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-The Project Gutenberg eBook of La simulación en la lucha por la vida, by
-Jose Ingenieros
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: La simulación en la lucha por la vida
-
-Author: Jose Ingenieros
-
-Release Date: December 31, 2020 [eBook #64188]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Andrés V. Galia, Santiago, Sanly Bowitts and the Online
- Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This
- file was produced from images generously made available by The
- Internet Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA
-VIDA ***
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto las palabras en itálicas están indicadas con
-_guiones bajos_. Las palabras en negritas están marcadas =así=.
-
-Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la
-presente edición de esta obra fue publicada, en 1917, eran diferentes a
-las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió,
-fué, dió, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha
-sido respetado.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes en ese
-entonces. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios
-Académicos de la Real Academia Española.
-
-Por otra parte, las reglas de la Real Academia Española establecen que
-el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada
-está en mayúsculas. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las
-imprentas ese criterio normalmente no era respetado. En la presente
-transcripción se decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas
-acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-El Índice de capítulos, incluido en la publicación original al final,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.
-
-
- * * * * *
-
-
- La simulación en la lucha por la vida
-
-
-
-
- JOSÉ INGENIEROS
- La simulación en la lucha por la vida
-
-
- 11.ª edición (texto revisado por el autor)
-
- [Ilustración]
-
-
- BUENOS AIRES
- Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía., Belgrano 475
- 1917
-
-
-
-
- =Advertencia de la 11.ª edición=
-
-
-Este ensayo sobre _La Simulación en la lucha por la Vida_ fué escrito
-por el autor antes de terminar sus estudios universitarios y presentado
-a la Facultad de Medicina como introducción de su tesis: _Simulación de
-la locura_ (1900). Careciendo de recursos para editarla, concediósele
-que sólo imprimiera una parte, publicándose la obra entera, por
-capítulos, en las revistas "La Semana Médica" y "Archivos de
-Psiquiatría" (1900-1902). En 1903 se hizo una primera edición conjunta
-(Spinelli, Buenos Aires), apareciendo en el mismo año una traducción
-italiana (Flli. Bocca, Torino, "Biblioteca Antropologico-Giuridica").
-
-En volumen aparte se publicó la tercera edición, española, de _La
-Simulación en la lucha por la vida_ (Semperé, Valencia, 1904), con
-leves correcciones de estilo y algunas notas; sobre ese texto se
-hizo una traducción francesa (Charles Barthez, Narbonne, 1905).
-Posteriormente se han hecho seis reimpresiones españolas, sin
-conocimiento previo ni intervención del autor, acumulándose en ellas
-tantos y tan graves errores que la última puesta en circulación (1917)
-es ya ilegible; baste decir que si en las primeras las variantes son de
-origen tipográfico, en otras ha llegado a alterarse, además del texto,
-el índice y las conclusiones. En la última aparece modificado... el
-título mismo.
-
-A fin de reparar esas irregularidades se publica la presente (11.ª),
-que restaura el texto de la tercera, con ligeras variantes de forma;
-servirá, al propio tiempo, para una próxima traducción portuguesa,
-autorizada ya.
-
-El autor ha resistido a la tentación de rehacer este ensayo y ha
-respetado sus deficiencias; cada estación tiene sus frutos y los libros
-de juventud merecen vivir como han nacido, con la ligereza propia de su
-menor responsabilidad. Son testigos sinceros, aunque poco ceremoniosos;
-sería injusto que atestiguasen la gravedad propia de las primeras canas.
-
-Aunque sólo fué una introducción a un estudio de patología mental,
-aprovechó el autor en este ensayo algunos conocimientos de ciencias
-naturales y de ciencias sociales, que había adquirido simultáneamente
-con los de medicina. Años más tarde advirtió que Homero había pintado,
-en Ulises, el arquetipo de los simuladores, y que entre los ensayos de
-Bacon figuran cuatro páginas dedicadas a comentar la utilidad de la
-simulación. Con esos, y muchos otros datos de bibliografía clásica,
-compuso su conferencia _La progenie de Ulises_ (curso de psicología de
-los caracteres humanos, 1910), que no se agrega al presente volumen por
-ser de época muy posterior.
-
-Al revisar el texto, diez y siete años después de su redacción, el
-autor ha tropezado con defectos de estilo y con opiniones ligeras sobre
-tópicos accesorios; ha tenido, en cambio, la grata satisfacción de
-observar que poseía ya ciertas ideas generales que aún considera como
-las menos inexactas. Y por un justo escrúpulo, casi documental, se ha
-abstenido de hacer variante alguna en la "Introducción", profesión de
-fe de su juventud, escrita poco después de los veinte años: primera
-página de su primer libro.
-
-
- Buenos Aires, 1917.
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- _Págs._
-
- Advertencia de la 11.ª edición 7
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
- I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y
- la simulación de la locura.--II. Ideas científicas
- directrices; correlaciones bio-sociológicas;
- la filogenia de la simulación en la lucha por la
- vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos
- de simulación 9
-
-
- Cap. I.--SIMULACIÓN Y LUCHA POR LA VIDA
-
- I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos
- en la lucha por la vida.--III. Aspectos
- accidentales, instintivos y voluntarios de los
- fenómenos de simulación.--IV. Su valor como
- medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones 21
-
- Cap. II.--LA SIMULACIÓN EN EL MUNDO BIOLÓGICO
-
- I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II.
- Sus grupos fundamentales.--III. Homocromía:
- permanente, variable y voluntaria.--IV.
- Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V.
- Mimetismo entre las especies animales:
- permanente, variable y voluntario.--VI.
- Simulaciones en función individual.--VII. Utilidad
- de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII.
- Teorías propuestas para explicarlos.--IX.
- Conclusiones 47
-
- Cap. III.--LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS
-
- I. La lucha por la vida y la simulación entre los
- hombres.--II. Formas colectivas de lucha y de
- simulación (humanas, étnicas, nacionales, de
- clase, de sexo, de grupos, profesionales, etc.)--III.
- Formas individuales de lucha y de simulación
- (niños, burócratas, escritores, periodistas,
- propagandistas, mujeres, sablistas, comerciantes,
- delincuentes, parásitos sociales, etc.).--IV.
- Utilidad de la simulación en la lucha por la
- vida.--V. Conclusiones 69
-
-
- Cap. IV.--PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES
-
- I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II.
- Los elementos del carácter y su combinación
- en la personalidad.--III. Los "hombres de
- carácter" y los "hombres sin carácter" en la
- lucha por la vida.--IV. La simulación como elemento
- del carácter.--V. Predominio de la simulación
- en la personalidad.--VI. Clasificación de
- los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación
- al medio ("astutos" y "serviles").--VIII.
- Los simuladores por temperamento ("fisgones"
- y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos
- ("psicópatas" y "sugestionados").--X.
- Conclusiones 103
-
-
- Cap. V.--SIMULACIÓN DE ESTADOS PATOLÓGICOS
-
- I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión
- de estas simulaciones.--III. Objetivo uniforme
- de sus diversas formas médico legales.--IV.
- Principales aspectos clínicos: eludir el servicio
- militar, explotación de la beneficencia, simulación
- de la locura.--V. Enfermedades que pueden
- simularse.--VI. Simulación de la salud (enfermedades
- disimuladas).--VII. Conclusiones 167
-
- Cap. VI.--EVOLUCIÓN DE LA SIMULACIÓN EN LAS
- SOCIEDADES HUMANAS
-
- I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II.
- Evolución de la lucha por la vida entre los hombres.--III.
- Evolución de los medios violentos y
- fraudulentos en la lucha por la vida.--IV. Disminución
- regresiva de la simulación en las sociedades
- humanas 201
-
-
- CONCLUSIONES SINTÉTICAS 219
-
-
-
-
- =Introducción=
-
- I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y la simulación
- de la locura.--II. Ideas científicas directrices; correlaciones
- bio-sociológicas; la filogenia de la simulación en la lucha por la
- vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos de simulación.
-
-
-I.--Solicitado, de ha tiempo, nuestro espíritu hacia el estudio de las
-ciencias antropológicas y sociales, atrájonos especialmente la fase
-patológica de la vida individual y colectiva, tan interesante, por
-cierto, como sus manifestaciones normales.
-
-Es método en las ciencias biológicas, llegar al conocimiento de la
-función normal por el estudio de su patología; examinando las lesiones
-de los centros nerviosos enfermos y relacionándolas con los síntomas
-previamente observados, ha podido inferirse la fisiología normal de
-esos centros. De igual manera las ciencias sociales han aprovechado el
-estudio de complejos problemas de patología social, conflictos internos
-y externos, crisis, violencias y otras perturbaciones de la evolución
-social. En las ciencias psicológicas, por fin, el análisis de las
-anormalidades de la actividad mental, ha permitido comprender mejor las
-funciones psicológicas normales; lo que ha sido elevado por Ribot a
-método de investigación.
-
-Convergiendo, pues, hacia la psicología individual por el camino de la
-psicopatología, y hacia la sociología por el estudio de los fenómenos
-de patología social, penetramos en los dominios de la locura y del
-delito. En la encrucijada de ambos fenómenos--conjunción sabiamente
-observada por Maudsley en un libro feliz,--donde la anomalía psíquica
-del individuo se convierte en causa determinante de su actividad
-antisocial, encontramos la dolorosa legión de fronterizos y alienados
-para quienes se entreabre la puerta sombría del delito, como si un
-destino inexorable los apresara entre las mallas funestas de la
-criminalidad; la locura y el delito, justamente emparentados por Morel
-en su visión sintética de las degeneraciones humanas, entrelazan sus
-tentáculos nefastos, engendrando ese personaje magistralmente burilado
-por Shakespeare en su Hamlet: el alienado criminal.
-
-De particular manera--y por especiales razones de observación--nos
-preocupaban los casos de _locura simulada por delincuentes_, máxime
-al advertir su frecuencia desde que la justicia reconoció la
-importancia de la psicopatología criminal y el examen psíquico se
-consideró indispensable para determinar la responsabilidad de algunos
-delincuentes.
-
-Tal era la estática de nuestra mente. De sobre el velador tomamos,
-una noche, el _Malade Imaginaire_, de Molière, para continuar su
-comenzada lectura, con el higiénico propósito, entre otros, de no
-adormecernos bajo la influencia poco grata de una monografía sobre
-"Nuevos tratamientos de los bolos fecales", cuya lectura acabáramos
-en el _British Medical Journal_. Teníamos para ello nuestras razones;
-estudiando la psicopatología de los sueños, habíamos visto que la
-naturaleza de las impresiones recibidas en el período prehípnico,
-influye de manera intensa sobre el carácter agradable o desagradable
-de los sueños[1].
-
-Las peripecias de Argan--a quien hoy no consideraríamos un "enfermo
-imaginario", sino un caso de neurastenia gastro-intestinal, como
-demostró ha poco tiempo el profesor Debove en una hermosa conferencia
-a los estudiantes de la Sorbona--prolongaban nuestra vigilia más
-allá de sus límites habituales. Seguíamos ávidamente las operaciones
-"científicas" de Purgon y de Diaforius, que "saben bellas humanidades,
-hablan en buen latín y designan con nombres griegos todas las
-enfermedades; pero en cuanto a curarlas, carecen de toda noción". Y
-con deleite asistíamos a las inagotables lavativas de Mr. Fleurant,
-competidor, sin desventajas, de las purgas y sangrías del primero,
-mientras Diaforius daba a su hijo Tomás una lección clínica, en
-presencia del mismo Argan, felicitándole ardientemente por haber
-seguido sus huellas, permaneciendo "fiel a las opiniones de los
-antiguos", negándose a prestar la menor atención a las razones y
-experiencias de los "pretendidos" descubrimientos y teorías de la
-época...
-
-Sonaba involuntariamente en nuestro oído la invectiva de Cicerón:
-"Neque imitare malos medicos, qui in alienis morbis profitentur tenere
-se medicinae scientiam, ipsi se curare non possunt." (Ad fam., IV, 5,
-5). En ese momento Mr. Fleurant empuñaba de nuevo el instrumento que
-sintetizaba toda su profundidad científica. Tuvimos la percepción de
-algo dibujado en el campo periférico de nuestra retina, cuya mácula
-lútea estaba enfocada a las líneas del libro. Volvimos la mirada; a la
-altura de los ojos, adherido a la pared, vimos uno de esos copos de
-algodón y polvo que suelen formarse en los rincones de los aposentos.
-
-Poco nos interesó esa observación. Volvimos nuevamente la vista al
-libro, para seguir asistiendo, con la voluptuosidad intelectual del
-caso, a las operaciones científicas de los médicos de Molière.
-
-Excitada ya por la reciente percepción, nuestra retina encontrábase
-en condiciones favorables para descubrir, durante la lectura, que el
-copo algodonoso se movía, ascendiendo lentamente por la pared. Fijamos
-de nuevo la vista en el objeto: vímosle ya mucho más alto, después de
-pocos minutos.
-
-Creímos fuese ilusión óptica, por el agotamiento de una retina fatigada
-en lecturas excesivas; mas no existiendo motivos para esa duda, ni
-razones satisfactoriamente explicativas, optamos por desprender el copo
-de la pared y observarlo detenidamente.
-
-Tal es, por otra parte, la buena línea de conducta ante cualquier hecho
-difícil de explicar. Y en este caso la observación fué, como siempre,
-fecunda de provechosas enseñanzas.
-
-Dentro del copo descubrimos un conducto, espeso y resistente, que
-difícilmente hubiérase adivinado no desprendiendo el copo de la pared;
-dentro del conducto se alojaba un gusano, el cual, mediante las
-dos extremidades de su cuerpo, se fijaba a la pared y la recorría,
-arrastrando consigo su curioso ropaje.
-
-Darwin--presente siempre en nuestro espíritu estudioso--nos dió la
-explicación del hecho. Ese disfraz servía al animal para escapar a las
-miradas peligrosas de sus enemigos; la simulación resultaba, para él,
-un medio simple y excelente de _lucha por la vida_.
-
-La explicación nos satisfizo.
-
-Hubiéramos continuado la lectura de Molière; pero en nuestro cerebro
-estaban sometidas a la elaboración de la cerebración inconsciente,
-múltiples cuestiones relativas a los alienados criminales, y, de manera
-especial, a los delincuentes simuladores de una enfermedad mental.
-
-Los neurones de asociación hicieron lo demás.
-
-Entre el gusano disimulador de su cuerpo bajo un copo de algodón
-y el delincuente disimulador de su responsabilidad jurídica tras
-una enfermedad mental, debía lógicamente existir un vínculo: ambos
-disfrazábanse para defenderse de sus enemigos, siendo la simulación un
-recurso defensivo en la lucha por la vida.
-
- * * * * *
-
-II.--Entre las verdades definitivamente adquiridas por la ciencia e
-impuestas como guía a los pensadores y estudiosos contemporáneos,
-hay dos fundamentales, que jamás debiera olvidar quien se aventura
-en la selva--aún "selvaggia ed aspra e forte", en decir del poeta
-florentino--de la ciencia: _Determinismo y Evolución_.
-
-Dentro de esos conceptos, cuyo desarrollo hemos ensayado en otros
-estudios y fuera inoportuno repetir aquí, cimentóse como verdad
-científica la noción del transformismo biológico y social. Por él
-conocemos la génesis y sucesión de las formas biológicas como resultado
-de la acción combinada de la herencia, tendiente a reproducir los
-caracteres de los antepasados, y la variabilidad, tendiente a crear
-caracteres nuevos, en armonía con la evolución de las condiciones
-del medio en que "luchan por la vida" todas las especies vivas.
-Los fenómenos sociales, además, siguen un proceso constante de
-transformación, a semejanza de los fenómenos biológicos; la sucesión
-de las formas de organización social y de las diversas instituciones
-es presidida, en primer término, aunque no exclusivamente, por la
-adaptación de los grupos sociales a las transformaciones del doble
-ambiente natural (cósmico) y artificial (económico).
-
-Esta manera de ver, simple aplicación del concepto evolucionista,
-tiene su comprobación en las cuatro grandes ramas de los conocimientos
-humanos. Laplace lo estableció para los fenómenos del mundo cósmico;
-Lyell, para los fenómenos geológicos; Darwin, para los biológicos;
-Spencer, para los sociales, que llama superorgánicos. Otros estudiosos
-confirmaron esa verdad general en grupos fenoménicos parciales.
-
-En esas _series_ de fenómenos, cuyo desenvolvimiento es sucesivo e
-integral, existen vínculos estrechos, fácilmente reconocidos mediante
-una observación inteligente. Así, por ejemplo, el perfeccionamiento
-progresivo de las funciones corresponde a una creciente complejidad
-morfológica y a la mayor división del trabajo en los organismos,
-conforme se asciende en la serie evolutiva. Por eso es posible
-descubrir, en cualquiera especie, en forma larvada y rudimentaria, las
-funciones que alcanzan mayor desenvolvimiento en las que son superiores
-a ella dentro de la misma serie.
-
-Puede reconstruirse la filogenia de cualquier función de los seres
-vivos; es decir, encontrar los diversos grados de su integración
-progresiva a través de cuantas especies la preceden en la evolución de
-la serie biológica. Las más complejas operaciones psíquicas elaboradas
-en el cerebro humano, no son sino el perfeccionamiento alcanzado por
-funciones progresivamente desenvueltas en la serie animal. El "alma" de
-los metafísicos es un perfeccionamiento de funciones inherentes a la
-substancia viva, al protoplasma; la memoria, por ejemplo, encuéntrase
-en formas progresivamente complicadas, desde la amiba hasta el hombre.
-
-Con los fenómenos sociológicos ocurre lo mismo; todas las instituciones
-sociales tienen su filogenia perfectamente determinable. El sentimiento
-de solidaridad social, verbigracia, aparece ya en la primera asociación
-de seres vivos, y evoluciona, integrándose progresivamente, hasta
-alcanzar sus actuales proporciones, permitiendo inducir que en futuras
-transformaciones sociales se equipararán todos los individuos ante las
-condiciones de lucha por la vida, para alcanzar el desenvolvimiento
-máximo de su propia individualidad. También podría aplicarse a los
-fenómenos sociales, además de ese concepto de filogenia, el principio
-determinado para los fenómenos biológicos por Haeckel, según el cual
-la evolución ontogenética corresponde aproximadamente a la evolución
-filogenética. Lo saben, a ciencia cierta, cuantos sociólogos, Loria en
-primera fila, proponen estudiar en el rápido desarrollo de las colonias
-contemporáneas el lento y progresivo desarrollo ocurrido antes en los
-pueblos de adelantada civilización.
-
-Pero estos puntos, necesarios de fijar para el desenvolvimiento
-consecutivo de nuestra tesis, no podemos dilucidarlos aquí con
-la amplitud deseable. Bástenos mencionar, y nadie la niega,--aun
-no aceptando la teoría orgánica de las sociedades, enunciada por
-Spencer--la existencia de cierta analogía, imposible de olvidar, entre
-las leyes que rigen los fenómenos biológicos y los sociológicos,
-pudiendo, casi siempre, encontrarse una correlación en el conjunto y
-las modalidades de unos y otros.
-
- * * * * *
-
-III.--Para cuantos saben lo expuesto (saber en sentido relativo, sin
-olvidar la frase de Grocio: "Nescire quaedam magna pars sapientiae
-est") y para quienes lo acepten, aparece lógico y estrecho el vínculo
-entre el gusano simulador, aparecido en nuestra retina periférica,
-mientras leíamos a Molière, y el delincuente simulador de la locura.
-Para quienes vivieran en el mundo feliz de los Fleurant, los Purgon y
-los Diaforius, ese vínculo no aparecería jamás.
-
-_Evolución, Lucha por la vida_, _Filogenia_, pareceríanles palabras
-poco científicas y faltas de sentido; el mismo efecto nos produjo un
-libro escrito en japonés, que tuvimos entre manos: era, sin embargo, un
-libro importante y condensaba muchos conocimientos. Nuestra la culpa si
-ignorábamos el japonés.
-
-Idéntico sería el caso de cuantos no vieran el vínculo filogenético,
-desde la simulación del gusano hasta la del delincuente; la frase es
-vieja, pero siempre útil: ellos no lo verían, no por ser incierta su
-existencia, mas porque su falta de amplitud y disciplina científicas
-les condenaría a una eterna ceguera intelectual.
-
-¡Y, sin embargo, cuántas cosas ve el pavo en la fábula de La Fontaine,
-donde el mono enseña las proyecciones de la linterna mágica...
-apagada!...
-
-En nuestro concepto--inexacto, acaso, pero larga e intensamente
-pensado--el vínculo existe.
-
-Solamente el estudio de la _Simulación_, como fenómeno general, puede
-dar la ley de conjunto donde se encuadra el fenómeno particular de la
-_Simulación de la locura_. Idéntico móvil preside, en general, todas
-las manifestaciones conscientes de la simulación, así como una misma
-finalidad orienta todas las manifestaciones de la memoria en los
-seres biológicos, y todas las formas del sentimiento de asociación
-y solidaridad en la lucha, en las sociedades animales en general y
-particularmente en las humanas.
-
-La _Simulación en general_, siguiendo las ideas científicas expuestas,
-debe estudiarse, primeramente, por sus manifestaciones en la serie
-biológica: sólo después encontraremos sus manifestaciones conscientes
-bien desarrolladas en la vida superorgánica, en las sociedades humanas.
-
-En éstas hallaremos la clave para estudiar las _simulaciones humanas de
-toda índole_, unificadas por el mismo propósito de la mejor adaptación
-del simulador a las condiciones del ambiente donde lucha por la vida.
-Entre ellas discerniremos, como hecho general, _la simulación de
-estados patológicos_, una de cuyas formas--la más importante para la
-psiquiatría y la medicina legal--es la _simulación de la locura en
-general_.
-
-Sólo entonces estaremos habilitados para estudiar provechosamente _la
-simulación de la locura por los delincuentes_, en sus relaciones con la
-psiquiatría, la sociología criminal y la medicina legal.
-
- Simulación en general
- ━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- En el mundo biológico
- ━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │ En la vida humana
- ━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- Simulación de estados patológicos │
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │ Simulación de la locura, en general
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │
- Simulación de la locura en los delincuentes
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
-
- [Ilustración]
-
-Con otros métodos y por otros caminos consideramos imposible llegar
-a una comprensión clara de la materia a estudiar, y, _a priori_,
-predeterminaríamos su insuficiencia.
-
-En suma, el presente ensayo constituye un estudio general de _la
-simulación como medio de lucha por la vida_, estudiándola desde sus
-primeras manifestaciones inconscientes, en el mundo biológico, hasta
-sus complejas modalidades en la vida de los hombres civilizados.
-Complementando tal estudio intentaremos el análisis de la _psicología
-de los simuladores_, clasificando las variedades más notables de este
-grupo, compuesto por individuos en quienes la tendencia a simular
-constituye el rasgo dominante de su carácter y su medio predilecto de
-lucha por la vida.
-
-Por fin, determinaremos la _evolución de la simulación en las
-sociedades humanas_, valiéndonos de las más recientes inducciones de la
-sociología y usando el más severo método científico.
-
-En su concepto fundamental, y en algunas cuestiones parciales, esta
-síntesis desea ser novedosa; incompleta o deficiente, es ya fruto de
-la observación y de estudio asiduo. Si el ensayo no resultara tan
-convincente como deseamos al escribirlo, podríamos, por lo menos,
-repetir el verso dirigido a Virgilio por el Alighiero, al reconocerle,
-en el primer canto de su Infierno:
-
-_Vagliami il lungo studio ed il grande amore._
-
- Buenos Aires, 1900.
-
-
- NOTAS:
-
-[1] Véase nuestro trabajo "La Psychopathologie des Rêves", en la _Revue
-de Psychologie_, de París, marzo 1900.
-
-
- =Cap. I.--Simulación y lucha por la vida=
-
- I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos en
- la lucha por la vida.--III. Aspectos accidentales, instintivos y
- voluntarios de los fenómenos de simulación.--IV. Su valor como
- medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones.
-
-
- I.--LA LUCHA POR LA VIDA
-
-En el progresivo desarrollo del pensamiento humano pocas nociones han
-sido tan fecundas para el conocimiento del hombre y de la sociedad como
-las derivadas de las ciencias naturales. De crasos errores primitivos,
-fundados sobre una observación superficial o una escasa experiencia, se
-ha marchado, gradualmente, a través de errores cada vez más cercanos
-de la verdad, hacia una comprensión, lenta pero inevitable, de la
-realidad que impresiona nuestros sentidos. Así lo observamos en todas
-las ciencias.
-
-Ocurre eso mismo en biología. Cuando Linneo osa afirmar: _Nulla species
-novae, species tot sunt diversae quot diversas formas ab initio creavit
-infinitum ens_, encuentra favorable acogida entre los naturalistas,
-surgiendo en apoyo de su doctrina los trabajos respetables de Cuvier y
-de Agassiz. No se podría, ante la doctrina linneana, negar o desconocer
-que ella señaló una etapa de aproximación a la verdad; baste pensar
-en las absurdas divagaciones de los antiguos naturalistas, cuya
-concepción del origen de los seres orgánicos reducíase a la _generatio
-ex-putredini_, y cuyas nociones sobre la diversidad de las formas se
-exteriorizaban en la suposición de incongruentes _metamorfosis_.
-
-Mas las ciencias naturales, después de la teoría linneana, tenían
-un largo sendero que recorrer, antes que el conocimiento del mundo
-biológico alcanzase la comprensión exacta de la evolución de las
-formas vivas. Lamarck formuló, por vez primera, la doctrina de la
-variabilidad de las especies, mostrando la influencia del medio sobre
-la variación de las formas. Medio siglo más tarde, Darwin cimentó la
-teoría, incorporándole el fundamental concepto de la lucha por la vida
-y la consiguiente selección natural. Las obras del segundo, por ser
-más documentadas, lograron despertar ardientes discusiones entre los
-estudiosos, y el resultado final fué, en breve transcurso de años, la
-aceptación del núcleo fundamental de la teoría. De entonces acá, la
-doctrina de la variabilidad de las especies, o transformismo, ha sido
-confirmada por todas las ciencias biológicas, sin que la afecten en lo
-fundamental todas las disputas que le han promovido sus adversarios
-sobre cuestiones de detalle.
-
-Limitándonos a consignar los hechos e ideas que reputamos base
-indispensable para nuestra _teoría de la simulación, considerada como
-medio fraudulento de lucha por la vida_, diremos, brevemente, las
-líneas generales de la doctrina darwiniana en lo que a esta última se
-refiere. Siendo ella la premisa que sustenta todo el desenvolvimiento
-de este ensayo, no será superfluo sintetizarla con claridad, definiendo
-de manera precisa el punto de partida de nuestras aplicaciones
-ulteriores.
-
-Los naturalistas admiten, concordemente, que las causas principales de
-la evolución son tres: la variación, la selección y la herencia. La
-variación es un resultado de la adaptación al medio, que varía a su
-vez más o menos lentamente; la selección natural es un resultado de la
-lucha por la vida y determina la supervivencia de los mejor adaptados;
-la herencia transmite los caracteres adquiridos y sin ella es
-inconcebible la evolución de las especies. Aunque sería fácil repetir,
-de segunda mano, los fundamentos de la teoría de Darwin sobre la lucha
-por la vida y la selección natural, conviene, para mayor fidelidad,
-remontar a la fuente de origen, resumiendo en un párrafo las propias
-expresiones del gran naturalista.
-
-La lucha por la existencia resulta inevitablemente de la rapidez con
-que todos los seres vivos tienden a multiplicarse. Nace un número de
-individuos mayor del que puede vivir, y de ello proviene, en cada
-caso, la lucha por la existencia, ya sea con los individuos de la
-misma especie, ya con los de especies diferentes, y sometida, en ambos
-casos, a las condiciones físicas del medio ambiente en que ellos
-viven. Es la doctrina de Malthus aplicada, en toda su intensidad, a
-los seres de los reinos animal y vegetal, por no existir entre ellos
-la aptitud de producir a voluntad los medios de subsistencia, ni otros
-factores éticos que pueden atenuarla entre los hombres. Obsérvese que
-la frase "lucha por la existencia" está empleada en sentido general
-y metafórico, involucrando las relaciones de recíproca dependencia
-entre los seres organizados, y dos hechos, aun más importantes: la
-supervivencia de los individuos mejor adaptados y su capacidad para
-dejar descendientes. Puede afirmarse con seguridad que los animales
-carnívoros, en tiempo de escasez, luchan entre sí, disputándose los
-alimentos necesarios para su existencia; también podrá decirse que
-una planta, en el borde del desierto, lucha por la existencia contra
-la sequedad, aun cuando fuera más exacto decir que su existencia
-depende de la humedad; con mayor exactitud diríamos que una planta,
-al producir anualmente un millón de semillas, de las cuales solamente
-una consigue desarrollarse y madurar a su vez, lucha con las plantas
-de la misma especie, o de otras, que ya cubren el suelo. El musgo
-depende del manzano y de algunos otros árboles; solamente de una
-manera figurada podrá decirse en este caso que el manzano lucha
-contra los otros árboles, por hospedar al musgo, pues si un gran
-número de parásitos se radican sobre un mismo árbol, éste languidece
-y acaba por morir; pero de muchos musgos que crecen juntos sobre
-una misma rama y producen semillas, puede decirse que luchan el uno
-contra el otro. Siendo los pájaros los diseminadores de las semillas
-de un árbol dado, la existencia de esta especie depende de ellos,
-y, figuradamente, puede decirse que ese árbol lucha con los demás
-frutales, pues interesa a cada uno de ellos atraer los pájaros para
-que coman sus frutos y diseminen de esa manera sus semillas. Empléase,
-pues, para mayor comodidad, el término "lucha por la existencia" en los
-diferentes sentidos apuntados, confundiéndose los unos con los otros.
-("El Origen de las Especies", cap. III). En esa lucha por la vida, en
-que se multiplican y se destruyen las más diversas manifestaciones de
-la existencia orgánica, desde el bacterio y la amiba hasta la encina
-y el hombre, sucumbe la inmensa mayoría de los gérmenes capaces de
-generar nuevos individuos. A pocos reserva la Naturaleza el derecho de
-alcanzar la plenitud del desenvolvimiento biológico y de transmitir sus
-caracteres a sus descendientes.
-
-Para completar el concepto expuesto por Darwin, acudamos a Wallace, que
-es fuente autorizada, para comprender de qué manera las diferencias
-individuales determinan la selección de la especie y la supervivencia
-de los más aptos, o mejor adaptados. Si todos los individuos de cada
-especie--dice--fueran completamente semejantes entre sí, podríamos
-afirmar que la supervivencia sería una cuestión de azar; pero esos
-individuos no son semejantes. Los vemos diferenciarse, distinguirse de
-muchas maneras. Algunos son más fuertes, otros más rápidos, otros más
-astutos, otros de constitución más robusta. Un color obscuro permite
-a algunos ocultarse fácilmente; una vista penetrante permite a otros
-descubrir su presa a mayor distancia, o escapar de sus enemigos con
-más facilidad que sus compañeros. Entre las plantas, las más pequeñas
-diferencias pueden ser útiles o perjudiciales. No podemos dudar de que,
-tomando en cuenta lo apuntado, cualquiera variación bienhechora dará a
-quienes la poseen mayor probabilidad de sobrevivir a la terrible prueba
-por que deben pasar; alguna parte puede quedar en manos del azar, pero
-al fin y al cabo, _el más apto sobrevivirá_. ("El Darwinismo", cap. I.)
-
-La selección natural se continúa en la especie por la conservación y
-la transmisión de los caracteres útiles a cada individuo, según las
-condiciones del medio que actúa sobre él en los varios períodos de la
-vida. Todo ser--y éste es el sentido natural de lo que podemos llamar
-progreso biológico--tiende a perfeccionarse en su adaptación al medio;
-este perfeccionamiento conduce de una manera natural al progreso de
-la organización del mayor número de los seres vivientes en el mundo
-entero. (Darwin, ob. cit., cap. IV).
-
-El origen de las variaciones individuales que permiten la mejor
-adaptación ha sido objeto de explicaciones diversas, así como el
-mecanismo de su transmisión hereditaria. La reseña crítica de las
-doctrinas respectivas sería, por cierto, interesante; mas no son estas
-páginas la oportunidad para hacerla, no siendo ello indispensable para
-el objeto especial de nuestra investigación. Baste mencionar, entre
-otras hipótesis dignas de consideración, las formuladas por los propios
-Lamarck y Darwin, por Kolliker, Wagner, Naegeli, Weissmann, Mantegazza,
-y por otros defensores de las modernas escuelas neolamarckiana y
-neodarwiniana.
-
-En la naturaleza, la variabilidad individual, la herencia de las
-variaciones mejor adaptadas y la selección en la lucha por la vida, se
-combinan para determinar la evolución de las especies vivas, según la
-mayor o menor adaptación de sus caracteres al medio en que viven.
-
-La _variación_ fué certeramente definida como el elemento "activo" de
-la evolución, en cualquier época de la vida actúe, embrión o ser vivo,
-y de cualquier causa dependa, cósmica o fisiológica. La _herencia_,
-en cambio, es el elemento "conservador", que permite la acumulación
-de las variaciones útiles, transmitiendo los caracteres ya probados
-en la lucha por la vida de individuos que decaen a otros individuos
-nuevos. La vida de una especie podría compararse a la de un individuo
-perpetuamente joven, como si el desgaste orgánico por la incesante
-actividad de la vida se compensara por un proceso de renovación total,
-que le mantuviese capaz de sostener nuevas luchas y de adquirir
-nuevas variaciones útiles. La _selección_, elemento "perfeccionador",
-es un principio de primordial importancia por su universalidad;
-actúa, de manera constante, para la conservación de las formas y
-funciones útiles, sean cuales fueren las causas a que se atribuyan las
-variaciones. Se ha insistido, justamente, en que es erróneo considerar
-a la selección como causa determinante de la variación; ella sería "el
-timón de la evolución, mas no su fuerza propulsora".
-
-De lo expuesto recogemos un concepto fundamental: todos los seres
-vivos luchan por la vida. El hombre, lo mismo que las otras especies,
-está sometido a ella; las sociedades humanas, lo mismo que las otras
-sociedades animales. Individuos y naciones, partidos y razas, sectas
-y escuelas, luchan por la vida entre sí, para conservarse y crecer,
-para amenguarse y morir. La lucha por la existencia en las sociedades
-humanas es un hecho innegado, manifestándose con caracteres semejantes
-a los que reviste en el mundo biológico; tal verdad es igualmente
-admisible por los creyentes de la doctrina biosociológica de Spencer,
-para quienes las sociedades humanas son simples superorganismos, como
-por los que aceptan la primacía de los fenómenos económicos en la
-constitución social, con o sin la teoría de la lucha de clases, que es
-uno de los fundamentos del mal llamado "materialismo histórico". En
-verdad--y oportunamente volveremos sobre ello--la lucha por la vida
-en la especie humana se modifica, porque ella tiene la posibilidad de
-producir sus propios medios de subsistencia, subordinando la lucha
-al incremento de su capacidad productiva; aptitud que, en última
-instancia, determinará la transformación o atenuación de ciertas formas
-de lucha por la vida en el porvenir.
-
-No comentaremos, por ahora, la extensión que ha dado De Lanessan
-al concepto darwiniano de la lucha por la existencia; en el mundo
-inorgánico, entre los minerales, encuentra que esa lucha existe,
-entendida, naturalmente, en el _sentido figurado_, atribuídole por el
-mismo Darwin. Bástenos señalar la evidencia del hecho en el mundo
-orgánico, en los reinos vegetal y animal.
-
-Sintetizados así, rápidamente, los principios del evolucionismo
-biológico, dejamos planteado el que nos servirá como punto de partida
-para el desarrollo de nuestras observaciones: _La lucha por la vida es
-un fenómeno general en todos los seres vivos_.
-
-
- II.--MEDIOS OFENSIVOS Y DEFENSIVOS EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Donde hay vida, hay lucha por la vida. En todos los casos la Naturaleza
-ha provisto a los seres vivos de medios ofensivos y defensivos útiles
-para la supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones del
-medio; no siempre son los más fuertes, considerada la fuerza en un
-sentido mecánico o cuantitativo, sino los más diestros o astutos para
-substraerse a las infinitas causas destructivas que gravitan sobre los
-seres vivos, o los más hábiles para proveer a la propia alimentación.
-En esa lucha, directa o indirectamente combatida, los seres vivos
-emplean recursos de índole variadísima. Recorriendo la serie evolutiva
-de las especies animales y vegetales, se ven dos grandes categorías de
-recursos: los unos a base de fraude, los otros fundados en la violencia.
-
-La intensificación de la lucha por la vida, por el aumento numérico
-de los individuos que tienen análogas necesidades, estimula el
-perfeccionamiento y desarrollo de los medios de lucha. La adquisición
-de un carácter ventajoso, ofensivo o defensivo, coloca a su poseedor
-en condiciones favorables para el éxito, asegurando su vida y su
-reproducción, y transmitiendo, mediante esta última, el nuevo carácter
-adquirido, que será igualmente provechoso a su descendencia. Y, en
-efecto, en toda especie viva, los individuos más robustos, más ágiles,
-más astutos, más prudentes, según las circunstancias especiales en que
-luchan por la vida, tienen más probabilidades de sobrevivir.
-
-De todos esos medios, usados para la adaptación, algunos son verdaderas
-armas punzantes, lacerantes, cortantes o contundentes: aguijones,
-sierras, dientes, probóscides, aparatos eléctricos, etc. En otros
-casos trátase de recursos defensivos: autotomía evasiva, posiciones
-o actitudes especiales, defensas químicas, aparatos venenosos,
-secreciones urticantes o tóxicas. Otras veces es utilísima la fuerza
-muscular; la agilidad en el ataque y la defensa pueden ser decisivos
-para el triunfo en la lucha por la vida. Otros seres vivos, animales y
-vegetales, se asocian con individuos de la misma o de otras especies
-diferentes, para luchar mancomunados contra peligros comunes; etcétera,
-etcétera.
-
-El uso de estos medios de lucha tórnase cada vez más complejo a
-medida que las especies adquieren una estructura orgánica complicada.
-En el reino animal, las funciones biofilácticas, o defensivas de la
-vida, se acompañan de un desenvolvimiento psíquico progresivo, mejor
-acentuado desde que aparece un sistema nervioso encargado de regir la
-unidad del ser vivo, su individualidad. Culmina este desenvolvimiento
-en la especie humana, que por su estructura cerebral y sus funciones
-mentales está colocada en el término del _phylum_ más evolucionado
-de los vertebrados; esa circunstancia hace que en el hombre los
-medios de lucha por la vida sean más complejos que en las demás
-especies animales, pues su inteligencia le ha permitido reforzar los
-deficientes, suplir los ineficaces e imaginar medios artificiales
-de aumentar su propia capacidad ofensiva y defensiva. Limitados
-sus medios físicos de lucha por la dimensión de su organismo, por
-su sistema óseo y muscular, por su resistencia a la fatiga, ha
-centuplicado su fuerza oponiendo la inteligencia a los seres enemigos
-que pueblan el ambiente; pero al mismo tiempo, en la lucha entre
-hombre y hombre, entre sociedad y sociedad, ha perfeccionado casi
-ilimitadamente sus medios de lucha mediante la mentira y el fraude, la
-astucia y la simulación.
-
-En ninguna otra especie animal se presenta bajo más múltiples aspectos
-la lucha por la vida; sólo en el hombre los medios de lucha llegan
-a ser un producto casi puramente intelectual. Y, como es fácil de
-comprender, la violencia física personal sigue siendo lo esencial en
-la lucha entre los salvajes, entre los niños y entre las personas
-incultas, a la vez que los medios de lucha se tornan más intelectuales
-en las sociedades civilizadas, en los adultos y en las personas cultas.
-Se produce, en otras palabras, una evolución que tiende a hacer primar
-las aptitudes mentales sobre las aptitudes físicas.
-
-Cerremos este parágrafo, cuyo minucioso análisis pudiera prolongarse
-indefinidamente, afirmando que: _todos los seres que luchan por la vida
-poseen medios ofensivos y defensivos adaptados a las contingencias
-habituales de la lucha_.
-
-
- III.--ASPECTOS ACCIDENTALES, INSTINTIVOS Y VOLUNTARIOS DE LOS
- FENÓMENOS DE SIMULACIÓN
-
-Cada medio de lucha alcanza desigual difusión en las diversas especies
-vivas; algunos están generalizados, otros son patrimonio de pocas
-especies. Aquí predominan los medios fundados en la violencia; allá
-los que se asemejan al fraude. La posibilidad de este último implica
-cierto desenvolvimiento mental y aumenta en proporción a él; por
-eso lo observamos especialmente en el hombre, y al apreciarlo en
-otras especies animales usamos palabras cuyo valor originario es
-esencialmente humano.
-
-Dentro del _fraude_, que es un término genérico, podemos distinguir
-diversas formas fundamentales, diferenciadas, aunque vinculadas
-entre sí por formas intermediarias. La simulación y la mentira son
-ramas nacidas del tronco común del engaño, de la astucia, en abierta
-oposición con la violencia. Sin embargo, pueden diferenciarse sus
-manifestaciones.
-
-La _mentira_--estudiada en sus grandes manifestaciones sociales por
-Nordau--es una forma de fraude exteriorizado mediante el lenguaje; la
-mentira se dice, no se hace. Los diccionarios académicos definen la
-mentira: "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree
-o piensa"; y el verbo mentir: "decir o manifestar lo contrario de lo
-que se sabe, cree o piensa". Indúcese, claramente, y así el uso lo
-consagra, que la mentira es, en suma, una forma de fraude exteriorizada
-mediante las diversas formas del lenguaje, hablado o escrito.
-
-Antes de definir la simulación conviene que la distingamos también
-de la _imitación_, cuya importancia en la evolución de los agregados
-sociales estudió agudamente Tarde. Ella consiste en hacer algo a
-semejanza de lo imitado, que sirve de modelo. Las mismas Academias
-dicen textualmente del verbo imitar: "ejecutar una cosa a ejemplo o
-semejanza de otra". La imitación se refiere al hecho en sí mismo, en su
-realidad: imitar una buena o mala acción significa hacer otra realmente
-buena o mala.
-
-Cuando no se ejecuta a semejanza de otra, pero se finge hacerlo,
-hay _simulación_, fenómeno cuyas manifestaciones estudiaremos en
-este ensayo. El diccionario académico explica con demasiada pobreza
-este vocablo: "acción de simular". De este verbo solamente dice:
-"representar una cosa, fingiendo o imitando lo que no es". En la voz
-"fingimiento" léese: "simulación, engaño o apariencia con que se
-intenta hacer que una cosa parezca diversa de lo que es". Definiciones
-imperfectas, todas ellas. Convendría decir, de manera general, que en
-la simulación: _las apariencias exteriores de una cosa o acción, hacen
-confundirla con otra, sin que efectivamente le equivalga_. El actor
-dramático que desempeña en la escena un papel de homicida--Otelo,
-pongamos por caso,--no imita a Otelo, pues ello significaría dar muerte
-a la actriz que hace de Desdémona; el actor _simula_ matar. Sólo si
-matara de verdad, sería _imitador_ del personaje que representa; el que
-imita una acción ajena, buena o mala, no simula; no aparenta hacerla,
-la hace en realidad.
-
-Creemos que ese breve ejemplo, sencillo para mayor claridad, basta para
-poner de relieve la diferencia entre imitación y simulación, entre el
-_hecho real_ de la una y la _simple apariencia_ de la otra. Pero en la
-observación corriente suelen transgredirse esas distinciones, por no
-existir una línea divisoria que separe de manera absoluta lo uno de lo
-otro.
-
-Partiendo de esta definición entremos a nuestro tema.
-
-Las múltiples formas de _simulación_ pueden escalonarse en
-diversos grupos, según se las estudie en sus diversas fases, de
-las más sencillas hasta las más complicadas; fácil es advertir sus
-cambios a través de lo que podríamos llamar su "filogenia". En sus
-manifestaciones simples y primitivas preséntase como un fenómeno
-accidental: una apariencia útil, un parecido benéfico; la vemos,
-después, revestirse de formas progresivamente complejas: una apariencia
-que protege de manera estable y general; y ser, por fin, voluntaria y
-consciente: deliberadamente ejecutada para beneficiarse en la lucha por
-la vida.
-
-En los fenómenos del mundo inorgánico las simulaciones son casuales,
-careciendo de valor selectivo. La lucha por la vida sólo existe allí
-por la analogía con la lucha propia de los seres organizados, y en
-sentido _metafórico_; la simulación no puede ser, en manera alguna,
-un medio habitual de lucha por la vida. En esas manifestaciones
-inferiores, la simulación es un accidente y la palabra que lo denomina
-pierde todo sentido psicológico, pues el hecho es _involuntario e
-inconsciente_; no podría ser de otro modo, produciéndose en cosas que
-carecen de conciencia y de voluntad. Inútil sería insistir sobre la
-verosimilitud de las diversas hipótesis panpsiquistas y los ensayos
-de psicología atomística que pretenderían dar psiquis y conciencia
-a todo lo existente; esos juegos de palabras son posibles llamando
-psiquis y conciencia a cosas que no lo son, y quitando a esos vocablos
-su significación psicológica, perfectamente determinada; los bonitos
-poemas filosóficos a que nos referimos carecen de fundamentos que
-permitan elevarlos a la dignidad de teorías científicas.
-
-También suelen ser _inconscientes e involuntarios_ los fenómenos de
-simulación observables en los seres vivos menos evolucionados; así
-se la encuentra en los vegetales. Conviene, sin embargo, señalar que
-ese mimetismo vegetal puede tener una influencia _selectiva_ en la
-supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones de la lucha por
-la existencia. No admitimos que la simulación pueda ser consciente y
-voluntaria en los vegetales, por no observarse en ellos fenómenos
-revestidos de esos caracteres, aunque teóricamente el hecho pudiera
-admitirse como posibilidad. Son conocidas las importantes discusiones
-sobre la sensibilidad e inteligencia de los vegetales, fundadas en
-observaciones del mismo Darwin, que concedía a la radícula de los
-vegetales la propiedad de sentir, discernir y elegir.
-
-En principio, si las funciones psíquicas existen ya, aunque en forma
-elemental, en los más ínfimos organismos vivientes, como funciones
-propias de la sustancia viva elemental, del protoplasma, no hay motivo
-para negar a los vegetales--evolucionados desde formas simples, en
-que los protofitos y los protozoos tuvieron probablemente un origen
-común--funciones psíquicas elementales, no desarrolladas por ser
-innecesarias a la forma especial de evolución que caracteriza al reino
-vegetal. Y es bien claro que "funciones psíquicas" no equivale a
-funciones conscientes o voluntarias.
-
-Se explica que, arrancando de estas ideas, seriamente discutibles,
-un gran imaginativo, Augusto Strindberg, formulara sus experimentos
-destinados a establecer la existencia de funciones nerviosas y
-psíquicas en los vegetales.
-
-La simulación determina en el reino animal importantísimas selecciones,
-realizadas mediante fenómenos de homocromía (semejanzas de color)
-y de homotipía (semejanzas de forma), que en conjunto constituyen
-el _mimetismo_. Muchas veces éstos tienen carácter consciente, aun
-siendo _involuntarios_. Solamente en pocos casos pueden calificarse de
-_conscientes_ y _voluntarios_; entonces representan un medio de lucha
-por la vida _elegido_ por el animal, que lo considera el más ventajoso
-de cuantos puede utilizar.
-
-Entre los hombres agregados en grupos sociales, vivientes en
-sociedad, la simulación es frecuentísima como fenómeno _consciente_ y
-_voluntario_.
-
-Este doble carácter permite simulaciones cuyos resultados pueden
-invertir la selección natural; gracias a ésa y a otras formas de
-fraude, tórnase posible la supervivencia de individuos inferiores,
-débiles y degenerados de toda clase, supervivencia bien descrita por
-Sergi; es el fenómeno que, actualmente, en sociología, suele llamarse
-de selección invertida, "à rebours".
-
-Las simulaciones en la sociedad humana y la psicología de los hombres
-simuladores, constituyen el tema propio de este ensayo; insistir sobre
-ellas sería anticiparnos.
-
-Antes de penetrar a ese mundo de ficción y de mentira, en que todos,
-buenos y malos, se ven obligados a simular, aunque más los malos que
-los buenos, detengámonos en una explicación no superflua. Al exponer la
-doctrina de la "lucha por la vida", dijimos que debía entenderse _en
-sentido figurado_, como expresamente lo manifestó Darwin al enunciarla.
-De igual manera hablando de _simulación como medio de lucha por la
-vida_, conservamos a la frase su originario sentido figurado; de
-otra manera, en sentido literal, sólo podría hablarse de lucha y de
-simulación al referirse a fenómenos humanos, que fuesen _conscientes_
-y _voluntarios_. Lucha y simulación son, en efecto, palabras que se
-refieren a la conducta humana; por extensión aplica Darwin la una, y
-por extensión aplicaremos aquí la otra, sin pretender que todas las
-formas de simulación deban ser iguales a las usadas por el hombre
-fraudulento que engaña a sus semejantes.
-
-Los fenómenos de simulación solamente revisten caracteres de conciencia
-y voluntariedad cuando la lucha por la vida llega a ser consciente y
-voluntaria. Existe, pues, cierto paralelismo entre los caracteres de la
-lucha y los medios en ella usados; hay una creciente complejidad en los
-fenómenos de simulación, partiendo de los accidentales hasta llegar a
-los voluntarios.
-
-Conviene antes de terminar decir dos palabras sobre una cuestión
-accesoria a primera vista, pero de indudable utilidad antes de entrar
-al análisis de la simulación en la lucha por la vida, pues nos
-permitirá reforzar la serie de fenómenos que estudiamos, evidenciando
-más su difusión en la naturaleza y en la vida social.
-
-Entre simular y disimular no existe, en realidad, ninguna
-diferencia[2], y menos el antagonismo que podría sospechar quien se
-atuviera a la forma aparente de ambas palabras. Y decimos aparente,
-pues en casi todos los léxicos disimular corresponde aproximadamente
-a simular, aun haciéndose entre ambos vocablos algún distingo de poco
-valor. Simular: "arte usada con astucia por el hombre a fin de mostrar,
-en los actos y en las palabras, todo lo contrario de lo que se tiene
-en el espíritu, sea en bien o en mal". Disimular: "arte, estudio de
-esconder el pensamiento propio o algún propósito. Simular. Ficción".
-
-No existe, pues, diferencia ni contradicción alguna entre esos
-términos; a lo sumo, podrá especificarse que el individuo simula lo que
-no es, no tiene o no hace, y disimula lo que es, tiene o hace.
-
-Pero considerándolos en relación con la lucha por la existencia,
-su significado es el mismo: el que simula y el que disimula tratan
-de ponerse en las mejores condiciones de lucha por la vida, dado el
-ambiente en que actúan.
-
-Por otra parte, observando los hechos, fácil es advertir que muchas de
-las llamadas disimulaciones son simples simulaciones de las cualidades
-contrarias a las disimuladas, y viceversa. El enfermo que disimula su
-enfermedad para obtener una póliza de seguro sobre la vida, simula en
-realidad un estado de salud. El zorro que finge dormir para sorprender
-mejor a su presa, disimula su expectativa y simula el sueño. La
-libélula que cierra las alas y se posa sobre el verde tallo de una
-planta, confundida con una hoja cuya forma y color se parecen a los de
-su cuerpo, buscando no ser vista por sus enemigos, simula ser hoja al
-mismo tiempo que disimula ser mariposa. El político oportunista que se
-entusiasma ante los electores, defendiendo doctrinas que en lo íntimo
-de su caletre considera absurdas, simula las opiniones defendidas y
-disimula las que profesa.
-
-Para evitar mayor tedio, no proseguimos la enumeración de casos
-análogos a los citados; ello sería ya innecesario, dada la evidencia
-del hecho que prueban: la identidad de objeto y de significado entre la
-simulación y la disimulación como medios de lucha por la vida.
-
-
- IV.--SU VALOR COMO MEDIO DE LUCHA POR LA VIDA
-
-Los fenómenos de simulación han sido cuidadosamente observados en los
-animales, gracias a su misma difusión; sin embargo, no han sido todavía
-bien coordinados, ni se ha dado de ellos una clasificación definitiva.
-
-Si se para mientes en que los diversos aspectos de la actividad humana
-se encuentran como funciones elementales en la evolución de las
-especies vivas más simples que el hombre, se comprenderá la importancia
-que tiene para nosotros el estudio del mimetismo, en sus diversas
-formas. Ellas nos muestran los primeros esbozos del fenómeno que en
-el hombre es ya complejo, permitiéndonos rastrear los orígenes y
-reconstruir la filogenia de la simulación en general.
-
-Los naturalistas que estudiaron el valor de los caracteres cromáticos
-de los animales para la conservación de la especie, han observado la
-frecuente homogeneidad de su color con el del ambiente en que viven.
-Algunos crustáceos, por ejemplo, son rojos cuando viven sobre un alga
-roja y verdes si el alga es de este color. Los gusanos que frecuentan
-las hojas verdes tienen este mismo color, circunstancia que los hace
-difícilmente visibles.
-
-¿Quién no ha descubierto, y acaso aplastado en su niñez, algunas de
-las orugas que suelen visitar nuestras vides? Otros insectos, por su
-forma, parécense a los objetos del ambiente en que viven. Entre las
-mariposas, el hecho va más lejos: algunas especies comestibles poseen
-los colores y dibujos característicos de otras, protegidas de la gula
-ornitológica por su mal gusto y olor. Un animal que simula las formas y
-el color de otro muy temido, encuentra en ello una defensa; otro simula
-el aspecto de animales notoriamente inofensivos, para ir--lobo bajo
-piel de cordero--hacia su presa, sin espantarla al mover la ofensiva.
-Otros, reconocidamente nocivos para los insectívoros, están protegidos
-por colores vistosos, llamados "premonitorios", que alejan a cuantos
-enemigos pudieran, por error, perjudicarlos, si no les reconocieran a
-tiempo. Los hay, por fin, que enmascaran su cuerpo, cubriéndose de
-objetos o substancias que los disimulan a las miradas de sus enemigos.
-
-Este conjunto de fenómenos, estudiado y subdividido por los
-naturalistas en varias categorías, es objeto de controversia en cuanto
-a su origen. Pero hay en ellos algo común que ya nadie discute; es su
-función misma; siempre se trata de un hecho que es útil al disimulador
-en la lucha por la vida. Éste es el rasgo indiscutido, designándose
-el conjunto de estos hechos con el nombre de mimetismo. Algunos
-naturalistas reservan este nombre para las simulaciones combinadas,
-de forma y color al mismo tiempo, dando el nombre de homocromía a los
-fenómenos de simple adaptación al color del ambiente; en ese caso,
-sería más exacto llamar homotipía al mimetismo propiamente dicho.
-
-Dejando para el capítulo siguiente el examen de la simulación en el
-mundo biológico, nos limitaremos a fijar un criterio, surgido de la
-observación, cuya importancia consideramos decisiva, aunque hasta ahora
-no se haya señalado debidamente: _la utilidad de la simulación para
-el simulador, ya se trate de un fenómeno instintivo (de la especie) o
-consciente y voluntario (del individuo)_.
-
-Conviene advertir que la utilidad de la simulación, como medio de lucha
-por la vida, no es exclusiva de los animales, ni siquiera de los seres
-vivos.
-
-Supuesto que se admite en el mundo inorgánico la lucha por la
-existencia--en el sentido metafórico de Darwin, ampliamente aplicado
-por De Lanessan,--podemos inducir que allí también se encuentran medios
-de lucha que implican lo que en lenguaje humano se llama fraude.
-
-A primera vista, una observación superficial podría encontrar absurda
-la pretensión de rastrear el mimetismo en la lucha por la existencia
-del mundo inorgánico. Esto débese, máximamente, a que se tiene la
-idea de que sólo podemos referirnos a una simulación o un mimetismo
-consciente y voluntario, tal como en el hombre se presenta; bastarán,
-empero, un par de ejemplos para evidenciar la exactitud de nuestra
-inducción analógica.
-
-Todo lo que existe en el universo lucha por la existencia, en el
-sentido de estar expuesto a un número mayor o menor de causas
-destructivas, y poseer más o menos condiciones de resistencia a esas
-causas. (Sobre esto ilustran, especialmente, De Lanessan y Thoulet,
-en sus originales estudios). Cada piedra, cada capa geológica, cada
-roca, encuéntrase en lucha contra mil causas destructivas; si triunfa
-de ellas, sobreviviendo a su acción destructora, puede decírsela
-triunfante en la lucha, precisamente porque es mayor su adaptación y su
-resistencia a las condiciones del medio. Inferiores a ella son aquellas
-rocas o piedras que no pueden resistir a las causas destructivas y
-desaparecen; éstas, en el metafórico lenguaje adoptado, son vencidas en
-la lucha por la existencia.
-
-Entendida así la lucha, que es verdaderamente "universal" en la
-acepción más rigurosa del término, es fácil observar casos de _falsa
-apariencia_ que equivalen a simulaciones útiles en la lucha por la
-existencia; veamos dos ejemplos, fáciles de multiplicar, sin duda.
-
-Remontémonos a la edad de la piedra. Un hombre busca una piedra
-para convertirla en mazo o en hacha; la encuentra, recógela y acto
-continuo la transforma en objeto de uso personal; podemos decir,
-perfectamente, en el sentido adoptado, que esa piedra es vencida en
-la lucha por la existencia, habiendo terminado su estado natural
-como producto geológico, individualizado por una forma y un volumen
-determinados.--Supongamos por un instante que esa piedra, por uno de
-mil accidentes posibles, encontrárase cubierta de limo, o hubiese
-germinado sobre su superficie una capa de musgo; el hombre habría
-seguido su camino, no reconociendo bajo el disfraz del limo o del musgo
-la piedra buscada. Diríamos, en tal caso, que la piedra ha triunfado en
-la lucha por la existencia, gracias a una apariencia exterior que le ha
-servido como medio defensivo contra el instinto utilitario del hombre.
-
-Transportémonos en pleno siglo veinte. Un campesino se interesa
-por cavar un pozo artesiano. Sabe que cierta capa de tierra, X, es
-fácilmente perforable, no ignorando las dificultades que rodean la
-excavación de cierta roca, Z.--Encuentra junto a su casa una capa de
-tierra X y cava su pozo; la capa ha perdido su integridad geológica y,
-en sentido metafórico, ha sido vencida en la lucha por la existencia.
-Mas si por una de tantas causas posibles, el aspecto exterior y visible
-de la capa de tierra X fuese igual al de la roca Z, el campesino
-respetaría su integridad, buscando en otro sitio la vía de menor
-resistencia para cavar su pozo. En tal caso, diríamos que la capa de
-tierra X ha triunfado en la lucha: su existencia ha sido protegida por
-un fenómeno de simulación.
-
-Debemos repetir, en verdad, que está muy lejos de nuestra intención
-el propósito de atribuir a estas apariencias útiles, propias del
-mundo inorgánico, ningún valor selectivo; sería una exageración no
-disculpable por el deseo de aquilatar la tesis sostenida. Queremos, tan
-sólo, establecer las dos proposiciones siguientes: admitida en sentido
-metafórico una lucha por la existencia entre los inorgánicos, puede
-encontrarse entre ellos fenómenos que, en el mismo sentido, podemos
-asimilarlos a los que constituyen la simulación; y cuando existen,
-pueden ser un medio de lucha por la existencia e influir sobre sus
-resultados próximos o remotos.
-
-Pasando al reino vegetal, encontramos un panorama diverso; aquí la
-lucha y la selección obedecen a condiciones más similares a las que
-dominan en el mundo animal, además de estar recíprocamente condicionada
-la vida de las faunas y de las floras. Encuéntranse, en efecto,
-coloraciones de protección y mimetismos de formas de otras especies
-mejor protegidas, etc.
-
-Las plantas luchan contra el ambiente físico en que viven. Luchan
-con el reino mineral, sustrayendo al suelo una parte de sus propios
-elementos; luchan contra los animales que se nutren de ellas y algunas
-veces les sirven de alimento, como enseña Darwin en su magnífica
-monografía sobre las plantas carnívoras; y, por fin, luchan entre sí,
-como resultado de la desproporción entre el excesivo número de gérmenes
-y los limitados medios de desarrollo y nutrición.
-
-Para esas luchas, la naturaleza ha dotado a las plantas de numerosos
-medios defensivos: espinas, venenos, aguijones, olores pestilenciales,
-y más que todo--compensando la deficiencia de los otros medios
-defensivos--su extraordinaria fecundidad reproductora. No deberá, por
-eso, creerse que las plantas carecen en absoluto de medios ofensivos
-análogos a los que en los animales llamamos astutos: muchos podrían
-catalogarse, a no mediar el ejemplo significativo de las plantas
-carnívoras, trampas no superadas, en perfección y delicadeza, por el
-engaño humano.
-
-Limitándonos a las observaciones más significativas, determinaremos el
-valor de los fenómenos de simulación en la lucha por la vida del reino
-vegetal.
-
-Numerosas plantas son respetadas por sus enemigos, los animales,
-porque sus caracteres externos se asemejan a los de otras especies no
-comestibles. En algunas, cuyas semillas prodúcense en corto número, la
-superficie de éstas es verdosa, por cuyo motivo los pájaros no pueden
-verlas cuando yacen caídas entre el césped; de esa disimulación depende
-la vida de la especie. Hay, en cambio, otras semillas, y no pocas, cuya
-actividad germinativa aumenta atravesando el tubo digestivo de los
-pájaros que las ingieren, pues disuelven su cutícula en las secreciones
-propias del aparato digestivo; estas semillas poseen exterioridades
-atrayentes, colores vivos, equivalentes a la coloración protectora
-de los animales. Pero en la naturaleza van más lejos estas formas de
-homocromía útil, semejantes al mimetismo propiamente dicho. Algunas
-plantas, cuya vida peligraría si inoportunos insectos vinieran a
-visitar sus flores, salvan ese peligro porque la forma y el color de
-sus corolas es semejante al de otras flores desagradables o nocivas
-para los insectos; es un mimetismo de especie a especie, tan protectivo
-como el que se observa entre los animales.
-
-Ascendiendo a un orden de fenómenos en que es más compleja la
-manifestación de las luchas vitales, encontramos una riquísima serie de
-hechos en que la simulación desempeña un papel importante de defensa
-u ofensa para las plantas. A diario, verbigracia, muchos árboles
-fácilmente explotables, ya por la facilidad de cortarlos, ya por
-sus numerosas aplicaciones, son respetados por el hacha del leñador
-ignorante, sólo por simular sus exterioridades el color y las formas de
-otros árboles difícilmente explotables como materia prima: es un caso
-de mimetismo protector. Larga sería la serie de ejemplos que pudiera
-acumularse de mimetismo vegetal; sobran los enumerados para afirmar
-que esos fenómenos análogos a los de simulación son un medio de lucha
-por la vida, al que deben su defensa muchas especies vegetales.
-
-Pasando por alto el mimetismo en las especies del reino animal--que
-estudiaremos en capítulo especial--vamos a señalar brevemente la
-posición del problema en el mundo social, en las sociedades humanas.
-También en ellas domina la lucha por la existencia, aunque se presente
-atenuada, como dijimos, por la capacidad de reproducir artificialmente
-sus propios medios de subsistencia.
-
-Y a este propósito, podría enunciarse el siguiente principio: a cada
-perfeccionamiento de los medios de producción debería corresponder una
-atenuación de la lucha por la vida entre los hombres.
-
-Es, precisamente, esa verdad la que determina la inexactitud de la ley
-de Malthus, cuando se la aplica a nuestra especie. Todo, en cambio,
-induce a creer que las sociedades humanas, en su desarrollo progresivo,
-irán acrecentando la solidaridad entre sus componentes. Si se abarca,
-en efecto, la evolución social en una mirada sintética, se advierte
-que la asociación para la lucha va sustituyendo entre los hombres al
-antagonismo en la lucha; al propio tiempo, la utilidad colectiva,
-representada por la "lucha contra la naturaleza", va elevando la
-capacidad productiva social, de manera que satisfaga las necesidades
-de un número cada vez mayor de individuos. Niveladas las condiciones
-sociales de lucha por la vida, la selección será verdaderamente
-natural, entre los hombres, sobreviviendo los realmente superiores y no
-los que, independientemente de sus aptitudes personales, se encuentran
-favorecidos de antemano en la lucha: tal selección, nefasta, es
-posible en la actualidad, con serio perjuicio para el porvenir de la
-especie.
-
-Aunque se va operando esa progresiva atenuación, la lucha por la
-vida ha existido, existe y existirá entre los hombres. Las formas y
-los medios de la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están
-excluidos de la evolución universal. La tendencia parece ya definida;
-los medios primitivos de lucha son, principalmente, violentos; se
-atenúan en los grupos sociales más organizados, en los que va dominando
-progresivamente la lucha de tipo fraudulento.
-
-Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas las formas de lucha
-por la vida, una estricta correlación entre el desarrollo ético y los
-medios predominantes en la lucha por la vida. A la mayor reacción
-instintiva del psiquismo inferior corresponde siempre una mayor
-violencia; a la mayor cerebralidad superior, interpuesta entre el
-excitante y la reacción, corresponden formas cada vez más complicadas
-de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles o tontos,
-ni reina entre los escombros mentales del derrumbamiento demencial;
-florece más bien en las esferas políticas y en los conciliábulos
-doctorales, siendo un triste privilegio de las personas que por el
-simple hecho de ser más hipócritas se consideran mejor educadas.
-
-Siendo la simulación un medio astuto de lucha por la vida, se
-comprende que ha debido seguir un desarrollo progresivo, ascendente,
-en los pueblos civilizados. Y la civilización--que Edward Charpenter
-considera, alegando sutiles razones, una verdadera enfermedad de la
-sociedad humana--preséntase al observador como un terreno fecundo para
-el desarrollo de las más variadas simulaciones.
-
-La organización social presente no señala, empero, el término de la
-evolución social; el porvenir está lleno de nuevos progresos, pues
-ningún hecho impide creer en el advenimiento de otras formas sociales
-después del presente período de la civilización capitalista. Cuando
-nuevos regímenes de organización social, surgidos de la intensificación
-de la capacidad productiva del hombre, atenúen la lucha entre los
-grupos y entre los individuos, la simulación, como todos los medios
-de lucha, se atenuará progresivamente, perdiendo su utilidad. Con
-esta visión optimista del progreso social, creemos que los hombres se
-alejarán de la mentira y de la simulación a medida que el advenimiento
-de una moral experimental les permita acercarse a la veracidad y a la
-sinceridad...
-
-Después de examinar la simulación entre los animales, estudiaremos en
-sus diversos aspectos la simulación entre los hombres como medio de
-lucha por la vida.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe entenderse
-en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha
-todas las especies vivientes poseen medios especiales de protección o
-de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más explícito
-desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos medios
-de lucha son violentos y se complementan progresivamente con medios
-fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la especie
-humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la simulación
-es útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado de
-la adaptación a condiciones propias del medio en que la lucha se
-desenvuelve.
-
-
- NOTAS:
-
-[2] Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La simulazione
-e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono in fondo la
-stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique", estudiando
-el rol de la simulación en el carácter del falso impasible y del falso
-sensible. (Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Cap. II.--La simulación en el mundo biológico=
-
- I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II. Sus
- grupos fundamentales.--III. Homocromía: permanente, variable y
- voluntaria.--IV. Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V.
- Mimetismo entre las especies animales: permanente, variable
- y voluntario.--VI. Simulaciones en función individual.--VII.
- Utilidad de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII. Teorías
- propuestas para explicarlos.--IX. Conclusiones.
-
-
- I.--GENERALIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN EL MUNDO ANIMAL
-
-La simulación en los animales, representada por falsas apariencias,
-equivalentes a lo que en el hombre suele llamarse fraude o astucia,
-llena sin duda una de las páginas más interesantes escritas por los
-naturalistas. En la incesante evolución de todo lo que vive suele
-alcanzar la naturaleza expresiones magníficas de belleza, suscitando
-una admiración tan intensa como los mismos productos del arte humano.
-
-Harmonías de colores y de matices, singularidades imprevistas de
-líneas y de formas, sorprendentes flexibilidades de funciones, súmanse
-para adaptar los organismos a las condiciones de vida que les son más
-favorables, produciendo sutiles y engañadoras ficciones que honrarían a
-un artífice ingenioso; todo ello constituye un rico filón de fenómenos
-sometidos a la observación del hombre de ciencia que contempla el mundo
-de las especies vivas. Ellas son los términos de las series en que los
-organismos elementales, complicando sus formas y sus funciones, han
-evolucionado a través de etapas multiseculares, hasta transformarse en
-la fauna actual, de que forma parte la especie humana.
-
-Justo es que antes de estudiar las múltiples formas de simulación
-usadas por el hombre para luchar por la vida dentro de la sociedad,
-miremos un momento los fenómenos similares que se observan en las
-especies animales. Todos no tienen su misma significación psicológica;
-algunos carecen de ella por completo. Pero entre uno y otro extremo,
-entre el insecto que se asemeja a otro como simple resultado de la
-selección natural y el orador desvergonzado que finge las pasiones más
-caras a su auditorio, existe una serie gradual de hechos que muestran
-la relación entre lo accidental y lo consciente, entre lo instintivo y
-lo voluntario.
-
-Nuestro estudio del interesante tema biológico es fruto, en parte,
-de observaciones directas; mas para su desarrollo global hemos
-analizado las descripciones de los naturalistas, en cuyo vasto material
-intentamos proyectar una mirada de conjunto. Procurando sistematizar
-los fenómenos estudiados, ensayamos una tarea no estéril; no obstante
-las bellas páginas de Wallace, ellos esperaban ser clasificados y
-explicados conforme a un criterio común. El conocimiento amplio
-de la bibliografía permite, en temas de esta índole, coordinar de
-manera precisa la labor de los investigadores, aclarando y haciendo
-comprensibles los hechos y explicaciones que, vistos en diseminado
-desorden, aparecen confusos e incoordinados.
-
-Una reseña sintética, que sea, a la vez, un esfuerzo de
-sistematización, es siempre útil para los naturalistas y los biólogos.
-Ver ordenado metódicamente un conjunto de hechos dispersos, es de
-provecho para los estudiosos. Por nuestra parte, procuraremos obtener
-el poderoso argumento de los hechos en favor de nuestras inducciones
-acerca del valor de la simulación como medio de lucha por la vida.
-
-No creemos aventurado afirmar que los fenómenos de simulación
-representan uno de los medios de lucha por la vida, ofensivos y
-defensivos, más generalizados en la serie animal; su difusión e
-importancia no es comparable, sin embargo, con la de los medios
-violentos. Como sólo estudiamos los fenómenos en conjunto, quien quiera
-analizarlos y observar su desarrollo progresivo, puede ocurrir a la
-interesante monografía en que Cuénot estudia los medios de defensa en
-los animales.
-
-Para dar unidad a las ideas expuestas en este capítulo y a las
-observaciones en él reunidas, diremos que, en general, hay simulación,
-o mimetismo, toda vez que un animal, mediante la adaptación de sus
-caracteres exteriores a los seres y cosas del medio en que actúa--ya
-por la forma: homotipía; ya por el color: homocromía,--se beneficia en
-la lucha por la vida contra sus enemigos, contra sus presas, o contra
-el medio ambiente.
-
-Así interpretados, en su más lato sentido, esos fenómenos de
-simulación--cuya finalidad en la lucha por la vida es siempre la
-misma,--son numerosos y complejos; sin embargo, es posible unificarlos,
-encarándolos desde el punto de vista de su rol biológico, pues _todos
-desempeñan una función útil en la lucha por la vida_[3].
-
-
- II.--SUS GRUPOS FUNDAMENTALES
-
-Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos, debemos señalar
-que examinando las investigaciones de los naturalistas, pueden fijarse
-varias modalidades bien definidas; ello permite intentar una ordenación
-general, agrupándolos en categorías bien diferenciadas por su valor
-psicológico, y caracterizadas por modalidades fundamentales diversas.
-
-1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad de color
-entre el animal y el medio en que vive; homogeneidad que lo disimula
-más o menos completamente. Es involuntaria y resulta de la selección de
-los mejor adaptados al ambiente: _homocromía involuntaria, de origen
-selectivo_.
-
-2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre el animal y su medio,
-es buscada y completamente voluntaria, resultando de la emigración
-activa del animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido,
-siéndole más fácil la lucha por la vida: _homocromía involuntaria, con
-fines protectivos_.
-
-3.º. Los animales tienen el color y la forma de otros que gozan de
-alguna ventaja en la lucha por la vida, beneficiándose de esa semejanza
-que los protege como a la especie simulada, favoreciéndolos en la
-selección natural: _mimetismo involuntario, de origen selectivo_.
-
-4.º. Los animales simulan activamente los caracteres externos de
-otras especies u objetos, ya mediante procedimientos fisiológicos aun
-poco conocidos, ya cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse:
-_mimetismo voluntario, con fines protectivos_.
-
-Esta agrupación en cuatro categorías nos parece más cómoda que las
-divisiones que hacen algunos autores; y es la única que nos interesa,
-por cuanto ella separa los casos en que el mimetismo es un resultado de
-la selección, de los otros en que el animal lo realiza voluntariamente.
-Aunque imperfecta, pues algunos fenómenos no pueden ubicarse con
-precisión en una u otra categoría, permitirá exponer los hechos con
-relativa claridad, y _fijar su importancia psicológica_, lo cual, hasta
-ahora, ha preocupado poco a los naturalistas. Consideramos esencial
-la diferenciación de los tipos fundamentales en grupos selectivos y
-voluntarios; más adelante se verá su importancia para el desarrollo de
-nuestra interpretación general de la simulación.
-
-
- III.--HOMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE Y VOLUNTARIA
-
-Lamarck, primero, y más tarde Darwin, observaron y comentaron los
-fenómenos de homocromía, sintetizables en este hecho general: los
-animales están disimulados a la vista de sus enemigos, o de sus presas
-por la semejanza entre su color propio y la coloración del medio en que
-viven. Los ejemplos son numerosísimos.
-
-El color de los animales no es un resultado caprichoso del _fiat_
-creador, como suponían los divagadores metafísicos, ni un objeto de
-deleite para la vista humana, como podrían creer los poetas poco
-ilustrados. El color es un carácter útil en la lucha por la vida.
-Ciertos colores vistosos y llamativos son el resultado de la selección
-sexual, y otros colores adaptados al ambiente son resultado de la
-selección natural; ambos son ventajosos en la lucha por la vida y
-determinan la conservación de los mejores individuos de las especies
-más adaptadas a las condiciones del medio.
-
-Wallace, cuyo capítulo sobre el mimetismo es clásico en la materia, se
-detiene sobre un hecho general e importante. Los colores, más o menos
-fijos y uniformes en las especies salvajes, son sumamente variables
-en los animales adaptados a la domesticidad: caballos, perros,
-gatos, pichones, vacas, etc. La diferencia es debida a que éstos son
-protegidos por el hombre en la lucha por la vida, mientras que los
-salvajes fían principalmente en la protección natural de su color.
-
-Se ha observado que, en general, la coloración blanca es el tono
-predominante en los animales que viven en las zonas polares; el
-amarillo y el terroso es el color propio de los habitantes del
-desierto; el verde domina en las selvas tropicales perpetuamente
-frondosas. Los animales nocturnos son de colores obscuros.
-
-Entre los animales blancos de las regiones árticas los hay cuyo
-color es permanente, siendo en otros transitorio. Entre los primeros
-recordemos el oso polar, la liebre polar de América, el halcón de
-Groenlandia; el carácter permanente de su color coincide con el hecho
-de vivir todo el año entre las nieves. Es notable que en regiones no
-polares, en los Alpes, la liebre, que vive a grandes alturas sobre
-el nivel del mar, siempre nevadas, es también de color blanco. La
-coloración homocroma permite a los carnívoros acercarse a sus presas
-sin ser vistos y a los herbívoros pasar desapercibidos a sus enemigos.
-Además, parece que el color responde, en parte, al objeto de impedir la
-irradiación y conservar mejor el calor animal durante el invierno.
-
-En las extensas regiones áridas y desiertas de la superficie
-terrestre, la armonía de color entre el medio y los animales es
-igualmente notable. El puma americano, el león, el camello, todos los
-antílopes del desierto, los pájaros del Sahara, el pato salvaje de
-Egipto, el gato montés, etc., etc., tienen un color amarillo terroso,
-perfectamente adaptado al color del medio en que viven. Es lógico que,
-en un medio desprovisto de plantas o piedras para la ocultación, hayan
-podido sobrevivir más fácilmente, sin emigrar o morir, las especies
-mejor disimuladas para la ofensa o la defensa.
-
-En las regiones tropicales, donde las ramas siempre son frondosas,
-encuéntranse especies enteras cuyo color predominante es el verde; por
-ejemplo: los loros. En cambio, en las regiones más templadas, donde
-las hojas son caducas y el invierno desnuda los árboles de sus adornos
-naturales, los pájaros poseen colores que imitan el de la corteza de
-los árboles, de las hojas secas, de los tallos desnudos, etc., entre
-los cuales están obligados a pasar el invierno.
-
-En los animales pelágicos, que viven en los océanos, el hecho es
-fácil de comprobar; muchos de ellos son transparentes como el agua en
-que viven. Entre los moluscos y crustáceos hay numerosas especies en
-análogas condiciones, siendo singularísima la identidad de aspecto
-entre muchas conchas o caparazones, y las piedras o toscas a que están
-adheridas; es uno de los géneros más difundidos de mimetismo y el
-primero que llama la atención de los visitadores de un acuario. Hechos
-semejantes se observan en los peces. Los animales marinos de mayores
-dimensiones, que flotan en la superficie, están hermosamente coloreados
-de azul intenso o azul gris en el dorso, armonizándose con el color del
-mar, mientras su vientre es blanco; esto hace que, vistos por debajo,
-se confundan con la espuma de las olas o con las nubes.
-
-Fuera de las adaptaciones generales de coloración, existen otras
-especiales, que llegan a caracterizarse por semejanzas de dibujo.
-Muchos animales rayados o manchados viven en sitios donde se proyectan
-sombras de hojas (manchas) y de tallos (rayas), teniendo en su color
-especial un medio de disimulación utilísimo en la lucha por la vida.
-En el clásico tratado de Wallace sobre "El Darwinismo" puede leerse un
-análisis detenido de esta cuestión singularísima.
-
-Es de observación vulgar que los huevos de muchísimos
-animales--ovíparos, por supuesto--suelen adaptarse muy bien al color
-del medio donde se les deposita, siendo difícil descubrirlos; por eso
-los hombres de campo comparan frecuentemente las cosas difíciles de ver
-con los huevos de ciertos pájaros. Obsérvase también con frecuencia
-que los huevos de algunas especies presentan caracteres morfológicos
-que los hacen confundir con los pertenecientes a otras especies, hecho
-común cuando el animal no construye nido propio, obteniendo de esa
-manera la incubación necesaria para que la especie no se extinga. El
-hecho es harto conocido y está consagrado en refranes populares.
-
-Todos los fenómenos de homocromía pueden tener su origen en una de
-las dos causas enunciadas. O en la selección natural sobrevivieron
-solamente los animales mejor adaptados al color de un ambiente
-determinado, o los animales emigraron voluntariamente a un medio donde
-estuvieran mejor disimulados para luchar por la vida en condiciones
-favorables. Lo primero no implica que no intervengan otras causas en
-la conservación de la especie; lo segundo no excluye que, en ciertos
-casos, la homocromía sea el producto de una reacción adaptativa del
-animal a su medio.
-
-Entrando a considerar la significación psicológica de estos hechos,
-es evidente que en la hipótesis migratoria la disimulación es un acto
-voluntario, que con el tiempo puede fijarse en la especie bajo forma de
-instinto, pasando de consciente a automático. En la hipótesis selectiva
-la disimulación es involuntaria, actuando la selección natural sobre
-variaciones favorables adquiridas al azar, sin que esto excluya
-necesariamente la adquisición de esas variaciones por la influencia del
-medio.
-
-En los hechos hasta aquí examinados, la homocromía es un carácter
-estable, permanente. En otros la adaptación es transitoria; ciertos
-animales, como el zorro y la liebre árticos, sólo viven entre las
-nieves durante una parte del año y sólo entonces tienen el color blanco
-que los protege. Es difícil establecer la participación que tienen
-la temperatura, la alimentación, la acción del color ambiente, etc.,
-en esos cambios actuales; pero cabe suponer que esas influencias,
-lamarckianas por decir así, han sido en su origen más importantes que
-las selectivas, que diríamos darwinistas.
-
-La acción del color ambiente sobre el color de los animales cuenta en
-su favor con numerosas observaciones, confirmadas por experimentos de
-resultado indiscutido. Wood mostró ciertas crisálidas de una misma
-especie que tenían diversos colores, análogos a los de las superficies
-en que habían sido depositadas. Las experiencias célebres de Poulton
-demostraron la posibilidad de modificar el color de ciertas crisálidas,
-haciendo evolucionar sus larvas en cilindros de vidrio cubiertos de
-papeles de diversos colores. Por excepcionales que sean estos hechos,
-coincidentes con otras observaciones y experimentos de Shaw y de
-Pouchet, ellos demuestran que existen organismos capaces de reaccionar
-a una excitación luminosa exterior y de adaptársele en alguna medida,
-imitando directamente el color del medio.
-
-Conocemos otros hechos que, para ciertos casos, harían pensar que esa
-imitación del color ambiente ha podido en su origen ser voluntaria,
-fijándose luego por el hábito y convirtiéndose hereditariamente en
-instinto de la especie. Existen, en efecto, animales que modifican
-voluntariamente su propio color para adaptarse al medio, en cuyos casos
-es visible el valor psicológico que tiene esa disimulación activa como
-medio de lucha por la vida. No se trata, como en los anteriores, de una
-acción directa del medio que el animal recibe pasivamente, sino de una
-reacción activa y brusca del animal mismo.
-
-El ejemplo clásico del género es el del camaleón, cuyo color, amarillo
-verdoso en la juventud y gris térreo en la vejez, se armoniza más o
-menos rápidamente con el medio que lo rodea, sin que ello importe
-atribuirle la propiedad de recorrer toda la gama del iris; más terroso
-si está entre las ramas del árbol, y más verdoso si entre el follaje,
-puede en momentos de excitación mostrar manchas rosadas o violáceas
-sobre el tono claro de los flancos y del vientre. No es un caso
-único en la historia natural. Hay un pececillo que posee propiedades
-semejantes; si nada en aguas claras su color es amarillo, pero se
-cubre de manchas o rayas negruzcas cuando quiere ocultarse entre
-plantas acuáticas de color obscuro, lo que también se observa cuando se
-le irrita. Muchos peces chatos, algunos crustáceos, las ranas en cierto
-grado, poseen la aptitud de modificar con rapidez la intensidad o el
-tono de su color habitual, adaptándolo a su medio.
-
-La explicación más admitida de estas variaciones de coloración lleva
-a considerarlas como fenómenos reflejos, en que las excitaciones
-visuales determinan cambios de posición de una o más capas de células
-pigmentadas, los "cromatoblastos", que se encuentran en el tegumento
-y contienen sustancias colorantes. La expansión o contracción de
-esas células estaría, según Pouchet, bajo la dependencia del sistema
-nervioso, y su resultado general sería armonizar el tono del color del
-animal con el del fondo. Para probar que no se trata de una acción del
-medio, Pouchet repitió sus experiencias en animales privados de sus
-ojos, no produciéndose el cambio de color; la sección del trigémino
-suprimió la reacción en la zona de inervación propia de ese nervio.
-
-Todos estos hechos han llevado a considerar que la homocromía movible
-es una reacción individual, una función activa de los animales en que
-se la observa. Es posible que sea refleja y no voluntaria, es decir,
-instintiva; pero todos los instintos se consideran actualmente como
-antiguos actos voluntarios, que por el uso en el curso de muchas
-generaciones se han convertido en automatismos reflejos útiles a la
-especie.
-
-
- IV.--MIMETISMO: PERMANENTE, VARIABLE, VOLUNTARIO
-
-El mimetismo consiste en la semejanza de forma entre el cuerpo del
-animal y los objetos del medio en que suele vivir, o en la semejanza
-con los caracteres o actitudes aparentes de otros animales mejor
-defendidos en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante
-capítulo de historia natural, que procuraremos condensar en pocas notas
-generales, suficientes para orientarnos hacia las conclusiones de
-psicología social propias de este trabajo.
-
-Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones en los animales.
-Las unas son espontáneas e _involuntarias_, resultando de la selección
-natural; las otras son conscientes y _voluntarias_, valiéndose de ellas
-el animal para adaptarse mejor a las condiciones de la lucha.
-
-Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario, algunos simulan un
-objeto de su ambiente y otros los caracteres externos de especies mejor
-protegidas. Wallace restringe a estos últimos el nombre de mimetismo;
-parécenos más lógico extenderlo a todos los casos en que hay simulación
-de forma, es decir: _homotipía_.
-
-Muy a menudo se encuentran combinadas las dos semejanzas, del color y
-de la forma; a esto llaman algunos autores _homocromía mimética_. Es el
-caso de los parecidos más perfectos; son bien notorios los de numerosos
-insectos con tallos, ramitas, hojas verdes o secas, entre las cuales
-viven y de las que se alimentan. En ciertos casos el detalle de las
-semejanzas es tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir
-que "parece implicar la intención de engañar al observador".
-
-Son curiosos los casos en que se observan colores y formas apropiados
-para atraer las presas; han sido principalmente señalados entre
-las arañas y de manera especial en el género _Mantidae_. Forbes ha
-observado un caso de simulación voluntaria de esta índole; tratábase
-de una araña cuyo vientre simulaba perfectamente, por el color y la
-forma, un excremento de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta que
-algún insecto venía a posarse sobre su vientre, cerrando entonces las
-patas y atrapando a su víctima. Otra especie simula perfectamente por
-su color, forma, posición y actitud, una flor en botón, sobre la cual
-vienen a posarse incautamente las presas inexpertas. Más curioso, aún,
-es el caso de otra Mántida, áptera, que simula a la perfección una
-orquídea rosada, atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que resulta
-una verdadera trampa de insectos.
-
-Algunos _Phyllium_ están perfectamente coloreados y fileteados, con
-excrecencias foliáceas sobre las patas y el tórax, de manera que
-difícilmente podrían distinguirse, cuando están inmóviles, de los
-finos tallitos de la planta donde se posan. Otros simulan fragmentos
-de madera, con todos los detalles; o bien hojas secas, tallitos,
-espolones, espinas, hongos parasitarios, etcétera. Algunas especies
-de _Cassidae_ parecen gotas de rocío, por su forma convexa y su color
-perláceo. Entre las mariposas de la India, algunas tienen la cara
-inferior de las alas idéntica al aspecto de una hoja; posándose sobre
-un tallo, cerradas las alas, pasan completamente desapercibidas. Del
-mimetismo de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente
-Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies cuya cara dorsal
-imita con precisión el aspecto de una hojita, con sus nervaduras y
-demás caracteres accesorios.
-
-Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos han alcanzado una
-rápida difusión, aumentándose extraordinariamente de año en año el
-número de los conocidos. Es indudable que la forma de los animales
-mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo por lo
-tanto de significación psicológica; pero no lo es menos que la actitud
-de inmovilidad o de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen,
-revelando un aprovechamiento inteligente de la forma por parte del
-animal que la posee.
-
-
- V.--MIMETISMO ENTRE LAS ESPECIES ANIMALES
-
-Entramos a las semejanzas protectoras entre especies animales; mediante
-ellas, dice Wallace, una especie, simulando los caracteres exteriores
-de otra, es confundida con ésta y disfruta de sus ventajas en la lucha
-por la vida. El hecho se produce sin necesidad de que la especie
-simuladora y la simulada sean aliadas, y aun perteneciendo a familias u
-órdenes distintos. Uno de los animales parece estar disfrazado para ser
-confundido con el otro; de allí provienen los nombres de mimetismo y
-mimético, "_que no implican una acción voluntaria por parte del animal
-en que se produce_".
-
-Como lo comprueban numerosas observaciones, el mimetismo _en ciertos
-casos es consciente y voluntario_, no tanto cuando se trata de
-simular los caracteres de otras especies animales o de objetos, pero
-muy claramente cuando un animal simula actos o actitudes distintos
-de los verdaderos. En estos hechos encontramos la transición entre
-las simulaciones puramente selectivas, y las simulaciones de orden
-psicológico, usadas por los hombres en las formas sociales de lucha por
-la vida.
-
-El mimetismo entre especies animales fúndase en que ciertas especies
-bien protegidas en la lucha poseen "colores premonitorios", que
-las preservan de los ataques de sus enemigos; otras especies menos
-protegidas, confundiéndose con ellas por la identidad de los caracteres
-externos, evitan los ataques de adversarios comunes. De esa manera,
-ciertas mariposas comestibles son salvadas de la voracidad de sus
-enemigos por colores y formas que mimetizan perfectamente a las
-especies no comestibles. Los helicónidos son imitados por muchas otras
-especies de mariposas; el hecho es frecuente entre los lepidópteros.
-Entre los coleópteros, los ejemplos son numerosos, como asimismo entre
-los arácnidos. Muchas especies inofensivas de himenópteros presentan
-el aspecto de otras muy temibles por sus poderosos medios de defensa
-y ofensa. Algunas arañas mimetizan a las hormigas, que son menos
-perseguidas por los insectos. Entre los vertebrados el mimetismo es
-común en las serpientes; algunas especies inofensivas mimetizan a otras
-muy temibles, como el _Elaps_ de la América tropical. Ocurre lo mismo
-con algunos _Callophis_. Entre los pájaros se mencionan algunos casos
-de mimetismo imperfecto y solamente dos, muy completos, de mimetismo
-verdadero.
-
-Wallace, que ha estudiado el mimetismo de las especies entre sí, ha
-determinado las cinco condiciones constantes del mimetismo selectivo.
-
-1.º. La especie mimetizante se presenta en la misma región y ocupa los
-mismos sitios que la especie mimetizada.
-
-2.º. La especie mimetizante es siempre más pobre en medios de defensa.
-
-3.º. La especie mimetizante cuenta menos individuos.
-
-4.º. Difiere del conjunto de sus aliados.
-
-5.º. La simulación, por detallada que sea, es _exterior y visible_
-solamente, no extendiéndose jamás a los caracteres internos, ni a
-aquéllos que no modifican la apariencia exterior.
-
-Posee mayor interés psicológico el _mimetismo movible_. Al hablar
-de la homocromía hicimos ya notar que la había movible, recordando
-el clásico ejemplo del camaleón; señalamos también que en ciertos
-fenómenos de simulación de plantas u objetos por animales, intervenía
-la voluntad de éstos. Aquí mencionaremos algunos fenómenos activos de
-mimetismo voluntario entre las especies animales; su síntesis, como
-significación en la lucha por la vida, nos la da el lobo disfrazado con
-piel de cordero o el grajo con plumas de pavo real, de las fábulas bien
-conocidas. Ello comprueba, una vez más, el principio general de que el
-arte, en sus manifestaciones más geniales y clásicas, puede anticiparse
-a señalar ciertos hechos que en épocas posteriores estudia la ciencia a
-la luz de sus métodos menos inexactos.
-
-El _Proctotretus multimaculatus_, cuando está atemorizado por la
-presencia del enemigo, achata su cuerpo y cierra los ojos: de esa
-manera se confunde con la tierra que le rodea y difícilmente es
-visto. La larva joven del _Pterogon Oeneterae_ está perfectamente
-adaptada, por su forma y color, con las hojas del _Epilobium_, entre
-las cuales vive; cuando pasa al estado adulto, su color y forma
-cambian, pues pasa entonces a vivir entre ramitas y hojas secas. La
-_Arachnura Scorpionoides_, parecida al escorpión, cuando es atacada,
-mueve su abdomen, estirado como una cola, de igual manera que los
-escorpiónidos, engañando fácilmente a sus enemigos. La _Coronella
-Austríaca_, semejante a la víbora, al ser agredida achata y dilata
-la cabeza análogamente a las víboras, manteniendo alejados a sus
-rivales. Los casos de simulación activa entre especie y especie podrían
-multiplicarse; los expuestos son suficientes para que afirmemos su
-existencia.
-
-
- VI.--SIMULACIÓN EN FUNCIÓN INDIVIDUAL
-
-Las simulaciones activas y voluntarias, además de referirse a otras
-especies animales, pueden ser relativas a estados especiales del
-animal mismo. Son las llamadas "ficciones"; en realidad no son más que
-simulaciones, usadas, como siempre, en calidad de medios de lucha por
-la vida.
