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-The Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray
-Gerundio de Campazas, alias Zotes (, by José Francisco de Isla
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll
-have to check the laws of the country where you are located before using
-this ebook.
-
-
-
-Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1 de 2)
-
-Author: José Francisco de Isla
-
-Editor: Eduardo Lidforss
-
-Release Date: August 14, 2020 [EBook #62926]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO ***
-
-
-
-
-Produced by Ramón Pajares Box and the Online Distributed
-Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-
-
-
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre
- =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de
- reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías
- variantes.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas, así como las notas
- al final del tomo. Todas las notas se han integrado en una única
- serie que se ha colocado al final del libro.
-
- * Las correcciones de errata declaradas en la página XV, dentro de
- la Advertencia Preliminar, han sido incorporadas al texto.
-
-
-
-
- COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES.
-
- TOMO XLII.
-
-
-
-
- EL P. ISLA.
-
- HISTORIA
- DEL FAMOSO PREDICADOR
- FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS,
- ALIAS ZOTES.
-
- PRIMERA EDICION ENTERA,
- HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL
- MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR
-
- POR
-
- D. EDUARDO LIDFORSS,
- CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND.
-
- PARTE PRIMERA.
-
- [Ilustración]
-
- LEIPZIG:
- F. A. BROCKHAUS.
- —
- 1885.
-
-
-
-
-ADVERTENCIA PRELIMINAR.
-
-
-Desde que en la muy noble, muy alta, muy leal é imperial ciudad de
-Toledo tropecé por vez primera con un ejemplar del Fray Gerundio del
-Padre Isla, le volví á leer muy á menudo, y cada vez le iba cobrando
-mas amor, al par que siempre me desesperaba el estado viciado en que
-se hallaba el texto de la parte segunda. Con efecto, considerando las
-circunstancias en que se produjeron las dos partes de aquella obra
-maestra, parece muy natural que no saliesen del todo satisfactorias, y
-en mi concepto aún seria mas de estrañar si la segunda parte hubiese
-salido mejor de lo que es. Estas circunstancias, que se deducen de la
-correspondencia del P. Isla con su hermana y cuñado, eran pues las
-siguientes:
-
-Las dos partes se habian de publicar juntas, «pues ya está casi
-concluída la segunda» (carta del 18 nov. 1757); pero no obstante salió
-á fines de febrero de 1758 el primer tomo solo, con alguna anticipacion
-y sin noticia de su autor (3 marzo 1758). La edicion, que era de 1500
-ejemplares, se agotó en tres dias, y segun Ticknor[1], que cita la
-_Espagne Littéraire_ (de Nicolas Bricaire), la aprehension de que
-el libro hubiese de ser prohibido era tan grande, que el precio se
-hizo extravagante desde el momento de su publicacion, de modo que
-un ejemplar se pagó en 25 luises de oro y que la misma suma fué
-rehusada por otro. A las tres semanas la segunda edicion estaba ya
-muy adelantada, y por cédula Real se prohibió á todas las imprentas y
-alcaldes del Reino la impresion siquiera de un solo renglon contra el
-libro (17 marzo 1758). Sin embargo, la Inquisicion mandó suspender la
-reimpresion del primer tomo y la impresion del segundo «hasta nueva
-órden», esta no habiéndose comenzado, miéntras, como queda dicho,
-aquella estaba ya para acabarse; no se embargó lo impreso, y solo se
-mandó se reservase depositado en poder del impresor (24 marzo 1758).
-Despues de varias cavilaciones, que duraron nada ménos de dos años, por
-fin al 10 (y no al 20) de mayo de 1760 la Inquisicion condenó al Fray
-Gerundio, pero «al mismo tiempo que le condena á él, condena igualmente
-á todos sus enemigos pasados, presentes, futuros y posibles» (19 mayo
-1760), es decir, segun Monlau, que se prohibieron tambien todos los
-papeles impresos y manuscritos divulgados con motivo de dicha Historia,
-y se mandó bajo pena de excomunion que nadie escribiese en pro ni en
-contra de ella. -- En cuanto á la parte segunda, dice el autor en
-carta del 24 abril 1758: «Es cierto que tengo en mi poder una copia de
-la segunda parte, toda de la mala letra de D. Francisco Lobon, pero
-no puedo desprenderme de ella, porque, si se permite su impresion,
-necesito tenerla presente para las muchas correcciones que es preciso
-hacer, arregladas á los motivos ó los pretestos de la bulla que ha
-metido la primera. La original de mi letra está en Madrid, aprobada ya
-por el Consejo y rubricada por el Escribano de Cámara, sin embargo de
-que será preciso presentar otro original con las correcciones dichas.»
-Vuelve al mismo asunto en otras cartas, y con motivo de ciertos reparos
-impertinentes se desahoga en estas palabras harto elocuentes: «Reíme y
-rabié todo á un tiempo, pero tú no sabes bien lo que á un pobre hombre
-le cuesta el ser autor. Tal vez ó mil veces necesita rendir su juicio
-al de un majadero, lo cual (y créemelo) es un grandísimo trabajo» (17
-nov. 1758).
-
-Despues de anunciar en la referida carta del 19 mayo 1760 la
-condenacion de su Fray Gerundio por la Inquisicion, no vuelve el
-P. Isla á gastar una sola palabra sobre aquel asunto, que se quedó
-por muchos años en la misma situacion. En la primavera del 1767
-sobrevino la expulsion de los Jesuítas, y es regular que entónces se
-habrán secuestrado los papeles del P. Isla, lo mismo que los de sus
-compañeros, á no ser que, por haber sido el Fray Gerundio tan bien
-quisto en palacio, se le remitiese la copia de la segunda parte, que
-en la referida carta del 24 abril 1758 dice haber tenido, y que es
-posible obraba todavía en su poder. En el momento de su salida de
-España estaban pues las cosas así: la primera edicion de la primera
-parte agotada, y la reimpresion empezada y probablemente acabada,
-pero prohibida y quedándose la edicion en poder del impresor; de la
-segunda parte nada impreso, pero á lo ménos dos copias manuscritas,
-una original que se quedó en Madrid, y la otra «de la mala letra de D.
-Francisco Lobon». Ademas de estas dos es posible, y aun muy probable,
-que existia una tercera sacada por el autor en el intérvalo que mediaba
-entre la publicacion de la parte primera y la condenacion definitiva
-de la obra, y en la cual tal vez hubiese introducido las correcciones
-y adiciones que se le ofreciesen con motivo de la agria polémica á que
-dió lugar «el Fraylecito».
-
-Pero ¿cuando pareció la primera edicion de la parte segunda? Y Brunet y
-Graesse andan equivocados, indicando que del Fray Gerundio parecieron
-en 1758 ambos y dos tomos, miéntras Ticknor (III, p. 291 y 292) dice
-que es fama, que la segunda parte haya parecido por primera vez en
-Inglaterra y en lengua inglesa, añadiendo en nota que él, sin embargo,
-poseía del tomo segundo una copia impresa «en Campazas, á costa de los
-herederos de Fray Gerundio, año de 1770», pero que no cuadraba muy bien
-con el tomo primero. No me detendré por el momento en averiguar esta
-asercion, á la cual hallaré ocasion de volver mas adelante; basta que
-el asunto entero ha sido aclarado de una manera incontrastable por mi
-distinguido y excelente amigo D. José María Octavio de Toledo, Jefe
-en el Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios y empleado en la Biblioteca
-Nacional de Madrid, á cuya infatigable diligencia y cortesía debo
-la siguiente circunstanciada noticia, que sin duda tiene grandísimo
-interés y que por este motivo inserto á la letra. Dice pues así:
-
-«Se publicó el tomo 1º en el año 1758, y los ejemplares de este tomo
-1º, publicado (impreso) por D. Gabriel Ramirez en Madrid, son bastante
-comunes. En la Biblioteca Nacional tenemos 3 ejemplares colocados al
-servicio, formando otros tantos juegos, y cinco más en la seccion de
-duplicados. -- El tomo 2º, yo creo que se publicó por vez primera en
-1768; pues, si bien el P. Backer, en su _Bibliothèque des Ecrivains
-de la Compagnie de Jésus_ (nouv. éd., tome 2me, Liège 1872), cita una
-edicion del tomo 2º del mismo año 1758, ni la describe ni dice haberla
-visto, y debe de ser erronea la cita, porque la Inquisicion prohibió el
-tomo 1º del Fr. Gerundio por edicto de 10 de mayo de 1760, y, si el 2º
-se hubiese publicado tambien en 1758, la Inquisicion hubiera incluído
-el tomo 2º en su edicto. -- Esta es la razon porque el 2º tomo salió
-ya en 1768 impreso furtivamente y cuajado de erratas. La Inquisicion
-prohibió el tomo 2º en 1776. -- El ejemplar del 2º tomo, edicion de
-1768, que he visto en la Biblioteca de palacio, tiene corregidas á mano
-sus numerosísimas erratas. Es un vol. en 4º español con la siguiente
-portada: «Historia | del | famoso predicador | Fray Gerundio | de
-Campazas | alias | Zotes. | Parte segunda | libro quinto | (un ramo
-grabado) | M. DCC. L. XVIII.» Consta de 379 páginas incluso la portada,
-y contiene los libros 4º y 5º. Este ejemplar de palacio perteneció al
-conde de Mansilla y se conserva S. 5º -- Est. H. -- Pluteo 6. -- En el
-año de 1770, se reimprimieron ambos tomos, uno y otro furtivamente: los
-tipos del tomo 1º son iguales á los del 2º tomo de 1768, y las portadas
-se parecen de tal manera que hacen creer se imprimieron en las mismas
-prensas. El 2º tomo de 1770 parece por el contrario hacer juego con
-el 1º de 1758: las portadas se diferencian únicamente en que la del
-2º carece de la † que tiene el 1º en la márgen superior encima de la
-palabra «Historia», y en las lineas de la suscricion, que en el tomo 2º
-de 1770 dicen «En Campazas, á costa de los herederos de Fray Gerundio,
-Año de 1770.» Este tomo tiene 313 páginas, y una al fin sin paginacion,
-de índices. No conozco ninguna otra edicion del tomo 2º de 1770. -- A
-las ediciones citadas siguió, segun parece, otra en 3 volúmenes en 4º,
-hecha en el año 1787. Yo no he visto de esta edicion mas que el vol. 3º
-en la Biblioteca Nacional; es una «Coleccion de varias piezas relativas
-á la obra de Fray Gerundio de Campazas. En Campazas, Año de 1787. Con
-licencia» 1 vol. en 4º. Al principio 2 hojas sin paginacion, con la
-portada y el prólogo, 89 páginas la primera parte de la Coleccion,
-208 entre la 2ª y 3ª, y una hoja al fin sin paginacion, de índice. --
-En la seccion de manuscritos de esta Biblioteca, tenemos ademas de
-otras copias una del tomo 2º con numerosas tachaduras, correcciones y
-notas marginales que no se han tenido en cuenta, que yo sepa, en las
-ediciones impresas, y cuyo manuscrito lleva al fin la firma y rúbrica
-del Escribano de la Cámara y del Consejo de Castilla Joseph Antonio de
-Yarza, por el que están rubricadas tambien todas las hojas.»
-
-Estas noticias, que se me comunicaron en carta del 16 abril 1878, son
-preciosísimas, tanto por corroborar la indicacion de Ticknor sobre
-la existencia de la edicion de 1770 de la parte segunda, como por el
-descubrimiento de las ediciones I^2 del mismo año, y II^1 de 1768,
-de las cuales yo al ménos no habia visto ántes ninguna mencion. Por
-mi parte añadiré, que el ejemplar que adquirí en Toledo se compone
-del tomo 1º de 1758, 2º de 1770, 3º de 1787, y que estos tres tomos
-hacen juego, pareciéndose perfectamente de tipos y tamaño, á pesar de
-la opinion de Ticknor, y con esta particularidad que el prólogo del
-tomo 3º lleva la data del 20 se setiembre de 1790 y, segun habla de la
-supresion de los clérigos regulares de Francia acaecida aquel mismo
-año, parece realmente haber sido impreso entónces, aunque en la portada
-se lee el año de 1787.[2] Al contrario, los dos tomos primeros de aquel
-año de 1787 son de una edicion muy distinta: el tamaño de las planas es
-mas grande de 2 centímetros por 1, la impresion mas espaciosa, contando
-el tomo 1º 480 páginas, y el 2º 376, y probablemente se ha hecho en
-Francia[3], á pesar de que las portadas repiten respectivamente las de
-1758 y 1770, solo cambiando por ambos tomos el año en el de 1787. No
-querria afirmar, mas bien dudo que el tomo 3º, ó sea las Varias Piezas,
-exista en esta forma; porque el descrito por el Sr. Octavio de Toledo,
-que es tambien el que yo poséo, hace juego, como lo llevo dicho, con
-la edicion de 1758 y 1770. Pero lo que en mi concepto da más precio
-á la de 1787, es la circunstancia de tener el 2º tomo un texto mucho
-mejor que el de las ediciones anteriores, y en el cual han desaparecido
-varias incorrecciones y lagunas que afeaban aquellas; de modo que en
-todos los puntos esenciales no se diferencia del texto adoptado por
-el Sr. Monlau en la edicion que dió en el tomo 15º de la Biblioteca
-de Autores Españoles publicada por Rivadeneyra, y que dicha edicion
-de 1787 puede considerarse como la edicion príncipe del emendado
-texto castellano de la segunda parte. Y digo castellano, porque ya
-quince años ántes se habia publicado la traduccion inglesa, á la que
-aludió Ticknor, bajo el título de «The History of the famous Preacher
-Friar Gerund de Campazas: otherwise Gerund Zotes. Translated from the
-Spanish. London, Printed for T. Davies and W. Flexney MDCCLXXII»,
-y esta version inglesa, dada á luz bajo los auspicios del célebre
-literato italiano Giuseppe Baretti, y hecha, segun una anotacion
-inglesa en mi ejemplar, por un hijo de Fernando Warner, ofrece un
-texto, cuyo original, como lo asienta la advertencia preliminar, era
-una copia escrita parte por un amanuense bastante cuidadoso, parte de
-propia mano del autor, y que este habia regalado al Sr. Baretti. No
-cabe duda de que sea cierta esa asercion, porque, ademas de estar el
-carácter del Baretti reconocido como de los mas enteros y fidedignos,
-justamente desde el mes de agosto de 1770 hasta el de abril del año
-siguiente él, que residia habitualmente en Londres, estuvo de viage en
-su patria, y se dice expresamente en su biografía «Egli passò l’inverno
-in Genova, o nelle vicine ville di alcuni signori; poi scorse la
-Toscana, si fermò lungamente tragli amici in Bologna,» etc.[4] Pero
-en Bologna ó sus inmediatas cercanías estaba entónces tambien el P.
-Isla, y se hace muy verosímil que ambos se conocieron y que este hizo á
-Baretti, como á quien fué sin duda uno de sus mas sinceros admiradores,
-la fineza de obsequiarle con la copia referida.
-
-Ademas de las ediciones que acabo de registrar como las mas
-importantes, señala el Sr. Octavio de Toledo la existencia de las
-siguientes: Madrid 1804, 3 vol. 4º -- ib. 1813, 4 vol. 8º -- ib. 1820,
-5 vol. 16º (al verso de la portada dice «Se hallará en Lyon, librería
-de Cormon y Blanc») -- y, para abreviar, de los años 1824, 1835, 1842,
-1846. Otra he visto yo de Madrid 1830, 4 tomos in 12º.
-
-De la parte segunda, que es de la cual me he ocupado particularmente,
-las dos ediciones publicadas en vida de su autor se imprimieron
-furtivamente, y no hay razon ninguna para creer que el P. Isla, que
-vivia entónces en Italia, fuese sabedor de ello ni que cuidase ó
-pudiese cuidar de las pruebas; luego salieron defectuosísimas. Ademas,
-como tienen aquellas lagunas, de que se habló ántes, es regular suponer
-que se hicieron no ya sobre el original primitivo de la letra del
-autor, el cual, como sabemos, estaba en Madrid, aprobado y rubricado
-por el Escribano de Cámara y probablemente en su poder, y que ahora se
-conserva en la Biblioteca Nacional de aquella corte, sino sobre una
-copia de aquel; copia que es de creer se habria sacado furtivamente,
-de priesa y con la falta de esmero que se habia de esperar en tales
-circunstancias. En cuanto á la version inglesa, conocemos ya su
-historia y que representa un texto auténtico[5]; por consiguiente,
-no tiene ninguno de los defectos de que adolecian las ediciones
-anteriores, y aun tiene llenadas unas pocas lagunas, y entre ellas una
-asaz grande, que sigue encontrándose en todas las ediciones originales
-publicadas hasta el dia. Está hecha generalmente con mucho tino y lleva
-unas notas muy oportunas; pero omite de propósito toda la polémica
-contra el Barbadiño y reduce no poco algunos trozos didácticos, de los
-cuales se dice en la advertencia preliminar que era de temer hubiesen
-fastidiado á los lectores ingleses. -- Mas difícil es el decidir en
-cual original estriba la edicion de 1787: no es el de las precedentes,
-pues que, como tengo advertido ya, esta es más completa, y tampoco
-puede ser el de la version inglesa, porque entónces debia de concordar
-en un todo con ella; si yo hubiera de emitir una conjetura, diria que
-acaso sea su original aquella copia escrita «toda de la mala letra
-de D. Francisco Lobon,» la cual sabemos que en 1758 obraba en poder
-del autor y que es posible haya regalado este á algun amigo, quien,
-despues de la muerte del P. Isla en 1781 y publicadas ya las ediciones
-defectuosas de 1768 y 1770, no habrá tenido inconveniente en darla á la
-prensa.
-
-Sea de esto lo que se fuere, es cierto que, aun siendo mejor que
-las ediciones anteriores, la de 1787 no deja de tener muchísimos
-errores en el texto de la parte segunda, de modo que en no pocos
-pasages da un sentido desvariado é incomprehensible. Y como todas las
-posteriores le han seguido muy fielmente, tambien los errores han
-seguido repitiéndose, no haciendo excepcion la de Monlau, sin embargo
-de que este dice en el prólogo haber «cotejado diferentes ediciones y
-copias manuscritas». Habrá sido de aquellas copias lo mismo que de las
-ediciones á cual peores. La sola copia fehaciente no es y no puede ser
-otra que la del autor.
-
- * * * * *
-
-El argumento que precede es de esperar haya persuadido al benévolo
-lector, que á pocos libros cuadran tan bien como al Fray Gerundio del
-P. Isla las palabras horacianas:
-
- _habent sua fata libelli_,
-
-y que las ediciones originales y la version inglesa se produjeron
-bajo circunstancias tan desiguales, que no es de estrañar si esta
-se merece la mayor atencion. Guiado de ella, emprendí un trabajo de
-reconstruccion, cuyo resultado, comprendiendo más de 150 pasages
-viciados, pareció en la _Revista Européa_ de Madrid, año 1879, entregas
-3ª y 4ª. Cúpole á este ensayo buena acogida, y, animado de ella,
-estaba para continuarlo, cuando aquel dignísimo amigo mio, á quien
-he ya tenido ocasion de nombrar aquí con repetidas expresiones de
-gratitud, puso el colmo á su benevolencia en obsequiándome con el
-cotejo completo del manuscrito autógrafo de toda la segunda parte del
-Fray Gerundio, con la edicion de Rivadeneyra, teniendo á vista la 1ª
-edicion de 1768. Se concibe fácilmente la importancia de este cotejo
-por la sola circunstancia de que da un total de nada ménos que 5458
--- dice cinco mil cuatrocientos cincuenta y ocho -- variantes. De
-estos al ménos la décima parte, ó sea unos quinientos á seis cientos
-comprenden sendas voces que ántes estaban estropiadas ó equivocadas,
-como _botigero_ por _botiguero_, _céntrico_ por _crítico_, _voces_
-por _veces_, _sesos_ por _textos_, _disposicion_ por _desproporcion_,
-_ameno_ por _una mano_, _intensos_ por _intentos_, _claridad_ por
-_caridad_, _Grecia_ por _gracia_, _mísero_ por _mismo_, _hierro_ por
-_yerno_, _piélago_ por _peligro_, _en cambio_ por _envidió_, _primera_
-por _manera_, _lugariarcha_ por _lugar y area_, etc., etc.; los otros ó
-suplen palabras que hacen no tanto al sentido como á la exactitud de la
-construccion gramatical, ó llenan lagunas que las mas de las veces son
-pequeñitas, no ocupando más de uno ó dos renglones, pero tambien pueden
-extenderse á párrafos enteros, que hasta el dia han sido inéditos.
-
-Ahora se pudo pensar en dar á luz una nueva edicion, y á mi ruego el
-Sr. Brockhaus consintió á dar acogida al Fray Gerundio en la _Coleccion
-de Autores Españoles_, que con tanto esmero dirige. Pero, esta
-coleccion no comprendiendo ediciones críticas, sino estando destinada
-tan solo á los aficionados á la literatura castellana generalmente, fué
-preciso conformarse al sistema adoptado para los otros volúmenes de la
-misma. De aquí se explica la circunstancia de no contener esta edicion
-sino la misma novela, haciéndose caso omiso del _Prólogo con morrion_,
-el cual efectivamente no tiene interés actual, y, si se hubiera de
-publicar otra vez, acaso debiera juntarse con las _Varias Piezas_, que
-constituyen el tomo 3º del juego de 1758-1787 (1790). Por lo demas, se
-ha tratado de dar una edicion tal cual la hubiese dado el autor mismo,
-si le fuera lícito cuidar de ella. Así se ha conservado la ortografía y
-puntuacion antigua con levísimas modificaciones, siendo la mas grave
-la de haberse suprimido los acentos grave y circunflejo, por cuyo uso
-parece no habia ninguna regla fija, y aplicándose el agudo á la usanza
-moderna. Por el tomo primero ha servido de pauta la edicion príncipe de
-1758, y por el segundo el cotejo ya mencionado. Por mal de mis pecados,
-no me ha sido posible evitar los errores tipográficos, y así es que
-debo rogar se hagan en las siguientes páginas y lineas del primer
-tomo las correcciones que voy á indicar: 10,8 un si es no es; 17,15,
-Purgatorio; 19,10 las Escuelas; 30,10 al Cojo; 37,39 _hyperboleæ_;
-37,44 concavidades; 39,34 las Naciones; 48,22 mayor[6]; 62,7 _sobran_;
-66,16 fiesta; 67,32 _Perdicador_; 69,8 se encuentran; 75,47 has de
-saber; 85,25 y en que puedes; 86,13 rotundo; 96,20 engreyessen; 133,26
-lo que escribia; 176,5 renovó en la Corte; y tal vez haya algun
-otro pecadillo que pide absolucion. Por otro lado, hay no pocos, y
-casi estoy por decir otros tantos errores de la príncipe que se han
-enmendado en esta edicion. En cuanto al tomo segundo, creo que no se
-encontrará en él error alguno de momento, y así me atrevo á esperar que
-la presente edicion ofrecerá un texto si no del todo correcto, al ménos
-legible, y que con este motivo podrá merecerse el buen concepto de los
-aficionados.
-
- * * * * *
-
-Por lo que precede, el benévolo lector habrá podido inferir ya, que
-esta nueva edicion se debe principalmente y en lo que puede tener de
-bueno, á D. _José María Octavio de Toledo_, y así lo declaro aquí
-con toda formalidad, teniendo á singular gusto el poder expresar de
-este modo mi reconocimiento á su indefatigable y desinteresado zelo.
-Tampoco es para olvidada la obligacion que tengo á D. _Cayetano Vidal
-de Valenciano_, distinguido literato y catedrático en la universidad
-de Barcelona, por las garbosas notas al tomo primero, con que me ha
-favorecido. Ambos y dos me han honrado de una amistad cuyos recuerdos
-todos son otros tantos motivos para apreciar cada vez más una bondad,
-cortesía y caballerosidad, que se merecen la correspondencia del mas
-cariñoso afecto. Es gratísimo deber ofrecer aquí á estos amigos mis
-sinceros agradecimientos, como tambien me ha sido no ménos grato el
-poder añadir á tantos lazos que nos tienen ya unidos, el de comunes
-esfuerzos para un fin tan legítimo como lo es el de restablecer á su
-hermosura primitiva la obra maestra del simpático P. Isla.
-
- LUND (Suecia), Enero de 1885.
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- EDUARDO LIDFORSS.
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- HISTORIA
- DEL FAMOSO PREDICADOR
- FRAY GERUNDIO
- DE CAMPAZAS,
- alias ZOTES.
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- ESCRITA
-
- _POR EL LICDO. DON FRANCISCO LOBON DE SALAZAR, Presbýtero,
- Beneficiado de Preste en las Villas de Aguilar, y de Villagarcía de
- Campos, Cura en la Parroquial de San Pedro de esta, y Opositor á
- Cáthedras en la Universidad de la Ciudad de Valladolid._
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- QUIEN LA DEDICA AL PÚBLICO.
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- TOMO PRIMERO.
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- CON PRIVILEGIO.
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- [Ilustración]
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- EN MADRID: En la Imprenta de D. GABRIEL RAMIREZ, Calle de Atocha,
- frente del Convento de Trinitarios Calzados. Año de 1758.
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-AL PÚBLICO.
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- PODEROSÍSSIMO SEÑOR,
-
-Con efecto no le ha havido desde Adan acá mas poderoso que V. ni le
-havrá hasta el fin de todos los siglos. Quien trastornó toda la faz
-de la Tierra, de modo que, á vuelta de pocas generaciones, apénas la
-conoceria la madre que le parió? V. -- Quien fundó las Monarchías, y
-los Imperios? V. -- Quien los arruinó despues, ó los trasladó á donde
-le dió la gana? V. -- Quien introduxo en el mundo la distincion de
-clases y gerarquías? V. -- Quien las conserva donde le parece, y las
-confunde donde se le antoja? V. -- Malo es, que á V. se le ponga una
-cosa en la cabeza, que solamente el Todo Poderoso la podrá embarazar.
-
-Y si del poder de las manos hacemos tránsito al del juicio, del
-dictámen, y de la razon, donde le hay, ni le ha havido mas despótico
-ni absoluto? Sabida cosa es, que, despues del Derecho Divino y del
-Natural, el Derecho de V., que es el de las Gentes, es el mas respetado
-y obedecido en todo el mundo: esto aun en caso de que el Derecho de
-las Gentes y el Natural sean distintos; controversia en que no quiero
-embarazarme, porque para mi assunto importa un bledo. Lo cierto es,
-que, una vez que V. mande, resuelva, decrete, y determine alguna cosa,
-es preciso que todos le obedezcan; porque, como V. es todos, y todos
-son V., es necessario, que todos hagan aquello, que todos quieren
-hacer. No se me señalará otro Legislador mas respetado.
-
-Parecióle á V. ser conveniente, que se llamassen Sabios los que sabian
-ciertas materias, que fuessen tenidos por ignorantes los que las
-ignoraban, aunque supiessen otras Artes quizá mas útiles, ó á lo ménos
-tanto para la vida humana. Pues salióse V. con ello. En todo el mundo
-el Theólogo, el Canonista, el Legista, el Philósopho, el Médico, el
-Mathemático, el Crítico, en una palabra, el hombre de letras, es tenido
-por Sabio; y el Labrador, el Carpintero, el Abañil, y el Herrero, son
-reputados por ignorantes. A los primeros se les habla con el sombrero
-en la mano, y se les trata con respeto; á los segundos se les oye, ó
-se les manda con la gorra calada, y se les trata de tú. Esto por qué?
-Porque assí lo ha querido el Público.
-
-En consequencia de esto, y acercándome ya á lo que mas me importa, V.
-solo (sí por cierto,) V. solo es el que da ó el que quita el crédito
-á los escritos y á los Escritores; V. solo el que los eleva ó los
-abate, segun lo tiene por conveniente; V. solo es que los introduce
-en el Templo de la Fama ó los condena al Calabozo de la Ignominia; V.
-solo el que los eterniza en la memoria ó hace, apénas ven la luz, que
-entregados á las llamas, se esparzan sus cenizas por el viento. Dígolo
-con osadía, pero con muchíssima verdad: no tienen los Escritores que
-buscar fuera de V. sombra que los refrigere, árbol á donde se arrimen,
-escudo que los defienda, proteccion que los assegure, ni Patrono que
-los indemnize.
-
-Permítame V. la flaqueza de que me cite á mi mismo. En el libro I, cap.
-8, n. 15 de esta mi Historia, que lo es de lo passado, de lo presente,
-y de lo futuro, me burlo (y á mi parecer con razon) de los que dedican
-sus obras á Personages de la mas soberana elevacion, pensando, y aun
-diciéndolo ellos mismos en las Dedicatorias, que de esta manera los
-ponen á cubierto contra los tiros de la crítica, de la malignidad,
-ó de la invidia. Pobres hombres! aún no los han desengañado tantas
-experiencias! No ha havido en el mundo ni un solo Personage, que haya
-sacado la espada para defender al Autor, que le busca por Mecénas; ni,
-lo que mas es, aunque la sacara, pudiera defenderle. Demos que sea el
-mas poderoso Monarca del mundo. Podrá colmar de honras al benemérito
-Autor. Podrá hacer que en sus dominios ni se escriba, ni aun se hable
-contra él, y que se tribute un exterior respeto á sus obras. Pero,
-podrá embarazar, que la ignorancia, la mordacidad, ó la crítica
-descontentadiza, no las muerda y no las despedaze á sus solas? Podrá
-estorvar, que fuera de sus Estados no broten contra ellas tantos Zoylos
-como Verdolagas?
-
-Desengañémonos: solo V. tiene este gran poder, porque solo V. en este
-particular (hablo de tejas abaxo) puede todo quanto quiere. Quiera el
-_Público_, que nadie chiste contra una obra; ninguno chistará. Quiera
-el _Público_, que todos la celebren interior y exteriormente; todos
-la celebrarán. Quiera el _Público_, que se reimprima mil veces; mil
-veces se reimprimirá. Y este poder no es limitado á estos ó aquellos
-dominios; extiéndese por donde se extienden los dilatados ámbitos del
-mundo. En qualquiera parte donde hay hombres, hay Público, porque el
-Público son todos los hombres. Por lo ménos, el _PÚBLICO_, á quien yo
-dedico mi Obra, este es: el _PÚBLICO_ de España, de Francia, de Italia,
-de Alemania, el Tártaro, el Moscovita, el de la China, y el de las
-Californias. Pues, si yo tuviesse la dicha de lograr, que todos los
-hombres la tomassen debaxo de su proteccion, á quien havia de temer?
-Hágome cargo de que esta fortuna es mas para pretendida, que para
-esperada.
-
-Pero, Señor, valga lo que valiere, yo á ella me acojo; de V. me amparo;
-en solo V. solicito el patrocinio. Bien puede ser que la Obrilla no le
-merezca; pero no lo desmerece la intencion. Soy con el mas profundo
-respeto,
-
- PODEROSÍSSIMO SEÑOR,
-
- Vuestra mas mínima parte,
-
- =Don Francisco Lobon de Salazar=.
-
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-
-
-ÍNDICE.
-
-
- Pág.
-
- Advertencia preliminar. V
-
- Al público. XIX
-
-
- LIBRO PRIMERO.
-
- Cap. I. Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio. 1
-
- Cap. II. En que, sin acabar lo que prometió el primero, se trata
- de otra cosa. 6
-
- Cap. III. Donde se prosigue lo que prometió el primero. 10
-
- Cap. IV. Acábase lo prometido. 13
-
- Cap. V. De los disparates que aprendió en la Escuela de
- Villaornate. 18
-
- Cap. VI. En que se parte el Capítulo quinto, porque ya va largo. 24
-
- Cap. VII. Estudia gramática con un Dómine, que, por lo que toca
- al entendimiento, no se podia casar sin dispensacion con el
- Cojo de Villaornate. 31
-
- Cap. VIII. Sale Gerundio de la Escuela del Dómine, hecho un
- horroroso Latino. 38
-
- Cap. IX. En que se da razon del justo motivo, que tuvo nuestro
- Gerundio para no salir todavía de la Gramática, como lo
- prometió el Capítulo passado. 50
-
- Cap. X. En que se trata de lo que el mismo dirá. 62
-
-
- LIBRO SEGUNDO.
-
- Cap. I. Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes. 71
-
- Cap. II. Prosigue Fr. Gerundio estudiando su Philosophía, sin
- entender palabra de ella. 80
-
- Cap. III. Del grave y docto razonamiento, que un Padre
- Ex-Provincial de la Orden hizo al Predicador mayor de la
- Casa, donde estudiaba las Artes nuestro Fr. Gerundio. 89
-
- Cap. IV. De la burla que hizo el Predicador mayor del
- razonamiento del Ex-Provincial, y de lo que passó despues
- con Fray Gerundio. 98
-
- Cap. V. De una conversacion muy provechosa, que un Beneficiado
- del Lugar tuvo con Fray Gerundio, si este huviera sabido
- aprovecharse de ella. 109
-
- Cap. VI. En que se parte el Capítulo passado, porque ha crecido
- mas de lo que se pensó, y se da cuenta de la conversacion
- prometida. 117
-
- Cap. VII. Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la caja, toma
- un polvo, estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la
- conversacion. 128
-
- Cap. VIII. Predica Fray Gerundio el primer Sermon en el
- Refectorio de su Convento; encaja en él una graciosíssima
- Salutacion y dexa los Estudios. 144
-
- Cap. IX. De los varios pareceres, que huvo en la Comunidad
- acerca de la Salutacion y talentos de nuestro Fray Gerundio,
- y de como prevaleció, en fin, el de que era menester hacerle
- Predicador. 153
-
- Cap. X. En que se trata de lo que verá el curioso Lector, si
- le leyere. 166
-
-
- LIBRO TERCERO.
-
- Cap. I. De un Enredo de Barrabas, que hizo el mal Dimoño, para
- acabar de rematar á Fray Gerundio. 179
-
- Cap. II. Sálense á passear Fray Blas y Fray Gerundio, y de las
- ridículas reglas para predicar, que le dió aquel con todos
- sus cinco sentidos. 190
-
- Cap. III. Lee el Maestro Prudencio el Sermon de Santa Orosia;
- da con esta ocasion admirables instrucciones á Fray Gerundio,
- pero se rompe inútilmente la cabeza. 201
-
- Cap. IV. Entra el Granjero la Cena; interrúmpese la
- conversacion, y se vuelve á continuar sobre-mesa. 216
-
- Cap. V. Estrena Fray Gerundio el oficio de Predicador Sabatino
- con una Plática de Disciplinantes. 225
-
- Cap. VI. Donde se refiere la variedad de los juicios humanos,
- y se confirma con el exemplo de nuestro famoso Predicador
- Sabatino, que no hay fatuidad, que no tenga sus protectores. 236
-
-
- Notas al Tomo primero. 248
-
-
-
-
-LIBRO PRIMERO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio.
-
-
-Campazas es un Lugar de que no hizo mencion Ptoloméo en sus Cartas
-Geográphicas, porque verisímilmente no tuvo noticia de él, y es que se
-fundó como mil y docientos años despues de la muerte de este insigne
-Geógrapho, como consta de un instrumento antiguo, que se conserva en el
-famoso Archivo de Cotanes. Su situacion es en la Provincia de Cámpos,
-entre Poniente y Septentrion, mirando derechamente hácia este, por
-aquella parte que se opone al Mediodía. No es Campazas ciertamente
-de las Poblaciones mas nombradas, ni tampoco de las mas numerosas de
-Castilla la Vieja, pero pudiera serlo; y no es culpa suya, que no
-sea tan grande como Madrid, Paris, Londres, y Constantinopla, siendo
-cosa averiguada, que por qualquiera de las quatro partes pudiera
-extenderse hasta diez y doce leguas sin embarazo alguno. Y si, como
-sus celebérrimos Fundadores (cuyo nombre no se sabe) se contentaron
-con levantar en ella veinte ó treinta chozas, que llamaron Casas por
-mal nombre, huvieran podido y huvieran querido edificar docientos mil
-sumptuosos Palacios con sus torres y chapiteles, con plazas, fuentes,
-obeliscos, y otros edificios públicos, sin duda seria hoy la mayor
-Ciudad del mundo. Bien sé lo que dice cierto Crítico moderno, que esto
-no pudiera ser, por quanto á una legua de distancia corre de Norte á
-Poniente el Rio grande, y era preciso que por esta parte se cortasse
-la poblacion. Pero sobre que era cosa muy fácil chupar con esponjas
-toda el agua del Rio, como dice un Viagero Francés que se usa en el
-Indostan, y en el gran Cayro; ó quando ménos se pudiera extraher con la
-Máchina Pneumática todo el ayre, y cuerpecillos extraños que se mezclan
-en el agua, y entónces apénas quedaria en todo el rio la bastante para
-llenar una vinagera, como á cada passo lo experimentan con el Rhin
-y con el Ródano los Philósophos modernos; qué inconveniente tendria
-que corriesse el Rio grande por medio da la Ciudad de Campazas,
-dividiéndola en dos mitades? No lo hace assí el Támesis con Londres, el
-Moldava con Praga, el Spree con Berlin, el Elba con Dresde, y el Tíber
-con Roma, sin que por esto pierdan nada estas Ciudades? Pero al fin los
-ilustres Fundadores de Campazas no se quisieron meter en estos dibujos,
-y por las razones, que ellos se sabrian, se contentaron con levantar
-en aquel sitio como hasta unas treinta chozas (segun la opinion que se
-tiene por mas cierta) con sus cobertizos ó techumbres de paja, á modo
-de cucuruchos, _que hacen un punto de vista el mas delicioso del mundo_.
-
-2. Sobre la etymología de Campazas hay grande variedad en los Autores.
-Algunos quieren que en lo antiguo se llamasse _Campazos_, para denotar
-los grandes campos de que está rodeado el Lugar, que verisímilmente
-dieron nombre á toda la Provincia de Cámpos, cuya punta occidental
-comienza por aquella parte; y á esta opinion se arriman Anton Borrego,
-Blas Chamarro, Domingo Ovejero, y Pasqual Cebollon, diligentes
-investigadores de las cosas de esta Provincia. Otros son de sentir, que
-se llamó, y hoy se debiera llamar _Capazas_, por haverse dado principio
-en él al uso de las Capas grandes, que, en lugar de mantellinas,
-usaban, hasta muy entrado este siglo, las mugeres de Cámpos, llamadas
-por otro nombre _las Tias_, poniendo sobre la cabeza el cuello ó la
-buelta de la capa, cortada en quadro y colgando hasta la mitad de
-la saya de frechilla, que era la gala recia en el dia del Corpus, y
-de San Roque, ó quando el Tio de la casa servia alguna Mayordomía.
-De este parecer son César Capi-Sucio, Hugo Capet, Daniel Caporal, y
-no se desvía mucho de él Julio Caponi. Pero como quiera que esto de
-etymologías, por lo comun, es erudicion _ad libitum_, y que en las bien
-fundadas de San Isidoro no se hace mencion de la de Campazas, dexamos
-al curioso Lector, que siga la que mejor le pareciere; pues la verdad
-de la historia no nos permite á nosotros tomar partido en lo que no
-está bien averiguado.
-
-3. En Campazas, pues (que assí le llamaremos, conformándonos con el
-estilo de los mejores Historiadores, que en materia de nombres de
-Lugares usan de los modernos, despues de haver apuntado los antiguos:)
-en Campazas havia, á mediado del siglo passado, un Labrador, que
-llamaban el Rico del Lugar; porque tenia dos pares de bueyes de
-labranza, una yegua torda, dos carros, un pollino rucio, zancudo, de
-pujanza, y andador, para ir á los Mercados, un hato de ovejas, la mitad
-parideras, y la otra mitad machorras, y se distinguia su casa entre
-todas las del Lugar, en ser la única, que tenia tejas. Entrábase á ella
-por un gran corralon flanqueado de cobertizos, que llaman _Tenadas_
-los Naturales; y ántes de la primera puerta interior, se elevaba
-otro cobertizo en figura de pestaña horizontal, muy jalbegueado de
-cal, con sus chafarrinadas á trechos de almagre, á manera de faldon
-de disciplinante en dia de Juéves Santo. El zaguan ó portal interior
-estaba bernizado con el mismo jalbegue, á excepcion de las ráfagas
-de almagre, y todos los Sabados se tenia cuidado de lavarle la cara
-con un baño de aguacal. En la pared del portal, que hacia frente á
-la puerta, havia una especie de aparador, ó estante, que se llamaba
-_Basar_ en el Vocabulario del País, donde se presentaba desde luego á
-los que entraban toda la vajilla de la casa: doce platos, otras tantas
-escudillas, tres fuentes grandes, todas de Talabera de la Reyna, y en
-medio dos jarras de vidrio con sus cenefas azules ázia el brocal, y sus
-asas á picos, ó á dentellones como crestas de gallo. A los dos lados
-del basar se levantaban desde el suelo, con proporcionada elevacion,
-dos poyos de tierra, almagreados por el pié, y caleados por el plano,
-sobre cada uno de los quales se havian abierto quatro á manera de
-hornillos, para assentar otros tantos cántaros de barro, quatro de agua
-zarca para beber, y los otros quatro de agua del Rio, para los demas
-menesteres de la casa.
-
-4. Azia la mano derecha del zaguan, como entramos por la puerta del
-Corral, estaba la Sala principal, que tendria sus buenas quatro varas
-en quadro, con su alcoba de dos y media. Eran los muebles de la Sala
-seis quadros de los mas primorosos y mas finos de la famosa calle de
-Santiago de Valladolid, que representaban un San Jorge, una Santa
-Bárbara, un Santiago á cavallo, un San Roque, una nuestra Señora del
-Cármen, y un San Antonio abad con su cochinillo al canto. Havia un
-bufete con su sobremesa de jerga listoneada á fluecos, un banco de
-Alamo, dos sillas de tixera, á la usanza antigua, como las de ceremonia
-del Colegio Viejo de Salamanca; otra, que al parecer havia sido de
-baqueta, como las que se usan ahora, pero solo tenia el respaldar, y
-en el assiento no havia mas que la armazon; una arca grande, y junto á
-ella un cofre sin pelo y sin cerradura. A la entrada de la alcoba se
-dexaba ver una cortina de gasa con sus listas de encajes, de á seis
-maravedís la vara, cuya cenefa estaba toda quajada de escapularios[9]
-con cintas coloradas, y Santas Theresas de barro, en sus urnicas de
-carton, cubiertas de seda floxa, todo distribuido y colocado con mucha
-gracia. Y es, que _el Rico de Campazas_ era Hermano[10] de muchas
-Religiones, cuyas Cartas de Hermandad tenia pegadas en la pared, unas
-con hostia, y otras con pan mazcado, entre quadro y quadro de los de
-la calle de Santiago; y quando se hospedaban en su casa algunos Padres
-graves, ú otros Frayles que havian sido Confessores de Monjas, dexaban
-unos á la tia Catuja (assí se llamaba la muger del Rico), y los mas
-á su hija Petrona, que era una moza rolliza, y de no desgraciado
-parecer, aquellas piadosas alhajuelas en reconocimiento del hospedage,
-encargando mucho la devocion, y ponderando las Indulgencias.
-
-5. Por mal de mis pecados se me havia olvidado el mueble mas estimado
-que se registraba en la Sala. Eran unas Conclusiones de tafetan
-carmesí de cierto Acto, que havia defendido en el Colegio de San
-Gregorio de Valladolid un hermano del Rico de Campazas, que, haviendo
-sido primero Colegial del insigne Colegio de San Froylan de Leon, el
-qual tiene hermandad con muchos Colegios Menores de Salamanca, fué
-despues Porcionista de San Gregorio; llegó á ser Gymnasiarca, puesto
-importante, que mereció por sus puños; obtuvo por oposicion el Curato
-de Ajos y Cebollas en el Obispado de Avila, y murió en la flor de su
-edad, consultado ya en primera letra para el del Berraco. En memoria de
-este doctíssimo Varon, ornamento de la Familia, se conservaban aquellas
-Conclusiones en un marco de pino, dado con tinta de Imprenta; y era
-tradicion en la Casa, que haviendo intentado dedicarlas primero á un
-Obispo, despues á un Título, y despues á un Oydor, todos se escusaron,
-porque les olió á petardo; con que desesperado el Gymnasiarca (la tia
-Catuja le llamaba siempre _el Heresiarca_), se las dedicó al Santo
-Christo de Villaquexida, haciéndole el gasto de la impression un Tio
-suyo, Comissario del Santo Oficio.
-
-6. Su hermano el Rico de Campazas, que havia sido Estudiante en
-Villagarcía, y havia llegado hasta Medianos, siendo el primero del
-banco de abajo, como se entra por la puerta, sabia de memoria la
-Dedicatoria, que tenia prevenida para qualquiera de los tres Mecénas,
-que se la huviera aceptado, porque el Gymnasiarca se la havia enviado
-de Valladolid, assegurándole, que era obra de cierto Frayle mozo,
-de estos que se llaman _Padres Colegiales_,[11] el qual trataba en
-Dedicatorias, Arengas, y Quodlibetos, por ser uno de los Latinos mas
-deshechos, mas encrespados, y mas retumbantes, que hasta entónces
-se havian conocido, y que havia ganado muchíssimo dinero, tabaco,
-pañuelos, y chocolate en este género de trato; _porque al fin_ (decia
-en su Carta el Gymnasiarca) _el Latin de este Frayle es una borrachera,
-y sus altisonantes frases son una Babylonia_. Con efecto, apénas leyó
-el Rico de Campazas la Dedicatoria, quando se hizo cruces, pasmado de
-aquella estupendíssima elegancia, y desde luego se resolvió á tomarla
-de memoria, como lo consiguió al cabo de tres años, retirándose todos
-los dias detras de la Iglesia, que está fuera del Lugar, por espacio
-de quatro horas: y quando la huvo bien decorado, aturrullaba á los
-Curas del contorno, que concurrian á la fiesta del Patrono, y tambien
-á los que iban á la Romería de Villaquexida, unas veces encajándosela
-toda, y otras salpicando con trozos de ella la comida en la mesa
-de los Mayordomos. Y como el socarron del Rico á ninguno declaraba
-de quien era la obra, todos la tenian por suya, con lo qual entre
-los Curas del Rio grande para acá, y aun entre todos los del Páramo
-passaba por el Gramático mas horroroso, que havia salido jamas de
-Villagarcía: tanto, que algunos se adelantaban á decir, sabia mas
-Latin que el mismo Taranilla, aquel famoso _Dómine_, que atolondró á
-toda la tierra de Cámpos con su Latin crespo y enrebesado, como v. gr.
-aquella famosa Carta con que examinaba á sus discípulos, que comenzaba
-assí: _Palentiam mea si quis_; que unos construían, _si alguno mea á
-Palencia_; y por quanto esto no sonaba bien, y parecia mala crianza,
-con peligro de que se alborotassen los de la Puebla, y no era verisímil
-que el Dómine Taranilla, hombre por otra parte modesto, circunspecto,
-y grande azotador, hablasse con poco decoro de una Ciudad, por tantos
-títulos tan respetable, otros discípulos suyos lo construían de este
-modo: _Si quis mea_, chico mio, suple _fuge_, huye, _Palentiam_, de
-Palencia. A todos estos los azotaba irremissiblemente el _impitoyable_
-Taranilla; porque los primeros perdian el respeto á la Ciudad, y los
-segundos le empullaban á él; sobre que unos y otros le suponian capaz
-de hacer un Latin, que, segun su construccion, estaria atestado de
-solecismos. Hasta que finalmente, despues de haver enviado al rincon
-á todo el General, porque ninguno daba con el recóndito sentido de
-la enfática cláusula, el Dómine, sacando la caja, dando encima de
-ella dos golpecillos, tomando un polvo á pausas, sorbido con mucha
-fuerza, arqueando las cejas, ahuecando la voz, y hablando gangoso,
-reposadamente la construía de esta manera: _mea_, ve; _si quis_, si
-puedes; _Palentiam_ á Palencia. Los muchachos se quedaban atónitos,
-mirándose los unos á los otros, pasmados de la profunda sabiduría de
-su Dómine; porque, aunque es verdad, que, echada bien la cuenta, havia
-en su construccion, mitad por mitad, tantos disparates como palabras;
-puesto que ni _meo meas_ significa como quiera _ir_, sino _ir por
-rodéos, por gyros y serpenteando_; ni _queo quis_ significa _poder_
-como quiera, sino _poder con dificultad_; pero los pobres niños no
-entendian estos primores; ni el penetrar la propiedad de los varios
-significados, que corresponden á los verbos y á los nombres que parecen
-synónymos, y no lo son, es para Gramáticos de primera tonsura, ni para
-Preceptores de la lengua.
-
-7. Ya se ve, como los Curas del Páramo no estaban muy enterados de
-estas menudencias, tenian á Taranilla por el Ciceron de su siglo,
-y como oían relatar al Rico de Campazas la retumbante y sonora
-Dedicatoria, le ponian dos codos mas alto que al mismo Taranilla. Y por
-quanto la mayor parte de los Historiadores, que dexaron escritas á la
-posteridad las cosas de nuestro Fray Gerundio, convienen en que la tal
-Dedicatoria tuvo gran parte en la formacion de su exquisito y delicado
-gusto, no será fuera de propósito ponerla luego en este lugar, primero
-en Latin, y despues fielmente traducida en Castellano, para que en el
-discurso de esta verdadera Historia, y con el calor de la narracion, no
-se nos olvide.
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-En que, sin acabar lo que prometió el primero, se trata de otra cosa.
-
-
-Decia, pues, assí la recóndita, abstrusa, y endiablada Dedicatoria,
-dexando á un lado los Títulos, que no tuvo por bien trasladar el
-Gymnasiarca.
-
-2. _Hactenus me intra vurgam animi litescentis inipitum, tua heretudo
-instar mihi luminis extimandea denormam redubiare compellet sed
-antistar gerras meas anitas diributa et posartitum Nasonem quasi
-agredula: quibusdam lacunis Baburrum stridorem averrucandus oblatero.
-Vos etiam viri optimi: ne mihi in anginam vestræ hispiditatis
-arnanticataclum carmen irreptet. Ad rabem meam magicopertit: cicuresque
-conspicite ut alimones meis carnatoriis, quam censiones extetis.
-Igitur conramo sensu meam returem quamvis vasculam Pieridem actutum
-de vobis lamponam comtulam spero. Adjuta namque cupedia præsumentis,
-jam non exippitandum sibi esse conjectat. Ergo benepedamus me hac
-pudori, citimum colucari censete. Quam si hac nec treperat exiterint
-nec fracebunt quæ halucinari, vel ut vovinator adactus sum voti vobis
-damiumusque ad exodium vitulanti is cohacmentem. Quis enim mesonibium
-et non murgissonem fabula autamabit quam Mentorem exfaballibit
-altibuans, unde favorem exfebruate, fellibrem ut applaudam armoniæ
-tensore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis instruppas._
-
-3. Esta es la famosa Dedicatoria que el Gymnasiarca de San Gregorio,
-Cura de Ajos y Cebollas, electo del Berraco, envió desde Valladolid
-á su hermano el Rico de Campazas: la qual, despues de haver corrido
-por las mas célebres Universidades de España con el aplauso que se
-merecia, passó los Pyrinéos, penetró á Francia, donde fué recibida
-con tanta estimacion, que se conserva impresa una puntual, exacta, y
-menudíssima noticia genealógica de todas las manos por donde corrió el
-manuscrito, con los pelos y señales de los sugetos que le tuvieron,
-hasta que llegó á las del maldito Addicionador de la _Menagiana_, que
-la estampó en el primer Tomo de los quatro, que echó á perder con
-sus impertinentíssimas Notas, Scholios, y Añadiduras. Dice, pues,
-este Scholiador de mis pecados, que el primer manuscrito que se sepa
-huviesse llegado á Francia, paró en poder de Juan Lacurna, el qual era
-hombre hábil y Baylío de Arnai-Del-Duque; que despues passó al docto
-Saumaise, y de este le heredó su hijo primogénito Claudio Saumaise, el
-qual murió en Beaune á los 34 años de su edad, el dia 18 de Abril de
-1661: que por muerte de Claudio paró en la Bibliotheca de Juan Bautista
-Lantin, Consejero, el qual y otro Consejero llamado Philiberto de la
-Mare fueron Legatarios por mitad de los manuscritos de Saumaise, y que
-de Juan Bautista Lantin le heredó su hijo el Señor Lantin, Consejero de
-Dijon.
-
-4. Todo está muy bien, con puntualidad, con menudencia, y con
-exactitud; porque claro está, que iba á perder mucho la República de
-las Letras, si no se supiera con toda individualidad, por qué manos, de
-Padres á hijos, havia passado un manuscrito tan importante; y, si todos
-los Investigadores huvieran sido tan diligentes y tan menudos como
-este doctíssimo y exactíssimo Addicionador, no huviera ahora tantas
-disputas, repiquetes y contiendas entre nuestros Críticos, sobre quien
-fué el verdadero Autor _de la Pulga_ del Licenciado Burguillos, que
-unos atribuyen á Lope de Vega, y otros á un Frayle, engañados sin duda
-porque en el manuscrito, sobre el qual se hizo la primera impression en
-Sevilla, se leían al fin de él estas letras: Fr. L. d. V. entendiendo
-que el _Frey_ era _Fray_, cosas entre sí muy distintas y diversas, como
-lo saben hasta los niños Malabares.[12] Ni en Inglaterra se huvieran
-dado las batallas campales, que se dieron á principio de este Siglo
-entre dos sabios Antiquarios de la Universidad de Oxford, sobre _el
-orígen de las Espuelas, y la primitiva invencion de las Alforjas_,
-fundándose uno y otro en dos manuscritos, que se hallaban en la
-Bibliotheca de la misma Universidad, pero sin saberse en qué tiempo ni
-por quien se havian introducido en ella, que era el punto decisivo para
-resolver la question.
-
-5. Pero si al Addicionador de la Menagiana se le deben gracias por
-esta parte, no se las daré yo, porque con su Chronología sobre el
-manuscrito de la Dedicatoria me mete en un embrollo histórico, del qual
-no sé como me he de desenvolver, sin cometer un _anachronismo_, voz
-Griega y sonorosa, que significa contradiccion en el cómputo de los
-tiempos. Dice Monsiur el Addicionador, que Claudio Saumaise murió el
-año de 1661, y que, quando llegó á él el manuscrito de la Dedicatoria,
-ya havia passado por otras dos manos, conviene á saber, por las de su
-padre el docto Saumaise, y por las del Baylío Juan Lacurna; y es mucho
-de notar, que no dice que passó de mano en mano, como suele passar la
-Gaceta y el Pronóstico de Torres, sino que da bastantemente á entender,
-que fué por via de herencia, y no de donacion _inter vivos_. Esto
-supuesto, parece claro como el agua, que ya por los años de 1600 se
-tenia noticia en Francia de la tal Dedicatoria, no siendo mucho dar
-sesenta años al Señor Lacurna, y veinte ó treinta á Saumaise; porque,
-aunque se pudiera decir, que ambos eran de una misma edad, no parece
-verisímil, que un particular, por doctíssimo que fuesse, viviesse tanto
-como un Baylío; pues bien que esto de Baylío en Francia signifique poco
-mas que acá un Alcalde Gorrilla, pero al fin para lo de Dios el Baylío
-de Arnai era tan Baylío como el de Lora. Y haviendo dicho nosotros al
-principio de esta verdaderíssima Historia, ó por lo ménos haviéndolo
-dado á entender, que la Dedicatoria la compuso un Padre Colegial, que
-estudiaba en Valladolid, quando ya estaba muy entrado en dias el Siglo
-passado, puesto que hasta la mitad de él no hacen mencion del Rico de
-Campazas los Anales de esta possibilíssima Ciudad, y que se la envió su
-hermano el Gymnasiarca; como era possible que se tuviesse noticia de
-ella en Francia por los años de 1600?
-
-6. Para salir de esta intrincada dificultad, no hay otra callejuela
-sino decir, que el Padre Colegial leeria esta estupendíssima pieza
-en algun librete Francés, y despues se la embocaría al boníssimo del
-Gymnasiarca como si fuera obra suya, porque de estas travesuras á cada
-passo vemos muchas aun en el Siglo que corre, en el qual no pocos de
-estos, que se llaman Autores, y que tienen cara de hombres de bien,
-averiguada despues su vida y milagros, se halla ser unos raterillos
-literarios, que, hurtando de aquí y de allí, salen de la noche para
-la mañana en la Gaceta con los campanudos dictados de Mathemáticos,
-Philológicos, Phýsicos, Eléctricos, Proto-Críticos, Anti-Systemáticos,
-quando, todo bien considerado, no son en la realidad mas que unos
-verdaderos Panto-mímicos.
-
-7. Mas, dexando este punto indeciso, lo que en Dios y en conciencia no
-se puede perdonar al impertinentíssimo Addicionador, es la injusta y
-desapiadada crítica que hace de la susodicha Dedicatoria, tratándola de
-la cosa mas perversa, mas ridícula, y mas extravagante, que se puede
-imaginar; y añadiendo, que el lenguage, aunque parece suena á Latin, es
-de una latinidad monstruosa, bárbara, y salvage. Pero con licencia de
-su mala condicion, yo le digo claritamente y en sus barbas, que no sabe
-qual es su Latin derecho, y que se conoce que en su vida ha saludado
-los Christus de la verdadera Latinidad; pues le hago saber, que ni
-Ciceron, ni Quintiliano, ni Tito-Livio, ni Salustio hicieron jamas
-cosa semejante, ni fueron capaces de hacerla. Y á lo otro, que añade
-con mucha socarronería, de que, aunque en la cultíssima Dedicatoria
-se hallan algunas palabras latinas que se encuentran en las Glosas
-de Isidoro, y de Pápias, y en la Coleccion de du Cange, pero que se
-engaña mucho, ó no se ha de encontrar ingenio tan hábil en el mundo,
-que al todo de ella le dé verdadero y genuino sentido; yo le digo,
-que para que vea con efecto lo mucho, que se engaña, el mismo Padre
-Colegial, que dió al Gymnasiarca la Dedicatoria en Latin, ora fuesse
-composicion suya, ora agena, se la dió tambien vertida en Castellano
-flúido, corriente, natural, claro, perspicuo, como se ve en una Copia
-authéntica, que se encontró en el Libro donde el Rico de Campazas iba
-asentando por rayas la soldada de los Criados, y los pellejos de Ovejas
-que iba trahiendo el Pastor. La version, pues, de dicha Dedicatoria
-decia assí, ni mas ni ménos.
-
-8. «Hasta aquí la excelsa ingratitud de tu soberanía ha obscurecido
-en el ánimo, á manera de claríssimo esplendor, las apagadas antorchas
-del mas sonoro clarin, con ecos luminosos, á impulsos balbucientes de
-la furibunda fama. Pero, quando examino el rosicler de los despojos
-al terso bruñir del Emisferio en el blando oroscopo, del argentado
-catre, que, elevado á la region de la techumbre, inspira oráculos al
-acierto en bóbedas de crystal; ni lo ayroso admite mas competencias,
-ni en lo heróyco caben mas eloquentes dissonancias. Temerario arrojo
-seria escalar con pompa fúnebre hasta el golfo insondable, donde
-campéa, qual vivorezno animado, el piélago de tu hermosura; porque
-hay systemas tan atrevidos, que á guisa de emblemáticos furores,
-esterilizan á trechos toda su ossadía al escrutinio; mas no por esso
-el piadoso Enéas agotó sus caudales al Ródano, cubierta la arrogante
-faz con el crespo, falaz, y alhagueño manto: que, si el jazmin sostiene
-pyrámides á los lisongeros Pezes, tambien el chopo franquéa espumoso
-lecho á las odoríferas Naves; ni es tan crítico el enojo del carrasco,
-que no destile rayo á rayo todo el alambique del aprisco. Mentor en
-cabilaciones de Sol, pudo esgrimir orgullosas sinrazones de fanal;
-pero tambien experimentó á golpes del desengaño desagravios incautos
-del alevoso zeño; quando la agigantada nobleza de tu Regia exactitud
-embota las puntas al azero de alentada Magestad. Admite, pues, este
-literario desden, elegante tributo de soporífero afan; y, si extiendes
-los aplausos de tu harmonía á los hirsutos cambrones, no puede ménos
-de penetrar tu coleto la fragrancia de la verdad, hasta calarse á
-las tripas, ó hasta aniquilar con dichosa fortuna los estrupros: _Ut
-aplaudam armoniæ temsore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis
-instruppas_.»
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Donde se prosigue lo que prometió el primero.
-
-
-Este tal Rico de Campazas, hermano del Gymnasiarca, se llamaba Anton
-Zotes, familia arraygada en Cámpos, pero extendida por todo el mundo,
-y tan fecundamente propagada, que no se hallará en todo el Reyno
-Provincia, Ciudad, Villa, Aldéa, ni aun Alquería, donde no hiervan los
-Zotes, como garbanzos en olla de potage. Era Anton Zotes, como ya se ha
-dicho, un Labrador de una mediana passada; hombre de machorra, cecina,
-y pan mediado los dias ordinarios, con cebolla ó puerro por postre;
-baca y chorizo los dias de fiesta; su torrezno corriente por almuerzo y
-cena, aunque esta tal vez era un salpicon de baca; despensa ó agua-pié
-su bebida usual, ménos quando tenia en casa algun Frayle, especialmente
-si era Prelado, Lector, ó algun gran supuesto en la Orden, que entónces
-se sacaba á la mesa vino de Villamañan, ó del Páramo. El genio
-bondadoso en la corteza, pero en el fondo un si es no es suspicaz,
-envidioso, interessado, y cuentero: en fin legítimo _bonus vir de
-Campis_. Su estatura mediana, pero fornido y repolludo; cabeza grande y
-redonda, frente estrecha, ojos pequeños, desiguales, y algo taymados;
-guedejas rabi-cortas, á la usanza del Páramo, y no consistoriales, como
-las de los Sexmeros del Campo de Salamanca: pestorejo, se supone, á la
-Geronymiana, rechoncho, colorado, y con pliegues. Este era el hombre
-interior y exterior del Tio Anton Zotes, el qual, aunque havia llegado
-hasta el banco de abaxo de Medianos con ánimo de ordenarse, porque
-dicen que le venia una Capellanía de sangre, en muriendo un Tio suyo,
-Arcipreste de Villaornate; pero al fin le puso pleyto una moza del
-Lugar, y se vió precisado á ir por la Iglesia, mas no al Choro, ni al
-Altar, sino al santo Matrimonio. El caso passó de esta manera.
-
-2. Hallábase estudiando en Villagarcía, y ya Medianista, como se ha
-dicho, á los veinte y cinco años de su edad. Llegaron _los quince
-dias_, que assí se llaman las Vacaciones, que hay en la Semana Santa,
-y en la de Pasqua, y fuése á su Lugar, como es uso y costumbre en
-todos los Estudiantes de la redonda. El diablo, que no duerme, le
-tentó á que se vistiesse de Penitente el Juéves Santo; y es, que como
-el Estudiantico ya era un poco espigado, adulto, y barbicubierto,
-miraba con buenos ojos á una mozuela vecina suya, desde que havian
-andado juntos á la Escuela del Sacristan, y, para cortejarla mas, le
-pareció cosa precisa salir de disciplinante; porque es de saber, que
-este es uno de los cortejos, de que se pagan mas todas las mozas de
-Cámpos, donde ya es observacion muy antigua, que las mas de las bodas
-se fraguan el Juéves Santo, el dia de la Cruz de Mayo, y las tardes que
-hay bayle, haviendo algunas tan devotas y tan compungidas, que se pagan
-mas de la pelotilla y del ramal, que de la castañuela. Y á la verdad,
-mirada la cosa con ojos serenos, y sin passion, un disciplinante con
-su cucurucho de á cinco quartas, derecho, almidonado, y pyramidal; su
-capillo á moco de pabo, con caída en punta hasta la mitad del pecho;
-pues qué si tiene ojeras á pespunte, rasgadas con mucha gracia? con su
-almilla blanca de lienzo casero, pero aplanchada, ajustada, y atacada,
-hasta poner en prensa el pecho y el talle: dos grandes trozos de carne
-momia, maciza, y elevada, que se assoman por las dos troneras rasgadas
-en las espaldas, divididas entre sí por una tira de lienzo, que corre
-de alto á baxo entre una y otra, que como están cortadas en figura
-oval, á manera de quartos traseros de calzon, no parece sino que las
-nalgas se han subido á las costillas, especialmente en los que son
-rechochos y carnosos; sus enaguas, ó su faldon campanudo, pomposo, y
-entre-plegado. Añádase á todo esto, que los disciplinantes macarenos
-y majos suelen llevar sus zapatillas blancas, con cabos negros, se
-entiende quando son disciplinantes de devocion, y no de Cofradía,
-porque á estos no se les permiten zapatos, salvo á los Penitentes de
-luz, que son los jubilados de la Orden. Considérese despues, que este
-tal disciplinante, que vamos pintando, saca su pelotilla de cera,
-salpicada de puntas de vidrio, y pendiente de una cuerda de cáñamo
-empegada para mayor seguridad; que la mide hasta el codo con gravedad
-y con mesura; que toma con la mano izquierda la punta del moco del
-capillo; que apoya el codo derecho sobre el híjar del mismo lado (ménos
-que sea zurdo nuestro disciplinante, porque entónces es cosa muy
-necessaria advertir, que todas estas posturas se hacen al contrario);
-que sin mover el codo, y jugando únicamente la mitad del brazo derecho,
-comienza á sacudirse con la pelotilla ázia uno y otro lado, sabiendo
-con cierta ciencia, que de esta manera ha de venir á dar en el punto
-céntrico de las dos carnosidades espaldares, por reglas inconcusas
-de Anatomía, que dexó escritas un Cirujano de Villamayor, mancebo,
-y aprendiz que fué de otro de Villarramiel. Contémplese finalmente
-como empieza á brotar la sangre, que en algunos, si no es en los mas,
-parecen las dos espaldas dos manantiales de pez, que brotan leche de
-empegar botas: como va salpicando las enaguas, se distribuye en canales
-por el faldon, como le humedece, como le empapa, hasta entraparse
-en los pernejones del pobre disciplinante. Y dígame con serenidad
-el mas apassionado contra las glorias de Cámpos, si hay en el mundo
-espectáculo mas galan, ni mas ayroso? si puede haver resistencia para
-este hechizo, y si no tienen buen gusto las mozanconas, que se van tras
-los Penitentes, como los muchachos tras los Gigantones y la Tarasca el
-dia del Corpus?
-
-3. No se le ocultaba al bellaco de Anton esta inclinacion de las mozas
-de su Tierra, y assí salió de disciplinante el Juéves Santo, como ya
-llevamos dicho. A la legua le conoció Catanla Rebollo (que este era el
-nombre de la doncella su vecina, y su condiscípula de Escuela); porque,
-ademas de que en toda la procession no havia otro caperuz tan chusco,
-ni tan empinado, llevaba por contraseña una cinta negra, que ella misma
-le havia dado al despedirse por San Lucas para ir á Villagarcía. No le
-quitaba ojo en toda la procession; y él, que lo conocia muy bien, tenia
-gran cuidado de cruzar de quando en quando los brazos, encorbar un poco
-el cuerpo, y apretar las espaldas, para que exprimiessen la sangre,
-haciendo de camino un par de arrumacos con el caperuz, que es uno de
-los passos tiernos á que están mas atentas las donzellas casaderas; y
-el patan que le supiere hacer con mayor gracia, tendrá mozas á escoger,
-aunque por otra parte no sea el mayor jugador de la calva, ó del
-morrillo, que hayga el Lugar. Al fin, como Anton se desangraba tanto,
-llegó el caso de que uno de los Mayordomos de la Cruz, que gobernaba la
-procession, le dixesse que se fuesse á curar. Catanla se fué tras él,
-y como vecina se entró en su casa, donde ya estaba prevenido el vino
-con romero, sal, y estopas, que es todo el aparato de estas curaciones.
-Estrujáronle muy bien las espaldas, por si acaso havia quedado en ellas
-algun vidrio de la pelotilla; laváronselas, aplicáronle la estopada,
-vistióse, embozóse en su capa parda, y los demas se fueron á ver la
-procession, ménos Catanla, que dixo estaba cansada, y se quedó á darle
-conversacion. Lo que passó entre los dos no se sabe: solo consta de
-los Anales de aquel tiempo, que, vuelto Anton á Villagarcía, comenzó á
-correr un run run malicioso por el Lugar; que sus padres quisieron se
-ordenasse á título de la Capellanía; que él, por debaxo de cuerda, hizo
-que la moza le pusiesse impedimento; que al fin y postre se casaron; y
-que, para que se vea el poco temor de Dios y la mucha malicia con que
-havian corrido aquellas voces por el Pueblo, la buena de la Catanla no
-parió hasta el tiempo legal y competente.
-
-
-
-
-CAPITULO IV.
-
-Acábase lo prometido.
-
-
-Parió, pues, la Tia Catuja un niño como unas flores, y fué su Padrino
-el Licenciado Quixano de Perote, un Capellan del mismo Campazas, que en
-otro tiempo havia querido casarse con su madre, y se dexó por haverse
-hallado, que eran parientes en grado prohibido. Empeñóse el Padrino en
-que se havia de llamar Perote, en memoria ó en alusion á su apellido;
-porque, aunque no havia este nombre en el Kalendario, tampoco havia el
-de Lain, Nuño, Tristan, Tello, ni Peranzules, y constaba que los havian
-tenido hombres de gran pro, y de mucha cuenta. Esto decia el Licenciado
-Quixano, alegando las Historias de Castilla; pero como Anton Zotes no
-las havia leído, no le hacian mucha fuerza, hasta que se le ofreció
-decirle, que tampoco estaban en el Kalendario los nombres de Oliveros,
-Roldan, Florismarte, ni el de Turpin, y que esto no embargante no le
-havia estorvado esso para ser Arzobispo. «Vaya que soy un asno, dixo
-entónces el Tio Anton, pues no tengo leído otra cosa»; y es, que era
-muy versado en la Historia de los Doce Pares, la que sabía tan de
-memoria como la Dedicatoria del Gymnasiarca. «Llámese Perote, y no
-se hable mas en la materia». Pero el Cura del Lugar, que se hallaba
-presente, reparó en que _Perote Zotes_ no sonaba bien, añadiendo, no
-sin alguna socarronería, que _Zote_ era consonante de _Perote_, y que
-él havia leído, no se acordaba donde, que esto se debia evitar mucho
-quando se hablaba en prosa. «No gaste usted tanta, señor Cura, replicó
-el padre del niño, que tampoco suena bien Sancho Ravancho, Alberto
-Retuerto, Geromo Palomo, Antonio Bolonio, y no vemos ni oímos otra cosa
-en nuestra tierra. Fuera de que esso se remedia fácilmente con llamar
-al niño Perote de Campazas, dándole por apellido el nombre de nuestro
-Pueblo, como se usaba en lo antiguo con los hombres grandes, segun nos
-informan las Historias mas verídicas;[13] y assí vemos hablar en ellas
-de Oliveros de Castilla, de Amadis de Gaula, de Artus de Algarve, y
-de Palmerin de Hircania, constándonos ciertamente, que estos no eran
-sus verdaderos apellidos, sino los nombres de las Provincias ó Reynos,
-donde nacieron aquellos grandes Cavalleros, que, por haverlas honrado
-con sus hazañas, quisieron eternizar de esta manera la memoria de su
-patria en la posteridad. Y esto no solamente lo usaron los que fueron
-por las armas, sino tambien los que fueron por las letras, y dexaron
-escritos algunos Libros famosos, como el Piscator de Sarrabal,[14] el
-Dios Momo, la Carantamaula, el Lazarillo de Tormes, la Pícara Justina,
-y otros muchos que tengo leídos, cuyos Autores, dexando el propio
-apellido, tomaron el de los Lugares donde nacieron, para illustrarlos:
-y á mí me da el corazon, que este niño ha de ser hombre de provecho, y
-assí llámese por ahora Perotico de Campazas, hasta que con la edad y
-con el tiempo le podamos llamar Perote á boca llena.»
-
-2. -- «No en mis dias, dixo la Tia Catanla. _Perote_ suena á cosa de
-perol, y no ha de andar por ahí el hijo de mis entrañas, como andan los
-peroles por la cocina.» -- «Punto en boca, señores, exclamó Anton Zotes
-de repente. Ahora me incurre un estupendíssimo nombre, que enjamas se
-empuso á nengun nacido, y se ha de impuner á mi chicote. _Gerundio_ se
-ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera
-de rodillas el Padre Santo de Roma. Lo primero, y prencipal, porque
-Gerundio es nombre sengular, y esso busco yo para m’ijo. Lo segundo,
-porque m’acuerdo bien, que, quando estudiaba con los Theatinos de
-Villagarcía, por un _Gerundio_ gané seis puntos para la vanda, y es mi
-última y postrimera voluntad hacer enmortal en mi familia la memoria de
-esta hazaña.»
-
-3. Hízose assí, ni mas ni ménos, y desde luego dió el niño grandes
-señales de lo que havia de ser en adelante, porque ántes de dos años
-ya llamaba _pueca_ á su madre con mucha gracia, y decia _no chero
-querno_, tan claramente como si fuera una persona: de manera, que era
-la diversion del Lugar, y todos decian que havia de ser la honra de
-Campazas. Passando por allí un Frayle Lego, que estaba en opinion de
-Santo, porque á todos trataba de _tú_, llamaba _bichos_ á las mugeres,
-y á la Vírgen _la Borrega_, dixo que aquel niño havia de ser Frayle,
-gran Letrado, y estupendo Predicador. El successo acreditó la verdad
-de la profecía; porque en quanto á Frayle, lo fué tanto como el que
-mas; lo de gran Letrado, si no se verificó en esto de tener muchas
-letras, á lo ménos en quanto á ser gordas y abultadas las que tenia, se
-verificó cumplidamente; y en lo de ser estupendo Predicador, no huvo
-mas que desear, porque este fué el talento mas sobresaliente de nuestro
-Gerundico, como se verá en el discurso de la Historia.
-
-4. Aún no sabía leer, ni escribir, y ya sabía predicar; porque, como
-passaban por la casa de sus padres tantos Frayles, especialmente
-Questeros, Verederos, Predicadores Sabatinos, y aquellos que en tiempo
-de Quaresma y Adviento iban á predicar á los Mercados de los Lugares
-circunvecinos; y estos, unas veces rogados por el Tio Anton Zotes, y
-por su buena muger la Tia Catanla, otras (y eran las mas) sin esperar
-á que se lo rogassen, sobre mesa sacaban sus papelones, y ni mas ni
-ménos que si estuvieran en el púlpito, leían en tono alto, sonoro,
-y concionatorio lo que llevaban prevenido; el niño Gerundio tenia
-gran gusto en oírlos, y despues en remedarlos, tomando de memoria los
-mayores disparates que los oía, que no parece sino que estos se le
-quedaban mejor; y si por milagro los oía alguna cosa buena, no havia
-forma de aprenderla.
-
-5. En cierta ocasion estuvo en su casa á la questa del mes de Agosto un
-Padrecito de estos atusados, con su poco de copete en el frontispicio,
-cuelli-erguido, barbi-rubio, de hábito limpio y plegado, zapato
-chusco, calzon de ante, y gran cantador de jácaras á la guitarrilla,
-del qual no se apartaba un punto nuestro Gerundico, porque le daba
-confites. Tenia el buen Padre, mitad por mitad, tanto de presumido,
-como de evaporado, y contaba, como estando él de Colegial en uno de
-los Conventos de Salamanca, le havia enviado su Prelado á predicar un
-Sermon de Animas á Cabrerizos, y que havian concurrido á oírle muchos
-Colegiales Mayores, Graduados, y Cathedráticos de aquella Universidad,
-por el crédito que havia cogido en ella con ocasion de graduarse
-cierto Rector de un Colegio Menor, ya ordenado in Sacris, de quien era
-pública voz y fama, que, despues de haver recibido el Sub-diaconato
-subrepticiamente y á hurtadillas, havia estado un año en la Cárcel
-Eclesiástica de su Tierra, por quanto tres doncellas honradas havian
-presentado al Señor Provisor tres papeles con palabra de casamiento.
-Esto se compuso lo mejor que se pudo; volvió á proseguir sus estudios á
-Salamanca, porque era mozo de ingenio; quiso graduarse, y encomendó una
-de las Arengas al tal Padrecito, que era paysano suyo, el qual comenzó
-por aquello de _aprehenderunt septem mulieres virum unum_; encajó
-despues lo de _filii tui de longe venient, et filiæ tuæ de latere
-surgent_; y no se le quedó en el tintero el texto tan oportuno de
-_generatio Rectorum benedicetur_. Y puesto que los textos y lugares de
-la Sagrada Escritura en semejantes composiciones puramente rhetóricas
-y profanas, son tan impertinentes y tan importunos, como las fábulas y
-los versos de los Poetas antiguos, usados á pasto y con immoderacion,
-lo son en los Sermones; no embargante tampoco, que el tal Frayle
-incurrió boniticamente en la Excommunion, que el Sagrado Concilio de
-Trento tiene fulminada contra los que abusan de la Sagrada Escritura
-para liviandades, sátyras, chanzonetas, y chocarrerías: la tal Arenga
-tuvo su aplauso á título de truanesca, y el susodicho Padre quedó
-tildado por pieza.
-
-6. Pues como supieron que predicaba en Cabrerizos el Sermon de Animas,
-concurrieron con efecto á oírle todos aquellos ociosos y desocupados de
-Salamanca (háylos de todas clases y especies), que se huelgan á todo
-lo que sale; y el buen Religioso quedó tan pagado de su Sermon, que
-repetia muchas cláusulas de él en todas las casas de los Hermanos donde
-se hospedaba. «Oygan ustedes, por vida suya, como comenzaba», dixo la
-primera noche de sobremesa á Anton Zotes, á su muger, y al Cura del
-Lugar, que havia concurrido al levantarse los manteles, para cortejar
-al Frayle y brindar á la salud de su buena venida, como es uso en toda
-buena crianza.
-
-7. «Fuego, fuego, fuego, que se quema la casa: _Domus mea, domus
-orationis vocabitur_. Ea Sacristan, toca essas retumbantes campanas:
-_In cymbalis bene sonantibus_. Assí lo hace; porque tocar á muerto
-y tocar á fuego, es una misma cosa, como dixo el discreto Picinelo:
-_Lazarus amicus noster dormit_. Agua, señores, agua, que se abrasa el
-mundo: _Quis dabit capiti meo aquam?_ La Interlineal: _Qui erant in
-hoc mundo_. Pagnino: _Et mundus eum non cognovit_. Pero qué veo? Ay,
-Christianos, que se abrasan las Animas de los Fieles! _Fidelium animæ_,
-y sirve de yesca á las voraces llamas derretida pez: _Requiescant in
-pace, id est, in pice_, como expone Vatablo. Fuego de Dios! como quema!
-_Ignis a Deo illatus_. Pero albricias, que ya baxa la Vírgen del Cármen
-á librar á las que traxeron su devoto Escapulario: _Scapulis suis_.
-Dice Christo, favor á la justicia: dice la Vírgen, válgame la gracia.
-_Ave Maria._»
-
-8. Anton Zotes estaba pasmado; á la Tia Catanla se la caía la baba; el
-Cura del Lugar, que se havia ordenado con Reverendas de Sede-vacante, y
-entendia lo que rezaba como qualquiera Monja, le miraba como atónito, y
-juró por los santos quatro Evangelios, que, aunque havia oído predicar
-la Semana Santa de Campazas á los Predicadores Sabatinos mas famosos de
-toda la redonda, ninguno le llegaba á la suela del zapato. No acababa
-de ponderar aquel chiste de comenzar un Sermon de Animas con _fuego,
-fuego, que se quema la casa_. Pues qué, el ingenioso pensamiento de
-que lo mismo es tocar á muerto, que tocar á fuego? «Tenga usted, señor
-Cura, le interrumpió el Padre, alargándole la caja para que tomasse
-un polvo, que esso tiene mas alma de la que parece. Las almas de los
-difuntos, ó están en la Gloria, ó están en el Infierno, ó están en
-el Purgatorio: por las primeras no se toca, porque no han menester
-sufragios; por las segundas tampoco, porque no las aprovechan; con que
-solo se toca por las terceras, para que Dios las saque de aquellas
-llamas; pues esso, y tocar á fuego, allá se va todo. Ahora prosiga
-usted con su glossa, que me da mucho gusto, y se conoce que es hombre
-que lo entiende; y no como cierto Padre Maestro de mi Religion,
-que, aunque es hombre grave en la Orden, y le tienen por docto y de
-entendimiento, me tiene ojeriza desde que le negué el voto en un
-Capítulo del Convento para que fuesse Prelado, y me dixo, que el
-Sermon era un hato de disparates, añadiendo, que eran delatables á la
-Inquisicion.»
-
-9. -- «Todos somos hombres, replicó el Cura, y como de essas envidias
-se ven en las Religiones. A fé, que acaso su Reverendíssima el tal
-Padre Maestro en todos los dias de su vida daria con una cosa tan
-oportuna como aquella de _agua, agua, que se quema la casa_, con ser
-assí, que despues de haver tocado las campanas á fuego, se estaba
-cayendo de su peso el pedir agua.» -- «Añada usted, le dixo el Padre
-Colegial, que ahí se hace alusion al agua bendita, la qual, como
-usted sabe, es uno de los sufragios mas provechosos para las benditas
-Animas del Pulgatorio.» -- «Esso es claro, respondió el Cura, porque
-el fuego se apaga con el agua, y assí se lo explico yo en la Missa á
-mis Feligreses.» -- «Dende que se lo oí perdicar á su mercé (saltó la
-Tia Catanla), tengo yo mucho cuidado de regar bien la sepultura de mi
-madre, porque dizque cada gota de agua bendita, que cae sobre ella,
-apaga una gota del fuego del Purgatorio.» -- «Lo que mas me admira,
-continuó el Cura, es la propiedad de los textos, que no parece sino
-que V. Paternidad los trahe en la manga; y quando habla de agua, luego
-saca un texto, que habla de agua; quando de casa, de casa; y quando de
-mundo, de mundo: todos tan claros, que los entenderá qualquiera, aunque
-no haya estudiado latin.» -- «Esse es el chiste, respondió el Padre;
-pero va que no sabe Vm. por qué traxe el texto de _Lazarus amicus
-noster dormit_, quando dixe, que tocar á muerto y tocar á fuego, es una
-misma cosa.» -- «Confiesso que no lo entendí, dixo el buen Cura; y que
-aunque me sonó á despropósito, pero, como veo el grande ingenio de V.
-Paternidad, lo atribuí á mi rudeza, y desde luego creí, que sin duda se
-ocultaba algun mysterio.» -- «Y como que le hay, prosiguió el Frayle,
-y si no, dígame Vm. quando Christo resucitó á Lázaro, no estaba este
-muerto? Assí lo dice S. Agustin, Lyra, Cartagena, y otros muchos, y
-no hay duda, que esta es la sentencia mas probable; porque, aunque el
-texto dice que dormia, _dormit_, es porque la muerte se llama sueño,
-como lo notó doctamente el Sapientíssimo Idiota. Pues ahora, haviendo
-yo dicho _tocar á muerto_, venia de perlas poner delante un difunto.
-Y por qué escogeria yo á Lázaro mas que á otro? Aquí está el chiste;
-porque el Mayordomo de la Cofradía de las Animas de Cabrerizos se
-llamaba Lázaro, y era grande amigo de nuestro Convento, al qual enviaba
-de limosna todos los años un Cordero, y media cántara de Vino. Por esso
-dixe, _Lazarus amicus noster_; que al oírlo el Alcalde, el Regidor, y
-el Fiel de Fechos, que estaban delante del Púlpito, sentados en el
-banco de la Señora Justicia, dieron muchas cabezadas, mirándose unos á
-otros.» No pudo contenerse el Cura: levantóse del assiento, y, echando
-al Padre los brazos al cuello, le dixo casi llorando de gozo: «Padre,
-vuesa Paternidad es un demonio»; y añadió Catanla: «Benditas las
-madres, que tales hijos paren!»
-
-10. A todo esto estaba muy atento el niño Gerundio, y no le quitaba
-ojo al Religioso. Pero como la conversacion se iba alargando, y era
-algo tarde, vínole el sueño, y comenzó á llorar. Acostóle su madre; y
-á la mañana, como se havia quedado dormido con las especies que havia
-oído al Padre, luego que dispertó, se puso de piés y en camisa sobre
-la cama, y comenzó á predicar con mucha gracia el Sermon, que havia
-oído por la noche, pero sin atar ni desatar, y repitiendo no mas que
-aquellas palabras mas fáciles, que podia pronunciar su tiernecita
-lengua, como _fuego_, _agua_, _Campanas_, _Saquistan_, _Tio Lázaro_, y
-en lugar de Picinelo, Pagnino, y Vatablo, decia _pañuelo_, _pollino_, y
-_buen nabo_, porque aún no tenia fuerza para pronunciar la _l_. Anton
-Zotes y su muger quedaron aturdidos: diéronle mil besos, dispertaron
-al Padre Colegial, llamaron al Cura, dixeron al niño, que repitiesse
-el Sermon delante de ellos; y él lo hizo con tanto donayre y donosura,
-que el Cura le dió un ochavo para avellanas, el Frayle seis chochos, su
-madre un poco de turron de Villada, que havia trahido de una Romería; y
-contando la buena de la Catanla la profecía del bendito Lego (assí le
-llamaba ella), todos convinieron en que aquel niño havia de ser gran
-Predicador, y que sin perder tiempo, era menester ponerle á la Escuela
-de Villaornate, donde havia un Maestro muy famoso.
-
-
-
-
-CAPITULO V.
-
-De los disparates que aprendió en la Escuela de Villaornate.
-
-
-Eralo un Cojo, el qual, siendo de diez años, se havia quebrado una
-pierna por ir á coger un nido. Havia sido discípulo en Leon de un
-Maestro famoso, que de un rasgo hacia una pájara, de otro un pavellon,
-y con una A ó con una M al principio de una Carta, cubria toda aquella
-primera llana de garambaynas. Hacia Carteles, que dedicaba á grandes
-personages, los quales por lo comun se los pagaban bien; y, aunque le
-llamaban por esto el Maestro socaliñas, á él se le daba poco de los
-murmuradores, y no por esso dexaba de hacer sus ridículos cortejos.
-Sobre todo era eminente en dibujar aquellos Carteles, que llaman
-de letras de humo, y con efecto pintaba un _Alabado_, que podia
-arder en un candil. De este insigne Maestro fué discípulo el Cojo de
-Villaornate; y era fama, que por lo ménos havia salido tan primoroso
-garambaynista, como su mismo Maestro.
-
-2. Siendo cosa averiguada que los cojos por lo comun son ladinos
-y avisados, este tal Cojo, de quien vamos hablando, no era lerdo,
-aunque picaba un poco en presumido y en extravagante. Como salió tan
-buen pendolista, desde luego hizo ánimo á seguir la carrera de las
-Escuelas, esto es, á ser Maestro de Niños: y para soltarse en la letra,
-se acomodó por dos ó tres años de Escribiente con el Notario de la
-vicaría de San Millan, el qual era hombre curioso, y tenia algunos
-Libros romancistas, unos buenos, y otros malos. Entre estos havia tres
-libritos de Ortographía, cuyos Autores seguian rumbos diferentes, y
-aun opuestos, queriendo uno que se escribiesse segun la etymología ó
-derivacion de las voces; otro defendiendo, que se havia de escribir
-como se pronunciaba; y otro, que se debia seguir en esso la costumbre.
-Cada uno alegaba por su parte razones, exemplos, autoridades, citando
-Academias, Diccionarios, Lexicones, _ex omni lingua, tribu, populo &
-natione_; y cada qual esforzaba su partido con el mayor empeño, como si
-de este punto dependiera la conservacion, ó el trastornamiento y ruina
-universal de todo el Orbe Literario, conviniendo todos tres en que la
-Ortographía era la verdadera _clavis scientiarum_, el fundamento de
-todo el buen saber, la puerta principal del Templo de Minerva, y que,
-si alguno entraba en él sin ser buen Ortographista, entraba por la
-puerta falsa; no haviendo en el mundo cosa mas lastimosa, que el que se
-llamassen Escritores los que no sabian escribir. Sobre este pié metia
-cada Autor una zambra de todos los diantres en defensa de su particular
-opinion. Al Etymologista y Derivativo, se le partia el corazon de
-dolor, viendo á innumerables Españoles indignos, que escribian _España_
-sin _H_, en gravíssimo deshonor de la gloria de su misma patria, siendo
-assí que se deriva de _Hispania_, y esta de _Hispaan_, aquel Héroe, que
-hizo tantas proezas en la caza de conejos, de donde en lengua _Púnica_
-se vino á llamar _Hispania_ toda tierra, donde havia mucha gazapina. Y,
-si se quiere que se derive de _Hespero_, aún tiene orígen y cuna mas
-brillante, pues no viene ménos que del Lucero vespertino, que es Ayuda
-de Cámara del Sol quando se acuesta, y le sirve el gorro para dormir,
-el qual á ojos vistos se ve, que está en el territorio celestial
-de nuestra amada patria; y quitándola á esta la _H_ con sacrílega
-impiedad, obscurecióse todo el esplendor de su claríssimo orígen. Y los
-que hacen esto se han de llamar Españoles! O indignidad! O indecencia!
-
-3. Pero donde perdia todos los estrivos de la paciencia, y aun de la
-razon, era en la torpe, en la bárbara, en la escandalosa costumbre
-ó corruptela de haver introducido la _Y_ Griega, quando servia de
-conjuncion, en lugar de la _I_ Latina, que, sobre ser mas pulida y
-mas pelada, tenia mas parentesco con el _et_ de la misma lengua, de
-donde tomamos nosotros nuestra _i_. Fuera de que la _y_ Griega tiene
-una figura basta, rústica, y grossera, pues se parece á la horquilla
-con que los Labradores cargan los haces en el carro; y aunque no fuera
-mas que por esta gravíssima razon, debia desterrarse de toda escritura
-culta y asseada. «Por esto, decia dicho Etymologista, siempre que leo
-en algun Autor _y Pedro, y Juan, y Diego_, en lugar de _i Diego, i
-Pedro, i Juan_, se me revuelven las tripas, se me commueven de rabia
-las entrañas, y no me puedo contener sin decir entre dientes: Hi-de
-pu... I al contrario, no me harto de echar mil bendiciones á aquellos
-celebérrimos Autores, que saben qual es su _I_ derecha, i entre otros
-á dos Cathedráticos de dos famosas Universidades, ambos immortal honor
-de nuestro Siglo, i envidia de los futuros, los quales, en sus dos
-importantíssimos Tratados de Ortographía, han trabajado con glorioso
-empeño en restituir la _I_ Latina al trono de sus antepassados; por lo
-qual digo y diré mil veces, que son benditos entre todos los benditos.»
-
-4. No le iba en zaga el otro Autor, que, despreciando la etymología y
-la derivacion, pretendia, que en las lenguas vivas se debia escribir
-como se hablaba, sin quitar ni añadir letra alguna, que no se
-pronunciasse. Era gusto ver como se encendia, como se irritaba, como
-se enfurecia contra la introduccion de tantas hh, nn, ss, y otras
-letras impertinentes, que no suenan en nuestra pronunciacion. «Aquí
-de Dios y del Rey (decia el tal Autor, que no parecia sino Portugués
-en lo fanfarron y en lo arrogante): si pronunciamos _ombre_, _onra_,
-_ijo_, sin aspiracion, ni alforjas, á qué ton emos de pegar á estas
-palabras aquella _h_ arrimadiza, que no es letra ni calabaza, sino
-un recuerdo, ó un punto aspirativo? Y si se debe aspirar con la _h_
-siempre que se pone, por qué nos reímos del Andaluz, quando pronuncia
-_jijo_, _jonra_, _jombre_? Una de dos: ó él jabla bien, ó nosotros
-escribimos mal. Pues, qué diré de las nn, ss, rr, pp, y demas letras
-dobles, que desperdiciamos lo mas lastimosamente del mundo? Si suena
-lo mismo _pasion_ con una _s_ que con dos; _inocente_ con una _n_ que
-con dos; _Philipo_ con una _p_ que con dos, _ut quid perditio hæc_?
