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-The Project Gutenberg EBook of Fábulas y cuentos en verso, by María Goyri
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you
-will have to check the laws of the country where you are located before
-using this ebook.
-
-Title: Fábulas y cuentos en verso
- Selección
-
-Compiler: María Goyri
-
-Release Date: December 16, 2020 [EBook #64058]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
- images generously made available by The Internet
- Archive/Canadian Libraries)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FÁBULAS Y CUENTOS EN VERSO ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se
- han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar.
-
- * Se ha respetado la ortografía del original impreso pero se han
- puesto tildes a las mayúsculas.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- * Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final
- del libro.
-
- * Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente para no
- interrumpir un poema.
-
-
-
-
- FÁBULAS Y CUENTOS
- EN VERSO
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE
- DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
- TOMO I
-
- FÁBULAS
- Y CUENTOS
- EN VERSO
-
- SELECCIÓN HECHA POR
- MARÍA GOYRI DE MENÉNDEZ PIDAL
- _Dibujos de F. Marco._
-
-
- _MADRID, MCMXXII_
- INSTITUTO-ESCUELA
- JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS
-
-
-
-
-TIPOGRAFÍA DE LA “REVISTA DE ARCHIVOS”, OLÓZAGA, 1, MADRID
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ADVERTENCIA
-
-
-Hace tiempo que el Instituto-Escuela tropieza con bastantes
-inconvenientes para que las lecturas literarias de sus alumnos sean
-todo lo extensas y variadas que es menester; la misma dificultad
-tocarán, en más o menos grado, todos los profesores que se dedican a
-la enseñanza de la lengua y de la literatura españolas en sus primeros
-grados.
-
-Cierto que abundan las colecciones de trozos escogidos y que éstas
-cumplen un importante fin pedagógico, sirviendo para el examen en
-detalle de muy diversas cuestiones gramaticales o artísticas, pero no
-satisfacen la necesidad que el estudiante tiene de conocer y apreciar
-el conjunto mismo de la obra a que pertenecen esos trozos.
-
-Y para ese conocimiento de conjunto faltan los medios. El estudiante
-podría quizá remediarse asistiendo a una biblioteca; pero ésta, en
-muchas partes no existe, o no está suficientemente dotada; en otras
-ocasiones, la índole o la extensión de muchas obras que pueden
-hallarse en bibliotecas excede a la comprensión o capacidad propias de
-los primeros años de trabajo; y, en todo caso, si el lector puede tener
-en su mesa las obras que debe conocer, logrará siempre ganar mayor
-familiaridad con ellas. Es, pues, muy conveniente entregar al más fácil
-manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales
-que por él deben ser conocidas.
-
-Por eso trabajamos hace tiempo en formar esta Biblioteca que ahora
-sale a luz y para la cual se hallan ya preparados gran parte de los
-textos, esperando mantener continuidad y rapidez en la publicación.
-No excluiremos enteramente de ella algunos extractos fragmentarios,
-como los de las antologías; pero serán extensos y pocos. En general se
-incluyen producciones literarias tomadas en su conjunto.
-
-Claro es, sin embargo, que muchas de las obras incluídas tienen que
-ser acortadas a fin de que, descartado lo excesivo o inconveniente,
-se haga su lectura fácil y llana para cualquier joven que no se haya
-de especializar en la literatura. La tarea, como bien se comprende,
-es delicada en extremo, sobre todo tratándose de obras de extensión
-considerable, como el _Amadís_, donde lo que se suprime es muchísimo
-más que lo que se conserva. Pero al eliminar trozos de cualquier
-composición se ha puesto todo cuidado y empeño en conservar tanto el
-pensamiento fundamental del autor como los pasajes principales en que
-ese pensamiento se manifiesta. También nos hemos prohibido alterar
-irrespetuosamente los textos y huímos de acortarlos con supresiones
-menudas y frecuentes que desfiguran el estilo del autor, cosas ambas
-que hemos sentido intolerables en algún ensayo de reducción que se ha
-publicado, por ejemplo, del _Quijote_.
-
-Proponiéndose la presente colección servir a una iniciación literaria
-bastante extensa, incluye piezas de muy diverso carácter: junto a
-las obras maestras, otras de diverso valor artístico o histórico,
-entre ellas algunas demasiado olvidadas (esperamos que en los jóvenes
-lectores podrá revivir fácilmente mucho del interés aventurero que
-encierran los _Historiadores de Indias_), llegando hasta un _Cancionero
-musical_ compuesto principalmente de cantos tradicionales. Incluímos
-también autores americanos. Dada la amplitud del propósito, lo reducido
-del espacio que nos hemos impuesto y las encontradas razones que pueden
-abogar por la inclusión o exclusión de una obra, se comprende que la
-selección tiene que ser discutible y expuesta a inevitables omisiones;
-especialmente se notarán éstas en los autores más recientes, pues aquí
-la falta es siempre menos sensible, por hallarse los libros modernos
-más al alcance de todos.
-
-Otros notarán más bien cierto exceso en la Colección, sobre todo
-pensando que, para los comienzos del estudio, varias de las obras aquí
-incluídas exceden a la comprensión y al gusto de un muchacho en los
-primeros años de su estudio. Pero nunca se tendrá bastante en cuenta
-que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también,
-se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que
-exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero
-para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente
-repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje:
-sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles,
-llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad.
-
-Pero evidente es que no todas las obras aquí publicadas son para la
-edad primera. Como hay que abominar en la enseñanza del lenguaje
-excesivamente incomprensible, hay que evitar la lectura de aquello en
-que las dificultades se hagan notar demasiado.
-
-Para que pueda esquivarse tal escollo, esta Biblioteca ha procurado
-dos cosas. Primeramente trata de comprender aquellas principales obras
-maestras cuyo conocimiento es más urgente en la historia de nuestras
-letras. En segundo lugar ha de incluír ciertas obras que por su
-sencillez y carácter elemental cuadran a los primeros años de la vida y
-de los estudios mejor que otras obras de mayor significación y alcance
-artístico; pero aún esas obras han sido escogidas entre las que tienen
-por sí un positivo valor histórico. Véase, por ejemplo, cómo se puede
-ensanchar el habitual campo de las _Fábulas_ incluyendo en él nombres
-de muy altos autores.
-
-Reuniendo estas dos clases de material, la presente Biblioteca trata
-de incluír en treinta tomitos las obras cuyo conocimiento nos parece
-más esencial o más oportuno en los primeros años de la enseñanza,
-ordenándolas bajo el doble método de géneros y épocas, para que el
-conjunto pueda con facilidad ser entendido históricamente. Así los
-treinta volúmenes están formados obedeciendo a un canon literario, a
-un catálogo previamente establecido, de aquellas obras mejores que el
-estudiante debe frecuentar en el comienzo de sus estudios para adquirir
-los fundamentos de su cultura tradicional hispánica.
-
-Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente
-de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra
-vida artística pasada y vivieron, y aun escribieron, ora venerando
-meros fantasmas de los nombres famosos que alegran su oído como una
-charanga estrepitosa, ora despreciándolos por apaciguar el disgusto
-de ignorarlos o el sinsabor de haber descubierto demasiado tarde
-figuras que debiera haber conocido antes y con mayor preparación para
-comprenderlas.
-
-Pero es necesario advertir muy encarecidamente que esta amplia
-orientación histórica, que consideramos base precisa de la educación
-literaria, no ha de aspirar nunca a la imitación de los autores
-estudiados, cosa pueril y funesta. La abundancia misma y la gran
-disparidad de los textos aquí reunidos indican bien claro que esta
-Biblioteca no se propone dar modelos para la imitación que cohiban
-la nativa frescura del que los estudia, sino que se propone algo
-más elevado y eficiente: quiere entrañar los principales productos
-literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el
-pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan, y desenvolviéndose
-con fuerte arraigo en la tradición, tomen como punto de partida el
-pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición
-señala hacia lo por venir.
-
-Una espontaneidad ingenua y despreciadora de toda tradición convertiría
-la producción literaria de cada día en flor efímera y sin semilla.
-El ideario y el lenguaje de cada generación serían como un aposento
-cerrado, tan sin comunicación con las generaciones de ayer como sin
-acceso para las de mañana, despreciadoras también del pasado. Y no vale
-asegurar que la perfecta ignorancia de la tradición es prácticamente
-imposible. Una ingenuidad abandonada a aquellas impresiones
-tradicionales más cercanas o que como a la desbandada y a más no poder
-se entran por los resquicios, no producirá por lo común sino abortos
-sin completa gestación; estará siempre expuesta en máximo grado a ser
-presa incauta de cualquier éxito del momento que se le presente con
-aureola de novedad. Sólo cuando las impresiones se multiplican y se
-hacen densas, la espontaneidad está más segura de poder madurar en sí
-misma sus frutos, mejor y más conscientemente.
-
- R. MENÉNDEZ PIDAL.
-
-_Abril 1922._
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-RAFAEL POMBO
-
-_Bogotá (Colombia), 1834; † 1912._
-
-
-EL PINZÓN Y LA URRACA
-
- --Enséñame una canción
- --dijo la urraca habladora
- al gayo y diestro pinzón
- que saludaba a la aurora.
- --¿A ti? --repuso éste--. ¡Vaya!
- No te burlarás de mí;
- a pájaros de tu laya
- ¿quién pudo enseñarles, di?
- --¿Y por qué? --Porque es preciso
- para aprender, escuchar,
- y un charlatán nunca quiso
- dejar hablar, sino hablar.
-
-
-EL SOL Y EL POLVO
-
- Alzándose un furioso torbellino
- eclipsó el polvo al sol,
- y gritóle por mofa: --¡Astro divino!
- ¿Dónde estás? ¿Qué te hiciste?... -- Y su camino
- siguió en silencio el sol.
- Y cesó el huracán; y tornó al cieno
- el polvo vil; y en el azul sereno
- de gloria y pompa lleno
- siguió en silencio el sol.
-
-
-LA CANGREJA CONSEJERA
-
- --Anda siempre derecha,
- querida hijita
- --mamá Cangreja díjole
- a Cangrejita--;
- para ser buena
- obedece a tu madre
- cuanto te ordena.
- --Madre --responde aquélla--,
- voy a seguirte,
- no quiero en ningún caso
- contradecirte,
- ve tú delante,
- que dándome el ejemplo,
- lo haré al instante.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-MANUEL DEL PALACIO
-
-_Lérida, 1831; † 1906._
-
-
-LOS PEDAZOS DE MÁRMOL
-
- Al pie de una cantera
- de mármol de Carrara
- varios gigantes bloques
- restos de una gran ruina semejaban,
- mientras otro, movido
- por cuerdas y palancas,
- a un carro conducían
- muchos obreros en alegre zambra.
- Diez poderosos bueyes,
- uncidos por el asta,
- iban la inmensa mole
- a llevar a través de la montaña;
- y cuando al recibirla
- rechinaron las tablas,
- oyóse en el espacio
- sordo rumor de voces y amenazas.
- --¿Por qué nos abandonas?
- --las piedras murmuraban--.
- ¿Qué buscas en tu orgullo
- fuera de estas regiones solitarias?
- --El hombre me ha elegido
- --respondió la arrastrada--
- para que al mundo admire,
- centinela perpetuo de su fama.
- Si hasta hoy he sido roca,
- mañana seré estatua;
- no tengo yo la culpa
- de ser la más hermosa y la más blanca.
- --Piedad antes que enojo
- en nosotras hallaras,
- si cautiva a la fuerza
- de tu profanación no hicieras gala.
- Pero en vano te engríes,
- la vanidad te engaña,
- que aun cambiando de forma
- piedra serás, cual somos tus hermanas.
- Y antes de que te eleves
- del vulgo a las miradas,
- ¡no sabes tú los golpes
- de cincel y martillo que te aguardan!
- Los hombres en la tierra
- son mármoles con alma,
- y si éstos al labrarse dejan polvo,
- aquéllos dejan lágrimas.
-
-
-NATURALISMO
-
- Molidos de la jornada
- y con hambre, aunque risueños,
- dos estudiantes rondeños
- llegaron a una posada.
- Comenzaba a anochecer
- y entrambos, sin vacilar,
- acercáronse al hogar
- decididos a comer.
- Ligera cual una ardilla
- rubia moza les previno,
- con un buen jarro de vino,
- salchichón, pan y tortilla,
- que devoraron los dos
- sin tener que repetir,
- yéndose luego a dormir
- en paz y en gracia de Dios.
- A la mañana siguiente,
- rayando apenas el día,
- del ventero en compañía
- tomaron el aguardiente;
- y a seguida de pagar
- los caballos dispusieron,
- y alegres como vinieron
- se volvieron a marchar.
- No será el cuento profundo
- ni por él pido mercedes;
- pero ¿no lo hallan ustedes
- lo más natural del mundo?
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-RAMÓN DE CAMPOAMOR[1]
-
-_Navia (Asturias), 1817; † 1901._
-
-
-LOS HIJOS Y LOS PADRES
-
- Ni arrastrada un pastor llevar podía
- a una cabra infeliz que oía amante
- balar detrás al hijo, que, inconstante,
- marchar junto a la madre no quería.
- --¡Necio! --al pastor un sabio le decía--;
- al que llevas detrás, ponle delante;
- échate el hijo al hombro, y al instante
- la madre verás ir tras de la cría.
- Tal consejo el pastor creyó sencillo;
- cogió la cría y se marchó corriendo
- llevando al animal sobre el hatillo.
- La cabra sin ramal les fué siguiendo,
- mas siguiendo tan cerca al cabritillo,
- que los pies por detrás le iba lamiendo.
-
-
-LOS PADRES Y LOS HIJOS
-
- Un enjambre de pájaros metidos
- en jaula de metal guardó un cabrero,
- y a cuidarlos voló desde el otero
- la pareja de padres afligidos.
- --Si aquí --dijo el pastor-- vienen unidos
- sus hijos a cuidar con tanto esmero,
- ver cómo cuidan a los padres quiero
- los hijos por amor y agradecidos.
- Deja entre redes la pareja envuelta,
- la puerta abre el pastor del duro alambre,
- cierra a los padres y a los hijos suelta.
- Huyó de los hijuelos el enjambre,
- y como en vano se esperó su vuelta,
- mató a los padres el dolor y el hambre.
-
-
-LA CARAMBOLA
-
- Pasando por un pueblo un maragato
- llevaba sobre un mulo atado un gato,
- al que un chico, mostrando disimulo,
- le asió la cola por detrás del mulo.
- Herido el gato, al parecer sensible,
- pególe al macho un arañazo horrible;
- y herido entonces el sensible macho,
- pegó una coz y derribó al muchacho.
- Es el mundo, a mi ver, una cadena,
- do rodando la bola,
- el mal que hacemos en cabeza ajena
- refluye en nuestro mal, por CARAMBOLA.
-
-[Ilustración]
-
-
-EL CONCIERTO DE LOS ANIMALES
-
- Supuesto que respira,
- se hace oír, bien o mal, cualquier garganta;
- y en esto no hay mentira,
- pues mal o bien, el que respira, canta.
- Hablen, si no, mil animales duchos
- que dieron un concierto como muchos.
- Y es fama que el sentido
- no acompaña a los órganos vocales,
- por lo que ha sucedido
- que en la patria de dichos animales,
- cada cual, presumiéndose asaz diestro,
- gritó: --¡Caiga el león! ¡Fuera el maestro!
- Cayó la monarquía,
- y en república el reino convirtieron.
- --Vaya una sinfonía
- de nuestros triunfos en honor --dijeron--;
- cada uno cante cual le venga a mano;
- ya no más director; ¡muera el tirano!
- Comenzóse el concierto,
- “cá-cá-rá-cá”, gritando el polli-gallo;
- y al primer desacierto
- con un relincho contestó el caballo;
- “a-y-o, a-y-o”, siguió el pollino;
- “pí-pí-pí”, el colorín; “ufff”, el cochino.
- El “mís” y el “marramau”
- cantó el gato montés, cual tigre bravo;
- y con cierto “pau-pau”
- le acompañaba el indolente pavo;
- formando tan horrenda algarabía,
- que ni el mismo Luzbel la aguantaría.
- El león destronado,
- viendo el reino en desórdenes tan grandes,
- --Silencio --dijo airado,
- mostrando un arcabuz ganado en Flandes--;
- el rey va a dirigir: atrás, canalla.
- Y al verle cada cual, amorra y calla.
- --Vuelva a sonar la orquesta
- --siguió el tirano, de Nerón trasunto--,
- y ¡ay de la pobre testa
- de aquel que por gruñir me coma un punto!
- ¿Qué es replicar? No hay réplica ninguna.
- Palo o canción; vamos a ver: ¡a una!
- Y la orquesta empezando,
- “pí-pí”, “cá-cá-rá-cá”, “mís-mís”, “miau-miau”
- siguió después sonando
- “a-y-o, a-y-o”, “ufff-ufff”, “pau-pau”.
- Y tal sonó la música que alabo,
- que el mundo gritó absorto: --¡Bravo! ¡Bravo!
- Fué el concierto, antes loco,
- la maravilla, vive Dios, del arte;
- y aunque gruñendo un poco,
- cada animal desempeñó su parte;
- aprendiendo, en perjuicio de su testa,
- que sin buen director no hay buena orquesta.
-
-[Ilustración: El concierto de los animales.]
-
-
-LOS DOS GORRIONES
-
- --Llégame el comedero
- --dijo a un gorrión otro gorrión muy maula--.
- --Pues ábreme primero
- --contestó aquél --la puerta de la jaula.
- --¿Y si al verte ya libre, en tu embeleso,
- te vas sin darme de comer en pago?
- --¿Y quién me dice a mí --responde el preso--
- que me abrirás si llenas el monago?
- Y en conclusión, por si ha de ser primero
- llegar el comedero
- o correr el alambre,
- quedóse el enjaulado prisionero
- y el hambriento volvióse con el hambre.
- ¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo!
- Y ahora diréis, y bien, como yo digo:
- --¡Vaya, que son en ciertas ocasiones
- lo mismo que los hombres los gorriones!
-
-
-[Ilustración]
-
-SALVAR EL HONOR CON FRASES
-
-I
-
-EL GALLO Y LA LIEBRE
-
- Dijo un gallo a una liebre: --Huye, cobarde.
- --¿Cobarde yo? --la liebre respondía.
- Pero atisbando a un galgo nada tarde
- hasta más no poder cobarde huía.
- --Espera --dijo el gallo-- un Dios te guarde.
- ¿No llamas a eso huír, señora mía?
- Y antes que el galgo le acercase el morro,
- la liebre contestó: --No huyo, que corro.
-
-[Ilustración]
-
-
-II
-
-LA LIEBRE Y EL GALLO
-
- Gritó la liebre al gallo: --Anda, medroso.
- --Como el Cid --dijo el dueño del serrallo;
- mas, viendo no muy lejos a un raposo,
- hizo una acción que por medrosa callo.
- --Ten --la liebre exclamó--, gran Cid, reposo.
- --Pues ¿acaso esto es miedo? --siguió el gallo.
- Y al ver que se subía a un parapeto:
- --No --le dijo la liebre--, eso es respeto.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ANTONIO DE TRUEBA
-
-_Bilbao, 1821; † 1889._
-
-
-EL EJEMPLO
-
- Cuenta un autor, cuyo nombre
- no conservo en la memoria,
- porque fácilmente al hombre
- se le va el santo a la gloria;
- cuenta, repito, que un día
- en una ciudad que expresa,
- se sentó como solía
- una familia a la mesa.
- Según los datos completos
- que tenemos a la vista,
- constaba de los sujetos
- que marca la adjunta lista:
- un viejo temblón y cano;
- dos esposos, por lo visto
- hijo y nuera del anciano,
- y un niño travieso y listo.
- Cada cual con mucho celo
- el estómago repara;
- mas hete que al pobre abuelo
- se le escurre la cuchara,
- y como ésta es de metal,
- hace doscientos añicos
- un plato de pedernal,
- por más señas, de los ricos.