-
-Llegada es la oportunidad de hacer notar que cuanto mayor es el
-desenvolvimiento mental de una especie, mayor es su posibilidad de
-fingir y engañar a sus enemigos. La conciencia del acto que realiza
-aumenta progresivamente, así como la noción de su utilidad; en cierto
-grado de la escala biológica encontramos animales que simulan tan
-hábilmente como el hombre mismo.
-
-Numerosos son los insectos que en presencia de sus enemigos simulan
-estar muertos o se inmovilizan para aprovechar sus semejanzas con
-cosas inanimadas: algunas _Cucullia_ se dejan caer al ser tocadas y
-su aspecto inmóvil es idéntico al de un fragmentillo de madera. Otros
-animales simulan estar dormidos mientras acechan sus presas; el ratón
-suele fingirse muerto para escapar del gato; el zorro es memorable y
-ha inspirado el libro clásico de Goethe. Muchos animales cubren su
-cuerpo con hojas, flores, lodo, etc., siendo perfectamente disimulados
-bajo el disfraz; para evitar los ataques de sus adversarios, caminan
-con el objeto a cuestas. (Un fenómeno de este grupo nos sugirió, por
-asociaciones de ideas, la filogenia de los fenómenos de simulación).
-Algunos se cubren con otro animal, no comestible para sus enemigos:
-es característico el caso de la _Dromia_, que coloca sobre su dorso
-una esponja, manteniéndola fijada por medio de dos patas posteriores,
-convenientemente transformadas para su objeto. Este caso es análogo
-al de algunos indios de las pampas americanas, que suelen ocultarse
-bajo el vientre de los caballos para no ser vistos por los enemigos,
-llevando sus ataques por sorpresa; y es sabido que usando de un ardid
-semejante logró Ulises escapar con sus compañeros de la caverna de
-Polifemo, después de haber reventado el ojo del cíclope.
-
-
- VII.--UTILIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Los fines a que responde la simulación en los animales son un sencillo
-corolario de los fenómenos que acabamos de revistar. Lo mismo da que se
-trate de fenómenos involuntarios, reflejos o conscientes; nada importa
-que se imite el color del medio, la forma de un objeto, los caracteres
-visibles de otra especie, o una manifestación de la conducta. En
-todos los grados y en todos los casos, sea o no inteligente, llámese
-homocromía, mimetismo o simulación intencional, converge siempre a este
-único fin utilitario: mejorar la situación del simulador en la lucha
-por la vida, adaptándolo favorablemente a las condiciones especiales en
-que ella se presenta.
-
-Hemos visto que en algunos casos la simulación es ofensiva: adaptación
-del color del león o del oso polar al de su ambiente, de la araña que
-acecha al insecto simulando el aspecto de una orquídea, del animal que
-simula estar dormido para inspirar confianza a su presa.
-
-En otros casos es defensiva: las mariposas comestibles que mimetizan a
-las no comestibles, los huevos parecidos al color del suelo en que son
-depositados, el ratón que se finge muerto para librarse del gato.
-
-Tan es esa su finalidad esencial, y ninguna otra, que Giard ha
-considerado que estos fenómenos deben reunirse simplemente en dos
-grupos, sin atender a nada más que su carácter ofensivo o defensivo.
-Y dice, en definitiva: "así como un hombre se disfraza para evitar
-un peligro o para cometer un crimen, las especies simuladoras o
-disimuladoras tienen por objeto no ser agredidas o agredir". No hay,
-pues, exageración ninguna en afirmar que la simulación en el mundo
-biológico se nos presenta como un medio de mejor adaptación a las
-condiciones de la lucha por la vida.
-
-
- VIII.--TEORÍAS PROPUESTAS PARA EXPLICARLOS
-
-Para terminar, digamos breves palabras sobre las diversas teorías
-expuestas para la explicación de los fenómenos de mimetismo: tres
-merecen recordarse principalmente. La de Darwin y Wallace, puramente
-selectiva; la de Wagner y De Lanessan, emigratoria; la de Wood, Poulton
-y otros, fotográfica.
-
-Para los primeros, las homogeneidades de color y de forma son simple
-resultado de la selección de los mejor adaptados: los individuos que
-por cualquiera circunstancia encontráronse revestidos de un aspecto
-semejante a su medio, han escapado a sus enemigos y al reproducirse
-transmitieron ese carácter a sus descendientes, mientras los otros
-desaparecieron, vencidos en la lucha. En el polo, el oso, gracias a
-su blancura, tiene probabilidades de llegar hasta su presa; lo mismo
-ocurre al león que pasea dominador sobre la arena del desierto. La
-oruga no es descubierta por los pájaros gracias a su color análogo
-al de las hojas de vid. La semejanza con objetos u otros animales
-respondería al mismo fin protectivo y sería también un simple resultado
-de la selección natural. Esta teoría no explica todos los fenómenos de
-simulación observados en los animales, sino puramente los de índole
-selectiva; y para estos mismos no resulta muy satisfactorio atribuir
-al azar las variaciones favorables que han sido conservadas por la
-selección.
-
-Moritz Wagner, a cuyas ideas se inclina De Lanessan, cree que los
-animales provistos de una coloración homocroma con su medio, han
-buscado voluntariamente los sitios u objetos donde dominan su propio
-color o sus propias formas, con el fin de escapar más fácilmente a
-la vista de sus enemigos o de sus presas. Esta teoría explica muchos
-fenómenos no encuadrables en la anterior, pero no basta por sí sola
-para explicarlos todos.
-
-Para otros casos, la explicación más razonable consistiría en admitir
-una influencia refleja o fotoquímica de la coloración del medio sobre
-la del animal, cuyo mecanismo no se conoce; las experiencias de Wood,
-de Poulton y otros, parecen muy probantes en favor de esta teoría
-parcial, que algunos autores llaman "fotográfica". Es de advertir que,
-de todas, ésta es la que encuadra mejor en la concepción lamarckiana.
-
-Las tres teorías son parcialmente exactas; sólo resultan falsas cuando
-se pretende aplicarlas con exclusión de las otras. El error de cada una
-está en la pretensión de excluir a las demás. Esta serie de fenómenos
-es producto de un determinismo complejo; creemos que además de las
-causas apuntadas deben existir otras secundarias, no estudiadas todavía
-por los naturalistas. En sus formas propiamente psicológicas--es decir,
-voluntarias y conscientes--los fenómenos de simulación observados en
-los animales no son ya un resultado de esas causas que actúan sobre
-la especie, sino manifestaciones de la conducta individual adaptada a
-cada circunstancia: _son la expresión, transitoria o permanente, de la
-conciencia que tiene el animal de la utilidad de simular_ (VI).
-
-
- IX.--CONCLUSIÓN
-
-En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
-representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
-generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
-de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
-sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
-desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
-simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
-el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
-voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
-animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
-condiciones de lucha por la vida.
-
-
- NOTAS:
-
-[3] En su recientísimo "Tratado de Biología", (Junio, 1903, París),
-dice Le Dantec, concordando con nuestras ideas:
-
-"Parmi les phénomènes de variation observés sur les diverses espèces,
-quelques-uns sont particulièrement favorables á la discussion
-des théories darwiniennes et lamarckiennes; ce sont les faits de
-_mimétisme_, c'est-á-dire de _ressemblance_ entre les animaux et
-d'autres objets.
-
-"Donc, dans tous ces cas si différents, le caractère _d'utilité_ est
-manifeste, et par conséquent l'explication darwinienne du mimétisme
-est admissible. Il n'y a pas de doute que les individus, doués d'un
-mimétisme très parfait, sont avantagés par rapport aux autres, et que
-par conséquent la sélection naturelle doit conserver les ressemblances
-si elles sont acquises une première fois par hasard". En esos párrafos
-sintetiza Le Dantec las interesantes observaciones que formulara, sobre
-esta cuestión, en su libro anterior, "_Lamarckiens et Darwiniens_",
-París, 1899. (Nota de la 3.ª edición).
-
-
- =Cap. III.--La simulación en las sociedades=
-
- I. La lucha por la vida y la simulación entre los hombres.--II.
- Formas colectivas de lucha y de simulación (humanas, étnicas,
- nacionales, de clase, de sexo, de grupos, profesionales,
- etc.).--III. Formas individuales de lucha y de simulación (niños,
- burócratas, escritores, periodistas, propagandistas, mujeres,
- sablistas, comerciantes, delincuentes, parásitos sociales,
- etc.).--IV. Utilidad de la simulación en la lucha por la vida.--V.
- Conclusiones.
-
-
- I.--LA LUCHA POR LA VIDA Y LA SIMULACIÓN ENTRE LOS HOMBRES
-
-Cuando se intenta abarcar, en una mirada de conjunto, las diversas
-actividades desarrolladas por el hombre que vive en sociedad, salta a
-la vista que la lucha por la vida rige en el mundo social, lo mismo que
-en el propiamente biológico, aunque sufre modificaciones importantes
-que estudiaremos al examinar la evolución de la simulación. Habiendo
-"lucha por la vida", según lo enunciamos en el capítulo precedente,
-encontraremos fenómenos de simulación adaptados a sus distintas
-modalidades.
-
-La Humanidad, como especie biológica, lucha por la vida contra el reino
-vegetal y contra las demás especies animales. Eso es evidente. Además,
-como animal susceptible de asociarse en agregados o colonias, el hombre
-está sometido a nuevas formas de lucha: sea como miembro de un agregado
-social, sea como individuo.
-
-Tres formas de lucha por la vida son posibles entre los individuos
-de la especie humana: 1.º. Entre agregados sociales; 2.º. Entre
-agregados e individuos; 3.º. Entre individuos aislados. Dos naciones
-que se arruinan recíprocamente en una guerra de supremacía económica,
-encuéntranse en el primer caso. Un delincuente que cometa acciones
-antisociales, representa el segundo. Dos salvajes que se disputan una
-raíz alimenticia, se encuentran en el tercero.
-
-Recorriendo la escala biológica, a medida que se asciende, muéstrase
-más compleja la vida de los organismos, tocando su máximum en la
-especie humana. Como consecuencia de ello, cuanto más complejas son las
-manifestaciones de la vida, tanto más arduas son las condiciones en que
-la lucha por la vida se plantea. Y, como corolario, obsérvase que esas
-formas complejas de lucha producen un perfeccionamiento progresivo de
-los medios de lucha, superando en el hombre a todas las demás especies
-vivas. En sentido figurado, podríamos decir que, también en este caso,
-la función desarrolla el órgano, es decir, que la necesidad estimula el
-desenvolvimiento de la aptitud.
-
-Encarando ampliamente la cuestión, puede afirmarse que la civilización
-humana ha implicado un continuo aumento de la lucha por la vida y de
-los medios de lucha, ora dirigidos contra la naturaleza, ora esgrimidos
-entre los agregados sociales o entre los individuos; pero en todos los
-casos tiende a la selección de las razas y de los individuos más aptos
-en su medio. Para ello, o como su resultado, la especie humana posee un
-elevado desarrollo mental que le permite organizar conscientemente sus
-medios de lucha, buscando una progresiva adaptación a las condiciones
-de la lucha por la vida. En una palabra, para resumir: donde la vida
-es más compleja la lucha es múltiple y los medios son más complicados.
-
-Hemos visto ya que las manifestaciones de la lucha evolucionan de
-formas violentas a formas fraudulentas; los medios se adaptan a la
-lucha y sufren, también ellos, una progresiva evolución, tendiendo
-hacia el predominio de los fundados en la fraudulencia. Entre éstos
-encuéntrase la simulación, uno de los más frecuentemente observados.
-
-Es fácil encontrarla en todas las manifestaciones de la actividad
-humana, reemplazando a la violencia como medio ofensivo y defensivo.
-Más aún: el espíritu humano tiende a adaptar una manera especial de
-simulación a cada una de las modalidades que reviste la lucha por la
-vida en el ambiente, estableciéndose entre ellas cierto paralelismo. De
-ella, en sus innumerables facetas, trataremos en el presente capítulo,
-demostrando que a las diversas formas colectivas e individuales de
-lucha por la vida, corresponden formas colectivas e individuales de
-simulación.
-
-Las formas de lucha por la vida entre los agregados sociales, así como
-entre los grupos colectivos que viven dentro de cada agregado, varían
-al infinito; sus relaciones recíprocas son constantemente diversas,
-debido a la persistente heterogeneidad de intereses. Una primera causa
-de antagonismo nace de las desigualdades étnicas; hay luchas entre las
-razas, estudiadas por Gumplowicz, Ammond, Lapouge, Winiarsky; en la
-evolución histórica se atenúan sus conflictos, tendiendo a unificarse
-bajo la hegemonía de las mejor adaptadas para la lucha por la vida,
-como demostraron Colaianni, Finot, Nordau y otros. Dentro de una misma
-raza, la diversidad de condiciones económicas, debida a la influencia
-del ambiente natural, determina la formación de diversos agregados
-políticos; se constituyen estados distintos, apareciendo entre ellos
-antagonismos e intereses que son causa de las luchas entre las
-naciones; basta recordar los estudios de Novicow. La diversa función
-social de cada sexo y las necesidades de la conservación de la especie,
-determinan la lucha entre los sexos, analizada por Viazzi, procurando
-cada uno ejercer mayor autoridad sobre el otro y conquistando el
-derecho al amor al precio del menor esfuerzo posible. Dentro de cada
-agregado social, la división del trabajo determina la aparición de
-clases sociales que pueden tener intereses antagónicos o divergentes:
-aparecen así las luchas de clases, estudiadas por los marxistas. Desde
-otro punto de vista más estrecho, la solidaridad de intereses entre los
-que ejercitan una función particular engendra una lucha entre ellos y
-el resto de la sociedad, en formas que oscilan desde el espíritu de
-cuerpo profesional hasta la solidaridad económica de capitalistas o
-proletarios, y desde el politiquismo profesional hasta la explotación
-de las supersticiones. Podrían señalarse cien formas de lucha por la
-vida especiales de colectividades: siempre que existe una solidaridad
-de intereses, permanente o transitoria, hay lucha colectiva contra
-el resto de la especie o contra algunas de sus partes. El principio
-darwiniano se repite, bajo mil formas, en el mundo social.
-
-De conformidad con nuestra teoría general, encontraremos que a cada
-una de esas formas de lucha, la actividad humana ha adaptado fenómenos
-especiales de simulación.
-
-Al mismo tiempo, cada individuo, independientemente de la raza, clase o
-grupo a que pertenece, está obligado a luchar por la vida adaptándose
-lo mejor que pueda al medio social. Muy pocos hombres de personalidad
-firme resisten a la presión colectiva y pueden hacerlo conservando
-algunos de sus rasgos característicos; los más están obligados a imitar
-las ideas, los sentimientos, las costumbres colectivas, y su éxito en
-la vida consiste en alcanzar la más perfecta adaptación al medio. Para
-ello no es necesario _ser_ como los demás; basta con _parecer_. Eso es
-lo útil; para ello se simula.
-
-Debería definirse la "educación" como el arte de formar en los hombres
-una personalidad; vemos, en cambio, que el uso corriente da a esa
-palabra el sentido contrario, diciendo que son mejor "educados" los
-individuos que por su refinada aptitud para fingir consiguen disimular
-completamente su personalidad propia, no haciéndola gravitar nunca
-sobre los demás. Esta pretendida educación tiende a establecer una
-verdadera "homocromía social" entre el individuo y las ideas de la
-sociedad, y un riguroso "mimetismo personal" con las costumbres
-corrientes en ella. En el traje, en la mímica, en las opiniones, en
-las maneras, se va hacia la uniformidad; para ello cada hombre está
-obligado a disimular todo lo que le es individual y a simular todo
-lo que es común a la sociedad y no posee él mismo. No importa que
-esa costumbre de _parecer_ destruya en el hombre toda capacidad para
-_ser_; la sociedad no vacila en sacrificar los individuos al interés
-de la especie, lo mismo que las demás colonias animales. Todo lo que
-exige del niño que entra a la vida es que se esfuerce por imitar lo que
-hacen los demás; y el niño, cada vez que no puede hacerlo, se decide a
-simularlo. Así, simulando, se aventaja en la lucha por la vida, y para
-conservar las ventajas adquiridas sigue simulando, después, hasta la
-muerte.
-
-
- II.--FORMAS COLECTIVAS DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN
-
-Hay condiciones de lucha por la vida comunes a todos los hombres
-que viven en sociedad; a ellas se han adaptado medios de lucha y
-formas de simulación igualmente generales, comprendidas en el arsenal
-de las hipocresías y mentiras corrientes en todo agregado social.
-Muchas de ellas, que conocían tan bien Montaigne y La Bruyère, han
-sido recientemente señaladas por Stirner, Lombroso, Tarde y otros,
-estudiándolas Nordau en sus "Mentiras Convencionales"; éstas, en
-muchos casos, son verdaderas simulaciones convencionales, consentidas
-y toleradas por la frecuencia con que se producen. Mediante ellas
-los hombres civilizados consiguen vivir bajo un disfraz permanente,
-ocultando las íntimas modulaciones de su sentimiento o las originales
-concepciones de su inteligencia.
-
-El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres sociales, y tanto
-más cuanto mayor es la decadencia moral de una sociedad. La mentira,
-el engaño, la hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente
-por la imposibilidad de armonizar todos los intereses individuales con
-el interés colectivo. El fraude es empleado para captar la simpatía
-ajena o para abusar de la ajena confianza; aumentando la intensidad de
-la lucha por la vida, se acrecienta entre los hombres la necesidad de
-engañarse recíprocamente, en la justa medida en que cada uno advierte
-su propia debilidad para desenvolverse en medio de la hostilidad
-general. Cada sociedad establece una tabla convencional de valores
-morales que llama "virtudes" y "vicios", sin otro objeto que fijar
-límites a la lucha entre los hombres; esas tablas suelen convertirse en
-verdaderas ficciones, pues casi todos los hombres tratan de violarlas,
-simulando las virtudes y disimulando los vicios. El fraude llega a ser
-un instrumento de provecho para cuantos lo usan, mientras la sinceridad
-obra en desmedro y ruina de quienes la practican. Razones tendría
-Homero para llamar al más grande y afortunado de los simuladores el
-"divino" Ulises.
-
-Conviene no confundir las creencias sociales, que pueden ser erróneas
-aunque se crea en ellas de buena fe, con las mentiras convencionales,
-que no son creídas sino simuladas con fines utilitarios. Tal es el caso
-de los demagogos que declaman loas al pueblo soberano con el propósito
-de dirigirlo, sustituyéndose de hecho a la soberanía que le mienten; a
-diario lo hacen los políticos. Encuéntranse en igual caso los políticos
-que no tienen creencias religiosas, pero las simulan, considerando que
-ellas son necesarias para que el pueblo se conserve manso y obediente.
-Y son perpetuos simuladores todos los que exageran la urbanidad y los
-buenos modales hasta la tolerancia del vicio, de la indignidad, de la
-tontería ajenas, poniendo cara de pascuas a todo lo que en su interior
-reputan repulsivo. Los hipócritas viven simulando; no hay un solo gesto
-de Tartufo que lleve impreso el sello de la verdad.
-
-Esas formas de simulación son tan universales como la misma lucha por
-la vida. Pero esta última suele tomar especiales caracteres colectivos
-por la existencia de grupos que luchan contra el resto de la humanidad
-en defensa de intereses que les son particulares: luchas de razas, de
-naciones, de clases, de sexos, de partidos, de profesiones, etc. A cada
-forma de lucha encontramos adaptadas formas especiales de simulación.
-
-Para el sociólogo que observa la evolución de las razas a través de
-los siglos, analizando la sobreposición sucesiva de civilizaciones
-diferentes, estudiando las leyes del engrandecimiento y decadencia
-de los pueblos,--colosal cinematógrafo en que desfilan la India y
-Babilonia, Egipto y Cartago, Grecia y Roma, España y las Repúblicas
-Italianas, Francia e Inglaterra, y tal vez, mañana, Estados Unidos y
-el Japón, probables cunas de la grandeza futura en las civilizaciones
-oriental y occidental,--para el sociólogo las luchas entre las razas
-son un fenómeno que se atenúa progresivamente en las zonas templadas
-del planeta. Las razas de color desaparecen; sus elementos más vitales
-procuran adaptarse a la vida civilizada de las superiores, o siguen
-vegetando en las zonas tropicales inaccesibles a la civilización de las
-razas blancas. De estas últimas sobreviven los grupos más selectos,
-entrecruzándose de manera lenta pero inevitable; no hay uno solo, entre
-los pueblos civilizados, que pueda ostentar títulos de pureza étnica.
-
-Por eso muchas cuestiones de raza, cuando no son sinceramente falsas,
-son fingidas; involucran una simulación de sentimientos. El sentido
-en que se puede hablar de razas, refiriéndose a naciones civilizadas,
-es el sociológico, fundado en la homogeneidad de intereses y de
-sentimientos que surge de la adaptación común a un medio determinado.
-
-Podría considerarse como simulaciones--conscientes o
-inconscientes--muchas propagandas que tienden a presentar como
-luchas de razas entre los pueblos civilizados a ciertos conflictos
-entre naciones que luchan por notorios intereses económicos. En los
-últimos años se ha visto, con frecuencia, políticos que declamaron
-sobre la pretendida pureza de las razas, para apuntalar tambaleantes
-organismos políticos. Típico es el caso de España durante la guerra
-con los Estados Unidos; los partidarios de España mentaron la
-solidaridad entre los pueblos de raza latina, amenazados todos por la
-preponderancia de la raza sajona, no ignorando que la pureza étnica
-de los llamados pueblos latinos es una fantasía, pues en cada uno de
-ellos se han operado innumerables cruzas e injertos extraños: semejante
-solidaridad de raza fué una simple simulación para captar simpatías.
-El antisemitismo es otro fenómeno curioso de simulación en la lucha de
-razas; como el tiempo demostró, el pretendido antisemitismo francés
-fué una máscara de la reacción clérico-militar, que en Francia se
-disfrazaba con la indumentaria de una guerra al judaísmo para arrastrar
-en ese engaño a las masas populares, explotando el sentimiento de odio
-al rico. Bien se dijo, de esa simulación adaptada a la lucha de razas,
-que era "el socialismo de los imbéciles".
-
-Junto a la lucha de razas encontramos la lucha entre las naciones. Lo
-mismo que en el caso anterior, puede aquí advertirse una evolución
-regresiva de la lucha entre los pueblos civilizados; las ciencias,
-la producción, los intercambios comerciales, la facilidad de las
-comunicaciones, tienden a establecer vínculos de solidaridad entre
-las diversas naciones; la utilidad recíproca tiende puentes por sobre
-las fronteras; la civilización acrece las relaciones internacionales;
-a expensas de los feudos se han unificado las naciones y por encima
-de las naciones se unificará la humanidad. En el grado presente de
-la evolución social, la lucha para constituir unidades nacionales
-determina numerosas formas de simulaciones correlativas, subordinadas
-al principio de la adaptación utilitaria. No hablaremos de un hecho
-común en las luchas entre las naciones: su causa aparente suele
-ser diversa de la causa verdadera; este fenómeno es inconsciente
-y débese a que esta última queda oculta tras intrincada red de
-causas secundarias, más fácilmente apreciables; las cruzadas o
-el descubrimiento de América, aparentemente debidas al enfermizo
-sentimiento religioso de la Edad Media y a la tenacidad exaltada de
-Colón, fueron determinadas por la necesidad de grandes expansiones
-económicas inherentes a la evolución de la economía feudal. En los
-pueblos pobres, y por tanto, rapaces, depredadores, la necesidad de
-ejercer sus rapiñas sobre los vecinos disimúlase tras un exagerado
-desarrollo del sentimiento de nacionalidad; en ellos el "honor
-nacional" suele ocultar simples empresas económicas, mientras que
-en los pueblos agredidos es una sugestión útil para la defensa.
-Otra forma de simulación, nacida del sentimiento patriótico, es la
-ejercida a menudo por las clases dirigentes sobre la masa popular,
-haciéndole creer que el propio país es el mejor del mundo, su historia
-la más gloriosa, sus sabios los más profundos, sus poetas los más
-inspirados, etc.; la sugestión entra aquí por partes iguales con la
-simulación, pues acaba por enseñarse de buena fe una mentira que
-tiene un simple fin utilitario. Otras veces, las naciones pretenden
-simular superioridad ante los demás pueblos con que están en más
-inmediata relación, proveyéndose de ejércitos y armadas muy superiores
-a su potencialidad económica real y encaminándose por la vía del
-militarismo hacia la bancarrota. Hay simulación en ostentar un poder
-desproporcionado a la riqueza nacional, gastando lo que no se tiene
-para aparentar una superioridad ficticia: porque la grandeza de un
-pueblo no se mide solamente por la capacidad militar, y menos cuando
-ella es desproporcionada a las otras fuerzas morales y sociales.
-
-En la historia contemporánea es frecuente la conquista de un pueblo
-débil por otro, con fines exclusivos de engrandecimiento económico;
-estas conquistas, que a menudo degeneran en formas colectivas de
-delincuencia brutal, suelen disimularse como empresas civilizadoras
-en beneficio de las víctimas. Los latino-americanos, explotados por
-España en otro tiempo, y los boers, depredados hoy de sus minas de oro
-por Inglaterra, podrían decir al mundo entero que la pretendida misión
-civilizadora fué una simple disimulación de la avaricia nacional. El
-"nacionalismo", esa forma mórbida colectiva del patriotismo, es en
-muchos casos una simulación de politiqueros hábiles y ambiciosos, que
-saben encontrar los resortes de la popularidad en la excitación de
-las más atrasadas pasiones de las turbas. Doctores no menos audaces
-saben que, en política internacional, la astucia, una de cuyas formas
-es la simulación, suele ser la clave de éxitos lisonjeros; por algo
-es tan admirado Maquiavelo; Nordau, en sus "Paradojas psicológicas",
-demostró que las virtudes esenciales de la diplomacia son el engaño y
-la mentira, que suelen involucrar la simulación o la disimulación.
-
-En las sociedades evolucionadas, la primitiva división del trabajo
-llega a revestir tales formas y caracteres que el agregado social se
-divide en clases, caracterizadas por intereses heterogéneos, cuando
-no netamente antagonistas. La lucha entre las clases, que Marx y su
-escuela miran como la causa íntima de las transformaciones sociales,
-determina numerosos fenómenos de adaptación para la lucha, entre los
-cuales es fácil encontrar diversas formas de simulación. Comenzando
-por las leyes fundamentales de los Estados, la simulación aparece
-dominando el vasto escenario de la lucha de clases. Constituciones,
-Códigos, Ordenanzas, etc., todo el engranaje jurídico de cada país,
-suele estar destinado a apuntalar y defender el privilegio de las
-clases gobernantes; sin embargo, simula propender al beneficio de
-todo el pueblo, cuya mayoría suele ser perjudicada por esas mismas
-instituciones. Como casos especiales podrían citarse las leyes contra
-los obreros que existen en muchos países, disfrazadas de leyes
-bienhechoras y dictadas simulando el propósito de favorecer a las
-mismas víctimas. Es también una simulación de clase todo el sistema
-tributario indirecto, que hace recaer sobre las masas menesterosas el
-peso de los servicios públicos aunque se simula haberlo establecido en
-bien de quien sufre sus efectos.
-
-Mil veces en la historia las clases privilegiadas han simulado
-encontrarse en la pobreza para no ceder a las exigencias del pueblo
-hambriento; no podrían contarse las veces que el pueblo ha saqueado
-graneros disimulados por las autoridades. La institución del trabajo
-a destajo, inventada por la astucia capitalista para aprovecharse de
-la avaricia obrera, arruina a los obreros simulando serles ventajosa.
-Esa medalla tiene, naturalmente, su reverso, pues no hemos de creer
-que la simulación es un privilegio de los poderosos. El obrero que
-finge trabajar apresurado, sin terminar jamás la tarea confiada a su
-actividad, es un simulador vulgarísimo, parásito de todos los talleres.
-Y en muchos casos, las Ligas de Resistencia que los obreros organizan
-para la lucha de clases son simples simulaciones colectivas, destinadas
-a atemorizar a los patrones; conocimos una que mantuvo en jaque a los
-de un gremio importante, hasta descubrirse que, en realidad, sólo la
-constituían dos o tres sujetos, que actuaban como si representasen un
-poderoso sindicato.
-
-La lucha entre los sexos presenta fecundísima cosecha de fenómenos
-de simulación. No hablamos aquí de la tendencia general de la mujer
-a la simulación, como una de tantas manifestaciones del fraude y de
-la astucia; nos ocupamos de las simulaciones relacionadas con la
-lucha entre los sexos. De su tendencia al fraude, sólo diremos que
-estando la mujer excluida por la naturaleza del uso de algunos medios
-violentos de lucha, encuéntrase obligada a perfeccionarse en los medios
-fraudulentos. El hombre dispone de la fuerza; la mujer de la astucia.
-
-No falta quien afirme que el amor femenino, en todas sus
-manifestaciones, es una persistente simulación, fundándose en la
-teoría de la pretendida insensibilidad amorosa de la mujer, muy
-repetida, antes y después de Schopenhauer, por los galanes inexpertos;
-es seguramente inaceptable, no siendo común el hecho y debiéndose
-con frecuencia a ineptitud del hombre para despertar la sensibilidad
-femenina. Esto no importa desconocer que la sensibilidad amorosa es, en
-muchas mujeres, una condescendiente simulación. Su moralidad también
-lo es, en gran parte, y tiende a hacer deseables ciertas partes del
-cuerpo femenino, más directamente relacionadas con la satisfacción
-amorosa; el mismo pudor--como escribimos hace varios años, criticando
-un interesante libro de Viazzi,--ha sido, primitivamente, una
-simulación selectiva voluntaria que mediante la herencia psicológica se
-ha convertido en un reflejo instintivo. La simulación femenina aparece
-convertida en un verdadero arte para luchar contra el hombre, en la
-coquetería. Consiste, propiamente, en fingir todo lo que interesa o
-apasiona al hombre, estimulando sus deseos. Su eficacia depende de
-un uso discreto; las grandes coquetas no encienden nunca pasiones
-intensas, porque su juego es demasiado visible; solamente los tontos
-suelen enamorarse de ellas y lo son generalmente los maridos que al fin
-conquistan.
-
-Igualmente difundida está otra simulación. No se trata ya de actitudes,
-como en el gato que se agazapa acechando la presa, sino de apariencias
-exteriores, como en el verdadero mimetismo. Existen caracteres de
-superioridad femenina consagrados por los cánones artísticos y que
-en su conjunto constituyen la belleza; las mujeres privadas de esos
-caracteres, suplen su natural inferioridad simulándolos. La estatura,
-el firme busto, la cadera torneada, el frescor juvenil, la mejilla
-rosada, la dentadura armoniosa, el labio vivo, la pupila brillante,
-son verdaderos índices de ingenuidad femenina y de aptitud para la
-maternidad. Cuando la naturaleza ha sido avara de esos atributos, o
-cuando la edad empieza a borrarlos, todos ellos son simulados por las
-mujeres, con el vestido, el calzado, las pelucas, los mil afeites y
-composiciones que disimulan la imperfección y la vejez; en las grandes
-ciudades prosperan establecimientos especiales para la simulación
-de la belleza fisionómica, verdaderos purgatorios donde las mujeres
-feas compran las indulgencias necesarias para ser amadas. No es menos
-frecuente la simulación de los sentimientos; cientos de mujeres están
-dispuestas a simular cariño intenso por cualquier desconocido que
-les haga vislumbrar la esperanza de un matrimonio ventajoso. Esta
-simulación, justo es decirlo, no es patrimonio exclusivo de la mujer;
-se la encuentra con frecuencia en muchos hombres que, careciendo de
-otras aptitudes en la lucha por la vida, explotan sus condiciones
-físicas para la lucha sexual. La vida común entre cónyuges que se
-engañan es una sucesión de astucias, que constituyen el estado
-habitual de las relaciones domésticas; baste leer la "fisiología del
-matrimonio" o "la mujer de treinta años", de Balzac. Lo mismo ocurre
-en los matrimonios de conveniencia, donde los cónyuges viven simulando
-sentimientos que no sienten. El hombre incurre en muchas otras
-simulaciones; son innumerables y cualquiera podría encontrar más de una
-en sus recuerdos. Un joven singularmente favorecido en el amor, veíase
-con frecuencia obligado a simular enfermedades diversas para eludir
-compromisos contraídos con sus amigas; otro solicitó con ese objeto un
-certificado médico y simuló haber contraído una enfermedad vergonzosa
-para privar de su amistad a una Dulcinea insaciable. En su pertinaz
-obsesión de conquista, el hombre y la mujer simulan sin cesar, a todo
-propósito, en todo momento. La mirada, la palabra, la voz, el gesto,
-son los instrumentos sutiles del dulce engaño recíproco; nadie los
-ignora y todos los creen. Es la forma de engaño a que todos recurren
-y de que nadie intenta defenderse. En que la víctima sea siempre Doña
-Inés debe verse un buen error para hilvanar novelas; ella es más
-artista, casi siempre, que Don Juan. Los engaños de amor no son pecados.
-
-En la lucha por la vida dentro de la sociedad tienen funciones
-importantes los grupos profesionales; la solidaridad de intereses
-comunes manifiéstase generalmente por el espíritu de cuerpo: una de las
-formas del "espíritu gregario", señalado por Nietzsche y recientemente
-criticado por Palante. Esa lucha de cada grupo profesional contra el
-resto de la sociedad presenta caracteres bien definidos; los medios
-fraudulentos y la simulación, tienen allí lugar de preferencia. En cada
-profesión existen simulaciones específicas. Recuérdese el precioso
-cuadro, trazado por Quevedo, de las cosas que debe fingir un médico
-que aspire a la estimación pública y a la riqueza; y, por lógica
-asociación de ideas, recordemos a tal eximio profesor de clínica médica
-que terminaba sus lecciones dando consejos sobre lo que conviene
-simular cuando la vida del enfermo es independiente de la intervención
-del médico, debiendo la sanación esperarse de la simple _vis medicatrix
-naturae_. Otra simulación, general entre los médicos delicados, nace
-del espíritu de cuerpo; mil veces, ante un enfermo cuyo mal agravóse
-por la impericia del médico a quien confiara su salud, simúlase estar
-plenamente conformes con el tratamiento seguido, reemplazándolo,
-sin embargo, por otro, elogiando al mismo tiempo ante el enfermo al
-colega ignorante. En todos los oficios la lucha profesional involucra
-fenómenos de simulación. Los joyeros han inventado sucesivamente el
-enchapado, el dorado, y otros progresivos refinamientos de simulación,
-que en el impreciso lenguaje usual son llamados imitaciones; las
-esferitas de cristal simulando perlas son ya indistinguibles de la
-preciosa enfermedad de la concha. El carpintero, para aumentar sus
-utilidades, reviste de una tenue capa de maderas finas sus malos
-muebles de tabla ordinaria. El tejedor mezcla pocas hebras de seda a
-sus toscos tejidos de algodón, para simular que ellos son de la primera
-substancia. El abogado simula en vastos escritos apasionarse por los
-intereses de sus clientes, sea éste el ladrón o la víctima, mientras
-sólo preocúpale asegurarse más lautos honorarios. El pupilo simula
-estudiar sus lecciones, cuando en realidad lee libros de Boccacio o de
-Brantôme, que ha disfrazado previamente con tapas de aritmética o de
-geografía. Los tenores y las tiples simulan estar resfriados cuando se
-les invita a cantar, para aumentar el éxito o atenuar el fracaso de
-su ejecución. En cada actividad u oficio, como se ve, las condiciones
-especiales de lucha por la vida han engendrado formas apropiadas de
-simulación, confirmándose el paralelismo que venimos observando.
-
-Si se encara la cuestión desde otro punto de vista, es fácil reconocer
-que todos los miembros de cada profesión, y más especialmente los
-funcionarios públicos que no gustan del mucho trabajar, viven en tácito
-acuerdo simulando la excesiva importancia y fatiga de sus tareas;
-algunos llegan, por autosugestión, a engañarse a sí mismos. A esto no
-escapan algunos hombres de ciencia que miran el universo a través del
-lente opaco de su especialidad; quizás sea ésta una forma de disimular
-su ignorancia crasa en materias ajenas a sus respectivas cartillas. En
-todas esas simulaciones debemos ver medios útiles de lucha por la vida;
-simulando una gran importancia de la profesión o especialidad que se
-practica, gánase en mérito individual.
-
-Simuladores por excelencia son todos los políticos de profesión.
-Es fácil verlos, en todo momento, fingiendo preocuparse del bien
-de su patria y de sus conciudadanos, mientras en realidad su única
-preocupación es obtener ventajas personales en la lucha por la vida.
-Cualquier mandatario simula sacrificarse por su país al aceptar
-el nombramiento, pero guárdase de confesar que espera sacar de su
-sacrificio honra y provecho. En una escala subalterna encontramos al
-falso elector, que simula ser la encarnación de un difunto o de un
-ausente; al orador de club que finge entusiasmarse para adular pasiones
-que no siente; al esclavo de la popularidad, forzado a seguir las
-variaciones sentimentales de la multitud cuyo aplauso busca. Es en la
-política, por fin, donde florece el hombre-camaleón, el arquetipo de
-los simuladores, el cortesano adulador que sirve con igual celo a todos
-los que pueden colmarle de favores, lacayo de todos los amos, unidad
-de todas las mayorías, instrumento de todos los despotismos.
-
-Sólo una casta disputa a los políticos el cetro de la simulación: los
-sacerdotes de todos los cultos, antiguos y modernos. Es necesario
-leer la "historia de los oráculos", de Fontenelle, pues nunca ha
-visto la humanidad farsantes más empedernidos que los explotadores
-del sentimiento religioso; no exageraba Eusebio, el biógrafo de
-Constantino, diciendo que al derribar el templo de Esculapio no
-había expulsado de él a un dios ni a un demonio, sino al pícaro
-simulador que por tanto tiempo había vivido de la credulidad de los
-ignorantes. Cuéntase que los augures no podían encontrarse sin soltar
-la risa; sabemos que los obispos medioevales invocaban el nombre de
-la divinidad para atesorar bienes temporales; en tiempos modernos los
-inquisidores católicos quemaban herejes para heredarlos, en nombre de
-Cristo; en nuestra América colonial la pretendida evangelización fué
-una formidable industria cuyos beneficios el brazo espiritual disputó
-a cuchillo con el brazo temporal. No diremos por esto que no hay
-sacerdotes creyentes, ya que los de cada religión son educados para
-creer en los dogmas que le son propios y es verosímil que se entreguen
-de buena fe al servicio de su culto. Pero es indudable que muchos de
-ellos, por el amor al estudio y por su amplitud de miras intelectuales,
-han conseguido comprender la falacia de los dogmas inherentes a su
-doctrina, viéndose obligados a luchar por la vida simulando creer lo
-que ya no creen. Innumerables simulaciones de castidad, de continencia,
-de frugalidad, son reglamentarias en esta profesión. Las ceremonias
-de ciertos cultos, destinadas a mantener el celo de los creyentes,
-consisten por lo general en simulaciones más o menos simbólicas, cuya
-práctica convierte a los sacerdotes en consumados actores de pantomima.
-
-A este propósito merece recordarse la obra de Spencer sobre las
-"Instituciones Ceremoniales", donde se encuentra un cuadro interesante
-del origen y evolución de las simulaciones sociales, cuya sorprendente
-complejidad sugiere una idea aproximada del refinamiento a que el
-hombre puede llevar sus simulaciones, en su afán de adaptarse a las
-costumbres del medio en que lucha por la vida.
-
-La necesidad de limitar este ensayo general, escrito como simple
-introducción al estudio de la simulación de la locura, nos detiene
-en el examen de las formas colectivas de la simulación. Pero antes
-de pasar a las formas individuales, debemos advertir que podrían
-analizarse cientos de formas distintas, enriqueciendo con infinitas
-observaciones estas breves notas, suficientes para nuestro objeto:
-establecer que a toda forma colectiva de lucha los hombres han adaptado
-formas comunes de simulación.
-
-
- III.--FORMAS INDIVIDUALES DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN
-
-En la breve reseña precedente hemos visto que cuando existen formas
-colectivas de lucha por la vida, o condiciones de lucha comunes a
-varios individuos, se observan formas de simulación que les son
-correlativas. Pero, aparte de esas formas o condiciones comunes de
-lucha, cada individuo, por su particular constitución fisiopsíquica
-y por sus relaciones especiales con el ambiente, encuéntrase en
-circunstancias distintas; por ese motivo los modos de lucha revisten
-caracteres personales, inclusive los fraudulentos. Siempre, sin
-embargo, vemos persistir el paralelismo entre cada una de aquéllas
-y una forma de simulación empleada como medio ofensivo y defensivo.
-Podría, pues, formularse esta premisa general: _todos los hombres son
-más o menos simuladores, aunque sólo en algunos la simulación es el
-medio habitual y preferente de lucha por la vida_.
-
-Equivocado sería considerar las formas individuales de fraudulencia
-como producto puramente instintivo, como si el hombre fuese
-naturalmente perverso o mentiroso, egoísta o hipócrita. La organización
-social presente impone al individuo esas cualidades, en mayor o menor
-grado, si quiere atenuar la ruda lucha a que el medio le somete; muy
-pocos han sido de tal manera dotados por la naturaleza, que puedan
-atreverse a luchar en plena disconformidad con su ambiente.
-
-Un escritor rebelde, S. Faure, sintetiza en el siguiente párrafo de "El
-Dolor universal" las razones que obligan al hombre a ser egoísta y a
-luchar encarnizadamente contra sus propios semejantes: "Las condiciones
-de la lucha nos hacen ver en cada hombre un rival presente o futuro,
-directo o indirecto, voluntario o involuntario. El antagonismo de
-intereses es la base principal del sistema económico contemporáneo.
-El interés del gobernante es contrario al del gobernado, el interés
-del patrón contrario al del obrero, el interés del vendedor al del
-comprador. Hay dualismo constante entre el bien del rico y el bien
-del pobre. Y no es todo: hay conflicto permanente y forzado entre
-gobernante y gobernante, entre patrón y patrón, entre obrero y obrero,
-entre vendedor y vendedor, entre rico y rico, entre pobre y pobre. En
-todas partes la lucha es encarnizada, por un mendrugo lo mismo que por
-una embajada, por un empleo de guardián de plaza como por una dirección
-de establecimiento científico, por la dote de una joven burguesa como
-por la conquista de una herencia, por un buen local en una feria lo
-mismo que por una ventajosa expropiación".
-
-Esa multiplicidad de antagonismos determina un refinamiento de los
-medios astutos de lucha por la vida, y, por consiguiente, de la
-simulación. El individuo menos apto para simular ciertas adaptaciones
-al medio, que son de primera necesidad, es candidato a ser vencido en
-la lucha, produciéndose entonces aquellas falsas selecciones de que ya
-hablamos, inevitables en un ambiente social cuya organización suele ser
-perniciosa para la expansión del individuo.
-
-Como no hay esfera de la actividad individual exenta de lucha, tampoco
-la hay donde no se observen fenómenos de simulación para adaptarse a
-ella; muchas veces no es posible fijar la línea divisoria entre las
-simulaciones individuales y las colectivas.
-
-Surge esta observación lógica: la edad, el sexo, la clase social,
-etc., influyen sobre la mayor o menor frecuencia de la simulación, lo
-mismo que sobre los otros medios fraudulentos, precisamente porque
-esas circunstancias actúan sobre los dos factores que determinan
-la simulación: el coeficiente fisiopsíquico de los sujetos y las
-condiciones del ambiente donde se lucha por la existencia.
-
-A medida que el niño va formando su personalidad y conociendo las
-personas que le rodean, observa, si no es tonto, que la conducta de las
-más es puro fingimiento. Fingimiento es todo lo que le enseñan como
-discreción y fingimiento la cortesía; fingimiento las buenas maneras
-y fingimiento la galantería. Finge éste para ascender, y el otro para
-pedir, y todos para medrar; finge el necio, finge el sabio, finge el
-pícaro, el lacayo, el príncipe, el cortesano. Cada uno finge lo que no
-es y quisiera parecer en el momento de enmascararse para engañar a su
-semejante.
-
-Habría que repetir el cuadro que en pocas líneas de "El Criticón"
-(Crisi VII) trazó Baltasar Gracián: "Cuando vieres un presumido de
-sabio, cree que es un necio. Ten al rico por pobre de los verdaderos
-bienes. El que a todos manda es esclavo común. El grande de cuerpo no
-es muy hombre; el grueso, tiene poca sustancia. El que hace el sordo
-oye más de lo que querría. El que mira lindamente es ciego o cegará.
-El que huele mucho huele mal a todos. El hablador no dice cosa. El que
-ríe regaña. El que murmura se condena. El que come más come menos. El
-que se burla tal vez se confiesa. El que dice mal de la mercadería la
-quiere. El que hace el simple sabe más. Al que nada le falta él se
-falta a sí mismo. El avaro, tanto le sirve lo que tiene como lo que no
-tiene. El que gasta más razones tiene menos. El más sabio suele ser
-menos entendido. Darse buena vida es acabar. El que la ama la aborrece.
-El que te unta los cascos, ése te los quiebra; el que te hace fiestas,
-te ayuda. La necedad la hallarás de ordinario en los buenos pareceres.
-El muy derecho es tuerto. El mucho bien hace mal. El que excusa pasos
-da más. Por no perder un bocado se pierden ciento. El que gasta poco
-gasta doblado. El que te hace llorar te quiere bien. Y al fin, lo que
-uno afecta y quiere parecer, eso es menos". Ése es el espectáculo que
-el hábito de simular ha difundido entre los hombres, poniendo en todo
-el fraude y el fingimiento hasta convertir la sociedad en una inmensa
-tertulia de enmascarados que procuran engañarse recíprocamente, como en
-la escena que describe el mismo Gracián: "No hubo hombre ni mujer que
-no saliese con su máscara y todas eran ajenas. Había de todos modos, no
-sólo de diablura, pero de santidad y de virtud, con que engañaban a
-muchos simples, que los sabios claramente les decían se las quitasen. Y
-es cosa notable que todos tomaban las ajenas y aun contrarias. Porque
-la vulpeja salía con máscara de cordero, la serpiente de paloma, el
-usurero de limosnero, la ramera de rezadora y siempre en romerías. El
-adúltero de amigo del marido, la tercera de saludadora, el lobo del que
-ayuna, el león de cordero, el gato con barba a lo romano, con hechos
-de tal. El asno de león, mientras calla; el perro rabioso de risa, por
-tener falda, y todos de burla y engaño".
-
-Educados entre esa simulación general, impuesta a todos por la
-hipocresía organizada como base de la vida en sociedad, los niños
-aprenden precozmente a disimular sus intenciones y sus deseos; a ello
-contribuye el juego, que suele ser una disciplina de la ficción. La
-aptitud se perfecciona a medida que el niño reconoce la utilidad de la
-simulación, hasta que al fin la aplica a fines de provecho. El hecho es
-banal; todos, en la niñez, hemos simulado estar indispuestos o enfermos
-para eludir un deber o para satisfacer un capricho.
-
-Fácilmente se explica la tendencia de los niños a la simulación. La
-debilidad resta eficacia al uso de los medios violentos y aparta de
-ellos; por compensación el débil refina los medios fraudulentos, únicos
-de que dispone. Fuera pedante recurrir a la inmensa bibliografía
-moderna para demostrar que todas sus formas campean soberanas en la
-psicología infantil; la inocente bondad de los niños es una leyenda
-caída en desuso. Hemos tenido ocasión de estudiar a un degenerado
-incorregible: cada vez que se le castigaba, o cuando deseaba realizar
-un capricho, simulaba un gran ataque epiléptico, acompañado de gritos
-ensordecedores; otro, con toda oportunidad, simulaba enfermarse para
-eludir el cumplimiento de deberes que le eran desagradables. Los que
-se sorprendan de que los niños simulen tan frecuentemente, podrían
-recordar que han simulado, muchísimas veces, las más extravagantes
-dolencias con el modesto objeto de faltar a la escuela.
-
-En los exámenes la simulación es frecuentísima. Tuvimos un condiscípulo
-que sabía fingir admirablemente un estado febril cada vez que debía
-superar un examen difícil; gran expediente para quebrantar la
-severidad de los examinadores. Generalmente los alumnos simulan poseer
-conocimientos que en realidad no tienen. Otros fingen no oir las
-interrupciones de los examinadores, cuando ellas pudieran ser causa de
-fracaso. Algunos simulan una amnesia transitoria, aparentando escarbar
-en el fondo de su memoria conocimientos que jamás han adquirido.
-
-El niño, llegado a la juventud, se encuentra rodeado por gentes que
-quieren imponerle opiniones, creencias, gustos, que no son los suyos.
-Si se aviene a simularlos, todos a una repetirán que es un joven de
-porvenir, que hará carrera, que será un hombre de mundo, es decir: un
-ser convencional cuyas apariencias están de acuerdo con la mentira
-organizada. En otra época ese joven hacía su carrera en las cortes; hoy
-se hace burócrata, generalmente.
-
-En la burocracia hay un inmenso campo para el ejercicio de la
-simulación individual. Junto a los empleados verdaderamente útiles y
-productivos, hay legiones enteras de parásitos y serviles que viven
-simulando "trabajar", como si fuera creíble que consagran su actividad
-física e intelectual a producir algo útil para la sociedad; nadie
-ignora, a fe, que el parásito de oficina limítase a usufructuar los
-beneficios que ha sabido conquistar con la flexibilidad de su espinazo
-o con las recomendaciones que le empujan. Ésta es la "selección servil"
-descrita por Sergi; de ella hizo Turati un breve pero ingenioso
-análisis aplicado a la vida política y social.
-
-Es una de las simulaciones más perjudiciales a la sociedad: la del
-que nunca ha hecho cosa útil alguna y vive simulando el trabajo para
-justificar la prebenda que percibe. Las simulaciones de estos parásitos
-sociales tienen los mismos efectos que las simulaciones del parasitismo
-animal. Sus actores, sin embargo, minan las bases de todo sentimiento
-de justicia; Novicow, mejor que otros, lo ha demostrado hasta la
-evidencia.
-
-En el orden de las creencias la ficción es tan corriente como en el
-de la actividad. Es común que los hombres sin ideas propias se dejen
-llevar por la corriente de la moda; teósofos ayer, anarquistas hoy,
-modernistas mañana, adhieren siempre a las doctrinas de que se habla
-más, fingiendo así que son hombres ilustrados: eso, que suele llamarse
-"dilettantismo", es una simulación de la sabiduría y es frecuente en
-los individuos que por su misma ignorancia son más sugestionables.
-
-Cuando se acentúa en una sociedad el gusto por las letras, las artes y
-las ciencias, los que carecen de él lo simulan: leen novelas de autores
-cuyos nombres suenan, frecuentan exposiciones de pintura o discuten la
-pluralidad de los mundos habitados, no porque ello les interese sino
-para simular los gustos que están de moda.
-
-Las simulaciones en el ambiente intelectual son interesantes y
-difundidas. Tal escritor finge estar apasionado por un asunto que no
-le interesa, pero que apasiona a su público; tal otro simulará creer
-en una hipótesis, que sabe absurda, si ella le sirve para confirmar
-o consolidar las opiniones que sostiene. Las circunstancias infinitas
-de la lucha hacen innumerables las formas posibles de simulación.
-Recordamos dos casos originales, cuyos autores conocimos personalmente.
-Un joven anónimo consiguió publicar versos suyos en un diario muy
-importante, simulando que pertenecían a un autor muy estimado. Otro
-propúsose colaborar en una revista bien conceptuada, salvando el doble
-obstáculo de su juventud y sus ideas revolucionarias; envió su artículo
-al director con una carta simulando atravesar por circunstancias
-críticas que le inducían a ofrecer en venta su trabajo, que el director
-encontró aceptable, y creyó justo ayudar al autor. En ambos casos el
-éxito fué debido a la simulación; en el primero de persona, en el
-segundo de indigencia.
-
-El literato que no tiene aptitudes originales para luchar en el
-ambiente intelectual, simula maneras de pensar y de sentir adaptadas
-al gusto dominante de los lectores; eso, combinado con la sugestión,
-caracteriza al "snobismo". Será clásico, romántico, parnasiano,
-modernista, esteta o decadente; pero en lugar de ser "él mismo" vivirá
-simulando lo que no es. Para adaptarse a la corriente seguirá el modelo
-favorito y cuando sea gustado el buen estilo se convertirá en sastre
-de trajes verbales que no visten idea alguna; de esa manera se forman
-ciertas "escuelas literarias" en que una cohorte de tontos simula
-poseer las cualidades que han determinado el triunfo de un maestro.
-Otros hay que en sus poesías simulan estar locos de amor, indignados,
-entusiasmados, ebrios, enfermos; no teniendo nada real que decir ni
-que pensar, procuran disimular tras vaporoso celaje de idealismo
-sus ficciones anodinas. En estos últimos años todos los poetas
-principiantes parecen incapaces de escribir versos si no simulan tener
-una amada, que debe ser princesa o duquesa, y revestida de cualidades
-suprasensibles. A Dante le bastó una Beatriz y a Petrarca una Laura,
-que eran, simplemente, bellas mujeres.
-
-Hay simuladores de más bulto. Sin haber estudiado son tenidos por
-doctos y sin haberse quemado las cejas disfrutan de buena fama; nunca
-se ríen, hablan con solemnidad, juzgan con prudencia, midiéndose en
-todo para no descubrir su ignorancia. Uno de nuestros profesores
-simulaba mucha ciencia estudiando en revistas novedades raras para
-cuestionar sobre ellas a los alumnos, que se boquiabrían de sorpresa
-ante su originalidad siempre renovada.
-
-Pocos individuos se ven tan obligados a simular como los periodistas
-de profesión; escriben simulando profesar las ideas del director
-del diario que los paga o la opinión del público que los lee.
-Su personalidad real desaparece en un mundo interior que están
-constreñidos a disimular. Su mimetismo mental excede al del camaleón;
-si cambian de diario, cambian de aspecto: ayer conservador, mañana
-liberal, después clerical o anarquista, según las circunstancias. Pero
-nos es fuerza abreviar; sobran los ejemplos enunciados para evidenciar
-la difusión de estos hechos en la lucha por la vida intelectual.
-
-En otros campos de observación, aparecen ejemplos variados, siempre
-interesantes. Numerosos simuladores hay entre los individuos dedicados
-profesionalmente a la propaganda de ideas políticas, religiosas,
-sociales, etcétera. En ellos existe, _modus vivendi_, la obligación de
-simular a hora fija, y ante públicos variados, pasiones y entusiasmos
-que en algunos casos riñen con su estado del momento; si no fuesen
-oportunamente simuladores comprometerían, junto con su prestigio, el
-pan cotidiano que ganan mediante la simulación. Ellos constituyen
-la triste antítesis del apóstol lleno de fe y de convicción que se
-sacrifica en la propaganda de una idea, noble o absurda, pero que,
-sinceramente, considera buena o justa.
-
-Un conocido industrial, ardiente volteriano y sindicado por sus
-ideas liberales, acabó por afiliarse, en calidad de socio protector,
-a un círculo católico de obreros. Preguntado por qué simulaba una
-religiosidad que no sentía, nos dijo que su objeto era inducir a
-los obreros a que ingresasen a dichos círculos, para sustraerlos a
-la influencia de otras sociedades que difunden ideas nocivas a los
-intereses de los capitalistas.
-
-Fácilmente encuéntranse mujeres que simulan desmayos o enfermedades
-para obtener una ventaja cualquiera en ciertas circunstancias
-especiales. Conocimos una joven señora que simulaba ataques histéricos
-frecuentes, esperando, de esa manera, aumentar el cariño de su esposo;
-la simuladora ignoraba que éste se quejaba con el médico por su
-desgraciada elección conyugal, aunque, a su vez, simulaba a la falsa
-histérica un aumento de cariño por piadosa condescendencia. Sabemos de
-un hombre a quien su esposa martirizaba con sus celos e histerismos; de
-pronto creyó que algún milagro había devuelto la felicidad a su hogar,
-trocándose las precedentes reconvenciones en cariñosas amabilidades:
-simuladas por la infiel, desde que lo fué. Mujeres que temen ser
-abandonadas por sus amigos simulan frecuentemente estar encinta, y aun
-sus consecuencias; ello sirve admirablemente para evitar una separación
-o asegurarse subsidios especiales.
-
-La situación económica de los individuos lleva con frecuencia a
-simulaciones que ayudan a luchar por la vida. El pobre suele simular
-una situación mejor de aquélla en que realmente se encuentra; su traje
-y sus palabras son a menudo un disfraz de su miseria.
-
-También el rico puede verse en el caso de simular que es pobre;
-indudablemente lo hacen todos los Harpagones del mundo, para evitar que
-la caridad llame a sus puertas, obligándoles a aflojar el lazo ceñido
-al cuello de su bolsa por la mano de la avaricia. Ninguno de esos
-tipos aventaja en simulaciones a los sablistas, que por acá llamamos
-"pechadores"; el uno, sencillo y humilde, se bebe de inmediato lo que
-pidió para comer; otro teje novelas epistolares describiendo tragedias
-del hogar; los hay copetudos y aristocráticos, que pechan ofreciendo
-servir a la víctima con sus influencias mundanas o políticas; y hay,
-por fin, pechadores intrépidos que encuentran en todo hombre un
-candidato y en todo momento una oportunidad. Una de sus características
-es que creen que el uso crea verdaderos derechos, ofendiéndose el día
-que una víctima descubre sus patrañas y se resiste a pagar ese impuesto
-al parasitismo.
-
-El comercio es complicado engranaje de simulaciones; preocúpase
-el comerciante de fingir tal interés por su cliente, que, si en
-realidad lo tuviera, sería causa de su propia ruina. La etiqueta
-suele ser una simulación aplicada a la calidad del artículo. Hay
-casa de comercio cuya fundación es simulada con el único propósito
-de estafar a los fabricantes o al público. La falsificación no es
-más que un refinamiento comercial de la simulación, teniendo en su
-desfavor la circunstancia de perjudicar directamente al falsificado.
-La ceremoniosidad con el cliente, desarrollada en los que atienden
-despachos comerciales de toda índole, importa una verdadera educación
-de las aptitudes para simular.
-
-Aunque en los centros civilizados no se cree ya en augures y oráculos,
-subsiste en las gentes cierto fondo supersticioso que las hace
-entregarse a otros simuladores del mismo género: las adivinas y los
-curanderos. Hemos conocido a uno de estos últimos que recibía a sus
-víctimas envuelto en una larga túnica negra, sentaba al enfermo,
-le tocaba el occipucio y trazaba en el aire misteriosos signos con
-una espada; al terminar simulaba un ataque de nervios, durante el
-cual, según decía, penetraban a su cuerpo, ignorábase por dónde,
-varios espíritus que le comunicaban el diagnóstico del paciente y las
-indicaciones terapéuticas. En amable coloquio nos refirió su ficción,
-que le resultaba un medio fácil de ganarse la vida.
-
-Sin que por ello creamos que del comercio a la delincuencia hay breve
-trecho, recordaremos que en el mundo de los negocios y en la alta
-banca la simulación con fines delictuosos y usurarios es frecuente; el
-"Sylock" de Shakespeare, el "Robert Macaire" de Lemaître, el "Mercadet"
-de Balzac, el "Saccard" de Zola, son arquetipos del fraude, vivientes
-en todas las grandes urbes. Laschi los estudió según la antropología
-criminal. Disimulan sus delitos en la complicación financiera y eluden
-hábilmente las débiles redes del código penal, que parecen tejidas para
-atrapar tan sólo a los pequeños delincuentes; alguno conocemos que
-simula ser contratista de obras públicas cuando realiza sus fraudes
-gigantescos, escudado por la complicidad de algún alto funcionario
-que simula firmar contratos para beneficiar al pueblo y embolsa
-silenciosamente su coima.
-
-Entre los ladrones que hemos estudiado en la clínica criminológica
-establecida en la Policía de Buenos Aires por el profesor Francisco De
-Veyga, muchísimos son los que simulan haberse dedicado al robo porque
-son partidarios de las ideas filosóficas de Proudhon, que dijo: "la
-propiedad es un robo"; en realidad su único objetivo es justificar con
-esas ideas los actos antisociales que constituyen su método de lucha
-por la vida.
-
-En otras formas de delincuencia profesional la simulación es llevada a
-sus extremos. Los parásitos sociales, cuyas formas típicas estudiaron
-Massart y Vandervelde, suelen simular el desempeño de alguna función
-útil, que en realidad no efectúan. Típico es el _caften_, repugnante
-entre todos los parásitos, especialista en la trata de blancas; sabido
-es que simula ser un protector de sus víctimas, haciendo creer a las
-más incautas que gracias a él se ven libres de presuntas persecuciones
-de la autoridad.
-
-Creemos suficientemente demostrado nuestro principio general: a cada
-modalidad de lucha por la vida la astucia humana adapta una forma
-especial de simulación. Sería interminable la lista si quisiéramos
-presentar un ejemplo de cada una de esas formas; siendo numerosísimas
-las condiciones individuales de la lucha, también deben serlo las
-estrategias que el hombre utiliza para ofender y defenderse.
-
-
- IV.--UTILIDAD DE LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Fácil sería volver la oración por pasiva, reuniendo en un solo golpe
-de vista todos los fenómenos inversos a los que hemos observado.
-Llegaríamos a formular esta regla: el hombre menos apto para simular
-está más expuesto a sucumbir en la lucha por la vida.
-
-En verdad, escapan a ella algunos tipos especiales; pero las reglas
-no se formulan para las excepciones. El hombre superior, el que puede
-imponerse a su ambiente sin necesidad de adaptarse a él, constituye en
-efecto, una excepción; acaso no sea la única. Pero esa excepción, y
-otras que hubiera, no invalidan la regla general, que está de acuerdo
-con otras nociones similares. La lucha por la vida entre los hombres
-evoluciona de las formas violentas a las formas fraudulentas; esto
-determina el desarrollo de medios de lucha fundados en el fraude. El
-hombre primitivo vence a golpes de maza o de hacha; el civilizado
-domina con la fuerza de la astucia. El ambiente impone la fraudulencia;
-vivir, para el común de los mortales, es someterse a esa imposición,
-adaptarse a ella.
-
-Quien lo dude, imagínese por un momento que el astuto especulador no
-simule honestidad financiera; que el funcionario no simule defender
-los intereses del pueblo; que el literato adocenado no simule
-las cualidades de los que triunfan; que el comerciante no simule
-interesarse por sus clientes; que el examinado no simule conocimientos
-de que carece y el profesor una profundidad inconmensurable; que el
-parásito no simule ser útil a su huésped y la barragana ser madre; el
-bruto inteligente y el inteligente bruto, según las circunstancias; que
-la adivina y el curandero no aparenten facultades sobrenaturales, para
-sugestionar a su clientela; que el pícaro no simule la tontería y el
-superior la inferioridad, según los casos; el niño una enfermedad, el
-maricón el afeminamiento, el propagandista la pasión, la esposa astuta
-el histerismo y el marido desgraciado el amor; que el patrón no finja
-ser católico y el ladrón ser anarquista; que el periodista no simule
-pensar lo mismo que su director o su público: se tendrá una falange de
-probables vencidos, casi seguramente vencidos, en la lucha por la vida.
-Ésa es la regla, sin que desconozcamos la excepción.
-
-"Existen, dice S. Faure, naturalezas intrépidas y leales, demasiado
-saturadas de verdad y de franqueza para plegarse a las exigencias de
-la vil estrategia que obliga a ser mentirosos e hipócritas para no
-ser vencidos en la lucha por la vida. Lo que piensan esos caracteres
-fuertemente templados, salta a sus labios; gritan sus desagrados,
-sus rebeldías, sus indignaciones, de la misma manera que afirman sus
-aspiraciones y sus ideales. Si son obreros, se les arroja de los
-talleres como ovejas sarnosas que podrían contagiar la majada; si
-comerciantes, pierden su clientela y su crédito; si funcionarios, son
-destituidos; si escritores, se les quiebra la pluma; si hablan, se les
-condena al silencio de la prisión; sus mejores amigos los encuentran
-comprometedores; sus parientes los reniegan; su propia familia no
-les perdona que hayan levantado la voz indignada contra la mentira
-socialmente organizada; y la multitud, si es feroz, los tratará como
-a malhechores, si es indulgente los llamará locos. Tartufo es el rey;
-suyo es el triunfo. Decid a vuestro auditorio las necedades más viles,
-las más bajas adulaciones, y os aclamará; decidle la verdad, le será
-desagradable y os execrará." ¡Y alguien se asombra de que frente a la
-hipocresía social el individuo se incline a ser astuto y mentiroso,
-simulador y fraudulento, diplomata y estratega, táctico y disimulado!
-Sorprenderse de ello sería llegar al colmo de la ficción. Un mundo
-de farsantes y de hipócritas empuja al individuo a engañar a sus
-semejantes. Todo le dice: ¡Miente y simula!; él simula y miente. La
-culpa es de una moral social que tiene sus bases en la mentira; la
-educación está envenenada por ella; la tolerancia general agrava en
-cada uno esta triste aptitud de engañar para vivir.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples
-aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre
-adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un
-franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones
-correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale
-a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de
-especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su
-personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para
-adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en
-que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para
-simular.
-
-
-
-
- =Cap. IV.--Psicología de los simuladores=
-
- I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II. Los
- elementos del carácter y su combinación en la personalidad.--III.
- Los "hombres de carácter" y los "hombres sin carácter" en la lucha
- por la vida.--IV. La simulación como elemento del carácter.--V.
- Predominio de la simulación en la personalidad.--VI. Clasificación
- de los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación al medio
- ("astutos" y "serviles").--VIII. Los simuladores por temperamento
- ("fisgones" y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos
- ("psicópatas" y "sugestionados").--X. Conclusiones.
-
-
- I.--LA PSICOLOGÍA SINTÉTICA Y LOS CARACTERES HUMANOS
-
-Las diversas formas de actividad mental, indisolublemente unidas en la
-personalidad, intervienen como elementos armónicos en la constitución
-del carácter individual, que se exterioriza bajo la forma de conducta:
-conjunto de acciones y reacciones mediante las cuales el individuo
-se adapta al medio en que vive, o manera personal de reaccionar a
-las excitaciones recibidas del medio interior y exterior.--Lo que
-psicológicamente (para la personalidad individual) llamamos _carácter_,
-éticamente (para la personalidad adaptada al ambiente moral de la
-sociedad) se traduce por la _conducta_.
-
-Podemos, pues, considerar al carácter como _el instrumento psicológico
-de la conducta_. Siempre es una expresión _sintética_ de la psiquis
-humana, de la personalidad.
-
-Taine, primero, y luego Ribot, al comentar su libro "La Inteligencia",
-insistieron sobre la necesidad de complementar las investigaciones de
-psicología general, analítica y abstracta, con estudios de psicología
-sintética y concreta, es decir, de psicología aplicada. "La psicología,
-cuyo objeto es el estudio de los fenómenos mentales, en general,
-no excluye en manera alguna el estudio de los seres reales, de los
-individuos que sienten y piensan. Así entendida, es y seguirá siendo
-una obra de clasificación, una taxonomía; ella determina los tipos y
-las variedades específicas. La psicología general permanecerá siempre
-muda a este respecto, pues, por su misma naturaleza, despreocúpase
-de lo que no es general; su obra consiste en clasificar los procesos
-mentales, sin inquietarse por las combinaciones resultantes de sus
-diversas condiciones. Al contrario de la psicología general, que es
-principalmente analítica, la psicología aplicada será, sobre todo,
-sintética, por lo menos en cuanto a sus fines". Y agrega el mismo
-Ribot, estudiando la psicología de los sentimientos: "Repetidamente,
-muchos autores han señalado, con razón, que el gran trabajo realizado
-hoy en el dominio de la psicología, debería completarse por estudios
-directamente opuestos; es decir, que la psicología analítica y
-abstracta tiene por complemento indispensable una psicología sintética
-y concreta. Como toda ciencia, la psicología procede por generalidades.
-Ya se ocupe de las percepciones o de los conceptos, de la asociación
-de ideas o de los movimientos, de la atención o de las emociones, ella
-toma esos hechos en todas partes donde los encuentra, en todos los
-hombres, en todos los animales, y trata de explicarlos, reduciéndolos
-a sus condiciones más generales. Parte de la suposición, implícita,
-que en cada hombre hay instintos y costumbres, fenómenos intelectuales,
-afectivos, voluntarios. ¿Pero en qué proporciones se combinan esos
-elementos para constituir las diversas individualidades psicológicas?
-¿Qué múltiples combinaciones pueden producir? ¿Hay preponderancia de
-las emociones, de la inteligencia o de la acción? ¿La preponderancia
-de la una influye sobre el desarrollo de las otras?" (_Psychologie des
-sentiments_). Estas cuestiones son eminentemente prácticas y ajenas,
-por lo tanto, a la psicología general. Pero así como en medicina no
-hay enfermedades, sino enfermos, en psicología no hay una humanidad,
-sino hombres; todo no puede reducirse al estudio analítico general de
-cada fenómeno, pues la comprensión sintética no es desdeñable. Los
-elementos del carácter se combinan, no se suman simplemente; de allí
-que para conocer el conjunto no baste el conocimiento aislado de los
-componentes. El estudio sintético es más necesario a medida que se
-asciende de lo inorgánico, a lo orgánico, a lo consciente, a lo social.
-En suma, es justo decir que la psicología analítica y abstracta tiene
-por complemento indispensable una psicología sintética y concreta...
-El problema capital de esta última reside en el campo de la acción, no
-del conocimiento. Es práctico. Consistirá en determinar los principales
-tipos de individualidad, según su manera de actuar y de reaccionar,
-originada en los sentimientos y en la voluntad. Eso desígnase con un
-término, un tanto vago, consagrado por el uso: el "carácter". Es decir,
-consistirá en el estudio de la conducta como resultado del carácter
-individual.
-
-En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding, Pérez, Malapert,
-Queyrat y otros psicólogos que estudiaron los caracteres humanos.
-Paulhan enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée, aunque
-tiende a separar de la psicología propiamente dicha el estudio de
-los caracteres, le asigna proporciones y objetivos semejantes. Todos
-los autores concuerdan en la necesidad de estudios sintéticos de
-la personalidad humana, determinando y clasificando sus diversas
-formas según la relativa preponderancia de alguno de los elementos
-psicológicos en la conducta del individuo, actuando sobre su
-personalidad.
-
-Los métodos aplicables al estudio del carácter son cuatro. El
-_empírico_, propio de todos los tiempos y accesible a todos los
-observadores; el _razonante_ fué propio de los filósofos, reducidos
-a especulaciones abstractas acerca del proceso íntimo de los hechos
-estudiados; el _fisiológico_, cimentado sobre las doctrinas relativas
-al "temperamento" individual, cuya consecuencia fué detener a muchos
-autores en la investigación de las bases orgánicas del carácter y
-de sus manifestaciones; el _psicológico_, creado por Stuart Mill,
-que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones psicológicas
-sintéticas, y que podríamos llamar el procedimiento clínico.
-
-Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el psicológico.
-Malapert indica los tres últimos. Sin embargo, conviene señalar que el
-empírico, por ellos omitido, fué en toda época el más generalizado y
-fecundo, fundándose en la simple observación directa; las más geniales
-manifestaciones del arte, que alcanzan la sanción de la clasicidad,
-son estudios empíricos del carácter humano. Los tipos creados de
-Shakespeare a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a Dostojewsky,
-serán eternos modelos psicológicos de caracteres humanos, empíricamente
-observados; los mejores trabajos debidos al método científico podrán
-equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o Stockmann, Sancho o
-Saccard, Segismundo o Raskolnikoff.
-
-El procedimiento empírico no subordina sus resultados al rigor de su
-método, sino a la perspicacia del escritor; se funda en una aptitud
-psicológica personal. El razonante reduce mucha parte de su labor
-a especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden a
-la observación empírica. El fisiológico tiende a estudiar las bases
-orgánicas del carácter, antes que sus manifestaciones mismas. El
-psicológico conduce al estudio directo del carácter, al estudio
-_clínico_ de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia,
-dada la imposibilidad de experimentar la formación y las evoluciones
-del carácter. Fuerza es convenir con Malapert en que "el método
-conveniente para el estudio de los caracteres es, si así puede decirse,
-el método clínico, constituido esencialmente por la observación, la
-comparación y una inducción prudente." (_Le caractère_).
-
-
- II.--LOS ELEMENTOS DEL CARÁCTER Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD
-
-¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter humano? ¿Se
-equivalen por su importancia, por la orientación que cada uno imprime
-al conjunto de la personalidad, a la conducta?
-
-Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto, creemos útil
-examinar el que no adoptaremos. Imposible sería el análisis crítico de
-los autores que estudiaron el problema de la constitución del carácter
-humano; reduciremos nuestro comentario a los autores modernos, más o
-menos científicos, previa una cita de Platón, recordada por Fouillée:
-"Cada uno de nosotros está compuesto de una hidra, de un león y de un
-hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión; el león es la voluntad;
-el hombre es la inteligencia. Se puede agregar que nuestra modalidad
-moral cambia cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos
-adquiere un predominio sensible".
-
-Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente literaria, la
-antigua concepción psicológica fundada en las tres "facultades", con el
-mismo sello intelectualista que la caracterizó durante siglos en esta
-fórmula: "El hombre es la inteligencia".
-
-El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado ya a otra nueva
-concepción, que mira la _estesia_ y la _kinesia_ como formas evolutivas
-superiores de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad
-y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima ha dado Sergi en
-algunos de sus libros recientes. ("_La Psiche nei fenomeni della
-vita_", y "_L'origine dei fenomeni psichici_"). Sobre bases análogas ha
-fundado Ribot su teoría y clasificación de los caracteres humanos.
-
-Las condiciones necesarias y suficientes para constituir un carácter,
-dice Ribot, son dos: la unidad y la estabilidad. La unidad consiste
-en una manera de actuar y reaccionar siempre homogénea y constante;
-la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo. Esas premisas
-le llevan a excluir de los caracteres a la masa de los amorfos y los
-instables. Sobre esa base, agrega: "La vida psíquica, considerada en
-su más lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones
-fundamentales; sentir y actuar; tenemos, pues, dos grandes divisiones:
-los sensitivos y los activos".
-
-Ribot no dice que "sentir y obrar" sean dos funciones, sino el doble
-aspecto de la sensibilidad, que es impresionabilidad, susceptibilidad
-y excitabilidad del sistema nervioso, a la vez que impulso, tendencia,
-deseo. La sensibilidad es al mismo tiempo aptitud para el placer y el
-dolor, y aptitud para desear. Todo ello es movido por la sensibilidad,
-que en su fase más evolucionada es sentimiento y constituye toda la
-vida afectiva.
-
-La inteligencia, por su parte, queda relegada a un rol secundario, como
-fenómeno intermediario entre los sentimientos y la voluntad; "sólo los
-estados afectivos son primordiales en la constitución del carácter.
-Forman la capa profunda, de primera aparición; las disposiciones
-intelectuales forman una segunda capa superpuesta. Lo fundamental en
-el carácter son los instintos, las tendencias, los impulsos, deseos,
-sentimientos: todo eso y nada más que eso. Es un hecho de observación
-tan simple y tan evidente, que no sería menester insistir sobre él si
-la mayor parte de los psicólogos no hubieran embrollado esta cuestión
-por sus inveterados prejuicios intelectualistas, es decir, esforzándose
-por referir todo a la inteligencia, explicar todo por ella, y
-plantearla como el tipo irreductible de la vida mental".
-
-Esta opinión de Ribot, de cepa genuinamente spenceriana, es excesiva.
-Indudablemente, los sentimientos son el mayor de los móviles, pero no
-son todo; si los estados representativos no tuviesen en la vida función
-alguna, no formarían parte de la vida psíquica. A lo sumo, la cuestión
-podría reducirse a determinar si la inteligencia es función primitiva,
-o si es secundaria al sentimiento; pero no a discutir su participación
-en la actividad psíquica sintética.
-
-Fouillée ha combatido la teoría de Ribot, procurando devolver su
-prestigio a la tripartición funcional de la actividad psíquica.
-¿La inteligencia es, como pretende Ribot, una facultad adventicia
-y sobreagregada? Contesta Fouillée con pruebas de dos clases:
-fisiológicas las unas, psicológicas las otras.
-
-Si se tratara simplemente de señalar las condiciones básicas del
-"temperamento", Fouillée iría hasta admitir la suficiencia de las
-dos funciones fundamentales, correspondientes a la sensación y el
-movimiento; pero el "carácter" es algo más que el temperamento, por
-la intervención misma de la inteligencia, que le agrega modalidades
-que le son peculiares. Y volviendo sobre la vieja imagen de Platón,
-concluye su capítulo sobre clasificación de los caracteres: "Puesto
-que hemos restablecido la presencia de la inteligencia entre los
-elementos primordiales de la evolución mental, llegamos lógicamente a
-distinguir tres grandes tipos y géneros de caracteres: el sensitivo, el
-intelectual, el volitivo."
-
-Sin negar la participación de los tres elementos en la formación del
-carácter, Morselli asigna papel preponderante al sentimiento, y Sergi,
-aunque admitiendo la preponderancia de la vida afectiva, reconoce
-esenciales la inteligencia y la voluntad para la determinación del
-carácter.
-
-En suma, aun admitiendo el primado del sentimiento, se reconoce
-generalmente que los tres factores intervienen. El mismo Ribot no
-hace sino cuestión de _primordialidad_; en rigor él no niega a la
-inteligencia toda acción sobre la exteriorización de la conducta, sino
-que la declara consecutiva al sentimiento, lo mismo que la voluntad.
-Pero esto no hace al caso; la conclusión es que los tres modos de
-funcionamiento juegan un papel, sea cual fuere el factor primordial o
-los secundarios.
-
-Esta concepción, fundada en la tripartición funcional, es compartida
-por la mayoría de los autores modernos, comenzando por Bain. Este
-autor ("_On the Study of Character_"), guiándose por un criterio
-estrictamente psicológico, fundó su teoría sobre la distinción de
-los fenómenos psíquicos en emoción, volición e inteligencia, lo que
-le lleva a constituir tres tipos fundamentales de carácter: los
-intelectuales, los emocionales y los volitivos. El mismo punto de vista
-encontramos en Hoffding; las diferencias individuales serían producidas
-por la diferente proporción en que se combinan los elementos psíquicos:
-una primera diferencia característica resultará del predominio que
-tengan en el individuo los elementos intelectuales, afectivos o
-volitivos ("_Esquisse d'une Psychologie_").
-
-Otras clasificaciones recientes pueden referirse al mismo tipo de las
-de Fouillée, Bain y Hoffding: la de Queyrat, la de Levy, etc.
-
-Malapert, en su reciente monografía, trata de agregar un nuevo elemento
-a los tres clásicos, estableciendo una diferencia entre la _actividad_
-y la _voluntad_. "En resumen, dice, creemos que entre los elementos
-constitutivos del carácter, entre las funciones psíquicas esenciales,
-cuya particular naturaleza y modo de combinación constituyen la
-fisonomía moral de cada individuo, debe contarse, además de la
-sensibilidad y de la inteligencia, la actividad propiamente dicha por
-una parte, y por otra parte la voluntad. A la trilogía clásica nos
-parece más exacto sustituir esta tetralogía".
-
-Pero no observa que la actividad es la resultante de toda la
-personalidad psíquica, la conducta, mientras que la voluntad es uno de
-los modos parciales de su funcionamiento, como lo son la inteligencia y
-el sentimiento. Su distinción equivaldría a diferenciar el sentimiento,
-que es un modo psíquico funcional, de la sensación, que es su proceso
-inicial.
-
-Sin embargo, Malapert encuadra su clasificación dentro de estas
-mismas líneas generales. Llega a una clasificación en que figuran, en
-diversos grupos, los afectivos, los intelectuales, los activos y los
-voluntarios, complementándose con dos grupos de templados y apáticos.
-
-Con otros criterios han intentado clasificar los caracteres Azam, Pérez
-y Paulhan. El primero de ellos, aunque reconoce que en la constitución
-del carácter entran como elementos constitutivos la voluntad,
-la sensibilidad y la inteligencia, incurre en una clasificación
-empírica, que no es del caso discutir, y que se funda sobre una
-primera tripartición en estas tres categorías: caracteres buenos,
-caracteres malos y caracteres indefinidos (buenos o malos, según las
-circunstancias); esta primera división se subdivide en no menos de
-cien caracteres secundarios ("_Le caractère dans la santé et dans la
-maladie_").
-
-Partiendo de la manera de actuar, es decir, de la actividad, de la
-conducta, Bernard Pérez ha dividido los caracteres en seis grandes
-tipos: vivaces, vivaces-ardientes, ardientes, lentos, lentos-ardientes,
-equilibrados ("_Le caractère de l'enfant á l'homme_"). En rigor ésta no
-es una clasificación psicológica y su análisis no nos corresponde en
-este sitio.
-
-Para completar esta crítica de las clasificaciones de los caracteres,
-recordemos la propuesta por Paulhan. Fundándose en su teoría general
-del funcionamiento mental ("_L'activité mentale et les éléments de
-l'esprit_", _Introducción_) que hace presidir toda la vida psíquica
-por la _ley de asociación sistemática_, establece cuatro tipos
-mentales diferentes, divididos en dos clases: "1.º. Cualidades que se
-refieren a la manera de ser de las tendencias, al carácter general
-de sus relaciones en un mismo individuo: la coherencia, la lógica,
-el contraste, la vivacidad, la tenacidad, etc.; 2.º. Cualidades que
-están constituidas por las tendencias mismas: tendencias orgánicas
-como la glotonería, sensuales como la gula, intelectuales, etc. La
-primera clase comprende las formas de la actividad mental, la segunda
-los elementos concretos que dirigen esa actividad." Toda la cuestión,
-para Paulhan, sería ésta: a tal manera de asociación sistemática y de
-organización de las tendencias, tal carácter. Pero le han observado
-Fouillée y Malapert que el modo de organización de las tendencias es
-una resultante de su naturaleza misma, pues la tendencia produce la
-sistematización; las leyes de asociación son efectos, expresan el modo
-según el cual actúan y reaccionan las tendencias. Paulhan ha señalado
-claramente las diferencias entre su sistema y la clásica doctrina
-inglesa del asociacionismo; pues mientras ésta es una relación de
-mecanismo, la de Paulhan pretende ser una relación de finalidad; el
-asociacionismo inglés expresa la ligazón, conexión y atracción de las
-ideas, mientras que para Paulhan, la asociación de las ideas depende
-del objetivo común a que ellas concurren.
-
-De todas maneras, si su clasificación de los caracteres no confirma la
-tripartita, tampoco se opone a ella, pues obedece a un criterio muy
-especial.
-
-De este análisis inducimos que en la determinación del carácter
-influye el predominio de una función sobre las demás, la desproporción
-entre las funciones. Pero es necesario, sin embargo, fijar cómo debe
-entenderse ese predominio y cómo conviene determinar la función
-dominante en un carácter. Esa dominante no debe ser el resultado de
-una comparación entre diversos individuos, sino el resultado de una
-comparación entre las diversas funciones mentales del mismo individuo;
-además, esa comparación no debe ser propiamente cuantitativa. Fouillée,
-en su clasificación, hace cuestión de individuos que tienen _más_
-inteligencia; pero en este orden de fenómenos poco significan los
-términos "más" y "menos". Por eso Malapert aconseja fijarse en la
-calidad y no en la cantidad; con eso quiere decir que "en un individuo
-dado, la _cualidad_ especial, la modalidad, la expresión característica
-de una de las funciones psíquicas (_sea_ cual fuere su grado de
-desarrollo, su _cantidad_) implica tal o cual modalidad, forma o
-cualidad de las otras (sea cual fuere, también, su desarrollo). Se
-trata aquí de _influencia_ (de cualquier manera que se la explique) más
-bien que de superioridad cuantitativa. Un individuo muy inteligente
-tendrá una inteligencia especial si su inteligencia está dirigida y
-dominada por su sensibilidad; el carácter será la sensibilidad: es
-un sensitivo. Un individuo muy inteligente tendrá una inteligencia
-particular si ella está dirigida por la necesidad de acción: es
-un activo". Es necesario, pues, tener en cuenta las modalidades
-individuales con que aparecen y se combinan las diversas formas de la
-vida mental en los individuos, y no determinar el carácter mediante
-relaciones abstractas o heterogéneas.
-
-En suma: en la composición del carácter individual, considerado como
-el instrumento psicológico de la conducta, intervienen los diversos
-elementos de la actividad mental; el predominio de alguno sobre
-los demás, produce tipos que pueden clasificarse como sensitivos,
-intelectuales y volitivos.
-
-
- III.--LOS "HOMBRES DE CARÁCTER" Y LOS "HOMBRES SIN CARÁCTER"
- EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Nos hemos detenido en el precedente análisis para decir con más firmeza
-que esas clasificaciones de los elementos del carácter no pueden servir
-como base para el estudio clínico de los caracteres humanos. En la
-realidad, los hechos revisten otro aspecto: una o varias cualidades
-especiales predominan sobre las demás, caracterizando la personalidad.
-Un intelectual, un sensitivo, un activo, son la materia prima del
-hombre de carácter; pero esa materia se elabora y modela según la
-cualidad predominante en la conducta; el activo podrá ser ambicioso,
-avaro, cobarde, temerario o simulador. Lo mismo ocurrirá con el
-intelectual y con el sensitivo.
-
-Pero sea cual fuere el tipo psicológico de cada individuo, no es
-igualmente intensa la conducta de todos en la lucha por la vida; además
-de las diferencias cualitativas tenemos las diferencias intensivas.
-Conviene fijar con precisión este problema, esencial para el asunto que
-estudiamos.
-
-La lucha, en la vida social, desenvuélvese en condiciones sociológicas
-que la diferencian de la lucha por la vida puramente biológica.
-Es natural, pues, que para entrar al estudio psicológico de los
-simuladores atribuyamos mayor importancia a las diferenciaciones
-subordinadas a la adaptación social de la conducta.
-
-No basta el simple criterio de la fisiopatología o de la degeneración,
-que nos llevaría a escindir la humanidad en dos grandes grupos de
-normales y degenerados, por otra parte difíciles de precisar; ni
-satisface la división, que hace brillantemente Ferri, en hombres
-normales y anormales, subdividiendo estos últimos en evolutivos y
-regresivos (_Studi sulla Criminalità ed altri saggi_). En cambio,
-encontramos satisfactoria--y para nuestro objeto suficiente--la teoría,
-más sociológica que biológica, de Silvio Venturi (_Le mostruosità
-dello spirito_); para éste, los hombres, según su actuación en el
-grupo social en que viven, deben dividirse en "característicos" e
-"indiferentes". Este concepto concuerda, en general, con algunas ideas
-sostenidas por Ribot.
-
-Veamos, brevemente, las ideas cardinales de esa teoría, que es una útil
-metodización preliminar para el estudio de los caracteres humanos. En
-seguida podremos comprender mejor la mentalidad de los simuladores.
-
-Es de vieja y común observación que en la sociedad existen dos clases
-fundamentales de individuos. Consiguen los unos afirmar su propia
-personalidad en la lucha por la vida, haciéndola tangible para cuantos
-les rodean; los otros no salen del casillero de la vulgaridad. Vivir es
-expandir la propia personalidad, aumentando nuestras anastomosis con el
-ambiente e intensificando la acción que sobre él ejercemos; los que no
-consiguen hacerlo pertenecen al género que llamaríamos de los "hombres
-que no existen".
-
-Estudiando los caracteres humanos, Ribot los excluye por considerarlos
-faltos de carácter, haciendo lo mismo con los "instables"; Venturi,
-recientemente, analizó ese mismo concepto en su interesante libro,
-esbozando además una clasificación teórica de los característicos,
-que señalaremos oportunamente, pues se armoniza con los criterios que
-serán nuestro punto de partida para estudiar la psicología de los
-simuladores.
-
-Los "hombres sin carácter" son la masa anodina, el número abstracto,
-los individuos para quienes, como diría Dante, es noche mucho antes
-de la oración. Ribot los llama "amorfos" y Nordau los señala antes
-de estudiar la "_Psicología del genio y del talento_", coincidiendo
-con Venturi en asignar a los "filisteos" un rol de lastre en la vida
-social. Ribery (_Essai de classification naturelle des caractères_),
-criticando a Ribot, encuentra demasiado impreciso el tipo del amorfo.
-Mantegazza (_I caratteri Umani_) diríalos "sin carácter", poniendo en
-el fondo de su psicología una gran debilidad moral que los hace ceder a
-la más leve presión y sufrir todas las influencias. En la clasificación
-de Pérez figurarían entre los "lentos"; como "apáticos" en la de
-Malapert y junto a los "templados" en la de Paulhan.
-
-"Hombres de carácter" son los que poseen fisonomía propia, presentando
-cualidades diversificadas, tendencias originales, capacidad fecunda
-para iniciativas distintas de las habituales. Son los actores en el
-drama humano, en la evolución social. Entre ellos se reclutan los
-que Taine--antes que Tarde, Sighele y Le Bon--llamó "meneurs" (_Les
-origines, etc._, parte III), y, recientemente, D'Annunzio "evocadores",
-"animadores". Ellos son los _activos_, en una palabra, pero no en el
-sentido estrecho que da Ribot a esa designación (persona que tiene por
-rasgo dominante la tendencia natural, siempre renaciente, a la acción),
-sino en el sentido amplio que le atribuye P. Rossi: persona que posee
-una o todas las aptitudes psíquicas apropiadas para vencer la presión
-de la multitud (_I suggestionatori e la folla_).
-
-El concepto de "hombre de carácter" expresa la intensificación de una
-modalidad que puede ser común. En último análisis no existe un solo
-individuo, por muy amorfo que sea, que no tenga algunos caracteres
-propios y personales, que no ejerza su acción--tan infinitesimal como
-se quiera--sobre el medio en que vive; todos, desde el más grande hasta
-el más pequeño, nacen o se moldean con más o menos rasgos personales,
-contribuyendo, necesariamente, según su poca o mucha capacidad, a la
-vida del agregado social. Lo "indiferente" y lo "característico", sólo
-aparecen claros cuando se juzga al individuo por su función. Enfocando
-de esta manera la psicología de los hombres--como hiciera Voltaire en
-"Micromegas",--vemos que la inmensa mayoría desaparece, confundida
-en una amalgama de uniforme pasividad: multitud de unidades que,
-aisladamente, no tienen importancia alguna.
-
-Bien observa Ribot que la dinámica social es el producto de la acción
-de tendencias contrarias; cada tendencia tiene su antagonista que la
-equilibra y enfrena, en sentido saludable para el conjunto. Edward
-Carpenter, en su ingeniosa "Defensa de los criminales", intentó poner
-de relieve la utilidad que reportan a la sociedad ciertas formas de
-delincuencia, ideas que ha enunciado, en parte, el mismo Lombroso, en
-una breve monografía llena de ideas susceptibles de fecundo desarrollo
-(_La funzione sociale del delitto_).
-
-Los exagerados son necesarios para el desarrollo social de una función
-o modalidad del espíritu. El doctor Stockmann, que nos pinta Ibsen en
-"Un enemigo del Pueblo", es el tipo característico del individualismo;
-pero esta cualidad sería socialmente nociva si implicara considerar,
-como él hace, que la asociación en la lucha por la vida es perjudicial
-y que el hombre más fuerte es el que está más solo. El Juan Moreira de
-la tradición gauchesca, que encarna en los folletines de Gutiérrez
-tantas reminiscencias atávicas desvanecidas hoy al calor de la
-civilización, es el característico del valor personal; pero a nadie
-escaparán los peligros sociales que tendría la existencia del valor
-si todo valiente exaltara su cualidad hasta límites semejantes. Sin
-embargo, esos tipos son términos de comparación necesarios para que
-miles de conciencias amorfas cultiven su individualidad y procuren no
-ser cobardes.
-
-Los característicos se forman por la misma acción de la vida social,
-respondiendo a la necesidad de la división del trabajo. Esta necesidad,
-tanto mayor cuanto más complejo es el organismo colectivo, guarda
-relación directa con el grado de evolución de las sociedades humanas,
-como lo demuestra Durkheim al estudiar la "_División del trabajo
-social_".
