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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this ebook. - -Title: Fábulas y cuentos en verso - Selección - -Compiler: María Goyri - -Release Date: December 16, 2020 [EBook #64058] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from - images generously made available by The Internet - Archive/Canadian Libraries) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FÁBULAS Y CUENTOS EN VERSO *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se - han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha respetado la ortografía del original impreso pero se han - puesto tildes a las mayúsculas. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - * Las notas a pie de página se han renumerado y colocado al final - del libro. - - * Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente para no - interrumpir un poema. - - - - - FÁBULAS Y CUENTOS - EN VERSO - - - - -[Ilustración] - - - - - BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE - DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL - TOMO I - - FÁBULAS - Y CUENTOS - EN VERSO - - SELECCIÓN HECHA POR - MARÍA GOYRI DE MENÉNDEZ PIDAL - _Dibujos de F. Marco._ - - - _MADRID, MCMXXII_ - INSTITUTO-ESCUELA - JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS - - - - -TIPOGRAFÍA DE LA “REVISTA DE ARCHIVOS”, OLÓZAGA, 1, MADRID - - - - -[Ilustración] - -ADVERTENCIA - - -Hace tiempo que el Instituto-Escuela tropieza con bastantes -inconvenientes para que las lecturas literarias de sus alumnos sean -todo lo extensas y variadas que es menester; la misma dificultad -tocarán, en más o menos grado, todos los profesores que se dedican a -la enseñanza de la lengua y de la literatura españolas en sus primeros -grados. - -Cierto que abundan las colecciones de trozos escogidos y que éstas -cumplen un importante fin pedagógico, sirviendo para el examen en -detalle de muy diversas cuestiones gramaticales o artísticas, pero no -satisfacen la necesidad que el estudiante tiene de conocer y apreciar -el conjunto mismo de la obra a que pertenecen esos trozos. - -Y para ese conocimiento de conjunto faltan los medios. El estudiante -podría quizá remediarse asistiendo a una biblioteca; pero ésta, en -muchas partes no existe, o no está suficientemente dotada; en otras -ocasiones, la índole o la extensión de muchas obras que pueden -hallarse en bibliotecas excede a la comprensión o capacidad propias de -los primeros años de trabajo; y, en todo caso, si el lector puede tener -en su mesa las obras que debe conocer, logrará siempre ganar mayor -familiaridad con ellas. Es, pues, muy conveniente entregar al más fácil -manejo del estudiante una colección literaria de las obras principales -que por él deben ser conocidas. - -Por eso trabajamos hace tiempo en formar esta Biblioteca que ahora -sale a luz y para la cual se hallan ya preparados gran parte de los -textos, esperando mantener continuidad y rapidez en la publicación. -No excluiremos enteramente de ella algunos extractos fragmentarios, -como los de las antologías; pero serán extensos y pocos. En general se -incluyen producciones literarias tomadas en su conjunto. - -Claro es, sin embargo, que muchas de las obras incluídas tienen que -ser acortadas a fin de que, descartado lo excesivo o inconveniente, -se haga su lectura fácil y llana para cualquier joven que no se haya -de especializar en la literatura. La tarea, como bien se comprende, -es delicada en extremo, sobre todo tratándose de obras de extensión -considerable, como el _Amadís_, donde lo que se suprime es muchísimo -más que lo que se conserva. Pero al eliminar trozos de cualquier -composición se ha puesto todo cuidado y empeño en conservar tanto el -pensamiento fundamental del autor como los pasajes principales en que -ese pensamiento se manifiesta. También nos hemos prohibido alterar -irrespetuosamente los textos y huímos de acortarlos con supresiones -menudas y frecuentes que desfiguran el estilo del autor, cosas ambas -que hemos sentido intolerables en algún ensayo de reducción que se ha -publicado, por ejemplo, del _Quijote_. - -Proponiéndose la presente colección servir a una iniciación literaria -bastante extensa, incluye piezas de muy diverso carácter: junto a -las obras maestras, otras de diverso valor artístico o histórico, -entre ellas algunas demasiado olvidadas (esperamos que en los jóvenes -lectores podrá revivir fácilmente mucho del interés aventurero que -encierran los _Historiadores de Indias_), llegando hasta un _Cancionero -musical_ compuesto principalmente de cantos tradicionales. Incluímos -también autores americanos. Dada la amplitud del propósito, lo reducido -del espacio que nos hemos impuesto y las encontradas razones que pueden -abogar por la inclusión o exclusión de una obra, se comprende que la -selección tiene que ser discutible y expuesta a inevitables omisiones; -especialmente se notarán éstas en los autores más recientes, pues aquí -la falta es siempre menos sensible, por hallarse los libros modernos -más al alcance de todos. - -Otros notarán más bien cierto exceso en la Colección, sobre todo -pensando que, para los comienzos del estudio, varias de las obras aquí -incluídas exceden a la comprensión y al gusto de un muchacho en los -primeros años de su estudio. Pero nunca se tendrá bastante en cuenta -que el aprendizaje de un niño, y, por último, el de un hombre también, -se hace siempre a fuerza de percibir incompletamente aquellas cosas que -exceden a la comprensión del instante y que esperan tiempo venidero -para ser asimiladas de un modo más perfecto, ora con la conveniente -repetición, ora sin ella. No de otro modo el niño aprende el lenguaje: -sin darse él cuenta apenas de que tropieza en palabras ininteligibles, -llegan éstas a iluminársele con plena comprensibilidad. - -Pero evidente es que no todas las obras aquí publicadas son para la -edad primera. Como hay que abominar en la enseñanza del lenguaje -excesivamente incomprensible, hay que evitar la lectura de aquello en -que las dificultades se hagan notar demasiado. - -Para que pueda esquivarse tal escollo, esta Biblioteca ha procurado -dos cosas. Primeramente trata de comprender aquellas principales obras -maestras cuyo conocimiento es más urgente en la historia de nuestras -letras. En segundo lugar ha de incluír ciertas obras que por su -sencillez y carácter elemental cuadran a los primeros años de la vida y -de los estudios mejor que otras obras de mayor significación y alcance -artístico; pero aún esas obras han sido escogidas entre las que tienen -por sí un positivo valor histórico. Véase, por ejemplo, cómo se puede -ensanchar el habitual campo de las _Fábulas_ incluyendo en él nombres -de muy altos autores. - -Reuniendo estas dos clases de material, la presente Biblioteca trata -de incluír en treinta tomitos las obras cuyo conocimiento nos parece -más esencial o más oportuno en los primeros años de la enseñanza, -ordenándolas bajo el doble método de géneros y épocas, para que el -conjunto pueda con facilidad ser entendido históricamente. Así los -treinta volúmenes están formados obedeciendo a un canon literario, a -un catálogo previamente establecido, de aquellas obras mejores que el -estudiante debe frecuentar en el comienzo de sus estudios para adquirir -los fundamentos de su cultura tradicional hispánica. - -Desea esta Biblioteca ser parte en aminorar el caso tan frecuente -de los que se educaron en la más cerrada ignorancia de nuestra -vida artística pasada y vivieron, y aun escribieron, ora venerando -meros fantasmas de los nombres famosos que alegran su oído como una -charanga estrepitosa, ora despreciándolos por apaciguar el disgusto -de ignorarlos o el sinsabor de haber descubierto demasiado tarde -figuras que debiera haber conocido antes y con mayor preparación para -comprenderlas. - -Pero es necesario advertir muy encarecidamente que esta amplia -orientación histórica, que consideramos base precisa de la educación -literaria, no ha de aspirar nunca a la imitación de los autores -estudiados, cosa pueril y funesta. La abundancia misma y la gran -disparidad de los textos aquí reunidos indican bien claro que esta -Biblioteca no se propone dar modelos para la imitación que cohiban -la nativa frescura del que los estudia, sino que se propone algo -más elevado y eficiente: quiere entrañar los principales productos -literarios en la inteligencia del lector asiduo, para que el -pensamiento y el lenguaje de éste se enriquezcan, y desenvolviéndose -con fuerte arraigo en la tradición, tomen como punto de partida el -pasado a fin de poder proseguir la línea de progreso que la tradición -señala hacia lo por venir. - -Una espontaneidad ingenua y despreciadora de toda tradición convertiría -la producción literaria de cada día en flor efímera y sin semilla. -El ideario y el lenguaje de cada generación serían como un aposento -cerrado, tan sin comunicación con las generaciones de ayer como sin -acceso para las de mañana, despreciadoras también del pasado. Y no vale -asegurar que la perfecta ignorancia de la tradición es prácticamente -imposible. Una ingenuidad abandonada a aquellas impresiones -tradicionales más cercanas o que como a la desbandada y a más no poder -se entran por los resquicios, no producirá por lo común sino abortos -sin completa gestación; estará siempre expuesta en máximo grado a ser -presa incauta de cualquier éxito del momento que se le presente con -aureola de novedad. Sólo cuando las impresiones se multiplican y se -hacen densas, la espontaneidad está más segura de poder madurar en sí -misma sus frutos, mejor y más conscientemente. - - R. MENÉNDEZ PIDAL. - -_Abril 1922._ - - - - -[Ilustración] - -RAFAEL POMBO - -_Bogotá (Colombia), 1834; † 1912._ - - -EL PINZÓN Y LA URRACA - - --Enséñame una canción - --dijo la urraca habladora - al gayo y diestro pinzón - que saludaba a la aurora. - --¿A ti? --repuso éste--. ¡Vaya! - No te burlarás de mí; - a pájaros de tu laya - ¿quién pudo enseñarles, di? - --¿Y por qué? --Porque es preciso - para aprender, escuchar, - y un charlatán nunca quiso - dejar hablar, sino hablar. - - -EL SOL Y EL POLVO - - Alzándose un furioso torbellino - eclipsó el polvo al sol, - y gritóle por mofa: --¡Astro divino! - ¿Dónde estás? ¿Qué te hiciste?... -- Y su camino - siguió en silencio el sol. - Y cesó el huracán; y tornó al cieno - el polvo vil; y en el azul sereno - de gloria y pompa lleno - siguió en silencio el sol. - - -LA CANGREJA CONSEJERA - - --Anda siempre derecha, - querida hijita - --mamá Cangreja díjole - a Cangrejita--; - para ser buena - obedece a tu madre - cuanto te ordena. - --Madre --responde aquélla--, - voy a seguirte, - no quiero en ningún caso - contradecirte, - ve tú delante, - que dándome el ejemplo, - lo haré al instante. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -MANUEL DEL PALACIO - -_Lérida, 1831; † 1906._ - - -LOS PEDAZOS DE MÁRMOL - - Al pie de una cantera - de mármol de Carrara - varios gigantes bloques - restos de una gran ruina semejaban, - mientras otro, movido - por cuerdas y palancas, - a un carro conducían - muchos obreros en alegre zambra. - Diez poderosos bueyes, - uncidos por el asta, - iban la inmensa mole - a llevar a través de la montaña; - y cuando al recibirla - rechinaron las tablas, - oyóse en el espacio - sordo rumor de voces y amenazas. - --¿Por qué nos abandonas? - --las piedras murmuraban--. - ¿Qué buscas en tu orgullo - fuera de estas regiones solitarias? - --El hombre me ha elegido - --respondió la arrastrada-- - para que al mundo admire, - centinela perpetuo de su fama. - Si hasta hoy he sido roca, - mañana seré estatua; - no tengo yo la culpa - de ser la más hermosa y la más blanca. - --Piedad antes que enojo - en nosotras hallaras, - si cautiva a la fuerza - de tu profanación no hicieras gala. - Pero en vano te engríes, - la vanidad te engaña, - que aun cambiando de forma - piedra serás, cual somos tus hermanas. - Y antes de que te eleves - del vulgo a las miradas, - ¡no sabes tú los golpes - de cincel y martillo que te aguardan! - Los hombres en la tierra - son mármoles con alma, - y si éstos al labrarse dejan polvo, - aquéllos dejan lágrimas. - - -NATURALISMO - - Molidos de la jornada - y con hambre, aunque risueños, - dos estudiantes rondeños - llegaron a una posada. - Comenzaba a anochecer - y entrambos, sin vacilar, - acercáronse al hogar - decididos a comer. - Ligera cual una ardilla - rubia moza les previno, - con un buen jarro de vino, - salchichón, pan y tortilla, - que devoraron los dos - sin tener que repetir, - yéndose luego a dormir - en paz y en gracia de Dios. - A la mañana siguiente, - rayando apenas el día, - del ventero en compañía - tomaron el aguardiente; - y a seguida de pagar - los caballos dispusieron, - y alegres como vinieron - se volvieron a marchar. - No será el cuento profundo - ni por él pido mercedes; - pero ¿no lo hallan ustedes - lo más natural del mundo? - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -RAMÓN DE CAMPOAMOR[1] - -_Navia (Asturias), 1817; † 1901._ - - -LOS HIJOS Y LOS PADRES - - Ni arrastrada un pastor llevar podía - a una cabra infeliz que oía amante - balar detrás al hijo, que, inconstante, - marchar junto a la madre no quería. - --¡Necio! --al pastor un sabio le decía--; - al que llevas detrás, ponle delante; - échate el hijo al hombro, y al instante - la madre verás ir tras de la cría. - Tal consejo el pastor creyó sencillo; - cogió la cría y se marchó corriendo - llevando al animal sobre el hatillo. - La cabra sin ramal les fué siguiendo, - mas siguiendo tan cerca al cabritillo, - que los pies por detrás le iba lamiendo. - - -LOS PADRES Y LOS HIJOS - - Un enjambre de pájaros metidos - en jaula de metal guardó un cabrero, - y a cuidarlos voló desde el otero - la pareja de padres afligidos. - --Si aquí --dijo el pastor-- vienen unidos - sus hijos a cuidar con tanto esmero, - ver cómo cuidan a los padres quiero - los hijos por amor y agradecidos. - Deja entre redes la pareja envuelta, - la puerta abre el pastor del duro alambre, - cierra a los padres y a los hijos suelta. - Huyó de los hijuelos el enjambre, - y como en vano se esperó su vuelta, - mató a los padres el dolor y el hambre. - - -LA CARAMBOLA - - Pasando por un pueblo un maragato - llevaba sobre un mulo atado un gato, - al que un chico, mostrando disimulo, - le asió la cola por detrás del mulo. - Herido el gato, al parecer sensible, - pególe al macho un arañazo horrible; - y herido entonces el sensible macho, - pegó una coz y derribó al muchacho. - Es el mundo, a mi ver, una cadena, - do rodando la bola, - el mal que hacemos en cabeza ajena - refluye en nuestro mal, por CARAMBOLA. - -[Ilustración] - - -EL CONCIERTO DE LOS ANIMALES - - Supuesto que respira, - se hace oír, bien o mal, cualquier garganta; - y en esto no hay mentira, - pues mal o bien, el que respira, canta. - Hablen, si no, mil animales duchos - que dieron un concierto como muchos. - Y es fama que el sentido - no acompaña a los órganos vocales, - por lo que ha sucedido - que en la patria de dichos animales, - cada cual, presumiéndose asaz diestro, - gritó: --¡Caiga el león! ¡Fuera el maestro! - Cayó la monarquía, - y en república el reino convirtieron. - --Vaya una sinfonía - de nuestros triunfos en honor --dijeron--; - cada uno cante cual le venga a mano; - ya no más director; ¡muera el tirano! - Comenzóse el concierto, - “cá-cá-rá-cá”, gritando el polli-gallo; - y al primer desacierto - con un relincho contestó el caballo; - “a-y-o, a-y-o”, siguió el pollino; - “pí-pí-pí”, el colorín; “ufff”, el cochino. - El “mís” y el “marramau” - cantó el gato montés, cual tigre bravo; - y con cierto “pau-pau” - le acompañaba el indolente pavo; - formando tan horrenda algarabía, - que ni el mismo Luzbel la aguantaría. - El león destronado, - viendo el reino en desórdenes tan grandes, - --Silencio --dijo airado, - mostrando un arcabuz ganado en Flandes--; - el rey va a dirigir: atrás, canalla. - Y al verle cada cual, amorra y calla. - --Vuelva a sonar la orquesta - --siguió el tirano, de Nerón trasunto--, - y ¡ay de la pobre testa - de aquel que por gruñir me coma un punto! - ¿Qué es replicar? No hay réplica ninguna. - Palo o canción; vamos a ver: ¡a una! - Y la orquesta empezando, - “pí-pí”, “cá-cá-rá-cá”, “mís-mís”, “miau-miau” - siguió después sonando - “a-y-o, a-y-o”, “ufff-ufff”, “pau-pau”. - Y tal sonó la música que alabo, - que el mundo gritó absorto: --¡Bravo! ¡Bravo! - Fué el concierto, antes loco, - la maravilla, vive Dios, del arte; - y aunque gruñendo un poco, - cada animal desempeñó su parte; - aprendiendo, en perjuicio de su testa, - que sin buen director no hay buena orquesta. - -[Ilustración: El concierto de los animales.] - - -LOS DOS GORRIONES - - --Llégame el comedero - --dijo a un gorrión otro gorrión muy maula--. - --Pues ábreme primero - --contestó aquél --la puerta de la jaula. - --¿Y si al verte ya libre, en tu embeleso, - te vas sin darme de comer en pago? - --¿Y quién me dice a mí --responde el preso-- - que me abrirás si llenas el monago? - Y en conclusión, por si ha de ser primero - llegar el comedero - o correr el alambre, - quedóse el enjaulado prisionero - y el hambriento volvióse con el hambre. - ¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo! - Y ahora diréis, y bien, como yo digo: - --¡Vaya, que son en ciertas ocasiones - lo mismo que los hombres los gorriones! - - -[Ilustración] - -SALVAR EL HONOR CON FRASES - -I - -EL GALLO Y LA LIEBRE - - Dijo un gallo a una liebre: --Huye, cobarde. - --¿Cobarde yo? --la liebre respondía. - Pero atisbando a un galgo nada tarde - hasta más no poder cobarde huía. - --Espera --dijo el gallo-- un Dios te guarde. - ¿No llamas a eso huír, señora mía? - Y antes que el galgo le acercase el morro, - la liebre contestó: --No huyo, que corro. - -[Ilustración] - - -II - -LA LIEBRE Y EL GALLO - - Gritó la liebre al gallo: --Anda, medroso. - --Como el Cid --dijo el dueño del serrallo; - mas, viendo no muy lejos a un raposo, - hizo una acción que por medrosa callo. - --Ten --la liebre exclamó--, gran Cid, reposo. - --Pues ¿acaso esto es miedo? --siguió el gallo. - Y al ver que se subía a un parapeto: - --No --le dijo la liebre--, eso es respeto. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ANTONIO DE TRUEBA - -_Bilbao, 1821; † 1889._ - - -EL EJEMPLO - - Cuenta un autor, cuyo nombre - no conservo en la memoria, - porque fácilmente al hombre - se le va el santo a la gloria; - cuenta, repito, que un día - en una ciudad que expresa, - se sentó como solía - una familia a la mesa. - Según los datos completos - que tenemos a la vista, - constaba de los sujetos - que marca la adjunta lista: - un viejo temblón y cano; - dos esposos, por lo visto - hijo y nuera del anciano, - y un niño travieso y listo. - Cada cual con mucho celo - el estómago repara; - mas hete que al pobre abuelo - se le escurre la cuchara, - y como ésta es de metal, - hace doscientos añicos - un plato de pedernal, - por más señas, de los ricos. - El marido y la mujer - gritan con mil desacatos: - --¡A ese modo de romper - no ganamos para platos! - Continuó la pelotera, - y cuentan que al otro día - en un plato de madera - el pobre viejo comía; - mas tan mal se las compuso, - como estaba tan temblón, - que pan y manteles puso - hechos una perdición. - --¡Esto ya pasa de raya! - --gritan marido y mujer--; - levántese usted y vaya - a la cocina a comer; - y si allí no le conviene, - vaya a comer al establo, - que a todos dados nos tiene - con su suciedad al diablo. - En cuanto oyó este consejo - o más bien, este mandato, - bajó la cabeza el viejo - y se largó con su plato; - y desde aquella función - despachaba en la cocina - tristemente su ración - por evitar tremolina. - Llorando el anciano un día - la ingratitud de sus hijos, - sus tristes ojos tenía - el pobre en su nieto fijos. - Y al ver que un madero grueso - el niño afanoso esconde, - le dice: --¿Para qué es eso? - Y su nieto le responde: - --De este madero saldrá - un plato de buena clase - para que papá y mamá - coman cuando yo me case. - Y exclama el mísero anciano: - --¡Hará lo que hacen conmigo! - ¡Dios mío! ¡Tu santa mano - puso en la culpa el castigo! - - -LOS TRES AMIGOS - - Según Herder, un sujeto - que tenía tres amigos - a dos de ellos profesaba - el más profundo cariño, - y a la amistad del tercero - se mostraba siempre frío. - Cierto día fué acusado - de un horroroso homicidio, - y se hallaba con el alma - como quien dice en un hilo, - aunque era el hombre inocente - de tan bárbaro delito. - --Amigos míos, me acusan - de un asesinato --dijo--, - y el juez, según me han contado, - está como un basilisco. - Soy inocente, y deseo - que vengáis los tres conmigo - a declarar mi inocencia - en calidad de testigos. - Dió por excusa el primero - unos asuntos precisos; - acompañóle el segundo - si bien un poco remiso, - pero así que vió la turba - de centinelas y esbirros - que el tribunal custodiaban, - volvió pies atrás, más listo - que Cardona, temeroso - de que le echaran los cinco. - No esperaba el acusado - mucho del tercer amigo; - pero éste, fiel y animoso, - compareció ante el ministro - de la ley, y al acusado - defendió tan a lo vivo - que declarado inocente - fué en aquel instante mismo. - Tres amigos tiene el hombre - en el mundo en que vivimos, - ¿cómo se portan con él - ante el tribunal divino? - El _dinero_ es el primero - de los tres en su cariño, - y es el primero también - que le abandona mezquino. - Los _deudos_ y los _parientes_ - tiene por segundo amigo; - hasta junto a su sepulcro - van haciendo pucheritos, - mas se asustan de la muerte - y se vuelven atrás listos - diciendo a lo más: --Allá - nos esperes muchos siglos. - Por último, son las _obras - buenas_ su tercer amigo, - y aunque con indiferencia - por él miradas han sido, - de tal modo le defienden - ante el tribunal divino, - que al fin el manto de gracia - cubre todos sus delitos. - - -[Ilustración] - -LA PARTE DEL LEÓN[2] - - Fuéronse de caza - sin perros ni trompas - el león, el oso, - el lobo y la zorra; - y así que cazaron - porción nada corta - de cabras y ovejas - y chotos y potras, - --Hagamos --dijeron-- - el reparto ahora - e inmediatamente - llenemos la andorga. - --¿Quién se encarga de ello? - --preguntó con sorna - el león, sin duda - buscando camorra--. - --¡Yo! --responde el oso, - cuya afición tonta - es hacer el ídem. - --Pues manos a la obra. - Cuando en cuatro partes - la caza amontona, - al león el oso - le dice que escoja - una de las cuatro, - que iguales son todas. - --¡Tú partir no sabes! - --gruñe con voz ronca - el león al oso, - que replicar no osa. - Y ¡ham! de un dentellazo - me lo descogota, - y a la zorra dice - con frase melosa: - --Chiquita, el reparto - vas a hacer tú ahora, - que fío has de hacerlo - a pedir de boca, - pues como chiquita - no eres maliciosa. - En cinco montones - la repartidora - reparte la caza, - y acabada su obra - al león le dice - con una graciosa - reverencia: --Vuestra - majestad escoja - de estas cinco partes - las tres que le tocan: - como león, una, - como monarca, otra, - y otra como jefe... - --Hola, hola, hola - --dice el león--; veo - que tú no eres boba. - Y añade, moviendo - de gusto la cola: - --Di, ¿quién te ha enseñado - todas esas cosas? - --¿Quién, señor...? El oso, - --contesta la zorra. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL LOBO Y EL CORDERO[3] - - El lobo y el cordero llegaron a un arroyo, - el lobo atormentado más de hambre que de sed, - y entre lobo y cordero sobrevino este diálogo, - que a mí me suena como sobrevenido ayer: - --Súbdito miserable, morirás, pues el agua - que yo, tu rey, bebía, te atreviste a enturbiar. - --¿Cómo, señor, haceros tal injuria he podido - estando más abajo que vuestra majestad? - --Si no lo has hecho ahora, lo hiciste hace seis meses. - --Señor, si todavía de edad no tengo dos. - --Pues si tú no lo has hecho, tu padre es quien lo haría, - y es justo que ahora mismo sufras la expiación. - Así diciendo, el lobo, sin conciencia ni entrañas - hizo al cordero víctima de su voracidad; - que siempre los tiranos, a falta de razones - para oprimir al justo, razones falsas dan. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -CONCEPCIÓN ARENAL - -_El Ferrol, 1820; † 1893._ - - -EL SOBRIO Y EL GLOTÓN - - Había en un lugarón - dos hombres de mucha edad, - uno de gran sobriedad - y el otro gran comilón. - La mejor salud del mundo - gozaba siempre el primero, - estando de enero a enero - débil y enteco el segundo. - --¿Por qué --el tragón dijo un día--, - comiendo yo mucho más - tú mucho más gordo estás? - No lo comprendo, a fe mía. - --Es --le replicó el frugal-- - y muy presente lo ten, - porque yo digiero bien, - porque tú digieres mal. - Haga de esto aplicación - el pedante presumido - si porque mucho ha leído - cree tener instrucción, - y siempre que a juzgar fuere - la regla para sí tome: - No nutre lo que se come, - sino lo que se digiere. - - -EL LOBO MURMURADOR - - Entre las breñas de un cerro, - un día de gran nevada, - un lobo a su camarada - hablábale así de un perro: - --Es un maldito vecino, - tan camorrista y cruel, - que para estar libre de él, - ya se necesita tino. - Ladrador para la gente, - entrometido, goloso, - suspicaz y cauteloso, - en fin, un perro indecente. - Pasaba en esta ocasión - cerca de allí una raposa, - paróse un tanto curiosa, - y al oír la acusación - dijo para su coleto: - --Anda que te crea un bobo: - perro a quien acusa un lobo, - debe ser perro completo. - En caso próspero o adverso - no echarás nunca en olvido - que es elogio el más cumplido - la censura del perverso. - - - - -[Ilustración] - -JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH - -_Madrid, 1806; † 1880._ - - -LAS ESPIGAS - - La espiga rica en fruto - se inclina a tierra; - la que no tiene grano - se empina tiesa. - Es en su porte - modesto el hombre sabio - y altivo el zote. - - -LOS TRES QUEJOSOS - - --¡Qué mal --gritó la mona-- - que estoy sin rabo! - --¡Qué mal estoy sin astas! - --repuso el asno--. - Y dijo el topo: - --Más debo yo quejarme, - que estoy sin ojos. - No reniegues, Camilo, - de tu fortuna; - que otros podrán dolerse - más de la suya. - Si se repara, - nadie en el mundo tiene - dicha colmada. - -[Ilustración] - - -EL DROMEDARIO Y EL CAMELLO - - El camello le dijo - al dromedario: - --Comparado contigo, - ¡cuánto más valgo! - No cabe duda: - yo tengo dos jorobas; - tú tienes una. - - -EL COMPRADOR Y EL HORTERA - - Cuentecillo forjado por deleite - parecerá sin duda la contienda - que se trabó en Madrid en una tienda - de vinagre y aceite. - Despachaba en la calle de Torija - líquidos un muchacho madrileño; - y otro, según la traza, lugareño, - fué por aceite allí con su vasija. - --Tú, cara de lechuza - --dijo sin aprensión el forastero--, - despáchame ligero, - lléname bien la alcuza. - --Cuando sepas hablar en castellano - --le replicó el hortera-- - sabrás que lo que tienes en la mano - se llama la _aceitera_. - --En toda tierra que garbanzos cría - --contestó el provincial enardecido-- - _alcuza_ siempre ha sido, - y alcuza la nombramos en el día. - --En tierra --dijo el otro-- de garbanzos, - corre por aceitera solamente, - y quien le ponga nombre diferente - ha nacido entre malvas y mastranzos. - El patán en sus trece se mantuvo; - le rechazaba el horterilla listo: - se incomodaron, y hubo, - por consiguiente, la de Dios es Cristo. - A las voces y apodos - cachetina siguió, larga y furiosa: - todo por una cosa - que se puede llamar de entrambos modos. - Pueril extravagancia - es, pero comunísima en el hombre, - no poner en disputa la sustancia - y reñir por el nombre. - - -[Ilustración] - -EL JUMENTO MURMURADOR - - --Señor, es fuerza que la sangre corra - --dijo al león solícita la zorra--; - sin cesar el estúpido jumento - de ti murmura con furor violento. - --¡Bah! --respondió la generosa fiera--, - déjale que rebuzne cuanto quiera. - Pecho se necesita bien mezquino - para sentir injurias de pollino. - - -EL AVARO Y EL JORNALERO[4] - - Todo su caudal guardaba - cierto avariento cuitado - en onzas de oro, metidas - en un puchero de barro. - Por tenerlo más seguro, - fué con su puchero al campo: - al pie de un árbol cavó, - y lo enterró con recato. - Amaneció al otro día - hambriento y desesperado - un jornalero, sin pan - ni esperanza de ganarlo. - Sacudió las faltriqueras, - y hallando en una cuartos, - sale, se compra una soga, - y en seguida, como un rayo, - se va al campo a que le quite - los pesares el esparto. - Trataba de ahorcarse, en fin, - y escogió para ello el árbol - que era del tesoro en onzas, - inmóvil depositario. - Al afianzar de una rama - bien la soga el pobre diablo, - se le hundió en el hoyo un pie - y halló el puchero enterrado. - Cogióle, besóle y fuese, - y corriendo, a corto rato, - sus preciosas amarillas - vino a visitar el amo. - La tierra encontró movida - y el hoyo desocupado; - pero de puchero y onzas - no vió ni sombra ni rastro. - Reparó en la soga entonces, - y haciendo a la punta un lazo, - se ahorcó para no vivir - sin su tesoro adorado. - Así el puchero y la soga - mal o bien se aprovecharon: - él en un hambriento, y ella - en el cuello de un avaro. - - -LAS INDIRECTAS DEL PADRE COBOS - - Célebres entre agudos y entre bobos - las indirectas son del padre Cobos; - mas como habrá sin duda quien aprecie - que le declare alguno lo que fueron - las tales indirectas en su especie, - trasládole el informe que me dieron. - Parece, pues, que había - en cierta población de Andalucía - un convento ejemplar, con un prelado, - siervo de Dios perfecto y acabado, - que de ciencia y paciencia era un portento; - por lo cual, uno a uno, - dió en irle a visitar a su convento, - sin qué ni para qué, tanto importuno, - que siempre andaba el pobre atropellado - para cumplir las reglas de su estado. - Era portero de la casa un lego, - catalán o gallego, - Cobos apellidado, - Bartolomé de nombre, alto, robusto, - de resuelto genial y un poco adusto. - Llamóle el superior, y dijo: --Mire - si puede hacer, por indirecto modo, - que esa gente comprenda - que de tanta visita me incomodo. - --Yo haré que se retire - la tal familia presto - --respondió el motilón--. --Sí, ponga enmienda, - pero indirectamente, por supuesto. - --Fíe, padre, en el tino de Bartolo; - para indirectas, ¡oh!, me pinto solo. - Viene al siguiente día, - madrugando solícito, un molesto. - Llama. Tilín, tilín... --Ave María. - Bartolo, sin abrir la portería, - dice al madrugador: --Hermano, trate - de ir a otro manantial que no se agote: - desde hoy ningún _pegote_ - pruebe de mi prior el chocolate. - Oyendo el hombre la indirecta rara, - se fué, brotando bermellón su cara. - Llega un necio en seguida, - y Cobos dice: --Excuse la venida: - mientras el cargo ejerza de portero, - no entra aquí ni _gandul_ ni _majadero_. - Despedido el segundo visitante, - cata el número tres. --Coja el portante - --prorrumpe el fiero Cobos-- usiría: - no está bien entre monjes un _espía_. - Con una añadidura semejante, - y en tono proferida nada blando, - Bartolo a cada cual fué despachando; - y desde entonces al prior bendito - no perturbó en su celda ni un mosquito. - Contento el padre, y a la par confuso, - al lego preguntó: --¿De qué manera - con aquella familia se compuso - para que así de verme desistiera? - --Fué cosa muy sencilla, - mi querido prior --Cobos repuso--; - cada quisque llevó su indirectilla, - y huyó de mí la incómoda cuadrilla. - --Cuénteme las discretas expresiones, - cuya virtud a la razón los trajo. - --Les dije la verdad: “Sois un atajo - de tunos, de chismosos y de hambrones.” - --¿A eso llama indirectas, en efecto? - --Yo nunca en ellas fuí más circunspecto. - --Pues, hermano, mentiras o verdades, - sus indirectas son atrocidades. - Dijo bien el prior; mas como hay entes - en grado escandaloso impertinentes, - échaseles también de buena gana - tal cual indirectilla cobosiana. - - -LA ALACENA - - Caminando un relator - del Consejo de Ultramar, - hizo noche en un lugar - en casa de un labrador. - Acompañaba al viajero - un tal Ayerbe de Ruiz, - mozo de experta nariz, - pero insigne majadero. - Cenaron en paz de Dios, - trataron de madrugar - y hubiéronse de acostar - en una alcoba los dos. - Veíanse en los costados - de la estancia, frente a frente, - iguales perfectamente, - cuatro postigos cerrados. - El un par era un balcón, - el otro correspondía - a una alacena en que había - seis quesos de Villalón. - Cogió el sueño tarde y mal - el relator, y durmiendo - soñó sentir el estruendo - de un turbión descomunal. - Cerca de la madrugada - le dijo al Fulano Ayerbe: - --Levántese usted y observe - si huele a tierra mojada. - Saltó Ayerbe de su lecho, - y a tientas de mano y pie, - por ir al balcón, se fué - a la alacena derecho. - Abrió, zampó la cabeza, - y aunque miró y remiró, - tan negro el boquete halló - como el resto de la pieza. - Pero un olor en seguida - percibió en aquel recinto, - que le pareció distinto - del de tierra humedecida. - Y entonces dijo el camueso - con mucha formalidad: - --No hay en el aire humedad; - está oscuro y huele a queso. - Así ciega y tontamente - críticas hacen famosas - los que no miran las cosas - desde el punto conveniente. - Tacha de oscuro y condena - tal concepto Santillana, - y es que huye de la ventana - y se asoma a la alacena. - - -EL CABALLO DE BRONCE - - Niños, que de siete a once, - tarde y noche, alegremente, - jugáis en torno a la fuente - del gran caballo de bronce - que hay en la plaza de Oriente. - Suspended vuestras carreras, - pues hace calor, y oíd - una historia muy de veras, - y de las más lastimeras - que se cuentan por Madrid. - Ese caballo... Yo empleo - esta expresión, algo tonta, - porque en mi conciencia creo - que decir _caballo_ es feo, - no atendiendo a quien le monta. - Felipe cuarto es el tal; - pero el uso general, - que tiene fuerza de ley, - hace que, olvidando al rey, - se nombre al irracional. - La razón yo no la sé; - a muchos la pregunté - y nadie fundarlo supo; - en fin, _caballo_ diré, - mas ha de entenderse _grupo_. - Ese caballo, años ha - estaba, como quizá - sabréis sin que yo lo indique, - dentro del Retiro, allá - frente a la casa del _Dique_[5]. - Allí da