- El marido y la mujer
- gritan con mil desacatos:
- --¡A ese modo de romper
- no ganamos para platos!
- Continuó la pelotera,
- y cuentan que al otro día
- en un plato de madera
- el pobre viejo comía;
- mas tan mal se las compuso,
- como estaba tan temblón,
- que pan y manteles puso
- hechos una perdición.
- --¡Esto ya pasa de raya!
- --gritan marido y mujer--;
- levántese usted y vaya
- a la cocina a comer;
- y si allí no le conviene,
- vaya a comer al establo,
- que a todos dados nos tiene
- con su suciedad al diablo.
- En cuanto oyó este consejo
- o más bien, este mandato,
- bajó la cabeza el viejo
- y se largó con su plato;
- y desde aquella función
- despachaba en la cocina
- tristemente su ración
- por evitar tremolina.
- Llorando el anciano un día
- la ingratitud de sus hijos,
- sus tristes ojos tenía
- el pobre en su nieto fijos.
- Y al ver que un madero grueso
- el niño afanoso esconde,
- le dice: --¿Para qué es eso?
- Y su nieto le responde:
- --De este madero saldrá
- un plato de buena clase
- para que papá y mamá
- coman cuando yo me case.
- Y exclama el mísero anciano:
- --¡Hará lo que hacen conmigo!
- ¡Dios mío! ¡Tu santa mano
- puso en la culpa el castigo!
-
-
-LOS TRES AMIGOS
-
- Según Herder, un sujeto
- que tenía tres amigos
- a dos de ellos profesaba
- el más profundo cariño,
- y a la amistad del tercero
- se mostraba siempre frío.
- Cierto día fué acusado
- de un horroroso homicidio,
- y se hallaba con el alma
- como quien dice en un hilo,
- aunque era el hombre inocente
- de tan bárbaro delito.
- --Amigos míos, me acusan
- de un asesinato --dijo--,
- y el juez, según me han contado,
- está como un basilisco.
- Soy inocente, y deseo
- que vengáis los tres conmigo
- a declarar mi inocencia
- en calidad de testigos.
- Dió por excusa el primero
- unos asuntos precisos;
- acompañóle el segundo
- si bien un poco remiso,
- pero así que vió la turba
- de centinelas y esbirros
- que el tribunal custodiaban,
- volvió pies atrás, más listo
- que Cardona, temeroso
- de que le echaran los cinco.
- No esperaba el acusado
- mucho del tercer amigo;
- pero éste, fiel y animoso,
- compareció ante el ministro
- de la ley, y al acusado
- defendió tan a lo vivo
- que declarado inocente
- fué en aquel instante mismo.
- Tres amigos tiene el hombre
- en el mundo en que vivimos,
- ¿cómo se portan con él
- ante el tribunal divino?
- El _dinero_ es el primero
- de los tres en su cariño,
- y es el primero también
- que le abandona mezquino.
- Los _deudos_ y los _parientes_
- tiene por segundo amigo;
- hasta junto a su sepulcro
- van haciendo pucheritos,
- mas se asustan de la muerte
- y se vuelven atrás listos
- diciendo a lo más: --Allá
- nos esperes muchos siglos.
- Por último, son las _obras
- buenas_ su tercer amigo,
- y aunque con indiferencia
- por él miradas han sido,
- de tal modo le defienden
- ante el tribunal divino,
- que al fin el manto de gracia
- cubre todos sus delitos.
-
-
-[Ilustración]
-
-LA PARTE DEL LEÓN[2]
-
- Fuéronse de caza
- sin perros ni trompas
- el león, el oso,
- el lobo y la zorra;
- y así que cazaron
- porción nada corta
- de cabras y ovejas
- y chotos y potras,
- --Hagamos --dijeron--
- el reparto ahora
- e inmediatamente
- llenemos la andorga.
- --¿Quién se encarga de ello?
- --preguntó con sorna
- el león, sin duda
- buscando camorra--.
- --¡Yo! --responde el oso,
- cuya afición tonta
- es hacer el ídem.
- --Pues manos a la obra.
- Cuando en cuatro partes
- la caza amontona,
- al león el oso
- le dice que escoja
- una de las cuatro,
- que iguales son todas.
- --¡Tú partir no sabes!
- --gruñe con voz ronca
- el león al oso,
- que replicar no osa.
- Y ¡ham! de un dentellazo
- me lo descogota,
- y a la zorra dice
- con frase melosa:
- --Chiquita, el reparto
- vas a hacer tú ahora,
- que fío has de hacerlo
- a pedir de boca,
- pues como chiquita
- no eres maliciosa.
- En cinco montones
- la repartidora
- reparte la caza,
- y acabada su obra
- al león le dice
- con una graciosa
- reverencia: --Vuestra
- majestad escoja
- de estas cinco partes
- las tres que le tocan:
- como león, una,
- como monarca, otra,
- y otra como jefe...
- --Hola, hola, hola
- --dice el león--; veo
- que tú no eres boba.
- Y añade, moviendo
- de gusto la cola:
- --Di, ¿quién te ha enseñado
- todas esas cosas?
- --¿Quién, señor...? El oso,
- --contesta la zorra.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL LOBO Y EL CORDERO[3]
-
- El lobo y el cordero llegaron a un arroyo,
- el lobo atormentado más de hambre que de sed,
- y entre lobo y cordero sobrevino este diálogo,
- que a mí me suena como sobrevenido ayer:
- --Súbdito miserable, morirás, pues el agua
- que yo, tu rey, bebía, te atreviste a enturbiar.
- --¿Cómo, señor, haceros tal injuria he podido
- estando más abajo que vuestra majestad?
- --Si no lo has hecho ahora, lo hiciste hace seis meses.
- --Señor, si todavía de edad no tengo dos.
- --Pues si tú no lo has hecho, tu padre es quien lo haría,
- y es justo que ahora mismo sufras la expiación.
- Así diciendo, el lobo, sin conciencia ni entrañas
- hizo al cordero víctima de su voracidad;
- que siempre los tiranos, a falta de razones
- para oprimir al justo, razones falsas dan.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CONCEPCIÓN ARENAL
-
-_El Ferrol, 1820; † 1893._
-
-
-EL SOBRIO Y EL GLOTÓN
-
- Había en un lugarón
- dos hombres de mucha edad,
- uno de gran sobriedad
- y el otro gran comilón.
- La mejor salud del mundo
- gozaba siempre el primero,
- estando de enero a enero
- débil y enteco el segundo.
- --¿Por qué --el tragón dijo un día--,
- comiendo yo mucho más
- tú mucho más gordo estás?
- No lo comprendo, a fe mía.
- --Es --le replicó el frugal--
- y muy presente lo ten,
- porque yo digiero bien,
- porque tú digieres mal.
- Haga de esto aplicación
- el pedante presumido
- si porque mucho ha leído
- cree tener instrucción,
- y siempre que a juzgar fuere
- la regla para sí tome:
- No nutre lo que se come,
- sino lo que se digiere.
-
-
-EL LOBO MURMURADOR
-
- Entre las breñas de un cerro,
- un día de gran nevada,
- un lobo a su camarada
- hablábale así de un perro:
- --Es un maldito vecino,
- tan camorrista y cruel,
- que para estar libre de él,
- ya se necesita tino.
- Ladrador para la gente,
- entrometido, goloso,
- suspicaz y cauteloso,
- en fin, un perro indecente.
- Pasaba en esta ocasión
- cerca de allí una raposa,
- paróse un tanto curiosa,
- y al oír la acusación
- dijo para su coleto:
- --Anda que te crea un bobo:
- perro a quien acusa un lobo,
- debe ser perro completo.
- En caso próspero o adverso
- no echarás nunca en olvido
- que es elogio el más cumplido
- la censura del perverso.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH
-
-_Madrid, 1806; † 1880._
-
-
-LAS ESPIGAS
-
- La espiga rica en fruto
- se inclina a tierra;
- la que no tiene grano
- se empina tiesa.
- Es en su porte
- modesto el hombre sabio
- y altivo el zote.
-
-
-LOS TRES QUEJOSOS
-
- --¡Qué mal --gritó la mona--
- que estoy sin rabo!
- --¡Qué mal estoy sin astas!
- --repuso el asno--.
- Y dijo el topo:
- --Más debo yo quejarme,
- que estoy sin ojos.
- No reniegues, Camilo,
- de tu fortuna;
- que otros podrán dolerse
- más de la suya.
- Si se repara,
- nadie en el mundo tiene
- dicha colmada.
-
-[Ilustración]
-
-
-EL DROMEDARIO Y EL CAMELLO
-
- El camello le dijo
- al dromedario:
- --Comparado contigo,
- ¡cuánto más valgo!
- No cabe duda:
- yo tengo dos jorobas;
- tú tienes una.
-
-
-EL COMPRADOR Y EL HORTERA
-
- Cuentecillo forjado por deleite
- parecerá sin duda la contienda
- que se trabó en Madrid en una tienda
- de vinagre y aceite.
- Despachaba en la calle de Torija
- líquidos un muchacho madrileño;
- y otro, según la traza, lugareño,
- fué por aceite allí con su vasija.
- --Tú, cara de lechuza
- --dijo sin aprensión el forastero--,
- despáchame ligero,
- lléname bien la alcuza.
- --Cuando sepas hablar en castellano
- --le replicó el hortera--
- sabrás que lo que tienes en la mano
- se llama la _aceitera_.
- --En toda tierra que garbanzos cría
- --contestó el provincial enardecido--
- _alcuza_ siempre ha sido,
- y alcuza la nombramos en el día.
- --En tierra --dijo el otro-- de garbanzos,
- corre por aceitera solamente,
- y quien le ponga nombre diferente
- ha nacido entre malvas y mastranzos.
- El patán en sus trece se mantuvo;
- le rechazaba el horterilla listo:
- se incomodaron, y hubo,
- por consiguiente, la de Dios es Cristo.
- A las voces y apodos
- cachetina siguió, larga y furiosa:
- todo por una cosa
- que se puede llamar de entrambos modos.
- Pueril extravagancia
- es, pero comunísima en el hombre,
- no poner en disputa la sustancia
- y reñir por el nombre.
-
-
-[Ilustración]
-
-EL JUMENTO MURMURADOR
-
- --Señor, es fuerza que la sangre corra
- --dijo al león solícita la zorra--;
- sin cesar el estúpido jumento
- de ti murmura con furor violento.
- --¡Bah! --respondió la generosa fiera--,
- déjale que rebuzne cuanto quiera.
- Pecho se necesita bien mezquino
- para sentir injurias de pollino.
-
-
-EL AVARO Y EL JORNALERO[4]
-
- Todo su caudal guardaba
- cierto avariento cuitado
- en onzas de oro, metidas
- en un puchero de barro.
- Por tenerlo más seguro,
- fué con su puchero al campo:
- al pie de un árbol cavó,
- y lo enterró con recato.
- Amaneció al otro día
- hambriento y desesperado
- un jornalero, sin pan
- ni esperanza de ganarlo.
- Sacudió las faltriqueras,
- y hallando en una cuartos,
- sale, se compra una soga,
- y en seguida, como un rayo,
- se va al campo a que le quite
- los pesares el esparto.
- Trataba de ahorcarse, en fin,
- y escogió para ello el árbol
- que era del tesoro en onzas,
- inmóvil depositario.
- Al afianzar de una rama
- bien la soga el pobre diablo,
- se le hundió en el hoyo un pie
- y halló el puchero enterrado.
- Cogióle, besóle y fuese,
- y corriendo, a corto rato,
- sus preciosas amarillas
- vino a visitar el amo.
- La tierra encontró movida
- y el hoyo desocupado;
- pero de puchero y onzas
- no vió ni sombra ni rastro.
- Reparó en la soga entonces,
- y haciendo a la punta un lazo,
- se ahorcó para no vivir
- sin su tesoro adorado.
- Así el puchero y la soga
- mal o bien se aprovecharon:
- él en un hambriento, y ella
- en el cuello de un avaro.
-
-
-LAS INDIRECTAS DEL PADRE COBOS
-
- Célebres entre agudos y entre bobos
- las indirectas son del padre Cobos;
- mas como habrá sin duda quien aprecie
- que le declare alguno lo que fueron
- las tales indirectas en su especie,
- trasládole el informe que me dieron.
- Parece, pues, que había
- en cierta población de Andalucía
- un convento ejemplar, con un prelado,
- siervo de Dios perfecto y acabado,
- que de ciencia y paciencia era un portento;
- por lo cual, uno a uno,
- dió en irle a visitar a su convento,
- sin qué ni para qué, tanto importuno,
- que siempre andaba el pobre atropellado
- para cumplir las reglas de su estado.
- Era portero de la casa un lego,
- catalán o gallego,
- Cobos apellidado,
- Bartolomé de nombre, alto, robusto,
- de resuelto genial y un poco adusto.
- Llamóle el superior, y dijo: --Mire
- si puede hacer, por indirecto modo,
- que esa gente comprenda
- que de tanta visita me incomodo.
- --Yo haré que se retire
- la tal familia presto
- --respondió el motilón--. --Sí, ponga enmienda,
- pero indirectamente, por supuesto.
- --Fíe, padre, en el tino de Bartolo;
- para indirectas, ¡oh!, me pinto solo.
- Viene al siguiente día,
- madrugando solícito, un molesto.
- Llama. Tilín, tilín... --Ave María.
- Bartolo, sin abrir la portería,
- dice al madrugador: --Hermano, trate
- de ir a otro manantial que no se agote:
- desde hoy ningún _pegote_
- pruebe de mi prior el chocolate.
- Oyendo el hombre la indirecta rara,
- se fué, brotando bermellón su cara.
- Llega un necio en seguida,
- y Cobos dice: --Excuse la venida:
- mientras el cargo ejerza de portero,
- no entra aquí ni _gandul_ ni _majadero_.
- Despedido el segundo visitante,
- cata el número tres. --Coja el portante
- --prorrumpe el fiero Cobos-- usiría:
- no está bien entre monjes un _espía_.
- Con una añadidura semejante,
- y en tono proferida nada blando,
- Bartolo a cada cual fué despachando;
- y desde entonces al prior bendito
- no perturbó en su celda ni un mosquito.
- Contento el padre, y a la par confuso,
- al lego preguntó: --¿De qué manera
- con aquella familia se compuso
- para que así de verme desistiera?
- --Fué cosa muy sencilla,
- mi querido prior --Cobos repuso--;
- cada quisque llevó su indirectilla,
- y huyó de mí la incómoda cuadrilla.
- --Cuénteme las discretas expresiones,
- cuya virtud a la razón los trajo.
- --Les dije la verdad: “Sois un atajo
- de tunos, de chismosos y de hambrones.”
- --¿A eso llama indirectas, en efecto?
- --Yo nunca en ellas fuí más circunspecto.
- --Pues, hermano, mentiras o verdades,
- sus indirectas son atrocidades.
- Dijo bien el prior; mas como hay entes
- en grado escandaloso impertinentes,
- échaseles también de buena gana
- tal cual indirectilla cobosiana.
-
-
-LA ALACENA
-
- Caminando un relator
- del Consejo de Ultramar,
- hizo noche en un lugar
- en casa de un labrador.
- Acompañaba al viajero
- un tal Ayerbe de Ruiz,
- mozo de experta nariz,
- pero insigne majadero.
- Cenaron en paz de Dios,
- trataron de madrugar
- y hubiéronse de acostar
- en una alcoba los dos.
- Veíanse en los costados
- de la estancia, frente a frente,
- iguales perfectamente,
- cuatro postigos cerrados.
- El un par era un balcón,
- el otro correspondía
- a una alacena en que había
- seis quesos de Villalón.
- Cogió el sueño tarde y mal
- el relator, y durmiendo
- soñó sentir el estruendo
- de un turbión descomunal.
- Cerca de la madrugada
- le dijo al Fulano Ayerbe:
- --Levántese usted y observe
- si huele a tierra mojada.
- Saltó Ayerbe de su lecho,
- y a tientas de mano y pie,
- por ir al balcón, se fué
- a la alacena derecho.
- Abrió, zampó la cabeza,
- y aunque miró y remiró,
- tan negro el boquete halló
- como el resto de la pieza.
- Pero un olor en seguida
- percibió en aquel recinto,
- que le pareció distinto
- del de tierra humedecida.
- Y entonces dijo el camueso
- con mucha formalidad:
- --No hay en el aire humedad;
- está oscuro y huele a queso.
- Así ciega y tontamente
- críticas hacen famosas
- los que no miran las cosas
- desde el punto conveniente.
- Tacha de oscuro y condena
- tal concepto Santillana,
- y es que huye de la ventana
- y se asoma a la alacena.
-
-
-EL CABALLO DE BRONCE
-
- Niños, que de siete a once,
- tarde y noche, alegremente,
- jugáis en torno a la fuente
- del gran caballo de bronce
- que hay en la plaza de Oriente.
- Suspended vuestras carreras,
- pues hace calor, y oíd
- una historia muy de veras,
- y de las más lastimeras
- que se cuentan por Madrid.
- Ese caballo... Yo empleo
- esta expresión, algo tonta,
- porque en mi conciencia creo
- que decir _caballo_ es feo,
- no atendiendo a quien le monta.
- Felipe cuarto es el tal;
- pero el uso general,
- que tiene fuerza de ley,
- hace que, olvidando al rey,
- se nombre al irracional.
- La razón yo no la sé;
- a muchos la pregunté
- y nadie fundarlo supo;
- en fin, _caballo_ diré,
- mas ha de entenderse _grupo_.
- Ese caballo, años ha
- estaba, como quizá
- sabréis sin que yo lo indique,
- dentro del Retiro, allá
- frente a la casa del _Dique_[5].
- Allí da el jardín frescura
- con sus aguas y verdor,
- y el canoro ruiseñor
- tiene morada segura
- de enemigo cazador.
- Allí al caballo volaban
- con fácil y presto arranque
- mil pájaros que llegaban
- a beber en el estanque,
- cuyas ondas le cercaban.
- Allí, con reserva poca,
- le corría todo entero
- la turba intrépida y loca,
- y hallábale un agujero
- que tuvo el jaco en la boca.
- Y tal la disposición
- fué del tal, que por afuera
- sufría la introducción
- de un pajarillo cualquiera
- del tamaño de un gorrión.
- Por adentro era al revés:
- bien que el intruso pasara
- cabeza y cuello; después,
- no hallando en qué afianzara
- ni las alas ni los pies,
- ellos no eran de provecho,
- y eran ellas el estorbo;
- y empujando con despecho
- le hería garganta y pecho
- el borde cortante y corvo.
- Y víctima el animal
- de su imprudencia fatal,
- que fuga no permitía,
- bregaba mientras podía
- por la cárcel de metal.
- Donde, triste, prisionero,
- pidiendo en vano merced,
- sobre muchos que primero
- tuvieron su paradero,
- perece de hambre y de sed.
- Mil avecillas, buscando
- sombra densa en el estío,
- mil en el invierno, cuando
- ya lloviendo, ya nevando,
- traspasábalas el frío,
- embocáronse en la panza
- del caballo, que en venganza
- debió decir para sí:
- --Renunciad a la esperanza,
- pájaros que entráis en mí.
- Con el tiempo se mudó
- del jardín en que habitó,
- a la plaza donde está,
- y entonces se desarmó
- el cuerpo que encima va.
- Y los cóncavos secretos
- del cuadrúpedo cruel
- aparecieron repletos
- de plumas y de esqueletos
- de aves, tragadas por él.
- Mano de piedad movida
- cerró, como era razón,
- el menudo pozo Airón,
- que se sorbió tanta vida
- de pajarillo simplón.
- Dañosa curiosidad
- los condujo a muerte cruda.
- ¡Ay! ¡Cuántos en nuestra edad
- por la brecha de la duda
- se abisman en la impiedad!
- Abismo donde pedir
- favor al mortal discurso
- no basta para salir;
- él nos deja sin recurso
- desesperar y morir.
-
-
-LA REBANADITA DE PAN[6]
-
- Ya sentado a su mesita
- Basilio para cenar,
- en su cuarto, sin llamar,
- entrósele una visita.