-Que doblemos las letras en aquellas palabras en que se pronuncian
-con particular fortaleza, ó en las quales, si no se doblan, se puede
-confundir su significado con otro, como en _perro_ para distinguirle
-de _pero_, en _parro_ para diferenciarle de _paro_, y en _cerro_ para
-que no se equivoque con _cero_, vaya; pero en _buro_, que ya se sabe
-lo que es, y no puede equivocarse con otro algun significado, para qué
-emos de gastar una _r_ mas, que despues puede acernos falta para mil
-cosas? Es esto mas que gastar tinta, papel, y tiempo contra todas las
-reglas de la buena economía? No digo nada de la prodigalidad con que
-malvaratamos un prodigioso caudal de _uu_, que para nada nos sirven
-á nosotros, y con las quales se podian remediar muchíssimas pobres
-Naciones, que no tienen una _u_ que llegar á la boca. V. gr. _en qué_,
-en _por qué_, en _para qué_, en _quiero_, & reliqua, no me dirán
-ustedes qué falta nos ace la _u_, puesto que no se pronuncia? Estaria
-peor escrito _qiero_, _qé_, _por qé_, _para qé_, &c? Añado, que, como
-la misma _q_ lleva envuelta en su misma pronunciacion la _u_, podiamos
-aorrar muchíssimo caudal de _uu_ para una urgencia, aun en aquellas
-voces en que claramente suena esta letra; porqe, qé inconveniente
-tendria, qe escribiéssemos _qerno_, _qando_, _qales_, para pronunciar
-_querno_, _quando_, _quales_? Aún hay mas en la materia: puesto que la
-_K_ tiene la misma fuerza que la _q_, todas las veces que la _u_ no
-se declara, distingamos de tiempos, y concordaremos derechos; quiero
-decir, desterremos la _q_ de todas aquellas palabras, en que no se
-pronuncia la _u_, y valgámonos de la _K_, pues, aunque assí se parecerá
-la escritura á los Kyries de la Missa, no perderá nada por esso. Vaya
-un verbi gracia de toda esta Ortographía.»
-
-5. «El ombre ke kiera escribir coretamente, uya quanto pudiere de
-escribir akellas letras, ke no se egspresan en la pronunciacion;
-porke es desonra de la pluma, ke debe ser buena ija de la lengua, no
-aprehender lo ke la enseña su madre, &c.» Cuéntense las _uu_ que se
-aorran en solo este período, y por aquí se sacará las que se podian
-aorrar al cabo del año en Libros, Instrumentos, y Cartas: y luego
-estrañarán que se haya encarecido el papel.»
-
-6. Por el contrario, el Ortographista, que era de opinion, que en
-esto de escribir se havia de seguir la costumbre, no se metia en
-dibujos; y haciendo gran burla de los que gastaban el calor natural
-en estas vagatelas, decia, que, en escribiendo como havian escrito
-nuestros Abuelos, se cumplia bastantemente: y mas quando en esto de
-Ortographía hasta ahora no se havian establecido principios ciertos y
-generalmente admitidos, mas que unos pocos, y que en lo restante cada
-uno fingia los que se le antojaba. El Cojo, que, como ya diximos, era
-un si es no es muchíssimo extravagante, leyó todos los tres Tratados;
-y, como vió que la materia tenia mucho de arbitraria, y que cada qual
-discurria segun los senderos de su corazon, le vino á la imaginacion
-un extraño pensamiento. Parecióle, que él tenia tanto caudal como
-qualquiera para ser Inventor, Fundador, y Patriarca de un nuevo
-Systema ortográphico; y aun se lisongeó su vanidad, que acaso daria
-con uno, jamas oído ni imaginado, que fuesse mas racional y mas justo,
-que todos los descubiertos; figurándosele, que, si acertaba con él, se
-haria el Maestro de niños mas famoso, que havia havido en el mundo,
-desde la fundacion de las Escuelas, ó hasta la institucion de los
-Esculapios,[15] _inclusive_.
-
-7. Con esta idéa comenzó á razonar allá para consigo, diciéndose á sí
-mismo: «Válgame Dios! las palabras son imágenes de los conceptos, y
-las letras se inventaron para ser representacion de las palabras; con
-que, por fin y postre, ellas tambien vienen á ser representacion de los
-conceptos. Pues ahora, aquellas letras que representaren mejor lo que
-se concibe, essas serán las mas propias y adequadas; y assí, quando yo
-concibo una cosa pequeña, la debo escribir con letra pequeña, y quando
-grande, con letra grande. Verbi gracia: qué cosa mas impertinente, que,
-hablando de una Pierna de Baca, escribirla con una _p_ tan pequeña,
-como si se hablara de una pierna de hormiga, y tratando de un Monte,
-usar una _m_ tan ruin, como si tratara de un Mosquito? Esto no se
-puede tolerar, y ha sido una inadvertencia fatal y crasíssima de todos
-quantos han escrito hasta aquí. Hay cosa mas graciosa, ó por mejor
-decir mas ridícula, que igualar á Zaquéo en la _Z_ con Zorobabel, y
-con Zabulon; siendo assí, que consta de la Escritura, que el primero
-era pequeñito y casi enano, y los otros dos, qualquiera hombre de
-juicio los concibe por lo ménos tan grandes y tan corpulentos como
-el mayor Giganton del dia del Corpus? Porque pensar, que no llenaban
-tanto espacio de ayre, como llenan de boca, _proportione servata_,
-es cuento de niños. Pues ve aquí, que salgan Zaquéo y Zabulon en un
-escrito, y que, siendo ó haviendo sido en sí mismos tan desiguales en
-el tamaño, han de parecer iguales en la escritura! Vaya, que es un
-grandíssimo despropósito. Item, si se habla de un hombre, en quien
-todas las cosas fueron grandes; como si dixéramos un San Agustin,
-ponderando su Talento, su Ingenio, su Comprehension, hemos de escribir
-y pintar en el papel estas agigantadas prendas con unas letricas tan
-menudas y tan indivisibles, como si habláramos por comparanza de las
-del Autor _del Poema Epico de la Vida de S. Anton_, y otros de la misma
-calaña? Esso seria cosa ridícula, y aun ofensiva á la grandeza de un
-Santo Padre de tanta magnitud. Fuera de que, donde puede haver mayor
-primor que el hacer, que qualquiera lector, solo con abrir un libro,
-y ántes de leer ni una sola palabra, conozca por el mismo tamaño y
-multitud de las letras grandes, que allí se trata de cosas grandiosas,
-magníficas, y abultadas; y al contrario, en viendo que todas las letras
-son de estatura regular, ménos tal qual que sobresale á trechos, como
-los pendones en la procession, cierre incontinenti el libro, y no
-pierda tiempo en leerle, conociendo desde luego, que no se contienen
-en él sino cosas muy ordinarias y comunes? Quiero explicar esto con
-el exemplo de un estupendo Sermon, predicado al mismo S. Augustin, el
-mejor que he oído, ni pienso oír en los dias de mi vida. Preguntaba el
-Predicador, por qué á S. Agustin se le llamaba el _Gran Padre de la
-Iglesia_, y á ningun otro Santo Padre, ni Doctor de ella se le daba
-este _Epítheto_? (Assí decia él). Y respondió:»
-
-8. «Porque mi Agustino, no solo fué Gran Padre, sino Gran Madre y
-Gran Abuelo de la Iglesia. Gran Padre, porque ántes de su Conversion
-tuvo muchos Hijos, aunque no se logró mas que uno. Gran Madre, porque
-Concibió y Parió muchos Libros. Gran Abuelo, porque Engendró á los
-Hermitaños de San Agustin, y los Hermitaños de S. Agustin engendraron
-despues todas las Religiones mendicantes, que siguen su santa Regla,
-las quales todas son Nietas del Grande Agustino. Y note de passo el
-discreto, que la Regla destruye la Maternidad, y la Regla fué la que
-asseguró la Paternidad de mi Gran Padre. _Magnus Parens._»
-
-9. «Este trozo de Sermon, que oí con estos mismíssimos oídos, que han
-de comer la tierra, y un pobre ignorante y mentecato, aunque tenia
-crédito de gran Letrado y hombre maduro, trató de puerco, sucio,
-hediondo, y digno del fuego; pero á mí me pareció, y oy dia me lo
-parece, la cosa mayor del mundo: digo que este trozo de Sermon,
-escrito como está escrito, esto es, con letras mayúsculas y garrafales
-en todo lo que toca á S. Agustin, desde la primera vista llama la
-atencion del Lector, y le hace conocer, que allí se contienen cosas
-grandes, y, sin poderse contener, luego se avalanza á leerlo: quando
-al contrario, si estuviera escrito con letras ordinarias, no pararia
-mientes en él, y quizá le arrimaria sin haver leído una letra. Assí
-que en esta mi Ortographía se logra lo primero, la propiedad de las
-letras con los conceptos que representan; lo segundo, el decoro de las
-personas de quien se trata; lo tercero, el llamar la atencion de los
-lectores. Y podia añadir lo quarto, que tambien se logra la hermosura
-del mismo escrito; porque son las letras grandes en el papel lo que
-los árboles en la huerta, que la amenizan y la agracian, y desde luego
-dá á entender, que aquella es huerta de Señor; quando un libro todo de
-letras iguales y pequeñas, parece huerta de verdura y hortaliza, que es
-cosa de Frayles y gente ordinaria.»
-
-10. Con estas disparatadas consideraciones se enamoró tanto el
-extravagante Cojo de su ideada Ortographía, que resolvió seguirla,
-entablarla, y enseñarla. Y haviendo vacado por aquel tiempo la Escuela
-de Villaornate, por ascenso del Maestro actual á Fiel de Fechos de
-Cojezes de abajo, la pretendió, y la logró á dos paletadas; porque
-ya havia cobrado mucha fama en toda la tierra, con ocasion de los
-Litigantes que acudian á la Vicaría. Llovian niños como paja de todo
-el contorno á la fama de tan estupendo Maestro; y Anton Zotes y su
-muger resolvieron enviar allá á su Gerundico, para que no se malograsse
-la viveza que mostraba. El Cojo le hizo mil caricias, y desde luego
-comenzó á distinguirle entre todos los demas niños. Sentábale junto
-á sí; hacíale punteros; limpiábale los mocos; dábale avellanas y
-mondaduras de peras; y, quando el niño tenia gana de proveherse,
-el mismo Maestro le soltaba los dos quartos traseros de las bragas
-(porque consta de instrumentos de aquel tiempo que eran abiertas), y,
-arremangándole la camisita, le llevaba en esta postura hasta el corral,
-donde el Chicuelo hacia lo que havia menester. No era oro todo lo que
-relucia, el bellaco del Cojo sabia bien, que no echaba en saco roto los
-cariños que hacia á Gerundico, porque á los buenos de sus padres se les
-caía con esto la baba; y ademas de pagarle muy puntualmente el real
-del mes, la rosca del Sabado, que llevaba su hijo, era la primera y la
-mayor, y siempre acompañada con dos huevos de paba, que no parecian
-sino mesmamente como dos bolas de trucos.[16] Amen de esso, en tiempo
-de matanza eran corrientes y seguras tres morcillas, con un buen pedazo
-de solomo: esto sin entrar en cuenta la morcilla cagalar con dos buenas
-varas de longaniza, que era el colgajo del dia de San Martin, nombre
-que tenia el Maestro. Y quando paria Señora (assí llamaban los niños
-á la Maestra), era cosa sabida, que la Tia Catanla la regalaba con
-dos Gallinas las mas gordas que havia en todo su Gallinero, y con una
-libra de vizcochos, que se trahian exprofessamente de la Confitería de
-Villamañan. Con esto se esmeraban Maestro y Maestra en acariciar al
-niño, tanto, que la Maestra todos los Sabados le cortaba las uñas, y de
-quince en quince dias le espulgaba la cabeza, y sacaba las liendres.
-
-
-
-
-CAPITULO VI.
-
-En que se parte el Capítulo quinto, porque ya va largo.
-
-
-Pues con este cuidado, que el Maestro tenia de Gerundico, con la
-aplicacion del niño, y con su viveza é ingenio, que realmente le
-tenia, aprendió fácilmente y presto todo quanto le enseñaban. Su
-desgracia fué, que siempre le deparó la suerte Maestros estrafalarios
-y estrambóticos, como el Cojo, que en todas las facultades le
-enseñaron mil sandeces, formándole desde niño un gusto tan particular
-á todo lo ridículo, impertinente, y extravagante, que jamas huvo
-forma de quitársele; y, aunque muchas veces encontró con sugetos
-hábiles, cuerdos, y maduros, que intentaron abrirle los ojos, para
-que distinguiesse lo bueno de lo malo (como se verá en el discurso de
-esta puntual historia), nunca fué possible apearle de su capricho:
-tanta impression havian hecho en su ánimo los primeros disparates. El
-Cojo los inventaba cada dia mayores; y, haviendo leído en un libro,
-que se intitula _Maestro del Maestro de Niños_, que este debe poner
-particular cuidado en enseñarlos la lengua propia, nativa, y materna
-con pureza y con propiedad, por quanto enseña la experiencia, que la
-incongruidad, barbarismos, y solecismos con que la hablan toda la
-vida muchos Nacionales, dependen de los malos modos, impropriedades,
-y frases desacertadas, que se les pegan quando niños; él hacia
-grandíssimo estudio de enseñarlos á hablar bien la lengua Castellana:
-pero era el caso, que él mismo no la podia hablar peor, porque, como
-era tan presumido y tan exótico en el modo de concebir, assí como
-habia inventado una extravagantíssima Ortographía, assí tambien se
-le havia puesto en la cabeza, que podia inventar una lengua no ménos
-extravagante.
-
-2. Miéntras fué Escribiente del Notario de S. Millan, havia notado
-en varios processos que se decia assí: _quarto testigo examinado,
-María Gavillan: octavo testigo examinado, Sebastiana Palomo_. Esto
-_le chocaba infinitamente_; porque decia, que, si los hombres eran
-testigos, las mugeres se havian de llamar _testigas_, pues lo contrario
-era confundir los sexos, y parecia romance de Vizcaíno. De la misma
-manera no podia sufrir, que el Autor de la vida de Santa Catalina
-dixesse, _Catalina, sugeto de nuestra historia_; pareciéndole, que
-_Catalina y sugeto_ eran mala concordancia, pues venia á ser lo mismo
-que si se dixera: _Catalina, el hombre de nuestra historia_, siendo
-cosa averiguada, que solamente los hombres se deben llamar _sugetos_,
-y las mugeres _sugetas_. Pues qué, quando encontraba en un libro, _era
-una muger no comun, era un gigante_? Entónces perdia los estrivos de la
-paciencia, y decia á sus chicos, todo en cólera y furioso: «ya no falta
-mas sino que nos quiten las barbas y los calzones, y se los pongan á
-las mugeres. Por qué no se dirá, _era una muger no comuna, era una
-giganta_?» Y por esta misma regla los enseñaba, que nunca dixessen,
-_el alma, el arte, el agua_, sino _la alma, la agua, la arte_, pues lo
-contrario era _ridicularia_, como dice el indigesto y docto Barbadiño.
-
-3. Sobre todo estaba de malíssimo humor con aquellos verbos y
-nombres de la lengua Castellana, que comenzaban con _arre_, como
-_arrepentirse, arremangarse, arreglarse, arréo, &c._ jurando y
-perjurando, que no havia de parar hasta desterrarlos de todos los
-dominios de España, porque era impossible, que no los huviessen
-introducido en ella algunos Arrieros de los que conducian el bagage
-de los Godos, y de los Arabes. Decia á sus niños, que hablar de esta
-manera era mala crianza, porque era tratar de burros ó de machos á
-las personas. Y á este propósito los contaba, que, yendo un Padre
-Maestro de cierta Religion por Salamanca, y llevando por compañero á un
-Fraylecito Irlandés recien trasplantado de Irlanda, que aún no entendia
-bien nuestra lengua, encontraron en la calle del Rio muchos aguadores
-con sus burros delante, que iban diciendo, _arre, arre_. Preguntó el
-Irlandesillo al P. Maestro, qué queria decir _are_, pronunciando la
-_r_ blandamente, como lo acostumbran los extrangeros? Respondióle el
-Maestro, que aquello queria decir, que anduviessen los burros adelante.
-A poco trecho despues encontró el Maestro á un amigo suyo, con quien
-se paró á parlar en medio de la calle: la conversacion iba algo larga;
-cansábase el Irlandés, y, no sabiendo otro modo de explicarse, cogió
-de la manga á su compañero, y le dixo con mucha gracia: _are Padre
-Maestro, are_: lo qual se celebró con grande risa en Salamanca. «Pues
-ahora, decia el Cojo hecho un veneno, que el _arre_ vaya solo, que
-vaya con la comitiva y acompañamiento de otras letras, siempre es
-_arre_, y siempre es una grandíssima desvergüenza y descortesía, que
-á los racionales nos traten de esta manera: y assí tenga entendido
-todo aquel, que me arreare las orejas, que yo le he de arrear á él el
-cu...» y acabólo de pronunciar redondamente. A este tiempo le vino
-gana de hacer cierto menester á un niño, que todavía andaba en sayas:
-fuése delante de la mesa donde estaba el Maestro, puso las manicas,
-y le pidió la caca con grandíssima innocencia, pero le dixo, que no
-sabia _arremangarse_. «Pues yo te enseñaré, grandíssimo bellaco», le
-respondió el Cojo enfurecido: y diciendo y haciendo, le levantó las
-faldas, y le assentó unos buenos azotes, repitiéndole á cada uno de
-ellos: _anda para que otra vez no vengas á arremangarnos los livianos_.
-
-4. Todas estas lecciones las tomaba de memoria admirablemente nuestro
-Gerundico; y, como por otra parte en poco mas de un año aprendió á
-leer por libro, por carta, y por processo, y aun á hacer palotes, y
-á escribir de á ocho, el Maestro se empeñó en cultivarle mas y mas,
-enseñándole lo mas recóndito que él mismo sabia, y con lo que lo havia
-lucido en mas de dos convites de Cofradía, assistiendo á la mesa
-algunos Curas, que eran tenidos por los mayores Moralistones de toda
-la Comarca; y uno, que tenia en la uña todo el Lárraga,[17] y era un
-hombre que se perdia de vista, se quedó embobado, haviéndole oído en
-cierta ocasion.
-
-5. Fué pues el caso, que, como la fortuna ó la mala trampa deparaban al
-buen Cojo todas las cosas ridículas, y él tenia tanta habilidad para
-que lo fuessen en su boca las mas discretas, por no saber entenderlas,
-ni aprovecharse de ellas, llegó á sus manos, no se sabe como, una
-Comedia Castellana intitulada: _el Villano Cavallero_, que es copia mal
-sacada y peor zurcida, de otra que escribió en Francés el incomparable
-Moliere, casi con el mismo título. En ella se hace una graciosíssima
-burla de aquellos Maestros pedantes, que pierden el tiempo en enseñar á
-los niños cosas impertinentes y ridículas, que tanto importa ignorarlas
-como saberlas; y para esto se introduce al Maestro ó al Preceptor del
-repentino Cavallero, que con grande aparato, y ostentacion de voces,
-le enseña como se pronuncian las letras vocales, y las consonantes. El
-Cojo de mis pecados tomó de memoria todo aquel chistosíssimo passage;
-y como era tan cojo de entendederas, como de piés, entendióle con
-la mayor seriedad del mundo, y la que en realidad no es mas que una
-delicadíssima sátyra, se le representó como una leccion tan importante,
-que sin ella no podia haver Maestro de niños, que en Dios y en
-conciencia mereciesse serlo.
-
-6. Un dia pues, haviendo corregido las planas mas aprisa de lo
-acostumbrado, llamó á Gerundico; hízole poner en pié delante de la
-mesa, tocó la campanilla á silencio, intimó atencion á todos los
-muchachos, y, dirigiendo la palabra al niño Gerundio, le preguntó con
-mucha gravedad: «Díme hijo, quantas son las letras?» Respondió el niño
-prontamente: «Señor Maestro, yo no lo sé, porque no las he contado.» --
-«Pues has de saber, continuó el Cojo, que son veinte y quatro, y si no
-cuéntalas.» Contólas el niño, y dixo con intrepidez: «Señor Maestro,
-en mi cartilla salen veinte y cinco.» -- «Eres un tonto, le replicó el
-Maestro, porque las dos _A_ _a_ primeras no son mas que una letra, con
-forma ó con figura diferente.» Conoció que se havia cortado el chico,
-y para alentarle añadió: «no extraño que, siendo tú un niño, y no
-haviendo mas que un año que andas á la Escuela, no supiesses el número
-de las letras, porque hombres conozco yo, que están llenos de canas, se
-llaman doctíssimos, y se ven en grandes puestos, y no saben quantas son
-las letras del abecedario; pero assí anda el mundo!» Y al decir eso,
-arrancó un profundíssimo suspiro. «La culpa de esta fatal ignorancia la
-tienen las Repúblicas y los Magistrados, que admiten para Maestros de
-Escuela á unos idiotas, que no valian ni aun para monacillos; pero esto
-no es para vosotros, ni para aquí: tiempo vendrá en que sabrá el Rey lo
-que passa. Vamos adelante.»
-
-7. «De estas veinte y quatro letras, unas se llaman _bocales_, y
-otras _consonantes_. Las bocales son cinco, a, e, i, o, u: llámanse
-bocales, porque se pronuncian con la boca.» -- «Pues acaso las otras,
-señor Maestro (le interumpió Gerundico con su natural viveza), se
-pronuncian con el cu...?» y díxolo por entero. Los muchachos se rieron
-mucho; el Cojo se corrió un poco, pero, tomándolo á gracia, se contentó
-con ponerse un poco sério, diciéndole: «no seas intrépido, y déxame
-acabar lo que iba á decir. Digo, pues, que las bocales se llaman assí,
-porque se pronuncian con la boca, y puramente con la voz; pero las
-consonantes se pronuncian con otras bocales. Esto se explica mejor
-con los exemplos. _A_, primera bocal, se pronuncia abriendo mucho
-la boca, _A_.» Luego que oyó esto Gerundico, abrió su boquita, y,
-mirando á todas partes, repetia muchas veces _a, a, a_: tiene razon
-el señor Maestro. Y este prosiguió: «la _E_ se pronuncia acercando
-la mandíbula inferior á la superior, esto es, la quijada de abajo á
-la de arriba, _e_.» -- «A ver, á ver como lo hago yo, señor Maestro,
-dixo el niño, _e, e, e: a, a, a, e_: Jesus, y qué cosa tan buena!»
--- «La _i_ se pronuncia acercando mas las quijadas una á otra, y
-retirando igualmente las dos extremidades de la boca hácia las orejas,
-_i, i_.» -- «Dexe usted, á ver si yo sé hacerlo? _i, i, i_.» -- «Ni
-mas ni ménos, hijo mio, y pronuncias la _i_ _á perfeccion_. La _O_ se
-forma abriendo las quijadas, y despues juntando los labios por los
-extremos, sacándolos un poco hácia fuera, y formando la misma figura
-de ellos como una cosa redonda, que representa una _o_.» Gerundillo
-con su acostumbrada intrepidez luego comenzó á hacer la prueba y á
-gritar _o, o, o_: el Maestro quiso saber si los demas muchachos havian
-aprendido tambien las importantíssimas lecciones que los acababa de
-enseñar, y mandó que todos á un tiempo y en voz alta pronunciassen
-las letras que les havia explicado. Al punto se oyó una gritería,
-una confusion, y una algarabía de todos los diantres: unos gritaban,
-a, a; otros e, e; otros i, i; otros o, o. El Cojo andaba de banco en
-banco, mirando á unos, observando á otros, y emendando á todos: á este
-le abria mas las mandíbulas, á aquel se las cerraba un poco; á uno
-le plegaba los labios, á otro se los descosía; y en fin era tal la
-gritería, la confusion y la zambra, que parecia la Escuela, ni mas ni
-ménos, al Choro de la Santa Iglesia de Toledo en las Vísperas de la
-Expectacion.[18]
-
-8. Bien atestada la cabeza de estas impertinencias, y muy aprovechado
-en necedades y en extravagancias, leyendo mal y escribiendo peor, se
-volvió nuestro Gerundio á Campazas, porque el Maestro havia dicho á
-sus padres, que ya era cargo de conciencia tenerle mas tiempo en la
-Escuela, siendo un muchacho, que se perdia de vista, y encargándoles
-que no dexassen de ponerle luego á la Gramática, porque havia de ser
-la honra de la Tierra. La misma noche que llegó, hizo nuestro Escolin
-ostentacion de sus habilidades, y de lo mucho que havia aprendido en la
-Escuela, delante de sus Padres, del Cura del Lugar, y de un Frayle, que
-iba con Obediencia á otro Convento, porque de estos apénas se limpiaba
-la casa. Gerundico preguntó al Cura: «A que no sabe usted, quantas son
-las letras de la Cartilla?» El Cura se cortó, oyendo una pregunta, que
-jamas se la havian hecho, y respondió: «Hijo, yo nunca las hé contado.»
--- «Pues cuéntelas usted, prosiguió el chico, y va un ochavo á que,
-aun despues de haverlas contado, no sabe quantas son?» Contó el Cura
-veinte y cinco, despues de haverse errado dos veces en el a, b, c; y el
-niño, dando muchas palmadas, decia: «Ay! ay! que le cogí, que le gané,
-porque cuenta por dos letras las dos A a primeras, y no es mas que una
-letra escrita de dos modos diferentes.» Despues preguntó al Padre:
-«Vaya otro ochavo á que no me dice usted como se escribe burro; con
-_b_ pequeña, ó con _B_ grande?» -- «Hijo, respondió el buen Religioso,
-yo siempre le he visto escrito con b pequeña.» -- «No señor, no señor,
-le replicó el muchacho: si el burro es pequeñito, y anda todavía á la
-Escuela, se escribe con b pequeña; pero, si es un burro grande, como el
-Burro de mi padre, se escribe con B grande; porque dice señor Maestro,
-que las cosas se han de escribir como ellas son, y que por esso una
-pierna de baca se ha de escribir con una P mayor, que una pierna de
-carnero.» A todos les hizo gran fuerza la razon, y no quedaron ménos
-admirados de la profunda sabiduría del Maestro, que del adelantamiento
-del discípulo, y el buen Padre confessó, que, aunque havia cursado
-en las dos Universidades de Salamanca y Valladolid, jamas havia oído
-en ellas cosa semejante; y vuelto á Anton Zotes y á su muger, los
-dixo muy ponderado: «Señores hermanos, no tienen que arrepentirse
-de lo que han gastado con el Maestro de Villaornate, porque lo han
-empleado bien.» Quando el niño oyó _arrepentirse_, comenzó á hacer
-grandes aspamientos, y á decir: «Jesus! Jesus! qué mala palabra!
-_arrepentirse_! no señor, no señor, no se dice _arrepentirse_, ni cosa
-que lleve _arre_; que esso, dice señor Maestro, que es bueno para los
-burros, ó para las Ruecas (_Requas_ querrás decir, hijo, le interrumpió
-Anton Zotes, cayéndosele la baba): Sí señor, para las Requas, y no para
-los Christianos; los quales debemos decir _enrepentir_, _enremangar_,
-_enreglar_ el papel, y cosas semejantes.» El Cura estaba aturdido; el
-Religioso se hacia cruces; la buena de la Catanla lloraba de gozo; y
-Anton Zotes no se pudo contener sin exclamar: _Vaya, que es bobada_!
-que es la frase con que se pondera en Cámpos una cosa nunca vista ni
-oída.
-
-9. Como Gerundico vió el aplauso, con que se celebraban sus agudezas,
-quiso echar todos los registros, y, volviéndose segunda vez al
-Cura, le dixo: «Señor Cura, pregúnteme usted de las bocales y de las
-consonantes.» El Cura, que no entendia palabra de lo que el niño queria
-decir, le respondió: _De qué brocales, hijo? del brocal del pozo del
-Humilladero, y del otro que está junto á la Hermita de San Blas?_ --
-«No señor; de las letras consonantes, y de las bocales.» Cortóse el
-bueno del Cura, confessando, que á él nunca le havian enseñado cosas
-tan hondas. «Pues á mí sí», continuó el niño, y de rabo á oreja, sin
-faltarle punto ni coma, los encajó toda la ridícula arenga, que havia
-oído al Cojo de su Maestro sobre las letras vocales y consonantes; y en
-acabando, para ver si la havian entendido, dixo á su madre: «Madrica,
-como se pronuncia la _A_?» -- «Hijo, como se ha de pronunciar: assí,
-_A_, abriendo la boca.» -- «No madre; pero como se abre la boca?» --
-«Como se ha de abrir, hijo, de esta manera, _A_.» -- «Que no es esso,
-señora: pero, quando usted la abre para pronunciar la _A_, qué es lo
-que hace?» -- «Abrirla, hijo mio», respondió la boníssima Catanla. --
-«Abrirla! esso qualquiera lo dice: tambien se abre para pronunciar E, y
-para pronunciar I, O, U, y entónces no se pronuncia A. Mire usté, para
-pronunciar A, se baxa una quijada, y se levanta otra, de esta manera»:
-y, cogiendo con sus manos las mandíbulas de la madre, la baxaba la
-inferior, y la subia la superior, diciéndola, que quanto mas abriesse
-la boca, mayor seria la _A_ que pronunciaria. Hizo despues, que el
-padre pronunciasse la E, el Cura la I, el Frayle la O, y él escogió por
-la mas dificultosa de todas la pronunciacion de la U, encargándolos,
-que todos á un tiempo pronunciassen la letra que tocaba á cada uno,
-levantando la voz todo quanto pudiessen, y observando unos á otros la
-postura de la boca, para que viessen la puntualidad de las reglas,
-que le havia enseñado el Señor Maestro. El metal de las voces era muy
-diferente; porque la Tia Catanla la tenia hombruna y carraspeña; Anton
-Zotes, clueca y algo aternerada; el Cura, gangosa y tabacuna; el Padre,
-que estaba ya aperdigado para Vicario de Choro, corpulenta y becerril;
-Gerundico, atiplada y de chillido. Comenzó cada uno á representar su
-papel y á pronunciar su letra, levantando el grito á qual mas podia:
-hundíase el quarto; atronábase la casa; era noche de Verano, y todo
-el Lugar estaba tomando el fresco á las puertas de la calle. Al
-estruendo y á la algazara de la casa de Anton Zotes, acudieron todos
-los vecinos, creyendo que se quemaba, ó que havia sucedido alguna
-desgracia: entran en la sala; prosiguen los gritos descompasados: ven
-aquellas figuras; y, como ignoraban lo que havia passado, juzgan que
-todos se han vuelto locos. Ya iban á atarlos, quando sucedió una cosa,
-nunca creída ni imaginada, que hizo cessar de repente la gritería,
-y por poco no convirtió la música en responsos. Como la buena de
-la Catanla abria tanto la boca para pronunciar su _A_, y naturaleza
-liberal la havia proveído de este órgano abundantíssimamente, siendo
-muger que de un bocado se engullia una pera de donguindo hasta el
-pezon, quiso su desgracia que se la desencajó la mandíbula inferior
-tan descompassadamente, que se quedó hecha un mascaron de retablo,
-viéndosela toda la entrada del esóphago y de la traquiarteria, con los
-conductos salivales, tan clara y distintamente, que el Barbero dixo
-descubria hasta los vasos lympháticos, donde excretaba la respiracion.
-Cessaron las voces; assustáronse todos; hiciéronse mil diligencias para
-restituir la mandíbula á su lugar; pero todas sin fruto, hasta que al
-Barbero le ocurrió cogerla de repente, y darla por debaxo de la barba
-un cachete tan furioso, que se la volvió á encajar en su sitio natural,
-bien que, como estaba desprevenida, se mordió un poco la lengua, y
-escupió algo de sangre. Con esto paró en risa la funcion; y, haviéndose
-instruído los concurrentes del motivo de ella, quedaron pasmados de lo
-que sabia el niño Gerundio, y todos dixeron á su padre que le diesse
-estudios, porque sin duda havia de ser Obispo.
-
-
-
-
-CAPITULO VII.
-
-Estudia gramática con un Dómine, que, por lo que toca al entendimiento,
-no se podia casar sin dispensacion con el Cojo de Villaornate.
-
-
-En esso estaba ya Anton Zotes; pero toda la duda era, si le havia de
-enviar á Villagarcía, ó á cierto Lugar no distante de Campazas, donde
-havia un Dómine, que tenia aturdida toda la Tierra, y muchos decian,
-que era mayor Latino que el famoso Taranilla. Pero la Tia Catanla se
-puso como una furia, diciendo, que primero se havia de echar en un
-pozo, que permitir, que su hijo fuesse á Villagarcía, á que se le
-matassen los Theatinos; porque su marido _toadía_ tenia las señales de
-una _guelta_ de azotes, que le havian dado en junta de Generales, solo
-porque de quando en quando bebia dos ó tres azumbres de vino mas de las
-que llevaba su _estógamo_, y porque se iba á divertir con las mozas
-del Lugar, que todas eran niñerías, y cosas que las hacen los mozos
-mas honrados, sin que pierdan por esso casamiento, ni dexen de cumplir
-honradamente con la _Perrochia_, como qualquiera Christiano viejo.
-Con esto, por contentarla, se determinó finalmente, que el muchacho
-fuesse á estudiar con el Dómine; y mas, que Anton Zotes afirmaba con
-juramento, que solo él havia construído la elegante Dedicatoria de su
-hermano el Gymnasiarca, sin errar punto: cosa, que no havian hecho los
-mayores Moralistas de todo el Páramo, ni ninguno de quantos Religiosos
-doctos se havian hospedado en su casa, aunque algunos de ellos havian
-sido Definidores.[19]
-
-2. Luego, pues, que llegó San Lucas, el mismo Anton llevó á su hijo á
-presentársele y á recomendársele al Dómine. Era este un hombre alto,
-derecho, seco, cejijunto, y populoso; de ojos hundidos, nariz adunca
-y prolongada, barba negra, voz sonora, grave, pausada, y ponderativa,
-furioso tabaquista, y perpetuamente aforrado en un tabardo talar de
-paño pardo, con uno entre becoquin y casquete de cuero rayado, que en
-su primitiva fundacion havia sido negro, pero ya era del mismo color,
-que el tabardo. Su conversacion era taraceada de latin y de romance,
-citando á cada passo dichos, sentencias, hemistichios, y versos enteros
-de Poetas, Oradores, Historiadores, y Gramáticos Latinos antiguos y
-modernos, para apoyar qualquiera friolera. Díxole Anton Zotes, que
-aquel muchacho era hijo suyo, y que como padre queria darle la mejor
-crianza, que pudiesse. «_Optime enim vero_, le interrumpió luego el
-Dómine, essa es la primera obligacion de los padres, _maxime_ quando
-Dios les ha dado bastantes conveniencias. Díxolo Plutarco: _Nil
-antiquius, nil parentibus sanctius, quam ut filiorum curam habeant: iis
-præsertim quos Pluto non omnino insalutatos reliquit._» Añadió Anton
-Zotes, que él havia estudiado tambien su poco de Gramática, y queria
-que su hijo la estudiasse. «_Qualis pater, talis filius_, le replicó el
-Preceptor: aunque mejor lo dixo el otro, hablando de las madres y de
-las hijas:
-
- _De Meretrice puta, quod sit semper filia puta,_
- _Nam sequitur leviter filia matris iter._
-
-Lo que ya Vm. ve, quan fácilmente se puede acomodar á los hijos
-respecto de los padres; y _obiter_ sepa Vm., que á estos llamamos
-nosotros versos Leoninos; porque, assí como el Leon (_animal rugibile_
-le define el Philósopho), quando enrosca la cola, viene á caer la
-extremidad de ella (_cauda caudæ_, cola de la cola la llamé yo en una
-Dedicatoria á la Ciudad de Leon) sobre la mitad del cuerpo ó de la
-espalda de la rugible fiera; assí la cola del verso, que es la última
-palabra, como que se enrosca y viene á caer sobre la mitad del mismo
-verso. Nótelo Vm. en el exámetro; _puta-puta_: clavado; despues en el
-pentámetro: _iter-leviter_, de quien _iter_ es eco. Porque, aunque un
-moderno (_quos Neotericos dicimus cultissimi Latinorum_) quiera decir,
-que esto de los ecos es invencion pueril, ridícula, y de ayer acá;
-_pace tanti viri_, le diré yo en sus mismas barbas, que ya en tiempo
-de Marcial era muy usado entre los Griegos, _juxta illud: Nusquam
-Græcula quod recantat echo_. Y si fuera menester citar á Aristóteles, á
-Eurípides, á Callímaco, y aun al mismo Gauradas, que no porque sea un
-Poeta poco conocido, dexa de tener mas de dos mil años de antigüedad,
-yo le haria ver _luce meridiana clarius_, si era ó no era invencion
-moderna esto de los ecos: y luego le preguntaria, si era verisímil,
-que inventasse una cosa pueril y ridícula un hombre que se llamaba
-_Gauradas_. _O furor! O insania maledicendi!_»
-
-3. -- «Pues, señor, prosiguió Anton Zotes, este niño muestra mucha
-viveza, aunque no tiene mas que diez años.» -- «_Ætas humanioribus
-litteris aptissima_ (interrumpió el Pedante), como dixo Justo Lipsio;
-y aún con mayor elegancia en otra parte: _decennis Romanæ linguæ
-elementis maturatus_. Porque, si bien es verdad, que de essa, y aun
-de menor edad se han visto en el mundo algunos niños, que ya eran
-perfectos Gramáticos, Rhetóricos, y Poetas (_quos videre sis apud Anium
-Viterbiensem de præcocibus mentis partubus_); pero essos se llaman
-con razon monstruos de la naturaleza: _monstrum horrendum, ingens_. Y
-Quinto Horacio Flacco (_quem Lyricorum Antistitem extitisse mortalium
-nemo iverit inficias_) no gustaba de essos frutos anticipados,
-pareciéndole que casi siempre se malograban; y assí _solemne erat illi
-dicere: odi puero præcoces fructus_.» -- «Y el Cojo de Villaornate,
-que fué su Maestro...» (iba á proseguir el buen Anton). -- «Tenga Vm.,
-le cortó el enlatinizado Dómine: _Siste gradum, viator_. El Cojo de
-Villaornate fué Maestro de este niño?» -- «Sí, señor,» respondió el
-padre. -- «_O fortunate nate!_ exclamó el eruditíssimo Preceptor. O
-niño mil veces afortunado! Muchos Cojos famosos celebró la antigüedad,
-como lo avrá leído Vm. en el curiosíssimo tratado de _Claudis non
-claudicantibus_, de los Cojos que no cojearon, tomando el presente por
-el pretérito, segun aquella figura rhetórica, _præsens pro præterito_,
-á quien nosotros llamamos _Enalage_: tratado que compuso un Prevoste
-de los Mercaderes de Leon de Francia, llamado Monsiur Pericon, porque,
-sépalo usted de passo, en Francia hasta los Pericones son Monsiures, y
-pueden ser Prevostes. _Imo potius_, sin recurrir á tiempos antiguos,
-_novissimis his temporibus_, en nuestros dias huvo en la misma Francia
-un celebérrimo Cojo, llamado Gil Menage, que, aunque no fué cojo
-_natura sua_, al fin, sea como se fuesse, él fué cojo real y verdadero,
-esto es, cojo _realiter & a parte rei_, como se explica con elegancia
-el philósopho; y no obstante de ser cojo, él era hombre sapientíssimo:
-_Sapientissimus claudorum quotquot fuerunt & erunt_, que dixo
-doctamente Plinio el mozo. Pero, _meo videri_, en mi pobre juicio todos
-los cojos antiguos y modernos fueron cojos de teta, respecto del cojo
-de Villaornate; hablo, _intra suos limites_, en su linea de Maestro de
-Niños; y por esso dixe, que este niño havia sido mil veces afortunado
-en tener tal Maestro: _O fortunate nate!_»
-
-4. -- «No lo es ménos, prosiguió Anton Zotes, en que Vm. lo sea suyo.»
--- «_Non laudes hominem in vita sua; lauda post mortem_, dixo mesurado
-el Dómine. Son palabras del Espíritu Santo, pero mejor lo dixo el
-Profano:
-
- _Post fatum laudare decet, dum gloria certa._»
-
--- «Señor Preceptor, mejor que el Espíritu Santo!» le preguntó Anton
-Zotes. -- «Pues qué! ahora se escandaliza Vm. de esso? Quantas veces
-lo havrá oído en essos Púlpitos á Predicadores, que se pierden de
-vista? Assí el Profeta Rey; assí Jeremias; assí Pablo; pero yo de otra
-manera. Esso qué quiere decir sino: pero yo lo diré mejor? _Præterquam
-quod_: yo no digo que el dicho sea mejor, sino que está mejor dicho,
-porque las palabras de la Sagrada Escritura son poco á propósito para
-confirmar las reglas de la Gramática: _Verba Sacræ Scripturæ Gramaticis
-exemplis confirmandis parum sunt idonea._» -- «Esso ya lo leí yo en no
-sé qué libro, quando estudiaba en Villagarcía, replicó el buen Anton, y
-cierto que no dexé de escandalizarme.» -- «A esse llaman los Theólogos,
-dixo el Dómine, _scandalum pusillorum_, escándalo de parvulillos; y
-aunque dicen que no debe despreciarse, y en este particular me parece
-que llevan razon, pero tambien dicen ellos otras mil cosas harto
-despreciables, por mas que ellos las digan.»
-
-5. -- «Yo no me meto en essas honduras, respondió el bonazo de Anton
-Zotes: y lo que suplico á Vm. es, que me cuide de este muchacho,
-que yo cuidaré de agradecérselo, y que le mire como si fuera padre
-suyo.» -- «_Prima magistrorum obligatio_, respondió el Dómine, _quos
-discipulis parentum loco esse decet_, dixo á este intento Salustio. Es
-la primera obligacion del Maestro tratar á los discípulos como hijos,
-porque ellos están en lugar de padres. Y díme, hijo, le preguntó al
-niño Gerundio, mirándole entre recto y cariñoso, has estudiado algunos
-Cánones Gramaticales?» -- «No señor, respondió el chico prontamente;
-los cañones que yo traigo no son Grajales, que son plumas de pato, que
-mi madre se las quitó á un pato grande, que tenemos en casa: no es
-assí, padre?» Sonrióse el Preceptor de la viveza y de la intrepidez
-del muchacho, y le dixo: «_non quæro a te hoc_, no te pregunto esso;
-pregúntote, si trahes alguna talega?» -- «Señor, la talega era quando
-andaba en sayas; pero, despues que me puso calzones, me la quitó Señora
-madre.» -- «_Non valeo a risu temperare_, dixo el Dómine, y enmedio de
-su grande seriedad soltó una carcajada, añadiendo: _ingenium errando
-probat_, aun en los desaciertos muestra su viveza. Hijo, lo que te
-pregunto es, si has estudiado algo del Arte?» -- «Ah! esso sí Señor: ya
-llegué hasta _Musa, æ_.» -- «No has de decir assí, querido; sino _Musa,
-Musæ_.» -- «No Señor, no Señor: mi Arte no dice _Musa, Musæ_, sino
-_Musa, æ_.» -- «Vaya, segun esso has estudiado en el Arte de Nebrija?»
--- «No, Señor, en mi Arte no está pintada ninguna Lagartija, sino un
-Leon muy guapo; mírele usté», y enseñóle el Leon, emblema, ó insignia
-de la Oficina, que está en la llana del fróntis.
-
-6. No dexaron de caer en gracia á la rectíssima severidad del Preceptor
-las candideces de Gerundico; pero volviéndose al padre, le dixo en
-tono ponderativo: «_Ecce tibi sebosus._ Ve aquí uno de los errores
-tan crassos, como velas de sebo, que yo noto en este Arte de Nebrija,
-ó de la Cerda, de que usan los Padres de la Compañía, con quienes
-tambien estudié yo. Es cierto que son Varones sapientíssimos, pero
-son hombres, y _hominum est errare_: son agudos, son buenos ingenios,
-y muy despiertos; pero muy despierto y muy bueno fué el ingenio de
-Homero, y con todo esso _quandoque bonus dormitat Homerus_. Lo primero,
-comenzar la Gramática por _Musa, Musæ_, es comenzar por donde se ha
-de acabar: _cæpisti qua finis erat_: porque las Musas, esto es la
-Poesía, es lo último, que se ha de enseñar á los muchachos, despues de
-la Rhetórica. Argumento es este, que le he puesto á muchos Jesuítas,
-claríssimos Varones, y ninguno ha sabido responderme. Pero qué me
-havian de responder, si no tiene respuesta? _Deinde_, en la impression
-de muchos Artes, en lugar de poner _Nominativo Musa, Genitivo Musæ,
-Dativo Musæ, Accusativo Musam_, todo á la larga y por extenso; por
-ahorrar papel lo ponen en abreviatura: _Nom. Musa. Gen. æ. Dat. æ.
-Accus. am_. Y qué sucede? ó que los pobres chicos lo pronuncian
-assí, _quod video quam sit ridiculum_; que sea menester gastar
-tiempo malamente en enseñárselo á pronunciar; _& nihil est tempore
-pretiosius_. Pero, donde se palpan _ad oculum_ los inconvenientes
-de estas abreviaturas, son en los Thesauros, ya sea de Salas, ya de
-Requejo. Va un niño á buscar un nombre, _exempli causa_, qué hay por
-_Madre_, y en lugar de encontrar _mater, matris_, halla _mater, tris_.
-Quiere saber qué hay por _enviar_, y en vez de hallar _mitto, mittis_,
-encuentra _mitto, is_. Busca qué hay por _camisa_, y en lugar de
-_subucula, subuculæ_, no lee mas que _subucula, æ_. Antójasele, como
-al otro muchacho, escribir á su madre una carta latina, para darla á
-entender lo mucho que havia aprovechado, en la qual la dice, que la
-envía una camisa sucia, para que se la lave, y encájala esta sarta de
-disparates: _Mater, tris; mitto, is; subucula, æ; ut labo, as._ _Quid
-tibi videtur?_ Qué le parece á Vm. señor Anton Zotes?» -- «Qué me ha
-de parecer? que, aunque havia oído mil cosas de la estupendíssima
-sabiduría de usted, y yo tenia alguna experiencia, pero haviéndole
-oído ahora, me he quedado aturdido, y, en llegando á mi Lugar, he de
-dar muchas gracias á la mi Catanla, porque me quitó de la cabeza el
-unviar al mi Gerundio á Villagarcía; pues, dempues de Dios, á ella se
-le debe el que m’ijo mereza tener tan doctíssimo Maestro.» Con esto se
-despidió del Preceptor, dexó á su hijo en una posada, y se restituyó
-á Campazas, donde luego que llegó, dixo á su muger y al Cura, que le
-estaban esperando á la puerta de la calle, que, si Gerundico havia
-tenido fortuna en topar con el Cojo de Villaornate, mas enfortunado
-havia sido entoadía en dar con un Maestro, como el Dómine, con quien
-le dexaba, porque era un Latino de todos los diantres, y que todos los
-Theatinos de Villagarcía juntos no llegaban al zancajo de su sabiduría.
-«Déxelo, señor, aquello era una Gabilonia: mas de una hora estuvimos
-palrando mano á mano, y á cada palabra, que yo le decia, luego me
-sacaba un rimero de testos en latin, que no parecia sino que los trahia
-en el balsopeto de una enguarina muy larga que tenia puesta. Por fin
-y por postre, el Cojo de Villaornate bien puede ser el _Tuauten_ de
-los Maestros de Escuela; pero en linia de Preceptor, el Dómine de
-Villamandos es el _per omnia secula seculorum_, y miéntras Cámpos sea
-Cámpos, no havrá quien le desquite.»
-
-7. Con efecto el paralelo no podia ser mas justo; porque, si el
-cultíssimo Cojo tenia una innata propension á todo lo extravagante en
-órden á la ortographía, y á la propiedad de la lengua Castellana, el
-Latiníssimo Dómine no podia tener gusto mas estrafalario en todo lo que
-tocaba á la Latinidad, comenzando por la Ortographía Latina, y acabando
-por la Poesía. A la verdad él entendia medianamente los Autores, y
-havia leído muchos; pero pagábase de lo peor, y sobre todo le caían
-mas en gracia los que eran mas retumbantes, y mas ininteligibles.
-Preferia la afectada pomposidad de Amiano y Plinio el mozo, á la grave
-magestad de Ciceron; la obscuridad y la dureza de Valerio Máximo, á
-la dulce elegancia de Tito-Livio; los entusiasmos de Estacio, á la
-elevacion sublime y juiciosa de Virgilio: decia que Marcial era un
-insulso, respecto de Catulo, y que todas las gracias del inimitable
-Horacio no merecian descalzar el menor de los chistes de Plauto. Los
-cortadillos de Séneca le daban grandíssimo gusto; pero de quien estaba
-furiosamente enamorado era de aquel sonsonete, de aquel paloteado, de
-aquellos triqui-traques del estilo de Cassiodoro; y, aunque no le havia
-leído sino en las aprobaciones de los libros, se alampaba por leerlas,
-assegurado de que hallaria pocas, que no estuviessen empedradas de sus
-cultíssimos fragmentos, porque Aprobacion sin Cassiodoro es lo mismo,
-que Sermon sin Agustino, y olla sin tocino.
-
-8. Para él no havia cosa como un libro, que tuviesse título sonoro,
-pomposo, y altisonante, y mas si era alegórico, y estaba en él bien
-seguida la alegoría. Por esso hacia una suprema estimacion de aquella
-famosa obra, intitulada: _Pentacontarchus, sive quinquaginta militum
-ductor; stipendiis Ramirezii de Prado conductus, cujus auspiciis varia
-in omni Litterarum ditione monstra profligantur, abdita panduntur,
-latebræ ac tenebræ pervestigantur & illustrantur_. Quiere decir: El
-Pentacontarcho, esto es, el Capitan de cinquenta Soldados, á sueldo
-de Ramirez de Prado, con cuyo valor y auspicio se persiguen y se
-ahuyentan varios monstruos de todos los dominios de la Literatura,
-se descubren cosas no conocidas, se penetran los senos mas ocultos,
-y se ilustran las mas densas tinieblas. Porque, si bien es verdad,
-que el título no puede ser mas ridículo, y mas quando nos hallamos
-con que todo el negocio del señor Pentacontarcho se reduce á impugnar
-cinquenta errores, que al bueno de Ramirez de Prado le pareció haver
-encontrado en varias facultades; y no embargante de que á la tercera
-paletada se le cansó la alegoría, pues no sabemos que hasta ahora
-se hayan levantado Regimientos ni Compañías de Soldados, para salir
-á caza de monstruos ni de fieras, y mucho ménos que sea incumbencia
-de la Soldadesca examinar escondrijos, ni quitar el oficio á los
-candiles, á cuyo cargo corre esto de desalojar las tinieblas; pero
-el bendito del Dómine no reparaba en estas menudencias, y atronado
-con el estrepitoso sonido de Pentacontarcho, Capitan, Soldados, y
-estipendio, decia á sus discípulos, que no se havia inventado título
-de libro semejante, y que este era el modo de bautizar las obras
-en estilo culto y sonoroso. Por el mismo principio le caía muy en
-gracia aquella parentacion latina, que se hizo en la muerte de cierto
-personage llamado Fol de Cardona, Varon pio y favorecido con muchos
-consuelos celestiales; á la qual se la puso este oportuníssimo título:
-_Follis spiritualis, vento consolatorio turgidus, acrophytio Sacræ
-Scripturæ armatus, manuque Samaritani applicatus_. Es decir: Fuelle
-espiritual, hinchado con el viento de la consolacion, aplicado al
-Organo de la Sagrada Escritura, siendo su entonador el Samaritano.
-«Quien hasta ahora, decia el Pedantíssimo Preceptor, ha excogitado
-cosa mas discreta ni mas elegante? Si alguna pudiera competirla, era
-el incomparable título de aquel eloquentíssimo libro, que se imprimió
-en Italia á fines del siglo passado, con esta harmoniosa inscripcion:
-_Fratrum Roseæ crucis fama scancia redux, buccina jubilæi ultimi, Evæ
-hyperboleæ prænuncia, montium Europæ cacumina suo clangore feriens,
-inter colles & valles Araba resonans_: Fama recobrada de los hermanos
-de la Roja Cruz; Trompeta sonora del último Jubiléo, precursora
-de la hyperbólica Eva, cuyos ecos, hiriendo en las cumbres de los
-montes de Europa, retumban en los valles y en las concavidades de
-Arabia. Esto es inventar y elevarse, que lo demas es arrastrar por
-el suelo. Y no que los preciados de críticos y de cultos han dado
-ahora en estilar unos títulos de libros tan sencillos, tan claros,
-y tan naturales, que qualquiera vejezuela entenderá la materia de
-que se trata en la obra á la primera ojeada, queriéndonos persuadir,
-que assí se debe hacer, que lo demas es _pedantería_, nombre sucio y
-mal sonante.» Y al decir esto se espritaba de cólera el enfurecido
-Dómine. «Por toda razon de un gusto tan ratero y tan vulgar, nos
-alegan, que ni Ciceron, ni Tito-Livio, ni Cornelio Nepote, ni algun
-otro Autor de los del Siglo de Augusto, usaron jamas de títulos
-rumbosos, sino simples y naturales. _Ciceronis Epistolæ_: _Orationes
-Ciceronis_: _Cicero de Officiis_: _Historia Titi-Livii_: _Annales
-Cornelii Taciti_; y daca el Siglo de Augusto, torna el Siglo de
-Augusto, que nos tienen ensiglados y en-Augustados los sessos, como
-si en todos los Siglos no se huvieran estilado hombres de mal gusto,
-y que cometieron muchos yerros, como lo dice expressamente la Iglesia
-en una oracion que comienza: _Deus qui errantibus_, y acaba: _per
-omnia secula seculorum_. Digan Ciceron, Tito-Livio, y Tácito, y cien
-Tácitos, cien Tito-Livios, y cien Cicerones lo que quisieren, todo
-quanto ellos hicieron no llega al carcañal de aquella estupendíssima
-obra, intitulada: _Amphitheatrum sapientiæ æternæ, solius, veræ,
-Christiano-Cabalisticum, divino-Magicum, necnon Physico-Chymicum,
-ter-triunum-Catholicum; instructore Henrico Conrath_: Amphiteatro
-de la Sabiduría eterna, única, verdadera, Christiano-cabalístico,
-divino-Mágico, Phýsico-Chýmico, uni-trino-Cathólico, construído ó
-fabricado por Henrico Conrath. Que me den en toda la antigüedad, aunque
-entre en ella su Siglo de Augusto, cosa que se le parezca. Dexo á un
-lado aquella oportunidad de adjetivos encadenados, cada qual con su
-esdrújulo corriente, que son comprehensivos de todas las materias
-tratadas en el discurso de la obra. Despues de haverla llamado á esta
-_Amphiteatro_, qué cosa mas aguda, ni mas oportuna, ni mas al caso, que
-decir _construído_, _fabricado_, y no _escrito_, ni _compuesto_ por
-Henr. Conrath, siguiendo la alegoría hasta la última boqueada? Si este
-no es primor, que me quiten á mí el crisma de la verdadera Latinidad.»
-
-
-
-
-CAPITULO VIII.
-
-Sale Gerundio de la escuela del Dómine, hecho un Latino horroroso.
-
-
-Despues de haverse echado el Preceptor á sí mismo tan terrible
-maldicion, que, si por nuestros pecados le huviera comprehendido,
-quedaria la Latinidad Preceptoril defraudada de uno de sus mas
-ridículos ornamentos, passaba á instruir á sus discípulos de las buenas
-partes, de que se compone un Libro latino. «Despues del título del
-Libro, los decia, se siguen los títulos ó los dictados del Autor; y
-assí como la estruendosa, magnífica, é intrincada retumbancia del
-título excita naturalmente la curiosidad de los Lectores; assí los
-dictados, títulos, y empléos del Autor dan desde luego á conocer á todo
-el mundo el mérito de la Obra. Porque claro está, que viendo un Libro
-compuesto por un Maestro de Theología, un Cathedrático de Prima, y mas
-si es del Gremio y Claustro de alguna Universidad, por un Abad, por un
-Prior, por un Definidor: pues qué si se le añade un _Ex_ á muchos de
-sus dictados, como Ex-Definidor, Ex-Provincial, &c. y se le junta que
-es Theólogo de la Nunciatura, de la Junta de la Concepcion, Consultor
-de la Suprema, Predicador de su Magestad de los del Número: sobre todo,
-si en los títulos se leen media docena de _Protos_, con algunos pocos
-de _Archis_, como Proto-Médico, Proto-Philo-Mathemático, Proto-Chýmico,
-Archi-Historiógrapho? De contado es una grandíssima recomendacion de
-la Obra, y qualquiera, que tenga el entendimiento bien puesto, y el
-juicio en su lugar, no ha menester mas para creer, que un Autor tan
-condecorado no puede producir cosa, que no sea exquisitíssima; y entra
-á leer el Libro ya con un conceptazo de la sabiduría del Autor, que
-le aturrulla. Bien hayan nuestros Españoles, y tambien los Alemanes,
-que en esso dan buen exemplo á la República de las Letras; pues,
-aunque no impriman mas que un Folleto, sea en latin, sea en romance,
-un Sermoncete, una Oracioncilla, y tal vez una mera Consulta Moral,
-ponen en el fróntis todo lo que son, y todo lo que fueron, y aun todo
-lo que pudieron ser, para que el Lector no se equivoque, y sepa quien
-es el sugeto que le habla; que no es ménos que un Lector Jubilado,
-un Secretario General, un Visitador, un Provincial, y uno que estuvo
-consultado para Obispo. Assí debe ser; pues sobre lo que esto cede
-en recomendacion de la Obra, se adelanta una ventaja, que pocos han
-reflexionado dignamente. Hoy se usan en todas partes Bibliothecas de
-los Escritores de todas las Naciones, en que á lo ménos es menester
-expressar la patria, la edad, los empléos, y las obras que dió á luz
-cada Escritor, de quien se trata. Pues con esta moda de poner el
-Escritor todos sus dictados, y mas, si tienen cuidado de declarar la
-patria donde nacieron, como loablemente lo practican muchos, por no
-defraudarla de essa gloria, diciendo: _N. N. Generosus Valentinus,
-Nobilis Cesaraugustanus, clarissimus Cordubensis, & reliqua_, ahorran
-al pobre Bibliothechista mucho trabajo, pesquisas y dinero; porque, en
-abriendo qualquiera Obra del Escritor, halla su vida escrita por él
-mismo, ante todas cosas.»
-
-2. «Y aun por esso, no solo no condeno, sino que alabo muchíssimo á
-ciertos Escritores modernos, que, si se ofrece buena ocasion, se
-dexan caer en alguna obrilla suya la noticia de las demas Obras, que
-ántes dieron á luz, ya para que allí las encuentre juntas el curioso,
-y ya para que algun malsin no les prohije partos, que no son suyos,
-pues por la diversidad del estilo se puede sacar concluyentemente
-la suposicion del hijo espurio. Por este importantíssimo motivo se
-vió precisado á dar individual noticia de todas, ó casi todas _las
-producciones_, con que hasta allí havia enriquecido á la República
-Literaria cierto Escritor Neotérico, culto, terso, aliñado y
-exactíssimo Ortográphico hasta la prolixidad, y hasta el escrúpulo.
-Un Autor Columbino y Serpentino, que todo lo juntaba, pues decia el
-Pericon mismo, que se llamaba _Fr. Columbo Serpiente_, dió á luz
-un papelon, que se intitulaba: _Derrota de los Alanos_, contra el
-doctíssimo, el eloquentíssimo, y el modestíssimo M. Soto-Marne; pues no
-porque el Rey y el Consejo sean de parecer contrario, y le huviessen
-negado la licencia de escribir ó de imprimir contra esse pobre hombre
-del Maestro Feyjoó, nos quitan á los demas la libertad de juzgar lo
-que nos pareciere. Sospechóse y díxose en cierta Comunidad que el
-Autor del tal derrotado ó derrotador papel era Fulano. Ya se ve, qué
-injuria mas atroz, que esta sospecha! ni qué agravio mas público,
-que el discurso de quatro amigos en la Celda de un Convento! Monta
-en cólera el irritadíssimo Doctor: enristra la pluma, y escribe una
-Carta dirigida á cierto hermano suyo, que era casi-Lector en aquella
-Comunidad: dala á la estampa, y espárcela por España, para que venga
-á noticia de todos su agravio, y su satisfaccion, que sin duda era
-grandíssima. Y despues de haver tratado á la tal _Derrota_ como
-merecia, llamándola _derrota de la conciencia y la urbanidad, derrota
-de la lengua Castellana, derrota de la erudicion, derrota d’el gracejo,
-derrota d’el méthodo, derrota de la Ortographía, y derrota al fin de
-todas las derrotas, que toman las nobles plumas en el mar de la Crítica
-y de las Letras_, añade: _Nada hai en ella, que pueda llamarse cosa
-mia. Ni locucion, ni phrase, ni contextura, ni transiciones, ni el modo
-de traher las noticias, ni la falta de aliño, ni la impropiedad de las
-voces, ni la grosería d’el dicterio, ni lo ramplon de unos apodos, i la
-improporcion de otros: i para decirlo de una vez, ni aquella falta de
-aire subtilíssimo, que dá en los escritos á conocer sus Auctores, i no
-lo perciben mas que los entendimientos bien abiertos de poros._ Que es
-lo mismo que decir: Hermano, si tus Frayles no fueran tan cerrados de
-poros, ó no tuvieron el entendimiento constipado, á mil leguas olerian,
-que no era, ni podia ser obra mia essa derrota; porque en todas mis
-Obras la locucion es tersa, la phrase culta, la contextura natural, las
-transiciones ni de encaje, el modo de traher las noticias, ni aunque
-vinieran en silla de manos; las voces propiíssimas, los dicterios
-delicados, los apodos no ramplones, sino con mas de quatro dedos de
-tacon. Aunque no fuera mas que por la Ortographía, qualquiera, que
-no estuviesse arromadizado, podria oler, que, si fuera cosa mia la
-Derrota, no permitiria, que se imprimiesse como se imprimió, aunque
-supiera quedarme sin borla. Permitir yo, que se escribiesse la
-conjuncion con la _y_ Griega, y no con _i_ Latina! Tolerar que en mis
-Obras se estampasse _de el Padre_, _de la agua_, _de ayer acá_, y no
-con el apóstrophe, que las dá tanta sal y tanto chiste, escribiendo
-_d’ayer acá_, _de l’agua_, _d’el Padre_! Vaya, que es falta de
-criterio, y no tener olfato para percibir aquel _ayre subtilíssimo, que
-dá en los escritos á conocer sus Auctores_: y el que no conociere, que
-mis escritos están llenos de este ayre, no vale para podenco; declárole
-por mastin.»
-
-3. «_Prueba perentoria de quanto digo sean mis producciones._ Ahora
-entra lo que ántes os decia (continuaba el Dómine, hablando con sus
-discípulos) del cuidado que tienen los Escritores de mejor nota, no
-solo de authorizar sus Obras con todos sus dictados, sino de dexarse
-caer en alguna de ellas la importante noticia de todas las que las
-han precedido. Y no hablando de las Latinas, que á la sazon quando se
-escribió dicha Carta, se sabe que serian como media docena de Arengas,
-y otra tanta porcion de Dedicatorias: _De las Hespañolas en prosa i
-verso_ (prosigue nuestro Autor), _unas guardan clausura en el retiro
-de mi Celda.... otras andan como vergonzantes, embozadas siempre con
-los retazos de un acertijo, cuyo ribete es un anagramma: otras, en
-fin, llevan todo el tren de mis nombres i apellidos, campanillas i
-cascabeles_. Y haveis de saber, hijos (interrumpia aquí el socarron
-del Dómine), que en esto de cascabeles son muchos los que los tienen.
-_D’este calibre son_ (esto es, del calibre de los cascabeles) _la
-aprobacion, que dí á un Sermon del P. M.... la que hice al Sermon de...
-la que está en el libro de las siestas de... una Oracion que pronuncié
-en el Capítulo de mi Orden, otra que dixe en las Exequias de... el
-libro de las siestas de... Y qué sé yo qué mas!_ Veis aquí una noticia
-curiosa, individual, y menuda de unas obras de grandíssima importancia,
-que qualquiera Autor que mañana quiera proseguir la _Bibliotheca
-Hispana_ de Don Nicolas Antonio, las encuentra á mano en esta Carta, y
-por lo ménos hasta el año de 1750 sabe puntualmente todas las obras,
-que dió á luz nuestro gravíssimo Escritor, con _sus nombres, apellidos,
-campanillas, y cascabeles_.»
-
-4. «Yo bien sé, que algunos Críticos modernos hacen gran burla de
-esta moda, tratándola de charlatanería y de titulomanía, con otras
-voces dissonantes, y _piarum aurium_ ofensivas, pretendiendo, que es
-una vana ostentacion, y muy impertinente para dar recomendacion á la
-obra, pues dicen, que esta no se hace recomendable por los dictados
-del Autor, sino por lo bien ó mal dictada, que esté ella. Trahen-nos
-el exemplar de los Franceses y de los Italianos, que por lo comun
-nunca ponen mas que el nombre, el apellido, y á lo mas la profession
-del Autor, aun en las obras mas célebres y de mas largo aliento
-(gústame mucho esta phrase), como: _Historia Romana por Monsieur
-Rollin. Mabillon, Benedictino, de la Congregacion de S. Mauro, de Re
-diplomatica. Historia Ecclesiástica, por el Abad Fleuri. Specimen
-Orientalis Ecclesiæ, Autore Joanne Bapt. Salerno, Societ. Jesu._ Y
-aún nos quieren tambien decir, que los títulos, assí magníficos como
-ridículos, que han tomado algunas Academias, especialmente de Italia,
-no son mas que una graciosa sátyra, con que se ríen de los títulos,
-con que salen á la luz pública algunos Autores phantasmas: y que por
-esso unas Academias se llaman _de los Seráphicos_, _de los Elevados_,
-_de los Inflamados_, _de los Olýmpicos_, _de los Parthénicos_, _de los
-Entronizados_; y otras por el contrario, _de los Obscuros_, _de los
-Infecundos_, _de los Obstinados_, _de los Ofuscados_, _de los Ociosos_,
-_de los Somnolientos_, _de los Inhábiles_, _de los Phantásticos_. Pero,
-digan lo que quisieren estos desenterradores de las costumbres, usos,
-y ritos mas loables, y estos grandíssimos bufones y burladores de las
-cosas mas sérias, mas establecidas, y mas generalmente recibidas de
-hombres graves, doctos, y pios, yo siempre me tiraré á un libro, cuyo
-Autor salga con la comitiva de una docena de dictados, que acrediten
-bien sus estudios y su literatura, ántes que á otro, cuyo Autor parece,
-que sale al theatro en carnes vivas, y que no tiene siquiera un trapo,
-con que cubrir su desnudez. Esto parece que es escribir en el estado
-de la innocencia, y ya no estamos en esse estado. _Obras de Fr. Luis
-de Granada, del Orden de Predicadores._ Miren qué insulsez! Y qué
-sabemos quien fué esse Fr. Luis? _Obras del P. Luis de la Puente, de
-la Compañía de Jesus._ Otro que tal! Y por donde nos consta, que este
-Padre no fué por ahí algun Grangero ó Procurador de alguna Cabaña?»
-
-5. «Y ya que viene á cuento, y hablamos de esta Religion, es cierto que
-en todo lo demas la venero mucho; pero en esto de los títulos de los
-libros y de los Autores, no dexa de enfadarme un poco: aquellos, por
-lo comun, son llanos y sencillos; y estos, por lo regular, salen á la
-calle poco ménos que en cueros: su nombre, su apellido, su profession,
-y tal qual su patria, por no confundirse con otros del mismo nombre y
-apellido, y santas pascuas. No parece sino que los Autores mas graves,
-los de primera magnitud, hacen estudio particular de intitular sus
-libros como si fueran por ahí la vida del Lazarillo de Tormes, y de
-presentarse ellos, como pudiera un pobre Lego pelon. _De Religione:
-Tomus primus, Autore Francisco Suarez Granatensi, Societatis Jesu. De
-Concordia Gratiæ & liberi arbitrii: Autore Ludovico de Molina, Soc.
-Jesu. De Controversiis Tom. I, Autore Roberto Bellarmino, Soc. Jesu._
-Y, si alguno de estos añade _Presbýtero_, ya le parece, que no hay
-mas que decir. No alabo esta moda, ó acaso esta manía; y, por mas que
-me quieran decir, que es modestia, juicio, cordura, religiosidad, y
-aun en cierta manera mayor autoridad y gravedad, no me lo persuadirán
-quantos aran y caban, que parece son los Oradores mas persuasivos,
-que se han descubierto hasta ahora. Y sino díganme: dexan de ser
-modestos, cuerdos, religiosos, y graves aquellos Autores Jesuítas (no
-son muchos), que ponen á sus obras títulos magníficos y sonorosos, como
-_Theopompus, Ars magna lucis & umbræ. Pharus scientiarum, etc._ Y los
-otros que no dexan de decir si son ó fueron Maestros de Theología, y
-en donde, Doctores, Cathedráticos, Rectores? Díganme mas: no vemos que
-hasta los Reyes ponen todos sus títulos, dictados, y Señoríos en sus
-Reales Provisiones, para darlas mayor autoridad; y que lo mismo hacen
-los Arzobispos, Obispos, Provisores, y quantos tienen algo que poner,
-aunque sean títulos _in partibus_, ó del Kalendario, que dan señoría
-simple, sin carga de residencia? Solo el Papa se contenta con decir
-_Benedictus XIV, Servus Servorum Dei_, y acabóse la comission; pero
-essa es humildad de la Cabeza de la Iglesia, que no hace consequencia
-para los demas, y no debe traherse á colacion.» Estas últimas
-razones, aunque tan ridículas, hacian grandíssima fuerza á nuestro
-insigne Preceptor; y procuraba imprimírselas bien en la memoria á
-sus muchachos, para que supiessen, qué libros havian de escoger y de
-estimar.
-
-6. De los títulos, assí de las obras como de los Autores, passaba á
-las Dedicatorias. En primer lugar ponderaba mucho la utilíssima y
-urbaníssima invencion del primero, que introduxo en el Orbe Literario
-este género de obsequios; pues, sobre que tal vez un pobre Autor, que
-no tiene otras rentas que su pluma, gana de comer honradamente por
-un medio tan lícito y honesto, logra con esto la ocasion de alabar á
-quatro amigos, y de cortejar á media docena de poderosos; los quales,
-si no fueren en la realidad lo que se dice en las Dedicatorias que
-son, á lo ménos sabrán lo que debieran de ser. En segundo lugar se
-irritaba furiosamente contra el Autor de las _Observaciones Halenses_,
-y contra algunos otros pocos de su mismo estambre, que con poco temor
-de Dios, y sin miramiento por su alma, dicen con grande satisfaccion,
-que esto de dedicar libros es especie de petardear, ó á lo ménos
-de mendigar: «_Dedicatio librorum est species mendicandi_; y aún no
-sé quien de ellos se adelanta á proferir, que el primer inventor de
-las dedicatorias fué un Frayle mendicante. Blasfemia! malignidad!
-ignorancia supiníssima! Pues no sabemos, que Ciceron dedicaba sus obras
-á sus parientes y á sus amigos? Y Ciceron fué Frayle mendicante? No
-sabemos que Virgilio dedicó, ó á lo ménos pensó dedicar su Eneida á
-Augusto? Y fué Frayle mendicante Publio Virgilio Maron? Finalmente no
-saben hasta los Autores Malabares, que Horacio dedicó á Mecénas todo
-quanto escribió, y que de ahí vino el llamarse Mecénas qualquiera
-á quien se dedica una obra, aunque por su alcurnia y por el nombre
-de pila se llame Pedro Fernandez? Y no me dirán, de qué Religion
-fué Frayle mendicante el Reverendíssimo P. Maestro Fray Quinto
-Horacio Flacco? Assí que, hijos mios, este uso de las Dedicatorias
-es antiquíssimo y muy loable, y no solo le han usado los Autores
-pordioseros y mendicantes, como dicen estos bufones, sino los Papas,
-los Emperadores, y los Reyes; pues vemos que S. Gregorio el grande
-dedicó el libro de sus Morales á S. Leandro, Arzobispo de Sevilla:
-Carlo Magno compuso un tratado contra cierto Conciliábulo, que se
-celebró en Grecia para desterrar las Santas Imágenes, y le dedicó á su
-Secretario Enginardo, y Henrique VIII, Rey de Inglaterra, dedicó al
-Papa, y á la Iglesia Cathólica, de quien despues se separó, el libro,
-que escribió en defensa de la Fé contra Luthero.»
-
-7. -- «Y, señor Dómine, le preguntó uno de los Estudiantes, como
-se hacen las Dedicatorias?» -- «Con la mayor facilidad del mundo,
-respondió el Preceptor, diga lo que dixere cierto semi-autorcillo
-moderno, que se anda traduciendo libretes Franceses y quiere
-parecer persona, solo porque hace con el Francés lo que qualquiera
-Medianistilla con el Latin; siendo assí, que hasta ahora no hemos visto
-de su pegujal mas que una miserable Aclamacion del Reyno de Navarra en
-la Coronacion de nuestro Rey Fernando el VI (á quien Dios immortalice):
-por señas que la sacudió bravamente el polvo un papel, que salió luego
-contra ella, intitulado: _Colirio para los cortos de vista_; el qual,
-aunque muchíssimos dixeron, que no tocaba á la obrilla en el pelo de
-la ropa, y que en suma se reducia á reimprimirla en pedazos, añadiendo
-á cada trozo una buena rociada de desvergüenzas á metralla contra el
-Autor, y contra los que este alababa; y, aunque tambien es verdad,
-que immediatamente le prohibió la Inquisicion, pero en fin el tal
-papel ponia de vuelta y media y mas negro que su sotana al susodicho
-Autorcillo. Este, pues, en cierta Dedicatoria que acaba de hacer á un
-gran Ministro, nos quiere persuadir, solo porque á él se le antoja,
-_que no hay en todo el País de la Eloquencia Provincia mas ardua, que
-la de una Dedicatoria bien hecha_.»
-
-8. «Yo digo que no la hay mas fácil, como se quiera tomar el verdadero
-gusto y el verdadero ayre de las Dedicatorias. Porque lo primero se
-busca media docena de substantivos y adjetivos sonoros y metaphóricos
-(y si fuere una docena, tanto mejor), los quales se han de poner en
-el fróntis del Libro, de las Conclusiones, ó de la Estampa de Papel
-(porque hasta estas se dedican), ántes del nombre y apellido del
-Mecénas, que sean apropriados, y vengan como de molde á su carácter
-y empléos. Por exemplo, si la Dedicatoria es latina y se dirige á un
-Señor Obispo, el sobre-escrito, la direccion, ó el epígraphe ha de ser
-á este modo: _Sapientiæ Oceano_, _Virtutum omnium Abisso_, _Charismatum
-Encyclopædiæ_, _Prudentiæ Miraculo_, _Charitatis Portento_,
-_Miserationum Thaumaturgo_, _Spiranti Poliantheæ_, _Bibliothecæ
-Deambulanti_, _Ecclesiæ Tytani_, _Infularum mytræ_, _Hesperiæque totius
-fulgentissimo Phosphoro_: _Illmo. Dño. Domino meo D. Fulano de tal_.
-Si la obra se dedica á una Santa Imágen, como se dixéramos á N. Señora
-de la Soledad, ó de los Dolores, hay mil cosas buenas de que echar
-mano; como _Mari Amaro_, _Soli Bis-Soli_, _Orbis Orbatæ Parenti_,
-_Ancillæ Liberrimæ absque Libero_, _Theotoco sine filio_, _Confictæ
-non ficte Puerperæ, inquam, diris mucronibus confossæ sub Iconico
-Archetypo de tal y tal_. Pero, si la Dedicatoria fuere de algun Libro
-Romancista, y se dirigiere á un Militar, aunque no sea mas que Capitan
-de Cavallos, entónces se ha de ir por otro rumbo, y ante todas cosas
-se ha de decir: _Al Xerxes Español_, _al Alexandro Andaluz_, _al Cesar
-Béthico_, _al Cyro del Genil_, _al Tamborlan Europeo_, _al Kauli-Kan
-Cis-Montano_, _al Marte no-fabuloso_, _á D. Fulano de tal, Capitan de
-Cavallos Ligeros del Regimiento de tal_. Y no encajar el nombre y el
-apellido del Mecénas de topeton, como lo estilan ahora los ridículos
-modernos, diciendo á secas: _á D. Fulano de tal_, _á mi Señora Doña
-Citana de tal_, _á la Excma. Señora Duquesa de qual_; que no parece
-sino sobre-escrito de Carta, que ha de ir por el correo.»
-
-9. «Dedicatoria he visto yo muy ponderada por algunos ignorantes y
-boqui-rubios, dirigida al mismo Rey de España, la qual solo decia en el
-fróntis, _AL REY_, con letras gordas iniciales, sin mas principios, ni
-postes, caireles, ni campanillas. No puedo ponderar quanto me estomacó,
-moviéndome una nausea, que aun ahora mismo me está causando arcadas y
-bascas. _AL REY!_ Pero á qué Rey, majadero? Pues no sabemos si es á
-alguno de los Reyes magos, al Rey Perico, ó al Rey que rabió. _AL REY!_
-Puede haver mayor llaneza? Como si dixéramos, á Juan Fernandez, ó á
-Perico el de los Palotes. _AL REY!_ Díme, insolente, desvergonzado, y
-atrevido, es al _Rey de bastos_, _ó al de copas_? Nos quieren embocar
-los críticos y los cultos, que este es mayor respeto, mayor veneracion,
-y tambien mas profundo rendimiento, como que ningun Español puede
-ni debe entender por el nombre anthonomástico de Rey, á otro que al
-Rey de España, y como que lo mismo debieran entender todas las demas
-Naciones, puesto que no hay Rey en el mundo descubierto, que tenga tan
-dilatados dominios como nuestro Cathólico Monarcha, ni con algunos
-millares de leguas de diferencia. Vagatelas, y mas vagatelas! Por lo
-mismo era muy puesto en razon, que ántes de llegar á su Augusto nombre,
-se le diera á conocer, por lo ménos, con unos cinquenta dictados,
-ó inscripciones alegóricas, que fuessen poco á poco conciliando la
-expectacion y el assombro, los quales pudieran ser, como si dixéramos
-de esta manera: _Al poderoso Emperador de dos mundos; al émulo del Sol,
-Phebo sublunar en lo que domina, como el celeste en lo que alumbra:
-al Archi-Monarcha de la tierra_; y despues, para dar á entender sus
-Reales virtudes personales, añadir: _Al depósito Real de la Clemencia;
-al coronado Archivo de la Justicia; al Sacro Augusto thesoro de la
-Piedad; al Escudo Imperial de la Religion; al Pacífico, al Benéfico,
-al Magnético, al Magnífico, al Cathólico Rey de las Españas FERNANDO
-el Sexto, Pio, Feliz, siempre Augusto, Rey de Castilla, de Leon, de
-Navarra, de Aragon, etc._ y ir prosiguiendo assí hasta el último de sus
-Reales dictados. Lo demas es tratar al Rey como se pudiera á un hidalgo
-de polayna, y sacarle tan solo al theatro del papel, como si fuera uno
-de aquellos Reyes antiguos, que se andaban por essos campos de Dios,
-pastoreando ovejas, y ellos mismos llevaban los bueyes á beber en su
-propia Real persona.»
-
-10. «Despues tampoco me gusta que se comience á hablar con el Rey,
-espetándole un _Señor_ tan tiesso como un garrote, que ya no falta
-mas sino que añadan un _Señor mio_, como si fuera carta de oficio de
-algun Ministro superior á otro subalterno. Nuestros antepassados eran
-hombres mas respetuosos, y verdaderamente circunspectíssimos, pues
-nunca hablaban con el Rey, sin que comenzassen de esta manera: _Sacra,
-Cathólica, Real Magestad_, cosa que llenaba la boca de veneracion, y de
-contado se tenia ya hecho un pié magestuoso para un romance heroico,
-al modo de las coplas de Juan de Mena. He oído decir, que esta moda de
-tratar al Rey, llamándole Señor á secas, nos le han pegado tambien los
-Franceses, como otras mil y quinientas cosas mas, por quanto ellos,
-quando hablan con su Rey Christianíssimo, le encajan un _Sire, in
-puris naturalibus_; y vamos adelante. Válgate Dios por Franceses, y
-qué contagiosos que sois! Con que si á ellos se les antojara llamar
-_Sirena_ á la Reyna, tambien nosotros se lo llamaríamos corrientemente
-á la nuestra? Y cierto que quedaria su Magestad muy lisongeada! Ellos
-tratan de _Madama_ á la suya; y en verdad, que si á algun Español se
-le antojara tratar assí á la Reyna nuestra Señora, no le arrendaria yo
-la ganancia; salvo que fuesse por ahí algun Lego, ó algun Donado, de
-estos que son Santos y simples adredemente, que essos tienen licencia
-para tutear al mismo Papa, pues ahí está toda la gracia de su santidad.
-Por tanto, hijos mios, lo dicho dicho, y tomad bien de memoria estas
-importantíssimas lecciones.»
-
-11. «Nunca imprimais cosa alguna, aunque sean unos tristes
-_Quodlibetos_, sin vuestra Dedicatoria al canto, que en esso no vais
-á perder nada, y de contado mal será, que no ahorreis por lo ménos el
-coste de la impression; pues no todos los Mecénas han de ser como aquel
-conchudo Papa (Dios me lo perdone) Leon X, á quien un famoso Alchimista
-dedicó un importantíssimo Libro, en que, como él mismo asseguraba,
-se contenian los mas recónditos arcanos de la Crysopeya, esto es,
-un modo facilíssimo de convertir en oro todo el hierro y todos los
-metales del mundo; y el bueno del Pontífice (perdónemelo Dios) por todo
-agradecimiento le regaló con un carro de talegos, para que recogiesse
-en ellos el oro que pensaba hacer: cosa, de que se rieron mucho los mal
-intencionados; pero los eruditos y verdaderamente literatos la tuvieron
-por mezquindad, y la lloraron con lágrymas de indignacion. Resuelta
-vuestra Dedicatoria, atacadla bien de epígraphes alegóricos, symbólicos
-y altisonantes; y si fuere á alguna persona Real, cuidado con tratarla
-como es razon, y que no salga en público sin su Compañía de Guardias
-de Corps, y sin su Guardia de Alabarderos, esto es, de epíthetos bien
-galoneados y bien montados, precedidos de epígraphes á mostachos, que
-vayan abriendo calle.»
-
-12. «Y, aunque ya va un poco larga la leccion, por concluir en
-ella todo lo que toca á lo substancial de las Dedicatorias, quiero
-instruíros en otros dos puntos, que son de la mayor importancia.
-Autores Latinos hay tan Romancistas, que, quando llegan á poner los
-verdaderos títulos, que tienen los sugetos, á quienes dedican sus
-Obras, como Duque de tal, Conde de tal, Marques de tal, Señor de tal,
-Consejero de tal, &c. los ponen en un Latin tan llano, tan natural,
-y tan ramplon, que le entenderá una Demandadera, aunque no sepa leer
-ni escribir, solo con oírle, pues dicen muy á la pata llana: _Duci
-de Medina-Celi; Comiti de Altamira; Marchioni de Astorga, Domino de
-los Cameros, Consiliario Regio, etc._ Cosa ridícula! Para esso mas
-valiera decirlo como pudiera un Maragato. Quanto mas culto y mas
-Latino será decir: _Cælico-Metimnensi; Doctori-Satrapæ; A Comitiis de
-Cacuminato-conspectu_; _Mœnium Asturicensum a Markis_; _Lecti-Fabrorum
-Dynastæ_, _a Penetralibus Regiis_; y si no lo entendieren los Lectores,
-que aprendan otro oficio, porque essa no es culpa del Autor, el qual,
-quando se pone á escribir en Latin, no ha de gastar un Latin, que le
-entienda qualquiera Reminimista.»[20]
-
-13. «Otra cosa es, quando los títulos no son verdaderos y reales,
-sino puramente symbólicos ó alegóricos, inventados por el ingenio
-del Autor; que entónces, para que se penetre bien toda la gracia y
-toda la oportunidad de la invencion, conviene mucho ponerlos llana
-y sencillamente. Explicaréme con un exemplo. El año de 1704, cierto
-Autor Aleman publicó una Obra Latina, intitulada: _Geographia Sacra
-seu Ecclesiastica_; Geografía Sagrada ó Eclesiástica. Dedicóla á los
-_tres únicos Soberanos Príncipes hereditarios_ en el Cielo y en la
-Tierra: _Tribus summis atque unicis Principibus hæreditariis in Cælo
-et in terra_; esto es, á Jesu-Christo, á Frederico-Augusto, Príncipe
-Electoral de Saxonia, y á Mauricio Guillermo, Príncipe hereditario de
-las Provincias de Saxe-Ceitz: _Christo, nempe_, _Frederico Augusto,
-Principi Electorali Saxoniæ_, _& Mauritio Wilhelmo, Provinciarum
-Saxo-Cizensum hæredi_. Cosa grande! pero aún todavía la haveis de oír
-mucho mayor. Y qué títulos inventaria nuestro incomparable Autor para
-explicar los Estados, de que era Príncipe hereditario Jesu-Christo?
-Atencion, hijos mios, que acaso no leeréis en toda vuestra vida cosa
-mas divina; y lo que es yo, si fuera el inventor de ella, no me
-trocaria por Aristóteles ni por Platon.»
-
-14. «Llama, pues, á Jesu-Christo en Latin claro y sencillo, como era
-razon que le usasse en esta importante ocasion, _Imperator coronatus
-cælestium Exercituum_; _electus Rex Sionis, semper Augustus_;
-_Christianæ Ecclesiæ Pontifex Maximus, et Archi-Episcopus Animarum_;
-_Elector Veritatis, Archi-Dux Gloriæ_; _Dux Vitæ_; _Princeps Pacis_;
-_Eques Portæ inferni_; _Triumphator Mortis_; _Dominus hæreditarius
-Gentium_; _Dominus Justitiæ, et Patris Cœlestis a Sanctioribus
-Consiliis, etc. etc. etc._ Quiere decir, porque es importantíssimo,
-que ninguno se quede sin entenderlo: es Christo _coronado Emperador
-de los Exércitos celestiales_; _electo Rey de Sion_, _siempre
-Augusto_; _Pontífice máximo de la Iglesia Christiana_, Arzobispo de
-las Almas; Elector de la Verdad; Archi-Duque de la Gloria; Duque de
-la vida; _Príncipe de la Paz_, _Cavallero de la Puerta del Infierno_;
-_Triunfador de la Muerte_; _Señor hereditario de las Gentes_; _Señor
-de la Justicia_, _y del Consejo de Estado, y Gavinete del Rey su Padre
-celestial_. Y añadió el Autor muy oportunamente tres & & &c.as, para
-dar á entender, que todavía le quedaban entre los deditos otros muchos
-títulos y dictados, y que de aquí á mañana los estaria escribiendo, si
-no bastaran los dichos, para que se conociesse los que podia añadir.
-Muchachos, encomendad esto á la memoria; aprendedlo bien; tenedlo
-siempre en la uña, que se os ofrecerán mil ocasiones, en que os pueda
-servir de modelo, para acreditaros vosotros, y para acreditarme á mí.»
-
-15. «Falta decir dos palabritas sobre el cuerpo y el alma de las
-Dedicatorias. Supónese, que el Latin siempre ha de ser de boato,
-altísono, enrebesado, é inconstruible, ni mas ni ménos, como el Latin
-de una insigne Dedicatoria, que años ha me dió á construir el padre de
-Gerundio de Campazas, _alias_ Zotes, y en verdad, que se la construí
-sin errar un punto, á presencia de todo el Arciprestazgo de San Millan,
-en la Romería del Christo de Villaquexida. Supónese tambien, que á
-qualquiera, á quien se le dedica una Obra, sea quien fuere, se le
-ha de entroncar por aquí ó por allí con el Rey Bamba, ó á lo ménos
-ménos con Don Veremundo el Diácono, sea por linea recta ó por linea
-transversal, que esso hace poco al caso, y es negocio de cortíssimo
-trabajo; pues ahí está Jacobo Guillermo Imhoff, Dinamarqués ó Sueco
-(que ahora no me acuerdo), famoso Genealogista de las Casas ilustres de
-España y de Italia, que á qualquiera le emparentará con quien le venga
-mas á cuento. Sobre este supuesto, ya se sabe, que la entrada de toda
-Dedicatoria ha de ser siempre exponiendo la causa impulsiva, que dexó
-sin libertad al Autor para emprehender aquella ossadía, la qual causa
-nunca jamas ha de ser otra, que la de buscar un poderoso Protector
-contra la emulacion, un escudo contra la malignidad, una sombra contra
-los abrasados ardores de la envidia, assegurando á rostro firme,
-que con tal Mecénas no teme ni á los Aristarchos, ni á los Zoylos;
-pues, ó acobardados no ossarán sacar las cabezas de sus madrigueras
-y escondrijos, ó, si tuvieren atrevimiento para hacerlo, serán
-ícaros de su temeridad, derretidas sus alas de cera á los encendidos
-centelleantes rayos de tan fogoso resplandeciente Padrino. Porque,
-si bien es verdad, que, aunque un Libro se dedique al Santíssimo
-Sacramento, si él es malo, hay hombres tan insolentes y tan mordaces,
-que, adorando al divino Objeto de la Dedicatoria, hacen añicos al
-Libro, y tal vez á la misma Dedicatoria no la dexan huesso sano; y mas
-de dos Libros de á folio he visto yo recogidos por la Inquisicion, con
-estar dedicados á Reyes, á Emperadores, y aun al mismo Papa, sin que
-los Mecénas hagan duelo de esso, ni se les dé un ardite, no hallándose
-noticia en la Historia de que jamas haya havido guerras entre los
-Príncipes Christianos por la defensa de un Libro, que se les haya
-dedicado; siendo assí, que muchas veces las ha havido por quítame allá
-essas pajas. Digo, que, aunque todo esto sea assí (por justos juicios
-de Dios, y por los pecados del mundo), en todo caso siempre debemos
-atenernos á aquel refran, que dice: _Quien á buen árbol se arrima,
-buena sombra le acobija_; y de una manera ó de otra, es indispensable
-de toda indispensabilidad, que toda Dedicatoria bien hecha se abra por
-este tan oportuno, como delicado y verdadero pensamiento.»
-
-
-
-
-CAPITULO IX.
-
-En que se da razon del justo motivo, que tuvo nuestro Gerundio para no
-salir todavía de la Gramática, como lo prometió el Capítulo passado.
-
-
-Admirado estará, sin duda, el curioso Lector, de que, haviéndose
-dicho en el Capítulo antecedente, como salia en él de la Gramática el
-ingenioso y aplicado Gerundico, todavía le dexemos en ella, oyendo con
-atencion las acertadas lecciones de su Doctíssimo Preceptor, contra
-la fé de la Historia, ó á lo ménos contra la inviolable fidelidad de
-nuestra honrada palabra. Pero si quisiere tener un poco de paciencia,
-y prestar oídos benignos á nuestras poderosíssimas razones, puede ser,
-que se arrepienta de la temeridad y de la precipitacion, con que ya en
-lo interior de su corazon nos ha condenado sin oírnos.
-
-2. Lo primero es una intolerable esclavitud, por no llamarla ridícula
-servidumbre, esto de querer obligar á un pobre Autor á que cumpla lo
-que promete, no solo en el título de un Capítulo, sino en el título
-de un Libro. Qué Escritura de obligacion hace el Autor con el Lector
-para obligarle á esso, ni en juicio, ni fuera de él? Y assí vemos, que
-Autores, que no son ranas, ponen á sus Libros los títulos que se les
-antoja, aunque nunca tengan parentesco con lo que se trata en ellos,
-y ninguno los ha hablado palabra, ni por esso han perdido casamiento.
-Verbi gratia, al leer el título de _Margarita Antoniana_, ó de
-_Antoniana Margarita_, con que bautizó su Obra el famosíssimo Español
-Gomez Pereyra, que fué el verdadero Patriarcha de los Descartes, de los
-Newtones, de los Boyles, y de los Leibnitzes; quien no creerá, que va
-á regalarnos con algun curiosíssimo Tratado sobre aquella margarita ó
-aquella perla, que valia no sé quantos millones, con la qual, desatada
-en vino, ó en agua (que esto aún no está bien averiguado), brindó
-Cleopatra á la salud de su Antonio, ó se la dió á este de colacion en
-un dia de ayuno, que de una y otra manera nos lo cuentan las Historias?
-Pues no, señor, no es nada de esso. La _Antoniana Margarita_ no es
-mas que un delicadíssimo Tratado de Philosophía, para probar que
-los brutos no tienen alma sensitiva, y para citar á juicio, con esta
-ocasion, otras muchas opiniones de Aristóteles, que por larga serie de
-Siglos estaban en la quieta y pacífica possession de ser veneradas en
-las Escuelas, no solo como opiniones de tal Autor, sino como principios
-indisputables, que solo el dudar de ellos seria especie de herética
-pravedad: y no obstante aquel travieso, sútil, y litigioso Gallego, se
-atrevió á ponerles á pleyto la propiedad, ya que no pudiesse litigarles
-la possession. Pero por qué puso á su Obra un título tan distante del
-assunto? Por qué? por una razon igualmente fuerte que piadosa, y que
-ninguno se la impugnará: porque su padre se llamaba Antonio, y su madre
-Margarita; y ya que no se hallaba con caudal para fundar un Aniversario
-por sus almas, quiso á lo ménos dexar fundada esta agradecida memoria.