-
-En la formación de los "hombres de carácter" intervienen factores
-externos e internos, sociales y biológicos. Cada uno de ellos puede ser
-engendrado por las condiciones de lucha del medio social. En realidad,
-todos los hombres, en la lucha por la vida, son gladiadores que pelean
-o actores que recitan: ninguno prescinde de su público cuando actúa;
-quien prescindiera en absoluto del medio sería un "característico" de
-la despreocupación.
-
-También puede influir la herencia de elementos característicos,
-repetidos y consolidados a través de las generaciones precedentes.
-Otras veces la anomalía mental parece intervenir tanto como el medio
-social. Pero no la anomalía mental considerada con el criterio
-estrecho de la clínica, que se limita a amoldar a su docena de
-marcos cómodos--que llama "formas clínicas",--los fenómenos más
-llamativos de la patología mental; la anomalía debe ser entendida en
-un sentido vasto--tal como Ferri la esboza en su estudio sobre los
-anormales,--abarcando todas las divergencias de la psiquis media:
-desde esas escabrosidades que estudió Cullere en "Les frontières de la
-Folie", hasta las formas trágicas del derrumbe mental.
-
-Partiendo de esas premisas, indispensables para el mejor desarrollo de
-este capítulo, analizaremos las dos cuestiones que directamente atañen
-a nuestro asunto:
-
-1.º. Proporciones en que la simulación se manifiesta en el carácter de
-todos los individuos.
-
-2.º. Predominio especial de la simulación en el carácter de ciertos
-individuos: los simuladores característicos.
-
-
- IV.--LA SIMULACIÓN COMO ELEMENTO DEL CARÁCTER
-
-Los medios que usan todos los hombres para luchar por la vida son
-semejantes, variando su intensidad y la proporción de sus diversos
-elementos. El hombre sin carácter se deja arrastrar por las
-manifestaciones comunes de la actividad humana, sin tener un gesto o
-una modalidad personal; el hombre de carácter, en cambio, desarrolla
-aptitudes bien diferenciadas, procurando afirmar su personalidad en
-la lucha, sin preocuparse de lo que su actividad representa para las
-rutinas convencionales en su medio social.
-
-Por eso, tener o no "carácter", es un coeficiente de afirmación del
-individuo contra la colectividad que tiende a amalgamarlo en la masa.
-En realidad, los hombres de carácter intenso y diferenciado son los
-que más luchan por la vida; los demás lo hacen dentro de condiciones
-tan uniformes, y con tan escasa energía, que su actividad resulta
-imperceptible en el movimiento social; los indiferentes no luchan,
-porque en rigor no viven.
-
-Si, como venimos demostrando, la simulación sirve para adaptarse mejor
-a las condiciones del medio, fingiendo cualidades cuya utilidad para
-la lucha está probada y disimulando otras que son reconocidamente
-perniciosas, debe confirmarse esta verdad en los hombres sin carácter
-y en los hombres de carácter. En los primeros encontramos las _formas
-sociales de la simulación_, es decir, las que son comunes a todos
-los individuos que luchan por la vida dentro de un mismo ambiente
-social; en los segundos percibimos las _variaciones individuales de la
-simulación_, formas personales y bien diferenciadas, que decididamente
-caracterizan al individuo.
-
-En la masa de los hombres amorfos, la simulación suele ser un simple
-reflejo de las simulaciones más difundidas, anastomosándose por una
-parte con las mentiras convencionales, y por otra con la imitación en
-todas sus formas, para cuyo estudio podrán consultarse las conocidas
-obras de Nordau y Tarde. Obsérvese este hecho fundamental: _la
-simulación es una mentira en acción_, al mismo tiempo que _sólo es una
-imitación aparente_, según hemos explicado en el capítulo primero;
-fácil será, pues, inducir la difusión combinada de estas tres formas
-fraudulentas para la adaptación de la conducta al medio en que se actúa.
-
-El "espíritu gregario", propio de todas las asociaciones de individuos,
-impone a los hombres sin carácter cierta manera de ser, de pensar,
-de sentir y de actuar, conforme a las condiciones comunes a todo el
-agregado; el individuo, para no sucumbir en la lucha por la vida,
-procura aproximarse lo más posible a esa común manera de ser,
-adaptándose por todos los medios[4].
-
-Por esos motivos, la simulación forma parte de todos los caracteres
-humanos, entra como elemento psicológico en la constitución de
-cualquier personalidad, normal o anormal. Estudiando las innumerables
-formas colectivas e individuales de la simulación entre los hombres,
-hemos podido comprobar que ningún individuo está eximido de simular en
-la lucha por la vida; y para la muchedumbre de los sin carácter "saber
-vivir" equivale a "saber simular". Los hombres, en general, adáptanse
-tanto mejor a su ambiente cuanto más desarrollada tienen la aptitud
-para simular.
-
-Todo individuo de la especie humana es, en cierto modo y cantidad,
-simulador; en determinadas circunstancias necesita serlo forzosamente.
-En los amorfos la simulación no llega a ser intensa ni compleja, por
-la sencilla razón de que nada lo es en ellos; cuando la afirmación de
-la personalidad no lo exige, los medios de lucha no se desenvuelven
-o lo hacen escasamente. Con una simulación débil coexisten otras
-condiciones adaptativas, débiles también, que no imprimen carácter
-determinado al individuo; el hombre larvadamente simulador puede
-ser, a la vez, larvadamente modesto, hipócrita, generoso, embustero,
-ambicioso, delincuente o servil. Esos elementos se combinan sin formar
-un carácter, lo mismo que la sobreposición o combinación de todos
-los colores determina su negación, según se demuestra en el conocido
-aparato de física. Un hombre equilibrado, sin nada suficiente para
-afirmar su individualidad, no tiene carácter; la simulación será en su
-mente uno de los tantos resortes necesarios para adaptar la conducta a
-la vida social.
-
-Cuando la lucha es más intensa, todos los medios se intensifican: la
-simulación entre otros. En este sentido general, los característicos
-simulan más que los indiferentes, puesto que luchan por la vida con
-más energía y tienen más ocasiones útiles para simular.
-
-Lo mismo que los demás rasgos psicológicos especiales, la simulación
-puede ser predominante o secundaria en la personalidad del hombre de
-carácter.
-
-En el primer caso tendremos un tipo psicológico caracterizado por
-la simulación; en el segundo un tipo mixto, sobre cuya conducta la
-simulación ejerce influencia subalterna.
-
-La aptitud o la tendencia a simular llega a su acmé en determinados
-individuos, en quienes la simulación alcanza la misma intensidad que
-el individualismo en el Stockmann ibseniano, y el valor en el Moreira
-criollo. Esos constituyen el tipo psicológico especial, cuyas diversas
-manifestaciones analizaremos: el "simulador característico".
-
-Cada uno de estos caracteres especiales desempeña en el conjunto
-social una función útil, equilibrando la acción de su antagonista. El
-simulador tiene su antítesis en el ingenuo,--pariente del "Cándido",
-de Voltaire--que representa el otro extremo de la inadaptación a las
-condiciones de la lucha por la vida; Bianchi ha definido ese tipo
-como característico del _sincerismo_, y Mantegazza lo estudia bajo la
-clasificación de "ingenuo". Ambos pueden perjudicarse por su propia
-exageración, pero del contraste entre las dos funciones nace el justo
-medio útil, enseñando al amorfo a no simular menos de lo que necesita y
-a no ser más sincero de lo que conviene.
-
-
- V.--PREDOMINIO DE LA SIMULACIÓN EN LA PERSONALIDAD
-
-El hombre lucha por la vida adaptando su conducta a las condiciones
-del ambiente en que se desenvuelve; la actividad mental le permite
-discernir las ventajas o desventajas que un hecho o una cualidad
-personal implican para el desenvolvimiento de la personalidad. La
-conciencia de esas ventajas o desventajas hace que el individuo adapte
-su carácter a las condiciones de lucha, simulando las cualidades que la
-observación y la experiencia demuestran ventajosas, y disimulando las
-perjudiciales.
-
-Puesto que todos los hombres simulan y disimulan, ¿en cuáles
-estudiaremos el carácter propio de los simuladores, sus diversas
-manifestaciones, los factores determinantes de su peculiar modalidad
-mental y la importancia extraordinaria que para algunos reviste en la
-lucha por la vida?
-
-Conviene distinguir el sujeto simulador, que lo es de manera habitual y
-permanente, del sujeto que se ve precisado a simular accidentalmente,
-sin que ello constituya una característica de su funcionamiento mental.
-El primero posee el carácter simulador, psicológicamente considerado;
-al segundo no puede llamársele simulador, aunque el azar le arrastre
-a usar con provecho algunas simulaciones. De igual manera llámase
-mentiroso al que miente por tendencia o por hábito, sin considerar tal
-a quien miente alguna vez por circunstancias especiales; y decimos
-tímido a quien lo es en todas ocasiones, sin llamar así a cuantos
-pueden sufrir un acceso de timidez circunstancial. Buscaremos, pues,
-los caracteres psicológicos propios del simulador _en los sujetos que,
-por tendencia o por hábito, se valen preferentemente de la simulación
-como medio astuto de adaptarse a las condiciones de la lucha por la
-vida_.
-
-Como sabemos, en sus manifestaciones voluntarias y conscientes, y en
-muchas subconscientes e involuntarias, su resultado es proporcionar
-al simulador una ventaja[5]. La forma normal de la simulación
-es simplemente utilitaria, lo mismo que la forma normal de la
-disimulación: el simulador saca provecho de las aptitudes que pone en
-acción.
-
-El estudio sintético de este carácter fué generalmente descuidado.
-Teofrasto, en sus "Caracteres", traducidos y vivificados por La
-Bruyère en su interesante traslado al medio político y social de su
-época, esbozó algunas notas sobre la simulación en el carácter. Pero
-los "caracteres éticos", no obstante admirar por la clarividencia de
-la observación y por su estilo digno y elegante, no constituyen un
-documento psicológico, tal como puede exigirlo el criterio moderno en
-esta índole de observaciones.
-
-El arte, rico de ejemplos para el estudio de cualquier tipo
-psicológico, ha sacado partido del simulador, en sus diversas
-modalidades. Sin detenernos en un análisis que para ser completo
-llenaría por sí solo una monografía, recordaremos que uno de los tipos
-más interesantes de Dickens, el Pechniff de su "Martín Chuzzlewit",
-podría exhibirse como modelo en su género, ya por la fantasía que le
-atribuyó su autor, como por la animación y realidad de su silueta
-psicológica. Desde otro punto de vista, la simulación juega en el
-arte un rol esencial, como producto imaginativo; en muchas obras
-maestras del arte, todos los tipos son el simple fruto de una fantasía
-exuberante servida por una perfecta posesión del idioma.
-
-Entre los escritores científicos modernos, Pérez, Fouillée, Azam,
-Paulhan, Levy, Ribot, Malapert, Ribery, Mantegazza, y otros que
-estudiaron el carácter en general y sus tipos especiales, no aislan
-el tipo general del fraudulento, o del astuto, ni especifican el tipo
-del simulador. Sergi, estudiando las degeneraciones humanas, enuncia
-diversos tipos, sin aludir al que estudiamos. Venturi, al esbozar
-sus característicos _menores_, no menciona siquiera al simulador.
-Se explica: el hipócrita, el mentiroso, el astuto, el simulador, se
-entremezclan íntimamente y es difícil hacer distinciones que, por
-sutiles, podrían parecer artificiosas. Pero ser hipócrita, mentiroso,
-astuto o simulador no es lo mismo. Esos diversos tipos psicológicos
-componen un grupo más general, el de los _fraudulentos_, donde todos
-caben y se entrelazan, influyéndose recíprocamente, como hermanos de
-una misma familia, como ramas de un mismo tronco.
-
-_Simular_, hemos dicho, es adoptar los caracteres exteriores y visibles
-de lo que se simula, a fin de confundirse con lo simulado. La mentira,
-la hipocresía, la astucia, pueden asumir formas que impliquen la
-simulación, pero no son siempre y necesariamente simulaciones.
-
-Sin embargo, no siendo la mente humana un aparato simple, de efecto
-único, sino un complejo de acciones y reacciones, rara vez podrá
-aparecer un individuo--por muy "característico" que sea--cuya
-personalidad tenga una sola manifestación.
-
-Ribot considera la "unidad" del carácter como una de sus cualidades
-indispensables, junto con la inneidad y la estabilidad; por ese motivo,
-además de los amorfos, se ve obligado a excluir de los caracteres
-a los instables, negando también la categoría de característicos a
-los intelectuales, los voluntarios y los templados. Esa exageración
-del valor de la "unidad" en el carácter humano es compartida por
-otros psicólogos; a todos pudieran responder las siguientes palabras
-de Tolstoy, en cuya "Resurrección" no escasean las observaciones
-psicológicas perspicaces. "Uno de los prejuicios más arraigados y
-difundidos consiste en creer que todo hombre posee exclusivamente
-ciertas cualidades definidas, que es bueno o malo, inteligente o
-bruto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Podemos decir de un
-hombre que es más a menudo enérgico que apático, e inversamente; pero
-decir de un hombre, como suele hacerse, que es bueno o inteligente,
-y de otro que es malo o bruto, es desconocer el verdadero carácter
-de la naturaleza humana. Los hombres son como un río; aunque formado
-siempre por agua, ora es ancho y ora estrecho, lento o rápido, tibio
-o helado. Los hombres, también, llevan en sí el germen de todas las
-cualidades humanas, y ora manifiestan una, ora otra, mostrándose a
-menudo diferentes de sí mismos, es decir, distintos de lo que suelen
-aparentar. Pero en ciertos hombres esos cambios son más raros y se
-preparan con lentitud, mientras que en otros son más rápidos y se
-suceden con mayor frecuencia". En los simuladores, lo mismo que en
-los demás característicos, encuéntrase una cualidad predominante, no
-excluyente; entre los elementos del carácter algunos se coordinan y
-otros se subordinan, combinándose para determinar la resultante: por
-eso veremos el tipo del simulador generalmente asociado con otros que
-le imprimen fisonomía particular.
-
-En general, pues, junto con la aptitud característica coexisten las
-afines, u otras de índole diversa, que pueden no ser afines. Es
-frecuentísimo, como observa Venturi, encontrar el tipo mixto del
-envidioso-calumniador, del ambicioso-genial: cualidades afines;
-también es posible ver pródigos-mentirosos, ladrones-altruístas,
-ambiciosos-serviles: caracteres que no se excluyen, aun siendo el uno
-útil y el otro perjudicial para la sociedad. Aunque les niega título de
-caracteres, Ribot confirma su existencia; los tipos mixtos corresponden
-o se aproximan a los que él llama "caracteres contradictorios
-sucesivos", "caracteres contradictorios simultáneos" y "caracteres
-instables y polimorfos".
-
-Falsearía, en suma, nuestro pensamiento, quien entendiera que la
-función característica es _única_ y _excluyente_; ella sólo implica la
-intensificación, hasta ser _predominante_ sobre las demás que con ella
-coexisten. Con ese criterio estudiamos la psicología de los simuladores.
-
-Preguntad a cualquier médico quién fué Charcot; os contestará,
-sin duda: un neurólogo. ¿Y acaso no habría podido ser, también,
-afectuoso como padre, celoso como marido, curioso como observador,
-pródigo o avaro, astuto o inocente, espontáneo o simulador, en las
-mil manifestaciones de su vida? Pero él no ha existido, ni ha sido
-"característico", sino como renovador de la patología nerviosa.
-
-Del sacerdote Castro Rodríguez o del anarquista Ravachol, cualquiera
-os dirá que fueron homicidas; nadie recordará que el primero era
-hipócrita, avaro, mentiroso, ni que el segundo era ladrón, pródigo,
-sectario. Fuera de su característica como homicidas, ellos no han
-existido.
-
-Al analizar, pues, los diversos tipos de simuladores, los encontraremos
-complejos, combinados con otros caracteres afines o predisponentes.
-Hay, en efecto caracteres psicológicos que guardan estrecho parentesco:
-el mentiroso suele ser fantástico o vanidoso, el modesto suele ser
-apático o ingenuo. De igual manera veremos que, siendo astuto o
-servil, fisgón o no conformista, psicópata o sugestionable, se está
-predispuesto a pertenecer al grupo de los simuladores característicos,
-dando fisonomía propia a diversos tipos especiales.
-
-
- VI.--CLASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES
-
-"Es necesario resignarse a no conocerlo ni explicarlo todo, limitándose
-a determinar lo que es posible conocer; es la única manera de saber
-algo. Un análisis, una clasificación _psicológica_, he ahí lo que, por
-ahora, consideramos posible. Sepamos contentarnos con eso, tanto más
-que ello tiene su interés, su valor y su alcance. Lo mismo pensaron y
-han intentado realizar los autores que más recientemente ocupáronse
-de la cuestión del carácter. En el punto de vista psicológico se
-han colocado todos, inclusive el mismo Fouillée". Estas palabras de
-Malapert justifican la imposibilidad de ofrecer una clasificación
-exacta de los simuladores característicos, según las causas
-determinantes de su peculiar modalidad psicológica.
-
-Los factores que se combinan para la determinación del carácter
-son complejos; Levy ha particularizado sus investigaciones en la
-dilucidación de este tópico. En general, encuéntranse dos tendencias;
-la una atribuye mayor importancia a los factores congénitos, la otra
-a los adquiridos; a la primera refiérense los autores que van desde
-Schopenhauer hasta Sully y Ribot, mientras se plegan a la segunda desde
-Rousseau y Mill hasta Payot y Sergi. A este último pertenece la teoría
-de la "estratificación del carácter", que es, sin duda alguna, la mejor
-y más sostenible de las expuestas por los partidarios de la influencia
-del medio en la formación del carácter.
-
-Indudablemente ambos factores tienen importancia: la herencia da
-el impulso, la educación lo modifica. Existen caracteres de raza,
-de nación y de sexo que nacen con el individuo e influyen sobre su
-carácter, sin olvidar, también, la herencia psicológica de los
-ascendientes inmediatos. El temperamento individual, expresión de
-condiciones orgánicas determinadas, influye en la constitución del
-carácter, como sostienen Fouillée y Manouvrier. Pero es innegable que
-sobre ese fondo de predisposición congénita actúan nuevos factores
-mesológicos, modificando la orientación del carácter e imprimiéndole
-tendencias nuevas; negarlo equivaldría a desconocer toda influencia a
-la educación y, en general, a la sugestión, que tiene tanta parte en la
-psicología de todo miembro de un agregado social.
-
-Existen, en suma, _dos grupos fundamentales_ de factores determinantes
-en la psicología de los simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-Según predominen los unos o los otros, tendremos los _simuladores
-natos_ y los _simuladores producidos por el medio_.
-
-Los simuladores por predominio de tendencias congénitas se explican.
-En general, encontramos en todo característico un hombre de carácter
-o un anormal. Esto mismo se advierte en el simulador, combinado,
-en una proporción que varía de lo mínimo a lo máximo, con factores
-propios del ambiente. En favor de la existencia de este grupo abogan
-dos argumentos definitivamente aceptados en ciencia. La doctrina
-de la evolución ha establecido que los caracteres adquiridos por
-los individuos de cualquier especie animal, pueden transmitirse a
-sus descendientes si son ventajosos en la lucha. Y si, como venimos
-demostrando, la simulación es un medio útil en la lucha, es lógico
-admitir el carácter hereditario de la aptitud para la simulación. Los
-caracteres psicológicos se heredan lo mismo que los morfológicos:
-verdad indiscutida ya en psicología y cimentada por los excelentes
-estudios de Ribot y otros.
-
-El segundo grupo está determinado por la adaptación del individuo
-a las influencias directas del medio en que vive. El ambiente, sin
-duda, acentúa o determina aptitudes especiales en ciertos sujetos,
-influencia facilitada por la predisposición mental de muchos de ellos,
-cuya deficiente síntesis psicológica los predispone a exagerar una de
-las facetas de su prisma en detrimento de las demás. Esa adaptación al
-ambiente, determinada por las condiciones de éste, puede, como hemos
-visto, transmitirse después por herencia.
-
-Los individuos de los pueblos primitivos, cuya civilización es de
-tipo violento, tienden menos a la simulación que los de pueblos cuya
-civilización es de tipo fraudulento. En los primeros predominarán los
-hombres como Alejandro o Nerón; en los segundos, Maquiavelo o Bismarck.
-
-Pero después de distinguir esas dos grandes ramas, complícase toda
-tentativa de clasificación; en general, las que se refieren a fenómenos
-psicológicos o sociales no pueden tener la precisión realizable en
-ciencias menos inexactas. Nos limitaremos, pues, a esbozar los tipos
-especiales de simuladores que es posible distinguir y aislar, gracias a
-su combinación con otros caracteres complementarios, reconociendo que
-estos grupos podrán ser completados o corregidos cuando observaciones
-mejores que las nuestras lo demuestren conveniente.
-
-Concretando, puede afirmarse que los simuladores característicos llegan
-a serlo bajo la influencia de tres órdenes de causas que provocan,
-acentúan o extreman el pequeño coeficiente de simulación que todos
-tenemos en nuestro carácter.
-
-En primer lugar vemos algunos sujetos en quienes la simulación se
-intensifica por efecto del medio social mismo, obedeciendo al
-principio general que la determina: la utilidad en la lucha por la
-vida; son los simuladores del tipo _mesológico_, cuyo carácter es
-esencialmente utilitario. En otro grupo encontramos a los que simulan
-por tendencia natural, fruto de misteriosa predisposición hereditaria;
-los llamaremos simuladores _congénitos_. Por fin, en otros casos,
-encontramos simuladores característicos cuyo carácter se organiza
-sobre un terreno mórbido, constituyendo el grupo de los simuladores
-_patológicos_.
-
-Entre los primeros pueden distinguirse dos variedades principales: el
-astuto y el servil; entre los segundos, el fisgón y el refractario;
-entre los últimos, el psicópata y el sugestionado.
-
- { astutos
- { mesológicos {
- { { serviles
- {
- { { fisgones
- Simuladores { congénitos {
- { { refractarios
- {
- { { psicópatas
- { patológicos {
- { sugestionados
-
- [Ilustración]
-
-Veamos las modalidades psicológicas de cada uno de estos complejos
-caracteres, nacidos sobre el tronco común de los fraudulentos; los
-pondremos en mayor relieve recordando casos típicos ilustrativos. Se
-sobreentiende que los tipos esbozados serán característicos, es decir,
-sujetos cuya tendencia a la simulación es acentuada. Además, los
-caracteres humanos suelen ser _complejos_; veremos cuáles combinaciones
-favorecen más la simulación.
-
-Digamos dos palabras sobre los artistas dramáticos en sus relaciones
-con el tema que estudiamos. Podría considerárseles como _simuladores
-profesionales_, y, por ende, conferirles un sitio en el estudio de la
-psicología de los simuladores. Pero en realidad, no hay simulación en
-este caso; por un acuerdo previo entre el artista y su público, está
-suprimido el objetivo de provocar una confusión entre el simulador y
-el personaje cuyos caracteres el artista finge. Esta simulación es
-convencional y sólo tiene finalidades estéticas, ajenas a todo engaño
-utilitario. Esta forma profesional es educable; la carrera artística
-es un perfeccionamiento educativo de la aptitud para simular. No
-olvidemos, sin embargo, que en los artistas dramáticos es frecuente
-la autosugestión del personaje; pero ésta es una deficiencia en arte
-verdadero, pues el ideal del intérprete es conservar la autocrítica de
-su rol, midiendo su palabra, su gesto y su emotividad. La autosugestión
-facilita el desempeño de un papel y transmite más intensamente al
-público la emoción del personaje interpretado; pero también expone a
-yerros graves, por la pérdida del contralor propio en el momento en que
-más se lo necesita.
-
-Excluidos, pues, estos simuladores profesionales, entremos al análisis
-de los grupos señalados.
-
-
- VII.--LOS SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO
-
-Llamamos simuladores _mesológicos_ a aquéllos cuya aptitud para simular
-en la lucha por la vida es determinada o acentuada por las influencias
-del medio sobre el individuo.
-
-Son los más numerosos y su simulación es siempre utilitaria. En la
-imposibilidad de vivir inadaptados a su medio social, prerrogativa
-reservada a pocos caracteres superiores, consiguen vencer las
-resistencias que se oponen a la afirmación de su personalidad simulando
-las cualidades útiles y disimulando las perniciosas.
-
-Los simuladores de este grupo son exponentes del ambiente social. Para
-no ser vencidos en la lucha por la vida, los individuos pueden simular
-y disimular los sentimientos[6] de amor y de odio, de respeto y de
-repugnancia, de cortesía y de indignación; suelen reducirse a una hábil
-simulación y disimulación de los sentimientos.
-
-Entre estos simuladores utilitarios, que se enmascaran para adaptarse
-más provechosamente al medio en que viven, señalaremos dos grupos bien
-caracterizados: los _astutos_ y los _serviles_.
-
- * * * * *
-
-1.º. El _simulador astuto_ sabe adaptarse hábilmente; es la encarnación
-del "vividor", en la acepción más corriente del vocablo.
-
-Todos los hombres dotados de alguna astucia suelen simular; pudiendo
-ser alguna vez el fraude condición de éxito en la lucha por la vida,
-fuera ineptitud desdeñarlo sistemáticamente. En su canto XI del
-Infierno, donde contempla a los violentos, los fraudulentos y los
-traidores, escalonados en tres círculos, Dante puede exclamar sin
-exageración:
-
- _La frode and'ogni coscienza é morsa,_
-
-porque todos, poco o mucho, tienen sobre la conciencia algún pecadillo
-fraudulento.
-
-Pero sólo en pocos individuos la simulación astuta asume proporciones
-predominantes, constituyendo el tono principal del carácter. La
-personalidad de estos sujetos se afirma en terreno moralmente
-resbaladizo. Dado el propósito utilitario de la simulación, llegan a
-las zonas linderas de la delincuencia, engendrando un tipo mixto de
-"simulador-delincuente".
-
-Analizando la psicología del astuto, Ferriani dice que sólo puede
-concebirse una astucia honesta: la usada para defenderse de las
-simulaciones ajenas o para impedir que los astutos deshonestos realicen
-actos perjudiciales a los demás. Es la astucia defensiva contra la
-astucia ofensiva.
-
-En estos simuladores la mímica siempre está preparada para la
-simulación; la fisonomía no denuncia el estado interior del sujeto. Si
-se pretendiera conocer sus estados de alma por la observación de su
-fisonomía, resultarían pueriles aquellas sentencias de Schopenhauer:
-"todo rostro humano es un jeroglífico que puede ser descifrado y cuyo
-alfabeto llevamos en nosotros mismos. La fisonomía dice más sobre un
-hombre que sus palabras: es el compendio de todo lo que seguirá en los
-pensamientos o en las acciones del hombre. La palabra no reproduce más
-que el pensamiento del hombre; el rostro reproduce el pensamiento de la
-naturaleza". (_De la fisonomía_).
-
-Y fracasarían todos los que han estudiado las reacciones de la
-fisonomía y la mímica, desde Darwin y Spencer hasta Meynert, Wundt,
-Mantegazza y Cuyer. El simulador logra su objeto porque los demás
-hombres lo juzgan conforme a un prejuicio que el mismo Schopenhauer
-recoge: "cada uno parte tácitamente del prejuicio que un hombre _es_ lo
-que _parece_"; pero, en verdad, el barbero Fígaro tiene con frecuencia
-razón contra el filósofo.
-
-La característica del simulador astuto es precisamente educar sus
-reacciones emotivas de tal manera que jamás se traduzcan en signos
-fisionómicos exteriores: evita _parecer_ lo que _es_. La cara no es
-el espejo de su alma; el estudio y el hábito obtienen resultados
-prodigiosos. Cuando alguien le narra una desgracia para pedirle
-consejo, el simulador astuto, husmeando para más tarde un beneficio,
-se conmueve, palidece, llora, hace llorar al narrador mismo: éste se
-admira de que aún exista sobre la tierra un hombre de tan virtuoso
-corazón, y cae fácilmente en las redes que luego aquél le tiende. Es
-el príncipe de la simulación; dispone a su antojo de los resortes
-fisiológicos para simular un estado de alma, haciendo creer a su
-interlocutor lo que está simulando. Aquí aparece otro característico
-mixto: el "simulador-mentiroso".
-
-El mentiroso puro es un tipo diverso del simulador. La mentira es una
-afirmación que contrasta con la verdad; la simulación es un hecho. Un
-niño que afirme tener cien años, miente simplemente, sin simular. Un
-niño que se disfrace de viejo, simula, no miente. La psicología del
-mentiroso ha sido ya muy bien estudiada en monografías de Venturi,
-Melinand y Duprat.
-
-En las formas astutas de lucha por la vida, la mujer suele sobrepujar
-al hombre; algunas llegan a ser simuladoras profesionales en la lucha
-sexual. Sin remontarnos a Schopenhauer, podemos comprobarlo en los
-estudios de Viazzi sobre la lucha entre los sexos; y es notorio que en
-el más expresivo de los poemas gauchescos, el hijo de Martín Fierro
-parece haberlo aprendido del "Viejo Vizcacha": "Y menudeando los
-tragos--aquel viejo como cerro,--no olvidés, me decía, Fierro,--que el
-hombre nunca ha de creer--en lágrimas de mujer--ni en la renquera del
-perro."
-
-Como en la lucha por la vida carece la mujer de medios violentos
-eficaces, ha debido refinarse en los fraudulentos, alcanzando
-superioridades que equilibran las del hombre.
-
-En general, el astuto--observa Ferriani--rehuye de la lucha abierta y
-declarada, recurre a medios anómalos y marcha por senderos tortuosos;
-carece de coraje para luchar a cara descubierta. Esa opinión implica
-un juicio infundado; cuando el simulador se limita a aprovechar
-ciertos medios de lucha no sospechados por los que le rodean, abusa
-de su superioridad de la mismísima manera que el general, mediante
-una estrategia, consigue derrotar al ejército enemigo. Y si a esto se
-llama superioridad en la guerra entre los pueblos, dudoso es el derecho
-de afirmar que es inferioridad en la lucha entre los individuos. El
-astuto tiene muy presente aquel consejo de Tailleyrand a los jóvenes:
-"desconfiad del primer impulso porque siempre es generoso"; es un
-estratega consumado en la lucha por la vida y ha aprendido a inhibir
-todos sus impulsos, dirigiéndose por los consejos de la inteligencia.
-No procede espontáneamente. Su conducta es siempre estudiada.
-
-El simulador solemne es clásico; todos lo alaban y nadie podría
-decir por qué; tiene cierto aire de suficiencia que impone; nunca se
-desmiente soltando una carcajada; se ha declarado respetable y todos
-lo respetan, aunque no se podrían describir sus méritos ocultos. Para
-defenderse es ceñudo y poco amigo de tener confianzas; por eso es
-necio, rematadamente, y de él parece hablar Quevedo cuando analiza el
-origen y definiciones de la necedad: "Se declara por necio con felpas y
-plumas de papagayo al que tirando de la gravedad como el zapatero del
-cordobán, habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro, que parece
-saludador, en cuya presencia, en vez de despacho y alivio, es confusión
-y desorden; buscando retazos de razones imperfectas, pega unas con
-otras con más sentidos y dificultades que un algebrista huesos de
-pierna a brazo quebrado". (_Discursos festivos_). Los hombres solemnes
-son los más despreciables simuladores, pues viven temiendo que a la
-menor imprudencia se les caiga el antifaz.
-
-Tan famosos como los simuladores silenciosos son los multiparlantes.
-Ya Montesquieu decía, en las "Cartas Persianas" (LXXXIII), que si hay
-algo más singular que las personas taciturnas y de gran talento, "son
-las que saben hablar sin decir nada y que divierten una conversación
-durante dos horas sin que podamos recordar una palabra de las que han
-pronunciado". Son los parlanchines, que por acá llamamos "macaneadores".
-
-De estos últimos, algunos son pacíficos y si molestan no hacen daño;
-en diez minutos pueden contradecirse veinte veces y tienen el tacto
-de no aferrarse a ninguna de sus palabras, pues no expresan con ellas
-opiniones. Otros son más incómodos, pues ofende su tenaz adhesión a
-los disparates que por casualidad enuncian; ignoran que la más grave
-falta de respeto consiste en discutir por testarudez o por espíritu de
-contradicción.
-
-Los simuladores astutos encuéntranse en todos los medios sociales y
-adaptan su simulación a todas las formas de la actividad humana; los
-hay en los bajos fondos sociales lo mismo que en las altas clases;
-simulan la afectividad o la cultura intelectual[7]; escalan una
-posición política, huyen de la cárcel, conquistan una dote, estafan a
-un imbécil, consiguen honores, seducen a una joven o sugestionan a una
-turba de electores. Su fin es siempre el mismo: triunfar en la lucha
-por la vida; el medio no varía: fingir, siempre fingir.
-
-Muchos de los caracteres que suelen atribuirse al simulador astuto,
-pertenecen, como veremos, al _simulador servil_; entre ambos debe
-evitarse confusión.
-
-Para señalar algunos casos de simuladores astutos, a fin de ilustrar
-estas páginas con ejemplos concretos, no habría más dificultad que la
-elección.
-
-¿Quién no recuerda, poco tiempo ha, el rapto de Gip, la escritora
-francesa, simulado con fines de reclamo? Su digno _pendant_ debía ser,
-naturalmente, la simulación del otro sujeto que se presentó--con fines
-idénticos--a la policía de París, denunciándose raptor de la misma
-Gip... que no había sido raptada.
-
-Frecuentísimas son, por otra parte, las simulaciones de originalidad en
-la vida intelectual, los _plagios_; y las disimulaciones del autor: los
-_pseudónimos_. No podemos detenernos en su análisis.
-
-Un caso típico de simulador astuto, con fines de utilidad inmediata
-en la lucha por la vida, nos refirió el profesor Ramos Mejía. Siendo
-él estudiante, un enfermo ingresó en el viejo hospital de Buenos
-Aires, situado en la calle de Independencia, con úlcera varicosa en
-una pierna. La curación se prolongó y el individuo se fué adaptando
-muy bien a la vida holgazana del hospital. Cuando sanó de su úlcera
-comenzaron a notarse en él los síntomas de la ataxia, que fueron
-acentuándose hasta completar el cuadro clínico. Ese enfermo sirvió
-durante varios cursos para la enseñanza de dicha enfermedad a los
-alumnos. Sólo después de utilizarlo algunos años como caso clínico, se
-descubrió que el sujeto no era atáxico; había simulado serlo, imitando
-los síntomas de un vecino de cama, para no perder las comodidades
-gratuitas que el hospital le proporcionaba.
-
-Otro caso, igualmente típico, observamos personalmente hace poco
-tiempo. Un sujeto de buen humor, ya entrado en años, pero que aún
-conservaba en vigorosa plenitud sus tendencias galantes, fué operado de
-un afección sin importancia. Dos días después, le oímos comunicar a un
-vecino su propia desesperación; decía que le habían inutilizado para
-siempre y amoldaba su fisonomía al estado de ánimo que es de imaginar.
-Supimos más tarde que el enfermo simulaba haber sido castrado para
-ganarse la confianza del incauto vecino y continuar impunemente sus
-amoríos con la sobrina del mismo.
-
-Astutos simuladores profesionales eran aquellos augures clásicos, que
-no podían encontrarse sin reir. Y también lo fué aquel Pisístrato de
-quien dícenos Herodoto que, para satisfacer sus ambiciones políticas,
-hirióse en varias partes del cuerpo y se presentó al pueblo diciendo
-que le habían asaltado sus enemigos.
-
-Fácil sería complementar el examen de las simulaciones con el de las
-disimulaciones astutas[8]; según hemos demostrado, ambos fenómenos son
-el anverso y el reverso de una sola medalla, teniendo una finalidad y
-un mecanismo idénticos: todas las cualidades morales se simulan si son
-útiles y se disimulan si son nocivas.
-
-Simulando la bondad y la virtud medran en la sociedad innumerables
-pícaros y viciosos; de esa manera parecen menos temibles y burlan
-la confianza de los que creen en sus falsas cualidades. Hay quien
-simula la lealtad, para traicionar más eficazmente; hay quien simula
-la modestia, para que se le confunda con los grandes hombres que
-generalmente procuran no estorbar a los torpes con su excesivo
-ingenio; hay quien simula la generosidad, y todos conocemos esos
-falsos protectores que maniatan a sus protegidos; hay quien simula la
-ecuanimidad, para herir mejor a las víctimas de su envidia; hay quien
-simula la caballerosidad, ocultando el abajamiento de sus costumbres.
-Toda virtud puede ser simulada, desde la caridad por el usurero hasta
-la ilustración por el charlatán. En el "cuento del tío"--cuyas formas
-son muchas más de las que persiguen las policías--todo el éxito depende
-de la habilidad con que un "compadre" simula la candidez, haciéndose,
-como aquí suele decirse, el "otario".
-
-La simulación de la estupidez es una de las más generalizadas
-y provechosas. Dado el enorme porcentaje de personas que odian
-cordialmente todo lo que difiere de ellas mismas, "hacerse el
-zonzo" es un recurso incomparable en la lucha por la vida y factor
-seguro de éxito en el trato con personas que son tontas de verdad.
-Quien necesitando empleo demostrara a su futuro jefe aventajarle en
-inteligencia o ilustración, sería substituido en la elección por otro
-que no pudiera constituir con el tiempo un temible rival en la lucha
-por la vida, sostenida también por el superior. Las mujeres de poco
-talento suelen temer a los hombres "demasiado corridos". Los profesores
-mediocres tiemblan de que ingrese al cuerpo docente un profesor
-brillante; prefieren a los que no pueden echarles sombra, _similia
-similibus_. Y en todas partes, poco más o menos, la banal tontería es
-preferida a la agudeza de ingenio.
-
-Por eso es frecuente que los hombres de mucho talento y de virtudes
-severas disimulen esas cualidades en su trato diario con personas de
-mente obtusa o de moralidad equívoca. La sociedad quiere iguales,
-no tolera diferencias. Al que es evidentemente superior, sólo puede
-tolerarlo si presenta defectos o fallas que hagan soportables sus
-cualidades; el que no tiene los defectos, debe simularlos, para ser
-tolerado; la prudencia lo exige. Si naciera un hombre perfecto no se
-le permitiría vivir, nadie lo perdonaría; sería indispensable que
-simulara algunos vicios o tonterías para calmar la alarma o la envidia
-de los demás. Cuando Eneas descendió a los infiernos, para ablandar al
-monstruo que vigila sus puertas, llevó una torta y la arrojó al gaznate
-de Cerbero: "el mérito--comentó Helvecio--para calmar el rencor de sus
-contemporáneos, debe echar la torta de algún ridículo en la garganta de
-la envidia". Parecer tonto y tolerante de la tontería ajena, parecer
-condescendiente con la ajena picardía, es el tributo de simulación que
-la sociedad exige al ingenio y a la virtud.
-
-Y, repetimos, a cada instante presenciamos estas simulaciones y
-disimulaciones astutas; en el hogar y en el club, en el comercio y en
-las artes, en la iglesia y en los parlamentos.
-
- * * * * *
-
-2.º. Para discurrir serenamente del _simulador servil_, fuera menester
-librarse de la antipatía que provoca en todo espíritu honesto. Servil
-es antítesis de hombre. Se es siervo por necesidad y servil por
-elección. El primero despierta lástima o simpatía; el segundo sólo
-engendra repugnancia. La vida del hombre servil es un eslabonamiento
-infinito de simulaciones. Se ha observado que las clases dominantes, de
-todas las épocas y en todos los pueblos, han cultivado el servilismo de
-las masas mediante la educación, para asegurar mejor la perennidad de
-su dominio; así adquiere el hombre servil una moral propia, según la
-cual sus más íntimas tendencias y deseos son disimulados y sustituidos
-por otros que son del amo o señor. "Serviles--dice Sergi--son todos
-los que sirven y están dispuestos a servir a los poderosos: los que
-se prestan voluntariamente, con la fuerza física o con otros medios,
-a vencer o castigar a las personas consideradas como rebeldes o
-contrarias a la voluntad de un dominador, aunque sea del momento; son
-los que se oponen a toda manifestación de sentimientos independientes o
-libres, ya sea por la palabra, ya por medio de escritos; también lo son
-quienes quisieran que todas las personas adorasen a los gobernantes,
-aprobaran siempre sus actos y se dejasen manejar como carneros, seres
-inferiores entregados al capricho del amo". (_Le degenerazioni umane_).
-
-En la genealogía de los simuladores serviles encontramos dos ramas
-diferentes. Algunas veces trátase de individuos que, después de haber
-sido espontáneos y sinceros en extremo, sucumben en la lucha por la
-vida, viéndose obligados a amainar su penacho, a disimular su verdadero
-carácter y simular el requerido para recuperar posiciones perdidas en
-la lucha por la existencia; este simulador es, en realidad, un sincero
-derrotado, que se resigna a fingir. Otras veces se trata de sujetos
-débiles e inferiores, que tienen suficiente flexibilidad para seguir
-sistemáticamente en la vida el camino de las menores resistencias;
-viven sin personalidad propia, ocultando todo cuanto pudiera ser una
-traba en su carrera y fingiendo todo lo que puede captar favores,
-simpatías, benevolencias. Ese tipo psicológico es perjudicial a la
-sociedad; además de ser conservador es reaccionario y se opone a todas
-las iniciativas de los innovadores.
-
-Psicológicamente, ambos tienen una textura compleja. En la del primero
-se fusionan el ambicioso, el cobarde y el prudente; en la del segundo
-el apático, el tímido y el impotente.
-
-Muchos espíritus hermosamente originales, rebosantes de jactanciosa
-independencia, caen al fin en la simulación servil, adaptándose a las
-imposiciones del ambiente social que ha neutralizado su personalidad
-hasta confundirlos con la masa de los amorfos; otros, más hábiles en
-su docilidad adaptativa, llegan hasta fingir el aplauso al enemigo de
-ayer, resignándose a servir al que no pueden vencer. Y del segundo
-tipo conocemos un colega, cuya evolución mental y social hemos seguido
-paso a paso; la naturaleza fué avara con él de dones intelectuales,
-pero pudo cursar su carrera constituyéndose en puntual discípulo
-y servil admirador de todos los profesores. Jamás aparentó dudar
-de sus palabras, ni atrevióse a faltar a sus lecciones, ni olvidó
-clasificarlas de insuperables; con ese entrenamiento salvó examen tras
-examen, sin perder un solo año. Y cada vez que aprobaba una materia,
-frotábase las manos satisfecho, aconsejando a los reprobados: "con
-fingir admiración a los profesores, no hay necesidad de leer un solo
-libro".
-
-Si persistiésemos en esbozar las principales figuras de simuladores
-serviles encontrados en la vida, nos expondríamos a llenar infinitas
-carillas que evocarían siluetas harto conocidas. Podríamos recorrer
-la escala que va del cortesano--por temperamento o por hábito--hasta
-el esbirro, dispuesto a perseguir mañana a sus amos de hoy; y también
-encontraríamos a los "meneurs" y caudillos, siempre esclavos de las
-muchedumbres que creen dirigir.
-
-Sólo citaremos un caso curioso que, por muy conocido, no deja de ser
-interesante. Dos españoles, pertenecientes a la Masonería, vivían de la
-propaganda anticlerical, publicando pasquines y panfletos virulentos
-contra el catolicismo. El negocio comenzó a declinar; entonces los
-sujetos se presentaron a la iglesia del Salvador de Buenos Aires,
-abjuraron de su fe masónica y entregaron sus invendibles ediciones
-de panfletos anticlericales, con los que se hizo público auto de
-la fe en la nave principal de dicha iglesia. En seguida hiciéronse
-propagandistas de los Círculos de Obreros Católicos, redactando su
-órgano oficial y dando a luz numerosos panfletos contra la Masonería.
-Por supuesto, la conversión era simulada, como todos sus nuevos
-escritos y discursos; ello no obstó para que durante mucho tiempo,
-explotaran la interesada credulidad de los católicos mediante esa
-grotesca simulación.
-
-También podríamos citar muchos políticos, reputados por su elocuente
-retórica electoral, cuya característica es defender siempre los
-candidatos del partido que está en el gobierno; si llegan a turnarse
-diversos partidos, ellos simulan en los diversos casos la misma
-sinceridad y ardoroso entusiasmo, lo que les vale magníficos triunfos
-en la lucha por la existencia.
-
-Abreviaremos esta página poco simpática; la pluma no encuentra en ella
-inspiraciones, ni el carácter ejemplos. Estos simuladores serviles
-producen nefastos efectos sociales; quien quiera medir la perniciosa
-acción de los que así sobreviven y triunfan en la concurrencia social,
-lea las páginas brillantes que Sergi les dedica en el capítulo "Siervos
-y Serviles" de sus estudios sobre las degeneraciones humanas.
-
-
- VIII.--LOS SIMULADORES POR TEMPERAMENTO
-
-Hemos dicho que existen dos grupos de factores esenciales. Los
-mesológicos, propios del ambiente, producen el simulador adquirido;
-los orgánicos, propios del temperamento individual, caracterizan al
-simulador congénito. Así como hay mentirosos, valientes, avaros,
-ambiciosos, que lo son por temperamento y a pesar de todos los
-obstáculos que el medio puede oponer a su peculiaridad psicológica, así
-hay también simuladores-natos, en quienes predomina el factor orgánico
-en la determinación de la tendencia a simular.
-
-En los de este grupo puede no existir un propósito socialmente
-utilitario; así como el mentiroso-nato miente para satisfacer un
-impulso de su cerebro, como el pródigo-nato derrocha su fortuna sin
-medir las desventajas que ello le reporta, como el delincuente-nato se
-ensaña en la víctima por carecer de sentido moral y no porque en ello
-tenga lucro, el simulador-nato simula desinteresadamente; la simulación
-es el fin de su conducta y no un medio para obtener ventajas de otra
-índole. En este sentido puede considerarse como un juego; y es sabido
-que el valor biológico de este último consiste en que tiende siempre a
-adoptar formas de actividad específicamente útiles para la mente y para
-el cuerpo.
-
-Todo lo dicho puede generalizarse a los disimuladores de esta misma
-categoría. Estudiaremos aquí los tipos mejor caracterizados del grupo:
-el _simulador fisgón_ y el _simulador refractario_.
-
- * * * * *
-
-1.º. Hemos conocido algunos simuladores fisgones. Sujetos mentalmente
-superiores, hiperestésicos e hiperactivos a la vez, exuberantes de vida
-y de alegría, su ocupación característica es deleitarse en "tomar el
-pelo" a los tontivanos, haciendo un verdadero deporte de la _fisga_:
-"burla que se hace de una persona, con arte, usando de palabras
-irónicas o de acciones disimuladas", según la define el Diccionario
-de la Academia. Esa forma de juego, a puro ingenio, suele llevarlos a
-simulaciones extraordinarias, elevándolos de muchos codos sobre los
-demás simuladores.
-
-El _fisgón_, "que tiene por costumbre fisgar o hacer burla", según la
-Academia, (la palabra francesa equivalente es _fumiste_) no simula
-para adaptarse a las condiciones de lucha por la vida, sino por
-tendencia natural, expresión, acaso, de simulaciones utilitarias de sus
-antepasados, transmitidas hereditariamente como tendencia psicológica.
-El objetivo del simulador fisgón está en la simulación misma y en el
-placer intelectual que le reporta realizar su propósito. Es, a menudo,
-un artista de la simulación: trabaja, apasionadamente, por amor a su
-arte.
-
-La base fisiológica de este tipo suele ser una exuberante salud
-física, moral e intelectual; sin ella el organismo no tiene el exceso
-de energías que el fisgón derrocha sin propósito útil, por simple
-satisfacción de su temperamento. La risa, como fenómeno psicológico--no
-como expresión mímica, que puede ser inconsciente y muequear sobre
-el rostro de los idiotas--es un privilegio de la salud y de la
-superioridad intelectual; entra abundantemente en la psicología de
-este tipo. Diríanse escritas por un superhombre fisgón las palabras de
-Nietzsche: "¡De esta corona de risa, de esta corona de rosas rientes
-me he coronado; he proclamado sagrada mi risa!... Esta corona de risa,
-esta corona de rosas rientes, a vosotros, hermanos, os la arrojo! ¡He
-proclamado sagrada la risa. Hombres superiores: aprended, pues, a
-reir!". (_Zarathustra_).
-
-Su derroche de actividad prueba que el fisgón posee energías sobrantes
-en la lucha por la vida. El hombre inferior limítase a economizar,
-aprovechando útilmente lo que posee para no ser vencido; el juego
-desinteresado es un derroche y revela superioridad.
-
-Esta última condición le permite fisgarse de los individuos que,
-no encontrándose en igual caso, luchan ineptamente por la vida. No
-le guía el propósito malsano de perjudicar a las víctimas de la
-simulación: sólo busca el deleite de precipitar a otros espíritus en
-los despeñaderos de sus ficciones. Los candidatos para la práctica
-de la fisga no son siempre el tonto y el ignorante; el éxito sobre
-ellos no reportaría al fisgón grandes satisfacciones intelectuales.
-Cuanto más ilustradas e inteligentes sean las víctimas, tanto mayor
-es el éxito; el fisgón tiene, casi siempre, cierto orgullo de la
-propia superioridad; eso, en ciertos casos, le hace cruel para con los
-vanidosos y solemnes, que prefiere como víctimas de su fisga.
-
-La psicología del simulador-fisgón es compleja; entran en su
-composición el ironista, el pícaro y el impertinente. Pero todos esos
-rasgos están convergiendo hacia el objetivo principal: la simulación.
-
-Como casos clásicos de simuladores-fisgones son dignos de recordarse
-los de "Lemice Terrieux" y "Leo Taxil", ambos franceses, que alcanzaron
-renombre universal.
-
-"Lemice Terrieux"--nombre que suena Le Mystérieux: el misterioso--es
-un distinguido escritor francés, colaborador de revistas literarias
-ultramodernas. Este fisgón simuló, durante muchos años, una serie de
-inventos y sucesos que descansaban sobre un absurdo, disimulado siempre
-tras apariencias lógicas; la prensa, las sociedades científicas y el
-mismo gobierno les prestaron su atención, estudiándolos detenidamente.
-Llegó, según refieren las crónicas, a engañar a la misma Academia de
-Ciencias. Con motivo de un accidente ferroviario presentó una memoria
-a la Academia exponiendo la manera de evitar los accidentes; esa
-corporación científica la tomó en consideración, apercibiéndose después
-que se trataba de una colosal simulación científica, la más absurda que
-imaginarse pueda.
-
-"Leo Taxil"--de pila: Gabriel Jogand Pagés--ha realizado el record de
-la fisga. Durante doce años simuló ser ardiente católico, dedicándose
-a combatir la Masonería. Inventó un Rito Paládico o culto de Satanás,
-para combatirla; una querida suya, también fisgona, simuló ser gran
-sacerdotisa del Paladismo, convertida por Taxil. La cosa llegó hasta
-engañar al mismo papa León XIII, quien recibió en audiencia particular
-al gran fisgón Taxil y mandó su apostólica bendición a la sacerdotisa
-convertida. Por fin, el formidable fisgón, ante el público más selecto
-de París, reunido en los salones de la Sociedad Geográfica, describió
-personalmente todos los detalles de su memorable farsa, declarando que
-la había organizado por puro placer y porque era "fumista" nato...
-
-En Francia, parecen abundar los grandes simuladores fisgones. Entre
-sus literatos contemporáneos son numerosísimos los que, aparte de sus
-méritos literarios, poseen el talento de esta simulación. Mallarmé
-tiene en sus libros páginas llenas de puntos suspensivos, que el lector
-debe interpretar subjetivamente. Peladan simula ser gran sacerdote
-de ritos que no existen y dice profesar el culto del androginismo.
-D'Annunzio (italiano que ha sufrido contagios franceses) ha simulado,
-en sus primeros libros, ser partidario del amor sororal y pueden
-considerarse como simples ficciones los más de sus "refinamientos"
-amorosos. Se comprende que el primero no ha creído que significaran
-algo sus puntos suspensivos, ni el segundo aspiró a convertirse en
-andrógino, ni el tercero amó a sus hermanas: son, simplemente, estetas
-de la fisga. En verdad, Nordau ha incurrido en error interpretando como
-signos degenerativos algunos hechos simulados, simple producto de una
-fisga complicada de estetismo.
-
- * * * * *
-
-2.º. En la vida social desfilan sujetos inadaptados o inadaptables a
-su ambiente; algunos son pasivos y quedan derrotados en la lucha;
-otros reaccionan contra las condiciones del medio, convirtiéndose
-frecuentemente en simuladores. Estos _simuladores refractarios_ son el
-producto de importantes factores orgánicos, pero sólo se exteriorizan
-bajo especiales influencias del medio.
-
-En ellos la simulación no es, como en los fisgones, el fin de sí misma.
-Lo que les lleva a simular es el deseo de disonar con su ambiente,
-disgregando las ideas de los individuos entre quienes viven y luchan;
-son sujetos cuya finalidad es negativa y cuya simulación suele serles
-perjudicial.
-
-Hacen el efecto de aquellos individuos que se disfrazan de fantasmas
-para asustar a los demás, y acaban por recibir una bala enviada por
-alguno de los que debían asustarse. Suelen considerar malo su ambiente,
-al cual no saben o no pueden adaptarse. Sus actos son contradictorios
-con los ajenos; pero no son espontáneos, sino simulados. Son
-divergentes, intencionalmente dispuestos para hacer resaltar lo que
-consideran malo, injusto o inútil en su medio.
-
-En su compleja psicología se combinan elementos aparentemente
-heterogéneos. Hay algo de místico, de orgulloso, de esteta y de
-descortés, engarzado en el mosaico de la simulación. Ofrece este tipo
-dos ramificaciones compuestas, con fisonomía propia, el _poseur_ y el
-_épateur_. El primero es un refractario combinado con un vanidoso y un
-esteta; el segundo resulta de la anastomosis del refractario con el
-exhibicionista y el paradojal.
-
-Es refractario el niño que en la escuela simula no poder aprender sus
-lecciones, cuando ya las sabe, por espíritu de indisciplina y como
-protesta contra las exigencias de un maestro inepto; la joven que
-simula odiar un candidato a esposo, rico y joven, aunque en realidad lo
-anhela; el creyente que simula ser ateo para enfrenar los excesos de
-su familia compuesta de beatos; el sabio que se finge ignorante para
-mortificar a un grupo de pedantes; el bueno que simula ser malo, para
-protestar contra la hipocresía de los tartufos; etc., etc.
-
-Hemos conocido un caso típico digno de recordarse: un joven estudiante
-de ingeniería, de inteligencia clara e ilustración estimable, aunque
-neurópata. El medio familiar y el ambiente social en que vivía no
-eran de su agrado; los frenos domésticos y las conveniencias sociales
-le torturaban insufriblemente. En esas condiciones leyó libros
-anarquistas, encontrando exacta su parte negativa, la crítica de
-las costumbres e instituciones sociales, aunque no se convenció de
-la eficacia de la violencia para reformar la sociedad. No obstante
-su disconformidad con las ideas del anarquismo, simuló pertenecer
-a esa secta y, especialmente, a su grupo más exaltado: el de los
-individualistas dinamiteros. Su objetivo era mostrar a los individuos
-del medio en que vivía cuán absurdas eran sus mentiras convencionales.
-A esta fundamental simulación del anarquismo agregó otras secundarias,
-no menos curiosas. Así, por ejemplo, frente a la indiferencia de
-los demás ante su anarquismo, orientó su conducta por un sendero de
-simulación habitual; todos sus actos, uno por uno, eran lo inverso de
-lo que en igualdad de circunstancias hubiera hecho otro individuo.
-Vestía en pugna con la estética más elemental, pudiendo engalanarse con
-rica indumentaria; vivió varios años en los más plebeyos conventillos;
-simplificó sus comidas hasta desbordar los límites fisiológicos de
-la nutrición mínima; en el orden moral simuló adoptar las doctrinas
-de resistencia pasiva predicadas por Tolstoy, a fin de mostrar cuán
-despreciables son los hombres violentos.
-
-Entre sus simulaciones secundarias la más interesante fué la de su
-propia temibilidad. Siendo el sujeto más inofensivo simulaba ser
-peligroso, para que las autoridades se preocupasen de las doctrinas que
-fingía profesar; hízose arrestar en un _meeting_ obrero, con el único
-propósito de exhibir un enorme cuchillo al ser revisado por la policía;
-de esa manera--pensaba--las autoridades y la burguesía, espantadas por
-el anarquismo, procurarían corregir los males que minan la sociedad
-contemporánea.
-
-Este simulador desistió al fin de sus curiosas ficciones; dejó el
-anarquismo, resignándose a distanciarse del medio social a cuyos
-prejuicios e hipocresías no sabía adaptarse.
-
-
- IX.--LOS SIMULADORES PATOLÓGICOS
-
-Quien haya frecuentado por algún tiempo una clínica de patología
-mental, sabe cuán frecuente es la tendencia mórbida a la simulación,
-a veces subconsciente o automática. Krafft-Ebing ha señalado los
-trastornos de la fantasía, determinados en los locos por asociaciones
-mentales mórbidas, llevándolos tan pronto a la mentira como a la
-simulación. Hemos visto docenas de enfermos que han fingido síntomas
-aislados o cuadros clínicos completos, ora con el propósito de
-interesar al médico por su salud, ora engañándole sin un propósito
-especial bien definido. Fuera de los consultorios y de las salas de
-hospital, el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia,
-aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos desequilibrados y
-anormales suele existir una marcadísima tendencia a la simulación,
-que se manifiesta en cualquier circunstancia, de manera irresistible
-para el simulador, como si el hábito mismo la convirtiera en
-un fenómeno automático. Estos sujetos son los que llamamos
-_simuladores-patológicos_.
-
-El contralor de la conducta está en ellos perturbado por una anomalía
-del funcionamiento mental; resulta de ello una pérdida del "sentido
-de la adaptación al medio", de que el sujeto tiene conciencia o
-subconciencia, procurando compensarla mediante simulaciones complicadas.
-
-En algunos de estos sujetos la simulación es un resultado directo de
-la anormalidad mental: son los psicópatas. En otros es un producto
-indirecto, pues el desequilibrio psíquico exagera la sugestibilidad
-del individuo y lo predispone a simular bajo la influencia de otros
-sujetos: son los sugestionados.
-
- * * * * *
-
-1.º. La tendencia a la simulación en los degenerados, no escapó
-a la aguda perspicacia de Morselli. "La falsedad del carácter es
-también anomalía frecuente en los degenerados; ofrecen una tendencia
-irresistible a mentir, a fingir, a disimular, a calumniar. Muchos se
-tejen una vida de embustes, y no siempre porque ello les convenga.
-Típico del desequilibrio del carácter es afirmar distraídamente una
-cosa, un hecho, sin reparar en las consecuencias de la afirmación;
-después se la sostiene con el empecinamiento habitual en los
-espíritus pequeños, hasta que, a fuerza de repetirla, transfórmase
-por autosugestión en una creencia sincera (falsificación de los
-recuerdos, ilusiones de la memoria)". Aquí reside el origen de la
-simulación inconsciente que se observa en tantos degenerados, llegando
-al colmo en los histéricos. Y definiendo algunas modificaciones del
-carácter de los alienados, debidas a la exageración de los sentimientos
-egotistas, dice: "carácter _falso_ (astucia, complacencia en la mentira
-y fecundidad de invención para calumniar, propias de la histérica,
-del querulante, del loco razonante; mendacidad desvergonzada del
-alcoholista, el morfinómano, el ebefrénico masturbador; obsequiosidad
-hipócrita del epiléptico; picardía y tenaz premeditación de todos
-los alienados movidos por alguna idea impulsiva a cometer actos
-perjudiciales o criminosos, por ejemplo, el incendio o el suicidio;
-disimulación del paranoico delirante y alucinado; etcétera)".
-
-No repetiremos las exageraciones tocantes a las relaciones entre la
-histeria y la simulación; los trabajos de clínicos distinguidos,
-principalmente de Gilles de la Tourette y Pierre Janet, han demostrado
-que muchos de los fenómenos que se creían simulados son esencialmente
-patológicos, ajenos a la voluntad del sujeto, debidos a fenómenos de
-subconciencia, automatismo, restricciones del campo de la conciencia,
-etcétera.
-
-En este grupo se observan dos formas clínicas diversas. En un caso la
-enfermedad determina una tendencia mórbida a la simulación consciente;
-en el otro la enfermedad, mediante torcidos procesos psicológicos,
-arrastra al enfermo a simular inconscientemente. La anormalidad
-mental suele impedir una apreciación exacta de las condiciones en
-que se presenta la lucha por la vida; además, como observa Morselli,
-las mentiras y las simulaciones voluntarias, "frecuentísimas en los
-alienados, los degenerados y las histéricas, reiterándose, pueden
-terminar por ser creídas sinceramente": la mendacidad y la simulación
-tórnanse, con el tiempo, involuntarias.
-
-Caben en este grupo algunos tipos intermedios entre la salud y la
-locura, ya recordados. Estos individuos, por su deficiencia mental,
-no consiguen armonizar su conducta con el medio en que viven; esa
-inadaptación real los induce a colocarse en terreno falso, simulando
-adaptaciones ficticias, creyendo que ellas facilitarán una lucha
-que no aciertan a plantear en condiciones normales. Otras veces la
-simulación es producida por la morbosidad psíquica y no tiene ningún
-propósito--real ni ilusorio--de lucha o adaptación.
-
-Un caso extraordinario, clásico en la historia de la neuropatología, es
-el referido por Gilles de la Tourette, relativo a la célebre Sor Juana
-de los Ángeles. Aquella histérica creía ser poseída a menudo por un
-sujeto que la violaba vigorosamente, en complicidad con diablos y otros
-seres sobrenaturales; afirmó encontrarse en cinta, y como no faltaron
-algunos de los signos físicos de su embarazo simulado, el inocente
-sujeto que ella acusaba como autor de sus alucinaciones fué condenado.
-
-Conocemos un caso singular de simulación en una histérica ansiosa
-de tener prole. A fuerza de desearlo, comenzó su abdomen a aumentar
-lentamente de volumen y se suprimieron ciertas funciones periódicas de
-su organismo. Consultó a varios médicos que no atinaban a complacer
-su pretensión de ser madre; hubo uno, por fin, más inepto o más
-complaciente, que le diagnosticó embarazo extrauterino, indicándole
-el nombre de un distinguido cirujano a fin de hacerse operar. Éste,
-sugestionado por el diagnóstico de su colega, encontró en realidad
-algunos síntomas de probabilidad, creyendo por autosugestión encontrar
-otros de certeza, sugestión contagiada a uno de sus practicantes que
-creyó "oir" latidos donde simplemente los sospechaba el otro. Se
-procedió a operar a la enferma y se encontró "peritonismo histérico",
-es decir, hinchazón producida por gases. La simuladora había
-transformado en convicción obsesiva su deseo de maternidad; las únicas
-víctimas fueron el operador y el agregado que "oyó los latidos".
-
-Otro caso de neurópata simulador merece, por lo extraordinario,
-recordarse en pocas líneas. Se trata de un original literato, enfermo
-de neurastenia cerebral, con impulsos ambulatorios conscientes pero
-irresistibles; un caso de aquéllos que frecuentemente llegaban a la
-clínica de Charcot: sujetos que viajaban al azar, sin objetivo y sin
-rumbo, repitiendo en la vida real la leyenda de Ashavero. Este enfermo
-posee en grado sobresaliente varios caracteres psicológicos; sobre
-fondo enteramente psicopático es genialoide, simulador, mentiroso y
-generoso; todo en grado característico. Ha simulado los hechos más
-inverosímiles, sin tener en ello la menor utilidad, ni siquiera el
-deseo de ser creído. En un caso le vimos convertirse en cerebro y brazo
-de una terrible asociación secreta, cuyo nombre envidiárale cualquier
-delirante sistematizado: "Liga Americana de la Democracia pura";
-consiguió iniciar a varios jóvenes en los misterios de la sociedad,
-consagrándolos reformadores sociales y profetas del americanismo.
-Sabiendo que sus viajes son el resultado de impulsos irresistibles
-de duración variable, llegó a simular que respondían al propósito de
-ejecutar misiones de la asociación creada por su fantasía. Realizó
-otras curiosas simulaciones, hostigado por sus anomalías mentales. Para
-eludir el modesto compromiso de un banquete ofrecido a varios amigos,
-simuló haber muerto, haciendo distribuir las esquelas de invitación a
-sus exequias fúnebres. Otra vez simuló intenciones homicidas contra un
-joven colombiano, cobohemio suyo; recorría las calles de Buenos Aires,
-anunciando a voz en cuello que le asesinaría; pero, al encontrarle,
-todo terminó en un caluroso abrazo de cofrade. Simuló diversos viajes
-a Montevideo, con el propósito imaginario de reñir con otro joven,
-desequilibrado como él, que había plagiado algunos de sus escritos;
-pero jamás realizó sus viajes, limitándose a no salir de su habitación
-por todo el tiempo que simulaba estar ausente. Por fin, ha simulado
-numerosos hurtos con el propósito de verse enredado en montepinescas
-aventuras policiales y, según nos ha manifestado, para estudiar el
-ambiente carcelario y la psicología de los delincuentes que--nuevo
-Dostoiewsky--deseaba utilizar como material para una novela naturalista.
-
-Es un _simulador-mentiroso_, mixto, caso típico de los que Delbrück
-llama "pseudología fantástica", estudiados también por Koeppen y
-Kraepelin.
-
-En la parte especial de esta obra ("La simulación de la locura")
-estudiamos con minuciosidad la psicología de los delincuentes en
-sus relaciones con la tendencia y la aptitud para simular, así
-como el estado mental de los simuladores de la locura, punto asaz
-controvertido, especialmente por los psiquiatras y criminologistas
-italianos; algunos de ellos--creyendo que puede ser un argumento en
-favor de las teorías de la Escuela--pretenden que la simulación de
-la locura es una característica del delincuente nato, opinión que no
-compartimos.
-
-Es harto conocida la importancia que tienen en medicina legal las
-simulaciones de los neurópatas en general y particularmente de los
-histéricos. Para eludir cuestiones incidentales suprimimos cualquier
-consideración al respecto[9].
-
- * * * * *
-
-2.º. La vida en sociedad es intrincada red de sugestiones de toda
-índole. Se extiende desde la útil sugestión del maestro sobre el
-alumno, hasta la perniciosa de un condiscípulo perverso; desde la
-caricia bondadosamente sugestiva de la madre hasta el cáliz de
-voluptuosidad en que las biltroteras ofrecen tentadores refinamientos;
-desde el ejemplo educador del laboratorio hasta el veneno de una
-amistad perniciosa. Todo en la vida es fuente de sugestiones que pueden
-llevar al mal como al bien: se transforman, se adaptan a las exigencias
-de cada edad, de cada profesión, de cada temperamento, de cada ambiente.
-
-En ese vaivén de sugestiones es lógico ver germinar un tipo
-frecuentemente observable; bajo la influencia de sugestiones diversas
-algunos individuos son arrastrados a hacer de la simulación un hábito
-irresistible.
-
-Si la sugestión es fuerza omnipotente--pues así como arrastra al delito
-a un degenerado mental, lleva al heroísmo a un entusiasta y al martirio
-a un místico--lógico es que en circunstancias especiales induzca a la
-simulación, o encamine en este sentido las tendencias de un sujeto ya
-predispuesto al fraude.
-
-En la psicología de este tipo suelen combinarse diversos caracteres
-convergentes, aunque derivados de grupos diversos; se suman la
-credulidad, el misticismo y el estetismo, mezclados con la vanidad, el
-exhibicionismo y la mentira. Algunas veces se descubre una simulación
-de audaces perversidades en sujetos ingenuos, inocentes; así en un
-literato inteligente, pero degenerado, comprobamos detrás de una
-irresistible tendencia al erotismo simulado, la castidad y el onanismo.
-
-El _simulador-sugestionado_ lo es de segunda mano. El impulso para
-simular le viene de otros individuos. En psicología colectiva se sabe
-que la sugestión de la masa sobre el individuo puede arrastrarle a
-simular cosas que en realidad no ha hecho ni es capaz de hacer; en
-una reunión de huelguistas la sugestión del ambiente era tan grande
-que muchos entusiastas simulaban haber apaleado a obreros que no se
-adherían a la huelga; uno de ellos, incapaz de ninguna acción mala,
-simuló lesiones que dijo recibir en la refriega con el apaleado,
-imitando, sin saberlo, el clásico ejemplo de Pisistrato. Más tarde se
-asombraba de la sugestión del medio, que le había inducido a simular la
-realización de actos contrarios a sus sentimientos.
-
-Otras veces la sugestión es individual e indirecta. Conocemos un
-colega, sugestionado por otro, que para ser estimado y respetado
-cree debe parecérsele; simula su manera de hablar y sus gestos, y,
-por hábito, lo hace ya inconscientemente, con pleno automatismo. De
-sugestión indirecta nos dan abundante ejemplo los _snobs_, que simulan
-los gustos e ideas que están de moda. Entre los literatos novicios
-es frecuente encontrar sujetos que simulan poseer malas cualidades,
-creyéndolas verdaderas en los fisgones por quienes están sugestionados;
-el _snob_ literario suele fingir todo lo que cree verdadero en sus
-modelos.
-
-Un joven literato, sugestionado por los decadentes franceses, creyóse
-obligado a simular los refinamientos y vicios fingidos por éstos,
-conceptuándolos verdaderos. Simulaba ser maricón, haschichista,
-morfinómano y alcoholista; vestía trajes raros; trasnochaba en los
-cafés, simulando estar ebrio, aunque sentía repulsión orgánica por
-las bebidas alcohólicas. Simuló estar enamorado de una joven que
-decía víctima de la lujuria infamante de su propio padre; de esta
-simulación le nació la ocurrencia de simular un suicidio, después de
-haber simulado un pretendido envenenamiento de su supuesto suegro y
-confesarse arrepentido de ello. Todo era producto de sus pueriles
-sugestiones, fruto de las fisgas de los estetas y superhombres cuyas
-obras leía con predilección y bajo cuya influencia vivía.
-
-Agregaremos que es común observar la autosugestión en muchos
-simuladores, que al fin realizan con sinceridad sus simulaciones.
-Igual fenómeno ocurre con los otros fraudulentos: algunos mentirosos
-acaban por creer sus propios embustes y muchos imitadores se convencen
-fácilmente de su originalidad. Por otra parte, conviene reconocer que
-muchas veces hay un fondo sincero en lo que se simula: el solo hecho de
-querer fingir algo significa que el individuo estima o desearía poseer
-la cualidad simulada.
-
-
- X.--CONCLUSIONES
-
-El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta al
-medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de la
-psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética del
-carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
-
-En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
-la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
-clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
-humanos".
-
-Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
-diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
-intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
-medios de lucha.
-
-Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
-indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
-del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
-lucha por la vida.
-
-Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
-la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
-surge sobre fondo patológico.
-
-Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
-los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
-principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
-simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
-
-Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
-una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
-harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
-adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
-de una modalidad psíquica especial.
-
-
- NOTAS:
-
-[4] Carlos Alfredo Becú en su estudio sobre "La moral de la Lucha por
-la Vida", observa que imitar y simular son condiciones de éxito en la
-lucha por la mejor adaptación a la vida social.
-
-"Si fuera necesario desarrollar aún más esos principios de ética
-social, llegaríamos a preconizar, no sólo la necesidad de evitar las
-divergencias, sino la obligación moral positiva de identificarnos, en
-absoluto, con el medio social. En otras palabras, abdicar de nuestra
-personalidad, pues su acción podría obstaculizar nuestro triunfo en
-la lucha. Es lo que se llama _habilidad_ en la vida, englobando en
-esta palabra un grupo de procedimientos encaminados a templarnos al
-unísono de nuestros conciudadanos. Es, en resumen, erigir en principio
-de moral social la supresión de nuestras individualidades, ahogadas en
-la necesidad de imitar a los demás o simular sus caracteres. Es este
-un principio darwiniano, cuya excelencia, considerándolo como la mejor
-templada de las armas para la lucha por la vida, puede ser demostrada
-también con argumentos darwinianos. Es, en efecto, la reproducción
-dentro de las sociedades humanas, de una curiosa forma de adaptación
-al medio estudiada en ciertos insectos por Alfred Russell Wallace, el
-co-creador de la doctrina de Darwin, naufragado luego en un pantano
-espiritualista. Llamóle _mimicry_, que se traduce _mimetismo_, y
-consiste en una adaptación tan perfecta del animal al medio, que no
-sólo ha conseguido organizar su fisiología para la vida en cierto
-ambiente, sino que ha copiado con pasmosa fidelidad, su forma, tamaño,
-coloración, etc. De esta manera, el insecto, que vive entre hojas
-verdes o ramitas secas, consigue parecerse tanto a una hoja o a una
-ramita, que pasa desapercibido entre ellas, y se libra así de sus
-enemigos; es, como vemos, un excelente medio de luchar por la vida. Un
-ejemplo criollo de mimetismo es el _mamboretá_, lindo bichito vinculado
-a ciertas agradables reminiscencias infantiles. Es una verdadera hoja
-de gramilla tierna, y se necesita toda la perspicacia de un muchacho
-travieso para descubrirlo, cuando, estirando sus patas largas y
-delgadísimas, se desliza entre las matas de pasto."
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-Un hombre-mamboretá es el ejemplar más perfecto de la especie, en
-cuanto a sus aptitudes para la lucha por la vida; a esta conclusión
-nos lleva una ordenada lógica, partiendo de la doctrina darwiniana.
-Es, como vemos, un concepto radicalmente distinto del usual en los
-malos comentadores del pensador inglés, y especialmente, de quienes han
-intentado edificar sociologías rengas sobre sus principios biológicos.
-
-Sería acaso inútil confirmar con ejemplos la teoría anterior. Basta
-recordar que la imitación es, según Tarde, la más enérgica de las
-fuerzas sociales; y esta simple mención del sociólogo francés, me
-evita la ingrata labor de diluir pensamientos ajenos para confirmar
-lo propio. Y si de la imitación pasamos al verdadero mimetismo,
-considerado como medio de lucha por la existencia, los ejemplos
-no serán menos frecuentes. Son repeticiones de ideas o doctrinas,
-declaraciones, frases e interjecciones, o bien, en una situación más
-evidente, copias de insignias, prendas de indumentaria. Recuérdese
-la importancia de sacar cruces y otros emblemas durante ciertas
-persecuciones religiosas, o chalecos colorados bajo el gobierno de don
-Juan Manuel de Rozas. Estos últimos casos de mimetismo, en nada se
-diferencian del estudiado por Wallace.
-
-"Pero sin recurrir a ejemplos que pueden considerarse excepcionales,
-bastará un examen imparcial y sensato, aunque somero, para convencernos
-de que la organización social contemporánea impone ese mimetismo como
-norma de moral colectiva, y como condición para vivir en sociedad.
-Recuérdese lo dicho anteriormente sobre la habilidad en la vida.
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-"La imitación y la simulación representan, pues, en la sociedad, la
-forma usual de la adaptación; y a este último concepto se reduce, como
-hemos visto, la idea darwiniana de la lucha por la vida". (_Archivos de
-Psiquiatría y Criminología_, Buenos Aires, Septiembre, 1903.)--(Nota de
-la 3.ª edición).
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-[5] "La organización del carácter, su desarrollo y su fijación,
-producen ciertas formas psicológicas completamente análogas a los
-fenómenos del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter
-asume, en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera
-naturaleza, y la confusión así determinada tórnase, en principio, en
-beneficio del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele
-tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y
-conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o
-defectos que en realidad no posee o posee débilmente.
-
-"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más
-voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema
-constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir
-actitudes provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar
-que los demás procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y
-semi-instintivo, pudiendo manifestarse continuamente o producirse por
-casualidad...".
-
-"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente
-opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase una
-tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver solamente
-los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En la segunda,
-en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad no
-existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma, y
-simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación
-simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación disimula
-la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen en evidencia". F.
-Paulhan, "La simulation dans le caractère", en _Revue Philosophique_,
-Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.).
-
-[6] Merecen especial mención dos artículos de Paulhan, aparecidos
-en la "Revue Philosophique". En el primero estudia la disimulación
-de los sentimientos afectivos (_el falso impasible_), en el segundo
-la simulación de los mismos (_el falso sensible_); en ambos casos
-el simulador procede movido por un propósito netamente utilitario,
-procurando adaptarse al sentimiento social del medio en que vive. Ambos
-estudios son de una concepción y una claridad casi perfectas.--(Nota de
-la 3.ª edición).
-
-[7] Ramos Mejía ha estudiado particularmente _Los Simuladores del
-talento_, en un interesante libro de proyecciones políticas.
-
-"Estos hombres mediocres e inútiles que son la expresión humana
-de aquella animalidad defensiva, tienen en su espíritu, como los
-paralíticos y los mudos en su cerebro, _suplencias_ de extraordinaria
-aplicación, el don de espera del batracio oportunista, las
-transmutaciones de la forma, el uso del color, las actitudes, las
-complicadas comedias de todo lo que hiere el sentido alerta de sus
-enemigos. Todo ello no les sirve para agredir, sin embargo, porque la
-iniciativa es propiedad del talento como la fecundidad de la vida; pero
-se defienden con armas cuyo uso y mecanismo ignora aquél, porque es
-inocente y sin malicia frecuentemente...".
-
-"Ciertas aptitudes dispersas que por una educación progresiva han
-llegado a un desarrollo considerable, establecen por el uso la
-corrección falaz de un funcionamiento complicado, alcanzando a
-constituir verdaderos _aparatos mentales_, que invitados al movimiento
-por cualquier remoto peligro, entran en acción con la regularidad de un
-mecanismo registrador. Tales aparatos están generalmente constituidos
-por grandes o pequeñas disposiciones para la simulación: _aptitudes y
-actitudes_, ambas combinadas, porque en el fondo no hay otra cosa que
-histrionismo desvergonzado".
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-"Tienen en el espíritu todos los elementos de la ilusión y un
-dispositivo teatral por medio del cual, combinando simples _manchas_,
-dan en el lienzo la sensación completa de cosas que a la distancia
-resultan acabadas; con la escoba sugieren la sensación de un hombre,
-con un diario una bandera, con el bastón un cetro y si el público tiene
-cierta disposición, que las precauciones y el interés de otros han
-suscitado, resultan: estigma de la gloria las erupciones, cicatrices
-los traumatismos y rastro de la vigilia estudiosa las ojeras libertinas
-de la mala noche...".
-
-"En la esgrima de estas aptitudes de protección, _el defensivo_ suele
-tener golpes de éxito que le equiparan al genio; porque llegar a la
-cumbre sin talento, ilustración, virtudes domésticas elementales,
-siquiera, es, sin duda, poseer un género singular de superioridad. ¿No
-lo tiene, acaso, el que por medio del silencio recamado con la falsa
-pedrería de los gestos, de los monosílabos y exclamaciones, mantiene
-por largo tiempo la sensación de su misteriosa existencia? Hay un arte,
-casi estoy por decir que es una ciencia, que enseña a vislumbrar los
-provechos del silencio y revela el secreto de sus usos, educando la
-perseverancia y el dominio tan útil sobre la fisonomía y los nervios.
-Poseerlo es una de las características más humanas de la protección.
-¡Cuántas cosas no teje detrás de él la imaginación popular! Pero ¡ay!
-de él, el día en que _el defensivo_, a fuerza de tironeársela, pierde
-en un instante de desequilibrio la preciosa virginidad de la lengua,
-entregándose a un verdadero _libertinaje_ verbal que le arranca
-violentamente de aquel olimpo prestigioso de la sombra...".
-
-"No es menos defensiva, en muchos casos, la misma oratoria, cuando
-como ese silencio fructífero, se emplea para ocultar pobrezas mentales
-vergonzantes. Ese orador verboso, pero estéril, de todos tan conocido,
-es el tipo del _defensivo superior_, mezcla curiosa de tintorero
-astigmate, por la abundancia de colores chillones que maneja; de
-pirotécnico, por el ruido inútil que produce; de cómico, por el
-gesto abusivo, la _pose_ sugerente, el ademán de atleta y de augur
-confundidos fraternalmente, con que sugiere la sensación de plenitud,
-en el vacío. Nadie, como él, más feliz, cuando despliega sus abundantes
-trapos de serpentina, dominando la atención de la simplicidad de
-espíritu, con aquella verbosidad venturosa que pone láminas a su inútil
-facundia. Es el espíritu más consumado de prestidigitación psicológica,
-el mentiroso emotivo por excelencia. Su charla no es jamás vehículo de
-ideas, o si a las veces existe alguna, lo que parece bien raro, es sólo
-en un estado tal de dilución, que no sería posible pescarla en aquel
-mar de papelillos multicolores. Algunos, más alados que otros, suelen
-en ocasiones suspenderse un poco más arriba de la tierra, porque con
-la maravillosa inflexión de la voz y algunas otras raras cualidades
-puramente externas, o encantan el oído o sorprenden la sensibilidad
-tocándola con mansedumbre. Por ese medio acaban por dominar el
-corrillo, desterrar el aburrimiento de la expectativa y conquistar
-el prestigio de la atención en los cerebros dóciles al engaño. Su
-habilidad protectiva, está principalmente en detenerse cuando ya
-asoma dentro de su incoercible verborragia la vaga silueta de aquel
-delicioso _macaneador_, cuyo espíritu, tan ingenuamente expansivo, vela
-siempre experto dentro del alma del orador. Hay que reconocer, con
-todo, que tiene la facultad de hacerse oir siempre en los más graves
-problemas, por la audacia en el abordaje, la felicidad envidiable en
-la cita y aquella rara habilidad con que pone al servicio de todas las
-inteligencias la chispeante vulgarización de las arduas cuestiones".
-
-"Deben tener, y la tienen sin duda, una función prevista todos estos
-_defensivos inferiores_ que en ocasiones flotan tan arriba, subsisten y
-se mantienen por raras virtudes de organización animal hasta por encima
-del talento excelso y de los verdaderos méritos. En tan complicada
-dinámica, ¿no habrá alguna ley de equilibrio que reclame su menudo
-concurso como en las trascendentales de la vida la tiene el gusano y
-el molusco, que transforman la naturaleza de los terrenos y alteran el
-curso de los ríos por simple acumulación? Ya que no pueden sacar de
-sí mismos la fuerza que necesitan, se injertan otra alma, suerte de
-autoplastia moral que les permite usar una postiza y hacer alarde de la
-abundancia falaz que transitoriamente los redime de su inferioridad...".
-
-La tesis de este libro es paradojal; es necesario poseer talento
-verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del
-talento.--_Los Simuladores del talento_, Buenos Aires, 1904. (Nota de
-la 3.ª ed.).
-
-[8] Como complemento lógico de su paradojal estudio sobre los
-_simuladores del talento_, examina Ramos Mejía a los _disimuladores del
-talento_; esta disimulación es un hecho posible, aunque no frecuente.
-
-"Así como hay quien simule el talento para vivir y triunfar en la lucha
-por la vida, así hay también quien, con el mismo fin, lo disimula; de
-manera que, frente al grupo numeroso de los simuladores está el de los
-disimuladores.
-
-"La disimulación es una función tan defensiva como la otra que le
-hace _pendant_. Difieren ambas en que aquélla tiene un carácter de
-mayor pasividad y es menos dramática en sus procedimientos. Y, sin
-embargo, es más fácil _disimular_ que _simular_, porque el disimulo,
-que no tiene el poder sugerente de la mímica y del ruido, se presta
-más fácilmente al análisis y al examen de la curiosidad que a menudo
-fracasa frente a la deslumbrante movilidad de ésta. La impenetrable
-quietud del disimulador ofrece un procedimiento menos rico de recursos
-y de engaños que la inquieta variabilidad del simulador.
-
-"El reducido despliegue de sus aptitudes defensivas, se limita
-generalmente a _achicarse_, a reducir la superficie de agresión para
-ofrecer menos flancos al ataque y pasar más fácilmente desapercibido.
-Posee un dominio genial sobre las funciones de relación, la fisonomía
-y la emotividad, de manera que ningún agente de perturbación sensitiva
-pueda tomar de sorpresa a la más inquieta fibra muscular o al más
-humilde de los cilindros nerviosos que conduce impresión o movimiento.
-La oclusión completa de todos los canales de exteriorización, para que
-todas las funciones circulatorias de la sensación se hagan debajo de la
-superficie tegumentaria, constituye algunas de las tantas ruedas del
-aparato destinado a imitar la muerte y el silencio, la indiferencia y
-la insensibilidad más completa, a los fines de ocultación provechosa"
-_Loc. cit._--(Nota de la 3.ª edición).
-
-[9] Dos psiquiatras italianos, Penta y Del Greco, partiendo de la
-observación de los simuladores patológicos, y especialmente de
-los simuladores de la locura, se inclinan a ver en la simulación
-un carácter psicológico inferior, un estigma degenerativo. Todo
-lo expuesto en el presente volumen demuestra que es una de tantas
-formas de adaptación a las condiciones de la lucha por la vida,
-una manifestación de la astucia y del fraude, más evolucionada
-que la brutalidad y la violencia, como instrumento de lucha y de
-adaptación.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Cap. V.--Simulación de estados patológicos=
-
- I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión de estas
- simulaciones.--III. Objetivo uniforme de sus diversas formas
- médico legales.--IV. Principales aspectos clínicos: eludir el
- servicio militar, explotación de la beneficencia, simulación de la
- locura.--V. Enfermedades que pueden simularse.--VI. Simulación de
- la salud (enfermedades disimuladas).--VII. Conclusiones.
-
-
- I.--SU UTILIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Siendo este ensayo una introducción al estudio particular de la
-simulación de la locura, justo será examinar con diligencia cierto
-grupo de simulaciones que conexiona el tema general con el asunto
-especial de la parte siguiente.
-
-Slocker, autor de la mejor monografía sobre enfermedades simuladas,
-ve el asunto al través de su preocupación personal y descubre en
-las enfermedades simuladas los problemas de mayor importancia que
-se presentan a la consideración del médico. En verdad, no puede
-compartirse tal opinión; al médico le interesan más, sin duda, las
-enfermedades verdaderas.
-
-Hacemos esa pueril salvedad para agregar que no es nuestro propósito
-abordar el tema siguiendo la vía trazada por los profesionales que han
-visto la cuestión médica, desconociendo la cuestión humana. No han
-sospechado que una amplia ley biosociológica encuadra esos fenómenos
-en un marco general, abarcando todos los fenómenos de simulación en
-la vida biológica y social. Se ha estudiado en las enfermedades
-simuladas el hecho clínico y médico-legal, ignorándose su aspecto
-psico-sociológico. Para lo primero basta ser médico; para lo segundo
-requiérense otros conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de
-los profesionales de la medicina.
-
-Léese en todos los autores que Hipócrates, Galeno, Ambrosio Pareo,
-Silvaticus, Fidelis, Zacchia, Steurlín, y otros, hacen referencia
-especial a la simulación de enfermedades. Fodéré, Belloc, Marc,
-Dehauss, Robecourt, Setier, Gilbert, se ocuparon de ella en el siglo
-XIX. Respecto de simulaciones especiales en el ejército, escribieron
-Souville, Borié, Moricheau-Beaupré, Percy y Laurent, Coche, Fallot,
-Hennem, Hutchinson, Chegue, Marshall, Kirchkof, Isfordink, en la
-primera mitad del siglo; en los últimos cincuenta años la bibliografía
-es muy vasta. Permanece clásico el tratado de Boisseau, siendo
-realmente estimables los de Duponchel, Devergie, Derblich, Slocker y
-pocos más.
-
-Estudiaremos el asunto de distinta manera; elevando el punto de
-observación ensancharemos nuestro horizonte.
-
-En los capítulos precedentes hemos visto que el hombre, como todos
-los seres vivos, lucha por la vida; para ello posee medios de diversa
-índole, que se adaptan a las condiciones de la lucha; entre los
-medios fraudulentos la simulación es de los más generalizados y asume
-numerosas formas adaptadas al ambiente.
-
-Los medios de lucha por la vida se transforman tendiendo a obtener la
-mejor adaptación con el menor esfuerzo, es decir, en el sentido de la
-menor resistencia.
-
-En las sociedades humanas el principio de la lucha por la vida se
-atenúa progresivamente, desarrollándose otro principio, el de
-asociación, que tiende a modificar radicalmente las condiciones de la
-lucha misma; al antagonismo absoluto entre los individuos, al _mors
-tua vita mea_, se oponen numerosas y complicadas formas de solidaridad
-social.
-
-Esa evolución se caracteriza por fenómenos paralelos, producidos en la
-mente humana y en la organización social. Psíquicamente, tenemos el
-desarrollo progresivo de los sentimientos llamados altruístas, que en
-la evolución mental de la humanidad tiende a extender la solidaridad
-del individuo a la familia, de ésta a la tribu, de ésta a la raza o a
-la nación, y de ésta a la humanidad. Sociológicamente, se caracteriza
-por la formación de instituciones que, en su conjunto, constituyen
-la beneficencia, evolucionando de formas primitivamente utilitarias,
-(beneficencia positiva) hacia formas cuyo utilitarismo es cada vez más
-indirecto, (beneficencia negativa); ambas bien estudiadas por Spencer.
-Estas instituciones sociales resultan de la evolución mental indicada.
-
-La evolución altruísta de los sentimientos humanos se inicia en
-presencia del dolor ajeno. El débil y el inferior han podido ser
-objeto de desprecio; no lo fué nunca el enfermo. El hombre, que busca
-rehuir el dolor y encontrar el placer (nosotros diríamos que trata
-de seguir su evolución por el camino de las menores resistencias),
-debe, necesariamente, conmoverse ante el dolor de sus semejantes. En
-el salvaje y en el niño ya se encuentra ese fundamental sentimiento
-de _piedad_, inherente al hombre considerado como animal sociable;
-cuando falta, lo mismo que el sentimiento de _probidad_, el hombre es
-un ser antisocial, es decir, un delincuente. Confirma nuestras ideas la
-clásica definición de Garófalo.
-
-Considerado el hombre como unidad social, en lucha contra sus propios
-semejantes, su _locus minoris resistentiae_ para los enemigos debe ser
-siempre el sentimiento de piedad, punto de arranque del altruísmo; las
-instituciones de beneficencia son su expresión social. Por esto, dentro
-de nuestro concepto funcional de la simulación, debemos encontrar aquí
-una forma especial perfectamente adaptada a ese lado vulnerable; la
-simulación explota el sentimiento de solidaridad social, en su forma de
-piedad por el dolor, y determina la simulación de estados patológicos.
-
-No discutiremos las desventajas que el incremento de la solidaridad
-social puede tener para la selección humana; mientras multitudes
-laboriosas y fecundas carecen de lo necesario, duele ver que
-los manicomios, las cárceles y los asilos entretienen la cómoda
-holgazanería de seres improductivos, cuando no perjudiciales. Es
-el eterno problema de la lucha contra el parasitismo social de
-los degenerados, frente al de la justa protección a las clases
-trabajadoras; un cultor de la frase podría decir que se degenera a las
-masas mediante la miseria, para darse luego el lujo de mantenerlas en
-ocioso parasitismo. Sergi, en "Las degeneraciones humanas", ha dedicado
-un bello capítulo al estudio de la supervivencia de los débiles y de
-los inferiores; Nietzsche la fustigó acremente, invocando contra ella
-el mejoramiento selectivo de la especie humana.
-
-También pasaremos por alto la dilucidación de otro problema que, si
-debiera ser cuidadosa, requeriría, como la anterior, un volumen aparte.
-La piedad y la solidaridad con los enfermos, traducidas en ventajas
-reales que la sociedad les brinda en la lucha por la vida, expresan
-nuevas formas evolutivas del utilitarismo individual; la máxima
-galilea "haz a otros lo que quisieras fuera hecho contigo mismo" es
-altamente utilitaria; aunque atenúa la lucha por la vida, no está en
-contradicción con ella, pues representa la mejor forma de asociación
-para la lucha. Comprobaríase, una vez más, que el altruísmo, lejos
-de ser antagonista del individualismo, es su forma superior y más
-socializada; corresponde a formas asociativas de lucha por la vida,
-que, en definitiva, son las más ventajosas para los individuos.
-
-En rigor podríamos ver que la simulación de enfermedades es paralela a
-la evolución de la lucha por la vida entre los hombres. A medida que
-esta lucha se atenúa, por el desarrollo de los sentimientos altruístas
-de piedad, la simulación de estados patológicos presenta mayor ventaja
-y tiende a generalizarse.
