diff options
| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-23 16:14:45 -0800 |
|---|---|---|
| committer | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-01-23 16:14:45 -0800 |
| commit | b648b89ccfe45aba7b4856fa63de6d538edbf2f5 (patch) | |
| tree | 0802d92e68b4b18f7b5923cd16394b106e981cd7 | |
| parent | a43a99bb69b71ae0c6fff840a4c5c48c3a794185 (diff) | |
| -rw-r--r-- | .gitattributes | 4 | ||||
| -rw-r--r-- | LICENSE.txt | 11 | ||||
| -rw-r--r-- | README.md | 2 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64188-0.txt | 6876 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64188-0.zip | bin | 143259 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h.zip | bin | 1083796 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/64188-h.htm | 8955 | ||||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/cover.jpg | bin | 230669 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/p132_ilo.jpg | bin | 110610 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/p18_ilo.jpg | bin | 186090 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/p212_ilo.jpg | bin | 186781 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/p215_ilo.jpg | bin | 213621 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | old/64188-h/images/titlep_ilo.jpg | bin | 6175 -> 0 bytes |
13 files changed, 17 insertions, 15831 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..d7b82bc --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,4 @@ +*.txt text eol=lf +*.htm text eol=lf +*.html text eol=lf +*.md text eol=lf diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize +this eBook outside of the United States should confirm copyright +status under the laws that apply to them. diff --git a/README.md b/README.md new file mode 100644 index 0000000..deee76b --- /dev/null +++ b/README.md @@ -0,0 +1,2 @@ +Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for +eBook #64188 (https://www.gutenberg.org/ebooks/64188) diff --git a/old/64188-0.txt b/old/64188-0.txt deleted file mode 100644 index 1302d09..0000000 --- a/old/64188-0.txt +++ /dev/null @@ -1,6876 +0,0 @@ -The Project Gutenberg eBook of La simulación en la lucha por la vida, by -Jose Ingenieros - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: La simulación en la lucha por la vida - -Author: Jose Ingenieros - -Release Date: December 31, 2020 [eBook #64188] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Andrés V. Galia, Santiago, Sanly Bowitts and the Online - Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This - file was produced from images generously made available by The - Internet Archive) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA -VIDA *** - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -En la versión de texto las palabras en itálicas están indicadas con -_guiones bajos_. Las palabras en negritas están marcadas =así=. - -Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la -presente edición de esta obra fue publicada, en 1917, eran diferentes a -las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió, -fué, dió, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha -sido respetado. - -El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes en ese -entonces. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios -Académicos de la Real Academia Española. - -Por otra parte, las reglas de la Real Academia Española establecen que -el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada -está en mayúsculas. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las -imprentas ese criterio normalmente no era respetado. En la presente -transcripción se decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas -acentuadas a las reglas establecidas por la RAE. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - -El Índice de capítulos, incluido en la publicación original al final, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor. - - - * * * * * - - - La simulación en la lucha por la vida - - - - - JOSÉ INGENIEROS - La simulación en la lucha por la vida - - - 11.ª edición (texto revisado por el autor) - - [Ilustración] - - - BUENOS AIRES - Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía., Belgrano 475 - 1917 - - - - - =Advertencia de la 11.ª edición= - - -Este ensayo sobre _La Simulación en la lucha por la Vida_ fué escrito -por el autor antes de terminar sus estudios universitarios y presentado -a la Facultad de Medicina como introducción de su tesis: _Simulación de -la locura_ (1900). Careciendo de recursos para editarla, concediósele -que sólo imprimiera una parte, publicándose la obra entera, por -capítulos, en las revistas "La Semana Médica" y "Archivos de -Psiquiatría" (1900-1902). En 1903 se hizo una primera edición conjunta -(Spinelli, Buenos Aires), apareciendo en el mismo año una traducción -italiana (Flli. Bocca, Torino, "Biblioteca Antropologico-Giuridica"). - -En volumen aparte se publicó la tercera edición, española, de _La -Simulación en la lucha por la vida_ (Semperé, Valencia, 1904), con -leves correcciones de estilo y algunas notas; sobre ese texto se -hizo una traducción francesa (Charles Barthez, Narbonne, 1905). -Posteriormente se han hecho seis reimpresiones españolas, sin -conocimiento previo ni intervención del autor, acumulándose en ellas -tantos y tan graves errores que la última puesta en circulación (1917) -es ya ilegible; baste decir que si en las primeras las variantes son de -origen tipográfico, en otras ha llegado a alterarse, además del texto, -el índice y las conclusiones. En la última aparece modificado... el -título mismo. - -A fin de reparar esas irregularidades se publica la presente (11.ª), -que restaura el texto de la tercera, con ligeras variantes de forma; -servirá, al propio tiempo, para una próxima traducción portuguesa, -autorizada ya. - -El autor ha resistido a la tentación de rehacer este ensayo y ha -respetado sus deficiencias; cada estación tiene sus frutos y los libros -de juventud merecen vivir como han nacido, con la ligereza propia de su -menor responsabilidad. Son testigos sinceros, aunque poco ceremoniosos; -sería injusto que atestiguasen la gravedad propia de las primeras canas. - -Aunque sólo fué una introducción a un estudio de patología mental, -aprovechó el autor en este ensayo algunos conocimientos de ciencias -naturales y de ciencias sociales, que había adquirido simultáneamente -con los de medicina. Años más tarde advirtió que Homero había pintado, -en Ulises, el arquetipo de los simuladores, y que entre los ensayos de -Bacon figuran cuatro páginas dedicadas a comentar la utilidad de la -simulación. Con esos, y muchos otros datos de bibliografía clásica, -compuso su conferencia _La progenie de Ulises_ (curso de psicología de -los caracteres humanos, 1910), que no se agrega al presente volumen por -ser de época muy posterior. - -Al revisar el texto, diez y siete años después de su redacción, el -autor ha tropezado con defectos de estilo y con opiniones ligeras sobre -tópicos accesorios; ha tenido, en cambio, la grata satisfacción de -observar que poseía ya ciertas ideas generales que aún considera como -las menos inexactas. Y por un justo escrúpulo, casi documental, se ha -abstenido de hacer variante alguna en la "Introducción", profesión de -fe de su juventud, escrita poco después de los veinte años: primera -página de su primer libro. - - - Buenos Aires, 1917. - - - - - ÍNDICE - - _Págs._ - - Advertencia de la 11.ª edición 7 - - - INTRODUCCIÓN - - I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y - la simulación de la locura.--II. Ideas científicas - directrices; correlaciones bio-sociológicas; - la filogenia de la simulación en la lucha por la - vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos - de simulación 9 - - - Cap. I.--SIMULACIÓN Y LUCHA POR LA VIDA - - I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos - en la lucha por la vida.--III. Aspectos - accidentales, instintivos y voluntarios de los - fenómenos de simulación.--IV. Su valor como - medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones 21 - - Cap. II.--LA SIMULACIÓN EN EL MUNDO BIOLÓGICO - - I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II. - Sus grupos fundamentales.--III. Homocromía: - permanente, variable y voluntaria.--IV. - Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V. - Mimetismo entre las especies animales: - permanente, variable y voluntario.--VI. - Simulaciones en función individual.--VII. Utilidad - de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII. - Teorías propuestas para explicarlos.--IX. - Conclusiones 47 - - Cap. III.--LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS - - I. La lucha por la vida y la simulación entre los - hombres.--II. Formas colectivas de lucha y de - simulación (humanas, étnicas, nacionales, de - clase, de sexo, de grupos, profesionales, etc.)--III. - Formas individuales de lucha y de simulación - (niños, burócratas, escritores, periodistas, - propagandistas, mujeres, sablistas, comerciantes, - delincuentes, parásitos sociales, etc.).--IV. - Utilidad de la simulación en la lucha por la - vida.--V. Conclusiones 69 - - - Cap. IV.--PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES - - I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II. - Los elementos del carácter y su combinación - en la personalidad.--III. Los "hombres de - carácter" y los "hombres sin carácter" en la - lucha por la vida.--IV. La simulación como elemento - del carácter.--V. Predominio de la simulación - en la personalidad.--VI. Clasificación de - los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación - al medio ("astutos" y "serviles").--VIII. - Los simuladores por temperamento ("fisgones" - y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos - ("psicópatas" y "sugestionados").--X. - Conclusiones 103 - - - Cap. V.--SIMULACIÓN DE ESTADOS PATOLÓGICOS - - I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión - de estas simulaciones.--III. Objetivo uniforme - de sus diversas formas médico legales.--IV. - Principales aspectos clínicos: eludir el servicio - militar, explotación de la beneficencia, simulación - de la locura.--V. Enfermedades que pueden - simularse.--VI. Simulación de la salud (enfermedades - disimuladas).--VII. Conclusiones 167 - - Cap. VI.--EVOLUCIÓN DE LA SIMULACIÓN EN LAS - SOCIEDADES HUMANAS - - I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II. - Evolución de la lucha por la vida entre los hombres.--III. - Evolución de los medios violentos y - fraudulentos en la lucha por la vida.--IV. Disminución - regresiva de la simulación en las sociedades - humanas 201 - - - CONCLUSIONES SINTÉTICAS 219 - - - - - =Introducción= - - I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y la simulación - de la locura.--II. Ideas científicas directrices; correlaciones - bio-sociológicas; la filogenia de la simulación en la lucha por la - vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos de simulación. - - -I.--Solicitado, de ha tiempo, nuestro espíritu hacia el estudio de las -ciencias antropológicas y sociales, atrájonos especialmente la fase -patológica de la vida individual y colectiva, tan interesante, por -cierto, como sus manifestaciones normales. - -Es método en las ciencias biológicas, llegar al conocimiento de la -función normal por el estudio de su patología; examinando las lesiones -de los centros nerviosos enfermos y relacionándolas con los síntomas -previamente observados, ha podido inferirse la fisiología normal de -esos centros. De igual manera las ciencias sociales han aprovechado el -estudio de complejos problemas de patología social, conflictos internos -y externos, crisis, violencias y otras perturbaciones de la evolución -social. En las ciencias psicológicas, por fin, el análisis de las -anormalidades de la actividad mental, ha permitido comprender mejor las -funciones psicológicas normales; lo que ha sido elevado por Ribot a -método de investigación. - -Convergiendo, pues, hacia la psicología individual por el camino de la -psicopatología, y hacia la sociología por el estudio de los fenómenos -de patología social, penetramos en los dominios de la locura y del -delito. En la encrucijada de ambos fenómenos--conjunción sabiamente -observada por Maudsley en un libro feliz,--donde la anomalía psíquica -del individuo se convierte en causa determinante de su actividad -antisocial, encontramos la dolorosa legión de fronterizos y alienados -para quienes se entreabre la puerta sombría del delito, como si un -destino inexorable los apresara entre las mallas funestas de la -criminalidad; la locura y el delito, justamente emparentados por Morel -en su visión sintética de las degeneraciones humanas, entrelazan sus -tentáculos nefastos, engendrando ese personaje magistralmente burilado -por Shakespeare en su Hamlet: el alienado criminal. - -De particular manera--y por especiales razones de observación--nos -preocupaban los casos de _locura simulada por delincuentes_, máxime -al advertir su frecuencia desde que la justicia reconoció la -importancia de la psicopatología criminal y el examen psíquico se -consideró indispensable para determinar la responsabilidad de algunos -delincuentes. - -Tal era la estática de nuestra mente. De sobre el velador tomamos, -una noche, el _Malade Imaginaire_, de Molière, para continuar su -comenzada lectura, con el higiénico propósito, entre otros, de no -adormecernos bajo la influencia poco grata de una monografía sobre -"Nuevos tratamientos de los bolos fecales", cuya lectura acabáramos -en el _British Medical Journal_. Teníamos para ello nuestras razones; -estudiando la psicopatología de los sueños, habíamos visto que la -naturaleza de las impresiones recibidas en el período prehípnico, -influye de manera intensa sobre el carácter agradable o desagradable -de los sueños[1]. - -Las peripecias de Argan--a quien hoy no consideraríamos un "enfermo -imaginario", sino un caso de neurastenia gastro-intestinal, como -demostró ha poco tiempo el profesor Debove en una hermosa conferencia -a los estudiantes de la Sorbona--prolongaban nuestra vigilia más -allá de sus límites habituales. Seguíamos ávidamente las operaciones -"científicas" de Purgon y de Diaforius, que "saben bellas humanidades, -hablan en buen latín y designan con nombres griegos todas las -enfermedades; pero en cuanto a curarlas, carecen de toda noción". Y -con deleite asistíamos a las inagotables lavativas de Mr. Fleurant, -competidor, sin desventajas, de las purgas y sangrías del primero, -mientras Diaforius daba a su hijo Tomás una lección clínica, en -presencia del mismo Argan, felicitándole ardientemente por haber -seguido sus huellas, permaneciendo "fiel a las opiniones de los -antiguos", negándose a prestar la menor atención a las razones y -experiencias de los "pretendidos" descubrimientos y teorías de la -época... - -Sonaba involuntariamente en nuestro oído la invectiva de Cicerón: -"Neque imitare malos medicos, qui in alienis morbis profitentur tenere -se medicinae scientiam, ipsi se curare non possunt." (Ad fam., IV, 5, -5). En ese momento Mr. Fleurant empuñaba de nuevo el instrumento que -sintetizaba toda su profundidad científica. Tuvimos la percepción de -algo dibujado en el campo periférico de nuestra retina, cuya mácula -lútea estaba enfocada a las líneas del libro. Volvimos la mirada; a la -altura de los ojos, adherido a la pared, vimos uno de esos copos de -algodón y polvo que suelen formarse en los rincones de los aposentos. - -Poco nos interesó esa observación. Volvimos nuevamente la vista al -libro, para seguir asistiendo, con la voluptuosidad intelectual del -caso, a las operaciones científicas de los médicos de Molière. - -Excitada ya por la reciente percepción, nuestra retina encontrábase -en condiciones favorables para descubrir, durante la lectura, que el -copo algodonoso se movía, ascendiendo lentamente por la pared. Fijamos -de nuevo la vista en el objeto: vímosle ya mucho más alto, después de -pocos minutos. - -Creímos fuese ilusión óptica, por el agotamiento de una retina fatigada -en lecturas excesivas; mas no existiendo motivos para esa duda, ni -razones satisfactoriamente explicativas, optamos por desprender el copo -de la pared y observarlo detenidamente. - -Tal es, por otra parte, la buena línea de conducta ante cualquier hecho -difícil de explicar. Y en este caso la observación fué, como siempre, -fecunda de provechosas enseñanzas. - -Dentro del copo descubrimos un conducto, espeso y resistente, que -difícilmente hubiérase adivinado no desprendiendo el copo de la pared; -dentro del conducto se alojaba un gusano, el cual, mediante las -dos extremidades de su cuerpo, se fijaba a la pared y la recorría, -arrastrando consigo su curioso ropaje. - -Darwin--presente siempre en nuestro espíritu estudioso--nos dió la -explicación del hecho. Ese disfraz servía al animal para escapar a las -miradas peligrosas de sus enemigos; la simulación resultaba, para él, -un medio simple y excelente de _lucha por la vida_. - -La explicación nos satisfizo. - -Hubiéramos continuado la lectura de Molière; pero en nuestro cerebro -estaban sometidas a la elaboración de la cerebración inconsciente, -múltiples cuestiones relativas a los alienados criminales, y, de manera -especial, a los delincuentes simuladores de una enfermedad mental. - -Los neurones de asociación hicieron lo demás. - -Entre el gusano disimulador de su cuerpo bajo un copo de algodón -y el delincuente disimulador de su responsabilidad jurídica tras -una enfermedad mental, debía lógicamente existir un vínculo: ambos -disfrazábanse para defenderse de sus enemigos, siendo la simulación un -recurso defensivo en la lucha por la vida. - - * * * * * - -II.--Entre las verdades definitivamente adquiridas por la ciencia e -impuestas como guía a los pensadores y estudiosos contemporáneos, -hay dos fundamentales, que jamás debiera olvidar quien se aventura -en la selva--aún "selvaggia ed aspra e forte", en decir del poeta -florentino--de la ciencia: _Determinismo y Evolución_. - -Dentro de esos conceptos, cuyo desarrollo hemos ensayado en otros -estudios y fuera inoportuno repetir aquí, cimentóse como verdad -científica la noción del transformismo biológico y social. Por él -conocemos la génesis y sucesión de las formas biológicas como resultado -de la acción combinada de la herencia, tendiente a reproducir los -caracteres de los antepasados, y la variabilidad, tendiente a crear -caracteres nuevos, en armonía con la evolución de las condiciones -del medio en que "luchan por la vida" todas las especies vivas. -Los fenómenos sociales, además, siguen un proceso constante de -transformación, a semejanza de los fenómenos biológicos; la sucesión -de las formas de organización social y de las diversas instituciones -es presidida, en primer término, aunque no exclusivamente, por la -adaptación de los grupos sociales a las transformaciones del doble -ambiente natural (cósmico) y artificial (económico). - -Esta manera de ver, simple aplicación del concepto evolucionista, -tiene su comprobación en las cuatro grandes ramas de los conocimientos -humanos. Laplace lo estableció para los fenómenos del mundo cósmico; -Lyell, para los fenómenos geológicos; Darwin, para los biológicos; -Spencer, para los sociales, que llama superorgánicos. Otros estudiosos -confirmaron esa verdad general en grupos fenoménicos parciales. - -En esas _series_ de fenómenos, cuyo desenvolvimiento es sucesivo e -integral, existen vínculos estrechos, fácilmente reconocidos mediante -una observación inteligente. Así, por ejemplo, el perfeccionamiento -progresivo de las funciones corresponde a una creciente complejidad -morfológica y a la mayor división del trabajo en los organismos, -conforme se asciende en la serie evolutiva. Por eso es posible -descubrir, en cualquiera especie, en forma larvada y rudimentaria, las -funciones que alcanzan mayor desenvolvimiento en las que son superiores -a ella dentro de la misma serie. - -Puede reconstruirse la filogenia de cualquier función de los seres -vivos; es decir, encontrar los diversos grados de su integración -progresiva a través de cuantas especies la preceden en la evolución de -la serie biológica. Las más complejas operaciones psíquicas elaboradas -en el cerebro humano, no son sino el perfeccionamiento alcanzado por -funciones progresivamente desenvueltas en la serie animal. El "alma" de -los metafísicos es un perfeccionamiento de funciones inherentes a la -substancia viva, al protoplasma; la memoria, por ejemplo, encuéntrase -en formas progresivamente complicadas, desde la amiba hasta el hombre. - -Con los fenómenos sociológicos ocurre lo mismo; todas las instituciones -sociales tienen su filogenia perfectamente determinable. El sentimiento -de solidaridad social, verbigracia, aparece ya en la primera asociación -de seres vivos, y evoluciona, integrándose progresivamente, hasta -alcanzar sus actuales proporciones, permitiendo inducir que en futuras -transformaciones sociales se equipararán todos los individuos ante las -condiciones de lucha por la vida, para alcanzar el desenvolvimiento -máximo de su propia individualidad. También podría aplicarse a los -fenómenos sociales, además de ese concepto de filogenia, el principio -determinado para los fenómenos biológicos por Haeckel, según el cual -la evolución ontogenética corresponde aproximadamente a la evolución -filogenética. Lo saben, a ciencia cierta, cuantos sociólogos, Loria en -primera fila, proponen estudiar en el rápido desarrollo de las colonias -contemporáneas el lento y progresivo desarrollo ocurrido antes en los -pueblos de adelantada civilización. - -Pero estos puntos, necesarios de fijar para el desenvolvimiento -consecutivo de nuestra tesis, no podemos dilucidarlos aquí con -la amplitud deseable. Bástenos mencionar, y nadie la niega,--aun -no aceptando la teoría orgánica de las sociedades, enunciada por -Spencer--la existencia de cierta analogía, imposible de olvidar, entre -las leyes que rigen los fenómenos biológicos y los sociológicos, -pudiendo, casi siempre, encontrarse una correlación en el conjunto y -las modalidades de unos y otros. - - * * * * * - -III.--Para cuantos saben lo expuesto (saber en sentido relativo, sin -olvidar la frase de Grocio: "Nescire quaedam magna pars sapientiae -est") y para quienes lo acepten, aparece lógico y estrecho el vínculo -entre el gusano simulador, aparecido en nuestra retina periférica, -mientras leíamos a Molière, y el delincuente simulador de la locura. -Para quienes vivieran en el mundo feliz de los Fleurant, los Purgon y -los Diaforius, ese vínculo no aparecería jamás. - -_Evolución, Lucha por la vida_, _Filogenia_, pareceríanles palabras -poco científicas y faltas de sentido; el mismo efecto nos produjo un -libro escrito en japonés, que tuvimos entre manos: era, sin embargo, un -libro importante y condensaba muchos conocimientos. Nuestra la culpa si -ignorábamos el japonés. - -Idéntico sería el caso de cuantos no vieran el vínculo filogenético, -desde la simulación del gusano hasta la del delincuente; la frase es -vieja, pero siempre útil: ellos no lo verían, no por ser incierta su -existencia, mas porque su falta de amplitud y disciplina científicas -les condenaría a una eterna ceguera intelectual. - -¡Y, sin embargo, cuántas cosas ve el pavo en la fábula de La Fontaine, -donde el mono enseña las proyecciones de la linterna mágica... -apagada!... - -En nuestro concepto--inexacto, acaso, pero larga e intensamente -pensado--el vínculo existe. - -Solamente el estudio de la _Simulación_, como fenómeno general, puede -dar la ley de conjunto donde se encuadra el fenómeno particular de la -_Simulación de la locura_. Idéntico móvil preside, en general, todas -las manifestaciones conscientes de la simulación, así como una misma -finalidad orienta todas las manifestaciones de la memoria en los -seres biológicos, y todas las formas del sentimiento de asociación -y solidaridad en la lucha, en las sociedades animales en general y -particularmente en las humanas. - -La _Simulación en general_, siguiendo las ideas científicas expuestas, -debe estudiarse, primeramente, por sus manifestaciones en la serie -biológica: sólo después encontraremos sus manifestaciones conscientes -bien desarrolladas en la vida superorgánica, en las sociedades humanas. - -En éstas hallaremos la clave para estudiar las _simulaciones humanas de -toda índole_, unificadas por el mismo propósito de la mejor adaptación -del simulador a las condiciones del ambiente donde lucha por la vida. -Entre ellas discerniremos, como hecho general, _la simulación de -estados patológicos_, una de cuyas formas--la más importante para la -psiquiatría y la medicina legal--es la _simulación de la locura en -general_. - -Sólo entonces estaremos habilitados para estudiar provechosamente _la -simulación de la locura por los delincuentes_, en sus relaciones con la -psiquiatría, la sociología criminal y la medicina legal. - - Simulación en general - ━━━━━━━━━━━━━━ - /│\ - / │ \ - En el mundo biológico - ━━━━━━━━━━━━━━ - /│\ - / │ \ - │ En la vida humana - ━━━━━━━━━━━━ - /│\ - / │ \ - Simulación de estados patológicos │ - ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ - /│\ - / │ \ - │ Simulación de la locura, en general - ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ - /│\ - / │ \ - │ - Simulación de la locura en los delincuentes - ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ - - [Ilustración] - -Con otros métodos y por otros caminos consideramos imposible llegar -a una comprensión clara de la materia a estudiar, y, _a priori_, -predeterminaríamos su insuficiencia. - -En suma, el presente ensayo constituye un estudio general de _la -simulación como medio de lucha por la vida_, estudiándola desde sus -primeras manifestaciones inconscientes, en el mundo biológico, hasta -sus complejas modalidades en la vida de los hombres civilizados. -Complementando tal estudio intentaremos el análisis de la _psicología -de los simuladores_, clasificando las variedades más notables de este -grupo, compuesto por individuos en quienes la tendencia a simular -constituye el rasgo dominante de su carácter y su medio predilecto de -lucha por la vida. - -Por fin, determinaremos la _evolución de la simulación en las -sociedades humanas_, valiéndonos de las más recientes inducciones de la -sociología y usando el más severo método científico. - -En su concepto fundamental, y en algunas cuestiones parciales, esta -síntesis desea ser novedosa; incompleta o deficiente, es ya fruto de -la observación y de estudio asiduo. Si el ensayo no resultara tan -convincente como deseamos al escribirlo, podríamos, por lo menos, -repetir el verso dirigido a Virgilio por el Alighiero, al reconocerle, -en el primer canto de su Infierno: - -_Vagliami il lungo studio ed il grande amore._ - - Buenos Aires, 1900. - - - NOTAS: - -[1] Véase nuestro trabajo "La Psychopathologie des Rêves", en la _Revue -de Psychologie_, de París, marzo 1900. - - - =Cap. I.--Simulación y lucha por la vida= - - I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos en - la lucha por la vida.--III. Aspectos accidentales, instintivos y - voluntarios de los fenómenos de simulación.--IV. Su valor como - medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones. - - - I.--LA LUCHA POR LA VIDA - -En el progresivo desarrollo del pensamiento humano pocas nociones han -sido tan fecundas para el conocimiento del hombre y de la sociedad como -las derivadas de las ciencias naturales. De crasos errores primitivos, -fundados sobre una observación superficial o una escasa experiencia, se -ha marchado, gradualmente, a través de errores cada vez más cercanos -de la verdad, hacia una comprensión, lenta pero inevitable, de la -realidad que impresiona nuestros sentidos. Así lo observamos en todas -las ciencias. - -Ocurre eso mismo en biología. Cuando Linneo osa afirmar: _Nulla species -novae, species tot sunt diversae quot diversas formas ab initio creavit -infinitum ens_, encuentra favorable acogida entre los naturalistas, -surgiendo en apoyo de su doctrina los trabajos respetables de Cuvier y -de Agassiz. No se podría, ante la doctrina linneana, negar o desconocer -que ella señaló una etapa de aproximación a la verdad; baste pensar -en las absurdas divagaciones de los antiguos naturalistas, cuya -concepción del origen de los seres orgánicos reducíase a la _generatio -ex-putredini_, y cuyas nociones sobre la diversidad de las formas se -exteriorizaban en la suposición de incongruentes _metamorfosis_. - -Mas las ciencias naturales, después de la teoría linneana, tenían -un largo sendero que recorrer, antes que el conocimiento del mundo -biológico alcanzase la comprensión exacta de la evolución de las -formas vivas. Lamarck formuló, por vez primera, la doctrina de la -variabilidad de las especies, mostrando la influencia del medio sobre -la variación de las formas. Medio siglo más tarde, Darwin cimentó la -teoría, incorporándole el fundamental concepto de la lucha por la vida -y la consiguiente selección natural. Las obras del segundo, por ser -más documentadas, lograron despertar ardientes discusiones entre los -estudiosos, y el resultado final fué, en breve transcurso de años, la -aceptación del núcleo fundamental de la teoría. De entonces acá, la -doctrina de la variabilidad de las especies, o transformismo, ha sido -confirmada por todas las ciencias biológicas, sin que la afecten en lo -fundamental todas las disputas que le han promovido sus adversarios -sobre cuestiones de detalle. - -Limitándonos a consignar los hechos e ideas que reputamos base -indispensable para nuestra _teoría de la simulación, considerada como -medio fraudulento de lucha por la vida_, diremos, brevemente, las -líneas generales de la doctrina darwiniana en lo que a esta última se -refiere. Siendo ella la premisa que sustenta todo el desenvolvimiento -de este ensayo, no será superfluo sintetizarla con claridad, definiendo -de manera precisa el punto de partida de nuestras aplicaciones -ulteriores. - -Los naturalistas admiten, concordemente, que las causas principales de -la evolución son tres: la variación, la selección y la herencia. La -variación es un resultado de la adaptación al medio, que varía a su -vez más o menos lentamente; la selección natural es un resultado de la -lucha por la vida y determina la supervivencia de los mejor adaptados; -la herencia transmite los caracteres adquiridos y sin ella es -inconcebible la evolución de las especies. Aunque sería fácil repetir, -de segunda mano, los fundamentos de la teoría de Darwin sobre la lucha -por la vida y la selección natural, conviene, para mayor fidelidad, -remontar a la fuente de origen, resumiendo en un párrafo las propias -expresiones del gran naturalista. - -La lucha por la existencia resulta inevitablemente de la rapidez con -que todos los seres vivos tienden a multiplicarse. Nace un número de -individuos mayor del que puede vivir, y de ello proviene, en cada -caso, la lucha por la existencia, ya sea con los individuos de la -misma especie, ya con los de especies diferentes, y sometida, en ambos -casos, a las condiciones físicas del medio ambiente en que ellos -viven. Es la doctrina de Malthus aplicada, en toda su intensidad, a -los seres de los reinos animal y vegetal, por no existir entre ellos -la aptitud de producir a voluntad los medios de subsistencia, ni otros -factores éticos que pueden atenuarla entre los hombres. Obsérvese que -la frase "lucha por la existencia" está empleada en sentido general -y metafórico, involucrando las relaciones de recíproca dependencia -entre los seres organizados, y dos hechos, aun más importantes: la -supervivencia de los individuos mejor adaptados y su capacidad para -dejar descendientes. Puede afirmarse con seguridad que los animales -carnívoros, en tiempo de escasez, luchan entre sí, disputándose los -alimentos necesarios para su existencia; también podrá decirse que -una planta, en el borde del desierto, lucha por la existencia contra -la sequedad, aun cuando fuera más exacto decir que su existencia -depende de la humedad; con mayor exactitud diríamos que una planta, -al producir anualmente un millón de semillas, de las cuales solamente -una consigue desarrollarse y madurar a su vez, lucha con las plantas -de la misma especie, o de otras, que ya cubren el suelo. El musgo -depende del manzano y de algunos otros árboles; solamente de una -manera figurada podrá decirse en este caso que el manzano lucha -contra los otros árboles, por hospedar al musgo, pues si un gran -número de parásitos se radican sobre un mismo árbol, éste languidece -y acaba por morir; pero de muchos musgos que crecen juntos sobre -una misma rama y producen semillas, puede decirse que luchan el uno -contra el otro. Siendo los pájaros los diseminadores de las semillas -de un árbol dado, la existencia de esta especie depende de ellos, -y, figuradamente, puede decirse que ese árbol lucha con los demás -frutales, pues interesa a cada uno de ellos atraer los pájaros para -que coman sus frutos y diseminen de esa manera sus semillas. Empléase, -pues, para mayor comodidad, el término "lucha por la existencia" en los -diferentes sentidos apuntados, confundiéndose los unos con los otros. -("El Origen de las Especies", cap. III). En esa lucha por la vida, en -que se multiplican y se destruyen las más diversas manifestaciones de -la existencia orgánica, desde el bacterio y la amiba hasta la encina -y el hombre, sucumbe la inmensa mayoría de los gérmenes capaces de -generar nuevos individuos. A pocos reserva la Naturaleza el derecho de -alcanzar la plenitud del desenvolvimiento biológico y de transmitir sus -caracteres a sus descendientes. - -Para completar el concepto expuesto por Darwin, acudamos a Wallace, que -es fuente autorizada, para comprender de qué manera las diferencias -individuales determinan la selección de la especie y la supervivencia -de los más aptos, o mejor adaptados. Si todos los individuos de cada -especie--dice--fueran completamente semejantes entre sí, podríamos -afirmar que la supervivencia sería una cuestión de azar; pero esos -individuos no son semejantes. Los vemos diferenciarse, distinguirse de -muchas maneras. Algunos son más fuertes, otros más rápidos, otros más -astutos, otros de constitución más robusta. Un color obscuro permite -a algunos ocultarse fácilmente; una vista penetrante permite a otros -descubrir su presa a mayor distancia, o escapar de sus enemigos con -más facilidad que sus compañeros. Entre las plantas, las más pequeñas -diferencias pueden ser útiles o perjudiciales. No podemos dudar de que, -tomando en cuenta lo apuntado, cualquiera variación bienhechora dará a -quienes la poseen mayor probabilidad de sobrevivir a la terrible prueba -por que deben pasar; alguna parte puede quedar en manos del azar, pero -al fin y al cabo, _el más apto sobrevivirá_. ("El Darwinismo", cap. I.) - -La selección natural se continúa en la especie por la conservación y -la transmisión de los caracteres útiles a cada individuo, según las -condiciones del medio que actúa sobre él en los varios períodos de la -vida. Todo ser--y éste es el sentido natural de lo que podemos llamar -progreso biológico--tiende a perfeccionarse en su adaptación al medio; -este perfeccionamiento conduce de una manera natural al progreso de -la organización del mayor número de los seres vivientes en el mundo -entero. (Darwin, ob. cit., cap. IV). - -El origen de las variaciones individuales que permiten la mejor -adaptación ha sido objeto de explicaciones diversas, así como el -mecanismo de su transmisión hereditaria. La reseña crítica de las -doctrinas respectivas sería, por cierto, interesante; mas no son estas -páginas la oportunidad para hacerla, no siendo ello indispensable para -el objeto especial de nuestra investigación. Baste mencionar, entre -otras hipótesis dignas de consideración, las formuladas por los propios -Lamarck y Darwin, por Kolliker, Wagner, Naegeli, Weissmann, Mantegazza, -y por otros defensores de las modernas escuelas neolamarckiana y -neodarwiniana. - -En la naturaleza, la variabilidad individual, la herencia de las -variaciones mejor adaptadas y la selección en la lucha por la vida, se -combinan para determinar la evolución de las especies vivas, según la -mayor o menor adaptación de sus caracteres al medio en que viven. - -La _variación_ fué certeramente definida como el elemento "activo" de -la evolución, en cualquier época de la vida actúe, embrión o ser vivo, -y de cualquier causa dependa, cósmica o fisiológica. La _herencia_, -en cambio, es el elemento "conservador", que permite la acumulación -de las variaciones útiles, transmitiendo los caracteres ya probados -en la lucha por la vida de individuos que decaen a otros individuos -nuevos. La vida de una especie podría compararse a la de un individuo -perpetuamente joven, como si el desgaste orgánico por la incesante -actividad de la vida se compensara por un proceso de renovación total, -que le mantuviese capaz de sostener nuevas luchas y de adquirir -nuevas variaciones útiles. La _selección_, elemento "perfeccionador", -es un principio de primordial importancia por su universalidad; -actúa, de manera constante, para la conservación de las formas y -funciones útiles, sean cuales fueren las causas a que se atribuyan las -variaciones. Se ha insistido, justamente, en que es erróneo considerar -a la selección como causa determinante de la variación; ella sería "el -timón de la evolución, mas no su fuerza propulsora". - -De lo expuesto recogemos un concepto fundamental: todos los seres -vivos luchan por la vida. El hombre, lo mismo que las otras especies, -está sometido a ella; las sociedades humanas, lo mismo que las otras -sociedades animales. Individuos y naciones, partidos y razas, sectas -y escuelas, luchan por la vida entre sí, para conservarse y crecer, -para amenguarse y morir. La lucha por la existencia en las sociedades -humanas es un hecho innegado, manifestándose con caracteres semejantes -a los que reviste en el mundo biológico; tal verdad es igualmente -admisible por los creyentes de la doctrina biosociológica de Spencer, -para quienes las sociedades humanas son simples superorganismos, como -por los que aceptan la primacía de los fenómenos económicos en la -constitución social, con o sin la teoría de la lucha de clases, que es -uno de los fundamentos del mal llamado "materialismo histórico". En -verdad--y oportunamente volveremos sobre ello--la lucha por la vida -en la especie humana se modifica, porque ella tiene la posibilidad de -producir sus propios medios de subsistencia, subordinando la lucha -al incremento de su capacidad productiva; aptitud que, en última -instancia, determinará la transformación o atenuación de ciertas formas -de lucha por la vida en el porvenir. - -No comentaremos, por ahora, la extensión que ha dado De Lanessan -al concepto darwiniano de la lucha por la existencia; en el mundo -inorgánico, entre los minerales, encuentra que esa lucha existe, -entendida, naturalmente, en el _sentido figurado_, atribuídole por el -mismo Darwin. Bástenos señalar la evidencia del hecho en el mundo -orgánico, en los reinos vegetal y animal. - -Sintetizados así, rápidamente, los principios del evolucionismo -biológico, dejamos planteado el que nos servirá como punto de partida -para el desarrollo de nuestras observaciones: _La lucha por la vida es -un fenómeno general en todos los seres vivos_. - - - II.--MEDIOS OFENSIVOS Y DEFENSIVOS EN LA LUCHA POR LA VIDA - -Donde hay vida, hay lucha por la vida. En todos los casos la Naturaleza -ha provisto a los seres vivos de medios ofensivos y defensivos útiles -para la supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones del -medio; no siempre son los más fuertes, considerada la fuerza en un -sentido mecánico o cuantitativo, sino los más diestros o astutos para -substraerse a las infinitas causas destructivas que gravitan sobre los -seres vivos, o los más hábiles para proveer a la propia alimentación. -En esa lucha, directa o indirectamente combatida, los seres vivos -emplean recursos de índole variadísima. Recorriendo la serie evolutiva -de las especies animales y vegetales, se ven dos grandes categorías de -recursos: los unos a base de fraude, los otros fundados en la violencia. - -La intensificación de la lucha por la vida, por el aumento numérico -de los individuos que tienen análogas necesidades, estimula el -perfeccionamiento y desarrollo de los medios de lucha. La adquisición -de un carácter ventajoso, ofensivo o defensivo, coloca a su poseedor -en condiciones favorables para el éxito, asegurando su vida y su -reproducción, y transmitiendo, mediante esta última, el nuevo carácter -adquirido, que será igualmente provechoso a su descendencia. Y, en -efecto, en toda especie viva, los individuos más robustos, más ágiles, -más astutos, más prudentes, según las circunstancias especiales en que -luchan por la vida, tienen más probabilidades de sobrevivir. - -De todos esos medios, usados para la adaptación, algunos son verdaderas -armas punzantes, lacerantes, cortantes o contundentes: aguijones, -sierras, dientes, probóscides, aparatos eléctricos, etc. En otros -casos trátase de recursos defensivos: autotomía evasiva, posiciones -o actitudes especiales, defensas químicas, aparatos venenosos, -secreciones urticantes o tóxicas. Otras veces es utilísima la fuerza -muscular; la agilidad en el ataque y la defensa pueden ser decisivos -para el triunfo en la lucha por la vida. Otros seres vivos, animales y -vegetales, se asocian con individuos de la misma o de otras especies -diferentes, para luchar mancomunados contra peligros comunes; etcétera, -etcétera. - -El uso de estos medios de lucha tórnase cada vez más complejo a -medida que las especies adquieren una estructura orgánica complicada. -En el reino animal, las funciones biofilácticas, o defensivas de la -vida, se acompañan de un desenvolvimiento psíquico progresivo, mejor -acentuado desde que aparece un sistema nervioso encargado de regir la -unidad del ser vivo, su individualidad. Culmina este desenvolvimiento -en la especie humana, que por su estructura cerebral y sus funciones -mentales está colocada en el término del _phylum_ más evolucionado -de los vertebrados; esa circunstancia hace que en el hombre los -medios de lucha por la vida sean más complejos que en las demás -especies animales, pues su inteligencia le ha permitido reforzar los -deficientes, suplir los ineficaces e imaginar medios artificiales -de aumentar su propia capacidad ofensiva y defensiva. Limitados -sus medios físicos de lucha por la dimensión de su organismo, por -su sistema óseo y muscular, por su resistencia a la fatiga, ha -centuplicado su fuerza oponiendo la inteligencia a los seres enemigos -que pueblan el ambiente; pero al mismo tiempo, en la lucha entre -hombre y hombre, entre sociedad y sociedad, ha perfeccionado casi -ilimitadamente sus medios de lucha mediante la mentira y el fraude, la -astucia y la simulación. - -En ninguna otra especie animal se presenta bajo más múltiples aspectos -la lucha por la vida; sólo en el hombre los medios de lucha llegan -a ser un producto casi puramente intelectual. Y, como es fácil de -comprender, la violencia física personal sigue siendo lo esencial en -la lucha entre los salvajes, entre los niños y entre las personas -incultas, a la vez que los medios de lucha se tornan más intelectuales -en las sociedades civilizadas, en los adultos y en las personas cultas. -Se produce, en otras palabras, una evolución que tiende a hacer primar -las aptitudes mentales sobre las aptitudes físicas. - -Cerremos este parágrafo, cuyo minucioso análisis pudiera prolongarse -indefinidamente, afirmando que: _todos los seres que luchan por la vida -poseen medios ofensivos y defensivos adaptados a las contingencias -habituales de la lucha_. - - - III.--ASPECTOS ACCIDENTALES, INSTINTIVOS Y VOLUNTARIOS DE LOS - FENÓMENOS DE SIMULACIÓN - -Cada medio de lucha alcanza desigual difusión en las diversas especies -vivas; algunos están generalizados, otros son patrimonio de pocas -especies. Aquí predominan los medios fundados en la violencia; allá -los que se asemejan al fraude. La posibilidad de este último implica -cierto desenvolvimiento mental y aumenta en proporción a él; por -eso lo observamos especialmente en el hombre, y al apreciarlo en -otras especies animales usamos palabras cuyo valor originario es -esencialmente humano. - -Dentro del _fraude_, que es un término genérico, podemos distinguir -diversas formas fundamentales, diferenciadas, aunque vinculadas -entre sí por formas intermediarias. La simulación y la mentira son -ramas nacidas del tronco común del engaño, de la astucia, en abierta -oposición con la violencia. Sin embargo, pueden diferenciarse sus -manifestaciones. - -La _mentira_--estudiada en sus grandes manifestaciones sociales por -Nordau--es una forma de fraude exteriorizado mediante el lenguaje; la -mentira se dice, no se hace. Los diccionarios académicos definen la -mentira: "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree -o piensa"; y el verbo mentir: "decir o manifestar lo contrario de lo -que se sabe, cree o piensa". Indúcese, claramente, y así el uso lo -consagra, que la mentira es, en suma, una forma de fraude exteriorizada -mediante las diversas formas del lenguaje, hablado o escrito. - -Antes de definir la simulación conviene que la distingamos también -de la _imitación_, cuya importancia en la evolución de los agregados -sociales estudió agudamente Tarde. Ella consiste en hacer algo a -semejanza de lo imitado, que sirve de modelo. Las mismas Academias -dicen textualmente del verbo imitar: "ejecutar una cosa a ejemplo o -semejanza de otra". La imitación se refiere al hecho en sí mismo, en su -realidad: imitar una buena o mala acción significa hacer otra realmente -buena o mala. - -Cuando no se ejecuta a semejanza de otra, pero se finge hacerlo, -hay _simulación_, fenómeno cuyas manifestaciones estudiaremos en -este ensayo. El diccionario académico explica con demasiada pobreza -este vocablo: "acción de simular". De este verbo solamente dice: -"representar una cosa, fingiendo o imitando lo que no es". En la voz -"fingimiento" léese: "simulación, engaño o apariencia con que se -intenta hacer que una cosa parezca diversa de lo que es". Definiciones -imperfectas, todas ellas. Convendría decir, de manera general, que en -la simulación: _las apariencias exteriores de una cosa o acción, hacen -confundirla con otra, sin que efectivamente le equivalga_. El actor -dramático que desempeña en la escena un papel de homicida--Otelo, -pongamos por caso,--no imita a Otelo, pues ello significaría dar muerte -a la actriz que hace de Desdémona; el actor _simula_ matar. Sólo si -matara de verdad, sería _imitador_ del personaje que representa; el que -imita una acción ajena, buena o mala, no simula; no aparenta hacerla, -la hace en realidad. - -Creemos que ese breve ejemplo, sencillo para mayor claridad, basta para -poner de relieve la diferencia entre imitación y simulación, entre el -_hecho real_ de la una y la _simple apariencia_ de la otra. Pero en la -observación corriente suelen transgredirse esas distinciones, por no -existir una línea divisoria que separe de manera absoluta lo uno de lo -otro. - -Partiendo de esta definición entremos a nuestro tema. - -Las múltiples formas de _simulación_ pueden escalonarse en -diversos grupos, según se las estudie en sus diversas fases, de -las más sencillas hasta las más complicadas; fácil es advertir sus -cambios a través de lo que podríamos llamar su "filogenia". En sus -manifestaciones simples y primitivas preséntase como un fenómeno -accidental: una apariencia útil, un parecido benéfico; la vemos, -después, revestirse de formas progresivamente complejas: una apariencia -que protege de manera estable y general; y ser, por fin, voluntaria y -consciente: deliberadamente ejecutada para beneficiarse en la lucha por -la vida. - -En los fenómenos del mundo inorgánico las simulaciones son casuales, -careciendo de valor selectivo. La lucha por la vida sólo existe allí -por la analogía con la lucha propia de los seres organizados, y en -sentido _metafórico_; la simulación no puede ser, en manera alguna, -un medio habitual de lucha por la vida. En esas manifestaciones -inferiores, la simulación es un accidente y la palabra que lo denomina -pierde todo sentido psicológico, pues el hecho es _involuntario e -inconsciente_; no podría ser de otro modo, produciéndose en cosas que -carecen de conciencia y de voluntad. Inútil sería insistir sobre la -verosimilitud de las diversas hipótesis panpsiquistas y los ensayos -de psicología atomística que pretenderían dar psiquis y conciencia -a todo lo existente; esos juegos de palabras son posibles llamando -psiquis y conciencia a cosas que no lo son, y quitando a esos vocablos -su significación psicológica, perfectamente determinada; los bonitos -poemas filosóficos a que nos referimos carecen de fundamentos que -permitan elevarlos a la dignidad de teorías científicas. - -También suelen ser _inconscientes e involuntarios_ los fenómenos de -simulación observables en los seres vivos menos evolucionados; así -se la encuentra en los vegetales. Conviene, sin embargo, señalar que -ese mimetismo vegetal puede tener una influencia _selectiva_ en la -supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones de la lucha por -la existencia. No admitimos que la simulación pueda ser consciente y -voluntaria en los vegetales, por no observarse en ellos fenómenos -revestidos de esos caracteres, aunque teóricamente el hecho pudiera -admitirse como posibilidad. Son conocidas las importantes discusiones -sobre la sensibilidad e inteligencia de los vegetales, fundadas en -observaciones del mismo Darwin, que concedía a la radícula de los -vegetales la propiedad de sentir, discernir y elegir. - -En principio, si las funciones psíquicas existen ya, aunque en forma -elemental, en los más ínfimos organismos vivientes, como funciones -propias de la sustancia viva elemental, del protoplasma, no hay motivo -para negar a los vegetales--evolucionados desde formas simples, en -que los protofitos y los protozoos tuvieron probablemente un origen -común--funciones psíquicas elementales, no desarrolladas por ser -innecesarias a la forma especial de evolución que caracteriza al reino -vegetal. Y es bien claro que "funciones psíquicas" no equivale a -funciones conscientes o voluntarias. - -Se explica que, arrancando de estas ideas, seriamente discutibles, -un gran imaginativo, Augusto Strindberg, formulara sus experimentos -destinados a establecer la existencia de funciones nerviosas y -psíquicas en los vegetales. - -La simulación determina en el reino animal importantísimas selecciones, -realizadas mediante fenómenos de homocromía (semejanzas de color) -y de homotipía (semejanzas de forma), que en conjunto constituyen -el _mimetismo_. Muchas veces éstos tienen carácter consciente, aun -siendo _involuntarios_. Solamente en pocos casos pueden calificarse de -_conscientes_ y _voluntarios_; entonces representan un medio de lucha -por la vida _elegido_ por el animal, que lo considera el más ventajoso -de cuantos puede utilizar. - -Entre los hombres agregados en grupos sociales, vivientes en -sociedad, la simulación es frecuentísima como fenómeno _consciente_ y -_voluntario_. - -Este doble carácter permite simulaciones cuyos resultados pueden -invertir la selección natural; gracias a ésa y a otras formas de -fraude, tórnase posible la supervivencia de individuos inferiores, -débiles y degenerados de toda clase, supervivencia bien descrita por -Sergi; es el fenómeno que, actualmente, en sociología, suele llamarse -de selección invertida, "à rebours". - -Las simulaciones en la sociedad humana y la psicología de los hombres -simuladores, constituyen el tema propio de este ensayo; insistir sobre -ellas sería anticiparnos. - -Antes de penetrar a ese mundo de ficción y de mentira, en que todos, -buenos y malos, se ven obligados a simular, aunque más los malos que -los buenos, detengámonos en una explicación no superflua. Al exponer la -doctrina de la "lucha por la vida", dijimos que debía entenderse _en -sentido figurado_, como expresamente lo manifestó Darwin al enunciarla. -De igual manera hablando de _simulación como medio de lucha por la -vida_, conservamos a la frase su originario sentido figurado; de -otra manera, en sentido literal, sólo podría hablarse de lucha y de -simulación al referirse a fenómenos humanos, que fuesen _conscientes_ -y _voluntarios_. Lucha y simulación son, en efecto, palabras que se -refieren a la conducta humana; por extensión aplica Darwin la una, y -por extensión aplicaremos aquí la otra, sin pretender que todas las -formas de simulación deban ser iguales a las usadas por el hombre -fraudulento que engaña a sus semejantes. - -Los fenómenos de simulación solamente revisten caracteres de conciencia -y voluntariedad cuando la lucha por la vida llega a ser consciente y -voluntaria. Existe, pues, cierto paralelismo entre los caracteres de la -lucha y los medios en ella usados; hay una creciente complejidad en los -fenómenos de simulación, partiendo de los accidentales hasta llegar a -los voluntarios. - -Conviene antes de terminar decir dos palabras sobre una cuestión -accesoria a primera vista, pero de indudable utilidad antes de entrar -al análisis de la simulación en la lucha por la vida, pues nos -permitirá reforzar la serie de fenómenos que estudiamos, evidenciando -más su difusión en la naturaleza y en la vida social. - -Entre simular y disimular no existe, en realidad, ninguna -diferencia[2], y menos el antagonismo que podría sospechar quien se -atuviera a la forma aparente de ambas palabras. Y decimos aparente, -pues en casi todos los léxicos disimular corresponde aproximadamente -a simular, aun haciéndose entre ambos vocablos algún distingo de poco -valor. Simular: "arte usada con astucia por el hombre a fin de mostrar, -en los actos y en las palabras, todo lo contrario de lo que se tiene -en el espíritu, sea en bien o en mal". Disimular: "arte, estudio de -esconder el pensamiento propio o algún propósito. Simular. Ficción". - -No existe, pues, diferencia ni contradicción alguna entre esos -términos; a lo sumo, podrá especificarse que el individuo simula lo que -no es, no tiene o no hace, y disimula lo que es, tiene o hace. - -Pero considerándolos en relación con la lucha por la existencia, -su significado es el mismo: el que simula y el que disimula tratan -de ponerse en las mejores condiciones de lucha por la vida, dado el -ambiente en que actúan. - -Por otra parte, observando los hechos, fácil es advertir que muchas de -las llamadas disimulaciones son simples simulaciones de las cualidades -contrarias a las disimuladas, y viceversa. El enfermo que disimula su -enfermedad para obtener una póliza de seguro sobre la vida, simula en -realidad un estado de salud. El zorro que finge dormir para sorprender -mejor a su presa, disimula su expectativa y simula el sueño. La -libélula que cierra las alas y se posa sobre el verde tallo de una -planta, confundida con una hoja cuya forma y color se parecen a los de -su cuerpo, buscando no ser vista por sus enemigos, simula ser hoja al -mismo tiempo que disimula ser mariposa. El político oportunista que se -entusiasma ante los electores, defendiendo doctrinas que en lo íntimo -de su caletre considera absurdas, simula las opiniones defendidas y -disimula las que profesa. - -Para evitar mayor tedio, no proseguimos la enumeración de casos -análogos a los citados; ello sería ya innecesario, dada la evidencia -del hecho que prueban: la identidad de objeto y de significado entre la -simulación y la disimulación como medios de lucha por la vida. - - - IV.--SU VALOR COMO MEDIO DE LUCHA POR LA VIDA - -Los fenómenos de simulación han sido cuidadosamente observados en los -animales, gracias a su misma difusión; sin embargo, no han sido todavía -bien coordinados, ni se ha dado de ellos una clasificación definitiva. - -Si se para mientes en que los diversos aspectos de la actividad humana -se encuentran como funciones elementales en la evolución de las -especies vivas más simples que el hombre, se comprenderá la importancia -que tiene para nosotros el estudio del mimetismo, en sus diversas -formas. Ellas nos muestran los primeros esbozos del fenómeno que en -el hombre es ya complejo, permitiéndonos rastrear los orígenes y -reconstruir la filogenia de la simulación en general. - -Los naturalistas que estudiaron el valor de los caracteres cromáticos -de los animales para la conservación de la especie, han observado la -frecuente homogeneidad de su color con el del ambiente en que viven. -Algunos crustáceos, por ejemplo, son rojos cuando viven sobre un alga -roja y verdes si el alga es de este color. Los gusanos que frecuentan -las hojas verdes tienen este mismo color, circunstancia que los hace -difícilmente visibles. - -¿Quién no ha descubierto, y acaso aplastado en su niñez, algunas de -las orugas que suelen visitar nuestras vides? Otros insectos, por su -forma, parécense a los objetos del ambiente en que viven. Entre las -mariposas, el hecho va más lejos: algunas especies comestibles poseen -los colores y dibujos característicos de otras, protegidas de la gula -ornitológica por su mal gusto y olor. Un animal que simula las formas y -el color de otro muy temido, encuentra en ello una defensa; otro simula -el aspecto de animales notoriamente inofensivos, para ir--lobo bajo -piel de cordero--hacia su presa, sin espantarla al mover la ofensiva. -Otros, reconocidamente nocivos para los insectívoros, están protegidos -por colores vistosos, llamados "premonitorios", que alejan a cuantos -enemigos pudieran, por error, perjudicarlos, si no les reconocieran a -tiempo. Los hay, por fin, que enmascaran su cuerpo, cubriéndose de -objetos o substancias que los disimulan a las miradas de sus enemigos. - -Este conjunto de fenómenos, estudiado y subdividido por los -naturalistas en varias categorías, es objeto de controversia en cuanto -a su origen. Pero hay en ellos algo común que ya nadie discute; es su -función misma; siempre se trata de un hecho que es útil al disimulador -en la lucha por la vida. Éste es el rasgo indiscutido, designándose -el conjunto de estos hechos con el nombre de mimetismo. Algunos -naturalistas reservan este nombre para las simulaciones combinadas, -de forma y color al mismo tiempo, dando el nombre de homocromía a los -fenómenos de simple adaptación al color del ambiente; en ese caso, -sería más exacto llamar homotipía al mimetismo propiamente dicho. - -Dejando para el capítulo siguiente el examen de la simulación en el -mundo biológico, nos limitaremos a fijar un criterio, surgido de la -observación, cuya importancia consideramos decisiva, aunque hasta ahora -no se haya señalado debidamente: _la utilidad de la simulación para -el simulador, ya se trate de un fenómeno instintivo (de la especie) o -consciente y voluntario (del individuo)_. - -Conviene advertir que la utilidad de la simulación, como medio de lucha -por la vida, no es exclusiva de los animales, ni siquiera de los seres -vivos. - -Supuesto que se admite en el mundo inorgánico la lucha por la -existencia--en el sentido metafórico de Darwin, ampliamente aplicado -por De Lanessan,--podemos inducir que allí también se encuentran medios -de lucha que implican lo que en lenguaje humano se llama fraude. - -A primera vista, una observación superficial podría encontrar absurda -la pretensión de rastrear el mimetismo en la lucha por la existencia -del mundo inorgánico. Esto débese, máximamente, a que se tiene la -idea de que sólo podemos referirnos a una simulación o un mimetismo -consciente y voluntario, tal como en el hombre se presenta; bastarán, -empero, un par de ejemplos para evidenciar la exactitud de nuestra -inducción analógica. - -Todo lo que existe en el universo lucha por la existencia, en el -sentido de estar expuesto a un número mayor o menor de causas -destructivas, y poseer más o menos condiciones de resistencia a esas -causas. (Sobre esto ilustran, especialmente, De Lanessan y Thoulet, -en sus originales estudios). Cada piedra, cada capa geológica, cada -roca, encuéntrase en lucha contra mil causas destructivas; si triunfa -de ellas, sobreviviendo a su acción destructora, puede decírsela -triunfante en la lucha, precisamente porque es mayor su adaptación y su -resistencia a las condiciones del medio. Inferiores a ella son aquellas -rocas o piedras que no pueden resistir a las causas destructivas y -desaparecen; éstas, en el metafórico lenguaje adoptado, son vencidas en -la lucha por la existencia. - -Entendida así la lucha, que es verdaderamente "universal" en la -acepción más rigurosa del término, es fácil observar casos de _falsa -apariencia_ que equivalen a simulaciones útiles en la lucha por la -existencia; veamos dos ejemplos, fáciles de multiplicar, sin duda. - -Remontémonos a la edad de la piedra. Un hombre busca una piedra -para convertirla en mazo o en hacha; la encuentra, recógela y acto -continuo la transforma en objeto de uso personal; podemos decir, -perfectamente, en el sentido adoptado, que esa piedra es vencida en -la lucha por la existencia, habiendo terminado su estado natural -como producto geológico, individualizado por una forma y un volumen -determinados.--Supongamos por un instante que esa piedra, por uno de -mil accidentes posibles, encontrárase cubierta de limo, o hubiese -germinado sobre su superficie una capa de musgo; el hombre habría -seguido su camino, no reconociendo bajo el disfraz del limo o del musgo -la piedra buscada. Diríamos, en tal caso, que la piedra ha triunfado en -la lucha por la existencia, gracias a una apariencia exterior que le ha -servido como medio defensivo contra el instinto utilitario del hombre. - -Transportémonos en pleno siglo veinte. Un campesino se interesa -por cavar un pozo artesiano. Sabe que cierta capa de tierra, X, es -fácilmente perforable, no ignorando las dificultades que rodean la -excavación de cierta roca, Z.--Encuentra junto a su casa una capa de -tierra X y cava su pozo; la capa ha perdido su integridad geológica y, -en sentido metafórico, ha sido vencida en la lucha por la existencia. -Mas si por una de tantas causas posibles, el aspecto exterior y visible -de la capa de tierra X fuese igual al de la roca Z, el campesino -respetaría su integridad, buscando en otro sitio la vía de menor -resistencia para cavar su pozo. En tal caso, diríamos que la capa de -tierra X ha triunfado en la lucha: su existencia ha sido protegida por -un fenómeno de simulación. - -Debemos repetir, en verdad, que está muy lejos de nuestra intención -el propósito de atribuir a estas apariencias útiles, propias del -mundo inorgánico, ningún valor selectivo; sería una exageración no -disculpable por el deseo de aquilatar la tesis sostenida. Queremos, tan -sólo, establecer las dos proposiciones siguientes: admitida en sentido -metafórico una lucha por la existencia entre los inorgánicos, puede -encontrarse entre ellos fenómenos que, en el mismo sentido, podemos -asimilarlos a los que constituyen la simulación; y cuando existen, -pueden ser un medio de lucha por la existencia e influir sobre sus -resultados próximos o remotos. - -Pasando al reino vegetal, encontramos un panorama diverso; aquí la -lucha y la selección obedecen a condiciones más similares a las que -dominan en el mundo animal, además de estar recíprocamente condicionada -la vida de las faunas y de las floras. Encuéntranse, en efecto, -coloraciones de protección y mimetismos de formas de otras especies -mejor protegidas, etc. - -Las plantas luchan contra el ambiente físico en que viven. Luchan -con el reino mineral, sustrayendo al suelo una parte de sus propios -elementos; luchan contra los animales que se nutren de ellas y algunas -veces les sirven de alimento, como enseña Darwin en su magnífica -monografía sobre las plantas carnívoras; y, por fin, luchan entre sí, -como resultado de la desproporción entre el excesivo número de gérmenes -y los limitados medios de desarrollo y nutrición. - -Para esas luchas, la naturaleza ha dotado a las plantas de numerosos -medios defensivos: espinas, venenos, aguijones, olores pestilenciales, -y más que todo--compensando la deficiencia de los otros medios -defensivos--su extraordinaria fecundidad reproductora. No deberá, por -eso, creerse que las plantas carecen en absoluto de medios ofensivos -análogos a los que en los animales llamamos astutos: muchos podrían -catalogarse, a no mediar el ejemplo significativo de las plantas -carnívoras, trampas no superadas, en perfección y delicadeza, por el -engaño humano. - -Limitándonos a las observaciones más significativas, determinaremos el -valor de los fenómenos de simulación en la lucha por la vida del reino -vegetal. - -Numerosas plantas son respetadas por sus enemigos, los animales, -porque sus caracteres externos se asemejan a los de otras especies no -comestibles. En algunas, cuyas semillas prodúcense en corto número, la -superficie de éstas es verdosa, por cuyo motivo los pájaros no pueden -verlas cuando yacen caídas entre el césped; de esa disimulación depende -la vida de la especie. Hay, en cambio, otras semillas, y no pocas, cuya -actividad germinativa aumenta atravesando el tubo digestivo de los -pájaros que las ingieren, pues disuelven su cutícula en las secreciones -propias del aparato digestivo; estas semillas poseen exterioridades -atrayentes, colores vivos, equivalentes a la coloración protectora -de los animales. Pero en la naturaleza van más lejos estas formas de -homocromía útil, semejantes al mimetismo propiamente dicho. Algunas -plantas, cuya vida peligraría si inoportunos insectos vinieran a -visitar sus flores, salvan ese peligro porque la forma y el color de -sus corolas es semejante al de otras flores desagradables o nocivas -para los insectos; es un mimetismo de especie a especie, tan protectivo -como el que se observa entre los animales. - -Ascendiendo a un orden de fenómenos en que es más compleja la -manifestación de las luchas vitales, encontramos una riquísima serie de -hechos en que la simulación desempeña un papel importante de defensa -u ofensa para las plantas. A diario, verbigracia, muchos árboles -fácilmente explotables, ya por la facilidad de cortarlos, ya por -sus numerosas aplicaciones, son respetados por el hacha del leñador -ignorante, sólo por simular sus exterioridades el color y las formas de -otros árboles difícilmente explotables como materia prima: es un caso -de mimetismo protector. Larga sería la serie de ejemplos que pudiera -acumularse de mimetismo vegetal; sobran los enumerados para afirmar -que esos fenómenos análogos a los de simulación son un medio de lucha -por la vida, al que deben su defensa muchas especies vegetales. - -Pasando por alto el mimetismo en las especies del reino animal--que -estudiaremos en capítulo especial--vamos a señalar brevemente la -posición del problema en el mundo social, en las sociedades humanas. -También en ellas domina la lucha por la existencia, aunque se presente -atenuada, como dijimos, por la capacidad de reproducir artificialmente -sus propios medios de subsistencia. - -Y a este propósito, podría enunciarse el siguiente principio: a cada -perfeccionamiento de los medios de producción debería corresponder una -atenuación de la lucha por la vida entre los hombres. - -Es, precisamente, esa verdad la que determina la inexactitud de la ley -de Malthus, cuando se la aplica a nuestra especie. Todo, en cambio, -induce a creer que las sociedades humanas, en su desarrollo progresivo, -irán acrecentando la solidaridad entre sus componentes. Si se abarca, -en efecto, la evolución social en una mirada sintética, se advierte -que la asociación para la lucha va sustituyendo entre los hombres al -antagonismo en la lucha; al propio tiempo, la utilidad colectiva, -representada por la "lucha contra la naturaleza", va elevando la -capacidad productiva social, de manera que satisfaga las necesidades -de un número cada vez mayor de individuos. Niveladas las condiciones -sociales de lucha por la vida, la selección será verdaderamente -natural, entre los hombres, sobreviviendo los realmente superiores y no -los que, independientemente de sus aptitudes personales, se encuentran -favorecidos de antemano en la lucha: tal selección, nefasta, es -posible en la actualidad, con serio perjuicio para el porvenir de la -especie. - -Aunque se va operando esa progresiva atenuación, la lucha por la -vida ha existido, existe y existirá entre los hombres. Las formas y -los medios de la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están -excluidos de la evolución universal. La tendencia parece ya definida; -los medios primitivos de lucha son, principalmente, violentos; se -atenúan en los grupos sociales más organizados, en los que va dominando -progresivamente la lucha de tipo fraudulento. - -Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas las formas de lucha -por la vida, una estricta correlación entre el desarrollo ético y los -medios predominantes en la lucha por la vida. A la mayor reacción -instintiva del psiquismo inferior corresponde siempre una mayor -violencia; a la mayor cerebralidad superior, interpuesta entre el -excitante y la reacción, corresponden formas cada vez más complicadas -de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles o tontos, -ni reina entre los escombros mentales del derrumbamiento demencial; -florece más bien en las esferas políticas y en los conciliábulos -doctorales, siendo un triste privilegio de las personas que por el -simple hecho de ser más hipócritas se consideran mejor educadas. - -Siendo la simulación un medio astuto de lucha por la vida, se -comprende que ha debido seguir un desarrollo progresivo, ascendente, -en los pueblos civilizados. Y la civilización--que Edward Charpenter -considera, alegando sutiles razones, una verdadera enfermedad de la -sociedad humana--preséntase al observador como un terreno fecundo para -el desarrollo de las más variadas simulaciones. - -La organización social presente no señala, empero, el término de la -evolución social; el porvenir está lleno de nuevos progresos, pues -ningún hecho impide creer en el advenimiento de otras formas sociales -después del presente período de la civilización capitalista. Cuando -nuevos regímenes de organización social, surgidos de la intensificación -de la capacidad productiva del hombre, atenúen la lucha entre los -grupos y entre los individuos, la simulación, como todos los medios -de lucha, se atenuará progresivamente, perdiendo su utilidad. Con -esta visión optimista del progreso social, creemos que los hombres se -alejarán de la mentira y de la simulación a medida que el advenimiento -de una moral experimental les permita acercarse a la veracidad y a la -sinceridad... - -Después de examinar la simulación entre los animales, estudiaremos en -sus diversos aspectos la simulación entre los hombres como medio de -lucha por la vida. - - - V.--CONCLUSIONES - -Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe entenderse -en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha -todas las especies vivientes poseen medios especiales de protección o -de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más explícito -desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos medios -de lucha son violentos y se complementan progresivamente con medios -fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la especie -humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la simulación -es útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado de -la adaptación a condiciones propias del medio en que la lucha se -desenvuelve. - - - NOTAS: - -[2] Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La simulazione -e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono in fondo la -stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique", estudiando -el rol de la simulación en el carácter del falso impasible y del falso -sensible. (Nota de la 3.ª edición). - - - - - =Cap. II.--La simulación en el mundo biológico= - - I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II. Sus - grupos fundamentales.--III. Homocromía: permanente, variable y - voluntaria.--IV. Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V. - Mimetismo entre las especies animales: permanente, variable - y voluntario.--VI. Simulaciones en función individual.--VII. - Utilidad de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII. Teorías - propuestas para explicarlos.--IX. Conclusiones. - - - I.--GENERALIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN EL MUNDO ANIMAL - -La simulación en los animales, representada por falsas apariencias, -equivalentes a lo que en el hombre suele llamarse fraude o astucia, -llena sin duda una de las páginas más interesantes escritas por los -naturalistas. En la incesante evolución de todo lo que vive suele -alcanzar la naturaleza expresiones magníficas de belleza, suscitando -una admiración tan intensa como los mismos productos del arte humano. - -Harmonías de colores y de matices, singularidades imprevistas de -líneas y de formas, sorprendentes flexibilidades de funciones, súmanse -para adaptar los organismos a las condiciones de vida que les son más -favorables, produciendo sutiles y engañadoras ficciones que honrarían a -un artífice ingenioso; todo ello constituye un rico filón de fenómenos -sometidos a la observación del hombre de ciencia que contempla el mundo -de las especies vivas. Ellas son los términos de las series en que los -organismos elementales, complicando sus formas y sus funciones, han -evolucionado a través de etapas multiseculares, hasta transformarse en -la fauna actual, de que forma parte la especie humana. - -Justo es que antes de estudiar las múltiples formas de simulación -usadas por el hombre para luchar por la vida dentro de la sociedad, -miremos un momento los fenómenos similares que se observan en las -especies animales. Todos no tienen su misma significación psicológica; -algunos carecen de ella por completo. Pero entre uno y otro extremo, -entre el insecto que se asemeja a otro como simple resultado de la -selección natural y el orador desvergonzado que finge las pasiones más -caras a su auditorio, existe una serie gradual de hechos que muestran -la relación entre lo accidental y lo consciente, entre lo instintivo y -lo voluntario. - -Nuestro estudio del interesante tema biológico es fruto, en parte, -de observaciones directas; mas para su desarrollo global hemos -analizado las descripciones de los naturalistas, en cuyo vasto material -intentamos proyectar una mirada de conjunto. Procurando sistematizar -los fenómenos estudiados, ensayamos una tarea no estéril; no obstante -las bellas páginas de Wallace, ellos esperaban ser clasificados y -explicados conforme a un criterio común. El conocimiento amplio -de la bibliografía permite, en temas de esta índole, coordinar de -manera precisa la labor de los investigadores, aclarando y haciendo -comprensibles los hechos y explicaciones que, vistos en diseminado -desorden, aparecen confusos e incoordinados. - -Una reseña sintética, que sea, a la vez, un esfuerzo de -sistematización, es siempre útil para los naturalistas y los biólogos. -Ver ordenado metódicamente un conjunto de hechos dispersos, es de -provecho para los estudiosos. Por nuestra parte, procuraremos obtener -el poderoso argumento de los hechos en favor de nuestras inducciones -acerca del valor de la simulación como medio de lucha por la vida. - -No creemos aventurado afirmar que los fenómenos de simulación -representan uno de los medios de lucha por la vida, ofensivos y -defensivos, más generalizados en la serie animal; su difusión e -importancia no es comparable, sin embargo, con la de los medios -violentos. Como sólo estudiamos los fenómenos en conjunto, quien quiera -analizarlos y observar su desarrollo progresivo, puede ocurrir a la -interesante monografía en que Cuénot estudia los medios de defensa en -los animales. - -Para dar unidad a las ideas expuestas en este capítulo y a las -observaciones en él reunidas, diremos que, en general, hay simulación, -o mimetismo, toda vez que un animal, mediante la adaptación de sus -caracteres exteriores a los seres y cosas del medio en que actúa--ya -por la forma: homotipía; ya por el color: homocromía,--se beneficia en -la lucha por la vida contra sus enemigos, contra sus presas, o contra -el medio ambiente. - -Así interpretados, en su más lato sentido, esos fenómenos de -simulación--cuya finalidad en la lucha por la vida es siempre la -misma,--son numerosos y complejos; sin embargo, es posible unificarlos, -encarándolos desde el punto de vista de su rol biológico, pues _todos -desempeñan una función útil en la lucha por la vida_[3]. - - - II.--SUS GRUPOS FUNDAMENTALES - -Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos, debemos señalar -que examinando las investigaciones de los naturalistas, pueden fijarse -varias modalidades bien definidas; ello permite intentar una ordenación -general, agrupándolos en categorías bien diferenciadas por su valor -psicológico, y caracterizadas por modalidades fundamentales diversas. - -1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad de color -entre el animal y el medio en que vive; homogeneidad que lo disimula -más o menos completamente. Es involuntaria y resulta de la selección de -los mejor adaptados al ambiente: _homocromía involuntaria, de origen -selectivo_. - -2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre el animal y su medio, -es buscada y completamente voluntaria, resultando de la emigración -activa del animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido, -siéndole más fácil la lucha por la vida: _homocromía involuntaria, con -fines protectivos_. - -3.º. Los animales tienen el color y la forma de otros que gozan de -alguna ventaja en la lucha por la vida, beneficiándose de esa semejanza -que los protege como a la especie simulada, favoreciéndolos en la -selección natural: _mimetismo involuntario, de origen selectivo_. - -4.º. Los animales simulan activamente los caracteres externos de -otras especies u objetos, ya mediante procedimientos fisiológicos aun -poco conocidos, ya cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse: -_mimetismo voluntario, con fines protectivos_. - -Esta agrupación en cuatro categorías nos parece más cómoda que las -divisiones que hacen algunos autores; y es la única que nos interesa, -por cuanto ella separa los casos en que el mimetismo es un resultado de -la selección, de los otros en que el animal lo realiza voluntariamente. -Aunque imperfecta, pues algunos fenómenos no pueden ubicarse con -precisión en una u otra categoría, permitirá exponer los hechos con -relativa claridad, y _fijar su importancia psicológica_, lo cual, hasta -ahora, ha preocupado poco a los naturalistas. Consideramos esencial -la diferenciación de los tipos fundamentales en grupos selectivos y -voluntarios; más adelante se verá su importancia para el desarrollo de -nuestra interpretación general de la simulación. - - - III.--HOMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE Y VOLUNTARIA - -Lamarck, primero, y más tarde Darwin, observaron y comentaron los -fenómenos de homocromía, sintetizables en este hecho general: los -animales están disimulados a la vista de sus enemigos, o de sus presas -por la semejanza entre su color propio y la coloración del medio en que -viven. Los ejemplos son numerosísimos. - -El color de los animales no es un resultado caprichoso del _fiat_ -creador, como suponían los divagadores metafísicos, ni un objeto de -deleite para la vista humana, como podrían creer los poetas poco -ilustrados. El color es un carácter útil en la lucha por la vida. -Ciertos colores vistosos y llamativos son el resultado de la selección -sexual, y otros colores adaptados al ambiente son resultado de la -selección natural; ambos son ventajosos en la lucha por la vida y -determinan la conservación de los mejores individuos de las especies -más adaptadas a las condiciones del medio. - -Wallace, cuyo capítulo sobre el mimetismo es clásico en la materia, se -detiene sobre un hecho general e importante. Los colores, más o menos -fijos y uniformes en las especies salvajes, son sumamente variables -en los animales adaptados a la domesticidad: caballos, perros, -gatos, pichones, vacas, etc. La diferencia es debida a que éstos son -protegidos por el hombre en la lucha por la vida, mientras que los -salvajes fían principalmente en la protección natural de su color. - -Se ha observado que, en general, la coloración blanca es el tono -predominante en los animales que viven en las zonas polares; el -amarillo y el terroso es el color propio de los habitantes del -desierto; el verde domina en las selvas tropicales perpetuamente -frondosas. Los animales nocturnos son de colores obscuros. - -Entre los animales blancos de las regiones árticas los hay cuyo -color es permanente, siendo en otros transitorio. Entre los primeros -recordemos el oso polar, la liebre polar de América, el halcón de -Groenlandia; el carácter permanente de su color coincide con el hecho -de vivir todo el año entre las nieves. Es notable que en regiones no -polares, en los Alpes, la liebre, que vive a grandes alturas sobre -el nivel del mar, siempre nevadas, es también de color blanco. La -coloración homocroma permite a los carnívoros acercarse a sus presas -sin ser vistos y a los herbívoros pasar desapercibidos a sus enemigos. -Además, parece que el color responde, en parte, al objeto de impedir la -irradiación y conservar mejor el calor animal durante el invierno. - -En las extensas regiones áridas y desiertas de la superficie -terrestre, la armonía de color entre el medio y los animales es -igualmente notable. El puma americano, el león, el camello, todos los -antílopes del desierto, los pájaros del Sahara, el pato salvaje de -Egipto, el gato montés, etc., etc., tienen un color amarillo terroso, -perfectamente adaptado al color del medio en que viven. Es lógico que, -en un medio desprovisto de plantas o piedras para la ocultación, hayan -podido sobrevivir más fácilmente, sin emigrar o morir, las especies -mejor disimuladas para la ofensa o la defensa. - -En las regiones tropicales, donde las ramas siempre son frondosas, -encuéntranse especies enteras cuyo color predominante es el verde; por -ejemplo: los loros. En cambio, en las regiones más templadas, donde -las hojas son caducas y el invierno desnuda los árboles de sus adornos -naturales, los pájaros poseen colores que imitan el de la corteza de -los árboles, de las hojas secas, de los tallos desnudos, etc., entre -los cuales están obligados a pasar el invierno. - -En los animales pelágicos, que viven en los océanos, el hecho es -fácil de comprobar; muchos de ellos son transparentes como el agua en -que viven. Entre los moluscos y crustáceos hay numerosas especies en -análogas condiciones, siendo singularísima la identidad de aspecto -entre muchas conchas o caparazones, y las piedras o toscas a que están -adheridas; es uno de los géneros más difundidos de mimetismo y el -primero que llama la atención de los visitadores de un acuario. Hechos -semejantes se observan en los peces. Los animales marinos de mayores -dimensiones, que flotan en la superficie, están hermosamente coloreados -de azul intenso o azul gris en el dorso, armonizándose con el color del -mar, mientras su vientre es blanco; esto hace que, vistos por debajo, -se confundan con la espuma de las olas o con las nubes. - -Fuera de las adaptaciones generales de coloración, existen otras -especiales, que llegan a caracterizarse por semejanzas de dibujo. -Muchos animales rayados o manchados viven en sitios donde se proyectan -sombras de hojas (manchas) y de tallos (rayas), teniendo en su color -especial un medio de disimulación utilísimo en la lucha por la vida. -En el clásico tratado de Wallace sobre "El Darwinismo" puede leerse un -análisis detenido de esta cuestión singularísima. - -Es de observación vulgar que los huevos de muchísimos -animales--ovíparos, por supuesto--suelen adaptarse muy bien al color -del medio donde se les deposita, siendo difícil descubrirlos; por eso -los hombres de campo comparan frecuentemente las cosas difíciles de ver -con los huevos de ciertos pájaros. Obsérvase también con frecuencia -que los huevos de algunas especies presentan caracteres morfológicos -que los hacen confundir con los pertenecientes a otras especies, hecho -común cuando el animal no construye nido propio, obteniendo de esa -manera la incubación necesaria para que la especie no se extinga. El -hecho es harto conocido y está consagrado en refranes populares. - -Todos los fenómenos de homocromía pueden tener su origen en una de -las dos causas enunciadas. O en la selección natural sobrevivieron -solamente los animales mejor adaptados al color de un ambiente -determinado, o los animales emigraron voluntariamente a un medio donde -estuvieran mejor disimulados para luchar por la vida en condiciones -favorables. Lo primero no implica que no intervengan otras causas en -la conservación de la especie; lo segundo no excluye que, en ciertos -casos, la homocromía sea el producto de una reacción adaptativa del -animal a su medio. - -Entrando a considerar la significación psicológica de estos hechos, -es evidente que en la hipótesis migratoria la disimulación es un acto -voluntario, que con el tiempo puede fijarse en la especie bajo forma de -instinto, pasando de consciente a automático. En la hipótesis selectiva -la disimulación es involuntaria, actuando la selección natural sobre -variaciones favorables adquiridas al azar, sin que esto excluya -necesariamente la adquisición de esas variaciones por la influencia del -medio. - -En los hechos hasta aquí examinados, la homocromía es un carácter -estable, permanente. En otros la adaptación es transitoria; ciertos -animales, como el zorro y la liebre árticos, sólo viven entre las -nieves durante una parte del año y sólo entonces tienen el color blanco -que los protege. Es difícil establecer la participación que tienen -la temperatura, la alimentación, la acción del color ambiente, etc., -en esos cambios actuales; pero cabe suponer que esas influencias, -lamarckianas por decir así, han sido en su origen más importantes que -las selectivas, que diríamos darwinistas. - -La acción del color ambiente sobre el color de los animales cuenta en -su favor con numerosas observaciones, confirmadas por experimentos de -resultado indiscutido. Wood mostró ciertas crisálidas de una misma -especie que tenían diversos colores, análogos a los de las superficies -en que habían sido depositadas. Las experiencias célebres de Poulton -demostraron la posibilidad de modificar el color de ciertas crisálidas, -haciendo evolucionar sus larvas en cilindros de vidrio cubiertos de -papeles de diversos colores. Por excepcionales que sean estos hechos, -coincidentes con otras observaciones y experimentos de Shaw y de -Pouchet, ellos demuestran que existen organismos capaces de reaccionar -a una excitación luminosa exterior y de adaptársele en alguna medida, -imitando directamente el color del medio. - -Conocemos otros hechos que, para ciertos casos, harían pensar que esa -imitación del color ambiente ha podido en su origen ser voluntaria, -fijándose luego por el hábito y convirtiéndose hereditariamente en -instinto de la especie. Existen, en efecto, animales que modifican -voluntariamente su propio color para adaptarse al medio, en cuyos casos -es visible el valor psicológico que tiene esa disimulación activa como -medio de lucha por la vida. No se trata, como en los anteriores, de una -acción directa del medio que el animal recibe pasivamente, sino de una -reacción activa y brusca del animal mismo. - -El ejemplo clásico del género es el del camaleón, cuyo color, amarillo -verdoso en la juventud y gris térreo en la vejez, se armoniza más o -menos rápidamente con el medio que lo rodea, sin que ello importe -atribuirle la propiedad de recorrer toda la gama del iris; más terroso -si está entre las ramas del árbol, y más verdoso si entre el follaje, -puede en momentos de excitación mostrar manchas rosadas o violáceas -sobre el tono claro de los flancos y del vientre. No es un caso -único en la historia natural. Hay un pececillo que posee propiedades -semejantes; si nada en aguas claras su color es amarillo, pero se -cubre de manchas o rayas negruzcas cuando quiere ocultarse entre -plantas acuáticas de color obscuro, lo que también se observa cuando se -le irrita. Muchos peces chatos, algunos crustáceos, las ranas en cierto -grado, poseen la aptitud de modificar con rapidez la intensidad o el -tono de su color habitual, adaptándolo a su medio. - -La explicación más admitida de estas variaciones de coloración lleva -a considerarlas como fenómenos reflejos, en que las excitaciones -visuales determinan cambios de posición de una o más capas de células -pigmentadas, los "cromatoblastos", que se encuentran en el tegumento -y contienen sustancias colorantes. La expansión o contracción de -esas células estaría, según Pouchet, bajo la dependencia del sistema -nervioso, y su resultado general sería armonizar el tono del color del -animal con el del fondo. Para probar que no se trata de una acción del -medio, Pouchet repitió sus experiencias en animales privados de sus -ojos, no produciéndose el cambio de color; la sección del trigémino -suprimió la reacción en la zona de inervación propia de ese nervio. - -Todos estos hechos han llevado a considerar que la homocromía movible -es una reacción individual, una función activa de los animales en que -se la observa. Es posible que sea refleja y no voluntaria, es decir, -instintiva; pero todos los instintos se consideran actualmente como -antiguos actos voluntarios, que por el uso en el curso de muchas -generaciones se han convertido en automatismos reflejos útiles a la -especie. - - - IV.--MIMETISMO: PERMANENTE, VARIABLE, VOLUNTARIO - -El mimetismo consiste en la semejanza de forma entre el cuerpo del -animal y los objetos del medio en que suele vivir, o en la semejanza -con los caracteres o actitudes aparentes de otros animales mejor -defendidos en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante -capítulo de historia natural, que procuraremos condensar en pocas notas -generales, suficientes para orientarnos hacia las conclusiones de -psicología social propias de este trabajo. - -Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones en los animales. -Las unas son espontáneas e _involuntarias_, resultando de la selección -natural; las otras son conscientes y _voluntarias_, valiéndose de ellas -el animal para adaptarse mejor a las condiciones de la lucha. - -Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario, algunos simulan un -objeto de su ambiente y otros los caracteres externos de especies mejor -protegidas. Wallace restringe a estos últimos el nombre de mimetismo; -parécenos más lógico extenderlo a todos los casos en que hay simulación -de forma, es decir: _homotipía_. - -Muy a menudo se encuentran combinadas las dos semejanzas, del color y -de la forma; a esto llaman algunos autores _homocromía mimética_. Es el -caso de los parecidos más perfectos; son bien notorios los de numerosos -insectos con tallos, ramitas, hojas verdes o secas, entre las cuales -viven y de las que se alimentan. En ciertos casos el detalle de las -semejanzas es tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir -que "parece implicar la intención de engañar al observador". - -Son curiosos los casos en que se observan colores y formas apropiados -para atraer las presas; han sido principalmente señalados entre -las arañas y de manera especial en el género _Mantidae_. Forbes ha -observado un caso de simulación voluntaria de esta índole; tratábase -de una araña cuyo vientre simulaba perfectamente, por el color y la -forma, un excremento de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta que -algún insecto venía a posarse sobre su vientre, cerrando entonces las -patas y atrapando a su víctima. Otra especie simula perfectamente por -su color, forma, posición y actitud, una flor en botón, sobre la cual -vienen a posarse incautamente las presas inexpertas. Más curioso, aún, -es el caso de otra Mántida, áptera, que simula a la perfección una -orquídea rosada, atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que resulta -una verdadera trampa de insectos. - -Algunos _Phyllium_ están perfectamente coloreados y fileteados, con -excrecencias foliáceas sobre las patas y el tórax, de manera que -difícilmente podrían distinguirse, cuando están inmóviles, de los -finos tallitos de la planta donde se posan. Otros simulan fragmentos -de madera, con todos los detalles; o bien hojas secas, tallitos, -espolones, espinas, hongos parasitarios, etcétera. Algunas especies -de _Cassidae_ parecen gotas de rocío, por su forma convexa y su color -perláceo. Entre las mariposas de la India, algunas tienen la cara -inferior de las alas idéntica al aspecto de una hoja; posándose sobre -un tallo, cerradas las alas, pasan completamente desapercibidas. Del -mimetismo de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente -Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies cuya cara dorsal -imita con precisión el aspecto de una hojita, con sus nervaduras y -demás caracteres accesorios. - -Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos han alcanzado una -rápida difusión, aumentándose extraordinariamente de año en año el -número de los conocidos. Es indudable que la forma de los animales -mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo por lo -tanto de significación psicológica; pero no lo es menos que la actitud -de inmovilidad o de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen, -revelando un aprovechamiento inteligente de la forma por parte del -animal que la posee. - - - V.--MIMETISMO ENTRE LAS ESPECIES ANIMALES - -Entramos a las semejanzas protectoras entre especies animales; mediante -ellas, dice Wallace, una especie, simulando los caracteres exteriores -de otra, es confundida con ésta y disfruta de sus ventajas en la lucha -por la vida. El hecho se produce sin necesidad de que la especie -simuladora y la simulada sean aliadas, y aun perteneciendo a familias u -órdenes distintos. Uno de los animales parece estar disfrazado para ser -confundido con el otro; de allí provienen los nombres de mimetismo y -mimético, "_que no implican una acción voluntaria por parte del animal -en que se produce_". - -Como lo comprueban numerosas observaciones, el mimetismo _en ciertos -casos es consciente y voluntario_, no tanto cuando se trata de -simular los caracteres de otras especies animales o de objetos, pero -muy claramente cuando un animal simula actos o actitudes distintos -de los verdaderos. En estos hechos encontramos la transición entre -las simulaciones puramente selectivas, y las simulaciones de orden -psicológico, usadas por los hombres en las formas sociales de lucha por -la vida. - -El mimetismo entre especies animales fúndase en que ciertas especies -bien protegidas en la lucha poseen "colores premonitorios", que -las preservan de los ataques de sus enemigos; otras especies menos -protegidas, confundiéndose con ellas por la identidad de los caracteres -externos, evitan los ataques de adversarios comunes. De esa manera, -ciertas mariposas comestibles son salvadas de la voracidad de sus -enemigos por colores y formas que mimetizan perfectamente a las -especies no comestibles. Los helicónidos son imitados por muchas otras -especies de mariposas; el hecho es frecuente entre los lepidópteros. -Entre los coleópteros, los ejemplos son numerosos, como asimismo entre -los arácnidos. Muchas especies inofensivas de himenópteros presentan -el aspecto de otras muy temibles por sus poderosos medios de defensa -y ofensa. Algunas arañas mimetizan a las hormigas, que son menos -perseguidas por los insectos. Entre los vertebrados el mimetismo es -común en las serpientes; algunas especies inofensivas mimetizan a otras -muy temibles, como el _Elaps_ de la América tropical. Ocurre lo mismo -con algunos _Callophis_. Entre los pájaros se mencionan algunos casos -de mimetismo imperfecto y solamente dos, muy completos, de mimetismo -verdadero. - -Wallace, que ha estudiado el mimetismo de las especies entre sí, ha -determinado las cinco condiciones constantes del mimetismo selectivo. - -1.º. La especie mimetizante se presenta en la misma región y ocupa los -mismos sitios que la especie mimetizada. - -2.º. La especie mimetizante es siempre más pobre en medios de defensa. - -3.º. La especie mimetizante cuenta menos individuos. - -4.º. Difiere del conjunto de sus aliados. - -5.º. La simulación, por detallada que sea, es _exterior y visible_ -solamente, no extendiéndose jamás a los caracteres internos, ni a -aquéllos que no modifican la apariencia exterior. - -Posee mayor interés psicológico el _mimetismo movible_. Al hablar -de la homocromía hicimos ya notar que la había movible, recordando -el clásico ejemplo del camaleón; señalamos también que en ciertos -fenómenos de simulación de plantas u objetos por animales, intervenía -la voluntad de éstos. Aquí mencionaremos algunos fenómenos activos de -mimetismo voluntario entre las especies animales; su síntesis, como -significación en la lucha por la vida, nos la da el lobo disfrazado con -piel de cordero o el grajo con plumas de pavo real, de las fábulas bien -conocidas. Ello comprueba, una vez más, el principio general de que el -arte, en sus manifestaciones más geniales y clásicas, puede anticiparse -a señalar ciertos hechos que en épocas posteriores estudia la ciencia a -la luz de sus métodos menos inexactos. - -El _Proctotretus multimaculatus_, cuando está atemorizado por la -presencia del enemigo, achata su cuerpo y cierra los ojos: de esa -manera se confunde con la tierra que le rodea y difícilmente es -visto. La larva joven del _Pterogon Oeneterae_ está perfectamente -adaptada, por su forma y color, con las hojas del _Epilobium_, entre -las cuales vive; cuando pasa al estado adulto, su color y forma -cambian, pues pasa entonces a vivir entre ramitas y hojas secas. La -_Arachnura Scorpionoides_, parecida al escorpión, cuando es atacada, -mueve su abdomen, estirado como una cola, de igual manera que los -escorpiónidos, engañando fácilmente a sus enemigos. La _Coronella -Austríaca_, semejante a la víbora, al ser agredida achata y dilata -la cabeza análogamente a las víboras, manteniendo alejados a sus -rivales. Los casos de simulación activa entre especie y especie podrían -multiplicarse; los expuestos son suficientes para que afirmemos su -existencia. - - - VI.