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-The Project Gutenberg eBook of La simulación en la lucha por la vida, by
-Jose Ingenieros
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this eBook.
-
-Title: La simulación en la lucha por la vida
-
-Author: Jose Ingenieros
-
-Release Date: December 31, 2020 [eBook #64188]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Andrés V. Galia, Santiago, Sanly Bowitts and the Online
- Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This
- file was produced from images generously made available by The
- Internet Archive)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA
-VIDA ***
-
-
- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
-
-En la versión de texto las palabras en itálicas están indicadas con
-_guiones bajos_. Las palabras en negritas están marcadas =así=.
-
-Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando la
-presente edición de esta obra fue publicada, en 1917, eran diferentes a
-las existentes cuando se realizó la transcripción. Palabras como vió,
-fué, dió, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha
-sido respetado.
-
-El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el
-de respetar las reglas de la Real Academia Española vigentes en ese
-entonces. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios
-Académicos de la Real Academia Española.
-
-Por otra parte, las reglas de la Real Academia Española establecen que
-el acento ortográfico debe utilizarse, incluso si la vocal acentuada
-está en mayúsculas. Sin embargo, por una cuestión pragmática, en las
-imprentas ese criterio normalmente no era respetado. En la presente
-transcripción se decidió adecuar la ortografía de las mayúsculas
-acentuadas a las reglas establecidas por la RAE.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
-
-El Índice de capítulos, incluido en la publicación original al final,
-ha sido trasladado al principio por el Transcriptor.
-
-
- * * * * *
-
-
- La simulación en la lucha por la vida
-
-
-
-
- JOSÉ INGENIEROS
- La simulación en la lucha por la vida
-
-
- 11.ª edición (texto revisado por el autor)
-
- [Ilustración]
-
-
- BUENOS AIRES
- Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía., Belgrano 475
- 1917
-
-
-
-
- =Advertencia de la 11.ª edición=
-
-
-Este ensayo sobre _La Simulación en la lucha por la Vida_ fué escrito
-por el autor antes de terminar sus estudios universitarios y presentado
-a la Facultad de Medicina como introducción de su tesis: _Simulación de
-la locura_ (1900). Careciendo de recursos para editarla, concediósele
-que sólo imprimiera una parte, publicándose la obra entera, por
-capítulos, en las revistas "La Semana Médica" y "Archivos de
-Psiquiatría" (1900-1902). En 1903 se hizo una primera edición conjunta
-(Spinelli, Buenos Aires), apareciendo en el mismo año una traducción
-italiana (Flli. Bocca, Torino, "Biblioteca Antropologico-Giuridica").
-
-En volumen aparte se publicó la tercera edición, española, de _La
-Simulación en la lucha por la vida_ (Semperé, Valencia, 1904), con
-leves correcciones de estilo y algunas notas; sobre ese texto se
-hizo una traducción francesa (Charles Barthez, Narbonne, 1905).
-Posteriormente se han hecho seis reimpresiones españolas, sin
-conocimiento previo ni intervención del autor, acumulándose en ellas
-tantos y tan graves errores que la última puesta en circulación (1917)
-es ya ilegible; baste decir que si en las primeras las variantes son de
-origen tipográfico, en otras ha llegado a alterarse, además del texto,
-el índice y las conclusiones. En la última aparece modificado... el
-título mismo.
-
-A fin de reparar esas irregularidades se publica la presente (11.ª),
-que restaura el texto de la tercera, con ligeras variantes de forma;
-servirá, al propio tiempo, para una próxima traducción portuguesa,
-autorizada ya.
-
-El autor ha resistido a la tentación de rehacer este ensayo y ha
-respetado sus deficiencias; cada estación tiene sus frutos y los libros
-de juventud merecen vivir como han nacido, con la ligereza propia de su
-menor responsabilidad. Son testigos sinceros, aunque poco ceremoniosos;
-sería injusto que atestiguasen la gravedad propia de las primeras canas.
-
-Aunque sólo fué una introducción a un estudio de patología mental,
-aprovechó el autor en este ensayo algunos conocimientos de ciencias
-naturales y de ciencias sociales, que había adquirido simultáneamente
-con los de medicina. Años más tarde advirtió que Homero había pintado,
-en Ulises, el arquetipo de los simuladores, y que entre los ensayos de
-Bacon figuran cuatro páginas dedicadas a comentar la utilidad de la
-simulación. Con esos, y muchos otros datos de bibliografía clásica,
-compuso su conferencia _La progenie de Ulises_ (curso de psicología de
-los caracteres humanos, 1910), que no se agrega al presente volumen por
-ser de época muy posterior.
-
-Al revisar el texto, diez y siete años después de su redacción, el
-autor ha tropezado con defectos de estilo y con opiniones ligeras sobre
-tópicos accesorios; ha tenido, en cambio, la grata satisfacción de
-observar que poseía ya ciertas ideas generales que aún considera como
-las menos inexactas. Y por un justo escrúpulo, casi documental, se ha
-abstenido de hacer variante alguna en la "Introducción", profesión de
-fe de su juventud, escrita poco después de los veinte años: primera
-página de su primer libro.
-
-
- Buenos Aires, 1917.
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- _Págs._
-
- Advertencia de la 11.ª edición 7
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
- I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y
- la simulación de la locura.--II. Ideas científicas
- directrices; correlaciones bio-sociológicas;
- la filogenia de la simulación en la lucha por la
- vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos
- de simulación 9
-
-
- Cap. I.--SIMULACIÓN Y LUCHA POR LA VIDA
-
- I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos
- en la lucha por la vida.--III. Aspectos
- accidentales, instintivos y voluntarios de los
- fenómenos de simulación.--IV. Su valor como
- medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones 21
-
- Cap. II.--LA SIMULACIÓN EN EL MUNDO BIOLÓGICO
-
- I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II.
- Sus grupos fundamentales.--III. Homocromía:
- permanente, variable y voluntaria.--IV.
- Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V.
- Mimetismo entre las especies animales:
- permanente, variable y voluntario.--VI.
- Simulaciones en función individual.--VII. Utilidad
- de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII.
- Teorías propuestas para explicarlos.--IX.
- Conclusiones 47
-
- Cap. III.--LA SIMULACIÓN EN LAS SOCIEDADES HUMANAS
-
- I. La lucha por la vida y la simulación entre los
- hombres.--II. Formas colectivas de lucha y de
- simulación (humanas, étnicas, nacionales, de
- clase, de sexo, de grupos, profesionales, etc.)--III.
- Formas individuales de lucha y de simulación
- (niños, burócratas, escritores, periodistas,
- propagandistas, mujeres, sablistas, comerciantes,
- delincuentes, parásitos sociales, etc.).--IV.
- Utilidad de la simulación en la lucha por la
- vida.--V. Conclusiones 69
-
-
- Cap. IV.--PSICOLOGÍA DE LOS SIMULADORES
-
- I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II.
- Los elementos del carácter y su combinación
- en la personalidad.--III. Los "hombres de
- carácter" y los "hombres sin carácter" en la
- lucha por la vida.--IV. La simulación como elemento
- del carácter.--V. Predominio de la simulación
- en la personalidad.--VI. Clasificación de
- los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación
- al medio ("astutos" y "serviles").--VIII.
- Los simuladores por temperamento ("fisgones"
- y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos
- ("psicópatas" y "sugestionados").--X.
- Conclusiones 103
-
-
- Cap. V.--SIMULACIÓN DE ESTADOS PATOLÓGICOS
-
- I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión
- de estas simulaciones.--III. Objetivo uniforme
- de sus diversas formas médico legales.--IV.
- Principales aspectos clínicos: eludir el servicio
- militar, explotación de la beneficencia, simulación
- de la locura.--V. Enfermedades que pueden
- simularse.--VI. Simulación de la salud (enfermedades
- disimuladas).--VII. Conclusiones 167
-
- Cap. VI.--EVOLUCIÓN DE LA SIMULACIÓN EN LAS
- SOCIEDADES HUMANAS
-
- I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II.
- Evolución de la lucha por la vida entre los hombres.--III.
- Evolución de los medios violentos y
- fraudulentos en la lucha por la vida.--IV. Disminución
- regresiva de la simulación en las sociedades
- humanas 201
-
-
- CONCLUSIONES SINTÉTICAS 219
-
-
-
-
- =Introducción=
-
- I. Los médicos de Molière, el gusano simulador y la simulación
- de la locura.--II. Ideas científicas directrices; correlaciones
- bio-sociológicas; la filogenia de la simulación en la lucha por la
- vida.--III. Desarrollo, en series, de los fenómenos de simulación.
-
-
-I.--Solicitado, de ha tiempo, nuestro espíritu hacia el estudio de las
-ciencias antropológicas y sociales, atrájonos especialmente la fase
-patológica de la vida individual y colectiva, tan interesante, por
-cierto, como sus manifestaciones normales.
-
-Es método en las ciencias biológicas, llegar al conocimiento de la
-función normal por el estudio de su patología; examinando las lesiones
-de los centros nerviosos enfermos y relacionándolas con los síntomas
-previamente observados, ha podido inferirse la fisiología normal de
-esos centros. De igual manera las ciencias sociales han aprovechado el
-estudio de complejos problemas de patología social, conflictos internos
-y externos, crisis, violencias y otras perturbaciones de la evolución
-social. En las ciencias psicológicas, por fin, el análisis de las
-anormalidades de la actividad mental, ha permitido comprender mejor las
-funciones psicológicas normales; lo que ha sido elevado por Ribot a
-método de investigación.
-
-Convergiendo, pues, hacia la psicología individual por el camino de la
-psicopatología, y hacia la sociología por el estudio de los fenómenos
-de patología social, penetramos en los dominios de la locura y del
-delito. En la encrucijada de ambos fenómenos--conjunción sabiamente
-observada por Maudsley en un libro feliz,--donde la anomalía psíquica
-del individuo se convierte en causa determinante de su actividad
-antisocial, encontramos la dolorosa legión de fronterizos y alienados
-para quienes se entreabre la puerta sombría del delito, como si un
-destino inexorable los apresara entre las mallas funestas de la
-criminalidad; la locura y el delito, justamente emparentados por Morel
-en su visión sintética de las degeneraciones humanas, entrelazan sus
-tentáculos nefastos, engendrando ese personaje magistralmente burilado
-por Shakespeare en su Hamlet: el alienado criminal.
-
-De particular manera--y por especiales razones de observación--nos
-preocupaban los casos de _locura simulada por delincuentes_, máxime
-al advertir su frecuencia desde que la justicia reconoció la
-importancia de la psicopatología criminal y el examen psíquico se
-consideró indispensable para determinar la responsabilidad de algunos
-delincuentes.
-
-Tal era la estática de nuestra mente. De sobre el velador tomamos,
-una noche, el _Malade Imaginaire_, de Molière, para continuar su
-comenzada lectura, con el higiénico propósito, entre otros, de no
-adormecernos bajo la influencia poco grata de una monografía sobre
-"Nuevos tratamientos de los bolos fecales", cuya lectura acabáramos
-en el _British Medical Journal_. Teníamos para ello nuestras razones;
-estudiando la psicopatología de los sueños, habíamos visto que la
-naturaleza de las impresiones recibidas en el período prehípnico,
-influye de manera intensa sobre el carácter agradable o desagradable
-de los sueños[1].
-
-Las peripecias de Argan--a quien hoy no consideraríamos un "enfermo
-imaginario", sino un caso de neurastenia gastro-intestinal, como
-demostró ha poco tiempo el profesor Debove en una hermosa conferencia
-a los estudiantes de la Sorbona--prolongaban nuestra vigilia más
-allá de sus límites habituales. Seguíamos ávidamente las operaciones
-"científicas" de Purgon y de Diaforius, que "saben bellas humanidades,
-hablan en buen latín y designan con nombres griegos todas las
-enfermedades; pero en cuanto a curarlas, carecen de toda noción". Y
-con deleite asistíamos a las inagotables lavativas de Mr. Fleurant,
-competidor, sin desventajas, de las purgas y sangrías del primero,
-mientras Diaforius daba a su hijo Tomás una lección clínica, en
-presencia del mismo Argan, felicitándole ardientemente por haber
-seguido sus huellas, permaneciendo "fiel a las opiniones de los
-antiguos", negándose a prestar la menor atención a las razones y
-experiencias de los "pretendidos" descubrimientos y teorías de la
-época...
-
-Sonaba involuntariamente en nuestro oído la invectiva de Cicerón:
-"Neque imitare malos medicos, qui in alienis morbis profitentur tenere
-se medicinae scientiam, ipsi se curare non possunt." (Ad fam., IV, 5,
-5). En ese momento Mr. Fleurant empuñaba de nuevo el instrumento que
-sintetizaba toda su profundidad científica. Tuvimos la percepción de
-algo dibujado en el campo periférico de nuestra retina, cuya mácula
-lútea estaba enfocada a las líneas del libro. Volvimos la mirada; a la
-altura de los ojos, adherido a la pared, vimos uno de esos copos de
-algodón y polvo que suelen formarse en los rincones de los aposentos.
-
-Poco nos interesó esa observación. Volvimos nuevamente la vista al
-libro, para seguir asistiendo, con la voluptuosidad intelectual del
-caso, a las operaciones científicas de los médicos de Molière.
-
-Excitada ya por la reciente percepción, nuestra retina encontrábase
-en condiciones favorables para descubrir, durante la lectura, que el
-copo algodonoso se movía, ascendiendo lentamente por la pared. Fijamos
-de nuevo la vista en el objeto: vímosle ya mucho más alto, después de
-pocos minutos.
-
-Creímos fuese ilusión óptica, por el agotamiento de una retina fatigada
-en lecturas excesivas; mas no existiendo motivos para esa duda, ni
-razones satisfactoriamente explicativas, optamos por desprender el copo
-de la pared y observarlo detenidamente.
-
-Tal es, por otra parte, la buena línea de conducta ante cualquier hecho
-difícil de explicar. Y en este caso la observación fué, como siempre,
-fecunda de provechosas enseñanzas.
-
-Dentro del copo descubrimos un conducto, espeso y resistente, que
-difícilmente hubiérase adivinado no desprendiendo el copo de la pared;
-dentro del conducto se alojaba un gusano, el cual, mediante las
-dos extremidades de su cuerpo, se fijaba a la pared y la recorría,
-arrastrando consigo su curioso ropaje.
-
-Darwin--presente siempre en nuestro espíritu estudioso--nos dió la
-explicación del hecho. Ese disfraz servía al animal para escapar a las
-miradas peligrosas de sus enemigos; la simulación resultaba, para él,
-un medio simple y excelente de _lucha por la vida_.
-
-La explicación nos satisfizo.
-
-Hubiéramos continuado la lectura de Molière; pero en nuestro cerebro
-estaban sometidas a la elaboración de la cerebración inconsciente,
-múltiples cuestiones relativas a los alienados criminales, y, de manera
-especial, a los delincuentes simuladores de una enfermedad mental.
-
-Los neurones de asociación hicieron lo demás.
-
-Entre el gusano disimulador de su cuerpo bajo un copo de algodón
-y el delincuente disimulador de su responsabilidad jurídica tras
-una enfermedad mental, debía lógicamente existir un vínculo: ambos
-disfrazábanse para defenderse de sus enemigos, siendo la simulación un
-recurso defensivo en la lucha por la vida.
-
- * * * * *
-
-II.--Entre las verdades definitivamente adquiridas por la ciencia e
-impuestas como guía a los pensadores y estudiosos contemporáneos,
-hay dos fundamentales, que jamás debiera olvidar quien se aventura
-en la selva--aún "selvaggia ed aspra e forte", en decir del poeta
-florentino--de la ciencia: _Determinismo y Evolución_.
-
-Dentro de esos conceptos, cuyo desarrollo hemos ensayado en otros
-estudios y fuera inoportuno repetir aquí, cimentóse como verdad
-científica la noción del transformismo biológico y social. Por él
-conocemos la génesis y sucesión de las formas biológicas como resultado
-de la acción combinada de la herencia, tendiente a reproducir los
-caracteres de los antepasados, y la variabilidad, tendiente a crear
-caracteres nuevos, en armonía con la evolución de las condiciones
-del medio en que "luchan por la vida" todas las especies vivas.
-Los fenómenos sociales, además, siguen un proceso constante de
-transformación, a semejanza de los fenómenos biológicos; la sucesión
-de las formas de organización social y de las diversas instituciones
-es presidida, en primer término, aunque no exclusivamente, por la
-adaptación de los grupos sociales a las transformaciones del doble
-ambiente natural (cósmico) y artificial (económico).
-
-Esta manera de ver, simple aplicación del concepto evolucionista,
-tiene su comprobación en las cuatro grandes ramas de los conocimientos
-humanos. Laplace lo estableció para los fenómenos del mundo cósmico;
-Lyell, para los fenómenos geológicos; Darwin, para los biológicos;
-Spencer, para los sociales, que llama superorgánicos. Otros estudiosos
-confirmaron esa verdad general en grupos fenoménicos parciales.
-
-En esas _series_ de fenómenos, cuyo desenvolvimiento es sucesivo e
-integral, existen vínculos estrechos, fácilmente reconocidos mediante
-una observación inteligente. Así, por ejemplo, el perfeccionamiento
-progresivo de las funciones corresponde a una creciente complejidad
-morfológica y a la mayor división del trabajo en los organismos,
-conforme se asciende en la serie evolutiva. Por eso es posible
-descubrir, en cualquiera especie, en forma larvada y rudimentaria, las
-funciones que alcanzan mayor desenvolvimiento en las que son superiores
-a ella dentro de la misma serie.
-
-Puede reconstruirse la filogenia de cualquier función de los seres
-vivos; es decir, encontrar los diversos grados de su integración
-progresiva a través de cuantas especies la preceden en la evolución de
-la serie biológica. Las más complejas operaciones psíquicas elaboradas
-en el cerebro humano, no son sino el perfeccionamiento alcanzado por
-funciones progresivamente desenvueltas en la serie animal. El "alma" de
-los metafísicos es un perfeccionamiento de funciones inherentes a la
-substancia viva, al protoplasma; la memoria, por ejemplo, encuéntrase
-en formas progresivamente complicadas, desde la amiba hasta el hombre.
-
-Con los fenómenos sociológicos ocurre lo mismo; todas las instituciones
-sociales tienen su filogenia perfectamente determinable. El sentimiento
-de solidaridad social, verbigracia, aparece ya en la primera asociación
-de seres vivos, y evoluciona, integrándose progresivamente, hasta
-alcanzar sus actuales proporciones, permitiendo inducir que en futuras
-transformaciones sociales se equipararán todos los individuos ante las
-condiciones de lucha por la vida, para alcanzar el desenvolvimiento
-máximo de su propia individualidad. También podría aplicarse a los
-fenómenos sociales, además de ese concepto de filogenia, el principio
-determinado para los fenómenos biológicos por Haeckel, según el cual
-la evolución ontogenética corresponde aproximadamente a la evolución
-filogenética. Lo saben, a ciencia cierta, cuantos sociólogos, Loria en
-primera fila, proponen estudiar en el rápido desarrollo de las colonias
-contemporáneas el lento y progresivo desarrollo ocurrido antes en los
-pueblos de adelantada civilización.
-
-Pero estos puntos, necesarios de fijar para el desenvolvimiento
-consecutivo de nuestra tesis, no podemos dilucidarlos aquí con
-la amplitud deseable. Bástenos mencionar, y nadie la niega,--aun
-no aceptando la teoría orgánica de las sociedades, enunciada por
-Spencer--la existencia de cierta analogía, imposible de olvidar, entre
-las leyes que rigen los fenómenos biológicos y los sociológicos,
-pudiendo, casi siempre, encontrarse una correlación en el conjunto y
-las modalidades de unos y otros.
-
- * * * * *
-
-III.--Para cuantos saben lo expuesto (saber en sentido relativo, sin
-olvidar la frase de Grocio: "Nescire quaedam magna pars sapientiae
-est") y para quienes lo acepten, aparece lógico y estrecho el vínculo
-entre el gusano simulador, aparecido en nuestra retina periférica,
-mientras leíamos a Molière, y el delincuente simulador de la locura.
-Para quienes vivieran en el mundo feliz de los Fleurant, los Purgon y
-los Diaforius, ese vínculo no aparecería jamás.
-
-_Evolución, Lucha por la vida_, _Filogenia_, pareceríanles palabras
-poco científicas y faltas de sentido; el mismo efecto nos produjo un
-libro escrito en japonés, que tuvimos entre manos: era, sin embargo, un
-libro importante y condensaba muchos conocimientos. Nuestra la culpa si
-ignorábamos el japonés.
-
-Idéntico sería el caso de cuantos no vieran el vínculo filogenético,
-desde la simulación del gusano hasta la del delincuente; la frase es
-vieja, pero siempre útil: ellos no lo verían, no por ser incierta su
-existencia, mas porque su falta de amplitud y disciplina científicas
-les condenaría a una eterna ceguera intelectual.
-
-¡Y, sin embargo, cuántas cosas ve el pavo en la fábula de La Fontaine,
-donde el mono enseña las proyecciones de la linterna mágica...
-apagada!...
-
-En nuestro concepto--inexacto, acaso, pero larga e intensamente
-pensado--el vínculo existe.
-
-Solamente el estudio de la _Simulación_, como fenómeno general, puede
-dar la ley de conjunto donde se encuadra el fenómeno particular de la
-_Simulación de la locura_. Idéntico móvil preside, en general, todas
-las manifestaciones conscientes de la simulación, así como una misma
-finalidad orienta todas las manifestaciones de la memoria en los
-seres biológicos, y todas las formas del sentimiento de asociación
-y solidaridad en la lucha, en las sociedades animales en general y
-particularmente en las humanas.
-
-La _Simulación en general_, siguiendo las ideas científicas expuestas,
-debe estudiarse, primeramente, por sus manifestaciones en la serie
-biológica: sólo después encontraremos sus manifestaciones conscientes
-bien desarrolladas en la vida superorgánica, en las sociedades humanas.
-
-En éstas hallaremos la clave para estudiar las _simulaciones humanas de
-toda índole_, unificadas por el mismo propósito de la mejor adaptación
-del simulador a las condiciones del ambiente donde lucha por la vida.
-Entre ellas discerniremos, como hecho general, _la simulación de
-estados patológicos_, una de cuyas formas--la más importante para la
-psiquiatría y la medicina legal--es la _simulación de la locura en
-general_.
-
-Sólo entonces estaremos habilitados para estudiar provechosamente _la
-simulación de la locura por los delincuentes_, en sus relaciones con la
-psiquiatría, la sociología criminal y la medicina legal.
-
- Simulación en general
- ━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- En el mundo biológico
- ━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │ En la vida humana
- ━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- Simulación de estados patológicos │
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │ Simulación de la locura, en general
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
- /│\
- / │ \
- │
- Simulación de la locura en los delincuentes
- ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
-
- [Ilustración]
-
-Con otros métodos y por otros caminos consideramos imposible llegar
-a una comprensión clara de la materia a estudiar, y, _a priori_,
-predeterminaríamos su insuficiencia.
-
-En suma, el presente ensayo constituye un estudio general de _la
-simulación como medio de lucha por la vida_, estudiándola desde sus
-primeras manifestaciones inconscientes, en el mundo biológico, hasta
-sus complejas modalidades en la vida de los hombres civilizados.
-Complementando tal estudio intentaremos el análisis de la _psicología
-de los simuladores_, clasificando las variedades más notables de este
-grupo, compuesto por individuos en quienes la tendencia a simular
-constituye el rasgo dominante de su carácter y su medio predilecto de
-lucha por la vida.
-
-Por fin, determinaremos la _evolución de la simulación en las
-sociedades humanas_, valiéndonos de las más recientes inducciones de la
-sociología y usando el más severo método científico.
-
-En su concepto fundamental, y en algunas cuestiones parciales, esta
-síntesis desea ser novedosa; incompleta o deficiente, es ya fruto de
-la observación y de estudio asiduo. Si el ensayo no resultara tan
-convincente como deseamos al escribirlo, podríamos, por lo menos,
-repetir el verso dirigido a Virgilio por el Alighiero, al reconocerle,
-en el primer canto de su Infierno:
-
-_Vagliami il lungo studio ed il grande amore._
-
- Buenos Aires, 1900.
-
-
- NOTAS:
-
-[1] Véase nuestro trabajo "La Psychopathologie des Rêves", en la _Revue
-de Psychologie_, de París, marzo 1900.
-
-
- =Cap. I.--Simulación y lucha por la vida=
-
- I. La lucha por la vida.--II. Medios ofensivos y defensivos en
- la lucha por la vida.--III. Aspectos accidentales, instintivos y
- voluntarios de los fenómenos de simulación.--IV. Su valor como
- medio de lucha por la vida.--V. Conclusiones.
-
-
- I.--LA LUCHA POR LA VIDA
-
-En el progresivo desarrollo del pensamiento humano pocas nociones han
-sido tan fecundas para el conocimiento del hombre y de la sociedad como
-las derivadas de las ciencias naturales. De crasos errores primitivos,
-fundados sobre una observación superficial o una escasa experiencia, se
-ha marchado, gradualmente, a través de errores cada vez más cercanos
-de la verdad, hacia una comprensión, lenta pero inevitable, de la
-realidad que impresiona nuestros sentidos. Así lo observamos en todas
-las ciencias.
-
-Ocurre eso mismo en biología. Cuando Linneo osa afirmar: _Nulla species
-novae, species tot sunt diversae quot diversas formas ab initio creavit
-infinitum ens_, encuentra favorable acogida entre los naturalistas,
-surgiendo en apoyo de su doctrina los trabajos respetables de Cuvier y
-de Agassiz. No se podría, ante la doctrina linneana, negar o desconocer
-que ella señaló una etapa de aproximación a la verdad; baste pensar
-en las absurdas divagaciones de los antiguos naturalistas, cuya
-concepción del origen de los seres orgánicos reducíase a la _generatio
-ex-putredini_, y cuyas nociones sobre la diversidad de las formas se
-exteriorizaban en la suposición de incongruentes _metamorfosis_.
-
-Mas las ciencias naturales, después de la teoría linneana, tenían
-un largo sendero que recorrer, antes que el conocimiento del mundo
-biológico alcanzase la comprensión exacta de la evolución de las
-formas vivas. Lamarck formuló, por vez primera, la doctrina de la
-variabilidad de las especies, mostrando la influencia del medio sobre
-la variación de las formas. Medio siglo más tarde, Darwin cimentó la
-teoría, incorporándole el fundamental concepto de la lucha por la vida
-y la consiguiente selección natural. Las obras del segundo, por ser
-más documentadas, lograron despertar ardientes discusiones entre los
-estudiosos, y el resultado final fué, en breve transcurso de años, la
-aceptación del núcleo fundamental de la teoría. De entonces acá, la
-doctrina de la variabilidad de las especies, o transformismo, ha sido
-confirmada por todas las ciencias biológicas, sin que la afecten en lo
-fundamental todas las disputas que le han promovido sus adversarios
-sobre cuestiones de detalle.
-
-Limitándonos a consignar los hechos e ideas que reputamos base
-indispensable para nuestra _teoría de la simulación, considerada como
-medio fraudulento de lucha por la vida_, diremos, brevemente, las
-líneas generales de la doctrina darwiniana en lo que a esta última se
-refiere. Siendo ella la premisa que sustenta todo el desenvolvimiento
-de este ensayo, no será superfluo sintetizarla con claridad, definiendo
-de manera precisa el punto de partida de nuestras aplicaciones
-ulteriores.
-
-Los naturalistas admiten, concordemente, que las causas principales de
-la evolución son tres: la variación, la selección y la herencia. La
-variación es un resultado de la adaptación al medio, que varía a su
-vez más o menos lentamente; la selección natural es un resultado de la
-lucha por la vida y determina la supervivencia de los mejor adaptados;
-la herencia transmite los caracteres adquiridos y sin ella es
-inconcebible la evolución de las especies. Aunque sería fácil repetir,
-de segunda mano, los fundamentos de la teoría de Darwin sobre la lucha
-por la vida y la selección natural, conviene, para mayor fidelidad,
-remontar a la fuente de origen, resumiendo en un párrafo las propias
-expresiones del gran naturalista.
-
-La lucha por la existencia resulta inevitablemente de la rapidez con
-que todos los seres vivos tienden a multiplicarse. Nace un número de
-individuos mayor del que puede vivir, y de ello proviene, en cada
-caso, la lucha por la existencia, ya sea con los individuos de la
-misma especie, ya con los de especies diferentes, y sometida, en ambos
-casos, a las condiciones físicas del medio ambiente en que ellos
-viven. Es la doctrina de Malthus aplicada, en toda su intensidad, a
-los seres de los reinos animal y vegetal, por no existir entre ellos
-la aptitud de producir a voluntad los medios de subsistencia, ni otros
-factores éticos que pueden atenuarla entre los hombres. Obsérvese que
-la frase "lucha por la existencia" está empleada en sentido general
-y metafórico, involucrando las relaciones de recíproca dependencia
-entre los seres organizados, y dos hechos, aun más importantes: la
-supervivencia de los individuos mejor adaptados y su capacidad para
-dejar descendientes. Puede afirmarse con seguridad que los animales
-carnívoros, en tiempo de escasez, luchan entre sí, disputándose los
-alimentos necesarios para su existencia; también podrá decirse que
-una planta, en el borde del desierto, lucha por la existencia contra
-la sequedad, aun cuando fuera más exacto decir que su existencia
-depende de la humedad; con mayor exactitud diríamos que una planta,
-al producir anualmente un millón de semillas, de las cuales solamente
-una consigue desarrollarse y madurar a su vez, lucha con las plantas
-de la misma especie, o de otras, que ya cubren el suelo. El musgo
-depende del manzano y de algunos otros árboles; solamente de una
-manera figurada podrá decirse en este caso que el manzano lucha
-contra los otros árboles, por hospedar al musgo, pues si un gran
-número de parásitos se radican sobre un mismo árbol, éste languidece
-y acaba por morir; pero de muchos musgos que crecen juntos sobre
-una misma rama y producen semillas, puede decirse que luchan el uno
-contra el otro. Siendo los pájaros los diseminadores de las semillas
-de un árbol dado, la existencia de esta especie depende de ellos,
-y, figuradamente, puede decirse que ese árbol lucha con los demás
-frutales, pues interesa a cada uno de ellos atraer los pájaros para
-que coman sus frutos y diseminen de esa manera sus semillas. Empléase,
-pues, para mayor comodidad, el término "lucha por la existencia" en los
-diferentes sentidos apuntados, confundiéndose los unos con los otros.
-("El Origen de las Especies", cap. III). En esa lucha por la vida, en
-que se multiplican y se destruyen las más diversas manifestaciones de
-la existencia orgánica, desde el bacterio y la amiba hasta la encina
-y el hombre, sucumbe la inmensa mayoría de los gérmenes capaces de
-generar nuevos individuos. A pocos reserva la Naturaleza el derecho de
-alcanzar la plenitud del desenvolvimiento biológico y de transmitir sus
-caracteres a sus descendientes.
-
-Para completar el concepto expuesto por Darwin, acudamos a Wallace, que
-es fuente autorizada, para comprender de qué manera las diferencias
-individuales determinan la selección de la especie y la supervivencia
-de los más aptos, o mejor adaptados. Si todos los individuos de cada
-especie--dice--fueran completamente semejantes entre sí, podríamos
-afirmar que la supervivencia sería una cuestión de azar; pero esos
-individuos no son semejantes. Los vemos diferenciarse, distinguirse de
-muchas maneras. Algunos son más fuertes, otros más rápidos, otros más
-astutos, otros de constitución más robusta. Un color obscuro permite
-a algunos ocultarse fácilmente; una vista penetrante permite a otros
-descubrir su presa a mayor distancia, o escapar de sus enemigos con
-más facilidad que sus compañeros. Entre las plantas, las más pequeñas
-diferencias pueden ser útiles o perjudiciales. No podemos dudar de que,
-tomando en cuenta lo apuntado, cualquiera variación bienhechora dará a
-quienes la poseen mayor probabilidad de sobrevivir a la terrible prueba
-por que deben pasar; alguna parte puede quedar en manos del azar, pero
-al fin y al cabo, _el más apto sobrevivirá_. ("El Darwinismo", cap. I.)
-
-La selección natural se continúa en la especie por la conservación y
-la transmisión de los caracteres útiles a cada individuo, según las
-condiciones del medio que actúa sobre él en los varios períodos de la
-vida. Todo ser--y éste es el sentido natural de lo que podemos llamar
-progreso biológico--tiende a perfeccionarse en su adaptación al medio;
-este perfeccionamiento conduce de una manera natural al progreso de
-la organización del mayor número de los seres vivientes en el mundo
-entero. (Darwin, ob. cit., cap. IV).
-
-El origen de las variaciones individuales que permiten la mejor
-adaptación ha sido objeto de explicaciones diversas, así como el
-mecanismo de su transmisión hereditaria. La reseña crítica de las
-doctrinas respectivas sería, por cierto, interesante; mas no son estas
-páginas la oportunidad para hacerla, no siendo ello indispensable para
-el objeto especial de nuestra investigación. Baste mencionar, entre
-otras hipótesis dignas de consideración, las formuladas por los propios
-Lamarck y Darwin, por Kolliker, Wagner, Naegeli, Weissmann, Mantegazza,
-y por otros defensores de las modernas escuelas neolamarckiana y
-neodarwiniana.
-
-En la naturaleza, la variabilidad individual, la herencia de las
-variaciones mejor adaptadas y la selección en la lucha por la vida, se
-combinan para determinar la evolución de las especies vivas, según la
-mayor o menor adaptación de sus caracteres al medio en que viven.
-
-La _variación_ fué certeramente definida como el elemento "activo" de
-la evolución, en cualquier época de la vida actúe, embrión o ser vivo,
-y de cualquier causa dependa, cósmica o fisiológica. La _herencia_,
-en cambio, es el elemento "conservador", que permite la acumulación
-de las variaciones útiles, transmitiendo los caracteres ya probados
-en la lucha por la vida de individuos que decaen a otros individuos
-nuevos. La vida de una especie podría compararse a la de un individuo
-perpetuamente joven, como si el desgaste orgánico por la incesante
-actividad de la vida se compensara por un proceso de renovación total,
-que le mantuviese capaz de sostener nuevas luchas y de adquirir
-nuevas variaciones útiles. La _selección_, elemento "perfeccionador",
-es un principio de primordial importancia por su universalidad;
-actúa, de manera constante, para la conservación de las formas y
-funciones útiles, sean cuales fueren las causas a que se atribuyan las
-variaciones. Se ha insistido, justamente, en que es erróneo considerar
-a la selección como causa determinante de la variación; ella sería "el
-timón de la evolución, mas no su fuerza propulsora".
-
-De lo expuesto recogemos un concepto fundamental: todos los seres
-vivos luchan por la vida. El hombre, lo mismo que las otras especies,
-está sometido a ella; las sociedades humanas, lo mismo que las otras
-sociedades animales. Individuos y naciones, partidos y razas, sectas
-y escuelas, luchan por la vida entre sí, para conservarse y crecer,
-para amenguarse y morir. La lucha por la existencia en las sociedades
-humanas es un hecho innegado, manifestándose con caracteres semejantes
-a los que reviste en el mundo biológico; tal verdad es igualmente
-admisible por los creyentes de la doctrina biosociológica de Spencer,
-para quienes las sociedades humanas son simples superorganismos, como
-por los que aceptan la primacía de los fenómenos económicos en la
-constitución social, con o sin la teoría de la lucha de clases, que es
-uno de los fundamentos del mal llamado "materialismo histórico". En
-verdad--y oportunamente volveremos sobre ello--la lucha por la vida
-en la especie humana se modifica, porque ella tiene la posibilidad de
-producir sus propios medios de subsistencia, subordinando la lucha
-al incremento de su capacidad productiva; aptitud que, en última
-instancia, determinará la transformación o atenuación de ciertas formas
-de lucha por la vida en el porvenir.
-
-No comentaremos, por ahora, la extensión que ha dado De Lanessan
-al concepto darwiniano de la lucha por la existencia; en el mundo
-inorgánico, entre los minerales, encuentra que esa lucha existe,
-entendida, naturalmente, en el _sentido figurado_, atribuídole por el
-mismo Darwin. Bástenos señalar la evidencia del hecho en el mundo
-orgánico, en los reinos vegetal y animal.
-
-Sintetizados así, rápidamente, los principios del evolucionismo
-biológico, dejamos planteado el que nos servirá como punto de partida
-para el desarrollo de nuestras observaciones: _La lucha por la vida es
-un fenómeno general en todos los seres vivos_.
-
-
- II.--MEDIOS OFENSIVOS Y DEFENSIVOS EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Donde hay vida, hay lucha por la vida. En todos los casos la Naturaleza
-ha provisto a los seres vivos de medios ofensivos y defensivos útiles
-para la supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones del
-medio; no siempre son los más fuertes, considerada la fuerza en un
-sentido mecánico o cuantitativo, sino los más diestros o astutos para
-substraerse a las infinitas causas destructivas que gravitan sobre los
-seres vivos, o los más hábiles para proveer a la propia alimentación.
-En esa lucha, directa o indirectamente combatida, los seres vivos
-emplean recursos de índole variadísima. Recorriendo la serie evolutiva
-de las especies animales y vegetales, se ven dos grandes categorías de
-recursos: los unos a base de fraude, los otros fundados en la violencia.
-
-La intensificación de la lucha por la vida, por el aumento numérico
-de los individuos que tienen análogas necesidades, estimula el
-perfeccionamiento y desarrollo de los medios de lucha. La adquisición
-de un carácter ventajoso, ofensivo o defensivo, coloca a su poseedor
-en condiciones favorables para el éxito, asegurando su vida y su
-reproducción, y transmitiendo, mediante esta última, el nuevo carácter
-adquirido, que será igualmente provechoso a su descendencia. Y, en
-efecto, en toda especie viva, los individuos más robustos, más ágiles,
-más astutos, más prudentes, según las circunstancias especiales en que
-luchan por la vida, tienen más probabilidades de sobrevivir.
-
-De todos esos medios, usados para la adaptación, algunos son verdaderas
-armas punzantes, lacerantes, cortantes o contundentes: aguijones,
-sierras, dientes, probóscides, aparatos eléctricos, etc. En otros
-casos trátase de recursos defensivos: autotomía evasiva, posiciones
-o actitudes especiales, defensas químicas, aparatos venenosos,
-secreciones urticantes o tóxicas. Otras veces es utilísima la fuerza
-muscular; la agilidad en el ataque y la defensa pueden ser decisivos
-para el triunfo en la lucha por la vida. Otros seres vivos, animales y
-vegetales, se asocian con individuos de la misma o de otras especies
-diferentes, para luchar mancomunados contra peligros comunes; etcétera,
-etcétera.
-
-El uso de estos medios de lucha tórnase cada vez más complejo a
-medida que las especies adquieren una estructura orgánica complicada.
-En el reino animal, las funciones biofilácticas, o defensivas de la
-vida, se acompañan de un desenvolvimiento psíquico progresivo, mejor
-acentuado desde que aparece un sistema nervioso encargado de regir la
-unidad del ser vivo, su individualidad. Culmina este desenvolvimiento
-en la especie humana, que por su estructura cerebral y sus funciones
-mentales está colocada en el término del _phylum_ más evolucionado
-de los vertebrados; esa circunstancia hace que en el hombre los
-medios de lucha por la vida sean más complejos que en las demás
-especies animales, pues su inteligencia le ha permitido reforzar los
-deficientes, suplir los ineficaces e imaginar medios artificiales
-de aumentar su propia capacidad ofensiva y defensiva. Limitados
-sus medios físicos de lucha por la dimensión de su organismo, por
-su sistema óseo y muscular, por su resistencia a la fatiga, ha
-centuplicado su fuerza oponiendo la inteligencia a los seres enemigos
-que pueblan el ambiente; pero al mismo tiempo, en la lucha entre
-hombre y hombre, entre sociedad y sociedad, ha perfeccionado casi
-ilimitadamente sus medios de lucha mediante la mentira y el fraude, la
-astucia y la simulación.
-
-En ninguna otra especie animal se presenta bajo más múltiples aspectos
-la lucha por la vida; sólo en el hombre los medios de lucha llegan
-a ser un producto casi puramente intelectual. Y, como es fácil de
-comprender, la violencia física personal sigue siendo lo esencial en
-la lucha entre los salvajes, entre los niños y entre las personas
-incultas, a la vez que los medios de lucha se tornan más intelectuales
-en las sociedades civilizadas, en los adultos y en las personas cultas.
-Se produce, en otras palabras, una evolución que tiende a hacer primar
-las aptitudes mentales sobre las aptitudes físicas.
-
-Cerremos este parágrafo, cuyo minucioso análisis pudiera prolongarse
-indefinidamente, afirmando que: _todos los seres que luchan por la vida
-poseen medios ofensivos y defensivos adaptados a las contingencias
-habituales de la lucha_.
-
-
- III.--ASPECTOS ACCIDENTALES, INSTINTIVOS Y VOLUNTARIOS DE LOS
- FENÓMENOS DE SIMULACIÓN
-
-Cada medio de lucha alcanza desigual difusión en las diversas especies
-vivas; algunos están generalizados, otros son patrimonio de pocas
-especies. Aquí predominan los medios fundados en la violencia; allá
-los que se asemejan al fraude. La posibilidad de este último implica
-cierto desenvolvimiento mental y aumenta en proporción a él; por
-eso lo observamos especialmente en el hombre, y al apreciarlo en
-otras especies animales usamos palabras cuyo valor originario es
-esencialmente humano.
-
-Dentro del _fraude_, que es un término genérico, podemos distinguir
-diversas formas fundamentales, diferenciadas, aunque vinculadas
-entre sí por formas intermediarias. La simulación y la mentira son
-ramas nacidas del tronco común del engaño, de la astucia, en abierta
-oposición con la violencia. Sin embargo, pueden diferenciarse sus
-manifestaciones.
-
-La _mentira_--estudiada en sus grandes manifestaciones sociales por
-Nordau--es una forma de fraude exteriorizado mediante el lenguaje; la
-mentira se dice, no se hace. Los diccionarios académicos definen la
-mentira: "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree
-o piensa"; y el verbo mentir: "decir o manifestar lo contrario de lo
-que se sabe, cree o piensa". Indúcese, claramente, y así el uso lo
-consagra, que la mentira es, en suma, una forma de fraude exteriorizada
-mediante las diversas formas del lenguaje, hablado o escrito.
-
-Antes de definir la simulación conviene que la distingamos también
-de la _imitación_, cuya importancia en la evolución de los agregados
-sociales estudió agudamente Tarde. Ella consiste en hacer algo a
-semejanza de lo imitado, que sirve de modelo. Las mismas Academias
-dicen textualmente del verbo imitar: "ejecutar una cosa a ejemplo o
-semejanza de otra". La imitación se refiere al hecho en sí mismo, en su
-realidad: imitar una buena o mala acción significa hacer otra realmente
-buena o mala.
-
-Cuando no se ejecuta a semejanza de otra, pero se finge hacerlo,
-hay _simulación_, fenómeno cuyas manifestaciones estudiaremos en
-este ensayo. El diccionario académico explica con demasiada pobreza
-este vocablo: "acción de simular". De este verbo solamente dice:
-"representar una cosa, fingiendo o imitando lo que no es". En la voz
-"fingimiento" léese: "simulación, engaño o apariencia con que se
-intenta hacer que una cosa parezca diversa de lo que es". Definiciones
-imperfectas, todas ellas. Convendría decir, de manera general, que en
-la simulación: _las apariencias exteriores de una cosa o acción, hacen
-confundirla con otra, sin que efectivamente le equivalga_. El actor
-dramático que desempeña en la escena un papel de homicida--Otelo,
-pongamos por caso,--no imita a Otelo, pues ello significaría dar muerte
-a la actriz que hace de Desdémona; el actor _simula_ matar. Sólo si
-matara de verdad, sería _imitador_ del personaje que representa; el que
-imita una acción ajena, buena o mala, no simula; no aparenta hacerla,
-la hace en realidad.
-
-Creemos que ese breve ejemplo, sencillo para mayor claridad, basta para
-poner de relieve la diferencia entre imitación y simulación, entre el
-_hecho real_ de la una y la _simple apariencia_ de la otra. Pero en la
-observación corriente suelen transgredirse esas distinciones, por no
-existir una línea divisoria que separe de manera absoluta lo uno de lo
-otro.
-
-Partiendo de esta definición entremos a nuestro tema.