-
-El estudio de la cuestión bajo esta nueva fase merece tentar a los que
-han acumulado datos clínicos y médico-legales sobre las enfermedades
-simuladas; hay una rica veta de observaciones psicológicas y sociales
-que no han sabido descubrir los autores, demasiado médicos, que han
-tratado esa materia. Diríase que el hábito ha restringido su campo
-visual al círculo estrecho de las preocupaciones clínicas.
-
-Antes de terminar digamos dos palabras sobre otra cuestión, nacida
-también del sentimiento de piedad, cuyo protagonista suele ser el
-médico. Hay formas de rutina profesional que perjudican seriamente a
-la sociedad. Cuando el médico, llevado por su piedad, prolonga por
-días o minutos el dolor de un enfermo incurable, realiza una crueldad
-nociva; procede en armonía con sus sentimientos, propios del ambiente,
-recibidos por la herencia y disciplinados por la educación; pero en
-realidad cumple una misión inhumanitaria. La función social de la
-medicina debiera ser la defensa biológica de la especie humana,
-orientada con fines selectivos, tendiendo a la conservación de los
-caracteres superiores de la especie y a la extinción agradable de los
-incurables y los degenerados; se evitaría con ello el desperdicio
-de fuerzas requerido por el parasitismo social de los inferiores,
-alejando, a la vez, la posible transmisión hereditaria de caracteres
-inútiles o perjudiciales para la evolución de la especie. Pero este
-problema sólo puede señalarse, por ahora, en el orden teórico. Acaso
-los hombres del porvenir, educando sus sentimientos dentro de una moral
-que refleje los verdaderos intereses de la especie, puedan tender hacia
-una medicina superior, selectiva; el sereno cálculo desvanecería una
-falsa educación sentimental, que contribuye a la conservación de los
-degenerados con serios perjuicios para la especie[10].
-
-
- II.--DIFUSIÓN DE ESTAS SIMULACIONES
-
-Las simulaciones de estados patológicos ofrecen vasto campo de
-observación y de estudio. Así como es fácil encontrar en el mundo
-biológico los primeros ejemplos de simulación en general, también se
-encuentran los de enfermedades simuladas. El hecho se explica, puesto
-que entre las especies animales aparece el principio de asociación para
-la lucha, originando el sentimiento de solidaridad; por eso, en los
-animales que se asocian pueden encontrarse enfermedades simuladas.
-
-Los animales asociados con el hombre, adaptados a la domesticidad,
-simulan con frecuencia estados patológicos. Poseímos un perrito muy
-inteligente que recurría con frecuencia a la astucia. Enfermó en
-cierta ocasión y le regalamos de golosinas; curado de su pasajera
-dolencia, dos meses más tarde, viendo un plato con dulce de leche,
-el astuto animal simuló estar enfermo; echóse en un rincón llorando
-enternecedoramente. Nadie sospechaba el motivo de su repentina
-enfermedad; el dulce fué comido sin darle participación alguna. Pocos
-momentos después el animal curó de su fingida dolencia, resignándose,
-apresuradamente, a lamer los platos pringosos de dulce.
-
-Entre los hombres de campo los hay muy hábiles para reconocer las
-enfermedades simuladas por los animales. Todos hemos visto caballos que
-se fingen enfermos antes de ser atados; después de estarlo desisten de
-su simulación, trabajando sin inconvenientes.
-
-Es harto conocido el ejemplo del pato que arrastra el ala al volar,
-simulando estar herido, con el propósito de defender su nido mediante
-esa estratagema. Al estudiar las simulaciones en el mundo biológico,
-hemos recordado que muchos insectos, viéndose amenazados, fingen estar
-muertos. Cuando niños, todos pasamos emocionantes momentos contemplando
-las luchas entre el gato y el ratón; este último suele simular estar
-mal herido o moribundo para intentar la fuga en momento inesperado.
-Recorriendo los libros de Romanes, Wallace, Cuénot y otros, podría
-coleccionarse una larga serie de ejemplos de simulación de enfermedades
-en los animales.
-
-En los hombres son frecuentísimas; en todos los idiomas y dialectos
-existen modismos o vocablos especiales para expresarlas. En la jerga
-popular mil frases lo revelan, y algunas de ellas están generalizadas
-entre las personas cultas.
-
-No se crea que el fenómeno es moderno. Basta abrir el Génesis para
-encontrar a Raquel simulando estar indispuesta para no levantarse de la
-cama donde tiene escondidos ciertos ídolos robados; en otra parte, en
-el Libro de los Reyes, encontramos a David simulando haber perdido la
-razón para sustraerse a las iras de Saúl; y en otro pasaje de ese libro
-pornográfico que se llama la Santa Biblia, Amnón, hijo de David, simula
-estar enfermo para guardar cama y desahogar su amor incestuoso con su
-propia hermana Tamar.
-
-Es seguro que antes de los tiempos a que la Biblia se refiere existían
-enfermedades simuladas. Como observa Tomellini, el hombre debió
-concebir esta forma de simulación al observar por vez primera que
-ante el quejumbroso ¡ay! del enfermo sus semejantes le rodeaban de
-atenciones cuidadosas, eximiéndole de ciertos deberes fundamentales
-que la lucha por la vida impone. Sin engolfarnos en el análisis de
-las formas que debió revestir este fenómeno a través de la historia,
-limitémonos a decir que donde hay asociación en la lucha y sentimientos
-de solidaridad social, algunos sujetos astutos simulan estar enfermos
-para explotar esos sentimientos.
-
-En un epigrama de Marcial encontramos la historia picaresca de Celio,
-que simulaba estar enfermo de gota para no cumplir ciertas obligaciones
-de la vida cortesana; pero con tan mala suerte que a fuerza de fingir
-la enfermedad acabó por contraerla de veras. Apiano cuenta de un tal
-que para esquivar persecuciones se fingía ciego, no sospechando que al
-quitarse el emplasto se encontraría realmente privado de la vista; y
-Plinio, para probar la fuerza de la imaginación, refiere de un sujeto
-que soñó estar ciego y despertó privado de la vista. No son raros los
-hechos de este género; Montaigne, en sus ensayos (Libro II, Cap. XXV),
-aconsejó "de ne contrefaire le malade", por ser peligroso para el
-simulador.
-
-Es seguro que en ciertas épocas de mayor relajación moral se ha
-difundido extraordinariamente la costumbre de simular enfermedades.
-Casos hay de ella en la mitología y Ulises se valió muchas veces de
-este recurso para salir de aprietos. En la edad media esta clase
-de superchería llegó a ser epidémica; bástenos recordar la famosa
-"Cour des Miracles", donde se reunían todos los mendigos, pícaros y
-trapizondistas del viejo París. La novela picaresca española es una
-verdadera enciclopedia de simulaciones y difícil es encontrar un sólo
-relato en que no aparezca un falso mendigo que simule enfermedades para
-explotar la credulidad del prójimo.
-
-Son muchísimos, sin duda, los acontecimientos históricos de importancia
-en que la simulación por parte de altos personajes juega un papel
-principal; Boisseau indica varios; otros son recordados en el
-diccionario de medicina de Dechambre y algunos en los demás autores.
-Pero no es nuestra tarea repetir sus datos ni investigar otros nuevos;
-Ésa es obra paciente de cronistas.
-
-Sólo agregaremos que la disimulación de las enfermedades responde
-siempre al propósito general de todas las simulaciones: el fin es
-adaptarse en el sentido de las menores resistencias. La simulación
-de la enfermedad es, precisamente, una disimulación de la salud, y
-viceversa. Simúlase la enfermedad cuando ella ofrece ventaja sobre
-la salud; se simula ésta cuando la enfermedad coloca al sujeto en
-condiciones desfavorables que conviene ocultar.
-
-
- III.--OBJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS
-
-Desde el punto de vista médico-legal la simulación de enfermedades
-comprende fenómenos muy diversos. Slocker los especifica como sigue:
-_Simular_ una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes
-del proceso simulado; disimularla es ocultar las manifestaciones
-sintomáticas con que la enfermedad real perturba las funciones
-biológicas; _pretextarla_ es referir las manifestaciones patológicas,
-procurando demostrarlas incompatibles con determinadas funciones;
-_provocarla_ es ponerse en las condiciones necesarias para alterar
-una o varias funciones normales; _exagerarla_ es presentar con mayor
-intensidad los síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así
-fijados esos conceptos parciales, dedúcese claramente que todos entran
-en el concepto genérico de la _simulación_. Disimular es simular el
-estado fisiológico; pretextar es simular la incompatibilidad entre una
-enfermedad y el cumplimiento de una obligación; provocar es simular que
-han sido espontáneas las condiciones determinantes de la enfermedad; y,
-finalmente, exagerar es simular manifestaciones patológicas mayores que
-las existentes.
-
-Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el punto de vista
-médico-legal, las determinaciones periciales o simplemente diagnósticas
-han de referirse a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación
-de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. Determinar si un
-individuo está enfermo o finge estarlo, o bien si es verdadero el
-defecto físico que presenta; 2.º. Determinar si un individuo, que
-dice estar sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; 3.º.
-Determinar el fondo de incompatibilidad que la enfermedad alegada puede
-tener para las funciones que debe desempeñar el individuo afectado;
-4.º. Determinar si una enfermedad, lesión o defecto físico, han sido
-provocados.
-
-En la práctica médico-legal algunas simulaciones de estados patológicos
-tienen interés especial. Fuera de la simulación de la locura, que
-dilucidaremos extensamente, el médico legista suele encontrar
-simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis traumáticas, de
-estupro, de impotencia, de suicidio, etc., etc. Todos esos casos
-pueden revestir un alto interés penal o civil, habiéndose determinado
-para cada uno de ellos normas especiales que permiten, casi siempre,
-desenmascarar a los simuladores.
-
-
- IV.--PRINCIPALES ASPECTOS CLÍNICOS
-
-Pertenece a los tratados especiales el estudio clínico de
-las enfermedades simuladas; muchos autores lo han realizado
-satisfactoriamente. Nuestras observaciones personales poco pueden
-agregar y su interés sería muy relativo.
-
-En cambio, procuraremos encuadrarla dentro de principios generales,
-encarando el estudio de sus factores determinantes para hacer resaltar
-que su objetivo es obtener una ventaja en la lucha por la vida;
-señalaremos cuál es, en nuestro concepto, su evolución y cuál la
-profilaxia que puede suprimirlas.
-
-Boisseau afirma que la realización de cualquier acto útil o de interés
-puede determinar un hecho de esta índole. Esta verdad general,
-concordante con nuestra ley, no debe interpretarse en un sentido
-absoluto, pues ciertos sujetos simulan, por causas patológicas o por
-temperamento, como vimos al analizar la psicología de los simuladores.
-
-La simulación de enfermedades es frecuente entre los neurópatas,
-especialmente entre los histéricos; la imitación y la sugestión
-tienen en ellos primordial importancia. Hemos conocido un histérico
-cuyo anhelo supremo era que el médico se preocupara diariamente de
-él; vecino de cama de un sujeto afectado de parálisis espinal de
-Brown-Séquard, observó que este enfermo era objeto de cuidadoso examen
-diario; un día le vimos pasear por la sala arrastrando la pierna
-derecha, y al interrogarle nos manifestó que tenía insensible la pierna
-izquierda; observamos cuidadosamente su injustificada sintomatología,
-comprobando que el histérico simulaba las dolencias de su vecino para
-atraer la atención de los médicos. Un neurasténico simulaba vómitos y
-dificultades digestivas para obtener una dieta especial que se daba a
-otros pacientes.
-
-Las causas varían al infinito. Una joven señora, a la que nada faltaba
-en su hogar, sentía necesidad de ser infiel a su marido; celoso éste,
-no la dejaba satisfacer sus inclinaciones. Ella, entonces, simuló estar
-afectada de histeria; el esposo, en presencia de sus ataques, cada
-vez más intensos, le permitió recorrer varios consultorios médicos,
-donde ella obtenía de los facultativos el único remedio compatible
-con su enfermedad. Otro falso enfermo ofreció el reverso de la
-medalla; era un joven ligado por vínculos de convivencia a una mujer
-que no amaba; faltándole valor para abandonarla sin justificación,
-fingióse enfermo, consultó al médico y le refirió ciertos datos que
-imponían el diagnóstico de una enfermedad vergonzosa. Provisto de
-las correspondientes recetas, inició un tratamiento de fricciones
-mercuriales y yoduro; la víctima del engaño se apresuró a averiguar
-para qué servía ese tratamiento y cuando lo supo le abandonó indignada.
-El simulador obtuvo así el éxito más completo.
-
-En la forma parcial de agravación de los síntomas, la simulación de
-enfermedades es frecuentísima en los hospitales, donde los huéspedes
-quieren evitar que se les despida para no perder la pensión de la
-beneficencia pública. Enfermos curados, al despedírseles, simulan ser
-nuevamente atacados por la enfermedad o acusan la simple exageración
-de alguno de los síntomas. Quien haya asistido a una sala de hospital
-conoce la frecuencia de esos casos.
-
-Otro falso enfermo recorría consultorios particulares exponiendo
-sus lamentaciones por imaginarias dolencias; cuando el médico había
-formulado la receta, el presunto enfermo se echaba a llorar y
-confesaba, con voz entrecortada por sollozos, que faltábale dinero para
-adquirir los medicamentos. El médico, por verdadera generosidad o por
-librarse del importuno, dábale la suma necesaria para la adquisición
-de los remedios. El dinero no terminaba en la farmacia, sino en la
-taberna, donde el simulador bebía a la salud de la credulidad médica.
-
-En las prácticas de la justicia menuda es harto conocido y explotado
-el expediente de las enfermedades simuladas, ya para eludir citaciones
-del juez, ya para evitar un desalojo forzoso del domicilio. En algunos
-casos hay simple pretextación o alegación de enfermedad; otras veces,
-cuando el juez puede ordenar se verifique la verdad del padecimiento
-alegado, el supuesto enfermo se mete en cama, simulando ante el físico
-los síntomas de la enfermedad certificada por un médico amigo.
-
-Una menor de edad presentóse ante la justicia de Buenos Aires
-exhibiendo lesiones que decía le causara su padre, para disuadirla de
-un noviazgo sentimental e inducirla a un matrimonio de conveniencia; el
-juez quitó al padre su patria potestad y autorizó el casamiento de la
-menor. Por vía extrajudicial se supo que las lesiones no se las había
-inferido el padre sino la misma menor, por consejo del novio. Pero ya
-estaban casados.
-
-En la clínica de criminología del profesor De Veyga es frecuente ver
-individuos que se presentan a los médicos simulando enfermedades
-diversas; su propósito es ser enviados a un hospital para sanar allí
-en seguida y recuperar inmediatamente la libertad. Otros, afectados
-por enfermedades crónicas, reumatismos, gota militar, tuberculosis, se
-limitan a simular una exacerbación de los síntomas o una crisis aguda
-de su mal.
-
-Los casos enunciados dan una idea de la innumerable diversidad de
-causas que pueden motivar la simulación de estados patológicos y
-del variado aspecto clínico que ella puede revestir. Pero tres son
-las formas notables, abarcando por sí solas la mayor parte de las
-cuestiones médico-legales.
-
-La primera encuentra su origen en la aversión al servicio militar
-y es usual en los conscriptos que pretenden eludirlo; cuenta una
-bibliografía muy vasta y ofrece buen número de casos en la observación
-diaria. La segunda es la explotación de la beneficencia por falsos
-mendigos; aunque su aparición es antigua como la caridad misma, su
-bibliografía es corta y no sistemática. La tercera consiste en la
-simulación de enfermedades mentales con el propósito de eludir la
-acción de la justicia penal, siendo privilegio de los delincuentes que
-se encuentran procesados.
-
-Analizaremos brevemente las dos primeras, limitándonos a dar su
-interpretación general mediante un criterio sociológico; lo único
-original que cabe a su respecto. De la tercera nos ocuparemos en la
-parte especial.
-
-1.º. _Eludir el servicio militar._--Los estudios sociológicos demuestran
-que la fuerza brutal, colectivamente organizada, fué en los siglos
-pasados el medio más común de lucha por la vida entre las tribus, las
-naciones o las razas. En este hecho encuentra su origen el sentimiento
-patriótico: es la representación psicológica colectiva del sentimiento
-de solidaridad entre los miembros de un estado.
-
-La organización progresiva de las instituciones militares tiene por
-objeto hacerlas más eficaces para sus fines. En esas condiciones es
-lógico que todos los miembros de una sociedad cooperen a la tarea
-colectiva de la guerra, cuando los intereses comunes lo exigen.
-Consecuencia de ello es el derecho de la sociedad para imponer a los
-individuos la obligación del servicio militar; se considera como un
-verdadero delito el acto antisocial de simular una enfermedad para
-eludir ese deber.
-
-Así han nacido las disposiciones legales que castigan a los simuladores
-de estados patológicos, siendo su consecuencia el refinamiento de los
-medios empleados para descubrirlos.
-
-Pero todas las instituciones evolucionan. A medida que los pueblos se
-civilizan, las formas de lucha por la vida se mortifican y los medios
-empleados en ella se transforman. Las nuevas formas de organización
-económica han elevado la capacidad productiva de los pueblos; la guerra
-militar para la conquista de las fuentes naturales de riqueza tiende a
-ser substituida por otra guerra económica que conquiste mercados para
-los excesos de producción. Por eso entre pueblos civilizados la guerra
-tenderá, cada día más, a ser una contradicción con la civilización
-misma; si aún es posible,--lo es, pues se produce,--débese a que
-las instituciones políticas no han evolucionado en armonía con el
-desenvolvimiento de la capacidad económica de la humanidad. Pero ya, al
-concepto de patria, como forma límite del sentimiento de solidaridad,
-los espíritus que escrutan el porvenir tienden a substituir el concepto
-de la solidaridad entre todos los países homogéneamente civilizados,
-ampliando el sentimiento patriótico con el de humanitarismo.
-
-La difusión de esas ideas impone modificar el criterio médico-legal con
-que hasta nuestros días se ha encarado el problema de la simulación de
-enfermedades para eludir el servicio militar. Es justo, ciertamente,
-castigar esos hechos si se los considera como la transgresión de un
-deber social; pero no lo es menos que ese deber deja de serlo en
-algunos individuos, convencidos del carácter pernicioso de la guerra
-entre naciones civilizadas. No es sorprendente, pues, que viendo en
-el militarismo una causa de guerra y de despotismo, algunos hombres
-traten de eludir el servicio de las armas que riñe con sus más íntimos
-sentimientos. Hay factores altamente morales que justifican esa
-repulsión; el militarismo ha sido señalado como causa de injusticia y
-de opresión, contrario a toda justicia y derecho. Se ha dicho que es
-una escuela de asesinato colectivo e irresponsable; las investigaciones
-de A. Hamon sobre la "psicología del militar profesional" tienden a
-probar que en el ambiente del cuartel domina una moralidad baja y
-antisocial. Frente a la sociedad, que obliga legalmente al ciudadano
-a ser soldado, el hombre bueno y humanitario puede tener horror al
-cumplimiento de lo que no considera un deber, sino una coacción.
-
-Esas razones morales inducen a pensar que la simulación de enfermedades
-en los conscriptos no cederá a los pobres recursos de los médicos
-militares, ni será eficazmente combatida por la coerción de leyes
-especiales. Los artificios inventados para descubrir a los simuladores
-son recursos explicables por la necesidad de servir a la ley; pero
-revelan desconocimiento de otros factores que mueven los sentimientos
-humanos y transforman las instituciones sociales.
-
-No haremos inventario del arsenal de los médicos militares contra las
-enfermedades simuladas; ellos están expuestos a errores inhumanos
-y no evitan la injusticia de imponer el servicio militar, a quien
-lo considera inmoral. Por referencia de alguien que lo presenció,
-conocemos el caso siguiente: en una Sanidad Militar se aplicaron a
-un sordo-mudo verdadero ciento ochenta puntas de fuego, en varias
-sesiones, por sospecharse que fuera simulador.
-
-Nosotros vemos la cuestión de otra manera. El militarismo, cumplida
-su evolución histórica, debe tender a atenuarse entre los pueblos
-civilizados, cuestión de años o de siglos. Esa atenuación será
-progresiva, restringiéndose el tiempo del servicio militar; de sus
-actuales formas permanentes pasará al fin a ser un agradable deporte
-cívico, como es ya en Suiza. De esa manera desaparecería la necesidad
-de simular enfermedades para eludirlo.
-
-La verdadera profilaxia consistirá en el advenimiento de formas
-superiores de civilización, donde las luchas violentas sean
-reemplazadas por la competencia en el mercado de la producción y por
-nuevas normas jurídicas de las relaciones internacionales. Ésa es la
-única profilaxia; obra de lustros, de siglos, poco importa: los siglos
-son ínfimos espacios de tiempo en la evolución de la humanidad.
-
-2.º. _Explotación de la beneficencia._--Diversas monografías, curiosas
-algunas, novelescas otras, han ilustrado este grupo de simulaciones,
-cuyo fin es la explotación de la caridad pública y privada. Víctor Hugo
-le dedica párrafos hermosos en su imperecedera "Notre-Dame de París".
-
-Es de Puisbarand la conocida frase: "los peores enemigos de los pobres
-son los mendigos"; podría completarse agregando que los peores enemigos
-de los mendigos son los falsos mendigos. Pero Puisbarand no nos dijo
-por qué hay hombres que viven simulando estar enfermos. Esas causas son
-principalmente sociales. Desde que la sociedad no asegura a todos sus
-miembros una educación integral, capaz de adaptarlos a las condiciones
-de lucha por la vida, muchos sujetos carecen de inclinación por el
-trabajo, único medio honesto de vivir. Por otra parte, este parasitismo
-social es debido a que no siempre los individuos están en condiciones
-de poderse dedicar a un trabajo elegido en armonía con sus tendencias;
-muchos que se ven obligados a aceptarlo en condiciones inhumanas, por
-su cantidad y por su calidad, se sienten inclinados a odiarlo. Bien
-ha demostrado Ferriani que las condiciones antisociales del trabajo
-industrial convierten al niño en vago y después en ladronzuelo, por
-odio al taller, que, en lugar de ser una escuela donde se enseñe
-a trabajar, es una cárcel donde se le explota sin consideración;
-las condiciones sociales determinan la delincuencia ocasional, en
-sus formas de fraudulencia y vagancia, combinadas en los mendigos
-profesionales que simulan estados patológicos.
-
-En estos sujetos la _mise en scéne_ suele ser aparatosa y refinada.
-En Chicago, según refirió la prensa, la policía descubrió un club de
-mendigos, hace algunos años, en West Adam Street. Encontróse allí una
-comitiva de sujetos sanísimos y alegres, que comían, bebían, jugaban,
-fumaban y poseían una biblioteca de filósofos clásicos para recrear
-sus ratos de ocio. Todos ellos, durante el día, simulaban ser cojos,
-ciegos, mudos, idiotas, sordos, y mendigaban por las calles de la
-ciudad; por la noche reuníanse en su club para gozar tranquilamente
-las ganancias de su "trabajo" diario. La policía encontró, en una de
-las habitaciones, gran cantidad de carretelas para tullidos, muletas,
-piernas de palo, zapatos simulando pies deformes, anteojeras y vendas
-para los ojos, bastones para ancianos débiles, barbas postizas,
-cajas de pintura destinadas a simular sobre la piel toda clase de
-llagas y pústulas, ocupándose en esta especialidad dos miembros del
-club, verdaderos artistas del pincel. Había numerosos carteles con
-inscripciones apropiadas: "soy ciego de nacimiento", "soy sordo-mudo
-por un susto", "inválido de la guerra civil", "ha adquirido su lepra
-prestando servicios a otros enfermos", etc. Arrestados, se comprobó su
-excelente estado de salud y sus aptitudes para el trabajo; desde largo
-tiempo habíanse asociado para explotar la caridad de los filántropos,
-en perjuicio de los verdaderos pobres.
-
-Casos como el anterior--que por su magnitud alcanzó cierta
-celebridad--ocurren en todas las grandes ciudades. En Buenos Aires
-la mendicidad fraudulenta aún no ha alcanzado vastas proporciones.
-Conocimos, sin embargo, un ladrón profesional que nos refirió haber
-sido ciego de profesión durante cinco años; ejerció "honradamente"
-su trabajo con discretas ganancias, hasta que la policía descubrió
-su fraude y le arrestó. En la prisión conoció a varios ladrones
-profesionales; al ser puesto en libertad no pudo volver a su antiguo
-oficio de ciego, y se dedicó al robo profesional con sus nuevos amigos.
-
-En las puertas de las iglesias no es raro ver sujetos tullidos que,
-terminada su tarea, se retiran tranquilamente a sus casas, muy
-mejorados de su enfermedad. Un enfermo de la Sala de nerviosos del
-hospital San Roque ejercía la mendicidad fraudulenta; era un antiguo
-hemiplégico, cuya pierna funcionaba casi normalmente, presentando
-impotencia del brazo; este sujeto solía pedir permiso para salir uno
-o dos días por semana, regresando al hospital provisto de dinero para
-tabaco y otras pequeñeces. Supimos que en esas salidas mendigaba,
-exagerando su hemiplegia y simulando la afasia observada en otros
-enfermos de la sala.
-
-Estos fraudes han motivado la organización de la caridad social, en
-sentido de proporcionar trabajo apropiado a todos los mendigos en
-institutos _ad hoc_, encargándose la policía de perseguir a todos
-los pícaros que no tienen cabida en ellos; son buenos modelos los
-institutos existentes en Londres y en Bruselas.
-
-En suma, sea como fuere, la terapéutica de las simulaciones usadas
-para explotar la filantropía debe convertirse en profilaxia; si el mal
-tiene hondas raíces sociales, es necesario llevar a cabo una serie de
-reformas que hagan del trabajo un agradable deber para todos, y no como
-es hoy un yugo penoso para algunos. Impónese infundir a cada individuo
-la noción de los deberes impuestos por la solidaridad social, que a
-todos beneficia. Y, por fin, deben desaparecer esas formas agudas de la
-miseria que deprimen el espíritu, degradándolo hasta formas inferiores
-de lucha por la vida que simulan lo más desagradable en la vida humana:
-la enfermedad.
-
-Ésa será la profilaxia eficaz contra tales simulaciones; será obra de
-mucho tiempo, pues aún son pocos los países civilizados que pueden
-pensar en tales reformas. En algunos está ya suprimida la mendicidad y
-todo inválido tiene derecho a ser asistido por el Estado.
-
-Recorridos esos dos grandes grupos de causas de la simulación de
-estados patológicos, no insistiremos sobre las demás, menos frecuentes
-y sumamente variables. Tendrían su sitio en un tratado especial que
-no sabríamos escribir. Réstanos citar las conclusiones de nuestros
-estudios sobre el grupo más importante.
-
-3.º. _Simulación de la locura._--Es necesario considerarla desde tres
-puntos de vista diversos.
-
-_a_)--_en general._ Las condiciones en que se desenvuelve la lucha por
-la vida en el ambiente social civilizado pueden hacer individualmente
-provechosa la simulación de la locura, como forma de mejor adaptación
-a las condiciones de lucha; ya sea directamente, favoreciendo al
-simulador, ya indirectamente, disminuyendo las resistencias que el
-ambiente opone al desarrollo y expansión de su personalidad.
-
-_b_)--_por alienados verdaderos._ La persistencia de la razón en los
-alienados y la inconsciencia de su verdadero estado mental mórbido,
-les permite comprender las ventajas que reporta la simulación de la
-locura en diversas circunstancias de la lucha por la vida, determinando
-el fenómeno de la "sobresimulación", o simulación de la locura
-por alienados verdaderos. En cambio, toda vez que el alienado es
-consciente de su locura o comprende las desventajas que ésta le produce
-en la lucha por la vida, "disimula" su alienación, equivaliendo este
-fenómeno a una simulación de la salud, subordinada al mismo criterio
-utilitario.
-
-_c_)--_por los delincuentes._ La simulación de la locura por los
-delincuentes está subordinada a circunstancias propias de la
-legislación penal contemporánea.--Los delincuentes, además de luchar
-por la vida como los demás hombres, luchan contra el ambiente
-jurídico-penal de la sociedad en que viven.--Ese ambiente jurídico,
-concretado en leyes penales, condena al delincuente castigándole por
-la ejecución del acto cuya _responsabilidad_ le imputa; en cambio, no
-condena al delincuente alienado, considerándole _irresponsable_ de su
-delito.--El delincuente, en su lucha por la vida contra el ambiente
-jurídico, simula ser alienado para eludir la responsabilidad del acto
-delictuoso y ser eximido de pena.
-
-La falta de criterio uniforme en el estudio de la simulación de la
-locura, explica las opiniones divergentes de los autores acerca
-de su frecuencia y de su interpretación clínica. Las estadísticas
-publicadas no pueden compararse entre sí; carecen de valor científico
-por estar levantadas en condiciones heterogéneas y por haberse
-apreciado de diversos modos las relaciones entre las verdaderas
-anomalías psicológicas de los delincuentes simuladores y la
-locura simulada.--Subordinándose la simulación de la locura por
-los delincuentes a circunstancias propias de la legislación penal
-contemporánea, el verdadero criterio para su interpretación debe
-ser "clínico-jurídico". La locura en el concepto de la ley penal,
-está representada por formas clínicas definidas que confieren la
-irresponsabilidad; las anomalías psíquicas de los simuladores no
-corresponden al concepto clínico y jurídico de la locura como causa
-eximente de pena. El delincuente simulador no simula porque tiene
-anomalías psíquicas verdaderas, sino a pesar de tenerlas, contra
-lo afirmado hasta ahora por los autores que se ocuparon de esta
-materia.--Los delincuentes simuladores presentan las anomalías
-propias de las diversas categorías de delincuentes; pero como ellas
-no confieren irresponsabilidad, simulan formas "clínico-jurídicas"
-de locura, siendo éstas las únicas que eximen legalmente de la
-responsabilidad.
-
-En las diversas categorías de delincuentes las anormalidades
-psicológicas se presentan con desigual intensidad y con modalidades
-diversas. Contra las ideas predominantes en la actualidad, debe
-considerarse que la posibilidad de simular la locura para eludir la
-represión penal es en absoluto independiente de esas anormalidades
-psicológicas; los delincuentes más anormales son los menos aptos para
-usar de este medio defensivo en su lucha por la vida. La posibilidad de
-la simulación está en razón inversa del grado de degeneración psíquica
-del delincuente.
-
-Los delincuentes que intentan eludir la represión penal simulan formas
-"clínico-jurídicas" de alienación y no simples anormalidades atípicas,
-pues sólo las primeras confieren la irresponsabilidad penal.--Las
-formas simuladas pueden referirse a cinco grupos de síndromes:
-maníacos, depresivos, delirantes o paranoicos, episodios psicopáticos
-y estados confuso-demenciales. Por orden de frecuencia, encuéntranse
-los fenómenos delirantes o paranoicos, los síndromes maníacos, los
-síndromes depresivos, los estados confuso-demenciales y los episodios
-psicopáticos.--Suele, excepcionalmente, observarse la simulación de
-la locura en ex alienados, como también el enloquecimiento de los
-simuladores.--Las locuras simuladas carecen, generalmente, de unidad
-nosológica.
-
-El estudio de las locuras simuladas con relación a la herencia,
-antecedentes patológicos individuales, raza, edad, instrucción,
-sexo, educación, estado civil, profesión, ambiente social
-y carácter individual de los simuladores, revela algunas
-particularidades especiales, aunque no de significación clínica
-muy característica.--Sobre las modalidades clínicas de las locuras
-simuladas influyen la tendencia al menor esfuerzo, el carácter, la
-vulgarización de las formas simuladas, la imitación, la sugestión y
-otros factores de menor importancia.--Los delincuentes simuladores
-pertenecen, en su gran mayoría, a las categorías en que predominan
-los factores externos o sociales en la determinación del delito; los
-delincuentes natos dan una reducida minoría de simuladores y no tienen
-tendencias espontáneas a la simulación.
-
-Actualmente llámase "alienados delincuentes" a individuos
-psicológicamente heterogéneos, unificándolos jurídicamente por su
-irresponsabilidad penal; los verdaderos "alienados delincuentes" son
-aquéllos cuyo delito es una resultante de su locura.--La mayoría de
-los alienados comunes ha cometido actos delictuosos; en los estudios
-sobre "alienados delincuentes" sólo figuran los _procesados_, sean
-más o menos delincuentes que los alienados comunes no procesados.--El
-delito de los locos suele presentar caracteres especiales, que permiten
-una relativa presunción diagnóstica sobre el estado mental del agente;
-pero ningún signo diferencial posee valor absoluto que permita afirmar
-la simulación.--El delito de algunos alienados tiene caracteres bien
-definidos según la forma clínica de locura; en los simuladores esa
-relación es muy excepcional.--Por el simple estudio de los caracteres
-del acto delictuoso es posible descubrir la simulación de la locura en
-algunos delincuentes; pero esa posibilidad no implica una certidumbre,
-ni es generalizable a todos los casos observables en la práctica de la
-medicina forense.
-
-Los numerosos elementos que ofrece la clínica psiquiátrica para
-establecer el diagnóstico diferencial entre los delincuentes
-simuladores y los alienados delincuentes, agréganse a los datos
-obtenidos estudiando el delito en sus relaciones con la locura o la
-simulación y constituyen un conjunto de factores útiles para llegar al
-diagnóstico; pero su valor es siempre relativo, no absoluto. Por eso el
-perito puede verse precisado a recurrir a medios especiales, dirigidos
-directamente a desenmascarar la simulación.
-
-Los recursos especiales de índole astuta empleados para descubrir a los
-simuladores son variables en cada caso y pueden ser útiles. Los medios
-coercitivos y tóxicos no deben emplearse jamás. La pletismografía no es
-aplicable al diagnóstico diferencial entre la locura y la simulación.
-Cada día es más difícil el éxito de los simuladores; pero no puede
-afirmarse su imposibilidad, dada la relatividad de nuestros elementos
-de investigación y la falta de un solo carácter "patognomónico".
-
-Las dificultades médico-legales que presentan los casos de simulación
-de la locura por los delincuentes, son determinadas por las
-deficiencias de concepto y de procedimiento inherentes a los sistemas
-penales contemporáneos. En la práctica de la psicopatología forense
-son indispensables tres reformas: 1.ª. A todo delincuente supuesto
-alienado debe observársele en una clínica psiquiátrica debidamente
-organizada; 2.ª. Deben ser peritos los médicos de la clínica; 3.ª. El
-plazo para la observación será indeterminado.--La presente posición
-jurídica de los simuladores es la de los delincuentes comunes, no
-atenuada ni agravada por la simulación.
-
-Demostrado que la simulación de la locura por los delincuentes nace
-del criterio jurídico que aplica la pena según la responsabilidad
-e irresponsabilidad del sujeto, su profilaxia debe consistir en
-una reforma jurídica que la convierta en nociva para el simulador.
-Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad del delincuente por la
-aplicación de la defensa social proporcionalmente a su temibilidad,
-la simulación de la locura tórnase perjudicial para los simuladores,
-desapareciendo de la psicopatología forense.
-
-Las leyes de la simulación en el mundo biológico (mimetismo)
-se comprueban también en la simulación de la locura por los
-delincuentes.--Existe un estrecho paralelismo entre las
-transformaciones del ambiente jurídico y la evolución de la simulación
-de la locura.--Fué desventajosa cuando la posición de los alienados
-ante la ley penal era más grave que la de los delincuentes; pasó
-a ser ventajosa cuando se reconoció la irresponsabilidad penal de
-los alienados delincuentes; será nuevamente desventajosa cuando se
-reconozca su mayor temibilidad y sobre ésta se funde la represión penal.
-
-
- V.--ENFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE
-
-El número de enfermedades que pueden simularse aumenta proporcionalmente
-a la difusión de los conocimientos médicos, entre los profanos; sus
-probabilidades de éxito disminuyen en razón directa de los adelantos
-científicos del diagnóstico médico. Cuando los médicos sabían menos, la
-simulación era fácil; actualmente es cada día más difícil.
-
-Recorriendo numerosos tratados de medicina militar y obras especiales
-sobre enfermedades simuladas, encontramos en número enorme las que se
-ha intentado simular. Para dar una idea de ello no bastaría su simple
-enumeración, y sería imposible tratar de cada una en particular[11].
-
-Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones son muy hábiles y
-podrían despistar a más de un médico inexperto. No se trata simplemente
-de síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo origen escapa
-a la perspicacia del perito. Algunos simuladores se provocan una
-aceleración del pulso, acompañada de ligera excitación y elevación
-de la temperatura cutánea, mediante la permanencia en el recto de
-supositorios irritantes, o bien de ajo y tabaco, provocando su contacto
-una hiperemia rectal intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más
-conocido es el recurso empleado para simular la fiebre; el simulador
-frota la cubeta del termómetro en un pliegue de la camisa y le imprime
-un movimiento de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del
-sistema consiste en que el sujeto no puede graduar su fraude y de
-pronto tiene 45 grados que contrastan con su excelente estado general.
-Nunca olvidaremos un caso de "fiebre histérica" observada por dos
-colegas distinguidos, que demostramos ser una burda simulación.
-
-Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados por
-los presidiarios franceses de Nueva Caledonia para simular las
-manifestaciones del escorbuto. Se frotan los miembros inferiores con
-corteza de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica que toma
-un ligero tinte vinoso al ser expuesta al aire. Se producen los edemas
-mediante ligaduras aplicadas en los miembros y sobre las partes así
-edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas, golpeándose
-con una muñeca de lienzo llena de sal o arena mojada; frótanse
-fuertemente las encías con la misma corteza y las hacen sangrar
-pinchándolas con una aguja. (Slocker).
-
-La midriasis suele ser frecuentemente simulada mediante instilaciones
-de atropina; la simulación de la miosis, por la eserina y otros
-constrictores pupilares, es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser
-provocadas o mantenidas mediante la irritación artificial de la
-conjuntiva; algunas veces se emplean substancias que obran física o
-químicamente.
-
-Es conocidísimo el caso de un simulador cuya conjuntivitis no cedía
-a ningún tratamiento; habiéndole aislado y maniatado para evitar su
-fraude, descubrióse que mantenía su afección aplicando el ojo durante
-horas junto al agujero de la cerradura, donde la corriente de aire frío
-se encargaba de satisfacer su propósito. Mencionan todos los autores la
-provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario del pus
-blenorrágico. Marshall observó una verdadera epidemia de estos casos
-en soldados ingleses que deseaban obtener su licencia. Se refieren
-casos de cataratas provocadas mediante la introducción de agujas muy
-finas hasta el cristalino; Gavin observó nueve casos en un mismo
-cuerpo de lanceros. Las otorreas suelen simularse introduciendo miel,
-queso blando, jugos animales o vegetales, sangre, etc., en el conducto
-auditivo externo; otras veces son provocadas introduciendo cuerpos
-extraños.
-
-Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas, especialmente
-por neurópatas que desean preocupar a sus médicos. Conocimos una
-enferma que se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas,
-acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con mucosidades, la
-esputaba, simulando violentos accesos de tos; bastó indicarle que su
-fraude era conocido para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis
-simúlase por análogos procedimientos, tragando la sangre y vomitándola
-en seguida. Muchos enfermos consiguen fácilmente hacer sangrar sus
-encías o muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de la
-garganta.
-
-Las simulaciones de la ictericia son conocidas de antigua fecha. Las
-más burdas consisten en mojar el cuerpo con soluciones colorantes.
-Fumando tabaco macerado en aceite de coco al que se añade el fósforo
-de una cerilla se obtienen perturbaciones generales, color ictérico
-de la piel y de las conjuntivas; este ardid, recordado por Benoit,
-es un verdadero envenenamiento por el fósforo. Más ingenioso es el
-que describe Slocker; consiste en colocar en la axila una compresa de
-algodón empapada en vinagre y espolvoreada con azafrán, previamente
-sumergido en aquel líquido durante algunas horas; hecha la aplicación,
-el individuo se acuesta, provoca una abundante transpiración,
-apareciendo pronto un color amarillento en todo el cuerpo, inclusive en
-las conjuntivas. Un médico nos refiere haber observado, durante mucho
-tiempo, un sujeto que se quejaba de tener las manos amarillentas; para
-curar de su inexplicable enfermedad visitó sucesivamente a numerosos
-médicos, siguiendo sus prescripciones con puntualidad. Súpose después
-que se teñía las manos con solución muy diluida de ácido pícrico,
-ignorándose el motivo que pudiera inducirle a persistir en tan original
-simulación.
-
-La introducción de riñones u otros órganos de animales pequeños en
-la nariz, ha servido para simular pólipos nasales; el ozena simúlase
-introduciendo algodones embebidos en substancias fétidas o fragmentos
-de substancias orgánicas en putrefacción.
-
-Los autores de dermatología recuerdan que la tiña favosa suele ser
-simulada quemando con ácido nítrico una zona de cuero cabelludo. Un
-profesor nos dijo conocer a un joven que por ese procedimiento eludió
-un compromiso de matrimonio.
-
-Podríamos continuar indefinidamente, si quisiéramos detallar todas las
-formas de fraude empleadas por el hombre para obtener las facilidades
-concedidas al enfermo en los pueblos civilizados. Es indudable que
-las enfermedades simuladas se desconocían y se desconocen en aquellos
-pueblos donde, con fines selectivos, se mata a los enfermos; allí sólo
-se concibe con fines de suicidio.
-
-Como complemento de esta reseña de la simulación de estados
-patológicos, sólo puede agregarse que el hombre, en la lucha por
-la vida, puede verse obligado a simular la muerte, negación de la
-vida misma. Esa simulación puede ser física; otras veces la muerte
-es simulada, desde el punto de vista legal solamente, gracias a la
-ocultación o desaparición del supuesto muerto; estos casos no son
-raros en derecho civil y su importancia es grande. En la literatura
-este recurso suele ser empleado con frecuencia para crear posiciones
-inesperadas e interesantes; "La muerte civil" ha dado tema a un drama
-harto conocido.
-
-
- V.--SIMULACIÓN DE LA SALUD
-
-Complemento indispensable del estudio de las enfermedades simuladas es
-el de la _simulación de la salud_, por sujetos verdaderamente enfermos,
-o sea la disimulación de la enfermedad. Su objetivo se comprende
-fácilmente: cuando el estar enfermo determina una situación de
-inferioridad en la lucha por la vida, el sujeto recurre a la simulación
-de la salud.
-
-En la vida ordinaria es frecuentísima. Las reglas de la más simple
-urbanidad la imponen en el trato de gentes; pocas personas habrá que
-nunca hayan disimulado una dolencia de poca monta, para recibir con
-la sonrisa en los labios a un amigo o amiga estimada. Se asiste a
-tertulias disimulando una cefalalgia, a un banquete disimulando una
-dispepsia o una colitis, a una cita amorosa disimulando una cistitis
-o una uretralgia. Muchos lectores habrán disimulado en su juventud
-alguna enfermedad que reputaban vergonzosa, hasta que la intensidad de
-los síntomas los obligó a denunciarse al médico y a su propia familia.
-
-Hemos visto un caso de impotencia psíquica que involucraba una doble
-simulación. Un joven contrajo matrimonio con una señorita casi
-interesante; sufrió durante varias semanas de impotencia psíquica,
-siéndole imposible cumplir sus deberes de marido. En los primeros días
-la esposa simuló, ante la familia, dolores y molestias que atribuía
-a las contingencias de su nuevo estado; el esposo, por su parte,
-disimuló su flaqueza haciendo picarescas alusiones a sus transportes
-conyugales. Pero al cabo de cierto tiempo consideraron improrrogables
-ciertos deberes, consultando a un médico. El pobre esposo trató de
-simular una neurastenia, atribuyéndole su impotencia; fácilmente se le
-hizo desistir de su irrisoria simulación, demostrándole tratarse de una
-simple inhibición psíquica, curada tras breve tratamiento, con visible
-regocijo de los cónyuges.
-
-En la lucha entre los sexos, son frecuentes las disimulaciones de
-enfermedades. Hombres y mujeres, en vísperas del matrimonio, suelen
-disimular cuidadosamente sus enfermedades, temerosos de perder un
-buen partido. Muchas veces el médico se ve precisado a ser cómplice
-de esas disimulaciones, pues consultado sobre el estado de salud de
-los novios el secreto profesional le obliga a no revelar los males
-de que los asiste. Una joven, durante las primeras visitas de su
-prometido, padecía de terribles cefalalgias; durante horas la joven
-sufría en silencio sus dolores, simulando una jovialidad que, de rato
-en rato, desaparecía para dar lugar a muecas irreprimibles y a alguna
-lágrima. Más tarde, cuando la confianza sobrepúsose a la tiranía de la
-etiqueta, confesó sus simulaciones, agregando que obedecían al temor de
-ser abandonada si la hubiesen sospechado portadora de males mayores que
-los verdaderos.
-
-Todo médico ha visto enfermos disimulando sus dolencias para abandonar
-la cama o conseguir la supresión de una dieta desagradable. Otros se
-dicen convalecientes para volver a tareas habituales que la enfermedad
-les obliga a descuidar. Entre los enfermos cuya asistencia impone el
-aislamiento o la reclusión, suelen observarse disimulaciones para
-apresurar la vuelta al seno de la familia y de la sociedad.
-
-Disimulan sus enfermedades cuantos están obligados a probar que
-gozan de perfecta salud para ser admitidos en un establecimiento o
-corporación, o para aspirar a ciertos empleos; nunca faltarán médicos
-complacientes que se hagan cómplices activos de estas disimulaciones,
-expidiendo certificados falsos. Entre esas simulaciones de la salud
-existe un grupo especial que recientemente ha alcanzado extraordinaria
-importancia en medicina forense.
-
-El desarrollo de las instituciones de seguros sobre la vida
-ha producido formas especiales de simulación para explotarlas
-fraudulentamente. Sujetos poco escrupulosos aseguran en su favor
-la vida de parientes enfermos; rara manifestación de la lucha por
-la existencia, cuyo estudio agregaría un capítulo interesante a la
-psicopatología de los parásitos sociales.
-
-El número de estas disimulaciones para explotar el seguro es alarmante;
-han sido objeto de estudio especial en el "Primer Congreso de los
-médicos de las Sociedades de seguros", celebrado en Bruselas en
-Septiembre de 1899. Fundándose en estadísticas precisas, Weir Manton
-demostró el aumento de las disimulaciones por estos dos hechos: 1.º.
-La mortalidad de los asegurados durante los dos o tres primeros años
-siguientes a la celebración del contrato es mucho mayor que en los seis
-o siete años posteriores; 2.º. La mortalidad en las diversas formas de
-seguro es inversamente proporcional al monto de las primas; los seguros
-con primas menores son, proporcionalmente, más nefastos que los seguros
-con primas que aumentan con el transcurso del tiempo.
-
-Desde el punto de vista médico legal, en esos casos sólo hay verdadera
-simulación de la salud cuando el sujeto conoce su enfermedad; si la
-ignora no hay disimulación de enfermedad, sino simple desconocimiento,
-y su fraude involuntario no podría legalmente considerarse como
-delito. En tales casos suele tratarse de una víctima de la avaricia
-de sus parientes o amigos, informados por el médico de un pronóstico
-desconocido por el enfermo.
-
-
- VII.--CONCLUSIONES
-
-Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el principio
-común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como todos ellos,
-simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha por la vida.
-Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la beneficencia,
-eludir el servicio militar y la simulación de la locura para obtener la
-irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la ley general que
-comprende a todos los fenómenos de simulación.
-
-
- NOTAS:
-
-[10] Estas opiniones acaban de ser confirmadas por el _movimiento
-eugenista_, rápidamente difundido.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-[11] Se simulan defectos físicos, estados patológicos generales y
-enfermedades constitucionales; inaptitud física, debilidad general,
-miseria orgánica, anemia. Síntomas aislados: fiebre, hiperemia,
-dolores vagos o localizados, cefalalgia, neuralgias, escrófula,
-escorbuto. Enfermedades nerviosas: epilepsia, histerismo, sonambulismo,
-catalepsia, córea, temblores convulsivos, rabia, tétanos, parálisis.
-_Enfermedades mentales._ Enfermedades de la vista: de la agudeza, del
-campo visual, de acomodación, de percepción, midriasis hipermetropía,
-miopía, ambliopía, amaurosis, hemeralopia. Enfermedades del aparato
-auditivo: sordera, supuraciones. Aparato digestivo y anexos: saburra
-gástrica, disfagia, gastralgia, enteralgia, vómitos, hematemesis,
-enterorragia, hemorroides, cólicos, diarrea, hernia. Aparato
-respiratorio y anexos: pólipos, ozena, epistaxis, tos, hemoptisis,
-tuberculosis, asma, tartamudez, mutismo, afonía, sordomutismo.
-Circulatorias, torácicas, y raquídeas: desviaciones del raquis,
-palpitaciones, síncope. Génito-urinarias: uretritis, estrecheces,
-chancro, varicocele, hidrocele, espermatorrea, incontinencia, cálculos,
-cólicos nefríticos, hematuria, albuminuria, glicosuria. Piel: tiñas
-diversas, erisipela, erupciones vesiculosas y pustulosas, sarna,
-pénfigo, erupciones papulosas, manchas y coloraciones anormales;
-cianosis, úlceras, escrófulas, flemones, bocio. Aparato locomotor:
-claudicación, contracturas, deformidades y desviaciones de los
-miembros. Se simulan heridas y traumatismos de toda clase, siendo muy
-grande su importancia en medicina legal. No son raras las mutilaciones
-voluntarias, que se simulan producidas accidentalmente.
-
-
-
-
- =Cap. VI.--Evolución de la simulación en las sociedades humanas=
-
- I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II. Evolución
- de la lucha por la vida entre los hombres.--III. Evolución de los
- medios violentos y fraudulentos en la lucha por la vida.--IV.
- Disminución regresiva de la simulación en las sociedades humanas.
-
-
- I.--CRITERIO PARA ABORDAR SU ESTUDIO
-
-Partimos de esta base, ya cuidadosamente cimentada: la simulación
-es un medio fraudulento de lucha por la vida. En este capítulo
-determinaremos su evolución, estudiándola entre los medios fraudulentos
-en general, como forma de lucha opuesta a los medios violentos. Para
-ello comenzaremos examinando brevemente la evolución de la lucha por la
-vida entre los hombres; y ésto nos impone fijar previamente el criterio
-sociológico con que entraremos a ese examen.
-
-La sociología es una de las disciplinas científicas más tardíamente
-desarrolladas; correspondiéndole estudiar fenómenos muy complicados,
-su constitución ha sido posterior a otras que se ocupan de problemas
-menos complejos. No se ha llegado todavía a fijar definitivamente el
-pensamiento de los estudiosos acerca de sus criterios fundamentales.
-Como observara, con su habitual clarividencia, A. Loria, (en la
-"_Rivista di Sociología_"), esta ciencia necesita cierta unidad de
-criterio que sirva de espina dorsal a las investigaciones que se
-realicen; sólo así evitará el error cometido por las ciencias que
-estudiaron determinados grupos de fenómenos sociales: partiendo de
-puntos de vista previos, han producido conclusiones unilaterales.
-Por esto mismo, Kidd considera llegada la hora de que las ciencias
-sociales busquen el "substratum" común de todas, sobre el cual deben
-desenvolverse sinérgicamente.
-
-Las doctrinas de Juan Jacobo han caído definitivamente; el "Contrato
-social" está amortajado. De nada sirven las amalgamas de Fouillée,
-pretendiendo armonizar el contractualismo de Rousseau con el
-organicismo de Spencer. Éste, por su parte, ha trazado el camino a la
-escuela biosociológica, mediante su seductora síntesis, encaminada a
-establecer la concordancia entre la constitución y las leyes de los
-agregados sociales y las de los agregados orgánicos en general. Se le
-ha objetado, fundadamente, que si fuera exacta la concepción de la
-sociedad como organismo, la sociología no tendría motivos para existir
-como ciencia autónoma; los fenómenos sociales, aun los más complejos,
-deberían explicarse mediante simples aplicaciones de las leyes
-biológicas fundamentales.
-
-Sin duda, la teoría orgánica es cómoda y seductora; pero la observación
-del conjunto de los fenómenos sociales la revela insuficiente, pues se
-observan en ellos caracteres propios que los diferencian con claridad
-de los biológicos. Es innegable que el factor biológico entra, en vasta
-proporción, en todo fenómeno social; pero también lo es que éste posee
-caracteres específicos, no encontrados en el mundo biológico. En la
-vida social existe un nuevo elemento, propio y exclusivo de la especie
-humana; un hecho fundamental diferencia al hombre de las demás especies
-animales: mientras éstas, en general, viven subordinadas a los medios
-de existencia que les ofrece, espontáneamente, la naturaleza, el hombre
-puede producir, artificialmente, sus medios de vida. La evolución y
-prosperidad de los grupos sociales depende, en mucha parte, del grado
-de desenvolvimiento de su capacidad productiva.
-
-Ése es el fenómeno verdaderamente humano, verdaderamente social; ese
-factor, integrándose progresivamente, determina diferencias entre
-los fenómenos biológicos y los sociales. El análisis genético y
-evolutivo de la vida social, revela que las condiciones económicas de
-los agregados humanos, representadas por su capacidad de producción,
-constituyen el _substratum_, buscado en vano por Kidd, sobre el cual se
-desenvuelven los fenómenos que estudia la sociología. Este concepto,
-entrevisto por varios historiadores y sociólogos, fué concretamente
-formulado por Marx, que ensayó algunas aplicaciones históricas;
-recientemente, numerosos escritores han seguido análogos rumbos, el
-economista liberal De Molinari entre otros. En Italia, por obra de
-Loria, esta concepción ha adquirido unidad y método, fijándose en
-vigorosos estudios sobre "las bases económicas de la constitución
-social". Sintéticamente podría enunciarse así: Las instituciones
-que constituyen la superestructura social se arraigan, florecen
-y evolucionan sobre las instituciones económicas, cuya evolución
-es la causa principal (no siempre directa ni exclusiva) de las
-transformaciones sociales.
-
-Espíritus estrechos pretenden que esta concepción tiende a identificar
-la sociología con la economía política. Pero se ha observado, con
-razón, que esta última es una ciencia particular, y analiza los
-fenómenos e instituciones económicas en sí mismas, estática y
-dinámicamente; la sociología sobre base económica es, en cambio, una
-ciencia general que observa los fenómenos e instituciones económicas
-en sus relaciones con el conjunto de la vida social, abarcando otros
-fenómenos e instituciones que son, por su parte, objeto de estudio
-para ciencias particulares. Entre ambas existe la relación de la
-parte al todo, relación que también existe con cada una de las otras
-ciencias sociales. En la determinación de la resultante final la
-economía política entra en proporción importante; pero ello no implica
-confusión, como no la hay entre la osteología y la anatomía cuando se
-afirma que el esqueleto es el sostén fundamental del organismo.
-
-Vemos, pues, frente a la teoría biosociológica, al organicismo
-spenceriano, extremado por los antropo-sociólogos y los partidarios
-del "darwinismo social", esta nueva concepción, más científica:
-la económico-sociológica. Llamada, impropiamente, por algunos,
-"materialismo histórico" o "materialismo económico", "economismo
-histórico", "teoría económica de la historia", etc., esta doctrina es
-compartida actualmente por un núcleo selectísimo de sociólogos. Lo más
-importante es que ella es aceptada de hecho por casi todos los que se
-proponen contradecirla.
-
-Aunque este es nuestro criterio, las conclusiones a que llegaremos
-pueden aceptarse por cuantos observan bajo distinto prisma la vida
-social, pues no se oponen a las demás teorías sociológicas.
-
-
- II.--EVOLUCIÓN DE LA LUCHA POR LA VIDA ENTRE LOS HOMBRES
-
-El principio de la lucha por la vida, y la consiguiente selección
-de los mejor adaptados, domina soberano en la evolución del mundo
-biológico; las justas atenuaciones que está sufriendo ese concepto
-por los estudios de la escuela neo-lamarckista, no conmueven, en lo
-fundamental, el sólido esqueleto de la doctrina de Darwin.
-
-Pero en la evolución del mundo social, las condiciones de la lucha
-por la vida son modificadas por el incremento de un factor propio de
-la especie humana; la capacidad de producir medios de subsistencia
-determina la formación de un ambiente artificial (económico) dentro del
-ambiente natural (cósmico) y modifica sensiblemente las condiciones de
-lucha por la vida entre los hombres.
-
-Esta idea, clara y definida, es, sin embargo, combatida por exagerados
-discípulos de Darwin; la culpa no es del genial naturalista de
-Schrewbury, sino de los que complican en esto su nombre. Pocas
-doctrinas han logrado imponerse tan rápidamente como las darwinistas;
-pero pocas han sido objeto de más torcidas interpretaciones por parte
-de sus enemigos, y aun de algunos de sus partidarios.
-
-Las aplicaciones que de ellas pretende hacer la escuela sociológica
-llamada "darwinismo social", son exageradas; se olvida que el
-fenómeno biológico entra en la determinación del fenómeno social,
-pero no lo constituye por completo, pues éste es más complejo. Sus
-partidarios constituyen la extrema izquierda del organicismo. Algunos
-sociólogos--Novicow, Lilienfeld y otros--han llegado a convencerse de
-la identidad absoluta entre los agregados orgánicos y los agregados
-sociales, entre organismo y sociedad; han excedido a Spencer, no
-concediendo siquiera que las sociedades sean superorganismos.
-
-Consecuentes con sus premisas, los sociólogos representantes de esa
-tendencia sostienen que la lucha por la vida es la ley superior de
-la evolución en los agregados sociales, en la misma forma que en la
-evolución de los agregados orgánicos. El progreso de la especie
-vendría a ser un resultado del conflicto permanente en que viven los
-individuos entre sí, los individuos y los agregados sociales, los
-agregados entre sí.
-
-Ese criterio, tomado en su expresión absoluta, no es verdadero, no
-corresponde a la realidad, tal como la observamos. Estudiando la
-evolución de los grupos sociales, se ve que frente al principio de
-antagonismo, encarnado aisladamente en la conocida máxima de Hobbes,
-aparece y se desarrolla progresivamente otro principio compensador,
-el principio de la solidaridad social, fundado en la utilidad de la
-asociación para la lucha por la vida.
-
-En ninguna mente que ha llegado a comprender el hecho natural de la
-evolución de las especies, cabe la idea de suponer que la asociación y
-la solidaridad aparecen inesperadamente en la evolución de la especie
-humana, como si un _fiat_ misterioso interviniera para modificar su
-curso; ellas tienen sus manifestaciones rudimentarias en el reino
-vegetal, se definen claramente en las especies animales llegadas a
-cierta etapa evolutiva, y, por fin, asumen importancia mayor en la
-evolución humana, influyendo sobre las condiciones de desenvolvimiento
-de la lucha por la vida, su principio antagonista.
-
-Sin desconocer, pues, que la lucha por la vida preside la evolución
-biológica, sabemos que ella se atenúa y modifica toda vez que las
-especies animales adquieren la aptitud para vivir en sociedad; este
-fenómeno, representado en la esfera psicológica por el desarrollo
-del sentimiento de solidaridad social, determina una superioridad de
-la especie en que se produce. Houssay ha demostrado el hecho en la
-_Revue Philosophique_; aun negando que Ésa sea la causa determinante
-de la prosperidad de una especie, es fuerza reconocer que ambos
-hechos son paralelos y están íntimamente ligados. Una especie animal
-puede considerarse tanto más "civilizada" cuanto más complejas son
-las industrias que practica; esa intensificación de la actividad de
-la especie es la prerrogativa de los animales capaces de asociarse
-constituyendo una "sociedad", que Espinas define: la cooperación
-permanente que se prestan, para una misma acción, individuos separados.
-En la imposibilidad de extendernos sobre este punto, bástenos recordar,
-otra vez, los excelentes estudios de De Lanessan; ellos demuestran
-el desarrollo creciente, en la vida biológica, del principio de la
-asociación, fundado en la cooperación y la solidaridad, frente al
-principio de la lucha, fundado en el antagonismo. El hecho es claro
-para quien observe el conjunto general de los fenómenos, sin descender
-a sutilezas que aparentemente pueden contrariar, sin anularlas nunca,
-el valor de las leyes generales.
-
-Si eso ocurre en otras especies, en la humana la asociación para lucha,
-con su correspondiente solidaridad social, alcanza un desarrollo aun
-más importante, modificando las manifestaciones de la lucha por la
-vida. Este principio, predominante en la evolución de muchas otras
-especies, atenúase gradualmente en la evolución de las sociedades
-humanas. Los datos de la biología pierden parte de su valor cuando son
-aplicados a los fenómenos sociales; y aun cuando se aceptara considerar
-a la sociedad como un organismo--por comodidad más bien que por
-rigurosa analogía--deberían evitarse algunos errores difundidos por los
-partidarios del "darwinismo social".
-
-"Los discípulos del gran naturalista inglés,--dice
-Colajanni,--falseando o exagerando sus enseñanzas, no vacilaron en
-transportar la ley de lucha por la vida del terreno biológico al
-de la sociología; pero conviene agregar que la adulteración de los
-principios del maestro no se debe a los naturalistas, sino más bien a
-historiadores, economistas, filósofos y moralistas, que, si no deben
-calificarse de incompetentes, pueden, por lo menos, considerarse
-sospechosos. De esas extravagancias ultradarwinistas dan ejemplo
-los epígonos, que llegan hasta afirmar, con Hellwald, que todas las
-representaciones psicológicas del mundo y de la vida son igualmente
-exactas y justas, teniendo razón todo el mundo, pues todos luchan
-por la vida. Semejantes exageraciones, mezcladas por algunos con
-sofismas de Hegel, sobre la glorificación de la guerra y de la fuerza
-brutal, dan al moderno "darwinismo social" un carácter de sectarismo
-científico, que le ha valido críticas muy severas, especialmente de
-Tarde.
-
-Se impone señalar frente al principio de la lucha por la vida, el
-desarrollo de ese otro que aparece ya en las especies animales más
-prósperas. Rudimentario en las primeras etapas de la asociación
-humana, por la escasez de los medios de subsistencia naturales y el
-insuficiente desarrollo de la producción artificial, tiende a adquirir
-cada vez mayor importancia y se acrecienta en las formas superiores de
-civilización.
-
-Las doctrinas organicistas de Spencer y Schaffle no contradicen, en
-rigor, las nociones expuestas; si hay _aparente_ contradicción entre
-ellas, basta un examen despreocupado para llegar a establecer su
-concordancia _real_. El error está en los discípulos, según esa ley
-fatal que lleva siempre a los secuaces más lejos de donde quieren los
-maestros; así encontramos a Lilienfeld, Worms[12], Ammond, Novicow y
-otros, empeñados en exageraciones insostenibles, que han dado más vigor
-a la tendencia contraria, representada por espíritus como Loria, Tarde,
-Krauz, Stein, Asturaro, Krusinsky, Colajanni, Ardigó, Vanni, Ferri, De
-Greef, Groppali y muchos más.
-
-Por otra parte, no es nueva la doctrina que niega a la lucha por la
-vida el primado en la evolución de las sociedades humanas. El mismo
-Russell Wallace--el más darwinista de los darwinistas,--al estudiar la
-selección natural, reconocía que "al pasar el dintel de la humanidad,
-la ley de lucha por la existencia debe ceder el cetro a alguna otra ley
-superior"; esta opinión es recordada a menudo por los adversarios del
-darwinismo social. Si la solidaridad en la asociación para la lucha es
-el primer requisito de la prosperidad de una especie, es natural que
-la encontremos sumamente desarrollada en la especie más próspera, más
-evolucionada de toda la escala zoológica: el hombre. Todo lo que se
-sabe de prehistoria y etnografía autoriza a pensar que el hombre jamás
-vivió aislado de sus semejantes, o luchando permanentemente contra
-ellos; Robinson Crusoé es un símbolo novelesco del individualismo _à
-outrance_, pero no representa una forma posible de existencia humana.
-La autonomía absoluta, solamente posible en las condiciones de vida del
-personaje creado por Daniel de Föe, sobre ser un absurdo, sería la más
-insufrible de las desdichas para el hombre sano. En la soledad de su
-prisión, Silvio Pellico pudo establecer buena amistad con las arañas,
-pero le alentaba la esperanza de volver algún día a la sociedad de sus
-semejantes.
-
-Sea como fuere, el estado normal del hombre es la vida en sociedad.
-
-La organización de los primeros agregados sociales ha sido una
-espontánea adaptación colectiva a las condiciones del medio.
-Escaseando los medios de subsistencia, el agregado social los produjo
-artificialmente; ese aumento de capacidad productiva fomentó la
-asociación para la lucha, imponiendo las primeras divisiones del
-trabajo social y la escisión de la sociedad en clases. La lucha,
-atenuada gradualmente, ha persistido; se encuentra subordinada a
-la insuficiente capacidad productiva del hombre, que no permite la
-satisfacción ilimitada de las necesidades individuales.
-
-Las condiciones actuales de lucha por la vida entre los hombres no son
-eternas. Todo induce a creer que la asociación de los individuos para
-luchar contra la naturaleza, haciéndola más productiva, es condición
-esencial para el incremento de los agregados humanos y tiende a
-aumentar la solidaridad entre los individuos del grupo, entre los
-grupos de la raza y entre las razas de la humanidad.
-
-Este principio es tan natural como el otro. Nace de la conveniencia de
-asociar las fuerzas individuales para intensificar el trabajo social;
-es la tendencia a obtener un máximum de bienestar con el menor esfuerzo
-posible; y éste, en nuestro entender, es el objetivo supremo de todas
-las voliciones humanas.
-
-A esta manera de pensar conduce la ley de evolución según la menor
-resistencia, ley que es universal. Preferimos este criterio al que
-subordina la atenuación de la lucha por la vida a causas morales
-metafísicas, como ser el crecimiento progresivo del "altruísmo",
-concebido como vaga antítesis del "individualismo" no obstante ser su
-forma más elevada y perfecta.
-
-Podemos, en definitiva, afirmar: en las sociedades humanas se
-atenúa progresivamente la lucha por la vida, al mismo tiempo que se
-intensifican los resultados de la asociación para la lucha contra la
-naturaleza.
-
-He aquí representadas en un sencillo cuadro gráfico las ideas que
-acabamos de exponer. (_Diagrama 1._)
-
-1.º. La estática social, en cada momento de la evolución de los
-agregados humanos, es la resultante de la combinación del antagonismo
-social (inherente a la lucha por la vida), y la solidaridad social
-(inherente a la asociación para la lucha).
-
-2.º. La dinámica social, en el movimiento de la evolución, está
-representada por un desarrollo creciente de la asociación para la
-lucha, equilibrado por una atenuación progresiva de la lucha por la
-vida.
-
-
- III.--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS VIOLENTOS Y FRAUDULENTOS
- DE LUCHA POR LA VIDA
-
-Establecido que la lucha por la vida entre los hombres se atenúa por el
-desarrollo de la asociación para la lucha, examinemos cómo se produce
-ese fenómeno.
-
-La lucha por la vida resulta de la acción combinada de los medios
-violentos y fraudulentos usados por los hombres para luchar,
-aisladamente o en grupos.
-
- [Ilustración: DIAGRAMA I--LUCHA POR LA VIDA EN LA EVOLUCIÓN SOCIAL.]
-
-Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir la intensidad
-de los medios requeridos para ella. En otras palabras, a medida que
-disminuye la resistencia, debe disminuir la cantidad de energía
-empleada. En un ambiente social primitivo, donde la producción es
-escasa e insuficiente, la lucha por la vida es más intensa contra la
-naturaleza, siendo mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo
-para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados humanos aumenta la
-capacidad de producción, el bienestar medio se eleva, la asociación
-para la lucha se organiza, y los individuos necesitan desplegar menos
-esfuerzos para vivir en condiciones de mayor bienestar.
-
-Cuando las resistencias de la lucha equivalen a cien, el individuo
-desarrolla medios de lucha que representan un esfuerzo igual a cien;
-cuando la asociación atenúa la lucha en un treinta por cien, los medios
-de lucha empleados sólo ascienden a setenta. Esta noción es simple;
-aumenta su sencillez explicándola en forma numérica.
-
-Pero en esa atenuación de los medios de lucha se establecen diferencias
-cualitativas. La violencia y el fraude no siguen el mismo curso, ni
-se modifican caprichosamente. En los agregados sociales primitivos
-los medios violentos predominan en la lucha por la vida sobre los
-astutos; basta pensar que la violencia es correlativa del sentimiento
-de antagonismo, propio de agregados donde la lucha es mayor; el freno a
-la violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo de la
-asociación para la lucha.
-
-En la evolución humana el antagonismo se atenúa y la asociación
-aumenta; con ésta crece la solidaridad, disminuyendo los medios
-violentos de lucha por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o,
-como suele decirse, "la violencia se transforma en fraude".
-
-Prueba de ello encontramos en la evolución del delito. Este ejemplo
-es expresivo; en último análisis, el delincuente es un sujeto que, en
-la lucha por la vida, ha excedido los límites fijados por la ética
-del medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones,
-superfluas para nuestro objeto, damos por demostrada esa evolución
-de la delincuencia, enviando al lector a los estudios especiales de
-Ferri, Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho es ése;
-poco importa que ese aumento se considere absoluto, relativo a la
-delincuencia violenta, o un resultado de una transformación del delito
-violento en fraudulento. El hecho existe, es indudable.
-
-Podemos formular un principio general. _En relación a la lucha por
-la vida_, los medios violentos tienden a disminuir, y los medios
-fraudulentos tienden a aumentar. Hay sustitución de la violencia por el
-fraude, o bien transformación de aquélla en éste.
-
-Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha por la vida no es
-constante; atenúase progresivamente. Podemos, pues, formular este otro
-principio, más complejo pero igualmente exacto:
-
-_Relativamente a la evolución social_ los medios violentos de lucha
-tienden a atenuarse; los fraudulentos (aumentando siempre con relación
-a los violentos) tienden a un aumento absoluto mientras predomina la
-lucha, pero disminuyen cuando comienza a predominar la asociación.
-
-Un cuadro gráfico dará expresión más tangible a estas ideas sobre la
-evolución de los medios violentos y fraudulentos en la lucha por la
-vida, en su doble concepto absoluto y relativo. (_Diagrama II._)
-
-Sólo cabe repetir que _la simulación es uno de los medios fraudulentos
-de lucha por la vida; su evolución se involucra en la del grupo de los
-medios fraudulentos_.
-
- [Ilustración: DIAGRAMA II--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE
- LUCHA POR LA VIDA.]
-
-
- IV.--DISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN EN EL PORVENIR
-
-Es llegado el momento de ensayar una recapitulación sintética, antes de
-formular las últimas conclusiones.
-
-Hemos analizado el valor de todos los fenómenos de simulación, usados
-como medios de lucha por la vida para adaptarse a las condiciones
-del medio. Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia de la
-simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, donde aparece
-como fenómeno casual, desprovisto de rol selectivo; la vimos luego
-desempeñar una función selectiva importante, siendo todavía un fenómeno
-inconsciente; en etapas superiores de la vida orgánica la encontramos
-ya conscientemente usada por el simulador con fines útiles; ella nos
-apareció por fin, no solamente consciente sino también voluntaria.
-Desde sus manifestaciones en el mundo inorgánico pasamos a las del
-mundo orgánico y de la vida social.
-
-Hemos visto que la simulación es uno de los principales medios
-fraudulentos de lucha por la vida, incluyéndose, por consiguiente,
-su evolución en la de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados
-a formular un juicio respecto de su evolución en la especie humana,
-podemos confiar en el método seguido y en el criterio con que ha sido
-aplicado.
-
-La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión
-creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos.
-Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de
-antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si
-llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la
-asociación para la lucha contra la naturaleza?
-
-No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles
-sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los
-mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres
-sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven
-la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que
-no excluyan la verdad y la justicia.
-
-El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia
-social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a
-creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo
-ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la
-lucha.
-
-¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas?
-
-Felices los hombres que puedan preocuparse de _ser_ y olvidarse de
-_parecer_; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en
-perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la
-verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse
-correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus
-hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy
-de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de
-vivir en perpetuo engaño recíproco.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han
-disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la
-vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de
-organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres
-a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a
-disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.
-
-
- NOTAS:
-
-[12] En su excelente _Philosophie des sciences sociales_,
-demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos
-organicistas.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Conclusiones sintéticas=
-
-I.--Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe
-entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para
-esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de
-protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más
-explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos
-medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con
-medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la
-especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la
-simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un
-resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la
-lucha se desenvuelve.
-
- * * * * *
-
-II.--En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
-representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
-generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
-de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
-sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
-desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
-simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
-el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
-voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
-animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
-condiciones de lucha por la vida.
-
- * * * * *
-
-III.--En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples
-aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre
-adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un
-franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones
-correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale
-a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de
-especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su
-personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para
-adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en
-que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para
-simular.
-
- * * * * *
-
-IV.--El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta
-al medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de
-la psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética
-del carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
-
-En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
-la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
-clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
-humanos".
-
-Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
-diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
-intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
-medios de lucha.
-
-Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
-indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
-del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
-lucha por la vida.
-
-Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
-la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
-surge sobre fondo patológico.
-
-Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
-los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
-principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
-simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
-
-Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
-una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
-harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
-adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
-de una modalidad psíquica especial.
-
- * * * * *
-
-V.--Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el
-principio común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como
-todos ellos, simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha
-por la vida. Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la
-beneficencia, eludir el servicio militar y la simulación de la locura
-para obtener la irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la
-ley general que comprende a todos los fenómenos de simulación.
-
- * * * * *
-
-VI.--De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han
-disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la
-vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de
-organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres
-a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a
-disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.
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- La simulación en la lucha por la vida, by José Ingenieros&mdash;A Project Gutenberg eBook
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-<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of La simulación en la lucha por la vida, by Jose Ingenieros</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
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-</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: La simulación en la lucha por la vida</div>
-
-<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Jose Ingenieros</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: December 31, 2020 [eBook #64188]</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div>
-
-<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Andrés V. Galia, Santiago, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div>
-
-<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA ***</div>
-
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-
-<div class="chapter">
-<div class="tnote">
-
-<p class="p4 center big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-<p>En la versión de texto las palabras en itálicas están indicadas con
-_guiones bajos_. Las palabras en negritas están marcadas =así=.</p>
-
-<p>Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la
-presente edición de esta obra fue publicada, en 1917, eran diferentes a
-las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió,
-fué, dió, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha
-sido respetado.</p>
-
-<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes en ese
-entonces. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios
-Académicos de la Real Academia Española.</p>
-
-<p>Por otra parte, las reglas de la Real Academia Española establecen que
-el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada
-está en mayúsculas. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las
-imprentas ese criterio normalmente no era respetado. En la presente
-transcripción se decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas
-acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p>
-
-<p>El Índice de capítulos, incluido en la publicación original al final,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p>
-</div>
-
-<hr class="r10" />
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p class="half-title">La simulación en la lucha por la vida</p>
-</div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="p2 center big3">JOSÉ INGENIEROS</p>
-
-<h1>La simulación en la lucha por la vida</h1>
-
-<p class="center big1">11.ª edición (texto revisado por el autor)</p>
-
-<div class="figcenter illowp100" id="titlepilo" style="max-width: 12.5em;">
- <img class="w100" src="images/titlep_ilo.jpg" alt="titlep-ilo" />
-</div>
-
-<p class="center p2 big1">BUENOS AIRES<br />
-<small>Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía., Belgrano 475<br />
-1917</small></p>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p>
-<h2 class="nobreak" >Advertencia de la 11.ª edición</h2>
-</div>
-
-
-<p>Este ensayo sobre <cite>La Simulación en la lucha por
-la Vida</cite> fué escrito por el autor antes de terminar sus
-estudios universitarios y presentado a la Facultad de
-Medicina como introducción de su tesis: <cite>Simulación
-de la locura</cite> (1900). Careciendo de recursos para editarla,
-concediósele que sólo imprimiera una parte, publicándose
-la obra entera, por capítulos, en las revistas
-"La Semana Médica" y "Archivos de Psiquiatría"
-(1900-1902). En 1903 se hizo una primera
-edición conjunta (Spinelli, Buenos Aires), apareciendo
-en el mismo año una traducción italiana (Flli. Bocca,
-Torino, "Biblioteca Antropologico-Giuridica").</p>
-
-<p>En volumen aparte se publicó la tercera edición,
-española, de <cite>La Simulación en la lucha por la vida</cite>
-(Semperé, Valencia, 1904), con leves correcciones de
-estilo y algunas notas; sobre ese texto se hizo una
-traducción francesa (Charles Barthez, Narbonne,
-1905). Posteriormente se han hecho seis reimpresiones
-españolas, sin conocimiento previo ni intervención
-del autor, acumulándose en ellas tantos y tan
-graves errores que la última puesta en circulación
-(1917) es ya ilegible; baste decir que si en las primeras
-las variantes son de origen tipográfico, en otras
-ha llegado a alterarse, además del texto, el índice y
-las conclusiones. En la última aparece modificado...
-el título mismo.</p>
-
-<p>A fin de reparar esas irregularidades se publica
-la presente (11.ª), que restaura el texto de la tercera,
-con ligeras variantes de forma; servirá, al propio<span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span>
-tiempo, para una próxima traducción portuguesa, autorizada
-ya.</p>
-
-<p>El autor ha resistido a la tentación de rehacer
-este ensayo y ha respetado sus deficiencias; cada
-estación tiene sus frutos y los libros de juventud merecen
-vivir como han nacido, con la ligereza propia
-de su menor responsabilidad. Son testigos sinceros,
-aunque poco ceremoniosos; sería injusto que atestiguasen
-la gravedad propia de las primeras canas.</p>
-
-<p>Aunque sólo fué una introducción a un estudio de
-patología mental, aprovechó el autor en este ensayo algunos
-conocimientos de ciencias naturales y de ciencias
-sociales, que había adquirido simultáneamente con los
-de medicina. Años más tarde advirtió que Homero había
-pintado, en Ulises, el arquetipo de los simuladores,
-y que entre los ensayos de Bacon figuran cuatro páginas
-dedicadas a comentar la utilidad de la simulación.
-Con esos, y muchos otros datos de bibliografía clásica,
-compuso su conferencia <cite>La progenie de Ulises</cite> (curso
-de psicología de los caracteres humanos, 1910), que no se
-agrega al presente volumen por ser de época muy posterior.</p>
-
-<p>Al revisar el texto, diez y siete años después de
-su redacción, el autor ha tropezado con defectos de
-estilo y con opiniones ligeras sobre tópicos accesorios;
-ha tenido, en cambio, la grata satisfacción de observar
-que poseía ya ciertas ideas generales que aún
-considera como las menos inexactas. Y por un justo
-escrúpulo, casi documental, se ha abstenido de hacer
-variante alguna en la "Introducción", profesión de fe
-de su juventud, escrita poco después de los veinte años:
-primera página de su primer libro.</p>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>Buenos Aires, 1917.</p></div>
-
-
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4 center">ÍNDICE</p>
-</div>
-
-<table class="autotable" summary="índice">
-<tr>
-<td class="tdl"></td>
-<td class="tdr"><em>Págs.</em></td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">Advertencia de la 11.ª edición</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_7">7</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">INTRODUCCIÓN</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y
-la simulación de la locura.&mdash;II. Ideas científicas
-directrices; correlaciones bio-sociológicas;
-la filogenia de la simulación en la lucha por la
-vida.&mdash;III. Desarrollo, en series, de los fenómenos
-de simulación</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_9">9</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">Cap. I.&mdash;SIMULACIÓN Y LUCHA POR LA VIDA</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. La lucha por la vida.&mdash;II. Medios ofensivos y defensivos
-en la lucha por la vida.&mdash;III. Aspectos
-accidentales, instintivos y voluntarios de los
-fenómenos de simulación.&mdash;IV. Su valor como
-medio de lucha por la vida.&mdash;V. Conclusiones</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_21">21</a> </td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center"><br />
-Cap. II.&mdash;LA SIMULACIÓN EN EL MUNDO BIOLÓGICO</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.&mdash;II.
-Sus grupos fundamentales.&mdash;III. Homocromía:
-permanente, variable y voluntaria.&mdash;IV.
-Mimetismo: permanente, variable y voluntario.&mdash;V.
-Mimetismo entre las especies animales:
-permanente, variable y voluntario.&mdash;VI.
-Simulaciones en función individual.&mdash;VII. Utilidad
-de estos fenómenos en la lucha por la vida.&mdash;VIII.
-Teorías propuestas para explicarlos.&mdash;IX.
-Conclusiones</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;<br />
-Cap. III.&mdash;LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. La lucha por la vida y la simulación entre los
-hombres.&mdash;II. Formas colectivas de lucha y de
-simulación (humanas, étnicas, nacionales, de
-clase, de sexo, de grupos, profesionales, etc.)&mdash;III.
-Formas individuales de lucha y de simulación
-(niños, burócratas, escritores, periodistas,
-propagandistas, mujeres, sablistas, comerciantes,
-delincuentes, parásitos sociales, etc.).&mdash;IV.
-Utilidad de la simulación en la lucha por la
-vida.&mdash;V. Conclusiones</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_69">69</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;<br />
-Cap. IV.&mdash;PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. La psicología sintética y los caracteres humanos.&mdash;II.
-Los elementos del carácter y su combinación
-en la personalidad.&mdash;III. Los "hombres de
-carácter" y los "hombres sin carácter" en la
-lucha por la vida.&mdash;IV. La simulación como elemento
-del carácter.&mdash;V. Predominio de la simulación
-en la personalidad.&mdash;VI. Clasificación de
-los simuladores.&mdash;VII. Los simuladores por adaptación
-al medio ("astutos" y "serviles").&mdash;VIII.
-Los simuladores por temperamento ("fisgones"
-y "refractarios").&mdash;IX. Los simuladores patológicos
-("psicópatas" y "sugestionados").&mdash;X.
-Conclusiones</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_103">103</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;<br />
-Cap. V.&mdash;SIMULACIÓN DE ESTADOS PATOLÓGICOS</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl hang">I. Su utilidad en la lucha por la vida.&mdash;II. Difusión
-de estas simulaciones.&mdash;III. Objetivo uniforme
-de sus diversas formas médico legales.&mdash;IV.
-Principales aspectos clínicos: eludir el servicio
-militar, explotación de la beneficencia, simulación
-de la locura.&mdash;V. Enfermedades que pueden
-simularse.&mdash;VI. Simulación de la salud (enfermedades
-disimuladas).&mdash;VII. Conclusiones</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_167">167</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td style="text-align: center">&nbsp;<br />
-Cap. VI.&mdash;EVOLUCIÓN DE LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">I. Criterio sociológico para abordar su estudio.&mdash;II.
-Evolución de la lucha por la vida entre los hombres.&mdash;III.
-Evolución de los medios violentos y
-fraudulentos en la lucha por la vida.&mdash;IV. Disminución
-regresiva de la simulación en las sociedades
-humanas</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_201">201</a> </td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdl">&nbsp;<br />
-CONCLUSIONES SINTÉTICAS</td>
-<td class="tdr"><a href="#Page_219">219</a> </td>
-</tr>
-</table>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >Introducción</h2>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y la simulación
-de la locura.&mdash;II. Ideas científicas directrices;
-correlaciones bio-sociológicas; la filogenia de
-la simulación en la lucha por la vida.&mdash;III. Desarrollo,
-en series, de los fenómenos de simulación.</p></div>
-
-
-<p>I.&mdash;Solicitado, de ha tiempo, nuestro espíritu
-hacia el estudio de las ciencias antropológicas y
-sociales, atrájonos especialmente la fase patológica
-de la vida individual y colectiva, tan interesante,
-por cierto, como sus manifestaciones normales.</p>
-
-<p>Es método en las ciencias biológicas, llegar al
-conocimiento de la función normal por el estudio de
-su patología; examinando las lesiones de los centros
-nerviosos enfermos y relacionándolas con los síntomas
-previamente observados, ha podido inferirse la
-fisiología normal de esos centros. De igual manera
-las ciencias sociales han aprovechado el estudio de
-complejos problemas de patología social, conflictos internos
-y externos, crisis, violencias y otras perturbaciones
-de la evolución social. En las ciencias psicológicas,
-por fin, el análisis de las anormalidades de la actividad
-mental, ha permitido comprender mejor las
-funciones psicológicas normales; lo que ha sido elevado
-por Ribot a método de investigación.</p>
-
-<p>Convergiendo, pues, hacia la psicología individual
-por el camino de la psicopatología, y hacia la<span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span>
-sociología por el estudio de los fenómenos de patología
-social, penetramos en los dominios de la locura
-y del delito. En la encrucijada de ambos fenómenos&mdash;conjunción
-sabiamente observada por
-Maudsley en un libro feliz,&mdash;donde la anomalía
-psíquica del individuo se convierte en causa determinante
-de su actividad antisocial, encontramos la
-dolorosa legión de fronterizos y alienados para quienes
-se entreabre la puerta sombría del delito, como
-si un destino inexorable los apresara entre las mallas
-funestas de la criminalidad; la locura y el delito,
-justamente emparentados por Morel en su visión
-sintética de las degeneraciones humanas, entrelazan
-sus tentáculos nefastos, engendrando ese personaje
-magistralmente burilado por Shakespeare en su
-Hamlet: el alienado criminal.</p>
-
-<p>De particular manera&mdash;y por especiales razones
-de observación&mdash;nos preocupaban los casos de
-<em>locura simulada por delincuentes</em>, máxime al advertir
-su frecuencia desde que la justicia reconoció la
-importancia de la psicopatología criminal y el examen
-psíquico se consideró indispensable para determinar
-la responsabilidad de algunos delincuentes.</p>
-
-<p>Tal era la estática de nuestra mente. De sobre
-el velador tomamos, una noche, el <cite>Malade Imaginaire</cite>,
-de Molière, para continuar su comenzada lectura,
-con el higiénico propósito, entre otros, de no
-adormecernos bajo la influencia poco grata de una
-monografía sobre "Nuevos tratamientos de los bolos
-fecales", cuya lectura acabáramos en el <cite>British
-Medical Journal</cite>. Teníamos para ello nuestras razones;
-estudiando la psicopatología de los sueños,
-habíamos visto que la naturaleza de las impresiones
-recibidas en el período prehípnico, influye de ma<span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span>nera
-intensa sobre el carácter agradable o desagradable
-de los sueños<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p>
-
-<p>Las peripecias de Argan&mdash;a quien hoy no consideraríamos
-un "enfermo imaginario", sino un caso
-de neurastenia gastro-intestinal, como demostró
-ha poco tiempo el profesor Debove en una hermosa
-conferencia a los estudiantes de la Sorbona&mdash;prolongaban
-nuestra vigilia más allá de sus límites habituales.
-Seguíamos ávidamente las operaciones
-"científicas" de Purgon y de Diaforius, que "saben
-bellas humanidades, hablan en buen latín y designan
-con nombres griegos todas las enfermedades;
-pero en cuanto a curarlas, carecen de toda noción".
-Y con deleite asistíamos a las inagotables lavativas
-de Mr. Fleurant, competidor, sin desventajas, de
-las purgas y sangrías del primero, mientras Diaforius
-daba a su hijo Tomás una lección clínica, en
-presencia del mismo Argan, felicitándole ardientemente
-por haber seguido sus huellas, permaneciendo
-"fiel a las opiniones de los antiguos", negándose
-a prestar la menor atención a las razones y experiencias
-de los "pretendidos" descubrimientos y teorías
-de la época...</p>
-
-<p>Sonaba involuntariamente en nuestro oído la invectiva
-de Cicerón: "Neque imitare malos medicos,
-qui in alienis morbis profitentur tenere se medicinae
-scientiam, ipsi se curare non possunt." (Ad fam.,
-IV, 5, 5). En ese momento Mr. Fleurant empuñaba
-de nuevo el instrumento que sintetizaba toda su
-profundidad científica. Tuvimos la percepción de algo
-dibujado en el campo periférico de nuestra retina,
-cuya mácula lútea estaba enfocada a las líneas del
-libro. Volvimos la mirada; a la altura de los ojos,
-<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span>adherido a la pared, vimos uno de esos copos de algodón
-y polvo que suelen formarse en los rincones
-de los aposentos.</p>
-
-<p>Poco nos interesó esa observación. Volvimos
-nuevamente la vista al libro, para seguir asistiendo,
-con la voluptuosidad intelectual del caso, a las operaciones
-científicas de los médicos de Molière.</p>
-
-<p>Excitada ya por la reciente percepción, nuestra
-retina encontrábase en condiciones favorables
-para descubrir, durante la lectura, que el copo algodonoso
-se movía, ascendiendo lentamente por la
-pared. Fijamos de nuevo la vista en el objeto: vímosle
-ya mucho más alto, después de pocos minutos.</p>
-
-<p>Creímos fuese ilusión óptica, por el agotamiento
-de una retina fatigada en lecturas excesivas; mas
-no existiendo motivos para esa duda, ni razones satisfactoriamente
-explicativas, optamos por desprender
-el copo de la pared y observarlo detenidamente.</p>
-
-<p>Tal es, por otra parte, la buena línea de conducta
-ante cualquier hecho difícil de explicar. Y
-en este caso la observación fué, como siempre, fecunda
-de provechosas enseñanzas.</p>
-
-<p>Dentro del copo descubrimos un conducto, espeso
-y resistente, que difícilmente hubiérase adivinado
-no desprendiendo el copo de la pared; dentro del
-conducto se alojaba un gusano, el cual, mediante
-las dos extremidades de su cuerpo, se fijaba a la pared
-y la recorría, arrastrando consigo su curioso ropaje.</p>
-
-<p>Darwin&mdash;presente siempre en nuestro espíritu
-estudioso&mdash;nos dió la explicación del hecho. Ese
-disfraz servía al animal para escapar a las miradas
-peligrosas de sus enemigos; la simulación resultaba,<span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span>
-para él, un medio simple y excelente de <em>lucha por
-la vida</em>.</p>
-
-<p>La explicación nos satisfizo.</p>
-
-<p>Hubiéramos continuado la lectura de Molière;
-pero en nuestro cerebro estaban sometidas a la elaboración
-de la cerebración inconsciente, múltiples
-cuestiones relativas a los alienados criminales, y, de
-manera especial, a los delincuentes simuladores de
-una enfermedad mental.</p>
-
-<p>Los neurones de asociación hicieron lo demás.</p>
-
-<p>Entre el gusano disimulador de su cuerpo bajo
-un copo de algodón y el delincuente disimulador de
-su responsabilidad jurídica tras una enfermedad
-mental, debía lógicamente existir un vínculo: ambos
-disfrazábanse para defenderse de sus enemigos, siendo
-la simulación un recurso defensivo en la lucha
-por la vida.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>II.&mdash;Entre las verdades definitivamente adquiridas
-por la ciencia e impuestas como guía a los
-pensadores y estudiosos contemporáneos, hay dos
-fundamentales, que jamás debiera olvidar quien se
-aventura en la selva&mdash;aún "selvaggia ed aspra e
-forte", en decir del poeta florentino&mdash;de la ciencia:
-<cite>Determinismo y Evolución</cite>.</p>
-
-<p>Dentro de esos conceptos, cuyo desarrollo hemos
-ensayado en otros estudios y fuera inoportuno
-repetir aquí, cimentóse como verdad científica la
-noción del transformismo biológico y social. Por
-él conocemos la génesis y sucesión de las formas
-biológicas como resultado de la acción combinada
-de la herencia, tendiente a reproducir los caracteres
-de los antepasados, y la variabilidad, tendiente
-a crear caracteres nuevos, en armonía con la evolución
-de las condiciones del medio en que "luchan<span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span>
-por la vida" todas las especies vivas. Los fenómenos
-sociales, además, siguen un proceso constante
-de transformación, a semejanza de los fenómenos
-biológicos; la sucesión de las formas de organización
-social y de las diversas instituciones es presidida,
-en primer término, aunque no exclusivamente,
-por la adaptación de los grupos sociales a las
-transformaciones del doble ambiente natural (cósmico)
-y artificial (económico).</p>
-
-<p>Esta manera de ver, simple aplicación del concepto
-evolucionista, tiene su comprobación en las
-cuatro grandes ramas de los conocimientos humanos.