--SIMULACIÓN EN FUNCIÓN INDIVIDUAL - -Las simulaciones activas y voluntarias, además de referirse a otras -especies animales, pueden ser relativas a estados especiales del -animal mismo. Son las llamadas "ficciones"; en realidad no son más que -simulaciones, usadas, como siempre, en calidad de medios de lucha por -la vida. - -Llegada es la oportunidad de hacer notar que cuanto mayor es el -desenvolvimiento mental de una especie, mayor es su posibilidad de -fingir y engañar a sus enemigos. La conciencia del acto que realiza -aumenta progresivamente, así como la noción de su utilidad; en cierto -grado de la escala biológica encontramos animales que simulan tan -hábilmente como el hombre mismo. - -Numerosos son los insectos que en presencia de sus enemigos simulan -estar muertos o se inmovilizan para aprovechar sus semejanzas con -cosas inanimadas: algunas _Cucullia_ se dejan caer al ser tocadas y -su aspecto inmóvil es idéntico al de un fragmentillo de madera. Otros -animales simulan estar dormidos mientras acechan sus presas; el ratón -suele fingirse muerto para escapar del gato; el zorro es memorable y -ha inspirado el libro clásico de Goethe. Muchos animales cubren su -cuerpo con hojas, flores, lodo, etc., siendo perfectamente disimulados -bajo el disfraz; para evitar los ataques de sus adversarios, caminan -con el objeto a cuestas. (Un fenómeno de este grupo nos sugirió, por -asociaciones de ideas, la filogenia de los fenómenos de simulación). -Algunos se cubren con otro animal, no comestible para sus enemigos: -es característico el caso de la _Dromia_, que coloca sobre su dorso -una esponja, manteniéndola fijada por medio de dos patas posteriores, -convenientemente transformadas para su objeto. Este caso es análogo -al de algunos indios de las pampas americanas, que suelen ocultarse -bajo el vientre de los caballos para no ser vistos por los enemigos, -llevando sus ataques por sorpresa; y es sabido que usando de un ardid -semejante logró Ulises escapar con sus compañeros de la caverna de -Polifemo, después de haber reventado el ojo del cíclope. - - - VII.--UTILIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN LA LUCHA POR LA VIDA - -Los fines a que responde la simulación en los animales son un sencillo -corolario de los fenómenos que acabamos de revistar. Lo mismo da que se -trate de fenómenos involuntarios, reflejos o conscientes; nada importa -que se imite el color del medio, la forma de un objeto, los caracteres -visibles de otra especie, o una manifestación de la conducta. En -todos los grados y en todos los casos, sea o no inteligente, llámese -homocromía, mimetismo o simulación intencional, converge siempre a este -único fin utilitario: mejorar la situación del simulador en la lucha -por la vida, adaptándolo favorablemente a las condiciones especiales en -que ella se presenta. - -Hemos visto que en algunos casos la simulación es ofensiva: adaptación -del color del león o del oso polar al de su ambiente, de la araña que -acecha al insecto simulando el aspecto de una orquídea, del animal que -simula estar dormido para inspirar confianza a su presa. - -En otros casos es defensiva: las mariposas comestibles que mimetizan a -las no comestibles, los huevos parecidos al color del suelo en que son -depositados, el ratón que se finge muerto para librarse del gato. - -Tan es esa su finalidad esencial, y ninguna otra, que Giard ha -considerado que estos fenómenos deben reunirse simplemente en dos -grupos, sin atender a nada más que su carácter ofensivo o defensivo. -Y dice, en definitiva: "así como un hombre se disfraza para evitar -un peligro o para cometer un crimen, las especies simuladoras o -disimuladoras tienen por objeto no ser agredidas o agredir". No hay, -pues, exageración ninguna en afirmar que la simulación en el mundo -biológico se nos presenta como un medio de mejor adaptación a las -condiciones de la lucha por la vida. - - - VIII.--TEORÍAS PROPUESTAS PARA EXPLICARLOS - -Para terminar, digamos breves palabras sobre las diversas teorías -expuestas para la explicación de los fenómenos de mimetismo: tres -merecen recordarse principalmente. La de Darwin y Wallace, puramente -selectiva; la de Wagner y De Lanessan, emigratoria; la de Wood, Poulton -y otros, fotográfica. - -Para los primeros, las homogeneidades de color y de forma son simple -resultado de la selección de los mejor adaptados: los individuos que -por cualquiera circunstancia encontráronse revestidos de un aspecto -semejante a su medio, han escapado a sus enemigos y al reproducirse -transmitieron ese carácter a sus descendientes, mientras los otros -desaparecieron, vencidos en la lucha. En el polo, el oso, gracias a -su blancura, tiene probabilidades de llegar hasta su presa; lo mismo -ocurre al león que pasea dominador sobre la arena del desierto. La -oruga no es descubierta por los pájaros gracias a su color análogo -al de las hojas de vid. La semejanza con objetos u otros animales -respondería al mismo fin protectivo y sería también un simple resultado -de la selección natural. Esta teoría no explica todos los fenómenos de -simulación observados en los animales, sino puramente los de índole -selectiva; y para estos mismos no resulta muy satisfactorio atribuir -al azar las variaciones favorables que han sido conservadas por la -selección. - -Moritz Wagner, a cuyas ideas se inclina De Lanessan, cree que los -animales provistos de una coloración homocroma con su medio, han -buscado voluntariamente los sitios u objetos donde dominan su propio -color o sus propias formas, con el fin de escapar más fácilmente a -la vista de sus enemigos o de sus presas. Esta teoría explica muchos -fenómenos no encuadrables en la anterior, pero no basta por sí sola -para explicarlos todos. - -Para otros casos, la explicación más razonable consistiría en admitir -una influencia refleja o fotoquímica de la coloración del medio sobre -la del animal, cuyo mecanismo no se conoce; las experiencias de Wood, -de Poulton y otros, parecen muy probantes en favor de esta teoría -parcial, que algunos autores llaman "fotográfica". Es de advertir que, -de todas, ésta es la que encuadra mejor en la concepción lamarckiana. - -Las tres teorías son parcialmente exactas; sólo resultan falsas cuando -se pretende aplicarlas con exclusión de las otras. El error de cada una -está en la pretensión de excluir a las demás. Esta serie de fenómenos -es producto de un determinismo complejo; creemos que además de las -causas apuntadas deben existir otras secundarias, no estudiadas todavía -por los naturalistas. En sus formas propiamente psicológicas--es decir, -voluntarias y conscientes--los fenómenos de simulación observados en -los animales no son ya un resultado de esas causas que actúan sobre -la especie, sino manifestaciones de la conducta individual adaptada a -cada circunstancia: _son la expresión, transitoria o permanente, de la -conciencia que tiene el animal de la utilidad de simular_ (VI). - - - IX.--CONCLUSIÓN - -En el mundo biológico la simulación y la disimulación están -representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son -generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan -de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos, -sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el -desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las -simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene -el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes, -voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al -animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las -condiciones de lucha por la vida. - - - NOTAS: - -[3] En su recientísimo "Tratado de Biología", (Junio, 1903, París), -dice Le Dantec, concordando con nuestras ideas: - -"Parmi les phénomènes de variation observés sur les diverses espèces, -quelques-uns sont particulièrement favorables á la discussion -des théories darwiniennes et lamarckiennes; ce sont les faits de -_mimétisme_, c'est-á-dire de _ressemblance_ entre les animaux et -d'autres objets. - -"Donc, dans tous ces cas si différents, le caractère _d'utilité_ est -manifeste, et par conséquent l'explication darwinienne du mimétisme -est admissible. Il n'y a pas de doute que les individus, doués d'un -mimétisme très parfait, sont avantagés par rapport aux autres, et que -par conséquent la sélection naturelle doit conserver les ressemblances -si elles sont acquises une première fois par hasard". En esos párrafos -sintetiza Le Dantec las interesantes observaciones que formulara, sobre -esta cuestión, en su libro anterior, "_Lamarckiens et Darwiniens_", -París, 1899. (Nota de la 3.ª edición). - - - =Cap. III.--La simulación en las sociedades= - - I. La lucha por la vida y la simulación entre los hombres.--II. - Formas colectivas de lucha y de simulación (humanas, étnicas, - nacionales, de clase, de sexo, de grupos, profesionales, - etc.).--III. Formas individuales de lucha y de simulación (niños, - burócratas, escritores, periodistas, propagandistas, mujeres, - sablistas, comerciantes, delincuentes, parásitos sociales, - etc.).--IV. Utilidad de la simulación en la lucha por la vida.--V. - Conclusiones. - - - I.--LA LUCHA POR LA VIDA Y LA SIMULACIÓN ENTRE LOS HOMBRES - -Cuando se intenta abarcar, en una mirada de conjunto, las diversas -actividades desarrolladas por el hombre que vive en sociedad, salta a -la vista que la lucha por la vida rige en el mundo social, lo mismo que -en el propiamente biológico, aunque sufre modificaciones importantes -que estudiaremos al examinar la evolución de la simulación. Habiendo -"lucha por la vida", según lo enunciamos en el capítulo precedente, -encontraremos fenómenos de simulación adaptados a sus distintas -modalidades. - -La Humanidad, como especie biológica, lucha por la vida contra el reino -vegetal y contra las demás especies animales. Eso es evidente. Además, -como animal susceptible de asociarse en agregados o colonias, el hombre -está sometido a nuevas formas de lucha: sea como miembro de un agregado -social, sea como individuo. - -Tres formas de lucha por la vida son posibles entre los individuos -de la especie humana: 1.º. Entre agregados sociales; 2.º. Entre -agregados e individuos; 3.º. Entre individuos aislados. Dos naciones -que se arruinan recíprocamente en una guerra de supremacía económica, -encuéntranse en el primer caso. Un delincuente que cometa acciones -antisociales, representa el segundo. Dos salvajes que se disputan una -raíz alimenticia, se encuentran en el tercero. - -Recorriendo la escala biológica, a medida que se asciende, muéstrase -más compleja la vida de los organismos, tocando su máximum en la -especie humana. Como consecuencia de ello, cuanto más complejas son las -manifestaciones de la vida, tanto más arduas son las condiciones en que -la lucha por la vida se plantea. Y, como corolario, obsérvase que esas -formas complejas de lucha producen un perfeccionamiento progresivo de -los medios de lucha, superando en el hombre a todas las demás especies -vivas. En sentido figurado, podríamos decir que, también en este caso, -la función desarrolla el órgano, es decir, que la necesidad estimula el -desenvolvimiento de la aptitud. - -Encarando ampliamente la cuestión, puede afirmarse que la civilización -humana ha implicado un continuo aumento de la lucha por la vida y de -los medios de lucha, ora dirigidos contra la naturaleza, ora esgrimidos -entre los agregados sociales o entre los individuos; pero en todos los -casos tiende a la selección de las razas y de los individuos más aptos -en su medio. Para ello, o como su resultado, la especie humana posee un -elevado desarrollo mental que le permite organizar conscientemente sus -medios de lucha, buscando una progresiva adaptación a las condiciones -de la lucha por la vida. En una palabra, para resumir: donde la vida -es más compleja la lucha es múltiple y los medios son más complicados. - -Hemos visto ya que las manifestaciones de la lucha evolucionan de -formas violentas a formas fraudulentas; los medios se adaptan a la -lucha y sufren, también ellos, una progresiva evolución, tendiendo -hacia el predominio de los fundados en la fraudulencia. Entre éstos -encuéntrase la simulación, uno de los más frecuentemente observados. - -Es fácil encontrarla en todas las manifestaciones de la actividad -humana, reemplazando a la violencia como medio ofensivo y defensivo. -Más aún: el espíritu humano tiende a adaptar una manera especial de -simulación a cada una de las modalidades que reviste la lucha por la -vida en el ambiente, estableciéndose entre ellas cierto paralelismo. De -ella, en sus innumerables facetas, trataremos en el presente capítulo, -demostrando que a las diversas formas colectivas e individuales de -lucha por la vida, corresponden formas colectivas e individuales de -simulación. - -Las formas de lucha por la vida entre los agregados sociales, así como -entre los grupos colectivos que viven dentro de cada agregado, varían -al infinito; sus relaciones recíprocas son constantemente diversas, -debido a la persistente heterogeneidad de intereses. Una primera causa -de antagonismo nace de las desigualdades étnicas; hay luchas entre las -razas, estudiadas por Gumplowicz, Ammond, Lapouge, Winiarsky; en la -evolución histórica se atenúan sus conflictos, tendiendo a unificarse -bajo la hegemonía de las mejor adaptadas para la lucha por la vida, -como demostraron Colaianni, Finot, Nordau y otros. Dentro de una misma -raza, la diversidad de condiciones económicas, debida a la influencia -del ambiente natural, determina la formación de diversos agregados -políticos; se constituyen estados distintos, apareciendo entre ellos -antagonismos e intereses que son causa de las luchas entre las -naciones; basta recordar los estudios de Novicow. La diversa función -social de cada sexo y las necesidades de la conservación de la especie, -determinan la lucha entre los sexos, analizada por Viazzi, procurando -cada uno ejercer mayor autoridad sobre el otro y conquistando el -derecho al amor al precio del menor esfuerzo posible. Dentro de cada -agregado social, la división del trabajo determina la aparición de -clases sociales que pueden tener intereses antagónicos o divergentes: -aparecen así las luchas de clases, estudiadas por los marxistas. Desde -otro punto de vista más estrecho, la solidaridad de intereses entre los -que ejercitan una función particular engendra una lucha entre ellos y -el resto de la sociedad, en formas que oscilan desde el espíritu de -cuerpo profesional hasta la solidaridad económica de capitalistas o -proletarios, y desde el politiquismo profesional hasta la explotación -de las supersticiones. Podrían señalarse cien formas de lucha por la -vida especiales de colectividades: siempre que existe una solidaridad -de intereses, permanente o transitoria, hay lucha colectiva contra -el resto de la especie o contra algunas de sus partes. El principio -darwiniano se repite, bajo mil formas, en el mundo social. - -De conformidad con nuestra teoría general, encontraremos que a cada -una de esas formas de lucha, la actividad humana ha adaptado fenómenos -especiales de simulación. - -Al mismo tiempo, cada individuo, independientemente de la raza, clase o -grupo a que pertenece, está obligado a luchar por la vida adaptándose -lo mejor que pueda al medio social. Muy pocos hombres de personalidad -firme resisten a la presión colectiva y pueden hacerlo conservando -algunos de sus rasgos característicos; los más están obligados a imitar -las ideas, los sentimientos, las costumbres colectivas, y su éxito en -la vida consiste en alcanzar la más perfecta adaptación al medio. Para -ello no es necesario _ser_ como los demás; basta con _parecer_. Eso es -lo útil; para ello se simula. - -Debería definirse la "educación" como el arte de formar en los hombres -una personalidad; vemos, en cambio, que el uso corriente da a esa -palabra el sentido contrario, diciendo que son mejor "educados" los -individuos que por su refinada aptitud para fingir consiguen disimular -completamente su personalidad propia, no haciéndola gravitar nunca -sobre los demás. Esta pretendida educación tiende a establecer una -verdadera "homocromía social" entre el individuo y las ideas de la -sociedad, y un riguroso "mimetismo personal" con las costumbres -corrientes en ella. En el traje, en la mímica, en las opiniones, en -las maneras, se va hacia la uniformidad; para ello cada hombre está -obligado a disimular todo lo que le es individual y a simular todo -lo que es común a la sociedad y no posee él mismo. No importa que -esa costumbre de _parecer_ destruya en el hombre toda capacidad para -_ser_; la sociedad no vacila en sacrificar los individuos al interés -de la especie, lo mismo que las demás colonias animales. Todo lo que -exige del niño que entra a la vida es que se esfuerce por imitar lo que -hacen los demás; y el niño, cada vez que no puede hacerlo, se decide a -simularlo. Así, simulando, se aventaja en la lucha por la vida, y para -conservar las ventajas adquiridas sigue simulando, después, hasta la -muerte. - - - II.--FORMAS COLECTIVAS DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN - -Hay condiciones de lucha por la vida comunes a todos los hombres -que viven en sociedad; a ellas se han adaptado medios de lucha y -formas de simulación igualmente generales, comprendidas en el arsenal -de las hipocresías y mentiras corrientes en todo agregado social. -Muchas de ellas, que conocían tan bien Montaigne y La Bruyère, han -sido recientemente señaladas por Stirner, Lombroso, Tarde y otros, -estudiándolas Nordau en sus "Mentiras Convencionales"; éstas, en -muchos casos, son verdaderas simulaciones convencionales, consentidas -y toleradas por la frecuencia con que se producen. Mediante ellas -los hombres civilizados consiguen vivir bajo un disfraz permanente, -ocultando las íntimas modulaciones de su sentimiento o las originales -concepciones de su inteligencia. - -El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres sociales, y tanto -más cuanto mayor es la decadencia moral de una sociedad. La mentira, -el engaño, la hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente -por la imposibilidad de armonizar todos los intereses individuales con -el interés colectivo. El fraude es empleado para captar la simpatía -ajena o para abusar de la ajena confianza; aumentando la intensidad de -la lucha por la vida, se acrecienta entre los hombres la necesidad de -engañarse recíprocamente, en la justa medida en que cada uno advierte -su propia debilidad para desenvolverse en medio de la hostilidad -general. Cada sociedad establece una tabla convencional de valores -morales que llama "virtudes" y "vicios", sin otro objeto que fijar -límites a la lucha entre los hombres; esas tablas suelen convertirse en -verdaderas ficciones, pues casi todos los hombres tratan de violarlas, -simulando las virtudes y disimulando los vicios. El fraude llega a ser -un instrumento de provecho para cuantos lo usan, mientras la sinceridad -obra en desmedro y ruina de quienes la practican. Razones tendría -Homero para llamar al más grande y afortunado de los simuladores el -"divino" Ulises. - -Conviene no confundir las creencias sociales, que pueden ser erróneas -aunque se crea en ellas de buena fe, con las mentiras convencionales, -que no son creídas sino simuladas con fines utilitarios. Tal es el caso -de los demagogos que declaman loas al pueblo soberano con el propósito -de dirigirlo, sustituyéndose de hecho a la soberanía que le mienten; a -diario lo hacen los políticos. Encuéntranse en igual caso los políticos -que no tienen creencias religiosas, pero las simulan, considerando que -ellas son necesarias para que el pueblo se conserve manso y obediente. -Y son perpetuos simuladores todos los que exageran la urbanidad y los -buenos modales hasta la tolerancia del vicio, de la indignidad, de la -tontería ajenas, poniendo cara de pascuas a todo lo que en su interior -reputan repulsivo. Los hipócritas viven simulando; no hay un solo gesto -de Tartufo que lleve impreso el sello de la verdad. - -Esas formas de simulación son tan universales como la misma lucha por -la vida. Pero esta última suele tomar especiales caracteres colectivos -por la existencia de grupos que luchan contra el resto de la humanidad -en defensa de intereses que les son particulares: luchas de razas, de -naciones, de clases, de sexos, de partidos, de profesiones, etc. A cada -forma de lucha encontramos adaptadas formas especiales de simulación. - -Para el sociólogo que observa la evolución de las razas a través de -los siglos, analizando la sobreposición sucesiva de civilizaciones -diferentes, estudiando las leyes del engrandecimiento y decadencia -de los pueblos,--colosal cinematógrafo en que desfilan la India y -Babilonia, Egipto y Cartago, Grecia y Roma, España y las Repúblicas -Italianas, Francia e Inglaterra, y tal vez, mañana, Estados Unidos y -el Japón, probables cunas de la grandeza futura en las civilizaciones -oriental y occidental,--para el sociólogo las luchas entre las razas -son un fenómeno que se atenúa progresivamente en las zonas templadas -del planeta. Las razas de color desaparecen; sus elementos más vitales -procuran adaptarse a la vida civilizada de las superiores, o siguen -vegetando en las zonas tropicales inaccesibles a la civilización de las -razas blancas. De estas últimas sobreviven los grupos más selectos, -entrecruzándose de manera lenta pero inevitable; no hay uno solo, entre -los pueblos civilizados, que pueda ostentar títulos de pureza étnica. - -Por eso muchas cuestiones de raza, cuando no son sinceramente falsas, -son fingidas; involucran una simulación de sentimientos. El sentido -en que se puede hablar de razas, refiriéndose a naciones civilizadas, -es el sociológico, fundado en la homogeneidad de intereses y de -sentimientos que surge de la adaptación común a un medio determinado. - -Podría considerarse como simulaciones--conscientes o -inconscientes--muchas propagandas que tienden a presentar como -luchas de razas entre los pueblos civilizados a ciertos conflictos -entre naciones que luchan por notorios intereses económicos. En los -últimos años se ha visto, con frecuencia, políticos que declamaron -sobre la pretendida pureza de las razas, para apuntalar tambaleantes -organismos políticos. Típico es el caso de España durante la guerra -con los Estados Unidos; los partidarios de España mentaron la -solidaridad entre los pueblos de raza latina, amenazados todos por la -preponderancia de la raza sajona, no ignorando que la pureza étnica -de los llamados pueblos latinos es una fantasía, pues en cada uno de -ellos se han operado innumerables cruzas e injertos extraños: semejante -solidaridad de raza fué una simple simulación para captar simpatías. -El antisemitismo es otro fenómeno curioso de simulación en la lucha de -razas; como el tiempo demostró, el pretendido antisemitismo francés -fué una máscara de la reacción clérico-militar, que en Francia se -disfrazaba con la indumentaria de una guerra al judaísmo para arrastrar -en ese engaño a las masas populares, explotando el sentimiento de odio -al rico. Bien se dijo, de esa simulación adaptada a la lucha de razas, -que era "el socialismo de los imbéciles". - -Junto a la lucha de razas encontramos la lucha entre las naciones. Lo -mismo que en el caso anterior, puede aquí advertirse una evolución -regresiva de la lucha entre los pueblos civilizados; las ciencias, -la producción, los intercambios comerciales, la facilidad de las -comunicaciones, tienden a establecer vínculos de solidaridad entre -las diversas naciones; la utilidad recíproca tiende puentes por sobre -las fronteras; la civilización acrece las relaciones internacionales; -a expensas de los feudos se han unificado las naciones y por encima -de las naciones se unificará la humanidad. En el grado presente de -la evolución social, la lucha para constituir unidades nacionales -determina numerosas formas de simulaciones correlativas, subordinadas -al principio de la adaptación utilitaria. No hablaremos de un hecho -común en las luchas entre las naciones: su causa aparente suele -ser diversa de la causa verdadera; este fenómeno es inconsciente -y débese a que esta última queda oculta tras intrincada red de -causas secundarias, más fácilmente apreciables; las cruzadas o -el descubrimiento de América, aparentemente debidas al enfermizo -sentimiento religioso de la Edad Media y a la tenacidad exaltada de -Colón, fueron determinadas por la necesidad de grandes expansiones -económicas inherentes a la evolución de la economía feudal. En los -pueblos pobres, y por tanto, rapaces, depredadores, la necesidad de -ejercer sus rapiñas sobre los vecinos disimúlase tras un exagerado -desarrollo del sentimiento de nacionalidad; en ellos el "honor -nacional" suele ocultar simples empresas económicas, mientras que -en los pueblos agredidos es una sugestión útil para la defensa. -Otra forma de simulación, nacida del sentimiento patriótico, es la -ejercida a menudo por las clases dirigentes sobre la masa popular, -haciéndole creer que el propio país es el mejor del mundo, su historia -la más gloriosa, sus sabios los más profundos, sus poetas los más -inspirados, etc.; la sugestión entra aquí por partes iguales con la -simulación, pues acaba por enseñarse de buena fe una mentira que -tiene un simple fin utilitario. Otras veces, las naciones pretenden -simular superioridad ante los demás pueblos con que están en más -inmediata relación, proveyéndose de ejércitos y armadas muy superiores -a su potencialidad económica real y encaminándose por la vía del -militarismo hacia la bancarrota. Hay simulación en ostentar un poder -desproporcionado a la riqueza nacional, gastando lo que no se tiene -para aparentar una superioridad ficticia: porque la grandeza de un -pueblo no se mide solamente por la capacidad militar, y menos cuando -ella es desproporcionada a las otras fuerzas morales y sociales. - -En la historia contemporánea es frecuente la conquista de un pueblo -débil por otro, con fines exclusivos de engrandecimiento económico; -estas conquistas, que a menudo degeneran en formas colectivas de -delincuencia brutal, suelen disimularse como empresas civilizadoras -en beneficio de las víctimas. Los latino-americanos, explotados por -España en otro tiempo, y los boers, depredados hoy de sus minas de oro -por Inglaterra, podrían decir al mundo entero que la pretendida misión -civilizadora fué una simple disimulación de la avaricia nacional. El -"nacionalismo", esa forma mórbida colectiva del patriotismo, es en -muchos casos una simulación de politiqueros hábiles y ambiciosos, que -saben encontrar los resortes de la popularidad en la excitación de -las más atrasadas pasiones de las turbas. Doctores no menos audaces -saben que, en política internacional, la astucia, una de cuyas formas -es la simulación, suele ser la clave de éxitos lisonjeros; por algo -es tan admirado Maquiavelo; Nordau, en sus "Paradojas psicológicas", -demostró que las virtudes esenciales de la diplomacia son el engaño y -la mentira, que suelen involucrar la simulación o la disimulación. - -En las sociedades evolucionadas, la primitiva división del trabajo -llega a revestir tales formas y caracteres que el agregado social se -divide en clases, caracterizadas por intereses heterogéneos, cuando -no netamente antagonistas. La lucha entre las clases, que Marx y su -escuela miran como la causa íntima de las transformaciones sociales, -determina numerosos fenómenos de adaptación para la lucha, entre los -cuales es fácil encontrar diversas formas de simulación. Comenzando -por las leyes fundamentales de los Estados, la simulación aparece -dominando el vasto escenario de la lucha de clases. Constituciones, -Códigos, Ordenanzas, etc., todo el engranaje jurídico de cada país, -suele estar destinado a apuntalar y defender el privilegio de las -clases gobernantes; sin embargo, simula propender al beneficio de -todo el pueblo, cuya mayoría suele ser perjudicada por esas mismas -instituciones. Como casos especiales podrían citarse las leyes contra -los obreros que existen en muchos países, disfrazadas de leyes -bienhechoras y dictadas simulando el propósito de favorecer a las -mismas víctimas. Es también una simulación de clase todo el sistema -tributario indirecto, que hace recaer sobre las masas menesterosas el -peso de los servicios públicos aunque se simula haberlo establecido en -bien de quien sufre sus efectos. - -Mil veces en la historia las clases privilegiadas han simulado -encontrarse en la pobreza para no ceder a las exigencias del pueblo -hambriento; no podrían contarse las veces que el pueblo ha saqueado -graneros disimulados por las autoridades. La institución del trabajo -a destajo, inventada por la astucia capitalista para aprovecharse de -la avaricia obrera, arruina a los obreros simulando serles ventajosa. -Esa medalla tiene, naturalmente, su reverso, pues no hemos de creer -que la simulación es un privilegio de los poderosos. El obrero que -finge trabajar apresurado, sin terminar jamás la tarea confiada a su -actividad, es un simulador vulgarísimo, parásito de todos los talleres. -Y en muchos casos, las Ligas de Resistencia que los obreros organizan -para la lucha de clases son simples simulaciones colectivas, destinadas -a atemorizar a los patrones; conocimos una que mantuvo en jaque a los -de un gremio importante, hasta descubrirse que, en realidad, sólo la -constituían dos o tres sujetos, que actuaban como si representasen un -poderoso sindicato. - -La lucha entre los sexos presenta fecundísima cosecha de fenómenos -de simulación. No hablamos aquí de la tendencia general de la mujer -a la simulación, como una de tantas manifestaciones del fraude y de -la astucia; nos ocupamos de las simulaciones relacionadas con la -lucha entre los sexos. De su tendencia al fraude, sólo diremos que -estando la mujer excluida por la naturaleza del uso de algunos medios -violentos de lucha, encuéntrase obligada a perfeccionarse en los medios -fraudulentos. El hombre dispone de la fuerza; la mujer de la astucia. - -No falta quien afirme que el amor femenino, en todas sus -manifestaciones, es una persistente simulación, fundándose en la -teoría de la pretendida insensibilidad amorosa de la mujer, muy -repetida, antes y después de Schopenhauer, por los galanes inexpertos; -es seguramente inaceptable, no siendo común el hecho y debiéndose -con frecuencia a ineptitud del hombre para despertar la sensibilidad -femenina. Esto no importa desconocer que la sensibilidad amorosa es, en -muchas mujeres, una condescendiente simulación. Su moralidad también -lo es, en gran parte, y tiende a hacer deseables ciertas partes del -cuerpo femenino, más directamente relacionadas con la satisfacción -amorosa; el mismo pudor--como escribimos hace varios años, criticando -un interesante libro de Viazzi,--ha sido, primitivamente, una -simulación selectiva voluntaria que mediante la herencia psicológica se -ha convertido en un reflejo instintivo. La simulación femenina aparece -convertida en un verdadero arte para luchar contra el hombre, en la -coquetería. Consiste, propiamente, en fingir todo lo que interesa o -apasiona al hombre, estimulando sus deseos. Su eficacia depende de -un uso discreto; las grandes coquetas no encienden nunca pasiones -intensas, porque su juego es demasiado visible; solamente los tontos -suelen enamorarse de ellas y lo son generalmente los maridos que al fin -conquistan. - -Igualmente difundida está otra simulación. No se trata ya de actitudes, -como en el gato que se agazapa acechando la presa, sino de apariencias -exteriores, como en el verdadero mimetismo. Existen caracteres de -superioridad femenina consagrados por los cánones artísticos y que -en su conjunto constituyen la belleza; las mujeres privadas de esos -caracteres, suplen su natural inferioridad simulándolos. La estatura, -el firme busto, la cadera torneada, el frescor juvenil, la mejilla -rosada, la dentadura armoniosa, el labio vivo, la pupila brillante, -son verdaderos índices de ingenuidad femenina y de aptitud para la -maternidad. Cuando la naturaleza ha sido avara de esos atributos, o -cuando la edad empieza a borrarlos, todos ellos son simulados por las -mujeres, con el vestido, el calzado, las pelucas, los mil afeites y -composiciones que disimulan la imperfección y la vejez; en las grandes -ciudades prosperan establecimientos especiales para la simulación -de la belleza fisionómica, verdaderos purgatorios donde las mujeres -feas compran las indulgencias necesarias para ser amadas. No es menos -frecuente la simulación de los sentimientos; cientos de mujeres están -dispuestas a simular cariño intenso por cualquier desconocido que -les haga vislumbrar la esperanza de un matrimonio ventajoso. Esta -simulación, justo es decirlo, no es patrimonio exclusivo de la mujer; -se la encuentra con frecuencia en muchos hombres que, careciendo de -otras aptitudes en la lucha por la vida, explotan sus condiciones -físicas para la lucha sexual. La vida común entre cónyuges que se -engañan es una sucesión de astucias, que constituyen el estado -habitual de las relaciones domésticas; baste leer la "fisiología del -matrimonio" o "la mujer de treinta años", de Balzac. Lo mismo ocurre -en los matrimonios de conveniencia, donde los cónyuges viven simulando -sentimientos que no sienten. El hombre incurre en muchas otras -simulaciones; son innumerables y cualquiera podría encontrar más de una -en sus recuerdos. Un joven singularmente favorecido en el amor, veíase -con frecuencia obligado a simular enfermedades diversas para eludir -compromisos contraídos con sus amigas; otro solicitó con ese objeto un -certificado médico y simuló haber contraído una enfermedad vergonzosa -para privar de su amistad a una Dulcinea insaciable. En su pertinaz -obsesión de conquista, el hombre y la mujer simulan sin cesar, a todo -propósito, en todo momento. La mirada, la palabra, la voz, el gesto, -son los instrumentos sutiles del dulce engaño recíproco; nadie los -ignora y todos los creen. Es la forma de engaño a que todos recurren -y de que nadie intenta defenderse. En que la víctima sea siempre Doña -Inés debe verse un buen error para hilvanar novelas; ella es más -artista, casi siempre, que Don Juan. Los engaños de amor no son pecados. - -En la lucha por la vida dentro de la sociedad tienen funciones -importantes los grupos profesionales; la solidaridad de intereses -comunes manifiéstase generalmente por el espíritu de cuerpo: una de las -formas del "espíritu gregario", señalado por Nietzsche y recientemente -criticado por Palante. Esa lucha de cada grupo profesional contra el -resto de la sociedad presenta caracteres bien definidos; los medios -fraudulentos y la simulación, tienen allí lugar de preferencia. En cada -profesión existen simulaciones específicas. Recuérdese el precioso -cuadro, trazado por Quevedo, de las cosas que debe fingir un médico -que aspire a la estimación pública y a la riqueza; y, por lógica -asociación de ideas, recordemos a tal eximio profesor de clínica médica -que terminaba sus lecciones dando consejos sobre lo que conviene -simular cuando la vida del enfermo es independiente de la intervención -del médico, debiendo la sanación esperarse de la simple _vis medicatrix -naturae_. Otra simulación, general entre los médicos delicados, nace -del espíritu de cuerpo; mil veces, ante un enfermo cuyo mal agravóse -por la impericia del médico a quien confiara su salud, simúlase estar -plenamente conformes con el tratamiento seguido, reemplazándolo, -sin embargo, por otro, elogiando al mismo tiempo ante el enfermo al -colega ignorante. En todos los oficios la lucha profesional involucra -fenómenos de simulación. Los joyeros han inventado sucesivamente el -enchapado, el dorado, y otros progresivos refinamientos de simulación, -que en el impreciso lenguaje usual son llamados imitaciones; las -esferitas de cristal simulando perlas son ya indistinguibles de la -preciosa enfermedad de la concha. El carpintero, para aumentar sus -utilidades, reviste de una tenue capa de maderas finas sus malos -muebles de tabla ordinaria. El tejedor mezcla pocas hebras de seda a -sus toscos tejidos de algodón, para simular que ellos son de la primera -substancia. El abogado simula en vastos escritos apasionarse por los -intereses de sus clientes, sea éste el ladrón o la víctima, mientras -sólo preocúpale asegurarse más lautos honorarios. El pupilo simula -estudiar sus lecciones, cuando en realidad lee libros de Boccacio o de -Brantôme, que ha disfrazado previamente con tapas de aritmética o de -geografía. Los tenores y las tiples simulan estar resfriados cuando se -les invita a cantar, para aumentar el éxito o atenuar el fracaso de -su ejecución. En cada actividad u oficio, como se ve, las condiciones -especiales de lucha por la vida han engendrado formas apropiadas de -simulación, confirmándose el paralelismo que venimos observando. - -Si se encara la cuestión desde otro punto de vista, es fácil reconocer -que todos los miembros de cada profesión, y más especialmente los -funcionarios públicos que no gustan del mucho trabajar, viven en tácito -acuerdo simulando la excesiva importancia y fatiga de sus tareas; -algunos llegan, por autosugestión, a engañarse a sí mismos. A esto no -escapan algunos hombres de ciencia que miran el universo a través del -lente opaco de su especialidad; quizás sea ésta una forma de disimular -su ignorancia crasa en materias ajenas a sus respectivas cartillas. En -todas esas simulaciones debemos ver medios útiles de lucha por la vida; -simulando una gran importancia de la profesión o especialidad que se -practica, gánase en mérito individual. - -Simuladores por excelencia son todos los políticos de profesión. -Es fácil verlos, en todo momento, fingiendo preocuparse del bien -de su patria y de sus conciudadanos, mientras en realidad su única -preocupación es obtener ventajas personales en la lucha por la vida. -Cualquier mandatario simula sacrificarse por su país al aceptar -el nombramiento, pero guárdase de confesar que espera sacar de su -sacrificio honra y provecho. En una escala subalterna encontramos al -falso elector, que simula ser la encarnación de un difunto o de un -ausente; al orador de club que finge entusiasmarse para adular pasiones -que no siente; al esclavo de la popularidad, forzado a seguir las -variaciones sentimentales de la multitud cuyo aplauso busca. Es en la -política, por fin, donde florece el hombre-camaleón, el arquetipo de -los simuladores, el cortesano adulador que sirve con igual celo a todos -los que pueden colmarle de favores, lacayo de todos los amos, unidad -de todas las mayorías, instrumento de todos los despotismos. - -Sólo una casta disputa a los políticos el cetro de la simulación: los -sacerdotes de todos los cultos, antiguos y modernos. Es necesario -leer la "historia de los oráculos", de Fontenelle, pues nunca ha -visto la humanidad farsantes más empedernidos que los explotadores -del sentimiento religioso; no exageraba Eusebio, el biógrafo de -Constantino, diciendo que al derribar el templo de Esculapio no -había expulsado de él a un dios ni a un demonio, sino al pícaro -simulador que por tanto tiempo había vivido de la credulidad de los -ignorantes. Cuéntase que los augures no podían encontrarse sin soltar -la risa; sabemos que los obispos medioevales invocaban el nombre de -la divinidad para atesorar bienes temporales; en tiempos modernos los -inquisidores católicos quemaban herejes para heredarlos, en nombre de -Cristo; en nuestra América colonial la pretendida evangelización fué -una formidable industria cuyos beneficios el brazo espiritual disputó -a cuchillo con el brazo temporal. No diremos por esto que no hay -sacerdotes creyentes, ya que los de cada religión son educados para -creer en los dogmas que le son propios y es verosímil que se entreguen -de buena fe al servicio de su culto. Pero es indudable que muchos de -ellos, por el amor al estudio y por su amplitud de miras intelectuales, -han conseguido comprender la falacia de los dogmas inherentes a su -doctrina, viéndose obligados a luchar por la vida simulando creer lo -que ya no creen. Innumerables simulaciones de castidad, de continencia, -de frugalidad, son reglamentarias en esta profesión. Las ceremonias -de ciertos cultos, destinadas a mantener el celo de los creyentes, -consisten por lo general en simulaciones más o menos simbólicas, cuya -práctica convierte a los sacerdotes en consumados actores de pantomima. - -A este propósito merece recordarse la obra de Spencer sobre las -"Instituciones Ceremoniales", donde se encuentra un cuadro interesante -del origen y evolución de las simulaciones sociales, cuya sorprendente -complejidad sugiere una idea aproximada del refinamiento a que el -hombre puede llevar sus simulaciones, en su afán de adaptarse a las -costumbres del medio en que lucha por la vida. - -La necesidad de limitar este ensayo general, escrito como simple -introducción al estudio de la simulación de la locura, nos detiene -en el examen de las formas colectivas de la simulación. Pero antes -de pasar a las formas individuales, debemos advertir que podrían -analizarse cientos de formas distintas, enriqueciendo con infinitas -observaciones estas breves notas, suficientes para nuestro objeto: -establecer que a toda forma colectiva de lucha los hombres han adaptado -formas comunes de simulación. - - - III.--FORMAS INDIVIDUALES DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN - -En la breve reseña precedente hemos visto que cuando existen formas -colectivas de lucha por la vida, o condiciones de lucha comunes a -varios individuos, se observan formas de simulación que les son -correlativas. Pero, aparte de esas formas o condiciones comunes de -lucha, cada individuo, por su particular constitución fisiopsíquica -y por sus relaciones especiales con el ambiente, encuéntrase en -circunstancias distintas; por ese motivo los modos de lucha revisten -caracteres personales, inclusive los fraudulentos. Siempre, sin -embargo, vemos persistir el paralelismo entre cada una de aquéllas -y una forma de simulación empleada como medio ofensivo y defensivo. -Podría, pues, formularse esta premisa general: _todos los hombres son -más o menos simuladores, aunque sólo en algunos la simulación es el -medio habitual y preferente de lucha por la vida_. - -Equivocado sería considerar las formas individuales de fraudulencia -como producto puramente instintivo, como si el hombre fuese -naturalmente perverso o mentiroso, egoísta o hipócrita. La organización -social presente impone al individuo esas cualidades, en mayor o menor -grado, si quiere atenuar la ruda lucha a que el medio le somete; muy -pocos han sido de tal manera dotados por la naturaleza, que puedan -atreverse a luchar en plena disconformidad con su ambiente. - -Un escritor rebelde, S. Faure, sintetiza en el siguiente párrafo de "El -Dolor universal" las razones que obligan al hombre a ser egoísta y a -luchar encarnizadamente contra sus propios semejantes: "Las condiciones -de la lucha nos hacen ver en cada hombre un rival presente o futuro, -directo o indirecto, voluntario o involuntario. El antagonismo de -intereses es la base principal del sistema económico contemporáneo. -El interés del gobernante es contrario al del gobernado, el interés -del patrón contrario al del obrero, el interés del vendedor al del -comprador. Hay dualismo constante entre el bien del rico y el bien -del pobre. Y no es todo: hay conflicto permanente y forzado entre -gobernante y gobernante, entre patrón y patrón, entre obrero y obrero, -entre vendedor y vendedor, entre rico y rico, entre pobre y pobre. En -todas partes la lucha es encarnizada, por un mendrugo lo mismo que por -una embajada, por un empleo de guardián de plaza como por una dirección -de establecimiento científico, por la dote de una joven burguesa como -por la conquista de una herencia, por un buen local en una feria lo -mismo que por una ventajosa expropiación". - -Esa multiplicidad de antagonismos determina un refinamiento de los -medios astutos de lucha por la vida, y, por consiguiente, de la -simulación. El individuo menos apto para simular ciertas adaptaciones -al medio, que son de primera necesidad, es candidato a ser vencido en -la lucha, produciéndose entonces aquellas falsas selecciones de que ya -hablamos, inevitables en un ambiente social cuya organización suele ser -perniciosa para la expansión del individuo. - -Como no hay esfera de la actividad individual exenta de lucha, tampoco -la hay donde no se observen fenómenos de simulación para adaptarse a -ella; muchas veces no es posible fijar la línea divisoria entre las -simulaciones individuales y las colectivas. - -Surge esta observación lógica: la edad, el sexo, la clase social, -etc., influyen sobre la mayor o menor frecuencia de la simulación, lo -mismo que sobre los otros medios fraudulentos, precisamente porque -esas circunstancias actúan sobre los dos factores que determinan -la simulación: el coeficiente fisiopsíquico de los sujetos y las -condiciones del ambiente donde se lucha por la existencia. - -A medida que el niño va formando su personalidad y conociendo las -personas que le rodean, observa, si no es tonto, que la conducta de las -más es puro fingimiento. Fingimiento es todo lo que le enseñan como -discreción y fingimiento la cortesía; fingimiento las buenas maneras -y fingimiento la galantería. Finge éste para ascender, y el otro para -pedir, y todos para medrar; finge el necio, finge el sabio, finge el -pícaro, el lacayo, el príncipe, el cortesano. Cada uno finge lo que no -es y quisiera parecer en el momento de enmascararse para engañar a su -semejante. - -Habría que repetir el cuadro que en pocas líneas de "El Criticón" -(Crisi VII) trazó Baltasar Gracián: "Cuando vieres un presumido de -sabio, cree que es un necio. Ten al rico por pobre de los verdaderos -bienes. El que a todos manda es esclavo común. El grande de cuerpo no -es muy hombre; el grueso, tiene poca sustancia. El que hace el sordo -oye más de lo que querría. El que mira lindamente es ciego o cegará. -El que huele mucho huele mal a todos. El hablador no dice cosa. El que -ríe regaña. El que murmura se condena. El que come más come menos. El -que se burla tal vez se confiesa. El que dice mal de la mercadería la -quiere. El que hace el simple sabe más. Al que nada le falta él se -falta a sí mismo. El avaro, tanto le sirve lo que tiene como lo que no -tiene. El que gasta más razones tiene menos. El más sabio suele ser -menos entendido. Darse buena vida es acabar. El que la ama la aborrece. -El que te unta los cascos, ése te los quiebra; el que te hace fiestas, -te ayuda. La necedad la hallarás de ordinario en los buenos pareceres. -El muy derecho es tuerto. El mucho bien hace mal. El que excusa pasos -da más. Por no perder un bocado se pierden ciento. El que gasta poco -gasta doblado. El que te hace llorar te quiere bien. Y al fin, lo que -uno afecta y quiere parecer, eso es menos". Ése es el espectáculo que -el hábito de simular ha difundido entre los hombres, poniendo en todo -el fraude y el fingimiento hasta convertir la sociedad en una inmensa -tertulia de enmascarados que procuran engañarse recíprocamente, como en -la escena que describe el mismo Gracián: "No hubo hombre ni mujer que -no saliese con su máscara y todas eran ajenas. Había de todos modos, no -sólo de diablura, pero de santidad y de virtud, con que engañaban a -muchos simples, que los sabios claramente les decían se las quitasen. Y -es cosa notable que todos tomaban las ajenas y aun contrarias. Porque -la vulpeja salía con máscara de cordero, la serpiente de paloma, el -usurero de limosnero, la ramera de rezadora y siempre en romerías. El -adúltero de amigo del marido, la tercera de saludadora, el lobo del que -ayuna, el león de cordero, el gato con barba a lo romano, con hechos -de tal. El asno de león, mientras calla; el perro rabioso de risa, por -tener falda, y todos de burla y engaño". - -Educados entre esa simulación general, impuesta a todos por la -hipocresía organizada como base de la vida en sociedad, los niños -aprenden precozmente a disimular sus intenciones y sus deseos; a ello -contribuye el juego, que suele ser una disciplina de la ficción. La -aptitud se perfecciona a medida que el niño reconoce la utilidad de la -simulación, hasta que al fin la aplica a fines de provecho. El hecho es -banal; todos, en la niñez, hemos simulado estar indispuestos o enfermos -para eludir un deber o para satisfacer un capricho. - -Fácilmente se explica la tendencia de los niños a la simulación. La -debilidad resta eficacia al uso de los medios violentos y aparta de -ellos; por compensación el débil refina los medios fraudulentos, únicos -de que dispone. Fuera pedante recurrir a la inmensa bibliografía -moderna para demostrar que todas sus formas campean soberanas en la -psicología infantil; la inocente bondad de los niños es una leyenda -caída en desuso. Hemos tenido ocasión de estudiar a un degenerado -incorregible: cada vez que se le castigaba, o cuando deseaba realizar -un capricho, simulaba un gran ataque epiléptico, acompañado de gritos -ensordecedores; otro, con toda oportunidad, simulaba enfermarse para -eludir el cumplimiento de deberes que le eran desagradables. Los que -se sorprendan de que los niños simulen tan frecuentemente, podrían -recordar que han simulado, muchísimas veces, las más extravagantes -dolencias con el modesto objeto de faltar a la escuela. - -En los exámenes la simulación es frecuentísima. Tuvimos un condiscípulo -que sabía fingir admirablemente un estado febril cada vez que debía -superar un examen difícil; gran expediente para quebrantar la -severidad de los examinadores. Generalmente los alumnos simulan poseer -conocimientos que en realidad no tienen. Otros fingen no oir las -interrupciones de los examinadores, cuando ellas pudieran ser causa de -fracaso. Algunos simulan una amnesia transitoria, aparentando escarbar -en el fondo de su memoria conocimientos que jamás han adquirido. - -El niño, llegado a la juventud, se encuentra rodeado por gentes que -quieren imponerle opiniones, creencias, gustos, que no son los suyos. -Si se aviene a simularlos, todos a una repetirán que es un joven de -porvenir, que hará carrera, que será un hombre de mundo, es decir: un -ser convencional cuyas apariencias están de acuerdo con la mentira -organizada. En otra época ese joven hacía su carrera en las cortes; hoy -se hace burócrata, generalmente. - -En la burocracia hay un inmenso campo para el ejercicio de la -simulación individual. Junto a los empleados verdaderamente útiles y -productivos, hay legiones enteras de parásitos y serviles que viven -simulando "trabajar", como si fuera creíble que consagran su actividad -física e intelectual a producir algo útil para la sociedad; nadie -ignora, a fe, que el parásito de oficina limítase a usufructuar los -beneficios que ha sabido conquistar con la flexibilidad de su espinazo -o con las recomendaciones que le empujan. Ésta es la "selección servil" -descrita por Sergi; de ella hizo Turati un breve pero ingenioso -análisis aplicado a la vida política y social. - -Es una de las simulaciones más perjudiciales a la sociedad: la del -que nunca ha hecho cosa útil alguna y vive simulando el trabajo para -justificar la prebenda que percibe. Las simulaciones de estos parásitos -sociales tienen los mismos efectos que las simulaciones del parasitismo -animal. Sus actores, sin embargo, minan las bases de todo sentimiento -de justicia; Novicow, mejor que otros, lo ha demostrado hasta la -evidencia. - -En el orden de las creencias la ficción es tan corriente como en el -de la actividad. Es común que los hombres sin ideas propias se dejen -llevar por la corriente de la moda; teósofos ayer, anarquistas hoy, -modernistas mañana, adhieren siempre a las doctrinas de que se habla -más, fingiendo así que son hombres ilustrados: eso, que suele llamarse -"dilettantismo", es una simulación de la sabiduría y es frecuente en -los individuos que por su misma ignorancia son más sugestionables. - -Cuando se acentúa en una sociedad el gusto por las letras, las artes y -las ciencias, los que carecen de él lo simulan: leen novelas de autores -cuyos nombres suenan, frecuentan exposiciones de pintura o discuten la -pluralidad de los mundos habitados, no porque ello les interese sino -para simular los gustos que están de moda. - -Las simulaciones en el ambiente intelectual son interesantes y -difundidas. Tal escritor finge estar apasionado por un asunto que no -le interesa, pero que apasiona a su público; tal otro simulará creer -en una hipótesis, que sabe absurda, si ella le sirve para confirmar -o consolidar las opiniones que sostiene. Las circunstancias infinitas -de la lucha hacen innumerables las formas posibles de simulación. -Recordamos dos casos originales, cuyos autores conocimos personalmente. -Un joven anónimo consiguió publicar versos suyos en un diario muy -importante, simulando que pertenecían a un autor muy estimado. Otro -propúsose colaborar en una revista bien conceptuada, salvando el doble -obstáculo de su juventud y sus ideas revolucionarias; envió su artículo -al director con una carta simulando atravesar por circunstancias -críticas que le inducían a ofrecer en venta su trabajo, que el director -encontró aceptable, y creyó justo ayudar al autor. En ambos casos el -éxito fué debido a la simulación; en el primero de persona, en el -segundo de indigencia. - -El literato que no tiene aptitudes originales para luchar en el -ambiente intelectual, simula maneras de pensar y de sentir adaptadas -al gusto dominante de los lectores; eso, combinado con la sugestión, -caracteriza al "snobismo". Será clásico, romántico, parnasiano, -modernista, esteta o decadente; pero en lugar de ser "él mismo" vivirá -simulando lo que no es. Para adaptarse a la corriente seguirá el modelo -favorito y cuando sea gustado el buen estilo se convertirá en sastre -de trajes verbales que no visten idea alguna; de esa manera se forman -ciertas "escuelas literarias" en que una cohorte de tontos simula -poseer las cualidades que han determinado el triunfo de un maestro. -Otros hay que en sus poesías simulan estar locos de amor, indignados, -entusiasmados, ebrios, enfermos; no teniendo nada real que decir ni -que pensar, procuran disimular tras vaporoso celaje de idealismo -sus ficciones anodinas. En estos últimos años todos los poetas -principiantes parecen incapaces de escribir versos si no simulan tener -una amada, que debe ser princesa o duquesa, y revestida de cualidades -suprasensibles. A Dante le bastó una Beatriz y a Petrarca una Laura, -que eran, simplemente, bellas mujeres. - -Hay simuladores de más bulto. Sin haber estudiado son tenidos por -doctos y sin haberse quemado las cejas disfrutan de buena fama; nunca -se ríen, hablan con solemnidad, juzgan con prudencia, midiéndose en -todo para no descubrir su ignorancia. Uno de nuestros profesores -simulaba mucha ciencia estudiando en revistas novedades raras para -cuestionar sobre ellas a los alumnos, que se boquiabrían de sorpresa -ante su originalidad siempre renovada. - -Pocos individuos se ven tan obligados a simular como los periodistas -de profesión; escriben simulando profesar las ideas del director -del diario que los paga o la opinión del público que los lee. -Su personalidad real desaparece en un mundo interior que están -constreñidos a disimular. Su mimetismo mental excede al del camaleón; -si cambian de diario, cambian de aspecto: ayer conservador, mañana -liberal, después clerical o anarquista, según las circunstancias. Pero -nos es fuerza abreviar; sobran los ejemplos enunciados para evidenciar -la difusión de estos hechos en la lucha por la vida intelectual. - -En otros campos de observación, aparecen ejemplos variados, siempre -interesantes. Numerosos simuladores hay entre los individuos dedicados -profesionalmente a la propaganda de ideas políticas, religiosas, -sociales, etcétera. En ellos existe, _modus vivendi_, la obligación de -simular a hora fija, y ante públicos variados, pasiones y entusiasmos -que en algunos casos riñen con su estado del momento; si no fuesen -oportunamente simuladores comprometerían, junto con su prestigio, el -pan cotidiano que ganan mediante la simulación. Ellos constituyen -la triste antítesis del apóstol lleno de fe y de convicción que se -sacrifica en la propaganda de una idea, noble o absurda, pero que, -sinceramente, considera buena o justa. - -Un conocido industrial, ardiente volteriano y sindicado por sus -ideas liberales, acabó por afiliarse, en calidad de socio protector, -a un círculo católico de obreros. Preguntado por qué simulaba una -religiosidad que no sentía, nos dijo que su objeto era inducir a -los obreros a que ingresasen a dichos círculos, para sustraerlos a -la influencia de otras sociedades que difunden ideas nocivas a los -intereses de los capitalistas. - -Fácilmente encuéntranse mujeres que simulan desmayos o enfermedades -para obtener una ventaja cualquiera en ciertas circunstancias -especiales. Conocimos una joven señora que simulaba ataques histéricos -frecuentes, esperando, de esa manera, aumentar el cariño de su esposo; -la simuladora ignoraba que éste se quejaba con el médico por su -desgraciada elección conyugal, aunque, a su vez, simulaba a la falsa -histérica un aumento de cariño por piadosa condescendencia. Sabemos de -un hombre a quien su esposa martirizaba con sus celos e histerismos; de -pronto creyó que algún milagro había devuelto la felicidad a su hogar, -trocándose las precedentes reconvenciones en cariñosas amabilidades: -simuladas por la infiel, desde que lo fué. Mujeres que temen ser -abandonadas por sus amigos simulan frecuentemente estar encinta, y aun -sus consecuencias; ello sirve admirablemente para evitar una separación -o asegurarse subsidios especiales. - -La situación económica de los individuos lleva con frecuencia a -simulaciones que ayudan a luchar por la vida. El pobre suele simular -una situación mejor de aquélla en que realmente se encuentra; su traje -y sus palabras son a menudo un disfraz de su miseria. - -También el rico puede verse en el caso de simular que es pobre; -indudablemente lo hacen todos los Harpagones del mundo, para evitar que -la caridad llame a sus puertas, obligándoles a aflojar el lazo ceñido -al cuello de su bolsa por la mano de la avaricia. Ninguno de esos -tipos aventaja en simulaciones a los sablistas, que por acá llamamos -"pechadores"; el uno, sencillo y humilde, se bebe de inmediato lo que -pidió para comer; otro teje novelas epistolares describiendo tragedias -del hogar; los hay copetudos y aristocráticos, que pechan ofreciendo -servir a la víctima con sus influencias mundanas o políticas; y hay, -por fin, pechadores intrépidos que encuentran en todo hombre un -candidato y en todo momento una oportunidad. Una de sus características -es que creen que el uso crea verdaderos derechos, ofendiéndose el día -que una víctima descubre sus patrañas y se resiste a pagar ese impuesto -al parasitismo. - -El comercio es complicado engranaje de simulaciones; preocúpase -el comerciante de fingir tal interés por su cliente, que, si en -realidad lo tuviera, sería causa de su propia ruina. La etiqueta -suele ser una simulación aplicada a la calidad del artículo. Hay -casa de comercio cuya fundación es simulada con el único propósito -de estafar a los fabricantes o al público. La falsificación no es -más que un refinamiento comercial de la simulación, teniendo en su -desfavor la circunstancia de perjudicar directamente al falsificado. -La ceremoniosidad con el cliente, desarrollada en los que atienden -despachos comerciales de toda índole, importa una verdadera educación -de las aptitudes para simular. - -Aunque en los centros civilizados no se cree ya en augures y oráculos, -subsiste en las gentes cierto fondo supersticioso que las hace -entregarse a otros simuladores del mismo género: las adivinas y los -curanderos. Hemos conocido a uno de estos últimos que recibía a sus -víctimas envuelto en una larga túnica negra, sentaba al enfermo, -le tocaba el occipucio y trazaba en el aire misteriosos signos con -una espada; al terminar simulaba un ataque de nervios, durante el -cual, según decía, penetraban a su cuerpo, ignorábase por dónde, -varios espíritus que le comunicaban el diagnóstico del paciente y las -indicaciones terapéuticas. En amable coloquio nos refirió su ficción, -que le resultaba un medio fácil de ganarse la vida. - -Sin que por ello creamos que del comercio a la delincuencia hay breve -trecho, recordaremos que en el mundo de los negocios y en la alta -banca la simulación con fines delictuosos y usurarios es frecuente; el -"Sylock" de Shakespeare, el "Robert Macaire" de Lemaître, el "Mercadet" -de Balzac, el "Saccard" de Zola, son arquetipos del fraude, vivientes -en todas las grandes urbes. Laschi los estudió según la antropología -criminal. Disimulan sus delitos en la complicación financiera y eluden -hábilmente las débiles redes del código penal, que parecen tejidas para -atrapar tan sólo a los pequeños delincuentes; alguno conocemos que -simula ser contratista de obras públicas cuando realiza sus fraudes -gigantescos, escudado por la complicidad de algún alto funcionario -que simula firmar contratos para beneficiar al pueblo y embolsa -silenciosamente su coima. - -Entre los ladrones que hemos estudiado en la clínica criminológica -establecida en la Policía de Buenos Aires por el profesor Francisco De -Veyga, muchísimos son los que simulan haberse dedicado al robo porque -son partidarios de las ideas filosóficas de Proudhon, que dijo: "la -propiedad es un robo"; en realidad su único objetivo es justificar con -esas ideas los actos antisociales que constituyen su método de lucha -por la vida. - -En otras formas de delincuencia profesional la simulación es llevada a -sus extremos. Los parásitos sociales, cuyas formas típicas estudiaron -Massart y Vandervelde, suelen simular el desempeño de alguna función -útil, que en realidad no efectúan. Típico es el _caften_, repugnante -entre todos los parásitos, especialista en la trata de blancas; sabido -es que simula ser un protector de sus víctimas, haciendo creer a las -más incautas que gracias a él se ven libres de presuntas persecuciones -de la autoridad. - -Creemos suficientemente demostrado nuestro principio general: a cada -modalidad de lucha por la vida la astucia humana adapta una forma -especial de simulación. Sería interminable la lista si quisiéramos -presentar un ejemplo de cada una de esas formas; siendo numerosísimas -las condiciones individuales de la lucha, también deben serlo las -estrategias que el hombre utiliza para ofender y defenderse. - - - IV.--UTILIDAD DE LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA - -Fácil sería volver la oración por pasiva, reuniendo en un solo golpe -de vista todos los fenómenos inversos a los que hemos observado. -Llegaríamos a formular esta regla: el hombre menos apto para simular -está más expuesto a sucumbir en la lucha por la vida. - -En verdad, escapan a ella algunos tipos especiales; pero las reglas -no se formulan para las excepciones. El hombre superior, el que puede -imponerse a su ambiente sin necesidad de adaptarse a él, constituye en -efecto, una excepción; acaso no sea la única. Pero esa excepción, y -otras que hubiera, no invalidan la regla general, que está de acuerdo -con otras nociones similares. La lucha por la vida entre los hombres -evoluciona de las formas violentas a las formas fraudulentas; esto -determina el desarrollo de medios de lucha fundados en el fraude. El -hombre primitivo vence a golpes de maza o de hacha; el civilizado -domina con la fuerza de la astucia. El ambiente impone la fraudulencia; -vivir, para el común de los mortales, es someterse a esa imposición, -adaptarse a ella. - -Quien lo dude, imagínese por un momento que el astuto especulador no -simule honestidad financiera; que el funcionario no simule defender -los intereses del pueblo; que el literato adocenado no simule -las cualidades de los que triunfan; que el comerciante no simule -interesarse por sus clientes; que el examinado no simule conocimientos -de que carece y el profesor una profundidad inconmensurable; que el -parásito no simule ser útil a su huésped y la barragana ser madre; el -bruto inteligente y el inteligente bruto, según las circunstancias; que -la adivina y el curandero no aparenten facultades sobrenaturales, para -sugestionar a su clientela; que el pícaro no simule la tontería y el -superior la inferioridad, según los casos; el niño una enfermedad, el -maricón el afeminamiento, el propagandista la pasión, la esposa astuta -el histerismo y el marido desgraciado el amor; que el patrón no finja -ser católico y el ladrón ser anarquista; que el periodista no simule -pensar lo mismo que su director o su público: se tendrá una falange de -probables vencidos, casi seguramente vencidos, en la lucha por la vida. -Ésa es la regla, sin que desconozcamos la excepción. - -"Existen, dice S. Faure, naturalezas intrépidas y leales, demasiado -saturadas de verdad y de franqueza para plegarse a las exigencias de -la vil estrategia que obliga a ser mentirosos e hipócritas para no -ser vencidos en la lucha por la vida. Lo que piensan esos caracteres -fuertemente templados, salta a sus labios; gritan sus desagrados, -sus rebeldías, sus indignaciones, de la misma manera que afirman sus -aspiraciones y sus ideales. Si son obreros, se les arroja de los -talleres como ovejas sarnosas que podrían contagiar la majada; si -comerciantes, pierden su clientela y su crédito; si funcionarios, son -destituidos; si escritores, se les quiebra la pluma; si hablan, se les -condena al silencio de la prisión; sus mejores amigos los encuentran -comprometedores; sus parientes los reniegan; su propia familia no -les perdona que hayan levantado la voz indignada contra la mentira -socialmente organizada; y la multitud, si es feroz, los tratará como -a malhechores, si es indulgente los llamará locos. Tartufo es el rey; -suyo es el triunfo. Decid a vuestro auditorio las necedades más viles, -las más bajas adulaciones, y os aclamará; decidle la verdad, le será -desagradable y os execrará." ¡Y alguien se asombra de que frente a la -hipocresía social el individuo se incline a ser astuto y mentiroso, -simulador y fraudulento, diplomata y estratega, táctico y disimulado! -Sorprenderse de ello sería llegar al colmo de la ficción. Un mundo -de farsantes y de hipócritas empuja al individuo a engañar a sus -semejantes. Todo le dice: ¡Miente y simula!; él simula y miente. La -culpa es de una moral social que tiene sus bases en la mentira; la -educación está envenenada por ella; la tolerancia general agrava en -cada uno esta triste aptitud de engañar para vivir. - - - V.--CONCLUSIONES - -En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples -aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre -adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un -franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones -correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale -a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de -especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su -personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para -adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en -que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para -simular. - - - - - =Cap. IV.--Psicología de los simuladores= - - I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II. Los - elementos del carácter y su combinación en la personalidad.--III. - Los "hombres de carácter" y los "hombres sin carácter" en la lucha - por la vida.--IV. La simulación como elemento del carácter.--V. - Predominio de la simulación en la personalidad.--VI. Clasificación - de los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación al medio - ("astutos" y "serviles").--VIII. Los simuladores por temperamento - ("fisgones" y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos - ("psicópatas" y "sugestionados").--X. Conclusiones. - - - I.--LA PSICOLOGÍA SINTÉTICA Y LOS CARACTERES HUMANOS - -Las diversas formas de actividad mental, indisolublemente unidas en la -personalidad, intervienen como elementos armónicos en la constitución -del carácter individual, que se exterioriza bajo la forma de conducta: -conjunto de acciones y reacciones mediante las cuales el individuo -se adapta al medio en que vive, o manera personal de reaccionar a -las excitaciones recibidas del medio interior y exterior.--Lo que -psicológicamente (para la personalidad individual) llamamos _carácter_, -éticamente (para la personalidad adaptada al ambiente moral de la -sociedad) se traduce por la _conducta_. - -Podemos, pues, considerar al carácter como _el instrumento psicológico -de la conducta_. Siempre es una expresión _sintética_ de la psiquis -humana, de la personalidad. - -Taine, primero, y luego Ribot, al comentar su libro "La Inteligencia", -insistieron sobre la necesidad de complementar las investigaciones de -psicología general, analítica y abstracta, con estudios de psicología -sintética y concreta, es decir, de psicología aplicada. "La psicología, -cuyo objeto es el estudio de los fenómenos mentales, en general, -no excluye en manera alguna el estudio de los seres reales, de los -individuos que sienten y piensan. Así entendida, es y seguirá siendo -una obra de clasificación, una taxonomía; ella determina los tipos y -las variedades específicas. La psicología general permanecerá siempre -muda a este respecto, pues, por su misma naturaleza, despreocúpase -de lo que no es general; su obra consiste en clasificar los procesos -mentales, sin inquietarse por las combinaciones resultantes de sus -diversas condiciones. Al contrario de la psicología general, que es -principalmente analítica, la psicología aplicada será, sobre todo, -sintética, por lo menos en cuanto a sus fines". Y agrega el mismo -Ribot, estudiando la psicología de los sentimientos: "Repetidamente, -muchos autores han señalado, con razón, que el gran trabajo realizado -hoy en el dominio de la psicología, debería completarse por estudios -directamente opuestos; es decir, que la psicología analítica y -abstracta tiene por complemento indispensable una psicología sintética -y concreta. Como toda ciencia, la psicología procede por generalidades. -Ya se ocupe de las percepciones o de los conceptos, de la asociación -de ideas o de los movimientos, de la atención o de las emociones, ella -toma esos hechos en todas partes donde los encuentra, en todos los -hombres, en todos los animales, y trata de explicarlos, reduciéndolos -a sus condiciones más generales. Parte de la suposición, implícita, -que en cada hombre hay instintos y costumbres, fenómenos intelectuales, -afectivos, voluntarios. ¿Pero en qué proporciones se combinan esos -elementos para constituir las diversas individualidades psicológicas? -¿Qué múltiples combinaciones pueden producir? ¿Hay preponderancia de -las emociones, de la inteligencia o de la acción? ¿La preponderancia -de la una influye sobre el desarrollo de las otras?" (_Psychologie des -sentiments_). Estas cuestiones son eminentemente prácticas y ajenas, -por lo tanto, a la psicología general. Pero así como en medicina no -hay enfermedades, sino enfermos, en psicología no hay una humanidad, -sino hombres; todo no puede reducirse al estudio analítico general de -cada fenómeno, pues la comprensión sintética no es desdeñable. Los -elementos del carácter se combinan, no se suman simplemente; de allí -que para conocer el conjunto no baste el conocimiento aislado de los -componentes. El estudio sintético es más necesario a medida que se -asciende de lo inorgánico, a lo orgánico, a lo consciente, a lo social. -En suma, es justo decir que la psicología analítica y abstracta tiene -por complemento indispensable una psicología sintética y concreta... -El problema capital de esta última reside en el campo de la acción, no -del conocimiento. Es práctico. Consistirá en determinar los principales -tipos de individualidad, según su manera de actuar y de reaccionar, -originada en los sentimientos y en la voluntad. Eso desígnase con un -término, un tanto vago, consagrado por el uso: el "carácter". Es decir, -consistirá en el estudio de la conducta como resultado del carácter -individual. - -En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding, Pérez, Malapert, -Queyrat y otros psicólogos que estudiaron los caracteres humanos. -Paulhan enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée, aunque -tiende a separar de la psicología propiamente dicha el estudio de -los caracteres, le asigna proporciones y objetivos semejantes. Todos -los autores concuerdan en la necesidad de estudios sintéticos de -la personalidad humana, determinando y clasificando sus diversas -formas según la relativa preponderancia de alguno de los elementos -psicológicos en la conducta del individuo, actuando sobre su -personalidad. - -Los métodos aplicables al estudio del carácter son cuatro. El -_empírico_, propio de todos los tiempos y accesible a todos los -observadores; el _razonante_ fué propio de los filósofos, reducidos -a especulaciones abstractas acerca del proceso íntimo de los hechos -estudiados; el _fisiológico_, cimentado sobre las doctrinas relativas -al "temperamento" individual, cuya consecuencia fué detener a muchos -autores en la investigación de las bases orgánicas del carácter y -de sus manifestaciones; el _psicológico_, creado por Stuart Mill, -que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones psicológicas -sintéticas, y que podríamos llamar el procedimiento clínico. - -Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el psicológico. -Malapert indica los tres últimos. Sin embargo, conviene señalar que el -empírico, por ellos omitido, fué en toda época el más generalizado y -fecundo, fundándose en la simple observación directa; las más geniales -manifestaciones del arte, que alcanzan la sanción de la clasicidad, -son estudios empíricos del carácter humano. Los tipos creados de -Shakespeare a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a Dostojewsky, -serán eternos modelos psicológicos de caracteres humanos, empíricamente -observados; los mejores trabajos debidos al método científico podrán -equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o Stockmann, Sancho o -Saccard, Segismundo o Raskolnikoff. - -El procedimiento empírico no subordina sus resultados al rigor de su -método, sino a la perspicacia del escritor; se funda en una aptitud -psicológica personal. El razonante reduce mucha parte de su labor -a especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden a -la observación empírica. El fisiológico tiende a estudiar las bases -orgánicas del carácter, antes que sus manifestaciones mismas. El -psicológico conduce al estudio directo del carácter, al estudio -_clínico_ de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia, -dada la imposibilidad de experimentar la formación y las evoluciones -del carácter. Fuerza es convenir con Malapert en que "el método -conveniente para el estudio de los caracteres es, si así puede decirse, -el método clínico, constituido esencialmente por la observación, la -comparación y una inducción prudente." (_Le caractère_). - - - II.--LOS ELEMENTOS DEL CARÁCTER Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD - -¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter humano? ¿Se -equivalen por su importancia, por la orientación que cada uno imprime -al conjunto de la personalidad, a la conducta? - -Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto, creemos útil -examinar el que no adoptaremos. Imposible sería el análisis crítico de -los autores que estudiaron el problema de la constitución del carácter -humano; reduciremos nuestro comentario a los autores modernos, más o -menos científicos, previa una cita de Platón, recordada por Fouillée: -"Cada uno de nosotros está compuesto de una hidra, de un león y de un -hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión; el león es la voluntad; -el hombre es la inteligencia. Se puede agregar que nuestra modalidad -moral cambia cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos -adquiere un predominio sensible". - -Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente literaria, la -antigua concepción psicológica fundada en las tres "facultades", con el -mismo sello intelectualista que la caracterizó durante siglos en esta -fórmula: "El hombre es la inteligencia". - -El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado ya a otra nueva -concepción, que mira la _estesia_ y la _kinesia_ como formas evolutivas -superiores de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad -y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima ha dado Sergi en -algunos de sus libros recientes. ("_La Psiche nei fenomeni della -vita_", y "_L'origine dei fenomeni psichici_"). Sobre bases análogas ha -fundado Ribot su teoría y clasificación de los caracteres humanos. - -Las condiciones necesarias y suficientes para constituir un carácter, -dice Ribot, son dos: la unidad y la estabilidad. La unidad consiste -en una manera de actuar y reaccionar siempre homogénea y constante; -la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo. Esas premisas -le llevan a excluir de los caracteres a la masa de los amorfos y los -instables. Sobre esa base, agrega: "La vida psíquica, considerada en -su más lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones -fundamentales; sentir y actuar; tenemos, pues, dos grandes divisiones: -los sensitivos y los activos". - -Ribot no dice que "sentir y obrar" sean dos funciones, sino el doble -aspecto de la sensibilidad, que es impresionabilidad, susceptibilidad -y excitabilidad del sistema nervioso, a la vez que impulso, tendencia, -deseo. La sensibilidad es al mismo tiempo aptitud para el placer y el -dolor, y aptitud para desear. Todo ello es movido por la sensibilidad, -que en su fase más evolucionada es sentimiento y constituye toda la -vida afectiva. - -La inteligencia, por su parte, queda relegada a un rol secundario, como -fenómeno intermediario entre los sentimientos y la voluntad; "sólo los -estados afectivos son primordiales en la constitución del carácter. -Forman la capa profunda, de primera aparición; las disposiciones -intelectuales forman una segunda capa superpuesta. Lo fundamental en -el carácter son los instintos, las tendencias, los impulsos, deseos, -sentimientos: todo eso y nada más que eso. Es un hecho de observación -tan simple y tan evidente, que no sería menester insistir sobre él si -la mayor parte de los psicólogos no hubieran embrollado esta cuestión -por sus inveterados prejuicios intelectualistas, es decir, esforzándose -por referir todo a la inteligencia, explicar todo por ella, y -plantearla como el tipo irreductible de la vida mental". - -Esta opinión de Ribot, de cepa genuinamente spenceriana, es excesiva. -Indudablemente, los sentimientos son el mayor de los móviles, pero no -son todo; si los estados representativos no tuviesen en la vida función -alguna, no formarían parte de la vida psíquica. A lo sumo, la cuestión -podría reducirse a determinar si la inteligencia es función primitiva, -o si es secundaria al sentimiento; pero no a discutir su participación -en la actividad psíquica sintética. - -Fouillée ha combatido la teoría de Ribot, procurando devolver su -prestigio a la tripartición funcional de la actividad psíquica. -¿La inteligencia es, como pretende Ribot, una facultad adventicia -y sobreagregada? Contesta Fouillée con pruebas de dos clases: -fisiológicas las unas, psicológicas las otras. - -Si se tratara simplemente de señalar las condiciones básicas del -"temperamento", Fouillée iría hasta admitir la suficiencia de las -dos funciones fundamentales, correspondientes a la sensación y el -movimiento; pero el "carácter" es algo más que el temperamento, por -la intervención misma de la inteligencia, que le agrega modalidades -que le son peculiares. Y volviendo sobre la vieja imagen de Platón, -concluye su capítulo sobre clasificación de los caracteres: "Puesto -que hemos restablecido la presencia de la inteligencia entre los -elementos primordiales de la evolución mental, llegamos lógicamente a -distinguir tres grandes tipos y géneros de caracteres: el sensitivo, el -intelectual, el volitivo." - -Sin negar la participación de los tres elementos en la formación del -carácter, Morselli asigna papel preponderante al sentimiento, y Sergi, -aunque admitiendo la preponderancia de la vida afectiva, reconoce -esenciales la inteligencia y la voluntad para la determinación del -carácter. - -En suma, aun admitiendo el primado del sentimiento, se reconoce -generalmente que los tres factores intervienen. El mismo Ribot no -hace sino cuestión de _primordialidad_; en rigor él no niega a la -inteligencia toda acción sobre la exteriorización de la conducta, sino -que la declara consecutiva al sentimiento, lo mismo que la voluntad. -Pero esto no hace al caso; la conclusión es que los tres modos de -funcionamiento juegan un papel, sea cual fuere el factor primordial o -los secundarios. - -Esta concepción, fundada en la tripartición funcional, es compartida -por la mayoría de los autores modernos, comenzando por Bain. Este -autor ("_On the Study of Character_"), guiándose por un criterio -estrictamente psicológico, fundó su teoría sobre la distinción de -los fenómenos psíquicos en emoción, volición e inteligencia, lo que -le lleva a constituir tres tipos fundamentales de carácter: los -intelectuales, los emocionales y los volitivos. El mismo punto de vista -encontramos en Hoffding; las diferencias individuales serían producidas -por la diferente proporción en que se combinan los elementos psíquicos: -una primera diferencia característica resultará del predominio que -tengan en el individuo los elementos intelectuales, afectivos o -volitivos ("_Esquisse d'une Psychologie_"). - -Otras clasificaciones recientes pueden referirse al mismo tipo de las -de Fouillée, Bain y Hoffding: la de Queyrat, la de Levy, etc. - -Malapert, en su reciente monografía, trata de agregar un nuevo elemento -a los tres clásicos, estableciendo una diferencia entre la _actividad_ -y la _voluntad_. "En resumen, dice, creemos que entre los elementos -constitutivos del carácter, entre las funciones psíquicas esenciales, -cuya particular naturaleza y modo de combinación constituyen la -fisonomía moral de cada individuo, debe contarse, además de la -sensibilidad y de la inteligencia, la actividad propiamente dicha por -una parte, y por otra parte la voluntad. A la trilogía clásica nos -parece más exacto sustituir esta tetralogía". - -Pero no observa que la actividad es la resultante de toda la -personalidad psíquica, la conducta, mientras que la voluntad es uno de -los modos parciales de su funcionamiento, como lo son la inteligencia y -el sentimiento. Su distinción equivaldría a diferenciar el sentimiento, -que es un modo psíquico funcional, de la sensación, que es su proceso -inicial. - -Sin embargo, Malapert encuadra su clasificación dentro de estas -mismas líneas generales. Llega a una clasificación en que figuran, en -diversos grupos, los afectivos, los intelectuales, los activos y los -voluntarios, complementándose con dos grupos de templados y apáticos. - -Con otros criterios han intentado clasificar los caracteres Azam, Pérez -y Paulhan. El primero de ellos, aunque reconoce que en la constitución -del carácter entran como elementos constitutivos la voluntad, -la sensibilidad y la inteligencia, incurre en una clasificación -empírica, que no es del caso discutir, y que se funda sobre una -primera tripartición en estas tres categorías: caracteres buenos, -caracteres malos y caracteres indefinidos (buenos o malos, según las -circunstancias); esta primera división se subdivide en no menos de -cien caracteres secundarios ("_Le caractère dans la santé et dans la -maladie_"). - -Partiendo de la manera de actuar, es decir, de la actividad, de la -conducta, Bernard Pérez ha dividido los caracteres en seis grandes -tipos: vivaces, vivaces-ardientes, ardientes, lentos, lentos-ardientes, -equilibrados ("_Le caractère de l'enfant á l'homme_"). En rigor ésta no -es una clasificación psicológica y su análisis no nos corresponde en -este sitio. - -Para completar esta crítica de las clasificaciones de los caracteres, -recordemos la propuesta por Paulhan. Fundándose en su teoría general -del funcionamiento mental ("_L'activité mentale et les éléments de -l'esprit_", _Introducción_) que hace presidir toda la vida psíquica -por la _ley de asociación sistemática_, establece cuatro tipos -mentales diferentes, divididos en dos clases: "1.º. Cualidades que se -refieren a la manera de ser de las tendencias, al carácter general -de sus relaciones en un mismo individuo: la coherencia, la lógica, -el contraste, la vivacidad, la tenacidad, etc.; 2.º. Cualidades que -están constituidas por las tendencias mismas: tendencias orgánicas -como la glotonería, sensuales como la gula, intelectuales, etc. La -primera clase comprende las formas de la actividad mental, la segunda -los elementos concretos que dirigen esa actividad." Toda la cuestión, -para Paulhan, sería ésta: a tal manera de asociación sistemática y de -organización de las tendencias, tal carácter. Pero le han observado -Fouillée y Malapert que el modo de organización de las tendencias es -una resultante de su naturaleza misma, pues la tendencia produce la -sistematización; las leyes de asociación son efectos, expresan el modo -según el cual actúan y reaccionan las tendencias. Paulhan ha señalado -claramente las diferencias entre su sistema y la clásica doctrina -inglesa del asociacionismo; pues mientras ésta es una relación de -mecanismo, la de Paulhan pretende ser una relación de finalidad; el -asociacionismo inglés expresa la ligazón, conexión y atracción de las -ideas, mientras que para Paulhan, la asociación de las ideas depende -del objetivo común a que ellas concurren. - -De todas maneras, si su clasificación de los caracteres no confirma la -tripartita, tampoco se opone a ella, pues obedece a un criterio muy -especial. - -De este análisis inducimos que en la determinación del carácter -influye el predominio de una función sobre las demás, la desproporción -entre las funciones. Pero es necesario, sin embargo, fijar cómo debe -entenderse ese predominio y cómo conviene determinar la función -dominante en un carácter. Esa dominante no debe ser el resultado de -una comparación entre diversos individuos, sino el resultado de una -comparación entre las diversas funciones mentales del mismo individuo; -además, esa comparación no debe ser propiamente cuantitativa. Fouillée, -en su clasificación, hace cuestión de individuos que tienen _más_ -inteligencia; pero en este orden de fenómenos poco significan los -términos "más" y "menos". Por eso Malapert aconseja fijarse en la -calidad y no en la cantidad; con eso quiere decir que "en un individuo -dado, la _cualidad_ especial, la modalidad, la expresión característica -de una de las funciones psíquicas (_sea_ cual fuere su grado de -desarrollo, su _cantidad_) implica tal o cual modalidad, forma o -cualidad de las otras (sea cual fuere, también, su desarrollo). Se -trata aquí de _influencia_ (de cualquier manera que se la explique) más -bien que de superioridad cuantitativa. Un individuo muy inteligente -tendrá una inteligencia especial si su inteligencia está dirigida y -dominada por su sensibilidad; el carácter será la sensibilidad: es -un sensitivo. Un individuo muy inteligente tendrá una inteligencia -particular si ella está dirigida por la necesidad de acción: es -un activo". Es necesario, pues, tener en cuenta las modalidades -individuales con que aparecen y se combinan las diversas formas de la -vida mental en los individuos, y no determinar el carácter mediante -relaciones abstractas o heterogéneas. - -En suma: en la composición del carácter individual, considerado como -el instrumento psicológico de la conducta, intervienen los diversos -elementos de la actividad mental; el predominio de alguno sobre -los demás, produce tipos que pueden clasificarse como sensitivos, -intelectuales y volitivos. - - - III.--LOS "HOMBRES DE CARÁCTER" Y LOS "HOMBRES SIN CARÁCTER" - EN LA LUCHA POR LA VIDA - -Nos hemos detenido en el precedente análisis para decir con más firmeza -que esas clasificaciones de los elementos del carácter no pueden servir -como base para el estudio clínico de los caracteres humanos. En la -realidad, los hechos revisten otro aspecto: una o varias cualidades -especiales predominan sobre las demás, caracterizando la personalidad. -Un intelectual, un sensitivo, un activo, son la materia prima del -hombre de carácter; pero esa materia se elabora y modela según la -cualidad predominante en la conducta; el activo podrá ser ambicioso, -avaro, cobarde, temerario o simulador. Lo mismo ocurrirá con el -intelectual y con el sensitivo. - -Pero sea cual fuere el tipo psicológico de cada individuo, no es -igualmente intensa la conducta de todos en la lucha por la vida; además -de las diferencias cualitativas tenemos las diferencias intensivas. -Conviene fijar con precisión este problema, esencial para el asunto que -estudiamos. - -La lucha, en la vida social, desenvuélvese en condiciones sociológicas -que la diferencian de la lucha por la vida puramente biológica. -Es natural, pues, que para entrar al estudio psicológico de los -simuladores atribuyamos mayor importancia a las diferenciaciones -subordinadas a la adaptación social de la conducta. - -No basta el simple criterio de la fisiopatología o de la degeneración, -que nos llevaría a escindir la humanidad en dos grandes grupos de -normales y degenerados, por otra parte difíciles de precisar; ni -satisface la división, que hace brillantemente Ferri, en hombres -normales y anormales, subdividiendo estos últimos en evolutivos y -regresivos (_Studi sulla Criminalità ed altri saggi_). En cambio, -encontramos satisfactoria--y para nuestro objeto suficiente--la teoría, -más sociológica que biológica, de Silvio Venturi (_Le mostruosità -dello spirito_); para éste, los hombres, según su actuación en el -grupo social en que viven, deben dividirse en "característicos" e -"indiferentes". Este concepto concuerda, en general, con algunas ideas -sostenidas por Ribot. - -Veamos, brevemente, las ideas cardinales de esa teoría, que es una útil -metodización preliminar para el estudio de los caracteres humanos. En -seguida podremos comprender mejor la mentalidad de los simuladores. - -Es de vieja y común observación que en la sociedad existen dos clases -fundamentales de individuos. Consiguen los unos afirmar su propia -personalidad en la lucha por la vida, haciéndola tangible para cuantos -les rodean; los otros no salen del casillero de la vulgaridad. Vivir es -expandir la propia personalidad, aumentando nuestras anastomosis con el -ambiente e intensificando la acción que sobre él ejercemos; los que no -consiguen hacerlo pertenecen al género que llamaríamos de los "hombres -que no existen". - -Estudiando los caracteres humanos, Ribot los excluye por considerarlos -faltos de carácter, haciendo lo mismo con los "instables"; Venturi, -recientemente, analizó ese mismo concepto en su interesante libro, -esbozando además una clasificación teórica de los característicos, -que señalaremos oportunamente, pues se armoniza con los criterios que -serán nuestro punto de partida para estudiar la psicología de los -simuladores. - -Los "hombres sin carácter" son la masa anodina, el número abstracto, -los individuos para quienes, como diría Dante, es noche mucho antes -de la oración. Ribot los llama "amorfos" y Nordau los señala antes -de estudiar la "_Psicología del genio y del talento_", coincidiendo -con Venturi en asignar a los "filisteos" un rol de lastre en la vida -social. Ribery (_Essai de classification naturelle des caractères_), -criticando a Ribot, encuentra demasiado impreciso el tipo del amorfo. -Mantegazza (_I caratteri Umani_) diríalos "sin carácter", poniendo en -el fondo de su psicología una gran debilidad moral que los hace ceder a -la más leve presión y sufrir todas las influencias. En la clasificación -de Pérez figurarían entre los "lentos"; como "apáticos" en la de -Malapert y junto a los "templados" en la de Paulhan. - -"Hombres de carácter" son los que poseen fisonomía propia, presentando -cualidades diversificadas, tendencias originales, capacidad fecunda -para iniciativas distintas de las habituales. Son los actores en el -drama humano, en la evolución social. Entre ellos se reclutan los -que Taine--antes que Tarde, Sighele y Le Bon--llamó "meneurs" (_Les -origines, etc._, parte III), y, recientemente, D'Annunzio "evocadores", -"animadores". Ellos son los _activos_, en una palabra, pero no en el -sentido estrecho que da Ribot a esa designación (persona que tiene por -rasgo dominante la tendencia natural, siempre renaciente, a la acción), -sino en el sentido amplio que le atribuye P. Rossi: persona que posee -una o todas las aptitudes psíquicas apropiadas para vencer la presión -de la multitud (_I suggestionatori e la folla_). - -El concepto de "hombre de carácter" expresa la intensificación de una -modalidad que puede ser común. En último análisis no existe un solo -individuo, por muy amorfo que sea, que no tenga algunos caracteres -propios y personales, que no ejerza su acción--tan infinitesimal como -se quiera--sobre el medio en que vive; todos, desde el más grande hasta -el más pequeño, nacen o se moldean con más o menos rasgos personales, -contribuyendo, necesariamente, según su poca o mucha capacidad, a la -vida del agregado social. Lo "indiferente" y lo "característico", sólo -aparecen claros cuando se juzga al individuo por su función. Enfocando -de esta manera la psicología de los hombres--como hiciera Voltaire en -"Micromegas",--vemos que la inmensa mayoría desaparece, confundida -en una amalgama de uniforme pasividad: multitud de unidades que, -aisladamente, no tienen importancia alguna. - -Bien observa Ribot que la dinámica social es el producto de la acción -de tendencias contrarias; cada tendencia tiene su antagonista que la -equilibra y enfrena, en sentido saludable para el conjunto. Edward -Carpenter, en su ingeniosa "Defensa de los criminales", intentó poner -de relieve la utilidad que reportan a la sociedad ciertas formas de -delincuencia, ideas que ha enunciado, en parte, el mismo Lombroso, en -una breve monografía llena de ideas susceptibles de fecundo desarrollo -(_La funzione sociale del delitto_). - -Los exagerados son necesarios para el desarrollo social de una función -o modalidad del espíritu. El doctor Stockmann, que nos pinta Ibsen en -"Un enemigo del Pueblo", es el tipo característico del individualismo; -pero esta cualidad sería socialmente nociva si implicara considerar, -como él hace, que la asociación en la lucha por la vida es perjudicial -y que el hombre más fuerte es el que está más solo. El Juan Moreira de -la tradición gauchesca, que encarna en los folletines de Gutiérrez -tantas reminiscencias atávicas desvanecidas hoy al calor de la -civilización, es el característico del valor personal; pero a nadie -escaparán los peligros sociales que tendría la existencia del valor -si todo valiente exaltara su cualidad hasta límites semejantes. Sin -embargo, esos tipos son términos de comparación necesarios para que -miles de conciencias amorfas cultiven su individualidad y procuren no -ser cobardes. - -Los característicos se forman por la misma acción de la vida social, -respondiendo a la necesidad de la división del trabajo. Esta necesidad, -tanto mayor cuanto más complejo es el organismo colectivo, guarda -relación directa con el grado de evolución de las sociedades humanas, -como lo demuestra Durkheim al estudiar la "_División del trabajo -social_". - -En la formación de los "hombres de carácter" intervienen factores -externos e internos, sociales y biológicos. Cada uno de ellos puede ser -engendrado por las condiciones de lucha del medio social. En realidad, -todos los hombres, en la lucha por la vida, son gladiadores que pelean -o actores que recitan: ninguno prescinde de su público cuando actúa; -quien prescindiera en absoluto del medio sería un "característico" de -la despreocupación. - -También puede influir la herencia de elementos característicos, -repetidos y consolidados a través de las generaciones precedentes. -Otras veces la anomalía mental parece intervenir tanto como el medio -social. Pero no la anomalía mental considerada con el criterio -estrecho de la clínica, que se limita a amoldar a su docena de -marcos cómodos--que llama "formas clínicas",--los fenómenos más -llamativos de la patología mental; la anomalía debe ser entendida en -un sentido vasto--tal como Ferri la esboza en su estudio sobre los -anormales,--abarcando todas las divergencias de la psiquis media: -desde esas escabrosidades que estudió Cullere en "Les frontières de la -Folie", hasta las formas trágicas del derrumbe mental. - -Partiendo de esas premisas, indispensables para el mejor desarrollo de -este capítulo, analizaremos las dos cuestiones que directamente atañen -a nuestro asunto: - -1.