- Era una bella señora
- la que invadió el domicilio,
- diciendo: --Yo soy, Basilio,
- una sabia encantadora.
- Sé que no eres haragán,
- y es escasa tu fortuna:
- por tu bien, me has de dar una
- rebanadita de pan.
- Una onza tan sólo quiero,
- y otra pediré mañana:
- préstelas de buena gana
- el honrado jornalero.
- --Nada me sobra, en verdad;
- una hija tengo y un hijo
- y mujer --el hombre dijo--,
- mas no le hace: bien, tomad.
- Y con buen talante y fe
- la rebanada partió
- Basilio; la recibió
- la encantadora y se fué.
- La esperaba con ahinco
- Basilio al siguiente día:
- volvió la señora mía
- trescientos sesenta y cinco.
- Y era en la pobre morada
- grande el júbilo y contento
- de todos, en el momento
- de ofrecer la rebanada.
- Cumplido el año, tornó
- la mágica pedigüeña
- con la cara más risueña
- que en el año se le vió;
- y de un elegante escriño
- roscas empezó a sacar
- y en los brazos a ensartar
- a padres, a niña y niño;
- y díjoles: --Os presento
- junto el pan que recibí
- de vosotros; eso sí,
- viene con algún aumento.
- No es magnífico el socorro,
- pero él os hace merced;
- esta lección aprended
- de la maga del ahorro.
- Según deis, os volverá
- beneficio, grande o chico:
- la receta de ser rico
- en vuestras manos está.
- ¿Queréis feliz situación
- para los días de anciano?
- Sed hormigas en verano,
- como enseña Salomón.
-
-
-A SU TIEMPO CADA COSA
-
- Una zorra iba huyendo
- por una loma
- de un mastín que llevaba
- casi a la cola.
- Por encima volando
- la ve una alondra,
- que en el aire piaba
- muy sin zozobra.
- --Oye --dice a la que huye--
- mi voz sonora.
- --¡Para música vamos!
- --dijo la zorra--.
- Divertir quiere a todos
- cierta persona,
- y por no ser a tiempo
- los incomoda.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE
-
-_Caspe (Aragón), 1811; † 1863._
-
-
-EL PAPEL Y EL TRAPO
-
- A un pobre Trapo que en el suelo estaba
- el Papel desdeñaba,
- diciéndole: --¡Anda, sucio! No te acerques,
- que yo estoy limpio, rozagante y terso,
- y no quiero por todo el Universo
- tu contacto sufrir, ni que me empuerques.
- --¡Miren el necio --contestó el Guiñapo--
- y cuál mi acceso en evitar se empeña!
- Mas ya que así me ultraja y me desdeña,
- dígame usted, seo Guapo:
- ¿Cómo tan pronto en su altivez olvida
- que fué un Harapo quien le dió la vida,
- y que antes que Papel ha sido Trapo?
- Quien de la plebe descender entienda
- no la desdeñe, aunque sobre ella ascienda,
- no sea que por mucho que se eleve,
- pueda alguno decir: --¿Veis el desprecio
- con que nos mira el tal? Pues ese necio,
- antes de ser lo que es, ha sido plebe.
-
-
-EL TIEMPO PERDIDO
-
- De un jardín en el pozo
- solía divertirse cierto mozo
- horas pasando enteras y mortales
- en subir y bajar sus dos pozales;
- su objeto era llenarlos
- de dicho pozo en el profundo abismo,
- y subirlos arriba y derramarlos,
- no en el jardín sino en el pozo mismo.
- Viólo un anciano, y con su voz machucha
- le dijo: --¿Sabes, joven, que no entiendo
- ese tu afán tremendo
- en fatigar la soga y la garrucha?
- Si al verte sacar agua en tal manera
- te viese al menos arrojarla fuera,
- vería yo algún fin en tu trabajo;
- pero ¿a qué es esperar ansia tan viva
- en subir y subir el agua arriba
- para luego otra vez volverla abajo?
- --Yo me divierto --el mozo le contesta--
- con este rudo afán que a usted molesta;
- mas ya que usted se pone a reprendello,
- ¿sabrá decirme lo que pierdo en ello?
- El viejo le replica: --¡Joven loco,
- pierdes el tiempo! ¿Te parece poco?
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA
-
-_Granada, 1789; † 1862._
-
-
-EL TOPO Y EL GUSANO DE LUZ
-
- Por una estrecha hendidura
- sacó la cabeza un topo,
- con poca carne en los huesos
- y mucha piel en los ojos.
- No sabe si es noche o día;
- pero siente en el contorno
- a un gusanillo de luz,
- y le dice de este modo:
- --Ufano puedes estar,
- tamaño como un gorgojo,
- llevando en parte vedada
- la linterna por adorno:
- ya la muestras, ya la ocultas,
- tan altivo y orgulloso
- como fanal que en la torre
- enseña el puerto al piloto.
- --No tal --contestó el gusano--,
- que mi pequeñez conozco;
- mas a ninguno hago daño,
- y algún bien procuro a otros.
- Doy luz, oculto en la hierba,
- sobre las plantas me poso,
- y los insectos acuden
- a guarecerse en su tronco.
- Ni destruyo las raíces,
- ni las semillas me como,
- ni por temor a los hombres
- bajo la tierra me escondo.
- Esto dijo el gusanillo;
- y lo dijo con tal tono,
- que el dañino animalejo
- quedó aún más ciego de enojo:
- fué a replicar, y no pudo;
- sintió encendérsele el rostro,
- y, murmurando entre dientes,
- metióse dentro de un hoyo.
- Así en el mundo sucede:
- que los más torpes y tontos,
- al que brilla poco o mucho
- le zahieren envidiosos.
-
-
-EL ZAGAL Y EL NIDO
-
- --¿Dónde vas, zagal cruel;
- dónde vas con ese nido,
- riendo tú, mientras pían
- esos tristes pajarillos?
- Su madre los dejó solos
- en este momento mismo
- para buscarles sustento
- y dárselo con su pico...
- Mírala cuán azorada
- echa menos a sus hijos,
- salta de un árbol a otro,
- va, torna, vuela sin tino:
- al cielo favor demanda
- con acento dolorido,
- mientras ellos en tu mano
- baten el ala al oírlo...
- Tú también tuviste madre,
- y la perdiste aún muy niño,
- y te encontraste en la tierra
- sin amparo y sin abrigo...
- Las lágrimas se le saltan
- al cuitado pastorcillo,
- y, vergonzoso y confuso,
- deja en el árbol el nido.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ANDRÉS BELLO
-
-_Caracas (Venezuela), 1781; † 1865._
-
-
-LA ARDILLA, EL DOGO Y EL ZORRO
-
- Madama Ardilla con un Dogo fiero,
- compadre antiguo suyo y compañero,
- salió al campo una tarde a solazarse.
- Entretenidos iban en gustosa
- conversación, y hubieron de alejarse
- tanto, que, encapotada y tempestuosa,
- los sorprendió la noche a gran distancia
- de su común estancia.
- Otra posada no se les presenta
- que en una alta encina añosa y corpulenta;
- el hueco tronco ofrece albergue y cama
- a nuestro Dogo: la ligera Ardilla
- se sube de tres brincos a una rama
- y lo mejor que puede se acuclilla.
- Danse las buenas noches, y dormidos
- quedaron luego. A lo que yo barrunto,
- eran las doce en punto,
- hora propicia al robo y al pillaje,
- cuando aportaba por aquel paraje
- uno de los ladrones forajidos
- de más renombre: un Zorro veterano,
- terror de todo el campo comarcano
- en leguas veinte y treinta a la redonda,
- en torno al árbol ronda,
- alza el hocico hambriento
- de palpitante carne; atisba, husmea,
- y ve a la Ardilla en su elevado asiento:
- ya su imaginación la saborea
- y la boca se lame,
- y la cola menea;
- mas ¿cómo podrá ser que a tanta altura,
- si no le nacen alas, se encarame?
- Iba casi a decir “no está madura”,
- cuando le ocurre una famosa idea.
- --Bella señora mía,
- vuesa merced perdone --le decía--
- si interrumpo su plácido reposo.
- Después de tanto afán, cuando el consuelo
- de hallarla me concede al fin el cielo
- no puedo contener el delicioso
- júbilo que de mi alma se apodera.
- ¿No me conoce usted? Su buena madre
- hermana fué de mi difunto padre.
- Tengo el honor de ser su primo hermano.
- ¡Ay! en su hora postrera
- el venerable anciano
- me encomendó que luego en busca fuera
- de su sobrina y la mitad le diera
- de la hacenduela escasa
- que al salir de esta vida
- nos ha dejado. A mi paterna casa
- sea usted, pues, mil veces bien venida,
- y déjeme servirla en el viaje
- de escudero y de paje.
- ¿Qué es lo que duda usted? ¿Qué la detiene
- que de una vez no viene
- a colmar mi ventura, en lazo estrecho
- juntando el suyo a mi amoroso pecho?
- Ella, que por lo visto era ladina,
- a par que vivaracha y pizpireta,
- y al instante adivina
- la artificiosa treta,
- así responde al elocuente Zorro:
- --Fineza tanta, mi querido primo,
- y el liberal socorro
- del piadoso difunto,
- que en paz descanse, como debo, estimo.
- Bajar quisiera al punto;
- pero, ya veis... ¡Mi sexo!... A la entrevista
- es menester que asista,
- si lo tenéis a bien, un deudo caro,
- que de mis años tiernos fué el amparo;
- es persona discreta,
- a quien podéis tratar sin etiqueta,
- y que holgará de conoceros. Vive
- en ese cuarto bajo;
- llamadle. Don Marrajo,
- dándose el parabién de su fortuna,
- que le depara, según él concibe,
- dos presas en vez de una,
- con la mayor frescura y desahogo
- fué, en efecto, y llamó. Pero la suerte
- se vuelve azar. Despierta airado el Dogo,
- se abalanza, le atrapa y le da muerte.
- Esta sencilla historia nos advierte
- a un tiempo, hija querida,
- tres importantes cosas:
- de un seductor las artes alevosas,
- de la maldad el triste paradero,
- y lo que vale en lances de la vida
- la acertada elección de un compañero.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO
-
-_La Guardia (Álava), 1745; † 1806._
-
-
-EL CAMELLO Y LA PULGA
-
- Al que ostenta valimiento
- cuando su poder es tal
- que ni influye en bien ni en mal,
- le quiero contar un cuento.
- En una larga jornada
- un camello muy cargado
- exclamó ya fatigado:
- --¡Oh qué carga tan pesada!
- Doña Pulga, que montada
- iba sobre él, al instante
- se apea y dice arrogante:
- --Del peso te libro yo.
- El Camello respondió:
- --Gracias, señor Elefante.
-
-
-LA ALFORJA
-
- En una alforja al hombro
- llevo los vicios;
- los ajenos, delante;
- detrás, los míos.
- Esto hacen todos:
- así ven los ajenos,
- mas no los propios.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL CUERVO Y EL ZORRO
-
- En la rama de un árbol,
- bien ufano y contento,
- con un queso en el pico
- estaba el señor Cuervo.
- Del olor atraído
- un Zorro muy maestro
- le dijo estas palabras,
- a poco más o menos:
- --Tenga usted buenos días,
- señor Cuervo, mi dueño;
- vaya que estáis donoso,
- mono, lindo en extremo;
- yo no gasto lisonjas
- y digo lo que siento;
- que si a tu bella traza
- corresponde el gorjeo,
- juro a la diosa Ceres,
- siendo testigo el cielo,
- que tú serás el Fénix
- de sus vastos imperios.
- Al oír un discurso
- tan dulce y halagüeño,
- de vanidad llevado
- quiso cantar el Cuervo.
- Abrió su negro pico,
- dejó caer el queso,
- y el muy astuto Zorro,
- después de haberle preso
- le dijo: --Señor bobo,
- pues sin otro alimento
- quedáis con alabanzas
- tan hinchado y repleto,
- digerid las lisonjas
- mientras digiero el queso.
- Quien oye aduladores
- nunca espere otro premio.
-
-[Ilustración]
-
-
-EL PERRO Y EL COCODRILO
-
- Bebiendo un Perro en el Nilo
- al mismo tiempo corría.
- --Bebe quieto --le decía
- un taimado Cocodrilo--.
- Díjole el Perro prudente:
- --Dañoso es beber y andar;
- pero ¿es sano el aguardar
- a que me claves el diente?
- ¡Oh qué docto Perro viejo!
- Yo venero su sentir
- en esto de no seguir
- del enemigo el consejo.
-
-
-LAS DOS RANAS
-
- Tenían dos ranas
- sus pastos vecinos:
- una en un estanque,
- otra en un camino.
- Cierto día a ésta
- aquélla le dijo:
- --¿Es creíble, amiga,
- de tu mucho juicio,
- que vivas contenta
- entre los peligros,
- donde te amenazan
- al paso preciso
- los pies y las ruedas,
- riesgos infinitos?
- Deja tal vivienda,
- muda de destino,
- sigue mi dictamen
- y vente conmigo.
- En tono de mofa,
- haciendo mil mimos,
- respondió a su amiga:
- --¡Excelente aviso!
- ¡A mí novedades!
- Vaya ¡qué delirio!
- Eso sí que fuera
- darme el diablo ruido.
- ¡Yo dejar la casa
- que fué domicilio
- de padres, abuelos,
- y todos los míos,
- sin que haya memoria
- de haber sucedido
- la menor desgracia
- desde luengos siglos!
- --Allá te compongas,
- mas ten entendido,
- que tal vez sucede
- lo que no se ha visto.
- Llegó una carreta
- a este tiempo mismo,
- y a la triste Rana
- tortilla la hizo.
- Por hombres de seso
- muchos hay tenidos,
- que a nuevas razones
- cierran los oídos.
- Recibir consejos
- es un desvarío:
- la rancia costumbre
- suele ser su libro.
-
-
-[Ilustración]
-
-LA ZORRA Y EL BUSTO
-
- Dijo la Zorra al Busto
- después de olerlo:
- --Tu cabeza es hermosa,
- pero sin seso.
- Como éste hay muchos,
- que aunque parecen hombres,
- sólo son bustos.
-
-
-EL RAPOSO, LA MUJER Y EL GALLO
-
- Con las orejas gachas
- y la cola entre piernas
- se llevaba un Raposo
- un Gallo de la aldea.
- Muchas gracias al alba
- que pudo ver la fiesta
- al salir de su casa
- Juana la madruguera.
- Como una loca grita:
- --¡Vecinos, que le lleva!
- ¡Que es el mío, vecinos!
- Oye el Gallo las quejas,
- y le dice al Raposo:
- --Dile que no nos mienta,
- que soy tuyo y muy tuyo.
- Volviendo la cabeza
- le responde el Raposo:
- --Oye, gran embustera,
- no es tuyo, sino mío:
- él mismo lo confiesa.
- Mientras esto decía,
- el Gallo libre vuela,
- y en la copa de un árbol
- canta que se las pela.
- El Raposo burlado,
- huyó, ¡quién lo creyera!
- Yo, pues, a más de cuatro
- muy zorros en sus tretas,
- por hablar a destiempo
- les vi perder la presa.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL LEÓN VENCIDO POR EL HOMBRE
-
- Cierto artífice pintó
- una lucha en que, valiente,
- un hombre tan solamente
- a un horrible León venció.
- Otro León, que el cuadro vió,
- sin preguntar por su autor,
- en tono despreciador
- dijo: --Bien se deja ver
- que es pintar como querer
- y no fué León el pintor.
-
-[Ilustración: La lechera.]
-
-
-LA LECHERA
-
- Llevaba en la cabeza
- una lechera el cántaro al mercado
- con aquella presteza,
- aquel aire sencillo, aquel agrado,
- que va diciendo a todo el que lo advierte:
- --¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
- Porque no apetecía
- más compañía que su pensamiento,
- que alegre le ofrecía
- inocentes ideas de contento.
- Marchaba sola la feliz lechera,
- y decía entre sí de esta manera:
- --Esta leche vendida,
- en limpio me dará tanto dinero;
- y con esta partida
- un canasto de huevos comprar quiero,
- para sacar cien pollos que al estío
- me rodeen cantando el pío, pío.
- Del importe logrado
- de tanto pollo mercaré un cochino;
- con bellota, salvado,
- berza, castaña, engordará sin tino;
- tanto, que puede ser que yo consiga
- el ver cómo le arrastra la barriga.
- Llevarélo al mercado;
- sacaré de él sin duda buen dinero;
- compraré de contado
- una robusta vaca y un ternero
- que salte y corra toda la campaña
- hasta el monte cercano a la cabaña.
- Con este pensamiento
- enajenada, brinca de manera,
- que a su salto violento
- el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
- ¡Qué compasión! ¡Adiós, leche, dinero,
- huevos, pollos, lechón, vaca y ternero!
- ¡Oh loca fantasía!
- ¡Qué palacios fabricas en el viento!
- Modera tu alegría,
- no sea que saltando de contento,
- al contemplar dichosa tu mudanza,
- quiebre su cantarillo la esperanza.
- No seas ambiciosa
- de mejor o más próspera fortuna,
- que vivirás ansiosa,
- sin que pueda saciarte cosa alguna.
- No anheles, impaciente, el bien futuro;
- mira que ni el presente está seguro.
-
-[Ilustración]
-
-
-LOS GATOS ESCRUPULOSOS
-
- ¡Qué dolor! Por un descuido
- Mizifuf y Zapirón
- se comieron un capón
- en un asador metido.
- Después de haberse lamido
- trataron en conferencia
- si obrarían con prudencia
- en comerse el asador.
- --¿Le comieron? --No, señor:
- Era caso de conciencia.
-
-
-EL VIEJO Y LA MUERTE[7]
-
- Entre montes por áspero camino,
- tropezando con una y otra peña,
- iba un Viejo cargado con su leña,
- maldiciendo su mísero destino.
- Al fin cayó, y viéndose de suerte
- que apenas levantarse ya podía,
- llamaba con colérica porfía
- una, dos y tres veces a la Muerte.
- Armada de guadaña en esqueleto
- la Parca se le ofrece en aquel punto;
- pero el Viejo, temiendo ser difunto,
- lleno más de temor que de respeto,
- trémulo la decía, y balbuciente:
- --Yo... señora... os llamé desesperado;
- pero... --Acaba: ¿qué quieres, desdichado?
- --Que me carguéis la leña solamente.
- Tenga paciencia quien se cree infelice,
- que aun en la situación más lamentable
- es la vida del hombre siempre amable:
- el viejo de la leña nos lo dice.
-
-
-LA MONA
-
- Subió una Mona a un nogal,
- y cogiendo una nuez verde
- en la cáscara la muerde,
- con que le supo muy mal.
- Arrojóla el animal,
- y se quedó sin comer.
- Así suele suceder
- a quien su empresa abandona
- porque halla, como la Mona,
- al principio que vencer.
-
-[Ilustración]
-
-
-LOS DOS AMIGOS Y EL OSO
-
- A dos amigos se aparece un Oso:
- el uno, muy medroso,
- en las ramas de un árbol se asegura:
- el otro, abandonado a la ventura,
- se finge muerto repentinamente.
- El Oso se le acerca lentamente;
- mas como este animal, según se cuenta,
- de cadáveres nunca se alimenta,
- sin ofenderle le registra y toca,
- huélele las narices y la boca,
- no le siente el aliento
- ni el menor movimiento,
- y así se fué diciendo sin recelo:
- --Este tan muerto está como mi abuelo.
- Entonces el cobarde,
- de su grande amistad haciendo alarde,
- del árbol se desprende muy ligero,
- corre, llega y abraza al compañero;
- pondera la fortuna
- de haberle hallado sin lesión alguna,
- y al fin le dice: --Sepas que he notado
- que el Oso te decía algún recado.
- ¿Qué pudo ser? --Diréte lo que ha sido:
- estas dos palabritas al oído:
- “Aparta tu amistad de la persona
- que si te ve en el riesgo te abandona.”
