lo que es nuestro, conservamos
-la libertad, no la robamos[494]. Ofrecéisnos socorro contra el Rey de
-España, cuando confesáis le habéis quitado el Brasil, que era suyo.
-Si a quien nos quitó las Indias se las quitáis, ¿cuánta mayor razón
-será guardarnos de vosotros que dél? Pues advertid que América es una
-ramera rica y hermosa, y que, pues fué adúltera a sus esposos, no será
-leal a sus rufianes. Los cristianos dicen que el Cielo castigó a las
-Indias porque adoraban a los ídolos, y los indios decimos que el Cielo
-ha de castigar a los cristianos porque adoran a las Indias. Pensáis que
-lleváis oro y plata y lleváis invidia de buen color y miseria preciosa.
-Quitáisnos para tener que os quiten: por lo que sois nuestros enemigos,
-sois enemigos unos de otros. Salid con término de dos horas deste
-puerto, y si habéis menester algo, decildo, y si nos queréis granjear,
-pues sois invencioneros, inventad instrumento que nos aparte muy lejos
-lo que tenemos cerca y delante de los ojos, que os damos palabra que
-con éste, que trae a los ojos lo que está lejos, no miraremos jamás
-a vuestra tierra ni a España. Y llevaos esta espía de vidrio, soplón
-del firmamento, que, pues con los ojos en vosotros vemos más de lo
-que quisiéramos, no le habemos menester. Y agradézcale el sol que con
-él le hallastes la mancha negra, que si no, por el color intentárades
-acuñarle y de planeta hacerle doblón[495].
-
-XXXVII. Los negros se juntaron para tratar de su libertad, cosa
-que tantas veces han solicitado con veras. Convocáronse en
-numeroso concurso. Uno de los más principales, que entre los demás
-interlocutores bayetas era negro limiste[496], y había propuesto esta
-pretensión en la Corte romana, dijo:
-
---Para nuestra esclavitud no hay otra causa sino la color, y la
-color es accidente, y no delito. Cierto es que no dan los que nos
-cautivan otra color a su tiranía sino nuestro color, siendo efecto
-de la asistencia de la mayor hermosura, que es el sol. Menos son
-causa de esclavitud cabezas de borlilla y pelo en burujones, narices
-despachurradas y hocicos góticos. Muchos blancos pudieran ser esclavos
-por estas tres cosas, y fuera más justo que lo fueran en todas
-partes los naricísimos, que traen las caras con proas y se suenan
-un peje espada, que nosotros, que traemos los catarros a gatas y
-somos contrasayones. ¿Por qué no consideran los blancos que si uno
-de nosotros es borrón entre ellos, uno dellos será mancha entre
-nosotros? Si hicieran esclavos a los mulatos, aún tuvieran disculpa,
-que es canalla sin rey, hombres crepúsculos entre anochece y no
-anochece, la estraza de los blancos y los borradores de los trigueños
-y el casi casi de los negros y el tris de la tizne. De nuestra tinta
-han florecido en todas las edades varones admirables en armas y
-letras, virtud y santidad. No necesita su noticia de que yo refiera
-su catálogo. Ni se puede negar la ventaja que hacemos a los blancos
-en no contradecir a la naturaleza la librea que dió a los pellejos
-de las personas. Entre ellos, las mujeres, siendo negras o morenas,
-se blanquean con guisados de albayalde, y las que son blancas, sin
-hartarse de blancura, se nievan de solimán. Nuestras mujeres solas,
-contentas con su tez anochecida, saben ser hermosas a escuras, y en sus
-tinieblas, con la blancura de los dientes, esforzada en lo tenebroso,
-imitan, centelleando con la risa, las galas de la noche. Nosotros
-no desmentimos las verdades del tiempo, ni con embustes asquerosos
-somos reprehensión de la pintura de los nueve meses. ¿Por qué, pues,
-padecemos desprecio y miserable castigo? Esto deseo que consideréis,
-mirando cuál medio seguirá nuestra razón para nuestra libertad y
-sosiego.
-
-Cogiólos la _hora_, y levantándose un negro, en quien la tropelía de la
-vejez mostraba con las canas, contra el común axioma, que sobre negro
-no hay tintura[497], dijo:
-
---Despáchense luego embajadores a todos los reinos de Europa, los
-cuales propongan dos cosas: la primera, que si la color es causa de
-esclavitud, que se acuerden de los bermejos, a intercesión de Judas, y
-se olviden de los negros, a intercesión[498] de uno de los tres Reyes
-que vinieron a Belén, y que, pues el refrán manda que de aquel color
-no haya gato ni perro, más razón será que no haya hombre ni mujer, y
-ofrezcan de nuestra parte arbitrios para que en muy poco tiempo los
-bermejos, con todos sus arrabales, se consuman. La segunda, que tomen
-casta de nosotros, y, aguando sus bodas en nuestro tinto, hagan casta
-aloque y empiecen a gastar gente prieta, escarmentados de blanquecinos
-y cenicientos, pues el ampo de los flamencos y alemanes tiene revuelto
-y perdido el mundo, coloradas con sangre las campañas y hirviendo en
-traiciones y herejías tantas naciones, y, en particular, acordarán
-lo boquirubio de los franceses, y vayan advertidos los nuestros, si
-los estornudaren, de consolarse con el tabaco y responder: “Dios nos
-ayude”, gastando en sí propios la plegaria.
-
-XXXVIII. El serenísimo Rey de Inglaterra, cuya isla es el mejor lunar
-que el Océano tiene en la cara, juntando el Parlamento en su palacio de
-Londres, dijo:
-
---Yo me hallo Rey de unos Estados que abraza sonoro el mar, que
-aprisionan y fortifican las borrascas; señor de unos reinos,
-públicamente, de la religión reformada; secretamente, católicos. Ingerí
-en rey lo sumo pontífice, soy corona, bonete y dos cabezas: seglar y
-eclesiástica[499]. Sospecho, aunque no la veo, la división espiritual
-de mis vasallos; temo que gastan mucha Roma sus corazones[500], y
-que aquella ciudad, con las llaves de San Pedro, se pasea por los
-retiramientos de Londres. Esto, para mí, es tanto más peligroso
-cuanto más oculto. Veo con ojos enconados crecer en muy poderosa
-república la rebelión de los olandeses. Conozco que mi invidia y la
-de mis ascendientes contra la grandeza de España, de menudo marisco
-los abultó en estatura[501], como dice Juvenal, mayor que la ballena
-británica[502]. Véolos introducidos en cáncer de las dos Indias,
-y padezco los piojos que me comen porque los crié. Sé que de sus
-dominios hurtados tienen flotas los más años, y algunos las flotas
-enteras o buena parte de las que trae el Rey Católico, y que les es
-copioso tesoro esta rebatiña. En la tierra son, por el ejercicio
-de tantos años, soldados con crédito de inumerables vitorias, a
-quienes hace la experiencia en el obedecer doctos y suficientes para
-mandar. Por el mar los cuento inumerables en bajeles, inimitables en
-fortuna, incontrastables en consejo, superiores en reputación militar.
-Por otra parte, veo al Rey de Francia, mi vecino, a quien por las
-pretensiones antiguas aborrezco, aspirar al imperio de Alemania y al
-de Roma; introducido en Italia, y en ella, con puestos y ejércitos
-y séquito de algunos de los potentados, y acariciado, al parecer,
-de los buenos semblantes del Pontífice. Es mancebo nacido a las
-armas y crecido en ellas, que, en edad que pudieron serle juguetes,
-le fueron triunfos[503]. Consideróle con unido vasallaje por haber
-demolido todas las fortificaciones, hasta las inexpugnables, de los
-hugonotes, luteranos y calvinistas, y dejado el dominio y potestad
-en solos católicos. No por esto le juzgo buen católico: antes le
-presumo astuto político, y en su interior me persuado es conmodista,
-y que tiene sus conveniencias por evangelios, y que cree en lo que
-desea[504] y no en lo que adora: religión que tienen muchos debajo
-del nombre de otra religión. Esto disimula, porque como su intento
-es tomar a Milán y a Nápoles, mañosamente ha asistido en su reino a
-los católicos, por ser sin comparación la mayor parte; débenlo al
-número, no a la dotrina. Acompáñase del celo católico, por ser este
-título disposición para distilar en Italia poco a poco su codicia
-de dominios, y deben su crecimiento tanto a su hipocresía como a su
-valor. En Alemania, llamando a los suecos y amotinando al de Sajonia
-y al de Brandenburg y al Lanzgrave, ha jurado _in verba Luteri_. Para
-ocupar sus Estados[505] al Duque de Lorena, se aplicó a la conciencia
-de Calvino. Con esto es el Jano de la religión, que con una cara mira
-al turco, y con otra al Papa, sirviéndole de calzador de púrpura para
-calzarse aquella Corte el Cardenal de Richeleu[506]. Viendo esto, me
-crece arrugada en gran volumen la nariz, considerando que para sus
-intentos no ha hecho caso de mi poder y afinidad y se ha abrigado con
-la buena dicha de los olandeses, despreciando a Ingalaterra, como si
-tuviera en su mano otra doncella milagrosa Juana de Arc, a quien la
-mala tradución llamó _poncella_. Todas estas acciones son a mi paladar
-de tan mal sabor y de tan desabrida dentera, que me amarga el aire que
-respiro, y con el suceso de la isla de Res tengo la memoria con ascos.
-No halla la confederación con quien juntar mis filos para ser tijera
-que cercene al uno y al otro, si no es con el Rey de España. Inmenso
-Monarca es y sumamente poderoso y rico, señor de las más belicosas
-naciones del mundo, príncipe en edad floreciente. Advierto, empero,
-que la restitución del Palatinado me tiene empeñada la sangre y la
-reputación, y ésta no la debo esperar de los católicos, y por eso la
-puedo dudar de los españoles y de los imperiales, por la diferencia de
-religiones y el grande hastío que muestran los protestantes de más casa
-de Austria. Y por mí sospecho que el Rey de España no habrá olvidado
-mi ida a su Corte, pues no olvido yo mi vuelta a la mía, de que es
-recuerdo la entrada de mis bajeles en Cádiz. Yo querría volver a cerrar
-en sus orillas al Rey Cristianísimo, que con grande avenida ha salido
-de madre y esplayádose por toda Europa, y, juntamente, reducir a su
-principio a los olandeses. Quiero me aconsejéis el mejor y más eficaz
-medio, advirtiendo estoy determinado, no sólo a salir en persona, sino
-codicioso de salir, porque creo que el Príncipe que teniendo guerra
-forzosa no acompaña su gente condena a soldados a sus vasallos, en
-vez de hacerlos soldados, y, conducidos por este castigo, más padecen
-que hacen, y los obliga a que igualmente esperen su libertad y su
-venganza del ser vencidos que del ser vencedores. De llevar ejércitos a
-enviarlos[507] va la diferencia que de veras a burlas: juicio es de los
-sucesos. Respondedme a la necesidad común, sin hablar con mi descanso.
-Ni oiga yo en vuestro sentir fines particulares: informadme los oídos,
-no me los embaracéis.
-
-Todos quedaron suspensos en silencio reverente y cuidadoso,
-confiriendo en secreto la resolución, cuando el gran Presidente, con
-estas palabras, dió principio a la respuesta:
-
---Vuestra Majestad, serenísimo señor, ha sabido preguntar de manera
-que nos ha enseñado a saberle responder: arte de tanto precio en los
-reyes, que es artífice de todo buen conocimiento y desengaño. Señor:
-la verdad es una y sola y clara; pocas palabras la pronuncian, muchas
-la confunden; ella rompe poco silencio y la mentira deja poco por
-romper. Todo lo que habéis considerado en el Rey de Francia y en los
-olandeses es desvelo de la real providencia. El peligro inminente pide
-resolución varonil y veloz. El Rey de España es hoy, para vuestros
-desinios, vuestra sola confederación, y sumamente eficaz si vos en
-persona asistís con él a la mortificación destos dos malos vecinos. Y
-advertid que mandar y hacer son tan diferentes como obras y palabras.
-Confieso que vuestra sucesión es muy infante para dejada; empero es
-menor inconveniente dejarla tierna que, siendo padre, acompañarla niño.
-
-No bien hubo pronunciado estas últimas palabras, cuando, levantándose
-sobre su báculo un senador, marañado todo el seno con las canas de su
-barba, la cabeza en el pecho y la corcova en que le habían los años
-doblado la espalda en lugar de la cabeza, dijo:
-
---Mal puede disculparse de temerario el consejo de que su majestad
-salga en persona, cuando sus reinos están minados de católicos
-encubiertos, cuyo número es grande, a lo que se sabe; infinito, a lo
-que se sospecha, y verdaderamente formidable por el desprecio en que
-tienen la vida y el precio que se aseguran en la muerte. Los tormentos
-se han cansado en sus cuerpos, no sus cuerpos en los tormentos; entre
-ellos, por su religión, los despedazados persuaden, no escarmientan.
-Esto saben las horcas, los cuchillos y las llamas, que buscaron
-ansiosos y padecieron constantes. Pues si en tierra por todas partes
-prisionera del mar, y en presencia de sus reyes, tantas veces han
-conspirado para restituirse[508], ¿qué harán si sale y los desembaraza
-su persona[509]? Vasallo tiene vuesa majestad de quien poder fiar
-cualquiera empresa: enviad con pie de ejército de nuestra religión los
-más importantes de los que se entiende son católicos, que con esto irá
-su intención sujeta y vuestros reinos con menos enemigos dentro. No
-aventuréis vuestra persona, en que se aventura todo y en que todo se
-restaura, que yo del parecer del Presidente colijo que maquina como
-católico, no que responde como ministro.
-
-Alborotáronse, y en esta disensión los cogió la fuerza de la _hora_, y
-demudándose de color el Rey, dijo:
-
---Vosotros dos, en lugar de aconsejarme, me habéis desesperado. El uno
-dice que si no salgo me quitarán el reino los enemigos; el otro, que
-si salgo, me le quitarán los vasallos; de suerte que tú quieres que
-tema más a mis súbditos que a los contrarios. Sumamente es miserable
-el estado en que me hallo: lo que resta es que cada uno de vosotros,
-con término de un día natural, me diga quién y qué cosas me tienen
-reducido a esta desventura, nombrando las personas y las causas, sin
-perdonaros unos a otros, o yo sospecharé sobre todos; porque la culpa
-no sale de los que me aconsejáis, que yo estoy resuelto de atender a
-la dirección de mis conveniencias dentro y fuera de mis reinos. Sale
-el Rey de Francia sin sucesión y sin esperanzas de ella que puedan
-entristecer a su hermano, y deja un reino por tantas causas dividido, y
-en parcialidades toda la nobleza, manchada con la sangre de Memoranci;
-los herejes, sujetos, mas no desenojados; los pueblos, despojados de
-tributos, y todo el reino en opresión de las demasías de un privado,
-y yo, que tengo sucesión y menores y menos sensibles inconvenientes,
-¿estaré arrullando mis hijos y atendiendo a sus dijes y juguetes?
-Porque me he dejado en el ocio y porque no he salido, me son Francia
-y Olanda formidables: si no salgo, me serán ruina; si me quedo por
-temor de mis vasallos, yo los aliento[510] a mi desprecio. Si mis
-enemigos se aseguran de que no puedo salir, no podré asegurarme de mis
-enemigos, y, por lo menos, si salgo y me pierdo, lograré la honra de
-la defensa y excusaré la infamia de la vileza. El Rey que no asiste
-a su defensa disculpa a los que no le asisten; contra razón castiga
-a quien le imita, y contra lo que fué maestro no puede ser juez, ni
-castigar lo que de su persona aprenden los que para desamparar su
-defensa le obedecen maestro. Idos luego todos y consultad con vuestras
-obligaciones mi real servicio, anteponiéndole a vuestras vidas y a mi
-descanso; que os aseguro hacer a vuestra verdad, cuanto más rigurosa,
-mejor recibimiento. Y no me embaracéis con el achaque de llevar toda la
-nobleza conmigo, pues los acontecimientos afirman que nadie la juntó en
-la guerra que no la perdiese y se perdiese: los anillos que se midieron
-por hanegas en Cannas, lo testifican con lágrimas[511] en Roma; el
-bosque de Pavía, hecho sepulcro de toda la nobleza de Francia y de
-la libertad de su Rey; la Armada española con que el Duque de Medina
-Sidonia, viniendo a invadir estos reinos, dejando en estos mares tan
-miserables despojos; el rey don Sebastián, que en África se perdió y
-sus reinos con su nobleza toda. Los nobles juntos inducen confusión
-y ocasionan ruina; porque, no sabiendo mandar, no quieren obedecer y
-estragan en presunciones desvanecidas la disciplina militar. Llevaré
-pocos, experimentados; los demás quedarán para freno de los hervores
-populares y triaca de los noveleros. Gente que piensa que me engaña
-en darme su vida por un real cada día es el aparato que me importa,
-no aquélla que, agotándome, para que vaya, mi tesoro, pone demanda a
-mi patrimonio porque fué. Bueno fuera que toda la nobleza estuviera
-ejercitada, mas no seguro. Los particulares no han de dar las armas a
-los locos, ni los reyes a los nobles. Llevad esto entendido, y ahorra
-distraimientos vuestro discurso, y mi determinación, tiempo.
-
-XXXIX. En Salónique[512], ciudad de Levante, que, escondida en el
-último seno del golfo a que da nombre, yace en el dominio del Emperador
-de Constantinopla, hoy llamada Estambol[513], convocados en aquella
-sinagoga los judíos de toda Europa por Rabbi[514] Saadías, y Rabbi
-Isaac Abarbaniel[515], y Rabbi Salomón, y Rabbi Nissin[516], se
-juntaron: por la sinagoga de Venecia, Rabbi Samuel y Rabbi Maimón; por
-la de Raguza, Rabbi Aben Ezra[517]; por la de Constantinopla, Rabbi
-Jacob; por la de Roma, Rabbi Chamaniel[518]; por la de Ligorna[519],
-Rabbi Gersomi; por la de Ruán, Rabbi Gabirol[520]; por la de Orán,
-Rabbi Asepha[521]; por la de Praga, Rabbi Mosche; por la de Viena,
-Rabbi Berchai; por la de Amsterdán, Rabbi Meir Armahah[522]; por
-los hebreos disimulados, y que negocian[523] de rebozo con traje y
-lengua de cristianos, Rabbi David Bar Nachman[524], y, con ellos,
-los _Monopantos_[525], gente en república, habitadora de unas islas
-que entre el mar Negro y la Moscovia, confines de la Tartaria, se
-defienden sagaces de tan feroces vecindades, más con el ingenio que
-con las armas y fortificaciones. Son hombres de cuadruplicada malicia,
-de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca
-apariencia, que todas las leyes y naciones los tienen por suyos. La
-negociación les multiplica caras y los manda los semblantes[526], y el
-interés los remuda las almas. Gobiérnalos un príncipe a quien llaman
-Pragas Chincollos[527]. Vinieron por su mandado a este sanedrín[528]
-seis, los más doctos en carcomas y polillas del mundo: el uno se
-llama Philárgyros[529], y el otro, Chrysóstheos[530]; el tercero,
-Danipe[531]; el cuarto, Arpiotrotono[532]; el quinto, Pacas Mazo[533];
-el sexto, Alkemiastos[534][535]. Sentáronse por sus dignidades,
-respectivamente, a la preeminencia de las sinagogas, dando el primer
-banco por huéspedes a los _Monopantos_[536]. Poseyólos[537] atento
-silencio, cuando Rabbi Saadías, después de haber orado el psalmo _In
-Exitu Israel_, dijo tales palabras:
-
---“Nosotros, primero linaje del mundo, que hoy somos desperdicio de
-las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio
-congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a
-prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar
-en la ruina de todos nuestro partido. Confieso que el captiverio, y
-las plagas, y la obstinación en nosotros son hereditarias; la duda y
-la sospecha, patrimonio de nuestros entendimientos, que siempre fuimos
-malcontentos de Dios, estimando más al que hacíamos[538] que al que
-nos hizo. Desde el primer principio nos cansó su gobierno, y seguimos
-contra su ley la interpretación del demonio. Cuando su omnipotencia nos
-gobernaba, fuimos rebeldes; cuando nos dió gobernadores, inobedientes.
-Fuénos molesto Samuel, que, en su nombre, nos regía, y juntos en
-comunidad ingrata, siendo nuestro Rey Dios, pedimos a Dios otro Rey.
-Diónos a Saúl con derecho de tirano, declarando haría esclavos nuestros
-hijos, nos quitaría las haciendas para dar a sus validos, y agravó
-este castigo con decir no nos le quitaría aunque se lo pidiésemos.
-Él dijo a Samuel que a él le despreciábamos, no a Samuel ni a sus
-hijos. En cumplimiento desto, nos dura aquel Saúl siempre, y en todas
-partes, y con diferentes nombres. Desde entonces, en todos los reinos y
-repúblicas nos oprime en vil y miserable captividad, y para nosotros,
-que dejamos a Dios por Saúl, permite Dios que sea un Saúl cada rey.
-Quedó nuestra nación para con todos los hombres introducida en culpa,
-que unos la echan a otros, todos la tienen y todos se afrentan de
-tenella. No estamos en parte alguna sin que primero nos echasen de
-otra; en ninguna residimos que no deseen arrojarnos, y todas temen que
-seamos impelidos a ellas.
-
-“Hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras
-palabras y que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en
-adorar un propio Dios. Aquélla siempre aclamó al Cielo[539], éste
-siempre fué idólatra del oro y de la usura. Acaudillados de Moisén
-cuando subió por la Ley al monte, hicimos demonstración de que la
-religión de nuestras almas era el oro y cualquier animal que dél se
-fabricase: allí adoramos nuestras joyas en el becerro y juró nuestra
-codicia, por su deidad, la semejanza de la niñez de las vacadas.
-No admitimos a Dios en otra moneda, y en ésta admitimos cualquiera
-sabandija por dios. Bien conocía la enfermedad de nuestra sed quien
-nos hizo beber el ídolo en polvos. Grande y ensangrentado castigo se
-siguió a este delito; empero, degollando a muchos millares, escarmentó
-a pocos, pues, haciendo después Dios con nosotros cuanto le pedimos,
-nada hizo de que luego no nos enfadásemos. Extendió las nubes en
-toldo, para que en el desierto nos escondiese a los incendios del día.
-Esforzó con la coluna de fuego los descaecimientos de las estrellas y
-la luna, para que, socorridas de su movimiento relumbrante, venciesen
-las tinieblas a la noche, contrahaciendo el sol en su ausencia. Mandó
-al viento que granizase nuestras cosechas, y dispuso en moliendas
-maravillosas las regiones del aire, derramando guisados en el maná
-nuestros mantenimientos, con todas las sazones que el apetito desea.