-
-Las múltiples formas de _simulación_ pueden escalonarse en
-diversos grupos, según se las estudie en sus diversas fases, de
-las más sencillas hasta las más complicadas; fácil es advertir sus
-cambios a través de lo que podríamos llamar su "filogenia". En sus
-manifestaciones simples y primitivas preséntase como un fenómeno
-accidental: una apariencia útil, un parecido benéfico; la vemos,
-después, revestirse de formas progresivamente complejas: una apariencia
-que protege de manera estable y general; y ser, por fin, voluntaria y
-consciente: deliberadamente ejecutada para beneficiarse en la lucha por
-la vida.
-
-En los fenómenos del mundo inorgánico las simulaciones son casuales,
-careciendo de valor selectivo. La lucha por la vida sólo existe allí
-por la analogía con la lucha propia de los seres organizados, y en
-sentido _metafórico_; la simulación no puede ser, en manera alguna,
-un medio habitual de lucha por la vida. En esas manifestaciones
-inferiores, la simulación es un accidente y la palabra que lo denomina
-pierde todo sentido psicológico, pues el hecho es _involuntario e
-inconsciente_; no podría ser de otro modo, produciéndose en cosas que
-carecen de conciencia y de voluntad. Inútil sería insistir sobre la
-verosimilitud de las diversas hipótesis panpsiquistas y los ensayos
-de psicología atomística que pretenderían dar psiquis y conciencia
-a todo lo existente; esos juegos de palabras son posibles llamando
-psiquis y conciencia a cosas que no lo son, y quitando a esos vocablos
-su significación psicológica, perfectamente determinada; los bonitos
-poemas filosóficos a que nos referimos carecen de fundamentos que
-permitan elevarlos a la dignidad de teorías científicas.
-
-También suelen ser _inconscientes e involuntarios_ los fenómenos de
-simulación observables en los seres vivos menos evolucionados; así
-se la encuentra en los vegetales. Conviene, sin embargo, señalar que
-ese mimetismo vegetal puede tener una influencia _selectiva_ en la
-supervivencia de los mejor adaptados a las condiciones de la lucha por
-la existencia. No admitimos que la simulación pueda ser consciente y
-voluntaria en los vegetales, por no observarse en ellos fenómenos
-revestidos de esos caracteres, aunque teóricamente el hecho pudiera
-admitirse como posibilidad. Son conocidas las importantes discusiones
-sobre la sensibilidad e inteligencia de los vegetales, fundadas en
-observaciones del mismo Darwin, que concedía a la radícula de los
-vegetales la propiedad de sentir, discernir y elegir.
-
-En principio, si las funciones psíquicas existen ya, aunque en forma
-elemental, en los más ínfimos organismos vivientes, como funciones
-propias de la sustancia viva elemental, del protoplasma, no hay motivo
-para negar a los vegetales--evolucionados desde formas simples, en
-que los protofitos y los protozoos tuvieron probablemente un origen
-común--funciones psíquicas elementales, no desarrolladas por ser
-innecesarias a la forma especial de evolución que caracteriza al reino
-vegetal. Y es bien claro que "funciones psíquicas" no equivale a
-funciones conscientes o voluntarias.
-
-Se explica que, arrancando de estas ideas, seriamente discutibles,
-un gran imaginativo, Augusto Strindberg, formulara sus experimentos
-destinados a establecer la existencia de funciones nerviosas y
-psíquicas en los vegetales.
-
-La simulación determina en el reino animal importantísimas selecciones,
-realizadas mediante fenómenos de homocromía (semejanzas de color)
-y de homotipía (semejanzas de forma), que en conjunto constituyen
-el _mimetismo_. Muchas veces éstos tienen carácter consciente, aun
-siendo _involuntarios_. Solamente en pocos casos pueden calificarse de
-_conscientes_ y _voluntarios_; entonces representan un medio de lucha
-por la vida _elegido_ por el animal, que lo considera el más ventajoso
-de cuantos puede utilizar.
-
-Entre los hombres agregados en grupos sociales, vivientes en
-sociedad, la simulación es frecuentísima como fenómeno _consciente_ y
-_voluntario_.
-
-Este doble carácter permite simulaciones cuyos resultados pueden
-invertir la selección natural; gracias a ésa y a otras formas de
-fraude, tórnase posible la supervivencia de individuos inferiores,
-débiles y degenerados de toda clase, supervivencia bien descrita por
-Sergi; es el fenómeno que, actualmente, en sociología, suele llamarse
-de selección invertida, "à rebours".
-
-Las simulaciones en la sociedad humana y la psicología de los hombres
-simuladores, constituyen el tema propio de este ensayo; insistir sobre
-ellas sería anticiparnos.
-
-Antes de penetrar a ese mundo de ficción y de mentira, en que todos,
-buenos y malos, se ven obligados a simular, aunque más los malos que
-los buenos, detengámonos en una explicación no superflua. Al exponer la
-doctrina de la "lucha por la vida", dijimos que debía entenderse _en
-sentido figurado_, como expresamente lo manifestó Darwin al enunciarla.
-De igual manera hablando de _simulación como medio de lucha por la
-vida_, conservamos a la frase su originario sentido figurado; de
-otra manera, en sentido literal, sólo podría hablarse de lucha y de
-simulación al referirse a fenómenos humanos, que fuesen _conscientes_
-y _voluntarios_. Lucha y simulación son, en efecto, palabras que se
-refieren a la conducta humana; por extensión aplica Darwin la una, y
-por extensión aplicaremos aquí la otra, sin pretender que todas las
-formas de simulación deban ser iguales a las usadas por el hombre
-fraudulento que engaña a sus semejantes.
-
-Los fenómenos de simulación solamente revisten caracteres de conciencia
-y voluntariedad cuando la lucha por la vida llega a ser consciente y
-voluntaria. Existe, pues, cierto paralelismo entre los caracteres de la
-lucha y los medios en ella usados; hay una creciente complejidad en los
-fenómenos de simulación, partiendo de los accidentales hasta llegar a
-los voluntarios.
-
-Conviene antes de terminar decir dos palabras sobre una cuestión
-accesoria a primera vista, pero de indudable utilidad antes de entrar
-al análisis de la simulación en la lucha por la vida, pues nos
-permitirá reforzar la serie de fenómenos que estudiamos, evidenciando
-más su difusión en la naturaleza y en la vida social.
-
-Entre simular y disimular no existe, en realidad, ninguna
-diferencia[2], y menos el antagonismo que podría sospechar quien se
-atuviera a la forma aparente de ambas palabras. Y decimos aparente,
-pues en casi todos los léxicos disimular corresponde aproximadamente
-a simular, aun haciéndose entre ambos vocablos algún distingo de poco
-valor. Simular: "arte usada con astucia por el hombre a fin de mostrar,
-en los actos y en las palabras, todo lo contrario de lo que se tiene
-en el espíritu, sea en bien o en mal". Disimular: "arte, estudio de
-esconder el pensamiento propio o algún propósito. Simular. Ficción".
-
-No existe, pues, diferencia ni contradicción alguna entre esos
-términos; a lo sumo, podrá especificarse que el individuo simula lo que
-no es, no tiene o no hace, y disimula lo que es, tiene o hace.
-
-Pero considerándolos en relación con la lucha por la existencia,
-su significado es el mismo: el que simula y el que disimula tratan
-de ponerse en las mejores condiciones de lucha por la vida, dado el
-ambiente en que actúan.
-
-Por otra parte, observando los hechos, fácil es advertir que muchas de
-las llamadas disimulaciones son simples simulaciones de las cualidades
-contrarias a las disimuladas, y viceversa. El enfermo que disimula su
-enfermedad para obtener una póliza de seguro sobre la vida, simula en
-realidad un estado de salud. El zorro que finge dormir para sorprender
-mejor a su presa, disimula su expectativa y simula el sueño. La
-libélula que cierra las alas y se posa sobre el verde tallo de una
-planta, confundida con una hoja cuya forma y color se parecen a los de
-su cuerpo, buscando no ser vista por sus enemigos, simula ser hoja al
-mismo tiempo que disimula ser mariposa. El político oportunista que se
-entusiasma ante los electores, defendiendo doctrinas que en lo íntimo
-de su caletre considera absurdas, simula las opiniones defendidas y
-disimula las que profesa.
-
-Para evitar mayor tedio, no proseguimos la enumeración de casos
-análogos a los citados; ello sería ya innecesario, dada la evidencia
-del hecho que prueban: la identidad de objeto y de significado entre la
-simulación y la disimulación como medios de lucha por la vida.
-
-
- IV.--SU VALOR COMO MEDIO DE LUCHA POR LA VIDA
-
-Los fenómenos de simulación han sido cuidadosamente observados en los
-animales, gracias a su misma difusión; sin embargo, no han sido todavía
-bien coordinados, ni se ha dado de ellos una clasificación definitiva.
-
-Si se para mientes en que los diversos aspectos de la actividad humana
-se encuentran como funciones elementales en la evolución de las
-especies vivas más simples que el hombre, se comprenderá la importancia
-que tiene para nosotros el estudio del mimetismo, en sus diversas
-formas. Ellas nos muestran los primeros esbozos del fenómeno que en
-el hombre es ya complejo, permitiéndonos rastrear los orígenes y
-reconstruir la filogenia de la simulación en general.
-
-Los naturalistas que estudiaron el valor de los caracteres cromáticos
-de los animales para la conservación de la especie, han observado la
-frecuente homogeneidad de su color con el del ambiente en que viven.
-Algunos crustáceos, por ejemplo, son rojos cuando viven sobre un alga
-roja y verdes si el alga es de este color. Los gusanos que frecuentan
-las hojas verdes tienen este mismo color, circunstancia que los hace
-difícilmente visibles.
-
-¿Quién no ha descubierto, y acaso aplastado en su niñez, algunas de
-las orugas que suelen visitar nuestras vides? Otros insectos, por su
-forma, parécense a los objetos del ambiente en que viven. Entre las
-mariposas, el hecho va más lejos: algunas especies comestibles poseen
-los colores y dibujos característicos de otras, protegidas de la gula
-ornitológica por su mal gusto y olor. Un animal que simula las formas y
-el color de otro muy temido, encuentra en ello una defensa; otro simula
-el aspecto de animales notoriamente inofensivos, para ir--lobo bajo
-piel de cordero--hacia su presa, sin espantarla al mover la ofensiva.
-Otros, reconocidamente nocivos para los insectívoros, están protegidos
-por colores vistosos, llamados "premonitorios", que alejan a cuantos
-enemigos pudieran, por error, perjudicarlos, si no les reconocieran a
-tiempo. Los hay, por fin, que enmascaran su cuerpo, cubriéndose de
-objetos o substancias que los disimulan a las miradas de sus enemigos.
-
-Este conjunto de fenómenos, estudiado y subdividido por los
-naturalistas en varias categorías, es objeto de controversia en cuanto
-a su origen. Pero hay en ellos algo común que ya nadie discute; es su
-función misma; siempre se trata de un hecho que es útil al disimulador
-en la lucha por la vida. Éste es el rasgo indiscutido, designándose
-el conjunto de estos hechos con el nombre de mimetismo. Algunos
-naturalistas reservan este nombre para las simulaciones combinadas,
-de forma y color al mismo tiempo, dando el nombre de homocromía a los
-fenómenos de simple adaptación al color del ambiente; en ese caso,
-sería más exacto llamar homotipía al mimetismo propiamente dicho.
-
-Dejando para el capítulo siguiente el examen de la simulación en el
-mundo biológico, nos limitaremos a fijar un criterio, surgido de la
-observación, cuya importancia consideramos decisiva, aunque hasta ahora
-no se haya señalado debidamente: _la utilidad de la simulación para
-el simulador, ya se trate de un fenómeno instintivo (de la especie) o
-consciente y voluntario (del individuo)_.
-
-Conviene advertir que la utilidad de la simulación, como medio de lucha
-por la vida, no es exclusiva de los animales, ni siquiera de los seres
-vivos.
-
-Supuesto que se admite en el mundo inorgánico la lucha por la
-existencia--en el sentido metafórico de Darwin, ampliamente aplicado
-por De Lanessan,--podemos inducir que allí también se encuentran medios
-de lucha que implican lo que en lenguaje humano se llama fraude.
-
-A primera vista, una observación superficial podría encontrar absurda
-la pretensión de rastrear el mimetismo en la lucha por la existencia
-del mundo inorgánico. Esto débese, máximamente, a que se tiene la
-idea de que sólo podemos referirnos a una simulación o un mimetismo
-consciente y voluntario, tal como en el hombre se presenta; bastarán,
-empero, un par de ejemplos para evidenciar la exactitud de nuestra
-inducción analógica.
-
-Todo lo que existe en el universo lucha por la existencia, en el
-sentido de estar expuesto a un número mayor o menor de causas
-destructivas, y poseer más o menos condiciones de resistencia a esas
-causas. (Sobre esto ilustran, especialmente, De Lanessan y Thoulet,
-en sus originales estudios). Cada piedra, cada capa geológica, cada
-roca, encuéntrase en lucha contra mil causas destructivas; si triunfa
-de ellas, sobreviviendo a su acción destructora, puede decírsela
-triunfante en la lucha, precisamente porque es mayor su adaptación y su
-resistencia a las condiciones del medio. Inferiores a ella son aquellas
-rocas o piedras que no pueden resistir a las causas destructivas y
-desaparecen; éstas, en el metafórico lenguaje adoptado, son vencidas en
-la lucha por la existencia.
-
-Entendida así la lucha, que es verdaderamente "universal" en la
-acepción más rigurosa del término, es fácil observar casos de _falsa
-apariencia_ que equivalen a simulaciones útiles en la lucha por la
-existencia; veamos dos ejemplos, fáciles de multiplicar, sin duda.
-
-Remontémonos a la edad de la piedra. Un hombre busca una piedra
-para convertirla en mazo o en hacha; la encuentra, recógela y acto
-continuo la transforma en objeto de uso personal; podemos decir,
-perfectamente, en el sentido adoptado, que esa piedra es vencida en
-la lucha por la existencia, habiendo terminado su estado natural
-como producto geológico, individualizado por una forma y un volumen
-determinados.--Supongamos por un instante que esa piedra, por uno de
-mil accidentes posibles, encontrárase cubierta de limo, o hubiese
-germinado sobre su superficie una capa de musgo; el hombre habría
-seguido su camino, no reconociendo bajo el disfraz del limo o del musgo
-la piedra buscada. Diríamos, en tal caso, que la piedra ha triunfado en
-la lucha por la existencia, gracias a una apariencia exterior que le ha
-servido como medio defensivo contra el instinto utilitario del hombre.
-
-Transportémonos en pleno siglo veinte. Un campesino se interesa
-por cavar un pozo artesiano. Sabe que cierta capa de tierra, X, es
-fácilmente perforable, no ignorando las dificultades que rodean la
-excavación de cierta roca, Z.--Encuentra junto a su casa una capa de
-tierra X y cava su pozo; la capa ha perdido su integridad geológica y,
-en sentido metafórico, ha sido vencida en la lucha por la existencia.
-Mas si por una de tantas causas posibles, el aspecto exterior y visible
-de la capa de tierra X fuese igual al de la roca Z, el campesino
-respetaría su integridad, buscando en otro sitio la vía de menor
-resistencia para cavar su pozo. En tal caso, diríamos que la capa de
-tierra X ha triunfado en la lucha: su existencia ha sido protegida por
-un fenómeno de simulación.
-
-Debemos repetir, en verdad, que está muy lejos de nuestra intención
-el propósito de atribuir a estas apariencias útiles, propias del
-mundo inorgánico, ningún valor selectivo; sería una exageración no
-disculpable por el deseo de aquilatar la tesis sostenida. Queremos, tan
-sólo, establecer las dos proposiciones siguientes: admitida en sentido
-metafórico una lucha por la existencia entre los inorgánicos, puede
-encontrarse entre ellos fenómenos que, en el mismo sentido, podemos
-asimilarlos a los que constituyen la simulación; y cuando existen,
-pueden ser un medio de lucha por la existencia e influir sobre sus
-resultados próximos o remotos.
-
-Pasando al reino vegetal, encontramos un panorama diverso; aquí la
-lucha y la selección obedecen a condiciones más similares a las que
-dominan en el mundo animal, además de estar recíprocamente condicionada
-la vida de las faunas y de las floras. Encuéntranse, en efecto,
-coloraciones de protección y mimetismos de formas de otras especies
-mejor protegidas, etc.
-
-Las plantas luchan contra el ambiente físico en que viven. Luchan
-con el reino mineral, sustrayendo al suelo una parte de sus propios
-elementos; luchan contra los animales que se nutren de ellas y algunas
-veces les sirven de alimento, como enseña Darwin en su magnífica
-monografía sobre las plantas carnívoras; y, por fin, luchan entre sí,
-como resultado de la desproporción entre el excesivo número de gérmenes
-y los limitados medios de desarrollo y nutrición.
-
-Para esas luchas, la naturaleza ha dotado a las plantas de numerosos
-medios defensivos: espinas, venenos, aguijones, olores pestilenciales,
-y más que todo--compensando la deficiencia de los otros medios
-defensivos--su extraordinaria fecundidad reproductora. No deberá, por
-eso, creerse que las plantas carecen en absoluto de medios ofensivos
-análogos a los que en los animales llamamos astutos: muchos podrían
-catalogarse, a no mediar el ejemplo significativo de las plantas
-carnívoras, trampas no superadas, en perfección y delicadeza, por el
-engaño humano.
-
-Limitándonos a las observaciones más significativas, determinaremos el
-valor de los fenómenos de simulación en la lucha por la vida del reino
-vegetal.
-
-Numerosas plantas son respetadas por sus enemigos, los animales,
-porque sus caracteres externos se asemejan a los de otras especies no
-comestibles. En algunas, cuyas semillas prodúcense en corto número, la
-superficie de éstas es verdosa, por cuyo motivo los pájaros no pueden
-verlas cuando yacen caídas entre el césped; de esa disimulación depende
-la vida de la especie. Hay, en cambio, otras semillas, y no pocas, cuya
-actividad germinativa aumenta atravesando el tubo digestivo de los
-pájaros que las ingieren, pues disuelven su cutícula en las secreciones
-propias del aparato digestivo; estas semillas poseen exterioridades
-atrayentes, colores vivos, equivalentes a la coloración protectora
-de los animales. Pero en la naturaleza van más lejos estas formas de
-homocromía útil, semejantes al mimetismo propiamente dicho. Algunas
-plantas, cuya vida peligraría si inoportunos insectos vinieran a
-visitar sus flores, salvan ese peligro porque la forma y el color de
-sus corolas es semejante al de otras flores desagradables o nocivas
-para los insectos; es un mimetismo de especie a especie, tan protectivo
-como el que se observa entre los animales.
-
-Ascendiendo a un orden de fenómenos en que es más compleja la
-manifestación de las luchas vitales, encontramos una riquísima serie de
-hechos en que la simulación desempeña un papel importante de defensa
-u ofensa para las plantas. A diario, verbigracia, muchos árboles
-fácilmente explotables, ya por la facilidad de cortarlos, ya por
-sus numerosas aplicaciones, son respetados por el hacha del leñador
-ignorante, sólo por simular sus exterioridades el color y las formas de
-otros árboles difícilmente explotables como materia prima: es un caso
-de mimetismo protector. Larga sería la serie de ejemplos que pudiera
-acumularse de mimetismo vegetal; sobran los enumerados para afirmar
-que esos fenómenos análogos a los de simulación son un medio de lucha
-por la vida, al que deben su defensa muchas especies vegetales.
-
-Pasando por alto el mimetismo en las especies del reino animal--que
-estudiaremos en capítulo especial--vamos a señalar brevemente la
-posición del problema en el mundo social, en las sociedades humanas.
-También en ellas domina la lucha por la existencia, aunque se presente
-atenuada, como dijimos, por la capacidad de reproducir artificialmente
-sus propios medios de subsistencia.
-
-Y a este propósito, podría enunciarse el siguiente principio: a cada
-perfeccionamiento de los medios de producción debería corresponder una
-atenuación de la lucha por la vida entre los hombres.
-
-Es, precisamente, esa verdad la que determina la inexactitud de la ley
-de Malthus, cuando se la aplica a nuestra especie. Todo, en cambio,
-induce a creer que las sociedades humanas, en su desarrollo progresivo,
-irán acrecentando la solidaridad entre sus componentes. Si se abarca,
-en efecto, la evolución social en una mirada sintética, se advierte
-que la asociación para la lucha va sustituyendo entre los hombres al
-antagonismo en la lucha; al propio tiempo, la utilidad colectiva,
-representada por la "lucha contra la naturaleza", va elevando la
-capacidad productiva social, de manera que satisfaga las necesidades
-de un número cada vez mayor de individuos. Niveladas las condiciones
-sociales de lucha por la vida, la selección será verdaderamente
-natural, entre los hombres, sobreviviendo los realmente superiores y no
-los que, independientemente de sus aptitudes personales, se encuentran
-favorecidos de antemano en la lucha: tal selección, nefasta, es
-posible en la actualidad, con serio perjuicio para el porvenir de la
-especie.
-
-Aunque se va operando esa progresiva atenuación, la lucha por la
-vida ha existido, existe y existirá entre los hombres. Las formas y
-los medios de la lucha modifícanse día a día, pues ellos no están
-excluidos de la evolución universal. La tendencia parece ya definida;
-los medios primitivos de lucha son, principalmente, violentos; se
-atenúan en los grupos sociales más organizados, en los que va dominando
-progresivamente la lucha de tipo fraudulento.
-
-Profundizando esta cuestión, encuéntrase, en todas las formas de lucha
-por la vida, una estricta correlación entre el desarrollo ético y los
-medios predominantes en la lucha por la vida. A la mayor reacción
-instintiva del psiquismo inferior corresponde siempre una mayor
-violencia; a la mayor cerebralidad superior, interpuesta entre el
-excitante y la reacción, corresponden formas cada vez más complicadas
-de fraude. La astucia no es una característica de imbéciles o tontos,
-ni reina entre los escombros mentales del derrumbamiento demencial;
-florece más bien en las esferas políticas y en los conciliábulos
-doctorales, siendo un triste privilegio de las personas que por el
-simple hecho de ser más hipócritas se consideran mejor educadas.
-
-Siendo la simulación un medio astuto de lucha por la vida, se
-comprende que ha debido seguir un desarrollo progresivo, ascendente,
-en los pueblos civilizados. Y la civilización--que Edward Charpenter
-considera, alegando sutiles razones, una verdadera enfermedad de la
-sociedad humana--preséntase al observador como un terreno fecundo para
-el desarrollo de las más variadas simulaciones.
-
-La organización social presente no señala, empero, el término de la
-evolución social; el porvenir está lleno de nuevos progresos, pues
-ningún hecho impide creer en el advenimiento de otras formas sociales
-después del presente período de la civilización capitalista. Cuando
-nuevos regímenes de organización social, surgidos de la intensificación
-de la capacidad productiva del hombre, atenúen la lucha entre los
-grupos y entre los individuos, la simulación, como todos los medios
-de lucha, se atenuará progresivamente, perdiendo su utilidad. Con
-esta visión optimista del progreso social, creemos que los hombres se
-alejarán de la mentira y de la simulación a medida que el advenimiento
-de una moral experimental les permita acercarse a la veracidad y a la
-sinceridad...
-
-Después de examinar la simulación entre los animales, estudiaremos en
-sus diversos aspectos la simulación entre los hombres como medio de
-lucha por la vida.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe entenderse
-en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para esa lucha
-todas las especies vivientes poseen medios especiales de protección o
-de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más explícito
-desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos medios
-de lucha son violentos y se complementan progresivamente con medios
-fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la especie
-humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la simulación
-es útil en la lucha por la vida y se presenta como un resultado de
-la adaptación a condiciones propias del medio en que la lucha se
-desenvuelve.
-
-
- NOTAS:
-
-[2] Nos complace ver confirmada esta opinión por Penta "La simulazione
-e la dissimulazione nascono sullo stesso ceppo e sono in fondo la
-stessa cosa"; y por Paulhan, en la "Revue Philosophique", estudiando
-el rol de la simulación en el carácter del falso impasible y del falso
-sensible. (Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Cap. II.--La simulación en el mundo biológico=
-
- I. Generalidad de estos fenómenos en el mundo animal.--II. Sus
- grupos fundamentales.--III. Homocromía: permanente, variable y
- voluntaria.--IV. Mimetismo: permanente, variable y voluntario.--V.
- Mimetismo entre las especies animales: permanente, variable
- y voluntario.--VI. Simulaciones en función individual.--VII.
- Utilidad de estos fenómenos en la lucha por la vida.--VIII. Teorías
- propuestas para explicarlos.--IX. Conclusiones.
-
-
- I.--GENERALIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN EL MUNDO ANIMAL
-
-La simulación en los animales, representada por falsas apariencias,
-equivalentes a lo que en el hombre suele llamarse fraude o astucia,
-llena sin duda una de las páginas más interesantes escritas por los
-naturalistas. En la incesante evolución de todo lo que vive suele
-alcanzar la naturaleza expresiones magníficas de belleza, suscitando
-una admiración tan intensa como los mismos productos del arte humano.
-
-Harmonías de colores y de matices, singularidades imprevistas de
-líneas y de formas, sorprendentes flexibilidades de funciones, súmanse
-para adaptar los organismos a las condiciones de vida que les son más
-favorables, produciendo sutiles y engañadoras ficciones que honrarían a
-un artífice ingenioso; todo ello constituye un rico filón de fenómenos
-sometidos a la observación del hombre de ciencia que contempla el mundo
-de las especies vivas. Ellas son los términos de las series en que los
-organismos elementales, complicando sus formas y sus funciones, han
-evolucionado a través de etapas multiseculares, hasta transformarse en
-la fauna actual, de que forma parte la especie humana.
-
-Justo es que antes de estudiar las múltiples formas de simulación
-usadas por el hombre para luchar por la vida dentro de la sociedad,
-miremos un momento los fenómenos similares que se observan en las
-especies animales. Todos no tienen su misma significación psicológica;
-algunos carecen de ella por completo. Pero entre uno y otro extremo,
-entre el insecto que se asemeja a otro como simple resultado de la
-selección natural y el orador desvergonzado que finge las pasiones más
-caras a su auditorio, existe una serie gradual de hechos que muestran
-la relación entre lo accidental y lo consciente, entre lo instintivo y
-lo voluntario.
-
-Nuestro estudio del interesante tema biológico es fruto, en parte,
-de observaciones directas; mas para su desarrollo global hemos
-analizado las descripciones de los naturalistas, en cuyo vasto material
-intentamos proyectar una mirada de conjunto. Procurando sistematizar
-los fenómenos estudiados, ensayamos una tarea no estéril; no obstante
-las bellas páginas de Wallace, ellos esperaban ser clasificados y
-explicados conforme a un criterio común. El conocimiento amplio
-de la bibliografía permite, en temas de esta índole, coordinar de
-manera precisa la labor de los investigadores, aclarando y haciendo
-comprensibles los hechos y explicaciones que, vistos en diseminado
-desorden, aparecen confusos e incoordinados.
-
-Una reseña sintética, que sea, a la vez, un esfuerzo de
-sistematización, es siempre útil para los naturalistas y los biólogos.
-Ver ordenado metódicamente un conjunto de hechos dispersos, es de
-provecho para los estudiosos. Por nuestra parte, procuraremos obtener
-el poderoso argumento de los hechos en favor de nuestras inducciones
-acerca del valor de la simulación como medio de lucha por la vida.
-
-No creemos aventurado afirmar que los fenómenos de simulación
-representan uno de los medios de lucha por la vida, ofensivos y
-defensivos, más generalizados en la serie animal; su difusión e
-importancia no es comparable, sin embargo, con la de los medios
-violentos. Como sólo estudiamos los fenómenos en conjunto, quien quiera
-analizarlos y observar su desarrollo progresivo, puede ocurrir a la
-interesante monografía en que Cuénot estudia los medios de defensa en
-los animales.
-
-Para dar unidad a las ideas expuestas en este capítulo y a las
-observaciones en él reunidas, diremos que, en general, hay simulación,
-o mimetismo, toda vez que un animal, mediante la adaptación de sus
-caracteres exteriores a los seres y cosas del medio en que actúa--ya
-por la forma: homotipía; ya por el color: homocromía,--se beneficia en
-la lucha por la vida contra sus enemigos, contra sus presas, o contra
-el medio ambiente.
-
-Así interpretados, en su más lato sentido, esos fenómenos de
-simulación--cuya finalidad en la lucha por la vida es siempre la
-misma,--son numerosos y complejos; sin embargo, es posible unificarlos,
-encarándolos desde el punto de vista de su rol biológico, pues _todos
-desempeñan una función útil en la lucha por la vida_[3].
-
-
- II.--SUS GRUPOS FUNDAMENTALES
-
-Antes de ocuparnos detenidamente de esos fenómenos, debemos señalar
-que examinando las investigaciones de los naturalistas, pueden fijarse
-varias modalidades bien definidas; ello permite intentar una ordenación
-general, agrupándolos en categorías bien diferenciadas por su valor
-psicológico, y caracterizadas por modalidades fundamentales diversas.
-
-1.º. En algunos casos se encuentra una simple homogeneidad de color
-entre el animal y el medio en que vive; homogeneidad que lo disimula
-más o menos completamente. Es involuntaria y resulta de la selección de
-los mejor adaptados al ambiente: _homocromía involuntaria, de origen
-selectivo_.
-
-2.º. Otras veces esa homogeneidad de color, entre el animal y su medio,
-es buscada y completamente voluntaria, resultando de la emigración
-activa del animal a un medio homocromo, donde pasa desapercibido,
-siéndole más fácil la lucha por la vida: _homocromía involuntaria, con
-fines protectivos_.
-
-3.º. Los animales tienen el color y la forma de otros que gozan de
-alguna ventaja en la lucha por la vida, beneficiándose de esa semejanza
-que los protege como a la especie simulada, favoreciéndolos en la
-selección natural: _mimetismo involuntario, de origen selectivo_.
-
-4.º. Los animales simulan activamente los caracteres externos de
-otras especies u objetos, ya mediante procedimientos fisiológicos aun
-poco conocidos, ya cubriéndose con cuerpos extraños para disimularse:
-_mimetismo voluntario, con fines protectivos_.
-
-Esta agrupación en cuatro categorías nos parece más cómoda que las
-divisiones que hacen algunos autores; y es la única que nos interesa,
-por cuanto ella separa los casos en que el mimetismo es un resultado de
-la selección, de los otros en que el animal lo realiza voluntariamente.
-Aunque imperfecta, pues algunos fenómenos no pueden ubicarse con
-precisión en una u otra categoría, permitirá exponer los hechos con
-relativa claridad, y _fijar su importancia psicológica_, lo cual, hasta
-ahora, ha preocupado poco a los naturalistas. Consideramos esencial
-la diferenciación de los tipos fundamentales en grupos selectivos y
-voluntarios; más adelante se verá su importancia para el desarrollo de
-nuestra interpretación general de la simulación.
-
-
- III.--HOMOCROMÍA: PERMANENTE, VARIABLE Y VOLUNTARIA
-
-Lamarck, primero, y más tarde Darwin, observaron y comentaron los
-fenómenos de homocromía, sintetizables en este hecho general: los
-animales están disimulados a la vista de sus enemigos, o de sus presas
-por la semejanza entre su color propio y la coloración del medio en que
-viven. Los ejemplos son numerosísimos.
-
-El color de los animales no es un resultado caprichoso del _fiat_
-creador, como suponían los divagadores metafísicos, ni un objeto de
-deleite para la vista humana, como podrían creer los poetas poco
-ilustrados. El color es un carácter útil en la lucha por la vida.
-Ciertos colores vistosos y llamativos son el resultado de la selección
-sexual, y otros colores adaptados al ambiente son resultado de la
-selección natural; ambos son ventajosos en la lucha por la vida y
-determinan la conservación de los mejores individuos de las especies
-más adaptadas a las condiciones del medio.
-
-Wallace, cuyo capítulo sobre el mimetismo es clásico en la materia, se
-detiene sobre un hecho general e importante. Los colores, más o menos
-fijos y uniformes en las especies salvajes, son sumamente variables
-en los animales adaptados a la domesticidad: caballos, perros,
-gatos, pichones, vacas, etc. La diferencia es debida a que éstos son
-protegidos por el hombre en la lucha por la vida, mientras que los
-salvajes fían principalmente en la protección natural de su color.
-
-Se ha observado que, en general, la coloración blanca es el tono
-predominante en los animales que viven en las zonas polares; el
-amarillo y el terroso es el color propio de los habitantes del
-desierto; el verde domina en las selvas tropicales perpetuamente
-frondosas. Los animales nocturnos son de colores obscuros.
-
-Entre los animales blancos de las regiones árticas los hay cuyo
-color es permanente, siendo en otros transitorio. Entre los primeros
-recordemos el oso polar, la liebre polar de América, el halcón de
-Groenlandia; el carácter permanente de su color coincide con el hecho
-de vivir todo el año entre las nieves. Es notable que en regiones no
-polares, en los Alpes, la liebre, que vive a grandes alturas sobre
-el nivel del mar, siempre nevadas, es también de color blanco. La
-coloración homocroma permite a los carnívoros acercarse a sus presas
-sin ser vistos y a los herbívoros pasar desapercibidos a sus enemigos.
-Además, parece que el color responde, en parte, al objeto de impedir la
-irradiación y conservar mejor el calor animal durante el invierno.
-
-En las extensas regiones áridas y desiertas de la superficie
-terrestre, la armonía de color entre el medio y los animales es
-igualmente notable. El puma americano, el león, el camello, todos los
-antílopes del desierto, los pájaros del Sahara, el pato salvaje de
-Egipto, el gato montés, etc., etc., tienen un color amarillo terroso,
-perfectamente adaptado al color del medio en que viven. Es lógico que,
-en un medio desprovisto de plantas o piedras para la ocultación, hayan
-podido sobrevivir más fácilmente, sin emigrar o morir, las especies
-mejor disimuladas para la ofensa o la defensa.
-
-En las regiones tropicales, donde las ramas siempre son frondosas,
-encuéntranse especies enteras cuyo color predominante es el verde; por
-ejemplo: los loros. En cambio, en las regiones más templadas, donde
-las hojas son caducas y el invierno desnuda los árboles de sus adornos
-naturales, los pájaros poseen colores que imitan el de la corteza de
-los árboles, de las hojas secas, de los tallos desnudos, etc., entre
-los cuales están obligados a pasar el invierno.
-
-En los animales pelágicos, que viven en los océanos, el hecho es
-fácil de comprobar; muchos de ellos son transparentes como el agua en
-que viven. Entre los moluscos y crustáceos hay numerosas especies en
-análogas condiciones, siendo singularísima la identidad de aspecto
-entre muchas conchas o caparazones, y las piedras o toscas a que están
-adheridas; es uno de los géneros más difundidos de mimetismo y el
-primero que llama la atención de los visitadores de un acuario. Hechos
-semejantes se observan en los peces. Los animales marinos de mayores
-dimensiones, que flotan en la superficie, están hermosamente coloreados
-de azul intenso o azul gris en el dorso, armonizándose con el color del
-mar, mientras su vientre es blanco; esto hace que, vistos por debajo,
-se confundan con la espuma de las olas o con las nubes.
-
-Fuera de las adaptaciones generales de coloración, existen otras
-especiales, que llegan a caracterizarse por semejanzas de dibujo.
-Muchos animales rayados o manchados viven en sitios donde se proyectan
-sombras de hojas (manchas) y de tallos (rayas), teniendo en su color
-especial un medio de disimulación utilísimo en la lucha por la vida.
-En el clásico tratado de Wallace sobre "El Darwinismo" puede leerse un
-análisis detenido de esta cuestión singularísima.
-
-Es de observación vulgar que los huevos de muchísimos
-animales--ovíparos, por supuesto--suelen adaptarse muy bien al color
-del medio donde se les deposita, siendo difícil descubrirlos; por eso
-los hombres de campo comparan frecuentemente las cosas difíciles de ver
-con los huevos de ciertos pájaros. Obsérvase también con frecuencia
-que los huevos de algunas especies presentan caracteres morfológicos
-que los hacen confundir con los pertenecientes a otras especies, hecho
-común cuando el animal no construye nido propio, obteniendo de esa
-manera la incubación necesaria para que la especie no se extinga. El
-hecho es harto conocido y está consagrado en refranes populares.
-
-Todos los fenómenos de homocromía pueden tener su origen en una de
-las dos causas enunciadas. O en la selección natural sobrevivieron
-solamente los animales mejor adaptados al color de un ambiente
-determinado, o los animales emigraron voluntariamente a un medio donde
-estuvieran mejor disimulados para luchar por la vida en condiciones
-favorables. Lo primero no implica que no intervengan otras causas en
-la conservación de la especie; lo segundo no excluye que, en ciertos
-casos, la homocromía sea el producto de una reacción adaptativa del
-animal a su medio.
-
-Entrando a considerar la significación psicológica de estos hechos,
-es evidente que en la hipótesis migratoria la disimulación es un acto
-voluntario, que con el tiempo puede fijarse en la especie bajo forma de
-instinto, pasando de consciente a automático. En la hipótesis selectiva
-la disimulación es involuntaria, actuando la selección natural sobre
-variaciones favorables adquiridas al azar, sin que esto excluya
-necesariamente la adquisición de esas variaciones por la influencia del
-medio.
-
-En los hechos hasta aquí examinados, la homocromía es un carácter
-estable, permanente. En otros la adaptación es transitoria; ciertos
-animales, como el zorro y la liebre árticos, sólo viven entre las
-nieves durante una parte del año y sólo entonces tienen el color blanco
-que los protege. Es difícil establecer la participación que tienen
-la temperatura, la alimentación, la acción del color ambiente, etc.,
-en esos cambios actuales; pero cabe suponer que esas influencias,
-lamarckianas por decir así, han sido en su origen más importantes que
-las selectivas, que diríamos darwinistas.
-
-La acción del color ambiente sobre el color de los animales cuenta en
-su favor con numerosas observaciones, confirmadas por experimentos de
-resultado indiscutido. Wood mostró ciertas crisálidas de una misma
-especie que tenían diversos colores, análogos a los de las superficies
-en que habían sido depositadas. Las experiencias célebres de Poulton
-demostraron la posibilidad de modificar el color de ciertas crisálidas,
-haciendo evolucionar sus larvas en cilindros de vidrio cubiertos de
-papeles de diversos colores. Por excepcionales que sean estos hechos,
-coincidentes con otras observaciones y experimentos de Shaw y de
-Pouchet, ellos demuestran que existen organismos capaces de reaccionar
-a una excitación luminosa exterior y de adaptársele en alguna medida,
-imitando directamente el color del medio.
-
-Conocemos otros hechos que, para ciertos casos, harían pensar que esa
-imitación del color ambiente ha podido en su origen ser voluntaria,
-fijándose luego por el hábito y convirtiéndose hereditariamente en
-instinto de la especie. Existen, en efecto, animales que modifican
-voluntariamente su propio color para adaptarse al medio, en cuyos casos
-es visible el valor psicológico que tiene esa disimulación activa como
-medio de lucha por la vida. No se trata, como en los anteriores, de una
-acción directa del medio que el animal recibe pasivamente, sino de una
-reacción activa y brusca del animal mismo.
-
-El ejemplo clásico del género es el del camaleón, cuyo color, amarillo
-verdoso en la juventud y gris térreo en la vejez, se armoniza más o
-menos rápidamente con el medio que lo rodea, sin que ello importe
-atribuirle la propiedad de recorrer toda la gama del iris; más terroso
-si está entre las ramas del árbol, y más verdoso si entre el follaje,
-puede en momentos de excitación mostrar manchas rosadas o violáceas
-sobre el tono claro de los flancos y del vientre. No es un caso
-único en la historia natural. Hay un pececillo que posee propiedades
-semejantes; si nada en aguas claras su color es amarillo, pero se
-cubre de manchas o rayas negruzcas cuando quiere ocultarse entre
-plantas acuáticas de color obscuro, lo que también se observa cuando se
-le irrita. Muchos peces chatos, algunos crustáceos, las ranas en cierto
-grado, poseen la aptitud de modificar con rapidez la intensidad o el
-tono de su color habitual, adaptándolo a su medio.
-
-La explicación más admitida de estas variaciones de coloración lleva
-a considerarlas como fenómenos reflejos, en que las excitaciones
-visuales determinan cambios de posición de una o más capas de células
-pigmentadas, los "cromatoblastos", que se encuentran en el tegumento
-y contienen sustancias colorantes. La expansión o contracción de
-esas células estaría, según Pouchet, bajo la dependencia del sistema
-nervioso, y su resultado general sería armonizar el tono del color del
-animal con el del fondo. Para probar que no se trata de una acción del
-medio, Pouchet repitió sus experiencias en animales privados de sus
-ojos, no produciéndose el cambio de color; la sección del trigémino
-suprimió la reacción en la zona de inervación propia de ese nervio.
-
-Todos estos hechos han llevado a considerar que la homocromía movible
-es una reacción individual, una función activa de los animales en que
-se la observa. Es posible que sea refleja y no voluntaria, es decir,
-instintiva; pero todos los instintos se consideran actualmente como
-antiguos actos voluntarios, que por el uso en el curso de muchas
-generaciones se han convertido en automatismos reflejos útiles a la
-especie.
-
-
- IV.--MIMETISMO: PERMANENTE, VARIABLE, VOLUNTARIO
-
-El mimetismo consiste en la semejanza de forma entre el cuerpo del
-animal y los objetos del medio en que suele vivir, o en la semejanza
-con los caracteres o actitudes aparentes de otros animales mejor
-defendidos en la lucha por la vida. Éste es un vasto e interesante
-capítulo de historia natural, que procuraremos condensar en pocas notas
-generales, suficientes para orientarnos hacia las conclusiones de
-psicología social propias de este trabajo.
-
-Insistimos en distinguir dos clases de simulaciones en los animales.
-Las unas son espontáneas e _involuntarias_, resultando de la selección
-natural; las otras son conscientes y _voluntarias_, valiéndose de ellas
-el animal para adaptarse mejor a las condiciones de la lucha.
-
-Entre los casos de mimetismo selectivo involuntario, algunos simulan un
-objeto de su ambiente y otros los caracteres externos de especies mejor
-protegidas. Wallace restringe a estos últimos el nombre de mimetismo;
-parécenos más lógico extenderlo a todos los casos en que hay simulación
-de forma, es decir: _homotipía_.
-
-Muy a menudo se encuentran combinadas las dos semejanzas, del color y
-de la forma; a esto llaman algunos autores _homocromía mimética_. Es el
-caso de los parecidos más perfectos; son bien notorios los de numerosos
-insectos con tallos, ramitas, hojas verdes o secas, entre las cuales
-viven y de las que se alimentan. En ciertos casos el detalle de las
-semejanzas es tan prolijo que Wallace se ha visto arrastrado a decir
-que "parece implicar la intención de engañar al observador".
-
-Son curiosos los casos en que se observan colores y formas apropiados
-para atraer las presas; han sido principalmente señalados entre
-las arañas y de manera especial en el género _Mantidae_. Forbes ha
-observado un caso de simulación voluntaria de esta índole; tratábase
-de una araña cuyo vientre simulaba perfectamente, por el color y la
-forma, un excremento de pájaro: el animal permanecía inmóvil hasta que
-algún insecto venía a posarse sobre su vientre, cerrando entonces las
-patas y atrapando a su víctima. Otra especie simula perfectamente por
-su color, forma, posición y actitud, una flor en botón, sobre la cual
-vienen a posarse incautamente las presas inexpertas. Más curioso, aún,
-es el caso de otra Mántida, áptera, que simula a la perfección una
-orquídea rosada, atrayendo sus víctimas con tal facilidad, que resulta
-una verdadera trampa de insectos.
-
-Algunos _Phyllium_ están perfectamente coloreados y fileteados, con
-excrecencias foliáceas sobre las patas y el tórax, de manera que
-difícilmente podrían distinguirse, cuando están inmóviles, de los
-finos tallitos de la planta donde se posan. Otros simulan fragmentos
-de madera, con todos los detalles; o bien hojas secas, tallitos,
-espolones, espinas, hongos parasitarios, etcétera. Algunas especies
-de _Cassidae_ parecen gotas de rocío, por su forma convexa y su color
-perláceo. Entre las mariposas de la India, algunas tienen la cara
-inferior de las alas idéntica al aspecto de una hoja; posándose sobre
-un tallo, cerradas las alas, pasan completamente desapercibidas. Del
-mimetismo de los gusanos con objetos del medio, trata extensamente
-Weismann. Entre los arácnidos hay varias especies cuya cara dorsal
-imita con precisión el aspecto de una hojita, con sus nervaduras y
-demás caracteres accesorios.
-
-Por ser, como son, tan interesantes, estos hechos han alcanzado una
-rápida difusión, aumentándose extraordinariamente de año en año el
-número de los conocidos. Es indudable que la forma de los animales
-mimetizantes se explica por la selección natural, careciendo por lo
-tanto de significación psicológica; pero no lo es menos que la actitud
-de inmovilidad o de acecho es voluntaria, o lo ha sido en su origen,
-revelando un aprovechamiento inteligente de la forma por parte del
-animal que la posee.