-Pues que se me vengan ahora á hacerme cargo, de que no cumplo lo que
-ofrezco en mis Capítulos.
-
-3. Amen de esso: por grave que sea el Capítulo de un Libro, lo será
-nunca tanto como el Capítulo de una Religion? Y no obstante, quantas
-veces vemos, que nada de lo que se decia al principio del Capítulo sale
-despues al fin de él? Y qué Capítulo se ha declarado hasta ahora nulo,
-precisamente por este motivo? Finalmente, si un pobre Autor comienza á
-escribir un Capítulo con buena y sana intencion de sacarle moderado, y
-de justa medida y proporcion, y de cumplir honradamente lo que prometió
-al principio de él, y despues se atraviesan otras mil cosas, que ántes
-no le havian passado por el pensamiento, y le da gran lástima dexarlas;
-es possible que no se le ha de hacer esta gracia, ni dissimularle esta
-flaqueza, siendo assí, que á cada passo vemos en las conversaciones
-atravesarse especies, que interrumpen el hilo del assunto principal por
-una y por dos horas, y no por esso se hacen aspamientos, ántes bien
-se llevan en paciencia adversidades y flaquezas de nuestros próximos,
-y vamos adelante. Pues, por qué no se usará la misma charidad, y se
-exercitará la misma obra de misericordia con los Autores y con los
-Libros? Fuera de que, no seria gran lástima, que, solo por cumplir con
-lo que prometió el Capítulo inconsideradamente, sacássemos á nuestro
-Gerundio de la Gramática ántes de tiempo, y sin haver oído otras
-lecciones, no ménos curiosas que necessarias, con que enriquecia á sus
-discípulos el pedantíssimo Maestro?
-
-4. Decíales, pues, que en sus composiciones Latinas, fuessen de la
-especie que se fuessen, se guardassen bien de imitar el estilo de
-Ciceron, ni alguno de aquellos otros estilos, á la verdad propios,
-castizos, perspicuos, y elegantes; pero por otra parte tan claros y tan
-naturales, que qualquiera Lector, por boto que fuesse, comprehendia
-luego á la primera ojeada lo que le querian decir. Esto por varias
-razones, todas á qual mas poderosas: la primera, porque hasta en
-las Sagradas Letras se alaba mucho á aquel no ménos valeroso que
-discreto Héroe, que trataba las Ciencias magníficamente: _Magnifice
-etenim scientiam tractabat_; y ciertamente nada se puede tratar con
-magnificencia, quando se usa de voces obvias, triviales, y comunes,
-aunque sean muy propias y muy puras. La segunda, porque, si no se
-procura tener atada la atencion de los lectores y de los oyentes
-con la obscuridad, ó á lo ménos, con que no esté á primer folio la
-inteligencia de la frase, enseña la experiencia, que unos roncan, y
-otros piensan en las babias, por quanto es muy volátil la imaginacion
-de los mortales. La tercera, porque, miéntras el Lector anda
-revolviendo Calepinos, Vocabularios, y Lexicones, para entender una
-voz, se le queda despues mas impresso su significado, y á vueltas de
-él la doctrina y el pensamiento del Autor. La quarta, y mas poderosa
-de todas, para que sepan essos Extrangerillos, que notan el Latin de
-los Españoles de despeluzado, incurioso, ó desgreñado, que tambien acá
-sabemos escribir á la papillota y sacar un Latin con tantos bucles,
-como si se huviera peynado en la calle de San Honorato de Paris: lo que
-no es possible que sea, miéntras no se ande á caza de frases escogidas,
-crespas, y naturalmente ensortijadas.
-
-5. «Ahí teneis al Inglés, ó al Escocés Juan Barclayo (que yo no tengo
-ahora empeño, en que fuesse de Londres ó de Edimburgo), el qual no dirá
-_exhortatio_, aunque le quemen, sino _parænesis_, que significa lo
-mismo, pero un poco mas en Griego; ni _obedire_ por obedecer, que lo
-dice qualquiera Lego, sino _decedere_, que, sobre tener mejor sonido,
-es de significado mas abstruso, por lo mismo que es equívoco. Llamar
-_Prologus_ al Prólogo, qué Lego no entenderá esse Latin? llamarle
-_Proœmium_ suena á zaguan de Lógica: _Præfatio_ parece cosa de Missal,
-y luego ofrece á la imaginacion la idéa del Canto Gregoriano: llámese
-_Alloquium_, _Ante-loquium_, _Præloquium_, _Præloquutio_, y dexadlo
-de mi cuenta. Al estilo doctrinal llámesele siempre en Latin _Stilus
-didascalicus_, y cayga quien cayere: quando se quiera notar á algun
-Autor Latino, aunque sea de los mas famosos, de que aún no ha cogido
-bien el ayre de la lengua Romana, y que hasta en ella se descubre
-el propio de la suya Nacional, dígase: á Dios, te la depare buena,
-_redolet Patavinitatem_; porque, si bien es assí, que todavía no han
-convenido los Gramáticos en el verdadero significado de esta voz,
-qualquiera que la usa queda _ipso facto_ calificado de un Latino, que
-se pierde de vista, elegante, culto, y terso. Sobre todo os encargo
-mucho, que ni á mí, ni á algun otro Preceptor, Maestro, ó Doctor,
-apellideis jamas con los vulgaríssimos nombres de _Doctor_, _Magister_,
-_Præceptor_. Jesus, qué parvulez, y qué patanismo! A qualquiera que
-enseñe alguna facultad, llamadle siempre _Mystagogus_; porque, aunque
-es cierto, que no viene á propósito, aun el mismo, que lo conoce,
-os lo agradecerá, por ser voz, que presenta una idéa mysteriosa y
-extraordinaria. La mejor advertencia se me olvidaba. Es de la mayor
-importancia: quando leais alguna Obra Latina, de las que _están mas en
-voga_ (frase que me cae muy en gracia), decir de quando en quando: _hic
-est Trasonismus_, este es Trasonismo: y no os dé cuidado, que vosotros,
-ni los que os oyeren, entendais bien lo que en esso quereis decir;
-porque yo os empeño mi palabra de que los dexareis aturrullados, y
-arqueando los ojos de admiracion. Con esto, y con hacer grande estudio
-en no escribir jamas trabados los diphtongos de _a_ y _e_, ni de _o_ y
-_e_, como lo han hecho hasta aquí muchos Latinos honrados, sino con sus
-letras separadas, escribiendo, v. g. _feminae_ en lugar de _feminæ_, y
-_Phoebus_ en vez de _Phœbus_; con no contar las datas por los dias del
-mes, sino por las Kalendas, los Idus, y las Nonas; con guardaros mucho
-de no llamar á los meses de Julio y Agosto con sus nombres sabidos y
-regulares, sino con los de _Quintilis_ y _Sextilis_, como se llamaban
-_in diebus illis_; y finalmente con desterrar los números Arábigos de
-todas vuestras composiciones Latinas, usando siempre de las letras
-Romanas, en vez de números, y essas dibujadas á la antigua, v. gr.
-para poner _anno millesimo septingentesimo quinquagesimo quarto_, año
-de mil-setecientos-y-cinquenta-y-quatro, no poner, como pudiera un
-Contador ó un Comerciante, _anno_ 1754, sino an. CIↃ.DCC.LIV: digo,
-hijos mios, que con solo esto podeis echar piernas de latin por todo el
-mundo: _et peream ego, nisi cultissimi omnium latinissimorum hominum
-audieritis_.»
-
-6. Muy atento estaba nuestro Gerundio á las lecciones del Dómine,
-oyéndolas con singular complacencia, porque como tenia bastante viveza,
-las comprehendia luego; y por otra parte, como eran tan conformes al
-gusto extravagante, con que hasta allí le havian criado, le quadraban
-maravillosamente. Pero como vió, que el Dómine inculcaba tanto en
-que el latin fuesse siempre crespo, y todo lo mas obscuro que fuesse
-possible; y por otra parte, en fuerza de la inclinacion, que desde
-niño havia mostrado á predicar, su Padrino el Licenciado Quijano le
-havia enviado los quatro tomos de Sermones del famoso Juan Raulin,
-Doctor Parisiense, que murió en el año de 1514, los quales, por ser de
-un latin muy llano, muy chavacano, y casi macarrónico, los entendia
-perfectamente Gerundico, dixo al Dómine muy desconsolado, hablándole en
-latin, porque havia pena para los que en el Aula hablassen en romance:
-_Domine, secundum ipsum, quidam sermones latini, quos ego habeo in
-pausatione mea, non valebunt nihil, quia sunt plani, et clari sicut
-aqua_: Pues, Señor, segun esso, unos Sermones Latinos, que yo tengo
-en mi posada, no valdrán nada, porque son llanos y claros como el
-agua. -- _Qui sunt hi sermones?_ le preguntó el Dómine: Qué Sermones
-son essos? -- _Sunt cujusdam Prædicatoris_, respondió el chico, _qui
-vocatur Joannes de... non me recordor, quia habet appellitum multum
-enrebesatum_: Son de un Predicador, que se llama Juan de... no me
-acuerdo, porque tiene un apellido muy enrevesado. -- _De quo agunt?_
-le volvió á preguntar el Dómine; de qué tratan? -- _Domine_, respondió
-el muchacho, _de multis rebus, quæ faciunt ridere_: Señor, de muchas
-cosas, que hacen reír. -- «Anda, ve, y tráhelos, le dixo el Preceptor,
-y veremos, qué cosa son ellos, y qué cosa es el latin.»
-
-7. Partió volando el obediente Gerundio; traxo los Sermones; abrió el
-Dómine un tomo, y encontróse con el Sermon 3. _de Viduitate_, donde
-leyó en voz alta este admirable passage.
-
-8. _Dicitur de quadam vidua, quod venit ad Curatum suum, quærens ab eo
-consilium, si deberet iterum maritari, et allegabat, quod erat sine
-adjutorio, et quod habebat servum optimum, et peritum in arte mariti
-sui. Tunc Curatus dixit: Bene, accipite eum. E contrario illa dicebat:
-Sed periculum est accipere illum, ne de servo meo faciam Dominum.
-Tunc Curatus dixit: Bene, nolite eum accipere. Ait illa: quomodo ergo
-faciam? Non possum sustinere pondus illud, quod sustinebat maritus
-meus, nisi unum habeam. Tunc Curatus dixit: Bene, habeatis eum. At
-illa: sed si malus esset, et vellet me disperdere et usurpare? Tunc
-Curatus: non accipiatis ergo eum. Et sic Curatus semper juxta argumenta
-sua concedebat ei. Videns autem Curatus, quia vellet illum habere, et
-haberet devotionem ad eum, dixit ei, ut bene distincte intelligeret,
-quid campanæ Ecclesiæ ei dicerent, et secundum consilium campanarum
-quod ipsa faceret. Campanis autem pulsantibus intellexit, juxta
-voluntatem suam quod dicerent_: prends ton varlet, prends ton varlet.
-_Quo accepto, servus egregie verberavit eam, et fuit ancilla, quæ
-prius fuerat domina. Tunc ad Curatum suum conquesta est de consilio,
-maledicendo horam, qua crediderat ei. Cui ille: non satis audisti, quid
-dicant campanæ. Tunc Curatus pulsavit campanam, et tunc intellexit,
-quod campanæ dicebant_: ne le prends pas, ne le prends pas: _tunc enim
-vexatio dederat ei intellectum_.
-
-9. No obstante la seriedad innata y congénita del gravíssimo Preceptor,
-afirma un Autor coetaneo, sýncrono, y fidedigno, que, al acabar
-de leer este gracioso trozo de Sermon, no pudo contener la risa;
-y, para que le entendiessen hasta los niños que havian comenzado
-aquel año la Gramática, mandó á Gerundio, que le construyesse. Este
-dixo, que de puro leerle se le havia quedado en la cabeza, y que sin
-construirle, si queria su merced, le relataria todo seguidamente,
-y aun le predicaria como si fuera mesmamente el mismo Predicador.
-Parecióle bien la proposicion, hizo silencio, dando sobre la mesa tres
-golpes con la palma: plantóse Gerundio con gentil donayre enmedio del
-general; limpióse los mocos con la punta de la capa; hizo la cortesía
-con el sombrero á todos los condiscípulos, y una reverencia con el pié
-derecho, á modo de quien escarba; volvió á encasquetarse el sombrero,
-gargajeó, y comenzó á predicar de esta manera, siguiendo punto por
-punto el Sermon de Juan Raulin.
-
-10. «Cuéntase de cierta viuda, que fué á casa de su Cura á pedirle
-consejo, sobre si se volveria á casar, porque decia, que no podia
-estar sin alguno, que la ayudasse, y que tenia un criado muy bueno, y
-muy inteligente en el oficio de su marido. Entónces la dixo el Cura:
-Bien, pues cásate con él. Mas ella le decia: pero está á pique, si
-me caso con él, que se suba á mayores, y que de criado se haga amo
-mio. Entónces el Cura la dixo: Bien, pues no te cases tal. Pero ella
-le replicó: no sé, que me haga; porque yo no puedo llevar sola todo
-el trabajo que tenia mi marido, y he menester un compañero, que me
-ayude á llevarle. Entónces la dixo el Cura: Bien, pues cásate con
-esse mozo. Mas ella le volvió á replicar: y si sale malo, y quiere
-tratarme mal, y desperdiciar mi hacienda? Entónces el Cura la dixo:
-Bien, pues no te cases. Y assí la iba respondiendo siempre el Cura,
-segun las proposiciones y las réplicas, que la viuda le hacia. Pero
-al fin, conociendo el Cura, que la viuda en realidad tenia gana de
-casarse con aquel mozo, porque le tenia passion, díxola, que atendiesse
-bien lo que la dixessen las Campanas de la Iglesia, y que hiciesse
-segun ellas la aconsejassen. Tocaron las Campanas, y á ella le pareció
-que la decian, segun lo que tenia en su corazon: _ca-sa-te-con-él,
-ca-sa-te-con-él_. Casóse, y el marido la azotó, y la dió de palos tan
-lindamente, passando á ser esclava, la que ántes era ama. Entónces la
-viuda se fué al Cura, quejándose del consejo, que la havia dado, y
-echando mil maldiciones á la hora, en que le havia creído. Entónces el
-Cura la dixo: sin duda, que no oíste bien lo que decian las Campanas.
-Tocólas el Cura, y á la viuda le pareció entónces, que decian clara y
-distintamente: _no-te-cases-tal; no-te-cases-tal_; porque con la pena
-se havia hecho cuerda.»
-
-11. Aplaudió mucho el Dómine lo bien que Gerundio havia entendido
-el cuento del Predicador, y la gracia con que le havia recitado,
-conociendo, que sin duda havia de tener mucho talento para predicar:
-los condiscípulos tambien le vitorearon, y rieron mucho el cuento. Pero
-el Preceptor, volviendo á tomar la palabra, hizo algunas reflexiones
-sérias y juiciosas, acabando con otras, que no podian ser mas
-ridículas. «Por lo que toca al latin, dixo á sus discípulos, es muy
-chavacano, y aun los mismos, que gustan de latin claro y corriente, no
-le aprobarán, porque esse no tanto es claro y natural, quanto apatanado
-y soez (en lo qual tenia muchíssima razon). Pero haveis de notar una
-cosa, y es la poca razon, que tienen algunos señores Franceses para
-hacer mucha burla del latin de los Españoles, tratándonos de bárbaros
-en punto de Latinidad, y diciendo, que siempre hemos hablado esta
-lengua, como pudieran hablarla los Godos, y los Vándalos. Esto, porque
-huvo tal qual Autor nuestro, que realmente escribió en un latin charro
-y guedejudo, ó como latin de Boticario y Sacristan. Ea Monsiures,
-démonos todos por buenos, que si acá tuvimos nuestros Garcías, nuestros
-Cruces, y nuestros Pedros Fernandez, tambien ustedes tuvieron sus
-Raulines, sus Maillardos, sus Barletas, sus Menotos; y en verdad, que
-su Autor de ustedes, el célebre Monsieur du Cange, en el vocabulario,
-que compuso de la _Baja Latinidad_, la mayor parte de los exemplos
-que trahe, no los fué á buscar fuera de casa. Y de camino adviertan
-ustedes, que, quando allá en su Paris se usaba un latin tan elegante,
-como el del Doctor Juan Raulin, acá teniamos, dentro de aquel mismo
-Siglo, á los Montanos, á los Brocenses, á los Pereyras, á los Leones, y
-á otros muchos, que pudieran escupir en corro, y hablar barba á barba
-con los Tulios y con los Livios, que ustedes alaban tanto, aunque no
-sean de mi Parrochia, ni de mi mayor devocion.»
-
-12. Esto, en quanto al latin, dixo el Dómine; mas por lo que mira á
-la substancia del Sermon, continuó, cansándose de hablar en juicio,
-ó dexándose llevar de su estrafalario modo de concebir: «por lo que
-mira á la substancia del Sermon, aunque de este Predicador no he leído
-mas que este trozo, desde luego digo, que fué uno de los mayores
-Predicadores, que ha havido en el mundo, y me iria yo hasta el cabo
-de él, solo por oírle. A mí me gustan tanto en los Sermones estos
-cuentecitos, estas gracias, y estos chistes, que Sermon, en que el
-Auditorio no se ria por lo ménos media docena de veces á carcajada
-tendida, no daria yo quatro quartos por él, y luego me da gana de
-dormir. Yo creía, que esta era una gracia privativa de algunos famosos
-Predicadores Españoles, y que en otras partes no se estilaba este modo
-de predicar, y de divertir á la gente; pero ahora veo, que todo el
-mundo es País; y aunque por una parte siento, que no tengan la gloria
-de ser los únicos en esto algunos de nuestros célebres Oradores,
-por otra no me pesa, que tambien participen de ella otras Naciones,
-porque lo demas seria envidia, y una especie de viciosa ambicion.» No
-echó esta leccion en saco roto nuestro Gerundico; porque, como desde
-niño havia mostrado tanta inclinacion á predicar, oía con especial
-gusto y atencion todo quanto podia hacerle famoso por este camino, y
-desde luego propuso en su corazon, que, si algun dia llegaba á ser
-Predicador, no predicaria Sermon, fuesse el que se fuesse, que no le
-atestasse bien de chistes y de cuentecillos.
-
-13. Finalmente el bueno del Dómine instruía á sus discípulos en todas
-las demas partes, de que se compone la perfecta Latinidad, ó el
-perfecto uso de la Lengua Latina, con el mismo gusto, ni mas ni ménos,
-con que les havia instruído en el estilo. Decíales, que la Rhetórica
-no era _arte de persuadir_, sino _arte de hablar_; y que esso de
-andar buscando razones sólidas y argumentos concluyentes para probar
-una cosa, y para convencer al entendimiento, era una mecánica buena
-para los Lógicos, y para los Mathemáticos, que se andaban á caza de
-demonstraciones, como á caza de gangas; que el perfecto Rhetórico era
-aquel, que le atacaba, y le convencia con quatro fruslerías, y que para
-esso se havian inventado las figuras, las quales eran inútiles para
-dar peso á lo que de suyo le tenia, y que toda su gracia consistia en
-alucinar á la razon, haciéndola creer, que el vidrio era diamante, y
-oro el oropel. Enseñábales, que no gastassen tiempo, ni se quebrassen
-la cabeza en aprender lo que es Introduccion, Proposicion, Division,
-Prueba, Confirmacion, Aumento, Epílogo, Peroracion, ni Exortacion;
-porque eran cuentos de viejas, invenciones de modernos, y querer
-componer una Oracion Latina con la misma symetría, con que se fabrica
-una casa. No les dissimulaba, que Aristóteles, Demósthenes, Ciceron,
-Longino, y Quintiliano havian enseñado, que esto era indispensable, no
-solo para que una Oracion fuesse perfecta, sino para que mereciesse
-el nombre de Oracion; pero añadia, que essos havian sido unos pobres
-hombres, y porque ellos nunca havian sabido hablar en público de otra
-manera, dado les ha, que havian de hablar assí todos los que havian
-de hablar bien. Prueba clara de que no tenian razon, eran millares de
-millares de Sermones, que andaban por esse mundo de Dios, impressos de
-letra de molde, con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones
-de hombres muy científicos y muy sapientes, los quales havian sido
-oídos con un aplauso horroroso; y sabiendo todo el género humano,
-que los Sermones no son, ó no deberian de ser otra cosa, que una
-artificiosa y bien ordenada composicion de Eloquencia y de Rhetórica,
-en los susodichos no se hallaba pizca de toda essa faramalla y
-barahunda de Introduccion, Proposicion, Division, etc.; sino unos
-pensamientos brillantes, saltarines, y aparentes, á qual mas falso,
-sembrados por aquí y por allí, conforme se le antojaba al Predicador,
-sin convencimiento, persuasion, ni calabaza; y con todo esso fueron
-aplaudidos, como piezas de eloquencia inimitables, y se dieron á la
-prensa, para que se eternizasse su memoria. De todo lo qual, legítima y
-perentoriamente se concluía, que la verdadera Rhetórica y la verdadera
-eloquencia no consistia en nada de esso, sino principalíssimamente en
-tener bien decoradas las figuras Rhetóricas con los nombres Griegos y
-retumbantes, con que havia sido bautizada cada una, estando pronto el
-Rhetórico á dar su propia y adequada definicion, siempre que fuesse
-legítimamente preguntado. «Y assí, concluía el Dómine, dadme acá uno,
-que sepa bien _quid est Epanorthosis_, _Ellypsis_, _Hyperbaton_,
-_Paralypsis_, _Pleonasmo_, _Synonymia_, _Hypotyposis_, _Epiphonema_,
-_Apostrophe_, _Prolepsis_, _Upobolia_, _Epitrophe_, _Periphrasis_,
-y _Prosopopeya_; y que en qualquiera composicion, sea Latina, sea
-Castellana, use de estas figuras conforme se le entojare, vengan ó
-no vengan; que yo os le daré mas Rhetórico y mas eloquente, que cien
-Cicerones, y docientos Demósthenes, passados por alambique.» Assí,
-pues, todo el empeño del cultíssimo Preceptor era, que sus muchachos
-supiessen bien de memoria estas vagatelas; y á los que veía mas
-instruídos y mas expeditos en ellas, los decia lleno de satisfaccion y
-de vanidad: _Andad, hijos, que ya podeis echar piernas de Rhetóricos
-por todos essos Estudios de Dios, y por todos essos Seminarios de
-Christo_. Con efecto los Rhetóricos del Dómine _Zancas-largas_ (este
-era su mote, ó su verdadero apellido) eran muy nombrados por toda la
-Rivera de Orbigo, y por todo lo que baña el famoso Rio Tuerto.
-
-14. Finalmente las lecciones, que les daba sobre la Poesía Latina,
-última parte de todo lo que les enseñaba, eran primas hermanas
-de las otras, pertenecientes á las demas partes de la Latinidad.
-Contentábase con hacerlos aprender de memoria la Prosodía, la
-cantidad de las sýlabas, los nombres Griegos de los piés, _dáctilo_,
-_spondeo_, _yambo_, _trochaico_, _pyrrichio_, _etc._, aquellos que
-explicaban la uniformidad ó la variedad de las estrophas, _monócolos_,
-_monóstrophos_, _dícolos_, _dístrophos_, _tetrástrophos_, y que
-decorassen gran número de versos de los Poetas Latinos, única y
-precisamente para probar con ellos la cantidad de las sýlabas
-breves ó largas por su naturaleza; sin advertir, que esta regla no
-es absolutamente infalible, por quanto los mejores Poetas Latinos
-hicieron, no pocas veces, largas las sýlabas breves, y breves las
-largas, ó usando de la licencia Poética, ó tambien, porque, no
-embargante de ser Poetas, eran hombres y pudieron descuidarse,
-puesto que tal vez hasta el mismo Homero dormitó. Hecho esto, como
-los muchachos compusiessen versos, que constassen, mas que fuessen
-lánguidos, insulsos, y chavacanos, y aunque estuviessen mas atestados
-de ripio, que pared maestra de argamasa, no havia menester mas, para
-coronarlos con el laurel de Apolo. Una vez decia en el tema, ó en el
-romance, para una quartilla, estas palabras: _Entónces se supo, con
-quanta razon castigó Dios al mundo con el Diluvio, y se fabricó el Arca
-de Noé._ Compúsola en verso latino un discípulo de Zancas-largas, y
-dixo:
-
- _Dilubiumque, Arcamque Noe; tum qua ratione._
-
-Por solo este admirable verso le dió el Dómine dos parces, y un abrazo,
-sin poderse contener. En otro tema se decia esta sentencia: _Se deben
-tolerar las cosas, que no se pueden mudar_, y un chico la acomodó en
-este bello pentamentro:
-
- _Quæ non mutari sunt, toleranda queunt._
-
-Valióle doce puntos para su vanda, y una tarde de assueto. Mandó
-componer en una estropha de versos sáphicos este breve romance: _Andrés
-Corbino convidó á Pedro Pagano, á que el Miércoles por la tarde fuesse
-á merendar á su casa, porque aquel dia se havia de hacer en ella la
-matanza de un cerdo._ Un muchacho, que passaba por ingenio milagroso,
-le llevó el dia siguiente la siguiente estropha:
-
- _Domine Petre, Domine Pagane,_
- _Corbius rogat, velis ut, Andreas,_
- _Vesperi quarta mactabimus suem,_
- _Ad se venire._
-
-15. Faltó poco para que el Preceptor se volviesse loco de contento, y
-luego incontinenti le declaró Emperador perpetuo[21] de la vanda de
-Roma: hízole tomar possession del primer assiento, ó trono Imperial;
-mandó que provisionalmente fuesse laureado con una corona de malvas y
-otras yervas, por quanto no havia otra cosa mas á mano en uno, que se
-llamaba huerto, y era un erreñal de la casa del Dómine, miéntras se
-hacia venir de la montaña un ramo de laurel; y ordenó, que desde allí
-adelante, y por todos los siglos venideros, hasta la fin del mundo,
-fuesse habido, tenido, y reputado por el Archi-Poeta Paramés (era del
-Páramo el rayo del muchacho), para diferenciarle, y no confundirle
-jamas con Camilo Cuerno, Archi-Poeta de la Pulla.
-
-16. Pararse el Dómine á explicar á sus discípulos, en qué consistia
-la alma y el divino furor de la Poesía; pedirle, que los hiciesse
-observar el carácter y la diferencia de los mejores Poetas; esperar,
-que los enseñasse á conocerlos, á distinguirlos, y á calificarlos;
-pretender, que los instruyesse, en que no se pagassen de atronamientos,
-ridiculeces, y puerilidades: no havia que pensar en esso, porque ni él
-lo sabia, ni él mismo se pagaba de otra cosa. Naturalmente se le iba la
-inclinacion á lo peor, que encontraba en los Poetas, como tuviesse un
-poco de retumbancia, ó algun sonsonetillo ridículo, insulso, y pueril.
-Por el primer capítulo, elevaba hasta las nubes aquellas dos bocanadas
-ó ventosidades poéticas de Ovidio:
-
- _Semi-bovemque virum, semi-virumque bovem:_
- _Egelidum boream, egelidumque notum._
-
-Y decia con grande satisfaccion, que en este Poeta no encontraba otra
-cosa que alabar. Por el segundo, no havia para él cosa igual á aquella
-recancanilla tan ridícula y tan fria de Ciceron, que para siempre le
-dexó tildado por tan pobre hombre entre los Poetas, como máximo entre
-los Oradores:
-
- _O fortunatam natam, me Consule, Romam!_
-
-17. Pero nada le assombraba tanto, como el divino ingenio de aquel
-Poeta oculto, que en solas dos palabras compuso un verso exámetro
-cabal, y ajustado á todas las reglas de la Prosodía, pero tan
-escondido, que sin revelacion apénas se puede conocer que es verso.
-Porque sin ella, quien dirá, que lo es este:
-
- _Consternabatur Constantinopolitanus?_
-
-Y con todo esso no le falta sýlaba. Assí, pues, todo su mayor empeño
-y todo su conato le ponia en enseñar á sus muchachos puntualmente
-todo aquello, que en materia de Poesía debieran ignorar, ó saberlo
-únicamente para abominarlo, ó para hacer de ello una solemníssima
-burla, como la hacen quantos hombres de pelo en pecho merecen hacerse
-la barba en el Parnasso. Por mal de sus pecados havia caído en sus
-manos cierta obra de un Escritor de este Siglo, intitulada: _de
-Poesia Germanorum symbolica_, de la Poesía symbólica de los Alemanes;
-en la qual se trata y se celebra la prodigiosa variedad de tantas
-especies de versos Leoninos, Alexandrinos, Acrósticos, Chronológicos,
-Geroglíficos, Cancrinos, Pyramidales, Laberýnthicos, Cruciformes, y
-otras mil varatijas, como ha inventado aquella Nacion, por otra parte
-docta, ingeniosa, y sesuda, pero en este particular, de un gusto tan
-extravagante, que ha dado mucho que admirar, y no poco que reír á
-las demas Naciones, aunque muy rara será aquella, á quien no la haya
-pegado este contagio; bien assí como el de las viruelas, que por lo
-comun solo se pegan á los niños, y á los muchachos de poca edad, de la
-misma manera esta ridiculíssima epidemia, por lo regular, solo cunde
-en Poetillas rapaces, que aún no tienen uso de razon poética; y, si
-tal vez inficiona á algun adulto, es mal incurable, ó punto ménos que
-desesperado.
-
-18. A todas las demas castas de versos preferia Zancas-largas los que
-son de la peor casta de todos, esto es, los Leoninos ó aconsonantados,
-que fueron, en opinion muy probable, los que introduxeron en el mundo
-Poético la perversa secta de las rimas, ó de los consonantes, que
-con su cola de dragon arrastró tras de sí la tercera parte de las
-estrellas; quiero decir, que ha sido la perdicion de tantos nobles
-ingenios, los quales huvieran enriquecido á la posteridad con mil
-divinidades, y por estos malditos de consonantes (Dios me lo perdone),
-felizmente ignorados de toda la antigüedad, la dexaron un thesoro
-inagotable de pobrezas, de impropriedades, y de ripios insufribles.
-Encaprichado nuestro Dómine en su mal aconsejada opinion, juraba por
-los Dioses immortales, que toda la Ilíada de Homero, toda la Eneida de
-Virgilio, y toda la Pharsalia de Lucano, no valian aquel solo dísticho,
-con que Mureto hizo burla de Gambarra, Poeta Antuerpiense, salva empero
-la suciedad, la hediondez, y el mal olor, que esso no era de quenta de
-la Poesía.
-
- _Credite, vestratum merdosa volumina vatum_
- _Non sunt nostrates tergere digna nates._
-
-19. Por fin y por postre, los instruía en la que él llamaba _divina
-ciencia_ de los Equívocos y de los Anagrammas; y de esta última
-con especialidad estaba furiosamente enamorado. «Un Anagramma
-perfecto, decia, es arte de artes, ciencia de ciencias, delicadeza de
-delicadezas, elevacion de elevaciones, en una palabra, es el _Lydius
-lapis_, ó la piedra de toque de los ingenios castizos, de ley, y de
-quilates. Donde hay en el mundo cosa, v. gr. como llamar _bolo_ al
-_lobo_, y _lobo_ al _bolo_, como decir _pace_ al Gato, y _zape_ al
-Buey, quando está paciendo? Pues qué? si en una oracion perfecta se
-dissimula no ménos que un nombre, y un par de apellidos, sin faltar ni
-sobrar sýlaba ni letra, como, por exemplo, el bello disfraz, con que
-el Autor de cierto escrito moderno ocultó, y salió en público con su
-nombre y aledaños, diciendo en el fróntis de la obra: _Homo impugnat
-lites_, y concluyéndola con un _pinguet olim_, que vale un Potosí,
-por quanto es perfectíssimo anagramma de sus dos apellidos, y una y
-otra oracion tienen unos significados propíssimos, y que se pierden de
-vista. Anagrammas hay imperfectos, que con ser assí que lo son, son de
-un valor inestimable, y en su misma imperfeccion tienen mas gracia, que
-toda la que se pondera en las insulseces de Owen y de Marcial. Por
-exemplo: el que hizo un Anagramma del apellido _Osma_, y dixo _Asno_,
-_y sobra una pierna_,[22] no merecia por este solo dicho, que le
-erigiessen una estatua en el Capitolio de Minerva? Y mereceria ménos el
-otro, que, haviendo encontrado en el nombre y apellido de cierto Obispo
-este anagramma: _Tú serás Cardenal_, pero sobraban dos _ll_, que no
-podia acomodar, añadió: _Y sobran dos ll, para látigos de la posta, que
-ha de traher la noticia?_ Desengañémonos, que esto de los Anagrammas
-es cosa divina, digan lo que dixeren media docena de bufones, que
-los tienen por juego de niños, y que nos quieren decir, que aquello
-de Marcial: _Turpe est difficiles habere nugas, et stultus labor est
-ineptiarum_, está bien aplicado á los Anagrammatistas. Y ménos fuerza
-me hace la otra sátyra del indigesto Adrian de Valois, que, porque él
-no sabia, qual era su Anagramma derecho, cantó este bello epiphónema á
-deum de dere.
-
- _Citharœdus esse qui nequit, sit Aulœdus:_
- _Anagrammatista, qui Poeta non sperat._
-
-Vítor! y denle un confite por la gracia. Pues yo le digo, que el que no
-supiere hacer Anagrammas, no espere ser Poeta en los dias de su vida; y
-el que los hiciere buenos, tiene ya andado mas de la mitad del camino,
-para ser un Poetazo de á folio; porque, si la Poesía no es mas, que un
-noble trastornamiento de las palabras, los Anagrammas no son otra cosa,
-que un bello trastornamiento de las letras. Y váyase muy enhoramala el
-otro Colletet, ó Coletillo, que dixo con bien poco temor de Dios:
-
- _Esso de hacer Anagrammas,_
- _Y andar trastornando letras,_
- _Lo hacen solo los que tienen_
- _Trastornada la cabeza._»
-
-
-
-
-CAPITULO X.
-
-En que se trata de lo que el mismo dirá.
-
-
-Cinco años, quatro meses, veinte dias, tres horas, y siete minutos
-gastó nuestro Gerundio en aprender estas y otras impertinencias de la
-misma estofa (segun una puntualíssima leyenda antigua, que nos dexó
-exactamente apuntados hasta los ápices de la Chronología); y cargado,
-á entera satisfaccion del Dómine, de figuras, de reglas, de versos,
-de hymnos, y de lecciones de Breviario, que tambien hacia construir á
-sus discípulos y tomarlas de memoria, por ser un admirable prontuario
-para los Exámenes de Ordenes, se restituyó á Campazas un dia del mes
-de mayo, que nota el susodicho Chrónicon, havia amanecido pardo, y
-continuó despues lluvioso. Convienen todos los gravíssimos Autores, que
-dexaron escritas las cosas de este insigne hombre, en que, siendo assí,
-que el Dómine era grande azotador, y que especialmente en errando un
-muchacho un punto de algun hymno, la cantidad de una sýlaba, el acomodo
-de un Anagramma, y cosas á este tenor, iba al rincon irremissiblemente,
-aunque le atestasse el gorro de parces. Con todo esso, nuestro Gerundio
-era tan exacto en todo, y supo guardar tan bien su coleto, que en todo
-el susodicho tiempo, que gastó en estudiar la Gramática, no llevó mas
-que quatro cientas y diez vueltas de azotes, por quenta ajustada,
-que apénas salen tres cada semana: cosa, que admiró á los que tenian
-noticia del rigor y de la severidad de Zancas-largas. No causa ménos
-admiracion, que en todo el discurso de este tiempo no huviesse hecho
-Gerundio novillos del Estudio, sino doce veces, segun un Autor, ó
-trece, segun otro, y essas siempre con causas legítimas y urgentes;
-porque una los hizo por ir á ver unos Toros á la Bañeza, otra por ir
-á la Romería del Christo de Villaquexida, otras dos por ir á cazar
-pájaros con liga á una zarza, junto á una fuente, que havia tres leguas
-del Lugar, donde estudiaba, y assí de todas las demas; lo que acredita
-bien su aplicacion, y el grande amor que tenia al Estudio. Tambien
-asseguran los mismos Autores, que en todo él no havia muchacho mas
-quieto, ni mas pacífico. Jamas se reconocieron en él otros enredos,
-ni otras travesuras, que el gustazo que tenia en _echar gatas_ á los
-nuevos, que iban á su posada: esto es, que despues de acostados, los
-dexaba dormir, y, haciendo de un bramante un lazo corredizo, le echaba
-con grandíssima suavidad al dedo pulgar del pié derecho ó izquierdo
-del que estaba dormido; despues se retiraba él á su cama con el
-mayor dissimulo, y tirando poco á poco del bramante, conforme se iba
-estrechando el lazo, iba el dolor dispertando al paciente, y este
-iba chillando, á proporcion que el dolor le afligia, el qual tambien
-iba creciendo, conforme Gerundio iba tirando del cordel: y como el
-pobre paciente no veía quien le hacia el daño, ni podia presumir, que
-fuesse alguno de sus compañeros, porque á este tiempo todos roncaban
-adredemente, fingiendo un profundíssimo sueño, gritaba el pobrecito,
-que las Brujas ó el Duende le arrancaban el dedo. Y si bien es verdad,
-que dos ó tres niños estuvieron para perderle, pero siempre se tenia
-por una travesura muy innocente, y mas diciendo Gerundio por la mañana,
-que lo havia hecho por entretenimiento, y no mas que para reír. Por lo
-demas era quietíssimo, pues havia semana, en que apénas descalabraba
-á media docena de muchachos; y en los cinco años bien cumplidos, que
-estuvo en una misma posada, nunca quebró un plato ni una escudilla; y
-lo mas que hizo en esta materia, fué en quatro ocasiones hacer pedazos
-toda la vasija, que havia en el basar; pero esso fué con grande motivo,
-porque un gato rojo, á quien queria mucho el Ama, le havia comido el
-torrezno gordo, que tenia para cenar. Su compostura en la Iglesia del
-Lugar, adonde todos los Estudiantes iban á oír Missa de Comunidad,
-era exemplar y edificante. No havia que pensar, que nuestro Gerundio
-volviesse la cabeza á un lado ni á otro, como veleta de Campanario, ni
-que tirasse de la capa al muchacho, que estaba delante, ni que, mojando
-con saliva la extremidad de una pajita, se la arrimasse suavemente á
-la oreja ó al pescuezo, como que era una mosca; ni mucho ménos, que se
-entretuviesse en hacer una cadena con lo que sobraba del cordon del
-justillo ó de la almilla, tirando despues por la punta, para deshacerla
-de repente. Todos estos enredos, con que suelen divertir la Missa los
-muchachos, le daban en rostro, y le parecian muy mal. Nuestro Gerundio
-siempre estaba con la cabeza fixa enfrente del Altar, y con los ojos
-clavados en las fábulas de Esopo, construyéndolas una y muchas veces
-con grandíssima devocion.
-
-2. Vuelto á Campazas, quien podrá ponderar la alegría y las
-demonstraciones de cariño, con que fué recibido del Tio Anton, de la
-Tia Catanla, del Cura del Lugar, y de su Padrino el Licenciado Quijano,
-que eran los continuos commensales de la casa de Anton Zotes; y apénas
-havian salido de ella, desde que supieron, que ya havia ido la burra
-por Gerundio.[7]
-
-3. Despues de los primeros abrazos, que le dieron todos, se quedaron
-atónitos y aturdidos al verle echar españadas de latin por aquella
-boca, que era un juicio. Hablóse luego, como era natural, del
-Preceptor, y el chico exclamó al instante: _Proh Dii immortales!
-Mystagogus meus est homo, qui amittitur de conspectu_: O Dioses
-immortales! Mi Maestro es un hombre, que se pierde de vista.
-Preguntáronle, si havia muchos muchachos? y al punto respondió:
-
- _Qui numeret stellas, poterit numerare puellas_:
-
-El que pudiere contar el número de las estrellas, podrá contar el
-número de los muchachos. Su Padrino el Licenciado Quijano, que era el
-ménos Romancista de todos los circunstantes, le dixo: «mira hombre,
-que _puellas_ no significa muchachos, sino muchachas». -- «_Pace tua
-dixerim, Domine Dripane_, le replicó su ahijado: _puella puellæ_ es
-epiceno _juxta illud_: _Uno epicena vocant Graii, promiscua nostri._»
-No tuvo qué responderle el Padrino, y solamente le preguntó, por qué
-le llamaba _Dripane_, que le sonaba á cosa de mote, y le parecia
-atrevimiento. «_Neutiquam per medium fidium!_ le respondió Gerundio,
-sonriéndose, y como quien se burlaba de su ignorancia: _Dripane est
-Anagrammaton de Padrine; et Anagrammaton figura est, qua unius vel
-plurium vocum litteræ transponuntur, vel invertuntur_. Y assí, señor
-Padrino, con licencia de usted, y para que lo entiendan todos, si
-en lugar de decir _mi Madre_, dixera _mi Merda_, y en vez de decir
-_Antonio Zotes_, dixera _ó Tina_, _ó Zesto_, _y sobran dos piernas_,
-tan léjos estaria de perderlos el respeto, que usaria de una de las
-figuras mas delicadas y mas ingeniosas que hay en toda la Rhetórica.»
-
-4. Con estas y otras necedades de la misma calaña, passaba Gerundio el
-tiempo, dando muestras de sus grandes progressos en la Latinidad, y
-esperando á que llegasse San Lucas, para dar principio á las Súmulas;
-quando ázia la mitad del Verano passó por su casa y se detuvo en ella
-algunos dias el Provincial de cierta Orden, Varon religioso y docto.
-Componíase su comitiva, como se acostumbra, de otro Padre grave, que
-era su Socio y Secretario, y de un Lego rollizo, despejado, mañoso,
-y de pujanza, que en los caminos servia para los menesteres de las
-posadas, y en los Conventos para los oficios de la Celda. Era el Lego
-de buen humor, nada gazmoño, y mucho ménos que nada escrupuloso. Dábale
-á Gerundio periquitos, rosquillas, y alcorzas, con que le havian
-regalado unas Monjas, cuyo Convento acababan de visitar. Con esto se
-le aficionó mucho el muchacho, y tambien con los cuentos y chistes,
-que contaba entre la familia, miéntras su Paternidad y el Secretario
-dormian la siesta, que el Lego no gustaba de dormir, y dicen, que los
-contaba con gracia. Por las tardes, luego que acababan de refrescar los
-dos Padres graves, el Lego se salia á passear con Gerundio, y este le
-llevaba unas veces á las Eras, otras al Humilladero, y otras al Majuelo
-de su padre, que linda con el Carrascal. En estas conversaciones vertia
-el muchacho todos los disparates, que havia aprendido con el Dómine; y,
-como el Lego le oía hablar tanto en Latin, que para él era lo mismo que
-Griego, y por otra parte el chico era bien dispuesto y desembarazado,
-parecíale, que podia ser muy á propósito para la Orden, y assí comenzó
-á cathequizarle.
-
-5. Decíale, que en el mundo no havia mejor vida que la de Frayle,
-porque el mas topo tenia la racion segura, y en assistiendo á su
-Choro, santas pasquas; que el que tenia mediano ingenio iba por la
-carrera de Maestro, ó por la carrera de Predicador; y que, aunque la
-de las Leturías era mas lucida, la del Púlpito era mas descansada y
-mas lucrosa, pues conocia él Predicadores Generales,[23] que en su
-vida havian sacado un Sermon de su cabeza, y con todo esso eran unos
-Predicadores, que se perdian de vista, y havian ganado muchíssimo
-dinero; y que en fin, en jubilando por una ó por otro carrera, lo
-passaban como unos Obispos. «Pues qué, la vida de los Colegiales!
-que assí llamamos á los que están en los Estudios. Ni el Rey ni el
-Papa la tienen mejor, por lo ménos mas alegre. Algunas crugías passan
-con los Lectores, y con los Maestros de Estudiantes, si son un poco
-ridículos, ó zelosos de que estudien; pero qué importa, si se la pegan
-guapamente? Nunca comen mejor, que quando les dan algun pan y agua
-por flojos, porque no llevaron la leccion, ó porque se quedaron en
-la cama; pues entónces los demas compañeros los guardan en la manga
-lo mejor de su pitanza, y comen como unos Abades. Ahora: la bulla,
-la fiesta, la chacota, que tienen entre sí, quando están solos; los
-choscos que se dan unos á otros, esso es un juicio, y han sucedido
-lances preciosíssimos. Es verdad, que si los pillan lo pagan, y hay
-despojos que cantan mysterio: pero _datus sunt passatus sunt_. De la
-vida de los Novicios no se hable: ya se ve, que assisten siempre al
-Choro, que nunca faltan á Maytines, que ayudan las Missas, que tienen
-mucha oracion y muchas disciplinas, que andan con los ojos baxos, y con
-la cabeza colgando, á manera de higo maduro; pero esso es una friolera:
-en volviendo la suya el Maestro, ó en aquellos ratos de libertad y de
-assueto, que los dan de quando en quando, hay la zambra y la trisca,
-que se hunde el Noviciato: juegan á la gallina-ciega, á fiel-derecho, y
-á los batanes, que no hay otra cosa que ver.»
-
-6. No se puede ponderar el gusto, con que oía nuestro Gerundio
-esta indiscreta pintura de la Vida religiosa, representada con mas
-imprudencia, que verdad; pues, descubriendo únicamente las travesuras
-de los religiosos imperfectos, ocultaba la severidad, con que se
-reprendian y se castigaban, dissimulando el rigor, con que se zelaba
-la observancia, y lo mucho que pide á todos sus individuos qualquiera
-Religion, por mitigada que sea. Pero al bueno del Lego le parecia, que
-como él, una por una, le metiesse al chico en el cuerpo la vocacion,
-hacia una gran cosa, y que lo demas allá lo veria. Con efecto se la
-metió tan metidamente, que desde luego dixo á su Cathequista, que,
-aunque le ahorcassen, havia de ser Frayle de su Orden, y que aquella
-misma noche havia de pedir el Hábito al Padre Provincial delante de
-sus padres. El Lego le dió un abrazo, dos corazones de alcorza, y
-un escapulario con cintas coloradas, y su escudo bordado de hilo de
-oro, con lo qual se le arraygó la vocacion, de manera que ya no le
-quitarian de ser Frayle, aunque le dieran el Curato de su mismo Lugar.
-Y mas, que el Lego le instruyó en el modo con que se havia de explicar
-con el Provincial, y que, despues de haver conseguido el sí, le havia
-de pedir, que él mismo fuesse su Padre de Hábito; pues de essa manera
-asseguraba su fortuna, por quanto el partido de su Paternidad era
-el que mandaba, y mandaria verisímilmente por algunos años, puesto
-que apénas havia Definidor, Jubilado, ni Prelado Conventual, que no
-fuesse hijo ó nieto de su Reverendíssima, esto es, ó discípulo suyo, ó
-discípulo de sus discípulos, y que assí se llevaba los Capítulos en el
-pico, disponiendo en ellos á destajo, quanto se le antojaba.
-
-7. Siglos se le hicieron á Gerundio las horas, que faltaban hasta
-la de cenar, y llegada esta, se sentó á la mesa junto á sus padres,
-con el Provincial y Secretario, como acostumbraba: pero, en vez de
-que otros dias los divertia mucho con sus intrepideces, latines,
-anagrammas, y versos de memoria, que decia á borbotones, aquella
-noche, segun la instruccion del socarron del Lego, se mostró mustio,
-cabiz-baxo, y desganado. Picábanle por aquí y por allí, mas él apénas
-hablaba palabra; hasta que, levantados los manteles, el Provincial y el
-Secretario le hicieron sentar entre los dos, comenzaron á acariciarle
-mucho, y le preguntaron qué tenia. Despues que se hizo bien de rogar, y
-de burlas ó de veras se le assomaron algunas lagrymitas, dixo por fin
-y por postre, que queria ser Frayle de su Orden, y que, aunque fuesse
-á pié, se havia de ir tras ellos, hasta que le diessen el Hábito. Al
-oír esto la buena de la Catanla, volviéndose á su marido, puestas ó
-encrucijadas las manos, y meneando la cabeza, le dixo con la mayor
-bondad del mundo: _No te lo dixe yo, mi Anton, que al cabo el chico
-havia de ser Flayre? No ves como se cumpre el prefacio de aquel bendito
-Lego, que pernosticó, que este niño havia de ser un gran Perdicador?_
-Y volviéndose despues á Gerundio, echándole la bendicion, le dixo:
-_Anda bendito de Dios, con la bendicion de su Divina Magestad, y con
-la mia; que, aunque te venia una Capellanía de sangre, y tu Padrino
-el Licenciado Quijano queria persignar en tí el Beneficio simpre de
-Berrocal de arriba, mas te quiero ver en un Cúlpito convirtiendo almas,
-que si te viera Arcipeste de todo el partido_. Anton Zotes, que era
-bueno como el buen pan, solo respondió: _Yo por mí, como sea buen
-Flayre, mas q’aga lo que quisiere, porque los padres no podemos quitar
-la voluntad á los hijos_.
-
-8. Viendo el Provincial lo poco, que havia que hacer por parte de
-los Padres, y conociendo, que el muchacho tenia en realidad viveza y
-habilidad, y que los disparates, que le havian enseñado, eran efectos
-de la mala Escuela, los que se podia esperar, que con el tiempo y
-con los libros los conociesse y emendasse, desde luego ofreció que
-le recibiria, y que él mismo le daria el Hábito, y seria siempre su
-Padre y su Padrino. Pero, como era Varon docto y Religioso, y el
-punto era tan sério, temió, que fuesse alguna veleydad de muchacho, ó
-que á lo ménos quisiesse abrazar aquel estado atolondradamente y sin
-conocimiento de lo que abrazaba; y para cumplir con su conciencia, con
-su oficio, y con su grande entendimiento, resolvió desengañarle delante
-de sus mismos padres, y assí le habló de esta manera.
-
-9. «Sabes, hijo mio, lo que es el estado Religioso? Es una Cruz, en
-que se enclava el alma con los tres Votos Religiosos, desde el mismo
-punto en que los hace, y no se desprende de ella, hasta que espira.
-Es un martyrio continuado, que comienza quando se abraza, y se acaba
-quando se dexa, advirtiéndote, que solo se puede dexar, ó perdiendo la
-vida, ó abandonando la honra, y tambien con ella el alma. Es un estado
-de humildad, todo de mortificacion, y todo de obediencia. El que no
-se desprecia á sí mismo, esse es el mas despreciado de todos; ninguno
-es mas mortificado, que el que ménos se mortifica, con el desconsuelo
-de que padece mas, y merece ménos. Al que no quiere ser obediente, se
-le obliga á ser esclavo. Ves estas nevadas canas, que blanquéan mi
-cabeza? (al decir esto, se quitó un becoquin ó escofieta, que trahia
-en ella): pues sábete, que ha veinte años, que me la cubren, me la
-desfiguran, y desmienten los que tengo, que aún hoy faltan algunos para
-llegar á cinquenta; y nunca se anticipa tanto el color tardío de estas
-naturales plantas, sino quando las desseca el calor de las pesadumbres;
-y puedes observar, que apénas hay Religioso, que no encanezca por
-razon de estado muchos años ántes de lo que debiera por la edad.
-Ciertamente, que esta violencia, que se hace á la naturaleza, no puede
-tener regularmente otro principio, que la que se hace voluntaria ó
-involuntariamente al natural.»
-
-10. «Como nunca has tratado mas Religiosos, que los que la caridad de
-nuestros hermanos y tus padres hospeda christiana y piadosamente en su
-casa, temo, que alguno ménos prudente (pues no podemos negar que en
-todas partes los hay,) te haya pintado la Religion, como aquel Pintor,
-que para ocultar la deformidad de Philipo, Padre de Alexandro, á quien
-le faltaba un ojo, le pintó á medio perfil, representándole solo por
-aquel lado de la cara, que no era defectuoso, y cubriendo el otro con
-el lienzo. Quiero decir, temo, que solo te hayan pintado á la Religion
-por donde puede agradarte, ocultándote artificiosamente aquello, por
-donde pudiera retraher tu natural inclinacion. Sí, hijo mio, hay en
-el estado Religioso hombres graves, justamente atendidos por sus
-méritos con privilegios y con exenciones; pero no hay, ni puede haver
-privilegios contra la obediencia, ni contra la observancia, ni hasta
-ahora se han descubierto en el mundo exenciones de las pesadumbres
-y de los trabajos. Qué importa, que á essos Padres graves les sobre
-quanto han menester en la Celda, si, en caso de no ser ajustados, los
-falta lo que mas necessitan en el corazon? Tampoco te negaré, que en
-la Religion mas estrecha se encuentran inobservantes, y tal vez se ve
-algun escandaloso. Pero tambien en el Cielo huvo Angeles apóstatas, en
-el Paraíso hombres inobedientes, y en el Colegio Apostólico un alevoso,
-un presumido, un inconstante, un incrédulo, y muchos cobardes, y ni
-el Cielo dexó de ser un Cielo, ni el Paraíso Paraíso, ni el Colegio
-Apostólico la Comunidad mas Santa, que ha havido, ni ha de haver en
-el mundo. No se llama perfecto un estado, porque no se hallen en él
-hombres defectuosos, sino porque, á los que lo son, se les corrige,
-y á los que no se corrigen, no se les tolera; porque, ó se les corta
-como miembros podridos, para que no inficionen á los sanos, ó se les
-conjura como á las tempestades, para que vayan á descargar, donde á
-ninguno hagan daño: quiero decir, que encerrados de por vida entre
-quatro paredes, ó la pena les hace entrar en sí mismos, y entónces
-son verdaderamente felices; ó, si con la desesperacion echan el sello
-á su desgracia, solo se perjudican á sí propios, y passan solos de
-un infierno á otro, del temporal al eterno. Assí, pues, hijo mio, si
-quieres ser Religioso, has de hacer ánimo á que, si fueres bueno, has
-de vivir y morir en una perpetua Cruz; si fueres malo, aun vivirás y
-morirás mas atormentado; y de qualquiera manera siempre te aguarda un
-martyrio, que durará miéntras te durare la vida. Yo he cumplido con
-lo que á mí me toca; tú ahora resolverás lo que te pareciere, en la
-inteligencia de que, si, no obstante la claridad con que te hablo, te
-determinares á abrazarte con la Cruz, yo, como Padre y como Padrino
-tuyo, que desde luego me constituyo por tal, aunque no pueda quitártela
-de los hombros, haré quanto me sea possible por aligerártela, salva
-siempre la religiosa observancia.»
-
-11. Atentíssimos estuvieron Anton Zotes y la buena de Catanla á la
-discreta harenga del prudente y piadoso Provincial, y no dexaron de
-enternecerse un si es no es, tanto que la última tuvo necessidad de
-limpiarse los ojos y las narices, estas con el delantal, y aquellos
-con la punta de la toca. Pero Gerundio la oyó con grandíssima
-serenidad y sin ninguna atencion, pensando solo, como havia de jugar
-á fiel-derecho, quando estuviesse en el Noviciado; en dar ya trazas,
-como pegársela al Despensero, corriendo un par de raciones cada
-semana, y figurándose ya en su imaginacion el mayor Predicador de
-toda aquella tierra; confessando despues, que, miéntras el Provincial
-estaba hablando, él estaba ideando una plática de disciplinantes, para
-quando le echassen la Semana Santa de Campazas. A esto contribuyó
-tambien, que el bellacon del Lego se puso donde, sin ser visto del
-Provincial, pudiesse serlo de Gerundio, y, quando este ponderaba alguna
-cosa, aquel le guiñaba el ojo, y le hacia señas con la cabeza, como
-que no hiciesse caso de lo que le decia: con que, luego que acabó de
-hablar aquel Prelado, el muchacho se cerró en que queria ser Frayle, y
-que, si otros passaban por todas aquellas cosas, él tambien passaria
-por ellas, sin dar otra razon chica ni grande. Viéndole todos tan
-resuelto, se determinó, que lo que havia de ser tarde fuesse luego,
-porque, teniendo ya quince años, estaba en la mejor edad para entrar en
-Religion: y assí, dentro de dos dias, el Provincial, con su comitiva,
-acompañado de Gerundio, de su padre, de su madre, y del Licenciado
-Quijano, su Padrino, que quiso hacer la costa de la entrada, se fueron
-á un Convento de la Orden, no muy distante de Campazas, donde el mismo
-Provincial le puso por su mano el Hábito con grande solemnidad; y assí
-al Prelado de la Casa, como al Maestro de Novicios, se le dexó muy
-recomendado, al fin como cosa suya.
-
-
-
-
-LIBRO SEGUNDO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes.
-
-
-Ya tenemos á Fray Gerundio en Campaña, como toro en plaza, Novicio
-hecho y derecho, como el mas pintado, sin que ninguno le echasse el pié
-adelante, ni en la puntual assistencia á los exercicios de Comunidad,
-porque guardaba mucho su coleto, ni en las travesuras que le havia
-pintado el Lego, quando podia hacerlas, sin ser cogido en ellas, porque
-era mañoso, dissimulado, y de admirable ligereza en las manos y en los
-piés. No obstante, como no perdia ocasion de correr un panecillo, de
-encajarse en la manga una racion, y en un santi-amen se echaba á pechos
-un Jesus, quando ayudaba al Refitolero á componer el Refectorio, llegó
-á sospecharse, que no era tan limpio como parecia, y assí el Refitolero
-como el Sacristan le acusaron al Maestro de Novicios, que, quando Fr.
-Gerundio assistia al Refectorio, ó ayudaba á las Missas, se acababa
-el vino de estas á la mitad de la mañana, y á un volver de cabeza se
-hallaban vacíos uno ó dos Jesuses, de los que juraria á Dios y á una
-Cruz, que ya havia llenado; y, aunque nunca le havian cogido con el
-hurto en las manos, pero que por el hilo se sacaba el ovillo, y que en
-Dios y en su conciencia no podia ser otra la lechuza,[24] que chupaba
-el aceyte de aquellas lámparas.
-
-2. Era el Maestro de Novicios un bellíssimo Religioso, devoto y pio
-hasta mas no poder, pero sencillo y cándido como él mismo. En viendo á
-un Novicio con los ojos baxos, con la capilla calada, las manos siempre
-debaxo del escapulario, poco curioso en el hábito, traquiñándose al
-andar, y andando siempre arrimado á la pared, puntual á todos los
-actos de Comunidad, silencioso, rezador, y que en las recreaciones
-hablaba siempre de Dios; pues qué, si naturalmente era bien agestadillo
-y vergonzoso? si le pedia licencia para hacer mortificaciones y
-penitencias extraordinarias y ocultas, aunque nunca las hiciesse? si
-acudia frequentemente á comunicarle las cosas de su espíritu, y á darle
-quenta de los sentimientos, que tenia en la oracion, especialmente si
-havia algo, que oliesse á cosa de vision imaginaria? sobre todo, si en
-tono de caridad, de escrúpulo, ó de zelo, iba á contarle las faltas,
-que havia notado, ó que quizá solo havia aprendido en los otros su
-malicia? Para el buen Maestro no havia mas que pedir: no creeria cosa
-mala de este Novicio, aunque se la predicaran Frayles descalzos; y,
-si alguno le acusaba de alguna faltilla, lo tenia por envidia ó por
-emulacion, diciendo casi con lágrymas, que la virtud, hasta en los
-claustros, es perseguida. Los bellacos de los Novicios, aunque por
-la mayor parte de poca edad, ya tenian bastante malicia para conocer
-esta flaqueza ó esta bondad de su Maestro, y assí los mas ladinos se
-la pegaban tan lindamente, haciéndole creer, que eran los mas santos.
-Nuestro Gerundio no iba en zaga al mas raposilla de todos, ántes bien
-en esta especie de farándula los hacia muchas ventajas, y se sabia,
-que era el queridito del Maestro, y mas añadiéndose á su buen parecer,
-dissimulo, y afectada compostura el ser ahijado y tan recomendado de
-nuestro Padre Provincial; porque, si bien es verdad, que el Maestro
-de Novicios era Varon espiritual y mýstico, no embargante todo esso,
-á mayor gloria de Dios y por el mayor bien de la Religion, hacia con
-puríssima intencion su corte á los mandones, y no querria disgustar á
-un Padre grave, por quanto tuviesse el mundo.
-
-3. En esta disposicion del Maestro, dicho se está lo mal recibidas
-que fueron las acusaciones del Refitolero y del Sacristan. Díxoles
-el bendito Varon, que conocian mal al Hermano Fr. Gerundio, y que no
-sabia, con qué conciencia hacian juicios tan temerarios y levantaban
-aquellos falsos testimonios á un Novicio tan Angelical; que, si
-supieran bien, quien era aquel mancebo, se tendrian por dichosos en
-poner la boca, donde él ponia los piés; y que, si era verdad, que les
-faltaba el vino, seria sin duda, porque el Diablo tomaba la figura del
-Santo Novicio para beberle, y para desacreditarle: concluyendo con
-decirlos, que, si la Orden tuviera media docena de Fr. Gerundios, essa
-media docena de Santos mas adoraria con el tiempo en los Altares.
-
-4. Sucedió, que, miéntras el bueno del Maestro de Novicios estaba dando
-esta repasata á los dos Legos acusadores, el Angelical Fr. Gerundio
-passó (no se sabe, si por casualidad, ó por aviso que tuvo) por delante
-de la despensa, y, viendo á la puerta de ella una cesta de huevos,
-se embocó media docena en el seno, y con la mayor modestia del mundo
-siguió su camino para el Noviciado, y se fué derecho á la celda del
-Maestro, á darle cuenta de lo que le havia passado en la oracion de
-aquel dia. Entró, como acostumbraba, con los ojos clavados en el suelo,
-la capilla hasta como dos dedos sobre la frente, las manos en las
-mangas debajo del escapulario, sonroseado adredemente, para lo qual
-le vino de perlas la travesurilla, que acababa de hacer; y en todo
-caso (lo que era mucho del conjuro) amagando á una risita. Luego que
-el Maestro le vió entrar, se le renovó todo el cariño; mandóle sentar
-junto á sí, comenzó la cuenta de oracion, y comenzaron las mentiras,
-ensartando todas quantas se le vinieron á la cabeza, pero tan bien
-concertadas, y dichas con tanta gracia y con tanta compostura, que el
-bonazo del Maestro, sin poderse contener, se levantó de la silla y,
-para alentar mas y mas á su Novicio, le dió un estrechíssimo abrazo.
-En hora menguada se le dió; porque, como le apretó tanto en el Señor,
-se estrellaron en el pecho los huevos, que el Angelical mancebo trahia
-escondidos en él, y comenzaron á chorrear yemas y claras por el hábito
-abaxo, que parecia haverse vaciado el perol donde se batian los huevos
-para las tortillas de la Comunidad. El Maestro quedó atónito y confuso,
-y le preguntó al Novicio: «Pues, qué es esto, Hermano Fray Gerundio?»
-El santo mozo, que era assaz sereno y de imaginacion pronta y viva
-para salir con lucimiento de los lances repentinos, le respondió sin
-turbarse: «Padre, yo se lo diré á su Reverencia. Como ha dos meses, que
-su Reverencia me dió licencia para tomar disciplina en las espaldas,
-por no poderla ya tomar en otra parte, se me han hecho unas llagas,
-y llevaba estos huevos para ponerme una estopada; y no me atreví á
-decirlo á su Reverencia, porque su Reverencia no me privasse del
-consuelo de esta corta mortificacion.» Tragó el anzuelo el boníssimo
-Varon, y, pasmado de la estupenda mortificacion de su Novicio, volvió
-á darle otro abrazo, aunque ménos apretado que el primero, por no
-lastimarle en las llagas de las espaldas, y por no mancharse con la
-chorrera del hábito; y contentándose con advertirle blandamente, que
-mejor es la obediencia, que no los sacrificios, le despidió, dándole
-órden, de que se fuesse á mudar otra saya y otro escapulario.
-
-5. Con estas trazas passó nuestro Fr. Gerundio su Noviciado, y hizo su
-profession _inoffenso pede_, sin que le faltasse voto; y, como todavía
-duraba el Provincialato de su Padrino y Padre de Hábito, le envió luego
-á estudiar las Artes á un Convento de los mas graves de la Provincia,
-sin que passasse por la regular aduana de Chorista, por dos ó por tres
-años, como passan los demas Frayles en canal, que no tienen arrimo.
-
-6. Era Lector un Religiosito mozo, como de hasta treinta años escasos,
-de mediano ingenio, de bastante comprehension, de memoria feliz,
-estudianton de cal y canto, furiosamente Aristotélico, porque jamas
-havia leído otra Philosophía, ni podia tolerar, que se hablasse de
-ella; eterno disputador, para lo qual le ayudaba una gran volubilidad
-de lengua, una voz clara, gruessa, y corpulenta, una admirable
-consistencia de pecho, y una maravillosa fortaleza de pulmones: en fin,
-un Escholástico essencialmente tan atestado de voces facultativas, que
-no usaba de otras, ni las sabia, para explicar las cosas mas triviales.
-Si le preguntaban como lo passaba, respondia, _materialiter_, bien;
-_formaliter_, subdistingo; _reduplicative ut homo_, no me duele nada;
-_reduplicative ut Religioso_, no dexa de haver sus trabajos. En una
-ocasion se le quejó su madre, de que en las Cartas, que la escribia,
-no la hablaba palabra de su salud; y él la respondió: «Madre y Señoría
-mia, es cierto, que _signate_ no decia á Vm. que estaba bueno, pero
-_exercite_ ya se lo decia. Ahora pongo en noticia de Vm. como estoy
-explicando á mis discípulos la _transcendencia_ á la _intranscendencia
-del Ente_: yo llevo la _analogía_, y niego la _transcendencia_. A mi
-hermana Rosa dirá Vm. que me alegro mucho lo passe bien, assí _ut quo_,
-como _ut quod_, y que, en quanto á las calcetas con que me regala, la
-_materia ex qua_ me pareció un poco gorda, pero la _forma artificial_
-viene con todos sus _constitutivos_. De las quatro libras de chocolate,
-que Vm. me envía, diré _in rei veritate_ lo que me parece: las
-_qualidades intrínsecas_ son buenas, pero las _accidentales_ le echaron
-á perder, por haver estado aplicado mas tiempo del conveniente á la
-_naturaleza ignea, mediante la virtud combustiva_. B. L. M. de Vm.
-su hijo _inadæquate, et partialiter_, y su Capellan _totaliter, et
-adæquate_. Fr. Toribio, Lector de Artes.»
-
-7. Por aquí se puede sacar el carácter del P. Lector Fray Toribio,
-que en un argumento á todos se los llevaba de calle, porque con la
-voz sonora, con el pecho fuerte, con la lengua expedita, y con la
-abundancia de términos no havia quien le resistiesse, y assí le
-llamaban el azote de los concursos. Tenia atestada la cabeza de
-apelaciones, ampliaciones, alienaciones, equipolencias, reducciones,
-y de todo lo mas inútil y mas ridículo, que se enseña en las Súmulas,
-sirviendo solo para gastar el tiempo en aprender mil cosas inútiles.
-Exercitábase él, y hacia que sus discípulos se exercitassen, en
-componer contradictorias, contrarias, sub-contrarias, y sub-alternas,
-en todo género de proposiciones, en las cathegóricas, en las
-hypothéticas, en las simples, en las complexas, en las necessarias, en
-las contingentes, y en las de impossible, gastando meses enteros en
-estas vagatelas impertinentíssimas. Sobre la importante y gravíssima
-question de _si Blictiri es término_, era cosa de espiritarse; y, si
-alguno le queria defender, que la union era tan término, como todos los
-demas, y que en ella se resolvia la proposicion _tan resolvidamente_,
-como en el sugeto y en el predicado, era negocio de volverse loco, y á
-lo ménos no le faltaba un tris para perder el juicio.
-
-8. El mismo exquisito gusto y la misma buena eleccion, que tenia en las
-Súmulas, mostraba en lo perteneciente á la Lógica. Aunque sabia muy
-bien, que esta no es mas que un arte, que ayuda á la razon natural á
-discurrir con penetracion y con solidez, enseñándola el modo de buscar
-y descubrir la essencia de las cosas, de formar diferentes idéas de
-una misma, segun los diversos respetos, nociones, ó formalidades, con
-que se presenta al entendimiento; y que estas diferentes formalidades,
-nociones, y respetos le dan bastante fundamento, no para que de una
-sola cosa haga dos, sino para que conciba, como si fueran dos, la
-que en realidad es una sola; y que, supuesta esta penetracion y esta
-division ideal, pueda ir despues raciocinando y discurriendo acerca de
-ellas, hasta llegar muchas veces á la demonstracion, y casi siempre
-á un prudentíssimo assenso: repito, que, aunque el buen P. Lector no
-ignoraba, que esta, y no otra, era la verdadera Lógica, de nada ménos
-cuidaba, que de instruir á sus discípulos en lo que conducia para esto,
-y de los nueve meses del Curso gastaba los siete en enseñarlos, lo que
-de maldita la cosa servia, sino de llenarles aquellas cabezas de idéas
-confusas, de representaciones impertinentes, y de idolillos, ó figuras
-imaginarias. Si consiste en un único hábito, qualidad, ó facilidad
-científica, ó en un complexo de muchos, correspondientes á la variedad
-de los actos logicales? Si es ciencia práctica ó especulativa? Si la
-docente se distingue de la utente, esto es, si la instruccion en las
-reglas se distingue del uso de ellas? Si su objeto es un entecillo
-duende, enteramente fingido por el entendimiento, ó una entidad, que
-tiene verdadero y real ser, aunque puramente intelectual? Si la Lógica
-artificial es tan necessaria para aprender otras Ciencias, que sin ella
-ninguna pueda aprenderse ni bien ni mal? Y assí de otras questiones
-proemiales, que de nada sirven, y para nada conducen, sino para perder
-tiempo, y para quebrarse la cabeza lo mas inútilmente del mundo.
-
-9. Esto es, por paridad, como si un Maestro de obra prima (que assí
-se llama, no se sabe por qué, á los Zapateros), con un aprendiz, que
-quisiesse instruírse en el oficio, gastasse un mes en enseñarle, si la
-facultad zapateril era arte ó ciencia; y si arte, si era mecánico ó
-liberal? Otro en instruírle, si era lo mismo saber cortar, que saber
-coser, saber coser, que saber desvirar, ó si para cada una de estas
-operaciones era menester un hábito, ó instruccion científica, que
-las dirigiesse? -- Señor, que yo quiero aprender á hacer zapatos. --
-Espérate tonto, como has de saber hacerlo, si no sabes si el objeto
-del arte zapateril es el zapato, que realmente se calza, ó aquel,
-que se representa en la imaginacion, como idéa del que despues se ha
-de hacer? -- Señor, que yo no quiero hacer zapatos imaginarios, sino
-estos, que se palpan, se tocan, y se calzan. -- Eres un Orate: por
-ventura sabrás nunca hacer essos zapatos, no estando bien enterado de
-si las reglas, que se dan para hacerlos, son ó no son diferentes del
-uso y práctica de ellas? -- Señor, qué se me da á mí, que lo sean, ni
-dexen de serlo? Enséñeme usted essas reglas, pues ha quatro meses, que
-estoy en su casa, y hasta ahora ni siquiera una me ha enseñado. -- Ven
-acá, idiota: como te las he de enseñar yo, ni como las has de aprender
-tú, miéntras no estés pleníssimamente instruído en que esta Arte, que
-llamamos de Obra prima, es en parte práctica, y en parte especulativa?
-Práctica, porque su fin es enseñar á hacer zapatos, ajustados, ayrosos
-y duraderos; especulativa, porque las reglas, que da para esso, es
-menester, que dirijan primero á la razon, sin lo qual no se gobernarian
-bien las manos. -- Por vida de... (y echóle redondo), que Vm. matará
-á un Santo. Y dígame, señor, para que yo aprenda essas reglas, qué me
-importará saber, si el Oficio es plático, ó culativo, ó la perra, que
-me parió?
-
-10. Si alguno fuera al Padre Lector con este quento, bien sé yo, que
-no lo havia de contar por gracia; porque, sobre abundar de un humor
-escolástico flavo-bilioso, que, hiriendo en un momento las fibras
-del celebro, se comunicaba rápidamente al corazon por el nervio
-intercostal, con movimiento crispatorio, y de aquí, por una instantanea
-repercussion, volvia al mismo celebro, donde agitaba con igual ó con
-mayor crispatura las fibras, que se ramifican en la lengua, estaba tan
-furiosamente posseído de todas estas vanas inutilidades, que era capaz
-de chocar con el mismo Sol, si pretendia alumbrarle en este punto. En
-primer lugar, luego daba en los hocicos con aquella prodigiosa multitud
-de hombres grandes, que se han ocupado loablemente en estas materias,
-y eran tenidos de todo el mundo por hombres sapientíssimos. Si alguno
-le replicaba, que los hombres mas sabios y los hombres mas grandes al
-fin son hombres, y que no se havian acreditado, ni de grandes, ni de
-sabios, por haver gastado el tiempo en essas fruslerías, sino por haver
-escrito grave y doctamente otras materias utilíssimas; y, si se havian
-empleado en aquellas impertinencias, no era por no conocer, que lo
-fuessen, sino porque la obediencia ó la política los havia precisado á
-no desviarse del camino carretero, y á seguir el uso comun: le faltaba
-poco para romperle los cascos, y, si lo dexaba de hacer, era de pura
-compassion, despreciándole como á un pobre mentecato. Despues echaba
-mano de aquel otro lugar comun, con que se defienden los que no tienen
-bastante valor ni bastante generosidad para confessar, que estas son
-impertinencias, diciendo, que sirven de mucho, aunque no sirvan de otra
-cosa, que de materia para aguzar los ingenios, y para exercitarlos en
-la disputa.
-
-11. No havia que reponerle lo primero, que, siendo la Lógica la que
-enseña á discurrir y á disputar, parecia cosa ridícula comenzar á
-aprenderla arguyendo y disputando. Porque, ó ya se sabian las reglas
-de la disputa, ó se ignoraban: si se sabian, era ociosa la Lógica;
-si se ignoraban, como era possible, que se disputasse, sino diciendo
-en la materia y en la forma quatrocientos disparates? Y assí vemos,
-que las Artes mas mecánicas y los Oficios mas fáciles no se comienzan
-á aprender por el exercicio, sino á lo ménos por aquellas reglas
-generales, que son necessarias para saber imperfectamente exercitarle.
-No hay oficio mas fácil, que el de Aguador, porque en sabiendo echar al
-burro la albarda, y el camino del rio ó de la fuente, está aprendido el
-oficio: con todo es indispensable, ántes de ir por agua, saber echar
-la albarda al burro, y saber el camino. Si á un Aprendiz de Herrero le
-dixessen desde el primer dia, que hiciesse una sarten, se reiria del
-Maestro. Primero es menester darle una noticia general de todos los
-instrumentos del oficio, del uso particular de cada uno, del modo de
-manejarlos y de disponer la materia, para recibir la forma artificial,
-que se pretende darla; despues irle exercitando en lo mas fácil. Pues
-ahora: hay cosa mas graciosa, que comenzar disputando, si la Lógica
-docente se distingue de la utente, y empedrar por precision la disputa
-de toda la doctrina, que se da acerca de los hábitos naturales,
-infusos, y adquiridos, suponiendo ya sabido el modo, con que estos
-se engendran, y en que consiste la virtud, que tienen, para producir
-despues unos hijos, enteramente parecidos á sus abuelos, esto es á
-los actos, que engendraron á los hábitos; siendo assí, que el pobre
-niño no tiene idéa ni noticia de otros hábitos, que de los Hábitos
-largos de los Curas, ó de los Hábitos de los Frayles, que vió predicar
-la Quaresma y pedir el Agosto en su Lugar? Qué concepto formará de
-toda aquella algaravía de hábitos, de actos, de semejanza específica,
-de semejanza genérica, que es indispensable entienda, aun solo para
-penetrar los términos de la question, si nada de esto se le ha de
-explicar, hasta que estudie la Metaphýsica, ó la Animástica?
-
-12. No havia que reponerle lo segundo, que tolerado, y no concedido,
-que, para exercitar el entendimiento en la disputa, fuesse conveniente
-excitar algunas questiones Proemiales, seria razon tomarlas de aquellos
-puntos históricos, que pertenecen al fin, invencion, progressos,
-y estado actual de la misma Lógica. Como v. gr. para qué fin fué
-inventada la Lógica, si solamente para enseñar á discurrir bien, ó para
-evitar, que otros no nos alucinassen con sofismas y con paralogismos?
-Si la Lógica es mas antigua ó mas moderna que la Philosophía en todas
-sus partes? Y aquí entraba naturalmente un curioso resúmen historial
-del orígen de la Philosophía, y de su division en tanta variedad de
-Sectas, la Iónica, la Itálica, la Cyrenaica, la Eliaca, la Megárica,
-la Cýnica, la Estoyca, la Académica, la Peripatética, la Eleánica, la
-Pyrrhónica ó Scéptica, la Epicuréa, y finalmente la Ecléctica, ántes de
-hablar de los diversos systemas de la Philosophía moderna. Hallaríase,
-que la Lógica, respecto de unas Sectas havia sido muy posterior, muy
-anterior respecto de otras, y respecto de algunas sýnchrona ó coetanea.
-
-13. Despues se podia preguntar, si la Lógica se inventó por casualidad,
-ó de propósito? Y suponiendo, como suponen todos, que se inventó por
-casualidad, haciendo algunas observaciones para descubrir y para
-desembarazarse de los sofismas, se seguia la pregunta de quien fué el
-primero, que hizo estas observaciones y formó una coleccion de ellas,
-para enseñar y para abrir los ojos á los demas? Si Zenon Eleátes, si
-Sócrates, si Platon, si Aristóteles, ó si Speusippo? Y constando por
-la historia, que Zenon hizo algunas observaciones, Sócrates otras, y
-Platon otras, todos tres anteriores á Aristóteles, de quien Platon fué
-Maestro, preguntar, por qué, no obstante esso, se tiene comunmente á
-Aristóteles por inventor de la Lógica ó de la Dialéctica? A lo qual se
-ha de responder necessariamente, que porque fué el primero, que hizo
-una Coleccion de todas las observaciones de aquellos tres Philósophos,
-añadiendo él otras muchas de suyo, disponiéndolas en estilo didascálico
-ó instructivo, y dándolas un méthodo seguido, claro, conexo, y natural.
-Assí como Pedro Lombardo, por otro nombre el Maestro de las Sentencias,
-se llama regularmente el Inventor de la Theología Escolástica, no
-porque lo fuesse de los Tratados, de que se compone, sino porque
-los que estaban esparcidos y sin órden en las Obras de los Padres,
-especialmente Latinos, los reduxo á un méthodo uniforme en los quatro
-Libros de los Sentenciarios, disponiéndolos de manera, que formassen
-un cuerpo bien repartido de facultad y de doctrina; añadiendo de suyo,
-ademas de esso, el poner en estilo de Escuela y de disputa algunos
-puntos, que en las Obras de los Padres se leen en estilo puramente
-doctrinal.
-
-14. Despues de todas estas questiones, se concluía naturalíssimamente
-con las pertenecientes á los progressos y estado actual de la misma
-Lógica: si Aristóteles la concluyó, ó la dexó imperfecta? si la
-que hoy tenemos es la misma, que enseñó aquel Philósopho, ú otra
-diferente? si la misma, aunque muy añadida, qué partes son las que
-se añadieron? quando? por quienes, y con qué ocasion ó motivo? y
-de estas partes añadidas, quales son necessarias, quales útiles, y
-quales impertinentes? Ve aquí unos Proemiales de mucha utilidad,
-de mucha curiosidad, y de muchos y bellos materiales, para que los
-entendimientos se exerciten en disputas históricas y críticas,
-pertenecientes á la misma Lógica, con tanto gusto como aprovechamiento.
-Pero ve aquí tambien lo que oía nuestro Padre Lector Fray Toribio,
-unas veces con una cólera espantable, y otras con una risa falsa y
-despreciativa, que le caía muy en gracia. Decia por toda respuesta, que
-todos eran tiquis-miquis, fruslerías de entendimientos superficiales,
-y que essos Proemiales eran buenos para una Lógica de corbatin ó de
-sofocante: en una palabra, admirables questiones para aquellos Lógicos,
-que leían Gacetas y encargaban á un corresponsal de Madrid, que los
-enviasse el Mercurio.
-
-15. No puede omitir la Historia un caso curioso, que sucedió con
-nuestro escolasticíssimo Padre Lector. Cierto Padre Maestro de su
-misma Orden, hombre de vasta erudicion, y de igualmente grave que
-amena literatura, harto mejor instruído en lo que era verdadera Lógica
-y verdadera Philosophía, que el bendito Fray Toribio, viéndole tan
-escolastizado en aquellas vaníssimas sofisterías, y no pudiendo reducir
-á la razon aquella mollera endurecida y callosa, le dixo por burla
-cierto dia: «Pues de esse modo, Padre Lector, para usted no havrá en
-el mundo question mas importante, que aquella, que se defendió en
-Alemania: _Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas
-intentiones_?» Quedóse atónito y como pasmado al oír semejante question
-el Metaphysiquíssimo Fray Toribio; porque, aunque no havia Curso
-Thomista, Scotista, Suarista, Okamista, Nominalista, ni Baconista,
-que, á su parecer, no huviesse rebuelto, no hacia memoria de haver
-leído jamas aquella question _in terminis_. Suplicó al Padre Maestro,
-que se la volviesse á repetir; hízolo este con grande socarronería.
-Quedóse el Lector suspenso por un rato, como quien repassaba allá para
-consigo los términos de la question, queriendo penetrarlos; y despues
-de haver repetido dos ó tres veces en voz inteligible: _Utrum chimæra
-bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ _Utrum
-chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ dió
-una gran patada en el suelo, y prorrumpió, diciendo: _Por el santo
-Hábito que visto, que mas quisiera ser Autor de esta question, que si
-desde luego me hicieran Presentado;[25] y concluído me vea yo en las
-primeras Sabatinas,[26] si no la defendiere en acto público, llevando
-la afirmativa_. Rióse á su satisfaccion el bellacon del Maestro del
-fanático Lector, y para echar el sello á la burla, que estaba haciendo
-de él, le dixo con bufonada: «Hará bien, Padre Lector, hará bien; y
-muérase con el consuelo de que le podrán poner sobre la piedra este
-Epitaphio, que se puso sobre la sepultura de otro, que era de su mismo
-genio y gusto:
-
- _Hic jacet Magister noster,_
- _Qui disputavit bis aut ter_
- _In Barbara et Celarent,_
- _Ita ut omnes admirarent_
- _In Fapesmo et Frisesomorum;_
- _Orate pro animis eorum_.»
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-Prosigue Fr. Gerundio estudiando su Philosophía, sin entender palabra
-de ella.
-
-
-La verdad sea dicha (porque, qué provecho sacará el curioso lector,
-de que yo infierne mi alma?), que, quanto mas cuidado ponia el
-incomparable Fr. Toribio en embutir á sus discípulos en estas inútiles
-sutilezas, ménos entendia de ellas nuestro Fr. Gerundio: no porque le
-faltasse bastante habilidad y viveza, sino porque, como el genio y
-la inclinacion le llevaban hácia el Púlpito, que contemplaba carrera
-mas amena, mas lucrosa, y mas á propósito para conseguir nombre y
-aplauso, le causaban tedio las materias Escolásticas, y no podia acabar
-consigo el aplicarse á estudiarlas. Por esso era gusto oírle las idéas
-confusas, embrolladas, y ridículas, que él concebia de los términos
-facultativos, conforme iban saliendo al teatro en la explicacion
-del Maestro. Llegó este á explicar los grados metaphýsicos de ente,
-substancia, criatura, cuerpo, etc., y por mas que se desgañitaba en
-enseñar, que todo lo que existe es ente; si se ve, y se palpa, es ente
-real, phýsico, y corporeo; si no se puede ver, ni palpar, porque no
-tiene cuerpo, como el alma y todo quanto ella sola produce, es ente
-verdadero y real, pero espiritual, immaterial, é incorporeo; si no
-tiene mas ser, que el que le dá la imaginacion y el entendimiento, es
-ente intelectual, ideal, é imaginario: siendo esta una cosa tan clara,
-para Fray Gerundio era una algaravía; porque, habiendo oído muchas
-veces en la Religion, quando se trataba de algun sugeto exótico y
-estrafalario, _vaya que esse es ente_, jamas pudo entender por _ente_
-otra cosa que un hombre irregular, ó risible por algun camino. Y assí,
-despues que oyó á su Lector las propiedades del ente, contenidas en
-las letras iniciales de aquella palabra bárbara _R. E. V. B. A. U._,
-quando veía á alguno de genio extravagante, decia, no sin vanidad de su
-comprehension escolástica: este es un Reubau, como lo explicó mi Lector.
-
-2. Por la palabra _substancia_, en su vida entendió otra cosa, mas que
-caldo de gallina, por quanto siempre havia oído á su madre, quando
-havia enfermo en casa, _voy á darle una substancia_. Y assí se halló el
-hombre mas confuso del mundo, el año que estudió la Phýsica. Tocándole
-arguir á la question, que pregunta, _si la substancia es immediatamente
-operativa?_ su Lector defendia que no; y Fray Gerundio perdia los
-estrivos de la razon y de la paciencia, pareciéndole, que este era el
-mayor disparate, que podia defenderse, pues era claramente contra la
-experiencia, y á él se le havia ofrecido un argumento, á su modo de
-entender demonstrativo, que convencia concluyentemente lo contrario.
-Fuése, pues, al General muy armado de su argumento, y propúsole de esta
-manera: _El caldo de gallina es verdadera substancia; sed sic est, que
-el caldo de gallina es immediatamente operativo: luego la substancia
-es immediatamente operativa._ Negáronle la menor, y probóla assí:
-_Aquello, que, administrado en una ayuda, hace obrar immediatamente,
-es immediatamente operativo. Sed sic est, que el caldo de gallina,
-administrado en una ayuda, hace obrar immediatamente: luego el caldo
-de gallina es immediatamente operativo._ Rióse á carcajada tendida
-toda la mosquetería del Aula; negáronle la menor de este segundo
-sylogismo; y él enfurecido, parte con la risa, y parte con que le
-huviessen negado una proposicion, que tenia por mas clara, que el Sol
-que nos alumbra, sale del General precipitado y ciego, sin que nadie
-pudiesse detenerle, sube á la Celda, llama al Enfermero, dícele, que
-luego luego le eche una ayuda con caldo de gallina, si por dicha
-havia alguno prevenido para los enfermos. El Enfermero, que le vió
-tan turbado, tan inquieto, y tan encendido, creyendo sin duda, que le
-havia dado algun accidente cólico, para el qual havia oído decir, que
-eran admirable específico los caldos de pollo, juzgando, que lo mismo
-serian los de gallina, va volando á su cocinilla particular, dispónele
-la lavatiba, y adminístrasela; hace prontamente un prodigioso efecto;
-llena una gran vasija, de las que se destinan para este ministerio,
-y, baxando al General sin detenerse, dixo colérico al Lector, al que
-sustentaba, y á todos los circunstantes: _Los que quisieren ver si el
-caldo de gallina hace ó no hace obrar immediatamente, vayan á mi Celda,
-y allí encontrarán la prueba; y despues que se vayan á defender, que la
-substancia no es immediatamente operativa_.
-
-3. Este lance acabó de ponerle de muy mal humor con todo lo que se
-llamaba estudio Escolástico. Y, aunque algunos Padres graves y
-verdaderamente doctos, que le querian bien, procuraron persuadirle, que
-se dedicasse algo á este estudio, á lo ménos al de aquellas materias,
-assí Phýsicas, como Metaphýsicas, que no solo eran conducentes, sino
-casi necessarias para la inteligencia de las questiones mas importantes
-de la Theología en todas sus partes, Escolástica, Expositiva,
-Dogmática, y Moral, sin cuya noticia era impossible saber hacer un
-Sermon, sin exponerse á decir mil necedades, heregías, y dislates, no
-fué possible convencerle; ni, aunque le dieron algunos panes y agua,
-hasta llegar tambien á media docena de despojos, ni por essas se pudo
-conseguir, que se aplicasse á lo que no le llevaba la inclinacion, y
-mas haviendo en casa quien le ayudaba á lo mismo.
-
-4. Era el caso, que por mal de sus pecados se encontró nuestro Fr.
-Gerundio con un Predicador mayor[27] del Convento, el qual era un
-mozalvete, poco mas ó ménos de la edad de su Lector, pero de traza,
-gusto, y carácter muy diferente.
-
-5. Hallábase el Padre Predicador mayor en lo mas florido de la edad,
-esto es, en los treinta y tres años cabales. Su estatura procerosa,
-robusta, y corpulenta; miembros bien repartidos, y assaz symétricos
-y proporcionados; muy derecho de andadura, algo salido de panza;
-cuelli-erguido, su cerquillo copetudo, y estudiosamente arremolinado;
-hábitos siempre limpios, y muy prolixos de pliegues, zapato ajustado,
-y sobre todo su solidéo de seda, hecho de aguja, con muchas y muy
-graciosas labores, elevándose en el centro una borlita muy ayrosa; obra
-toda de ciertas Beatas, que se desvivian por su Padre Predicador. En
-conclusion, él era mozo galan, y juntándose á todo esto una voz clara
-y sonora, algo de cecéo, gracia especial para contar un cuentecillo,
-talento conocido para remedar, despejo en las acciones, popularidad
-en las modales, boato en el estilo, y osadía en los pensamientos, sin
-olvidarse jamas de sembrar sus Sermones de chistes, gracias, refranes,
-y frases de chimenéa, encajadas con grande donosura, no solo se
-arrastraba los concursos, sino que se llevaba de calles los estrados.
-
-6. Era de aquellos cultíssimos Predicadores, que jamas citaban á los
-Santos Padres, ni aun á los Sagrados Evangelistas por sus propios
-nombres, pareciéndoles, que esta es vulgaridad. A San Mathéo le
-llamaba _el Angel Historiador_, á San Márcos _el Evangélico Toro_, á
-San Lucas _el mas divino Pincel_, á San Juan _el Aguila de Patmos_,
-á San Gerónimo _la Púrpura de Belen_, á San Ambrosio _el Panal de
-los Doctores_, á San Gregorio _la Alegórica Thiara_. Pensar, que al
-acabar de proponer el tema de un Sermon, para citar el Evangelio y el
-capítulo de donde le tomaba, havia de decir sencilla y naturalmente:
-_Joannis capite decimo tertio: Matthæi capite decimo quarto_, esso
-era cuento, y le parecia, que bastaria esso, para que le tuviessen por
-un Predicador Sabatino: ya se sabia, que siempre havia de decir: _Ex
-Evangelica lectione Matthæi, vel Joannis capite quarto decimo_; y otras
-veces, para que saliesse mas rumbosa la colocacion: _Quartodecimo ex
-capite_. Pues qué! dexar de meter los dos deditos de la mano derecha,
-con garbosa pulidez, entre el cuello y el tapacuello de la Capilla, en
-ademan de quien desahoga el pescuezo, haciendo un par de movimientos
-dengosos con la cabeza, miéntras estaba proponiendo el tema, y, al
-acabar de proponerle, dar dos ó tres brinquitos dissimulados, y, como
-para limpiar el pecho, hinchar los carrillos, y, mirando con desden á
-una y otra parte del Auditorio, romper en cierto ruído gutural, entre
-estornudo y relincho! esto afeytarse siempre que havia de predicar,
-igualar el cerquillo, levantar el copete, y, luego que, hecha ó no
-hecha una breve oracion, se ponia de pié en el Púlpito, sacar con
-ayroso ademan de la manga izquierda un pañuelo de seda de á vara y
-de color vivo, tremolarle, sonarse las narices con estrépito, aunque
-no saliesse de ellas mas que ayre, volverle á meter en la manga á
-compas y con harmonía, mirar á todo el concurso con despejo, entre
-ceñudo y desdeñoso, y dar principio con aquello de _sea ante todas
-cosas bendito, alabado, y glorificado_, concluyendo con lo otro de
-_en el primitivo instantaneo ser de su natural animacion_: no dexaria
-de hacerlo el Padre Predicador mayor en todos sus Sermones, aunque el
-mismo San Pablo le predicara, que todas ellas eran, por lo ménos, otras
-tantas evidencias de que allí no havia ni migaja de juicio, ni assomo
-de syndéresis, ni gota de ingenio, ni sombra de meollo, ni pizca de
-entendimiento.