-
-
-[Ilustración]
-
-LA ZORRA Y LAS UVAS
-
- Es voz común que a más del mediodía,
- en ayunas la Zorra iba cazando:
- halla una parra; quédase mirando
- de la alta vid el fruto que pendía.
- Causábale mil ansias y congojas
- no alcanzar a las uvas con la garra,
- al mostrar a sus dientes la alta parra
- negros racimos entre verdes hojas.
- Miró, saltó y anduvo en probaduras;
- pero vió el imposible ya de fijo;
- entonces fué cuando la Zorra dijo:
- --No las quiero comer: No están maduras.
- No por eso te muestres impaciente,
- si se te frustra, Fabio, algún intento;
- aplica bien el cuento,
- y di: _No están maduras_, frescamente.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL CONGRESO DE LOS RATONES[8]
-
- Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
- que después de las aguas del diluvio
- fué padre universal de todo gato,
- ha sido Miauragato
- quien más sangrientamente
- persiguió a la infeliz ratona gente.
- Lo cierto es que obligada
- de su persecución, la desdichada,
- en Ratópolis tuvo su congreso.
- Propuso el elocuente Roequeso
- echarle un cascabel, y de esa suerte
- al ruido escaparían de la muerte.
- El proyecto aprobaron uno a uno.
- ¿Quién lo ha de ejecutar? Eso, ninguno.
- --Yo soy corto de vista. --Yo, muy viejo.
- --Yo, gotoso--, decían. El consejo
- se acabó como muchos en el mundo.
- Proponen un proyecto sin segundo:
- le aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento!
- ¿Pero la ejecución? Ahí está el cuento.
-
-[Ilustración: El Congreso de los ratones.]
-
-
-EL CHARLATÁN
-
- --Si cualquiera de ustedes
- se da por las paredes
- o arroja de un tejado
- y queda a buen librar descostillado,
- yo me reiré muy bien, importa un pito,
- como tenga mi bálsamo exquisito.
- Con esta relación un chacharero
- gana mucha opinión y más dinero,
- pues el vulgo, pendiente de sus labios,
- más quiere a un Charlatán que a veinte sabios.
- Por esta conveniencia
- los hay el día de hoy en toda ciencia
- que ocupan, igualmente acreditados,
- cátedras, academias y tablados.
- Prueba de esta verdad será un famoso
- doctor en elocuencia, tan copioso
- en charlatanería,
- que ofreció enseñaría
- a hablar discreto con fecundo pico,
- en diez años de término, a un borrico.
- Sábelo el rey, le llama, y al momento
- le manda dé lecciones a un jumento;
- pero bien entendido
- que sería, cumpliendo lo ofrecido,
- ricamente premiado,
- mas cuando no, que moriría ahorcado.
- El doctor asegura nuevamente
- sacar un orador asno elocuente.
- Dícele callandito un cortesano:
- --Escuche, buen hermano;
- su frescura me espanta;
- a cáñamo me huele su garganta.
- --No temáis, señor mío
- --respondió el Charlatán--, pues yo me río;
- en diez años de plazo que tenemos,
- el rey, el asno o yo ¿no moriremos?
- Nadie encuentra embarazo
- en dar un largo plazo
- a importantes negocios; mas no advierte
- que ajusta mal su cuenta sin la muerte.
-
-
-LA CIGARRA Y LA HORMIGA[9]
-
- Cantando la Cigarra
- pasó el verano entero,
- sin hacer provisiones
- allá para el invierno.
- Los fríos la obligaron
- a guardar el silencio
- y a acogerse al abrigo
- de su estrecho aposento.
- Vióse desproveída
- del preciso sustento,
- sin mosca, sin gusano,
- sin trigo, sin centeno.
- Habitaba la Hormiga
- allí tabique en medio,
- y con mil expresiones
- de atención y respeto,
- la dijo: --Doña Hormiga,
- pues que en vuestros graneros
- sobran las provisiones
- para vuestro alimento,
- prestad alguna cosa
- con que viva este invierno
- esta triste Cigarra,
- que alegre en otro tiempo
- nunca conoció el daño,
- nunca supo temerlo.
- No dudéis en prestarme,
- que fielmente prometo
- pagaros con ganancias,
- por el nombre que tengo.
- La codiciosa Hormiga
- respondió con denuedo,
- ocultando a la espalda
- las llaves del granero:
- --¡Yo prestar lo que gano
- con un trabajo inmenso!
- Dime, pues, holgazana:
- ¿Qué has hecho en el buen tiempo?
- --Yo --dijo la Cigarra--,
- a todo pasajero
- cantaba alegremente
- sin cesar ni un momento.
- --¡Hola! ¿Conque cantabas
- cuando yo andaba al remo?
- Pues ahora que yo como,
- baila, pese a tu cuerpo.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-TOMÁS DE IRIARTE
-
-_Santa Cruz de Orotava, Canarias, 1750; † 1791._
-
-
-LOS DOS CONEJOS
-
- Por entre unas matas,
- seguido de perros
- (no diré corría)
- volaba un Conejo.
- De su madriguera
- salió un compañero,
- y le dijo: --Tente;
- amigo, ¿qué es esto?
- --¿Qué ha de ser? --responde--,
- sin aliento llego...
- dos pícaros galgos
- me vienen siguiendo.
- --Sí --replica el otro--;
- por allí los veo;
- pero no son galgos.
- --Pues ¿qué son? --Podencos.
- --¿Qué? ¿Podencos dices?
- Sí; como mi abuelo.
- Galgos y muy galgos;
- bien vistos los tengo.
- --Son podencos: vaya,
- que no entiendes de eso.
- --Son galgos, te digo.
- --Digo que podencos.
- En esta disputa
- llegando los perros,
- pillan descuidados
- a mis dos conejos.
- Los que por cuestiones
- de poco momento
- dejan lo que importa,
- llévense este ejemplo.
-
-[Ilustración]
-
-
-EL GOZQUE Y EL MACHO DE NORIA
-
- Bien habrá visto el lector
- en hostería o convento
- un artificioso invento
- para andar el asador.
- Rueda de madera es
- con escalones, y un perro
- metido en aquel encierro
- le da vueltas con los pies.
- Parece que cierto Can
- que la máquina movía,
- empezó a decir un día:
- --Bien trabajo, y ¿qué me dan?
- ¡Cómo sudo! ¡Ay, infeliz!
- Y al cabo por gran exceso,
- me arrojarán algún hueso
- que sobre de esa perdiz.
- Con mucha incomodidad
- aquí la vida se pasa;
- me iré, no sólo de casa,
- mas también de la ciudad.
- Apenas le dieron suelta,
- huyendo con disimulo,
- llegó al campo, en donde un Mulo
- a una noria daba vuelta.
- Y no le hubo visto bien
- cuando dijo: --¿Quién va allá?
- Parece que por acá
- asamos carne también.
- --No aso carne, que agua saco,
- --el Macho le respondió--.
- --Eso también lo haré yo
- --saltó el Can--, aunque estoy flaco.
- Como esa rueda es mayor,
- algo más trabajaré.
- ¿Tanto pesa...? Pues ¿y qué?
- ¿No ando la de mi asador?
- Me habrán de dar, sobre todo,
- más ración, tendré más gloria...
- Entonces el de la noria
- le interrumpió de este modo:
- --Que se vuelva le aconsejo
- a voltear su asador,
- que esta empresa es superior
- a las fuerzas de un Gozquejo.
- ¡Miren el Mulo bellaco,
- y qué bien le replicó!
- Lo mismo he leído yo
- en un tal Horacio Flaco,
- que a un autor da por gran yerro
- cargar con lo que después
- no podrá llevar: esto es,
- que no ande la noria el Perro.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-LA ARDILLA Y EL CABALLO
-
- Mirando estaba una Ardilla
- a un generoso Alazán,
- que dócil a espuela y rienda
- se adiestraba en galopar.
- Viéndole hacer movimientos
- tan veloces y a compás,
- de aquesta suerte le dijo
- con muy poca cortedad:
- --Señor mío:
- de ese brío,
- ligereza
- y destreza
- no me espanto;
- que otro tanto
- suelo hacer, y acaso más.
- Yo soy viva,
- soy activa,
- me meneo,
- me paseo,
- yo trabajo,
- subo y bajo;
- no me estoy quieta jamás.
- El paso detiene entonces
- el buen potro, y muy formal,
- en los términos siguientes
- respuesta a la Ardilla da:
- --Tantas idas
- y venidas,
- tantas vueltas
- y revueltas,
- quiero, amiga,
- que me diga:
- ¿son de alguna utilidad?
- Yo me afano,
- mas no en vano.
- Sé mi oficio,
- y en servicio
- de mi dueño
- tengo empeño
- de lucir mi habilidad.
- Conque algunos escritores
- ardillas también serán,
- si en obras frívolas gastan
- todo el calor natural.
-
-[Ilustración]
-
-
-LA COMPRA DEL ASNO
-
- Ayer por mi calle
- pasaba un borrico,
- el más adornado
- que en mi vida he visto.
- Albarda y cabestro
- eran nuevecitos,
- con flecos de seda
- rojos y amarillos.
- Borlas y penacho
- llevaba el pollino,
- lazos, cascabeles
- y otros atavíos;
- y hechos a tijera,
- con arte prolijo,
- en pescuezo y anca
- dibujos muy lindos.
- Parece que el dueño,
- que es, según me han dicho,
- un chalán, gitano
- de los más ladinos,
- vendió aquella alhaja
- a un hombre sencillo;
- y añaden que al pobre
- le costó un sentido.
- Volviendo a su casa,
- mostró a sus vecinos
- la famosa compra,
- y uno de ellos dijo:
- --Veamos, compadre,
- si este animalito
- tiene tan buen cuerpo
- como buen vestido.
- Empezó a quitarle
- todos los aliños;
- y bajo la albarda,
- al primer registro,
- le hallaron el lomo
- asaz malferido,
- con seis mataduras
- y tres lobanillos,
- amén de dos grietas
- y un tumor antiguo
- que bajo la cincha
- estaba escondido.
- --¡Burro --dijo el hombre--,
- más que el burro mismo
- soy yo, que me pago
- de adornos postizos!
- A fe que este lance
- no echaré en olvido;
- pues viene de molde
- a un amigo mío,
- el cual a buen precio
- ha comprado un libro
- bien encuadernado
- que no vale un pito.
-
-
-EL NATURALISTA Y LAS LAGARTIJAS
-
- Vió en una huerta
- dos Lagartijas
- cierto curioso
- naturalista.
- Cógelas ambas
- y a toda prisa
- quiere hacer de ellas
- anatomía.
- Ya me ha pillado
- la más rolliza;
- miembro por miembro
- ya me la trincha;
- el microscopio
- luego le aplica.
- Patas y cola,
- pellejo y tripas,
- ojos y cuello,
- lomo y barriga,
- todo lo aparta
- y lo examina.
- Toma la pluma,
- de nuevo mira,
- escribe un poco,
- recapacita.
- Sus mamotretos
- después registra,
- vuelve a la propia
- carnicería.
- Varios curiosos
- de su pandilla
- entran a verle.
- Dales noticia
- de lo que observa:
- unos se admiran,
- otros preguntan,
- otros cavilan.
- Finalizada
- la anatomía,
- cansóse el sabio
- de Lagartija;
- soltó la otra,
- que estaba viva.
- Ella se vuelve
- a sus rendijas,
- en donde, hablando
- con sus vecinas,
- todo el suceso
- les participa.
- --No hay que dudarlo,
- no --les decía--;
- con estos ojos
- lo vi yo misma.
- Se ha estado el hombre
- todito un día
- mirando el cuerpo
- de nuestra amiga.
- ¿Y hay quien nos trate
- de sabandijas?
- ¿Cómo se sufre
- tal injusticia,
- cuando tenemos
- cosas tan dignas
- de contemplarse
- y andar escritas?
- No hay que abatirse,
- noble cuadrilla;
- valemos mucho,
- por más que digan.
- ¿Y querrán luego
- que no se engrían
- ciertos autores
- de obras inicuas?
- Les honra mucho
- quien los critica.
- No seriamente,
- muy por encima
- deben notarse
- sus tonterías;
- que hacer gran caso
- de Lagartijas,
- es dar motivo
- de que repitan:
- --Valemos mucho,
- por más que digan.
-
-
-EL TOPO Y OTROS ANIMALES
-
- Ciertos animalitos,
- todos de cuatro pies,
- a la gallina ciega
- jugaban una vez.
- Un Perrillo, una Zorra
- y un Ratón, que son tres;
- una Ardilla, una Liebre
- y un Mono, que son seis.
- Este a todos vendaba
- los ojos, como que es
- el que mejor se sabe
- de las manos valer.
- Oyó un Topo la bulla,
- y dijo: --Pues, pardiez,
- que voy allá, y en rueda
- me he de meter también.
- Pidió que le admitiesen;
- y el Mono, muy cortés,
- se lo otorgó (sin duda
- para hacer burla de él).
- El Topo a cada paso
- daba veinte traspiés,
- porque tiene los ojos
- cubiertos de una piel;
- y a la primera vuelta,
- como era de creer,
- facilísimamente
- pillan a su merced.
- De ser gallina ciega
- le tocaba la vez;
- y ¿quién mejor podía
- hacer este papel?
- Pero él, con disimulo,
- por el bien parecer,
- dijo al Mono: --¿Qué hacemos?
- Vaya, ¿me venda usted?
- Si el que es ciego y lo sabe,
- aparenta que ve,
- quien sabe que es idiota,
- ¿confesará que lo es?
-
-[Ilustración: El topo y otros animales.]
-
-
-EL OSO, LA MONA Y EL CERDO
-
- Un Oso con que la vida
- ganaba un piamontés,
- la no muy bien aprendida
- danza ensayaba en dos pies.
- Queriendo hacer de persona,
- dijo a una Mona: --¿Qué tal?
- Era perita la Mona,
- Y respondióle: --Muy mal.
- --Yo creo --replicó el Oso--,
- que me haces poco favor.
- Pues qué, ¿mi aire no es garboso?
- ¿No hago el paso con primor?
- Estaba el Cerdo presente,
- y dijo: --¡Bravo! ¡Bien va!
- ¡Bailarín más excelente
- no se ha visto ni verá!
- Echó el Oso, al oír esto,
- sus cuentas allá entre sí,
- y con ademán modesto
- hubo de exclamar así:
- --Cuando me desaprobaba
- la Mona, llegué a dudar;
- mas ya que el Cerdo me alaba,
- muy mal debo de bailar.
- Guarde para su regalo
- esta sentencia un autor:
- “Si el sabio no aprueba, ¡malo!;
- si el necio aplaude, ¡peor!”
-
-
-LOS DOS LOROS Y LA COTORRA
-
- De Santo Domingo trajo
- dos Loros una señora.
- La isla es mitad francesa
- y otra mitad española;
- así, cada animalito
- hablaba distinto idioma.
- Pusiéronles al balcón,
- y aquello era Babilonia.
- De francés y castellano
- hicieron tal pepitoria,
- que al cabo ya no sabían
- hablar ni una lengua ni otra.
- El francés del español
- tomó voces, aunque pocas;
- el español al francés
- casi se las toma todas.
- Manda el ama separarlos,
- y el francés luego reforma
- las palabras que aprendió
- de lengua que no es de moda.
- El español, al contrario,
- no olvida la jerigonza,
- y aun discurre que con ella
- ilustra su lengua propia.
- Llegó a pedir en francés
- los garbanzos de la olla;
- y desde el balcón de enfrente
- una erudita Cotorra
- la carcajada soltó,
- haciendo del Loro mofa.
- Él respondió solamente,
- como por tacha afrentosa:
- --_Vos no sois que una purista_.
- Y ella dijo: --¡A mucha honra!--
- ¡Vaya, que los Loros son
- lo mismo que las personas!
-
-
-LA CAMPANA Y EL ESQUILÓN
-
- En cierta catedral una Campana había
- que sólo se tocaba algún solemne día.
- Con el más recio són, con pausado compás,
- cuatro golpes o tres solía dar no más.
- Por esto y ser mayor de la ordinaria marca
- celebrada fué siempre en toda la comarca.
- Tenía la ciudad en su jurisdicción
- una aldea infeliz, de corta población,
- siendo su parroquial una pobre iglesita
- con chico campanario a modo de una ermita,
- y un rajado Esquilón, pendiente en medio de él,
- era allí quien hacía el principal papel.
- A fin de que imitase aqueste campanario
- al de la catedral, dispuso el vecindario
- que despacio y muy poco el dichoso Esquilón
- se hubiese de tocar sólo en tal cual función,
- y pudo tanto aquello en la gente aldeana,
- que el Esquilón pasó por una gran campana.
- Muy verosímil es, pues que la gravedad
- suple en muchos así por la capacidad;
- dígnanse rara vez de despegar sus labios,
- y piensan que con esto imitan a los sabios.
-
-
-EL PEDERNAL Y EL ESLABÓN
-
- Al Eslabón de cruel
- trató el Pedernal un día,
- porque a menudo le hería
- para sacar chispas de él.
- Riñendo éste con aquél,
- al separarse los dos,
- --Quedaos --dijo-- con Dios.
- ¿Valéis vos algo sin mí?
- Y el otro responde: --Sí,
- lo que sin mí valéis vos.
- Este ejemplo material
- todo escritor considere
- que largo estudio no uniere
- al talento natural.
- Ni da lumbre el pedernal
- sin auxilio de eslabón,
- ni hay buena disposición
- que luzca faltando el arte;
- si obra cada cual aparte
- ambos inútiles son.
-
-
-EL BURRO FLAUTISTA
-
- Esta fabulilla,
- salga bien o mal,
- me ha ocurrido ahora
- por casualidad.
- Cerca de unos prados
- que hay en mi lugar,
- pasaba un borrico
- por casualidad.
- Una flauta en ellos
- halló, que un zagal
- se dejó olvidada
- por casualidad.
- Acercóse a olerla
- el dicho animal,
- y dió un resoplido
- por casualidad.
- En la flauta el aire
- se hubo de colar,
- y sonó la flauta
- por casualidad.
- --¡Oh --dijo el Borrico--,
- qué bien sé tocar!
- ¡Y dirán que es mala
- la música asnal!
- Sin reglas del arte
- borriquitos hay,
- que una vez aciertan
- por casualidad.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-PEDRO DE SALAS
-
-_Siglo XVII._
-
-
-EL RATÓN DEL CAMPO Y EL CORTESANO[10]
-
- A un ratón cortesano otro salvaje
- dió rústico hospedaje. En parca mesa
- su pobreza profesa; aunque arrastrados,
- sus más ricos bocados le franquea:
- desechos de la aldea, cualque orujo
- y mijo allí le trujo. El mejor plato
- fué un zatico mulato. El estadista
- ratón, con grave vista, al campesino
- dice: --¡Triste, mezquino, miserable!
- ¿Cómo te es tolerable aquesta vida?
- Si tan lauta comida hay en la aldea,
- a quien tal la desea bien le cuadre.
- ¡No más campo, compadre! Ven conmigo
- y verás cuánto va de amigo a amigo.
- Paso a paso por una y otra cueva
- al palacio le lleva, y muy sin ruido
- le previene al descuido que esté alerta
- a todo són de puerta. Por estrados
- ricamente alfombrados, cañas juegan,
- saltan, retozan, bregan y ya hambrientos
- entran con pasos lentos la despensa,
- adonde, sin ofensa de enemigos,
- en dos quesos amigos le sepulta.
- De aquí por senda oculta le endereza
- a su mayor riqueza, que atesora
- una alacena. Agora entre conservas
- le dice: --¿Vuestras hierbas, ermitaño,
- daros han todo un año tan buen día?
- Mirad la gloria mía. ¡Este es banquete
- y no el vuestro, pobrete! Al mejor plato
- oyen que maulla un gato, habla una puerta.
- --¡Ay! ¡Nuestra muerte es cierta! --el cortesano
- al ratón aldeano triste exclama.