el jardín frescura - con sus aguas y verdor, - y el canoro ruiseñor - tiene morada segura - de enemigo cazador. - Allí al caballo volaban - con fácil y presto arranque - mil pájaros que llegaban - a beber en el estanque, - cuyas ondas le cercaban. - Allí, con reserva poca, - le corría todo entero - la turba intrépida y loca, - y hallábale un agujero - que tuvo el jaco en la boca. - Y tal la disposición - fué del tal, que por afuera - sufría la introducción - de un pajarillo cualquiera - del tamaño de un gorrión. - Por adentro era al revés: - bien que el intruso pasara - cabeza y cuello; después, - no hallando en qué afianzara - ni las alas ni los pies, - ellos no eran de provecho, - y eran ellas el estorbo; - y empujando con despecho - le hería garganta y pecho - el borde cortante y corvo. - Y víctima el animal - de su imprudencia fatal, - que fuga no permitía, - bregaba mientras podía - por la cárcel de metal. - Donde, triste, prisionero, - pidiendo en vano merced, - sobre muchos que primero - tuvieron su paradero, - perece de hambre y de sed. - Mil avecillas, buscando - sombra densa en el estío, - mil en el invierno, cuando - ya lloviendo, ya nevando, - traspasábalas el frío, - embocáronse en la panza - del caballo, que en venganza - debió decir para sí: - --Renunciad a la esperanza, - pájaros que entráis en mí. - Con el tiempo se mudó - del jardín en que habitó, - a la plaza donde está, - y entonces se desarmó - el cuerpo que encima va. - Y los cóncavos secretos - del cuadrúpedo cruel - aparecieron repletos - de plumas y de esqueletos - de aves, tragadas por él. - Mano de piedad movida - cerró, como era razón, - el menudo pozo Airón, - que se sorbió tanta vida - de pajarillo simplón. - Dañosa curiosidad - los condujo a muerte cruda. - ¡Ay! ¡Cuántos en nuestra edad - por la brecha de la duda - se abisman en la impiedad! - Abismo donde pedir - favor al mortal discurso - no basta para salir; - él nos deja sin recurso - desesperar y morir. - - -LA REBANADITA DE PAN[6] - - Ya sentado a su mesita - Basilio para cenar, - en su cuarto, sin llamar, - entrósele una visita. - Era una bella señora - la que invadió el domicilio, - diciendo: --Yo soy, Basilio, - una sabia encantadora. - Sé que no eres haragán, - y es escasa tu fortuna: - por tu bien, me has de dar una - rebanadita de pan. - Una onza tan sólo quiero, - y otra pediré mañana: - préstelas de buena gana - el honrado jornalero. - --Nada me sobra, en verdad; - una hija tengo y un hijo - y mujer --el hombre dijo--, - mas no le hace: bien, tomad. - Y con buen talante y fe - la rebanada partió - Basilio; la recibió - la encantadora y se fué. - La esperaba con ahinco - Basilio al siguiente día: - volvió la señora mía - trescientos sesenta y cinco. - Y era en la pobre morada - grande el júbilo y contento - de todos, en el momento - de ofrecer la rebanada. - Cumplido el año, tornó - la mágica pedigüeña - con la cara más risueña - que en el año se le vió; - y de un elegante escriño - roscas empezó a sacar - y en los brazos a ensartar - a padres, a niña y niño; - y díjoles: --Os presento - junto el pan que recibí - de vosotros; eso sí, - viene con algún aumento. - No es magnífico el socorro, - pero él os hace merced; - esta lección aprended - de la maga del ahorro. - Según deis, os volverá - beneficio, grande o chico: - la receta de ser rico - en vuestras manos está. - ¿Queréis feliz situación - para los días de anciano? - Sed hormigas en verano, - como enseña Salomón. - - -A SU TIEMPO CADA COSA - - Una zorra iba huyendo - por una loma - de un mastín que llevaba - casi a la cola. - Por encima volando - la ve una alondra, - que en el aire piaba - muy sin zozobra. - --Oye --dice a la que huye-- - mi voz sonora. - --¡Para música vamos! - --dijo la zorra--. - Divertir quiere a todos - cierta persona, - y por no ser a tiempo - los incomoda. - - - - -[Ilustración] - -MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE - -_Caspe (Aragón), 1811; † 1863._ - - -EL PAPEL Y EL TRAPO - - A un pobre Trapo que en el suelo estaba - el Papel desdeñaba, - diciéndole: --¡Anda, sucio! No te acerques, - que yo estoy limpio, rozagante y terso, - y no quiero por todo el Universo - tu contacto sufrir, ni que me empuerques. - --¡Miren el necio --contestó el Guiñapo-- - y cuál mi acceso en evitar se empeña! - Mas ya que así me ultraja y me desdeña, - dígame usted, seo Guapo: - ¿Cómo tan pronto en su altivez olvida - que fué un Harapo quien le dió la vida, - y que antes que Papel ha sido Trapo? - Quien de la plebe descender entienda - no la desdeñe, aunque sobre ella ascienda, - no sea que por mucho que se eleve, - pueda alguno decir: --¿Veis el desprecio - con que nos mira el tal? Pues ese necio, - antes de ser lo que es, ha sido plebe. - - -EL TIEMPO PERDIDO - - De un jardín en el pozo - solía divertirse cierto mozo - horas pasando enteras y mortales - en subir y bajar sus dos pozales; - su objeto era llenarlos - de dicho pozo en el profundo abismo, - y subirlos arriba y derramarlos, - no en el jardín sino en el pozo mismo. - Viólo un anciano, y con su voz machucha - le dijo: --¿Sabes, joven, que no entiendo - ese tu afán tremendo - en fatigar la soga y la garrucha? - Si al verte sacar agua en tal manera - te viese al menos arrojarla fuera, - vería yo algún fin en tu trabajo; - pero ¿a qué es esperar ansia tan viva - en subir y subir el agua arriba - para luego otra vez volverla abajo? - --Yo me divierto --el mozo le contesta-- - con este rudo afán que a usted molesta; - mas ya que usted se pone a reprendello, - ¿sabrá decirme lo que pierdo en ello? - El viejo le replica: --¡Joven loco, - pierdes el tiempo! ¿Te parece poco? - - - - -[Ilustración] - -FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA - -_Granada, 1789; † 1862._ - - -EL TOPO Y EL GUSANO DE LUZ - - Por una estrecha hendidura - sacó la cabeza un topo, - con poca carne en los huesos - y mucha piel en los ojos. - No sabe si es noche o día; - pero siente en el contorno - a un gusanillo de luz, - y le dice de este modo: - --Ufano puedes estar, - tamaño como un gorgojo, - llevando en parte vedada - la linterna por adorno: - ya la muestras, ya la ocultas, - tan altivo y orgulloso - como fanal que en la torre - enseña el puerto al piloto. - --No tal --contestó el gusano--, - que mi pequeñez conozco; - mas a ninguno hago daño, - y algún bien procuro a otros. - Doy luz, oculto en la hierba, - sobre las plantas me poso, - y los insectos acuden - a guarecerse en su tronco. - Ni destruyo las raíces, - ni las semillas me como, - ni por temor a los hombres - bajo la tierra me escondo. - Esto dijo el gusanillo; - y lo dijo con tal tono, - que el dañino animalejo - quedó aún más ciego de enojo: - fué a replicar, y no pudo; - sintió encendérsele el rostro, - y, murmurando entre dientes, - metióse dentro de un hoyo. - Así en el mundo sucede: - que los más torpes y tontos, - al que brilla poco o mucho - le zahieren envidiosos. - - -EL ZAGAL Y EL NIDO - - --¿Dónde vas, zagal cruel; - dónde vas con ese nido, - riendo tú, mientras pían - esos tristes pajarillos? - Su madre los dejó solos - en este momento mismo - para buscarles sustento - y dárselo con su pico... - Mírala cuán azorada - echa menos a sus hijos, - salta de un árbol a otro, - va, torna, vuela sin tino: - al cielo favor demanda - con acento dolorido, - mientras ellos en tu mano - baten el ala al oírlo... - Tú también tuviste madre, - y la perdiste aún muy niño, - y te encontraste en la tierra - sin amparo y sin abrigo... - Las lágrimas se le saltan - al cuitado pastorcillo, - y, vergonzoso y confuso, - deja en el árbol el nido. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ANDRÉS BELLO - -_Caracas (Venezuela), 1781; † 1865._ - - -LA ARDILLA, EL DOGO Y EL ZORRO - - Madama Ardilla con un Dogo fiero, - compadre antiguo suyo y compañero, - salió al campo una tarde a solazarse. - Entretenidos iban en gustosa - conversación, y hubieron de alejarse - tanto, que, encapotada y tempestuosa, - los sorprendió la noche a gran distancia - de su común estancia. - Otra posada no se les presenta - que en una alta encina añosa y corpulenta; - el hueco tronco ofrece albergue y cama - a nuestro Dogo: la ligera Ardilla - se sube de tres brincos a una rama - y lo mejor que puede se acuclilla. - Danse las buenas noches, y dormidos - quedaron luego. A lo que yo barrunto, - eran las doce en punto, - hora propicia al robo y al pillaje, - cuando aportaba por aquel paraje - uno de los ladrones forajidos - de más renombre: un Zorro veterano, - terror de todo el campo comarcano - en leguas veinte y treinta a la redonda, - en torno al árbol ronda, - alza el hocico hambriento - de palpitante carne; atisba, husmea, - y ve a la Ardilla en su elevado asiento: - ya su imaginación la saborea - y la boca se lame, - y la cola menea; - mas ¿cómo podrá ser que a tanta altura, - si no le nacen alas, se encarame? - Iba casi a decir “no está madura”, - cuando le ocurre una famosa idea. - --Bella señora mía, - vuesa merced perdone --le decía-- - si interrumpo su plácido reposo. - Después de tanto afán, cuando el consuelo - de hallarla me concede al fin el cielo - no puedo contener el delicioso - júbilo que de mi alma se apodera. - ¿No me conoce usted? Su buena madre - hermana fué de mi difunto padre. - Tengo el honor de ser su primo hermano. - ¡Ay! en su hora postrera - el venerable anciano - me encomendó que luego en busca fuera - de su sobrina y la mitad le diera - de la hacenduela escasa - que al salir de esta vida - nos ha dejado. A mi paterna casa - sea usted, pues, mil veces bien venida, - y déjeme servirla en el viaje - de escudero y de paje. - ¿Qué es lo que duda usted? ¿Qué la detiene - que de una vez no viene - a colmar mi ventura, en lazo estrecho - juntando el suyo a mi amoroso pecho? - Ella, que por lo visto era ladina, - a par que vivaracha y pizpireta, - y al instante adivina - la artificiosa treta, - así responde al elocuente Zorro: - --Fineza tanta, mi querido primo, - y el liberal socorro - del piadoso difunto, - que en paz descanse, como debo, estimo. - Bajar quisiera al punto; - pero, ya veis... ¡Mi sexo!... A la entrevista - es menester que asista, - si lo tenéis a bien, un deudo caro, - que de mis años tiernos fué el amparo; - es persona discreta, - a quien podéis tratar sin etiqueta, - y que holgará de conoceros. Vive - en ese cuarto bajo; - llamadle. Don Marrajo, - dándose el parabién de su fortuna, - que le depara, según él concibe, - dos presas en vez de una, - con la mayor frescura y desahogo - fué, en efecto, y llamó. Pero la suerte - se vuelve azar. Despierta airado el Dogo, - se abalanza, le atrapa y le da muerte. - Esta sencilla historia nos advierte - a un tiempo, hija querida, - tres importantes cosas: - de un seductor las artes alevosas, - de la maldad el triste paradero, - y lo que vale en lances de la vida - la acertada elección de un compañero. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO - -_La Guardia (Álava), 1745; † 1806._ - - -EL CAMELLO Y LA PULGA - - Al que ostenta valimiento - cuando su poder es tal - que ni influye en bien ni en mal, - le quiero contar un cuento. - En una larga jornada - un camello muy cargado - exclamó ya fatigado: - --¡Oh qué carga tan pesada! - Doña Pulga, que montada - iba sobre él, al instante - se apea y dice arrogante: - --Del peso te libro yo. - El Camello respondió: - --Gracias, señor Elefante. - - -LA ALFORJA - - En una alforja al hombro - llevo los vicios; - los ajenos, delante; - detrás, los míos. - Esto hacen todos: - así ven los ajenos, - mas no los propios. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL CUERVO Y EL ZORRO - - En la rama de un árbol, - bien ufano y contento, - con un queso en el pico - estaba el señor Cuervo. - Del olor atraído - un Zorro muy maestro - le dijo estas palabras, - a poco más o menos: - --Tenga usted buenos días, - señor Cuervo, mi dueño; - vaya que estáis donoso, - mono, lindo en extremo; - yo no gasto lisonjas - y digo lo que siento; - que si a tu bella traza - corresponde el gorjeo, - juro a la diosa Ceres, - siendo testigo el cielo, - que tú serás el Fénix - de sus vastos imperios. - Al oír un discurso - tan dulce y halagüeño, - de vanidad llevado - quiso cantar el Cuervo. - Abrió su negro pico, - dejó caer el queso, - y el muy astuto Zorro, - después de haberle preso - le dijo: --Señor bobo, - pues sin otro alimento - quedáis con alabanzas - tan hinchado y repleto, - digerid las lisonjas - mientras digiero el queso. - Quien oye aduladores - nunca espere otro premio. - -[Ilustración] - - -EL PERRO Y EL COCODRILO - - Bebiendo un Perro en el Nilo - al mismo tiempo corría. - --Bebe quieto --le decía - un taimado Cocodrilo--. - Díjole el Perro prudente: - --Dañoso es beber y andar; - pero ¿es sano el aguardar - a que me claves el diente? - ¡Oh qué docto Perro viejo! - Yo venero su sentir - en esto de no seguir - del enemigo el consejo. - - -LAS DOS RANAS - - Tenían dos ranas - sus pastos vecinos: - una en un estanque, - otra en un camino. - Cierto día a ésta - aquélla le dijo: - --¿Es creíble, amiga, - de tu mucho juicio, - que vivas contenta - entre los peligros, - donde te amenazan - al paso preciso - los pies y las ruedas, - riesgos infinitos? - Deja tal vivienda, - muda de destino, - sigue mi dictamen - y vente conmigo. - En tono de mofa, - haciendo mil mimos, - respondió a su amiga: - --¡Excelente aviso! - ¡A mí novedades! - Vaya ¡qué delirio! - Eso sí que fuera - darme el diablo ruido. - ¡Yo dejar la casa - que fué domicilio - de padres, abuelos, - y todos los míos, - sin que haya memoria - de haber sucedido - la menor desgracia - desde luengos siglos! - --Allá te compongas, - mas ten entendido, - que tal vez sucede - lo que no se ha visto. - Llegó una carreta - a este tiempo mismo, - y a la triste Rana - tortilla la hizo. - Por hombres de seso - muchos hay tenidos, - que a nuevas razones - cierran los oídos. - Recibir consejos - es un desvarío: - la rancia costumbre - suele ser su libro. - - -[Ilustración] - -LA ZORRA Y EL BUSTO - - Dijo la Zorra al Busto - después de olerlo: - --Tu cabeza es hermosa, - pero sin seso. - Como éste hay muchos, - que aunque parecen hombres, - sólo son bustos. - - -EL RAPOSO, LA MUJER Y EL GALLO - - Con las orejas gachas - y la cola entre piernas - se llevaba un Raposo - un Gallo de la aldea. - Muchas gracias al alba - que pudo ver la fiesta - al salir de su casa - Juana la madruguera. - Como una loca grita: - --¡Vecinos, que le lleva! - ¡Que es el mío, vecinos! - Oye el Gallo las quejas, - y le dice al Raposo: - --Dile que no nos mienta, - que soy tuyo y muy tuyo. - Volviendo la cabeza - le responde el Raposo: - --Oye, gran embustera, - no es tuyo, sino mío: - él mismo lo confiesa. - Mientras esto decía, - el Gallo libre vuela, - y en la copa de un árbol - canta que se las pela. - El Raposo burlado, - huyó, ¡quién lo creyera! - Yo, pues, a más de cuatro - muy zorros en sus tretas, - por hablar a destiempo - les vi perder la presa. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL LEÓN VENCIDO POR EL HOMBRE - - Cierto artífice pintó - una lucha en que, valiente, - un hombre tan solamente - a un horrible León venció. - Otro León, que el cuadro vió, - sin preguntar por su autor, - en tono despreciador - dijo: --Bien se deja ver - que es pintar como querer - y no fué León el pintor. - -[Ilustración: La lechera.] - - -LA LECHERA - - Llevaba en la cabeza - una lechera el cántaro al mercado - con aquella presteza, - aquel aire sencillo, aquel agrado, - que va diciendo a todo el que lo advierte: - --¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte! - Porque no apetecía - más compañía que su pensamiento, - que alegre le ofrecía - inocentes ideas de contento. - Marchaba sola la feliz lechera, - y decía entre sí de esta manera: - --Esta leche vendida, - en limpio me dará tanto dinero; - y con esta partida - un canasto de huevos comprar quiero, - para sacar cien pollos que al estío - me rodeen cantando el pío, pío. - Del importe logrado - de tanto pollo mercaré un cochino; - con bellota, salvado, - berza, castaña, engordará sin tino; - tanto, que puede ser que yo consiga - el ver cómo le arrastra la barriga. - Llevarélo al mercado; - sacaré de él sin duda buen dinero; - compraré de contado - una robusta vaca y un ternero - que salte y corra toda la campaña - hasta el monte cercano a la cabaña. - Con este pensamiento - enajenada, brinca de manera, - que a su salto violento - el cántaro cayó. ¡Pobre lechera! - ¡Qué compasión! ¡Adiós, leche, dinero, - huevos, pollos, lechón, vaca y ternero! - ¡Oh loca fantasía! - ¡Qué palacios fabricas en el viento! - Modera tu alegría, - no sea que saltando de contento, - al contemplar dichosa tu mudanza, - quiebre su cantarillo la esperanza. - No seas ambiciosa - de mejor o más próspera fortuna, - que vivirás ansiosa, - sin que pueda saciarte cosa alguna. - No anheles, impaciente, el bien futuro; - mira que ni el presente está seguro. - -[Ilustración] - - -LOS GATOS ESCRUPULOSOS - - ¡Qué dolor! Por un descuido - Mizifuf y Zapirón - se comieron un capón - en un asador metido. - Después de haberse lamido - trataron en conferencia - si obrarían con prudencia - en comerse el asador. - --¿Le comieron? --No, señor: - Era caso de conciencia. - - -EL VIEJO Y LA MUERTE[7] - - Entre montes por áspero camino, - tropezando con una y otra peña, - iba un Viejo cargado con su leña, - maldiciendo su mísero destino. - Al fin cayó, y viéndose de suerte - que apenas levantarse ya podía, - llamaba con colérica porfía - una, dos y tres veces a la Muerte. - Armada de guadaña en esqueleto - la Parca se le ofrece en aquel punto; - pero el Viejo, temiendo ser difunto, - lleno más de temor que de respeto, - trémulo la decía, y balbuciente: - --Yo... señora... os llamé desesperado; - pero... --Acaba: ¿qué quieres, desdichado? - --Que me carguéis la leña solamente. - Tenga paciencia quien se cree infelice, - que aun en la situación más lamentable - es la vida del hombre siempre amable: - el viejo de la leña nos lo dice. - - -LA MONA - - Subió una Mona a un nogal, - y cogiendo una nuez verde - en la cáscara la muerde, - con que le supo muy mal. - Arrojóla el animal, - y se quedó sin comer. - Así suele suceder - a quien su empresa abandona - porque halla, como la Mona, - al principio que vencer. - -[Ilustración] - - -LOS DOS AMIGOS Y EL OSO - - A dos amigos se aparece un Oso: - el uno, muy medroso, - en las ramas de un árbol se asegura: - el otro, abandonado a la ventura, - se finge muerto repentinamente. - El Oso se le acerca lentamente; - mas como este animal, según se cuenta, - de cadáveres nunca se alimenta, - sin ofenderle le registra y toca, - huélele las narices y la boca, - no le siente el aliento - ni el menor movimiento, - y así se fué diciendo sin recelo: - --Este tan muerto está como mi abuelo. - Entonces el cobarde, - de su grande amistad haciendo alarde, - del árbol se desprende muy ligero, - corre, llega y abraza al compañero; - pondera la fortuna - de haberle hallado sin lesión alguna, - y al fin le dice: --Sepas que he notado - que el Oso te decía algún recado. - ¿Qué pudo ser? --Diréte lo que ha sido: - estas dos palabritas al oído: - “Aparta tu amistad de la persona - que si te ve en el riesgo te abandona.” - - -[Ilustración] - -LA ZORRA Y LAS UVAS - - Es voz común que a más del mediodía, - en ayunas la Zorra iba cazando: - halla una parra; quédase mirando - de la alta vid el fruto que pendía. - Causábale mil ansias y congojas - no alcanzar a las uvas con la garra, - al mostrar a sus dientes la alta parra - negros racimos entre verdes hojas. - Miró, saltó y anduvo en probaduras; - pero vió el imposible ya de fijo; - entonces fué cuando la Zorra dijo: - --No las quiero comer: No están maduras. - No por eso te muestres impaciente, - si se te frustra, Fabio, algún intento; - aplica bien el cuento, - y di: _No están maduras_, frescamente. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL CONGRESO DE LOS RATONES[8] - - Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio, - que después de las aguas del diluvio - fué padre universal de todo gato, - ha sido Miauragato - quien más sangrientamente - persiguió a la infeliz ratona gente. - Lo cierto es que obligada - de su persecución, la desdichada, - en Ratópolis tuvo su congreso. - Propuso el elocuente Roequeso - echarle un cascabel, y de esa suerte - al ruido escaparían de la muerte. - El proyecto aprobaron uno a uno. - ¿Quién lo ha de ejecutar? Eso, ninguno. - --Yo soy corto de vista. --Yo, muy viejo. - --Yo, gotoso--, decían. El consejo - se acabó como muchos en el mundo. - Proponen un proyecto sin segundo: - le aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento! - ¿Pero la ejecución? Ahí está el cuento. - -[Ilustración: El Congreso de los ratones.] - - -EL CHARLATÁN - - --Si cualquiera de ustedes - se da por las paredes - o arroja de un tejado - y queda a buen librar descostillado, - yo me reiré muy bien, importa un pito, - como tenga mi bálsamo exquisito. - Con esta relación un chacharero - gana mucha opinión y más dinero, - pues el vulgo, pendiente de sus labios, - más quiere a un Charlatán que a veinte sabios. - Por esta conveniencia - los hay el día de hoy en toda ciencia - que ocupan, igualmente acreditados, - cátedras, academias y tablados. - Prueba de esta verdad será un famoso - doctor en elocuencia, tan copioso - en charlatanería, - que ofreció enseñaría - a hablar discreto con fecundo pico, - en diez años de término, a un borrico. - Sábelo el rey, le llama, y al momento - le manda dé lecciones a un jumento; - pero bien entendido - que sería, cumpliendo lo ofrecido, - ricamente premiado, - mas cuando no, que moriría ahorcado. - El doctor asegura nuevamente - sacar un orador asno elocuente. - Dícele callandito un cortesano: - --Escuche, buen hermano; - su frescura me espanta; - a cáñamo me huele su garganta. - --No temáis, señor mío - --respondió el Charlatán--, pues yo me río; - en diez años de plazo que tenemos, - el rey, el asno o yo ¿no moriremos? - Nadie encuentra embarazo - en dar un largo plazo - a importantes negocios; mas no advierte - que ajusta mal su cuenta sin la muerte. - - -LA CIGARRA Y LA HORMIGA[9] - - Cantando la Cigarra - pasó el verano entero, - sin hacer provisiones - allá para el invierno. - Los fríos la obligaron - a guardar el silencio - y a acogerse al abrigo - de su estrecho aposento. - Vióse desproveída - del preciso sustento, - sin mosca, sin gusano, - sin trigo, sin centeno. - Habitaba la Hormiga - allí tabique en medio, - y con mil expresiones - de atención y respeto, - la dijo: --Doña Hormiga, - pues que en vuestros graneros - sobran las provisiones - para vuestro alimento, - prestad alguna cosa - con que viva este invierno - esta triste Cigarra, - que alegre en otro tiempo - nunca conoció el daño, - nunca supo temerlo. - No dudéis en prestarme, - que fielmente prometo - pagaros con ganancias, - por el nombre que tengo. - La codiciosa Hormiga - respondió con denuedo, - ocultando a la espalda - las llaves del granero: - --¡Yo prestar lo que gano - con un trabajo inmenso! - Dime, pues, holgazana: - ¿Qué has hecho en el buen tiempo? - --Yo --dijo la Cigarra--, - a todo pasajero - cantaba alegremente - sin cesar ni un momento. - --¡Hola! ¿Conque cantabas - cuando yo andaba al remo? - Pues ahora que yo como, - baila, pese a tu cuerpo. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -TOMÁS DE IRIARTE - -_Santa Cruz de Orotava, Canarias, 1750; † 1791._ - - -LOS DOS CONEJOS - - Por entre unas matas, - seguido de perros - (no diré corría) - volaba un Conejo. - De su madriguera - salió un compañero, - y le dijo: --Tente; - amigo, ¿qué es esto? - --¿Qué ha de ser? --responde--, - sin aliento llego... - dos pícaros galgos - me vienen siguiendo. - --Sí --replica el otro--; - por allí los veo; - pero no son galgos. - --Pues ¿qué son? --Podencos. - --¿Qué? ¿Podencos dices? - Sí; como mi abuelo. - Galgos y muy galgos; - bien vistos los tengo. - --Son podencos: vaya, - que no entiendes de eso. - --Son galgos, te digo. - --Digo que podencos. - En esta disputa - llegando los perros, - pillan descuidados - a mis dos conejos. - Los que por cuestiones - de poco momento - dejan lo que importa, - llévense este ejemplo. - -[Ilustración] - - -EL GOZQUE Y EL MACHO DE NORIA - - Bien habrá visto el lector - en hostería o convento - un artificioso invento - para andar el asador. - Rueda de madera es - con escalones, y un perro - metido en aquel encierro - le da vueltas con los pies. - Parece que cierto Can - que la máquina movía, - empezó a decir un día: - --Bien trabajo, y ¿qué me dan? - ¡Cómo sudo! ¡Ay, infeliz! - Y al cabo por gran exceso, - me arrojarán algún hueso - que sobre de esa perdiz. - Con mucha incomodidad - aquí la vida se pasa; - me iré, no sólo de casa, - mas también de la ciudad. - Apenas le dieron suelta, - huyendo con disimulo, - llegó al campo, en donde un Mulo - a una noria daba vuelta. - Y no le hubo visto bien - cuando dijo: --¿Quién va allá? - Parece que por acá - asamos carne también. - --No aso carne, que agua saco, - --el Macho le respondió--. - --Eso también lo haré yo - --saltó el Can--, aunque estoy flaco. - Como esa rueda es mayor, - algo más trabajaré. - ¿Tanto pesa...? Pues ¿y qué? - ¿No ando la de mi asador? - Me habrán de dar, sobre todo, - más ración, tendré más gloria... - Entonces el de la noria - le interrumpió de este modo: - --Que se vuelva le aconsejo - a voltear su asador, - que esta empresa es superior - a las fuerzas de un Gozquejo. - ¡Miren el Mulo bellaco, - y qué bien le replicó! - Lo mismo he leído yo - en un tal Horacio Flaco, - que a un autor da por gran yerro - cargar con lo que después - no podrá llevar: esto es, - que no ande la noria el Perro. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -LA ARDILLA Y EL CABALLO - - Mirando estaba una Ardilla - a un generoso Alazán, - que dócil a espuela y rienda - se adiestraba en galopar. - Viéndole hacer movimientos - tan veloces y a compás, - de aquesta suerte le dijo - con muy poca cortedad: - --Señor mío: - de ese brío, - ligereza - y destreza - no me espanto; - que otro tanto - suelo hacer, y acaso más. - Yo soy viva, - soy activa, - me meneo, - me paseo, - yo trabajo, - subo y bajo; - no me estoy quieta jamás. - El paso detiene entonces - el buen potro, y muy formal, - en los términos siguientes - respuesta a la Ardilla da: - --Tantas idas - y venidas, - tantas vueltas - y revueltas, - quiero, amiga, - que me diga: - ¿son de alguna utilidad? - Yo me afano, - mas no en vano. - Sé mi oficio, - y en servicio - de mi dueño - tengo empeño - de lucir mi habilidad. - Conque algunos escritores - ardillas también serán, - si en obras frívolas gastan - todo el calor natural. - -[Ilustración] - - -LA COMPRA DEL ASNO - - Ayer por mi calle - pasaba un borrico, - el más adornado - que en mi vida he visto. - Albarda y cabestro - eran nuevecitos, - con flecos de seda - rojos y amarillos. - Borlas y penacho - llevaba el pollino, - lazos, cascabeles - y otros atavíos; - y hechos a tijera, - con arte prolijo, - en pescuezo y anca - dibujos muy lindos. - Parece que el dueño, - que es, según me han dicho, - un chalán, gitano - de los más ladinos, - vendió aquella alhaja - a un hombre sencillo; - y añaden que al pobre - le costó un sentido. - Volviendo a su casa, - mostró a sus vecinos - la famosa compra, - y uno de ellos dijo: - --Veamos, compadre, - si este animalito - tiene tan buen cuerpo - como buen vestido. - Empezó a quitarle - todos los aliños; - y bajo la albarda, - al primer registro, - le hallaron el lomo - asaz malferido, - con seis mataduras - y tres lobanillos, - amén de dos grietas - y un tumor antiguo - que bajo la cincha - estaba escondido. - --¡Burro --dijo el hombre--, - más que el burro mismo - soy yo, que me pago - de adornos postizos! - A fe que este lance - no echaré en olvido; - pues viene de molde - a un amigo mío, - el cual a buen precio - ha comprado un libro - bien encuadernado - que no vale un pito. - - -EL NATURALISTA Y LAS LAGARTIJAS - - Vió en una huerta - dos Lagartijas - cierto curioso - naturalista. - Cógelas ambas - y a toda prisa - quiere hacer de ellas - anatomía. - Ya me ha pillado - la más rolliza; - miembro por miembro - ya me la trincha; - el microscopio - luego le aplica. - Patas y cola, - pellejo y tripas, - ojos y cuello, - lomo y barriga, - todo lo aparta - y lo examina. - Toma la pluma, - de nuevo mira, - escribe un poco, - recapacita. - Sus mamotretos - después registra, - vuelve a la propia - carnicería. - Varios curiosos - de su pandilla - entran a verle. - Dales noticia - de lo que observa: - unos se admiran, - otros preguntan, - otros cavilan. - Finalizada - la anatomía, - cansóse el sabio - de Lagartija; - soltó la otra, - que estaba viva. - Ella se vuelve - a sus rendijas, - en donde, hablando - con sus vecinas, - todo el suceso - les participa. - --No hay que dudarlo, - no --les decía--; - con estos ojos - lo vi yo misma. - Se ha estado el hombre - todito un día - mirando el cuerpo - de nuestra amiga. - ¿Y hay quien nos trate - de sabandijas? - ¿Cómo se sufre - tal injusticia, - cuando tenemos - cosas tan dignas - de contemplarse - y andar escritas? - No hay que abatirse, - noble cuadrilla; - valemos mucho, - por más que digan. - ¿Y querrán luego - que no se engrían - ciertos autores - de obras inicuas? - Les honra mucho - quien los critica. - No seriamente, - muy por encima - deben notarse - sus tonterías; - que hacer gran caso - de Lagartijas, - es dar motivo - de que repitan: - --Valemos mucho, - por más que digan. - - -EL TOPO Y OTROS ANIMALES - - Ciertos animalitos, - todos de cuatro pies, - a la gallina ciega - jugaban una vez. - Un Perrillo, una Zorra - y un Ratón, que son tres; - una Ardilla, una Liebre - y un Mono, que son seis. - Este a todos vendaba - los ojos, como que es - el que mejor se sabe - de las manos valer. - Oyó un Topo la bulla, - y dijo: --Pues, pardiez, - que voy allá, y en rueda - me he de meter también. - Pidió que le admitiesen; - y el Mono, muy cortés, - se lo otorgó (sin duda - para hacer burla de él). - El Topo a cada paso - daba veinte traspiés, - porque tiene los ojos - cubiertos de una piel; - y a la primera vuelta, - como era de creer, - facilísimamente - pillan a su merced. - De ser gallina ciega - le tocaba la vez; - y ¿quién mejor podía - hacer este papel? - Pero él, con disimulo, - por el bien parecer, - dijo al Mono: --¿Qué hacemos? - Vaya, ¿me venda usted? - Si el que es ciego y lo sabe, - aparenta que ve, - quien sabe que es idiota, - ¿confesará que lo es? - -[Ilustración: El topo y otros animales.] - - -EL OSO, LA MONA Y EL CERDO - - Un Oso con que la vida - ganaba un piamontés, - la no muy bien aprendida - danza ensayaba en dos pies. - Queriendo hacer de persona, - dijo a una Mona: --¿Qué tal? - Era perita la Mona, - Y respondióle: --Muy mal. - --Yo creo --replicó el Oso--, - que me haces poco favor. - Pues qué, ¿mi aire no es garboso? - ¿No hago el paso con primor? - Estaba el Cerdo presente, - y dijo: --¡Bravo! ¡Bien va! - ¡Bailarín más excelente - no se ha visto ni verá! - Echó el Oso, al oír esto, - sus cuentas allá entre sí, - y con ademán modesto - hubo de exclamar así: - --Cuando me desaprobaba - la Mona, llegué a dudar; - mas ya que el Cerdo me alaba, - muy mal debo de bailar. - Guarde para su regalo - esta sentencia un autor: - “Si el sabio no aprueba, ¡malo!; - si el necio aplaude, ¡peor!” - - -LOS DOS LOROS Y LA COTORRA - - De Santo Domingo trajo - dos Loros una señora. - La isla es mitad francesa - y otra mitad española; - así, cada animalito - hablaba distinto idioma. - Pusiéronles al balcón, - y aquello era Babilonia. - De francés y castellano - hicieron tal pepitoria, - que al cabo ya no sabían - hablar ni una lengua ni otra. - El francés del español - tomó voces, aunque pocas; - el español al francés - casi se las toma todas. - Manda el ama separarlos, - y el francés luego reforma - las palabras que aprendió - de lengua que no es de moda. - El español, al contrario, - no olvida la jerigonza, - y aun discurre que con ella - ilustra su lengua propia. - Llegó a pedir en francés - los garbanzos de la olla; - y desde el balcón de enfrente - una erudita Cotorra - la carcajada soltó, - haciendo del Loro mofa. - Él respondió solamente, - como por tacha afrentosa: - --_Vos no sois que una purista_. - Y ella dijo: --¡A mucha honra!-- - ¡Vaya, que los Loros son - lo mismo que las personas! - - -LA CAMPANA Y EL ESQUILÓN - - En cierta catedral una Campana había - que sólo se tocaba algún solemne día. - Con el más recio són, con pausado compás, - cuatro golpes o tres solía dar no más. - Por esto y ser mayor de la ordinaria marca - celebrada fué siempre en toda la comarca. - Tenía la ciudad en su jurisdicción - una aldea infeliz, de corta población, - siendo su parroquial una pobre iglesita - con chico campanario a modo de una ermita, - y un rajado Esquilón, pendiente en medio de él, - era allí quien hacía el principal papel. - A fin de que imitase aqueste campanario - al de la catedral, dispuso el vecindario - que despacio y muy poco el dichoso Esquilón - se hubiese de tocar sólo en tal cual función, - y pudo tanto aquello en la gente aldeana, - que el Esquilón pasó por una gran campana. - Muy verosímil es, pues que la gravedad - suple en muchos así por la capacidad; - dígnanse rara vez de despegar sus labios, - y piensan que con esto imitan a los sabios. - - -EL PEDERNAL Y EL ESLABÓN - - Al Eslabón de cruel - trató el Pedernal un día, - porque a menudo le hería - para sacar chispas de él. - Riñendo éste con aquél, - al separarse los dos, - --Quedaos --dijo-- con Dios. - ¿Valéis vos algo sin mí? - Y el otro responde: --Sí, - lo que sin mí valéis vos. - Este ejemplo material - todo escritor considere - que largo estudio no uniere - al talento natural. - Ni da lumbre el pedernal - sin auxilio de eslabón, - ni hay buena disposición - que luzca faltando el arte; - si obra cada cual aparte - ambos inútiles son. - - -EL BURRO FLAUTISTA - - Esta fabulilla, - salga bien o mal, - me ha ocurrido ahora - por casualidad. - Cerca de unos prados - que hay en mi lugar, - pasaba un borrico - por casualidad. - Una flauta en ellos - halló, que un zagal - se dejó olvidada - por casualidad. - Acercóse a olerla - el dicho animal, - y dió un resoplido - por casualidad. - En la flauta el aire - se hubo de colar, - y sonó la flauta - por casualidad. - --¡Oh --dijo el Borrico--, - qué bien sé tocar! - ¡Y dirán que es mala - la música asnal! - Sin reglas del arte - borriquitos hay, - que una vez aciertan - por casualidad. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -PEDRO DE SALAS - -_Siglo XVII._ - - -EL RATÓN DEL CAMPO Y EL CORTESANO[10] - - A un ratón cortesano otro salvaje - dió rústico hospedaje. En parca mesa - su pobreza profesa; aunque arrastrados, - sus más ricos bocados le franquea: - desechos de la aldea, cualque orujo - y mijo allí le trujo. El mejor plato - fué un zatico mulato. El estadista - ratón, con grave vista, al campesino - dice: --¡Triste, mezquino, miserable! - ¿Cómo te es tolerable aquesta vida? - Si tan lauta comida hay en la aldea, - a quien tal la desea bien le cuadre. - ¡No más campo, compadre! Ven conmigo - y verás cuánto va de amigo a amigo. - Paso a paso por una y otra cueva - al palacio le lleva, y muy sin ruido - le previene al descuido que esté alerta - a todo són de puerta. Por estrados - ricamente alfombrados, cañas juegan, - saltan, retozan, bregan y ya hambrientos - entran con pasos lentos la despensa, - adonde, sin ofensa de enemigos, - en dos quesos amigos le sepulta. - De aquí por senda oculta le endereza - a su mayor riqueza, que atesora - una alacena. Agora entre conservas - le dice: --¿Vuestras hierbas, ermitaño, - daros han todo un año tan buen día? - Mirad la gloria mía. ¡Este es banquete - y no el vuestro, pobrete! Al mejor plato - oyen que maulla un gato, habla una puerta. - --¡Ay! ¡Nuestra muerte es cierta! --el cortesano - al ratón aldeano triste exclama. - Turbado se derrama cada uno - por su hueco oportuno. El ratoncillo - agreste halló un portillo a dicha rara, - y volviendo la cara hacia el palacio, - respirando despacio, dice: --¡Oh fuego - en tal desasosiego! Tus manjares - más dulces, rejalgares son. ¿Tus gustos - compras con tales sustos? ¿Muerte al ojo? - ¡No más corte! Yo escojo en paz mis hierbas, - no en guerra tus conservas, con tal costa, - que tu ancha puerta angosta al temor viene, - y tu regalo mil venenos tiene. - - (_Afectos divinos._ Valladolid, 1638.) - - - - -[Ilustración] - -JOSÉ DE CAÑIZARES - -_Madrid, 1676; † 1750._ - - -LO CIERTO POR LO DUDOSO[11] - - ¡Ay de vosotros, si acaso - dejáis torticeramente - el bien que está asegurado - por el que en duda os prometen! - Contaros quiero aquel cuento, - que ya cuido que sabedes, - del Can que al agua llegó - con la presa que hurtó alegre; - y reparando al pasar - que el espejo transparente - del arroyo le ofrecía, - en la fugitiva especie - de la sombra, otro pedazo - mayor que el que asido tiene, - engañado y codicioso - abrió, por trocar las suertes, - la boca, para agarrar - el otro; pero, pardieces, - que el pedazo que soltó, - llevado de la corriente, - sin ambos a dos le deja, - que eso y mucho más merece - quien por la sombra desprecia - la realidad que posee. - - (_La heroica Antona García_, jornada 2.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -FRANCISCO DE LA TORRE - -_N. en Tortosa (Tarragona) hacia 1620; † hacia 1680._ - - -AL ROMPER EL ALBA - - A cierto Clérigo, que era - madrugador impaciente, - le esperaba mucha gente - para la misa primera. - Tarde el Clérigo llegó, - y al querer con mucha prisa - salir a decir su misa, - la alba de un clavo se asió, - y aquí dijo, haciendo salva - a la gente en pronto alarde: - --Señores, no vengo tarde - pues vengo al romper el alba. - - (_La confesión con el Demonio_, jornada 2.ª) - - - - -[Ilustración] - -AGUSTÍN MORETO - -_Madrid, 1618; † 1669._ - - -RESPUESTA DE PERO GRULLO - - De frailes acompañado - pasaba un entierro un día, - y uno, a quien le parecía - el entierro autorizado, - a un fraile con inquietud - --¿Quién ha muerto? --preguntó--, - y el fraile le respondió: - --El que va en el ataúd. - - (_Industrias contra finezas_, jornada 2.ª, escena XIII.) - - -CODICIA DE LO PROHIBIDO - - Vaya un ejemplo. En mi tierra - había una doncellita - opilada, con gran riesgo, - de puro comer ceniza. - Sus padres la reservaban - del brasero y la cocina, - de suerte que cuando ella - la daba alcance, embutía - ceniza al sabor del hurto - como si fueran mellizas. - Llegó del caso a la muerte; - y el dotor que la asistía - para curarla fingió - que su muerte era precisa - si de ceniza un brasero - no comiese cada día. - Ella pidió luego a gritos - tan sabrosa medicina. - Trajéronla un gran brasero, - y al comenzar a embestilla, - como ya allí le faltaba - el sabor de prohibida - (que a nuestro ruin apetito - da sazón la culpa misma), - a cada bocado della - la hallaba más desabrida. - Viendo que obraba el remedio, - la daba el dotor gran prisa, - diciendo: --Señora, coma, - que eso le importa la vida. - Y ella, harta ya, entre los dedos - repasaba la ceniza, - y a fuer de tomar tabaco - con cada polvo escupía. - Porfiábala el dotor, - y ella, del todo rendida, - dijo: --Señor, yo no puedo; - quítenla allá, muera o viva. - Y desde allí le quedó - tanto horror a la codicia, - que de quince días antes, - pensando que ya venía, - lloraba en Carnestolendas - el miércoles de Ceniza. - - (_Yo por vos y vos por otro_, jornada 1.ª, escena II.) - - -LA FRUTA PROHIBIDA - - Mira: siendo yo muchacho - había en mi casa vendimia, - y por el suelo las uvas - nunca me daban codicia. - Pasó este tiempo, y después - colgaron en la cocina - las uvas para el invierno; - y yo, viéndolas arriba, - rabiaba por comer dellas, - tanto, que trepando un día - por alcanzarlas, caí - y me quebré las costillas. - - (_El desdén con el desdén_, jornada 1.ª, escena I.) - - -[Ilustración] - -POR LA PUENTE, QUE ESTÁ SECO - - Iba camino un abad - muy gordo y muy reverendo; - llegando a un río, intentó - pasar el vado, y saliendo - un pastor, le dijo: --Advierta - que ayer se ahogó un pasajero - porque erró el vado. El abad - preguntó al pastor tosiendo: - --¿Cuánto hay desde aquí a la puente? - --Dos leguas y media pienso - --dijo el pastor. Y el Abad - le respondió entre un regüeldo: - --Si el que se ahogó hubiera ido - por la puente, aunque está lejos, - desde ayer acá ya hubiera - pasado el río. Y el freno - torciendo a la mula, dijo: - --Por la puente, que está seco. - - (_No puede ser..._, jornada 1.ª, escena IV.) - - -EL DESAFÍO - - Desafió a otro un portugués, - y le esperaba en un monte, - que el subir a su horizonte - cansara a un gato montés. - Llegó allá el desafiado, - muerto del paso prolijo, - y en viendo al contrario, dijo, - molido y desalentado: - --Yo no me puedo mover; - ¿para qué me llamó aquí? - Y él respondió: --Porque así - teño menos que facer. - - (_El caballero_, jornada 2.ª, escena I.) - - -EL PLACER DE LA VENGANZA - - Un vizcaíno insufrible - por una calle iba andando, - y en una reja, pasando, - se dió un codazo terrible. - Enfurecido, aunque en vano, - volvió a la reja culpada, - y le dió tan gran puñada, - que se destroncó la mano. - Irritóse, y a dos brazos - tomó, sacando la espada, - y allí a pura cuchillada - la hizo en la reja pedazos. - Mas creyéndose vengado - partió, diciendo a su modo: - --¿Manos rompes, quiebras codo? - Pues toma lo que has llevado. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -CRISTÓBAL DE MONROY - -_Alcalá de Guadaira, 1612; † 1649._ - - -LA NATURALEZA PUEDE MÁS QUE EL ARTE[12] - -GAZUL. - - La poesía es adquirida. - -TRIPULINO. - - Es don de naturaleza. - -ALFONSO. - - El arte la perfecciona, - y aun muchas veces la inventa. - -TRIPULINO. - - Eso no, que es diferente - arte de naturaleza. - -ALFONSO. - - ¿Con qué lo pruebas? - -TRIPULINO. - - Escucha: - aquesa disputa mesma - tuvieron dos hombres; uno - con industria y diligencia - enseñó un gato a tener - con las manos una vela, - y cuando estaba cenando - le asistía así a la mesa, - y éste decía que el arte - vence la naturaleza; - mas el de opinión contraria - puso un ratón allí cerca, - y el gato, así que le vió, - corrió, soltando la vela, - y embistió con el ratón; - dando con esta advertencia - a entender que más que el arte - puede la naturaleza. - - (_El encanto por los celos_, jornada 3.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ANTONIO DE SOLÍS - -_Alcalá, 1610; † 1686._ - - -NO ERA NADA LO DEL OJO - - Pegáronle una pedrada - a un hombre por un enojo, - tan en buen punto pegada, - que le echaron fuera un ojo, - como quien no dice nada. - Preguntóle al cirujano - si el ojo, con el dolor, - perdería; y él, ufano, - le respondió: --No, señor, - que yo le tengo en la mano. - - (_El doctor Carlino_, jornada 2.ª) - - - - -[Ilustración] - -JUAN DE MATOS FRAGOSO - -_Alvito (Portugal), 1614?; † 1692._ - - -EL PERRO Y EL ASNO[13] - - A su casa a descansar - volvía un hombre de fuera, - y un perrillo que tenía, - comenzándole a hacer fiestas, - en los hombros le saltaba. - Estaba un pollino cerca - y tuvo envidia del perro, - y de la misma manera - quiso halagar a su amo, - y poniéndose en dos piernas - le derribó una quijada. - Saca tú la consecuencia. - - (_Lorenzo me llamo_, jornada 3.ª) - - -AFEITAR POR AMOR DE DIOS - - De limosna y sin dinero - la barba hacía a un pastor - con la navaja peor, - desazonado, un barbero. - Como la navaja estaba - con mil mellas que tenía, - el cabello no partía, - pero el rostro desollaba. - Conoció el pastor el yerro, - mas vió ser fuerza que calle. - En este tiempo en la calle - le daban palos a un perro. - --¿Qué será aquello? --decía - el barbero a sus oídos, - como con los alaridos - el perro les aturdía. - Respondió el pastor allí, - viendo que en saberlo escarba: - --Deben de hacerle la barba - de limosna, como a mí. - - (_Callar siempre es lo mejor_, jornada 3.ª, y _El redentor - cautivo_, jornada 2.ª, en colaboración con Sebastián de - Villaviciosa.) - - -EL DUENDE - - En una casa había un duende, - y hacíales muchos daños - a los que en ella vivían: - ya les daba con un jarro, - ya les quitaba la ropa, - ya les tiraba los platos. - Los pobres, para librarse, - mudarse de allí trataron - a otro barrio, y aquel día - que ellos se estaban mudando, - viniendo el dueño de casa - ya por los postreros trastos, - al duende vió, que bajaba - por la escalera, cargado - con todos ellos, y el hombre - le preguntó muy despacio: - --¿Dónde vas? Y el duende dijo: - --Allá; pues ¿no nos mudamos? - A que él replicó: --Si es eso, - y has de seguirnos los pasos, - quedarnos aquí es mejor, - y excusarnos el trabajo. - - (_El Job de las mujeres, Santa Isabel, reina de Hungría_, jornada - 2.ª) - - -LA MULA DEL DOCTOR[14] - - Un barbero en un cuartago - visitaba a cierto enfermo - que tenía una apostema - con unos dolores fieros. - Alargábase la cura, - y el paciente echaba verbos. - --Hermano, tened paciencia - --decía el quirurgo diestro--, - que este achaque va despacio, - que en el hipocondrio interno - tenéis una hidropesía; - alcanzadme ese tintero, - porque quiero recetaros - un nuevo eficaz remedio. - Y al darle el pobre la pluma - el caballo, que era inquieto, - asentóle la herradura - y le reventó el divieso, - con que al punto le cesaron - los dolores al enfermo, - sintiéndose mejorado, - y quedó a voces diciendo: - --Vive Dios que mejor cura - el caballo que el maestro. - - (_Ver y creer_, jornada 1.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -JUAN PÉREZ DE MONTALBÁN - -_Madrid, 1602; † 1638._ - - -TESTIGO RECUSADO - - Tenía un lindo borrico - para sus necesidades - cierto alcalde, y como un día - un su compadre llegase - a pedírsele prestado, - él, por librarse de darle, - dijo que estaba en el monte; - pero como rebuznase - el borrico a esta sazón, - dijo el otro: --¿Veis, compadre, - cómo el borrico está en casa - y que vos os engañasteis? - A lo cual, muy enojado - el alcalde, sin turbarse, - le respondió: --No está tal, - y miente quien lo pensare, - que aunque el borrico lo dice - con suspiros desiguales, - yo digo aquí lo contrario, - y es muy mal dicho, que nadie - más crédito quiera dar - a un borrico, que a un alcalde, - siendo yo un hombre de bien - y el burro un _pécora campi_. - - (_Los hijos de la fortuna_, jornada 1.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -FRANCISCO DE LEYVA - -_Málaga, mediados del siglo XVII._ - - -LA PRECIPITACIÓN - - Un mozo, enfermo tenía - de los ojos a su padre, - y curarlo pretendía, - que en efecto lo quería - como si fuera su madre. - El remedio procurando, - en un libro que se halló - de medicina, hojeando, - un capítulo encontró - de lo que andaba buscando. - “Abrojos para los ojos” - el primer renglón decía, - y, sin leer más sus arrojos, - como estrella que Dios guía, - fué al campo a buscar abrojos. - Dos almorzadas muy buenas - trajo, y que quiso o no quiso, - al padre que ve en sus penas, - en los ojos al proviso - le puso un par de docenas. - Un lienzo muy apretado - encima le puso luego, - con que al padre desdichado - le saltaron de contado - los ojos, y quedó ciego. - A leer volvió con enojos - los renglones, y al mirarlos - despacio, vieron sus ojos: - “Para los ojos, abrojos - son buenos para sacarlos.” - - (_La dama presidente_, jornada 1.ª) - - -EL LOCO POR LA PENA ES CUERDO[15] - - En Sevilla un loco había - de tema tan desigual - que una piedra de un quintal - al hombro siempre traía, - y al perro de cualquier casta - que dormido podía ver, - dejábasela caer, - con que quedaba hecho plasta. - Con un podenco afamado - de un sombrerero encontró, - a cuestas la ley le echó - y dejólo ajusticiado. - Indignado el sombrerero, - con un garrote salió - y dos mil palos le dió - y tras cada golpe fiero - muchas veces repetía: - --¿Que era podenco no viste, - loco infame? Fuese el triste - y luego, aunque un gozque vía, - mastín, o perro mostrenco, - al irle la piedra a echar, - volviéndola a retirar, - decía: --Guarda, es podenco. - - (_No hay contra un padre razón_, jornada 2.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ÁLVARO CUBILLO DE ARAGÓN - -_N. en Granada a principios de siglo XVII._ - - -EL BURRO ENTRE DOS PIENSOS - - Pusiéronle dos montones - a un borrico de cebada, - toda limpia y ahechada - como unos gordos piñones. - Y puesto el asno en efecto - a igual distancia apartado, - se halló tan embarazado - (porque era un asno discreto), - que dudando a cuál iría, - apeteciendo y dudando, - se quedó a los dos mirando, - sin comer todo aquel día. - - (_El amor como ha de ser_, acto 1.º) - - -MALDICIÓN DE CORCOVADO - - Hurtáronle a un corcovado - una ropilla, y como era - hecha a su medida y como - para una tortuga hecha, - cuando echó menos el hurto, - no hizo mayor diligencia - que decir contra el ladrón: - --Plegue a Dios que bien le venga. - - (_El invisible príncipe del baúl_, acto 1.º) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -SEBASTIÁN DE VILLAVICIOSA - -_Floreció a mediados del siglo XVII._ - - -EL SUEÑO ENGAÑOSO - - Soñaba un hombre una noche - que le venía gran suma - de doblones del gran Cairo, - y en una cabalgadura - soñó que iba a recibirlos, - y al irlos a echar la uña, - viendo un montonazo de oro, - por apear de la mula, - ¡zas!, se cayó de la cama, - y sobre una piedra aguda - se abrió un jeme de cabeza, - y vino a quedarse, en suma, - sin dineros y sin sueño, - descalabrado y a oscuras. - - (_Nuestra Señora del Pilar_, jornada 1.ª) - - - - -[Ilustración] - -JACINTO DE HERRERA - -_N. en Madrid a fines del siglo XVI._ - - -EL EMBUSTERO - - Dijéronle a un caballero - la murmuración que había - de lo mucho que mentía, - y él dijo a un paje: --Yo quiero - enmendarme; a ti te encargo - que te estés siempre conmigo, - y si algunos cuentos digo, - cuando vieres que me alargo - en lo que voy a decir, - tírame, estando allí junto, - de la capa al mismo punto, - y no me dejes mentir. - Esperó el paje ocasión, - y su amo en la primera - de mentir, que en fin ya era - aquella su inclinación, - dijo: --En una casa mía - tengo sala de mil pasos - de largo, y no son escasos. - --¿Y cuántos de ancho tenía? - --preguntó luego un oyente--. - A que el paje le tiró - de la capa y respondió: - --Seis pasos tasadamente. - Replicaron los demás: - --Pues ¿cómo así lo trazaste, - que a sala tan larga echaste - seis pasos de ancho no más? - Y a los que le preguntaron - respondía él al pasar: - --Más le quisiera yo echar, - sino que no me dejaron. - - (_Duelo de honor y amistad_, jornada 2.ª) - -[Ilustración] - - -LA ZORRA Y EL LEÓN[16] - - Murmuraban del león - que tenía mal aliento - de boca, y él descontento - de tener esta opinión, - como es rey este animal, - mandó que todos le oliesen - la boca, y luego dijesen - si le olía bien o mal. - El que llegaba decía: - --Mal le huele a vuestra alteza. - Y él, con enojo y braveza, - le mataba y le mordía. - Fué la zorra y preguntada - --¿Huéleme mal? --respondió: - --Tengo romadizo yo - y no he podido oler nada. - - (_Duelo de honor y amistad_, jornada 2.