-Hizo que las codornices, descendiendo en lluvia, fuesen cazadores
-y caza todo junto, para nuestro regalo. Desató en fuga líquida la
-inmobilidad de las peñas, y que las fuentes naciesen aborto de los
-cerros, para lisonjear nuestra sed. Enjugó en senda tratable a nuestros
-pies los profundos del mar[540], y colgó perpendiculares los golfos,
-arrollando sus llanuras en murallas líquidas, detiniendo en edificio
-seguro las olas y las borrascas, que a nuestros padres fueron vereda
-y a Faraón sepulcro y tumba de su carro y ejército. Hizo su palabra
-levas de sabandijas, alistando por nosotros, en su milicia, ranas,
-mosquitos y langostas. No hay cosa tan débil de que Dios no componga
-huestes invencibles contra los tiranos. Debeló con tan pequeños
-soldados los escuadrones enemigos, formidables y relucientes en las
-defensas del hierro, soberbios en los blasones de sus escudos, pomposos
-en las ruedas de sus penachos. A tan milagrosos beneficios, que nuestro
-rey y profeta David cantó en el psalmo, según la división nuestra,
-105, que empieza _Hodu la-Adonäi_[541], respondió nuestra dureza e
-ingratitud con hastío y fastidio en el sustento, con olvido en el paseo
-abierto sobre las ondas del mar. Pocas veces quien recibe lo que no
-merece, agradece lo que recibe. Muchas veces castiga Dios con lo que da
-y premia con lo que niega. Tales antepasados son genealogía delincuente
-de nuestra contumacia.
-
-“Comúnmente nos tienen por los porfiados de la esperanza sin fin,
-siendo en la censura de la verdad la gente más desesperada de la
-vida. Nada aborrecemos, y hemos aborrecido tanto los judíos como la
-esperanza. Nosotros somos el extremo de la incredulidad, y _esperanza_
-y _incredulidad_ no son compatibles[542]: ni esperamos ni hay qué
-esperar de nosotros. Porque Moisén se detuvo un poco en el monte no
-quisimos esperarle, y pedimos dios a Aarón. La razón que dan de que
-somos tercos en esperanza perdurable es que aguardamos tantos siglos ha
-al Mesías; empero nosotros ni le recibimos en Cristo ni le aguardamos
-en otro. El decir siempre que ha de venir no es porque le deseamos ni
-le creemos: es por disimular con estas largas que somos aquel ignorante
-que empieza el psalmo 13, diciendo en su corazón: 'No hay Dios[543]'.
-Lo mismo dice quien niega al que ya vino y aguarda al que no ha de
-venir. Este lenguaje gasta nuestro corazón, y, bien considerado, es
-el _Quare_, del psalmo 2, _fremuerunt gentes, et populi meditati sunt
-innania... adversùs Dominum, et adversùs Christum ejus_? De manera
-que nosotros decimos que esperamos siempre por disimular que siempre
-desesperamos.
-
-“De la ley de Moisén sólo guardamos el nombre, sobrescribiendo con
-él y con ella las excepciones que los talmudistas han soñado para
-desmentir las Escrituras, deslumbrar las profecías, y falsificar los
-preceptos, y habilitar las conciencias a la fábrica de la materia de
-estado, dotrinando para la vida civil nuestro ateísmo en una política
-sediciosa, prohijándonos de hijos de Israel a hijos[544] del siglo.
-Cuando tuvimos ley no la guardábamos; hoy, que la guardamos, no es ley
-sino en la breve pronunciación de las tres letras.
-
-“Ha sido necesario decir lo que fuimos para disculpar lo que somos
-y encaminar lo que pretendemos ser, creciéndonos en estos delirios
-rabiosos, en que parece está frenético todo el orbe de la tierra,
-cuando no solamente los herejes toman contra los católicos las armas
-enemigas, sino los católicos, unos mueven contra otros los escuadrones
-parientes. Los protestantes de Alemania ha muchos años[545] que
-pretenden que el Emperador sea hereje. A esto los fomenta el Rey
-Cristianísimo, haciendo como que no lo es y desentendiéndose de Calvino
-y Lutero. Opónese a todos el Rey Católico, para mantener en la Casa
-de Austria la suprema dignidad de las águilas de Roma. Los olandeses,
-animados con haber sido traidores dichosos, aspiran a que su traición
-sea monarquía, y de vasallos rebeldes del gran Rey de España, osan
-serle competidores. Robáronle lo que tenía en ellos y prosiguen en
-usurparle lo que tan lejos dellos tiene, como son el Brasil y las
-Indias, destinando sus conquistas sobre sus coronas[546]. No hemos sido
-para todos estos robos la postrera disposición nosotros, por medio
-de los cristianos postizos, que, con lenguaje portugués, le habemos
-aplicado para minas, con título de vasallos. Los potentados de Italia
-(si no todos, los más) han hospedado en sus dominios franceses, dando
-a entender han descifrado en este sentir los semblantes[547] del Summo
-Pontífice, y la tolerancia muda han leído por _motu proprio_. El Rey
-de Francia ha usado contra el Monarca de los españoles estratagema
-nunca oída, disparándole por batería todo su linaje, con achaque de
-malcontentos y huidos, para que, en sueldos[548] y socorros y gastos
-consumiese las consignaciones de sus ejércitos. ¿Cuándo se vió un Rey
-contra otro hacer munición de dientes y muelas de su madre y de su
-hermano, próximo heredero, para que se le comiesen a bocados? Ardid es
-mendicante, mas pernicioso. Militar con el mogollón[549], más tiene
-de lo ridículo que de lo serio. Nosotros tenemos sinagogas en los
-Estados de todos estos príncipes, donde somos el principal elemento
-de la composición desta cizaña. En Ruán somos la bolsa de Francia
-contra España, y juntamente de España contra Francia, y en España[550],
-con traje que sirve de máscara a la circuncisión[551], socorremos a
-aquel Monarca con el caudal que tenemos en Amsterdán en poder de sus
-propios enemigos, a quienes importa más el mandar que le difiramos las
-letras que a los españoles cobrarlas. ¡Extravagante tropelía servir y
-arruinar con un propio dinero a amigos y a enemigos y hacer que cobre
-los frutos de su intención el que los paga del que los cobra[552]! Lo
-mismo hacemos con Alemania, Italia y Constantinopla, y todo este enredo
-ciego y belicoso causamos con haber tejido el socorro de cada uno en
-el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el
-que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más.
-No niego que los _Monopantos_ son gariteros de la tabaola de Europa,
-que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten
-y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los
-jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a
-que los inducen, porque su garito, que es fin[553] de todos, no tenga
-fin. En esto son perfecto remedo de nuestros anzuelos. Es verdad que
-para la introducción nos llevan grande ventaja en ser los judíos del
-Testamento Nuevo, como nosotros del Viejo, pues así como nosotros no
-creímos que Jesús era el Mesías que había venido, ellos, creyendo que
-Jesús era el Mesías que vino, le dejan pasar por sus conciencias: de
-manera que parece que jamás llegó para ellos[554] ni por ellas. Los
-_Monopantos_ le creen (como de nosotros dice que le esperamos un grave
-autor: _Auream et gemmatam Hierusalem espectabant_) en Hierusalén[555]
-de oro y joyas. Ellos y nosotros, de diferentes principios y con
-diversos medios, vamos a un mesmo fin, que es a destruir, los unos, la
-cristiandad que no quisimos; los otros, la que ya no quieren, y por
-esto nos hemos juntado a confederar malicia y engaños.
-
-“Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos
-hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo, no con cien manos solas,
-sino con tantas como los cavan, los funden, los acuñan, los juntan,
-los cuentan, los reciben y los hurtan. Son dos demonios subterráneos,
-empero bienquistos de todos los vivientes; dos metales, que cuanto
-tienen más de cuerpo, tienen más de espíritu. No hay condición que les
-sea desdeñosa, y si alguna ley los condena, los legistas e intérpretes
-della los absuelven. Quien se desprecia de cavarlos se precia de
-adquirirlos; quien de grave no los pide al que los tiene, de cortesano
-los recibe de quien los da, y el que tiene por trabajo el ganarlos,
-tiene el robarlos por habilidad, y hay en la retórica de juntarlos un
-_no los quiero_[556], que obra _dénmelos_, y _nada recibo de nadie_,
-que es verdad, porque no es mentira _todo lo tomo_. Y como mentiría el
-mar si dijese que no mata su sed con tragarse los arroyuelos y fuentes,
-pues bebiéndose todos los ríos que se los beben, en ellos se sorbe
-fuentes y arroyos, de la misma manera mienten los poderosos que dicen
-no reciben de los mendigos y pobres, cuando se engullen a los ricos,
-que devoran a los pobres y mendigos. Esto supuesto, conviene encaminar
-la batería de nuestros intereses a los reyes y repúblicas y ministros,
-en cuyos vientres son todos los demás repleción que, conmovida por
-nosotros, o será letargo o apoplejía en las cabezas. En el método de
-disponerlo sea el primer voto el de los señores _Monopantones_”.
-
-Los cuales, habiéndose conficionado los unos con los chismes de
-los otros, determinaron que Pacas Mazo[557], como más abundante de
-lengua[558] y más caudaloso de palabras, hablase por todos, lo que hizo
-con tales razones:
-
---Los bienes del mundo son de los solícitos; su fortuna, de los
-disimulados y violentos. Los señoríos y los reinos, antes se arrebatan
-y usurpan que se heredan y merecen. Quien en las medras temporales es
-el peor de los malos, es el benemérito sin competidor, y crece hasta
-que se deja exceder en la maldad, porque en las ambiciones, lo justo
-y lo honesto hacen delincuentes a los tiranos. Éstos, en empezando
-a moderarse, se deponen; si quieren durar en ser tiranos, no han
-de consentir que salgan fuera las señas de que lo son. El fuego que
-quema la casa, con el humo que arroja fuera, llama a que le maten con
-agua. Deste discurso cada uno tome lo que le pareciere a propósito. La
-moneda es la Circe, que todo lo que se le llega u de ella se enamora,
-lo muda en varias formas: nosotros somos el _verbi gratia_. El dinero
-es un dios de rebozo[559], que en ninguna parte tiene altar público y
-en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular, porque
-se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que
-convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca
-bienquisto de[560] los discursos políticos y el conciliador de todas
-las diferencias de opiniones y humores. Viendo, pues, nosotros que
-es el mágico y el nigromante[561] que más prodigios obra, hémosle
-jurado por norte de nuestros caminos y por calamita[562] de nuestro
-norte[563], para no desvariar en los rumbos. Esto ejecutamos con tal
-arte, que le dejamos para tenerle y le despreciamos para juntarle:
-lo que aprendimos de la hipocresía de la bomba, que con lo vacío se
-llena, y con lo que no tiene atrae lo que tienen otros, y sin trabajo
-sorbe y agota lo lleno con su vacío. Somos remedos de la pólvora, que,
-menuda, negra, junta y apretada, toma fuerza inmensa y velocidad de la
-estrechura. Primero hacemos el daño que se oiga el ruido, y como para
-apuntar[564] cerramos un ojo y abrimos otro, lo conquistamos todo en un
-abrir y cerrar de ojos. Nuestras casas son cañones de arcabuz, que se
-disparan por las llaves y se cargan por las bocas. Siendo, pues, tales,
-tenemos costumbres y semblantes que convienen con todos, y por esto no
-parecemos forasteros en alguna seta o nación. Nuestro pelo le admite
-el turco por turbante, el cristiano por sombrero, y el moro por bonete
-y vosotros por tocado. No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de
-república, ni otro que el de _Monopantos_: dejamos los apellidos a las
-repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad
-de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que
-ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. Para fin tan lleno
-de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a
-pérdida y ganancia, sino con vosotros, que hoy sois los tramposos de
-toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para acabar de
-corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste,
-por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos
-fabricado los que estamos presentes. Ésta es que, considerando que la
-triaca se fabrica sobre el veloz veneno de la víbora (por ser el humor
-que más aprisa y derecho va al corazón, a cuya causa, cargándola[565]
-de muchos simples de eficacísima virtud, los lleva al corazón para que
-le defiendan de la ponzoña, que es lo que se pretende por la medicina),
-así nosotros hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón
-los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van
-derechos al corazón y al alma, los vicios y abominaciones y errores,
-que, como vehículos, introducen[566] en ella. Si os determináis a esta
-alianza, os daremos la receta con peso y número de ingredientes, y
-boticarios doctos en esta confación, en que Danipe y Alkemiastos[567] y
-yo hemos sudado, y no debe nuestro sudor nada a los trociscos[568] de
-la víbora. Dejaos gobernar por nuestro Pragas[569], que no dejaréis de
-ser judíos y sabréis juntamente ser _Monopantos_.
-
-A raíz destas palabras los cogió la _hora_, y levantándose Rabbi
-Maimón, uno de los dos que vinieron por la sinagoga de Venecia, se
-llegó al oído de Rabbi Saadías, y rempujando con la mano estado y medio
-de pico de nariz, para podérsele llegar a la oreja, le dijo:
-
---Rabbi, la palabrita _dejaos gobernar_, a roña sabe; conviene abrir el
-ojo con éstos, que me semejan Faraones caseros y mogigatos.
-
-Saadías le respondió:
-
---Ahora acabo de reconocerlos[570] por maná de dotrinas, que saben a
-todo lo que cada uno quiere: no hay sino callar, y, como a ratones de
-las repúblicas, darles qué coman en la trampa.
-
-Chrysóstheos[571], que vió el coloquio entre dientes, dijo a
-Philárgyros y a Danipe[572]:
-
---Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos: todo _Monopanto_ se
-dé un baño de becerro enjoyado, que ellos caerán de rodillas.
-
-Recociéronse en lazos y embelecos unos contra otros, y para deslumbrar
-a los _Monopantos_[573], Rabbi Saadías dijo:
-
---Nosotros os juzgamos exploradores de la tierra de promisión y la
-seguridad de nuestros intentos; para que nos amásemos en un compuesto
-rabioso, será bien se confiera[574] el modo y las capitulaciones y se
-concluyan y firmen en la primera junta, que señalamos de hoy en tres
-días.
-
-Pacas Mazo[575], compuniendo su rapiña en palomita[576], dijo que el
-término era bastante y la resolución providente, empero que convenía
-que el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un libro encuadernado en
-pellejo de oveja, cogida con torzales de oro en varios labores la lana,
-se le dió a Saadías, diciendo:
-
---Esta prenda os damos por rehenes[577].
-
-Tomóle, y preguntó:
-
---_¿Cúyas son estas obras?_
-
-Respondió Pacas Mazo[578]:
-
---_De nuestras palabras._ El autor es Nicolás Machiavelo, que escribió
-el canto llano de nuestro contrapunto.
-
-Mirándole con grande atención los judíos, y particularmente la
-encuadernación en pellejo de oveja, Rabbi Asepha[579], que asistía por
-Orán, dijo:
-
---Esta lana es de la que dicen los españoles que vuelve trasquilado
-quien viene por ella.
-
-Con esto se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse,
-como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse y hacerse pedazos
-hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del
-dinerismo, mudando el nombre de _ateístas_ en _dineranos_[580].
-
-XL. Los pueblos y súbditos a señores, príncipes, repúblicas y reyes
-y monarcas se juntaron en Lieja, país neutral, a tratar de sus
-conveniencias y a remediar y a descansar sus quejas y malicias y
-desahogar su sentir, opreso en el temor de la soberanía. Había gente
-de todas naciones, estados y calidades. Era tan grande el número,
-que parecía ejército y no junta, por lo cual eligieron por sitio la
-campaña abierta. Por una parte, admiraba la maravillosa diferencia
-de trajes y de aspectos; por otra, confundía los oídos y burlaba la
-atención la diferencia de lenguas. Parecía romperse el campo con
-las voces: resonaba a la manera que cuando el sol cuece las mieses,
-se oye importuno rechinar con la infatigable voz de las chicharras;
-el más sonoro alarido era el que encaramaban, desgañitándose, las
-mujeres con acciones frenéticas. Todo estaba mezclado en tumulto ciego
-y discordia[581] furiosa: los republicanos querían príncipes, los
-vasallos de los príncipes querían ser republicanos.
-
-Esta controversia[582] empelazgaron[583] un noble saboyano y un ginovés
-plebeyo. Decía el saboyano que su Duque era el movimiento perpetuo y
-que los consumía con guerras continuas[584] por equilibrar su dominio,
-que se ve anegado entre las dos coronas de Francia y España, y que
-su conservación la tenía en revolver, a costa de sus vasallos, los
-dos Reyes, para que, ocupado el uno con el otro, no pueda el uno ni
-el otro tragársele, viendo que sucesivamente entrambos príncipes,
-ya éste, ya aquél, le conquistan y le defienden, lo cual pagan los
-súbditos, sin poder respirar en quietud. Cuando Francia le embiste,
-España le ayuda, y cuando España le acomete, Francia le defiende. Y
-como ninguno de los dos le ampara por conservarle, sino porque el otro
-no crezca con su Estado y le sea más formidable y próximo vecino, de la
-defensa resulta a sus pueblos tanto daño como de la ofensa, y las más
-veces, más. El Duque recata en su corazón disimulada la pretensión de
-libertador de Italia, blasonando, para tener propicia la Santa Sede,
-toda la historia de Amadeo, a quien llamaron _Pacífico_[585], por haber
-sospechado algunos impíamente maliciosos que pensaba en reducir al Sumo
-Pontífice a sólo el caudal de las gracias y indulgencias. Padece el
-Duque achaques de Rey de Chipre, y es molestado de recuerdos de señor
-de Ginebra, y adolece de soberanía desigual entre los demás potentados.
-Todas estas cosas son espuelas que se añaden a los alientos, que en
-él necesitan de freno; que por estas razones viene a tratar que la
-Saboya y el Piamonte se confederen en República, donde la justicia y el
-consejo mandan y la libertad reina.
-
---¡Que la libertad reina!--dijo, dado a los diablos, el ginovés--.
-Tú debes de estar loco, y como no has sido repúblico, no sabes
-sus miserias y esclavitudes. No bastará toda la razón de Estado a
-concertarnos. Yo, que soy ginovés, hijo de aquella República, que por
-la vecindad y emulación os conoce a vosotros, vengo a persuadir a
-vuestro Duque, con la asistencia de nosotros los plebeyos[586], se haga
-Rey de Génova, y si él no lo aceta, he de ir a persuadir esta oferta
-al Rey de España, y si no, al francés, y de unos Reyes en otros, hasta
-topar con alguno que se apiade de nosotros. Dime, malcontento del bien
-que Dios te hizo en que nacieses sujeto a príncipe, ¿has considerado
-cuánto mayor descanso es obedecer a uno solo que a muchos, juntos en
-una pieza y apartados, y diferentes en costumbres, naturales, opiniones
-y desinios? Perdido, ¿no adviertes que en las repúblicas, como es
-anuo y sucesivo por las familias el gobierno, es respectivo, y que
-la justicia carece de ejecución, con temor de que los que otro año u
-otro trienio mandarán se venguen de lo que hizo el que gobernó? Si
-el Senado repúblico se compone de muchos, es confusión; si de pocos,
-no sirve sino de corromper la firmeza y excelencia de la unidad:
-ésta no se salva en el Dux, que, o no tiene absoluto poder, o es por
-tiempo limitado. Si mandan por igual nobles y plebeyos, es una junta
-de perros y gatos, que los unos proponen mordiscones con los dientes,
-ladrando, y los otros responden con araños y uñas. Si es de pobres y
-ricos, desprecian a los pobres los ricos y a los ricos invidian los
-pobres[587]. Mira qué compuesto resultará de invidia y desprecio. Si
-el gobierno está en los plebeyos, ni los querrán sufrir los nobles
-ni ellos podrán sufrir el no serlo. Pues si los nobles solos mandan,
-no hallo otra comparación a los súbditos sino la de los condenados,
-y éstos somos los plebeyos ginoveses, y si se pudiera sin error
-encarecerlo más, me pareciera haber dicho poco. Génova tiene tantas
-repúblicas como nobles y tantos miserables esclavos como plebeyos. Y
-todas estas repúblicas personales se juntan en un palacio a sólo contar
-nuestro caudal y mercancías, para roérnosle o bajando o subiendo la
-moneda, y como malsines de nuestro caudal, atienden siempre a reducir
-a pobreza nuestra inteligencia. Usan de nosotros como de esponjas,
-enviándonos por el mundo a que, empapándonos en la negociación,
-chupemos hacienda, y, en viéndonos abultados de caudal, nos exprimen
-para sí. Pues dime, maldito y descomulgado saboyano: ¿qué pretendes con
-tu traición y tu infernal intento? ¿No conoces que nobles y plebeyos
-transfieren su poder en los reyes y príncipes, donde, apartado de
-la soberbia[588] y poder de los unos y de la humildad de los otros,
-compone una cabeza asistida de pacífica y desinteresada majestad, en
-quien ni la nobleza presume ni la plebe padece?
-
-Embistiéranse los dos, si no los apartara el mormullo[589] de una
-manada de catredáticos, que venía retirándose de un escuadrón de
-mujeres, que, con las bocas abiertas, los hundían a chillidos y los
-amagaban[590] de mordiscones. Una dellas, cuya hermosura era tan
-opulenta que se aumentaba con la disformidad de la ira, siendo afecto
-que en la suma fiereza de un león halla fealdad que añadir, dijo:
-
---Tiranos, ¿por cuál razón (siendo las mujeres de las dos partes del
-género humano la una, que constituye mitad) habéis hecho vosotros
-solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento, a vuestro
-albedrío? Vosotros nos priváis de los estudios, por invidia de que
-os excederemos; de las armas, por temor de que seréis vencimiento de
-nuestro enojo los que lo sois de nuestra risa. Habéisos constituido
-por árbitros de la paz y de la guerra, y nosotras padecemos vuestros
-delirios. El adulterio en nosotras es delito de muerte, y en vosotros,
-entretenimiento de la vida. Queréisnos buenas para ser malos, honestas
-para ser distraídos. No hay sentido nuestro que por vosotros no esté
-encarcelado; tenéis con grillos nuestros pasos, con llave nuestros
-ojos; si miramos, decís que somos desenvueltas; si somos miradas,
-peligrosas, y, al fin, con achaque de honestidad, nos condenáis a
-privación de potencias y sentidos. Barbonazos, vuestra desconfianza,
-no nuestra flaqueza, las más veces nos persuade contra vosotros lo
-propio que cauteláis en nosotras. Más son las que hacéis malas que las
-que lo son. Menguados, si todos sois contra nosotras _privaciones_,
-fuerza es que nos hagáis todas _apetitos_ contra vosotros. Infinitas
-entran en vuestro poder buenas, a quien forzáis a ser malas, y ninguna
-entra tan mala a quien los más de vosotros no hagan peor. Toda vuestra
-severidad se funda en lo frondoso y opaco de vuestras caras, y el que
-peina por barba más lomo de javalí, presume más suficiencia, como si el
-solar del seso fuera la pelambre prolongada de quien antes se prueba
-de cola que de juicio. Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o
-con darnos parte en los estudios y puestos de gobierno, o con oírnos
-y desagraviarnos de las leyes establecidas, instituyendo algunas en
-nuestro favor y derogando otras que nos son[591] perjudiciales.