º. Proporciones en que la simulación se manifiesta en el carácter de -todos los individuos. - -2.º. Predominio especial de la simulación en el carácter de ciertos -individuos: los simuladores característicos. - - - IV.--LA SIMULACIÓN COMO ELEMENTO DEL CARÁCTER - -Los medios que usan todos los hombres para luchar por la vida son -semejantes, variando su intensidad y la proporción de sus diversos -elementos. El hombre sin carácter se deja arrastrar por las -manifestaciones comunes de la actividad humana, sin tener un gesto o -una modalidad personal; el hombre de carácter, en cambio, desarrolla -aptitudes bien diferenciadas, procurando afirmar su personalidad en -la lucha, sin preocuparse de lo que su actividad representa para las -rutinas convencionales en su medio social. - -Por eso, tener o no "carácter", es un coeficiente de afirmación del -individuo contra la colectividad que tiende a amalgamarlo en la masa. -En realidad, los hombres de carácter intenso y diferenciado son los -que más luchan por la vida; los demás lo hacen dentro de condiciones -tan uniformes, y con tan escasa energía, que su actividad resulta -imperceptible en el movimiento social; los indiferentes no luchan, -porque en rigor no viven. - -Si, como venimos demostrando, la simulación sirve para adaptarse mejor -a las condiciones del medio, fingiendo cualidades cuya utilidad para -la lucha está probada y disimulando otras que son reconocidamente -perniciosas, debe confirmarse esta verdad en los hombres sin carácter -y en los hombres de carácter. En los primeros encontramos las _formas -sociales de la simulación_, es decir, las que son comunes a todos -los individuos que luchan por la vida dentro de un mismo ambiente -social; en los segundos percibimos las _variaciones individuales de la -simulación_, formas personales y bien diferenciadas, que decididamente -caracterizan al individuo. - -En la masa de los hombres amorfos, la simulación suele ser un simple -reflejo de las simulaciones más difundidas, anastomosándose por una -parte con las mentiras convencionales, y por otra con la imitación en -todas sus formas, para cuyo estudio podrán consultarse las conocidas -obras de Nordau y Tarde. Obsérvese este hecho fundamental: _la -simulación es una mentira en acción_, al mismo tiempo que _sólo es una -imitación aparente_, según hemos explicado en el capítulo primero; -fácil será, pues, inducir la difusión combinada de estas tres formas -fraudulentas para la adaptación de la conducta al medio en que se actúa. - -El "espíritu gregario", propio de todas las asociaciones de individuos, -impone a los hombres sin carácter cierta manera de ser, de pensar, -de sentir y de actuar, conforme a las condiciones comunes a todo el -agregado; el individuo, para no sucumbir en la lucha por la vida, -procura aproximarse lo más posible a esa común manera de ser, -adaptándose por todos los medios[4]. - -Por esos motivos, la simulación forma parte de todos los caracteres -humanos, entra como elemento psicológico en la constitución de -cualquier personalidad, normal o anormal. Estudiando las innumerables -formas colectivas e individuales de la simulación entre los hombres, -hemos podido comprobar que ningún individuo está eximido de simular en -la lucha por la vida; y para la muchedumbre de los sin carácter "saber -vivir" equivale a "saber simular". Los hombres, en general, adáptanse -tanto mejor a su ambiente cuanto más desarrollada tienen la aptitud -para simular. - -Todo individuo de la especie humana es, en cierto modo y cantidad, -simulador; en determinadas circunstancias necesita serlo forzosamente. -En los amorfos la simulación no llega a ser intensa ni compleja, por -la sencilla razón de que nada lo es en ellos; cuando la afirmación de -la personalidad no lo exige, los medios de lucha no se desenvuelven -o lo hacen escasamente. Con una simulación débil coexisten otras -condiciones adaptativas, débiles también, que no imprimen carácter -determinado al individuo; el hombre larvadamente simulador puede -ser, a la vez, larvadamente modesto, hipócrita, generoso, embustero, -ambicioso, delincuente o servil. Esos elementos se combinan sin formar -un carácter, lo mismo que la sobreposición o combinación de todos -los colores determina su negación, según se demuestra en el conocido -aparato de física. Un hombre equilibrado, sin nada suficiente para -afirmar su individualidad, no tiene carácter; la simulación será en su -mente uno de los tantos resortes necesarios para adaptar la conducta a -la vida social. - -Cuando la lucha es más intensa, todos los medios se intensifican: la -simulación entre otros. En este sentido general, los característicos -simulan más que los indiferentes, puesto que luchan por la vida con -más energía y tienen más ocasiones útiles para simular. - -Lo mismo que los demás rasgos psicológicos especiales, la simulación -puede ser predominante o secundaria en la personalidad del hombre de -carácter. - -En el primer caso tendremos un tipo psicológico caracterizado por -la simulación; en el segundo un tipo mixto, sobre cuya conducta la -simulación ejerce influencia subalterna. - -La aptitud o la tendencia a simular llega a su acmé en determinados -individuos, en quienes la simulación alcanza la misma intensidad que -el individualismo en el Stockmann ibseniano, y el valor en el Moreira -criollo. Esos constituyen el tipo psicológico especial, cuyas diversas -manifestaciones analizaremos: el "simulador característico". - -Cada uno de estos caracteres especiales desempeña en el conjunto -social una función útil, equilibrando la acción de su antagonista. El -simulador tiene su antítesis en el ingenuo,--pariente del "Cándido", -de Voltaire--que representa el otro extremo de la inadaptación a las -condiciones de la lucha por la vida; Bianchi ha definido ese tipo -como característico del _sincerismo_, y Mantegazza lo estudia bajo la -clasificación de "ingenuo". Ambos pueden perjudicarse por su propia -exageración, pero del contraste entre las dos funciones nace el justo -medio útil, enseñando al amorfo a no simular menos de lo que necesita y -a no ser más sincero de lo que conviene. - - - V.--PREDOMINIO DE LA SIMULACIÓN EN LA PERSONALIDAD - -El hombre lucha por la vida adaptando su conducta a las condiciones -del ambiente en que se desenvuelve; la actividad mental le permite -discernir las ventajas o desventajas que un hecho o una cualidad -personal implican para el desenvolvimiento de la personalidad. La -conciencia de esas ventajas o desventajas hace que el individuo adapte -su carácter a las condiciones de lucha, simulando las cualidades que la -observación y la experiencia demuestran ventajosas, y disimulando las -perjudiciales. - -Puesto que todos los hombres simulan y disimulan, ¿en cuáles -estudiaremos el carácter propio de los simuladores, sus diversas -manifestaciones, los factores determinantes de su peculiar modalidad -mental y la importancia extraordinaria que para algunos reviste en la -lucha por la vida? - -Conviene distinguir el sujeto simulador, que lo es de manera habitual y -permanente, del sujeto que se ve precisado a simular accidentalmente, -sin que ello constituya una característica de su funcionamiento mental. -El primero posee el carácter simulador, psicológicamente considerado; -al segundo no puede llamársele simulador, aunque el azar le arrastre -a usar con provecho algunas simulaciones. De igual manera llámase -mentiroso al que miente por tendencia o por hábito, sin considerar tal -a quien miente alguna vez por circunstancias especiales; y decimos -tímido a quien lo es en todas ocasiones, sin llamar así a cuantos -pueden sufrir un acceso de timidez circunstancial. Buscaremos, pues, -los caracteres psicológicos propios del simulador _en los sujetos que, -por tendencia o por hábito, se valen preferentemente de la simulación -como medio astuto de adaptarse a las condiciones de la lucha por la -vida_. - -Como sabemos, en sus manifestaciones voluntarias y conscientes, y en -muchas subconscientes e involuntarias, su resultado es proporcionar -al simulador una ventaja[5]. La forma normal de la simulación -es simplemente utilitaria, lo mismo que la forma normal de la -disimulación: el simulador saca provecho de las aptitudes que pone en -acción. - -El estudio sintético de este carácter fué generalmente descuidado. -Teofrasto, en sus "Caracteres", traducidos y vivificados por La -Bruyère en su interesante traslado al medio político y social de su -época, esbozó algunas notas sobre la simulación en el carácter. Pero -los "caracteres éticos", no obstante admirar por la clarividencia de -la observación y por su estilo digno y elegante, no constituyen un -documento psicológico, tal como puede exigirlo el criterio moderno en -esta índole de observaciones. - -El arte, rico de ejemplos para el estudio de cualquier tipo -psicológico, ha sacado partido del simulador, en sus diversas -modalidades. Sin detenernos en un análisis que para ser completo -llenaría por sí solo una monografía, recordaremos que uno de los tipos -más interesantes de Dickens, el Pechniff de su "Martín Chuzzlewit", -podría exhibirse como modelo en su género, ya por la fantasía que le -atribuyó su autor, como por la animación y realidad de su silueta -psicológica. Desde otro punto de vista, la simulación juega en el -arte un rol esencial, como producto imaginativo; en muchas obras -maestras del arte, todos los tipos son el simple fruto de una fantasía -exuberante servida por una perfecta posesión del idioma. - -Entre los escritores científicos modernos, Pérez, Fouillée, Azam, -Paulhan, Levy, Ribot, Malapert, Ribery, Mantegazza, y otros que -estudiaron el carácter en general y sus tipos especiales, no aislan -el tipo general del fraudulento, o del astuto, ni especifican el tipo -del simulador. Sergi, estudiando las degeneraciones humanas, enuncia -diversos tipos, sin aludir al que estudiamos. Venturi, al esbozar -sus característicos _menores_, no menciona siquiera al simulador. -Se explica: el hipócrita, el mentiroso, el astuto, el simulador, se -entremezclan íntimamente y es difícil hacer distinciones que, por -sutiles, podrían parecer artificiosas. Pero ser hipócrita, mentiroso, -astuto o simulador no es lo mismo. Esos diversos tipos psicológicos -componen un grupo más general, el de los _fraudulentos_, donde todos -caben y se entrelazan, influyéndose recíprocamente, como hermanos de -una misma familia, como ramas de un mismo tronco. - -_Simular_, hemos dicho, es adoptar los caracteres exteriores y visibles -de lo que se simula, a fin de confundirse con lo simulado. La mentira, -la hipocresía, la astucia, pueden asumir formas que impliquen la -simulación, pero no son siempre y necesariamente simulaciones. - -Sin embargo, no siendo la mente humana un aparato simple, de efecto -único, sino un complejo de acciones y reacciones, rara vez podrá -aparecer un individuo--por muy "característico" que sea--cuya -personalidad tenga una sola manifestación. - -Ribot considera la "unidad" del carácter como una de sus cualidades -indispensables, junto con la inneidad y la estabilidad; por ese motivo, -además de los amorfos, se ve obligado a excluir de los caracteres -a los instables, negando también la categoría de característicos a -los intelectuales, los voluntarios y los templados. Esa exageración -del valor de la "unidad" en el carácter humano es compartida por -otros psicólogos; a todos pudieran responder las siguientes palabras -de Tolstoy, en cuya "Resurrección" no escasean las observaciones -psicológicas perspicaces. "Uno de los prejuicios más arraigados y -difundidos consiste en creer que todo hombre posee exclusivamente -ciertas cualidades definidas, que es bueno o malo, inteligente o -bruto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Podemos decir de un -hombre que es más a menudo enérgico que apático, e inversamente; pero -decir de un hombre, como suele hacerse, que es bueno o inteligente, -y de otro que es malo o bruto, es desconocer el verdadero carácter -de la naturaleza humana. Los hombres son como un río; aunque formado -siempre por agua, ora es ancho y ora estrecho, lento o rápido, tibio -o helado. Los hombres, también, llevan en sí el germen de todas las -cualidades humanas, y ora manifiestan una, ora otra, mostrándose a -menudo diferentes de sí mismos, es decir, distintos de lo que suelen -aparentar. Pero en ciertos hombres esos cambios son más raros y se -preparan con lentitud, mientras que en otros son más rápidos y se -suceden con mayor frecuencia". En los simuladores, lo mismo que en -los demás característicos, encuéntrase una cualidad predominante, no -excluyente; entre los elementos del carácter algunos se coordinan y -otros se subordinan, combinándose para determinar la resultante: por -eso veremos el tipo del simulador generalmente asociado con otros que -le imprimen fisonomía particular. - -En general, pues, junto con la aptitud característica coexisten las -afines, u otras de índole diversa, que pueden no ser afines. Es -frecuentísimo, como observa Venturi, encontrar el tipo mixto del -envidioso-calumniador, del ambicioso-genial: cualidades afines; -también es posible ver pródigos-mentirosos, ladrones-altruístas, -ambiciosos-serviles: caracteres que no se excluyen, aun siendo el uno -útil y el otro perjudicial para la sociedad. Aunque les niega título de -caracteres, Ribot confirma su existencia; los tipos mixtos corresponden -o se aproximan a los que él llama "caracteres contradictorios -sucesivos", "caracteres contradictorios simultáneos" y "caracteres -instables y polimorfos". - -Falsearía, en suma, nuestro pensamiento, quien entendiera que la -función característica es _única_ y _excluyente_; ella sólo implica la -intensificación, hasta ser _predominante_ sobre las demás que con ella -coexisten. Con ese criterio estudiamos la psicología de los simuladores. - -Preguntad a cualquier médico quién fué Charcot; os contestará, -sin duda: un neurólogo. ¿Y acaso no habría podido ser, también, -afectuoso como padre, celoso como marido, curioso como observador, -pródigo o avaro, astuto o inocente, espontáneo o simulador, en las -mil manifestaciones de su vida? Pero él no ha existido, ni ha sido -"característico", sino como renovador de la patología nerviosa. - -Del sacerdote Castro Rodríguez o del anarquista Ravachol, cualquiera -os dirá que fueron homicidas; nadie recordará que el primero era -hipócrita, avaro, mentiroso, ni que el segundo era ladrón, pródigo, -sectario. Fuera de su característica como homicidas, ellos no han -existido. - -Al analizar, pues, los diversos tipos de simuladores, los encontraremos -complejos, combinados con otros caracteres afines o predisponentes. -Hay, en efecto caracteres psicológicos que guardan estrecho parentesco: -el mentiroso suele ser fantástico o vanidoso, el modesto suele ser -apático o ingenuo. De igual manera veremos que, siendo astuto o -servil, fisgón o no conformista, psicópata o sugestionable, se está -predispuesto a pertenecer al grupo de los simuladores característicos, -dando fisonomía propia a diversos tipos especiales. - - - VI.--CLASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES - -"Es necesario resignarse a no conocerlo ni explicarlo todo, limitándose -a determinar lo que es posible conocer; es la única manera de saber -algo. Un análisis, una clasificación _psicológica_, he ahí lo que, por -ahora, consideramos posible. Sepamos contentarnos con eso, tanto más -que ello tiene su interés, su valor y su alcance. Lo mismo pensaron y -han intentado realizar los autores que más recientemente ocupáronse -de la cuestión del carácter. En el punto de vista psicológico se -han colocado todos, inclusive el mismo Fouillée". Estas palabras de -Malapert justifican la imposibilidad de ofrecer una clasificación -exacta de los simuladores característicos, según las causas -determinantes de su peculiar modalidad psicológica. - -Los factores que se combinan para la determinación del carácter -son complejos; Levy ha particularizado sus investigaciones en la -dilucidación de este tópico. En general, encuéntranse dos tendencias; -la una atribuye mayor importancia a los factores congénitos, la otra -a los adquiridos; a la primera refiérense los autores que van desde -Schopenhauer hasta Sully y Ribot, mientras se plegan a la segunda desde -Rousseau y Mill hasta Payot y Sergi. A este último pertenece la teoría -de la "estratificación del carácter", que es, sin duda alguna, la mejor -y más sostenible de las expuestas por los partidarios de la influencia -del medio en la formación del carácter. - -Indudablemente ambos factores tienen importancia: la herencia da -el impulso, la educación lo modifica. Existen caracteres de raza, -de nación y de sexo que nacen con el individuo e influyen sobre su -carácter, sin olvidar, también, la herencia psicológica de los -ascendientes inmediatos. El temperamento individual, expresión de -condiciones orgánicas determinadas, influye en la constitución del -carácter, como sostienen Fouillée y Manouvrier. Pero es innegable que -sobre ese fondo de predisposición congénita actúan nuevos factores -mesológicos, modificando la orientación del carácter e imprimiéndole -tendencias nuevas; negarlo equivaldría a desconocer toda influencia a -la educación y, en general, a la sugestión, que tiene tanta parte en la -psicología de todo miembro de un agregado social. - -Existen, en suma, _dos grupos fundamentales_ de factores determinantes -en la psicología de los simuladores: los congénitos y los adquiridos. -Según predominen los unos o los otros, tendremos los _simuladores -natos_ y los _simuladores producidos por el medio_. - -Los simuladores por predominio de tendencias congénitas se explican. -En general, encontramos en todo característico un hombre de carácter -o un anormal. Esto mismo se advierte en el simulador, combinado, -en una proporción que varía de lo mínimo a lo máximo, con factores -propios del ambiente. En favor de la existencia de este grupo abogan -dos argumentos definitivamente aceptados en ciencia. La doctrina -de la evolución ha establecido que los caracteres adquiridos por -los individuos de cualquier especie animal, pueden transmitirse a -sus descendientes si son ventajosos en la lucha. Y si, como venimos -demostrando, la simulación es un medio útil en la lucha, es lógico -admitir el carácter hereditario de la aptitud para la simulación. Los -caracteres psicológicos se heredan lo mismo que los morfológicos: -verdad indiscutida ya en psicología y cimentada por los excelentes -estudios de Ribot y otros. - -El segundo grupo está determinado por la adaptación del individuo -a las influencias directas del medio en que vive. El ambiente, sin -duda, acentúa o determina aptitudes especiales en ciertos sujetos, -influencia facilitada por la predisposición mental de muchos de ellos, -cuya deficiente síntesis psicológica los predispone a exagerar una de -las facetas de su prisma en detrimento de las demás. Esa adaptación al -ambiente, determinada por las condiciones de éste, puede, como hemos -visto, transmitirse después por herencia. - -Los individuos de los pueblos primitivos, cuya civilización es de -tipo violento, tienden menos a la simulación que los de pueblos cuya -civilización es de tipo fraudulento. En los primeros predominarán los -hombres como Alejandro o Nerón; en los segundos, Maquiavelo o Bismarck. - -Pero después de distinguir esas dos grandes ramas, complícase toda -tentativa de clasificación; en general, las que se refieren a fenómenos -psicológicos o sociales no pueden tener la precisión realizable en -ciencias menos inexactas. Nos limitaremos, pues, a esbozar los tipos -especiales de simuladores que es posible distinguir y aislar, gracias a -su combinación con otros caracteres complementarios, reconociendo que -estos grupos podrán ser completados o corregidos cuando observaciones -mejores que las nuestras lo demuestren conveniente. - -Concretando, puede afirmarse que los simuladores característicos llegan -a serlo bajo la influencia de tres órdenes de causas que provocan, -acentúan o extreman el pequeño coeficiente de simulación que todos -tenemos en nuestro carácter. - -En primer lugar vemos algunos sujetos en quienes la simulación se -intensifica por efecto del medio social mismo, obedeciendo al -principio general que la determina: la utilidad en la lucha por la -vida; son los simuladores del tipo _mesológico_, cuyo carácter es -esencialmente utilitario. En otro grupo encontramos a los que simulan -por tendencia natural, fruto de misteriosa predisposición hereditaria; -los llamaremos simuladores _congénitos_. Por fin, en otros casos, -encontramos simuladores característicos cuyo carácter se organiza -sobre un terreno mórbido, constituyendo el grupo de los simuladores -_patológicos_. - -Entre los primeros pueden distinguirse dos variedades principales: el -astuto y el servil; entre los segundos, el fisgón y el refractario; -entre los últimos, el psicópata y el sugestionado. - - { astutos - { mesológicos { - { { serviles - { - { { fisgones - Simuladores { congénitos { - { { refractarios - { - { { psicópatas - { patológicos { - { sugestionados - - [Ilustración] - -Veamos las modalidades psicológicas de cada uno de estos complejos -caracteres, nacidos sobre el tronco común de los fraudulentos; los -pondremos en mayor relieve recordando casos típicos ilustrativos. Se -sobreentiende que los tipos esbozados serán característicos, es decir, -sujetos cuya tendencia a la simulación es acentuada. Además, los -caracteres humanos suelen ser _complejos_; veremos cuáles combinaciones -favorecen más la simulación. - -Digamos dos palabras sobre los artistas dramáticos en sus relaciones -con el tema que estudiamos. Podría considerárseles como _simuladores -profesionales_, y, por ende, conferirles un sitio en el estudio de la -psicología de los simuladores. Pero en realidad, no hay simulación en -este caso; por un acuerdo previo entre el artista y su público, está -suprimido el objetivo de provocar una confusión entre el simulador y -el personaje cuyos caracteres el artista finge. Esta simulación es -convencional y sólo tiene finalidades estéticas, ajenas a todo engaño -utilitario. Esta forma profesional es educable; la carrera artística -es un perfeccionamiento educativo de la aptitud para simular. No -olvidemos, sin embargo, que en los artistas dramáticos es frecuente -la autosugestión del personaje; pero ésta es una deficiencia en arte -verdadero, pues el ideal del intérprete es conservar la autocrítica de -su rol, midiendo su palabra, su gesto y su emotividad. La autosugestión -facilita el desempeño de un papel y transmite más intensamente al -público la emoción del personaje interpretado; pero también expone a -yerros graves, por la pérdida del contralor propio en el momento en que -más se lo necesita. - -Excluidos, pues, estos simuladores profesionales, entremos al análisis -de los grupos señalados. - - - VII.--LOS SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO - -Llamamos simuladores _mesológicos_ a aquéllos cuya aptitud para simular -en la lucha por la vida es determinada o acentuada por las influencias -del medio sobre el individuo. - -Son los más numerosos y su simulación es siempre utilitaria. En la -imposibilidad de vivir inadaptados a su medio social, prerrogativa -reservada a pocos caracteres superiores, consiguen vencer las -resistencias que se oponen a la afirmación de su personalidad simulando -las cualidades útiles y disimulando las perniciosas. - -Los simuladores de este grupo son exponentes del ambiente social. Para -no ser vencidos en la lucha por la vida, los individuos pueden simular -y disimular los sentimientos[6] de amor y de odio, de respeto y de -repugnancia, de cortesía y de indignación; suelen reducirse a una hábil -simulación y disimulación de los sentimientos. - -Entre estos simuladores utilitarios, que se enmascaran para adaptarse -más provechosamente al medio en que viven, señalaremos dos grupos bien -caracterizados: los _astutos_ y los _serviles_. - - * * * * * - -1.º. El _simulador astuto_ sabe adaptarse hábilmente; es la encarnación -del "vividor", en la acepción más corriente del vocablo. - -Todos los hombres dotados de alguna astucia suelen simular; pudiendo -ser alguna vez el fraude condición de éxito en la lucha por la vida, -fuera ineptitud desdeñarlo sistemáticamente. En su canto XI del -Infierno, donde contempla a los violentos, los fraudulentos y los -traidores, escalonados en tres círculos, Dante puede exclamar sin -exageración: - - _La frode and'ogni coscienza é morsa,_ - -porque todos, poco o mucho, tienen sobre la conciencia algún pecadillo -fraudulento. - -Pero sólo en pocos individuos la simulación astuta asume proporciones -predominantes, constituyendo el tono principal del carácter. La -personalidad de estos sujetos se afirma en terreno moralmente -resbaladizo. Dado el propósito utilitario de la simulación, llegan a -las zonas linderas de la delincuencia, engendrando un tipo mixto de -"simulador-delincuente". - -Analizando la psicología del astuto, Ferriani dice que sólo puede -concebirse una astucia honesta: la usada para defenderse de las -simulaciones ajenas o para impedir que los astutos deshonestos realicen -actos perjudiciales a los demás. Es la astucia defensiva contra la -astucia ofensiva. - -En estos simuladores la mímica siempre está preparada para la -simulación; la fisonomía no denuncia el estado interior del sujeto. Si -se pretendiera conocer sus estados de alma por la observación de su -fisonomía, resultarían pueriles aquellas sentencias de Schopenhauer: -"todo rostro humano es un jeroglífico que puede ser descifrado y cuyo -alfabeto llevamos en nosotros mismos. La fisonomía dice más sobre un -hombre que sus palabras: es el compendio de todo lo que seguirá en los -pensamientos o en las acciones del hombre. La palabra no reproduce más -que el pensamiento del hombre; el rostro reproduce el pensamiento de la -naturaleza". (_De la fisonomía_). - -Y fracasarían todos los que han estudiado las reacciones de la -fisonomía y la mímica, desde Darwin y Spencer hasta Meynert, Wundt, -Mantegazza y Cuyer. El simulador logra su objeto porque los demás -hombres lo juzgan conforme a un prejuicio que el mismo Schopenhauer -recoge: "cada uno parte tácitamente del prejuicio que un hombre _es_ lo -que _parece_"; pero, en verdad, el barbero Fígaro tiene con frecuencia -razón contra el filósofo. - -La característica del simulador astuto es precisamente educar sus -reacciones emotivas de tal manera que jamás se traduzcan en signos -fisionómicos exteriores: evita _parecer_ lo que _es_. La cara no es -el espejo de su alma; el estudio y el hábito obtienen resultados -prodigiosos. Cuando alguien le narra una desgracia para pedirle -consejo, el simulador astuto, husmeando para más tarde un beneficio, -se conmueve, palidece, llora, hace llorar al narrador mismo: éste se -admira de que aún exista sobre la tierra un hombre de tan virtuoso -corazón, y cae fácilmente en las redes que luego aquél le tiende. Es -el príncipe de la simulación; dispone a su antojo de los resortes -fisiológicos para simular un estado de alma, haciendo creer a su -interlocutor lo que está simulando. Aquí aparece otro característico -mixto: el "simulador-mentiroso". - -El mentiroso puro es un tipo diverso del simulador. La mentira es una -afirmación que contrasta con la verdad; la simulación es un hecho. Un -niño que afirme tener cien años, miente simplemente, sin simular. Un -niño que se disfrace de viejo, simula, no miente. La psicología del -mentiroso ha sido ya muy bien estudiada en monografías de Venturi, -Melinand y Duprat. - -En las formas astutas de lucha por la vida, la mujer suele sobrepujar -al hombre; algunas llegan a ser simuladoras profesionales en la lucha -sexual. Sin remontarnos a Schopenhauer, podemos comprobarlo en los -estudios de Viazzi sobre la lucha entre los sexos; y es notorio que en -el más expresivo de los poemas gauchescos, el hijo de Martín Fierro -parece haberlo aprendido del "Viejo Vizcacha": "Y menudeando los -tragos--aquel viejo como cerro,--no olvidés, me decía, Fierro,--que el -hombre nunca ha de creer--en lágrimas de mujer--ni en la renquera del -perro." - -Como en la lucha por la vida carece la mujer de medios violentos -eficaces, ha debido refinarse en los fraudulentos, alcanzando -superioridades que equilibran las del hombre. - -En general, el astuto--observa Ferriani--rehuye de la lucha abierta y -declarada, recurre a medios anómalos y marcha por senderos tortuosos; -carece de coraje para luchar a cara descubierta. Esa opinión implica -un juicio infundado; cuando el simulador se limita a aprovechar -ciertos medios de lucha no sospechados por los que le rodean, abusa -de su superioridad de la mismísima manera que el general, mediante -una estrategia, consigue derrotar al ejército enemigo. Y si a esto se -llama superioridad en la guerra entre los pueblos, dudoso es el derecho -de afirmar que es inferioridad en la lucha entre los individuos. El -astuto tiene muy presente aquel consejo de Tailleyrand a los jóvenes: -"desconfiad del primer impulso porque siempre es generoso"; es un -estratega consumado en la lucha por la vida y ha aprendido a inhibir -todos sus impulsos, dirigiéndose por los consejos de la inteligencia. -No procede espontáneamente. Su conducta es siempre estudiada. - -El simulador solemne es clásico; todos lo alaban y nadie podría -decir por qué; tiene cierto aire de suficiencia que impone; nunca se -desmiente soltando una carcajada; se ha declarado respetable y todos -lo respetan, aunque no se podrían describir sus méritos ocultos. Para -defenderse es ceñudo y poco amigo de tener confianzas; por eso es -necio, rematadamente, y de él parece hablar Quevedo cuando analiza el -origen y definiciones de la necedad: "Se declara por necio con felpas y -plumas de papagayo al que tirando de la gravedad como el zapatero del -cordobán, habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro, que parece -saludador, en cuya presencia, en vez de despacho y alivio, es confusión -y desorden; buscando retazos de razones imperfectas, pega unas con -otras con más sentidos y dificultades que un algebrista huesos de -pierna a brazo quebrado". (_Discursos festivos_). Los hombres solemnes -son los más despreciables simuladores, pues viven temiendo que a la -menor imprudencia se les caiga el antifaz. - -Tan famosos como los simuladores silenciosos son los multiparlantes. -Ya Montesquieu decía, en las "Cartas Persianas" (LXXXIII), que si hay -algo más singular que las personas taciturnas y de gran talento, "son -las que saben hablar sin decir nada y que divierten una conversación -durante dos horas sin que podamos recordar una palabra de las que han -pronunciado". Son los parlanchines, que por acá llamamos "macaneadores". - -De estos últimos, algunos son pacíficos y si molestan no hacen daño; -en diez minutos pueden contradecirse veinte veces y tienen el tacto -de no aferrarse a ninguna de sus palabras, pues no expresan con ellas -opiniones. Otros son más incómodos, pues ofende su tenaz adhesión a -los disparates que por casualidad enuncian; ignoran que la más grave -falta de respeto consiste en discutir por testarudez o por espíritu de -contradicción. - -Los simuladores astutos encuéntranse en todos los medios sociales y -adaptan su simulación a todas las formas de la actividad humana; los -hay en los bajos fondos sociales lo mismo que en las altas clases; -simulan la afectividad o la cultura intelectual[7]; escalan una -posición política, huyen de la cárcel, conquistan una dote, estafan a -un imbécil, consiguen honores, seducen a una joven o sugestionan a una -turba de electores. Su fin es siempre el mismo: triunfar en la lucha -por la vida; el medio no varía: fingir, siempre fingir. - -Muchos de los caracteres que suelen atribuirse al simulador astuto, -pertenecen, como veremos, al _simulador servil_; entre ambos debe -evitarse confusión. - -Para señalar algunos casos de simuladores astutos, a fin de ilustrar -estas páginas con ejemplos concretos, no habría más dificultad que la -elección. - -¿Quién no recuerda, poco tiempo ha, el rapto de Gip, la escritora -francesa, simulado con fines de reclamo? Su digno _pendant_ debía ser, -naturalmente, la simulación del otro sujeto que se presentó--con fines -idénticos--a la policía de París, denunciándose raptor de la misma -Gip... que no había sido raptada. - -Frecuentísimas son, por otra parte, las simulaciones de originalidad en -la vida intelectual, los _plagios_; y las disimulaciones del autor: los -_pseudónimos_. No podemos detenernos en su análisis. - -Un caso típico de simulador astuto, con fines de utilidad inmediata -en la lucha por la vida, nos refirió el profesor Ramos Mejía. Siendo -él estudiante, un enfermo ingresó en el viejo hospital de Buenos -Aires, situado en la calle de Independencia, con úlcera varicosa en -una pierna. La curación se prolongó y el individuo se fué adaptando -muy bien a la vida holgazana del hospital. Cuando sanó de su úlcera -comenzaron a notarse en él los síntomas de la ataxia, que fueron -acentuándose hasta completar el cuadro clínico. Ese enfermo sirvió -durante varios cursos para la enseñanza de dicha enfermedad a los -alumnos. Sólo después de utilizarlo algunos años como caso clínico, se -descubrió que el sujeto no era atáxico; había simulado serlo, imitando -los síntomas de un vecino de cama, para no perder las comodidades -gratuitas que el hospital le proporcionaba. - -Otro caso, igualmente típico, observamos personalmente hace poco -tiempo. Un sujeto de buen humor, ya entrado en años, pero que aún -conservaba en vigorosa plenitud sus tendencias galantes, fué operado de -un afección sin importancia. Dos días después, le oímos comunicar a un -vecino su propia desesperación; decía que le habían inutilizado para -siempre y amoldaba su fisonomía al estado de ánimo que es de imaginar. -Supimos más tarde que el enfermo simulaba haber sido castrado para -ganarse la confianza del incauto vecino y continuar impunemente sus -amoríos con la sobrina del mismo. - -Astutos simuladores profesionales eran aquellos augures clásicos, que -no podían encontrarse sin reir. Y también lo fué aquel Pisístrato de -quien dícenos Herodoto que, para satisfacer sus ambiciones políticas, -hirióse en varias partes del cuerpo y se presentó al pueblo diciendo -que le habían asaltado sus enemigos. - -Fácil sería complementar el examen de las simulaciones con el de las -disimulaciones astutas[8]; según hemos demostrado, ambos fenómenos son -el anverso y el reverso de una sola medalla, teniendo una finalidad y -un mecanismo idénticos: todas las cualidades morales se simulan si son -útiles y se disimulan si son nocivas. - -Simulando la bondad y la virtud medran en la sociedad innumerables -pícaros y viciosos; de esa manera parecen menos temibles y burlan -la confianza de los que creen en sus falsas cualidades. Hay quien -simula la lealtad, para traicionar más eficazmente; hay quien simula -la modestia, para que se le confunda con los grandes hombres que -generalmente procuran no estorbar a los torpes con su excesivo -ingenio; hay quien simula la generosidad, y todos conocemos esos -falsos protectores que maniatan a sus protegidos; hay quien simula la -ecuanimidad, para herir mejor a las víctimas de su envidia; hay quien -simula la caballerosidad, ocultando el abajamiento de sus costumbres. -Toda virtud puede ser simulada, desde la caridad por el usurero hasta -la ilustración por el charlatán. En el "cuento del tío"--cuyas formas -son muchas más de las que persiguen las policías--todo el éxito depende -de la habilidad con que un "compadre" simula la candidez, haciéndose, -como aquí suele decirse, el "otario". - -La simulación de la estupidez es una de las más generalizadas -y provechosas. Dado el enorme porcentaje de personas que odian -cordialmente todo lo que difiere de ellas mismas, "hacerse el -zonzo" es un recurso incomparable en la lucha por la vida y factor -seguro de éxito en el trato con personas que son tontas de verdad. -Quien necesitando empleo demostrara a su futuro jefe aventajarle en -inteligencia o ilustración, sería substituido en la elección por otro -que no pudiera constituir con el tiempo un temible rival en la lucha -por la vida, sostenida también por el superior. Las mujeres de poco -talento suelen temer a los hombres "demasiado corridos". Los profesores -mediocres tiemblan de que ingrese al cuerpo docente un profesor -brillante; prefieren a los que no pueden echarles sombra, _similia -similibus_. Y en todas partes, poco más o menos, la banal tontería es -preferida a la agudeza de ingenio. - -Por eso es frecuente que los hombres de mucho talento y de virtudes -severas disimulen esas cualidades en su trato diario con personas de -mente obtusa o de moralidad equívoca. La sociedad quiere iguales, -no tolera diferencias. Al que es evidentemente superior, sólo puede -tolerarlo si presenta defectos o fallas que hagan soportables sus -cualidades; el que no tiene los defectos, debe simularlos, para ser -tolerado; la prudencia lo exige. Si naciera un hombre perfecto no se -le permitiría vivir, nadie lo perdonaría; sería indispensable que -simulara algunos vicios o tonterías para calmar la alarma o la envidia -de los demás. Cuando Eneas descendió a los infiernos, para ablandar al -monstruo que vigila sus puertas, llevó una torta y la arrojó al gaznate -de Cerbero: "el mérito--comentó Helvecio--para calmar el rencor de sus -contemporáneos, debe echar la torta de algún ridículo en la garganta de -la envidia". Parecer tonto y tolerante de la tontería ajena, parecer -condescendiente con la ajena picardía, es el tributo de simulación que -la sociedad exige al ingenio y a la virtud. - -Y, repetimos, a cada instante presenciamos estas simulaciones y -disimulaciones astutas; en el hogar y en el club, en el comercio y en -las artes, en la iglesia y en los parlamentos. - - * * * * * - -2.º. Para discurrir serenamente del _simulador servil_, fuera menester -librarse de la antipatía que provoca en todo espíritu honesto. Servil -es antítesis de hombre. Se es siervo por necesidad y servil por -elección. El primero despierta lástima o simpatía; el segundo sólo -engendra repugnancia. La vida del hombre servil es un eslabonamiento -infinito de simulaciones. Se ha observado que las clases dominantes, de -todas las épocas y en todos los pueblos, han cultivado el servilismo de -las masas mediante la educación, para asegurar mejor la perennidad de -su dominio; así adquiere el hombre servil una moral propia, según la -cual sus más íntimas tendencias y deseos son disimulados y sustituidos -por otros que son del amo o señor. "Serviles--dice Sergi--son todos -los que sirven y están dispuestos a servir a los poderosos: los que -se prestan voluntariamente, con la fuerza física o con otros medios, -a vencer o castigar a las personas consideradas como rebeldes o -contrarias a la voluntad de un dominador, aunque sea del momento; son -los que se oponen a toda manifestación de sentimientos independientes o -libres, ya sea por la palabra, ya por medio de escritos; también lo son -quienes quisieran que todas las personas adorasen a los gobernantes, -aprobaran siempre sus actos y se dejasen manejar como carneros, seres -inferiores entregados al capricho del amo". (_Le degenerazioni umane_). - -En la genealogía de los simuladores serviles encontramos dos ramas -diferentes. Algunas veces trátase de individuos que, después de haber -sido espontáneos y sinceros en extremo, sucumben en la lucha por la -vida, viéndose obligados a amainar su penacho, a disimular su verdadero -carácter y simular el requerido para recuperar posiciones perdidas en -la lucha por la existencia; este simulador es, en realidad, un sincero -derrotado, que se resigna a fingir. Otras veces se trata de sujetos -débiles e inferiores, que tienen suficiente flexibilidad para seguir -sistemáticamente en la vida el camino de las menores resistencias; -viven sin personalidad propia, ocultando todo cuanto pudiera ser una -traba en su carrera y fingiendo todo lo que puede captar favores, -simpatías, benevolencias. Ese tipo psicológico es perjudicial a la -sociedad; además de ser conservador es reaccionario y se opone a todas -las iniciativas de los innovadores. - -Psicológicamente, ambos tienen una textura compleja. En la del primero -se fusionan el ambicioso, el cobarde y el prudente; en la del segundo -el apático, el tímido y el impotente. - -Muchos espíritus hermosamente originales, rebosantes de jactanciosa -independencia, caen al fin en la simulación servil, adaptándose a las -imposiciones del ambiente social que ha neutralizado su personalidad -hasta confundirlos con la masa de los amorfos; otros, más hábiles en -su docilidad adaptativa, llegan hasta fingir el aplauso al enemigo de -ayer, resignándose a servir al que no pueden vencer. Y del segundo -tipo conocemos un colega, cuya evolución mental y social hemos seguido -paso a paso; la naturaleza fué avara con él de dones intelectuales, -pero pudo cursar su carrera constituyéndose en puntual discípulo -y servil admirador de todos los profesores. Jamás aparentó dudar -de sus palabras, ni atrevióse a faltar a sus lecciones, ni olvidó -clasificarlas de insuperables; con ese entrenamiento salvó examen tras -examen, sin perder un solo año. Y cada vez que aprobaba una materia, -frotábase las manos satisfecho, aconsejando a los reprobados: "con -fingir admiración a los profesores, no hay necesidad de leer un solo -libro". - -Si persistiésemos en esbozar las principales figuras de simuladores -serviles encontrados en la vida, nos expondríamos a llenar infinitas -carillas que evocarían siluetas harto conocidas. Podríamos recorrer -la escala que va del cortesano--por temperamento o por hábito--hasta -el esbirro, dispuesto a perseguir mañana a sus amos de hoy; y también -encontraríamos a los "meneurs" y caudillos, siempre esclavos de las -muchedumbres que creen dirigir. - -Sólo citaremos un caso curioso que, por muy conocido, no deja de ser -interesante. Dos españoles, pertenecientes a la Masonería, vivían de la -propaganda anticlerical, publicando pasquines y panfletos virulentos -contra el catolicismo. El negocio comenzó a declinar; entonces los -sujetos se presentaron a la iglesia del Salvador de Buenos Aires, -abjuraron de su fe masónica y entregaron sus invendibles ediciones -de panfletos anticlericales, con los que se hizo público auto de -la fe en la nave principal de dicha iglesia. En seguida hiciéronse -propagandistas de los Círculos de Obreros Católicos, redactando su -órgano oficial y dando a luz numerosos panfletos contra la Masonería. -Por supuesto, la conversión era simulada, como todos sus nuevos -escritos y discursos; ello no obstó para que durante mucho tiempo, -explotaran la interesada credulidad de los católicos mediante esa -grotesca simulación. - -También podríamos citar muchos políticos, reputados por su elocuente -retórica electoral, cuya característica es defender siempre los -candidatos del partido que está en el gobierno; si llegan a turnarse -diversos partidos, ellos simulan en los diversos casos la misma -sinceridad y ardoroso entusiasmo, lo que les vale magníficos triunfos -en la lucha por la existencia. - -Abreviaremos esta página poco simpática; la pluma no encuentra en ella -inspiraciones, ni el carácter ejemplos. Estos simuladores serviles -producen nefastos efectos sociales; quien quiera medir la perniciosa -acción de los que así sobreviven y triunfan en la concurrencia social, -lea las páginas brillantes que Sergi les dedica en el capítulo "Siervos -y Serviles" de sus estudios sobre las degeneraciones humanas. - - - VIII.--LOS SIMULADORES POR TEMPERAMENTO - -Hemos dicho que existen dos grupos de factores esenciales. Los -mesológicos, propios del ambiente, producen el simulador adquirido; -los orgánicos, propios del temperamento individual, caracterizan al -simulador congénito. Así como hay mentirosos, valientes, avaros, -ambiciosos, que lo son por temperamento y a pesar de todos los -obstáculos que el medio puede oponer a su peculiaridad psicológica, así -hay también simuladores-natos, en quienes predomina el factor orgánico -en la determinación de la tendencia a simular. - -En los de este grupo puede no existir un propósito socialmente -utilitario; así como el mentiroso-nato miente para satisfacer un -impulso de su cerebro, como el pródigo-nato derrocha su fortuna sin -medir las desventajas que ello le reporta, como el delincuente-nato se -ensaña en la víctima por carecer de sentido moral y no porque en ello -tenga lucro, el simulador-nato simula desinteresadamente; la simulación -es el fin de su conducta y no un medio para obtener ventajas de otra -índole. En este sentido puede considerarse como un juego; y es sabido -que el valor biológico de este último consiste en que tiende siempre a -adoptar formas de actividad específicamente útiles para la mente y para -el cuerpo. - -Todo lo dicho puede generalizarse a los disimuladores de esta misma -categoría. Estudiaremos aquí los tipos mejor caracterizados del grupo: -el _simulador fisgón_ y el _simulador refractario_. - - * * * * * - -1.º. Hemos conocido algunos simuladores fisgones. Sujetos mentalmente -superiores, hiperestésicos e hiperactivos a la vez, exuberantes de vida -y de alegría, su ocupación característica es deleitarse en "tomar el -pelo" a los tontivanos, haciendo un verdadero deporte de la _fisga_: -"burla que se hace de una persona, con arte, usando de palabras -irónicas o de acciones disimuladas", según la define el Diccionario -de la Academia. Esa forma de juego, a puro ingenio, suele llevarlos a -simulaciones extraordinarias, elevándolos de muchos codos sobre los -demás simuladores. - -El _fisgón_, "que tiene por costumbre fisgar o hacer burla", según la -Academia, (la palabra francesa equivalente es _fumiste_) no simula -para adaptarse a las condiciones de lucha por la vida, sino por -tendencia natural, expresión, acaso, de simulaciones utilitarias de sus -antepasados, transmitidas hereditariamente como tendencia psicológica. -El objetivo del simulador fisgón está en la simulación misma y en el -placer intelectual que le reporta realizar su propósito. Es, a menudo, -un artista de la simulación: trabaja, apasionadamente, por amor a su -arte. - -La base fisiológica de este tipo suele ser una exuberante salud -física, moral e intelectual; sin ella el organismo no tiene el exceso -de energías que el fisgón derrocha sin propósito útil, por simple -satisfacción de su temperamento. La risa, como fenómeno psicológico--no -como expresión mímica, que puede ser inconsciente y muequear sobre -el rostro de los idiotas--es un privilegio de la salud y de la -superioridad intelectual; entra abundantemente en la psicología de -este tipo. Diríanse escritas por un superhombre fisgón las palabras de -Nietzsche: "¡De esta corona de risa, de esta corona de rosas rientes -me he coronado; he proclamado sagrada mi risa!... Esta corona de risa, -esta corona de rosas rientes, a vosotros, hermanos, os la arrojo! ¡He -proclamado sagrada la risa. Hombres superiores: aprended, pues, a -reir!". (_Zarathustra_). - -Su derroche de actividad prueba que el fisgón posee energías sobrantes -en la lucha por la vida. El hombre inferior limítase a economizar, -aprovechando útilmente lo que posee para no ser vencido; el juego -desinteresado es un derroche y revela superioridad. - -Esta última condición le permite fisgarse de los individuos que, -no encontrándose en igual caso, luchan ineptamente por la vida. No -le guía el propósito malsano de perjudicar a las víctimas de la -simulación: sólo busca el deleite de precipitar a otros espíritus en -los despeñaderos de sus ficciones. Los candidatos para la práctica -de la fisga no son siempre el tonto y el ignorante; el éxito sobre -ellos no reportaría al fisgón grandes satisfacciones intelectuales. -Cuanto más ilustradas e inteligentes sean las víctimas, tanto mayor -es el éxito; el fisgón tiene, casi siempre, cierto orgullo de la -propia superioridad; eso, en ciertos casos, le hace cruel para con los -vanidosos y solemnes, que prefiere como víctimas de su fisga. - -La psicología del simulador-fisgón es compleja; entran en su -composición el ironista, el pícaro y el impertinente. Pero todos esos -rasgos están convergiendo hacia el objetivo principal: la simulación. - -Como casos clásicos de simuladores-fisgones son dignos de recordarse -los de "Lemice Terrieux" y "Leo Taxil", ambos franceses, que alcanzaron -renombre universal. - -"Lemice Terrieux"--nombre que suena Le Mystérieux: el misterioso--es -un distinguido escritor francés, colaborador de revistas literarias -ultramodernas. Este fisgón simuló, durante muchos años, una serie de -inventos y sucesos que descansaban sobre un absurdo, disimulado siempre -tras apariencias lógicas; la prensa, las sociedades científicas y el -mismo gobierno les prestaron su atención, estudiándolos detenidamente. -Llegó, según refieren las crónicas, a engañar a la misma Academia de -Ciencias. Con motivo de un accidente ferroviario presentó una memoria -a la Academia exponiendo la manera de evitar los accidentes; esa -corporación científica la tomó en consideración, apercibiéndose después -que se trataba de una colosal simulación científica, la más absurda que -imaginarse pueda. - -"Leo Taxil"--de pila: Gabriel Jogand Pagés--ha realizado el record de -la fisga. Durante doce años simuló ser ardiente católico, dedicándose -a combatir la Masonería. Inventó un Rito Paládico o culto de Satanás, -para combatirla; una querida suya, también fisgona, simuló ser gran -sacerdotisa del Paladismo, convertida por Taxil. La cosa llegó hasta -engañar al mismo papa León XIII, quien recibió en audiencia particular -al gran fisgón Taxil y mandó su apostólica bendición a la sacerdotisa -convertida. Por fin, el formidable fisgón, ante el público más selecto -de París, reunido en los salones de la Sociedad Geográfica, describió -personalmente todos los detalles de su memorable farsa, declarando que -la había organizado por puro placer y porque era "fumista" nato... - -En Francia, parecen abundar los grandes simuladores fisgones. Entre -sus literatos contemporáneos son numerosísimos los que, aparte de sus -méritos literarios, poseen el talento de esta simulación. Mallarmé -tiene en sus libros páginas llenas de puntos suspensivos, que el lector -debe interpretar subjetivamente. Peladan simula ser gran sacerdote -de ritos que no existen y dice profesar el culto del androginismo. -D'Annunzio (italiano que ha sufrido contagios franceses) ha simulado, -en sus primeros libros, ser partidario del amor sororal y pueden -considerarse como simples ficciones los más de sus "refinamientos" -amorosos. Se comprende que el primero no ha creído que significaran -algo sus puntos suspensivos, ni el segundo aspiró a convertirse en -andrógino, ni el tercero amó a sus hermanas: son, simplemente, estetas -de la fisga. En verdad, Nordau ha incurrido en error interpretando como -signos degenerativos algunos hechos simulados, simple producto de una -fisga complicada de estetismo. - - * * * * * - -2.º. En la vida social desfilan sujetos inadaptados o inadaptables a -su ambiente; algunos son pasivos y quedan derrotados en la lucha; -otros reaccionan contra las condiciones del medio, convirtiéndose -frecuentemente en simuladores. Estos _simuladores refractarios_ son el -producto de importantes factores orgánicos, pero sólo se exteriorizan -bajo especiales influencias del medio. - -En ellos la simulación no es, como en los fisgones, el fin de sí misma. -Lo que les lleva a simular es el deseo de disonar con su ambiente, -disgregando las ideas de los individuos entre quienes viven y luchan; -son sujetos cuya finalidad es negativa y cuya simulación suele serles -perjudicial. - -Hacen el efecto de aquellos individuos que se disfrazan de fantasmas -para asustar a los demás, y acaban por recibir una bala enviada por -alguno de los que debían asustarse. Suelen considerar malo su ambiente, -al cual no saben o no pueden adaptarse. Sus actos son contradictorios -con los ajenos; pero no son espontáneos, sino simulados. Son -divergentes, intencionalmente dispuestos para hacer resaltar lo que -consideran malo, injusto o inútil en su medio. - -En su compleja psicología se combinan elementos aparentemente -heterogéneos. Hay algo de místico, de orgulloso, de esteta y de -descortés, engarzado en el mosaico de la simulación. Ofrece este tipo -dos ramificaciones compuestas, con fisonomía propia, el _poseur_ y el -_épateur_. El primero es un refractario combinado con un vanidoso y un -esteta; el segundo resulta de la anastomosis del refractario con el -exhibicionista y el paradojal. - -Es refractario el niño que en la escuela simula no poder aprender sus -lecciones, cuando ya las sabe, por espíritu de indisciplina y como -protesta contra las exigencias de un maestro inepto; la joven que -simula odiar un candidato a esposo, rico y joven, aunque en realidad lo -anhela; el creyente que simula ser ateo para enfrenar los excesos de -su familia compuesta de beatos; el sabio que se finge ignorante para -mortificar a un grupo de pedantes; el bueno que simula ser malo, para -protestar contra la hipocresía de los tartufos; etc., etc. - -Hemos conocido un caso típico digno de recordarse: un joven estudiante -de ingeniería, de inteligencia clara e ilustración estimable, aunque -neurópata. El medio familiar y el ambiente social en que vivía no -eran de su agrado; los frenos domésticos y las conveniencias sociales -le torturaban insufriblemente. En esas condiciones leyó libros -anarquistas, encontrando exacta su parte negativa, la crítica de -las costumbres e instituciones sociales, aunque no se convenció de -la eficacia de la violencia para reformar la sociedad. No obstante -su disconformidad con las ideas del anarquismo, simuló pertenecer -a esa secta y, especialmente, a su grupo más exaltado: el de los -individualistas dinamiteros. Su objetivo era mostrar a los individuos -del medio en que vivía cuán absurdas eran sus mentiras convencionales. -A esta fundamental simulación del anarquismo agregó otras secundarias, -no menos curiosas. Así, por ejemplo, frente a la indiferencia de -los demás ante su anarquismo, orientó su conducta por un sendero de -simulación habitual; todos sus actos, uno por uno, eran lo inverso de -lo que en igualdad de circunstancias hubiera hecho otro individuo. -Vestía en pugna con la estética más elemental, pudiendo engalanarse con -rica indumentaria; vivió varios años en los más plebeyos conventillos; -simplificó sus comidas hasta desbordar los límites fisiológicos de -la nutrición mínima; en el orden moral simuló adoptar las doctrinas -de resistencia pasiva predicadas por Tolstoy, a fin de mostrar cuán -despreciables son los hombres violentos. - -Entre sus simulaciones secundarias la más interesante fué la de su -propia temibilidad. Siendo el sujeto más inofensivo simulaba ser -peligroso, para que las autoridades se preocupasen de las doctrinas que -fingía profesar; hízose arrestar en un _meeting_ obrero, con el único -propósito de exhibir un enorme cuchillo al ser revisado por la policía; -de esa manera--pensaba--las autoridades y la burguesía, espantadas por -el anarquismo, procurarían corregir los males que minan la sociedad -contemporánea. - -Este simulador desistió al fin de sus curiosas ficciones; dejó el -anarquismo, resignándose a distanciarse del medio social a cuyos -prejuicios e hipocresías no sabía adaptarse. - - - IX.--LOS SIMULADORES PATOLÓGICOS - -Quien haya frecuentado por algún tiempo una clínica de patología -mental, sabe cuán frecuente es la tendencia mórbida a la simulación, -a veces subconsciente o automática. Krafft-Ebing ha señalado los -trastornos de la fantasía, determinados en los locos por asociaciones -mentales mórbidas, llevándolos tan pronto a la mentira como a la -simulación. Hemos visto docenas de enfermos que han fingido síntomas -aislados o cuadros clínicos completos, ora con el propósito de -interesar al médico por su salud, ora engañándole sin un propósito -especial bien definido. Fuera de los consultorios y de las salas de -hospital, el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia, -aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos desequilibrados y -anormales suele existir una marcadísima tendencia a la simulación, -que se manifiesta en cualquier circunstancia, de manera irresistible -para el simulador, como si el hábito mismo la convirtiera en -un fenómeno automático. Estos sujetos son los que llamamos -_simuladores-patológicos_. - -El contralor de la conducta está en ellos perturbado por una anomalía -del funcionamiento mental; resulta de ello una pérdida del "sentido -de la adaptación al medio", de que el sujeto tiene conciencia o -subconciencia, procurando compensarla mediante simulaciones complicadas. - -En algunos de estos sujetos la simulación es un resultado directo de -la anormalidad mental: son los psicópatas. En otros es un producto -indirecto, pues el desequilibrio psíquico exagera la sugestibilidad -del individuo y lo predispone a simular bajo la influencia de otros -sujetos: son los sugestionados. - - * * * * * - -1.º. La tendencia a la simulación en los degenerados, no escapó -a la aguda perspicacia de Morselli. "La falsedad del carácter es -también anomalía frecuente en los degenerados; ofrecen una tendencia -irresistible a mentir, a fingir, a disimular, a calumniar. Muchos se -tejen una vida de embustes, y no siempre porque ello les convenga. -Típico del desequilibrio del carácter es afirmar distraídamente una -cosa, un hecho, sin reparar en las consecuencias de la afirmación; -después se la sostiene con el empecinamiento habitual en los -espíritus pequeños, hasta que, a fuerza de repetirla, transfórmase -por autosugestión en una creencia sincera (falsificación de los -recuerdos, ilusiones de la memoria)". Aquí reside el origen de la -simulación inconsciente que se observa en tantos degenerados, llegando -al colmo en los histéricos. Y definiendo algunas modificaciones del -carácter de los alienados, debidas a la exageración de los sentimientos -egotistas, dice: "carácter _falso_ (astucia, complacencia en la mentira -y fecundidad de invención para calumniar, propias de la histérica, -del querulante, del loco razonante; mendacidad desvergonzada del -alcoholista, el morfinómano, el ebefrénico masturbador; obsequiosidad -hipócrita del epiléptico; picardía y tenaz premeditación de todos -los alienados movidos por alguna idea impulsiva a cometer actos -perjudiciales o criminosos, por ejemplo, el incendio o el suicidio; -disimulación del paranoico delirante y alucinado; etcétera)". - -No repetiremos las exageraciones tocantes a las relaciones entre la -histeria y la simulación; los trabajos de clínicos distinguidos, -principalmente de Gilles de la Tourette y Pierre Janet, han demostrado -que muchos de los fenómenos que se creían simulados son esencialmente -patológicos, ajenos a la voluntad del sujeto, debidos a fenómenos de -subconciencia, automatismo, restricciones del campo de la conciencia, -etcétera. - -En este grupo se observan dos formas clínicas diversas. En un caso la -enfermedad determina una tendencia mórbida a la simulación consciente; -en el otro la enfermedad, mediante torcidos procesos psicológicos, -arrastra al enfermo a simular inconscientemente. La anormalidad -mental suele impedir una apreciación exacta de las condiciones en -que se presenta la lucha por la vida; además, como observa Morselli, -las mentiras y las simulaciones voluntarias, "frecuentísimas en los -alienados, los degenerados y las histéricas, reiterándose, pueden -terminar por ser creídas sinceramente": la mendacidad y la simulación -tórnanse, con el tiempo, involuntarias. - -Caben en este grupo algunos tipos intermedios entre la salud y la -locura, ya recordados. Estos individuos, por su deficiencia mental, -no consiguen armonizar su conducta con el medio en que viven; esa -inadaptación real los induce a colocarse en terreno falso, simulando -adaptaciones ficticias, creyendo que ellas facilitarán una lucha -que no aciertan a plantear en condiciones normales. Otras veces la -simulación es producida por la morbosidad psíquica y no tiene ningún -propósito--real ni ilusorio--de lucha o adaptación. - -Un caso extraordinario, clásico en la historia de la neuropatología, es -el referido por Gilles de la Tourette, relativo a la célebre Sor Juana -de los Ángeles. Aquella histérica creía ser poseída a menudo por un -sujeto que la violaba vigorosamente, en complicidad con diablos y otros -seres sobrenaturales; afirmó encontrarse en cinta, y como no faltaron -algunos de los signos físicos de su embarazo simulado, el inocente -sujeto que ella acusaba como autor de sus alucinaciones fué condenado. - -Conocemos un caso singular de simulación en una histérica ansiosa -de tener prole. A fuerza de desearlo, comenzó su abdomen a aumentar -lentamente de volumen y se suprimieron ciertas funciones periódicas de -su organismo. Consultó a varios médicos que no atinaban a complacer -su pretensión de ser madre; hubo uno, por fin, más inepto o más -complaciente, que le diagnosticó embarazo extrauterino, indicándole -el nombre de un distinguido cirujano a fin de hacerse operar. Éste, -sugestionado por el diagnóstico de su colega, encontró en realidad -algunos síntomas de probabilidad, creyendo por autosugestión encontrar -otros de certeza, sugestión contagiada a uno de sus practicantes que -creyó "oir" latidos donde simplemente los sospechaba el otro. Se -procedió a operar a la enferma y se encontró "peritonismo histérico", -es decir, hinchazón producida por gases. La simuladora había -transformado en convicción obsesiva su deseo de maternidad; las únicas -víctimas fueron el operador y el agregado que "oyó los latidos". - -Otro caso de neurópata simulador merece, por lo extraordinario, -recordarse en pocas líneas. Se trata de un original literato, enfermo -de neurastenia cerebral, con impulsos ambulatorios conscientes pero -irresistibles; un caso de aquéllos que frecuentemente llegaban a la -clínica de Charcot: sujetos que viajaban al azar, sin objetivo y sin -rumbo, repitiendo en la vida real la leyenda de Ashavero. Este enfermo -posee en grado sobresaliente varios caracteres psicológicos; sobre -fondo enteramente psicopático es genialoide, simulador, mentiroso y -generoso; todo en grado característico. Ha simulado los hechos más -inverosímiles, sin tener en ello la menor utilidad, ni siquiera el -deseo de ser creído. En un caso le vimos convertirse en cerebro y brazo -de una terrible asociación secreta, cuyo nombre envidiárale cualquier -delirante sistematizado: "Liga Americana de la Democracia pura"; -consiguió iniciar a varios jóvenes en los misterios de la sociedad, -consagrándolos reformadores sociales y profetas del americanismo. -Sabiendo que sus viajes son el resultado de impulsos irresistibles -de duración variable, llegó a simular que respondían al propósito de -ejecutar misiones de la asociación creada por su fantasía. Realizó -otras curiosas simulaciones, hostigado por sus anomalías mentales. Para -eludir el modesto compromiso de un banquete ofrecido a varios amigos, -simuló haber muerto, haciendo distribuir las esquelas de invitación a -sus exequias fúnebres. Otra vez simuló intenciones homicidas contra un -joven colombiano, cobohemio suyo; recorría las calles de Buenos Aires, -anunciando a voz en cuello que le asesinaría; pero, al encontrarle, -todo terminó en un caluroso abrazo de cofrade. Simuló diversos viajes -a Montevideo, con el propósito imaginario de reñir con otro joven, -desequilibrado como él, que había plagiado algunos de sus escritos; -pero jamás realizó sus viajes, limitándose a no salir de su habitación -por todo el tiempo que simulaba estar ausente. Por fin, ha simulado -numerosos hurtos con el propósito de verse enredado en montepinescas -aventuras policiales y, según nos ha manifestado, para estudiar el -ambiente carcelario y la psicología de los delincuentes que--nuevo -Dostoiewsky--deseaba utilizar como material para una novela naturalista. - -Es un _simulador-mentiroso_, mixto, caso típico de los que Delbrück -llama "pseudología fantástica", estudiados también por Koeppen y -Kraepelin. - -En la parte especial de esta obra ("La simulación de la locura") -estudiamos con minuciosidad la psicología de los delincuentes en -sus relaciones con la tendencia y la aptitud para simular, así -como el estado mental de los simuladores de la locura, punto asaz -controvertido, especialmente por los psiquiatras y criminologistas -italianos; algunos de ellos--creyendo que puede ser un argumento en -favor de las teorías de la Escuela--pretenden que la simulación de -la locura es una característica del delincuente nato, opinión que no -compartimos. - -Es harto conocida la importancia que tienen en medicina legal las -simulaciones de los neurópatas en general y particularmente de los -histéricos. Para eludir cuestiones incidentales suprimimos cualquier -consideración al respecto[9]. - - * * * * * - -2.º. La vida en sociedad es intrincada red de sugestiones de toda -índole. Se extiende desde la útil sugestión del maestro sobre el -alumno, hasta la perniciosa de un condiscípulo perverso; desde la -caricia bondadosamente sugestiva de la madre hasta el cáliz de -voluptuosidad en que las biltroteras ofrecen tentadores refinamientos; -desde el ejemplo educador del laboratorio hasta el veneno de una -amistad perniciosa. Todo en la vida es fuente de sugestiones que pueden -llevar al mal como al bien: se transforman, se adaptan a las exigencias -de cada edad, de cada profesión, de cada temperamento, de cada ambiente. - -En ese vaivén de sugestiones es lógico ver germinar un tipo -frecuentemente observable; bajo la influencia de sugestiones diversas -algunos individuos son arrastrados a hacer de la simulación un hábito -irresistible. - -Si la sugestión es fuerza omnipotente--pues así como arrastra al delito -a un degenerado mental, lleva al heroísmo a un entusiasta y al martirio -a un místico--lógico es que en circunstancias especiales induzca a la -simulación, o encamine en este sentido las tendencias de un sujeto ya -predispuesto al fraude. - -En la psicología de este tipo suelen combinarse diversos caracteres -convergentes, aunque derivados de grupos diversos; se suman la -credulidad, el misticismo y el estetismo, mezclados con la vanidad, el -exhibicionismo y la mentira. Algunas veces se descubre una simulación -de audaces perversidades en sujetos ingenuos, inocentes; así en un -literato inteligente, pero degenerado, comprobamos detrás de una -irresistible tendencia al erotismo simulado, la castidad y el onanismo. - -El _simulador-sugestionado_ lo es de segunda mano. El impulso para -simular le viene de otros individuos. En psicología colectiva se sabe -que la sugestión de la masa sobre el individuo puede arrastrarle a -simular cosas que en realidad no ha hecho ni es capaz de hacer; en -una reunión de huelguistas la sugestión del ambiente era tan grande -que muchos entusiastas simulaban haber apaleado a obreros que no se -adherían a la huelga; uno de ellos, incapaz de ninguna acción mala, -simuló lesiones que dijo recibir en la refriega con el apaleado, -imitando, sin saberlo, el clásico ejemplo de Pisistrato. Más tarde se -asombraba de la sugestión del medio, que le había inducido a simular la -realización de actos contrarios a sus sentimientos. - -Otras veces la sugestión es individual e indirecta. Conocemos un -colega, sugestionado por otro, que para ser estimado y respetado -cree debe parecérsele; simula su manera de hablar y sus gestos, y, -por hábito, lo hace ya inconscientemente, con pleno automatismo. De -sugestión indirecta nos dan abundante ejemplo los _snobs_, que simulan -los gustos e ideas que están de moda. Entre los literatos novicios -es frecuente encontrar sujetos que simulan poseer malas cualidades, -creyéndolas verdaderas en los fisgones por quienes están sugestionados; -el _snob_ literario suele fingir todo lo que cree verdadero en sus -modelos. - -Un joven literato, sugestionado por los decadentes franceses, creyóse -obligado a simular los refinamientos y vicios fingidos por éstos, -conceptuándolos verdaderos. Simulaba ser maricón, haschichista, -morfinómano y alcoholista; vestía trajes raros; trasnochaba en los -cafés, simulando estar ebrio, aunque sentía repulsión orgánica por -las bebidas alcohólicas. Simuló estar enamorado de una joven que -decía víctima de la lujuria infamante de su propio padre; de esta -simulación le nació la ocurrencia de simular un suicidio, después de -haber simulado un pretendido envenenamiento de su supuesto suegro y -confesarse arrepentido de ello. Todo era producto de sus pueriles -sugestiones, fruto de las fisgas de los estetas y superhombres cuyas -obras leía con predilección y bajo cuya influencia vivía. - -Agregaremos que es común observar la autosugestión en muchos -simuladores, que al fin realizan con sinceridad sus simulaciones. -Igual fenómeno ocurre con los otros fraudulentos: algunos mentirosos -acaban por creer sus propios embustes y muchos imitadores se convencen -fácilmente de su originalidad. Por otra parte, conviene reconocer que -muchas veces hay un fondo sincero en lo que se simula: el solo hecho de -querer fingir algo significa que el individuo estima o desearía poseer -la cualidad simulada. - - - X.--CONCLUSIONES - -El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta al -medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de la -psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética del -carácter, caracterizada por el predominio de la simulación. - -En la composición del carácter intervienen diversos elementos de -la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden -clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos -tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres -humanos". - -Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están -diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor -intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los -medios de lucha. - -Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello -indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones -del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador -característico", en quien la simulación es el medio preferido en la -lucha por la vida. - -Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos. -En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos -la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular -surge sobre fondo patológico. - -Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios, -los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos -principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles"); -los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los -simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados"). - -Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran -una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son -harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos -constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de -adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente -de una modalidad psíquica especial. - - - NOTAS: - -[4] Carlos Alfredo Becú en su estudio sobre "La moral de la Lucha por -la Vida", observa que imitar y simular son condiciones de éxito en la -lucha por la mejor adaptación a la vida social. - -"Si fuera necesario desarrollar aún más esos principios de ética -social, llegaríamos a preconizar, no sólo la necesidad de evitar las -divergencias, sino la obligación moral positiva de identificarnos, en -absoluto, con el medio social. En otras palabras, abdicar de nuestra -personalidad, pues su acción podría obstaculizar nuestro triunfo en -la lucha. Es lo que se llama _habilidad_ en la vida, englobando en -esta palabra un grupo de procedimientos encaminados a templarnos al -unísono de nuestros conciudadanos. Es, en resumen, erigir en principio -de moral social la supresión de nuestras individualidades, ahogadas en -la necesidad de imitar a los demás o simular sus caracteres. Es este -un principio darwiniano, cuya excelencia, considerándolo como la mejor -templada de las armas para la lucha por la vida, puede ser demostrada -también con argumentos darwinianos. Es, en efecto, la reproducción -dentro de las sociedades humanas, de una curiosa forma de adaptación -al medio estudiada en ciertos insectos por Alfred Russell Wallace, el -co-creador de la doctrina de Darwin, naufragado luego en un pantano -espiritualista. Llamóle _mimicry_, que se traduce _mimetismo_, y -consiste en una adaptación tan perfecta del animal al medio, que no -sólo ha conseguido organizar su fisiología para la vida en cierto -ambiente, sino que ha copiado con pasmosa fidelidad, su forma, tamaño, -coloración, etc. De esta manera, el insecto, que vive entre hojas -verdes o ramitas secas, consigue parecerse tanto a una hoja o a una -ramita, que pasa desapercibido entre ellas, y se libra así de sus -enemigos; es, como vemos, un excelente medio de luchar por la vida. Un -ejemplo criollo de mimetismo es el _mamboretá_, lindo bichito vinculado -a ciertas agradables reminiscencias infantiles. Es una verdadera hoja -de gramilla tierna, y se necesita toda la perspicacia de un muchacho -travieso para descubrirlo, cuando, estirando sus patas largas y -delgadísimas, se desliza entre las matas de pasto." - -Un hombre-mamboretá es el ejemplar más perfecto de la especie, en -cuanto a sus aptitudes para la lucha por la vida; a esta conclusión -nos lleva una ordenada lógica, partiendo de la doctrina darwiniana. -Es, como vemos, un concepto radicalmente distinto del usual en los -malos comentadores del pensador inglés, y especialmente, de quienes han -intentado edificar sociologías rengas sobre sus principios biológicos. - -Sería acaso inútil confirmar con ejemplos la teoría anterior. Basta -recordar que la imitación es, según Tarde, la más enérgica de las -fuerzas sociales; y esta simple mención del sociólogo francés, me -evita la ingrata labor de diluir pensamientos ajenos para confirmar -lo propio. Y si de la imitación pasamos al verdadero mimetismo, -considerado como medio de lucha por la existencia, los ejemplos -no serán menos frecuentes. Son repeticiones de ideas o doctrinas, -declaraciones, frases e interjecciones, o bien, en una situación más -evidente, copias de insignias, prendas de indumentaria. Recuérdese -la importancia de sacar cruces y otros emblemas durante ciertas -persecuciones religiosas, o chalecos colorados bajo el gobierno de don -Juan Manuel de Rozas. Estos últimos casos de mimetismo, en nada se -diferencian del estudiado por Wallace. - -"Pero sin recurrir a ejemplos que pueden considerarse excepcionales, -bastará un examen imparcial y sensato, aunque somero, para convencernos -de que la organización social contemporánea impone ese mimetismo como -norma de moral colectiva, y como condición para vivir en sociedad. -Recuérdese lo dicho anteriormente sobre la habilidad en la vida. - -"La imitación y la simulación representan, pues, en la sociedad, la -forma usual de la adaptación; y a este último concepto se reduce, como -hemos visto, la idea darwiniana de la lucha por la vida". (_Archivos de -Psiquiatría y Criminología_, Buenos Aires, Septiembre, 1903.)--(Nota de -la 3.ª edición). - -[5] "La organización del carácter, su desarrollo y su fijación, -producen ciertas formas psicológicas completamente análogas a los -fenómenos del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter -asume, en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera -naturaleza, y la confusión así determinada tórnase, en principio, en -beneficio del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele -tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y -conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o -defectos que en realidad no posee o posee débilmente. - -"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más -voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema -constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir -actitudes provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar -que los demás procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y -semi-instintivo, pudiendo manifestarse continuamente o producirse por -casualidad...". - -"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente -opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase una -tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver solamente -los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En la segunda, -en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad no -existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma, y -simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación -simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación disimula -la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen en evidencia". F. -Paulhan, "La simulation dans le caractère", en _Revue Philosophique_, -Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.). - -[6] Merecen especial mención dos artículos de Paulhan, aparecidos -en la "Revue Philosophique". En el primero estudia la disimulación -de los sentimientos afectivos (_el falso impasible_), en el segundo -la simulación de los mismos (_el falso sensible_); en ambos casos -el simulador procede movido por un propósito netamente utilitario, -procurando adaptarse al sentimiento social del medio en que vive. Ambos -estudios son de una concepción y una claridad casi perfectas.--(Nota de -la 3.ª edición). - -[7] Ramos Mejía ha estudiado particularmente _Los Simuladores del -talento_, en un interesante libro de proyecciones políticas. - -"Estos hombres mediocres e inútiles que son la expresión humana -de aquella animalidad defensiva, tienen en su espíritu, como los -paralíticos y los mudos en su cerebro, _suplencias_ de extraordinaria -aplicación, el don de espera del batracio oportunista, las -transmutaciones de la forma, el uso del color, las actitudes, las -complicadas comedias de todo lo que hiere el sentido alerta de sus -enemigos. Todo ello no les sirve para agredir, sin embargo, porque la -iniciativa es propiedad del talento como la fecundidad de la vida; pero -se defienden con armas cuyo uso y mecanismo ignora aquél, porque es -inocente y sin malicia frecuentemente...". - -"Ciertas aptitudes dispersas que por una educación progresiva han -llegado a un desarrollo considerable, establecen por el uso la -corrección falaz de un funcionamiento complicado, alcanzando a -constituir verdaderos _aparatos mentales_, que invitados al movimiento -por cualquier remoto peligro, entran en acción con la regularidad de un -mecanismo registrador. Tales aparatos están generalmente constituidos -por grandes o pequeñas disposiciones para la simulación: _aptitudes y -actitudes_, ambas combinadas, porque en el fondo no hay otra cosa que -histrionismo desvergonzado". - -"Tienen en el espíritu todos los elementos de la ilusión y un -dispositivo teatral por medio del cual, combinando simples _manchas_, -dan en el lienzo la sensación completa de cosas que a la distancia -resultan acabadas; con la escoba sugieren la sensación de un hombre, -con un diario una bandera, con el bastón un cetro y si el público tiene -cierta disposición, que las precauciones y el interés de otros han -suscitado, resultan: estigma de la gloria las erupciones, cicatrices -los traumatismos y rastro de la vigilia estudiosa las ojeras libertinas -de la mala noche...". - -"En la esgrima de estas aptitudes de protección, _el defensivo_ suele -tener golpes de éxito que le equiparan al genio; porque llegar a la -cumbre sin talento, ilustración, virtudes domésticas elementales, -siquiera, es, sin duda, poseer un género singular de superioridad. ¿No -lo tiene, acaso, el que por medio del silencio recamado con la falsa -pedrería de los gestos, de los monosílabos y exclamaciones, mantiene -por largo tiempo la sensación de su misteriosa existencia? Hay un arte, -casi estoy por decir que es una ciencia, que enseña a vislumbrar los -provechos del silencio y revela el secreto de sus usos, educando la -perseverancia y el dominio tan útil sobre la fisonomía y los nervios. -Poseerlo es una de las características más humanas de la protección. -¡Cuántas cosas no teje detrás de él la imaginación popular! Pero ¡ay! -de él, el día en que _el defensivo_, a fuerza de tironeársela, pierde -en un instante de desequilibrio la preciosa virginidad de la lengua, -entregándose a un verdadero _libertinaje_ verbal que le arranca -violentamente de aquel olimpo prestigioso de la sombra...". - -"No es menos defensiva, en muchos casos, la misma oratoria, cuando -como ese silencio fructífero, se emplea para ocultar pobrezas mentales -vergonzantes. Ese orador verboso, pero estéril, de todos tan conocido, -es el tipo del _defensivo superior_, mezcla curiosa de tintorero -astigmate, por la abundancia de colores chillones que maneja; de -pirotécnico, por el ruido inútil que produce; de cómico, por el -gesto abusivo, la _pose_ sugerente, el ademán de atleta y de augur -confundidos fraternalmente, con que sugiere la sensación de plenitud, -en el vacío. Nadie, como él, más feliz, cuando despliega sus abundantes -trapos de serpentina, dominando la atención de la simplicidad de -espíritu, con aquella verbosidad venturosa que pone láminas a su inútil -facundia. Es el espíritu más consumado de prestidigitación psicológica, -el mentiroso emotivo por excelencia. Su charla no es jamás vehículo de -ideas, o si a las veces existe alguna, lo que parece bien raro, es sólo -en un estado tal de dilución, que no sería posible pescarla en aquel -mar de papelillos multicolores. Algunos, más alados que otros, suelen -en ocasiones suspenderse un poco más arriba de la tierra, porque con -la maravillosa inflexión de la voz y algunas otras raras cualidades -puramente externas, o encantan el oído o sorprenden la sensibilidad -tocándola con mansedumbre. Por ese medio acaban por dominar el -corrillo, desterrar el aburrimiento de la expectativa y conquistar -el prestigio de la atención en los cerebros dóciles al engaño. Su -habilidad protectiva, está principalmente en detenerse cuando ya -asoma dentro de su incoercible verborragia la vaga silueta de aquel -delicioso _macaneador_, cuyo espíritu, tan ingenuamente expansivo, vela -siempre experto dentro del alma del orador. Hay que reconocer, con -todo, que tiene la facultad de hacerse oir siempre en los más graves -problemas, por la audacia en el abordaje, la felicidad envidiable en -la cita y aquella rara habilidad con que pone al servicio de todas las -inteligencias la chispeante vulgarización de las arduas cuestiones". - -"Deben tener, y la tienen sin duda, una función prevista todos estos -_defensivos inferiores_ que en ocasiones flotan tan arriba, subsisten y -se mantienen por raras virtudes de organización animal hasta por encima -del talento excelso y de los verdaderos méritos. En tan complicada -dinámica, ¿no habrá alguna ley de equilibrio que reclame su menudo -concurso como en las trascendentales de la vida la tiene el gusano y -el molusco, que transforman la naturaleza de los terrenos y alteran el -curso de los ríos por simple acumulación? Ya que no pueden sacar de -sí mismos la fuerza que necesitan, se injertan otra alma, suerte de -autoplastia moral que les permite usar una postiza y hacer alarde de la -abundancia falaz que transitoriamente los redime de su inferioridad...". - -La tesis de este libro es paradojal; es necesario poseer talento -verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del -talento.--_Los Simuladores del talento_, Buenos Aires, 1904. (Nota de -la 3.ª ed.). - -[8] Como complemento lógico de su paradojal estudio sobre los -_simuladores del talento_, examina Ramos Mejía a los _disimuladores del -talento_; esta disimulación es un hecho posible, aunque no frecuente. - -"Así como hay quien simule el talento para vivir y triunfar en la lucha -por la vida, así hay también quien, con el mismo fin, lo disimula; de -manera que, frente al grupo numeroso de los simuladores está el de los -disimuladores. - -"La disimulación es una función tan defensiva como la otra que le -hace _pendant_. Difieren ambas en que aquélla tiene un carácter de -mayor pasividad y es menos dramática en sus procedimientos. Y, sin -embargo, es más fácil _disimular_ que _simular_, porque el disimulo, -que no tiene el poder sugerente de la mímica y del ruido, se presta -más fácilmente al análisis y al examen de la curiosidad que a menudo -fracasa frente a la deslumbrante movilidad de ésta. La impenetrable -quietud del disimulador ofrece un procedimiento menos rico de recursos -y de engaños que la inquieta variabilidad del simulador. - -"El reducido despliegue de sus aptitudes defensivas, se limita -generalmente a _achicarse_, a reducir la superficie de agresión para -ofrecer menos flancos al ataque y pasar más fácilmente desapercibido. -Posee un dominio genial sobre las funciones de relación, la fisonomía -y la emotividad, de manera que ningún agente de perturbación sensitiva -pueda tomar de sorpresa a la más inquieta fibra muscular o al más -humilde de los cilindros nerviosos que conduce impresión o movimiento. -La oclusión completa de todos los canales de exteriorización, para que -todas las funciones circulatorias de la sensación se hagan debajo de la -superficie tegumentaria, constituye algunas de las tantas ruedas del -aparato destinado a imitar la muerte y el silencio, la indiferencia y -la insensibilidad más completa, a los fines de ocultación provechosa" -_Loc. cit._--(Nota de la 3.ª edición). - -[9] Dos psiquiatras italianos, Penta y Del Greco, partiendo de la -observación de los simuladores patológicos, y especialmente de -los simuladores de la locura, se inclinan a ver en la simulación -un carácter psicológico inferior, un estigma degenerativo. Todo -lo expuesto en el presente volumen demuestra que es una de tantas -formas de adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, -una manifestación de la astucia y del fraude, más evolucionada -que la brutalidad y la violencia, como instrumento de lucha y de -adaptación.--(Nota de la 3.ª edición). - - - - - =Cap. V.--Simulación de estados patológicos= - - I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión de estas - simulaciones.--III. Objetivo uniforme de sus diversas formas - médico legales.--IV. Principales aspectos clínicos: eludir el - servicio militar, explotación de la beneficencia, simulación de la - locura.--V. Enfermedades que pueden simularse.--VI. Simulación de - la salud (enfermedades disimuladas).--VII. Conclusiones. - - - I.--SU UTILIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA - -Siendo este ensayo una introducción al estudio particular de la -simulación de la locura, justo será examinar con diligencia cierto -grupo de simulaciones que conexiona el tema general con el asunto -especial de la parte siguiente. - -Slocker, autor de la mejor monografía sobre enfermedades simuladas, -ve el asunto al través de su preocupación personal y descubre en -las enfermedades simuladas los problemas de mayor importancia que -se presentan a la consideración del médico. En verdad, no puede -compartirse tal opinión; al médico le interesan más, sin duda, las -enfermedades verdaderas. - -Hacemos esa pueril salvedad para agregar que no es nuestro propósito -abordar el tema siguiendo la vía trazada por los profesionales que han -visto la cuestión médica, desconociendo la cuestión humana. No han -sospechado que una amplia ley biosociológica encuadra esos fenómenos -en un marco general, abarcando todos los fenómenos de simulación en -la vida biológica y social. Se ha estudiado en las enfermedades -simuladas el hecho clínico y médico-legal, ignorándose su aspecto -psico-sociológico. Para lo primero basta ser médico; para lo segundo -requiérense otros conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de -los profesionales de la medicina. - -Léese en todos los autores que Hipócrates, Galeno, Ambrosio Pareo, -Silvaticus, Fidelis, Zacchia, Steurlín, y otros, hacen referencia -especial a la simulación de enfermedades. Fodéré, Belloc, Marc, -Dehauss, Robecourt, Setier, Gilbert, se ocuparon de ella en el siglo -XIX. Respecto de simulaciones especiales en el ejército, escribieron -Souville, Borié, Moricheau-Beaupré, Percy y Laurent, Coche, Fallot, -Hennem, Hutchinson, Chegue, Marshall, Kirchkof, Isfordink, en la -primera mitad del siglo; en los últimos cincuenta años la bibliografía -es muy vasta. Permanece clásico el tratado de Boisseau, siendo -realmente estimables los de Duponchel, Devergie, Derblich, Slocker y -pocos más. - -Estudiaremos el asunto de distinta manera; elevando el punto de -observación ensancharemos nuestro horizonte. - -En los capítulos precedentes hemos visto que el hombre, como todos -los seres vivos, lucha por la vida; para ello posee medios de diversa -índole, que se adaptan a las condiciones de la lucha; entre los -medios fraudulentos la simulación es de los más generalizados y asume -numerosas formas adaptadas al ambiente. - -Los medios de lucha por la vida se transforman tendiendo a obtener la -mejor adaptación con el menor esfuerzo, es decir, en el sentido de la -menor resistencia. - -En las sociedades humanas el principio de la lucha por la vida se -atenúa progresivamente, desarrollándose otro principio, el de -asociación, que tiende a modificar radicalmente las condiciones de la -lucha misma; al antagonismo absoluto entre los individuos, al _mors -tua vita mea_, se oponen numerosas y complicadas formas de solidaridad -social. - -Esa evolución se caracteriza por fenómenos paralelos, producidos en la -mente humana y en la organización social. Psíquicamente, tenemos el -desarrollo progresivo de los sentimientos llamados altruístas, que en -la evolución mental de la humanidad tiende a extender la solidaridad -del individuo a la familia, de ésta a la tribu, de ésta a la raza o a -la nación, y de ésta a la humanidad. Sociológicamente, se caracteriza -por la formación de instituciones que, en su conjunto, constituyen -la beneficencia, evolucionando de formas primitivamente utilitarias, -(beneficencia positiva) hacia formas cuyo utilitarismo es cada vez más -indirecto, (beneficencia negativa); ambas bien estudiadas por Spencer. -Estas instituciones sociales resultan de la evolución mental indicada. - -La evolución altruísta de los sentimientos humanos se inicia en -presencia del dolor ajeno. El débil y el inferior han podido ser -objeto de desprecio; no lo fué nunca el enfermo. El hombre, que busca -rehuir el dolor y encontrar el placer (nosotros diríamos que trata -de seguir su evolución por el camino de las menores resistencias), -debe, necesariamente, conmoverse ante el dolor de sus semejantes. En -el salvaje y en el niño ya se encuentra ese fundamental sentimiento -de _piedad_, inherente al hombre considerado como animal sociable; -cuando falta, lo mismo que el sentimiento de _probidad_, el hombre es -un ser antisocial, es decir, un delincuente. Confirma nuestras ideas la -clásica definición de Garófalo. - -Considerado el hombre como unidad social, en lucha contra sus propios -semejantes, su _locus minoris resistentiae_ para los enemigos debe ser -siempre el sentimiento de piedad, punto de arranque del altruísmo; las -instituciones de beneficencia son su expresión social. Por esto, dentro -de nuestro concepto funcional de la simulación, debemos encontrar aquí -una forma especial perfectamente adaptada a ese lado vulnerable; la -simulación explota el sentimiento de solidaridad social, en su forma de -piedad por el dolor, y determina la simulación de estados patológicos. - -No discutiremos las desventajas que el incremento de la solidaridad -social puede tener para la selección humana; mientras multitudes -laboriosas y fecundas carecen de lo necesario, duele ver que -los manicomios, las cárceles y los asilos entretienen la cómoda -holgazanería de seres improductivos, cuando no perjudiciales. Es -el eterno problema de la lucha contra el parasitismo social de -los degenerados, frente al de la justa protección a las clases -trabajadoras; un cultor de la frase podría decir que se degenera a las -masas mediante la miseria, para darse luego el lujo de mantenerlas en -ocioso parasitismo. Sergi, en "Las degeneraciones humanas", ha dedicado -un bello capítulo al estudio de la supervivencia de los débiles y de -los inferiores; Nietzsche la fustigó acremente, invocando contra ella -el mejoramiento selectivo de la especie humana. - -También pasaremos por alto la dilucidación de otro problema que, si -debiera ser cuidadosa, requeriría, como la anterior, un volumen aparte. -La piedad y la solidaridad con los enfermos, traducidas en ventajas -reales que la sociedad les brinda en la lucha por la vida, expresan -nuevas formas evolutivas del utilitarismo individual; la máxima -galilea "haz a otros lo que quisieras fuera hecho contigo mismo" es -altamente utilitaria; aunque atenúa la lucha por la vida, no está en -contradicción con ella, pues representa la mejor forma de asociación -para la lucha. Comprobaríase, una vez más, que el altruísmo, lejos -de ser antagonista del individualismo, es su forma superior y más -socializada; corresponde a formas asociativas de lucha por la vida, -que, en definitiva, son las más ventajosas para los individuos. - -En rigor podríamos ver que la simulación de enfermedades es paralela a -la evolución de la lucha por la vida entre los hombres. A medida que -esta lucha se atenúa, por el desarrollo de los sentimientos altruístas -de piedad, la simulación de estados patológicos presenta mayor ventaja -y tiende a generalizarse. - -El estudio de la cuestión bajo esta nueva fase merece tentar a los que -han acumulado datos clínicos y médico-legales sobre las enfermedades -simuladas; hay una rica veta de observaciones psicológicas y sociales -que no han sabido descubrir los autores, demasiado médicos, que han -tratado esa materia. Diríase que el hábito ha restringido su campo -visual al círculo estrecho de las preocupaciones clínicas. - -Antes de terminar digamos dos palabras sobre otra cuestión, nacida -también del sentimiento de piedad, cuyo protagonista suele ser el -médico. Hay formas de rutina profesional que perjudican seriamente a -la sociedad. Cuando el médico, llevado por su piedad, prolonga por -días o minutos el dolor de un enfermo incurable, realiza una crueldad -nociva; procede en armonía con sus sentimientos, propios del ambiente, -recibidos por la herencia y disciplinados por la educación; pero en -realidad cumple una misión inhumanitaria. La función social de la -medicina debiera ser la defensa biológica de la especie humana, -orientada con fines selectivos, tendiendo a la conservación de los -caracteres superiores de la especie y a la extinción agradable de los -incurables y los degenerados; se evitaría con ello el desperdicio -de fuerzas requerido por el parasitismo social de los inferiores, -alejando, a la vez, la posible transmisión hereditaria de caracteres -inútiles o perjudiciales para la evolución de la especie. Pero este -problema sólo puede señalarse, por ahora, en el orden teórico. Acaso -los hombres del porvenir, educando sus sentimientos dentro de una moral -que refleje los verdaderos intereses de la especie, puedan tender hacia -una medicina superior, selectiva; el sereno cálculo desvanecería una -falsa educación sentimental, que contribuye a la conservación de los -degenerados con serios perjuicios para la especie[10]. - - - II.