ª) - - - - -[Ilustración] - -LUIS DE BELMONTE BERMÚDEZ - -_N. en Sevilla, 1587._ - - -LOS ARQUEÓLOGOS - - Pleiteaban ciertos curas - de San Miguel y Santa Ana, - probando el uno y el otro - la antigüedad de su casa; - y el de San Miguel un día, - que acaso se paseaba - por el corral de su iglesia, - descubrió mohosa y parda - una losa y ciertas letras, - que gastó tiempo en limpiarlas; - dicen: _Por aquí Selím_... - Partió como un rayo a casa - del obispo, y dijo a voces: - --Mi justicia está muy llana, - ilustrísimo señor; - esta piedra era la entrada - de alguna cueva, por donde - el moro Selím entraba - para guardar los despojos - en la pérdida de España. - Quedó confuso el Obispo; - pero el cura de Santa Ana, - que estaba presente, dijo: - --Vamos a ver dónde estaba - esa piedra tan morisca, - que tan castellano habla. - Fuéronse los dos, y entrando - a la misma parte, hallan - rompida otra media losa, - y que juntándolas ambas, - dicen: _Por aquí se limpian - las letrinas de esta casa_. - - (_La Renegada de Valladolid_, jornada 1.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ANTONIO MIRA DE AMESCUA - -_1578-1640_ - - -LA CIGARRA Y LA HORMIGA[17] - - La hormiga de su hormiguero - sacaba con alegría - lo que en el verano había - recogido en su granero. - Llegó una cigarra y dijo: - --De aqueso me puedes dar, - pues no lo puedo ganar, - que es el invierno prolijo. - Mas la hormiga con gobierno - le respondió en canto llano: - --Pues cantaste en el verano, - danza, hermana, en el invierno. - - (_Lo que le toca al valor_, jornada 3.ª) - - - - -[Ilustración] - -DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA - -_Madrid, 1600; † 1681._ - - -POR UN CERO - - De una dama era galán - un vidriero, que vivía - en Tremecén, y tenía - un grande amigo en Tetuán. - Pidióle un día la dama - que a su amigo le escribiera - que una mona remitiera; - y como siempre quien ama - se desvela en conseguir - lo que su dama le ordena, - por escoger una buena - tres o cuatro envió a pedir. - El tres o cuatro escribió - en guarismo el majadero: - y como es allí la _o_ cero, - el de Tetüán leyó: - “Amigo, para personas - a quien tengo voluntad, - luego al punto me enviad - trescientas y cuatro monas.” - Hallóse afligido el tal; - pero mucho más se halló - el vidriero cuando vió - contra su frágil caudal, - dentro de muy pocos días, - apearse con estruendo - trescientas monas, haciendo - trescientas mil monerías. - - (_El secreto a voces_, jornada 1.ª, escena XIII.) - -[Ilustración] - - -COMEDIMIENTO Y ASTUCIA - - A cuatro o cinco chiquillos - daba de comer su padre - cada día; y como eran - tantas porciones iguales, - un día se olvidó de uno. - Él, por no pedir (que es grave - desacato de los niños), - estábase muerto de hambre. - Un gato maullaba entonces, - y dijo el chiquillo: --¡Zape! - ¿De qué me pides los huesos, - si aún no me han dado la carne? - - (_El pintor de su deshonra_, jornada 3.ª, escena XXI.) - -[Ilustración] - - -EL CONSUELO - - Cuentan de un sabio que un día, - tan pobre y mísero estaba, - que sólo se sustentaba - de unas hierbas que cogía. - --¿Habrá otro--entre sí decía-- - más pobre y triste que yo? - Y cuando el rostro volvió - halló la respuesta, viendo - que iba otro sabio cogiendo - las hojas que él arrojó. - - (_La vida es sueño_, jornada 1.ª) - - -DESPRECIO DE LA GRANDEZA HUMANA - - Medita un poco este ejemplo: - Un filósofo que estaba - en un monte, o en un valle - (que no importa a la maraña - que esté en bajo o esté en alto), - vió un soldado que pasaba; - se puso a parlar con él, - y al fin de pláticas largas, - le dijo: --¿Posible ha sido, - que nunca has visto la cara - de Alejandro, nuestro César, - de aquel cuyas alabanzas - le coronan de laureles - y rey del orbe le aclaman? - El filósofo le dijo: - --¿No es un hombre? ¿Qué importancia - tendrá el verle más que a ti? - O si no (para que salgas - desa adulación común), - del suelo una flor levanta, - llévala y dile a Alejandro - que digo yo que me haga - sola una flor como ella. - Verás luego que no pasan - trofeos, aplausos, glorias, - lauros, triunfos y alabanzas - de lo humano, pues no puede, - después de victorias tantas, - hacer una flor tan fácil, - que en cualquier campo se halla. - - (_La cisma de Ingalaterra_, jornada 2.ª, escena II.) - - -PASIÓN DE POETA - - Oye lo que sucedió - a un poeta con su ama: - Como dicen que se inflama - de un espíritu su pecho, - de cuyo ardor satisfecho - es el corazón la llama, - él enfurecido estaba, - y tanto se divertía - del afecto que llevaba, - que todo cuanto escribía - a voces representaba. - Llegó al paso de un león - a aquella misma ocasión - que con la comida entraba - el ama, y como él estaba - llevado de su pasión: - --¡Guarda el león! --con voz fiera - dijo--. Y el ama ligera, - que ya temió sus cosquillas, - con puchero y escudillas - rodó toda la escalera, - diciendo: --¡Ay, Virgen Sagrada, - librad a Mari-Guisada - de sus uñas importunas! - Quedando el amo en ayunas, - y la rucia ama, rodada. - - (_Lances de amor y fortuna_, jornada 3.ª, escena IV.) - - -CULPAR AL PRÓJIMO DE LA FALTA PROPIA - - Sordo un hombre amaneció, - y viendo que nada oía - de cuanto hablaban, decía: - --¿Qué diablos os obligó - a hablar hoy de aquesos modos? - Volvían a hablarle bien, - y él decía: --¡Hay tal! ¡Que den - hoy en hablar quedo todos!, - sin persuadirse a que fuese - suyo el defecto. Tú así - presumes que no está en ti - la culpa; y aunque te pese, - es tuya, y no la conoces, - pues das, sordo, en la locura - de no entender la hermosura - que el mundo te dice a voces. - - (_El pintor de su deshonra_, jornada 2.ª, escena II.) - - -POR NO HABLAR CLARO - - Pues mal hace en no decirlo - claro: dolores y penas - no se han de decir por frases. - Dolíale a un hombre una muela; - vino un barbero a sacarla, - y estando la boca abierta: - --¿Cuál es la que duele? --dijo--. - Dióle en culto la respuesta, - --La penúltima --diciendo--. - El barbero, que no era - en penúltimas muy ducho, - le echó la última fuera. - A informarse del dolor - acudió al punto la lengua, - y dijo en sangrientas voces: - --La mala, maestro, no es ésa. - Disculpóse con decir: - --¿No es la última de la hilera? - --Sí --respondió--; mas yo dije - penúltima, y ucé advierta - que penúltimo es el que - junto al último se asienta. - Volvió mejor informado, - a dar al gatillo vuelta, - diciendo: --En efecto, ¿es - de la última la más cerca? - --Sí --dijo--. --Pues vela aquí, - --respondió con gran presteza, - sacándole la que estaba - penúltima; de manera - que quedó, por no hablar claro, - con la mala y sin dos buenas. - - (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena VI.) - - -CONTENTAR A TODOS - - Hay cerca de Ratisbona - dos lugares de gran fama, - que el uno Ágere se llama, - y el otro, Macarandona. - Un solo cura servía, - humilde siervo de Dios, - a los dos, y así a los dos - misa las fiestas decía. - Un vecino del lugar - de Macarandona fué - a Ágere, y oyendo que - el cura empezó a cantar - el prefacio, reparó - en que a voces aquel día - _Gratias agere_, decía, - y a Macarandona no. - Con lo cual muy enojado - dijo: --El cura gracias da - a Ágere, como si acá - no le hubiéramos pagado - sus diezmos--. Cuando escucharon - tan bien sentidas razones - los nobles macarandones, - los bodigos le sisaron. - Viéndose desbodigar, - al sacristán preguntó - la causa. Él se la contó, - y él dió desde allí en cantar, - siempre que el prefacio entona, - por que la ofrenda se aplique: - _Tibi semper et ubique - gratias a Macarandona_. - - (_El secreto a voces_, jornada 2.ª, escena XVIII.) - - -LOS HUÉSPEDES QUÉ GUSTO DAN... - - Llegando una compañía - de soldados a un lugar, - empezó un villano a dar - mil voces, en que decía: - --Dos soldados para mí. - --Lo que excusar quieren todos - --dijo uno--, ¿con tales modos - pides? Y él respondió: --Sí; - que aunque molestias me dan - cuando vienen, es muy justo - admitirlos, por el gusto - que me hacen cuando se van. - - (_El pintor de su deshonra_, jornada 1.ª, escena III.) - - -LA MANDA DEL SOLDADO - - Un soldado de hartos bríos, - muriéndose, así decía: - --Ítem, es voluntad mía - que los camaradas míos - me lleven en mi ataúd; - a quien quiero se les dé - treinta reales, para que - los beban a mi salud. - - (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena XVII.) - - -EL GANGOSO - - Cautivó un moro a un gangoso; - y él, bien o mal, como pudo, - se fingió en la nave mudo, - por no hacer dificultoso - su rescate; de manera - que cuando el moro le vió - defectüoso, le dió - muy barato. Estando fuera - del bajel: --Moro --decía--, - no soy mudo, hablar no ignoro. - A quien oyéndolo el moro, - de esta suerte respondía: - --Tú fuiste gran mentecato - en fingir aquí el callar; - porque si te oyera hablar, - aún te diera más barato. - - (_Los dos amantes del cielo_, jornada 2.ª, escena XVII.) - -[Ilustración] - - -APRENDIERA BUEN OFICIO - - De una fiesta a su lugar - volvía un tamborilero, - y un fraile también volvía - de la fiesta a su convento. - El tamborilero iba - en un burro caballero, - y el fraile a pie. Preguntóle - el padre: --¿De dónde bueno? - --De tañer --dijo-- esta flauta - y este tamboril. --Por eso - --le preguntó--, ¿qué le han dado? - Él respondió: --Poco, cierto: - cincuenta reales, comido - y bebido, que no es menos, - llevado y traído; sin otros - regalillos que aquí tengo. - --¿Eso es poco? --dijo el padre--. - Pues yo de predicar vengo, - y ni aun de comer me han dado, - y como ve, a pie me vuelvo. - El tamborilero entonces - dijo enojado y soberbio: - --Pues tamborilero y padre - predicador ¿es lo mesmo? - Aprendiera buen oficio, - y no se quejara deso, - que no somos todos unos - frailes y tamborileros. - - (_De una causa dos efectos_, jornada 2.ª, escena IX.) - -[Ilustración] - - -EL MAL PINTOR - - Un mal pintor compró una - mala casa, y muy contento, - un mal amigo llevó - a enseñarla; lo primero - fué un mal aposento y dijo: - --¿Veis este mal aposento? - Pues dejádmele blanquear, - y que yo le pinte luego - de mi mano todo él, - las paredes y los techos, - y veréis qué bueno queda. - A que el amigo, risueño - dijo: --¡Bueno quedará!, - mas si le pintáis primero, - y le blanqueáis después, - quedará mucho más bueno. - - (_Los dos amantes del cielo_, jornada 1.ª, escena IV.) - - -LA LIBERALIDAD - - Pobre y miserable un día - llegó a los pies de Alejandro - el doctísimo Tebandro, - celebrado en la poesía; - y queriendo con alguna - merced el César ufano - hacer paces, aunque en vano, - entre el ingenio y fortuna, - le dió tan preciosos dones, - que desvanecer pudieran - a la ambición cuando fueran - los átomos ambiciones. - Suspenso el sabio quedó - sin responder, temeroso - a la merced, y dudoso - Alejandro preguntó: - --¿Cómo el bien das al olvido - y a la memoria el agravio? - ¿Tú cómo puedes ser sabio, - siendo desagradecido? - A quien Tebandro miró, - diciendo: --Si el gusto está - en la mano del que da, - y del que recibe no, - yo no debo agradecerte - el bien que me haces aquí. - Tú has de agradecerme a mí - el darte yo desta suerte - ocasión en que mostró - tu pecho grandeza tal, - pues no fueras liberal - si no fuera pobre yo. - - (_Saber del mal y del bien_, jornada 1.ª, escena XII.) - - -EL CIEGO - - Un ciego en Londres había - tal, que no determinaba - los bultos con quien hablaba - en el resplandor del día: - Y una noche que llovía - (como una de las pasadas) - a cántaros y a lanzadas, - por las calles caminando, - se iba mi ciego alumbrando - con unas pajas quemadas. - Uno que le conoció, - dijo: --Si no os alumbráis, - ¿para qué esa luz lleváis? - Y el ciego le respondió: - --Si no veo la luz yo, - la ve el que viene, y así - no encuentra conmigo aquí; - con que aquesta luz que ves, - si no es para ver yo, es - para que me vean a mí. - - (_La cisma de Ingalaterra_, jornada 1.ª, escena VI.) - - -REGATEO - - [Uno] llamó al sacristán - y le dijo: --¿Cuánto quiere - vuesarced por enterrarme? - Él dijo, supongo: --Veinte - reales. --¿Quiere diez y seis? - --dijo. --Más costa me tiene - --le replicó el sacristán--. - A que respondió el doliente: - --Pues mire si le está bien - y entiérreme en diez y siete, - porque no me moriré - como un cuarto más me cueste. - - (_Dicha y desdicha del nombre_, jornada 3.ª, escena V.) - - -PARA ABLANDAR LA CAMA - - Con hambre y cansancio un día - a una posada llegó - cierto fraile, y preguntó - a la huéspeda qué había - de comer. --Si una gallina - no mato --le dijo ella--, - nada hay. --¿Quién podrá comella - --respondió con gran mohina-- - acabada de matar? - --Tierna estará --replicó - la huéspeda--, porque yo - sé un secreto singular - con que se ablande--. Y cogiendo - la polla, que viva estaba, - vió que los pies la quemaba, - con que a nuestro reverendo - muy blanda le pareció; - y aunque el hambre pudo hacello, - atribuyéndolo a aquello, - en la cama se acostó. - Estaba la cama dura, - tanto que le tenía inquieto; - y él, cayendo en el secreto, - pegarla a los pies procura - la luz. Dijo al ver la llama - la huéspeda: --Padre, ¿qué es - eso?-- Y él dijo: --Nuestra ama, - porque se ablande la cama, - quemo a la cama los pies. - - (_No siempre lo peor es cierto_, jornada 2.ª, escena XIII.) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -FRANCISCO DE ROJAS Y ZORRILLA - -_Toledo, 1607; † 1648._ - - -LA MULA DEL DOCTOR[18] - - Apeóse un médico a hablar - a otro médico estafermo - a la puerta de un enfermo - que él venía a visitar - de una postema o flemón - que en la garganta tenía, - y sobre cómo vivía - trabaron conversación, - y para hablar sin trabajo - la mula al portal envía: - es a saber que vivía - el enfermo en cuarto bajo. - La mula con desenfado, - con gualdrapa y ornamento, - se fué entrando al aposento - adonde estaba acostado. - El enfermo, que sintió - herraduras, con dolor - dijo: --Aqueste es el doctor. - Sacó el pulso, y no miró. - La mula, que miró el brazo - sin saber sus accidentes, - tomó el pulso con los dientes - con grande desembarazo. - Él volvió el rostro con tema - y salió a echarla en camisa, - pero dióle tanta risa - que reventó la postema. - El médico que la vió, - para que el mozo la agarre - le dijo a la mula: --¡Arre! - Y él dijo al médico: --¡Jo! - Señor doctor, yo he quedado - absorto del caso y mudo; - la postema, que él no pudo, - su mula me ha reventado; - y si esto otra vez me pasa, - aunque el caso me atribula, - envíeme acá su mula - y quédese usted en casa. - - (_También la afrenta es veneno_, jornada 3.ª) - - -EL COCHINO - - Pues un cuento, Dios te libre, - sobre ti a plomo se cae. - En cierta parte del mundo, - que aquí no importa la parte, - había una grande hechicera - que volvía en animales - diferentes a los hombres. - A unos los hacía elefantes, - a otros gatos, a otros perros; - a otros tigres muy galanes, - y a otros torpes lechones. - En fin, cuanto la nadante - arca encerró de Noé, - tenía ella en dos corrales. - Llegó un hombre que sabía - el contrahechizo al paraje - en que estaba, y empezó - con desenfado galante - a ir desencantando hombres, - que a sus formas naturales - volvían dando mil brincos - del contento de librarse. - Llegó a uno, a quien la forma - de cochino abominable - cubría, y hacía gran fuerza - con conjuros y ademanes - por desencantarle; mas - porque no le desencanten - lo que hacía era gruñir, - andar hacia atrás y darle. - El tal desencantador - se mataba por librarle; - mas el maldito lechón - le dijo, haciendo visajes: - --Yo gusto de ser cochino; - vuesa merced no se canse. - - (_La más hidalga hermosura_, jornada 1.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -JUAN RUIZ DE ALARCÓN - -_N. en Méjico, hacia 1581; † 1639._ - - -EL OFENSOR OFENDIDO - - Oye este caso, señor: - En una casa en que había - conversación cierto día - salieron al corredor - dos solos, que una cuestión - tenían que averiguar, - y en ella le vino a dar - uno a otro un bofetón. - Pues el que le recibió, - a grandes voces y apriesa - dijo al otro: --Tomaos ésa. - La gente, que dentro oyó - el golpe, y no vió la mano, - atribuyó la victoria - al que cantaba la gloria - tan orgulloso y ufano. - Y así, con esta invención, - vino a quedar agraviado - aquel mismo que había dado - al contrario el bofetón. - - (_La prueba de las promesas_, acto 3.º) - - -EL COBARDE - - Sacó la espada un valiente - contra un gallina, y huyendo - el cobarde, iba diciendo: - --Hombre, que me has muerto, tente. - Acudió gente al ruïdo, - y uno, que llegó a buscarle - la herida para curarle, - viendo que no estaba herido, - dijo: --¿Qué os pudo obligar - a decir, si no os hirió, - que os ha muerto? Y respondió: - --¿No me pudiera matar? - - (_Los pechos privilegiados_, acto 2.º, escena XII.) - -[Ilustración] - - -EL SABIO ENTRE LOS LOCOS - - . . . . . . . . . . . . . . . . - Un aguacero cayó - en un lugar, que privó - a cuantos mojó de seso. - Y un sabio que por ventura - se escapó del aguacero, - viendo que al lugar entero - era común la locura, - mojóse y enloqueció, - diciendo: --En esto ¿qué pierdo? - Aquí, donde nadie es cuerdo, - ¿para qué he de serlo yo? - - (_El examen de maridos_, acto 1.