- Turbado se derrama cada uno
- por su hueco oportuno. El ratoncillo
- agreste halló un portillo a dicha rara,
- y volviendo la cara hacia el palacio,
- respirando despacio, dice: --¡Oh fuego
- en tal desasosiego! Tus manjares
- más dulces, rejalgares son. ¿Tus gustos
- compras con tales sustos? ¿Muerte al ojo?
- ¡No más corte! Yo escojo en paz mis hierbas,
- no en guerra tus conservas, con tal costa,
- que tu ancha puerta angosta al temor viene,
- y tu regalo mil venenos tiene.
-
- (_Afectos divinos._ Valladolid, 1638.)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JOSÉ DE CAÑIZARES
-
-_Madrid, 1676; † 1750._
-
-
-LO CIERTO POR LO DUDOSO[11]
-
- ¡Ay de vosotros, si acaso
- dejáis torticeramente
- el bien que está asegurado
- por el que en duda os prometen!
- Contaros quiero aquel cuento,
- que ya cuido que sabedes,
- del Can que al agua llegó
- con la presa que hurtó alegre;
- y reparando al pasar
- que el espejo transparente
- del arroyo le ofrecía,
- en la fugitiva especie
- de la sombra, otro pedazo
- mayor que el que asido tiene,
- engañado y codicioso
- abrió, por trocar las suertes,
- la boca, para agarrar
- el otro; pero, pardieces,
- que el pedazo que soltó,
- llevado de la corriente,
- sin ambos a dos le deja,
- que eso y mucho más merece
- quien por la sombra desprecia
- la realidad que posee.
-
- (_La heroica Antona García_, jornada 2.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FRANCISCO DE LA TORRE
-
-_N. en Tortosa (Tarragona) hacia 1620; † hacia 1680._
-
-
-AL ROMPER EL ALBA
-
- A cierto Clérigo, que era
- madrugador impaciente,
- le esperaba mucha gente
- para la misa primera.
- Tarde el Clérigo llegó,
- y al querer con mucha prisa
- salir a decir su misa,
- la alba de un clavo se asió,
- y aquí dijo, haciendo salva
- a la gente en pronto alarde:
- --Señores, no vengo tarde
- pues vengo al romper el alba.
-
- (_La confesión con el Demonio_, jornada 2.ª)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-AGUSTÍN MORETO
-
-_Madrid, 1618; † 1669._
-
-
-RESPUESTA DE PERO GRULLO
-
- De frailes acompañado
- pasaba un entierro un día,
- y uno, a quien le parecía
- el entierro autorizado,
- a un fraile con inquietud
- --¿Quién ha muerto? --preguntó--,
- y el fraile le respondió:
- --El que va en el ataúd.
-
- (_Industrias contra finezas_, jornada 2.ª, escena XIII.)
-
-
-CODICIA DE LO PROHIBIDO
-
- Vaya un ejemplo. En mi tierra
- había una doncellita
- opilada, con gran riesgo,
- de puro comer ceniza.
- Sus padres la reservaban
- del brasero y la cocina,
- de suerte que cuando ella
- la daba alcance, embutía
- ceniza al sabor del hurto
- como si fueran mellizas.
- Llegó del caso a la muerte;
- y el dotor que la asistía
- para curarla fingió
- que su muerte era precisa
- si de ceniza un brasero
- no comiese cada día.
- Ella pidió luego a gritos
- tan sabrosa medicina.
- Trajéronla un gran brasero,
- y al comenzar a embestilla,
- como ya allí le faltaba
- el sabor de prohibida
- (que a nuestro ruin apetito
- da sazón la culpa misma),
- a cada bocado della
- la hallaba más desabrida.
- Viendo que obraba el remedio,
- la daba el dotor gran prisa,
- diciendo: --Señora, coma,
- que eso le importa la vida.
- Y ella, harta ya, entre los dedos
- repasaba la ceniza,
- y a fuer de tomar tabaco
- con cada polvo escupía.
- Porfiábala el dotor,
- y ella, del todo rendida,
- dijo: --Señor, yo no puedo;
- quítenla allá, muera o viva.
- Y desde allí le quedó
- tanto horror a la codicia,
- que de quince días antes,
- pensando que ya venía,
- lloraba en Carnestolendas
- el miércoles de Ceniza.
-
- (_Yo por vos y vos por otro_, jornada 1.ª, escena II.)
-
-
-LA FRUTA PROHIBIDA
-
- Mira: siendo yo muchacho
- había en mi casa vendimia,
- y por el suelo las uvas
- nunca me daban codicia.
- Pasó este tiempo, y después
- colgaron en la cocina
- las uvas para el invierno;
- y yo, viéndolas arriba,
- rabiaba por comer dellas,
- tanto, que trepando un día
- por alcanzarlas, caí
- y me quebré las costillas.
-
- (_El desdén con el desdén_, jornada 1.ª, escena I.)
-
-
-[Ilustración]
-
-POR LA PUENTE, QUE ESTÁ SECO
-
- Iba camino un abad
- muy gordo y muy reverendo;
- llegando a un río, intentó
- pasar el vado, y saliendo
- un pastor, le dijo: --Advierta
- que ayer se ahogó un pasajero
- porque erró el vado. El abad
- preguntó al pastor tosiendo:
- --¿Cuánto hay desde aquí a la puente?
- --Dos leguas y media pienso
- --dijo el pastor. Y el Abad
- le respondió entre un regüeldo:
- --Si el que se ahogó hubiera ido
- por la puente, aunque está lejos,
- desde ayer acá ya hubiera
- pasado el río. Y el freno
- torciendo a la mula, dijo:
- --Por la puente, que está seco.
-
- (_No puede ser..._, jornada 1.ª, escena IV.)
-
-
-EL DESAFÍO
-
- Desafió a otro un portugués,
- y le esperaba en un monte,
- que el subir a su horizonte
- cansara a un gato montés.
- Llegó allá el desafiado,
- muerto del paso prolijo,
- y en viendo al contrario, dijo,
- molido y desalentado:
- --Yo no me puedo mover;
- ¿para qué me llamó aquí?
- Y él respondió: --Porque así
- teño menos que facer.
-
- (_El caballero_, jornada 2.ª, escena I.)
-
-
-EL PLACER DE LA VENGANZA
-
- Un vizcaíno insufrible
- por una calle iba andando,
- y en una reja, pasando,
- se dió un codazo terrible.
- Enfurecido, aunque en vano,
- volvió a la reja culpada,
- y le dió tan gran puñada,
- que se destroncó la mano.
- Irritóse, y a dos brazos
- tomó, sacando la espada,
- y allí a pura cuchillada
- la hizo en la reja pedazos.
- Mas creyéndose vengado
- partió, diciendo a su modo:
- --¿Manos rompes, quiebras codo?
- Pues toma lo que has llevado.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-CRISTÓBAL DE MONROY
-
-_Alcalá de Guadaira, 1612; † 1649._
-
-
-LA NATURALEZA PUEDE MÁS QUE EL ARTE[12]
-
-GAZUL.
-
- La poesía es adquirida.
-
-TRIPULINO.
-
- Es don de naturaleza.
-
-ALFONSO.
-
- El arte la perfecciona,
- y aun muchas veces la inventa.
-
-TRIPULINO.
-
- Eso no, que es diferente
- arte de naturaleza.
-
-ALFONSO.
-
- ¿Con qué lo pruebas?
-
-TRIPULINO.
-
- Escucha:
- aquesa disputa mesma
- tuvieron dos hombres; uno
- con industria y diligencia
- enseñó un gato a tener
- con las manos una vela,
- y cuando estaba cenando
- le asistía así a la mesa,
- y éste decía que el arte
- vence la naturaleza;
- mas el de opinión contraria
- puso un ratón allí cerca,
- y el gato, así que le vió,
- corrió, soltando la vela,
- y embistió con el ratón;
- dando con esta advertencia
- a entender que más que el arte
- puede la naturaleza.
-
- (_El encanto por los celos_, jornada 3.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ANTONIO DE SOLÍS
-
-_Alcalá, 1610; † 1686._
-
-
-NO ERA NADA LO DEL OJO
-
- Pegáronle una pedrada
- a un hombre por un enojo,
- tan en buen punto pegada,
- que le echaron fuera un ojo,
- como quien no dice nada.
- Preguntóle al cirujano
- si el ojo, con el dolor,
- perdería; y él, ufano,
- le respondió: --No, señor,
- que yo le tengo en la mano.
-
- (_El doctor Carlino_, jornada 2.ª)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JUAN DE MATOS FRAGOSO
-
-_Alvito (Portugal), 1614?; † 1692._
-
-
-EL PERRO Y EL ASNO[13]
-
- A su casa a descansar
- volvía un hombre de fuera,
- y un perrillo que tenía,
- comenzándole a hacer fiestas,
- en los hombros le saltaba.
- Estaba un pollino cerca
- y tuvo envidia del perro,
- y de la misma manera
- quiso halagar a su amo,
- y poniéndose en dos piernas
- le derribó una quijada.
- Saca tú la consecuencia.
-
- (_Lorenzo me llamo_, jornada 3.ª)
-
-
-AFEITAR POR AMOR DE DIOS
-
- De limosna y sin dinero
- la barba hacía a un pastor
- con la navaja peor,
- desazonado, un barbero.
- Como la navaja estaba
- con mil mellas que tenía,
- el cabello no partía,
- pero el rostro desollaba.
- Conoció el pastor el yerro,
- mas vió ser fuerza que calle.
- En este tiempo en la calle
- le daban palos a un perro.
- --¿Qué será aquello? --decía
- el barbero a sus oídos,
- como con los alaridos
- el perro les aturdía.
- Respondió el pastor allí,
- viendo que en saberlo escarba:
- --Deben de hacerle la barba
- de limosna, como a mí.
-
- (_Callar siempre es lo mejor_, jornada 3.ª, y _El redentor
- cautivo_, jornada 2.ª, en colaboración con Sebastián de
- Villaviciosa.)
-
-
-EL DUENDE
-
- En una casa había un duende,
- y hacíales muchos daños
- a los que en ella vivían:
- ya les daba con un jarro,
- ya les quitaba la ropa,
- ya les tiraba los platos.
- Los pobres, para librarse,
- mudarse de allí trataron
- a otro barrio, y aquel día
- que ellos se estaban mudando,
- viniendo el dueño de casa
- ya por los postreros trastos,
- al duende vió, que bajaba
- por la escalera, cargado
- con todos ellos, y el hombre
- le preguntó muy despacio:
- --¿Dónde vas? Y el duende dijo:
- --Allá; pues ¿no nos mudamos?
- A que él replicó: --Si es eso,
- y has de seguirnos los pasos,
- quedarnos aquí es mejor,
- y excusarnos el trabajo.
-
- (_El Job de las mujeres, Santa Isabel, reina de Hungría_, jornada
- 2.ª)
-
-
-LA MULA DEL DOCTOR[14]
-
- Un barbero en un cuartago
- visitaba a cierto enfermo
- que tenía una apostema
- con unos dolores fieros.
- Alargábase la cura,
- y el paciente echaba verbos.
- --Hermano, tened paciencia
- --decía el quirurgo diestro--,
- que este achaque va despacio,
- que en el hipocondrio interno
- tenéis una hidropesía;
- alcanzadme ese tintero,
- porque quiero recetaros
- un nuevo eficaz remedio.
- Y al darle el pobre la pluma
- el caballo, que era inquieto,
- asentóle la herradura
- y le reventó el divieso,
- con que al punto le cesaron
- los dolores al enfermo,
- sintiéndose mejorado,
- y quedó a voces diciendo:
- --Vive Dios que mejor cura
- el caballo que el maestro.
-
- (_Ver y creer_, jornada 1.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JUAN PÉREZ DE MONTALBÁN
-
-_Madrid, 1602; † 1638._
-
-
-TESTIGO RECUSADO
-
- Tenía un lindo borrico
- para sus necesidades
- cierto alcalde, y como un día
- un su compadre llegase
- a pedírsele prestado,
- él, por librarse de darle,
- dijo que estaba en el monte;
- pero como rebuznase
- el borrico a esta sazón,
- dijo el otro: --¿Veis, compadre,
- cómo el borrico está en casa
- y que vos os engañasteis?
- A lo cual, muy enojado
- el alcalde, sin turbarse,
- le respondió: --No está tal,
- y miente quien lo pensare,
- que aunque el borrico lo dice
- con suspiros desiguales,
- yo digo aquí lo contrario,
- y es muy mal dicho, que nadie
- más crédito quiera dar
- a un borrico, que a un alcalde,
- siendo yo un hombre de bien
- y el burro un _pécora campi_.
-
- (_Los hijos de la fortuna_, jornada 1.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FRANCISCO DE LEYVA
-
-_Málaga, mediados del siglo XVII._
-
-
-LA PRECIPITACIÓN
-
- Un mozo, enfermo tenía
- de los ojos a su padre,
- y curarlo pretendía,
- que en efecto lo quería
- como si fuera su madre.
- El remedio procurando,
- en un libro que se halló
- de medicina, hojeando,
- un capítulo encontró
- de lo que andaba buscando.
- “Abrojos para los ojos”
- el primer renglón decía,
- y, sin leer más sus arrojos,
- como estrella que Dios guía,
- fué al campo a buscar abrojos.
- Dos almorzadas muy buenas
- trajo, y que quiso o no quiso,
- al padre que ve en sus penas,
- en los ojos al proviso
- le puso un par de docenas.
- Un lienzo muy apretado
- encima le puso luego,
- con que al padre desdichado
- le saltaron de contado
- los ojos, y quedó ciego.
- A leer volvió con enojos
- los renglones, y al mirarlos
- despacio, vieron sus ojos:
- “Para los ojos, abrojos
- son buenos para sacarlos.”
-
- (_La dama presidente_, jornada 1.ª)
-
-
-EL LOCO POR LA PENA ES CUERDO[15]
-
- En Sevilla un loco había
- de tema tan desigual
- que una piedra de un quintal
- al hombro siempre traía,
- y al perro de cualquier casta
- que dormido podía ver,
- dejábasela caer,
- con que quedaba hecho plasta.
- Con un podenco afamado
- de un sombrerero encontró,
- a cuestas la ley le echó
- y dejólo ajusticiado.
- Indignado el sombrerero,
- con un garrote salió
- y dos mil palos le dió
- y tras cada golpe fiero
- muchas veces repetía:
- --¿Que era podenco no viste,
- loco infame? Fuese el triste
- y luego, aunque un gozque vía,
- mastín, o perro mostrenco,
- al irle la piedra a echar,
- volviéndola a retirar,
- decía: --Guarda, es podenco.
-
- (_No hay contra un padre razón_, jornada 2.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ÁLVARO CUBILLO DE ARAGÓN
-
-_N. en Granada a principios de siglo XVII._
-
-
-EL BURRO ENTRE DOS PIENSOS
-
- Pusiéronle dos montones
- a un borrico de cebada,
- toda limpia y ahechada
- como unos gordos piñones.
- Y puesto el asno en efecto
- a igual distancia apartado,
- se halló tan embarazado
- (porque era un asno discreto),
- que dudando a cuál iría,
- apeteciendo y dudando,
- se quedó a los dos mirando,
- sin comer todo aquel día.
-
- (_El amor como ha de ser_, acto 1.º)
-
-
-MALDICIÓN DE CORCOVADO
-
- Hurtáronle a un corcovado
- una ropilla, y como era
- hecha a su medida y como
- para una tortuga hecha,
- cuando echó menos el hurto,
- no hizo mayor diligencia
- que decir contra el ladrón:
- --Plegue a Dios que bien le venga.
-
- (_El invisible príncipe del baúl_, acto 1.º)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-SEBASTIÁN DE VILLAVICIOSA
-
-_Floreció a mediados del siglo XVII._
-
-
-EL SUEÑO ENGAÑOSO
-
- Soñaba un hombre una noche
- que le venía gran suma
- de doblones del gran Cairo,
- y en una cabalgadura
- soñó que iba a recibirlos,
- y al irlos a echar la uña,
- viendo un montonazo de oro,
- por apear de la mula,
- ¡zas!, se cayó de la cama,
- y sobre una piedra aguda
- se abrió un jeme de cabeza,
- y vino a quedarse, en suma,
- sin dineros y sin sueño,
- descalabrado y a oscuras.
-
- (_Nuestra Señora del Pilar_, jornada 1.ª)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JACINTO DE HERRERA
-
-_N. en Madrid a fines del siglo XVI._
-
-
-EL EMBUSTERO
-
- Dijéronle a un caballero
- la murmuración que había
- de lo mucho que mentía,
- y él dijo a un paje: --Yo quiero
- enmendarme; a ti te encargo
- que te estés siempre conmigo,
- y si algunos cuentos digo,
- cuando vieres que me alargo
- en lo que voy a decir,
- tírame, estando allí junto,
- de la capa al mismo punto,
- y no me dejes mentir.
- Esperó el paje ocasión,
- y su amo en la primera
- de mentir, que en fin ya era
- aquella su inclinación,
- dijo: --En una casa mía
- tengo sala de mil pasos
- de largo, y no son escasos.
- --¿Y cuántos de ancho tenía?
- --preguntó luego un oyente--.
- A que el paje le tiró
- de la capa y respondió:
- --Seis pasos tasadamente.
- Replicaron los demás:
- --Pues ¿cómo así lo trazaste,
- que a sala tan larga echaste
- seis pasos de ancho no más?
- Y a los que le preguntaron
- respondía él al pasar:
- --Más le quisiera yo echar,
- sino que no me dejaron.
-
- (_Duelo de honor y amistad_, jornada 2.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-LA ZORRA Y EL LEÓN[16]
-
- Murmuraban del león
- que tenía mal aliento
- de boca, y él descontento
- de tener esta opinión,
- como es rey este animal,
- mandó que todos le oliesen
- la boca, y luego dijesen
- si le olía bien o mal.
- El que llegaba decía:
- --Mal le huele a vuestra alteza.
- Y él, con enojo y braveza,
- le mataba y le mordía.
- Fué la zorra y preguntada
- --¿Huéleme mal? --respondió:
- --Tengo romadizo yo
- y no he podido oler nada.
-
- (_Duelo de honor y amistad_, jornada 2.ª)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LUIS DE BELMONTE BERMÚDEZ
-
-_N. en Sevilla, 1587._
-
-
-LOS ARQUEÓLOGOS
-
- Pleiteaban ciertos curas
- de San Miguel y Santa Ana,
- probando el uno y el otro
- la antigüedad de su casa;
- y el de San Miguel un día,
- que acaso se paseaba
- por el corral de su iglesia,
- descubrió mohosa y parda
- una losa y ciertas letras,
- que gastó tiempo en limpiarlas;
- dicen: _Por aquí Selím_...
- Partió como un rayo a casa
- del obispo, y dijo a voces:
- --Mi justicia está muy llana,
- ilustrísimo señor;
- esta piedra era la entrada
- de alguna cueva, por donde
- el moro Selím entraba
- para guardar los despojos
- en la pérdida de España.
- Quedó confuso el Obispo;
- pero el cura de Santa Ana,
- que estaba presente, dijo:
- --Vamos a ver dónde estaba
- esa piedra tan morisca,
- que tan castellano habla.
- Fuéronse los dos, y entrando
- a la misma parte, hallan
- rompida otra media losa,
- y que juntándolas ambas,
- dicen: _Por aquí se limpian
- las letrinas de esta casa_.
-
- (_La Renegada de Valladolid_, jornada 1.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ANTONIO MIRA DE AMESCUA
-
-_1578-1640_
-
-
-LA CIGARRA Y LA HORMIGA[17]
-
- La hormiga de su hormiguero
- sacaba con alegría
- lo que en el verano había
- recogido en su granero.
- Llegó una cigarra y dijo:
- --De aqueso me puedes dar,
- pues no lo puedo ganar,
- que es el invierno prolijo.
- Mas la hormiga con gobierno
- le respondió en canto llano:
- --Pues cantaste en el verano,
- danza, hermana, en el invierno.