-
-
- V.--MIMETISMO ENTRE LAS ESPECIES ANIMALES
-
-Entramos a las semejanzas protectoras entre especies animales; mediante
-ellas, dice Wallace, una especie, simulando los caracteres exteriores
-de otra, es confundida con ésta y disfruta de sus ventajas en la lucha
-por la vida. El hecho se produce sin necesidad de que la especie
-simuladora y la simulada sean aliadas, y aun perteneciendo a familias u
-órdenes distintos. Uno de los animales parece estar disfrazado para ser
-confundido con el otro; de allí provienen los nombres de mimetismo y
-mimético, "_que no implican una acción voluntaria por parte del animal
-en que se produce_".
-
-Como lo comprueban numerosas observaciones, el mimetismo _en ciertos
-casos es consciente y voluntario_, no tanto cuando se trata de
-simular los caracteres de otras especies animales o de objetos, pero
-muy claramente cuando un animal simula actos o actitudes distintos
-de los verdaderos. En estos hechos encontramos la transición entre
-las simulaciones puramente selectivas, y las simulaciones de orden
-psicológico, usadas por los hombres en las formas sociales de lucha por
-la vida.
-
-El mimetismo entre especies animales fúndase en que ciertas especies
-bien protegidas en la lucha poseen "colores premonitorios", que
-las preservan de los ataques de sus enemigos; otras especies menos
-protegidas, confundiéndose con ellas por la identidad de los caracteres
-externos, evitan los ataques de adversarios comunes. De esa manera,
-ciertas mariposas comestibles son salvadas de la voracidad de sus
-enemigos por colores y formas que mimetizan perfectamente a las
-especies no comestibles. Los helicónidos son imitados por muchas otras
-especies de mariposas; el hecho es frecuente entre los lepidópteros.
-Entre los coleópteros, los ejemplos son numerosos, como asimismo entre
-los arácnidos. Muchas especies inofensivas de himenópteros presentan
-el aspecto de otras muy temibles por sus poderosos medios de defensa
-y ofensa. Algunas arañas mimetizan a las hormigas, que son menos
-perseguidas por los insectos. Entre los vertebrados el mimetismo es
-común en las serpientes; algunas especies inofensivas mimetizan a otras
-muy temibles, como el _Elaps_ de la América tropical. Ocurre lo mismo
-con algunos _Callophis_. Entre los pájaros se mencionan algunos casos
-de mimetismo imperfecto y solamente dos, muy completos, de mimetismo
-verdadero.
-
-Wallace, que ha estudiado el mimetismo de las especies entre sí, ha
-determinado las cinco condiciones constantes del mimetismo selectivo.
-
-1.º. La especie mimetizante se presenta en la misma región y ocupa los
-mismos sitios que la especie mimetizada.
-
-2.º. La especie mimetizante es siempre más pobre en medios de defensa.
-
-3.º. La especie mimetizante cuenta menos individuos.
-
-4.º. Difiere del conjunto de sus aliados.
-
-5.º. La simulación, por detallada que sea, es _exterior y visible_
-solamente, no extendiéndose jamás a los caracteres internos, ni a
-aquéllos que no modifican la apariencia exterior.
-
-Posee mayor interés psicológico el _mimetismo movible_. Al hablar
-de la homocromía hicimos ya notar que la había movible, recordando
-el clásico ejemplo del camaleón; señalamos también que en ciertos
-fenómenos de simulación de plantas u objetos por animales, intervenía
-la voluntad de éstos. Aquí mencionaremos algunos fenómenos activos de
-mimetismo voluntario entre las especies animales; su síntesis, como
-significación en la lucha por la vida, nos la da el lobo disfrazado con
-piel de cordero o el grajo con plumas de pavo real, de las fábulas bien
-conocidas. Ello comprueba, una vez más, el principio general de que el
-arte, en sus manifestaciones más geniales y clásicas, puede anticiparse
-a señalar ciertos hechos que en épocas posteriores estudia la ciencia a
-la luz de sus métodos menos inexactos.
-
-El _Proctotretus multimaculatus_, cuando está atemorizado por la
-presencia del enemigo, achata su cuerpo y cierra los ojos: de esa
-manera se confunde con la tierra que le rodea y difícilmente es
-visto. La larva joven del _Pterogon Oeneterae_ está perfectamente
-adaptada, por su forma y color, con las hojas del _Epilobium_, entre
-las cuales vive; cuando pasa al estado adulto, su color y forma
-cambian, pues pasa entonces a vivir entre ramitas y hojas secas. La
-_Arachnura Scorpionoides_, parecida al escorpión, cuando es atacada,
-mueve su abdomen, estirado como una cola, de igual manera que los
-escorpiónidos, engañando fácilmente a sus enemigos. La _Coronella
-Austríaca_, semejante a la víbora, al ser agredida achata y dilata
-la cabeza análogamente a las víboras, manteniendo alejados a sus
-rivales. Los casos de simulación activa entre especie y especie podrían
-multiplicarse; los expuestos son suficientes para que afirmemos su
-existencia.
-
-
- VI.--SIMULACIÓN EN FUNCIÓN INDIVIDUAL
-
-Las simulaciones activas y voluntarias, además de referirse a otras
-especies animales, pueden ser relativas a estados especiales del
-animal mismo. Son las llamadas "ficciones"; en realidad no son más que
-simulaciones, usadas, como siempre, en calidad de medios de lucha por
-la vida.
-
-Llegada es la oportunidad de hacer notar que cuanto mayor es el
-desenvolvimiento mental de una especie, mayor es su posibilidad de
-fingir y engañar a sus enemigos. La conciencia del acto que realiza
-aumenta progresivamente, así como la noción de su utilidad; en cierto
-grado de la escala biológica encontramos animales que simulan tan
-hábilmente como el hombre mismo.
-
-Numerosos son los insectos que en presencia de sus enemigos simulan
-estar muertos o se inmovilizan para aprovechar sus semejanzas con
-cosas inanimadas: algunas _Cucullia_ se dejan caer al ser tocadas y
-su aspecto inmóvil es idéntico al de un fragmentillo de madera. Otros
-animales simulan estar dormidos mientras acechan sus presas; el ratón
-suele fingirse muerto para escapar del gato; el zorro es memorable y
-ha inspirado el libro clásico de Goethe. Muchos animales cubren su
-cuerpo con hojas, flores, lodo, etc., siendo perfectamente disimulados
-bajo el disfraz; para evitar los ataques de sus adversarios, caminan
-con el objeto a cuestas. (Un fenómeno de este grupo nos sugirió, por
-asociaciones de ideas, la filogenia de los fenómenos de simulación).
-Algunos se cubren con otro animal, no comestible para sus enemigos:
-es característico el caso de la _Dromia_, que coloca sobre su dorso
-una esponja, manteniéndola fijada por medio de dos patas posteriores,
-convenientemente transformadas para su objeto. Este caso es análogo
-al de algunos indios de las pampas americanas, que suelen ocultarse
-bajo el vientre de los caballos para no ser vistos por los enemigos,
-llevando sus ataques por sorpresa; y es sabido que usando de un ardid
-semejante logró Ulises escapar con sus compañeros de la caverna de
-Polifemo, después de haber reventado el ojo del cíclope.
-
-
- VII.--UTILIDAD DE ESTOS FENÓMENOS EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Los fines a que responde la simulación en los animales son un sencillo
-corolario de los fenómenos que acabamos de revistar. Lo mismo da que se
-trate de fenómenos involuntarios, reflejos o conscientes; nada importa
-que se imite el color del medio, la forma de un objeto, los caracteres
-visibles de otra especie, o una manifestación de la conducta. En
-todos los grados y en todos los casos, sea o no inteligente, llámese
-homocromía, mimetismo o simulación intencional, converge siempre a este
-único fin utilitario: mejorar la situación del simulador en la lucha
-por la vida, adaptándolo favorablemente a las condiciones especiales en
-que ella se presenta.
-
-Hemos visto que en algunos casos la simulación es ofensiva: adaptación
-del color del león o del oso polar al de su ambiente, de la araña que
-acecha al insecto simulando el aspecto de una orquídea, del animal que
-simula estar dormido para inspirar confianza a su presa.
-
-En otros casos es defensiva: las mariposas comestibles que mimetizan a
-las no comestibles, los huevos parecidos al color del suelo en que son
-depositados, el ratón que se finge muerto para librarse del gato.
-
-Tan es esa su finalidad esencial, y ninguna otra, que Giard ha
-considerado que estos fenómenos deben reunirse simplemente en dos
-grupos, sin atender a nada más que su carácter ofensivo o defensivo.
-Y dice, en definitiva: "así como un hombre se disfraza para evitar
-un peligro o para cometer un crimen, las especies simuladoras o
-disimuladoras tienen por objeto no ser agredidas o agredir". No hay,
-pues, exageración ninguna en afirmar que la simulación en el mundo
-biológico se nos presenta como un medio de mejor adaptación a las
-condiciones de la lucha por la vida.
-
-
- VIII.--TEORÍAS PROPUESTAS PARA EXPLICARLOS
-
-Para terminar, digamos breves palabras sobre las diversas teorías
-expuestas para la explicación de los fenómenos de mimetismo: tres
-merecen recordarse principalmente. La de Darwin y Wallace, puramente
-selectiva; la de Wagner y De Lanessan, emigratoria; la de Wood, Poulton
-y otros, fotográfica.
-
-Para los primeros, las homogeneidades de color y de forma son simple
-resultado de la selección de los mejor adaptados: los individuos que
-por cualquiera circunstancia encontráronse revestidos de un aspecto
-semejante a su medio, han escapado a sus enemigos y al reproducirse
-transmitieron ese carácter a sus descendientes, mientras los otros
-desaparecieron, vencidos en la lucha. En el polo, el oso, gracias a
-su blancura, tiene probabilidades de llegar hasta su presa; lo mismo
-ocurre al león que pasea dominador sobre la arena del desierto. La
-oruga no es descubierta por los pájaros gracias a su color análogo
-al de las hojas de vid. La semejanza con objetos u otros animales
-respondería al mismo fin protectivo y sería también un simple resultado
-de la selección natural. Esta teoría no explica todos los fenómenos de
-simulación observados en los animales, sino puramente los de índole
-selectiva; y para estos mismos no resulta muy satisfactorio atribuir
-al azar las variaciones favorables que han sido conservadas por la
-selección.
-
-Moritz Wagner, a cuyas ideas se inclina De Lanessan, cree que los
-animales provistos de una coloración homocroma con su medio, han
-buscado voluntariamente los sitios u objetos donde dominan su propio
-color o sus propias formas, con el fin de escapar más fácilmente a
-la vista de sus enemigos o de sus presas. Esta teoría explica muchos
-fenómenos no encuadrables en la anterior, pero no basta por sí sola
-para explicarlos todos.
-
-Para otros casos, la explicación más razonable consistiría en admitir
-una influencia refleja o fotoquímica de la coloración del medio sobre
-la del animal, cuyo mecanismo no se conoce; las experiencias de Wood,
-de Poulton y otros, parecen muy probantes en favor de esta teoría
-parcial, que algunos autores llaman "fotográfica". Es de advertir que,
-de todas, ésta es la que encuadra mejor en la concepción lamarckiana.
-
-Las tres teorías son parcialmente exactas; sólo resultan falsas cuando
-se pretende aplicarlas con exclusión de las otras. El error de cada una
-está en la pretensión de excluir a las demás. Esta serie de fenómenos
-es producto de un determinismo complejo; creemos que además de las
-causas apuntadas deben existir otras secundarias, no estudiadas todavía
-por los naturalistas. En sus formas propiamente psicológicas--es decir,
-voluntarias y conscientes--los fenómenos de simulación observados en
-los animales no son ya un resultado de esas causas que actúan sobre
-la especie, sino manifestaciones de la conducta individual adaptada a
-cada circunstancia: _son la expresión, transitoria o permanente, de la
-conciencia que tiene el animal de la utilidad de simular_ (VI).
-
-
- IX.--CONCLUSIÓN
-
-En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
-representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
-generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
-de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
-sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
-desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
-simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
-el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
-voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
-animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
-condiciones de lucha por la vida.
-
-
- NOTAS:
-
-[3] En su recientísimo "Tratado de Biología", (Junio, 1903, París),
-dice Le Dantec, concordando con nuestras ideas:
-
-"Parmi les phénomènes de variation observés sur les diverses espèces,
-quelques-uns sont particulièrement favorables á la discussion
-des théories darwiniennes et lamarckiennes; ce sont les faits de
-_mimétisme_, c'est-á-dire de _ressemblance_ entre les animaux et
-d'autres objets.
-
-"Donc, dans tous ces cas si différents, le caractère _d'utilité_ est
-manifeste, et par conséquent l'explication darwinienne du mimétisme
-est admissible. Il n'y a pas de doute que les individus, doués d'un
-mimétisme très parfait, sont avantagés par rapport aux autres, et que
-par conséquent la sélection naturelle doit conserver les ressemblances
-si elles sont acquises une première fois par hasard". En esos párrafos
-sintetiza Le Dantec las interesantes observaciones que formulara, sobre
-esta cuestión, en su libro anterior, "_Lamarckiens et Darwiniens_",
-París, 1899. (Nota de la 3.ª edición).
-
-
- =Cap. III.--La simulación en las sociedades=
-
- I. La lucha por la vida y la simulación entre los hombres.--II.
- Formas colectivas de lucha y de simulación (humanas, étnicas,
- nacionales, de clase, de sexo, de grupos, profesionales,
- etc.).--III. Formas individuales de lucha y de simulación (niños,
- burócratas, escritores, periodistas, propagandistas, mujeres,
- sablistas, comerciantes, delincuentes, parásitos sociales,
- etc.).--IV. Utilidad de la simulación en la lucha por la vida.--V.
- Conclusiones.
-
-
- I.--LA LUCHA POR LA VIDA Y LA SIMULACIÓN ENTRE LOS HOMBRES
-
-Cuando se intenta abarcar, en una mirada de conjunto, las diversas
-actividades desarrolladas por el hombre que vive en sociedad, salta a
-la vista que la lucha por la vida rige en el mundo social, lo mismo que
-en el propiamente biológico, aunque sufre modificaciones importantes
-que estudiaremos al examinar la evolución de la simulación. Habiendo
-"lucha por la vida", según lo enunciamos en el capítulo precedente,
-encontraremos fenómenos de simulación adaptados a sus distintas
-modalidades.
-
-La Humanidad, como especie biológica, lucha por la vida contra el reino
-vegetal y contra las demás especies animales. Eso es evidente. Además,
-como animal susceptible de asociarse en agregados o colonias, el hombre
-está sometido a nuevas formas de lucha: sea como miembro de un agregado
-social, sea como individuo.
-
-Tres formas de lucha por la vida son posibles entre los individuos
-de la especie humana: 1.º. Entre agregados sociales; 2.º. Entre
-agregados e individuos; 3.º. Entre individuos aislados. Dos naciones
-que se arruinan recíprocamente en una guerra de supremacía económica,
-encuéntranse en el primer caso. Un delincuente que cometa acciones
-antisociales, representa el segundo. Dos salvajes que se disputan una
-raíz alimenticia, se encuentran en el tercero.
-
-Recorriendo la escala biológica, a medida que se asciende, muéstrase
-más compleja la vida de los organismos, tocando su máximum en la
-especie humana. Como consecuencia de ello, cuanto más complejas son las
-manifestaciones de la vida, tanto más arduas son las condiciones en que
-la lucha por la vida se plantea. Y, como corolario, obsérvase que esas
-formas complejas de lucha producen un perfeccionamiento progresivo de
-los medios de lucha, superando en el hombre a todas las demás especies
-vivas. En sentido figurado, podríamos decir que, también en este caso,
-la función desarrolla el órgano, es decir, que la necesidad estimula el
-desenvolvimiento de la aptitud.
-
-Encarando ampliamente la cuestión, puede afirmarse que la civilización
-humana ha implicado un continuo aumento de la lucha por la vida y de
-los medios de lucha, ora dirigidos contra la naturaleza, ora esgrimidos
-entre los agregados sociales o entre los individuos; pero en todos los
-casos tiende a la selección de las razas y de los individuos más aptos
-en su medio. Para ello, o como su resultado, la especie humana posee un
-elevado desarrollo mental que le permite organizar conscientemente sus
-medios de lucha, buscando una progresiva adaptación a las condiciones
-de la lucha por la vida. En una palabra, para resumir: donde la vida
-es más compleja la lucha es múltiple y los medios son más complicados.
-
-Hemos visto ya que las manifestaciones de la lucha evolucionan de
-formas violentas a formas fraudulentas; los medios se adaptan a la
-lucha y sufren, también ellos, una progresiva evolución, tendiendo
-hacia el predominio de los fundados en la fraudulencia. Entre éstos
-encuéntrase la simulación, uno de los más frecuentemente observados.
-
-Es fácil encontrarla en todas las manifestaciones de la actividad
-humana, reemplazando a la violencia como medio ofensivo y defensivo.
-Más aún: el espíritu humano tiende a adaptar una manera especial de
-simulación a cada una de las modalidades que reviste la lucha por la
-vida en el ambiente, estableciéndose entre ellas cierto paralelismo. De
-ella, en sus innumerables facetas, trataremos en el presente capítulo,
-demostrando que a las diversas formas colectivas e individuales de
-lucha por la vida, corresponden formas colectivas e individuales de
-simulación.
-
-Las formas de lucha por la vida entre los agregados sociales, así como
-entre los grupos colectivos que viven dentro de cada agregado, varían
-al infinito; sus relaciones recíprocas son constantemente diversas,
-debido a la persistente heterogeneidad de intereses. Una primera causa
-de antagonismo nace de las desigualdades étnicas; hay luchas entre las
-razas, estudiadas por Gumplowicz, Ammond, Lapouge, Winiarsky; en la
-evolución histórica se atenúan sus conflictos, tendiendo a unificarse
-bajo la hegemonía de las mejor adaptadas para la lucha por la vida,
-como demostraron Colaianni, Finot, Nordau y otros. Dentro de una misma
-raza, la diversidad de condiciones económicas, debida a la influencia
-del ambiente natural, determina la formación de diversos agregados
-políticos; se constituyen estados distintos, apareciendo entre ellos
-antagonismos e intereses que son causa de las luchas entre las
-naciones; basta recordar los estudios de Novicow. La diversa función
-social de cada sexo y las necesidades de la conservación de la especie,
-determinan la lucha entre los sexos, analizada por Viazzi, procurando
-cada uno ejercer mayor autoridad sobre el otro y conquistando el
-derecho al amor al precio del menor esfuerzo posible. Dentro de cada
-agregado social, la división del trabajo determina la aparición de
-clases sociales que pueden tener intereses antagónicos o divergentes:
-aparecen así las luchas de clases, estudiadas por los marxistas. Desde
-otro punto de vista más estrecho, la solidaridad de intereses entre los
-que ejercitan una función particular engendra una lucha entre ellos y
-el resto de la sociedad, en formas que oscilan desde el espíritu de
-cuerpo profesional hasta la solidaridad económica de capitalistas o
-proletarios, y desde el politiquismo profesional hasta la explotación
-de las supersticiones. Podrían señalarse cien formas de lucha por la
-vida especiales de colectividades: siempre que existe una solidaridad
-de intereses, permanente o transitoria, hay lucha colectiva contra
-el resto de la especie o contra algunas de sus partes. El principio
-darwiniano se repite, bajo mil formas, en el mundo social.
-
-De conformidad con nuestra teoría general, encontraremos que a cada
-una de esas formas de lucha, la actividad humana ha adaptado fenómenos
-especiales de simulación.
-
-Al mismo tiempo, cada individuo, independientemente de la raza, clase o
-grupo a que pertenece, está obligado a luchar por la vida adaptándose
-lo mejor que pueda al medio social. Muy pocos hombres de personalidad
-firme resisten a la presión colectiva y pueden hacerlo conservando
-algunos de sus rasgos característicos; los más están obligados a imitar
-las ideas, los sentimientos, las costumbres colectivas, y su éxito en
-la vida consiste en alcanzar la más perfecta adaptación al medio. Para
-ello no es necesario _ser_ como los demás; basta con _parecer_. Eso es
-lo útil; para ello se simula.
-
-Debería definirse la "educación" como el arte de formar en los hombres
-una personalidad; vemos, en cambio, que el uso corriente da a esa
-palabra el sentido contrario, diciendo que son mejor "educados" los
-individuos que por su refinada aptitud para fingir consiguen disimular
-completamente su personalidad propia, no haciéndola gravitar nunca
-sobre los demás. Esta pretendida educación tiende a establecer una
-verdadera "homocromía social" entre el individuo y las ideas de la
-sociedad, y un riguroso "mimetismo personal" con las costumbres
-corrientes en ella. En el traje, en la mímica, en las opiniones, en
-las maneras, se va hacia la uniformidad; para ello cada hombre está
-obligado a disimular todo lo que le es individual y a simular todo
-lo que es común a la sociedad y no posee él mismo. No importa que
-esa costumbre de _parecer_ destruya en el hombre toda capacidad para
-_ser_; la sociedad no vacila en sacrificar los individuos al interés
-de la especie, lo mismo que las demás colonias animales. Todo lo que
-exige del niño que entra a la vida es que se esfuerce por imitar lo que
-hacen los demás; y el niño, cada vez que no puede hacerlo, se decide a
-simularlo. Así, simulando, se aventaja en la lucha por la vida, y para
-conservar las ventajas adquiridas sigue simulando, después, hasta la
-muerte.
-
-
- II.--FORMAS COLECTIVAS DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN
-
-Hay condiciones de lucha por la vida comunes a todos los hombres
-que viven en sociedad; a ellas se han adaptado medios de lucha y
-formas de simulación igualmente generales, comprendidas en el arsenal
-de las hipocresías y mentiras corrientes en todo agregado social.
-Muchas de ellas, que conocían tan bien Montaigne y La Bruyère, han
-sido recientemente señaladas por Stirner, Lombroso, Tarde y otros,
-estudiándolas Nordau en sus "Mentiras Convencionales"; éstas, en
-muchos casos, son verdaderas simulaciones convencionales, consentidas
-y toleradas por la frecuencia con que se producen. Mediante ellas
-los hombres civilizados consiguen vivir bajo un disfraz permanente,
-ocultando las íntimas modulaciones de su sentimiento o las originales
-concepciones de su inteligencia.
-
-El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres sociales, y tanto
-más cuanto mayor es la decadencia moral de una sociedad. La mentira,
-el engaño, la hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente
-por la imposibilidad de armonizar todos los intereses individuales con
-el interés colectivo. El fraude es empleado para captar la simpatía
-ajena o para abusar de la ajena confianza; aumentando la intensidad de
-la lucha por la vida, se acrecienta entre los hombres la necesidad de
-engañarse recíprocamente, en la justa medida en que cada uno advierte
-su propia debilidad para desenvolverse en medio de la hostilidad
-general. Cada sociedad establece una tabla convencional de valores
-morales que llama "virtudes" y "vicios", sin otro objeto que fijar
-límites a la lucha entre los hombres; esas tablas suelen convertirse en
-verdaderas ficciones, pues casi todos los hombres tratan de violarlas,
-simulando las virtudes y disimulando los vicios. El fraude llega a ser
-un instrumento de provecho para cuantos lo usan, mientras la sinceridad
-obra en desmedro y ruina de quienes la practican. Razones tendría
-Homero para llamar al más grande y afortunado de los simuladores el
-"divino" Ulises.
-
-Conviene no confundir las creencias sociales, que pueden ser erróneas
-aunque se crea en ellas de buena fe, con las mentiras convencionales,
-que no son creídas sino simuladas con fines utilitarios. Tal es el caso
-de los demagogos que declaman loas al pueblo soberano con el propósito
-de dirigirlo, sustituyéndose de hecho a la soberanía que le mienten; a
-diario lo hacen los políticos. Encuéntranse en igual caso los políticos
-que no tienen creencias religiosas, pero las simulan, considerando que
-ellas son necesarias para que el pueblo se conserve manso y obediente.
-Y son perpetuos simuladores todos los que exageran la urbanidad y los
-buenos modales hasta la tolerancia del vicio, de la indignidad, de la
-tontería ajenas, poniendo cara de pascuas a todo lo que en su interior
-reputan repulsivo. Los hipócritas viven simulando; no hay un solo gesto
-de Tartufo que lleve impreso el sello de la verdad.
-
-Esas formas de simulación son tan universales como la misma lucha por
-la vida. Pero esta última suele tomar especiales caracteres colectivos
-por la existencia de grupos que luchan contra el resto de la humanidad
-en defensa de intereses que les son particulares: luchas de razas, de
-naciones, de clases, de sexos, de partidos, de profesiones, etc. A cada
-forma de lucha encontramos adaptadas formas especiales de simulación.
-
-Para el sociólogo que observa la evolución de las razas a través de
-los siglos, analizando la sobreposición sucesiva de civilizaciones
-diferentes, estudiando las leyes del engrandecimiento y decadencia
-de los pueblos,--colosal cinematógrafo en que desfilan la India y
-Babilonia, Egipto y Cartago, Grecia y Roma, España y las Repúblicas
-Italianas, Francia e Inglaterra, y tal vez, mañana, Estados Unidos y
-el Japón, probables cunas de la grandeza futura en las civilizaciones
-oriental y occidental,--para el sociólogo las luchas entre las razas
-son un fenómeno que se atenúa progresivamente en las zonas templadas
-del planeta. Las razas de color desaparecen; sus elementos más vitales
-procuran adaptarse a la vida civilizada de las superiores, o siguen
-vegetando en las zonas tropicales inaccesibles a la civilización de las
-razas blancas. De estas últimas sobreviven los grupos más selectos,
-entrecruzándose de manera lenta pero inevitable; no hay uno solo, entre
-los pueblos civilizados, que pueda ostentar títulos de pureza étnica.
-
-Por eso muchas cuestiones de raza, cuando no son sinceramente falsas,
-son fingidas; involucran una simulación de sentimientos. El sentido
-en que se puede hablar de razas, refiriéndose a naciones civilizadas,
-es el sociológico, fundado en la homogeneidad de intereses y de
-sentimientos que surge de la adaptación común a un medio determinado.
-
-Podría considerarse como simulaciones--conscientes o
-inconscientes--muchas propagandas que tienden a presentar como
-luchas de razas entre los pueblos civilizados a ciertos conflictos
-entre naciones que luchan por notorios intereses económicos. En los
-últimos años se ha visto, con frecuencia, políticos que declamaron
-sobre la pretendida pureza de las razas, para apuntalar tambaleantes
-organismos políticos. Típico es el caso de España durante la guerra
-con los Estados Unidos; los partidarios de España mentaron la
-solidaridad entre los pueblos de raza latina, amenazados todos por la
-preponderancia de la raza sajona, no ignorando que la pureza étnica
-de los llamados pueblos latinos es una fantasía, pues en cada uno de
-ellos se han operado innumerables cruzas e injertos extraños: semejante
-solidaridad de raza fué una simple simulación para captar simpatías.
-El antisemitismo es otro fenómeno curioso de simulación en la lucha de
-razas; como el tiempo demostró, el pretendido antisemitismo francés
-fué una máscara de la reacción clérico-militar, que en Francia se
-disfrazaba con la indumentaria de una guerra al judaísmo para arrastrar
-en ese engaño a las masas populares, explotando el sentimiento de odio
-al rico. Bien se dijo, de esa simulación adaptada a la lucha de razas,
-que era "el socialismo de los imbéciles".
-
-Junto a la lucha de razas encontramos la lucha entre las naciones. Lo
-mismo que en el caso anterior, puede aquí advertirse una evolución
-regresiva de la lucha entre los pueblos civilizados; las ciencias,
-la producción, los intercambios comerciales, la facilidad de las
-comunicaciones, tienden a establecer vínculos de solidaridad entre
-las diversas naciones; la utilidad recíproca tiende puentes por sobre
-las fronteras; la civilización acrece las relaciones internacionales;
-a expensas de los feudos se han unificado las naciones y por encima
-de las naciones se unificará la humanidad. En el grado presente de
-la evolución social, la lucha para constituir unidades nacionales
-determina numerosas formas de simulaciones correlativas, subordinadas
-al principio de la adaptación utilitaria. No hablaremos de un hecho
-común en las luchas entre las naciones: su causa aparente suele
-ser diversa de la causa verdadera; este fenómeno es inconsciente
-y débese a que esta última queda oculta tras intrincada red de
-causas secundarias, más fácilmente apreciables; las cruzadas o
-el descubrimiento de América, aparentemente debidas al enfermizo
-sentimiento religioso de la Edad Media y a la tenacidad exaltada de
-Colón, fueron determinadas por la necesidad de grandes expansiones
-económicas inherentes a la evolución de la economía feudal. En los
-pueblos pobres, y por tanto, rapaces, depredadores, la necesidad de
-ejercer sus rapiñas sobre los vecinos disimúlase tras un exagerado
-desarrollo del sentimiento de nacionalidad; en ellos el "honor
-nacional" suele ocultar simples empresas económicas, mientras que
-en los pueblos agredidos es una sugestión útil para la defensa.
-Otra forma de simulación, nacida del sentimiento patriótico, es la
-ejercida a menudo por las clases dirigentes sobre la masa popular,
-haciéndole creer que el propio país es el mejor del mundo, su historia
-la más gloriosa, sus sabios los más profundos, sus poetas los más
-inspirados, etc.; la sugestión entra aquí por partes iguales con la
-simulación, pues acaba por enseñarse de buena fe una mentira que
-tiene un simple fin utilitario. Otras veces, las naciones pretenden
-simular superioridad ante los demás pueblos con que están en más
-inmediata relación, proveyéndose de ejércitos y armadas muy superiores
-a su potencialidad económica real y encaminándose por la vía del
-militarismo hacia la bancarrota. Hay simulación en ostentar un poder
-desproporcionado a la riqueza nacional, gastando lo que no se tiene
-para aparentar una superioridad ficticia: porque la grandeza de un
-pueblo no se mide solamente por la capacidad militar, y menos cuando
-ella es desproporcionada a las otras fuerzas morales y sociales.
-
-En la historia contemporánea es frecuente la conquista de un pueblo
-débil por otro, con fines exclusivos de engrandecimiento económico;
-estas conquistas, que a menudo degeneran en formas colectivas de
-delincuencia brutal, suelen disimularse como empresas civilizadoras
-en beneficio de las víctimas. Los latino-americanos, explotados por
-España en otro tiempo, y los boers, depredados hoy de sus minas de oro
-por Inglaterra, podrían decir al mundo entero que la pretendida misión
-civilizadora fué una simple disimulación de la avaricia nacional. El
-"nacionalismo", esa forma mórbida colectiva del patriotismo, es en
-muchos casos una simulación de politiqueros hábiles y ambiciosos, que
-saben encontrar los resortes de la popularidad en la excitación de
-las más atrasadas pasiones de las turbas. Doctores no menos audaces
-saben que, en política internacional, la astucia, una de cuyas formas
-es la simulación, suele ser la clave de éxitos lisonjeros; por algo
-es tan admirado Maquiavelo; Nordau, en sus "Paradojas psicológicas",
-demostró que las virtudes esenciales de la diplomacia son el engaño y
-la mentira, que suelen involucrar la simulación o la disimulación.
-
-En las sociedades evolucionadas, la primitiva división del trabajo
-llega a revestir tales formas y caracteres que el agregado social se
-divide en clases, caracterizadas por intereses heterogéneos, cuando
-no netamente antagonistas. La lucha entre las clases, que Marx y su
-escuela miran como la causa íntima de las transformaciones sociales,
-determina numerosos fenómenos de adaptación para la lucha, entre los
-cuales es fácil encontrar diversas formas de simulación. Comenzando
-por las leyes fundamentales de los Estados, la simulación aparece
-dominando el vasto escenario de la lucha de clases. Constituciones,
-Códigos, Ordenanzas, etc., todo el engranaje jurídico de cada país,
-suele estar destinado a apuntalar y defender el privilegio de las
-clases gobernantes; sin embargo, simula propender al beneficio de
-todo el pueblo, cuya mayoría suele ser perjudicada por esas mismas
-instituciones. Como casos especiales podrían citarse las leyes contra
-los obreros que existen en muchos países, disfrazadas de leyes
-bienhechoras y dictadas simulando el propósito de favorecer a las
-mismas víctimas. Es también una simulación de clase todo el sistema
-tributario indirecto, que hace recaer sobre las masas menesterosas el
-peso de los servicios públicos aunque se simula haberlo establecido en
-bien de quien sufre sus efectos.
-
-Mil veces en la historia las clases privilegiadas han simulado
-encontrarse en la pobreza para no ceder a las exigencias del pueblo
-hambriento; no podrían contarse las veces que el pueblo ha saqueado
-graneros disimulados por las autoridades. La institución del trabajo
-a destajo, inventada por la astucia capitalista para aprovecharse de
-la avaricia obrera, arruina a los obreros simulando serles ventajosa.
-Esa medalla tiene, naturalmente, su reverso, pues no hemos de creer
-que la simulación es un privilegio de los poderosos. El obrero que
-finge trabajar apresurado, sin terminar jamás la tarea confiada a su
-actividad, es un simulador vulgarísimo, parásito de todos los talleres.
-Y en muchos casos, las Ligas de Resistencia que los obreros organizan
-para la lucha de clases son simples simulaciones colectivas, destinadas
-a atemorizar a los patrones; conocimos una que mantuvo en jaque a los
-de un gremio importante, hasta descubrirse que, en realidad, sólo la
-constituían dos o tres sujetos, que actuaban como si representasen un
-poderoso sindicato.
-
-La lucha entre los sexos presenta fecundísima cosecha de fenómenos
-de simulación. No hablamos aquí de la tendencia general de la mujer
-a la simulación, como una de tantas manifestaciones del fraude y de
-la astucia; nos ocupamos de las simulaciones relacionadas con la
-lucha entre los sexos. De su tendencia al fraude, sólo diremos que
-estando la mujer excluida por la naturaleza del uso de algunos medios
-violentos de lucha, encuéntrase obligada a perfeccionarse en los medios
-fraudulentos. El hombre dispone de la fuerza; la mujer de la astucia.
-
-No falta quien afirme que el amor femenino, en todas sus
-manifestaciones, es una persistente simulación, fundándose en la
-teoría de la pretendida insensibilidad amorosa de la mujer, muy
-repetida, antes y después de Schopenhauer, por los galanes inexpertos;
-es seguramente inaceptable, no siendo común el hecho y debiéndose
-con frecuencia a ineptitud del hombre para despertar la sensibilidad
-femenina. Esto no importa desconocer que la sensibilidad amorosa es, en
-muchas mujeres, una condescendiente simulación. Su moralidad también
-lo es, en gran parte, y tiende a hacer deseables ciertas partes del
-cuerpo femenino, más directamente relacionadas con la satisfacción
-amorosa; el mismo pudor--como escribimos hace varios años, criticando
-un interesante libro de Viazzi,--ha sido, primitivamente, una
-simulación selectiva voluntaria que mediante la herencia psicológica se
-ha convertido en un reflejo instintivo. La simulación femenina aparece
-convertida en un verdadero arte para luchar contra el hombre, en la
-coquetería. Consiste, propiamente, en fingir todo lo que interesa o
-apasiona al hombre, estimulando sus deseos. Su eficacia depende de
-un uso discreto; las grandes coquetas no encienden nunca pasiones
-intensas, porque su juego es demasiado visible; solamente los tontos
-suelen enamorarse de ellas y lo son generalmente los maridos que al fin
-conquistan.
-
-Igualmente difundida está otra simulación. No se trata ya de actitudes,
-como en el gato que se agazapa acechando la presa, sino de apariencias
-exteriores, como en el verdadero mimetismo. Existen caracteres de
-superioridad femenina consagrados por los cánones artísticos y que
-en su conjunto constituyen la belleza; las mujeres privadas de esos
-caracteres, suplen su natural inferioridad simulándolos. La estatura,
-el firme busto, la cadera torneada, el frescor juvenil, la mejilla
-rosada, la dentadura armoniosa, el labio vivo, la pupila brillante,
-son verdaderos índices de ingenuidad femenina y de aptitud para la
-maternidad. Cuando la naturaleza ha sido avara de esos atributos, o
-cuando la edad empieza a borrarlos, todos ellos son simulados por las
-mujeres, con el vestido, el calzado, las pelucas, los mil afeites y
-composiciones que disimulan la imperfección y la vejez; en las grandes
-ciudades prosperan establecimientos especiales para la simulación
-de la belleza fisionómica, verdaderos purgatorios donde las mujeres
-feas compran las indulgencias necesarias para ser amadas. No es menos
-frecuente la simulación de los sentimientos; cientos de mujeres están
-dispuestas a simular cariño intenso por cualquier desconocido que
-les haga vislumbrar la esperanza de un matrimonio ventajoso. Esta
-simulación, justo es decirlo, no es patrimonio exclusivo de la mujer;
-se la encuentra con frecuencia en muchos hombres que, careciendo de
-otras aptitudes en la lucha por la vida, explotan sus condiciones
-físicas para la lucha sexual. La vida común entre cónyuges que se
-engañan es una sucesión de astucias, que constituyen el estado
-habitual de las relaciones domésticas; baste leer la "fisiología del
-matrimonio" o "la mujer de treinta años", de Balzac. Lo mismo ocurre
-en los matrimonios de conveniencia, donde los cónyuges viven simulando
-sentimientos que no sienten. El hombre incurre en muchas otras
-simulaciones; son innumerables y cualquiera podría encontrar más de una
-en sus recuerdos. Un joven singularmente favorecido en el amor, veíase
-con frecuencia obligado a simular enfermedades diversas para eludir
-compromisos contraídos con sus amigas; otro solicitó con ese objeto un
-certificado médico y simuló haber contraído una enfermedad vergonzosa
-para privar de su amistad a una Dulcinea insaciable. En su pertinaz
-obsesión de conquista, el hombre y la mujer simulan sin cesar, a todo
-propósito, en todo momento. La mirada, la palabra, la voz, el gesto,
-son los instrumentos sutiles del dulce engaño recíproco; nadie los
-ignora y todos los creen. Es la forma de engaño a que todos recurren
-y de que nadie intenta defenderse. En que la víctima sea siempre Doña
-Inés debe verse un buen error para hilvanar novelas; ella es más
-artista, casi siempre, que Don Juan. Los engaños de amor no son pecados.
-
-En la lucha por la vida dentro de la sociedad tienen funciones
-importantes los grupos profesionales; la solidaridad de intereses
-comunes manifiéstase generalmente por el espíritu de cuerpo: una de las
-formas del "espíritu gregario", señalado por Nietzsche y recientemente
-criticado por Palante. Esa lucha de cada grupo profesional contra el
-resto de la sociedad presenta caracteres bien definidos; los medios
-fraudulentos y la simulación, tienen allí lugar de preferencia. En cada
-profesión existen simulaciones específicas. Recuérdese el precioso
-cuadro, trazado por Quevedo, de las cosas que debe fingir un médico
-que aspire a la estimación pública y a la riqueza; y, por lógica
-asociación de ideas, recordemos a tal eximio profesor de clínica médica
-que terminaba sus lecciones dando consejos sobre lo que conviene
-simular cuando la vida del enfermo es independiente de la intervención
-del médico, debiendo la sanación esperarse de la simple _vis medicatrix
-naturae_. Otra simulación, general entre los médicos delicados, nace
-del espíritu de cuerpo; mil veces, ante un enfermo cuyo mal agravóse
-por la impericia del médico a quien confiara su salud, simúlase estar
-plenamente conformes con el tratamiento seguido, reemplazándolo,
-sin embargo, por otro, elogiando al mismo tiempo ante el enfermo al
-colega ignorante. En todos los oficios la lucha profesional involucra
-fenómenos de simulación. Los joyeros han inventado sucesivamente el
-enchapado, el dorado, y otros progresivos refinamientos de simulación,
-que en el impreciso lenguaje usual son llamados imitaciones; las
-esferitas de cristal simulando perlas son ya indistinguibles de la
-preciosa enfermedad de la concha. El carpintero, para aumentar sus
-utilidades, reviste de una tenue capa de maderas finas sus malos
-muebles de tabla ordinaria. El tejedor mezcla pocas hebras de seda a
-sus toscos tejidos de algodón, para simular que ellos son de la primera
-substancia. El abogado simula en vastos escritos apasionarse por los
-intereses de sus clientes, sea éste el ladrón o la víctima, mientras
-sólo preocúpale asegurarse más lautos honorarios. El pupilo simula
-estudiar sus lecciones, cuando en realidad lee libros de Boccacio o de
-Brantôme, que ha disfrazado previamente con tapas de aritmética o de
-geografía. Los tenores y las tiples simulan estar resfriados cuando se
-les invita a cantar, para aumentar el éxito o atenuar el fracaso de
-su ejecución. En cada actividad u oficio, como se ve, las condiciones
-especiales de lucha por la vida han engendrado formas apropiadas de
-simulación, confirmándose el paralelismo que venimos observando.
-
-Si se encara la cuestión desde otro punto de vista, es fácil reconocer
-que todos los miembros de cada profesión, y más especialmente los
-funcionarios públicos que no gustan del mucho trabajar, viven en tácito
-acuerdo simulando la excesiva importancia y fatiga de sus tareas;
-algunos llegan, por autosugestión, a engañarse a sí mismos. A esto no
-escapan algunos hombres de ciencia que miran el universo a través del
-lente opaco de su especialidad; quizás sea ésta una forma de disimular
-su ignorancia crasa en materias ajenas a sus respectivas cartillas. En
-todas esas simulaciones debemos ver medios útiles de lucha por la vida;
-simulando una gran importancia de la profesión o especialidad que se
-practica, gánase en mérito individual.
-
-Simuladores por excelencia son todos los políticos de profesión.
-Es fácil verlos, en todo momento, fingiendo preocuparse del bien
-de su patria y de sus conciudadanos, mientras en realidad su única
-preocupación es obtener ventajas personales en la lucha por la vida.
-Cualquier mandatario simula sacrificarse por su país al aceptar
-el nombramiento, pero guárdase de confesar que espera sacar de su
-sacrificio honra y provecho. En una escala subalterna encontramos al
-falso elector, que simula ser la encarnación de un difunto o de un
-ausente; al orador de club que finge entusiasmarse para adular pasiones
-que no siente; al esclavo de la popularidad, forzado a seguir las
-variaciones sentimentales de la multitud cuyo aplauso busca. Es en la
-política, por fin, donde florece el hombre-camaleón, el arquetipo de
-los simuladores, el cortesano adulador que sirve con igual celo a todos
-los que pueden colmarle de favores, lacayo de todos los amos, unidad
-de todas las mayorías, instrumento de todos los despotismos.
-
-Sólo una casta disputa a los políticos el cetro de la simulación: los
-sacerdotes de todos los cultos, antiguos y modernos. Es necesario
-leer la "historia de los oráculos", de Fontenelle, pues nunca ha
-visto la humanidad farsantes más empedernidos que los explotadores
-del sentimiento religioso; no exageraba Eusebio, el biógrafo de
-Constantino, diciendo que al derribar el templo de Esculapio no
-había expulsado de él a un dios ni a un demonio, sino al pícaro
-simulador que por tanto tiempo había vivido de la credulidad de los
-ignorantes. Cuéntase que los augures no podían encontrarse sin soltar
-la risa; sabemos que los obispos medioevales invocaban el nombre de
-la divinidad para atesorar bienes temporales; en tiempos modernos los
-inquisidores católicos quemaban herejes para heredarlos, en nombre de
-Cristo; en nuestra América colonial la pretendida evangelización fué
-una formidable industria cuyos beneficios el brazo espiritual disputó
-a cuchillo con el brazo temporal. No diremos por esto que no hay
-sacerdotes creyentes, ya que los de cada religión son educados para
-creer en los dogmas que le son propios y es verosímil que se entreguen
-de buena fe al servicio de su culto. Pero es indudable que muchos de
-ellos, por el amor al estudio y por su amplitud de miras intelectuales,
-han conseguido comprender la falacia de los dogmas inherentes a su
-doctrina, viéndose obligados a luchar por la vida simulando creer lo
-que ya no creen. Innumerables simulaciones de castidad, de continencia,
-de frugalidad, son reglamentarias en esta profesión. Las ceremonias
-de ciertos cultos, destinadas a mantener el celo de los creyentes,
-consisten por lo general en simulaciones más o menos simbólicas, cuya
-práctica convierte a los sacerdotes en consumados actores de pantomima.