º, escena XV.) - - -DESPUÉS DE YO MUERTO - - Diógenes, cuando veía - su fin cercano, mandó - no enterrarse; replicó - un su amigo que sería - pasto su cuerpo de fieras. - Él dijo: --Un palo tendré - con que me defenderé. - --Pues dime: ¿No consideras - --su amigo le replicó-- - que muerto, ni sentirás - ni defenderte podrás? - Y el sabio le respondió: - --Luego son tus miedos vanos; - que si he de estar sin sentido, - ¿qué importa más ser comido - de fieras que de gusanos? - - (_Hazañas del Marqués de Cañete_, acto 2.º) - - -QUIEN PIDE, ALCANZA - - Callando, ¿quién persuadió? - ¿Quién venció sin intentar? - ¿Quién obligó sin rogar? - ¿Quién sin pedir alcanzó? - Aun con los dioses, que entienden - las humanas intenciones, - a fuerza de peticiones - negocian lo que pretenden; - y al fin, para concluír, - oye una comparación: - Al tribunal del león - llegó una oveja a pedir - justicia de un carnicero - lobo, que un hijo le había - muerto, de dos que tenía; - y con el otro cordero - que vivo quedó, postrada, - por dalle más compasión, - ante los pies del león, - calló un rato, o bien turbada, - o bien por encarecer - desta suerte de su mal - el extremo, que es señal - de gran pena enmudecer. - Estaba hambriento el león, - y como calló la oveja, - o no previno su queja, - o no quiso su intención - entender; hízose bobo, - y fingiendo que pensaba - que el cordero le endonaba, - hizo lo mismo que el lobo. - La oveja, con agonía - balando, empezó al momento - a declaralle el intento - con que allí venido había. - Mas él dijo: --No negaras - tanto la voz a los labios: - si era contar tus agravios - tu fin, al punto empezaras, - hablando, a informarme dellos; - que en esto de corazones - sabemos más los leones - de comellos que entendellos. - - (_La amistad castigada_, acto 2.º, escena IV.) - - -EL RUIN CON MANDO - - Juntó cortes el león, - estando enfermo una vez, - para elegir un juëz - a quien la jurisdicción - de sus reinos encargase. - Los animales, atento - a que es tan manso el jumento, - pidieron que él gobernase. - Tomó, al fin, la posesión; - y por dalle autoridad, - junto con la potestad, - sus uñas le dió el león. - Parabién le vino a dar - luego con grande alegría - un rocín, que ser solía - su amigo; y él, por usar - del poder, dos uñaradas - le dió al amigo inocente; - y viéndose injustamente - las carnes acribilladas, - dijo llorando el rocín: - --No tienes tú culpa, no, - sino quien uñas le dió - a un animal tan ruin. - El león, airado y fiero, - le quitó con el oficio - las uñas, y al ejercicio - le hizo volver de arriero. - Pues hombre que oficio empuñas, - sabe templado ejercello, - pues a tantos, por no hacello, - has visto quitar las uñas. - - (_La crueldad por el honor_, acto 2.º, escena V.) - - -LA CORNEJA CON PLUMAS AJENAS - - Bien lo pudiera entender - quien la fabulilla vieja - supiera de la corneja, - que ha mucho ya que por ser - tan común nadie contó, - y de puro no contada - es de muchos ignorada, - y así he de contarla yo, - porque al caso se acomoda; - y tú, para disculpar - a Leonor, la has de escuchar. - Asistir quiso a la boda - del águila, mas se halló - la corneja tan sin galas, - que adornó el cuerpo y las alas - de varias plumas que hurtó - a otras aves; de manera - que apenas llegó a las bodas, - cuando conocieron todas - sus plumas, y la primera - el águila la embistió - a cobrarlas con tal furia, - que para la misma injuria - ejemplo a las otras dió. - --Detente. ¿Qué rabia es ésta? - --dijo la corneja--. Advierte - que sólo por complacerte, - y por venir a tu fiesta - más brillante, las hurté. - Y el águila respondió: - --Necia, ¿por ventura yo - pudiera culpar tu fe, - siendo tu fortuna escasa, - cuando galas no trujeras? - O con las tuyas vinieras, - o estuviéraste en tu casa. - - (_No hay mal que por bien no venga_, acto 2.º, escena VIII.) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -FRAY GABRIEL TÉLLEZ, TIRSO DE MOLINA - -_Madrid, 1571?; † 1648._ - - -EL LEÓN Y LA RAPOSA[19] - - Estaba cojo una vez - un león viejo --no es nuevo - quien anda mucho mancebo - estar cojo a la vejez--. - Como no podía cazar, - y andaba solo y hambriento, - aguzó el entendimiento - para comer sin andar; - y llamando a cortes reales, - mandó por edicto y ley - que atendiendo que era rey - de todos los animales, - acudiesen a su cueva. - Fueron todos, y asentados, - dijo: --Vasallos honrados, - a mí me han dado una nueva - extraña, y que me provoca - a pesadumbre y pasión, - y es que dicen que al león - le huele muy mal la boca. - No es bien que un sujeto real, - de tantos brutos señor, - en vez de dar buen olor, - a todos huela tan mal. - Y así, buscando el remedio, - hallo que a todos os toca, - que llegándoos a mi boca, - veáis si al principio o medio - alguna muela podrida - huele mal, por que se saque, - y desta suerte se aplaque - afrenta tan conocida. - Metióse con esto adentro, - y entrando de uno en uno, - no vieron salir ninguno. - La raposa, que es el centro - de malicias, olió el poste; - y convidándola a entrar - para ver y visitar - al león, respondió: --¡Oste! - Y asomando la cabeza, - dijo: --Por no ser tenida - por tosca y descomedida, - no entro a ver a vuestra alteza; - que como paso trabajos, - unos ajos he almorzado, - y para un rey no hay enfado - como el olor de los ajos. - Por aquesta cerbatana - vuestra alteza eche el aliento; - que si yo por ella siento - el mal olor, cosa es llana - que hay muela con agujero, - y el sacalla está a otra cuenta, - que yo estoy sin herramienta - y en mi vida fuí barbero. - - (_El pretendiente al revés_, acto 1.º, escena XII.) - - -LA MULA DEL DOCTOR[20] - - Tuvo un pobre una postema - (dicen que oculta en un lado) - y estaba desesperado - de ver la ignorante flema - con que el doctor le decía: - --En no yéndoos a la mano - en beber, moríos, hermano, - porque esa es hidropesía. - Ordenóle una receta, - y cuando le llegó a dar - la pluma para firmar, - la mula, que era algo inquieta, - asentóle la herradura - (emplasto dijera yo) - en el lado, y reventó - la postema, ya madura; - con que cesando el dolor, - dijo, mirándola abierta: - --En postemas, más acierta - la mula que su doctor. - - (_El amor médico_, acto 1.º, escena I.) - - -EL ASNO Y EL COCHINO[21] - - Señor Juan de Silva, escuche: - Crió un villano en su casa - un cochino y un jumento. - Al cochino regalaba - tanto, que al jumento mismo - daba envidia, que esta falta - es muy de asnos. Llegó el día - de San Martín, y escuchaba - el asno grandes gruñidos. - Asomóse a una ventana, - y vió al mísero cochino, - el cuchillo a la garganta, - que roncaba sin dormir. - --¿Para aquesto le engordaban? - --dijo el asno--. Voime al monte - por leña, venga mi albarda. - - (_Adversa fortuna de D. Álvaro de Luna_, jornada 2.ª, escena - IV.) - - -MEJOR GOZA EL BIEN QUIEN DESDE EL MAL VINO A ÉL - - Yo sé de cierto señor - algo regalado y tierno - que, acostándose el invierno, - después que el calentador - la cama le sazonaba, - se levantaba en camisa, - y dando causa a la risa, - desnudo se paseaba. - Burlábase de él su gente - y juzgaba a desvarío - que tiritase de frío - y diese diente con diente - quien abrigarse podía; - mas él, después de haber dado - sus paseos, casi helado - a la cama se volvía, - diciendo: --Para estimar - el calor que ahora adquiero - es necesario primero - el frío experimentar. - - (_La Fingida Arcadia_, jornada 1.ª) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -LOPE DE VEGA - -_Madrid, 1592; † 1635._ - - -PERDICES ME MANDA MI PADRE QUE COMA - - Un cuento en esta ocasión - te diré muy semejante: - Tenía un viejo estudiante, - a tu traza y condición, - un hidalgo en Salamanca, - y escribióle que comiese - lo más barato que hubiese - en aquella plaza franca. - Preguntaba qué valía - una vaca a sus criados, - y como veinte ducados - el comprador respondía, - replicaba: --¿Y dos perdices? - --Cuatro reales. --Pues comer - perdices y obedecer. - . . . . . . . . . . . . . . . . - - (_Sembrar en buena tierra_, acto 1.º) - - -SI EL BURRO CAE, NADA - - Preguntóle un caminante - a un labrador qué llevaba - en una carga, y él dijo, - previniendo la desgracia: - --Yo, nada, si cae el jumento - (que era de vidrios la carga). - - (_¡Si no vieran las mujeres!_..., acto 2.º, escena IV.) - - -EL MAL HACE APRECIAR EL BIEN - - En mi tierra, un azotado - dió al verdugo cien escudos - por que se los diese mudos, - que era honrado y delicado. - En saliendo por la puerta - así la mano asentó, - que al primero que le dió - le dejó la espalda abierta. - El hombre volvió del yugo - la cabeza al golpe fiero - y díjole: --¿Y el dinero? - Y aquí respondió el verdugo: - --Todos habían de ser - como éste, y así sabrá - en qué obligación me está - por el dinero de ayer; - que si quedo se los diera, - bien sabe que no podía - conocer la cortesía - de los que adelante espera. - - (_Las cuentas del Gran Capitán_, acto 2.º) - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL LABRADOR, SU HIJO Y EL ASNO - - Yo no sé cómo ha de ser, - que me sucede, señor, - como al otro labrador - que llevó el asno a vender. - Que él y un hijo que tenía - iban a pie tras la bestia - y la gente con molestia - ver libre el asno sufría. - Subió el viejo, y no faltó - quien dijo: --El mozo lleváis - a pie, y caballero vais. - Luego el viejo se bajó - y subió el mozo; mas luego - hubo quien dijo: --El anciano - va a pie, y el mozo villano - va caballero, ¡oh mal fuego! - El viejo entonces subió - con el mozo, y un lugar - entero empezó a gritar: - --¿Dos en un asno? Eso, no. - Viendo tal desasosiego, - los pies le ató, y en un pino - llevaba al hombro el pollino - de él y del hijo; mas luego - se burlaron de los dos, - diciendo: --¿Desa manera - lleváis, necios, quien pudiera - mejor llevaros a vos? - El viejo entonces, tomando - el asno, le despeñó - a un río, y sospecho yo, - que en estas vísperas ando, - que viendo el ingenio mío, - que no puede contentar - a todos, habrá de dar - con todo el asno en el río. - - (_Con su pan se lo coma_, acto 2.º) - - -ERROR SALVADO - - Mandóle pintar la Cena - a un pintor un bachiller, - y acabada, fuéla a ver, - y hallóla de gente llena. - Trece apóstoles contó, - y dijo muy espantado: - --Todo este lienzo está errado, - no pienso pagarle yo. - Un apóstol aquí está - de más. Y el sabio pintor - dijo: --Llevadla, señor, - que éste, en cenando, se irá. - - (_Amar sin saber a quién_, acto 3.º, escena I.) - - -CENSURAR ES FÁCIL - - Escriben que Cicerón, - oyendo al representante - Galo, que en Roma triunfante - tuvo excelente opinión, - vió silbar y murmurar, - y que comenzó a decir: - --Mancebos, el escribir - es ingenio, y no el silbar. - Y esto al hombre se prohibe, - porque en diferencia igual, - silba cualquier animal, - pero sólo el hombre escribe. - - (_Lo que ha de ser_, acto 1.º, escena VIII.) - - -NO FIRMES CARTA QUE NO LEAS - - Dijo un rey a un secretario - que escribiese a cierto reino - le hiciesen cien alabardas. - Los reyes nunca hablan recio, - y por no le preguntar, - escribió al reino que luego - le enviasen cien albardas. - Despacháronselas presto; - y estando el rey a un balcón - con el secretario mesmo, - vió venir las cien albardas; - y diciéndole: --¿Qué es esto?, - le respondió que traían - lo que él mandó; a quien discreto - replicó el Rey: --Repartamos - desta manera las ciento: - las cincuenta para mí, - que firmo lo que no leo, - y las otras para vos, - pues más ligero que cuerdo - hacéis lo que no entendéis. - [Aplicar podéis el cuento.] - - (_La llave de la honra_, acto 1.º, escena XVI.) - - -EL LEÑADOR Y LA MUERTE[22] - - Escucha el cuento: Un caduco - viejo, con años ochenta, - traía leña de un monte - hasta la ciudad de Atenas; - como era tanto el trabajo, - rogaba a la muerte fiera - que le llevase, diciendo: - --¡Ven, Muerte! Muerte, ¿no llegas? - Oyóle la Muerte un día - y con la armadura seca - se puso al viejo delante; - habló en los huesos sin lengua: - --Dime, ¿qué quieres? --le dijo--. - Y el viejo temblando en verla: - --Que me ayudes a cargar - este hacecillo de leña. - - (_Quien más no puede_, acto 2.º) - - -NORMA DE PRIVADOS - - Pésame, pues no es pequeño - principio de aborrecer - un criado el entender - que sabe más que su dueño. - De cierto rey se contó - que le dijo a un gran privado: - --Un papel me da cuidado, - y si bien le he escrito yo, - quiero ver otro de vos, - y el mejor escoger quiero. - Escribióle el caballero, - y fué el mejor de los dos. - Como vió que el Rey decía - que era su papel mejor, - fuése, y díjole al mayor - hijo, de tres que tenía: - --Vámonos del reino luego, - que en gran peligro estoy yo. - El mozo le preguntó - la causa, turbado y ciego; - Y respondióle: --Ha sabido - el Rey que yo sé más que él; - [y el alto no sufre a aquel - que en algo le haya excedido.] - - (_El perro del hortelano_, acto 1.º, escena XVII.) - - -EL ASNO Y LA DIOSA - -MENDO. - - Pues ¿a quién llevan dinero - que reciba mal a quien - se lo lleva? - -TELLO EL VIEJO. - - Dices bien, - y agradecértelo quiero; - que en un librillo he leído - que en un jumento llevaban - una diosa, que adoraban - con el respeto debido - los que la vían pasar, - hincándose de rodillas, - cuyas altas maravillas - pudo el jumento pensar - (como en fin era jumento) - que eran por él, y paróse. - Viéndolo el dueño, enfadóse - del soberbio pensamiento, - y pegándole muy bien, - le dijo con voz furiosa: - --No es a ti, sino a la diosa. - Que es esto mismo también; - y así, pidiendo primero - del compararte perdón, - las honras del Rey no son, - Tello, a ti, sino al dinero. - - (_Los Tellos de Meneses_, 1.ª parte, acto 3.º, escena I.) - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - -EL PERRO Y EL ASNO[23] - - Isopo cuenta que había - un hombre en cierta nación - que para su recreación - una perrilla tenía; - ésta, al entrar cada día - en su casa, si tardaba, - le halagaba y retozaba, - por cuya causa a la mesa - con la más segura presa - el señor la regalaba. - Atalayando un jumento - desde su caballeriza - que porque le solemniza - le daba siempre sustento, - con asnal atrevimiento - una mañana salió, - y en dos pies se levantó, - y puso en el pecho todo - las manos llenas de lodo, - y aun dicen que le besó. - Y al punto el señor mandó - que le diesen muchos palos, - en lugar de los regalos - que entre sus piensos pensó. - - (_El más galán portugués_, acto 2.º) - - -EL CASCABEL AL GATO[24] - - Juntáronse los ratones - para librarse del gato, - y después de largo rato - de disputas y opiniones, - dijeron que acertarían - en ponerle un cascabel, - que andando el gato con él - guardarse mejor podían. - Salió un ratón barbicano, - colilargo, hociquirromo, - y encrespando el grueso lomo - dijo al senado romano, - después de hablar culto un rato: - --¿Quién de todos ha de ser - el que se atreva a poner - ese cascabel al gato? - - (_La esclava de su galán_, acto 1.º, escena X.) - - -PERDER LO CIERTO POR LO DUDOSO[25] - - Un perro una vez pasaba - otro río como el Duero, - y un pedazo de carnero - entre los dientes llevaba. - La sombra, que no era poca, - dentro de las aguas vió, - y por cogerla soltó - lo que llevaba en la boca. - Fué a asirla, y su desvarío - el perro al instante vió; - volvió a su carne, y halló - que se la llevó el tal río. - - (_El milagro por los celos_, jornada 3.ª) - - -EL SOBERBIO Y EL HUMILDE - - Se criaba un arbolillo - en una huerta, y rogaba - al que de él más cerca estaba, - que era su muerte y cuchillo, - que le dejase crecer; - y el olmo presuntüoso, - de sus ramas ambicioso, - ni el sol le dejaba ver. - --Arbolillo --le decía--, - conténtate con vivir - donde me puedas servir. - Pero llegó al fin el día - en que la villa intentó - ensanchar el verde suelo, - y el olmo atrevido al cielo - cortado al suelo cayó. - El arbolillo, ya dueño - del sol, dijo: --Estos asaltos - da la fortuna a los altos; - más me quiero ser pequeño. - - (_El desconfiado_, acto 2.º) - - -EL SOBERBIO ABATIDO - - Escribe Esopo que había - hecho burla el roble fuerte - de la débil caña. Advierte - lo que a los dos pasó un día: - Vino un viento, y el altivo - roble, fuerte, resistió - tanto, que el tronco sacó - de su cimiento nativo. - Pero la caña humillada - por encima le dejó - que pasase, y él pasó - sin que la ofendiese en nada. - Y ansí, cesando la guerra, - la caña se alzó como antes, - y el roble las arrogantes - ramas dejó por la tierra. - - (_Los hidalgos del aldea_, acto 3.º) - - -CONTENTARSE CON SU ESTADO - - Cuentan acá los pastores - que a Júpiter se quejó - un monte (presumo yo - que de los montes mayores), - diciéndole: --Gran señor, - cuanto has criado se muda; - si yo estoy firme, es sin duda - que tengo poco valor. - Los que estaban encumbrados - bajan tan bajos que espantan, - y a sus puestos se levantan - los que estaban derribados. - Alguno fué pobre ayer - que hoy tiene suma riqueza, - y otro viene a gran pobreza - que tuvo inmenso poder. - ¿Cómo yo nunca soy más - de aquel ser en que nací? - Pero respondióle así: - --¡Oh necio! Engañado estás. - Déjalo todo mudar, - pues firme puedes vivir; - que quien no pudo subir, - tampoco pudo bajar. - - (_El hijo de los leones_, acto 2.