-Laplace lo estableció para los fenómenos del
-mundo cósmico; Lyell, para los fenómenos geológicos;
-Darwin, para los biológicos; Spencer, para los
-sociales, que llama superorgánicos. Otros estudiosos
-confirmaron esa verdad general en grupos fenoménicos
-parciales.</p>
-
-<p>En esas <em>series</em> de fenómenos, cuyo desenvolvimiento
-es sucesivo e integral, existen vínculos estrechos,
-fácilmente reconocidos mediante una observación
-inteligente. Así, por ejemplo, el perfeccionamiento
-progresivo de las funciones corresponde a una creciente
-complejidad morfológica y a la mayor división del
-trabajo en los organismos, conforme se asciende en la
-serie evolutiva. Por eso es posible descubrir, en cualquiera
-especie, en forma larvada y rudimentaria, las
-funciones que alcanzan mayor desenvolvimiento en las
-que son superiores a ella dentro de la misma serie.</p>
-
-<p>Puede reconstruirse la filogenia de cualquier
-función de los seres vivos; es decir, encontrar los
-diversos grados de su integración progresiva a través
-de cuantas especies la preceden en la evolución
-de la serie biológica. Las más complejas operaciones
-psíquicas elaboradas en el cerebro humano, no<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span>
-son sino el perfeccionamiento alcanzado por funciones
-progresivamente desenvueltas en la serie animal.
-El "alma" de los metafísicos es un perfeccionamiento
-de funciones inherentes a la substancia
-viva, al protoplasma; la memoria, por ejemplo, encuéntrase
-en formas progresivamente complicadas,
-desde la amiba hasta el hombre.</p>
-
-<p>Con los fenómenos sociológicos ocurre lo mismo;
-todas las instituciones sociales tienen su filogenia
-perfectamente determinable. El sentimiento de solidaridad
-social, verbigracia, aparece ya en la primera
-asociación de seres vivos, y evoluciona, integrándose
-progresivamente, hasta alcanzar sus actuales
-proporciones, permitiendo inducir que en futuras
-transformaciones sociales se equipararán todos
-los individuos ante las condiciones de lucha por
-la vida, para alcanzar el desenvolvimiento máximo
-de su propia individualidad. También podría aplicarse
-a los fenómenos sociales, además de ese concepto
-de filogenia, el principio determinado para
-los fenómenos biológicos por Haeckel, según el
-cual la evolución ontogenética corresponde aproximadamente
-a la evolución filogenética. Lo saben, a
-ciencia cierta, cuantos sociólogos, Loria en primera
-fila, proponen estudiar en el rápido desarrollo de
-las colonias contemporáneas el lento y progresivo
-desarrollo ocurrido antes en los pueblos de adelantada
-civilización.</p>
-
-<p>Pero estos puntos, necesarios de fijar para el desenvolvimiento
-consecutivo de nuestra tesis, no podemos
-dilucidarlos aquí con la amplitud deseable.
-Bástenos mencionar, y nadie la niega,&mdash;aun no
-aceptando la teoría orgánica de las sociedades, enunciada
-por Spencer&mdash;la existencia de cierta analogía,
-imposible de olvidar, entre las leyes que rigen<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span>
-los fenómenos biológicos y los sociológicos, pudiendo,
-casi siempre, encontrarse una correlación en el
-conjunto y las modalidades de unos y otros.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>III.&mdash;Para cuantos saben lo expuesto (saber en
-sentido relativo, sin olvidar la frase de Grocio:
-"Nescire quaedam magna pars sapientiae est") y
-para quienes lo acepten, aparece lógico y estrecho
-el vínculo entre el gusano simulador, aparecido en
-nuestra retina periférica, mientras leíamos a Molière,
-y el delincuente simulador de la locura. Para
-quienes vivieran en el mundo feliz de los Fleurant,
-los Purgon y los Diaforius, ese vínculo no aparecería
-jamás.</p>
-
-<p><em>Evolución, Lucha por la vida</em>, <em>Filogenia</em>, pareceríanles
-palabras poco científicas y faltas de sentido;
-el mismo efecto nos produjo un libro escrito
-en japonés, que tuvimos entre manos: era, sin embargo,
-un libro importante y condensaba muchos conocimientos.
-Nuestra la culpa si ignorábamos el japonés.</p>
-
-<p>Idéntico sería el caso de cuantos no vieran el
-vínculo filogenético, desde la simulación del gusano
-hasta la del delincuente; la frase es vieja, pero
-siempre útil: ellos no lo verían, no por ser incierta
-su existencia, mas porque su falta de amplitud y
-disciplina científicas les condenaría a una eterna ceguera
-intelectual.</p>
-
-<p>¡Y, sin embargo, cuántas cosas ve el pavo en la
-fábula de La Fontaine, donde el mono enseña las
-proyecciones de la linterna mágica... apagada!...</p>
-
-<p>En nuestro concepto&mdash;inexacto, acaso, pero
-larga e intensamente pensado&mdash;el vínculo existe.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span></p>
-
-<p>Solamente el estudio de la <em>Simulación</em>, como fenómeno
-general, puede dar la ley de conjunto donde
-se encuadra el fenómeno particular de la <em>Simulación
-de la locura</em>. Idéntico móvil preside, en general,
-todas las manifestaciones conscientes de la simulación,
-así como una misma finalidad orienta todas
-las manifestaciones de la memoria en los seres
-biológicos, y todas las formas del sentimiento de
-asociación y solidaridad en la lucha, en las sociedades
-animales en general y particularmente en las
-humanas.</p>
-
-<p>La <em>Simulación en general</em>, siguiendo las ideas
-científicas expuestas, debe estudiarse, primeramente,
-por sus manifestaciones en la serie biológica: sólo
-después encontraremos sus manifestaciones conscientes
-bien desarrolladas en la vida superorgánica, en
-las sociedades humanas.</p>
-
-<p>En éstas hallaremos la clave para estudiar las
-<em>simulaciones humanas de toda índole</em>, unificadas por
-el mismo propósito de la mejor adaptación del simulador
-a las condiciones del ambiente donde lucha
-por la vida. Entre ellas discerniremos, como hecho
-general, <em>la simulación de estados patológicos</em>, una de
-cuyas formas&mdash;la más importante para la psiquiatría
-y la medicina legal&mdash;es la <em>simulación de la
-locura en general</em>.</p>
-
-<p>Sólo entonces estaremos habilitados para estudiar
-provechosamente <em>la simulación de la locura por
-los delincuentes</em>, en sus relaciones con la psiquiatría,
-la sociología criminal y la medicina legal.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span></p>
-
-<div class="figcenter illowp100" id="p18ilo" style="max-width: 34.375em;">
- <img class="w100" src="images/p18_ilo.jpg" alt="" />
-</div>
-
-<p>Con otros métodos y por otros caminos consideramos
-imposible llegar a una comprensión clara
-de la materia a estudiar, y, <em>a priori</em>, predeterminaríamos
-su insuficiencia.</p>
-
-<p>En suma, el presente ensayo constituye un estudio
-general de <em>la simulación como medio de lucha
-por la vida</em>, estudiándola desde sus primeras manifestaciones
-inconscientes, en el mundo biológico,
-hasta sus complejas modalidades en la vida de los
-hombres civilizados. Complementando tal estudio intentaremos
-el análisis de la <em>psicología de los simuladores</em>,
-clasificando las variedades más notables de
-este grupo, compuesto por individuos en quienes la
-tendencia a simular constituye el rasgo dominante de
-su carácter y su medio predilecto de lucha por la
-vida.</p>
-
-<p>Por fin, determinaremos la <em>evolución de la simulación
-en las sociedades humanas</em>, valiéndonos de
-las más recientes inducciones de la sociología y usando
-el más severo método científico.</p>
-
-<p>En su concepto fundamental, y en algunas cuestiones
-parciales, esta síntesis desea ser novedosa;
-incompleta o deficiente, es ya fruto de la observa<span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span>ción
-y de estudio asiduo. Si el ensayo no resultara
-tan convincente como deseamos al escribirlo, podríamos,
-por lo menos, repetir el verso dirigido a Virgilio
-por el Alighiero, al reconocerle, en el primer
-canto de su Infierno:</p>
-
-<p> <i lang="it" xml:lang="it">Vagliami il lungo studio ed il grande amore.</i></p>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>Buenos Aires, 1900.</p></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p>
-</div>
-
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> Véase nuestro trabajo "La Psychopathologie des Rêves", en
-la <cite>Revue de Psychologie</cite>, de París, marzo 1900.</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >Cap. I.&mdash;Simulación y lucha por la vida</h2>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. La lucha por la vida.&mdash;II. Medios ofensivos y defensivos
-en la lucha por la vida.&mdash;III. Aspectos accidentales,
-instintivos y voluntarios de los fenómenos
-de simulación.&mdash;IV. Su valor como medio de lucha
-por la vida.&mdash;V. Conclusiones.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;L<small>A LUCHA POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>En el progresivo desarrollo del pensamiento humano
-pocas nociones han sido tan fecundas para el
-conocimiento del hombre y de la sociedad como las
-derivadas de las ciencias naturales. De crasos errores
-primitivos, fundados sobre una observación superficial
-o una escasa experiencia, se ha marchado, gradualmente,
-a través de errores cada vez más cercanos
-de la verdad, hacia una comprensión, lenta pero inevitable,
-de la realidad que impresiona nuestros sentidos.
-Así lo observamos en todas las ciencias.</p>
-
-<p>Ocurre eso mismo en biología. Cuando Linneo osa
-afirmar: <i lang="la" xml:lang="la">Nulla species novae, species tot sunt diversae
-quot diversas formas ab initio creavit infinitum ens</i>,
-encuentra favorable acogida entre los naturalistas,
-surgiendo en apoyo de su doctrina los trabajos respetables
-de Cuvier y de Agassiz. No se podría, ante
-la doctrina linneana, negar o desconocer que ella
-señaló una etapa de aproximación a la verdad; baste
-pensar en las absurdas divagaciones de los antiguos
-naturalistas, cuya concepción del origen de los seres
-orgánicos reducíase a la <i lang="la" xml:lang="la">generatio ex-putredini</i>, y
-cuyas nociones sobre la diversidad de las formas se<span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]</span>
-exteriorizaban en la suposición de incongruentes <em>metamorfosis</em>.</p>
-
-<p>Mas las ciencias naturales, después de la teoría
-linneana, tenían un largo sendero que recorrer, antes
-que el conocimiento del mundo biológico alcanzase
-la comprensión exacta de la evolución de las formas
-vivas. Lamarck formuló, por vez primera, la doctrina
-de la variabilidad de las especies, mostrando la influencia
-del medio sobre la variación de las formas.
-Medio siglo más tarde, Darwin cimentó la teoría, incorporándole
-el fundamental concepto de la lucha por
-la vida y la consiguiente selección natural. Las obras
-del segundo, por ser más documentadas, lograron despertar
-ardientes discusiones entre los estudiosos, y
-el resultado final fué, en breve transcurso de años,
-la aceptación del núcleo fundamental de la teoría.
-De entonces acá, la doctrina de la variabilidad de
-las especies, o transformismo, ha sido confirmada por
-todas las ciencias biológicas, sin que la afecten en lo
-fundamental todas las disputas que le han promovido
-sus adversarios sobre cuestiones de detalle.</p>
-
-<p>Limitándonos a consignar los hechos e ideas que
-reputamos base indispensable para nuestra <em>teoría de
-la simulación, considerada como medio fraudulento
-de lucha por la vida</em>, diremos, brevemente, las
-líneas generales de la doctrina darwiniana en lo que
-a esta última se refiere. Siendo ella la premisa que
-sustenta todo el desenvolvimiento de este ensayo, no
-será superfluo sintetizarla con claridad, definiendo
-de manera precisa el punto de partida de nuestras
-aplicaciones ulteriores.</p>
-
-<p>Los naturalistas admiten, concordemente, que las
-causas principales de la evolución son tres: la variación,
-la selección y la herencia. La variación es un
-resultado de la adaptación al medio, que varía a su<span class="pagenum"><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span>
-vez más o menos lentamente; la selección natural es
-un resultado de la lucha por la vida y determina la
-supervivencia de los mejor adaptados; la herencia
-transmite los caracteres adquiridos y sin ella es inconcebible
-la evolución de las especies. Aunque sería
-fácil repetir, de segunda mano, los fundamentos de
-la teoría de Darwin sobre la lucha por la vida y la
-selección natural, conviene, para mayor fidelidad, remontar
-a la fuente de origen, resumiendo en un párrafo
-las propias expresiones del gran naturalista.</p>
-
-<p>La lucha por la existencia resulta inevitablemente
-de la rapidez con que todos los seres vivos tienden
-a multiplicarse. Nace un número de individuos mayor
-del que puede vivir, y de ello proviene, en cada caso,
-la lucha por la existencia, ya sea con los individuos
-de la misma especie, ya con los de especies diferentes,
-y sometida, en ambos casos, a las condiciones físicas
-del medio ambiente en que ellos viven. Es la doctrina
-de Malthus aplicada, en toda su intensidad, a los seres
-de los reinos animal y vegetal, por no existir
-entre ellos la aptitud de producir a voluntad los medios
-de subsistencia, ni otros factores éticos que pueden
-atenuarla entre los hombres. Obsérvese que la
-frase "lucha por la existencia" está empleada en
-sentido general y metafórico, involucrando las relaciones
-de recíproca dependencia entre los seres organizados,
-y dos hechos, aun más importantes: la
-supervivencia de los individuos mejor adaptados
-y su capacidad para dejar descendientes. Puede
-afirmarse con seguridad que los animales carnívoros,
-en tiempo de escasez, luchan entre sí, disputándose
-los alimentos necesarios para su existencia; también
-podrá decirse que una planta, en el borde del desierto,
-lucha por la existencia contra la sequedad, aun
-cuando fuera más exacto decir que su existencia de<span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span>pende
-de la humedad; con mayor exactitud diríamos
-que una planta, al producir anualmente un millón de
-semillas, de las cuales solamente una consigue desarrollarse
-y madurar a su vez, lucha con las plantas de
-la misma especie, o de otras, que ya cubren el suelo.
-El musgo depende del manzano y de algunos otros
-árboles; solamente de una manera figurada podrá
-decirse en este caso que el manzano lucha contra los
-otros árboles, por hospedar al musgo, pues si un gran
-número de parásitos se radican sobre un mismo árbol,
-éste languidece y acaba por morir; pero de muchos
-musgos que crecen juntos sobre una misma rama y
-producen semillas, puede decirse que luchan el uno
-contra el otro. Siendo los pájaros los diseminadores
-de las semillas de un árbol dado, la existencia de esta
-especie depende de ellos, y, figuradamente, puede decirse
-que ese árbol lucha con los demás frutales, pues
-interesa a cada uno de ellos atraer los pájaros para
-que coman sus frutos y diseminen de esa manera sus
-semillas. Empléase, pues, para mayor comodidad, el
-término "lucha por la existencia" en los diferentes
-sentidos apuntados, confundiéndose los unos con los
-otros. ("El Origen de las Especies", cap. III). En
-esa lucha por la vida, en que se multiplican y se destruyen
-las más diversas manifestaciones de la existencia
-orgánica, desde el bacterio y la amiba hasta la
-encina y el hombre, sucumbe la inmensa mayoría de
-los gérmenes capaces de generar nuevos individuos.
-A pocos reserva la Naturaleza el derecho de alcanzar
-la plenitud del desenvolvimiento biológico y de transmitir
-sus caracteres a sus descendientes.</p>
-
-<p>Para completar el concepto expuesto por Darwin,
-acudamos a Wallace, que es fuente autorizada,
-para comprender de qué manera las diferencias individuales
-determinan la selección de la especie y la<span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span>
-supervivencia de los más aptos, o mejor adaptados.
-Si todos los individuos de cada especie&mdash;dice&mdash;fueran
-completamente semejantes entre sí, podríamos afirmar
-que la supervivencia sería una cuestión de azar;
-pero esos individuos no son semejantes. Los vemos
-diferenciarse, distinguirse de muchas maneras. Algunos
-son más fuertes, otros más rápidos, otros más
-astutos, otros de constitución más robusta. Un color
-obscuro permite a algunos ocultarse fácilmente; una
-vista penetrante permite a otros descubrir su presa
-a mayor distancia, o escapar de sus enemigos con más
-facilidad que sus compañeros. Entre las plantas, las
-más pequeñas diferencias pueden ser útiles o perjudiciales.
-No podemos dudar de que, tomando en
-cuenta lo apuntado, cualquiera variación bienhechora
-dará a quienes la poseen mayor probabilidad de sobrevivir
-a la terrible prueba por que deben pasar;
-alguna parte puede quedar en manos del azar, pero
-al fin y al cabo, <em>el más apto sobrevivirá</em>. ("El Darwinismo",
-cap. I.)</p>
-
-<p>La selección natural se continúa en la especie
-por la conservación y la transmisión de los caracteres
-útiles a cada individuo, según las condiciones del medio
-que actúa sobre él en los varios períodos de la vida.
-Todo ser&mdash;y éste es el sentido natural de lo que podemos
-llamar progreso biológico&mdash;tiende a perfeccionarse
-en su adaptación al medio; este perfeccionamiento
-conduce de una manera natural al progreso de la organización
-del mayor número de los seres vivientes en
-el mundo entero. (Darwin, ob. cit., cap. IV).</p>
-
-<p>El origen de las variaciones individuales que permiten
-la mejor adaptación ha sido objeto de explicaciones
-diversas, así como el mecanismo de su transmisión
-hereditaria. La reseña crítica de las doctrinas<span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]</span>
-respectivas sería, por cierto, interesante; mas no son
-estas páginas la oportunidad para hacerla, no siendo
-ello indispensable para el objeto especial de nuestra
-investigación. Baste mencionar, entre otras hipótesis
-dignas de consideración, las formuladas por los propios
-Lamarck y Darwin, por Kolliker, Wagner, Naegeli,
-Weissmann, Mantegazza, y por otros defensores
-de las modernas escuelas neolamarckiana y neodarwiniana.</p>
-
-<p>En la naturaleza, la variabilidad individual, la
-herencia de las variaciones mejor adaptadas y la selección
-en la lucha por la vida, se combinan para determinar
-la evolución de las especies vivas, según la
-mayor o menor adaptación de sus caracteres al medio
-en que viven.</p>
-
-<p>La <em>variación</em> fué certeramente definida como el
-elemento "activo" de la evolución, en cualquier época
-de la vida actúe, embrión o ser vivo, y de cualquier
-causa dependa, cósmica o fisiológica. La <em>herencia</em>, en
-cambio, es el elemento "conservador", que permite la
-acumulación de las variaciones útiles, transmitiendo
-los caracteres ya probados en la lucha por la vida
-de individuos que decaen a otros individuos nuevos.
-La vida de una especie podría compararse a la de
-un individuo perpetuamente joven, como si el desgaste
-orgánico por la incesante actividad de la vida
-se compensara por un proceso de renovación total,
-que le mantuviese capaz de sostener nuevas luchas y
-de adquirir nuevas variaciones útiles. La <em>selección</em>,
-elemento "perfeccionador", es un principio de primordial
-importancia por su universalidad; actúa, de
-manera constante, para la conservación de las formas
-y funciones útiles, sean cuales fueren las causas
-a que se atribuyan las variaciones. Se ha insistido,
-justamente, en que es erróneo considerar a la selec<span class="pagenum"><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span>ción
-como causa determinante de la variación; ella
-sería "el timón de la evolución, mas no su fuerza propulsora".</p>
-
-<p>De lo expuesto recogemos un concepto fundamental:
-todos los seres vivos luchan por la vida. El
-hombre, lo mismo que las otras especies, está sometido
-a ella; las sociedades humanas, lo mismo que las
-otras sociedades animales. Individuos y naciones,
-partidos y razas, sectas y escuelas, luchan por la vida
-entre sí, para conservarse y crecer, para amenguarse
-y morir. La lucha por la existencia en las sociedades
-humanas es un hecho innegado, manifestándose con
-caracteres semejantes a los que reviste en el mundo
-biológico; tal verdad es igualmente admisible por los
-creyentes de la doctrina biosociológica de Spencer,
-para quienes las sociedades humanas son simples superorganismos,
-como por los que aceptan la primacía
-de los fenómenos económicos en la constitución social,
-con o sin la teoría de la lucha de clases, que es uno
-de los fundamentos del mal llamado "materialismo
-histórico". En verdad&mdash;y oportunamente volveremos
-sobre ello&mdash;la lucha por la vida en la especie humana
-se modifica, porque ella tiene la posibilidad de producir
-sus propios medios de subsistencia, subordinando
-la lucha al incremento de su capacidad productiva;
-aptitud que, en última instancia, determinará
-la transformación o atenuación de ciertas formas
-de lucha por la vida en el porvenir.</p>
-
-<p>No comentaremos, por ahora, la extensión que
-ha dado De Lanessan al concepto darwiniano de la
-lucha por la existencia; en el mundo inorgánico, entre
-los minerales, encuentra que esa lucha existe, entendida,
-naturalmente, en el <em>sentido figurado</em>, atribuídole
-por el mismo Darwin. Bástenos señalar la<span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span>
-evidencia del hecho en el mundo orgánico, en los reinos
-vegetal y animal.</p>
-
-<p>Sintetizados así, rápidamente, los principios del
-evolucionismo biológico, dejamos planteado el que nos
-servirá como punto de partida para el desarrollo de
-nuestras observaciones: <em>La lucha por la vida es un
-fenómeno general en todos los seres vivos</em>.</p>
-
-
-<h3>II.&mdash;M<small>EDIOS OFENSIVOS Y DEFENSIVOS EN LA LUCHA
-POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Donde hay vida, hay lucha por la vida. En
-todos los casos la Naturaleza ha provisto a los seres
-vivos de medios ofensivos y defensivos útiles para la
-supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones
-del medio; no siempre son los más fuertes,
-considerada la fuerza en un sentido mecánico o cuantitativo,
-sino los más diestros o astutos para substraerse
-a las infinitas causas destructivas que gravitan
-sobre los seres vivos, o los más hábiles para proveer
-a la propia alimentación. En esa lucha, directa o
-indirectamente combatida, los seres vivos emplean recursos
-de índole variadísima. Recorriendo la serie
-evolutiva de las especies animales y vegetales, se ven
-dos grandes categorías de recursos: los unos a base
-de fraude, los otros fundados en la violencia.</p>
-
-<p>La intensificación de la lucha por la vida, por el
-aumento numérico de los individuos que tienen análogas
-necesidades, estimula el perfeccionamiento y
-desarrollo de los medios de lucha. La adquisición de
-un carácter ventajoso, ofensivo o defensivo, coloca
-a su poseedor en condiciones favorables para el éxito,
-asegurando su vida y su reproducción, y transmitiendo,
-mediante esta última, el nuevo carácter adquirido,
-que será igualmente provechoso a su descendencia.<span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span>
-Y, en efecto, en toda especie viva, los individuos más
-robustos, más ágiles, más astutos, más prudentes, según
-las circunstancias especiales en que luchan por
-la vida, tienen más probabilidades de sobrevivir.</p>
-
-<p>De todos esos medios, usados para la adaptación,
-algunos son verdaderas armas punzantes, lacerantes,
-cortantes o contundentes: aguijones, sierras, dientes,
-probóscides, aparatos eléctricos, etc. En otros casos
-trátase de recursos defensivos: autotomía evasiva,
-posiciones o actitudes especiales, defensas químicas,
-aparatos venenosos, secreciones urticantes o tóxicas.
-Otras veces es utilísima la fuerza muscular; la agilidad
-en el ataque y la defensa pueden ser decisivos
-para el triunfo en la lucha por la vida. Otros seres
-vivos, animales y vegetales, se asocian con individuos
-de la misma o de otras especies diferentes, para luchar
-mancomunados contra peligros comunes; etcétera,
-etcétera.</p>
-
-<p>El uso de estos medios de lucha tórnase cada vez
-más complejo a medida que las especies adquieren
-una estructura orgánica complicada. En el reino
-animal, las funciones biofilácticas, o defensivas de la
-vida, se acompañan de un desenvolvimiento psíquico
-progresivo, mejor acentuado desde que aparece un
-sistema nervioso encargado de regir la unidad del ser
-vivo, su individualidad. Culmina este desenvolvimiento
-en la especie humana, que por su estructura
-cerebral y sus funciones mentales está colocada en el
-término del <em>phylum</em> más evolucionado de los vertebrados;
-esa circunstancia hace que en el hombre los
-medios de lucha por la vida sean más complejos que
-en las demás especies animales, pues su inteligencia
-le ha permitido reforzar los deficientes, suplir los
-ineficaces e imaginar medios artificiales de aumentar
-su propia capacidad ofensiva y defensiva. Limitados<span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span>
-sus medios físicos de lucha por la dimensión de su
-organismo, por su sistema óseo y muscular, por su
-resistencia a la fatiga, ha centuplicado su fuerza oponiendo
-la inteligencia a los seres enemigos que pueblan
-el ambiente; pero al mismo tiempo, en la lucha
-entre hombre y hombre, entre sociedad y sociedad,
-ha perfeccionado casi ilimitadamente sus medios
-de lucha mediante la mentira y el fraude, la astucia
-y la simulación.</p>
-
-<p>En ninguna otra especie animal se presenta bajo
-más múltiples aspectos la lucha por la vida; sólo en
-el hombre los medios de lucha llegan a ser un producto
-casi puramente intelectual. Y, como es fácil de comprender,
-la violencia física personal sigue siendo lo
-esencial en la lucha entre los salvajes, entre los niños
-y entre las personas incultas, a la vez que los medios
-de lucha se tornan más intelectuales en las sociedades
-civilizadas, en los adultos y en las personas cultas.
-Se produce, en otras palabras, una evolución que tiende
-a hacer primar las aptitudes mentales sobre las
-aptitudes físicas.</p>
-
-<p>Cerremos este parágrafo, cuyo minucioso análisis
-pudiera prolongarse indefinidamente, afirmando que:
-<em>todos los seres que luchan por la vida poseen medios
-ofensivos y defensivos adaptados a las contingencias
-habituales de la lucha</em>.</p>
-
-
-<h3>III.&mdash;A<small>SPECTOS ACCIDENTALES, INSTINTIVOS
-Y VOLUNTARIOS DE LOS FENÓMENOS DE SIMULACIÓN</small></h3>
-
-<p>Cada medio de lucha alcanza desigual difusión
-en las diversas especies vivas; algunos están generalizados,
-otros son patrimonio de pocas especies. Aquí
-predominan los medios fundados en la violencia;
-allá los que se asemejan al fraude. La posibilidad de<span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span>
-este último implica cierto desenvolvimiento mental y
-aumenta en proporción a él; por eso lo observamos
-especialmente en el hombre, y al apreciarlo en otras
-especies animales usamos palabras cuyo valor originario
-es esencialmente humano.</p>
-
-<p>Dentro del <em>fraude</em>, que es un término genérico,
-podemos distinguir diversas formas fundamentales,
-diferenciadas, aunque vinculadas entre sí por formas
-intermediarias. La simulación y la mentira son ramas
-nacidas del tronco común del engaño, de la astucia,
-en abierta oposición con la violencia. Sin embargo,
-pueden diferenciarse sus manifestaciones.</p>
-
-<p>La <em>mentira</em>&mdash;estudiada en sus grandes manifestaciones
-sociales por Nordau&mdash;es una forma de fraude
-exteriorizado mediante el lenguaje; la mentira se dice,
-no se hace. Los diccionarios académicos definen
-la mentira: "expresión o manifestación contraria a
-lo que se sabe, cree o piensa"; y el verbo mentir:
-"decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree
-o piensa". Indúcese, claramente, y así el uso lo consagra,
-que la mentira es, en suma, una forma de fraude
-exteriorizada mediante las diversas formas del
-lenguaje, hablado o escrito.</p>
-
-<p>Antes de definir la simulación conviene que la
-distingamos también de la <em>imitación</em>, cuya importancia
-en la evolución de los agregados sociales estudió
-agudamente Tarde. Ella consiste en hacer algo
-a semejanza de lo imitado, que sirve de modelo. Las
-mismas Academias dicen textualmente del verbo imitar:
-"ejecutar una cosa a ejemplo o semejanza de
-otra". La imitación se refiere al hecho en sí mismo,
-en su realidad: imitar una buena o mala acción significa
-hacer otra realmente buena o mala.</p>
-
-<p>Cuando no se ejecuta a semejanza de otra, pero
-se finge hacerlo, hay <em>simulación</em>, fenómeno cuyas<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span>
-manifestaciones estudiaremos en este ensayo. El
-diccionario académico explica con demasiada pobreza
-este vocablo: "acción de simular". De este verbo solamente
-dice: "representar una cosa, fingiendo o
-imitando lo que no es". En la voz "fingimiento"
-léese: "simulación, engaño o apariencia con que se intenta
-hacer que una cosa parezca diversa de lo que
-es". Definiciones imperfectas, todas ellas. Convendría
-decir, de manera general, que en la simulación: <em>las
-apariencias exteriores de una cosa o acción, hacen
-confundirla con otra, sin que efectivamente le equivalga</em>.
-El actor dramático que desempeña en la escena
-un papel de homicida&mdash;Otelo, pongamos por caso,&mdash;no
-imita a Otelo, pues ello significaría dar muerte
-a la actriz que hace de Desdémona; el actor <em>simula</em>
-matar. Sólo si matara de verdad, sería <em>imitador</em> del
-personaje que representa; el que imita una acción
-ajena, buena o mala, no simula; no aparenta hacerla,
-la hace en realidad.</p>
-
-<p>Creemos que ese breve ejemplo, sencillo para mayor
-claridad, basta para poner de relieve la diferencia
-entre imitación y simulación, entre el <em>hecho real</em>
-de la una y la <em>simple apariencia</em> de la otra. Pero en
-la observación corriente suelen transgredirse esas
-distinciones, por no existir una línea divisoria que
-separe de manera absoluta lo uno de lo otro.</p>
-
-<p>Partiendo de esta definición entremos a nuestro
-tema.</p>
-
-<p>Las múltiples formas de <em>simulación</em> pueden escalonarse
-en diversos grupos, según se las estudie en
-sus diversas fases, de las más sencillas hasta las más
-complicadas; fácil es advertir sus cambios a través de
-lo que podríamos llamar su "filogenia". En sus manifestaciones
-simples y primitivas preséntase como un
-fenómeno accidental: una apariencia útil, un parecido<span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span>
-benéfico; la vemos, después, revestirse de formas progresivamente
-complejas: una apariencia que protege
-de manera estable y general; y ser, por fin, voluntaria
-y consciente: deliberadamente ejecutada para
-beneficiarse en la lucha por la vida.</p>
-
-<p>En los fenómenos del mundo inorgánico las simulaciones
-son casuales, careciendo de valor selectivo.
-La lucha por la vida sólo existe allí por la analogía
-con la lucha propia de los seres organizados, y
-en sentido <em>metafórico</em>; la simulación no puede ser,
-en manera alguna, un medio habitual de lucha por
-la vida. En esas manifestaciones inferiores, la simulación
-es un accidente y la palabra que lo denomina
-pierde todo sentido psicológico, pues el hecho es <em>involuntario
-e inconsciente</em>; no podría ser de otro modo,
-produciéndose en cosas que carecen de conciencia y
-de voluntad. Inútil sería insistir sobre la verosimilitud
-de las diversas hipótesis panpsiquistas y los ensayos
-de psicología atomística que pretenderían dar
-psiquis y conciencia a todo lo existente; esos juegos
-de palabras son posibles llamando psiquis y conciencia
-a cosas que no lo son, y quitando a esos vocablos
-su significación psicológica, perfectamente determinada;
-los bonitos poemas filosóficos a que nos referimos
-carecen de fundamentos que permitan elevarlos
-a la dignidad de teorías científicas.</p>
-
-<p>También suelen ser <em>inconscientes e involuntarios</em>
-los fenómenos de simulación observables en los seres
-vivos menos evolucionados; así se la encuentra en
-los vegetales. Conviene, sin embargo, señalar que ese
-mimetismo vegetal puede tener una influencia <em>selectiva</em>
-en la supervivencia de los mejor adaptados a las
-condiciones de la lucha por la existencia. No admitimos
-que la simulación pueda ser consciente y voluntaria
-en los vegetales, por no observarse en ellos<span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span>
-fenómenos revestidos de esos caracteres, aunque teóricamente
-el hecho pudiera admitirse como posibilidad.
-Son conocidas las importantes discusiones sobre
-la sensibilidad e inteligencia de los vegetales, fundadas
-en observaciones del mismo Darwin, que concedía
-a la radícula de los vegetales la propiedad de
-sentir, discernir y elegir.</p>
-
-<p>En principio, si las funciones psíquicas existen
-ya, aunque en forma elemental, en los más ínfimos
-organismos vivientes, como funciones propias de la
-sustancia viva elemental, del protoplasma, no hay
-motivo para negar a los vegetales&mdash;evolucionados
-desde formas simples, en que los protofitos y los protozoos
-tuvieron probablemente un origen común&mdash;funciones
-psíquicas elementales, no desarrolladas por
-ser innecesarias a la forma especial de evolución que
-caracteriza al reino vegetal. Y es bien claro que "funciones
-psíquicas" no equivale a funciones conscientes
-o voluntarias.</p>
-
-<p>Se explica que, arrancando de estas ideas, seriamente
-discutibles, un gran imaginativo, Augusto
-Strindberg, formulara sus experimentos destinados
-a establecer la existencia de funciones nerviosas y psíquicas
-en los vegetales.</p>
-
-<p>La simulación determina en el reino animal importantísimas
-selecciones, realizadas mediante fenómenos
-de homocromía (semejanzas de color) y de
-homotipía (semejanzas de forma), que en conjunto
-constituyen el <em>mimetismo</em>. Muchas veces éstos tienen
-carácter consciente, aun siendo <em>involuntarios</em>. Solamente
-en pocos casos pueden calificarse de <em>conscientes</em>
-y <em>voluntarios</em>; entonces representan un medio de
-lucha por la vida <em>elegido</em> por el animal, que lo considera
-el más ventajoso de cuantos puede utilizar.</p>
-
-<p>Entre los hombres agregados en grupos sociales,<span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span>
-vivientes en sociedad, la simulación es frecuentísima
-como fenómeno <em>consciente</em> y <em>voluntario</em>.</p>
-
-<p>Este doble carácter permite simulaciones cuyos
-resultados pueden invertir la selección natural; gracias
-a ésa y a otras formas de fraude, tórnase posible
-la supervivencia de individuos inferiores, débiles y
-degenerados de toda clase, supervivencia bien descrita
-por Sergi; es el fenómeno que, actualmente, en
-sociología, suele llamarse de selección invertida, "à
-rebours".</p>
-
-<p>Las simulaciones en la sociedad humana y la
-psicología de los hombres simuladores, constituyen el
-tema propio de este ensayo; insistir sobre ellas sería
-anticiparnos.</p>
-
-<p>Antes de penetrar a ese mundo de ficción y de
-mentira, en que todos, buenos y malos, se ven obligados
-a simular, aunque más los malos que los buenos,
-detengámonos en una explicación no superflua. Al
-exponer la doctrina de la "lucha por la vida", dijimos
-que debía entenderse <em>en sentido figurado</em>, como
-expresamente lo manifestó Darwin al enunciarla. De
-igual manera hablando de <em>simulación como medio de
-lucha por la vida</em>, conservamos a la frase su originario
-sentido figurado; de otra manera, en sentido literal,
-sólo podría hablarse de lucha y de simulación al
-referirse a fenómenos humanos, que fuesen <em>conscientes</em>
-y <em>voluntarios</em>. Lucha y simulación son, en
-efecto, palabras que se refieren a la conducta humana;
-por extensión aplica Darwin la una, y por extensión
-aplicaremos aquí la otra, sin pretender que todas
-las formas de simulación deban ser iguales a las usadas
-por el hombre fraudulento que engaña a sus semejantes.</p>
-
-<p>Los fenómenos de simulación solamente revisten
-caracteres de conciencia y voluntariedad cuando la<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span>
-lucha por la vida llega a ser consciente y voluntaria.
-Existe, pues, cierto paralelismo entre los caracteres
-de la lucha y los medios en ella usados; hay una
-creciente complejidad en los fenómenos de simulación,
-partiendo de los accidentales hasta llegar a los
-voluntarios.</p>
-
-<p>Conviene antes de terminar decir dos palabras
-sobre una cuestión accesoria a primera vista, pero de
-indudable utilidad antes de entrar al análisis de la
-simulación en la lucha por la vida, pues nos permitirá
-reforzar la serie de fenómenos que estudiamos, evidenciando
-más su difusión en la naturaleza y en la
-vida social.</p>
-
-<p>Entre simular y disimular no existe, en realidad,
-ninguna diferencia<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>, y menos el antagonismo
-que podría sospechar quien se atuviera a la forma
-aparente de ambas palabras. Y decimos aparente,
-pues en casi todos los léxicos disimular corresponde
-aproximadamente a simular, aun haciéndose entre
-ambos vocablos algún distingo de poco valor. Simular:
-"arte usada con astucia por el hombre a fin de mostrar,
-en los actos y en las palabras, todo lo contrario
-de lo que se tiene en el espíritu, sea en bien o en
-mal". Disimular: "arte, estudio de esconder el pensamiento
-propio o algún propósito. Simular. Ficción".</p>
-
-<p>No existe, pues, diferencia ni contradicción alguna
-entre esos términos; a lo sumo, podrá especificarse
-que el individuo simula lo que no es, no tiene
-o no hace, y disimula lo que es, tiene o hace.</p>
-
-<p>Pero considerándolos en relación con la lucha
-<span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span>por la existencia, su significado es el mismo: el que
-simula y el que disimula tratan de ponerse en las
-mejores condiciones de lucha por la vida, dado el
-ambiente en que actúan.</p>
-
-<p>Por otra parte, observando los hechos, fácil es
-advertir que muchas de las llamadas disimulaciones
-son simples simulaciones de las cualidades contrarias
-a las disimuladas, y viceversa. El enfermo que disimula
-su enfermedad para obtener una póliza de seguro
-sobre la vida, simula en realidad un estado de
-salud. El zorro que finge dormir para sorprender
-mejor a su presa, disimula su expectativa y simula
-el sueño. La libélula que cierra las alas y se posa sobre
-el verde tallo de una planta, confundida con una
-hoja cuya forma y color se parecen a los de su cuerpo,
-buscando no ser vista por sus enemigos, simula
-ser hoja al mismo tiempo que disimula ser mariposa.
-El político oportunista que se entusiasma ante los
-electores, defendiendo doctrinas que en lo íntimo de su
-caletre considera absurdas, simula las opiniones defendidas
-y disimula las que profesa.</p>
-
-<p>Para evitar mayor tedio, no proseguimos la enumeración
-de casos análogos a los citados; ello sería
-ya innecesario, dada la evidencia del hecho que prueban:
-la identidad de objeto y de significado entre la
-simulación y la disimulación como medios de lucha
-por la vida.</p>
-
-
-<h3>IV.&mdash;S<small>U VALOR COMO MEDIO DE LUCHA POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Los fenómenos de simulación han sido cuidadosamente
-observados en los animales, gracias a su misma
-difusión; sin embargo, no han sido todavía bien
-coordinados, ni se ha dado de ellos una clasificación
-definitiva.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span></p>
-
-<p>Si se para mientes en que los diversos aspectos
-de la actividad humana se encuentran como funciones
-elementales en la evolución de las especies vivas más
-simples que el hombre, se comprenderá la importancia
-que tiene para nosotros el estudio del mimetismo,
-en sus diversas formas. Ellas nos muestran los primeros
-esbozos del fenómeno que en el hombre es ya
-complejo, permitiéndonos rastrear los orígenes y reconstruir
-la filogenia de la simulación en general.</p>
-
-<p>Los naturalistas que estudiaron el valor de los
-caracteres cromáticos de los animales para la conservación
-de la especie, han observado la frecuente
-homogeneidad de su color con el del ambiente en que
-viven. Algunos crustáceos, por ejemplo, son rojos
-cuando viven sobre un alga roja y verdes si el alga
-es de este color. Los gusanos que frecuentan las hojas
-verdes tienen este mismo color, circunstancia que
-los hace difícilmente visibles.</p>
-
-<p>¿Quién no ha descubierto, y acaso aplastado en
-su niñez, algunas de las orugas que suelen visitar
-nuestras vides? Otros insectos, por su forma, parécense
-a los objetos del ambiente en que viven. Entre
-las mariposas, el hecho va más lejos: algunas especies
-comestibles poseen los colores y dibujos característicos
-de otras, protegidas de la gula ornitológica por su
-mal gusto y olor. Un animal que simula las formas
-y el color de otro muy temido, encuentra en ello una
-defensa; otro simula el aspecto de animales notoriamente
-inofensivos, para ir&mdash;lobo bajo piel de cordero&mdash;hacia
-su presa, sin espantarla al mover la ofensiva.
-Otros, reconocidamente nocivos para los insectívoros,
-están protegidos por colores vistosos, llamados "premonitorios",
-que alejan a cuantos enemigos pudieran,
-por error, perjudicarlos, si no les reconocieran
-a tiempo. Los hay, por fin, que enmascaran su cuer<span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span>po,
-cubriéndose de objetos o substancias que los disimulan
-a las miradas de sus enemigos.</p>
-
-<p>Este conjunto de fenómenos, estudiado y subdividido
-por los naturalistas en varias categorías, es
-objeto de controversia en cuanto a su origen. Pero hay
-en ellos algo común que ya nadie discute; es su función
-misma; siempre se trata de un hecho que es útil
-al disimulador en la lucha por la vida. Éste es el
-rasgo indiscutido, designándose el conjunto de estos
-hechos con el nombre de mimetismo. Algunos naturalistas
-reservan este nombre para las simulaciones
-combinadas, de forma y color al mismo tiempo, dando
-el nombre de homocromía a los fenómenos de simple
-adaptación al color del ambiente; en ese caso,
-sería más exacto llamar homotipía al mimetismo propiamente
-dicho.</p>
-
-<p>Dejando para el capítulo siguiente el examen de
-la simulación en el mundo biológico, nos limitaremos
-a fijar un criterio, surgido de la observación, cuya
-importancia consideramos decisiva, aunque hasta
-ahora no se haya señalado debidamente: <em>la utilidad
-de la simulación para el simulador, ya se trate de un
-fenómeno instintivo (de la especie) o consciente y
-voluntario (del individuo)</em>.</p>
-
-<p>Conviene advertir que la utilidad de la simulación,
-como medio de lucha por la vida, no es exclusiva de
-los animales, ni siquiera de los seres vivos.</p>
-
-<p>Supuesto que se admite en el mundo inorgánico
-la lucha por la existencia&mdash;en el sentido metafórico
-de Darwin, ampliamente aplicado por De Lanessan,&mdash;podemos
-inducir que allí también se encuentran
-medios de lucha que implican lo que en lenguaje humano
-se llama fraude.</p>
-
-<p>A primera vista, una observación superficial podría
-encontrar absurda la pretensión de rastrear el<span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span>
-mimetismo en la lucha por la existencia del mundo
-inorgánico. Esto débese, máximamente, a que se tiene
-la idea de que sólo podemos referirnos a una simulación
-o un mimetismo consciente y voluntario, tal
-como en el hombre se presenta; bastarán, empero,
-un par de ejemplos para evidenciar la exactitud de
-nuestra inducción analógica.</p>
-
-<p>Todo lo que existe en el universo lucha por la
-existencia, en el sentido de estar expuesto a un número
-mayor o menor de causas destructivas, y poseer
-más o menos condiciones de resistencia a esas causas.
-(Sobre esto ilustran, especialmente, De Lanessan y
-Thoulet, en sus originales estudios). Cada piedra,
-cada capa geológica, cada roca, encuéntrase en lucha
-contra mil causas destructivas; si triunfa de ellas,
-sobreviviendo a su acción destructora, puede decírsela
-triunfante en la lucha, precisamente porque es
-mayor su adaptación y su resistencia a las condiciones
-del medio. Inferiores a ella son aquellas rocas o
-piedras que no pueden resistir a las causas destructivas
-y desaparecen; éstas, en el metafórico lenguaje
-adoptado, son vencidas en la lucha por la existencia.</p>
-
-<p>Entendida así la lucha, que es verdaderamente
-"universal" en la acepción más rigurosa del término,
-es fácil observar casos de <em>falsa apariencia</em> que equivalen
-a simulaciones útiles en la lucha por la existencia;
-veamos dos ejemplos, fáciles de multiplicar,
-sin duda.</p>
-
-<p>Remontémonos a la edad de la piedra. Un hombre
-busca una piedra para convertirla en mazo o en
-hacha; la encuentra, recógela y acto continuo la transforma
-en objeto de uso personal; podemos decir, perfectamente,
-en el sentido adoptado, que esa piedra es
-vencida en la lucha por la existencia, habiendo terminado
-su estado natural como producto geológico, indi<span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span>vidualizado
-por una forma y un volumen determinados.&mdash;Supongamos
-por un instante que esa piedra,
-por uno de mil accidentes posibles, encontrárase cubierta
-de limo, o hubiese germinado sobre su superficie
-una capa de musgo; el hombre habría seguido
-su camino, no reconociendo bajo el disfraz del limo
-o del musgo la piedra buscada. Diríamos, en tal caso,
-que la piedra ha triunfado en la lucha por la existencia,
-gracias a una apariencia exterior que le ha
-servido como medio defensivo contra el instinto utilitario
-del hombre.</p>
-
-<p>Transportémonos en pleno siglo veinte. Un campesino
-se interesa por cavar un pozo artesiano. Sabe
-que cierta capa de tierra, X, es fácilmente perforable,
-no ignorando las dificultades que rodean la excavación
-de cierta roca, Z.&mdash;Encuentra junto a su casa
-una capa de tierra X y cava su pozo; la capa ha perdido
-su integridad geológica y, en sentido metafórico,
-ha sido vencida en la lucha por la existencia.
-Mas si por una de tantas causas posibles, el aspecto
-exterior y visible de la capa de tierra X fuese igual
-al de la roca Z, el campesino respetaría su integridad,
-buscando en otro sitio la vía de menor resistencia
-para cavar su pozo. En tal caso, diríamos que la
-capa de tierra X ha triunfado en la lucha: su existencia
-ha sido protegida por un fenómeno de simulación.</p>
-
-<p>Debemos repetir, en verdad, que está muy lejos
-de nuestra intención el propósito de atribuir a estas
-apariencias útiles, propias del mundo inorgánico,
-ningún valor selectivo; sería una exageración no disculpable
-por el deseo de aquilatar la tesis sostenida.
-Queremos, tan sólo, establecer las dos proposiciones siguientes:
-admitida en sentido metafórico una lucha
-por la existencia entre los inorgánicos, puede encon<span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span>trarse
-entre ellos fenómenos que, en el mismo sentido,
-podemos asimilarlos a los que constituyen la simulación;
-y cuando existen, pueden ser un medio de
-lucha por la existencia e influir sobre sus resultados
-próximos o remotos.</p>
-
-<p>Pasando al reino vegetal, encontramos un panorama
-diverso; aquí la lucha y la selección obedecen
-a condiciones más similares a las que dominan en el
-mundo animal, además de estar recíprocamente condicionada
-la vida de las faunas y de las floras. Encuéntranse,
-en efecto, coloraciones de protección y
-mimetismos de formas de otras especies mejor protegidas,
-etc.</p>
-
-<p>Las plantas luchan contra el ambiente físico en
-que viven. Luchan con el reino mineral, sustrayendo
-al suelo una parte de sus propios elementos; luchan
-contra los animales que se nutren de ellas y algunas
-veces les sirven de alimento, como enseña Darwin
-en su magnífica monografía sobre las plantas carnívoras;
-y, por fin, luchan entre sí, como resultado de
-la desproporción entre el excesivo número de gérmenes
-y los limitados medios de desarrollo y nutrición.</p>
-
-<p>Para esas luchas, la naturaleza ha dotado a las
-plantas de numerosos medios defensivos: espinas, venenos,
-aguijones, olores pestilenciales, y más que todo&mdash;compensando
-la deficiencia de los otros medios
-defensivos&mdash;su extraordinaria fecundidad reproductora.
-No deberá, por eso, creerse que las plantas carecen
-en absoluto de medios ofensivos análogos a los
-que en los animales llamamos astutos: muchos podrían
-catalogarse, a no mediar el ejemplo significativo
-de las plantas carnívoras, trampas no superadas,
-en perfección y delicadeza, por el engaño humano.</p>
-
-<p>Limitándonos a las observaciones más significativas,
-determinaremos el valor de los fenómenos de<span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span>
-simulación en la lucha por la vida del reino vegetal.</p>
-
-<p>Numerosas plantas son respetadas por sus enemigos,
-los animales, porque sus caracteres externos
-se asemejan a los de otras especies no comestibles. En
-algunas, cuyas semillas prodúcense en corto número,
-la superficie de éstas es verdosa, por cuyo motivo los
-pájaros no pueden verlas cuando yacen caídas entre
-el césped; de esa disimulación depende la vida de la
-especie. Hay, en cambio, otras semillas, y no pocas,
-cuya actividad germinativa aumenta atravesando el
-tubo digestivo de los pájaros que las ingieren, pues
-disuelven su cutícula en las secreciones propias del
-aparato digestivo; estas semillas poseen exterioridades
-atrayentes, colores vivos, equivalentes a la coloración
-protectora de los animales. Pero en la naturaleza
-van más lejos estas formas de homocromía útil,
-semejantes al mimetismo propiamente dicho. Algunas
-plantas, cuya vida peligraría si inoportunos insectos
-vinieran a visitar sus flores, salvan ese peligro
-porque la forma y el color de sus corolas es semejante
-al de otras flores desagradables o nocivas para los
-insectos; es un mimetismo de especie a especie, tan
-protectivo como el que se observa entre los animales.</p>
-
-<p>Ascendiendo a un orden de fenómenos en que es
-más compleja la manifestación de las luchas vitales,
-encontramos una riquísima serie de hechos en que la
-simulación desempeña un papel importante de defensa
-u ofensa para las plantas. A diario, verbigracia, muchos
-árboles fácilmente explotables, ya por la facilidad
-de cortarlos, ya por sus numerosas aplicaciones,
-son respetados por el hacha del leñador ignorante,
-sólo por simular sus exterioridades el color y las formas
-de otros árboles difícilmente explotables como
-materia prima: es un caso de mimetismo protector.
-Larga sería la serie de ejemplos que pudiera acumu<span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span>larse
-de mimetismo vegetal; sobran los enumerados
-para afirmar que esos fenómenos análogos a los de
-simulación son un medio de lucha por la vida, al que
-deben su defensa muchas especies vegetales.</p>
-
-<p>Pasando por alto el mimetismo en las especies
-del reino animal&mdash;que estudiaremos en capítulo especial&mdash;vamos
-a señalar brevemente la posición del
-problema en el mundo social, en las sociedades humanas.
-También en ellas domina la lucha por la existencia,
-aunque se presente atenuada, como dijimos,
-por la capacidad de reproducir artificialmente sus
-propios medios de subsistencia.</p>
-
-<p>Y a este propósito, podría enunciarse el siguiente
-principio: a cada perfeccionamiento de los medios
-de producción debería corresponder una atenuación
-de la lucha por la vida entre los hombres.</p>
-
-<p>Es, precisamente, esa verdad la que determina la
-inexactitud de la ley de Malthus, cuando se la aplica
-a nuestra especie. Todo, en cambio, induce a creer
-que las sociedades humanas, en su desarrollo progresivo,
-irán acrecentando la solidaridad entre sus componentes.
-Si se abarca, en efecto, la evolución social
-en una mirada sintética, se advierte que la asociación
-para la lucha va sustituyendo entre los hombres al
-antagonismo en la lucha; al propio tiempo, la utilidad
-colectiva, representada por la "lucha contra la naturaleza",
-va elevando la capacidad productiva social,
-de manera que satisfaga las necesidades de un número
-cada vez mayor de individuos. Niveladas las condiciones
-sociales de lucha por la vida, la selección será
-verdaderamente natural, entre los hombres, sobreviviendo
-los realmente superiores y no los que, independientemente
-de sus aptitudes personales, se encuentran
-favorecidos de antemano en la lucha: tal selec<span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span>ción,
-nefasta, es posible en la actualidad, con serio
-perjuicio para el porvenir de la especie.</p>
-
-<p>Aunque se va operando esa progresiva atenuación,
-la lucha por la vida ha existido, existe y existirá
-entre los hombres. Las formas y los medios de
-la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están
-excluidos de la evolución universal. La tendencia parece
-ya definida; los medios primitivos de lucha son,
-principalmente, violentos; se atenúan en los grupos
-sociales más organizados, en los que va dominando
-progresivamente la lucha de tipo fraudulento.</p>
-
-<p>Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas
-las formas de lucha por la vida, una estricta correlación
-entre el desarrollo ético y los medios predominantes
-en la lucha por la vida. A la mayor reacción
-instintiva del psiquismo inferior corresponde
-siempre una mayor violencia; a la mayor cerebralidad
-superior, interpuesta entre el excitante y la reacción,
-corresponden formas cada vez más complicadas
-de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles
-o tontos, ni reina entre los escombros mentales
-del derrumbamiento demencial; florece más bien en
-las esferas políticas y en los conciliábulos doctorales,
-siendo un triste privilegio de las personas que por
-el simple hecho de ser más hipócritas se consideran
-mejor educadas.</p>
-
-<p>Siendo la simulación un medio astuto de lucha
-por la vida, se comprende que ha debido seguir un
-desarrollo progresivo, ascendente, en los pueblos civilizados.
-Y la civilización&mdash;que Edward Charpenter
-considera, alegando sutiles razones, una verdadera
-enfermedad de la sociedad humana&mdash;preséntase al
-observador como un terreno fecundo para el desarrollo
-de las más variadas simulaciones.</p>
-
-<p>La organización social presente no señala, em<span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span>pero,
-el término de la evolución social; el porvenir
-está lleno de nuevos progresos, pues ningún hecho
-impide creer en el advenimiento de otras formas sociales
-después del presente período de la civilización
-capitalista. Cuando nuevos regímenes de organización
-social, surgidos de la intensificación de la capacidad
-productiva del hombre, atenúen la lucha
-entre los grupos y entre los individuos, la simulación,
-como todos los medios de lucha, se atenuará progresivamente,
-perdiendo su utilidad. Con esta visión optimista
-del progreso social, creemos que los hombres
-se alejarán de la mentira y de la simulación a medida
-que el advenimiento de una moral experimental les
-permita acercarse a la veracidad y a la sinceridad...</p>
-
-<p>Después de examinar la simulación entre los animales,
-estudiaremos en sus diversos aspectos la simulación
-entre los hombres como medio de lucha por
-la vida.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;C<small>ONCLUSIONES</small></h3>
-
-<p>Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto
-que debe entenderse en el sentido amplio y figurado
-que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas
-las especies vivientes poseen medios especiales de
-protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico
-cada vez más explícito desde las especies inferiores
-hasta el hombre. Los primitivos medios de
-lucha son violentos y se complementan progresivamente
-con medios fraudulentos; entre éstos, uno de
-los más importantes en la especie humana, es la simulación.
-En todas sus manifestaciones la simulación es
-útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado
-de la adaptación a condiciones propias del
-medio en que la lucha se desenvuelve.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<div class="footnotes">
-
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La
-simulazione e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono
-in fondo la stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique",
-estudiando el rol de la simulación en el carácter del falso
-impasible y del falso sensible. (Nota de la 3.ª edición).</p></div></div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >Cap. II.&mdash;La simulación en el mundo biológico</h2>
-
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.&mdash;II.
-Sus grupos fundamentales.&mdash;III. Homocromía:
-permanente, variable y voluntaria.&mdash;IV. Mimetismo:
-permanente, variable y voluntario.&mdash;V. Mimetismo
-entre las especies animales: permanente, variable
-y voluntario.&mdash;VI. Simulaciones en función individual.&mdash;VII.
-Utilidad de estos fenómenos en la lucha
-por la vida.&mdash;VIII. Teorías propuestas para explicarlos.&mdash;IX.
-Conclusiones.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;G<small>ENERALIDAD DE ESTOS FENÓMENOS
-EN EL MUNDO ANIMAL</small></h3>
-
-<p>La simulación en los animales, representada por
-falsas apariencias, equivalentes a lo que en el hombre
-suele llamarse fraude o astucia, llena sin duda
-una de las páginas más interesantes escritas por los
-naturalistas. En la incesante evolución de todo lo
-que vive suele alcanzar la naturaleza expresiones magníficas
-de belleza, suscitando una admiración tan intensa
-como los mismos productos del arte humano.</p>
-
-<p>Harmonías de colores y de matices, singularidades
-imprevistas de líneas y de formas, sorprendentes
-flexibilidades de funciones, súmanse para adaptar los
-organismos a las condiciones de vida que les son más
-favorables, produciendo sutiles y engañadoras ficciones
-que honrarían a un artífice ingenioso; todo ello
-constituye un rico filón de fenómenos sometidos a la
-observación del hombre de ciencia que contempla el
-mundo de las especies vivas. Ellas son los términos
-de las series en que los organismos elementales, com<span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span>plicando
-sus formas y sus funciones, han evolucionado
-a través de etapas multiseculares, hasta transformarse
-en la fauna actual, de que forma parte la
-especie humana.</p>
-
-<p>Justo es que antes de estudiar las múltiples formas
-de simulación usadas por el hombre para luchar
-por la vida dentro de la sociedad, miremos un momento
-los fenómenos similares que se observan en
-las especies animales. Todos no tienen su misma significación
-psicológica; algunos carecen de ella por
-completo. Pero entre uno y otro extremo, entre el insecto
-que se asemeja a otro como simple resultado
-de la selección natural y el orador desvergonzado que
-finge las pasiones más caras a su auditorio, existe
-una serie gradual de hechos que muestran la relación
-entre lo accidental y lo consciente, entre lo instintivo
-y lo voluntario.</p>
-
-<p>Nuestro estudio del interesante tema biológico es
-fruto, en parte, de observaciones directas; mas para
-su desarrollo global hemos analizado las descripciones
-de los naturalistas, en cuyo vasto material intentamos
-proyectar una mirada de conjunto. Procurando
-sistematizar los fenómenos estudiados, ensayamos
-una tarea no estéril; no obstante las bellas páginas
-de Wallace, ellos esperaban ser clasificados y explicados
-conforme a un criterio común. El conocimiento
-amplio de la bibliografía permite, en temas de esta
-índole, coordinar de manera precisa la labor de los
-investigadores, aclarando y haciendo comprensibles
-los hechos y explicaciones que, vistos en diseminado
-desorden, aparecen confusos e incoordinados.</p>
-
-<p>Una reseña sintética, que sea, a la vez, un esfuerzo
-de sistematización, es siempre útil para los
-naturalistas y los biólogos. Ver ordenado metódicamente
-un conjunto de hechos dispersos, es de pro<span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span>vecho
-para los estudiosos. Por nuestra parte, procuraremos
-obtener el poderoso argumento de los hechos
-en favor de nuestras inducciones acerca del valor
-de la simulación como medio de lucha por la vida.</p>
-
-<p>No creemos aventurado afirmar que los fenómenos
-de simulación representan uno de los medios
-de lucha por la vida, ofensivos y defensivos, más generalizados
-en la serie animal; su difusión e importancia
-no es comparable, sin embargo, con la de los
-medios violentos. Como sólo estudiamos los fenómenos
-en conjunto, quien quiera analizarlos y observar
-su desarrollo progresivo, puede ocurrir a la interesante
-monografía en que Cuénot estudia los medios
-de defensa en los animales.</p>
-
-<p>Para dar unidad a las ideas expuestas en este
-capítulo y a las observaciones en él reunidas, diremos
-que, en general, hay simulación, o mimetismo, toda
-vez que un animal, mediante la adaptación de sus
-caracteres exteriores a los seres y cosas del medio en
-que actúa&mdash;ya por la forma: homotipía; ya por el
-color: homocromía,&mdash;se beneficia en la lucha por la
-vida contra sus enemigos, contra sus presas, o contra
-el medio ambiente.</p>
-
-<p>Así interpretados, en su más lato sentido, esos
-fenómenos de simulación&mdash;cuya finalidad en la lucha
-por la vida es siempre la misma,&mdash;son numerosos
-y complejos; sin embargo, es posible unificarlos, encarándolos
-desde el punto de vista de su rol biológico,
-pues <em>todos desempeñan una función útil en la
-lucha por la vida</em><a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span></p>
-
-<h3>II.&mdash;S<small>US GRUPOS FUNDAMENTALES</small></h3>
-
-<p>Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos,
-debemos señalar que examinando las investigaciones
-de los naturalistas, pueden fijarse varias
-modalidades bien definidas; ello permite intentar una
-ordenación general, agrupándolos en categorías bien
-diferenciadas por su valor psicológico, y caracterizadas
-por modalidades fundamentales diversas.</p>
-
-<p>1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad
-de color entre el animal y el medio en
-que vive; homogeneidad que lo disimula más o menos
-completamente. Es involuntaria y resulta de la selección
-de los mejor adaptados al ambiente: <em>homocromía
-involuntaria, de origen selectivo</em>.</p>
-
-<p>2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre
-el animal y su medio, es buscada y completamente
-voluntaria, resultando de la emigración activa del
-animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido,
-siéndole más fácil la lucha por la vida: <em>homocromía
-involuntaria, con fines protectivos</em>.</p>
-
-<p>3.º. Los animales tienen el color y la forma de
-otros que gozan de alguna ventaja en la lucha por la
-vida, beneficiándose de esa semejanza que los protege
-como a la especie simulada, favoreciéndolos en la selección
-natural: <em>mimetismo involuntario, de origen
-selectivo</em>.</p>
-
-<p>4.º. Los animales simulan activamente los carac<span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span>teres
-externos de otras especies u objetos, ya mediante
-procedimientos fisiológicos aun poco conocidos, ya
-cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse:
-<em>mimetismo voluntario, con fines protectivos</em>.</p>
-
-<p>Esta agrupación en cuatro categorías nos parece
-más cómoda que las divisiones que hacen algunos autores;
-y es la única que nos interesa, por cuanto ella
-separa los casos en que el mimetismo es un resultado
-de la selección, de los otros en que el animal lo realiza
-voluntariamente. Aunque imperfecta, pues algunos
-fenómenos no pueden ubicarse con precisión en una u
-otra categoría, permitirá exponer los hechos con relativa
-claridad, y <em>fijar su importancia psicológica</em>, lo
-cual, hasta ahora, ha preocupado poco a los naturalistas.
-Consideramos esencial la diferenciación de los tipos
-fundamentales en grupos selectivos y voluntarios;
-más adelante se verá su importancia para el desarrollo
-de nuestra interpretación general de la simulación.</p>
-
-
-<h3>III.&mdash;H<small>OMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE
-Y VOLUNTARIA</small></h3>
-
-<p>Lamarck, primero, y más tarde Darwin, observaron
-y comentaron los fenómenos de homocromía,
-sintetizables en este hecho general: los animales están
-disimulados a la vista de sus enemigos, o de sus
-presas por la semejanza entre su color propio y la
-coloración del medio en que viven. Los ejemplos
-son numerosísimos.</p>
-
-<p>El color de los animales no es un resultado caprichoso
-del <em>fiat</em> creador, como suponían los divagadores
-metafísicos, ni un objeto de deleite para la
-vista humana, como podrían creer los poetas poco
-ilustrados. El color es un carácter útil en la lucha<span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span>
-por la vida. Ciertos colores vistosos y llamativos
-son el resultado de la selección sexual, y otros colores
-adaptados al ambiente son resultado de la selección
-natural; ambos son ventajosos en la lucha
-por la vida y determinan la conservación de los mejores
-individuos de las especies más adaptadas a las
-condiciones del medio.</p>
-
-<p>Wallace, cuyo capítulo sobre el mimetismo es
-clásico en la materia, se detiene sobre un hecho general
-e importante. Los colores, más o menos fijos
-y uniformes en las especies salvajes, son sumamente
-variables en los animales adaptados a la domesticidad:
-caballos, perros, gatos, pichones, vacas, etc. La
-diferencia es debida a que éstos son protegidos por
-el hombre en la lucha por la vida, mientras que los
-salvajes fían principalmente en la protección natural
-de su color.</p>
-
-<p>Se ha observado que, en general, la coloración
-blanca es el tono predominante en los animales que
-viven en las zonas polares; el amarillo y el terroso
-es el color propio de los habitantes del desierto; el
-verde domina en las selvas tropicales perpetuamente
-frondosas. Los animales nocturnos son de colores
-obscuros.</p>
-
-<p>Entre los animales blancos de las regiones árticas
-los hay cuyo color es permanente, siendo en
-otros transitorio. Entre los primeros recordemos el
-oso polar, la liebre polar de América, el halcón de
-Groenlandia; el carácter permanente de su color
-coincide con el hecho de vivir todo el año entre las
-nieves. Es notable que en regiones no polares, en
-los Alpes, la liebre, que vive a grandes alturas sobre
-el nivel del mar, siempre nevadas, es también de color
-blanco. La coloración homocroma permite a los
-carnívoros acercarse a sus presas sin ser vistos y a los<span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span>
-herbívoros pasar desapercibidos a sus enemigos.
-Además, parece que el color responde, en parte, al
-objeto de impedir la irradiación y conservar mejor
-el calor animal durante el invierno.</p>
-
-<p>En las extensas regiones áridas y desiertas de
-la superficie terrestre, la armonía de color entre el
-medio y los animales es igualmente notable. El puma
-americano, el león, el camello, todos los antílopes
-del desierto, los pájaros del Sahara, el pato salvaje
-de Egipto, el gato montés, etc., etc., tienen un
-color amarillo terroso, perfectamente adaptado al
-color del medio en que viven. Es lógico que, en un
-medio desprovisto de plantas o piedras para la ocultación,
-hayan podido sobrevivir más fácilmente, sin
-emigrar o morir, las especies mejor disimuladas para
-la ofensa o la defensa.</p>
-
-<p>En las regiones tropicales, donde las ramas siempre
-son frondosas, encuéntranse especies enteras cuyo
-color predominante es el verde; por ejemplo: los
-loros. En cambio, en las regiones más templadas,
-donde las hojas son caducas y el invierno desnuda
-los árboles de sus adornos naturales, los pájaros poseen
-colores que imitan el de la corteza de los árboles,
-de las hojas secas, de los tallos desnudos, etc.,
-entre los cuales están obligados a pasar el invierno.</p>
-
-<p>En los animales pelágicos, que viven en los
-océanos, el hecho es fácil de comprobar; muchos de
-ellos son transparentes como el agua en que viven.
-Entre los moluscos y crustáceos hay numerosas especies
-en análogas condiciones, siendo singularísima
-la identidad de aspecto entre muchas conchas o caparazones,
-y las piedras o toscas a que están adheridas;
-es uno de los géneros más difundidos de mimetismo
-y el primero que llama la atención de los
-visitadores de un acuario. Hechos semejantes se ob<span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]</span>servan
-en los peces. Los animales marinos de mayores
-dimensiones, que flotan en la superficie, están
-hermosamente coloreados de azul intenso o azul gris
-en el dorso, armonizándose con el color del mar,
-mientras su vientre es blanco; esto hace que, vistos
-por debajo, se confundan con la espuma de las olas
-o con las nubes.</p>
-
-<p>Fuera de las adaptaciones generales de coloración,
-existen otras especiales, que llegan a caracterizarse
-por semejanzas de dibujo. Muchos animales
-rayados o manchados viven en sitios donde se proyectan
-sombras de hojas (manchas) y de tallos (rayas),
-teniendo en su color especial un medio de disimulación
-utilísimo en la lucha por la vida. En el
-clásico tratado de Wallace sobre "El Darwinismo"
-puede leerse un análisis detenido de esta cuestión singularísima.</p>
-
-<p>Es de observación vulgar que los huevos de muchísimos
-animales&mdash;ovíparos, por supuesto&mdash;suelen
-adaptarse muy bien al color del medio donde se les
-deposita, siendo difícil descubrirlos; por eso los
-hombres de campo comparan frecuentemente las cosas
-difíciles de ver con los huevos de ciertos pájaros.
-Obsérvase también con frecuencia que los huevos de
-algunas especies presentan caracteres morfológicos
-que los hacen confundir con los pertenecientes a
-otras especies, hecho común cuando el animal no
-construye nido propio, obteniendo de esa manera la
-incubación necesaria para que la especie no se extinga.
-El hecho es harto conocido y está consagrado
-en refranes populares.</p>
-
-<p>Todos los fenómenos de homocromía pueden tener
-su origen en una de las dos causas enunciadas.
-O en la selección natural sobrevivieron solamente los
-animales mejor adaptados al color de un ambiente<span class="pagenum"><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span>
-determinado, o los animales emigraron voluntariamente
-a un medio donde estuvieran mejor disimulados
-para luchar por la vida en condiciones favorables.
-Lo primero no implica que no intervengan
-otras causas en la conservación de la especie; lo segundo
-no excluye que, en ciertos casos, la homocromía
-sea el producto de una reacción adaptativa del
-animal a su medio.</p>
-
-<p>Entrando a considerar la significación psicológica
-de estos hechos, es evidente que en la hipótesis
-migratoria la disimulación es un acto voluntario, que
-con el tiempo puede fijarse en la especie bajo forma
-de instinto, pasando de consciente a automático. En
-la hipótesis selectiva la disimulación es involuntaria,
-actuando la selección natural sobre variaciones favorables
-adquiridas al azar, sin que esto excluya necesariamente
-la adquisición de esas variaciones por la
-influencia del medio.</p>
-
-<p>En los hechos hasta aquí examinados, la homocromía
-es un carácter estable, permanente. En otros
-la adaptación es transitoria; ciertos animales, como
-el zorro y la liebre árticos, sólo viven entre las nieves
-durante una parte del año y sólo entonces tienen
-el color blanco que los protege. Es difícil establecer
-la participación que tienen la temperatura, la alimentación,
-la acción del color ambiente, etc., en esos
-cambios actuales; pero cabe suponer que esas influencias,
-lamarckianas por decir así, han sido en
-su origen más importantes que las selectivas, que diríamos
-darwinistas.</p>
-
-<p>La acción del color ambiente sobre el color de
-los animales cuenta en su favor con numerosas observaciones,
-confirmadas por experimentos de resultado
-indiscutido. Wood mostró ciertas crisálidas de
-una misma especie que tenían diversos colores, aná<span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span>logos
-a los de las superficies en que habían sido depositadas.
-Las experiencias célebres de Poulton demostraron
-la posibilidad de modificar el color de
-ciertas crisálidas, haciendo evolucionar sus larvas
-en cilindros de vidrio cubiertos de papeles de diversos
-colores. Por excepcionales que sean estos hechos,
-coincidentes con otras observaciones y experimentos
-de Shaw y de Pouchet, ellos demuestran que existen
-organismos capaces de reaccionar a una excitación
-luminosa exterior y de adaptársele en alguna medida,
-imitando directamente el color del medio.</p>
-
-<p>Conocemos otros hechos que, para ciertos casos,
-harían pensar que esa imitación del color ambiente
-ha podido en su origen ser voluntaria, fijándose luego
-por el hábito y convirtiéndose hereditariamente en
-instinto de la especie. Existen, en efecto, animales
-que modifican voluntariamente su propio color para
-adaptarse al medio, en cuyos casos es visible el valor
-psicológico que tiene esa disimulación activa como
-medio de lucha por la vida. No se trata, como en los
-anteriores, de una acción directa del medio que el
-animal recibe pasivamente, sino de una reacción activa
-y brusca del animal mismo.</p>
-
-<p>El ejemplo clásico del género es el del camaleón,
-cuyo color, amarillo verdoso en la juventud y gris térreo
-en la vejez, se armoniza más o menos rápidamente
-con el medio que lo rodea, sin que ello importe
-atribuirle la propiedad de recorrer toda la gama
-del iris; más terroso si está entre las ramas del árbol,
-y más verdoso si entre el follaje, puede en momentos
-de excitación mostrar manchas rosadas o violáceas
-sobre el tono claro de los flancos y del vientre.
-No es un caso único en la historia natural. Hay un
-pececillo que posee propiedades semejantes; si nada
-en aguas claras su color es amarillo, pero se cubre<span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span>
-de manchas o rayas negruzcas cuando quiere ocultarse
-entre plantas acuáticas de color obscuro, lo
-que también se observa cuando se le irrita. Muchos
-peces chatos, algunos crustáceos, las ranas en cierto
-grado, poseen la aptitud de modificar con rapidez
-la intensidad o el tono de su color habitual, adaptándolo
-a su medio.</p>
-
-<p>La explicación más admitida de estas variaciones
-de coloración lleva a considerarlas como fenómenos
-reflejos, en que las excitaciones visuales
-determinan cambios de posición de una o más capas
-de células pigmentadas, los "cromatoblastos", que
-se encuentran en el tegumento y contienen sustancias
-colorantes. La expansión o contracción de esas
-células estaría, según Pouchet, bajo la dependencia
-del sistema nervioso, y su resultado general sería armonizar
-el tono del color del animal con el del fondo.
-Para probar que no se trata de una acción del
-medio, Pouchet repitió sus experiencias en animales
-privados de sus ojos, no produciéndose el cambio
-de color; la sección del trigémino suprimió la reacción
-en la zona de inervación propia de ese nervio.</p>
-
-<p>Todos estos hechos han llevado a considerar que
-la homocromía movible es una reacción individual,
-una función activa de los animales en que se la observa.
-Es posible que sea refleja y no voluntaria, es
-decir, instintiva; pero todos los instintos se consideran
-actualmente como antiguos actos voluntarios,
-que por el uso en el curso de muchas generaciones se
-han convertido en automatismos reflejos útiles a la
-especie.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p>
-
-
-<h3>IV.&mdash;M<small>IMETISMO: PERMANENTE, VARIABLE,
-VOLUNTARIO</small></h3>
-
-<p>El mimetismo consiste en la semejanza de forma
-entre el cuerpo del animal y los objetos del medio en
-que suele vivir, o en la semejanza con los caracteres
-o actitudes aparentes de otros animales mejor defendidos
-en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante
-capítulo de historia natural, que procuraremos
-condensar en pocas notas generales, suficientes
-para orientarnos hacia las conclusiones de psicología
-social propias de este trabajo.</p>
-
-<p>Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones
-en los animales. Las unas son espontáneas e <em>involuntarias</em>,
-resultando de la selección natural; las
-otras son conscientes y <em>voluntarias</em>, valiéndose de
-ellas el animal para adaptarse mejor a las condiciones
-de la lucha.</p>
-
-<p>Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario,
-algunos simulan un objeto de su ambiente y
-otros los caracteres externos de especies mejor protegidas.
-Wallace restringe a estos últimos el nombre
-de mimetismo; parécenos más lógico extenderlo a todos
-los casos en que hay simulación de forma, es decir:
-<em>homotipía</em>.</p>
-
-<p>Muy a menudo se encuentran combinadas las dos
-semejanzas, del color y de la forma; a esto llaman
-algunos autores <em>homocromía mimética</em>. Es el caso de
-los parecidos más perfectos; son bien notorios los de
-numerosos insectos con tallos, ramitas, hojas verdes
-o secas, entre las cuales viven y de las que se alimentan.
-En ciertos casos el detalle de las semejanzas es
-tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir
-que "parece implicar la intención de engañar al
-observador".</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p>
-
-<p>Son curiosos los casos en que se observan colores
-y formas apropiados para atraer las presas; han sido
-principalmente señalados entre las arañas y de manera
-especial en el género <em>Mantidae</em>. Forbes ha observado
-un caso de simulación voluntaria de esta índole;
-tratábase de una araña cuyo vientre simulaba
-perfectamente, por el color y la forma, un excremento
-de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta
-que algún insecto venía a posarse sobre su vientre,
-cerrando entonces las patas y atrapando a su víctima.
-Otra especie simula perfectamente por su color, forma,
-posición y actitud, una flor en botón, sobre la
-cual vienen a posarse incautamente las presas inexpertas.
-Más curioso, aún, es el caso de otra Mántida,
-áptera, que simula a la perfección una orquídea rosada,
-atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que
-resulta una verdadera trampa de insectos.</p>
-
-<p>Algunos <em>Phyllium</em> están perfectamente coloreados
-y fileteados, con excrecencias foliáceas sobre las
-patas y el tórax, de manera que difícilmente podrían
-distinguirse, cuando están inmóviles, de los finos tallitos
-de la planta donde se posan. Otros simulan
-fragmentos de madera, con todos los detalles; o bien
-hojas secas, tallitos, espolones, espinas, hongos parasitarios,
-etcétera. Algunas especies de <em>Cassidae</em> parecen
-gotas de rocío, por su forma convexa y su color perláceo.
-Entre las mariposas de la India, algunas tienen
-la cara inferior de las alas idéntica al aspecto de una
-hoja; posándose sobre un tallo, cerradas las alas, pasan
-completamente desapercibidas. Del mimetismo
-de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente
-Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies
-cuya cara dorsal imita con precisión el aspecto
-de una hojita, con sus nervaduras y demás caracteres
-accesorios.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p>
-
-<p>Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos
-han alcanzado una rápida difusión, aumentándose
-extraordinariamente de año en año el número de los
-conocidos. Es indudable que la forma de los animales
-mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo
-por lo tanto de significación psicológica;
-pero no lo es menos que la actitud de inmovilidad o
-de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen,
-revelando un aprovechamiento inteligente de la forma
-por parte del animal que la posee.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;M<small>IMETISMO ENTRE LAS ESPECIES ANIMALES</small></h3>
-
-<p>Entramos a las semejanzas protectoras entre especies
-animales; mediante ellas, dice Wallace, una
-especie, simulando los caracteres exteriores de otra,
-es confundida con ésta y disfruta de sus ventajas en
-la lucha por la vida. El hecho se produce sin necesidad
-de que la especie simuladora y la simulada
-sean aliadas, y aun perteneciendo a familias u órdenes
-distintos. Uno de los animales parece estar disfrazado
-para ser confundido con el otro; de allí provienen
-los nombres de mimetismo y mimético, "<em>que
-no implican una acción voluntaria por parte del animal
-en que se produce</em>".</p>
-
-<p>Como lo comprueban numerosas observaciones,
-el mimetismo <em>en ciertos casos es consciente y voluntario</em>,
-no tanto cuando se trata de simular los caracteres
-de otras especies animales o de objetos, pero muy
-claramente cuando un animal simula actos o actitudes
-distintos de los verdaderos. En estos hechos encontramos
-la transición entre las simulaciones puramente
-selectivas, y las simulaciones de orden psicológico,
-usadas por los hombres en las formas sociales
-de lucha por la vida.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p>
-
-<p>El mimetismo entre especies animales fúndase en
-que ciertas especies bien protegidas en la lucha poseen
-"colores premonitorios", que las preservan de
-los ataques de sus enemigos; otras especies menos
-protegidas, confundiéndose con ellas por la identidad
-de los caracteres externos, evitan los ataques de
-adversarios comunes. De esa manera, ciertas mariposas
-comestibles son salvadas de la voracidad de sus
-enemigos por colores y formas que mimetizan perfectamente
-a las especies no comestibles. Los helicónidos
-son imitados por muchas otras especies de mariposas;
-el hecho es frecuente entre los lepidópteros. Entre
-los coleópteros, los ejemplos son numerosos, como asimismo
-entre los arácnidos. Muchas especies inofensivas
-de himenópteros presentan el aspecto de otras
-muy temibles por sus poderosos medios de defensa y
-ofensa. Algunas arañas mimetizan a las hormigas, que
-son menos perseguidas por los insectos. Entre los vertebrados
-el mimetismo es común en las serpientes;
-algunas especies inofensivas mimetizan a otras muy temibles,
-como el <em>Elaps</em> de la América tropical. Ocurre
-lo mismo con algunos <em>Callophis</em>. Entre los pájaros
-se mencionan algunos casos de mimetismo imperfecto
-y solamente dos, muy completos, de mimetismo verdadero.</p>
-
-<p>Wallace, que ha estudiado el mimetismo de las
-especies entre sí, ha determinado las cinco condiciones
-constantes del mimetismo selectivo.</p>
-
-<p>1.º. La especie mimetizante se presenta en la misma
-región y ocupa los mismos sitios que la especie mimetizada.</p>
-
-<p>2.º. La especie mimetizante es siempre más pobre en
-medios de defensa.</p>
-
-<p>3.º. La especie mimetizante cuenta menos individuos.</p>
-
-<p>4.º. Difiere del conjunto de sus aliados.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span></p>
-
-<p>5.º. La simulación, por detallada que sea, es <em>exterior
-y visible</em> solamente, no extendiéndose jamás a los
-caracteres internos, ni a aquéllos que no modifican
-la apariencia exterior.</p>
-
-<p>Posee mayor interés psicológico el <em>mimetismo movible</em>.
-Al hablar de la homocromía hicimos ya notar
-que la había movible, recordando el clásico ejemplo
-del camaleón; señalamos también que en ciertos fenómenos
-de simulación de plantas u objetos por animales,
-intervenía la voluntad de éstos. Aquí mencionaremos
-algunos fenómenos activos de mimetismo
-voluntario entre las especies animales; su síntesis,
-como significación en la lucha por la vida, nos la
-da el lobo disfrazado con piel de cordero o el grajo
-con plumas de pavo real, de las fábulas bien conocidas.
-Ello comprueba, una vez más, el principio general
-de que el arte, en sus manifestaciones más geniales
-y clásicas, puede anticiparse a señalar ciertos
-hechos que en épocas posteriores estudia la ciencia
-a la luz de sus métodos menos inexactos.</p>
-
-<p>El <i lang="la" xml:lang="la">Proctotretus multimaculatus</i>, cuando está
-atemorizado por la presencia del enemigo, achata su
-cuerpo y cierra los ojos: de esa manera se confunde
-con la tierra que le rodea y difícilmente es visto. La
-larva joven del <em>Pterogon Oeneterae</em> está perfectamente
-adaptada, por su forma y color, con las hojas
-del <em>Epilobium</em>, entre las cuales vive; cuando pasa al
-estado adulto, su color y forma cambian, pues pasa
-entonces a vivir entre ramitas y hojas secas. La
-<em>Arachnura Scorpionoides</em>, parecida al escorpión,
-cuando es atacada, mueve su abdomen, estirado como
-una cola, de igual manera que los escorpiónidos, engañando
-fácilmente a sus enemigos. La <em>Coronella
-Austríaca</em>, semejante a la víbora, al ser agredida achata
-y dilata la cabeza análogamente a las víboras, man<span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span>teniendo
-alejados a sus rivales. Los casos de simulación
-activa entre especie y especie podrían multiplicarse;
-los expuestos son suficientes para que afirmemos
-su existencia.</p>
-
-
-<h3>VI.&mdash;S<small>IMULACIÓN EN FUNCIÓN INDIVIDUAL</small></h3>
-
-<p>Las simulaciones activas y voluntarias, además
-de referirse a otras especies animales, pueden ser
-relativas a estados especiales del animal mismo.
-Son las llamadas "ficciones"; en realidad no son más
-que simulaciones, usadas, como siempre, en calidad
-de medios de lucha por la vida.</p>
-
-<p>Llegada es la oportunidad de hacer notar que
-cuanto mayor es el desenvolvimiento mental de una
-especie, mayor es su posibilidad de fingir y engañar
-a sus enemigos. La conciencia del acto que realiza
-aumenta progresivamente, así como la noción de su
-utilidad; en cierto grado de la escala biológica encontramos
-animales que simulan tan hábilmente como el
-hombre mismo.</p>
-
-<p>Numerosos son los insectos que en presencia de
-sus enemigos simulan estar muertos o se inmovilizan
-para aprovechar sus semejanzas con cosas inanimadas:
-algunas <em>Cucullia</em> se dejan caer al ser tocadas y su aspecto
-inmóvil es idéntico al de un fragmentillo de madera.
-Otros animales simulan estar dormidos mientras
-acechan sus presas; el ratón suele fingirse muerto
-para escapar del gato; el zorro es memorable y ha
-inspirado el libro clásico de Goethe. Muchos animales
-cubren su cuerpo con hojas, flores, lodo, etc., siendo
-perfectamente disimulados bajo el disfraz; para
-evitar los ataques de sus adversarios, caminan con el
-objeto a cuestas. (Un fenómeno de este grupo nos sugirió,
-por asociaciones de ideas, la filogenia de los fe<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span>nómenos
-de simulación). Algunos se cubren con otro
-animal, no comestible para sus enemigos: es característico
-el caso de la <em>Dromia</em>, que coloca sobre su dorso
-una esponja, manteniéndola fijada por medio de dos
-patas posteriores, convenientemente transformadas
-para su objeto. Este caso es análogo al de algunos
-indios de las pampas americanas, que suelen ocultarse
-bajo el vientre de los caballos para no ser vistos
-por los enemigos, llevando sus ataques por sorpresa;
-y es sabido que usando de un ardid semejante
-logró Ulises escapar con sus compañeros de la caverna
-de Polifemo, después de haber reventado el ojo
-del cíclope.</p>
-
-
-<h3>VII.&mdash;U<small>TILIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN LA LUCHA
-POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Los fines a que responde la simulación en los
-animales son un sencillo corolario de los fenómenos
-que acabamos de revistar. Lo mismo da que se
-trate de fenómenos involuntarios, reflejos o conscientes;
-nada importa que se imite el color del medio, la
-forma de un objeto, los caracteres visibles de otra especie,
-o una manifestación de la conducta. En todos
-los grados y en todos los casos, sea o no inteligente,
-llámese homocromía, mimetismo o simulación intencional,
-converge siempre a este único fin utilitario:
-mejorar la situación del simulador en la lucha por la
-vida, adaptándolo favorablemente a las condiciones
-especiales en que ella se presenta.</p>
-
-<p>Hemos visto que en algunos casos la simulación
-es ofensiva: adaptación del color del león o del oso
-polar al de su ambiente, de la araña que acecha al
-insecto simulando el aspecto de una orquídea, del<span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span>
-animal que simula estar dormido para inspirar confianza
-a su presa.</p>
-
-<p>En otros casos es defensiva: las mariposas comestibles
-que mimetizan a las no comestibles, los huevos parecidos
-al color del suelo en que son depositados, el
-ratón que se finge muerto para librarse del gato.</p>
-
-<p>Tan es esa su finalidad esencial, y ninguna otra,
-que Giard ha considerado que estos fenómenos deben
-reunirse simplemente en dos grupos, sin atender a
-nada más que su carácter ofensivo o defensivo. Y
-dice, en definitiva: "así como un hombre se disfraza
-para evitar un peligro o para cometer un crimen, las
-especies simuladoras o disimuladoras tienen por objeto
-no ser agredidas o agredir". No hay, pues, exageración
-ninguna en afirmar que la simulación en el
-mundo biológico se nos presenta como un medio de
-mejor adaptación a las condiciones de la lucha por
-la vida.</p>
-
-
-<h3>VIII.&mdash;T<small>EORÍAS PROPUESTAS PARA EXPLICARLOS</small></h3>
-
-<p>Para terminar, digamos breves palabras sobre
-las diversas teorías expuestas para la explicación
-de los fenómenos de mimetismo: tres merecen recordarse
-principalmente. La de Darwin y Wallace,
-puramente selectiva; la de Wagner y De Lanessan,
-emigratoria; la de Wood, Poulton y otros, fotográfica.</p>
-
-<p>Para los primeros, las homogeneidades de color
-y de forma son simple resultado de la selección de
-los mejor adaptados: los individuos que por cualquiera
-circunstancia encontráronse revestidos de un aspecto
-semejante a su medio, han escapado a sus enemigos
-y al reproducirse transmitieron ese carácter a
-sus descendientes, mientras los otros desaparecieron,
-vencidos en la lucha. En el polo, el oso, gracias a su<span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span>
-blancura, tiene probabilidades de llegar hasta su presa;
-lo mismo ocurre al león que pasea dominador
-sobre la arena del desierto. La oruga no es descubierta
-por los pájaros gracias a su color análogo al de las
-hojas de vid. La semejanza con objetos u otros animales
-respondería al mismo fin protectivo y sería
-también un simple resultado de la selección natural.
-Esta teoría no explica todos los fenómenos de simulación
-observados en los animales, sino puramente los
-de índole selectiva; y para estos mismos no resulta
-muy satisfactorio atribuir al azar las variaciones favorables
-que han sido conservadas por la selección.</p>
-
-<p>Moritz Wagner, a cuyas ideas se inclina De Lanessan,
-cree que los animales provistos de una coloración
-homocroma con su medio, han buscado voluntariamente
-los sitios u objetos donde dominan su propio
-color o sus propias formas, con el fin de escapar
-más fácilmente a la vista de sus enemigos o de sus
-presas. Esta teoría explica muchos fenómenos no
-encuadrables en la anterior, pero no basta por sí sola
-para explicarlos todos.</p>
-
-<p>Para otros casos, la explicación más razonable
-consistiría en admitir una influencia refleja o fotoquímica
-de la coloración del medio sobre la del animal,
-cuyo mecanismo no se conoce; las experiencias de
-Wood, de Poulton y otros, parecen muy probantes en
-favor de esta teoría parcial, que algunos autores llaman
-"fotográfica". Es de advertir que, de todas, ésta
-es la que encuadra mejor en la concepción lamarckiana.</p>
-
-<p>Las tres teorías son parcialmente exactas; sólo
-resultan falsas cuando se pretende aplicarlas con exclusión
-de las otras. El error de cada una está en la
-pretensión de excluir a las demás. Esta serie de fenómenos
-es producto de un determinismo complejo;<span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span>
-creemos que además de las causas apuntadas deben
-existir otras secundarias, no estudiadas todavía por los
-naturalistas. En sus formas propiamente psicológicas&mdash;es
-decir, voluntarias y conscientes&mdash;los fenómenos
-de simulación observados en los animales no
-son ya un resultado de esas causas que actúan sobre
-la especie, sino manifestaciones de la conducta individual
-adaptada a cada circunstancia: <em>son la expresión,
-transitoria o permanente, de la conciencia que
-tiene el animal de la utilidad de simular</em> (VI).</p>
-
-
-<h3>IX.&mdash;C<small>ONCLUSIÓN</small></h3>
-
-<p>En el mundo biológico la simulación y la disimulación
-están representadas por los fenómenos de
-homocromía y de mimetismo. Son generalmente ajenos
-a la voluntad del animal mimetizante, y resultan de
-la selección natural o de la acción del medio; en ciertos
-casos, sin embargo, son activos y voluntarios. A
-medida que progresa el desenvolvimiento mental de
-las especies, aumenta la posibilidad de las simulaciones
-individuales y es mayor la conciencia que de ellas
-tiene el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes
-o inconscientes, voluntarios o accidentales, los fenómenos
-de simulación son útiles al animal en que
-se observan y le sirven para la mejor adaptación a
-las condiciones de lucha por la vida.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span></p>
-</div>
-
-
-<div class="footnotes">
-
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> En su recientísimo "Tratado de Biología", (Junio, 1903,
-París), dice Le Dantec, concordando con nuestras ideas:
-</p>
-<p>
-"Parmi les phénomènes de variation observés sur les diverses
-espèces, quelques-uns sont particulièrement favorables á la discussion
-des théories darwiniennes et lamarckiennes; ce sont les faits
-de <i lang="fr" xml:lang="fr">mimétisme</i>, c'est-á-dire de <i lang="fr" xml:lang="fr">ressemblance</i> entre les animaux et d'autres
-objets.
-</p>
-<p>
-"Donc, dans tous ces cas si différents, le caractère <i lang="fr" xml:lang="fr">d'utilité</i> est
-manifeste, et par conséquent l'explication darwinienne du mimétisme
-est admissible. Il n'y a pas de doute que les individus, doués d'un
-mimétisme très parfait, sont avantagés par rapport aux autres, et
-que par conséquent la sélection naturelle doit conserver les ressemblances
-si elles sont acquises une première fois par hasard". En esos
-párrafos sintetiza Le Dantec las interesantes observaciones que formulara,
-sobre esta cuestión, en su libro anterior, "<cite>Lamarckiens et
-Darwiniens</cite>", París, 1899. (Nota de la 3.ª edición).</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >Cap. III.&mdash;La simulación en las sociedades</h2>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. La lucha por la vida y la simulación entre los hombres.&mdash;II.
-Formas colectivas de lucha y de simulación
-(humanas, étnicas, nacionales, de clase, de sexo, de
-grupos, profesionales, etc.).&mdash;III. Formas individuales
-de lucha y de simulación (niños, burócratas, escritores,
-periodistas, propagandistas, mujeres, sablistas,
-comerciantes, delincuentes, parásitos sociales, etc.).&mdash;IV.