-
-7. Sí, andaos á persuadírselo, quando á ojos vistas estaba viendo,
-que solo con este preliminar aparato se arrastraba los concursos, se
-llevaba los aplausos, conquistaba para sí los corazones, y no havia
-estrado ni visita, donde no se hablasse del último Sermon, que havia
-predicado.
-
-8. Ya era sabido, que siempre havia de dar principio á sus Sermones, ó
-con algun refran, ó con algun chiste, ó con alguna frase de bodegon, ó
-con alguna cláusula emphática ó partida, que á primera vista pareciesse
-una blasfemia, una impiedad, ó un desacato; hasta que, despues de
-tener suspenso al Auditorio por un rato, acababa la cláusula, ó salia
-con una explicacion, que venia á quedar en una grandíssima friolera.
-Predicando un dia del Mysterio de la Trinidad, dió principio á su
-Sermon con este período: _Niego, que Dios sea Uno en Essencia, y Trino
-en Personas_; y paróse un poco. Los oyentes, claro está, comenzaron á
-mirarse los unos á los otros, ó como escandalizados, ó como suspensos,
-esperando en qué havia de parar aquella blasfemia heretical. Y quando
-á nuestro Predicador le pareció, que ya los tenia cogidos, prosigue con
-la insulsez de añadir: _Assí lo dice el Evionista, el Marcionista, el
-Ariano, el Manichéo, el Sociniaino; pero yo lo pruebo contra ellos con
-la Escritura, con los Concilios, y con los Padres_.
-
-9. En otro Sermon de la Encarnacion, comenzó de esta manera; _A la
-salud de ustedes, Cavalleros_; y, como todo el Auditorio se riesse á
-carcajada tendida, porque lo dixo con chulada, él prosiguió, diciendo:
-«No hay que reírse, porque á la salud de ustedes, de la mia, y la de
-todos, baxó del Cielo Jesu-Christo, y encarnó en las Entrañas de María.
-Es artículo de Fé. Pruébolo: _Propter nos homines, et propter nostram
-salutem, descendit de cœlis, et incarnatus est_.» Al oír esto, quedaron
-todos como suspensos y embobados, mirándose los unos á los otros, y
-escuchándose una especie de murmurío en toda la Iglesia, que faltó poco
-para que parasse en pública aclamacion.
-
-10. Havia en el Lugar un Zapatero, truhan de profession y eterno
-decidor, á quien llamaban en el Pueblo _el azote de los Predicadores_,
-porque en materia de Sermones su voto era el decisivo. En diciendo
-del Predicador: _Gran pájaro! pájaro de quenta!_ bien podia el Padre
-desvarrar á tiros largos, porque tendria seguros los mas principales
-Sermones de la Villa, incluso el de la Fiesta de los Pastores, y el
-de San Roque, en que havia Novillos y un Toro de muerte. Pero, si el
-Zapatero torcia el hozico, y al acabar el Sermon decia: _Polluelo!
-Cachorrillo! Iráse haciendo_; mas que el Predicador fuesse el
-mismíssimo Vieyra, en su mesma mesmedad, no tenia que esperar volver
-á predicar en el Lugar, ni aun el Sermon de San Sebastian, que solo
-valia una rosca, una azumbre de hypocras, y dos quartas de cerilla.
-Este, pues, formidable censor de los Sermones estaba tan pagado de
-los del Padre Fray Blas (que esta era la gracia del Padre Predicador
-mayor), que no encontraba voces para ponderarlos: llamábale _pájaro de
-pájaros_, _el non prus hurta de los Púlpitos_, y en fin el _Orador por
-Antonio mesía_, queriendo decir, _el Orador por Antonomasía_; y, como
-el tal Zapatero llevaba en el lugar, y aun en todo aquel contorno, la
-voz de los sermones, no se puede ponderar lo mucho que acreditó con
-sus elogios á Fray Blas, y la gran parte que tuvo, en que se hiciesse
-incurable su locura, vanidad, y bobería.
-
-11. Compadecido igualmente de la sandez del Predicador, que de la
-perjudicial simpleza del Zapatero, un Padre grave, religioso, docto,
-y de gran juicio, que, despues de haver sido Provincial de la Orden,
-se havia retirado á aquel Convento, emprendió curar á los dos, si
-podia conseguirlo; y, como el dia despues del famoso Sermon de la
-Anunciacion, le fuesse á calzar el Zapatero (porque era el Maestro
-de la Comunidad), y este, con su acostumbrada bachillería comenzasse
-á ponderar el Sermon del dia antecedente, pareciendo tambien, que en
-aquello lisongeaba al Reverendíssimo, por ser Frayle de su Orden, el
-buen Padre Ex-Provincial quiso aprovechar aquella ocasion, y sacando
-la caxa dió un polvo á Martin (que este era el nombre del Zapatero),
-hízole sentar junto á sí, y encarándose con él le dixo con grandíssima
-bondad:
-
-12. «Ven acá, Martin, qué entiendes tú de Sermones? Para qué hablas de
-lo que no entiendes, ni eres capaz de entender? Si no sabes escribir,
-ni apénas sabes deletrear, como has de saber, quien predica mal,
-ni bien? Díme: si yo te dixera á tí, que no sabias cortar, coser,
-desvirar, ni estaquillar, y que todo esto lo hacia mejor fulano
-ó citano, de tu misma profession, no me dirias con razon: Padre,
-déxelo, que no lo entiende; métase allá con sus libros, y déxenos á
-los Maestros de obra prima con nuestra tixera, con nuestra lesna, y
-con nuestro trinchete? Esto siendo assí, que saber qual zapato está
-bien ó mal cosido, bien ó mal cortado, es cosa, que puede conocer
-qualquiera, que no sea ciego. Pues, si un Maestro y un Predicador haria
-mal en censurar, y mucho peor en dar reglas de cortar ni de coser á
-un Zapatero; será tolerable, que un Zapatero se meta en dar reglas de
-predicar á los Predicadores, y en censurar sus Sermones? Mira, Martin:
-lo mas mas que tú puedes conocer, y en que puedes dar tu voto, es en si
-un Predicador es alto ó baxo, derecho ó corcobado, Cura ó Frayle, gordo
-ó flaco, de voz gruessa ó delgada, si manotéa mucho ó poco, y si tiene
-miedo ó no le tiene; porque para esto no es menester mas que tener ojos
-y oýdos: pero, en saliendo de aquí, no solo te expones á decir mil
-disparates, sino á elogiar cien heregías.»
-
-13. -- «Vítor, Padre Reverendíssimo, dixo el truhan del Zapatero. Y
-por qué no acaba su Reverendíssima con Gracia y Gloria, para que el
-Sermoncillo tenga su debido y legítimo final? Segun esso tendrá V. Rma.
-por heregía aquella gallarda entradilla, con que el Padre Predicador
-mayor dió principio al Sermon de la Santíssima Trinidad: _Niego, que
-Dios sea Uno en Essencia, y Trino en Personas._» -- «Y de las mas
-escandalosas, que se pueden oír en un Púlpito Cathólico,» respondió el
-grave, y docto Religioso. -- «Pero, si dentro de poco (replicó Martin)
-añadió el Padre Fr. Blas, que no lo negaba él, sino el Evarista, el
-Marconista, el Marrano, el Macabéo, y el Sucio Enano, ó una cosa
-assí, y sabemos, que todos estos fueron unos perros Hereges; qué
-heregía de mis pecados dixo el buen Padre Predicador, sino puramente
-referir la que estos Turcos y Moros dixeron?» Sonrióse el Reverendo
-Ex-Provincial, y, sin mudar de tono, le replicó blandamente: «Dígame,
-Martin; si uno echa un _voto-á-Christo_ redondo,[28] y de allí á un
-rato añade _valillo_, dexará de haver echado un juramento?» -- «Claro
-es que no, respondió el Zapatero, porque assí lo he oído cien veces
-á los Theatinos, quando vienen á missionarnos el alma. Y á fé, que
-en esto tienen razon; porque el _valillo_, que se sigue despues, ya
-viene tarde, y es assí á la manera que digamos de aquel lo que dice
-el refran: _romperle la cabeza, y despues labarle los cascos_.» --
-«Pues á la letra sucede lo mismo en essa proposicion escandalosa, y
-otras semejantes, que profieren muchos Predicadores de mollera por
-cocer (repuso el buen Padre): la heregía ó el disparate sale rotundo,
-y en todo caso descalabran con él al Auditorio, y esso es lo que
-ellos pretenden, teniéndolo por gracia; despues entran las hilas, los
-parchecitos y las vendas para curarle. De manera que todo el chiste se
-reduce á echar por delante una proposicion, que escandalice, y quanto
-sea mas dissonante, mejor; despues se la da una explicacion, con la
-qual viene á quedar una grandíssima friolera. No te parece, Martin,
-que, aun quando assí se salve la heregía, á lo ménos no se puede salvar
-la insensatez y la locura?»
-
-14. -- «No entiendo de Tulogías, respondió el Zapatero; lo que sé, es
-que, por lo que toca á la entradilla del Sermon de ayer: _á la salud
-de ustedes, Cavalleros_, ni V. Rma. ni todo el Concilio Trementino me
-harán creer, que allí huvo heregía, porque la probó claramente con
-el Credo: _proter nostra salute descendit de Cœlos_, y que á todos
-nos dexó aturdidos.» -- «Es cierto (replicó el Rmo.), que en esso no
-huvo heregía; pero no me dirá Martin, en que estuvo el chiste ó la
-agudeza, que tanto los aturdió?» -- «Pues qué (respondió el Maestro
-de obra prima), no es la mayor agudeza del mundo comenzar un Sermon,
-como quien va á echar un bríndis; y, quando todo el Auditorio se rió,
-juzgando, que iba á sacar un jarro de vino para convidarnos, echarnos
-á todos un jarro de agua con un texto, que vino, que ni pintado?» --
-«Oygase, Martin, le dixo con sosiego el Rmo., quando en una Taberna
-comienza un borracho á predicar, qué se suele decir de él?» -- «A
-essos, respondió Martin, nosotros los Cofrades de la cuba, los llamamos
-los borrachos desahuciados; porque sabida cosa es, que borrachera, que
-entra por la mýstica ó á la apostólica, es incurable.» -- «Pues venga
-acá, buen hombre (replicó el Ex-Provincial), si la mayor borrachera
-de un borracho es hablar en la Taberna, como hablan en el Púlpito los
-Predicadores, será gracia, chiste, y agudeza de un Predicador, usar
-en el Púlpito las frases, que usan en la Taberna los borrachos? Y á
-estos Predicadores alaba Martin! á estos aplaude! Vaya, que tiene
-poca razon.» -- «Padre Maestro, respondió convencido y despechado el
-Zapatero: yo no he estudiado Lógica ni garambaynas; lo que digo es, que
-lo que me suena me suena. V. Paternidad es de essa opinion, y otros
-son de otra, y son de la misma lana, y en verdad, que no son ranas. El
-mundo está lleno de envidia, y los Claustros no están muy vacíos de
-ella. Viva mi Padre Fray Blas, y V. Paternidad deme su licencia, que me
-voy á calzar al Padre Refitolero.»
-
-15. No bien havia salido Martin de la Celda del Padre Ex-Provincial,
-quando entró en ella Fray Blas á despedirse de su Reverendíssima,
-porque el dia siguiente tenia que ir á una Villa, que distaba quatro
-leguas, á predicar de la colocacion de un Retablo. Como estaban frescas
-las especies del Zapatero, y el buen Reverendíssimo, ya por la honra
-de la Religion, ya por la estimacion del mismo Padre Predicador, á
-quien realmente queria bien, y sentia ver malogradas unas prendas,
-que, manejadas con juicio, podian ser muy apreciables, deseaba lograr
-coyuntura de desengañarle, y pareciéndole, que era muy oportuna la
-presente, le dixo luego, que le vió: «Padre Predicador, siento, que no
-huviesse llegado Vm. un poco ántes, para que oyesse una conversacion en
-que estaba con Martin el Zapatero, y él me la cortó, quando yo deseaba
-proseguirla.» -- «Apuesto, respondió Fray Blas, que era acerca de
-Sermones, porque no habla de otra cosa, y en verdad, que tiene voto.»
--- «Podrále tener, replicó el Ex-Provincial, en saber donde aprieta
-el Zapato, pero en saber donde aprieta el Sermon, no sé por qué ha de
-tenerle.» -- «Porque para saber quien predica bien, ó mal, respondió
-Fr. Blas, no es menester mas, que tener ojos y oídos.» -- «Pues de essa
-manera, replicó el Ex-Provincial, todos los que no sean ciegos, ni
-sordos, tendrán tanto voto como el Zapatero.» -- «Es que hay algunos,
-respondió el Padre Fray Blas, que, sin ser sordos, ni ciegos, no tienen
-tan buenos ojos, ni tan buenos oídos como otros.» -- «Esso es decir,
-replicó el Ex-Provincial, que para calificar un Sermon, no es menester
-mas, que ver como lo acciona, y oír como lo siente el Predicador.»
--- «No, Padre nuestro, no es menester mas.» -- «Con que, segun esso,
-arguyó el Ex-Provincial, para ser buen Predicador, no es menester mas,
-que ser buen Representante.» -- _Concedo consequentiam_, dixo Fray
-Blas, muy satisfecho.
-
-16. -- «Y es possible, que tenga aliento para proferir semejante
-proposicion un Orador christiano, y un Hijo de mi Padre San N. que
-viste su santo Hábito? Ora bien, Padre Predicador mayor: qual es el
-fin, que se debe proponer en todos sus Sermones un christiano Orador?»
--- «Padre nuestro, respondió Fray Blas, no sin algun desenfado, el fin
-que debe tener todo Orador christiano, y no christiano, es agradar
-al auditorio, dar gusto á todos, y caerles en gracia: á los doctos,
-por la abundancia de la doctrina, por la multitud de las citas, por la
-variedad y por lo selecto de la erudicion; á los discretos, por las
-agudezas, por los chistes, y por los equívocos; á los cultos, por el
-estilo pomposo, elevado, altisonante, y de rumbo; á los vulgares, por
-la popularidad, por los refranes, y por los cuentecillos, encajados con
-oportunidad, y dichos con gracia; y en fin, á todos, por la presencia,
-por el despejo, por la voz, y por las acciones. Yo á lo ménos, en mis
-Sermones no tengo otro fin, ni para conseguirle me valgo de otros
-medios; y en verdad, que no me va mal, porque nunca falta en mi Celda
-un polvo de buen tabaco, una jícara de chocolate rico; hay un par de
-mudas de ropa blanca; está bien proveída la frasquera; y finalmente,
-no faltan en la naveta quatro doblones para una necessidad, y nunca
-salgo á predicar, que no trayga cien Missas para el Convento, y otras
-tantas para repartirlas entre quatro amigos. No hay Sermon de rumbo en
-todo el contorno, que no se me encargue, y mañana voy á predicar á la
-colocacion del Retablo de..., cuyo Mayordomo me dixo, que la limosna
-del Sermon era un doblon de á ocho.»
-
-17. Apénas pudo contener las lágrymas el Religioso y docto
-Ex-Provincial, quando oyó un discurso tan necio, tan aturdido, y tan
-impío en la boca de aquel pobre Frayle, mas lleno de presuncion y de
-ignorancia, que de verdadera sabiduría; y compadecido de verle tan
-engañado, encendido en un santo zelo de la gloria de Dios, de la honra
-de la Religion, y del bien de las almas, en las quales podia hacer
-gran fruto aquel alucinado Religioso, si empleara mejor sus naturales
-talentos, quiso ver si podia convencerle y desengañarle. Levantóse de
-la silla, en que estaba sentado, cerró la puerta de la Celda, echó la
-aldabilla por adentro, para que ninguno los interrumpiesse, tomó de
-la mano al Predicador mayor, metióle en el estudio, hízole sentar, y
-sentándose él mismo junto á él, con aquella autoridad, que le daban sus
-canas, su venerable ancianidad, su doctrina, su virtud, sus empléos, su
-crédito, y su estimacion en la Orden, le habló de esta manera:
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Del grave y docto razonamiento, que un Padre Ex-Provincial de la Orden
-hizo al Predicador mayor de la Casa, donde estudiaba las Artes nuestro
-Fr. Gerundio.
-
-
-«Aturdido estoy, Padre Fray Blas, de lo que acabo de oírle, tanto, que
-aun ahora mismo estoy dudando, si me engañan mis oídos, ó si sueño lo
-que oygo. Bien temia yo al oírle predicar, y al observar cuidadosamente
-todos sus movimientos, ántes del Púlpito, en el Púlpito, y despues del
-Púlpito, que en sus Sermones no se proponia otro fin, que el de la
-vanidad, el del aplauso, y del interés; pero este temor no passaba de
-ofrecimiento, y ni aun se atrevia á ser sospecha, porque no se fuesse
-arrimando á juicio temerario. Mas ya veo, por lo que acabo de oírle,
-que me propasé de piadoso.»
-
-2. «Con que el fin de un Orador Christiano, y no christiano, es agradar
-al Auditorio, captar aplausos, grangear crédito, hacer bolsillo, y
-solicitar sus convenenzuelas! A vista de esto, ya no me admiro de que
-el Padre Predicador se disponga para subir al Púlpito, como se dispone
-un Comediante para salir al Theatro: muy rasurado, muy afeytado, muy
-copetudo, el mejor Hábito, la capa de lustre, la saya plegada, zapatos
-nuevos, ajustados, y curiosos, pañuelo de color sobresaliente, otro
-blanco, cumplido, y de tela muy delgada, ménos para limpiar el sudor,
-que para hacer ostentacion, de lo que debiera correrse un Religioso,
-que professa modestia, pobreza, y humildad. Un Predicador Apostólico,
-que subiesse á la Cáthedra del Espíritu Santo con el único fin de
-enamorar á los oyentes de la virtud, y moverlos eficazmente á un santo
-aborrecimiento del pecado, se avergonzaria de essos afectados adornos,
-tan impropios de su estado, como de su ministerio; pero, quien sube
-á profanarla con fines tan indecentes, y aún estoy por decir tan
-sacrílegos, ni puede ni debe usar otros medios. No quiero decir, que
-el desaliño cuidadoso sea loable en un Predicador; solo pretendo, que
-la afectada curiosidad en el vestido, ó en el trage, es la cosa mas
-risible, y no hay hombre de juicio, que no tenga por loco al Religioso,
-que pone mas cuidado en componer el Hábito, que en componer el Sermon,
-pareciéndole, que el afeyte de la persona puede suplir la tosca
-grosería del papel. En una palabra, Padre mio, el que se adorna de essa
-manera para predicar, bien da á entender, que no va á ganar almas para
-Dios, sino á conquistar corazones para sí. No sube á predicar, sino á
-galantear; tiene mas de Orate, que de verdadero Orador.»
-
-3. «El fin de este, sea sagrado, sea profano, siempre debe ser
-convencer al entendimiento y mover á la voluntad, ya sea á abrazar
-alguna verdad de la Religion, si el Orador es sagrado, ya á tomar
-alguna determinacion honesta y justa, si fuere profano el Orador. No
-havrá leído, ni leerá jamas el Padre Predicador, que un Orador profano,
-por profano que fuesse, se huviesse jamas propuesto otro fin. Este es
-el único, que se propusieron en sus Oraciones Demósthenes, Ciceron,
-y Quintiliano, dirigiéndose todas á algun fin honesto y laudable;
-unas á conservar á la República, otras á encender los ánimos contra
-la tyranía; estas á defender á la innocencia, aquellas á reprimir la
-injusticia; muchas á implorar la misericordia, no pocas á excitar toda
-la severidad de las leyes contra los atrevimientos de la insolencia.
-Si se huviera olido, que alguno de aquellos famosos Oradores no tenian
-otro fin en sus declamaciones, que hacerse oír con gusto, captar el
-aura popular, ostentar el asséo ó la magestad del vestido, el ayre de
-la persona, el garbo de las acciones, lo sonoro de la voz, lo bien
-sentido de los afectos, la pomposa ojarasca de las palabras, y la
-agudeza ó falsa brillantez de los pensamientos; si se huviera llegado á
-entender, que sus harengas no se dirigian á otro fin, que á solicitar
-aplausos, á conquistar corazones, y á ganar dinero, huvieran sido el
-objeto de la risa, del desprecio, y aun de la indignacion de todos. Y
-si algunos concurriessen á oírlos, no seria ciertamente para dexarse
-persuadir de ellos, como de Oradores, sino para divertirse con ellos,
-como se divertian con los Histriones, con los Pantomimos, y con los
-Charlatanes. Porque en suma, mi Padre Predicador, el Orador no es mas
-que un hombre, dedicado por su ministerio á instruir á los hombres,
-haciéndolos mejores de lo que son. Y dígame: los hará mejores de lo
-que son, el que, desde que se presenta en el púlpito, se muestra tan
-dominado de las passioncillas humanas, como el que mas? Hará humilde
-al vano y al sobervio, el que en todas sus acciones y movimientos
-está respirando presuncion y vanidad? Corregirá la profanidad de los
-adornos, y el desordenado artificio de los afeytes, el que, dentro de
-los términos á que puede extenderse su estado y su profession, sube
-al Púlpito de gala? Emendará los desórdenes de la codicia, el que se
-sabe, que hace tráfico de su ministerio, que predica por interés, y que
-rebuelve al mundo, para que le encarguen los Sermones, que mas valen?
-Finalmente, á quien persuadirá, que á solo Dios debemos agradar, el que
-confiessa, que en sus Sermones no tiene otro fin, que el agradar á los
-hombres?»
-
-4. «No me dirá el Padre Predicador, si los Apóstoles se propusieron
-este bastardo fin en los sermones, con que doce hombres rústicos,
-groseros, y desaliñados convirtieron á todo el mundo? Dirá, que Dios
-hacia la costa. Y quien le ha dicho, que no la haria tambien ahora,
-si se predicara con el espíritu, con que predicaron los Apóstoles?
-Replicará, que aquellos eran otros tiempos, y que los nuestros son
-muy diferentes, que aquellos. Qué quiere decir en esso, Padre mio?
-Si quiere decir, que los Apóstoles predicaron á una gente idiota,
-bárbara, inculta, ignorante, que se convencia de qualquiera cosa, y
-en qualquiera manera que se la propusiessen, acreditará, que está mas
-versado en leer Libros de conceptillos, que llaman predicables, y yo
-llamo intolerables y contentibles, que en la historia Ecclesiástica
-y profana. Sabe, que nunca estuvo el mundo mas cultivado, que quando
-Dios embió sus Apóstoles á él? Ignora, que aún duraban, y duraron por
-algun tiempo las preciosas reliquias del dorado Siglo de Augusto,
-dentro del qual nació Christo, y en el qual florecieron mas, que en
-otro alguno, todas las Artes y Ciencias, especialmente la Oratoria,
-la Poesía, la Philosophía, y la Historia? Nuestro Siglo presume,
-con razon ó sin ella, de mas cultivado, que otro alguno; y no se
-puede negar, en algunas determinadas Facultades y Artes se han hecho
-descubrimientos, que ignoraron los que le precedieron. Con todo esso,
-en aquellas, que cultivaron los Antiguos, no se ha decidido hasta ahora
-entre los Críticos la famosa question sobre la preferencia de estos
-á los Modernos; y sepa el Padre Predicador, que, aunque las razones,
-que se alegan por unos y por otros, son de mucho peso, pero el número
-de votos, que están por los primeros, hace incomparables excessos al
-que cuentan los segundos. Vea ahora, si eran ignorantes, bárbaros, é
-incultos aquellos, á quienes predicaron y convirtieron los Apóstoles,
-quando se disputa con grandes fundamentos, si nos excedieron en
-comprehension, en ingenio, en buen gusto, y en cultura.»
-
-5. «Responderá, que aun por esso mismo los Apóstoles no convertian mas
-que á la gente popular, idiota, y del vulgacho. Otra alucinacion, que
-nace del mismo principio. No me hará merced el Padre Predicador de
-decirme, si era idiota, popular, y del vulgacho Cornelio el Centurion?
-si el Eunucho de la Reyna Candace era tambien del vulgacho, y popular?
-si era idiota San Dionysio Areopagita? si era un pobre ignorante San
-Justino Mártyr? si San Clemente Alexandrino fué idiota? si era popular,
-del vulgacho San Lino, y sus Padres Herculano y Claudia, ambos de las
-familias mas ilustres de Toscana? si tantos Reyes, tantos Príncipes, y
-tantos Magistrados, como convirtieron los Apóstoles en sus respectivas
-Provincias, eran del vulgacho, y populares? Un Predicador, que siquiera
-se tomasse el corto y necessario trabajo de leer las Vidas de los
-Santos, de quienes predica, no incurriria en semejante pobreza; pero
-como no ha de incurrir en esta, y en mas crassas ignorancias, quando
-muchas veces quien tiene ménos noticia del Santo, á que se predica, es
-el mismo Predicador, haciendo vanidad de tomar assuntos tan abstraídos,
-que un mismo Sermon se pueda predicar á San Liborio, á San Roque,
-á San Cosme y San Damian, á la Vírgen de las Angustias, y, en caso
-necessario, á las benditas Animas del Purgatorio?»
-
-6. «Pero, si acaso quiere decir el Padre Predicador, que aquellos
-primeros tiempos de la Iglesia, aunque no eran ménos instruídos, eran
-ménos estragados que los nuestros, y consiguientemente no era tan
-dificultoso reducirlos á la verdad del Evangelio con razones claras,
-naturales, desnudas, y sencillas, dirá otra necedad, que en conciencia
-no se le puede perdonar. Con que, eran ménos estragados, que los
-nuestros, unos tiempos, en que los vicios eran adorados como virtudes,
-y las virtudes aborrecidas como vicios? Unos tiempos, en que la
-incontinencia recibia inciensos en Cytheréa, la embriaguez adoraciones
-en Bacho, el latrocinio sacrificios en Mercurio? Unos tiempos en que se
-adoraba á Júpiter estrupador, á Vénus incestuosa, á Hércules usurpador,
-y á Caco ratero? Unos tiempos, en que la vanidad se llamaba grandeza de
-corazon, el orgullo elevacion de espíritu, la sobervia magnanimidad,
-la usurpacion heroismo, y al contrario, la modestia, el encogimiento,
-la moderacion, y el retiro, se trataban como baxeza de ánimo, como
-apocamiento, no solo inútil, sino pernicioso á la sociedad?»
-
-7. «Mas no quiero estrecharle tanto: no quiero hacer cotejo de nuestro
-Siglo con el primer Siglo de la Iglesia; conténtome con hacer la
-comparacion entre nuestros tiempos y aquellos, en que floricieron los
-Paduas, los Ferreres, los Thomases de Villanueva. Dígame: hay mucha
-diferencia entre nuestras costumbres y las de aquellos tiempos? Si
-sabe algo de historia, precisamente responderá, que, si hay alguna
-diversidad, es en los trages, en las modas, en la mayor perfeccion de
-las lenguas, y en algunos usos puramente accidentales y exteriores;
-que en lo demas reynaban entónces, como ahora, las mismas costumbres,
-las mismas passiones, las mismas inclinaciones, los mismos vicios, los
-mismos desórdenes; solo, que estos eran mas frequentes, mas públicos, y
-mas escandalosos en aquellos tiempos, que en estos. Con todo esso, qué
-conversiones tan portentosas y tan innumerables no hicieron aquellos
-Santos en los suyos? Qué séquito no tenian siempre que predicaban,
-despoblándose las Ciudades y aun las Provincias enteras por oírlos? Y
-se predicaban á sí mismos? No se proponian otro fin en sus Sermones,
-que el de captar aplausos, grangear admiraciones, ganar dinero, y
-meter ruído en el mundo? Metíanle, y grande; pero, era esto lo que
-ellos intentaban? Y conseguíanlo por unos medios tan impropios, tan
-indecentes, tan indignos, y aun estoy por decir tan sacrílegos?»
-
-8. «Paréceme, que estoy ya oyendo lo que me dirá interiormente el
-Padre Predicador: lo que veo, es que yo lo consigo por los que uso;
-que tambien meto ruído; que me siguen, que me aplauden, y que me
-admiran. Lindamente! Y de ahí, qué se infiere? Que predica bien? Que
-sabe siquiera lo que se predica? O qué mala consequencia! Mete ruído;
-tambien le mete una farsa, quando entra en un Lugar. Síguenle; tambien
-se sigue á un charlatan, á un truhan, á un titiritero, á un arlequin,
-quando hacen sus habilidades en un Pueblo. Apláudenle; pero quienes?
-los que oyen como Oráculo á un infeliz Zapatero, y los que celebran
-á un Predicador, como pudieran á un Representante. Admíranse al
-oírle; pero de qué? los necios y los aturdidos, de su osadía y de sus
-gesticulaciones; los cuerdos y los inteligentes, de su satisfaccion y
-de su falta de juicio.»
-
-9. «Ora bien, Padre Predicador, quien le ha dicho, que los aplausos
-y las admiraciones de la muchedumbre son hijas de los aciertos?
-Frequentíssimamente, por no decir las mas veces, son hijas de la
-ignorancia. El vulgo, por lo comun, aplaude lo que no entiende; y sepa,
-que en todas las classes de la República hay mucho vulgo. Ya havrá
-leído ú oído lo de aquel famoso Orador, que harengando en presencia de
-todo el Pueblo, y oyendo hácia la mitad de la Oracion una especie de
-alegre murmurío de la multitud, que le sonó á aclamacion, se volvió
-á un amigo suyo, que estaba cerca, y le preguntó sobresaltado: _He
-dicho algun disparate? porque este aplauso popular no puede nacer de
-otro principio_. Aun el mismo Ciceron, que no escupia los aplausos,
-desconfiaba de ellos, si eran muy frequentes, pareciéndole, que, no
-siendo possible merecerlos siempre, necessariamente havia de tener en
-ellos mucha parte la adulacion ó la ignorancia: _No gusto oír muchas
-veces en mis oraciones: qué cosa tan buena! no se puede decir mejor.
-Belle et præclare nimium, sæpe, nolo._»
-
-10. «Aún mas equívocas son las admiraciones que los elogios; estos
-nunca debieran dirigirse sino á lo bueno y á lo sólido; aquellas
-pueden, sin salir de su esfera, limitarse precisamente á lo singular
-y á lo nuevo; porque la admiracion no tiene por objeto lo bueno, sino
-lo raro. Y assí, dice discretamente un Jesuíta Francés, muy al caso
-en que nos hallamos, que _puede suceder, y sucede con frequencia, una
-especie de paradoxa en los Sermones; esta es, que el Auditorio tiene
-razon para admirar ciertos trozos del discurso, que se oponen al juicio
-y á la razon; y de aquí nace, que muy frequentemente se condena poco
-despues lo mismo, que á primera vista se havia admirado_. Quantas veces
-lo pudo haver notado el Padre Predicador? Están los oyentes escuchando
-un Sermon con la boca abierta, embelesados con la presencia del
-Predicador, con el garbo de las acciones, con lo sonoro de la voz, con
-la que llaman elevacion del estilo, con el cortadillo de las cláusulas,
-con la viveza de las expressiones, con lo bien sentido de los afectos,
-con la agudeza de los reparos, con el aparente desenredo de las
-soluciones, con la falsa brillantez de los pensamientos. Miéntras
-dura el Sermon, no se atreven á escupir, ni aun apénas á respirar,
-por no perder ni una sýlaba. Acabada la Oracion, todo es cabezadas,
-todo murmuríos, todo gestos, y señas de admiraciones. Al salir de la
-Iglesia, todo es corrillos, todo pelotones, y en ellos todo elogios,
-todo encarecimientos, todo assombros. Hombre como este! Pico mas bello!
-Ingenio mas agudo!»
-
-11. «Pero, qué sucede? Algunos hombres inteligentes, maduros, de
-buena crítica, y de juicio claro, que oyeron el Sermon, y no se
-dexaron deslumbrar, no pudiendo sufrir, que se aplauda lo que debiera
-abominarse, sueltan ya esta, ya aquella especie, contra todas las
-partes, de que se compuso el Sermon, y hacen ver con evidencia, que
-todo él fué un texido de impropiedades, de ignorancias, de sandeces,
-de pobrezas, y quando ménos ménos de futilidades. Demuestran con toda
-claridad, que el estilo no era elevado, sino hinchado, campanudo,
-ventoso, y de pura ojarasca; que las cláusulas cortadas y cadenciosas
-son tan contrarias á la buena prosa, como las llenas y las numerosas,
-pero sin determinada medida, lo son al buen verso; que este género de
-estilo causa risa, ó por mejor decir, asco, á los que saben hablar y
-escribir; que las expressiones, que se llaman vivas, no eran sino de
-ruído y de boato; que aquel modo de sentir, y de expressar los afectos,
-mas era cómico y theatral que Oratorio, loable en las tablas, pero
-insufrible en el Púlpito; que los reparos eran voluntarios, su agudeza
-una fruslería, y la solucion de ellos tan arbitraria como futil; que
-los pensamientos se reducian á unos dichicos de conversacion juvenil, á
-unos retruécanos ó juguete de palabras, á unos conceptos poéticos, sin
-meollo ni xugo, y sin solidez; que en todo el Sermon no se descubrió
-ni pizca de sal Oratoria, pues no havia en él ni assomo de un discurso
-methódico y seguido; nada de enlace, nada de conexion, nada de
-raciocinio, nada de mocion: en fin, una escoba desatada, conceptillos
-esparcidos, pensamentuelos esparramados por aquí y por allí, y acabóse.
-Con que, todo bien considerado, no havia que aplaudir, ni que admirar
-en nuestro Predicador, sino su voz, su manotéo, su presuncion, y su
-reverendíssimo _coram vobis_. Los que oyen discurrir assí á estos
-hombres perspicaces, penetrativos, y bien actuados en la materia,
-vuelven de su alucinacion, conocen su engaño, y el Predicador, que
-por la mañana era admirado, ya por la tarde es tenido por pieza; los
-compasivos le miran con lástima, y los duros con desprecio.»
-
-12. «No quiero mas prueba de esta verdad, que los Sermones mismos
-del Padre Predicador. Quanto se celebró, y quanto se admiró aquella
-famosa entradilla del Sermon de la Santíssima Trinidad: _Niego, que
-Dios sea Uno en essencia, y Trino en Personas?_ Quanto se admiró, y
-quanto se ponderó la otra del Sermon de la Anunciacion: _A la salud
-de ustedes, Cavalleros?_ Qué elogios no se oyeron de una y otra al
-acabarse las funciones? Pero, quanto duraron estas admiraciones y
-estos aplausos? El tiempo, que tardó un hombre zeloso, charitativo, y
-prudente en abrir los ojos á los oyentes, para que conociessen, que la
-primera proposicion havia sido una grandíssima heregía, y la segunda
-una grandíssima borrachera; y quando ménos, añadida la explicacion de
-la una y de la otra, ambas havian quedado en dos grandes insulseces.
-Porque la primera se reduxo á decir, que muchos Hereges havian negado
-el Mysterio de la Santíssima Trinidad: miren qué noticia tan exquisita!
-Y la segunda, estrujada su substancia, no vino á decir mas, que
-Christo ó el Verbo Divino havia encarnado por la salud de los hombres:
-miren qué pensamiento tan delicado! Luego que sus oyentes cayeron en
-la cuenta, quedaron corridos de lo mismo, que havian admirado poco
-ántes; y sé muy bien, que en las mismas tardes de la Trinidad y de
-la Anunciacion se lo dieron á entender al Padre Predicador, si él
-huviera querido percibirlo. Porque yendo á visitar á sus penitentas,
-como lo acostumbra los dias que predica, para recoger los aplausos de
-los estrados, cierta Señorita le dixo el dia de la Trinidad: _Jesus,
-Padre Predicador! Dios se lo perdone á Vm. el susto, que me dió con
-el principio de su Sermon; porque cierto temí, que el Comissario del
-Santo Oficio le mandasse callar, y que desde el Púlpito le llevasse
-á la Inquisicion._ Y tambien sé, que otra le dixo la tarde de la
-Anunciacion: _Quando Vm. comenzó el Sermon esta mañana, creí que estaba
-dormida, y que soñaba, que, en lugar de llevarme á la Iglesia, me
-havian llevado á la Taberna_. Ambas fueron dos pullas muy delicadas y
-bien merecidas; pero, como el Padre Predicador todo lo convierte en
-substancia, túvolas por chiste, y le entraron en provecho.»
-
-13. «Estos son, Padre mio, los aplausos, que logra, aun de aquellas
-personas, que no tienen mas luces, que las de un sindéresis natural
-bien puesto: burlarse de él, y estimarle en lo que vale. Las que están
-mas cultivadas, las que tienen alguna tintura del buen gusto, y sobre
-todo aquellas, que no miran con indiferencia un ministerio tan sério
-y tan sagrado de la Religion, no le puedo ponderar el dolor, que las
-causa verle tan profanado en su boca, y la compassion, con que miran
-tan infelizmente malogrados unos talentos, que, si los manejara como
-debe, serian utilíssimos para el bien de las almas, para la gloria de
-Dios, para mucha honra de nuestra Sagrada Orden, y para mas sólida y
-mas verdadera estimacion del Padre Predicador. No puede dudar este la
-especial inclinacion, que siempre le he manifestado, desde que fué mi
-Novicio; las pesadumbres de que le libré, quando fuí Prelado suyo; la
-estimacion, que hice de sus prendas siendo su Provincial, pues yo fuí
-quien le colocó en el candelero, encargándole uno de los Púlpitos mas
-apetecidos de la Provincia. Ya se acordará de la Carta paternal, que
-con esta ocasion le escribí, recomendándole mucho, que desempeñasse
-mi confianza, que no diesse ocasion, para que me insultassen los que
-censuraron esta eleccion, sin duda porque le conocian mejor que yo;
-predicasse á Jesu-Christo Crucificado, y no se predicasse á sí mismo,
-ó, á lo ménos, que predicasse con juicio y con piedad, ya que no
-tuviesse espíritu para hacerlo con zelo y con fervor. Protéstole, que
-uno de los mayores remordimientos, que tengo de los muchos desaciertos,
-que cometí en mi Provincialato (aunque pongo á Dios por testigo, que
-todos con buena intencion), es el de haver hecho Predicador al Padre
-Fray Blas, fiando la conversion de las almas á quien en nada ménos
-piensa que en convertirlas, y á quien muestra tener la suya no poco
-necessitada de conversion. Díle á conocer en el mundo, quando estaria
-mejor en el retiro del Claustro y en la soledad del Choro. Púsele en
-ocasion de que los aplausos de los necios le engreyessen, y la vanidad
-le precipitasse. Conózcolo, llórolo; pero ya no lo puedo remediar,
-pues veo, con imponderable dolor mio, que aun dentro de la Religion no
-faltan fomentadores de su vanidad, elogiadores y panegyristas de sus
-locuras; unos, porque no alcanzan mas, otros por adulacion, algunos
-pocos por interés, y la mayor parte, porque se dexa llevar de la
-corriente, y no tiene mas regla, que el grito de la muchedumbre.»
-
-14. «Entre estos últimos cuento á essa pobre juventud, compuesta de
-Colegiales, Philósophos, y Theólogos, que se cria en este Convento,
-y á quien es indecible el daño, que hace con su mal exemplo el Padre
-Predicador. Venle aplaudido, celebrado, buscado, regalado, y sobrado
-de religiosas conveniencias; oyen al mismo Padre Predicador hacer
-ostentacion pueril de ellas, alabarse de lo mucho, que le fructifica
-la semilla del _Verbum Dei_; ponderar la utilidad y la estimacion
-de su carrera, haciendo chunga y chacota de la de los Lectores y
-Maestros de la Orden, á quienes trata de pelones, pobretes, mendigos,
-pordioseros, y camaleones, que se sustentan del ayre de los ergos, y
-que tienen las navetas tan vacías de chocolate, como los cascos llenos
-de questiones impertinentes. Qué sucede? que cobran horror al estudio
-Escolástico, tan necessario para la inteligencia de los mysterios y
-de los dogmas, y, para no decir de unos y de otros tantos disparates,
-como dice el Padre Predicador, dedícanse á leer libros de sermonarios
-inútiles y disparatados, ó á trasladar Sermones tan ridículos, tan
-insubstanciales, y aun tan perniciosos, como los del Padre Fray Blas;
-tómanle á él mismo por modelo, remedándole hasta las acciones y los
-movimientos, sin advertir, que los que parecen bien, quando son
-naturales, se hacen risibles y despreciables en el remedo. Críanse con
-esta leche, y salen despues á ser la diversion del vulgo, la admiracion
-de los ignorantes, la risa de los discretos, el dolor de los piadosos,
-el descrédito de la Orden, y tal vez su azote y su tormento.»
-
-15. «Viéndolo estamos todos en esse pobre, simple, y atolondrado de
-Fray Gerundio. Su sencillez por una parte, y el Padre Predicador por
-otra, ambos concurren á echarle á perder á tiros largos. Aunque no le
-faltan talentos, para que con el tiempo saliesse hombre de provecho,
-viendo estoy, que nos ha de sonrojar, y que nos ha de dar que padecer.
-No hay forma de estudiar una conferencia, de dedicarse á entender una
-question, y mira con horror al estudio Escolástico, gastando el tiempo
-en leer Sermones impressos, y en trasladar los manuscritos del Padre
-Fray Blas. Y esto por qué? porque me dicen, que no sale de su Celda;
-que tiene en ella letra abierta para desayunarse, para merendar, y
-para perder tiempo; que el Padre Predicador le va imbuyendo en todas
-sus máximas, hasta pegarle tambien sus afectos y desafectos, no solo
-con perjuicio de su buena educacion, sino en grave detrimento de la
-charidad, y de la union fraternal y religiosa.»
-
-16. «Por tanto, Padre mio, si el amor de nuestra Madre la Religion
-le debe algo; si tiene algun zelo por la salvacion de las almas, que
-Jesu-Christo redimió con su preciosa Sangre; si su misma estimacion
-sólida y verdadera le merece algun cariño, ruégole, por la misma
-preciosíssima Sangre de Jesus, que mude de conducta: sea mas noble, mas
-christiano, y mas religioso el fin de sus Sermones, y será muy otra
-su disposicion: predique á Christo Crucificado, y no se predique á sí
-mismo; y á buen seguro, que no pondrá tanto cuydado en el afectado
-aliño de su persona: no busque otro interés, que el de las almas, _da
-mihi animas_; _cætera tolle tibi_; y yo le fio, que predicará de otra
-manera: no solicite aplausos, sino conversiones; y tenga por cierto,
-que no solo logrará las conversiones, que desea, sino los aplausos,
-que no solicita, y estos de órden muy superior al aura popular y vana,
-que ahora le arrebata tanto. Sobre todo le encargo, le ruego, le
-suplico, que, quando no haga caso de lo que le digo, y se obstine en
-seguir el errado rumbo, que ha comenzado, á lo ménos no dogmatice,
-no haga escuela tan perniciosa, no quiera imitar aquel Dragon, que
-con la cola arrastró tras de sí la tercera parte de las Estrellas.
-Estremézcale aquel _Væ!_ tan espantoso, contra los que escandalizan á
-los pequeñuelos. Y no trate de vejez, de impertinencia, de prolixidad,
-y de mala condicion de los muchos años esta paternal, charitativa, y
-reservada advertencia, que le hago; sino mírela como la mayor prueba
-del verdadero amor, que le professo.»
-
-
-
-
-CAPITULO IV.
-
-De la burla, que hizo el Predicador mayor del razonamiento del
-Ex-Provincial, y de lo que passó despues con Fray Gerundio.
-
-
-Sin cespitar estuvo oyendo Fray Blas el Sermon, que le espetó el
-Reverendo Padre Ex-Provincial, y á pié firme sufrió la carga cerrada,
-que le disparó, con una contenencia tal, que qualquiera se persuadiria,
-que quedaba convencido, persuadido, y trocado ya en otro hombre.
-Porque, dice la leyenda de la Orden, que le oyó con semblante sereno,
-con los ojos baxos, con las manos debaxo del Escapulario, con el
-cuerpo algo inclinado ázia adelante, en postura humilde, aplicando un
-poco el oído izquierdo, como para no perder sýlaba, sin estornudar,
-sin escupir, y aun sin sacar la caja, ni tomar un polvo de tabaco en
-todo el tiempo, que duró la mission. Ya el buen Padre Ex-Provincial se
-aplaudia interiormente á sí mismo de aquella feliz conquista; ya tenia
-por mil veces dichosa la hora, en que se havia determinado á hablarle
-con tanta resolucion y claridad; ya estaba para echarle los brazos al
-cuello, dándole mil parabienes de que finalmente huviesse abierto los
-ojos á la luz de la razon; quando vió, que el bueno del Predicador
-levantó los suyos, le miró con serenidad, sacó las manos debaxo del
-Escapulario, reclinó el codo derecho sobre el brazo de la silla,
-refregóse la barba, echó despues mano á la manga, sacó la caja, dió dos
-golpecitos pausados sobre la tapa, abrióla, tomó un polvo, y, encarando
-al Ex-Provincial, le dixo muy reposado: _Acabó ya V. Paternidad?_ --
-_Sí, ya acabé._ -- _Pues, Padre nuestro, óygame V. Paternidad este
-cuento._
-
-2. «Assistia un loco al Sermon del Juicio universal, que se predicaba
-en cierta Mission. Estuvo verdaderamente fervoroso y Apostólico
-el zeloso Missionero, y dexó tan aturdido al auditorio, que, aun
-despues de acabado el Sermon, por un rato ninguno se rebullia.
-Aprovechóse el loco de aquel compungido silencio, y, levantando la
-voz descompassadamente, dixo: _Señores, todo esso, que nos acaba de
-predicar el Padre Missionero de juicio, juicio, y juicio, sin duda
-que debe de ser assí_. _Pero nondum venit hora mea, y yo llevo la
-contraria con el doctíssimo Barradas._ Vea V. Paternidad si manda algo
-para Cevico de la Torre, porque yo parto mañana»; y, sin esperar á mas
-razones, se levantó de la silla, tomó la puerta, y se fué á su Celda.
-
-3. Esperábale en ella su queridito Fray Gerundio, que, ademas de ser
-un eterno admirador de las locuras y de los disparates de Fray Blas,
-cuya sola razon bastaria para que este le estimasse mucho, era, fuera
-de esso, un Fraylecito rollizo, bien agestado, muy compuestico de
-andadura, de acciones, y movimientos; por lo qual, no solo se llevaba
-todos los cariños del Padre Predicador mayor, sino generalmente los de
-casi todos los Padres graves de la Casa, entre los quales havia una
-especie de celillos y de competencia, sobre quien le havia de hacer mas
-cocos. Embiábanle desde la mesa traviesa la fruta, los extraordinarios,
-y el platillo, quando solo le tenian los Padres gordos, y no los
-Colegiales y aun por lo mismo era entre estos embidiado, acechado, y
-mas que medianamente mordido, para lo que daba él mismo poco motivo; ya
-por lo que se engreía con los alhagos de los Reverendíssimos, ya por
-las mañuelas y artificios de que se valia para tenerlos mas engaytados,
-ya finalmente, porque el horror, que tenia al estudio Escolástico,
-los daba muchas ocasiones de burlarse de él, y de sonrojarle, las
-quales no las perdian los bellacuelos de los otros Colegiales; pero
-á Fray Gerundio se le daba muy poco de esso, procurando en todo caso
-cultivar la predileccion de los mandones del Convento, y entre todos
-inclinándose mas (aunque con el mayor dissimulo possible) al despejo,
-al garbo, y á la discrecion del Padre Predicador mayor.
-
-4. Luego, que este entró en la Celda, contó á Fray Gerundio quanto le
-acababa de passar _con nuestro Padre_: hízole un resúmen del Sermon,
-remedó su voz, imitó su postura, pintó sus gestos, glossó sus palabras,
-y burlóse de todo, tratándole de _Carcuezo_, de _Fray-Zaragüelles_,
-de _Hombre de antaño_, y de otros apodos semejantes. Finalmente le
-dixo: _Chico, como la Mission duró tanto, tengo gana de cierta cosa,
-y assí con tu licencia_. Retiróse á la alcoba, tiró la cortina, hizo
-lo que tenia que hacer, y, acabada esta funcion, dixo Fr. Blas á Fr.
-Gerundio: «Ya sabes, que mañana voy á Cevico de la Torre, á predicar
-del Patriarcha San Benito, en su Hermita del Otero; es voto de Villa,
-Pasqua de flores, y hay Romería: y el Sermon es de los de á oncita
-de oro. Ante todas cosas, tómate essos dulces (y llenóle la manga de
-los que sacó de una naveta), cerremos la puerta, porque no venga á
-inquietarnos algun Reverendo Muletilla (y echó la aldaba); siéntate, y
-oirás uno de los mejores Sermones, que he compuesto en toda mi vida.»
-
-5. «Título y assunto: _Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia
-de la Ciencia_.» -- «Tenga usted, Padre Predicador, le interrumpió
-luego Fray Gerundio: no diga mas, que solo esso me encanta. Essos
-retruecanillos, esse palotéo de voces, y esse triquitraque de palabras,
-con que usted propone casi todos los assuntos de sus Sermones, es cosa,
-que me embelesa: _Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia
-de la Ciencia_! Vaya, que no hay mas que decir. A la verdad, yo no
-entiendo bien lo que quiere significar; pero lo que me suena, me suena,
-signifique lo que significare, ello es una gran cosa.» -- «No quiere
-decir mas, replicó el Predicador, que lo que dice San Pablo, _que la
-Ciencia de los Santos es la verdadera sabiduría, y que la sabiduría de
-este mundo es verdadera ignorancia y estulticia_.»
-
-6. -- «Con que esso, y no mas quiere decir?» -- «Sí.» -- «Pero,
-válgame Dios! quien lo adivinaria? Otro, que no fuera V. Paternidad,
-diria sencillamente: San Benito supo lo que le convenia saber, é
-ignoró lo que no importaba ignorar; y de essa manera, aunque lo
-entenderian todos, pero tambien qualquiera gañan sabria decirlo.
-Mas esso de proponer una cosa tan comun con el ayrecillo especial,
-con que la propone V. Paternidad, en el mundo hay quien lo haga con
-tanta gracia. Y si no, dígalo aquel otro assunto del Sermon, que
-V. Paternidad predicó al Capítulo dos meses ha, en el dia de las
-Elecciones particulares: _Eleccion de la rectitud, para la rectitud de
-la Eleccion_. Primero que se me olvide el tal assunto, me he de olvidar
-yo de como me llamo. Pero, ya que hablamos de él, no me explicará V.
-Paternidad el concepto? porque, á decir la verdad, no le penetré muy
-bien. A mí, lo que se me ofreció, que querria decir, era que, para que
-la eleccion fuesse recta, era preciso, que fuesse recta la eleccion;
-mas esto, claro está, que no lo querria decir V. Paternidad, porque
-seria una verdad de Pero-Grullo.»
-
-7. -- «Calla, simplon, le respondió al punto Fray Blas; pues claro
-está, que no quise decir otra cosa; y ahí estuvo el chiste, en decir
-una pero-grullada, de manera que parecia una cosa del otro mundo. Si
-te acordaras del modo tan claro, tan perspicuo, tan brillante, con que
-entablé essa proposicion, para introducirme en el discurso, verias
-mas claro, que el Sol de mediodía, lo que yo quise decir.» -- «Como
-soy Christiano, que ya no me acuerdo (replicó Fr. Gerundio), aunque
-tengo el Sermon en la Celda, porque al punto le trasladé, como sabe V.
-Paternidad.» -- «Pues yo te lo traheré á la memoria, que bien en ella
-lo tengo.»
-
-8. -- «Concluída la Salutacion, que esse fué vino de otra cuba, dí
-principio al Sermon con este apóstrophe al Sacramento, que estaba
-patente: _Amorosamente Sabio os ofreceis_ (_Soberano Sacramentado
-Monarca_), _Maestro y Director de este Capítulo_. Nota de passo la
-oportunidad de llamar Presidente del Capítulo al Sacramento, y díme
-si esto se ofrece á qualquiera? Añadí despues: _Para la mas acertada
-rectitud de las Elecciones, ofrece esse Augusto Sacramento vitales
-luces á los Electores Prelados_. Prueba perentoria y terminante: _Ego
-sum panis vitæ_. Nota lo de _panis vitæ_, para las _luces vitales_. Mas
-por quanto los Electores eran muchos, y cada uno tenia su vida, buena ó
-mala, como Dios sabe (que á nosotros no nos toca indagar vidas agenas),
-y el texto solo hablaba de una vida, _vitæ_, era menester uno, que
-hablasse de muchas. Halléle, á pedir de boca, en el Syriaco, que lee:
-_Panis vitarum_. Ya tenemos al Sacramento _Pan de muchas vidas_: pero,
-por quanto estas vidas podian ser de Choristas, de Sacristanes, de
-Refitoleros, y de otros muchos Frayles, que no tenian voto en Capítulo,
-y yo havia menester precisamente un Sacramento, que fuesse pan de las
-vidas de los Padres Capitulares y Electores; aquí estuvo mi felicidad y
-mi discurso. Halléle, como lo podia desear, en Zacharías, en Tyrino, en
-Menochio, y en Lyra; porque el primero llama al Sacramento _Frumentum
-Electorum_; el segundo _Panem Electorum_; el tercero _Frumentum
-Electorum_; y el quarto, _Frumentum Electorum est Corpus Christi
-consecratum pane frumenti_.»
-
-9. -- «Digo, que V. Paternidad es demonio, ó que tiene familiar (le
-interrumpió Fray Gerundio, sin poderse contener). Donde diantres fué
-á encontrar unos textos tan á pelo, tan al intento, y que hablan de
-_pan de Electores_, con tanta claridad, que los entenderá el mas zafio
-Batueco, de los que van á vender miel á la Villa de Bezar? Ahora me
-acuerdo, que, especialmente quando oí essos textos en el Sermon,
-me quedé como atorrollado. Es verdad, que, hablando despues acerca
-de ellos con un Padre Maestro de la Casa, que me quiere mucho, me
-dexó un poco confuso; porque me dixo claritamente, que todos ellos,
-en el sentido en que V. Paternidad los entendió, havian sido unos
-grandíssimos disparates, delatables á la Inquisicion; que assí el Texto
-como los Intérpretes solo querian decir, que el Pan del Sacramento, ó
-que el Sacramento era Pan de los Escogidos, que esso, y no otra cosa
-significaba _Electorum_; que aplicarlo á los Electores, puramente
-por el sonido material de la palabra, era un abuso intolerable de
-la Sagrada Escritura, condenado por el Concilio Tridentino, por los
-Papas, y por la Inquisicion; que esta havia castigado en Roma á un
-Predicador, porque en las Honras del Cardenal Cibo havia dicho, que
-la Carne de Christo en el Sacramento era verdaderamente la carne del
-Cardenal, probándolo con aquel texto: _Caro mea vere est cibus_, el
-qual le havia querido entender aquel loco (assí le llamó el Padre
-Maestro), ni mas ni ménos, como V. Paternidad havia querido entender
-el _Frumentum Electorum_; que, si se permitiera la licencia de usar,
-ó de abusar de la Sagrada Escritura con essa materialidad, no havria
-heregía, disparate, torpeza, ni suciedad, que no se pudiesse probar con
-ella: y de aquí fué ensartando tantas cosas, que me metieron en mucha
-confusion, y no sé como tuve paciencia para oírlas.»
-
-10. -- «Y tú hiciste caso de ellas?» -- «No, Padre Predicador, qué
-caso havia de hacer, si estaba conociendo palpablemente, que todo era
-embidia; porque el tal Padre Maestro es un hombre indigesto, que no
-sabe mas, que sus Ergos, su Theología, su Biblia, sus Concilios, sus
-Santos Padres, y servitor. En sacándole de ahí, no sabe una palabra:
-ni él ha leído jamas el Theatro de los Dioses, ni á Rabisio Textor,
-ni á Aulo Gelio, ni á Natal Cómite, ni á Alexandro de Alexandro, ni
-á Plinio, ni á Picinelo: con que, ya se ve, qué obligacion tiene el
-pobre á entender de Sermones, ni á saber, como se han de traher, ó
-como no se han de traher los textos de la Sagrada Escritura? Y, como
-por otra parte es un triste pelon, que anda con la hortera para tomar
-una jicarilla, y ve, gracias á Dios, la Celda de V. Paternidad tan
-abastecida de todo, se pudre á todo podrir, y de aquí proviene, que
-todo quanto hace V. Paternidad le da en rostro.» -- «Dame un abrazo (le
-dixo al oír esto el Padre Fray Blas), que tú has de ser la honra de la
-Orden; toma essos quatro bollos de chocolate, para que te remedies en
-mi ausencia, y vamos adelante con el Sermon Capitular.»
-
-11. -- «Otro dia hablarémos de esse Sermon (dixo Fray Gerundio), que
-ahora, como está V. Paternidad para irse mañana, temo, que no nos ha
-de quedar tiempo para leer el de San Benito, aunque no sea mas que la
-Salutacion, y yo estoy rabiando por oírla, porque solo el pensamiento
-_de Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia_,
-me ha excitado una curiosidad, que es un horror.» -- «Tienes razon
-(respondió Fray Blas), y vamos á ella: aquí está el cartapacio sobre la
-mesa. Ten presente, que estamos en Primavera, que es Pasqua de flores,
-y que la Hermita del Santo está en el campo, y oye.»
-
-12. «Al celebrado Dios del Regocijo consagraba la Grecia, Esparta, y
-Thesalia, festivos, solemnes cultos el dia 27 de Marzo: _Thessali
-huic Deo Risui quotannis rem divinam in summa lætitia faciebant_, dice
-Rabisio Textor. Texian verdes guirnaldas, esmaltadas de matizadas
-flores, ofreciendo una Primavera de gozo al obsequiado Dios del
-Regocijo:
-
- _Vernis intexens floribus arva_
- · · · · · · · · · · · · · · ·
- _Risibus, et grandes mirata est Roma cachinnos_,
-
-dice Lilio Giraldo. Ofrecíase esta Deydad al culto en la figura de un
-jóven desnudo, coronado de myrto, adornado de alas, y en la frondosidad
-de un prado ameno: _Puer nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi
-sedebat_, dice Vincencio Cartario.»
-
-13. «Has visto entradilla mas florida para un Sermon de Primavera, en
-Pasqua de Flores, y toda ella no ménos que con autoridad de Cartario,
-Lilio Giraldo, y Rabisio Textor? Pues aguarda un poco, y escucha
-la aplicacion. _Este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha
-San Benito, á quien con festivo gozo consagra hoy este Pueblo este
-solemnizado culto_. Qué te parece, Gerundio amigo?» -- «Qué me ha de
-parecer? Lo primero, que V. P. tiene mas en la uña el Kalendario de
-las fiestas de los Gentiles, que la misma Epacta de la Orden; porque
-jamas le he visto errar ni siquiera una de aquellas, y mas de una vez
-le he notado, que no sabia bien el Santo de quien se rezaba aquel dia.
-Lo segundo, que casi todos los Sermones de V. P. comienzan con una
-fabulilla tan á pelo y tan al caso, que no parece sino que la fábula se
-fingió para el mysterio, ó que el mismo Dios fué sacando el mysterio
-por la idéa de la fábula. Por exemplo: quando se me olvidará á mí
-aquella crespa entradilla del Sermon de la Concepcion, que oí este año
-á V. P. y la tomé de memoria, porque no espero oír en mi vida cosa mas
-adequada al assunto?»
-
-14. «De la rizada espuma del celebrado Egéo, fingió la Ethnicidad
-fabulosa, fué su idólatra Vénus concebida:
-
- _Nuda Cythereis edita fertur aquis_,
-
-dice Ovidio. Concibióse de las tres celestiales gracias sociada:
-
- _Et Veneris turba ministra fuit_,
-
-dice Giraldo; porque no se verificasse instante, en que faltasse
-alguna gracia á su hermosura. Y en memoria de esta concepcion
-graciosa, celebraban los Cýclades el dia 8 de Diciembre con solemne
-alborozado culto: «_Hoc tamen die octavo Decembris, festum Conceptionis
-pulcherrimæ Veneris ingenti jubilo celebratur_. No me detengo ahora
-en reparar la cultura de llamar _Ethnicidad_ á la Religion de los
-Gentiles, y no _Gentilidad_, ó _Paganismo_, que esso lo diria qualquier
-Gavacho.» -- «Y si no la llamé _Polytheismo_, ó _Poly-Deismidad_,
-interrumpió el Padre Predicador, fué por reservar estos dos terminillos
-para otra ocasion.» -- «Digo, que no me detengo en esto, porque
-con especialidad en esta invencion de voces nuevas y flamantes,
-alambicadas de la Lengua Latina, es V. P. inimitable; y yo tengo ya
-apuntadas algunas, para valerme de ellas en ocasion y tiempo, con la
-seguridad que, aunque no haga mas que hablar en esse estilo, no ha de
-haver Sermon de Cofradía, que no me busque. Ya sé, que al mar salado
-siempre le he de llamar, _salsuginoso elemento_; á la Vara de Aaron,
-_Aaronítica Vara_; al contraer el pecado original, _traducir el fómes
-del pecado_; _Adam futurizado_, al decreto de la Creacion de Adam; á
-su misma creacion, _Adamitico fundamento_; _universal opificio_, á la
-fábrica de todas las criaturas; á la naturaleza ciega, _cecuciente
-naturaleza_; y á un deseo ardiente y encendido, _ignitas alas del
-deseo_. Este bello, claro, perspicuo, y delicado estilo, déxelo V. P.
-de mi quenta, y yo salgo por fiador de mí mismo, que, por lo que toca á
-él, no ha de tener V. P. discípulo, que mas le honre.»
-
-15. «Tampoco quiero detenerme ahora en el reparo de aquella ingeniosa
-figura, con que V. P. llamó _idólatra_ á Vénus, quando dixo: _Fué
-su idólatra Vénus concebida_. Mas de dos ignorantes lo tendrian por
-necedad, pareciéndoles, que esso queria decir, que Vénus idolatraba
-en ellos, y no ellos en Vénus, y que V. P. debiera de haver dicho
-_su idolatrada Vénus_. Pero, sobre que entónces no constaria el pié
-de verso heróyco, de que se compone dicha cláusula: _Fué su idólatra
-Vénus concebida_, que era á lo que V. P. tiraba; y (quede dicho de
-passo) esta es una de las gracias, que mas me encantan en el elegante
-estilo de V. P., la multitud de piés lýricos y heróycos de que consta,
-que algunas veces me parece que estoy oyendo una relacion, amen de
-los consonantes; digo, que fuera de este primor faltaria otro, que no
-advierten, ni son capaces de advertir essos tontos. Esta es aquella
-figura rhetórica, que se llama... que se llama... válgate Dios! como
-se llama? que se llama... no sé como; la qual enseñaba á usar el
-presente por el pretérito, lo activo por lo passivo: y assí decimos,
-_mi amantíssimo amigo_, por _mi amigo muy amado_; _recibí la favorecida
-carta de Vm._ por _la carta favorecedora_; pues lo demas querria decir,
-que se le hacia favor en recibirla, y no me pareceria mucha modestia,
-ni mucha política. De la misma manera se puede decir tan lindamente
-_idólatra Vénus_, por _Vénus idolatrada_, como lo sabemos muy bien
-todos los que tuvimos la dicha de estudiar con el famoso Preceptor
-de Villaornate, y por esso tengo yo tan en la uña todas las figuras
-rhetóricas, con sus nombres, pelos, y señales.»
-
-16. «Pero dexándonos de estos pelillos, como iba diciendo de mi cuento,
-digo, que la fábula de la concepcion de Vénus, para el Mysterio de
-la Concepcion de María, no parece sino que V. P. mismo la inventó,
-tan adequada viene, y tan al caso. Digo mas, que, á mi pobre juicio,
-estuvo de sobra aquella valiente cláusula, con que V. P. la aplicó.
-_Gallardo, aunque fabuloso, paralelo del milagroso obgeto, que termina
-los regocijados cultos de este dia octavo de Diciembre, en que la
-Iglesia Cathólica celebra la Concepcion passiva de María, Vénus del
-Amor Divino, Diosa de la hermosura de la Gracia_; porque no havria en
-todo el Auditorio entendimiento tan zopenco, que no se hiciesse luego
-cargo de la propiedad _del gallardo paralelo_, sin el cansancio de la
-aplicacion. Porque es claro como el agua, que, si Vénus fué madre del
-Amor, María fué Madre del Amor; si Vénus fué concebida de la espuma
-del mar, _en la nivea espuma de la Gracia fué concebida María del mar
-de la humana naturaleza_, como dixo V. P. un poco mas abaxo; si en la
-concepcion de Vénus assistieron las tres Gracias, _en contraresto á las
-Gracias, sociaron á María en su Concepcion las horas_, siendo las horas
-y las gracias dos cosas tan parecidas, que es impossible hayga otras
-dos mas semejantes. Finalmente, si Vénus fué concebida el dia ocho de
-Diciembre, el dia ocho de Diciembre fué concebida María. Assí que el
-_paralelo_ no puede ser mas _gallardo_, por lo que toca á estas quatro
-propiedades. Y en quanto á la segunda, en que se coteja la espuma del
-mar Erythréo con la _nivea espuma de la Divina Gracia_, se encierra en
-ella una propiedad tan recóndita, que no es fácil se dé en el chiste á
-quatro paletadas. Porque, si la espuma no es otra cosa que el viento,
-que se introduce en el agua, ó en qualquiera otro licor, mas ó ménos
-movido, y agitado del mismo ayre, ó de algun otro agente extraño, como
-leí pocos dias ha en uno de estos libros, que se usan, y tratan de
-novedades; es claro como el agua, que la Divina Gracia ha de ser muy
-espumosa, y precisamente ha de hacer una _espuma nivea_, que disgregue
-la vista. Por qué? porque la Divina Gracia se atribuye particularmente
-al Espíritu Santo: este, ya se sabe, que unas veces es aura suave y
-apacible, y otras es viento impetuoso, que agitando á la Divina Gracia,
-é introduciéndose al mismo tiempo en sus divinos poros é intersticios,
-necessariamente ha de levantar _una espuma nivea_, como el ampo: y qué
-cosa mas propia, que el que de _esta nivea espuma_ fuesse concebida _la
-Vénus del Amor Divino_? Con que realmente no pudo ser _mas gallardo el
-paralelo_.»
-
-17. «A mí assí me lo pareció, y assí lo defendí tambien contra aquel
-simplon, beaton, y testarudo de Fray Gonzalo, que estaba junto á mí,
-y al oírlo hizo muchos gestos, diciéndome despues del Sermon, que
-aquello le havia escandalizado. Preguntéle, por qué? y me respondió
-el tontarron, que porque hacer cotejo de la Madre de la Pureza con la
-madre de la torpeza; de la muger mas limpia con la muger mas sucia;
-de la Concepcion Immaculada de María con la puerquíssima concepcion
-de Vénus; de las gracias profanas con la Gracia Divina, y concluir
-llamando á María _Vénus del Divino Amor, Diosa de la hermosura de la
-Gracia_; sobre ser la última proposicion una heregía formal, las demas
-eran unas blasfemias tan impías, tan sacrílegas, tan indecentes en la
-boca de un Christiano, quanto mas _de un Predicador Apostólico_, como
-V. P. dice que lo es, monstrando su título en toda forma, que á su
-parecer el Sermon merecia la hoguera; concluyendo con que, si él fuera
-Prelado, le quitaria á V. P. la licencia de predicar. No sé como Dios
-me tuvo de su mano, y no le llené de dedos aquella cara compungida;
-pero contentéme con decirle, que no era la miel para la boca del asno,
-que no se havian hecho _los gallardos paralelos_, paralelos gallardos,
-y volvíle las espaldas.»
-
-18. «Y ya que hablamos _de paralelos_, volvamos por Dios al _vernal
-paralelo_ del Sermon de San Benito, donde dexamos la salutacion; que,
-como unas cosas llaman á otras, y todas las de V. P. me emboban, yo
-mismo interrumpí la letura, sin poderme remediar. Ya me acuerdo, que la
-introduccion era del Dios del Regocijo, á quien celebraban los antiguos
-el dia 27 de Marzo; que le representaban un jóven desnudo y en pelota,
-como su madre le parió, muy coronado de myrto, y muy adornado de alas,
-tendido en aquel campo, como si dixéramos, con la panza al Sol: _Puer
-nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi sedebat_; y finalmente,
-que el modo de celebrarle era con grandes risadas, zambra, bulla, y
-carcajadas:
-
- _Et grandes mirata est Roma cachinnos._
-
-Decia despues V. P. _este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha
-San Benito_. Pero, ántes de passar mas adelante, dígame V. P. qué
-quiere decir _vernal paralelo_, porque confiesso, que no lo entiendo.»
--- «Ay, bobo! díme, qué significa _ver, veris_?» -- «_Ver, veris_
-significa la Primavera, que assí lo dicen los Géneros de Lara, por
-donde yo estudié.» -- «Pues, tonto, _vernal paralelo_ quiere decir
-_paralelo Primaveral_, por ser en tiempo de Primavera, en que se
-celebraba la fiesta del Regocijo, y tambien la de San Benito. Y ves
-ahí, como de camino está encajada con grande arte y dissimulo la
-circunstancia de celebrarse esta fiesta en Pasqua de Flores: _Vernis
-intexens floribus arva_; que en esso de hacerme cargo de todas las
-circunstancias, por ridículas que sean, aunque yo lo diga, ninguno me
-echará la pierna adelante.»
-
-19. -- «Ya estoy, dixo Fray Gerundio, en lo que significa _vernal
-paralelo_: ahora me falta saber la aplicacion, y en qué se pareció
-San Benito al Dios del Regocijo, y la fiesta de aquel á la fiesta de
-este.» -- «Ten un poco de paciencia, continuó el Predicador, y presto
-lo sabrás. Y, en quanto á la omnímoda semejanza de las fiestas, es
-cosa tan clara, que solo un ciego podrá no distinguirlas, sin que
-nadie se lo diga; porque, si aquella se celebraba en la Primavera,
-en la Primavera se celebra esta; si aquella en el dia 27 de Marzo,
-cavalitamente se celebra esta en el mismo dia; si aquella en el campo,
-esta en el Otero; si allí havia flores, flores hay aquí; si gente en
-aquella, gente en esta; y en fin, si aquella havia grandes carcajadas,
-esta no la va en zaga, pues no se oye otra cosa por aquellos campos,
-y aun dentro de la misma Hermita, durante el Sermon, si el Predicador
-tiene un poco de sal, que grandíssimas risadas:
-
- _Et grandes mirata est Roma cachinnos._»
-
--- «Ahora digo, respondió Fray Gerundio, que las dos fiestas son tan
-parecidas una á otra, como un huevo á otro huevo, y ahora tambien
-descubro yo la clave para aplicar qualquiera cosa, que haya sucedido en
-el mundo, en el mismo tiempo y en el mismo dia del Sermon, á la fiesta
-que predicare, sea la que fuere.»
-
-20. «Mas dígame V. Paternidad, como diantres pudo casar á San Benito
-con el Dios del Regocijo?» -- «Con la mayor facilidad del mundo,
-respondió Fray Blas. No dice la Historia, que, siendo el Santo de
-solos quince años, se salió de Roma, se fué al Desierto, se escondió
-entre las mayores asperezas del monte Sublac, se sepultó en una cueba,
-ó en una profunda cisterna; que allí hizo asperíssima penitencia por
-espacio de tres años; que padeció crueles tentaciones del Demonio;
-que se rebolcó en una zarza, hasta dexarla toda ensangrentada; que
-solo se alimentaba de pan y agua, que de ocho en ocho dias le trahia
-un Monge, llamado Roman, descolgándoselo por una cuerda, hasta que al
-cabo de los tres años un buen Clérigo, por Divina revelacion, vino á
-buscarle, trayéndole vianda para comer, y diciéndole, que la comiesse,
-porque era dia de Pasqua, lo que el Santo mozo no sabia? Pues, qué
-cosa mas parecida al Dios del Regocijo, que San Benito en este passage
-de su vida? Este jóven, aquel niño; este en el campo, aquel en el
-desierto; este tendido en la yerva, aquel en el pozo; este desnudo,
-aquel mal vestido; y, quando se rebolcó en la zarza, tan desnudo como
-su madre le parió; este coronado de flores, aquel cubierto de espinas,
-y finalmente este celebrando en tiempo de Pasqua, y aquel regalándose
-en ella con lo que el buen Clérigo le traxo. Mira tú ahora, si pudo
-venir mas ajustado el _vernal paralelo_? Porque en lo demas, aunque el
-Dios del Regocijo fuesse un Dios de tararira, de trisca, de bulla, y
-de chacota, y San Benito en el desierto fuesse una imágen viva de la
-mas áspera penitencia, exemplar assombroso de compuncion y de lágrymas;
-esso para el assunto importa un bledo, porque ni los paralelos, aunque
-sean _vernales_, ni las semejanzas, ni las comparaciones han de correr
-á quatro piés.»
-
-21. Iba Fray Blas á proseguir en la letura de su Sermon, quando
-llamaron á la puerta de la Celda con tanta fuerza, que se sobresaltó;
-y, aunque á los principios hizo ánimo de no abrir, como el que llamaba
-era el Padre Prior, y le dixo en voz alta, que abriesse, que era él
-el que llamaba, y que bien sabia estaba dentro, no pudo resistirse, y
-se vió precisado á abrir. Entró en la Celda el Prior, y, encontrando
-en ella á Fray Gerundio, le dixo con alguna seriedad, qué hacia allí
-perdiendo tiempo, y por qué no se iba á estudiar? Fray Gerundio le
-respondió, sin turbarse, que havia venido, de parte de su madre, á dar
-al Padre Predicador la limosna de tres Missas, para que las mandasse
-decir en el Altar de San Benito del Otero, porque havia parido un niño
-quebrado, y el Santo, en aquella Santa Imágen, diz que era prodigioso
-con los niños, que padecian este trabajo. «Y qué lleva en essa manga?»
-le preguntó el Prior, notando que abultaba demasiado. Aquí saltó
-prontamente el Predicador: «Son unos dulces, que le dí yo, para que
-de mi parte los embie á sus dos primas, las hijas del Familiar de
-Cojeces,[29] que el otro dia me regalaron con dos pares de calcetas».
-No satisfizo mucho al Padre Prior una ni otra respuesta; pero, como
-era buen hombre y nada malicioso, dexólas passar, y contentándose con
-decir á Fray Gerundio, que tratasse de ser mas aplicado, y de guardar
-mas la Celda, le embió á ella, y él se quedó con el Padre Predicador
-mayor tratando el negocio á que iba, de cuyo contenido no se encuentra
-rastro alguno en el Archivo del Convento, ni en los exactos documentos
-de donde se ha sacado esta puntualíssima historia; lo que da bien á
-entender, que no debió ser cosa de importancia, ó, á lo ménos, que no
-trataron materia alguna, que tenga concernencia con ella.
-
-
-
-
-CAPITULO V.
-
-De una conversacion muy provechosa, que un Beneficiado del Lugar tuvo
-con Fray Gerundio, si Fray Gerundio huviera sabido aprovecharse de ella.
-
-
-Havia en aquella Villa (ya conocerá el sagaz y penetrativo Lector,
-que hablamos de aquella Villa donde estaba el Convento): havia, pues,
-en aquella Villa un Beneficiado hábil, capaz, despejado, de edad
-ya madura, porque estaba entre los quarenta y los cinquenta. Havia
-estudiado la Philosophía, que se usa en España, con aplauso, y la
-Theología con crédito, tanto que havia sido Opositor en Toledo, y,
-despues de haverle dado uno de los mejores Curatos, le renunció con
-pension, porque le probaba mal la tierra, y se havia retirado á su
-Lugar, donde tenia un mediano Beneficio, con el qual y con la pension
-lo passaba con mucha decencia. Era de costumbres muy ajustadas, de un
-porte Eclesiástico sério y grave, pero al mismo tiempo de un genio
-jovial y festivo, lo que le conciliaba la general estimacion de todos,
-acompañada de inclinacion y cariño. Dedicábase mucho al exercicio del
-Confessionario, y de quando en quando predicaba tambien sus Sermones
-con juicio, con piedad, y con zelo, porque era muy aficionado á las
-Obras de los Padres Señeri y Bourdalue, á quienes procuraba imitar
-en sus Sermones, assí panegýricos como morales. Y, como entendia
-medianamente las lenguas Italiana y Francesa, tenia algunos otros de
-los mejores Sermonarios que se han impresso en uno y en otro Idioma,
-sin dexarse llevar tan totalmente del estudio de las Letras Sagradas
-y sérias, que no hiciesse sus excursiones hácia las mas amenas,
-especialmente hácia los libros de Crítica, de que tenia algunos
-selectos en su librería, no copiosa, pero escogida.
-
-2. A favor de ellos, con su natural penetracion y juicio, ni estaba tan
-encaprichado con todas las opiniones antiguas, como lo suelen estar
-los que no han estudiado otras, ni tan ciegamente enamorado de las
-modernas, que no descubriesse la fruslería y la insubstancialidad de
-muchas. Conocia, y confessaba de buena fé, que en todas las facultades
-se havian introducido mil inutilidades, preocupaciones, y no pocas
-extravagancias; era de parecer, que en realidad necessitaban de mucha
-reforma; pero al mismo tiempo era de opinion, que ninguna estaba
-mas necessitada de ella, que la Crítica. Juzgaba, que esta se havia
-remontado con excesso, y que era menester cortarla los vuelos; porque,
-no contenta con rajar, cortar, y trinchar, algunas veces con razon,
-otras sin ella, y no pocas por puro antojo, ó capricho por las ciencias
-naturales, se havia atrevido á escalar hasta el Sagrado Alcázar de la
-Religion, con tanta osadía, que apénas dexaba costumbre immemorial,
-tradicion antigua, ni monumento, aun de los mas respetables, que
-no pretendiesse zapar hasta el cimiento; siendo este el verdadero
-principio, no solo de tanto error, como ha brotado en el Campo de la
-Iglesia en estos últimos Siglos, sino de tanta libertad de costumbres,
-de tanta irreligion, y aun de tanto Atheismo.
-
-3. Sobre todo se reía mucho de la grande presuncion de la Crítica
-en punto de Phýsica natural, y de aquella intolerable satisfaccion,
-con que se jactaba de haver arrollado la de Aristóteles, abriendo
-los ojos al mundo, para que conociesse los grandes excessos, que la
-hacia qualquiera de las Phýsicas modernas. Aquí se descalzaba de risa
-el bueno del Beneficiado; porque decia, que, á excepcion de tal qual
-fruslería de poca consideracion, tan en ayunas se estaba el mundo
-de las verdaderas causas de casi todos los efectos de la naturaleza
-con la Phýsica de Descartes, de Newton, y de Gasendo, como con la de
-Aristóteles; y que para él tan inconcebibles eran los torbellinos ó
-turbillones y materia ethérea del primero, como la materia primera y
-las formas substanciales del último, protestando, que ni con una ni
-con otra explicacion veía gota. «Yo no sé (añadia con gracia) con qué
-conciencia hacen tanta burla los modernos de los Aristotélicos, porque
-preguntados estos, en qué consiste, que el fuego queme, responden:
-_porque tiene una virtud ustiva ó quemativa_. Convengo en que nada
-dicen en esto; pues en suma solo vienen á decir, que el fuego quema,
-porque tiene virtud para quemar. Philosophía tan recóndita, que la
-alcanzará el mas zafio Sayagués.»
-
-4. «Pero quisiera saber, si dicen mas los moderníssimos señores, quando
-responden, que el fuego quema, porque es una substancia compuesta de
-unas partículas pyramidales ó puntiagudas, sutilíssimas, agilíssimas,
-que, agitadas continuamente con suma rapidez en movimiento vortical, se
-penetran por los poros de los cuerpos mas consistentes, los taladran,
-los desunen, los deshacen. En esta respuesta hay sin duda mas aparato
-de voces; pero, bien reflexionada, tiene ménos substancia, que la otra;
-porque la Aristotélica siquiera ya dice una verdad de Pero-grullo,
-con la qual modestamente viene á confessar su ignorancia; mas la de
-nuestros Phýsicos á la Chamberí, entre un gran follage de palabras,
-solo nos vende unas puríssimas arbitrariedades. Quien ha hecho el
-análysis del fuego, para descubrir de qué figura son sus partículas,
-si pyramidales, cylíndricas, ovales, quadradas, ó globulosas,
-agudas, ó chatas? Por donde se prueba, que su movimiento es vortical
-ó arremolinado? siendo assí, que, si son tan ágiles y tan sútiles,
-como se supone, de necessidad han de ser levíssimas y volátiles, mucho
-mas ligeras que el ayre, y consiguientemente su movimiento no ha de
-ser hácia el centro, como lo es todo movimiento vortical, sino hácia
-arriba, como se observa en la llama; de donde vendria á inferirse
-el grandíssimo absurdo de que ningun cuerpo estaria mas libre de la
-actividad del fuego, que el que estuviesse mas dentro de él, y que el
-remedio mas eficaz para no quemarse uno, era arrojarse en medio de la
-hoguera.»
-
-5. En fin, en esta materia estaba preciosíssimo el bellaco del
-Beneficiado, y concluía con decir, que, si él fuera hombre de
-talentos y de chiste, se le havia ofrecido un buen proyecto, con que
-hacer, por lo ménos, tan ridícula la Philosophía moderna, como la
-Aristotélica. Havia de formar un Exaplo Philosóphico, á manera de los
-Bíblicos, ó una Philosophía Polyglota, compuesta de quatro ó de seis
-columnas, en cada una de las quales, discurriendo por todos ó por los
-principales tratados de la Phýsica, havia de exponer con sus mismas
-palabras lo que dicen acerca de él Aristóteles y los Gefes de las
-principales Sectas Philosóphicas modernas. Por exemplo: _Principios
-ó constitutivos del cuerpo en general._ 1ª. columna Aristóteles, 2ª.
-Descartes, 3ª. Gasendo, 4ª. Maignan, 5ª. Newton, 6ª. Boyle. _Principios
-ó constitutivos de los cuerpos celestes._ 1ª. 2ª. 3ª. etc. _Principios
-ó constitutivos del cuerpo sub-Lunar inanimado, del vegetable,
-del orgánico y sensitivo, del racional, etc._ 1ª. 2ª. 3ª. etc. Y
-descendiendo despues á los cuerpos y efectos particulares de sol,
-luz, calor, frio, humedad, sólidos, flúidos, opacos, transparentes,
-colores, sonido, sensacion, etc. trasladar en cada columna con toda
-fidelidad lo que dice cada Gefe acerca de cada uno de estos entes
-naturales. Y despues, para amenizar mas la obra, y aun para variarla,
-añadir por modo de apéndice un breve resúmen de la variedad, de la
-voluntariedad, del capricho, y aun de la extravagancia, con que en
-estas y en otras materias philosóphicas han discurrido aquellos
-modernos mas acreditados, que son _nullius Diœcesis_, esto es, que
-no son partidarios de alguna secta particular; y que, aprovechándose
-de la libertad de conciencia para philosophar, que se han tomado,
-especialmente en este Siglo, casi todas las Naciones, cada uno ha
-philosophado segun su fantasía. Asseguraba, que solo con trasladar
-sus opiniones, con sus mismíssimas voces, explicando las obscuras, y
-dexando en su tenebrosa incomprehensibilidad á las ininteligibles, se
-formaria una obra, que en España hiciesse olvidar á los Cervantes, en
-Francia á los Despréaux, en Italia á los Bocalinis, en Alemania á los
-Menkenios, y arrinconarse en Inglaterra á los Waltones.
-
-6. Assí que, por lo que toca á todas las Philosophías Systemáticas,
-tanta burla hacia de unas como de otras, y aun mas que todas se burlaba
-mucho de la Crítica de ellas. Solo daba algun quartel á la Phýsica
-experimental, pero no tanto como otros, que eran mas indulgentes;
-pretendiendo, que de cien experimentos apénas se hallarian dos, hechos
-con la debida exactitud. En órden á la Phýsica Mathemática, que es
-hoy la Phýsica de la gran moda, adoptada por casi todas las Academias
-de Europa, y es aquella, que pretende deducir todas sus conclusiones
-de principios Mathemáticos y Geométricos, se reservaba el derecho de
-juzgar, hasta que estuviesse mejor instruído de ella; bien que decia
-le daba el corazon, que los principios de estas dos Facultades apénas
-podian servir mas, que para explicar las leyes del movimiento, la mayor
-ó menor resistencia, gravedad ó levedad de los cuerpos, su elasticidad
-respectiva, y algunos pocos efectos de la luz. Por lo demas, no
-concebia de qué utilidad podian ser los principios de la Mathemática
-y de la Geometría, para explicar las verdaderas causas y constitutivo
-de todo cuerpo sensible y natural, que es obgeto de la Phýsica; pero
-al fin suspendia su juicio, hasta que, mejor instruído en autos, se
-hallasse en estado de pronunciar con conocimiento de causa.
-
-7. En lo que no le suspendia era en el acierto y en la felicidad, con
-que la Crítica moderna trataba el importantíssimo punto de la Oratoria
-Christiana, en la evidencia que hacia de que esta no solo estaba
-adulterada, sino vilipendiada, estragada, despedazada, y lastimosamente
-corrompida; en las verdaderas y radicales causas, que señalaba de
-esta lamentable corrupcion; y en las sabias, discretas, é infalibles
-reglas, que prescribia para resucitarla, para darla nueva vida, y para
-conducirla al mayor estado de perfeccion, á que puede llegar en lo
-humano.
-
-8. Por lo que toca á la hedionda corrupcion de la Oratoria Christiana,
-la Crítica no hace mas, que remitirnos á los Sermones, que oímos.
-Entre mil Predicadores, apénas se hallarán dos, ó tres, que sepan las
-partes, de que se compone un Sermon; y entre millares de Sermones, con
-dificultad se encontrarán otros tantos, que merezcan este nombre. Los
-mas son un texido de disparates sin órden, ó una sarta de osadias sin
-juicio, ó un encadenamiento de agudezas sin solidez, ó una chorrera
-de dichicos sin xugo, y los ménos malos un matorral de verdades
-trivialíssimas, sin méthodo, sin cultura, sin eficacia, y sin mocion.
-
-9. Las verdaderas, legítimas, y originales causas de estar tan
-corrompido el Púlpito christiano, singularmente en España, todas se
-pueden reducir á tres: á la poca ó ninguna estimacion, que hacen del
-Púlpito los que ordinariamente nombran á los Predicadores; á la poca
-ó ninguna aplicacion de los mismos Predicadores nombrados, que no se
-dedican á instruírse en su facultad, y á hacerse Maestros en ella; y
-en no pocos á su incapacidad de aprenderla, aun quando se dedicaran;
-y finalmente, al mal gusto de los Auditorios, que aplauden lo que
-debieran abominar, y abominan lo que debieran aplaudir.
-
-10. En casi todas las Religiones de España se aprecia mucho mas la
-carrera de las Cáthedras, que la del Púlpito; se hace mas estimacion
-de la Cáthedra de Aristóteles, que de la del Espíritu Santo; se
-conceden mayores honores al Maestro mas inepto, que al Predicador mas
-sobresaliente. Esto es de notoriedad pública; pero puede haver error
-mas perjudicial, ni mas lamentable? Dícese, que el Médico comienza
-donde acaba el Phýsico: _Ubi desinit Physicus, incipit Medicus_:
-Si la Philosophía es la que se enseña ordinariamente en nuestras
-Escuelas, tan impertinente es para la Medicina, como para la Música.
-Pero quien negará, que, donde acaba el Theólogo, allí ha de comenzar
-el Predicador? Como podrá serlo, no digo sobresaliente, pero ni aun
-tolerable, el que no sabe los mysterios de la Fé, los dogmas de la
-Religion, ni los sentidos de la Escritura? Y como sabrá los primeros,
-para enseñarlos al Pueblo, el que no está mas que medianamente versado
-en la Theología Escolástica; ni los segundos, el que ignora la
-Dogmática; ni los terceros, el que jamas ha estudiado la Expositiva,
-ni mucho ménos la Mýstica? Quanto desbarrará en los mysterios de la
-Trinidad, de la Encarnacion, de la Eucharistía, el que no ha estudiado
-estas materias? Quantos disparates dirá acerca de la Predestinacion, de
-la Reprobacion, de la Providencia, de la economía de la Gracia, de la
-presciencia infalible de Dios, sin perjuicio de la libertad, el que no
-esté mas que razonablemente instruído en todos estos necessaríssimos
-Tratados? Qué locuras, qué puerilidades, qué chocarrerías, y tal
-vez, qué blasphemias hereticales no dirá, abusando de los textos de
-la Sagrada Escritura, el que no sabe manejarla, ni en su vida se ha
-dedicado á estudiar los quatro únicos sentidos, en que es capaz de
-explicarse, el literal, el alegórico, el mýstico, y el tropológico?
-Todo esto no se puede saber, sin estar mas que superficialmente versado
-en las quatro partes de la Theología. Pues, por qué se ha de hacer mas
-aprecio de esta, que de la Oratoria, siendo assí, que puede uno ser
-gran Theólogo, sin ser Predicador, pero no puede ser gran Predicador,
-sin ser gran Theólogo?
-
-11. Digo, pues, para descargo de mi ánima, que no me parece razonable
-esta preferencia, y que, á mi pobre juicio, debieran reflexionar
-las Religiones, que la usan, que ninguna de ellas se introduxo en el
-mundo, se propagó, y se elevó al auge de estimacion en que hoy las
-vemos, por las funciones de la Cáthedra, sino por los ministerios
-del Púlpito, exercitados con solidez, con meollo, y con zelo, á la
-usanza Apostólica. Assí, que no ha llegado á nuestra noticia, que
-hasta ahora se haya fundado en la Iglesia de Dios ninguna Religion de
-Mathemáticos, de Phýsicos, de Philósophos, de Theólogos; y en verdad,
-que se han fundado algunas con el título de Religion de Predicadores,
-de Missioneros, de la Doctrina Christiana, _et reliqua_. Pues aquí
-de Dios y del Rey; si las cosas se conservan por aquellos mismos
-principios, que las producen (hablo como se acostumbra, que la verdad
-de este principiote quédese en su lugar); si las cosas se conservan
-por aquellos mismos principios, que las producen, y si es indubitable,
-que las mas de las Sagradas Religiones fueron producidas, propagadas,
-y elevadas á la prócera estatura, en que hoy las veneramos, por los
-Apostólicos ministerios del Púlpito; qué razon havrá, divina ni humana,
-para que se haga en ellas mas caudal de las fatigas literarias de la
-Cáthedra?
-
-12. No quiero decir por esto (ni Dios permita tal), que no ha de haver
-en ellas Maestros, y que no se ha de hacer un sumo aprecio de los que
-verdaderamente lo fueren; ántes pretendo todo lo contrario. Si voy
-suponiendo que es impossible de toda impossibilidad, que hayga buenos
-Predicadores, sin que sean buenos Theólogos, como he de intentar,
-que no sean sumamente estimados los que los enseñan á serlo? Lo que
-digo es, que, si el Predicador supone al Theólogo, no debe ser mas
-estimado el Theólogo que el Predicador. Lo que digo es que, en mi corto
-entender, no debieran las Religiones nombrar á alguno, para que enseñe
-desde el Púlpito, que no fuesse capaz, y muy capaz, de enseñar desde la
-Cáthedra, y que ya no huviesse enseñado desde ella. Pero qué sucede por
-lo regular? Al que no entiende los ergos, ó mira con tedio las arideces
-escolásticas, como tenga buena voz, buena memoria, buena presencia, y
-mucho despejo, hágote Predicador de la noche para la mañana, y ármote
-de punta en blanco Cavallero del Púlpito, con dos grandes legajos
-de papeles agenos, buenos ó malos, con media docena de Sermonarios
-impressos, malos ó buenos, y vandéate como pudieres.
-
-13. De aquí nace, lo primero, que, como las Religiones saben muy
-bien, hasta donde llegan los talentos de los que por lo comun hacen
-Predicadores, los miran un poco al soslayo, y, aunque los conceden
-algunos honorcillos, son de prima tonsura, _ornatus gratia_, y
-dedaditas de miel para engolosinar niños; y aquellos, que llegan á
-jubilar por la carrera del Púlpito, son jubilados de media braga ó de
-tapadillo. Nace, lo segundo, que los que pueden ir por la carrera de
-las Cáthedras y pudieran ser Predicadores eminentes, no los harán ir
-por la del Púlpito, aunque los descrismen; y visto lo visto, de tejas
-abaxo hacen bien, como soy Clérigo. Nace finalmente, lo tercero, que
-los que van por esta via son, por lo comun, unos lindos Religiosos, que
-por su parola, verbosidad, y despejo, harian unos buenos Procuradores,
-unos buenos Sacristanes, unos famosos Demandantes, pero hacen unos
-perversos Predicadores. Etele, si no me engaño, la principalíssima
-causa de la corrupcion de la Christiana Oratoria en España de parte de
-los Electores.