-
-Un dotor, a quien la barba le chorreaba hasta los tobillos, que las vió
-juntas y determinadas, fiado en su elocuencia, intentó satisfacerlas
-con estas razones:
-
---Con grande temor me opongo a vosotras, viendo que la razón
-frecuentemente es vencida de la hermosura, que la retórica y dialéctica
-son rudas contra vuestra belleza. Decidme, empero: ¿qué ley se os podrá
-fiar, si la primera mujer estrenó su ser quebrantando la de Dios[592]?
-¿Qué armas se pondrán con disculpa en vuestras manos, si con una
-manzana descalabrastes toda la generación de Adán, sin que se escapasen
-los que estaban escondidos en las distancias de lo futuro[593]? Decís
-que todas las leyes son contra vosotras; fuera verdad si dijérades
-que vosotras érades contra todas las leyes. ¿Qué poder se iguala al
-vuestro, pues si no juzgáis con las leyes estudiándolas, juzgáis a las
-leyes con los jueces, corrompiéndolos? Si nosotros hicimos las leyes,
-vosotras las deshacéis. Si los jueces gobiernan el mundo, y las mujeres
-a los jueces, las mujeres[594] gobiernan el mundo y desgobiernan[595]
-a los que le gobiernan, porque puede más con muchos la mujer que aman
-que el texto que estudian. Más pudo con Adán lo que el diablo dijo a la
-mujer que lo que Dios le dijo[596]. Con el corazón humano muy eficaz
-es el demonio si le pronuncia una de vosotras. Es la mujer regalo que
-se debe temer y amar, y es muy difícil temer y amar una propia cosa.
-Quien solamente la ama, se aborrece a sí; quien solamente la aborrece,
-aborrece a la naturaleza. ¿Qué Bártulo no borran vuestras lágrimas?
-¿De qué Baldo no se ríe vuestra risa[597]? Si tenemos los cargos y
-los puestos, vosotras los gastáis en galas y trajes. Un texto solo
-tenéis, que es vuestra lindeza: ¿cuándo le alegastes que no os valiese?
-¿Quién le vió que no quedase vencido?[598] Si nos cohechamos, es
-para cohecharos; si torcemos las leyes y la justicia, las más veces
-es porque seguimos la dotrina de vuestra belleza, y de las maldades
-que nos mandáis hacer cobráis los intereses y nos dejáis la infamia
-de jueces detestables. Invidiáisnos la asistencia y los cargos en la
-guerra, siendo ella a quien debéis el descanso de viudas y nosotros el
-olvido de muertos. Quejáisos de que el adulterio es en vosotras delito
-capital y no en nosotros. Demonios de buen sabor, si una liviandad[599]
-vuestra quita las honras a padres y hijos y afrenta toda una
-generación, ¿por qué se os antoja riguroso castigo la pena de muerte,
-siendo de tanto mayor estimación la honra de muchos inocentes que la
-vida de un culpado? Estemos al aprecio que desto hacen vuestras propias
-obras. Vosotras, por infinitos, no podéis contar vuestros adulterios,
-y nosotros, por raros, no tenemos qué contar de los degüellos; el
-escarmiento sigue a la pena[600]: ¿dónde está éste? Quejaros de que os
-guardamos es quejaros de que os estimemos: nadie guardó[601] lo que
-desprecia. Según lo que he discurrido, de todo sois señoras, todo está
-sujeto a vosotras; gozáis la paz y ocasionáis la guerra. Si habéis de
-pedir lo que os falta a muchas, pedid moderación y seso.
-
-¿_Seso_ dijiste? No lo hubo pronunciado cuando todas juntas se
-dispararon contra el triste dotor en remolino de pellizcos y repelones,
-y con tal furia le mesaron, que le dejaron lampiño de la pelambre
-graduada, que pudiera, por lo lampiño, pasar por vieja en otra parte.
-Ahogáranle si no acudiera mucha gente a la pelazga[602] y mormullo que
-habían armado un francés monsiur y un italiano monseñor.
-
-Habíanse ya pronunciado el enojo con algunos sopapos y dádose
-_sanctus_[603] en las jetas, con séquito de coces y bocados[604].
-El francés se carcomía de rabia y el monseñor se destrizaba de
-cólera[605]. Concurrieron por una y otra parte italianos y bugres.
-Pusiéronse en medio los alemanes, y, sosegándolos con harta
-dificultad, los preguntaron la causa. El francés, arrebañándose con
-entrambas manos las bragas, que con la fuga se le habían bajado a las
-corvas, respondió:
-
---Hoy hemos concurrido aquí todos los súbditos para tratar del alivio
-de nuestras quejas. Yo estaba comunicando con otros de mi nación el
-miserable estado en que se halla Francia, mi patria, y la opresión
-de los franceses so el poder de Armando, cardenal de Richeleu.
-Ponderaba con la maña que llamaba servir al Rey lo que es degradarle;
-cuánta raposa vestía de púrpura, cómo con el ruido que inducía en la
-cristiandad disimulaba el de su lima, que agotaba en su astucia la
-confianza del Príncipe, que había puesto en manos de sus parientes
-y cómplices el mar y la tierra, fortalezas y gobiernos, ejércitos y
-armadas, infamando los nobles y engrandeciendo los viles. Acordaba a
-los de mi nación de las tajadas y pizcas en que resolvieron al mariscal
-de Ancre; acordábalos de Luínes y cómo nuestro Rey no se limpiaba de
-privados, y que esto sólo hacía bien a esotros dos a quien acreditaba.
-Advertía que en Francia, de pocos años a esta parte, los traidores
-han dado en la agudeza más perniciosa del infierno, pues, viendo que
-levantarse con los reinos se llama traición y se castiga como traidor
-al que lo intenta, para asegurar su maldad se levantan con los reyes
-y se llaman privados, y en lugar de castigo de traidores, adquieren
-adoración de reyes de reyes. Proponía[606], y lo propongo, y lo
-propondré en la junta, que para la perpetuidad de la sucesión y de los
-reinos y extirpar esta seta de traidores, se promulgue ley inviolable
-e irremisible, que ordenase que el Rey que en Francia se sujetare a
-privado, _ipso jure_, él y su sucesión perdiesen el derecho del reino,
-y que desde luego fuesen los súbditos absueltos del juramento de
-fidelidad, pues no previene tan manifiesto peligro la ley Sálica, que
-excluye las hembras, como ésta, que excluye validos[607]. Decía que
-juntamente se mandase que el vasallo que con tal nombre se atreviese a
-levantarse con su rey, muriese infamemente[608] y perdiese todas las
-honras y bienes que tuviese, quedando su apellido siempre maldito y
-condenado[609]. Pues sin más consideración, ese desatinado bergamasco,
-ni acordarme[610] de los nepotes de Roma, me llamó hereje _pezente y
-mascalzón_, diciendo[611] que en detestar los privados, detestaba los
-nepotes[612], y que privado y nepote eran dos nombres y una cosa. Y no
-habiendo yo tomado en la boca disparate semejante, me embistió en la
-forma que nos hallastes.
-
-Los alemanes quedaron, con los demás oyentes, suspensos y pensativos.
-Encamináronlos a cada uno a su puesto, no sin dificultad, y dispusieron
-en auditorio pacífico aquellas multitudes para la propuesta que en
-nombre de todos hacía un letrado bermejo, que a todos los había
-revuelto y persuadido a pretensiones tan diferentes y desaforadas.
-Mandaron el silencio dos clarines, cuando él, sobre lugar eminente[613]
-que en el centro del concurso los miraba en iguales distancias, dijo:
-
---La pretensión que todos tenemos es la libertad de todos, procurando
-que nuestra sujeción sea a lo justo, y no a lo violento; que nos mande
-la razón, no el albedrío; que seamos de quien nos hereda, no de quien
-nos arrebata; que seamos cuidado de los Príncipes, no mercancía, y
-en las Repúblicas compañeros, no esclavos; miembros y no trastos;
-cuerpo y no sombra. Que el rico no estorbe al pobre que pueda ser
-rico, ni el pobre enriquezca con el robo del poderoso. Que el noble
-no desprecie al plebeyo, ni el plebeyo aborrezca al noble, y que todo
-el gobierno se ocupe en animar a que todos los pobres sean ricos y
-honrados los virtuosos, y en estorbar que suceda lo contrario. Hase de
-obviar que ninguno pueda ni valga más que todos, porque quien excede
-a todos, destruye la igualdad, y quien le permite que exceda le manda
-que conspire. La igualdad es armonía, en que está sonora la paz de
-la república, pues en turbándola particular exceso, disuena y se oye
-rumor lo que fué música. Las repúblicas han de tener con los reyes la
-unión que tiene la tierra, en quien ellas se representan, con el mar,
-que los representa a ellos. Siempre están abrazados, mas siempre ésta
-se defiende de las insolencias de aquél con la orilla, y siempre aquél
-la amenaza, la va lamiendo y procurando anegarla y sorbérsela, y
-ésta, cobrar de sí, por una parte, tanto como él la esconde por otra.
-La tierra, siempre firme y sin movimiento, se opone al bullicio y
-perpetua discordia de su inconstancia; aquél, con cualquier viento se
-enfurece; ésta, con todos se fecunda. Aquél se enriquece de lo que ésta
-le fía; ésta, con anzuelos, y redes, y lazos, le pesca y le despuebla.
-Y de la manera que toda la seguridad del mar y el abrigo está en la
-tierra, que da los puertos, así en las repúblicas está el reparo de
-las borrascas y golfos de los reinos. Éstas siempre han de militar con
-el seso, pocas veces con las armas; han de tener ejércitos y armadas
-prontas en la suficiencia del caudal, que es el _luego_ que logra las
-ocasiones. Deben hacer la guerra a los unos reyes con los otros, porque
-los monarcas, aunque sean padres y hijos, hermanos y cuñados, son como
-el hierro y la lima, que siendo, no sólo parientes, sino una misma
-cosa y un propio metal, siempre la lima está cortando y adelgazando
-al hierro. Han de asistir las repúblicas a los príncipes temerarios
-lo que baste para que se despeñen, y a los reportados, para que sean
-temerarios. Harán nobilísima la mercancía, porque enriquece y lleva
-los hombres por el mundo ocupados en estudio práctico, que los hace
-doctos de experiencias, reconociendo puertos, costumbres, gobiernos
-y fortalezas y espiando desinios. Serán meritorios al útil de la
-Patria los estudios políticos y matemáticos, y a ninguna cosa se dará
-peor nombre que al ocio más ilustre y a la riqueza más vagamunda. Los
-juegos públicos se ordenarán del ejercicio de las armas[614], conforme
-a la disposición de las batallas, porque sean juntamente de utilidad y
-entretenimiento, juntamente fiestas y estudios, y entonces será decente
-frecuentar los teatros cuando fueren academias. Hase de condenar por
-infame ostentación en trajes[615], y sólo ha de ser diferencia entre
-el pobre y el rico que éste dé el socorro y aquél le reciba, y entre
-noble y plebeyo, la virtud y el valor, pues fueron principio de todas
-las noblezas que son. Aquí se me caerán unas palabrillas de Platón:
-quien las hubiere menester, las recoja, que yo no sé a qué propósito
-las digo, mas no faltará quien sepa a qué propósito las dijo en el
-diálogo 3 _de Republica, vel de Justo_. Son éstas: _Igitur rempublicam
-administrantibus praecipuè, si quibus aliis, mentiri licet, vel
-hostium, vel civium causa, ad communem civitatis utilitatem: reliquis
-autem à mendacio abstinendum est_. “Si a algunos es lícito mentir,
-principalmente es lícito a los que gobiernan las repúblicas, o por
-causa de los enemigos, o ciudadanos, para la común utilidad de la
-ciudad: todos los demás se han de guardar de mentir”. Pondero que,
-condenando la Iglesia católica esta doctrina de la república de Platón,
-hay quien se precia y blasona de ser su república.
-
-“Pasemos a la propuesta de los súbditos de los reyes. Éstos se quejan
-de que ya todos son electivos, porque los que son y nacen hereditarios
-son electores de privados, que son reyes por su elección. Esto los
-desespera, porque dicen los franceses que los príncipes que para
-mejor gobernar sus reinos se entregan totalmente a validos, son como
-los galeotes, que caminan forzados, volviendo las espaldas al puerto
-que buscan, y que los tales privados son como jugadores de manos,
-que, cuanto más engañan, más entretienen, y cuanto mejor esconden el
-embuste a los ojos y más burlas hacen a las potencias y sentidos, son
-más eminentes y alabados del que los paga los embelecos con que le
-divierten. La gracia está en hacerle creer que está lleno lo que está
-vacío, que hay algo donde no hay nada, que son heridas en otros lo
-que es mellas en sus armas, que arrojan con la mano lo que esconden
-en ella. Dicen que le dan dinero, y cuando lo descubre, se halla con
-una inmundicia o la muela de un asno. Las comparaciones son viles:
-válense dellas a falta de otras; por esto afirman que igualmente son
-reprehensibles el rey que no quiere ser lo que el grande Dios quiso que
-fuese y el que quiere ser lo que no quiso que fuera. Osan decir que el
-privado total introduce en el rey, como la muerte en el hombre, _nova
-forma cadaveris: nueva forma de cadáver_, a que se sigue corrupción
-y gusanos, y que, conforme[616] a la opinión de Aristóteles, en el
-Príncipe _fit resolutio usque ad materiam primam_; quiere decir: _no
-queda alguna cosa de lo que fué, sino la representación_. Esto baste.
-
-“Pasemos a las quejas contra los tiranos y a la razón dellas. Yo no sé
-de quién hablo ni de quién no hablo: quien me entendiere, me declare.
-Aristóteles dice _que es tirano quien mira más a su provecho particular
-que al común_. Quien supiere de algunos que no se comprehenden en
-esta difinición, lo venga diciendo, y le darán su hallazgo[617][618].
-Quéjanse de los tiranos más los que reciben beneficios que los
-que padecen castigos, porque el beneficio del tirano constituye
-delincuentes y cómplices, y el castigo, virtuosos y beneméritos; tales
-son, que la inocencia, para ser dichosa, ha de ser desdichada en
-sus dominios. El tirano, por miseria y avaricia, es fiera[619]; por
-soberbia, es demonio; por deleites y lujuria, todas las fieras y todos
-los demonios. Nadie se conjura contra el tirano primero que él mismo;
-por esto es más fácil matar al tirano que sufrirle. El beneficio del
-tirano siempre es funesto: a quien más favorece, el bien que le hace
-es tardarse en hacerle mal. Ejemplo de los tiranos fué Polifemo, en
-Homero: favoreció a Ulises con hablar con él sólo, y con preguntarle
-supo sus méritos, oyó sus ruegos, vió su necesidad, y el premio que
-le ofreció fué que, después de haberse comido a sus compañeros, le
-comería el postrero[620]. Del tirano que se come los que tiene debajo
-de su mano, no espere nadie otro favor sino ser comido el último. Y
-adviértase que, si bien el tirano lo concede por merced, el que ha de
-ser comido no lo juzga en la dilación sino por aumento de crueldad.
-Quien te ha de comer después de todos, te empieza a comer en todos
-los que come antes; más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto
-más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder manjar y no huésped.
-Detenerle en la cueva para pasarle al estómago, más era sepultura que
-hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su veneno es el sueño.
-Pueblos, daldes sueño, tostad las hastas, sacadles los ojos, que
-después ninguno hizo lo que todos desearon que se hiciese. _Ninguno_
-decía el tirano Polifemo que le había cegado, porque Ulises, con
-admirable astucia, le dijo que se llamaba _Ninguno_. Nombrábale para su
-venganza y defendíale con la equivocación del nombre: ellos disculpan a
-quien los da muerte, a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado entre
-las ovejas que guardaba. Lo que más guarda el tirano, guarda contra él
-a quien le derriba.
-
-“Esto supuesto, digo que hoy nos juntamos los sugetos a tratar de la
-defensa nuestra, contra el arbitrio de los que nos gobiernan mediata
-o inmediatamente. En las repúblicas y en los reinos, los puntos
-sustanciales[621] sean perpetuos en sus consejos, sin poder tener ni
-pretender ascenso a otros, porque pretender uno y gobernar otro, no da
-lugar al estudio ni a la justicia, y la ambición de pasar a tribunal
-diferente y superior le tiene caminante, y no juez, y con lo que
-gobierna granjea lo que quiere gobernar, y, distraído, no atiende a
-nada: a lo que tiene, porque lo quiere dejar, y a lo que desea, porque
-aún no lo tiene. Cada uno es de provecho donde los años le han dado
-experiencia y estorbo donde empieza la primera noticia, porque pasan
-de las materias que ya sabían a las que aún no saben. Las honras que
-se les hicieren, no han de salir del estado de su profesión, porque no
-se mezclen con las militares, y la toga y la espada anden en ultraje:
-aquélla embarazada y extraña y ésta quejosa y confundida[622].
-
-“Que los premios sean indispensables; que, no sólo no se den a los
-ociosos, sino que no se permita que los pidan, porque si el premio de
-las virtudes se gasta en los vicios, el príncipe o república quedará
-pobre de su mayor tesoro, y el metal del precio, vil y falsificado. No
-le han de aguardar el benemérito ni el indigno: aquél, porque se le han
-de dar luego; éste, porque nunca se le han de dar. Menos mal gastado
-sería el oro y los diamantes en grillos para aprisionar delincuentes
-que una insignia militar y de honor en un vagamundo y vicioso. Roma
-entendió esto bien, que pagaba con un ramo de laurel u de roble más
-heridas que daba hojas, vitorias de ciudades, provincias y reinos. Para
-consejeros de Guerra y Estado sólo sean suficientes y admitidos[623]
-los valientes y experimentados: sea prerogativa la sangre, o vertida o
-aventurada; no la presuntuosa[624] en genealogías y antepasados. Para
-los cargos de la guerra se han de preferir los valientes y dichosos.
-Gran recomendación es la de los bienafortunados sobre valientes: Lucano
-lo aconseja[625]:
-
- ..._Fatis accede, Deisque,
- Et cole felices, miseros fuge._
-
-“Siempre he leído esto de buena gana, y a este admirable poeta,
-niegúeselo quien quisiere[626], con atención en lo político y militar,
-preferida a todos después de Homero.
-
-“Para las judicaturas se han de escoger los doctos y los
-desinteresados. Quien no es codicioso, a ningún vicio sirve, porque
-los vicios inducen el interés a que se venden. Sepan las leyes, empero
-no más que ellas; hagan que sean obedecidas, no obedientes. Éste es
-el punto en que se salvan los tribunales. Yo he dicho. Vosotros diréis
-lo que se os ofrece y propondréis los remedios más convenientes y
-platicables”.
-
-Calló. Y como era multitud diferente en naciones y lenguas, se armó
-un zurrido de gerigonzas tan confuso, que parecía haberse apeado allí
-la tabaola de la torre de Nembrot: ni los entendían ni se entendían.
-Ardíase en sedición y discordia el sitio, y en los visajes y acciones
-parecía junta de locos u endemoniados. Cuando el gremio de los
-pastores, que con ondas ceñían los pellejos de las ovejas, que les
-eran más acusación que abrigo, dijeron que “los oyesen luego y los
-primeros, porque se les habían rebelado las ovejas, diciendo que
-ellos las guardaban de los lobos, que se las comían una a una, para
-trasquilarlas, desollarlas, matarlas y venderlas todas juntas de una
-vez, y que pues los lobos, cuando mucho, se engullían una, u dos, u
-diez, u veinte, pretendían que los lobos las guardasen de los pastores,
-y no los pastores de los lobos, y que juzgaban más piadosa la hambre
-de sus enemigos que la codicia de sus mayorales, y que tenían hecha
-información contra nosotros con los mastines de ganado”.
-
-No quedó persona que no dijese:
-
---Ya entendemos: no son bobas las ovejas si lo consiguen.
-
-En esto, los cogió la _hora_, y, enfurecidos, unos decían: “Lobos
-queremos”; otros: “Todos son lobos”; otros: “Todo es uno”; otros: “Todo
-es malo”. Otros muchos contradecían a éstos. Y viendo los letrados que
-se mezclaban en pendencia, por sosegarlos, dijeron que el caso pedía
-consideración grande, que lo difiriesen a otro día y, entre tanto,
-se acudiese por el acierto a los templos sagrados. Los franceses, en
-oyéndolo, dijeron:
-
---En siendo necesario acudir a los templos, somos perdidos, y tememos
-nos suceda[627] lo que a la lechuza cuando estaba enferma, que,
-consultando a la zorra, a quien juzgó por animal más graduado, su mal,
-juntamente con la picaza, a quien, por verla[628] sobre mulas matadas,
-juzgó por médico, la respondieron que no tenía remedio sino acudir a
-los templos, la cual lechuza, en oyéndolo, dijo:
-
---Pues yo soy muerta si mi remedio es acudir a los santuarios, pues mi
-sed los tiene a escuras, por haberme bebido el aceite de las lámparas,
-y no hay retablo que no tenga sucio.
-
-El monseñor, levantando la voz, dijo:
-
---Monsiures lechuzas: se os otorga esa comparación y se os acuerda
-a vosotros y a cuantos coméis de lo sagrado lo que Homero refiere de
-los ratones cuando pelearon con las ranas, que, acudiendo a los dioses
-que los favoreciesen, se excusaron todos, diciendo unos que les habían
-roído una mano, otros un pie, otros las insignias, otros las coronas,
-otros los picos de las narices, y ninguno hubo que en su imagen o bulto
-no tuviese algo menos y señales de sus dientes. Aplicad ahora, ratones
-calvinistas, luteranos, hugonotes y reformados, y veréis en el cielo
-quién os ha de ayudar[629].