-
- (_Lo que le toca al valor_, jornada 3.ª)
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA
-
-_Madrid, 1600; † 1681._
-
-
-POR UN CERO
-
- De una dama era galán
- un vidriero, que vivía
- en Tremecén, y tenía
- un grande amigo en Tetuán.
- Pidióle un día la dama
- que a su amigo le escribiera
- que una mona remitiera;
- y como siempre quien ama
- se desvela en conseguir
- lo que su dama le ordena,
- por escoger una buena
- tres o cuatro envió a pedir.
- El tres o cuatro escribió
- en guarismo el majadero:
- y como es allí la _o_ cero,
- el de Tetüán leyó:
- “Amigo, para personas
- a quien tengo voluntad,
- luego al punto me enviad
- trescientas y cuatro monas.”
- Hallóse afligido el tal;
- pero mucho más se halló
- el vidriero cuando vió
- contra su frágil caudal,
- dentro de muy pocos días,
- apearse con estruendo
- trescientas monas, haciendo
- trescientas mil monerías.
-
- (_El secreto a voces_, jornada 1.ª, escena XIII.)
-
-[Ilustración]
-
-
-COMEDIMIENTO Y ASTUCIA
-
- A cuatro o cinco chiquillos
- daba de comer su padre
- cada día; y como eran
- tantas porciones iguales,
- un día se olvidó de uno.
- Él, por no pedir (que es grave
- desacato de los niños),
- estábase muerto de hambre.
- Un gato maullaba entonces,
- y dijo el chiquillo: --¡Zape!
- ¿De qué me pides los huesos,
- si aún no me han dado la carne?
-
- (_El pintor de su deshonra_, jornada 3.ª, escena XXI.)
-
-[Ilustración]
-
-
-EL CONSUELO
-
- Cuentan de un sabio que un día,
- tan pobre y mísero estaba,
- que sólo se sustentaba
- de unas hierbas que cogía.
- --¿Habrá otro--entre sí decía--
- más pobre y triste que yo?
- Y cuando el rostro volvió
- halló la respuesta, viendo
- que iba otro sabio cogiendo
- las hojas que él arrojó.
-
- (_La vida es sueño_, jornada 1.ª)
-
-
-DESPRECIO DE LA GRANDEZA HUMANA
-
- Medita un poco este ejemplo:
- Un filósofo que estaba
- en un monte, o en un valle
- (que no importa a la maraña
- que esté en bajo o esté en alto),
- vió un soldado que pasaba;
- se puso a parlar con él,
- y al fin de pláticas largas,
- le dijo: --¿Posible ha sido,
- que nunca has visto la cara
- de Alejandro, nuestro César,
- de aquel cuyas alabanzas
- le coronan de laureles
- y rey del orbe le aclaman?
- El filósofo le dijo:
- --¿No es un hombre? ¿Qué importancia
- tendrá el verle más que a ti?
- O si no (para que salgas
- desa adulación común),
- del suelo una flor levanta,
- llévala y dile a Alejandro
- que digo yo que me haga
- sola una flor como ella.
- Verás luego que no pasan
- trofeos, aplausos, glorias,
- lauros, triunfos y alabanzas
- de lo humano, pues no puede,
- después de victorias tantas,
- hacer una flor tan fácil,
- que en cualquier campo se halla.
-
- (_La cisma de Ingalaterra_, jornada 2.ª, escena II.)
-
-
-PASIÓN DE POETA
-
- Oye lo que sucedió
- a un poeta con su ama:
- Como dicen que se inflama
- de un espíritu su pecho,
- de cuyo ardor satisfecho
- es el corazón la llama,
- él enfurecido estaba,
- y tanto se divertía
- del afecto que llevaba,
- que todo cuanto escribía
- a voces representaba.
- Llegó al paso de un león
- a aquella misma ocasión
- que con la comida entraba
- el ama, y como él estaba
- llevado de su pasión:
- --¡Guarda el león! --con voz fiera
- dijo--. Y el ama ligera,
- que ya temió sus cosquillas,
- con puchero y escudillas
- rodó toda la escalera,
- diciendo: --¡Ay, Virgen Sagrada,
- librad a Mari-Guisada
- de sus uñas importunas!
- Quedando el amo en ayunas,
- y la rucia ama, rodada.
-
- (_Lances de amor y fortuna_, jornada 3.ª, escena IV.)
-
-
-CULPAR AL PRÓJIMO DE LA FALTA PROPIA
-
- Sordo un hombre amaneció,
- y viendo que nada oía
- de cuanto hablaban, decía:
- --¿Qué diablos os obligó
- a hablar hoy de aquesos modos?
- Volvían a hablarle bien,
- y él decía: --¡Hay tal! ¡Que den
- hoy en hablar quedo todos!,
- sin persuadirse a que fuese
- suyo el defecto. Tú así
- presumes que no está en ti
- la culpa; y aunque te pese,
- es tuya, y no la conoces,
- pues das, sordo, en la locura
- de no entender la hermosura
- que el mundo te dice a voces.
-
- (_El pintor de su deshonra_, jornada 2.ª, escena II.)
-
-
-POR NO HABLAR CLARO
-
- Pues mal hace en no decirlo
- claro: dolores y penas
- no se han de decir por frases.
- Dolíale a un hombre una muela;
- vino un barbero a sacarla,
- y estando la boca abierta:
- --¿Cuál es la que duele? --dijo--.
- Dióle en culto la respuesta,
- --La penúltima --diciendo--.
- El barbero, que no era
- en penúltimas muy ducho,
- le echó la última fuera.
- A informarse del dolor
- acudió al punto la lengua,
- y dijo en sangrientas voces:
- --La mala, maestro, no es ésa.
- Disculpóse con decir:
- --¿No es la última de la hilera?
- --Sí --respondió--; mas yo dije
- penúltima, y ucé advierta
- que penúltimo es el que
- junto al último se asienta.
- Volvió mejor informado,
- a dar al gatillo vuelta,
- diciendo: --En efecto, ¿es
- de la última la más cerca?
- --Sí --dijo--. --Pues vela aquí,
- --respondió con gran presteza,
- sacándole la que estaba
- penúltima; de manera
- que quedó, por no hablar claro,
- con la mala y sin dos buenas.
-
- (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena VI.)
-
-
-CONTENTAR A TODOS
-
- Hay cerca de Ratisbona
- dos lugares de gran fama,
- que el uno Ágere se llama,
- y el otro, Macarandona.
- Un solo cura servía,
- humilde siervo de Dios,
- a los dos, y así a los dos
- misa las fiestas decía.
- Un vecino del lugar
- de Macarandona fué
- a Ágere, y oyendo que
- el cura empezó a cantar
- el prefacio, reparó
- en que a voces aquel día
- _Gratias agere_, decía,
- y a Macarandona no.
- Con lo cual muy enojado
- dijo: --El cura gracias da
- a Ágere, como si acá
- no le hubiéramos pagado
- sus diezmos--. Cuando escucharon
- tan bien sentidas razones
- los nobles macarandones,
- los bodigos le sisaron.
- Viéndose desbodigar,
- al sacristán preguntó
- la causa. Él se la contó,
- y él dió desde allí en cantar,
- siempre que el prefacio entona,
- por que la ofrenda se aplique:
- _Tibi semper et ubique
- gratias a Macarandona_.
-
- (_El secreto a voces_, jornada 2.ª, escena XVIII.)
-
-
-LOS HUÉSPEDES QUÉ GUSTO DAN...
-
- Llegando una compañía
- de soldados a un lugar,
- empezó un villano a dar
- mil voces, en que decía:
- --Dos soldados para mí.
- --Lo que excusar quieren todos
- --dijo uno--, ¿con tales modos
- pides? Y él respondió: --Sí;
- que aunque molestias me dan
- cuando vienen, es muy justo
- admitirlos, por el gusto
- que me hacen cuando se van.
-
- (_El pintor de su deshonra_, jornada 1.ª, escena III.)
-
-
-LA MANDA DEL SOLDADO
-
- Un soldado de hartos bríos,
- muriéndose, así decía:
- --Ítem, es voluntad mía
- que los camaradas míos
- me lleven en mi ataúd;
- a quien quiero se les dé
- treinta reales, para que
- los beban a mi salud.
-
- (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena XVII.)
-
-
-EL GANGOSO
-
- Cautivó un moro a un gangoso;
- y él, bien o mal, como pudo,
- se fingió en la nave mudo,
- por no hacer dificultoso
- su rescate; de manera
- que cuando el moro le vió
- defectüoso, le dió
- muy barato. Estando fuera
- del bajel: --Moro --decía--,
- no soy mudo, hablar no ignoro.
- A quien oyéndolo el moro,
- de esta suerte respondía:
- --Tú fuiste gran mentecato
- en fingir aquí el callar;
- porque si te oyera hablar,
- aún te diera más barato.
-
- (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena XVII.)
-
-[Ilustración]
-
-
-APRENDIERA BUEN OFICIO
-
- De una fiesta a su lugar
- volvía un tamborilero,
- y un fraile también volvía
- de la fiesta a su convento.
- El tamborilero iba
- en un burro caballero,
- y el fraile a pie. Preguntóle
- el padre: --¿De dónde bueno?
- --De tañer --dijo-- esta flauta
- y este tamboril. --Por eso
- --le preguntó--, ¿qué le han dado?
- Él respondió: --Poco, cierto:
- cincuenta reales, comido
- y bebido, que no es menos,
- llevado y traído; sin otros
- regalillos que aquí tengo.
- --¿Eso es poco? --dijo el padre--.
- Pues yo de predicar vengo,
- y ni aun de comer me han dado,
- y como ve, a pie me vuelvo.
- El tamborilero entonces
- dijo enojado y soberbio:
- --Pues tamborilero y padre
- predicador ¿es lo mesmo?
- Aprendiera buen oficio,
- y no se quejara deso,
- que no somos todos unos
- frailes y tamborileros.
-
- (_De una causa dos efectos_, jornada 2.ª, escena IX.)
-
-[Ilustración]
-
-
-EL MAL PINTOR
-
- Un mal pintor compró una
- mala casa, y muy contento,
- un mal amigo llevó
- a enseñarla; lo primero
- fué un mal aposento y dijo:
- --¿Veis este mal aposento?
- Pues dejádmele blanquear,
- y que yo le pinte luego
- de mi mano todo él,
- las paredes y los techos,
- y veréis qué bueno queda.
- A que el amigo, risueño
- dijo: --¡Bueno quedará!,
- mas si le pintáis primero,
- y le blanqueáis después,
- quedará mucho más bueno.
-
- (_Los dos amantes del cielo_, jornada 1.ª, escena IV.)
-
-
-LA LIBERALIDAD
-
- Pobre y miserable un día
- llegó a los pies de Alejandro
- el doctísimo Tebandro,
- celebrado en la poesía;
- y queriendo con alguna
- merced el César ufano
- hacer paces, aunque en vano,
- entre el ingenio y fortuna,
- le dió tan preciosos dones,
- que desvanecer pudieran
- a la ambición cuando fueran
- los átomos ambiciones.
- Suspenso el sabio quedó
- sin responder, temeroso
- a la merced, y dudoso
- Alejandro preguntó:
- --¿Cómo el bien das al olvido
- y a la memoria el agravio?
- ¿Tú cómo puedes ser sabio,
- siendo desagradecido?
- A quien Tebandro miró,
- diciendo: --Si el gusto está
- en la mano del que da,
- y del que recibe no,
- yo no debo agradecerte
- el bien que me haces aquí.
- Tú has de agradecerme a mí
- el darte yo desta suerte
- ocasión en que mostró
- tu pecho grandeza tal,
- pues no fueras liberal
- si no fuera pobre yo.
-
- (_Saber del mal y del bien_, jornada 1.ª, escena XII.)
-
-
-EL CIEGO
-
- Un ciego en Londres había
- tal, que no determinaba
- los bultos con quien hablaba
- en el resplandor del día:
- Y una noche que llovía
- (como una de las pasadas)
- a cántaros y a lanzadas,
- por las calles caminando,
- se iba mi ciego alumbrando
- con unas pajas quemadas.
- Uno que le conoció,
- dijo: --Si no os alumbráis,
- ¿para qué esa luz lleváis?
- Y el ciego le respondió:
- --Si no veo la luz yo,
- la ve el que viene, y así
- no encuentra conmigo aquí;
- con que aquesta luz que ves,
- si no es para ver yo, es
- para que me vean a mí.
-
- (_La cisma de Ingalaterra_, jornada 1.ª, escena VI.)
-
-
-REGATEO
-
- [Uno] llamó al sacristán
- y le dijo: --¿Cuánto quiere
- vuesarced por enterrarme?
- Él dijo, supongo: --Veinte
- reales. --¿Quiere diez y seis?
- --dijo. --Más costa me tiene
- --le replicó el sacristán--.
- A que respondió el doliente:
- --Pues mire si le está bien
- y entiérreme en diez y siete,
- porque no me moriré
- como un cuarto más me cueste.
-
- (_Dicha y desdicha del nombre_, jornada 3.ª, escena V.)
-
-
-PARA ABLANDAR LA CAMA
-
- Con hambre y cansancio un día
- a una posada llegó
- cierto fraile, y preguntó
- a la huéspeda qué había
- de comer. --Si una gallina
- no mato --le dijo ella--,
- nada hay. --¿Quién podrá comella
- --respondió con gran mohina--
- acabada de matar?
- --Tierna estará --replicó
- la huéspeda--, porque yo
- sé un secreto singular
- con que se ablande--. Y cogiendo
- la polla, que viva estaba,
- vió que los pies la quemaba,
- con que a nuestro reverendo
- muy blanda le pareció;
- y aunque el hambre pudo hacello,
- atribuyéndolo a aquello,
- en la cama se acostó.
- Estaba la cama dura,
- tanto que le tenía inquieto;
- y él, cayendo en el secreto,
- pegarla a los pies procura
- la luz. Dijo al ver la llama
- la huéspeda: --Padre, ¿qué es
- eso?-- Y él dijo: --Nuestra ama,
- porque se ablande la cama,
- quemo a la cama los pies.
-
- (_No siempre lo peor es cierto_, jornada 2.ª, escena XIII.)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FRANCISCO DE ROJAS Y ZORRILLA
-
-_Toledo, 1607; † 1648._
-
-
-LA MULA DEL DOCTOR[18]
-
- Apeóse un médico a hablar
- a otro médico estafermo
- a la puerta de un enfermo
- que él venía a visitar
- de una postema o flemón
- que en la garganta tenía,
- y sobre cómo vivía
- trabaron conversación,
- y para hablar sin trabajo
- la mula al portal envía:
- es a saber que vivía
- el enfermo en cuarto bajo.
- La mula con desenfado,
- con gualdrapa y ornamento,
- se fué entrando al aposento
- adonde estaba acostado.
- El enfermo, que sintió
- herraduras, con dolor
- dijo: --Aqueste es el doctor.
- Sacó el pulso, y no miró.
- La mula, que miró el brazo
- sin saber sus accidentes,
- tomó el pulso con los dientes
- con grande desembarazo.
- Él volvió el rostro con tema
- y salió a echarla en camisa,
- pero dióle tanta risa
- que reventó la postema.
- El médico que la vió,
- para que el mozo la agarre
- le dijo a la mula: --¡Arre!
- Y él dijo al médico: --¡Jo!
- Señor doctor, yo he quedado
- absorto del caso y mudo;
- la postema, que él no pudo,
- su mula me ha reventado;
- y si esto otra vez me pasa,
- aunque el caso me atribula,
- envíeme acá su mula
- y quédese usted en casa.
-
- (_También la afrenta es veneno_, jornada 3.ª)
-
-
-EL COCHINO
-
- Pues un cuento, Dios te libre,
- sobre ti a plomo se cae.
- En cierta parte del mundo,
- que aquí no importa la parte,
- había una grande hechicera
- que volvía en animales
- diferentes a los hombres.
- A unos los hacía elefantes,
- a otros gatos, a otros perros;
- a otros tigres muy galanes,
- y a otros torpes lechones.
- En fin, cuanto la nadante
- arca encerró de Noé,
- tenía ella en dos corrales.
- Llegó un hombre que sabía
- el contrahechizo al paraje
- en que estaba, y empezó
- con desenfado galante
- a ir desencantando hombres,
- que a sus formas naturales
- volvían dando mil brincos
- del contento de librarse.
- Llegó a uno, a quien la forma
- de cochino abominable
- cubría, y hacía gran fuerza
- con conjuros y ademanes
- por desencantarle; mas
- porque no le desencanten
- lo que hacía era gruñir,
- andar hacia atrás y darle.
- El tal desencantador
- se mataba por librarle;
- mas el maldito lechón
- le dijo, haciendo visajes:
- --Yo gusto de ser cochino;
- vuesa merced no se canse.
-
- (_La más hidalga hermosura_, jornada 1.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JUAN RUIZ DE ALARCÓN
-
-_N. en Méjico, hacia 1581; † 1639._
-
-
-EL OFENSOR OFENDIDO
-
- Oye este caso, señor:
- En una casa en que había
- conversación cierto día
- salieron al corredor
- dos solos, que una cuestión
- tenían que averiguar,
- y en ella le vino a dar
- uno a otro un bofetón.
- Pues el que le recibió,
- a grandes voces y apriesa
- dijo al otro: --Tomaos ésa.
- La gente, que dentro oyó
- el golpe, y no vió la mano,
- atribuyó la victoria
- al que cantaba la gloria
- tan orgulloso y ufano.
- Y así, con esta invención,
- vino a quedar agraviado
- aquel mismo que había dado
- al contrario el bofetón.
-
- (_La prueba de las promesas_, acto 3.º)
-
-
-EL COBARDE
-
- Sacó la espada un valiente
- contra un gallina, y huyendo
- el cobarde, iba diciendo:
- --Hombre, que me has muerto, tente.
- Acudió gente al ruïdo,
- y uno, que llegó a buscarle
- la herida para curarle,
- viendo que no estaba herido,
- dijo: --¿Qué os pudo obligar
- a decir, si no os hirió,
- que os ha muerto? Y respondió:
- --¿No me pudiera matar?
-
- (_Los pechos privilegiados_, acto 2.º, escena XII.)
-
-[Ilustración]
-
-
-EL SABIO ENTRE LOS LOCOS
-
- . . . . . . . . . . . . . . . .
- Un aguacero cayó
- en un lugar, que privó
- a cuantos mojó de seso.
- Y un sabio que por ventura
- se escapó del aguacero,
- viendo que al lugar entero
- era común la locura,
- mojóse y enloqueció,
- diciendo: --En esto ¿qué pierdo?
- Aquí, donde nadie es cuerdo,
- ¿para qué he de serlo yo?
-
- (_El examen de maridos_, acto 1.º, escena XV.)
-
-
-DESPUÉS DE YO MUERTO
-
- Diógenes, cuando veía
- su fin cercano, mandó
- no enterrarse; replicó
- un su amigo que sería
- pasto su cuerpo de fieras.
- Él dijo: --Un palo tendré
- con que me defenderé.
- --Pues dime: ¿No consideras
- --su amigo le replicó--
- que muerto, ni sentirás
- ni defenderte podrás?
- Y el sabio le respondió:
- --Luego son tus miedos vanos;
- que si he de estar sin sentido,
- ¿qué importa más ser comido
- de fieras que de gusanos?
-
- (_Hazañas del Marqués de Cañete_, acto 2.º)
-
-
-QUIEN PIDE, ALCANZA
-
- Callando, ¿quién persuadió?
- ¿Quién venció sin intentar?
- ¿Quién obligó sin rogar?
- ¿Quién sin pedir alcanzó?
- Aun con los dioses, que entienden
- las humanas intenciones,
- a fuerza de peticiones
- negocian lo que pretenden;
- y al fin, para concluír,
- oye una comparación:
- Al tribunal del león
- llegó una oveja a pedir
- justicia de un carnicero
- lobo, que un hijo le había
- muerto, de dos que tenía;
- y con el otro cordero
- que vivo quedó, postrada,
- por dalle más compasión,
- ante los pies del león,
- calló un rato, o bien turbada,
- o bien por encarecer
- desta suerte de su mal
- el extremo, que es señal
- de gran pena enmudecer.