-
-14. Y de camino queda dicha la que hay de parte de los Electos. Siendo
-la mayor parte de ellos unos hombres, como los acabamos de pintar,
-poco Gramáticos, nada Philósophos, y ménos Theólogos; por donde han
-de saber, qual es su Sermon derecho, ni ázia donde caen las partes de
-la Oracion (salvo las del Arte de Nebrija)? Estudian sus mamotretos,
-zurzen unos, hilvanan otros, desquartizan estos, enjalman aquellos, y
-vamos adelante; que al cabo de los diez ó de los doce años, jubilado
-me he de ser, y no me ha de faltar mi platillo, ni, á mal dar, un
-Vicariato de Monjas; y desdichada la madre, que no tiene un hijo
-Predicador jubilado, que llegue á Definidor.
-
-15. Finalmente, contribuye tanto, como lo que mas, á la corrupcion de
-nuestra Oratoria el mal gusto de los oyentes. Mas, porque no quiero
-infernar mi alma, declaro, para descargo de ella, que el mal gusto de
-los oyentes es hijo legítimo, y de legítimo matrimonio, del perverso
-gusto de los Predicadores. Si aquellos pobrecillos no oyen otra cosa,
-como no se les ha de pegar necessariamente lo que oyen?
-
-16. Ora bien, yo leí en cierta parte del mundo un Tratadillo Oratorio
-del Padre Sanadon, Jesuíta, en que prueba, que esto de mal gusto de los
-ingenios es enfermedad contagiosa, y que se deben usar preservativos
-contra ella; pero la lástima es, que al mismo discretíssimo Padre le
-parece, que es muy dificultoso encontrarlos eficaces, y en verdad que,
-si no me engaño mucho, lo esfuerza de manera, que, si no convence,
-concluye. Que el mal gusto se pegue como contagio, es mas claro, que
-chocolate de Padre de la Compañía; y no hay mas que ir discurriendo
-por los siglos, en que reynó el mas perverso, buscar la causa de su
-propagacion, y se encontrará la prueba. Solo hay una diferencia entre
-la peste y el mal gusto, que los estragos de aquella se conocen ántes,
-que se experimenten; los de este, hasta que se experimentan, no se
-advierten: aquella cunde á ojos vistas, este se propaga sin sentir:
-por lo demas, assí como aquella se dilata por la comunicacion de
-los apestados, assí, ni mas ni ménos, se va extendiendo este por el
-comercio de los que se sienten tocados del gusto epidémico.
-
-17. Que no se encuentren á dos tirones preservativos eficaces
-contra esta epidemia, y, consiguientemente, que su curacion sea muy
-dificultosa, por no llamarla desesperada, es una verdad, que casi salta
-á los ojos. Lo primero, hay pocos Médicos capaces de emprehenderla.
-Los genios superiores, quales se requieren para tomar á su cargo
-el desengañar á los entendimientos de sus erradas preocupaciones,
-son raros. Algunos hay, que las conocen muy bien, que se lamentan
-de ellas, que en lo interior de su corazon las abominan; pero en el
-fuero externo déxanse llevar de la corriente, y hacen lo que todos los
-demas; porque el _laudo meliora, proboque... deteriora sequor_, en toda
-especie de cosas tiene muchos Sectarios. Lo segundo, la naturaleza
-de la enfermedad la hace casi irremediable. Como se ha de curar un
-mal, con el qual se halla tan lindamente el enfermo? que le cae muy
-en gracia? y que, á su parecer, nunca está mas robusto, que quando
-está mas achacoso? Si algun Médico charitativo intenta su curacion,
-ríese el enfermo de la locura del Médico, y dice, que él es el que
-verdaderamente tiene necessidad de curarse. Con que ve aquí la peste
-del mal gusto extendida, y punto ménos que sin remedio.
-
-18. Uno solo hay, y esse es eficacíssimo. Este seria, que á ninguno, á
-ninguno se le permitiesse predicar, que no fuesse hombre muy probado
-en letras, en virtud, y en juicio. Y no hay que decir, que esto es
-pedir gullorías; porque solo es pedir lo que David y San Pablo piden
-indispensablemente á todo Predicador. El primero dice en sentido
-acomodable al intento: _Disponet sermones suos in judicio_; vele ahí
-el juicio. El segundo quiere, que el Predicador sea irreprehensible:
-_Oportet irreprehensibilem esse_; vela ahí la virtud; de doctrina
-sana, y capaz de arguir y de convencer á los que le contradixeren: _In
-doctrina sana, et eos qui contradicunt arguere_; ves ahí las letras.
-Y no hay que salirme con la pata de gallo, de que San Pablo no habla
-de los Predicadores, sino de los Obispos. Vagatelas: habla de los
-Obispos, en quanto son Predicadores, ca sabida cosa es, que el oficio
-de predicar es propio y privativo del Obispo, y que en la primitiva
-Iglesia el Obispo predicaba de oficio. Como despues se multiplicó el
-número de los Fieles, se extendieron tanto las Diócesis, y no era
-possible, que los Obispos estuviessen en todas partes, para repartirlos
-el pan de la divina palabra, introduxéronse los Predicadores, á quienes
-los Concilios llaman Coadjutores de los Obispos en el ministerio de
-predicar: _Coadjutores Episcoporum in ministerio verbi_; y por tanto
-solo se escogian para esso á los que sobresalian mas entre todo el
-Clero en virtud y en sabiduría. Yo quisiera saber, por qué ahora no se
-podria hacer lo mismo?
-
-19. Y no que, en ordenándose de Missa qualquiera Theologuillo, luego
-solicita sus licencias corrientes para confessar, predicar, bobear,
-etc. y allá se las campanéa. Pero, siendo esto tan malo, todavía no es
-lo peor. Hay en una Universidad un manteistilla chusco, pero aplicado,
-y grande arguidor. Ha estudiado su Philosophía, y sus tres ó quatro
-años de Theología con créditos de ingenio, y ha sustentado un par
-de Actos con despejo y con intrepidez. Hacen á su padre ó á su tio
-Mayordomo de la Cofradía del Santíssimo de su Lugar: echa el Sermon al
-hijo, ó al sobrino; acude por la licencia; despáchasele por lo comun,
-sin tropezar en barras; sube al Púlpito con su Sobrepelliz almidonada
-y de perifollo; representa con desembarazo lo que otro le compuso, ó
-echa por aquella boca, con grande satisfaccion, los disparates, que él
-mismo enjurjó; porque un pobre muchacho, sin mas estudio que quatro
-párrafos escolásticos, qué obligacion tiene á saber componer otra cosa?
-Acábase el Sermon, ó lo que fuere: hay vítores, hay aclamaciones, hay
-enhorabuenas, hay despues grandes bríndis, y muchas coplas en la mesa.
-Y qué sucede no pocas veces? Que al dia siguiente sale una mozuela,
-poniendo demanda de matrimonio al señor Predicador, y en aquella
-misma Iglesia, donde le oyeron tantas maravillas del Sacramento de la
-Eucharistía, le ven recibir pocos dias despues las bendiciones para el
-del santo Matrimonio.
-
-
-
-
-CAPITULO VI.
-
-En que se parte el Capítulo passado, porque ha crecido mas de lo que se
-pensó, y se da quenta de la conversacion prometida.
-
-
-Pues, como iba diciendo de mi quento, de esta y otras bellas especies
-de Crítica estaba mas que medianamente instruído nuestro Beneficiado;
-y, como por otra parte no era de aquellos Sectarios plebeyos, ó de
-escalera abaxo, que hay en todas las Escuelas, los quales miran á
-los de la contraria con sobrecejo, con desden, y aun con horror,
-sino de los nobles, de los distinguidos, de los verdaderamente
-despejados, que, haciendo la debida diferencia entre los dictámenes
-del entendimiento y los de la voluntad, conocen muy bien, que en todas
-las Escuelas Cathólicas hay Maestrazos, que se pierden de vista,
-Doctores sapientíssimos, hombrones de Doctrina consumada, y que tambien
-hay en todas insignes majaderos; aunque él havia estudiado opiniones
-contrarias á las que comunmente se enseñaban en el Convento de su
-Lugar, donde estudiaba nuestro Fray Gerundio, veneraba mucho á algunos
-de aquellos Padres Maestros, y tenia grande y familiar trato con todos
-los Padres graves de la Comunidad; los quales, viendo su gran juicio,
-su porte verdaderamente Eclesiástico, su mucha erudicion, sus bellas
-y gratíssimas modales, su chiste y gracia natural, sin salir jamas de
-los términos de una modesta compostura, y sobre todo el sólido amor y
-estimacion, que professaba á la Orden, acreditadas con buenas pruebas,
-no solo le correspondian con igual estimacion y cariño, sino que no se
-reservaban de tocar en su presencia algunas materias domésticas con
-religiosa y amistosa confianza.
-
-2. A dos de los Padres mas sabios, mas religiosos, y mas graves del
-Convento, cuyas Celdas eran las que él frequentaba mas, y á quienes
-él trataba con mayor estrechez, oyó lamentarse muchas veces de los
-lastimosos desbarros del Predicador mayor de la Casa; pero mucho mas
-del daño, que hacia con su exemplo y con sus disparatadas máximas,
-en punto de predicar, á los Colegiales mozos, y especialmente al
-candidíssimo Fray Gerundio, á quien tenia tan imbuído en que para
-ser gran Predicador no era menester ser Philosópho, ni Theólogo,
-ni calabaza, que havia cobrado un sumo horror á todo estudio
-escolástico, sin haver bastado para hacerle, que se aplicasse á él,
-ni avisos particulares, ni reprehensiones públicas, ni panes y agua,
-ni disciplinas, ni otros castigos, que usaba santamente la Orden.
-Añadian, que ya le huvieran sacado ignominiosamente de los estudios,
-si no tuviera unas prendas por otra parte tan amables, y á no estar
-apadrinado de un Padre Ex-Provincial, que le havia dado el Santo
-Hábito, y sobre todo por el respeto de sus buenos Padres, que, aunque
-eran unos Labradores honrados y no ricos, con todo esso eran de los
-hermanos mas devotos y mas proficuos, que tenia la Orden.
-
-3. Una de las ocasiones, en que aquellos dos Reverendíssimos trataron
-esta materia con mayor vehemencia y con mayor compassion, en presencia
-de nuestro Beneficiado, les dixo este: «Ora, Padres Maestros, tanto
-como la cura del Padre Predicador mayor, no me atrevo á emprenderla,
-porque la tengo por desesperada. Está el mal tan arraygado, que se
-ha convertido en naturaleza, y el enfermo tan casado con su mal, que
-echará á passear á quien pretenda curarle. Pero Fray Gerundio es
-otra cosa; el achaque está muy á los principios, ni está tan duro el
-alcacer; y, como quiera, _nihil tentasse nocebit_. Yo, ni confio, ni
-desespero; mas qué vamos á perder en intentarlo? A Dios y á dicha voy
-allá sin perder tiempo» -- y diciendo, y haciendo partió derecho á su
-Celda.
-
-4. Entró en ella con familiaridad de doméstico, encontróle leyendo,
-y le preguntó con festivo desembarazo: _Qué hace Vm., amigo Fray
-Gerundio?_ -- «Qué he de hacer, señor Beneficiado? Havrá una hora,
-que acabé de trasladar un Sermon, y, cansado ya de escribir, me puse
-á leer en un libro el mas guapo, que he leído, ni pienso leer en
-todos los dias de mi vida; y en verdad, que si le leyeran nuestros
-Padres Maestros, no me aporrearan tanto para que estudiasse las
-impertinencias, que estudian sus Paternidades.» -- «Ay cosa! replicó
-el Beneficiado; y como es la gracia de esse libro?» -- «Por qual me
-pregunta usted? que tiene muchas, y todo él es una pura gracia.» --
-«No digo esso, continuó el Beneficiado, sino que como se intitula
-el libro?» -- «Ah! como se intitula? respondió Fr. Gerundio: como
-se intitula? esso es otra cosa, y no la havia entendido. Como se
-intitula... par diez, que ya no me acuerdo. Pero tenga usted, que ya
-se me vino á la memoria. Se intitula _el Capuchino_... No, no: soy un
-borracho; no se intitula _el Capuchino_; pero ello es cosa de barbas.
-Ah: ya me acuerdo bien; se intitula _el Barbon_.» -- «El Barbon?» --
-«No: válgate Dios por memoria! mas ello, pues está aquí el mismo libro,
-hay mas que ir á ver la primera llana, y lo sabremos.»
-
-5. Bien conoció desde luego el Beneficiado, que hablaba de la Obra
-del Barbadiño, pero no le quiso interrumpir, por el gusto que le daba
-oírle desatinar, y para ver si caía en quenta de que quien no sabia ni
-aun el título del libro, que estaba leyendo, como havia de entenderle?
-Al fin, viéndole tan embarazado, le dixo: «No es menester, que Vm.
-lea la primera llana, que ya sé, qué libro es esse. Está escrito en
-Portugués, y se intitula _el Verdadero Méthodo de estudiar_; y, aunque
-su Autor quiso esconderse tras de las venerables barbas de un Capuchino
-de la Congregacion de Italia, y por esso tuvo por bien llamarse el
-P... Barbadiño, pero, con licencia de sus barbas postizas, ya todo el
-mundo le conoce por las verdaderas, con sus pelos y señales, y hasta
-los niños quando passa por la calle, le señalan con el dedo, diciendo,
-_ahí va el Señor Arcediano_. Pero á propósito, mi Padre Fray Gerundio,
-usted entiende la lengua Portuguesa?» -- «Toda no, señor, respondió
-el candidíssimo Religioso, pero tanto como hasta una docena de
-palabras, ya las entiendo bien, y con ellas me vandéo: como _Pregador_,
-_Evangelho_, _Sermoens_, _Fieis_, y assí otras á este tenor. Y, como
-por el hilo se saca el ovillo, por unas palabras saco otras, y acá á mi
-modo formo el concepto de lo que quiere decir. Mas puesto que, segun
-parece, Vm. ha leído esta obra, dígame, qué siente de ella, en Dios y
-en su conciencia?»
-
-6. -- «Esso, Padre mio, es quento largo, respondió el Beneficiado, y
-hoy no estoy muy de vagar: puede ser, que algun dia se ofrezca ocasion
-de que hablemos de este punto; aunque de passo diré á Vm., que, como
-huviera escrito con ménos satisfaccion, sin tanta arrogancia, y con
-mas respeto de muchos hombres de bien, habidos y reputados por tales
-entre todos los Literatos del mundo, puede ser, que huviera sido
-mejor recibida la obra, porque no se puede negar, que tiene _muita
-coiza boa_.» -- «Entre essas, dixo Fray Gerundio, las que mejor me
-parecen á mí, son aquellas, en que da contra la Lógica, la Phýsica, la
-Metaphýsica, la Animástica, y la Theología escolástica, tratándolas
-de _ridicularias_, nombre que repite mucho, y á mí me da grande
-choz, porque me suena tan lindamente.» -- «Poco á poco, Padrecito
-mio, replicó el Beneficiado, no levante Vm. esse falso testimonio al
-Señor Arcediano de Ebora, aunque no es Vm. el primero, que se lo ha
-levantado, pero el hecho es, que él no da contra essas facultades. Lo
-primero, da contra el mal méthodo, con que se enseñan en Portugal, y
-aun en toda España, y en esso no le falta razon: lo segundo, contra las
-muchas questiones inútiles é impertinentes, que se mezclan en ellas, y
-en esto le sobra: lo tercero, contra el demasiado tiempo, que se gasta
-en enseñar las que pueden ser de algun provecho, y en esto tampoco va
-descaminado. En materia de Phýsica natural, no dice, que no se estudie,
-sino que no es Phýsica, ni calabaza, la que comunmente se estudia por
-acá; y tambien esto, son pocos los hombres verdaderamente sabios los
-que no lo conozcan, aunque no sean muchos los que lo confiessen.»
-
-7. -- «Pues, si no es Phýsica la que se enseña por acá, replicó Fray
-Gerundio, y yo no tengo de ir á estudiarla donde se enseña, escuso
-aporrearme la cabeza.» -- «No se ha de tomar esso tan en cerro,
-respondió el Beneficiado, ni quiere decir el Barbadiño, que nada de
-lo que acá se enseña sea Phýsica, sino que mucha y aun la mayor parte
-no lo es. Item, aunque da á entender, que en Portugal, y aun en toda
-España, apénas se tiene noticia de la que es Phýsica legítima, castiza,
-y verdadera, con licencia de sus venerables barbas, no tiene razon.
-No ha salido, ni verisímilmente saldrá en mucho tiempo Curso alguno
-Español, que de intento la professe y la promueva, porque para esso es
-menester superar muchos estorvos, que en el genio nacional son punto
-ménos que invencibles; pero tanto como saber hácia donde cae todo lo
-que soñaron los antiguos y cavilaron los modernos, assí acerca de la
-constitucion del mundo en general, como de la composicion del cuerpo
-natural, que es el obgeto preciso de la Phýsica, impugnando con vigor,
-con nervio, y con solidez á unos y á otros, hay por acá muchos hombres
-honrados, que lo saben, por lo ménos tan bien como el Reverendo Padre
-Barbadiño.»
-
-8. «Dexo á un lado, que el famoso Antonio Gomez Pereyra no fué Inglés,
-Francés, Italiano, ni Aleman, sino Gallego por la gracia de Dios, y del
-Obispado de Tuy, como quieren unos, ó Portugués, como desean otros;
-pero sea esto ó aquello, que yo no he visto su Fé del Bautismo, al cabo
-Español fué, y no se llamó Jorge, como se le antojó á Monsieur el Abad
-Ladvocat, Compendiador de Moreri, y no tuvo por bien de corregirlo su
-escrupulosíssimo Traductor, sin duda por no faltar á la fidelidad.
-Pues, es de pública notoriedad en todos los estados de Minerva, que
-este insigne hombre, seis años ántes que huviesse en el mundo Bacon
-de Verulamio; mas de ochenta ántes que naciesse Descartes; treinta
-y ocho ántes que Pero Gasendo fuesse bautizado en Chantersier; mas
-de ciento ántes que Isaac Newton hiciesse los primeros puchericos en
-Volstrope de la Provincia de Lincoln; los mismos, con corta diferencia,
-ántes que Guillermo Godofredo, Baron de Leibnitz, se dexasse ver en
-Leipsic, embuelto en las secundinas: digo, Padre mio Fray Gerundio,
-que el susodicho Antonio Gomez Pereyra, mucho tiempo ántes que estos
-Patriarchas de los Philósophos Neotéricos y á la papillota levantassen
-el grito contra los podridos huesos de Aristóteles y saliessen, uno con
-su Organo, otro con sus Atomos, este con sus Turbillones, aquel con
-su Atraccion, el otro con su Cálculo, y todos refundiendo á su modo
-lo que havian dicho los Philósophos viejíssimos; ya nuestro Español
-havia hecho el processo al pobre Estagyrita. Havia llamado á juicio sus
-principales máximas, principiotes, y axiomas: havíalos examinado con
-rigor y con imparcialidad, y sin hacerle fuerza la quieta y pacífica
-possession de tantos siglos, havia reformado unos, corregido otros,
-desposeído á muchos, y hecho solemne burla de no pocos: tanto que
-algunos Críticos de buenas narices son de sentir, que Antonio Gomez
-fué el texto de essos revolvedores de la naturaleza, que ahora meten
-tanto ruído, pretendiendo aturrullarnos, los quales no fueron mas que
-unos hábiles Glosadores ó Comentadores suyos; y yo, aunque algo romo y
-pecador, me inclino mucho á que tienen razon, á lo ménos en gran parte,
-como fácilmente lo probaria, si mereciera la pena.»
-
-9. «Pero, no metiéndonos ahora con los huesos del señor Antonio Gomez,
-que están bien enterrados, siquiera por los que su merced hizo enterrar
-en Medina del Campo, quando fué Médico de aquella Villa, digo, que
-bien pudiera no dissimular el Padre Fray Barbadiño, que aun en las
-phýsicas mas rancias de España se hace larga y muy comprehensiva
-mencion de las antiguas, y consiguientemente tambien de las modernas;
-porque estas, segun dixe poco ha, á la reserva de tal qual bachillería,
-experimentillo, ó cosa tal, apénas son mas que una pomposa ó galana
-refundicion de aquellas. A Melisso y Parménides, que no reconocian mas
-que un único principio, immutable, indivisible, sin ponerle nombre,
-ni querernos decir, como era su gracia, pretendiendo, que de la varia
-combinacion de él se componian todos los cuerpos, y consiguientemente
-no reconociendo en ellos diferencia alguna específica y substancial,
-sino meramente accidental, copiaron despues todos los modernos, que
-negaron las formas substanciales, y no reconocieron otro principio de
-todo cuerpo sensible que uno solo, al qual bautizó cada uno con el
-nombre, que le dió la gana. Este le llama _Atomas_, aquel _Materia_, el
-otro _Glóbulos_, _et sic de reliquis_.»
-
-10. «A Melisso, Anaxímenes, Heráclito, y Hesíodo, que tambien fueron
-Philósophos Monothelitas, esto es, que tampoco reconocian mas que un
-principio de todos los mixtos, pero dieron un passito mas adelante,
-y cada uno le nombró segun su genio ó capricho, porque Melisso, que
-debia de ser flemático y aguado, dixo, que todas las cosas se componian
-de agua, y no mas; Anaxímenes, que debia de adolecer de fantástico y
-ligero, defendió, que todo era puro ayre; Heráclito, que sin duda era
-de genio ardiente y fogoso, se desgañitaba por persuadir, que todo
-era fuego; y Hesíodo, que, en su Poema intitulado _las Obras y los
-Dias_, acreditó su inclinacion á la Agricultura, y consiguientemente
-á los terrones, juraba por los Dioses immortales, que todo quanto
-veíamos y palpabamos era tierra, y no le sacarian de ahí quantos araban
-y cavaban. Digo, pues, que á estos Philósophos de antaño tambien
-remedaron aquellos Philósophos de hogaño, que, firmes en la resolucion
-de no admitir mas, que un único principio de todos los entes corporeos,
-andan besando las manos á todos los quatro elementos, unos á este, y
-otros á aquel, para acomodarse cada qual con el que mejor le parece.
-Y note Vm. sobre la marcha, mi Padre Fray Gerundio, que el peso del
-ayre, que tanto nos cacaréan los modernos, como un descubrimiento muy
-importante que no se havia hecho en el mundo, hasta que se inventó la
-Máquina Pneumática, con el qual nos encajan una Philosophía llena de
-ventosidades, ya en tiempo de Anaxímenes debia ser tan conocido, como
-el peso del plomo. Porque, si este Philósopho tuvo para sí por cosa
-cierta é indubitable, que todo quanto veía y palpaba era ayre, y nada
-mas (y en cierto sentido, á fé que no le faltaba razon), que el plomo
-era ayre, el hierro era ayre, las piedras eran ayre, necessariamente
-havia de persuadirse, á que el ayre era pesado.»
-
-11. «En la misma cierta, firme, y valedera persuasion estuvo no ménos
-que el mismo Aristóteles, á quien sus propios discípulos en muchas
-materias dexan padecer unas persecuciones injustas de estos bellacones
-de Philósophos modernos, que, en Dios y en mi conciencia, no sé como
-se lo sufre el corazon. Pero, qué han de hacer los pobres, si los mas
-ni aun por el pergamino han leído en su vida á su Maestro? Pues, este
-hombre, verdaderamente grande, conoció demonstrativamente el peso del
-ayre con un experimento que hizo, sencillo, simple, y natural, sin
-mas Máquina Pneumática, que la de un triste pellejo: pesóle primero
-estrujado, y pesóle despues inflado, y halló, que inflado pesaba mas
-que estrujado; con que infirió legítimamente, que á no ser por arte de
-encantamiento esto no podia suceder, sin que el ayre tuviesse peso.
-Esta experiencia la refiere el mismo buen viejo claritamente, y no
-con palabras Góthicas, como él ó sus intérpretes se explican en otras
-partes, en _el libro_ 4º _de Cœlo_, _cap._ 4º, y en verdad, que para
-hacerla no huvo menester andarse con bolas de vidrio llenas de ayre, ni
-con Máquinas Pneumáticas para extrahérsele, como lo hizo el bueno del
-Académico Monsieur Amberg, supongo que no mas que _ad terrorem_, pues
-para la prueba bastaba qualquiera vejiga de puerco, de buey, y aunque
-fuesse de un burro viejo.»
-
-12. «No le agradó á Empedocles esta monotonía en la constitucion de
-los cuerpos, y, queriendo echar el pié adelante á todos los que le
-havian precedido, dixo, que aquellos tan léxos estaban de componerse
-de un solo único elemento, que todos se componian de todos quatro;
-pero no como nosotros grosera y sensiblemente los percibimos, impuros,
-mezclados, y revueltos unos con otros, sino puríssimos, desecadíssimos,
-y en fin como á cada uno le parió su madre la naturaleza. Preguntado,
-en qué consistia la diferencia específica de los mixtos, puesto que
-todos se componian de unos mismos simples, respondia, con aquella
-gravedad y con aquella soberanía propia de un hombre, que despreciaba
-Coronas y Cetros, que, á la reserva del hombre (á quien no negaba alma
-racional, distinta de los quatro elementos), todos los demas mixtos
-solo se diferenciaban entre sí, ya por la varia combinacion de los
-elementos mismos, ya por el mayor predominio del uno sobre el otro, y
-que assí entre la rana y el burro no havia otra diferencia, sino que en
-aquella dominaba el agua, y en este la tierra, y que por esso croaba la
-una, y el otro rebuznaba.»
-
-13. «Parécele á Vm., Padre mio Fray Gerundio, que los modernos no
-remedaron tambien al amigo Don Empedocles? Pues, cuente Vm. por
-sequaces suyos á todos aquellos Médicos _à la dernière_ (son estos
-innumerables), los quales no se contentan con decir, que en todos los
-mixtos se mezclan los elementos, lo que apénas se puede dudar; sino
-que añaden, que á ellos, y á nada mas, se reducen todos los mixtos,
-pretendiendo, que todo quanto se extrahe de ellos por el análysis,
-ó por la resolucion, es ayre, agua, tierra, y fuego, _et præterea
-nihil_. Cuente Vm. tambien por el mismo partido á los Chýmicos, y
-sepa, que este, el dia de hoy, es un partido formidable; los quales,
-aunque de los elementos de Empedocles solo admiten en la apariencia
-dos, conviene á saber, el agua y la tierra, y en lugar de los otros
-dos inventan ellos tres, á los quales llaman espíritu, azufre, y sal;
-pero en realidad el espíritu se reduce al ayre, el azufre al fuego,
-y la sal al agua; con que solo añaden voces al Systema Empedocliano.
-Finalmente, cuente Vm. por el mismo vando (segun quieren malas lenguas)
-al habilíssimo Jesuíta Honorato Fabri, el qual, aunque en rigor hizo
-burla de todos los Systemas Philosóphicos, sin declararse partidario de
-alguno de ellos, pero alguna mayor inclinacioncilla mostró á la opinion
-de nuestro Empedocles, bien que exceptuando de ella al hombre y á los
-brutos, porque esto no lo podia ajustar con lo que enseña la Fé.»
-
-14. «Y los señores Philósophos Atomistas y Corpusculares, que son los
-que hasta pocos años ha han metido mas bulla, piensa Vm. que fueron
-originales? Ríase de esso por su vida: tan monas ó tan monos fueron,
-como todos los demas. En diciéndole á Vm., que la Philosophía Atomista
-y Corpuscular cuenta ya por lo ménos cerca de dos mil y cien años
-de antigüedad; que la inventó Leucipo, la adelantó Demócrito, y la
-extendió Epicuro, mas de trecentos años ántes que naciesse Christo:
-sabrá que los Galiléos de Galiléis, los Gasendos, los Bacones, los
-Descartes, los Maignanes, los Sagüens, los Toscas, y otros, que no se
-pueden contar, no hicieron otra cosa que christianizarla, en lo que
-pudieron, refundirla, en lo que no encontraron inconveniente, y sacarla
-al theatro barbi-hecha, afeytada, y con zapatos nuevos.»
-
-15. «Solo con poner en limpio lo que dixo Epicuro está hecha la prueba.
-Soñó, pues, alguna noche, que havia cenado poco y bebido mucha agua
-(porque con efecto fué hombre templado), que allá desde la eternidad
-andaban revoleteando libremente y á sus aventuras, sin órden y sin
-concierto, por essos immensos espacios que llamamos Cáhos, una infinita
-multitud de átomos ó de cuerpecillos, los quales se estuvieron moviendo
-y traveseando sin forma y sin destino, siglos de siglos, hasta que
-quiso su buena suerte y la nuestra, que por una dichosa casualidad
-se travaron, unieron, y pegaron todos unos con otros, y formaron
-esta prodigiosa massa, de que se compone todo el Universo: Cielos,
-Astros, Montes, Valles, Rios, Plantas, Brutos, Hombres. Para que esta
-casualidad, aunque extraordinaria, no fuesse milagrosa, vino muy á
-pelo y conduxo mucho, que los tales átomos ó cuerpecillos no eran
-todos ni de una misma figura, ni de un mismo peso; sino que quiso la
-suerte, que unos fuessen redondos, otros quadrados, estos cúbicos,
-aquellos pyramidales, unos cylíndricos, otros triangulares, agudos
-estos, y aquellos chatos, unos mas pesados, y otros mas leves. Y como
-estuvieron tanta infinidad de siglos encontrándose unos con otros,
-no fué impossible, que al cabo acertassen á enlazarse, enredarse, y
-engancharse recíprocamente, mezclándose con variedad unos con otros, y
-étele formada toda la massa del mundo, con toda la diversidad de mixtos
-y de entes, que la constituyen.»
-
-16. «Y no crea Vm., amigo Fray Gerundio, que Epicuro, ni los muchos
-corbatines, bonetes, y capillas, que le copian al somormujo, se
-embarazan en explicar la diversidad sensible de los entes, segun esta
-sentencia. Bueno es esso para su despejo! Si Vm. les pregunta, qué cosa
-es la tierra, responderán con la mayor satisfaccion del mundo: es un
-gran agregrado de átomos cúbicos, que juntó la casualidad en un monton,
-y en esso consiste la consistencia y la solidez de la tierra. Y el
-agua, qué cosa es? Esso es claro como el agua: es un casual conjunto de
-átomos redondos, circulares, y globulosos, que no pueden estar parados,
-si no los cierran en alguna vasija, ó no los reprimen con algun
-dique, y ve ahí en qué topa toda la fluidez de este elemento. Y el
-fuego? El fuego, quien no ve, que es una massa de átomos pyramidales,
-puntiagudos, y muy afilados, que á fuer de tales todo lo penetran,
-lo taladran, y lo deshacen; y cátate ahí el secreto de su prodigiosa
-actividad. Y el ayre, qué será? Bella pregunta! qué entendimiento
-havrá tan romo, que no conozca, que el ayre no viene á ser mas, que un
-immenso espacio ocupado de bolillas revoleteantes, mucho mas menudas,
-tersas, y lisas, que las que componen el agua; y en esto consiste clara
-é indubitablemente, que aquel sea mucho mas flúido y mucho mas diáfano
-que esta.»
-
-17. «Ve aquí, Fray Gerundio amigo, los principales sueños de los
-Philósophos antiguos, y las principales imaginaciones de los modernos,
-que apénas se diferencian de aquellos mas que en media docena de
-terminillos, y en haver sacado al theatro sus opiniones con otro trage
-mas de moda. Yo no negaré, que unos y otros hicieron lo que pudieron,
-para averiguar sus secretos á la naturaleza, y para sacar á luz sus
-escondrijos, y que esto es lo que se llama Philosophía. Pero quien
-le ha dicho al Reverendo Señor Don Barbadiño, que esta Philosophía
-se ignora en Portugal y en España? Cierto que, teniendo su merced
-tanta obligacion, como se sabe, á no ignorar lo que ha passado en su
-misma Universidad de Cohimbra, causa admiracion, que afecte ignorar
-lo que escribieron los Sabios Jesuítas Conimbricenses en su Curso
-Philosóphico. Allí verá explicados muy extensamente todos estos
-systemas, y tambien los verá impugnados con el mayor nervio. Es verdad,
-que, como aquellos Padres no alcanzaron á estos Monsiures novíssimos,
-no pudieron impugnarlos en sus propios términos. Pero sí es cosa
-averiguada, que la que se llama Philosophía nueva y flamante es solo
-un texido de las mas añejas y de las mas podridas del mundo; todos
-los que tienen noticia de estas, tienen noticia de aquella, y todos
-los que impugnan las unas, impugnan la otra. Pues por esta quenta, no
-solo en el Curso de los Conimbricenses, sino en muchos de los Cursos
-Philosóphicos, que de docientos años á esta parte se han impresso en
-España, hallará mucha noticia de la que su Paternidad Barbadiña llama
-Philosophía legítima, castiza y verdadera.»
-
-18. «Pero, si todavía no se contenta con esto y pretende, que
-sea cierta su proposicion, miéntras no se verifique, que en los
-Cursos de España se conoce en su propia y mismíssima figura esta
-Philosophía del tiempo, aun assí será preciso, que la vuelva al
-cuerpo. Porque, si le dieran lugar para saber lo que passa por acá
-sus estrechas correspondencias con ciertos amigos de Francia, y su
-aplicacion infatigable á entender mal, ó á interpretar peor las Bulas
-y Breves Pontificios sobre las Missiones del Oriente, tendria sin
-duda noticia de que mas ha de treinta años se publicó en España el
-Curso Philosóphico del Sabio Padre Luis de Lossada, cuya admirable
-Phýsica comienza por un largo y docto discurso preliminar, en que se
-exponen, se examinan, y se baten en brecha casi todos los Systemas
-Philosóphicos, que se llaman Modernos por mal nombre, representándolos
-todos con sus pelos y señales. Aunque esta impugnacion, como imparcial,
-y como verdaderamente sabia, no es tan en cerro, ni tan á destajo,
-que en el discurso de la obra no se abracen algunas opiniones de los
-Philósophos experimentales, desamparando la de los Aristotélicos, á
-cuyo Gefe, por lo demas, se sigue con juicio y sin empeño.»
-
-19. «Acordaríase tambien de que el insigne Valenciano Don Vicente
-Tosca no solo nos dió larga noticia de todas las recientes Sectas
-Philosóphicas, sino que aun se empeñó el santo Clérigo en que havia de
-introducirlas en España, desterrando de ella la Aristotélica. No logró
-el todo de su empeño, pero le consiguió en gran parte; porque en los
-Reynos de Valencia y de Aragon se perdió del todo el miedo al nombre
-de Aristóteles; se examinaron sus razones, sin respetar su autoridad;
-se conservaron aquellas opiniones suyas, que se hallaron estar bien
-establecidas, ó por lo ménos no concluyentemente impugnadas; y al mismo
-tiempo se abrazaron otras de los Modernos, que parecieron puestas en
-razon; de manera que en las Universidades de aquellos dos Reynos se
-tiene tanta noticia de lo que han dicho los novíssimos Terapeutas de
-la Naturaleza, como se puede tener en la mismíssima Berlin; y hay
-Philósophos, que pueden hablar con tanta inteligencia en estas materias
-á las barbas de la misma Academia de las Ciencias de Paris, como los
-Regis y los Regaults en su mesma mesmedad.»
-
-20. «Finalmente, ahora, ahora en fresco y, como dicen, todavía
-chorreando tinta, se acaba de imprimir en Salamanca el primer tomo
-de un Curso Philosóphico, que ha de constar no ménos que de doce
-volúmenes, en el qual, segun promete el Autor, quando llegue al
-tercero, todo él le ha de emplear en llamar á juicio todas las Sectas
-Philosóphicas, recien nacidas ó resucitadas, y el quarto en examinar
-los recobecos de la Naturaleza, al gusto de los Modernos, sin perjuicio
-del derecho, que se reserva, de averiguar en el quinto las verdaderas
-causas de tantas travesuras, como hacen los Metéoros, y de passearse
-en el sexto por los Cielos, como pudiera por su Celda, donde es
-preciso, que vuelva á encontrarse con los Neotéricos, y ó los abrace
-como amigos, ó los precipite de aquellas alturas, como espíritus
-rebeldes, que no merecen pisar el estrellado país, que no conocen. Ora
-bien, yo salgo por fiador de la habilidad del Autor, pero no respondo
-del acierto de su execucion; y mas quando él mismo destina ya _in
-prævisione_ el tomo undécimo para corregir los errores, descuidos, ó
-equivocaciones de los diez precedentes; lo que parece señal de que á lo
-ménos en estos diez tiene ánimo de errar, descuidarse, ó equivocarse
-mucho, pues le ha hecho tan de antemano á dedicar todo un tomo á este
-único assunto. Verdad es, que para esso está seguro de que en el tomo
-duodécimo y último no ha de padecer la menor equivocacion, error, ó
-descuido en los Prolegómenos á la Theología Positiva y Dogmática, de
-que ha de tratar, si Dios fuere servido, para abrir los ojos á los
-Theólogos, y Predicadores novicios; pues, á no estar muy cierto de que
-este último volumen no ha de contener alguna errata ó descuidillo, era
-natural, que el tomo de las erratas le reservasse para el postrero,
-para comprehender tambien en él las de los Prolegómenos, como lo han
-hecho hasta aquí todos aquellos Escritores, que quisieron dexarnos el
-buen exemplo de confessar, que fueron hombres.»
-
-
-
-
-CAPITULO VII.
-
-Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la caja, toma un polvo,
-estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la conversacion.
-
-
-«De todo lo qual inferirá Vm., mi Padre Fray Gerundio, que el señor
-Arcediano Barbadiño habló con sobrada indigestion en punto de
-Philosophía de España; pues, aunque bien se pudiera ahorrar mucho de
-lo que en ella se enseña, y emplearlo mejor sin salir de la materia,
-pero no se pierde tanto tiempo, como pondera su merced muy Reverenda;
-y al cabo el Philósopho Gasendista, el Cartesiano, el Newtoniano, y el
-Aristotélico, algaravía mas, algaravía ménos, todos salimos á nuestra
-algaravía. Pero bien entendido que, sin este tal qual estudio de la
-Naturaleza, apénas se puede dar passo con acierto en las demas Sagradas
-Facultades.»
-
-2. Atónito estuvo oyendo el pacientíssimo Fray Gerundio todo el largo
-razonamiento del señor Beneficiado, sin toser, sin escupir, sin
-cespitar, y aun sin pestañear, sino una sola vez allá házia el medio
-de la harenga, que se le puso una mosca de burro sobre la ceja zurda,
-y se le pegó de modo, que le costó mucho trabajo el desprenderla.
-Pasmóse de lo que le havia oído ensartar, con la leve ocasion de lo
-que le havia preguntado acerca del Barbadiño; y, aunque zorroclonco,
-no dexó de conocer, que tenia razon en lo que havia dicho, pero que
-sobraba la mitad, y aun las tres partes y media, para lo que pedia una
-conversacion, en que no se trataba, sino por incidencia, acerca de este
-Autor. Pero, como en efecto le havia dado gusto todo lo que acababa de
-oírle, y el empeño del Fraylecito era escapar el cuerpo, si pudiesse,
-á todo estudio Escolástico, por dedicarse quanto ántes al baratillo
-del _Verbum Dei_, segun la instruccion del Lego, su Cathequista, y
-de su Héroe el Padre Predicador mayor de la Casa, quiso apurar del
-todo la materia. Y pareciéndole, que por lo ménos lo que decia el
-Barbadiño acerca de la Theología Escolástica no tenia respuesta, le
-dixo: «Señor Beneficiado, todo lo que Vm. me acaba de explicar acerca
-de la Philosophía me parece lindamente; y aunque, la verdad sea dicha,
-que en lo mas de ello yo no hé entendido palabra, pero á mí me suena
-bien, y convengo en que no hace daño saber un poco de Philosophía,
-aunque sea de la que nos enseñan por acá. Yo, bien ó mal, ya estoy
-para acabar mis tres años, y tanto como hablar de materia primera, de
-formas substanciales, de union, de compuesto _in fieri_, de principio
-_quod_ y _quo_, y assí de otras zarandajas, ya me atreveré á hacerlo
-como qualquiera Arcipreste. Pero esso de pensar nuestros Padres en que
-me han de obligar á que estudie Theología Escolástica, tararira! no lo
-conseguirán, aunque me emparedaran.»
-
-3. -- «Y por qué, amigo Fray Gerundio?» le preguntó el Beneficiado.
--- «Por qué? por las cosas, que dice de la tal dichosa Theología el
-susodicho Barbadiño.» -- «Pues, qué dice?» le replicó el bellacuelo
-del Clérigo. -- «Qué ha de decir, mejor lo sabe Vm. que yo. Dice,
-lo primero, _que esta facultad se trata pésimamente en Portugal,
-no solo en los Conventos, sino tambien en las Universidades_. Y
-consiguientemente lo mismo dirá de toda España, porque en toda ella
-no se trata la Theología de otra manera que en Portugal.» -- «Y esso,
-como lo prueba, Padre mio?» -- «Como lo ha de probar: con una razon,
-que no tiene respuesta; porque dice, que acá se estudian quatro años de
-Theología, assistiéndose á quatro Cáthedras, en las quales se explican
-cada año dos materias de Theología Escolástica, una de Moral, y otra de
-Escritura, á la que ningun Estudiante concurre, porque dicen, que solo
-es buena para los Predicadores.» -- «Y en esto, en verdad, que tiene
-razon; porque en este nuestro Convento por lo ménos, donde tambien
-hay Estudios de Theología, yo no he visto otro modo de enseñarle, y
-discurro, que lo mismo sucederá en los demas.» -- «Y parécele á Vm.,
-que esso basta, le preguntó el Beneficiado, para decir, que se _trata
-pésimamente la Theología_?» -- «A mí me parece que sí», respondió Fray
-Gerundio. -- «Pues á mi me parece que no, replicó el Beneficiado.
-Porque esso á lo sumo probará, que el méthodo no es bueno; que al
-cabo de los quatro años es poca Theología la que se trata; que ocho
-Materias, ó Tratados Escolásticos, quatro de Moral, y otros tantos de
-Escritura, no bastan para que el Estudiante salga Theólogo hecho, ni
-aun para que tenga noticia de la vigésima parte de la Theología, y en
-esto no iria descaminado; pero no prueba, que la Theología, poca ó
-mucha, que se trata, _se trate pésimamente_, que es lo que suena su
-valiente y atrevida proposicion. Fuera de que, no puede ignorar el
-Barbadiño, que en una de las célebres Escuelas de España, al cabo de
-los quatro años se estudian ó se recorren todos los Tratados de la
-Theología Escolástica, por un famoso Compendio, que no le hizo ningun
-Español, sino un docto Religioso Francés, y por lo mismo será de su
-aprobacion. Si en otra de las Escuelas no ménos célebres se observa el
-méthodo, que él satyriza, será, ó porque todavía no tiene un Compendio
-Theológico, segun sus principios, de su satisfaccion, y acomodo para
-el uso de los Estudiantes, ó por otras razones, que allá él se tendrá;
-pues al fin, como decia un Alcalde de Villaornate, _si es Theatino, y
-se ahogó, cuenta le tendria_.»
-
-4. -- «Y qué me dice Vm., le preguntó Fray Gerundio, de lo que añade
-poco despues el mismo Barbadiño: _Que el primer perjuicio ó la primera
-preocupacion, que saca el Estudiante del méthodo de las Escuelas,
-es persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo_: y el
-segundo es _estar en la persuasion de que no hay otra Theología en el
-mundo, sino quatro questiones de especulativa, y que todo lo demas
-son harengas y ociosidades de Extrangeros... siendo esta en efecto la
-preocupacion general de todos los Theólogos de este Reyno, y no rapaces
-ó ignorantes, sino Maestros y hombres de barbas hasta la cintura?_»
-
-5. -- «Qué quiere Vm. que me parezca? respondió el Beneficiado; que,
-como el Barbadiño escribió la carta donde estampó estos disparates
-(y es la 14ª. del segundo tomo), quando acababa de padecer ciertos
-vertigos, ó vertígenes, ó vahidos, ó como quisieren llamarlos, segun
-él mismo dice al principio de ella, y debia de ser muy acosado de
-este accidente, por lo que se reconoce en sus cartas; todavía parece,
-que le duraban algunas reliquias _del vertigo_, quando afirmó dos
-proposiciones tan disparatadas con aquella osadía, que es tan natural
-al hombre. Yo Estudiante he sido, y con Estudiantes he tratado en las
-tres Universidades de Salamanca, Alcalá, y Valladolid, donde se estudia
-la Theología Escolástica, punto mas, punto ménos, con el mismo méthodo
-que en Cohimbra y en Ebora; pero hasta ahora no encontré Estudiante tan
-zopenco que de dicho méthodo sacasse la preocupacion _de persuadirse,
-que la Escritura para nada sirve al Theólogo_. Ni como es possible, que
-alguno la sacasse, á ménos _que padeciesse vertigos_, viendo con sus
-mismos ojos, que en la Theología Escolástica no hay question alguna,
-por especulativa, por abstrahida, por metaphýsica, por sútil, ó por
-inútil que sea ó que parezca, la qual, bien ó mal, no se procure probar
-con la Escritura? Y si no, señale siquiera una el Barbadiño. Aun la que
-él pone repetidas veces por verbigracia de las que llama _puerilidades
-Theológicas_, conviene á saber, _si el principio_ quo _generativo ó
-productivo en el Padre y en el Hijo consiste en predicado relativo ó
-absoluto_, todos los Autores, que siguen diferentes opiniones, procuran
-fundar la suya en Textos de la Escritura. Pues qué Estudiante ha de
-persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo, quando sin
-Escritura no encuentra siquiera una question de Theología.
-
- _Esto es saber hablar mal,_
- _Por no saber hablar bien_;
- _Y esto es mentir Magistral,_
- _Por siempre jamas, Amen._»
-
-6. «El otro testimonio, que levanta el Barbadiño, no ya á los
-Estudiantes _rapaces_, sino á Maestros _con barbas hasta la cintura_,
-de que _están en la persuasion de que no hay otra Theología en el
-mundo, que quatro questiones especulativas_, no le va en zaga al
-primero. Aquí donde Vm. me ve, sepa, que tambien corrí mi cachico
-de Portugal, donde traté con _Lentes_ y _Mestres_ de Theología, que
-regentaban _as primeiras Cadheiras_ del Reyno: en España he rodado
-mucha bola, y aunque indigno, pecador, y vil gusano, he conversado
-silla á silla, y facha á facha, con muchos Padres Cathedráticos, y
-hasta algunos Padres Lectores de la legua; quiero decir, aquellos
-Lectores _in partibus_, y como de burlas, que son Lectores titulares
-de Conventos semi-pinzochas, los quales suelen ser mas fieros y mas
-entonados, que los mismos Cathedráticos de veras; digo, que hasta
-algunos de estos Padres Lectores de honor se han dignado darme puerta y
-silla, tratándome con cariño, y casi con amistad. Pues certifico, y en
-caso necessario juraré _in verbo Sacerdotis_, que á ninguno, á ninguno
-he encontrado tan boto de entendimiento, que no supiesse muy bien, que
-ademas de la Theología Escolástica ó _Positiva_, como la llama siempre
-el Padre de las barbas largas, hay la Dogmativa, la Expositiva, y la
-Moral, á las que algunos añaden, como Theología aparte, la Ascética
-ó la Mýstica, y que todas estas quatro ó cinco Theologías se dan la
-mano unas á otras, de manera que tienen cierta dependencia ó conexion
-entre sí, y tanta que ninguno puede llamarse Theólogo consumado, si
-no está versado mas que medianamente en todas ellas. Es verdad, que
-suponen nuestros Maestros (y por mí la quenta, si se engañaren en esta
-suposicion), que sin entender mas que á media rienda á la Theología
-Escolástica, hay grande peligro de desvarrar mucho en la Dogmática, de
-dar de hocicos en la Expositiva, de no entender bien la Moral, y de
-escribir cien disparates en la Ascética, salva siempre la iluminacion
-sobrenatural, que lo suple todo. Esto es lo que he oído constantemente
-á todos nuestros Maestros, no solo á aquellos, _que tenian barbas
-hasta la cintura_, pero aun á muchos, que apénas los apuntaba el bozo
-del Magisterio, y aun tal qual que parecia capon en el fuero externo,
-aunque delante de la cara de Dios seria lo que su Magestad fuesse
-servido. Pues donde encontró el señor Padre Barbadiño _essos Maestros
-con barbas hasta la cintura, que estaban persuadidos á que no havia
-otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas_?»
-
-7. -- «A lo ménos, replicó Fray Gerundio, no me negará Vm., que tiene
-razon, en lo que añade mas abaxo: _Que todos los Theólogos Escolásticos
-están tan satisfechos de su especulativa, que dan al diantre á los
-extrangeros, porque se desviaron de ella... y que no vió hasta ahora
-Theólogo alguno de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato,
-que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo
-moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se
-fundan los contrarios._»
-
-8. -- «Pobre Fray Gerundio (respondió el Beneficiado), y qué bellas
-tragaderas que tiene! Si assí engulle todo lo que encuentra en los
-libros, morirá de replecion de disparates. Muchos ensarta el Barbadiño
-en esse par de cláusulas, que le copia. Supone, lo primero, que
-todos los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, pues
-esso, y no otra cosa, quiere decir aquella proposicion indefinida y
-absoluta, de que los Theólogos Escolásticos dan al diantre á _los
-Extrangeros_, porque se desviaron de ella. Pero quien le ha dicho á
-su Paternidad Barbadiña, que _todos los Extrangeros_ se desviaron,
-ni se desvían de la Theología Escolástica? Gonet y Contenson,
-Dominicos, fueron Portugueses ó Andaluces? Rodes, Lesio, Tanero,
-Jesuítas, fueron Asturianos ó Estremeños? El Cardenal de Norris y la
-Martiniere, Augustinos, fueron Gallegos ó Campesinos? Mastrio y Wigant,
-Franciscanos, fueron Babazorros ó de las Batuecas? Y estos se desviaron
-de la Theología Escolástica, quando muchos la comentaron toda, y los
-mas una gran parte de ella? No quiero alegarle mas exemplos, porque
-seria negocio de formar una Biblioteca. Los únicos Extrangeros, que se
-desvían de la Theología Escolástica, son aquellos, á quienes incomoda
-esta, para delirar á su satisfaccion en la Dogmática, en la Moral, y
-en la Ascética, sin reconocer otra regla para la inteligencia de la
-Expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno. Quienes sean
-estos Monsiures, no es menester declarárselo al Barbadiño, porque
-en sus escritos, y aun sin salir de esta carta, da fieros indicios
-de mantener gran correspondencia, ó á lo ménos de professar mucha
-devocion á los principios, y tener gran fé con las noticias, que gasta
-cierto gremio de ellos. Y aun de estos, no todos tienen tanta ogeriza
-con la Theología Escolástica, como graciosamente quiere suponer su
-merced Barbadiña. Y si no, ahí está el Doctor Jorge Bull, Professor de
-Theología y Presbýtero de la Iglesia Anglicana, que murió Obispo de San
-David el año de 1716, cuyas Obras Theológico-Escolásticas, en folio,
-nada deben á las mas alambicadas, que se han estampado en Salamanca y
-en Cohimbra; y como los puntos, que por la mayor parte trató en ellas,
-son sobre los Mysterios capitales de nuestra Santa Fé, conviene á
-saber, sobre el Mysterio de la Trinidad y sobre el de la Divinidad de
-Christo, en los quales su Pseudo-Iglesia Anglicana no se desvía de
-la Cathólica, en verdad que los manejó con tanto nervio y con tanta
-delicadeza, que los Theólogos Orthodoxos mas escolastizados, como si
-dixéramos _electrizados_, hacen grande estimacion de dichas obras. Y
-aun en los dos Tratados, que escribió acerca de la Justificacion, que
-es punto mas resvaladizo, en los principios, que abrazó, no se separó
-de los Theólogos Cathólicos; pero en algunas consequencias que infirió,
-ya dió bastantemente á entender la mala leche, que havia mamado. Pues,
-por qué nos ha de querer embocar el Señor Barbon, _que los Extrangeros
-se desvían de la Theología especulativa_, y que por esso _los dan al
-diantre los Theólogos Escolásticos_ de Portugal y de España? Yo sí, que
-doy al diantre _los vertigos_, que afligieron á dicho Señor, en fuerza
-de los quales deliró tanto el _coitado Fradiño_, y nos quiso embocar
-_tantas parvoizes_.»
-
-9. «Pues ahí es un grano de anis, las que contiene la otra cláusula
-suya, con que me reconviene Vm.: _que no vió ainda Theólogo alguno,
-de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo
-de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno,
-tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan
-los contrarios_. Tampoco yo _ví ainda_ Escritor alguno de los que
-abrazaron con todo su corazon la mordacidad, que escribiesse con mayor
-satisfaccion, ni que digiriesse ménos lo que escribia.»
-
-10. «Qué le parece á Vm. que entiende _por Theólogos, que abrazaron
-con todo su corazon el Peripato_? Lea un poquito mas abaxo, y lo
-encontrará. Entiende los que estudian la Theología Escolástica, _por
-cuyo nombre_ (dice él) _se entiende una Theología fundada en los
-perjuicios de la Philosophía Peripatética: quiere decir sobre las_
-formas substanciales y accidentes, _y sobre todas las otras galanterías
-de la Escuela_. Pero no me dirá donde encontró esta casta de Theólogos?
-ni donde halló Theología de esta especie? La Theología Escolástica,
-que se usa por acá, no está fundada sobre las preocupaciones de la
-Philosophía Peripatética, ni se vale de ella para maldita la cosa,
-sino única y precisamente para el uso de los términos facultativos, á
-los quales se les dió una significacion arbitraria, como _Essencia_,
-_Predicados_, _Formas_, _Accidentes_, _Propiedades_, _Emanaciones_, _ut
-quo, ut quod, Formaliter, Materialiter, Auxilium quo, et sine quo_,
-_Ecceidades_, _Individuaciones_, _Relativos_, _Absolutos_, _etc._
-Todas estas _galanterías_ solamente la sirven para explicar con ménos
-palabras lo que quiere decir, y se vale de estas voces, por suponerlas
-ya entendidas desde la Lógica y Philosophía Peripatética, donde se usa
-de ellas para los mismos significados; pero estos significados se
-aplican á principios y assuntos muy distintos, y aun inconexos con casi
-toda la Theología Escolástica. Es esto estar fundada esta Theología
-sobre los perjuicios de la Philosophía Peripatética? De essa manera
-tambien dirá, que están fundados sobre el Peripato todos los Príncipes
-de Europa, sean de Paces, sean de Comercio, sean de Alianza, sean
-tambien aquellos que se llaman _Tratados de Familia_; porque en casi
-todos ellos se lee el terminillo, de que se quedarán las cosas _in
-statu quo_, que es tan peripatético como el _ut quo_, y el _ut quod_,
-el _in eo quod quid_, y el _quoad an est_. Si hay algunas questiones
-en la Theología Escolástica, que en la substancia sean amphibias, esto
-es, que igualmente pertenezcan á la Theología que á la Philosophía,
-como son las que tratan de la existencia de Dios, como primera causa
-de la Creacion del Mundo en tiempo, de la espiritualidad del alma, del
-libre albedrío ó de la libertad de los actos humanos, y algunas otras
-pocas mas; estas se tratan con total independencia de los principios
-Aristotélicos, y muchas de ellas con positiva oposicion á ellos, y
-para nada recurrimos á la Philosophía del Estagyrita, sino puramente
-para explicarnos, y para que recíprocamente nos entendamos. Pues, qué
-Theología Escolástica de mis pecados es esta, _que está fundada en la
-Philosophía Peripatética_? Vaya, que, quando escribió esto, todavía le
-debia de durar el _vertigo_ al Santo Padre.»
-
-11. «Y con qué conciencia dice, que _ainda no vió Theólogo alguno,
-de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, queriendo
-censurar á los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo
-de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios_? De qué
-méthodo habla su Paternidad muy Arcediana? Porque, si habla del méthodo
-de la Theología Escolástica (que es la Theología en question), ni los
-modernos, ni los antiguos, ni los Peripatéticos, ni los Newtonianos
-han inventado otro méthodo, que el que introduxo Pedro Lombardo, imitó
-Santo Thomas, y siguieron despues todos los demas. Y si no, díganos
-su merced por su vida, donde encontró otro méthodo de Theología
-Escolástica? Si habla del méthodo de la Theología puramente dogmática
-(que será un grande despropósito para el assunto), lo primero, hasta
-ahora no se ha escrito cuerpo alguno _entero_, que comprehenda
-methódicamente _todos_ los tratados pertenecientes á esta Theología; y
-si no, díganos el Señor Barbadiño, como es la gracia del Autor que los
-escribió, ó que á lo ménos hizo la coleccion de ellos? Lo segundo, en
-los innumerables Tratados Dogmáticos, que se han escrito, cada Autor ha
-seguido el méthodo, que mejor le ha parecido, ó el que le ha venido mas
-á cuento: unos Oratorio, otros Académico; estos con _ergos_, aquellos
-sin ellos; los mas por libros ó tratados, muchos por disputas y
-questiones, algunos en figura de Diálogos; y finalmente los Dogmáticos
-moderníssimos, que han escrito contra las heregías del tiempo, y
-especialmente contra la que hoy es de la gran moda, de la qual muestra
-tener grandes noticias el Señor Fray Arcediano, han preferido el
-méthodo de cartas dialogizadas, el idioma vulgar, y el ayre un poco
-chufletero, para lo qual no les han faltado buenas y sólidas razones.
-Ningun Theólogo Escolástico y Cathólico ha censurado hasta ahora alguno
-de estos méthodos; ó señálenosle con el dedo el Padre de las barbas á
-tiros largos. Pues, para qué es meter tanta bulla, y fingir fantasmones
-para dar de palos al ayre?»
-
-12. «Mas no es esta la madre del cordero. Con el sobre-escrito del
-méthodo, su verdadero intento es desterrar del mundo la Theología
-Escolástica, como él mismo lo confiessa sin rebozo, pues de ella _dice
-constantemente, que no solo es superflua, sino perjudicial á los
-dogmas de la Religion_. Esto hiede que apesta. Luthero, Beza, Calvino,
-Melanchton, y el Barbadiño de su tiempo Erasmo de Roterdam, dixeron lo
-mismo en propios términos. Los amigotes del Señor Arcediano son de la
-misma opinion; y nada acredita mas la utilidad, y aun la necessidad de
-la Theología Escolástica, para la inteligencia y para la defensa de los
-Dogmas, que lo mucho que incomoda á estos Monsiures.»
-
-13. «Pues el Padre de las barbas postizas escribe dentro de Italia,
-ya tendrá noticia (y si no la tiene, yo se la doy ahora) de las Obras
-de Benedicto Alctini (alias el Padre Benedicti Jesuíta), y de las
-_explicaciones Theológicas de los Cánones del Concilio de Trento sobre
-los Sacramentos_, que el sabio Servita Juan María Bertoli imprimió en
-Venecia el año de 1714. Lea lo que escribieron estos dos Autores de á
-folio contra cierto Autorcillo Italiano, que salió por entónces con
-el mismo proyecto, con que sale ahora el Señor Barbazas, de querer
-desterrar del mundo la Theología Escolástica, para substituir en lugar
-de ella la leccion y la explicacion de las Obras de los Ss. Padres.
-Allí verá, que el Autor Italiano supone tan en falso, como el Señor
-Portugués, que en las Escuelas no se hace caso del estudio de los
-Santos Padres. Impostura palmaria! Pues la Theología Escolástica apénas
-es mas que un compendio de sus Obras, en el qual ó se examinan sus
-diferentes opiniones sobre principios ciertos, comunes, y admitidos
-por todos ellos, ó se comparan y se cotejan unos con otros, para
-discernir por medio de este exámen y comparacion lo que en su modo de
-hablar no parece tan exacto; ó juntando las opiniones de todos acerca
-de los dogmas, se forma una especie de cadena y serie chronológica
-de tradicion; y en fin, en ella se encuentra toda la doctrina de los
-Padres, pero digerida segun el órden de las materias, desembarazada de
-digressiones inútiles, limpia, y como acrivada de todos los descuidos,
-que pudo mezclar en ella la flaqueza humana, ilustrada y confirmada con
-la autoridad de la Escritura, y con el peso de la razon. De manera que
-estudiar Theología Escolástica es estudiar á los Santos Padres, pero
-estudiarlos con méthodo. _El Autor Italiano_, dice el sabio Servita
-(y óygalo con atencion, con docilidad, y con espíritu de compuncion
-el Pseudo-Capuchino): _el Autor Italiano y sus semejantes, poco
-versados en este género de estudios, ingenios y genios superficiales,
-amigos de la novedad, que, afectando hacerse distinguir, se apartan
-del camino carretero, introducirian en las Escuelas una extraña
-confusion, si llegasse á abrazarse su proyecto. El estudio vago y
-mal arreglado de los Santos Padres, reducido á leer sus Obras, sin
-haverse instruído ántes en los principios necessarios para entenderlas
-bien, y para formar recto juicio de lo que quieren decir, llenaria al
-mundo de hereges, ó de Sabios de perspectiva, bien cargada su memoria
-de lugares, de sentencias, y de centones en monton, pero su pobre
-entiendimiento mas oprimido que ilustrado con todo aquel estudio ó
-embolismo._ Hasta aquí el docto Servita.»
-
-14. «Y luego nos dirá en nuestras barbas el barbadíssimo, y aun
-barbaríssimo señor, que _la Theología Escolástica no solo es superflua,
-sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! Sea por amor de Dios
-la desvergüenza. Si se contentara con decir, que en casi todos los
-Tratados de ella se mezclan algunas questiones inútiles, que pudieran
-y aun debieran ahorrarse; que aun muchas de las útiles y necessarias
-se tratan con una prolixidad intolerable; que, en varias de ellas, de
-cada argumento se ha formado una question, y aun una disputa, y aun tal
-vez una materia entera, para cuyo estudio no sé yo, si el mismo Job
-tendria bastante paciencia, adelante: ya se le oiría con christiana
-conformidad, y aun puede ser, que en esta opinion no fuesse solo. Pero
-espetarnos á red barredera y en cerro, que _la Theología Escolástica no
-solo es superflua, sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! voto
-á... que si yo fuera Inquisidor General. Mas tomemos un polvo, mi Padre
-Fray Gerundio, y refresquémonos un poco, que ya me iba calentando.»
-
-15. Con efecto le tomó el bueno del Beneficiado, sonóse, gargajeó, y
-prosiguió en su tono y frescura natural: «No es tan lerdo el Barbadiño,
-que no conociesse, que luego le havian de dar en las barbas con los
-Patronos y Sequaces de la Theología Escolástica, como v. gr. Alberto
-Magno, Santo Thomas, San Buenaventura, San Juan Capistrano, y en fin
-todos los Santos Theólogos, que han florecido desde el Siglo XII acá,
-porque su Paternidad no quiere hacer mas anciana á dicha Theología; á
-algunos de los quales Santos los tiene admitidos la Iglesia por sus
-Doctores, y parece terrible osadía decir que los Doctores de la Iglesia
-enseñaron una Theología _perjudicial á los dogmas de la Religion_. No
-dissimula el Padre Barbeta este feroz argumento, aunque es verdad, que
-le propone blandamente, y como al soslayo. Pero qué solucion dará á él?»
-
-16. «Dice, lo primero, que esto importa un bledo, _porque los Santos
-florecieron en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa, y que,
-conformándose con lo que se practicaba en su tiempo, tienen alguna
-disculpa_. Vamos, que la solucion se lleva los vigotes; y queda el
-entendimiento plenamente satisfecho de que la Iglesia pudo, con
-grandíssima razon y con no menor serenidad de conciencia, colocar en
-la classe de sus doctores á unos Santos, que enseñaron una Theología
-_perjudicial á sus dogmas_, por quanto los pobres no tuvieron la culpa
-de _florecer en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa_; y, en
-caso de tener alguna en _conformarse con lo que se practicaba en su
-tiempo_, seria una culpilla venial, que se quitaba con agua bendita, y
-no podia perjudicarles para obtener la suprema borla de Doctores de la
-Iglesia.»
-
-17. «Pero vaya una preguntita, assí como de passo y sobre la marcha:
-Con qué Theología confundió Santo Thomas á los Hereges, que se
-levantaron en su tiempo? Fué con la que aprendió y enseñó, ó con la que
-todavía no se havia fundado ni se fundó hasta que essos Theologazos
-modernos, llenos de zelo y de charidad, abrieron los ojos á la pobre
-Iglesia, que por tantos siglos los havia tenido lastimosamente cerrados
-ó á lo ménos legañosos? Y en qué consistirá, que _todos los Hereges
-están de tan mal humor con este Santo Doctor_, como dice con discrecion
-cierto Moderno? Si _su Theología es tan perjudicial á los dogmas de
-la Religion_, por qué no la abrazan? por qué no la siguen? por qué no
-hacen muchas cortesías al Santo, y celebran su fiesta con un Octavario
-de Sermones? El hecho es, dice el citado Recencior, que el verdadero
-motivo, _porque todos los Hereges están tan avinagrados contra este
-admirable Doctor, es porque á él se le debe aquel méthodo regular,
-que reyna en las Escuelas, con el qual se desenredan las opiniones,
-se quita la mascarilla al error, se pone de claro en claro la verdad,
-se explican con limpieza y con claridad los dogmas de la Fé, segun
-el verdadero sentido de la Iglesia y de los Padres_. Y concluye: _No
-ha tenido la heregía enemigo mayor que nuestro Santo, porque nunca
-ha podido defenderse contra la solidez y, si me es lícito hablar
-assí, contra la casi infalibilidad de su doctrina_. A seo Calcillas:
-y todavía dirá Vm., y lo dirá _constantemente, que la Theología
-Escolástica es perjudicial á los dogmas de la Fé_? Pues yo tambien
-le diré á Vm. constantemente, que creo á ciegas en la del Sýmbolo
-de los Apóstoles; mas, para creer en la que Vm. professa, necessito
-mucho exámen. Y le advierto á Vm., que el Autor de dichas palabras
-no es algun Padre Dominico, á quien le ciegue la passion, sino otro
-de profession muy distinta, que sabe venerar las opiniones del Santo
-Doctor y, si algunas no le arman, separarse de ellas con reverencia.»
-
-18. «Dice, lo segundo, que, _si Alberto Magno y su discípulo Santo
-Thomas comentaron á Aristóteles, no fué, á lo que él cree, porque
-lo juzgassen útil, sino por hacer esse servicio al público, que en
-aquel tiempo estaba muy preocupado por Aristóteles_. Hizo bien en
-añadir _á lo que creo_; porque el hombre da muchos indicios de creer
-enrebesadamente. Esto es decir en buenos términos, que cree, que
-Alberto Magno y Santo Thomas fueron unos hombres aduladores, unos
-Doctores lisongeros, unos Maestros de aquellos, que caracteriza San
-Pablo, los quales, por acomodarse al gusto y á las passiones del
-Pueblo, le enseñan doctrina falsa, inútil, y aun perniciosa, y,
-apartando voluntariamente los ojos de la verdad, aunque saben muy bien
-házia donde cae, le embocan fábulas, patrañas, ó embelecos inútiles.
-Pobres Lumbreras de la Iglesia, y en qué manos haveis caído! Siquiera
-no os dexa el carácter de hombres de bien, de honor, y de sinceridad,
-que no saben engañar á nadie, sin que primero se engañen á sí mismos:
-y, quando en qualquiera materia es la mayor vileza de un Autor escribir
-contra lo que siente, por lisongear el mal gusto del público, en una
-materia de tanta gravedad y de tanta importancia como la Sagrada
-Theología, no repara en hacer reos de semejante ruindad á unos hombres,
-como Alberto Magno y Santo Thomas de Aquino, á quienes sobraba su
-santidad, y bastaria al uno su dignidad de Obispo de Ratisbona, y al
-otro su nacimiento, para que los hiciesse mas merced y mas justicia.
-Si esto lo dixera un rapagon desbarbado, adelante, pudiera passar por
-rapazada; pero decirlo y estamparlo un hombre, que afecta profession de
-barbas largas, no merecia que se las arrancassen todas pelo á pelo?»
-
-19. «Ora bien, mi sinceríssimo Padre Fray Gerundio, un año duraria
-nuestra conversacion, si huviera de seguir pié á pié al Barbadiño en
-todos los disparates, que dice con su acostumbrada satisfaccion y
-regüeldos, en sola esta Carta sobre el méthodo con que se estudia la
-Theología Escolástica, y si me huviera de empeñar en impugnarlos. Yo
-estoy ya cansado, y solo el hablar de este hombre me fastidia. El
-abrirle los ojos á él, que los tiene cerrados con la presuncion, y el
-abrírselos á sus apassionados, que se conoce lo son á cierra ojos, y
-no mas que por el sonsonete, seria una grande obra de charidad, pero
-seria obra muy larga, aunque no muy dificultosa; porque yo, con ser
-assí que soy un pobre pelon, me atrevia á hacerle ridículo y á poner
-de par en par, mas claros que la luz que nos alumbra, los innumerables
-desbarros, que profiere en casi todas las materias que trata, aunque,
-como dixe á Vm. al principio de nuestra conversacion, no dexe de traher
-_muita coiza boa_. Pero, ni yo estoy de vagar, ni esto es por ahora de
-mi instituto. Solo diré á Vm., que en esta Carta sobre la Theología
-Escolástica muestra una grande adhesion á los enemigos mas solapados
-y mas perniciosos de la Iglesia; que adopta sus máximas; que celebra
-sus Libros, ó sus Ediciones de las Obras de los Santos Padres, que
-están prohibidas por adulteradas; que insinúa con grande artificio
-su doctrina; y en fin, que todas quantas reflexiones hace sobre la
-Theología Escolástica, con intento de desterrarla del mundo, de ellos
-las tomó, y en sus cenagosos charcos las bebió; especialmente de los
-seis Libros, que el año de mil y setecientos dió á luz Juan Owen, no
-el célebre Poeta Inglés, sino otro de su mismo nombre y apellido, que
-los intituló _de Natura, ortu, progressu, et studio veræ Theologiæ_. Y
-ya que hablamos de Juan Owen, no debe llevar á mal el Padre Barbadiño,
-que me den en rostro muchas cosas suyas, quando hago justicia al mérito
-de otras, siquiera porque no me comprehenda la paulina del Poeta al
-principio de sus Epigrammas
-
- _Qui legis ista, tuam reprehendo, si mea laudas_
- _Omnia, stultitiam; si nihil, invidiam_.
-
-Y porque temo, que el Latin, que enseñó á Vm. el Dómine Zancas-largas,
-no alcanza á que entienda de repente este Epigramma, allá va su
-traduccion en esta quarteta, que se me antojó hacer ahora, para alegrar
-un poco la conversacion.
-
- _Desde luego te declaro,_
- _Lector de estos Epigrammas,_
- _Por necio, si alabas todo,_
- _Por embidioso, si nada._»
-
-20. «Pero me hace lástima acabar esta conferencia, sin que Vm. me ayude
-á reír del méthodo, que propone el Barbadiño para estudiar la verdadera
-y provechosa Theología, despues de haver hecho tan solemne burla del
-que se observa para estudiar la que él llama _inútil y perjudicial_.»
-
-21. «Dice, pues, que _el primer prolegómeno de la Theología ha de
-ser la Historia Eclesiástica y Civil, ántes de Christo y despues
-de Christo_; que, consiguientemente, _la primerita cosa, que ha de
-hacer el Estudiante, que entra en la Theología, es estudiar en breve
-la Historia del Testamento antiguo; despues la de Christo para acá;
-despues la de los Emperadores Romanos, por lo ménos hasta el sexto
-Siglo, y que esta se ha de estudiar muito bem_. Que, como no se
-puede estudiar ni entender bien la Historia sin la Chronología y la
-Geographía, _ante todas cosas debe buscar una tabla Chronológica, de
-estas que se encuentran en un pliego de papel de marca, y encajar bien
-en la cabeza las principales Epocas de la Historia Civil, observando
-el órden y la serie de los tiempos_. Que, una vez metida bien en los
-cascos la Chronología, debe tener siempre á la vista el tal Estudiante
-ó Theólogo Cathecúmeno _una Carta Geográphica, esto es, un mapa
-general, ó muchos particulares, en los quales, siempre que se habla
-de algun successo particular, ha de buscar la Provincia y el Lugar
-donde sucedió, y de esta manera irá aprendiendo facilíssimamente la
-Geographía sin trabajo, y como por entretenimiento_.»
-
-22. «Y, por quanto el pobre Theólogo Neóphito no puede tener noticia de
-adonde caen estos Mapas, ya el charitativo Barbadiño toma el trabajo
-de darle razon de los que, á su parecer, fueron los mejores Autores
-Geográphicos, aprovechando esta bella ocasion de lucir su vasta
-erudicion en la Geographía, siendo assí, que ciertamente no le costó
-mas que abrir el primer Catálogo de alguna famosa Librería, que tuvo
-mas á mano, buscar el título de los Autores Geógraphos, y trasladar al
-papel los primeros, que se le vinieron á la pluma.»
-
-23. «Dice, pues, que es indispensable de toda indispensabilidad, que
-el tal Candidato de Theólogo se arme con el Atlas Geográphico de
-_Janson_, que se compone de ocho grandes volúmenes, ó por lo ménos con
-el Compendio de él, que se reduce á un volumen de á folio, se entiende
-en papel de marca, como libro de Choro, ó de Solfa de Facistol. Item
-del Atlas de _Blaeu_, que son once grandes volúmenes del mismo tamaño.
-Item del Atlas mas breve de los Señores _Sanson_. Item del de Monsieur
-de _l’Isle_. Y basta esto para Cartas generales: para las particulares
-no se le puede dispensar en que haga provision de las siguientes.
-De las de _Inselim_, que comprehenden la Inglaterra, Países-Baxos,
-Francia, España, y Portugal. De las de _Nolin_, que describen la
-Venecia y la Istria. De las del _P. Placido_, que siguen todo el curso
-del Po. De las de _Ensishmid_ que representan la Alemania, y de las de
-_Scheuchzero_, que demarcan la Elvecia. _Estos Autores_ (aquí llamo
-la atencion de mi auditorio) _débense saber, para buscarse en las
-ocasiones_. Con que, si estos Autores no se saben, y consiguientemente
-si no se tienen, voló el primer prolegómeno de la Theología; y el que
-tuviere vocacion de estudiarla, ofrezca al Señor sus buenos deseos, y
-aprenda otro oficio.»
-
-24. «Bueno es, que hasta aquí estábamos todos en la persuasion de
-que, para equipar á un Estudiante Theólogo, no era menester mas que
-proveerle de un vade, que no passasse de catorce quartos; de un
-plumero, que se arma en un abrir y cerrar de ojos, con un par de
-naypes; de una redoma de tinta; de media docena de plumas; de la quarta
-parte de una resma de papel; sus opalandas raídas, y á Dios amigo. Al
-Theólogo, que no fuesse por la pluma, con meterle en una alforja el par
-de tomos de Gonet, estaba ya ajustado todo su matalotage Escolástico;
-y, si se le añadia á Lárraga ó á la Suma de Busembaum, era una India.
-Y ahora, segun el nuevo méthodo Barbadiñal, ve aquí Vm. que un triste
-aprendiz de Theólogo, solo para libros, ha menester llevar mas equipage
-que un Mariscal de Campo. Porque, qué piensa Vm. que, aun precisamente
-para la Geographía, se contenta con los citados? Bueno era esso para
-su humor! Todavía le encaja otra runfla de ellos, que debió encontrar
-despues en otro catálogo, especialmente de Diccionarios Geográphicos,
-de los quales protesta, que _tambien es necessario tener noticia_, como
-son de el de _Varea_, _Baudrand_, _Ferrario_, _Maty_, y sobre todo de
-el de _la Martiniere_.»
-
-25. «Síguense despues los libros Chronológicos, que ha de llevar para
-mantenerse los primeros meses de Estudiante Theólogo. En esto está
-parco el Barbadiño, porque la Chronología es algo indigesta, y pudiera
-ocasionar crudezas al Estudiante, si cargara de ella el estómago con
-demasía. Conténtase con que _al principio_ no coma mas que _Strauchio,
-ó Beveregio_, y algo del _Rationarium del P. Petavio_. Pero quien se
-sintiere con calor para digerir mayores noticias, puede engullirse
-la _Doctrina temporum_, del mismo Petavio, la _Chronología Sacra_ de
-Userio, y con el tiempo podrá cargar de mas vianda, si su estómago lo
-consintiere.»
-
-26. «Pero lo que no tiene remedio es, que para la Historia Universal
-se eche en el maleton la primera parte del _Rationarium_ del susodicho
-Petavio; el Compendio Latino de _Celario_, y no le hará daño el del
-_Padre Turselino_, aunque este (dice él) es mas estimado por el Latin
-que por la Historia. _El Compendium historiæ universalis de Gotlob
-Krancio_: este (dice el Padre Calificador) _es el mejor de todos:
-el de Brietio_, especialmente despues de Christo, y el de _Leschi,
-que es buen Autor_. Para la Historia Eclesiástica hasta Christo, el
-compendio de _Bolerano_, que es sufrible para un principiante: despues
-de Christo, provéase de _Riboty_ y de _Graveson_. Y, porque no le
-tengan por impertinente, ó por hombre que receta libros como píldoras
-un Médico Charlatan, concluye con grandíssima bondad: _Isto basta para
-um principiante_. Yo añado, que esto sobra para conocer, que no solo
-le duraba el _vertigo_ al Santo Padre, quando escribió esto, sino que
-debia estar en la fuerza de su mayor vigor. Porque, si cree, que todo
-esto es necessario saber, _como primer prolegómeno de la Theología_, á
-los Orates; y, si no lo cree, para qué se quebró la cabeza, y nos la
-rompió á nosotros?»
-
-27. «_Ex ungue Leonem_, Padre mio Fray Gerundio. Por aquí conocerá Vm.
-qué cosazas no dirá nuestro Methodista, quando entra en lo vivo de la
-Theología y del méthodo, que se ha de observar en su estudio. Es un
-embrollo de embrollos, un embolismo de embolismos, y un lazo de lazos,
-para enredar á los incautos. En los lugares theológicos, que señala,
-hace distincion entre _la Iglesia Universal y la Iglesia Romana_, como
-si huviera mas que una Santa Iglesia Cathólica, Apostólica, Romana; no
-toma en boca al Papa para nada; dice, que la autoridad de la Iglesia
-Universal, de la Iglesia Romana, de los Concilios Generales, _nace de
-la tradicion_; enseña, que, ántes que Christo viniesse al mundo, en el
-Pueblo Judayco y en la Ley Escrita, _la declaracion del Sumo Sacerdote
-lo terminaba todo_; pero, despues que vino Christo á completar _as
-coizas, su doctrina se conserva pura en los Prelados, de los quales
-la pudiessen aprender los Fieles_. En conformidad de este su amado
-principio afirma, _que creen los Cathólicos, que la mayor parte de
-los Obispos Christianos_ (como si huviera verdaderos Obispos, que no
-lo fuessen) _UNIDOS AL PAPA, no puede errar en las definiciones de
-Fé_. Lo que creemos los Cathólicos, que estudiamos por Astete, es,
-que el Papa para nada ha menester la mayor ni la menor parte de los
-Obispos, para no errar en dichas definiciones, porque la infalibilidad
-no se la prometió Christo á estos, sino á aquel. Déxase caer, assí
-como al soslayo, lo que sucedió en los dos Conciliábulos de Rimini y
-de Seleucia, en que los Padres, engañados en uno, y violentados en
-otro, admitieron primero, y confirmaron despues, una confession de Fé
-verdaderamente Ariana: y diciendo, como quien no quiere la cosa, que
-presidieron en ellos dos Legados de la Santa Sede, y que el número de
-los Obispos _fué mas que bastante para formar un Concilio General_,
-dexa el argumento assí, contentándose con decir, que sin el socorro
-de la Historia no se puede desatar. Qué le costaba añadir siquiera
-una palabrita, por donde se conociesse, que dichos Concilios havian
-sido ilegítimos, no en su convocacion, sino en su prosecucion; que los
-Legados havian sido depuestos y anathematizados; y que el Papa estuvo
-tan léxos de aprobar sus Actas, que ántes las condenó, primero por sí,
-y despues en un Concilio? Pero esto no le venia á quento para sus
-idéas, ni para el nuevo méthodo, que propone, de estudiar Theología.
-Líbrenos Dios (que sí librará) de que se introduzca en su Iglesia,
-porque la quiere mucho, la tiene prometida su assistencia, y los
-esfuerzos del Methodista no prevalecerán contra ella.»
-
-28. «A vista de esto, mi Padre Fray Gerundio, se confirma Vm. en su
-opinion, con autoridad del Barbadiño, de que la Theología Escolástica
-es inútil y aun perjudicial, y en que no quiere estudiarla?» -- «Señor
-Beneficiado (le respondió con tanto candor como frialdad nuestro Fray
-Gerundio), es cierto, que ya no me suenan tan bien las cosas de esse
-Padre Portugués, como me sonaban ántes, y que no sé qué diantres de
-reconcomios siento acá dentro del corazon, que me dan muy mala espina
-acerca de esse sugeto. Al fin, Dios le haga mucho bien; pero á mí su
-Magestad no me lleva por las Cáthedras, sino por los Púlpitos, y assí
-estudiaré yo Theología Escolástica como ahora llueven albardas.» --
-«Si llovieran, replicó el Beneficiado, se malograrian todas las que no
-cayessen sobre las costillas de Vm.», y, haciéndole una cortesía, se
-salió algo enfadado de su Celda, y se volvió á la otra de donde havia
-salido.
-
-29. Esperábanle con impaciencia aquellos dos graves y doctos
-Religiosos, con quienes havia tenido la conferencia acerca de Fray
-Gerundio, y, como duraba tanto la sesion, apénas dudaban ya de que le
-havia convencido. Luego que le vieron entrar, le preguntaron ansiosos,
-como le havia ido con el Padre Colegial? A lo que el socarron del
-Beneficiado respondió con gran cachaza: «Saque qualquiera de V.
-Reverendíssimas la caja, denme un polvo, y óyganme un cuento. Havia en
-la Universidad de Cohimbra un Mediquillo theórico, gran disputador, y
-muy presumido, pero ignorante y necio á par de su presuncion. Tenia
-estomagados á todos los de la Facultad, y, haviendo de presidir
-unas conclusiones públicas, rogaron al famoso Curvo Semedo, que
-tomasse de su cuenta arguírle, concluírle, y correrle, para ajarle
-la vanidad. Juan Curvo le arguyó de empeño, y á pocas paletadas,
-para los inteligentes, le tumbó patas arriba; pero el Mediquillo
-garlaba, manoteaba, se reía, le despreciaba, y en fin se llevó la voz
-del populacho. Concluída la funcion, uno, que no havia assistido á
-ella, preguntó á Curvo, como le havia ido con el Presidente; á lo que
-respondió el discreto Portugués: _Taon grandissimo burro è, que naon le
-pudem convencer_. A Dios, Padres mios, que es tarde, y el Ama estará
-esperando.» Dixo, y retiróse á su casa.
-
-
-
-
-CAPITULO VIII.
-
-Predica Fray Gerundio el primer Sermon en el Refectorio de su Convento;
-encaja en él una graciosíssima Salutacion y dexa los Estudios.
-
-
-Ello no tuvo remedio: cerróse Fray Gerundio en que havia de ahorcar
-los hábitos Philosóphicos, y que no havia de tomar los Theologales,
-á excepcion del de la Fé, que esse ya le tenia desde el bautismo;
-el de la esperanza de salvarse, á lo ménos _per modum hæreditatis_,
-no le podia faltar; y con el de la charidad debemos piadosamente
-suponerle, porque parecia buen Religioso, salvo sus manías y caprichos,
-que absolutamente podian ser sin mucho perjuicio de su conciencia.
-Viéndole los Prelados de la Religion y los Padres graves del Convento
-tan displicente con la Philosophía, y tan empeñado en que no havia
-de estudiar Theología, pues, para ser Predicador Conventual y para
-predicar como predicaban otros muchos, con grande séquito, aplauso, y
-provecho de su peculio, decia, que no la havia menester, y á fé que en
-esso le sobraba la razon por los texados; observando por otra parte,
-que mostraba bastante despejo, que tenia buena voz, que era de grata
-presencia, asseado, limpio, prolixo, tanto, que picaba en pulcro;
-pareciéndoles en fin, que, llevándole la inclinacion por allí con tanta
-vehemencia, como le armassen de buenos papeles, que no faltaban en
-la Orden, pues se conservaban los que havian dexado en sus espolios
-algunos famosos Predicadores, podria acaso parecer hombre de provecho,
-acreditar la Religion, y ganar su vida honradamente: resolvieron
-condescender con sus deseos. Pero ántes les pareció conveniente
-experimentar, qué era lo que se podia esperar de sus talentos
-pulpitables.
-
-2. Es loable costumbre de la Orden exercitar á los Colegiales jóvenes,
-assí Artistas como Theólogos, en algunos Sermones domésticos, que
-se predican privadamente á la Comunidad, miéntras se come en el
-Refectorio, dándoles tiempo limitado para componerlos: llevando en esto
-la mira, lo primero, de descubrir los talentos que muestra cada uno;
-lo segundo, de que se vayan desembarazando, y acostumbrando á hablar
-en público, para quando llegue el caso de hacerlo en Theatros mas
-numerosos; y lo tercero, de que tambien vayan aprendiendo á exercitar
-un ministerio, que debe saber exercitar todo Religioso Sacerdote,
-siga la carrera que quisiere. En otras Religiones, donde se practica
-tambien esta loable costumbre, los Sermones de Refectorio son por lo
-comun sobre las Festividades del año, y se suelen predicar en los
-mismos dias, en que se celebran, siendo de cargo del Lector, con
-acuerdo del Prelado, nombrar al Colegial que quiere que predique. Pero,
-como en cada Religion hay sus estilos, en la de nuestro Fray Gerundio
-esta incumbencia es privativa del Predicador mayor de la Casa, al
-qual, avisado por el Superior, toca nombrar el Colegial Predicador, y
-señalarle para el Sermon el assunto, Mysterio, ó Santo, que quisiere,
-con todas las circunstancias, que á él se le antojaren, con tal que
-sean de aquellas, que suelen concurrir en los Sermones, y es gala
-precisa hacerse cargo en la Salutacion de todas ellas.
-
-3. Apénas, pues, volvió el Padre Fr. Blas, Predicador mayor de la Casa,
-de predicar su famoso Sermon de San Benito del Otero en Cevico de la
-Torre, quando fué á presentarse al Prelado y á tomar, segun la ley, su
-_Benedicite_. Hechas las preguntas acostumbradas (por algunos pocos
-Superiores ménos prudentes, y muy agenas de los mas, que verdaderamente
-son hombres sérios y cuerdos), de como lo havia passado, como se havian
-portado los Mayordomos, quanto le havia valido el Sermon, qué comida
-havia habido, y si trahia algunas Missas para el Convento; y haviéndole
-satisfecho á todo Fray Blas, entregándole por conclusion docientos
-reales, limosna de cien Missas, que havia sacado, y por otra parte
-ochenta, para que su Paternidad muy Reverenda dixesse otras veinte, á
-razon de quatro reales; oído y recibido todo con extraña benignidad
-por el afabilíssimo Prelado, que, con esta ocasion, volvió á confirmar
-á Fray Blas la licencia general, que le tenia dada, para que, durante
-su govierno, admitiesse con la bendicion de Dios quantos Sermones le
-encomendassen; le dixo por fin y por postre: «Váyase, Padre Predicador,
-á desalforjar y á descansar á su Celda, y, ántes que se me olvide,
-encargue luego un Sermon de Refectorio á Fray Gerundio, _que tenga
-algunas circunstancias_; pero le prevengo, que no se le componga el
-Padre Predicador, y déxele, que le trabaje él enteramente; porque, como
-esse muchacho hipa tanto por el Púlpito, queremos saber lo que él puede
-dar de suyo.»
-
-4. En un manuscrito antiguo de el Convento se halló advertido á la
-márgen, que, al oír Fray Blas este encargo del Prelado, y trasluciendo
-por él, que con efecto pensaban en echar por la carrera del Púlpito á
-su queridito Fray Gerundio, que era lo que los dos tantas veces havian
-tratado en la Celda á puertas cerradas, se alborozó tanto, que con
-aquel primer ímpetu del gozo ya havia echado mano á la faltriquera para
-sacar el doblon de á ocho, que le havia valido el Sermon, y regalársele
-al Prelado; pero, pensándolo mejor en el mismo instante, sacó el
-pañuelo, limpióse los mocos, ofreció hacer al punto quanto le havia
-mandado, y partió aceleradamente.
-
-5. Aún estaba con los hábitos arremangados, quando, sin ir á su Celda,
-se entró de golpe y como galopeando en la de Fray Gerundio. Encontróle
-descuidado, asustóle un poco; arrojóse sobre él, dióle cien abrazos,
-y solo le dixo: _Vamos, chico, vamos á mi Celda, que te traygo un
-Obispado_. Siguióle Fray Gerundio, que se recobró presto del susto, y
-en el camino le preguntó: _Oye usted, y como salió el vernal paralelo_?
--- «Hijo mio, de los Cielos!» le respondió el Predicador. -- «Y aquello
-de las grandes risadas? _Et grandes mirata est Roma cachinnos._» --
-«Amigo, á pedir de boca, porque á carcajadas se hundia la Hermita.»
--- «Pues yo sé, añadió Fr. Gerundio, que lo de _puer nudus, alatus,
-myrthoque coronatus, qui humi sedebat_, daria gran golpe.» -- «Qué
-llama golpe? Dió tal porrazo, que un Bachiller por Sigüenza dixo
-públicamente en la mesa, que él havia oído mas de mil Sermones de San
-Benito; pero que cosa mas propia para representar al Santo, quando se
-revolcaba en la zarza, no la havia oído.» -- «Mas de mil?» replicó Fray
-Gerundio. -- «No seas material, respondió el Predicador, que esso se
-entiende dos ceros mas ó ménos.»
-
-6. Con esta conversacion entraron en la Celda de Fray Blas:
-desalforjóse este, quitóse las polaynas, baxóse la saya, echó las dos
-manos á la capilla, que aun se mantenia descolgada, cogió vuelo, y
-arrojándosela primero toda sobre la cabeza, de manera que ya le cubria
-por la parte anterior hasta muy entrado el pecho, volvió despues con
-una especie de columpio á ponerla symétricamente sobre la mitad del
-cerquillo, y en fin la baxó hasta el medio del pescuezo, colgando por
-la parte anterior iguales las dos puntas en los lados. Tomó un peyne,
-que estaba sobre la mesa, atusóse el cerquillo y el copete, abrió una
-alacena, sacó un frasco de vino de la Nava con vizcochos, echaron los
-dos un traguito, y aún no havia colado bien el último sorvo por el
-gaznate de Fray Gerundio, quando este le preguntó con impaciencia, qué
-Obispado le trahia?
-
-7. -- «Qué Obispado te he de traher? le respondió Fr. Blas, todo
-alborozado: que el Prelado me dió á entender, que querian sacarte de
-los estudios y aplicarte á la carrera del Púlpito. Puede haver mejor
-Obispado para tí? Si logras esto, no lo passarás, no digo yo como
-un Obispo, sino como un Arcediano? y mas con las reglecitas, que yo
-te daré á su tiempo.» -- «Padre Predicador, qué dice?» le replicó
-Fray Gerundio. -- «Lo dicho dicho; respondió el Predicador. Díxome,
-que luego luego te encargasse un Sermon del Refectorio, y que no te
-le compusiesse yo, porque, como muestras tanta inclinacion á sermo
-sermonis, y tan poca á sylogismos y á ergos, querian ver hasta donde
-llegaba, ó á lo ménos lo que prometia tu cosecha. Y assí, amigo mio,
-apretar los codos, que, á lo ménos en este Sermon, yo no te he de decir
-palabra, y te he de dexar que vayas por los senderos de tu corazon. En
-saliendo de este barranco, será otra cosa: mis papeles serán tuyos,
-porque tus lucimientos serán mios.»