--DIFUSIÓN DE ESTAS SIMULACIONES - -Las simulaciones de estados patológicos ofrecen vasto campo de -observación y de estudio. Así como es fácil encontrar en el mundo -biológico los primeros ejemplos de simulación en general, también se -encuentran los de enfermedades simuladas. El hecho se explica, puesto -que entre las especies animales aparece el principio de asociación para -la lucha, originando el sentimiento de solidaridad; por eso, en los -animales que se asocian pueden encontrarse enfermedades simuladas. - -Los animales asociados con el hombre, adaptados a la domesticidad, -simulan con frecuencia estados patológicos. Poseímos un perrito muy -inteligente que recurría con frecuencia a la astucia. Enfermó en -cierta ocasión y le regalamos de golosinas; curado de su pasajera -dolencia, dos meses más tarde, viendo un plato con dulce de leche, -el astuto animal simuló estar enfermo; echóse en un rincón llorando -enternecedoramente. Nadie sospechaba el motivo de su repentina -enfermedad; el dulce fué comido sin darle participación alguna. Pocos -momentos después el animal curó de su fingida dolencia, resignándose, -apresuradamente, a lamer los platos pringosos de dulce. - -Entre los hombres de campo los hay muy hábiles para reconocer las -enfermedades simuladas por los animales. Todos hemos visto caballos que -se fingen enfermos antes de ser atados; después de estarlo desisten de -su simulación, trabajando sin inconvenientes. - -Es harto conocido el ejemplo del pato que arrastra el ala al volar, -simulando estar herido, con el propósito de defender su nido mediante -esa estratagema. Al estudiar las simulaciones en el mundo biológico, -hemos recordado que muchos insectos, viéndose amenazados, fingen estar -muertos. Cuando niños, todos pasamos emocionantes momentos contemplando -las luchas entre el gato y el ratón; este último suele simular estar -mal herido o moribundo para intentar la fuga en momento inesperado. -Recorriendo los libros de Romanes, Wallace, Cuénot y otros, podría -coleccionarse una larga serie de ejemplos de simulación de enfermedades -en los animales. - -En los hombres son frecuentísimas; en todos los idiomas y dialectos -existen modismos o vocablos especiales para expresarlas. En la jerga -popular mil frases lo revelan, y algunas de ellas están generalizadas -entre las personas cultas. - -No se crea que el fenómeno es moderno. Basta abrir el Génesis para -encontrar a Raquel simulando estar indispuesta para no levantarse de la -cama donde tiene escondidos ciertos ídolos robados; en otra parte, en -el Libro de los Reyes, encontramos a David simulando haber perdido la -razón para sustraerse a las iras de Saúl; y en otro pasaje de ese libro -pornográfico que se llama la Santa Biblia, Amnón, hijo de David, simula -estar enfermo para guardar cama y desahogar su amor incestuoso con su -propia hermana Tamar. - -Es seguro que antes de los tiempos a que la Biblia se refiere existían -enfermedades simuladas. Como observa Tomellini, el hombre debió -concebir esta forma de simulación al observar por vez primera que -ante el quejumbroso ¡ay! del enfermo sus semejantes le rodeaban de -atenciones cuidadosas, eximiéndole de ciertos deberes fundamentales -que la lucha por la vida impone. Sin engolfarnos en el análisis de -las formas que debió revestir este fenómeno a través de la historia, -limitémonos a decir que donde hay asociación en la lucha y sentimientos -de solidaridad social, algunos sujetos astutos simulan estar enfermos -para explotar esos sentimientos. - -En un epigrama de Marcial encontramos la historia picaresca de Celio, -que simulaba estar enfermo de gota para no cumplir ciertas obligaciones -de la vida cortesana; pero con tan mala suerte que a fuerza de fingir -la enfermedad acabó por contraerla de veras. Apiano cuenta de un tal -que para esquivar persecuciones se fingía ciego, no sospechando que al -quitarse el emplasto se encontraría realmente privado de la vista; y -Plinio, para probar la fuerza de la imaginación, refiere de un sujeto -que soñó estar ciego y despertó privado de la vista. No son raros los -hechos de este género; Montaigne, en sus ensayos (Libro II, Cap. XXV), -aconsejó "de ne contrefaire le malade", por ser peligroso para el -simulador. - -Es seguro que en ciertas épocas de mayor relajación moral se ha -difundido extraordinariamente la costumbre de simular enfermedades. -Casos hay de ella en la mitología y Ulises se valió muchas veces de -este recurso para salir de aprietos. En la edad media esta clase -de superchería llegó a ser epidémica; bástenos recordar la famosa -"Cour des Miracles", donde se reunían todos los mendigos, pícaros y -trapizondistas del viejo París. La novela picaresca española es una -verdadera enciclopedia de simulaciones y difícil es encontrar un sólo -relato en que no aparezca un falso mendigo que simule enfermedades para -explotar la credulidad del prójimo. - -Son muchísimos, sin duda, los acontecimientos históricos de importancia -en que la simulación por parte de altos personajes juega un papel -principal; Boisseau indica varios; otros son recordados en el -diccionario de medicina de Dechambre y algunos en los demás autores. -Pero no es nuestra tarea repetir sus datos ni investigar otros nuevos; -Ésa es obra paciente de cronistas. - -Sólo agregaremos que la disimulación de las enfermedades responde -siempre al propósito general de todas las simulaciones: el fin es -adaptarse en el sentido de las menores resistencias. La simulación -de la enfermedad es, precisamente, una disimulación de la salud, y -viceversa. Simúlase la enfermedad cuando ella ofrece ventaja sobre -la salud; se simula ésta cuando la enfermedad coloca al sujeto en -condiciones desfavorables que conviene ocultar. - - - III.--OBJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS - -Desde el punto de vista médico-legal la simulación de enfermedades -comprende fenómenos muy diversos. Slocker los especifica como sigue: -_Simular_ una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes -del proceso simulado; disimularla es ocultar las manifestaciones -sintomáticas con que la enfermedad real perturba las funciones -biológicas; _pretextarla_ es referir las manifestaciones patológicas, -procurando demostrarlas incompatibles con determinadas funciones; -_provocarla_ es ponerse en las condiciones necesarias para alterar -una o varias funciones normales; _exagerarla_ es presentar con mayor -intensidad los síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así -fijados esos conceptos parciales, dedúcese claramente que todos entran -en el concepto genérico de la _simulación_. Disimular es simular el -estado fisiológico; pretextar es simular la incompatibilidad entre una -enfermedad y el cumplimiento de una obligación; provocar es simular que -han sido espontáneas las condiciones determinantes de la enfermedad; y, -finalmente, exagerar es simular manifestaciones patológicas mayores que -las existentes. - -Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el punto de vista -médico-legal, las determinaciones periciales o simplemente diagnósticas -han de referirse a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación -de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. Determinar si un -individuo está enfermo o finge estarlo, o bien si es verdadero el -defecto físico que presenta; 2.º. Determinar si un individuo, que -dice estar sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; 3.º. -Determinar el fondo de incompatibilidad que la enfermedad alegada puede -tener para las funciones que debe desempeñar el individuo afectado; -4.º. Determinar si una enfermedad, lesión o defecto físico, han sido -provocados. - -En la práctica médico-legal algunas simulaciones de estados patológicos -tienen interés especial. Fuera de la simulación de la locura, que -dilucidaremos extensamente, el médico legista suele encontrar -simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis traumáticas, de -estupro, de impotencia, de suicidio, etc., etc. Todos esos casos -pueden revestir un alto interés penal o civil, habiéndose determinado -para cada uno de ellos normas especiales que permiten, casi siempre, -desenmascarar a los simuladores. - - - IV.--PRINCIPALES ASPECTOS CLÍNICOS - -Pertenece a los tratados especiales el estudio clínico de -las enfermedades simuladas; muchos autores lo han realizado -satisfactoriamente. Nuestras observaciones personales poco pueden -agregar y su interés sería muy relativo. - -En cambio, procuraremos encuadrarla dentro de principios generales, -encarando el estudio de sus factores determinantes para hacer resaltar -que su objetivo es obtener una ventaja en la lucha por la vida; -señalaremos cuál es, en nuestro concepto, su evolución y cuál la -profilaxia que puede suprimirlas. - -Boisseau afirma que la realización de cualquier acto útil o de interés -puede determinar un hecho de esta índole. Esta verdad general, -concordante con nuestra ley, no debe interpretarse en un sentido -absoluto, pues ciertos sujetos simulan, por causas patológicas o por -temperamento, como vimos al analizar la psicología de los simuladores. - -La simulación de enfermedades es frecuente entre los neurópatas, -especialmente entre los histéricos; la imitación y la sugestión -tienen en ellos primordial importancia. Hemos conocido un histérico -cuyo anhelo supremo era que el médico se preocupara diariamente de -él; vecino de cama de un sujeto afectado de parálisis espinal de -Brown-Séquard, observó que este enfermo era objeto de cuidadoso examen -diario; un día le vimos pasear por la sala arrastrando la pierna -derecha, y al interrogarle nos manifestó que tenía insensible la pierna -izquierda; observamos cuidadosamente su injustificada sintomatología, -comprobando que el histérico simulaba las dolencias de su vecino para -atraer la atención de los médicos. Un neurasténico simulaba vómitos y -dificultades digestivas para obtener una dieta especial que se daba a -otros pacientes. - -Las causas varían al infinito. Una joven señora, a la que nada faltaba -en su hogar, sentía necesidad de ser infiel a su marido; celoso éste, -no la dejaba satisfacer sus inclinaciones. Ella, entonces, simuló estar -afectada de histeria; el esposo, en presencia de sus ataques, cada -vez más intensos, le permitió recorrer varios consultorios médicos, -donde ella obtenía de los facultativos el único remedio compatible -con su enfermedad. Otro falso enfermo ofreció el reverso de la -medalla; era un joven ligado por vínculos de convivencia a una mujer -que no amaba; faltándole valor para abandonarla sin justificación, -fingióse enfermo, consultó al médico y le refirió ciertos datos que -imponían el diagnóstico de una enfermedad vergonzosa. Provisto de -las correspondientes recetas, inició un tratamiento de fricciones -mercuriales y yoduro; la víctima del engaño se apresuró a averiguar -para qué servía ese tratamiento y cuando lo supo le abandonó indignada. -El simulador obtuvo así el éxito más completo. - -En la forma parcial de agravación de los síntomas, la simulación de -enfermedades es frecuentísima en los hospitales, donde los huéspedes -quieren evitar que se les despida para no perder la pensión de la -beneficencia pública. Enfermos curados, al despedírseles, simulan ser -nuevamente atacados por la enfermedad o acusan la simple exageración -de alguno de los síntomas. Quien haya asistido a una sala de hospital -conoce la frecuencia de esos casos. - -Otro falso enfermo recorría consultorios particulares exponiendo -sus lamentaciones por imaginarias dolencias; cuando el médico había -formulado la receta, el presunto enfermo se echaba a llorar y -confesaba, con voz entrecortada por sollozos, que faltábale dinero para -adquirir los medicamentos. El médico, por verdadera generosidad o por -librarse del importuno, dábale la suma necesaria para la adquisición -de los remedios. El dinero no terminaba en la farmacia, sino en la -taberna, donde el simulador bebía a la salud de la credulidad médica. - -En las prácticas de la justicia menuda es harto conocido y explotado -el expediente de las enfermedades simuladas, ya para eludir citaciones -del juez, ya para evitar un desalojo forzoso del domicilio. En algunos -casos hay simple pretextación o alegación de enfermedad; otras veces, -cuando el juez puede ordenar se verifique la verdad del padecimiento -alegado, el supuesto enfermo se mete en cama, simulando ante el físico -los síntomas de la enfermedad certificada por un médico amigo. - -Una menor de edad presentóse ante la justicia de Buenos Aires -exhibiendo lesiones que decía le causara su padre, para disuadirla de -un noviazgo sentimental e inducirla a un matrimonio de conveniencia; el -juez quitó al padre su patria potestad y autorizó el casamiento de la -menor. Por vía extrajudicial se supo que las lesiones no se las había -inferido el padre sino la misma menor, por consejo del novio. Pero ya -estaban casados. - -En la clínica de criminología del profesor De Veyga es frecuente ver -individuos que se presentan a los médicos simulando enfermedades -diversas; su propósito es ser enviados a un hospital para sanar allí -en seguida y recuperar inmediatamente la libertad. Otros, afectados -por enfermedades crónicas, reumatismos, gota militar, tuberculosis, se -limitan a simular una exacerbación de los síntomas o una crisis aguda -de su mal. - -Los casos enunciados dan una idea de la innumerable diversidad de -causas que pueden motivar la simulación de estados patológicos y -del variado aspecto clínico que ella puede revestir. Pero tres son -las formas notables, abarcando por sí solas la mayor parte de las -cuestiones médico-legales. - -La primera encuentra su origen en la aversión al servicio militar -y es usual en los conscriptos que pretenden eludirlo; cuenta una -bibliografía muy vasta y ofrece buen número de casos en la observación -diaria. La segunda es la explotación de la beneficencia por falsos -mendigos; aunque su aparición es antigua como la caridad misma, su -bibliografía es corta y no sistemática. La tercera consiste en la -simulación de enfermedades mentales con el propósito de eludir la -acción de la justicia penal, siendo privilegio de los delincuentes que -se encuentran procesados. - -Analizaremos brevemente las dos primeras, limitándonos a dar su -interpretación general mediante un criterio sociológico; lo único -original que cabe a su respecto. De la tercera nos ocuparemos en la -parte especial. - -1.º. _Eludir el servicio militar._--Los estudios sociológicos demuestran -que la fuerza brutal, colectivamente organizada, fué en los siglos -pasados el medio más común de lucha por la vida entre las tribus, las -naciones o las razas. En este hecho encuentra su origen el sentimiento -patriótico: es la representación psicológica colectiva del sentimiento -de solidaridad entre los miembros de un estado. - -La organización progresiva de las instituciones militares tiene por -objeto hacerlas más eficaces para sus fines. En esas condiciones es -lógico que todos los miembros de una sociedad cooperen a la tarea -colectiva de la guerra, cuando los intereses comunes lo exigen. -Consecuencia de ello es el derecho de la sociedad para imponer a los -individuos la obligación del servicio militar; se considera como un -verdadero delito el acto antisocial de simular una enfermedad para -eludir ese deber. - -Así han nacido las disposiciones legales que castigan a los simuladores -de estados patológicos, siendo su consecuencia el refinamiento de los -medios empleados para descubrirlos. - -Pero todas las instituciones evolucionan. A medida que los pueblos se -civilizan, las formas de lucha por la vida se mortifican y los medios -empleados en ella se transforman. Las nuevas formas de organización -económica han elevado la capacidad productiva de los pueblos; la guerra -militar para la conquista de las fuentes naturales de riqueza tiende a -ser substituida por otra guerra económica que conquiste mercados para -los excesos de producción. Por eso entre pueblos civilizados la guerra -tenderá, cada día más, a ser una contradicción con la civilización -misma; si aún es posible,--lo es, pues se produce,--débese a que -las instituciones políticas no han evolucionado en armonía con el -desenvolvimiento de la capacidad económica de la humanidad. Pero ya, al -concepto de patria, como forma límite del sentimiento de solidaridad, -los espíritus que escrutan el porvenir tienden a substituir el concepto -de la solidaridad entre todos los países homogéneamente civilizados, -ampliando el sentimiento patriótico con el de humanitarismo. - -La difusión de esas ideas impone modificar el criterio médico-legal con -que hasta nuestros días se ha encarado el problema de la simulación de -enfermedades para eludir el servicio militar. Es justo, ciertamente, -castigar esos hechos si se los considera como la transgresión de un -deber social; pero no lo es menos que ese deber deja de serlo en -algunos individuos, convencidos del carácter pernicioso de la guerra -entre naciones civilizadas. No es sorprendente, pues, que viendo en -el militarismo una causa de guerra y de despotismo, algunos hombres -traten de eludir el servicio de las armas que riñe con sus más íntimos -sentimientos. Hay factores altamente morales que justifican esa -repulsión; el militarismo ha sido señalado como causa de injusticia y -de opresión, contrario a toda justicia y derecho. Se ha dicho que es -una escuela de asesinato colectivo e irresponsable; las investigaciones -de A. Hamon sobre la "psicología del militar profesional" tienden a -probar que en el ambiente del cuartel domina una moralidad baja y -antisocial. Frente a la sociedad, que obliga legalmente al ciudadano -a ser soldado, el hombre bueno y humanitario puede tener horror al -cumplimiento de lo que no considera un deber, sino una coacción. - -Esas razones morales inducen a pensar que la simulación de enfermedades -en los conscriptos no cederá a los pobres recursos de los médicos -militares, ni será eficazmente combatida por la coerción de leyes -especiales. Los artificios inventados para descubrir a los simuladores -son recursos explicables por la necesidad de servir a la ley; pero -revelan desconocimiento de otros factores que mueven los sentimientos -humanos y transforman las instituciones sociales. - -No haremos inventario del arsenal de los médicos militares contra las -enfermedades simuladas; ellos están expuestos a errores inhumanos -y no evitan la injusticia de imponer el servicio militar, a quien -lo considera inmoral. Por referencia de alguien que lo presenció, -conocemos el caso siguiente: en una Sanidad Militar se aplicaron a -un sordo-mudo verdadero ciento ochenta puntas de fuego, en varias -sesiones, por sospecharse que fuera simulador. - -Nosotros vemos la cuestión de otra manera. El militarismo, cumplida -su evolución histórica, debe tender a atenuarse entre los pueblos -civilizados, cuestión de años o de siglos. Esa atenuación será -progresiva, restringiéndose el tiempo del servicio militar; de sus -actuales formas permanentes pasará al fin a ser un agradable deporte -cívico, como es ya en Suiza. De esa manera desaparecería la necesidad -de simular enfermedades para eludirlo. - -La verdadera profilaxia consistirá en el advenimiento de formas -superiores de civilización, donde las luchas violentas sean -reemplazadas por la competencia en el mercado de la producción y por -nuevas normas jurídicas de las relaciones internacionales. Ésa es la -única profilaxia; obra de lustros, de siglos, poco importa: los siglos -son ínfimos espacios de tiempo en la evolución de la humanidad. - -2.º. _Explotación de la beneficencia._--Diversas monografías, curiosas -algunas, novelescas otras, han ilustrado este grupo de simulaciones, -cuyo fin es la explotación de la caridad pública y privada. Víctor Hugo -le dedica párrafos hermosos en su imperecedera "Notre-Dame de París". - -Es de Puisbarand la conocida frase: "los peores enemigos de los pobres -son los mendigos"; podría completarse agregando que los peores enemigos -de los mendigos son los falsos mendigos. Pero Puisbarand no nos dijo -por qué hay hombres que viven simulando estar enfermos. Esas causas son -principalmente sociales. Desde que la sociedad no asegura a todos sus -miembros una educación integral, capaz de adaptarlos a las condiciones -de lucha por la vida, muchos sujetos carecen de inclinación por el -trabajo, único medio honesto de vivir. Por otra parte, este parasitismo -social es debido a que no siempre los individuos están en condiciones -de poderse dedicar a un trabajo elegido en armonía con sus tendencias; -muchos que se ven obligados a aceptarlo en condiciones inhumanas, por -su cantidad y por su calidad, se sienten inclinados a odiarlo. Bien -ha demostrado Ferriani que las condiciones antisociales del trabajo -industrial convierten al niño en vago y después en ladronzuelo, por -odio al taller, que, en lugar de ser una escuela donde se enseñe -a trabajar, es una cárcel donde se le explota sin consideración; -las condiciones sociales determinan la delincuencia ocasional, en -sus formas de fraudulencia y vagancia, combinadas en los mendigos -profesionales que simulan estados patológicos. - -En estos sujetos la _mise en scéne_ suele ser aparatosa y refinada. -En Chicago, según refirió la prensa, la policía descubrió un club de -mendigos, hace algunos años, en West Adam Street. Encontróse allí una -comitiva de sujetos sanísimos y alegres, que comían, bebían, jugaban, -fumaban y poseían una biblioteca de filósofos clásicos para recrear -sus ratos de ocio. Todos ellos, durante el día, simulaban ser cojos, -ciegos, mudos, idiotas, sordos, y mendigaban por las calles de la -ciudad; por la noche reuníanse en su club para gozar tranquilamente -las ganancias de su "trabajo" diario. La policía encontró, en una de -las habitaciones, gran cantidad de carretelas para tullidos, muletas, -piernas de palo, zapatos simulando pies deformes, anteojeras y vendas -para los ojos, bastones para ancianos débiles, barbas postizas, -cajas de pintura destinadas a simular sobre la piel toda clase de -llagas y pústulas, ocupándose en esta especialidad dos miembros del -club, verdaderos artistas del pincel. Había numerosos carteles con -inscripciones apropiadas: "soy ciego de nacimiento", "soy sordo-mudo -por un susto", "inválido de la guerra civil", "ha adquirido su lepra -prestando servicios a otros enfermos", etc. Arrestados, se comprobó su -excelente estado de salud y sus aptitudes para el trabajo; desde largo -tiempo habíanse asociado para explotar la caridad de los filántropos, -en perjuicio de los verdaderos pobres. - -Casos como el anterior--que por su magnitud alcanzó cierta -celebridad--ocurren en todas las grandes ciudades. En Buenos Aires -la mendicidad fraudulenta aún no ha alcanzado vastas proporciones. -Conocimos, sin embargo, un ladrón profesional que nos refirió haber -sido ciego de profesión durante cinco años; ejerció "honradamente" -su trabajo con discretas ganancias, hasta que la policía descubrió -su fraude y le arrestó. En la prisión conoció a varios ladrones -profesionales; al ser puesto en libertad no pudo volver a su antiguo -oficio de ciego, y se dedicó al robo profesional con sus nuevos amigos. - -En las puertas de las iglesias no es raro ver sujetos tullidos que, -terminada su tarea, se retiran tranquilamente a sus casas, muy -mejorados de su enfermedad. Un enfermo de la Sala de nerviosos del -hospital San Roque ejercía la mendicidad fraudulenta; era un antiguo -hemiplégico, cuya pierna funcionaba casi normalmente, presentando -impotencia del brazo; este sujeto solía pedir permiso para salir uno -o dos días por semana, regresando al hospital provisto de dinero para -tabaco y otras pequeñeces. Supimos que en esas salidas mendigaba, -exagerando su hemiplegia y simulando la afasia observada en otros -enfermos de la sala. - -Estos fraudes han motivado la organización de la caridad social, en -sentido de proporcionar trabajo apropiado a todos los mendigos en -institutos _ad hoc_, encargándose la policía de perseguir a todos -los pícaros que no tienen cabida en ellos; son buenos modelos los -institutos existentes en Londres y en Bruselas. - -En suma, sea como fuere, la terapéutica de las simulaciones usadas -para explotar la filantropía debe convertirse en profilaxia; si el mal -tiene hondas raíces sociales, es necesario llevar a cabo una serie de -reformas que hagan del trabajo un agradable deber para todos, y no como -es hoy un yugo penoso para algunos. Impónese infundir a cada individuo -la noción de los deberes impuestos por la solidaridad social, que a -todos beneficia. Y, por fin, deben desaparecer esas formas agudas de la -miseria que deprimen el espíritu, degradándolo hasta formas inferiores -de lucha por la vida que simulan lo más desagradable en la vida humana: -la enfermedad. - -Ésa será la profilaxia eficaz contra tales simulaciones; será obra de -mucho tiempo, pues aún son pocos los países civilizados que pueden -pensar en tales reformas. En algunos está ya suprimida la mendicidad y -todo inválido tiene derecho a ser asistido por el Estado. - -Recorridos esos dos grandes grupos de causas de la simulación de -estados patológicos, no insistiremos sobre las demás, menos frecuentes -y sumamente variables. Tendrían su sitio en un tratado especial que -no sabríamos escribir. Réstanos citar las conclusiones de nuestros -estudios sobre el grupo más importante. - -3.º. _Simulación de la locura._--Es necesario considerarla desde tres -puntos de vista diversos. - -_a_)--_en general._ Las condiciones en que se desenvuelve la lucha por -la vida en el ambiente social civilizado pueden hacer individualmente -provechosa la simulación de la locura, como forma de mejor adaptación -a las condiciones de lucha; ya sea directamente, favoreciendo al -simulador, ya indirectamente, disminuyendo las resistencias que el -ambiente opone al desarrollo y expansión de su personalidad. - -_b_)--_por alienados verdaderos._ La persistencia de la razón en los -alienados y la inconsciencia de su verdadero estado mental mórbido, -les permite comprender las ventajas que reporta la simulación de la -locura en diversas circunstancias de la lucha por la vida, determinando -el fenómeno de la "sobresimulación", o simulación de la locura -por alienados verdaderos. En cambio, toda vez que el alienado es -consciente de su locura o comprende las desventajas que ésta le produce -en la lucha por la vida, "disimula" su alienación, equivaliendo este -fenómeno a una simulación de la salud, subordinada al mismo criterio -utilitario. - -_c_)--_por los delincuentes._ La simulación de la locura por los -delincuentes está subordinada a circunstancias propias de la -legislación penal contemporánea.--Los delincuentes, además de luchar -por la vida como los demás hombres, luchan contra el ambiente -jurídico-penal de la sociedad en que viven.--Ese ambiente jurídico, -concretado en leyes penales, condena al delincuente castigándole por -la ejecución del acto cuya _responsabilidad_ le imputa; en cambio, no -condena al delincuente alienado, considerándole _irresponsable_ de su -delito.--El delincuente, en su lucha por la vida contra el ambiente -jurídico, simula ser alienado para eludir la responsabilidad del acto -delictuoso y ser eximido de pena. - -La falta de criterio uniforme en el estudio de la simulación de la -locura, explica las opiniones divergentes de los autores acerca -de su frecuencia y de su interpretación clínica. Las estadísticas -publicadas no pueden compararse entre sí; carecen de valor científico -por estar levantadas en condiciones heterogéneas y por haberse -apreciado de diversos modos las relaciones entre las verdaderas -anomalías psicológicas de los delincuentes simuladores y la -locura simulada.--Subordinándose la simulación de la locura por -los delincuentes a circunstancias propias de la legislación penal -contemporánea, el verdadero criterio para su interpretación debe -ser "clínico-jurídico". La locura en el concepto de la ley penal, -está representada por formas clínicas definidas que confieren la -irresponsabilidad; las anomalías psíquicas de los simuladores no -corresponden al concepto clínico y jurídico de la locura como causa -eximente de pena. El delincuente simulador no simula porque tiene -anomalías psíquicas verdaderas, sino a pesar de tenerlas, contra -lo afirmado hasta ahora por los autores que se ocuparon de esta -materia.--Los delincuentes simuladores presentan las anomalías -propias de las diversas categorías de delincuentes; pero como ellas -no confieren irresponsabilidad, simulan formas "clínico-jurídicas" -de locura, siendo éstas las únicas que eximen legalmente de la -responsabilidad. - -En las diversas categorías de delincuentes las anormalidades -psicológicas se presentan con desigual intensidad y con modalidades -diversas. Contra las ideas predominantes en la actualidad, debe -considerarse que la posibilidad de simular la locura para eludir la -represión penal es en absoluto independiente de esas anormalidades -psicológicas; los delincuentes más anormales son los menos aptos para -usar de este medio defensivo en su lucha por la vida. La posibilidad de -la simulación está en razón inversa del grado de degeneración psíquica -del delincuente. - -Los delincuentes que intentan eludir la represión penal simulan formas -"clínico-jurídicas" de alienación y no simples anormalidades atípicas, -pues sólo las primeras confieren la irresponsabilidad penal.--Las -formas simuladas pueden referirse a cinco grupos de síndromes: -maníacos, depresivos, delirantes o paranoicos, episodios psicopáticos -y estados confuso-demenciales. Por orden de frecuencia, encuéntranse -los fenómenos delirantes o paranoicos, los síndromes maníacos, los -síndromes depresivos, los estados confuso-demenciales y los episodios -psicopáticos.--Suele, excepcionalmente, observarse la simulación de -la locura en ex alienados, como también el enloquecimiento de los -simuladores.--Las locuras simuladas carecen, generalmente, de unidad -nosológica. - -El estudio de las locuras simuladas con relación a la herencia, -antecedentes patológicos individuales, raza, edad, instrucción, -sexo, educación, estado civil, profesión, ambiente social -y carácter individual de los simuladores, revela algunas -particularidades especiales, aunque no de significación clínica -muy característica.--Sobre las modalidades clínicas de las locuras -simuladas influyen la tendencia al menor esfuerzo, el carácter, la -vulgarización de las formas simuladas, la imitación, la sugestión y -otros factores de menor importancia.--Los delincuentes simuladores -pertenecen, en su gran mayoría, a las categorías en que predominan -los factores externos o sociales en la determinación del delito; los -delincuentes natos dan una reducida minoría de simuladores y no tienen -tendencias espontáneas a la simulación. - -Actualmente llámase "alienados delincuentes" a individuos -psicológicamente heterogéneos, unificándolos jurídicamente por su -irresponsabilidad penal; los verdaderos "alienados delincuentes" son -aquéllos cuyo delito es una resultante de su locura.--La mayoría de -los alienados comunes ha cometido actos delictuosos; en los estudios -sobre "alienados delincuentes" sólo figuran los _procesados_, sean -más o menos delincuentes que los alienados comunes no procesados.--El -delito de los locos suele presentar caracteres especiales, que permiten -una relativa presunción diagnóstica sobre el estado mental del agente; -pero ningún signo diferencial posee valor absoluto que permita afirmar -la simulación.--El delito de algunos alienados tiene caracteres bien -definidos según la forma clínica de locura; en los simuladores esa -relación es muy excepcional.--Por el simple estudio de los caracteres -del acto delictuoso es posible descubrir la simulación de la locura en -algunos delincuentes; pero esa posibilidad no implica una certidumbre, -ni es generalizable a todos los casos observables en la práctica de la -medicina forense. - -Los numerosos elementos que ofrece la clínica psiquiátrica para -establecer el diagnóstico diferencial entre los delincuentes -simuladores y los alienados delincuentes, agréganse a los datos -obtenidos estudiando el delito en sus relaciones con la locura o la -simulación y constituyen un conjunto de factores útiles para llegar al -diagnóstico; pero su valor es siempre relativo, no absoluto. Por eso el -perito puede verse precisado a recurrir a medios especiales, dirigidos -directamente a desenmascarar la simulación. - -Los recursos especiales de índole astuta empleados para descubrir a los -simuladores son variables en cada caso y pueden ser útiles. Los medios -coercitivos y tóxicos no deben emplearse jamás. La pletismografía no es -aplicable al diagnóstico diferencial entre la locura y la simulación. -Cada día es más difícil el éxito de los simuladores; pero no puede -afirmarse su imposibilidad, dada la relatividad de nuestros elementos -de investigación y la falta de un solo carácter "patognomónico". - -Las dificultades médico-legales que presentan los casos de simulación -de la locura por los delincuentes, son determinadas por las -deficiencias de concepto y de procedimiento inherentes a los sistemas -penales contemporáneos. En la práctica de la psicopatología forense -son indispensables tres reformas: 1.ª. A todo delincuente supuesto -alienado debe observársele en una clínica psiquiátrica debidamente -organizada; 2.ª. Deben ser peritos los médicos de la clínica; 3.ª. El -plazo para la observación será indeterminado.--La presente posición -jurídica de los simuladores es la de los delincuentes comunes, no -atenuada ni agravada por la simulación. - -Demostrado que la simulación de la locura por los delincuentes nace -del criterio jurídico que aplica la pena según la responsabilidad -e irresponsabilidad del sujeto, su profilaxia debe consistir en -una reforma jurídica que la convierta en nociva para el simulador. -Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad del delincuente por la -aplicación de la defensa social proporcionalmente a su temibilidad, -la simulación de la locura tórnase perjudicial para los simuladores, -desapareciendo de la psicopatología forense. - -Las leyes de la simulación en el mundo biológico (mimetismo) -se comprueban también en la simulación de la locura por los -delincuentes.--Existe un estrecho paralelismo entre las -transformaciones del ambiente jurídico y la evolución de la simulación -de la locura.--Fué desventajosa cuando la posición de los alienados -ante la ley penal era más grave que la de los delincuentes; pasó -a ser ventajosa cuando se reconoció la irresponsabilidad penal de -los alienados delincuentes; será nuevamente desventajosa cuando se -reconozca su mayor temibilidad y sobre ésta se funde la represión penal. - - - V.--ENFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE - -El número de enfermedades que pueden simularse aumenta proporcionalmente -a la difusión de los conocimientos médicos, entre los profanos; sus -probabilidades de éxito disminuyen en razón directa de los adelantos -científicos del diagnóstico médico. Cuando los médicos sabían menos, la -simulación era fácil; actualmente es cada día más difícil. - -Recorriendo numerosos tratados de medicina militar y obras especiales -sobre enfermedades simuladas, encontramos en número enorme las que se -ha intentado simular. Para dar una idea de ello no bastaría su simple -enumeración, y sería imposible tratar de cada una en particular[11]. - -Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones son muy hábiles y -podrían despistar a más de un médico inexperto. No se trata simplemente -de síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo origen escapa -a la perspicacia del perito. Algunos simuladores se provocan una -aceleración del pulso, acompañada de ligera excitación y elevación -de la temperatura cutánea, mediante la permanencia en el recto de -supositorios irritantes, o bien de ajo y tabaco, provocando su contacto -una hiperemia rectal intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más -conocido es el recurso empleado para simular la fiebre; el simulador -frota la cubeta del termómetro en un pliegue de la camisa y le imprime -un movimiento de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del -sistema consiste en que el sujeto no puede graduar su fraude y de -pronto tiene 45 grados que contrastan con su excelente estado general. -Nunca olvidaremos un caso de "fiebre histérica" observada por dos -colegas distinguidos, que demostramos ser una burda simulación. - -Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados por -los presidiarios franceses de Nueva Caledonia para simular las -manifestaciones del escorbuto. Se frotan los miembros inferiores con -corteza de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica que toma -un ligero tinte vinoso al ser expuesta al aire. Se producen los edemas -mediante ligaduras aplicadas en los miembros y sobre las partes así -edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas, golpeándose -con una muñeca de lienzo llena de sal o arena mojada; frótanse -fuertemente las encías con la misma corteza y las hacen sangrar -pinchándolas con una aguja. (Slocker). - -La midriasis suele ser frecuentemente simulada mediante instilaciones -de atropina; la simulación de la miosis, por la eserina y otros -constrictores pupilares, es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser -provocadas o mantenidas mediante la irritación artificial de la -conjuntiva; algunas veces se emplean substancias que obran física o -químicamente. - -Es conocidísimo el caso de un simulador cuya conjuntivitis no cedía -a ningún tratamiento; habiéndole aislado y maniatado para evitar su -fraude, descubrióse que mantenía su afección aplicando el ojo durante -horas junto al agujero de la cerradura, donde la corriente de aire frío -se encargaba de satisfacer su propósito. Mencionan todos los autores la -provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario del pus -blenorrágico. Marshall observó una verdadera epidemia de estos casos -en soldados ingleses que deseaban obtener su licencia. Se refieren -casos de cataratas provocadas mediante la introducción de agujas muy -finas hasta el cristalino; Gavin observó nueve casos en un mismo -cuerpo de lanceros. Las otorreas suelen simularse introduciendo miel, -queso blando, jugos animales o vegetales, sangre, etc., en el conducto -auditivo externo; otras veces son provocadas introduciendo cuerpos -extraños. - -Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas, especialmente -por neurópatas que desean preocupar a sus médicos. Conocimos una -enferma que se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas, -acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con mucosidades, la -esputaba, simulando violentos accesos de tos; bastó indicarle que su -fraude era conocido para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis -simúlase por análogos procedimientos, tragando la sangre y vomitándola -en seguida. Muchos enfermos consiguen fácilmente hacer sangrar sus -encías o muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de la -garganta. - -Las simulaciones de la ictericia son conocidas de antigua fecha. Las -más burdas consisten en mojar el cuerpo con soluciones colorantes. -Fumando tabaco macerado en aceite de coco al que se añade el fósforo -de una cerilla se obtienen perturbaciones generales, color ictérico -de la piel y de las conjuntivas; este ardid, recordado por Benoit, -es un verdadero envenenamiento por el fósforo. Más ingenioso es el -que describe Slocker; consiste en colocar en la axila una compresa de -algodón empapada en vinagre y espolvoreada con azafrán, previamente -sumergido en aquel líquido durante algunas horas; hecha la aplicación, -el individuo se acuesta, provoca una abundante transpiración, -apareciendo pronto un color amarillento en todo el cuerpo, inclusive en -las conjuntivas. Un médico nos refiere haber observado, durante mucho -tiempo, un sujeto que se quejaba de tener las manos amarillentas; para -curar de su inexplicable enfermedad visitó sucesivamente a numerosos -médicos, siguiendo sus prescripciones con puntualidad. Súpose después -que se teñía las manos con solución muy diluida de ácido pícrico, -ignorándose el motivo que pudiera inducirle a persistir en tan original -simulación. - -La introducción de riñones u otros órganos de animales pequeños en -la nariz, ha servido para simular pólipos nasales; el ozena simúlase -introduciendo algodones embebidos en substancias fétidas o fragmentos -de substancias orgánicas en putrefacción. - -Los autores de dermatología recuerdan que la tiña favosa suele ser -simulada quemando con ácido nítrico una zona de cuero cabelludo. Un -profesor nos dijo conocer a un joven que por ese procedimiento eludió -un compromiso de matrimonio. - -Podríamos continuar indefinidamente, si quisiéramos detallar todas las -formas de fraude empleadas por el hombre para obtener las facilidades -concedidas al enfermo en los pueblos civilizados. Es indudable que -las enfermedades simuladas se desconocían y se desconocen en aquellos -pueblos donde, con fines selectivos, se mata a los enfermos; allí sólo -se concibe con fines de suicidio. - -Como complemento de esta reseña de la simulación de estados -patológicos, sólo puede agregarse que el hombre, en la lucha por -la vida, puede verse obligado a simular la muerte, negación de la -vida misma. Esa simulación puede ser física; otras veces la muerte -es simulada, desde el punto de vista legal solamente, gracias a la -ocultación o desaparición del supuesto muerto; estos casos no son -raros en derecho civil y su importancia es grande. En la literatura -este recurso suele ser empleado con frecuencia para crear posiciones -inesperadas e interesantes; "La muerte civil" ha dado tema a un drama -harto conocido. - - - V.--SIMULACIÓN DE LA SALUD - -Complemento indispensable del estudio de las enfermedades simuladas es -el de la _simulación de la salud_, por sujetos verdaderamente enfermos, -o sea la disimulación de la enfermedad. Su objetivo se comprende -fácilmente: cuando el estar enfermo determina una situación de -inferioridad en la lucha por la vida, el sujeto recurre a la simulación -de la salud. - -En la vida ordinaria es frecuentísima. Las reglas de la más simple -urbanidad la imponen en el trato de gentes; pocas personas habrá que -nunca hayan disimulado una dolencia de poca monta, para recibir con -la sonrisa en los labios a un amigo o amiga estimada. Se asiste a -tertulias disimulando una cefalalgia, a un banquete disimulando una -dispepsia o una colitis, a una cita amorosa disimulando una cistitis -o una uretralgia. Muchos lectores habrán disimulado en su juventud -alguna enfermedad que reputaban vergonzosa, hasta que la intensidad de -los síntomas los obligó a denunciarse al médico y a su propia familia. - -Hemos visto un caso de impotencia psíquica que involucraba una doble -simulación. Un joven contrajo matrimonio con una señorita casi -interesante; sufrió durante varias semanas de impotencia psíquica, -siéndole imposible cumplir sus deberes de marido. En los primeros días -la esposa simuló, ante la familia, dolores y molestias que atribuía -a las contingencias de su nuevo estado; el esposo, por su parte, -disimuló su flaqueza haciendo picarescas alusiones a sus transportes -conyugales. Pero al cabo de cierto tiempo consideraron improrrogables -ciertos deberes, consultando a un médico. El pobre esposo trató de -simular una neurastenia, atribuyéndole su impotencia; fácilmente se le -hizo desistir de su irrisoria simulación, demostrándole tratarse de una -simple inhibición psíquica, curada tras breve tratamiento, con visible -regocijo de los cónyuges. - -En la lucha entre los sexos, son frecuentes las disimulaciones de -enfermedades. Hombres y mujeres, en vísperas del matrimonio, suelen -disimular cuidadosamente sus enfermedades, temerosos de perder un -buen partido. Muchas veces el médico se ve precisado a ser cómplice -de esas disimulaciones, pues consultado sobre el estado de salud de -los novios el secreto profesional le obliga a no revelar los males -de que los asiste. Una joven, durante las primeras visitas de su -prometido, padecía de terribles cefalalgias; durante horas la joven -sufría en silencio sus dolores, simulando una jovialidad que, de rato -en rato, desaparecía para dar lugar a muecas irreprimibles y a alguna -lágrima. Más tarde, cuando la confianza sobrepúsose a la tiranía de la -etiqueta, confesó sus simulaciones, agregando que obedecían al temor de -ser abandonada si la hubiesen sospechado portadora de males mayores que -los verdaderos. - -Todo médico ha visto enfermos disimulando sus dolencias para abandonar -la cama o conseguir la supresión de una dieta desagradable. Otros se -dicen convalecientes para volver a tareas habituales que la enfermedad -les obliga a descuidar. Entre los enfermos cuya asistencia impone el -aislamiento o la reclusión, suelen observarse disimulaciones para -apresurar la vuelta al seno de la familia y de la sociedad. - -Disimulan sus enfermedades cuantos están obligados a probar que -gozan de perfecta salud para ser admitidos en un establecimiento o -corporación, o para aspirar a ciertos empleos; nunca faltarán médicos -complacientes que se hagan cómplices activos de estas disimulaciones, -expidiendo certificados falsos. Entre esas simulaciones de la salud -existe un grupo especial que recientemente ha alcanzado extraordinaria -importancia en medicina forense. - -El desarrollo de las instituciones de seguros sobre la vida -ha producido formas especiales de simulación para explotarlas -fraudulentamente. Sujetos poco escrupulosos aseguran en su favor -la vida de parientes enfermos; rara manifestación de la lucha por -la existencia, cuyo estudio agregaría un capítulo interesante a la -psicopatología de los parásitos sociales. - -El número de estas disimulaciones para explotar el seguro es alarmante; -han sido objeto de estudio especial en el "Primer Congreso de los -médicos de las Sociedades de seguros", celebrado en Bruselas en -Septiembre de 1899. Fundándose en estadísticas precisas, Weir Manton -demostró el aumento de las disimulaciones por estos dos hechos: 1.º. -La mortalidad de los asegurados durante los dos o tres primeros años -siguientes a la celebración del contrato es mucho mayor que en los seis -o siete años posteriores; 2.º. La mortalidad en las diversas formas de -seguro es inversamente proporcional al monto de las primas; los seguros -con primas menores son, proporcionalmente, más nefastos que los seguros -con primas que aumentan con el transcurso del tiempo. - -Desde el punto de vista médico legal, en esos casos sólo hay verdadera -simulación de la salud cuando el sujeto conoce su enfermedad; si la -ignora no hay disimulación de enfermedad, sino simple desconocimiento, -y su fraude involuntario no podría legalmente considerarse como -delito. En tales casos suele tratarse de una víctima de la avaricia -de sus parientes o amigos, informados por el médico de un pronóstico -desconocido por el enfermo. - - - VII.--CONCLUSIONES - -Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el principio -común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como todos ellos, -simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha por la vida. -Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la beneficencia, -eludir el servicio militar y la simulación de la locura para obtener la -irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la ley general que -comprende a todos los fenómenos de simulación. - - - NOTAS: - -[10] Estas opiniones acaban de ser confirmadas por el _movimiento -eugenista_, rápidamente difundido.--(Nota de la 3.ª edición). - -[11] Se simulan defectos físicos, estados patológicos generales y -enfermedades constitucionales; inaptitud física, debilidad general, -miseria orgánica, anemia. Síntomas aislados: fiebre, hiperemia, -dolores vagos o localizados, cefalalgia, neuralgias, escrófula, -escorbuto. Enfermedades nerviosas: epilepsia, histerismo, sonambulismo, -catalepsia, córea, temblores convulsivos, rabia, tétanos, parálisis. -_Enfermedades mentales._ Enfermedades de la vista: de la agudeza, del -campo visual, de acomodación, de percepción, midriasis hipermetropía, -miopía, ambliopía, amaurosis, hemeralopia. Enfermedades del aparato -auditivo: sordera, supuraciones. Aparato digestivo y anexos: saburra -gástrica, disfagia, gastralgia, enteralgia, vómitos, hematemesis, -enterorragia, hemorroides, cólicos, diarrea, hernia. Aparato -respiratorio y anexos: pólipos, ozena, epistaxis, tos, hemoptisis, -tuberculosis, asma, tartamudez, mutismo, afonía, sordomutismo. -Circulatorias, torácicas, y raquídeas: desviaciones del raquis, -palpitaciones, síncope. Génito-urinarias: uretritis, estrecheces, -chancro, varicocele, hidrocele, espermatorrea, incontinencia, cálculos, -cólicos nefríticos, hematuria, albuminuria, glicosuria. Piel: tiñas -diversas, erisipela, erupciones vesiculosas y pustulosas, sarna, -pénfigo, erupciones papulosas, manchas y coloraciones anormales; -cianosis, úlceras, escrófulas, flemones, bocio. Aparato locomotor: -claudicación, contracturas, deformidades y desviaciones de los -miembros. Se simulan heridas y traumatismos de toda clase, siendo muy -grande su importancia en medicina legal. No son raras las mutilaciones -voluntarias, que se simulan producidas accidentalmente. - - - - - =Cap. VI.--Evolución de la simulación en las sociedades humanas= - - I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II. Evolución - de la lucha por la vida entre los hombres.--III. Evolución de los - medios violentos y fraudulentos en la lucha por la vida.--IV. - Disminución regresiva de la simulación en las sociedades humanas. - - - I.--CRITERIO PARA ABORDAR SU ESTUDIO - -Partimos de esta base, ya cuidadosamente cimentada: la simulación -es un medio fraudulento de lucha por la vida. En este capítulo -determinaremos su evolución, estudiándola entre los medios fraudulentos -en general, como forma de lucha opuesta a los medios violentos. Para -ello comenzaremos examinando brevemente la evolución de la lucha por la -vida entre los hombres; y ésto nos impone fijar previamente el criterio -sociológico con que entraremos a ese examen. - -La sociología es una de las disciplinas científicas más tardíamente -desarrolladas; correspondiéndole estudiar fenómenos muy complicados, -su constitución ha sido posterior a otras que se ocupan de problemas -menos complejos. No se ha llegado todavía a fijar definitivamente el -pensamiento de los estudiosos acerca de sus criterios fundamentales. -Como observara, con su habitual clarividencia, A. Loria, (en la -"_Rivista di Sociología_"), esta ciencia necesita cierta unidad de -criterio que sirva de espina dorsal a las investigaciones que se -realicen; sólo así evitará el error cometido por las ciencias que -estudiaron determinados grupos de fenómenos sociales: partiendo de -puntos de vista previos, han producido conclusiones unilaterales. -Por esto mismo, Kidd considera llegada la hora de que las ciencias -sociales busquen el "substratum" común de todas, sobre el cual deben -desenvolverse sinérgicamente. - -Las doctrinas de Juan Jacobo han caído definitivamente; el "Contrato -social" está amortajado. De nada sirven las amalgamas de Fouillée, -pretendiendo armonizar el contractualismo de Rousseau con el -organicismo de Spencer. Éste, por su parte, ha trazado el camino a la -escuela biosociológica, mediante su seductora síntesis, encaminada a -establecer la concordancia entre la constitución y las leyes de los -agregados sociales y las de los agregados orgánicos en general. Se le -ha objetado, fundadamente, que si fuera exacta la concepción de la -sociedad como organismo, la sociología no tendría motivos para existir -como ciencia autónoma; los fenómenos sociales, aun los más complejos, -deberían explicarse mediante simples aplicaciones de las leyes -biológicas fundamentales. - -Sin duda, la teoría orgánica es cómoda y seductora; pero la observación -del conjunto de los fenómenos sociales la revela insuficiente, pues se -observan en ellos caracteres propios que los diferencian con claridad -de los biológicos. Es innegable que el factor biológico entra, en vasta -proporción, en todo fenómeno social; pero también lo es que éste posee -caracteres específicos, no encontrados en el mundo biológico. En la -vida social existe un nuevo elemento, propio y exclusivo de la especie -humana; un hecho fundamental diferencia al hombre de las demás especies -animales: mientras éstas, en general, viven subordinadas a los medios -de existencia que les ofrece, espontáneamente, la naturaleza, el hombre -puede producir, artificialmente, sus medios de vida. La evolución y -prosperidad de los grupos sociales depende, en mucha parte, del grado -de desenvolvimiento de su capacidad productiva. - -Ése es el fenómeno verdaderamente humano, verdaderamente social; ese -factor, integrándose progresivamente, determina diferencias entre -los fenómenos biológicos y los sociales. El análisis genético y -evolutivo de la vida social, revela que las condiciones económicas de -los agregados humanos, representadas por su capacidad de producción, -constituyen el _substratum_, buscado en vano por Kidd, sobre el cual se -desenvuelven los fenómenos que estudia la sociología. Este concepto, -entrevisto por varios historiadores y sociólogos, fué concretamente -formulado por Marx, que ensayó algunas aplicaciones históricas; -recientemente, numerosos escritores han seguido análogos rumbos, el -economista liberal De Molinari entre otros. En Italia, por obra de -Loria, esta concepción ha adquirido unidad y método, fijándose en -vigorosos estudios sobre "las bases económicas de la constitución -social". Sintéticamente podría enunciarse así: Las instituciones -que constituyen la superestructura social se arraigan, florecen -y evolucionan sobre las instituciones económicas, cuya evolución -es la causa principal (no siempre directa ni exclusiva) de las -transformaciones sociales. - -Espíritus estrechos pretenden que esta concepción tiende a identificar -la sociología con la economía política. Pero se ha observado, con -razón, que esta última es una ciencia particular, y analiza los -fenómenos e instituciones económicas en sí mismas, estática y -dinámicamente; la sociología sobre base económica es, en cambio, una -ciencia general que observa los fenómenos e instituciones económicas -en sus relaciones con el conjunto de la vida social, abarcando otros -fenómenos e instituciones que son, por su parte, objeto de estudio -para ciencias particulares. Entre ambas existe la relación de la -parte al todo, relación que también existe con cada una de las otras -ciencias sociales. En la determinación de la resultante final la -economía política entra en proporción importante; pero ello no implica -confusión, como no la hay entre la osteología y la anatomía cuando se -afirma que el esqueleto es el sostén fundamental del organismo. - -Vemos, pues, frente a la teoría biosociológica, al organicismo -spenceriano, extremado por los antropo-sociólogos y los partidarios -del "darwinismo social", esta nueva concepción, más científica: -la económico-sociológica. Llamada, impropiamente, por algunos, -"materialismo histórico" o "materialismo económico", "economismo -histórico", "teoría económica de la historia", etc., esta doctrina es -compartida actualmente por un núcleo selectísimo de sociólogos. Lo más -importante es que ella es aceptada de hecho por casi todos los que se -proponen contradecirla. - -Aunque este es nuestro criterio, las conclusiones a que llegaremos -pueden aceptarse por cuantos observan bajo distinto prisma la vida -social, pues no se oponen a las demás teorías sociológicas. - - - II.--EVOLUCIÓN DE LA LUCHA POR LA VIDA ENTRE LOS HOMBRES - -El principio de la lucha por la vida, y la consiguiente selección -de los mejor adaptados, domina soberano en la evolución del mundo -biológico; las justas atenuaciones que está sufriendo ese concepto -por los estudios de la escuela neo-lamarckista, no conmueven, en lo -fundamental, el sólido esqueleto de la doctrina de Darwin. - -Pero en la evolución del mundo social, las condiciones de la lucha -por la vida son modificadas por el incremento de un factor propio de -la especie humana; la capacidad de producir medios de subsistencia -determina la formación de un ambiente artificial (económico) dentro del -ambiente natural (cósmico) y modifica sensiblemente las condiciones de -lucha por la vida entre los hombres. - -Esta idea, clara y definida, es, sin embargo, combatida por exagerados -discípulos de Darwin; la culpa no es del genial naturalista de -Schrewbury, sino de los que complican en esto su nombre. Pocas -doctrinas han logrado imponerse tan rápidamente como las darwinistas; -pero pocas han sido objeto de más torcidas interpretaciones por parte -de sus enemigos, y aun de algunos de sus partidarios. - -Las aplicaciones que de ellas pretende hacer la escuela sociológica -llamada "darwinismo social", son exageradas; se olvida que el -fenómeno biológico entra en la determinación del fenómeno social, -pero no lo constituye por completo, pues éste es más complejo. Sus -partidarios constituyen la extrema izquierda del organicismo. Algunos -sociólogos--Novicow, Lilienfeld y otros--han llegado a convencerse de -la identidad absoluta entre los agregados orgánicos y los agregados -sociales, entre organismo y sociedad; han excedido a Spencer, no -concediendo siquiera que las sociedades sean superorganismos. - -Consecuentes con sus premisas, los sociólogos representantes de esa -tendencia sostienen que la lucha por la vida es la ley superior de -la evolución en los agregados sociales, en la misma forma que en la -evolución de los agregados orgánicos. El progreso de la especie -vendría a ser un resultado del conflicto permanente en que viven los -individuos entre sí, los individuos y los agregados sociales, los -agregados entre sí. - -Ese criterio, tomado en su expresión absoluta, no es verdadero, no -corresponde a la realidad, tal como la observamos. Estudiando la -evolución de los grupos sociales, se ve que frente al principio de -antagonismo, encarnado aisladamente en la conocida máxima de Hobbes, -aparece y se desarrolla progresivamente otro principio compensador, -el principio de la solidaridad social, fundado en la utilidad de la -asociación para la lucha por la vida. - -En ninguna mente que ha llegado a comprender el hecho natural de la -evolución de las especies, cabe la idea de suponer que la asociación y -la solidaridad aparecen inesperadamente en la evolución de la especie -humana, como si un _fiat_ misterioso interviniera para modificar su -curso; ellas tienen sus manifestaciones rudimentarias en el reino -vegetal, se definen claramente en las especies animales llegadas a -cierta etapa evolutiva, y, por fin, asumen importancia mayor en la -evolución humana, influyendo sobre las condiciones de desenvolvimiento -de la lucha por la vida, su principio antagonista. - -Sin desconocer, pues, que la lucha por la vida preside la evolución -biológica, sabemos que ella se atenúa y modifica toda vez que las -especies animales adquieren la aptitud para vivir en sociedad; este -fenómeno, representado en la esfera psicológica por el desarrollo -del sentimiento de solidaridad social, determina una superioridad de -la especie en que se produce. Houssay ha demostrado el hecho en la -_Revue Philosophique_; aun negando que Ésa sea la causa determinante -de la prosperidad de una especie, es fuerza reconocer que ambos -hechos son paralelos y están íntimamente ligados. Una especie animal -puede considerarse tanto más "civilizada" cuanto más complejas son -las industrias que practica; esa intensificación de la actividad de -la especie es la prerrogativa de los animales capaces de asociarse -constituyendo una "sociedad", que Espinas define: la cooperación -permanente que se prestan, para una misma acción, individuos separados. -En la imposibilidad de extendernos sobre este punto, bástenos recordar, -otra vez, los excelentes estudios de De Lanessan; ellos demuestran -el desarrollo creciente, en la vida biológica, del principio de la -asociación, fundado en la cooperación y la solidaridad, frente al -principio de la lucha, fundado en el antagonismo. El hecho es claro -para quien observe el conjunto general de los fenómenos, sin descender -a sutilezas que aparentemente pueden contrariar, sin anularlas nunca, -el valor de las leyes generales. - -Si eso ocurre en otras especies, en la humana la asociación para lucha, -con su correspondiente solidaridad social, alcanza un desarrollo aun -más importante, modificando las manifestaciones de la lucha por la -vida. Este principio, predominante en la evolución de muchas otras -especies, atenúase gradualmente en la evolución de las sociedades -humanas. Los datos de la biología pierden parte de su valor cuando son -aplicados a los fenómenos sociales; y aun cuando se aceptara considerar -a la sociedad como un organismo--por comodidad más bien que por -rigurosa analogía--deberían evitarse algunos errores difundidos por los -partidarios del "darwinismo social". - -"Los discípulos del gran naturalista inglés,--dice -Colajanni,--falseando o exagerando sus enseñanzas, no vacilaron en -transportar la ley de lucha por la vida del terreno biológico al -de la sociología; pero conviene agregar que la adulteración de los -principios del maestro no se debe a los naturalistas, sino más bien a -historiadores, economistas, filósofos y moralistas, que, si no deben -calificarse de incompetentes, pueden, por lo menos, considerarse -sospechosos. De esas extravagancias ultradarwinistas dan ejemplo -los epígonos, que llegan hasta afirmar, con Hellwald, que todas las -representaciones psicológicas del mundo y de la vida son igualmente -exactas y justas, teniendo razón todo el mundo, pues todos luchan -por la vida. Semejantes exageraciones, mezcladas por algunos con -sofismas de Hegel, sobre la glorificación de la guerra y de la fuerza -brutal, dan al moderno "darwinismo social" un carácter de sectarismo -científico, que le ha valido críticas muy severas, especialmente de -Tarde. - -Se impone señalar frente al principio de la lucha por la vida, el -desarrollo de ese otro que aparece ya en las especies animales más -prósperas. Rudimentario en las primeras etapas de la asociación -humana, por la escasez de los medios de subsistencia naturales y el -insuficiente desarrollo de la producción artificial, tiende a adquirir -cada vez mayor importancia y se acrecienta en las formas superiores de -civilización. - -Las doctrinas organicistas de Spencer y Schaffle no contradicen, en -rigor, las nociones expuestas; si hay _aparente_ contradicción entre -ellas, basta un examen despreocupado para llegar a establecer su -concordancia _real_. El error está en los discípulos, según esa ley -fatal que lleva siempre a los secuaces más lejos de donde quieren los -maestros; así encontramos a Lilienfeld, Worms[12], Ammond, Novicow y -otros, empeñados en exageraciones insostenibles, que han dado más vigor -a la tendencia contraria, representada por espíritus como Loria, Tarde, -Krauz, Stein, Asturaro, Krusinsky, Colajanni, Ardigó, Vanni, Ferri, De -Greef, Groppali y muchos más. - -Por otra parte, no es nueva la doctrina que niega a la lucha por la -vida el primado en la evolución de las sociedades humanas. El mismo -Russell Wallace--el más darwinista de los darwinistas,--al estudiar la -selección natural, reconocía que "al pasar el dintel de la humanidad, -la ley de lucha por la existencia debe ceder el cetro a alguna otra ley -superior"; esta opinión es recordada a menudo por los adversarios del -darwinismo social. Si la solidaridad en la asociación para la lucha es -el primer requisito de la prosperidad de una especie, es natural que -la encontremos sumamente desarrollada en la especie más próspera, más -evolucionada de toda la escala zoológica: el hombre. Todo lo que se -sabe de prehistoria y etnografía autoriza a pensar que el hombre jamás -vivió aislado de sus semejantes, o luchando permanentemente contra -ellos; Robinson Crusoé es un símbolo novelesco del individualismo _à -outrance_, pero no representa una forma posible de existencia humana. -La autonomía absoluta, solamente posible en las condiciones de vida del -personaje creado por Daniel de Föe, sobre ser un absurdo, sería la más -insufrible de las desdichas para el hombre sano. En la soledad de su -prisión, Silvio Pellico pudo establecer buena amistad con las arañas, -pero le alentaba la esperanza de volver algún día a la sociedad de sus -semejantes. - -Sea como fuere, el estado normal del hombre es la vida en sociedad. - -La organización de los primeros agregados sociales ha sido una -espontánea adaptación colectiva a las condiciones del medio. -Escaseando los medios de subsistencia, el agregado social los produjo -artificialmente; ese aumento de capacidad productiva fomentó la -asociación para la lucha, imponiendo las primeras divisiones del -trabajo social y la escisión de la sociedad en clases. La lucha, -atenuada gradualmente, ha persistido; se encuentra subordinada a -la insuficiente capacidad productiva del hombre, que no permite la -satisfacción ilimitada de las necesidades individuales. - -Las condiciones actuales de lucha por la vida entre los hombres no son -eternas. Todo induce a creer que la asociación de los individuos para -luchar contra la naturaleza, haciéndola más productiva, es condición -esencial para el incremento de los agregados humanos y tiende a -aumentar la solidaridad entre los individuos del grupo, entre los -grupos de la raza y entre las razas de la humanidad. - -Este principio es tan natural como el otro. Nace de la conveniencia de -asociar las fuerzas individuales para intensificar el trabajo social; -es la tendencia a obtener un máximum de bienestar con el menor esfuerzo -posible; y éste, en nuestro entender, es el objetivo supremo de todas -las voliciones humanas. - -A esta manera de pensar conduce la ley de evolución según la menor -resistencia, ley que es universal. Preferimos este criterio al que -subordina la atenuación de la lucha por la vida a causas morales -metafísicas, como ser el crecimiento progresivo del "altruísmo", -concebido como vaga antítesis del "individualismo" no obstante ser su -forma más elevada y perfecta. - -Podemos, en definitiva, afirmar: en las sociedades humanas se -atenúa progresivamente la lucha por la vida, al mismo tiempo que se -intensifican los resultados de la asociación para la lucha contra la -naturaleza. - -He aquí representadas en un sencillo cuadro gráfico las ideas que -acabamos de exponer. (_Diagrama 1._) - -1.º. La estática social, en cada momento de la evolución de los -agregados humanos, es la resultante de la combinación del antagonismo -social (inherente a la lucha por la vida), y la solidaridad social -(inherente a la asociación para la lucha). - -2.º. La dinámica social, en el movimiento de la evolución, está -representada por un desarrollo creciente de la asociación para la -lucha, equilibrado por una atenuación progresiva de la lucha por la -vida. - - - III.--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS VIOLENTOS Y FRAUDULENTOS - DE LUCHA POR LA VIDA - -Establecido que la lucha por la vida entre los hombres se atenúa por el -desarrollo de la asociación para la lucha, examinemos cómo se produce -ese fenómeno. - -La lucha por la vida resulta de la acción combinada de los medios -violentos y fraudulentos usados por los hombres para luchar, -aisladamente o en grupos. - - [Ilustración: DIAGRAMA I--LUCHA POR LA VIDA EN LA EVOLUCIÓN SOCIAL.] - -Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir la intensidad -de los medios requeridos para ella. En otras palabras, a medida que -disminuye la resistencia, debe disminuir la cantidad de energía -empleada. En un ambiente social primitivo, donde la producción es -escasa e insuficiente, la lucha por la vida es más intensa contra la -naturaleza, siendo mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo -para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados humanos aumenta la -capacidad de producción, el bienestar medio se eleva, la asociación -para la lucha se organiza, y los individuos necesitan desplegar menos -esfuerzos para vivir en condiciones de mayor bienestar. - -Cuando las resistencias de la lucha equivalen a cien, el individuo -desarrolla medios de lucha que representan un esfuerzo igual a cien; -cuando la asociación atenúa la lucha en un treinta por cien, los medios -de lucha empleados sólo ascienden a setenta. Esta noción es simple; -aumenta su sencillez explicándola en forma numérica. - -Pero en esa atenuación de los medios de lucha se establecen diferencias -cualitativas. La violencia y el fraude no siguen el mismo curso, ni -se modifican caprichosamente. En los agregados sociales primitivos -los medios violentos predominan en la lucha por la vida sobre los -astutos; basta pensar que la violencia es correlativa del sentimiento -de antagonismo, propio de agregados donde la lucha es mayor; el freno a -la violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo de la -asociación para la lucha. - -En la evolución humana el antagonismo se atenúa y la asociación -aumenta; con ésta crece la solidaridad, disminuyendo los medios -violentos de lucha por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o, -como suele decirse, "la violencia se transforma en fraude". - -Prueba de ello encontramos en la evolución del delito. Este ejemplo -es expresivo; en último análisis, el delincuente es un sujeto que, en -la lucha por la vida, ha excedido los límites fijados por la ética -del medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones, -superfluas para nuestro objeto, damos por demostrada esa evolución -de la delincuencia, enviando al lector a los estudios especiales de -Ferri, Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho es ése; -poco importa que ese aumento se considere absoluto, relativo a la -delincuencia violenta, o un resultado de una transformación del delito -violento en fraudulento. El hecho existe, es indudable. - -Podemos formular un principio general. _En relación a la lucha por -la vida_, los medios violentos tienden a disminuir, y los medios -fraudulentos tienden a aumentar. Hay sustitución de la violencia por el -fraude, o bien transformación de aquélla en éste. - -Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha por la vida no es -constante; atenúase progresivamente. Podemos, pues, formular este otro -principio, más complejo pero igualmente exacto: - -_Relativamente a la evolución social_ los medios violentos de lucha -tienden a atenuarse; los fraudulentos (aumentando siempre con relación -a los violentos) tienden a un aumento absoluto mientras predomina la -lucha, pero disminuyen cuando comienza a predominar la asociación. - -Un cuadro gráfico dará expresión más tangible a estas ideas sobre la -evolución de los medios violentos y fraudulentos en la lucha por la -vida, en su doble concepto absoluto y relativo. (_Diagrama II._) - -Sólo cabe repetir que _la simulación es uno de los medios fraudulentos -de lucha por la vida; su evolución se involucra en la del grupo de los -medios fraudulentos_. - - [Ilustración: DIAGRAMA II--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE - LUCHA POR LA VIDA.] - - - IV.--DISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN EN EL PORVENIR - -Es llegado el momento de ensayar una recapitulación sintética, antes de -formular las últimas conclusiones. - -Hemos analizado el valor de todos los fenómenos de simulación, usados -como medios de lucha por la vida para adaptarse a las condiciones -del medio. Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia de la -simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, donde aparece -como fenómeno casual, desprovisto de rol selectivo; la vimos luego -desempeñar una función selectiva importante, siendo todavía un fenómeno -inconsciente; en etapas superiores de la vida orgánica la encontramos -ya conscientemente usada por el simulador con fines útiles; ella nos -apareció por fin, no solamente consciente sino también voluntaria. -Desde sus manifestaciones en el mundo inorgánico pasamos a las del -mundo orgánico y de la vida social. - -Hemos visto que la simulación es uno de los principales medios -fraudulentos de lucha por la vida, incluyéndose, por consiguiente, -su evolución en la de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados -a formular un juicio respecto de su evolución en la especie humana, -podemos confiar en el método seguido y en el criterio con que ha sido -aplicado. - -La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión -creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos. -Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de -antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si -llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la -asociación para la lucha contra la naturaleza? - -No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles -sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los -mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres -sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven -la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que -no excluyan la verdad y la justicia. - -El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia -social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a -creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo -ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la -lucha. - -¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas? - -Felices los hombres que puedan preocuparse de _ser_ y olvidarse de -_parecer_; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en -perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la -verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse -correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus -hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy -de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de -vivir en perpetuo engaño recíproco. - - - V.--CONCLUSIONES - -De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han -disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la -vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de -organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres -a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a -disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida. - - - NOTAS: - -[12] En su excelente _Philosophie des sciences sociales_, -demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos -organicistas.--(Nota de la 3.ª edición). - - - - - =Conclusiones sintéticas= - -I.--Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe -entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para -esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de -protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más -explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos -medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con -medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la -especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la -simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un -resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la -lucha se desenvuelve. - - * * * * * - -II.--En el mundo biológico la simulación y la disimulación están -representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son -generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan -de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos, -sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el -desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las -simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene -el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes, -voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al -animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las -condiciones de lucha por la vida. - - * * * * * - -III.--En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples -aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre -adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un -franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones -correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale -a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de -especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su -personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para -adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en -que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para -simular. - - * * * * * - -IV.--El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta -al medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de -la psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética -del carácter, caracterizada por el predominio de la simulación. - -En la composición del carácter intervienen diversos elementos de -la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden -clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos -tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres -humanos". - -Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están -diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor -intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los -medios de lucha. - -Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello -indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones -del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador -característico", en quien la simulación es el medio preferido en la -lucha por la vida. - -Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos. -En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos -la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular -surge sobre fondo patológico. - -Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios, -los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos -principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles"); -los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los -simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados"). - -Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran -una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son -harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos -constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de -adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente -de una modalidad psíquica especial. - - * * * * * - -V.--Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el -principio común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como -todos ellos, simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha -por la vida. Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la -beneficencia, eludir el servicio militar y la simulación de la locura -para obtener la irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la -ley general que comprende a todos los fenómenos de simulación. - - * * * * * - -VI.--De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han -disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la -vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de -organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres -a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a -disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA -VIDA *** - -***** This file should be named 64188-0.txt or 64188-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - https://www.gutenberg.org/6/4/1/8/64188/ - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work -on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the -phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: - - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and - most other parts of the world at no cost and with almost no - restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it - under the terms of the Project Gutenberg License included with this - eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the - United States, you will have to check the laws of the country where - you are located before using this eBook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works -provided that: - -* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm - works. - -* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - -* You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation's web site -and official page at www.gutenberg.org/contact - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without -widespread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/old/64188-0.zip b/old/64188-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 52de1ed..0000000 --- a/old/64188-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h.zip b/old/64188-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 909379e..0000000 --- a/old/64188-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/64188-h.htm b/old/64188-h/64188-h.htm deleted file mode 100644 index db58f6e..0000000 --- a/old/64188-h/64188-h.htm +++ /dev/null @@ -1,8955 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - La simulación en la lucha por la vida, by José Ingenieros—A Project Gutenberg eBook - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -body { - margin-left: 10%; - margin-right: 10%; -} - - h1,h2 { - text-align: center; /* all headings centered */ - clear: both; font-weight: bold; -} - - h2 { margin-top: 4em; margin-bottom: 1em; - text-align: center; - clear: both; -} - -h3 {text-align: center; margin-top: 2em; font-weight: normal; } - -.hang { - padding-left: 1em; - text-indent: -1em; -} - -p { - margin-top: .51em; - text-align: justify; - margin-bottom: .49em; -} - -.p2 {margin-top: 2em;} -.p4 {margin-top: 4em;} - -.p1 {margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; } - - -.big1 {font-size: 1.1em; } -.big2 {font-size: 1.2em; } -.big3 {font-size: 1.3em; } - - -hr.tb {width: 45%; margin-left: 27.5%; margin-right: 27.5%;} - -hr.r10 {width: 10%; margin-top: 1em; margin-bottom: 1em; margin-left: 45%; margin-right: 45%;} - -div.chapter {page-break-before: always;} -h2.nobreak {page-break-before: avoid;} - - - -table.autotable { - margin-left: 15%; - margin-right: 15%; -} - -table.autotable { border-collapse: collapse; } -table.autotable td, - - -.tdl {text-align: left; margin-top: 1em; } -.tdr {text-align: right; vertical-align: bottom; } -.tdc {text-align: center; } - -.autotable-container {text-align: center;} - -.autotable {display: inline-block; text-align: left; } - - -.pagenum { /* uncomment the next line for invisible page numbers */ - visibility: hidden; - position: absolute; - left: 92%; - font-size: smaller; - text-align: right; - font-style: normal; - font-weight: normal; - font-variant: normal; -} /* page numbers */ - - - -.blockquot { - margin-left: 5%; - margin-right: 10%; - margin-bottom: 2em; } - - -.half-title -{ - margin-top: 6em; - text-align: center; - font-size: 130%; - margin-bottom: 6em; -} - - -.center {text-align: center;} - - -/* Images */ - -img { - max-width: 100%; - height: auto; -} -img.w100 {width: 100%;} - - -.figcenter { - margin: auto; - text-align: center; - page-break-inside: avoid; - max-width: 100%; -} - -/* Footnotes */ -.footnotes {border: 1px dashed; margin-top: 2em; } - -.footnote {margin-left: 10%; margin-right: 10%; font-size: 0.9em;} - -.footnote .label {position: absolute; right: 84%; text-align: right;} - -.fnanchor { - vertical-align: super; - font-size: .8em; - text-decoration: - none; -} - - -/* Transcriber's notes */ -.tnote {border: dashed 1px; margin-left: 10%; - margin-right: 10%;padding-bottom: .5em; padding-top: .5em; - padding-left: .5em; padding-right: .5em; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em; } - -/* Illustration classes */ -.illowp100 {width: 100%;} @media handheld { .illowp100 {width: 100%;} } -.illowp46 {width: 46%;} @media handheld { .illowp46 {width: 100%;} } -.illowp48 {width: 48%;} @media handheld { .illowp48 {width: 100%;} } -.illowp55 {width: 55%;} @media handheld { .illowp55 {width: 100%;} } - - </style> - </head> -<body> - -<div style='text-align:center; font-size:1.2em; font-weight:bold'>The Project Gutenberg eBook of La simulación en la lucha por la vida, by Jose Ingenieros</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and -most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms -of the Project Gutenberg License included with this eBook or online -at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you -are not located in the United States, you will have to check the laws of the -country where you are located before using this eBook. -</div> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Title: La simulación en la lucha por la vida</div> - -<div style='display:block; margin-top:1em; margin-bottom:1em; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Author: Jose Ingenieros</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Release Date: December 31, 2020 [eBook #64188]</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Language: Spanish</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'>Character set encoding: UTF-8</div> - -<div style='display:block; margin-left:2em; text-indent:-2em'>Produced by: Andrés V. Galia, Santiago, Sanly Bowitts and the Online Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive)</div> - -<div style='margin-top:2em; margin-bottom:4em'>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA ***</div> - -<div class="figcenter illowp46" id="cover" style="max-width: 46.6875em;"> - <img class="w100" src="images/cover.jpg" alt="" /> -</div> - -<div class="chapter"> -<div class="tnote"> - -<p class="p4 center big1">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p> - -<p>En la versión de texto las palabras en itálicas están indicadas con -_guiones bajos_. Las palabras en negritas están marcadas =así=.</p> - -<p>Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la -presente edición de esta obra fue publicada, en 1917, eran diferentes a -las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió, -fué, dió, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha -sido respetado.</p> - -<p>El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el -de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes en ese -entonces. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios -Académicos de la Real Academia Española.</p> - -<p>Por otra parte, las reglas de la Real Academia Española establecen que -el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada -está en mayúsculas. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las -imprentas ese criterio normalmente no era respetado. En la presente -transcripción se decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas -acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.</p> - -<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p> - -<p>El Índice de capítulos, incluido en la publicación original al final, -ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.</p> -</div> - -<hr class="r10" /> -</div> - -<div class="chapter"> -<p class="half-title">La simulación en la lucha por la vida</p> -</div> - - - -<div class="chapter"> -<p class="p2 center big3">JOSÉ INGENIEROS</p> - -<h1>La simulación en la lucha por la vida</h1> - -<p class="center big1">11.ª edición (texto revisado por el autor)</p> - -<div class="figcenter illowp100" id="titlepilo" style="max-width: 12.5em;"> - <img class="w100" src="images/titlep_ilo.jpg" alt="titlep-ilo" /> -</div> - -<p class="center p2 big1">BUENOS AIRES<br /> -<small>Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía., Belgrano 475<br /> -1917</small></p> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_7"></a>[Pg 7]</span></p> -<h2 class="nobreak" >Advertencia de la 11.ª edición</h2> -</div> - - -<p>Este ensayo sobre <cite>La Simulación en la lucha por -la Vida</cite> fué escrito por el autor antes de terminar sus -estudios universitarios y presentado a la Facultad de -Medicina como introducción de su tesis: <cite>Simulación -de la locura</cite> (1900). Careciendo de recursos para editarla, -concediósele que sólo imprimiera una parte, publicándose -la obra entera, por capítulos, en las revistas -"La Semana Médica" y "Archivos de Psiquiatría" -(1900-1902). En 1903 se hizo una primera -edición conjunta (Spinelli, Buenos Aires), apareciendo -en el mismo año una traducción italiana (Flli. Bocca, -Torino, "Biblioteca Antropologico-Giuridica").</p> - -<p>En volumen aparte se publicó la tercera edición, -española, de <cite>La Simulación en la lucha por la vida</cite> -(Semperé, Valencia, 1904), con leves correcciones de -estilo y algunas notas; sobre ese texto se hizo una -traducción francesa (Charles Barthez, Narbonne, -1905). Posteriormente se han hecho seis reimpresiones -españolas, sin conocimiento previo ni intervención -del autor, acumulándose en ellas tantos y tan -graves errores que la última puesta en circulación -(1917) es ya ilegible; baste decir que si en las primeras -las variantes son de origen tipográfico, en otras -ha llegado a alterarse, además del texto, el índice y -las conclusiones. En la última aparece modificado... -el título mismo.</p> - -<p>A fin de reparar esas irregularidades se publica -la presente (11.ª), que restaura el texto de la tercera, -con ligeras variantes de forma; servirá, al propio<span class="pagenum"><a id="Page_8"></a>[Pg 8]</span> -tiempo, para una próxima traducción portuguesa, autorizada -ya.</p> - -<p>El autor ha resistido a la tentación de rehacer -este ensayo y ha respetado sus deficiencias; cada -estación tiene sus frutos y los libros de juventud merecen -vivir como han nacido, con la ligereza propia -de su menor responsabilidad. Son testigos sinceros, -aunque poco ceremoniosos; sería injusto que atestiguasen -la gravedad propia de las primeras canas.</p> - -<p>Aunque sólo fué una introducción a un estudio de -patología mental, aprovechó el autor en este ensayo algunos -conocimientos de ciencias naturales y de ciencias -sociales, que había adquirido simultáneamente con los -de medicina. Años más tarde advirtió que Homero había -pintado, en Ulises, el arquetipo de los simuladores, -y que entre los ensayos de Bacon figuran cuatro páginas -dedicadas a comentar la utilidad de la simulación. -Con esos, y muchos otros datos de bibliografía clásica, -compuso su conferencia <cite>La progenie de Ulises</cite> (curso -de psicología de los caracteres humanos, 1910), que no se -agrega al presente volumen por ser de época muy posterior.</p> - -<p>Al revisar el texto, diez y siete años después de -su redacción, el autor ha tropezado con defectos de -estilo y con opiniones ligeras sobre tópicos accesorios; -ha tenido, en cambio, la grata satisfacción de observar -que poseía ya ciertas ideas generales que aún -considera como las menos inexactas. Y por un justo -escrúpulo, casi documental, se ha abstenido de hacer -variante alguna en la "Introducción", profesión de fe -de su juventud, escrita poco después de los veinte años: -primera página de su primer libro.</p> - -<div class="blockquot"> - -<p>Buenos Aires, 1917.</p></div> - - - -<div class="chapter"> -<p class="p4 center">ÍNDICE</p> -</div> - -<table class="autotable" summary="índice"> -<tr> -<td class="tdl"></td> -<td class="tdr"><em>Págs.</em></td> -</tr> - - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">Advertencia de la 11.ª edición</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_7">7</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center">INTRODUCCIÓN</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y -la simulación de la locura.—II. Ideas científicas -directrices; correlaciones bio-sociológicas; -la filogenia de la simulación en la lucha por la -vida.—III. Desarrollo, en series, de los fenómenos -de simulación</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_9">9</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center">Cap. I.—SIMULACIÓN Y LUCHA POR LA VIDA</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. La lucha por la vida.—II. Medios ofensivos y defensivos -en la lucha por la vida.—III. Aspectos -accidentales, instintivos y voluntarios de los -fenómenos de simulación.—IV. Su valor como -medio de lucha por la vida.—V. Conclusiones</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_21">21</a> </td> -</tr> - - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"><br /> -Cap. II.—LA SIMULACIÓN EN EL MUNDO BIOLÓGICO</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.—II. -Sus grupos fundamentales.—III. Homocromía: -permanente, variable y voluntaria.—IV. -Mimetismo: permanente, variable y voluntario.—V. -Mimetismo entre las especies animales: -permanente, variable y voluntario.—VI. -Simulaciones en función individual.—VII. Utilidad -de estos fenómenos en la lucha por la vida.—VIII. -Teorías propuestas para explicarlos.—IX. -Conclusiones</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_47">47</a> </td> -</tr> - - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> <br /> -Cap. III.—LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. La lucha por la vida y la simulación entre los -hombres.—II. Formas colectivas de lucha y de -simulación (humanas, étnicas, nacionales, de -clase, de sexo, de grupos, profesionales, etc.)—III. -Formas individuales de lucha y de simulación -(niños, burócratas, escritores, periodistas, -propagandistas, mujeres, sablistas, comerciantes, -delincuentes, parásitos sociales, etc.).—IV. -Utilidad de la simulación en la lucha por la -vida.—V. Conclusiones</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_69">69</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> <br /> -Cap. IV.—PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. La psicología sintética y los caracteres humanos.—II. -Los elementos del carácter y su combinación -en la personalidad.—III. Los "hombres de -carácter" y los "hombres sin carácter" en la -lucha por la vida.—IV. La simulación como elemento -del carácter.—V. Predominio de la simulación -en la personalidad.—VI. Clasificación de -los simuladores.—VII. Los simuladores por adaptación -al medio ("astutos" y "serviles").—VIII. -Los simuladores por temperamento ("fisgones" -y "refractarios").—IX. Los simuladores patológicos -("psicópatas" y "sugestionados").—X. -Conclusiones</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_103">103</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> <br /> -Cap. V.—SIMULACIÓN DE ESTADOS PATOLÓGICOS</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl hang">I. Su utilidad en la lucha por la vida.—II. Difusión -de estas simulaciones.—III. Objetivo uniforme -de sus diversas formas médico legales.—IV. -Principales aspectos clínicos: eludir el servicio -militar, explotación de la beneficencia, simulación -de la locura.—V. Enfermedades que pueden -simularse.—VI. Simulación de la salud (enfermedades -disimuladas).—VII. Conclusiones</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_167">167</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> </td> -</tr> - -<tr> -<td style="text-align: center"> <br /> -Cap. VI.—EVOLUCIÓN DE LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl">I. Criterio sociológico para abordar su estudio.—II. -Evolución de la lucha por la vida entre los hombres.—III. -Evolución de los medios violentos y -fraudulentos en la lucha por la vida.—IV. Disminución -regresiva de la simulación en las sociedades -humanas</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_201">201</a> </td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdl"> <br /> -CONCLUSIONES SINTÉTICAS</td> -<td class="tdr"><a href="#Page_219">219</a> </td> -</tr> -</table> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_9"></a>[Pg 9]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >Introducción</h2> - -<div class="blockquot"> - -<p>I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y la simulación -de la locura.—II. Ideas científicas directrices; -correlaciones bio-sociológicas; la filogenia de -la simulación en la lucha por la vida.—III. Desarrollo, -en series, de los fenómenos de simulación.</p></div> - - -<p>I.—Solicitado, de ha tiempo, nuestro espíritu -hacia el estudio de las ciencias antropológicas y -sociales, atrájonos especialmente la fase patológica -de la vida individual y colectiva, tan interesante, -por cierto, como sus manifestaciones normales.</p> - -<p>Es método en las ciencias biológicas, llegar al -conocimiento de la función normal por el estudio de -su patología; examinando las lesiones de los centros -nerviosos enfermos y relacionándolas con los síntomas -previamente observados, ha podido inferirse la -fisiología normal de esos centros. De igual manera -las ciencias sociales han aprovechado el estudio de -complejos problemas de patología social, conflictos internos -y externos, crisis, violencias y otras perturbaciones -de la evolución social. En las ciencias psicológicas, -por fin, el análisis de las anormalidades de la actividad -mental, ha permitido comprender mejor las -funciones psicológicas normales; lo que ha sido elevado -por Ribot a método de investigación.</p> - -<p>Convergiendo, pues, hacia la psicología individual -por el camino de la psicopatología, y hacia la<span class="pagenum"><a id="Page_10"></a>[Pg 10]</span> -sociología por el estudio de los fenómenos de patología -social, penetramos en los dominios de la locura -y del delito. En la encrucijada de ambos fenómenos—conjunción -sabiamente observada por -Maudsley en un libro feliz,—donde la anomalía -psíquica del individuo se convierte en causa determinante -de su actividad antisocial, encontramos la -dolorosa legión de fronterizos y alienados para quienes -se entreabre la puerta sombría del delito, como -si un destino inexorable los apresara entre las mallas -funestas de la criminalidad; la locura y el delito, -justamente emparentados por Morel en su visión -sintética de las degeneraciones humanas, entrelazan -sus tentáculos nefastos, engendrando ese personaje -magistralmente burilado por Shakespeare en su -Hamlet: el alienado criminal.</p> - -<p>De particular manera—y por especiales razones -de observación—nos preocupaban los casos de -<em>locura simulada por delincuentes</em>, máxime al advertir -su frecuencia desde que la justicia reconoció la -importancia de la psicopatología criminal y el examen -psíquico se consideró indispensable para determinar -la responsabilidad de algunos delincuentes.</p> - -<p>Tal era la estática de nuestra mente. De sobre -el velador tomamos, una noche, el <cite>Malade Imaginaire</cite>, -de Molière, para continuar su comenzada lectura, -con el higiénico propósito, entre otros, de no -adormecernos bajo la influencia poco grata de una -monografía sobre "Nuevos tratamientos de los bolos -fecales", cuya lectura acabáramos en el <cite>British -Medical Journal</cite>. Teníamos para ello nuestras razones; -estudiando la psicopatología de los sueños, -habíamos visto que la naturaleza de las impresiones -recibidas en el período prehípnico, influye de ma<span class="pagenum"><a id="Page_11"></a>[Pg 11]</span>nera -intensa sobre el carácter agradable o desagradable -de los sueños<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p> - -<p>Las peripecias de Argan—a quien hoy no consideraríamos -un "enfermo imaginario", sino un caso -de neurastenia gastro-intestinal, como demostró -ha poco tiempo el profesor Debove en una hermosa -conferencia a los estudiantes de la Sorbona—prolongaban -nuestra vigilia más allá de sus límites habituales. -Seguíamos ávidamente las operaciones -"científicas" de Purgon y de Diaforius, que "saben -bellas humanidades, hablan en buen latín y designan -con nombres griegos todas las enfermedades; -pero en cuanto a curarlas, carecen de toda noción". -Y con deleite asistíamos a las inagotables lavativas -de Mr. Fleurant, competidor, sin desventajas, de -las purgas y sangrías del primero, mientras Diaforius -daba a su hijo Tomás una lección clínica, en -presencia del mismo Argan, felicitándole ardientemente -por haber seguido sus huellas, permaneciendo -"fiel a las opiniones de los antiguos", negándose -a prestar la menor atención a las razones y experiencias -de los "pretendidos" descubrimientos y teorías -de la época...