º, escena XI.) - - -LAS MUELAS Y EL HOMBRE - - A Júpiter se quejaron - las muelas del hombre un día, - diciendo a su señoría - los años que trabajaron - desde la muela primera, - mascando lo que comía, - y que por dolor de un día - luego las echaban fuera. - Don Júpiter le riñó, - y él respondió: --¿Qué he de hacer, - si no dejan de doler? - A quien luego replicó: - --Hombre, sufre, pues te toca, - el dolor, que bien podrás; - que después te alegrarás - de ver tu muela en tu boca. - - (_Porfiar hasta morir_, acto 3.º, escena XII.) - - -ESCARMENTAR EN CABEZA AJENA[26] - - La zorra, el asno y león, - un día que a caza fueron, - sobre un prado la pusieron - para hacer su partición. - Dijo el león al jumento: - --Parte esa caza. Y el bobo - hizo tres partes del robo: - dió la suya al león hambriento. - Viendo el león que le daba - parte igual, agarró de él - y deshízole cruel - porque con él se igualaba. - Luego a la zorra miró, - y dijo: --Parte esa presa. - La zorra tomó la presa - más pequeñita que halló, - y dió al león lo demás, - que le dijo: --¿Cómo has hecho - tan a gusto de mi pecho - partes, pues tanta me das? - Respondió: --Mi habilidad - y cauta naturaleza - me enseñó que a tu grandeza - rinda mi flaca humildad. - Por cuyas cuerdas razones - me río yo de jumentos - que igualan sus pensamientos - a los soberbios leones. - - (_Obras son amores_, acto 3.º) - - -EL LOBO Y EL CORDERO[27] - - Bebía un cordero humilde - de un arroyo en la corriente - por lo bajo, y en lo alto - un lobo voraz y aleve; - y como matar quería - al corderillo inocente, - --Mira que me enturbias --dijo-- - el agua; tan recio bebes. - El cordero respondió: - --Lobo amigo, pleito quieres; - si estoy en bajo y tú en alto, - tú la enturbias, tú me ofendes. - ¿Qué tienen que ver mis deudos, - que el agua en lo bajo beben, - contigo, que estás en alto, - si no es que pleito pretendes? - - (_La hermosura aborrecida_, acto 2.º, escena VI.) - - -[Ilustración] - -LA GATA MUJER[28] - - ¡Plegue al cielo que no sea - como aquel hombre de Atenas, - que pidió a Venus le hiciese - mujer, con ruegos y ofrendas, - una gata dominica, - quiero decir, blanca y negra! - Estando en su estrado un día - con moño y naguas de tela, - vió pasar un animal - de aquestos, como poetas, - que andan royendo papeles, - y dando un salto ligera - de la tarima al ratón, - mostró que en naturaleza - la que es gata, será gata; - la que es perra, será perra, - _in saecula saeculorum_. - . . . . . . . . . . . . . . . . - - (_El castigo sin venganza_, acto 3.º) - - -LA GATA MUJER - - Cierta fabulilla trata - que un hombre quiso a una gata, - de suerte que cada día - a Júpiter le pedía - con ofrendas de oro y plata - se la volviese mujer. - Júpiter lo vino a hacer; - y estando el hombre casado, - y ella sentada en su estrado - viendo cantar y tañer, - dicen que un ratón pasó, - y apenas ella le vió - cuando, corriendo tras él, - le dió uñarada cruel - y al primero ser volvió. - - (_El Príncipe Perfecto_, 1.ª parte, acto 2.º, escena XIV.) - - -LA GATA MUJER - - Las fábulas nos cuentan que una gata - de tal manera amaba un hombre rico, - que pidió a Juno, y dió un blandón de plata - que la hiciese mujer, y a mí la aplico. - La diosa, por no ser al dón ingrata, - mudóle en rostro humano el negro hocico, - la piel pelosa en cuerpo deseado, - y fué su casamiento celebrado. - Mas como en el estrado viese un día - pasar unos ratones, como antes - arrojóse tras ellos la que había - tratado en liviandades semejantes[29]. - - (_Ejemplo de casadas_, acto 2.º) - - -EL ASNO Y EL COCHINO[30] - - [Al amor de la lumbre], en un librillo, - leía esotra noche mi carillo, - pienso que eran las _trápulas_ de Esopo, - que un asno, viendo a un puerco como un topo - siempre echado a pacer en la pocilga, - con envidia que el ánima pecilga - decía: --Que éste engorde y yo trabaje, - que el mozo el pan, y el amo a veces baje - cáscaras de melón y otros regalos, - y a mí con agua y leña me den palos. - Pero llegado el día de San Lucas, - agarraron al puerco, y al pescuezo - pusieron el cuchillo; y cuando el asno - oyó los gritos, dijo: --Hermano puerco, - si para eso os engordaba el amo, - igual es trabajar; asno me llamo. - - (_Con su pan se lo coma_, acto 1.º) - - -GRATITUD - - Feroz león la planta, fiera en vano, - atravesada de la dura espina, - muestra al esclavo, y a curarle inclina, - humilde el inhumano, al sabio humano. - Vele después salir en el romano - Anfiteatro, y que a morir camina, - y paga la piadosa medicina - rendido al pie que le curó la mano. - Pues si humilla un león tanta fiereza, - ¿quién hay que corresponda con mal trato - a quien debe piedad, honra y nobleza? - Siendo un león de la amistad retrato, - corrida puede estar naturaleza - el día que ha formado un hombre ingrato. - - (_Amar sin saber a quién_, acto 2.º, escena III.) - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -BALTASAR DEL ALCÁZAR - -_Sevilla, 1530; † 1606._ - - -DESENGAÑO - - Quiso Mercurio saber, - juzgándose sin segundo, - la estimación que en el mundo - su deidad pudo tener. - Y halló ser necesario - para enterarse del hecho, - irse a la tienda derecho - de un pintor imaginario. - Y así en ello resumido, - hizo al punto su viaje, - mudado el divino traje, - para no ser conocido, - sin mirar cuán fácil es, - al escarbar la gallina, - descubrir la aguda espina - que le lastima los pies. - Vido llena la oficina - de tablas artificiosas, - todas de dioses y diosas - de belleza peregrina. - También vió la suya entre ellas, - que a su parecer ultraja - las demás con la ventaja - que el sol hace a las estrellas. - Hallóse a todo presente - el artífice discreto, - con quien el dios inquieto - tuvo el coloquio siguiente: - --Esta tabla principal - de Júpiter ¿cuánto vale? - --Esa de ordinario sale - vendida en medio real. - --Y ésta de la diosa Juno, - ¿en qué se suele vender? - --Esta, por ser de mujer, - suele venderse por uno. - --Y esta del famoso dios - Mercurio ¿en qué sueles dalla? - --De balde suele llevalla - quien me compra esotras dos. - Amargóle esta verdad, - pero juzgó sin pasión - que la propia estimación - no suele dar calidad, - y que los que más están - con su estimación casados, - sólo tienen de estimados - lo que los otros les dan. - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA - -Del “_Libro de Buen amor_” escrito en 1330. - - -EL MUR DE MONFERRADO E EL MUR DE GUADALAJARA - - Mur de Guadalajara un lunes madrugara - fuese a Monferrado, a mercado andaba; - un mur de franca barba recibiol’ en su casa, - convidol’ a yantar e diole una faba. - Estaba en mesa pobre buen gesto e buena cara, - con la poca vianda buena voluntad para, - a los pobres manjares el placer los repara; - pagos’ del buen talante mur de Guadalajara. - La su yantar comida, el manjar acabado, - convidó el de la villa al mur de Monferrado - que el martes quisiese ir ver el su mercado, - e como él fué suyo, fuese él su convidado. - Fué con él a su casa e diol’ mucho de queso, - mucho tocino lardo, que non era salpreso, - enjundias e pan cocho sin ración e sin peso; - con esto el aldeano tovos’ por bien apreso. - Manteles de buen lienzo, una blanca talega - bien llena de farina, el mur allí se allega; - mucha honra le fizo e servicio quel’ plega, - alegría, buen rostro, con todo esto se llega. - Está en mesa rica mucha buena vïanda, - un manjar mejor que otro amenudo y anda, - e demás buen talente, huésped esto demanda: - solaz con yantar buena todos los homes ablanda. - Do comían e folgaban, en medio de su yantar, - la puerta del palacio comenzó a sonar; - abríala su señora, dentro quería entrar. - Los mures, con el miedo, fuxieron al andar. - Mur de Guadalajara entró en su forado; - el huésped acá e allá fuía deserrado, - non tenía lugar cierto do fuese amparado, - estovo a lo escuro a la pared arrimado. - Cerrada ya la puerta e pasado el temor, - estaba el aldeano con miedo e con tremor; - falagábal’ el otro deciendol’: --Amigo, señor, - alégrate e come de lo que has más sabor. - Este manjar es dulce, sabe como la miel. - Dixo el aldeano al otro: --Venino yaz en él; - el que teme la muerte, el panal le sabe fiel; - a ti solo es dulce, tú solo come dél. - Al home con el miedo nol’ sabe dulce cosa, - non tiene voluntad clara la vista temerosa; - con miedo de la muerte, la miel non es sabrosa, - todas cosas amargan en vida peligrosa. - Más quiero roer faba seguro e en paz - que comer mil manjares corrido e sin solaz; - las viandas preciadas con miedo son agraz, - todo es amargura do mortal miedo yaz. - Porque tanto me tardo, aquí todo me mato - del miedo que he habido cuando bien me lo cato; - como estaba solo, si viniera el gato, - allí me alcanzara e me diera mal rato. - Tú tienes grandes casas, mas hay mucha compaña; - comes muchas vïandas, aquesto te engaña: - buena es mi pobreza en segura cabaña, - que mal pisa el home, el gato mal rascaña. - Con paz e seguranza es buena la pobreza, - al rico temeroso es pobre la riqueza, - siempre tiene recelo e con miedo tristeza; - la pobredad alegre es segura nobleza. - - -LA RAPOSA E EL CUERVO - - La marfusa un día con la fambre andaba, - vido el cuervo negro en un árbol do estaba - grand pedazo de queso en el pico levaba, - ella con su lisonja tan bien lo saludaba: - --¡Oh cuervo tan apuesto!, del cisne eres pariente, - en blancura en dono fermoso, reluciente - más que todas las aves cantas muy dulcemente; - si un cantar dixieres, diré yo por él veinte. - Mejor que la calandria nin el papagayo, - mejor gritas que tordo, nin ruiseñor, nin gayo; - si agora cantases, todo el pesar que trayo - me tirarías en punto más que otro ensayo. - Bien se cuidó el cuervo que con el gorjear - placía a todo el mundo más que con otro cantar; - creyó que la su lengua e el su mucho graznar - alegraba las gentes más que otro juglar. - Comenzó a cantar, la su voz a ercer - el queso de la boca hóbosele a caer; - la gulhara en punto se lo fué a comer; - el cuervo con el daño hobo de entristecer. - Falsa honra e vana gloria y el risete falso - dan pesar e tristeza e daño sin traspaso: - muchos cuidan que guarda el viñadero el paso, - e es la magadaña que está en el cadahalso. - -[Ilustración] - - -[Ilustración] - - - - -[Ilustración] - -ÍNDICE - - - PÁGS. - - ADVERTENCIA V - - - RAFAEL POMBO - - El pinzón y la urraca 1 - - El sol y el polvo 2 - - La cangreja consejera 2 - - - MANUEL DEL PALACIO - - Los pedazos de mármol 4 - - Naturalismo 6 - - - RAMÓN DE CAMPOAMOR - - Los hijos y los padres 8 - - Los padres y los hijos 9 - - La carambola 10 - - El concierto de los animales 11 - - Los dos gorriones 15 - - Salvar el honor con frases 16 - - - ANTONIO DE TRUEBA - - El ejemplo 18 - - Los tres amigos 20 - - La parte del león 23 - - El lobo y el cordero 26 - - - CONCEPCIÓN ARENAL - - El sobrio y el glotón 28 - - El lobo murmurador 29 - - - JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH - - Las espigas 31 - - Los tres quejosos 31 - - El dromedario y el camello 33 - - El comprador y el hortera 33 - - El jumento murmurador 35 - - El avaro y el jornalero 36 - - Las indirectas del padre Cobos 37 - - La alacena 40 - - El caballo de bronce 42 - - La rebanadita de pan 46 - - A su tiempo cada cosa 48 - - - MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE - - El papel y el trapo 49 - - El tiempo perdido 50 - - - FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA - - El topo y el gusano de luz 51 - - El zagal y el nido 52 - - - ANDRÉS BELLO - - La ardilla, el dogo y el zorro 54 - - - FÉLIX M. DE SAMANIEGO - - El camello y la pulga 58 - - La alforja 59 - - El cuervo y el zorro 60 - - El perro y el cocodrilo 62 - - Las dos ranas 63 - - La zorra y el busto 65 - - El raposo, la mujer y el gallo 66 - - El león vencido por el hombre 68 - - La lechera 71 - - Los gatos escrupulosos 73 - - El viejo y la muerte 73 - - La mona 74 - - Los dos amigos y el oso 75 - - La zorra y las uvas 76 - - El congreso de los ratones 78 - - El charlatán 81 - - La cigarra y la hormiga 82 - - - TOMÁS DE IRIARTE - - Los dos conejos 85 - - El gozque y el macho de noria 87 - - La ardilla y el caballo 90 - - La compra del asno 92 - - El naturalista y las lagartijas 94 - - El topo y otros animales 97 - - El oso, la mona y el cerdo 101 - - Los dos loros y la cotorra 102 - - La campana y el esquilón 103 - - El pedernal y el eslabón 104 - - El burro flautista 105 - - - PEDRO DE SALAS - - El ratón del campo y el cortesano 107 - - - JOSÉ DE CAÑIZARES - - Lo cierto por lo dudoso 109 - - - FRANCISCO DE LA TORRE - - Al romper el alba 111 - - - AGUSTÍN MORETO - - Respuesta de Pero Grullo 112 - - Codicia de lo prohibido 112 - - La fruta prohibida 114 - - Por la puente, que está seco 115 - - El desafío 116 - - El placer de la venganza 116 - - - CRISTÓBAL DE MONROY - - La naturaleza puede más que el arte 118 - - - ANTONIO DE SOLÍS - - No era nada lo del ojo 120 - - - JUAN DE MATOS FRAGOSO - - El perro y el asno 121 - - Afeitar por amor de Dios 122 - - El duende 122 - - La mula del doctor 123 - - - JUAN PÉREZ DE MONTALBÁN - - Testigo recusado 125 - - - FRANCISCO DE LEYVA - - La precipitación 127 - - El loco por la pena es cuerdo 128 - - - ÁLVARO CUBILLO DE ARAGÓN - - El burro entre dos piensos 130 - - Maldición de corcovado 131 - - - SEBASTIÁN DE VILLAVICIOSA - - El sueño engañoso 132 - - - JACINTO DE HERRERA - - El embustero 133 - - La zorra y el león 135 - - - LUIS DE BELMONTE - - Los arqueólogos 136 - - - ANTONIO MIRA DE AMESCUA - - La cigarra y la hormiga 138 - - - CALDERÓN DE LA BARCA - - Por un cero 139 - - Comedimiento y astucia 141 - - El consuelo 142 - - Desprecio de la grandeza humana 142 - - Pasión de poeta 143 - - Culpar al prójimo de la falta propia 144 - - Por no hablar claro 145 - - Contentar a todos 146 - - Los huéspedes qué gusto dan... 147 - - La manda del soldado 148 - - El gangoso 148 - - Aprendiera buen oficio 150 - - El mal pintor 152 - - La liberalidad 152 - - El ciego 154 - - Regateo 154 - - Para ablandar la cama 155 - - - FRANCISCO DE ROJAS Y ZORRILLA - - La mula del doctor 157 - - El cochino 158 - - - JUAN RUIZ DE ALARCÓN - - El ofensor ofendido 161 - - El cobarde 162 - - El sabio entre los locos 163 - - Después de yo muerto 163 - - Quien pide, alcanza 164 - - El ruin con mando 165 - - La corneja con plumas ajenas 167 - - - TIRSO DE MOLINA - - El león y la raposa 169 - - La mula del doctor 171 - - El asno y el cochino 172 - - Mejor goza del bien quien desde el mal - vino a él 173 - - - LOPE DE VEGA - - Perdices me manda mi padre que coma 175 - - Si el burro cae, nada 176 - - El mal hace apreciar el bien 176 - - El labrador, su hijo y el asno 178 - - Error salvado 179 - - Censurar es fácil 180 - - No firmes carta que no leas 180 - - El leñador y la muerte 181 - - Norma de privados 182 - - El asno y la diosa 183 - - El perro y el asno 185 - - El cascabel al gato 186 - - Perder lo cierto por lo dudoso 187 - - El soberbio y el humilde 187 - - El soberbio abatido 188 - - Contentarse con su estado 189 - - Las muelas y el hombre 190 - - Escarmentar en cabeza ajena 191 - - El lobo y el cordero 192 - - La gata mujer 193 - - La gata mujer 194 - - La gata mujer 194 - - El asno y el cochino 195 - - Gratitud 196 - - - BALTASAR DEL ALCÁZAR - - Desengaño 197 - - - ARCIPRESTE DE HITA - - El mur Monferrado e el mur de - Guadalajara 200 - - La raposa y el cuervo 202 - - - - -NOTAS - - -[1] Campoamor escribió las fábulas de los quince a los veintitrés años. - -[2] Ver la pág. 191. Se incluyen a veces fábulas del mismo asunto para -poder establecer comparaciones. - -[3] Ver el mismo asunto en la pág. 192. - -[4] Arreglo de un cuento de don Agustín Moreto. - -[5] Así fué llamada por mucho tiempo la que estaba a orilla del -estanque mayor del Retiro. - -[6] Escrita con motivo de la inauguración del nuevo edificio destinado -a Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid en el año de 1875. - -[7] Ver el mismo asunto en la pág. 181. - -[8] Ver el mismo asunto en la pág. 186. - -[9] Ver el mismo asunto en la pág. 138. - -[10] Incluyo esta fábula como muestra de una versificación que estuvo -en boga a fines del siglo XVI y comienzos del XVII, en que se ensayaron -multitud de extravagancias rítmicas. - -[11] Ver el mismo asunto en la pág. 187. - -[12] Ver págs. 193 y 194. - -[13] Ver el mismo asunto en la pág. 185. - -[14] Véase el mismo asunto en las págs. 157 y 171. - -[15] El asunto de este cuento es el mismo que incluye Cervantes en el -_Quijote_, parte II, cap. II. - -[16] Compárese pág. 169. - -[17] Ver pág. 82. - -[18] Ver págs. 123 y 171. - -[19] Ver pág. 135. - -[20] Ver págs. 123 y 157. - -[21] Ver pág. 195. - -[22] Ver pág. 73. - -[23] Ver pág. 121. - -[24] Ver pág. 78. - -[25] Ver pág. 109. - -[26] Ver pág. 23. - -[27] Ver pág. 26. - -[28] Ver pág. 118. - -[29] He puesto aquí estas tres fábulas seguidas como muestra de la -facilidad que tenía Lope de Vega para tratar múltiples veces un mismo -asunto sin repetirse en la forma. - -[30] Ver pág. 172. - - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FÁBULAS Y CUENTOS EN VERSO *** - -***** This file should be named 64058-0.txt or 64058-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - https://www.gutenberg.org/6/4/0/5/64058/ - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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