-
---¡Oh, inmenso Dios! cuál zacapella[630] y turbamulta armaron los
-bugres con el monseñor. La discordia del campo de Agramante, en su
-comparación, era un convento de vírgines vestales; para sosegarlos se
-vieron todos en peligro de perderse. En fin, detenidos y no acallados,
-se fueron todos quejosos de lo que cada uno pasaba y rabiando cada uno
-por trocar su estado con el otro.
-
-Cuando esto pasaba en la tierra, viéndolo con atención los dioses, el
-Sol dijo:
-
---La _hora_ está boqueando y yo tengo la sombra del gnomon[631]
-un tris de tocar con el número de las cinco. Gran padre de todos,
-determina si ha de continuar la Fortuna antes que la _hora_ se acabe u
-volver a voltear y rodar por donde solía.
-
-Júpiter respondió:
-
---He advertido que en esta _hora_, que ha dado a cada uno lo que
-merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se
-han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos,
-que, por serlo eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes,
-viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y
-piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se
-hayan hecho pícaros, y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la
-satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo
-que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal,
-que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y
-esto no es arrepentimiento, sino dejar de ser malos a más no poder. El
-abatimiento y la miseria los encoge, no los enmienda; la honra y la
-prosperidad los hace hacer lo que si las hubieran alcanzado siempre
-hubieran hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola por las
-rodadas antiguas y ocasione méritos en los cuerdos y castigo en los
-desatinados, a que asistirá nuestra providencia infalible y nuestra
-presciencia soberana[632]. Todos reciban lo que les repartiere, que sus
-favores u desdenes[633], por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y
-despreciando aquéllos, son tan útiles los unos[634] como los otros. Y
-aquél que recibe y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje
-de sí propio, y no de la Fortuna, que lo da con indiferencia y sin
-malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando
-mal de sus prosperidades u trabajos, la disfaman y la maldicen.
-
-En esto dió la _hora_ de las cinco y se acabó _la de todos_, y la
-_Fortuna_, regocijada con las palabras de Júpiter, trocando las
-manos[635], volvió a engarbullar[636] los cuidados del mundo y a
-desandar lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras del aire,
-como quien se resbala por hielo, se deslizó hasta dar consigo en la
-tierra.
-
-Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas, dijo:
-
---Hambre hace, y con la prisa de obedecer dejé en la fragua tostando
-dos ristras de ajos para desayunarme con los cíclopes.
-
-Júpiter prepotente mandó luego traer de comer, y instantáneamente
-aparecieron allí Iris[637] y Hebe con néctar, y Ganimedes con un
-velicomen[638] de ambrosía. Juno, que le vió al lado de su marido, y
-que con los ojos bebía más del copero que del licor, endragonida[639] y
-enviperada, dijo:
-
---O yo o este bardaje[640] hemos de quedar en el Olimpo, u he de pedir
-divorcio ante Himeneo.
-
-Y si el águila, en que el picarillo estaba a la jineta, no se
-afufa[641] con él, a pellizcos lo desmigaja. Júpiter empezó a soplar
-el rayo, y ella le dijo:
-
---Yo te le quitaré para quemar al pajecito nefando.
-
-Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa que si Júpiter fuera
-corito[642] estuviera por nacer), reportó con halagos a Junon[643]; mas
-Venus, hecha una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba gritos como
-una verdulera y puso a Júpiter como un trapo. Cuando Mercurio, soltando
-la tarabilla[644], dijo que todo se remediaría y que no turbasen el
-banquete celestial. Marte, viendo los bucaritos de ambrosía, como
-deidad de la carda y dios de la vida airada, dijo:
-
---¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas diosecitas.
-
-Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió los dos dioses a tragos
-y chupones, y agarrando de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a
-trinchar[645] con la daga sus ganados, engulléndose los rebaños, hechos
-jigote, a hurgonazos[646]. Saturno se merendó media docena de hijos.
-Mercurio, teniendo sombrerillo, se metió de gorra con Venus, que estaba
-sepultando debajo de la nariz, a puñados, rosquillas y confites.
-Plutón, de sus bizazas[647] sacó unas carbonadas[648] que Proserpina
-le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano, que estaba a diente[649],
-se llegó andando con mareta[650] y con un mogollón muy cortés, a
-poder de reverencias, empezó a morder de todo y a mascullar[651]. El
-Sol, a quien toca el pasatiempo, sacando su lira, cantó un himno en
-alabanza de Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados Venus y
-Marte de la gravedad del tono y de las veras de la letra[652], él, con
-dos tejuelas, arrojó fuera de la nuez una jácara aburdelada
-de quejidos[653], y Venus, aullando de dedos con castañetones de
-chasquido, se desgobernó en un rastreado[654], salpicando de cosquillas
-con sus bullicios los corazones de los dioses. Tal cizaña derramó en
-todos el baile, que parecían azogados. Júpiter, que, atendiendo a la
-travesura de la diosa, se le caía la baba, dijo:
-
---¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones[655]!
-
-Diólos licencia, y, hartos y contentos, se afufaron, escurriendo la
-bola a puto el postre[656], lugar que repartió el coperillo del
-avechucho[657].
-
-
- NOTAS:
-
-[110] “Pintan a las _Horas_ alegres y llenas de luz y hermosura los
-poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni
-vestidas, más que en los delirios de Homero, que debió pasarlas muy
-buenas en sus deliquios, y esto a fe que no pudo hacerse sin locura,
-pues que si hay horas buenas y felices, éstas son pocas y las malas
-muchas. Y puesto que no contaron las malas, bueno será que sepades
-que son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que arrojan
-venablos por la boca, punzan con sus garfios y esparcen tinieblas y
-espanto por el que pasan. Tales son las de los malos que por una hora
-buena se echan a cuestas las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es
-Plutón, que las va pasando una a una, y, al llegar a la última, la
-desgarra y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, renazca cien
-veces de sí misma para martirio de las almas. Mas como en asamblea
-se junten los dioses para juzgarlas, abre Júpiter el caos con sus
-ardientes rayos y con voz de trueno, que trueno y gordo es él mismo, y
-todo tiembla como esperando el juicio de la muerte, que es el peor de
-los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera a sus leyes”.
-(Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo amargamente que trata a todos.
-
-[111] CORR., 535: _Estar hecho de hiel._ QUEV., _C. de c._: “Y de una
-hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver al viejo hecho de
-hiel”. A. ÁLV., _Silv. Vig. nav._, 1 c., § 2: “Todo le amarga y se le
-hace de hiel”.
-
-[112] _Desgañitarse_, romperse el _gañote_ a puros gritos, como
-_desgañirse_. J. POLO, pl. 215: “Dió voces, en fin, que se
-desgañitaba”. CÁCER., f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta que me desgañía”.
-
-[113] _Poner el grito en el cielo_, alzar mucho la voz.
-
-[114] _Trompicar_, dando trompicones o trompazos. G. ALF., 2, 2,
-4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en el reino de
-Nápoles”.
-
-[115] _Insignia de viñadero_, el lanzón, arma del viñadero y de Marte.
-GÓNG., _Rom. lír._, 12: “Mohoso como en diciembre | el lanzón del
-viñadero”.
-
-[116] _Echar chuzos_, llover reciamente, y trasladadamente, bravear
-echando bravatas. T. RAM., _Concept._, p. 50: “Mientras las olas
-bramaban y el cielo amenazaba y echaba chuzos”.
-
-[117] _Panarra_, simplón (vulg.).
-
-[118] _Re-most-ar_, echar o llenar de mosto. D. VEGA, _Conc._ 2.º: “Se
-descalza y desnuda para entrar en el lagar y sale de allí remostado
-todo y de la uva tinta, como teñido en sangre”. J. PIN., _Agr._, 10,
-18: “Y el revinar con él a otro más nuevo es dañoso, como el remostar
-al más viejo”.
-
-[119] _Vendimias de retorno_, regüeldos de borracho en la boca, como
-vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. _Por
-lagar_, en vez de lagar.
-
-[120] _Des-cabal-ado_, no cabal, por ser cojo o corto de un pie.
-
-[121] _Mari-manta_, fantasma para meter miedo a los niños; de _Mari_ o
-mujer, con una _manta_ arrebujada sobre la cabeza, por hacerlo así la
-niñera, etc. QUEV., _Mus._ 6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana
-de lino | a lo difunto se muestra | marimanta de los niños”. Ídem,
-_Cart._: “En esta tierra, para espantar los niños, dicen: la Bonimanta,
-como allá la Marimanta”. Alude a que Saturno o el tiempo se come sus
-hijos o las cosas todas.
-
-[122] _Hecho una sopa_, muy mojado. L. RUEDA, 1, 66: “Vengo hecho una
-sopa d’agua”.
-
-[123] _Cazcarrias_, lodos que se pegan a los bajos de la ropa.
-
-[124] _Devanado_, envuelto.
-
-[125] _Oliendo a pescado_, de los días de abstinencia.
-
-[126] _Cisco_, carbón menudo, hollín del herrero, que, por lo negro,
-dice ser _dado a los diablos_.
-
-[127] _Alcrebite_, azufre, del arábigo. _Zahumar_ o _sahumar_ se decía,
-así como _buchorno_, del _vulturnus_.
-
-[128] _Cultos_, los poetas oscuros.
-
-[129] _Engazar_, engarzar. P. VEGA, 2, 13, 3: “De unos nervios delgados
-con que están (las muelas) engazadas dentro de los encajes de las
-encías”. TORR., _Fil. mor._, 7, 14: “Vienen a forjar una cadena de
-pecados engazando un eslabón de hierro con otro mayor para descolgarse
-en el profundo”.
-
-[130] “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las
-posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el refrán.
-
-[131] _Haciendo rechinar_ los círculos de la esfera llamados _coluros
-con el ruedo_ del miriñaque de alambres y cintas, que llamaban
-_guarda-infante_, _empalagando_ o atestando.
-
-[132] _La jeta_ u hocico y _el moño_, que le encimaba como coroza de
-pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse y afeitarse de las damas.
-
-[133] _En mala moneda_, en cuartos.
-
-[134] _Pelicabros_, “_capripedes satyrorum_” (HORACIO), _patibueyes_,
-patihendidos.
-
-[135] “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de Zaragoza y todas
-las posteriores).
-
-[136] _Bahuno_, _bajuno_, con _h_, como se hallan por entonces escritas
-otras voces para nuestra _j_ actual; por haber hasta poco había sonado
-como en francés la letra _j_, y ser el tiempo en que comenzaba a sonar
-como hoy, esto es, como entonces todavía sonaba la _h_ (CEJADOR, _Leng.
-Cerv._, I, 9 y 11).
-
-[137] _De la carda_, de la gente del bronce, maleante; del robar díjose
-_la carda_.
-
-[138] _Pésia_, pese a, en juramentos y exclamaciones.
-
-[139] El _hígado_ expresa el valor, hombre de hígados, esto es, que
-tiene bilis y sabe enojarse.
-
-[140] _Coime_, garitero y señor de casa, y _Gran Coime_ o _Coime del
-alto_ o _de las clareas_, Dios. _Alto claro_, el Cielo. _Garlar_,
-hablar. _Sornar_, dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.
-
-[141] _Jacarandina_, voz de la jácara o de los jaques.
-
-[142] “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).
-
-[143] _Pajaritos_, por las alas que le pintan en los zancajos o talones.
-
-[144] _En volandas_ o volandillas, corriendo y volando.
-
-[145] _Virote_ o saeta y mozo soltero, desocupado, maleante con ínfulas
-de lindo. CERV., _Cel. extrem._
-
-[146] _En un cerrar y abrir de ojos_, en un punto. L. GRAC., _Crit._,
-2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un cerrar y abrir de ojos, se
-resolvió en nada”.
-
-[147] Arrapiezos, _piezas_ rotas que cuelgan cual si se hubiese tirado
-y _arrap_-ado del vestido. ZAMORA, _Mon._, 2, 6: “¿Qué es de los
-sayones, que la traían agarrada de los arrapiezos?”
-
-[148] _Chisme del Olimpo_ llama a Mercurio, por ir como recadista con
-el chisme y cuento.
-
-[149] CORR., 560: “_No fué oído ni visto._ (El que desapareció o la
-cosa que se hizo presto)”. _G. Alf._, 1, 2, 8.
-
-[150] _De coramvobis_, de autoridad; _gótico_ por noble; _contramoño_,
-por no llevarlo, que _la pintan calva_, con sólo el mechón por donde se
-la pueda asir: _asir la ocasión por el copete_.
-
-[151] “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).
-
-[152] “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de Zaragoza).
-“llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[153] Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.
-
-[154] Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.
-
-[155] _De mala muerte_, de ningún valor (vulg.), propiamente del
-ajusticiado.
-
-[156] _A pie con bola_, al justo, y, además, alude a que _traía por
-chapines una bola_. G. CASAS, _Seda_, 2, 6: “Si la semilla y morales
-andan, como dicen, a pie con bola, que se espera que toda la hoja que
-tuviere será menester”. CORR., 506: “_A pie con bola._ (Ir y llegar a
-la par)”.
-
-[157] _Hablar por boca de ganso_, lo que se oye de otro, porque, en
-chillando uno, chillan todos. PANT., _Vej._, 1: “Y ha hablado por boca
-de ganso muchas veces”.
-
-[158] Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas del Eurotas,
-mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne perseguido por
-el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve
-meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; del otro,
-Cástor y Clitemnestra.
-
-[159] Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la torre de
-bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey de Argos,
-y ella concibió así a Perseo.
-
-[160] Es frase de _La Eneida_: “luego el padre Eneas, desde su escaño”
-...Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, jugar
-orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se fué despacio a
-halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y lanzándose al mar,
-llegó a Creta.
-
-[161] _La tarabilla_, la cítola o tarara del molino, metafóricamente,
-la lengua. CORR., 607: “_Taravilla._ (Llámase así al que parla mucho)”.
-_Por no perder_ la ocasión de hablar.
-
-[162] CORR., 168: “_La ocasión asilla por el copete o guedejón._
-(Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre
-una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va
-cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello
-de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de
-atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de
-la melena, porque en pasándose la _ocasión_ no hay por dónde asirla)”.
-
-[163] _Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna_, asegurarla,
-porque no se vuelva atrás. _Persil._, 3, 19: “No hay clavo tan fuerte
-que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. VEGA, 5, 26, 2: “De
-los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que
-echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”.
-
-[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[165] “atronado”. (El Ms).
-
-[166] _Coplones_, citándoos sólo los poetas.
-
-[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo
-día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (VIANA, _Las
-transformac. de Ovidio_, not. 1, pág. 33).
-
-[168] _De un quemado_, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del
-sol.
-
-[169] _Coserse la boca_, callar, y aun añaden _a dos cabos_, como cosen
-los zapateros. S. ABRIL, _Andr._: “Coseré mi boca”.
-
-[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).
-
-[171] “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).
-
-[172] “inviolablemente”. (Ídem).
-
-[173] De 1635.
-
-[174] CORR., 582: “_Diciendo y haciendo._ (Que tan presto como se dice
-se haga)”.
-
-[175] _Ande la rueda y coz con ella_, es juego de muchachos en rueda,
-uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, cogidos de la mano.
-_Ande la rueda_. GALINDO, 509: “de la fortuna y sus mudanzas”.
-
-[176] _Paso entre paso_, lentamente. VALDERR., _Ejer. Fer. 5, dom.
-2_, cuar.: “Llevaban... las grandes estatuas de los gigantones muy
-paso entre paso”. J. POLO, _Humor._: “Del corral | paso entre paso
-se escurre”. CÁCER., ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va
-paseando por un jardín”.
-
-[177] _Pernear_ suele decirse del ahorcado, menear las piernas. J.
-TOLOSA, _Disc._, 1, 10: “Vernán a morir de hambre o a pernear en una
-horca”. VALDERR., _Teatr. S. Nic._, 1: “Y con ver pernear tantos
-ahorcados”. El _Credo_ lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice
-el médico, en vez del _récipe_, con que comenzaban sus recetas, de modo
-que este aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece
-la horca, se le escapa o es escurridizo al cogerle la _hora_ de la
-_Fortuna con seso_, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que
-es y merece.
-
-[178]
-
- “Con chilladores delante
- Y envaramiento detrás”,
-
-que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.
-
-[179] _Rebenque_, el látigo de azotar, propio del cómitre en las
-galeras para azotar a los galeotes.
-
-[180] _Derramando_, arrojando. Iba en borrico el azotado, y el
-alguacil, en rocín; _la hora_ de la Fortuna con seso trocó las cosas
-conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer los
-azotes más que el ajusticiado no pocas veces.
-
-[181] “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la pluma, le
-cogió la _hora_ y se la alargó en remo y empezó a bogar cuando quería
-escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). “Asiéndole
-por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la espalda, y
-corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que hoy es
-día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras y un
-apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en el
-banquete'”. (Ms. de Lista).
-
-[182] _Chirrión_, carro que chirría, a propósito para pases estrechos,
-que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no puedan volver
-atrás: tal en los montes de las Bascongadas. _Diál. monter._, 13: “Con
-chirrión o carro”.
-
-[183] _Zampándose_, metiéndose. L. RUEDA, _Despos._: “Pues zámpese
-dentro a somorgujo”. _Siglo pitag._, 3: “Y zámpense de golpe en la
-posada”.
-
-[184] Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una espuerta
-de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, que allá
-va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y pónganles a
-recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida fácilmente”.
-(Ms. de Lista).
-
-[185] _Por debajo de_, so color, con el disfraz de. LEÓN, _Job_, 42:
-“Un querer debajo de esta color desobligarse de aquello que”. COLOMA,
-_G. Fland._, 2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo
-de ningún pretexto”.
-
-[186] “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).
-
-[187] _Afufarse_ y _afufar_, huír o _tomar las afufas_. _Comed.
-Florin._, 5: “Y contento, pues que iba él, quiero afufar, no se
-arrepienta y vuelva por mí”. TORR. NAHARR., 2, 115: “Y se afufan con
-el caire (y se van con el dinero)”. A. Solís, _Poes._, p. 151: “Quiso
-afufarse, mas ella | se le agarró de los brazos”.
-
-[188] _Argel_, de esclavos, esclavitud, de Argel, por los que allí
-había. COLOM., _Obr. poét._: “Al voluntario Argel agradecido”.
-
-[189] _Arraez_, patrono de barca, etc.; literalmente, cabeza y jefe.
-Fué _Morato Raez Maltrapillo_ un renegado murciano, amigo íntimo del
-rey de Argel Azán, y a sus oficios debió la vida el grande autor del
-_Quijote_, que por romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que
-no tratase de acometer. Véase CEJADOR, _Leng. Cerv._, II, _Agi Morato._
-
-[190] “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[191] “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et iusto illi! Multa
-enim passa sum hodie per visum propter eum”. (MATEO, 27, 19).
-
-[192] _Untado_, sobornado, del facilitar los despachos como el unto
-el rodar de la rueda. _Rufián viudo_: “Que no puede chillar (el
-alguacil), porque está untado”. QUIJ., 1, 22: “Hubiera untado con ellos
-(los ducados) la pluma del escribano”. “Las brujas se untaban para
-trasportarse al aquelarre”. (_Diálog. perros._)
-
-[193] _Torcida_, la mecha del candil. _Poder arder en un candil_, de lo
-muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su mucho alcohol.
-
-[194] _Tu nombre_, el de _condenado_.
-
-[195] “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.
-
-[196] CORR., 506: “_A pedir de boca._ (Cuando algo viene como se
-desea)”.
-
-[197] _Tapida_; en _Z_, _tapiada_. _Tapir_ es propiamente apretar el
-tejido en el telar; dícese en Castilla, y _en-tap-ecer_ en Aragón. F.
-SILVA, _Celest._, 18: “Los cencerros de los mansos tan sordos están
-en mis oídos, cuanto me los tiene recalcados y tapidos la memoria de
-la voz de mi Acais”. _Tap-ido_, por tupido, dícese en Aragón, como en
-Castilla.
-
-[198] _Zabucar_, dar empujones y revolver un líquido. J. POLO,
-_Univers._: “Aquí a las dificultades, | que en las mentes se zabucan, |
-satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
-
-[199] “quedó en ayunas. Cogióle la _hora_”. (Menos las belgas, todas
-las ediciones).
-
-[200] “morciégalos”. (_Z_).
-
-[201] _Como boca de lobo_, de la muy oscura. _Quij._, 2, 48: “Quedó la
-estancia como boca de lobo”. (CEJADOR, _Tesor._, _L_, 96).
-
-[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus
-coplas, y entre ellos iba cierto conductor (_con_) un mamotreto de
-ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no
-las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el
-mundo’”. (Ms. de Lista).
-
-[203] _Buscón_, _estafador_ y hurtador en germanía. _Oro viejo_, 1, p.
-48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, |
-espía doble de las faldriqueras”.
-
-[204] _Piramidal_, que merecía coroza como pirámide.
-
-[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(_zal_)es de sobaco”.
-(Ms. de Lista).
-
-[206] D. VEGA, _Paraís_. _S. Buenav._: “Va allí debajo sudando la
-gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus
-faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas;
-por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y
-trabajar a la portada para darle paso.
-
-[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634
-aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de
-Benavente, en el entremés cantado _El Guardainfante_ (parte primera).
-Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan
-Rana):
-
- Presa os traigo una falduda,
- Porque, entrando por la plaza,
- Hasta que pasó, estuvieron
- Detenidas cien mil
- almas.
-
- ALCALDE
-
- ¿Es muy gorda?
-
- ALGUACIL
-
- Una sardina.
-
- ALCALDE
-
- ¿Iba sola?
-
- ALGUACIL
-
- Ella y sus faldas.
-
- ALCALDE
-
- No es mala la añadidura:
- Menos ocupa la guarda.
-
- (_Sacan atada con una maroma a la_ FALDUDA, _admírase el Concejo y
- espántase el_ ALCALDE).
-
- TODOS (_Cantando_).
-
- _Por sus condiciones y por sus
- usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo._
-
- ALCALDE
-
- Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?
-
- ALGUACIL
-
- Pues ¿qué ha de ser?
-
- ALCALDE
-
- La tarasca,
- Que ya sale por el
- Corpus Medio sierpe y medio dama.
-
- LA FALDUDA (_Cantando y bailando, le responde._)
-
- _Lo que se usa, señor Alcaldito,
- Gracioso y bonito,
- Dice el refrancito
- Que nunca se excusa;
- Y por sólo hacer lo que vemos,
- Las hembras traemos,
- Aunque reventemos,
- Tanta garatusa, tusa, tusa._
-
- ALCALDE
-
- Si por ver lo que se
- han ensanchado,
- El padre o velado,
- A ojo cerrado,
- Les diera una tunda,
- Vive Cristo que el toldo bajaran,
- Y aunque regañaran,
- Ellas ahorraran
- De tanta baraúnda, unda, unda.