</p> - -<p>Sonaba involuntariamente en nuestro oído la invectiva -de Cicerón: "Neque imitare malos medicos, -qui in alienis morbis profitentur tenere se medicinae -scientiam, ipsi se curare non possunt." (Ad fam., -IV, 5, 5). En ese momento Mr. Fleurant empuñaba -de nuevo el instrumento que sintetizaba toda su -profundidad científica. Tuvimos la percepción de algo -dibujado en el campo periférico de nuestra retina, -cuya mácula lútea estaba enfocada a las líneas del -libro. Volvimos la mirada; a la altura de los ojos, -<span class="pagenum"><a id="Page_12"></a>[Pg 12]</span>adherido a la pared, vimos uno de esos copos de algodón -y polvo que suelen formarse en los rincones -de los aposentos.</p> - -<p>Poco nos interesó esa observación. Volvimos -nuevamente la vista al libro, para seguir asistiendo, -con la voluptuosidad intelectual del caso, a las operaciones -científicas de los médicos de Molière.</p> - -<p>Excitada ya por la reciente percepción, nuestra -retina encontrábase en condiciones favorables -para descubrir, durante la lectura, que el copo algodonoso -se movía, ascendiendo lentamente por la -pared. Fijamos de nuevo la vista en el objeto: vímosle -ya mucho más alto, después de pocos minutos.</p> - -<p>Creímos fuese ilusión óptica, por el agotamiento -de una retina fatigada en lecturas excesivas; mas -no existiendo motivos para esa duda, ni razones satisfactoriamente -explicativas, optamos por desprender -el copo de la pared y observarlo detenidamente.</p> - -<p>Tal es, por otra parte, la buena línea de conducta -ante cualquier hecho difícil de explicar. Y -en este caso la observación fué, como siempre, fecunda -de provechosas enseñanzas.</p> - -<p>Dentro del copo descubrimos un conducto, espeso -y resistente, que difícilmente hubiérase adivinado -no desprendiendo el copo de la pared; dentro del -conducto se alojaba un gusano, el cual, mediante -las dos extremidades de su cuerpo, se fijaba a la pared -y la recorría, arrastrando consigo su curioso ropaje.</p> - -<p>Darwin—presente siempre en nuestro espíritu -estudioso—nos dió la explicación del hecho. Ese -disfraz servía al animal para escapar a las miradas -peligrosas de sus enemigos; la simulación resultaba,<span class="pagenum"><a id="Page_13"></a>[Pg 13]</span> -para él, un medio simple y excelente de <em>lucha por -la vida</em>.</p> - -<p>La explicación nos satisfizo.</p> - -<p>Hubiéramos continuado la lectura de Molière; -pero en nuestro cerebro estaban sometidas a la elaboración -de la cerebración inconsciente, múltiples -cuestiones relativas a los alienados criminales, y, de -manera especial, a los delincuentes simuladores de -una enfermedad mental.</p> - -<p>Los neurones de asociación hicieron lo demás.</p> - -<p>Entre el gusano disimulador de su cuerpo bajo -un copo de algodón y el delincuente disimulador de -su responsabilidad jurídica tras una enfermedad -mental, debía lógicamente existir un vínculo: ambos -disfrazábanse para defenderse de sus enemigos, siendo -la simulación un recurso defensivo en la lucha -por la vida.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>II.—Entre las verdades definitivamente adquiridas -por la ciencia e impuestas como guía a los -pensadores y estudiosos contemporáneos, hay dos -fundamentales, que jamás debiera olvidar quien se -aventura en la selva—aún "selvaggia ed aspra e -forte", en decir del poeta florentino—de la ciencia: -<cite>Determinismo y Evolución</cite>.</p> - -<p>Dentro de esos conceptos, cuyo desarrollo hemos -ensayado en otros estudios y fuera inoportuno -repetir aquí, cimentóse como verdad científica la -noción del transformismo biológico y social. Por -él conocemos la génesis y sucesión de las formas -biológicas como resultado de la acción combinada -de la herencia, tendiente a reproducir los caracteres -de los antepasados, y la variabilidad, tendiente -a crear caracteres nuevos, en armonía con la evolución -de las condiciones del medio en que "luchan<span class="pagenum"><a id="Page_14"></a>[Pg 14]</span> -por la vida" todas las especies vivas. Los fenómenos -sociales, además, siguen un proceso constante -de transformación, a semejanza de los fenómenos -biológicos; la sucesión de las formas de organización -social y de las diversas instituciones es presidida, -en primer término, aunque no exclusivamente, -por la adaptación de los grupos sociales a las -transformaciones del doble ambiente natural (cósmico) -y artificial (económico).</p> - -<p>Esta manera de ver, simple aplicación del concepto -evolucionista, tiene su comprobación en las -cuatro grandes ramas de los conocimientos humanos. -Laplace lo estableció para los fenómenos del -mundo cósmico; Lyell, para los fenómenos geológicos; -Darwin, para los biológicos; Spencer, para los -sociales, que llama superorgánicos. Otros estudiosos -confirmaron esa verdad general en grupos fenoménicos -parciales.</p> - -<p>En esas <em>series</em> de fenómenos, cuyo desenvolvimiento -es sucesivo e integral, existen vínculos estrechos, -fácilmente reconocidos mediante una observación -inteligente. Así, por ejemplo, el perfeccionamiento -progresivo de las funciones corresponde a una creciente -complejidad morfológica y a la mayor división del -trabajo en los organismos, conforme se asciende en la -serie evolutiva. Por eso es posible descubrir, en cualquiera -especie, en forma larvada y rudimentaria, las -funciones que alcanzan mayor desenvolvimiento en las -que son superiores a ella dentro de la misma serie.</p> - -<p>Puede reconstruirse la filogenia de cualquier -función de los seres vivos; es decir, encontrar los -diversos grados de su integración progresiva a través -de cuantas especies la preceden en la evolución -de la serie biológica. Las más complejas operaciones -psíquicas elaboradas en el cerebro humano, no<span class="pagenum"><a id="Page_15"></a>[Pg 15]</span> -son sino el perfeccionamiento alcanzado por funciones -progresivamente desenvueltas en la serie animal. -El "alma" de los metafísicos es un perfeccionamiento -de funciones inherentes a la substancia -viva, al protoplasma; la memoria, por ejemplo, encuéntrase -en formas progresivamente complicadas, -desde la amiba hasta el hombre.</p> - -<p>Con los fenómenos sociológicos ocurre lo mismo; -todas las instituciones sociales tienen su filogenia -perfectamente determinable. El sentimiento de solidaridad -social, verbigracia, aparece ya en la primera -asociación de seres vivos, y evoluciona, integrándose -progresivamente, hasta alcanzar sus actuales -proporciones, permitiendo inducir que en futuras -transformaciones sociales se equipararán todos -los individuos ante las condiciones de lucha por -la vida, para alcanzar el desenvolvimiento máximo -de su propia individualidad. También podría aplicarse -a los fenómenos sociales, además de ese concepto -de filogenia, el principio determinado para -los fenómenos biológicos por Haeckel, según el -cual la evolución ontogenética corresponde aproximadamente -a la evolución filogenética. Lo saben, a -ciencia cierta, cuantos sociólogos, Loria en primera -fila, proponen estudiar en el rápido desarrollo de -las colonias contemporáneas el lento y progresivo -desarrollo ocurrido antes en los pueblos de adelantada -civilización.</p> - -<p>Pero estos puntos, necesarios de fijar para el desenvolvimiento -consecutivo de nuestra tesis, no podemos -dilucidarlos aquí con la amplitud deseable. -Bástenos mencionar, y nadie la niega,—aun no -aceptando la teoría orgánica de las sociedades, enunciada -por Spencer—la existencia de cierta analogía, -imposible de olvidar, entre las leyes que rigen<span class="pagenum"><a id="Page_16"></a>[Pg 16]</span> -los fenómenos biológicos y los sociológicos, pudiendo, -casi siempre, encontrarse una correlación en el -conjunto y las modalidades de unos y otros.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>III.—Para cuantos saben lo expuesto (saber en -sentido relativo, sin olvidar la frase de Grocio: -"Nescire quaedam magna pars sapientiae est") y -para quienes lo acepten, aparece lógico y estrecho -el vínculo entre el gusano simulador, aparecido en -nuestra retina periférica, mientras leíamos a Molière, -y el delincuente simulador de la locura. Para -quienes vivieran en el mundo feliz de los Fleurant, -los Purgon y los Diaforius, ese vínculo no aparecería -jamás.</p> - -<p><em>Evolución, Lucha por la vida</em>, <em>Filogenia</em>, pareceríanles -palabras poco científicas y faltas de sentido; -el mismo efecto nos produjo un libro escrito -en japonés, que tuvimos entre manos: era, sin embargo, -un libro importante y condensaba muchos conocimientos. -Nuestra la culpa si ignorábamos el japonés.</p> - -<p>Idéntico sería el caso de cuantos no vieran el -vínculo filogenético, desde la simulación del gusano -hasta la del delincuente; la frase es vieja, pero -siempre útil: ellos no lo verían, no por ser incierta -su existencia, mas porque su falta de amplitud y -disciplina científicas les condenaría a una eterna ceguera -intelectual.</p> - -<p>¡Y, sin embargo, cuántas cosas ve el pavo en la -fábula de La Fontaine, donde el mono enseña las -proyecciones de la linterna mágica... apagada!...</p> - -<p>En nuestro concepto—inexacto, acaso, pero -larga e intensamente pensado—el vínculo existe.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_17"></a>[Pg 17]</span></p> - -<p>Solamente el estudio de la <em>Simulación</em>, como fenómeno -general, puede dar la ley de conjunto donde -se encuadra el fenómeno particular de la <em>Simulación -de la locura</em>. Idéntico móvil preside, en general, -todas las manifestaciones conscientes de la simulación, -así como una misma finalidad orienta todas -las manifestaciones de la memoria en los seres -biológicos, y todas las formas del sentimiento de -asociación y solidaridad en la lucha, en las sociedades -animales en general y particularmente en las -humanas.</p> - -<p>La <em>Simulación en general</em>, siguiendo las ideas -científicas expuestas, debe estudiarse, primeramente, -por sus manifestaciones en la serie biológica: sólo -después encontraremos sus manifestaciones conscientes -bien desarrolladas en la vida superorgánica, en -las sociedades humanas.</p> - -<p>En éstas hallaremos la clave para estudiar las -<em>simulaciones humanas de toda índole</em>, unificadas por -el mismo propósito de la mejor adaptación del simulador -a las condiciones del ambiente donde lucha -por la vida. Entre ellas discerniremos, como hecho -general, <em>la simulación de estados patológicos</em>, una de -cuyas formas—la más importante para la psiquiatría -y la medicina legal—es la <em>simulación de la -locura en general</em>.</p> - -<p>Sólo entonces estaremos habilitados para estudiar -provechosamente <em>la simulación de la locura por -los delincuentes</em>, en sus relaciones con la psiquiatría, -la sociología criminal y la medicina legal.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_18"></a>[Pg 18]</span></p> - -<div class="figcenter illowp100" id="p18ilo" style="max-width: 34.375em;"> - <img class="w100" src="images/p18_ilo.jpg" alt="" /> -</div> - -<p>Con otros métodos y por otros caminos consideramos -imposible llegar a una comprensión clara -de la materia a estudiar, y, <em>a priori</em>, predeterminaríamos -su insuficiencia.</p> - -<p>En suma, el presente ensayo constituye un estudio -general de <em>la simulación como medio de lucha -por la vida</em>, estudiándola desde sus primeras manifestaciones -inconscientes, en el mundo biológico, -hasta sus complejas modalidades en la vida de los -hombres civilizados. Complementando tal estudio intentaremos -el análisis de la <em>psicología de los simuladores</em>, -clasificando las variedades más notables de -este grupo, compuesto por individuos en quienes la -tendencia a simular constituye el rasgo dominante de -su carácter y su medio predilecto de lucha por la -vida.</p> - -<p>Por fin, determinaremos la <em>evolución de la simulación -en las sociedades humanas</em>, valiéndonos de -las más recientes inducciones de la sociología y usando -el más severo método científico.</p> - -<p>En su concepto fundamental, y en algunas cuestiones -parciales, esta síntesis desea ser novedosa; -incompleta o deficiente, es ya fruto de la observa<span class="pagenum"><a id="Page_19"></a>[Pg 19]</span>ción -y de estudio asiduo. Si el ensayo no resultara -tan convincente como deseamos al escribirlo, podríamos, -por lo menos, repetir el verso dirigido a Virgilio -por el Alighiero, al reconocerle, en el primer -canto de su Infierno:</p> - -<p> <i lang="it" xml:lang="it">Vagliami il lungo studio ed il grande amore.</i></p> - -<div class="blockquot"> - -<p>Buenos Aires, 1900.</p></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_20"></a>[Pg 20]</span></p> -</div> - - -<div class="footnotes"> -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> Véase nuestro trabajo "La Psychopathologie des Rêves", en -la <cite>Revue de Psychologie</cite>, de París, marzo 1900.</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_21"></a>[Pg 21]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >Cap. I.—Simulación y lucha por la vida</h2> - -<div class="blockquot"> - -<p>I. La lucha por la vida.—II. Medios ofensivos y defensivos -en la lucha por la vida.—III. Aspectos accidentales, -instintivos y voluntarios de los fenómenos -de simulación.—IV. Su valor como medio de lucha -por la vida.—V. Conclusiones.</p></div> - - -<h3>I.—L<small>A LUCHA POR LA VIDA</small></h3> - -<p>En el progresivo desarrollo del pensamiento humano -pocas nociones han sido tan fecundas para el -conocimiento del hombre y de la sociedad como las -derivadas de las ciencias naturales. De crasos errores -primitivos, fundados sobre una observación superficial -o una escasa experiencia, se ha marchado, gradualmente, -a través de errores cada vez más cercanos -de la verdad, hacia una comprensión, lenta pero inevitable, -de la realidad que impresiona nuestros sentidos. -Así lo observamos en todas las ciencias.</p> - -<p>Ocurre eso mismo en biología. Cuando Linneo osa -afirmar: <i lang="la" xml:lang="la">Nulla species novae, species tot sunt diversae -quot diversas formas ab initio creavit infinitum ens</i>, -encuentra favorable acogida entre los naturalistas, -surgiendo en apoyo de su doctrina los trabajos respetables -de Cuvier y de Agassiz. No se podría, ante -la doctrina linneana, negar o desconocer que ella -señaló una etapa de aproximación a la verdad; baste -pensar en las absurdas divagaciones de los antiguos -naturalistas, cuya concepción del origen de los seres -orgánicos reducíase a la <i lang="la" xml:lang="la">generatio ex-putredini</i>, y -cuyas nociones sobre la diversidad de las formas se<span class="pagenum"><a id="Page_22"></a>[Pg 22]</span> -exteriorizaban en la suposición de incongruentes <em>metamorfosis</em>.</p> - -<p>Mas las ciencias naturales, después de la teoría -linneana, tenían un largo sendero que recorrer, antes -que el conocimiento del mundo biológico alcanzase -la comprensión exacta de la evolución de las formas -vivas. Lamarck formuló, por vez primera, la doctrina -de la variabilidad de las especies, mostrando la influencia -del medio sobre la variación de las formas. -Medio siglo más tarde, Darwin cimentó la teoría, incorporándole -el fundamental concepto de la lucha por -la vida y la consiguiente selección natural. Las obras -del segundo, por ser más documentadas, lograron despertar -ardientes discusiones entre los estudiosos, y -el resultado final fué, en breve transcurso de años, -la aceptación del núcleo fundamental de la teoría. -De entonces acá, la doctrina de la variabilidad de -las especies, o transformismo, ha sido confirmada por -todas las ciencias biológicas, sin que la afecten en lo -fundamental todas las disputas que le han promovido -sus adversarios sobre cuestiones de detalle.</p> - -<p>Limitándonos a consignar los hechos e ideas que -reputamos base indispensable para nuestra <em>teoría de -la simulación, considerada como medio fraudulento -de lucha por la vida</em>, diremos, brevemente, las -líneas generales de la doctrina darwiniana en lo que -a esta última se refiere. Siendo ella la premisa que -sustenta todo el desenvolvimiento de este ensayo, no -será superfluo sintetizarla con claridad, definiendo -de manera precisa el punto de partida de nuestras -aplicaciones ulteriores.</p> - -<p>Los naturalistas admiten, concordemente, que las -causas principales de la evolución son tres: la variación, -la selección y la herencia. La variación es un -resultado de la adaptación al medio, que varía a su<span class="pagenum"><a id="Page_23"></a>[Pg 23]</span> -vez más o menos lentamente; la selección natural es -un resultado de la lucha por la vida y determina la -supervivencia de los mejor adaptados; la herencia -transmite los caracteres adquiridos y sin ella es inconcebible -la evolución de las especies. Aunque sería -fácil repetir, de segunda mano, los fundamentos de -la teoría de Darwin sobre la lucha por la vida y la -selección natural, conviene, para mayor fidelidad, remontar -a la fuente de origen, resumiendo en un párrafo -las propias expresiones del gran naturalista.</p> - -<p>La lucha por la existencia resulta inevitablemente -de la rapidez con que todos los seres vivos tienden -a multiplicarse. Nace un número de individuos mayor -del que puede vivir, y de ello proviene, en cada caso, -la lucha por la existencia, ya sea con los individuos -de la misma especie, ya con los de especies diferentes, -y sometida, en ambos casos, a las condiciones físicas -del medio ambiente en que ellos viven. Es la doctrina -de Malthus aplicada, en toda su intensidad, a los seres -de los reinos animal y vegetal, por no existir -entre ellos la aptitud de producir a voluntad los medios -de subsistencia, ni otros factores éticos que pueden -atenuarla entre los hombres. Obsérvese que la -frase "lucha por la existencia" está empleada en -sentido general y metafórico, involucrando las relaciones -de recíproca dependencia entre los seres organizados, -y dos hechos, aun más importantes: la -supervivencia de los individuos mejor adaptados -y su capacidad para dejar descendientes. Puede -afirmarse con seguridad que los animales carnívoros, -en tiempo de escasez, luchan entre sí, disputándose -los alimentos necesarios para su existencia; también -podrá decirse que una planta, en el borde del desierto, -lucha por la existencia contra la sequedad, aun -cuando fuera más exacto decir que su existencia de<span class="pagenum"><a id="Page_24"></a>[Pg 24]</span>pende -de la humedad; con mayor exactitud diríamos -que una planta, al producir anualmente un millón de -semillas, de las cuales solamente una consigue desarrollarse -y madurar a su vez, lucha con las plantas de -la misma especie, o de otras, que ya cubren el suelo. -El musgo depende del manzano y de algunos otros -árboles; solamente de una manera figurada podrá -decirse en este caso que el manzano lucha contra los -otros árboles, por hospedar al musgo, pues si un gran -número de parásitos se radican sobre un mismo árbol, -éste languidece y acaba por morir; pero de muchos -musgos que crecen juntos sobre una misma rama y -producen semillas, puede decirse que luchan el uno -contra el otro. Siendo los pájaros los diseminadores -de las semillas de un árbol dado, la existencia de esta -especie depende de ellos, y, figuradamente, puede decirse -que ese árbol lucha con los demás frutales, pues -interesa a cada uno de ellos atraer los pájaros para -que coman sus frutos y diseminen de esa manera sus -semillas. Empléase, pues, para mayor comodidad, el -término "lucha por la existencia" en los diferentes -sentidos apuntados, confundiéndose los unos con los -otros. ("El Origen de las Especies", cap. III). En -esa lucha por la vida, en que se multiplican y se destruyen -las más diversas manifestaciones de la existencia -orgánica, desde el bacterio y la amiba hasta la -encina y el hombre, sucumbe la inmensa mayoría de -los gérmenes capaces de generar nuevos individuos. -A pocos reserva la Naturaleza el derecho de alcanzar -la plenitud del desenvolvimiento biológico y de transmitir -sus caracteres a sus descendientes.</p> - -<p>Para completar el concepto expuesto por Darwin, -acudamos a Wallace, que es fuente autorizada, -para comprender de qué manera las diferencias individuales -determinan la selección de la especie y la<span class="pagenum"><a id="Page_25"></a>[Pg 25]</span> -supervivencia de los más aptos, o mejor adaptados. -Si todos los individuos de cada especie—dice—fueran -completamente semejantes entre sí, podríamos afirmar -que la supervivencia sería una cuestión de azar; -pero esos individuos no son semejantes. Los vemos -diferenciarse, distinguirse de muchas maneras. Algunos -son más fuertes, otros más rápidos, otros más -astutos, otros de constitución más robusta. Un color -obscuro permite a algunos ocultarse fácilmente; una -vista penetrante permite a otros descubrir su presa -a mayor distancia, o escapar de sus enemigos con más -facilidad que sus compañeros. Entre las plantas, las -más pequeñas diferencias pueden ser útiles o perjudiciales. -No podemos dudar de que, tomando en -cuenta lo apuntado, cualquiera variación bienhechora -dará a quienes la poseen mayor probabilidad de sobrevivir -a la terrible prueba por que deben pasar; -alguna parte puede quedar en manos del azar, pero -al fin y al cabo, <em>el más apto sobrevivirá</em>. ("El Darwinismo", -cap. I.)</p> - -<p>La selección natural se continúa en la especie -por la conservación y la transmisión de los caracteres -útiles a cada individuo, según las condiciones del medio -que actúa sobre él en los varios períodos de la vida. -Todo ser—y éste es el sentido natural de lo que podemos -llamar progreso biológico—tiende a perfeccionarse -en su adaptación al medio; este perfeccionamiento -conduce de una manera natural al progreso de la organización -del mayor número de los seres vivientes en -el mundo entero. (Darwin, ob. cit., cap. IV).</p> - -<p>El origen de las variaciones individuales que permiten -la mejor adaptación ha sido objeto de explicaciones -diversas, así como el mecanismo de su transmisión -hereditaria. La reseña crítica de las doctrinas<span class="pagenum"><a id="Page_26"></a>[Pg 26]</span> -respectivas sería, por cierto, interesante; mas no son -estas páginas la oportunidad para hacerla, no siendo -ello indispensable para el objeto especial de nuestra -investigación. Baste mencionar, entre otras hipótesis -dignas de consideración, las formuladas por los propios -Lamarck y Darwin, por Kolliker, Wagner, Naegeli, -Weissmann, Mantegazza, y por otros defensores -de las modernas escuelas neolamarckiana y neodarwiniana.</p> - -<p>En la naturaleza, la variabilidad individual, la -herencia de las variaciones mejor adaptadas y la selección -en la lucha por la vida, se combinan para determinar -la evolución de las especies vivas, según la -mayor o menor adaptación de sus caracteres al medio -en que viven.</p> - -<p>La <em>variación</em> fué certeramente definida como el -elemento "activo" de la evolución, en cualquier época -de la vida actúe, embrión o ser vivo, y de cualquier -causa dependa, cósmica o fisiológica. La <em>herencia</em>, en -cambio, es el elemento "conservador", que permite la -acumulación de las variaciones útiles, transmitiendo -los caracteres ya probados en la lucha por la vida -de individuos que decaen a otros individuos nuevos. -La vida de una especie podría compararse a la de -un individuo perpetuamente joven, como si el desgaste -orgánico por la incesante actividad de la vida -se compensara por un proceso de renovación total, -que le mantuviese capaz de sostener nuevas luchas y -de adquirir nuevas variaciones útiles. La <em>selección</em>, -elemento "perfeccionador", es un principio de primordial -importancia por su universalidad; actúa, de -manera constante, para la conservación de las formas -y funciones útiles, sean cuales fueren las causas -a que se atribuyan las variaciones. Se ha insistido, -justamente, en que es erróneo considerar a la selec<span class="pagenum"><a id="Page_27"></a>[Pg 27]</span>ción -como causa determinante de la variación; ella -sería "el timón de la evolución, mas no su fuerza propulsora".</p> - -<p>De lo expuesto recogemos un concepto fundamental: -todos los seres vivos luchan por la vida. El -hombre, lo mismo que las otras especies, está sometido -a ella; las sociedades humanas, lo mismo que las -otras sociedades animales. Individuos y naciones, -partidos y razas, sectas y escuelas, luchan por la vida -entre sí, para conservarse y crecer, para amenguarse -y morir. La lucha por la existencia en las sociedades -humanas es un hecho innegado, manifestándose con -caracteres semejantes a los que reviste en el mundo -biológico; tal verdad es igualmente admisible por los -creyentes de la doctrina biosociológica de Spencer, -para quienes las sociedades humanas son simples superorganismos, -como por los que aceptan la primacía -de los fenómenos económicos en la constitución social, -con o sin la teoría de la lucha de clases, que es uno -de los fundamentos del mal llamado "materialismo -histórico". En verdad—y oportunamente volveremos -sobre ello—la lucha por la vida en la especie humana -se modifica, porque ella tiene la posibilidad de producir -sus propios medios de subsistencia, subordinando -la lucha al incremento de su capacidad productiva; -aptitud que, en última instancia, determinará -la transformación o atenuación de ciertas formas -de lucha por la vida en el porvenir.</p> - -<p>No comentaremos, por ahora, la extensión que -ha dado De Lanessan al concepto darwiniano de la -lucha por la existencia; en el mundo inorgánico, entre -los minerales, encuentra que esa lucha existe, entendida, -naturalmente, en el <em>sentido figurado</em>, atribuídole -por el mismo Darwin. Bástenos señalar la<span class="pagenum"><a id="Page_28"></a>[Pg 28]</span> -evidencia del hecho en el mundo orgánico, en los reinos -vegetal y animal.</p> - -<p>Sintetizados así, rápidamente, los principios del -evolucionismo biológico, dejamos planteado el que nos -servirá como punto de partida para el desarrollo de -nuestras observaciones: <em>La lucha por la vida es un -fenómeno general en todos los seres vivos</em>.</p> - - -<h3>II.—M<small>EDIOS OFENSIVOS Y DEFENSIVOS EN LA LUCHA -POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Donde hay vida, hay lucha por la vida. En -todos los casos la Naturaleza ha provisto a los seres -vivos de medios ofensivos y defensivos útiles para la -supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones -del medio; no siempre son los más fuertes, -considerada la fuerza en un sentido mecánico o cuantitativo, -sino los más diestros o astutos para substraerse -a las infinitas causas destructivas que gravitan -sobre los seres vivos, o los más hábiles para proveer -a la propia alimentación. En esa lucha, directa o -indirectamente combatida, los seres vivos emplean recursos -de índole variadísima. Recorriendo la serie -evolutiva de las especies animales y vegetales, se ven -dos grandes categorías de recursos: los unos a base -de fraude, los otros fundados en la violencia.</p> - -<p>La intensificación de la lucha por la vida, por el -aumento numérico de los individuos que tienen análogas -necesidades, estimula el perfeccionamiento y -desarrollo de los medios de lucha. La adquisición de -un carácter ventajoso, ofensivo o defensivo, coloca -a su poseedor en condiciones favorables para el éxito, -asegurando su vida y su reproducción, y transmitiendo, -mediante esta última, el nuevo carácter adquirido, -que será igualmente provechoso a su descendencia.<span class="pagenum"><a id="Page_29"></a>[Pg 29]</span> -Y, en efecto, en toda especie viva, los individuos más -robustos, más ágiles, más astutos, más prudentes, según -las circunstancias especiales en que luchan por -la vida, tienen más probabilidades de sobrevivir.</p> - -<p>De todos esos medios, usados para la adaptación, -algunos son verdaderas armas punzantes, lacerantes, -cortantes o contundentes: aguijones, sierras, dientes, -probóscides, aparatos eléctricos, etc. En otros casos -trátase de recursos defensivos: autotomía evasiva, -posiciones o actitudes especiales, defensas químicas, -aparatos venenosos, secreciones urticantes o tóxicas. -Otras veces es utilísima la fuerza muscular; la agilidad -en el ataque y la defensa pueden ser decisivos -para el triunfo en la lucha por la vida. Otros seres -vivos, animales y vegetales, se asocian con individuos -de la misma o de otras especies diferentes, para luchar -mancomunados contra peligros comunes; etcétera, -etcétera.</p> - -<p>El uso de estos medios de lucha tórnase cada vez -más complejo a medida que las especies adquieren -una estructura orgánica complicada. En el reino -animal, las funciones biofilácticas, o defensivas de la -vida, se acompañan de un desenvolvimiento psíquico -progresivo, mejor acentuado desde que aparece un -sistema nervioso encargado de regir la unidad del ser -vivo, su individualidad. Culmina este desenvolvimiento -en la especie humana, que por su estructura -cerebral y sus funciones mentales está colocada en el -término del <em>phylum</em> más evolucionado de los vertebrados; -esa circunstancia hace que en el hombre los -medios de lucha por la vida sean más complejos que -en las demás especies animales, pues su inteligencia -le ha permitido reforzar los deficientes, suplir los -ineficaces e imaginar medios artificiales de aumentar -su propia capacidad ofensiva y defensiva. Limitados<span class="pagenum"><a id="Page_30"></a>[Pg 30]</span> -sus medios físicos de lucha por la dimensión de su -organismo, por su sistema óseo y muscular, por su -resistencia a la fatiga, ha centuplicado su fuerza oponiendo -la inteligencia a los seres enemigos que pueblan -el ambiente; pero al mismo tiempo, en la lucha -entre hombre y hombre, entre sociedad y sociedad, -ha perfeccionado casi ilimitadamente sus medios -de lucha mediante la mentira y el fraude, la astucia -y la simulación.</p> - -<p>En ninguna otra especie animal se presenta bajo -más múltiples aspectos la lucha por la vida; sólo en -el hombre los medios de lucha llegan a ser un producto -casi puramente intelectual. Y, como es fácil de comprender, -la violencia física personal sigue siendo lo -esencial en la lucha entre los salvajes, entre los niños -y entre las personas incultas, a la vez que los medios -de lucha se tornan más intelectuales en las sociedades -civilizadas, en los adultos y en las personas cultas. -Se produce, en otras palabras, una evolución que tiende -a hacer primar las aptitudes mentales sobre las -aptitudes físicas.</p> - -<p>Cerremos este parágrafo, cuyo minucioso análisis -pudiera prolongarse indefinidamente, afirmando que: -<em>todos los seres que luchan por la vida poseen medios -ofensivos y defensivos adaptados a las contingencias -habituales de la lucha</em>.</p> - - -<h3>III.—A<small>SPECTOS ACCIDENTALES, INSTINTIVOS -Y VOLUNTARIOS DE LOS FENÓMENOS DE SIMULACIÓN</small></h3> - -<p>Cada medio de lucha alcanza desigual difusión -en las diversas especies vivas; algunos están generalizados, -otros son patrimonio de pocas especies. Aquí -predominan los medios fundados en la violencia; -allá los que se asemejan al fraude. La posibilidad de<span class="pagenum"><a id="Page_31"></a>[Pg 31]</span> -este último implica cierto desenvolvimiento mental y -aumenta en proporción a él; por eso lo observamos -especialmente en el hombre, y al apreciarlo en otras -especies animales usamos palabras cuyo valor originario -es esencialmente humano.</p> - -<p>Dentro del <em>fraude</em>, que es un término genérico, -podemos distinguir diversas formas fundamentales, -diferenciadas, aunque vinculadas entre sí por formas -intermediarias. La simulación y la mentira son ramas -nacidas del tronco común del engaño, de la astucia, -en abierta oposición con la violencia. Sin embargo, -pueden diferenciarse sus manifestaciones.</p> - -<p>La <em>mentira</em>—estudiada en sus grandes manifestaciones -sociales por Nordau—es una forma de fraude -exteriorizado mediante el lenguaje; la mentira se dice, -no se hace. Los diccionarios académicos definen -la mentira: "expresión o manifestación contraria a -lo que se sabe, cree o piensa"; y el verbo mentir: -"decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree -o piensa". Indúcese, claramente, y así el uso lo consagra, -que la mentira es, en suma, una forma de fraude -exteriorizada mediante las diversas formas del -lenguaje, hablado o escrito.</p> - -<p>Antes de definir la simulación conviene que la -distingamos también de la <em>imitación</em>, cuya importancia -en la evolución de los agregados sociales estudió -agudamente Tarde. Ella consiste en hacer algo -a semejanza de lo imitado, que sirve de modelo. Las -mismas Academias dicen textualmente del verbo imitar: -"ejecutar una cosa a ejemplo o semejanza de -otra". La imitación se refiere al hecho en sí mismo, -en su realidad: imitar una buena o mala acción significa -hacer otra realmente buena o mala.</p> - -<p>Cuando no se ejecuta a semejanza de otra, pero -se finge hacerlo, hay <em>simulación</em>, fenómeno cuyas<span class="pagenum"><a id="Page_32"></a>[Pg 32]</span> -manifestaciones estudiaremos en este ensayo. El -diccionario académico explica con demasiada pobreza -este vocablo: "acción de simular". De este verbo solamente -dice: "representar una cosa, fingiendo o -imitando lo que no es". En la voz "fingimiento" -léese: "simulación, engaño o apariencia con que se intenta -hacer que una cosa parezca diversa de lo que -es". Definiciones imperfectas, todas ellas. Convendría -decir, de manera general, que en la simulación: <em>las -apariencias exteriores de una cosa o acción, hacen -confundirla con otra, sin que efectivamente le equivalga</em>. -El actor dramático que desempeña en la escena -un papel de homicida—Otelo, pongamos por caso,—no -imita a Otelo, pues ello significaría dar muerte -a la actriz que hace de Desdémona; el actor <em>simula</em> -matar. Sólo si matara de verdad, sería <em>imitador</em> del -personaje que representa; el que imita una acción -ajena, buena o mala, no simula; no aparenta hacerla, -la hace en realidad.</p> - -<p>Creemos que ese breve ejemplo, sencillo para mayor -claridad, basta para poner de relieve la diferencia -entre imitación y simulación, entre el <em>hecho real</em> -de la una y la <em>simple apariencia</em> de la otra. Pero en -la observación corriente suelen transgredirse esas -distinciones, por no existir una línea divisoria que -separe de manera absoluta lo uno de lo otro.</p> - -<p>Partiendo de esta definición entremos a nuestro -tema.</p> - -<p>Las múltiples formas de <em>simulación</em> pueden escalonarse -en diversos grupos, según se las estudie en -sus diversas fases, de las más sencillas hasta las más -complicadas; fácil es advertir sus cambios a través de -lo que podríamos llamar su "filogenia". En sus manifestaciones -simples y primitivas preséntase como un -fenómeno accidental: una apariencia útil, un parecido<span class="pagenum"><a id="Page_33"></a>[Pg 33]</span> -benéfico; la vemos, después, revestirse de formas progresivamente -complejas: una apariencia que protege -de manera estable y general; y ser, por fin, voluntaria -y consciente: deliberadamente ejecutada para -beneficiarse en la lucha por la vida.</p> - -<p>En los fenómenos del mundo inorgánico las simulaciones -son casuales, careciendo de valor selectivo. -La lucha por la vida sólo existe allí por la analogía -con la lucha propia de los seres organizados, y -en sentido <em>metafórico</em>; la simulación no puede ser, -en manera alguna, un medio habitual de lucha por -la vida. En esas manifestaciones inferiores, la simulación -es un accidente y la palabra que lo denomina -pierde todo sentido psicológico, pues el hecho es <em>involuntario -e inconsciente</em>; no podría ser de otro modo, -produciéndose en cosas que carecen de conciencia y -de voluntad. Inútil sería insistir sobre la verosimilitud -de las diversas hipótesis panpsiquistas y los ensayos -de psicología atomística que pretenderían dar -psiquis y conciencia a todo lo existente; esos juegos -de palabras son posibles llamando psiquis y conciencia -a cosas que no lo son, y quitando a esos vocablos -su significación psicológica, perfectamente determinada; -los bonitos poemas filosóficos a que nos referimos -carecen de fundamentos que permitan elevarlos -a la dignidad de teorías científicas.</p> - -<p>También suelen ser <em>inconscientes e involuntarios</em> -los fenómenos de simulación observables en los seres -vivos menos evolucionados; así se la encuentra en -los vegetales. Conviene, sin embargo, señalar que ese -mimetismo vegetal puede tener una influencia <em>selectiva</em> -en la supervivencia de los mejor adaptados a las -condiciones de la lucha por la existencia. No admitimos -que la simulación pueda ser consciente y voluntaria -en los vegetales, por no observarse en ellos<span class="pagenum"><a id="Page_34"></a>[Pg 34]</span> -fenómenos revestidos de esos caracteres, aunque teóricamente -el hecho pudiera admitirse como posibilidad. -Son conocidas las importantes discusiones sobre -la sensibilidad e inteligencia de los vegetales, fundadas -en observaciones del mismo Darwin, que concedía -a la radícula de los vegetales la propiedad de -sentir, discernir y elegir.</p> - -<p>En principio, si las funciones psíquicas existen -ya, aunque en forma elemental, en los más ínfimos -organismos vivientes, como funciones propias de la -sustancia viva elemental, del protoplasma, no hay -motivo para negar a los vegetales—evolucionados -desde formas simples, en que los protofitos y los protozoos -tuvieron probablemente un origen común—funciones -psíquicas elementales, no desarrolladas por -ser innecesarias a la forma especial de evolución que -caracteriza al reino vegetal. Y es bien claro que "funciones -psíquicas" no equivale a funciones conscientes -o voluntarias.</p> - -<p>Se explica que, arrancando de estas ideas, seriamente -discutibles, un gran imaginativo, Augusto -Strindberg, formulara sus experimentos destinados -a establecer la existencia de funciones nerviosas y psíquicas -en los vegetales.</p> - -<p>La simulación determina en el reino animal importantísimas -selecciones, realizadas mediante fenómenos -de homocromía (semejanzas de color) y de -homotipía (semejanzas de forma), que en conjunto -constituyen el <em>mimetismo</em>. Muchas veces éstos tienen -carácter consciente, aun siendo <em>involuntarios</em>. Solamente -en pocos casos pueden calificarse de <em>conscientes</em> -y <em>voluntarios</em>; entonces representan un medio de -lucha por la vida <em>elegido</em> por el animal, que lo considera -el más ventajoso de cuantos puede utilizar.</p> - -<p>Entre los hombres agregados en grupos sociales,<span class="pagenum"><a id="Page_35"></a>[Pg 35]</span> -vivientes en sociedad, la simulación es frecuentísima -como fenómeno <em>consciente</em> y <em>voluntario</em>.</p> - -<p>Este doble carácter permite simulaciones cuyos -resultados pueden invertir la selección natural; gracias -a ésa y a otras formas de fraude, tórnase posible -la supervivencia de individuos inferiores, débiles y -degenerados de toda clase, supervivencia bien descrita -por Sergi; es el fenómeno que, actualmente, en -sociología, suele llamarse de selección invertida, "à -rebours".</p> - -<p>Las simulaciones en la sociedad humana y la -psicología de los hombres simuladores, constituyen el -tema propio de este ensayo; insistir sobre ellas sería -anticiparnos.</p> - -<p>Antes de penetrar a ese mundo de ficción y de -mentira, en que todos, buenos y malos, se ven obligados -a simular, aunque más los malos que los buenos, -detengámonos en una explicación no superflua. Al -exponer la doctrina de la "lucha por la vida", dijimos -que debía entenderse <em>en sentido figurado</em>, como -expresamente lo manifestó Darwin al enunciarla. De -igual manera hablando de <em>simulación como medio de -lucha por la vida</em>, conservamos a la frase su originario -sentido figurado; de otra manera, en sentido literal, -sólo podría hablarse de lucha y de simulación al -referirse a fenómenos humanos, que fuesen <em>conscientes</em> -y <em>voluntarios</em>. Lucha y simulación son, en -efecto, palabras que se refieren a la conducta humana; -por extensión aplica Darwin la una, y por extensión -aplicaremos aquí la otra, sin pretender que todas -las formas de simulación deban ser iguales a las usadas -por el hombre fraudulento que engaña a sus semejantes.</p> - -<p>Los fenómenos de simulación solamente revisten -caracteres de conciencia y voluntariedad cuando la<span class="pagenum"><a id="Page_36"></a>[Pg 36]</span> -lucha por la vida llega a ser consciente y voluntaria. -Existe, pues, cierto paralelismo entre los caracteres -de la lucha y los medios en ella usados; hay una -creciente complejidad en los fenómenos de simulación, -partiendo de los accidentales hasta llegar a los -voluntarios.</p> - -<p>Conviene antes de terminar decir dos palabras -sobre una cuestión accesoria a primera vista, pero de -indudable utilidad antes de entrar al análisis de la -simulación en la lucha por la vida, pues nos permitirá -reforzar la serie de fenómenos que estudiamos, evidenciando -más su difusión en la naturaleza y en la -vida social.</p> - -<p>Entre simular y disimular no existe, en realidad, -ninguna diferencia<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>, y menos el antagonismo -que podría sospechar quien se atuviera a la forma -aparente de ambas palabras. Y decimos aparente, -pues en casi todos los léxicos disimular corresponde -aproximadamente a simular, aun haciéndose entre -ambos vocablos algún distingo de poco valor. Simular: -"arte usada con astucia por el hombre a fin de mostrar, -en los actos y en las palabras, todo lo contrario -de lo que se tiene en el espíritu, sea en bien o en -mal". Disimular: "arte, estudio de esconder el pensamiento -propio o algún propósito. Simular. Ficción".</p> - -<p>No existe, pues, diferencia ni contradicción alguna -entre esos términos; a lo sumo, podrá especificarse -que el individuo simula lo que no es, no tiene -o no hace, y disimula lo que es, tiene o hace.</p> - -<p>Pero considerándolos en relación con la lucha -<span class="pagenum"><a id="Page_37"></a>[Pg 37]</span>por la existencia, su significado es el mismo: el que -simula y el que disimula tratan de ponerse en las -mejores condiciones de lucha por la vida, dado el -ambiente en que actúan.</p> - -<p>Por otra parte, observando los hechos, fácil es -advertir que muchas de las llamadas disimulaciones -son simples simulaciones de las cualidades contrarias -a las disimuladas, y viceversa. El enfermo que disimula -su enfermedad para obtener una póliza de seguro -sobre la vida, simula en realidad un estado de -salud. El zorro que finge dormir para sorprender -mejor a su presa, disimula su expectativa y simula -el sueño. La libélula que cierra las alas y se posa sobre -el verde tallo de una planta, confundida con una -hoja cuya forma y color se parecen a los de su cuerpo, -buscando no ser vista por sus enemigos, simula -ser hoja al mismo tiempo que disimula ser mariposa. -El político oportunista que se entusiasma ante los -electores, defendiendo doctrinas que en lo íntimo de su -caletre considera absurdas, simula las opiniones defendidas -y disimula las que profesa.</p> - -<p>Para evitar mayor tedio, no proseguimos la enumeración -de casos análogos a los citados; ello sería -ya innecesario, dada la evidencia del hecho que prueban: -la identidad de objeto y de significado entre la -simulación y la disimulación como medios de lucha -por la vida.</p> - - -<h3>IV.—S<small>U VALOR COMO MEDIO DE LUCHA POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Los fenómenos de simulación han sido cuidadosamente -observados en los animales, gracias a su misma -difusión; sin embargo, no han sido todavía bien -coordinados, ni se ha dado de ellos una clasificación -definitiva.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_38"></a>[Pg 38]</span></p> - -<p>Si se para mientes en que los diversos aspectos -de la actividad humana se encuentran como funciones -elementales en la evolución de las especies vivas más -simples que el hombre, se comprenderá la importancia -que tiene para nosotros el estudio del mimetismo, -en sus diversas formas. Ellas nos muestran los primeros -esbozos del fenómeno que en el hombre es ya -complejo, permitiéndonos rastrear los orígenes y reconstruir -la filogenia de la simulación en general.</p> - -<p>Los naturalistas que estudiaron el valor de los -caracteres cromáticos de los animales para la conservación -de la especie, han observado la frecuente -homogeneidad de su color con el del ambiente en que -viven. Algunos crustáceos, por ejemplo, son rojos -cuando viven sobre un alga roja y verdes si el alga -es de este color. Los gusanos que frecuentan las hojas -verdes tienen este mismo color, circunstancia que -los hace difícilmente visibles.</p> - -<p>¿Quién no ha descubierto, y acaso aplastado en -su niñez, algunas de las orugas que suelen visitar -nuestras vides? Otros insectos, por su forma, parécense -a los objetos del ambiente en que viven. Entre -las mariposas, el hecho va más lejos: algunas especies -comestibles poseen los colores y dibujos característicos -de otras, protegidas de la gula ornitológica por su -mal gusto y olor. Un animal que simula las formas -y el color de otro muy temido, encuentra en ello una -defensa; otro simula el aspecto de animales notoriamente -inofensivos, para ir—lobo bajo piel de cordero—hacia -su presa, sin espantarla al mover la ofensiva. -Otros, reconocidamente nocivos para los insectívoros, -están protegidos por colores vistosos, llamados "premonitorios", -que alejan a cuantos enemigos pudieran, -por error, perjudicarlos, si no les reconocieran -a tiempo. Los hay, por fin, que enmascaran su cuer<span class="pagenum"><a id="Page_39"></a>[Pg 39]</span>po, -cubriéndose de objetos o substancias que los disimulan -a las miradas de sus enemigos.</p> - -<p>Este conjunto de fenómenos, estudiado y subdividido -por los naturalistas en varias categorías, es -objeto de controversia en cuanto a su origen. Pero hay -en ellos algo común que ya nadie discute; es su función -misma; siempre se trata de un hecho que es útil -al disimulador en la lucha por la vida. Éste es el -rasgo indiscutido, designándose el conjunto de estos -hechos con el nombre de mimetismo. Algunos naturalistas -reservan este nombre para las simulaciones -combinadas, de forma y color al mismo tiempo, dando -el nombre de homocromía a los fenómenos de simple -adaptación al color del ambiente; en ese caso, -sería más exacto llamar homotipía al mimetismo propiamente -dicho.</p> - -<p>Dejando para el capítulo siguiente el examen de -la simulación en el mundo biológico, nos limitaremos -a fijar un criterio, surgido de la observación, cuya -importancia consideramos decisiva, aunque hasta -ahora no se haya señalado debidamente: <em>la utilidad -de la simulación para el simulador, ya se trate de un -fenómeno instintivo (de la especie) o consciente y -voluntario (del individuo)</em>.</p> - -<p>Conviene advertir que la utilidad de la simulación, -como medio de lucha por la vida, no es exclusiva de -los animales, ni siquiera de los seres vivos.</p> - -<p>Supuesto que se admite en el mundo inorgánico -la lucha por la existencia—en el sentido metafórico -de Darwin, ampliamente aplicado por De Lanessan,—podemos -inducir que allí también se encuentran -medios de lucha que implican lo que en lenguaje humano -se llama fraude.</p> - -<p>A primera vista, una observación superficial podría -encontrar absurda la pretensión de rastrear el<span class="pagenum"><a id="Page_40"></a>[Pg 40]</span> -mimetismo en la lucha por la existencia del mundo -inorgánico. Esto débese, máximamente, a que se tiene -la idea de que sólo podemos referirnos a una simulación -o un mimetismo consciente y voluntario, tal -como en el hombre se presenta; bastarán, empero, -un par de ejemplos para evidenciar la exactitud de -nuestra inducción analógica.</p> - -<p>Todo lo que existe en el universo lucha por la -existencia, en el sentido de estar expuesto a un número -mayor o menor de causas destructivas, y poseer -más o menos condiciones de resistencia a esas causas. -(Sobre esto ilustran, especialmente, De Lanessan y -Thoulet, en sus originales estudios). Cada piedra, -cada capa geológica, cada roca, encuéntrase en lucha -contra mil causas destructivas; si triunfa de ellas, -sobreviviendo a su acción destructora, puede decírsela -triunfante en la lucha, precisamente porque es -mayor su adaptación y su resistencia a las condiciones -del medio. Inferiores a ella son aquellas rocas o -piedras que no pueden resistir a las causas destructivas -y desaparecen; éstas, en el metafórico lenguaje -adoptado, son vencidas en la lucha por la existencia.</p> - -<p>Entendida así la lucha, que es verdaderamente -"universal" en la acepción más rigurosa del término, -es fácil observar casos de <em>falsa apariencia</em> que equivalen -a simulaciones útiles en la lucha por la existencia; -veamos dos ejemplos, fáciles de multiplicar, -sin duda.</p> - -<p>Remontémonos a la edad de la piedra. Un hombre -busca una piedra para convertirla en mazo o en -hacha; la encuentra, recógela y acto continuo la transforma -en objeto de uso personal; podemos decir, perfectamente, -en el sentido adoptado, que esa piedra es -vencida en la lucha por la existencia, habiendo terminado -su estado natural como producto geológico, indi<span class="pagenum"><a id="Page_41"></a>[Pg 41]</span>vidualizado -por una forma y un volumen determinados.—Supongamos -por un instante que esa piedra, -por uno de mil accidentes posibles, encontrárase cubierta -de limo, o hubiese germinado sobre su superficie -una capa de musgo; el hombre habría seguido -su camino, no reconociendo bajo el disfraz del limo -o del musgo la piedra buscada. Diríamos, en tal caso, -que la piedra ha triunfado en la lucha por la existencia, -gracias a una apariencia exterior que le ha -servido como medio defensivo contra el instinto utilitario -del hombre.</p> - -<p>Transportémonos en pleno siglo veinte. Un campesino -se interesa por cavar un pozo artesiano. Sabe -que cierta capa de tierra, X, es fácilmente perforable, -no ignorando las dificultades que rodean la excavación -de cierta roca, Z.—Encuentra junto a su casa -una capa de tierra X y cava su pozo; la capa ha perdido -su integridad geológica y, en sentido metafórico, -ha sido vencida en la lucha por la existencia. -Mas si por una de tantas causas posibles, el aspecto -exterior y visible de la capa de tierra X fuese igual -al de la roca Z, el campesino respetaría su integridad, -buscando en otro sitio la vía de menor resistencia -para cavar su pozo. En tal caso, diríamos que la -capa de tierra X ha triunfado en la lucha: su existencia -ha sido protegida por un fenómeno de simulación.</p> - -<p>Debemos repetir, en verdad, que está muy lejos -de nuestra intención el propósito de atribuir a estas -apariencias útiles, propias del mundo inorgánico, -ningún valor selectivo; sería una exageración no disculpable -por el deseo de aquilatar la tesis sostenida. -Queremos, tan sólo, establecer las dos proposiciones siguientes: -admitida en sentido metafórico una lucha -por la existencia entre los inorgánicos, puede encon<span class="pagenum"><a id="Page_42"></a>[Pg 42]</span>trarse -entre ellos fenómenos que, en el mismo sentido, -podemos asimilarlos a los que constituyen la simulación; -y cuando existen, pueden ser un medio de -lucha por la existencia e influir sobre sus resultados -próximos o remotos.</p> - -<p>Pasando al reino vegetal, encontramos un panorama -diverso; aquí la lucha y la selección obedecen -a condiciones más similares a las que dominan en el -mundo animal, además de estar recíprocamente condicionada -la vida de las faunas y de las floras. Encuéntranse, -en efecto, coloraciones de protección y -mimetismos de formas de otras especies mejor protegidas, -etc.</p> - -<p>Las plantas luchan contra el ambiente físico en -que viven. Luchan con el reino mineral, sustrayendo -al suelo una parte de sus propios elementos; luchan -contra los animales que se nutren de ellas y algunas -veces les sirven de alimento, como enseña Darwin -en su magnífica monografía sobre las plantas carnívoras; -y, por fin, luchan entre sí, como resultado de -la desproporción entre el excesivo número de gérmenes -y los limitados medios de desarrollo y nutrición.</p> - -<p>Para esas luchas, la naturaleza ha dotado a las -plantas de numerosos medios defensivos: espinas, venenos, -aguijones, olores pestilenciales, y más que todo—compensando -la deficiencia de los otros medios -defensivos—su extraordinaria fecundidad reproductora. -No deberá, por eso, creerse que las plantas carecen -en absoluto de medios ofensivos análogos a los -que en los animales llamamos astutos: muchos podrían -catalogarse, a no mediar el ejemplo significativo -de las plantas carnívoras, trampas no superadas, -en perfección y delicadeza, por el engaño humano.</p> - -<p>Limitándonos a las observaciones más significativas, -determinaremos el valor de los fenómenos de<span class="pagenum"><a id="Page_43"></a>[Pg 43]</span> -simulación en la lucha por la vida del reino vegetal.</p> - -<p>Numerosas plantas son respetadas por sus enemigos, -los animales, porque sus caracteres externos -se asemejan a los de otras especies no comestibles. En -algunas, cuyas semillas prodúcense en corto número, -la superficie de éstas es verdosa, por cuyo motivo los -pájaros no pueden verlas cuando yacen caídas entre -el césped; de esa disimulación depende la vida de la -especie. Hay, en cambio, otras semillas, y no pocas, -cuya actividad germinativa aumenta atravesando el -tubo digestivo de los pájaros que las ingieren, pues -disuelven su cutícula en las secreciones propias del -aparato digestivo; estas semillas poseen exterioridades -atrayentes, colores vivos, equivalentes a la coloración -protectora de los animales. Pero en la naturaleza -van más lejos estas formas de homocromía útil, -semejantes al mimetismo propiamente dicho. Algunas -plantas, cuya vida peligraría si inoportunos insectos -vinieran a visitar sus flores, salvan ese peligro -porque la forma y el color de sus corolas es semejante -al de otras flores desagradables o nocivas para los -insectos; es un mimetismo de especie a especie, tan -protectivo como el que se observa entre los animales.</p> - -<p>Ascendiendo a un orden de fenómenos en que es -más compleja la manifestación de las luchas vitales, -encontramos una riquísima serie de hechos en que la -simulación desempeña un papel importante de defensa -u ofensa para las plantas. A diario, verbigracia, muchos -árboles fácilmente explotables, ya por la facilidad -de cortarlos, ya por sus numerosas aplicaciones, -son respetados por el hacha del leñador ignorante, -sólo por simular sus exterioridades el color y las formas -de otros árboles difícilmente explotables como -materia prima: es un caso de mimetismo protector. -Larga sería la serie de ejemplos que pudiera acumu<span class="pagenum"><a id="Page_44"></a>[Pg 44]</span>larse -de mimetismo vegetal; sobran los enumerados -para afirmar que esos fenómenos análogos a los de -simulación son un medio de lucha por la vida, al que -deben su defensa muchas especies vegetales.</p> - -<p>Pasando por alto el mimetismo en las especies -del reino animal—que estudiaremos en capítulo especial—vamos -a señalar brevemente la posición del -problema en el mundo social, en las sociedades humanas. -También en ellas domina la lucha por la existencia, -aunque se presente atenuada, como dijimos, -por la capacidad de reproducir artificialmente sus -propios medios de subsistencia.</p> - -<p>Y a este propósito, podría enunciarse el siguiente -principio: a cada perfeccionamiento de los medios -de producción debería corresponder una atenuación -de la lucha por la vida entre los hombres.</p> - -<p>Es, precisamente, esa verdad la que determina la -inexactitud de la ley de Malthus, cuando se la aplica -a nuestra especie. Todo, en cambio, induce a creer -que las sociedades humanas, en su desarrollo progresivo, -irán acrecentando la solidaridad entre sus componentes. -Si se abarca, en efecto, la evolución social -en una mirada sintética, se advierte que la asociación -para la lucha va sustituyendo entre los hombres al -antagonismo en la lucha; al propio tiempo, la utilidad -colectiva, representada por la "lucha contra la naturaleza", -va elevando la capacidad productiva social, -de manera que satisfaga las necesidades de un número -cada vez mayor de individuos. Niveladas las condiciones -sociales de lucha por la vida, la selección será -verdaderamente natural, entre los hombres, sobreviviendo -los realmente superiores y no los que, independientemente -de sus aptitudes personales, se encuentran -favorecidos de antemano en la lucha: tal selec<span class="pagenum"><a id="Page_45"></a>[Pg 45]</span>ción, -nefasta, es posible en la actualidad, con serio -perjuicio para el porvenir de la especie.</p> - -<p>Aunque se va operando esa progresiva atenuación, -la lucha por la vida ha existido, existe y existirá -entre los hombres. Las formas y los medios de -la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están -excluidos de la evolución universal. La tendencia parece -ya definida; los medios primitivos de lucha son, -principalmente, violentos; se atenúan en los grupos -sociales más organizados, en los que va dominando -progresivamente la lucha de tipo fraudulento.</p> - -<p>Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas -las formas de lucha por la vida, una estricta correlación -entre el desarrollo ético y los medios predominantes -en la lucha por la vida. A la mayor reacción -instintiva del psiquismo inferior corresponde -siempre una mayor violencia; a la mayor cerebralidad -superior, interpuesta entre el excitante y la reacción, -corresponden formas cada vez más complicadas -de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles -o tontos, ni reina entre los escombros mentales -del derrumbamiento demencial; florece más bien en -las esferas políticas y en los conciliábulos doctorales, -siendo un triste privilegio de las personas que por -el simple hecho de ser más hipócritas se consideran -mejor educadas.</p> - -<p>Siendo la simulación un medio astuto de lucha -por la vida, se comprende que ha debido seguir un -desarrollo progresivo, ascendente, en los pueblos civilizados. -Y la civilización—que Edward Charpenter -considera, alegando sutiles razones, una verdadera -enfermedad de la sociedad humana—preséntase al -observador como un terreno fecundo para el desarrollo -de las más variadas simulaciones.</p> - -<p>La organización social presente no señala, em<span class="pagenum"><a id="Page_46"></a>[Pg 46]</span>pero, -el término de la evolución social; el porvenir -está lleno de nuevos progresos, pues ningún hecho -impide creer en el advenimiento de otras formas sociales -después del presente período de la civilización -capitalista. Cuando nuevos regímenes de organización -social, surgidos de la intensificación de la capacidad -productiva del hombre, atenúen la lucha -entre los grupos y entre los individuos, la simulación, -como todos los medios de lucha, se atenuará progresivamente, -perdiendo su utilidad. Con esta visión optimista -del progreso social, creemos que los hombres -se alejarán de la mentira y de la simulación a medida -que el advenimiento de una moral experimental les -permita acercarse a la veracidad y a la sinceridad...</p> - -<p>Después de examinar la simulación entre los animales, -estudiaremos en sus diversos aspectos la simulación -entre los hombres como medio de lucha por -la vida.</p> - - -<h3>V.—C<small>ONCLUSIONES</small></h3> - -<p>Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto -que debe entenderse en el sentido amplio y figurado -que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas -las especies vivientes poseen medios especiales de -protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico -cada vez más explícito desde las especies inferiores -hasta el hombre. Los primitivos medios de -lucha son violentos y se complementan progresivamente -con medios fraudulentos; entre éstos, uno de -los más importantes en la especie humana, es la simulación. -En todas sus manifestaciones la simulación es -útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado -de la adaptación a condiciones propias del -medio en que la lucha se desenvuelve.</p> - - -<div class="chapter"> -<div class="footnotes"> - -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La -simulazione e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono -in fondo la stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique", -estudiando el rol de la simulación en el carácter del falso -impasible y del falso sensible. (Nota de la 3.ª edición).</p></div></div> -</div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_47"></a>[Pg 47]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >Cap. II.—La simulación en el mundo biológico</h2> - - -<div class="blockquot"> - -<p>I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.—II. -Sus grupos fundamentales.—III. Homocromía: -permanente, variable y voluntaria.—IV. Mimetismo: -permanente, variable y voluntario.—V. Mimetismo -entre las especies animales: permanente, variable -y voluntario.—VI. Simulaciones en función individual.—VII. -Utilidad de estos fenómenos en la lucha -por la vida.—VIII. Teorías propuestas para explicarlos.—IX. -Conclusiones.</p></div> - - -<h3>I.—G<small>ENERALIDAD DE ESTOS FENÓMENOS -EN EL MUNDO ANIMAL</small></h3> - -<p>La simulación en los animales, representada por -falsas apariencias, equivalentes a lo que en el hombre -suele llamarse fraude o astucia, llena sin duda -una de las páginas más interesantes escritas por los -naturalistas. En la incesante evolución de todo lo -que vive suele alcanzar la naturaleza expresiones magníficas -de belleza, suscitando una admiración tan intensa -como los mismos productos del arte humano.</p> - -<p>Harmonías de colores y de matices, singularidades -imprevistas de líneas y de formas, sorprendentes -flexibilidades de funciones, súmanse para adaptar los -organismos a las condiciones de vida que les son más -favorables, produciendo sutiles y engañadoras ficciones -que honrarían a un artífice ingenioso; todo ello -constituye un rico filón de fenómenos sometidos a la -observación del hombre de ciencia que contempla el -mundo de las especies vivas. Ellas son los términos -de las series en que los organismos elementales, com<span class="pagenum"><a id="Page_48"></a>[Pg 48]</span>plicando -sus formas y sus funciones, han evolucionado -a través de etapas multiseculares, hasta transformarse -en la fauna actual, de que forma parte la -especie humana.</p> - -<p>Justo es que antes de estudiar las múltiples formas -de simulación usadas por el hombre para luchar -por la vida dentro de la sociedad, miremos un momento -los fenómenos similares que se observan en -las especies animales. Todos no tienen su misma significación -psicológica; algunos carecen de ella por -completo. Pero entre uno y otro extremo, entre el insecto -que se asemeja a otro como simple resultado -de la selección natural y el orador desvergonzado que -finge las pasiones más caras a su auditorio, existe -una serie gradual de hechos que muestran la relación -entre lo accidental y lo consciente, entre lo instintivo -y lo voluntario.</p> - -<p>Nuestro estudio del interesante tema biológico es -fruto, en parte, de observaciones directas; mas para -su desarrollo global hemos analizado las descripciones -de los naturalistas, en cuyo vasto material intentamos -proyectar una mirada de conjunto. Procurando -sistematizar los fenómenos estudiados, ensayamos -una tarea no estéril; no obstante las bellas páginas -de Wallace, ellos esperaban ser clasificados y explicados -conforme a un criterio común. El conocimiento -amplio de la bibliografía permite, en temas de esta -índole, coordinar de manera precisa la labor de los -investigadores, aclarando y haciendo comprensibles -los hechos y explicaciones que, vistos en diseminado -desorden, aparecen confusos e incoordinados.</p> - -<p>Una reseña sintética, que sea, a la vez, un esfuerzo -de sistematización, es siempre útil para los -naturalistas y los biólogos. Ver ordenado metódicamente -un conjunto de hechos dispersos, es de pro<span class="pagenum"><a id="Page_49"></a>[Pg 49]</span>vecho -para los estudiosos. Por nuestra parte, procuraremos -obtener el poderoso argumento de los hechos -en favor de nuestras inducciones acerca del valor -de la simulación como medio de lucha por la vida.</p> - -<p>No creemos aventurado afirmar que los fenómenos -de simulación representan uno de los medios -de lucha por la vida, ofensivos y defensivos, más generalizados -en la serie animal; su difusión e importancia -no es comparable, sin embargo, con la de los -medios violentos. Como sólo estudiamos los fenómenos -en conjunto, quien quiera analizarlos y observar -su desarrollo progresivo, puede ocurrir a la interesante -monografía en que Cuénot estudia los medios -de defensa en los animales.</p> - -<p>Para dar unidad a las ideas expuestas en este -capítulo y a las observaciones en él reunidas, diremos -que, en general, hay simulación, o mimetismo, toda -vez que un animal, mediante la adaptación de sus -caracteres exteriores a los seres y cosas del medio en -que actúa—ya por la forma: homotipía; ya por el -color: homocromía,—se beneficia en la lucha por la -vida contra sus enemigos, contra sus presas, o contra -el medio ambiente.</p> - -<p>Así interpretados, en su más lato sentido, esos -fenómenos de simulación—cuya finalidad en la lucha -por la vida es siempre la misma,—son numerosos -y complejos; sin embargo, es posible unificarlos, encarándolos -desde el punto de vista de su rol biológico, -pues <em>todos desempeñan una función útil en la -lucha por la vida</em><a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_50"></a>[Pg 50]</span></p> - -<h3>II.—S<small>US GRUPOS FUNDAMENTALES</small></h3> - -<p>Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos, -debemos señalar que examinando las investigaciones -de los naturalistas, pueden fijarse varias -modalidades bien definidas; ello permite intentar una -ordenación general, agrupándolos en categorías bien -diferenciadas por su valor psicológico, y caracterizadas -por modalidades fundamentales diversas.</p> - -<p>1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad -de color entre el animal y el medio en -que vive; homogeneidad que lo disimula más o menos -completamente. Es involuntaria y resulta de la selección -de los mejor adaptados al ambiente: <em>homocromía -involuntaria, de origen selectivo</em>.</p> - -<p>2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre -el animal y su medio, es buscada y completamente -voluntaria, resultando de la emigración activa del -animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido, -siéndole más fácil la lucha por la vida: <em>homocromía -involuntaria, con fines protectivos</em>.</p> - -<p>3.º. Los animales tienen el color y la forma de -otros que gozan de alguna ventaja en la lucha por la -vida, beneficiándose de esa semejanza que los protege -como a la especie simulada, favoreciéndolos en la selección -natural: <em>mimetismo involuntario, de origen -selectivo</em>.</p> - -<p>4.º. Los animales simulan activamente los carac<span class="pagenum"><a id="Page_51"></a>[Pg 51]</span>teres -externos de otras especies u objetos, ya mediante -procedimientos fisiológicos aun poco conocidos, ya -cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse: -<em>mimetismo voluntario, con fines protectivos</em>.</p> - -<p>Esta agrupación en cuatro categorías nos parece -más cómoda que las divisiones que hacen algunos autores; -y es la única que nos interesa, por cuanto ella -separa los casos en que el mimetismo es un resultado -de la selección, de los otros en que el animal lo realiza -voluntariamente. Aunque imperfecta, pues algunos -fenómenos no pueden ubicarse con precisión en una u -otra categoría, permitirá exponer los hechos con relativa -claridad, y <em>fijar su importancia psicológica</em>, lo -cual, hasta ahora, ha preocupado poco a los naturalistas. -Consideramos esencial la diferenciación de los tipos -fundamentales en grupos selectivos y voluntarios; -más adelante se verá su importancia para el desarrollo -de nuestra interpretación general de la simulación.</p> - - -<h3>III.—H<small>OMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE -Y VOLUNTARIA</small></h3> - -<p>Lamarck, primero, y más tarde Darwin, observaron -y comentaron los fenómenos de homocromía, -sintetizables en este hecho general: los animales están -disimulados a la vista de sus enemigos, o de sus -presas por la semejanza entre su color propio y la -coloración del medio en que viven. Los ejemplos -son numerosísimos.</p> - -<p>El color de los animales no es un resultado caprichoso -del <em>fiat</em> creador, como suponían los divagadores -metafísicos, ni un objeto de deleite para la -vista humana, como podrían creer los poetas poco -ilustrados. El color es un carácter útil en la lucha<span class="pagenum"><a id="Page_52"></a>[Pg 52]</span> -por la vida. Ciertos colores vistosos y llamativos -son el resultado de la selección sexual, y otros colores -adaptados al ambiente son resultado de la selección -natural; ambos son ventajosos en la lucha -por la vida y determinan la conservación de los mejores -individuos de las especies más adaptadas a las -condiciones del medio.</p> - -<p>Wallace, cuyo capítulo sobre el mimetismo es -clásico en la materia, se detiene sobre un hecho general -e importante. Los colores, más o menos fijos -y uniformes en las especies salvajes, son sumamente -variables en los animales adaptados a la domesticidad: -caballos, perros, gatos, pichones, vacas, etc. La -diferencia es debida a que éstos son protegidos por -el hombre en la lucha por la vida, mientras que los -salvajes fían principalmente en la protección natural -de su color.</p> - -<p>Se ha observado que, en general, la coloración -blanca es el tono predominante en los animales que -viven en las zonas polares; el amarillo y el terroso -es el color propio de los habitantes del desierto; el -verde domina en las selvas tropicales perpetuamente -frondosas. Los animales nocturnos son de colores -obscuros.</p> - -<p>Entre los animales blancos de las regiones árticas -los hay cuyo color es permanente, siendo en -otros transitorio. Entre los primeros recordemos el -oso polar, la liebre polar de América, el halcón de -Groenlandia; el carácter permanente de su color -coincide con el hecho de vivir todo el año entre las -nieves. Es notable que en regiones no polares, en -los Alpes, la liebre, que vive a grandes alturas sobre -el nivel del mar, siempre nevadas, es también de color -blanco. La coloración homocroma permite a los -carnívoros acercarse a sus presas sin ser vistos y a los<span class="pagenum"><a id="Page_53"></a>[Pg 53]</span> -herbívoros pasar desapercibidos a sus enemigos. -Además, parece que el color responde, en parte, al -objeto de impedir la irradiación y conservar mejor -el calor animal durante el invierno.</p> - -<p>En las extensas regiones áridas y desiertas de -la superficie terrestre, la armonía de color entre el -medio y los animales es igualmente notable. El puma -americano, el león, el camello, todos los antílopes -del desierto, los pájaros del Sahara, el pato salvaje -de Egipto, el gato montés, etc., etc., tienen un -color amarillo terroso, perfectamente adaptado al -color del medio en que viven. Es lógico que, en un -medio desprovisto de plantas o piedras para la ocultación, -hayan podido sobrevivir más fácilmente, sin -emigrar o morir, las especies mejor disimuladas para -la ofensa o la defensa.</p> - -<p>En las regiones tropicales, donde las ramas siempre -son frondosas, encuéntranse especies enteras cuyo -color predominante es el verde; por ejemplo: los -loros. En cambio, en las regiones más templadas, -donde las hojas son caducas y el invierno desnuda -los árboles de sus adornos naturales, los pájaros poseen -colores que imitan el de la corteza de los árboles, -de las hojas secas, de los tallos desnudos, etc., -entre los cuales están obligados a pasar el invierno.</p> - -<p>En los animales pelágicos, que viven en los -océanos, el hecho es fácil de comprobar; muchos de -ellos son transparentes como el agua en que viven. -Entre los moluscos y crustáceos hay numerosas especies -en análogas condiciones, siendo singularísima -la identidad de aspecto entre muchas conchas o caparazones, -y las piedras o toscas a que están adheridas; -es uno de los géneros más difundidos de mimetismo -y el primero que llama la atención de los -visitadores de un acuario. Hechos semejantes se ob<span class="pagenum"><a id="Page_54"></a>[Pg 54]</span>servan -en los peces. Los animales marinos de mayores -dimensiones, que flotan en la superficie, están -hermosamente coloreados de azul intenso o azul gris -en el dorso, armonizándose con el color del mar, -mientras su vientre es blanco; esto hace que, vistos -por debajo, se confundan con la espuma de las olas -o con las nubes.</p> - -<p>Fuera de las adaptaciones generales de coloración, -existen otras especiales, que llegan a caracterizarse -por semejanzas de dibujo. Muchos animales -rayados o manchados viven en sitios donde se proyectan -sombras de hojas (manchas) y de tallos (rayas), -teniendo en su color especial un medio de disimulación -utilísimo en la lucha por la vida. En el -clásico tratado de Wallace sobre "El Darwinismo" -puede leerse un análisis detenido de esta cuestión singularísima.</p> - -<p>Es de observación vulgar que los huevos de muchísimos -animales—ovíparos, por supuesto—suelen -adaptarse muy bien al color del medio donde se les -deposita, siendo difícil descubrirlos; por eso los -hombres de campo comparan frecuentemente las cosas -difíciles de ver con los huevos de ciertos pájaros. -Obsérvase también con frecuencia que los huevos de -algunas especies presentan caracteres morfológicos -que los hacen confundir con los pertenecientes a -otras especies, hecho común cuando el animal no -construye nido propio, obteniendo de esa manera la -incubación necesaria para que la especie no se extinga. -El hecho es harto conocido y está consagrado -en refranes populares.</p> - -<p>Todos los fenómenos de homocromía pueden tener -su origen en una de las dos causas enunciadas. -O en la selección natural sobrevivieron solamente los -animales mejor adaptados al color de un ambiente<span class="pagenum"><a id="Page_55"></a>[Pg 55]</span> -determinado, o los animales emigraron voluntariamente -a un medio donde estuvieran mejor disimulados -para luchar por la vida en condiciones favorables. -Lo primero no implica que no intervengan -otras causas en la conservación de la especie; lo segundo -no excluye que, en ciertos casos, la homocromía -sea el producto de una reacción adaptativa del -animal a su medio.</p> - -<p>Entrando a considerar la significación psicológica -de estos hechos, es evidente que en la hipótesis -migratoria la disimulación es un acto voluntario, que -con el tiempo puede fijarse en la especie bajo forma -de instinto, pasando de consciente a automático. En -la hipótesis selectiva la disimulación es involuntaria, -actuando la selección natural sobre variaciones favorables -adquiridas al azar, sin que esto excluya necesariamente -la adquisición de esas variaciones por la -influencia del medio.</p> - -<p>En los hechos hasta aquí examinados, la homocromía -es un carácter estable, permanente. En otros -la adaptación es transitoria; ciertos animales, como -el zorro y la liebre árticos, sólo viven entre las nieves -durante una parte del año y sólo entonces tienen -el color blanco que los protege. Es difícil establecer -la participación que tienen la temperatura, la alimentación, -la acción del color ambiente, etc., en esos -cambios actuales; pero cabe suponer que esas influencias, -lamarckianas por decir así, han sido en -su origen más importantes que las selectivas, que diríamos -darwinistas.</p> - -<p>La acción del color ambiente sobre el color de -los animales cuenta en su favor con numerosas observaciones, -confirmadas por experimentos de resultado -indiscutido. Wood mostró ciertas crisálidas de -una misma especie que tenían diversos colores, aná<span class="pagenum"><a id="Page_56"></a>[Pg 56]</span>logos -a los de las superficies en que habían sido depositadas. -Las experiencias célebres de Poulton demostraron -la posibilidad de modificar el color de -ciertas crisálidas, haciendo evolucionar sus larvas -en cilindros de vidrio cubiertos de papeles de diversos -colores. Por excepcionales que sean estos hechos, -coincidentes con otras observaciones y experimentos -de Shaw y de Pouchet, ellos demuestran que existen -organismos capaces de reaccionar a una excitación -luminosa exterior y de adaptársele en alguna medida, -imitando directamente el color del medio.</p> - -<p>Conocemos otros hechos que, para ciertos casos, -harían pensar que esa imitación del color ambiente -ha podido en su origen ser voluntaria, fijándose luego -por el hábito y convirtiéndose hereditariamente en -instinto de la especie. Existen, en efecto, animales -que modifican voluntariamente su propio color para -adaptarse al medio, en cuyos casos es visible el valor -psicológico que tiene esa disimulación activa como -medio de lucha por la vida. No se trata, como en los -anteriores, de una acción directa del medio que el -animal recibe pasivamente, sino de una reacción activa -y brusca del animal mismo.</p> - -<p>El ejemplo clásico del género es el del camaleón, -cuyo color, amarillo verdoso en la juventud y gris térreo -en la vejez, se armoniza más o menos rápidamente -con el medio que lo rodea, sin que ello importe -atribuirle la propiedad de recorrer toda la gama -del iris; más terroso si está entre las ramas del árbol, -y más verdoso si entre el follaje, puede en momentos -de excitación mostrar manchas rosadas o violáceas -sobre el tono claro de los flancos y del vientre. -No es un caso único en la historia natural. Hay un -pececillo que posee propiedades semejantes; si nada -en aguas claras su color es amarillo, pero se cubre<span class="pagenum"><a id="Page_57"></a>[Pg 57]</span> -de manchas o rayas negruzcas cuando quiere ocultarse -entre plantas acuáticas de color obscuro, lo -que también se observa cuando se le irrita. Muchos -peces chatos, algunos crustáceos, las ranas en cierto -grado, poseen la aptitud de modificar con rapidez -la intensidad o el tono de su color habitual, adaptándolo -a su medio.</p> - -<p>La explicación más admitida de estas variaciones -de coloración lleva a considerarlas como fenómenos -reflejos, en que las excitaciones visuales -determinan cambios de posición de una o más capas -de células pigmentadas, los "cromatoblastos", que -se encuentran en el tegumento y contienen sustancias -colorantes. La expansión o contracción de esas -células estaría, según Pouchet, bajo la dependencia -del sistema nervioso, y su resultado general sería armonizar -el tono del color del animal con el del fondo. -Para probar que no se trata de una acción del -medio, Pouchet repitió sus experiencias en animales -privados de sus ojos, no produciéndose el cambio -de color; la sección del trigémino suprimió la reacción -en la zona de inervación propia de ese nervio.</p> - -<p>Todos estos hechos han llevado a considerar que -la homocromía movible es una reacción individual, -una función activa de los animales en que se la observa. -Es posible que sea refleja y no voluntaria, es -decir, instintiva; pero todos los instintos se consideran -actualmente como antiguos actos voluntarios, -que por el uso en el curso de muchas generaciones se -han convertido en automatismos reflejos útiles a la -especie.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_58"></a>[Pg 58]</span></p> - - -<h3>IV.—M<small>IMETISMO: PERMANENTE, VARIABLE, -VOLUNTARIO</small></h3> - -<p>El mimetismo consiste en la semejanza de forma -entre el cuerpo del animal y los objetos del medio en -que suele vivir, o en la semejanza con los caracteres -o actitudes aparentes de otros animales mejor defendidos -en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante -capítulo de historia natural, que procuraremos -condensar en pocas notas generales, suficientes -para orientarnos hacia las conclusiones de psicología -social propias de este trabajo.</p> - -<p>Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones -en los animales. Las unas son espontáneas e <em>involuntarias</em>, -resultando de la selección natural; las -otras son conscientes y <em>voluntarias</em>, valiéndose de -ellas el animal para adaptarse mejor a las condiciones -de la lucha.</p> - -<p>Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario, -algunos simulan un objeto de su ambiente y -otros los caracteres externos de especies mejor protegidas. -Wallace restringe a estos últimos el nombre -de mimetismo; parécenos más lógico extenderlo a todos -los casos en que hay simulación de forma, es decir: -<em>homotipía</em>.</p> - -<p>Muy a menudo se encuentran combinadas las dos -semejanzas, del color y de la forma; a esto llaman -algunos autores <em>homocromía mimética</em>. Es el caso de -los parecidos más perfectos; son bien notorios los de -numerosos insectos con tallos, ramitas, hojas verdes -o secas, entre las cuales viven y de las que se alimentan. -En ciertos casos el detalle de las semejanzas es -tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir -que "parece implicar la intención de engañar al -observador".</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_59"></a>[Pg 59]</span></p> - -<p>Son curiosos los casos en que se observan colores -y formas apropiados para atraer las presas; han sido -principalmente señalados entre las arañas y de manera -especial en el género <em>Mantidae</em>. Forbes ha observado -un caso de simulación voluntaria de esta índole; -tratábase de una araña cuyo vientre simulaba -perfectamente, por el color y la forma, un excremento -de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta -que algún insecto venía a posarse sobre su vientre, -cerrando entonces las patas y atrapando a su víctima. -Otra especie simula perfectamente por su color, forma, -posición y actitud, una flor en botón, sobre la -cual vienen a posarse incautamente las presas inexpertas. -Más curioso, aún, es el caso de otra Mántida, -áptera, que simula a la perfección una orquídea rosada, -atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que -resulta una verdadera trampa de insectos.</p> - -<p>Algunos <em>Phyllium</em> están perfectamente coloreados -y fileteados, con excrecencias foliáceas sobre las -patas y el tórax, de manera que difícilmente podrían -distinguirse, cuando están inmóviles, de los finos tallitos -de la planta donde se posan. Otros simulan -fragmentos de madera, con todos los detalles; o bien -hojas secas, tallitos, espolones, espinas, hongos parasitarios, -etcétera. Algunas especies de <em>Cassidae</em> parecen -gotas de rocío, por su forma convexa y su color perláceo. -Entre las mariposas de la India, algunas tienen -la cara inferior de las alas idéntica al aspecto de una -hoja; posándose sobre un tallo, cerradas las alas, pasan -completamente desapercibidas. Del mimetismo -de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente -Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies -cuya cara dorsal imita con precisión el aspecto -de una hojita, con sus nervaduras y demás caracteres -accesorios.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_60"></a>[Pg 60]</span></p> - -<p>Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos -han alcanzado una rápida difusión, aumentándose -extraordinariamente de año en año el número de los -conocidos. Es indudable que la forma de los animales -mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo -por lo tanto de significación psicológica; -pero no lo es menos que la actitud de inmovilidad o -de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen, -revelando un aprovechamiento inteligente de la forma -por parte del animal que la posee.</p> - - -<h3>V.—M<small>IMETISMO ENTRE LAS ESPECIES ANIMALES</small></h3> - -<p>Entramos a las semejanzas protectoras entre especies -animales; mediante ellas, dice Wallace, una -especie, simulando los caracteres exteriores de otra, -es confundida con ésta y disfruta de sus ventajas en -la lucha por la vida. El hecho se produce sin necesidad -de que la especie simuladora y la simulada -sean aliadas, y aun perteneciendo a familias u órdenes -distintos. Uno de los animales parece estar disfrazado -para ser confundido con el otro; de allí provienen -los nombres de mimetismo y mimético, "<em>que -no implican una acción voluntaria por parte del animal -en que se produce</em>".</p> - -<p>Como lo comprueban numerosas observaciones, -el mimetismo <em>en ciertos casos es consciente y voluntario</em>, -no tanto cuando se trata de simular los caracteres -de otras especies animales o de objetos, pero muy -claramente cuando un animal simula actos o actitudes -distintos de los verdaderos. En estos hechos encontramos -la transición entre las simulaciones puramente -selectivas, y las simulaciones de orden psicológico, -usadas por los hombres en las formas sociales -de lucha por la vida.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_61"></a>[Pg 61]</span></p> - -<p>El mimetismo entre especies animales fúndase en -que ciertas especies bien protegidas en la lucha poseen -"colores premonitorios", que las preservan de -los ataques de sus enemigos; otras especies menos -protegidas, confundiéndose con ellas por la identidad -de los caracteres externos, evitan los ataques de -adversarios comunes. De esa manera, ciertas mariposas -comestibles son salvadas de la voracidad de sus -enemigos por colores y formas que mimetizan perfectamente -a las especies no comestibles. Los helicónidos -son imitados por muchas otras especies de mariposas; -el hecho es frecuente entre los lepidópteros. Entre -los coleópteros, los ejemplos son numerosos, como asimismo -entre los arácnidos. Muchas especies inofensivas -de himenópteros presentan el aspecto de otras -muy temibles por sus poderosos medios de defensa y -ofensa. Algunas arañas mimetizan a las hormigas, que -son menos perseguidas por los insectos. Entre los vertebrados -el mimetismo es común en las serpientes; -algunas especies inofensivas mimetizan a otras muy temibles, -como el <em>Elaps</em> de la América tropical. Ocurre -lo mismo con algunos <em>Callophis</em>. Entre los pájaros -se mencionan algunos casos de mimetismo imperfecto -y solamente dos, muy completos, de mimetismo verdadero.</p> - -<p>Wallace, que ha estudiado el mimetismo de las -especies entre sí, ha determinado las cinco condiciones -constantes del mimetismo selectivo.</p> - -<p>1.º. La especie mimetizante se presenta en la misma -región y ocupa los mismos sitios que la especie mimetizada.</p> - -<p>2.º. La especie mimetizante es siempre más pobre en -medios de defensa.</p> - -<p>3.º. La especie mimetizante cuenta menos individuos.</p> - -<p>4.º. Difiere del conjunto de sus aliados.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_62"></a>[Pg 62]</span></p> - -<p>5.º. La simulación, por detallada que sea, es <em>exterior -y visible</em> solamente, no extendiéndose jamás a los -caracteres internos, ni a aquéllos que no modifican -la apariencia exterior.</p> - -<p>Posee mayor interés psicológico el <em>mimetismo movible</em>. -Al hablar de la homocromía hicimos ya notar -que la había movible, recordando el clásico ejemplo -del camaleón; señalamos también que en ciertos fenómenos -de simulación de plantas u objetos por animales, -intervenía la voluntad de éstos. Aquí mencionaremos -algunos fenómenos activos de mimetismo -voluntario entre las especies animales; su síntesis, -como significación en la lucha por la vida, nos la -da el lobo disfrazado con piel de cordero o el grajo -con plumas de pavo real, de las fábulas bien conocidas. -Ello comprueba, una vez más, el principio general -de que el arte, en sus manifestaciones más geniales -y clásicas, puede anticiparse a señalar ciertos -hechos que en épocas posteriores estudia la ciencia -a la luz de sus métodos menos inexactos.</p> - -<p>El <i lang="la" xml:lang="la">Proctotretus multimaculatus</i>, cuando está -atemorizado por la presencia del enemigo, achata su -cuerpo y cierra los ojos: de esa manera se confunde -con la tierra que le rodea y difícilmente es visto. La -larva joven del <em>Pterogon Oeneterae</em> está perfectamente -adaptada, por su forma y color, con las hojas -del <em>Epilobium</em>, entre las cuales vive; cuando pasa al -estado adulto, su color y forma cambian, pues pasa -entonces a vivir entre ramitas y hojas secas. La -<em>Arachnura Scorpionoides</em>, parecida al escorpión, -cuando es atacada, mueve su abdomen, estirado como -una cola, de igual manera que los escorpiónidos, engañando -fácilmente a sus enemigos. La <em>Coronella -Austríaca</em>, semejante a la víbora, al ser agredida achata -y dilata la cabeza análogamente a las víboras, man<span class="pagenum"><a id="Page_63"></a>[Pg 63]</span>teniendo -alejados a sus rivales. Los casos de simulación -activa entre especie y especie podrían multiplicarse; -los expuestos son suficientes para que afirmemos -su existencia.</p> - - -<h3>VI.—S<small>IMULACIÓN EN FUNCIÓN INDIVIDUAL</small></h3> - -<p>Las simulaciones activas y voluntarias, además -de referirse a otras especies animales, pueden ser -relativas a estados especiales del animal mismo. -Son las llamadas "ficciones"; en realidad no son más -que simulaciones, usadas, como siempre, en calidad -de medios de lucha por la vida.</p> - -<p>Llegada es la oportunidad de hacer notar que -cuanto mayor es el desenvolvimiento mental de una -especie, mayor es su posibilidad de fingir y engañar -a sus enemigos. La conciencia del acto que realiza -aumenta progresivamente, así como la noción de su -utilidad; en cierto grado de la escala biológica encontramos -animales que simulan tan hábilmente como el -hombre mismo.</p> - -<p>Numerosos son los insectos que en presencia de -sus enemigos simulan estar muertos o se inmovilizan -para aprovechar sus semejanzas con cosas inanimadas: -algunas <em>Cucullia</em> se dejan caer al ser tocadas y su aspecto -inmóvil es idéntico al de un fragmentillo de madera. -Otros animales simulan estar dormidos mientras -acechan sus presas; el ratón suele fingirse muerto -para escapar del gato; el zorro es memorable y ha -inspirado el libro clásico de Goethe. Muchos animales -cubren su cuerpo con hojas, flores, lodo, etc., siendo -perfectamente disimulados bajo el disfraz; para -evitar los ataques de sus adversarios, caminan con el -objeto a cuestas. (Un fenómeno de este grupo nos sugirió, -por asociaciones de ideas, la filogenia de los fe<span class="pagenum"><a id="Page_64"></a>[Pg 64]</span>nómenos -de simulación). Algunos se cubren con otro -animal, no comestible para sus enemigos: es característico -el caso de la <em>Dromia</em>, que coloca sobre su dorso -una esponja, manteniéndola fijada por medio de dos -patas posteriores, convenientemente transformadas -para su objeto. Este caso es análogo al de algunos -indios de las pampas americanas, que suelen ocultarse -bajo el vientre de los caballos para no ser vistos -por los enemigos, llevando sus ataques por sorpresa; -y es sabido que usando de un ardid semejante -logró Ulises escapar con sus compañeros de la caverna -de Polifemo, después de haber reventado el ojo -del cíclope.</p> - - -<h3>VII.—U<small>TILIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN LA LUCHA -POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Los fines a que responde la simulación en los -animales son un sencillo corolario de los fenómenos -que acabamos de revistar. Lo mismo da que se -trate de fenómenos involuntarios, reflejos o conscientes; -nada importa que se imite el color del medio, la -forma de un objeto, los caracteres visibles de otra especie, -o una manifestación de la conducta. En todos -los grados y en todos los casos, sea o no inteligente, -llámese homocromía, mimetismo o simulación intencional, -converge siempre a este único fin utilitario: -mejorar la situación del simulador en la lucha por la -vida, adaptándolo favorablemente a las condiciones -especiales en que ella se presenta.</p> - -<p>Hemos visto que en algunos casos la simulación -es ofensiva: adaptación del color del león o del oso -polar al de su ambiente, de la araña que acecha al -insecto simulando el aspecto de una orquídea, del<span class="pagenum"><a id="Page_65"></a>[Pg 65]</span> -animal que simula estar dormido para inspirar confianza -a su presa.</p> - -<p>En otros casos es defensiva: las mariposas comestibles -que mimetizan a las no comestibles, los huevos parecidos -al color del suelo en que son depositados, el -ratón que se finge muerto para librarse del gato.</p> - -<p>Tan es esa su finalidad esencial, y ninguna otra, -que Giard ha considerado que estos fenómenos deben -reunirse simplemente en dos grupos, sin atender a -nada más que su carácter ofensivo o defensivo. Y -dice, en definitiva: "así como un hombre se disfraza -para evitar un peligro o para cometer un crimen, las -especies simuladoras o disimuladoras tienen por objeto -no ser agredidas o agredir". No hay, pues, exageración -ninguna en afirmar que la simulación en el -mundo biológico se nos presenta como un medio de -mejor adaptación a las condiciones de la lucha por -la vida.</p> - - -<h3>VIII.—T<small>EORÍAS PROPUESTAS PARA EXPLICARLOS</small></h3> - -<p>Para terminar, digamos breves palabras sobre -las diversas teorías expuestas para la explicación -de los fenómenos de mimetismo: tres merecen recordarse -principalmente. La de Darwin y Wallace, -puramente selectiva; la de Wagner y De Lanessan, -emigratoria; la de Wood, Poulton y otros, fotográfica.</p> - -<p>Para los primeros, las homogeneidades de color -y de forma son simple resultado de la selección de -los mejor adaptados: los individuos que por cualquiera -circunstancia encontráronse revestidos de un aspecto -semejante a su medio, han escapado a sus enemigos -y al reproducirse transmitieron ese carácter a -sus descendientes, mientras los otros desaparecieron, -vencidos en la lucha. En el polo, el oso, gracias a su<span class="pagenum"><a id="Page_66"></a>[Pg 66]</span> -blancura, tiene probabilidades de llegar hasta su presa; -lo mismo ocurre al león que pasea dominador -sobre la arena del desierto. La oruga no es descubierta -por los pájaros gracias a su color análogo al de las -hojas de vid. La semejanza con objetos u otros animales -respondería al mismo fin protectivo y sería -también un simple resultado de la selección natural. -Esta teoría no explica todos los fenómenos de simulación -observados en los animales, sino puramente los -de índole selectiva; y para estos mismos no resulta -muy satisfactorio atribuir al azar las variaciones favorables -que han sido conservadas por la selección.</p> - -<p>Moritz Wagner, a cuyas ideas se inclina De Lanessan, -cree que los animales provistos de una coloración -homocroma con su medio, han buscado voluntariamente -los sitios u objetos donde dominan su propio -color o sus propias formas, con el fin de escapar -más fácilmente a la vista de sus enemigos o de sus -presas. Esta teoría explica muchos fenómenos no -encuadrables en la anterior, pero no basta por sí sola -para explicarlos todos.</p> - -<p>Para otros casos, la explicación más razonable -consistiría en admitir una influencia refleja o fotoquímica -de la coloración del medio sobre la del animal, -cuyo mecanismo no se conoce; las experiencias de -Wood, de Poulton y otros, parecen muy probantes en -favor de esta teoría parcial, que algunos autores llaman -"fotográfica". Es de advertir que, de todas, ésta -es la que encuadra mejor en la concepción lamarckiana.</p> - -<p>Las tres teorías son parcialmente exactas; sólo -resultan falsas cuando se pretende aplicarlas con exclusión -de las otras. El error de cada una está en la -pretensión de excluir a las demás. Esta serie de fenómenos -es producto de un determinismo complejo;<span class="pagenum"><a id="Page_67"></a>[Pg 67]</span> -creemos que además de las causas apuntadas deben -existir otras secundarias, no estudiadas todavía por los -naturalistas. En sus formas propiamente psicológicas—es -decir, voluntarias y conscientes—los fenómenos -de simulación observados en los animales no -son ya un resultado de esas causas que actúan sobre -la especie, sino manifestaciones de la conducta individual -adaptada a cada circunstancia: <em>son la expresión, -transitoria o permanente, de la conciencia que -tiene el animal de la utilidad de simular</em> (VI).</p> - - -<h3>IX.