-Utilidad de la simulación en la lucha por la
-vida.&mdash;V. Conclusiones.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;L<small>A LUCHA POR LA VIDA Y LA SIMULACIÓN
-ENTRE LOS HOMBRES</small></h3>
-
-<p>Cuando se intenta abarcar, en una mirada de
-conjunto, las diversas actividades desarrolladas por
-el hombre que vive en sociedad, salta a la vista
-que la lucha por la vida rige en el mundo social, lo
-mismo que en el propiamente biológico, aunque sufre
-modificaciones importantes que estudiaremos al examinar
-la evolución de la simulación. Habiendo "lucha
-por la vida", según lo enunciamos en el capítulo precedente,
-encontraremos fenómenos de simulación
-adaptados a sus distintas modalidades.</p>
-
-<p>La Humanidad, como especie biológica, lucha
-por la vida contra el reino vegetal y contra las demás
-especies animales. Eso es evidente. Además, como
-animal susceptible de asociarse en agregados o colonias,
-el hombre está sometido a nuevas formas de lucha:
-sea como miembro de un agregado social, sea
-como individuo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span></p>
-
-<p>Tres formas de lucha por la vida son posibles
-entre los individuos de la especie humana: 1.º. Entre
-agregados sociales; 2.º. Entre agregados e individuos;
-3.º. Entre individuos aislados. Dos naciones que se
-arruinan recíprocamente en una guerra de supremacía
-económica, encuéntranse en el primer caso. Un
-delincuente que cometa acciones antisociales, representa
-el segundo. Dos salvajes que se disputan una
-raíz alimenticia, se encuentran en el tercero.</p>
-
-<p>Recorriendo la escala biológica, a medida que se
-asciende, muéstrase más compleja la vida de los organismos,
-tocando su máximum en la especie humana.
-Como consecuencia de ello, cuanto más complejas
-son las manifestaciones de la vida, tanto más
-arduas son las condiciones en que la lucha por
-la vida se plantea. Y, como corolario, obsérvase que
-esas formas complejas de lucha producen un perfeccionamiento
-progresivo de los medios de lucha, superando
-en el hombre a todas las demás especies
-vivas. En sentido figurado, podríamos decir que,
-también en este caso, la función desarrolla el órgano,
-es decir, que la necesidad estimula el desenvolvimiento
-de la aptitud.</p>
-
-<p>Encarando ampliamente la cuestión, puede afirmarse
-que la civilización humana ha implicado un
-continuo aumento de la lucha por la vida y de los medios
-de lucha, ora dirigidos contra la naturaleza, ora
-esgrimidos entre los agregados sociales o entre los individuos;
-pero en todos los casos tiende a la selección
-de las razas y de los individuos más aptos en su medio.
-Para ello, o como su resultado, la especie humana
-posee un elevado desarrollo mental que le
-permite organizar conscientemente sus medios de lucha,
-buscando una progresiva adaptación a las condiciones
-de la lucha por la vida. En una palabra,<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span>
-para resumir: donde la vida es más compleja la lucha
-es múltiple y los medios son más complicados.</p>
-
-<p>Hemos visto ya que las manifestaciones de la
-lucha evolucionan de formas violentas a formas fraudulentas;
-los medios se adaptan a la lucha y sufren,
-también ellos, una progresiva evolución, tendiendo
-hacia el predominio de los fundados en la fraudulencia.
-Entre éstos encuéntrase la simulación, uno de
-los más frecuentemente observados.</p>
-
-<p>Es fácil encontrarla en todas las manifestaciones
-de la actividad humana, reemplazando a la violencia
-como medio ofensivo y defensivo. Más aún: el espíritu
-humano tiende a adaptar una manera especial
-de simulación a cada una de las modalidades que
-reviste la lucha por la vida en el ambiente, estableciéndose
-entre ellas cierto paralelismo. De ella, en
-sus innumerables facetas, trataremos en el presente
-capítulo, demostrando que a las diversas formas colectivas
-e individuales de lucha por la vida, corresponden
-formas colectivas e individuales de simulación.</p>
-
-<p>Las formas de lucha por la vida entre los agregados
-sociales, así como entre los grupos colectivos
-que viven dentro de cada agregado, varían al infinito;
-sus relaciones recíprocas son constantemente diversas,
-debido a la persistente heterogeneidad de intereses.
-Una primera causa de antagonismo nace de
-las desigualdades étnicas; hay luchas entre las razas,
-estudiadas por Gumplowicz, Ammond, Lapouge, Winiarsky;
-en la evolución histórica se atenúan sus conflictos,
-tendiendo a unificarse bajo la hegemonía de
-las mejor adaptadas para la lucha por la vida, como
-demostraron Colaianni, Finot, Nordau y otros. Dentro
-de una misma raza, la diversidad de condiciones
-económicas, debida a la influencia del ambiente na<span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span>tural,
-determina la formación de diversos agregados
-políticos; se constituyen estados distintos, apareciendo
-entre ellos antagonismos e intereses que son causa
-de las luchas entre las naciones; basta recordar los
-estudios de Novicow. La diversa función social de
-cada sexo y las necesidades de la conservación de la
-especie, determinan la lucha entre los sexos, analizada
-por Viazzi, procurando cada uno ejercer mayor
-autoridad sobre el otro y conquistando el derecho al
-amor al precio del menor esfuerzo posible. Dentro
-de cada agregado social, la división del trabajo determina
-la aparición de clases sociales que pueden
-tener intereses antagónicos o divergentes: aparecen
-así las luchas de clases, estudiadas por los marxistas.
-Desde otro punto de vista más estrecho, la solidaridad
-de intereses entre los que ejercitan una función
-particular engendra una lucha entre ellos y el resto
-de la sociedad, en formas que oscilan desde el espíritu
-de cuerpo profesional hasta la solidaridad económica
-de capitalistas o proletarios, y desde el politiquismo
-profesional hasta la explotación de las supersticiones.
-Podrían señalarse cien formas de lucha
-por la vida especiales de colectividades: siempre que
-existe una solidaridad de intereses, permanente o
-transitoria, hay lucha colectiva contra el resto de la
-especie o contra algunas de sus partes. El principio
-darwiniano se repite, bajo mil formas, en el mundo
-social.</p>
-
-<p>De conformidad con nuestra teoría general, encontraremos
-que a cada una de esas formas de lucha,
-la actividad humana ha adaptado fenómenos especiales
-de simulación.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo, cada individuo, independientemente
-de la raza, clase o grupo a que pertenece, está
-obligado a luchar por la vida adaptándose lo mejor<span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span>
-que pueda al medio social. Muy pocos hombres de
-personalidad firme resisten a la presión colectiva y
-pueden hacerlo conservando algunos de sus rasgos
-característicos; los más están obligados a imitar las
-ideas, los sentimientos, las costumbres colectivas, y
-su éxito en la vida consiste en alcanzar la más perfecta
-adaptación al medio. Para ello no es necesario
-<em>ser</em> como los demás; basta con <em>parecer</em>. Eso es lo útil;
-para ello se simula.</p>
-
-<p>Debería definirse la "educación" como el arte
-de formar en los hombres una personalidad; vemos,
-en cambio, que el uso corriente da a esa palabra el
-sentido contrario, diciendo que son mejor "educados"
-los individuos que por su refinada aptitud para fingir
-consiguen disimular completamente su personalidad
-propia, no haciéndola gravitar nunca sobre los demás.
-Esta pretendida educación tiende a establecer
-una verdadera "homocromía social" entre el individuo
-y las ideas de la sociedad, y un riguroso "mimetismo
-personal" con las costumbres corrientes en
-ella. En el traje, en la mímica, en las opiniones, en
-las maneras, se va hacia la uniformidad; para ello
-cada hombre está obligado a disimular todo lo que le
-es individual y a simular todo lo que es común a la sociedad
-y no posee él mismo. No importa que esa costumbre
-de <em>parecer</em> destruya en el hombre toda capacidad
-para <em>ser</em>; la sociedad no vacila en sacrificar los
-individuos al interés de la especie, lo mismo que las
-demás colonias animales. Todo lo que exige del niño
-que entra a la vida es que se esfuerce por imitar lo
-que hacen los demás; y el niño, cada vez que no puede
-hacerlo, se decide a simularlo. Así, simulando, se
-aventaja en la lucha por la vida, y para conservar
-las ventajas adquiridas sigue simulando, después,
-hasta la muerte.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span></p>
-
-
-<h3>II.&mdash;F<small>ORMAS COLECTIVAS DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN</small></h3>
-
-<p>Hay condiciones de lucha por la vida comunes
-a todos los hombres que viven en sociedad; a
-ellas se han adaptado medios de lucha y formas de
-simulación igualmente generales, comprendidas en el
-arsenal de las hipocresías y mentiras corrientes en
-todo agregado social. Muchas de ellas, que conocían
-tan bien Montaigne y La Bruyère, han sido recientemente
-señaladas por Stirner, Lombroso, Tarde y
-otros, estudiándolas Nordau en sus "Mentiras Convencionales";
-éstas, en muchos casos, son verdaderas
-simulaciones convencionales, consentidas y toleradas
-por la frecuencia con que se producen. Mediante ellas
-los hombres civilizados consiguen vivir bajo un disfraz
-permanente, ocultando las íntimas modulaciones
-de su sentimiento o las originales concepciones de
-su inteligencia.</p>
-
-<p>El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres
-sociales, y tanto más cuanto mayor es la decadencia
-moral de una sociedad. La mentira, el engaño, la
-hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente
-por la imposibilidad de armonizar todos los intereses
-individuales con el interés colectivo. El fraude es
-empleado para captar la simpatía ajena o para abusar
-de la ajena confianza; aumentando la intensidad
-de la lucha por la vida, se acrecienta entre los hombres
-la necesidad de engañarse recíprocamente, en la
-justa medida en que cada uno advierte su propia debilidad
-para desenvolverse en medio de la hostilidad
-general. Cada sociedad establece una tabla convencional
-de valores morales que llama "virtudes" y
-"vicios", sin otro objeto que fijar límites a la lucha
-entre los hombres; esas tablas suelen convertirse en
-verdaderas ficciones, pues casi todos los hombres tra<span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span>tan
-de violarlas, simulando las virtudes y disimulando
-los vicios. El fraude llega a ser un instrumento
-de provecho para cuantos lo usan, mientras la sinceridad
-obra en desmedro y ruina de quienes la practican.
-Razones tendría Homero para llamar al más
-grande y afortunado de los simuladores el "divino"
-Ulises.</p>
-
-<p>Conviene no confundir las creencias sociales, que
-pueden ser erróneas aunque se crea en ellas de buena
-fe, con las mentiras convencionales, que no son creídas
-sino simuladas con fines utilitarios. Tal es el caso
-de los demagogos que declaman loas al pueblo soberano
-con el propósito de dirigirlo, sustituyéndose de
-hecho a la soberanía que le mienten; a diario lo hacen
-los políticos. Encuéntranse en igual caso los políticos
-que no tienen creencias religiosas, pero las simulan,
-considerando que ellas son necesarias para
-que el pueblo se conserve manso y obediente. Y son
-perpetuos simuladores todos los que exageran la urbanidad
-y los buenos modales hasta la tolerancia del
-vicio, de la indignidad, de la tontería ajenas, poniendo
-cara de pascuas a todo lo que en su interior
-reputan repulsivo. Los hipócritas viven simulando;
-no hay un solo gesto de Tartufo que lleve impreso el
-sello de la verdad.</p>
-
-<p>Esas formas de simulación son tan universales
-como la misma lucha por la vida. Pero esta última
-suele tomar especiales caracteres colectivos por la
-existencia de grupos que luchan contra el resto de la
-humanidad en defensa de intereses que les son particulares:
-luchas de razas, de naciones, de clases, de
-sexos, de partidos, de profesiones, etc. A cada forma
-de lucha encontramos adaptadas formas especiales de
-simulación.</p>
-
-<p>Para el sociólogo que observa la evolución de las<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span>
-razas a través de los siglos, analizando la sobreposición
-sucesiva de civilizaciones diferentes, estudiando
-las leyes del engrandecimiento y decadencia de los
-pueblos,&mdash;colosal cinematógrafo en que desfilan la India
-y Babilonia, Egipto y Cartago, Grecia y Roma,
-España y las Repúblicas Italianas, Francia e Inglaterra,
-y tal vez, mañana, Estados Unidos y el Japón,
-probables cunas de la grandeza futura en las civilizaciones
-oriental y occidental,&mdash;para el sociólogo las
-luchas entre las razas son un fenómeno que se atenúa
-progresivamente en las zonas templadas del planeta.
-Las razas de color desaparecen; sus elementos más vitales
-procuran adaptarse a la vida civilizada de las
-superiores, o siguen vegetando en las zonas tropicales
-inaccesibles a la civilización de las razas blancas. De
-estas últimas sobreviven los grupos más selectos, entrecruzándose
-de manera lenta pero inevitable; no
-hay uno solo, entre los pueblos civilizados, que pueda
-ostentar títulos de pureza étnica.</p>
-
-<p>Por eso muchas cuestiones de raza, cuando no
-son sinceramente falsas, son fingidas; involucran una
-simulación de sentimientos. El sentido en que se puede
-hablar de razas, refiriéndose a naciones civilizadas,
-es el sociológico, fundado en la homogeneidad de intereses
-y de sentimientos que surge de la adaptación
-común a un medio determinado.</p>
-
-<p>Podría considerarse como simulaciones&mdash;conscientes
-o inconscientes&mdash;muchas propagandas que
-tienden a presentar como luchas de razas entre los
-pueblos civilizados a ciertos conflictos entre naciones
-que luchan por notorios intereses económicos. En los
-últimos años se ha visto, con frecuencia, políticos que
-declamaron sobre la pretendida pureza de las razas,
-para apuntalar tambaleantes organismos políticos.
-Típico es el caso de España durante la guerra con<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span>
-los Estados Unidos; los partidarios de España mentaron
-la solidaridad entre los pueblos de raza latina,
-amenazados todos por la preponderancia de la raza
-sajona, no ignorando que la pureza étnica de los llamados
-pueblos latinos es una fantasía, pues en
-cada uno de ellos se han operado innumerables cruzas
-e injertos extraños: semejante solidaridad de raza fué
-una simple simulación para captar simpatías. El antisemitismo
-es otro fenómeno curioso de simulación en
-la lucha de razas; como el tiempo demostró, el pretendido
-antisemitismo francés fué una máscara de la
-reacción clérico-militar, que en Francia se disfrazaba
-con la indumentaria de una guerra al judaísmo para
-arrastrar en ese engaño a las masas populares, explotando
-el sentimiento de odio al rico. Bien se dijo, de
-esa simulación adaptada a la lucha de razas, que era
-"el socialismo de los imbéciles".</p>
-
-<p>Junto a la lucha de razas encontramos la lucha
-entre las naciones. Lo mismo que en el caso anterior,
-puede aquí advertirse una evolución regresiva de la
-lucha entre los pueblos civilizados; las ciencias, la
-producción, los intercambios comerciales, la facilidad
-de las comunicaciones, tienden a establecer vínculos
-de solidaridad entre las diversas naciones; la utilidad
-recíproca tiende puentes por sobre las fronteras; la
-civilización acrece las relaciones internacionales; a
-expensas de los feudos se han unificado las naciones
-y por encima de las naciones se unificará la humanidad.
-En el grado presente de la evolución social,
-la lucha para constituir unidades nacionales determina
-numerosas formas de simulaciones correlativas,
-subordinadas al principio de la adaptación utilitaria.
-No hablaremos de un hecho común en las luchas entre
-las naciones: su causa aparente suele ser diversa
-de la causa verdadera; este fenómeno es inconsciente<span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span>
-y débese a que esta última queda oculta tras intrincada
-red de causas secundarias, más fácilmente apreciables;
-las cruzadas o el descubrimiento de América,
-aparentemente debidas al enfermizo sentimiento religioso
-de la Edad Media y a la tenacidad exaltada
-de Colón, fueron determinadas por la necesidad de
-grandes expansiones económicas inherentes a la evolución
-de la economía feudal. En los pueblos pobres,
-y por tanto, rapaces, depredadores, la necesidad de
-ejercer sus rapiñas sobre los vecinos disimúlase tras
-un exagerado desarrollo del sentimiento de nacionalidad;
-en ellos el "honor nacional" suele ocultar simples
-empresas económicas, mientras que en los pueblos
-agredidos es una sugestión útil para la defensa.
-Otra forma de simulación, nacida del sentimiento patriótico,
-es la ejercida a menudo por las clases dirigentes
-sobre la masa popular, haciéndole creer que el
-propio país es el mejor del mundo, su historia la más
-gloriosa, sus sabios los más profundos, sus poetas los
-más inspirados, etc.; la sugestión entra aquí por partes
-iguales con la simulación, pues acaba por enseñarse
-de buena fe una mentira que tiene un simple
-fin utilitario. Otras veces, las naciones pretenden simular
-superioridad ante los demás pueblos con que
-están en más inmediata relación, proveyéndose de
-ejércitos y armadas muy superiores a su potencialidad
-económica real y encaminándose por la vía del
-militarismo hacia la bancarrota. Hay simulación en
-ostentar un poder desproporcionado a la riqueza nacional,
-gastando lo que no se tiene para aparentar una
-superioridad ficticia: porque la grandeza de un pueblo
-no se mide solamente por la capacidad militar, y
-menos cuando ella es desproporcionada a las otras
-fuerzas morales y sociales.</p>
-
-<p>En la historia contemporánea es frecuente la<span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span>
-conquista de un pueblo débil por otro, con fines exclusivos
-de engrandecimiento económico; estas conquistas,
-que a menudo degeneran en formas colectivas
-de delincuencia brutal, suelen disimularse como empresas
-civilizadoras en beneficio de las víctimas. Los
-latino-americanos, explotados por España en otro
-tiempo, y los boers, depredados hoy de sus minas de
-oro por Inglaterra, podrían decir al mundo entero
-que la pretendida misión civilizadora fué una simple
-disimulación de la avaricia nacional. El "nacionalismo",
-esa forma mórbida colectiva del patriotismo, es
-en muchos casos una simulación de politiqueros hábiles
-y ambiciosos, que saben encontrar los resortes de
-la popularidad en la excitación de las más atrasadas
-pasiones de las turbas. Doctores no menos audaces saben
-que, en política internacional, la astucia, una de
-cuyas formas es la simulación, suele ser la clave de
-éxitos lisonjeros; por algo es tan admirado Maquiavelo;
-Nordau, en sus "Paradojas psicológicas", demostró
-que las virtudes esenciales de la diplomacia
-son el engaño y la mentira, que suelen involucrar la
-simulación o la disimulación.</p>
-
-<p>En las sociedades evolucionadas, la primitiva división
-del trabajo llega a revestir tales formas y caracteres
-que el agregado social se divide en clases,
-caracterizadas por intereses heterogéneos, cuando no
-netamente antagonistas. La lucha entre las clases,
-que Marx y su escuela miran como la causa íntima
-de las transformaciones sociales, determina numerosos
-fenómenos de adaptación para la lucha, entre los cuales
-es fácil encontrar diversas formas de simulación.
-Comenzando por las leyes fundamentales de los Estados,
-la simulación aparece dominando el vasto escenario
-de la lucha de clases. Constituciones, Códigos,
-Ordenanzas, etc., todo el engranaje jurídico de cada<span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span>
-país, suele estar destinado a apuntalar y defender el
-privilegio de las clases gobernantes; sin embargo, simula
-propender al beneficio de todo el pueblo, cuya
-mayoría suele ser perjudicada por esas mismas instituciones.
-Como casos especiales podrían citarse las leyes
-contra los obreros que existen en muchos países,
-disfrazadas de leyes bienhechoras y dictadas simulando
-el propósito de favorecer a las mismas víctimas.
-Es también una simulación de clase todo el
-sistema tributario indirecto, que hace recaer sobre
-las masas menesterosas el peso de los servicios públicos
-aunque se simula haberlo establecido en bien
-de quien sufre sus efectos.</p>
-
-<p>Mil veces en la historia las clases privilegiadas
-han simulado encontrarse en la pobreza para no ceder
-a las exigencias del pueblo hambriento; no podrían
-contarse las veces que el pueblo ha saqueado
-graneros disimulados por las autoridades. La institución
-del trabajo a destajo, inventada por la astucia
-capitalista para aprovecharse de la avaricia obrera,
-arruina a los obreros simulando serles ventajosa.
-Esa medalla tiene, naturalmente, su reverso, pues no
-hemos de creer que la simulación es un privilegio de
-los poderosos. El obrero que finge trabajar apresurado,
-sin terminar jamás la tarea confiada a su actividad,
-es un simulador vulgarísimo, parásito de todos
-los talleres. Y en muchos casos, las Ligas de Resistencia
-que los obreros organizan para la lucha de
-clases son simples simulaciones colectivas, destinadas
-a atemorizar a los patrones; conocimos una que mantuvo
-en jaque a los de un gremio importante, hasta
-descubrirse que, en realidad, sólo la constituían dos
-o tres sujetos, que actuaban como si representasen
-un poderoso sindicato.</p>
-
-<p>La lucha entre los sexos presenta fecundísima<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span>
-cosecha de fenómenos de simulación. No hablamos
-aquí de la tendencia general de la mujer a la simulación,
-como una de tantas manifestaciones del fraude
-y de la astucia; nos ocupamos de las simulaciones relacionadas
-con la lucha entre los sexos. De su tendencia
-al fraude, sólo diremos que estando la mujer
-excluida por la naturaleza del uso de algunos medios
-violentos de lucha, encuéntrase obligada a perfeccionarse
-en los medios fraudulentos. El hombre dispone
-de la fuerza; la mujer de la astucia.</p>
-
-<p>No falta quien afirme que el amor femenino, en
-todas sus manifestaciones, es una persistente simulación,
-fundándose en la teoría de la pretendida insensibilidad
-amorosa de la mujer, muy repetida, antes
-y después de Schopenhauer, por los galanes inexpertos;
-es seguramente inaceptable, no siendo común el
-hecho y debiéndose con frecuencia a ineptitud del
-hombre para despertar la sensibilidad femenina. Esto
-no importa desconocer que la sensibilidad amorosa
-es, en muchas mujeres, una condescendiente simulación.
-Su moralidad también lo es, en gran parte, y
-tiende a hacer deseables ciertas partes del cuerpo femenino,
-más directamente relacionadas con la satisfacción
-amorosa; el mismo pudor&mdash;como escribimos
-hace varios años, criticando un interesante libro de
-Viazzi,&mdash;ha sido, primitivamente, una simulación selectiva
-voluntaria que mediante la herencia psicológica
-se ha convertido en un reflejo instintivo. La simulación
-femenina aparece convertida en un verdadero
-arte para luchar contra el hombre, en la coquetería.
-Consiste, propiamente, en fingir todo lo que interesa
-o apasiona al hombre, estimulando sus deseos.
-Su eficacia depende de un uso discreto; las grandes
-coquetas no encienden nunca pasiones intensas, porque
-su juego es demasiado visible; solamente los ton<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span>tos
-suelen enamorarse de ellas y lo son generalmente
-los maridos que al fin conquistan.</p>
-
-<p>Igualmente difundida está otra simulación. No
-se trata ya de actitudes, como en el gato que se agazapa
-acechando la presa, sino de apariencias exteriores,
-como en el verdadero mimetismo. Existen caracteres
-de superioridad femenina consagrados por los
-cánones artísticos y que en su conjunto constituyen
-la belleza; las mujeres privadas de esos caracteres,
-suplen su natural inferioridad simulándolos. La estatura,
-el firme busto, la cadera torneada, el frescor juvenil,
-la mejilla rosada, la dentadura armoniosa, el
-labio vivo, la pupila brillante, son verdaderos índices
-de ingenuidad femenina y de aptitud para la maternidad.
-Cuando la naturaleza ha sido avara de esos atributos,
-o cuando la edad empieza a borrarlos, todos
-ellos son simulados por las mujeres, con el vestido,
-el calzado, las pelucas, los mil afeites y composiciones
-que disimulan la imperfección y la vejez; en las grandes
-ciudades prosperan establecimientos especiales
-para la simulación de la belleza fisionómica, verdaderos
-purgatorios donde las mujeres feas compran las
-indulgencias necesarias para ser amadas. No es menos
-frecuente la simulación de los sentimientos; cientos
-de mujeres están dispuestas a simular cariño intenso
-por cualquier desconocido que les haga vislumbrar
-la esperanza de un matrimonio ventajoso. Esta
-simulación, justo es decirlo, no es patrimonio exclusivo
-de la mujer; se la encuentra con frecuencia en
-muchos hombres que, careciendo de otras aptitudes
-en la lucha por la vida, explotan sus condiciones físicas
-para la lucha sexual. La vida común entre cónyuges
-que se engañan es una sucesión de astucias,
-que constituyen el estado habitual de las relaciones
-domésticas; baste leer la "fisiología del matrimonio"<span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span>
-o "la mujer de treinta años", de Balzac. Lo mismo
-ocurre en los matrimonios de conveniencia, donde los
-cónyuges viven simulando sentimientos que no sienten.
-El hombre incurre en muchas otras simulaciones;
-son innumerables y cualquiera podría encontrar
-más de una en sus recuerdos. Un joven singularmente
-favorecido en el amor, veíase con frecuencia obligado
-a simular enfermedades diversas para eludir compromisos
-contraídos con sus amigas; otro solicitó con ese
-objeto un certificado médico y simuló haber contraído
-una enfermedad vergonzosa para privar de su amistad
-a una Dulcinea insaciable. En su pertinaz obsesión
-de conquista, el hombre y la mujer simulan sin
-cesar, a todo propósito, en todo momento. La mirada,
-la palabra, la voz, el gesto, son los instrumentos sutiles
-del dulce engaño recíproco; nadie los ignora y todos
-los creen. Es la forma de engaño a que todos recurren
-y de que nadie intenta defenderse. En que la
-víctima sea siempre Doña Inés debe verse un buen
-error para hilvanar novelas; ella es más artista, casi
-siempre, que Don Juan. Los engaños de amor no son
-pecados.</p>
-
-<p>En la lucha por la vida dentro de la sociedad
-tienen funciones importantes los grupos profesionales;
-la solidaridad de intereses comunes manifiéstase
-generalmente por el espíritu de cuerpo: una de las
-formas del "espíritu gregario", señalado por Nietzsche
-y recientemente criticado por Palante. Esa lucha
-de cada grupo profesional contra el resto de la sociedad
-presenta caracteres bien definidos; los medios
-fraudulentos y la simulación, tienen allí lugar de
-preferencia. En cada profesión existen simulaciones
-específicas. Recuérdese el precioso cuadro, trazado
-por Quevedo, de las cosas que debe fingir un médico
-que aspire a la estimación pública y a la riqueza; y,<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span>
-por lógica asociación de ideas, recordemos a tal eximio
-profesor de clínica médica que terminaba sus
-lecciones dando consejos sobre lo que conviene simular
-cuando la vida del enfermo es independiente
-de la intervención del médico, debiendo la sanación
-esperarse de la simple <i lang="la" xml:lang="la">vis medicatrix naturae</i>. Otra
-simulación, general entre los médicos delicados, nace
-del espíritu de cuerpo; mil veces, ante un enfermo
-cuyo mal agravóse por la impericia del médico a quien
-confiara su salud, simúlase estar plenamente conformes
-con el tratamiento seguido, reemplazándolo, sin
-embargo, por otro, elogiando al mismo tiempo ante el
-enfermo al colega ignorante. En todos los oficios la
-lucha profesional involucra fenómenos de simulación.
-Los joyeros han inventado sucesivamente el enchapado,
-el dorado, y otros progresivos refinamientos de simulación,
-que en el impreciso lenguaje usual son llamados
-imitaciones; las esferitas de cristal simulando
-perlas son ya indistinguibles de la preciosa enfermedad
-de la concha. El carpintero, para aumentar sus
-utilidades, reviste de una tenue capa de maderas finas
-sus malos muebles de tabla ordinaria. El tejedor
-mezcla pocas hebras de seda a sus toscos tejidos de algodón,
-para simular que ellos son de la primera substancia.
-El abogado simula en vastos escritos apasionarse
-por los intereses de sus clientes, sea éste el ladrón
-o la víctima, mientras sólo preocúpale asegurarse
-más lautos honorarios. El pupilo simula estudiar
-sus lecciones, cuando en realidad lee libros de
-Boccacio o de Brantôme, que ha disfrazado previamente
-con tapas de aritmética o de geografía. Los
-tenores y las tiples simulan estar resfriados cuando
-se les invita a cantar, para aumentar el éxito o atenuar
-el fracaso de su ejecución. En cada actividad u
-oficio, como se ve, las condiciones especiales de lucha<span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span>
-por la vida han engendrado formas apropiadas de
-simulación, confirmándose el paralelismo que venimos
-observando.</p>
-
-<p>Si se encara la cuestión desde otro punto de vista,
-es fácil reconocer que todos los miembros de cada
-profesión, y más especialmente los funcionarios públicos
-que no gustan del mucho trabajar, viven en
-tácito acuerdo simulando la excesiva importancia y fatiga
-de sus tareas; algunos llegan, por autosugestión,
-a engañarse a sí mismos. A esto no escapan algunos
-hombres de ciencia que miran el universo a través
-del lente opaco de su especialidad; quizás sea ésta
-una forma de disimular su ignorancia crasa en materias
-ajenas a sus respectivas cartillas. En todas esas
-simulaciones debemos ver medios útiles de lucha por
-la vida; simulando una gran importancia de la profesión
-o especialidad que se practica, gánase en mérito
-individual.</p>
-
-<p>Simuladores por excelencia son todos los políticos
-de profesión. Es fácil verlos, en todo momento,
-fingiendo preocuparse del bien de su patria y de sus
-conciudadanos, mientras en realidad su única preocupación
-es obtener ventajas personales en la lucha por
-la vida. Cualquier mandatario simula sacrificarse por
-su país al aceptar el nombramiento, pero guárdase
-de confesar que espera sacar de su sacrificio honra y
-provecho. En una escala subalterna encontramos al
-falso elector, que simula ser la encarnación de un difunto
-o de un ausente; al orador de club que finge
-entusiasmarse para adular pasiones que no siente;
-al esclavo de la popularidad, forzado a seguir las variaciones
-sentimentales de la multitud cuyo aplauso
-busca. Es en la política, por fin, donde florece el hombre-camaleón,
-el arquetipo de los simuladores, el cortesano
-adulador que sirve con igual celo a todos los<span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span>
-que pueden colmarle de favores, lacayo de todos los
-amos, unidad de todas las mayorías, instrumento de
-todos los despotismos.</p>
-
-<p>Sólo una casta disputa a los políticos el cetro de
-la simulación: los sacerdotes de todos los cultos, antiguos
-y modernos. Es necesario leer la "historia de
-los oráculos", de Fontenelle, pues nunca ha visto la
-humanidad farsantes más empedernidos que los explotadores
-del sentimiento religioso; no exageraba
-Eusebio, el biógrafo de Constantino, diciendo que al
-derribar el templo de Esculapio no había expulsado
-de él a un dios ni a un demonio, sino al pícaro simulador
-que por tanto tiempo había vivido de la credulidad
-de los ignorantes. Cuéntase que los augures
-no podían encontrarse sin soltar la risa; sabemos que
-los obispos medioevales invocaban el nombre de la
-divinidad para atesorar bienes temporales; en tiempos
-modernos los inquisidores católicos quemaban herejes
-para heredarlos, en nombre de Cristo; en nuestra
-América colonial la pretendida evangelización fué
-una formidable industria cuyos beneficios el brazo
-espiritual disputó a cuchillo con el brazo temporal. No
-diremos por esto que no hay sacerdotes creyentes, ya
-que los de cada religión son educados para creer en
-los dogmas que le son propios y es verosímil que se
-entreguen de buena fe al servicio de su culto. Pero
-es indudable que muchos de ellos, por el amor al
-estudio y por su amplitud de miras intelectuales, han
-conseguido comprender la falacia de los dogmas
-inherentes a su doctrina, viéndose obligados a luchar
-por la vida simulando creer lo que ya no creen. Innumerables
-simulaciones de castidad, de continencia, de
-frugalidad, son reglamentarias en esta profesión. Las
-ceremonias de ciertos cultos, destinadas a mantener el
-celo de los creyentes, consisten por lo general en si<span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span>mulaciones
-más o menos simbólicas, cuya práctica
-convierte a los sacerdotes en consumados actores de
-pantomima.</p>
-
-<p>A este propósito merece recordarse la obra de
-Spencer sobre las "Instituciones Ceremoniales", donde
-se encuentra un cuadro interesante del origen y
-evolución de las simulaciones sociales, cuya sorprendente
-complejidad sugiere una idea aproximada del
-refinamiento a que el hombre puede llevar sus simulaciones,
-en su afán de adaptarse a las costumbres
-del medio en que lucha por la vida.</p>
-
-<p>La necesidad de limitar este ensayo general, escrito
-como simple introducción al estudio de la simulación
-de la locura, nos detiene en el examen de
-las formas colectivas de la simulación. Pero antes de
-pasar a las formas individuales, debemos advertir que
-podrían analizarse cientos de formas distintas, enriqueciendo
-con infinitas observaciones estas breves notas,
-suficientes para nuestro objeto: establecer que a
-toda forma colectiva de lucha los hombres han adaptado
-formas comunes de simulación.</p>
-
-
-<h3>III.&mdash;F<small>ORMAS INDIVIDUALES DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN</small></h3>
-
-<p>En la breve reseña precedente hemos visto que
-cuando existen formas colectivas de lucha por la vida,
-o condiciones de lucha comunes a varios individuos,
-se observan formas de simulación que les son
-correlativas. Pero, aparte de esas formas o condiciones
-comunes de lucha, cada individuo, por su particular
-constitución fisiopsíquica y por sus relaciones
-especiales con el ambiente, encuéntrase en circunstancias
-distintas; por ese motivo los modos de lucha
-revisten caracteres personales, inclusive los fraudulentos.
-Siempre, sin embargo, vemos persistir el para<span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]</span>lelismo
-entre cada una de aquéllas y una forma de
-simulación empleada como medio ofensivo y defensivo.
-Podría, pues, formularse esta premisa general:
-<em>todos los hombres son más o menos simuladores, aunque
-sólo en algunos la simulación es el medio habitual
-y preferente de lucha por la vida</em>.</p>
-
-<p>Equivocado sería considerar las formas individuales
-de fraudulencia como producto puramente
-instintivo, como si el hombre fuese naturalmente perverso
-o mentiroso, egoísta o hipócrita. La organización
-social presente impone al individuo esas cualidades,
-en mayor o menor grado, si quiere atenuar
-la ruda lucha a que el medio le somete; muy pocos
-han sido de tal manera dotados por la naturaleza,
-que puedan atreverse a luchar en plena disconformidad
-con su ambiente.</p>
-
-<p>Un escritor rebelde, S. Faure, sintetiza en el siguiente
-párrafo de "El Dolor universal" las razones
-que obligan al hombre a ser egoísta y a luchar encarnizadamente
-contra sus propios semejantes: "Las
-condiciones de la lucha nos hacen ver en cada hombre
-un rival presente o futuro, directo o indirecto,
-voluntario o involuntario. El antagonismo de intereses
-es la base principal del sistema económico contemporáneo.
-El interés del gobernante es contrario al
-del gobernado, el interés del patrón contrario al del
-obrero, el interés del vendedor al del comprador. Hay
-dualismo constante entre el bien del rico y el bien
-del pobre. Y no es todo: hay conflicto permanente y
-forzado entre gobernante y gobernante, entre patrón
-y patrón, entre obrero y obrero, entre vendedor y
-vendedor, entre rico y rico, entre pobre y pobre. En
-todas partes la lucha es encarnizada, por un mendrugo
-lo mismo que por una embajada, por un empleo
-de guardián de plaza como por una dirección de<span class="pagenum"><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span>
-establecimiento científico, por la dote de una joven
-burguesa como por la conquista de una herencia, por
-un buen local en una feria lo mismo que por una ventajosa
-expropiación".</p>
-
-<p>Esa multiplicidad de antagonismos determina un
-refinamiento de los medios astutos de lucha por la vida,
-y, por consiguiente, de la simulación. El individuo
-menos apto para simular ciertas adaptaciones al
-medio, que son de primera necesidad, es candidato a
-ser vencido en la lucha, produciéndose entonces aquellas
-falsas selecciones de que ya hablamos, inevitables
-en un ambiente social cuya organización suele ser
-perniciosa para la expansión del individuo.</p>
-
-<p>Como no hay esfera de la actividad individual
-exenta de lucha, tampoco la hay donde no se observen
-fenómenos de simulación para adaptarse a ella; muchas
-veces no es posible fijar la línea divisoria entre
-las simulaciones individuales y las colectivas.</p>
-
-<p>Surge esta observación lógica: la edad, el sexo,
-la clase social, etc., influyen sobre la mayor o menor
-frecuencia de la simulación, lo mismo que sobre los
-otros medios fraudulentos, precisamente porque esas
-circunstancias actúan sobre los dos factores que determinan
-la simulación: el coeficiente fisiopsíquico de
-los sujetos y las condiciones del ambiente donde se
-lucha por la existencia.</p>
-
-<p>A medida que el niño va formando su personalidad
-y conociendo las personas que le rodean, observa,
-si no es tonto, que la conducta de las más es puro
-fingimiento. Fingimiento es todo lo que le enseñan
-como discreción y fingimiento la cortesía; fingimiento
-las buenas maneras y fingimiento la galantería. Finge
-éste para ascender, y el otro para pedir, y todos para
-medrar; finge el necio, finge el sabio, finge el pícaro,
-el lacayo, el príncipe, el cortesano. Cada uno finge<span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span>
-lo que no es y quisiera parecer en el momento de enmascararse
-para engañar a su semejante.</p>
-
-<p>Habría que repetir el cuadro que en pocas líneas
-de "El Criticón" (Crisi VII) trazó Baltasar Gracián:
-"Cuando vieres un presumido de sabio, cree
-que es un necio. Ten al rico por pobre de los verdaderos
-bienes. El que a todos manda es esclavo común.
-El grande de cuerpo no es muy hombre; el grueso,
-tiene poca sustancia. El que hace el sordo oye más
-de lo que querría. El que mira lindamente es ciego o
-cegará. El que huele mucho huele mal a todos. El hablador
-no dice cosa. El que ríe regaña. El que murmura
-se condena. El que come más come menos. El
-que se burla tal vez se confiesa. El que dice mal de
-la mercadería la quiere. El que hace el simple sabe
-más. Al que nada le falta él se falta a sí mismo. El
-avaro, tanto le sirve lo que tiene como lo que no tiene.
-El que gasta más razones tiene menos. El más sabio
-suele ser menos entendido. Darse buena vida es
-acabar. El que la ama la aborrece. El que te unta
-los cascos, ése te los quiebra; el que te hace fiestas,
-te ayuda. La necedad la hallarás de ordinario en los
-buenos pareceres. El muy derecho es tuerto. El mucho
-bien hace mal. El que excusa pasos da más. Por
-no perder un bocado se pierden ciento. El que gasta
-poco gasta doblado. El que te hace llorar te quiere
-bien. Y al fin, lo que uno afecta y quiere parecer,
-eso es menos". Ése es el espectáculo que el hábito de
-simular ha difundido entre los hombres, poniendo en
-todo el fraude y el fingimiento hasta convertir la
-sociedad en una inmensa tertulia de enmascarados
-que procuran engañarse recíprocamente, como en la
-escena que describe el mismo Gracián: "No hubo
-hombre ni mujer que no saliese con su máscara y todas
-eran ajenas. Había de todos modos, no sólo de<span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span>
-diablura, pero de santidad y de virtud, con que engañaban
-a muchos simples, que los sabios claramente
-les decían se las quitasen. Y es cosa notable que
-todos tomaban las ajenas y aun contrarias. Porque la
-vulpeja salía con máscara de cordero, la serpiente
-de paloma, el usurero de limosnero, la ramera de rezadora
-y siempre en romerías. El adúltero de amigo
-del marido, la tercera de saludadora, el lobo del que
-ayuna, el león de cordero, el gato con barba a lo romano,
-con hechos de tal. El asno de león, mientras
-calla; el perro rabioso de risa, por tener falda, y todos
-de burla y engaño".</p>
-
-<p>Educados entre esa simulación general, impuesta
-a todos por la hipocresía organizada como base de la
-vida en sociedad, los niños aprenden precozmente a
-disimular sus intenciones y sus deseos; a ello contribuye
-el juego, que suele ser una disciplina de la ficción.
-La aptitud se perfecciona a medida que el niño
-reconoce la utilidad de la simulación, hasta que al fin
-la aplica a fines de provecho. El hecho es banal; todos,
-en la niñez, hemos simulado estar indispuestos
-o enfermos para eludir un deber o para satisfacer un
-capricho.</p>
-
-<p>Fácilmente se explica la tendencia de los niños
-a la simulación. La debilidad resta eficacia al uso de
-los medios violentos y aparta de ellos; por compensación
-el débil refina los medios fraudulentos, únicos de
-que dispone. Fuera pedante recurrir a la inmensa bibliografía
-moderna para demostrar que todas sus formas
-campean soberanas en la psicología infantil; la
-inocente bondad de los niños es una leyenda caída en
-desuso. Hemos tenido ocasión de estudiar a un degenerado
-incorregible: cada vez que se le castigaba, o
-cuando deseaba realizar un capricho, simulaba un gran
-ataque epiléptico, acompañado de gritos ensordecedo<span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span>res;
-otro, con toda oportunidad, simulaba enfermarse
-para eludir el cumplimiento de deberes que le eran
-desagradables. Los que se sorprendan de que los niños
-simulen tan frecuentemente, podrían recordar que
-han simulado, muchísimas veces, las más extravagantes
-dolencias con el modesto objeto de faltar a la
-escuela.</p>
-
-<p>En los exámenes la simulación es frecuentísima.
-Tuvimos un condiscípulo que sabía fingir admirablemente
-un estado febril cada vez que debía superar
-un examen difícil; gran expediente para quebrantar
-la severidad de los examinadores. Generalmente los
-alumnos simulan poseer conocimientos que en realidad
-no tienen. Otros fingen no oir las interrupciones
-de los examinadores, cuando ellas pudieran ser causa
-de fracaso. Algunos simulan una amnesia transitoria,
-aparentando escarbar en el fondo de su memoria
-conocimientos que jamás han adquirido.</p>
-
-<p>El niño, llegado a la juventud, se encuentra rodeado
-por gentes que quieren imponerle opiniones,
-creencias, gustos, que no son los suyos. Si se aviene
-a simularlos, todos a una repetirán que es un joven
-de porvenir, que hará carrera, que será un hombre
-de mundo, es decir: un ser convencional cuyas apariencias
-están de acuerdo con la mentira organizada.
-En otra época ese joven hacía su carrera en las cortes;
-hoy se hace burócrata, generalmente.</p>
-
-<p>En la burocracia hay un inmenso campo para el
-ejercicio de la simulación individual. Junto a los empleados
-verdaderamente útiles y productivos, hay legiones
-enteras de parásitos y serviles que viven simulando
-"trabajar", como si fuera creíble que consagran
-su actividad física e intelectual a producir algo
-útil para la sociedad; nadie ignora, a fe, que el parásito
-de oficina limítase a usufructuar los beneficios<span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span>
-que ha sabido conquistar con la flexibilidad de su
-espinazo o con las recomendaciones que le empujan.
-Ésta es la "selección servil" descrita por Sergi; de
-ella hizo Turati un breve pero ingenioso análisis aplicado
-a la vida política y social.</p>
-
-<p>Es una de las simulaciones más perjudiciales a
-la sociedad: la del que nunca ha hecho cosa útil alguna
-y vive simulando el trabajo para justificar la
-prebenda que percibe. Las simulaciones de estos parásitos
-sociales tienen los mismos efectos que las simulaciones
-del parasitismo animal. Sus actores, sin
-embargo, minan las bases de todo sentimiento de justicia;
-Novicow, mejor que otros, lo ha demostrado
-hasta la evidencia.</p>
-
-<p>En el orden de las creencias la ficción es tan corriente
-como en el de la actividad. Es común que los
-hombres sin ideas propias se dejen llevar por la corriente
-de la moda; teósofos ayer, anarquistas hoy,
-modernistas mañana, adhieren siempre a las doctrinas
-de que se habla más, fingiendo así que son hombres
-ilustrados: eso, que suele llamarse "dilettantismo",
-es una simulación de la sabiduría y es frecuente
-en los individuos que por su misma ignorancia son
-más sugestionables.</p>
-
-<p>Cuando se acentúa en una sociedad el gusto por
-las letras, las artes y las ciencias, los que carecen de
-él lo simulan: leen novelas de autores cuyos nombres
-suenan, frecuentan exposiciones de pintura o discuten
-la pluralidad de los mundos habitados, no porque
-ello les interese sino para simular los gustos que están
-de moda.</p>
-
-<p>Las simulaciones en el ambiente intelectual son
-interesantes y difundidas. Tal escritor finge estar
-apasionado por un asunto que no le interesa, pero que
-apasiona a su público; tal otro simulará creer en una<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span>
-hipótesis, que sabe absurda, si ella le sirve para confirmar
-o consolidar las opiniones que sostiene. Las
-circunstancias infinitas de la lucha hacen innumerables
-las formas posibles de simulación. Recordamos
-dos casos originales, cuyos autores conocimos personalmente.
-Un joven anónimo consiguió publicar versos
-suyos en un diario muy importante, simulando
-que pertenecían a un autor muy estimado. Otro propúsose
-colaborar en una revista bien conceptuada,
-salvando el doble obstáculo de su juventud y sus ideas
-revolucionarias; envió su artículo al director con una
-carta simulando atravesar por circunstancias críticas
-que le inducían a ofrecer en venta su trabajo, que
-el director encontró aceptable, y creyó justo ayudar
-al autor. En ambos casos el éxito fué debido a la simulación;
-en el primero de persona, en el segundo
-de indigencia.</p>
-
-<p>El literato que no tiene aptitudes originales para
-luchar en el ambiente intelectual, simula maneras
-de pensar y de sentir adaptadas al gusto dominante
-de los lectores; eso, combinado con la sugestión, caracteriza
-al "snobismo". Será clásico, romántico, parnasiano,
-modernista, esteta o decadente; pero en lugar
-de ser "él mismo" vivirá simulando lo que no es.
-Para adaptarse a la corriente seguirá el modelo favorito
-y cuando sea gustado el buen estilo se convertirá
-en sastre de trajes verbales que no visten idea
-alguna; de esa manera se forman ciertas "escuelas
-literarias" en que una cohorte de tontos simula poseer
-las cualidades que han determinado el triunfo
-de un maestro. Otros hay que en sus poesías simulan
-estar locos de amor, indignados, entusiasmados, ebrios,
-enfermos; no teniendo nada real que decir ni que pensar,
-procuran disimular tras vaporoso celaje de idealismo
-sus ficciones anodinas. En estos últimos años<span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span>
-todos los poetas principiantes parecen incapaces de
-escribir versos si no simulan tener una amada, que
-debe ser princesa o duquesa, y revestida de cualidades
-suprasensibles. A Dante le bastó una Beatriz y
-a Petrarca una Laura, que eran, simplemente, bellas
-mujeres.</p>
-
-<p>Hay simuladores de más bulto. Sin haber estudiado
-son tenidos por doctos y sin haberse quemado
-las cejas disfrutan de buena fama; nunca se ríen, hablan
-con solemnidad, juzgan con prudencia, midiéndose
-en todo para no descubrir su ignorancia. Uno
-de nuestros profesores simulaba mucha ciencia estudiando
-en revistas novedades raras para cuestionar
-sobre ellas a los alumnos, que se boquiabrían de sorpresa
-ante su originalidad siempre renovada.</p>
-
-<p>Pocos individuos se ven tan obligados a simular
-como los periodistas de profesión; escriben simulando
-profesar las ideas del director del diario que los paga
-o la opinión del público que los lee. Su personalidad
-real desaparece en un mundo interior que están constreñidos
-a disimular. Su mimetismo mental excede al
-del camaleón; si cambian de diario, cambian de aspecto:
-ayer conservador, mañana liberal, después clerical
-o anarquista, según las circunstancias. Pero nos
-es fuerza abreviar; sobran los ejemplos enunciados
-para evidenciar la difusión de estos hechos en la lucha
-por la vida intelectual.</p>
-
-<p>En otros campos de observación, aparecen ejemplos
-variados, siempre interesantes. Numerosos simuladores
-hay entre los individuos dedicados profesionalmente
-a la propaganda de ideas políticas, religiosas,
-sociales, etcétera. En ellos existe, <i lang="la" xml:lang="la">modus vivendi</i>,
-la obligación de simular a hora fija, y ante públicos
-variados, pasiones y entusiasmos que en algunos casos
-riñen con su estado del momento; si no fuesen<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span>
-oportunamente simuladores comprometerían, junto
-con su prestigio, el pan cotidiano que ganan mediante
-la simulación. Ellos constituyen la triste antítesis
-del apóstol lleno de fe y de convicción que se sacrifica
-en la propaganda de una idea, noble o absurda, pero
-que, sinceramente, considera buena o justa.</p>
-
-<p>Un conocido industrial, ardiente volteriano y
-sindicado por sus ideas liberales, acabó por
-afiliarse, en calidad de socio protector, a un círculo
-católico de obreros. Preguntado por qué simulaba
-una religiosidad que no sentía, nos dijo que su
-objeto era inducir a los obreros a que ingresasen a
-dichos círculos, para sustraerlos a la influencia de
-otras sociedades que difunden ideas nocivas a los intereses
-de los capitalistas.</p>
-
-<p>Fácilmente encuéntranse mujeres que simulan
-desmayos o enfermedades para obtener una ventaja
-cualquiera en ciertas circunstancias especiales. Conocimos
-una joven señora que simulaba ataques histéricos
-frecuentes, esperando, de esa manera, aumentar
-el cariño de su esposo; la simuladora ignoraba que
-éste se quejaba con el médico por su desgraciada
-elección conyugal, aunque, a su vez, simulaba a la
-falsa histérica un aumento de cariño por piadosa condescendencia.
-Sabemos de un hombre a quien su esposa
-martirizaba con sus celos e histerismos; de pronto
-creyó que algún milagro había devuelto la felicidad
-a su hogar, trocándose las precedentes reconvenciones
-en cariñosas amabilidades: simuladas por la
-infiel, desde que lo fué. Mujeres que temen ser abandonadas
-por sus amigos simulan frecuentemente estar
-encinta, y aun sus consecuencias; ello sirve admirablemente
-para evitar una separación o asegurarse
-subsidios especiales.</p>
-
-<p>La situación económica de los individuos lleva<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span>
-con frecuencia a simulaciones que ayudan a luchar
-por la vida. El pobre suele simular una situación mejor
-de aquélla en que realmente se encuentra; su traje
-y sus palabras son a menudo un disfraz de su miseria.</p>
-
-<p>También el rico puede verse en el caso de simular
-que es pobre; indudablemente lo hacen todos los
-Harpagones del mundo, para evitar que la caridad
-llame a sus puertas, obligándoles a aflojar el lazo ceñido
-al cuello de su bolsa por la mano de la avaricia.
-Ninguno de esos tipos aventaja en simulaciones a los
-sablistas, que por acá llamamos "pechadores"; el
-uno, sencillo y humilde, se bebe de inmediato lo que
-pidió para comer; otro teje novelas epistolares describiendo
-tragedias del hogar; los hay copetudos y
-aristocráticos, que pechan ofreciendo servir a la víctima
-con sus influencias mundanas o políticas; y hay,
-por fin, pechadores intrépidos que encuentran en todo
-hombre un candidato y en todo momento una oportunidad.
-Una de sus características es que creen que
-el uso crea verdaderos derechos, ofendiéndose el día
-que una víctima descubre sus patrañas y se resiste a
-pagar ese impuesto al parasitismo.</p>
-
-<p>El comercio es complicado engranaje de simulaciones;
-preocúpase el comerciante de fingir tal interés
-por su cliente, que, si en realidad lo tuviera, sería
-causa de su propia ruina. La etiqueta suele ser
-una simulación aplicada a la calidad del artículo.
-Hay casa de comercio cuya fundación es simulada
-con el único propósito de estafar a los fabricantes o
-al público. La falsificación no es más que un refinamiento
-comercial de la simulación, teniendo en su
-desfavor la circunstancia de perjudicar directamente
-al falsificado. La ceremoniosidad con el cliente, desarrollada
-en los que atienden despachos comerciales<span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span>
-de toda índole, importa una verdadera educación de
-las aptitudes para simular.</p>
-
-<p>Aunque en los centros civilizados no se cree ya
-en augures y oráculos, subsiste en las gentes cierto
-fondo supersticioso que las hace entregarse a otros
-simuladores del mismo género: las adivinas y los curanderos.
-Hemos conocido a uno de estos últimos que
-recibía a sus víctimas envuelto en una larga túnica
-negra, sentaba al enfermo, le tocaba el occipucio y
-trazaba en el aire misteriosos signos con una espada;
-al terminar simulaba un ataque de nervios, durante
-el cual, según decía, penetraban a su cuerpo, ignorábase
-por dónde, varios espíritus que le comunicaban
-el diagnóstico del paciente y las indicaciones terapéuticas.
-En amable coloquio nos refirió su ficción, que
-le resultaba un medio fácil de ganarse la vida.</p>
-
-<p>Sin que por ello creamos que del comercio a la
-delincuencia hay breve trecho, recordaremos que en
-el mundo de los negocios y en la alta banca la simulación
-con fines delictuosos y usurarios es frecuente;
-el "Sylock" de Shakespeare, el "Robert Macaire"
-de Lemaître, el "Mercadet" de Balzac, el "Saccard"
-de Zola, son arquetipos del fraude, vivientes en todas
-las grandes urbes. Laschi los estudió según la antropología
-criminal. Disimulan sus delitos en la complicación
-financiera y eluden hábilmente las débiles
-redes del código penal, que parecen tejidas para atrapar
-tan sólo a los pequeños delincuentes; alguno conocemos
-que simula ser contratista de obras públicas
-cuando realiza sus fraudes gigantescos, escudado por
-la complicidad de algún alto funcionario que simula
-firmar contratos para beneficiar al pueblo y embolsa
-silenciosamente su coima.</p>
-
-<p>Entre los ladrones que hemos estudiado en la
-clínica criminológica establecida en la Policía de Bue<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span>nos
-Aires por el profesor Francisco De Veyga, muchísimos
-son los que simulan haberse dedicado al robo
-porque son partidarios de las ideas filosóficas de
-Proudhon, que dijo: "la propiedad es un robo"; en
-realidad su único objetivo es justificar con esas ideas
-los actos antisociales que constituyen su método de
-lucha por la vida.</p>
-
-<p>En otras formas de delincuencia profesional la
-simulación es llevada a sus extremos. Los parásitos
-sociales, cuyas formas típicas estudiaron Massart y
-Vandervelde, suelen simular el desempeño de alguna
-función útil, que en realidad no efectúan. Típico es
-el <em>caften</em>, repugnante entre todos los parásitos, especialista
-en la trata de blancas; sabido es que simula
-ser un protector de sus víctimas, haciendo
-creer a las más incautas que gracias a él se ven libres
-de presuntas persecuciones de la autoridad.</p>
-
-<p>Creemos suficientemente demostrado nuestro
-principio general: a cada modalidad de lucha por la
-vida la astucia humana adapta una forma especial
-de simulación. Sería interminable la lista si quisiéramos
-presentar un ejemplo de cada una de esas formas;
-siendo numerosísimas las condiciones individuales
-de la lucha, también deben serlo las estrategias
-que el hombre utiliza para ofender y defenderse.</p>
-
-
-<h3>IV.&mdash;U<small>TILIDAD DE LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA
-POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Fácil sería volver la oración por pasiva, reuniendo
-en un solo golpe de vista todos los fenómenos
-inversos a los que hemos observado. Llegaríamos
-a formular esta regla: el hombre menos apto para simular
-está más expuesto a sucumbir en la lucha por
-la vida.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span></p>
-
-<p>En verdad, escapan a ella algunos tipos especiales;
-pero las reglas no se formulan para las excepciones.
-El hombre superior, el que puede imponerse a su
-ambiente sin necesidad de adaptarse a él, constituye
-en efecto, una excepción; acaso no sea la única.
-Pero esa excepción, y otras que hubiera, no invalidan
-la regla general, que está de acuerdo con otras nociones
-similares. La lucha por la vida entre los hombres
-evoluciona de las formas violentas a las formas fraudulentas;
-esto determina el desarrollo de medios de
-lucha fundados en el fraude. El hombre primitivo
-vence a golpes de maza o de hacha; el civilizado domina
-con la fuerza de la astucia. El ambiente impone
-la fraudulencia; vivir, para el común de los mortales,
-es someterse a esa imposición, adaptarse a ella.</p>
-
-<p>Quien lo dude, imagínese por un momento que el
-astuto especulador no simule honestidad financiera;
-que el funcionario no simule defender los intereses
-del pueblo; que el literato adocenado no simule las
-cualidades de los que triunfan; que el comerciante
-no simule interesarse por sus clientes; que el examinado
-no simule conocimientos de que carece y el profesor
-una profundidad inconmensurable; que el parásito
-no simule ser útil a su huésped y la barragana
-ser madre; el bruto inteligente y el inteligente bruto,
-según las circunstancias; que la adivina y el curandero
-no aparenten facultades sobrenaturales, para
-sugestionar a su clientela; que el pícaro no simule la
-tontería y el superior la inferioridad, según los casos;
-el niño una enfermedad, el maricón el afeminamiento,
-el propagandista la pasión, la esposa astuta el
-histerismo y el marido desgraciado el amor; que el
-patrón no finja ser católico y el ladrón ser anarquista;
-que el periodista no simule pensar lo mismo que
-su director o su público: se tendrá una falange de<span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span>
-probables vencidos, casi seguramente vencidos, en la
-lucha por la vida. Ésa es la regla, sin que desconozcamos
-la excepción.</p>
-
-<p>"Existen, dice S. Faure, naturalezas intrépidas
-y leales, demasiado saturadas de verdad y de franqueza
-para plegarse a las exigencias de la vil estrategia
-que obliga a ser mentirosos e hipócritas para no
-ser vencidos en la lucha por la vida. Lo que piensan
-esos caracteres fuertemente templados, salta a sus
-labios; gritan sus desagrados, sus rebeldías, sus indignaciones,
-de la misma manera que afirman sus aspiraciones
-y sus ideales. Si son obreros, se les arroja
-de los talleres como ovejas sarnosas que podrían contagiar
-la majada; si comerciantes, pierden su clientela
-y su crédito; si funcionarios, son destituidos; si
-escritores, se les quiebra la pluma; si hablan, se les
-condena al silencio de la prisión; sus mejores amigos
-los encuentran comprometedores; sus parientes los
-reniegan; su propia familia no les perdona que hayan
-levantado la voz indignada contra la mentira socialmente
-organizada; y la multitud, si es feroz, los tratará
-como a malhechores, si es indulgente los llamará
-locos. Tartufo es el rey; suyo es el triunfo. Decid
-a vuestro auditorio las necedades más viles, las más
-bajas adulaciones, y os aclamará; decidle la verdad,
-le será desagradable y os execrará." ¡Y alguien se
-asombra de que frente a la hipocresía social el individuo
-se incline a ser astuto y mentiroso, simulador
-y fraudulento, diplomata y estratega, táctico y disimulado!
-Sorprenderse de ello sería llegar al colmo de
-la ficción. Un mundo de farsantes y de hipócritas
-empuja al individuo a engañar a sus semejantes. Todo
-le dice: ¡Miente y simula!; él simula y miente.
-La culpa es de una moral social que tiene sus bases<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span>
-en la mentira; la educación está envenenada por ella;
-la tolerancia general agrava en cada uno esta triste
-aptitud de engañar para vivir.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;C<small>ONCLUSIONES</small></h3>
-
-<p>En las sociedades humanas, la lucha por la
-vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos;
-a cada forma de lucha el hombre adapta maneras
-especiales de simulación y disimulación. Existe
-un franco paralelismo entre las formas de lucha y las
-simulaciones correspondientes. Para el común de los
-hombres, "saber vivir" equivale a "saber simular";
-sólo algunos individuos superiores, dotados de especiales
-condiciones para la lucha por la vida, pueden
-imponer su personalidad al ambiente, sin someterse
-a simular o disimular para adaptarse. Los hombres,
-en general, adáptanse tanto mejor al medio en
-que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen
-la aptitud para simular.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span></p>
-
-<h2 class="nobreak" >Cap. IV.&mdash;Psicología de los simuladores</h2>
-</div>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. La psicología sintética y los caracteres humanos.&mdash;II.
-Los elementos del carácter y su combinación en
-la personalidad.&mdash;III. Los "hombres de carácter" y
-los "hombres sin carácter" en la lucha por la vida.&mdash;IV.
-La simulación como elemento del carácter.&mdash;V.
-Predominio de la simulación en la personalidad.&mdash;VI.
-Clasificación de los simuladores.&mdash;VII. Los simuladores
-por adaptación al medio ("astutos" y "serviles").&mdash;VIII.
-Los simuladores por temperamento ("fisgones"
-y "refractarios").&mdash;IX. Los simuladores patológicos
-("psicópatas" y "sugestionados").&mdash;X. Conclusiones.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;L<small>A PSICOLOGÍA SINTÉTICA Y LOS CARACTERES HUMANOS</small></h3>
-
-<p>Las diversas formas de actividad mental, indisolublemente
-unidas en la personalidad, intervienen como
-elementos armónicos en la constitución del carácter
-individual, que se exterioriza bajo la forma de conducta:
-conjunto de acciones y reacciones mediante
-las cuales el individuo se adapta al medio en que vive,
-o manera personal de reaccionar a las excitaciones
-recibidas del medio interior y exterior.&mdash;Lo que
-psicológicamente (para la personalidad individual)
-llamamos <em>carácter</em>, éticamente (para la personalidad
-adaptada al ambiente moral de la sociedad) se traduce
-por la <em>conducta</em>.</p>
-
-<p>Podemos, pues, considerar al carácter como <em>el
-instrumento psicológico de la conducta</em>. Siempre es<span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span>
-una expresión <em>sintética</em> de la psiquis humana, de la
-personalidad.</p>
-
-<p>Taine, primero, y luego Ribot, al comentar su
-libro "La Inteligencia", insistieron sobre la necesidad
-de complementar las investigaciones de psicología
-general, analítica y abstracta, con estudios de
-psicología sintética y concreta, es decir, de psicología
-aplicada. "La psicología, cuyo objeto es el estudio
-de los fenómenos mentales, en general, no excluye en
-manera alguna el estudio de los seres reales, de los
-individuos que sienten y piensan. Así entendida, es
-y seguirá siendo una obra de clasificación, una taxonomía;
-ella determina los tipos y las variedades específicas.
-La psicología general permanecerá siempre
-muda a este respecto, pues, por su misma naturaleza,
-despreocúpase de lo que no es general; su obra consiste
-en clasificar los procesos mentales, sin inquietarse
-por las combinaciones resultantes de sus diversas
-condiciones. Al contrario de la psicología general,
-que es principalmente analítica, la psicología aplicada
-será, sobre todo, sintética, por lo menos en cuanto
-a sus fines". Y agrega el mismo Ribot, estudiando
-la psicología de los sentimientos: "Repetidamente,
-muchos autores han señalado, con razón, que el gran
-trabajo realizado hoy en el dominio de la psicología,
-debería completarse por estudios directamente opuestos;
-es decir, que la psicología analítica y abstracta
-tiene por complemento indispensable una psicología
-sintética y concreta. Como toda ciencia, la psicología
-procede por generalidades. Ya se ocupe de las percepciones
-o de los conceptos, de la asociación de ideas
-o de los movimientos, de la atención o de las emociones,
-ella toma esos hechos en todas partes donde
-los encuentra, en todos los hombres, en todos los animales,
-y trata de explicarlos, reduciéndolos a sus<span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span>
-condiciones más generales. Parte de la suposición, implícita,
-que en cada hombre hay instintos y costumbres,
-fenómenos intelectuales, afectivos, voluntarios.
-¿Pero en qué proporciones se combinan esos elementos
-para constituir las diversas individualidades psicológicas?
-¿Qué múltiples combinaciones pueden producir?
-¿Hay preponderancia de las emociones, de la
-inteligencia o de la acción? ¿La preponderancia de
-la una influye sobre el desarrollo de las otras?" (<cite>Psychologie
-des sentiments</cite>). Estas cuestiones son eminentemente
-prácticas y ajenas, por lo tanto, a
-la psicología general. Pero así como en medicina no
-hay enfermedades, sino enfermos, en psicología no
-hay una humanidad, sino hombres; todo no puede reducirse
-al estudio analítico general de cada fenómeno,
-pues la comprensión sintética no es desdeñable. Los
-elementos del carácter se combinan, no se suman simplemente;
-de allí que para conocer el conjunto no baste
-el conocimiento aislado de los componentes. El estudio
-sintético es más necesario a medida que se
-asciende de lo inorgánico, a lo orgánico, a lo consciente,
-a lo social. En suma, es justo decir que la psicología
-analítica y abstracta tiene por complemento indispensable
-una psicología sintética y concreta... El
-problema capital de esta última reside en el campo
-de la acción, no del conocimiento. Es práctico. Consistirá
-en determinar los principales tipos de individualidad,
-según su manera de actuar y de reaccionar,
-originada en los sentimientos y en la voluntad. Eso
-desígnase con un término, un tanto vago, consagrado
-por el uso: el "carácter". Es decir, consistirá en el
-estudio de la conducta como resultado del carácter
-individual.</p>
-
-<p>En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding,
-Pérez, Malapert, Queyrat y otros psicólogos<span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span>
-que estudiaron los caracteres humanos. Paulhan
-enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée,
-aunque tiende a separar de la psicología propiamente
-dicha el estudio de los caracteres, le asigna proporciones
-y objetivos semejantes. Todos los autores concuerdan
-en la necesidad de estudios sintéticos de la
-personalidad humana, determinando y clasificando
-sus diversas formas según la relativa preponderancia
-de alguno de los elementos psicológicos en la conducta
-del individuo, actuando sobre su personalidad.</p>
-
-<p>Los métodos aplicables al estudio del carácter
-son cuatro. El <em>empírico</em>, propio de todos los tiempos
-y accesible a todos los observadores; el <em>razonante</em> fué
-propio de los filósofos, reducidos a especulaciones abstractas
-acerca del proceso íntimo de los hechos estudiados;
-el <em>fisiológico</em>, cimentado sobre las doctrinas
-relativas al "temperamento" individual, cuya consecuencia
-fué detener a muchos autores en la investigación
-de las bases orgánicas del carácter y de sus
-manifestaciones; el <em>psicológico</em>, creado por Stuart
-Mill, que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones
-psicológicas sintéticas, y que podríamos llamar
-el procedimiento clínico.</p>
-
-<p>Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el
-psicológico. Malapert indica los tres últimos. Sin
-embargo, conviene señalar que el empírico, por ellos
-omitido, fué en toda época el más generalizado y fecundo,
-fundándose en la simple observación directa;
-las más geniales manifestaciones del arte, que alcanzan
-la sanción de la clasicidad, son estudios empíricos
-del carácter humano. Los tipos creados de Shakespeare
-a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a
-Dostojewsky, serán eternos modelos psicológicos de
-caracteres humanos, empíricamente observados; los
-mejores trabajos debidos al método científico podrán<span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span>
-equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o
-Stockmann, Sancho o Saccard, Segismundo o Raskolnikoff.</p>
-
-<p>El procedimiento empírico no subordina sus resultados
-al rigor de su método, sino a la perspicacia
-del escritor; se funda en una aptitud psicológica personal.
-El razonante reduce mucha parte de su labor a
-especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden
-a la observación empírica. El fisiológico tiende
-a estudiar las bases orgánicas del carácter, antes
-que sus manifestaciones mismas. El psicológico conduce
-al estudio directo del carácter, al estudio <em>clínico</em>
-de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia,
-dada la imposibilidad de experimentar la
-formación y las evoluciones del carácter. Fuerza es
-convenir con Malapert en que "el método conveniente
-para el estudio de los caracteres es, si así
-puede decirse, el método clínico, constituido esencialmente
-por la observación, la comparación y una
-inducción prudente." (<cite>Le caractère</cite>).</p>
-
-
-<h3>II.&mdash;L<small>OS ELEMENTOS DEL CARÁCTER
-Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD</small></h3>
-
-<p>¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter
-humano? ¿Se equivalen por su importancia,
-por la orientación que cada uno imprime al conjunto
-de la personalidad, a la conducta?</p>
-
-<p>Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto,
-creemos útil examinar el que no adoptaremos. Imposible
-sería el análisis crítico de los autores que estudiaron
-el problema de la constitución del carácter
-humano; reduciremos nuestro comentario a los autores
-modernos, más o menos científicos, previa una cita
-de Platón, recordada por Fouillée: "Cada uno de<span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span>
-nosotros está compuesto de una hidra, de un león y
-de un hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión;
-el león es la voluntad; el hombre es la inteligencia.
-Se puede agregar que nuestra modalidad moral cambia
-cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos
-adquiere un predominio sensible".</p>
-
-<p>Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente
-literaria, la antigua concepción psicológica
-fundada en las tres "facultades", con el mismo sello
-intelectualista que la caracterizó durante siglos en
-esta fórmula: "El hombre es la inteligencia".</p>
-
-<p>El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado
-ya a otra nueva concepción, que mira la <em>estesia</em>
-y la <em>kinesia</em> como formas evolutivas superiores
-de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad
-y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima
-ha dado Sergi en algunos de sus libros recientes.
-("<cite>La Psiche nei fenomeni della vita</cite>", y "<cite>L'origine
-dei fenomeni psichici</cite>"). Sobre bases análogas ha fundado
-Ribot su teoría y clasificación de los caracteres
-humanos.</p>
-
-<p>Las condiciones necesarias y suficientes para constituir
-un carácter, dice Ribot, son dos: la unidad y
-la estabilidad. La unidad consiste en una manera de
-actuar y reaccionar siempre homogénea y constante;
-la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo.
-Esas premisas le llevan a excluir de los caracteres a
-la masa de los amorfos y los instables. Sobre esa base,
-agrega: "La vida psíquica, considerada en su más
-lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones
-fundamentales; sentir y actuar; tenemos,
-pues, dos grandes divisiones: los sensitivos y
-los activos".</p>
-
-<p>Ribot no dice que "sentir y obrar" sean dos funciones,
-sino el doble aspecto de la sensibilidad, que es<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span>
-impresionabilidad, susceptibilidad y excitabilidad del
-sistema nervioso, a la vez que impulso, tendencia, deseo.
-La sensibilidad es al mismo tiempo aptitud para
-el placer y el dolor, y aptitud para desear. Todo ello
-es movido por la sensibilidad, que en su fase más evolucionada
-es sentimiento y constituye toda la vida
-afectiva.</p>
-
-<p>La inteligencia, por su parte, queda relegada a
-un rol secundario, como fenómeno intermediario
-entre los sentimientos y la voluntad; "sólo los estados
-afectivos son primordiales en la constitución del carácter.
-Forman la capa profunda, de primera aparición;
-las disposiciones intelectuales forman una segunda
-capa superpuesta. Lo fundamental en el carácter
-son los instintos, las tendencias, los impulsos, deseos,
-sentimientos: todo eso y nada más que eso. Es
-un hecho de observación tan simple y tan evidente,
-que no sería menester insistir sobre él si la mayor
-parte de los psicólogos no hubieran embrollado esta
-cuestión por sus inveterados prejuicios intelectualistas,
-es decir, esforzándose por referir todo a la inteligencia,
-explicar todo por ella, y plantearla como el
-tipo irreductible de la vida mental".</p>
-
-<p>Esta opinión de Ribot, de cepa genuinamente
-spenceriana, es excesiva. Indudablemente, los sentimientos
-son el mayor de los móviles, pero no son todo;
-si los estados representativos no tuviesen en la vida
-función alguna, no formarían parte de la vida psíquica.
-A lo sumo, la cuestión podría reducirse a determinar
-si la inteligencia es función primitiva, o si
-es secundaria al sentimiento; pero no a discutir su
-participación en la actividad psíquica sintética.</p>
-
-<p>Fouillée ha combatido la teoría de Ribot, procurando
-devolver su prestigio a la tripartición funcional
-de la actividad psíquica. ¿La inteligencia es,<span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span>
-como pretende Ribot, una facultad adventicia y sobreagregada?
-Contesta Fouillée con pruebas de dos
-clases: fisiológicas las unas, psicológicas las otras.</p>
-
-<p>Si se tratara simplemente de señalar las condiciones
-básicas del "temperamento", Fouillée iría
-hasta admitir la suficiencia de las dos funciones fundamentales,
-correspondientes a la sensación y el movimiento;
-pero el "carácter" es algo más que el temperamento,
-por la intervención misma de la inteligencia,
-que le agrega modalidades que le son peculiares.
-Y volviendo sobre la vieja imagen de Platón, concluye
-su capítulo sobre clasificación de los caracteres:
-"Puesto que hemos restablecido la presencia de
-la inteligencia entre los elementos primordiales de la
-evolución mental, llegamos lógicamente a distinguir
-tres grandes tipos y géneros de caracteres: el sensitivo,
-el intelectual, el volitivo."</p>
-
-<p>Sin negar la participación de los tres elementos
-en la formación del carácter, Morselli asigna papel
-preponderante al sentimiento, y Sergi, aunque admitiendo
-la preponderancia de la vida afectiva, reconoce
-esenciales la inteligencia y la voluntad para
-la determinación del carácter.</p>
-
-<p>En suma, aun admitiendo el primado del sentimiento,
-se reconoce generalmente que los tres factores
-intervienen. El mismo Ribot no hace sino cuestión
-de <em>primordialidad</em>; en rigor él no niega a la inteligencia
-toda acción sobre la exteriorización de la
-conducta, sino que la declara consecutiva al sentimiento,
-lo mismo que la voluntad. Pero esto no hace al
-caso; la conclusión es que los tres modos de funcionamiento
-juegan un papel, sea cual fuere el factor primordial
-o los secundarios.</p>
-
-<p>Esta concepción, fundada en la tripartición funcional,
-es compartida por la mayoría de los autores<span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span>
-modernos, comenzando por Bain. Este autor ("<cite>On the
-Study of Character</cite>"), guiándose por un criterio estrictamente
-psicológico, fundó su teoría sobre la distinción
-de los fenómenos psíquicos en emoción, volición
-e inteligencia, lo que le lleva a constituir tres
-tipos fundamentales de carácter: los intelectuales,
-los emocionales y los volitivos. El mismo punto de
-vista encontramos en Hoffding; las diferencias individuales
-serían producidas por la diferente proporción
-en que se combinan los elementos psíquicos:
-una primera diferencia característica resultará del
-predominio que tengan en el individuo los elementos
-intelectuales, afectivos o volitivos ("<cite>Esquisse
-d'une Psychologie</cite>").</p>
-
-<p>Otras clasificaciones recientes pueden referirse al
-mismo tipo de las de Fouillée, Bain y Hoffding: la
-de Queyrat, la de Levy, etc.</p>
-
-<p>Malapert, en su reciente monografía, trata de
-agregar un nuevo elemento a los tres clásicos, estableciendo
-una diferencia entre la <em>actividad</em> y la <em>voluntad</em>.
-"En resumen, dice, creemos que entre los elementos
-constitutivos del carácter, entre las funciones
-psíquicas esenciales, cuya particular naturaleza y modo
-de combinación constituyen la fisonomía moral de
-cada individuo, debe contarse, además de la sensibilidad
-y de la inteligencia, la actividad propiamente
-dicha por una parte, y por otra parte la voluntad.
-A la trilogía clásica nos parece más exacto sustituir
-esta tetralogía".</p>
-
-<p>Pero no observa que la actividad es la resultante
-de toda la personalidad psíquica, la conducta, mientras
-que la voluntad es uno de los modos parciales
-de su funcionamiento, como lo son la inteligencia y
-el sentimiento. Su distinción equivaldría a diferenciar
-el sentimiento, que es un modo psíquico funcio<span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span>nal,
-de la sensación, que es su proceso inicial.</p>
-
-<p>Sin embargo, Malapert encuadra su clasificación
-dentro de estas mismas líneas generales. Llega a una
-clasificación en que figuran, en diversos grupos, los
-afectivos, los intelectuales, los activos y los voluntarios,
-complementándose con dos grupos de templados
-y apáticos.</p>
-
-<p>Con otros criterios han intentado clasificar los caracteres
-Azam, Pérez y Paulhan. El primero de ellos,
-aunque reconoce que en la constitución del carácter
-entran como elementos constitutivos la voluntad, la
-sensibilidad y la inteligencia, incurre en una clasificación
-empírica, que no es del caso discutir, y que se
-funda sobre una primera tripartición en estas tres
-categorías: caracteres buenos, caracteres malos y caracteres
-indefinidos (buenos o malos, según las circunstancias);
-esta primera división se subdivide en
-no menos de cien caracteres secundarios ("<cite>Le caractère
-dans la santé et dans la maladie</cite>").</p>
-
-<p>Partiendo de la manera de actuar, es decir, de
-la actividad, de la conducta, Bernard Pérez ha dividido
-los caracteres en seis grandes tipos: vivaces, vivaces-ardientes,
-ardientes, lentos, lentos-ardientes,
-equilibrados (" <i lang="fr" xml:lang="fr">Le caractère de l'enfant á l'homme</i>").
-En rigor ésta no es una clasificación psicológica y su
-análisis no nos corresponde en este sitio.</p>
-
-<p>Para completar esta crítica de las clasificaciones
-de los caracteres, recordemos la propuesta por Paulhan.
-Fundándose en su teoría general del funcionamiento
-mental (" <i lang="fr" xml:lang="fr">L'activité mentale et les éléments
-de l'esprit</i>", <em>Introducción</em>) que hace presidir
-toda la vida psíquica por la <em>ley de asociación sistemática</em>,
-establece cuatro tipos mentales diferentes, divididos
-en dos clases: "1.º. Cualidades que se refieren
-a la manera de ser de las tendencias, al carácter ge<span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span>neral
-de sus relaciones en un mismo individuo: la
-coherencia, la lógica, el contraste, la vivacidad, la tenacidad,
-etc.; 2.º. Cualidades que están constituidas
-por las tendencias mismas: tendencias orgánicas como
-la glotonería, sensuales como la gula, intelectuales,
-etc. La primera clase comprende las formas de la actividad
-mental, la segunda los elementos concretos que
-dirigen esa actividad." Toda la cuestión, para
-Paulhan, sería ésta: a tal manera de asociación sistemática
-y de organización de las tendencias, tal carácter.
-Pero le han observado Fouillée y Malapert
-que el modo de organización de las tendencias es una
-resultante de su naturaleza misma, pues la tendencia
-produce la sistematización; las leyes de asociación son
-efectos, expresan el modo según el cual actúan y reaccionan
-las tendencias. Paulhan ha señalado claramente
-las diferencias entre su sistema y la clásica doctrina
-inglesa del asociacionismo; pues mientras ésta
-es una relación de mecanismo, la de Paulhan pretende
-ser una relación de finalidad; el asociacionismo inglés
-expresa la ligazón, conexión y atracción de las ideas,
-mientras que para Paulhan, la asociación de las ideas
-depende del objetivo común a que ellas concurren.</p>
-
-<p>De todas maneras, si su clasificación de los caracteres
-no confirma la tripartita, tampoco se opone a
-ella, pues obedece a un criterio muy especial.</p>
-
-<p>De este análisis inducimos que en la determinación
-del carácter influye el predominio de una función
-sobre las demás, la desproporción entre las funciones.
-Pero es necesario, sin embargo, fijar cómo debe
-entenderse ese predominio y cómo conviene determinar
-la función dominante en un carácter. Esa dominante
-no debe ser el resultado de una comparación
-entre diversos individuos, sino el resultado de una
-comparación entre las diversas funciones mentales del<span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span>
-mismo individuo; además, esa comparación no debe
-ser propiamente cuantitativa. Fouillée, en su clasificación,
-hace cuestión de individuos que tienen <em>más</em>
-inteligencia; pero en este orden de fenómenos poco
-significan los términos "más" y "menos". Por eso
-Malapert aconseja fijarse en la calidad y no en la cantidad;
-con eso quiere decir que "en un individuo dado,
-la <em>cualidad</em> especial, la modalidad, la expresión característica
-de una de las funciones psíquicas (<em>sea</em> cual
-fuere su grado de desarrollo, su <em>cantidad</em>) implica tal
-o cual modalidad, forma o cualidad de las otras (sea
-cual fuere, también, su desarrollo). Se trata aquí de
-<em>influencia</em> (de cualquier manera que se la explique)
-más bien que de superioridad cuantitativa. Un individuo
-muy inteligente tendrá una inteligencia especial
-si su inteligencia está dirigida y dominada
-por su sensibilidad; el carácter será la sensibilidad:
-es un sensitivo. Un individuo muy inteligente tendrá
-una inteligencia particular si ella está dirigida por
-la necesidad de acción: es un activo". Es necesario,
-pues, tener en cuenta las modalidades individuales
-con que aparecen y se combinan las diversas formas
-de la vida mental en los individuos, y no determinar
-el carácter mediante relaciones abstractas o heterogéneas.</p>
-
-<p>En suma: en la composición del carácter individual,
-considerado como el instrumento psicológico
-de la conducta, intervienen los diversos elementos
-de la actividad mental; el predominio de alguno sobre
-los demás, produce tipos que pueden clasificarse
-como sensitivos, intelectuales y volitivos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p>
-
-
-<h3>III.&mdash;L<small>OS "HOMBRES DE CARÁCTER" Y LOS "HOMBRES
-SIN CARÁCTER" EN LA LUCHA POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Nos hemos detenido en el precedente análisis para
-decir con más firmeza que esas clasificaciones de los
-elementos del carácter no pueden servir como base
-para el estudio clínico de los caracteres humanos. En
-la realidad, los hechos revisten otro aspecto: una o
-varias cualidades especiales predominan sobre las demás,
-caracterizando la personalidad. Un intelectual,
-un sensitivo, un activo, son la materia prima del hombre
-de carácter; pero esa materia se elabora y modela
-según la cualidad predominante en la conducta;
-el activo podrá ser ambicioso, avaro, cobarde, temerario
-o simulador. Lo mismo ocurrirá con el intelectual
-y con el sensitivo.</p>
-
-<p>Pero sea cual fuere el tipo psicológico de cada
-individuo, no es igualmente intensa la conducta de
-todos en la lucha por la vida; además de las diferencias
-cualitativas tenemos las diferencias intensivas.
-Conviene fijar con precisión este problema, esencial
-para el asunto que estudiamos.</p>
-
-<p>La lucha, en la vida social, desenvuélvese en condiciones
-sociológicas que la diferencian de la lucha
-por la vida puramente biológica. Es natural, pues,
-que para entrar al estudio psicológico de los simuladores
-atribuyamos mayor importancia a las diferenciaciones
-subordinadas a la adaptación social de
-la conducta.</p>
-
-<p>No basta el simple criterio de la fisiopatología
-o de la degeneración, que nos llevaría a escindir la
-humanidad en dos grandes grupos de normales y
-degenerados, por otra parte difíciles de precisar; ni<span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span>
-satisface la división, que hace brillantemente Ferri,
-en hombres normales y anormales, subdividiendo estos
-últimos en evolutivos y regresivos (<cite>Studi sulla Criminalità
-ed altri saggi</cite>). En cambio, encontramos satisfactoria&mdash;y
-para nuestro objeto suficiente&mdash;la
-teoría, más sociológica que biológica, de Silvio Venturi
-(<cite>Le mostruosità dello spirito</cite>); para éste, los
-hombres, según su actuación en el grupo social en que
-viven, deben dividirse en "característicos" e "indiferentes".
-Este concepto concuerda, en general, con
-algunas ideas sostenidas por Ribot.</p>
-
-<p>Veamos, brevemente, las ideas cardinales de esa
-teoría, que es una útil metodización preliminar para
-el estudio de los caracteres humanos. En seguida podremos
-comprender mejor la mentalidad de los simuladores.</p>
-
-<p>Es de vieja y común observación que en la sociedad
-existen dos clases fundamentales de individuos.
-Consiguen los unos afirmar su propia personalidad en
-la lucha por la vida, haciéndola tangible para cuantos
-les rodean; los otros no salen del casillero de la
-vulgaridad. Vivir es expandir la propia personalidad,
-aumentando nuestras anastomosis con el ambiente e
-intensificando la acción que sobre él ejercemos; los
-que no consiguen hacerlo pertenecen al género que
-llamaríamos de los "hombres que no existen".</p>
-
-<p>Estudiando los caracteres humanos, Ribot los excluye
-por considerarlos faltos de carácter, haciendo
-lo mismo con los "instables"; Venturi, recientemente,
-analizó ese mismo concepto en su interesante libro,
-esbozando además una clasificación teórica de los característicos,
-que señalaremos oportunamente, pues se
-armoniza con los criterios que serán nuestro punto
-de partida para estudiar la psicología de los simuladores.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span></p>
-
-<p>Los "hombres sin carácter" son la masa anodina,
-el número abstracto, los individuos para quienes,
-como diría Dante, es noche mucho antes de la
-oración. Ribot los llama "amorfos" y Nordau los señala
-antes de estudiar la "<cite>Psicología del genio
-y del talento</cite>", coincidiendo con Venturi en asignar
-a los "filisteos" un rol de lastre en la vida social.
-Ribery (<cite>Essai de classification naturelle des caractères</cite>),
-criticando a Ribot, encuentra demasiado impreciso
-el tipo del amorfo. Mantegazza (<cite>I caratteri
-Umani</cite>) diríalos "sin carácter", poniendo en el fondo
-de su psicología una gran debilidad moral que los
-hace ceder a la más leve presión y sufrir todas las influencias.
-En la clasificación de Pérez figurarían entre
-los "lentos"; como "apáticos" en la de Malapert
-y junto a los "templados" en la de Paulhan.</p>
-
-<p>"Hombres de carácter" son los que poseen fisonomía
-propia, presentando cualidades diversificadas,
-tendencias originales, capacidad fecunda para iniciativas
-distintas de las habituales. Son los actores en
-el drama humano, en la evolución social. Entre ellos
-se reclutan los que Taine&mdash;antes que Tarde, Sighele
-y Le Bon&mdash;llamó "meneurs" (<cite>Les origines, etc.</cite>,
-parte III), y, recientemente, D'Annunzio "evocadores",
-"animadores". Ellos son los <em>activos</em>, en una palabra,
-pero no en el sentido estrecho que da Ribot a
-esa designación (persona que tiene por rasgo dominante
-la tendencia natural, siempre renaciente, a la
-acción), sino en el sentido amplio que le atribuye P.
-Rossi: persona que posee una o todas las aptitudes
-psíquicas apropiadas para vencer la presión de la
-multitud ( <i lang="it" xml:lang="it">I suggestionatori e la folla</i>).</p>
-
-<p>El concepto de "hombre de carácter" expresa
-la intensificación de una modalidad que puede ser común.
-En último análisis no existe un solo individuo,<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span>
-por muy amorfo que sea, que no tenga algunos caracteres
-propios y personales, que no ejerza su acción&mdash;tan
-infinitesimal como se quiera&mdash;sobre el medio en
-que vive; todos, desde el más grande hasta el más
-pequeño, nacen o se moldean con más o menos rasgos
-personales, contribuyendo, necesariamente, según su
-poca o mucha capacidad, a la vida del agregado social.
-Lo "indiferente" y lo "característico", sólo aparecen
-claros cuando se juzga al individuo por su función.
-Enfocando de esta manera la psicología de los
-hombres&mdash;como hiciera Voltaire en "Micromegas",&mdash;vemos
-que la inmensa mayoría desaparece, confundida
-en una amalgama de uniforme pasividad: multitud
-de unidades que, aisladamente, no tienen importancia
-alguna.</p>
-
-<p>Bien observa Ribot que la dinámica social es el
-producto de la acción de tendencias contrarias; cada
-tendencia tiene su antagonista que la equilibra y enfrena,
-en sentido saludable para el conjunto. Edward
-Carpenter, en su ingeniosa "Defensa de los criminales",
-intentó poner de relieve la utilidad que
-reportan a la sociedad ciertas formas de delincuencia,
-ideas que ha enunciado, en parte, el mismo Lombroso,
-en una breve monografía llena de ideas susceptibles
-de fecundo desarrollo (<cite>La funzione sociale del
-delitto</cite>).</p>
-
-<p>Los exagerados son necesarios para el desarrollo
-social de una función o modalidad del espíritu. El
-doctor Stockmann, que nos pinta Ibsen en "Un enemigo
-del Pueblo", es el tipo característico del individualismo;
-pero esta cualidad sería socialmente nociva
-si implicara considerar, como él hace, que la asociación
-en la lucha por la vida es perjudicial y que
-el hombre más fuerte es el que está más solo. El Juan
-Moreira de la tradición gauchesca, que encarna en los<span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span>
-folletines de Gutiérrez tantas reminiscencias atávicas
-desvanecidas hoy al calor de la civilización, es el característico
-del valor personal; pero a nadie escaparán
-los peligros sociales que tendría la existencia del valor
-si todo valiente exaltara su cualidad hasta límites
-semejantes. Sin embargo, esos tipos son términos de
-comparación necesarios para que miles de conciencias
-amorfas cultiven su individualidad y procuren no ser
-cobardes.</p>
-
-<p>Los característicos se forman por la misma acción
-de la vida social, respondiendo a la necesidad de la
-división del trabajo. Esta necesidad, tanto mayor
-cuanto más complejo es el organismo colectivo, guarda
-relación directa con el grado de evolución de las sociedades
-humanas, como lo demuestra Durkheim al
-estudiar la "<cite>División del trabajo social</cite>".</p>
-
-<p>En la formación de los "hombres de carácter"
-intervienen factores externos e internos, sociales y biológicos.
-Cada uno de ellos puede ser engendrado por
-las condiciones de lucha del medio social. En realidad,
-todos los hombres, en la lucha por la vida, son
-gladiadores que pelean o actores que recitan: ninguno
-prescinde de su público cuando actúa; quien
-prescindiera en absoluto del medio sería un "característico"
-de la despreocupación.</p>
-
-<p>También puede influir la herencia de elementos
-característicos, repetidos y consolidados a través de
-las generaciones precedentes. Otras veces la anomalía
-mental parece intervenir tanto como el medio social.
-Pero no la anomalía mental considerada con
-el criterio estrecho de la clínica, que se limita a amoldar
-a su docena de marcos cómodos&mdash;que llama
-"formas clínicas",&mdash;los fenómenos más llamativos de
-la patología mental; la anomalía debe ser entendida
-en un sentido vasto&mdash;tal como Ferri la esboza en<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span>
-su estudio sobre los anormales,&mdash;abarcando todas las
-divergencias de la psiquis media: desde esas escabrosidades
-que estudió Cullere en "Les frontières de la
-Folie", hasta las formas trágicas del derrumbe mental.</p>
-
-<p>Partiendo de esas premisas, indispensables para
-el mejor desarrollo de este capítulo, analizaremos las
-dos cuestiones que directamente atañen a nuestro
-asunto:</p>
-
-<p>1.º. Proporciones en que la simulación se manifiesta
-en el carácter de todos los individuos.</p>
-
-<p>2.º. Predominio especial de la simulación en el
-carácter de ciertos individuos: los simuladores característicos.</p>
-
-
-<h3>IV.&mdash;L<small>A SIMULACIÓN COMO ELEMENTO DEL CARÁCTER</small></h3>
-
-<p>Los medios que usan todos los hombres para luchar
-por la vida son semejantes, variando su intensidad
-y la proporción de sus diversos elementos. El
-hombre sin carácter se deja arrastrar por las manifestaciones
-comunes de la actividad humana, sin tener
-un gesto o una modalidad personal; el hombre de
-carácter, en cambio, desarrolla aptitudes bien diferenciadas,
-procurando afirmar su personalidad en la lucha,
-sin preocuparse de lo que su actividad representa
-para las rutinas convencionales en su medio
-social.</p>
-
-<p>Por eso, tener o no "carácter", es un coeficiente
-de afirmación del individuo contra la colectividad que
-tiende a amalgamarlo en la masa. En realidad, los
-hombres de carácter intenso y diferenciado son los
-que más luchan por la vida; los demás lo hacen dentro
-de condiciones tan uniformes, y con tan escasa<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span>
-energía, que su actividad resulta imperceptible en el
-movimiento social; los indiferentes no luchan, porque
-en rigor no viven.</p>
-
-<p>Si, como venimos demostrando, la simulación
-sirve para adaptarse mejor a las condiciones del medio,
-fingiendo cualidades cuya utilidad para la lucha
-está probada y disimulando otras que son reconocidamente
-perniciosas, debe confirmarse esta verdad en
-los hombres sin carácter y en los hombres de carácter.