-
-Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas,
-las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y
-esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el
-invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía
-de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las
-prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de
-abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera
-traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de
-perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en
-sus _Avisos_ de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en
-aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel
-más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer
-refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó
-Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción
-de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una
-colección de _Romances varios de diversos autores_, que este mismo año
-de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente
-rasgo:
-
- Guardainfante era, y ya estoy
- Tan otro del que me vi,
- Que aprender podéis de mí
- Lo que va de ayer a hoy.
- Hoy risa del pueblo soy,
- Ayer fuí todo su vicio,
- Pues, frustrado mi ejercicio,
- Dicen a mi poca medra:
- Escollo armado de yedra,
- Yo te conocí edificio.
- Siempre pienso dónde voy,
- Cómo me veo y me vi,
- Que ayer maravilla fuí
- Y hoy sombra mía no soy.
- Galas, vivo ejemplo os doy,
- Pues, por salir de mis quicios,
- Os muestro en claros indicios
- Mi mal, que a todos excede,
- Ejemplo de lo que puede
- La carrera de los vicios.
- Acuérdome que tenía,
- Por gala de tan buen aire,
- Valentía en el donaire,
- Donaire en la valentía;
- Pero ya ha llegado el día
- En que estoy tan desvalido,
- Que las damas que he servido
- Me dicen al fin postrero:
- “¡De lo que fuiste primero
- Estás tan desconocido!”
- Aplauso que el mundo da,
- Por mi gala merecido,
- ¿Quién como yo le ha tenido?
- ¿Quién como yo le tendrá?
- Dicha que se pasó ya,
- Hoy es de penas abismo,
- Y así, deste silogismo
- Quedo tan desengañado,
- Que, de mí mismo olvidado,
- No me acuerdo de mí mismo.
- Pendiente me vi colgado
- Junto al lugar más dichoso,
- Yo, de ninguno envidioso,
- Y de todos envidiado;
- Mas ¡ay desdichas del hado,
- Cuánto acabas, cuánto puedes!
- Pues, araña entre las redes,
- Me cuelgan, como de almenas,
- En un retrete que apenas
- Se divisan las paredes.
- Por mí se puede cantar,
- Cuando mis desdichas toco:
- “¡Mundo loco, mundo loco:
- Nadie debe en ti fiar!”
- En pobre y solo lugar
- Me han puesto mis vanidades,
- Pues del tiempo las crueldades
- Me traen a aquestos retiros,
- Aquí, donde mis suspiros
- Pueblan estas soledades.
-
-[208] _Carcabueço_ dicen, con _b_ y con _cedilla_, el manuscrito de
-Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en
-_La Culta latiniparla_ y en otros manuscritos y libros antiguos. El
-_Diccionario_ de la Academia no se acuerda de esta palabra, como
-ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque,
-significando _carcavueso_ lo mismo que _carcavón_, aumentativo de
-cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos
-o arrojar sus _huesos_, parece que no tiene lugar en esta voz la _z_,
-cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera.
-
-[209] _Con pinta de_, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes,
-por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. FONS.,
-_Vid. Cr._, 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una
-primera por la pinta”.
-
-[210] _Carantamaula_, propiamente carátula o careta figurando una cara
-muy fea. _Poem. heroico_, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que
-no puede enseñarse sino en jaula”. LOPE, _Inobed._, III, p. 550: “Ésta
-es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”.
-
-[211] _En grupa_, atrás, como montar _en_ o _a la grupa_ de la
-cabalgadura, donde va la _gurupera_.
-
-[212] _Tan lejos_, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es
-de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.
-
-[213] _Revestirse en._ A. PÉREZ, _Dom. 3 cuar._, f. 505: “Como demonios
-revestidos en un cuerpo humano”. Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de
-una serpiente y revistiéndose en ella”.
-
-[214] _Enflautado_, metido como en flauta, por lo charlatana que era
-la _cotorrera_ o mujer que anda de cotorro en cotorro y lo parla todo,
-como la _cotorra_.
-
-[215] En todas las impresiones españolas que he manejado falta este
-capítulo de “El criado favorecido y el amo”.
-
-[216] “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando una
-mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las de
-Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, del
-miércoles de Ceniza o _corvillo_ (HITA, mi edición, 1172).
-
-[217] _Hopalandas_, propiamente vestiduras largas.
-
-[218] _Jalbegar_ y _jalbiego_ dícese en Extremadura, de _enjalbegar_,
-de _ex-albicare_, encalar las paredes.
-
-[219] _Aloja_, bebida de agua, miel y especias.
-
-[220] _Cerilla_, unto, como cera, para afeite (_Celestina_, mi edic.),
-así como _sals-er-illa_.
-
-[221] Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con mil suertes de
-menjurges y mudas se burló varias veces el autor del _Quijote_. En la
-comedia _La Casa de los celos_ dirige a Angélica estas razones la Dueña:
-
- “¿Cuándo, señora, veremos
- El fin de nuestros caminos?
- ¿Cuándo de estos desatinos
- A buen acuerdo saldremos?
- ¿Cuándo me veré ¡ay de mí!
- Con mi almohadilla sentada
- En estrado y descansada,
- Como algún tiempo me vi?
- ¿Cuándo de mis redomillas
- Veré los blancos afeites,
- Las _unturas_, los aceites,
- Las adobadas pasillas?
- ¿Cuándo me daré un buen rato
- En reposo y sin sospecha,
- _Que traigo esta cara hecha
- Una suela de zapato_?”
-
-[222] Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que eran, y de
-tantos corchos.
-
-[223] _Costillas de borrenas_, almohadillas, como en los borrenes de
-la silla de cabalgar; _lana-plenar_, como _terraplenar_. _Borrenas_
-se decía, como _borrenes_. P. ESPIN., _Elog. retr._: “Con silla de
-borrenas”. EUG. SALAZ., _Cart._, p. 32, 37.
-
-[224] Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En la primera
-edición de Zaragoza imprimieron _aplanase_, y de aquí todas.
-
-[225] “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor lección.
-
-[226] Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se conserva en
-algunos pueblos.
-
-[227] _Visión_, fantasmón, por lo fea y risible.
-
-[228] _Andularios_, vestidura larga. QUEV., _C. de c._: “Asiéndole de
-los andularios”.
-
-[229] “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[230] _Pantasma_ se dice todavía por fantasma.
-
-[231] _Persil._, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila el mismo
-espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y ocasión que
-su padre contaba”.
-
-[232] _Porque ya no tenían._ Todo esto lo pintó Mateo Alemán en su
-_Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7.
-
-[233] “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y posteriores).
-
-[234] _Herrería_, dícese del repiquetear de broqueles y espadas y de
-cualquier estruendosa batahola. _Amante lib._: “Por ver en qué paraba
-aquella grande herrería que sonaba”. _Señ. Cornel_.: “Estuvo atento y
-no sintió palabra alguna: la herrería era a la sorda”.
-
-[235] _Se tomaban ya de los años_, como se toma de herrumbre o moho una
-cosa.
-
-[236] _Gorjearse_, hablar de gorja, haciendo ostentación y
-regodeándose. ZAMORA, _Monarq._, _3 Visit._: “Se estaba en la cama
-gorjeando con su alma”.
-
-[237] “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de Zaragoza y
-posteriores.) _Ponleví_, del fr. _pont levis_, puente levadizo, por la
-curva de la suela y el hueco entre la punta del calzado y el tacón,
-forma francesa que se daba al calzado, tacón de madera muy alto,
-derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte semicircular desde
-el arranque hasta abajo.
-
-[238] Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy remoto
-_antaño_.
-
-[239] “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas de afuera,
-eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los eclipses son
-su fuerte”. (Ms. de Lista).
-
-[240] _Gorgoritas_ son los quiebros que, especialmente en el canto, se
-hacen con la voz en la garganta.
-
-[241] “vestidos de _noli me tangere_” (Ms. de Frías.) _Nolimetangere_,
-llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se empeoran: alude a la
-frase de Cristo resucitado a la Magdalena.
-
-[242] _Romanar_, pesar con romana, aquí llevadas en peso de manera
-parecida en la litera.
-
-[243] _Escarpines_, paño o tela debajo del calzado, que recoge el sudor.
-
-[244] _Fregenal_, olor a cuero y tenería, por los famosos que en
-Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo (_jác._
-5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le gastan las
-espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote se hacía de
-dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la penca del
-cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo.
-
-[245] _Reciennaciéndose_, desantañándose, dándose por muy niñas.
-
-[246] _Niña postiza_, la muñeca con que las niñas juegan.
-
-[247] “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir que las
-que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte, que
-esto es _la vieja_, como callan las niñas la caca y hacían que los ojos
-que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo pasar) los
-que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los que miraban a
-las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo ataúdes.
-
-[248] _Estoflerino_, latinizado el nombre Juan _Stoffler_ o
-_Stoeffler_, célebre astrónomo suavo, que nació en Justingen por los
-años de 1452. Continuó las efemérides de Regiomontano (Muller) desde
-1482. En 1499 presentó unas nuevas, calculadas para los veinte años
-siguientes, al Senado de Ulma, que le dieron grande reputación. Publicó
-otras para 1524, anunciando que, por efecto de la conjunción de los
-grandes planetas, habría el 20 de febrero una inundación tan grande
-que trastornaría la superficie del globo. Grande terror produjo esto y
-pusilanimidad en las gentes, que buscaron asilo en las altas montañas y
-prepararon barcas para salvarse con su familia. El mes de febrero llegó
-y fué, a pesar de la conjunción, muy seco: _Stoffler_ se apresuró a
-explicar las causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos
-continuaron siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531.
-
-_Magino._ _Maxino_ dice el original manuscrito. _Máximo_ la edición de
-Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de Sancha, en que se lee
-_Maximio_. Obras de este célebre astrónomo: _Ephemerides coelestium
-motuum_ Io. Antonii Magini, _patavini, ab anno 1598 usque ad annum
-1610, secundum Copernici observationes accuratissime supputatae et
-correctae; ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud
-Damianum Zenarium, 1599.--Tabulae secundorum mobilium_ _coelestium.
-Authore_ Io. Antonio Magino, _patavino, philosophiae, ac mathematicarum
-professore. Cum privilegiis. Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani
-Zenari._ El afamado matemático paduano Juan Antonio _Magín_ murió el
-año de 1617.
-
-De Origano: _Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi 1595, et
-desinentium in annum 1624_, Ephemerides Brandenburgicae _coelestium
-motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus calculo duplici
-Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico seu Copernicaeo
-elaboratae_, a Davide Origano _glacense germano, mathematico in
-Academia electorali Brandenburgica profesore publico et ordinario.
-Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud Davidem Reichardum
-bibliopolam stetinensem._
-
-Andrés _Argoli_ nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado a la
-Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento singular, no se libró
-de caer en los sueños de los astrólogos. Perseguido por sus émulos,
-se retrajo a Venecia. El Senado le acogió favorablemente, le proveyó
-de instrumentos para sus observaciones y le nombró matemático de
-la Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos. Murió
-en 1653. Escribió: _De diebus criticis, Primi movilis tabulae,
-Observaciones sobre el cometa de 1653_, y, por último, las _Efemérides_:
-
-_Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum_ Ephemerides.
-_Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 ad 1640 ex ejusdem Auctoris
-tabulis supputatae, quae congruunt Danicis, Rodulphinis, et Tychonis
-Brahae è Coelo deductis observationibus. Romae. Ex Typographia
-Guillelmi Facciotti. M.DC.XXIX._--Andreae Argoli _Medici, Philosophi,
-ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas profitentis_,
-Ephemerides _annorum L iuxta Tychonis_ _hypotheses, et accurate è Coelo
-deductas observationes. Ab anno 1630 ad annum 1680. Cum privilegiis.
-Venetiis, 1638._
-
-Hemos puesto _Argolo_ en el texto, en vez de _Argolio_, que dicen los
-ejemplares de _La Hora de todos_, manuscritos e impresos.
-
-[249] _Zurr-ido_, posverbal participal de zurrir, el sonar bronco.
-ÁVIL., _Ep._, 34: “Mirando como ya es todo pasado y los que ve están ya
-olvidados y todo se haya pasado así como agua que corría con zurrido”.
-También _zurrí-o_. LASO OROP., _Lucano_, p. 108: “No es aún apagada la
-tempestad, sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.
-
-[250] Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la fecha
-en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el año
-que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito
-que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta
-pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la
-cronología.
-
-[251] “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota absurda de la
-edición de Bruselas).
-
-[252] _Sobre raigones_ no salen los dientes.
-
-[253] “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de Frías.)
-_Arpadas_, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos y quiebros de
-aves.
-
-[254] _Galopín_, mozo de cocina.
-
-[255] _El coram vobis_, la cara, iluminada de simplicidades.
-
-[256] _Pujar_, subir como en almoneda.
-
-[257] _En-cant-usar_, engañar como con encant-os. L. RUEDA, 1, 110:
-“Creo que algún bellaco y embaidor me la’ncantusado”.
-
-[258] _Zollipo_, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es el hipo
-(ROSAL). LAG. _Diosc._, 2, 117: “Sana los sollipos y torcijones de
-vientre”. _Zollipar_ es bostezar. HOROZCO, _Canc._, p. 157: “¿Qué
-zollipas?--Tengo temor que las tripas | se me sequen de vacías”.
-
-[259] _Se afilaron de embeleco_, sutilizaron y aguzaron su mentira o
-embeleco.
-
-[260] Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La real cámara
-de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos los suyos, no
-pueden estar retratados con pincel más valiente.
-
-[261] _Gañar_ díjose como ganar, de donde _gañ-án_, el obrero que gaña
-o gana con su trabajo. _Bibl. Ferr. Gen._, 47, 32: “Que varones de
-gañado son”. En Aragón, _guañar_ por ganar (BLANCAS, _Com. comitiis_).
-S. BADAJ., 2, p. 74: “No espera, soltá el gañado”.
-
-[262] “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con la frase
-acostumbrada. Pues cógele la _hora_”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[263] _Dios le ayude_, o _¡Jesús!_, fórmula al ver estornudar a otro,
-por haberse creído que podría escapársele el alma, cuando ésta no era
-más que el aliento (CEJADOR, _Tesoro_, _N_, 17).
-
-[264] _Encreyentes_ dicen las ediciones. L. RUEDA, 1, 20: “Pues le he
-hecho encreyente a este animalazo qu’esta caratula es el rostro de
-Diego Sánchez”. TORR., _Fil. mor._, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes
-a los ojos, como si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que
-puede ser adverbial la forma plural, o rutinaria, por el _en justos y
-en creyentes_, pues encreyentes se repite en Quevedo. _Rom._ 69: “No me
-has de hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. _C. de c_: “No
-me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”.
-
-[265] _Mosqueándose de_, librarse de, zafarse de, como sacudiendo las
-moscas. J. SAL., c. 7: “Y el mismo Papa al mismo P. Méndez le mosqueó
-de Roma... ofendido de sus extravagancias”. QUEVED., _Entret._:
-“Empezó a mosquearse de él”.
-
-[266] El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su regüeldo le
-valió.
-
-[267] _Chocando_, metáfora del tocar las cadenas, etc., en la piedra de
-toque, para aquilatarlas.
-
-[268] _Migajas de_, pedacillos de vidrio.
-
-[269] _Claveque_, piedra semejante al diamante, pero de poco valor.
-
-[270] A. PÉREZ, _Viern. 2 cuar._, f. 480: “¿Por qué no les hablábades
-claro, pan por pan y vino por vino?”
-
-[271] _Pegar la boca a la pared_, resolverse a callar la necesidad que
-se padece, por grande que sea.
-
-[272] CORR., 547: “_La cara descubierta._ (Que puede parecer sin
-correrse de nada feo: puede parecer la cara descubierta, puedo ir la
-cara descubierta)”.
-
-[273] CÁCER., ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha llaneza, sí por sí,
-no por no”.
-
-[274] _Cardas_, propias de la _carda_ u oficio de ladrón. _De medio a
-medio_, enteramente.
-
-[275] _Contraste_, platero que tiene el oficio de contrastar el oro y
-plata. ZABAL., _Día f._, 1, 18: “Que valen mucho más, como consta por
-la fe del contraste”.
-
-[276] _Enviarle noramala_, con cajas destempladas, despedir malamente.
-
-[277] _Letra entre piernas_, de la frase _rabo entre piernas_,
-avergonzado y como perro huído.
-
-[278] _Pegársela_, engañarle, _darle una pega_, _darle la pega_, de la
-pega de la bota.
-
-[279] “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas las
-posteriores.) En vez de _marbolla_ quisieron tal vez decir _barbulla_.
-
-[280] _Cosetada_, propiamente carrera en el _cos-o_, luego empujón. En
-este segundo sentido úsase en Extremadura. _Cuent. d. c._: “Fuese tras
-él dando cosetadas”. De aquí _coset-ear_. L. ARIZ, _Hist. Ávila_, f.
-38: “Coseteando por el coso”.
-
-[281] “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.) _Autos s.
-xvi_, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de Sigüenza | hemos
-d’ir empelazgados”. De _pelazga_, contienda, de _pelaza_, _pelea_,
-pelo. _Trag. Polic._, 7: “Y esta pelazga nos tienen agora guardada”.
-
-[282] _Maul-ero_, el que anda en maulas o engaños. SOLÍS, _El amor_, j.
-2: “Aquí hay maula”.
-
-[283] “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic. de
-Zaragoza, y de allí todas).
-
-[284] _Al verdugo_, que es _guardajoyas_, de como en _el traidor de
-Galalón_ (_Quij._), para hacer resaltar más el calificativo.
-
-[285] _Asurarse_, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a perder. TORR.,
-_Fil. mor._, 25, 4: “Se asuran los niños como las ollas, con el calor
-demasiado”.
-
-[286] _Taita_, voz de niños llamando al padre. J. PIN., _Agr._, 21, 8:
-“Lo primero que los niños aprenden decir para con los padres es taita,
-y lo que primero saben decir a las madres es mama”. Véase CEJADOR,
-_Tesoro_, _A_, 43.
-
-[287] _Andar a daca y toma_, en dares y tomares. CORR., 505: “_A daca y
-toma._ (Andar a trocar; trueco de muchachos, que no se fían, y truecan
-dando y tomando; dícese de los interesados y desconfiados en tratar
-siempre con resguardo.)” _Tomarse del vino_, emborracharse.
-
-[288] “_patio de palacio._” (Edic. de Zaragoza, y de allí todas).
-
-[289] “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic. de
-Zaragoza, y de allí todas).
-
-[290] _Cartapel_, escrito largo para fijar bandos y edictos y cualquier
-papel grande de mucha letra muy metida.
-
-[291] Recuérdense los impertinentes _advertimientos al Príncipe_ que de
-aquellas calendas se ven impresos; téngase en cuenta el fin principal
-y de importancia suma a que tiraba el castellano Lipsio; no se pierda
-jamás de vista que le era forzoso remedar y traducir aquí los desatinos
-de los áulicos y curanderos políticos, y entonces no nos parecerán
-menos ridículos e ingeniosos que los que había dejado por modelos el
-rey de los escritores españoles: los arbitristas de Dinamarca. Por
-lo bien dibujados, rivalizan con don Quijote, deseando aconsejen al
-Monarca junte en la Corte, y en un día señalado, a cuantos caballeros
-andantes vayan por la Península, que tal podría venir entre ellos que
-sólo bastase a destruir toda la potestad del turco. En lo extravagante
-se igualan casi al arbitrista del Hospital de la Resurrección, en
-Valladolid, proponiendo se mande a todos los vasallos de Su Majestad
-ayunar una vez en el mes a pan y agua, reduciendo a dinero el gasto
-de aquel día para que, con provecho de sus cuerpos y de sus almas,
-tuviesen el lauro de desempeñar en veinte años las cargas del Tesoro:
-ocurrencias felicísimas y muy difíciles de superar. El autor de _El
-Diablo cojuelo_ queda muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de
-estos abejarucos políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del
-reinado de los Felipes: abundaron en todos los siglos.
-
-[292] CORR., 510: “_Alza, Dios, tu ira._ (Dícese de una persona,
-cuando se refiere que se enojó mucho; dando a entender que se arrebató
-demasiado.)” Sobre _em-borr-ull-arse_, en CEJADOR, _Tesoro_, _B_.
-
-[293] _Barbulla_, posv. de barbull-ar, bullicio, parloteo. GUEVARA,
-_Men. Corte_, 12: “Son tantas las barbullas, tráfagos y mentiras”.
-
-[294] “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y siguientes).
-
-[295] “1634, miércoles 29 de noviembre.--Por descuido de unos mozos se
-encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del Rey, y, sin
-poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de coches, con la
-casa en que estaban, que es distante de la principal de los caballos
-regalados.
-
-“1640.--Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto principal
-del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin poderlo remediar,
-se quemó mucho, con _dos torres_ principales y la mayor parte del
-cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas, que eran entonces
-muy ricas, _se quebraron y maltrataron muchas y de mucho precio_.
-Volvióse a reformar todo con diligencia. El pueblo, que de accidentes
-saca conjeturas, juntó los tres de estos años, diciendo que en el
-uno había dado en agua; en el otro, en aire, y en éste, en fuego;
-que sólo faltaba que diese en tierra, y que así dió con la caída del
-Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de medio millón. Reparóse
-tan presto, que por pascua de Resurrección estaba acabado”. (LEÓN
-PINELO, _Historia de Madrid_, Ms.).
-
-Retocada _La Hora de todos_ en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo a
-ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son el
-de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro,
-más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo,
-y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el
-teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado
-sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio.
-
-[296] “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas).
-
-[297] _Roerle los zancajos_, hablar de él mal por detrás, como gozquejo
-que ladra y a los zancajos se tira. CÁCER., ps. 100: “Aquéllos que
-andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.
-
-[298] _Tablet-ear_, hacer ruido como con tabletas.
-
-[299] CORR., 522: “_En un tris._ (Denota suma brevedad, como la de un
-golpe; tómase del sonido de una cosa que se quiebra, como de vidrio o
-barro, y significa también el punto de peligro en que estuvo algo para
-caerse o quebrarse: estuvo en un tris, no faltó un tris, no faltó sino
-un tris.)”
-
-[300] La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según se hacían
-éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en aquellos
-tiempos la moneda de cobre.
-
-[301] Quevedo, en _El Chitón de las taravillas_, escribió que al
-comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a ocho
-como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que Dios
-tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se
-acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI:
-
- “¿Qué se hizo el rey don Juan?