—C<small>ONCLUSIÓN</small></h3> - -<p>En el mundo biológico la simulación y la disimulación -están representadas por los fenómenos de -homocromía y de mimetismo. Son generalmente ajenos -a la voluntad del animal mimetizante, y resultan de -la selección natural o de la acción del medio; en ciertos -casos, sin embargo, son activos y voluntarios. A -medida que progresa el desenvolvimiento mental de -las especies, aumenta la posibilidad de las simulaciones -individuales y es mayor la conciencia que de ellas -tiene el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes -o inconscientes, voluntarios o accidentales, los fenómenos -de simulación son útiles al animal en que -se observan y le sirven para la mejor adaptación a -las condiciones de lucha por la vida.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_68"></a>[Pg 68]</span></p> -</div> - - -<div class="footnotes"> - -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> En su recientísimo "Tratado de Biología", (Junio, 1903, -París), dice Le Dantec, concordando con nuestras ideas: -</p> -<p> -"Parmi les phénomènes de variation observés sur les diverses -espèces, quelques-uns sont particulièrement favorables á la discussion -des théories darwiniennes et lamarckiennes; ce sont les faits -de <i lang="fr" xml:lang="fr">mimétisme</i>, c'est-á-dire de <i lang="fr" xml:lang="fr">ressemblance</i> entre les animaux et d'autres -objets. -</p> -<p> -"Donc, dans tous ces cas si différents, le caractère <i lang="fr" xml:lang="fr">d'utilité</i> est -manifeste, et par conséquent l'explication darwinienne du mimétisme -est admissible. Il n'y a pas de doute que les individus, doués d'un -mimétisme très parfait, sont avantagés par rapport aux autres, et -que par conséquent la sélection naturelle doit conserver les ressemblances -si elles sont acquises une première fois par hasard". En esos -párrafos sintetiza Le Dantec las interesantes observaciones que formulara, -sobre esta cuestión, en su libro anterior, "<cite>Lamarckiens et -Darwiniens</cite>", París, 1899. (Nota de la 3.ª edición).</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_69"></a>[Pg 69]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >Cap. III.—La simulación en las sociedades</h2> - -<div class="blockquot"> - -<p>I. La lucha por la vida y la simulación entre los hombres.—II. -Formas colectivas de lucha y de simulación -(humanas, étnicas, nacionales, de clase, de sexo, de -grupos, profesionales, etc.).—III. Formas individuales -de lucha y de simulación (niños, burócratas, escritores, -periodistas, propagandistas, mujeres, sablistas, -comerciantes, delincuentes, parásitos sociales, etc.).—IV. -Utilidad de la simulación en la lucha por la -vida.—V. Conclusiones.</p></div> - - -<h3>I.—L<small>A LUCHA POR LA VIDA Y LA SIMULACIÓN -ENTRE LOS HOMBRES</small></h3> - -<p>Cuando se intenta abarcar, en una mirada de -conjunto, las diversas actividades desarrolladas por -el hombre que vive en sociedad, salta a la vista -que la lucha por la vida rige en el mundo social, lo -mismo que en el propiamente biológico, aunque sufre -modificaciones importantes que estudiaremos al examinar -la evolución de la simulación. Habiendo "lucha -por la vida", según lo enunciamos en el capítulo precedente, -encontraremos fenómenos de simulación -adaptados a sus distintas modalidades.</p> - -<p>La Humanidad, como especie biológica, lucha -por la vida contra el reino vegetal y contra las demás -especies animales. Eso es evidente. Además, como -animal susceptible de asociarse en agregados o colonias, -el hombre está sometido a nuevas formas de lucha: -sea como miembro de un agregado social, sea -como individuo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_70"></a>[Pg 70]</span></p> - -<p>Tres formas de lucha por la vida son posibles -entre los individuos de la especie humana: 1.º. Entre -agregados sociales; 2.º. Entre agregados e individuos; -3.º. Entre individuos aislados. Dos naciones que se -arruinan recíprocamente en una guerra de supremacía -económica, encuéntranse en el primer caso. Un -delincuente que cometa acciones antisociales, representa -el segundo. Dos salvajes que se disputan una -raíz alimenticia, se encuentran en el tercero.</p> - -<p>Recorriendo la escala biológica, a medida que se -asciende, muéstrase más compleja la vida de los organismos, -tocando su máximum en la especie humana. -Como consecuencia de ello, cuanto más complejas -son las manifestaciones de la vida, tanto más -arduas son las condiciones en que la lucha por -la vida se plantea. Y, como corolario, obsérvase que -esas formas complejas de lucha producen un perfeccionamiento -progresivo de los medios de lucha, superando -en el hombre a todas las demás especies -vivas. En sentido figurado, podríamos decir que, -también en este caso, la función desarrolla el órgano, -es decir, que la necesidad estimula el desenvolvimiento -de la aptitud.</p> - -<p>Encarando ampliamente la cuestión, puede afirmarse -que la civilización humana ha implicado un -continuo aumento de la lucha por la vida y de los medios -de lucha, ora dirigidos contra la naturaleza, ora -esgrimidos entre los agregados sociales o entre los individuos; -pero en todos los casos tiende a la selección -de las razas y de los individuos más aptos en su medio. -Para ello, o como su resultado, la especie humana -posee un elevado desarrollo mental que le -permite organizar conscientemente sus medios de lucha, -buscando una progresiva adaptación a las condiciones -de la lucha por la vida. En una palabra,<span class="pagenum"><a id="Page_71"></a>[Pg 71]</span> -para resumir: donde la vida es más compleja la lucha -es múltiple y los medios son más complicados.</p> - -<p>Hemos visto ya que las manifestaciones de la -lucha evolucionan de formas violentas a formas fraudulentas; -los medios se adaptan a la lucha y sufren, -también ellos, una progresiva evolución, tendiendo -hacia el predominio de los fundados en la fraudulencia. -Entre éstos encuéntrase la simulación, uno de -los más frecuentemente observados.</p> - -<p>Es fácil encontrarla en todas las manifestaciones -de la actividad humana, reemplazando a la violencia -como medio ofensivo y defensivo. Más aún: el espíritu -humano tiende a adaptar una manera especial -de simulación a cada una de las modalidades que -reviste la lucha por la vida en el ambiente, estableciéndose -entre ellas cierto paralelismo. De ella, en -sus innumerables facetas, trataremos en el presente -capítulo, demostrando que a las diversas formas colectivas -e individuales de lucha por la vida, corresponden -formas colectivas e individuales de simulación.</p> - -<p>Las formas de lucha por la vida entre los agregados -sociales, así como entre los grupos colectivos -que viven dentro de cada agregado, varían al infinito; -sus relaciones recíprocas son constantemente diversas, -debido a la persistente heterogeneidad de intereses. -Una primera causa de antagonismo nace de -las desigualdades étnicas; hay luchas entre las razas, -estudiadas por Gumplowicz, Ammond, Lapouge, Winiarsky; -en la evolución histórica se atenúan sus conflictos, -tendiendo a unificarse bajo la hegemonía de -las mejor adaptadas para la lucha por la vida, como -demostraron Colaianni, Finot, Nordau y otros. Dentro -de una misma raza, la diversidad de condiciones -económicas, debida a la influencia del ambiente na<span class="pagenum"><a id="Page_72"></a>[Pg 72]</span>tural, -determina la formación de diversos agregados -políticos; se constituyen estados distintos, apareciendo -entre ellos antagonismos e intereses que son causa -de las luchas entre las naciones; basta recordar los -estudios de Novicow. La diversa función social de -cada sexo y las necesidades de la conservación de la -especie, determinan la lucha entre los sexos, analizada -por Viazzi, procurando cada uno ejercer mayor -autoridad sobre el otro y conquistando el derecho al -amor al precio del menor esfuerzo posible. Dentro -de cada agregado social, la división del trabajo determina -la aparición de clases sociales que pueden -tener intereses antagónicos o divergentes: aparecen -así las luchas de clases, estudiadas por los marxistas. -Desde otro punto de vista más estrecho, la solidaridad -de intereses entre los que ejercitan una función -particular engendra una lucha entre ellos y el resto -de la sociedad, en formas que oscilan desde el espíritu -de cuerpo profesional hasta la solidaridad económica -de capitalistas o proletarios, y desde el politiquismo -profesional hasta la explotación de las supersticiones. -Podrían señalarse cien formas de lucha -por la vida especiales de colectividades: siempre que -existe una solidaridad de intereses, permanente o -transitoria, hay lucha colectiva contra el resto de la -especie o contra algunas de sus partes. El principio -darwiniano se repite, bajo mil formas, en el mundo -social.</p> - -<p>De conformidad con nuestra teoría general, encontraremos -que a cada una de esas formas de lucha, -la actividad humana ha adaptado fenómenos especiales -de simulación.</p> - -<p>Al mismo tiempo, cada individuo, independientemente -de la raza, clase o grupo a que pertenece, está -obligado a luchar por la vida adaptándose lo mejor<span class="pagenum"><a id="Page_73"></a>[Pg 73]</span> -que pueda al medio social. Muy pocos hombres de -personalidad firme resisten a la presión colectiva y -pueden hacerlo conservando algunos de sus rasgos -característicos; los más están obligados a imitar las -ideas, los sentimientos, las costumbres colectivas, y -su éxito en la vida consiste en alcanzar la más perfecta -adaptación al medio. Para ello no es necesario -<em>ser</em> como los demás; basta con <em>parecer</em>. Eso es lo útil; -para ello se simula.</p> - -<p>Debería definirse la "educación" como el arte -de formar en los hombres una personalidad; vemos, -en cambio, que el uso corriente da a esa palabra el -sentido contrario, diciendo que son mejor "educados" -los individuos que por su refinada aptitud para fingir -consiguen disimular completamente su personalidad -propia, no haciéndola gravitar nunca sobre los demás. -Esta pretendida educación tiende a establecer -una verdadera "homocromía social" entre el individuo -y las ideas de la sociedad, y un riguroso "mimetismo -personal" con las costumbres corrientes en -ella. En el traje, en la mímica, en las opiniones, en -las maneras, se va hacia la uniformidad; para ello -cada hombre está obligado a disimular todo lo que le -es individual y a simular todo lo que es común a la sociedad -y no posee él mismo. No importa que esa costumbre -de <em>parecer</em> destruya en el hombre toda capacidad -para <em>ser</em>; la sociedad no vacila en sacrificar los -individuos al interés de la especie, lo mismo que las -demás colonias animales. Todo lo que exige del niño -que entra a la vida es que se esfuerce por imitar lo -que hacen los demás; y el niño, cada vez que no puede -hacerlo, se decide a simularlo. Así, simulando, se -aventaja en la lucha por la vida, y para conservar -las ventajas adquiridas sigue simulando, después, -hasta la muerte.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_74"></a>[Pg 74]</span></p> - - -<h3>II.—F<small>ORMAS COLECTIVAS DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN</small></h3> - -<p>Hay condiciones de lucha por la vida comunes -a todos los hombres que viven en sociedad; a -ellas se han adaptado medios de lucha y formas de -simulación igualmente generales, comprendidas en el -arsenal de las hipocresías y mentiras corrientes en -todo agregado social. Muchas de ellas, que conocían -tan bien Montaigne y La Bruyère, han sido recientemente -señaladas por Stirner, Lombroso, Tarde y -otros, estudiándolas Nordau en sus "Mentiras Convencionales"; -éstas, en muchos casos, son verdaderas -simulaciones convencionales, consentidas y toleradas -por la frecuencia con que se producen. Mediante ellas -los hombres civilizados consiguen vivir bajo un disfraz -permanente, ocultando las íntimas modulaciones -de su sentimiento o las originales concepciones de -su inteligencia.</p> - -<p>El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres -sociales, y tanto más cuanto mayor es la decadencia -moral de una sociedad. La mentira, el engaño, la -hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente -por la imposibilidad de armonizar todos los intereses -individuales con el interés colectivo. El fraude es -empleado para captar la simpatía ajena o para abusar -de la ajena confianza; aumentando la intensidad -de la lucha por la vida, se acrecienta entre los hombres -la necesidad de engañarse recíprocamente, en la -justa medida en que cada uno advierte su propia debilidad -para desenvolverse en medio de la hostilidad -general. Cada sociedad establece una tabla convencional -de valores morales que llama "virtudes" y -"vicios", sin otro objeto que fijar límites a la lucha -entre los hombres; esas tablas suelen convertirse en -verdaderas ficciones, pues casi todos los hombres tra<span class="pagenum"><a id="Page_75"></a>[Pg 75]</span>tan -de violarlas, simulando las virtudes y disimulando -los vicios. El fraude llega a ser un instrumento -de provecho para cuantos lo usan, mientras la sinceridad -obra en desmedro y ruina de quienes la practican. -Razones tendría Homero para llamar al más -grande y afortunado de los simuladores el "divino" -Ulises.</p> - -<p>Conviene no confundir las creencias sociales, que -pueden ser erróneas aunque se crea en ellas de buena -fe, con las mentiras convencionales, que no son creídas -sino simuladas con fines utilitarios. Tal es el caso -de los demagogos que declaman loas al pueblo soberano -con el propósito de dirigirlo, sustituyéndose de -hecho a la soberanía que le mienten; a diario lo hacen -los políticos. Encuéntranse en igual caso los políticos -que no tienen creencias religiosas, pero las simulan, -considerando que ellas son necesarias para -que el pueblo se conserve manso y obediente. Y son -perpetuos simuladores todos los que exageran la urbanidad -y los buenos modales hasta la tolerancia del -vicio, de la indignidad, de la tontería ajenas, poniendo -cara de pascuas a todo lo que en su interior -reputan repulsivo. Los hipócritas viven simulando; -no hay un solo gesto de Tartufo que lleve impreso el -sello de la verdad.</p> - -<p>Esas formas de simulación son tan universales -como la misma lucha por la vida. Pero esta última -suele tomar especiales caracteres colectivos por la -existencia de grupos que luchan contra el resto de la -humanidad en defensa de intereses que les son particulares: -luchas de razas, de naciones, de clases, de -sexos, de partidos, de profesiones, etc. A cada forma -de lucha encontramos adaptadas formas especiales de -simulación.</p> - -<p>Para el sociólogo que observa la evolución de las<span class="pagenum"><a id="Page_76"></a>[Pg 76]</span> -razas a través de los siglos, analizando la sobreposición -sucesiva de civilizaciones diferentes, estudiando -las leyes del engrandecimiento y decadencia de los -pueblos,—colosal cinematógrafo en que desfilan la India -y Babilonia, Egipto y Cartago, Grecia y Roma, -España y las Repúblicas Italianas, Francia e Inglaterra, -y tal vez, mañana, Estados Unidos y el Japón, -probables cunas de la grandeza futura en las civilizaciones -oriental y occidental,—para el sociólogo las -luchas entre las razas son un fenómeno que se atenúa -progresivamente en las zonas templadas del planeta. -Las razas de color desaparecen; sus elementos más vitales -procuran adaptarse a la vida civilizada de las -superiores, o siguen vegetando en las zonas tropicales -inaccesibles a la civilización de las razas blancas. De -estas últimas sobreviven los grupos más selectos, entrecruzándose -de manera lenta pero inevitable; no -hay uno solo, entre los pueblos civilizados, que pueda -ostentar títulos de pureza étnica.</p> - -<p>Por eso muchas cuestiones de raza, cuando no -son sinceramente falsas, son fingidas; involucran una -simulación de sentimientos. El sentido en que se puede -hablar de razas, refiriéndose a naciones civilizadas, -es el sociológico, fundado en la homogeneidad de intereses -y de sentimientos que surge de la adaptación -común a un medio determinado.</p> - -<p>Podría considerarse como simulaciones—conscientes -o inconscientes—muchas propagandas que -tienden a presentar como luchas de razas entre los -pueblos civilizados a ciertos conflictos entre naciones -que luchan por notorios intereses económicos. En los -últimos años se ha visto, con frecuencia, políticos que -declamaron sobre la pretendida pureza de las razas, -para apuntalar tambaleantes organismos políticos. -Típico es el caso de España durante la guerra con<span class="pagenum"><a id="Page_77"></a>[Pg 77]</span> -los Estados Unidos; los partidarios de España mentaron -la solidaridad entre los pueblos de raza latina, -amenazados todos por la preponderancia de la raza -sajona, no ignorando que la pureza étnica de los llamados -pueblos latinos es una fantasía, pues en -cada uno de ellos se han operado innumerables cruzas -e injertos extraños: semejante solidaridad de raza fué -una simple simulación para captar simpatías. El antisemitismo -es otro fenómeno curioso de simulación en -la lucha de razas; como el tiempo demostró, el pretendido -antisemitismo francés fué una máscara de la -reacción clérico-militar, que en Francia se disfrazaba -con la indumentaria de una guerra al judaísmo para -arrastrar en ese engaño a las masas populares, explotando -el sentimiento de odio al rico. Bien se dijo, de -esa simulación adaptada a la lucha de razas, que era -"el socialismo de los imbéciles".</p> - -<p>Junto a la lucha de razas encontramos la lucha -entre las naciones. Lo mismo que en el caso anterior, -puede aquí advertirse una evolución regresiva de la -lucha entre los pueblos civilizados; las ciencias, la -producción, los intercambios comerciales, la facilidad -de las comunicaciones, tienden a establecer vínculos -de solidaridad entre las diversas naciones; la utilidad -recíproca tiende puentes por sobre las fronteras; la -civilización acrece las relaciones internacionales; a -expensas de los feudos se han unificado las naciones -y por encima de las naciones se unificará la humanidad. -En el grado presente de la evolución social, -la lucha para constituir unidades nacionales determina -numerosas formas de simulaciones correlativas, -subordinadas al principio de la adaptación utilitaria. -No hablaremos de un hecho común en las luchas entre -las naciones: su causa aparente suele ser diversa -de la causa verdadera; este fenómeno es inconsciente<span class="pagenum"><a id="Page_78"></a>[Pg 78]</span> -y débese a que esta última queda oculta tras intrincada -red de causas secundarias, más fácilmente apreciables; -las cruzadas o el descubrimiento de América, -aparentemente debidas al enfermizo sentimiento religioso -de la Edad Media y a la tenacidad exaltada -de Colón, fueron determinadas por la necesidad de -grandes expansiones económicas inherentes a la evolución -de la economía feudal. En los pueblos pobres, -y por tanto, rapaces, depredadores, la necesidad de -ejercer sus rapiñas sobre los vecinos disimúlase tras -un exagerado desarrollo del sentimiento de nacionalidad; -en ellos el "honor nacional" suele ocultar simples -empresas económicas, mientras que en los pueblos -agredidos es una sugestión útil para la defensa. -Otra forma de simulación, nacida del sentimiento patriótico, -es la ejercida a menudo por las clases dirigentes -sobre la masa popular, haciéndole creer que el -propio país es el mejor del mundo, su historia la más -gloriosa, sus sabios los más profundos, sus poetas los -más inspirados, etc.; la sugestión entra aquí por partes -iguales con la simulación, pues acaba por enseñarse -de buena fe una mentira que tiene un simple -fin utilitario. Otras veces, las naciones pretenden simular -superioridad ante los demás pueblos con que -están en más inmediata relación, proveyéndose de -ejércitos y armadas muy superiores a su potencialidad -económica real y encaminándose por la vía del -militarismo hacia la bancarrota. Hay simulación en -ostentar un poder desproporcionado a la riqueza nacional, -gastando lo que no se tiene para aparentar una -superioridad ficticia: porque la grandeza de un pueblo -no se mide solamente por la capacidad militar, y -menos cuando ella es desproporcionada a las otras -fuerzas morales y sociales.</p> - -<p>En la historia contemporánea es frecuente la<span class="pagenum"><a id="Page_79"></a>[Pg 79]</span> -conquista de un pueblo débil por otro, con fines exclusivos -de engrandecimiento económico; estas conquistas, -que a menudo degeneran en formas colectivas -de delincuencia brutal, suelen disimularse como empresas -civilizadoras en beneficio de las víctimas. Los -latino-americanos, explotados por España en otro -tiempo, y los boers, depredados hoy de sus minas de -oro por Inglaterra, podrían decir al mundo entero -que la pretendida misión civilizadora fué una simple -disimulación de la avaricia nacional. El "nacionalismo", -esa forma mórbida colectiva del patriotismo, es -en muchos casos una simulación de politiqueros hábiles -y ambiciosos, que saben encontrar los resortes de -la popularidad en la excitación de las más atrasadas -pasiones de las turbas. Doctores no menos audaces saben -que, en política internacional, la astucia, una de -cuyas formas es la simulación, suele ser la clave de -éxitos lisonjeros; por algo es tan admirado Maquiavelo; -Nordau, en sus "Paradojas psicológicas", demostró -que las virtudes esenciales de la diplomacia -son el engaño y la mentira, que suelen involucrar la -simulación o la disimulación.</p> - -<p>En las sociedades evolucionadas, la primitiva división -del trabajo llega a revestir tales formas y caracteres -que el agregado social se divide en clases, -caracterizadas por intereses heterogéneos, cuando no -netamente antagonistas. La lucha entre las clases, -que Marx y su escuela miran como la causa íntima -de las transformaciones sociales, determina numerosos -fenómenos de adaptación para la lucha, entre los cuales -es fácil encontrar diversas formas de simulación. -Comenzando por las leyes fundamentales de los Estados, -la simulación aparece dominando el vasto escenario -de la lucha de clases. Constituciones, Códigos, -Ordenanzas, etc., todo el engranaje jurídico de cada<span class="pagenum"><a id="Page_80"></a>[Pg 80]</span> -país, suele estar destinado a apuntalar y defender el -privilegio de las clases gobernantes; sin embargo, simula -propender al beneficio de todo el pueblo, cuya -mayoría suele ser perjudicada por esas mismas instituciones. -Como casos especiales podrían citarse las leyes -contra los obreros que existen en muchos países, -disfrazadas de leyes bienhechoras y dictadas simulando -el propósito de favorecer a las mismas víctimas. -Es también una simulación de clase todo el -sistema tributario indirecto, que hace recaer sobre -las masas menesterosas el peso de los servicios públicos -aunque se simula haberlo establecido en bien -de quien sufre sus efectos.</p> - -<p>Mil veces en la historia las clases privilegiadas -han simulado encontrarse en la pobreza para no ceder -a las exigencias del pueblo hambriento; no podrían -contarse las veces que el pueblo ha saqueado -graneros disimulados por las autoridades. La institución -del trabajo a destajo, inventada por la astucia -capitalista para aprovecharse de la avaricia obrera, -arruina a los obreros simulando serles ventajosa. -Esa medalla tiene, naturalmente, su reverso, pues no -hemos de creer que la simulación es un privilegio de -los poderosos. El obrero que finge trabajar apresurado, -sin terminar jamás la tarea confiada a su actividad, -es un simulador vulgarísimo, parásito de todos -los talleres. Y en muchos casos, las Ligas de Resistencia -que los obreros organizan para la lucha de -clases son simples simulaciones colectivas, destinadas -a atemorizar a los patrones; conocimos una que mantuvo -en jaque a los de un gremio importante, hasta -descubrirse que, en realidad, sólo la constituían dos -o tres sujetos, que actuaban como si representasen -un poderoso sindicato.</p> - -<p>La lucha entre los sexos presenta fecundísima<span class="pagenum"><a id="Page_81"></a>[Pg 81]</span> -cosecha de fenómenos de simulación. No hablamos -aquí de la tendencia general de la mujer a la simulación, -como una de tantas manifestaciones del fraude -y de la astucia; nos ocupamos de las simulaciones relacionadas -con la lucha entre los sexos. De su tendencia -al fraude, sólo diremos que estando la mujer -excluida por la naturaleza del uso de algunos medios -violentos de lucha, encuéntrase obligada a perfeccionarse -en los medios fraudulentos. El hombre dispone -de la fuerza; la mujer de la astucia.</p> - -<p>No falta quien afirme que el amor femenino, en -todas sus manifestaciones, es una persistente simulación, -fundándose en la teoría de la pretendida insensibilidad -amorosa de la mujer, muy repetida, antes -y después de Schopenhauer, por los galanes inexpertos; -es seguramente inaceptable, no siendo común el -hecho y debiéndose con frecuencia a ineptitud del -hombre para despertar la sensibilidad femenina. Esto -no importa desconocer que la sensibilidad amorosa -es, en muchas mujeres, una condescendiente simulación. -Su moralidad también lo es, en gran parte, y -tiende a hacer deseables ciertas partes del cuerpo femenino, -más directamente relacionadas con la satisfacción -amorosa; el mismo pudor—como escribimos -hace varios años, criticando un interesante libro de -Viazzi,—ha sido, primitivamente, una simulación selectiva -voluntaria que mediante la herencia psicológica -se ha convertido en un reflejo instintivo. La simulación -femenina aparece convertida en un verdadero -arte para luchar contra el hombre, en la coquetería. -Consiste, propiamente, en fingir todo lo que interesa -o apasiona al hombre, estimulando sus deseos. -Su eficacia depende de un uso discreto; las grandes -coquetas no encienden nunca pasiones intensas, porque -su juego es demasiado visible; solamente los ton<span class="pagenum"><a id="Page_82"></a>[Pg 82]</span>tos -suelen enamorarse de ellas y lo son generalmente -los maridos que al fin conquistan.</p> - -<p>Igualmente difundida está otra simulación. No -se trata ya de actitudes, como en el gato que se agazapa -acechando la presa, sino de apariencias exteriores, -como en el verdadero mimetismo. Existen caracteres -de superioridad femenina consagrados por los -cánones artísticos y que en su conjunto constituyen -la belleza; las mujeres privadas de esos caracteres, -suplen su natural inferioridad simulándolos. La estatura, -el firme busto, la cadera torneada, el frescor juvenil, -la mejilla rosada, la dentadura armoniosa, el -labio vivo, la pupila brillante, son verdaderos índices -de ingenuidad femenina y de aptitud para la maternidad. -Cuando la naturaleza ha sido avara de esos atributos, -o cuando la edad empieza a borrarlos, todos -ellos son simulados por las mujeres, con el vestido, -el calzado, las pelucas, los mil afeites y composiciones -que disimulan la imperfección y la vejez; en las grandes -ciudades prosperan establecimientos especiales -para la simulación de la belleza fisionómica, verdaderos -purgatorios donde las mujeres feas compran las -indulgencias necesarias para ser amadas. No es menos -frecuente la simulación de los sentimientos; cientos -de mujeres están dispuestas a simular cariño intenso -por cualquier desconocido que les haga vislumbrar -la esperanza de un matrimonio ventajoso. Esta -simulación, justo es decirlo, no es patrimonio exclusivo -de la mujer; se la encuentra con frecuencia en -muchos hombres que, careciendo de otras aptitudes -en la lucha por la vida, explotan sus condiciones físicas -para la lucha sexual. La vida común entre cónyuges -que se engañan es una sucesión de astucias, -que constituyen el estado habitual de las relaciones -domésticas; baste leer la "fisiología del matrimonio"<span class="pagenum"><a id="Page_83"></a>[Pg 83]</span> -o "la mujer de treinta años", de Balzac. Lo mismo -ocurre en los matrimonios de conveniencia, donde los -cónyuges viven simulando sentimientos que no sienten. -El hombre incurre en muchas otras simulaciones; -son innumerables y cualquiera podría encontrar -más de una en sus recuerdos. Un joven singularmente -favorecido en el amor, veíase con frecuencia obligado -a simular enfermedades diversas para eludir compromisos -contraídos con sus amigas; otro solicitó con ese -objeto un certificado médico y simuló haber contraído -una enfermedad vergonzosa para privar de su amistad -a una Dulcinea insaciable. En su pertinaz obsesión -de conquista, el hombre y la mujer simulan sin -cesar, a todo propósito, en todo momento. La mirada, -la palabra, la voz, el gesto, son los instrumentos sutiles -del dulce engaño recíproco; nadie los ignora y todos -los creen. Es la forma de engaño a que todos recurren -y de que nadie intenta defenderse. En que la -víctima sea siempre Doña Inés debe verse un buen -error para hilvanar novelas; ella es más artista, casi -siempre, que Don Juan. Los engaños de amor no son -pecados.</p> - -<p>En la lucha por la vida dentro de la sociedad -tienen funciones importantes los grupos profesionales; -la solidaridad de intereses comunes manifiéstase -generalmente por el espíritu de cuerpo: una de las -formas del "espíritu gregario", señalado por Nietzsche -y recientemente criticado por Palante. Esa lucha -de cada grupo profesional contra el resto de la sociedad -presenta caracteres bien definidos; los medios -fraudulentos y la simulación, tienen allí lugar de -preferencia. En cada profesión existen simulaciones -específicas. Recuérdese el precioso cuadro, trazado -por Quevedo, de las cosas que debe fingir un médico -que aspire a la estimación pública y a la riqueza; y,<span class="pagenum"><a id="Page_84"></a>[Pg 84]</span> -por lógica asociación de ideas, recordemos a tal eximio -profesor de clínica médica que terminaba sus -lecciones dando consejos sobre lo que conviene simular -cuando la vida del enfermo es independiente -de la intervención del médico, debiendo la sanación -esperarse de la simple <i lang="la" xml:lang="la">vis medicatrix naturae</i>. Otra -simulación, general entre los médicos delicados, nace -del espíritu de cuerpo; mil veces, ante un enfermo -cuyo mal agravóse por la impericia del médico a quien -confiara su salud, simúlase estar plenamente conformes -con el tratamiento seguido, reemplazándolo, sin -embargo, por otro, elogiando al mismo tiempo ante el -enfermo al colega ignorante. En todos los oficios la -lucha profesional involucra fenómenos de simulación. -Los joyeros han inventado sucesivamente el enchapado, -el dorado, y otros progresivos refinamientos de simulación, -que en el impreciso lenguaje usual son llamados -imitaciones; las esferitas de cristal simulando -perlas son ya indistinguibles de la preciosa enfermedad -de la concha. El carpintero, para aumentar sus -utilidades, reviste de una tenue capa de maderas finas -sus malos muebles de tabla ordinaria. El tejedor -mezcla pocas hebras de seda a sus toscos tejidos de algodón, -para simular que ellos son de la primera substancia. -El abogado simula en vastos escritos apasionarse -por los intereses de sus clientes, sea éste el ladrón -o la víctima, mientras sólo preocúpale asegurarse -más lautos honorarios. El pupilo simula estudiar -sus lecciones, cuando en realidad lee libros de -Boccacio o de Brantôme, que ha disfrazado previamente -con tapas de aritmética o de geografía. Los -tenores y las tiples simulan estar resfriados cuando -se les invita a cantar, para aumentar el éxito o atenuar -el fracaso de su ejecución. En cada actividad u -oficio, como se ve, las condiciones especiales de lucha<span class="pagenum"><a id="Page_85"></a>[Pg 85]</span> -por la vida han engendrado formas apropiadas de -simulación, confirmándose el paralelismo que venimos -observando.</p> - -<p>Si se encara la cuestión desde otro punto de vista, -es fácil reconocer que todos los miembros de cada -profesión, y más especialmente los funcionarios públicos -que no gustan del mucho trabajar, viven en -tácito acuerdo simulando la excesiva importancia y fatiga -de sus tareas; algunos llegan, por autosugestión, -a engañarse a sí mismos. A esto no escapan algunos -hombres de ciencia que miran el universo a través -del lente opaco de su especialidad; quizás sea ésta -una forma de disimular su ignorancia crasa en materias -ajenas a sus respectivas cartillas. En todas esas -simulaciones debemos ver medios útiles de lucha por -la vida; simulando una gran importancia de la profesión -o especialidad que se practica, gánase en mérito -individual.</p> - -<p>Simuladores por excelencia son todos los políticos -de profesión. Es fácil verlos, en todo momento, -fingiendo preocuparse del bien de su patria y de sus -conciudadanos, mientras en realidad su única preocupación -es obtener ventajas personales en la lucha por -la vida. Cualquier mandatario simula sacrificarse por -su país al aceptar el nombramiento, pero guárdase -de confesar que espera sacar de su sacrificio honra y -provecho. En una escala subalterna encontramos al -falso elector, que simula ser la encarnación de un difunto -o de un ausente; al orador de club que finge -entusiasmarse para adular pasiones que no siente; -al esclavo de la popularidad, forzado a seguir las variaciones -sentimentales de la multitud cuyo aplauso -busca. Es en la política, por fin, donde florece el hombre-camaleón, -el arquetipo de los simuladores, el cortesano -adulador que sirve con igual celo a todos los<span class="pagenum"><a id="Page_86"></a>[Pg 86]</span> -que pueden colmarle de favores, lacayo de todos los -amos, unidad de todas las mayorías, instrumento de -todos los despotismos.</p> - -<p>Sólo una casta disputa a los políticos el cetro de -la simulación: los sacerdotes de todos los cultos, antiguos -y modernos. Es necesario leer la "historia de -los oráculos", de Fontenelle, pues nunca ha visto la -humanidad farsantes más empedernidos que los explotadores -del sentimiento religioso; no exageraba -Eusebio, el biógrafo de Constantino, diciendo que al -derribar el templo de Esculapio no había expulsado -de él a un dios ni a un demonio, sino al pícaro simulador -que por tanto tiempo había vivido de la credulidad -de los ignorantes. Cuéntase que los augures -no podían encontrarse sin soltar la risa; sabemos que -los obispos medioevales invocaban el nombre de la -divinidad para atesorar bienes temporales; en tiempos -modernos los inquisidores católicos quemaban herejes -para heredarlos, en nombre de Cristo; en nuestra -América colonial la pretendida evangelización fué -una formidable industria cuyos beneficios el brazo -espiritual disputó a cuchillo con el brazo temporal. No -diremos por esto que no hay sacerdotes creyentes, ya -que los de cada religión son educados para creer en -los dogmas que le son propios y es verosímil que se -entreguen de buena fe al servicio de su culto. Pero -es indudable que muchos de ellos, por el amor al -estudio y por su amplitud de miras intelectuales, han -conseguido comprender la falacia de los dogmas -inherentes a su doctrina, viéndose obligados a luchar -por la vida simulando creer lo que ya no creen. Innumerables -simulaciones de castidad, de continencia, de -frugalidad, son reglamentarias en esta profesión. Las -ceremonias de ciertos cultos, destinadas a mantener el -celo de los creyentes, consisten por lo general en si<span class="pagenum"><a id="Page_87"></a>[Pg 87]</span>mulaciones -más o menos simbólicas, cuya práctica -convierte a los sacerdotes en consumados actores de -pantomima.</p> - -<p>A este propósito merece recordarse la obra de -Spencer sobre las "Instituciones Ceremoniales", donde -se encuentra un cuadro interesante del origen y -evolución de las simulaciones sociales, cuya sorprendente -complejidad sugiere una idea aproximada del -refinamiento a que el hombre puede llevar sus simulaciones, -en su afán de adaptarse a las costumbres -del medio en que lucha por la vida.</p> - -<p>La necesidad de limitar este ensayo general, escrito -como simple introducción al estudio de la simulación -de la locura, nos detiene en el examen de -las formas colectivas de la simulación. Pero antes de -pasar a las formas individuales, debemos advertir que -podrían analizarse cientos de formas distintas, enriqueciendo -con infinitas observaciones estas breves notas, -suficientes para nuestro objeto: establecer que a -toda forma colectiva de lucha los hombres han adaptado -formas comunes de simulación.</p> - - -<h3>III.—F<small>ORMAS INDIVIDUALES DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN</small></h3> - -<p>En la breve reseña precedente hemos visto que -cuando existen formas colectivas de lucha por la vida, -o condiciones de lucha comunes a varios individuos, -se observan formas de simulación que les son -correlativas. Pero, aparte de esas formas o condiciones -comunes de lucha, cada individuo, por su particular -constitución fisiopsíquica y por sus relaciones -especiales con el ambiente, encuéntrase en circunstancias -distintas; por ese motivo los modos de lucha -revisten caracteres personales, inclusive los fraudulentos. -Siempre, sin embargo, vemos persistir el para<span class="pagenum"><a id="Page_88"></a>[Pg 88]</span>lelismo -entre cada una de aquéllas y una forma de -simulación empleada como medio ofensivo y defensivo. -Podría, pues, formularse esta premisa general: -<em>todos los hombres son más o menos simuladores, aunque -sólo en algunos la simulación es el medio habitual -y preferente de lucha por la vida</em>.</p> - -<p>Equivocado sería considerar las formas individuales -de fraudulencia como producto puramente -instintivo, como si el hombre fuese naturalmente perverso -o mentiroso, egoísta o hipócrita. La organización -social presente impone al individuo esas cualidades, -en mayor o menor grado, si quiere atenuar -la ruda lucha a que el medio le somete; muy pocos -han sido de tal manera dotados por la naturaleza, -que puedan atreverse a luchar en plena disconformidad -con su ambiente.</p> - -<p>Un escritor rebelde, S. Faure, sintetiza en el siguiente -párrafo de "El Dolor universal" las razones -que obligan al hombre a ser egoísta y a luchar encarnizadamente -contra sus propios semejantes: "Las -condiciones de la lucha nos hacen ver en cada hombre -un rival presente o futuro, directo o indirecto, -voluntario o involuntario. El antagonismo de intereses -es la base principal del sistema económico contemporáneo. -El interés del gobernante es contrario al -del gobernado, el interés del patrón contrario al del -obrero, el interés del vendedor al del comprador. Hay -dualismo constante entre el bien del rico y el bien -del pobre. Y no es todo: hay conflicto permanente y -forzado entre gobernante y gobernante, entre patrón -y patrón, entre obrero y obrero, entre vendedor y -vendedor, entre rico y rico, entre pobre y pobre. En -todas partes la lucha es encarnizada, por un mendrugo -lo mismo que por una embajada, por un empleo -de guardián de plaza como por una dirección de<span class="pagenum"><a id="Page_89"></a>[Pg 89]</span> -establecimiento científico, por la dote de una joven -burguesa como por la conquista de una herencia, por -un buen local en una feria lo mismo que por una ventajosa -expropiación".</p> - -<p>Esa multiplicidad de antagonismos determina un -refinamiento de los medios astutos de lucha por la vida, -y, por consiguiente, de la simulación. El individuo -menos apto para simular ciertas adaptaciones al -medio, que son de primera necesidad, es candidato a -ser vencido en la lucha, produciéndose entonces aquellas -falsas selecciones de que ya hablamos, inevitables -en un ambiente social cuya organización suele ser -perniciosa para la expansión del individuo.</p> - -<p>Como no hay esfera de la actividad individual -exenta de lucha, tampoco la hay donde no se observen -fenómenos de simulación para adaptarse a ella; muchas -veces no es posible fijar la línea divisoria entre -las simulaciones individuales y las colectivas.</p> - -<p>Surge esta observación lógica: la edad, el sexo, -la clase social, etc., influyen sobre la mayor o menor -frecuencia de la simulación, lo mismo que sobre los -otros medios fraudulentos, precisamente porque esas -circunstancias actúan sobre los dos factores que determinan -la simulación: el coeficiente fisiopsíquico de -los sujetos y las condiciones del ambiente donde se -lucha por la existencia.</p> - -<p>A medida que el niño va formando su personalidad -y conociendo las personas que le rodean, observa, -si no es tonto, que la conducta de las más es puro -fingimiento. Fingimiento es todo lo que le enseñan -como discreción y fingimiento la cortesía; fingimiento -las buenas maneras y fingimiento la galantería. Finge -éste para ascender, y el otro para pedir, y todos para -medrar; finge el necio, finge el sabio, finge el pícaro, -el lacayo, el príncipe, el cortesano. Cada uno finge<span class="pagenum"><a id="Page_90"></a>[Pg 90]</span> -lo que no es y quisiera parecer en el momento de enmascararse -para engañar a su semejante.</p> - -<p>Habría que repetir el cuadro que en pocas líneas -de "El Criticón" (Crisi VII) trazó Baltasar Gracián: -"Cuando vieres un presumido de sabio, cree -que es un necio. Ten al rico por pobre de los verdaderos -bienes. El que a todos manda es esclavo común. -El grande de cuerpo no es muy hombre; el grueso, -tiene poca sustancia. El que hace el sordo oye más -de lo que querría. El que mira lindamente es ciego o -cegará. El que huele mucho huele mal a todos. El hablador -no dice cosa. El que ríe regaña. El que murmura -se condena. El que come más come menos. El -que se burla tal vez se confiesa. El que dice mal de -la mercadería la quiere. El que hace el simple sabe -más. Al que nada le falta él se falta a sí mismo. El -avaro, tanto le sirve lo que tiene como lo que no tiene. -El que gasta más razones tiene menos. El más sabio -suele ser menos entendido. Darse buena vida es -acabar. El que la ama la aborrece. El que te unta -los cascos, ése te los quiebra; el que te hace fiestas, -te ayuda. La necedad la hallarás de ordinario en los -buenos pareceres. El muy derecho es tuerto. El mucho -bien hace mal. El que excusa pasos da más. Por -no perder un bocado se pierden ciento. El que gasta -poco gasta doblado. El que te hace llorar te quiere -bien. Y al fin, lo que uno afecta y quiere parecer, -eso es menos". Ése es el espectáculo que el hábito de -simular ha difundido entre los hombres, poniendo en -todo el fraude y el fingimiento hasta convertir la -sociedad en una inmensa tertulia de enmascarados -que procuran engañarse recíprocamente, como en la -escena que describe el mismo Gracián: "No hubo -hombre ni mujer que no saliese con su máscara y todas -eran ajenas. Había de todos modos, no sólo de<span class="pagenum"><a id="Page_91"></a>[Pg 91]</span> -diablura, pero de santidad y de virtud, con que engañaban -a muchos simples, que los sabios claramente -les decían se las quitasen. Y es cosa notable que -todos tomaban las ajenas y aun contrarias. Porque la -vulpeja salía con máscara de cordero, la serpiente -de paloma, el usurero de limosnero, la ramera de rezadora -y siempre en romerías. El adúltero de amigo -del marido, la tercera de saludadora, el lobo del que -ayuna, el león de cordero, el gato con barba a lo romano, -con hechos de tal. El asno de león, mientras -calla; el perro rabioso de risa, por tener falda, y todos -de burla y engaño".</p> - -<p>Educados entre esa simulación general, impuesta -a todos por la hipocresía organizada como base de la -vida en sociedad, los niños aprenden precozmente a -disimular sus intenciones y sus deseos; a ello contribuye -el juego, que suele ser una disciplina de la ficción. -La aptitud se perfecciona a medida que el niño -reconoce la utilidad de la simulación, hasta que al fin -la aplica a fines de provecho. El hecho es banal; todos, -en la niñez, hemos simulado estar indispuestos -o enfermos para eludir un deber o para satisfacer un -capricho.</p> - -<p>Fácilmente se explica la tendencia de los niños -a la simulación. La debilidad resta eficacia al uso de -los medios violentos y aparta de ellos; por compensación -el débil refina los medios fraudulentos, únicos de -que dispone. Fuera pedante recurrir a la inmensa bibliografía -moderna para demostrar que todas sus formas -campean soberanas en la psicología infantil; la -inocente bondad de los niños es una leyenda caída en -desuso. Hemos tenido ocasión de estudiar a un degenerado -incorregible: cada vez que se le castigaba, o -cuando deseaba realizar un capricho, simulaba un gran -ataque epiléptico, acompañado de gritos ensordecedo<span class="pagenum"><a id="Page_92"></a>[Pg 92]</span>res; -otro, con toda oportunidad, simulaba enfermarse -para eludir el cumplimiento de deberes que le eran -desagradables. Los que se sorprendan de que los niños -simulen tan frecuentemente, podrían recordar que -han simulado, muchísimas veces, las más extravagantes -dolencias con el modesto objeto de faltar a la -escuela.</p> - -<p>En los exámenes la simulación es frecuentísima. -Tuvimos un condiscípulo que sabía fingir admirablemente -un estado febril cada vez que debía superar -un examen difícil; gran expediente para quebrantar -la severidad de los examinadores. Generalmente los -alumnos simulan poseer conocimientos que en realidad -no tienen. Otros fingen no oir las interrupciones -de los examinadores, cuando ellas pudieran ser causa -de fracaso. Algunos simulan una amnesia transitoria, -aparentando escarbar en el fondo de su memoria -conocimientos que jamás han adquirido.</p> - -<p>El niño, llegado a la juventud, se encuentra rodeado -por gentes que quieren imponerle opiniones, -creencias, gustos, que no son los suyos. Si se aviene -a simularlos, todos a una repetirán que es un joven -de porvenir, que hará carrera, que será un hombre -de mundo, es decir: un ser convencional cuyas apariencias -están de acuerdo con la mentira organizada. -En otra época ese joven hacía su carrera en las cortes; -hoy se hace burócrata, generalmente.</p> - -<p>En la burocracia hay un inmenso campo para el -ejercicio de la simulación individual. Junto a los empleados -verdaderamente útiles y productivos, hay legiones -enteras de parásitos y serviles que viven simulando -"trabajar", como si fuera creíble que consagran -su actividad física e intelectual a producir algo -útil para la sociedad; nadie ignora, a fe, que el parásito -de oficina limítase a usufructuar los beneficios<span class="pagenum"><a id="Page_93"></a>[Pg 93]</span> -que ha sabido conquistar con la flexibilidad de su -espinazo o con las recomendaciones que le empujan. -Ésta es la "selección servil" descrita por Sergi; de -ella hizo Turati un breve pero ingenioso análisis aplicado -a la vida política y social.</p> - -<p>Es una de las simulaciones más perjudiciales a -la sociedad: la del que nunca ha hecho cosa útil alguna -y vive simulando el trabajo para justificar la -prebenda que percibe. Las simulaciones de estos parásitos -sociales tienen los mismos efectos que las simulaciones -del parasitismo animal. Sus actores, sin -embargo, minan las bases de todo sentimiento de justicia; -Novicow, mejor que otros, lo ha demostrado -hasta la evidencia.</p> - -<p>En el orden de las creencias la ficción es tan corriente -como en el de la actividad. Es común que los -hombres sin ideas propias se dejen llevar por la corriente -de la moda; teósofos ayer, anarquistas hoy, -modernistas mañana, adhieren siempre a las doctrinas -de que se habla más, fingiendo así que son hombres -ilustrados: eso, que suele llamarse "dilettantismo", -es una simulación de la sabiduría y es frecuente -en los individuos que por su misma ignorancia son -más sugestionables.</p> - -<p>Cuando se acentúa en una sociedad el gusto por -las letras, las artes y las ciencias, los que carecen de -él lo simulan: leen novelas de autores cuyos nombres -suenan, frecuentan exposiciones de pintura o discuten -la pluralidad de los mundos habitados, no porque -ello les interese sino para simular los gustos que están -de moda.</p> - -<p>Las simulaciones en el ambiente intelectual son -interesantes y difundidas. Tal escritor finge estar -apasionado por un asunto que no le interesa, pero que -apasiona a su público; tal otro simulará creer en una<span class="pagenum"><a id="Page_94"></a>[Pg 94]</span> -hipótesis, que sabe absurda, si ella le sirve para confirmar -o consolidar las opiniones que sostiene. Las -circunstancias infinitas de la lucha hacen innumerables -las formas posibles de simulación. Recordamos -dos casos originales, cuyos autores conocimos personalmente. -Un joven anónimo consiguió publicar versos -suyos en un diario muy importante, simulando -que pertenecían a un autor muy estimado. Otro propúsose -colaborar en una revista bien conceptuada, -salvando el doble obstáculo de su juventud y sus ideas -revolucionarias; envió su artículo al director con una -carta simulando atravesar por circunstancias críticas -que le inducían a ofrecer en venta su trabajo, que -el director encontró aceptable, y creyó justo ayudar -al autor. En ambos casos el éxito fué debido a la simulación; -en el primero de persona, en el segundo -de indigencia.</p> - -<p>El literato que no tiene aptitudes originales para -luchar en el ambiente intelectual, simula maneras -de pensar y de sentir adaptadas al gusto dominante -de los lectores; eso, combinado con la sugestión, caracteriza -al "snobismo". Será clásico, romántico, parnasiano, -modernista, esteta o decadente; pero en lugar -de ser "él mismo" vivirá simulando lo que no es. -Para adaptarse a la corriente seguirá el modelo favorito -y cuando sea gustado el buen estilo se convertirá -en sastre de trajes verbales que no visten idea -alguna; de esa manera se forman ciertas "escuelas -literarias" en que una cohorte de tontos simula poseer -las cualidades que han determinado el triunfo -de un maestro. Otros hay que en sus poesías simulan -estar locos de amor, indignados, entusiasmados, ebrios, -enfermos; no teniendo nada real que decir ni que pensar, -procuran disimular tras vaporoso celaje de idealismo -sus ficciones anodinas. En estos últimos años<span class="pagenum"><a id="Page_95"></a>[Pg 95]</span> -todos los poetas principiantes parecen incapaces de -escribir versos si no simulan tener una amada, que -debe ser princesa o duquesa, y revestida de cualidades -suprasensibles. A Dante le bastó una Beatriz y -a Petrarca una Laura, que eran, simplemente, bellas -mujeres.</p> - -<p>Hay simuladores de más bulto. Sin haber estudiado -son tenidos por doctos y sin haberse quemado -las cejas disfrutan de buena fama; nunca se ríen, hablan -con solemnidad, juzgan con prudencia, midiéndose -en todo para no descubrir su ignorancia. Uno -de nuestros profesores simulaba mucha ciencia estudiando -en revistas novedades raras para cuestionar -sobre ellas a los alumnos, que se boquiabrían de sorpresa -ante su originalidad siempre renovada.</p> - -<p>Pocos individuos se ven tan obligados a simular -como los periodistas de profesión; escriben simulando -profesar las ideas del director del diario que los paga -o la opinión del público que los lee. Su personalidad -real desaparece en un mundo interior que están constreñidos -a disimular. Su mimetismo mental excede al -del camaleón; si cambian de diario, cambian de aspecto: -ayer conservador, mañana liberal, después clerical -o anarquista, según las circunstancias. Pero nos -es fuerza abreviar; sobran los ejemplos enunciados -para evidenciar la difusión de estos hechos en la lucha -por la vida intelectual.</p> - -<p>En otros campos de observación, aparecen ejemplos -variados, siempre interesantes. Numerosos simuladores -hay entre los individuos dedicados profesionalmente -a la propaganda de ideas políticas, religiosas, -sociales, etcétera. En ellos existe, <i lang="la" xml:lang="la">modus vivendi</i>, -la obligación de simular a hora fija, y ante públicos -variados, pasiones y entusiasmos que en algunos casos -riñen con su estado del momento; si no fuesen<span class="pagenum"><a id="Page_96"></a>[Pg 96]</span> -oportunamente simuladores comprometerían, junto -con su prestigio, el pan cotidiano que ganan mediante -la simulación. Ellos constituyen la triste antítesis -del apóstol lleno de fe y de convicción que se sacrifica -en la propaganda de una idea, noble o absurda, pero -que, sinceramente, considera buena o justa.</p> - -<p>Un conocido industrial, ardiente volteriano y -sindicado por sus ideas liberales, acabó por -afiliarse, en calidad de socio protector, a un círculo -católico de obreros. Preguntado por qué simulaba -una religiosidad que no sentía, nos dijo que su -objeto era inducir a los obreros a que ingresasen a -dichos círculos, para sustraerlos a la influencia de -otras sociedades que difunden ideas nocivas a los intereses -de los capitalistas.</p> - -<p>Fácilmente encuéntranse mujeres que simulan -desmayos o enfermedades para obtener una ventaja -cualquiera en ciertas circunstancias especiales. Conocimos -una joven señora que simulaba ataques histéricos -frecuentes, esperando, de esa manera, aumentar -el cariño de su esposo; la simuladora ignoraba que -éste se quejaba con el médico por su desgraciada -elección conyugal, aunque, a su vez, simulaba a la -falsa histérica un aumento de cariño por piadosa condescendencia. -Sabemos de un hombre a quien su esposa -martirizaba con sus celos e histerismos; de pronto -creyó que algún milagro había devuelto la felicidad -a su hogar, trocándose las precedentes reconvenciones -en cariñosas amabilidades: simuladas por la -infiel, desde que lo fué. Mujeres que temen ser abandonadas -por sus amigos simulan frecuentemente estar -encinta, y aun sus consecuencias; ello sirve admirablemente -para evitar una separación o asegurarse -subsidios especiales.</p> - -<p>La situación económica de los individuos lleva<span class="pagenum"><a id="Page_97"></a>[Pg 97]</span> -con frecuencia a simulaciones que ayudan a luchar -por la vida. El pobre suele simular una situación mejor -de aquélla en que realmente se encuentra; su traje -y sus palabras son a menudo un disfraz de su miseria.</p> - -<p>También el rico puede verse en el caso de simular -que es pobre; indudablemente lo hacen todos los -Harpagones del mundo, para evitar que la caridad -llame a sus puertas, obligándoles a aflojar el lazo ceñido -al cuello de su bolsa por la mano de la avaricia. -Ninguno de esos tipos aventaja en simulaciones a los -sablistas, que por acá llamamos "pechadores"; el -uno, sencillo y humilde, se bebe de inmediato lo que -pidió para comer; otro teje novelas epistolares describiendo -tragedias del hogar; los hay copetudos y -aristocráticos, que pechan ofreciendo servir a la víctima -con sus influencias mundanas o políticas; y hay, -por fin, pechadores intrépidos que encuentran en todo -hombre un candidato y en todo momento una oportunidad. -Una de sus características es que creen que -el uso crea verdaderos derechos, ofendiéndose el día -que una víctima descubre sus patrañas y se resiste a -pagar ese impuesto al parasitismo.</p> - -<p>El comercio es complicado engranaje de simulaciones; -preocúpase el comerciante de fingir tal interés -por su cliente, que, si en realidad lo tuviera, sería -causa de su propia ruina. La etiqueta suele ser -una simulación aplicada a la calidad del artículo. -Hay casa de comercio cuya fundación es simulada -con el único propósito de estafar a los fabricantes o -al público. La falsificación no es más que un refinamiento -comercial de la simulación, teniendo en su -desfavor la circunstancia de perjudicar directamente -al falsificado. La ceremoniosidad con el cliente, desarrollada -en los que atienden despachos comerciales<span class="pagenum"><a id="Page_98"></a>[Pg 98]</span> -de toda índole, importa una verdadera educación de -las aptitudes para simular.</p> - -<p>Aunque en los centros civilizados no se cree ya -en augures y oráculos, subsiste en las gentes cierto -fondo supersticioso que las hace entregarse a otros -simuladores del mismo género: las adivinas y los curanderos. -Hemos conocido a uno de estos últimos que -recibía a sus víctimas envuelto en una larga túnica -negra, sentaba al enfermo, le tocaba el occipucio y -trazaba en el aire misteriosos signos con una espada; -al terminar simulaba un ataque de nervios, durante -el cual, según decía, penetraban a su cuerpo, ignorábase -por dónde, varios espíritus que le comunicaban -el diagnóstico del paciente y las indicaciones terapéuticas. -En amable coloquio nos refirió su ficción, que -le resultaba un medio fácil de ganarse la vida.</p> - -<p>Sin que por ello creamos que del comercio a la -delincuencia hay breve trecho, recordaremos que en -el mundo de los negocios y en la alta banca la simulación -con fines delictuosos y usurarios es frecuente; -el "Sylock" de Shakespeare, el "Robert Macaire" -de Lemaître, el "Mercadet" de Balzac, el "Saccard" -de Zola, son arquetipos del fraude, vivientes en todas -las grandes urbes. Laschi los estudió según la antropología -criminal. Disimulan sus delitos en la complicación -financiera y eluden hábilmente las débiles -redes del código penal, que parecen tejidas para atrapar -tan sólo a los pequeños delincuentes; alguno conocemos -que simula ser contratista de obras públicas -cuando realiza sus fraudes gigantescos, escudado por -la complicidad de algún alto funcionario que simula -firmar contratos para beneficiar al pueblo y embolsa -silenciosamente su coima.</p> - -<p>Entre los ladrones que hemos estudiado en la -clínica criminológica establecida en la Policía de Bue<span class="pagenum"><a id="Page_99"></a>[Pg 99]</span>nos -Aires por el profesor Francisco De Veyga, muchísimos -son los que simulan haberse dedicado al robo -porque son partidarios de las ideas filosóficas de -Proudhon, que dijo: "la propiedad es un robo"; en -realidad su único objetivo es justificar con esas ideas -los actos antisociales que constituyen su método de -lucha por la vida.</p> - -<p>En otras formas de delincuencia profesional la -simulación es llevada a sus extremos. Los parásitos -sociales, cuyas formas típicas estudiaron Massart y -Vandervelde, suelen simular el desempeño de alguna -función útil, que en realidad no efectúan. Típico es -el <em>caften</em>, repugnante entre todos los parásitos, especialista -en la trata de blancas; sabido es que simula -ser un protector de sus víctimas, haciendo -creer a las más incautas que gracias a él se ven libres -de presuntas persecuciones de la autoridad.</p> - -<p>Creemos suficientemente demostrado nuestro -principio general: a cada modalidad de lucha por la -vida la astucia humana adapta una forma especial -de simulación. Sería interminable la lista si quisiéramos -presentar un ejemplo de cada una de esas formas; -siendo numerosísimas las condiciones individuales -de la lucha, también deben serlo las estrategias -que el hombre utiliza para ofender y defenderse.</p> - - -<h3>IV.—U<small>TILIDAD DE LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA -POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Fácil sería volver la oración por pasiva, reuniendo -en un solo golpe de vista todos los fenómenos -inversos a los que hemos observado. Llegaríamos -a formular esta regla: el hombre menos apto para simular -está más expuesto a sucumbir en la lucha por -la vida.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_100"></a>[Pg 100]</span></p> - -<p>En verdad, escapan a ella algunos tipos especiales; -pero las reglas no se formulan para las excepciones. -El hombre superior, el que puede imponerse a su -ambiente sin necesidad de adaptarse a él, constituye -en efecto, una excepción; acaso no sea la única. -Pero esa excepción, y otras que hubiera, no invalidan -la regla general, que está de acuerdo con otras nociones -similares. La lucha por la vida entre los hombres -evoluciona de las formas violentas a las formas fraudulentas; -esto determina el desarrollo de medios de -lucha fundados en el fraude. El hombre primitivo -vence a golpes de maza o de hacha; el civilizado domina -con la fuerza de la astucia. El ambiente impone -la fraudulencia; vivir, para el común de los mortales, -es someterse a esa imposición, adaptarse a ella.</p> - -<p>Quien lo dude, imagínese por un momento que el -astuto especulador no simule honestidad financiera; -que el funcionario no simule defender los intereses -del pueblo; que el literato adocenado no simule las -cualidades de los que triunfan; que el comerciante -no simule interesarse por sus clientes; que el examinado -no simule conocimientos de que carece y el profesor -una profundidad inconmensurable; que el parásito -no simule ser útil a su huésped y la barragana -ser madre; el bruto inteligente y el inteligente bruto, -según las circunstancias; que la adivina y el curandero -no aparenten facultades sobrenaturales, para -sugestionar a su clientela; que el pícaro no simule la -tontería y el superior la inferioridad, según los casos; -el niño una enfermedad, el maricón el afeminamiento, -el propagandista la pasión, la esposa astuta el -histerismo y el marido desgraciado el amor; que el -patrón no finja ser católico y el ladrón ser anarquista; -que el periodista no simule pensar lo mismo que -su director o su público: se tendrá una falange de<span class="pagenum"><a id="Page_101"></a>[Pg 101]</span> -probables vencidos, casi seguramente vencidos, en la -lucha por la vida. Ésa es la regla, sin que desconozcamos -la excepción.</p> - -<p>"Existen, dice S. Faure, naturalezas intrépidas -y leales, demasiado saturadas de verdad y de franqueza -para plegarse a las exigencias de la vil estrategia -que obliga a ser mentirosos e hipócritas para no -ser vencidos en la lucha por la vida. Lo que piensan -esos caracteres fuertemente templados, salta a sus -labios; gritan sus desagrados, sus rebeldías, sus indignaciones, -de la misma manera que afirman sus aspiraciones -y sus ideales. Si son obreros, se les arroja -de los talleres como ovejas sarnosas que podrían contagiar -la majada; si comerciantes, pierden su clientela -y su crédito; si funcionarios, son destituidos; si -escritores, se les quiebra la pluma; si hablan, se les -condena al silencio de la prisión; sus mejores amigos -los encuentran comprometedores; sus parientes los -reniegan; su propia familia no les perdona que hayan -levantado la voz indignada contra la mentira socialmente -organizada; y la multitud, si es feroz, los tratará -como a malhechores, si es indulgente los llamará -locos. Tartufo es el rey; suyo es el triunfo. Decid -a vuestro auditorio las necedades más viles, las más -bajas adulaciones, y os aclamará; decidle la verdad, -le será desagradable y os execrará." ¡Y alguien se -asombra de que frente a la hipocresía social el individuo -se incline a ser astuto y mentiroso, simulador -y fraudulento, diplomata y estratega, táctico y disimulado! -Sorprenderse de ello sería llegar al colmo de -la ficción. Un mundo de farsantes y de hipócritas -empuja al individuo a engañar a sus semejantes. Todo -le dice: ¡Miente y simula!; él simula y miente. -La culpa es de una moral social que tiene sus bases<span class="pagenum"><a id="Page_102"></a>[Pg 102]</span> -en la mentira; la educación está envenenada por ella; -la tolerancia general agrava en cada uno esta triste -aptitud de engañar para vivir.</p> - - -<h3>V.—C<small>ONCLUSIONES</small></h3> - -<p>En las sociedades humanas, la lucha por la -vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos; -a cada forma de lucha el hombre adapta maneras -especiales de simulación y disimulación. Existe -un franco paralelismo entre las formas de lucha y las -simulaciones correspondientes. Para el común de los -hombres, "saber vivir" equivale a "saber simular"; -sólo algunos individuos superiores, dotados de especiales -condiciones para la lucha por la vida, pueden -imponer su personalidad al ambiente, sin someterse -a simular o disimular para adaptarse. Los hombres, -en general, adáptanse tanto mejor al medio en -que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen -la aptitud para simular.</p> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_103"></a>[Pg 103]</span></p> - -<h2 class="nobreak" >Cap. IV.—Psicología de los simuladores</h2> -</div> - -<div class="blockquot"> - -<p>I. La psicología sintética y los caracteres humanos.—II. -Los elementos del carácter y su combinación en -la personalidad.—III. Los "hombres de carácter" y -los "hombres sin carácter" en la lucha por la vida.—IV. -La simulación como elemento del carácter.—V. -Predominio de la simulación en la personalidad.—VI. -Clasificación de los simuladores.—VII. Los simuladores -por adaptación al medio ("astutos" y "serviles").—VIII. -Los simuladores por temperamento ("fisgones" -y "refractarios").—IX. Los simuladores patológicos -("psicópatas" y "sugestionados").—X. Conclusiones.</p></div> - - -<h3>I.—L<small>A PSICOLOGÍA SINTÉTICA Y LOS CARACTERES HUMANOS</small></h3> - -<p>Las diversas formas de actividad mental, indisolublemente -unidas en la personalidad, intervienen como -elementos armónicos en la constitución del carácter -individual, que se exterioriza bajo la forma de conducta: -conjunto de acciones y reacciones mediante -las cuales el individuo se adapta al medio en que vive, -o manera personal de reaccionar a las excitaciones -recibidas del medio interior y exterior.—Lo que -psicológicamente (para la personalidad individual) -llamamos <em>carácter</em>, éticamente (para la personalidad -adaptada al ambiente moral de la sociedad) se traduce -por la <em>conducta</em>.</p> - -<p>Podemos, pues, considerar al carácter como <em>el -instrumento psicológico de la conducta</em>. Siempre es<span class="pagenum"><a id="Page_104"></a>[Pg 104]</span> -una expresión <em>sintética</em> de la psiquis humana, de la -personalidad.</p> - -<p>Taine, primero, y luego Ribot, al comentar su -libro "La Inteligencia", insistieron sobre la necesidad -de complementar las investigaciones de psicología -general, analítica y abstracta, con estudios de -psicología sintética y concreta, es decir, de psicología -aplicada. "La psicología, cuyo objeto es el estudio -de los fenómenos mentales, en general, no excluye en -manera alguna el estudio de los seres reales, de los -individuos que sienten y piensan. Así entendida, es -y seguirá siendo una obra de clasificación, una taxonomía; -ella determina los tipos y las variedades específicas. -La psicología general permanecerá siempre -muda a este respecto, pues, por su misma naturaleza, -despreocúpase de lo que no es general; su obra consiste -en clasificar los procesos mentales, sin inquietarse -por las combinaciones resultantes de sus diversas -condiciones. Al contrario de la psicología general, -que es principalmente analítica, la psicología aplicada -será, sobre todo, sintética, por lo menos en cuanto -a sus fines". Y agrega el mismo Ribot, estudiando -la psicología de los sentimientos: "Repetidamente, -muchos autores han señalado, con razón, que el gran -trabajo realizado hoy en el dominio de la psicología, -debería completarse por estudios directamente opuestos; -es decir, que la psicología analítica y abstracta -tiene por complemento indispensable una psicología -sintética y concreta. Como toda ciencia, la psicología -procede por generalidades. Ya se ocupe de las percepciones -o de los conceptos, de la asociación de ideas -o de los movimientos, de la atención o de las emociones, -ella toma esos hechos en todas partes donde -los encuentra, en todos los hombres, en todos los animales, -y trata de explicarlos, reduciéndolos a sus<span class="pagenum"><a id="Page_105"></a>[Pg 105]</span> -condiciones más generales. Parte de la suposición, implícita, -que en cada hombre hay instintos y costumbres, -fenómenos intelectuales, afectivos, voluntarios. -¿Pero en qué proporciones se combinan esos elementos -para constituir las diversas individualidades psicológicas? -¿Qué múltiples combinaciones pueden producir? -¿Hay preponderancia de las emociones, de la -inteligencia o de la acción? ¿La preponderancia de -la una influye sobre el desarrollo de las otras?" (<cite>Psychologie -des sentiments</cite>). Estas cuestiones son eminentemente -prácticas y ajenas, por lo tanto, a -la psicología general. Pero así como en medicina no -hay enfermedades, sino enfermos, en psicología no -hay una humanidad, sino hombres; todo no puede reducirse -al estudio analítico general de cada fenómeno, -pues la comprensión sintética no es desdeñable. Los -elementos del carácter se combinan, no se suman simplemente; -de allí que para conocer el conjunto no baste -el conocimiento aislado de los componentes. El estudio -sintético es más necesario a medida que se -asciende de lo inorgánico, a lo orgánico, a lo consciente, -a lo social. En suma, es justo decir que la psicología -analítica y abstracta tiene por complemento indispensable -una psicología sintética y concreta... El -problema capital de esta última reside en el campo -de la acción, no del conocimiento. Es práctico. Consistirá -en determinar los principales tipos de individualidad, -según su manera de actuar y de reaccionar, -originada en los sentimientos y en la voluntad. Eso -desígnase con un término, un tanto vago, consagrado -por el uso: el "carácter". Es decir, consistirá en el -estudio de la conducta como resultado del carácter -individual.</p> - -<p>En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding, -Pérez, Malapert, Queyrat y otros psicólogos<span class="pagenum"><a id="Page_106"></a>[Pg 106]</span> -que estudiaron los caracteres humanos. Paulhan -enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée, -aunque tiende a separar de la psicología propiamente -dicha el estudio de los caracteres, le asigna proporciones -y objetivos semejantes. Todos los autores concuerdan -en la necesidad de estudios sintéticos de la -personalidad humana, determinando y clasificando -sus diversas formas según la relativa preponderancia -de alguno de los elementos psicológicos en la conducta -del individuo, actuando sobre su personalidad.</p> - -<p>Los métodos aplicables al estudio del carácter -son cuatro. El <em>empírico</em>, propio de todos los tiempos -y accesible a todos los observadores; el <em>razonante</em> fué -propio de los filósofos, reducidos a especulaciones abstractas -acerca del proceso íntimo de los hechos estudiados; -el <em>fisiológico</em>, cimentado sobre las doctrinas -relativas al "temperamento" individual, cuya consecuencia -fué detener a muchos autores en la investigación -de las bases orgánicas del carácter y de sus -manifestaciones; el <em>psicológico</em>, creado por Stuart -Mill, que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones -psicológicas sintéticas, y que podríamos llamar -el procedimiento clínico.</p> - -<p>Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el -psicológico. Malapert indica los tres últimos. Sin -embargo, conviene señalar que el empírico, por ellos -omitido, fué en toda época el más generalizado y fecundo, -fundándose en la simple observación directa; -las más geniales manifestaciones del arte, que alcanzan -la sanción de la clasicidad, son estudios empíricos -del carácter humano. Los tipos creados de Shakespeare -a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a -Dostojewsky, serán eternos modelos psicológicos de -caracteres humanos, empíricamente observados; los -mejores trabajos debidos al método científico podrán<span class="pagenum"><a id="Page_107"></a>[Pg 107]</span> -equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o -Stockmann, Sancho o Saccard, Segismundo o Raskolnikoff.</p> - -<p>El procedimiento empírico no subordina sus resultados -al rigor de su método, sino a la perspicacia -del escritor; se funda en una aptitud psicológica personal. -El razonante reduce mucha parte de su labor a -especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden -a la observación empírica. El fisiológico tiende -a estudiar las bases orgánicas del carácter, antes -que sus manifestaciones mismas. El psicológico conduce -al estudio directo del carácter, al estudio <em>clínico</em> -de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia, -dada la imposibilidad de experimentar la -formación y las evoluciones del carácter. Fuerza es -convenir con Malapert en que "el método conveniente -para el estudio de los caracteres es, si así -puede decirse, el método clínico, constituido esencialmente -por la observación, la comparación y una -inducción prudente." (<cite>Le caractère</cite>).</p> - - -<h3>II.—L<small>OS ELEMENTOS DEL CARÁCTER -Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD</small></h3> - -<p>¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter -humano? ¿Se equivalen por su importancia, -por la orientación que cada uno imprime al conjunto -de la personalidad, a la conducta?</p> - -<p>Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto, -creemos útil examinar el que no adoptaremos. Imposible -sería el análisis crítico de los autores que estudiaron -el problema de la constitución del carácter -humano; reduciremos nuestro comentario a los autores -modernos, más o menos científicos, previa una cita -de Platón, recordada por Fouillée: "Cada uno de<span class="pagenum"><a id="Page_108"></a>[Pg 108]</span> -nosotros está compuesto de una hidra, de un león y -de un hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión; -el león es la voluntad; el hombre es la inteligencia. -Se puede agregar que nuestra modalidad moral cambia -cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos -adquiere un predominio sensible".</p> - -<p>Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente -literaria, la antigua concepción psicológica -fundada en las tres "facultades", con el mismo sello -intelectualista que la caracterizó durante siglos en -esta fórmula: "El hombre es la inteligencia".</p> - -<p>El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado -ya a otra nueva concepción, que mira la <em>estesia</em> -y la <em>kinesia</em> como formas evolutivas superiores -de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad -y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima -ha dado Sergi en algunos de sus libros recientes. -("<cite>La Psiche nei fenomeni della vita</cite>", y "<cite>L'origine -dei fenomeni psichici</cite>"). Sobre bases análogas ha fundado -Ribot su teoría y clasificación de los caracteres -humanos.</p> - -<p>Las condiciones necesarias y suficientes para constituir -un carácter, dice Ribot, son dos: la unidad y -la estabilidad. La unidad consiste en una manera de -actuar y reaccionar siempre homogénea y constante; -la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo. -Esas premisas le llevan a excluir de los caracteres a -la masa de los amorfos y los instables. Sobre esa base, -agrega: "La vida psíquica, considerada en su más -lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones -fundamentales; sentir y actuar; tenemos, -pues, dos grandes divisiones: los sensitivos y -los activos".</p> - -<p>Ribot no dice que "sentir y obrar" sean dos funciones, -sino el doble aspecto de la sensibilidad, que es<span class="pagenum"><a id="Page_109"></a>[Pg 109]</span> -impresionabilidad, susceptibilidad y excitabilidad del -sistema nervioso, a la vez que impulso, tendencia, deseo. -La sensibilidad es al mismo tiempo aptitud para -el placer y el dolor, y aptitud para desear. Todo ello -es movido por la sensibilidad, que en su fase más evolucionada -es sentimiento y constituye toda la vida -afectiva.</p> - -<p>La inteligencia, por su parte, queda relegada a -un rol secundario, como fenómeno intermediario -entre los sentimientos y la voluntad; "sólo los estados -afectivos son primordiales en la constitución del carácter. -Forman la capa profunda, de primera aparición; -las disposiciones intelectuales forman una segunda -capa superpuesta. Lo fundamental en el carácter -son los instintos, las tendencias, los impulsos, deseos, -sentimientos: todo eso y nada más que eso. Es -un hecho de observación tan simple y tan evidente, -que no sería menester insistir sobre él si la mayor -parte de los psicólogos no hubieran embrollado esta -cuestión por sus inveterados prejuicios intelectualistas, -es decir, esforzándose por referir todo a la inteligencia, -explicar todo por ella, y plantearla como el -tipo irreductible de la vida mental".</p> - -<p>Esta opinión de Ribot, de cepa genuinamente -spenceriana, es excesiva. Indudablemente, los sentimientos -son el mayor de los móviles, pero no son todo; -si los estados representativos no tuviesen en la vida -función alguna, no formarían parte de la vida psíquica. -A lo sumo, la cuestión podría reducirse a determinar -si la inteligencia es función primitiva, o si -es secundaria al sentimiento; pero no a discutir su -participación en la actividad psíquica sintética.</p> - -<p>Fouillée ha combatido la teoría de Ribot, procurando -devolver su prestigio a la tripartición funcional -de la actividad psíquica. ¿La inteligencia es,<span class="pagenum"><a id="Page_110"></a>[Pg 110]</span> -como pretende Ribot, una facultad adventicia y sobreagregada? -Contesta Fouillée con pruebas de dos -clases: fisiológicas las unas, psicológicas las otras.</p> - -<p>Si se tratara simplemente de señalar las condiciones -básicas del "temperamento", Fouillée iría -hasta admitir la suficiencia de las dos funciones fundamentales, -correspondientes a la sensación y el movimiento; -pero el "carácter" es algo más que el temperamento, -por la intervención misma de la inteligencia, -que le agrega modalidades que le son peculiares. -Y volviendo sobre la vieja imagen de Platón, concluye -su capítulo sobre clasificación de los caracteres: -"Puesto que hemos restablecido la presencia de -la inteligencia entre los elementos primordiales de la -evolución mental, llegamos lógicamente a distinguir -tres grandes tipos y géneros de caracteres: el sensitivo, -el intelectual, el volitivo."</p> - -<p>Sin negar la participación de los tres elementos -en la formación del carácter, Morselli asigna papel -preponderante al sentimiento, y Sergi, aunque admitiendo -la preponderancia de la vida afectiva, reconoce -esenciales la inteligencia y la voluntad para -la determinación del carácter.</p> - -<p>En suma, aun admitiendo el primado del sentimiento, -se reconoce generalmente que los tres factores -intervienen. El mismo Ribot no hace sino cuestión -de <em>primordialidad</em>; en rigor él no niega a la inteligencia -toda acción sobre la exteriorización de la -conducta, sino que la declara consecutiva al sentimiento, -lo mismo que la voluntad. Pero esto no hace al -caso; la conclusión es que los tres modos de funcionamiento -juegan un papel, sea cual fuere el factor primordial -o los secundarios.</p> - -<p>Esta concepción, fundada en la tripartición funcional, -es compartida por la mayoría de los autores<span class="pagenum"><a id="Page_111"></a>[Pg 111]</span> -modernos, comenzando por Bain. Este autor ("<cite>On the -Study of Character</cite>"), guiándose por un criterio estrictamente -psicológico, fundó su teoría sobre la distinción -de los fenómenos psíquicos en emoción, volición -e inteligencia, lo que le lleva a constituir tres -tipos fundamentales de carácter: los intelectuales, -los emocionales y los volitivos. El mismo punto de -vista encontramos en Hoffding; las diferencias individuales -serían producidas por la diferente proporción -en que se combinan los elementos psíquicos: -una primera diferencia característica resultará del -predominio que tengan en el individuo los elementos -intelectuales, afectivos o volitivos ("<cite>Esquisse -d'une Psychologie</cite>").</p> - -<p>Otras clasificaciones recientes pueden referirse al -mismo tipo de las de Fouillée, Bain y Hoffding: la -de Queyrat, la de Levy, etc.</p> - -<p>Malapert, en su reciente monografía, trata de -agregar un nuevo elemento a los tres clásicos, estableciendo -una diferencia entre la <em>actividad</em> y la <em>voluntad</em>. -"En resumen, dice, creemos que entre los elementos -constitutivos del carácter, entre las funciones -psíquicas esenciales, cuya particular naturaleza y modo -de combinación constituyen la fisonomía moral de -cada individuo, debe contarse, además de la sensibilidad -y de la inteligencia, la actividad propiamente -dicha por una parte, y por otra parte la voluntad. -A la trilogía clásica nos parece más exacto sustituir -esta tetralogía".</p> - -<p>Pero no observa que la actividad es la resultante -de toda la personalidad psíquica, la conducta, mientras -que la voluntad es uno de los modos parciales -de su funcionamiento, como lo son la inteligencia y -el sentimiento. Su distinción equivaldría a diferenciar -el sentimiento, que es un modo psíquico funcio<span class="pagenum"><a id="Page_112"></a>[Pg 112]</span>nal, -de la sensación, que es su proceso inicial.</p> - -<p>Sin embargo, Malapert encuadra su clasificación -dentro de estas mismas líneas generales. Llega a una -clasificación en que figuran, en diversos grupos, los -afectivos, los intelectuales, los activos y los voluntarios, -complementándose con dos grupos de templados -y apáticos.</p> - -<p>Con otros criterios han intentado clasificar los caracteres -Azam, Pérez y Paulhan. El primero de ellos, -aunque reconoce que en la constitución del carácter -entran como elementos constitutivos la voluntad, la -sensibilidad y la inteligencia, incurre en una clasificación -empírica, que no es del caso discutir, y que se -funda sobre una primera tripartición en estas tres -categorías: caracteres buenos, caracteres malos y caracteres -indefinidos (buenos o malos, según las circunstancias); -esta primera división se subdivide en -no menos de cien caracteres secundarios ("<cite>Le caractère -dans la santé et dans la maladie</cite>").</p> - -<p>Partiendo de la manera de actuar, es decir, de -la actividad, de la conducta, Bernard Pérez ha dividido -los caracteres en seis grandes tipos: vivaces, vivaces-ardientes, -ardientes, lentos, lentos-ardientes, -equilibrados (" <i lang="fr" xml:lang="fr">Le caractère de l'enfant á l'homme</i>"). -En rigor ésta no es una clasificación psicológica y su -análisis no nos corresponde en este sitio.</p> - -<p>Para completar esta crítica de las clasificaciones -de los caracteres, recordemos la propuesta por Paulhan. -Fundándose en su teoría general del funcionamiento -mental (" <i lang="fr" xml:lang="fr">L'activité mentale et les éléments -de l'esprit</i>", <em>Introducción</em>) que hace presidir -toda la vida psíquica por la <em>ley de asociación sistemática</em>, -establece cuatro tipos mentales diferentes, divididos -en dos clases: "1.º. Cualidades que se refieren -a la manera de ser de las tendencias, al carácter ge<span class="pagenum"><a id="Page_113"></a>[Pg 113]</span>neral -de sus relaciones en un mismo individuo: la -coherencia, la lógica, el contraste, la vivacidad, la tenacidad, -etc.; 2.º. Cualidades que están constituidas -por las tendencias mismas: tendencias orgánicas como -la glotonería, sensuales como la gula, intelectuales, -etc. La primera clase comprende las formas de la actividad -mental, la segunda los elementos concretos que -dirigen esa actividad." Toda la cuestión, para -Paulhan, sería ésta: a tal manera de asociación sistemática -y de organización de las tendencias, tal carácter. -Pero le han observado Fouillée y Malapert -que el modo de organización de las tendencias es una -resultante de su naturaleza misma, pues la tendencia -produce la sistematización; las leyes de asociación son -efectos, expresan el modo según el cual actúan y reaccionan -las tendencias. Paulhan ha señalado claramente -las diferencias entre su sistema y la clásica doctrina -inglesa del asociacionismo; pues mientras ésta -es una relación de mecanismo, la de Paulhan pretende -ser una relación de finalidad; el asociacionismo inglés -expresa la ligazón, conexión y atracción de las ideas, -mientras que para Paulhan, la asociación de las ideas -depende del objetivo común a que ellas concurren.</p> - -<p>De todas maneras, si su clasificación de los caracteres -no confirma la tripartita, tampoco se opone a -ella, pues obedece a un criterio muy especial.</p> - -<p>De este análisis inducimos que en la determinación -del carácter influye el predominio de una función -sobre las demás, la desproporción entre las funciones. -Pero es necesario, sin embargo, fijar cómo debe -entenderse ese predominio y cómo conviene determinar -la función dominante en un carácter. Esa dominante -no debe ser el resultado de una comparación -entre diversos individuos, sino el resultado de una -comparación entre las diversas funciones mentales del<span class="pagenum"><a id="Page_114"></a>[Pg 114]</span> -mismo individuo; además, esa comparación no debe -ser propiamente cuantitativa. Fouillée, en su clasificación, -hace cuestión de individuos que tienen <em>más</em> -inteligencia; pero en este orden de fenómenos poco -significan los términos "más" y "menos". Por eso -Malapert aconseja fijarse en la calidad y no en la cantidad; -con eso quiere decir que "en un individuo dado, -la <em>cualidad</em> especial, la modalidad, la expresión característica -de una de las funciones psíquicas (<em>sea</em> cual -fuere su grado de desarrollo, su <em>cantidad</em>) implica tal -o cual modalidad, forma o cualidad de las otras (sea -cual fuere, también, su desarrollo). Se trata aquí de -<em>influencia</em> (de cualquier manera que se la explique) -más bien que de superioridad cuantitativa. Un individuo -muy inteligente tendrá una inteligencia especial -si su inteligencia está dirigida y dominada -por su sensibilidad; el carácter será la sensibilidad: -es un sensitivo. Un individuo muy inteligente tendrá -una inteligencia particular si ella está dirigida por -la necesidad de acción: es un activo". Es necesario, -pues, tener en cuenta las modalidades individuales -con que aparecen y se combinan las diversas formas -de la vida mental en los individuos, y no determinar -el carácter mediante relaciones abstractas o heterogéneas.</p> - -<p>En suma: en la composición del carácter individual, -considerado como el instrumento psicológico -de la conducta, intervienen los diversos elementos -de la actividad mental; el predominio de alguno sobre -los demás, produce tipos que pueden clasificarse -como sensitivos, intelectuales y volitivos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_115"></a>[Pg 115]</span></p> - - -<h3>III.—L<small>OS "HOMBRES DE CARÁCTER" Y LOS "HOMBRES -SIN CARÁCTER" EN LA LUCHA POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Nos hemos detenido en el precedente análisis para -decir con más firmeza que esas clasificaciones de los -elementos del carácter no pueden servir como base -para el estudio clínico de los caracteres humanos. En -la realidad, los hechos revisten otro aspecto: una o -varias cualidades especiales predominan sobre las demás, -caracterizando la personalidad. Un intelectual, -un sensitivo, un activo, son la materia prima del hombre -de carácter; pero esa materia se elabora y modela -según la cualidad predominante en la conducta; -el activo podrá ser ambicioso, avaro, cobarde, temerario -o simulador. Lo mismo ocurrirá con el intelectual -y con el sensitivo.</p> - -<p>Pero sea cual fuere el tipo psicológico de cada -individuo, no es igualmente intensa la conducta de -todos en la lucha por la vida; además de las diferencias -cualitativas tenemos las diferencias intensivas. -Conviene fijar con precisión este problema, esencial -para el asunto que estudiamos.</p> - -<p>La lucha, en la vida social, desenvuélvese en condiciones -sociológicas que la diferencian de la lucha -por la vida puramente biológica. Es natural, pues, -que para entrar al estudio psicológico de los simuladores -atribuyamos mayor importancia a las diferenciaciones -subordinadas a la adaptación social de -la conducta.</p> - -<p>No basta el simple criterio de la fisiopatología -o de la degeneración, que nos llevaría a escindir la -humanidad en dos grandes grupos de normales y -degenerados, por otra parte difíciles de precisar; ni<span class="pagenum"><a id="Page_116"></a>[Pg 116]</span> -satisface la división, que hace brillantemente Ferri, -en hombres normales y anormales, subdividiendo estos -últimos en evolutivos y regresivos (<cite>Studi sulla Criminalità -ed altri saggi</cite>). En cambio, encontramos satisfactoria—y -para nuestro objeto suficiente—la -teoría, más sociológica que biológica, de Silvio Venturi -(<cite>Le mostruosità dello spirito</cite>); para éste, los -hombres, según su actuación en el grupo social en que -viven, deben dividirse en "característicos" e "indiferentes". -Este concepto concuerda, en general, con -algunas ideas sostenidas por Ribot.</p> - -<p>Veamos, brevemente, las ideas cardinales de esa -teoría, que es una útil metodización preliminar para -el estudio de los caracteres humanos. En seguida podremos -comprender mejor la mentalidad de los simuladores.</p> - -<p>Es de vieja y común observación que en la sociedad -existen dos clases fundamentales de individuos. -Consiguen los unos afirmar su propia personalidad en -la lucha por la vida, haciéndola tangible para cuantos -les rodean; los otros no salen del casillero de la -vulgaridad. Vivir es expandir la propia personalidad, -aumentando nuestras anastomosis con el ambiente e -intensificando la acción que sobre él ejercemos; los -que no consiguen hacerlo pertenecen al género que -llamaríamos de los "hombres que no existen".</p> - -<p>Estudiando los caracteres humanos, Ribot los excluye -por considerarlos faltos de carácter, haciendo -lo mismo con los "instables"; Venturi, recientemente, -analizó ese mismo concepto en su interesante libro, -esbozando además una clasificación teórica de los característicos, -que señalaremos oportunamente, pues se -armoniza con los criterios que serán nuestro punto -de partida para estudiar la psicología de los simuladores.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_117"></a>[Pg 117]</span></p> - -<p>Los "hombres sin carácter" son la masa anodina, -el número abstracto, los individuos para quienes, -como diría Dante, es noche mucho antes de la -oración. Ribot los llama "amorfos" y Nordau los señala -antes de estudiar la "<cite>Psicología del genio -y del talento</cite>", coincidiendo con Venturi en asignar -a los "filisteos" un rol de lastre en la vida social. -Ribery (<cite>Essai de classification naturelle des caractères</cite>), -criticando a Ribot, encuentra demasiado impreciso -el tipo del amorfo. Mantegazza (<cite>I caratteri -Umani</cite>) diríalos "sin carácter", poniendo en el fondo -de su psicología una gran debilidad moral que los -hace ceder a la más leve presión y sufrir todas las influencias. -En la clasificación de Pérez figurarían entre -los "lentos"; como "apáticos" en la de Malapert -y junto a los "templados" en la de Paulhan.</p> - -<p>"Hombres de carácter" son los que poseen fisonomía -propia, presentando cualidades diversificadas, -tendencias originales, capacidad fecunda para iniciativas -distintas de las habituales. Son los actores en -el drama humano, en la evolución social. Entre ellos -se reclutan los que Taine—antes que Tarde, Sighele -y Le Bon—llamó "meneurs" (<cite>Les origines, etc.</cite>, -parte III), y, recientemente, D'Annunzio "evocadores", -"animadores". Ellos son los <em>activos</em>, en una palabra, -pero no en el sentido estrecho que da Ribot a -esa designación (persona que tiene por rasgo dominante -la tendencia natural, siempre renaciente, a la -acción), sino en el sentido amplio que le atribuye P. -Rossi: persona que posee una o todas las aptitudes -psíquicas apropiadas para vencer la presión de la -multitud ( <i lang="it" xml:lang="it">I suggestionatori e la folla</i>).</p> - -<p>El concepto de "hombre de carácter" expresa -la intensificación de una modalidad que puede ser común. -En último análisis no existe un solo individuo,<span class="pagenum"><a id="Page_118"></a>[Pg 118]</span> -por muy amorfo que sea, que no tenga algunos caracteres -propios y personales, que no ejerza su acción—tan -infinitesimal como se quiera—sobre el medio en -que vive; todos, desde el más grande hasta el más -pequeño, nacen o se moldean con más o menos rasgos -personales, contribuyendo, necesariamente, según su -poca o mucha capacidad, a la vida del agregado social. -Lo "indiferente" y lo "característico", sólo aparecen -claros cuando se juzga al individuo por su función. -Enfocando de esta manera la psicología de los -hombres—como hiciera Voltaire en "Micromegas",—vemos -que la inmensa mayoría desaparece, confundida -en una amalgama de uniforme pasividad: multitud -de unidades que, aisladamente, no tienen importancia -alguna.</p> - -<p>Bien observa Ribot que la dinámica social es el -producto de la acción de tendencias contrarias; cada -tendencia tiene su antagonista que la equilibra y enfrena, -en sentido saludable para el conjunto. Edward -Carpenter, en su ingeniosa "Defensa de los criminales", -intentó poner de relieve la utilidad que -reportan a la sociedad ciertas formas de delincuencia, -ideas que ha enunciado, en parte, el mismo Lombroso, -en una breve monografía llena de ideas susceptibles -de fecundo desarrollo (<cite>La funzione sociale del -delitto</cite>).</p> - -<p>Los exagerados son necesarios para el desarrollo -social de una función o modalidad del espíritu. El -doctor Stockmann, que nos pinta Ibsen en "Un enemigo -del Pueblo", es el tipo característico del individualismo; -pero esta cualidad sería socialmente nociva -si implicara considerar, como él hace, que la asociación -en la lucha por la vida es perjudicial y que -el hombre más fuerte es el que está más solo. El Juan -Moreira de la tradición gauchesca, que encarna en los<span class="pagenum"><a id="Page_119"></a>[Pg 119]</span> -folletines de Gutiérrez tantas reminiscencias atávicas -desvanecidas hoy al calor de la civilización, es el característico -del valor personal; pero a nadie escaparán -los peligros sociales que tendría la existencia del valor -si todo valiente exaltara su cualidad hasta límites -semejantes. Sin embargo, esos tipos son términos de -comparación necesarios para que miles de conciencias -amorfas cultiven su individualidad y procuren no ser -cobardes.</p> - -<p>Los característicos se forman por la misma acción -de la vida social, respondiendo a la necesidad de la -división del trabajo. Esta necesidad, tanto mayor -cuanto más complejo es el organismo colectivo, guarda -relación directa con el grado de evolución de las sociedades -humanas, como lo demuestra Durkheim al -estudiar la "<cite>División del trabajo social</cite>".</p> - -<p>En la formación de los "hombres de carácter" -intervienen factores externos e internos, sociales y biológicos. -Cada uno de ellos puede ser engendrado por -las condiciones de lucha del medio social. En realidad, -todos los hombres, en la lucha por la vida, son -gladiadores que pelean o actores que recitan: ninguno -prescinde de su público cuando actúa; quien -prescindiera en absoluto del medio sería un "característico" -de la despreocupación.</p> - -<p>También puede influir la herencia de elementos -característicos, repetidos y consolidados a través de -las generaciones precedentes. Otras veces la anomalía -mental parece intervenir tanto como el medio social. -Pero no la anomalía mental considerada con -el criterio estrecho de la clínica, que se limita a amoldar -a su docena de marcos cómodos—que llama -"formas clínicas",—los fenómenos más llamativos de -la patología mental; la anomalía debe ser entendida -en un sentido vasto—tal como Ferri la esboza en<span class="pagenum"><a id="Page_120"></a>[Pg 120]</span> -su estudio sobre los anormales,—abarcando todas las -divergencias de la psiquis media: desde esas escabrosidades -que estudió Cullere en "Les frontières de la -Folie", hasta las formas trágicas del derrumbe mental.</p> - -<p>Partiendo de esas premisas, indispensables para -el mejor desarrollo de este capítulo, analizaremos las -dos cuestiones que directamente atañen a nuestro -asunto:</p> - -<p>1.º. Proporciones en que la simulación se manifiesta -en el carácter de todos los individuos.</p> - -<p>2.º. Predominio especial de la simulación en el -carácter de ciertos individuos: los simuladores característicos.</p> - - -<h3>IV.—L<small>A SIMULACIÓN COMO ELEMENTO DEL CARÁCTER</small></h3> - -<p>Los medios que usan todos los hombres para luchar -por la vida son semejantes, variando su intensidad -y la proporción de sus diversos elementos. El -hombre sin carácter se deja arrastrar por las manifestaciones -comunes de la actividad humana, sin tener -un gesto o una modalidad personal; el hombre de -carácter, en cambio, desarrolla aptitudes bien diferenciadas, -procurando afirmar su personalidad en la lucha, -sin preocuparse de lo que su actividad representa -para las rutinas convencionales en su medio -social.</p> - -<p>Por eso, tener o no "carácter", es un coeficiente -de afirmación del individuo contra la colectividad que -tiende a amalgamarlo en la masa. En realidad, los -hombres de carácter intenso y diferenciado son los -que más luchan por la vida; los demás lo hacen dentro -de condiciones tan uniformes, y con tan escasa<span class="pagenum"><a id="Page_121"></a>[Pg 121]</span> -energía, que su actividad resulta imperceptible en el -movimiento social; los indiferentes no luchan, porque -en rigor no viven.</p> - -<p>Si, como venimos demostrando, la simulación -sirve para adaptarse mejor a las condiciones del medio, -fingiendo cualidades cuya utilidad para la lucha -está probada y disimulando otras que son reconocidamente -perniciosas, debe confirmarse esta verdad en -los hombres sin carácter y en los hombres de carácter. -En los primeros encontramos las <em>formas sociales de -la simulación</em>, es decir, las que son comunes a todos -los individuos que luchan por la vida dentro de un -mismo ambiente social; en los segundos percibimos las -<em>variaciones individuales de la simulación</em>, formas -personales y bien diferenciadas, que decididamente -caracterizan al individuo.