-
-A este propósito merece recordarse la obra de Spencer sobre las
-"Instituciones Ceremoniales", donde se encuentra un cuadro interesante
-del origen y evolución de las simulaciones sociales, cuya sorprendente
-complejidad sugiere una idea aproximada del refinamiento a que el
-hombre puede llevar sus simulaciones, en su afán de adaptarse a las
-costumbres del medio en que lucha por la vida.
-
-La necesidad de limitar este ensayo general, escrito como simple
-introducción al estudio de la simulación de la locura, nos detiene
-en el examen de las formas colectivas de la simulación. Pero antes
-de pasar a las formas individuales, debemos advertir que podrían
-analizarse cientos de formas distintas, enriqueciendo con infinitas
-observaciones estas breves notas, suficientes para nuestro objeto:
-establecer que a toda forma colectiva de lucha los hombres han adaptado
-formas comunes de simulación.
-
-
- III.--FORMAS INDIVIDUALES DE LUCHA Y DE SIMULACIÓN
-
-En la breve reseña precedente hemos visto que cuando existen formas
-colectivas de lucha por la vida, o condiciones de lucha comunes a
-varios individuos, se observan formas de simulación que les son
-correlativas. Pero, aparte de esas formas o condiciones comunes de
-lucha, cada individuo, por su particular constitución fisiopsíquica
-y por sus relaciones especiales con el ambiente, encuéntrase en
-circunstancias distintas; por ese motivo los modos de lucha revisten
-caracteres personales, inclusive los fraudulentos. Siempre, sin
-embargo, vemos persistir el paralelismo entre cada una de aquéllas
-y una forma de simulación empleada como medio ofensivo y defensivo.
-Podría, pues, formularse esta premisa general: _todos los hombres son
-más o menos simuladores, aunque sólo en algunos la simulación es el
-medio habitual y preferente de lucha por la vida_.
-
-Equivocado sería considerar las formas individuales de fraudulencia
-como producto puramente instintivo, como si el hombre fuese
-naturalmente perverso o mentiroso, egoísta o hipócrita. La organización
-social presente impone al individuo esas cualidades, en mayor o menor
-grado, si quiere atenuar la ruda lucha a que el medio le somete; muy
-pocos han sido de tal manera dotados por la naturaleza, que puedan
-atreverse a luchar en plena disconformidad con su ambiente.
-
-Un escritor rebelde, S. Faure, sintetiza en el siguiente párrafo de "El
-Dolor universal" las razones que obligan al hombre a ser egoísta y a
-luchar encarnizadamente contra sus propios semejantes: "Las condiciones
-de la lucha nos hacen ver en cada hombre un rival presente o futuro,
-directo o indirecto, voluntario o involuntario. El antagonismo de
-intereses es la base principal del sistema económico contemporáneo.
-El interés del gobernante es contrario al del gobernado, el interés
-del patrón contrario al del obrero, el interés del vendedor al del
-comprador. Hay dualismo constante entre el bien del rico y el bien
-del pobre. Y no es todo: hay conflicto permanente y forzado entre
-gobernante y gobernante, entre patrón y patrón, entre obrero y obrero,
-entre vendedor y vendedor, entre rico y rico, entre pobre y pobre. En
-todas partes la lucha es encarnizada, por un mendrugo lo mismo que por
-una embajada, por un empleo de guardián de plaza como por una dirección
-de establecimiento científico, por la dote de una joven burguesa como
-por la conquista de una herencia, por un buen local en una feria lo
-mismo que por una ventajosa expropiación".
-
-Esa multiplicidad de antagonismos determina un refinamiento de los
-medios astutos de lucha por la vida, y, por consiguiente, de la
-simulación. El individuo menos apto para simular ciertas adaptaciones
-al medio, que son de primera necesidad, es candidato a ser vencido en
-la lucha, produciéndose entonces aquellas falsas selecciones de que ya
-hablamos, inevitables en un ambiente social cuya organización suele ser
-perniciosa para la expansión del individuo.
-
-Como no hay esfera de la actividad individual exenta de lucha, tampoco
-la hay donde no se observen fenómenos de simulación para adaptarse a
-ella; muchas veces no es posible fijar la línea divisoria entre las
-simulaciones individuales y las colectivas.
-
-Surge esta observación lógica: la edad, el sexo, la clase social,
-etc., influyen sobre la mayor o menor frecuencia de la simulación, lo
-mismo que sobre los otros medios fraudulentos, precisamente porque
-esas circunstancias actúan sobre los dos factores que determinan
-la simulación: el coeficiente fisiopsíquico de los sujetos y las
-condiciones del ambiente donde se lucha por la existencia.
-
-A medida que el niño va formando su personalidad y conociendo las
-personas que le rodean, observa, si no es tonto, que la conducta de las
-más es puro fingimiento. Fingimiento es todo lo que le enseñan como
-discreción y fingimiento la cortesía; fingimiento las buenas maneras
-y fingimiento la galantería. Finge éste para ascender, y el otro para
-pedir, y todos para medrar; finge el necio, finge el sabio, finge el
-pícaro, el lacayo, el príncipe, el cortesano. Cada uno finge lo que no
-es y quisiera parecer en el momento de enmascararse para engañar a su
-semejante.
-
-Habría que repetir el cuadro que en pocas líneas de "El Criticón"
-(Crisi VII) trazó Baltasar Gracián: "Cuando vieres un presumido de
-sabio, cree que es un necio. Ten al rico por pobre de los verdaderos
-bienes. El que a todos manda es esclavo común. El grande de cuerpo no
-es muy hombre; el grueso, tiene poca sustancia. El que hace el sordo
-oye más de lo que querría. El que mira lindamente es ciego o cegará.
-El que huele mucho huele mal a todos. El hablador no dice cosa. El que
-ríe regaña. El que murmura se condena. El que come más come menos. El
-que se burla tal vez se confiesa. El que dice mal de la mercadería la
-quiere. El que hace el simple sabe más. Al que nada le falta él se
-falta a sí mismo. El avaro, tanto le sirve lo que tiene como lo que no
-tiene. El que gasta más razones tiene menos. El más sabio suele ser
-menos entendido. Darse buena vida es acabar. El que la ama la aborrece.
-El que te unta los cascos, ése te los quiebra; el que te hace fiestas,
-te ayuda. La necedad la hallarás de ordinario en los buenos pareceres.
-El muy derecho es tuerto. El mucho bien hace mal. El que excusa pasos
-da más. Por no perder un bocado se pierden ciento. El que gasta poco
-gasta doblado. El que te hace llorar te quiere bien. Y al fin, lo que
-uno afecta y quiere parecer, eso es menos". Ése es el espectáculo que
-el hábito de simular ha difundido entre los hombres, poniendo en todo
-el fraude y el fingimiento hasta convertir la sociedad en una inmensa
-tertulia de enmascarados que procuran engañarse recíprocamente, como en
-la escena que describe el mismo Gracián: "No hubo hombre ni mujer que
-no saliese con su máscara y todas eran ajenas. Había de todos modos, no
-sólo de diablura, pero de santidad y de virtud, con que engañaban a
-muchos simples, que los sabios claramente les decían se las quitasen. Y
-es cosa notable que todos tomaban las ajenas y aun contrarias. Porque
-la vulpeja salía con máscara de cordero, la serpiente de paloma, el
-usurero de limosnero, la ramera de rezadora y siempre en romerías. El
-adúltero de amigo del marido, la tercera de saludadora, el lobo del que
-ayuna, el león de cordero, el gato con barba a lo romano, con hechos
-de tal. El asno de león, mientras calla; el perro rabioso de risa, por
-tener falda, y todos de burla y engaño".
-
-Educados entre esa simulación general, impuesta a todos por la
-hipocresía organizada como base de la vida en sociedad, los niños
-aprenden precozmente a disimular sus intenciones y sus deseos; a ello
-contribuye el juego, que suele ser una disciplina de la ficción. La
-aptitud se perfecciona a medida que el niño reconoce la utilidad de la
-simulación, hasta que al fin la aplica a fines de provecho. El hecho es
-banal; todos, en la niñez, hemos simulado estar indispuestos o enfermos
-para eludir un deber o para satisfacer un capricho.
-
-Fácilmente se explica la tendencia de los niños a la simulación. La
-debilidad resta eficacia al uso de los medios violentos y aparta de
-ellos; por compensación el débil refina los medios fraudulentos, únicos
-de que dispone. Fuera pedante recurrir a la inmensa bibliografía
-moderna para demostrar que todas sus formas campean soberanas en la
-psicología infantil; la inocente bondad de los niños es una leyenda
-caída en desuso. Hemos tenido ocasión de estudiar a un degenerado
-incorregible: cada vez que se le castigaba, o cuando deseaba realizar
-un capricho, simulaba un gran ataque epiléptico, acompañado de gritos
-ensordecedores; otro, con toda oportunidad, simulaba enfermarse para
-eludir el cumplimiento de deberes que le eran desagradables. Los que
-se sorprendan de que los niños simulen tan frecuentemente, podrían
-recordar que han simulado, muchísimas veces, las más extravagantes
-dolencias con el modesto objeto de faltar a la escuela.
-
-En los exámenes la simulación es frecuentísima. Tuvimos un condiscípulo
-que sabía fingir admirablemente un estado febril cada vez que debía
-superar un examen difícil; gran expediente para quebrantar la
-severidad de los examinadores. Generalmente los alumnos simulan poseer
-conocimientos que en realidad no tienen. Otros fingen no oir las
-interrupciones de los examinadores, cuando ellas pudieran ser causa de
-fracaso. Algunos simulan una amnesia transitoria, aparentando escarbar
-en el fondo de su memoria conocimientos que jamás han adquirido.
-
-El niño, llegado a la juventud, se encuentra rodeado por gentes que
-quieren imponerle opiniones, creencias, gustos, que no son los suyos.
-Si se aviene a simularlos, todos a una repetirán que es un joven de
-porvenir, que hará carrera, que será un hombre de mundo, es decir: un
-ser convencional cuyas apariencias están de acuerdo con la mentira
-organizada. En otra época ese joven hacía su carrera en las cortes; hoy
-se hace burócrata, generalmente.
-
-En la burocracia hay un inmenso campo para el ejercicio de la
-simulación individual. Junto a los empleados verdaderamente útiles y
-productivos, hay legiones enteras de parásitos y serviles que viven
-simulando "trabajar", como si fuera creíble que consagran su actividad
-física e intelectual a producir algo útil para la sociedad; nadie
-ignora, a fe, que el parásito de oficina limítase a usufructuar los
-beneficios que ha sabido conquistar con la flexibilidad de su espinazo
-o con las recomendaciones que le empujan. Ésta es la "selección servil"
-descrita por Sergi; de ella hizo Turati un breve pero ingenioso
-análisis aplicado a la vida política y social.
-
-Es una de las simulaciones más perjudiciales a la sociedad: la del
-que nunca ha hecho cosa útil alguna y vive simulando el trabajo para
-justificar la prebenda que percibe. Las simulaciones de estos parásitos
-sociales tienen los mismos efectos que las simulaciones del parasitismo
-animal. Sus actores, sin embargo, minan las bases de todo sentimiento
-de justicia; Novicow, mejor que otros, lo ha demostrado hasta la
-evidencia.
-
-En el orden de las creencias la ficción es tan corriente como en el
-de la actividad. Es común que los hombres sin ideas propias se dejen
-llevar por la corriente de la moda; teósofos ayer, anarquistas hoy,
-modernistas mañana, adhieren siempre a las doctrinas de que se habla
-más, fingiendo así que son hombres ilustrados: eso, que suele llamarse
-"dilettantismo", es una simulación de la sabiduría y es frecuente en
-los individuos que por su misma ignorancia son más sugestionables.
-
-Cuando se acentúa en una sociedad el gusto por las letras, las artes y
-las ciencias, los que carecen de él lo simulan: leen novelas de autores
-cuyos nombres suenan, frecuentan exposiciones de pintura o discuten la
-pluralidad de los mundos habitados, no porque ello les interese sino
-para simular los gustos que están de moda.
-
-Las simulaciones en el ambiente intelectual son interesantes y
-difundidas. Tal escritor finge estar apasionado por un asunto que no
-le interesa, pero que apasiona a su público; tal otro simulará creer
-en una hipótesis, que sabe absurda, si ella le sirve para confirmar
-o consolidar las opiniones que sostiene. Las circunstancias infinitas
-de la lucha hacen innumerables las formas posibles de simulación.
-Recordamos dos casos originales, cuyos autores conocimos personalmente.
-Un joven anónimo consiguió publicar versos suyos en un diario muy
-importante, simulando que pertenecían a un autor muy estimado. Otro
-propúsose colaborar en una revista bien conceptuada, salvando el doble
-obstáculo de su juventud y sus ideas revolucionarias; envió su artículo
-al director con una carta simulando atravesar por circunstancias
-críticas que le inducían a ofrecer en venta su trabajo, que el director
-encontró aceptable, y creyó justo ayudar al autor. En ambos casos el
-éxito fué debido a la simulación; en el primero de persona, en el
-segundo de indigencia.
-
-El literato que no tiene aptitudes originales para luchar en el
-ambiente intelectual, simula maneras de pensar y de sentir adaptadas
-al gusto dominante de los lectores; eso, combinado con la sugestión,
-caracteriza al "snobismo". Será clásico, romántico, parnasiano,
-modernista, esteta o decadente; pero en lugar de ser "él mismo" vivirá
-simulando lo que no es. Para adaptarse a la corriente seguirá el modelo
-favorito y cuando sea gustado el buen estilo se convertirá en sastre
-de trajes verbales que no visten idea alguna; de esa manera se forman
-ciertas "escuelas literarias" en que una cohorte de tontos simula
-poseer las cualidades que han determinado el triunfo de un maestro.
-Otros hay que en sus poesías simulan estar locos de amor, indignados,
-entusiasmados, ebrios, enfermos; no teniendo nada real que decir ni
-que pensar, procuran disimular tras vaporoso celaje de idealismo
-sus ficciones anodinas. En estos últimos años todos los poetas
-principiantes parecen incapaces de escribir versos si no simulan tener
-una amada, que debe ser princesa o duquesa, y revestida de cualidades
-suprasensibles. A Dante le bastó una Beatriz y a Petrarca una Laura,
-que eran, simplemente, bellas mujeres.
-
-Hay simuladores de más bulto. Sin haber estudiado son tenidos por
-doctos y sin haberse quemado las cejas disfrutan de buena fama; nunca
-se ríen, hablan con solemnidad, juzgan con prudencia, midiéndose en
-todo para no descubrir su ignorancia. Uno de nuestros profesores
-simulaba mucha ciencia estudiando en revistas novedades raras para
-cuestionar sobre ellas a los alumnos, que se boquiabrían de sorpresa
-ante su originalidad siempre renovada.
-
-Pocos individuos se ven tan obligados a simular como los periodistas
-de profesión; escriben simulando profesar las ideas del director
-del diario que los paga o la opinión del público que los lee.
-Su personalidad real desaparece en un mundo interior que están
-constreñidos a disimular. Su mimetismo mental excede al del camaleón;
-si cambian de diario, cambian de aspecto: ayer conservador, mañana
-liberal, después clerical o anarquista, según las circunstancias. Pero
-nos es fuerza abreviar; sobran los ejemplos enunciados para evidenciar
-la difusión de estos hechos en la lucha por la vida intelectual.
-
-En otros campos de observación, aparecen ejemplos variados, siempre
-interesantes. Numerosos simuladores hay entre los individuos dedicados
-profesionalmente a la propaganda de ideas políticas, religiosas,
-sociales, etcétera. En ellos existe, _modus vivendi_, la obligación de
-simular a hora fija, y ante públicos variados, pasiones y entusiasmos
-que en algunos casos riñen con su estado del momento; si no fuesen
-oportunamente simuladores comprometerían, junto con su prestigio, el
-pan cotidiano que ganan mediante la simulación. Ellos constituyen
-la triste antítesis del apóstol lleno de fe y de convicción que se
-sacrifica en la propaganda de una idea, noble o absurda, pero que,
-sinceramente, considera buena o justa.
-
-Un conocido industrial, ardiente volteriano y sindicado por sus
-ideas liberales, acabó por afiliarse, en calidad de socio protector,
-a un círculo católico de obreros. Preguntado por qué simulaba una
-religiosidad que no sentía, nos dijo que su objeto era inducir a
-los obreros a que ingresasen a dichos círculos, para sustraerlos a
-la influencia de otras sociedades que difunden ideas nocivas a los
-intereses de los capitalistas.
-
-Fácilmente encuéntranse mujeres que simulan desmayos o enfermedades
-para obtener una ventaja cualquiera en ciertas circunstancias
-especiales. Conocimos una joven señora que simulaba ataques histéricos
-frecuentes, esperando, de esa manera, aumentar el cariño de su esposo;
-la simuladora ignoraba que éste se quejaba con el médico por su
-desgraciada elección conyugal, aunque, a su vez, simulaba a la falsa
-histérica un aumento de cariño por piadosa condescendencia. Sabemos de
-un hombre a quien su esposa martirizaba con sus celos e histerismos; de
-pronto creyó que algún milagro había devuelto la felicidad a su hogar,
-trocándose las precedentes reconvenciones en cariñosas amabilidades:
-simuladas por la infiel, desde que lo fué. Mujeres que temen ser
-abandonadas por sus amigos simulan frecuentemente estar encinta, y aun
-sus consecuencias; ello sirve admirablemente para evitar una separación
-o asegurarse subsidios especiales.
-
-La situación económica de los individuos lleva con frecuencia a
-simulaciones que ayudan a luchar por la vida. El pobre suele simular
-una situación mejor de aquélla en que realmente se encuentra; su traje
-y sus palabras son a menudo un disfraz de su miseria.
-
-También el rico puede verse en el caso de simular que es pobre;
-indudablemente lo hacen todos los Harpagones del mundo, para evitar que
-la caridad llame a sus puertas, obligándoles a aflojar el lazo ceñido
-al cuello de su bolsa por la mano de la avaricia. Ninguno de esos
-tipos aventaja en simulaciones a los sablistas, que por acá llamamos
-"pechadores"; el uno, sencillo y humilde, se bebe de inmediato lo que
-pidió para comer; otro teje novelas epistolares describiendo tragedias
-del hogar; los hay copetudos y aristocráticos, que pechan ofreciendo
-servir a la víctima con sus influencias mundanas o políticas; y hay,
-por fin, pechadores intrépidos que encuentran en todo hombre un
-candidato y en todo momento una oportunidad. Una de sus características
-es que creen que el uso crea verdaderos derechos, ofendiéndose el día
-que una víctima descubre sus patrañas y se resiste a pagar ese impuesto
-al parasitismo.
-
-El comercio es complicado engranaje de simulaciones; preocúpase
-el comerciante de fingir tal interés por su cliente, que, si en
-realidad lo tuviera, sería causa de su propia ruina. La etiqueta
-suele ser una simulación aplicada a la calidad del artículo. Hay
-casa de comercio cuya fundación es simulada con el único propósito
-de estafar a los fabricantes o al público. La falsificación no es
-más que un refinamiento comercial de la simulación, teniendo en su
-desfavor la circunstancia de perjudicar directamente al falsificado.
-La ceremoniosidad con el cliente, desarrollada en los que atienden
-despachos comerciales de toda índole, importa una verdadera educación
-de las aptitudes para simular.
-
-Aunque en los centros civilizados no se cree ya en augures y oráculos,
-subsiste en las gentes cierto fondo supersticioso que las hace
-entregarse a otros simuladores del mismo género: las adivinas y los
-curanderos. Hemos conocido a uno de estos últimos que recibía a sus
-víctimas envuelto en una larga túnica negra, sentaba al enfermo,
-le tocaba el occipucio y trazaba en el aire misteriosos signos con
-una espada; al terminar simulaba un ataque de nervios, durante el
-cual, según decía, penetraban a su cuerpo, ignorábase por dónde,
-varios espíritus que le comunicaban el diagnóstico del paciente y las
-indicaciones terapéuticas. En amable coloquio nos refirió su ficción,
-que le resultaba un medio fácil de ganarse la vida.
-
-Sin que por ello creamos que del comercio a la delincuencia hay breve
-trecho, recordaremos que en el mundo de los negocios y en la alta
-banca la simulación con fines delictuosos y usurarios es frecuente; el
-"Sylock" de Shakespeare, el "Robert Macaire" de Lemaître, el "Mercadet"
-de Balzac, el "Saccard" de Zola, son arquetipos del fraude, vivientes
-en todas las grandes urbes. Laschi los estudió según la antropología
-criminal. Disimulan sus delitos en la complicación financiera y eluden
-hábilmente las débiles redes del código penal, que parecen tejidas para
-atrapar tan sólo a los pequeños delincuentes; alguno conocemos que
-simula ser contratista de obras públicas cuando realiza sus fraudes
-gigantescos, escudado por la complicidad de algún alto funcionario
-que simula firmar contratos para beneficiar al pueblo y embolsa
-silenciosamente su coima.
-
-Entre los ladrones que hemos estudiado en la clínica criminológica
-establecida en la Policía de Buenos Aires por el profesor Francisco De
-Veyga, muchísimos son los que simulan haberse dedicado al robo porque
-son partidarios de las ideas filosóficas de Proudhon, que dijo: "la
-propiedad es un robo"; en realidad su único objetivo es justificar con
-esas ideas los actos antisociales que constituyen su método de lucha
-por la vida.
-
-En otras formas de delincuencia profesional la simulación es llevada a
-sus extremos. Los parásitos sociales, cuyas formas típicas estudiaron
-Massart y Vandervelde, suelen simular el desempeño de alguna función
-útil, que en realidad no efectúan. Típico es el _caften_, repugnante
-entre todos los parásitos, especialista en la trata de blancas; sabido
-es que simula ser un protector de sus víctimas, haciendo creer a las
-más incautas que gracias a él se ven libres de presuntas persecuciones
-de la autoridad.
-
-Creemos suficientemente demostrado nuestro principio general: a cada
-modalidad de lucha por la vida la astucia humana adapta una forma
-especial de simulación. Sería interminable la lista si quisiéramos
-presentar un ejemplo de cada una de esas formas; siendo numerosísimas
-las condiciones individuales de la lucha, también deben serlo las
-estrategias que el hombre utiliza para ofender y defenderse.
-
-
- IV.--UTILIDAD DE LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Fácil sería volver la oración por pasiva, reuniendo en un solo golpe
-de vista todos los fenómenos inversos a los que hemos observado.
-Llegaríamos a formular esta regla: el hombre menos apto para simular
-está más expuesto a sucumbir en la lucha por la vida.
-
-En verdad, escapan a ella algunos tipos especiales; pero las reglas
-no se formulan para las excepciones. El hombre superior, el que puede
-imponerse a su ambiente sin necesidad de adaptarse a él, constituye en
-efecto, una excepción; acaso no sea la única. Pero esa excepción, y
-otras que hubiera, no invalidan la regla general, que está de acuerdo
-con otras nociones similares. La lucha por la vida entre los hombres
-evoluciona de las formas violentas a las formas fraudulentas; esto
-determina el desarrollo de medios de lucha fundados en el fraude. El
-hombre primitivo vence a golpes de maza o de hacha; el civilizado
-domina con la fuerza de la astucia. El ambiente impone la fraudulencia;
-vivir, para el común de los mortales, es someterse a esa imposición,
-adaptarse a ella.
-
-Quien lo dude, imagínese por un momento que el astuto especulador no
-simule honestidad financiera; que el funcionario no simule defender
-los intereses del pueblo; que el literato adocenado no simule
-las cualidades de los que triunfan; que el comerciante no simule
-interesarse por sus clientes; que el examinado no simule conocimientos
-de que carece y el profesor una profundidad inconmensurable; que el
-parásito no simule ser útil a su huésped y la barragana ser madre; el
-bruto inteligente y el inteligente bruto, según las circunstancias; que
-la adivina y el curandero no aparenten facultades sobrenaturales, para
-sugestionar a su clientela; que el pícaro no simule la tontería y el
-superior la inferioridad, según los casos; el niño una enfermedad, el
-maricón el afeminamiento, el propagandista la pasión, la esposa astuta
-el histerismo y el marido desgraciado el amor; que el patrón no finja
-ser católico y el ladrón ser anarquista; que el periodista no simule
-pensar lo mismo que su director o su público: se tendrá una falange de
-probables vencidos, casi seguramente vencidos, en la lucha por la vida.
-Ésa es la regla, sin que desconozcamos la excepción.
-
-"Existen, dice S. Faure, naturalezas intrépidas y leales, demasiado
-saturadas de verdad y de franqueza para plegarse a las exigencias de
-la vil estrategia que obliga a ser mentirosos e hipócritas para no
-ser vencidos en la lucha por la vida. Lo que piensan esos caracteres
-fuertemente templados, salta a sus labios; gritan sus desagrados,
-sus rebeldías, sus indignaciones, de la misma manera que afirman sus
-aspiraciones y sus ideales. Si son obreros, se les arroja de los
-talleres como ovejas sarnosas que podrían contagiar la majada; si
-comerciantes, pierden su clientela y su crédito; si funcionarios, son
-destituidos; si escritores, se les quiebra la pluma; si hablan, se les
-condena al silencio de la prisión; sus mejores amigos los encuentran
-comprometedores; sus parientes los reniegan; su propia familia no
-les perdona que hayan levantado la voz indignada contra la mentira
-socialmente organizada; y la multitud, si es feroz, los tratará como
-a malhechores, si es indulgente los llamará locos. Tartufo es el rey;
-suyo es el triunfo. Decid a vuestro auditorio las necedades más viles,
-las más bajas adulaciones, y os aclamará; decidle la verdad, le será
-desagradable y os execrará." ¡Y alguien se asombra de que frente a la
-hipocresía social el individuo se incline a ser astuto y mentiroso,
-simulador y fraudulento, diplomata y estratega, táctico y disimulado!
-Sorprenderse de ello sería llegar al colmo de la ficción. Un mundo
-de farsantes y de hipócritas empuja al individuo a engañar a sus
-semejantes. Todo le dice: ¡Miente y simula!; él simula y miente. La
-culpa es de una moral social que tiene sus bases en la mentira; la
-educación está envenenada por ella; la tolerancia general agrava en
-cada uno esta triste aptitud de engañar para vivir.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples
-aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre
-adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un
-franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones
-correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale
-a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de
-especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su
-personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para
-adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en
-que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para
-simular.
-
-
-
-
- =Cap. IV.--Psicología de los simuladores=
-
- I. La psicología sintética y los caracteres humanos.--II. Los
- elementos del carácter y su combinación en la personalidad.--III.
- Los "hombres de carácter" y los "hombres sin carácter" en la lucha
- por la vida.--IV. La simulación como elemento del carácter.--V.
- Predominio de la simulación en la personalidad.--VI. Clasificación
- de los simuladores.--VII. Los simuladores por adaptación al medio
- ("astutos" y "serviles").--VIII. Los simuladores por temperamento
- ("fisgones" y "refractarios").--IX. Los simuladores patológicos
- ("psicópatas" y "sugestionados").--X. Conclusiones.
-
-
- I.--LA PSICOLOGÍA SINTÉTICA Y LOS CARACTERES HUMANOS
-
-Las diversas formas de actividad mental, indisolublemente unidas en la
-personalidad, intervienen como elementos armónicos en la constitución
-del carácter individual, que se exterioriza bajo la forma de conducta:
-conjunto de acciones y reacciones mediante las cuales el individuo
-se adapta al medio en que vive, o manera personal de reaccionar a
-las excitaciones recibidas del medio interior y exterior.--Lo que
-psicológicamente (para la personalidad individual) llamamos _carácter_,
-éticamente (para la personalidad adaptada al ambiente moral de la
-sociedad) se traduce por la _conducta_.
-
-Podemos, pues, considerar al carácter como _el instrumento psicológico
-de la conducta_. Siempre es una expresión _sintética_ de la psiquis
-humana, de la personalidad.
-
-Taine, primero, y luego Ribot, al comentar su libro "La Inteligencia",
-insistieron sobre la necesidad de complementar las investigaciones de
-psicología general, analítica y abstracta, con estudios de psicología
-sintética y concreta, es decir, de psicología aplicada. "La psicología,
-cuyo objeto es el estudio de los fenómenos mentales, en general,
-no excluye en manera alguna el estudio de los seres reales, de los
-individuos que sienten y piensan. Así entendida, es y seguirá siendo
-una obra de clasificación, una taxonomía; ella determina los tipos y
-las variedades específicas. La psicología general permanecerá siempre
-muda a este respecto, pues, por su misma naturaleza, despreocúpase
-de lo que no es general; su obra consiste en clasificar los procesos
-mentales, sin inquietarse por las combinaciones resultantes de sus
-diversas condiciones. Al contrario de la psicología general, que es
-principalmente analítica, la psicología aplicada será, sobre todo,
-sintética, por lo menos en cuanto a sus fines". Y agrega el mismo
-Ribot, estudiando la psicología de los sentimientos: "Repetidamente,
-muchos autores han señalado, con razón, que el gran trabajo realizado
-hoy en el dominio de la psicología, debería completarse por estudios
-directamente opuestos; es decir, que la psicología analítica y
-abstracta tiene por complemento indispensable una psicología sintética
-y concreta. Como toda ciencia, la psicología procede por generalidades.
-Ya se ocupe de las percepciones o de los conceptos, de la asociación
-de ideas o de los movimientos, de la atención o de las emociones, ella
-toma esos hechos en todas partes donde los encuentra, en todos los
-hombres, en todos los animales, y trata de explicarlos, reduciéndolos
-a sus condiciones más generales. Parte de la suposición, implícita,
-que en cada hombre hay instintos y costumbres, fenómenos intelectuales,
-afectivos, voluntarios. ¿Pero en qué proporciones se combinan esos
-elementos para constituir las diversas individualidades psicológicas?
-¿Qué múltiples combinaciones pueden producir? ¿Hay preponderancia de
-las emociones, de la inteligencia o de la acción? ¿La preponderancia
-de la una influye sobre el desarrollo de las otras?" (_Psychologie des
-sentiments_). Estas cuestiones son eminentemente prácticas y ajenas,
-por lo tanto, a la psicología general. Pero así como en medicina no
-hay enfermedades, sino enfermos, en psicología no hay una humanidad,
-sino hombres; todo no puede reducirse al estudio analítico general de
-cada fenómeno, pues la comprensión sintética no es desdeñable. Los
-elementos del carácter se combinan, no se suman simplemente; de allí
-que para conocer el conjunto no baste el conocimiento aislado de los
-componentes. El estudio sintético es más necesario a medida que se
-asciende de lo inorgánico, a lo orgánico, a lo consciente, a lo social.
-En suma, es justo decir que la psicología analítica y abstracta tiene
-por complemento indispensable una psicología sintética y concreta...
-El problema capital de esta última reside en el campo de la acción, no
-del conocimiento. Es práctico. Consistirá en determinar los principales
-tipos de individualidad, según su manera de actuar y de reaccionar,
-originada en los sentimientos y en la voluntad. Eso desígnase con un
-término, un tanto vago, consagrado por el uso: el "carácter". Es decir,
-consistirá en el estudio de la conducta como resultado del carácter
-individual.
-
-En el mismo orden de ideas encuéntranse Hoffding, Pérez, Malapert,
-Queyrat y otros psicólogos que estudiaron los caracteres humanos.
-Paulhan enuncia este concepto más explícitamente. Fouillée, aunque
-tiende a separar de la psicología propiamente dicha el estudio de
-los caracteres, le asigna proporciones y objetivos semejantes. Todos
-los autores concuerdan en la necesidad de estudios sintéticos de
-la personalidad humana, determinando y clasificando sus diversas
-formas según la relativa preponderancia de alguno de los elementos
-psicológicos en la conducta del individuo, actuando sobre su
-personalidad.
-
-Los métodos aplicables al estudio del carácter son cuatro. El
-_empírico_, propio de todos los tiempos y accesible a todos los
-observadores; el _razonante_ fué propio de los filósofos, reducidos
-a especulaciones abstractas acerca del proceso íntimo de los hechos
-estudiados; el _fisiológico_, cimentado sobre las doctrinas relativas
-al "temperamento" individual, cuya consecuencia fué detener a muchos
-autores en la investigación de las bases orgánicas del carácter y
-de sus manifestaciones; el _psicológico_, creado por Stuart Mill,
-que lleva a estudiar el carácter en sus manifestaciones psicológicas
-sintéticas, y que podríamos llamar el procedimiento clínico.
-
-Ribot sólo señala dos métodos: el fisiológico y el psicológico.
-Malapert indica los tres últimos. Sin embargo, conviene señalar que el
-empírico, por ellos omitido, fué en toda época el más generalizado y
-fecundo, fundándose en la simple observación directa; las más geniales
-manifestaciones del arte, que alcanzan la sanción de la clasicidad,
-son estudios empíricos del carácter humano. Los tipos creados de
-Shakespeare a Ibsen, de Cervantes a Zola, de Calderón a Dostojewsky,
-serán eternos modelos psicológicos de caracteres humanos, empíricamente
-observados; los mejores trabajos debidos al método científico podrán
-equiparar, mas no superar, a un tipo de Macbeth o Stockmann, Sancho o
-Saccard, Segismundo o Raskolnikoff.
-
-El procedimiento empírico no subordina sus resultados al rigor de su
-método, sino a la perspicacia del escritor; se funda en una aptitud
-psicológica personal. El razonante reduce mucha parte de su labor
-a especulaciones estériles, sólo utilizables cuando corresponden a
-la observación empírica. El fisiológico tiende a estudiar las bases
-orgánicas del carácter, antes que sus manifestaciones mismas. El
-psicológico conduce al estudio directo del carácter, al estudio
-_clínico_ de sus expresiones psicológicas; es el método por excelencia,
-dada la imposibilidad de experimentar la formación y las evoluciones
-del carácter. Fuerza es convenir con Malapert en que "el método
-conveniente para el estudio de los caracteres es, si así puede decirse,
-el método clínico, constituido esencialmente por la observación, la
-comparación y una inducción prudente." (_Le caractère_).
-
-
- II.--LOS ELEMENTOS DEL CARÁCTER Y SU COMBINACIÓN EN LA PERSONALIDAD
-
-¿Cuáles son los elementos constitutivos del carácter humano? ¿Se
-equivalen por su importancia, por la orientación que cada uno imprime
-al conjunto de la personalidad, a la conducta?
-
-Antes de exponer nuestro criterio sobre este punto, creemos útil
-examinar el que no adoptaremos. Imposible sería el análisis crítico de
-los autores que estudiaron el problema de la constitución del carácter
-humano; reduciremos nuestro comentario a los autores modernos, más o
-menos científicos, previa una cita de Platón, recordada por Fouillée:
-"Cada uno de nosotros está compuesto de una hidra, de un león y de un
-hombre: la hidra de cien cabezas, es la pasión; el león es la voluntad;
-el hombre es la inteligencia. Se puede agregar que nuestra modalidad
-moral cambia cada vez que uno cualquiera de esos tres elementos
-adquiere un predominio sensible".
-
-Esta imagen contiene ya, en su expresión puramente literaria, la
-antigua concepción psicológica fundada en las tres "facultades", con el
-mismo sello intelectualista que la caracterizó durante siglos en esta
-fórmula: "El hombre es la inteligencia".
-
-El estudio de los fenómenos psicológicos ha entrado ya a otra nueva
-concepción, que mira la _estesia_ y la _kinesia_ como formas evolutivas
-superiores de las funciones biológicas fundamentales: la sensibilidad
-y el movimiento; concepto cuya síntesis clarísima ha dado Sergi en
-algunos de sus libros recientes. ("_La Psiche nei fenomeni della
-vita_", y "_L'origine dei fenomeni psichici_"). Sobre bases análogas ha
-fundado Ribot su teoría y clasificación de los caracteres humanos.
-
-Las condiciones necesarias y suficientes para constituir un carácter,
-dice Ribot, son dos: la unidad y la estabilidad. La unidad consiste
-en una manera de actuar y reaccionar siempre homogénea y constante;
-la estabilidad es la unidad continuada en el tiempo. Esas premisas
-le llevan a excluir de los caracteres a la masa de los amorfos y los
-instables. Sobre esa base, agrega: "La vida psíquica, considerada en
-su más lata generalidad, puede reducirse a dos grandes manifestaciones
-fundamentales; sentir y actuar; tenemos, pues, dos grandes divisiones:
-los sensitivos y los activos".
-
-Ribot no dice que "sentir y obrar" sean dos funciones, sino el doble
-aspecto de la sensibilidad, que es impresionabilidad, susceptibilidad
-y excitabilidad del sistema nervioso, a la vez que impulso, tendencia,
-deseo. La sensibilidad es al mismo tiempo aptitud para el placer y el
-dolor, y aptitud para desear. Todo ello es movido por la sensibilidad,
-que en su fase más evolucionada es sentimiento y constituye toda la
-vida afectiva.
-
-La inteligencia, por su parte, queda relegada a un rol secundario, como
-fenómeno intermediario entre los sentimientos y la voluntad; "sólo los
-estados afectivos son primordiales en la constitución del carácter.
-Forman la capa profunda, de primera aparición; las disposiciones
-intelectuales forman una segunda capa superpuesta. Lo fundamental en
-el carácter son los instintos, las tendencias, los impulsos, deseos,
-sentimientos: todo eso y nada más que eso. Es un hecho de observación
-tan simple y tan evidente, que no sería menester insistir sobre él si
-la mayor parte de los psicólogos no hubieran embrollado esta cuestión
-por sus inveterados prejuicios intelectualistas, es decir, esforzándose
-por referir todo a la inteligencia, explicar todo por ella, y
-plantearla como el tipo irreductible de la vida mental".
-
-Esta opinión de Ribot, de cepa genuinamente spenceriana, es excesiva.
-Indudablemente, los sentimientos son el mayor de los móviles, pero no
-son todo; si los estados representativos no tuviesen en la vida función
-alguna, no formarían parte de la vida psíquica. A lo sumo, la cuestión
-podría reducirse a determinar si la inteligencia es función primitiva,
-o si es secundaria al sentimiento; pero no a discutir su participación
-en la actividad psíquica sintética.
-
-Fouillée ha combatido la teoría de Ribot, procurando devolver su
-prestigio a la tripartición funcional de la actividad psíquica.
-¿La inteligencia es, como pretende Ribot, una facultad adventicia
-y sobreagregada? Contesta Fouillée con pruebas de dos clases:
-fisiológicas las unas, psicológicas las otras.
-
-Si se tratara simplemente de señalar las condiciones básicas del
-"temperamento", Fouillée iría hasta admitir la suficiencia de las
-dos funciones fundamentales, correspondientes a la sensación y el
-movimiento; pero el "carácter" es algo más que el temperamento, por
-la intervención misma de la inteligencia, que le agrega modalidades
-que le son peculiares. Y volviendo sobre la vieja imagen de Platón,
-concluye su capítulo sobre clasificación de los caracteres: "Puesto
-que hemos restablecido la presencia de la inteligencia entre los
-elementos primordiales de la evolución mental, llegamos lógicamente a
-distinguir tres grandes tipos y géneros de caracteres: el sensitivo, el
-intelectual, el volitivo."
-
-Sin negar la participación de los tres elementos en la formación del
-carácter, Morselli asigna papel preponderante al sentimiento, y Sergi,
-aunque admitiendo la preponderancia de la vida afectiva, reconoce
-esenciales la inteligencia y la voluntad para la determinación del
-carácter.
-
-En suma, aun admitiendo el primado del sentimiento, se reconoce
-generalmente que los tres factores intervienen. El mismo Ribot no
-hace sino cuestión de _primordialidad_; en rigor él no niega a la
-inteligencia toda acción sobre la exteriorización de la conducta, sino
-que la declara consecutiva al sentimiento, lo mismo que la voluntad.
-Pero esto no hace al caso; la conclusión es que los tres modos de
-funcionamiento juegan un papel, sea cual fuere el factor primordial o
-los secundarios.
-
-Esta concepción, fundada en la tripartición funcional, es compartida
-por la mayoría de los autores modernos, comenzando por Bain. Este
-autor ("_On the Study of Character_"), guiándose por un criterio
-estrictamente psicológico, fundó su teoría sobre la distinción de
-los fenómenos psíquicos en emoción, volición e inteligencia, lo que
-le lleva a constituir tres tipos fundamentales de carácter: los
-intelectuales, los emocionales y los volitivos. El mismo punto de vista
-encontramos en Hoffding; las diferencias individuales serían producidas
-por la diferente proporción en que se combinan los elementos psíquicos:
-una primera diferencia característica resultará del predominio que
-tengan en el individuo los elementos intelectuales, afectivos o
-volitivos ("_Esquisse d'une Psychologie_").
-
-Otras clasificaciones recientes pueden referirse al mismo tipo de las
-de Fouillée, Bain y Hoffding: la de Queyrat, la de Levy, etc.
-
-Malapert, en su reciente monografía, trata de agregar un nuevo elemento
-a los tres clásicos, estableciendo una diferencia entre la _actividad_
-y la _voluntad_. "En resumen, dice, creemos que entre los elementos
-constitutivos del carácter, entre las funciones psíquicas esenciales,
-cuya particular naturaleza y modo de combinación constituyen la
-fisonomía moral de cada individuo, debe contarse, además de la
-sensibilidad y de la inteligencia, la actividad propiamente dicha por
-una parte, y por otra parte la voluntad. A la trilogía clásica nos
-parece más exacto sustituir esta tetralogía".
-
-Pero no observa que la actividad es la resultante de toda la
-personalidad psíquica, la conducta, mientras que la voluntad es uno de
-los modos parciales de su funcionamiento, como lo son la inteligencia y
-el sentimiento. Su distinción equivaldría a diferenciar el sentimiento,
-que es un modo psíquico funcional, de la sensación, que es su proceso
-inicial.
-
-Sin embargo, Malapert encuadra su clasificación dentro de estas
-mismas líneas generales. Llega a una clasificación en que figuran, en
-diversos grupos, los afectivos, los intelectuales, los activos y los
-voluntarios, complementándose con dos grupos de templados y apáticos.
-
-Con otros criterios han intentado clasificar los caracteres Azam, Pérez
-y Paulhan. El primero de ellos, aunque reconoce que en la constitución
-del carácter entran como elementos constitutivos la voluntad,
-la sensibilidad y la inteligencia, incurre en una clasificación
-empírica, que no es del caso discutir, y que se funda sobre una
-primera tripartición en estas tres categorías: caracteres buenos,
-caracteres malos y caracteres indefinidos (buenos o malos, según las
-circunstancias); esta primera división se subdivide en no menos de
-cien caracteres secundarios ("_Le caractère dans la santé et dans la
-maladie_").
-
-Partiendo de la manera de actuar, es decir, de la actividad, de la
-conducta, Bernard Pérez ha dividido los caracteres en seis grandes
-tipos: vivaces, vivaces-ardientes, ardientes, lentos, lentos-ardientes,
-equilibrados ("_Le caractère de l'enfant á l'homme_"). En rigor ésta no
-es una clasificación psicológica y su análisis no nos corresponde en
-este sitio.
-
-Para completar esta crítica de las clasificaciones de los caracteres,
-recordemos la propuesta por Paulhan. Fundándose en su teoría general
-del funcionamiento mental ("_L'activité mentale et les éléments de
-l'esprit_", _Introducción_) que hace presidir toda la vida psíquica
-por la _ley de asociación sistemática_, establece cuatro tipos
-mentales diferentes, divididos en dos clases: "1.º. Cualidades que se
-refieren a la manera de ser de las tendencias, al carácter general
-de sus relaciones en un mismo individuo: la coherencia, la lógica,
-el contraste, la vivacidad, la tenacidad, etc.; 2.º. Cualidades que
-están constituidas por las tendencias mismas: tendencias orgánicas
-como la glotonería, sensuales como la gula, intelectuales, etc. La
-primera clase comprende las formas de la actividad mental, la segunda
-los elementos concretos que dirigen esa actividad." Toda la cuestión,
-para Paulhan, sería ésta: a tal manera de asociación sistemática y de
-organización de las tendencias, tal carácter. Pero le han observado
-Fouillée y Malapert que el modo de organización de las tendencias es
-una resultante de su naturaleza misma, pues la tendencia produce la
-sistematización; las leyes de asociación son efectos, expresan el modo
-según el cual actúan y reaccionan las tendencias. Paulhan ha señalado
-claramente las diferencias entre su sistema y la clásica doctrina
-inglesa del asociacionismo; pues mientras ésta es una relación de
-mecanismo, la de Paulhan pretende ser una relación de finalidad; el
-asociacionismo inglés expresa la ligazón, conexión y atracción de las
-ideas, mientras que para Paulhan, la asociación de las ideas depende
-del objetivo común a que ellas concurren.
-
-De todas maneras, si su clasificación de los caracteres no confirma la
-tripartita, tampoco se opone a ella, pues obedece a un criterio muy
-especial.