- Los Infantes de Aragón,
- _¿Qué se hicieron?_”
-
-De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer
-discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para
-siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del
-trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos
-seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de
-España, cancerada desde los tiempos de Felipe II.
-
-[302] _Mataperros_, la bola y morcilla y zarazas con que se les mata.
-
-[303] “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con arañazos. Y
-si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y se van de
-hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista).
-
-[304] “viejos y muertos”. (Los impresos todos).
-
-[305] _Pantasma_, la figura, la persona del viejo podrido, pero que
-tenga dinero, por lo que luego los llama _estantiguas_, y _carroños_,
-de _carroña_ o esqueleto mondo, comido de grajos.
-
-[306] _Mejicanos_, doblones de oro mejicano, _unto mejicano_.
-
-[307] “una parte moderada”. (Los impresos).
-
-[308] “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por haberlo
-sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de calderilla: no
-la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal apreciada deja de
-serlo”. (Ms. de Lista).
-
-[309] _Mam-ullar_, pronunciar como _mam-ando_, por falta de dientes.
-
-[310] “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces pueden
-subsistir como formadas del verbo _tomar_ por el genio suelto y
-desenfadado del autor de _La Hora de todos_.
-
-[311] “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de Zaragoza).
-
-[312] “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre barbada” (la
-de Bruselas y todas las posteriores).
-
-[313] “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.)
-_Cazasiglos_, los muy viejos.
-
-[314] _Maya_, la moza que hace de reina en la fiesta tradicional de
-mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los difuntos, que
-está para morir. LOPE, _Maya_, II, p. 41: “Hoy el Alma ha de ser Maya,
-| grande fiesta quiero hacer, | puesto que el Mayo se vaya”.
-
-[315] _Mariposas_, que andan en torno ya de la muerte, por ser muy
-viejas.
-
-[316] _Tararira_, alegría bulliciosa. _Quev._, _Poem. her._, 1:
-“Inspirad tarariras y chaconas”. Q. BENAV., 1, 311: “¡Tararira! ¡con
-qué pie | he salido esta mañana”.
-
-[317] _De la sonsaca_, que viven de sonsacar.
-
-[318] _Andorras_, andariegas. _Lo del negro_ del sermón, del que,
-después de mucho trabajar, no saca provecho, porque se lo llevan la
-vieja, el rufián, etc. O acaso sencillamente indica que trabajan y
-afanan como negros. Así: _No somos negros_ y _Trabajar como un negro,
-Tratarle como a un negro_. CORR., 612: _Tratóle como a negro, como a
-zapato viejo._
-
-[319] “mi Jesús! cuando”. (Todos los impresos).
-
-[320] _Tabaola_ también se decía por metátesis de _batahola_, barullo.
-
-[321] “Y como viera tanta carne y tuviera hambre, se arrojó a las
-tablas para hartarse de piltrafas”. (Ms. de Lista).
-
-[322] “Emburulláronse”. (El Ms. de Frías.) “Enmarañáronse todos”. (Los
-impresos).
-
-[323] _De buces_, como de bruces, de cabeza, cabeza abajo. QUEV.,
-_Rom._ 83: “Dió con él, de un empellón, | de buces detrás de un banco”.
-
-[324] En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y doña Isabel
-un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para perseguir, juzgar
-y castigar los delitos cometidos en despoblado, y a 7 de julio de
-1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran asaeteados los
-malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos los cadáveres
-para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba en _Peralvillo_,
-lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. Así como los ladrones
-tenían su fin en _Peralvillo_, las bolsas lo tenían en el estudio de
-aquel letrado garduña.
-
-[325] Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos y rasgos
-de otras suyas como _La Hora de todos_. Casi íntegro se encuentra el
-presente párrafo en la _Visita de los chistes_, y allí, por tanto,
-hallará el lector noticia de los más de estos autores de Derecho.
-
-[326] _Burrajear_, _borrajear_, escribir mal, como haciendo _borrajos_
-o _burrajos_, que son las agujas u hojas secas y caídas del pino.
-_Orlando_, 2: “Ya las chafarrinadas de la aurora | burrajeaban nubes y
-collados”.
-
-[327] La _C_ para significar _Código_, y las _ff_, _Digesto_.
-
-[328] “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[329] “cámara”. (Ídem).
-
-[330] “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[331] _Subir a las nubes_, encarecer mucho.
-
-[332] _Llover_, como factitivo, hacer que se llueva y moje.
-
-[333] _Cimbronazo_, cintarazo. ZABALETA, _Día f. Trap._: “Dejó asegurar
-al esgrimidor bailarín y dióle un cimbronazo, que casi le dejó sin
-sentidos”.
-
-[334] “nosotros pobretones”. (Los impresos todos).
-
-[335] _Remoquete_, pulla, como _remoque_. CÁCER., ps. 68: “De esto
-escarnecen, chiflan de mí y me dicen sus remoquetes”. CERV., _Gall.
-esp._, 2: “Que me habló con remoques y acedía”.
-
-[336] _Gandujar_, _encorvar_, en forma de S. _Rom._ 68: “Formando con
-las narices | el gandujado de caca”.
-
-[337] Desatinadamente imprimieron _trocado_ en la edición de Zaragoza
-y hasta hoy lo han reproducido todas; pero en la de Bruselas y en el
-manuscrito original se lee, como no podía menos de leerse, _trotado_,
-esto es, corrido.
-
-[338] Esto es, inficionados, emponzoñados. En la edición primera, y de
-allí en todas, se estampó _enarbolados_, levantados en alto. Una y otra
-lección son buenas, pero sigo el original.
-
-[339] _Quebrantahuesos_, además de ave de rapiña, es el molesto e
-importuno.
-
-[340] “a todos”. (Los impresos).
-
-[341] “al uno”. (Ms. original).
-
-[342] Sobre este desatino del gobierno de Felipe III y Felipe IV
-discurrió con novedad Quevedo en los _Anales de quince días_, pág. 213
-de la edición de Rivadeneyra.
-
-[343] “fistulados empezaron”. (Los impresos).
-
-[344] “en retahila, y siendo así que el décimo regulaba su futura a
-quinientos años venideros. Todos aceptaron la postmuerte”. (Edic. de
-Zaragoza.) La de Sancha estropeó más el período diciendo _acertaron_ en
-vez de _aceptaron_, y todas hasta hoy lo han reproducido.
-
-[345] “ras con ras con la fin del mundo”. (Todos los impresos).
-
-[346] En 1660 había publicado la de Bruselas lo suprimido, estampando
-_canitas_ en lugar de _cañitas_. Sancha lo enmendó, sustituyendo
-de propia autoridad _cenizas_, y ocioso es repetir que todas las
-publicaciones que han venido después han dicho lo mismo. Quevedo alude
-a la especie, que entonces corría entre el vulgo y ha llegado hasta
-nosotros, de que uno de los tormentos con que el Antecristo estrechará
-a los que no le sigan ha de ser introducir astillas de caña entre
-las uñas de los dedos: especie que provino de los árabes. Luis del
-Mármol copió en la _Historia del rebelión de los moriscos_ un jofor o
-pronóstico del año 1567, donde algo de aquella especie se encuentra:
-“El mundo se ha de acabar... Cuando parecieren en esta generación
-estas maldades, sujetarlos ha Dios poderoso a gente peor que ellos, que
-les dará a gustas cruelísimos tormentos, y enviará Dios sobre ellos
-quien no se compadezca del menor ni haga cortesía al mayor. Les tomarán
-sus haciendas..., hacerlos han sus cativos, mataránlos..., los
-atormentarán _hasta hacerles echar la leche que mamaron por las puntas
-de las uñas de los dedos_”. (Lib. III, cap. 3).
-
-[347] “Por mí viva muchos años el treinta futuro”. (Edición de Zaragoza
-y las primeras del siglo XVIII).
-
-[348] “edades. El que pescó el oficio”, etc. (Edic. de Zaragoza).
-
-[349] _Saeculum per ignem_, del himno _Dies irae_, el día del juicio;
-el _saecula saeculorum_, por los siglos de los siglos, es la eternidad.
-
-[350] _A letra vista_, por no tener vestidos.
-
-[351] _Bacinica_, bacín o bandeja chica para pedir.
-
-[352] _Una S y un clavo_, es-clavo. B. ALCÁZAR, 5: “Púsome en el alma
-el clavo | su dulce nombre y la S, | porque ninguno pudiese | saber de
-quién soy esclavo”. Era la S y un clavo enlazado a ella la cifra del
-nombre _esclavo_, con que se les herraba.
-
-[353] _Las mil y quinientas doblas_, el último recurso. (_Los Sueños_,
-mi edición, t. I).
-
-[354] _La bribia_, la vida de los bribones.
-
-[355] _Los buscarían sobre ella._ Se sobrentiende los dineros.
-
-[356] _Contera_, añadidura final, como ella lo es del bastón, y así es
-el estribillo. PATÓN, _Eloc._, 81: “Acaban sus coplas en el final, que
-dicen estribillo o contera”. ZAMORA, _Mon._, 3, 86, 1: “Pero sea la
-contera deste discurso el emperador Juan Conuno”.
-
-[357] “de estafeta a todo el lugar”. (Desde la edición de Zaragoza
-hasta hoy, todas).
-
-[358] _Panza al trote_, del que siempre anda comiendo a costa ajena,
-donde puede meterse de gorra y de ordinario tiene hambre.
-
-[359] _Clamista_, que echa soflamas.
-
-[360] _Pintaba en_, tenía pinta de, tener señal de, tomado de los dados
-y naipes. D. VEGA, _Fer. 4 Dom. 3 cuar._: “Estos falsos maestros son
-fulleros y malos jugadores del dado, que la Escritura, de que juegan,
-la arman y la sacan a su gusto, haciéndola que pinte a su propósito”.
-
-[361] _Emprestillón_, el que pide prestado a cada paso, de
-_emprestillar_; hoy en Chile _empretillar_, de _emprestar_.
-
-[362] _Zalagarda del diablo_, gran escaramuza, riña, propiamente
-emboscada. S. HOROZCO, _Canc._, p. 162: “Que podéis creer los dos | que
-en esto no hay zalagarda”. Su etimología en CEJADOR, _Tesoro_, Silb.,
-235.
-
-[363] _Desmentirse_, decirse _mentís_ uno a otro.
-
-[364] “salida de voz”. (Desde la edición de Zaragoza hasta hoy, todas.)
-_Falido_, fallido, caído, frustrado. A. PÉREZ, _Juev. 1 Cuar._, f. 40:
-“Con los verdaderamente falidos y menesterosos”.
-
-[365] _Sacatrapos_, propiamente tirabuzón para sacar los tacos del
-arma de fuego; el sonsacador en el Alto Aragón y en el texto. _Vid.
-del Pícaro_, pte. 2: “Que son hoy de los traperos | los más diestros
-sacatrapos”.
-
-[366] _Zurrido_, posverbal participial de _zurrir_, sonar
-desapaciblemente. ÁVILA, _Ep._, 34: “Y todo se haya pasado así, como
-agua que corría con zurrido”.
-
-[367] _Encorozar_, por la coroza o cucurucho, aquí el de papel, en que
-venden los confites.
-
-[368] _Súpito_ es vulgar, de repente.
-
-[369] _Garambainas_, gestos, rasgos o adornos demasiados. CALDER.,
-_Cuál es may. perf._, j. 3: “Que sepa hacer unas garambainas del pelo”.
-
-[370] _Ojo avizor_, ojo alerta, ojo, abrid el ojo, atención. LOPE,
-t. II, 425: “Ojo al capricho”. CABRERA, p. 590: “Velad y estad ojo
-alerta”. _G. Alf._, 1, 2, 1: “Ojo, pues; ¿quién otro tal?” CERV.,
-_Cárc. Sevilla_: “El ojo avizor | todo el hombre tenga”.
-
-[371] _De boga arrancada_, con todo el ímpetu, como la galera que corre
-al impulso más violento de todos los remos. A. PÉREZ, _Viern. 1 Cuar._,
-f. 87: “No queda curado un dolor por haberse mitigado algún tiempo si
-de hecho no salió de boga arrancada”. Ídem, p. 131: “No descepa Dios ni
-saca de boga arrancada los malos de su Iglesia”. REBULLOSA, _Teatro_,
-p. 367: “El arte de navegar en llevar los remos de las mejillas a boga
-arrancada, por rematar más presto”.
-
-[372] _Saca que no escuece_, alude a gastos, contribuciones, etcétera.
-F. AGUADO, _Crist._, 16, 8: “Que constase líquidamente de la entrada y
-del recibo de la saca y del gasto”.
-
-[373] _Jubón_, paliza. _Estebanillo_, 2: “Temiendo no me cogiesen en la
-trampa y me diesen un jubón sin costura”.
-
-[374] “nosotros jamás la decimos. Con _hágome_”. Edición de Zaragoza y
-todas las posteriores. De sastres es mentir y ser pillos.
-
-[375] _Lampiños_ por rasurarles el pelo.
-
-[376] _De la agalla_, sin nada, burlados, que ya no tengan que ganar
-con el vivo. Díjose del quedar como el pez preso por el anzuelo, de la
-agalla. “_Quedar de la agalla colgado._ (Por quedar sin nada y sin lo
-que se pretendía.)” (CORREAS, p. 592.) QUEV., _Poem. her._, 1: “Quieren
-dejar al mundo de la agalla”.
-
-[377] _Enfermedad de esparto_, el colgarle el verdugo del palo con
-cuerda, ahorcándole.
-
-[378] _Manos a la obra_, animando al trabajo.
-
-[379] _Balsopeto_ o _falsopeto_, farseto, faltriquera falsa contra
-ladrones de bolsas (ROSAL). _Lazarillo_, 2; _G. Alfar_, 1, 2. 3.
-
-[380] _So-faldar_, alzar las faldas, levantar por debajo, descubrir.
-Úsase en la ribera del Duero. _Musa_ 6, r. 30: “Sofaldé cerraduras y
-candados”.
-
-[381] _Retozar_, en la edición de Zaragoza y posteriores, menos la de
-Bruselas, _retocar_.
-
-[382] _Volatín_, alude además a la ligereza de los italianos y a los
-saltimbanquis que de Italia venían.
-
-[383] “uno”. (La impresión de Zaragoza y todas las siguientes).
-
-[384] _Bastón_ con que el acróbata guarda el equilibrio, teniéndolo
-entre las manos, cogido por sus extremos.
-
-[385] “zapatazo”. (Edic. de Zaragoza y siguientes impresiones.)
-_Zap-arr-aso_, como _zap-ada_, _zapu-ada_ en Asturias y _sap-ada_ en
-Maragatería, _zap-ot-azo_ en Aragón, es la caída de bruces, como la del
-_sapo_ o _zapo_ (CEJADOR, _Tesoro_, _Silb._, 213).
-
-[386] “balanza”. (Todos los impresos.) Balancear la balanza, trayéndola
-con nuevos pesos arriba y abajo.
-
-[387] _Iglesia me llamo._ CORR., 1: “A Iglesia me llamo. (El que huye
-de la ley del Rey)”, por el derecho de asilo de las iglesias, a las que
-se acogían los perseguidos por la justicia. _Estebanillo_, c. 5: “Sin
-valerme antana ni defensa de motilones ni aquello de iglesia me llamo”.
-
-[388] Falta este último párrafo en la edición de Zaragoza, y no ha sido
-impreso nunca en España. Hállase en la de Bruselas.
-
-[389] Sobre estas hazañas del de Osuna véase la relació de Quevedo
-en el _Mundo caduco y desvaríos de la edad_, págs. 182, etc., de
-Rivadeneyra, t. 23: “y en Zara, lo que les fué de mayor daño, les
-tomó (a los venecianos) las mahonas y en ellas todas las mercancías
-de Levante”. Esto pasaba el año 1617. Despechados y avergonzados los
-venecianos por las hazañas del Duque de Osuna, forjaron la supuesta
-conjuración de 1618 para hacer odioso el nombre español ante toda
-Europa, supliendo, como buenos mercaderes, la falta de arrojo y valor
-con la astucia, la calumnia y la intriga.
-
-[390] _Tenedos_, isla de la Natolia, célebre por sus vinos, sobre
-la costa de Adin-Zic, al Sudeste de Lemnos y cercana al estrecho de
-Gallípoli.
-
-[391] Esto es, _desde Salónica_ o Thesalónica, antigua y famosa ciudad
-de la Turquía europea, capital de la Macedonia, con un buen puerto y
-muchos fuertes.
-
-[392] _Para que se almorzase al capitán_ imprimieron en Zaragoza, y
-este desatino ha venido, sin excepción, reproduciéndose hasta hoy, con
-más el de concluir el período en _Minerva_, dejando colgado el sentido.
-
-[393] No será impertinente copiar aquí lo que acerca de este caballo
-escribe Pandolfo Colenucio en su _Historia del reino de Nápoles_,
-lib. 4, cap. 14. Refiriendo cómo el rey de Alemaña, Conrado, tomó por
-fuerza de armas la ciudad en 1253, derribó sus muros y asoló muchos
-palacios de próceres rebeldes, “fué--dice--después a la iglesia mayor,
-y en medio de la plaza della estaba un _caballo de bronce_ sin freno,
-estatua antigua guardada allí para ornamento y por ventura por armas
-de la ciudad. Conrado le hizo poner sobre las riendas estos dos versos
-esculpidos:
-
- _Hactenus effrenis, domini nunc paret habenis:
- Rex domat hunc aequus Parthenopensis equum_”.
-
-
-[394] Aquí hubo de cortar la censura o el que preparó la edición de
-Zaragoza, suprimiendo lo que sigue hasta el fin, y estropeando un
-capítulo como éste, de tal importancia política.
-
-[395] El reino de Nápoles fué desde lo antiguo feudo de la Iglesia, y
-tenían sus Reyes que recibir la investidura de los romanos Pontífices,
-que los consideraban como censatarios. A Carlos de Anjou y a su mujer
-Beatriz les impuso el Papa Clemente IV, cuando en 1265 los coronó reyes
-de Sicilia, un tributo de 48.000 ducados cada un año para la Sede
-apostólica. En el Códice H. 50 de la Biblioteca Nacional hay noticia
-de haberse presentado al Papa el embajador de España, Conde de Castro,
-miércoles 29 de junio de 1611, con acompañamiento de 500 de a caballo
-para hacer el feudo acostumbrado en el día de San Pedro por el reino de
-Nápoles, entregando la hacanea blanca y una póliza de 7.000 escudos.
-
-[396] Esto es, al puerto.
-
-[397] Era anejo del oficio de _rufián_ el robo, el encubrir ladrones,
-lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en
-cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados,
-cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda
-novela de _Rinconete y Cortadillo_, de donde trasladó algunos buenos
-rasgos a la comedia de _El Rufián dichoso_. El licenciado Cristóbal
-de Chaves escribió en 1598 una _Relación de la cárcel de Sevilla_,
-curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y
-de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos
-castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en
-galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo
-habría nadie sin pena y castigo”. (_Biblioteca Colombina_, Aa. 141, 4,
-fol. 155).
-
-[398] _Ene de palo_, la horca. QUEV., _Jácara_ 2: “Murió en la ene de
-palo”.
-
-[399] “se pagaban”. (Ms. original).
-
-[400] “hoy”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
-
-[401] _Flores_ entre tahúres eran las señales en las cartas y demás
-fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y
-ser delicadas mañas de ingenio. _Entrem. del siglo XVII_, p. 291:
-“Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros
-perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos
-infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son,
-suyas las fuentes”. Navarrete, _Casa juego_, f. 63: “A cuya voz acuden
-los de la flor y la estafa”. Así, _descornar la flor_, o _entrevar_ o
-_entender la flor_, era descubrir al jugador la fullería o flor.
-
-[402] _Gatos_, bolsas de piel de gato, como todavía en Segovia. _Haber
-gato encerrado_ es haber buena bolsa escondida.
-
-[403] _Trocada_, la del revés, la contraria. GRACIÁN, _Critic._, 2, 13:
-“Todo cuanto miraba le parecía andar al revés, todo a la trocada, lo de
-arriba abajo”. _Entrem. s. XVII_, p. 602: “Plegue a Dios no suceda la
-trocada”.
-
-[404] _Maullón_ es el gato que maulla mucho. Aplícase aquí al fullero,
-por lo que trabaja con las uñas y por la algazara que mueve para marear
-a su compañero.
-
-[405] La historia de Ozmin y Daraja, a quienes favoreció la reina
-Isabel, cuéntase en _Guzmán de Alfarache_, l. 1, c. 8.
-
-[406] Alude a la especie muy valida entre el vulgo de que fué un saúco
-de donde se ahorcó Judas.
-
-[407] “fugitivos a Dios” (edición de Zaragoza); “fugitivos y rebeldes a
-Dios” (la de Bruselas).
-
-[408] “público, después”. (La de Bruselas).
-
-[409] “quieran”. (Ms. original).
-
-[410] “a las Canarias”. (Ídem).
-
-[411] “navegar”. (Edición de Zaragoza y todas las demás).
-
-[412] _Rispose Lorenzo (Medici), che la sua stadera era giusta, ma
-che non l’aggravavano napolitani, et milanesi tanto distratti dalla
-forza della Spagna, et pieni di popoli, che con tanta mala volontà
-sopportavano il dominio delle nationi straniere; et le Indie vuote
-d’habitatori. Ma che la devotione, et la moltitudine de i sudditi, la
-fecondità et l’unione de i stati erano il grave peso che la facevana
-traboccare._ (_Pietra del paragone político_, di Traiano Boccalini).
-
-[413] “A los ladrones bástales no restituír lo hurtado, sin hurtar”.
-(Edic. de Zaragoza y siguientes).
-
-[414] _Cicatero_ es cortador de _cicas_ o bolsas, un género de ladrones.
-
-[415] “hermosura de sus ciudades y la grandeza de su estado, el
-comercio de Liorna”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[416] “estas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[417] “nació de medio a medio”. (Ídem).
-
-[418] “vuelvo en oro”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores, menos la
-de Bruselas).
-
-[419] “lo supiesen los príncipes”. (Todos los impresos).
-
-[420] “hacerse”. (Edic. de Zaragoza y todas las demás).
-
-[421] “enorecer”. (Ms. original).
-
-[422] _Sollastre_ es pícaro de cocina. _Guzm. Alf._, 1, 2, 5:
-“Parecióle mejor, sacándome de aquel oficio a sollastre o pícaro de
-cocina”. Díjose de _sollar_, o sea soplar. CORREAS, 108: “El herrero
-de Arganda, él se lo suella y él se lo macha y él se lo saca a vender
-a la plaza. (Suella es sopla con el fuelle.)” Úsase en Asturias. HERN.