</p> - -<p>En la masa de los hombres amorfos, la simulación -suele ser un simple reflejo de las simulaciones -más difundidas, anastomosándose por una parte con -las mentiras convencionales, y por otra con la imitación -en todas sus formas, para cuyo estudio podrán -consultarse las conocidas obras de Nordau y Tarde. -Obsérvese este hecho fundamental: <em>la simulación es -una mentira en acción</em>, al mismo tiempo que <em>sólo es -una imitación aparente</em>, según hemos explicado en el -capítulo primero; fácil será, pues, inducir la difusión -combinada de estas tres formas fraudulentas para la -adaptación de la conducta al medio en que se actúa.</p> - -<p>El "espíritu gregario", propio de todas las asociaciones -de individuos, impone a los hombres sin carácter -cierta manera de ser, de pensar, de sentir y -de actuar, conforme a las condiciones comunes a todo -el agregado; el individuo, para no sucumbir en la lucha -por la vida, procura aproximarse lo más posible<span class="pagenum"><a id="Page_122"></a>[Pg 122]</span> -a esa común manera de ser, adaptándose por todos los -medios<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p> - -<p>Por esos motivos, la simulación forma parte de -todos los caracteres humanos, entra como elemento -psicológico en la constitución de cualquier personalidad, -normal o anormal. Estudiando las innumerables -formas colectivas e individuales de la simulación entre -los hombres, hemos podido comprobar que ningún -individuo está eximido de simular en la lucha por la -vida; y para la muchedumbre de los sin carácter -"saber vivir" equivale a "saber simular". Los hombres, -en general, adáptanse tanto mejor a su ambiente -cuanto más desarrollada tienen la aptitud para simular.</p> - -<p>Todo individuo de la especie humana es, en -cierto modo y cantidad, simulador; en determinadas -circunstancias necesita serlo forzosamente. En los -amorfos la simulación no llega a ser intensa ni -<span class="pagenum"><a id="Page_123"></a>[Pg 123]</span>compleja, por la sencilla razón de que nada lo es -en ellos; cuando la afirmación de la personalidad no -lo exige, los medios de lucha no se desenvuelven o -lo hacen escasamente. Con una simulación débil coexisten -otras condiciones adaptativas, débiles también, -que no imprimen carácter determinado al individuo; -el hombre larvadamente simulador puede ser, -a la vez, larvadamente modesto, hipócrita, generoso, -embustero, ambicioso, delincuente o servil. Esos elementos -se combinan sin formar un carácter, lo mismo -que la sobreposición o combinación de todos los colores -determina su negación, según se demuestra en el -conocido aparato de física. Un hombre equilibrado, -sin nada suficiente para afirmar su individualidad, -no tiene carácter; la simulación será en su mente uno -de los tantos resortes necesarios para adaptar la conducta -a la vida social.</p> - -<p>Cuando la lucha es más intensa, todos los medios -se intensifican: la simulación entre otros. En este -sentido general, los característicos simulan más que -<span class="pagenum"><a id="Page_124"></a>[Pg 124]</span>los indiferentes, puesto que luchan por la vida con -más energía y tienen más ocasiones útiles para simular.</p> - -<p>Lo mismo que los demás rasgos psicológicos especiales, -la simulación puede ser predominante o secundaria -en la personalidad del hombre de carácter.</p> - -<p>En el primer caso tendremos un tipo psicológico -caracterizado por la simulación; en el segundo un tipo -mixto, sobre cuya conducta la simulación ejerce influencia -subalterna.</p> - -<p>La aptitud o la tendencia a simular llega a su -acmé en determinados individuos, en quienes la simulación -alcanza la misma intensidad que el individualismo -en el Stockmann ibseniano, y el valor en el -Moreira criollo. Esos constituyen el tipo psicológico -especial, cuyas diversas manifestaciones analizaremos: -el "simulador característico".</p> - -<p>Cada uno de estos caracteres especiales desempeña -en el conjunto social una función útil, equilibrando -la acción de su antagonista. El simulador -tiene su antítesis en el ingenuo,—pariente del -<span class="pagenum"><a id="Page_125"></a>[Pg 125]</span>"Cándido", de Voltaire—que representa el otro -extremo de la inadaptación a las condiciones de -la lucha por la vida; Bianchi ha definido ese tipo -como característico del <em>sincerismo</em>, y Mantegazza lo -estudia bajo la clasificación de "ingenuo". Ambos -pueden perjudicarse por su propia exageración, pero -del contraste entre las dos funciones nace el justo -medio útil, enseñando al amorfo a no simular menos -de lo que necesita y a no ser más sincero de lo que -conviene.</p> - -<h3>V.—P<small>REDOMINIO DE LA SIMULACIÓN EN LA PERSONALIDAD</small></h3> - - -<p>El hombre lucha por la vida adaptando su conducta -a las condiciones del ambiente en que se desenvuelve; -la actividad mental le permite discernir las -ventajas o desventajas que un hecho o una cualidad -personal implican para el desenvolvimiento de la -personalidad. La conciencia de esas ventajas o -desventajas hace que el individuo adapte su carácter -a las condiciones de lucha, simulando las cualidades -que la observación y la experiencia demuestran ventajosas, -y disimulando las perjudiciales.</p> - -<p>Puesto que todos los hombres simulan y disimulan, -¿en cuáles estudiaremos el carácter propio de -los simuladores, sus diversas manifestaciones, los factores -determinantes de su peculiar modalidad mental -y la importancia extraordinaria que para algunos -reviste en la lucha por la vida?</p> - -<p>Conviene distinguir el sujeto simulador, que lo -es de manera habitual y permanente, del sujeto que -se ve precisado a simular accidentalmente, sin que -ello constituya una característica de su funcionamiento -mental. El primero posee el carácter simulador, -psicológicamente considerado; al segundo no puede<span class="pagenum"><a id="Page_126"></a>[Pg 126]</span> -llamársele simulador, aunque el azar le arrastre a usar -con provecho algunas simulaciones. De igual manera -llámase mentiroso al que miente por tendencia o por -hábito, sin considerar tal a quien miente alguna vez -por circunstancias especiales; y decimos tímido a -quien lo es en todas ocasiones, sin llamar así a cuantos -pueden sufrir un acceso de timidez circunstancial. -Buscaremos, pues, los caracteres psicológicos propios -del simulador <em>en los sujetos que, por tendencia o -por hábito, se valen preferentemente de la simulación -como medio astuto de adaptarse a las condiciones -de la lucha por la vida</em>.</p> - -<p>Como sabemos, en sus manifestaciones voluntarias -y conscientes, y en muchas subconscientes e involuntarias, -su resultado es proporcionar al simulador -una ventaja<a id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>. La forma normal de la simulación -es simplemente utilitaria, lo mismo que la forma normal -de la disimulación: el simulador saca provecho -de las aptitudes que pone en acción.</p> - -<p>El estudio sintético de este carácter fué generalmente -descuidado. Teofrasto, en sus "Caracteres", -traducidos y vivificados por La Bruyère en su interesante -traslado al medio político y social de su época, -esbozó algunas notas sobre la simulación en -el carácter. Pero los "caracteres éticos", no obstante -<span class="pagenum"><a id="Page_127"></a>[Pg 127]</span>admirar por la clarividencia de la observación y por -su estilo digno y elegante, no constituyen un documento -psicológico, tal como puede exigirlo el criterio -moderno en esta índole de observaciones.</p> - -<p>El arte, rico de ejemplos para el estudio de cualquier -tipo psicológico, ha sacado partido del simulador, -en sus diversas modalidades. Sin detenernos -en un análisis que para ser completo llenaría por sí -solo una monografía, recordaremos que uno de los -tipos más interesantes de Dickens, el Pechniff de su -"Martín Chuzzlewit", podría exhibirse como modelo -en su género, ya por la fantasía que le atribuyó su -autor, como por la animación y realidad de su silueta -psicológica. Desde otro punto de vista, la simulación -juega en el arte un rol esencial, como producto imaginativo; -en muchas obras maestras del arte, todos -los tipos son el simple fruto de una fantasía exuberante -servida por una perfecta posesión del idioma.</p> - -<p>Entre los escritores científicos modernos, Pérez, -Fouillée, Azam, Paulhan, Levy, Ribot, Malapert, Ribery, -Mantegazza, y otros que estudiaron el carácter -en general y sus tipos especiales, no aislan el tipo -general del fraudulento, o del astuto, ni especifican -el tipo del simulador. Sergi, estudiando las degeneraciones -humanas, enuncia diversos tipos, sin aludir -<span class="pagenum"><a id="Page_128"></a>[Pg 128]</span>al que estudiamos. Venturi, al esbozar sus característicos -<em>menores</em>, no menciona siquiera al simulador. Se -explica: el hipócrita, el mentiroso, el astuto, el simulador, -se entremezclan íntimamente y es difícil hacer -distinciones que, por sutiles, podrían parecer artificiosas. -Pero ser hipócrita, mentiroso, astuto o simulador -no es lo mismo. Esos diversos tipos psicológicos -componen un grupo más general, el de los <em>fraudulentos</em>, -donde todos caben y se entrelazan, influyéndose -recíprocamente, como hermanos de una misma -familia, como ramas de un mismo tronco.</p> - -<p><em>Simular</em>, hemos dicho, es adoptar los caracteres -exteriores y visibles de lo que se simula, a fin de confundirse -con lo simulado. La mentira, la hipocresía, -la astucia, pueden asumir formas que impliquen la -simulación, pero no son siempre y necesariamente simulaciones.</p> - -<p>Sin embargo, no siendo la mente humana un aparato -simple, de efecto único, sino un complejo de acciones -y reacciones, rara vez podrá aparecer un individuo—por -muy "característico" que sea—cuya -personalidad tenga una sola manifestación.</p> - -<p>Ribot considera la "unidad" del carácter como -una de sus cualidades indispensables, junto con la -inneidad y la estabilidad; por ese motivo, además de -los amorfos, se ve obligado a excluir de los caracteres -a los instables, negando también la categoría de característicos -a los intelectuales, los voluntarios y los templados. -Esa exageración del valor de la "unidad" en -el carácter humano es compartida por otros psicólogos; -a todos pudieran responder las siguientes palabras -de Tolstoy, en cuya "Resurrección" no escasean -las observaciones psicológicas perspicaces. "Uno de -los prejuicios más arraigados y difundidos consiste -en creer que todo hombre posee exclusivamente ciertas<span class="pagenum"><a id="Page_129"></a>[Pg 129]</span> -cualidades definidas, que es bueno o malo, inteligente -o bruto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Podemos -decir de un hombre que es más a menudo -enérgico que apático, e inversamente; pero decir de -un hombre, como suele hacerse, que es bueno o inteligente, -y de otro que es malo o bruto, es desconocer el -verdadero carácter de la naturaleza humana. Los -hombres son como un río; aunque formado siempre -por agua, ora es ancho y ora estrecho, lento o rápido, -tibio o helado. Los hombres, también, llevan en sí el -germen de todas las cualidades humanas, y ora manifiestan -una, ora otra, mostrándose a menudo diferentes -de sí mismos, es decir, distintos de lo que suelen aparentar. -Pero en ciertos hombres esos cambios son más -raros y se preparan con lentitud, mientras que en -otros son más rápidos y se suceden con mayor frecuencia". -En los simuladores, lo mismo que en los -demás característicos, encuéntrase una cualidad predominante, -no excluyente; entre los elementos del -carácter algunos se coordinan y otros se subordinan, -combinándose para determinar la resultante: por eso -veremos el tipo del simulador generalmente asociado -con otros que le imprimen fisonomía particular.</p> - -<p>En general, pues, junto con la aptitud característica -coexisten las afines, u otras de índole diversa, -que pueden no ser afines. Es frecuentísimo, como observa -Venturi, encontrar el tipo mixto del envidioso-calumniador, -del ambicioso-genial: cualidades afines; -también es posible ver pródigos-mentirosos, ladrones-altruístas, -ambiciosos-serviles: caracteres que no se -excluyen, aun siendo el uno útil y el otro perjudicial -para la sociedad. Aunque les niega título de caracteres, -Ribot confirma su existencia; los tipos mixtos corresponden -o se aproximan a los que él llama "caracteres -contradictorios sucesivos", "caracteres contra<span class="pagenum"><a id="Page_130"></a>[Pg 130]</span>dictorios -simultáneos" y "caracteres instables y polimorfos".</p> - -<p>Falsearía, en suma, nuestro pensamiento, quien -entendiera que la función característica es <em>única</em> y -<em>excluyente</em>; ella sólo implica la intensificación, hasta -ser <em>predominante</em> sobre las demás que con ella coexisten. -Con ese criterio estudiamos la psicología de los -simuladores.</p> - -<p>Preguntad a cualquier médico quién fué Charcot; -os contestará, sin duda: un neurólogo. ¿Y acaso -no habría podido ser, también, afectuoso como padre, -celoso como marido, curioso como observador, -pródigo o avaro, astuto o inocente, espontáneo o simulador, -en las mil manifestaciones de su vida? Pero -él no ha existido, ni ha sido "característico", sino -como renovador de la patología nerviosa.</p> - -<p>Del sacerdote Castro Rodríguez o del anarquista -Ravachol, cualquiera os dirá que fueron homicidas; -nadie recordará que el primero era hipócrita, avaro, -mentiroso, ni que el segundo era ladrón, pródigo, sectario. -Fuera de su característica como homicidas, ellos -no han existido.</p> - -<p>Al analizar, pues, los diversos tipos de simuladores, -los encontraremos complejos, combinados con -otros caracteres afines o predisponentes. Hay, en -efecto caracteres psicológicos que guardan estrecho -parentesco: el mentiroso suele ser fantástico o vanidoso, -el modesto suele ser apático o ingenuo. De -igual manera veremos que, siendo astuto o servil, -fisgón o no conformista, psicópata o sugestionable, -se está predispuesto a pertenecer al grupo de los simuladores -característicos, dando fisonomía propia a -diversos tipos especiales.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_131"></a>[Pg 131]</span></p> - - -<h3>VI.—C<small>LASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES</small></h3> - -<p>"Es necesario resignarse a no conocerlo ni explicarlo -todo, limitándose a determinar lo que es posible -conocer; es la única manera de saber algo. Un -análisis, una clasificación <em>psicológica</em>, he ahí lo que, -por ahora, consideramos posible. Sepamos contentarnos -con eso, tanto más que ello tiene su interés, su -valor y su alcance. Lo mismo pensaron y han intentado -realizar los autores que más recientemente ocupáronse -de la cuestión del carácter. En el punto de -vista psicológico se han colocado todos, inclusive el -mismo Fouillée". Estas palabras de Malapert justifican -la imposibilidad de ofrecer una clasificación -exacta de los simuladores característicos, según las -causas determinantes de su peculiar modalidad psicológica.</p> - -<p>Los factores que se combinan para la determinación -del carácter son complejos; Levy ha particularizado -sus investigaciones en la dilucidación de este -tópico. En general, encuéntranse dos tendencias; la -una atribuye mayor importancia a los factores congénitos, -la otra a los adquiridos; a la primera refiérense -los autores que van desde Schopenhauer hasta -Sully y Ribot, mientras se plegan a la segunda desde -Rousseau y Mill hasta Payot y Sergi. A este último -pertenece la teoría de la "estratificación del carácter", -que es, sin duda alguna, la mejor y más sostenible -de las expuestas por los partidarios de la influencia -del medio en la formación del carácter.</p> - -<p>Indudablemente ambos factores tienen importancia: -la herencia da el impulso, la educación lo modifica. -Existen caracteres de raza, de nación y de sexo -que nacen con el individuo e influyen sobre su carác<span class="pagenum"><a id="Page_132"></a>[Pg 132]</span>ter, -sin olvidar, también, la herencia psicológica de -los ascendientes inmediatos. El temperamento individual, -expresión de condiciones orgánicas determinadas, -influye en la constitución del carácter, como -sostienen Fouillée y Manouvrier. Pero es innegable -que sobre ese fondo de predisposición congénita actúan -nuevos factores mesológicos, modificando la -orientación del carácter e imprimiéndole tendencias -nuevas; negarlo equivaldría a desconocer toda influencia -a la educación y, en general, a la sugestión, -que tiene tanta parte en la psicología de todo miembro -de un agregado social.</p> - -<p>Existen, en suma, <em>dos grupos fundamentales</em> de -factores determinantes en la psicología de los simuladores: -los congénitos y los adquiridos. Según predominen -los unos o los otros, tendremos los <em>simuladores -natos</em> y los <em>simuladores producidos por el medio</em>.</p> - -<p>Los simuladores por predominio de tendencias -congénitas se explican. En general, encontramos en -todo característico un hombre de carácter o un anormal. -Esto mismo se advierte en el simulador, combinado, -en una proporción que varía de lo mínimo a lo máximo, -con factores propios del ambiente. En favor -de la existencia de este grupo abogan dos argumentos -definitivamente aceptados en ciencia. La doctrina -de la evolución ha establecido que los caracteres -adquiridos por los individuos de cualquier especie -animal, pueden transmitirse a sus descendientes -si son ventajosos en la lucha. Y si, como venimos demostrando, -la simulación es un medio útil en la lucha, -es lógico admitir el carácter hereditario de la -aptitud para la simulación. Los caracteres psicológicos -se heredan lo mismo que los morfológicos: verdad -indiscutida ya en psicología y cimentada por los excelentes -estudios de Ribot y otros.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_133"></a>[Pg 133]</span></p> - -<p>El segundo grupo está determinado por la adaptación -del individuo a las influencias directas del medio -en que vive. El ambiente, sin duda, acentúa o -determina aptitudes especiales en ciertos sujetos, influencia -facilitada por la predisposición mental de -muchos de ellos, cuya deficiente síntesis psicológica -los predispone a exagerar una de las facetas de su -prisma en detrimento de las demás. Esa adaptación -al ambiente, determinada por las condiciones de éste, -puede, como hemos visto, transmitirse después por -herencia.</p> - -<p>Los individuos de los pueblos primitivos, cuya -civilización es de tipo violento, tienden menos a la simulación -que los de pueblos cuya civilización es de -tipo fraudulento. En los primeros predominarán los -hombres como Alejandro o Nerón; en los segundos, -Maquiavelo o Bismarck.</p> - -<p>Pero después de distinguir esas dos grandes ramas, -complícase toda tentativa de clasificación; en -general, las que se refieren a fenómenos psicológicos -o sociales no pueden tener la precisión realizable en -ciencias menos inexactas. Nos limitaremos, pues, a -esbozar los tipos especiales de simuladores que es posible -distinguir y aislar, gracias a su combinación con -otros caracteres complementarios, reconociendo que -estos grupos podrán ser completados o corregidos -cuando observaciones mejores que las nuestras lo demuestren -conveniente.</p> - -<p>Concretando, puede afirmarse que los simuladores -característicos llegan a serlo bajo la influencia de -tres órdenes de causas que provocan, acentúan o extreman -el pequeño coeficiente de simulación que todos -tenemos en nuestro carácter.</p> - -<p>En primer lugar vemos algunos sujetos en quienes -la simulación se intensifica por efecto del medio<span class="pagenum"><a id="Page_134"></a>[Pg 134]</span> -social mismo, obedeciendo al principio general que la -determina: la utilidad en la lucha por la vida; son -los simuladores del tipo <em>mesológico</em>, cuyo carácter es -esencialmente utilitario. En otro grupo encontramos -a los que simulan por tendencia natural, fruto de -misteriosa predisposición hereditaria; los llamaremos -simuladores <em>congénitos</em>. Por fin, en otros casos, encontramos -simuladores característicos cuyo carácter -se organiza sobre un terreno mórbido, constituyendo -el grupo de los simuladores <em>patológicos</em>.</p> - -<p>Entre los primeros pueden distinguirse dos variedades -principales: el astuto y el servil; entre los -segundos, el fisgón y el refractario; entre los últimos, -el psicópata y el sugestionado.</p> - - -<div class="figcenter illowp100" id="p132ilo" style="max-width: 37.375em;"> - <img class="w100" src="images/p132_ilo.jpg" alt="" /> -</div> - - -<p>Veamos las modalidades psicológicas de cada uno -de estos complejos caracteres, nacidos sobre el tronco -común de los fraudulentos; los pondremos en mayor -relieve recordando casos típicos ilustrativos. Se sobreentiende -que los tipos esbozados serán característicos, -es decir, sujetos cuya tendencia a la simulación -es acentuada. Además, los caracteres humanos suelen -ser <em>complejos</em>; veremos cuáles combinaciones favorecen -más la simulación.</p> - -<p>Digamos dos palabras sobre los artistas dramáticos -en sus relaciones con el tema que estudiamos. Podría -considerárseles como <em>simuladores profesionales</em>, -y, por ende, conferirles un sitio en el estudio de la<span class="pagenum"><a id="Page_135"></a>[Pg 135]</span> -psicología de los simuladores. Pero en realidad, no -hay simulación en este caso; por un acuerdo previo -entre el artista y su público, está suprimido el objetivo -de provocar una confusión entre el simulador y -el personaje cuyos caracteres el artista finge. Esta simulación -es convencional y sólo tiene finalidades estéticas, -ajenas a todo engaño utilitario. Esta forma -profesional es educable; la carrera artística es un -perfeccionamiento educativo de la aptitud para simular. -No olvidemos, sin embargo, que en los artistas -dramáticos es frecuente la autosugestión del personaje; -pero ésta es una deficiencia en arte verdadero, -pues el ideal del intérprete es conservar la autocrítica -de su rol, midiendo su palabra, su gesto y su emotividad. -La autosugestión facilita el desempeño de un -papel y transmite más intensamente al público la -emoción del personaje interpretado; pero también expone -a yerros graves, por la pérdida del contralor -propio en el momento en que más se lo necesita.</p> - -<p>Excluidos, pues, estos simuladores profesionales, -entremos al análisis de los grupos señalados.</p> - - -<h3>VII.—L<small>OS SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO</small></h3> - -<p>Llamamos simuladores <em>mesológicos</em> a aquéllos cuya -aptitud para simular en la lucha por la vida es -determinada o acentuada por las influencias del medio -sobre el individuo.</p> - -<p>Son los más numerosos y su simulación es siempre -utilitaria. En la imposibilidad de vivir inadaptados -a su medio social, prerrogativa reservada a pocos -caracteres superiores, consiguen vencer las resistencias -que se oponen a la afirmación de su personalidad -simulando las cualidades útiles y disimulando -las perniciosas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_136"></a>[Pg 136]</span></p> - -<p>Los simuladores de este grupo son exponentes -del ambiente social. Para no ser vencidos en la lucha -por la vida, los individuos pueden simular y disimular -los sentimientos<a id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> de amor y de odio, de respeto -y de repugnancia, de cortesía y de indignación; -suelen reducirse a una hábil simulación y disimulación -de los sentimientos.</p> - -<p>Entre estos simuladores utilitarios, que se enmascaran -para adaptarse más provechosamente al medio -en que viven, señalaremos dos grupos bien caracterizados: -los <em>astutos</em> y los <em>serviles</em>.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>1.º. El <em>simulador astuto</em> sabe adaptarse hábilmente; -es la encarnación del "vividor", en la acepción -más corriente del vocablo.</p> - -<p>Todos los hombres dotados de alguna astucia suelen -simular; pudiendo ser alguna vez el fraude condición -de éxito en la lucha por la vida, fuera ineptitud -desdeñarlo sistemáticamente. En su canto XI -del Infierno, donde contempla a los violentos, los fraudulentos -y los traidores, escalonados en tres círculos, -Dante puede exclamar sin exageración:</p> - -<p> - <i lang="it" xml:lang="it">La frode and'ogni coscienza é morsa,</i><br /> -</p> - -<p>porque todos, poco o mucho, tienen sobre la conciencia -algún pecadillo fraudulento.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_137"></a>[Pg 137]</span></p> -<p>Pero sólo en pocos individuos la simulación astuta -asume proporciones predominantes, constituyendo -el tono principal del carácter. La personalidad -de estos sujetos se afirma en terreno moralmente resbaladizo. -Dado el propósito utilitario de la simulación, -llegan a las zonas linderas de la delincuencia, -engendrando un tipo mixto de "simulador-delincuente".</p> - -<p>Analizando la psicología del astuto, Ferriani -dice que sólo puede concebirse una astucia honesta: -la usada para defenderse de las simulaciones ajenas -o para impedir que los astutos deshonestos realicen -actos perjudiciales a los demás. Es la astucia defensiva -contra la astucia ofensiva.</p> - -<p>En estos simuladores la mímica siempre está -preparada para la simulación; la fisonomía no denuncia -el estado interior del sujeto. Si se pretendiera -conocer sus estados de alma por la observación de su -fisonomía, resultarían pueriles aquellas sentencias de -Schopenhauer: "todo rostro humano es un jeroglífico -que puede ser descifrado y cuyo alfabeto llevamos -en nosotros mismos. La fisonomía dice más sobre un -hombre que sus palabras: es el compendio de todo lo -que seguirá en los pensamientos o en las acciones del -hombre. La palabra no reproduce más que el pensamiento -del hombre; el rostro reproduce el pensamiento -de la naturaleza". (<cite>De la fisonomía</cite>).</p> - -<p>Y fracasarían todos los que han estudiado las -reacciones de la fisonomía y la mímica, desde Darwin -y Spencer hasta Meynert, Wundt, Mantegazza y Cuyer. -El simulador logra su objeto porque los demás -hombres lo juzgan conforme a un prejuicio que el -mismo Schopenhauer recoge: "cada uno parte tácitamente -del prejuicio que un hombre <em>es</em> lo que <em>parece</em>"; -<span class="pagenum"><a id="Page_138"></a>[Pg 138]</span> -pero, en verdad, el barbero Fígaro tiene con -frecuencia razón contra el filósofo.</p> - -<p>La característica del simulador astuto es precisamente -educar sus reacciones emotivas de tal manera -que jamás se traduzcan en signos fisionómicos exteriores: -evita <em>parecer</em> lo que <em>es</em>. La cara no es el espejo -de su alma; el estudio y el hábito obtienen resultados -prodigiosos. Cuando alguien le narra una desgracia -para pedirle consejo, el simulador astuto, husmeando -para más tarde un beneficio, se conmueve, -palidece, llora, hace llorar al narrador mismo: éste -se admira de que aún exista sobre la tierra un hombre -de tan virtuoso corazón, y cae fácilmente en las -redes que luego aquél le tiende. Es el príncipe de la -simulación; dispone a su antojo de los resortes fisiológicos -para simular un estado de alma, haciendo -creer a su interlocutor lo que está simulando. Aquí -aparece otro característico mixto: el "simulador-mentiroso".</p> - -<p>El mentiroso puro es un tipo diverso del simulador. -La mentira es una afirmación que contrasta con -la verdad; la simulación es un hecho. Un niño que -afirme tener cien años, miente simplemente, sin simular. -Un niño que se disfrace de viejo, simula, no -miente. La psicología del mentiroso ha sido ya muy -bien estudiada en monografías de Venturi, Melinand -y Duprat.</p> - -<p>En las formas astutas de lucha por la vida, la -mujer suele sobrepujar al hombre; algunas llegan a -ser simuladoras profesionales en la lucha sexual. Sin -remontarnos a Schopenhauer, podemos comprobarlo -en los estudios de Viazzi sobre la lucha entre los sexos; -y es notorio que en el más expresivo de los -poemas gauchescos, el hijo de Martín Fierro parece -haberlo aprendido del "Viejo Vizcacha": "Y<span class="pagenum"><a id="Page_139"></a>[Pg 139]</span> -menudeando los tragos—aquel viejo como cerro,—no -olvidés, me decía, Fierro,—que el hombre nunca -ha de creer—en lágrimas de mujer—ni en la renquera -del perro."</p> - -<p>Como en la lucha por la vida carece la mujer de -medios violentos eficaces, ha debido refinarse en los -fraudulentos, alcanzando superioridades que equilibran -las del hombre.</p> - -<p>En general, el astuto—observa Ferriani—rehuye -de la lucha abierta y declarada, recurre a medios -anómalos y marcha por senderos tortuosos; carece -de coraje para luchar a cara descubierta. Esa opinión -implica un juicio infundado; cuando el simulador -se limita a aprovechar ciertos medios de lucha -no sospechados por los que le rodean, abusa de su -superioridad de la mismísima manera que el general, -mediante una estrategia, consigue derrotar al -ejército enemigo. Y si a esto se llama superioridad -en la guerra entre los pueblos, dudoso es el derecho -de afirmar que es inferioridad en la lucha entre los -individuos. El astuto tiene muy presente aquel consejo -de Tailleyrand a los jóvenes: "desconfiad del primer -impulso porque siempre es generoso"; es un -estratega consumado en la lucha por la vida y ha -aprendido a inhibir todos sus impulsos, dirigiéndose -por los consejos de la inteligencia. No procede espontáneamente. -Su conducta es siempre estudiada.</p> - -<p>El simulador solemne es clásico; todos lo alaban -y nadie podría decir por qué; tiene cierto aire -de suficiencia que impone; nunca se desmiente soltando -una carcajada; se ha declarado respetable y -todos lo respetan, aunque no se podrían describir sus -méritos ocultos. Para defenderse es ceñudo y poco -amigo de tener confianzas; por eso es necio, remata<span class="pagenum"><a id="Page_140"></a>[Pg 140]</span>damente, -y de él parece hablar Quevedo cuando -analiza el origen y definiciones de la necedad: "Se -declara por necio con felpas y plumas de papagayo al -que tirando de la gravedad como el zapatero del cordobán, -habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro, -que parece saludador, en cuya presencia, en -vez de despacho y alivio, es confusión y desorden; -buscando retazos de razones imperfectas, pega unas -con otras con más sentidos y dificultades que un algebrista -huesos de pierna a brazo quebrado". (<cite>Discursos -festivos</cite>). Los hombres solemnes son los más -despreciables simuladores, pues viven temiendo que -a la menor imprudencia se les caiga el antifaz.</p> - -<p>Tan famosos como los simuladores silenciosos son -los multiparlantes. Ya Montesquieu decía, en las -"Cartas Persianas" (LXXXIII), que si hay algo -más singular que las personas taciturnas y de gran talento, -"son las que saben hablar sin decir nada y que -divierten una conversación durante dos horas sin -que podamos recordar una palabra de las que han -pronunciado". Son los parlanchines, que por acá -llamamos "macaneadores".</p> - -<p>De estos últimos, algunos son pacíficos y si molestan -no hacen daño; en diez minutos pueden contradecirse -veinte veces y tienen el tacto de no aferrarse -a ninguna de sus palabras, pues no expresan -con ellas opiniones. Otros son más incómodos, pues -ofende su tenaz adhesión a los disparates que por -casualidad enuncian; ignoran que la más grave falta -de respeto consiste en discutir por testarudez o -por espíritu de contradicción.</p> - -<p>Los simuladores astutos encuéntranse en todos -los medios sociales y adaptan su simulación a todas -las formas de la actividad humana; los hay en los -bajos fondos sociales lo mismo que en las altas cla<span class="pagenum"><a id="Page_141"></a>[Pg 141]</span>ses; -simulan la afectividad o la cultura intelectual<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>; -escalan una posición política, huyen de la cárcel, -conquistan una dote, estafan a un imbécil, consiguen -honores, seducen a una joven o sugestionan a -una turba de electores. Su fin es siempre el mismo: -triunfar en la lucha por la vida; el medio no varía: -fingir, siempre fingir.</p> - -<p>Muchos de los caracteres que suelen atribuirse -al simulador astuto, pertenecen, como veremos, al <em>simulador -servil</em>; entre ambos debe evitarse confusión.</p> - -<p>Para señalar algunos casos de simuladores astutos, -a fin de ilustrar estas páginas con ejemplos concretos, -no habría más dificultad que la elección.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_142"></a>[Pg 142]</span></p> -<p>¿Quién no recuerda, poco tiempo ha, el rapto de -Gip, la escritora francesa, simulado con fines de reclamo? -Su digno <i lang="fr" xml:lang="fr">pendant</i> debía ser, naturalmente, la -simulación del otro sujeto que se presentó—con fines -idénticos—a la policía de París, denunciándose raptor -de la misma Gip... que no había sido raptada.</p> - -<p>Frecuentísimas son, por otra parte, las simulaciones -de originalidad en la vida intelectual, los <em>plagios</em>; -y las disimulaciones del autor: los <em>pseudónimos</em>. -No podemos detenernos en su análisis.</p> - -<p>Un caso típico de simulador astuto, con fines de -utilidad inmediata en la lucha por la vida, nos refirió -el profesor Ramos Mejía. Siendo él estudiante, -un enfermo ingresó en el viejo hospital de Buenos -<span class="pagenum"><a id="Page_143"></a>[Pg 143]</span>Aires, situado en la calle de Independencia, con úlcera -varicosa en una pierna. La curación se prolongó -y el individuo se fué adaptando muy bien a la -vida holgazana del hospital. Cuando sanó de su úlcera -comenzaron a notarse en él los síntomas de la -ataxia, que fueron acentuándose hasta completar el -cuadro clínico. Ese enfermo sirvió durante varios -cursos para la enseñanza de dicha enfermedad a los -alumnos. Sólo después de utilizarlo algunos años como -caso clínico, se descubrió que el sujeto no era -atáxico; había simulado serlo, imitando los síntomas -de un vecino de cama, para no perder las comodidades -gratuitas que el hospital le proporcionaba.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_144"></a>[Pg 144]</span></p> - -<p>Otro caso, igualmente típico, observamos personalmente -hace poco tiempo. Un sujeto de buen humor, -ya entrado en años, pero que aún conservaba -en vigorosa plenitud sus tendencias galantes, fué operado -de un afección sin importancia. Dos días después, -le oímos comunicar a un vecino su propia -desesperación; decía que le habían inutilizado para -siempre y amoldaba su fisonomía al estado de -ánimo que es de imaginar. Supimos más tarde que -el enfermo simulaba haber sido castrado para ganarse -la confianza del incauto vecino y continuar impunemente -sus amoríos con la sobrina del mismo.</p> - -<p>Astutos simuladores profesionales eran aquellos -augures clásicos, que no podían encontrarse sin reir. -Y también lo fué aquel Pisístrato de quien dícenos -Herodoto que, para satisfacer sus ambiciones políticas, -hirióse en varias partes del cuerpo y se presentó -al pueblo diciendo que le habían asaltado sus enemigos.</p> - -<p>Fácil sería complementar el examen de las simulaciones -con el de las disimulaciones astutas<a id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>; según -hemos demostrado, ambos fenómenos son el anverso -y el reverso de una sola medalla, teniendo una -<span class="pagenum"><a id="Page_145"></a>[Pg 145]</span>finalidad y un mecanismo idénticos: todas las cualidades -morales se simulan si son útiles y se disimulan -si son nocivas.</p> - -<p>Simulando la bondad y la virtud medran en la -sociedad innumerables pícaros y viciosos; de esa manera -parecen menos temibles y burlan la confianza -de los que creen en sus falsas cualidades. Hay quien -simula la lealtad, para traicionar más eficazmente; -hay quien simula la modestia, para que se le confunda -con los grandes hombres que generalmente -procuran no estorbar a los torpes con su excesivo ingenio; -hay quien simula la generosidad, y todos conocemos -esos falsos protectores que maniatan a sus -protegidos; hay quien simula la ecuanimidad, para -herir mejor a las víctimas de su envidia; hay quien -simula la caballerosidad, ocultando el abajamiento de -sus costumbres. Toda virtud puede ser simulada, desde -la caridad por el usurero hasta la ilustración por -el charlatán. En el "cuento del tío"—cuyas formas -son muchas más de las que persiguen las policías—todo -el éxito depende de la habilidad con -que un "compadre" simula la candidez, haciéndose, -como aquí suele decirse, el "otario".</p> - -<p>La simulación de la estupidez es una de las más -<span class="pagenum"><a id="Page_146"></a>[Pg 146]</span>generalizadas y provechosas. Dado el enorme porcentaje -de personas que odian cordialmente todo lo que -difiere de ellas mismas, "hacerse el zonzo" es un -recurso incomparable en la lucha por la vida y factor -seguro de éxito en el trato con personas que son -tontas de verdad. Quien necesitando empleo demostrara -a su futuro jefe aventajarle en inteligencia -o ilustración, sería substituido en la elección por -otro que no pudiera constituir con el tiempo un -temible rival en la lucha por la vida, sostenida también -por el superior. Las mujeres de poco talento -suelen temer a los hombres "demasiado corridos". -Los profesores mediocres tiemblan de que ingrese -al cuerpo docente un profesor brillante; prefieren a -los que no pueden echarles sombra, <i lang="la" xml:lang="la">similia similibus</i>. -Y en todas partes, poco más o menos, la banal tontería -es preferida a la agudeza de ingenio.</p> - -<p>Por eso es frecuente que los hombres de mucho -talento y de virtudes severas disimulen esas cualidades -en su trato diario con personas de mente obtusa -o de moralidad equívoca. La sociedad quiere iguales, -no tolera diferencias. Al que es evidentemente -superior, sólo puede tolerarlo si presenta defectos o -fallas que hagan soportables sus cualidades; el que -no tiene los defectos, debe simularlos, para ser tolerado; -la prudencia lo exige. Si naciera un hombre -perfecto no se le permitiría vivir, nadie lo perdonaría; -sería indispensable que simulara algunos vicios -o tonterías para calmar la alarma o la envidia -de los demás. Cuando Eneas descendió a los infiernos, -para ablandar al monstruo que vigila sus puertas, -llevó una torta y la arrojó al gaznate de Cerbero: -"el mérito—comentó Helvecio—para calmar -el rencor de sus contemporáneos, debe echar la -torta de algún ridículo en la garganta de la envidia". -Parecer tonto y tolerante de la tontería ajena,<span class="pagenum"><a id="Page_147"></a>[Pg 147]</span> -parecer condescendiente con la ajena picardía, es el -tributo de simulación que la sociedad exige al ingenio -y a la virtud.</p> - -<p>Y, repetimos, a cada instante presenciamos estas -simulaciones y disimulaciones astutas; en el hogar y -en el club, en el comercio y en las artes, en la iglesia -y en los parlamentos.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>2.º. Para discurrir serenamente del <em>simulador -servil</em>, fuera menester librarse de la antipatía que -provoca en todo espíritu honesto. Servil es antítesis -de hombre. Se es siervo por necesidad y servil por -elección. El primero despierta lástima o simpatía; el -segundo sólo engendra repugnancia. La vida del hombre -servil es un eslabonamiento infinito de simulaciones. -Se ha observado que las clases dominantes, de -todas las épocas y en todos los pueblos, han cultivado -el servilismo de las masas mediante la educación, -para asegurar mejor la perennidad de su dominio; -así adquiere el hombre servil una moral propia, -según la cual sus más íntimas tendencias y deseos -son disimulados y sustituidos por otros que son del -amo o señor. "Serviles—dice Sergi—son todos los -que sirven y están dispuestos a servir a los poderosos: -los que se prestan voluntariamente, con la fuerza -física o con otros medios, a vencer o castigar a las -personas consideradas como rebeldes o contrarias a -la voluntad de un dominador, aunque sea del momento; -son los que se oponen a toda manifestación de -sentimientos independientes o libres, ya sea por la -palabra, ya por medio de escritos; también lo son -quienes quisieran que todas las personas adorasen a -los gobernantes, aprobaran siempre sus actos y se -dejasen manejar como carneros, seres inferiores entregados -al capricho del amo". (<cite>Le degenerazioni -umane</cite>).</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_148"></a>[Pg 148]</span></p> - -<p>En la genealogía de los simuladores serviles encontramos -dos ramas diferentes. Algunas veces trátase -de individuos que, después de haber sido espontáneos -y sinceros en extremo, sucumben en la lucha -por la vida, viéndose obligados a amainar su penacho, -a disimular su verdadero carácter y simular el requerido -para recuperar posiciones perdidas en la lucha -por la existencia; este simulador es, en realidad, un -sincero derrotado, que se resigna a fingir. Otras veces -se trata de sujetos débiles e inferiores, que tienen -suficiente flexibilidad para seguir sistemáticamente -en la vida el camino de las menores resistencias; viven -sin personalidad propia, ocultando todo cuanto -pudiera ser una traba en su carrera y fingiendo todo -lo que puede captar favores, simpatías, benevolencias. -Ese tipo psicológico es perjudicial a la sociedad; -además de ser conservador es reaccionario y se opone -a todas las iniciativas de los innovadores.</p> - -<p>Psicológicamente, ambos tienen una textura compleja. -En la del primero se fusionan el ambicioso, el -cobarde y el prudente; en la del segundo el apático, -el tímido y el impotente.</p> - -<p>Muchos espíritus hermosamente originales, rebosantes -de jactanciosa independencia, caen al fin en la -simulación servil, adaptándose a las imposiciones del -ambiente social que ha neutralizado su personalidad -hasta confundirlos con la masa de los amorfos; otros, -más hábiles en su docilidad adaptativa, llegan hasta -fingir el aplauso al enemigo de ayer, resignándose a -servir al que no pueden vencer. Y del segundo tipo -conocemos un colega, cuya evolución mental y social -hemos seguido paso a paso; la naturaleza fué avara -con él de dones intelectuales, pero pudo cursar su carrera -constituyéndose en puntual discípulo y servil -admirador de todos los profesores. Jamás aparentó<span class="pagenum"><a id="Page_149"></a>[Pg 149]</span> -dudar de sus palabras, ni atrevióse a faltar a sus lecciones, -ni olvidó clasificarlas de insuperables; con ese -entrenamiento salvó examen tras examen, sin perder -un solo año. Y cada vez que aprobaba una materia, -frotábase las manos satisfecho, aconsejando a los reprobados: -"con fingir admiración a los profesores, -no hay necesidad de leer un solo libro".</p> - -<p>Si persistiésemos en esbozar las principales figuras -de simuladores serviles encontrados en la vida, -nos expondríamos a llenar infinitas carillas que evocarían -siluetas harto conocidas. Podríamos recorrer -la escala que va del cortesano—por temperamento o -por hábito—hasta el esbirro, dispuesto a perseguir -mañana a sus amos de hoy; y también encontraríamos -a los "meneurs" y caudillos, siempre esclavos -de las muchedumbres que creen dirigir.</p> - -<p>Sólo citaremos un caso curioso que, por muy conocido, -no deja de ser interesante. Dos españoles, pertenecientes -a la Masonería, vivían de la propaganda -anticlerical, publicando pasquines y panfletos virulentos -contra el catolicismo. El negocio comenzó a declinar; -entonces los sujetos se presentaron a la iglesia -del Salvador de Buenos Aires, abjuraron de su -fe masónica y entregaron sus invendibles ediciones -de panfletos anticlericales, con los que se hizo público -auto de la fe en la nave principal de dicha iglesia. -En seguida hiciéronse propagandistas de los Círculos -de Obreros Católicos, redactando su órgano oficial y -dando a luz numerosos panfletos contra la Masonería. -Por supuesto, la conversión era simulada, como -todos sus nuevos escritos y discursos; ello no obstó -para que durante mucho tiempo, explotaran la interesada -credulidad de los católicos mediante esa grotesca -simulación.</p> - -<p>También podríamos citar muchos políticos, repu<span class="pagenum"><a id="Page_150"></a>[Pg 150]</span>tados -por su elocuente retórica electoral, cuya característica -es defender siempre los candidatos del partido -que está en el gobierno; si llegan a turnarse -diversos partidos, ellos simulan en los diversos casos -la misma sinceridad y ardoroso entusiasmo, lo -que les vale magníficos triunfos en la lucha por la -existencia.</p> - -<p>Abreviaremos esta página poco simpática; la pluma -no encuentra en ella inspiraciones, ni el carácter -ejemplos. Estos simuladores serviles producen nefastos -efectos sociales; quien quiera medir la perniciosa -acción de los que así sobreviven y triunfan en la concurrencia -social, lea las páginas brillantes que Sergi -les dedica en el capítulo "Siervos y Serviles" de sus -estudios sobre las degeneraciones humanas.</p> - - -<h3>VIII.—L<small>OS SIMULADORES POR TEMPERAMENTO</small></h3> - -<p>Hemos dicho que existen dos grupos de factores -esenciales. Los mesológicos, propios del ambiente, producen -el simulador adquirido; los orgánicos, propios -del temperamento individual, caracterizan al simulador -congénito. Así como hay mentirosos, valientes, -avaros, ambiciosos, que lo son por temperamento y a -pesar de todos los obstáculos que el medio puede oponer -a su peculiaridad psicológica, así hay también -simuladores-natos, en quienes predomina el factor orgánico -en la determinación de la tendencia a simular.</p> - -<p>En los de este grupo puede no existir un propósito -socialmente utilitario; así como el mentiroso-nato -miente para satisfacer un impulso de su cerebro, -como el pródigo-nato derrocha su fortuna sin medir -las desventajas que ello le reporta, como el delincuente-nato -se ensaña en la víctima por carecer de sentido -moral y no porque en ello tenga lucro, el simulador-nato -simula desinteresadamente; la simulación es<span class="pagenum"><a id="Page_151"></a>[Pg 151]</span> -el fin de su conducta y no un medio para obtener ventajas -de otra índole. En este sentido puede considerarse -como un juego; y es sabido que el valor biológico -de este último consiste en que tiende siempre a -adoptar formas de actividad específicamente útiles -para la mente y para el cuerpo.</p> - -<p>Todo lo dicho puede generalizarse a los disimuladores -de esta misma categoría. Estudiaremos aquí -los tipos mejor caracterizados del grupo: el <em>simulador -fisgón</em> y el <em>simulador refractario</em>.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>1.º. Hemos conocido algunos simuladores fisgones. -Sujetos mentalmente superiores, hiperestésicos -e hiperactivos a la vez, exuberantes de vida y de alegría, -su ocupación característica es deleitarse en "tomar -el pelo" a los tontivanos, haciendo un verdadero -deporte de la <em>fisga</em>: "burla que se hace de una -persona, con arte, usando de palabras irónicas o de -acciones disimuladas", según la define el Diccionario -de la Academia. Esa forma de juego, a puro -ingenio, suele llevarlos a simulaciones extraordinarias, -elevándolos de muchos codos sobre los demás simuladores.</p> - -<p>El <em>fisgón</em>, "que tiene por costumbre fisgar o hacer -burla", según la Academia, (la palabra francesa -equivalente es <em>fumiste</em>) no simula para adaptarse a -las condiciones de lucha por la vida, sino por tendencia -natural, expresión, acaso, de simulaciones utilitarias -de sus antepasados, transmitidas hereditariamente -como tendencia psicológica. El objetivo del simulador -fisgón está en la simulación misma y en el -placer intelectual que le reporta realizar su propósito. -Es, a menudo, un artista de la simulación: trabaja, -apasionadamente, por amor a su arte.</p> - -<p>La base fisiológica de este tipo suele ser una exuberante -salud física, moral e intelectual; sin ella el<span class="pagenum"><a id="Page_152"></a>[Pg 152]</span> -organismo no tiene el exceso de energías que el fisgón -derrocha sin propósito útil, por simple satisfacción -de su temperamento. La risa, como fenómeno psicológico—no -como expresión mímica, que puede ser inconsciente -y muequear sobre el rostro de los idiotas—es -un privilegio de la salud y de la superioridad intelectual; -entra abundantemente en la psicología de -este tipo. Diríanse escritas por un superhombre fisgón -las palabras de Nietzsche: "¡De esta corona de -risa, de esta corona de rosas rientes me he coronado; -he proclamado sagrada mi risa!... Esta corona de -risa, esta corona de rosas rientes, a vosotros, hermanos, -os la arrojo! ¡He proclamado sagrada la risa. -Hombres superiores: aprended, pues, a reir!". (<cite>Zarathustra</cite>).</p> - -<p>Su derroche de actividad prueba que el fisgón -posee energías sobrantes en la lucha por la vida. El -hombre inferior limítase a economizar, aprovechando -útilmente lo que posee para no ser vencido; el juego -desinteresado es un derroche y revela superioridad.</p> - -<p>Esta última condición le permite fisgarse de los -individuos que, no encontrándose en igual caso, luchan -ineptamente por la vida. No le guía el propósito -malsano de perjudicar a las víctimas de la simulación: -sólo busca el deleite de precipitar a otros espíritus -en los despeñaderos de sus ficciones. Los candidatos -para la práctica de la fisga no son siempre -el tonto y el ignorante; el éxito sobre ellos no reportaría -al fisgón grandes satisfacciones intelectuales. -Cuanto más ilustradas e inteligentes sean las víctimas, -tanto mayor es el éxito; el fisgón tiene, casi siempre, -cierto orgullo de la propia superioridad; eso, en -ciertos casos, le hace cruel para con los vanidosos y -solemnes, que prefiere como víctimas de su fisga.</p> - -<p>La psicología del simulador-fisgón es compleja;<span class="pagenum"><a id="Page_153"></a>[Pg 153]</span> -entran en su composición el ironista, el pícaro y el -impertinente. Pero todos esos rasgos están convergiendo -hacia el objetivo principal: la simulación.</p> - -<p>Como casos clásicos de simuladores-fisgones son -dignos de recordarse los de "Lemice Terrieux" y -"Leo Taxil", ambos franceses, que alcanzaron renombre -universal.</p> - -<p>"Lemice Terrieux"—nombre que suena Le Mystérieux: -el misterioso—es un distinguido escritor -francés, colaborador de revistas literarias ultramodernas. -Este fisgón simuló, durante muchos años, una -serie de inventos y sucesos que descansaban sobre un -absurdo, disimulado siempre tras apariencias lógicas; -la prensa, las sociedades científicas y el mismo -gobierno les prestaron su atención, estudiándolos detenidamente. -Llegó, según refieren las crónicas, a engañar -a la misma Academia de Ciencias. Con motivo -de un accidente ferroviario presentó una memoria a -la Academia exponiendo la manera de evitar los accidentes; -esa corporación científica la tomó en consideración, -apercibiéndose después que se trataba de -una colosal simulación científica, la más absurda que -imaginarse pueda.</p> - -<p>"Leo Taxil"—de pila: Gabriel Jogand Pagés—ha -realizado el record de la fisga. Durante doce años -simuló ser ardiente católico, dedicándose a combatir -la Masonería. Inventó un Rito Paládico o culto de -Satanás, para combatirla; una querida suya, también -fisgona, simuló ser gran sacerdotisa del Paladismo, -convertida por Taxil. La cosa llegó hasta engañar al -mismo papa León XIII, quien recibió en audiencia -particular al gran fisgón Taxil y mandó su apostólica -bendición a la sacerdotisa convertida. Por fin, el formidable -fisgón, ante el público más selecto de París, -reunido en los salones de la Sociedad Geográfica, des<span class="pagenum"><a id="Page_154"></a>[Pg 154]</span>cribió -personalmente todos los detalles de su memorable -farsa, declarando que la había organizado por -puro placer y porque era "fumista" nato...</p> - -<p>En Francia, parecen abundar los grandes simuladores -fisgones. Entre sus literatos contemporáneos -son numerosísimos los que, aparte de sus méritos literarios, -poseen el talento de esta simulación. Mallarmé -tiene en sus libros páginas llenas de puntos suspensivos, -que el lector debe interpretar subjetivamente. -Peladan simula ser gran sacerdote de ritos -que no existen y dice profesar el culto del androginismo. -D'Annunzio (italiano que ha sufrido contagios -franceses) ha simulado, en sus primeros libros, -ser partidario del amor sororal y pueden considerarse -como simples ficciones los más de sus "refinamientos" -amorosos. Se comprende que el primero no ha -creído que significaran algo sus puntos suspensivos, ni -el segundo aspiró a convertirse en andrógino, ni el -tercero amó a sus hermanas: son, simplemente, estetas -de la fisga. En verdad, Nordau ha incurrido en -error interpretando como signos degenerativos algunos -hechos simulados, simple producto de una fisga -complicada de estetismo.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>2.º. En la vida social desfilan sujetos inadaptados -o inadaptables a su ambiente; algunos son pasivos y -quedan derrotados en la lucha; otros reaccionan contra -las condiciones del medio, convirtiéndose frecuentemente -en simuladores. Estos <cite>simuladores refractarios</cite> -son el producto de importantes factores orgánicos, -pero sólo se exteriorizan bajo especiales influencias -del medio.</p> - -<p>En ellos la simulación no es, como en los fisgones, -el fin de sí misma. Lo que les lleva a simular es el deseo -de disonar con su ambiente, disgregando las ideas -de los individuos entre quienes viven y luchan; son<span class="pagenum"><a id="Page_155"></a>[Pg 155]</span> -sujetos cuya finalidad es negativa y cuya simulación -suele serles perjudicial.</p> - -<p>Hacen el efecto de aquellos individuos que se -disfrazan de fantasmas para asustar a los demás, y -acaban por recibir una bala enviada por alguno de -los que debían asustarse. Suelen considerar malo su -ambiente, al cual no saben o no pueden adaptarse. Sus -actos son contradictorios con los ajenos; pero no son -espontáneos, sino simulados. Son divergentes, intencionalmente -dispuestos para hacer resaltar lo que consideran -malo, injusto o inútil en su medio.</p> - -<p>En su compleja psicología se combinan elementos -aparentemente heterogéneos. Hay algo de místico, -de orgulloso, de esteta y de descortés, engarzado en -el mosaico de la simulación. Ofrece este tipo dos ramificaciones -compuestas, con fisonomía propia, el <i lang="fr" xml:lang="fr">poseur</i> -y el <i lang="fr" xml:lang="fr">épateur</i>. El primero es un refractario combinado -con un vanidoso y un esteta; el segundo resulta de la -anastomosis del refractario con el exhibicionista y el -paradojal.</p> - -<p>Es refractario el niño que en la escuela simula -no poder aprender sus lecciones, cuando ya las sabe, -por espíritu de indisciplina y como protesta contra las -exigencias de un maestro inepto; la joven que simula -odiar un candidato a esposo, rico y joven, aunque en -realidad lo anhela; el creyente que simula ser ateo -para enfrenar los excesos de su familia compuesta de -beatos; el sabio que se finge ignorante para mortificar -a un grupo de pedantes; el bueno que simula ser -malo, para protestar contra la hipocresía de los tartufos; -etc., etc.</p> - -<p>Hemos conocido un caso típico digno de recordarse: -un joven estudiante de ingeniería, de inteligencia -clara e ilustración estimable, aunque neurópata. -El medio familiar y el ambiente social en que<span class="pagenum"><a id="Page_156"></a>[Pg 156]</span> -vivía no eran de su agrado; los frenos domésticos y -las conveniencias sociales le torturaban insufriblemente. -En esas condiciones leyó libros anarquistas, -encontrando exacta su parte negativa, la crítica de -las costumbres e instituciones sociales, aunque no se -convenció de la eficacia de la violencia para reformar -la sociedad. No obstante su disconformidad con -las ideas del anarquismo, simuló pertenecer a esa -secta y, especialmente, a su grupo más exaltado: el -de los individualistas dinamiteros. Su objetivo era -mostrar a los individuos del medio en que vivía cuán -absurdas eran sus mentiras convencionales. A esta -fundamental simulación del anarquismo agregó otras -secundarias, no menos curiosas. Así, por ejemplo, -frente a la indiferencia de los demás ante su anarquismo, -orientó su conducta por un sendero de simulación -habitual; todos sus actos, uno por uno, eran -lo inverso de lo que en igualdad de circunstancias -hubiera hecho otro individuo. Vestía en pugna con la -estética más elemental, pudiendo engalanarse con rica -indumentaria; vivió varios años en los más plebeyos -conventillos; simplificó sus comidas hasta desbordar -los límites fisiológicos de la nutrición mínima; en el -orden moral simuló adoptar las doctrinas de resistencia -pasiva predicadas por Tolstoy, a fin de mostrar -cuán despreciables son los hombres violentos.</p> - -<p>Entre sus simulaciones secundarias la más interesante -fué la de su propia temibilidad. Siendo el sujeto -más inofensivo simulaba ser peligroso, para que -las autoridades se preocupasen de las doctrinas que -fingía profesar; hízose arrestar en un <i lang="fr" xml:lang="fr">meeting</i> obrero, -con el único propósito de exhibir un enorme cuchillo -al ser revisado por la policía; de esa manera—pensaba—las -autoridades y la burguesía, espantadas por<span class="pagenum"><a id="Page_157"></a>[Pg 157]</span> -el anarquismo, procurarían corregir los males que -minan la sociedad contemporánea.</p> - -<p>Este simulador desistió al fin de sus curiosas ficciones; -dejó el anarquismo, resignándose a distanciarse -del medio social a cuyos prejuicios e hipocresías -no sabía adaptarse.</p> - - -<h3>IX.—L<small>OS SIMULADORES PATOLÓGICOS</small></h3> - -<p>Quien haya frecuentado por algún tiempo una -clínica de patología mental, sabe cuán frecuente es la -tendencia mórbida a la simulación, a veces subconsciente -o automática. Krafft-Ebing ha señalado los -trastornos de la fantasía, determinados en los locos -por asociaciones mentales mórbidas, llevándolos tan -pronto a la mentira como a la simulación. Hemos visto -docenas de enfermos que han fingido síntomas aislados -o cuadros clínicos completos, ora con el propósito -de interesar al médico por su salud, ora engañándole -sin un propósito especial bien definido. -Fuera de los consultorios y de las salas de hospital, -el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia, -aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos -desequilibrados y anormales suele existir -una marcadísima tendencia a la simulación, que se -manifiesta en cualquier circunstancia, de manera -irresistible para el simulador, como si el hábito mismo -la convirtiera en un fenómeno automático. Estos -sujetos son los que llamamos <em>simuladores-patológicos</em>.</p> - -<p>El contralor de la conducta está en ellos perturbado -por una anomalía del funcionamiento mental; -resulta de ello una pérdida del "sentido de la adaptación -al medio", de que el sujeto tiene conciencia<span class="pagenum"><a id="Page_158"></a>[Pg 158]</span> -o subconciencia, procurando compensarla mediante -simulaciones complicadas.</p> - -<p>En algunos de estos sujetos la simulación es un -resultado directo de la anormalidad mental: son los -psicópatas. En otros es un producto indirecto, pues -el desequilibrio psíquico exagera la sugestibilidad del -individuo y lo predispone a simular bajo la influencia -de otros sujetos: son los sugestionados.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>1.º. La tendencia a la simulación en los degenerados, -no escapó a la aguda perspicacia de Morselli. -"La falsedad del carácter es también anomalía frecuente -en los degenerados; ofrecen una tendencia irresistible -a mentir, a fingir, a disimular, a calumniar. -Muchos se tejen una vida de embustes, y no siempre -porque ello les convenga. Típico del desequilibrio del -carácter es afirmar distraídamente una cosa, un hecho, -sin reparar en las consecuencias de la afirmación; -después se la sostiene con el empecinamiento habitual -en los espíritus pequeños, hasta que, a fuerza de repetirla, -transfórmase por autosugestión en una creencia -sincera (falsificación de los recuerdos, ilusiones -de la memoria)". Aquí reside el origen de la simulación -inconsciente que se observa en tantos degenerados, -llegando al colmo en los histéricos. Y definiendo -algunas modificaciones del carácter de los alienados, -debidas a la exageración de los sentimientos egotistas, -dice: "carácter <em>falso</em> (astucia, complacencia -en la mentira y fecundidad de invención para calumniar, -propias de la histérica, del querulante, del -loco razonante; mendacidad desvergonzada del alcoholista, -el morfinómano, el ebefrénico masturbador; -obsequiosidad hipócrita del epiléptico; picardía y tenaz -premeditación de todos los alienados movidos por -alguna idea impulsiva a cometer actos perjudiciales -o criminosos, por ejemplo, el incendio o el suicidio;<span class="pagenum"><a id="Page_159"></a>[Pg 159]</span> -disimulación del paranoico delirante y alucinado; etcétera)".</p> - -<p>No repetiremos las exageraciones tocantes a las -relaciones entre la histeria y la simulación; los trabajos -de clínicos distinguidos, principalmente de Gilles -de la Tourette y Pierre Janet, han demostrado -que muchos de los fenómenos que se creían simulados -son esencialmente patológicos, ajenos a la voluntad -del sujeto, debidos a fenómenos de subconciencia, automatismo, -restricciones del campo de la conciencia, -etcétera.</p> - -<p>En este grupo se observan dos formas clínicas -diversas. En un caso la enfermedad determina una -tendencia mórbida a la simulación consciente; en el -otro la enfermedad, mediante torcidos procesos psicológicos, -arrastra al enfermo a simular inconscientemente. -La anormalidad mental suele impedir una -apreciación exacta de las condiciones en que se presenta -la lucha por la vida; además, como observa -Morselli, las mentiras y las simulaciones voluntarias, -"frecuentísimas en los alienados, los degenerados y -las histéricas, reiterándose, pueden terminar por ser -creídas sinceramente": la mendacidad y la simulación -tórnanse, con el tiempo, involuntarias.</p> - -<p>Caben en este grupo algunos tipos intermedios -entre la salud y la locura, ya recordados. Estos individuos, -por su deficiencia mental, no consiguen armonizar -su conducta con el medio en que viven; esa -inadaptación real los induce a colocarse en terreno -falso, simulando adaptaciones ficticias, creyendo que -ellas facilitarán una lucha que no aciertan a plantear -en condiciones normales. Otras veces la simulación es -producida por la morbosidad psíquica y no tiene ningún -propósito—real ni ilusorio—de lucha o adaptación.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_160"></a>[Pg 160]</span></p> - -<p>Un caso extraordinario, clásico en la historia de -la neuropatología, es el referido por Gilles de la Tourette, -relativo a la célebre Sor Juana de los Ángeles. -Aquella histérica creía ser poseída a menudo por un -sujeto que la violaba vigorosamente, en complicidad -con diablos y otros seres sobrenaturales; afirmó encontrarse -en cinta, y como no faltaron algunos de los -signos físicos de su embarazo simulado, el inocente -sujeto que ella acusaba como autor de sus alucinaciones -fué condenado.</p> - -<p>Conocemos un caso singular de simulación en -una histérica ansiosa de tener prole. A fuerza de desearlo, -comenzó su abdomen a aumentar lentamente -de volumen y se suprimieron ciertas funciones periódicas -de su organismo. Consultó a varios médicos que -no atinaban a complacer su pretensión de ser madre; -hubo uno, por fin, más inepto o más complaciente, -que le diagnosticó embarazo extrauterino, indicándole -el nombre de un distinguido cirujano a fin de hacerse -operar. Éste, sugestionado por el diagnóstico -de su colega, encontró en realidad algunos síntomas -de probabilidad, creyendo por autosugestión encontrar -otros de certeza, sugestión contagiada a uno de -sus practicantes que creyó "oir" latidos donde simplemente -los sospechaba el otro. Se procedió a operar -a la enferma y se encontró "peritonismo histérico", -es decir, hinchazón producida por gases. La -simuladora había transformado en convicción obsesiva -su deseo de maternidad; las únicas víctimas -fueron el operador y el agregado que "oyó los latidos".</p> - -<p>Otro caso de neurópata simulador merece, por lo -extraordinario, recordarse en pocas líneas. Se trata -de un original literato, enfermo de neurastenia cerebral, -con impulsos ambulatorios conscientes pero<span class="pagenum"><a id="Page_161"></a>[Pg 161]</span> -irresistibles; un caso de aquéllos que frecuentemente -llegaban a la clínica de Charcot: sujetos que viajaban -al azar, sin objetivo y sin rumbo, repitiendo en la -vida real la leyenda de Ashavero. Este enfermo posee -en grado sobresaliente varios caracteres psicológicos; -sobre fondo enteramente psicopático es genialoide, simulador, -mentiroso y generoso; todo en grado característico. -Ha simulado los hechos más inverosímiles, -sin tener en ello la menor utilidad, ni siquiera el deseo -de ser creído. En un caso le vimos convertirse en -cerebro y brazo de una terrible asociación secreta, -cuyo nombre envidiárale cualquier delirante sistematizado: -"Liga Americana de la Democracia pura"; -consiguió iniciar a varios jóvenes en los misterios de -la sociedad, consagrándolos reformadores sociales -y profetas del americanismo. Sabiendo que sus -viajes son el resultado de impulsos irresistibles de -duración variable, llegó a simular que respondían al -propósito de ejecutar misiones de la asociación creada -por su fantasía. Realizó otras curiosas simulaciones, -hostigado por sus anomalías mentales. Para eludir -el modesto compromiso de un banquete ofrecido -a varios amigos, simuló haber muerto, haciendo distribuir -las esquelas de invitación a sus exequias fúnebres. -Otra vez simuló intenciones homicidas contra -un joven colombiano, cobohemio suyo; recorría las calles -de Buenos Aires, anunciando a voz en cuello que -le asesinaría; pero, al encontrarle, todo terminó en -un caluroso abrazo de cofrade. Simuló diversos viajes -a Montevideo, con el propósito imaginario de reñir -con otro joven, desequilibrado como él, que había -plagiado algunos de sus escritos; pero jamás realizó -sus viajes, limitándose a no salir de su habitación -por todo el tiempo que simulaba estar ausente. Por -fin, ha simulado numerosos hurtos con el propósito<span class="pagenum"><a id="Page_162"></a>[Pg 162]</span> -de verse enredado en montepinescas aventuras policiales -y, según nos ha manifestado, para estudiar el -ambiente carcelario y la psicología de los delincuentes -que—nuevo Dostoiewsky—deseaba utilizar como -material para una novela naturalista.</p> - -<p>Es un <em>simulador-mentiroso</em>, mixto, caso típico de -los que Delbrück llama "pseudología fantástica", -estudiados también por Koeppen y Kraepelin.</p> - -<p>En la parte especial de esta obra ("La simulación -de la locura") estudiamos con minuciosidad la -psicología de los delincuentes en sus relaciones con la -tendencia y la aptitud para simular, así como el estado -mental de los simuladores de la locura, punto -asaz controvertido, especialmente por los psiquiatras -y criminologistas italianos; algunos de ellos—creyendo -que puede ser un argumento en favor de -las teorías de la Escuela—pretenden que la simulación -de la locura es una característica del delincuente -nato, opinión que no compartimos.</p> - -<p>Es harto conocida la importancia que tienen en -medicina legal las simulaciones de los neurópatas en -general y particularmente de los histéricos. Para eludir -cuestiones incidentales suprimimos cualquier consideración -al respecto<a id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_163"></a>[Pg 163]</span></p> -<hr class="tb" /> - -<p>2.º. La vida en sociedad es intrincada red de sugestiones -de toda índole. Se extiende desde la útil -sugestión del maestro sobre el alumno, hasta la perniciosa -de un condiscípulo perverso; desde la caricia -bondadosamente sugestiva de la madre hasta el cáliz -de voluptuosidad en que las biltroteras ofrecen -tentadores refinamientos; desde el ejemplo educador -del laboratorio hasta el veneno de una amistad -perniciosa. Todo en la vida es fuente de sugestiones -que pueden llevar al mal como al bien: se transforman, -se adaptan a las exigencias de cada edad, de -cada profesión, de cada temperamento, de cada ambiente.</p> - -<p>En ese vaivén de sugestiones es lógico ver germinar -un tipo frecuentemente observable; bajo la influencia -de sugestiones diversas algunos individuos -son arrastrados a hacer de la simulación un hábito -irresistible.</p> - -<p>Si la sugestión es fuerza omnipotente—pues así -como arrastra al delito a un degenerado mental, lleva -al heroísmo a un entusiasta y al martirio a un místico—lógico -es que en circunstancias especiales induzca -a la simulación, o encamine en este sentido -las tendencias de un sujeto ya predispuesto al fraude.</p> - -<p>En la psicología de este tipo suelen combinarse -diversos caracteres convergentes, aunque derivados de -grupos diversos; se suman la credulidad, el misticismo -y el estetismo, mezclados con la vanidad, el exhibicionismo -y la mentira. Algunas veces se descubre -una simulación de audaces perversidades en sujetos -ingenuos, inocentes; así en un literato inteligente, -pero degenerado, comprobamos detrás de una irresis<span class="pagenum"><a id="Page_164"></a>[Pg 164]</span>tible -tendencia al erotismo simulado, la castidad y -el onanismo.</p> - -<p>El <em>simulador-sugestionado</em> lo es de segunda mano. -El impulso para simular le viene de otros individuos. -En psicología colectiva se sabe que la sugestión -de la masa sobre el individuo puede arrastrarle -a simular cosas que en realidad no ha hecho ni es capaz -de hacer; en una reunión de huelguistas la sugestión -del ambiente era tan grande que muchos entusiastas -simulaban haber apaleado a obreros que no -se adherían a la huelga; uno de ellos, incapaz de ninguna -acción mala, simuló lesiones que dijo recibir en -la refriega con el apaleado, imitando, sin saberlo, el -clásico ejemplo de Pisistrato. Más tarde se asombraba -de la sugestión del medio, que le había inducido -a simular la realización de actos contrarios a sus sentimientos.</p> - -<p>Otras veces la sugestión es individual e indirecta. -Conocemos un colega, sugestionado por otro, que -para ser estimado y respetado cree debe parecérsele; -simula su manera de hablar y sus gestos, y, por hábito, -lo hace ya inconscientemente, con pleno automatismo. -De sugestión indirecta nos dan abundante ejemplo -los <em>snobs</em>, que simulan los gustos e ideas que están -de moda. Entre los literatos novicios es frecuente encontrar -sujetos que simulan poseer malas cualidades, -creyéndolas verdaderas en los fisgones por quienes -están sugestionados; el <em>snob</em> literario suele fingir todo -lo que cree verdadero en sus modelos.</p> - -<p>Un joven literato, sugestionado por los decadentes -franceses, creyóse obligado a simular los refinamientos -y vicios fingidos por éstos, conceptuándolos verdaderos. -Simulaba ser maricón, haschichista, morfinómano -y alcoholista; vestía trajes raros; trasnochaba -en los cafés, simulando estar ebrio, aunque sentía re<span class="pagenum"><a id="Page_165"></a>[Pg 165]</span>pulsión -orgánica por las bebidas alcohólicas. Simuló -estar enamorado de una joven que decía víctima de -la lujuria infamante de su propio padre; de esta -simulación le nació la ocurrencia de simular un suicidio, -después de haber simulado un pretendido envenenamiento -de su supuesto suegro y confesarse -arrepentido de ello. Todo era producto de sus pueriles -sugestiones, fruto de las fisgas de los estetas y superhombres -cuyas obras leía con predilección y bajo -cuya influencia vivía.</p> - -<p>Agregaremos que es común observar la autosugestión -en muchos simuladores, que al fin realizan -con sinceridad sus simulaciones. Igual fenómeno ocurre -con los otros fraudulentos: algunos mentirosos -acaban por creer sus propios embustes y muchos imitadores -se convencen fácilmente de su originalidad. -Por otra parte, conviene reconocer que muchas veces -hay un fondo sincero en lo que se simula: el -solo hecho de querer fingir algo significa que el individuo -estima o desearía poseer la cualidad simulada.</p> - - -<h3>X.—C<small>ONCLUSIONES</small></h3> - -<p>El carácter humano, como instrumento de adaptación -de la conducta al medio, es una expresión sintética -de la personalidad. El estudio de la psicología -de los simuladores se refiere a una modalidad sintética -del carácter, caracterizada por el predominio -de la simulación.</p> - -<p>En la composición del carácter intervienen diversos -elementos de la personalidad; el predominio -de algunos produce tipos que pueden clasificarse como -sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos -tipos las cualidades predominantes constituyen los -diversos "caracteres humanos".</p> - - -<p>Los "hombres de carácter" luchan intensamente -por la vida y están diferenciados de la masa compuesta -por los "sin carácter". La mayor intensidad -en la lucha por la vida implica una intensificación -de los medios de lucha.</p> - -<p>Todos los hombres son simuladores, en mayor o -menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación -de la conducta a las condiciones del medio. -Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador -característico", en quien la simulación es -el medio preferido en la lucha por la vida.</p> - -<p>Existen dos grupos de simuladores: los congénitos -y los adquiridos. En los primeros predomina -el temperamento individual; en los segundos la influencia -del medio social. En otros casos la tendencia -a simular surge sobre fondo patológico.</p> - -<p>Por la combinación de su carácter fundamental -con otros secundarios, los simuladores pueden clasificarse -en tres grupos y seis tipos principales. Los -simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles"); -los simuladores por temperamento ("fisgones" y -"refractarios"); los simuladores patológicos ("psicópatas" -y "sugestionados").</p> - -<p>Los simuladores mesológicos, determinados por el -ambiente, exageran una forma normal de lucha por -la vida; los astutos y los serviles son harto numerosos.—Los -simuladores por temperamento y los patológicos -constituyen una minoría; la simulación no -es, para éstos, un medio de adaptación a las condiciones -de la lucha por la vida, sino el exponente de una -modalidad psíquica especial.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_166"></a>[Pg 166]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> - -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> Carlos Alfredo Becú en su estudio sobre "La moral de la -Lucha por la Vida", observa que imitar y simular son condiciones -de éxito en la lucha por la mejor adaptación a la vida social. -</p> -<p> -"Si fuera necesario desarrollar aún más esos principios de ética -social, llegaríamos a preconizar, no sólo la necesidad de evitar -las divergencias, sino la obligación moral positiva de identificarnos, -en absoluto, con el medio social. En otras palabras, abdicar de -nuestra personalidad, pues su acción podría obstaculizar nuestro triunfo -en la lucha. Es lo que se llama <em>habilidad</em> en la vida, englobando en -esta palabra un grupo de procedimientos encaminados a templarnos al -unísono de nuestros conciudadanos. Es, en resumen, erigir en principio -de moral social la supresión de nuestras individualidades, ahogadas en -la necesidad de imitar a los demás o simular sus caracteres. Es este -un principio darwiniano, cuya excelencia, considerándolo como la mejor -templada de las armas para la lucha por la vida, puede ser demostrada -también con argumentos darwinianos. Es, en efecto, la reproducción -dentro de las sociedades humanas, de una curiosa forma de adaptación -al medio estudiada en ciertos insectos por Alfred Russell Wallace, -el co-creador de la doctrina de Darwin, naufragado luego en un -pantano espiritualista. Llamóle <i lang="en" xml:lang="en">mimicry</i>, que se traduce <em>mimetismo</em>, y -consiste en una adaptación tan perfecta del animal al medio, que no -sólo ha conseguido organizar su fisiología para la vida en cierto ambiente, -sino que ha copiado con pasmosa fidelidad, su forma, tamaño, -coloración, etc. De esta manera, el insecto, que vive entre hojas verdes -o ramitas secas, consigue parecerse tanto a una hoja o a una ramita, -que pasa desapercibido entre ellas, y se libra así de sus enemigos; es, -como vemos, un excelente medio de luchar por la vida. Un ejemplo -criollo de mimetismo es el <em>mamboretá</em>, lindo bichito vinculado a ciertas -agradables reminiscencias infantiles. Es una verdadera hoja de -gramilla tierna, y se necesita toda la perspicacia de un muchacho -travieso para descubrirlo, cuando, estirando sus patas largas y delgadísimas, -se desliza entre las matas de pasto." -</p> -<p> -Un hombre-mamboretá es el ejemplar más perfecto de la especie, -en cuanto a sus aptitudes para la lucha por la vida; a esta conclusión -nos lleva una ordenada lógica, partiendo de la doctrina darwiniana. Es, -como vemos, un concepto radicalmente distinto del usual en los malos -comentadores del pensador inglés, y especialmente, de quienes han intentado -edificar sociologías rengas sobre sus principios biológicos. -</p> -<p> -Sería acaso inútil confirmar con ejemplos la teoría anterior. Basta -recordar que la imitación es, según Tarde, la más enérgica de las fuerzas -sociales; y esta simple mención del sociólogo francés, me evita la -ingrata labor de diluir pensamientos ajenos para confirmar lo propio. -Y si de la imitación pasamos al verdadero mimetismo, considerado como -medio de lucha por la existencia, los ejemplos no serán menos frecuentes. -Son repeticiones de ideas o doctrinas, declaraciones, frases e interjecciones, -o bien, en una situación más evidente, copias de insignias, -prendas de indumentaria. Recuérdese la importancia de sacar cruces -y otros emblemas durante ciertas persecuciones religiosas, o chalecos colorados -bajo el gobierno de don Juan Manuel de Rozas. Estos últimos -casos de mimetismo, en nada se diferencian del estudiado por Wallace. -</p> -<p> -"Pero sin recurrir a ejemplos que pueden considerarse excepcionales, -bastará un examen imparcial y sensato, aunque somero, para convencernos -de que la organización social contemporánea impone ese mimetismo -como norma de moral colectiva, y como condición para vivir en -sociedad. Recuérdese lo dicho anteriormente sobre la habilidad en la vida. -</p> -<p> -"La imitación y la simulación representan, pues, en la sociedad, -la forma usual de la adaptación; y a este último concepto se reduce, -como hemos visto, la idea darwiniana de la lucha por la vida". (<cite>Archivos -de Psiquiatría y Criminología</cite>, Buenos Aires, Septiembre, -1903.)—(Nota de la 3.ª edición).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> "La organización del carácter, su desarrollo y su fijación, producen -ciertas formas psicológicas completamente análogas a los fenómenos -del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter asume, -en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera naturaleza, -y la confusión así determinada tórnase, en principio, en beneficio -del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele -tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y -conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o defectos -que en realidad no posee o posee débilmente. -</p> -<p> -"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más -voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema -constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir actitudes -provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar que los demás -procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y semi-instintivo, -pudiendo manifestarse continuamente o producirse por casualidad...". -</p> -<p> -"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente -opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase -una tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver -solamente los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En -la segunda, en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad -no existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma, -y simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación -simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación -disimula la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen -en evidencia". F. Paulhan, "La simulation dans le caractère", en <cite>Revue -Philosophique</cite>, Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> Merecen especial mención dos artículos de Paulhan, aparecidos -en la "Revue Philosophique". En el primero estudia la disimulación -de los sentimientos afectivos (<em>el falso impasible</em>), en el segundo -la simulación de los mismos (<em>el falso sensible</em>); en ambos casos -el simulador procede movido por un propósito netamente utilitario, -procurando adaptarse al sentimiento social del medio en que vive. -Ambos estudios son de una concepción y una claridad casi perfectas.—(Nota -de la 3.ª edición).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> Ramos Mejía ha estudiado particularmente <cite>Los Simuladores -del talento</cite>, en un interesante libro de proyecciones políticas. -</p> -<p> -"Estos hombres mediocres e inútiles que son la expresión humana -de aquella animalidad defensiva, tienen en su espíritu, como los -paralíticos y los mudos en su cerebro, <em>suplencias</em> de extraordinaria -aplicación, el don de espera del batracio oportunista, las transmutaciones -de la forma, el uso del color, las actitudes, las complicadas -comedias de todo lo que hiere el sentido alerta de sus enemigos. Todo -ello no les sirve para agredir, sin embargo, porque la iniciativa es -propiedad del talento como la fecundidad de la vida; pero se defienden -con armas cuyo uso y mecanismo ignora aquél, porque es inocente -y sin malicia frecuentemente...". -</p> -<p> -"Ciertas aptitudes dispersas que por una educación progresiva -han llegado a un desarrollo considerable, establecen por el uso la corrección -falaz de un funcionamiento complicado, alcanzando a constituir -verdaderos <em>aparatos mentales</em>, que invitados al movimiento por -cualquier remoto peligro, entran en acción con la regularidad de un -mecanismo registrador. Tales aparatos están generalmente constituidos -por grandes o pequeñas disposiciones para la simulación: <em>aptitudes -y actitudes</em>, ambas combinadas, porque en el fondo no hay otra cosa -que histrionismo desvergonzado". -</p> -<p> -"Tienen en el espíritu todos los elementos de la ilusión y un -dispositivo teatral por medio del cual, combinando simples <em>manchas</em>, -dan en el lienzo la sensación completa de cosas que a la distancia -resultan acabadas; con la escoba sugieren la sensación de un hombre, -con un diario una bandera, con el bastón un cetro y si el público -tiene cierta disposición, que las precauciones y el interés de -otros han suscitado, resultan: estigma de la gloria las erupciones, -cicatrices los traumatismos y rastro de la vigilia estudiosa las ojeras -libertinas de la mala noche...". -</p> -<p> -"En la esgrima de estas aptitudes de protección, <em>el defensivo</em> suele -tener golpes de éxito que le equiparan al genio; porque llegar a la -cumbre sin talento, ilustración, virtudes domésticas elementales, siquiera, -es, sin duda, poseer un género singular de superioridad. ¿No -lo tiene, acaso, el que por medio del silencio recamado con la falsa -pedrería de los gestos, de los monosílabos y exclamaciones, mantiene -por largo tiempo la sensación de su misteriosa existencia? Hay un -arte, casi estoy por decir que es una ciencia, que enseña a vislumbrar -los provechos del silencio y revela el secreto de sus usos, educando -la perseverancia y el dominio tan útil sobre la fisonomía y los -nervios. Poseerlo es una de las características más humanas de la protección. -¡Cuántas cosas no teje detrás de él la imaginación popular! -Pero ¡ay! de él, el día en que <em>el defensivo</em>, a fuerza de tironeársela, -pierde en un instante de desequilibrio la preciosa virginidad de la -lengua, entregándose a un verdadero <em>libertinaje</em> verbal que le arranca -violentamente de aquel olimpo prestigioso de la sombra...". -</p> -<p> -"No es menos defensiva, en muchos casos, la misma oratoria, -cuando como ese silencio fructífero, se emplea para ocultar pobrezas -mentales vergonzantes. Ese orador verboso, pero estéril, de todos tan -conocido, es el tipo del <em>defensivo superior</em>, mezcla curiosa de tintorero -astigmate, por la abundancia de colores chillones que maneja; de pirotécnico, -por el ruido inútil que produce; de cómico, por el gesto -abusivo, la <em>pose</em> sugerente, el ademán de atleta y de augur confundidos -fraternalmente, con que sugiere la sensación de plenitud, en el -vacío. Nadie, como él, más feliz, cuando despliega sus abundantes -trapos de serpentina, dominando la atención de la simplicidad de espíritu, -con aquella verbosidad venturosa que pone láminas a su inútil -facundia. Es el espíritu más consumado de prestidigitación psicológica, -el mentiroso emotivo por excelencia. Su charla no es jamás -vehículo de ideas, o si a las veces existe alguna, lo que parece bien -raro, es sólo en un estado tal de dilución, que no sería posible pescarla -en aquel mar de papelillos multicolores. Algunos, más alados que -otros, suelen en ocasiones suspenderse un poco más arriba de la tierra, -porque con la maravillosa inflexión de la voz y algunas otras raras -cualidades puramente externas, o encantan el oído o sorprenden -la sensibilidad tocándola con mansedumbre. Por ese medio acaban por -dominar el corrillo, desterrar el aburrimiento de la expectativa y conquistar -el prestigio de la atención en los cerebros dóciles al engaño. -Su habilidad protectiva, está principalmente en detenerse cuando ya -asoma dentro de su incoercible verborragia la vaga silueta de aquel -delicioso <em>macaneador</em>, cuyo espíritu, tan ingenuamente expansivo, vela -siempre experto dentro del alma del orador. Hay que reconocer, con -todo, que tiene la facultad de hacerse oir siempre en los más graves -problemas, por la audacia en el abordaje, la felicidad envidiable en -la cita y aquella rara habilidad con que pone al servicio de todas las -inteligencias la chispeante vulgarización de las arduas cuestiones". -</p> -<p> -"Deben tener, y la tienen sin duda, una función prevista todos -estos <em>defensivos inferiores</em> que en ocasiones flotan tan arriba, subsisten -y se mantienen por raras virtudes de organización animal hasta -por encima del talento excelso y de los verdaderos méritos. En tan -complicada dinámica, ¿no habrá alguna ley de equilibrio que reclame -su menudo concurso como en las trascendentales de la vida la tiene -el gusano y el molusco, que transforman la naturaleza de los terrenos -y alteran el curso de los ríos por simple acumulación? Ya que no -pueden sacar de sí mismos la fuerza que necesitan, se injertan otra -alma, suerte de autoplastia moral que les permite usar una postiza y -hacer alarde de la abundancia falaz que transitoriamente los redime -de su inferioridad...". -</p> -<p> -La tesis de este libro es paradojal; es necesario poseer talento -verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del talento.—<cite>Los -Simuladores del talento</cite>, Buenos Aires, 1904. (Nota de la 3.ª ed.).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> Como complemento lógico de su paradojal estudio sobre los -<em>simuladores del talento</em>, examina Ramos Mejía a los <em>disimuladores -del talento</em>; esta disimulación es un hecho posible, aunque no frecuente. -</p> -<p> -"Así como hay quien simule el talento para vivir y triunfar en -la lucha por la vida, así hay también quien, con el mismo fin, lo disimula; -de manera que, frente al grupo numeroso de los simuladores -está el de los disimuladores. -</p> -<p> -"La disimulación es una función tan defensiva como la otra que -le hace <i lang="fr" xml:lang="fr">pendant</i>. Difieren ambas en que aquélla tiene un carácter de -mayor pasividad y es menos dramática en sus procedimientos. Y, sin -embargo, es más fácil <em>disimular</em> que <em>simular</em>, porque el disimulo, que -no tiene el poder sugerente de la mímica y del ruido, se presta más -fácilmente al análisis y al examen de la curiosidad que a menudo -fracasa frente a la deslumbrante movilidad de ésta. La impenetrable -quietud del disimulador ofrece un procedimiento menos rico de recursos -y de engaños que la inquieta variabilidad del simulador. -</p> -<p> -"El reducido despliegue de sus aptitudes defensivas, se limita -generalmente a <em>achicarse</em>, a reducir la superficie de agresión para -ofrecer menos flancos al ataque y pasar más fácilmente desapercibido. -Posee un dominio genial sobre las funciones de relación, la fisonomía -y la emotividad, de manera que ningún agente de perturbación -sensitiva pueda tomar de sorpresa a la más inquieta fibra muscular -o al más humilde de los cilindros nerviosos que conduce impresión -o movimiento. La oclusión completa de todos los canales de exteriorización, -para que todas las funciones circulatorias de la sensación -se hagan debajo de la superficie tegumentaria, constituye algunas -de las tantas ruedas del aparato destinado a imitar la muerte -y el silencio, la indiferencia y la insensibilidad más completa, a los -fines de ocultación provechosa" <em>Loc. cit.</em>—(Nota de la 3.ª edición).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> Dos psiquiatras italianos, Penta y Del Greco, partiendo de -la observación de los simuladores patológicos, y especialmente de los -simuladores de la locura, se inclinan a ver en la simulación un carácter -psicológico inferior, un estigma degenerativo. Todo lo expuesto en -el presente volumen demuestra que es una de tantas formas de -adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, una manifestación -de la astucia y del fraude, más evolucionada que la brutalidad -y la violencia, como instrumento de lucha y de adaptación.—(Nota -de la 3.ª edición).</p></div></div> - - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_167"></a>[Pg 167]</span></p> -</div> -<h2 class="nobreak" >Cap. V.—Simulación de estados patológicos</h2> - - -<div class="blockquot"> - -<p>I. Su utilidad en la lucha por la vida.—II. Difusión de -estas simulaciones.—III. Objetivo uniforme de sus -diversas formas médico legales.—IV. Principales aspectos -clínicos: eludir el servicio militar, explotación -de la beneficencia, simulación de la locura.—V. -Enfermedades que pueden simularse.—VI. Simulación -de la salud (enfermedades disimuladas).—VII. Conclusiones.</p></div> - - -<h3>I.—S<small>U UTILIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Siendo este ensayo una introducción al estudio -particular de la simulación de la locura, justo será -examinar con diligencia cierto grupo de simulaciones -que conexiona el tema general con el asunto especial -de la parte siguiente.</p> - -<p>Slocker, autor de la mejor monografía sobre enfermedades -simuladas, ve el asunto al través de su -preocupación personal y descubre en las enfermedades -simuladas los problemas de mayor importancia -que se presentan a la consideración del médico. En -verdad, no puede compartirse tal opinión; al médico -le interesan más, sin duda, las enfermedades verdaderas.</p> - -<p>Hacemos esa pueril salvedad para agregar que -no es nuestro propósito abordar el tema siguiendo la -vía trazada por los profesionales que han visto la -cuestión médica, desconociendo la cuestión humana. -No han sospechado que una amplia ley biosociológica -encuadra esos fenómenos en un marco general, abarcando -todos los fenómenos de simulación en la vida -biológica y social. Se ha estudiado en las enfermeda<span class="pagenum"><a id="Page_168"></a>[Pg 168]</span>des -simuladas el hecho clínico y médico-legal, ignorándose -su aspecto psico-sociológico. Para lo primero -basta ser médico; para lo segundo requiérense otros -conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de -los profesionales de la medicina.</p> - -<p>Léese en todos los autores que Hipócrates, Galeno, -Ambrosio Pareo, Silvaticus, Fidelis, Zacchia, -Steurlín, y otros, hacen referencia especial a la simulación -de enfermedades. Fodéré , Belloc, Marc, Dehauss, -Robecourt, Setier, Gilbert, se ocuparon de ella -en el siglo XIX. Respecto de simulaciones especiales -en el ejército, escribieron Souville, Borié, Moricheau-Beaupré, -Percy y Laurent, Coche, Fallot, Hennem, -Hutchinson, Chegue, Marshall, Kirchkof, Isfordink, -en la primera mitad del siglo; en los últimos cincuenta -años la bibliografía es muy vasta. Permanece -clásico el tratado de Boisseau, siendo realmente estimables -los de Duponchel, Devergie, Derblich, Slocker -y pocos más.</p> - -<p>Estudiaremos el asunto de distinta manera; elevando -el punto de observación ensancharemos nuestro -horizonte.</p> - -<p>En los capítulos precedentes hemos visto que el -hombre, como todos los seres vivos, lucha por la vida; -para ello posee medios de diversa índole, que se adaptan -a las condiciones de la lucha; entre los medios -fraudulentos la simulación es de los más generalizados -y asume numerosas formas adaptadas al ambiente.</p> - -<p>Los medios de lucha por la vida se transforman -tendiendo a obtener la mejor adaptación con el menor -esfuerzo, es decir, en el sentido de la menor resistencia.</p> - -<p>En las sociedades humanas el principio de la lucha -por la vida se atenúa progresivamente, desarro<span class="pagenum"><a id="Page_169"></a>[Pg 169]</span>llándose -otro principio, el de asociación, que tiende a -modificar radicalmente las condiciones de la lucha -misma; al antagonismo absoluto entre los individuos, -al <i lang="it" xml:lang="it">mors tua vita mea</i>, se oponen numerosas y complicadas -formas de solidaridad social.</p> - -<p>Esa evolución se caracteriza por fenómenos paralelos, -producidos en la mente humana y en la organización -social. Psíquicamente, tenemos el desarrollo -progresivo de los sentimientos llamados altruístas, -que en la evolución mental de la humanidad tiende -a extender la solidaridad del individuo a la familia, -de ésta a la tribu, de ésta a la raza o a la nación, y -de ésta a la humanidad. Sociológicamente, se caracteriza -por la formación de instituciones que, en su -conjunto, constituyen la beneficencia, evolucionando -de formas primitivamente utilitarias, (beneficencia -positiva) hacia formas cuyo utilitarismo es cada vez -más indirecto, (beneficencia negativa); ambas bien -estudiadas por Spencer. Estas instituciones sociales -resultan de la evolución mental indicada.</p> - -<p>La evolución altruísta de los sentimientos humanos -se inicia en presencia del dolor ajeno. El débil y -el inferior han podido ser objeto de desprecio; no lo -fué nunca el enfermo. El hombre, que busca rehuir -el dolor y encontrar el placer (nosotros diríamos que -trata de seguir su evolución por el camino de las menores -resistencias), debe, necesariamente, conmoverse -ante el dolor de sus semejantes. En el salvaje y en el -niño ya se encuentra ese fundamental sentimiento de -<em>piedad</em>, inherente al hombre considerado como animal -sociable; cuando falta, lo mismo que el sentimiento -de <em>probidad</em>, el hombre es un ser antisocial, es decir, -un delincuente. Confirma nuestras ideas la clásica -definición de Garófalo.</p> - -<p>Considerado el hombre como unidad social, en<span class="pagenum"><a id="Page_170"></a>[Pg 170]</span> -lucha contra sus propios semejantes, su <i lang="la" xml:lang="la">locus minoris -resistentiae</i> para los enemigos debe ser siempre el sentimiento -de piedad, punto de arranque del altruísmo; -las instituciones de beneficencia son su expresión -social. Por esto, dentro de nuestro concepto funcional -de la simulación, debemos encontrar aquí una forma -especial perfectamente adaptada a ese lado vulnerable; -la simulación explota el sentimiento de solidaridad -social, en su forma de piedad por el dolor, y -determina la simulación de estados patológicos.</p> - -<p>No discutiremos las desventajas que el incremento -de la solidaridad social puede tener para la -selección humana; mientras multitudes laboriosas y -fecundas carecen de lo necesario, duele ver que los -manicomios, las cárceles y los asilos entretienen la -cómoda holgazanería de seres improductivos, cuando -no perjudiciales. Es el eterno problema de la lucha -contra el parasitismo social de los degenerados, frente -al de la justa protección a las clases trabajadoras; -un cultor de la frase podría decir que se degenera -a las masas mediante la miseria, para darse luego el -lujo de mantenerlas en ocioso parasitismo. Sergi, en -"Las degeneraciones humanas", ha dedicado un bello -capítulo al estudio de la supervivencia de los débiles -y de los inferiores; Nietzsche la fustigó acremente, -invocando contra ella el mejoramiento selectivo -de la especie humana.</p> - -<p>También pasaremos por alto la dilucidación de -otro problema que, si debiera ser cuidadosa, requeriría, -como la anterior, un volumen aparte. La piedad -y la solidaridad con los enfermos, traducidas en ventajas -reales que la sociedad les brinda en la lucha -por la vida, expresan nuevas formas evolutivas del -utilitarismo individual; la máxima galilea "haz a -otros lo que quisieras fuera hecho contigo mismo"<span class="pagenum"><a id="Page_171"></a>[Pg 171]</span> -es altamente utilitaria; aunque atenúa la lucha por la -vida, no está en contradicción con ella, pues representa -la mejor forma de asociación para la lucha. -Comprobaríase, una vez más, que el altruísmo, lejos -de ser antagonista del individualismo, es su forma -superior y más socializada; corresponde a formas -asociativas de lucha por la vida, que, en definitiva, -son las más ventajosas para los individuos.