- Estaba hambriento el león,
- y como calló la oveja,
- o no previno su queja,
- o no quiso su intención
- entender; hízose bobo,
- y fingiendo que pensaba
- que el cordero le endonaba,
- hizo lo mismo que el lobo.
- La oveja, con agonía
- balando, empezó al momento
- a declaralle el intento
- con que allí venido había.
- Mas él dijo: --No negaras
- tanto la voz a los labios:
- si era contar tus agravios
- tu fin, al punto empezaras,
- hablando, a informarme dellos;
- que en esto de corazones
- sabemos más los leones
- de comellos que entendellos.
-
- (_La amistad castigada_, acto 2.º, escena IV.)
-
-
-EL RUIN CON MANDO
-
- Juntó cortes el león,
- estando enfermo una vez,
- para elegir un juëz
- a quien la jurisdicción
- de sus reinos encargase.
- Los animales, atento
- a que es tan manso el jumento,
- pidieron que él gobernase.
- Tomó, al fin, la posesión;
- y por dalle autoridad,
- junto con la potestad,
- sus uñas le dió el león.
- Parabién le vino a dar
- luego con grande alegría
- un rocín, que ser solía
- su amigo; y él, por usar
- del poder, dos uñaradas
- le dió al amigo inocente;
- y viéndose injustamente
- las carnes acribilladas,
- dijo llorando el rocín:
- --No tienes tú culpa, no,
- sino quien uñas le dió
- a un animal tan ruin.
- El león, airado y fiero,
- le quitó con el oficio
- las uñas, y al ejercicio
- le hizo volver de arriero.
- Pues hombre que oficio empuñas,
- sabe templado ejercello,
- pues a tantos, por no hacello,
- has visto quitar las uñas.
-
- (_La crueldad por el honor_, acto 2.º, escena V.)
-
-
-LA CORNEJA CON PLUMAS AJENAS
-
- Bien lo pudiera entender
- quien la fabulilla vieja
- supiera de la corneja,
- que ha mucho ya que por ser
- tan común nadie contó,
- y de puro no contada
- es de muchos ignorada,
- y así he de contarla yo,
- porque al caso se acomoda;
- y tú, para disculpar
- a Leonor, la has de escuchar.
- Asistir quiso a la boda
- del águila, mas se halló
- la corneja tan sin galas,
- que adornó el cuerpo y las alas
- de varias plumas que hurtó
- a otras aves; de manera
- que apenas llegó a las bodas,
- cuando conocieron todas
- sus plumas, y la primera
- el águila la embistió
- a cobrarlas con tal furia,
- que para la misma injuria
- ejemplo a las otras dió.
- --Detente. ¿Qué rabia es ésta?
- --dijo la corneja--. Advierte
- que sólo por complacerte,
- y por venir a tu fiesta
- más brillante, las hurté.
- Y el águila respondió:
- --Necia, ¿por ventura yo
- pudiera culpar tu fe,
- siendo tu fortuna escasa,
- cuando galas no trujeras?
- O con las tuyas vinieras,
- o estuviéraste en tu casa.
-
- (_No hay mal que por bien no venga_, acto 2.º, escena VIII.)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-FRAY GABRIEL TÉLLEZ, TIRSO DE MOLINA
-
-_Madrid, 1571?; † 1648._
-
-
-EL LEÓN Y LA RAPOSA[19]
-
- Estaba cojo una vez
- un león viejo --no es nuevo
- quien anda mucho mancebo
- estar cojo a la vejez--.
- Como no podía cazar,
- y andaba solo y hambriento,
- aguzó el entendimiento
- para comer sin andar;
- y llamando a cortes reales,
- mandó por edicto y ley
- que atendiendo que era rey
- de todos los animales,
- acudiesen a su cueva.
- Fueron todos, y asentados,
- dijo: --Vasallos honrados,
- a mí me han dado una nueva
- extraña, y que me provoca
- a pesadumbre y pasión,
- y es que dicen que al león
- le huele muy mal la boca.
- No es bien que un sujeto real,
- de tantos brutos señor,
- en vez de dar buen olor,
- a todos huela tan mal.
- Y así, buscando el remedio,
- hallo que a todos os toca,
- que llegándoos a mi boca,
- veáis si al principio o medio
- alguna muela podrida
- huele mal, por que se saque,
- y desta suerte se aplaque
- afrenta tan conocida.
- Metióse con esto adentro,
- y entrando de uno en uno,
- no vieron salir ninguno.
- La raposa, que es el centro
- de malicias, olió el poste;
- y convidándola a entrar
- para ver y visitar
- al león, respondió: --¡Oste!
- Y asomando la cabeza,
- dijo: --Por no ser tenida
- por tosca y descomedida,
- no entro a ver a vuestra alteza;
- que como paso trabajos,
- unos ajos he almorzado,
- y para un rey no hay enfado
- como el olor de los ajos.
- Por aquesta cerbatana
- vuestra alteza eche el aliento;
- que si yo por ella siento
- el mal olor, cosa es llana
- que hay muela con agujero,
- y el sacalla está a otra cuenta,
- que yo estoy sin herramienta
- y en mi vida fuí barbero.
-
- (_El pretendiente al revés_, acto 1.º, escena XII.)
-
-
-LA MULA DEL DOCTOR[20]
-
- Tuvo un pobre una postema
- (dicen que oculta en un lado)
- y estaba desesperado
- de ver la ignorante flema
- con que el doctor le decía:
- --En no yéndoos a la mano
- en beber, moríos, hermano,
- porque esa es hidropesía.
- Ordenóle una receta,
- y cuando le llegó a dar
- la pluma para firmar,
- la mula, que era algo inquieta,
- asentóle la herradura
- (emplasto dijera yo)
- en el lado, y reventó
- la postema, ya madura;
- con que cesando el dolor,
- dijo, mirándola abierta:
- --En postemas, más acierta
- la mula que su doctor.
-
- (_El amor médico_, acto 1.º, escena I.)
-
-
-EL ASNO Y EL COCHINO[21]
-
- Señor Juan de Silva, escuche:
- Crió un villano en su casa
- un cochino y un jumento.
- Al cochino regalaba
- tanto, que al jumento mismo
- daba envidia, que esta falta
- es muy de asnos. Llegó el día
- de San Martín, y escuchaba
- el asno grandes gruñidos.
- Asomóse a una ventana,
- y vió al mísero cochino,
- el cuchillo a la garganta,
- que roncaba sin dormir.
- --¿Para aquesto le engordaban?
- --dijo el asno--. Voime al monte
- por leña, venga mi albarda.
-
- (_Adversa fortuna de D. Álvaro de Luna_, jornada 2.ª, escena
- IV.)
-
-
-MEJOR GOZA EL BIEN QUIEN DESDE EL MAL VINO A ÉL
-
- Yo sé de cierto señor
- algo regalado y tierno
- que, acostándose el invierno,
- después que el calentador
- la cama le sazonaba,
- se levantaba en camisa,
- y dando causa a la risa,
- desnudo se paseaba.
- Burlábase de él su gente
- y juzgaba a desvarío
- que tiritase de frío
- y diese diente con diente
- quien abrigarse podía;
- mas él, después de haber dado
- sus paseos, casi helado
- a la cama se volvía,
- diciendo: --Para estimar
- el calor que ahora adquiero
- es necesario primero
- el frío experimentar.
-
- (_La Fingida Arcadia_, jornada 1.ª)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LOPE DE VEGA
-
-_Madrid, 1592; † 1635._
-
-
-PERDICES ME MANDA MI PADRE QUE COMA
-
- Un cuento en esta ocasión
- te diré muy semejante:
- Tenía un viejo estudiante,
- a tu traza y condición,
- un hidalgo en Salamanca,
- y escribióle que comiese
- lo más barato que hubiese
- en aquella plaza franca.
- Preguntaba qué valía
- una vaca a sus criados,
- y como veinte ducados
- el comprador respondía,
- replicaba: --¿Y dos perdices?
- --Cuatro reales. --Pues comer
- perdices y obedecer.
- . . . . . . . . . . . . . . . .
-
- (_Sembrar en buena tierra_, acto 1.º)
-
-
-SI EL BURRO CAE, NADA
-
- Preguntóle un caminante
- a un labrador qué llevaba
- en una carga, y él dijo,
- previniendo la desgracia:
- --Yo, nada, si cae el jumento
- (que era de vidrios la carga).
-
- (_¡Si no vieran las mujeres!_..., acto 2.º, escena IV.)
-
-
-EL MAL HACE APRECIAR EL BIEN
-
- En mi tierra, un azotado
- dió al verdugo cien escudos
- por que se los diese mudos,
- que era honrado y delicado.
- En saliendo por la puerta
- así la mano asentó,
- que al primero que le dió
- le dejó la espalda abierta.
- El hombre volvió del yugo
- la cabeza al golpe fiero
- y díjole: --¿Y el dinero?
- Y aquí respondió el verdugo:
- --Todos habían de ser
- como éste, y así sabrá
- en qué obligación me está
- por el dinero de ayer;
- que si quedo se los diera,
- bien sabe que no podía
- conocer la cortesía
- de los que adelante espera.
-
- (_Las cuentas del Gran Capitán_, acto 2.º)
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL LABRADOR, SU HIJO Y EL ASNO
-
- Yo no sé cómo ha de ser,
- que me sucede, señor,
- como al otro labrador
- que llevó el asno a vender.
- Que él y un hijo que tenía
- iban a pie tras la bestia
- y la gente con molestia
- ver libre el asno sufría.
- Subió el viejo, y no faltó
- quien dijo: --El mozo lleváis
- a pie, y caballero vais.
- Luego el viejo se bajó
- y subió el mozo; mas luego
- hubo quien dijo: --El anciano
- va a pie, y el mozo villano
- va caballero, ¡oh mal fuego!
- El viejo entonces subió
- con el mozo, y un lugar
- entero empezó a gritar:
- --¿Dos en un asno? Eso, no.
- Viendo tal desasosiego,
- los pies le ató, y en un pino
- llevaba al hombro el pollino
- de él y del hijo; mas luego
- se burlaron de los dos,
- diciendo: --¿Desa manera
- lleváis, necios, quien pudiera
- mejor llevaros a vos?
- El viejo entonces, tomando
- el asno, le despeñó
- a un río, y sospecho yo,
- que en estas vísperas ando,
- que viendo el ingenio mío,
- que no puede contentar
- a todos, habrá de dar
- con todo el asno en el río.
-
- (_Con su pan se lo coma_, acto 2.º)
-
-
-ERROR SALVADO
-
- Mandóle pintar la Cena
- a un pintor un bachiller,
- y acabada, fuéla a ver,
- y hallóla de gente llena.
- Trece apóstoles contó,
- y dijo muy espantado:
- --Todo este lienzo está errado,
- no pienso pagarle yo.
- Un apóstol aquí está
- de más. Y el sabio pintor
- dijo: --Llevadla, señor,
- que éste, en cenando, se irá.
-
- (_Amar sin saber a quién_, acto 3.º, escena I.)
-
-
-CENSURAR ES FÁCIL
-
- Escriben que Cicerón,
- oyendo al representante
- Galo, que en Roma triunfante
- tuvo excelente opinión,
- vió silbar y murmurar,
- y que comenzó a decir:
- --Mancebos, el escribir
- es ingenio, y no el silbar.
- Y esto al hombre se prohibe,
- porque en diferencia igual,
- silba cualquier animal,
- pero sólo el hombre escribe.
-
- (_Lo que ha de ser_, acto 1.º, escena VIII.)
-
-
-NO FIRMES CARTA QUE NO LEAS
-
- Dijo un rey a un secretario
- que escribiese a cierto reino
- le hiciesen cien alabardas.
- Los reyes nunca hablan recio,
- y por no le preguntar,
- escribió al reino que luego
- le enviasen cien albardas.
- Despacháronselas presto;
- y estando el rey a un balcón
- con el secretario mesmo,
- vió venir las cien albardas;
- y diciéndole: --¿Qué es esto?,
- le respondió que traían
- lo que él mandó; a quien discreto
- replicó el Rey: --Repartamos
- desta manera las ciento:
- las cincuenta para mí,
- que firmo lo que no leo,
- y las otras para vos,
- pues más ligero que cuerdo
- hacéis lo que no entendéis.
- [Aplicar podéis el cuento.]
-
- (_La llave de la honra_, acto 1.º, escena XVI.)
-
-
-EL LEÑADOR Y LA MUERTE[22]
-
- Escucha el cuento: Un caduco
- viejo, con años ochenta,
- traía leña de un monte
- hasta la ciudad de Atenas;
- como era tanto el trabajo,
- rogaba a la muerte fiera
- que le llevase, diciendo:
- --¡Ven, Muerte! Muerte, ¿no llegas?
- Oyóle la Muerte un día
- y con la armadura seca
- se puso al viejo delante;
- habló en los huesos sin lengua:
- --Dime, ¿qué quieres? --le dijo--.
- Y el viejo temblando en verla:
- --Que me ayudes a cargar
- este hacecillo de leña.
-
- (_Quien más no puede_, acto 2.º)
-
-
-NORMA DE PRIVADOS
-
- Pésame, pues no es pequeño
- principio de aborrecer
- un criado el entender
- que sabe más que su dueño.
- De cierto rey se contó
- que le dijo a un gran privado:
- --Un papel me da cuidado,
- y si bien le he escrito yo,
- quiero ver otro de vos,
- y el mejor escoger quiero.
- Escribióle el caballero,
- y fué el mejor de los dos.
- Como vió que el Rey decía
- que era su papel mejor,
- fuése, y díjole al mayor
- hijo, de tres que tenía:
- --Vámonos del reino luego,
- que en gran peligro estoy yo.
- El mozo le preguntó
- la causa, turbado y ciego;
- Y respondióle: --Ha sabido
- el Rey que yo sé más que él;
- [y el alto no sufre a aquel
- que en algo le haya excedido.]
-
- (_El perro del hortelano_, acto 1.º, escena XVII.)
-
-
-EL ASNO Y LA DIOSA
-
-MENDO.
-
- Pues ¿a quién llevan dinero
- que reciba mal a quien
- se lo lleva?
-
-TELLO EL VIEJO.
-
- Dices bien,
- y agradecértelo quiero;
- que en un librillo he leído
- que en un jumento llevaban
- una diosa, que adoraban
- con el respeto debido
- los que la vían pasar,
- hincándose de rodillas,
- cuyas altas maravillas
- pudo el jumento pensar
- (como en fin era jumento)
- que eran por él, y paróse.
- Viéndolo el dueño, enfadóse
- del soberbio pensamiento,
- y pegándole muy bien,
- le dijo con voz furiosa:
- --No es a ti, sino a la diosa.
- Que es esto mismo también;
- y así, pidiendo primero
- del compararte perdón,
- las honras del Rey no son,
- Tello, a ti, sino al dinero.
-
- (_Los Tellos de Meneses_, 1.ª parte, acto 3.º, escena I.)
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-EL PERRO Y EL ASNO[23]
-
- Isopo cuenta que había
- un hombre en cierta nación
- que para su recreación
- una perrilla tenía;
- ésta, al entrar cada día
- en su casa, si tardaba,
- le halagaba y retozaba,
- por cuya causa a la mesa
- con la más segura presa
- el señor la regalaba.
- Atalayando un jumento
- desde su caballeriza
- que porque le solemniza
- le daba siempre sustento,
- con asnal atrevimiento
- una mañana salió,
- y en dos pies se levantó,
- y puso en el pecho todo
- las manos llenas de lodo,
- y aun dicen que le besó.
- Y al punto el señor mandó
- que le diesen muchos palos,
- en lugar de los regalos
- que entre sus piensos pensó.
-
- (_El más galán portugués_, acto 2.º)
-
-
-EL CASCABEL AL GATO[24]
-
- Juntáronse los ratones
- para librarse del gato,
- y después de largo rato
- de disputas y opiniones,
- dijeron que acertarían
- en ponerle un cascabel,
- que andando el gato con él
- guardarse mejor podían.
- Salió un ratón barbicano,
- colilargo, hociquirromo,
- y encrespando el grueso lomo
- dijo al senado romano,
- después de hablar culto un rato:
- --¿Quién de todos ha de ser
- el que se atreva a poner
- ese cascabel al gato?
-
- (_La esclava de su galán_, acto 1.º, escena X.)
-
-
-PERDER LO CIERTO POR LO DUDOSO[25]
-
- Un perro una vez pasaba
- otro río como el Duero,
- y un pedazo de carnero
- entre los dientes llevaba.
- La sombra, que no era poca,
- dentro de las aguas vió,
- y por cogerla soltó
- lo que llevaba en la boca.
- Fué a asirla, y su desvarío
- el perro al instante vió;
- volvió a su carne, y halló
- que se la llevó el tal río.
-
- (_El milagro por los celos_, jornada 3.ª)
-
-
-EL SOBERBIO Y EL HUMILDE
-
- Se criaba un arbolillo
- en una huerta, y rogaba
- al que de él más cerca estaba,
- que era su muerte y cuchillo,
- que le dejase crecer;
- y el olmo presuntüoso,
- de sus ramas ambicioso,
- ni el sol le dejaba ver.
- --Arbolillo --le decía--,
- conténtate con vivir
- donde me puedas servir.
- Pero llegó al fin el día
- en que la villa intentó
- ensanchar el verde suelo,
- y el olmo atrevido al cielo
- cortado al suelo cayó.
- El arbolillo, ya dueño
- del sol, dijo: --Estos asaltos
- da la fortuna a los altos;
- más me quiero ser pequeño.
-
- (_El desconfiado_, acto 2.º)
-
-
-EL SOBERBIO ABATIDO
-
- Escribe Esopo que había
- hecho burla el roble fuerte
- de la débil caña. Advierte
- lo que a los dos pasó un día:
- Vino un viento, y el altivo
- roble, fuerte, resistió
- tanto, que el tronco sacó
- de su cimiento nativo.
- Pero la caña humillada
- por encima le dejó
- que pasase, y él pasó
- sin que la ofendiese en nada.
- Y ansí, cesando la guerra,
- la caña se alzó como antes,
- y el roble las arrogantes
- ramas dejó por la tierra.
-
- (_Los hidalgos del aldea_, acto 3.º)
-
-
-CONTENTARSE CON SU ESTADO
-
- Cuentan acá los pastores
- que a Júpiter se quejó
- un monte (presumo yo
- que de los montes mayores),
- diciéndole: --Gran señor,
- cuanto has criado se muda;
- si yo estoy firme, es sin duda
- que tengo poco valor.
- Los que estaban encumbrados
- bajan tan bajos que espantan,
- y a sus puestos se levantan
- los que estaban derribados.
- Alguno fué pobre ayer
- que hoy tiene suma riqueza,
- y otro viene a gran pobreza
- que tuvo inmenso poder.
- ¿Cómo yo nunca soy más
- de aquel ser en que nací?
- Pero respondióle así:
- --¡Oh necio! Engañado estás.
- Déjalo todo mudar,
- pues firme puedes vivir;
- que quien no pudo subir,
- tampoco pudo bajar.
-
- (_El hijo de los leones_, acto 2.º, escena XI.)
-
-
-LAS MUELAS Y EL HOMBRE
-
- A Júpiter se quejaron
- las muelas del hombre un día,
- diciendo a su señoría
- los años que trabajaron
- desde la muela primera,
- mascando lo que comía,
- y que por dolor de un día
- luego las echaban fuera.
- Don Júpiter le riñó,
- y él respondió: --¿Qué he de hacer,
- si no dejan de doler?
- A quien luego replicó:
- --Hombre, sufre, pues te toca,
- el dolor, que bien podrás;
- que después te alegrarás
- de ver tu muela en tu boca.
-
- (_Porfiar hasta morir_, acto 3.º, escena XII.)
-
-
-ESCARMENTAR EN CABEZA AJENA[26]
-
- La zorra, el asno y león,
- un día que a caza fueron,
- sobre un prado la pusieron
- para hacer su partición.