-NÚÑEZ: “Sorbe y solla, que más hay en la olla”. Viene de _sufflare_.
-
-[423] “peleona” (todos los impresos); “pelarza” (Ms. original.)
-_Pel-aza_ y _pel-arza_, del pel-arse al reñir.
-
-[424] “afeitarse con tijeras”. (Los impresos).
-
-[425] “Voto a tal” (los impresos); “Voto a xpo” (el original).
-
-[426] “un tan largo camino”. (Los impresos).
-
-[427] _Zabucar_, dar topetazos y empujones y revolver un líquido de la
-misma manera, mezclar. _Entrem. s. XVII_, 24: “Dame aquesos brazos,
-reina de mis ojos, | que es justo que en ellos me zabuque todo”. JAC.
-POLO, _Univers._: “Aquí las dificultades, | que en las mentes se
-zabucan, | satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
-
-[428] “tal, dijo”. (Los impresos).
-
-[429] _Gatos_, bolsas.
-
-[430] “todas”. (Los impresos).
-
-[431] Esto es, convertirme en un Bernardo del Carpio y hacer otra de
-Roncesvalles, victoria que le atribuyen los antiguos cantares.
-
-[432] En francés, _bougre_. Vale, según su propia significación,
-_sodomita_; pero sin idea semejante y aun sin saber lo que significa,
-aplícase por desprecio esta palabra, en castellano, a cualquier
-extranjero.
-
-[433] Los libros de caballería y las historias de Carlomagno y Morgante
-hacen señalada memoria del conde _Galalón_ de Maganza, por cuya
-traición cuentan que murieron los doce Pares de Francia.
-
-[434] “de la daga”. (Los impresos).
-
-[435] _Gabacho_, apodo que a los franceses daban los españoles
-fronterizos, por sus _gaves_ o ríos entre cañadas del Pirineo, y
-después se corrió al resto de España; encierra sentido despectivo y
-hasta el de cobarde aplicado a un español.
-
-[436] “a pasajeros de a mula”. (Los impresos).
-
-[437] _Dar tapaboca_, frase de esgrima, dando en la boca con el botón.
-_Quijote_, 2, 19: “Un tapaboca de la çapatilla de la espada del
-Licenciado”. Ídem, 2, 32: “Si Reynaldos de Montalván huviera oydo estas
-razones al hombrecito, tapaboca le huviera dado que no hablara más en
-tres años”.
-
-[438] “dos ministros”. (Los impresos).
-
-[439] “en el mundo, y la astucia conserva al mundo en discordia, y la
-disimulación”, etc. (Los impresos).
-
-[440] “el imperio”. (Ídem).
-
-[441] “a sí”. (Los impresos).
-
-[442] Asesinó _Ravaillac_, en 14 de mayo de 1610, al magno Enrico de
-Francia, y pereció en 27 de aquel mes entre suplicios que los jueces
-imaginaron proporcionados al crimen.
-
-[443] “invención de la”. (Todos los impresos).
-
-[444] “Olanda le han tomado”. (Ídem).
-
-[445] Lo que sigue hasta concluir el capítulo no se incluyó en la
-primera edición de Zaragoza, 1650. Hállase en la de Bruselas, 1660,
-con estas variantes: “de un capricho de un republicón de los _de
-Capiduchi_... Pruébolo. _Pilatos, por razón de estado_, condenó al
-Justo... Pilatos, constante y _pertinaz_..., para que _le_
-crucificasen..., _descendía_ de alguno que _dependía_ de otro”.
-
-[446] Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante
-cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para el sosiego de
-aquel hermoso territorio, componer las diferencias que había entre el
-Duque de Saboya y la República de Génova, y teniendo orden y poder del
-Rey de España, su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las
-concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia en julio del
-año siguiente de 1634.
-
-[447] “defensiones”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII).
-
-[448] “monsiur”. (Ms. original).
-
-[449] _Aldiguera_ estampa la edición de Zaragoza: así estropearon los
-castellanos el título de Francisco de Bonne, duque de _Lesdiguieres_.
-
-[450] “al dueño de su casa”. (Edic. de Sancha).
-
-[451] Léese _Banqui_ en la impresión de Zaragoza y en todas las
-posteriores. ¿Dictaría tal vez Quevedo _Acqui_, fuerte ciudad del
-Monferrato, en la ribera del Bormia, célebre por sus aguas hirvientes?
-¿O _Voutry_, o _Bardi_, o _Bagni_?
-
-[452] “con las espaldas vueltas”. (Las impresiones españolas todas).
-
-[453] “Volvió el magnífico”, etc. (Ídem).
-
-[454] Dióse la memorable batalla de _Nortling_ miércoles 6 de
-septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, las tropas españolas
-mandadas por el cardenal infante don Fernando de Austria y las de la
-Liga católica, por el Duque Carlos de Lorena, contra las aguerridas y
-veteranas del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos
-capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, Gratz y Duque de
-Witenberg. El Rey de Suecia había muerto dos años antes, el 16 de
-noviembre de 1632, en la batalla de Lutzen.
-
-[455] Llamábanse _espagíricos_ los médicos que se valían de la Química
-y de preparaciones de minerales para curar a los enfermos.
-
-[456] Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar la voz
-_dieta_, la abstinencia de alimentos que se hace en orden a la salud,
-y, al propio tiempo, la Asamblea de los Círculos del Imperio y Estados
-de Polonia, para determinar acerca de los negocios públicos.
-
-[457] “reyes y visires”. (Los impresos.)
-
-(_Cadí_ llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce en África
-de las de religión. Cervantes introduce en la jornada segunda de la
-comedia _La Gran Sultana_ al Gran Cadí, advirtiendo que es juez obispo
-de los turcos, y le hace decir:
-
- “De las sentencias que doy
- No hay apelación alguna”.
-
-_Bey_ equivale a _señor_, y se da el nombre de beyes (escríbese Begh o
-Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades marítimas de
-Turquía. Es el _Gran Visir_ primer ministro de Guerra y Estado en la
-Corte otomana, empleo que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros
-seis Visires inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse
-_Morabitos_ (religiosos) los sabios, santones y ermitaños que hacen
-profesión la virtud y la sabiduría. Los _bajaes_ son oficiales que
-ejercen el mando de una provincia).
-
-[458] “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su voz”. (Los
-impresos del siglo XVII).
-
-[459] “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).
-
-[460] “reyes en las memorias”. (Ídem).
-
-[461] “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
-
-[462] “tragino, el tesoro”. (Ídem).
-
-[463] “Sinan rey”. (Todos los impresos).
-
-[464] “cristiano”. (Ms. original).
-
-[465] “sangre”. (Ídem).
-
-[466] Subida ponderación del miedo que tenían los turcos al Duque de
-Osuna. _Estambol_ o _Estambul_ llaman a Constantinopla los turcos,
-estragando el antiguo nombre _Constantinópolis_. En la edición de
-Zaragoza imprimieron _Estambor_, y así ha venido reproduciéndose.
-
-[467] “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los reyes, que
-tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, ganan, y
-defienden victorias, y no disputas, los hacen grandes, y formidables,
-las batallas,” etc. (Edición de Zaragoza). La puntuación, en todos los
-impresos, no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando
-las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito original,
-donde aparece, como a todas luces pide el recto sentido.
-
-[468] Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, sátira
-sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben contener tal vez
-las opiniones políticas, las máximas de alguno de ellos, a quien se
-puso el apodo de _Sinan bey_, y aquí se presentan como sentencias, como
-verdades incontrovertibles, para herir el ánimo del lector, despertar
-su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.
-
-[469] Disparatada la puntuación en todos los impresos, hacíasele
-decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. _Burrajear_, borrajear con
-la pluma y hacer mal una cosa, así también lo usa en _Orlando_, 2, y
-en _Virt. mil._, 3: “Si las facciones la burrajean la cara en lugar
-de formársela”. Como en la _Cárcel de Sevilla_, que yo tengo por de
-Cervantes: “Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.
-
-[470] “armas”. (Los impresos).
-
-[471] “Estos escritores que la alabaron, quedaron después de alabarla”.
-(Los impresos).
-
-[472] “entendimiento”. (Los impresos).
-
-[473] Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los siguientes
-versos del primer libro de las _Guerras púnicas_, de Silio Itálico:
-
- _Prodiga gens animae, et properare facillima mortem.
- Nanque ubi transcendit florentes viribus annos,
- Impatiens aevi spernit novisse senectam._
-
-
-[474] “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos todos).
-
-[475] “trompetas”. (Ídem).
-
-[476] “Se gastaba”. (Ídem).
-
-[477] “escribir”. (Los impresos).
-
-[478] “ha la artillería”. (Ídem).
-
-[479] “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos es desatinada).
-
-[480] “la falta”. (Ms. original).
-
-[481] “Pero las batallas”. (Ídem).
-
-[482] “siempre”. (Ídem).
-
-[483] “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los impresos).
-
-[484] “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).
-
-[485] “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).
-
-[486] _Butiro_ es puro latín, _butyron_, o, mejor, digamos griego de
-origen; en castellano se llama manteca.
-
-[487] Los Condes de Egmont y Horne.
-
-[488] “y con guerras”, etc. (Los impresos).
-
-[489] “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos vuelto su
-inquietud. Hemos considerado, que no sólo han ganado”, etc. (Las
-impresiones españolas hasta fines del siglo XVIII).
-
-[490] “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).
-
-[491] “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).
-
-[492] “con el vidrio”. (Los impresos).
-
-[493] _Zurriar_, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono y
-velocidad; de _zurrar_, por _zurrear_. QUEVEDO, _Cuento de cuentos_:
-“Yo saldré, dijo la viuda zurriando como un rayo”. Comedia _Lena_,
-2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado della (que antes de ahora me ha
-zurriado en las orejas)”. _Diálogos de montería_, 7: “Que le hubiesen
-pasado zurriando algunos balazos por los oídos”.
-
-[494] “hurtamos”. (Los impresos).
-
-[495] “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).
-
-[496] _Limiste_, un paño que se fabricaba en Segovia.
-
-[497] J. ENCINA, 403: “Sobre negro no hay tintura”. CORREAS, 265:
-“Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. Ídem, 265: “Sobre negro
-no hay tintura, sino amar y buen querer”.
-
-[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág.
-239).
-
-[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de
-Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de
-Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas,
-1660.
-
-[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos).
-
-[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem).
-
-[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms.
-de Lista).
-
-[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta
-que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey
-de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que
-cometieron sus tropas al romper la guerra contra España.
-
-La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con
-especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas
-de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más
-eficaces, de que _La Hora de todos_ fué bosquejada completamente en
-el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se
-utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al
-Príncipe francés.
-
-[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los
-impresos).
-
-[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153,
-pág. 239).
-
-[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido
-en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó;
-pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se
-encuentra.
-
-[507] Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo en éste, pero
-en otros muchos pasajes, recordó nuestro sabio político al Príncipe
-castellano la obligación y apremiante necesidad en que se hallaba de
-ponerse al frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas
-y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo su presencia
-infundiría valor incontrastable en las tropas, confianza en los
-pueblos apartados, desaliento en los enemigos y había de acelerar los
-prósperos sucesos. Advertíale, por último, que, declinando el peso de
-las guerras sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que el
-de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su medra, parecía
-no dolerse de los sacrificios inmensos de sus vasallos, de tantas
-haciendas deshechas, de tantas lágrimas vertidas, de tanta sangre
-derramada. Pero Felipe IV, acostumbrado a los encantos de la música y
-de la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, no gustó
-nunca del estruendo de la artillería, del polvo de los combates y del
-dudoso trance de una batalla.
-
-[508] “resistirse”. (Los impresos).
-
-[509] “de su persona”. (Ídem).
-
-[510] “alimento”. (El Ms. original).
-
-[511] “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).
-
-[512] _Los Monopantones._ (Nota del margen en el Ms. original). He aquí
-_La isla de los Monopantos_, opúsculo que nuestro autor señalaba como
-perdido en una Memoria de libros y papeles que le saquearon durante
-sus últimas prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de _La
-Hora de todos y la fortuna con seso_, por los años de 1644. Sátira
-sangrienta y mal embozada es ésta contra el Conde-Duque de Olivares y
-los que oprimían con él y desmoralizaban al pueblo español. Pasa la
-escena en _Salónica_, ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el
-Conde-Duque a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que
-no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban altos puestos
-en la milicia, en los tribunales y consejos. Los representantes de
-las sinagogas simbolizan algunos consejeros y negociantes de aquellas
-calendas (_banqueros_, que hoy se dice), a quienes el texto califica de
-tramposos y revolvedores de Europa. Los _monopantos_ (esto es, hombres
-pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) son el favorito y sus
-cómplices; España, las islas situadas entre el mar Negro y la Moscovia,
-en los confines de la Tartaria. Uniformes los hebreos y monopantones en
-medrar con la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la
-plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, júntalos
-el político pintor a confeccionar malicias y engaños para engullirse a
-los Reyes, repúblicas, magistrados y poderosos, y se confederan para
-fundar la nueva secta del _dinerismo_, mudando el nombre de _ateístas_
-en _dineranos_. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de Quevedo
-al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, verdadero origen de
-sus persecuciones, lección útil para los Príncipes generosos y eterno
-sambenito de los hombres que, contra la voluntad divina, se levantan
-con los Reyes y se afanan por llamarse privados.
-
-Los personajes, pues, de la fábula son:
-
-_El Conde-Duque de Olivares_, bajo el anagrama de _Pragas Chincollos_,
-Gaspar Conchillos.
-
-Sospéchase que el secretario _Juan Bautista Sáenz y Navarrete_, con el
-seudónimo de _Philárgyros_, avaro.
-
-Dicen que el secretario _don Antonio Carnero_, con el de _Crysóstheos_,
-ídolo, _becerro_ de oro.
-
-_El padre Juan de Pineda_, de la Compañía de Jesús, bajo el anagrama de
-_Danipe_, Pineda.
-
-_El protonotario de Aragón_, don Jerónimo de Villanueva, bajo el de
-_Arpiotrotono_, protonotario.
-
-El licenciado _José González_, con el seudónimo de _Pacas Mazo_.
-
-El padre _Hernando de Salazar_, inventor del papel sellado en 1636,
-con el apodo de _Alkemiastos_, arbitrista o alquimista, por haber
-convertido las resmas de papel bazo en ricos montones de oro.
-
-Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas, encubiertos con el
-título de _rabinos_. Para mayores pormenores, véase Fernández Guerra.
-
-[513] “Estambor”. (Los impresos).
-
-[514] “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original).
-
-[515] “Nacabarbaniel”. (Los impresos).
-
-[516] “Nisin”. (Ídem).
-
-[517] “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos).
-
-[518] “Chaminiel”. (Los impresos).
-
-[519] “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones españolas).
-“Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las flamencas).
-
-[520] “Gavirol”. (Los impresos).
-
-[521] “Asapha”. (El Ms. original).
-
-[522] “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”. (Los
-ejemplares españoles). “Meir Armaach”. (Los belgas).
-
-[523] “negociaban”. (Los impresos).
-
-[524] “Barnachman”. (El Ms. original).
-
-[525] _Monopantos_, “unos hombres que lo son todo”. (Nota de la
-colección de Bruselas).
-
-[526] “muda los semblantes”. (Los impresos).
-
-[527] “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, pág. 240).
-
-[528] Consejo supremo de los judíos, en que se decidían los negocios de
-Estado y de la religión. El de Jerusalén componíase de 70 ancianos en
-los tiempos del Salvador, y los inferiores, de 23.
-
-[529] “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas).
-
-[530] “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra, hijo de
-Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas).
-
-[531] “Dice _Danipeani de Vandes_. Diga _Juan de Pineda_, de la
-compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.).
-
-[532] “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”. (Las
-publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas).
-
-[533] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[534] “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper Razalas”.
-(Las belgas).
-
-[535] “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (_y en su lugar
-póngase_) _Jalzephez Nogos_, Joseph González; _Ardanzo Ranfales_,
-Fernando Salazar, de la Compañía; _Arpitrotono_, Protonotario”. (Nota
-del Ms., T. 153, Biblioteca Nacional). El _Daper Razalas_ de la
-impresión belga, si fuera _Doper Razalas_, había de entenderse como
-anagrama de _Pedro Salazar_.
-
-[536] “monopantones”. (Los impresos).
-
-[537] _“a todos”. (Ídem)._
-
-[538] “en más el que hacíamos”. (Los impresos).
-
-[539] “del cielo”. (Los impresos).
-
-[540] “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del mar”. (Los
-impresos).
-
-[541] _Horu La Adonai_, dice el Ms. original. _Horula Adonai_ todos los
-impresos, que se interpreta: _Load a Jhowah._
-
-[542] “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados del
-siglo XVIII).
-
-[543] _Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus._
-
-[544] “de hijos”. (El Ms. original).
-
-[545] “ya muchos años”. (Los impresos).
-
-[546] “su corona”. (Los impresos).
-
-[547] “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem, menos las
-impresiones belgas).
-
-[548] “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos).
-
-[549] _Mogollón_, entrometimiento de alguno para comer de balde a costa
-ajena donde no le llaman ni es convidado.
-
-[550] “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las ediciones de
-Bruselas, todas).
-
-[551] Esta grave censura, que solamente se lee en el Ms. original y en
-las colecciones flamencas, tiene dos sentidos: o que realmente ocupaban
-altos puestos del Estado hombres de sangre judaica, o, al menos, que la
-avaricia y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de los
-hebreos diseminados por todo el mundo.
-
-[552] “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos).
-
-[553] “el fin”. (Los impresos).
-
-[554] “llega para ellos”. (Ídem).
-
-[555] “una Jerusalem”. (Ídem).
-
-[556] “_no los quiero._” (Ms. original).
-
-[557] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[558] El licenciado José González, como _abogado_ y, por tanto, de
-lengua expedita y afluente.
-
-[559] “una deidad de rebozo”. (Los impresos).
-
-[560] “todos”. (Ídem).
-
-[561] “necromante”. (Ms. original).
-
-[562] “calamita”. (Los impresos).
-
-[563] Piedra imán, brújula.
-
-[564] “a puntar”. (Ms. original).
-
-[565] “cargándole”. (Los impresos).
-
-[566] “se introducen”. (Ídem).
-
-[567] Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de la Compañía de
-Jesús, y José González.
-
-[568] Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y significa
-_ruedecilla_, _rodaja_. Úsase, pues, en la acepción de _pastillas_. Hay
-trociscos de muchas especies y composiciones: aperitivos, purgantes,
-alterantes y confortativos. Sus simples se hacen polvos y se mezclan
-con algún licor proporcionado, y puestos a secar al aire y a la sombra,
-lejos del fuego, se les da la figura que se quiere.
-
-[569] _Gaspar_ de Guzmán, conde-duque de Olivares.
-
-[570] “conocerlos”. (Los impresos).
-
-[571] “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los impresos).
-“Chritoteos, _Judices Deorum_, o _Jueces de los Dioses_. Arriba puso
-_Ericthoteos_, y aquí _Chritoteos_”. (Nota de la impresión de Bruselas).
-
-[572] Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete y Juan de
-Pineda.
-
-[573] “monopantones”. (Los impresos).
-
-[574] “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza).
-
-[575] “Pacasmazo”. (Los impresos).
-
-[576] El licenciado José González.
-
-[577] “en rehenes”. (Los impresos).
-
-[578] “Pacas-Mazo”. (Los impresos).
-
-[579] “Asapha”. (El original y los impresos).
-
-[580] “o en _dineristas_”. (Edic. de Bruselas).
-
-[581] “fiero y en discordia”. (Los impresos).
-
-[582] “Con esta controversia se envedijaron”. (Ídem).
-
-[583] _Pelaza_ o _pelazga_ significa pendencia, riña o disputa.
-_Empelazgar una controversia_ es frase inventada por el escritor para
-encarecer la vehemencia del altercado.
-
-[584] “perpetuas, por equilibrar”. (Ms. original).
-
-[585] “Padece el Duque achaques”, etc. (Edic. de Zaragoza).
-
-[586] Al margen en la edición de Zaragoza y al pie en la de Bruselas,
-se lee: _Contra el gobierno repúblico_.
-
-[587] “los ricos desprecian a los pobres, los pobres envidian a los
-ricos”. (Los impresos).
-
-[588] “soberanía de los unos”. (Los impresos).
-
-[589] “mormollo”. (Ms. original).
-
-[590] “gazpellidos y los amagaban”.
-
-[591] “no son”. (Edic. de Zaragoza y españolas del siglo XVII).
-
-[592] Nota se lee al margen en la edición de Zaragoza.
-
-[593] “del futuro?” (Ms. original).
-
-[594] “sois contra”. (Los impresos).
-
-[595] “y desgobiernan el mundo, y desgobiernan”. (Ídem).
-
-[596] “a él”. (Ídem).
-
-[597] “¿Quién es soberano y de qué, si no os huye?” (Ms. de Lista).
-
-[598] “convencido?” (Los impresos).
-
-[599] “saber, si una libertad vuestra”. (Las impresiones españolas
-hasta fines del siglo XVIII). “sabor si una libertad”. (Las belgas).
-
-[600] “contar. En los degüellos el escarmiento sigue a la pena”. (Los
-impresos).
-
-[601] “guarda”. (Los impresos).
-
-[602] “pelarza y mormollo”. (Ms. original). “Pelanza y mormullo”.
-(Todos los impresos).
-
-[603] Dase _sanctus_ en Misa, pasándose de uno a otro y dando a besar
-lo que se llama _sanctus_.
-
-[604] “armado. Un francés monsiur y un italiano monseñor habíanse
-ya pronunciado el enojo con algunos sopapos, con séquito de voces y
-bocados”. (Los impresos).
-
-[605] “destrozaba de cólera”. (Ídem).
-
-[606] “Proponía”, etc. (Todos los impresos).
-
-[607] Todo esto suena para _Francia_, y es a _España_ a quien lo dice
-Quevedo, por los desastrosos valimientos del Duque de Lerma, de don
-Rodrigo Calderón y del Conde-Duque de Olivares.
-
-[608] “infame muerte”. (Los impresos).
-
-[609] “Los alemanes quedaron con los demás oyentes suspensos y
-pensativos. Encamináronlos”, etc. (Las impresiones españolas hasta
-fines del siglo XVIII).
-
-[610] “yo”. (Las ediciones belgas, la de Sancha y siguientes, y el Ms.
-de la Biblioteca Nacional, T. 153, fol. 239 v).