</p> - -<p>En rigor podríamos ver que la simulación de -enfermedades es paralela a la evolución de la lucha -por la vida entre los hombres. A medida que esta lucha -se atenúa, por el desarrollo de los sentimientos -altruístas de piedad, la simulación de estados patológicos -presenta mayor ventaja y tiende a generalizarse.</p> - -<p>El estudio de la cuestión bajo esta nueva fase -merece tentar a los que han acumulado datos clínicos -y médico-legales sobre las enfermedades simuladas; -hay una rica veta de observaciones psicológicas y sociales -que no han sabido descubrir los autores, demasiado -médicos, que han tratado esa materia. Diríase -que el hábito ha restringido su campo visual al círculo -estrecho de las preocupaciones clínicas.</p> - -<p>Antes de terminar digamos dos palabras sobre -otra cuestión, nacida también del sentimiento de piedad, -cuyo protagonista suele ser el médico. Hay formas -de rutina profesional que perjudican seriamente -a la sociedad. Cuando el médico, llevado por su -piedad, prolonga por días o minutos el dolor de un -enfermo incurable, realiza una crueldad nociva; -procede en armonía con sus sentimientos, propios del -ambiente, recibidos por la herencia y disciplinados -por la educación; pero en realidad cumple una misión -inhumanitaria. La función social de la medicina -debiera ser la defensa biológica de la especie huma<span class="pagenum"><a id="Page_172"></a>[Pg 172]</span>na, -orientada con fines selectivos, tendiendo a la conservación -de los caracteres superiores de la especie -y a la extinción agradable de los incurables y los -degenerados; se evitaría con ello el desperdicio de -fuerzas requerido por el parasitismo social de los -inferiores, alejando, a la vez, la posible transmisión -hereditaria de caracteres inútiles o perjudiciales para -la evolución de la especie. Pero este problema -sólo puede señalarse, por ahora, en el orden teórico. -Acaso los hombres del porvenir, educando sus sentimientos -dentro de una moral que refleje los verdaderos -intereses de la especie, puedan tender hacia una -medicina superior, selectiva; el sereno cálculo desvanecería -una falsa educación sentimental, que contribuye -a la conservación de los degenerados con serios -perjuicios para la especie<a id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p> - - -<h3>II.—D<small>IFUSIÓN DE ESTAS SIMULACIONES</small></h3> - -<p>Las simulaciones de estados patológicos ofrecen -vasto campo de observación y de estudio. Así como -es fácil encontrar en el mundo biológico los primeros -ejemplos de simulación en general, también se -encuentran los de enfermedades simuladas. El hecho -se explica, puesto que entre las especies animales -aparece el principio de asociación para la lucha, originando -el sentimiento de solidaridad; por eso, en -los animales que se asocian pueden encontrarse enfermedades -simuladas.</p> - -<p>Los animales asociados con el hombre, adaptados -a la domesticidad, simulan con frecuencia estados -patológicos. Poseímos un perrito muy inteligente que -<span class="pagenum"><a id="Page_173"></a>[Pg 173]</span>recurría con frecuencia a la astucia. Enfermó en -cierta ocasión y le regalamos de golosinas; curado de -su pasajera dolencia, dos meses más tarde, viendo un -plato con dulce de leche, el astuto animal simuló estar -enfermo; echóse en un rincón llorando enternecedoramente. -Nadie sospechaba el motivo de su repentina -enfermedad; el dulce fué comido sin darle participación -alguna. Pocos momentos después el animal -curó de su fingida dolencia, resignándose, apresuradamente, -a lamer los platos pringosos de dulce.</p> - -<p>Entre los hombres de campo los hay muy hábiles -para reconocer las enfermedades simuladas por los -animales. Todos hemos visto caballos que se fingen -enfermos antes de ser atados; después de estarlo desisten -de su simulación, trabajando sin inconvenientes.</p> - -<p>Es harto conocido el ejemplo del pato que arrastra -el ala al volar, simulando estar herido, con el propósito -de defender su nido mediante esa estratagema. -Al estudiar las simulaciones en el mundo biológico, -hemos recordado que muchos insectos, viéndose amenazados, -fingen estar muertos. Cuando niños, todos -pasamos emocionantes momentos contemplando las -luchas entre el gato y el ratón; este último suele simular -estar mal herido o moribundo para intentar la -fuga en momento inesperado. Recorriendo los libros -de Romanes, Wallace, Cuénot y otros, podría coleccionarse -una larga serie de ejemplos de simulación -de enfermedades en los animales.</p> - -<p>En los hombres son frecuentísimas; en todos los -idiomas y dialectos existen modismos o vocablos especiales -para expresarlas. En la jerga popular mil -frases lo revelan, y algunas de ellas están generalizadas -entre las personas cultas.</p> - -<p>No se crea que el fenómeno es moderno. Basta<span class="pagenum"><a id="Page_174"></a>[Pg 174]</span> -abrir el Génesis para encontrar a Raquel simulando -estar indispuesta para no levantarse de la cama donde -tiene escondidos ciertos ídolos robados; en otra -parte, en el Libro de los Reyes, encontramos a David -simulando haber perdido la razón para sustraerse a -las iras de Saúl; y en otro pasaje de ese libro pornográfico -que se llama la Santa Biblia, Amnón, hijo -de David, simula estar enfermo para guardar cama -y desahogar su amor incestuoso con su propia hermana -Tamar.</p> - -<p>Es seguro que antes de los tiempos a que la Biblia -se refiere existían enfermedades simuladas. Como -observa Tomellini, el hombre debió concebir esta -forma de simulación al observar por vez primera que -ante el quejumbroso ¡ay! del enfermo sus semejantes -le rodeaban de atenciones cuidadosas, eximiéndole de -ciertos deberes fundamentales que la lucha por la vida -impone. Sin engolfarnos en el análisis de las formas -que debió revestir este fenómeno a través de la historia, -limitémonos a decir que donde hay asociación -en la lucha y sentimientos de solidaridad social, algunos -sujetos astutos simulan estar enfermos para -explotar esos sentimientos.</p> - -<p>En un epigrama de Marcial encontramos la historia -picaresca de Celio, que simulaba estar enfermo -de gota para no cumplir ciertas obligaciones de la -vida cortesana; pero con tan mala suerte que a fuerza -de fingir la enfermedad acabó por contraerla de veras. -Apiano cuenta de un tal que para esquivar persecuciones -se fingía ciego, no sospechando que al quitarse -el emplasto se encontraría realmente privado -de la vista; y Plinio, para probar la fuerza de la imaginación, -refiere de un sujeto que soñó estar ciego y -despertó privado de la vista. No son raros los hechos -de este género; Montaigne, en sus ensayos (Libro II,<span class="pagenum"><a id="Page_175"></a>[Pg 175]</span> -Cap. XXV), aconsejó "de ne contrefaire le malade", -por ser peligroso para el simulador.</p> - -<p>Es seguro que en ciertas épocas de mayor relajación -moral se ha difundido extraordinariamente la -costumbre de simular enfermedades. Casos hay de -ella en la mitología y Ulises se valió muchas veces de -este recurso para salir de aprietos. En la edad media -esta clase de superchería llegó a ser epidémica; bástenos -recordar la famosa "Cour des Miracles", donde -se reunían todos los mendigos, pícaros y trapizondistas -del viejo París. La novela picaresca española es -una verdadera enciclopedia de simulaciones y difícil -es encontrar un sólo relato en que no aparezca un -falso mendigo que simule enfermedades para explotar -la credulidad del prójimo.</p> - -<p>Son muchísimos, sin duda, los acontecimientos -históricos de importancia en que la simulación por -parte de altos personajes juega un papel principal; -Boisseau indica varios; otros son recordados en el -diccionario de medicina de Dechambre y algunos en -los demás autores. Pero no es nuestra tarea repetir -sus datos ni investigar otros nuevos; Ésa es obra paciente -de cronistas.</p> - -<p>Sólo agregaremos que la disimulación de las enfermedades -responde siempre al propósito general de -todas las simulaciones: el fin es adaptarse en el sentido -de las menores resistencias. La simulación de la -enfermedad es, precisamente, una disimulación de la -salud, y viceversa. Simúlase la enfermedad cuando -ella ofrece ventaja sobre la salud; se simula ésta -cuando la enfermedad coloca al sujeto en condiciones -desfavorables que conviene ocultar.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_176"></a>[Pg 176]</span></p> - - -<h3>III.—O<small>BJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS</small></h3> - -<p>Desde el punto de vista médico-legal la simulación -de enfermedades comprende fenómenos muy -diversos. Slocker los especifica como sigue: <em>Simular</em> -una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes -del proceso simulado; disimularla es ocultar las -manifestaciones sintomáticas con que la enfermedad -real perturba las funciones biológicas; <em>pretextarla</em> -es referir las manifestaciones patológicas, procurando -demostrarlas incompatibles con determinadas funciones; -<em>provocarla</em> es ponerse en las condiciones necesarias -para alterar una o varias funciones normales; -<em>exagerarla</em> es presentar con mayor intensidad los -síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así fijados -esos conceptos parciales, dedúcese claramente -que todos entran en el concepto genérico de la <em>simulación</em>. -Disimular es simular el estado fisiológico; -pretextar es simular la incompatibilidad entre una -enfermedad y el cumplimiento de una obligación; -provocar es simular que han sido espontáneas las -condiciones determinantes de la enfermedad; y, finalmente, -exagerar es simular manifestaciones patológicas -mayores que las existentes.</p> - -<p>Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el -punto de vista médico-legal, las determinaciones periciales -o simplemente diagnósticas han de referirse -a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación -de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. -Determinar si un individuo está enfermo o finge estarlo, -o bien si es verdadero el defecto físico que presenta; -2.º. Determinar si un individuo, que dice estar -sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; -3.º. Determinar el fondo de incompatibilidad que la -enfermedad alegada puede tener para las funciones<span class="pagenum"><a id="Page_177"></a>[Pg 177]</span> -que debe desempeñar el individuo afectado; 4.º. Determinar -si una enfermedad, lesión o defecto físico, han -sido provocados.</p> - -<p>En la práctica médico-legal algunas simulaciones -de estados patológicos tienen interés especial. -Fuera de la simulación de la locura, que dilucidaremos -extensamente, el médico legista suele encontrar -simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis -traumáticas, de estupro, de impotencia, de suicidio, -etc., etc. Todos esos casos pueden revestir un -alto interés penal o civil, habiéndose determinado -para cada uno de ellos normas especiales que permiten, -casi siempre, desenmascarar a los simuladores.</p> - - -<h3>IV.—P<small>RINCIPALES ASPECTOS CLÍNICOS</small></h3> - -<p>Pertenece a los tratados especiales el estudio clínico -de las enfermedades simuladas; muchos autores -lo han realizado satisfactoriamente. Nuestras observaciones -personales poco pueden agregar y su interés -sería muy relativo.</p> - -<p>En cambio, procuraremos encuadrarla dentro de -principios generales, encarando el estudio de sus -factores determinantes para hacer resaltar que su -objetivo es obtener una ventaja en la lucha por la -vida; señalaremos cuál es, en nuestro concepto, su -evolución y cuál la profilaxia que puede suprimirlas.</p> - -<p>Boisseau afirma que la realización de cualquier -acto útil o de interés puede determinar un hecho -de esta índole. Esta verdad general, concordante con -nuestra ley, no debe interpretarse en un sentido absoluto, -pues ciertos sujetos simulan, por causas pa<span class="pagenum"><a id="Page_178"></a>[Pg 178]</span>tológicas -o por temperamento, como vimos al analizar -la psicología de los simuladores.</p> - -<p>La simulación de enfermedades es frecuente entre -los neurópatas, especialmente entre los histéricos; -la imitación y la sugestión tienen en ellos primordial -importancia. Hemos conocido un histérico cuyo -anhelo supremo era que el médico se preocupara diariamente -de él; vecino de cama de un sujeto afectado -de parálisis espinal de Brown-Séquard, observó que -este enfermo era objeto de cuidadoso examen diario; -un día le vimos pasear por la sala arrastrando -la pierna derecha, y al interrogarle nos manifestó que -tenía insensible la pierna izquierda; observamos cuidadosamente -su injustificada sintomatología, comprobando -que el histérico simulaba las dolencias de -su vecino para atraer la atención de los médicos. Un -neurasténico simulaba vómitos y dificultades digestivas -para obtener una dieta especial que se daba a -otros pacientes.</p> - -<p>Las causas varían al infinito. Una joven señora, -a la que nada faltaba en su hogar, sentía necesidad -de ser infiel a su marido; celoso éste, no la -dejaba satisfacer sus inclinaciones. Ella, entonces, -simuló estar afectada de histeria; el esposo, en presencia -de sus ataques, cada vez más intensos, le -permitió recorrer varios consultorios médicos, donde -ella obtenía de los facultativos el único remedio compatible -con su enfermedad. Otro falso enfermo ofreció -el reverso de la medalla; era un joven ligado -por vínculos de convivencia a una mujer que no -amaba; faltándole valor para abandonarla sin justificación, -fingióse enfermo, consultó al médico y le -refirió ciertos datos que imponían el diagnóstico de -una enfermedad vergonzosa. Provisto de las correspondientes -recetas, inició un tratamiento de friccio<span class="pagenum"><a id="Page_179"></a>[Pg 179]</span>nes -mercuriales y yoduro; la víctima del engaño se -apresuró a averiguar para qué servía ese tratamiento -y cuando lo supo le abandonó indignada. El simulador -obtuvo así el éxito más completo.</p> - -<p>En la forma parcial de agravación de los síntomas, -la simulación de enfermedades es frecuentísima -en los hospitales, donde los huéspedes quieren -evitar que se les despida para no perder la pensión -de la beneficencia pública. Enfermos curados, al despedírseles, -simulan ser nuevamente atacados por la -enfermedad o acusan la simple exageración de alguno -de los síntomas. Quien haya asistido a una sala -de hospital conoce la frecuencia de esos casos.</p> - -<p>Otro falso enfermo recorría consultorios particulares -exponiendo sus lamentaciones por imaginarias -dolencias; cuando el médico había formulado la -receta, el presunto enfermo se echaba a llorar y confesaba, -con voz entrecortada por sollozos, que faltábale -dinero para adquirir los medicamentos. El médico, -por verdadera generosidad o por librarse del -importuno, dábale la suma necesaria para la adquisición -de los remedios. El dinero no terminaba en -la farmacia, sino en la taberna, donde el simulador -bebía a la salud de la credulidad médica.</p> - -<p>En las prácticas de la justicia menuda es harto -conocido y explotado el expediente de las enfermedades -simuladas, ya para eludir citaciones del juez, -ya para evitar un desalojo forzoso del domicilio. En -algunos casos hay simple pretextación o alegación -de enfermedad; otras veces, cuando el juez puede -ordenar se verifique la verdad del padecimiento alegado, -el supuesto enfermo se mete en cama, simulando -ante el físico los síntomas de la enfermedad certificada -por un médico amigo.</p> - -<p>Una menor de edad presentóse ante la justi<span class="pagenum"><a id="Page_180"></a>[Pg 180]</span>cia -de Buenos Aires exhibiendo lesiones que decía -le causara su padre, para disuadirla de un noviazgo -sentimental e inducirla a un matrimonio de conveniencia; -el juez quitó al padre su patria potestad -y autorizó el casamiento de la menor. Por vía extrajudicial -se supo que las lesiones no se las había -inferido el padre sino la misma menor, por consejo -del novio. Pero ya estaban casados.</p> - -<p>En la clínica de criminología del profesor De -Veyga es frecuente ver individuos que se presentan -a los médicos simulando enfermedades diversas; su -propósito es ser enviados a un hospital para sanar -allí en seguida y recuperar inmediatamente la libertad. -Otros, afectados por enfermedades crónicas, -reumatismos, gota militar, tuberculosis, se limitan a -simular una exacerbación de los síntomas o una crisis -aguda de su mal.</p> - -<p>Los casos enunciados dan una idea de la innumerable -diversidad de causas que pueden motivar -la simulación de estados patológicos y del variado aspecto -clínico que ella puede revestir. Pero tres son -las formas notables, abarcando por sí solas la mayor -parte de las cuestiones médico-legales.</p> - -<p>La primera encuentra su origen en la aversión -al servicio militar y es usual en los conscriptos que -pretenden eludirlo; cuenta una bibliografía muy vasta -y ofrece buen número de casos en la observación -diaria. La segunda es la explotación de la beneficencia -por falsos mendigos; aunque su aparición es -antigua como la caridad misma, su bibliografía es -corta y no sistemática. La tercera consiste en la simulación -de enfermedades mentales con el propósito -de eludir la acción de la justicia penal, siendo privilegio -de los delincuentes que se encuentran procesados.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_181"></a>[Pg 181]</span></p> - -<p>Analizaremos brevemente las dos primeras, limitándonos -a dar su interpretación general mediante -un criterio sociológico; lo único original que cabe -a su respecto. De la tercera nos ocuparemos en la -parte especial.</p> - -<p>1.º. <em>Eludir el servicio militar.</em>—Los estudios -sociológicos demuestran que la fuerza brutal, colectivamente -organizada, fué en los siglos pasados el medio -más común de lucha por la vida entre las -tribus, las naciones o las razas. En este hecho encuentra -su origen el sentimiento patriótico: es la representación -psicológica colectiva del sentimiento de -solidaridad entre los miembros de un estado.</p> - -<p>La organización progresiva de las instituciones -militares tiene por objeto hacerlas más eficaces para -sus fines. En esas condiciones es lógico que todos -los miembros de una sociedad cooperen a la tarea -colectiva de la guerra, cuando los intereses comunes -lo exigen. Consecuencia de ello es el derecho de la -sociedad para imponer a los individuos la obligación -del servicio militar; se considera como un verdadero -delito el acto antisocial de simular una enfermedad -para eludir ese deber.</p> - -<p>Así han nacido las disposiciones legales que castigan -a los simuladores de estados patológicos, siendo -su consecuencia el refinamiento de los medios empleados -para descubrirlos.</p> - -<p>Pero todas las instituciones evolucionan. A medida -que los pueblos se civilizan, las formas de lucha -por la vida se mortifican y los medios empleados -en ella se transforman. Las nuevas formas de organización -económica han elevado la capacidad productiva -de los pueblos; la guerra militar para la -conquista de las fuentes naturales de riqueza tiende -a ser substituida por otra guerra económica que<span class="pagenum"><a id="Page_182"></a>[Pg 182]</span> -conquiste mercados para los excesos de producción. -Por eso entre pueblos civilizados la guerra tenderá, -cada día más, a ser una contradicción con la civilización -misma; si aún es posible,—lo es, pues se produce,—débese -a que las instituciones políticas no han -evolucionado en armonía con el desenvolvimiento de -la capacidad económica de la humanidad. Pero ya, al -concepto de patria, como forma límite del sentimiento -de solidaridad, los espíritus que escrutan el porvenir -tienden a substituir el concepto de la solidaridad -entre todos los países homogéneamente civilizados, -ampliando el sentimiento patriótico con el de -humanitarismo.</p> - -<p>La difusión de esas ideas impone modificar el -criterio médico-legal con que hasta nuestros días se -ha encarado el problema de la simulación de enfermedades -para eludir el servicio militar. Es justo, -ciertamente, castigar esos hechos si se los considera -como la transgresión de un deber social; pero no -lo es menos que ese deber deja de serlo en algunos -individuos, convencidos del carácter pernicioso de -la guerra entre naciones civilizadas. No es sorprendente, -pues, que viendo en el militarismo una causa -de guerra y de despotismo, algunos hombres traten -de eludir el servicio de las armas que riñe con sus -más íntimos sentimientos. Hay factores altamente morales -que justifican esa repulsión; el militarismo -ha sido señalado como causa de injusticia y de opresión, -contrario a toda justicia y derecho. Se ha dicho -que es una escuela de asesinato colectivo e irresponsable; -las investigaciones de A. Hamon sobre la -"psicología del militar profesional" tienden a probar -que en el ambiente del cuartel domina una moralidad -baja y antisocial. Frente a la sociedad, que -obliga legalmente al ciudadano a ser soldado, el hom<span class="pagenum"><a id="Page_183"></a>[Pg 183]</span>bre -bueno y humanitario puede tener horror al cumplimiento -de lo que no considera un deber, sino una -coacción.</p> - -<p>Esas razones morales inducen a pensar que la -simulación de enfermedades en los conscriptos no cederá -a los pobres recursos de los médicos militares, -ni será eficazmente combatida por la coerción de -leyes especiales. Los artificios inventados para descubrir -a los simuladores son recursos explicables por -la necesidad de servir a la ley; pero revelan desconocimiento -de otros factores que mueven los sentimientos -humanos y transforman las instituciones sociales.</p> - -<p>No haremos inventario del arsenal de los médicos -militares contra las enfermedades simuladas; ellos -están expuestos a errores inhumanos y no evitan la -injusticia de imponer el servicio militar, a quien lo -considera inmoral. Por referencia de alguien que lo -presenció, conocemos el caso siguiente: en una Sanidad -Militar se aplicaron a un sordo-mudo verdadero -ciento ochenta puntas de fuego, en varias sesiones, -por sospecharse que fuera simulador.</p> - -<p>Nosotros vemos la cuestión de otra manera. El -militarismo, cumplida su evolución histórica, debe -tender a atenuarse entre los pueblos civilizados, cuestión -de años o de siglos. Esa atenuación será progresiva, -restringiéndose el tiempo del servicio militar; -de sus actuales formas permanentes pasará al fin a -ser un agradable deporte cívico, como es ya en Suiza. -De esa manera desaparecería la necesidad de simular -enfermedades para eludirlo.</p> - -<p>La verdadera profilaxia consistirá en el advenimiento -de formas superiores de civilización, donde -las luchas violentas sean reemplazadas por la competencia -en el mercado de la producción y por nue<span class="pagenum"><a id="Page_184"></a>[Pg 184]</span>vas -normas jurídicas de las relaciones internacionales. -Ésa es la única profilaxia; obra de lustros, de -siglos, poco importa: los siglos son ínfimos espacios -de tiempo en la evolución de la humanidad.</p> - -<p>2.º. <em>Explotación de la beneficencia.</em>—Diversas -monografías, curiosas algunas, novelescas otras, han -ilustrado este grupo de simulaciones, cuyo fin es la -explotación de la caridad pública y privada. Víctor -Hugo le dedica párrafos hermosos en su imperecedera -"Notre-Dame de París".</p> - -<p>Es de Puisbarand la conocida frase: "los peores -enemigos de los pobres son los mendigos"; podría -completarse agregando que los peores enemigos de -los mendigos son los falsos mendigos. Pero Puisbarand -no nos dijo por qué hay hombres que viven simulando -estar enfermos. Esas causas son principalmente -sociales. Desde que la sociedad no asegura a -todos sus miembros una educación integral, capaz de -adaptarlos a las condiciones de lucha por la vida, -muchos sujetos carecen de inclinación por el trabajo, -único medio honesto de vivir. Por otra parte, este -parasitismo social es debido a que no siempre los -individuos están en condiciones de poderse dedicar -a un trabajo elegido en armonía con sus tendencias; -muchos que se ven obligados a aceptarlo en condiciones -inhumanas, por su cantidad y por su calidad, se -sienten inclinados a odiarlo. Bien ha demostrado Ferriani -que las condiciones antisociales del trabajo industrial -convierten al niño en vago y después en ladronzuelo, -por odio al taller, que, en lugar de ser -una escuela donde se enseñe a trabajar, es una cárcel -donde se le explota sin consideración; las condiciones -sociales determinan la delincuencia ocasional, -en sus formas de fraudulencia y vagancia, combina<span class="pagenum"><a id="Page_185"></a>[Pg 185]</span>das -en los mendigos profesionales que simulan estados -patológicos.</p> - -<p>En estos sujetos la <i lang="fr" xml:lang="fr">mise en scéne</i> suele ser aparatosa -y refinada. En Chicago, según refirió la prensa, -la policía descubrió un club de mendigos, hace -algunos años, en West Adam Street. Encontróse allí -una comitiva de sujetos sanísimos y alegres, que comían, -bebían, jugaban, fumaban y poseían una biblioteca -de filósofos clásicos para recrear sus ratos -de ocio. Todos ellos, durante el día, simulaban ser -cojos, ciegos, mudos, idiotas, sordos, y mendigaban -por las calles de la ciudad; por la noche reuníanse -en su club para gozar tranquilamente las ganancias -de su "trabajo" diario. La policía encontró, en una -de las habitaciones, gran cantidad de carretelas para -tullidos, muletas, piernas de palo, zapatos simulando -pies deformes, anteojeras y vendas para los ojos, -bastones para ancianos débiles, barbas postizas, cajas -de pintura destinadas a simular sobre la piel toda -clase de llagas y pústulas, ocupándose en esta especialidad -dos miembros del club, verdaderos artistas -del pincel. Había numerosos carteles con inscripciones -apropiadas: "soy ciego de nacimiento", "soy -sordo-mudo por un susto", "inválido de la guerra -civil", "ha adquirido su lepra prestando servicios -a otros enfermos", etc. Arrestados, se comprobó su -excelente estado de salud y sus aptitudes para el trabajo; -desde largo tiempo habíanse asociado para explotar -la caridad de los filántropos, en perjuicio de -los verdaderos pobres.</p> - -<p>Casos como el anterior—que por su magnitud -alcanzó cierta celebridad—ocurren en todas las grandes -ciudades. En Buenos Aires la mendicidad fraudulenta -aún no ha alcanzado vastas proporciones. -Conocimos, sin embargo, un ladrón profesional que<span class="pagenum"><a id="Page_186"></a>[Pg 186]</span> -nos refirió haber sido ciego de profesión durante cinco -años; ejerció "honradamente" su trabajo con discretas -ganancias, hasta que la policía descubrió su -fraude y le arrestó. En la prisión conoció a varios -ladrones profesionales; al ser puesto en libertad no -pudo volver a su antiguo oficio de ciego, y se dedicó -al robo profesional con sus nuevos amigos.</p> - -<p>En las puertas de las iglesias no es raro ver -sujetos tullidos que, terminada su tarea, se retiran -tranquilamente a sus casas, muy mejorados de su -enfermedad. Un enfermo de la Sala de nerviosos -del hospital San Roque ejercía la mendicidad fraudulenta; -era un antiguo hemiplégico, cuya pierna -funcionaba casi normalmente, presentando impotencia -del brazo; este sujeto solía pedir permiso para -salir uno o dos días por semana, regresando al hospital -provisto de dinero para tabaco y otras pequeñeces. -Supimos que en esas salidas mendigaba, exagerando -su hemiplegia y simulando la afasia observada -en otros enfermos de la sala.</p> - -<p>Estos fraudes han motivado la organización de -la caridad social, en sentido de proporcionar trabajo -apropiado a todos los mendigos en institutos - <i lang="la" xml:lang="la">ad hoc</i>, encargándose la policía de perseguir a todos -los pícaros que no tienen cabida en ellos; son buenos -modelos los institutos existentes en Londres y -en Bruselas.</p> - -<p>En suma, sea como fuere, la terapéutica de las -simulaciones usadas para explotar la filantropía debe -convertirse en profilaxia; si el mal tiene hondas -raíces sociales, es necesario llevar a cabo una serie -de reformas que hagan del trabajo un agradable deber -para todos, y no como es hoy un yugo penoso -para algunos. Impónese infundir a cada individuo la -noción de los deberes impuestos por la solidaridad so<span class="pagenum"><a id="Page_187"></a>[Pg 187]</span>cial, -que a todos beneficia. Y, por fin, deben desaparecer -esas formas agudas de la miseria que deprimen -el espíritu, degradándolo hasta formas inferiores -de lucha por la vida que simulan lo más desagradable -en la vida humana: la enfermedad.</p> - -<p>Ésa será la profilaxia eficaz contra tales simulaciones; -será obra de mucho tiempo, pues aún son -pocos los países civilizados que pueden pensar en -tales reformas. En algunos está ya suprimida la -mendicidad y todo inválido tiene derecho a ser asistido -por el Estado.</p> - -<p>Recorridos esos dos grandes grupos de causas de -la simulación de estados patológicos, no insistiremos -sobre las demás, menos frecuentes y sumamente variables. -Tendrían su sitio en un tratado especial -que no sabríamos escribir. Réstanos citar las conclusiones -de nuestros estudios sobre el grupo más importante.</p> - -<p>3.º. <em>Simulación de la locura.</em>—Es necesario considerarla -desde tres puntos de vista diversos.</p> - -<p><em>a</em>)—<em>en general.</em> Las condiciones en que se desenvuelve -la lucha por la vida en el ambiente social -civilizado pueden hacer individualmente provechosa -la simulación de la locura, como forma de mejor adaptación -a las condiciones de lucha; ya sea directamente, -favoreciendo al simulador, ya indirectamente, -disminuyendo las resistencias que el ambiente opone -al desarrollo y expansión de su personalidad.</p> - -<p><em>b</em>)—<em>por alienados verdaderos.</em> La persistencia de -la razón en los alienados y la inconsciencia de su -verdadero estado mental mórbido, les permite comprender -las ventajas que reporta la simulación de la -locura en diversas circunstancias de la lucha por la -vida, determinando el fenómeno de la "sobresimulación", -o simulación de la locura por alienados ver<span class="pagenum"><a id="Page_188"></a>[Pg 188]</span>daderos. -En cambio, toda vez que el alienado es -consciente de su locura o comprende las desventajas -que ésta le produce en la lucha por la vida, "disimula" -su alienación, equivaliendo este fenómeno a -una simulación de la salud, subordinada al mismo -criterio utilitario.</p> - -<p><em>c</em>)—<em>por los delincuentes.</em> La simulación de la locura -por los delincuentes está subordinada a circunstancias -propias de la legislación penal contemporánea.—Los -delincuentes, además de luchar por la vida -como los demás hombres, luchan contra el ambiente -jurídico-penal de la sociedad en que viven.—Ese -ambiente jurídico, concretado en leyes penales, condena -al delincuente castigándole por la ejecución del -acto cuya <em>responsabilidad</em> le imputa; en cambio, no -condena al delincuente alienado, considerándole <em>irresponsable</em> -de su delito.—El delincuente, en su lucha -por la vida contra el ambiente jurídico, simula ser -alienado para eludir la responsabilidad del acto delictuoso -y ser eximido de pena.</p> - -<p>La falta de criterio uniforme en el estudio de -la simulación de la locura, explica las opiniones divergentes -de los autores acerca de su frecuencia y -de su interpretación clínica. Las estadísticas publicadas -no pueden compararse entre sí; carecen de valor -científico por estar levantadas en condiciones heterogéneas -y por haberse apreciado de diversos modos -las relaciones entre las verdaderas anomalías psicológicas -de los delincuentes simuladores y la locura -simulada.—Subordinándose la simulación de la locura -por los delincuentes a circunstancias propias de -la legislación penal contemporánea, el verdadero criterio -para su interpretación debe ser "clínico-jurídico". -La locura en el concepto de la ley penal, está -representada por formas clínicas definidas que con<span class="pagenum"><a id="Page_189"></a>[Pg 189]</span>fieren -la irresponsabilidad; las anomalías psíquicas -de los simuladores no corresponden al concepto clínico -y jurídico de la locura como causa eximente -de pena. El delincuente simulador no simula porque -tiene anomalías psíquicas verdaderas, sino a pesar -de tenerlas, contra lo afirmado hasta ahora por -los autores que se ocuparon de esta materia.—Los -delincuentes simuladores presentan las anomalías -propias de las diversas categorías de delincuentes; -pero como ellas no confieren irresponsabilidad, simulan -formas "clínico-jurídicas" de locura, siendo éstas -las únicas que eximen legalmente de la responsabilidad.</p> - -<p>En las diversas categorías de delincuentes las -anormalidades psicológicas se presentan con desigual -intensidad y con modalidades diversas. Contra las -ideas predominantes en la actualidad, debe considerarse -que la posibilidad de simular la locura para -eludir la represión penal es en absoluto independiente -de esas anormalidades psicológicas; los delincuentes -más anormales son los menos aptos para usar de -este medio defensivo en su lucha por la vida. La -posibilidad de la simulación está en razón inversa -del grado de degeneración psíquica del delincuente.</p> - -<p>Los delincuentes que intentan eludir la represión -penal simulan formas "clínico-jurídicas" de -alienación y no simples anormalidades atípicas, pues -sólo las primeras confieren la irresponsabilidad penal.—Las -formas simuladas pueden referirse a cinco -grupos de síndromes: maníacos, depresivos, delirantes -o paranoicos, episodios psicopáticos y estados -confuso-demenciales. Por orden de frecuencia, encuéntranse -los fenómenos delirantes o paranoicos, los -síndromes maníacos, los síndromes depresivos, los -estados confuso-demenciales y los episodios psicopáti<span class="pagenum"><a id="Page_190"></a>[Pg 190]</span>cos.—Suele, -excepcionalmente, observarse la simulación -de la locura en ex alienados, como también el -enloquecimiento de los simuladores.—Las locuras simuladas -carecen, generalmente, de unidad nosológica.</p> - -<p>El estudio de las locuras simuladas con relación -a la herencia, antecedentes patológicos individuales, -raza, edad, instrucción, sexo, educación, estado civil, -profesión, ambiente social y carácter individual -de los simuladores, revela algunas particularidades -especiales, aunque no de significación clínica muy -característica.—Sobre las modalidades clínicas de las -locuras simuladas influyen la tendencia al menor esfuerzo, -el carácter, la vulgarización de las formas -simuladas, la imitación, la sugestión y otros factores -de menor importancia.—Los delincuentes simuladores -pertenecen, en su gran mayoría, a las categorías -en que predominan los factores externos o -sociales en la determinación del delito; los delincuentes -natos dan una reducida minoría de simuladores -y no tienen tendencias espontáneas a la simulación.</p> - -<p>Actualmente llámase "alienados delincuentes" a -individuos psicológicamente heterogéneos, unificándolos -jurídicamente por su irresponsabilidad penal; -los verdaderos "alienados delincuentes" son aquéllos -cuyo delito es una resultante de su locura.—La mayoría -de los alienados comunes ha cometido actos -delictuosos; en los estudios sobre "alienados delincuentes" -sólo figuran los <em>procesados</em>, sean más o menos -delincuentes que los alienados comunes no procesados.—El -delito de los locos suele presentar caracteres -especiales, que permiten una relativa presunción -diagnóstica sobre el estado mental del agente; -pero ningún signo diferencial posee valor abso<span class="pagenum"><a id="Page_191"></a>[Pg 191]</span>luto -que permita afirmar la simulación.—El delito -de algunos alienados tiene caracteres bien definidos -según la forma clínica de locura; en los simuladores -esa relación es muy excepcional.—Por el simple estudio -de los caracteres del acto delictuoso es posible -descubrir la simulación de la locura en algunos delincuentes; -pero esa posibilidad no implica una certidumbre, -ni es generalizable a todos los casos observables -en la práctica de la medicina forense.</p> - -<p>Los numerosos elementos que ofrece la clínica -psiquiátrica para establecer el diagnóstico diferencial -entre los delincuentes simuladores y los alienados -delincuentes, agréganse a los datos obtenidos estudiando -el delito en sus relaciones con la locura o -la simulación y constituyen un conjunto de factores -útiles para llegar al diagnóstico; pero su valor es -siempre relativo, no absoluto. Por eso el perito puede -verse precisado a recurrir a medios especiales, -dirigidos directamente a desenmascarar la simulación.</p> - -<p>Los recursos especiales de índole astuta empleados -para descubrir a los simuladores son variables -en cada caso y pueden ser útiles. Los medios coercitivos -y tóxicos no deben emplearse jamás. La pletismografía -no es aplicable al diagnóstico diferencial -entre la locura y la simulación. Cada día es más difícil -el éxito de los simuladores; pero no puede afirmarse -su imposibilidad, dada la relatividad de nuestros -elementos de investigación y la falta de un solo -carácter "patognomónico".</p> - -<p>Las dificultades médico-legales que presentan los -casos de simulación de la locura por los delincuentes, -son determinadas por las deficiencias de concepto -y de procedimiento inherentes a los sistemas -penales contemporáneos. En la práctica de la psico<span class="pagenum"><a id="Page_192"></a>[Pg 192]</span>patología -forense son indispensables tres reformas: -1.ª. A todo delincuente supuesto alienado debe observársele -en una clínica psiquiátrica debidamente organizada; -2.ª. Deben ser peritos los médicos de la clínica; -3.ª. El plazo para la observación será indeterminado.—La -presente posición jurídica de los simuladores -es la de los delincuentes comunes, no atenuada -ni agravada por la simulación.</p> - -<p>Demostrado que la simulación de la locura por -los delincuentes nace del criterio jurídico que aplica -la pena según la responsabilidad e irresponsabilidad -del sujeto, su profilaxia debe consistir en una -reforma jurídica que la convierta en nociva para el -simulador. Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad -del delincuente por la aplicación de la defensa -social proporcionalmente a su temibilidad, la -simulación de la locura tórnase perjudicial para los -simuladores, desapareciendo de la psicopatología forense.</p> - -<p>Las leyes de la simulación en el mundo biológico -(mimetismo) se comprueban también en la simulación -de la locura por los delincuentes.—Existe -un estrecho paralelismo entre las transformaciones -del ambiente jurídico y la evolución de la simulación -de la locura.—Fué desventajosa cuando la posición -de los alienados ante la ley penal era más grave -que la de los delincuentes; pasó a ser ventajosa cuando -se reconoció la irresponsabilidad penal de los alienados -delincuentes; será nuevamente desventajosa -cuando se reconozca su mayor temibilidad y sobre -ésta se funde la represión penal.</p> - - -<h3>V.—E<small>NFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE</small></h3> - -<p>El número de enfermedades que pueden simularse -aumenta proporcionalmente a la difusión de<span class="pagenum"><a id="Page_193"></a>[Pg 193]</span> -los conocimientos médicos, entre los profanos; sus -probabilidades de éxito disminuyen en razón directa -de los adelantos científicos del diagnóstico médico. -Cuando los médicos sabían menos, la simulación era -fácil; actualmente es cada día más difícil.</p> - -<p>Recorriendo numerosos tratados de medicina militar -y obras especiales sobre enfermedades simuladas, -encontramos en número enorme las que se ha -intentado simular. Para dar una idea de ello no -bastaría su simple enumeración, y sería imposible -tratar de cada una en particular<a id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>.</p> - -<p>Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones -son muy hábiles y podrían despistar a más de -un médico inexperto. No se trata simplemente de -síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo -origen escapa a la perspicacia del perito. Algunos -simuladores se provocan una aceleración del pulso, -acompañada de ligera excitación y elevación de la -<span class="pagenum"><a id="Page_194"></a>[Pg 194]</span>temperatura cutánea, mediante la permanencia en -el recto de supositorios irritantes, o bien de ajo y -tabaco, provocando su contacto una hiperemia rectal -intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más -conocido es el recurso empleado para simular la fiebre; -el simulador frota la cubeta del termómetro en -un pliegue de la camisa y le imprime un movimiento -de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del -sistema consiste en que el sujeto no puede graduar -su fraude y de pronto tiene 45 grados que contrastan -con su excelente estado general. Nunca olvidaremos -un caso de "fiebre histérica" observada por -dos colegas distinguidos, que demostramos ser una -burda simulación.</p> - -<p>Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados -por los presidiarios franceses de Nueva Caledonia -para simular las manifestaciones del escorbuto. -Se frotan los miembros inferiores con corteza -de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica -que toma un ligero tinte vinoso al ser expuesta -al aire. Se producen los edemas mediante ligaduras -aplicadas en los miembros y sobre las partes así -edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas, -golpeándose con una muñeca de lienzo llena -de sal o arena mojada; frótanse fuertemente las encías -con la misma corteza y las hacen sangrar pinchándolas -con una aguja. (Slocker).</p> - -<p>La midriasis suele ser frecuentemente simulada -mediante instilaciones de atropina; la simulación de -la miosis, por la eserina y otros constrictores pupilares, -es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser provocadas -o mantenidas mediante la irritación artificial -de la conjuntiva; algunas veces se emplean substancias -que obran física o químicamente.</p> - -<p>Es conocidísimo el caso de un simulador cuya<span class="pagenum"><a id="Page_195"></a>[Pg 195]</span> -conjuntivitis no cedía a ningún tratamiento; habiéndole -aislado y maniatado para evitar su fraude, descubrióse -que mantenía su afección aplicando el ojo -durante horas junto al agujero de la cerradura, donde -la corriente de aire frío se encargaba de satisfacer -su propósito. Mencionan todos los autores la -provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario -del pus blenorrágico. Marshall observó una -verdadera epidemia de estos casos en soldados ingleses -que deseaban obtener su licencia. Se refieren -casos de cataratas provocadas mediante la introducción -de agujas muy finas hasta el cristalino; Gavin -observó nueve casos en un mismo cuerpo de lanceros. -Las otorreas suelen simularse introduciendo -miel, queso blando, jugos animales o vegetales, sangre, -etc., en el conducto auditivo externo; otras veces -son provocadas introduciendo cuerpos extraños.</p> - -<p>Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas, -especialmente por neurópatas que desean -preocupar a sus médicos. Conocimos una enferma que -se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas, -acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con -mucosidades, la esputaba, simulando violentos accesos -de tos; bastó indicarle que su fraude era conocido -para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis -simúlase por análogos procedimientos, tragando -la sangre y vomitándola en seguida. Muchos enfermos -consiguen fácilmente hacer sangrar sus encías o -muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de -la garganta.</p> - -<p>Las simulaciones de la ictericia son conocidas -de antigua fecha. Las más burdas consisten en mojar -el cuerpo con soluciones colorantes. Fumando tabaco -macerado en aceite de coco al que se añade el fósforo -de una cerilla se obtienen perturbaciones generales,<span class="pagenum"><a id="Page_196"></a>[Pg 196]</span> -color ictérico de la piel y de las conjuntivas; este -ardid, recordado por Benoit, es un verdadero envenenamiento -por el fósforo. Más ingenioso es el que -describe Slocker; consiste en colocar en la axila una -compresa de algodón empapada en vinagre y espolvoreada -con azafrán, previamente sumergido en -aquel líquido durante algunas horas; hecha la aplicación, -el individuo se acuesta, provoca una abundante -transpiración, apareciendo pronto un color amarillento -en todo el cuerpo, inclusive en las conjuntivas. -Un médico nos refiere haber observado, durante -mucho tiempo, un sujeto que se quejaba de tener -las manos amarillentas; para curar de su inexplicable -enfermedad visitó sucesivamente a numerosos médicos, -siguiendo sus prescripciones con puntualidad. -Súpose después que se teñía las manos con solución -muy diluida de ácido pícrico, ignorándose el motivo -que pudiera inducirle a persistir en tan original simulación.</p> - -<p>La introducción de riñones u otros órganos de -animales pequeños en la nariz, ha servido para simular -pólipos nasales; el ozena simúlase introduciendo -algodones embebidos en substancias fétidas o fragmentos -de substancias orgánicas en putrefacción.</p> - -<p>Los autores de dermatología recuerdan que la -tiña favosa suele ser simulada quemando con ácido -nítrico una zona de cuero cabelludo. Un profesor -nos dijo conocer a un joven que por ese procedimiento -eludió un compromiso de matrimonio.</p> - -<p>Podríamos continuar indefinidamente, si quisiéramos -detallar todas las formas de fraude empleadas -por el hombre para obtener las facilidades concedidas -al enfermo en los pueblos civilizados. Es indudable -que las enfermedades simuladas se desconocían -y se desconocen en aquellos pueblos donde, con<span class="pagenum"><a id="Page_197"></a>[Pg 197]</span> -fines selectivos, se mata a los enfermos; allí sólo se -concibe con fines de suicidio.</p> - -<p>Como complemento de esta reseña de la simulación -de estados patológicos, sólo puede agregarse -que el hombre, en la lucha por la vida, puede verse -obligado a simular la muerte, negación de la vida -misma. Esa simulación puede ser física; otras veces -la muerte es simulada, desde el punto de vista legal -solamente, gracias a la ocultación o desaparición del -supuesto muerto; estos casos no son raros en derecho -civil y su importancia es grande. En la literatura -este recurso suele ser empleado con frecuencia para -crear posiciones inesperadas e interesantes; "La -muerte civil" ha dado tema a un drama harto conocido.</p> - - -<h3>V.—S<small>IMULACIÓN DE LA SALUD</small></h3> - -<p>Complemento indispensable del estudio de las -enfermedades simuladas es el de la <em>simulación de la -salud</em>, por sujetos verdaderamente enfermos, o sea -la disimulación de la enfermedad. Su objetivo se -comprende fácilmente: cuando el estar enfermo determina -una situación de inferioridad en la lucha -por la vida, el sujeto recurre a la simulación de la -salud.</p> - -<p>En la vida ordinaria es frecuentísima. Las reglas -de la más simple urbanidad la imponen en el -trato de gentes; pocas personas habrá que nunca hayan -disimulado una dolencia de poca monta, para -recibir con la sonrisa en los labios a un amigo o -amiga estimada. Se asiste a tertulias disimulando una -cefalalgia, a un banquete disimulando una dispepsia -o una colitis, a una cita amorosa disimulando una -cistitis o una uretralgia. Muchos lectores habrán di<span class="pagenum"><a id="Page_198"></a>[Pg 198]</span>simulado -en su juventud alguna enfermedad que reputaban -vergonzosa, hasta que la intensidad de los -síntomas los obligó a denunciarse al médico y a su -propia familia.</p> - -<p>Hemos visto un caso de impotencia psíquica que -involucraba una doble simulación. Un joven contrajo -matrimonio con una señorita casi interesante; sufrió -durante varias semanas de impotencia psíquica, siéndole -imposible cumplir sus deberes de marido. En -los primeros días la esposa simuló, ante la familia, -dolores y molestias que atribuía a las contingencias -de su nuevo estado; el esposo, por su parte, disimuló -su flaqueza haciendo picarescas alusiones a sus -transportes conyugales. Pero al cabo de cierto tiempo -consideraron improrrogables ciertos deberes, consultando -a un médico. El pobre esposo trató de simular -una neurastenia, atribuyéndole su impotencia; -fácilmente se le hizo desistir de su irrisoria simulación, -demostrándole tratarse de una simple inhibición -psíquica, curada tras breve tratamiento, con -visible regocijo de los cónyuges.</p> - -<p>En la lucha entre los sexos, son frecuentes las -disimulaciones de enfermedades. Hombres y mujeres, -en vísperas del matrimonio, suelen disimular cuidadosamente -sus enfermedades, temerosos de perder -un buen partido. Muchas veces el médico se ve precisado -a ser cómplice de esas disimulaciones, pues -consultado sobre el estado de salud de los novios el -secreto profesional le obliga a no revelar los males -de que los asiste. Una joven, durante las primeras -visitas de su prometido, padecía de terribles cefalalgias; -durante horas la joven sufría en silencio sus -dolores, simulando una jovialidad que, de rato en -rato, desaparecía para dar lugar a muecas irreprimibles -y a alguna lágrima. Más tarde, cuando la con<span class="pagenum"><a id="Page_199"></a>[Pg 199]</span>fianza -sobrepúsose a la tiranía de la etiqueta, confesó -sus simulaciones, agregando que obedecían al temor -de ser abandonada si la hubiesen sospechado portadora -de males mayores que los verdaderos.</p> - -<p>Todo médico ha visto enfermos disimulando sus -dolencias para abandonar la cama o conseguir la -supresión de una dieta desagradable. Otros se dicen -convalecientes para volver a tareas habituales que la -enfermedad les obliga a descuidar. Entre los enfermos -cuya asistencia impone el aislamiento o la -reclusión, suelen observarse disimulaciones para apresurar -la vuelta al seno de la familia y de la sociedad.</p> - -<p>Disimulan sus enfermedades cuantos están obligados -a probar que gozan de perfecta salud para -ser admitidos en un establecimiento o corporación, o -para aspirar a ciertos empleos; nunca faltarán médicos -complacientes que se hagan cómplices activos -de estas disimulaciones, expidiendo certificados falsos. -Entre esas simulaciones de la salud existe un -grupo especial que recientemente ha alcanzado extraordinaria -importancia en medicina forense.</p> - -<p>El desarrollo de las instituciones de seguros sobre -la vida ha producido formas especiales de simulación -para explotarlas fraudulentamente. Sujetos -poco escrupulosos aseguran en su favor la vida -de parientes enfermos; rara manifestación de la lucha -por la existencia, cuyo estudio agregaría un capítulo -interesante a la psicopatología de los parásitos -sociales.</p> - -<p>El número de estas disimulaciones para explotar -el seguro es alarmante; han sido objeto de estudio -especial en el "Primer Congreso de los médicos de -las Sociedades de seguros", celebrado en Bruselas en -Septiembre de 1899. Fundándose en estadísticas pre<span class="pagenum"><a id="Page_200"></a>[Pg 200]</span>cisas, -Weir Manton demostró el aumento de las disimulaciones -por estos dos hechos: 1.º. La mortalidad -de los asegurados durante los dos o tres primeros -años siguientes a la celebración del contrato es mucho -mayor que en los seis o siete años posteriores; -2.º. La mortalidad en las diversas formas de seguro -es inversamente proporcional al monto de las primas; -los seguros con primas menores son, proporcionalmente, -más nefastos que los seguros con primas -que aumentan con el transcurso del tiempo.</p> - -<p>Desde el punto de vista médico legal, en esos -casos sólo hay verdadera simulación de la salud cuando -el sujeto conoce su enfermedad; si la ignora no -hay disimulación de enfermedad, sino simple desconocimiento, -y su fraude involuntario no podría legalmente -considerarse como delito. En tales casos -suele tratarse de una víctima de la avaricia de sus -parientes o amigos, informados por el médico de un -pronóstico desconocido por el enfermo.</p> - - -<h3>VII.—C<small>ONCLUSIONES</small></h3> - -<p>Las simulaciones de estados patológicos se encuadran -en el principio común a los demás fenómenos -de simulación, siendo, como todos ellos, simples -medios adaptativos a las condiciones de la lucha -por la vida. Sus móviles más comunes son tres: -la explotación de la beneficencia, eludir el servicio -militar y la simulación de la locura para obtener -la irresponsabilidad penal. Son casos particulares -de la ley general que comprende a todos los fenómenos -de simulación.</p> - - -<div class="chapter"> -<div class="footnotes"> - -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> Estas opiniones acaban de ser confirmadas por el <em>movimiento -eugenista</em>, rápidamente difundido.—(Nota de la 3.ª edición).</p></div> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> Se simulan defectos físicos, estados patológicos generales y -enfermedades constitucionales; inaptitud física, debilidad general, miseria -orgánica, anemia. Síntomas aislados: fiebre, hiperemia, dolores vagos -o localizados, cefalalgia, neuralgias, escrófula, escorbuto. Enfermedades -nerviosas: epilepsia, histerismo, sonambulismo, catalepsia, córea, -temblores convulsivos, rabia, tétanos, parálisis. <em>Enfermedades mentales.</em> -Enfermedades de la vista: de la agudeza, del campo visual, de acomodación, -de percepción, midriasis hipermetropía, miopía, ambliopía, -amaurosis, hemeralopia. Enfermedades del aparato auditivo: sordera, -supuraciones. Aparato digestivo y anexos: saburra gástrica, disfagia, -gastralgia, enteralgia, vómitos, hematemesis, enterorragia, hemorroides, -cólicos, diarrea, hernia. Aparato respiratorio y anexos: pólipos, ozena, -epistaxis, tos, hemoptisis, tuberculosis, asma, tartamudez, mutismo, afonía, -sordomutismo. Circulatorias, torácicas, y raquídeas: desviaciones -del raquis, palpitaciones, síncope. Génito-urinarias: uretritis, estrecheces, -chancro, varicocele, hidrocele, espermatorrea, incontinencia, cálculos, -cólicos nefríticos, hematuria, albuminuria, glicosuria. Piel: tiñas -diversas, erisipela, erupciones vesiculosas y pustulosas, sarna, pénfigo, -erupciones papulosas, manchas y coloraciones anormales; cianosis, úlceras, -escrófulas, flemones, bocio. Aparato locomotor: claudicación, contracturas, -deformidades y desviaciones de los miembros. Se simulan heridas -y traumatismos de toda clase, siendo muy grande su importancia -en medicina legal. No son raras las mutilaciones voluntarias, que se simulan -producidas accidentalmente.</p></div></div> -</div> - -<div class="chapter"> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_201"></a>[Pg 201]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak" >Cap. VI.—Evolución de la simulación en las sociedades -humanas</h2> - - -<div class="blockquot"> - -<p>I. Criterio sociológico para abordar su estudio.—II. Evolución -de la lucha por la vida entre los hombres.—III. -Evolución de los medios violentos y fraudulentos -en la lucha por la vida.—IV. Disminución regresiva -de la simulación en las sociedades humanas.</p></div> - - -<h3>I.—C<small>RITERIO PARA ABORDAR SU ESTUDIO</small></h3> - -<p>Partimos de esta base, ya cuidadosamente cimentada: -la simulación es un medio fraudulento de -lucha por la vida. En este capítulo determinaremos -su evolución, estudiándola entre los medios fraudulentos -en general, como forma de lucha opuesta a -los medios violentos. Para ello comenzaremos examinando -brevemente la evolución de la lucha por -la vida entre los hombres; y ésto nos impone fijar -previamente el criterio sociológico con que entraremos -a ese examen.</p> - -<p>La sociología es una de las disciplinas científicas -más tardíamente desarrolladas; correspondiéndole -estudiar fenómenos muy complicados, su constitución -ha sido posterior a otras que se ocupan -de problemas menos complejos. No se ha llegado -todavía a fijar definitivamente el pensamiento de los -estudiosos acerca de sus criterios fundamentales. Como -observara, con su habitual clarividencia, A. Loria, -(en la "<cite>Rivista di Sociología</cite>"), esta ciencia -necesita cierta unidad de criterio que sirva de espina -dorsal a las investigaciones que se realicen; sólo así<span class="pagenum"><a id="Page_202"></a>[Pg 202]</span> -evitará el error cometido por las ciencias que estudiaron -determinados grupos de fenómenos sociales: -partiendo de puntos de vista previos, han producido -conclusiones unilaterales. Por esto mismo, Kidd -considera llegada la hora de que las ciencias sociales -busquen el "substratum" común de todas, sobre -el cual deben desenvolverse sinérgicamente.</p> - -<p>Las doctrinas de Juan Jacobo han caído definitivamente; -el "Contrato social" está amortajado. De -nada sirven las amalgamas de Fouillée, pretendiendo -armonizar el contractualismo de Rousseau con el organicismo -de Spencer. Éste, por su parte, ha trazado -el camino a la escuela biosociológica, mediante su -seductora síntesis, encaminada a establecer la concordancia -entre la constitución y las leyes de los -agregados sociales y las de los agregados orgánicos -en general. Se le ha objetado, fundadamente, que si -fuera exacta la concepción de la sociedad como organismo, -la sociología no tendría motivos para existir -como ciencia autónoma; los fenómenos sociales, -aun los más complejos, deberían explicarse mediante -simples aplicaciones de las leyes biológicas fundamentales.</p> - -<p>Sin duda, la teoría orgánica es cómoda y seductora; -pero la observación del conjunto de los fenómenos -sociales la revela insuficiente, pues se observan -en ellos caracteres propios que los diferencian con -claridad de los biológicos. Es innegable que el factor -biológico entra, en vasta proporción, en todo fenómeno -social; pero también lo es que éste posee caracteres -específicos, no encontrados en el mundo biológico. -En la vida social existe un nuevo elemento, -propio y exclusivo de la especie humana; un hecho -fundamental diferencia al hombre de las demás -especies animales: mientras éstas, en general,<span class="pagenum"><a id="Page_203"></a>[Pg 203]</span> -viven subordinadas a los medios de existencia que les -ofrece, espontáneamente, la naturaleza, el hombre -puede producir, artificialmente, sus medios de vida. -La evolución y prosperidad de los grupos sociales -depende, en mucha parte, del grado de desenvolvimiento -de su capacidad productiva.</p> - -<p>Ése es el fenómeno verdaderamente humano, -verdaderamente social; ese factor, integrándose progresivamente, -determina diferencias entre los fenómenos -biológicos y los sociales. El análisis genético -y evolutivo de la vida social, revela que las condiciones -económicas de los agregados humanos, representadas -por su capacidad de producción, constituyen -el <i lang="la" xml:lang="la">substratum</i>, buscado en vano por Kidd, sobre el -cual se desenvuelven los fenómenos que estudia la -sociología. Este concepto, entrevisto por varios historiadores -y sociólogos, fué concretamente formulado -por Marx, que ensayó algunas aplicaciones históricas; -recientemente, numerosos escritores han seguido -análogos rumbos, el economista liberal De Molinari -entre otros. En Italia, por obra de Loria, esta concepción -ha adquirido unidad y método, fijándose en -vigorosos estudios sobre "las bases económicas de -la constitución social". Sintéticamente podría enunciarse -así: Las instituciones que constituyen la superestructura -social se arraigan, florecen y evolucionan -sobre las instituciones económicas, cuya evolución -es la causa principal (no siempre directa ni -exclusiva) de las transformaciones sociales.</p> - -<p>Espíritus estrechos pretenden que esta concepción -tiende a identificar la sociología con la economía -política. Pero se ha observado, con razón, que esta -última es una ciencia particular, y analiza los fenómenos -e instituciones económicas en sí mismas, estática -y dinámicamente; la sociología sobre base económica<span class="pagenum"><a id="Page_204"></a>[Pg 204]</span> -es, en cambio, una ciencia general que observa los -fenómenos e instituciones económicas en sus relaciones -con el conjunto de la vida social, abarcando otros -fenómenos e instituciones que son, por su parte, objeto -de estudio para ciencias particulares. Entre -ambas existe la relación de la parte al todo, relación -que también existe con cada una de las otras ciencias -sociales. En la determinación de la resultante final -la economía política entra en proporción importante; -pero ello no implica confusión, como no la hay entre -la osteología y la anatomía cuando se afirma que el -esqueleto es el sostén fundamental del organismo.</p> - -<p>Vemos, pues, frente a la teoría biosociológica, al -organicismo spenceriano, extremado por los antropo-sociólogos -y los partidarios del "darwinismo social", -esta nueva concepción, más científica: la económico-sociológica. -Llamada, impropiamente, por algunos, -"materialismo histórico" o "materialismo económico", -"economismo histórico", "teoría económica de -la historia", etc., esta doctrina es compartida actualmente -por un núcleo selectísimo de sociólogos. -Lo más importante es que ella es aceptada de hecho -por casi todos los que se proponen contradecirla.</p> - -<p>Aunque este es nuestro criterio, las conclusiones -a que llegaremos pueden aceptarse por cuantos observan -bajo distinto prisma la vida social, pues no -se oponen a las demás teorías sociológicas.</p> - - -<h3>II.—E<small>VOLUCIÓN DE LA LUCHA POR LA VIDA -ENTRE LOS HOMBRES</small></h3> - -<p>El principio de la lucha por la vida, y la consiguiente -selección de los mejor adaptados, domina -soberano en la evolución del mundo biológico; las -justas atenuaciones que está sufriendo ese concepto<span class="pagenum"><a id="Page_205"></a>[Pg 205]</span> -por los estudios de la escuela neo-lamarckista, no conmueven, -en lo fundamental, el sólido esqueleto de la -doctrina de Darwin.</p> - -<p>Pero en la evolución del mundo social, las condiciones -de la lucha por la vida son modificadas por -el incremento de un factor propio de la especie humana; -la capacidad de producir medios de subsistencia -determina la formación de un ambiente artificial -(económico) dentro del ambiente natural (cósmico) -y modifica sensiblemente las condiciones de lucha por -la vida entre los hombres.</p> - -<p>Esta idea, clara y definida, es, sin embargo, -combatida por exagerados discípulos de Darwin; la -culpa no es del genial naturalista de Schrewbury, -sino de los que complican en esto su nombre. Pocas -doctrinas han logrado imponerse tan rápidamente -como las darwinistas; pero pocas han sido objeto de -más torcidas interpretaciones por parte de sus enemigos, -y aun de algunos de sus partidarios.</p> - -<p>Las aplicaciones que de ellas pretende hacer la -escuela sociológica llamada "darwinismo social", -son exageradas; se olvida que el fenómeno biológico -entra en la determinación del fenómeno social, pero -no lo constituye por completo, pues éste es más complejo. -Sus partidarios constituyen la extrema izquierda -del organicismo. Algunos sociólogos—Novicow, -Lilienfeld y otros—han llegado a convencerse -de la identidad absoluta entre los agregados orgánicos -y los agregados sociales, entre organismo y sociedad; -han excedido a Spencer, no concediendo siquiera -que las sociedades sean superorganismos.</p> - -<p>Consecuentes con sus premisas, los sociólogos -representantes de esa tendencia sostienen que la lucha -por la vida es la ley superior de la evolución en los -agregados sociales, en la misma forma que en la evo<span class="pagenum"><a id="Page_206"></a>[Pg 206]</span>lución -de los agregados orgánicos. El progreso de -la especie vendría a ser un resultado del conflicto -permanente en que viven los individuos entre sí, los -individuos y los agregados sociales, los agregados -entre sí.</p> - -<p>Ese criterio, tomado en su expresión absoluta, -no es verdadero, no corresponde a la realidad, tal -como la observamos. Estudiando la evolución de los -grupos sociales, se ve que frente al principio de antagonismo, -encarnado aisladamente en la conocida -máxima de Hobbes, aparece y se desarrolla progresivamente -otro principio compensador, el principio de -la solidaridad social, fundado en la utilidad de la -asociación para la lucha por la vida.</p> - -<p>En ninguna mente que ha llegado a comprender -el hecho natural de la evolución de las especies, -cabe la idea de suponer que la asociación y la solidaridad -aparecen inesperadamente en la evolución -de la especie humana, como si un <em>fiat</em> misterioso interviniera -para modificar su curso; ellas tienen sus -manifestaciones rudimentarias en el reino vegetal, -se definen claramente en las especies animales llegadas -a cierta etapa evolutiva, y, por fin, asumen importancia -mayor en la evolución humana, influyendo -sobre las condiciones de desenvolvimiento de la lucha -por la vida, su principio antagonista.</p> - -<p>Sin desconocer, pues, que la lucha por la vida -preside la evolución biológica, sabemos que ella se -atenúa y modifica toda vez que las especies animales -adquieren la aptitud para vivir en sociedad; este -fenómeno, representado en la esfera psicológica por -el desarrollo del sentimiento de solidaridad social, -determina una superioridad de la especie en que se -produce. Houssay ha demostrado el hecho en la -<cite>Revue Philosophique</cite>; aun negando que Ésa sea la<span class="pagenum"><a id="Page_207"></a>[Pg 207]</span> -causa determinante de la prosperidad de una especie, -es fuerza reconocer que ambos hechos son paralelos -y están íntimamente ligados. Una especie animal -puede considerarse tanto más "civilizada" cuanto -más complejas son las industrias que practica; esa -intensificación de la actividad de la especie es la -prerrogativa de los animales capaces de asociarse -constituyendo una "sociedad", que Espinas define: -la cooperación permanente que se prestan, para una -misma acción, individuos separados. En la imposibilidad -de extendernos sobre este punto, bástenos recordar, -otra vez, los excelentes estudios de De Lanessan; -ellos demuestran el desarrollo creciente, en -la vida biológica, del principio de la asociación, fundado -en la cooperación y la solidaridad, frente -al principio de la lucha, fundado en el antagonismo. -El hecho es claro para quien observe el conjunto -general de los fenómenos, sin descender a sutilezas -que aparentemente pueden contrariar, sin anularlas -nunca, el valor de las leyes generales.</p> - -<p>Si eso ocurre en otras especies, en la humana la -asociación para lucha, con su correspondiente solidaridad -social, alcanza un desarrollo aun más importante, -modificando las manifestaciones de la lucha -por la vida. Este principio, predominante en la evolución -de muchas otras especies, atenúase gradualmente -en la evolución de las sociedades humanas. Los -datos de la biología pierden parte de su valor cuando -son aplicados a los fenómenos sociales; y aun -cuando se aceptara considerar a la sociedad como -un organismo—por comodidad más bien que por rigurosa -analogía—deberían evitarse algunos errores difundidos -por los partidarios del "darwinismo social".</p> - -<p>"Los discípulos del gran naturalista inglés,—<span class="pagenum"><a id="Page_208"></a>[Pg 208]</span>dice -Colajanni,—falseando o exagerando sus enseñanzas, -no vacilaron en transportar la ley de lucha por -la vida del terreno biológico al de la sociología; pero -conviene agregar que la adulteración de los principios -del maestro no se debe a los naturalistas, sino -más bien a historiadores, economistas, filósofos y moralistas, -que, si no deben calificarse de incompetentes, -pueden, por lo menos, considerarse sospechosos. -De esas extravagancias ultradarwinistas dan ejemplo -los epígonos, que llegan hasta afirmar, con Hellwald, -que todas las representaciones psicológicas del mundo -y de la vida son igualmente exactas y justas, teniendo -razón todo el mundo, pues todos luchan por -la vida. Semejantes exageraciones, mezcladas por algunos -con sofismas de Hegel, sobre la glorificación de -la guerra y de la fuerza brutal, dan al moderno -"darwinismo social" un carácter de sectarismo científico, -que le ha valido críticas muy severas, especialmente -de Tarde.</p> - -<p>Se impone señalar frente al principio de la lucha -por la vida, el desarrollo de ese otro que aparece ya -en las especies animales más prósperas. Rudimentario -en las primeras etapas de la asociación humana, -por la escasez de los medios de subsistencia naturales -y el insuficiente desarrollo de la producción -artificial, tiende a adquirir cada vez mayor importancia -y se acrecienta en las formas superiores de -civilización.</p> - -<p>Las doctrinas organicistas de Spencer y Schaffle -no contradicen, en rigor, las nociones expuestas; si -hay <em>aparente</em> contradicción entre ellas, basta un examen -despreocupado para llegar a establecer su concordancia -<em>real</em>. El error está en los discípulos, según -esa ley fatal que lleva siempre a los secuaces más -lejos de donde quieren los maestros; así encontra<span class="pagenum"><a id="Page_209"></a>[Pg 209]</span>mos -a Lilienfeld, Worms<a id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>, Ammond, Novicow y -otros, empeñados en exageraciones insostenibles, que -han dado más vigor a la tendencia contraria, representada -por espíritus como Loria, Tarde, Krauz, -Stein, Asturaro, Krusinsky, Colajanni, Ardigó, Vanni, -Ferri, De Greef, Groppali y muchos más.</p> - -<p>Por otra parte, no es nueva la doctrina que niega -a la lucha por la vida el primado en la evolución de -las sociedades humanas. El mismo Russell Wallace—el -más darwinista de los darwinistas,—al estudiar la -selección natural, reconocía que "al pasar el dintel -de la humanidad, la ley de lucha por la existencia -debe ceder el cetro a alguna otra ley superior"; esta -opinión es recordada a menudo por los adversarios -del darwinismo social. Si la solidaridad en la asociación -para la lucha es el primer requisito de la prosperidad -de una especie, es natural que la encontremos -sumamente desarrollada en la especie más próspera, -más evolucionada de toda la escala zoológica: -el hombre. Todo lo que se sabe de prehistoria y etnografía -autoriza a pensar que el hombre jamás vivió -aislado de sus semejantes, o luchando permanentemente -contra ellos; Robinson Crusoé es un símbolo -novelesco del individualismo <i lang="fr" xml:lang="fr">à outrance</i>, pero no representa -una forma posible de existencia humana. -La autonomía absoluta, solamente posible en las condiciones -de vida del personaje creado por Daniel -de Föe, sobre ser un absurdo, sería la más insufrible -de las desdichas para el hombre sano. En la soledad -de su prisión, Silvio Pellico pudo establecer -buena amistad con las arañas, pero le alentaba la -<span class="pagenum"><a id="Page_210"></a>[Pg 210]</span>esperanza de volver algún día a la sociedad de sus -semejantes.</p> - -<p>Sea como fuere, el estado normal del hombre -es la vida en sociedad.</p> - -<p>La organización de los primeros agregados sociales -ha sido una espontánea adaptación colectiva -a las condiciones del medio. Escaseando los medios -de subsistencia, el agregado social los produjo artificialmente; -ese aumento de capacidad productiva -fomentó la asociación para la lucha, imponiendo las -primeras divisiones del trabajo social y la escisión -de la sociedad en clases. La lucha, atenuada gradualmente, -ha persistido; se encuentra subordinada a la -insuficiente capacidad productiva del hombre, que no -permite la satisfacción ilimitada de las necesidades -individuales.</p> - -<p>Las condiciones actuales de lucha por la vida -entre los hombres no son eternas. Todo induce a -creer que la asociación de los individuos para luchar -contra la naturaleza, haciéndola más productiva, es -condición esencial para el incremento de los agregados -humanos y tiende a aumentar la solidaridad entre -los individuos del grupo, entre los grupos de la -raza y entre las razas de la humanidad.</p> - -<p>Este principio es tan natural como el otro. Nace -de la conveniencia de asociar las fuerzas individuales -para intensificar el trabajo social; es la tendencia -a obtener un máximum de bienestar con el menor -esfuerzo posible; y éste, en nuestro entender, es el -objetivo supremo de todas las voliciones humanas.</p> - -<p>A esta manera de pensar conduce la ley de evolución -según la menor resistencia, ley que es universal. -Preferimos este criterio al que subordina la atenuación -de la lucha por la vida a causas morales metafísicas, -como ser el crecimiento progresivo del "al<span class="pagenum"><a id="Page_211"></a>[Pg 211]</span>truísmo", -concebido como vaga antítesis del "individualismo" -no obstante ser su forma más elevada -y perfecta.</p> - -<p>Podemos, en definitiva, afirmar: en las sociedades -humanas se atenúa progresivamente la lucha por -la vida, al mismo tiempo que se intensifican los resultados -de la asociación para la lucha contra la -naturaleza.</p> - -<p>He aquí representadas en un sencillo cuadro -gráfico las ideas que acabamos de exponer. (<em>Diagrama -1.</em>)</p> - -<p>1.º. La estática social, en cada momento de la -evolución de los agregados humanos, es la resultante -de la combinación del antagonismo social (inherente -a la lucha por la vida), y la solidaridad social (inherente -a la asociación para la lucha).</p> - -<p>2.º. La dinámica social, en el movimiento de la -evolución, está representada por un desarrollo creciente -de la asociación para la lucha, equilibrado por -una atenuación progresiva de la lucha por la vida.</p> - - -<h3>III.—E<small>VOLUCIÓN DE LOS MEDIOS -VIOLENTOS Y FRAUDULENTOS DE LUCHA POR LA VIDA</small></h3> - -<p>Establecido que la lucha por la vida entre los -hombres se atenúa por el desarrollo de la asociación -para la lucha, examinemos cómo se produce ese fenómeno.</p> - -<p>La lucha por la vida resulta de la acción combinada -de los medios violentos y fraudulentos usados -por los hombres para luchar, aisladamente o en -grupos.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_212"></a>[Pg 212]</span></p> -</div> - -<div class="figcenter illowp48" id="p212" style="max-width: 26.5em;"> - <img class="w100" src="images/p212_ilo.jpg" alt="" /> -</div> - -<p class="center p1">D<small>IAGRAMA</small> I—LUCHA POR LA VIDA EN LA EVOLUCIÓN SOCIAL.</p> - -<div class="chapter"> -<span class="pagenum"><a id="Page_213"></a>[Pg 213]</span> -</div> - -<p>Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir -la intensidad de los medios requeridos para -ella. En otras palabras, a medida que disminuye la -resistencia, debe disminuir la cantidad de energía -empleada. En un ambiente social primitivo, donde -la producción es escasa e insuficiente, la lucha por -la vida es más intensa contra la naturaleza, siendo -mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo -para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados -humanos aumenta la capacidad de producción, el -bienestar medio se eleva, la asociación para la lucha -se organiza, y los individuos necesitan desplegar -menos esfuerzos para vivir en condiciones de mayor -bienestar.</p> - -<p>Cuando las resistencias de la lucha equivalen a -cien, el individuo desarrolla medios de lucha que representan -un esfuerzo igual a cien; cuando la asociación -atenúa la lucha en un treinta por cien, los -medios de lucha empleados sólo ascienden a setenta. -Esta noción es simple; aumenta su sencillez explicándola -en forma numérica.</p> - -<p>Pero en esa atenuación de los medios de lucha se -establecen diferencias cualitativas. La violencia y el -fraude no siguen el mismo curso, ni se modifican caprichosamente. -En los agregados sociales primitivos -los medios violentos predominan en la lucha por la -vida sobre los astutos; basta pensar que la violencia -es correlativa del sentimiento de antagonismo, propio -de agregados donde la lucha es mayor; el freno a la -violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo -de la asociación para la lucha.</p> - -<p>En la evolución humana el antagonismo se atenúa -y la asociación aumenta; con ésta crece la solidaridad, -disminuyendo los medios violentos de lucha -por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o, -como suele decirse, "la violencia se transforma en -fraude".</p> - -<p>Prueba de ello encontramos en la evolución del<span class="pagenum"><a id="Page_214"></a>[Pg 214]</span> -delito. Este ejemplo es expresivo; en último análisis, -el delincuente es un sujeto que, en la lucha por la -vida, ha excedido los límites fijados por la ética del -medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones, -superfluas para nuestro objeto, damos -por demostrada esa evolución de la delincuencia, enviando -al lector a los estudios especiales de Ferri, -Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho -es ése; poco importa que ese aumento se considere -absoluto, relativo a la delincuencia violenta, o un resultado -de una transformación del delito violento en -fraudulento. El hecho existe, es indudable.</p> - -<p>Podemos formular un principio general. <em>En -relación a la lucha por la vida</em>, los medios violentos -tienden a disminuir, y los medios fraudulentos tienden -a aumentar. Hay sustitución de la violencia por -el fraude, o bien transformación de aquélla en éste.</p> - -<p>Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha -por la vida no es constante; atenúase progresivamente. -Podemos, pues, formular este otro principio, -más complejo pero igualmente exacto:</p> - -<p><em>Relativamente a la evolución social</em> los medios -violentos de lucha tienden a atenuarse; los fraudulentos -(aumentando siempre con relación a los violentos) -tienden a un aumento absoluto mientras predomina -la lucha, pero disminuyen cuando comienza -a predominar la asociación.</p> - -<p>Un cuadro gráfico dará expresión más tangible -a estas ideas sobre la evolución de los medios violentos -y fraudulentos en la lucha por la vida, en su -doble concepto absoluto y relativo. (<em>Diagrama II.</em>)</p> - -<p>Sólo cabe repetir que <em>la simulación es uno de los -medios fraudulentos de lucha por la vida; su evolución -se involucra en la del grupo de los medios fraudulentos</em>.</p> - - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_215"></a>[Pg 215]</span></p> - -<div class="figcenter illowp55" id="p215ilo" style="max-width: 29.875em;"> - <img class="w100" src="images/p215_ilo.jpg" alt="" /> - </div> - -<p class="center p1">D<small>IAGRAMA</small> II—EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE LUCHA POR LA VIDA.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_216"></a>[Pg 216]</span></p> -</div> - -<h3>IV.—D<small>ISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN -EN EL PORVENIR</small></h3> - -<p>Es llegado el momento de ensayar una recapitulación -sintética, antes de formular las últimas conclusiones.</p> - -<p>Hemos analizado el valor de todos los fenómenos -de simulación, usados como medios de lucha por -la vida para adaptarse a las condiciones del medio. -Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia -de la simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, -donde aparece como fenómeno casual, -desprovisto de rol selectivo; la vimos luego desempeñar -una función selectiva importante, siendo todavía -un fenómeno inconsciente; en etapas superiores de -la vida orgánica la encontramos ya conscientemente -usada por el simulador con fines útiles; ella nos apareció -por fin, no solamente consciente sino también -voluntaria. Desde sus manifestaciones en el mundo -inorgánico pasamos a las del mundo orgánico y de -la vida social.</p> - -<p>Hemos visto que la simulación es uno de los principales -medios fraudulentos de lucha por la vida, -incluyéndose, por consiguiente, su evolución en la -de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados a -formular un juicio respecto de su evolución en la especie -humana, podemos confiar en el método seguido -y en el criterio con que ha sido aplicado.</p> - -<p>La simulación ha seguido en los agregados humanos -una progresión creciente, sustituyéndose los medios -astutos a los medios violentos. Ha aumentado en -absoluto, mientras predominó el sentimiento de antagonismo; -¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, -si llega a predominar el sentimiento de solidaridad -social, nacido de la asociación para la lucha -contra la naturaleza?</p> - -<p>No basta que en las sociedades civilizadas se pueda -ir por las calles sin ser agredido, cruzar los campos -sin temer salteadores, surcar los mares sin encontrar -piratas. La asociación crea entre los hombres -sentimientos comunes, que constituyen la moralidad -social, desenvuelven la solidaridad y engendran aspiraciones -convergentes hacia ideales que no excluyan -la verdad y la justicia.</p> - -<p>El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; -pero la experiencia social, si no estamos engañados -por un optimismo legítimo, autoriza a creer que la -humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo -ético, fundado en el incremento de la asociación -y a expensas de la lucha.</p> - -<p>¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades -más civilizadas?</p> - -<p>Felices los hombres que puedan preocuparse de -<em>ser</em> y olvidarse de <em>parecer</em>; los que puedan fiar en la -sinceridad ajena, sin vivir en perpetua alarma entre -la común hipocresía; los que puedan amar la verdad -y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y -sentirse correspondidos; los que puedan creer a sus -padres, a sus amadas, a sus hijos, a sus amigos, a sus -vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy de la ficción -organizada y acaso redimidos mañana por la -inutilidad de vivir en perpetuo engaño recíproco.</p> - - -<h3>V.—C<small>ONCLUSIONES</small></h3> - -<p>De la animalidad primitiva hasta la civilización -presente, han disminuido entre los hombres los me<span class="pagenum"><a id="Page_218"></a>[Pg 218]</span>dios -violentos de lucha por la vida y han aumentado -los medios fraudulentos. En formas venideras -de organización social, y dada la creciente tendencia -de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la -simulación parece destinada a disminuir en la medida -en que se atenúe la lucha por la vida.</p> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_217"></a>[Pg 217]</span></p> -</div> - -<div class="footnotes"> -<p class="p4 center big2">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a> En su excelente <cite>Philosophie des sciences sociales</cite>, demuestra -Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos organicistas.—(Nota -de la 3.ª edición).</p></div></div> - -<div class="chapter"> -<p><span class="pagenum"><a id="Page_219"></a>[Pg 219]</span></p> -</div> - -<h2 class="nobreak">Conclusiones sintéticas</h2> - - -<p>I.—Donde hay vida hay "lucha por la vida", -concepto que debe entenderse en el sentido amplio y -figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha todas -las especies vivientes poseen medios especiales de -protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico -cada vez más explícito desde las especies inferiores -hasta el hombre. Los primitivos medios de -lucha son violentos y se complementan progresivamente -con medios fraudulentos; entre éstos, uno de -los más importantes en la especie humana, es la simulación. -En todas sus manifestaciones la simulación es -útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado -de la adaptación a condiciones propias del -medio en que la lucha se desenvuelve.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>II.—En el mundo biológico la simulación y la -disimulación están representadas por los fenómenos -de homocromía y de mimetismo. Son generalmente -ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan -de la selección natural o de la acción del medio; en -ciertos casos, sin embargo, son activos y voluntarios. -A medida que progresa el desenvolvimiento mental -de las especies, aumenta la posibilidad de las simulaciones -individuales y es mayor la conciencia que de -ellas tiene el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes -o inconscientes, voluntarios o accidentales, los -fenómenos de simulación son útiles al animal en que<span class="pagenum"><a id="Page_220"></a>[Pg 220]</span> -se observan y le sirven para la mejor adaptación -a las condiciones de lucha por la vida.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>III.—En las sociedades humanas, la lucha por -la vida reviste múltiples aspectos individuales y colectivos; -a cada forma de lucha el hombre adapta -maneras especiales de simulación y disimulación. -Existe un franco paralelismo entre las formas de lucha -y las simulaciones correspondientes. Para el común -de los hombres, "saber vivir" equivale a "saber -simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados -de especiales condiciones para la lucha por la -vida, pueden imponer su personalidad al ambiente, -sin someterse a simular o disimular para adaptarse. -Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al -medio en que luchan por la vida, cuanto más desarrollada -tienen la aptitud para simular.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>IV.—El carácter humano, como instrumento de -adaptación de la conducta al medio, es una expresión -sintética de la personalidad. El estudio de la psicología -de los simuladores se refiere a una modalidad sintética -del carácter, caracterizada por el predominio -de la simulación.</p> - -<p>En la composición del carácter intervienen diversos -elementos de la personalidad; el predominio -de algunos produce tipos que pueden clasificarse como -sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos -tipos las cualidades predominantes constituyen los -diversos "caracteres humanos".</p> - -<p>Los "hombres de carácter" luchan intensamente -por la vida y están diferenciados de la masa compuesta -por los "sin carácter". La mayor intensi<span class="pagenum"><a id="Page_221"></a>[Pg 221]</span>dad -en la lucha por la vida implica una intensificación -de los medios de lucha.</p> - -<p>Todos los hombres son simuladores, en mayor o -menor grado, siendo ello indispensable para la adaptación -de la conducta a las condiciones del medio. -Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador -característico", en quien la simulación es el -medio preferido en la lucha por la vida.</p> - -<p>Existen dos grupos de simuladores: los congénitos -y los adquiridos. En los primeros predomina el -temperamento individual; en los segundos la influencia -del medio social. En otros casos la tendencia a -simular surge sobre fondo patológico.</p> - -<p>Por la combinación de su carácter fundamental -con otros secundarios, los simuladores pueden clasificarse -en tres grupos y seis tipos principales. Los -simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles"); -los simuladores por temperamento ("fisgones" y -"refractarios"); los simuladores patológicos ("psicópatas" -y "sugestionados").</p> - -<p>Los simuladores mesológicos, determinados por el -ambiente, exageran una forma normal de lucha por -la vida; los astutos y los serviles son harto numerosos.—Los -simuladores por temperamento y los patológicos -constituyen una minoría; la simulación no -es, para éstos, un medio de adaptación a las condiciones -de la lucha por la vida, sino el exponente de una -modalidad psíquica especial.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>V.—Las simulaciones de estados patológicos se -encuadran en el principio común a los demás fenómenos -de simulación, siendo, como todos ellos, simples -medios adaptativos a las condiciones de la lucha -por la vida. Sus móviles más comunes son tres:<span class="pagenum"><a id="Page_222"></a>[Pg 222]</span> -la explotación de la beneficencia, eludir el servicio -militar y la simulación de la locura para obtener la -irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la -ley general que comprende a todos los fenómenos de -simulación.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>VI.—De la animalidad primitiva hasta la civilización -presente, han disminuido entre los hombres -los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado -los medios fraudulentos. En formas venideras -de organización social, y dada la creciente tendencia -de los hombres a asociarse contra la naturaleza, -la simulación parece destinada a disminuir en la -medida en que se atenúe la lucha por la vida.</p> - -<p><span class="pagenum"><a id="Page_223"></a>[Pg 223]<br /><a id="Page_224"></a>[Pg 224]</span></p> - -<div style='display:block; margin-top:4em'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA ***</div> -<div style='display:block; margin:1em 0'>This file should be named 64188-h.htm or 64188-h.zip</div> -<div style='display:block; margin:1em 0'>This and all associated files of various formats will be found in https://www.gutenberg.org/6/4/1/8/64188/</div> -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Updated editions will replace the previous one—the old editions will -be renamed. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg™ electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG™ -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for an eBook, except by following -the terms of the trademark license, including paying royalties for use -of the Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for -copies of this eBook, complying with the trademark license is very -easy. You may use this eBook for nearly any purpose such as creation -of derivative works, reports, performances and research. Project -Gutenberg eBooks may be modified and printed and given away--you may -do practically ANYTHING in the United States with eBooks not protected -by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the trademark -license, especially commercial redistribution. -</div> - -<div style='margin:0.83em 0; font-size:1.1em; text-align:center'>START: FULL LICENSE<br /> -<span style='font-size:smaller'>THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE<br /> -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK</span> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase “Project -Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg™ License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™ -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg™ electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg™ electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the person -or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg™ electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg™ electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg™ -electronic works. See paragraph 1.E below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation (“the -Foundation” or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg™ electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg™ mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg™ -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg™ name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg™ License when -you share it without charge with others. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg™ work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country other than the United States. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg™ License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg™ work (any work -on which the phrase “Project Gutenberg” appears, or with which the -phrase “Project Gutenberg” is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: -</div> - -<blockquote> - <div style='display:block; margin:1em 0'> - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most - other parts of the world at no cost and with almost no restrictions - whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms - of the Project Gutenberg License included with this eBook or online - at <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. If you - are not located in the United States, you will have to check the laws - of the country where you are located before using this eBook. - </div> -</blockquote> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.2. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase “Project -Gutenberg” associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg™ -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.3. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg™ License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg™ -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg™. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg™ License. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg™ work in a format -other than “Plain Vanilla ASCII” or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg™ web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original “Plain -Vanilla ASCII” or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg™ License as specified in paragraph 1.E.1. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg™ works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg™ electronic works -provided that: -</div> - -<div style='margin-left:0.7em;'> - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg™ works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg™ trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, “Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation.” - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg™ - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg™ - works. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - </div> - - <div style='text-indent:-0.7em'> - • You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg™ works. - </div> -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg™ electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from the Project Gutenberg Literary Archive Foundation, the manager of -the Project Gutenberg™ trademark. Contact the Foundation as set -forth in Section 3 below. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg™ collection. Despite these efforts, Project Gutenberg™ -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain “Defects,” such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the “Right -of Replacement or Refund” described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg™ trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg™ electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you ‘AS-IS’, WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg™ electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg™ -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any -Defect you cause. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg™ -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg™’s -goals and ensuring that the Project Gutenberg™ collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg™ and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at www.gutenberg.org. -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation’s EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state’s laws. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation’s business office is located at 809 North 1500 West, -Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up -to date contact information can be found at the Foundation’s web site -and official page at www.gutenberg.org/contact -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without widespread -public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine-readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular state -visit <a href="https://www.gutenberg.org/donate/">www.gutenberg.org/donate</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate -</div> - -<div style='display:block; font-size:1.1em; margin:1em 0; font-weight:bold'> -Section 5. General Information About Project Gutenberg™ electronic works -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose network of -volunteer support. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Project Gutenberg™ eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: <a href="https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a>. -</div> - -<div style='display:block; margin:1em 0'> -This Web site includes information about Project Gutenberg™, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. -</div> - -</body> -</html> diff --git a/old/64188-h/images/cover.jpg b/old/64188-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 6c0b025..0000000 --- a/old/64188-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/images/p132_ilo.jpg b/old/64188-h/images/p132_ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 828a17f..0000000 --- a/old/64188-h/images/p132_ilo.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/images/p18_ilo.jpg b/old/64188-h/images/p18_ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index e6bd443..0000000 --- a/old/64188-h/images/p18_ilo.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/images/p212_ilo.jpg b/old/64188-h/images/p212_ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index acbbd7c..0000000 --- a/old/64188-h/images/p212_ilo.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/images/p215_ilo.jpg b/old/64188-h/images/p215_ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index f2b2cff..0000000 --- a/old/64188-h/images/p215_ilo.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/64188-h/images/titlep_ilo.jpg b/old/64188-h/images/titlep_ilo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 0832947..0000000 --- a/old/64188-h/images/titlep_ilo.jpg +++ /dev/null |