-
-8. En el mismo manuscrito antiguo, donde se encontró la nota passada,
-se halló otra, que dice de esta manera: _Atónito estuvo oyendo Fray
-Gerundio esta noticia, y le embargó tanto el gozo, que estuvo como
-fuera de sí por espacio de tres ó quatro Credos rezados con pausa._
-Luego que se recobró, echó los brazos al cuello al Predicador mayor
-de la Casa, y le dixo: «Pues ahora bien, despachemos quanto ántes, y
-señáleme Vm. luego el Sermon, que tengo de predicar; pues, aunque diga
-cien disparates en él, á lo ménos ninguno me ha de dar plumada, todo
-ha de salir de mis cascos, y tanto como el garvillo y el modo de decir
-no ha de descontentar, aunque parezca mal que yo lo diga»; y, diciendo
-y haciendo, se subió sobre una silla, ó taburete (que en esto hay
-variedad de leyendas, y no están concordes los Autores), igualó las dos
-puntas delanteras de la capilla, metió los dos dedos de la mano derecha
-por entre ella y la nuez de la garganta, como para desahogarse; miró
-hácia todas partes con desden y magestad; sacó despues un pañuelo de
-seda, y se sonó con autoridad; metióle en la manga izquierda, y de la
-derecha sacó otro pañuelo blanco, con el qual hizo como que se limpiaba
-los ojos; entonó el _Alabado sea, etc._ con voz grave, ahuecada, y
-sonorosa; persignóse magistralmente con la mano muy extendida, y tanto
-que al llegar al palo de la Cruz, que se forma desde la punta de la
-nariz hasta la barba, parecia que hacia la mamola; tomó por thema:
-_Caro mea vere est cibus, et sanguis meus vere est potus_, con
-aquello de _ex Evangelica lectione Joannis_, _capite tertio decimo_;
-y prorrumpió en esta disparatadíssima cláusula, que havia tomado de
-memoria, haviéndola oído á otro Colegial, amigo suyo, en un Sermon del
-Refectorio, y él la decoró teniéndola por cosa grande. _Al pautar las
-desigualdades de mi grosero pensar, fuí desenebrando las lineas de
-mi discurso, tirando los primeros barruntos de mi imaginativa hácia
-el escrutinio del Evangelio Sagrado._ =Caro mea.= _Qué elegante está
-el Profeta!_ Y callando de repente, porque no sabia mas, prosiguió
-predicando un Sermon mudo, manoteando, y remedando todas las acciones,
-gestos, y posturas, que havia observado en los Predicadores, y á él le
-havian caído mas en gracia; tan enfrascado en esto que aun el mismo
-Predicador mayor se tendia de risa por aquellos suelos, y aun llegó á
-temer, si se havia vuelto loco el pobre Fray Gerundio.
-
-9. Cerca de una hora duró esta silenciosa muestra de sus predicaderas,
-en el qual espacio de tiempo el buen Fraylecito se zarandeó tanto aquel
-cuerpo, con tales movimientos, con tantas posturas, con tan violentas
-convulsiones, unas veces cruzando los brazos, otras abriéndolos y
-extendiéndolos en forma de Cruz; ya amagando á echarse de bruces sobre
-el Púlpito, ya arrimándose contra la pared, á ratos poniéndose de asas,
-á ratos levantando el dedo hácia arriba, á manera de quadro de San
-Vincente Ferrer, que al fin quedó tan sudado y tan rendido, como si
-huviera predicado de veras, y fué preciso volver á reconvenir al frasco
-y á refrendar los vizcochos, lo que hizo tambien con especial gusto,
-por ser esta ceremonia precisa, quando se acaba el Sermon.
-
-10. Despues que descansó algo de su fatiga, estuvo un poco sereno; y
-despues tambien que el Predicador se recobró de lo mucho que havia
-reído durante aquella extraña funcion, le dixo este: «Es cierto,
-Fray Gerundio, y no se puede negar, que tienes talento conocido,
-especialmente algunas acciones salen que ni pintadas; y, aunque no
-hablabas palabra, claramente conocia yo lo que querias decir con ellas.
-Parece, que tienes en las manos los Sermones. Y aquí viene de perlas
-aquello del Sabio, _in manu illius nos et sermones nostri_; porque,
-aunque en realidad allí habla de cosa muy diferente, quien me quita á
-mí aplicarlo á otra muy distinta, quando viene el texto tan clavado?
-Ahora bien, manos á la obra, que yo quiero ya señalarte el assunto, á
-que has de predicar, y las circunstancias, de que te has de hacer cargo
-en el Sermon.»
-
-11. «Ya sabes, que en la parroquia de la Santíssima Trinidad hay
-una Capilla dedicada á Santa Ana, que pertenece á la Cofradía de la
-Santa, á quien la misma Cofradía celebra una fiesta muy solemne. Ya
-sabes, que este año son Mayordomos Don Luis Flores y Don Francisco
-Romero, Regidores de este Pueblo; y ya sabes, en fin, que estos dos
-Cavalleros desterraron á algunas mugeres públicas, que havian venido á
-avecindarse en él, cuya obra fué sin duda muy grata á los ojos de Dios,
-y muy aplaudida de todos los buenos. Este es el assunto, estas las
-circunstancias, que has de tocar precisamente. No tienes mas que ocho
-dias de término, porque no da mas la Orden. No hay que perder tiempo; á
-trabajar, y á Dios amigo.»
-
-12. Has visto tal vez un cohete, quando, prendiendo la mecha en el
-cebo de la caña, que sostenian blandamente los dos dedos de la mano
-derecha, en un abrir y cerrar de ojos parte desde la mano hasta lo mas
-elevado de la esfera; y aquella misma vara, que poco ha casi tocaba
-con su extremidad en el suelo, ya se la ve remontada hasta dar susto
-á las mismas estrellas; tanto, que la constelacion de Virgo acude
-pronta á tapar la cara con las dos manos, temiendo, que la va á sacar
-un ojo? Pues assí, ni mas ni ménos, partió nuestro Fray Gerundio
-derecha y rápidamente desde la Celda del Predicador á la Librería
-del Convento. Allí cargó con la Biblia Polyglota de Alcalá, con las
-Concordancias de Zamora, con el _Theatrum vitæ humanæ_ de Beyerlink,
-con los Saturnales de Macrobio, con la Mythología de Rabisio Textor,
-con el Mundo Symbólico de Picinelo, con los Kalendarios Mythológicos
-de Reusnero, Tamayo, Másculo, y Rosino, que eran los libros y los
-Santos Padres, que veía revolver á su hombre el Predicador Fray
-Blas, quando tenia que predicar algun Sermon. No se puede ponderar
-lo que él leyó, lo que él ojeó, lo que él revolvió en aquellos ocho
-dias, ni las innumerables idéas, que se ofrecian de tropel á aquella
-inquieta y turbulenta imaginacion, todas á qual mas confusas, á qual
-mas embrolladas, á qual mas extravagantes. Nada leía, nada veía, nada
-oía, que no le pareciesse, que venia de perlas para su assunto, ó por
-símil, ó por comparacion, ó por texto. Apuntaba, notaba, quitaba,
-añadia, borrajeaba; hasta que en fin, despues de tres borradores, sacó
-su Sermon en limpio. Estudióle, repassóle, representóle, y se ensayó
-mil veces á predicarle en la Celda, sobre todos los cachivaches, que
-havia en ella: sobre la silla, sobre el taburete, sobre la mesa, sobre
-un banco, y hasta sobre la misma cama. Pues, dos dias ántes de la
-funcion, quando entró el dispertador á darle luz, le encontró en camisa
-predicándole sobre la tarima, y es que se havia levantado en sueños,
-sin saber lo que se hacia.
-
-13. Como estas especies se havian esparcido por el Convento, era
-grandíssima la expectacion en que estaba toda la Comunidad por oírle.
-Amaneció, en fin, el dia deseado, y se dexó ver nuestro Fray Gerundio,
-ante todas cosas afeytado, rasurado, y lampiño, que era una delicia
-mirarle á la cara. Estrenó aquel dia un Hábito nuevo, que para el
-efecto havia pedido á su madre, encargando mucho que viniesse bien
-doblado, y sobre todo que se passasse la plancha por encima de los
-dobleces, para que se conociessen mejor, porque esto da á la saya no
-sé qué gracia, y de camino pidió un par de pañuelos de á vara, uno
-blanco y otro de color, porque ambos eran alhajas muy precisas para la
-entradilla. Todo se lo envió la buena de la Catanla con mil amores,
-solo con la condicion de que, ya que ella no podia oírle, la havia de
-enviar el Sermon, para que se le leyesse el Señor Cura, ó su Padrino el
-Licenciado Quijano.
-
-14. Llegada la hora, y hecha con la campana la señal para comer, no
-faltó aquel dia del Refectorio ni el mas ínfimo Donado de la Comunidad,
-porque en realidad todos querian bien á Fray Gerundio, assí por su buen
-genio, como porque era liberal y dadivoso; y tambien porque á todos
-los picaba la curiosidad, viéndole con tanta manía de Púlpito, la qual
-entendian era mas innocencia que malicia, ni mucho ménos inclinacion á
-ser haragan. Subió, pues, al Púlpito del Refectorio con gentil donayre;
-presentóse en él con tanto desembarazo, que casi comenzó á tenerle
-envidia el mismo Predicador mayor. Echó un par de ojeadas con desden
-y con afectada magestad, hácia todas las partes del Refectorio; y,
-precediendo aquellos precisos indispensables prolegómenos de tremolar
-successivamente el par de pañuelos, blanco y de color, que havia hecho
-venir expressamente para el intento, entonó ante todas cosas con voz
-hueca y gutural el _sea Alabado, bendito, y glorificado el Santíssimo
-Sacramento_, concluyendo con lo de _en el primer instante de su
-puríssimo sagrado ser y natural animacion_: cláusula, que siempre le
-havia dado gran golpe. Santiguóse con pleno magisterio; propuso el
-thema, sin omitir lo de _ex Evangelica lectione, capite quarto decimo_;
-relinchó dos veces, y rompió la Salutacion de esta manera: advirtiendo,
-que no se añade ni se quita una sýlaba de como se encontró de su misma
-letra.
-
-15. «No es de ménos valor el color verde, por no ser amarillo, que el
-azul por no ser encarnado: _Dominus, o altitudo divitiarum sapientiæ
-et scientiæ Dei_; como ni tampoco faltaron los colores á ser oráculo
-de la vista, ni las palabras en la fé de los oídos, como dixo Christo:
-_Fides ex auditu; auditus autem per Verbum Christi_. Nació Ana, como
-asegura mi fé, por haverlo oído decir, de color rojo; porque las
-ceruleas ondas de su funesto sentir la hicieron fuertemente palpitar
-en el útero materno: _Ex utero ante Luciferum genui te_. A este, pues,
-Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo de
-la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe estos
-cultos hyperbólicos; pues tiene, como allí se ve, hermoso y ayroso
-vulto: _Vultum tuum deprecabuntur omnes divites plebis_. Déxome de
-exordios, y voy al assunto, aunque tan principal. Empieze, pues, el
-curioso á percebir: _Qui potest capere, capiat_.»
-
-16. «Fué Ana, como todos saben, Madre de nuestra Señora, y afirman
-graves Autores, que la tuvo veinte meses en su vientre: _Hic mensis
-sextus est illi_; y añaden otros, que lloró: _Plorans ploravit in
-noctem_: de donde infiero, que fué María Zahorí:[30] _Et gratia ejus
-in me vacua non fuit_. Atienda, pues, el Rhetórico al argumento: Santa
-Ana fué Madre de María: María fué Madre de Christo: luego Santa Ana es
-Abuela de la Santíssima Trinidad: _Et Trinitatem in unitate veneremur_:
-por esso se celebra en esta su Casa: _Hæc requies mea in seculum
-seculi_.»
-
-17. «Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compendios? _Quid
-retribuam Domino?_ Qué paralelos podrán expressar mis voces al decir
-tus alabanzas? _Laudo vos? in hoc non laudo._ Eres aquella mysteriosa
-red, en cuyas opacas mallas quedan presos los incautos pececillos:
-_Sagenæ missæ in mari_. Eres aquella piedra del desierto, que en los
-Damascenos Campos erigió el amante de Rachel, para dar á su ganado
-agua: _Mulier, da mihi aquam_. Pero ménos mal lo diré, siguiendo el
-tema del Evangelio. Es Santa Ana aquella preciosa Margarita, que,
-fecundada á insultos del Orizonte, dexa ciego á quien la busca:
-_Quærentibus bonas margaritas_: es aquel thesoro ya escondido,
-_Thesaurus absconditus_, ya oculto, _nihil occultum_, que reservó el
-alma santa para los últimos fines de la tierra: _De ultimis finibus
-prætium ejus_: es aquel Dios escondido, como decia Philon: _Tuus
-Deus absconditus_: es el mayor de los milagros, como decia Thomas:
-_Miraculorum ab ipso factorum maximum_.»
-
-18. «Varias circunstancias ennoblecen la Fiesta. Unas son agravantes:
-_tolle gravatum tuum_; otras, que mudan de especie: _specie tua, et
-pulchritudine tua_. Y es, que los Señores Flores y Romero, nobles
-Athlantes de este Pueblo, llaman, ó á noche hicieron llamar con
-aquellos truenos, hijos relámpagos del uracan mas ardiente, que subian
-y baxaban, á modo de aquellos rapidíssimos espíritus de la Escala de
-Jacob: _Angelos quoque ascendentes et descendentes_. Y es la razon
-natural, porque todo lo que baxa, sube, y todo lo que sube, baxa:
-_Zachee festinans descende_.»
-
-19. «Cesse la energía de los labios, y contemplen mis ojos, como
-áncoras festivas, un texto muy literal, que me ofrecen los Cantares.
-Dice assí: _Vox turturis audita est; flores apparuerunt in terra
-nostra, tempus putationis advenit_: Cantó la Tórtola bella en nuestra
-macilenta tierra; vinieron á celebrarla las flores, y estas mismas
-flores desterraron las rameras: _tempus putationis advenit_. Es tan
-literal el texto, que no necessita de aplicacion. Pero diré con
-brevedad para el erudito: está representada en la Tórtola Santa Ana;
-porque, si esta triste y turbulenta avecilla es trono geroglífico de
-la castidad, Ana fué casta, pues no tuvo mas que una hija: _Filia mea
-male a Dæmonio vexatur_. Lo de _tempus putationis_ viene tan al pié de
-la letra, pues los ínclitos Cavalleros Mayordomos desterraron aquellas
-Samaritanas, que alborotaban el barrio.»
-
-20. «Ahora me acuerdo de otro texto, que aun mas bien que el passado
-comprehende todas las circunstancias del assunto: de aquella gran
-muger Ana, enemiga de Phenena, como se dice en el libro de las
-Personas Reales, la qual, á impulso de sus deprecaciones, ayudándola
-Helí, tuvo un hijo llamado Samuel. Atienda, pues, el Rhetórico al
-argumento. Helí, en anagramma, suena lo mismo que Joachin: _Sonet
-vox tua in auribus meis._ Samuel fué Profeta, María fué Profetisa;
-con que, en el sentido mýstico, lo mismo es Samuel que María. Tengo
-probado difusamente el assunto, y solo falta aplicarle á los Romeros;
-pero, supuesto que el Romero tiene flor, dicho se estaba ello: _Flores
-apparuerunt in terra nostra._»
-
-21. «Mas todavía quiero apropiar con mas propiedad las circunstancias
-al assunto. Publicando están las Historias, que la Vírgen Santíssima
-tendia los pañales de su recien nacido hijo Dios sobre los Romeros: y
-esto quien se lo enseñó? su Madre Santa Ana; pues todo quanto supo,
-ella se lo enseñó, _ipse vos docebit omnia_. Con que los Romeros
-servian á Santa Ana. Pues, esso es lo que hacen el dia de hoy: con que
-tenemos lo que hemos menester.»
-
-22. «Ea, pues, pidamos la gracia. Pero quien la pedirá? Isaías? Ea,
-que no. Gregorio? Ea, que sí. La Hija ayudará en la labor á su Madre:
-_Filia Regum in honore suo._ Ea, pues, digámosla aquella acróstica
-oracion, que ella en sus niñeces enseñó á su Hija María; porque, como
-buena Madre, al punto la enseñó á rezar el... AVE MARIA.»
-
-23. Esta fué, sin quitar ni poner, la famosíssima Salutacion, que
-el incomparable Fray Gerundio de Campazas encajó en el Refectorio
-de su Convento, por estrena y muestra de paño de sus predicaderas,
-en presencia de toda aquella Venerable Comunidad, incluso el
-Reverendíssimo Padre Maestro Provincial, que, por una feliz casualidad,
-havia llegado la noche ántes á visitar el Convento. Esta es aquella
-Salutacion, que debiera perpetuarse en los moldes, eternizarse en las
-prensas, immortalizarse en los mármoles, buriles, y sincéles, por pieza
-original, pieza única, pieza rara, pieza inimitable en su especie. Y
-Dios se lo perdone al Reverendíssimo Padre Provincial, que por su genio
-grave, sério, maduro, y demasiadamente circunspecto, despues de haver
-echado un jarro de agua á la fiesta, privó del cuerpo del Sermon á la
-República de las letras, la qual ha hecho en esto una pérdida, que
-jamas la podrá llorar bastantemente. Porque quien duda, sino que seria
-un modelo de despropósitos, de locuras, de necedades, de heregías, de
-cosas inconexas y disparatadas, el mas gracioso y el mas divertido,
-que ha salido hasta ahora del fondo, ó del sudor de las agallas? Pues,
-aunque en realidad andan por ahí impressos innumerables, infinitos
-Sermones, especialmente de estos, que llaman _circunstanciados_, los
-quales, á lo ménos en la Salutacion, que es lo que hemos visto del de
-Fray Gerundio, no le pierden pinta; pero es de creer, que en el alma
-y en el chiste no llegarian al zancajo del de nuestro recien nacido
-Predicador.
-
-24. Fué, pues, el caso, que, como durante la Salutacion huvo tanta
-bulla, tanta risa, tanta zambra en el Refectorio, que á cada passo
-resonaban las carcajadas á mandíbulas batidas, hasta llegar un Padre
-Presentado á vomitar la comida de pura risa, el Lector del Caso[31] á
-atragantarse con un bocado de queso, y hasta el Lego, que andaba con la
-cajeta, siendo assí, que no entendia mucho de Sermones ni de latines,
-cogiéndole uno de los despropósitos con el Jesus en el pico, volvió á
-arrojar en él por boca y por narices como cosa de media azumbre, que ya
-se havia embanastado, con tal ímpetu que aspergeó y roció medianamente
-á los dos colaterales: digo, pues, que, como por todos estos incidentes
-fuesse menester, que Fray Gerundio se parasse á cada passo, haciendo
-mil pausas, para dar lugar á la mosquetería, y ya estuviesse para
-acabarse la mesa, pero principalmente porque el Padre Provincial
-hizo escrúpulo de dexarle proseguir en tanta sarta de disparates,
-y mas, que ya le pareció aquella demasiada bulla para un acto de
-Comunidad tan sério; por todos estos motivos le mandó, que lo dexasse
-y que se baxasse del Púlpito, lo que fué para el pobre Fray Gerundio
-un exercicio de obediencia, lleno de amarguíssima mortificacion;
-sucediendo despues, lo que verá el curioso Lector en el Capítulo
-siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO IX.
-
-De los varios pareceres, que huvo en la Comunidad acerca de la
-Salutacion y talentos de nuestro Fray Gerundio, y de como prevaleció,
-en fin, el de que era menester hacerle Predicador.
-
-
-La primera diligencia, que hizo el Padre Provincial, luego que salió
-del Refectorio, fué pedir á Fray Gerundio el papel, y, miéntras
-este comia á segunda mesa, se leyó todo el Sermon en la Celda de su
-Reverendíssima, adonde concurrieron á cortejarle todos los Padres
-graves del Convento, sirviendo esto de rato de conversacion. Y, aunque
-allí se repitieron con mas libertad las carcajadas, porque asseguraron
-los que fueron testigos de oídas, que el cuerpo del Sermon no le iba
-en zaga á la Salutacion, no huvo forma de quererle soltar jamas el
-Provincial, por mas instancias que le hicieron aquellos Reverendos
-Padres; escusándose con que hacia escrúpulo de exponerle á que se
-hiciesse mas ridículo, y solo á duras penas alargó la Salutacion,
-permitiendo que se sacassen algunas copias, por quanto esta ya la havia
-oído toda la mosquetería y populacho del Convento.
-
-2. Despues, vuelto á los Padres, que le cortejaban, dixo con seriedad:
-«Es cierto, que me lastima este mozo; el talento exterior no solo es
-bueno, sino sobresaliente, pero los disparates, que ensarta, no se
-pueden tolerar; y todos nacen, lo primero de la falta de estudio, y
-lo segundo de los zenagales donde bebe, ó de los malditos modelos,
-que se propone para imitarlos, los quales no pueden ser peores, por
-el modo y por la substancia.» Maliciaron algunos, que esto último
-lo decia el Provincial por el Predicador mayor de la Casa, pues no
-ignoraba la amistad particular, que professaban los dos, ni las
-pésimas instrucciones, que le daba; y aun el mismo Predicador debió de
-sospechar algo, porque es fama, que se puso colorado. Pero, sea lo que
-fuere, prosiguió el Provincial: «Yo quiero ver en presencia de vuessas
-Paternidades, si con maña y con suavidad puedo hacer, que este muchacho
-conozca su bobería, estudie, se aplique, y lea á lo ménos buenos libros
-de Sermones, para que tome el verdadero gusto de predicar, y la Orden
-se aproveche de sus especiosos talentos.» Mandó, pues, al Lego su
-Socio (que havia ido á servir á aquellos Padres un traguito de vino
-rancio y unos vizcochos de canela, por modo de postre), que baxasse al
-Refectorio y dixesse á Fray Gerundio, que en acabando de comer subiesse
-á la Celda del Provincial.
-
-3. Subió al punto, apresurado, sobresaltado, y azorado; pero luego se
-serenó, viendo que el Provincial le decia con mucho agrado: «Venga
-acá, hijo, y deme un abrazo, que lo ha hecho ni mas ni ménos como yo
-esperaba; y, si no le permití, que acabasse su Sermon, no fué porque
-no le oyéssemos todos con gran gusto, pues ya vió quanto se celebró,
-sino porque estaba ya acabando de comer la Comunidad.» No es creíble
-quanto se solazó y quanto se alentó Fray Gerundio, al oír hablar á su
-Provincial en un tono, que ciertamente no esperaba; pero, llevando este
-adelante su prudente artificio, le preguntó: «Ea, dígame la verdad;
-quien le compuso la Salutacion?» -- «Padre nuestro (le respondió con
-una intrepidez y una sinceridad columbina), lléveme el Diablo, si no la
-saqué yo toda de mi cabeza.» -- «Pues, aquellos textos tan literales
-y tan apropiados (le replicó el Provincial), como los podia saber, si
-nunca ha leído la Biblia?» -- «Padre nuestro (respondió Fr. Gerundio),
-esso, con una leccioncita que me dió en cierta ocasion el Padre
-Predicador mayor, es para mí la cosa mas fácil del mundo.» -- «Pues,
-qué leccioncita fué essa?» -- «Díxome, que, quando quisiesse aplicar
-algun texto á qualquiera palabra Castellana, no tenia mas que buscar
-en las Concordancias la palabra latina, que la correspondiesse, y que
-allí encontraria para cada voz textos á porrillo, con que podia escoger
-el primero, que me diesse la gana. Assí lo hice, y en verdad que los
-textos, si no me engaño mucho, me salieron á pedir de boca. Por esso,
-quando dixe, que Santa Ana palpitaba en el útero materno, luego encajé:
-_Ex utero ante Luciferum genui te_. Mire V. Paternidad muy Reverenda
-el _útero_ clarito como el agua. Quando dixe, que tenia hermoso y
-ayroso vulto, al instante espeté lo de _vultum tuum deprecabuntur_,
-que ni de molde podia venir mejor. En hablando de hija, allí está en
-las Concordancias, _filia mea male a Dæmone vexatur_; y, si huviera
-querido traher otros cien textos de _filia_, tambien pude. Para las
-circunstancias agravantes, mire V. Paternidad, si el _tolle gravatum
-tuum_ podia venir mas al caso, y para aquello de las Rameras, el
-_tempus putationis advenit_, me parece que vino como nacido.»
-
-4. -- «Con que, essa leccioncita le dió el Padre Predicador mayor?»
-le replicó el Provincial, con un poco de retintin. -- «Sí, Padre
-nuestro, respondió el innocente Fray Gerundio; y con ella no temo
-predicar el Sermon mas dificultoso y de circunstancias mas enrevesadas,
-que puede haver; pues, como yo encuentre en las Concordancias la voz
-correspondiente, bien pueden llover circunstancias sobre mí, que
-tambien lloverán textos literales sobre el Auditorio.» -- «Pero no ve,
-hijo, le replicó el Provincial, que essa regla no es buena, porque
-puede el Predicador querer probar una cosa, y el texto, donde se halla
-la palabra que va á buscar, hablar de otra, que no tenga conexion ni
-parentesco con lo que él intenta? Pongo por exemplo: qué tiene que ver,
-que Santa Ana palpitasse ó no palpitasse en el vientre de su madre
-(dexo á un lado el disparate), con la generacion eterna del Verbo en
-la mente Divina, de la qual en la sentencia mas comun habla el texto:
-_Ex utero ante Luciferum genui te?_» -- «Ello, Padre nuestro, respondió
-Fray Gerundio, allí hay cosa de _útero_; y, si no viniere el texto al
-_palpitar_, vendrá al _útero_, y esso le basta al Predicador.»
-
-5. -- «Pero dígame, y á qué vino el _vultum tuum deprecabuntur?_» --
-«A qué havia de venir? á lo de _hermoso y ayroso vulto_.» -- «Pecador
-de mí! exclamó el Provincial. Pues no sabe, que _vultus_, _vultus_,
-_vultui_, significa el semblante?» -- «Sí, Padre nuestro, ya lo sé;
-pero significa el semblante de vulto; porque si no, diria _faciem
-tuam_, _os tuum_.» Con dificultad pudo el Provincial contener la risa
-al oír tan furioso despropósito. «Y lo de _tolle gravatum tuum_, á qué
-lo traxo?» le preguntó el Provincial. -- «A qué lo havia de traher?
-respondió Fray Gerundio; pues no se acuerda vuesa Paternidad, que
-lo traxe á lo de circunstancias agravantes? Hay cosa mas parecida
-que _agravantes_ y _gravatum_? Yo á la verdad no sé lo que significa
-_gravatum_; pero á mi me suena á cosa de agravante, y lo mismo sonará
-á qualquiera auditorio, que tenga buen oído; y, como al auditorio le
-suene, no es menester mas, para que venga bien.»
-
-6. No obstante la natural seriedad y circunspeccion del Padre
-Provincial, le retozaba tanto la risa, al oír tan continuados y
-tan tremendos desatinos, que apénas podia reprimirla; pero al fin,
-conteniéndola lo mejor que pudo y empeñado ya en tocar, aunque de
-passo, los muchos disparates de otra especie, que havia dicho en la
-Salutacion, le preguntó: «Y qué graves Autores son los que enseñan, que
-Santa Ana tuvo á nuestra Señora veinte meses en su vientre?» -- «Padre
-nuestro, respondió Fray Gerundio, yo no lo sé, porque en ninguno lo
-he leído; pero, como oygo á cada passo decir á los Predicadores mas
-famosos, _afirman graves Autores_, _dicen graves Autores_, _enseñan
-graves Autores_, _sienten graves Autores_, yo creí, que essa era una de
-las muchas fórmulas, que se usan en los Sermones, como quando se dice:
-_aquí conmigo_; _ahora á mi intento_; _vaya para el Theólogo_; _note
-el discreto_, de las quales fórmulas cada qual puede usar libremente,
-quando le diere la gana; y que, aunque ningun Autor haya soñado en
-decir lo que dice el Predicador, este puede citar á vulto Autores,
-Padres, Concilios, y Theólogos, siempre que le viniere á cuento, como
-tambien versiones, exposiciones, y leyendas; porque lo demas, Padre
-nuestro, adonde íbamos á parar? ni quien havia de ser Predicador,
-si todas las noticias, erudiciones, y textos, que se trahen en los
-Sermones, se havian de encontrar en los libros?»
-
-7. -- «Pues no ve, hijo mio, replicó el Provincial, que esso es
-mentir? y que la mentira, sobre ser vergonzosa é indigna de un hombre
-de bien en qualquiera parte, en el Púlpito, que es la Cáthedra de la
-verdad, es una especie de sacrilegio?» -- «Buenos escrúpulos gasta V.
-Paternidad, respondió Fray Gerundio: yo no he oído tantos Sermones
-como V. Paternidad, porque hasta ahora he vivido poco; pero puedo
-assegurar, que en ninguna parte he oído tantas mentiras como en los
-Púlpitos. Allí se dan á las piedras las virtudes, que no tienen; se
-fingen flores, árboles, frutas, aves, peces, animales, y plantas,
-que no se encuentran en toda la naturaleza. Allí se hace decir á los
-Padres y á los Expositores lo que no les passó por la imaginacion; y
-á mi parecer hacen muy bien los que lo hacen, porque, si los Padres
-y los Expositores no dixeron aquello, pudieron decirlo, y nadie los
-quitó, que lo dixessen. Allí, no pocas veces, se fingen textos aun de
-la misma Sagrada Escritura, que no se hallan en ella, y esto, á mi ver,
-no tiene inconveniente; porque, assí como el Espíritu Santo inspiró á
-los Profetas y á los Evangelistas las cosas, que dixeron, assí puede
-inspirar á los Predicadores las que ellos dicen. A lo ménos, cierto
-Predicador de mucha fama assí me lo dixo á mí; y, aunque es verdad, que
-esta doctrina no asentó muy bien á mi razon, pero al fin bien conocí,
-que era de mucha conveniencia. Finalmente, allí se fingen ó se cuentan
-sucessos y exemplos trágicos y horrorosos, que nunca sucedieron,
-adornándolos y vistiéndolos con tan extrañas circunstancias, que
-claramente se conoce, que son novelas; y con todo esso vemos, que hacen
-mucho fruto, porque la gente gime, llora, suspira, y se compunge. Mire
-ahora V. P. si se miente en los Púlpitos?»
-
-8. -- «No le puedo negar, que por nuestros pecados hay mucho de
-esso, replicó el Provincial, pero siempre es un atrevimiento, y aun
-una desvergüenza intolerable; y á qualquiera Predicador, á quien
-le cogieran en alguna de essas imposturas, se le debiera castigar
-severamente y quitarle para siempre la licencia de predicar.» -- «Ah,
-Padre nuestro! respondió Fray Gerundio, si se hiciera esso, quien
-havia de predicar los Sermones de Cofradía? Y quantos hombres honrados
-quedarian por puertas, ó necessitarian aprender otro oficio?»
-
-9. -- «Pero dígame, hijo, ya que por essos disparatados motivos levantó
-á essos graves Autores el falso testimonio de que afirmaban, que
-Santa Ana havia tenido á la Vírgen veinte meses en su vientre; á qué
-propósito, ó á qué despropósito traxo para probarlo el texto de _hic
-mensis sextus est illi_? Seis meses son por ventura veinte?» -- «Lo
-primero, Padre nuestro, que yo no traxe el texto para lo de _veinte_,
-sino para lo de _meses_; y para esso el _hic mensis_ venia que ni de
-molde. Lo segundo, que, aunque le huviera trahido para lo de _veinte_,
-tampoco podia venir mas al caso; porque la cuenta es clara: donde hay
-seis, hay cinco, seis y cinco son once: donde hay once, hay nueve, y
-nueve y once son veinte: con que vele ahí los veinte clavados, por las
-equipolencias, que no estoy tan en ayunas de Súmulas, como algunos
-piensan.»
-
-10. Reventaba de risa el Provincial, no obstante su genio adusto y
-algo cetrino, al oír unos disparates, por una parte tan garrafales,
-y por otra tan innocentes; y, prosiguiendo ya por entretenimiento lo
-que havia comenzado por via de amorosa correccion, le preguntó: «Y
-qué graves Autores dicen, que Santa Ana fué Abuela de la Santíssima
-Trinidad? No ve, que essa es una heregía formalíssima; porque la
-Santíssima Trinidad es increada, es improducible, es eterna, y
-consiguientemente no puede tener Madre, ni Abuela? Por aquí conocerá
-ahora, quanto le conviene estudiar Theología aun para ser Predicador;
-porque, si la estudia, no dirá heregías como esta.» -- «Como yo no
-diga otras heregías (respondió Fray Gerundio), no me llevarán á
-la Inquisicion.» -- «Tambien yo lo creo (replicó sonriéndose el
-Provincial), porque á la Inquisicion no llevan á los tontos; pero
-dexará de conocer, que essa es heregía?» -- «Buena heregía de mis
-pecados! dixo Fray Gerundio. Pues dígame V. Paternidad, Padre nuestro:
-Santa Ana no fué Madre de nuestra Señora? Sí; porque assí lo dice el
-texto: _Dixit discipulo: ecce mater tua._ Nuestra Señora no fué Madre
-de Christo? Tambien; porque assí lo afirma San Juan: _Dixit matri
-suæ: ecce filius tuus._ Luego Santa Ana fué Abuela de la Santíssima
-Trinidad.» -- «Si no estuviera mas en ayunas de Súmulas de lo que
-piensa (replicó el Provincial), no havia de sacar essa consequencia,
-sino esta: _Luego Santa Ana fué Abuela de Christo._» -- «Pues, qué mas
-me da una que otra, Padre nuestro?» preguntó Fray Gerundio. -- «Pues
-qué? le dixo el Provincial, Christo es la Santíssima Trinidad?» --
-«Assí lo fuera yo, respondió Fray Gerundio: _Et Trinitatem in unitate
-veneremur._ Con que me negará V. Paternidad muy Reverenda, que Christo
-es la Santíssima Trinidad?» -- «Y como que lo negaré, respondió el
-Provincial: es la segunda Persona de la Trinidad, pero no es la
-Trinidad; assí como Fray Gerundio es persona del Convento, pero no es
-el Convento. Y si no argüiria bien el que dixesse: _Cecilia Rebollo fué
-madre de Catanla Cebollon_; _Catanla Cebollon fué madre de Fr. Gerundio
-de Zotes_, _persona del Convento de Colmenar de abaxo_; _luego Cecilia
-Rebollo fué Abuela del Convento de Colmenar de abaxo_, tampoco arguyó
-bien el Hermano Fray Gerundio; y cierto huviera sido mejor, que el
-_Rhetórico no huviesse atendido al argumento_.» -- «Padre nuestro, le
-respondió Fr. Gerundio, _todas essas son galanterías de la Escuela_,
-como dice el Barbadiño.»
-
-11. -- «Y son galanterías de la Escuela, replicó el Provincial, decir,
-que Santa Ana, como buena Madre, enseñó á la Vírgen á rezar el _Ave
-María_?» -- «Pues qué? dixo Fray Gerundio, querrá V. Paternidad negar
-tambien una verdad tan clara y tan patente? Una Madre tan Santa y tan
-cuydadosa de la buena crianza de su hija, como fué la Señora Santa Ana,
-dexaria de enseñarla la Doctrina Christiana, ni mas ni ménos como está
-en el Cathecismo de Astete, comenzando por el _todo Fiel Christiano_,
-hasta acabar; y mas, que hay quien diga, que tambien la enseñó aun el
-mismo ayudar á Missa, y que la Santa Niña á los siete años de su edad
-ayudaba á todas las missas, que se decian en la Iglesia de su Lugar con
-mucha devocion y con mucha gracia; porque ya sabe V. Paternidad, que en
-tiempos antiguos, como lo leí en no sé qué libro, las mugeres ayudaban
-á missa.» -- «Déxelo, Fray Gerundio, déxelo, que no hay paciencia para
-oírle ensartar tantos y tan furiosos disparates, repuso el Provincial.
-Es possible, que sea tan pobre hombre, que no advierta que el Ave
-María es una Oracion, que se reza á la misma Vírgen, y que, si Santa
-Ana se la huviera enseñado, la enseñaria á que se rezasse á sí misma?
-No ha leído siquiera en el Cathecismo aquella pregunta: _Quien dixo
-el Ave María? El Archángel San Gabriel_, _quando vino á saludar á la
-Vírgen_, y que esta fué la primera Ave María, que se rezó en el mundo,
-quando ya no estaba en él la gloriosa Santa, que havia muerto tres años
-ántes, que esto sucediesse?»
-
-12. «No quiero ya hacerle mas preguntas sobre la substancia de la
-Salutacion, porque seria nunca acabar; pero no puedo ménos de hacerle
-algunas acerca del estilo, porque algunas cláusulas me dieron mucho
-golpe. V. gr. qué quiso decir en esta prodigiosa cláusula: _A este,
-pues, Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo
-de la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe estos
-cultos hyperbólicos?_» -- «Padre nuestro, respondió Fray Gerundio,
-lléveme el Diablo, si yo sé lo que quise decir; solo sé, que la
-cláusula es retumbante, y que, en sonando bien á los oídos, no hay que
-pedirla mas. Y si no, dígame V. Paternidad, quien hasta ahora ha puesto
-tachas á estas cláusulas, que andan impressas en un solo Sermon de San
-Andrés? y en verdad que no son mas claras que la mia:»
-
-13. «_Y porque el lleno de tan celestes luces no ofusque atingencias
-visuales, atemperaré la discrecion atenta con las lustrosas
-circunstancias del assunto... Al destellar los crepúsculos matutinos,
-iluminaban el Templo de flamantes resplandores, siendo el brillante
-candor feliz panegyris de su sacra solemnidad... Nítidos ráfagos de
-flamulosas antorchas, brillantes destellos de solares luces, animaban
-afectos obsequiosos, excitando admiraciones festivas_:
-
- =Candidus insuetum miratur lumen Olimpi.=
-
-(Y note V. Paternidad de passo el modo de traher los textos, ni mas ni
-ménos como yo los traygo). Y mas abaxo... _En el hermoso Cielo de esta
-magnífica Capilla, brillan soles en número distintos, Christo y nuestro
-glorioso Santo_:
-
- =fulserunt quondam candidi tibi soles=;
-
-_pero los identifica afectivamente la fineza_; _porque Christo con
-los igneos destellos de su amor al amante corazon de San Andrés_:
-=Lampades ignis: in me manet, et ego in illo.= (Cosa divina! y luego
-me condenará V. Paternidad el _Trinitatem in unitate veneremur_).
-_Con esta constelacion hermosa_, _ya no hay que temer fascinaciones
-de la esfera_; _porque las luces_, _que podian recomendar propios
-resplandores_, =gloria stellarum= (ay, qué gloria! como quien dice,
-_vultum tuum deprecabuntur_), _emplean hoy sus brillos en obsequiar de
-San Andrés glorias_: =Et opera manuum ejus annuntiat firmamentum=.
-(Mire V. Paternidad si yo mismo pudiera traher texto mas al caso?)»
-
-14. «Padre nuestro, por ahora no quiero cansar mas la atencion de V.
-Paternidad con alegarle mas cláusulas, no solo de este Sermon, sino
-de otros treinta y uno, que están impressos con él y se contienen
-en un gran libro de á folio, los quales todos toditos están en
-este mismíssimo estilo, que es un pasmo, es una admiracion, es una
-borrachera.» -- «Ahora lo dixo todo, replicó el Provincial, sin saber
-lo que se dixo; porque no puede haver epítheto, que quadre ni explique
-mejor lo que es esse género de estilo, pues solo un hombre embriagado
-con el vino de la ignorancia, de la insensatez, y de la presuncion,
-puede gastarle; y digo, que tiene muchíssima razon, que esse estilo y
-el de su Salutacion, essas cláusulas y las suyas, son tan parecidas
-como una castaña á otra castaña. Pero es possible, que me diga, que hay
-un libro de Sermones impressos en esse estilo? No lo creo, porque quien
-lo havia de permitir? Qué Tribunal havia de dar licencia para esso?
-Como havia de tolerar, que una obra como essa nos expusiesse á la risa,
-á la burla, y aun al desprecio de los extrangeros, que no nos quieren?
-Y al Autor, que sériamente pretendiesse imprimir semejantes locuras,
-como podian ménos de declararle por falto de juicio y de llevarle por
-charidad á la Casa de la Misericordia de Zaragoza, ó á la de los Orates
-de Valladolid?»
-
-15. -- «Con que V. Paternidad no quiere creer, que ande impresso tal
-libro, y con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones
-rumbosas, y de muy elevado coturno?» -- «Digo, que no lo quiero creer,
-respondió el Provincial, y que, aunque lo vea, pensaré que lo sueño.»
--- «Pues, espere un poco V. Paternidad, que yo haré, que lo vea y que
-lo palpe»: y, diciendo y haciendo, sale Fray Gerundio precipitadamente
-de la Celda del Provincial, vase corriendo á la suya, vuelve volando,
-trahe un libro de á folio muy manoseado y ajado, porque no le dexaba
-de la mano el bueno del Fraylecito, y casi le sabia todo de memoria;
-preséntasele al Provincial y le dice: «Está impresso este libro?» --
-«Sí, impresso está», respondió su Reverendíssima. -- «Pues lea V.
-Paternidad, continuó Fray Gerundio, el primer Sermon de San Andrés.»
-Hízolo, y leyó á la letra las cláusulas arriba citadas, ni mas ni ménos
-como las havia recitado Fray Gerundio. Quedóse pasmado; y viendo Fray
-Gerundio, que triunfaba, añadió: «Pues ahora ábrale V. Paternidad por
-qualquiera parte, y verá si se desmiente el Autor, y si no es todo
-semejantíssimo á sí mismo.»
-
-16. Abrióle por el Sermon, que se seguia de la Concepcion, y tropezó
-luego con esta cláusula: _Veamos, pues, en aquellas occidentales
-fabulosas sombras dibujadas estas orientales Marianas luces, que no es
-improperio á las soberanas luces el brillar entre las sombras_: =lux
-in tenebris lucet=; _pues consta, que entre la primordial tenebrosidad
-brilló la Concepcion de la luz_: =tenebræ erant super faciem abyssi: et
-facta est lux=. Y mas abaxo: _Rosas, que, siendo tymbre de su original
-pureza, carecen de las espinas de la troncal mácula_; =ex spinis sine
-spina=, _que puso el Symbólico; porque á estas espinas preocuparon
-gyros de radiantes estrellas_: =in capite ejus corona stellarum=. Y
-para acabar la Salutacion: _Para ponderar la gloria, que resulta á
-nuestra Soberana Reyna de su original gracia, pidamos la gracia, que
-la comunica su gloria_. Aquí se paró un poco el juicioso Provincial, y
-dixo: «este Predicador sabia tanta Theología como Fray Gerundio, pues,
-por aprovechar un insulso retruecanillo, encajó un error theológico.
-La Gloria á ningun Bienaventurado comunica gracia, ni le añade un solo
-gradito mas á la que tenia, quando entró en ella. Pero vamos adelante.»
-
-17. Abrióle en el Sermon siguiente de la Expectacion, y luego
-incontinenti se halló al principio con esta primera cláusula: _Tan
-complicado genio anima en la comun expectacion la esperanza, que su
-possession y carencia son inexorables parcas de la vida_. «Qué diantres
-quiere decir aquí?» exclamó el Provincial. -- «No sé, Padre nuestro,
-respondió Fr. Gerundio; pero ahí está el primor de esse inimitable
-estilo, hablar al parecer en Castellano, y no haver ningun Castellano
-que lo entienda.» -- «Pero tenga, añadió el Provincial, que ya por
-el latin, que se sigue, saco lo que quiso decir: _Nec tecum possum
-vivere, nec sine te_. Sin duda quiso decir, que con esperanza no se
-puede vivir, y sin esperanza tampoco; que la esperanza mata, y la
-falta de esperanza tambien.» -- «Vaya, que esso es, Reverendo Padre,
-dixo Fray Gerundio, por esso dice _possession y carencia_, esto es,
-esperanza y falta de ella, y por esso tambien concluye, que ambas
-_son inexorables parcas de la vida_, esto es, que la quitan. Por el
-Hábito de mi Padre Santo Toribio, que esto es hablar culto y elevado,
-y que yo me muero por esto.» Sin hacer caso el Provincial de la sandez
-de Fray Gerundio, prosiguió leyendo. _Complica la esmeralda púrpura
-flamante con explendor virente... El Evangelio y el assunto enuncian
-natural incoherencia; porque, si el Evangelio enuncia á Christo en
-María concebido, el mysterio assunta á Christo de María suspiradamente
-deseado_. (Ya escampa, y llovian necedades)... _Aureo, triticeo
-cúmulo desciende á la Aurora Mariana el Verbo Eterno_: =Ego sum panis
-vivus qui de Cœlo descendit=: _dice el mismo_: =Frumentum electorum=,
-_predixo Zacharías_. _Amaltéa Sacra nuestra Emperatriz excelsa, á
-riegos de perlas, á fomentos de suspiros, anima su corazon sacra
-cornucopia de celestiales flores_: =Acervus tritici vallatus floribus=.
-«Jesus! Jesus! (exclamó el Provincial), y esto se predicó! y se predicó
-esto á un Ilustríssimo Cabildo! y no echaron al Predicador el Perrero,
-en vez de echarle el Organo! Y esto se imprimió con todas las licencias
-necessarias! Vaya, hijo Fr. Gerundio, que ahora le disculpo.»
-
-18. «Respecto de las cláusulas que he leído, son tortas y pan pintado
-aquellas cláusulas de su Salutacion, que tanto choz nos hicieron á
-todos: _Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compendios? Qué
-paralelos podrán expressar mis voces al decir tus alabanzas?... Es
-Santa Ana aquella preciosa margarita, que, fecundada á insultos
-del orizonte, dexa ciego á quien la busca... Cesse la energía de
-los labios, y contemplen mis ojos, como áncoras festivas, un texto
-muy literal, que me ofrecen los Cantares. Porque, si esta triste y
-turbulenta avecilla es trono geroglífico de la Castidad, etc., Ea,
-pues, digámosla aquella acróstica Oracion, que en sus niñeces enseñó
-á su hija María._ Digo, que estas cláusulas no merecen descalzar el
-pié á las otras, y que, teniendo Fray Gerundio estos modelos, no
-extraño, que huviesse ensartado tan furiosos disparates. Ya no tengo
-paciencia para leer mas, porque está bien vista la muestra del paño,
-y desde luego asseguro, que el Autor de estos Sermones es sin duda
-algun mozalvetillo barbiponiente y atolondrado, de estos que aun
-están con el vade en la cinta, que, haviendo leído quatro libros de
-estilo culti-latino-rumbático, y teniendo media docena de Poetas,
-de Mythológicos, y de Emblemistas, sin saber siquiera qué cosa es
-estilo, ni ser capaz de saberlo, se ha formado una idéa de locucion
-estrafalaria y pedantesca, y encaja _ab hoc et ab illo_ todo quanto se
-le pone delante.»
-
-19. -- «Poco á poco, Padre nuestro, replicó Fray Gerundio, que V.
-Paternidad padece en esso una enorme equivocacion. El Autor no es lo
-que V. Paternidad piensa: no es por ahí un Autorcillo como quiera; es
-mucho hombre, es hombron, y ha hecho tanto ruído en España, que pocos
-han hecho mas, ni aun tanto. Vea V. Paternidad la primera llana del
-libro: lea el título de la Obra y los dictados del Autor, y despues me
-dirá V. Paternidad si es rana.» Aunque ya havia cerrado el libro el
-Provincial, y aun havia hecho ademan de arrojarle con indignacion por
-una ventana, oyendo esto á Fray Gerundio, le picó la curiosidad, abrió
-el fróntis de la Obra, leyó el título, y halló, que decia assí, ni
-mas ni ménos: _Florilegio Sacro, que en el celestial, ameno, frondoso
-Parnasso de la Iglesia, riega_, (_mýsticas flores_) _la Aganipe
-sagrada, fuente de gracia, y gloria Christo. Con cuya afluencia divina,
-incrementada la excelsa Palma Mariana_ (_triunfante á privilegios
-de gracia_), _se corona de victoriosa gloria. Dividido en discursos
-panegýricos, anagógicos, tropológicos, y alegóricos, fundamentados en
-la Sagrada Escritura, roborados con la autoridad de Santos Padres y
-Exegéticos, particularíssimos discursos de los principales Expositores,
-y exornados con copiosa erudicion sacra y profana, en idéas, problemas,
-hieroglíficos, Philos-sóphicas sentencias, selectíssimas humanidades.
-Su Autor el R. P. Fr. etc._
-
-20. Por un gran rato quedó atónito el bueno del Provincial, no sabiendo
-lo que le passaba, y pareciéndole, que con efecto era sueño lo que le
-sucedia. Pero al fin, volviendo en sí, estregándose los ojos y palpando
-el libro, conoció, que no soñaba. Quiso ver quien havia tenido valor
-para aprobar aquel immenso conjunto de desatinos y para votar, que
-se diessen á luz unos Sermones, que no solo no debieran imprimirse,
-aunque no fuesse mas que por el honor de la Nacion, pero ni debieran
-los Superiores, á quienes tocaba, haver permitido que se predicassen;
-«pues, no metiéndonos por ahora en mas honduras, y sin detenernos en
-examinar una infinidad de proposiciones osadas, dissonantes, y aun
-erroneas respectivamente, solo la broza, el fárrago, el hacinamiento
-pueril de citas, textos, autoridades, y lugares de todas especies,
-trahidos sin méthodo, sin juicio, sin eleccion, sin oportunidad, y las
-mas veces por pura asonancia; solo el intolerable abuso de valerse,
-por lo ménos, tanto de los Autores profanos como de los Sagrados,
-hombreando Marcial, Horacio, Catulo, y Virgilio con San Pablo y con
-los Profetas, y usando mas de Beyerlink, Mafejan, Aulio Gelio, y Natal
-Cómite, que de los Padres de la Iglesia; solo el estrafalario, el loco,
-y aun el sacrílego empeño de apoyar los Mysterios mas Sagrados y las
-acciones mas exemplares y mas sérias de los Santos con una fábula, con
-una noticia mythológica, ó con una supersticion gentílica; solo el
-estilo tan fantástico, tan estrambótico, tan puerilmente hinchado y
-campanudo; solo un lenguage tan esguízaro, tan bárbaro, tan mestizo,
-que ni es Latino, ni Griego, ni Castellano, sino una extravagantíssima
-mezcla de todos estos tres idiomas; solo por esto, vuelvo á decir,
-que verá y notará qualquiera, que tenga ojos en la cara, merecia el
-tal Predicador, que desde el primer Sermon le huvieran quitado la
-licencia de predicar. Pero no solo no haver hecho esto, sino haverle
-permitido, que imprimiesse tales Sermones! Haver encontrado quien se
-los aprobasse! Veamos quienes fueron los Censores.»
-
-21. Aún mas pasmado quedó el zeloso Provincial, quando leyó el número,
-la autoridad, y los elogios, que daban al Autor los aprobantes. Es
-verdad, que en medio de los elogios le pareció, como que divisaba
-algunas cláusulas, que le sonaban á pullas, ó á discretas advertencias
-del modo con que el Padre Predicador Apostólico debiera haver
-escrito; bien que temió, que esto acaso podia ser malicia suya. «Los
-primeros Aprobantes dicen, que _han leído el Florilegio Sacro con
-singularíssimo gusto_; y añaden immediatamente: _ojalá, que con igual
-aprovechamiento_! Qué sabemos si en esto quisieron decir: ojalá, que el
-Padre Predicador Apostólico nos huviera edificado tanto, como nos ha
-divertido? Ojalá, que huviera hablado mas al alma y al aprovechamiento,
-que al gusto y á la diversion! Ojalá, que se huviera dexado de flores,
-y de flores tan vulgares, tan inútiles, y tan sylvestres, y que nos
-huviera dado sazonados frutos!» Notó tambien, que dichos Aprobantes
-aplicaban á la Obra un elogio, que Cyno y Praxitelo dieron á la
-Cloaca de Galeno, y se le ofreció, si acaso lo decian por lo que esta
-Obra tiene tambien de Sentina, pues toda ella huele á Gentilidad y á
-Pedantismo, que apesta.
-
-22. «El segundo Aprobante, sumamente respetable por todas las
-circunstancias de su dignidad y de su persona, da bastantemente á
-entender, que aprobó la Obra _in fide parentum_, y que la leyó por
-poderes, siendo muy verisímil, que sus muchas y graves ocupaciones no
-le diessen lugar para registrarla de otra manera. Y á la verdad fué
-disculpable en los excessivos elogios, que la dió; porque quien se
-havia de persuadir á que no los merecian unos Sermones, que pretendia
-estampar un Predicador Apostólico, un Lector de Theología, y un
-Chronista de su Orden? Fuera de que quizá tendria presente, lo que
-dixo cierto Poeta en caso semejante: _Que los Poetas que alaban, y los
-Censores que aprueban, nunca dicen lo que los Autores son, sino lo
-que debieran de ser_. Finalmente, en todo caso, al fin de la censura,
-hablando de cierto Sermon, que el Autor predicó en la misma Ciudad,
-donde vivia á la sazon el Reverendíssimo, dice que _tuvo la fortuna
-ingrata de no haverle oído_. Y, si yo me conozco en desengaños, no es
-corto el que le ofrece en esta breve cláusula; pues ello, _ingrata ó
-no ingrata_, ya dice, que el no haverle oído fué fortuna suya. Yo á lo
-ménos por tal la tengo.»
-
-23. «El tercer Aprobante, de circunstancias no ménos respetables que el
-segundo, no se anda en dibujos, y con toda la claridad y gravedad, que
-correspondia á su elevado carácter, desde luego le declaró lo mucho,
-que le sobresaltó el título de _Florilegio Sacro_, que le hizo entrar
-ya leyendo el libro con advertencia, que es decir en cortesía, _con
-desconfianza, por lo mucho que disuena lo florido con lo Apostólico,
-siendo muy extrañas del Apostólico Predicador las flores_. Y, aunque
-despues procura dorarle suavemente la píldora, para que la trague, en
-todo acontecimiento el acíbar medicinal allá va; si no hiciere buen
-efecto, atribúyalo el enfermo á su mala disposicion.»
-
-24. «Pero al fin, concluyó el Provincial, volviéndose á Fray Gerundio,
-sea lo que fuere de las Aprobaciones, dígole, que no le he de volver
-este libro, porque cosa mas á propósito para acabarle de rematar en
-esse perverso gusto, que tiene de componer Sermones, es impossible
-que se haya estampado, ni que se estampe en todos los siglos de los
-siglos.» -- «Padre nuestro, dixo Fray Gerundio, el libro me le volverá
-V. Paternidad, porque no es mio.» -- «Pues, de quien es?» preguntó el
-Provincial. -- «No se lo puedo decir á V. Paternidad, respondió Fray
-Gerundio, porque me le prestaron en confession.» Resonó en toda la
-Celda una espantosa carcajada, al oír tan gracioso despropósito; pero
-Fray Gerundio, sin turbarse, prosiguió diciendo: «Y en órden á las
-tachas, que V. Paternidad le pone, lo que yo veo es, que corre con
-grande aplauso, que la impression se despachó luego, y no se halla uno
-por un ojo de la cara, porque los que le tienen le guardan como oro en
-paño; y en verdad que todos son hombres de buen gusto, y que el Autor
-se hizo famosíssimo en España por una Obra, que publicó, dicen que
-en el mismo estilo que el Florilegio, contra cierto Escritor, que ha
-metido gran ruído en este Siglo. Con que, si esto es predicar mal y con
-mal estilo, yo digo claramente á V. Paternidad, que no pienso predicar
-con otro estilo ni de otra manera, miéntras Dios me guarde el juicio.»
-Dixo y, sin hablar mas palabra, volvió las espaldas, y se despidió
-broncamente de aquella Reverendíssima Assambléa.
-
-25. No se puede ponderar lo irritado que quedó el Provincial, á
-vista de aquel desahogo y de una despedida tan irreverente y tan
-desatenta. Iba á mandar con el primer movimiento de la cólera, que
-le emparedassen; pero algunos Padres Maestros, que conocian mejor la
-candidez de Fray Gerundio, le asseguraron, que aquella no era malicia,
-sino pura innocencia, y una mera simplicíssima intrepidez. Con esto se
-sossegó, y se contentó con decir, que, si como él estaba ya para acabar
-el Provincialato, huviera de proseguirle, tarde subiria al Púlpito
-el majadero de Fray Gerundio: expression, que no se sabe como se le
-escapó, porque era hombre moderado y comedido. Pero Dios nos libre de
-un hombre colérico, quando todavía están calientes las paredes.
-
-26. Miéntras passaba esto en la Celda del Provincial, andaba una
-terrible zambra en el Convento entre los Frayles de escalera abaxo
-sobre la misma Salutacion. Es verdad, que los mas eran de la propia
-opinion que nuestro Padre, conviene á saber, que era impossible
-predicarse cosa mas disparatada; pero otros defendian, que havia sido
-un assombro, y, aunque no dexaban de conocer, que havia dicho muchos
-desatinos, pero los disculpaban con la poca edad, con los ningunos
-estudios, y en fin decian, que el talentazo, el garbo, la voz, y la
-presencia lo suplian todo. Sobre todo, el formidable partido de los
-Legos se le calzó enteramente, y no le faltó siquiera un voto, para que
-desde luego le ordenassen y le hiciessen Predicador. Pero los que mas
-á vanderas desplegadas se declararon por él entre los Legos, fueron
-el Socio del Provincial y el Sacristan segundo de la Casa. Estos eran
-votos de grande consequencia; porque el Socio havia cogido al bueno
-del Provincial las sobaqueras, de tal manera que hacia mas caso de él,
-que de muchos Padres graves, y era voz comun en la Provincia, que le
-dominaba.
-
-27. El Sacristancillo segundo por su término no le iba en zaga. Era un
-Leguito que ni de molde: de mediana estatura, cariredondo, agraciado,
-lampiño, ojos alegres y chuscos, pulcríssimo de hábito, vivaracho,
-oficioso, servicial, y mañoso, porque sabia hacer mil enredillos
-de manos. Cortaba flores, dibujaba decentemente, componia Reloxes,
-acomodaba vidrios, y para una cazuelita, para una tarta, para una
-bebida, tenia unas manos de Angel. A favor de estas habilidades y de
-su genio blando y un si es no es zalamero, se insinuaba en las Celdas,
-con especialidad de los Padres graves, hacíalos la cama, limpiábales
-las mesas, batíalos el chocolate, servíalos en otros mil menesteres;
-y, como le encontraban pronto para todo, se havia grangeado no solo
-el cariño, sino la confianza de los mas, tanto que casi los daba la
-ley y los hacia querer todo lo que él queria, y alabar todo lo que
-él alababa. No es decible, quanto importaron á Fray Gerundio estos
-dos votos, y despues el de los demas Legos; porque los dos primeros
-llegaron á hacer blandear, el uno al Provincial, y el otro á casi
-todos los Padres gordos, y los demas, como cada qual tenia su santo de
-devocion, poco á poco le fueron conquistando á los Frayles de Missa y
-Choro, de manera que en breves dias ya casi todo el Convento se declaró
-á favor de sus predicaderas.
-
-
-
-
-CAPITULO X.
-
-En que se trata de lo que verá el curioso Lector, si le leyere.
-
-
-Pues con estos batidores, muñidores, y panegyristas viérades
-volverse la tortilla á favor de Fr. Gerundio, de manera que toda la
-Comunidad, á excepcion de algunos pocos hombres sesudos y Religiosos
-de quatro suelas, se echó sobre el Provincial, para que, supuesta
-su aversion al estudio Escolástico y su inclinacion al Púlpito, le
-diesse Dimisorias para ordenarse, y le nombrasse por Predicador
-Sabatino. Aun assí y todo, costó mucho trabajo doblar la entereza del
-Reverendíssimo Provincial; pero al fin acabó de rendirle el Socio de
-su Reverendíssima, que le sabia mejor que otros las escotaduras, bien
-que no se rindió del todo, hasta que uno de los Padres mas graves y
-mas maduros del Convento, que queria mucho á Fray Gerundio, pero que
-contaba mas de lo justo sobre su docilidad, salió por fiador de que se
-emendaria en el modo de predicar, tomando de su quenta instruírle muy
-de propósito, en que á lo ménos predicasse con juicio. Pareciéndole al
-Prelado, que de esta manera asseguraba su conciencia, y debaxo de estas
-condiciones, consintió en que se ordenasse de Sacerdote, y le hizo
-Predicador Sabatino de aquel mismo Convento, con aplauso universal.
-
-2. El que lo celebró mas que todos fué el Padre Fray Blas, Predicador
-mayor de la Casa y el Oráculo en materia de predicar de nuestro Fray
-Gerundio; porque, aggregado ya á su gremio, y hecho en cierta manera
-subalterno y dependiente suyo, le tenia como á su mandar, para hacerle
-enteramente á su mano, y se proponia sacar en él un discípulo, que
-eternizasse la fama del Maestro, como el tiempo lo acreditó.
-
-3. Receloso de esto aquel Padre grave, que havia salido por fiador de
-su emienda y se havia ofrecido al Provincial á instruírle, ántes que
-le acabasse de pervertir el Padre Fray Blas, con el pretexto de ir á
-recrearse algunos dias á cierta Granja del Convento, le llevó en su
-compañía, y de propósito se detuvo en la Casa de Campo un mes cumplido,
-para tener mas tiempo de insinuarle con destreza sus instrucciones,
-esperando que se le pegarian, por quanto no tenia al lado al Predicador
-mayor, que era el que principalmente embarazaba prendiesse en él la
-semilla de la buena doctrina, que le daban; porque con sus disparatadas
-lecciones, y mucho mas con sus exemplos, todo lo echaba á perder.
-Llamábase el Maestro Prudencio este Padre grave, y le quadraba bien
-el nombre, porque era hombre prudente, sabio, mas que regularmente
-erudito, de genio muy apacible, aunque demasiadamente bondadoso, y por
-esso fácil á persuadirse á qualquiera cosa, y tambien á ser engañado.
-
-4. La primera tarde, pues, que salieron los dos á passearse por entre
-una frondosa arboleda, dixo el Maestro Prudencio á Fray Gerundio con
-llaneza y con cariño: «Con que en fin, amigo Fray Gerundio, ya eres
-Sacerdote del Altíssimo, y Predicador Sabatino del Convento?» --
-«Sí, Padre Maestro, respondió Fray Gerundio, gracias á Dios, á la
-intercession de V. Paternidad, y á la de otras buenas almas.» -- «Ya
-sabes, continuó el Maestro Prudencio, que salí por fiador con nuestro
-Padre Provincial, de que cumplirias con tu obligacion y de que no nos
-sonrojarias.» -- «De esso pierda cuydado V. Paternidad, respondió
-Fray Gerundio, que espero en Dios desempeñarle á satisfaccion, y que
-no se arrepienta de la fianza.» -- «Pero, hombre, como ha de ser
-esso, le replicó el Padre Maestro, si no has estudiado palabra de
-Philosophía, ni de Theología, ni de Santos Padres, ni de Rhetórica,
-ni de Eloquencia, y, en fin, de ninguna otra Facultad? y un perfecto
-Orador, dice Ciceron, nada debe ignorar, porque se le han de ofrecer
-mil ocasiones de hablar de todo.»
-
-5. -- «Ciceron, Padre Maestro, dixo Fray Gerundio, hablaba de aquellos
-Oradores profanos y Gentiles, que trataban en cosas muy distintas, que
-nuestros Predicadores.» -- «Pues de qué trataban, le preguntó el Padre
-Maestro?» -- «Yo no lo sé, respondió Fray Gerundio, porque no he visto
-cosa alguna de aquellos Oradores, mas que unas pocas de oraciones del
-mismo Ciceron, que nos hacia construir el Dómine Zancas-largas; y essas
-parece que todas se reducian, ó á defender á un acusado, ó á acusar á
-un reo, ó á excitar los ánimos del Pueblo y de la República á alguna
-resolucion ó empressa, que fuesse útil para todos; y tambien me acuerdo
-haver construído una ú otra, que parecia elogio de algun Ciudadano, que
-havia hecho servicios importantes á la República, ó acciones gloriosas
-que podian ceder en esplendor y mayor lustre de toda ella.»
-
-6. -- «Con efecto, de esso trataban los Oradores Gentiles, replicó el
-Padre Maestro, y á esso se reducia el fin y la materia de todas sus
-oraciones, á mejorar las costumbres. Y para esso solo se valian de
-tres medios, de defender la virtud injustamente acusada y perseguida,
-de acusar al vicio iniquamente abrigado y defendido, y de elogiar á
-los virtuosos, proponiéndolos al Pueblo por dechado, y exhortándole á
-la imitacion. Pues, ves aquí, amigo Fray Gerundio, como por tu misma
-confession, aunque sin reparar en ello, el mismo fin debe ser el de un
-Orador Christiano en sus Sermones, que era en sus Oraciones el de un
-Orador Gentil; y los mismos deben ser los medios. El fin es mejorar
-las costumbres, y los medios son enamorar de la virtud, representando
-su hermosura y conveniencias, (y esto se llama defenderlas); ó
-infundir horror al vicio, pintando con viveza su deformidad y las
-desdichas aun temporales, que arrastra, (y esto se llama acusarle);
-ó finalmente elogiar á los Santos y á los hombres virtuosos,
-proponiéndolos por modelo al Pueblo Christiano, y exhortándole á
-la imitacion de sus exemplos. De manera que la famosa division de
-nuestros Sermones en panegýricos y en morales está reducida á esto; y
-á esto tambien se reducia la division de las Oraciones profanas: con
-que, si Ciceron pedia en el Orador profano tanto fondo de doctrina,
-que nada debia ignorar, porque se le havian de ofrecer mil ocasiones
-de tratar de todo, lo mismo se debe pedir del Orador Christiano.
-Y consiguientemente, sabiendo yo, que tú eres un pobre ignorante,
-discurre si me dará cuydado mi fianza.»
-
-7. -- «No tiene que dársele á V. Paternidad, replicó Fray Gerundio: lo
-primero, porque andan por allí muchíssimos, que no saben mas que yo, y
-son unos espanta-pueblos en essos Púlpitos de Christo; y lo segundo,
-porque Ciceron no es algun Evangelista ni Padre de la Iglesia, y assí
-importa un pito, que él pida tanta sabiduría en el Orador.» -- «No es
-Padre de la Iglesia ni Evangelista, respondió el Maestro Prudencio;
-pero es y se llama con mucha razon el Príncipe de los Oradores, y,
-como tal, pocos supieron mejor que él lo que es menester saber para
-persuadir á los hombres á que sean mejores, que es el fin de todo
-Orador, como ya llevamos dicho.» -- «Y para saber persuadir á los
-hombres á que sean mejores, preguntó Fray Gerundio, es menester saberlo
-todo?»
-
-8. -- «Sí, respondió el Maestro Prudencio, en sentir de Ciceron; ménos
-algunas curiosidades de Astrología, de Mathemáticas, y de Phýsica,
-que sirven mas para la diversion que para el aprovechamiento, el
-Orador debe saber, ó á lo ménos estar mas que medianamente tinturado
-en todas aquellas facultades, que dicen relacion á las costumbres y á
-las inclinaciones del hombre. Para combatir unas passiones, y excitar
-otras, debe estar instruído en la naturaleza de todas, y esto no puede
-ser sin estar bien informado de su composicion; ve aquí la necessidad
-de la Philosophía. Para definir, proponer, dividir, probar, y discernir
-entre sofismas y razones, entre paralogismos y discursos sólidos, es
-menester la Lógica ó la Dialéctica. Sin un grande conocimiento de las
-Leyes divinas y humanas, no es fácil distinguir, qué acciones de los
-hombres son conformes á ellas ó disformes; quales se han de aplaudir,
-quales se han de condenar: y esto ya ves, que no se puede saber sin
-tener muy profunda noticia de la Theología Moral, mas que mediana del
-Derecho Canónico, y una tintura por lo ménos del Derecho Civil. Como
-las passiones humanas nunca se conocen mejor que por los hechos, y como
-sola la historia es la que nos da noticia de los passados, conocerá
-muy mal á los hombres el Orador, que no estuviesse muy versado en la
-Historia antigua y moderna, Sagrada, Eclesiástica, y Profana.» -- «Y
-quien creerá que hasta la Poesía es muy necessaria al Orador?» --
-«Pues, lo dicho dicho: ninguno será buen Orador, si no tiene algo
-y aun mucho de Poeta. No hablo de aquella Poesía, que facilita el
-modo de hacer versos, esto es, de hablar ó de escribir en determinado
-número y medida, que esto es cosa muy accidental á la Poesía verdadera:
-hablo del alma, de la substancia, del espíritu de la misma Poesía,
-que consiste en la elevacion de los pensamientos, en lo figurado de
-las expressiones, en la invencion, idéa, y novedad de los discursos;
-porque, sin esto, como se pueden pintar con viveza los caractéres? como
-se pueden mover y remover con eficacia los afectos? como se pueden
-proponer las verdades mas triviales con novedad y con agrado? Y ves
-aquí por qué dice Ciceron (estas son sus formales palabras), _que el
-Orador debe posseer la sutileza del Lógico, la ciencia del Philósopho,
-casi la diccion del Poeta, y hasta los movimientos y las acciones del
-perfecto Actor ó Representante_; y has de estar en la inteligencia
-de que el nombre de _Philósopho_ en la antigüedad no significaba un
-hombre precisamente versado en aquella ciencia, que ahora llamamos
-_Philosophía_; significaba un hombre lleno, un hombre verdaderamente
-sabio en todas las facultades. El Orador, que no está versado en ellas,
-aunque tenga buenos talentos, á la legua se le conoce: anda arañando
-aquí y allí noticias triviales, conceptillos communes para llenar su
-Sermon, que al cabo sale un descarnado esqueleto, mostrando bien, como
-dice cierto Ilustríssimo Prelado, _que no habla porque está lleno de
-verdades, sino que anda buscando verdades, porque tiene precision de
-hablar_.»
-
-9. -- «Esso seria bueno, replicó Fray Gerundio, si los Predicadores
-huviessen de predicar de repente; pero, en no admitiendo Sermones sino
-es con dos ó con tres meses de término, está todo remediado, porque en
-este tiempo se pueden tomar de las Bibliothecas y de las Polyanthéas
-quantas especies se quieran de todas las facultades, no solo para
-llenar, sino para atestar un discurso.» -- «Assí saldrá él, respondió
-el Maestro Prudencio, y no havrá hombre entendido, que no lo conozca. A
-las mugeres, al populacho, y á aquellos semi-sabidillos, que solamente
-lo son por lectura de socorro, puede ser que les parezca cosa grande;
-pero los que tienen buenas narices, al punto perciben el fárrago, la
-inconexion, el hacinamiento, y la indigestion de las especies, que
-ninguno tiene peor sabidas, que el mismo que las ostenta con tanto
-aparato. No hizo mas que trasladarlas del libro al papel, del papel á
-la memoria, de la memoria á los labios; y, si se las tocan dos dias
-despues, le cogen tan de repente, como si jamas las huviera decorado.
-Predicadores jornaleros, que solo trabajan lo que basta para salir del
-dia. Quien no gasta muchos años en prepararse de antemano, nunca se
-preparará bien de repente; y al contrario, presto se dispondrá bien
-para un Sermon particular, el que anticipadamente se halla ya prevenido
-para todos.»
-
-10. -- «Y essa prevencion, Padre Maestro, preguntó Fray Gerundio, como
-se ha de hacer?» -- «Ya te lo he dicho, respondió el Maestro Prudencio:
-primeramente estudiando las Facultades necessarias, y despues leyendo
-con mucha reflexion, observacion, y penetracion á los Santos Padres, á
-los Expositores, y Oradores mas acreditados.» -- «Jesus, Padre Maestro!
-replicó Fray Gerundio, seria ya un hombre carcuezo ántes de ser
-Predicador, porque para estudiar todo esso eran menester muchos años.»
--- «A lo ménos, respondió el Maestro, ninguno debiera ser Predicador,
-que no fuesse maduro y bien adulto; porque el demasiadamente jóven
-puede tener ingenio, puede tener habilidad, puede tener viveza, puede
-tener talentos, y todo lo demas que se quisiere; pero no puede tener
-la ciencia, noticias, especies, y extension necessaria, porque esta no
-se adquiere sin mucho estudio y lectura, y para la mucha lectura son
-menester muchos años. Añádese, que á los Predicadores demasiadamente
-jóvenes, si no suplen la falta de representacion con una virtud
-extraordinaria, nunca se les puede tener el respeto y la veneracion,
-que son tan necessarias para que hagan fruto los que exercitan de
-oficio este Sagrado ministerio, sin hablar de otros inconvenientes, que
-no es menester decirlos, para que qualquiera se haga cargo de ellos.»
-
-11. -- «Pues, por qué se empeñó V. Paternidad, le preguntó Fray
-Gerundio, en que á mí me hiciessen Predicador, siendo assí que apénas
-he hecho mas que cumplir los veinte y cinco?» -- «Extraño mucho,
-que me hagas essa pregunta, respondió el Padre Maestro, no sin
-algun enfadillo. Tan presto te has olvidado de lo que tú mismo me
-importunaste, para que hiciesse este empeño? Fuera de que, viéndote
-encaprichado en no seguir los Estudios y que echabas los bofes por
-aplicarte á esta otra carrera, quise ver si podias servir de algo en
-la Religion, especialmente que los Predicadores Sabatinos apénas son
-mas que aprendices de Predicadores, porque solamente se les encargan
-algunos Sermoncillos domésticos de poco ó ningun concurso, para que se
-vayan ensayando; y me pareció, que en este tiempo podria suplir el arte
-lo que faltaba al estudio y á la edad.»
-
-12. -- «Con que, el arte ya puede suplir esso?» replicó Fray Gerundio.
--- «Enteramente no lo puede suplir, respondió el Padre Maestro, pero
-de alguna manera sí.» -- «Por Dios, dígame V. Paternidad, como podrá
-suplirlo?» -- «Leyendo con cuydado buenos originales, respondió
-el Maestro Prudencio, esto es, los Sermonarios de los mejores
-Predicadores, que han florecido en España, y procurando imitarlos,
-assí en la substancia como en el modo.» -- «Pero, quales tiene V.
-Paternidad por los mejores Sermonarios?» preguntó Fr. Gerundio. --
-«Toda comparacion es odiosa, respondió el Padre Maestro; y assí, no
-metiéndome por ahora en calificaciones respectivas, te digo, que los
-Sermones de Santo Thomas de Villanueva, en la naturalidad, en la
-suavidad, y en la eficacia, son un hechizo del entendimiento y del
-corazon. Los de Fray Luis de Granada, á quien llamaron con razon el
-Demósthenes Español, en el nervio, en la solidez, y en aquella especie
-de eloquencia vigorosa, que á guisa de un torrente impetuoso todo
-lo arrastra tras de sí, acaso tendrán pocos semejantes. La novedad
-de los assuntos, la ingeniosidad de las pruebas, la delicadeza de
-los pensamientos, la oportunidad de los lugares, la viveza de la
-expression, la rapidez de la eloquencia, que reynan en los mas de los
-Sermones del Padre Antonio Vieyra, quizá le merecieron el epítheto,
-que le dan muchos, de Monstruo de los ingenios y Príncipe de nuestros
-Oradores.»
-
-13. -- «En verdad, replicó Fray Gerundio, que entre essos muchos no
-tiene V. Paternidad que contar al Autor del _Verdadero méthodo de
-Estudiar_, el qual dice, _que en sus Sermones no se hallará artificio
-alguno rhetórico, ni una eloquencia que persuada... Que, por haverse
-dexado arrebatar del estilo de su tiempo, tal vez fué aquel, que con
-su exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las que destruyen
-la eloquencia... Que sus Sermones están llenos de galanterías que
-divierten, pero que no persuaden... Que los que le aplican aquellos
-grandes epíthetos de Maestro del Púlpito, Príncipe de los Oradores,
-Maestro universal de todos los Declamadores Evangélicos, Aguila
-Evangélica, ó no lo entienden, ó hablan apassionados... Finalmente, que
-era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma, como se lo oyó el
-Autor á muchos Jesuítas, que tenian de él perfecta noticia._»
-
-14. -- «Tambien yo la tengo, respondió el Maestro Prudencio, de esso
-y de todo lo demas, que dice el Barbadiño,[32] Autor de essa Obra,
-que me citas, contra este insigne hombre. Debiera este quejarse, si
-le tratara á él de otra manera, que trata á casi todos los hombres
-grandes, que florecieron en todas las Facultades, siendo su empeño
-conocido dar á entender, que todo el mundo tenia los ojos cerrados,
-hasta que él vino á abrírselos por charidad, haciéndoles ver, que
-eran unos pobres idiotas los que él calificaba por Maestros. Nada se
-le dará al Padre Antonio Vieyra, ántes le estará muy agradecido de
-que en materia de Eloquencia Christiana le lleve á él por el mismo
-rasero, por donde llevó en materia de Theología á Santo Thomas, San
-Buenaventura, Suarez, Vazquez, y á todos los Escolásticos en materia
-de Philosophía á todos quantos no la escribieron _à la dernière_; _et
-sic de reliquis_. No obstante, si su crítica no fuera tan universal,
-tan despótica, y tan indigesta; si se huviera contentado con decir,
-que el Padre Vieyra, _especialmente en algunos de sus Sermones
-Panegýricos_, se dexó llevar con algun excesso, y aunque dixesse con
-mucho, de aquella especie de enthusiasmo, que arrebataba á su fogosa
-imaginacion, y que rompia en las primeras idéas, que le ocurrian á
-ella, las quales eran por lo comun sutilíssimas, agudíssimas, pero
-ménos sólidas, adelante: yo por lo ménos no me opondria á esso, porque
-estoy persuadido á que muchos de sus Sermones, singularmente de los
-panegýricos, adolecen de este achaque. Por esso pudiste notar, que yo
-no te le propuse por modelo _en todos_, aun en aquellas determinadas
-cosas de que le alabé, sino _en los mas_. Pero pronunciar en cerro,
-y como dicen, á red barredera, _que en sus Sermones no se hallará
-artificio alguno rhetórico, ni una eloquencia, que persuada_, no
-fué tirar la barra de la crítica hasta mas allá de lo justo, fué
-propiamente tirar á desbarrar.»
-
-15. «En quanto al artificio rhetórico, ni uno solo se señalará de sus
-Sermones, que no esté dispuesto con el mas perfecto, con el mas vivo,
-con el mas natural, y al mismo tiempo con el mas dissimulado: si es
-que efectivamente hay otro artificio rhetórico que un entendimiento
-bien lleno de su assunto, una imaginacion fecunda, viva, espiritosa, y
-animada, con una facundia natural, pronta, abundante, y expressiva. El
-que estuviere dotado de estas prendas, como lo estaba el Padre Vieyra
-en superlativo grado, hará sin pretenderlo, y aun sin advertirlo, unas
-composiciones tan rhetóricas, que el mismo Tulio las admiraria, y
-colarán naturalíssimamente de su boca y de su pluma no solo aquellos
-tropos y figuras, que hizo advertir la observacion, sino otras muchas,
-que no se havian observado, y que quizá son mas enérgicas, que las
-ya sabidas. Quien no descubriere este artificio en qualquiera de los
-Sermones del Padre Vieyra, no entre á leer los libros sin Lazarillo.»
-
-16. «Por lo que toca á la eloquencia, que persuada (que es la única,
-que merece el nombre de eloquencia castiza y de ley), quisiera yo me
-señalasse con el dedo el Barbadiño otra mas activa, mas vigorosa, mas
-triunfante, que la del Padre Antonio Vieyra, singularmente en todos
-los Sermones puramente morales, y tambien en muchos panegýricos. Lea
-con reflexion los capitales assuntos, que trata en los Sermones de
-Adviento y de Quaresma, donde desmenuza los Novíssimos y promueve las
-verdades mas terribles de la Religion; y dígame, qué Orador antiguo ni
-moderno trató jamas estos puntos con mayor viveza, con mayor solidez,
-con mayor valentía, ni con mas triunfante eficacia? Es un Rhódano,
-es un Danubio, es un Tekesel, que quiere decir _Espantoso_, Rio de
-la Ethiopia, llamado assí por su assombrosa rapidez: todo lo lleva
-tras sí, todo lo arrastra, todo lo arrebata. No hay entendimiento,
-que no se rinda á la convincente solidez de sus razones, y apénas hay
-corazon, que resista al rápido vigoroso impulso, con que le combate:
-tanto que oí decir á un célebre Missionero Jesuíta, que, si se formasse
-un cuerpo de mission de los Sermones del Padre Vieyra, entresacando
-los que corresponden á los assuntos que se suelen predicar en esta
-sagrada batería, con dificultad havria otros, que conquistassen mas
-almas, especialmente en auditorios cultivados y capaces. Y con efecto
-consta de la vida de este hombre prodigioso, que no hizo ménos fruto
-en los corazones con sus Sermones Morales, que causó admiracion en los
-entendimientos, assí en España como en Italia, con la mayor parte de
-los Panegýricos.»
-
-17. «En Italia, vuelvo á decir, por mas que el cetrino Barbadiño nos
-quiera persuadir, que oyó á muchos Jesuítas Italianos, _que el Padre
-Antonio Vieyra era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma_;
-á qué Jesuítas pudo oír semejante despropósito, sino que fuesse á los
-Cocineros de las muchas Casas, que tiene la Compañía en aquella Corte?
-Estoy por decir, que aun estos no ignoran el gran ruído, que hizo en
-ella, quando fué llamado de su General, por haverle significado el
-Papa Alexandro VII, muchos Cardenales, y la famosa Reyna Christina de
-Suecia, la gana que tenian de oírle, por lo mucho que havia publicado
-de él la fama en toda Europa. No ignoran, que, despues de haver
-predicado varias veces en presencia del Sacro Colegio, convinieron
-todos en que era aun mucho mayor que su fama. No ignoran, que, haviendo
-predicado, digámoslo assí, á competencia con el mayor Orador que tuvo
-la Italia en aquel Siglo, el Reverendíssimo Padre Juan Paulo Oliva,
-Predicador Apostólico de tres Sumos Pontífices y General de toda la
-Compañía; no obstante el elevado mérito de este hombre verdaderamente
-grande; no obstante el estar reputado, y con razon, por el Evangélico
-Demósthenes de Italia; no obstante la passion natural, con que
-necessariamente le havian de mirar todos los patricios; no obstante el
-peso que havia de hacer en la balanza ó el respeto, ó la dependencia,
-ó la adulacion, ó todo junto, viéndole Cabeza suprema de toda su
-Religion, y con una autoridad casi despótica en la Corte de Roma, por
-la grande estimacion que hicieron de él los tres Sumos Pontífices,
-que le alcanzaron: no ignoran, vuelvo á decir, los Jesuítas, que no
-obstante todo esto, en los dos Sermones, que en la Fiesta de San
-Estanisláo de Koska predicaron el General y el Súbdito, el Italiano
-y el Portugués, los extraños y los domésticos dieron al de este la
-preferencia.»
-
-18. «No ignoran, que el mismo General, en una Carta que le escribió
-despues, desde Roma á Lisboa, le llama _Intérprete verdadero de la
-Escritura_, _singular Organo ó Arcaduz del Espíritu Santo_, _Modelo de
-Oradores_, _y Padre de la Eloquencia_; siendo assí, que los Superiores
-de la Compañía, y especialmente el supremo de todos, en las cartas
-que escriben á sus súbditos, aunque no les escaséen las expressiones
-paternales, los dispensan con mucha circunspeccion y con grande
-economía los elogios. Estos, que el Reverendíssimo Oliva dedicó al
-Padre Vieyra, no solo no los ignoran los Jesuítas de Roma, pero pudiera
-y debiera no ignorarlos el mismo Barbadiño, pues se hallan estampados
-en uno de los dos tomos de Cartas de dicho General, que se dieron á la
-luz pública. Finalmente, no ignoran los Jesuítas, que el mismo Papa
-Alexandro y la Reyna Christina desearon con ansia, que se quedasse
-en aquella Corte; el uno para Oráculo de su Capilla Pontificia, y la
-otra para ornamento de su Real discretíssimo y doctíssimo Gavinete,
-donde concurrian los hombres mas sabios y mas eminentes de la Europa
-toda, que eran los que principalmente componian la Corte de aquella
-extraordinaria Princesa, por lo que dixo de ella con singular
-discrecion Samuel Bochart, haciendo el cotejo entre la Reyna de Sabbá,
-que fué á conocer y á consultar á Salomon, y la Reyna Christina:
-
- _Illa docenda suis Salomonem invisit ab oris;_
- _Undique ad hanc docti, quo doceantur, eunt._
-
-Que traduxo assí un Poeta Castellano:
-
- _Aquella por oír un Sabio_
- _Su Corte y su Patria dexa;_
- _Los Sabios dexan las suyas,_
- _Solo por oír á esta._
-
-Pero assí el Papa como la Reyna desistieron de su empeño, por no
-mortificar al religiosíssimo y zelosíssimo Padre, que, haviéndose
-dedicado con voto al Apostólico cultivo de los Negros bozales del
-Brasil, y haciéndose intolerables los aplausos, que le tributaba la
-Europa, suplicó rendidamente á la Cabeza de la Iglesia y á aquella
-Sabia Princesa, le permitiessen restituirse á donde le llamaba su
-espíritu y el de la divina vocacion.»
-
-19. «Assí lo hizo, sin que tampoco fuessen capaces de detenerle en
-Lisboa las instancias del Rey de Portugal, que quiso fixarle en ella,
-para tener el consuelo de oírle como Maestro desde el Púlpito y
-obedecerle como Padre en el Confessionario, fiándole la direccion de su
-Real conciencia: mas el gran Vieyra, firme en su Apostólica vocacion
-y superior á todas las fugaces honras, con que le brindaba el mundo,
-enamorado de sus portentosos talentos, renovó en la Corte del Rey
-Don Pedro el exemplo, que ciento y treinta años ántes havia dado San
-Francisco Xavier en la del Rey Don Juan; pues supo representar con
-tanta eficacia á aquel Monarca, quanto mas y quanto mejor le serviria
-en el Brasil que en Lisboa, que el Príncipe se dexó persuadir. Nada
-de esto ignoran los Jesuítas Italianos: pues, quienes pudieron ser
-aquellos _muchos Jesuítas Romanos_, á quienes oyó el Barbadiño, que
-_el Padre Vieyra era hombre estimado en Portugal, pero no en Roma_?
-Harto será, que, quando le pareció oír esto, no tuviesse arromadizados
-los oídos, ó á lo ménos atronados con el sonido de la _Tuba magna_, de
-cuyos estruendosos ecos da muestras de gustar mucho en varias partes
-del Méthodo, pero con mas especialidad en su furiosa _Respuesta á las
-reflexiones de Fray Arsenio de la Piedad_.»
-
-20. «Y de passo puedes notar la injusticia, y aun la temeridad, con
-que el Barbadiño atribuye esta, que él llama falta de artificio
-rhetórico, y de eloquencia que persuada, _al deseo, que el Padre
-Antonio Vieyra muestra, en casi todos sus Sermones, de agradar al
-público_. Un hombre, que con tanta modestia y con tanto empeño huía
-los aplausos de la primera Corte del mundo y las honras, con que esta
-y la de Portugal á competencia le brindaban, por ir á emplear sus
-raros talentos entre los zafios y tostados Negros del Brasil; qué caso
-haria de agradar al Público en sus Sermones, sino que fuesse de aquel
-racional agrado, que debe pretender todo Orador, para que le oygan
-con gusto, y abra el camino al provecho? porque al fin, aquel agrado
-y aquel aplauso, que consisten en las obras mas que en las palabras,
-no es impropio, ántes es muy digno de qualquiera Orador Christiano.
-San Chrysóstomo, que ciertamente no solicitaba en sus Sermones el aura
-popular del auditorio, no solo no hacia ascos de este agrado, sino
-que le pretendia: _Plausum illum desidero, quem non dicta, sed facta
-conficiant_.»
-
-21. «No obstante lo dicho, yo convengo de buena gana con el señor
-Arcediano de Ebora (pues ya sabemos todos que lo es, por la gracia de
-Dios y de la Santa Sede Apostólica, el llamado Barbadiño), en que no
-_casi todos_, sino muchos de los Sermones _Panegýricos_, y aun tal qual
-de los _Morales_ del Padre Vieyra, están llenos de pensamientos mas
-brillantes que sólidos, mas ingeniosos que verdaderos, como tambien
-de lugares de la Escritura, y de exposiciones trahidas ó aplicadas
-con mayor agudeza que solidez; y consiguientemente, que sus pruebas
-deslumbran, pero no persuaden, deleytan, mas no convencen. Tampoco
-me opondré del todo á lo que añade el Barbadiño, _de que tal vez fué
-aquel, que con su exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las
-que destruyen la eloquencia_: con tal, que no quiera significar por
-estas palabras, como parece lo da á entender, que el Padre Vieyra
-fué el que introduxo en el mundo este mal exemplo, siendo el primer
-inventor de estas sutilezas, que no hacen merced á la Escritura, y
-hacen añicos la eloquencia.»
-
-22. «En esse caso reñiremos; porque, siendo tan erudito el señor
-Arcediano, como ciertamente lo es, no puede ignorar, que, quando nació
-el Padre Vieyra, ya estaba el mundo atestado de libros de _Conceptos
-predicables_, assí en Portugués, como en Castellano, en Italiano, en
-Latin, y aun havia algunos en Francés, que tenian desterrada de los
-Púlpitos la eloquencia verdadera, y la genuína y literal explicacion
-ó aplicacion de la Sagrada Escritura. Dexo aparte el reynado del
-sentido alegórico, que, aunque propio, es el mas arbitrario, y
-consiguientemente el mas expuesto á desbarrar, si no se maneja con
-mucho pulso y con gran tiento, el qual se apoderó de todo el siglo
-decimo-sexto y de mucha parte del decimo-séptimo, en que nació el Padre
-Vieyra. Ya encontró este muy celebradas en los Púlpitos las sutilezas
-de Mendoza, las metaphýsicas de Silveyra, los arrojos de Guevara, los
-reparillos de Fr. Felipe Diez; y tambien en Italia, y aun en Francia
-havian hecho grandes estragos en la Eloquencia Sagrada las delicadezas
-de los Berninis, de los Maronis, y de los Mercenieres.»
-
-23. «Basten estos exemplares para probar, que no fué el Padre Vieyra
-el inventor de las sutilezas del Púlpito, y para que no se le recargue
-con que tal vez fué aquel que, con su mal exemplo, dió materia para
-que estas se introduxessen, en perjuicio de la verdadera Eloquencia.
-No por esso negaré, que los Sermones Panegýricos con especialidad
-están demasiadamente cargados de ellas, y por esso no te los propongo
-absolutamente por modelo; pero los Morales, con toda seguridad, pueden
-servirte de exemplar, aunque se encuentre en ellos tal qual agudez, ó
-pensamiento no tan sólido; pues morales, y muy morales, son todas las
-Homilias de San Juan Chrysóstomo, y, no obstante encontrarse en ellas
-uno ú otro pensamiento, que no parezca tan cimentado, no hay en la
-Iglesia de Dios modelo de eloquencia mas acabado ni mas perfecto.»
-
-24. Insensiblemente fueron caminando cerca de una legua en esta
-conversacion el Maestro Prudencio y nuestro Fray Gerundio, el qual
-daba muestras de oírla con atencion y con gusto, tanto que rogó al
-Padre Maestro, que tuviesse la bondad de irle instruyendo poco á poco
-en aquellas materias, y aun le suplicó, que le diesse unas reglas
-breves, claras, y comprehensivas para componer todo género de Sermones
-Panegýricos, Morales y tambien las que se llaman Oraciones fúnebres,
-á cuyas tres clases pueden reducirse todas las especies de Sermones,
-que se predican. Pidióle mas, que no solo le diesse reglas para
-componerlos, sino tambien para el modo de predicarlos, descendiendo
-hasta las mayores menudencias del gesto de la persona, de la decencia
-del trage, del juego de la voz, y del movimiento y decoro de las
-acciones. Todo se lo ofreció el bueno del Maestro Prudencio, bañándose,
-como dicen, en agua rosada, y rebosando en el semblante una suma
-complacencia, por parecerle, que le iba saliendo bien su traza, y muy
-persuadido ya á que havia de sacar en Fray Gerundio un Predicador de
-gran pro, con desempeño de la fianza, que havia hecho, no sin acreditar
-en ella la bondad de su corazon mas que la bellaquería de su buen
-juicio; pero, como el passéo havia sido largo, era hora de comer, y
-los ácidos hacian su oficio en los estómagos de los dos, especialmente
-en el del robusto Fray Gerundio, se limitó la session para ocasion mas
-oportuna, y se retiraron á la Granja á acallar las justas quexas de las
-túnicas estomacales.
-
-
-
-
-LIBRO TERCERO.
-
-
-
-
-CAPITULO PRIMERO.
-
-De un Enredo de Barrabas, que hizo el mal Dimoño, para acabar de
-rematar á Fray Gerundio.