-
-De este análisis inducimos que en la determinación del carácter
-influye el predominio de una función sobre las demás, la desproporción
-entre las funciones. Pero es necesario, sin embargo, fijar cómo debe
-entenderse ese predominio y cómo conviene determinar la función
-dominante en un carácter. Esa dominante no debe ser el resultado de
-una comparación entre diversos individuos, sino el resultado de una
-comparación entre las diversas funciones mentales del mismo individuo;
-además, esa comparación no debe ser propiamente cuantitativa. Fouillée,
-en su clasificación, hace cuestión de individuos que tienen _más_
-inteligencia; pero en este orden de fenómenos poco significan los
-términos "más" y "menos". Por eso Malapert aconseja fijarse en la
-calidad y no en la cantidad; con eso quiere decir que "en un individuo
-dado, la _cualidad_ especial, la modalidad, la expresión característica
-de una de las funciones psíquicas (_sea_ cual fuere su grado de
-desarrollo, su _cantidad_) implica tal o cual modalidad, forma o
-cualidad de las otras (sea cual fuere, también, su desarrollo). Se
-trata aquí de _influencia_ (de cualquier manera que se la explique) más
-bien que de superioridad cuantitativa. Un individuo muy inteligente
-tendrá una inteligencia especial si su inteligencia está dirigida y
-dominada por su sensibilidad; el carácter será la sensibilidad: es
-un sensitivo. Un individuo muy inteligente tendrá una inteligencia
-particular si ella está dirigida por la necesidad de acción: es
-un activo". Es necesario, pues, tener en cuenta las modalidades
-individuales con que aparecen y se combinan las diversas formas de la
-vida mental en los individuos, y no determinar el carácter mediante
-relaciones abstractas o heterogéneas.
-
-En suma: en la composición del carácter individual, considerado como
-el instrumento psicológico de la conducta, intervienen los diversos
-elementos de la actividad mental; el predominio de alguno sobre
-los demás, produce tipos que pueden clasificarse como sensitivos,
-intelectuales y volitivos.
-
-
- III.--LOS "HOMBRES DE CARÁCTER" Y LOS "HOMBRES SIN CARÁCTER"
- EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Nos hemos detenido en el precedente análisis para decir con más firmeza
-que esas clasificaciones de los elementos del carácter no pueden servir
-como base para el estudio clínico de los caracteres humanos. En la
-realidad, los hechos revisten otro aspecto: una o varias cualidades
-especiales predominan sobre las demás, caracterizando la personalidad.
-Un intelectual, un sensitivo, un activo, son la materia prima del
-hombre de carácter; pero esa materia se elabora y modela según la
-cualidad predominante en la conducta; el activo podrá ser ambicioso,
-avaro, cobarde, temerario o simulador. Lo mismo ocurrirá con el
-intelectual y con el sensitivo.
-
-Pero sea cual fuere el tipo psicológico de cada individuo, no es
-igualmente intensa la conducta de todos en la lucha por la vida; además
-de las diferencias cualitativas tenemos las diferencias intensivas.
-Conviene fijar con precisión este problema, esencial para el asunto que
-estudiamos.
-
-La lucha, en la vida social, desenvuélvese en condiciones sociológicas
-que la diferencian de la lucha por la vida puramente biológica.
-Es natural, pues, que para entrar al estudio psicológico de los
-simuladores atribuyamos mayor importancia a las diferenciaciones
-subordinadas a la adaptación social de la conducta.
-
-No basta el simple criterio de la fisiopatología o de la degeneración,
-que nos llevaría a escindir la humanidad en dos grandes grupos de
-normales y degenerados, por otra parte difíciles de precisar; ni
-satisface la división, que hace brillantemente Ferri, en hombres
-normales y anormales, subdividiendo estos últimos en evolutivos y
-regresivos (_Studi sulla Criminalità ed altri saggi_). En cambio,
-encontramos satisfactoria--y para nuestro objeto suficiente--la teoría,
-más sociológica que biológica, de Silvio Venturi (_Le mostruosità
-dello spirito_); para éste, los hombres, según su actuación en el
-grupo social en que viven, deben dividirse en "característicos" e
-"indiferentes". Este concepto concuerda, en general, con algunas ideas
-sostenidas por Ribot.
-
-Veamos, brevemente, las ideas cardinales de esa teoría, que es una útil
-metodización preliminar para el estudio de los caracteres humanos. En
-seguida podremos comprender mejor la mentalidad de los simuladores.
-
-Es de vieja y común observación que en la sociedad existen dos clases
-fundamentales de individuos. Consiguen los unos afirmar su propia
-personalidad en la lucha por la vida, haciéndola tangible para cuantos
-les rodean; los otros no salen del casillero de la vulgaridad. Vivir es
-expandir la propia personalidad, aumentando nuestras anastomosis con el
-ambiente e intensificando la acción que sobre él ejercemos; los que no
-consiguen hacerlo pertenecen al género que llamaríamos de los "hombres
-que no existen".
-
-Estudiando los caracteres humanos, Ribot los excluye por considerarlos
-faltos de carácter, haciendo lo mismo con los "instables"; Venturi,
-recientemente, analizó ese mismo concepto en su interesante libro,
-esbozando además una clasificación teórica de los característicos,
-que señalaremos oportunamente, pues se armoniza con los criterios que
-serán nuestro punto de partida para estudiar la psicología de los
-simuladores.
-
-Los "hombres sin carácter" son la masa anodina, el número abstracto,
-los individuos para quienes, como diría Dante, es noche mucho antes
-de la oración. Ribot los llama "amorfos" y Nordau los señala antes
-de estudiar la "_Psicología del genio y del talento_", coincidiendo
-con Venturi en asignar a los "filisteos" un rol de lastre en la vida
-social. Ribery (_Essai de classification naturelle des caractères_),
-criticando a Ribot, encuentra demasiado impreciso el tipo del amorfo.
-Mantegazza (_I caratteri Umani_) diríalos "sin carácter", poniendo en
-el fondo de su psicología una gran debilidad moral que los hace ceder a
-la más leve presión y sufrir todas las influencias. En la clasificación
-de Pérez figurarían entre los "lentos"; como "apáticos" en la de
-Malapert y junto a los "templados" en la de Paulhan.
-
-"Hombres de carácter" son los que poseen fisonomía propia, presentando
-cualidades diversificadas, tendencias originales, capacidad fecunda
-para iniciativas distintas de las habituales. Son los actores en el
-drama humano, en la evolución social. Entre ellos se reclutan los
-que Taine--antes que Tarde, Sighele y Le Bon--llamó "meneurs" (_Les
-origines, etc._, parte III), y, recientemente, D'Annunzio "evocadores",
-"animadores". Ellos son los _activos_, en una palabra, pero no en el
-sentido estrecho que da Ribot a esa designación (persona que tiene por
-rasgo dominante la tendencia natural, siempre renaciente, a la acción),
-sino en el sentido amplio que le atribuye P. Rossi: persona que posee
-una o todas las aptitudes psíquicas apropiadas para vencer la presión
-de la multitud (_I suggestionatori e la folla_).
-
-El concepto de "hombre de carácter" expresa la intensificación de una
-modalidad que puede ser común. En último análisis no existe un solo
-individuo, por muy amorfo que sea, que no tenga algunos caracteres
-propios y personales, que no ejerza su acción--tan infinitesimal como
-se quiera--sobre el medio en que vive; todos, desde el más grande hasta
-el más pequeño, nacen o se moldean con más o menos rasgos personales,
-contribuyendo, necesariamente, según su poca o mucha capacidad, a la
-vida del agregado social. Lo "indiferente" y lo "característico", sólo
-aparecen claros cuando se juzga al individuo por su función. Enfocando
-de esta manera la psicología de los hombres--como hiciera Voltaire en
-"Micromegas",--vemos que la inmensa mayoría desaparece, confundida
-en una amalgama de uniforme pasividad: multitud de unidades que,
-aisladamente, no tienen importancia alguna.
-
-Bien observa Ribot que la dinámica social es el producto de la acción
-de tendencias contrarias; cada tendencia tiene su antagonista que la
-equilibra y enfrena, en sentido saludable para el conjunto. Edward
-Carpenter, en su ingeniosa "Defensa de los criminales", intentó poner
-de relieve la utilidad que reportan a la sociedad ciertas formas de
-delincuencia, ideas que ha enunciado, en parte, el mismo Lombroso, en
-una breve monografía llena de ideas susceptibles de fecundo desarrollo
-(_La funzione sociale del delitto_).
-
-Los exagerados son necesarios para el desarrollo social de una función
-o modalidad del espíritu. El doctor Stockmann, que nos pinta Ibsen en
-"Un enemigo del Pueblo", es el tipo característico del individualismo;
-pero esta cualidad sería socialmente nociva si implicara considerar,
-como él hace, que la asociación en la lucha por la vida es perjudicial
-y que el hombre más fuerte es el que está más solo. El Juan Moreira de
-la tradición gauchesca, que encarna en los folletines de Gutiérrez
-tantas reminiscencias atávicas desvanecidas hoy al calor de la
-civilización, es el característico del valor personal; pero a nadie
-escaparán los peligros sociales que tendría la existencia del valor
-si todo valiente exaltara su cualidad hasta límites semejantes. Sin
-embargo, esos tipos son términos de comparación necesarios para que
-miles de conciencias amorfas cultiven su individualidad y procuren no
-ser cobardes.
-
-Los característicos se forman por la misma acción de la vida social,
-respondiendo a la necesidad de la división del trabajo. Esta necesidad,
-tanto mayor cuanto más complejo es el organismo colectivo, guarda
-relación directa con el grado de evolución de las sociedades humanas,
-como lo demuestra Durkheim al estudiar la "_División del trabajo
-social_".
-
-En la formación de los "hombres de carácter" intervienen factores
-externos e internos, sociales y biológicos. Cada uno de ellos puede ser
-engendrado por las condiciones de lucha del medio social. En realidad,
-todos los hombres, en la lucha por la vida, son gladiadores que pelean
-o actores que recitan: ninguno prescinde de su público cuando actúa;
-quien prescindiera en absoluto del medio sería un "característico" de
-la despreocupación.
-
-También puede influir la herencia de elementos característicos,
-repetidos y consolidados a través de las generaciones precedentes.
-Otras veces la anomalía mental parece intervenir tanto como el medio
-social. Pero no la anomalía mental considerada con el criterio
-estrecho de la clínica, que se limita a amoldar a su docena de
-marcos cómodos--que llama "formas clínicas",--los fenómenos más
-llamativos de la patología mental; la anomalía debe ser entendida en
-un sentido vasto--tal como Ferri la esboza en su estudio sobre los
-anormales,--abarcando todas las divergencias de la psiquis media:
-desde esas escabrosidades que estudió Cullere en "Les frontières de la
-Folie", hasta las formas trágicas del derrumbe mental.
-
-Partiendo de esas premisas, indispensables para el mejor desarrollo de
-este capítulo, analizaremos las dos cuestiones que directamente atañen
-a nuestro asunto:
-
-1.º. Proporciones en que la simulación se manifiesta en el carácter de
-todos los individuos.
-
-2.º. Predominio especial de la simulación en el carácter de ciertos
-individuos: los simuladores característicos.
-
-
- IV.--LA SIMULACIÓN COMO ELEMENTO DEL CARÁCTER
-
-Los medios que usan todos los hombres para luchar por la vida son
-semejantes, variando su intensidad y la proporción de sus diversos
-elementos. El hombre sin carácter se deja arrastrar por las
-manifestaciones comunes de la actividad humana, sin tener un gesto o
-una modalidad personal; el hombre de carácter, en cambio, desarrolla
-aptitudes bien diferenciadas, procurando afirmar su personalidad en
-la lucha, sin preocuparse de lo que su actividad representa para las
-rutinas convencionales en su medio social.
-
-Por eso, tener o no "carácter", es un coeficiente de afirmación del
-individuo contra la colectividad que tiende a amalgamarlo en la masa.
-En realidad, los hombres de carácter intenso y diferenciado son los
-que más luchan por la vida; los demás lo hacen dentro de condiciones
-tan uniformes, y con tan escasa energía, que su actividad resulta
-imperceptible en el movimiento social; los indiferentes no luchan,
-porque en rigor no viven.
-
-Si, como venimos demostrando, la simulación sirve para adaptarse mejor
-a las condiciones del medio, fingiendo cualidades cuya utilidad para
-la lucha está probada y disimulando otras que son reconocidamente
-perniciosas, debe confirmarse esta verdad en los hombres sin carácter
-y en los hombres de carácter. En los primeros encontramos las _formas
-sociales de la simulación_, es decir, las que son comunes a todos
-los individuos que luchan por la vida dentro de un mismo ambiente
-social; en los segundos percibimos las _variaciones individuales de la
-simulación_, formas personales y bien diferenciadas, que decididamente
-caracterizan al individuo.
-
-En la masa de los hombres amorfos, la simulación suele ser un simple
-reflejo de las simulaciones más difundidas, anastomosándose por una
-parte con las mentiras convencionales, y por otra con la imitación en
-todas sus formas, para cuyo estudio podrán consultarse las conocidas
-obras de Nordau y Tarde. Obsérvese este hecho fundamental: _la
-simulación es una mentira en acción_, al mismo tiempo que _sólo es una
-imitación aparente_, según hemos explicado en el capítulo primero;
-fácil será, pues, inducir la difusión combinada de estas tres formas
-fraudulentas para la adaptación de la conducta al medio en que se actúa.
-
-El "espíritu gregario", propio de todas las asociaciones de individuos,
-impone a los hombres sin carácter cierta manera de ser, de pensar,
-de sentir y de actuar, conforme a las condiciones comunes a todo el
-agregado; el individuo, para no sucumbir en la lucha por la vida,
-procura aproximarse lo más posible a esa común manera de ser,
-adaptándose por todos los medios[4].
-
-Por esos motivos, la simulación forma parte de todos los caracteres
-humanos, entra como elemento psicológico en la constitución de
-cualquier personalidad, normal o anormal. Estudiando las innumerables
-formas colectivas e individuales de la simulación entre los hombres,
-hemos podido comprobar que ningún individuo está eximido de simular en
-la lucha por la vida; y para la muchedumbre de los sin carácter "saber
-vivir" equivale a "saber simular". Los hombres, en general, adáptanse
-tanto mejor a su ambiente cuanto más desarrollada tienen la aptitud
-para simular.
-
-Todo individuo de la especie humana es, en cierto modo y cantidad,
-simulador; en determinadas circunstancias necesita serlo forzosamente.
-En los amorfos la simulación no llega a ser intensa ni compleja, por
-la sencilla razón de que nada lo es en ellos; cuando la afirmación de
-la personalidad no lo exige, los medios de lucha no se desenvuelven
-o lo hacen escasamente. Con una simulación débil coexisten otras
-condiciones adaptativas, débiles también, que no imprimen carácter
-determinado al individuo; el hombre larvadamente simulador puede
-ser, a la vez, larvadamente modesto, hipócrita, generoso, embustero,
-ambicioso, delincuente o servil. Esos elementos se combinan sin formar
-un carácter, lo mismo que la sobreposición o combinación de todos
-los colores determina su negación, según se demuestra en el conocido
-aparato de física. Un hombre equilibrado, sin nada suficiente para
-afirmar su individualidad, no tiene carácter; la simulación será en su
-mente uno de los tantos resortes necesarios para adaptar la conducta a
-la vida social.
-
-Cuando la lucha es más intensa, todos los medios se intensifican: la
-simulación entre otros. En este sentido general, los característicos
-simulan más que los indiferentes, puesto que luchan por la vida con
-más energía y tienen más ocasiones útiles para simular.
-
-Lo mismo que los demás rasgos psicológicos especiales, la simulación
-puede ser predominante o secundaria en la personalidad del hombre de
-carácter.
-
-En el primer caso tendremos un tipo psicológico caracterizado por
-la simulación; en el segundo un tipo mixto, sobre cuya conducta la
-simulación ejerce influencia subalterna.
-
-La aptitud o la tendencia a simular llega a su acmé en determinados
-individuos, en quienes la simulación alcanza la misma intensidad que
-el individualismo en el Stockmann ibseniano, y el valor en el Moreira
-criollo. Esos constituyen el tipo psicológico especial, cuyas diversas
-manifestaciones analizaremos: el "simulador característico".
-
-Cada uno de estos caracteres especiales desempeña en el conjunto
-social una función útil, equilibrando la acción de su antagonista. El
-simulador tiene su antítesis en el ingenuo,--pariente del "Cándido",
-de Voltaire--que representa el otro extremo de la inadaptación a las
-condiciones de la lucha por la vida; Bianchi ha definido ese tipo
-como característico del _sincerismo_, y Mantegazza lo estudia bajo la
-clasificación de "ingenuo". Ambos pueden perjudicarse por su propia
-exageración, pero del contraste entre las dos funciones nace el justo
-medio útil, enseñando al amorfo a no simular menos de lo que necesita y
-a no ser más sincero de lo que conviene.
-
-
- V.--PREDOMINIO DE LA SIMULACIÓN EN LA PERSONALIDAD
-
-El hombre lucha por la vida adaptando su conducta a las condiciones
-del ambiente en que se desenvuelve; la actividad mental le permite
-discernir las ventajas o desventajas que un hecho o una cualidad
-personal implican para el desenvolvimiento de la personalidad. La
-conciencia de esas ventajas o desventajas hace que el individuo adapte
-su carácter a las condiciones de lucha, simulando las cualidades que la
-observación y la experiencia demuestran ventajosas, y disimulando las
-perjudiciales.
-
-Puesto que todos los hombres simulan y disimulan, ¿en cuáles
-estudiaremos el carácter propio de los simuladores, sus diversas
-manifestaciones, los factores determinantes de su peculiar modalidad
-mental y la importancia extraordinaria que para algunos reviste en la
-lucha por la vida?
-
-Conviene distinguir el sujeto simulador, que lo es de manera habitual y
-permanente, del sujeto que se ve precisado a simular accidentalmente,
-sin que ello constituya una característica de su funcionamiento mental.
-El primero posee el carácter simulador, psicológicamente considerado;
-al segundo no puede llamársele simulador, aunque el azar le arrastre
-a usar con provecho algunas simulaciones. De igual manera llámase
-mentiroso al que miente por tendencia o por hábito, sin considerar tal
-a quien miente alguna vez por circunstancias especiales; y decimos
-tímido a quien lo es en todas ocasiones, sin llamar así a cuantos
-pueden sufrir un acceso de timidez circunstancial. Buscaremos, pues,
-los caracteres psicológicos propios del simulador _en los sujetos que,
-por tendencia o por hábito, se valen preferentemente de la simulación
-como medio astuto de adaptarse a las condiciones de la lucha por la
-vida_.
-
-Como sabemos, en sus manifestaciones voluntarias y conscientes, y en
-muchas subconscientes e involuntarias, su resultado es proporcionar
-al simulador una ventaja[5]. La forma normal de la simulación
-es simplemente utilitaria, lo mismo que la forma normal de la
-disimulación: el simulador saca provecho de las aptitudes que pone en
-acción.
-
-El estudio sintético de este carácter fué generalmente descuidado.
-Teofrasto, en sus "Caracteres", traducidos y vivificados por La
-Bruyère en su interesante traslado al medio político y social de su
-época, esbozó algunas notas sobre la simulación en el carácter. Pero
-los "caracteres éticos", no obstante admirar por la clarividencia de
-la observación y por su estilo digno y elegante, no constituyen un
-documento psicológico, tal como puede exigirlo el criterio moderno en
-esta índole de observaciones.
-
-El arte, rico de ejemplos para el estudio de cualquier tipo
-psicológico, ha sacado partido del simulador, en sus diversas
-modalidades. Sin detenernos en un análisis que para ser completo
-llenaría por sí solo una monografía, recordaremos que uno de los tipos
-más interesantes de Dickens, el Pechniff de su "Martín Chuzzlewit",
-podría exhibirse como modelo en su género, ya por la fantasía que le
-atribuyó su autor, como por la animación y realidad de su silueta
-psicológica. Desde otro punto de vista, la simulación juega en el
-arte un rol esencial, como producto imaginativo; en muchas obras
-maestras del arte, todos los tipos son el simple fruto de una fantasía
-exuberante servida por una perfecta posesión del idioma.
-
-Entre los escritores científicos modernos, Pérez, Fouillée, Azam,
-Paulhan, Levy, Ribot, Malapert, Ribery, Mantegazza, y otros que
-estudiaron el carácter en general y sus tipos especiales, no aislan
-el tipo general del fraudulento, o del astuto, ni especifican el tipo
-del simulador. Sergi, estudiando las degeneraciones humanas, enuncia
-diversos tipos, sin aludir al que estudiamos. Venturi, al esbozar
-sus característicos _menores_, no menciona siquiera al simulador.
-Se explica: el hipócrita, el mentiroso, el astuto, el simulador, se
-entremezclan íntimamente y es difícil hacer distinciones que, por
-sutiles, podrían parecer artificiosas. Pero ser hipócrita, mentiroso,
-astuto o simulador no es lo mismo. Esos diversos tipos psicológicos
-componen un grupo más general, el de los _fraudulentos_, donde todos
-caben y se entrelazan, influyéndose recíprocamente, como hermanos de
-una misma familia, como ramas de un mismo tronco.
-
-_Simular_, hemos dicho, es adoptar los caracteres exteriores y visibles
-de lo que se simula, a fin de confundirse con lo simulado. La mentira,
-la hipocresía, la astucia, pueden asumir formas que impliquen la
-simulación, pero no son siempre y necesariamente simulaciones.
-
-Sin embargo, no siendo la mente humana un aparato simple, de efecto
-único, sino un complejo de acciones y reacciones, rara vez podrá
-aparecer un individuo--por muy "característico" que sea--cuya
-personalidad tenga una sola manifestación.
-
-Ribot considera la "unidad" del carácter como una de sus cualidades
-indispensables, junto con la inneidad y la estabilidad; por ese motivo,
-además de los amorfos, se ve obligado a excluir de los caracteres
-a los instables, negando también la categoría de característicos a
-los intelectuales, los voluntarios y los templados. Esa exageración
-del valor de la "unidad" en el carácter humano es compartida por
-otros psicólogos; a todos pudieran responder las siguientes palabras
-de Tolstoy, en cuya "Resurrección" no escasean las observaciones
-psicológicas perspicaces. "Uno de los prejuicios más arraigados y
-difundidos consiste en creer que todo hombre posee exclusivamente
-ciertas cualidades definidas, que es bueno o malo, inteligente o
-bruto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Podemos decir de un
-hombre que es más a menudo enérgico que apático, e inversamente; pero
-decir de un hombre, como suele hacerse, que es bueno o inteligente,
-y de otro que es malo o bruto, es desconocer el verdadero carácter
-de la naturaleza humana. Los hombres son como un río; aunque formado
-siempre por agua, ora es ancho y ora estrecho, lento o rápido, tibio
-o helado. Los hombres, también, llevan en sí el germen de todas las
-cualidades humanas, y ora manifiestan una, ora otra, mostrándose a
-menudo diferentes de sí mismos, es decir, distintos de lo que suelen
-aparentar. Pero en ciertos hombres esos cambios son más raros y se
-preparan con lentitud, mientras que en otros son más rápidos y se
-suceden con mayor frecuencia". En los simuladores, lo mismo que en
-los demás característicos, encuéntrase una cualidad predominante, no
-excluyente; entre los elementos del carácter algunos se coordinan y
-otros se subordinan, combinándose para determinar la resultante: por
-eso veremos el tipo del simulador generalmente asociado con otros que
-le imprimen fisonomía particular.
-
-En general, pues, junto con la aptitud característica coexisten las
-afines, u otras de índole diversa, que pueden no ser afines. Es
-frecuentísimo, como observa Venturi, encontrar el tipo mixto del
-envidioso-calumniador, del ambicioso-genial: cualidades afines;
-también es posible ver pródigos-mentirosos, ladrones-altruístas,
-ambiciosos-serviles: caracteres que no se excluyen, aun siendo el uno
-útil y el otro perjudicial para la sociedad. Aunque les niega título de
-caracteres, Ribot confirma su existencia; los tipos mixtos corresponden
-o se aproximan a los que él llama "caracteres contradictorios
-sucesivos", "caracteres contradictorios simultáneos" y "caracteres
-instables y polimorfos".
-
-Falsearía, en suma, nuestro pensamiento, quien entendiera que la
-función característica es _única_ y _excluyente_; ella sólo implica la
-intensificación, hasta ser _predominante_ sobre las demás que con ella
-coexisten. Con ese criterio estudiamos la psicología de los simuladores.
-
-Preguntad a cualquier médico quién fué Charcot; os contestará,
-sin duda: un neurólogo. ¿Y acaso no habría podido ser, también,
-afectuoso como padre, celoso como marido, curioso como observador,
-pródigo o avaro, astuto o inocente, espontáneo o simulador, en las
-mil manifestaciones de su vida? Pero él no ha existido, ni ha sido
-"característico", sino como renovador de la patología nerviosa.
-
-Del sacerdote Castro Rodríguez o del anarquista Ravachol, cualquiera
-os dirá que fueron homicidas; nadie recordará que el primero era
-hipócrita, avaro, mentiroso, ni que el segundo era ladrón, pródigo,
-sectario. Fuera de su característica como homicidas, ellos no han
-existido.
-
-Al analizar, pues, los diversos tipos de simuladores, los encontraremos
-complejos, combinados con otros caracteres afines o predisponentes.
-Hay, en efecto caracteres psicológicos que guardan estrecho parentesco:
-el mentiroso suele ser fantástico o vanidoso, el modesto suele ser
-apático o ingenuo. De igual manera veremos que, siendo astuto o
-servil, fisgón o no conformista, psicópata o sugestionable, se está
-predispuesto a pertenecer al grupo de los simuladores característicos,
-dando fisonomía propia a diversos tipos especiales.
-
-
- VI.--CLASIFICACIÓN DE LOS SIMULADORES
-
-"Es necesario resignarse a no conocerlo ni explicarlo todo, limitándose
-a determinar lo que es posible conocer; es la única manera de saber
-algo. Un análisis, una clasificación _psicológica_, he ahí lo que, por
-ahora, consideramos posible. Sepamos contentarnos con eso, tanto más
-que ello tiene su interés, su valor y su alcance. Lo mismo pensaron y
-han intentado realizar los autores que más recientemente ocupáronse
-de la cuestión del carácter. En el punto de vista psicológico se
-han colocado todos, inclusive el mismo Fouillée". Estas palabras de
-Malapert justifican la imposibilidad de ofrecer una clasificación
-exacta de los simuladores característicos, según las causas
-determinantes de su peculiar modalidad psicológica.
-
-Los factores que se combinan para la determinación del carácter
-son complejos; Levy ha particularizado sus investigaciones en la
-dilucidación de este tópico. En general, encuéntranse dos tendencias;
-la una atribuye mayor importancia a los factores congénitos, la otra
-a los adquiridos; a la primera refiérense los autores que van desde
-Schopenhauer hasta Sully y Ribot, mientras se plegan a la segunda desde
-Rousseau y Mill hasta Payot y Sergi. A este último pertenece la teoría
-de la "estratificación del carácter", que es, sin duda alguna, la mejor
-y más sostenible de las expuestas por los partidarios de la influencia
-del medio en la formación del carácter.
-
-Indudablemente ambos factores tienen importancia: la herencia da
-el impulso, la educación lo modifica. Existen caracteres de raza,
-de nación y de sexo que nacen con el individuo e influyen sobre su
-carácter, sin olvidar, también, la herencia psicológica de los
-ascendientes inmediatos. El temperamento individual, expresión de
-condiciones orgánicas determinadas, influye en la constitución del
-carácter, como sostienen Fouillée y Manouvrier. Pero es innegable que
-sobre ese fondo de predisposición congénita actúan nuevos factores
-mesológicos, modificando la orientación del carácter e imprimiéndole
-tendencias nuevas; negarlo equivaldría a desconocer toda influencia a
-la educación y, en general, a la sugestión, que tiene tanta parte en la
-psicología de todo miembro de un agregado social.
-
-Existen, en suma, _dos grupos fundamentales_ de factores determinantes
-en la psicología de los simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-Según predominen los unos o los otros, tendremos los _simuladores
-natos_ y los _simuladores producidos por el medio_.
-
-Los simuladores por predominio de tendencias congénitas se explican.
-En general, encontramos en todo característico un hombre de carácter
-o un anormal. Esto mismo se advierte en el simulador, combinado,
-en una proporción que varía de lo mínimo a lo máximo, con factores
-propios del ambiente. En favor de la existencia de este grupo abogan
-dos argumentos definitivamente aceptados en ciencia. La doctrina
-de la evolución ha establecido que los caracteres adquiridos por
-los individuos de cualquier especie animal, pueden transmitirse a
-sus descendientes si son ventajosos en la lucha. Y si, como venimos
-demostrando, la simulación es un medio útil en la lucha, es lógico
-admitir el carácter hereditario de la aptitud para la simulación. Los
-caracteres psicológicos se heredan lo mismo que los morfológicos:
-verdad indiscutida ya en psicología y cimentada por los excelentes
-estudios de Ribot y otros.
-
-El segundo grupo está determinado por la adaptación del individuo
-a las influencias directas del medio en que vive. El ambiente, sin
-duda, acentúa o determina aptitudes especiales en ciertos sujetos,
-influencia facilitada por la predisposición mental de muchos de ellos,
-cuya deficiente síntesis psicológica los predispone a exagerar una de
-las facetas de su prisma en detrimento de las demás. Esa adaptación al
-ambiente, determinada por las condiciones de éste, puede, como hemos
-visto, transmitirse después por herencia.
-
-Los individuos de los pueblos primitivos, cuya civilización es de
-tipo violento, tienden menos a la simulación que los de pueblos cuya
-civilización es de tipo fraudulento. En los primeros predominarán los
-hombres como Alejandro o Nerón; en los segundos, Maquiavelo o Bismarck.
-
-Pero después de distinguir esas dos grandes ramas, complícase toda
-tentativa de clasificación; en general, las que se refieren a fenómenos
-psicológicos o sociales no pueden tener la precisión realizable en
-ciencias menos inexactas. Nos limitaremos, pues, a esbozar los tipos
-especiales de simuladores que es posible distinguir y aislar, gracias a
-su combinación con otros caracteres complementarios, reconociendo que
-estos grupos podrán ser completados o corregidos cuando observaciones
-mejores que las nuestras lo demuestren conveniente.
-
-Concretando, puede afirmarse que los simuladores característicos llegan
-a serlo bajo la influencia de tres órdenes de causas que provocan,
-acentúan o extreman el pequeño coeficiente de simulación que todos
-tenemos en nuestro carácter.
-
-En primer lugar vemos algunos sujetos en quienes la simulación se
-intensifica por efecto del medio social mismo, obedeciendo al
-principio general que la determina: la utilidad en la lucha por la
-vida; son los simuladores del tipo _mesológico_, cuyo carácter es
-esencialmente utilitario. En otro grupo encontramos a los que simulan
-por tendencia natural, fruto de misteriosa predisposición hereditaria;
-los llamaremos simuladores _congénitos_. Por fin, en otros casos,
-encontramos simuladores característicos cuyo carácter se organiza
-sobre un terreno mórbido, constituyendo el grupo de los simuladores
-_patológicos_.
-
-Entre los primeros pueden distinguirse dos variedades principales: el
-astuto y el servil; entre los segundos, el fisgón y el refractario;
-entre los últimos, el psicópata y el sugestionado.
-
- { astutos
- { mesológicos {
- { { serviles
- {
- { { fisgones
- Simuladores { congénitos {
- { { refractarios
- {
- { { psicópatas
- { patológicos {
- { sugestionados
-
- [Ilustración]
-
-Veamos las modalidades psicológicas de cada uno de estos complejos
-caracteres, nacidos sobre el tronco común de los fraudulentos; los
-pondremos en mayor relieve recordando casos típicos ilustrativos. Se
-sobreentiende que los tipos esbozados serán característicos, es decir,
-sujetos cuya tendencia a la simulación es acentuada. Además, los
-caracteres humanos suelen ser _complejos_; veremos cuáles combinaciones
-favorecen más la simulación.
-
-Digamos dos palabras sobre los artistas dramáticos en sus relaciones
-con el tema que estudiamos. Podría considerárseles como _simuladores
-profesionales_, y, por ende, conferirles un sitio en el estudio de la
-psicología de los simuladores. Pero en realidad, no hay simulación en
-este caso; por un acuerdo previo entre el artista y su público, está
-suprimido el objetivo de provocar una confusión entre el simulador y
-el personaje cuyos caracteres el artista finge. Esta simulación es
-convencional y sólo tiene finalidades estéticas, ajenas a todo engaño
-utilitario. Esta forma profesional es educable; la carrera artística
-es un perfeccionamiento educativo de la aptitud para simular. No
-olvidemos, sin embargo, que en los artistas dramáticos es frecuente
-la autosugestión del personaje; pero ésta es una deficiencia en arte
-verdadero, pues el ideal del intérprete es conservar la autocrítica de
-su rol, midiendo su palabra, su gesto y su emotividad. La autosugestión
-facilita el desempeño de un papel y transmite más intensamente al
-público la emoción del personaje interpretado; pero también expone a
-yerros graves, por la pérdida del contralor propio en el momento en que
-más se lo necesita.
-
-Excluidos, pues, estos simuladores profesionales, entremos al análisis
-de los grupos señalados.
-
-
- VII.--LOS SIMULADORES POR ADAPTACIÓN AL MEDIO
-
-Llamamos simuladores _mesológicos_ a aquéllos cuya aptitud para simular
-en la lucha por la vida es determinada o acentuada por las influencias
-del medio sobre el individuo.
-
-Son los más numerosos y su simulación es siempre utilitaria. En la
-imposibilidad de vivir inadaptados a su medio social, prerrogativa
-reservada a pocos caracteres superiores, consiguen vencer las
-resistencias que se oponen a la afirmación de su personalidad simulando
-las cualidades útiles y disimulando las perniciosas.
-
-Los simuladores de este grupo son exponentes del ambiente social. Para
-no ser vencidos en la lucha por la vida, los individuos pueden simular
-y disimular los sentimientos[6] de amor y de odio, de respeto y de
-repugnancia, de cortesía y de indignación; suelen reducirse a una hábil
-simulación y disimulación de los sentimientos.
-
-Entre estos simuladores utilitarios, que se enmascaran para adaptarse
-más provechosamente al medio en que viven, señalaremos dos grupos bien
-caracterizados: los _astutos_ y los _serviles_.
-
- * * * * *
-
-1.º. El _simulador astuto_ sabe adaptarse hábilmente; es la encarnación
-del "vividor", en la acepción más corriente del vocablo.
-
-Todos los hombres dotados de alguna astucia suelen simular; pudiendo
-ser alguna vez el fraude condición de éxito en la lucha por la vida,
-fuera ineptitud desdeñarlo sistemáticamente. En su canto XI del
-Infierno, donde contempla a los violentos, los fraudulentos y los
-traidores, escalonados en tres círculos, Dante puede exclamar sin
-exageración:
-
- _La frode and'ogni coscienza é morsa,_
-
-porque todos, poco o mucho, tienen sobre la conciencia algún pecadillo
-fraudulento.
-
-Pero sólo en pocos individuos la simulación astuta asume proporciones
-predominantes, constituyendo el tono principal del carácter. La
-personalidad de estos sujetos se afirma en terreno moralmente
-resbaladizo. Dado el propósito utilitario de la simulación, llegan a
-las zonas linderas de la delincuencia, engendrando un tipo mixto de
-"simulador-delincuente".
-
-Analizando la psicología del astuto, Ferriani dice que sólo puede
-concebirse una astucia honesta: la usada para defenderse de las
-simulaciones ajenas o para impedir que los astutos deshonestos realicen
-actos perjudiciales a los demás. Es la astucia defensiva contra la
-astucia ofensiva.
-
-En estos simuladores la mímica siempre está preparada para la
-simulación; la fisonomía no denuncia el estado interior del sujeto. Si
-se pretendiera conocer sus estados de alma por la observación de su
-fisonomía, resultarían pueriles aquellas sentencias de Schopenhauer:
-"todo rostro humano es un jeroglífico que puede ser descifrado y cuyo
-alfabeto llevamos en nosotros mismos. La fisonomía dice más sobre un
-hombre que sus palabras: es el compendio de todo lo que seguirá en los
-pensamientos o en las acciones del hombre. La palabra no reproduce más
-que el pensamiento del hombre; el rostro reproduce el pensamiento de la
-naturaleza". (_De la fisonomía_).
-
-Y fracasarían todos los que han estudiado las reacciones de la
-fisonomía y la mímica, desde Darwin y Spencer hasta Meynert, Wundt,
-Mantegazza y Cuyer. El simulador logra su objeto porque los demás
-hombres lo juzgan conforme a un prejuicio que el mismo Schopenhauer
-recoge: "cada uno parte tácitamente del prejuicio que un hombre _es_ lo
-que _parece_"; pero, en verdad, el barbero Fígaro tiene con frecuencia
-razón contra el filósofo.
-
-La característica del simulador astuto es precisamente educar sus
-reacciones emotivas de tal manera que jamás se traduzcan en signos
-fisionómicos exteriores: evita _parecer_ lo que _es_. La cara no es
-el espejo de su alma; el estudio y el hábito obtienen resultados
-prodigiosos. Cuando alguien le narra una desgracia para pedirle
-consejo, el simulador astuto, husmeando para más tarde un beneficio,
-se conmueve, palidece, llora, hace llorar al narrador mismo: éste se
-admira de que aún exista sobre la tierra un hombre de tan virtuoso
-corazón, y cae fácilmente en las redes que luego aquél le tiende. Es
-el príncipe de la simulación; dispone a su antojo de los resortes
-fisiológicos para simular un estado de alma, haciendo creer a su
-interlocutor lo que está simulando. Aquí aparece otro característico
-mixto: el "simulador-mentiroso".
-
-El mentiroso puro es un tipo diverso del simulador. La mentira es una
-afirmación que contrasta con la verdad; la simulación es un hecho. Un
-niño que afirme tener cien años, miente simplemente, sin simular. Un
-niño que se disfrace de viejo, simula, no miente. La psicología del
-mentiroso ha sido ya muy bien estudiada en monografías de Venturi,
-Melinand y Duprat.
-
-En las formas astutas de lucha por la vida, la mujer suele sobrepujar
-al hombre; algunas llegan a ser simuladoras profesionales en la lucha
-sexual. Sin remontarnos a Schopenhauer, podemos comprobarlo en los
-estudios de Viazzi sobre la lucha entre los sexos; y es notorio que en
-el más expresivo de los poemas gauchescos, el hijo de Martín Fierro
-parece haberlo aprendido del "Viejo Vizcacha": "Y menudeando los
-tragos--aquel viejo como cerro,--no olvidés, me decía, Fierro,--que el
-hombre nunca ha de creer--en lágrimas de mujer--ni en la renquera del
-perro."
-
-Como en la lucha por la vida carece la mujer de medios violentos
-eficaces, ha debido refinarse en los fraudulentos, alcanzando
-superioridades que equilibran las del hombre.
-
-En general, el astuto--observa Ferriani--rehuye de la lucha abierta y
-declarada, recurre a medios anómalos y marcha por senderos tortuosos;
-carece de coraje para luchar a cara descubierta. Esa opinión implica
-un juicio infundado; cuando el simulador se limita a aprovechar
-ciertos medios de lucha no sospechados por los que le rodean, abusa
-de su superioridad de la mismísima manera que el general, mediante
-una estrategia, consigue derrotar al ejército enemigo. Y si a esto se
-llama superioridad en la guerra entre los pueblos, dudoso es el derecho
-de afirmar que es inferioridad en la lucha entre los individuos. El
-astuto tiene muy presente aquel consejo de Tailleyrand a los jóvenes:
-"desconfiad del primer impulso porque siempre es generoso"; es un
-estratega consumado en la lucha por la vida y ha aprendido a inhibir
-todos sus impulsos, dirigiéndose por los consejos de la inteligencia.
-No procede espontáneamente. Su conducta es siempre estudiada.
-
-El simulador solemne es clásico; todos lo alaban y nadie podría
-decir por qué; tiene cierto aire de suficiencia que impone; nunca se
-desmiente soltando una carcajada; se ha declarado respetable y todos
-lo respetan, aunque no se podrían describir sus méritos ocultos. Para
-defenderse es ceñudo y poco amigo de tener confianzas; por eso es
-necio, rematadamente, y de él parece hablar Quevedo cuando analiza el
-origen y definiciones de la necedad: "Se declara por necio con felpas y
-plumas de papagayo al que tirando de la gravedad como el zapatero del
-cordobán, habla en tono tan bajo y pausado y a lo ministro, que parece
-saludador, en cuya presencia, en vez de despacho y alivio, es confusión
-y desorden; buscando retazos de razones imperfectas, pega unas con
-otras con más sentidos y dificultades que un algebrista huesos de
-pierna a brazo quebrado". (_Discursos festivos_). Los hombres solemnes
-son los más despreciables simuladores, pues viven temiendo que a la
-menor imprudencia se les caiga el antifaz.
-
-Tan famosos como los simuladores silenciosos son los multiparlantes.
-Ya Montesquieu decía, en las "Cartas Persianas" (LXXXIII), que si hay
-algo más singular que las personas taciturnas y de gran talento, "son
-las que saben hablar sin decir nada y que divierten una conversación
-durante dos horas sin que podamos recordar una palabra de las que han
-pronunciado". Son los parlanchines, que por acá llamamos "macaneadores".
-
-De estos últimos, algunos son pacíficos y si molestan no hacen daño;
-en diez minutos pueden contradecirse veinte veces y tienen el tacto
-de no aferrarse a ninguna de sus palabras, pues no expresan con ellas
-opiniones. Otros son más incómodos, pues ofende su tenaz adhesión a
-los disparates que por casualidad enuncian; ignoran que la más grave
-falta de respeto consiste en discutir por testarudez o por espíritu de
-contradicción.
-
-Los simuladores astutos encuéntranse en todos los medios sociales y
-adaptan su simulación a todas las formas de la actividad humana; los
-hay en los bajos fondos sociales lo mismo que en las altas clases;
-simulan la afectividad o la cultura intelectual[7]; escalan una
-posición política, huyen de la cárcel, conquistan una dote, estafan a
-un imbécil, consiguen honores, seducen a una joven o sugestionan a una
-turba de electores. Su fin es siempre el mismo: triunfar en la lucha
-por la vida; el medio no varía: fingir, siempre fingir.
-
-Muchos de los caracteres que suelen atribuirse al simulador astuto,
-pertenecen, como veremos, al _simulador servil_; entre ambos debe
-evitarse confusión.
-
-Para señalar algunos casos de simuladores astutos, a fin de ilustrar
-estas páginas con ejemplos concretos, no habría más dificultad que la
-elección.
-
-¿Quién no recuerda, poco tiempo ha, el rapto de Gip, la escritora
-francesa, simulado con fines de reclamo? Su digno _pendant_ debía ser,
-naturalmente, la simulación del otro sujeto que se presentó--con fines
-idénticos--a la policía de París, denunciándose raptor de la misma
-Gip... que no había sido raptada.
-
-Frecuentísimas son, por otra parte, las simulaciones de originalidad en
-la vida intelectual, los _plagios_; y las disimulaciones del autor: los
-_pseudónimos_. No podemos detenernos en su análisis.
-
-Un caso típico de simulador astuto, con fines de utilidad inmediata
-en la lucha por la vida, nos refirió el profesor Ramos Mejía. Siendo
-él estudiante, un enfermo ingresó en el viejo hospital de Buenos
-Aires, situado en la calle de Independencia, con úlcera varicosa en
-una pierna. La curación se prolongó y el individuo se fué adaptando
-muy bien a la vida holgazana del hospital. Cuando sanó de su úlcera
-comenzaron a notarse en él los síntomas de la ataxia, que fueron
-acentuándose hasta completar el cuadro clínico. Ese enfermo sirvió
-durante varios cursos para la enseñanza de dicha enfermedad a los
-alumnos. Sólo después de utilizarlo algunos años como caso clínico, se
-descubrió que el sujeto no era atáxico; había simulado serlo, imitando
-los síntomas de un vecino de cama, para no perder las comodidades
-gratuitas que el hospital le proporcionaba.
-
-Otro caso, igualmente típico, observamos personalmente hace poco
-tiempo. Un sujeto de buen humor, ya entrado en años, pero que aún
-conservaba en vigorosa plenitud sus tendencias galantes, fué operado de
-un afección sin importancia. Dos días después, le oímos comunicar a un
-vecino su propia desesperación; decía que le habían inutilizado para
-siempre y amoldaba su fisonomía al estado de ánimo que es de imaginar.
-Supimos más tarde que el enfermo simulaba haber sido castrado para
-ganarse la confianza del incauto vecino y continuar impunemente sus
-amoríos con la sobrina del mismo.