-
-[611] “diciendo”, etc. (Las mismas). Suprimieron aquellas dos palabras
-por no hallarles sentido en castellano. Efectivamente, no le tienen:
-son italianas. _Pezzente_ (viene de _pezzo_, pedazo de cosa sólida,
-como de pan, de madera) significa _pordiosero_, _mendigo_. _Mascalzone_
-quiere decir _bandido_, _salteador de caminos_.
-
-[612] “de los privados, detestable de los nepotes”. (El Ms. que acaba
-de citarse de la Biblioteca Nacional).
-
-[613] “preeminente”. (Los impresos todos).
-
-[614] “de fuego y del manejo de todas armas”. (Todos los impresos).
-
-[615] “la obstinación en trajes”. (Ídem).
-
-[616] “arte conforme a la opinión”. (Los impresos todos).
-
-[617] Estas frases van disparadas al Conde de Olivares, _duque_ de
-Sanlúcar, don Gaspar de Guzmán.
-
-[618] “Duque hay que aprendió tan de coro la aristotélica doctrina,
-que, por hacerlo mejor que todos, se excedió a sí mismo; y a él pueden
-acudir los que pretendan aventajarle, que les juro por mi vida no han
-de conseguirlo más que si tratasen de topar con la cuadratura del
-círculo”. (Ms. de Lista).
-
-[619] Lo dice Quevedo por sí mismo, acordándose de sus persecuciones.
-Este pensamiento ¿le sugeriría el de _La Felicidad desdichada_, novela
-que escribió?
-
-[620] “a él el postrero”. (Los impresos).
-
-[621] “en las repúblicas y en los reinos. Los puntos sustanciales”.
-(Todos los impresos).
-
-[622] “condenen el traje: aquélla embaraza y extraña, y ésta está
-quejosa”. (Los impresos).
-
-[623] “solamente sean admitidos”. (Los impresos).
-
-[624] “aventajada; no la presuntuosa”. (Ídem).
-
-[625] Libro VIII de _La Farsalia_, verso 486.
-
-[626] “que a mí no se me dará una higa dello; basta que yo lo crea”.
-(Ms. de Lista).
-
-[627] “no nos suceda”. (Los impresos).
-
-[628] “andar”. (Ídem).
-
-[629] “la conseja, y veréis en el cielo”, etc. (Todas las ediciones
-españolas hasta fines del siglo XVIII).
-
-[630] “escarapela”. (Todos los impresos).
-
-[631] “nomon”. (Ms. original).
-
-[632] “presencia soberana”. (Todos los impresos).
-
-[633] “los repartiere, que es favores o desdenes”. (Ídem).
-
-[634] “viles los unos”. (Ms. original).
-
-[635] _Trocar las manos_, obrar al revés. REBOLLEDO, _Orac. fún._,
-38: “En las muertes repentinas se hacen las cosas al revés, pues para
-hacerlas al derecho y no venir a trocar las manos, _Ante obitum tuum
-operare iustitiam_”. VALDERRAMA, _Ejerc. Feria 5, Ceniza_: ¿Qué sé yo
-si se trocarán las manos?
-
-[636] _En-garb-ull-ar_ es embarullar, así _garb-ullo_ es tropel de
-gente, de _garba_, conjunto de muchos manojos de mies, en Aragón, y en
-Málaga _garb-era_ es montón de haces de mies en el campo o en la era, y
-_agarber-ar_, amontonar haces de trigo; de donde _garb-ear_ es coger,
-robar, en _La Lozana andaluza_ (41).
-
-[637] “mensajera de la diosa Juno con néctar, y Ganimedes con un
-taller de jícaras de ambrosía. Minerva, hija del cogote de Júpiter”,
-etc. (Edic. de Zaragoza y las españolas hasta fines del siglo XVIII.)
-“(mensajera de la diosa Juno) con néctar, y Ganimedes”. (Edic. de
-Bruselas y la de Sancha).
-
-[638] “belicomen”. (Ms. original).
-
-[639] “endragonada”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[640] El francés dijo _bardache_ y el italiano _bagoscione_, a lo que
-el latino _cinoedus_, _puer meritorius_. Opónese a _bugre_.
-
-[641] “afufó con él”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha). _Afufar_ y
-_afufarse_ es huir, del _¡fuf!_ para ahuyentar. CÁNCER, p. 106: “Y
-apostaré que pues él se afufó con tanta priesa”. TORRES NAHARRO, 2,
-115: “Y se afufan con el caire” (se van con el dinero).
-
-[642] Apodo con que se motejaba a los montañeses y vizcaínos, y que
-sólo ha quedado ya para los asturianos. Quiere decir que si Júpiter
-fuera asturiano, esto es, descogotado, no hubiera nacido Minerva de su
-cogote. Sabido es que se tiene por descogotados a los asturianos.
-
-[643] “Juno, que se había endragonado de ver al copero de Júpiter; mas
-Venus”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[644] _Soltar la tarabilla_, charlar mucho.
-
-[645] “trinchar”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
-
-[646] _Hurgonazo_, estocada. CALDERÓN, _Antes que todo, es mi dama_, 1:
-“Ve aquí que me da | vuesarced un hurgonazo”. De _hurgón_, especie de
-asador para menear la lumbre (COVARRUB.)
-
-[647] “vizazas” (Ms. original). “vivazas”. (Ms. de la Biblioteca
-Nacional, T. 153, fol. 240). “veazas”. (Edic. de Zaragoza). Alforjas de
-vaqueta, con una abertura entre alforja y alforja para llevarlas en el
-cuello el caminante, o asegurarlas en el arzón de la silla.
-
-[648] Carne cocida y tostada después.
-
-[649] _Estar a diente_, hambriento, sin comer.
-
-[650] _Mareta_ es como marejada, del andar cojeando Vulcano.
-
-[651] “mascujar”. (Todos los impresos).
-
-[652] a estilo de las que se cantaban en un burdel o lupanar.
-
-[653] “de quejidos”. (Todos los impresos).
-
-[654] Llamaban así a un paso de los bailes sobremanera lascivo.
-
-[655] “Y tronando de nuevo como al principio, riñó la luz con las
-tinieblas, y era de ver los dioses girando alrededor de su padre, tan
-pronto patas arriba como hacia abajo, hasta que, cayéndole Venus en los
-brazos, le dejó caer los rayos, y al estrépito de un beso que dió el
-barbudo Júpiter, se restableció la calma y todos quedaron contentos,
-aunque asustados. Dióles licencia”, etc. (Manuscrito de Lista).
-
-[656] _A puto el postre_, corriendo a porfía, del decir _puto sea el
-postrero_ en llegar, pues va detrás, como en Horacio: “Scabies occupet
-extremum”. JACINTO POLO, _Apolo_: “a puto el postre Apolo la seguía”.
-Aquí termina la edición de Zaragoza y las españolas hasta fines del
-siglo XVIII.
-
-[657] “Ganimedes.--1645”. (Al pie del Ms. original). Éste es el año en
-que el libro se puso en limpio, retocado y acicalado para la estampa.
-Sin embargo, no le gozó el público hasta 1650, y aún entonces, el
-nombre del autor se envolvió con el anagrama de _Nifroscancod Diveque
-Vasgello_, _duacense_, que, para desorientar más, se le dió patria en
-_Duay_, ciudad del País Bajo, en la Flandes francesa, pues no puede
-tener otra interpretación la última palabra.
-
-
- * * * * *
-
- ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR
- EN LA TIPOGRAFÍA DE «LA LECTURA»
- EL DÍA IV DE JUNIO
- DEL AÑO M.CM.XVII
-
- * * * * *
-
-
- EDICIONES DE LA LECTURA
- PASEO DE RECOLETOS, 25. MADRID
-
- CLÁSICOS CASTELLANOS
-
-OBRAS PUBLICADAS
-
- =Santa Teresa.=--LAS MORADAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro.
- (Vol. 1.º de la Bibl.). (2.ª edición).
-
- =Tirso de Molina.=--TEATRO. (_El Vergonzoso en Palacio_ y _El Burlador
- de Sevilla_). Prólogo y notas por don Américo Castro. (Vol. 2.º de la
- Bibl.).
-
- =Garcilaso.=--OBRAS. Prólogo y notas por don Tomás Navarro. (Volumen
- 3.º de la Bibl.).
-
- =Cervantes.=--DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Prólogo y notas por don
- Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vols. 4.º,
- 6.º, 8.º, 10, 13, 16, 19 y 22 de la Bibl.).
-
- =Quevedo.=--VIDA DEL BUSCÓN. Prólogo y notas por don Américo Castro.
- (Vol. 5.º de la Bibl.).
-
- =Torres Villarroel.=--VIDA. Prólogo y notas por don Federico de Onís.
- (Vol. 7.º de la Bibl.).
-
- =Duque de Rivas.=--ROMANCES. Prólogo y notas por don Cipriano Rivas
- Cherif. (Vols. 9.º y 12 de la Bibl.).
-
- =B.º Juan de Ávila=.--EPISTOLARIO ESPIRITUAL. Prólogo y notas por don
- Vicente G. de Diego. (Vol. 11 de la Bibl.).
-
- =Arcipreste de Hita.=--LIBRO DE BUEN AMOR. Prólogo y notas por don
- Julio Cejador. (Vols. 14 y 17 de la Bibl.).
-
- =Guillén de Castro.=--LAS MOCEDADES DEL CID. Prólogo y notas por don
- Víctor Said Armesto. (Vol. 15 de la Bibl.).
-
- =Marqués de Santillana.=--CANCIONES Y DECIRES. Prólogo y notas por don
- Vicente G. de Diego. (Vol. 18 de la Bibl.).
-
- =Fernando de Rojas.=--LA CELESTINA. Prólogo y notas por don Julio
- Cejador. (Vols. 20 y 23 de la Bibl.).
-
- =Villegas.=--ERÓTICAS O AMATORIAS. Prólogo y notas por don Narciso
- Alonso Cortés. (Vol. 21 de la Bibl.).
-
- =Poema de Mio Cid.= Prólogo y notas por don Ramón Menéndez Pidal, de
- la Real Academia Española. (Vol. 24 de la Bibl.).
-
- =La Vida de Lazarillo de Tormes.= Prólogo y notas por don Julio
- Cejador. (Vol. 25 de la Bibl.).
-
- =Fernando de Herrera.=--POESÍAS. Prólogo y notas por don Vicente
- García de Diego. (Vol. 26 de la Bibl.).
-
- =Cervantes.=--NOVELAS EJEMPLARES. (_La Gitanilla_, _Rinconete y
- Cortadillo_ y _La Ilustre Fregona_). Tomo I. Prólogo y notas por don
- Francisco Rodríguez Marín, de la Real Academia Española. (Vol. 27 de
- la Bibl.).
-
- =Fray Luis de León.=--DE LOS NOMBRES DE CRISTO. Tomo I. Prólogo y
- notas por don Federico de Onís. (Vol. 28 de la Bibl.).
-
- =Fray Antonio de Guevara.=--MENOSPRECIO DE CORTE Y ALABANZA DE ALDEA.
- Prólogo y notas por don M. Martínez de Burgos. (Vol. 29 de la Bibl.).
-
- =Nieremberg.=--EPISTOLARIO. Prólogo y notas por don Narciso Alonso
- Cortés. (Vol. 30 de la Bibl.).
-
- =Quevedo.=--LOS SUEÑOS. Tomo I. Prólogo y notas por don Julio Cejador.
- (Vol. 31 de la Bibl.).
-
- =Moreto.=--TEATRO (_El lindo don Diego y el desdén con el desdén._)
- Prólogo y notas por don Narciso Alonso Cortés. (Vol. 31 de la Bibl.).
-
-=PRECIOS=: EN RÚSTICA, 3 pesetas; ENCUADERNADO EN TELA, 4; ÍDEM EN
-PIEL, 5.
-
-
- CIENCIA Y EDUCACIÓN
-
-
-PUBLICADOS
-
- =P. Natorp.= _Pedagogía social._ Traducción del alemán por ÁNGEL
- SÁNCHEZ RIVERO. Precio: 6 pesetas rústica, 7,50 tela.
-
- =Rein.= _Resumen de Pedagogía._ Traducción del alemán por DOMINGO
- BARNÉS. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Davidson.= _La Educación griega._ Traducción del inglés por JUAN UÑA.
- Precio: 3 pesetas rústica, 4 tela.
-
- =H. Weimer.= _Historia de la Pedagogía._ Traducción del alemán por
- GLORIA GINER DE RÍOS. Precio: 2,50 pesetas rústica, 3,50 tela.
-
- =P. Natorp.= _Curso de Pedagogía general._ Traducción del alemán por
- MARÍA DE MAEZTU. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =R. Altamira.= _Filosofía de la Historia y Teoría de la civilización._
- Precio: 2 pesetas rústica, 3 tela.
-
- =Abel Rey.= _Lógica._ Traducción por JULIÁN BESTEIRO. Precio: 6
- pesetas encuadernación tela.
-
- =Adolfo Posada, Felipe Clemente de Diego y otros.= _Derecho usual._
- Precio: 8 pesetas encuadernación tela.
-
- =Barth.= _Pedagogía._ Tomos I y II: Parte general y parte especial.
- Traducción del alemán por LUIS ZULUETA. Precio: 6 y 4 pesetas tela.
-
- =Abel Rey.= _Ética._ Traducción por MANUEL GARCÍA MORENTE. Precio: 5
- pesetas encuadernación tela.
-
- =Abel Rey.= _Psicología._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 5
- pesetas encuadernación tela.
-
- =Francisco Giner de los Ríos.= _Ensayos sobre educación._ Precio: 6
- pesetas rústica, 7,50 tela.
-
- =Brackenbury.= _La Enseñanza de la Gramática._ Traducción del inglés
- por ALICIA PESTANA. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Gibbs=, =Levasseur= y =Sluys=. _La Enseñanza de la Geografía_
- (monografías). Traducción y prólogo por ÁNGEL REGO. Precio: 1,50
- pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Lavisse=, =Monod=, =Altamira= y =Cossío=. _La Enseñanza de la
- Historia_ (monografías). Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50
- pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Edmundo Lozano.= _La Enseñanza de las Ciencias físicas y naturales._
- Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Compayré.= _Pestalozzi y la Educación elemental._ Traducción por
- ÁNGEL REGO. Precio: 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Compayré.= _Herbart._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio: 1,50
- pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Compayré.= _Herbert Spencer._ Traducción por DOMINGO BARNÉS. Precio:
- 1,50 pesetas rústica, 2,50 tela.
-
- =Pestalozzi.= _Cómo enseña Gertrudis a sus hijos._ Traducción del
- alemán por LORENZO LUZURIAGA. Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.
-
- =Herbart.= _Pedagogía general_ y _Escritos pedagógicos_. Traducción
- del alemán por LORENZO LUZURIAGA, y prólogo de JOSÉ ORTEGA GASSET.
- Precio: 3,50 pesetas rústica, 5 tela.
-
- =Julián Besteiro.= _Los juicios sintéticos “a priori” según Kant._
- Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.
-
- =Luis Zulueta.= _El Maestro._ Precio: 0,60 pesetas rústica, 1,50 tela.
-
- =Pestalozzi.= _El Método._ Traducción del alemán por LORENZO
- LUZURIAGA. Precio: 0,50 pesetas rústica, 1,50 tela.
-
- =Milton.= _De Educación._ Traducción del inglés por NATALIA COSSÍO.
- Precio: 1 peseta rústica, 2 tela.
-
- =Vives.= _Tratado del alma._ Traducción por JOSÉ ONTAÑÓN. Precio: 4
- pesetas rústica, 5,50 tela.
-
- =Montaigne.= _Ensayos pedagógicos._ Traducción, prólogo y notas por
- LUIS DE ZULUETA. Precio: 3 pesetas rústica, 4,50 tela.
-
- =Welpton.= _Educación física e higiene._ Traducción de RICARDO RUBIO.
- Precio: 5 pesetas rústica, 6,50 tela.
-
-
- LIBROS ESCOLARES
-
-
-=Publicados= (ENCUADERNADOS EN TELA).
-
- =ARITMÉTICA.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º, por Luis Gutiérrez del Arroyo.
- _Precio: 0,50, 0,75 y 1 peseta._
-
- =CIENCIAS FÍSICO-QUÍMICAS.=--GRADO 3.º, por Edmundo Lozano. _Precio:
- 1,50 pesetas._
-
- =HISTORIA UNIVERSAL.=--RESUMEN, por Lavisse, traducción y adaptación
- por J. Deleito. _Precio: 2 pesetas._
-
- =HISTORIA NATURAL=, por Francisco de las Barras. _Precio: 1,50
- pesetas._
-
- =EL CONDE LUCANOR.=--Adaptado para los niños por Ramón M. Tenreiro,
- ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 75 céntimos._
-
- =LA VIDA ES SUEÑO.=--Drama de Calderón de la Barca, adaptado a manera
- de cuento por Ramón M.ª Tenreiro, ilustrado por F. Marco. _Precio: 75
- céntimos._
-
- =HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS=, por la Condesa de Pardo Bazán,
- ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 75 céntimos._
-
- =PLATERO Y YO.=--ELEGÍA ANDALUZA, por Juan Ramón Jiménez, ilustrado
- por Fernando Marco. _Precio: 75 céntimos._
-
- =FÁBULAS LITERARIAS=, por Tomás de Iriarte, ilustradas por P.
- Muguruza. _Precio: 60 céntimos._
-
- =EL CALIFA CIGÜEÑA= y otros cuentos, de W. Hauff, narrados por R. M.
- Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. _Precio: 75 céntimos._
-
-
-En preparación
-
- =Historia de España.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º por Rafael Altamira.
-
- =Geografía.=--GRADOS 1.º, 2.º y 3.º
-
- =Ciencias físico-químicas y naturales.=--GRADOS 1.º y 2.º, por Edmundo
- Lozano y Ángel Cabrera.
-
- =Gramática castellana.=--RESUMEN, por M. de Unamuno.
-
- =Geometría.=--RESUMEN, por Luis Gutiérrez del Arroyo.
-
-
- BIBLIOTECA DE JUVENTUD
-
-
-Publicados
-
- =EL CONDE LUCANOR.=--Adaptado para los niños por Ramón M. Tenreiro,
- ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 1,50 pesetas._
-
- =LA VIDA ES SUEÑO.=--Drama de Calderón de la Barca, adaptado a manera
- de cuento por Ramón M. Tenreiro, ilustrado por Fernando Marco.
- _Precio: 2 pesetas._
-
- =HERNÁN CORTÉS Y SUS HAZAÑAS=, por la Condesa de Pardo Bazán,
- ilustrado por A. Vivanco. _Precio: 2 pesetas._
-
- =PLATERO Y YO.=--ELEGÍA ANDALUZA, por Juan Ramón Jiménez, ilustrado
- por Fernando Marco. _Precio: 2 pesetas._
-
- =FÁBULAS LITERARIAS=, por Tomás de Iriarte, ilustradas por P.
- Muguruza. _Precio: 2 pesetas._
-
- =EL CALIFA CIGÜEÑA= y otros cuentos, de W. Hauff, narrados por R. M.
- Tenreiro, ilustraciones de P. Muguruza. _Precio: 2 pesetas._
-
-
- J. JÖRGENSEN
- VIDA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
-
- TRADUCCIÓN DE RAMÓN MARÍA TENREIRO
- =PRECIO=: En rústica, 5 pesetas; encuadernado en piel, 8.
-
-
- SHAKESPEARE
- EL REY LEAR
-
- TRADUCCIÓN DE JACINTO BENAVENTE
- =PRECIO=: En rústica, 2 pesetas; encuadernado en tela, 3.
-
-*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS SUEÑOS, VOLUME II ***
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions will
-be renamed.
-
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the
-United States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
-and may not be used if you charge for an eBook, except by following
-the terms of the trademark license, including paying royalties for use
-of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for
-copies of this eBook, complying with the trademark license is very
-easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation
-of derivative works, reports, performances and research. Project
-Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may
-do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected
-by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark
-license, especially commercial redistribution.
-
-START: FULL LICENSE
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full
-Project Gutenberg-tm License available with this file or online at
-www.gutenberg.org/license.
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project
-Gutenberg-tm electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or
-destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your
-possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a
-Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound
-by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the
-person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph
-1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the
-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
-United States and you are located in the United States, we do not
-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
-all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope
-that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting
-free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm
-works in compliance with the terms of this agreement for keeping the
-Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily
-comply with the terms of this agreement by keeping this work in the
-same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when
-you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are
-in a constant state of change. If you are outside the United States,
-check the laws of your country in addition to the terms of this
-agreement before downloading, copying, displaying, performing,
-distributing or creating derivative works based on this work or any
-other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no
-representations concerning the copyright status of any work in any
-country other than the United States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other
-immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear
-prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work
-on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the
-phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed,
-performed, viewed, copied or distributed:
-
- This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
- most other parts of the world at no cost and with almost no
- restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it
- under the terms of the Project Gutenberg License included with this
- eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the
- United States, you will have to check the laws of the country where
- you are located before using this eBook.
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is
-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
-contain a notice indicating that it is posted with permission of the
-copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in
-the United States without paying any fees or charges. If you are
-redistributing or providing access to a work with the phrase "Project
-Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply
-either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or
-obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm
-trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any
-additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms
-will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works
-posted with the permission of the copyright holder found at the
-beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including
-any word processing or hypertext form. However, if you provide access
-to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format
-other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official
-version posted on the official Project Gutenberg-tm website
-(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense
-to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means
-of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain
-Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the
-full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works
-provided that:
-
-* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
- to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has
- agreed to donate royalties under this paragraph to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid
- within 60 days following each date on which you prepare (or are
- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
- payments should be clearly marked as such and sent to the Project
- Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in
- Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg
- Literary Archive Foundation."
-
-* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or destroy all
- copies of the works possessed in a physical medium and discontinue
- all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm
- works.
-
-* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of
- any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days of
- receipt of the work.
-
-* You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
-Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than
-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
-from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of
-the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the Foundation as set
-forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-works not protected by U.S. copyright law in creating the Project
-Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm
-electronic works, and the medium on which they may be stored, may
-contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate
-or corrupt data, transcription errors, a copyright or other
-intellectual property infringement, a defective or damaged disk or
-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
-cannot be read by your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium
-with your written explanation. The person or entity that provided you
-with the defective work may elect to provide a replacement copy in
-lieu of a refund. If you received the work electronically, the person
-or entity providing it to you may choose to give you a second
-opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If
-the second copy is also defective, you may demand a refund in writing
-without further opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO
-OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT
-LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of
-damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement
-violates the law of the state applicable to this agreement, the
-agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or
-limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or
-unenforceability of any provision of this agreement shall not void the
-remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in
-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation's website
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without
-widespread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our website which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This website includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.