-En los primeros encontramos las <em>formas sociales de
-la simulación</em>, es decir, las que son comunes a todos
-los individuos que luchan por la vida dentro de un
-mismo ambiente social; en los segundos percibimos las
-<em>variaciones individuales de la simulación</em>, formas
-personales y bien diferenciadas, que decididamente
-caracterizan al individuo.</p>
-
-<p>En la masa de los hombres amorfos, la simulación
-suele ser un simple reflejo de las simulaciones
-más difundidas, anastomosándose por una parte con
-las mentiras convencionales, y por otra con la imitación
-en todas sus formas, para cuyo estudio podrán
-consultarse las conocidas obras de Nordau y Tarde.
-Obsérvese este hecho fundamental: <em>la simulación es
-una mentira en acción</em>, al mismo tiempo que <em>sólo es
-una imitación aparente</em>, según hemos explicado en el
-capítulo primero; fácil será, pues, inducir la difusión
-combinada de estas tres formas fraudulentas para la
-adaptación de la conducta al medio en que se actúa.</p>
-
-<p>El "espíritu gregario", propio de todas las asociaciones
-de individuos, impone a los hombres sin carácter
-cierta manera de ser, de pensar, de sentir y
-de actuar, conforme a las condiciones comunes a todo
-el agregado; el individuo, para no sucumbir en la lucha
-por la vida, procura aproximarse lo más posible<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span>
-a esa común manera de ser, adaptándose por todos los
-medios<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p>
-
-<p>Por esos motivos, la simulación forma parte de
-todos los caracteres humanos, entra como elemento
-psicológico en la constitución de cualquier personalidad,
-normal o anormal. Estudiando las innumerables
-formas colectivas e individuales de la simulación entre
-los hombres, hemos podido comprobar que ningún
-individuo está eximido de simular en la lucha por la
-vida; y para la muchedumbre de los sin carácter
-"saber vivir" equivale a "saber simular". Los hombres,
-en general, adáptanse tanto mejor a su ambiente
-cuanto más desarrollada tienen la aptitud para simular.</p>
-
-<p>Todo individuo de la especie humana es, en
-cierto modo y cantidad, simulador; en determinadas
-circunstancias necesita serlo forzosamente. En los
-amorfos la simulación no llega a ser intensa ni
-<span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span>compleja, por la sencilla razón de que nada lo es
-en ellos; cuando la afirmación de la personalidad no
-lo exige, los medios de lucha no se desenvuelven o
-lo hacen escasamente. Con una simulación débil coexisten
-otras condiciones adaptativas, débiles también,
-que no imprimen carácter determinado al individuo;
-el hombre larvadamente simulador puede ser,
-a la vez, larvadamente modesto, hipócrita, generoso,
-embustero, ambicioso, delincuente o servil. Esos elementos
-se combinan sin formar un carácter, lo mismo
-que la sobreposición o combinación de todos los colores
-determina su negación, según se demuestra en el
-conocido aparato de física. Un hombre equilibrado,
-sin nada suficiente para afirmar su individualidad,
-no tiene carácter; la simulación será en su mente uno
-de los tantos resortes necesarios para adaptar la conducta
-a la vida social.</p>
-
-<p>Cuando la lucha es más intensa, todos los medios
-se intensifican: la simulación entre otros. En este
-sentido general, los característicos simulan más que
-<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span>los indiferentes, puesto que luchan por la vida con
-más energía y tienen más ocasiones útiles para simular.</p>
-
-<p>Lo mismo que los demás rasgos psicológicos especiales,
-la simulación puede ser predominante o secundaria
-en la personalidad del hombre de carácter.</p>
-
-<p>En el primer caso tendremos un tipo psicológico
-caracterizado por la simulación; en el segundo un tipo
-mixto, sobre cuya conducta la simulación ejerce influencia
-subalterna.</p>
-
-<p>La aptitud o la tendencia a simular llega a su
-acmé en determinados individuos, en quienes la simulación
-alcanza la misma intensidad que el individualismo
-en el Stockmann ibseniano, y el valor en el
-Moreira criollo. Esos constituyen el tipo psicológico
-especial, cuyas diversas manifestaciones analizaremos:
-el "simulador característico".</p>
-
-<p>Cada uno de estos caracteres especiales desempeña
-en el conjunto social una función útil, equilibrando
-la acción de su antagonista. El simulador
-tiene su antítesis en el ingenuo,&mdash;pariente del
-<span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span>"Cándido", de Voltaire&mdash;que representa el otro
-extremo de la inadaptación a las condiciones de
-la lucha por la vida; Bianchi ha definido ese tipo
-como característico del <em>sincerismo</em>, y Mantegazza lo
-estudia bajo la clasificación de "ingenuo". Ambos
-pueden perjudicarse por su propia exageración, pero
-del contraste entre las dos funciones nace el justo
-medio útil, enseñando al amorfo a no simular menos
-de lo que necesita y a no ser más sincero de lo que
-conviene.</p>
-
-<h3>V.&mdash;P<small>REDOMINIO DE LA SIMULACIÓN EN LA PERSONALIDAD</small></h3>
-
-
-<p>El hombre lucha por la vida adaptando su conducta
-a las condiciones del ambiente en que se desenvuelve;
-la actividad mental le permite discernir las
-ventajas o desventajas que un hecho o una cualidad
-personal implican para el desenvolvimiento de la
-personalidad. La conciencia de esas ventajas o
-desventajas hace que el individuo adapte su carácter
-a las condiciones de lucha, simulando las cualidades
-que la observación y la experiencia demuestran ventajosas,
-y disimulando las perjudiciales.</p>
-
-<p>Puesto que todos los hombres simulan y disimulan,
-¿en cuáles estudiaremos el carácter propio de
-los simuladores, sus diversas manifestaciones, los factores
-determinantes de su peculiar modalidad mental
-y la importancia extraordinaria que para algunos
-reviste en la lucha por la vida?</p>
-
-<p>Conviene distinguir el sujeto simulador, que lo
-es de manera habitual y permanente, del sujeto que
-se ve precisado a simular accidentalmente, sin que
-ello constituya una característica de su funcionamiento
-mental. El primero posee el carácter simulador,
-psicológicamente considerado; al segundo no puede<span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span>
-llamársele simulador, aunque el azar le arrastre a usar
-con provecho algunas simulaciones. De igual manera
-llámase mentiroso al que miente por tendencia o por
-hábito, sin considerar tal a quien miente alguna vez
-por circunstancias especiales; y decimos tímido a
-quien lo es en todas ocasiones, sin llamar así a cuantos
-pueden sufrir un acceso de timidez circunstancial.
-Buscaremos, pues, los caracteres psicológicos propios
-del simulador <em>en los sujetos que, por tendencia o
-por hábito, se valen preferentemente de la simulación
-como medio astuto de adaptarse a las condiciones
-de la lucha por la vida</em>.</p>
-
-<p>Como sabemos, en sus manifestaciones voluntarias
-y conscientes, y en muchas subconscientes e involuntarias,
-su resultado es proporcionar al simulador
-una ventaja<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>. La forma normal de la simulación
-es simplemente utilitaria, lo mismo que la forma normal
-de la disimulación: el simulador saca provecho
-de las aptitudes que pone en acción.</p>
-
-<p>El estudio sintético de este carácter fué generalmente
-descuidado. Teofrasto, en sus "Caracteres",
-traducidos y vivificados por La Bruyère en su interesante
-traslado al medio político y social de su época,
-esbozó algunas notas sobre la simulación en
-el carácter. Pero los "caracteres éticos", no obstante
-<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span>admirar por la clarividencia de la observación y por
-su estilo digno y elegante, no constituyen un documento
-psicológico, tal como puede exigirlo el criterio
-moderno en esta índole de observaciones.</p>
-
-<p>El arte, rico de ejemplos para el estudio de cualquier
-tipo psicológico, ha sacado partido del simulador,
-en sus diversas modalidades. Sin detenernos
-en un análisis que para ser completo llenaría por sí
-solo una monografía, recordaremos que uno de los
-tipos más interesantes de Dickens, el Pechniff de su
-"Martín Chuzzlewit", podría exhibirse como modelo
-en su género, ya por la fantasía que le atribuyó su
-autor, como por la animación y realidad de su silueta
-psicológica. Desde otro punto de vista, la simulación
-juega en el arte un rol esencial, como producto imaginativo;
-en muchas obras maestras del arte, todos
-los tipos son el simple fruto de una fantasía exuberante
-servida por una perfecta posesión del idioma.</p>
-
-<p>Entre los escritores científicos modernos, Pérez,
-Fouillée, Azam, Paulhan, Levy, Ribot, Malapert, Ribery,
-Mantegazza, y otros que estudiaron el carácter
-en general y sus tipos especiales, no aislan el tipo
-general del fraudulento, o del astuto, ni especifican
-el tipo del simulador. Sergi, estudiando las degeneraciones
-humanas, enuncia diversos tipos, sin aludir
-<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span>al que estudiamos. Venturi, al esbozar sus característicos
-<em>menores</em>, no menciona siquiera al simulador. Se
-explica: el hipócrita, el mentiroso, el astuto, el simulador,
-se entremezclan íntimamente y es difícil hacer
-distinciones que, por sutiles, podrían parecer artificiosas.
-Pero ser hipócrita, mentiroso, astuto o simulador
-no es lo mismo. Esos diversos tipos psicológicos
-componen un grupo más general, el de los <em>fraudulentos</em>,
-donde todos caben y se entrelazan, influyéndose
-recíprocamente, como hermanos de una misma
-familia, como ramas de un mismo tronco.</p>
-
-<p><em>Simular</em>, hemos dicho, es adoptar los caracteres
-exteriores y visibles de lo que se simula, a fin de confundirse
-con lo simulado. La mentira, la hipocresía,
-la astucia, pueden asumir formas que impliquen la
-simulación, pero no son siempre y necesariamente simulaciones.</p>
-
-<p>Sin embargo, no siendo la mente humana un aparato
-simple, de efecto único, sino un complejo de acciones
-y reacciones, rara vez podrá aparecer un individuo&mdash;por
-muy "característico" que sea&mdash;cuya
-personalidad tenga una sola manifestación.</p>
-
-<p>Ribot considera la "unidad" del carácter como
-una de sus cualidades indispensables, junto con la
-inneidad y la estabilidad; por ese motivo, además de
-los amorfos, se ve obligado a excluir de los caracteres
-a los instables, negando también la categoría de característicos
-a los intelectuales, los voluntarios y los templados.
-Esa exageración del valor de la "unidad" en
-el carácter humano es compartida por otros psicólogos;
-a todos pudieran responder las siguientes palabras
-de Tolstoy, en cuya "Resurrección" no escasean
-las observaciones psicológicas perspicaces. "Uno de
-los prejuicios más arraigados y difundidos consiste
-en creer que todo hombre posee exclusivamente ciertas<span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span>
-cualidades definidas, que es bueno o malo, inteligente
-o bruto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Podemos
-decir de un hombre que es más a menudo
-enérgico que apático, e inversamente; pero decir de
-un hombre, como suele hacerse, que es bueno o inteligente,
-y de otro que es malo o bruto, es desconocer el
-verdadero carácter de la naturaleza humana. Los
-hombres son como un río; aunque formado siempre
-por agua, ora es ancho y ora estrecho, lento o rápido,
-tibio o helado. Los hombres, también, llevan en sí el
-germen de todas las cualidades humanas, y ora manifiestan
-una, ora otra, mostrándose a menudo diferentes
-de sí mismos, es decir, distintos de lo que suelen aparentar.
-Pero en ciertos hombres esos cambios son más
-raros y se preparan con lentitud, mientras que en
-otros son más rápidos y se suceden con mayor frecuencia".
-En los simuladores, lo mismo que en los
-demás característicos, encuéntrase una cualidad predominante,
-no excluyente; entre los elementos del
-carácter algunos se coordinan y otros se subordinan,
-combinándose para determinar la resultante: por eso
-veremos el tipo del simulador generalmente asociado
-con otros que le imprimen fisonomía particular.</p>
-
-<p>En general, pues, junto con la aptitud característica
-coexisten las afines, u otras de índole diversa,
-que pueden no ser afines. Es frecuentísimo, como observa
-Venturi, encontrar el tipo mixto del envidioso-calumniador,
-del ambicioso-genial: cualidades afines;
-también es posible ver pródigos-mentirosos, ladrones-altruístas,
-ambiciosos-serviles: caracteres que no se
-excluyen, aun siendo el uno útil y el otro perjudicial
-para la sociedad. Aunque les niega título de caracteres,
-Ribot confirma su existencia; los tipos mixtos corresponden
-o se aproximan a los que él llama "caracteres
-contradictorios sucesivos", "caracteres contra<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span>dictorios
-simultáneos" y "caracteres instables y polimorfos".</p>
-
-<p>Falsearía, en suma, nuestro pensamiento, quien
-entendiera que la función característica es <em>única</em> y
-<em>excluyente</em>; ella sólo implica la intensificación, hasta
-ser <em>predominante</em> sobre las demás que con ella coexisten.
-Con ese criterio estudiamos la psicología de los
-simuladores.</p>
-
-<p>Preguntad a cualquier médico quién fué Charcot;
-os contestará, sin duda: un neurólogo. ¿Y acaso
-no habría podido ser, también, afectuoso como padre,
-celoso como marido, curioso como observador,
-pródigo o avaro, astuto o inocente, espontáneo o simulador,
-en las mil manifestaciones de su vida? Pero
-él no ha existido, ni ha sido "característico", sino
-como renovador de la patología nerviosa.</p>
-
-<p>Del sacerdote Castro Rodríguez o del anarquista
-Ravachol, cualquiera os dirá que fueron homicidas;
-nadie recordará que el primero era hipócrita, avaro,
-mentiroso, ni que el segundo era ladrón, pródigo, sectario.
-Fuera de su característica como homicidas, ellos
-no han existido.</p>
-
-<p>Al analizar, pues, los diversos tipos de simuladores,
-los encontraremos complejos, combinados con
-otros caracteres afines o predisponentes. Hay, en
-efecto caracteres psicológicos que guardan estrecho
-parentesco: el mentiroso suele ser fantástico o vanidoso,
-el modesto suele ser apático o ingenuo. De
-igual manera veremos que, siendo astuto o servil,
-fisgón o no conformista, psicópata o sugestionable,
-se está predispuesto a pertenecer al grupo de los simuladores
-característicos, dando fisonomía propia a
-diversos tipos especiales.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span></p>
-
-
-<h3>VI.&mdash;C<small>LASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES</small></h3>
-
-<p>"Es necesario resignarse a no conocerlo ni explicarlo
-todo, limitándose a determinar lo que es posible
-conocer; es la única manera de saber algo. Un
-análisis, una clasificación <em>psicológica</em>, he ahí lo que,
-por ahora, consideramos posible. Sepamos contentarnos
-con eso, tanto más que ello tiene su interés, su
-valor y su alcance. Lo mismo pensaron y han intentado
-realizar los autores que más recientemente ocupáronse
-de la cuestión del carácter. En el punto de
-vista psicológico se han colocado todos, inclusive el
-mismo Fouillée". Estas palabras de Malapert justifican
-la imposibilidad de ofrecer una clasificación
-exacta de los simuladores característicos, según las
-causas determinantes de su peculiar modalidad psicológica.</p>
-
-<p>Los factores que se combinan para la determinación
-del carácter son complejos; Levy ha particularizado
-sus investigaciones en la dilucidación de este
-tópico. En general, encuéntranse dos tendencias; la
-una atribuye mayor importancia a los factores congénitos,
-la otra a los adquiridos; a la primera refiérense
-los autores que van desde Schopenhauer hasta
-Sully y Ribot, mientras se plegan a la segunda desde
-Rousseau y Mill hasta Payot y Sergi. A este último
-pertenece la teoría de la "estratificación del carácter",
-que es, sin duda alguna, la mejor y más sostenible
-de las expuestas por los partidarios de la influencia
-del medio en la formación del carácter.</p>
-
-<p>Indudablemente ambos factores tienen importancia:
-la herencia da el impulso, la educación lo modifica.
-Existen caracteres de raza, de nación y de sexo
-que nacen con el individuo e influyen sobre su carác<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span>ter,
-sin olvidar, también, la herencia psicológica de
-los ascendientes inmediatos. El temperamento individual,
-expresión de condiciones orgánicas determinadas,
-influye en la constitución del carácter, como
-sostienen Fouillée y Manouvrier. Pero es innegable
-que sobre ese fondo de predisposición congénita actúan
-nuevos factores mesológicos, modificando la
-orientación del carácter e imprimiéndole tendencias
-nuevas; negarlo equivaldría a desconocer toda influencia
-a la educación y, en general, a la sugestión,
-que tiene tanta parte en la psicología de todo miembro
-de un agregado social.</p>
-
-<p>Existen, en suma, <em>dos grupos fundamentales</em> de
-factores determinantes en la psicología de los simuladores:
-los congénitos y los adquiridos. Según predominen
-los unos o los otros, tendremos los <em>simuladores
-natos</em> y los <em>simuladores producidos por el medio</em>.</p>
-
-<p>Los simuladores por predominio de tendencias
-congénitas se explican. En general, encontramos en
-todo característico un hombre de carácter o un anormal.
-Esto mismo se advierte en el simulador, combinado,
-en una proporción que varía de lo mínimo a lo máximo,
-con factores propios del ambiente. En favor
-de la existencia de este grupo abogan dos argumentos
-definitivamente aceptados en ciencia. La doctrina
-de la evolución ha establecido que los caracteres
-adquiridos por los individuos de cualquier especie
-animal, pueden transmitirse a sus descendientes
-si son ventajosos en la lucha. Y si, como venimos demostrando,
-la simulación es un medio útil en la lucha,
-es lógico admitir el carácter hereditario de la
-aptitud para la simulación. Los caracteres psicológicos
-se heredan lo mismo que los morfológicos: verdad
-indiscutida ya en psicología y cimentada por los excelentes
-estudios de Ribot y otros.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span></p>
-
-<p>El segundo grupo está determinado por la adaptación
-del individuo a las influencias directas del medio
-en que vive. El ambiente, sin duda, acentúa o
-determina aptitudes especiales en ciertos sujetos, influencia
-facilitada por la predisposición mental de
-muchos de ellos, cuya deficiente síntesis psicológica
-los predispone a exagerar una de las facetas de su
-prisma en detrimento de las demás. Esa adaptación
-al ambiente, determinada por las condiciones de éste,
-puede, como hemos visto, transmitirse después por
-herencia.</p>
-
-<p>Los individuos de los pueblos primitivos, cuya
-civilización es de tipo violento, tienden menos a la simulación
-que los de pueblos cuya civilización es de
-tipo fraudulento. En los primeros predominarán los
-hombres como Alejandro o Nerón; en los segundos,
-Maquiavelo o Bismarck.</p>
-
-<p>Pero después de distinguir esas dos grandes ramas,
-complícase toda tentativa de clasificación; en
-general, las que se refieren a fenómenos psicológicos
-o sociales no pueden tener la precisión realizable en
-ciencias menos inexactas. Nos limitaremos, pues, a
-esbozar los tipos especiales de simuladores que es posible
-distinguir y aislar, gracias a su combinación con
-otros caracteres complementarios, reconociendo que
-estos grupos podrán ser completados o corregidos
-cuando observaciones mejores que las nuestras lo demuestren
-conveniente.</p>
-
-<p>Concretando, puede afirmarse que los simuladores
-característicos llegan a serlo bajo la influencia de
-tres órdenes de causas que provocan, acentúan o extreman
-el pequeño coeficiente de simulación que todos
-tenemos en nuestro carácter.</p>
-
-<p>En primer lugar vemos algunos sujetos en quienes
-la simulación se intensifica por efecto del medio<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span>
-social mismo, obedeciendo al principio general que la
-determina: la utilidad en la lucha por la vida; son
-los simuladores del tipo <em>mesológico</em>, cuyo carácter es
-esencialmente utilitario. En otro grupo encontramos
-a los que simulan por tendencia natural, fruto de
-misteriosa predisposición hereditaria; los llamaremos
-simuladores <em>congénitos</em>. Por fin, en otros casos, encontramos
-simuladores característicos cuyo carácter
-se organiza sobre un terreno mórbido, constituyendo
-el grupo de los simuladores <em>patológicos</em>.</p>
-
-<p>Entre los primeros pueden distinguirse dos variedades
-principales: el astuto y el servil; entre los
-segundos, el fisgón y el refractario; entre los últimos,
-el psicópata y el sugestionado.</p>
-
-
-<div class="figcenter illowp100" id="p132ilo" style="max-width: 37.375em;">
- <img class="w100" src="images/p132_ilo.jpg" alt="" />
-</div>
-
-
-<p>Veamos las modalidades psicológicas de cada uno
-de estos complejos caracteres, nacidos sobre el tronco
-común de los fraudulentos; los pondremos en mayor
-relieve recordando casos típicos ilustrativos. Se sobreentiende
-que los tipos esbozados serán característicos,
-es decir, sujetos cuya tendencia a la simulación
-es acentuada. Además, los caracteres humanos suelen
-ser <em>complejos</em>; veremos cuáles combinaciones favorecen
-más la simulación.</p>
-
-<p>Digamos dos palabras sobre los artistas dramáticos
-en sus relaciones con el tema que estudiamos. Podría
-considerárseles como <em>simuladores profesionales</em>,
-y, por ende, conferirles un sitio en el estudio de la<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span>
-psicología de los simuladores. Pero en realidad, no
-hay simulación en este caso; por un acuerdo previo
-entre el artista y su público, está suprimido el objetivo
-de provocar una confusión entre el simulador y
-el personaje cuyos caracteres el artista finge. Esta simulación
-es convencional y sólo tiene finalidades estéticas,
-ajenas a todo engaño utilitario. Esta forma
-profesional es educable; la carrera artística es un
-perfeccionamiento educativo de la aptitud para simular.
-No olvidemos, sin embargo, que en los artistas
-dramáticos es frecuente la autosugestión del personaje;
-pero ésta es una deficiencia en arte verdadero,
-pues el ideal del intérprete es conservar la autocrítica
-de su rol, midiendo su palabra, su gesto y su emotividad.
-La autosugestión facilita el desempeño de un
-papel y transmite más intensamente al público la
-emoción del personaje interpretado; pero también expone
-a yerros graves, por la pérdida del contralor
-propio en el momento en que más se lo necesita.</p>
-
-<p>Excluidos, pues, estos simuladores profesionales,
-entremos al análisis de los grupos señalados.</p>
-
-
-<h3>VII.&mdash;L<small>OS SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO</small></h3>
-
-<p>Llamamos simuladores <em>mesológicos</em> a aquéllos cuya
-aptitud para simular en la lucha por la vida es
-determinada o acentuada por las influencias del medio
-sobre el individuo.</p>
-
-<p>Son los más numerosos y su simulación es siempre
-utilitaria. En la imposibilidad de vivir inadaptados
-a su medio social, prerrogativa reservada a pocos
-caracteres superiores, consiguen vencer las resistencias
-que se oponen a la afirmación de su personalidad
-simulando las cualidades útiles y disimulando
-las perniciosas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span></p>
-
-<p>Los simuladores de este grupo son exponentes
-del ambiente social. Para no ser vencidos en la lucha
-por la vida, los individuos pueden simular y disimular
-los sentimientos<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> de amor y de odio, de respeto
-y de repugnancia, de cortesía y de indignación;
-suelen reducirse a una hábil simulación y disimulación
-de los sentimientos.</p>
-
-<p>Entre estos simuladores utilitarios, que se enmascaran
-para adaptarse más provechosamente al medio
-en que viven, señalaremos dos grupos bien caracterizados:
-los <em>astutos</em> y los <em>serviles</em>.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>1.º. El <em>simulador astuto</em> sabe adaptarse hábilmente;
-es la encarnación del "vividor", en la acepción
-más corriente del vocablo.</p>
-
-<p>Todos los hombres dotados de alguna astucia suelen
-simular; pudiendo ser alguna vez el fraude condición
-de éxito en la lucha por la vida, fuera ineptitud
-desdeñarlo sistemáticamente. En su canto XI
-del Infierno, donde contempla a los violentos, los fraudulentos
-y los traidores, escalonados en tres círculos,
-Dante puede exclamar sin exageración:</p>
-
-<p>
- <i lang="it" xml:lang="it">La frode and'ogni coscienza é morsa,</i><br />
-</p>
-
-<p>porque todos, poco o mucho, tienen sobre la conciencia
-algún pecadillo fraudulento.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span></p>
-<p>Pero sólo en pocos individuos la simulación astuta
-asume proporciones predominantes, constituyendo
-el tono principal del carácter. La personalidad
-de estos sujetos se afirma en terreno moralmente resbaladizo.
-Dado el propósito utilitario de la simulación,
-llegan a las zonas linderas de la delincuencia,
-engendrando un tipo mixto de "simulador-delincuente".</p>
-
-<p>Analizando la psicología del astuto, Ferriani
-dice que sólo puede concebirse una astucia honesta:
-la usada para defenderse de las simulaciones ajenas
-o para impedir que los astutos deshonestos realicen
-actos perjudiciales a los demás. Es la astucia defensiva
-contra la astucia ofensiva.</p>
-
-<p>En estos simuladores la mímica siempre está
-preparada para la simulación; la fisonomía no denuncia
-el estado interior del sujeto. Si se pretendiera
-conocer sus estados de alma por la observación de su
-fisonomía, resultarían pueriles aquellas sentencias de
-Schopenhauer: "todo rostro humano es un jeroglífico
-que puede ser descifrado y cuyo alfabeto llevamos
-en nosotros mismos. La fisonomía dice más sobre un
-hombre que sus palabras: es el compendio de todo lo
-que seguirá en los pensamientos o en las acciones del
-hombre. La palabra no reproduce más que el pensamiento
-del hombre; el rostro reproduce el pensamiento
-de la naturaleza". (<cite>De la fisonomía</cite>).</p>
-
-<p>Y fracasarían todos los que han estudiado las
-reacciones de la fisonomía y la mímica, desde Darwin
-y Spencer hasta Meynert, Wundt, Mantegazza y Cuyer.
-El simulador logra su objeto porque los demás
-hombres lo juzgan conforme a un prejuicio que el
-mismo Schopenhauer recoge: "cada uno parte tácitamente
-del prejuicio que un hombre <em>es</em> lo que <em>parece</em>";
-<span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span>
-pero, en verdad, el barbero Fígaro tiene con
-frecuencia razón contra el filósofo.</p>
-
-<p>La característica del simulador astuto es precisamente
-educar sus reacciones emotivas de tal manera
-que jamás se traduzcan en signos fisionómicos exteriores:
-evita <em>parecer</em> lo que <em>es</em>. La cara no es el espejo
-de su alma; el estudio y el hábito obtienen resultados
-prodigiosos. Cuando alguien le narra una desgracia
-para pedirle consejo, el simulador astuto, husmeando
-para más tarde un beneficio, se conmueve,
-palidece, llora, hace llorar al narrador mismo: éste
-se admira de que aún exista sobre la tierra un hombre
-de tan virtuoso corazón, y cae fácilmente en las
-redes que luego aquél le tiende. Es el príncipe de la
-simulación; dispone a su antojo de los resortes fisiológicos
-para simular un estado de alma, haciendo
-creer a su interlocutor lo que está simulando. Aquí
-aparece otro característico mixto: el "simulador-mentiroso".</p>
-
-<p>El mentiroso puro es un tipo diverso del simulador.
-La mentira es una afirmación que contrasta con
-la verdad; la simulación es un hecho. Un niño que
-afirme tener cien años, miente simplemente, sin simular.
-Un niño que se disfrace de viejo, simula, no
-miente. La psicología del mentiroso ha sido ya muy
-bien estudiada en monografías de Venturi, Melinand
-y Duprat.</p>
-
-<p>En las formas astutas de lucha por la vida, la
-mujer suele sobrepujar al hombre; algunas llegan a
-ser simuladoras profesionales en la lucha sexual. Sin
-remontarnos a Schopenhauer, podemos comprobarlo
-en los estudios de Viazzi sobre la lucha entre los sexos;
-y es notorio que en el más expresivo de los
-poemas gauchescos, el hijo de Martín Fierro parece
-haberlo aprendido del "Viejo Vizcacha": "Y<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span>
-menudeando los tragos&mdash;aquel viejo como cerro,&mdash;no
-olvidés, me decía, Fierro,&mdash;que el hombre nunca
-ha de creer&mdash;en lágrimas de mujer&mdash;ni en la renquera
-del perro."</p>
-
-<p>Como en la lucha por la vida carece la mujer de
-medios violentos eficaces, ha debido refinarse en los
-fraudulentos, alcanzando superioridades que equilibran
-las del hombre.</p>
-
-<p>En general, el astuto&mdash;observa Ferriani&mdash;rehuye
-de la lucha abierta y declarada, recurre a medios
-anómalos y marcha por senderos tortuosos; carece
-de coraje para luchar a cara descubierta. Esa opinión
-implica un juicio infundado; cuando el simulador
-se limita a aprovechar ciertos medios de lucha
-no sospechados por los que le rodean, abusa de su
-superioridad de la mismísima manera que el general,
-mediante una estrategia, consigue derrotar al
-ejército enemigo. Y si a esto se llama superioridad
-en la guerra entre los pueblos, dudoso es el derecho
-de afirmar que es inferioridad en la lucha entre los
-individuos. El astuto tiene muy presente aquel consejo
-de Tailleyrand a los jóvenes: "desconfiad del primer
-impulso porque siempre es generoso"; es un
-estratega consumado en la lucha por la vida y ha
-aprendido a inhibir todos sus impulsos, dirigiéndose
-por los consejos de la inteligencia. No procede espontáneamente.
-Su conducta es siempre estudiada.</p>
-
-<p>El simulador solemne es clásico; todos lo alaban
-y nadie podría decir por qué; tiene cierto aire
-de suficiencia que impone; nunca se desmiente soltando
-una carcajada; se ha declarado respetable y
-todos lo respetan, aunque no se podrían describir sus
-méritos ocultos. Para defenderse es ceñudo y poco
-amigo de tener confianzas; por eso es necio, remata<span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span>damente,
-y de él parece hablar Quevedo cuando
-analiza el origen y definiciones de la necedad: "Se
-declara por necio con felpas y plumas de papagayo al
-que tirando de la gravedad como el zapatero del cordobán,
-habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro,
-que parece saludador, en cuya presencia, en
-vez de despacho y alivio, es confusión y desorden;
-buscando retazos de razones imperfectas, pega unas
-con otras con más sentidos y dificultades que un algebrista
-huesos de pierna a brazo quebrado". (<cite>Discursos
-festivos</cite>). Los hombres solemnes son los más
-despreciables simuladores, pues viven temiendo que
-a la menor imprudencia se les caiga el antifaz.</p>
-
-<p>Tan famosos como los simuladores silenciosos son
-los multiparlantes. Ya Montesquieu decía, en las
-"Cartas Persianas" (LXXXIII), que si hay algo
-más singular que las personas taciturnas y de gran talento,
-"son las que saben hablar sin decir nada y que
-divierten una conversación durante dos horas sin
-que podamos recordar una palabra de las que han
-pronunciado". Son los parlanchines, que por acá
-llamamos "macaneadores".</p>
-
-<p>De estos últimos, algunos son pacíficos y si molestan
-no hacen daño; en diez minutos pueden contradecirse
-veinte veces y tienen el tacto de no aferrarse
-a ninguna de sus palabras, pues no expresan
-con ellas opiniones. Otros son más incómodos, pues
-ofende su tenaz adhesión a los disparates que por
-casualidad enuncian; ignoran que la más grave falta
-de respeto consiste en discutir por testarudez o
-por espíritu de contradicción.</p>
-
-<p>Los simuladores astutos encuéntranse en todos
-los medios sociales y adaptan su simulación a todas
-las formas de la actividad humana; los hay en los
-bajos fondos sociales lo mismo que en las altas cla<span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span>ses;
-simulan la afectividad o la cultura intelectual<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>;
-escalan una posición política, huyen de la cárcel,
-conquistan una dote, estafan a un imbécil, consiguen
-honores, seducen a una joven o sugestionan a
-una turba de electores. Su fin es siempre el mismo:
-triunfar en la lucha por la vida; el medio no varía:
-fingir, siempre fingir.</p>
-
-<p>Muchos de los caracteres que suelen atribuirse
-al simulador astuto, pertenecen, como veremos, al <em>simulador
-servil</em>; entre ambos debe evitarse confusión.</p>
-
-<p>Para señalar algunos casos de simuladores astutos,
-a fin de ilustrar estas páginas con ejemplos concretos,
-no habría más dificultad que la elección.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span></p>
-<p>¿Quién no recuerda, poco tiempo ha, el rapto de
-Gip, la escritora francesa, simulado con fines de reclamo?
-Su digno <i lang="fr" xml:lang="fr">pendant</i> debía ser, naturalmente, la
-simulación del otro sujeto que se presentó&mdash;con fines
-idénticos&mdash;a la policía de París, denunciándose raptor
-de la misma Gip... que no había sido raptada.</p>
-
-<p>Frecuentísimas son, por otra parte, las simulaciones
-de originalidad en la vida intelectual, los <em>plagios</em>;
-y las disimulaciones del autor: los <em>pseudónimos</em>.
-No podemos detenernos en su análisis.</p>
-
-<p>Un caso típico de simulador astuto, con fines de
-utilidad inmediata en la lucha por la vida, nos refirió
-el profesor Ramos Mejía. Siendo él estudiante,
-un enfermo ingresó en el viejo hospital de Buenos
-<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span>Aires, situado en la calle de Independencia, con úlcera
-varicosa en una pierna. La curación se prolongó
-y el individuo se fué adaptando muy bien a la
-vida holgazana del hospital. Cuando sanó de su úlcera
-comenzaron a notarse en él los síntomas de la
-ataxia, que fueron acentuándose hasta completar el
-cuadro clínico. Ese enfermo sirvió durante varios
-cursos para la enseñanza de dicha enfermedad a los
-alumnos. Sólo después de utilizarlo algunos años como
-caso clínico, se descubrió que el sujeto no era
-atáxico; había simulado serlo, imitando los síntomas
-de un vecino de cama, para no perder las comodidades
-gratuitas que el hospital le proporcionaba.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p>
-
-<p>Otro caso, igualmente típico, observamos personalmente
-hace poco tiempo. Un sujeto de buen humor,
-ya entrado en años, pero que aún conservaba
-en vigorosa plenitud sus tendencias galantes, fué operado
-de un afección sin importancia. Dos días después,
-le oímos comunicar a un vecino su propia
-desesperación; decía que le habían inutilizado para
-siempre y amoldaba su fisonomía al estado de
-ánimo que es de imaginar. Supimos más tarde que
-el enfermo simulaba haber sido castrado para ganarse
-la confianza del incauto vecino y continuar impunemente
-sus amoríos con la sobrina del mismo.</p>
-
-<p>Astutos simuladores profesionales eran aquellos
-augures clásicos, que no podían encontrarse sin reir.
-Y también lo fué aquel Pisístrato de quien dícenos
-Herodoto que, para satisfacer sus ambiciones políticas,
-hirióse en varias partes del cuerpo y se presentó
-al pueblo diciendo que le habían asaltado sus enemigos.</p>
-
-<p>Fácil sería complementar el examen de las simulaciones
-con el de las disimulaciones astutas<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>; según
-hemos demostrado, ambos fenómenos son el anverso
-y el reverso de una sola medalla, teniendo una
-<span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span>finalidad y un mecanismo idénticos: todas las cualidades
-morales se simulan si son útiles y se disimulan
-si son nocivas.</p>
-
-<p>Simulando la bondad y la virtud medran en la
-sociedad innumerables pícaros y viciosos; de esa manera
-parecen menos temibles y burlan la confianza
-de los que creen en sus falsas cualidades. Hay quien
-simula la lealtad, para traicionar más eficazmente;
-hay quien simula la modestia, para que se le confunda
-con los grandes hombres que generalmente
-procuran no estorbar a los torpes con su excesivo ingenio;
-hay quien simula la generosidad, y todos conocemos
-esos falsos protectores que maniatan a sus
-protegidos; hay quien simula la ecuanimidad, para
-herir mejor a las víctimas de su envidia; hay quien
-simula la caballerosidad, ocultando el abajamiento de
-sus costumbres. Toda virtud puede ser simulada, desde
-la caridad por el usurero hasta la ilustración por
-el charlatán. En el "cuento del tío"&mdash;cuyas formas
-son muchas más de las que persiguen las policías&mdash;todo
-el éxito depende de la habilidad con
-que un "compadre" simula la candidez, haciéndose,
-como aquí suele decirse, el "otario".</p>
-
-<p>La simulación de la estupidez es una de las más
-<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span>generalizadas y provechosas. Dado el enorme porcentaje
-de personas que odian cordialmente todo lo que
-difiere de ellas mismas, "hacerse el zonzo" es un
-recurso incomparable en la lucha por la vida y factor
-seguro de éxito en el trato con personas que son
-tontas de verdad. Quien necesitando empleo demostrara
-a su futuro jefe aventajarle en inteligencia
-o ilustración, sería substituido en la elección por
-otro que no pudiera constituir con el tiempo un
-temible rival en la lucha por la vida, sostenida también
-por el superior. Las mujeres de poco talento
-suelen temer a los hombres "demasiado corridos".
-Los profesores mediocres tiemblan de que ingrese
-al cuerpo docente un profesor brillante; prefieren a
-los que no pueden echarles sombra, <i lang="la" xml:lang="la">similia similibus</i>.
-Y en todas partes, poco más o menos, la banal tontería
-es preferida a la agudeza de ingenio.</p>
-
-<p>Por eso es frecuente que los hombres de mucho
-talento y de virtudes severas disimulen esas cualidades
-en su trato diario con personas de mente obtusa
-o de moralidad equívoca. La sociedad quiere iguales,
-no tolera diferencias. Al que es evidentemente
-superior, sólo puede tolerarlo si presenta defectos o
-fallas que hagan soportables sus cualidades; el que
-no tiene los defectos, debe simularlos, para ser tolerado;
-la prudencia lo exige. Si naciera un hombre
-perfecto no se le permitiría vivir, nadie lo perdonaría;
-sería indispensable que simulara algunos vicios
-o tonterías para calmar la alarma o la envidia
-de los demás. Cuando Eneas descendió a los infiernos,
-para ablandar al monstruo que vigila sus puertas,
-llevó una torta y la arrojó al gaznate de Cerbero:
-"el mérito&mdash;comentó Helvecio&mdash;para calmar
-el rencor de sus contemporáneos, debe echar la
-torta de algún ridículo en la garganta de la envidia".
-Parecer tonto y tolerante de la tontería ajena,<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span>
-parecer condescendiente con la ajena picardía, es el
-tributo de simulación que la sociedad exige al ingenio
-y a la virtud.</p>
-
-<p>Y, repetimos, a cada instante presenciamos estas
-simulaciones y disimulaciones astutas; en el hogar y
-en el club, en el comercio y en las artes, en la iglesia
-y en los parlamentos.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>2.º. Para discurrir serenamente del <em>simulador
-servil</em>, fuera menester librarse de la antipatía que
-provoca en todo espíritu honesto. Servil es antítesis
-de hombre. Se es siervo por necesidad y servil por
-elección. El primero despierta lástima o simpatía; el
-segundo sólo engendra repugnancia. La vida del hombre
-servil es un eslabonamiento infinito de simulaciones.
-Se ha observado que las clases dominantes, de
-todas las épocas y en todos los pueblos, han cultivado
-el servilismo de las masas mediante la educación,
-para asegurar mejor la perennidad de su dominio;
-así adquiere el hombre servil una moral propia,
-según la cual sus más íntimas tendencias y deseos
-son disimulados y sustituidos por otros que son del
-amo o señor. "Serviles&mdash;dice Sergi&mdash;son todos los
-que sirven y están dispuestos a servir a los poderosos:
-los que se prestan voluntariamente, con la fuerza
-física o con otros medios, a vencer o castigar a las
-personas consideradas como rebeldes o contrarias a
-la voluntad de un dominador, aunque sea del momento;
-son los que se oponen a toda manifestación de
-sentimientos independientes o libres, ya sea por la
-palabra, ya por medio de escritos; también lo son
-quienes quisieran que todas las personas adorasen a
-los gobernantes, aprobaran siempre sus actos y se
-dejasen manejar como carneros, seres inferiores entregados
-al capricho del amo". (<cite>Le degenerazioni
-umane</cite>).</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span></p>
-
-<p>En la genealogía de los simuladores serviles encontramos
-dos ramas diferentes. Algunas veces trátase
-de individuos que, después de haber sido espontáneos
-y sinceros en extremo, sucumben en la lucha
-por la vida, viéndose obligados a amainar su penacho,
-a disimular su verdadero carácter y simular el requerido
-para recuperar posiciones perdidas en la lucha
-por la existencia; este simulador es, en realidad, un
-sincero derrotado, que se resigna a fingir. Otras veces
-se trata de sujetos débiles e inferiores, que tienen
-suficiente flexibilidad para seguir sistemáticamente
-en la vida el camino de las menores resistencias; viven
-sin personalidad propia, ocultando todo cuanto
-pudiera ser una traba en su carrera y fingiendo todo
-lo que puede captar favores, simpatías, benevolencias.
-Ese tipo psicológico es perjudicial a la sociedad;
-además de ser conservador es reaccionario y se opone
-a todas las iniciativas de los innovadores.</p>
-
-<p>Psicológicamente, ambos tienen una textura compleja.
-En la del primero se fusionan el ambicioso, el
-cobarde y el prudente; en la del segundo el apático,
-el tímido y el impotente.</p>
-
-<p>Muchos espíritus hermosamente originales, rebosantes
-de jactanciosa independencia, caen al fin en la
-simulación servil, adaptándose a las imposiciones del
-ambiente social que ha neutralizado su personalidad
-hasta confundirlos con la masa de los amorfos; otros,
-más hábiles en su docilidad adaptativa, llegan hasta
-fingir el aplauso al enemigo de ayer, resignándose a
-servir al que no pueden vencer. Y del segundo tipo
-conocemos un colega, cuya evolución mental y social
-hemos seguido paso a paso; la naturaleza fué avara
-con él de dones intelectuales, pero pudo cursar su carrera
-constituyéndose en puntual discípulo y servil
-admirador de todos los profesores. Jamás aparentó<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span>
-dudar de sus palabras, ni atrevióse a faltar a sus lecciones,
-ni olvidó clasificarlas de insuperables; con ese
-entrenamiento salvó examen tras examen, sin perder
-un solo año. Y cada vez que aprobaba una materia,
-frotábase las manos satisfecho, aconsejando a los reprobados:
-"con fingir admiración a los profesores,
-no hay necesidad de leer un solo libro".</p>
-
-<p>Si persistiésemos en esbozar las principales figuras
-de simuladores serviles encontrados en la vida,
-nos expondríamos a llenar infinitas carillas que evocarían
-siluetas harto conocidas. Podríamos recorrer
-la escala que va del cortesano&mdash;por temperamento o
-por hábito&mdash;hasta el esbirro, dispuesto a perseguir
-mañana a sus amos de hoy; y también encontraríamos
-a los "meneurs" y caudillos, siempre esclavos
-de las muchedumbres que creen dirigir.</p>
-
-<p>Sólo citaremos un caso curioso que, por muy conocido,
-no deja de ser interesante. Dos españoles, pertenecientes
-a la Masonería, vivían de la propaganda
-anticlerical, publicando pasquines y panfletos virulentos
-contra el catolicismo. El negocio comenzó a declinar;
-entonces los sujetos se presentaron a la iglesia
-del Salvador de Buenos Aires, abjuraron de su
-fe masónica y entregaron sus invendibles ediciones
-de panfletos anticlericales, con los que se hizo público
-auto de la fe en la nave principal de dicha iglesia.
-En seguida hiciéronse propagandistas de los Círculos
-de Obreros Católicos, redactando su órgano oficial y
-dando a luz numerosos panfletos contra la Masonería.
-Por supuesto, la conversión era simulada, como
-todos sus nuevos escritos y discursos; ello no obstó
-para que durante mucho tiempo, explotaran la interesada
-credulidad de los católicos mediante esa grotesca
-simulación.</p>
-
-<p>También podríamos citar muchos políticos, repu<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span>tados
-por su elocuente retórica electoral, cuya característica
-es defender siempre los candidatos del partido
-que está en el gobierno; si llegan a turnarse
-diversos partidos, ellos simulan en los diversos casos
-la misma sinceridad y ardoroso entusiasmo, lo
-que les vale magníficos triunfos en la lucha por la
-existencia.</p>
-
-<p>Abreviaremos esta página poco simpática; la pluma
-no encuentra en ella inspiraciones, ni el carácter
-ejemplos. Estos simuladores serviles producen nefastos
-efectos sociales; quien quiera medir la perniciosa
-acción de los que así sobreviven y triunfan en la concurrencia
-social, lea las páginas brillantes que Sergi
-les dedica en el capítulo "Siervos y Serviles" de sus
-estudios sobre las degeneraciones humanas.</p>
-
-
-<h3>VIII.&mdash;L<small>OS SIMULADORES POR TEMPERAMENTO</small></h3>
-
-<p>Hemos dicho que existen dos grupos de factores
-esenciales. Los mesológicos, propios del ambiente, producen
-el simulador adquirido; los orgánicos, propios
-del temperamento individual, caracterizan al simulador
-congénito. Así como hay mentirosos, valientes,
-avaros, ambiciosos, que lo son por temperamento y a
-pesar de todos los obstáculos que el medio puede oponer
-a su peculiaridad psicológica, así hay también
-simuladores-natos, en quienes predomina el factor orgánico
-en la determinación de la tendencia a simular.</p>
-
-<p>En los de este grupo puede no existir un propósito
-socialmente utilitario; así como el mentiroso-nato
-miente para satisfacer un impulso de su cerebro,
-como el pródigo-nato derrocha su fortuna sin medir
-las desventajas que ello le reporta, como el delincuente-nato
-se ensaña en la víctima por carecer de sentido
-moral y no porque en ello tenga lucro, el simulador-nato
-simula desinteresadamente; la simulación es<span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span>
-el fin de su conducta y no un medio para obtener ventajas
-de otra índole. En este sentido puede considerarse
-como un juego; y es sabido que el valor biológico
-de este último consiste en que tiende siempre a
-adoptar formas de actividad específicamente útiles
-para la mente y para el cuerpo.</p>
-
-<p>Todo lo dicho puede generalizarse a los disimuladores
-de esta misma categoría. Estudiaremos aquí
-los tipos mejor caracterizados del grupo: el <em>simulador
-fisgón</em> y el <em>simulador refractario</em>.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>1.º. Hemos conocido algunos simuladores fisgones.
-Sujetos mentalmente superiores, hiperestésicos
-e hiperactivos a la vez, exuberantes de vida y de alegría,
-su ocupación característica es deleitarse en "tomar
-el pelo" a los tontivanos, haciendo un verdadero
-deporte de la <em>fisga</em>: "burla que se hace de una
-persona, con arte, usando de palabras irónicas o de
-acciones disimuladas", según la define el Diccionario
-de la Academia. Esa forma de juego, a puro
-ingenio, suele llevarlos a simulaciones extraordinarias,
-elevándolos de muchos codos sobre los demás simuladores.</p>
-
-<p>El <em>fisgón</em>, "que tiene por costumbre fisgar o hacer
-burla", según la Academia, (la palabra francesa
-equivalente es <em>fumiste</em>) no simula para adaptarse a
-las condiciones de lucha por la vida, sino por tendencia
-natural, expresión, acaso, de simulaciones utilitarias
-de sus antepasados, transmitidas hereditariamente
-como tendencia psicológica. El objetivo del simulador
-fisgón está en la simulación misma y en el
-placer intelectual que le reporta realizar su propósito.
-Es, a menudo, un artista de la simulación: trabaja,
-apasionadamente, por amor a su arte.</p>
-
-<p>La base fisiológica de este tipo suele ser una exuberante
-salud física, moral e intelectual; sin ella el<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span>
-organismo no tiene el exceso de energías que el fisgón
-derrocha sin propósito útil, por simple satisfacción
-de su temperamento. La risa, como fenómeno psicológico&mdash;no
-como expresión mímica, que puede ser inconsciente
-y muequear sobre el rostro de los idiotas&mdash;es
-un privilegio de la salud y de la superioridad intelectual;
-entra abundantemente en la psicología de
-este tipo. Diríanse escritas por un superhombre fisgón
-las palabras de Nietzsche: "¡De esta corona de
-risa, de esta corona de rosas rientes me he coronado;
-he proclamado sagrada mi risa!... Esta corona de
-risa, esta corona de rosas rientes, a vosotros, hermanos,
-os la arrojo! ¡He proclamado sagrada la risa.
-Hombres superiores: aprended, pues, a reir!". (<cite>Zarathustra</cite>).</p>
-
-<p>Su derroche de actividad prueba que el fisgón
-posee energías sobrantes en la lucha por la vida. El
-hombre inferior limítase a economizar, aprovechando
-útilmente lo que posee para no ser vencido; el juego
-desinteresado es un derroche y revela superioridad.</p>
-
-<p>Esta última condición le permite fisgarse de los
-individuos que, no encontrándose en igual caso, luchan
-ineptamente por la vida. No le guía el propósito
-malsano de perjudicar a las víctimas de la simulación:
-sólo busca el deleite de precipitar a otros espíritus
-en los despeñaderos de sus ficciones. Los candidatos
-para la práctica de la fisga no son siempre
-el tonto y el ignorante; el éxito sobre ellos no reportaría
-al fisgón grandes satisfacciones intelectuales.
-Cuanto más ilustradas e inteligentes sean las víctimas,
-tanto mayor es el éxito; el fisgón tiene, casi siempre,
-cierto orgullo de la propia superioridad; eso, en
-ciertos casos, le hace cruel para con los vanidosos y
-solemnes, que prefiere como víctimas de su fisga.</p>
-
-<p>La psicología del simulador-fisgón es compleja;<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span>
-entran en su composición el ironista, el pícaro y el
-impertinente. Pero todos esos rasgos están convergiendo
-hacia el objetivo principal: la simulación.</p>
-
-<p>Como casos clásicos de simuladores-fisgones son
-dignos de recordarse los de "Lemice Terrieux" y
-"Leo Taxil", ambos franceses, que alcanzaron renombre
-universal.</p>
-
-<p>"Lemice Terrieux"&mdash;nombre que suena Le Mystérieux:
-el misterioso&mdash;es un distinguido escritor
-francés, colaborador de revistas literarias ultramodernas.
-Este fisgón simuló, durante muchos años, una
-serie de inventos y sucesos que descansaban sobre un
-absurdo, disimulado siempre tras apariencias lógicas;
-la prensa, las sociedades científicas y el mismo
-gobierno les prestaron su atención, estudiándolos detenidamente.
-Llegó, según refieren las crónicas, a engañar
-a la misma Academia de Ciencias. Con motivo
-de un accidente ferroviario presentó una memoria a
-la Academia exponiendo la manera de evitar los accidentes;
-esa corporación científica la tomó en consideración,
-apercibiéndose después que se trataba de
-una colosal simulación científica, la más absurda que
-imaginarse pueda.</p>
-
-<p>"Leo Taxil"&mdash;de pila: Gabriel Jogand Pagés&mdash;ha
-realizado el record de la fisga. Durante doce años
-simuló ser ardiente católico, dedicándose a combatir
-la Masonería. Inventó un Rito Paládico o culto de
-Satanás, para combatirla; una querida suya, también
-fisgona, simuló ser gran sacerdotisa del Paladismo,
-convertida por Taxil. La cosa llegó hasta engañar al
-mismo papa León XIII, quien recibió en audiencia
-particular al gran fisgón Taxil y mandó su apostólica
-bendición a la sacerdotisa convertida. Por fin, el formidable
-fisgón, ante el público más selecto de París,
-reunido en los salones de la Sociedad Geográfica, des<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span>cribió
-personalmente todos los detalles de su memorable
-farsa, declarando que la había organizado por
-puro placer y porque era "fumista" nato...</p>
-
-<p>En Francia, parecen abundar los grandes simuladores
-fisgones. Entre sus literatos contemporáneos
-son numerosísimos los que, aparte de sus méritos literarios,
-poseen el talento de esta simulación. Mallarmé
-tiene en sus libros páginas llenas de puntos suspensivos,
-que el lector debe interpretar subjetivamente.
-Peladan simula ser gran sacerdote de ritos
-que no existen y dice profesar el culto del androginismo.
-D'Annunzio (italiano que ha sufrido contagios
-franceses) ha simulado, en sus primeros libros,
-ser partidario del amor sororal y pueden considerarse
-como simples ficciones los más de sus "refinamientos"
-amorosos. Se comprende que el primero no ha
-creído que significaran algo sus puntos suspensivos, ni
-el segundo aspiró a convertirse en andrógino, ni el
-tercero amó a sus hermanas: son, simplemente, estetas
-de la fisga. En verdad, Nordau ha incurrido en
-error interpretando como signos degenerativos algunos
-hechos simulados, simple producto de una fisga
-complicada de estetismo.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>2.º. En la vida social desfilan sujetos inadaptados
-o inadaptables a su ambiente; algunos son pasivos y
-quedan derrotados en la lucha; otros reaccionan contra
-las condiciones del medio, convirtiéndose frecuentemente
-en simuladores. Estos <cite>simuladores refractarios</cite>
-son el producto de importantes factores orgánicos,
-pero sólo se exteriorizan bajo especiales influencias
-del medio.</p>
-
-<p>En ellos la simulación no es, como en los fisgones,
-el fin de sí misma. Lo que les lleva a simular es el deseo
-de disonar con su ambiente, disgregando las ideas
-de los individuos entre quienes viven y luchan; son<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span>
-sujetos cuya finalidad es negativa y cuya simulación
-suele serles perjudicial.</p>
-
-<p>Hacen el efecto de aquellos individuos que se
-disfrazan de fantasmas para asustar a los demás, y
-acaban por recibir una bala enviada por alguno de
-los que debían asustarse. Suelen considerar malo su
-ambiente, al cual no saben o no pueden adaptarse. Sus
-actos son contradictorios con los ajenos; pero no son
-espontáneos, sino simulados. Son divergentes, intencionalmente
-dispuestos para hacer resaltar lo que consideran
-malo, injusto o inútil en su medio.</p>
-
-<p>En su compleja psicología se combinan elementos
-aparentemente heterogéneos. Hay algo de místico,
-de orgulloso, de esteta y de descortés, engarzado en
-el mosaico de la simulación. Ofrece este tipo dos ramificaciones
-compuestas, con fisonomía propia, el <i lang="fr" xml:lang="fr">poseur</i>
-y el <i lang="fr" xml:lang="fr">épateur</i>. El primero es un refractario combinado
-con un vanidoso y un esteta; el segundo resulta de la
-anastomosis del refractario con el exhibicionista y el
-paradojal.</p>
-
-<p>Es refractario el niño que en la escuela simula
-no poder aprender sus lecciones, cuando ya las sabe,
-por espíritu de indisciplina y como protesta contra las
-exigencias de un maestro inepto; la joven que simula
-odiar un candidato a esposo, rico y joven, aunque en
-realidad lo anhela; el creyente que simula ser ateo
-para enfrenar los excesos de su familia compuesta de
-beatos; el sabio que se finge ignorante para mortificar
-a un grupo de pedantes; el bueno que simula ser
-malo, para protestar contra la hipocresía de los tartufos;
-etc., etc.</p>
-
-<p>Hemos conocido un caso típico digno de recordarse:
-un joven estudiante de ingeniería, de inteligencia
-clara e ilustración estimable, aunque neurópata.
-El medio familiar y el ambiente social en que<span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span>
-vivía no eran de su agrado; los frenos domésticos y
-las conveniencias sociales le torturaban insufriblemente.
-En esas condiciones leyó libros anarquistas,
-encontrando exacta su parte negativa, la crítica de
-las costumbres e instituciones sociales, aunque no se
-convenció de la eficacia de la violencia para reformar
-la sociedad. No obstante su disconformidad con
-las ideas del anarquismo, simuló pertenecer a esa
-secta y, especialmente, a su grupo más exaltado: el
-de los individualistas dinamiteros. Su objetivo era
-mostrar a los individuos del medio en que vivía cuán
-absurdas eran sus mentiras convencionales. A esta
-fundamental simulación del anarquismo agregó otras
-secundarias, no menos curiosas. Así, por ejemplo,
-frente a la indiferencia de los demás ante su anarquismo,
-orientó su conducta por un sendero de simulación
-habitual; todos sus actos, uno por uno, eran
-lo inverso de lo que en igualdad de circunstancias
-hubiera hecho otro individuo. Vestía en pugna con la
-estética más elemental, pudiendo engalanarse con rica
-indumentaria; vivió varios años en los más plebeyos
-conventillos; simplificó sus comidas hasta desbordar
-los límites fisiológicos de la nutrición mínima; en el
-orden moral simuló adoptar las doctrinas de resistencia
-pasiva predicadas por Tolstoy, a fin de mostrar
-cuán despreciables son los hombres violentos.</p>
-
-<p>Entre sus simulaciones secundarias la más interesante
-fué la de su propia temibilidad. Siendo el sujeto
-más inofensivo simulaba ser peligroso, para que
-las autoridades se preocupasen de las doctrinas que
-fingía profesar; hízose arrestar en un <i lang="fr" xml:lang="fr">meeting</i> obrero,
-con el único propósito de exhibir un enorme cuchillo
-al ser revisado por la policía; de esa manera&mdash;pensaba&mdash;las
-autoridades y la burguesía, espantadas por<span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span>
-el anarquismo, procurarían corregir los males que
-minan la sociedad contemporánea.</p>
-
-<p>Este simulador desistió al fin de sus curiosas ficciones;
-dejó el anarquismo, resignándose a distanciarse
-del medio social a cuyos prejuicios e hipocresías
-no sabía adaptarse.</p>
-
-
-<h3>IX.&mdash;L<small>OS SIMULADORES PATOLÓGICOS</small></h3>
-
-<p>Quien haya frecuentado por algún tiempo una
-clínica de patología mental, sabe cuán frecuente es la
-tendencia mórbida a la simulación, a veces subconsciente
-o automática. Krafft-Ebing ha señalado los
-trastornos de la fantasía, determinados en los locos
-por asociaciones mentales mórbidas, llevándolos tan
-pronto a la mentira como a la simulación. Hemos visto
-docenas de enfermos que han fingido síntomas aislados
-o cuadros clínicos completos, ora con el propósito
-de interesar al médico por su salud, ora engañándole
-sin un propósito especial bien definido.
-Fuera de los consultorios y de las salas de hospital,
-el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia,
-aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos
-desequilibrados y anormales suele existir
-una marcadísima tendencia a la simulación, que se
-manifiesta en cualquier circunstancia, de manera
-irresistible para el simulador, como si el hábito mismo
-la convirtiera en un fenómeno automático. Estos
-sujetos son los que llamamos <em>simuladores-patológicos</em>.</p>
-
-<p>El contralor de la conducta está en ellos perturbado
-por una anomalía del funcionamiento mental;
-resulta de ello una pérdida del "sentido de la adaptación
-al medio", de que el sujeto tiene conciencia<span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span>
-o subconciencia, procurando compensarla mediante
-simulaciones complicadas.</p>
-
-<p>En algunos de estos sujetos la simulación es un
-resultado directo de la anormalidad mental: son los
-psicópatas. En otros es un producto indirecto, pues
-el desequilibrio psíquico exagera la sugestibilidad del
-individuo y lo predispone a simular bajo la influencia
-de otros sujetos: son los sugestionados.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>1.º. La tendencia a la simulación en los degenerados,
-no escapó a la aguda perspicacia de Morselli.
-"La falsedad del carácter es también anomalía frecuente
-en los degenerados; ofrecen una tendencia irresistible
-a mentir, a fingir, a disimular, a calumniar.
-Muchos se tejen una vida de embustes, y no siempre
-porque ello les convenga. Típico del desequilibrio del
-carácter es afirmar distraídamente una cosa, un hecho,
-sin reparar en las consecuencias de la afirmación;
-después se la sostiene con el empecinamiento habitual
-en los espíritus pequeños, hasta que, a fuerza de repetirla,
-transfórmase por autosugestión en una creencia
-sincera (falsificación de los recuerdos, ilusiones
-de la memoria)". Aquí reside el origen de la simulación
-inconsciente que se observa en tantos degenerados,
-llegando al colmo en los histéricos. Y definiendo
-algunas modificaciones del carácter de los alienados,
-debidas a la exageración de los sentimientos egotistas,
-dice: "carácter <em>falso</em> (astucia, complacencia
-en la mentira y fecundidad de invención para calumniar,
-propias de la histérica, del querulante, del
-loco razonante; mendacidad desvergonzada del alcoholista,
-el morfinómano, el ebefrénico masturbador;
-obsequiosidad hipócrita del epiléptico; picardía y tenaz
-premeditación de todos los alienados movidos por
-alguna idea impulsiva a cometer actos perjudiciales
-o criminosos, por ejemplo, el incendio o el suicidio;<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span>
-disimulación del paranoico delirante y alucinado; etcétera)".</p>
-
-<p>No repetiremos las exageraciones tocantes a las
-relaciones entre la histeria y la simulación; los trabajos
-de clínicos distinguidos, principalmente de Gilles
-de la Tourette y Pierre Janet, han demostrado
-que muchos de los fenómenos que se creían simulados
-son esencialmente patológicos, ajenos a la voluntad
-del sujeto, debidos a fenómenos de subconciencia, automatismo,
-restricciones del campo de la conciencia,
-etcétera.</p>
-
-<p>En este grupo se observan dos formas clínicas
-diversas. En un caso la enfermedad determina una
-tendencia mórbida a la simulación consciente; en el
-otro la enfermedad, mediante torcidos procesos psicológicos,
-arrastra al enfermo a simular inconscientemente.
-La anormalidad mental suele impedir una
-apreciación exacta de las condiciones en que se presenta
-la lucha por la vida; además, como observa
-Morselli, las mentiras y las simulaciones voluntarias,
-"frecuentísimas en los alienados, los degenerados y
-las histéricas, reiterándose, pueden terminar por ser
-creídas sinceramente": la mendacidad y la simulación
-tórnanse, con el tiempo, involuntarias.</p>
-
-<p>Caben en este grupo algunos tipos intermedios
-entre la salud y la locura, ya recordados. Estos individuos,
-por su deficiencia mental, no consiguen armonizar
-su conducta con el medio en que viven; esa
-inadaptación real los induce a colocarse en terreno
-falso, simulando adaptaciones ficticias, creyendo que
-ellas facilitarán una lucha que no aciertan a plantear
-en condiciones normales. Otras veces la simulación es
-producida por la morbosidad psíquica y no tiene ningún
-propósito&mdash;real ni ilusorio&mdash;de lucha o adaptación.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span></p>
-
-<p>Un caso extraordinario, clásico en la historia de
-la neuropatología, es el referido por Gilles de la Tourette,
-relativo a la célebre Sor Juana de los Ángeles.
-Aquella histérica creía ser poseída a menudo por un
-sujeto que la violaba vigorosamente, en complicidad
-con diablos y otros seres sobrenaturales; afirmó encontrarse
-en cinta, y como no faltaron algunos de los
-signos físicos de su embarazo simulado, el inocente
-sujeto que ella acusaba como autor de sus alucinaciones
-fué condenado.</p>
-
-<p>Conocemos un caso singular de simulación en
-una histérica ansiosa de tener prole. A fuerza de desearlo,
-comenzó su abdomen a aumentar lentamente
-de volumen y se suprimieron ciertas funciones periódicas
-de su organismo. Consultó a varios médicos que
-no atinaban a complacer su pretensión de ser madre;
-hubo uno, por fin, más inepto o más complaciente,
-que le diagnosticó embarazo extrauterino, indicándole
-el nombre de un distinguido cirujano a fin de hacerse
-operar. Éste, sugestionado por el diagnóstico
-de su colega, encontró en realidad algunos síntomas
-de probabilidad, creyendo por autosugestión encontrar
-otros de certeza, sugestión contagiada a uno de
-sus practicantes que creyó "oir" latidos donde simplemente
-los sospechaba el otro. Se procedió a operar
-a la enferma y se encontró "peritonismo histérico",
-es decir, hinchazón producida por gases. La
-simuladora había transformado en convicción obsesiva
-su deseo de maternidad; las únicas víctimas
-fueron el operador y el agregado que "oyó los latidos".</p>
-
-<p>Otro caso de neurópata simulador merece, por lo
-extraordinario, recordarse en pocas líneas. Se trata
-de un original literato, enfermo de neurastenia cerebral,
-con impulsos ambulatorios conscientes pero<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span>
-irresistibles; un caso de aquéllos que frecuentemente
-llegaban a la clínica de Charcot: sujetos que viajaban
-al azar, sin objetivo y sin rumbo, repitiendo en la
-vida real la leyenda de Ashavero. Este enfermo posee
-en grado sobresaliente varios caracteres psicológicos;
-sobre fondo enteramente psicopático es genialoide, simulador,
-mentiroso y generoso; todo en grado característico.
-Ha simulado los hechos más inverosímiles,
-sin tener en ello la menor utilidad, ni siquiera el deseo
-de ser creído. En un caso le vimos convertirse en
-cerebro y brazo de una terrible asociación secreta,
-cuyo nombre envidiárale cualquier delirante sistematizado:
-"Liga Americana de la Democracia pura";
-consiguió iniciar a varios jóvenes en los misterios de
-la sociedad, consagrándolos reformadores sociales
-y profetas del americanismo. Sabiendo que sus
-viajes son el resultado de impulsos irresistibles de
-duración variable, llegó a simular que respondían al
-propósito de ejecutar misiones de la asociación creada
-por su fantasía. Realizó otras curiosas simulaciones,
-hostigado por sus anomalías mentales. Para eludir
-el modesto compromiso de un banquete ofrecido
-a varios amigos, simuló haber muerto, haciendo distribuir
-las esquelas de invitación a sus exequias fúnebres.
-Otra vez simuló intenciones homicidas contra
-un joven colombiano, cobohemio suyo; recorría las calles
-de Buenos Aires, anunciando a voz en cuello que
-le asesinaría; pero, al encontrarle, todo terminó en
-un caluroso abrazo de cofrade. Simuló diversos viajes
-a Montevideo, con el propósito imaginario de reñir
-con otro joven, desequilibrado como él, que había
-plagiado algunos de sus escritos; pero jamás realizó
-sus viajes, limitándose a no salir de su habitación
-por todo el tiempo que simulaba estar ausente. Por
-fin, ha simulado numerosos hurtos con el propósito<span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span>
-de verse enredado en montepinescas aventuras policiales
-y, según nos ha manifestado, para estudiar el
-ambiente carcelario y la psicología de los delincuentes
-que&mdash;nuevo Dostoiewsky&mdash;deseaba utilizar como
-material para una novela naturalista.</p>
-
-<p>Es un <em>simulador-mentiroso</em>, mixto, caso típico de
-los que Delbrück llama "pseudología fantástica",
-estudiados también por Koeppen y Kraepelin.</p>
-
-<p>En la parte especial de esta obra ("La simulación
-de la locura") estudiamos con minuciosidad la
-psicología de los delincuentes en sus relaciones con la
-tendencia y la aptitud para simular, así como el estado
-mental de los simuladores de la locura, punto
-asaz controvertido, especialmente por los psiquiatras
-y criminologistas italianos; algunos de ellos&mdash;creyendo
-que puede ser un argumento en favor de
-las teorías de la Escuela&mdash;pretenden que la simulación
-de la locura es una característica del delincuente
-nato, opinión que no compartimos.</p>
-
-<p>Es harto conocida la importancia que tienen en
-medicina legal las simulaciones de los neurópatas en
-general y particularmente de los histéricos. Para eludir
-cuestiones incidentales suprimimos cualquier consideración
-al respecto<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span></p>
-<hr class="tb" />
-
-<p>2.º. La vida en sociedad es intrincada red de sugestiones
-de toda índole. Se extiende desde la útil
-sugestión del maestro sobre el alumno, hasta la perniciosa
-de un condiscípulo perverso; desde la caricia
-bondadosamente sugestiva de la madre hasta el cáliz
-de voluptuosidad en que las biltroteras ofrecen
-tentadores refinamientos; desde el ejemplo educador
-del laboratorio hasta el veneno de una amistad
-perniciosa. Todo en la vida es fuente de sugestiones
-que pueden llevar al mal como al bien: se transforman,
-se adaptan a las exigencias de cada edad, de
-cada profesión, de cada temperamento, de cada ambiente.</p>
-
-<p>En ese vaivén de sugestiones es lógico ver germinar
-un tipo frecuentemente observable; bajo la influencia
-de sugestiones diversas algunos individuos
-son arrastrados a hacer de la simulación un hábito
-irresistible.</p>
-
-<p>Si la sugestión es fuerza omnipotente&mdash;pues así
-como arrastra al delito a un degenerado mental, lleva
-al heroísmo a un entusiasta y al martirio a un místico&mdash;lógico
-es que en circunstancias especiales induzca
-a la simulación, o encamine en este sentido
-las tendencias de un sujeto ya predispuesto al fraude.</p>
-
-<p>En la psicología de este tipo suelen combinarse
-diversos caracteres convergentes, aunque derivados de
-grupos diversos; se suman la credulidad, el misticismo
-y el estetismo, mezclados con la vanidad, el exhibicionismo
-y la mentira. Algunas veces se descubre
-una simulación de audaces perversidades en sujetos
-ingenuos, inocentes; así en un literato inteligente,
-pero degenerado, comprobamos detrás de una irresis<span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span>tible
-tendencia al erotismo simulado, la castidad y
-el onanismo.</p>
-
-<p>El <em>simulador-sugestionado</em> lo es de segunda mano.
-El impulso para simular le viene de otros individuos.
-En psicología colectiva se sabe que la sugestión
-de la masa sobre el individuo puede arrastrarle
-a simular cosas que en realidad no ha hecho ni es capaz
-de hacer; en una reunión de huelguistas la sugestión
-del ambiente era tan grande que muchos entusiastas
-simulaban haber apaleado a obreros que no
-se adherían a la huelga; uno de ellos, incapaz de ninguna
-acción mala, simuló lesiones que dijo recibir en
-la refriega con el apaleado, imitando, sin saberlo, el
-clásico ejemplo de Pisistrato. Más tarde se asombraba
-de la sugestión del medio, que le había inducido
-a simular la realización de actos contrarios a sus sentimientos.</p>
-
-<p>Otras veces la sugestión es individual e indirecta.
-Conocemos un colega, sugestionado por otro, que
-para ser estimado y respetado cree debe parecérsele;
-simula su manera de hablar y sus gestos, y, por hábito,
-lo hace ya inconscientemente, con pleno automatismo.
-De sugestión indirecta nos dan abundante ejemplo
-los <em>snobs</em>, que simulan los gustos e ideas que están
-de moda. Entre los literatos novicios es frecuente encontrar
-sujetos que simulan poseer malas cualidades,
-creyéndolas verdaderas en los fisgones por quienes
-están sugestionados; el <em>snob</em> literario suele fingir todo
-lo que cree verdadero en sus modelos.</p>
-
-<p>Un joven literato, sugestionado por los decadentes
-franceses, creyóse obligado a simular los refinamientos
-y vicios fingidos por éstos, conceptuándolos verdaderos.
-Simulaba ser maricón, haschichista, morfinómano
-y alcoholista; vestía trajes raros; trasnochaba
-en los cafés, simulando estar ebrio, aunque sentía re<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span>pulsión
-orgánica por las bebidas alcohólicas. Simuló
-estar enamorado de una joven que decía víctima de
-la lujuria infamante de su propio padre; de esta
-simulación le nació la ocurrencia de simular un suicidio,
-después de haber simulado un pretendido envenenamiento
-de su supuesto suegro y confesarse
-arrepentido de ello. Todo era producto de sus pueriles
-sugestiones, fruto de las fisgas de los estetas y superhombres
-cuyas obras leía con predilección y bajo
-cuya influencia vivía.</p>
-
-<p>Agregaremos que es común observar la autosugestión
-en muchos simuladores, que al fin realizan
-con sinceridad sus simulaciones. Igual fenómeno ocurre
-con los otros fraudulentos: algunos mentirosos
-acaban por creer sus propios embustes y muchos imitadores
-se convencen fácilmente de su originalidad.
-Por otra parte, conviene reconocer que muchas veces
-hay un fondo sincero en lo que se simula: el
-solo hecho de querer fingir algo significa que el individuo
-estima o desearía poseer la cualidad simulada.</p>
-
-
-<h3>X.&mdash;C<small>ONCLUSIONES</small></h3>
-
-<p>El carácter humano, como instrumento de adaptación
-de la conducta al medio, es una expresión sintética
-de la personalidad. El estudio de la psicología
-de los simuladores se refiere a una modalidad sintética
-del carácter, caracterizada por el predominio
-de la simulación.</p>
-
-<p>En la composición del carácter intervienen diversos
-elementos de la personalidad; el predominio
-de algunos produce tipos que pueden clasificarse como
-sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los
-diversos "caracteres humanos".</p>
-
-
-<p>Los "hombres de carácter" luchan intensamente
-por la vida y están diferenciados de la masa compuesta
-por los "sin carácter". La mayor intensidad
-en la lucha por la vida implica una intensificación
-de los medios de lucha.</p>
-
-<p>Todos los hombres son simuladores, en mayor o
-menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación
-de la conducta a las condiciones del medio.
-Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es
-el medio preferido en la lucha por la vida.</p>
-
-<p>Existen dos grupos de simuladores: los congénitos
-y los adquiridos. En los primeros predomina
-el temperamento individual; en los segundos la influencia
-del medio social. En otros casos la tendencia
-a simular surge sobre fondo patológico.</p>
-
-<p>Por la combinación de su carácter fundamental
-con otros secundarios, los simuladores pueden clasificarse
-en tres grupos y seis tipos principales. Los
-simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y
-"refractarios"); los simuladores patológicos ("psicópatas"
-y "sugestionados").</p>
-
-<p>Los simuladores mesológicos, determinados por el
-ambiente, exageran una forma normal de lucha por
-la vida; los astutos y los serviles son harto numerosos.&mdash;Los
-simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no
-es, para éstos, un medio de adaptación a las condiciones
-de la lucha por la vida, sino el exponente de una
-modalidad psíquica especial.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> Carlos Alfredo Becú en su estudio sobre "La moral de la
-Lucha por la Vida", observa que imitar y simular son condiciones
-de éxito en la lucha por la mejor adaptación a la vida social.
-</p>
-<p>
-"Si fuera necesario desarrollar aún más esos principios de ética
-social, llegaríamos a preconizar, no sólo la necesidad de evitar
-las divergencias, sino la obligación moral positiva de identificarnos,
-en absoluto, con el medio social. En otras palabras, abdicar de
-nuestra personalidad, pues su acción podría obstaculizar nuestro triunfo
-en la lucha. Es lo que se llama <em>habilidad</em> en la vida, englobando en
-esta palabra un grupo de procedimientos encaminados a templarnos al
-unísono de nuestros conciudadanos. Es, en resumen, erigir en principio
-de moral social la supresión de nuestras individualidades, ahogadas en
-la necesidad de imitar a los demás o simular sus caracteres. Es este
-un principio darwiniano, cuya excelencia, considerándolo como la mejor
-templada de las armas para la lucha por la vida, puede ser demostrada
-también con argumentos darwinianos. Es, en efecto, la reproducción
-dentro de las sociedades humanas, de una curiosa forma de adaptación
-al medio estudiada en ciertos insectos por Alfred Russell Wallace,
-el co-creador de la doctrina de Darwin, naufragado luego en un
-pantano espiritualista. Llamóle <i lang="en" xml:lang="en">mimicry</i>, que se traduce <em>mimetismo</em>, y
-consiste en una adaptación tan perfecta del animal al medio, que no
-sólo ha conseguido organizar su fisiología para la vida en cierto ambiente,
-sino que ha copiado con pasmosa fidelidad, su forma, tamaño,
-coloración, etc. De esta manera, el insecto, que vive entre hojas verdes
-o ramitas secas, consigue parecerse tanto a una hoja o a una ramita,
-que pasa desapercibido entre ellas, y se libra así de sus enemigos; es,
-como vemos, un excelente medio de luchar por la vida. Un ejemplo
-criollo de mimetismo es el <em>mamboretá</em>, lindo bichito vinculado a ciertas
-agradables reminiscencias infantiles. Es una verdadera hoja de
-gramilla tierna, y se necesita toda la perspicacia de un muchacho
-travieso para descubrirlo, cuando, estirando sus patas largas y delgadísimas,
-se desliza entre las matas de pasto."
-</p>
-<p>
-Un hombre-mamboretá es el ejemplar más perfecto de la especie,
-en cuanto a sus aptitudes para la lucha por la vida; a esta conclusión
-nos lleva una ordenada lógica, partiendo de la doctrina darwiniana. Es,
-como vemos, un concepto radicalmente distinto del usual en los malos
-comentadores del pensador inglés, y especialmente, de quienes han intentado
-edificar sociologías rengas sobre sus principios biológicos.
-</p>
-<p>
-Sería acaso inútil confirmar con ejemplos la teoría anterior. Basta
-recordar que la imitación es, según Tarde, la más enérgica de las fuerzas
-sociales; y esta simple mención del sociólogo francés, me evita la
-ingrata labor de diluir pensamientos ajenos para confirmar lo propio.
-Y si de la imitación pasamos al verdadero mimetismo, considerado como
-medio de lucha por la existencia, los ejemplos no serán menos frecuentes.
-Son repeticiones de ideas o doctrinas, declaraciones, frases e interjecciones,
-o bien, en una situación más evidente, copias de insignias,
-prendas de indumentaria. Recuérdese la importancia de sacar cruces
-y otros emblemas durante ciertas persecuciones religiosas, o chalecos colorados
-bajo el gobierno de don Juan Manuel de Rozas. Estos últimos
-casos de mimetismo, en nada se diferencian del estudiado por Wallace.
-</p>
-<p>
-"Pero sin recurrir a ejemplos que pueden considerarse excepcionales,
-bastará un examen imparcial y sensato, aunque somero, para convencernos
-de que la organización social contemporánea impone ese mimetismo
-como norma de moral colectiva, y como condición para vivir en
-sociedad. Recuérdese lo dicho anteriormente sobre la habilidad en la vida.
-</p>
-<p>
-"La imitación y la simulación representan, pues, en la sociedad,
-la forma usual de la adaptación; y a este último concepto se reduce,
-como hemos visto, la idea darwiniana de la lucha por la vida". (<cite>Archivos
-de Psiquiatría y Criminología</cite>, Buenos Aires, Septiembre,
-1903.)&mdash;(Nota de la 3.ª edición).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> "La organización del carácter, su desarrollo y su fijación, producen
-ciertas formas psicológicas completamente análogas a los fenómenos
-del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter asume,
-en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera naturaleza,
-y la confusión así determinada tórnase, en principio, en beneficio
-del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele
-tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y
-conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o defectos
-que en realidad no posee o posee débilmente.
-</p>
-<p>
-"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más
-voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema
-constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir actitudes
-provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar que los demás
-procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y semi-instintivo,
-pudiendo manifestarse continuamente o producirse por casualidad...".
-</p>
-<p>
-"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente
-opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase
-una tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver
-solamente los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En
-la segunda, en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad
-no existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma,
-y simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación
-simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación
-disimula la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen
-en evidencia". F. Paulhan, "La simulation dans le caractère", en <cite>Revue
-Philosophique</cite>, Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> Merecen especial mención dos artículos de Paulhan, aparecidos
-en la "Revue Philosophique". En el primero estudia la disimulación
-de los sentimientos afectivos (<em>el falso impasible</em>), en el segundo
-la simulación de los mismos (<em>el falso sensible</em>); en ambos casos
-el simulador procede movido por un propósito netamente utilitario,
-procurando adaptarse al sentimiento social del medio en que vive.
-Ambos estudios son de una concepción y una claridad casi perfectas.&mdash;(Nota
-de la 3.ª edición).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> Ramos Mejía ha estudiado particularmente <cite>Los Simuladores
-del talento</cite>, en un interesante libro de proyecciones políticas.
-</p>
-<p>
-"Estos hombres mediocres e inútiles que son la expresión humana
-de aquella animalidad defensiva, tienen en su espíritu, como los
-paralíticos y los mudos en su cerebro, <em>suplencias</em> de extraordinaria
-aplicación, el don de espera del batracio oportunista, las transmutaciones
-de la forma, el uso del color, las actitudes, las complicadas
-comedias de todo lo que hiere el sentido alerta de sus enemigos. Todo
-ello no les sirve para agredir, sin embargo, porque la iniciativa es
-propiedad del talento como la fecundidad de la vida; pero se defienden
-con armas cuyo uso y mecanismo ignora aquél, porque es inocente
-y sin malicia frecuentemente...".
-</p>
-<p>
-"Ciertas aptitudes dispersas que por una educación progresiva
-han llegado a un desarrollo considerable, establecen por el uso la corrección
-falaz de un funcionamiento complicado, alcanzando a constituir
-verdaderos <em>aparatos mentales</em>, que invitados al movimiento por
-cualquier remoto peligro, entran en acción con la regularidad de un
-mecanismo registrador. Tales aparatos están generalmente constituidos
-por grandes o pequeñas disposiciones para la simulación: <em>aptitudes
-y actitudes</em>, ambas combinadas, porque en el fondo no hay otra cosa
-que histrionismo desvergonzado".
-</p>
-<p>
-"Tienen en el espíritu todos los elementos de la ilusión y un
-dispositivo teatral por medio del cual, combinando simples <em>manchas</em>,
-dan en el lienzo la sensación completa de cosas que a la distancia
-resultan acabadas; con la escoba sugieren la sensación de un hombre,
-con un diario una bandera, con el bastón un cetro y si el público
-tiene cierta disposición, que las precauciones y el interés de
-otros han suscitado, resultan: estigma de la gloria las erupciones,
-cicatrices los traumatismos y rastro de la vigilia estudiosa las ojeras
-libertinas de la mala noche...".
-</p>
-<p>
-"En la esgrima de estas aptitudes de protección, <em>el defensivo</em> suele
-tener golpes de éxito que le equiparan al genio; porque llegar a la
-cumbre sin talento, ilustración, virtudes domésticas elementales, siquiera,
-es, sin duda, poseer un género singular de superioridad. ¿No
-lo tiene, acaso, el que por medio del silencio recamado con la falsa
-pedrería de los gestos, de los monosílabos y exclamaciones, mantiene
-por largo tiempo la sensación de su misteriosa existencia? Hay un
-arte, casi estoy por decir que es una ciencia, que enseña a vislumbrar
-los provechos del silencio y revela el secreto de sus usos, educando
-la perseverancia y el dominio tan útil sobre la fisonomía y los
-nervios. Poseerlo es una de las características más humanas de la protección.
-¡Cuántas cosas no teje detrás de él la imaginación popular!
-Pero ¡ay! de él, el día en que <em>el defensivo</em>, a fuerza de tironeársela,
-pierde en un instante de desequilibrio la preciosa virginidad de la
-lengua, entregándose a un verdadero <em>libertinaje</em> verbal que le arranca
-violentamente de aquel olimpo prestigioso de la sombra...".
-</p>
-<p>
-"No es menos defensiva, en muchos casos, la misma oratoria,
-cuando como ese silencio fructífero, se emplea para ocultar pobrezas
-mentales vergonzantes. Ese orador verboso, pero estéril, de todos tan
-conocido, es el tipo del <em>defensivo superior</em>, mezcla curiosa de tintorero
-astigmate, por la abundancia de colores chillones que maneja; de pirotécnico,
-por el ruido inútil que produce; de cómico, por el gesto
-abusivo, la <em>pose</em> sugerente, el ademán de atleta y de augur confundidos
-fraternalmente, con que sugiere la sensación de plenitud, en el
-vacío. Nadie, como él, más feliz, cuando despliega sus abundantes
-trapos de serpentina, dominando la atención de la simplicidad de espíritu,
-con aquella verbosidad venturosa que pone láminas a su inútil
-facundia. Es el espíritu más consumado de prestidigitación psicológica,
-el mentiroso emotivo por excelencia. Su charla no es jamás
-vehículo de ideas, o si a las veces existe alguna, lo que parece bien
-raro, es sólo en un estado tal de dilución, que no sería posible pescarla
-en aquel mar de papelillos multicolores. Algunos, más alados que
-otros, suelen en ocasiones suspenderse un poco más arriba de la tierra,
-porque con la maravillosa inflexión de la voz y algunas otras raras
-cualidades puramente externas, o encantan el oído o sorprenden
-la sensibilidad tocándola con mansedumbre. Por ese medio acaban por
-dominar el corrillo, desterrar el aburrimiento de la expectativa y conquistar
-el prestigio de la atención en los cerebros dóciles al engaño.
-Su habilidad protectiva, está principalmente en detenerse cuando ya
-asoma dentro de su incoercible verborragia la vaga silueta de aquel
-delicioso <em>macaneador</em>, cuyo espíritu, tan ingenuamente expansivo, vela
-siempre experto dentro del alma del orador. Hay que reconocer, con
-todo, que tiene la facultad de hacerse oir siempre en los más graves
-problemas, por la audacia en el abordaje, la felicidad envidiable en
-la cita y aquella rara habilidad con que pone al servicio de todas las
-inteligencias la chispeante vulgarización de las arduas cuestiones".
-</p>
-<p>
-"Deben tener, y la tienen sin duda, una función prevista todos
-estos <em>defensivos inferiores</em> que en ocasiones flotan tan arriba, subsisten
-y se mantienen por raras virtudes de organización animal hasta
-por encima del talento excelso y de los verdaderos méritos. En tan
-complicada dinámica, ¿no habrá alguna ley de equilibrio que reclame
-su menudo concurso como en las trascendentales de la vida la tiene
-el gusano y el molusco, que transforman la naturaleza de los terrenos
-y alteran el curso de los ríos por simple acumulación? Ya que no
-pueden sacar de sí mismos la fuerza que necesitan, se injertan otra
-alma, suerte de autoplastia moral que les permite usar una postiza y
-hacer alarde de la abundancia falaz que transitoriamente los redime
-de su inferioridad...".
-</p>
-<p>
-La tesis de este libro es paradojal; es necesario poseer talento
-verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del talento.&mdash;<cite>Los
-Simuladores del talento</cite>, Buenos Aires, 1904. (Nota de la 3.ª ed.).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> Como complemento lógico de su paradojal estudio sobre los
-<em>simuladores del talento</em>, examina Ramos Mejía a los <em>disimuladores
-del talento</em>; esta disimulación es un hecho posible, aunque no frecuente.
-</p>
-<p>
-"Así como hay quien simule el talento para vivir y triunfar en
-la lucha por la vida, así hay también quien, con el mismo fin, lo disimula;
-de manera que, frente al grupo numeroso de los simuladores
-está el de los disimuladores.
-</p>
-<p>
-"La disimulación es una función tan defensiva como la otra que
-le hace <i lang="fr" xml:lang="fr">pendant</i>. Difieren ambas en que aquélla tiene un carácter de
-mayor pasividad y es menos dramática en sus procedimientos. Y, sin
-embargo, es más fácil <em>disimular</em> que <em>simular</em>, porque el disimulo, que
-no tiene el poder sugerente de la mímica y del ruido, se presta más
-fácilmente al análisis y al examen de la curiosidad que a menudo
-fracasa frente a la deslumbrante movilidad de ésta. La impenetrable
-quietud del disimulador ofrece un procedimiento menos rico de recursos
-y de engaños que la inquieta variabilidad del simulador.
-</p>
-<p>
-"El reducido despliegue de sus aptitudes defensivas, se limita
-generalmente a <em>achicarse</em>, a reducir la superficie de agresión para
-ofrecer menos flancos al ataque y pasar más fácilmente desapercibido.
-Posee un dominio genial sobre las funciones de relación, la fisonomía
-y la emotividad, de manera que ningún agente de perturbación
-sensitiva pueda tomar de sorpresa a la más inquieta fibra muscular
-o al más humilde de los cilindros nerviosos que conduce impresión
-o movimiento. La oclusión completa de todos los canales de exteriorización,
-para que todas las funciones circulatorias de la sensación
-se hagan debajo de la superficie tegumentaria, constituye algunas
-de las tantas ruedas del aparato destinado a imitar la muerte
-y el silencio, la indiferencia y la insensibilidad más completa, a los
-fines de ocultación provechosa" <em>Loc. cit.</em>&mdash;(Nota de la 3.ª edición).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> Dos psiquiatras italianos, Penta y Del Greco, partiendo de
-la observación de los simuladores patológicos, y especialmente de los
-simuladores de la locura, se inclinan a ver en la simulación un carácter
-psicológico inferior, un estigma degenerativo. Todo lo expuesto en
-el presente volumen demuestra que es una de tantas formas de
-adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, una manifestación
-de la astucia y del fraude, más evolucionada que la brutalidad
-y la violencia, como instrumento de lucha y de adaptación.&mdash;(Nota
-de la 3.ª edición).</p></div></div>
-
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p>
-</div>
-<h2 class="nobreak" >Cap. V.&mdash;Simulación de estados patológicos</h2>
-
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. Su utilidad en la lucha por la vida.&mdash;II. Difusión de
-estas simulaciones.&mdash;III. Objetivo uniforme de sus
-diversas formas médico legales.&mdash;IV. Principales aspectos
-clínicos: eludir el servicio militar, explotación
-de la beneficencia, simulación de la locura.&mdash;V.
-Enfermedades que pueden simularse.&mdash;VI. Simulación
-de la salud (enfermedades disimuladas).&mdash;VII. Conclusiones.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;S<small>U UTILIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Siendo este ensayo una introducción al estudio
-particular de la simulación de la locura, justo será
-examinar con diligencia cierto grupo de simulaciones
-que conexiona el tema general con el asunto especial
-de la parte siguiente.</p>
-
-<p>Slocker, autor de la mejor monografía sobre enfermedades
-simuladas, ve el asunto al través de su
-preocupación personal y descubre en las enfermedades
-simuladas los problemas de mayor importancia
-que se presentan a la consideración del médico. En
-verdad, no puede compartirse tal opinión; al médico
-le interesan más, sin duda, las enfermedades verdaderas.</p>
-
-<p>Hacemos esa pueril salvedad para agregar que
-no es nuestro propósito abordar el tema siguiendo la
-vía trazada por los profesionales que han visto la
-cuestión médica, desconociendo la cuestión humana.