-
-
-Havrá notado acaso el muy crítico y muy curioso Lector, (y tambien
-es muy natural, que no lo haya notado,) que la division y comenzamiento
-de este Libro tercero no está segun arte; porque, haviendo acabado
-el primero con las niñeces, primeras letras, y estudios pueriles de
-nuestro incomparable Fray Gerundio, hasta dexarle en el Noviciado
-con el Hábito de la Religion, parecia, que el segundo Libro se havia
-de cerrar con los estudios, pocos ó muchos, que tuvo en ella, y que
-debiera comenzar el tercero desde que se halló ya Sacerdote de Missa y
-con el nombramiento de Predicador Sabatino; por quanto el nuevo estado
-y assimismo el nuevo empléo eran una época de su vida natural, oportuna
-y propia para esta tercera division. De donde acaso el mismo Lector
-querrá poner pleyto al pobre Libro segundo, sobre su capítulo décimo,
-diciendo, que este toca de justicia al Libro tercero, y que ha sido
-usurpacion y tiranía privarle de él.
-
-2. Yo no juraré, que no tenga vislumbres ó apariencias de razon el que
-hiciere este reparo. Pero, sobre que hasta ahora no se ha publicado
-alguna Pragmática-sancion, que dé reglas fixas, ciertas, y universales
-para el amojonamiento, término, límites, ni cotos de los párrafos,
-capítulos, ni libros; pues hasta en las lindes de los puntos, que
-son mas necessarias, para que no hayga pleytos en la jurisdiccion é
-inteligencia de las cláusulas, sabe Dios y todo el mundo los trabajos
-que hay, por no haverse recibido alguna ley obligatoria, que ligue y
-cause entero perjuicio á los Escritores y á los Escribientes: como
-esta costumbre de la division de capítulos y libros, dicen que se ha
-introducido en el mundo literario, para que descansen y tomen huelgo
-assí los que escriben, como los que leen; en assegurando yo, que
-no me cansé, hasta que dexé á Fr. Gerundio no solo con el título
-de Predicador Sabatino, sino con los primeros crepúsculos de la
-instruccion del Padre Maestro Prudencio, paréceme que, por lo que á mí
-toca, tapé la boca al crítico Reparador. Si mis Lectores se cansaron
-ántes, esso no debe ser de mi cuenta. Quítoles yo por ventura, que
-cierren el libro quando les diere la gana, y se echen á dormir hasta
-que despierten, con lo qual no solo dividirán, sino que podrán hacer
-gigote los capítulos y los libros, siempre y quando les pareciere
-puesto en razon?
-
-3. Pero me dirán, que, aunque no hay ley escrita, que arregle estas
-divisiones, las regla y como que las dicta la misma ley natural: esto
-es, el syndéresis y la razon de los Escritores methódicos, claros, y de
-buena economía. A esso respondo, que en esto de syndéresis y de razon
-natural cada qual tiene la que Dios le dió, y que los entendimientos
-son tan diferentes como las caras. A tal le parece, que escribe y que
-habla con el mejor méthodo del mundo, y al otro, que le lee ó que le
-oye, le parece un eterno embrollador y una confusion de confusiones.
-Vaya un exemplo. Díganle al autor del _Verdadero méthodo de estudiar_,
-que es un embolismo todo lo que escribe; que en muchas partes apénas se
-perciben las reglas prácticas que da, y que las que se perciben, ó es
-impossible ó sumamente dificultoso practicarlas, y consiguientemente,
-que por ellas ninguna facultad se aprenderá. Se espiritará de
-cólera, se pelará las barbas al quitar con que quiso engalanarse, y
-á qualquiera que le vaya con esta embaxada, le dará una rociada de
-_parvoices_, de _ridicularias_, y de _crasas ignoranzas_, con que le
-haga retirar mas que de passo.
-
-4. Vaya otro exemplo. No ha muchos años, que cierto Cirujano Latino,
-(assí decia él que lo era,) hombre boníssimo, imprimió un libro con
-este título: _Méthodo Racional y Govierno Chirúrgico para la curacion
-de los Sabañones._ Quien no creeria, segun el epígrafe de la Obra, que
-esta se reducia á dar reglas prácticas y methódicas para curar estas
-bachillerías de la sangre, que dan tan malos ratos á la gente de poca
-edad, y tal vez á hombres barbudos, y aun canosos? Pues no señor; de
-los trece capítulos, á que se reduce todo el librete, solo el último
-tiene algun tastillo de methódico ó de práctico; los otros doce, sobre
-ser impertinentíssimos para el assunto, tienen tanto de méthodo y de
-govierno chirúrgico como de oportunidad. Empeñóse en hacérselo conocer
-al Autor un tal Juan de la Encina, Escritor desalmado de tres Cartas,
-asaz bien escritas, en que esgrimió sobre las costillas del pobre
-Cirujano toda la pujanza de su postizo apellido; y, aunque con efecto
-le hizo evidencia, de que el nombre de _Méthodo_ solo podia ponérsele
-á la obrilla por mote, ó por antíphrasis, el bonazo del Autor se fué
-á la otra vida muy persuadido á que no se havia escrito en esta cosa
-mas methódica ni mas gubernativa. Véngansenos ustedes ahora, con que el
-syndéresis y la razon natural dictan á cada Autor el méthodo, que debe
-observar en el económico repartimiento de sus escritos.
-
-5. Pero al fin, qué nos estamos quebrando la cabeza? Note el curioso
-Lector, que en el primer párrafo ó número del capítulo último del
-Libro antecedente, quedó nuestro Fray Gerundio Presbýtero _in facie
-Ecclesiæ_, y Predicador Sabatino en toda propiedad; y respóndame en
-Dios y en su conciencia á esta preguntilla. Seria bien parecido, que
-aquel capítulo no se compusiesse mas que de un solo párrafo, y que se
-presentasse en el Libro como un capitulillo de teta ó de miñatura,
-siendo assí que los otros pueden passar por capítulos generales,
-aunque sean de la Religion mas numerosa, por la multitud de especies
-y de números que concurren á componerlos? Haga justicia el prudente y
-_equitativo_ Lector, y, si en medio de esso no me concediere la razon,
-_pacencia Calros, pacencia_![33]
-
-6. Hecha esta digression, tan necessaria como impertinente y molesta,
-volvamos á atar el hilo de nuestra historia. Es tradicion de padres á
-hijos, que estaban acabando de comer el Maestro Prudencio y nuestro
-Fray Gerundio, por señas que les servian de postre unos caracoles de
-alcorza y algunas bellotas de mazapan, con que havia regalado al Padre
-Maestro cierta Monja de la Orden, confessada suya, quando comenzaron
-á llamar con grande fuerza á la puerta de la Granja. Salió al ruído
-de los golpes el Lego, que cuydaba de ella, y encontróse (quien tal
-imaginara!) no ménos que con el Padre Predicador mayor de la Casa,
-el incomparable Fray Blas, y con un Labrador guedejudo, fornido,
-rechoncho, y de pestorejo, que venia en su compañia; cavallero el
-Padre Predicador en un rocin acemilado, tordo, sútil, zanqui-largo,
-y ojeroso; y montado el paysano en un pollinejo rucio, aparrado,
-estrecho de ancas, rollizo, oreji-vivo, y andador. Era el caso, que
-en una Aldéa, presumida de Lugar, dos leguas distante de la Granja,
-que se llamaba antiguamente Jaca la Chica, y ahora, ó porque se
-corrompió el vocablo, ó por reducir á una sola voz el diminutivo, se
-llama Jacarilla, havia fundado pocos años ántes una Cofradía, dedicada
-á Santa Orosia, el Cura del Lugar, que era Aragonés y muy devoto de
-la Santa. El Mayordomo de aquel año, que era el Labrador, que venia
-acompañando á Fray Blas, le havia echado el Sermon; y, aunque este
-no valia mas que quince reales, dos libras de turron, y un frasco de
-vino de la tierra, Fray Blas le havia admitido; porque en materia de
-Sermones llevaba la opinion de los Mercaderes, que muchos pocos hacen
-un mucho, y recibir á todo pecador como viniere. Algo se rodeaba por la
-Granja; pero, por comer en Casa de la Orden y, sobre todo, por ver Fray
-Blas á su querido Fray Gerundio, aunque havia tan poco tiempo que se
-havian separado, quiso hacer este rodéo.
-
-7. Tanto como se alegró Fray Gerundio con la vista de su amigo, tanto
-sintió el Maestro Prudencio aquella importuna visita, temiendo, que,
-si los dexaba hablar á los dos á solas, echaria á perder el aturdido
-del Predicador todo lo que, á su modo de entender, havia adelantado él
-por la mañana. Hizo, pues, ánimo á no perderlos un punto de vista hasta
-que marchasse Fray Blas, suponiendo que lo haria despues de comer; y,
-para que lo executasse quanto ántes, dió órden al Lego para que los
-calentasse á toda prisa lo que havia sobrado de la comida, añadiendo
-algunos torreznos fritos, que es el agua de socorro para huéspedes
-repentinos, quando llegan al levantar de los manteles.
-
-8. Miéntras se aderezaba la comida, no los divirtió poco el Labrador,
-que, aunque zafio de explicaderas, grosero de persona, y no muy
-delicado de crianza, era bastante ladino y un si es no es socarron. Ya
-sabia, que el Maestro Fray Prudencio era hombre de mucho respeto en la
-Orden, porque se lo havia prevenido Fray Blas en el camino; y assí,
-luego que entró en la sala donde estaba, le hizo una grande reverencia,
-escarbando hácia atras con el pié y pierna izquierda, tanto que faltó
-poco para hincar una rodilla, pero sin quitarse el monteron perdurable,
-que tenia calado hasta las cejas, y saludando al Maestro le dixo:
-_Tenga su Eternidad güenas tardes, endíssimo Padre Fray Maestro, y
-güen provecho haga su essencia: prega á Dios que todo se le convierta
-en unjundia_; y diciendo y haciendo, sin esperar á que nadie se lo
-rogasse, echó mano de uno de los vasos de vino, que estaban sobre la
-mesa en una salvilla, para echar á la que llaman de San Vitoriano, y
-con despejo patanal añadió sin detenerse: _A la salud de su Trinidad
-muy raborenda, y tambien á la de mi Padre Perdicador Fray Bras, que es
-la frol de los Perdicadores de chapa, y tambien á la de esse Flayre
-mozico, que mal año para quien me quiera mal, si no tiene pergeño de
-ser con el tiempo otro Padre Flay Bras; y tambien á la de mi amigo el
-Padre Granjero Flay Grigorio, que aunque no es de missa, tampoco lo fué
-su Padre, Dios le bendiga, pero en una feria de Carneros, que se venga
-á emparejar con él un atajo de Padres Persentados; porque, por fin y
-por postre, de todo se sirve Dios_. Acabada esta letanía, echóse á
-pechos el vaso, que era de mediano portante, y, bolcándole boca á baxo
-sobre la salvilla, él se dexó caer en un banco, repantigándose en él
-con mucha autoridad.
-
-9. Cayó muy en gracia al bueno del Maestro Prudencio toda esta
-introduccion, y, como era de genio bondadoso y tan apacible, le dixo
-con mucho agrado: _Buen provecho, Tio; como se llama?_ -- _Bastian
-Borrego, para servir á su ausencia_, respondió el Labrador (y al decir
-esto, hizo ademan de levantarse un poco la montera). -- «Por muchos
-años, en vida y salud de su muger y de sus hijos, si los tiene,»
-continuó Fray Prudencio. -- _Y como unas froles, aunque parezca mal
-que yo lo diga_, replicó el Tio Bastian, _especialmente uno que tengo
-vestido con el Habitico de San Juan de Dios, de estos que llaman
-Flayres Gaspachos,[34] déxelo su usandíssima, esso es bobada_. -- «Con
-que el Tio Bastian, prosiguió el Padre Maestro, es Mayordomo de Santa
-Orosia?» -- _Y tambien lo juí_, respondió Borrego, _de la Cofradía del
-Santíssimo, y serví la de la Cruz, y la de las Animas, y ahora solo
-me falta, que me echen á cuestas la de San Roque, que no dexarán de
-hacerlo, porque para los probes se hicieron los trabajos_. -- «Segun
-esso, tiene por trabajo el servir á los Santos», replicó el Padre
-Maestro. -- _A los Santos, Padre nuestro, güeno es servirlos; pero el
-caso es, que, segun mi corto maginamiento, en estas Mayordomías de mis
-pecados se sirve poco á los Santos, y mucho á los Cofrades. Y si no,
-dígame su Reverencia: se servirá mucho á los Santos, en que un probe
-como yo gaste en cada una de estas Mayordomías sesenta rales en vino,
-veinte en tortada, diez en avellanas, todo para dar la charidad á los
-Cofrades; sin contar la cera, ni la comida á los Señores Sacerdotes, ni
-la limosna del Padre Perdicador; que todo junto hace subir la roncha
-á mas de ciento y veinte rales? Ya la cera, la limosna del Sermon, y
-aunque digamos tambien la comida de los Curas, passe, porque todo esto
-parece cosa de Igresia; pero el vino de los Cofrades, que hay hombre
-que se mama dos quartillas! la tortada, y las avellanas para yesca! Y
-añada su Trinidad el bayle por la tarde á la puerta del Mayordomo, que
-dura hasta muy entrada la noche; y mas, si toca el tamboritero el son,
-que se llama el espanta-pulgas. Querráme decir su Usandíssima, que de
-esto se sirve Dios, ni los Santos?_
-
-10. -- «De esso no creeré yo, que se sirvan mucho, respondió Fray
-Prudencio, y por lo mismo estoy tambien mal con ello. Pero, si el Tio
-Bastian conoce, que las Mayordomías y las Cofradías se vienen á reducir
-á essas borracheras, para qué entra en ellas?» -- _Para qué entra en
-ellas? güena pregunta! Bien se conoce, que su Ausencia está metido allá
-con sus libros, y no sabe lo que passa en el mundo. Padre nuestro,
-en los Lugares es preciso entrar en todas las Cofradías, porque es
-preciso, y no digo mas, que al güen entendedor pocas palabras. Juera de
-esta razon, que pesa un quintal, viene un Flayre, y pondera tanto las
-undulgencias de una Cofradía; viene otro, y perdica tantas cosas sobre
-los suflagios, que hace la otra por sus defuntos, que, si un hombre no
-los cree, le llevan, qué sé yo adonde? y, si los cree, y no lo hace, le
-tienen por Judío._
-
-11. -- «Pero, aunque entre en las Cofradías, replicó Fray Prudencio,
-no le pueden obligar á que sea Mayordomo.» -- _No me pueden obligar?_
-respondió el Tio Borrego: _Si usa Charidad no sabe mas de Tulugía que
-de Cofradías, no trueco mi cencia por toda la suya. Qué razon avrá
-divina ni humana, para que, haviendo yo bebido el vino y comido el
-turron de los demas Cofrades, no beban y coman ellos el mio? Amen de
-esso, si entro á la parte en los suflagios y en las undulgencias,
-tambien tengo á entrar en los gastos. Pues qué? no hay mas que
-entrar uno Cofrade, morir bien ó mal, como Dios le ayudasse, irse al
-Pulgatorio, y salir luego de él de mogollon y, como dicen, de bóbilis
-bóbilis, sin que le cueste tanto como á qualquiera otro probe? A buen
-bocado buen grito; lo que mucho vale mucho cuesta, donde las dan las
-toman, y donde no las toman no las dan._
-
-12. -- «Pero si el Cofrade se va al Infierno, replicó el Padre Maestro,
-de qué le sirven los sufragios, ni las indulgencias?» -- _Ahora sí_,
-respondió el Tio Bastian, _que su Eternidad muy Reverenda dió en
-el punto, y se conoce que es Tiólogo. Sin serlo yo, he puesto essa
-enfecultá á muchos Padres Perdicadores, y en verdad que no han sabido
-desenredarse bien de ella. Las Cofradías, que se reducen todas á
-suflagios y á undulgencias, solo sirven para los que están en gracia;
-mas para ponerse en ella no sirven, sino que sea por muchos arrudéos.
-Pues aquí de Dios y del Rey, digo yo ahora: quanto mas valen aquellas
-Cofradías, que llaman Conjuraciones?_ -- «Congregaciones querrá decir,
-Tio Bastian», le interrumpió Fray Prudencio. -- _Su Usandíssima
-no repare en venablos ó en vucablos_, prosiguió Bastian Borrego,
-_que en entendiéndonos nos entendemos, y cada probe estornuda como
-Dios le ayuda. Digo, que quanto mas valen aquellas Conjuraciones ó
-Congrigaciones, ó lo que jueren, que obligan á escobijar la concencia,
-confessando y comulgando á menudo, como si dixéramos cada mes, ó los
-dias de las fiestas recias, que dan regras para vivir un Christiano
-honradamente, en las quales no hay Mayordomías, ni estos embelecos ó
-dimonios de charidades, y que en fin son medios para librarle á un
-hombre del infierno, que las otras, que lo mas mas á que tiran, es á
-sacarle á uno del Pulgatorio? A esso digo yo, Padre nuestro, que, una
-vez metido en el Pulgatorio, tarde ó templano yo saldré de él, pero_
-=in Enferno mula es enrentio=, _y en verdá, que no me han de sacar
-de él los oficios de Animas, que hace la Cofradía por los Cofrades
-enfuntos_.
-
-13. Grandíssimo gusto le daba al bueno del Padre Maestro la
-conversacion del Tio Bastian, porque, en medio de sus charras
-explicaderas, descubria, que era hombre de humor y de entendimiento.
-Assí pues, deseoso de oírle hablar mas, le preguntó, quien havia
-fundado en Jaca la chica, ó en Jacarilla, la Cofradía de Santa Orosia,
-porque le parecia cosa extraordinaria; puesto que, aunque havia visto
-muchas Cofradías del Sacramento, de las Animas, de San Roque, y de San
-Blas, y de algunos otros Santos, pero que de Santa Orosia nunca la
-havia visto ni oído, atento á que esta Santa, aunque tan grande, era
-poco conocida en Castilla. _A esso responderé, Esentíssimo Padre_, dixo
-el Tio Bastian, (y á este tiempo tomó un polvo de la caxa que á tal
-punto abrió el Padre Maestro,) _que en cada Villa su maravilla, y cada
-ladron tiene su Santo de devocion. El Cura de mi Lugar es Aragonés,
-nacido y bautizado en la Zuidá de Jaca, que dicen está allá junto
-á tierra de Moros y de camino quiero, que sepa su Ausencia, que no
-quiere, que le llamemos_ =Señor Guillen= (_que este es el apellido de
-su alcurnia_), _sino_ =Mosen Guillen=, _porque dis q’así s’usa en su
-tierra; y al enprencipio cierto que todos nos riamos muchíssimo, porque
-esto de_ =Mosen= _nos olia á cosa de Moyses_. -- «No (le interrumpió
-el Padre Maestro): es voz muy antigua de la Lengua Castellana, tomada
-de la Arábiga, para explicar _mi señor_, y se ha conservado en Aragon,
-como por distintivo y mayor respeto de los Señores Sacerdotes.» --
-_Pues, este tal Cura_ (prosiguió el Tio Borrego) _es un Santo_ (_assí
-lo juera yo delante de la cara de Dios_), _y, porque dizque en la Zuidá
-de Jaca, donde él nació, tienen grandíssima devocion con Santa Orosia,
-que es su Patrona, él tambien se la tiene; y, como mi Lugar se llama
-Jaca la chica, nos perdicó en un Sermon_ (_válgame Dios, y qué Sermon
-nos perdicó!_), _que seria güeno, que tuviesse la misma Patrona, que
-Jaca la grande, porque Dios y los Santos no reparan en estaturas; y
-para esto me acuerdo, que traxo allá un tiesto de Isabel, quando unció
-por Rey á David_. -- «Samuel diria el Cura», interrumpió el Maestro
-Prudencio. -- _Samuel ó Isabel, que para lo de Dios todo es uno_,
-prosiguió el Tio Borrego, _á quien dixo su Magestá, que no mirasse en
-su estatura si era grande ó chica, y luego lo dixo en latin tan craro y
-tan clavado, que lo entendió hasta la mi Coneja, que assí se llama mi
-muger Barthola Conejo, para servir á Dios y á su Eternidad. En fin,
-tantas y tales cosas nos dixo de la groriosa Santa, que se juntó aquel
-mismo dia el Concejo, y allí encontinenti votamos todos, que havia de
-ser Patrona del Lugar; y de mas á mas fundamos una Cofradía, en que
-entraron casi todos los vecinos; y por fin y por proste hicimos todos
-obrigacion ante el Fiel de Fechos de hacer todos los años á la bendita
-Santa una fiesta, que, déxelo señor, no la hay mas célebre en toda la
-redonda; y, como digo, cada Mayordomo se esmera en traer el Perdicador
-mas famoso de toda la tierra; y ansí en los tres años c’a que se fundó
-la Cofradía, el primero perdicó un Padre Enfinidor, que se perdia de
-vista; el sigundo uno de estos Padres gordos, que se llaman... que se
-llaman... válate Dios, como se llaman! se llaman Padres... Padres... es
-ansina una cosa á manera de gubilete_. -- «Padres Jubilados», dixo el
-Maestro Prudencio. -- _Sí, un Padre Jibalado_, continuó el Tio Borrego,
-_y en verdá que era una Aguila: y este año, que es el tercero y á mí
-me ha tocado ser mayordomo, luego puse los ojos en nuestro Padre Fray
-Bras, porque, desde que le oí el Sermon de San Benito del Otero en
-Cevico de la Torre, al memento le eché el ojo, y dixe acá para mi sayo:
-ya te veo que eres Garza, y, como yo sirva alguna Cofradía, no se me
-escapará este pájaro_.
-
-14. A este tiempo entró el Granjero con la comida, y ya le pesaba al
-Maestro Prudencio haverle dado tanta prisa para que los despachasse,
-porque iba tomando gran gusto á la conversacion del Tio Bastian. No
-obstante, como le hacian mayor fuerza los inconvenientes, que temia, de
-que el Predicador mayor y Fray Gerundio hablassen á solas y despacio,
-llevó adelante su primera idéa, de que comiessen presto y despedir á
-los huéspedes luego que comiessen; y assí dió órden al Lego, para que,
-miéntras ellos tomaban un bocado, echasse un pienso á las Cavallerías.
-
-15. Durante la comida, preguntó el Padre Maestro al Tio Borrego,
-como se entendian los Predicadores para predicar de una Santa, de
-quien havia tan pocas noticias en Castilla? _A esso, Padre nuestro_,
-respondió el Tio Bastian, _ya nuestro Cura da providencia; porque
-ha de saber su Excelentíssima, que le umbiaron de Jaca un rimero de
-Sermones como assí_, (y levantó la mano derecha como media vara),
-_todos imprimidos, que es un pasmo. Parece á ser que estos Sermones
-todos son exemprales, ó como se llaman, de uno que compuso un Flayre
-á la Señora Santa Orosia, para predicarle en la Zuidá de Jaca, y que
-al cabo no le perdicó allá, no sé por qué tracamundanas, y corre ve
-y díles, que dubió de haver habido. En fin el Flayre, que dicen era
-hombre encercunstanciado y de los mas guapos Perdicadores que havia
-en aquellas tierras, aunque no perdicó el Sermon, le imprimió, y,
-porque tiene grande amistad con el señor Cura, le umbió el rimero que
-dixe; y el señor Cura, luego que sale Mayordomo de la Cofradía, le
-da un exemprar, para que se lo entregue al Perdicador que nombrare,
-y le sirva, como dicen, de pautero. Pero á la salú de su ausencia,
-esentíssimo Padre, y mojemos la palabra_; y echóse á pechos un vaso de
-á quartillo.
-
-16. -- «Buen provecho, Tio Bastian, respondió el Maestro Prudencio, y
-continuó diciendo: Sin duda que esse Sermon debe ser muy especial, y
-que traherá grandes noticias de Santa Orosia.» -- _Yo, Padre nuestro_,
-prosiguió el buen Borrego, limpiándose los vigotes y relamiéndose
-el trago, _soy un probe simpre, que no sé leer ni escribir, y no lo
-entiendo; pero un hijo mio, que es un lince, pues no tiene mas que diez
-y ocho años, y ya anda por processo, nos le leyó una noche á la mi
-Coneja y á mí, y nos pareció que decia unas cosas muy hondas. Ello es
-empusible de Dios, que no sea uno de los mas estupendíssimos Sermones,
-que se han perdicado en el mundo; porque vea usa Trinidad, sobre que
-anda de letra de molde y se ha empremido! Pero, si su Caridá gusta de
-leerle, dexe, que yo pediré uno á Mosen Guillen, y se le traeré, quando
-guelva á dexar en su Convento nuestro Padre Perdicador mayor._
-
-17. -- «No es menester, replicó Fray Blas, que yo daré á V. Paternidad
-el que me presentó el señor Mayordomo, que ahí le traigo en la alforja,
-porque me embelesa tanto su lectura, que no acierto á dexarle de
-la mano, y de puro leerle casi le he aprendido de memoria. Es de
-los grandes Sermones que he leído en mi vida.» -- «Y toca todas las
-circunstancias?» preguntó entónces Fray Gerundio. -- «Déxame echar un
-trago á la salud de nuestro Padre Maestro, y despues te responderé.»
-Bebió Fray Blas otro vaso de vino, que estaba á nivel con el de su
-Mayordomo, limpióse con sosiego y con autoridad, y prosiguió diciendo:
-«_qué_ llama si toca todas las circunstancias? No dexa una, que no
-toque; pero como? Toca el sitio donde está fabricada la Iglesia de
-Jaca; toca su Escudo de Armas; toca el del Señor Obispo, que era á
-la sazon; toca el número de los Regidores de la Ciudad, toca el de
-las mugeres, que en otro tiempo la defendieron contra los Moros; y,
-aunque es verdad, que ninguno oyó el Sermon, porque no se predicó,
-pero, como le compuso para que le oyessen, toca el número sin número
-de los que pudieran oírle; y finalmente toca hasta el de los que
-llevaban el palio, que eran ocho. Y todo con unos textos tan oportunos,
-tan adequados, y tan literales, que no hay mas que pedir, y parecia
-impossible, que ingenio mortal pudiesse llegar á tanto. Esto es
-predicar, ó esto es componer Sermones! que todo lo demas es paja.»
-Y casi fuera de sí dió una palmada en la mesa, tan recia que faltó
-poco, para que vasos, salvilla, y jarro diessen en tierra; y lo que
-es el jarro, assegura un Autor fidedigno, que huviera caído al suelo,
-á no haverse abrazado prontamente con él, al tiempo de bolcarse, el
-vigilantíssimo Sebastian Borrego.
-
-18. Siglos se le hacian al bendito Fray Gerundio los instantes, que
-tardaba en leer un Sermon, que ponderaba tanto un hombre como el Padre
-Fray Blas, á quien él tenia por el mayor espanta-pueblos, que conocian
-los Púlpitos de aquel Siglo. Rebentando estaba por pedírsele, y ya
-tenia en el borde de los labios las palabras, quando le contuvo el
-respeto del Padre Maestro, á quien ya el otro se le havia ofrecido; y
-tambien fué parte para detenerle un poco de miedo que le havia cobrado,
-hasta saber qué dictámen formaba del tal Sermon su Paternidad, y mas
-que le notó no sé qué gestos displicentes, miéntras Fray Blas estaba
-ponderando el primor y la menudencia, con que se tocaban en él todas
-las circunstancias.
-
-19. Con efecto, al machucho del Padre Maestro Fr. Prudencio le havia
-dissonado tanto esto, que prorrumpió diciendo: «Aceto el Sermon, que
-me ofrece el Padre Predicador, no mas que para divertirme con él y
-compadecerme del que le compuso; pues por lo demas, supuesto lo que el
-Padre Predicador dice, no necessito leerle para juzgar desde luego,
-que será un texido de despropósitos, de disparates, y de puerilidades,
-sin que tenga de Sermon mas que el título y el thema. Sermones de
-circunstancias, y de tales circunstancias! No se ha inventado locura
-mayor, mas torpe, mas indigna de la Cáthedra del Espíritu Santo, ni
-que mas acredite la mala cabeza del Predicador, el depravado gusto de
-los oyentes, y la lastimosa ignorancia, que hay en unos y en otros,
-de lo que es verdadera eloquencia. Solo en España se estila esta
-vergonzosa necedad; y aun en España no se introduxo hasta mas de la
-mitad del Siglo passado, en que comenzaron á profanar el Púlpito con
-estas ridículas indecencias unos títeres ó unos Poetuelas en prosa, á
-quienes la ignorancia del vulgo aclamó por grandes Predicadores. No se
-me señalará ni un solo Sermon de estos, que se llaman circunstanciados,
-que sea de data mas antigua. Todas las Naciones extrangeras hacen una
-gran burla de nosotros, (y lo peor del caso es, que la tenemos bien
-merecida,) por esta impertinente, loca, y pueril extravagancia.»
-
-20. «Sermon de circunstancias! Pues, acaso hay otra circunstancia en
-el Sermon, que la de predicar del Santo, del mysterio, ó del assunto
-de que se habla? Qué conexion tiene con las virtudes de Santa Orosia,
-que la Cathedral de Jaca esté en este sitio ni en el otro, y se llame
-assí ó asá? que las armas del Obispo sean un Leon ó un Abestruz? que
-la Iglesia Cathedral tenga por escudo dos llaves con dos puertas ó
-dos arcas sin cerradura? que los Regidores sean nueve, ó sean veinte?
-que lleven el palio ocho ni ochenta? y finalmente, qué arte ni parte
-tuvo Santa Orosia, ni qué gloria se la sigue, de que las mugeres
-Jaquetanas huviessen defendido la Ciudad contra los Moros, quando esta
-hazaña sucedió muchos años ántes, que huviesse Santa Orosia en el
-mundo? Conduce nada de esto para formar un gran concepto del mérito
-de la Santa, una grande idéa de su poder, una viva confianza en su
-proteccion, ni para alentar á la imitacion de sus heróycas virtudes,
-que es ó debe ser todo el empeño de los Sermones Panegýricos?»
-
-21. «Los Maestros de la Eloquencia Sagrada, ni aun profana, usaron
-jamas estas impertinencias? Hállase por ventura ni un remoto rasgo
-de ellas en los Sermones, en las Homilias, en los Panegýricos de
-los Santos Padres? Ciceron y Quintiliano hicieron nunca assunto de
-semejantes vagatelas? Si un Abogado se introduxesse en Estrados
-públicos á hablar en un pleyto, haciendo circunstancia de las armas
-del Presidente, de los Escudos de los Jueces, del Dosel de la Sala,
-del artesonado de la pieza, y de otras necedades semejantes, habria
-paciencia para dexarle acabar su harenga? y no dispondrian luego que
-fuesse á concluírla á los Orates? Pues aquí de Dios y de la razon:
-como se sufre esto en los Predicadores? como se les aplaude? como se
-les celebra? como no se convierten en sylvos los elogios? y como no
-vuelan contra ellos los sombreros y las monteras, á falta de tronchos?
-Pero esto era para mas despacio, y tampoco es para aquí. Ahora, pues,
-ustedes han acabado ya de comer, y tienen que andar cinco leguas hasta
-Jacarilla; Fray Gregorio saca las Cavallerías; Fray Blas, déxeme
-esse Sermon para entretenerme, y no hay que perder tiempo, que se va
-haciendo tarde.»
-
-22. Por mal de sus pecados, al querer levantarse de la mesa el bueno
-del Mayordomo, no pudo, porque le pesaba mas la cabeza, que lo restante
-del cuerpo. Era el caso, que, miéntras el zeloso Fray Prudencio havia
-estado tan enardecido predicando contra los Predicadores, que perdian
-neciamente el tiempo en hacerse cargo de ridículas circunstancias, el
-Tio Bastian no le havia perdido, y menudeando los tragos, que todos
-eran de á folio, el vino hizo su oficio; y, quando quiso ponerse en
-pié, cayó entre la mesa y el banco, teniendo la desgracia de tropezar
-con la cabeza en la esquina de este, y se hizo una herida, que parecia
-una espita. No huvo mas remedio, que aplicarle una estopada, llevarle
-entre quatro Mozos de la Labranza á la cama, y darle tiempo hasta el
-dia siguiente para que volviesse del rapto.
-
-23. Mucho sintió este accidente el Maestro Prudencio, porque ya era
-preciso, que á lo ménos aquella tarde estuviessen juntos el Predicador
-y Fray Gerundio, y temia, que aquel echasse á perder lo que juzgaba
-havia adelantado por la mañana. Viendo que ya no tenia otro remedio,
-propuso en su ánimo no dexarlos ni un instante solos; y, quando
-estaba trazando el modo de tenerlos entretenidos, el mal Dimoño, que
-no duerme, dispuso, que en aquel instante viniesse á visitarle el
-Arcipreste del Partido, que era Cura de un Lugar poco distante de la
-Granja, y, despues de hechos los primeros cumplidos, dixo, que, con
-licencia de aquellos Padres, trahia algunos casos que consultar en
-secreto con su Reverendíssima.
-
-
-
-
-CAPITULO II.
-
-Sálense á passear Fray Blas y Fray Gerundio, y de las ridículas reglas
-para predicar, que le dió aquel con todos sus cinco sentidos.
-
-
-Ellos, que no deseaban otra cosa, sin aguardar á mas razones, toman
-los báculos y los sombreros, y sálense solos al campo, bien resueltos
-á no volver á la Granja hasta muy entrada la noche. Quiso ante todas
-cosas el Predicador mayor leer luego á su querido Sabatino el Sermon,
-que havia de predicar á Santa Orosia, y le llevaba en el pecho, entre
-el coletillo y la saya del hábito, assegurándole, que era de los
-Sermones mas á su gusto, que havia compuesto hasta entónces. Pero Fray
-Gerundio le dixo, que para leer el Sermon ya habria tiempo, y que en
-aquella tarde tenia mil cosas que decirle, las quales no querria,
-que se le olvidassen: especialmente que, como la ocasion es calva,
-era menester cogerla por los cabellos, pues acaso no pillarian otra
-semejante en mucho tiempo. Espetóle toda la conversacion, que havia
-tenido por la mañana con el Padre Maestro, lo que le havia dicho acerca
-de las Facultades, en que debia estar, por lo ménos, medianamente
-instruído todo buen Orador; la necessaria lectura de los Santos Padres,
-y, á falta de esta, el modo de suplirla con la leccion atenta de buenos
-y escogidos Sermonarios; los que determinadamente le havia señalado
-que eran los de Santo Thomas de Villanueva, Fray Luis de Granada, y el
-Padre Vieyra; y finalmente las reglas, que, á peticion suya, havia
-ofrecido darle para predicar bien todo género de Sermones.
-
-2. «Y á tí, qué te pareció de todo lo que te dixo esse Santo viejo?»
-le preguntó Fray Blas. -- «Qué quiere Vm. que me pareciesse? le
-respondió Fr. Gerundio, que todos los viejos saben á la pez, y que en
-fin los viejos no dicen mas que vejeces.» -- «Ahora bien, le replicó
-Fray Blas, escusemos de razones, porque contra experiencia no hay
-razon, y, para que veas quan sin ella habla esse Santo hombre, oye
-un argumento sencillo, pero convincente. Yo no he estudiado ninguna
-de essas Facultades, que te dixo eran tan necessarias para ser uno
-buen Predicador. Yo no he leído de los Santos Padres mas que lo que
-encuentro de ellos en las lecciones del Breviario, y en los Sermones
-sueltos, que se me vienen á las manos, ó en los Sermonarios, de que
-uso. Yo no sé, que haya visto, ni aun por el pergamino, los Sermones
-de Santo Thomas de Villanueva; por lo que toca á los de Fray Luis de
-Granada, lléveme el Diablo, si en mi vida he leído ni siquiera un
-renglon; y solo de Vieyra he leído algunos Sermones, porque me gustan
-mucho sus agudezas. Siendo esto assí, te pregunto ahora: parécete en
-Dios y en tu conciencia, que predico yo decentemente?» -- «Qué llama
-decentemente? replicó con viveza Fray Gerundio, yo en mi vida he oído,
-ni espero oír á otro Predicador semejante.» -- «Luego, para predicar
-bien (concluyó Fray Blas), no es menester nada de esso, que te quiso
-encajar el antaño de Fray Prudencio.»
-
-3. -- «El argumento no tiene respuesta, dixo el candidíssimo Fray
-Gerundio; y assí desde ahora le doy á Vm. palabra de no hacer caso de
-todo quanto me diga. Mi Guia, mi Ayo, mi Maestro, y, como dicen, mi
-Padrino de Púlpito ha de ser Vm.; sus consejos han de ser mis oráculos,
-sus lecciones mis preceptos, y no me apartaré un punto de lo que Vm.
-me enseñare. Assí pues, ya que la tarde es larga y la ocasion no puede
-ser mas á pedir de boca, deme Vm. algunas reglas claras, breves, y
-perceptibles, de manera que yo las pueda conservar en la memoria, para
-componer bien todo género de Sermones; porque, aunque muchas veces
-hemos hablado, ya de este, ya de aquel punto tocante á la materia, pero
-nunca le hemos tratado seguidamente y, como dicen, por principios.»
--- «Soy contento, respondió el Predicador, y óyeme con atencion, sin
-interrumpirme.»
-
-4. «Primera regla: eleccion de Libros. Todo buen Predicador ha de tener
-en la Celda, ó á lo ménos en la Librería del Convento, los Libros
-siguientes: _Biblia_, _Concordancias_, _Polianthéa, ó el Theatrum
-vitæ humanæ de Beyerlink_, _Theatro de los Dioses_, _los Fastos de
-Másculo, ó el Kalendario Ethnico de Mafejan_, _la Mythología de Natal
-Cómite_, _Aulo Gelio_, _el Mundo Symbólico de Picinelo_; _y sobre todo,
-los Poetas Virgilio_, _Ovidio_, _Marcial_, _Catulo_, _y Horacio_; de
-Sermonarios no ha menester mas, que el _Florilegio Sacro_, cuyo Autor
-ya sabes quien es, porque en esse solo tiene una India.»
-
-5. «Segunda regla.» -- «Tenga Vm., le interrumpió Fr. Gerundio; y no
-será bueno añadir algun Expositor ó Santo Padre?» -- «No seas simple,
-le respondió Fray Blas, para nada son menester. Quando quieras apoyar
-algun concepto ó pensamientillo tuyo con autoridad de algun Santo
-Padre, dí que assí lo dixo el Aguila de los Doctores, assí la Boca
-de Oro, assí el Panal de Milan, assí el Oráculo de Seleucia, y pon
-en boca de San Agustin, de San Juan Chrysóstomo, de San Ambrosio, ó
-de San Basilio, lo que te pareciere: lo primero, porque ninguno ha
-de ir á cotejar la cita; y lo segundo, porque, aunque á los Santos
-Padres no los huviesse passado por el pensamiento decir lo que tú
-dices, pudo passarlos. Por lo que toca á los Expositores, no hagas
-caso de ellos, y expon tú la Escritura como te diere la gana, ó como
-te viniere mas á quento; porque tanta autoridad tienes tú como ellos
-para interpretarla. Que Cornelio diga esto, que diga lo otro Barradas,
-que Maldonado piense assí, ni que el Abulense discurra asá, á tí qué
-te importa? Cada qual tiene sus dos deditos de frente, como el Señor
-le ha deparado. Y en fin, porque me hago cargo de que para parecer
-hombre leído y escriturario es menester citar á muchos Expositores, no
-te quito, que los cites quando te diere la gana, ántes te aconsejo,
-que los cites á puñados; pero para citarlos no es necessario leerlos,
-y haz con ellos lo que te dixe que hiciesses con los Santos Padres.
-Prohíjales lo que quisieres, teniendo gran cuydado de que el Latin no
-salga con solecismos; por mí la quenta, si te lo conocieren en la cara.
-Un solo Expositor te aconsejo, que tengas siempre á la mano: este es el
-Silveyra, porque es cosa admirable para un apuro; y, si se te antojare
-probar, que la noche es dia, y que lo blanco es negro, harto será, que
-no encuentres en él con que apoyarlo.»
-
-6. «Tercera regla. El título ó assunto del Sermon sea siempre de
-chiste, ó por lo retumbante, ó por lo cómico, ó por lo facultativo,
-ó por algun retruecanillo. Pondréte algunos exemplares, para que me
-entiendas mejor. _Triunfo amoroso_, _Sacro Hymenéo_, _Epithalamio
-festivo_, _etc._ Sermon que se predicó á la Profession de cierta
-Religiosa; por señas, que en el primer punto la hizo el Predicador
-_Ciervo_, y en el segundo _Leon_, dos animales, que se registran en el
-Escudo de su familia. Estos son títulos, estos son assuntos, y esta es
-inventiva! Si en el blason de la señorita huviera un Hypogrifo, ni mas
-ni ménos le huviera acomodado el Predicador á su Profession Religiosa,
-porque los hombres de ingenio son los verdaderos Chýmicos, que de todo
-sacan preciosidades. Oye otros tres admirables títulos, por términos
-contrarios. _Parentacion dolorosa_, _Oracion fúnebre_, _Epicedio
-triste_, en las Exequias de otra Religiosa de grande esfera; y, aunque
-el Orador no tomó assunto determinado, sino historiar poeticamente
-la vida de su Excelentíssima Heroína, lo hizo tan conforme á las
-reglas del arte, que en la frase jamas se apartó de él, en la cadencia
-apénas la pierde de vista, y tal vez le sigue exactamente hasta en la
-misma asonancia. Escucha, por Dios, como da principio al cuerpo de la
-Oracion, y pásmate, si no te quieres calificar de tronco. _A Dios,
-Celeste Choro; á Dios, Lirios Seráficos; á Dios, amadas Hijas; á Dios,
-Cisnes sagrados._ Qué la falta á esta cláusula para ser una perfecta
-redondilla de romance ordinario, sino haver hecho esdrújulo el último
-pié del postrer verso, como lo pudo hacer fácilmente el Reverendíssimo
-Orador, diciendo: _á Dios, Cisnes extáticos_? En verdad que nada le
-costaria, como nada le costó la otra perfectíssima redondilla de
-romance, que se sigue pocos renglones mas abaxo. _Querida Esposa, á qué
-aguardas? Bella muger, á qué esperas? Sal de essa caduca vida, y ven á
-lograr la eterna._»
-
-7. «Bien sé, que algunos monos condenan mucho en la prosa esta especie
-de cadencia, y mucho mas quando se junta la asonancia, queriendo
-persuadirnos, que tanto disuena el verso en la prosa, como la prosa en
-el verso. Citan para esso, entre otros muchos, á no sé qué Longino,
-Autor allá del Siglo de Oro, que trata de pueriles, de insensatos,
-y aun de rudos á los que usan de este estilo: _Puerile est, imo
-tardi rudisque ingenii, solutam orationem in amœna versus harmonia
-contexere_. Pero, qué importa que lo diga Longino? Ni qué caso hemos de
-hacer de un hombre, que acaso seria tercero ó quarto nieto del que dió
-la lanzada á Christo? Fuera de que Longino escribió en Griego; y los
-que le traduxeron en Latin y en Francés, le pudieron haver levantado
-mil testimonios. Finalmente, lo que á todo el mundo suena bien, por qué
-ha de ser disonante? Pero vamos prosiguiendo con los títulos y assuntos
-de Sermones.»
-
-8. «_Muger llora, y vencerás_: sermon á las lágrymas de la Magdalena.
-Qué cosa mas divina que haver acertado á representar el amargo llanto
-de la muger mas penitente, con el título, y aun con los amatorios
-lances, de una de las Comedias mas profanas? Estos primorcillos no se
-hicieron para ingenios ramplones y de quatro suelas. _El Lazarillo de
-Tormes_: sermon predicado en la Domínica quarta de Quaresma, llamada
-comunmente _de Lázaro_, á cierta Comunidad Religiosa; en el qual apénas
-hay travesura, enredo, ratería, ni truhanada de aquel famoso Pillo, ó
-idéa fingida de un famoso salteador de figones y mal-cocinados, que no
-se acomode con inimitable propiedad á la resurreccion de Lázaro, de
-la que hizo assunto el Predicador, dexando el propio de la Domínica,
-y predicando solo del nombre que se daba á aquella semana. _Lo Máximo
-en lo Mínimo_: sermon predicado á San Francisco de Paula, sin salir de
-este oportuno retruecanillo, que parecia nacido para el intento.»
-
-9. «_El particular in essendo, y universal in prædicando_: sermon
-famoso al célebre Confalon de cierta Ciudad, que es el Lydius Lapis
-de los Predicadores de rumbo, y los Sermones suelen ser unas bellas
-corridas de Toros, ingeniosamente representadas desde el Púlpito,
-sacando á plaza todos quantos Toros, Novillos, Bueyes, y Bacas pacen
-en los Campos de las Letras Sagradas y profanas, y convirtiéndose el
-Estandarte ó Vandera del Confalon en vanderilla, que comunmente clava
-el auditorio al Predicador, _porque no ha dado en el chiste_. En
-fin, porque ya me voy dilatando demasiado en esta regla, si quieres
-tú dar en el chiste de los assuntos, no tienes mas que imitar los
-del celebérrimo _Florilegio Sacro_, que debe ser tu pauta para todo.
-Allí encontrarás los siguientes: _Gozo del padecer, en el padecer del
-gozar_, á los Dolores gozosos de la Vírgen. _Real estado de la razon,
-contra la chimérica razon de estado_: Viérnes de enemigos. _Luz de
-las tinieblas, en las tinieblas de la luz_, al Santíssimo Sacramento.
-_Dicha de la desgracia, en la desgracia de la dicha_, al entierro de
-los huessos de los difuntos; y assí de casi todos los assuntos de
-aquel nunca bastantemente alabado ingenio y verdaderamente monstruo
-de Predicadores. Si algun hombre de genio melancólico, indigesto, y
-cetrino quisiere persuadirte, como muchos han intentado persuadírmelo
-á mí, que esta especie de assuntos ó de títulos, sobre no tener sal,
-gracia, agudeza, ni rastro de verdadera ingeniosidad, son pueriles,
-alocados, y muy agenos de la seriedad, gravedad, y magestad, con que
-se deben tratar todas las materias en el Púlpito; nunca te metas á
-disputar con ellos, déxalos que abunden en su opinion, házlos una
-grande cortesía, y sigue tú la tuya. Porque, aun dado caso que ellos
-tengan razon, los que la conocen son quatro, y los que se pagan mucho
-de estos sonsonetes, epíthetos cómicos, antíthesis, y bocanadas, son
-quatrocientos mil.»
-
-10. -- «Quarta regla. Sea siempre el estilo crespo, hinchado, herizado
-de Latin ó de Griego, altisonante, y, si pudiere ser, cadencioso. Huye
-quanto pudieres de voces vulgares y comunes, aunque sean propias;
-porque, si el Predicador habla desde mas alto y en voz alta, es razon
-que tambien sean altas las expressiones. Insigne modelo tienes en el
-Autor del famoso Florilegio, y solo con estudiar bien sus frases harás
-un estilo, que aturrulle y atolondre á tus auditorios. Al silencio,
-llámale _taciturnidades del labio_; al alabar, _panegirizar_; al ver,
-_atingencia visual de los obgetos_; nunca digas _habitacion_, que lo
-dice qualquier payo, dí _habitáculo_, y déxalo por mi cuenta; _existir_
-es vulgaridad, _existencial naturaleza_ es cosa grande. Que la culpa
-original se deriva por el pecado, á cada passo lo oímos; pero, _que se
-traduce por el fómes del pecado_, si no fuere mas sonoro, á lo ménos es
-mas Latino y mas obscuro; y acaso no faltará algun tonto, que juzgue,
-que el primer pecado se cometió en Hebréo, y que un Escritor ó Literato
-llamado _Fómes_ le traduxo en Castellano. Algun escrupulillo tengo, de
-que la proposicion (salvo la hermosura de la frase) es disparatada,
-porque la culpa no se deriva ó no se traduce por el pecado, sino por la
-naturaleza, que quedó infecta con él. Pero al fin, la verdad de esto
-quédese en su lugar; porque, como soy poco Theólogo, no me quiero meter
-en lo que no entiendo.»
-
-11. «Guárdate bien de decir nunca la _Vara de Aaron_, porque juzgarán,
-que es la vara de algun Alcalde de Aldéa; en diciendo la _Aaronítica
-Vara_ se concibe una vara de las Indias, y se eleva la imaginacion.
-_Cecuciente naturaleza_ es claro que suena mejor, que naturaleza corta
-de vista, porque esta última expression parece que está pidiendo de
-limosna unos anteojos de vista cansada. Sobre todo, _ignitas aras del
-deseo_, por deseo ardiente y encendido, es locucion que embelesa.
-Basten estos verbi-gracias, para que sepas las frases que has de
-estudiar, ó á lo ménos imitar, en el _Florilegio Sacro_, y con esto
-solo harás un estilo cultíssimo por el camino mas fácil. Para que
-comprehendas mejor, qué cosa tan bella es esta, oye una cláusula en el
-mismo estilo, formada casi solamente de los propios términos: _Quando
-la cecuciente naturaleza, superando los ignitos singultos del deseo,
-erumpe del materno habitáculo, y presenta su existencial ser á las
-atingencias visuales, aunque con la lare original traducida por el
-fómes, los circunstantes se erigen, qual Aaronítica Vara, ansiosos de
-conspicirla_. Dígote de verdad, que un Sermon en este estilo, no hay
-oro en el mundo para pagarle.»
-
-12. «Hay otro estilo tambien muy elevado, aunque por diferente rumbo,
-el qual no consiste en frases peregrinas ó latinizadas, sino en una
-junta y harmoniosa mezcla de voces, que, siendo cada una de por sí
-natural, llana, y sencilla, las da la colocacion no sé qué ayre
-primoroso, que hechiza, suspende, y arrebata. Esto mejor se explica
-con exemplos: supongamos, que me huviessen encargado un Sermon de
-Honras, y que, para explicar mi dolor por la muerte de la persona, á
-quien se dedicaba la Oracion fúnebre, diesse principio á ella de esta
-manera: _Hay de mí! no sé qué siento en el alma: parece que esta se me
-arranca, ó forceja por salirse del cuerpo. El corazon quiere seguirla:
-la garganta se me añuda; la voz no acierta con los labios. A no suplir
-un precepto la falta del espíritu, no seria possible hablar. Los
-suspiros se atropellan en la boca, y al salir de tropel, mezclándose
-con las lágrymas, turban la vista, sin dexarla percebir mas que obgetos
-melancólicos y tristes._ No te parece, que seria esta una grandíssima
-frialdad, y que á lo ménos qualquiera simple vejezuela entenderia
-lo que queria decir? Pues oye como explicó este mismo concepto un
-venerable Varon en el Exordio de aquella _Parentacion dolorosa, Oracion
-fúnebre, y Epicedio triste_, de que te hablé en la segunda regla.»
-
-13. «_Hay de mí! qué pavor recibe el alma! qué desmayo el corazon
-asusta! El alma fugitiva de sí misma, aun de sí misma no acierta á dar
-noticia; el corazon saliéndose del pecho apénas late, porque á penas de
-essa tumba solo pulsa; anudada la garganta, es áspero cordel el mismo
-aliento; desmayada la voz, halla un cariño, que las ausencias supla
-del espíritu, porque se ve animada de un precepto; árbitro este del
-balbuciente labio, confundiendo los atropellados suspiros del pecho
-con la copiosa lluvia de los ojos, solo libres para atormentarse con
-tristezas._ Qué te parece? no es este un encanto? Y qué importará, que
-el Ilustríssimo Señor Valero, en aquella su célebre Carta Pastoral
-(que no sé cierto por qué la han alabado tanto los hombres mas doctos
-de la Monarchía), haga una sangrienta sátyra contra el estilo elevado
-en los Sermones, especialmente quando le usan unos hombres, que, por
-su profession austera y penitente, y por su trage de mortificacion,
-menosprecio del mundo, mortaja, y desengaño, parecia que ni en el
-Púlpito ni fuera de él havian de abrir la boca, sino para pronunciar
-huesos, calaberas, juicio final, y fuego eterno? No me acuerdo de sus
-palabras formales; pero bien sé que son muy semejantes á estas:»
-
-14. «Qué es ver subir al Púlpito á un Predicador, amortajado mas que
-vestido, con un estrecho saco, ceñido de una soga, de que hasta el
-mismo tacto huye ó se retrahe; calado un largo capucho pyramidal hasta
-los ojos, con una prolongada barba, salpicada de canas cenicientas; el
-semblante medio sorbido de aquel penitente bosque, y lo demas pálido,
-macilento, y extenuado al rigor de los ayunos y de las vigilias; los
-ojos hundidos hácia las concavidades del celebro, como retirándose
-ellos mismos de los obgetos profanos, y gritando mudamente:
-_apartadnos, Señor, de la vanidad del mundo_! Qué es ver, digo, á este
-animado esqueleto en la elevacion de un Púlpito, asustando con sola su
-vista aun á los que no son medrosos, proponer el thema del Sermon con
-magestad, arremangar el desnudo brazo, mostrar una denegrida piel sobre
-el duro hueso, hasta el mismo codo, y dar principio al Sermon de esta ó
-de semejante manera:»
-
-15. «_Bizarro propugnáculo de España, célebre Colonia Latina, idéa de
-Cónsules claríssimos, y gloria de los Pueblos Arévacos, qué es esto?...
-Qué es esto, bella emulacion del Orbe, jurada Reyna de los Carpentanos
-montes, en cuya ilustre falda, si la vista de dos profundos Valles te
-ciñe, el murmuréo de Eresma y de clamores te acompaña?... Qué es esto,
-Arco de paz peregrina, donde los ciento y cinquenta y nueve de tu
-Puente son trophéos gloriosos del que ostenta Millan en este dia, por
-Real florido Iris de su Cielo?_ Et reliqua.»
-
-16. «No quedaria escandalizado el Auditorio (prosigue la substancia de
-dicho melancólico Prelado) al oír aquel viviente cadáver prorrumpir
-en unas voces tan pomposas, tan hinchadas, tan floridas; y, quando
-esperaban escuchar de unos labios emboscados en la espesura de aquella
-penitente barba, ó desengaños que los aterrassen, ó inflamados afectos
-que los encendiessen, hallarse con una relacion crespa, sonora,
-retumbante, la mitad en prosa, y la mitad en verso, que no pareceria
-mal en unas tablas? Si saliesse al Theatro un Comediante con su peluca
-blonda y empolvada, sombrero fino de plumage, y por cucarda un lazo
-de diamantes, chupa de riquíssima tela, casaca correspondiente á la
-chupa, medias bordadas de oro, zapatos á la gran moda, con dos lazos
-de brillantes por evillas, espadin de puño de oro, baston del mismo
-puño, camisola y vueltas de Paris, bordadas con exquisito primor; y él
-de estatura heróyca, de semblante grato y señoril, de talle ayroso, de
-bizarra planta, de noble y desembarazado despejo; y, puesto enmedio del
-Tablado, componiéndose las vueltas, dando dos golpecillos alhagueños
-hácia las caídas del peluquin ó de la peluca, proporcionando la
-postura, hecha una ayrosa cortesía al silencioso concurso, y calado
-garvosamente el sombrero, rompiesse en esta relacion:
-
- _Ahora, Señor, ahora,_
- _Que la inexorable Parca_
- _Quiere aplicar á mi vida_
- _Los filos de su guadaña._
- _Ahora, ahora, Señor,_
- _Que, postrado en esta cama,_
- _Me siento tal, que no sé_
- _Si he de llegar á mañana._
-
-havria bastantes sylvos para él en la mosquetería? No agotaria todas
-las peras, manzanas, y tronchos de la cazuela? El Alcalde de Corte,
-que fuesse semanero, no daria pronta providencia para que llevassen
-á aquel pobre hombre á la Casa de la Misericordia? Sí. Pues, á mal
-dar, tan loco es un Capuchino que representa en el Púlpito, como un
-Comediante que hace Mission en el Theatro. Y lo mismo se debe entender
-de qualquiera Predicador, sea de la profession que se fuere; pues el
-haver puesto el exemplar en un Capuchino, es por la especial disonancia
-que hace esta ojarasca y vana frondosidad en aquel trage.» Hasta aquí
-la substancia de dicho Ilustríssimo; pero qué substancia tiene todo
-esto? El maligno cotejo, que hace entre el Predicador y el Comediante,
-no viene al caso, por mas que parezca convincente; porque, si en las
-Tablas se representan Vidas de Santos y Autos Sacramentales en verso,
-por qué no se podrán predicar en los púlpitos relaciones y jácaras en
-prosa? Que me respondan! que me respondan á esta retorsioncilla!»
-
-17. «Otro estilo hay, que, sin ser elevado en la expression, es de gran
-gusto en el sonsonete, y son pocos los Auditores, que no se alampan por
-él. Este es el cadencioso, diga Longino lo que quisiere, y digan lo que
-se les antojare todos los descendientes por linea recta de los Sayones,
-que dieron muerte al Salvador. El estilo cadencioso es de dos maneras:
-una, quando la cadencia es de verso, ya lýrico, ya heróyco; otra,
-quando consiste en cierta correspondencia, que tiene la segunda parte
-de la cláusula con la primera, como si la primera acaba en onte, que la
-segunda concluya en _unte_; si la caída de una es en _irles_, la de la
-otra sea precisamente en arles; si aquella termina en _Tamborlan_, esta
-termine en _Matusalen_. Los exemplos te pondrán esto mejor delante de
-los ojos.»
-
-18. «Cadencia de verso lýrico. Fuera del divino exemplar, que ya te
-puse en el famoso Sermon, intitulado: _Parentacion dolorosa_, _Oracion
-fúnebre_, _Epicedio triste_, oye otro sacado de cierto Sermon, que se
-predicó con extraordinario aplauso en una Cathedral, donde hervian
-los hombres doctos como los garbanzos en olla de potage, y todo él
-fué por el mismo estilo, sin perder siquiera pié ni sílaba. _Asustada
-mi ignorancia,... confuso mi encogimiento,... ni sé si atribuya á
-dicha,... ni sé si desgracia sea... la que busco en mi eleccion,...
-para tanto desempeño,... mil assuntos al sonrojo,... mil materiales
-al susto... Pues, si balbuciente el labio... se esfuerza á articular
-voces,... es seguro el desacierto._ Dat, lingua nesciente, sonos: _Y
-si abysmado en mí mismo,... á impulsos de conocerme,... busco en el
-silencio asylo,... ó es silencio irreverente,... ó es sospechoso el
-silencio._ Silentium mihi ignaviæ tribuisti: _Pero entre estos dos
-escollos... tenga paciencia el Scyla,... y toléreme el Carýbdis,...
-que por no estrellarme ingrato,... en peñas de desatento,... escojo
-naufragar triste... contra rocas de ignorante_. Y assí va prosiguiendo
-sin perderle pizca hasta el mismo _quam mihi_. No te puedo ponderar,
-quanto se celebró este Sermon: en el mismo Templo resonaron mil vítores
-y vivas, y despues hasta las mismas Damas compusieron décimas en elogio
-del Predicador. Por merecer esta dicha, y por lograr esta gloria, no
-se pueden llevar en paciencia todas las lanzadas de esse Longino ó
-Longinos de mis pecados, que tan mal está con este bellíssimo estilo?»
-
-19. «Cadencia de verso heróyco. Un Sermon al glorioso San Ignacio de
-Loyola comienza de esta manera: _Al Marte mas Sagrado de Cantabria;...
-al que en las venas del nativo suelo,... para morrion, espada, peto,
-y coto,... forma encontró, y materia inaccessible... A la bomba, al
-cañon, al rayo ardiente,... al que nació Soldado, mal me explico,...
-al que nació Alexandro de la gracia,... y desde que dexó el materno
-alvergue,... con una Compañía y con su brazo,... aspiró á conquistar á
-todo el mundo,... juzgando (y no tan mal) que le sobraba,... la mitad
-de la tropa, y mucho aliento... Al grande Ignacio, digo, de Loyola,...
-reverentes consagran estos cultos,... émulos de su fuego sus Paysanos,
-etc._ Asseguróme uno, que se halló presente, quando se predicó este
-gran Sermon, que, no obstante de ser immenso el Auditorio, no se oyó
-en todo él ni siquiera un estornido. Tanta era la suspension de los
-ánimos, y el embeleso con que todos le escuchaban. Pues, qué caso hemos
-de hacer de quatro carcuezos, que, porque ellos tengan ya el gusto
-destituído del calor natural, nos vengan á jerobear la paciencia, y á
-decirnos que este estilo y modo de predicar no es de Oradores, sino de
-Orates?»
-
-20. «Finalmente, hay cadencia, que, sin ser de verso lýrico ni heróyco,
-es de correspondencia de períodos, y no hay duda, sino que es una
-belleza. Admirable exemplo en un Sermon predicado con sobrepelliz y
-bonete, á la Canonizacion de San Pio Quinto. Su principio era este:
-«Ya, ya sé á quienes intima fatales _sobresaltos_ el eco de estos
-sonoros universales _cultos_. Ya, ya sé que el apothéosis del Máximo
-Pontífice Pio _Quinto_ inquieta, alborota, turba sus erizadas olas
-al _Lepanto_. Ya, ya sé que el eco del sonoro clarin del _Vaticano_
-desmaya, estremece, atemoriza el orgulloso corazon del _Agareno_.» Y
-assí va prosiguiendo, sin que en todo el Sermon (que no es corto) se
-encuentre media docena de cláusulas, que no medien y no terminen en
-este ayrosíssimo sonsonete. Díme, amigo Fray Gerundio, no te embelesan
-estos diferentes géneros de estilo? No te hechizan? Y no es menester,
-que tengan unos oídos con todo el órgano al revés, aquellos á quienes
-disuenan?» Ibale á responder Fray Gerundio, á tiempo que llegó á ellos
-corriendo y exhalado un mozo de la Granja, diciendo, que el Padre
-Maestro los llamaba, porque el Arcipreste havia hecho su visita,
-acabado su consulta, y se havia vuelto á su casa.
-
-21. No es ponderable quanto sintieron uno y otro, que se les
-interrumpiesse la conversacion, porque havia tela cortada para muchas
-horas. Pero, no pudiendo escusarse de acudir al llamamiento de _nuestro
-Padre_, tuvieron que volverse á la Casa, dexando dentellones de la obra
-para proseguirla en mejor ocasion. No obstante, por el camino, en que
-no aceleraron mucho el passo, Fray Blas volvió á repetir brevemente
-las mismas lecciones á su discípulo, para que se le imprimiessen mas
-en la memoria, y añadió, que todavía tenia que darle otras reglas muy
-importantes acerca de las partes mas essenciales de que se compone
-un Sermon, como _de las entradillas_, _ó de los arranques_, _de las
-circunstancias en la Salutacion_, que, diga nuestro Padre, ni un
-Capítulo entero de Padres nuestros, lo que se les antojare, son la
-cosa mas necessaria, la mas oportuna, la mas ingeniosa, y la que mas
-acredita á un Predicador; _del elogio de los otros Predicadores_, en
-funciones de Octava ó fiestas de Canonizacion, quando han precedido ó
-se han de subseguir otros Sermones; _del modo de disponer y de guisar
-estos elogios_; _de la clave para encontrar en la Sagrada Escritura y
-en las letras profanas el nombre ó el oficio de los Mayordomos_, _y
-muchas veces todo junto_; _del uso de la Mythología_, _de las Fábulas_,
-_de los Emblemas_, _y de los Poetas antiguos_, cosa que ameniza
-infinitamente una Oracion; _de los assuntos figurados ó metaphóricos_,
-tomándolos ya de los Planetas, ya de los metales, ya de las plantas, ya
-de los brutos, ya de los peces, ya de las aves. Como v. gr. llamar á
-Cristo en el Sacramento el Sol sin Ocaso, ó el Sol que nunca se pone;
-á San Juan Chrysóstomo _el Potosí de la Iglesia_, aludiendo á las
-minas del Potosí, y á que Chrysóstomo quiere decir _Boca de Oro_; á
-Santo Domingo _la Canícula en su tiempo_, con alusion al Perro que le
-figuró en el seno materno, y á que la fiesta del Santo se celebra en la
-Canícula; á Santa Rosa de Lima _la Rosa de la Passion_; á San Francisco
-Xavier _el Eleutropio Sagrado_, ó _el divino Girasol_, porque siguió
-con sus passos al Planeta, que, dicen, sigue esta planta con su vista,
-y assí de los demas.
-
-22. -- «Estas y otras mil cosas tenia que decirte, pero lo que se
-dilata no se quita, y los mismos Sermones, que vayas predicando, me
-irán dando oportunidad para decírtelas. Lo que ahora te encargo es, que
-no hagas caso de las maximotas de nuestro Padre Maestro Fray Prudencio,
-ni de las de otros de su calaña, porque estos hombres tienen tan
-arrugado el gusto como la piel, y solamente les agradan aquellos
-Sermones, que se parecen á los de los Theatinos, infierno por delante,
-y Christo en mano.» Dióle palabra Fray Gerundio, de que no se apartaria
-un punto de sus consejos, de sus principios, y de sus máximas; y
-con esto entraron en la Granja, donde passó lo que dirá el capítulo
-siguiente.
-
-
-
-
-CAPITULO III.
-
-Lee el Maestro Prudencio el Sermon de Santa Orosia; da con esta ocasion
-admirables instrucciones á Fray Gerundio, pero se rompe inútilmente la
-cabeza.
-
-
-No era tan temprano, quando los dos volvieron á la Granja, que no
-hallassen al Maestro Prudencio con el belon encendido, montados los
-anteojos en la punta de la nariz, con el Sermon de Santa Orosia delante
-de sí, un polvo en una mano, reclinada la cabeza sobre la otra, la caja
-abierta encima de la mesa, y el gesto un si es no es avinagrado. Y fué
-assí, que, como el Predicador Fray Blas le havia dicho, que llevaba
-el Sermon de Santa Orosia en las alforjas, y se le havia ofrecido,
-él, luego que montó el Arcipreste, y apénas acabó de rezar Maytines
-y Laudes para el dia siguiente, quando con la licencia de anciano y
-con la autoridad de Padre Maestro registró las alforjas, dió con el
-tal Sermon á poco escrutinio, y se puso á leerle. Pero á la primera
-cláusula fué tal el enfado que le causó, que, á no haverle contenido su
-genio blando y apacible, le huviera hecho pedazos.
-
-2. Apénas avistó en la sala á los dos passeantes, quando, encarando
-con Fray Blas, le dixo, no sin alguna colerilla: «Dígame, Padre
-Predicador, y es possible, que me alabasse tanto este Sermon de Santa
-Orosia? Ya por su misma relacion sospechaba yo lo que seria; ya me
-daba el corazon, que no havia de encontrar en él mas que necedades y
-disparates; pero confiesso, que nunca creí encontrar tantos. Yo no sé,
-por qué motivo no le predicó el Orador; solo sé, que, si yo huviera de
-dar licencia para predicarle, tarde le predicaria.» -- «Padre Maestro,
-respondió el Predicador, entre entonado y desdeñoso, alabé esse Sermon,
-y vuelvo á alabarle, y digo, que son pocos todos mis elogios para los
-que él merece.» -- «Pues dígame, pecador de mí, le replicó el Maestro
-Prudencio; no basta la primera cláusula para calificar al Autor de
-un pobre botarate? _Señores, estamos en Jaca, ó en la Gloria?_ Todo
-el chiste de esta pueril y ridícula entradilla consiste en que es
-muy parecida á aquella vulgaridad de chimenéa y bodegon: _Señores,
-estamos aquí, ó en Jauja?_ Miren por Dios, qué arranque tan oportuno
-para dar principio á una Oracion Sagrada, y en un Theatro tan sério!
-Vamos adelante. _Pero quien duda estamos en la Gloria, estando en Jaca?
-Porque, si el sitio de la Gloria es el Cielo, hoy es un Cielo este
-sitio._ Puede haver retruecanillos mas insulsos, ni paloteado de voces
-mas insubstancial?»
-
-3. «Y como probará, que la Iglesia de Jaca se equivoca con el Cielo?
-Valiéndose de un embrollo de embrollos, sin atar ni desatar, y
-confundiendo el Cielo material con la Gloria, como á él le parece,
-que le viene mas á cuento. Dice, que es un Cielo aquella Iglesia, lo
-primero, porque la Gloria se llama Iglesia Triunfante, y es Iglesia
-Triunfante la de Jaca, porque en el sitio que ocupa se ganó una
-victoria contra los Moros, y desde entónces se llamó _el Campo de la
-Victoria_. Por esta cuenta, tambien la famosa Mezquita de Damasco se
-pudiera llamar Mezquita triunfante, pues en ella ganaron los Moros una
-victoria contra los Christianos. Despropósito ridículo, y extravagante
-acepcion de la Iglesia Triunfante! Que no se llama assí, porque
-huviesse sido Campo de batalla ni de victoria de los Santos, que la
-componen, sino porque triunfan allí de lo que pelearon acá. Y no ha
-dexado de caerme muy en gracia, que, para probar la trivialíssima
-vulgaridad, de que el Cielo se llama _Iglesia Triunfante_, embarra la
-márgen con una prolixa cita de Silveyra, notando el tomo, el libro, el
-capítulo, la exposicion, y el número, muy parecido al otro tontarron
-de Predicador, que decia: _Humilitas llamó profundamente mi Padre San
-Bernardo á la humildad, como lo puede notar el curioso en sus Libros de
-Consideracion al Papa Eugenio._»
-
-4. «La segunda prueba de que la Iglesia de Jaca es un Cielo, es, porque
-el Sol es Presidente del Cielo, al Sol le llaman Mytra los Persas, el
-domicilio del Sol es el Signo de Leon, y el Señor Obispo de Jaca tiene
-Mitra, y un Leon por Escudo de Armas. Por esta regla, mas Cielos hay de
-tejas abaxo que de tejas arriba, porque de tejas arriba solo se cuentan
-once, y acá podremos contar mas de once mil, siendo cosa averiguada,
-que todas las Iglesias Cathedrales tienen Obispo, todos los Obispos
-tienen Mitra, y, si el Persa llama Mitra al Sol, tenemos acá abaxo
-tantos Soles como Obispos, y tantos Cielos como Iglesias Cathedrales.
-Vamos claros, que la prueba es ingeniosa, sútil, y terminante. Y qué
-nos querrá decir el Padre Doctor Predicador, en que _el Signo de
-Leon es el domicilio del Sol_? Si quiere decir, que aquella es su
-casa propia ó alquilada, donde vive de assiento, que esso significa
-_domicilio_, es un despropósito, de que se reirá qualquiera Ventero,
-que tenga en el portal de la Venta, junto al papel de la tassa, un
-miserable almanak. Si le llama _domicilio del Sol_, porque este
-brillante Postillon del Cielo, en su jornada anual, hace mansion por
-algunos dias en la Venta, ó en la Casa imaginaria de este Signo, para
-dar cebada de luz á sus Caballos: tan domicilio del Sol es el Signo de
-Cabra, como el Signo de Leon, y qualquiera de los otros onze Signos,
-donde descansa este Planeta, tiene el mismo derecho para llamarse su
-domicilio.»
-
-5. «Tercera prueba. La Iglesia de Jaca es Cielo, porque el Cielo se
-llama _Tyara_, y Cartario dice, que tiene dos puertas con dos llaves:
-_Las Armas de la Cathedral de Jaca son dos Llaves y una Tyara_: pues
-aquí, qué tenemos que hacer, para declararla por Cielo con autoridad
-de Cartario? Pobre monigote? Todas las Iglesias, que no tienen Escudo
-de Armas particular, usan el de la Iglesia de Roma, que es una Tyara
-con dos Llaves, en significacion de su jurisdiccion, ó potestad
-Espiritual y Temporal, y para significar dichas Iglesias particulares,
-que no tienen otro Patrono que al Pontífice, y que son de la Comunion
-Cathólica, Apostólica, Romana. Pues étele, que por esta razon tanto
-derecho tiene á ser Cielo la mas pobre Iglesia Rural, como la Cathedral
-de Jaca, y queda muy lucido el Padre Doctor con su impertinente cita de
-Cartario. Pero donde está mas donoso es en las otras tres razones de
-congruencia, que añade, para que la Iglesia de Jaca tenga las mismas
-Armas que la de San Pedro en Roma, Cabeza de todas las Iglesias. Dice,
-que esto será, _ó porque ni la Cabeza del Orbe, Roma, puede gloriarse
-de mayor nobleza, que la insigne Cathedral de Jaca_ (hicieron bien en
-no dexarle predicar este Sermon, porque tengo por cierto, que solo por
-esta proposicion aquel Ilustre y cuerdo Cabildo le huviera echado el
-Organo, los Perreros, y aun los Perros); _ó porque parece debia estar
-la Cabeza de la Iglesia en Jaca, á no haverla colocado San Pedro en
-Roma_ (ya escampa, y llovian necedades); _ó porque el Cielo, hermosa
-República de tanto brillante zafiro, es solo condigna imágen de Cabildo
-tan respetoso_. (Y suponiendo, que su Cartario habla del Cielo formal,
-que es la Gloria, porque de esta dice, que _tiene dos puertas con dos
-llaves_; afirmar, que la Gloria solo _es condigna imágen de la Iglesia
-de Jaca_, no merece una coroza y una penca, ó á lo ménos ménos un
-birrete colorado?)»
-
-6. «Déxolo, que no tengo ya paciencia para leer tanta sarta de
-despropósitos. Y este Sermon se imprimió! Y en su elogio se compusieron
-décimas, octavas, y sonetos! Y el buen Cura de Jaquetilla ó de
-Jacarilla se le presenta por modelo á los Predicadores de Santa
-Orosia! Y el Padre Predicador alaba tanto este Sermon!» -- «Lo dicho
-dicho, Padre Maestro, respondió el Predicador, le alabo, y le alabaré,
-porque, si todos los Sermones se huvieran de examinar con essa
-prolixidad, y si en ellos se huviera de reparar en essas menudencias,
-allá iba á rodar toda la gala y toda la valentía del Púlpito.» -- «Qué
-gala, ni qué valentía de mis pecados! exclamó el Maestro Prudencio.
-Es gala el decir tantos disparates como palabras? Es valentía el
-pronunciar á cada passo heregías, blasfemias, ó necedades? y dígame, P.
-Fr. Blas, qué tiene que hacer nada de esto con las heróycas virtudes de
-Santa Orosia, con el poder de su patrocinio, ni con la imitacion de sus
-exemplos, que son los tres únicos fines, que puede y debe proponerse en
-su Panegýrico un Sagrado Orador? Qué conducirá para la grandeza de la
-Santa, que el Sol entre por el mes de Junio en el Signo de Cáncer, ni
-que este Signo se componga de nueve estrellas, las quales, en sentir
-de nuestro Reverendíssimo Orador, representan los nueve Senadores
-ó los nueve Regidores, que constituyen el Ayuntamiento de aquella
-Ilustríssima Ciudad? Y qué sabemos, si esta se dará por ofendida, de
-que para su elogio huviesse buscado un sýmbolo encancerado, que cierto
-la hace poquíssima merced? y qué tendrá que ver el martyrio de Santa
-Orosia con que en las Estrellas hayga machos y hembras, disparate de
-á quintal, de que debiera reírse el Padre Maestro, aunque le leyera
-en todos los libros de la Bibliotheca Bizantina, quanto mas en las
-Tautologías de Villarroel, y no traherle á colacion en el Púlpito,
-para que el Auditorio imaginasse, que las estrellas procreaban y se
-propagaban por via de generacion?»
-
-7. -- «Padre Maestro, replicó el Predicador Fray Blas, hágase V.
-Paternidad cargo de que todo esso se dice en la Salutacion, la qual se
-destina únicamente para tocar las circunstancias, y no tiene conexion
-con el cuerpo del Sermon, que es donde corresponde el elogio del Santo
-ó de la Santa.» -- «Téngase, Padre Predicador, repuso con alguna
-viveza el Maestro Prudencio, esso es decir, que la cabeza no ha de
-tener conexion con el cuerpo; que el principio no la ha de tener con
-el medio, ni con el fin; y que el cimiento ha de ir por un lado, y el
-edificio por otro. La Salutacion es parte del Sermon, ó no lo es? Si
-no lo es, para qué se gasta el tiempo en ella? Si lo es, porque no ha
-de tener conexion, órden, y trabazon con todo lo demas? Y en donde
-ha leído el Padre Predicador, que la Salutacion ó el Exordio de los
-Sermones se hizo para lisongear á los Cabildos, para disparatar á costa
-de los Mayordomos, para engaytar á los Auditorios, para passearse por
-los retablos, para correr Toros y Novillos, para tocar el son á las
-danzas, y para otras mil necedades é impertinencias como estas, de que
-se ven atestadas las mas de las Salutaciones?»
-
-8. -- «Yo no sé, Padre Maestro, si lo he leído, ó no lo he leído,
-respondió el satisfechíssimo Fray Blas; solo sé, que lo que se usa
-no se escusa, que esse es el estilo general de España, y que á los
-Oradores se nos encarga estar al uso, segun aquella reglecita, que
-saben hasta los niños: _Orator patriæ doctum ne spreverit usum_.» --
-«Bien se conoce, replicó el Maestro, que el Padre Predicador entiende
-todas las cosas no mas que por el sonido, y de essa manera no es de
-admirar, que forme tan extrañas idéas de ellas. Lo primero, essa regla
-no se hizo para los que llamamos Oradores ó Predicadores, sino para
-aquellos que hablan ó pronuncian el latin en prosa, la qual se llama
-_Oracion_, para distinguirla del verso. A estos se les previene, que,
-quando encontraren algun acento, que en verso no tiene cantidad fixa
-ó determinada de breve ó larga, sino que unas veces se pronuncia
-largo, y otras breve, en prosa le pronuncien siempre como acostumbran
-los inteligentes y eruditos de su País, y que no presuman hacerse
-singulares, despreciando essa costumbre. Lo segundo, aunque la regla
-hablara con los que llamamos Oradores, que son los Predicadores,
-tampoco favoreceria su intento, porque no dice ó encarga, que el
-Predicador siga, y no desprecie qualquiera uso, sino el uso docto,
-_doctum ne spreverit usum_, esto es, el arreglado, el puesto en
-razon, el que acostumbran los hombres universalmente reputados por
-doctos y por inteligentes en la Facultad. Este es el que propiamente
-se llama _uso_, que los demas son abusos y corruptelas. Pues ahora,
-señáleme un solo Orador de España, de estos que la gente cuerda tiene
-por verdaderos Oradores, y no por Orates; de estos que no los buscan
-para títeres de los Púlpitos y para dominguillos de las festividades;
-de estos que logran y merecen general reputacion de hombres sabios,
-cultos, bien instruídos, y circunspectos: señáleme, vuelvo á decir, uno
-solo de estos, que siga esse mal uso, que no le desprecie, que no le
-abomine, que no se compadezca de los que le practican y le aplauden, ó
-que no haga burla de los unos y de los otros; y despues hablarémos.»
-
-9. «Por el contrario, yo estoy pronto á mostrarle muchos Sermones
-impressos y manuscritos de insignes Oradores modernos de nuestra
-España, que, haviendo predicado las mismas Festividades, y con
-las mismas llamadas circunstancias, sobre las quales bobearon y
-desbarraron sin tino otros Predicadores, que los precedieron; ellos
-ó las despreciaron todas con generosidad, sin tomarlas siquiera en
-boca; ó, si las tocaron, fué con un ayre de burla y de desprecio,
-que hizo visible y aun risible á todo el Auditorio la ridiculez de
-esta costumbre. Algunos Sermones de estos tengo en la Celda, pero
-por casualidad traxe conmigo uno, cuya Salutacion le he de leer, que
-quiera, que no quiera, y aquí le tengo debaxo del atril, porque estaba
-en ánimo de leérsele á Fray Gerundio. El Padre Predicador debe oírla
-con particular cariño, por lo que se toca en ella de su Santo S. Blas,
-de quien se hace tambien particular circunstancia. Es la Salutacion de
-un Sermon, que se predicó á la Purificacion de nuestra Señora en el dia
-de San Blas, y en la Iglesia de los Niños de la Doctrina de Valladolid,
-cuya Ciudad es su Patrona, juntamente con la Real Congregacion de la
-Misericordia. Todas estas teclas dicen, que se han de tocar, y el
-Predicador, de quien voy hablando, todas las tocó, pero de una manera,
-que debia llenar de provechosa vergüenza á todos los que las tañen.
-Despues de hacer reflexion á que en el Mysterio de la Purificacion
-la Vírgen hizo á Dios dos grandes sacrificios, el primero el de la
-reputacion ó concepto de su Virginidad, pues se purificó, como si
-necessitara de purificarse; el segundo el de su Unigénito Hijo, pues se
-le ofreció aquel dia al Eterno Padre, con pleno conocimiento de todo
-aquello, para que se le ofrecia; y despues de reflexionar con juicio,
-con solidez, y con piedad, que en estos dos grandes sacrificios padeció
-quanto podia padecer como Vírgen y como Madre, concluyó, que, de
-qualquiera manera que se considerasse el Mysterio, se debia convenir,
-en que el Mysterio de la Purificacion de la Vírgen era el Mysterio de
-su dolorosa Passion. Y, propuesto este devotíssimo assunto, prosiguió
-de esta manera:»
-
-10. «Pues ahora, hablemos sin preocupacion, y discurramos con
-serenidad. Será bien parecido, que en un Sermon tan sério como el de la
-Passion de la Vírgen, me dexe yo llevar de la passion de la vanidad,
-acomodándome con una vergonzosíssima costumbre, que ha introducido la
-total ignorancia de lo que es eloquencia verdadera? Será bien, que,
-por no parecer ménos que otros, haga traycion á mi sagrado ministerio,
-pierda el respeto á esse gran Dios Sacramentado, en cuya presencia
-estoy, profane la Cáthedra del Espíritu Santo, y prácticamente me
-burle de un Auditorio tan numeroso, tan grave, tan piadoso, tan docto,
-tan acreedor á todo mi respeto y á toda mi veneracion? Y no haria yo
-todo esto, si practicasse lo que altamente abomino, lo que abominan
-todas las demas Naciones del mundo, y lo que no cessan de llorar, con
-lágrimas de sangre, quantos hombres de verdadero juicio y de verdadera
-crítica hay en la nuestra?»
-
-11. «Llamado y trahido aquí por la Real, por la gravíssima, por la
-piadosíssima Congregacion ó Cofradía de la Misericordia, para predicar
-del tierno, del doloroso, del instructivo Mysterio de la Purificacion
-de la Vírgen, un Sermon digno de un Orador Christiano; no haria yo
-todo lo dicho, si, en el Sermon ó en el Exordio, me entretuviesse
-puerilmente en hacer assunto de la misma Cofradía, y del título que
-da razon de su misericordioso instituto? si levantasse figura sobre
-la accidentalíssima circunstancia, de que la fiesta no se celebre en
-el dia propio, sino en el siguiente, dedicado á San Blas Obispo de
-Sebaste, y de que se celebre en una Basílica consagrada tambien al
-mismo Santo Prelado y Mártyr? Si, finalmente, hiciesse mysterio de la
-educacion de essos Niños de la Doctrina, que están en primer lugar
-al amparo de la Vírgen y de San Blas, y despues baxo la caritativa
-proteccion de esta noble y leal Ciudad, y de esta Real Cofradía,
-no me direis: qué conexion tienen con la Purificacion de la Vírgen
-unas circunstancias tan distantes del Mysterio, y tan fuera del
-assunto? Puede haver texto en la Sagrada Escritura, que las ate ni
-las comprehenda, sino que sea desatando de su lugar al mismo texto,
-arrastrándole por los cabellos, violentándole, y profanándole, contra
-lo que tan severamente nos tiene prohibido á los Predicadores y á todos
-la Santa Iglesia?»
-
-12. «Si yo quisiera hacer esto, como regularmente se estila, no
-seria una cosa muy fácil para mí? Para unir la Purificacion con la
-Misericordia, solo con prevenir que esta fiesta se llamó antiguamente
-en la Iglesia Latina, y todavía se llama hoy en la Iglesia Griega _la
-Fiesta del Encuentro_, venia clavado el textecito de _misericordia et
-veritas obviaverunt sibi_, saliéronse al encuentro la misericordia y
-la verdad, pero vendria clavado con toda propiedad, esto es, taladrado
-de parte á parte. Para la circunstancia de celebrarse la fiesta, no en
-el dia propio, sino en el siguiente, no tenia que salir del Evangelio
-del dia. Observaria el modo, con que se explica el Evangelista:
-_Postquam impleti sunt dies_, despues que se cumplieron los dias de
-la Purificacion: notaria con muchas recancanillas, que el Evangelista
-no dice, _quando_ se cumplieron, sino _despues_ que se cumplieron,
-_postquam impleti sunt_, y concluiria muy satisfecho de mi trabajo,
-que esta proposicion no se verifica rigorosamente en el dia en que se
-cumplen, sino en el dia despues. Y consiguientemente, que el dia propio
-de celebrar esta fiesta es aquel, en que la celebra esta Real Cofradía.
-Pero esto, qué vendria á ser en conclusion? Querer corregir la plana á
-la Santa Iglesia, y merecer, que me quitassen la licencia de predicar.»
-
-13. «Para hacer, que San Blas hiciesse papel en el Mysterio de la
-Purificacion, no me sobraria otra cosa que materiales, aunque tales
-serian ellos. Pues, no estaba ahí el Santo Viejo Simeon, á quien
-muchos hacen Sacerdote, y aun algunos quieren, que fuesse Pontífice?
-Con hacer á uno figura ó representacion del otro, estaba todo ajustado:
-si me replicassen, que esto no podia ser, porque San Blas es abogado
-contra las espinas, y Simeon en el mismo Mysterio clavó á la Vírgen
-una, que la penetró hasta el alma, y la duró toda la vida; diria lo
-primero, que no es lo mismo espina que espada, y que Simeon habló
-de esta, y no de aquella; diria lo segundo, que hay espinas que
-atragantan, y espinas que vivifican, espinas que se atraviessan, y
-espinas que nos libertan; y para probar estos retruecanillos citaria
-cien textos de espinas apetecibles, que solo me costaria el trabajo
-de abrir y trasladar las Concordancias, y, en vez de Salutacion ó de
-Exordio, predicaria un herial. Pero, si no me pareciesse acomodar á
-San Blas por este camino, á la mano tenia otro. No dice Simeon, que,
-haviendo visto al Niño Dios, vió al que era la salud de su Pueblo?
-_Quia viderunt oculi mei salutare tuum._ San Blas no fué Médico de
-Profession ántes de ser Obispo? Pues con Médico, con salud, y con
-Pueblo enfermo, qué bulla, qué gira, y qué zambra no podia traher?»
-
-14. «El Patronato de la Ciudad, y la piadosa proteccion con que ampara
-á estos Niños desamparados, estaba acomodado con la mayor facilidad del
-mundo. Tenia mas que recurrir á aquella Ciudad Santa del Apocalypsi,
-que es el refugio de los que predican por asonancia, ó no mas que
-por el sonsonete, y decir, que yo estaba ahora viendo en realidad lo
-que San Juan no havia visto mas que en figura; porque aquella Ciudad
-no era mas que representacion de esta, con la diferencia de que va
-tanto de la una á la otra, quanto va de lo vivo á lo pintado? Y para
-probar este disparate con otro mayor, havia mas que decir, que aquella
-ciudad, en sentir de muchos Expositores, representaba á la santa Ciudad
-de Jerusalen; y, haciendo memoria de que el Niño Jesus se perdió en
-Jerusalen, y que essos Niños de la Doctrina se ganan en Valladolid,
-preguntar en tono enfático y mysterioso, qual será Ciudad mas Santa,
-aquella en donde hasta el Niño Jesus se pierde, ó aquella donde se
-ganan los que no son Niños Jesuses? Ello no seria mas que una pregunta
-escandalosa, con su saborete de blasfema; pero faltarian ignorantes,
-que la oyessen con la boca abierta, y que, al acabar el Sermon,
-exclamassen: _Nunquam sic locutus est homo_: este sí que es hombre!
-Esto sí que es predicar! No hay hombre que predique como este!»
-
-15. «Valga la verdad, señores; no es este el modo mas comun, con que se
-ajustan estas que se llaman _circunstancias_? Y no es cosa vergonzosa
-ajustarlas de este modo? Pero, por ventura se pueden acomodar de otra
-manera? Y ha de haver valor, no digo en un Orador Christiano, sino en
-un hombre de juicio, en un sugeto de mediana literatura para hacerlo,
-ni en un Auditorio cuerdo, capaz, culto, y discreto para aplaudirlo? No
-lo creo. De mí sé decir, que, hecha esta salva de una vez para siempre,
-encárguenme el Sermon que me encargaren, nunca haré el mas leve aprecio
-de otras circunstancias que de aquellas, que tuvieren una proporcion
-natural y sólida, ó con el mysterio, ó con el assunto. V. gr. la
-presencia de Christo Sacramentado, para solemnizar la Purificacion de
-su Santíssima Madre, tiene una naturalíssima correspondencia con el
-assunto y con el mysterio. Con el assunto, porque este se reduce á
-representar lo que la Vírgen padeció en el Mysterio. Con el Mysterio,
-porque una de sus principales partes fué el sacrificio, que hizo la
-Vírgen en ofrecer á su Hijo, para que padeciesse lo que padeció por
-los hombres; y en esta voluntaria oferta consistió todo lo que en la
-Purificacion padeció la Vírgen como Madre. Pues ahora: el Sacramento es
-memoria de la Passion de Christo: _Recolitur memoria Passionis ejus_:
-la Purificacion tambien es recuerdo de ella; con sola esta diferencia,
-que en el Sacramento se hace memoria de lo que Christo padeció, en la
-Purificacion de lo que havia de padecer. La Passion de la Madre en el
-Templo de Jerusalen no fué otra, que la Passion del Hijo en el Monte
-Calvario. Pues, qué cosa mas natural, ni mas proporcionada, que el que
-esté á la vista el monumento mas Sagrado de la Passion del Hijo en el
-dia, en que se hace memoria de la Passion de la Madre? De esta voy á
-predicar, implorando la assistencia de la Divina Gracia. _Ave Maria._»
-
-16. «Mire ahora el Padre Predicador, si hay en España quien haga
-justicia, y si falta quien saque la espada de recio contra esse pueril
-é ignorantíssimo uso, que me cita. Y ha de saber, que esta Salutacion
-fué oída con tanto aplauso del numeroso y escogido Auditorio, en cuya
-presencia se predicó, que aun aquellos mismos, que por inadvertencia ó
-por falta de valor estaban comprehendidos en lo que ella abominaba y
-reprehendia, salieron tan convencidos de su error, que se decian unos
-á otros lo que Menage y Balzac, dos célebres Escritores Franceses, se
-dixeron mutuamente al acabarse la primera representacion de la famosa
-Comedia de Moliere, intitulada: _Las Preciosas ridículas_, en que con
-inimitable gracia se hizo burla del estilo metaphórico y figurado, que
-por entónces se estilaba en Francia: _Moliere_ (se dixeron el uno al
-otro) _tiene sobrada razon; ha hecho una crítica juiciosa, delicada,
-justa, y tan convincente que no tiene respuesta; de aquí adelante,
-Monsieur, es menester que abominemos lo que celebrábamos, y celebremos
-lo que aborrecíamos_. Con efecto, algunos de los Predicadores, que
-oyeron esta Salutacion, y que ántes se dexaban llevar de la corriente,
-avergonzados de sí mismos, despreciaron despues dicha mala costumbre,
-y comenzaron á predicar con solidez, con piedad, y con juicio, sin que
-por esso se les disminuyesse el séquito, ántes conocidamente creció la
-estimacion y el aplauso.»
-
-17. -- «Muy dóciles eran essos Reverendos Padres, respondió con su poco
-de ayrecillo irónico el Padre Fray Blas, si es que eran Religiosos, ó
-muy blandos de corazon eran sus mercedes, si fueron seglares. De mí sé
-decir, que no me ha convertido la Salutacion: tan empedernido estoy
-como todo esso; porque, aunque parece que hacen fuerza sus razones, á
-mí me hace mayor fuerza la práctica contraria de tantos Predicadores
-insignes como la usan, y sobre todo el aplauso con que celebran los
-Auditorios el toque y retoque de las circunstancias, enseñando la
-experiencia, que, como estas se toquen bien ó mal, aunque lo restante
-del Sermon vaya por donde se le antojare al Predicador, siempre es
-celebrado; y al contrario, como aquellas no se zarandeen, bien puede el
-Predicador decir divinidades, que el Auditorio se queda frio, tiénenle
-por boto, y le dan la limosna del Sermon á regaña-dientes y de mala
-gana.»
-
-18. «Ni me diga V. Paternidad, que este es mal gusto del vulgo,
-y errada opinion de los que no lo entienden. Maestrazos, y muy
-Maestrazos, están en el mismo dictámen, y no quiero mas prueba que esse
-mismo Sermon de Santa Orosia, que tan en desgracia de V. Paternidad
-ha caído. Tres Aprobaciones tiene de tres Maestros conocidos y
-bastantemente celebrados, uno Dominico, otro Jesuíta, y el tercero de
-la misma Orden del Autor, que compuso y no predicó el Sermon: lea V.