-
-Astutos simuladores profesionales eran aquellos augures clásicos, que
-no podían encontrarse sin reir. Y también lo fué aquel Pisístrato de
-quien dícenos Herodoto que, para satisfacer sus ambiciones políticas,
-hirióse en varias partes del cuerpo y se presentó al pueblo diciendo
-que le habían asaltado sus enemigos.
-
-Fácil sería complementar el examen de las simulaciones con el de las
-disimulaciones astutas[8]; según hemos demostrado, ambos fenómenos son
-el anverso y el reverso de una sola medalla, teniendo una finalidad y
-un mecanismo idénticos: todas las cualidades morales se simulan si son
-útiles y se disimulan si son nocivas.
-
-Simulando la bondad y la virtud medran en la sociedad innumerables
-pícaros y viciosos; de esa manera parecen menos temibles y burlan
-la confianza de los que creen en sus falsas cualidades. Hay quien
-simula la lealtad, para traicionar más eficazmente; hay quien simula
-la modestia, para que se le confunda con los grandes hombres que
-generalmente procuran no estorbar a los torpes con su excesivo
-ingenio; hay quien simula la generosidad, y todos conocemos esos
-falsos protectores que maniatan a sus protegidos; hay quien simula la
-ecuanimidad, para herir mejor a las víctimas de su envidia; hay quien
-simula la caballerosidad, ocultando el abajamiento de sus costumbres.
-Toda virtud puede ser simulada, desde la caridad por el usurero hasta
-la ilustración por el charlatán. En el "cuento del tío"--cuyas formas
-son muchas más de las que persiguen las policías--todo el éxito depende
-de la habilidad con que un "compadre" simula la candidez, haciéndose,
-como aquí suele decirse, el "otario".
-
-La simulación de la estupidez es una de las más generalizadas
-y provechosas. Dado el enorme porcentaje de personas que odian
-cordialmente todo lo que difiere de ellas mismas, "hacerse el
-zonzo" es un recurso incomparable en la lucha por la vida y factor
-seguro de éxito en el trato con personas que son tontas de verdad.
-Quien necesitando empleo demostrara a su futuro jefe aventajarle en
-inteligencia o ilustración, sería substituido en la elección por otro
-que no pudiera constituir con el tiempo un temible rival en la lucha
-por la vida, sostenida también por el superior. Las mujeres de poco
-talento suelen temer a los hombres "demasiado corridos". Los profesores
-mediocres tiemblan de que ingrese al cuerpo docente un profesor
-brillante; prefieren a los que no pueden echarles sombra, _similia
-similibus_. Y en todas partes, poco más o menos, la banal tontería es
-preferida a la agudeza de ingenio.
-
-Por eso es frecuente que los hombres de mucho talento y de virtudes
-severas disimulen esas cualidades en su trato diario con personas de
-mente obtusa o de moralidad equívoca. La sociedad quiere iguales,
-no tolera diferencias. Al que es evidentemente superior, sólo puede
-tolerarlo si presenta defectos o fallas que hagan soportables sus
-cualidades; el que no tiene los defectos, debe simularlos, para ser
-tolerado; la prudencia lo exige. Si naciera un hombre perfecto no se
-le permitiría vivir, nadie lo perdonaría; sería indispensable que
-simulara algunos vicios o tonterías para calmar la alarma o la envidia
-de los demás. Cuando Eneas descendió a los infiernos, para ablandar al
-monstruo que vigila sus puertas, llevó una torta y la arrojó al gaznate
-de Cerbero: "el mérito--comentó Helvecio--para calmar el rencor de sus
-contemporáneos, debe echar la torta de algún ridículo en la garganta de
-la envidia". Parecer tonto y tolerante de la tontería ajena, parecer
-condescendiente con la ajena picardía, es el tributo de simulación que
-la sociedad exige al ingenio y a la virtud.
-
-Y, repetimos, a cada instante presenciamos estas simulaciones y
-disimulaciones astutas; en el hogar y en el club, en el comercio y en
-las artes, en la iglesia y en los parlamentos.
-
- * * * * *
-
-2.º. Para discurrir serenamente del _simulador servil_, fuera menester
-librarse de la antipatía que provoca en todo espíritu honesto. Servil
-es antítesis de hombre. Se es siervo por necesidad y servil por
-elección. El primero despierta lástima o simpatía; el segundo sólo
-engendra repugnancia. La vida del hombre servil es un eslabonamiento
-infinito de simulaciones. Se ha observado que las clases dominantes, de
-todas las épocas y en todos los pueblos, han cultivado el servilismo de
-las masas mediante la educación, para asegurar mejor la perennidad de
-su dominio; así adquiere el hombre servil una moral propia, según la
-cual sus más íntimas tendencias y deseos son disimulados y sustituidos
-por otros que son del amo o señor. "Serviles--dice Sergi--son todos
-los que sirven y están dispuestos a servir a los poderosos: los que
-se prestan voluntariamente, con la fuerza física o con otros medios,
-a vencer o castigar a las personas consideradas como rebeldes o
-contrarias a la voluntad de un dominador, aunque sea del momento; son
-los que se oponen a toda manifestación de sentimientos independientes o
-libres, ya sea por la palabra, ya por medio de escritos; también lo son
-quienes quisieran que todas las personas adorasen a los gobernantes,
-aprobaran siempre sus actos y se dejasen manejar como carneros, seres
-inferiores entregados al capricho del amo". (_Le degenerazioni umane_).
-
-En la genealogía de los simuladores serviles encontramos dos ramas
-diferentes. Algunas veces trátase de individuos que, después de haber
-sido espontáneos y sinceros en extremo, sucumben en la lucha por la
-vida, viéndose obligados a amainar su penacho, a disimular su verdadero
-carácter y simular el requerido para recuperar posiciones perdidas en
-la lucha por la existencia; este simulador es, en realidad, un sincero
-derrotado, que se resigna a fingir. Otras veces se trata de sujetos
-débiles e inferiores, que tienen suficiente flexibilidad para seguir
-sistemáticamente en la vida el camino de las menores resistencias;
-viven sin personalidad propia, ocultando todo cuanto pudiera ser una
-traba en su carrera y fingiendo todo lo que puede captar favores,
-simpatías, benevolencias. Ese tipo psicológico es perjudicial a la
-sociedad; además de ser conservador es reaccionario y se opone a todas
-las iniciativas de los innovadores.
-
-Psicológicamente, ambos tienen una textura compleja. En la del primero
-se fusionan el ambicioso, el cobarde y el prudente; en la del segundo
-el apático, el tímido y el impotente.
-
-Muchos espíritus hermosamente originales, rebosantes de jactanciosa
-independencia, caen al fin en la simulación servil, adaptándose a las
-imposiciones del ambiente social que ha neutralizado su personalidad
-hasta confundirlos con la masa de los amorfos; otros, más hábiles en
-su docilidad adaptativa, llegan hasta fingir el aplauso al enemigo de
-ayer, resignándose a servir al que no pueden vencer. Y del segundo
-tipo conocemos un colega, cuya evolución mental y social hemos seguido
-paso a paso; la naturaleza fué avara con él de dones intelectuales,
-pero pudo cursar su carrera constituyéndose en puntual discípulo
-y servil admirador de todos los profesores. Jamás aparentó dudar
-de sus palabras, ni atrevióse a faltar a sus lecciones, ni olvidó
-clasificarlas de insuperables; con ese entrenamiento salvó examen tras
-examen, sin perder un solo año. Y cada vez que aprobaba una materia,
-frotábase las manos satisfecho, aconsejando a los reprobados: "con
-fingir admiración a los profesores, no hay necesidad de leer un solo
-libro".
-
-Si persistiésemos en esbozar las principales figuras de simuladores
-serviles encontrados en la vida, nos expondríamos a llenar infinitas
-carillas que evocarían siluetas harto conocidas. Podríamos recorrer
-la escala que va del cortesano--por temperamento o por hábito--hasta
-el esbirro, dispuesto a perseguir mañana a sus amos de hoy; y también
-encontraríamos a los "meneurs" y caudillos, siempre esclavos de las
-muchedumbres que creen dirigir.
-
-Sólo citaremos un caso curioso que, por muy conocido, no deja de ser
-interesante. Dos españoles, pertenecientes a la Masonería, vivían de la
-propaganda anticlerical, publicando pasquines y panfletos virulentos
-contra el catolicismo. El negocio comenzó a declinar; entonces los
-sujetos se presentaron a la iglesia del Salvador de Buenos Aires,
-abjuraron de su fe masónica y entregaron sus invendibles ediciones
-de panfletos anticlericales, con los que se hizo público auto de
-la fe en la nave principal de dicha iglesia. En seguida hiciéronse
-propagandistas de los Círculos de Obreros Católicos, redactando su
-órgano oficial y dando a luz numerosos panfletos contra la Masonería.
-Por supuesto, la conversión era simulada, como todos sus nuevos
-escritos y discursos; ello no obstó para que durante mucho tiempo,
-explotaran la interesada credulidad de los católicos mediante esa
-grotesca simulación.
-
-También podríamos citar muchos políticos, reputados por su elocuente
-retórica electoral, cuya característica es defender siempre los
-candidatos del partido que está en el gobierno; si llegan a turnarse
-diversos partidos, ellos simulan en los diversos casos la misma
-sinceridad y ardoroso entusiasmo, lo que les vale magníficos triunfos
-en la lucha por la existencia.
-
-Abreviaremos esta página poco simpática; la pluma no encuentra en ella
-inspiraciones, ni el carácter ejemplos. Estos simuladores serviles
-producen nefastos efectos sociales; quien quiera medir la perniciosa
-acción de los que así sobreviven y triunfan en la concurrencia social,
-lea las páginas brillantes que Sergi les dedica en el capítulo "Siervos
-y Serviles" de sus estudios sobre las degeneraciones humanas.
-
-
- VIII.--LOS SIMULADORES POR TEMPERAMENTO
-
-Hemos dicho que existen dos grupos de factores esenciales. Los
-mesológicos, propios del ambiente, producen el simulador adquirido;
-los orgánicos, propios del temperamento individual, caracterizan al
-simulador congénito. Así como hay mentirosos, valientes, avaros,
-ambiciosos, que lo son por temperamento y a pesar de todos los
-obstáculos que el medio puede oponer a su peculiaridad psicológica, así
-hay también simuladores-natos, en quienes predomina el factor orgánico
-en la determinación de la tendencia a simular.
-
-En los de este grupo puede no existir un propósito socialmente
-utilitario; así como el mentiroso-nato miente para satisfacer un
-impulso de su cerebro, como el pródigo-nato derrocha su fortuna sin
-medir las desventajas que ello le reporta, como el delincuente-nato se
-ensaña en la víctima por carecer de sentido moral y no porque en ello
-tenga lucro, el simulador-nato simula desinteresadamente; la simulación
-es el fin de su conducta y no un medio para obtener ventajas de otra
-índole. En este sentido puede considerarse como un juego; y es sabido
-que el valor biológico de este último consiste en que tiende siempre a
-adoptar formas de actividad específicamente útiles para la mente y para
-el cuerpo.
-
-Todo lo dicho puede generalizarse a los disimuladores de esta misma
-categoría. Estudiaremos aquí los tipos mejor caracterizados del grupo:
-el _simulador fisgón_ y el _simulador refractario_.
-
- * * * * *
-
-1.º. Hemos conocido algunos simuladores fisgones. Sujetos mentalmente
-superiores, hiperestésicos e hiperactivos a la vez, exuberantes de vida
-y de alegría, su ocupación característica es deleitarse en "tomar el
-pelo" a los tontivanos, haciendo un verdadero deporte de la _fisga_:
-"burla que se hace de una persona, con arte, usando de palabras
-irónicas o de acciones disimuladas", según la define el Diccionario
-de la Academia. Esa forma de juego, a puro ingenio, suele llevarlos a
-simulaciones extraordinarias, elevándolos de muchos codos sobre los
-demás simuladores.
-
-El _fisgón_, "que tiene por costumbre fisgar o hacer burla", según la
-Academia, (la palabra francesa equivalente es _fumiste_) no simula
-para adaptarse a las condiciones de lucha por la vida, sino por
-tendencia natural, expresión, acaso, de simulaciones utilitarias de sus
-antepasados, transmitidas hereditariamente como tendencia psicológica.
-El objetivo del simulador fisgón está en la simulación misma y en el
-placer intelectual que le reporta realizar su propósito. Es, a menudo,
-un artista de la simulación: trabaja, apasionadamente, por amor a su
-arte.
-
-La base fisiológica de este tipo suele ser una exuberante salud
-física, moral e intelectual; sin ella el organismo no tiene el exceso
-de energías que el fisgón derrocha sin propósito útil, por simple
-satisfacción de su temperamento. La risa, como fenómeno psicológico--no
-como expresión mímica, que puede ser inconsciente y muequear sobre
-el rostro de los idiotas--es un privilegio de la salud y de la
-superioridad intelectual; entra abundantemente en la psicología de
-este tipo. Diríanse escritas por un superhombre fisgón las palabras de
-Nietzsche: "¡De esta corona de risa, de esta corona de rosas rientes
-me he coronado; he proclamado sagrada mi risa!... Esta corona de risa,
-esta corona de rosas rientes, a vosotros, hermanos, os la arrojo! ¡He
-proclamado sagrada la risa. Hombres superiores: aprended, pues, a
-reir!". (_Zarathustra_).
-
-Su derroche de actividad prueba que el fisgón posee energías sobrantes
-en la lucha por la vida. El hombre inferior limítase a economizar,
-aprovechando útilmente lo que posee para no ser vencido; el juego
-desinteresado es un derroche y revela superioridad.
-
-Esta última condición le permite fisgarse de los individuos que,
-no encontrándose en igual caso, luchan ineptamente por la vida. No
-le guía el propósito malsano de perjudicar a las víctimas de la
-simulación: sólo busca el deleite de precipitar a otros espíritus en
-los despeñaderos de sus ficciones. Los candidatos para la práctica
-de la fisga no son siempre el tonto y el ignorante; el éxito sobre
-ellos no reportaría al fisgón grandes satisfacciones intelectuales.
-Cuanto más ilustradas e inteligentes sean las víctimas, tanto mayor
-es el éxito; el fisgón tiene, casi siempre, cierto orgullo de la
-propia superioridad; eso, en ciertos casos, le hace cruel para con los
-vanidosos y solemnes, que prefiere como víctimas de su fisga.
-
-La psicología del simulador-fisgón es compleja; entran en su
-composición el ironista, el pícaro y el impertinente. Pero todos esos
-rasgos están convergiendo hacia el objetivo principal: la simulación.
-
-Como casos clásicos de simuladores-fisgones son dignos de recordarse
-los de "Lemice Terrieux" y "Leo Taxil", ambos franceses, que alcanzaron
-renombre universal.
-
-"Lemice Terrieux"--nombre que suena Le Mystérieux: el misterioso--es
-un distinguido escritor francés, colaborador de revistas literarias
-ultramodernas. Este fisgón simuló, durante muchos años, una serie de
-inventos y sucesos que descansaban sobre un absurdo, disimulado siempre
-tras apariencias lógicas; la prensa, las sociedades científicas y el
-mismo gobierno les prestaron su atención, estudiándolos detenidamente.
-Llegó, según refieren las crónicas, a engañar a la misma Academia de
-Ciencias. Con motivo de un accidente ferroviario presentó una memoria
-a la Academia exponiendo la manera de evitar los accidentes; esa
-corporación científica la tomó en consideración, apercibiéndose después
-que se trataba de una colosal simulación científica, la más absurda que
-imaginarse pueda.
-
-"Leo Taxil"--de pila: Gabriel Jogand Pagés--ha realizado el record de
-la fisga. Durante doce años simuló ser ardiente católico, dedicándose
-a combatir la Masonería. Inventó un Rito Paládico o culto de Satanás,
-para combatirla; una querida suya, también fisgona, simuló ser gran
-sacerdotisa del Paladismo, convertida por Taxil. La cosa llegó hasta
-engañar al mismo papa León XIII, quien recibió en audiencia particular
-al gran fisgón Taxil y mandó su apostólica bendición a la sacerdotisa
-convertida. Por fin, el formidable fisgón, ante el público más selecto
-de París, reunido en los salones de la Sociedad Geográfica, describió
-personalmente todos los detalles de su memorable farsa, declarando que
-la había organizado por puro placer y porque era "fumista" nato...
-
-En Francia, parecen abundar los grandes simuladores fisgones. Entre
-sus literatos contemporáneos son numerosísimos los que, aparte de sus
-méritos literarios, poseen el talento de esta simulación. Mallarmé
-tiene en sus libros páginas llenas de puntos suspensivos, que el lector
-debe interpretar subjetivamente. Peladan simula ser gran sacerdote
-de ritos que no existen y dice profesar el culto del androginismo.
-D'Annunzio (italiano que ha sufrido contagios franceses) ha simulado,
-en sus primeros libros, ser partidario del amor sororal y pueden
-considerarse como simples ficciones los más de sus "refinamientos"
-amorosos. Se comprende que el primero no ha creído que significaran
-algo sus puntos suspensivos, ni el segundo aspiró a convertirse en
-andrógino, ni el tercero amó a sus hermanas: son, simplemente, estetas
-de la fisga. En verdad, Nordau ha incurrido en error interpretando como
-signos degenerativos algunos hechos simulados, simple producto de una
-fisga complicada de estetismo.
-
- * * * * *
-
-2.º. En la vida social desfilan sujetos inadaptados o inadaptables a
-su ambiente; algunos son pasivos y quedan derrotados en la lucha;
-otros reaccionan contra las condiciones del medio, convirtiéndose
-frecuentemente en simuladores. Estos _simuladores refractarios_ son el
-producto de importantes factores orgánicos, pero sólo se exteriorizan
-bajo especiales influencias del medio.
-
-En ellos la simulación no es, como en los fisgones, el fin de sí misma.
-Lo que les lleva a simular es el deseo de disonar con su ambiente,
-disgregando las ideas de los individuos entre quienes viven y luchan;
-son sujetos cuya finalidad es negativa y cuya simulación suele serles
-perjudicial.
-
-Hacen el efecto de aquellos individuos que se disfrazan de fantasmas
-para asustar a los demás, y acaban por recibir una bala enviada por
-alguno de los que debían asustarse. Suelen considerar malo su ambiente,
-al cual no saben o no pueden adaptarse. Sus actos son contradictorios
-con los ajenos; pero no son espontáneos, sino simulados. Son
-divergentes, intencionalmente dispuestos para hacer resaltar lo que
-consideran malo, injusto o inútil en su medio.
-
-En su compleja psicología se combinan elementos aparentemente
-heterogéneos. Hay algo de místico, de orgulloso, de esteta y de
-descortés, engarzado en el mosaico de la simulación. Ofrece este tipo
-dos ramificaciones compuestas, con fisonomía propia, el _poseur_ y el
-_épateur_. El primero es un refractario combinado con un vanidoso y un
-esteta; el segundo resulta de la anastomosis del refractario con el
-exhibicionista y el paradojal.
-
-Es refractario el niño que en la escuela simula no poder aprender sus
-lecciones, cuando ya las sabe, por espíritu de indisciplina y como
-protesta contra las exigencias de un maestro inepto; la joven que
-simula odiar un candidato a esposo, rico y joven, aunque en realidad lo
-anhela; el creyente que simula ser ateo para enfrenar los excesos de
-su familia compuesta de beatos; el sabio que se finge ignorante para
-mortificar a un grupo de pedantes; el bueno que simula ser malo, para
-protestar contra la hipocresía de los tartufos; etc., etc.
-
-Hemos conocido un caso típico digno de recordarse: un joven estudiante
-de ingeniería, de inteligencia clara e ilustración estimable, aunque
-neurópata. El medio familiar y el ambiente social en que vivía no
-eran de su agrado; los frenos domésticos y las conveniencias sociales
-le torturaban insufriblemente. En esas condiciones leyó libros
-anarquistas, encontrando exacta su parte negativa, la crítica de
-las costumbres e instituciones sociales, aunque no se convenció de
-la eficacia de la violencia para reformar la sociedad. No obstante
-su disconformidad con las ideas del anarquismo, simuló pertenecer
-a esa secta y, especialmente, a su grupo más exaltado: el de los
-individualistas dinamiteros. Su objetivo era mostrar a los individuos
-del medio en que vivía cuán absurdas eran sus mentiras convencionales.
-A esta fundamental simulación del anarquismo agregó otras secundarias,
-no menos curiosas. Así, por ejemplo, frente a la indiferencia de
-los demás ante su anarquismo, orientó su conducta por un sendero de
-simulación habitual; todos sus actos, uno por uno, eran lo inverso de
-lo que en igualdad de circunstancias hubiera hecho otro individuo.
-Vestía en pugna con la estética más elemental, pudiendo engalanarse con
-rica indumentaria; vivió varios años en los más plebeyos conventillos;
-simplificó sus comidas hasta desbordar los límites fisiológicos de
-la nutrición mínima; en el orden moral simuló adoptar las doctrinas
-de resistencia pasiva predicadas por Tolstoy, a fin de mostrar cuán
-despreciables son los hombres violentos.
-
-Entre sus simulaciones secundarias la más interesante fué la de su
-propia temibilidad. Siendo el sujeto más inofensivo simulaba ser
-peligroso, para que las autoridades se preocupasen de las doctrinas que
-fingía profesar; hízose arrestar en un _meeting_ obrero, con el único
-propósito de exhibir un enorme cuchillo al ser revisado por la policía;
-de esa manera--pensaba--las autoridades y la burguesía, espantadas por
-el anarquismo, procurarían corregir los males que minan la sociedad
-contemporánea.
-
-Este simulador desistió al fin de sus curiosas ficciones; dejó el
-anarquismo, resignándose a distanciarse del medio social a cuyos
-prejuicios e hipocresías no sabía adaptarse.
-
-
- IX.--LOS SIMULADORES PATOLÓGICOS
-
-Quien haya frecuentado por algún tiempo una clínica de patología
-mental, sabe cuán frecuente es la tendencia mórbida a la simulación,
-a veces subconsciente o automática. Krafft-Ebing ha señalado los
-trastornos de la fantasía, determinados en los locos por asociaciones
-mentales mórbidas, llevándolos tan pronto a la mentira como a la
-simulación. Hemos visto docenas de enfermos que han fingido síntomas
-aislados o cuadros clínicos completos, ora con el propósito de
-interesar al médico por su salud, ora engañándole sin un propósito
-especial bien definido. Fuera de los consultorios y de las salas de
-hospital, el hecho se presenta a los médicos con igual frecuencia,
-aunque bajo aspectos muy variables. En numerosos desequilibrados y
-anormales suele existir una marcadísima tendencia a la simulación,
-que se manifiesta en cualquier circunstancia, de manera irresistible
-para el simulador, como si el hábito mismo la convirtiera en
-un fenómeno automático. Estos sujetos son los que llamamos
-_simuladores-patológicos_.
-
-El contralor de la conducta está en ellos perturbado por una anomalía
-del funcionamiento mental; resulta de ello una pérdida del "sentido
-de la adaptación al medio", de que el sujeto tiene conciencia o
-subconciencia, procurando compensarla mediante simulaciones complicadas.
-
-En algunos de estos sujetos la simulación es un resultado directo de
-la anormalidad mental: son los psicópatas. En otros es un producto
-indirecto, pues el desequilibrio psíquico exagera la sugestibilidad
-del individuo y lo predispone a simular bajo la influencia de otros
-sujetos: son los sugestionados.
-
- * * * * *
-
-1.º. La tendencia a la simulación en los degenerados, no escapó
-a la aguda perspicacia de Morselli. "La falsedad del carácter es
-también anomalía frecuente en los degenerados; ofrecen una tendencia
-irresistible a mentir, a fingir, a disimular, a calumniar. Muchos se
-tejen una vida de embustes, y no siempre porque ello les convenga.
-Típico del desequilibrio del carácter es afirmar distraídamente una
-cosa, un hecho, sin reparar en las consecuencias de la afirmación;
-después se la sostiene con el empecinamiento habitual en los
-espíritus pequeños, hasta que, a fuerza de repetirla, transfórmase
-por autosugestión en una creencia sincera (falsificación de los
-recuerdos, ilusiones de la memoria)". Aquí reside el origen de la
-simulación inconsciente que se observa en tantos degenerados, llegando
-al colmo en los histéricos. Y definiendo algunas modificaciones del
-carácter de los alienados, debidas a la exageración de los sentimientos
-egotistas, dice: "carácter _falso_ (astucia, complacencia en la mentira
-y fecundidad de invención para calumniar, propias de la histérica,
-del querulante, del loco razonante; mendacidad desvergonzada del
-alcoholista, el morfinómano, el ebefrénico masturbador; obsequiosidad
-hipócrita del epiléptico; picardía y tenaz premeditación de todos
-los alienados movidos por alguna idea impulsiva a cometer actos
-perjudiciales o criminosos, por ejemplo, el incendio o el suicidio;
-disimulación del paranoico delirante y alucinado; etcétera)".
-
-No repetiremos las exageraciones tocantes a las relaciones entre la
-histeria y la simulación; los trabajos de clínicos distinguidos,
-principalmente de Gilles de la Tourette y Pierre Janet, han demostrado
-que muchos de los fenómenos que se creían simulados son esencialmente
-patológicos, ajenos a la voluntad del sujeto, debidos a fenómenos de
-subconciencia, automatismo, restricciones del campo de la conciencia,
-etcétera.
-
-En este grupo se observan dos formas clínicas diversas. En un caso la
-enfermedad determina una tendencia mórbida a la simulación consciente;
-en el otro la enfermedad, mediante torcidos procesos psicológicos,
-arrastra al enfermo a simular inconscientemente. La anormalidad
-mental suele impedir una apreciación exacta de las condiciones en
-que se presenta la lucha por la vida; además, como observa Morselli,
-las mentiras y las simulaciones voluntarias, "frecuentísimas en los
-alienados, los degenerados y las histéricas, reiterándose, pueden
-terminar por ser creídas sinceramente": la mendacidad y la simulación
-tórnanse, con el tiempo, involuntarias.
-
-Caben en este grupo algunos tipos intermedios entre la salud y la
-locura, ya recordados. Estos individuos, por su deficiencia mental,
-no consiguen armonizar su conducta con el medio en que viven; esa
-inadaptación real los induce a colocarse en terreno falso, simulando
-adaptaciones ficticias, creyendo que ellas facilitarán una lucha
-que no aciertan a plantear en condiciones normales. Otras veces la
-simulación es producida por la morbosidad psíquica y no tiene ningún
-propósito--real ni ilusorio--de lucha o adaptación.
-
-Un caso extraordinario, clásico en la historia de la neuropatología, es
-el referido por Gilles de la Tourette, relativo a la célebre Sor Juana
-de los Ángeles. Aquella histérica creía ser poseída a menudo por un
-sujeto que la violaba vigorosamente, en complicidad con diablos y otros
-seres sobrenaturales; afirmó encontrarse en cinta, y como no faltaron
-algunos de los signos físicos de su embarazo simulado, el inocente
-sujeto que ella acusaba como autor de sus alucinaciones fué condenado.
-
-Conocemos un caso singular de simulación en una histérica ansiosa
-de tener prole. A fuerza de desearlo, comenzó su abdomen a aumentar
-lentamente de volumen y se suprimieron ciertas funciones periódicas de
-su organismo. Consultó a varios médicos que no atinaban a complacer
-su pretensión de ser madre; hubo uno, por fin, más inepto o más
-complaciente, que le diagnosticó embarazo extrauterino, indicándole
-el nombre de un distinguido cirujano a fin de hacerse operar. Éste,
-sugestionado por el diagnóstico de su colega, encontró en realidad
-algunos síntomas de probabilidad, creyendo por autosugestión encontrar
-otros de certeza, sugestión contagiada a uno de sus practicantes que
-creyó "oir" latidos donde simplemente los sospechaba el otro. Se
-procedió a operar a la enferma y se encontró "peritonismo histérico",
-es decir, hinchazón producida por gases. La simuladora había
-transformado en convicción obsesiva su deseo de maternidad; las únicas
-víctimas fueron el operador y el agregado que "oyó los latidos".
-
-Otro caso de neurópata simulador merece, por lo extraordinario,
-recordarse en pocas líneas. Se trata de un original literato, enfermo
-de neurastenia cerebral, con impulsos ambulatorios conscientes pero
-irresistibles; un caso de aquéllos que frecuentemente llegaban a la
-clínica de Charcot: sujetos que viajaban al azar, sin objetivo y sin
-rumbo, repitiendo en la vida real la leyenda de Ashavero. Este enfermo
-posee en grado sobresaliente varios caracteres psicológicos; sobre
-fondo enteramente psicopático es genialoide, simulador, mentiroso y
-generoso; todo en grado característico. Ha simulado los hechos más
-inverosímiles, sin tener en ello la menor utilidad, ni siquiera el
-deseo de ser creído. En un caso le vimos convertirse en cerebro y brazo
-de una terrible asociación secreta, cuyo nombre envidiárale cualquier
-delirante sistematizado: "Liga Americana de la Democracia pura";
-consiguió iniciar a varios jóvenes en los misterios de la sociedad,
-consagrándolos reformadores sociales y profetas del americanismo.
-Sabiendo que sus viajes son el resultado de impulsos irresistibles
-de duración variable, llegó a simular que respondían al propósito de
-ejecutar misiones de la asociación creada por su fantasía. Realizó
-otras curiosas simulaciones, hostigado por sus anomalías mentales. Para
-eludir el modesto compromiso de un banquete ofrecido a varios amigos,
-simuló haber muerto, haciendo distribuir las esquelas de invitación a
-sus exequias fúnebres. Otra vez simuló intenciones homicidas contra un
-joven colombiano, cobohemio suyo; recorría las calles de Buenos Aires,
-anunciando a voz en cuello que le asesinaría; pero, al encontrarle,
-todo terminó en un caluroso abrazo de cofrade. Simuló diversos viajes
-a Montevideo, con el propósito imaginario de reñir con otro joven,
-desequilibrado como él, que había plagiado algunos de sus escritos;
-pero jamás realizó sus viajes, limitándose a no salir de su habitación
-por todo el tiempo que simulaba estar ausente. Por fin, ha simulado
-numerosos hurtos con el propósito de verse enredado en montepinescas
-aventuras policiales y, según nos ha manifestado, para estudiar el
-ambiente carcelario y la psicología de los delincuentes que--nuevo
-Dostoiewsky--deseaba utilizar como material para una novela naturalista.
-
-Es un _simulador-mentiroso_, mixto, caso típico de los que Delbrück
-llama "pseudología fantástica", estudiados también por Koeppen y
-Kraepelin.
-
-En la parte especial de esta obra ("La simulación de la locura")
-estudiamos con minuciosidad la psicología de los delincuentes en
-sus relaciones con la tendencia y la aptitud para simular, así
-como el estado mental de los simuladores de la locura, punto asaz
-controvertido, especialmente por los psiquiatras y criminologistas
-italianos; algunos de ellos--creyendo que puede ser un argumento en
-favor de las teorías de la Escuela--pretenden que la simulación de
-la locura es una característica del delincuente nato, opinión que no
-compartimos.
-
-Es harto conocida la importancia que tienen en medicina legal las
-simulaciones de los neurópatas en general y particularmente de los
-histéricos. Para eludir cuestiones incidentales suprimimos cualquier
-consideración al respecto[9].
-
- * * * * *
-
-2.º. La vida en sociedad es intrincada red de sugestiones de toda
-índole. Se extiende desde la útil sugestión del maestro sobre el
-alumno, hasta la perniciosa de un condiscípulo perverso; desde la
-caricia bondadosamente sugestiva de la madre hasta el cáliz de
-voluptuosidad en que las biltroteras ofrecen tentadores refinamientos;
-desde el ejemplo educador del laboratorio hasta el veneno de una
-amistad perniciosa. Todo en la vida es fuente de sugestiones que pueden
-llevar al mal como al bien: se transforman, se adaptan a las exigencias
-de cada edad, de cada profesión, de cada temperamento, de cada ambiente.
-
-En ese vaivén de sugestiones es lógico ver germinar un tipo
-frecuentemente observable; bajo la influencia de sugestiones diversas
-algunos individuos son arrastrados a hacer de la simulación un hábito
-irresistible.
-
-Si la sugestión es fuerza omnipotente--pues así como arrastra al delito
-a un degenerado mental, lleva al heroísmo a un entusiasta y al martirio
-a un místico--lógico es que en circunstancias especiales induzca a la
-simulación, o encamine en este sentido las tendencias de un sujeto ya
-predispuesto al fraude.
-
-En la psicología de este tipo suelen combinarse diversos caracteres
-convergentes, aunque derivados de grupos diversos; se suman la
-credulidad, el misticismo y el estetismo, mezclados con la vanidad, el
-exhibicionismo y la mentira. Algunas veces se descubre una simulación
-de audaces perversidades en sujetos ingenuos, inocentes; así en un
-literato inteligente, pero degenerado, comprobamos detrás de una
-irresistible tendencia al erotismo simulado, la castidad y el onanismo.
-
-El _simulador-sugestionado_ lo es de segunda mano. El impulso para
-simular le viene de otros individuos. En psicología colectiva se sabe
-que la sugestión de la masa sobre el individuo puede arrastrarle a
-simular cosas que en realidad no ha hecho ni es capaz de hacer; en
-una reunión de huelguistas la sugestión del ambiente era tan grande
-que muchos entusiastas simulaban haber apaleado a obreros que no se
-adherían a la huelga; uno de ellos, incapaz de ninguna acción mala,
-simuló lesiones que dijo recibir en la refriega con el apaleado,
-imitando, sin saberlo, el clásico ejemplo de Pisistrato. Más tarde se
-asombraba de la sugestión del medio, que le había inducido a simular la
-realización de actos contrarios a sus sentimientos.
-
-Otras veces la sugestión es individual e indirecta. Conocemos un
-colega, sugestionado por otro, que para ser estimado y respetado
-cree debe parecérsele; simula su manera de hablar y sus gestos, y,
-por hábito, lo hace ya inconscientemente, con pleno automatismo. De
-sugestión indirecta nos dan abundante ejemplo los _snobs_, que simulan
-los gustos e ideas que están de moda. Entre los literatos novicios
-es frecuente encontrar sujetos que simulan poseer malas cualidades,
-creyéndolas verdaderas en los fisgones por quienes están sugestionados;
-el _snob_ literario suele fingir todo lo que cree verdadero en sus
-modelos.
-
-Un joven literato, sugestionado por los decadentes franceses, creyóse
-obligado a simular los refinamientos y vicios fingidos por éstos,
-conceptuándolos verdaderos. Simulaba ser maricón, haschichista,
-morfinómano y alcoholista; vestía trajes raros; trasnochaba en los
-cafés, simulando estar ebrio, aunque sentía repulsión orgánica por
-las bebidas alcohólicas. Simuló estar enamorado de una joven que
-decía víctima de la lujuria infamante de su propio padre; de esta
-simulación le nació la ocurrencia de simular un suicidio, después de
-haber simulado un pretendido envenenamiento de su supuesto suegro y
-confesarse arrepentido de ello. Todo era producto de sus pueriles
-sugestiones, fruto de las fisgas de los estetas y superhombres cuyas
-obras leía con predilección y bajo cuya influencia vivía.
-
-Agregaremos que es común observar la autosugestión en muchos
-simuladores, que al fin realizan con sinceridad sus simulaciones.
-Igual fenómeno ocurre con los otros fraudulentos: algunos mentirosos
-acaban por creer sus propios embustes y muchos imitadores se convencen
-fácilmente de su originalidad. Por otra parte, conviene reconocer que
-muchas veces hay un fondo sincero en lo que se simula: el solo hecho de
-querer fingir algo significa que el individuo estima o desearía poseer
-la cualidad simulada.
-
-
- X.--CONCLUSIONES
-
-El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta al
-medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de la
-psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética del
-carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
-
-En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
-la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
-clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
-humanos".
-
-Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
-diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
-intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
-medios de lucha.
-
-Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
-indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
-del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
-lucha por la vida.
-
-Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
-la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
-surge sobre fondo patológico.
-
-Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
-los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
-principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
-simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
-
-Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
-una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
-harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
-adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
-de una modalidad psíquica especial.
-
-
- NOTAS:
-
-[4] Carlos Alfredo Becú en su estudio sobre "La moral de la Lucha por
-la Vida", observa que imitar y simular son condiciones de éxito en la
-lucha por la mejor adaptación a la vida social.
-
-"Si fuera necesario desarrollar aún más esos principios de ética
-social, llegaríamos a preconizar, no sólo la necesidad de evitar las
-divergencias, sino la obligación moral positiva de identificarnos, en
-absoluto, con el medio social. En otras palabras, abdicar de nuestra
-personalidad, pues su acción podría obstaculizar nuestro triunfo en
-la lucha. Es lo que se llama _habilidad_ en la vida, englobando en
-esta palabra un grupo de procedimientos encaminados a templarnos al
-unísono de nuestros conciudadanos. Es, en resumen, erigir en principio
-de moral social la supresión de nuestras individualidades, ahogadas en
-la necesidad de imitar a los demás o simular sus caracteres. Es este
-un principio darwiniano, cuya excelencia, considerándolo como la mejor
-templada de las armas para la lucha por la vida, puede ser demostrada
-también con argumentos darwinianos. Es, en efecto, la reproducción
-dentro de las sociedades humanas, de una curiosa forma de adaptación
-al medio estudiada en ciertos insectos por Alfred Russell Wallace, el
-co-creador de la doctrina de Darwin, naufragado luego en un pantano
-espiritualista. Llamóle _mimicry_, que se traduce _mimetismo_, y
-consiste en una adaptación tan perfecta del animal al medio, que no
-sólo ha conseguido organizar su fisiología para la vida en cierto
-ambiente, sino que ha copiado con pasmosa fidelidad, su forma, tamaño,
-coloración, etc. De esta manera, el insecto, que vive entre hojas
-verdes o ramitas secas, consigue parecerse tanto a una hoja o a una
-ramita, que pasa desapercibido entre ellas, y se libra así de sus
-enemigos; es, como vemos, un excelente medio de luchar por la vida. Un
-ejemplo criollo de mimetismo es el _mamboretá_, lindo bichito vinculado
-a ciertas agradables reminiscencias infantiles. Es una verdadera hoja
-de gramilla tierna, y se necesita toda la perspicacia de un muchacho
-travieso para descubrirlo, cuando, estirando sus patas largas y
-delgadísimas, se desliza entre las matas de pasto."
-
-Un hombre-mamboretá es el ejemplar más perfecto de la especie, en
-cuanto a sus aptitudes para la lucha por la vida; a esta conclusión
-nos lleva una ordenada lógica, partiendo de la doctrina darwiniana.
-Es, como vemos, un concepto radicalmente distinto del usual en los
-malos comentadores del pensador inglés, y especialmente, de quienes han
-intentado edificar sociologías rengas sobre sus principios biológicos.
-
-Sería acaso inútil confirmar con ejemplos la teoría anterior. Basta
-recordar que la imitación es, según Tarde, la más enérgica de las
-fuerzas sociales; y esta simple mención del sociólogo francés, me
-evita la ingrata labor de diluir pensamientos ajenos para confirmar
-lo propio. Y si de la imitación pasamos al verdadero mimetismo,
-considerado como medio de lucha por la existencia, los ejemplos
-no serán menos frecuentes. Son repeticiones de ideas o doctrinas,
-declaraciones, frases e interjecciones, o bien, en una situación más
-evidente, copias de insignias, prendas de indumentaria. Recuérdese
-la importancia de sacar cruces y otros emblemas durante ciertas
-persecuciones religiosas, o chalecos colorados bajo el gobierno de don
-Juan Manuel de Rozas. Estos últimos casos de mimetismo, en nada se
-diferencian del estudiado por Wallace.
-
-"Pero sin recurrir a ejemplos que pueden considerarse excepcionales,
-bastará un examen imparcial y sensato, aunque somero, para convencernos
-de que la organización social contemporánea impone ese mimetismo como
-norma de moral colectiva, y como condición para vivir en sociedad.
-Recuérdese lo dicho anteriormente sobre la habilidad en la vida.
-
-"La imitación y la simulación representan, pues, en la sociedad, la
-forma usual de la adaptación; y a este último concepto se reduce, como
-hemos visto, la idea darwiniana de la lucha por la vida". (_Archivos de
-Psiquiatría y Criminología_, Buenos Aires, Septiembre, 1903.)--(Nota de
-la 3.ª edición).
-
-[5] "La organización del carácter, su desarrollo y su fijación,
-producen ciertas formas psicológicas completamente análogas a los
-fenómenos del mimetismo estudiados por los naturalistas. El carácter
-asume, en ellas, apariencias engañadoras que disimulan su verdadera
-naturaleza, y la confusión así determinada tórnase, en principio, en
-beneficio del individuo o de la sociedad, no de ambos. El hombre suele
-tener interés en disimular su carácter. Simula entonces voluntaria y
-conscientemente, o por el contrario, instintivamente, cualidades o
-defectos que en realidad no posee o posee débilmente.
-
-"Algunas de estas simulaciones se observan corrientemente. Las más
-voluntarias, y por eso mismo accidentales, no constituyen un sistema
-constante. Sábese, de ha tiempo, que a los perezosos gusta asumir
-actitudes provocativas, para ocultar su escasa bravura y evitar
-que los demás procuren comprobarla. Esto es ya semi-voluntario y
-semi-instintivo, pudiendo manifestarse continuamente o producirse por
-casualidad...".
-
-"La simulación preséntase bajo dos formas principales, simétricamente
-opuestas. En la primera, mediante una fuerte inhibición, compénsase una
-tendencia exuberante que podría ser peligrosa, dejando ver solamente
-los rasgos opuestos a la tendencia que se desea ocultar. En la segunda,
-en cambio, simúlase activamente una tendencia que en realidad no
-existe. Hay, principalmente, disimulación en la primera forma, y
-simulación en la segunda; en esto no hay nada absoluto. La disimulación
-simula la cualidad opuesta a la que se oculta y la simulación disimula
-la cualidad opuesta a aquélla cuyos síntomas se ponen en evidencia". F.
-Paulhan, "La simulation dans le caractère", en _Revue Philosophique_,
-Diciembre 1902 y Mayo 1903. (Nota de la 3.ª ed.).
-
-[6] Merecen especial mención dos artículos de Paulhan, aparecidos
-en la "Revue Philosophique". En el primero estudia la disimulación
-de los sentimientos afectivos (_el falso impasible_), en el segundo
-la simulación de los mismos (_el falso sensible_); en ambos casos
-el simulador procede movido por un propósito netamente utilitario,
-procurando adaptarse al sentimiento social del medio en que vive. Ambos
-estudios son de una concepción y una claridad casi perfectas.--(Nota de
-la 3.ª edición).
-
-[7] Ramos Mejía ha estudiado particularmente _Los Simuladores del
-talento_, en un interesante libro de proyecciones políticas.
-
-"Estos hombres mediocres e inútiles que son la expresión humana
-de aquella animalidad defensiva, tienen en su espíritu, como los
-paralíticos y los mudos en su cerebro, _suplencias_ de extraordinaria
-aplicación, el don de espera del batracio oportunista, las
-transmutaciones de la forma, el uso del color, las actitudes, las
-complicadas comedias de todo lo que hiere el sentido alerta de sus
-enemigos. Todo ello no les sirve para agredir, sin embargo, porque la
-iniciativa es propiedad del talento como la fecundidad de la vida; pero
-se defienden con armas cuyo uso y mecanismo ignora aquél, porque es
-inocente y sin malicia frecuentemente...".
-
-"Ciertas aptitudes dispersas que por una educación progresiva han
-llegado a un desarrollo considerable, establecen por el uso la
-corrección falaz de un funcionamiento complicado, alcanzando a
-constituir verdaderos _aparatos mentales_, que invitados al movimiento
-por cualquier remoto peligro, entran en acción con la regularidad de un
-mecanismo registrador. Tales aparatos están generalmente constituidos
-por grandes o pequeñas disposiciones para la simulación: _aptitudes y
-actitudes_, ambas combinadas, porque en el fondo no hay otra cosa que
-histrionismo desvergonzado".
-
-"Tienen en el espíritu todos los elementos de la ilusión y un
-dispositivo teatral por medio del cual, combinando simples _manchas_,
-dan en el lienzo la sensación completa de cosas que a la distancia
-resultan acabadas; con la escoba sugieren la sensación de un hombre,
-con un diario una bandera, con el bastón un cetro y si el público tiene
-cierta disposición, que las precauciones y el interés de otros han
-suscitado, resultan: estigma de la gloria las erupciones, cicatrices
-los traumatismos y rastro de la vigilia estudiosa las ojeras libertinas
-de la mala noche...".