-No han sospechado que una amplia ley biosociológica
-encuadra esos fenómenos en un marco general, abarcando
-todos los fenómenos de simulación en la vida
-biológica y social. Se ha estudiado en las enfermeda<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span>des
-simuladas el hecho clínico y médico-legal, ignorándose
-su aspecto psico-sociológico. Para lo primero
-basta ser médico; para lo segundo requiérense otros
-conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de
-los profesionales de la medicina.</p>
-
-<p>Léese en todos los autores que Hipócrates, Galeno,
-Ambrosio Pareo, Silvaticus, Fidelis, Zacchia,
-Steurlín, y otros, hacen referencia especial a la simulación
-de enfermedades. Fodéré , Belloc, Marc, Dehauss,
-Robecourt, Setier, Gilbert, se ocuparon de ella
-en el siglo XIX. Respecto de simulaciones especiales
-en el ejército, escribieron Souville, Borié, Moricheau-Beaupré,
-Percy y Laurent, Coche, Fallot, Hennem,
-Hutchinson, Chegue, Marshall, Kirchkof, Isfordink,
-en la primera mitad del siglo; en los últimos cincuenta
-años la bibliografía es muy vasta. Permanece
-clásico el tratado de Boisseau, siendo realmente estimables
-los de Duponchel, Devergie, Derblich, Slocker
-y pocos más.</p>
-
-<p>Estudiaremos el asunto de distinta manera; elevando
-el punto de observación ensancharemos nuestro
-horizonte.</p>
-
-<p>En los capítulos precedentes hemos visto que el
-hombre, como todos los seres vivos, lucha por la vida;
-para ello posee medios de diversa índole, que se adaptan
-a las condiciones de la lucha; entre los medios
-fraudulentos la simulación es de los más generalizados
-y asume numerosas formas adaptadas al ambiente.</p>
-
-<p>Los medios de lucha por la vida se transforman
-tendiendo a obtener la mejor adaptación con el menor
-esfuerzo, es decir, en el sentido de la menor resistencia.</p>
-
-<p>En las sociedades humanas el principio de la lucha
-por la vida se atenúa progresivamente, desarro<span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span>llándose
-otro principio, el de asociación, que tiende a
-modificar radicalmente las condiciones de la lucha
-misma; al antagonismo absoluto entre los individuos,
-al <i lang="it" xml:lang="it">mors tua vita mea</i>, se oponen numerosas y complicadas
-formas de solidaridad social.</p>
-
-<p>Esa evolución se caracteriza por fenómenos paralelos,
-producidos en la mente humana y en la organización
-social. Psíquicamente, tenemos el desarrollo
-progresivo de los sentimientos llamados altruístas,
-que en la evolución mental de la humanidad tiende
-a extender la solidaridad del individuo a la familia,
-de ésta a la tribu, de ésta a la raza o a la nación, y
-de ésta a la humanidad. Sociológicamente, se caracteriza
-por la formación de instituciones que, en su
-conjunto, constituyen la beneficencia, evolucionando
-de formas primitivamente utilitarias, (beneficencia
-positiva) hacia formas cuyo utilitarismo es cada vez
-más indirecto, (beneficencia negativa); ambas bien
-estudiadas por Spencer. Estas instituciones sociales
-resultan de la evolución mental indicada.</p>
-
-<p>La evolución altruísta de los sentimientos humanos
-se inicia en presencia del dolor ajeno. El débil y
-el inferior han podido ser objeto de desprecio; no lo
-fué nunca el enfermo. El hombre, que busca rehuir
-el dolor y encontrar el placer (nosotros diríamos que
-trata de seguir su evolución por el camino de las menores
-resistencias), debe, necesariamente, conmoverse
-ante el dolor de sus semejantes. En el salvaje y en el
-niño ya se encuentra ese fundamental sentimiento de
-<em>piedad</em>, inherente al hombre considerado como animal
-sociable; cuando falta, lo mismo que el sentimiento
-de <em>probidad</em>, el hombre es un ser antisocial, es decir,
-un delincuente. Confirma nuestras ideas la clásica
-definición de Garófalo.</p>
-
-<p>Considerado el hombre como unidad social, en<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span>
-lucha contra sus propios semejantes, su <i lang="la" xml:lang="la">locus minoris
-resistentiae</i> para los enemigos debe ser siempre el sentimiento
-de piedad, punto de arranque del altruísmo;
-las instituciones de beneficencia son su expresión
-social. Por esto, dentro de nuestro concepto funcional
-de la simulación, debemos encontrar aquí una forma
-especial perfectamente adaptada a ese lado vulnerable;
-la simulación explota el sentimiento de solidaridad
-social, en su forma de piedad por el dolor, y
-determina la simulación de estados patológicos.</p>
-
-<p>No discutiremos las desventajas que el incremento
-de la solidaridad social puede tener para la
-selección humana; mientras multitudes laboriosas y
-fecundas carecen de lo necesario, duele ver que los
-manicomios, las cárceles y los asilos entretienen la
-cómoda holgazanería de seres improductivos, cuando
-no perjudiciales. Es el eterno problema de la lucha
-contra el parasitismo social de los degenerados, frente
-al de la justa protección a las clases trabajadoras;
-un cultor de la frase podría decir que se degenera
-a las masas mediante la miseria, para darse luego el
-lujo de mantenerlas en ocioso parasitismo. Sergi, en
-"Las degeneraciones humanas", ha dedicado un bello
-capítulo al estudio de la supervivencia de los débiles
-y de los inferiores; Nietzsche la fustigó acremente,
-invocando contra ella el mejoramiento selectivo
-de la especie humana.</p>
-
-<p>También pasaremos por alto la dilucidación de
-otro problema que, si debiera ser cuidadosa, requeriría,
-como la anterior, un volumen aparte. La piedad
-y la solidaridad con los enfermos, traducidas en ventajas
-reales que la sociedad les brinda en la lucha
-por la vida, expresan nuevas formas evolutivas del
-utilitarismo individual; la máxima galilea "haz a
-otros lo que quisieras fuera hecho contigo mismo"<span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span>
-es altamente utilitaria; aunque atenúa la lucha por la
-vida, no está en contradicción con ella, pues representa
-la mejor forma de asociación para la lucha.
-Comprobaríase, una vez más, que el altruísmo, lejos
-de ser antagonista del individualismo, es su forma
-superior y más socializada; corresponde a formas
-asociativas de lucha por la vida, que, en definitiva,
-son las más ventajosas para los individuos.</p>
-
-<p>En rigor podríamos ver que la simulación de
-enfermedades es paralela a la evolución de la lucha
-por la vida entre los hombres. A medida que esta lucha
-se atenúa, por el desarrollo de los sentimientos
-altruístas de piedad, la simulación de estados patológicos
-presenta mayor ventaja y tiende a generalizarse.</p>
-
-<p>El estudio de la cuestión bajo esta nueva fase
-merece tentar a los que han acumulado datos clínicos
-y médico-legales sobre las enfermedades simuladas;
-hay una rica veta de observaciones psicológicas y sociales
-que no han sabido descubrir los autores, demasiado
-médicos, que han tratado esa materia. Diríase
-que el hábito ha restringido su campo visual al círculo
-estrecho de las preocupaciones clínicas.</p>
-
-<p>Antes de terminar digamos dos palabras sobre
-otra cuestión, nacida también del sentimiento de piedad,
-cuyo protagonista suele ser el médico. Hay formas
-de rutina profesional que perjudican seriamente
-a la sociedad. Cuando el médico, llevado por su
-piedad, prolonga por días o minutos el dolor de un
-enfermo incurable, realiza una crueldad nociva;
-procede en armonía con sus sentimientos, propios del
-ambiente, recibidos por la herencia y disciplinados
-por la educación; pero en realidad cumple una misión
-inhumanitaria. La función social de la medicina
-debiera ser la defensa biológica de la especie huma<span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span>na,
-orientada con fines selectivos, tendiendo a la conservación
-de los caracteres superiores de la especie
-y a la extinción agradable de los incurables y los
-degenerados; se evitaría con ello el desperdicio de
-fuerzas requerido por el parasitismo social de los
-inferiores, alejando, a la vez, la posible transmisión
-hereditaria de caracteres inútiles o perjudiciales para
-la evolución de la especie. Pero este problema
-sólo puede señalarse, por ahora, en el orden teórico.
-Acaso los hombres del porvenir, educando sus sentimientos
-dentro de una moral que refleje los verdaderos
-intereses de la especie, puedan tender hacia una
-medicina superior, selectiva; el sereno cálculo desvanecería
-una falsa educación sentimental, que contribuye
-a la conservación de los degenerados con serios
-perjuicios para la especie<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p>
-
-
-<h3>II.&mdash;D<small>IFUSIÓN DE ESTAS SIMULACIONES</small></h3>
-
-<p>Las simulaciones de estados patológicos ofrecen
-vasto campo de observación y de estudio. Así como
-es fácil encontrar en el mundo biológico los primeros
-ejemplos de simulación en general, también se
-encuentran los de enfermedades simuladas. El hecho
-se explica, puesto que entre las especies animales
-aparece el principio de asociación para la lucha, originando
-el sentimiento de solidaridad; por eso, en
-los animales que se asocian pueden encontrarse enfermedades
-simuladas.</p>
-
-<p>Los animales asociados con el hombre, adaptados
-a la domesticidad, simulan con frecuencia estados
-patológicos. Poseímos un perrito muy inteligente que
-<span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]</span>recurría con frecuencia a la astucia. Enfermó en
-cierta ocasión y le regalamos de golosinas; curado de
-su pasajera dolencia, dos meses más tarde, viendo un
-plato con dulce de leche, el astuto animal simuló estar
-enfermo; echóse en un rincón llorando enternecedoramente.
-Nadie sospechaba el motivo de su repentina
-enfermedad; el dulce fué comido sin darle participación
-alguna. Pocos momentos después el animal
-curó de su fingida dolencia, resignándose, apresuradamente,
-a lamer los platos pringosos de dulce.</p>
-
-<p>Entre los hombres de campo los hay muy hábiles
-para reconocer las enfermedades simuladas por los
-animales. Todos hemos visto caballos que se fingen
-enfermos antes de ser atados; después de estarlo desisten
-de su simulación, trabajando sin inconvenientes.</p>
-
-<p>Es harto conocido el ejemplo del pato que arrastra
-el ala al volar, simulando estar herido, con el propósito
-de defender su nido mediante esa estratagema.
-Al estudiar las simulaciones en el mundo biológico,
-hemos recordado que muchos insectos, viéndose amenazados,
-fingen estar muertos. Cuando niños, todos
-pasamos emocionantes momentos contemplando las
-luchas entre el gato y el ratón; este último suele simular
-estar mal herido o moribundo para intentar la
-fuga en momento inesperado. Recorriendo los libros
-de Romanes, Wallace, Cuénot y otros, podría coleccionarse
-una larga serie de ejemplos de simulación
-de enfermedades en los animales.</p>
-
-<p>En los hombres son frecuentísimas; en todos los
-idiomas y dialectos existen modismos o vocablos especiales
-para expresarlas. En la jerga popular mil
-frases lo revelan, y algunas de ellas están generalizadas
-entre las personas cultas.</p>
-
-<p>No se crea que el fenómeno es moderno. Basta<span class="pagenum"><a id="Page_174"></a>[Pg 174]</span>
-abrir el Génesis para encontrar a Raquel simulando
-estar indispuesta para no levantarse de la cama donde
-tiene escondidos ciertos ídolos robados; en otra
-parte, en el Libro de los Reyes, encontramos a David
-simulando haber perdido la razón para sustraerse a
-las iras de Saúl; y en otro pasaje de ese libro pornográfico
-que se llama la Santa Biblia, Amnón, hijo
-de David, simula estar enfermo para guardar cama
-y desahogar su amor incestuoso con su propia hermana
-Tamar.</p>
-
-<p>Es seguro que antes de los tiempos a que la Biblia
-se refiere existían enfermedades simuladas. Como
-observa Tomellini, el hombre debió concebir esta
-forma de simulación al observar por vez primera que
-ante el quejumbroso ¡ay! del enfermo sus semejantes
-le rodeaban de atenciones cuidadosas, eximiéndole de
-ciertos deberes fundamentales que la lucha por la vida
-impone. Sin engolfarnos en el análisis de las formas
-que debió revestir este fenómeno a través de la historia,
-limitémonos a decir que donde hay asociación
-en la lucha y sentimientos de solidaridad social, algunos
-sujetos astutos simulan estar enfermos para
-explotar esos sentimientos.</p>
-
-<p>En un epigrama de Marcial encontramos la historia
-picaresca de Celio, que simulaba estar enfermo
-de gota para no cumplir ciertas obligaciones de la
-vida cortesana; pero con tan mala suerte que a fuerza
-de fingir la enfermedad acabó por contraerla de veras.
-Apiano cuenta de un tal que para esquivar persecuciones
-se fingía ciego, no sospechando que al quitarse
-el emplasto se encontraría realmente privado
-de la vista; y Plinio, para probar la fuerza de la imaginación,
-refiere de un sujeto que soñó estar ciego y
-despertó privado de la vista. No son raros los hechos
-de este género; Montaigne, en sus ensayos (Libro II,<span class="pagenum"><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span>
-Cap. XXV), aconsejó "de ne contrefaire le malade",
-por ser peligroso para el simulador.</p>
-
-<p>Es seguro que en ciertas épocas de mayor relajación
-moral se ha difundido extraordinariamente la
-costumbre de simular enfermedades. Casos hay de
-ella en la mitología y Ulises se valió muchas veces de
-este recurso para salir de aprietos. En la edad media
-esta clase de superchería llegó a ser epidémica; bástenos
-recordar la famosa "Cour des Miracles", donde
-se reunían todos los mendigos, pícaros y trapizondistas
-del viejo París. La novela picaresca española es
-una verdadera enciclopedia de simulaciones y difícil
-es encontrar un sólo relato en que no aparezca un
-falso mendigo que simule enfermedades para explotar
-la credulidad del prójimo.</p>
-
-<p>Son muchísimos, sin duda, los acontecimientos
-históricos de importancia en que la simulación por
-parte de altos personajes juega un papel principal;
-Boisseau indica varios; otros son recordados en el
-diccionario de medicina de Dechambre y algunos en
-los demás autores. Pero no es nuestra tarea repetir
-sus datos ni investigar otros nuevos; Ésa es obra paciente
-de cronistas.</p>
-
-<p>Sólo agregaremos que la disimulación de las enfermedades
-responde siempre al propósito general de
-todas las simulaciones: el fin es adaptarse en el sentido
-de las menores resistencias. La simulación de la
-enfermedad es, precisamente, una disimulación de la
-salud, y viceversa. Simúlase la enfermedad cuando
-ella ofrece ventaja sobre la salud; se simula ésta
-cuando la enfermedad coloca al sujeto en condiciones
-desfavorables que conviene ocultar.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_176"></a>[Pg 176]</span></p>
-
-
-<h3>III.&mdash;O<small>BJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS</small></h3>
-
-<p>Desde el punto de vista médico-legal la simulación
-de enfermedades comprende fenómenos muy
-diversos. Slocker los especifica como sigue: <em>Simular</em>
-una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes
-del proceso simulado; disimularla es ocultar las
-manifestaciones sintomáticas con que la enfermedad
-real perturba las funciones biológicas; <em>pretextarla</em>
-es referir las manifestaciones patológicas, procurando
-demostrarlas incompatibles con determinadas funciones;
-<em>provocarla</em> es ponerse en las condiciones necesarias
-para alterar una o varias funciones normales;
-<em>exagerarla</em> es presentar con mayor intensidad los
-síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así fijados
-esos conceptos parciales, dedúcese claramente
-que todos entran en el concepto genérico de la <em>simulación</em>.
-Disimular es simular el estado fisiológico;
-pretextar es simular la incompatibilidad entre una
-enfermedad y el cumplimiento de una obligación;
-provocar es simular que han sido espontáneas las
-condiciones determinantes de la enfermedad; y, finalmente,
-exagerar es simular manifestaciones patológicas
-mayores que las existentes.</p>
-
-<p>Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el
-punto de vista médico-legal, las determinaciones periciales
-o simplemente diagnósticas han de referirse
-a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación
-de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º.
-Determinar si un individuo está enfermo o finge estarlo,
-o bien si es verdadero el defecto físico que presenta;
-2.º. Determinar si un individuo, que dice estar
-sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico;
-3.º. Determinar el fondo de incompatibilidad que la
-enfermedad alegada puede tener para las funciones<span class="pagenum"><a id="Page_177"></a>[Pg 177]</span>
-que debe desempeñar el individuo afectado; 4.º. Determinar
-si una enfermedad, lesión o defecto físico, han
-sido provocados.</p>
-
-<p>En la práctica médico-legal algunas simulaciones
-de estados patológicos tienen interés especial.
-Fuera de la simulación de la locura, que dilucidaremos
-extensamente, el médico legista suele encontrar
-simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis
-traumáticas, de estupro, de impotencia, de suicidio,
-etc., etc. Todos esos casos pueden revestir un
-alto interés penal o civil, habiéndose determinado
-para cada uno de ellos normas especiales que permiten,
-casi siempre, desenmascarar a los simuladores.</p>
-
-
-<h3>IV.&mdash;P<small>RINCIPALES ASPECTOS CLÍNICOS</small></h3>
-
-<p>Pertenece a los tratados especiales el estudio clínico
-de las enfermedades simuladas; muchos autores
-lo han realizado satisfactoriamente. Nuestras observaciones
-personales poco pueden agregar y su interés
-sería muy relativo.</p>
-
-<p>En cambio, procuraremos encuadrarla dentro de
-principios generales, encarando el estudio de sus
-factores determinantes para hacer resaltar que su
-objetivo es obtener una ventaja en la lucha por la
-vida; señalaremos cuál es, en nuestro concepto, su
-evolución y cuál la profilaxia que puede suprimirlas.</p>
-
-<p>Boisseau afirma que la realización de cualquier
-acto útil o de interés puede determinar un hecho
-de esta índole. Esta verdad general, concordante con
-nuestra ley, no debe interpretarse en un sentido absoluto,
-pues ciertos sujetos simulan, por causas pa<span class="pagenum"><a id="Page_178"></a>[Pg 178]</span>tológicas
-o por temperamento, como vimos al analizar
-la psicología de los simuladores.</p>
-
-<p>La simulación de enfermedades es frecuente entre
-los neurópatas, especialmente entre los histéricos;
-la imitación y la sugestión tienen en ellos primordial
-importancia. Hemos conocido un histérico cuyo
-anhelo supremo era que el médico se preocupara diariamente
-de él; vecino de cama de un sujeto afectado
-de parálisis espinal de Brown-Séquard, observó que
-este enfermo era objeto de cuidadoso examen diario;
-un día le vimos pasear por la sala arrastrando
-la pierna derecha, y al interrogarle nos manifestó que
-tenía insensible la pierna izquierda; observamos cuidadosamente
-su injustificada sintomatología, comprobando
-que el histérico simulaba las dolencias de
-su vecino para atraer la atención de los médicos. Un
-neurasténico simulaba vómitos y dificultades digestivas
-para obtener una dieta especial que se daba a
-otros pacientes.</p>
-
-<p>Las causas varían al infinito. Una joven señora,
-a la que nada faltaba en su hogar, sentía necesidad
-de ser infiel a su marido; celoso éste, no la
-dejaba satisfacer sus inclinaciones. Ella, entonces,
-simuló estar afectada de histeria; el esposo, en presencia
-de sus ataques, cada vez más intensos, le
-permitió recorrer varios consultorios médicos, donde
-ella obtenía de los facultativos el único remedio compatible
-con su enfermedad. Otro falso enfermo ofreció
-el reverso de la medalla; era un joven ligado
-por vínculos de convivencia a una mujer que no
-amaba; faltándole valor para abandonarla sin justificación,
-fingióse enfermo, consultó al médico y le
-refirió ciertos datos que imponían el diagnóstico de
-una enfermedad vergonzosa. Provisto de las correspondientes
-recetas, inició un tratamiento de friccio<span class="pagenum"><a id="Page_179"></a>[Pg 179]</span>nes
-mercuriales y yoduro; la víctima del engaño se
-apresuró a averiguar para qué servía ese tratamiento
-y cuando lo supo le abandonó indignada. El simulador
-obtuvo así el éxito más completo.</p>
-
-<p>En la forma parcial de agravación de los síntomas,
-la simulación de enfermedades es frecuentísima
-en los hospitales, donde los huéspedes quieren
-evitar que se les despida para no perder la pensión
-de la beneficencia pública. Enfermos curados, al despedírseles,
-simulan ser nuevamente atacados por la
-enfermedad o acusan la simple exageración de alguno
-de los síntomas. Quien haya asistido a una sala
-de hospital conoce la frecuencia de esos casos.</p>
-
-<p>Otro falso enfermo recorría consultorios particulares
-exponiendo sus lamentaciones por imaginarias
-dolencias; cuando el médico había formulado la
-receta, el presunto enfermo se echaba a llorar y confesaba,
-con voz entrecortada por sollozos, que faltábale
-dinero para adquirir los medicamentos. El médico,
-por verdadera generosidad o por librarse del
-importuno, dábale la suma necesaria para la adquisición
-de los remedios. El dinero no terminaba en
-la farmacia, sino en la taberna, donde el simulador
-bebía a la salud de la credulidad médica.</p>
-
-<p>En las prácticas de la justicia menuda es harto
-conocido y explotado el expediente de las enfermedades
-simuladas, ya para eludir citaciones del juez,
-ya para evitar un desalojo forzoso del domicilio. En
-algunos casos hay simple pretextación o alegación
-de enfermedad; otras veces, cuando el juez puede
-ordenar se verifique la verdad del padecimiento alegado,
-el supuesto enfermo se mete en cama, simulando
-ante el físico los síntomas de la enfermedad certificada
-por un médico amigo.</p>
-
-<p>Una menor de edad presentóse ante la justi<span class="pagenum"><a id="Page_180"></a>[Pg 180]</span>cia
-de Buenos Aires exhibiendo lesiones que decía
-le causara su padre, para disuadirla de un noviazgo
-sentimental e inducirla a un matrimonio de conveniencia;
-el juez quitó al padre su patria potestad
-y autorizó el casamiento de la menor. Por vía extrajudicial
-se supo que las lesiones no se las había
-inferido el padre sino la misma menor, por consejo
-del novio. Pero ya estaban casados.</p>
-
-<p>En la clínica de criminología del profesor De
-Veyga es frecuente ver individuos que se presentan
-a los médicos simulando enfermedades diversas; su
-propósito es ser enviados a un hospital para sanar
-allí en seguida y recuperar inmediatamente la libertad.
-Otros, afectados por enfermedades crónicas,
-reumatismos, gota militar, tuberculosis, se limitan a
-simular una exacerbación de los síntomas o una crisis
-aguda de su mal.</p>
-
-<p>Los casos enunciados dan una idea de la innumerable
-diversidad de causas que pueden motivar
-la simulación de estados patológicos y del variado aspecto
-clínico que ella puede revestir. Pero tres son
-las formas notables, abarcando por sí solas la mayor
-parte de las cuestiones médico-legales.</p>
-
-<p>La primera encuentra su origen en la aversión
-al servicio militar y es usual en los conscriptos que
-pretenden eludirlo; cuenta una bibliografía muy vasta
-y ofrece buen número de casos en la observación
-diaria. La segunda es la explotación de la beneficencia
-por falsos mendigos; aunque su aparición es
-antigua como la caridad misma, su bibliografía es
-corta y no sistemática. La tercera consiste en la simulación
-de enfermedades mentales con el propósito
-de eludir la acción de la justicia penal, siendo privilegio
-de los delincuentes que se encuentran procesados.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_181"></a>[Pg 181]</span></p>
-
-<p>Analizaremos brevemente las dos primeras, limitándonos
-a dar su interpretación general mediante
-un criterio sociológico; lo único original que cabe
-a su respecto. De la tercera nos ocuparemos en la
-parte especial.</p>
-
-<p>1.º. <em>Eludir el servicio militar.</em>&mdash;Los estudios
-sociológicos demuestran que la fuerza brutal, colectivamente
-organizada, fué en los siglos pasados el medio
-más común de lucha por la vida entre las
-tribus, las naciones o las razas. En este hecho encuentra
-su origen el sentimiento patriótico: es la representación
-psicológica colectiva del sentimiento de
-solidaridad entre los miembros de un estado.</p>
-
-<p>La organización progresiva de las instituciones
-militares tiene por objeto hacerlas más eficaces para
-sus fines. En esas condiciones es lógico que todos
-los miembros de una sociedad cooperen a la tarea
-colectiva de la guerra, cuando los intereses comunes
-lo exigen. Consecuencia de ello es el derecho de la
-sociedad para imponer a los individuos la obligación
-del servicio militar; se considera como un verdadero
-delito el acto antisocial de simular una enfermedad
-para eludir ese deber.</p>
-
-<p>Así han nacido las disposiciones legales que castigan
-a los simuladores de estados patológicos, siendo
-su consecuencia el refinamiento de los medios empleados
-para descubrirlos.</p>
-
-<p>Pero todas las instituciones evolucionan. A medida
-que los pueblos se civilizan, las formas de lucha
-por la vida se mortifican y los medios empleados
-en ella se transforman. Las nuevas formas de organización
-económica han elevado la capacidad productiva
-de los pueblos; la guerra militar para la
-conquista de las fuentes naturales de riqueza tiende
-a ser substituida por otra guerra económica que<span class="pagenum"><a id="Page_182"></a>[Pg 182]</span>
-conquiste mercados para los excesos de producción.
-Por eso entre pueblos civilizados la guerra tenderá,
-cada día más, a ser una contradicción con la civilización
-misma; si aún es posible,&mdash;lo es, pues se produce,&mdash;débese
-a que las instituciones políticas no han
-evolucionado en armonía con el desenvolvimiento de
-la capacidad económica de la humanidad. Pero ya, al
-concepto de patria, como forma límite del sentimiento
-de solidaridad, los espíritus que escrutan el porvenir
-tienden a substituir el concepto de la solidaridad
-entre todos los países homogéneamente civilizados,
-ampliando el sentimiento patriótico con el de
-humanitarismo.</p>
-
-<p>La difusión de esas ideas impone modificar el
-criterio médico-legal con que hasta nuestros días se
-ha encarado el problema de la simulación de enfermedades
-para eludir el servicio militar. Es justo,
-ciertamente, castigar esos hechos si se los considera
-como la transgresión de un deber social; pero no
-lo es menos que ese deber deja de serlo en algunos
-individuos, convencidos del carácter pernicioso de
-la guerra entre naciones civilizadas. No es sorprendente,
-pues, que viendo en el militarismo una causa
-de guerra y de despotismo, algunos hombres traten
-de eludir el servicio de las armas que riñe con sus
-más íntimos sentimientos. Hay factores altamente morales
-que justifican esa repulsión; el militarismo
-ha sido señalado como causa de injusticia y de opresión,
-contrario a toda justicia y derecho. Se ha dicho
-que es una escuela de asesinato colectivo e irresponsable;
-las investigaciones de A. Hamon sobre la
-"psicología del militar profesional" tienden a probar
-que en el ambiente del cuartel domina una moralidad
-baja y antisocial. Frente a la sociedad, que
-obliga legalmente al ciudadano a ser soldado, el hom<span class="pagenum"><a id="Page_183"></a>[Pg 183]</span>bre
-bueno y humanitario puede tener horror al cumplimiento
-de lo que no considera un deber, sino una
-coacción.</p>
-
-<p>Esas razones morales inducen a pensar que la
-simulación de enfermedades en los conscriptos no cederá
-a los pobres recursos de los médicos militares,
-ni será eficazmente combatida por la coerción de
-leyes especiales. Los artificios inventados para descubrir
-a los simuladores son recursos explicables por
-la necesidad de servir a la ley; pero revelan desconocimiento
-de otros factores que mueven los sentimientos
-humanos y transforman las instituciones sociales.</p>
-
-<p>No haremos inventario del arsenal de los médicos
-militares contra las enfermedades simuladas; ellos
-están expuestos a errores inhumanos y no evitan la
-injusticia de imponer el servicio militar, a quien lo
-considera inmoral. Por referencia de alguien que lo
-presenció, conocemos el caso siguiente: en una Sanidad
-Militar se aplicaron a un sordo-mudo verdadero
-ciento ochenta puntas de fuego, en varias sesiones,
-por sospecharse que fuera simulador.</p>
-
-<p>Nosotros vemos la cuestión de otra manera. El
-militarismo, cumplida su evolución histórica, debe
-tender a atenuarse entre los pueblos civilizados, cuestión
-de años o de siglos. Esa atenuación será progresiva,
-restringiéndose el tiempo del servicio militar;
-de sus actuales formas permanentes pasará al fin a
-ser un agradable deporte cívico, como es ya en Suiza.
-De esa manera desaparecería la necesidad de simular
-enfermedades para eludirlo.</p>
-
-<p>La verdadera profilaxia consistirá en el advenimiento
-de formas superiores de civilización, donde
-las luchas violentas sean reemplazadas por la competencia
-en el mercado de la producción y por nue<span class="pagenum"><a id="Page_184"></a>[Pg 184]</span>vas
-normas jurídicas de las relaciones internacionales.
-Ésa es la única profilaxia; obra de lustros, de
-siglos, poco importa: los siglos son ínfimos espacios
-de tiempo en la evolución de la humanidad.</p>
-
-<p>2.º. <em>Explotación de la beneficencia.</em>&mdash;Diversas
-monografías, curiosas algunas, novelescas otras, han
-ilustrado este grupo de simulaciones, cuyo fin es la
-explotación de la caridad pública y privada. Víctor
-Hugo le dedica párrafos hermosos en su imperecedera
-"Notre-Dame de París".</p>
-
-<p>Es de Puisbarand la conocida frase: "los peores
-enemigos de los pobres son los mendigos"; podría
-completarse agregando que los peores enemigos de
-los mendigos son los falsos mendigos. Pero Puisbarand
-no nos dijo por qué hay hombres que viven simulando
-estar enfermos. Esas causas son principalmente
-sociales. Desde que la sociedad no asegura a
-todos sus miembros una educación integral, capaz de
-adaptarlos a las condiciones de lucha por la vida,
-muchos sujetos carecen de inclinación por el trabajo,
-único medio honesto de vivir. Por otra parte, este
-parasitismo social es debido a que no siempre los
-individuos están en condiciones de poderse dedicar
-a un trabajo elegido en armonía con sus tendencias;
-muchos que se ven obligados a aceptarlo en condiciones
-inhumanas, por su cantidad y por su calidad, se
-sienten inclinados a odiarlo. Bien ha demostrado Ferriani
-que las condiciones antisociales del trabajo industrial
-convierten al niño en vago y después en ladronzuelo,
-por odio al taller, que, en lugar de ser
-una escuela donde se enseñe a trabajar, es una cárcel
-donde se le explota sin consideración; las condiciones
-sociales determinan la delincuencia ocasional,
-en sus formas de fraudulencia y vagancia, combina<span class="pagenum"><a id="Page_185"></a>[Pg 185]</span>das
-en los mendigos profesionales que simulan estados
-patológicos.</p>
-
-<p>En estos sujetos la <i lang="fr" xml:lang="fr">mise en scéne</i> suele ser aparatosa
-y refinada. En Chicago, según refirió la prensa,
-la policía descubrió un club de mendigos, hace
-algunos años, en West Adam Street. Encontróse allí
-una comitiva de sujetos sanísimos y alegres, que comían,
-bebían, jugaban, fumaban y poseían una biblioteca
-de filósofos clásicos para recrear sus ratos
-de ocio. Todos ellos, durante el día, simulaban ser
-cojos, ciegos, mudos, idiotas, sordos, y mendigaban
-por las calles de la ciudad; por la noche reuníanse
-en su club para gozar tranquilamente las ganancias
-de su "trabajo" diario. La policía encontró, en una
-de las habitaciones, gran cantidad de carretelas para
-tullidos, muletas, piernas de palo, zapatos simulando
-pies deformes, anteojeras y vendas para los ojos,
-bastones para ancianos débiles, barbas postizas, cajas
-de pintura destinadas a simular sobre la piel toda
-clase de llagas y pústulas, ocupándose en esta especialidad
-dos miembros del club, verdaderos artistas
-del pincel. Había numerosos carteles con inscripciones
-apropiadas: "soy ciego de nacimiento", "soy
-sordo-mudo por un susto", "inválido de la guerra
-civil", "ha adquirido su lepra prestando servicios
-a otros enfermos", etc. Arrestados, se comprobó su
-excelente estado de salud y sus aptitudes para el trabajo;
-desde largo tiempo habíanse asociado para explotar
-la caridad de los filántropos, en perjuicio de
-los verdaderos pobres.</p>
-
-<p>Casos como el anterior&mdash;que por su magnitud
-alcanzó cierta celebridad&mdash;ocurren en todas las grandes
-ciudades. En Buenos Aires la mendicidad fraudulenta
-aún no ha alcanzado vastas proporciones.
-Conocimos, sin embargo, un ladrón profesional que<span class="pagenum"><a id="Page_186"></a>[Pg 186]</span>
-nos refirió haber sido ciego de profesión durante cinco
-años; ejerció "honradamente" su trabajo con discretas
-ganancias, hasta que la policía descubrió su
-fraude y le arrestó. En la prisión conoció a varios
-ladrones profesionales; al ser puesto en libertad no
-pudo volver a su antiguo oficio de ciego, y se dedicó
-al robo profesional con sus nuevos amigos.</p>
-
-<p>En las puertas de las iglesias no es raro ver
-sujetos tullidos que, terminada su tarea, se retiran
-tranquilamente a sus casas, muy mejorados de su
-enfermedad. Un enfermo de la Sala de nerviosos
-del hospital San Roque ejercía la mendicidad fraudulenta;
-era un antiguo hemiplégico, cuya pierna
-funcionaba casi normalmente, presentando impotencia
-del brazo; este sujeto solía pedir permiso para
-salir uno o dos días por semana, regresando al hospital
-provisto de dinero para tabaco y otras pequeñeces.
-Supimos que en esas salidas mendigaba, exagerando
-su hemiplegia y simulando la afasia observada
-en otros enfermos de la sala.</p>
-
-<p>Estos fraudes han motivado la organización de
-la caridad social, en sentido de proporcionar trabajo
-apropiado a todos los mendigos en institutos
- <i lang="la" xml:lang="la">ad hoc</i>, encargándose la policía de perseguir a todos
-los pícaros que no tienen cabida en ellos; son buenos
-modelos los institutos existentes en Londres y
-en Bruselas.</p>
-
-<p>En suma, sea como fuere, la terapéutica de las
-simulaciones usadas para explotar la filantropía debe
-convertirse en profilaxia; si el mal tiene hondas
-raíces sociales, es necesario llevar a cabo una serie
-de reformas que hagan del trabajo un agradable deber
-para todos, y no como es hoy un yugo penoso
-para algunos. Impónese infundir a cada individuo la
-noción de los deberes impuestos por la solidaridad so<span class="pagenum"><a id="Page_187"></a>[Pg 187]</span>cial,
-que a todos beneficia. Y, por fin, deben desaparecer
-esas formas agudas de la miseria que deprimen
-el espíritu, degradándolo hasta formas inferiores
-de lucha por la vida que simulan lo más desagradable
-en la vida humana: la enfermedad.</p>
-
-<p>Ésa será la profilaxia eficaz contra tales simulaciones;
-será obra de mucho tiempo, pues aún son
-pocos los países civilizados que pueden pensar en
-tales reformas. En algunos está ya suprimida la
-mendicidad y todo inválido tiene derecho a ser asistido
-por el Estado.</p>
-
-<p>Recorridos esos dos grandes grupos de causas de
-la simulación de estados patológicos, no insistiremos
-sobre las demás, menos frecuentes y sumamente variables.
-Tendrían su sitio en un tratado especial
-que no sabríamos escribir. Réstanos citar las conclusiones
-de nuestros estudios sobre el grupo más importante.</p>
-
-<p>3.º. <em>Simulación de la locura.</em>&mdash;Es necesario considerarla
-desde tres puntos de vista diversos.</p>
-
-<p><em>a</em>)&mdash;<em>en general.</em> Las condiciones en que se desenvuelve
-la lucha por la vida en el ambiente social
-civilizado pueden hacer individualmente provechosa
-la simulación de la locura, como forma de mejor adaptación
-a las condiciones de lucha; ya sea directamente,
-favoreciendo al simulador, ya indirectamente,
-disminuyendo las resistencias que el ambiente opone
-al desarrollo y expansión de su personalidad.</p>
-
-<p><em>b</em>)&mdash;<em>por alienados verdaderos.</em> La persistencia de
-la razón en los alienados y la inconsciencia de su
-verdadero estado mental mórbido, les permite comprender
-las ventajas que reporta la simulación de la
-locura en diversas circunstancias de la lucha por la
-vida, determinando el fenómeno de la "sobresimulación",
-o simulación de la locura por alienados ver<span class="pagenum"><a id="Page_188"></a>[Pg 188]</span>daderos.
-En cambio, toda vez que el alienado es
-consciente de su locura o comprende las desventajas
-que ésta le produce en la lucha por la vida, "disimula"
-su alienación, equivaliendo este fenómeno a
-una simulación de la salud, subordinada al mismo
-criterio utilitario.</p>
-
-<p><em>c</em>)&mdash;<em>por los delincuentes.</em> La simulación de la locura
-por los delincuentes está subordinada a circunstancias
-propias de la legislación penal contemporánea.&mdash;Los
-delincuentes, además de luchar por la vida
-como los demás hombres, luchan contra el ambiente
-jurídico-penal de la sociedad en que viven.&mdash;Ese
-ambiente jurídico, concretado en leyes penales, condena
-al delincuente castigándole por la ejecución del
-acto cuya <em>responsabilidad</em> le imputa; en cambio, no
-condena al delincuente alienado, considerándole <em>irresponsable</em>
-de su delito.&mdash;El delincuente, en su lucha
-por la vida contra el ambiente jurídico, simula ser
-alienado para eludir la responsabilidad del acto delictuoso
-y ser eximido de pena.</p>
-
-<p>La falta de criterio uniforme en el estudio de
-la simulación de la locura, explica las opiniones divergentes
-de los autores acerca de su frecuencia y
-de su interpretación clínica. Las estadísticas publicadas
-no pueden compararse entre sí; carecen de valor
-científico por estar levantadas en condiciones heterogéneas
-y por haberse apreciado de diversos modos
-las relaciones entre las verdaderas anomalías psicológicas
-de los delincuentes simuladores y la locura
-simulada.&mdash;Subordinándose la simulación de la locura
-por los delincuentes a circunstancias propias de
-la legislación penal contemporánea, el verdadero criterio
-para su interpretación debe ser "clínico-jurídico".
-La locura en el concepto de la ley penal, está
-representada por formas clínicas definidas que con<span class="pagenum"><a id="Page_189"></a>[Pg 189]</span>fieren
-la irresponsabilidad; las anomalías psíquicas
-de los simuladores no corresponden al concepto clínico
-y jurídico de la locura como causa eximente
-de pena. El delincuente simulador no simula porque
-tiene anomalías psíquicas verdaderas, sino a pesar
-de tenerlas, contra lo afirmado hasta ahora por
-los autores que se ocuparon de esta materia.&mdash;Los
-delincuentes simuladores presentan las anomalías
-propias de las diversas categorías de delincuentes;
-pero como ellas no confieren irresponsabilidad, simulan
-formas "clínico-jurídicas" de locura, siendo éstas
-las únicas que eximen legalmente de la responsabilidad.</p>
-
-<p>En las diversas categorías de delincuentes las
-anormalidades psicológicas se presentan con desigual
-intensidad y con modalidades diversas. Contra las
-ideas predominantes en la actualidad, debe considerarse
-que la posibilidad de simular la locura para
-eludir la represión penal es en absoluto independiente
-de esas anormalidades psicológicas; los delincuentes
-más anormales son los menos aptos para usar de
-este medio defensivo en su lucha por la vida. La
-posibilidad de la simulación está en razón inversa
-del grado de degeneración psíquica del delincuente.</p>
-
-<p>Los delincuentes que intentan eludir la represión
-penal simulan formas "clínico-jurídicas" de
-alienación y no simples anormalidades atípicas, pues
-sólo las primeras confieren la irresponsabilidad penal.&mdash;Las
-formas simuladas pueden referirse a cinco
-grupos de síndromes: maníacos, depresivos, delirantes
-o paranoicos, episodios psicopáticos y estados
-confuso-demenciales. Por orden de frecuencia, encuéntranse
-los fenómenos delirantes o paranoicos, los
-síndromes maníacos, los síndromes depresivos, los
-estados confuso-demenciales y los episodios psicopáti<span class="pagenum"><a id="Page_190"></a>[Pg 190]</span>cos.&mdash;Suele,
-excepcionalmente, observarse la simulación
-de la locura en ex alienados, como también el
-enloquecimiento de los simuladores.&mdash;Las locuras simuladas
-carecen, generalmente, de unidad nosológica.</p>
-
-<p>El estudio de las locuras simuladas con relación
-a la herencia, antecedentes patológicos individuales,
-raza, edad, instrucción, sexo, educación, estado civil,
-profesión, ambiente social y carácter individual
-de los simuladores, revela algunas particularidades
-especiales, aunque no de significación clínica muy
-característica.&mdash;Sobre las modalidades clínicas de las
-locuras simuladas influyen la tendencia al menor esfuerzo,
-el carácter, la vulgarización de las formas
-simuladas, la imitación, la sugestión y otros factores
-de menor importancia.&mdash;Los delincuentes simuladores
-pertenecen, en su gran mayoría, a las categorías
-en que predominan los factores externos o
-sociales en la determinación del delito; los delincuentes
-natos dan una reducida minoría de simuladores
-y no tienen tendencias espontáneas a la simulación.</p>
-
-<p>Actualmente llámase "alienados delincuentes" a
-individuos psicológicamente heterogéneos, unificándolos
-jurídicamente por su irresponsabilidad penal;
-los verdaderos "alienados delincuentes" son aquéllos
-cuyo delito es una resultante de su locura.&mdash;La mayoría
-de los alienados comunes ha cometido actos
-delictuosos; en los estudios sobre "alienados delincuentes"
-sólo figuran los <em>procesados</em>, sean más o menos
-delincuentes que los alienados comunes no procesados.&mdash;El
-delito de los locos suele presentar caracteres
-especiales, que permiten una relativa presunción
-diagnóstica sobre el estado mental del agente;
-pero ningún signo diferencial posee valor abso<span class="pagenum"><a id="Page_191"></a>[Pg 191]</span>luto
-que permita afirmar la simulación.&mdash;El delito
-de algunos alienados tiene caracteres bien definidos
-según la forma clínica de locura; en los simuladores
-esa relación es muy excepcional.&mdash;Por el simple estudio
-de los caracteres del acto delictuoso es posible
-descubrir la simulación de la locura en algunos delincuentes;
-pero esa posibilidad no implica una certidumbre,
-ni es generalizable a todos los casos observables
-en la práctica de la medicina forense.</p>
-
-<p>Los numerosos elementos que ofrece la clínica
-psiquiátrica para establecer el diagnóstico diferencial
-entre los delincuentes simuladores y los alienados
-delincuentes, agréganse a los datos obtenidos estudiando
-el delito en sus relaciones con la locura o
-la simulación y constituyen un conjunto de factores
-útiles para llegar al diagnóstico; pero su valor es
-siempre relativo, no absoluto. Por eso el perito puede
-verse precisado a recurrir a medios especiales,
-dirigidos directamente a desenmascarar la simulación.</p>
-
-<p>Los recursos especiales de índole astuta empleados
-para descubrir a los simuladores son variables
-en cada caso y pueden ser útiles. Los medios coercitivos
-y tóxicos no deben emplearse jamás. La pletismografía
-no es aplicable al diagnóstico diferencial
-entre la locura y la simulación. Cada día es más difícil
-el éxito de los simuladores; pero no puede afirmarse
-su imposibilidad, dada la relatividad de nuestros
-elementos de investigación y la falta de un solo
-carácter "patognomónico".</p>
-
-<p>Las dificultades médico-legales que presentan los
-casos de simulación de la locura por los delincuentes,
-son determinadas por las deficiencias de concepto
-y de procedimiento inherentes a los sistemas
-penales contemporáneos. En la práctica de la psico<span class="pagenum"><a id="Page_192"></a>[Pg 192]</span>patología
-forense son indispensables tres reformas:
-1.ª. A todo delincuente supuesto alienado debe observársele
-en una clínica psiquiátrica debidamente organizada;
-2.ª. Deben ser peritos los médicos de la clínica;
-3.ª. El plazo para la observación será indeterminado.&mdash;La
-presente posición jurídica de los simuladores
-es la de los delincuentes comunes, no atenuada
-ni agravada por la simulación.</p>
-
-<p>Demostrado que la simulación de la locura por
-los delincuentes nace del criterio jurídico que aplica
-la pena según la responsabilidad e irresponsabilidad
-del sujeto, su profilaxia debe consistir en una
-reforma jurídica que la convierta en nociva para el
-simulador. Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad
-del delincuente por la aplicación de la defensa
-social proporcionalmente a su temibilidad, la
-simulación de la locura tórnase perjudicial para los
-simuladores, desapareciendo de la psicopatología forense.</p>
-
-<p>Las leyes de la simulación en el mundo biológico
-(mimetismo) se comprueban también en la simulación
-de la locura por los delincuentes.&mdash;Existe
-un estrecho paralelismo entre las transformaciones
-del ambiente jurídico y la evolución de la simulación
-de la locura.&mdash;Fué desventajosa cuando la posición
-de los alienados ante la ley penal era más grave
-que la de los delincuentes; pasó a ser ventajosa cuando
-se reconoció la irresponsabilidad penal de los alienados
-delincuentes; será nuevamente desventajosa
-cuando se reconozca su mayor temibilidad y sobre
-ésta se funde la represión penal.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;E<small>NFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE</small></h3>
-
-<p>El número de enfermedades que pueden simularse
-aumenta proporcionalmente a la difusión de<span class="pagenum"><a id="Page_193"></a>[Pg 193]</span>
-los conocimientos médicos, entre los profanos; sus
-probabilidades de éxito disminuyen en razón directa
-de los adelantos científicos del diagnóstico médico.
-Cuando los médicos sabían menos, la simulación era
-fácil; actualmente es cada día más difícil.</p>
-
-<p>Recorriendo numerosos tratados de medicina militar
-y obras especiales sobre enfermedades simuladas,
-encontramos en número enorme las que se ha
-intentado simular. Para dar una idea de ello no
-bastaría su simple enumeración, y sería imposible
-tratar de cada una en particular<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>.</p>
-
-<p>Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones
-son muy hábiles y podrían despistar a más de
-un médico inexperto. No se trata simplemente de
-síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo
-origen escapa a la perspicacia del perito. Algunos
-simuladores se provocan una aceleración del pulso,
-acompañada de ligera excitación y elevación de la
-<span class="pagenum"><a id="Page_194"></a>[Pg 194]</span>temperatura cutánea, mediante la permanencia en
-el recto de supositorios irritantes, o bien de ajo y
-tabaco, provocando su contacto una hiperemia rectal
-intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más
-conocido es el recurso empleado para simular la fiebre;
-el simulador frota la cubeta del termómetro en
-un pliegue de la camisa y le imprime un movimiento
-de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del
-sistema consiste en que el sujeto no puede graduar
-su fraude y de pronto tiene 45 grados que contrastan
-con su excelente estado general. Nunca olvidaremos
-un caso de "fiebre histérica" observada por
-dos colegas distinguidos, que demostramos ser una
-burda simulación.</p>
-
-<p>Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados
-por los presidiarios franceses de Nueva Caledonia
-para simular las manifestaciones del escorbuto.
-Se frotan los miembros inferiores con corteza
-de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica
-que toma un ligero tinte vinoso al ser expuesta
-al aire. Se producen los edemas mediante ligaduras
-aplicadas en los miembros y sobre las partes así
-edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas,
-golpeándose con una muñeca de lienzo llena
-de sal o arena mojada; frótanse fuertemente las encías
-con la misma corteza y las hacen sangrar pinchándolas
-con una aguja. (Slocker).</p>
-
-<p>La midriasis suele ser frecuentemente simulada
-mediante instilaciones de atropina; la simulación de
-la miosis, por la eserina y otros constrictores pupilares,
-es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser provocadas
-o mantenidas mediante la irritación artificial
-de la conjuntiva; algunas veces se emplean substancias
-que obran física o químicamente.</p>
-
-<p>Es conocidísimo el caso de un simulador cuya<span class="pagenum"><a id="Page_195"></a>[Pg 195]</span>
-conjuntivitis no cedía a ningún tratamiento; habiéndole
-aislado y maniatado para evitar su fraude, descubrióse
-que mantenía su afección aplicando el ojo
-durante horas junto al agujero de la cerradura, donde
-la corriente de aire frío se encargaba de satisfacer
-su propósito. Mencionan todos los autores la
-provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario
-del pus blenorrágico. Marshall observó una
-verdadera epidemia de estos casos en soldados ingleses
-que deseaban obtener su licencia. Se refieren
-casos de cataratas provocadas mediante la introducción
-de agujas muy finas hasta el cristalino; Gavin
-observó nueve casos en un mismo cuerpo de lanceros.
-Las otorreas suelen simularse introduciendo
-miel, queso blando, jugos animales o vegetales, sangre,
-etc., en el conducto auditivo externo; otras veces
-son provocadas introduciendo cuerpos extraños.</p>
-
-<p>Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas,
-especialmente por neurópatas que desean
-preocupar a sus médicos. Conocimos una enferma que
-se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas,
-acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con
-mucosidades, la esputaba, simulando violentos accesos
-de tos; bastó indicarle que su fraude era conocido
-para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis
-simúlase por análogos procedimientos, tragando
-la sangre y vomitándola en seguida. Muchos enfermos
-consiguen fácilmente hacer sangrar sus encías o
-muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de
-la garganta.</p>
-
-<p>Las simulaciones de la ictericia son conocidas
-de antigua fecha. Las más burdas consisten en mojar
-el cuerpo con soluciones colorantes. Fumando tabaco
-macerado en aceite de coco al que se añade el fósforo
-de una cerilla se obtienen perturbaciones generales,<span class="pagenum"><a id="Page_196"></a>[Pg 196]</span>
-color ictérico de la piel y de las conjuntivas; este
-ardid, recordado por Benoit, es un verdadero envenenamiento
-por el fósforo. Más ingenioso es el que
-describe Slocker; consiste en colocar en la axila una
-compresa de algodón empapada en vinagre y espolvoreada
-con azafrán, previamente sumergido en
-aquel líquido durante algunas horas; hecha la aplicación,
-el individuo se acuesta, provoca una abundante
-transpiración, apareciendo pronto un color amarillento
-en todo el cuerpo, inclusive en las conjuntivas.
-Un médico nos refiere haber observado, durante
-mucho tiempo, un sujeto que se quejaba de tener
-las manos amarillentas; para curar de su inexplicable
-enfermedad visitó sucesivamente a numerosos médicos,
-siguiendo sus prescripciones con puntualidad.
-Súpose después que se teñía las manos con solución
-muy diluida de ácido pícrico, ignorándose el motivo
-que pudiera inducirle a persistir en tan original simulación.</p>
-
-<p>La introducción de riñones u otros órganos de
-animales pequeños en la nariz, ha servido para simular
-pólipos nasales; el ozena simúlase introduciendo
-algodones embebidos en substancias fétidas o fragmentos
-de substancias orgánicas en putrefacción.</p>
-
-<p>Los autores de dermatología recuerdan que la
-tiña favosa suele ser simulada quemando con ácido
-nítrico una zona de cuero cabelludo. Un profesor
-nos dijo conocer a un joven que por ese procedimiento
-eludió un compromiso de matrimonio.</p>
-
-<p>Podríamos continuar indefinidamente, si quisiéramos
-detallar todas las formas de fraude empleadas
-por el hombre para obtener las facilidades concedidas
-al enfermo en los pueblos civilizados. Es indudable
-que las enfermedades simuladas se desconocían
-y se desconocen en aquellos pueblos donde, con<span class="pagenum"><a id="Page_197"></a>[Pg 197]</span>
-fines selectivos, se mata a los enfermos; allí sólo se
-concibe con fines de suicidio.</p>
-
-<p>Como complemento de esta reseña de la simulación
-de estados patológicos, sólo puede agregarse
-que el hombre, en la lucha por la vida, puede verse
-obligado a simular la muerte, negación de la vida
-misma. Esa simulación puede ser física; otras veces
-la muerte es simulada, desde el punto de vista legal
-solamente, gracias a la ocultación o desaparición del
-supuesto muerto; estos casos no son raros en derecho
-civil y su importancia es grande. En la literatura
-este recurso suele ser empleado con frecuencia para
-crear posiciones inesperadas e interesantes; "La
-muerte civil" ha dado tema a un drama harto conocido.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;S<small>IMULACIÓN DE LA SALUD</small></h3>
-
-<p>Complemento indispensable del estudio de las
-enfermedades simuladas es el de la <em>simulación de la
-salud</em>, por sujetos verdaderamente enfermos, o sea
-la disimulación de la enfermedad. Su objetivo se
-comprende fácilmente: cuando el estar enfermo determina
-una situación de inferioridad en la lucha
-por la vida, el sujeto recurre a la simulación de la
-salud.</p>
-
-<p>En la vida ordinaria es frecuentísima. Las reglas
-de la más simple urbanidad la imponen en el
-trato de gentes; pocas personas habrá que nunca hayan
-disimulado una dolencia de poca monta, para
-recibir con la sonrisa en los labios a un amigo o
-amiga estimada. Se asiste a tertulias disimulando una
-cefalalgia, a un banquete disimulando una dispepsia
-o una colitis, a una cita amorosa disimulando una
-cistitis o una uretralgia. Muchos lectores habrán di<span class="pagenum"><a id="Page_198"></a>[Pg 198]</span>simulado
-en su juventud alguna enfermedad que reputaban
-vergonzosa, hasta que la intensidad de los
-síntomas los obligó a denunciarse al médico y a su
-propia familia.</p>
-
-<p>Hemos visto un caso de impotencia psíquica que
-involucraba una doble simulación. Un joven contrajo
-matrimonio con una señorita casi interesante; sufrió
-durante varias semanas de impotencia psíquica, siéndole
-imposible cumplir sus deberes de marido. En
-los primeros días la esposa simuló, ante la familia,
-dolores y molestias que atribuía a las contingencias
-de su nuevo estado; el esposo, por su parte, disimuló
-su flaqueza haciendo picarescas alusiones a sus
-transportes conyugales. Pero al cabo de cierto tiempo
-consideraron improrrogables ciertos deberes, consultando
-a un médico. El pobre esposo trató de simular
-una neurastenia, atribuyéndole su impotencia;
-fácilmente se le hizo desistir de su irrisoria simulación,
-demostrándole tratarse de una simple inhibición
-psíquica, curada tras breve tratamiento, con
-visible regocijo de los cónyuges.</p>
-
-<p>En la lucha entre los sexos, son frecuentes las
-disimulaciones de enfermedades. Hombres y mujeres,
-en vísperas del matrimonio, suelen disimular cuidadosamente
-sus enfermedades, temerosos de perder
-un buen partido. Muchas veces el médico se ve precisado
-a ser cómplice de esas disimulaciones, pues
-consultado sobre el estado de salud de los novios el
-secreto profesional le obliga a no revelar los males
-de que los asiste. Una joven, durante las primeras
-visitas de su prometido, padecía de terribles cefalalgias;
-durante horas la joven sufría en silencio sus
-dolores, simulando una jovialidad que, de rato en
-rato, desaparecía para dar lugar a muecas irreprimibles
-y a alguna lágrima. Más tarde, cuando la con<span class="pagenum"><a id="Page_199"></a>[Pg 199]</span>fianza
-sobrepúsose a la tiranía de la etiqueta, confesó
-sus simulaciones, agregando que obedecían al temor
-de ser abandonada si la hubiesen sospechado portadora
-de males mayores que los verdaderos.</p>
-
-<p>Todo médico ha visto enfermos disimulando sus
-dolencias para abandonar la cama o conseguir la
-supresión de una dieta desagradable. Otros se dicen
-convalecientes para volver a tareas habituales que la
-enfermedad les obliga a descuidar. Entre los enfermos
-cuya asistencia impone el aislamiento o la
-reclusión, suelen observarse disimulaciones para apresurar
-la vuelta al seno de la familia y de la sociedad.</p>
-
-<p>Disimulan sus enfermedades cuantos están obligados
-a probar que gozan de perfecta salud para
-ser admitidos en un establecimiento o corporación, o
-para aspirar a ciertos empleos; nunca faltarán médicos
-complacientes que se hagan cómplices activos
-de estas disimulaciones, expidiendo certificados falsos.
-Entre esas simulaciones de la salud existe un
-grupo especial que recientemente ha alcanzado extraordinaria
-importancia en medicina forense.</p>
-
-<p>El desarrollo de las instituciones de seguros sobre
-la vida ha producido formas especiales de simulación
-para explotarlas fraudulentamente. Sujetos
-poco escrupulosos aseguran en su favor la vida
-de parientes enfermos; rara manifestación de la lucha
-por la existencia, cuyo estudio agregaría un capítulo
-interesante a la psicopatología de los parásitos
-sociales.</p>
-
-<p>El número de estas disimulaciones para explotar
-el seguro es alarmante; han sido objeto de estudio
-especial en el "Primer Congreso de los médicos de
-las Sociedades de seguros", celebrado en Bruselas en
-Septiembre de 1899. Fundándose en estadísticas pre<span class="pagenum"><a id="Page_200"></a>[Pg 200]</span>cisas,
-Weir Manton demostró el aumento de las disimulaciones
-por estos dos hechos: 1.º. La mortalidad
-de los asegurados durante los dos o tres primeros
-años siguientes a la celebración del contrato es mucho
-mayor que en los seis o siete años posteriores;
-2.º. La mortalidad en las diversas formas de seguro
-es inversamente proporcional al monto de las primas;
-los seguros con primas menores son, proporcionalmente,
-más nefastos que los seguros con primas
-que aumentan con el transcurso del tiempo.</p>
-
-<p>Desde el punto de vista médico legal, en esos
-casos sólo hay verdadera simulación de la salud cuando
-el sujeto conoce su enfermedad; si la ignora no
-hay disimulación de enfermedad, sino simple desconocimiento,
-y su fraude involuntario no podría legalmente
-considerarse como delito. En tales casos
-suele tratarse de una víctima de la avaricia de sus
-parientes o amigos, informados por el médico de un
-pronóstico desconocido por el enfermo.</p>
-
-
-<h3>VII.&mdash;C<small>ONCLUSIONES</small></h3>
-
-<p>Las simulaciones de estados patológicos se encuadran
-en el principio común a los demás fenómenos
-de simulación, siendo, como todos ellos, simples
-medios adaptativos a las condiciones de la lucha
-por la vida. Sus móviles más comunes son tres:
-la explotación de la beneficencia, eludir el servicio
-militar y la simulación de la locura para obtener
-la irresponsabilidad penal. Son casos particulares
-de la ley general que comprende a todos los fenómenos
-de simulación.</p>
-
-
-<div class="chapter">
-<div class="footnotes">
-
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> Estas opiniones acaban de ser confirmadas por el <em>movimiento
-eugenista</em>, rápidamente difundido.&mdash;(Nota de la 3.ª edición).</p></div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> Se simulan defectos físicos, estados patológicos generales y
-enfermedades constitucionales; inaptitud física, debilidad general, miseria
-orgánica, anemia. Síntomas aislados: fiebre, hiperemia, dolores vagos
-o localizados, cefalalgia, neuralgias, escrófula, escorbuto. Enfermedades
-nerviosas: epilepsia, histerismo, sonambulismo, catalepsia, córea,
-temblores convulsivos, rabia, tétanos, parálisis. <em>Enfermedades mentales.</em>
-Enfermedades de la vista: de la agudeza, del campo visual, de acomodación,
-de percepción, midriasis hipermetropía, miopía, ambliopía,
-amaurosis, hemeralopia. Enfermedades del aparato auditivo: sordera,
-supuraciones. Aparato digestivo y anexos: saburra gástrica, disfagia,
-gastralgia, enteralgia, vómitos, hematemesis, enterorragia, hemorroides,
-cólicos, diarrea, hernia. Aparato respiratorio y anexos: pólipos, ozena,
-epistaxis, tos, hemoptisis, tuberculosis, asma, tartamudez, mutismo, afonía,
-sordomutismo. Circulatorias, torácicas, y raquídeas: desviaciones
-del raquis, palpitaciones, síncope. Génito-urinarias: uretritis, estrecheces,
-chancro, varicocele, hidrocele, espermatorrea, incontinencia, cálculos,
-cólicos nefríticos, hematuria, albuminuria, glicosuria. Piel: tiñas
-diversas, erisipela, erupciones vesiculosas y pustulosas, sarna, pénfigo,
-erupciones papulosas, manchas y coloraciones anormales; cianosis, úlceras,
-escrófulas, flemones, bocio. Aparato locomotor: claudicación, contracturas,
-deformidades y desviaciones de los miembros. Se simulan heridas
-y traumatismos de toda clase, siendo muy grande su importancia
-en medicina legal. No son raras las mutilaciones voluntarias, que se simulan
-producidas accidentalmente.</p></div></div>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_201"></a>[Pg 201]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak" >Cap. VI.&mdash;Evolución de la simulación en las sociedades
-humanas</h2>
-
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>I. Criterio sociológico para abordar su estudio.&mdash;II. Evolución
-de la lucha por la vida entre los hombres.&mdash;III.
-Evolución de los medios violentos y fraudulentos
-en la lucha por la vida.&mdash;IV. Disminución regresiva
-de la simulación en las sociedades humanas.</p></div>
-
-
-<h3>I.&mdash;C<small>RITERIO PARA ABORDAR SU ESTUDIO</small></h3>
-
-<p>Partimos de esta base, ya cuidadosamente cimentada:
-la simulación es un medio fraudulento de
-lucha por la vida. En este capítulo determinaremos
-su evolución, estudiándola entre los medios fraudulentos
-en general, como forma de lucha opuesta a
-los medios violentos. Para ello comenzaremos examinando
-brevemente la evolución de la lucha por
-la vida entre los hombres; y ésto nos impone fijar
-previamente el criterio sociológico con que entraremos
-a ese examen.</p>
-
-<p>La sociología es una de las disciplinas científicas
-más tardíamente desarrolladas; correspondiéndole
-estudiar fenómenos muy complicados, su constitución
-ha sido posterior a otras que se ocupan
-de problemas menos complejos. No se ha llegado
-todavía a fijar definitivamente el pensamiento de los
-estudiosos acerca de sus criterios fundamentales. Como
-observara, con su habitual clarividencia, A. Loria,
-(en la "<cite>Rivista di Sociología</cite>"), esta ciencia
-necesita cierta unidad de criterio que sirva de espina
-dorsal a las investigaciones que se realicen; sólo así<span class="pagenum"><a id="Page_202"></a>[Pg 202]</span>
-evitará el error cometido por las ciencias que estudiaron
-determinados grupos de fenómenos sociales:
-partiendo de puntos de vista previos, han producido
-conclusiones unilaterales. Por esto mismo, Kidd
-considera llegada la hora de que las ciencias sociales
-busquen el "substratum" común de todas, sobre
-el cual deben desenvolverse sinérgicamente.</p>
-
-<p>Las doctrinas de Juan Jacobo han caído definitivamente;
-el "Contrato social" está amortajado. De
-nada sirven las amalgamas de Fouillée, pretendiendo
-armonizar el contractualismo de Rousseau con el organicismo
-de Spencer. Éste, por su parte, ha trazado
-el camino a la escuela biosociológica, mediante su
-seductora síntesis, encaminada a establecer la concordancia
-entre la constitución y las leyes de los
-agregados sociales y las de los agregados orgánicos
-en general. Se le ha objetado, fundadamente, que si
-fuera exacta la concepción de la sociedad como organismo,
-la sociología no tendría motivos para existir
-como ciencia autónoma; los fenómenos sociales,
-aun los más complejos, deberían explicarse mediante
-simples aplicaciones de las leyes biológicas fundamentales.</p>
-
-<p>Sin duda, la teoría orgánica es cómoda y seductora;
-pero la observación del conjunto de los fenómenos
-sociales la revela insuficiente, pues se observan
-en ellos caracteres propios que los diferencian con
-claridad de los biológicos. Es innegable que el factor
-biológico entra, en vasta proporción, en todo fenómeno
-social; pero también lo es que éste posee caracteres
-específicos, no encontrados en el mundo biológico.
-En la vida social existe un nuevo elemento,
-propio y exclusivo de la especie humana; un hecho
-fundamental diferencia al hombre de las demás
-especies animales: mientras éstas, en general,<span class="pagenum"><a id="Page_203"></a>[Pg 203]</span>
-viven subordinadas a los medios de existencia que les
-ofrece, espontáneamente, la naturaleza, el hombre
-puede producir, artificialmente, sus medios de vida.
-La evolución y prosperidad de los grupos sociales
-depende, en mucha parte, del grado de desenvolvimiento
-de su capacidad productiva.</p>
-
-<p>Ése es el fenómeno verdaderamente humano,
-verdaderamente social; ese factor, integrándose progresivamente,
-determina diferencias entre los fenómenos
-biológicos y los sociales. El análisis genético
-y evolutivo de la vida social, revela que las condiciones
-económicas de los agregados humanos, representadas
-por su capacidad de producción, constituyen
-el <i lang="la" xml:lang="la">substratum</i>, buscado en vano por Kidd, sobre el
-cual se desenvuelven los fenómenos que estudia la
-sociología. Este concepto, entrevisto por varios historiadores
-y sociólogos, fué concretamente formulado
-por Marx, que ensayó algunas aplicaciones históricas;
-recientemente, numerosos escritores han seguido
-análogos rumbos, el economista liberal De Molinari
-entre otros. En Italia, por obra de Loria, esta concepción
-ha adquirido unidad y método, fijándose en
-vigorosos estudios sobre "las bases económicas de
-la constitución social". Sintéticamente podría enunciarse
-así: Las instituciones que constituyen la superestructura
-social se arraigan, florecen y evolucionan
-sobre las instituciones económicas, cuya evolución
-es la causa principal (no siempre directa ni
-exclusiva) de las transformaciones sociales.</p>
-
-<p>Espíritus estrechos pretenden que esta concepción
-tiende a identificar la sociología con la economía
-política. Pero se ha observado, con razón, que esta
-última es una ciencia particular, y analiza los fenómenos
-e instituciones económicas en sí mismas, estática
-y dinámicamente; la sociología sobre base económica<span class="pagenum"><a id="Page_204"></a>[Pg 204]</span>
-es, en cambio, una ciencia general que observa los
-fenómenos e instituciones económicas en sus relaciones
-con el conjunto de la vida social, abarcando otros
-fenómenos e instituciones que son, por su parte, objeto
-de estudio para ciencias particulares. Entre
-ambas existe la relación de la parte al todo, relación
-que también existe con cada una de las otras ciencias
-sociales. En la determinación de la resultante final
-la economía política entra en proporción importante;
-pero ello no implica confusión, como no la hay entre
-la osteología y la anatomía cuando se afirma que el
-esqueleto es el sostén fundamental del organismo.</p>
-
-<p>Vemos, pues, frente a la teoría biosociológica, al
-organicismo spenceriano, extremado por los antropo-sociólogos
-y los partidarios del "darwinismo social",
-esta nueva concepción, más científica: la económico-sociológica.
-Llamada, impropiamente, por algunos,
-"materialismo histórico" o "materialismo económico",
-"economismo histórico", "teoría económica de
-la historia", etc., esta doctrina es compartida actualmente
-por un núcleo selectísimo de sociólogos.
-Lo más importante es que ella es aceptada de hecho
-por casi todos los que se proponen contradecirla.</p>
-
-<p>Aunque este es nuestro criterio, las conclusiones
-a que llegaremos pueden aceptarse por cuantos observan
-bajo distinto prisma la vida social, pues no
-se oponen a las demás teorías sociológicas.</p>
-
-
-<h3>II.&mdash;E<small>VOLUCIÓN DE LA LUCHA POR LA VIDA
-ENTRE LOS HOMBRES</small></h3>
-
-<p>El principio de la lucha por la vida, y la consiguiente
-selección de los mejor adaptados, domina
-soberano en la evolución del mundo biológico; las
-justas atenuaciones que está sufriendo ese concepto<span class="pagenum"><a id="Page_205"></a>[Pg 205]</span>
-por los estudios de la escuela neo-lamarckista, no conmueven,
-en lo fundamental, el sólido esqueleto de la
-doctrina de Darwin.</p>
-
-<p>Pero en la evolución del mundo social, las condiciones
-de la lucha por la vida son modificadas por
-el incremento de un factor propio de la especie humana;
-la capacidad de producir medios de subsistencia
-determina la formación de un ambiente artificial
-(económico) dentro del ambiente natural (cósmico)
-y modifica sensiblemente las condiciones de lucha por
-la vida entre los hombres.</p>
-
-<p>Esta idea, clara y definida, es, sin embargo,
-combatida por exagerados discípulos de Darwin; la
-culpa no es del genial naturalista de Schrewbury,
-sino de los que complican en esto su nombre. Pocas
-doctrinas han logrado imponerse tan rápidamente
-como las darwinistas; pero pocas han sido objeto de
-más torcidas interpretaciones por parte de sus enemigos,
-y aun de algunos de sus partidarios.</p>
-
-<p>Las aplicaciones que de ellas pretende hacer la
-escuela sociológica llamada "darwinismo social",
-son exageradas; se olvida que el fenómeno biológico
-entra en la determinación del fenómeno social, pero
-no lo constituye por completo, pues éste es más complejo.
-Sus partidarios constituyen la extrema izquierda
-del organicismo. Algunos sociólogos&mdash;Novicow,
-Lilienfeld y otros&mdash;han llegado a convencerse
-de la identidad absoluta entre los agregados orgánicos
-y los agregados sociales, entre organismo y sociedad;
-han excedido a Spencer, no concediendo siquiera
-que las sociedades sean superorganismos.</p>
-
-<p>Consecuentes con sus premisas, los sociólogos
-representantes de esa tendencia sostienen que la lucha
-por la vida es la ley superior de la evolución en los
-agregados sociales, en la misma forma que en la evo<span class="pagenum"><a id="Page_206"></a>[Pg 206]</span>lución
-de los agregados orgánicos. El progreso de
-la especie vendría a ser un resultado del conflicto
-permanente en que viven los individuos entre sí, los
-individuos y los agregados sociales, los agregados
-entre sí.</p>
-
-<p>Ese criterio, tomado en su expresión absoluta,
-no es verdadero, no corresponde a la realidad, tal
-como la observamos. Estudiando la evolución de los
-grupos sociales, se ve que frente al principio de antagonismo,
-encarnado aisladamente en la conocida
-máxima de Hobbes, aparece y se desarrolla progresivamente
-otro principio compensador, el principio de
-la solidaridad social, fundado en la utilidad de la
-asociación para la lucha por la vida.</p>
-
-<p>En ninguna mente que ha llegado a comprender
-el hecho natural de la evolución de las especies,
-cabe la idea de suponer que la asociación y la solidaridad
-aparecen inesperadamente en la evolución
-de la especie humana, como si un <em>fiat</em> misterioso interviniera
-para modificar su curso; ellas tienen sus
-manifestaciones rudimentarias en el reino vegetal,
-se definen claramente en las especies animales llegadas
-a cierta etapa evolutiva, y, por fin, asumen importancia
-mayor en la evolución humana, influyendo
-sobre las condiciones de desenvolvimiento de la lucha
-por la vida, su principio antagonista.</p>
-
-<p>Sin desconocer, pues, que la lucha por la vida
-preside la evolución biológica, sabemos que ella se
-atenúa y modifica toda vez que las especies animales
-adquieren la aptitud para vivir en sociedad; este
-fenómeno, representado en la esfera psicológica por
-el desarrollo del sentimiento de solidaridad social,
-determina una superioridad de la especie en que se
-produce. Houssay ha demostrado el hecho en la
-<cite>Revue Philosophique</cite>; aun negando que Ésa sea la<span class="pagenum"><a id="Page_207"></a>[Pg 207]</span>
-causa determinante de la prosperidad de una especie,
-es fuerza reconocer que ambos hechos son paralelos
-y están íntimamente ligados. Una especie animal
-puede considerarse tanto más "civilizada" cuanto
-más complejas son las industrias que practica; esa
-intensificación de la actividad de la especie es la
-prerrogativa de los animales capaces de asociarse
-constituyendo una "sociedad", que Espinas define:
-la cooperación permanente que se prestan, para una
-misma acción, individuos separados. En la imposibilidad
-de extendernos sobre este punto, bástenos recordar,
-otra vez, los excelentes estudios de De Lanessan;
-ellos demuestran el desarrollo creciente, en
-la vida biológica, del principio de la asociación, fundado
-en la cooperación y la solidaridad, frente
-al principio de la lucha, fundado en el antagonismo.
-El hecho es claro para quien observe el conjunto
-general de los fenómenos, sin descender a sutilezas
-que aparentemente pueden contrariar, sin anularlas
-nunca, el valor de las leyes generales.</p>
-
-<p>Si eso ocurre en otras especies, en la humana la
-asociación para lucha, con su correspondiente solidaridad
-social, alcanza un desarrollo aun más importante,
-modificando las manifestaciones de la lucha
-por la vida. Este principio, predominante en la evolución
-de muchas otras especies, atenúase gradualmente
-en la evolución de las sociedades humanas. Los
-datos de la biología pierden parte de su valor cuando
-son aplicados a los fenómenos sociales; y aun
-cuando se aceptara considerar a la sociedad como
-un organismo&mdash;por comodidad más bien que por rigurosa
-analogía&mdash;deberían evitarse algunos errores difundidos
-por los partidarios del "darwinismo social".</p>
-
-<p>"Los discípulos del gran naturalista inglés,&mdash;<span class="pagenum"><a id="Page_208"></a>[Pg 208]</span>dice
-Colajanni,&mdash;falseando o exagerando sus enseñanzas,
-no vacilaron en transportar la ley de lucha por
-la vida del terreno biológico al de la sociología; pero
-conviene agregar que la adulteración de los principios
-del maestro no se debe a los naturalistas, sino
-más bien a historiadores, economistas, filósofos y moralistas,
-que, si no deben calificarse de incompetentes,
-pueden, por lo menos, considerarse sospechosos.
-De esas extravagancias ultradarwinistas dan ejemplo
-los epígonos, que llegan hasta afirmar, con Hellwald,
-que todas las representaciones psicológicas del mundo
-y de la vida son igualmente exactas y justas, teniendo
-razón todo el mundo, pues todos luchan por
-la vida. Semejantes exageraciones, mezcladas por algunos
-con sofismas de Hegel, sobre la glorificación de
-la guerra y de la fuerza brutal, dan al moderno
-"darwinismo social" un carácter de sectarismo científico,
-que le ha valido críticas muy severas, especialmente
-de Tarde.</p>
-
-<p>Se impone señalar frente al principio de la lucha
-por la vida, el desarrollo de ese otro que aparece ya
-en las especies animales más prósperas. Rudimentario
-en las primeras etapas de la asociación humana,
-por la escasez de los medios de subsistencia naturales
-y el insuficiente desarrollo de la producción
-artificial, tiende a adquirir cada vez mayor importancia
-y se acrecienta en las formas superiores de
-civilización.</p>
-
-<p>Las doctrinas organicistas de Spencer y Schaffle
-no contradicen, en rigor, las nociones expuestas; si
-hay <em>aparente</em> contradicción entre ellas, basta un examen
-despreocupado para llegar a establecer su concordancia
-<em>real</em>. El error está en los discípulos, según
-esa ley fatal que lleva siempre a los secuaces más
-lejos de donde quieren los maestros; así encontra<span class="pagenum"><a id="Page_209"></a>[Pg 209]</span>mos
-a Lilienfeld, Worms<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>, Ammond, Novicow y
-otros, empeñados en exageraciones insostenibles, que
-han dado más vigor a la tendencia contraria, representada
-por espíritus como Loria, Tarde, Krauz,
-Stein, Asturaro, Krusinsky, Colajanni, Ardigó, Vanni,
-Ferri, De Greef, Groppali y muchos más.</p>
-
-<p>Por otra parte, no es nueva la doctrina que niega
-a la lucha por la vida el primado en la evolución de
-las sociedades humanas. El mismo Russell Wallace&mdash;el
-más darwinista de los darwinistas,&mdash;al estudiar la
-selección natural, reconocía que "al pasar el dintel
-de la humanidad, la ley de lucha por la existencia
-debe ceder el cetro a alguna otra ley superior"; esta
-opinión es recordada a menudo por los adversarios
-del darwinismo social. Si la solidaridad en la asociación
-para la lucha es el primer requisito de la prosperidad
-de una especie, es natural que la encontremos
-sumamente desarrollada en la especie más próspera,
-más evolucionada de toda la escala zoológica:
-el hombre. Todo lo que se sabe de prehistoria y etnografía
-autoriza a pensar que el hombre jamás vivió
-aislado de sus semejantes, o luchando permanentemente
-contra ellos; Robinson Crusoé es un símbolo
-novelesco del individualismo <i lang="fr" xml:lang="fr">à outrance</i>, pero no representa
-una forma posible de existencia humana.
-La autonomía absoluta, solamente posible en las condiciones
-de vida del personaje creado por Daniel
-de Föe, sobre ser un absurdo, sería la más insufrible
-de las desdichas para el hombre sano. En la soledad
-de su prisión, Silvio Pellico pudo establecer
-buena amistad con las arañas, pero le alentaba la
-<span class="pagenum"><a id="Page_210"></a>[Pg 210]</span>esperanza de volver algún día a la sociedad de sus
-semejantes.</p>
-
-<p>Sea como fuere, el estado normal del hombre
-es la vida en sociedad.</p>
-
-<p>La organización de los primeros agregados sociales
-ha sido una espontánea adaptación colectiva
-a las condiciones del medio. Escaseando los medios
-de subsistencia, el agregado social los produjo artificialmente;
-ese aumento de capacidad productiva
-fomentó la asociación para la lucha, imponiendo las
-primeras divisiones del trabajo social y la escisión
-de la sociedad en clases. La lucha, atenuada gradualmente,
-ha persistido; se encuentra subordinada a la
-insuficiente capacidad productiva del hombre, que no
-permite la satisfacción ilimitada de las necesidades
-individuales.</p>
-
-<p>Las condiciones actuales de lucha por la vida
-entre los hombres no son eternas. Todo induce a
-creer que la asociación de los individuos para luchar
-contra la naturaleza, haciéndola más productiva, es
-condición esencial para el incremento de los agregados
-humanos y tiende a aumentar la solidaridad entre
-los individuos del grupo, entre los grupos de la
-raza y entre las razas de la humanidad.</p>
-
-<p>Este principio es tan natural como el otro. Nace
-de la conveniencia de asociar las fuerzas individuales
-para intensificar el trabajo social; es la tendencia
-a obtener un máximum de bienestar con el menor
-esfuerzo posible; y éste, en nuestro entender, es el
-objetivo supremo de todas las voliciones humanas.</p>
-
-<p>A esta manera de pensar conduce la ley de evolución
-según la menor resistencia, ley que es universal.
-Preferimos este criterio al que subordina la atenuación
-de la lucha por la vida a causas morales metafísicas,
-como ser el crecimiento progresivo del "al<span class="pagenum"><a id="Page_211"></a>[Pg 211]</span>truísmo",
-concebido como vaga antítesis del "individualismo"
-no obstante ser su forma más elevada
-y perfecta.</p>
-
-<p>Podemos, en definitiva, afirmar: en las sociedades
-humanas se atenúa progresivamente la lucha por
-la vida, al mismo tiempo que se intensifican los resultados
-de la asociación para la lucha contra la
-naturaleza.</p>
-
-<p>He aquí representadas en un sencillo cuadro
-gráfico las ideas que acabamos de exponer. (<em>Diagrama
-1.</em>)</p>
-
-<p>1.º. La estática social, en cada momento de la
-evolución de los agregados humanos, es la resultante
-de la combinación del antagonismo social (inherente
-a la lucha por la vida), y la solidaridad social (inherente
-a la asociación para la lucha).</p>
-
-<p>2.º. La dinámica social, en el movimiento de la
-evolución, está representada por un desarrollo creciente
-de la asociación para la lucha, equilibrado por
-una atenuación progresiva de la lucha por la vida.</p>
-
-
-<h3>III.&mdash;E<small>VOLUCIÓN DE LOS MEDIOS
-VIOLENTOS Y FRAUDULENTOS DE LUCHA POR LA VIDA</small></h3>
-
-<p>Establecido que la lucha por la vida entre los
-hombres se atenúa por el desarrollo de la asociación
-para la lucha, examinemos cómo se produce ese fenómeno.</p>
-
-<p>La lucha por la vida resulta de la acción combinada
-de los medios violentos y fraudulentos usados
-por los hombres para luchar, aisladamente o en
-grupos.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_212"></a>[Pg 212]</span></p>
-</div>
-
-<div class="figcenter illowp48" id="p212" style="max-width: 26.5em;">
- <img class="w100" src="images/p212_ilo.jpg" alt="" />
-</div>
-
-<p class="center p1">D<small>IAGRAMA</small> I&mdash;LUCHA POR LA VIDA EN LA EVOLUCIÓN SOCIAL.</p>
-
-<div class="chapter">
-<span class="pagenum"><a id="Page_213"></a>[Pg 213]</span>
-</div>
-
-<p>Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir
-la intensidad de los medios requeridos para
-ella. En otras palabras, a medida que disminuye la
-resistencia, debe disminuir la cantidad de energía
-empleada. En un ambiente social primitivo, donde
-la producción es escasa e insuficiente, la lucha por
-la vida es más intensa contra la naturaleza, siendo
-mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo
-para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados
-humanos aumenta la capacidad de producción, el
-bienestar medio se eleva, la asociación para la lucha
-se organiza, y los individuos necesitan desplegar
-menos esfuerzos para vivir en condiciones de mayor
-bienestar.</p>
-
-<p>Cuando las resistencias de la lucha equivalen a
-cien, el individuo desarrolla medios de lucha que representan
-un esfuerzo igual a cien; cuando la asociación
-atenúa la lucha en un treinta por cien, los
-medios de lucha empleados sólo ascienden a setenta.
-Esta noción es simple; aumenta su sencillez explicándola
-en forma numérica.</p>
-
-<p>Pero en esa atenuación de los medios de lucha se
-establecen diferencias cualitativas. La violencia y el
-fraude no siguen el mismo curso, ni se modifican caprichosamente.
-En los agregados sociales primitivos
-los medios violentos predominan en la lucha por la
-vida sobre los astutos; basta pensar que la violencia
-es correlativa del sentimiento de antagonismo, propio
-de agregados donde la lucha es mayor; el freno a la
-violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo
-de la asociación para la lucha.</p>
-
-<p>En la evolución humana el antagonismo se atenúa
-y la asociación aumenta; con ésta crece la solidaridad,
-disminuyendo los medios violentos de lucha
-por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o,
-como suele decirse, "la violencia se transforma en
-fraude".</p>
-
-<p>Prueba de ello encontramos en la evolución del<span class="pagenum"><a id="Page_214"></a>[Pg 214]</span>
-delito. Este ejemplo es expresivo; en último análisis,
-el delincuente es un sujeto que, en la lucha por la
-vida, ha excedido los límites fijados por la ética del
-medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones,
-superfluas para nuestro objeto, damos
-por demostrada esa evolución de la delincuencia, enviando
-al lector a los estudios especiales de Ferri,
-Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho
-es ése; poco importa que ese aumento se considere
-absoluto, relativo a la delincuencia violenta, o un resultado
-de una transformación del delito violento en
-fraudulento. El hecho existe, es indudable.</p>
-
-<p>Podemos formular un principio general. <em>En
-relación a la lucha por la vida</em>, los medios violentos
-tienden a disminuir, y los medios fraudulentos tienden
-a aumentar. Hay sustitución de la violencia por
-el fraude, o bien transformación de aquélla en éste.</p>
-
-<p>Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha
-por la vida no es constante; atenúase progresivamente.
-Podemos, pues, formular este otro principio,
-más complejo pero igualmente exacto:</p>
-
-<p><em>Relativamente a la evolución social</em> los medios
-violentos de lucha tienden a atenuarse; los fraudulentos
-(aumentando siempre con relación a los violentos)
-tienden a un aumento absoluto mientras predomina
-la lucha, pero disminuyen cuando comienza
-a predominar la asociación.</p>
-
-<p>Un cuadro gráfico dará expresión más tangible
-a estas ideas sobre la evolución de los medios violentos
-y fraudulentos en la lucha por la vida, en su
-doble concepto absoluto y relativo. (<em>Diagrama II.</em>)</p>
-
-<p>Sólo cabe repetir que <em>la simulación es uno de los
-medios fraudulentos de lucha por la vida; su evolución
-se involucra en la del grupo de los medios fraudulentos</em>.</p>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_215"></a>[Pg 215]</span></p>
-
-<div class="figcenter illowp55" id="p215ilo" style="max-width: 29.875em;">
- <img class="w100" src="images/p215_ilo.jpg" alt="" />
- </div>
-
-<p class="center p1">D<small>IAGRAMA</small> II&mdash;EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE LUCHA POR LA VIDA.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_216"></a>[Pg 216]</span></p>
-</div>
-
-<h3>IV.&mdash;D<small>ISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN
-EN EL PORVENIR</small></h3>
-
-<p>Es llegado el momento de ensayar una recapitulación
-sintética, antes de formular las últimas conclusiones.</p>
-
-<p>Hemos analizado el valor de todos los fenómenos
-de simulación, usados como medios de lucha por
-la vida para adaptarse a las condiciones del medio.
-Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia
-de la simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias,
-donde aparece como fenómeno casual,
-desprovisto de rol selectivo; la vimos luego desempeñar
-una función selectiva importante, siendo todavía
-un fenómeno inconsciente; en etapas superiores de
-la vida orgánica la encontramos ya conscientemente
-usada por el simulador con fines útiles; ella nos apareció
-por fin, no solamente consciente sino también
-voluntaria. Desde sus manifestaciones en el mundo
-inorgánico pasamos a las del mundo orgánico y de
-la vida social.</p>
-
-<p>Hemos visto que la simulación es uno de los principales
-medios fraudulentos de lucha por la vida,
-incluyéndose, por consiguiente, su evolución en la
-de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados a
-formular un juicio respecto de su evolución en la especie
-humana, podemos confiar en el método seguido
-y en el criterio con que ha sido aplicado.</p>
-
-<p>La simulación ha seguido en los agregados humanos
-una progresión creciente, sustituyéndose los medios
-astutos a los medios violentos. Ha aumentado en
-absoluto, mientras predominó el sentimiento de antagonismo;
-¿disminuirá en etapas venideras de la evolución,
-si llega a predominar el sentimiento de solidaridad
-social, nacido de la asociación para la lucha
-contra la naturaleza?</p>
-
-<p>No basta que en las sociedades civilizadas se pueda
-ir por las calles sin ser agredido, cruzar los campos
-sin temer salteadores, surcar los mares sin encontrar
-piratas. La asociación crea entre los hombres
-sentimientos comunes, que constituyen la moralidad
-social, desenvuelven la solidaridad y engendran aspiraciones
-convergentes hacia ideales que no excluyan
-la verdad y la justicia.</p>
-
-<p>El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones;
-pero la experiencia social, si no estamos engañados
-por un optimismo legítimo, autoriza a creer que la
-humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo
-ético, fundado en el incremento de la asociación
-y a expensas de la lucha.</p>
-
-<p>¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades
-más civilizadas?</p>
-
-<p>Felices los hombres que puedan preocuparse de
-<em>ser</em> y olvidarse de <em>parecer</em>; los que puedan fiar en la
-sinceridad ajena, sin vivir en perpetua alarma entre
-la común hipocresía; los que puedan amar la verdad
-y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y
-sentirse correspondidos; los que puedan creer a sus
-padres, a sus amadas, a sus hijos, a sus amigos, a sus
-vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy de la ficción
-organizada y acaso redimidos mañana por la
-inutilidad de vivir en perpetuo engaño recíproco.</p>
-
-
-<h3>V.&mdash;C<small>ONCLUSIONES</small></h3>
-
-<p>De la animalidad primitiva hasta la civilización
-presente, han disminuido entre los hombres los me<span class="pagenum"><a id="Page_218"></a>[Pg 218]</span>dios
-violentos de lucha por la vida y han aumentado
-los medios fraudulentos. En formas venideras
-de organización social, y dada la creciente tendencia
-de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la
-simulación parece destinada a disminuir en la medida
-en que se atenúe la lucha por la vida.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_217"></a>[Pg 217]</span></p>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<p class="p4 center big2">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> En su excelente <cite>Philosophie des sciences sociales</cite>, demuestra
-Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos organicistas.&mdash;(Nota
-de la 3.ª edición).</p></div></div>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_219"></a>[Pg 219]</span></p>
-</div>
-
-<h2 class="nobreak">Conclusiones sintéticas</h2>
-
-
-<p>I.&mdash;Donde hay vida hay "lucha por la vida",
-concepto que debe entenderse en el sentido amplio y
-figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas
-las especies vivientes poseen medios especiales de
-protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico
-cada vez más explícito desde las especies inferiores
-hasta el hombre. Los primitivos medios de
-lucha son violentos y se complementan progresivamente
-con medios fraudulentos; entre éstos, uno de
-los más importantes en la especie humana, es la simulación.
-En todas sus manifestaciones la simulación es
-útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado
-de la adaptación a condiciones propias del
-medio en que la lucha se desenvuelve.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>II.&mdash;En el mundo biológico la simulación y la
-disimulación están representadas por los fenómenos
-de homocromía y de mimetismo. Son generalmente
-ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
-de la selección natural o de la acción del medio; en
-ciertos casos, sin embargo, son activos y voluntarios.
-A medida que progresa el desenvolvimiento mental
-de las especies, aumenta la posibilidad de las simulaciones
-individuales y es mayor la conciencia que de
-ellas tiene el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes
-o inconscientes, voluntarios o accidentales, los
-fenómenos de simulación son útiles al animal en que<span class="pagenum"><a id="Page_220"></a>[Pg 220]</span>
-se observan y le sirven para la mejor adaptación
-a las condiciones de lucha por la vida.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>III.&mdash;En las sociedades humanas, la lucha por
-la vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos;
-a cada forma de lucha el hombre adapta
-maneras especiales de simulación y disimulación.
-Existe un franco paralelismo entre las formas de lucha
-y las simulaciones correspondientes. Para el común
-de los hombres, "saber vivir" equivale a "saber
-simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados
-de especiales condiciones para la lucha por la
-vida, pueden imponer su personalidad al ambiente,
-sin someterse a simular o disimular para adaptarse.
-Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al
-medio en que luchan por la vida, cuanto más desarrollada
-tienen la aptitud para simular.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>IV.&mdash;El carácter humano, como instrumento de
-adaptación de la conducta al medio, es una expresión
-sintética de la personalidad. El estudio de la psicología
-de los simuladores se refiere a una modalidad sintética
-del carácter, caracterizada por el predominio
-de la simulación.</p>
-
-<p>En la composición del carácter intervienen diversos
-elementos de la personalidad; el predominio
-de algunos produce tipos que pueden clasificarse como
-sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los
-diversos "caracteres humanos".</p>
-
-<p>Los "hombres de carácter" luchan intensamente
-por la vida y están diferenciados de la masa compuesta
-por los "sin carácter". La mayor intensi<span class="pagenum"><a id="Page_221"></a>[Pg 221]</span>dad
-en la lucha por la vida implica una intensificación
-de los medios de lucha.</p>
-
-<p>Todos los hombres son simuladores, en mayor o
-menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación
-de la conducta a las condiciones del medio.
-Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es el
-medio preferido en la lucha por la vida.</p>
-
-<p>Existen dos grupos de simuladores: los congénitos
-y los adquiridos. En los primeros predomina el
-temperamento individual; en los segundos la influencia
-del medio social. En otros casos la tendencia a
-simular surge sobre fondo patológico.</p>
-
-<p>Por la combinación de su carácter fundamental
-con otros secundarios, los simuladores pueden clasificarse
-en tres grupos y seis tipos principales. Los
-simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y
-"refractarios"); los simuladores patológicos ("psicópatas"
-y "sugestionados").</p>
-
-<p>Los simuladores mesológicos, determinados por el
-ambiente, exageran una forma normal de lucha por
-la vida; los astutos y los serviles son harto numerosos.&mdash;Los
-simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no
-es, para éstos, un medio de adaptación a las condiciones
-de la lucha por la vida, sino el exponente de una
-modalidad psíquica especial.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>V.&mdash;Las simulaciones de estados patológicos se
-encuadran en el principio común a los demás fenómenos
-de simulación, siendo, como todos ellos, simples
-medios adaptativos a las condiciones de la lucha
-por la vida. Sus móviles más comunes son tres:<span class="pagenum"><a id="Page_222"></a>[Pg 222]</span>
-la explotación de la beneficencia, eludir el servicio
-militar y la simulación de la locura para obtener la
-irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la
-ley general que comprende a todos los fenómenos de
-simulación.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>VI.&mdash;De la animalidad primitiva hasta la civilización
-presente, han disminuido entre los hombres
-los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado
-los medios fraudulentos. En formas venideras
-de organización social, y dada la creciente tendencia
-de los hombres a asociarse contra la naturaleza,
-la simulación parece destinada a disminuir en la
-medida en que se atenúe la lucha por la vida.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a id="Page_223"></a>[Pg 223]<br /><a id="Page_224"></a>[Pg 224]</span></p>
-
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-Defect you cause.
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-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg&#8482;
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg&#8482;&#8217;s
-goals and ensuring that the Project Gutenberg&#8482; collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg&#8482; and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org.
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation&#8217;s EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state&#8217;s laws.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation&#8217;s business office is located at 809 North 1500 West,
-Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up
-to date contact information can be found at the Foundation&#8217;s web site
-and official page at www.gutenberg.org/contact
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; depends upon and cannot survive without widespread
-public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine-readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state
-visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-</div>
-
-<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'>
-Section 5. General Information About Project Gutenberg&#8482; electronic works
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg&#8482; concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg&#8482; eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Project Gutenberg&#8482; eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>.
-</div>
-
-<div style='display:block; margin:1em 0'>
-This Web site includes information about Project Gutenberg&#8482;,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-</div>
-
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