- Dijo el león al jumento:
- --Parte esa caza. Y el bobo
- hizo tres partes del robo:
- dió la suya al león hambriento.
- Viendo el león que le daba
- parte igual, agarró de él
- y deshízole cruel
- porque con él se igualaba.
- Luego a la zorra miró,
- y dijo: --Parte esa presa.
- La zorra tomó la presa
- más pequeñita que halló,
- y dió al león lo demás,
- que le dijo: --¿Cómo has hecho
- tan a gusto de mi pecho
- partes, pues tanta me das?
- Respondió: --Mi habilidad
- y cauta naturaleza
- me enseñó que a tu grandeza
- rinda mi flaca humildad.
- Por cuyas cuerdas razones
- me río yo de jumentos
- que igualan sus pensamientos
- a los soberbios leones.
-
- (_Obras son amores_, acto 3.º)
-
-
-EL LOBO Y EL CORDERO[27]
-
- Bebía un cordero humilde
- de un arroyo en la corriente
- por lo bajo, y en lo alto
- un lobo voraz y aleve;
- y como matar quería
- al corderillo inocente,
- --Mira que me enturbias --dijo--
- el agua; tan recio bebes.
- El cordero respondió:
- --Lobo amigo, pleito quieres;
- si estoy en bajo y tú en alto,
- tú la enturbias, tú me ofendes.
- ¿Qué tienen que ver mis deudos,
- que el agua en lo bajo beben,
- contigo, que estás en alto,
- si no es que pleito pretendes?
-
- (_La hermosura aborrecida_, acto 2.º, escena VI.)
-
-
-[Ilustración]
-
-LA GATA MUJER[28]
-
- ¡Plegue al cielo que no sea
- como aquel hombre de Atenas,
- que pidió a Venus le hiciese
- mujer, con ruegos y ofrendas,
- una gata dominica,
- quiero decir, blanca y negra!
- Estando en su estrado un día
- con moño y naguas de tela,
- vió pasar un animal
- de aquestos, como poetas,
- que andan royendo papeles,
- y dando un salto ligera
- de la tarima al ratón,
- mostró que en naturaleza
- la que es gata, será gata;
- la que es perra, será perra,
- _in saecula saeculorum_.
- . . . . . . . . . . . . . . . .
-
- (_El castigo sin venganza_, acto 3.º)
-
-
-LA GATA MUJER
-
- Cierta fabulilla trata
- que un hombre quiso a una gata,
- de suerte que cada día
- a Júpiter le pedía
- con ofrendas de oro y plata
- se la volviese mujer.
- Júpiter lo vino a hacer;
- y estando el hombre casado,
- y ella sentada en su estrado
- viendo cantar y tañer,
- dicen que un ratón pasó,
- y apenas ella le vió
- cuando, corriendo tras él,
- le dió uñarada cruel
- y al primero ser volvió.
-
- (_El Príncipe Perfecto_, 1.ª parte, acto 2.º, escena XIV.)
-
-
-LA GATA MUJER
-
- Las fábulas nos cuentan que una gata
- de tal manera amaba un hombre rico,
- que pidió a Juno, y dió un blandón de plata
- que la hiciese mujer, y a mí la aplico.
- La diosa, por no ser al dón ingrata,
- mudóle en rostro humano el negro hocico,
- la piel pelosa en cuerpo deseado,
- y fué su casamiento celebrado.
- Mas como en el estrado viese un día
- pasar unos ratones, como antes
- arrojóse tras ellos la que había
- tratado en liviandades semejantes[29].
-
- (_Ejemplo de casadas_, acto 2.º)
-
-
-EL ASNO Y EL COCHINO[30]
-
- [Al amor de la lumbre], en un librillo,
- leía esotra noche mi carillo,
- pienso que eran las _trápulas_ de Esopo,
- que un asno, viendo a un puerco como un topo
- siempre echado a pacer en la pocilga,
- con envidia que el ánima pecilga
- decía: --Que éste engorde y yo trabaje,
- que el mozo el pan, y el amo a veces baje
- cáscaras de melón y otros regalos,
- y a mí con agua y leña me den palos.
- Pero llegado el día de San Lucas,
- agarraron al puerco, y al pescuezo
- pusieron el cuchillo; y cuando el asno
- oyó los gritos, dijo: --Hermano puerco,
- si para eso os engordaba el amo,
- igual es trabajar; asno me llamo.
-
- (_Con su pan se lo coma_, acto 1.º)
-
-
-GRATITUD
-
- Feroz león la planta, fiera en vano,
- atravesada de la dura espina,
- muestra al esclavo, y a curarle inclina,
- humilde el inhumano, al sabio humano.
- Vele después salir en el romano
- Anfiteatro, y que a morir camina,
- y paga la piadosa medicina
- rendido al pie que le curó la mano.
- Pues si humilla un león tanta fiereza,
- ¿quién hay que corresponda con mal trato
- a quien debe piedad, honra y nobleza?
- Siendo un león de la amistad retrato,
- corrida puede estar naturaleza
- el día que ha formado un hombre ingrato.
-
- (_Amar sin saber a quién_, acto 2.º, escena III.)
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-BALTASAR DEL ALCÁZAR
-
-_Sevilla, 1530; † 1606._
-
-
-DESENGAÑO
-
- Quiso Mercurio saber,
- juzgándose sin segundo,
- la estimación que en el mundo
- su deidad pudo tener.
- Y halló ser necesario
- para enterarse del hecho,
- irse a la tienda derecho
- de un pintor imaginario.
- Y así en ello resumido,
- hizo al punto su viaje,
- mudado el divino traje,
- para no ser conocido,
- sin mirar cuán fácil es,
- al escarbar la gallina,
- descubrir la aguda espina
- que le lastima los pies.
- Vido llena la oficina
- de tablas artificiosas,
- todas de dioses y diosas
- de belleza peregrina.
- También vió la suya entre ellas,
- que a su parecer ultraja
- las demás con la ventaja
- que el sol hace a las estrellas.
- Hallóse a todo presente
- el artífice discreto,
- con quien el dios inquieto
- tuvo el coloquio siguiente:
- --Esta tabla principal
- de Júpiter ¿cuánto vale?
- --Esa de ordinario sale
- vendida en medio real.
- --Y ésta de la diosa Juno,
- ¿en qué se suele vender?
- --Esta, por ser de mujer,
- suele venderse por uno.
- --Y esta del famoso dios
- Mercurio ¿en qué sueles dalla?
- --De balde suele llevalla
- quien me compra esotras dos.
- Amargóle esta verdad,
- pero juzgó sin pasión
- que la propia estimación
- no suele dar calidad,
- y que los que más están
- con su estimación casados,
- sólo tienen de estimados
- lo que los otros les dan.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA
-
-Del “_Libro de Buen amor_” escrito en 1330.
-
-
-EL MUR DE MONFERRADO E EL MUR DE GUADALAJARA
-
- Mur de Guadalajara un lunes madrugara
- fuese a Monferrado, a mercado andaba;
- un mur de franca barba recibiol’ en su casa,
- convidol’ a yantar e diole una faba.
- Estaba en mesa pobre buen gesto e buena cara,
- con la poca vianda buena voluntad para,
- a los pobres manjares el placer los repara;
- pagos’ del buen talante mur de Guadalajara.
- La su yantar comida, el manjar acabado,
- convidó el de la villa al mur de Monferrado
- que el martes quisiese ir ver el su mercado,
- e como él fué suyo, fuese él su convidado.
- Fué con él a su casa e diol’ mucho de queso,
- mucho tocino lardo, que non era salpreso,
- enjundias e pan cocho sin ración e sin peso;
- con esto el aldeano tovos’ por bien apreso.
- Manteles de buen lienzo, una blanca talega
- bien llena de farina, el mur allí se allega;
- mucha honra le fizo e servicio quel’ plega,
- alegría, buen rostro, con todo esto se llega.
- Está en mesa rica mucha buena vïanda,
- un manjar mejor que otro amenudo y anda,
- e demás buen talente, huésped esto demanda:
- solaz con yantar buena todos los homes ablanda.
- Do comían e folgaban, en medio de su yantar,
- la puerta del palacio comenzó a sonar;
- abríala su señora, dentro quería entrar.
- Los mures, con el miedo, fuxieron al andar.
- Mur de Guadalajara entró en su forado;
- el huésped acá e allá fuía deserrado,
- non tenía lugar cierto do fuese amparado,
- estovo a lo escuro a la pared arrimado.
- Cerrada ya la puerta e pasado el temor,
- estaba el aldeano con miedo e con tremor;
- falagábal’ el otro deciendol’: --Amigo, señor,
- alégrate e come de lo que has más sabor.
- Este manjar es dulce, sabe como la miel.
- Dixo el aldeano al otro: --Venino yaz en él;
- el que teme la muerte, el panal le sabe fiel;
- a ti solo es dulce, tú solo come dél.
- Al home con el miedo nol’ sabe dulce cosa,
- non tiene voluntad clara la vista temerosa;
- con miedo de la muerte, la miel non es sabrosa,
- todas cosas amargan en vida peligrosa.
- Más quiero roer faba seguro e en paz
- que comer mil manjares corrido e sin solaz;
- las viandas preciadas con miedo son agraz,
- todo es amargura do mortal miedo yaz.
- Porque tanto me tardo, aquí todo me mato
- del miedo que he habido cuando bien me lo cato;
- como estaba solo, si viniera el gato,
- allí me alcanzara e me diera mal rato.
- Tú tienes grandes casas, mas hay mucha compaña;
- comes muchas vïandas, aquesto te engaña:
- buena es mi pobreza en segura cabaña,
- que mal pisa el home, el gato mal rascaña.
- Con paz e seguranza es buena la pobreza,
- al rico temeroso es pobre la riqueza,
- siempre tiene recelo e con miedo tristeza;
- la pobredad alegre es segura nobleza.
-
-
-LA RAPOSA E EL CUERVO
-
- La marfusa un día con la fambre andaba,
- vido el cuervo negro en un árbol do estaba
- grand pedazo de queso en el pico levaba,
- ella con su lisonja tan bien lo saludaba:
- --¡Oh cuervo tan apuesto!, del cisne eres pariente,
- en blancura en dono fermoso, reluciente
- más que todas las aves cantas muy dulcemente;
- si un cantar dixieres, diré yo por él veinte.
- Mejor que la calandria nin el papagayo,
- mejor gritas que tordo, nin ruiseñor, nin gayo;
- si agora cantases, todo el pesar que trayo
- me tirarías en punto más que otro ensayo.
- Bien se cuidó el cuervo que con el gorjear
- placía a todo el mundo más que con otro cantar;
- creyó que la su lengua e el su mucho graznar
- alegraba las gentes más que otro juglar.
- Comenzó a cantar, la su voz a ercer
- el queso de la boca hóbosele a caer;
- la gulhara en punto se lo fué a comer;
- el cuervo con el daño hobo de entristecer.
- Falsa honra e vana gloria y el risete falso
- dan pesar e tristeza e daño sin traspaso:
- muchos cuidan que guarda el viñadero el paso,
- e es la magadaña que está en el cadahalso.
-
-[Ilustración]
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-ÍNDICE
-
-
- PÁGS.
-
- ADVERTENCIA V
-
-
- RAFAEL POMBO
-
- El pinzón y la urraca 1
-
- El sol y el polvo 2
-
- La cangreja consejera 2
-
-
- MANUEL DEL PALACIO
-
- Los pedazos de mármol 4
-
- Naturalismo 6
-
-
- RAMÓN DE CAMPOAMOR
-
- Los hijos y los padres 8
-
- Los padres y los hijos 9
-
- La carambola 10
-
- El concierto de los animales 11
-
- Los dos gorriones 15
-
- Salvar el honor con frases 16
-
-
- ANTONIO DE TRUEBA
-
- El ejemplo 18
-
- Los tres amigos 20
-
- La parte del león 23
-
- El lobo y el cordero 26
-
-
- CONCEPCIÓN ARENAL
-
- El sobrio y el glotón 28
-
- El lobo murmurador 29
-
-
- JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH
-
- Las espigas 31
-
- Los tres quejosos 31
-
- El dromedario y el camello 33
-
- El comprador y el hortera 33
-
- El jumento murmurador 35
-
- El avaro y el jornalero 36
-
- Las indirectas del padre Cobos 37
-
- La alacena 40
-
- El caballo de bronce 42
-
- La rebanadita de pan 46
-
- A su tiempo cada cosa 48
-
-
- MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE
-
- El papel y el trapo 49
-
- El tiempo perdido 50
-
-
- FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA
-
- El topo y el gusano de luz 51
-
- El zagal y el nido 52
-
-
- ANDRÉS BELLO
-
- La ardilla, el dogo y el zorro 54
-
-
- FÉLIX M. DE SAMANIEGO
-
- El camello y la pulga 58
-
- La alforja 59
-
- El cuervo y el zorro 60
-
- El perro y el cocodrilo 62
-
- Las dos ranas 63
-
- La zorra y el busto 65
-
- El raposo, la mujer y el gallo 66
-
- El león vencido por el hombre 68
-
- La lechera 71
-
- Los gatos escrupulosos 73
-
- El viejo y la muerte 73
-
- La mona 74
-
- Los dos amigos y el oso 75
-
- La zorra y las uvas 76
-
- El congreso de los ratones 78
-
- El charlatán 81
-
- La cigarra y la hormiga 82
-
-
- TOMÁS DE IRIARTE
-
- Los dos conejos 85
-
- El gozque y el macho de noria 87
-
- La ardilla y el caballo 90
-
- La compra del asno 92
-
- El naturalista y las lagartijas 94
-
- El topo y otros animales 97
-
- El oso, la mona y el cerdo 101
-
- Los dos loros y la cotorra 102
-
- La campana y el esquilón 103
-
- El pedernal y el eslabón 104
-
- El burro flautista 105
-
-
- PEDRO DE SALAS
-
- El ratón del campo y el cortesano 107
-
-
- JOSÉ DE CAÑIZARES
-
- Lo cierto por lo dudoso 109
-
-
- FRANCISCO DE LA TORRE
-
- Al romper el alba 111
-
-
- AGUSTÍN MORETO
-
- Respuesta de Pero Grullo 112
-
- Codicia de lo prohibido 112
-
- La fruta prohibida 114
-
- Por la puente, que está seco 115
-
- El desafío 116
-
- El placer de la venganza 116
-
-
- CRISTÓBAL DE MONROY
-
- La naturaleza puede más que el arte 118
-
-
- ANTONIO DE SOLÍS
-
- No era nada lo del ojo 120
-
-
- JUAN DE MATOS FRAGOSO
-
- El perro y el asno 121
-
- Afeitar por amor de Dios 122
-
- El duende 122
-
- La mula del doctor 123
-
-
- JUAN PÉREZ DE MONTALBÁN
-
- Testigo recusado 125
-
-
- FRANCISCO DE LEYVA
-
- La precipitación 127
-
- El loco por la pena es cuerdo 128
-
-
- ÁLVARO CUBILLO DE ARAGÓN
-
- El burro entre dos piensos 130
-
- Maldición de corcovado 131
-
-
- SEBASTIÁN DE VILLAVICIOSA
-
- El sueño engañoso 132
-
-
- JACINTO DE HERRERA
-
- El embustero 133
-
- La zorra y el león 135
-
-
- LUIS DE BELMONTE
-
- Los arqueólogos 136
-
-
- ANTONIO MIRA DE AMESCUA
-
- La cigarra y la hormiga 138
-
-
- CALDERÓN DE LA BARCA
-
- Por un cero 139
-
- Comedimiento y astucia 141
-
- El consuelo 142
-
- Desprecio de la grandeza humana 142
-
- Pasión de poeta 143
-
- Culpar al prójimo de la falta propia 144
-
- Por no hablar claro 145
-
- Contentar a todos 146
-
- Los huéspedes qué gusto dan... 147
-
- La manda del soldado 148
-
- El gangoso 148
-
- Aprendiera buen oficio 150
-
- El mal pintor 152
-
- La liberalidad 152
-
- El ciego 154
-
- Regateo 154
-
- Para ablandar la cama 155
-
-
- FRANCISCO DE ROJAS Y ZORRILLA
-
- La mula del doctor 157
-
- El cochino 158
-
-
- JUAN RUIZ DE ALARCÓN
-
- El ofensor ofendido 161
-
- El cobarde 162
-
- El sabio entre los locos 163
-
- Después de yo muerto 163
-
- Quien pide, alcanza 164
-
- El ruin con mando 165
-
- La corneja con plumas ajenas 167
-
-
- TIRSO DE MOLINA
-
- El león y la raposa 169
-
- La mula del doctor 171
-
- El asno y el cochino 172
-
- Mejor goza del bien quien desde el mal
- vino a él 173
-
-
- LOPE DE VEGA
-
- Perdices me manda mi padre que coma 175
-
- Si el burro cae, nada 176
-
- El mal hace apreciar el bien 176
-
- El labrador, su hijo y el asno 178
-
- Error salvado 179
-
- Censurar es fácil 180
-
- No firmes carta que no leas 180
-
- El leñador y la muerte 181
-
- Norma de privados 182
-
- El asno y la diosa 183
-
- El perro y el asno 185
-
- El cascabel al gato 186
-
- Perder lo cierto por lo dudoso 187
-
- El soberbio y el humilde 187
-
- El soberbio abatido 188
-
- Contentarse con su estado 189
-
- Las muelas y el hombre 190
-
- Escarmentar en cabeza ajena 191
-
- El lobo y el cordero 192
-
- La gata mujer 193
-
- La gata mujer 194
-
- La gata mujer 194
-
- El asno y el cochino 195
-
- Gratitud 196
-
-
- BALTASAR DEL ALCÁZAR
-
- Desengaño 197
-
-
- ARCIPRESTE DE HITA
-
- El mur Monferrado e el mur de
- Guadalajara 200
-
- La raposa y el cuervo 202
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] Campoamor escribió las fábulas de los quince a los veintitrés años.
-
-[2] Ver la pág. 191. Se incluyen a veces fábulas del mismo asunto para
-poder establecer comparaciones.
-
-[3] Ver el mismo asunto en la pág. 192.
-
-[4] Arreglo de un cuento de don Agustín Moreto.
-
-[5] Así fué llamada por mucho tiempo la que estaba a orilla del
-estanque mayor del Retiro.
-
-[6] Escrita con motivo de la inauguración del nuevo edificio destinado
-a Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid en el año de 1875.
-
-[7] Ver el mismo asunto en la pág. 181.
-
-[8] Ver el mismo asunto en la pág. 186.
-
-[9] Ver el mismo asunto en la pág. 138.
-
-[10] Incluyo esta fábula como muestra de una versificación que estuvo
-en boga a fines del siglo XVI y comienzos del XVII, en que se ensayaron
-multitud de extravagancias rítmicas.
-
-[11] Ver el mismo asunto en la pág. 187.
-
-[12] Ver págs. 193 y 194.
-
-[13] Ver el mismo asunto en la pág. 185.
-
-[14] Véase el mismo asunto en las págs. 157 y 171.
-
-[15] El asunto de este cuento es el mismo que incluye Cervantes en el
-_Quijote_, parte II, cap. II.
-
-[16] Compárese pág. 169.
-
-[17] Ver pág. 82.
-
-[18] Ver págs. 123 y 171.
-
-[19] Ver pág. 135.
-
-[20] Ver págs. 123 y 157.
-
-[21] Ver pág. 195.
-
-[22] Ver pág. 73.
-
-[23] Ver pág. 121.
-
-[24] Ver pág. 78.
-
-[25] Ver pág. 109.
-
-[26] Ver pág. 23.
-
-[27] Ver pág. 26.
-
-[28] Ver pág. 118.
-
-[29] He puesto aquí estas tres fábulas seguidas como muestra de la
-facilidad que tenía Lope de Vega para tratar múltiples veces un mismo
-asunto sin repetirse en la forma.
-
-[30] Ver pág. 172.
-
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