-
-"En la esgrima de estas aptitudes de protección, _el defensivo_ suele
-tener golpes de éxito que le equiparan al genio; porque llegar a la
-cumbre sin talento, ilustración, virtudes domésticas elementales,
-siquiera, es, sin duda, poseer un género singular de superioridad. ¿No
-lo tiene, acaso, el que por medio del silencio recamado con la falsa
-pedrería de los gestos, de los monosílabos y exclamaciones, mantiene
-por largo tiempo la sensación de su misteriosa existencia? Hay un arte,
-casi estoy por decir que es una ciencia, que enseña a vislumbrar los
-provechos del silencio y revela el secreto de sus usos, educando la
-perseverancia y el dominio tan útil sobre la fisonomía y los nervios.
-Poseerlo es una de las características más humanas de la protección.
-¡Cuántas cosas no teje detrás de él la imaginación popular! Pero ¡ay!
-de él, el día en que _el defensivo_, a fuerza de tironeársela, pierde
-en un instante de desequilibrio la preciosa virginidad de la lengua,
-entregándose a un verdadero _libertinaje_ verbal que le arranca
-violentamente de aquel olimpo prestigioso de la sombra...".
-
-"No es menos defensiva, en muchos casos, la misma oratoria, cuando
-como ese silencio fructífero, se emplea para ocultar pobrezas mentales
-vergonzantes. Ese orador verboso, pero estéril, de todos tan conocido,
-es el tipo del _defensivo superior_, mezcla curiosa de tintorero
-astigmate, por la abundancia de colores chillones que maneja; de
-pirotécnico, por el ruido inútil que produce; de cómico, por el
-gesto abusivo, la _pose_ sugerente, el ademán de atleta y de augur
-confundidos fraternalmente, con que sugiere la sensación de plenitud,
-en el vacío. Nadie, como él, más feliz, cuando despliega sus abundantes
-trapos de serpentina, dominando la atención de la simplicidad de
-espíritu, con aquella verbosidad venturosa que pone láminas a su inútil
-facundia. Es el espíritu más consumado de prestidigitación psicológica,
-el mentiroso emotivo por excelencia. Su charla no es jamás vehículo de
-ideas, o si a las veces existe alguna, lo que parece bien raro, es sólo
-en un estado tal de dilución, que no sería posible pescarla en aquel
-mar de papelillos multicolores. Algunos, más alados que otros, suelen
-en ocasiones suspenderse un poco más arriba de la tierra, porque con
-la maravillosa inflexión de la voz y algunas otras raras cualidades
-puramente externas, o encantan el oído o sorprenden la sensibilidad
-tocándola con mansedumbre. Por ese medio acaban por dominar el
-corrillo, desterrar el aburrimiento de la expectativa y conquistar
-el prestigio de la atención en los cerebros dóciles al engaño. Su
-habilidad protectiva, está principalmente en detenerse cuando ya
-asoma dentro de su incoercible verborragia la vaga silueta de aquel
-delicioso _macaneador_, cuyo espíritu, tan ingenuamente expansivo, vela
-siempre experto dentro del alma del orador. Hay que reconocer, con
-todo, que tiene la facultad de hacerse oir siempre en los más graves
-problemas, por la audacia en el abordaje, la felicidad envidiable en
-la cita y aquella rara habilidad con que pone al servicio de todas las
-inteligencias la chispeante vulgarización de las arduas cuestiones".
-
-"Deben tener, y la tienen sin duda, una función prevista todos estos
-_defensivos inferiores_ que en ocasiones flotan tan arriba, subsisten y
-se mantienen por raras virtudes de organización animal hasta por encima
-del talento excelso y de los verdaderos méritos. En tan complicada
-dinámica, ¿no habrá alguna ley de equilibrio que reclame su menudo
-concurso como en las trascendentales de la vida la tiene el gusano y
-el molusco, que transforman la naturaleza de los terrenos y alteran el
-curso de los ríos por simple acumulación? Ya que no pueden sacar de
-sí mismos la fuerza que necesitan, se injertan otra alma, suerte de
-autoplastia moral que les permite usar una postiza y hacer alarde de la
-abundancia falaz que transitoriamente los redime de su inferioridad...".
-
-La tesis de este libro es paradojal; es necesario poseer talento
-verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del
-talento.--_Los Simuladores del talento_, Buenos Aires, 1904. (Nota de
-la 3.ª ed.).
-
-[8] Como complemento lógico de su paradojal estudio sobre los
-_simuladores del talento_, examina Ramos Mejía a los _disimuladores del
-talento_; esta disimulación es un hecho posible, aunque no frecuente.
-
-"Así como hay quien simule el talento para vivir y triunfar en la lucha
-por la vida, así hay también quien, con el mismo fin, lo disimula; de
-manera que, frente al grupo numeroso de los simuladores está el de los
-disimuladores.
-
-"La disimulación es una función tan defensiva como la otra que le
-hace _pendant_. Difieren ambas en que aquélla tiene un carácter de
-mayor pasividad y es menos dramática en sus procedimientos. Y, sin
-embargo, es más fácil _disimular_ que _simular_, porque el disimulo,
-que no tiene el poder sugerente de la mímica y del ruido, se presta
-más fácilmente al análisis y al examen de la curiosidad que a menudo
-fracasa frente a la deslumbrante movilidad de ésta. La impenetrable
-quietud del disimulador ofrece un procedimiento menos rico de recursos
-y de engaños que la inquieta variabilidad del simulador.
-
-"El reducido despliegue de sus aptitudes defensivas, se limita
-generalmente a _achicarse_, a reducir la superficie de agresión para
-ofrecer menos flancos al ataque y pasar más fácilmente desapercibido.
-Posee un dominio genial sobre las funciones de relación, la fisonomía
-y la emotividad, de manera que ningún agente de perturbación sensitiva
-pueda tomar de sorpresa a la más inquieta fibra muscular o al más
-humilde de los cilindros nerviosos que conduce impresión o movimiento.
-La oclusión completa de todos los canales de exteriorización, para que
-todas las funciones circulatorias de la sensación se hagan debajo de la
-superficie tegumentaria, constituye algunas de las tantas ruedas del
-aparato destinado a imitar la muerte y el silencio, la indiferencia y
-la insensibilidad más completa, a los fines de ocultación provechosa"
-_Loc. cit._--(Nota de la 3.ª edición).
-
-[9] Dos psiquiatras italianos, Penta y Del Greco, partiendo de la
-observación de los simuladores patológicos, y especialmente de
-los simuladores de la locura, se inclinan a ver en la simulación
-un carácter psicológico inferior, un estigma degenerativo. Todo
-lo expuesto en el presente volumen demuestra que es una de tantas
-formas de adaptación a las condiciones de la lucha por la vida,
-una manifestación de la astucia y del fraude, más evolucionada
-que la brutalidad y la violencia, como instrumento de lucha y de
-adaptación.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Cap. V.--Simulación de estados patológicos=
-
- I. Su utilidad en la lucha por la vida.--II. Difusión de estas
- simulaciones.--III. Objetivo uniforme de sus diversas formas
- médico legales.--IV. Principales aspectos clínicos: eludir el
- servicio militar, explotación de la beneficencia, simulación de la
- locura.--V. Enfermedades que pueden simularse.--VI. Simulación de
- la salud (enfermedades disimuladas).--VII. Conclusiones.
-
-
- I.--SU UTILIDAD EN LA LUCHA POR LA VIDA
-
-Siendo este ensayo una introducción al estudio particular de la
-simulación de la locura, justo será examinar con diligencia cierto
-grupo de simulaciones que conexiona el tema general con el asunto
-especial de la parte siguiente.
-
-Slocker, autor de la mejor monografía sobre enfermedades simuladas,
-ve el asunto al través de su preocupación personal y descubre en
-las enfermedades simuladas los problemas de mayor importancia que
-se presentan a la consideración del médico. En verdad, no puede
-compartirse tal opinión; al médico le interesan más, sin duda, las
-enfermedades verdaderas.
-
-Hacemos esa pueril salvedad para agregar que no es nuestro propósito
-abordar el tema siguiendo la vía trazada por los profesionales que han
-visto la cuestión médica, desconociendo la cuestión humana. No han
-sospechado que una amplia ley biosociológica encuadra esos fenómenos
-en un marco general, abarcando todos los fenómenos de simulación en
-la vida biológica y social. Se ha estudiado en las enfermedades
-simuladas el hecho clínico y médico-legal, ignorándose su aspecto
-psico-sociológico. Para lo primero basta ser médico; para lo segundo
-requiérense otros conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de
-los profesionales de la medicina.
-
-Léese en todos los autores que Hipócrates, Galeno, Ambrosio Pareo,
-Silvaticus, Fidelis, Zacchia, Steurlín, y otros, hacen referencia
-especial a la simulación de enfermedades. Fodéré, Belloc, Marc,
-Dehauss, Robecourt, Setier, Gilbert, se ocuparon de ella en el siglo
-XIX. Respecto de simulaciones especiales en el ejército, escribieron
-Souville, Borié, Moricheau-Beaupré, Percy y Laurent, Coche, Fallot,
-Hennem, Hutchinson, Chegue, Marshall, Kirchkof, Isfordink, en la
-primera mitad del siglo; en los últimos cincuenta años la bibliografía
-es muy vasta. Permanece clásico el tratado de Boisseau, siendo
-realmente estimables los de Duponchel, Devergie, Derblich, Slocker y
-pocos más.
-
-Estudiaremos el asunto de distinta manera; elevando el punto de
-observación ensancharemos nuestro horizonte.
-
-En los capítulos precedentes hemos visto que el hombre, como todos
-los seres vivos, lucha por la vida; para ello posee medios de diversa
-índole, que se adaptan a las condiciones de la lucha; entre los
-medios fraudulentos la simulación es de los más generalizados y asume
-numerosas formas adaptadas al ambiente.
-
-Los medios de lucha por la vida se transforman tendiendo a obtener la
-mejor adaptación con el menor esfuerzo, es decir, en el sentido de la
-menor resistencia.
-
-En las sociedades humanas el principio de la lucha por la vida se
-atenúa progresivamente, desarrollándose otro principio, el de
-asociación, que tiende a modificar radicalmente las condiciones de la
-lucha misma; al antagonismo absoluto entre los individuos, al _mors
-tua vita mea_, se oponen numerosas y complicadas formas de solidaridad
-social.
-
-Esa evolución se caracteriza por fenómenos paralelos, producidos en la
-mente humana y en la organización social. Psíquicamente, tenemos el
-desarrollo progresivo de los sentimientos llamados altruístas, que en
-la evolución mental de la humanidad tiende a extender la solidaridad
-del individuo a la familia, de ésta a la tribu, de ésta a la raza o a
-la nación, y de ésta a la humanidad. Sociológicamente, se caracteriza
-por la formación de instituciones que, en su conjunto, constituyen
-la beneficencia, evolucionando de formas primitivamente utilitarias,
-(beneficencia positiva) hacia formas cuyo utilitarismo es cada vez más
-indirecto, (beneficencia negativa); ambas bien estudiadas por Spencer.
-Estas instituciones sociales resultan de la evolución mental indicada.
-
-La evolución altruísta de los sentimientos humanos se inicia en
-presencia del dolor ajeno. El débil y el inferior han podido ser
-objeto de desprecio; no lo fué nunca el enfermo. El hombre, que busca
-rehuir el dolor y encontrar el placer (nosotros diríamos que trata
-de seguir su evolución por el camino de las menores resistencias),
-debe, necesariamente, conmoverse ante el dolor de sus semejantes. En
-el salvaje y en el niño ya se encuentra ese fundamental sentimiento
-de _piedad_, inherente al hombre considerado como animal sociable;
-cuando falta, lo mismo que el sentimiento de _probidad_, el hombre es
-un ser antisocial, es decir, un delincuente. Confirma nuestras ideas la
-clásica definición de Garófalo.
-
-Considerado el hombre como unidad social, en lucha contra sus propios
-semejantes, su _locus minoris resistentiae_ para los enemigos debe ser
-siempre el sentimiento de piedad, punto de arranque del altruísmo; las
-instituciones de beneficencia son su expresión social. Por esto, dentro
-de nuestro concepto funcional de la simulación, debemos encontrar aquí
-una forma especial perfectamente adaptada a ese lado vulnerable; la
-simulación explota el sentimiento de solidaridad social, en su forma de
-piedad por el dolor, y determina la simulación de estados patológicos.
-
-No discutiremos las desventajas que el incremento de la solidaridad
-social puede tener para la selección humana; mientras multitudes
-laboriosas y fecundas carecen de lo necesario, duele ver que
-los manicomios, las cárceles y los asilos entretienen la cómoda
-holgazanería de seres improductivos, cuando no perjudiciales. Es
-el eterno problema de la lucha contra el parasitismo social de
-los degenerados, frente al de la justa protección a las clases
-trabajadoras; un cultor de la frase podría decir que se degenera a las
-masas mediante la miseria, para darse luego el lujo de mantenerlas en
-ocioso parasitismo. Sergi, en "Las degeneraciones humanas", ha dedicado
-un bello capítulo al estudio de la supervivencia de los débiles y de
-los inferiores; Nietzsche la fustigó acremente, invocando contra ella
-el mejoramiento selectivo de la especie humana.
-
-También pasaremos por alto la dilucidación de otro problema que, si
-debiera ser cuidadosa, requeriría, como la anterior, un volumen aparte.
-La piedad y la solidaridad con los enfermos, traducidas en ventajas
-reales que la sociedad les brinda en la lucha por la vida, expresan
-nuevas formas evolutivas del utilitarismo individual; la máxima
-galilea "haz a otros lo que quisieras fuera hecho contigo mismo" es
-altamente utilitaria; aunque atenúa la lucha por la vida, no está en
-contradicción con ella, pues representa la mejor forma de asociación
-para la lucha. Comprobaríase, una vez más, que el altruísmo, lejos
-de ser antagonista del individualismo, es su forma superior y más
-socializada; corresponde a formas asociativas de lucha por la vida,
-que, en definitiva, son las más ventajosas para los individuos.
-
-En rigor podríamos ver que la simulación de enfermedades es paralela a
-la evolución de la lucha por la vida entre los hombres. A medida que
-esta lucha se atenúa, por el desarrollo de los sentimientos altruístas
-de piedad, la simulación de estados patológicos presenta mayor ventaja
-y tiende a generalizarse.
-
-El estudio de la cuestión bajo esta nueva fase merece tentar a los que
-han acumulado datos clínicos y médico-legales sobre las enfermedades
-simuladas; hay una rica veta de observaciones psicológicas y sociales
-que no han sabido descubrir los autores, demasiado médicos, que han
-tratado esa materia. Diríase que el hábito ha restringido su campo
-visual al círculo estrecho de las preocupaciones clínicas.
-
-Antes de terminar digamos dos palabras sobre otra cuestión, nacida
-también del sentimiento de piedad, cuyo protagonista suele ser el
-médico. Hay formas de rutina profesional que perjudican seriamente a
-la sociedad. Cuando el médico, llevado por su piedad, prolonga por
-días o minutos el dolor de un enfermo incurable, realiza una crueldad
-nociva; procede en armonía con sus sentimientos, propios del ambiente,
-recibidos por la herencia y disciplinados por la educación; pero en
-realidad cumple una misión inhumanitaria. La función social de la
-medicina debiera ser la defensa biológica de la especie humana,
-orientada con fines selectivos, tendiendo a la conservación de los
-caracteres superiores de la especie y a la extinción agradable de los
-incurables y los degenerados; se evitaría con ello el desperdicio
-de fuerzas requerido por el parasitismo social de los inferiores,
-alejando, a la vez, la posible transmisión hereditaria de caracteres
-inútiles o perjudiciales para la evolución de la especie. Pero este
-problema sólo puede señalarse, por ahora, en el orden teórico. Acaso
-los hombres del porvenir, educando sus sentimientos dentro de una moral
-que refleje los verdaderos intereses de la especie, puedan tender hacia
-una medicina superior, selectiva; el sereno cálculo desvanecería una
-falsa educación sentimental, que contribuye a la conservación de los
-degenerados con serios perjuicios para la especie[10].
-
-
- II.--DIFUSIÓN DE ESTAS SIMULACIONES
-
-Las simulaciones de estados patológicos ofrecen vasto campo de
-observación y de estudio. Así como es fácil encontrar en el mundo
-biológico los primeros ejemplos de simulación en general, también se
-encuentran los de enfermedades simuladas. El hecho se explica, puesto
-que entre las especies animales aparece el principio de asociación para
-la lucha, originando el sentimiento de solidaridad; por eso, en los
-animales que se asocian pueden encontrarse enfermedades simuladas.
-
-Los animales asociados con el hombre, adaptados a la domesticidad,
-simulan con frecuencia estados patológicos. Poseímos un perrito muy
-inteligente que recurría con frecuencia a la astucia. Enfermó en
-cierta ocasión y le regalamos de golosinas; curado de su pasajera
-dolencia, dos meses más tarde, viendo un plato con dulce de leche,
-el astuto animal simuló estar enfermo; echóse en un rincón llorando
-enternecedoramente. Nadie sospechaba el motivo de su repentina
-enfermedad; el dulce fué comido sin darle participación alguna. Pocos
-momentos después el animal curó de su fingida dolencia, resignándose,
-apresuradamente, a lamer los platos pringosos de dulce.
-
-Entre los hombres de campo los hay muy hábiles para reconocer las
-enfermedades simuladas por los animales. Todos hemos visto caballos que
-se fingen enfermos antes de ser atados; después de estarlo desisten de
-su simulación, trabajando sin inconvenientes.
-
-Es harto conocido el ejemplo del pato que arrastra el ala al volar,
-simulando estar herido, con el propósito de defender su nido mediante
-esa estratagema. Al estudiar las simulaciones en el mundo biológico,
-hemos recordado que muchos insectos, viéndose amenazados, fingen estar
-muertos. Cuando niños, todos pasamos emocionantes momentos contemplando
-las luchas entre el gato y el ratón; este último suele simular estar
-mal herido o moribundo para intentar la fuga en momento inesperado.
-Recorriendo los libros de Romanes, Wallace, Cuénot y otros, podría
-coleccionarse una larga serie de ejemplos de simulación de enfermedades
-en los animales.
-
-En los hombres son frecuentísimas; en todos los idiomas y dialectos
-existen modismos o vocablos especiales para expresarlas. En la jerga
-popular mil frases lo revelan, y algunas de ellas están generalizadas
-entre las personas cultas.
-
-No se crea que el fenómeno es moderno. Basta abrir el Génesis para
-encontrar a Raquel simulando estar indispuesta para no levantarse de la
-cama donde tiene escondidos ciertos ídolos robados; en otra parte, en
-el Libro de los Reyes, encontramos a David simulando haber perdido la
-razón para sustraerse a las iras de Saúl; y en otro pasaje de ese libro
-pornográfico que se llama la Santa Biblia, Amnón, hijo de David, simula
-estar enfermo para guardar cama y desahogar su amor incestuoso con su
-propia hermana Tamar.
-
-Es seguro que antes de los tiempos a que la Biblia se refiere existían
-enfermedades simuladas. Como observa Tomellini, el hombre debió
-concebir esta forma de simulación al observar por vez primera que
-ante el quejumbroso ¡ay! del enfermo sus semejantes le rodeaban de
-atenciones cuidadosas, eximiéndole de ciertos deberes fundamentales
-que la lucha por la vida impone. Sin engolfarnos en el análisis de
-las formas que debió revestir este fenómeno a través de la historia,
-limitémonos a decir que donde hay asociación en la lucha y sentimientos
-de solidaridad social, algunos sujetos astutos simulan estar enfermos
-para explotar esos sentimientos.
-
-En un epigrama de Marcial encontramos la historia picaresca de Celio,
-que simulaba estar enfermo de gota para no cumplir ciertas obligaciones
-de la vida cortesana; pero con tan mala suerte que a fuerza de fingir
-la enfermedad acabó por contraerla de veras. Apiano cuenta de un tal
-que para esquivar persecuciones se fingía ciego, no sospechando que al
-quitarse el emplasto se encontraría realmente privado de la vista; y
-Plinio, para probar la fuerza de la imaginación, refiere de un sujeto
-que soñó estar ciego y despertó privado de la vista. No son raros los
-hechos de este género; Montaigne, en sus ensayos (Libro II, Cap. XXV),
-aconsejó "de ne contrefaire le malade", por ser peligroso para el
-simulador.
-
-Es seguro que en ciertas épocas de mayor relajación moral se ha
-difundido extraordinariamente la costumbre de simular enfermedades.
-Casos hay de ella en la mitología y Ulises se valió muchas veces de
-este recurso para salir de aprietos. En la edad media esta clase
-de superchería llegó a ser epidémica; bástenos recordar la famosa
-"Cour des Miracles", donde se reunían todos los mendigos, pícaros y
-trapizondistas del viejo París. La novela picaresca española es una
-verdadera enciclopedia de simulaciones y difícil es encontrar un sólo
-relato en que no aparezca un falso mendigo que simule enfermedades para
-explotar la credulidad del prójimo.
-
-Son muchísimos, sin duda, los acontecimientos históricos de importancia
-en que la simulación por parte de altos personajes juega un papel
-principal; Boisseau indica varios; otros son recordados en el
-diccionario de medicina de Dechambre y algunos en los demás autores.
-Pero no es nuestra tarea repetir sus datos ni investigar otros nuevos;
-Ésa es obra paciente de cronistas.
-
-Sólo agregaremos que la disimulación de las enfermedades responde
-siempre al propósito general de todas las simulaciones: el fin es
-adaptarse en el sentido de las menores resistencias. La simulación
-de la enfermedad es, precisamente, una disimulación de la salud, y
-viceversa. Simúlase la enfermedad cuando ella ofrece ventaja sobre
-la salud; se simula ésta cuando la enfermedad coloca al sujeto en
-condiciones desfavorables que conviene ocultar.
-
-
- III.--OBJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS
-
-Desde el punto de vista médico-legal la simulación de enfermedades
-comprende fenómenos muy diversos. Slocker los especifica como sigue:
-_Simular_ una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes
-del proceso simulado; disimularla es ocultar las manifestaciones
-sintomáticas con que la enfermedad real perturba las funciones
-biológicas; _pretextarla_ es referir las manifestaciones patológicas,
-procurando demostrarlas incompatibles con determinadas funciones;
-_provocarla_ es ponerse en las condiciones necesarias para alterar
-una o varias funciones normales; _exagerarla_ es presentar con mayor
-intensidad los síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así
-fijados esos conceptos parciales, dedúcese claramente que todos entran
-en el concepto genérico de la _simulación_. Disimular es simular el
-estado fisiológico; pretextar es simular la incompatibilidad entre una
-enfermedad y el cumplimiento de una obligación; provocar es simular que
-han sido espontáneas las condiciones determinantes de la enfermedad; y,
-finalmente, exagerar es simular manifestaciones patológicas mayores que
-las existentes.
-
-Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el punto de vista
-médico-legal, las determinaciones periciales o simplemente diagnósticas
-han de referirse a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación
-de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. Determinar si un
-individuo está enfermo o finge estarlo, o bien si es verdadero el
-defecto físico que presenta; 2.º. Determinar si un individuo, que
-dice estar sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; 3.º.
-Determinar el fondo de incompatibilidad que la enfermedad alegada puede
-tener para las funciones que debe desempeñar el individuo afectado;
-4.º. Determinar si una enfermedad, lesión o defecto físico, han sido
-provocados.
-
-En la práctica médico-legal algunas simulaciones de estados patológicos
-tienen interés especial. Fuera de la simulación de la locura, que
-dilucidaremos extensamente, el médico legista suele encontrar
-simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis traumáticas, de
-estupro, de impotencia, de suicidio, etc., etc. Todos esos casos
-pueden revestir un alto interés penal o civil, habiéndose determinado
-para cada uno de ellos normas especiales que permiten, casi siempre,
-desenmascarar a los simuladores.
-
-
- IV.--PRINCIPALES ASPECTOS CLÍNICOS
-
-Pertenece a los tratados especiales el estudio clínico de
-las enfermedades simuladas; muchos autores lo han realizado
-satisfactoriamente. Nuestras observaciones personales poco pueden
-agregar y su interés sería muy relativo.
-
-En cambio, procuraremos encuadrarla dentro de principios generales,
-encarando el estudio de sus factores determinantes para hacer resaltar
-que su objetivo es obtener una ventaja en la lucha por la vida;
-señalaremos cuál es, en nuestro concepto, su evolución y cuál la
-profilaxia que puede suprimirlas.
-
-Boisseau afirma que la realización de cualquier acto útil o de interés
-puede determinar un hecho de esta índole. Esta verdad general,
-concordante con nuestra ley, no debe interpretarse en un sentido
-absoluto, pues ciertos sujetos simulan, por causas patológicas o por
-temperamento, como vimos al analizar la psicología de los simuladores.
-
-La simulación de enfermedades es frecuente entre los neurópatas,
-especialmente entre los histéricos; la imitación y la sugestión
-tienen en ellos primordial importancia. Hemos conocido un histérico
-cuyo anhelo supremo era que el médico se preocupara diariamente de
-él; vecino de cama de un sujeto afectado de parálisis espinal de
-Brown-Séquard, observó que este enfermo era objeto de cuidadoso examen
-diario; un día le vimos pasear por la sala arrastrando la pierna
-derecha, y al interrogarle nos manifestó que tenía insensible la pierna
-izquierda; observamos cuidadosamente su injustificada sintomatología,
-comprobando que el histérico simulaba las dolencias de su vecino para
-atraer la atención de los médicos. Un neurasténico simulaba vómitos y
-dificultades digestivas para obtener una dieta especial que se daba a
-otros pacientes.
-
-Las causas varían al infinito. Una joven señora, a la que nada faltaba
-en su hogar, sentía necesidad de ser infiel a su marido; celoso éste,
-no la dejaba satisfacer sus inclinaciones. Ella, entonces, simuló estar
-afectada de histeria; el esposo, en presencia de sus ataques, cada
-vez más intensos, le permitió recorrer varios consultorios médicos,
-donde ella obtenía de los facultativos el único remedio compatible
-con su enfermedad. Otro falso enfermo ofreció el reverso de la
-medalla; era un joven ligado por vínculos de convivencia a una mujer
-que no amaba; faltándole valor para abandonarla sin justificación,
-fingióse enfermo, consultó al médico y le refirió ciertos datos que
-imponían el diagnóstico de una enfermedad vergonzosa. Provisto de
-las correspondientes recetas, inició un tratamiento de fricciones
-mercuriales y yoduro; la víctima del engaño se apresuró a averiguar
-para qué servía ese tratamiento y cuando lo supo le abandonó indignada.
-El simulador obtuvo así el éxito más completo.
-
-En la forma parcial de agravación de los síntomas, la simulación de
-enfermedades es frecuentísima en los hospitales, donde los huéspedes
-quieren evitar que se les despida para no perder la pensión de la
-beneficencia pública. Enfermos curados, al despedírseles, simulan ser
-nuevamente atacados por la enfermedad o acusan la simple exageración
-de alguno de los síntomas. Quien haya asistido a una sala de hospital
-conoce la frecuencia de esos casos.
-
-Otro falso enfermo recorría consultorios particulares exponiendo
-sus lamentaciones por imaginarias dolencias; cuando el médico había
-formulado la receta, el presunto enfermo se echaba a llorar y
-confesaba, con voz entrecortada por sollozos, que faltábale dinero para
-adquirir los medicamentos. El médico, por verdadera generosidad o por
-librarse del importuno, dábale la suma necesaria para la adquisición
-de los remedios. El dinero no terminaba en la farmacia, sino en la
-taberna, donde el simulador bebía a la salud de la credulidad médica.
-
-En las prácticas de la justicia menuda es harto conocido y explotado
-el expediente de las enfermedades simuladas, ya para eludir citaciones
-del juez, ya para evitar un desalojo forzoso del domicilio. En algunos
-casos hay simple pretextación o alegación de enfermedad; otras veces,
-cuando el juez puede ordenar se verifique la verdad del padecimiento
-alegado, el supuesto enfermo se mete en cama, simulando ante el físico
-los síntomas de la enfermedad certificada por un médico amigo.
-
-Una menor de edad presentóse ante la justicia de Buenos Aires
-exhibiendo lesiones que decía le causara su padre, para disuadirla de
-un noviazgo sentimental e inducirla a un matrimonio de conveniencia; el
-juez quitó al padre su patria potestad y autorizó el casamiento de la
-menor. Por vía extrajudicial se supo que las lesiones no se las había
-inferido el padre sino la misma menor, por consejo del novio. Pero ya
-estaban casados.
-
-En la clínica de criminología del profesor De Veyga es frecuente ver
-individuos que se presentan a los médicos simulando enfermedades
-diversas; su propósito es ser enviados a un hospital para sanar allí
-en seguida y recuperar inmediatamente la libertad. Otros, afectados
-por enfermedades crónicas, reumatismos, gota militar, tuberculosis, se
-limitan a simular una exacerbación de los síntomas o una crisis aguda
-de su mal.
-
-Los casos enunciados dan una idea de la innumerable diversidad de
-causas que pueden motivar la simulación de estados patológicos y
-del variado aspecto clínico que ella puede revestir. Pero tres son
-las formas notables, abarcando por sí solas la mayor parte de las
-cuestiones médico-legales.
-
-La primera encuentra su origen en la aversión al servicio militar
-y es usual en los conscriptos que pretenden eludirlo; cuenta una
-bibliografía muy vasta y ofrece buen número de casos en la observación
-diaria. La segunda es la explotación de la beneficencia por falsos
-mendigos; aunque su aparición es antigua como la caridad misma, su
-bibliografía es corta y no sistemática. La tercera consiste en la
-simulación de enfermedades mentales con el propósito de eludir la
-acción de la justicia penal, siendo privilegio de los delincuentes que
-se encuentran procesados.
-
-Analizaremos brevemente las dos primeras, limitándonos a dar su
-interpretación general mediante un criterio sociológico; lo único
-original que cabe a su respecto. De la tercera nos ocuparemos en la
-parte especial.
-
-1.º. _Eludir el servicio militar._--Los estudios sociológicos demuestran
-que la fuerza brutal, colectivamente organizada, fué en los siglos
-pasados el medio más común de lucha por la vida entre las tribus, las
-naciones o las razas. En este hecho encuentra su origen el sentimiento
-patriótico: es la representación psicológica colectiva del sentimiento
-de solidaridad entre los miembros de un estado.
-
-La organización progresiva de las instituciones militares tiene por
-objeto hacerlas más eficaces para sus fines. En esas condiciones es
-lógico que todos los miembros de una sociedad cooperen a la tarea
-colectiva de la guerra, cuando los intereses comunes lo exigen.
-Consecuencia de ello es el derecho de la sociedad para imponer a los
-individuos la obligación del servicio militar; se considera como un
-verdadero delito el acto antisocial de simular una enfermedad para
-eludir ese deber.
-
-Así han nacido las disposiciones legales que castigan a los simuladores
-de estados patológicos, siendo su consecuencia el refinamiento de los
-medios empleados para descubrirlos.
-
-Pero todas las instituciones evolucionan. A medida que los pueblos se
-civilizan, las formas de lucha por la vida se mortifican y los medios
-empleados en ella se transforman. Las nuevas formas de organización
-económica han elevado la capacidad productiva de los pueblos; la guerra
-militar para la conquista de las fuentes naturales de riqueza tiende a
-ser substituida por otra guerra económica que conquiste mercados para
-los excesos de producción. Por eso entre pueblos civilizados la guerra
-tenderá, cada día más, a ser una contradicción con la civilización
-misma; si aún es posible,--lo es, pues se produce,--débese a que
-las instituciones políticas no han evolucionado en armonía con el
-desenvolvimiento de la capacidad económica de la humanidad. Pero ya, al
-concepto de patria, como forma límite del sentimiento de solidaridad,
-los espíritus que escrutan el porvenir tienden a substituir el concepto
-de la solidaridad entre todos los países homogéneamente civilizados,
-ampliando el sentimiento patriótico con el de humanitarismo.
-
-La difusión de esas ideas impone modificar el criterio médico-legal con
-que hasta nuestros días se ha encarado el problema de la simulación de
-enfermedades para eludir el servicio militar. Es justo, ciertamente,
-castigar esos hechos si se los considera como la transgresión de un
-deber social; pero no lo es menos que ese deber deja de serlo en
-algunos individuos, convencidos del carácter pernicioso de la guerra
-entre naciones civilizadas. No es sorprendente, pues, que viendo en
-el militarismo una causa de guerra y de despotismo, algunos hombres
-traten de eludir el servicio de las armas que riñe con sus más íntimos
-sentimientos. Hay factores altamente morales que justifican esa
-repulsión; el militarismo ha sido señalado como causa de injusticia y
-de opresión, contrario a toda justicia y derecho. Se ha dicho que es
-una escuela de asesinato colectivo e irresponsable; las investigaciones
-de A. Hamon sobre la "psicología del militar profesional" tienden a
-probar que en el ambiente del cuartel domina una moralidad baja y
-antisocial. Frente a la sociedad, que obliga legalmente al ciudadano
-a ser soldado, el hombre bueno y humanitario puede tener horror al
-cumplimiento de lo que no considera un deber, sino una coacción.
-
-Esas razones morales inducen a pensar que la simulación de enfermedades
-en los conscriptos no cederá a los pobres recursos de los médicos
-militares, ni será eficazmente combatida por la coerción de leyes
-especiales. Los artificios inventados para descubrir a los simuladores
-son recursos explicables por la necesidad de servir a la ley; pero
-revelan desconocimiento de otros factores que mueven los sentimientos
-humanos y transforman las instituciones sociales.
-
-No haremos inventario del arsenal de los médicos militares contra las
-enfermedades simuladas; ellos están expuestos a errores inhumanos
-y no evitan la injusticia de imponer el servicio militar, a quien
-lo considera inmoral. Por referencia de alguien que lo presenció,
-conocemos el caso siguiente: en una Sanidad Militar se aplicaron a
-un sordo-mudo verdadero ciento ochenta puntas de fuego, en varias
-sesiones, por sospecharse que fuera simulador.
-
-Nosotros vemos la cuestión de otra manera. El militarismo, cumplida
-su evolución histórica, debe tender a atenuarse entre los pueblos
-civilizados, cuestión de años o de siglos. Esa atenuación será
-progresiva, restringiéndose el tiempo del servicio militar; de sus
-actuales formas permanentes pasará al fin a ser un agradable deporte
-cívico, como es ya en Suiza. De esa manera desaparecería la necesidad
-de simular enfermedades para eludirlo.
-
-La verdadera profilaxia consistirá en el advenimiento de formas
-superiores de civilización, donde las luchas violentas sean
-reemplazadas por la competencia en el mercado de la producción y por
-nuevas normas jurídicas de las relaciones internacionales. Ésa es la
-única profilaxia; obra de lustros, de siglos, poco importa: los siglos
-son ínfimos espacios de tiempo en la evolución de la humanidad.
-
-2.º. _Explotación de la beneficencia._--Diversas monografías, curiosas
-algunas, novelescas otras, han ilustrado este grupo de simulaciones,
-cuyo fin es la explotación de la caridad pública y privada. Víctor Hugo
-le dedica párrafos hermosos en su imperecedera "Notre-Dame de París".
-
-Es de Puisbarand la conocida frase: "los peores enemigos de los pobres
-son los mendigos"; podría completarse agregando que los peores enemigos
-de los mendigos son los falsos mendigos. Pero Puisbarand no nos dijo
-por qué hay hombres que viven simulando estar enfermos. Esas causas son
-principalmente sociales. Desde que la sociedad no asegura a todos sus
-miembros una educación integral, capaz de adaptarlos a las condiciones
-de lucha por la vida, muchos sujetos carecen de inclinación por el
-trabajo, único medio honesto de vivir. Por otra parte, este parasitismo
-social es debido a que no siempre los individuos están en condiciones
-de poderse dedicar a un trabajo elegido en armonía con sus tendencias;
-muchos que se ven obligados a aceptarlo en condiciones inhumanas, por
-su cantidad y por su calidad, se sienten inclinados a odiarlo. Bien
-ha demostrado Ferriani que las condiciones antisociales del trabajo
-industrial convierten al niño en vago y después en ladronzuelo, por
-odio al taller, que, en lugar de ser una escuela donde se enseñe
-a trabajar, es una cárcel donde se le explota sin consideración;
-las condiciones sociales determinan la delincuencia ocasional, en
-sus formas de fraudulencia y vagancia, combinadas en los mendigos
-profesionales que simulan estados patológicos.
-
-En estos sujetos la _mise en scéne_ suele ser aparatosa y refinada.
-En Chicago, según refirió la prensa, la policía descubrió un club de
-mendigos, hace algunos años, en West Adam Street. Encontróse allí una
-comitiva de sujetos sanísimos y alegres, que comían, bebían, jugaban,
-fumaban y poseían una biblioteca de filósofos clásicos para recrear
-sus ratos de ocio. Todos ellos, durante el día, simulaban ser cojos,
-ciegos, mudos, idiotas, sordos, y mendigaban por las calles de la
-ciudad; por la noche reuníanse en su club para gozar tranquilamente
-las ganancias de su "trabajo" diario. La policía encontró, en una de
-las habitaciones, gran cantidad de carretelas para tullidos, muletas,
-piernas de palo, zapatos simulando pies deformes, anteojeras y vendas
-para los ojos, bastones para ancianos débiles, barbas postizas,
-cajas de pintura destinadas a simular sobre la piel toda clase de
-llagas y pústulas, ocupándose en esta especialidad dos miembros del
-club, verdaderos artistas del pincel. Había numerosos carteles con
-inscripciones apropiadas: "soy ciego de nacimiento", "soy sordo-mudo
-por un susto", "inválido de la guerra civil", "ha adquirido su lepra
-prestando servicios a otros enfermos", etc. Arrestados, se comprobó su
-excelente estado de salud y sus aptitudes para el trabajo; desde largo
-tiempo habíanse asociado para explotar la caridad de los filántropos,
-en perjuicio de los verdaderos pobres.
-
-Casos como el anterior--que por su magnitud alcanzó cierta
-celebridad--ocurren en todas las grandes ciudades. En Buenos Aires
-la mendicidad fraudulenta aún no ha alcanzado vastas proporciones.
-Conocimos, sin embargo, un ladrón profesional que nos refirió haber
-sido ciego de profesión durante cinco años; ejerció "honradamente"
-su trabajo con discretas ganancias, hasta que la policía descubrió
-su fraude y le arrestó. En la prisión conoció a varios ladrones
-profesionales; al ser puesto en libertad no pudo volver a su antiguo
-oficio de ciego, y se dedicó al robo profesional con sus nuevos amigos.
-
-En las puertas de las iglesias no es raro ver sujetos tullidos que,
-terminada su tarea, se retiran tranquilamente a sus casas, muy
-mejorados de su enfermedad. Un enfermo de la Sala de nerviosos del
-hospital San Roque ejercía la mendicidad fraudulenta; era un antiguo
-hemiplégico, cuya pierna funcionaba casi normalmente, presentando
-impotencia del brazo; este sujeto solía pedir permiso para salir uno
-o dos días por semana, regresando al hospital provisto de dinero para
-tabaco y otras pequeñeces. Supimos que en esas salidas mendigaba,
-exagerando su hemiplegia y simulando la afasia observada en otros
-enfermos de la sala.
-
-Estos fraudes han motivado la organización de la caridad social, en
-sentido de proporcionar trabajo apropiado a todos los mendigos en
-institutos _ad hoc_, encargándose la policía de perseguir a todos
-los pícaros que no tienen cabida en ellos; son buenos modelos los
-institutos existentes en Londres y en Bruselas.
-
-En suma, sea como fuere, la terapéutica de las simulaciones usadas
-para explotar la filantropía debe convertirse en profilaxia; si el mal
-tiene hondas raíces sociales, es necesario llevar a cabo una serie de
-reformas que hagan del trabajo un agradable deber para todos, y no como
-es hoy un yugo penoso para algunos. Impónese infundir a cada individuo
-la noción de los deberes impuestos por la solidaridad social, que a
-todos beneficia. Y, por fin, deben desaparecer esas formas agudas de la
-miseria que deprimen el espíritu, degradándolo hasta formas inferiores
-de lucha por la vida que simulan lo más desagradable en la vida humana:
-la enfermedad.
-
-Ésa será la profilaxia eficaz contra tales simulaciones; será obra de
-mucho tiempo, pues aún son pocos los países civilizados que pueden
-pensar en tales reformas. En algunos está ya suprimida la mendicidad y
-todo inválido tiene derecho a ser asistido por el Estado.
-
-Recorridos esos dos grandes grupos de causas de la simulación de
-estados patológicos, no insistiremos sobre las demás, menos frecuentes
-y sumamente variables. Tendrían su sitio en un tratado especial que
-no sabríamos escribir. Réstanos citar las conclusiones de nuestros
-estudios sobre el grupo más importante.
-
-3.º. _Simulación de la locura._--Es necesario considerarla desde tres
-puntos de vista diversos.
-
-_a_)--_en general._ Las condiciones en que se desenvuelve la lucha por
-la vida en el ambiente social civilizado pueden hacer individualmente
-provechosa la simulación de la locura, como forma de mejor adaptación
-a las condiciones de lucha; ya sea directamente, favoreciendo al
-simulador, ya indirectamente, disminuyendo las resistencias que el
-ambiente opone al desarrollo y expansión de su personalidad.
-
-_b_)--_por alienados verdaderos._ La persistencia de la razón en los
-alienados y la inconsciencia de su verdadero estado mental mórbido,
-les permite comprender las ventajas que reporta la simulación de la
-locura en diversas circunstancias de la lucha por la vida, determinando
-el fenómeno de la "sobresimulación", o simulación de la locura
-por alienados verdaderos. En cambio, toda vez que el alienado es
-consciente de su locura o comprende las desventajas que ésta le produce
-en la lucha por la vida, "disimula" su alienación, equivaliendo este
-fenómeno a una simulación de la salud, subordinada al mismo criterio
-utilitario.
-
-_c_)--_por los delincuentes._ La simulación de la locura por los
-delincuentes está subordinada a circunstancias propias de la
-legislación penal contemporánea.--Los delincuentes, además de luchar
-por la vida como los demás hombres, luchan contra el ambiente
-jurídico-penal de la sociedad en que viven.--Ese ambiente jurídico,
-concretado en leyes penales, condena al delincuente castigándole por
-la ejecución del acto cuya _responsabilidad_ le imputa; en cambio, no
-condena al delincuente alienado, considerándole _irresponsable_ de su
-delito.--El delincuente, en su lucha por la vida contra el ambiente
-jurídico, simula ser alienado para eludir la responsabilidad del acto
-delictuoso y ser eximido de pena.
-
-La falta de criterio uniforme en el estudio de la simulación de la
-locura, explica las opiniones divergentes de los autores acerca
-de su frecuencia y de su interpretación clínica. Las estadísticas
-publicadas no pueden compararse entre sí; carecen de valor científico
-por estar levantadas en condiciones heterogéneas y por haberse
-apreciado de diversos modos las relaciones entre las verdaderas
-anomalías psicológicas de los delincuentes simuladores y la
-locura simulada.--Subordinándose la simulación de la locura por
-los delincuentes a circunstancias propias de la legislación penal
-contemporánea, el verdadero criterio para su interpretación debe
-ser "clínico-jurídico". La locura en el concepto de la ley penal,
-está representada por formas clínicas definidas que confieren la
-irresponsabilidad; las anomalías psíquicas de los simuladores no
-corresponden al concepto clínico y jurídico de la locura como causa
-eximente de pena. El delincuente simulador no simula porque tiene
-anomalías psíquicas verdaderas, sino a pesar de tenerlas, contra
-lo afirmado hasta ahora por los autores que se ocuparon de esta
-materia.--Los delincuentes simuladores presentan las anomalías
-propias de las diversas categorías de delincuentes; pero como ellas
-no confieren irresponsabilidad, simulan formas "clínico-jurídicas"
-de locura, siendo éstas las únicas que eximen legalmente de la
-responsabilidad.
-
-En las diversas categorías de delincuentes las anormalidades
-psicológicas se presentan con desigual intensidad y con modalidades
-diversas. Contra las ideas predominantes en la actualidad, debe
-considerarse que la posibilidad de simular la locura para eludir la
-represión penal es en absoluto independiente de esas anormalidades
-psicológicas; los delincuentes más anormales son los menos aptos para
-usar de este medio defensivo en su lucha por la vida. La posibilidad de
-la simulación está en razón inversa del grado de degeneración psíquica
-del delincuente.
-
-Los delincuentes que intentan eludir la represión penal simulan formas
-"clínico-jurídicas" de alienación y no simples anormalidades atípicas,
-pues sólo las primeras confieren la irresponsabilidad penal.--Las
-formas simuladas pueden referirse a cinco grupos de síndromes:
-maníacos, depresivos, delirantes o paranoicos, episodios psicopáticos
-y estados confuso-demenciales. Por orden de frecuencia, encuéntranse
-los fenómenos delirantes o paranoicos, los síndromes maníacos, los
-síndromes depresivos, los estados confuso-demenciales y los episodios
-psicopáticos.--Suele, excepcionalmente, observarse la simulación de
-la locura en ex alienados, como también el enloquecimiento de los
-simuladores.--Las locuras simuladas carecen, generalmente, de unidad
-nosológica.
-
-El estudio de las locuras simuladas con relación a la herencia,
-antecedentes patológicos individuales, raza, edad, instrucción,
-sexo, educación, estado civil, profesión, ambiente social
-y carácter individual de los simuladores, revela algunas
-particularidades especiales, aunque no de significación clínica
-muy característica.--Sobre las modalidades clínicas de las locuras
-simuladas influyen la tendencia al menor esfuerzo, el carácter, la
-vulgarización de las formas simuladas, la imitación, la sugestión y
-otros factores de menor importancia.--Los delincuentes simuladores
-pertenecen, en su gran mayoría, a las categorías en que predominan
-los factores externos o sociales en la determinación del delito; los
-delincuentes natos dan una reducida minoría de simuladores y no tienen
-tendencias espontáneas a la simulación.
-
-Actualmente llámase "alienados delincuentes" a individuos
-psicológicamente heterogéneos, unificándolos jurídicamente por su
-irresponsabilidad penal; los verdaderos "alienados delincuentes" son
-aquéllos cuyo delito es una resultante de su locura.--La mayoría de
-los alienados comunes ha cometido actos delictuosos; en los estudios
-sobre "alienados delincuentes" sólo figuran los _procesados_, sean
-más o menos delincuentes que los alienados comunes no procesados.--El
-delito de los locos suele presentar caracteres especiales, que permiten
-una relativa presunción diagnóstica sobre el estado mental del agente;
-pero ningún signo diferencial posee valor absoluto que permita afirmar
-la simulación.--El delito de algunos alienados tiene caracteres bien
-definidos según la forma clínica de locura; en los simuladores esa
-relación es muy excepcional.--Por el simple estudio de los caracteres
-del acto delictuoso es posible descubrir la simulación de la locura en
-algunos delincuentes; pero esa posibilidad no implica una certidumbre,
-ni es generalizable a todos los casos observables en la práctica de la
-medicina forense.
-
-Los numerosos elementos que ofrece la clínica psiquiátrica para
-establecer el diagnóstico diferencial entre los delincuentes
-simuladores y los alienados delincuentes, agréganse a los datos
-obtenidos estudiando el delito en sus relaciones con la locura o la
-simulación y constituyen un conjunto de factores útiles para llegar al
-diagnóstico; pero su valor es siempre relativo, no absoluto. Por eso el
-perito puede verse precisado a recurrir a medios especiales, dirigidos
-directamente a desenmascarar la simulación.
-
-Los recursos especiales de índole astuta empleados para descubrir a los
-simuladores son variables en cada caso y pueden ser útiles. Los medios
-coercitivos y tóxicos no deben emplearse jamás. La pletismografía no es
-aplicable al diagnóstico diferencial entre la locura y la simulación.
-Cada día es más difícil el éxito de los simuladores; pero no puede
-afirmarse su imposibilidad, dada la relatividad de nuestros elementos
-de investigación y la falta de un solo carácter "patognomónico".
-
-Las dificultades médico-legales que presentan los casos de simulación
-de la locura por los delincuentes, son determinadas por las
-deficiencias de concepto y de procedimiento inherentes a los sistemas
-penales contemporáneos. En la práctica de la psicopatología forense
-son indispensables tres reformas: 1.ª. A todo delincuente supuesto
-alienado debe observársele en una clínica psiquiátrica debidamente
-organizada; 2.ª. Deben ser peritos los médicos de la clínica; 3.ª. El
-plazo para la observación será indeterminado.--La presente posición
-jurídica de los simuladores es la de los delincuentes comunes, no
-atenuada ni agravada por la simulación.
-
-Demostrado que la simulación de la locura por los delincuentes nace
-del criterio jurídico que aplica la pena según la responsabilidad
-e irresponsabilidad del sujeto, su profilaxia debe consistir en
-una reforma jurídica que la convierta en nociva para el simulador.
-Reemplazado el criterio de la irresponsabilidad del delincuente por la
-aplicación de la defensa social proporcionalmente a su temibilidad,
-la simulación de la locura tórnase perjudicial para los simuladores,
-desapareciendo de la psicopatología forense.
-
-Las leyes de la simulación en el mundo biológico (mimetismo)
-se comprueban también en la simulación de la locura por los
-delincuentes.--Existe un estrecho paralelismo entre las
-transformaciones del ambiente jurídico y la evolución de la simulación
-de la locura.--Fué desventajosa cuando la posición de los alienados
-ante la ley penal era más grave que la de los delincuentes; pasó
-a ser ventajosa cuando se reconoció la irresponsabilidad penal de
-los alienados delincuentes; será nuevamente desventajosa cuando se
-reconozca su mayor temibilidad y sobre ésta se funde la represión penal.
-
-
- V.--ENFERMEDADES QUE PUEDEN SIMULARSE
-
-El número de enfermedades que pueden simularse aumenta proporcionalmente
-a la difusión de los conocimientos médicos, entre los profanos; sus
-probabilidades de éxito disminuyen en razón directa de los adelantos
-científicos del diagnóstico médico. Cuando los médicos sabían menos, la
-simulación era fácil; actualmente es cada día más difícil.
-
-Recorriendo numerosos tratados de medicina militar y obras especiales
-sobre enfermedades simuladas, encontramos en número enorme las que se
-ha intentado simular. Para dar una idea de ello no bastaría su simple
-enumeración, y sería imposible tratar de cada una en particular[11].
-
-Como puede suponerse, muchas de esas simulaciones son muy hábiles y
-podrían despistar a más de un médico inexperto. No se trata simplemente
-de síntomas subjetivos, artificialmente provocados, cuyo origen escapa
-a la perspicacia del perito. Algunos simuladores se provocan una
-aceleración del pulso, acompañada de ligera excitación y elevación
-de la temperatura cutánea, mediante la permanencia en el recto de
-supositorios irritantes, o bien de ajo y tabaco, provocando su contacto
-una hiperemia rectal intensa acompañada de los fenómenos indicados. Más
-conocido es el recurso empleado para simular la fiebre; el simulador
-frota la cubeta del termómetro en un pliegue de la camisa y le imprime
-un movimiento de rotación sobre su propio eje; el inconveniente del
-sistema consiste en que el sujeto no puede graduar su fraude y de
-pronto tiene 45 grados que contrastan con su excelente estado general.
-Nunca olvidaremos un caso de "fiebre histérica" observada por dos
-colegas distinguidos, que demostramos ser una burda simulación.
-
-Un médico francés, Benoit, refiere los medios empleados por
-los presidiarios franceses de Nueva Caledonia para simular las
-manifestaciones del escorbuto. Se frotan los miembros inferiores con
-corteza de caoba; ésta contiene una savia ligeramente cáustica que toma
-un ligero tinte vinoso al ser expuesta al aire. Se producen los edemas
-mediante ligaduras aplicadas en los miembros y sobre las partes así
-edematizadas provocan la aparición de manchas equimóticas, golpeándose
-con una muñeca de lienzo llena de sal o arena mojada; frótanse
-fuertemente las encías con la misma corteza y las hacen sangrar
-pinchándolas con una aguja. (Slocker).
-
-La midriasis suele ser frecuentemente simulada mediante instilaciones
-de atropina; la simulación de la miosis, por la eserina y otros
-constrictores pupilares, es muy rara. Las conjuntivitis suelen ser
-provocadas o mantenidas mediante la irritación artificial de la
-conjuntiva; algunas veces se emplean substancias que obran física o
-químicamente.
-
-Es conocidísimo el caso de un simulador cuya conjuntivitis no cedía
-a ningún tratamiento; habiéndole aislado y maniatado para evitar su
-fraude, descubrióse que mantenía su afección aplicando el ojo durante
-horas junto al agujero de la cerradura, donde la corriente de aire frío
-se encargaba de satisfacer su propósito. Mencionan todos los autores la
-provocación de conjuntivitis mediante el contagio voluntario del pus
-blenorrágico. Marshall observó una verdadera epidemia de estos casos
-en soldados ingleses que deseaban obtener su licencia. Se refieren
-casos de cataratas provocadas mediante la introducción de agujas muy
-finas hasta el cristalino; Gavin observó nueve casos en un mismo
-cuerpo de lanceros. Las otorreas suelen simularse introduciendo miel,
-queso blando, jugos animales o vegetales, sangre, etc., en el conducto
-auditivo externo; otras veces son provocadas introduciendo cuerpos
-extraños.
-
-Las hemoptisis y las hematemesis suelen ser simuladas, especialmente
-por neurópatas que desean preocupar a sus médicos. Conocimos una
-enferma que se mordía la mucosa interior de los labios y mejillas,
-acumulaba sangre en la boca, y luego, mezclada con mucosidades, la
-esputaba, simulando violentos accesos de tos; bastó indicarle que su
-fraude era conocido para suprimir los esputos de sangre. La hematemesis
-simúlase por análogos procedimientos, tragando la sangre y vomitándola
-en seguida. Muchos enfermos consiguen fácilmente hacer sangrar sus
-encías o muelas cariadas, pretendiendo que la sangre viene de la
-garganta.
-
-Las simulaciones de la ictericia son conocidas de antigua fecha. Las
-más burdas consisten en mojar el cuerpo con soluciones colorantes.
-Fumando tabaco macerado en aceite de coco al que se añade el fósforo
-de una cerilla se obtienen perturbaciones generales, color ictérico
-de la piel y de las conjuntivas; este ardid, recordado por Benoit,
-es un verdadero envenenamiento por el fósforo. Más ingenioso es el
-que describe Slocker; consiste en colocar en la axila una compresa de
-algodón empapada en vinagre y espolvoreada con azafrán, previamente
-sumergido en aquel líquido durante algunas horas; hecha la aplicación,
-el individuo se acuesta, provoca una abundante transpiración,
-apareciendo pronto un color amarillento en todo el cuerpo, inclusive en
-las conjuntivas. Un médico nos refiere haber observado, durante mucho
-tiempo, un sujeto que se quejaba de tener las manos amarillentas; para
-curar de su inexplicable enfermedad visitó sucesivamente a numerosos
-médicos, siguiendo sus prescripciones con puntualidad. Súpose después
-que se teñía las manos con solución muy diluida de ácido pícrico,
-ignorándose el motivo que pudiera inducirle a persistir en tan original
-simulación.
-
-La introducción de riñones u otros órganos de animales pequeños en
-la nariz, ha servido para simular pólipos nasales; el ozena simúlase
-introduciendo algodones embebidos en substancias fétidas o fragmentos
-de substancias orgánicas en putrefacción.
-
-Los autores de dermatología recuerdan que la tiña favosa suele ser
-simulada quemando con ácido nítrico una zona de cuero cabelludo. Un
-profesor nos dijo conocer a un joven que por ese procedimiento eludió
-un compromiso de matrimonio.
-
-Podríamos continuar indefinidamente, si quisiéramos detallar todas las
-formas de fraude empleadas por el hombre para obtener las facilidades
-concedidas al enfermo en los pueblos civilizados. Es indudable que
-las enfermedades simuladas se desconocían y se desconocen en aquellos
-pueblos donde, con fines selectivos, se mata a los enfermos; allí sólo
-se concibe con fines de suicidio.
-
-Como complemento de esta reseña de la simulación de estados
-patológicos, sólo puede agregarse que el hombre, en la lucha por
-la vida, puede verse obligado a simular la muerte, negación de la
-vida misma. Esa simulación puede ser física; otras veces la muerte
-es simulada, desde el punto de vista legal solamente, gracias a la
-ocultación o desaparición del supuesto muerto; estos casos no son
-raros en derecho civil y su importancia es grande. En la literatura
-este recurso suele ser empleado con frecuencia para crear posiciones
-inesperadas e interesantes; "La muerte civil" ha dado tema a un drama
-harto conocido.
-
-
- V.--SIMULACIÓN DE LA SALUD
-
-Complemento indispensable del estudio de las enfermedades simuladas es
-el de la _simulación de la salud_, por sujetos verdaderamente enfermos,
-o sea la disimulación de la enfermedad. Su objetivo se comprende
-fácilmente: cuando el estar enfermo determina una situación de
-inferioridad en la lucha por la vida, el sujeto recurre a la simulación
-de la salud.
-
-En la vida ordinaria es frecuentísima. Las reglas de la más simple
-urbanidad la imponen en el trato de gentes; pocas personas habrá que
-nunca hayan disimulado una dolencia de poca monta, para recibir con
-la sonrisa en los labios a un amigo o amiga estimada. Se asiste a
-tertulias disimulando una cefalalgia, a un banquete disimulando una
-dispepsia o una colitis, a una cita amorosa disimulando una cistitis
-o una uretralgia. Muchos lectores habrán disimulado en su juventud
-alguna enfermedad que reputaban vergonzosa, hasta que la intensidad de
-los síntomas los obligó a denunciarse al médico y a su propia familia.
-
-Hemos visto un caso de impotencia psíquica que involucraba una doble
-simulación. Un joven contrajo matrimonio con una señorita casi
-interesante; sufrió durante varias semanas de impotencia psíquica,
-siéndole imposible cumplir sus deberes de marido. En los primeros días
-la esposa simuló, ante la familia, dolores y molestias que atribuía
-a las contingencias de su nuevo estado; el esposo, por su parte,
-disimuló su flaqueza haciendo picarescas alusiones a sus transportes
-conyugales. Pero al cabo de cierto tiempo consideraron improrrogables
-ciertos deberes, consultando a un médico. El pobre esposo trató de
-simular una neurastenia, atribuyéndole su impotencia; fácilmente se le
-hizo desistir de su irrisoria simulación, demostrándole tratarse de una
-simple inhibición psíquica, curada tras breve tratamiento, con visible
-regocijo de los cónyuges.
-
-En la lucha entre los sexos, son frecuentes las disimulaciones de
-enfermedades. Hombres y mujeres, en vísperas del matrimonio, suelen
-disimular cuidadosamente sus enfermedades, temerosos de perder un
-buen partido. Muchas veces el médico se ve precisado a ser cómplice
-de esas disimulaciones, pues consultado sobre el estado de salud de
-los novios el secreto profesional le obliga a no revelar los males
-de que los asiste. Una joven, durante las primeras visitas de su
-prometido, padecía de terribles cefalalgias; durante horas la joven
-sufría en silencio sus dolores, simulando una jovialidad que, de rato
-en rato, desaparecía para dar lugar a muecas irreprimibles y a alguna
-lágrima. Más tarde, cuando la confianza sobrepúsose a la tiranía de la
-etiqueta, confesó sus simulaciones, agregando que obedecían al temor de
-ser abandonada si la hubiesen sospechado portadora de males mayores que
-los verdaderos.
-
-Todo médico ha visto enfermos disimulando sus dolencias para abandonar
-la cama o conseguir la supresión de una dieta desagradable. Otros se
-dicen convalecientes para volver a tareas habituales que la enfermedad
-les obliga a descuidar. Entre los enfermos cuya asistencia impone el
-aislamiento o la reclusión, suelen observarse disimulaciones para
-apresurar la vuelta al seno de la familia y de la sociedad.
-
-Disimulan sus enfermedades cuantos están obligados a probar que
-gozan de perfecta salud para ser admitidos en un establecimiento o
-corporación, o para aspirar a ciertos empleos; nunca faltarán médicos
-complacientes que se hagan cómplices activos de estas disimulaciones,
-expidiendo certificados falsos. Entre esas simulaciones de la salud
-existe un grupo especial que recientemente ha alcanzado extraordinaria
-importancia en medicina forense.
-
-El desarrollo de las instituciones de seguros sobre la vida
-ha producido formas especiales de simulación para explotarlas
-fraudulentamente. Sujetos poco escrupulosos aseguran en su favor
-la vida de parientes enfermos; rara manifestación de la lucha por
-la existencia, cuyo estudio agregaría un capítulo interesante a la
-psicopatología de los parásitos sociales.
-
-El número de estas disimulaciones para explotar el seguro es alarmante;
-han sido objeto de estudio especial en el "Primer Congreso de los
-médicos de las Sociedades de seguros", celebrado en Bruselas en
-Septiembre de 1899. Fundándose en estadísticas precisas, Weir Manton
-demostró el aumento de las disimulaciones por estos dos hechos: 1.º.
-La mortalidad de los asegurados durante los dos o tres primeros años
-siguientes a la celebración del contrato es mucho mayor que en los seis
-o siete años posteriores; 2.º. La mortalidad en las diversas formas de
-seguro es inversamente proporcional al monto de las primas; los seguros
-con primas menores son, proporcionalmente, más nefastos que los seguros
-con primas que aumentan con el transcurso del tiempo.
-
-Desde el punto de vista médico legal, en esos casos sólo hay verdadera
-simulación de la salud cuando el sujeto conoce su enfermedad; si la
-ignora no hay disimulación de enfermedad, sino simple desconocimiento,
-y su fraude involuntario no podría legalmente considerarse como
-delito. En tales casos suele tratarse de una víctima de la avaricia
-de sus parientes o amigos, informados por el médico de un pronóstico
-desconocido por el enfermo.
-
-
- VII.--CONCLUSIONES
-
-Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el principio
-común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como todos ellos,
-simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha por la vida.
-Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la beneficencia,
-eludir el servicio militar y la simulación de la locura para obtener la
-irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la ley general que
-comprende a todos los fenómenos de simulación.
-
-
- NOTAS:
-
-[10] Estas opiniones acaban de ser confirmadas por el _movimiento
-eugenista_, rápidamente difundido.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-[11] Se simulan defectos físicos, estados patológicos generales y
-enfermedades constitucionales; inaptitud física, debilidad general,
-miseria orgánica, anemia. Síntomas aislados: fiebre, hiperemia,
-dolores vagos o localizados, cefalalgia, neuralgias, escrófula,
-escorbuto. Enfermedades nerviosas: epilepsia, histerismo, sonambulismo,
-catalepsia, córea, temblores convulsivos, rabia, tétanos, parálisis.
-_Enfermedades mentales._ Enfermedades de la vista: de la agudeza, del
-campo visual, de acomodación, de percepción, midriasis hipermetropía,
-miopía, ambliopía, amaurosis, hemeralopia. Enfermedades del aparato
-auditivo: sordera, supuraciones. Aparato digestivo y anexos: saburra
-gástrica, disfagia, gastralgia, enteralgia, vómitos, hematemesis,
-enterorragia, hemorroides, cólicos, diarrea, hernia. Aparato
-respiratorio y anexos: pólipos, ozena, epistaxis, tos, hemoptisis,
-tuberculosis, asma, tartamudez, mutismo, afonía, sordomutismo.
-Circulatorias, torácicas, y raquídeas: desviaciones del raquis,
-palpitaciones, síncope. Génito-urinarias: uretritis, estrecheces,
-chancro, varicocele, hidrocele, espermatorrea, incontinencia, cálculos,
-cólicos nefríticos, hematuria, albuminuria, glicosuria. Piel: tiñas
-diversas, erisipela, erupciones vesiculosas y pustulosas, sarna,
-pénfigo, erupciones papulosas, manchas y coloraciones anormales;
-cianosis, úlceras, escrófulas, flemones, bocio. Aparato locomotor:
-claudicación, contracturas, deformidades y desviaciones de los
-miembros. Se simulan heridas y traumatismos de toda clase, siendo muy
-grande su importancia en medicina legal. No son raras las mutilaciones
-voluntarias, que se simulan producidas accidentalmente.
-
-
-
-
- =Cap. VI.--Evolución de la simulación en las sociedades humanas=
-
- I. Criterio sociológico para abordar su estudio.--II. Evolución
- de la lucha por la vida entre los hombres.--III. Evolución de los
- medios violentos y fraudulentos en la lucha por la vida.--IV.
- Disminución regresiva de la simulación en las sociedades humanas.
-
-
- I.--CRITERIO PARA ABORDAR SU ESTUDIO
-
-Partimos de esta base, ya cuidadosamente cimentada: la simulación
-es un medio fraudulento de lucha por la vida. En este capítulo
-determinaremos su evolución, estudiándola entre los medios fraudulentos
-en general, como forma de lucha opuesta a los medios violentos. Para
-ello comenzaremos examinando brevemente la evolución de la lucha por la
-vida entre los hombres; y ésto nos impone fijar previamente el criterio
-sociológico con que entraremos a ese examen.
-
-La sociología es una de las disciplinas científicas más tardíamente
-desarrolladas; correspondiéndole estudiar fenómenos muy complicados,
-su constitución ha sido posterior a otras que se ocupan de problemas
-menos complejos. No se ha llegado todavía a fijar definitivamente el
-pensamiento de los estudiosos acerca de sus criterios fundamentales.
-Como observara, con su habitual clarividencia, A. Loria, (en la
-"_Rivista di Sociología_"), esta ciencia necesita cierta unidad de
-criterio que sirva de espina dorsal a las investigaciones que se
-realicen; sólo así evitará el error cometido por las ciencias que
-estudiaron determinados grupos de fenómenos sociales: partiendo de
-puntos de vista previos, han producido conclusiones unilaterales.
-Por esto mismo, Kidd considera llegada la hora de que las ciencias
-sociales busquen el "substratum" común de todas, sobre el cual deben
-desenvolverse sinérgicamente.
-
-Las doctrinas de Juan Jacobo han caído definitivamente; el "Contrato
-social" está amortajado. De nada sirven las amalgamas de Fouillée,
-pretendiendo armonizar el contractualismo de Rousseau con el
-organicismo de Spencer. Éste, por su parte, ha trazado el camino a la
-escuela biosociológica, mediante su seductora síntesis, encaminada a
-establecer la concordancia entre la constitución y las leyes de los
-agregados sociales y las de los agregados orgánicos en general. Se le
-ha objetado, fundadamente, que si fuera exacta la concepción de la
-sociedad como organismo, la sociología no tendría motivos para existir
-como ciencia autónoma; los fenómenos sociales, aun los más complejos,
-deberían explicarse mediante simples aplicaciones de las leyes
-biológicas fundamentales.
-
-Sin duda, la teoría orgánica es cómoda y seductora; pero la observación
-del conjunto de los fenómenos sociales la revela insuficiente, pues se
-observan en ellos caracteres propios que los diferencian con claridad
-de los biológicos. Es innegable que el factor biológico entra, en vasta
-proporción, en todo fenómeno social; pero también lo es que éste posee
-caracteres específicos, no encontrados en el mundo biológico. En la
-vida social existe un nuevo elemento, propio y exclusivo de la especie
-humana; un hecho fundamental diferencia al hombre de las demás especies
-animales: mientras éstas, en general, viven subordinadas a los medios
-de existencia que les ofrece, espontáneamente, la naturaleza, el hombre
-puede producir, artificialmente, sus medios de vida. La evolución y
-prosperidad de los grupos sociales depende, en mucha parte, del grado
-de desenvolvimiento de su capacidad productiva.
-
-Ése es el fenómeno verdaderamente humano, verdaderamente social; ese
-factor, integrándose progresivamente, determina diferencias entre
-los fenómenos biológicos y los sociales. El análisis genético y
-evolutivo de la vida social, revela que las condiciones económicas de
-los agregados humanos, representadas por su capacidad de producción,
-constituyen el _substratum_, buscado en vano por Kidd, sobre el cual se
-desenvuelven los fenómenos que estudia la sociología. Este concepto,
-entrevisto por varios historiadores y sociólogos, fué concretamente
-formulado por Marx, que ensayó algunas aplicaciones históricas;
-recientemente, numerosos escritores han seguido análogos rumbos, el
-economista liberal De Molinari entre otros. En Italia, por obra de
-Loria, esta concepción ha adquirido unidad y método, fijándose en
-vigorosos estudios sobre "las bases económicas de la constitución
-social". Sintéticamente podría enunciarse así: Las instituciones
-que constituyen la superestructura social se arraigan, florecen
-y evolucionan sobre las instituciones económicas, cuya evolución
-es la causa principal (no siempre directa ni exclusiva) de las
-transformaciones sociales.
-
-Espíritus estrechos pretenden que esta concepción tiende a identificar
-la sociología con la economía política. Pero se ha observado, con
-razón, que esta última es una ciencia particular, y analiza los
-fenómenos e instituciones económicas en sí mismas, estática y
-dinámicamente; la sociología sobre base económica es, en cambio, una
-ciencia general que observa los fenómenos e instituciones económicas
-en sus relaciones con el conjunto de la vida social, abarcando otros
-fenómenos e instituciones que son, por su parte, objeto de estudio
-para ciencias particulares. Entre ambas existe la relación de la
-parte al todo, relación que también existe con cada una de las otras
-ciencias sociales. En la determinación de la resultante final la
-economía política entra en proporción importante; pero ello no implica
-confusión, como no la hay entre la osteología y la anatomía cuando se
-afirma que el esqueleto es el sostén fundamental del organismo.
-
-Vemos, pues, frente a la teoría biosociológica, al organicismo
-spenceriano, extremado por los antropo-sociólogos y los partidarios
-del "darwinismo social", esta nueva concepción, más científica:
-la económico-sociológica. Llamada, impropiamente, por algunos,
-"materialismo histórico" o "materialismo económico", "economismo
-histórico", "teoría económica de la historia", etc., esta doctrina es
-compartida actualmente por un núcleo selectísimo de sociólogos. Lo más
-importante es que ella es aceptada de hecho por casi todos los que se
-proponen contradecirla.
-
-Aunque este es nuestro criterio, las conclusiones a que llegaremos
-pueden aceptarse por cuantos observan bajo distinto prisma la vida
-social, pues no se oponen a las demás teorías sociológicas.
-
-
- II.--EVOLUCIÓN DE LA LUCHA POR LA VIDA ENTRE LOS HOMBRES
-
-El principio de la lucha por la vida, y la consiguiente selección
-de los mejor adaptados, domina soberano en la evolución del mundo
-biológico; las justas atenuaciones que está sufriendo ese concepto
-por los estudios de la escuela neo-lamarckista, no conmueven, en lo
-fundamental, el sólido esqueleto de la doctrina de Darwin.
-
-Pero en la evolución del mundo social, las condiciones de la lucha
-por la vida son modificadas por el incremento de un factor propio de
-la especie humana; la capacidad de producir medios de subsistencia
-determina la formación de un ambiente artificial (económico) dentro del
-ambiente natural (cósmico) y modifica sensiblemente las condiciones de
-lucha por la vida entre los hombres.
-
-Esta idea, clara y definida, es, sin embargo, combatida por exagerados
-discípulos de Darwin; la culpa no es del genial naturalista de
-Schrewbury, sino de los que complican en esto su nombre. Pocas
-doctrinas han logrado imponerse tan rápidamente como las darwinistas;
-pero pocas han sido objeto de más torcidas interpretaciones por parte
-de sus enemigos, y aun de algunos de sus partidarios.
-
-Las aplicaciones que de ellas pretende hacer la escuela sociológica
-llamada "darwinismo social", son exageradas; se olvida que el
-fenómeno biológico entra en la determinación del fenómeno social,
-pero no lo constituye por completo, pues éste es más complejo. Sus
-partidarios constituyen la extrema izquierda del organicismo. Algunos
-sociólogos--Novicow, Lilienfeld y otros--han llegado a convencerse de
-la identidad absoluta entre los agregados orgánicos y los agregados
-sociales, entre organismo y sociedad; han excedido a Spencer, no
-concediendo siquiera que las sociedades sean superorganismos.
-
-Consecuentes con sus premisas, los sociólogos representantes de esa
-tendencia sostienen que la lucha por la vida es la ley superior de
-la evolución en los agregados sociales, en la misma forma que en la
-evolución de los agregados orgánicos. El progreso de la especie
-vendría a ser un resultado del conflicto permanente en que viven los
-individuos entre sí, los individuos y los agregados sociales, los
-agregados entre sí.
-
-Ese criterio, tomado en su expresión absoluta, no es verdadero, no
-corresponde a la realidad, tal como la observamos. Estudiando la
-evolución de los grupos sociales, se ve que frente al principio de
-antagonismo, encarnado aisladamente en la conocida máxima de Hobbes,
-aparece y se desarrolla progresivamente otro principio compensador,
-el principio de la solidaridad social, fundado en la utilidad de la
-asociación para la lucha por la vida.
-
-En ninguna mente que ha llegado a comprender el hecho natural de la
-evolución de las especies, cabe la idea de suponer que la asociación y
-la solidaridad aparecen inesperadamente en la evolución de la especie
-humana, como si un _fiat_ misterioso interviniera para modificar su
-curso; ellas tienen sus manifestaciones rudimentarias en el reino
-vegetal, se definen claramente en las especies animales llegadas a
-cierta etapa evolutiva, y, por fin, asumen importancia mayor en la
-evolución humana, influyendo sobre las condiciones de desenvolvimiento
-de la lucha por la vida, su principio antagonista.
-
-Sin desconocer, pues, que la lucha por la vida preside la evolución
-biológica, sabemos que ella se atenúa y modifica toda vez que las
-especies animales adquieren la aptitud para vivir en sociedad; este
-fenómeno, representado en la esfera psicológica por el desarrollo
-del sentimiento de solidaridad social, determina una superioridad de
-la especie en que se produce. Houssay ha demostrado el hecho en la
-_Revue Philosophique_; aun negando que Ésa sea la causa determinante
-de la prosperidad de una especie, es fuerza reconocer que ambos
-hechos son paralelos y están íntimamente ligados. Una especie animal
-puede considerarse tanto más "civilizada" cuanto más complejas son
-las industrias que practica; esa intensificación de la actividad de
-la especie es la prerrogativa de los animales capaces de asociarse
-constituyendo una "sociedad", que Espinas define: la cooperación
-permanente que se prestan, para una misma acción, individuos separados.
-En la imposibilidad de extendernos sobre este punto, bástenos recordar,
-otra vez, los excelentes estudios de De Lanessan; ellos demuestran
-el desarrollo creciente, en la vida biológica, del principio de la
-asociación, fundado en la cooperación y la solidaridad, frente al
-principio de la lucha, fundado en el antagonismo. El hecho es claro
-para quien observe el conjunto general de los fenómenos, sin descender
-a sutilezas que aparentemente pueden contrariar, sin anularlas nunca,
-el valor de las leyes generales.
-
-Si eso ocurre en otras especies, en la humana la asociación para lucha,
-con su correspondiente solidaridad social, alcanza un desarrollo aun
-más importante, modificando las manifestaciones de la lucha por la
-vida. Este principio, predominante en la evolución de muchas otras
-especies, atenúase gradualmente en la evolución de las sociedades
-humanas. Los datos de la biología pierden parte de su valor cuando son
-aplicados a los fenómenos sociales; y aun cuando se aceptara considerar
-a la sociedad como un organismo--por comodidad más bien que por
-rigurosa analogía--deberían evitarse algunos errores difundidos por los
-partidarios del "darwinismo social".
-
-"Los discípulos del gran naturalista inglés,--dice
-Colajanni,--falseando o exagerando sus enseñanzas, no vacilaron en
-transportar la ley de lucha por la vida del terreno biológico al
-de la sociología; pero conviene agregar que la adulteración de los
-principios del maestro no se debe a los naturalistas, sino más bien a
-historiadores, economistas, filósofos y moralistas, que, si no deben
-calificarse de incompetentes, pueden, por lo menos, considerarse
-sospechosos. De esas extravagancias ultradarwinistas dan ejemplo
-los epígonos, que llegan hasta afirmar, con Hellwald, que todas las
-representaciones psicológicas del mundo y de la vida son igualmente
-exactas y justas, teniendo razón todo el mundo, pues todos luchan
-por la vida. Semejantes exageraciones, mezcladas por algunos con
-sofismas de Hegel, sobre la glorificación de la guerra y de la fuerza
-brutal, dan al moderno "darwinismo social" un carácter de sectarismo
-científico, que le ha valido críticas muy severas, especialmente de
-Tarde.
-
-Se impone señalar frente al principio de la lucha por la vida, el
-desarrollo de ese otro que aparece ya en las especies animales más
-prósperas. Rudimentario en las primeras etapas de la asociación
-humana, por la escasez de los medios de subsistencia naturales y el
-insuficiente desarrollo de la producción artificial, tiende a adquirir
-cada vez mayor importancia y se acrecienta en las formas superiores de
-civilización.
-
-Las doctrinas organicistas de Spencer y Schaffle no contradicen, en
-rigor, las nociones expuestas; si hay _aparente_ contradicción entre
-ellas, basta un examen despreocupado para llegar a establecer su
-concordancia _real_. El error está en los discípulos, según esa ley
-fatal que lleva siempre a los secuaces más lejos de donde quieren los
-maestros; así encontramos a Lilienfeld, Worms[12], Ammond, Novicow y
-otros, empeñados en exageraciones insostenibles, que han dado más vigor
-a la tendencia contraria, representada por espíritus como Loria, Tarde,
-Krauz, Stein, Asturaro, Krusinsky, Colajanni, Ardigó, Vanni, Ferri, De
-Greef, Groppali y muchos más.
-
-Por otra parte, no es nueva la doctrina que niega a la lucha por la
-vida el primado en la evolución de las sociedades humanas. El mismo
-Russell Wallace--el más darwinista de los darwinistas,--al estudiar la
-selección natural, reconocía que "al pasar el dintel de la humanidad,
-la ley de lucha por la existencia debe ceder el cetro a alguna otra ley
-superior"; esta opinión es recordada a menudo por los adversarios del
-darwinismo social. Si la solidaridad en la asociación para la lucha es
-el primer requisito de la prosperidad de una especie, es natural que
-la encontremos sumamente desarrollada en la especie más próspera, más
-evolucionada de toda la escala zoológica: el hombre. Todo lo que se
-sabe de prehistoria y etnografía autoriza a pensar que el hombre jamás
-vivió aislado de sus semejantes, o luchando permanentemente contra
-ellos; Robinson Crusoé es un símbolo novelesco del individualismo _à
-outrance_, pero no representa una forma posible de existencia humana.
-La autonomía absoluta, solamente posible en las condiciones de vida del
-personaje creado por Daniel de Föe, sobre ser un absurdo, sería la más
-insufrible de las desdichas para el hombre sano. En la soledad de su
-prisión, Silvio Pellico pudo establecer buena amistad con las arañas,
-pero le alentaba la esperanza de volver algún día a la sociedad de sus
-semejantes.
-
-Sea como fuere, el estado normal del hombre es la vida en sociedad.
-
-La organización de los primeros agregados sociales ha sido una
-espontánea adaptación colectiva a las condiciones del medio.
-Escaseando los medios de subsistencia, el agregado social los produjo
-artificialmente; ese aumento de capacidad productiva fomentó la
-asociación para la lucha, imponiendo las primeras divisiones del
-trabajo social y la escisión de la sociedad en clases. La lucha,
-atenuada gradualmente, ha persistido; se encuentra subordinada a
-la insuficiente capacidad productiva del hombre, que no permite la
-satisfacción ilimitada de las necesidades individuales.
-
-Las condiciones actuales de lucha por la vida entre los hombres no son
-eternas. Todo induce a creer que la asociación de los individuos para
-luchar contra la naturaleza, haciéndola más productiva, es condición
-esencial para el incremento de los agregados humanos y tiende a
-aumentar la solidaridad entre los individuos del grupo, entre los
-grupos de la raza y entre las razas de la humanidad.
-
-Este principio es tan natural como el otro. Nace de la conveniencia de
-asociar las fuerzas individuales para intensificar el trabajo social;
-es la tendencia a obtener un máximum de bienestar con el menor esfuerzo
-posible; y éste, en nuestro entender, es el objetivo supremo de todas
-las voliciones humanas.
-
-A esta manera de pensar conduce la ley de evolución según la menor
-resistencia, ley que es universal. Preferimos este criterio al que
-subordina la atenuación de la lucha por la vida a causas morales
-metafísicas, como ser el crecimiento progresivo del "altruísmo",
-concebido como vaga antítesis del "individualismo" no obstante ser su
-forma más elevada y perfecta.
-
-Podemos, en definitiva, afirmar: en las sociedades humanas se
-atenúa progresivamente la lucha por la vida, al mismo tiempo que se
-intensifican los resultados de la asociación para la lucha contra la
-naturaleza.
-
-He aquí representadas en un sencillo cuadro gráfico las ideas que
-acabamos de exponer. (_Diagrama 1._)
-
-1.º. La estática social, en cada momento de la evolución de los
-agregados humanos, es la resultante de la combinación del antagonismo
-social (inherente a la lucha por la vida), y la solidaridad social
-(inherente a la asociación para la lucha).
-
-2.º. La dinámica social, en el movimiento de la evolución, está
-representada por un desarrollo creciente de la asociación para la
-lucha, equilibrado por una atenuación progresiva de la lucha por la
-vida.
-
-
- III.--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS VIOLENTOS Y FRAUDULENTOS
- DE LUCHA POR LA VIDA
-
-Establecido que la lucha por la vida entre los hombres se atenúa por el
-desarrollo de la asociación para la lucha, examinemos cómo se produce
-ese fenómeno.
-
-La lucha por la vida resulta de la acción combinada de los medios
-violentos y fraudulentos usados por los hombres para luchar,
-aisladamente o en grupos.
-
- [Ilustración: DIAGRAMA I--LUCHA POR LA VIDA EN LA EVOLUCIÓN SOCIAL.]
-
-Si la intensidad de la lucha disminuye, debe disminuir la intensidad
-de los medios requeridos para ella. En otras palabras, a medida que
-disminuye la resistencia, debe disminuir la cantidad de energía
-empleada. En un ambiente social primitivo, donde la producción es
-escasa e insuficiente, la lucha por la vida es más intensa contra la
-naturaleza, siendo mayores los esfuerzos que debe hacer el individuo
-para sobrevivir. En cambio, cuando en los agregados humanos aumenta la
-capacidad de producción, el bienestar medio se eleva, la asociación
-para la lucha se organiza, y los individuos necesitan desplegar menos
-esfuerzos para vivir en condiciones de mayor bienestar.
-
-Cuando las resistencias de la lucha equivalen a cien, el individuo
-desarrolla medios de lucha que representan un esfuerzo igual a cien;
-cuando la asociación atenúa la lucha en un treinta por cien, los medios
-de lucha empleados sólo ascienden a setenta. Esta noción es simple;
-aumenta su sencillez explicándola en forma numérica.
-
-Pero en esa atenuación de los medios de lucha se establecen diferencias
-cualitativas. La violencia y el fraude no siguen el mismo curso, ni
-se modifican caprichosamente. En los agregados sociales primitivos
-los medios violentos predominan en la lucha por la vida sobre los
-astutos; basta pensar que la violencia es correlativa del sentimiento
-de antagonismo, propio de agregados donde la lucha es mayor; el freno a
-la violencia es el sentimiento de solidaridad social, correlativo de la
-asociación para la lucha.
-
-En la evolución humana el antagonismo se atenúa y la asociación
-aumenta; con ésta crece la solidaridad, disminuyendo los medios
-violentos de lucha por la vida, sustituidos por medios fraudulentos; o,
-como suele decirse, "la violencia se transforma en fraude".
-
-Prueba de ello encontramos en la evolución del delito. Este ejemplo
-es expresivo; en último análisis, el delincuente es un sujeto que, en
-la lucha por la vida, ha excedido los límites fijados por la ética
-del medio social en que actúa. Sin entrar en otras consideraciones,
-superfluas para nuestro objeto, damos por demostrada esa evolución
-de la delincuencia, enviando al lector a los estudios especiales de
-Ferri, Sighele, Tarde, Ferrero, Niceforo y otros. El hecho es ése;
-poco importa que ese aumento se considere absoluto, relativo a la
-delincuencia violenta, o un resultado de una transformación del delito
-violento en fraudulento. El hecho existe, es indudable.
-
-Podemos formular un principio general. _En relación a la lucha por
-la vida_, los medios violentos tienden a disminuir, y los medios
-fraudulentos tienden a aumentar. Hay sustitución de la violencia por el
-fraude, o bien transformación de aquélla en éste.
-
-Pero, según hemos visto, la intensidad de la lucha por la vida no es
-constante; atenúase progresivamente. Podemos, pues, formular este otro
-principio, más complejo pero igualmente exacto:
-
-_Relativamente a la evolución social_ los medios violentos de lucha
-tienden a atenuarse; los fraudulentos (aumentando siempre con relación
-a los violentos) tienden a un aumento absoluto mientras predomina la
-lucha, pero disminuyen cuando comienza a predominar la asociación.
-
-Un cuadro gráfico dará expresión más tangible a estas ideas sobre la
-evolución de los medios violentos y fraudulentos en la lucha por la
-vida, en su doble concepto absoluto y relativo. (_Diagrama II._)
-
-Sólo cabe repetir que _la simulación es uno de los medios fraudulentos
-de lucha por la vida; su evolución se involucra en la del grupo de los
-medios fraudulentos_.
-
- [Ilustración: DIAGRAMA II--EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE
- LUCHA POR LA VIDA.]
-
-
- IV.--DISMINUCIÓN REGRESIVA DE LA SIMULACIÓN EN EL PORVENIR
-
-Es llegado el momento de ensayar una recapitulación sintética, antes de
-formular las últimas conclusiones.
-
-Hemos analizado el valor de todos los fenómenos de simulación, usados
-como medios de lucha por la vida para adaptarse a las condiciones
-del medio. Con ese objeto procuramos reconstruir la filogenia de la
-simulación, estudiándola desde sus formas rudimentarias, donde aparece
-como fenómeno casual, desprovisto de rol selectivo; la vimos luego
-desempeñar una función selectiva importante, siendo todavía un fenómeno
-inconsciente; en etapas superiores de la vida orgánica la encontramos
-ya conscientemente usada por el simulador con fines útiles; ella nos
-apareció por fin, no solamente consciente sino también voluntaria.
-Desde sus manifestaciones en el mundo inorgánico pasamos a las del
-mundo orgánico y de la vida social.
-
-Hemos visto que la simulación es uno de los principales medios
-fraudulentos de lucha por la vida, incluyéndose, por consiguiente,
-su evolución en la de todos los fenómenos de este grupo. Y, llegados
-a formular un juicio respecto de su evolución en la especie humana,
-podemos confiar en el método seguido y en el criterio con que ha sido
-aplicado.
-
-La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión
-creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos.
-Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de
-antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si
-llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la
-asociación para la lucha contra la naturaleza?
-
-No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles
-sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los
-mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres
-sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven
-la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que
-no excluyan la verdad y la justicia.
-
-El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia
-social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a
-creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo
-ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la
-lucha.
-
-¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas?
-
-Felices los hombres que puedan preocuparse de _ser_ y olvidarse de
-_parecer_; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en
-perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la
-verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse
-correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus
-hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy
-de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de
-vivir en perpetuo engaño recíproco.
-
-
- V.--CONCLUSIONES
-
-De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han
-disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la
-vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de
-organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres
-a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a
-disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.
-
-
- NOTAS:
-
-[12] En su excelente _Philosophie des sciences sociales_,
-demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos
-organicistas.--(Nota de la 3.ª edición).
-
-
-
-
- =Conclusiones sintéticas=
-
-I.--Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe
-entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para
-esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de
-protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más
-explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos
-medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con
-medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la
-especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la
-simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un
-resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la
-lucha se desenvuelve.
-
- * * * * *
-
-II.--En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
-representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
-generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
-de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
-sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
-desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
-simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
-el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
-voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
-animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
-condiciones de lucha por la vida.
-
- * * * * *
-
-III.--En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples
-aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre
-adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un
-franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones
-correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale
-a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de
-especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su
-personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para
-adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en
-que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para
-simular.
-
- * * * * *
-
-IV.--El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta
-al medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de
-la psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética
-del carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
-
-En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
-la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
-clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
-tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
-humanos".
-
-Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
-diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
-intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
-medios de lucha.
-
-Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
-indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
-del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
-característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
-lucha por la vida.
-
-Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
-En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
-la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
-surge sobre fondo patológico.
-
-Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
-los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
-principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
-los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
-simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
-
-Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
-una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
-harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
-constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
-adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
-de una modalidad psíquica especial.
-
- * * * * *
-
-V.--Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el
-principio común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como
-todos ellos, simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha
-por la vida. Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la
-beneficencia, eludir el servicio militar y la simulación de la locura
-para obtener la irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la
-ley general que comprende a todos los fenómenos de simulación.
-
- * * * * *
-
-VI.--De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han
-disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la
-vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de
-organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres
-a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a
-disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.
-
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-VIDA ***
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