-Paternidad los encarecidos elogios que le dan todos tres, y los dos
-primeros específica y nombradamente por el toque de las circunstancias,
-y dígame despues, si es cosa del vulgo, del populacho, y de ignorantes
-el aplaudir, que se haga caso de ellas.»
-
-19. -- «Mire, Padre Predicador, repuso el Maestro Prudencio con sorna
-y con cachaza, una pieza me ha movido, sobre la qual tendria que
-hablar algunas horas, si fuera ocasion y tiempo, aunque bastantes
-han hablado ya mucho y bien acerca de ella. Esta es la impropia y
-extravagantíssima costumbre, introducida en España y en Portugal, pero
-escarnecida generalmente de las demas Naciones, de que las Censuras
-de los Libros, y aun de los mas miserables Folletos, se conviertan en
-immoderados Panegýricos de sus Autores, siendo assí, que al Censor solo
-le toca decir breve y sencillamente, si el Libro ó el Papel contienen
-ó no contienen algo contra las Pragmáticas y Leyes Reales, ó contra la
-pureza de la Fé y buenas costumbres, segun fuere el Tribunal, que le
-comete la inspeccion ó que le despacha la remisiva: digo, que no es
-ahora ocasion ni oportunidad de censurar á los Censores, porque se va
-haciendo tarde, y se passará la cena; solo le digo, que en essas mismas
-Aprobaciones que me cita, ó yo soy muy malicioso, ó la del Maestro
-Jesuíta es muy bellaca, y harto será, que, bien entendida, no sea una
-delicada sátyra contra los desaciertos del Sermon en todas sus partes.
-A mí á lo ménos me da no sé qué tufo de que el Padrecito tiró á echarse
-fuera de alabar dicho Sermon, y á lo ménos es cierto, que por su misma
-confession declara repetidas veces, que él _nada aprueba, ni alaba_.»
-
-20. «Supónese el bellacuelo muy de la familia, y muy de la Casa ó de
-la Orden del Autor: y asiéndose fuertemente del aldabon de _laudet te
-alienus_, que él construye, _alábete el extraño_, dice una vez, _que
-no debe admitir el empléo de Aprobante_; dice otra, _que cuenta por
-una de sus mayores dichas el no poder alabar aquel Sermon_; dice la
-tercera, _que él es muy de casa para meterse en alabarlo_; dice la
-quarta, hablando determinadamente de las circunstancias, _que á él no
-le toca celebrarlo_; dice la quinta, _que los elogios caerán mejor en
-qualquiera otra boca, que en la suya_; y finalmente dice la sexta, _que
-aun por lo que toca al buen gusto del Cavallero, que da á la prensa el
-Sermon, será mayor consequencia, ó á lo ménos no dexará de ser mayor
-cortesanía dexar toda la accion de elogiarle á los de fuera: laudet
-te alienus_. O yo soy un porro y no entiendo palabra de ironías, ó
-el tal Censor es un grandíssimo bellaco. Todo su empeño es echar el
-cuerpo fuera del assunto, huir la dificultad, y decir con gracia y con
-picaresca, que alaben otros lo que él no puede ni debe alabar. Y mas,
-que he llegado á maliciar (Dios me perdone el juicio temerario), que en
-aquella taymada construccion, que da al _laudet te alienus_, alábete
-el extraño, por la palabra _extraño_ no entiende él precisamente á los
-que no fueren tan de casa, ó en el efecto ó en el afecto, como él se
-supone; sino que dexa en duda, si se han de entender los extraños en
-la facultad, los forasteros en ella, mas claro, los que no entienden
-palabra. Bien puede ser malicia mia, pero á mí me da el corazon, que no
-me engaño.»
-
-21. -- «Pues á mí me da el mio, replicó Fray Blas, que V. Paternidad
-se engaña mucho; porque, si esse Padre Maestro no queria aprobar el
-Sermon, quien le obligaba á hacerlo? Quien le ponia un puñal á los
-pechos, para que le aprobasse? A que se añade, que, si el Autor se
-valió confiadamente de él, para que le hiciesse essa merced, como
-regularmente sucede, que las Censuras se remiten por los Jueces á los
-que les significan los Autores, no es verisímil que le hiciesse essa
-traycion, y que, quando el pobre esperaba un panegýrico, se hallasse
-con una sátyra. La hombría de bien parece estaba pidiendo, que, si no
-podia acomodar con su conciencia intelectual el aprobarle, se escusasse
-de hacerlo, y no salir despues con essa pata de gallo.»
-
-22. -- «Poco á poco, Fray Blas, repuso el Padre Jubilado, que, aunque
-tu réplica es sin duda especiosa, y tu modo de discurrir, siquiera
-por esta vez, está fundado, no carece de repuesta, pues no siempre
-lo mas verisímil es lo mas verdadero. Qué sabemos si al Aprobante le
-pusieron en alguna precision política ó charitativa, á que no pudiesse
-honradamente resistirse? A mí se me figura un caso, que le tengo por
-muy natural. Es constante, que dicho Sermon no se predicó, no se sabe
-por qué, y tambien lo es, que, por lo mismo que no se predicó, el
-Autor, que era hombre bastantemente condecorado en su Religion, y sus
-parciales hicieron empeño en que havia de imprimirse, como en despique
-ó en satisfaccion de aquel desayre. Pues ahora, supongamos que el
-Provincial de dicha Religion no fuesse muy de la devocion del Autor,
-que fuesse estrecho amigo del Aprobante, y que se cerrasse en que no
-havia de dar licencia para que el Sermon se imprimiesse, miéntras no
-passasse por la censura de este. Ve aquí un caso muy verisímil, en
-que el Autor ó sus parciales batirian en brecha al pobre Jesuíta,
-ponderándole quanto se interessaba la estimacion, el honor, y aun los
-ascensos de aquel Religioso, en que no se negasse á hacerles este
-obsequio. Puesto un hombre de bien y de buen corazon en este estrecho,
-qué partido havia de tomar? Negarse á la censura, no havia términos
-para esso: aplaudir el Sermon á cara descubierta, no hallaba méritos
-para ello, ni lo podia componer con su sinceridad: reprobarle, era
-perder sin recurso al Autor en el concepto de su Gefe, y hacerse del
-vando de los que le insultaban. Pues, qué arbitrio, ó qué remedio? No
-parece se podia escoger otro mas prudente, que el que tomó: dar una
-censura equívoca, que ni aprobasse ni desaprobasse el Sermon, buscando
-un especioso pretexto para escusarse de alabarle él, y para remitir á
-otros toda la accion de alabarle.»
-
-23. -- «Bien puede ser esso assí, replicó Fray Blas, pero los elogios
-de los otros dos Aprobantes no son equívocos, son muy claros y muy
-significativos; y en verdad, que ni uno ni otro son por ahí dos
-pelayres; ambos son sugetos de tanta forma, que les sobran dictados
-para assistir á un Concilio.» -- «No lo niego, respondió el Maestro
-Prudencio; pero ya tengo dicho, que de elogios de Censores y de Poetas
-se ha de hacer poco caso, por quanto unos y otros, regularmente
-hablando, no dicen lo que verdaderamente son las obras que elogian,
-sino lo que debieran de ser. Si el mérito de estas se huviera de
-calificar por las ponderaciones de aquellas, las obrillas mas infelices
-y mas miserables; las indignas de la luz pública, y dignas solamente de
-una pública hoguera; las que contribuyen mas y con mayor justicia á que
-abulten mas y se aumenten cada dia los Expurgatorios: essas serian las
-mas excelentes, porque essas puntualmente son las que salen á la calle
-con mas ruidosas campanillas de Aprobaciones, Acrósticos, Epigrammas,
-Décimas, y Sonetos mendigados, quando tal vez no los haya fabricado el
-mismo Autor, buscando solo Amigos, para que le presten sus nombres. Y
-dexan por esso de estar expuestas á las carcajadas y al desprecio de
-los inteligentes, ni á que el Santo Tribunal de la Inquisicion se entre
-por ellas con vara levantada, sin dársele un bledo por la autoridad ni
-por la turba-multa de los Aprobantes?»
-
-24. «Es cierto, que, si estos se reduxeran precisa y puramente á los
-estrechos términos de su oficio, que es ser unos meros Censores; si
-desempeñaran, como debian, la grande confianza que se hace de ellos,
-no aprobando obra, que no examinassen primero con el mayor rigor;
-si tuviessen la santa sinceridad de exponer todos sus reparos á los
-Tribunales que les cometen las Censuras, y se mantuviessen despues
-con teson en la honrada resolucion de no aprobar la obra, hasta que
-se huviesse dado plena satisfaccion á sus reparos, ó se huviessen
-corregido los desaciertos; entónces sí que serian de gran peso aun los
-elogios mas moderados de las Aprobaciones. Pero, si sabemos como se
-practica comunmente esta farándula; si es notorio, que la amistad, la
-conexion, ó la política son las únicas, que, por regla general, dan
-la comission á los Aprobantes; si ya se ha reducido esto á una pura
-formalidad y ceremonia, tanto que, si algun ministro, zeloso no ménos
-de la honra de las Ciencias, que del crédito de la Nacion, quiere que
-esto se lleve por el rigor de la razon y de la ley, se le tiene por
-ridículo, y aun se le trata de impertinente: qué aprecio hemos de hacer
-de los elogios, que leemos en essos disparatados Panegýricos, llamados
-Censuras por mal nombre?»
-
-25. «O Fray Blas! Fray Blas! y quantas veces he llorado yo á mis solas
-este perjudicialíssimo desórden de nuestra Nacion, que no transciende
-ménos á Portugal, y apénas es conocido en otras Regiones! Y qué fácil
-se me figuraba á mí el remedio! Sabes qual es? Que se procediesse
-contra los Aprobantes, como se procede contra los Contrastes, y contra
-los Fiadores. Qué cosa mas justa? Porque el Aprobante no es mas que
-un Contraste, que examina la calidad y los quilates de la obra, que
-se le remite; es un Fiador, que sale á la eviccion y saneamiento de
-todo aquello que aprueba. Declaraste que era oro lo que era alquimía,
-que era plata lo que era estaño, que era piedra preciosa un pedazo de
-vidrio valadí? pues págalo, bribon, y sujétate á la pena, que merece
-tu malicia ó tu ignorancia. Si crees, que real y verdaderamente merece
-essa obra, que apruebas, los excessivos elogios con que la ensalzas,
-tácitamente te constituyes por Fiador de sus aciertos: si no crees,
-que los merezca, eres un vil adulador y lisongero. Pues, bellacon,
-trata de pagar lo que corresponde á la ruindad de tu lisonja, ó á la
-precipitacion de tu fianza.»
-
-26. -- «Padre nuestro, replicó Fray Blas, si se estableciera essa ley,
-ninguno se hallaria, que quisiesse admitir la comission de Aprobante ó
-de Censor.» -- «Sí, se hallaria tal, respondió Fray Prudencio; porque
-en esse caso debieran señalarse Censores de oficio en la Corte, en las
-Universidades, y en las Ciudades Cabezas de Reyno ó de Provincia, á
-quienes, y no á otros, se remitiesse el exámen de todos los libros, que
-huviessen de imprimirse, como se practica en casi todas las Naciones
-de Europa, fuera de nuestra Península. Estos, claro está que havian de
-ser unos hombres de autoridad, de respeto, de gran caudal de ciencia,
-doctrina, erudicion, y sana crítica, pero sobre todo, de una entereza
-á toda prueba. Se les havian de señalar pensiones proporcionadas, y se
-havian de tener presentes su laboriosidad, su integridad, y su zelo,
-para premiarlos con los ascensos correspondientes á sus respectivas
-carreras. Pero, si alguno blandeasse, si fuesse floxo de muelles, si
-por respetos humanos y políticos, por floxedad ó por otros motivos, no
-cumpliesse con su obligacion, y aprobasse Libros, Sermones, discursos,
-ó papeles volantes, que no fuessen dignos de la luz pública; sabes á
-qué le havia de condenar yo? Despues de privarle de oficio, y de una
-declaracion pública y solemne de su insuficiencia, ó de su mala fé, le
-havia de condenar á que repitiessen contra él todos los compradores de
-la obra que havia aprobado, y á que satisfaciesse, sin remission, el
-dinero que malamente havian gastado aquellos pobres sobre la palabra y
-hombría de bien de la censura.»
-
-27. «A mas se havia de extender esta providencia. Se havia de mandar
-sériamente á los Censores, que se ciñessen rigurosamente á los términos
-de su oficio, esto es, que fuessen Censores y no Panegyristas, diciendo
-en pocas palabras, claras y sencillas, el juicio que formaban de la
-obra, sin meterse con Séneca, Plinio ni Cassiodoro, y dexando descansar
-á los Padres, á los Expositores, á los Humanistas, y á los Poetas,
-cuyas autoridades solo sirven para acreditar la pobre y miserable
-cabeza del Censor, que quiere aprovechar aquella ocasion de ostentarse
-erudito con aquellos desdichados ignorantes, que califican la
-erudicion de un Autor por lo cargado y por lo sucio de las márgenes,
-sin saber los infelices la suma facilidad, con que el mas zurdo y el
-mas idiota puede hacer esta mani-obra. Nada de esto es del caso para
-cumplir con su oficio, el qual se reduce á dar su censura breve, grave,
-y reducida á lo que toca á la jurisdiccion del Tribunal, que se la
-comete.»
-
-28. «Quantas necedades se atajarian con esta providencia? Quanto papel
-se ahorraria? Y quanto gasto escusarian los Autores, á quienes no pocas
-veces cuesta tanto la impression de las Aprobaciones, como la de la
-misma obra? Muchas y muchas pudiera citar, en que aquellas ocupan casi
-tanto volumen como todo el cuerpo de esta, pero las callo por justos
-respetos. Ningunos son mas perjudicados que los Autores mismos, si es
-que costéan la impression, porque compran ellos mismos sus elogios,
-y ellos los imprimen á su costa, para que vengan á noticia de todos.
-Puede haver mayor sandez, ni mayor pobreza de espíritu? Semejantes,
-en cierta manera, á los que alquilan plañideras para los entierros, á
-quienes les cuesta su dinero las lágrimas fingidas y artificiosas, que
-en ellos se derraman.[8]»
-
-29. «No para aquí la miseria humana de algunos de nuestros Escritores
-ó Escribientes. Será creíble, que se hallen no pocos, que, á falta de
-hombres buenos, y por no deber nada á nadie, ellos mismos se alaben á
-sí propios, siendo los artífices de aquellos elogios suyos, que se leen
-estampados en la antesala de sus obras? Pues sí, amigo Predicador, se
-hallan hombres de tan buena pasta y de tan embidiable serenidad. Mas
-de dos y mas de veinte pudiera nombrarte yo, que han caído en esta
-flaqueza. No son tan simples (claro está), que suscriban sus nombres
-y apellidos al pié ó á la frente de sus elogios, que esse ya seria un
-candor, que se iria acercando al gorro verde ó colorado; pero con un
-anagramma, ó con un nombre supuesto, ó prestándoles el suyo ciertos
-aprendices de eruditos, que hay en todas partes, hermanos del trabajo,
-y las mas de las veces baxo la inscripcion anónyma de _un Amigo_, de
-_un Apassionado_, de _un Discípulo del Autor_, el buen señor se alaba á
-taco tendido, y embóquense essa píldora los lectores boqui-rubios.»
-
-30. -- «Pero, Padre Maestro, le interrumpió el Predicador, esse es
-juicio temerario, ó no los hay entre los Fieles Christianos. De donde
-le consta á V. Paternidad, que aquellos elogios fueron fabricados por
-los mismos Autores de las obras? Acaso se lo confiaron ellos á V.
-Paternidad?» -- «Mira, Fr. Blas, respondió el M. Prudencio, no has
-de ser tan sencillo, que cierto algunas veces tienes unas _parvoizes
-che fan pietá_. No es menester que los Autores nos lo revelen para
-conocerlo: el mismo estilo se está descubriendo á sí propio; ni en
-prosa, ni en verso es fácil desmentirse ó desfigurarse, y, sin tener
-todo aquel olfato, que tienen _los entendimientos bien abiertos de
-poros, para percebir el ayre sutilíssimo, que da en los escritos á
-conocer sus Autores_, como se explica galanamente el Autor de la Carta
-contra _la Derrota de los Alanos_, qualquiera entendimiento ó, mejor
-diremos, discernimiento, que no esté muy arromadizado, luego sigue el
-rastro, porque le dan unos efluvios, que le derriban. Fuera de que,
-Autores hay tan bonazos, que ellos mismos lo confiessan. Y qué! juzgas
-que es sencillez? A la verdad no es otra cosa; pero los bellacones no
-lo decian por tanto, sino porque no tienen valor para resolverse á
-carecer de aquella gloria ó de aquella vanidad, que les resulta de que
-sepan sus confidentes, que tambien saben hacer coplas, aunque sean á sí
-mismos.»
-
-
-
-
-CAPITULO IV.
-
-Entra el Granjero la Cena; interrúmpese la conversacion, y se vuelve á
-continuar de sobre-mesa.
-
-
-Iba Fray Blas á replicarle, quando entró el Granjero Fray Gregorio
-con los manteles para poner la mesa, diciéndoles con gracia y con
-labradoril desembarazo: «_Padres nuestros, onia tiempus habent: tiempus
-despuntandi, et tiempus cenandi_: el bendito San Cenon sea con vuessas
-Paternidades, y ahora déxense de circunloquios, que los huevos se
-endurecen, el asado se passa, y por el relox de mi barriga son las
-nueve de la noche.» -- «Tiene razon Fray Gregorio», dixo el Maestro
-Prudencio, y sentáronse todos á la mesa. No fué la cena espléndida,
-pero fué honrada y decente: dos ensaladas, una cruda y otra cocida,
-un par de huevos frescos, pabo asado, liebre guisada, y postres de
-queso y aceytunas; pero Fray Gerundio los divirtió mucho en la cena.
-Como su Pedantíssimo Preceptor el Dómine Zancas-largas, para cada
-cosa, para cada especie, y aun para cada palabra, tenia de repuesto en
-la memoria un monton de latinajos, versos, sentencias, y aforismos,
-que espetaba á todo trance, viniessen ó no viniessen, solo con que
-en sus textos centones se hallasse alguna palabra, que aludiesse á
-lo que se discurria ó se presentaba, y por este medio pedantesco se
-huviesse adquirido entre los ignorantes el crédito de un monstruo de
-erudicion _y pozo de cencia_, como le llamaban en aquella tierra; su
-buen Discípulo Fray Gerundio procuró copiarle esta impertinencia, assí,
-ni mas ni ménos, como todas las otras extravagancias, que eran en el
-dichoso Dómine mas sobresalientes. Con esta idéa se atestó bien de
-versos latinos, apophtegmas, y lugares comunes, para lucirlo en las
-ocasiones, y, quando le venia el fluxo de erudito, era el Fraylecito
-una diarréa de disparatorios en latin inestancable.
-
-2. Luego, pues, que por primera ensalada se presentaron unas lechugas
-crudas en la mesa, vuelto á su amigo Fray Blas, le hizo esta pregunta:
-
- _Claudere quæ cœnas lactuca solebat avorum,_
- _Dic mihi cur nostras inchoat illa dapes?_
-
-Algo atajado se halló el Padre Predicador con la preguntilla, porque,
-como era en verso latino, y él solo havia estudiado el latin, que
-bastaba para el gasto del Breviario, y aun esse no bien, no la entendió
-mucho al primer embion, y assí le dixo: «habla mas claro, si quieres
-que te responda». Pero al fin, volviendo Fray Gerundio á repetirle
-el dístico, pronunciándole con mayor pausa, como por otra parte el
-latin tampoco era muy enrebesado, vino á entenderle Fray Blas, y
-dixo: «en suma, lo que pregunta esse verso es, _por qué nosotros
-comenzamos á cenar por lechugas, quando nuestros Abuelos solian acabar
-con ellas_? Pues la razon salta á los ojos; porque en casi todas las
-cosas nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros Abuelos.» --
-«Díxolo Claudiano, interrumpió al punto Fray Gerundio, aplaudiendo la
-explicacion: _Cœpisti, qua finis erat_», y el Maestro se rió tanto de
-la impertinente prontitud del uno, como de la sandez del otro.
-
-3. Siguiéronse despues unos puerros cocidos sin cabeza, y apénas los
-vió Fray Gerundio, quando exclamó:
-
- _Fila Tarentini graviter redolentia porri_
- _Edisti quoties, oscula clausa dato._
-
-Confessó Fray Blas, que solo entendia, que el verso hablaba de
-_puerros_, por aquello de _porri_; pero que, para descargo de su
-conciencia, no percebia lo que queria decir. Entónces Fray Gerundio le
-puso á la vista el régimen, ó el órden de la construccion, _quoties
-edisti fila graviter redolentia porri Tarentini, dato oscula clausa_,
-advirtiéndole de passo, que en el Territorio de la Ciudad de Tarento
-se dan los puerros mas afamados de toda Italia, como en Navarra los
-ajos de Corella, y en Castilla la Vieja los espárragos de Portillo, con
-cuya luz dixo Fray Blas: «ya me parece que entiendo el concepto del
-verso: quiere decir, si no me engaño, que siempre que se comen puerros
-de Tarento, y lo mismo discurro que sucederá, aunque los puerros sean
-de Melgar de arriba, mas parece que se besa, que se come, por quanto
-mas es chupar que comer, y para chupar se pliegan los labios.» -- «Dió
-Vm. en el hito, replicó Fray Gerundio; pero con todo esso, mejor que el
-Poeta Latino explicó la insulsez de esta ensalada el Castellano, que
-dixo:
-
- _Quien Nísperos come,_
- _Quien bebe Cerbeza,_
- _Quien Puerros se chupa,_
- _Quien besa á una Perra,_
- _Ni come, ni bebe, ni chupa, ni besa._»
-
-No dexó de reírse tampoco esta vez el Maestro Fray Prudencio de
-la candidez de Fray Gerundio, cayéndole en gracia el chiste de la
-coplilla, y, aunque alabó la felicidad de su memoria, todavía se
-compadeció algun tanto de que no la empleasse mejor.
-
-4. El, que se vió celebrado, se tentó un poquillo de vanidad, y hizo
-empeño de no dexar cosa, que saliesse á la mesa, sin saludarla con su
-dístico. Assí pues, luego que se pusieron en ella los huevos, cogió uno
-en la mano, arrimóle á la luz, y, pareciéndole que tenia pollo, soltó
-la carcajada y dixo:
-
- _Candida si croceos circumfluit unda vitellos,_
- _Hesperius scombri temperet ova liquor._
-
-5. Quedóse en ayunas el bueno de Fray Blas, porque este era mucho latin
-para un Predicador romancista, y en ayunas se huviera quedado, á no
-haverse compadecido de él su buen amigo Fray Gerundio, explicando el
-pensamiento en este Serventesio, que sabia de memoria:
-
- _Quando algun pollo ó polla_
- _Encierra el huevo en cándido recinto,_
- _La barriga es la olla,_
- _Y cuézase en porcion de blanco ó tinto._
-
-6. Aprovechóse de esta ocasion el Maestro Prudencio para chasquear un
-poco al Predicador, insultándole sobre su cortedad en el latin, y le
-dixo con alguna picaresca: «Paréceme, Fray Blas, que tú eres como aquel
-Cura, que decia á sus feligreses: _Yo, á la verdad, no sé mucho latin,
-pero no tiene remedio, me he de dedicar á estudiarle, y hasta que le
-aprenda, no he de hacer mas que predicar_.» -- «Passo con essos golpes,
-Padre nuestro! replicó algo atufado Fray Blas, que entendió todo el
-énfasis picante de la satyrilla: para predicar no he menester entender
-latin de Poetas, bástame construir medianamente el de la Biblia; y para
-esso, el Calepino y yo á otros dos guapos.»
-
-7. En esto salió el assado á la mesa, que era medio pabo, y apénas le
-columbró Fray Gerundio, quando exclamó en tono de plañidera:
-
- _Miraris quoties gemmantes explicat alas:_
- _Et potes hunc sævo tradere, dure, coco!_
-
-Y sin dar lugar á que volviesse á sonrojarse su amigo, dió él mismo la
-explicacion en el siguiente Epigramma:
-
- _Quando el Pabo ostentoso_
- _La rueda tiende y brilla magestuoso,_
- _Assombrado le miras:_
- _Y á este que tanto admiras,_
- _Cruel, duro, severo,_
- _Le entregas tú despues á un Cocinero!_
-
-Pero sin embargo de la compassion, que esto le causaba, no dexó de
-meterle bien el cuchillo por la coyuntura, y, despues de hacer plato
-al Padre Maestro, él se quedó con una buena racion de entre-pechuga
-y pellejo, alargando la fuente á Fray Blas, con quien no gastaba
-ceremonias.
-
-8. A este tiempo ya se havia embasado algunos tragos, y á cada uno que
-bebia dedicaba su dístico, de los muchos de que havia hecho provision
-para estas ocasiones, sin pararse en que los dísticos hablassen de
-los vinos mas famosos de Europa en la antigüedad, y el que él bebia
-fuesse un chacolí ó un vinagrillo de la tierra. Como él espetasse sus
-versos, que hablassen de mosto cocido, todo lo demas era para él muy
-indiferente; y assí al primer trago le saludó con esta impertinencia:
-
- _Hæc de vitifera venisse picata Viena_
- _Ne dubites, misit Romulus ipse mihi._
-
-Al segundo con este disparate:
-
- _Hoc de Cæsareis mihi vindemia cellis_
- _Misit, Iulæo quæ sibi monte placet._
-
-Al tercero con este requiebro:
-
- _Hæc Fundana tulit felix autumnus opimi,_
- _Expressit mulsum Consul, et ipse bibit._
-
-9. En fin, á ningun trago dexó sin su dedicatoria latina; y consta
-por buenos papeles, que en solo aquella cena brindó veinte veces, y
-esto sin perjuicio de la cabeza, que la tenia á prueba de jarro, por
-haverse criado en Campazas con la mejor leche del Páramo y de Cámpos.
-No se puede ponderar lo aturdido, que estaba el bueno del Predicador
-al oír chorrear tanto latinorio á su amigo y queridito; pues, aunque
-lo mas de ello se le passaba por alto, y allá se iba por el ánima mas
-sola, con todo esso se le caía la baba, viéndole lucir tan á taco
-tendido, protestando, que, si bien siempre havia hecho alto concepto
-de su ingenio, nunca creyó, que llegasse á tanto, por no haver
-concurrido con él en otra funcion semejante. No sabia como diantres
-havia podido meter en la cabeza tanta multitud de versos, y sobre todo
-se assombraba de aquella oportunidad, con que los aplicaba; siendo
-assí, que el desdichado Fray Gerundio no esperaba mas oportunidad
-para encajar sus versos, que la de oír ó ver alguna cosa, de la qual
-se hiciesse mencion, en los que tenia hacinados en su burral memoria,
-usando de la erudicion profana puramente por la assonancia, ni mas ni
-ménos como havia usado de la Sagrada en la chistosa Salutacion, que
-havia predicado en el Refectorio. Pero, como el buen Fray Blas tampoco
-entendia de otras propiedades para el uso y para la aplicacion de
-sus textos, no distinguia de colores, y lo que le sonaba le sonaba,
-confirmándose en el dictámen de que mozo como aquel no le havia pillado
-la Orden en dos Siglos.
-
-10. Creció su admiracion, quando, sirviéndose á la mesa una cazuela
-de liebre guisada, oyó á Fr. Gerundio prorrumpir en esta definitiva
-sentencia:
-
- _Inter aves turdus, si quid, me judice, certet;_
- _Inter quadrupedes, gloria prima lepus._
-
-No entendió el Predicador mas que á media-rienda y assí en bosquejo lo
-que queria decir, aunque ya le dió al corazon, poco mas ó ménos, qual
-seria el pensamiento, quando notó, que diciendo y haciendo se echaba
-Fray Gerundio en su plato casi la mitad de la cazuela. Pero el Padre
-Maestro, que comprehendió muy bien toda el alma del concepto, dixo con
-su apacibilidad acostumbrada: «Hombre, esso de que, en tu dictámen,
-_entre las aves no hay plato mas regalado que el tordo, ni entre los
-animales que la liebre_, prueba bien, que el mismo gusto tienes en
-el paladar que en el entendimiento, y que el mismo voto puedes dar
-acerca de una mesa que acerca de un Sermon. Yo siempre oí, que el tordo
-era extraordinario de Frayle, y la liebre plato de Cofradía.» -- «Y
-quien le ha dicho á V. Paternidad, replicó Fray Gerundio, que en las
-Cofradías no sirven muy buenos platos, y que á los Frayles no les dan
-extraordinarios muy delicados?» -- «Substanciales sí, respondió el
-Maestro Prudencio, pero delicados no.»
-
-11. En esto salieron los postres, un queso y un plato de aceytunas.
-Aquí le pareció á Fray Blas, que sin duda alguna se le havia acabado
-la talega á Fray Gerundio, porque qué Poeta se havia de poner á tratar
-de aceytunas y de queso? Pero le engañó su imaginacion, y quedó
-gustosamente sorprehendido, quando vió que, tomando el queso en una
-mano y un cuchillo en otra para partirle, recitó con mucha ponderacion
-este par de coplitas:
-
- _Caseus, Etruscæ signatus imagine lunæ,_
- _Præstabit pueris prandia mille tibi._
-
-Y sin detenerse añadió esta traduccion, que tambien havia leído:
-
- _Con un queso, parecido_
- _A la Luna de Toscana,_
- _Hay para dar de almorzar_
- _A los niños mil mañanas._
-
--- «Esso lo mismo será, glossó Fray Prudencio sonriéndose, aunque se
-parezca á la Luna de Valencia; pues no sé, que para el caso, ni para
-el queso, tenga mas gracia una Luna que otra. Y qué? no dices algo á
-las aceytunas?» -- «Allá voy, Padre Maestro,» respondió Fr. Gerundio, y
-tomando media docena de ellas, dixo:
-
- _Hæc, quæ Picenis venit subducta trapetis,_
- _Inchoat atque eadem finit oliva dapes._
-
-Que uno construyó assí:
-
- _Esta, que no fué al Molino,_
- _Para que no fuesse aceyte,_
- _Unas veces es principio,_
- _Y tambien postre otras veces._
-
--- «Qué dices, borracho? le preguntó Fray Blas en tono de zumba:
-quando sirvieron de principio las aceytunas?» -- «Quando? respondió
-Fray Gerundio, quando se comenzaba á comer por donde ahora se acaba, y
-quando las lechugas servian de postre, _juxta illud_:
-
- _Claudere quæ cœnam lactuca solebat avorum, etc._
-
-Y si no, acuérdese Vm. de lo que dixo al principio de la cena, que
-nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros Abuelos.»
-
-12. Halló bastante gracia el Maestro en esta reconvencion, y se
-confirmó en su antiguo dictámen de que á Fray Gerundio no le faltaba
-cantera, y que solo le havia hecho falta el cultivo, la aplicacion á
-facultades sérias y precisas, la crítica, y el buen gusto. Pero al fin,
-con no poco se acabó la cena, se dieron gracias á Dios, y se levantaron
-los manteles; despues de lo qual tomó la mano Fray Blas, y dixo: «Padre
-Maestro, acabemos de evacuar el punto de las Censuras de los Libros,
-que nos interrumpió Fray Gregorio, porque, á lo que veo, me parece
-que V. Paternidad es del mismo dictámen, que aquel famoso Censor del
-segundo tomo del _Theatro Crítico Universal_, que, huyendo el cuerpo
-á la censura del libro, se metió á censurar á los Censores; pero en
-verdad que llevó brava tunda en cierta Aprobacion del tercero tomo.»
--- «En la substancia, respondió el Maestro, del mismo parecer soy, y
-hallo, que tiene mucha razon en lo que dice: el modo puede ser que no
-huviesse agradado á todos, porque le oí notar de pomposo, arrogante, y
-satisfecho; y á algunos tampoco les pareció bien, que reservasse esta
-crítica para aquel lugar, en que no venia muy al caso, adelantándose
-tal qual á argüirle de ménos consiguiente, pues, protestando en la
-misma Censura, _que no se hallaba con ánimo de ayudar fructuosamente al
-Autor del Theatro en el arduo y mal recibido oficio de Desengañador_,
-él mismo le está exercitando en la misma Censura: con esta diferencia,
-que el Autor del Theatro exerce el officio de _Desengañador_ de Sabios
-y de ignorantes, pues á todos comprehenden los _errores comunes_; pero
-el Censor exerce el de _Desengañador_ únicamente de Sabios, porque á
-solos estos, ó en la realidad, ó en la estimacion, se fian por lo comun
-las Aprobaciones de los Libros.»
-
-13. «Sobre la zurra, que le da todo un Colegio de Padres Aprobantes
-del tercer tomo, tambien he oído variedad de opiniones. Convienen
-todos en que la correccion fraterna está discreta, bien parlada, y con
-mucha sal, sin que la falte su granito de pimienta; pero, como los
-Autores de ella son de la misma estameña que el Autor del Theatro,
-algunos desearan que esta comission se la huvieran encargado á otro de
-diferente paño, en quien caeria mejor. Dicen, que esto de salir á la
-defensa de uno de su ropa, solo porque no se le alaba, no suena bien:
-otra cosa seria, si positivamente se le huviera injuriado sin razon,
-que entónces á ningunos tocaba mas immediatamente sacar la cara por él,
-que á los de Casa. Pero este reparo me parece poco justo, y aun poco
-reflexionado; porque aquellos Padres Maestros no impugnan directamente
-al Censor, porque no alaba al Autor del Theatro, sino porque censura á
-los que le alaban á él, y á todos los demas Autores; con que no tanto
-es defensa del Autor como de los Censores, y en esta todo el mundo
-tiene derecho á meterse, con especialidad aquellos, á quienes se les
-ha encomendado este oficio.»
-
-14. «Algunos maliciosos aun se adelantan á mas: paréceles á ellos, que
-ven una gran diferencia de estilo en lo restante de la Aprobacion, y
-en el párrafo en que se censura al Censor de los Censores: con esta
-aprehension se les figura por otra parte, que el estilo de este párrafo
-es muy parecido al nobilíssimo, perspicuo, y elegante, que gasta el
-Autor del Theatro. Y qué quieren inferir de aquí? Lo que se está
-cayendo de su peso, que este parrafillo le dictó el mismo Autor, pues
-se hallaba dentro de casa; y, sin explicarse mas, hacen un gesto, y
-tuercen el hocico. Pero esta me parece demasiada temeridad y sobrada
-delicadeza. Conocer en pocos renglones añadidos á otros muchos la
-diversidad de estilo, es para pocos ó para ninguno, sin exponerse á
-juzgar erradamente, salvo que aquella sea tan visible, que luego salte
-á los ojos; pues claro está, que, si en un Sermon del Padre Vieyra se
-mezclaran solos quatro renglones del Autor del Florilegio, un topo
-veria al instante la diferencia, y aun la disonancia; mas no estamos
-en el caso. El estilo de los Aprobantes no es tan dessemejante del
-Autor del Theatro, que diste infinito de él. Fuera de que á los buenos
-Escritores nunca los puede faltar un buen estilo, dice Quintiliano:
-_Bonos nunquam honestus sermo deficiet_; y, assí como no es impossible,
-sino muy regular, que uno dé en el mismo pensamiento que otro, assí
-tampoco lo es, que le explique de una misma manera. Mas supongamos,
-que el párrafo en question sea del mismo Autor del Theatro: _quid
-inde_? No veo en ella cosa, que me disuene, porque en él nada se
-le elogia, y ántes se me representa un rasgo de su moderacion y de
-su prudencia. Finjamos por un poco (y es una cosa bien natural),
-que los Reverendíssimos Aprobantes huviessen dexado correr la pluma
-en este punto con algun mayor calor y libertad de lo que pedia la
-materia. Demos por supuesto, (y no es ménos natural que lo primero,)
-que confiassen al Autor su censura, para que la viesse ántes que
-se estampasse. Como la leyó á sangre fria, notó que estaba un poco
-acalorada, y tomó de su quenta templarla, dictando un párrafo, en que
-se dice lo que basta, y en realidad á ninguno saca sangre. Esto es lo
-que yo concibo que pudo ser; pero, si fué otra cosa, todo ello importa
-un bledo.»
-
-15. «En lo que no convengo, ni convendré jamas, es en que las Censuras
-de los libros, especialmente las que se hacen de oficio, esto es,
-por comission de Tribunal legítimo, se conviertan en Panegýricos; y
-perdónenme los Reverendíssimos Censores del Censor de todos ellos,
-que no me hace fuerza la razon, con que intentan defender la práctica
-contraria. Dicen, que _el Panegýrico, que se introduce en la Censura,
-siendo el mérito del Autor sobresaliente, es deuda; siendo mediano,
-urbanidad; y, solo siendo ninguno, será adulacion_. Yo diria, con
-licencia de sus Reverendíssimas, que el Panegýrico que se introduce en
-la Censura, aunque el Autor le merezca, siempre es impertinente; y, si
-no le merece, no solo es una adulacion indigna, sino una mentira, un
-engaño sumamente perjudicial al progresso de las Ciencias, al honor
-de toda la Nacion, y á la utilidad comun. Al Censor solamente le
-mandan, que diga sencillamente su parecer sobre el mérito de la obra,
-aprobándola ó desaprobándola, sin que se detenga en alabar al Autor,
-sino que sea indirectamente por aquel elogio, que necessariamente le
-resulta, de que se apruebe su produccion; con que, pararse muy de
-propósito á hacer un gran Panegýrico del Autor, aunque sea el de mayor
-mérito, sin dexar epítheto que no le aplique, renombre con que no le
-proclame, ni erudicion que no ostente el Aprobante para exornar su
-encomio, no solo no es deuda, sino una obra muy de supererogacion.»
-
-16. «Ya se entiende, que hablo solamente de aquellos largos
-panegýricos, que de propósito se introducen en las Censuras, adornados
-de todo género de erudicion, los quales son los que únicamente se
-pueden llamar _Panegýricos_. Y de estos digo, que, aunque los Autores
-los tengan muy merecidos, son fuera del assunto en las Aprobaciones,
-digámoslo assí, judiciales; y en este sentido, á mi ver, habló tambien
-el Censor de los Censores. Pero aquellos elogios, que resultan del
-breve y sencillo juicio, que se forma del mérito de la obra, como de
-su utilidad, de su inventiva, de su solidez, de su buen estilo, etc.,
-estos, assí como no merecen el nombre de panegýricos, assí tampoco
-deben condenarse en los Censores, ántes apénas pueden cumplir con su
-oficio, sin que digan algo de esto; y en este sentido convengo tambien,
-en que los elogios pueden ser deuda, y pueden ser urbanidad.»
-
-17. «Pero, quien ha de tener paciencia para sufrir otros diferentes
-rumbos, que siguen los Aprobantes? Todos, ó casi todos, son
-panegyristas, y de estos ya he dicho bastante. Algunos añaden á este
-oficio el de Glossadores, ó Addicionadores de la obra que aprueban;
-otros se meten á Apologistas del assunto, especialmente si este es
-de materia crítica, ó de algun punto contencioso: quando la obra es
-apologética, las Aprobaciones por lo comun se reducen á una apología de
-la misma apología, y aprobacion bien larga he visto yo, que, sin tocar
-en la substancia de la obra hasta el último párrafo, gasta el Aprobante
-muchas hojas en alabar la Patria del Autor, la nobleza de su orígen,
-las glorias de su Religion, y de todo esto infiere, que el libro es una
-cosa grande, y que no puede contener ápice ni punto, que se oponga á
-los dogmas de la Fé ni á la mas severa disciplina. Digo, y vuelvo á
-decir, que todas estas me parecen unas grandíssimas impertinencias,
-dignas de ser desterradas de nuestra Nacion, como lo están de casi
-todas las demas del mundo, cuyos Censores se ciñen precisamente á lo
-que se les manda, diciendo en breves y graves palabras su dictámen,
-y dexando á los Lectores, que hagan de la Obra y del Autor todos los
-panegýricos, que se les antojaren.»
-
-18. Muy enfrascado estaba el Maestro Prudencio en la conversacion,
-quando advirtió que Fray Gerundio se havia quedado dormido en la
-silla como un cepo, y que el Predicador bostezaba mucho, cayéndosele
-los párpados, de manera que cada instante necessitaba apuntalarlos.
-Hízose cargo de la razon, y dispertando á Fray Gerundio, no sin mucha
-dificultad, se fueron todos á la cama, quedando despedido el Predicador
-Fray Blas desde la noche, porque pensaba madrugar mucho el dia
-siguiente, para marchar á Jacarilla, en compañía de su Mayordomo el Tio
-Bastian, que para entónces ya le suponian perfectamente convalecido del
-accidente, que le havia acometido de sobre-comida ó sobre-bebida.
-
-
-
-
-CAPITULO V.
-
-Estrena Fray Gerundio el oficio de Predicador Sabatino con una Plática
-de Disciplinantes.
-
-
-Aún no bien havia amanecido el dia siguiente, quando llegó un Mozo
-del Convento con una Carta del Prelado, en que mandaba á Fray Gerundio,
-que quanto ántes se retirasse, porque le hacia saber, que la Villa
-havia votado una Procession de Rogativa por el agua, de que estaban
-necessitados los campos, en la qual havia determinado salir la Cofradía
-de la Cruz, y que era menester disponerse para predicar la Plática de
-Disciplinantes. Mucho se holgó nuestro Predicador Sabatino con esta
-noticia, por quanto estaba ya rebentando por darse á conocer en el
-público, y se le hacian siglos los dias, que tardaba una funcion. Pero
-fué tan desgraciado, que, media hora ántes que llegasse el Propio,
-havia partido para Jacarilla su grande amigo Fray Blas, y esto no dexó
-de contristarle algun tanto, porque le podia dar alguna idéa, ó algunas
-reglas propias de su buen gusto, para disponer aquella especie de
-funcion, de la qual nunca havian tratado en particular: y, siendo la
-primera, le importaba mucho salir de ella con el mayor lucimiento. Ya
-se le ofreció consultar el punto con el Maestro Prudencio, pero dixo
-allá para consigo: «Este viejo me dirá alguna de las que acostumbra;
-aconsejaráme, que encaje á los Cofrades un trozo de mision, que diga,
-como las calamidades públicas siempre son castigo de los pecados
-públicos y secretos, que lo confirme con exemplos de la Sagrada
-Escritura y de la Historia profana, de los quales me contará un rimero
-de ellos, porque el viejo sabe mas que Merlin; prevendráme, que despues
-me dexe naturalmente caer sobre la necessidad de aplacar á la Divina
-Justicia por medio de la penitencia, porque no hay otro; y por fin y
-postre querrá, que los espete, que de este único medio se valió el
-mismo Jesu-Christo, derramando toda su Sangre por nuestros pecados,
-para satisfacer á su Eterno Padre y aplacar la justa indignacion contra
-todo el linage humano; y, al llegar aquí, querrá que me afervorice
-y que los exhorte á despedazar primero su corazon, y despues sus
-espaldas, no con espíritu de vanidad, sino con espíritu de compuncion.
-Esta retahila me encajará el Padre Maestro, como si la oyera, y me
-querrá persuadir, que á esto, y no á otra cosa, se debe reducir este
-género de Pláticas; pero á otro perro con esse huesso. Cierto, que
-quedaria yo bien lucido, en la primera funcion en que me estreno de
-puertas á fuera, con predicar como pudiera un carcuezo, y con decir lo
-que diria qualquiera vieja. Yo me guardaré de preguntarle nada á su
-Paternidad, y compondré mi Plática como Dios me diere á entender, sin
-ayuda de vecinos.»
-
-2. Con este pensamiento se entró en el quarto, donde estaba el Maestro
-Prudencio todavía recogido, porque con la conversacion de sobre-cena se
-le havia encendido la cabeza, y havia passado mala noche. Dióle parte
-de la carta, con que se hallaba del Prelado, el qual le havia embiado
-mula al mismo tiempo, para que se retirasse, y díxole, que si mandaba
-algo para el Convento. El Maestro, puesto que no dexó de sentir este
-incidente, porque havia consentido en que, ya que no le quitasse del
-todo la bodoquera, podria quitarle algunos bodoques en los passéos y
-conversaciones de la Granja; pero al fin, viendo que no tenia remedio,
-huvo de conformarse, y solamente le previno, que tratasse de platicar
-con juicio y con piedad, porque el assunto lo pedia, advirtiéndole que,
-mediante Dios, esperaba oírle. «Bien está, Padre Maestro, le respondió
-Fray Gerundio; pierda cuydado V. Paternidad, que por esta vez pienso,
-que he de acertar á darle gusto»; y con esto se despidió.
-
-3. Dice una leyenda antigua de la Orden, que en todo el camino que
-havia desde la Granja al Convento, que no era ménos que de quatro
-leguas largas, iba nuestro Fray Gerundio tan pensativo y tan dentro de
-sí mismo, que no habló ni siquiera una palabra al mozo, que iba delante
-de la mula, y lo que mas admiracion causó á todos los que le conocian,
-fué, que no solo no se paró á echar un trago en una Venta, que havia
-en la mitad del camino, pero que ni siquiera reparó en ella. Esto
-consistió, como él mismo lo confessó despues, en que iba totalmente
-preocupado en hacer apuntamientos mentales, y en buscar especies y
-materiales allá dentro de su memoria, para disponer una Plática de
-rumbo, que diesse golpe y que de contado le acreditasse.
-
-4. Desde luego se le ofrecieron á la imaginacion, como en tropel, las
-confusas idéas de esterilidad, Rogativa, Cofradía, Cruz, Penitentes,
-pelotillas, ramales, sangre, Penitentes de Luz, etc.; y todo su cuydado
-era, como havia de encontrar en la Mythología ó en la Fábula algunas
-noticias, que tuviessen alusion con estas especies, pues, por lo que
-toca á la coordinacion y al estilo, esso no le daba maldita la pena,
-pues siguiendo el mismo, que havia usado en el Sermon de Santa Ana,
-y procurando imitar el inimitable del Florilegio, estaba seguro del
-aplauso del Auditorio, que era el único obgeto, que por entónces se le
-proponia.
-
-5. Para hablar de la esterilidad, al instante se la ofreció la edad de
-plata y la edad de hierro; porque hasta la primera los hombres eran
-unos Angelitos, y la tierra producia por sí misma todo género de frutas
-y de frutos para su sustento y regalo, sin necessitar de cultivo, el
-que enteramente ignoraban; pero, como en la edad de plata comenzassen
-á ser un poco bellacos, tambien la tierra comenzó á escasearles sus
-frutos, y se empeñó en que no les havia de dar alguno, sin que les
-costasse su trabajo. Mas aquí estaba la dificultad; porque los pobres
-hombres, acostumbrados á la abundancia y al ocio, no sabian como havian
-de beneficiarle, hasta que compadecido Saturno baxó del Cielo y los
-enseñó el uso del azadon y del arado, para que en fin, costándolos su
-trabajo y sudor, la tierra los sustentasse. Pero luego le ocurrió, que
-esto no venia muy á quento, porque aquí no se trataba de esterilidad
-nacida de falta de cultivo, sino de falta de agua, y para esta havia de
-menester una Fábula, como el pan para comer.
-
-6. Dichosamente se le vino en aquel punto á la memoria la edad de
-hierro, en la qual nada producia absolutamente la tierra, ni cultivada
-ni por cultivar; y es que los Dioses la negaron enteramente la lluvia,
-en castigo de las maldades de los hombres, que se havian hecho muy
-taymados y solo trataban de engañarse los unos á los otros, como dice
-el doctíssimo Conde Natal. No se puede ponderar la alegría que tuvo,
-quando se halló, sin saber como, con una introduccion tan oportuna;
-y, apuntándola allá en el desenquadernado libro de su memoria, passó
-á revolver en su imaginacion algunas especies de Mythología, que se
-pudiessen aplicar á cosa de rogativa.
-
-7. A pocas azadonadas se le vino oportunamente á ella aquel famoso
-caso de Bacco, quando, hallándose en la Arabia desierta, por donde
-caminaba á cierto negocio de importancia, y muriéndose de sed, por no
-encontrar una gota de agua enmedio de aquellos adustos arenales, juntó
-los pastores de la Comarca, y, formando en ellos una devota Procession
-ó rogativa en honra del Dios Júpiter, ofreció que le fabricaria un
-Templo, si le socorria en aquella necessidad; y al punto se apareció
-el mismo Júpiter en figura de un Carnerazo fornido y bien actuado de
-puntas retorcidas, que, escarvando con el pié en cierta parte, brotó
-una copiosa fuente de agua dulce; y Bacco agradecido cumplió su voto,
-edificando al Dios Carnero el primer Templo, con el título de Júpiter
-Amon. Dióse mil parabienes por este hallazgo, especialmente quando
-supo despues, que el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz en aquel año
-se llamaba Pasqual Carnero, y propuso en su ánima hacerle Júpiter
-Amon, con lo que le pareció haver encontrado un thesoro, para tocar la
-circunstancia principal, y tuvo por sin duda allá para consigo, que
-desde aquel punto no havria Sermon de Cofradía, que no le pretendiesse
-con empeño.
-
-8. Remachóse en este buen concepto que hizo de sí mismo y de su grande
-suficiencia, quando, para hablar de la misma Cofradía, compuesta
-por la mayor parte de Labradores, se le vinieron al pensamiento los
-Sacrificios Ambarvales, que se hacian en honor de la Diosa Céres,
-Tutelar de los Campos y de las Cosechas; á los quales sacrificios
-presidia cierta especie de Cofradía, compuesta de doce Cofrades, que
-se llamaban los _Hermanos Arvales_, esto es los _Cofrades del Campo_,
-derivando su denominacion de _arvus arvi_, que le significa; porque,
-aunque es verdad, que estos no eran mas que doce, y los Cofrades
-de la Cruz passaban de ciento, esse le pareció chico pleyto, pues,
-si el número siete en la Sagrada Escritura significa multitud, mas
-significará el número doce en la Mythología.
-
-9. Donde se halló un poco apurado, fué en tropezar con alguna erudicion
-de buen gusto, que pudiesse aludir á Cofradía de la Cruz; y despues de
-haverse aporreado por algun tiempo la cabeza, sin encontrar cosa que
-le satisfaciesse, su buena fortuna le deparó una admirable especie,
-que á un mismo tiempo le sirvió para cumplir gallardamente con la
-circunstancia agravante de la Cruz y con la de los Penitentes de
-Sangre, que no le daba ménos cuydado que la otra. Acordóse haver
-leído en un extraordinario libro, que se intitula: _Idéa de una
-nueva Historia general de la América Septentrional_, como en honor
-del Dios _Izcocauhqui_, que era el Dios del Fuego, iban los Indios
-al monte por un grande árbol, que con mucho acompañamiento, música,
-y aparato conducian al patio del Templo: allí le descortezaban con
-extraordinarias ceremonias; le elevaban despues á vista de todo el
-Pueblo, para que constasse á todos que tenia la altura, que prescribia
-la ley; despues le baxaban, y cada uno le adornaba con ciertos papeles
-teñidos en sangre propia; hecho lo qual, volvian á levantarle con gran
-tiento, devocion, y reverencia. Entónces los Amos tomaban acuestas á
-sus Esclavos, y, baylando al rededor de una grande hoguera, que estaba
-encendida junto al árbol, quando los pobres esclavos estaban mas
-descuydados, daban con ellos en las llamas, y se hacian ceniza.
-
-10. No cabe en la imaginacion, quanto se regocijó el bendito Fray
-Gerundio con este, á su parecer, felicíssimo y oportuníssimo hallazgo,
-porque en solo él tenia quanto havia menester para lo que le restaba
-que ajustar. Havia árbol trahido del monte con mucho acompañamiento,
-y elevado con grande devocion en el patio del Templo. Qué sýmbolo mas
-propio del Arbol de la Cruz? Y mas que, por descortezarle despues, no
-perdia nada para el intento. Havia papelitos teñidos en sangre de los
-Cofrades, que levantaban el árbol; cosa ajustadíssima y pintiparada
-á los Penitentes de Sangre, pues, que esta tiñesse papeles ó tiñesse
-faldones, es question de nombre, particularmente quando ya se sabe, que
-de los faldones se hace el papel. Havia Amos, que baylaban al rededor
-del árbol y de la hoguera con los Esclavos acuestas, á los quales
-echaban despues en la lumbre, y ellos se quedaban riendo; metáphora muy
-natural de los Penitentes de Luz, que son como los Amos de la Cofradía,
-los quales se contentan con alumbrar á los Penitentes de Sangre, para
-que estos se quemen y se abrasen á azotes, ya entre los manojos de los
-ramales, ya entre las ascuas de las pelotillas.
-
-11. Mil parabienes se dió á sí mismo por haver encontrado con una
-provision de materiales, los mas exquisitos y mas adequados para el
-intento, que, á su modo de entender, se podian juntar; y ya quisiera
-él, que la Plática fuesse el dia siguiente, para darse quanto ántes á
-conocer, pues, una vez juntos los materiales, en dos horas le parecia
-que podria disponerla, particularmente haviéndose de reducir á una
-exhortacion muy breve, como él mismo lo havia observado en las Pláticas
-de aquella especie, que havia oído, por quanto se comenzaba á platicar
-al mismo tiempo que se iba ya formando la Procession; y en órden á
-tomarla de memoria, esso le daba poco cuydado, porque realmente era de
-una memoria feliz y, como dicen, burral.
-
-12. No obstante, haciendo un poco mas de reflexion sobre todas
-las circunstancias de esta última erudicion mythológica, no podia
-enteramente aquietarse, pareciéndole, que la aplicacion de los
-papelitos teñidos en sangre á los Penitentes de la Cofradía era un poco
-violenta; y, aunque juzgó, que en caso de necessidad y en un lance
-forzoso ya pudiera passar, mayormente en una Aldéa, donde no huviesse
-mas Críticos ni mas Censores, que el Barbero y el Fiel de Fechos, pero
-bien quisiera él hallar otra cosa mas terminante, y como en propios
-términos de _Penitentes de Sangre_, para assegurar mas su lucimiento,
-sin exponerse á melindrosos reparos de gentes escrupulosas, de las
-quales havia algunas en su Comunidad y en el Pueblo, que, como llevamos
-significado, era una Villa de media braga, ni tan desierto como
-Quintanilla del Monte, ni tan poblado como Cádiz y Sevilla.
-
-13. Con este cuydado se iba ya acercando al Lugar, asaz pensativo y no
-poco pesaroso, quando de repente dió un alegre grito, acompañado de una
-gran palmada sobre el albardon de la mula; y prorrumpió diciendo: «Hay
-borracho como yo! Vaya, que soy un mentecato. En el mismo admirable
-libro intitulado: _Idéa de una nueva Historia general de la América
-Septentrional_, pocas hojas mas allá donde se refiere lo del árbol y
-lo de los papelitos de sangre en honor del famoso Dios _Izcocauhqui_,
-me acuerdo haver leído dos especies, que luego las apunté para
-estas ocasiones, y son tan nacidas para ellas, que, aunque yo mismo
-las huviera fingido, no podian venir mas á pelo. Ambas especies se
-encuentran en el §. X, que trata de los sýmbolos de los meses Indianos,
-segun Gemelli Carreri; y la primera dice assí, porque la tengo en la
-memoria, como si la estuviera leyendo:»
-
-14. «Tozoztli, sýmbolo del segundo mes, quiere decir _sangría ó
-picadura de las venas_; porque assimismo en el segundo dia de este
-mes los Indios, ó fuesse con las puntas del _maguey_, ó con navajas
-de pedernal, en señal de penitencia se sacaban sangre de los muslos,
-espinillas, orejas, y brazos, y ayunaban al mismo tiempo... Era esta
-fiesta de Penitentes dedicada al Dios _Tlaloc, Dios de las lluvias_. Y
-mas abaxo. Los que tenian el oficio de hacer _Xuchiles_ ó ramilletes
-entre año, llamados _Xochimanque_, festejaban en la tercera edad[35] á
-la Diosa _Chivalticue_, que es lo mismo que decir, _enaguas de muger_,
-ó por otro nombre _Coatlatona, Diosa de los Mellizos_. La segunda
-especie es como se sigue, sin faltarle tilde.»
-
-15. «_Hueytozoztli_, superlativo de _Tozoztli_, sýmbolo del tercer mes,
-quiere decir _punzadura ó sangría grande_; porque en deteniéndose las
-aguas, que no comenzaban hasta este tiempo, correspondiente á nosotros
-por Abril, se aumentaban las penitencias, crecia la saca de la sangre,
-y eran mayores los ayunos, y aun los sacrificios. La fiesta se hacia
-al Dios _Citeolt, Dios de el Maiz, etc._». Estas dos especies tengo
-apuntadas en mi quaderno y encomendadas á mi memoria, y me andaba yo
-aporreando los cascos por encontrar otras, que se adaptassen á las
-circunstancias principales del assunto? Donde las havia de hallar
-mas exquisitas? donde mas nuevas? donde mas cortadas al talle del
-intento? Aquí tengo esterilidad de la tierra por falta de agua: aquí
-tengo á _Tlaloc_ Dios de las lluvias: aquí tengo una Procession de
-Penitentes de Sangre, y no ménos que en el mes de _Hueytozoztli_, que
-es el mismíssimo mes de Abril, en que nos hallamos, y en que se ha de
-celebrar nuestra Procession: aquí tengo _Xuchiles_ y _Xochimanques_,
-esto es los que hacian ramilletes ó ramales, que allá se va todo, y es
-bien corta la diferencia: aquí tengo _Coatlatona_ ó enaguas de muger,
-cosa tan precisa para que se vistan los Penitentes: y, en fin, aquí
-tengo una India, y ya no me trueco, ni por quarenta Fray Blases, ni por
-quantos Autores de Florilegios puedan producir las dos Estremaduras.
-Ola! pero esto no quita, que yo los venere siempre, como á mis dos
-Maestros, como á los dos modelos, como á mis originales en la facultad
-de la carrera, que emprendo.»
-
-16. Embelesado en estos pensamientos y casi loco de contento, nuestro
-Fray Gerundio llegó á la puerta reglar de su Convento; apeóse, fué á
-la Celda del Prelado, dió su _benedicite_, tomó la venia, retiróse á
-la suya, desalforjóse, desocupó, echó un trago, y sin detenerse un
-punto puso manos á la obra; trabajó su Plática, que aquella misma noche
-quedó concluída; y llegado el dia de la Procession, á que concurrió
-mucho gentío de la Comarca, Anton Zotes, y su muger, á quienes el mismo
-hijo havia escrito, para que viniessen á oírle, sin faltar tampoco el
-Maestro Prudencio, que la noche ántes se havia retirado de la Granja,
-con gentil denuedo representó su papel, que, copiado fielmente del
-original, decia assí, ni mas ni ménos:
-
-17. «A la aurífera edad de la innocencia, _lavabo inter innocentes
-manus meas_, en trámite no interrupto sucedió la argentada estacion de
-la desidia: _Argentum et aurum nullius concupivi_. No llegó la ignavia
-de los mortales á ser lethálica culpa: pero se arrimó á ser borron
-nigricante de su nivea candidez primeva:
-
- _Pocula tartareo haud aderant nigrefacta veneno._
-
-Sobresaltados los Dioses, _ego dixi: Dii estis_, determinaron prevenir
-el desórden con admonicion benéfica. Admirablemente el Symbólico:
-_Ante diem cave_; y paralogyzaron la correccion en preludios de
-castigo: _Corripe eum inter te, et ipsum solum_.»
-
-18. «La Madre Cýbeles (ya sabe el docto, que en el Ethnico fabuloso
-Léxicon se impone este cognomento á la Tierra: _Terra autem erat inanis
-et vacua_): la Madre Cýbeles, _Cybeleia mater_, que dixo oportuno el
-Probóscide Poeta: la Madre Cýbeles, que hasta entónces espontaneaba
-sus fruges, resolvió negarlas, miéntras no la reconviniesse por ellas
-el penoso afan del mádido Colono: _In Columna nubis_. Mas, ó Cielos!
-Como havia de elaborar el infeliz Agrícola, si le faltaba la causa
-instrumental para el cultivo, y si del todo ignoraba la causa material,
-y la eficiente para el instrumento? _Quæcumque ignorant, blasphemant:
-quomodo fiet istud?_ Commiserado Saturno, baxó de lo alto del Olympo:
-_Descendit de Cœlis_, y enseñó al hombre el uso del azadon tajante y
-del arado escindente: _Terra scindetur aratro_. Haveislo entendido,
-mortales? Luego, bien decia yo, que siempre son los pecados ocasion
-de los castigos: _Et peccatum meum contra me est semper_. Pero aún no
-estamos en el caso.»
-
-19. «A la argentada estacion sucedió el século ferrugineo: _Sæculum
-per ignem_, y, aunque en él havia instrumentos para el cultivo, y
-posseían los hombres scientífica comprehension de su manejo, _possedit
-me in initio viarum suarum_, obstruída la Cybélica Madre, correspondia
-con esterilidades á los afanes del agrícola: _Et pater meus agricola
-est_. Aquí el reparo. Si la reconvenia con sus sulcos el corvo hierro,
-si la llamaba con sus golpes la afilada plancha, por qué no se daba
-por entendida? por qué no producia la tierra verdigerantes frutos?
-_Germinet terra herbam virentem._ Qué oportuno Lyra? Porque el Cielo
-empedernido la negaba la lluvia: _Non pluit menses septem_. Pero, qué
-motivo pudo tener essa tachonada techumbre para tan cruel duricie?
-Díxolo Cartario muy á mi intento: porque los hijos de los hombres
-havian multiplicado las nequicias: _Et deliciæ meæ esse cum filiis
-hominum_. Pues qué remedio? Oíd al sapientíssimo Mythólogo.»
-
-20. «Despréndase el gran Bacco de essa bóbeda celeste; enseñe á los
-hombres á compungirse y á implorar la clemencia del Tonante con
-una Rogativa penitente: _Te rogamus, audi nos_: ofrézcale cultos y
-sacrificios en futuras aras, y baxará el mismo Júpiter Amon, que es
-lo mismo que Carnero, y con una sola patada ó debaxo de la planta de
-su pié, _a planta pedis_, hará que broten aguas, que apaguen la sed y
-fertilizen los Campos: _Descendit Jesus in loco campestri_. Para el
-docto no es menester aplicacion; vaya para el ménos entendido. No es
-assí, que ha siete meses, que las nubes nos niegan sus salutíferos
-sudores? No es assí, que á esta denegacion se han seguido los
-sýmptomas de una tierra empedernida? Pues institúyase una devota
-Rogativa; vayan en ella los Cofrades de la Cruz de Penitentes;
-presídala su digno Mayordomo Júpiter Amon, Pasqual Carnero, que debaxo
-de sus piés, _de sub cujus pede_, brotarán aguas copiosas, que fecunden
-nuestros Campos:
-
- _Horrida per Campos bam, bim, bombarda sonabant._
-
-Mas es muy celebrado en las Sagradas Letras el Cordero Pasqual:
-_Agnus Paschalis_. Sabe el discreto, que de los Corderos se hacen los
-Carneros. Luego nuestro insigne Mayordomo Pasqual Carnero seria quando
-niño Cordero Pasqual. La ilacion es innegable. Pero aún no lo he dicho
-todo.»
-
-21. «A la frugífera Céres, Diosa Tutelar de los Campos y de las
-Cosechas, se ofrecian aquellos Sacrificios, que se llamaban Ambarvales,
-y se hacia una solemne Procession al rededor de los Campos, para
-ofrecerla estos Sacrificios: _Ambarvales hostiæ_. Y quienes eran los
-que principalmente la formaban? Unos devotos Cofrades, que se llamaban
-Arvales: _Arvales fratres_; los quales, en sentir de los mejores
-Intérpretes, eran todos Labradores. No lo levanto yo de mi cabeza:
-dícelo el profundíssimo Caton: _Ambarvalia festa celebrabant Arvales
-fratres, circumeuntes campos, et litabant Ambarvales hostias_. Y á
-quien se ofrecian? Ya lo he dicho, á la Diosa Céres, que se deriva de
-_cera_, para denotar tambien á los Cofrades de Luz: _Vos estis lux
-mundi_.»
-
-22. «Mas, porque el Crítico impertinente ó escrupuloso no eche
-ménos á los Penitentes de Sangre, id conmigo y vereis, que esto de
-los Penitentes no es invencion de modernos, como quieren algunos
-ignorantes, sino una Cofradía muy antigua, establecida en todos
-los Siglos y en todas las Naciones. Ea, dad un salto á la América
-Septentrional.»
-
-23. «Allí vereis al Dios _Tlaloc_, Superintendente de las lluvias,
-haciéndose de pencas y no querer desatarlas en el mes de _Tozotli_,
-que es el de marzo. Allí vereis, que, para moverle á piedad, se arman
-los Indios de _magueys_ ó puntas de pedernal, y se sacan copiosa
-sangre de todas las partes de su cuerpo. Allí vereis, que el irritado
-_Tlaloc_ continúa las señas de su enojo en el mes de _Hueytozotli_, que
-corresponde al de abril, en que nos hallamos, y negando en él la agua,
-por los pecados de aquellos infelices, arrepentidos estos, aumentan
-las penitencias y se sacan sangre hasta correr por el suelo al rigor
-de los _Xuchiles_, esto es, á la violencia de los ramales, empapando
-en ella á la Diosa _Chivalticue_, que es tanto como la Diosa de las
-Enaguas, y dirigiendo la penitente Procession al Templo de _Citeolt_,
-Dios del Maiz ó Trigo de Indias, para que, intercediendo con _Tlaloc_
-y uniéndose con él, los franqueasse los frutos de la tierra.»
-
-24. «Ea, hermanos, á vista de tan oportunos como eficaces exemplares,
-qué haceis? en qué os deteneis? _Quid facis in paterna domo, delicate
-miles?_ A qué aguardais para empuñar con brioso denuedo essos
-cándidos _Xuchiles_, y, convocando primero el humor purpureo á las
-dos carnosidades postergadas, no le sacais despues con los cerosos
-_magueys_, hasta dexar empapadas las alvicantes _Chivalticues_, y
-corra por ellas la sangre á regar la dura tierra: _Guttæ sanguinis
-decurrentis in terram?_ Mirad, Fieles, que está enojado nuestro
-Divino _Tlaloc_; mirad que el benéfico _Citeolt_ se pone de parte de
-su ceño. Corred, corred á aplacarlos; volad, volad á satisfacerlos;
-empuñad, vuelvo á decir, essos _Xuchiles_; tomad bien la medida á essos
-_magueys_; brote de vuestras espaldas el roxo licor á borbotones. Assí
-aplacareis la ira de los Dioses; assí satisfareis por vuestras culpas;
-assí conseguireis para vuestros campos epitalamios de lluvia, y para
-vuestras almas epiciclos soberanos de gracia, prenda segura de la
-Gloria: _Quam mihi et vobis, etc._»
-
-25. No bien havia pronunciado la última palabra, quando resonaron en
-el Templo unos gritos, que salian por entre los caperuces, á manera de
-voces encañonadas por embudo ó por cervatana, que decian: _Vítor el
-Padre Fray Gerundio_, _vítor el Padre Fray Gerundio_; y lo que mas es,
-que quedaron los Penitentes tan movidos con la desatinada Plática, no
-obstante que los mas, y aunque digamos ninguno de ellos havia entendido
-ni siquiera una palabra, que al punto arrojaron las capas con el mayor
-denuedo, y comenzaron á darse unos azotazos tan fuertes, que ántes
-de salir de la Iglesia ya se podian hacer morcillas con la sangre,
-que havia caído en el pavimiento. Las mugeres, que estaban junto á
-la Tia Catanla, la dieron mil abrazos y aun mil besos, dexándola al
-mismo tiempo bien regada la cara de lágrymas y de mocos, todos de pura
-ternura, y diciéndola, que era mil veces dichosa la madre, que havia
-parido tal hijo. Un Cura viejo, que se hallaba por casualidad immediato
-á Anton Zotes, y que, sin embargo de haver llevado tres veces calabazas
-para Epístola, una para Evangelio, y dos para Missa, todavía por sus
-años y por su bondad era hombre respetable, dándole un estrecho abrazo,
-le dixo: _Señor Anton, cinquenta y dos Pláticas de Disciplinantes he
-oído en esta Iglesia, desde que soy indigno Sacerdote_ (_en buena hora
-lo diga_); _pero Plática como esta, ni cosa que se la parezca, ni la he
-oído, ni pienso jamas oírla. Dios bendiga á Gerundito, y no me mate su
-Magestad, hasta que le vea Presentado._
-
-26. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector, como quedarian
-el Tio Anton y la Señora Catuja, quando oyeron estas alabanzas de su
-hijo, y fueron testigos oculares de sus aplausos; y tambien es mas para
-considerado que para referido, el gozo, la vanidad, y la satisfaccion
-propia, que en aquel punto se apoderaron del corazon de Fray Gerundio,
-al escuchar él mismo tan grandes aclamaciones. Pero, como son poco
-duraderos los contentos de esta vida, y siempre dispone Dios, que
-enmedio de los mayores triunfos sucedan algunos acaecimientos tristes,
-que nos acuerden que somos mortales, quiso la mala trampa, que al baxar
-del Púlpito y en la misma Sacristía de la Iglesia le dieron al bueno de
-Fray Gerundio un humazo de narices, que, á ser otro, que no fuera de
-tan buena complexion, le huviera trastornado.
-
-27. Fué el caso, que se hallaba de Recluta en aquella Villa un Capitan
-de Infantería, capaz, despejado, muy leído, y haviendo oído la Plática,
-luchando á ratos con la cólera, y á ratos con la risa, determinó
-finalmente holgarse un poco á costa del Predicador, y entrando en la
-Sacristía, despues de darle un abrazo ladino, pero muy apretado, le
-dixo con militar desenfado: «Vamos claros, Padrecito Predicador, que,
-aunque he rodado mucho mundo, y en todas partes he sido aficionado
-á oír Sermones, en mi vida he oído cosa semejante. Plática mejor
-de Carnestolendas, y Exhortacion mas propia para una Procession de
-mogiganga, ni Quevedo!» Algo cortado se quedó Fray Gerundio al oír este
-extraño cumplimiento; y, como en punto de desembarazo no podia medir
-la espada con el despejo del señor Soldado, le preguntó con alguna
-turbacion y encogimiento: «Pues, qué ha tenido la Plática de mogiganga,
-ni de cosa de antruidos?»
-
-28. -- «No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano, le replicó el
-Oficial. Ahí es un grano de anis las Fabulillas con que V. Paternidad
-nos ha regalado para compungirnos. La de Saturno vale un millon; la de
-Bacco se debe engastar en oro; lo de Júpiter Amon y Pasqual Carnero,
-con aquel retoquecillo del Cordero Pasqual, no hay preciosidades
-con que compararlo; y en fin, todo aquel passage de los Penitentes
-Americanos con enaguas, ramales, y pelotillas; los Dioses en cuyo
-obsequio hacian las penitencias, con sus pelos y señales; el motivo
-de ellas, y hasta la oportunidad de los meses en que las hacian, todo
-es un conjunto de divinidades; y V. Paternidad, aunque tan mocito,
-puede ser Predicador en Gefe, ó á lo ménos mandar un destacamento de
-Predicadores, que, si son como V. Paternidad, pueden acometer en sus
-mismas trincheras á la melancolía, y no solo desalojarla de su campo,
-sino desterrarla del mundo.» Y sin decir mas, ni dar tiempo á Fray
-Gerundio á que replicasse, le hizo una reverencia y se salió de la
-Sacristía.
-
-
-
-
-CAPITULO VI.
-
-Donde se refiere la variedad de los juicios humanos, y se confirma con
-el exemplo de nuestro famoso Predicador Sabatino, que no hay fatuidad,
-que no tenga sus protectores.
-
-
-Assí se despidió el bellacon del Capitan del bueno de Fray Gerundio,
-haviendo echado un jarro de agua á todas las complacencias, con que
-se hallaba el Santo Varon por los vítores y aplausos de la Iglesia, y
-dexándole triste, desconsolado, y pensativo. Pero, como en esta vida
-ni los gustos ni los disgustos son muy duraderos, el que le causó la
-satyrilla viva y desenfadada del señor Oficial, le duró poco; porque
-apénas subió de la Sacristía á la Celda, quando se le entró en ella
-toda la mosquetería del Convento, es decir la gazapina de Colegiales,
-Choristas, Legos, y gente moza. Como este, por lo comun, es uno de
-los vulgos mas atolondrados del mundo, y por lo mismo uno de los mas
-perjudiciales, no es ponderable el porrazo, que dió á casi todos la
-tal Plática; porque, no distinguiendo de colores, y governándose solo
-por el boato y por el sonsonete, á los mas les pareció un milagro del
-ingenio.
-
-2. Entraron, pues, de tropel en la Celda de Fray Gerundio, con
-tal zambra, gresca, y algazara, que parecia venirse á tierra el
-Convento; y, como todos havian sido sus Condiscípulos, siendo, con
-corta diferencia, de una misma edad, aunque él era ya Sacerdote y
-Predicador, no acertaban á mirarle con respeto, con que dexaron correr
-las expressiones de su gozo con toda la libertad de una familiaríssima
-llaneza. Unos le abrazaban, otros le vitoreaban; estos le hablaban
-por un lado, aquellos por el otro; algunos le tiraban por el Hábito
-y por las mangas, para que les contextasse, y no faltaron otros, que
-le levantaban en el ayre, aclamándole ya por el mayor Predicador,
-que tenia la Orden; tanto que uno, que era segundo Vicario de Choro,
-exclamó con voz gruesa y corpulenta: _Hasta ahora creía yo, que en el
-mundo no havia otro Fray Blas; pero bien puede aprender otro oficio,
-porque todo quanto predica, aunque tan exquisito, tan conceptuoso,
-y tan raro, es bazofia respecto de lo que hoy hemos oído á Fray
-Gerundio._ A un Lego anciano, sencillo, y bondadoso, que havia sido
-refitolero mas de quarenta años, y le estaba mirando de hito en hito,
-se le caían las lágrimas de puro gozo y ternura. El despensero le dixo,
-que tenia á su disposicion todo el vino de la Despensa, porque á quien
-tanto honraba el Santo Hábito, era razon que todo se le franqueasse;
-el Cocinero se le ofreció muy de veras á su servicio; y hasta el
-Procurador, que no suele ser gente muy bizarra, le regaló desde luego
-_in voce_ con dos barriles de sardinas escavechadas, y esto sin
-perjuicio de regalarle con otros dos de otras, quando las tuviesse, en
-prendas de su amor y complacencia.
-
-3. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector quanta seria
-la de nuestro Fray Gerundio al oírse alabar con tantas aclamaciones,
-por quanto no era hombre insensible á sus aplausos, ni tampoco era
-de parecer, como el otro Orador afilosophado, que el grito de la
-muchedumbre inducia fuertes sospechas de grandes desaciertos.
-
-4. Pero ves aquí, que, quando la gente del chilindron estaba en lo
-mejor de su trisca, y el bendito Fray Gerundio mas engolfado en sus
-glorias, entraron en su celda el Prelado, el Maestro Fray Prudencio,
-y los demas Padres graves á darle la que llaman la acenoria, esto es,
-la enhorabuena de la funcion, como loablemente se estila en todas las
-Religiones. Al punto cessó la algazara de los mozos, y cada qual se
-compuso lo mejor que pudo, metiendo las manos debaxo del Escapulario,
-y arrimándose hácia las paredes con los ojos baxos y con reverente
-silencio. El Prelado se contentó con decirle, que descansasse, y
-haviéndose detenido un breve rato, sin hablar mas palabra, se retiró
-luego: de los demas Maestros, unos solo hicieron el ademan de baxar un
-poco la cabeza, murmullando entre dientes una especie de enhorabuena
-estrujada, que no se entendia; otros se la dieron con palabras claras,
-pero tan equívocas, que algun malicioso podia interpretarlas con poca
-benignidad, como el que le dixo: _Fray Gerundio, cosa grande! por el
-término no la he oído mayor, ni espero oírla igual, sino que sea á
-tí._ Dos ó tres de ellos, que eran algo encogidos, y un si es no es
-taciturnos, solamente le dixeron: _Dios te lo pague, Fray Gerundio, que
-lo has trabajado mucho_; y el bueno del Fraylecito quedó muy solazado,
-pareciéndole que era lo mismo trabajarlo mucho, que trabajarlo bien.
-
-5. A todo esto callaba el Maestro Prudencio, sin hacer mas que mirarle
-de quando en quando con unos ojos entre compasivos y severos; mas,
-luego que se retiraron los otros Padres Maestros, viendo que los
-Colegiales amagaban hacer lo mismo, los dixo: «Esténse quietos, que
-ahora tengo yo que platicar á nuestro Padre platicante, y mi plática
-tambien puede ser provechosa para ellos.» Sentóse en una silla, hizo
-á Fray Gerundio, que se sentasse en otra, y, volviéndose hácia él, le
-habló de esta manera:
-
-6. «Fray Gerundio, has perdido el juicio? Estabas en él quando
-compusiste una sarta de tanto disparate, y quando tuviste valor para
-predicarla? Es esto lo que me ofreciste al despedirte de mí en la
-Granja, diciéndome, que perdiesse cuidado, que por esta vez pensabas,
-que havias de acertar á darme gusto? Pues qué? piensas que podia yo
-gustar del mayor texido de locuras y de despropósitos, que he oído en
-los dias de mi vida, sino que le exceda ó le compita la desatinada
-Salutacion del Sermon de Santa Ana. Y esto en una funcion de suyo
-tan seria, tan tierna, tan dolorosa, en que todo debiera respirar
-compuncion, lágrimas, gemidos, y penitencia! Estoy por decir, que,
-quando no se huviera cometido otro pecado que el de tu Plática, él solo
-merecia que nos castigasse Dios con el terrible azote de la sequedad
-y de la esterilidad, que padecemos. Pero no me atrevo á decir tanto,
-porque conozco, que no pecas de malicia, sino de ignorancia ó de
-innocencia.»
-
-7. «Ven acá, hombre; tu Plática se ha reducido á otra cosa que á
-atestarnos los oídos de Fábulas ridículas, insulsas, é impertinentes,
-verificándose á la letra lo que ya dixo en profecía el Apóstol por tí y
-por otros Predicadores como tú, que huirian de la verdad y convertirian
-toda su atencion á las Fábulas, transcendiendo este depravado gusto
-á los oyentes: _A veritate quidem auditum avertent, ad fabulas autem
-convertentur?_ Qué fuerza han de tener estas para movernos á hacer
-penitencia por nuestras culpas, y aplacar por este medio el rigor de la
-Divina Justicia, tan justamente irritada contra ellas?»
-
-8. «No tendrian mas eficacia los exemplos verdaderos de la Sagrada
-Escritura y de la Historia Eclesiástica, una y otra atestada de los
-horrendos castigos temporales, con que Dios en todos tiempos ha
-escarmentado los pecados de los hombres, sin dexar el azote de la mano,
-hasta que se le diesse satisfaccion por medio del dolor, de la emienda,
-y de la penitencia? Los dilubios, las inundaciones, las guerras, las
-hambres, las pestes, las esterilidades, los terremotos, los volcanes, y
-todos los demas movimientos extraños de la naturaleza, governados por
-el Supremo Autor de ella, han nacido jamas de otro principio, ni han
-tenido otro fin?»
-
-9. «Qué siglo de oro? ni qué siglo de estaño? ni qué siglo de hierro?
-ni qué embustes de mis pecados? No ha havido mas siglo de oro que
-la estrechíssima duracion del estado de la innocencia, reducida,
-segun los mas á pocos dias, y segun algunos á pocos instantes. Entre
-la innocencia y la malicia no huvo medio. Desde que comenzaron á
-multiplicarse los hombres, comenzaron á multiplicarse los pecados, de
-suerte que estos solamente fueron pocos, miéntras fueron pocos los
-que podian pecar. Y desde entónces comenzó Dios sus amorosos avisos,
-castigando á unos para escarmentar á otros, hasta que extendida la
-maldad, sin dexarse reconvenir del escarmiento, fué tambien menester
-que se extendiesse el castigo.»
-
-10. «Si el tiempo, que has perdido miserablemente en leer ficciones,
-le huvieras dedicado á ojear, aunque no fuesse mas que de passo, la
-Sagrada Biblia, en ella encontrarias historias infalibles en que fundar
-tu exhortacion, sin el ridículo y aun sacrílego recurso á patrañas
-fabulosas. Esterilidad, nacida de falta de agua y de sobra de pecados,
-encontrarias en Egypto en tiempo de Pharaon y de Joseph. Esterilidad,
-procedida del mismo principio, encontrarias en Israel, en tiempo del
-Profeta Elias. Esterilidad, originada de la misma causa, encontrarias
-en el Reyno de Judá, en tiempo de los dos Joranes cuñados. Y si,
-despues de la Historia Sagrada, huvieras siquiera passado los ojos por
-la Eclesiástica y por la Profana, apénas hallarias Siglo, que no te
-ofreciesse á docenas los exemplares en diversos Reynos y Provincias,
-con la circunstancia de que no cessó el castigo, miéntras no cessaron ó
-se disminuyeron los pecados. Pues, á que fin el recurso á los sueños, á
-las Fábulas?»
-
-11. «No quiero decir, que el estudio ó la noticia de estas sea
-inútil, y que no tenga su uso. Tiénele, y muy loable, assí para la
-inteligencia de los Autores Gentiles, especialmente Poetas, como para
-la comprehension de la Theología Pagana, que toda estaba reducida al
-systema fabuloso. Pero en el Púlpito no debe tener otro uso, que el de
-un altíssimo desprecio. Si tal vez se toca alguna, que fuera mejor no
-hacerlo, debe ser tan de passo y con tanto desden, que el Auditorio
-conozca la burla que el mismo Predicador hace de ella. Es bueno que los
-Gentiles, como escribe Tertuliano, hacian tanta de nuestros Sagrados
-Mysterios, que solamente los tomaban en boca en los Theatros, para
-hacer irrision de ellos; y ha de haver Predicadores Christianos, que
-hagan tanto aprecio de sus Fábulas, que apénas se valgan de otros
-materiales en los Púlpitos, para engrandecer nuestros Mysterios, ó para
-persuadir las verdades mas terribles y mas ciertas de nuestra Religion!
-Como se puede persuadir con solidez una verdad por medio de una
-mentira? Ni qué parentesco pueden tener los Mysterios de Jesu-Christo
-con los embustes de Belial? _Quæ conventio Christi ad Belial?_»
-
-12. «Pero supongamos, que en la Fábula se halle algun remedo, como
-en muchas de ellas se halla en realidad, de nuestras verdades ó de
-nuestros Mysterios: qué fuerza añade á unas, ni qué explendor aumenta á
-otros este ridículo remedo? Adelanto mas: quiero suponer, que la Fábula
-tenga la mayor semejanza imaginable con algunos de los Mysterios, que
-creemos y adoramos, como por exemplo: el nacimiento de Minerva, Diosa
-de la Sabiduría, que se fingió haver nacido del cerebro de Júpiter, con
-la generacion del Verbo, que es Sabiduría Eterna, que fué engendrado
-desde la eternidad de la mente del Padre. Y qué sacamos de esso? Se nos
-hace mas creíble ó mas respetable esta verdad, porque encontremos un
-borron ó una obscuríssima sombra suya en aquella disparatada mentira?»
-
-13. «Ya sabemos todos, que el Demonio, á quien llama no sé qué Santo
-Padre perniciosíssima Mona, para confundir mas los Mysterios de
-la Fé, ó para hacerlos ridículos, introduxo algunos rasgos ó como
-algunos vislumbres de ellos en las supersticiones Paganas, pero tan
-embueltos entre estas, y tan mezclados de hediondeces, despropósitos,
-y extravagancias, que se conoce el diabólico artificio con que tiró á
-obscurecerlos, ó á hacerlos enteramente risibles. Y es possible, que lo
-que el Diablo inventó para burlarse de lo que creemos, y de lo que él
-mismo cree con fé tan experimental, ha de servir para que nosotros lo
-apoyemos!»
-
-14. «Pero, si el valerse de Fábulas en el Púlpito para persuadir
-nuestras verdades, siempre es cosa intolerable, y en cierta manera
-especie de sacrilegio, lo es mucho mas, quando se predica á gente
-vulgar y sencilla. El Auditorio discreto da á la Fábula el valor, que
-se merece, recíbela por su justo precio, y en fin sabe, que la Fábula
-es mentira. Respecto de él, no hay mas inconveniente, que mezclar
-lo Sagrado con lo Profano, y lo fabuloso con lo verdadero: sobrada
-monstruosidad es esta mezcla, pues hasta en los Pintores y los Poetas,
-cuyas licencias son tan amplias, la calificó de intolerable el mejor de
-los Satýricos:
-
- _Sed non ut placidis coeant immitia, non ut_
- _Serpentes avibus geminentur, tigribus agni._
-
-Mas, quando se predica á un concurso compuesto por la mayor parte de
-gente del campo, inculta, y sin letras, hay el gravíssimo inconveniente
-de que entienda la Fábula por Historia, la ficcion por realidad, y por
-verdad la mentira. Dígalo si no el testamento de aquella vieja, que,
-por haver oído á su Cura, en los Sermones que hacia á sus Feligreses,
-hablar muchas veces del Dios Apolo, dexó en él este legado: _Item,
-mando mis dos gallinas y el gallo al bendito Señor San Pollo, por la
-mucha devocion que le tengo, desde que oí predicar tanto de él al Señor
-Cura_. Parécete, que será impossible, que entre tantos pobres hombres,
-de que se compone la Cofradía de la Cruz, á la qual has platicado, no
-haya algunos, y aun muchos, que vayan persuadidos á que Céres, Júpiter
-Amon, Bacco, y los demas avechuchos que citaste, son unos grandes
-Santos, y los tengan por especiales abogados de la lluvia?»
-
-15. «Y qué te diré de aquel texido de dislates, tomado de la Mythología
-Americana, en que pareció consistia lo fuerte de tu Plática, segun te
-inculcaste en ello, y segun el esponjamiento y la satisfaccion, con que
-lo representaste? No creí, que ni aun tú fuesses capaz de desvarrar
-tanto; y mira, que esta es una grande ponderacion. Quien diantres te
-deparó aquellas noticias, ni como tuviste la poca fortuna de tropezar
-con ellas para hacerte mas ridículo? Cierto que tienes singular talento
-de dar con lo peor de los Libros, y gracia conocida para aprovecharte
-de ello. Valga la verdad: tú quisiste hacer ostentacion de tu memoria
-y de tu feliz pronunciacion, quedándote con aquellos nombres bárbaros,
-exóticos, y estrafalarios de _Tlaloc_, _Tozoztli_, _Hueytozotli_,
-_Magueys_, _Xuchiles_, _Chivalticue_, y _Citeolt_, pareciéndote, que
-esto era una gran cosa, y que dexabas aturdido al Auditorio. Con efecto
-assí fué, porque aquella pobre gente no distingue de colores, y la
-basta no entender lo que se dice para admirarlo.»
-
-16. «Pero, no me dirás, qué gracias ó qué chiste tiene esso? La memoria
-local y material suele ser prenda muy comun de los mas rudos. Y en
-fé de que yo lo soy, la posséo tan feliz, aun siendo un pobre viejo,
-que, á la primera vez que oí essos nombres, me quedé con ellos, como
-lo acabas de ver. Pues, qué mucho los huviesses aprendido tú, á costa
-quizá de un ímprobo trabajo?»
-
-17. «No quiero decirte nada del estilo pueril, atolondrado, necio, y
-pedantesco, porque es perder la obra y el aceyte. Fray Blas y esse
-maldito Florilegio, que debiera quemarse en una hoguera, te tienen
-infatuado el gusto y todo conocimiento de lo que es Idioma Castellano
-puro, castizo, y verdadero. El que usas en el Púlpito, ni es Romance,
-ni es Latin, ni es Griego, ni es Hebréo, ni sé lo que en suma es. Díme,
-pecador, por qué no predicas como hablas?»
-
-18. «Qué quiere decir _aurífera edad, trámite no interrupto, lethálica
-culpa, borron nigricante, candidez primeva, paralogizar la correccion,
-espontanear las fruges, mádido colono_, y toda la demas retahila de
-nombres y verbos latinizados, con que empedraste tu Plática, que la
-entenderian los Cofrades, como si los huvieras platicado en Syriaco ó
-en Armenio? No conoces, desdichado de tí, que essa es una pedantería,
-que solamente la gastan los ignorantes y aquellos pobres hombres, que
-ni siquiera saben la lengua en que se criaron? No merecias que, al
-acabar la Plática, en lugar de los vítores, con que te aclamaron los
-simples, te huviessen aplicado este otro vítor, que te venia tan de
-molde como al Padre Fray Crispin, que sin duda debió de ser el Fray
-Gerundio de su tiempo:
-
- _Vítor el Padre Crispin,_
- _De los cultos culto Sol,_
- _Que habló Español en Latin,_
- _Y Latin en Español._»
-
-19. «De propósito he querido decirte lo que siento á presencia de todos
-estos mozos, y para esse fin los hice detener; porque, sobre estar
-ya cansado de hacerte algunas advertencias privadas y haver visto,
-con grande dolor mio, que son inútiles mis correcciones particulares,
-hice juicio, que debia hablarte ya mas en público, para que no
-transcendiesse á ellos tu mal exemplo. Mis años y mis canas me dan
-licencia para esto; y la parte, que tuve en que se te dedicasse á esta
-carrera, que tanto apetecias, me obliga en cierta manera á dar esta
-satisfaccion, porque nunca se piense apruebo lo que abomino.»
-
-20. «Ni creas que solo yo soy de este dictámen; pues en esse caso se
-podia atribuir á la mala condicion, que regularmente se achaca á los de
-mi edad, aunque, por la misericordia de Dios, la mia no está reputada
-por la peor. Acompáñanme en él todos los Padres graves de la Comunidad,
-esto es, los únicos que tienen voto en la materia. Todos se lastiman,
-igualmente que yo, del malogro de tus prendas; y en la sequedad y
-seriedad, con que se presentaron á darte la enhorabuena, pudiste
-conocer lo mucho que los havia desazonado tu Plática. Si no todos te
-hablan con la claridad que yo, será ó porque no todos te estiman tanto,
-ó porque no concurren en ellos las particulares circunstancias, que
-concurren en mí para no lisongearte, ó porque en las Comunidades tiene
-grandes inconvenientes el oficio de Desengañador, tanto que hasta los
-Prelados necessitan exercitarle con mucho tiento, no obstante que su
-empléo les precisa á practicarle. Yo atropello por todo, pesando ménos
-en mí quanto tu puedas pensar, otros discurrir, y muchos murmurar, que
-el deseo de tu estimacion, el bien de las almas, el decoro del Púlpito,
-y el crédito de la Orden.»
-
-21. Y al decir esto se levantó de la silla, tomó la puerta, se salió
-de la Celda, y se fué á la suya. Fray Gerundio quedó pensativo, los
-Colegiales por un largo rato silenciosos, y los Legos mirando á estos
-y á aquel. Unos escupian, otros gargajeaban, algunos se sonaban las
-narices, y ninguno se atrevia á hablar palabra. Hasta que un Colegial,
-Theólogo del quarto año, (como lo dexó notado un Autor curioso,
-indagador, y menudo,) el qual era alegrete, vivaracho, intrépido, y
-decidor, rompió el silencio diciendo: _Quien va tras el viejo con
-vizcochos y vino, y á hacerle mudar camisa, porque el Sermon ha estado
-largo, pathético, moral, y fervoroso?_ Riéronse todos, ménos Fray
-Gerundio, que aún se mantenia suspenso, cabiz-baxo, y como medio
-corrido.
-
-22. Pero presto le consoló el Theologuillo; porque, llegándose á él y
-dándole dos palmadas sobre los hombros, le dixo: «Ola, Fray Gerundio,
-_sursum corda_. Pues qué? haces caso de las misiones de nuestros Padres
-Matusalenes? No ves, hombre, que tienen ya el gusto con mas cazcarrias
-y lagañas, que ojos de aprendiz de Bruja? Qué saben ellos como se ha de
-predicar, si ya casi se les ha olvidado como se ha de vivir? Todo lo
-que no les huele á antaño los ofende, y ellos nos apestan á los demas
-con sus antañadas. Ellos conocieron al mundo assí, y dado les ha, que
-se ha de mantener el mundo como ellos le conocieron, sin hacerse cargo
-de que la bola da vueltas, que por esso es bola. Como ya no pueden
-lucir, rabian quando otros lo lucen, á manera de aquellos árboles secos
-de puro carcuezos, que en tiempo de Primavera, al llenarse los otros
-de flores y de verdes hojas, ellos parece que se secan mas, de pura
-embidia.»
-
-23. «Hablan de los Sermones, como de las modas y de los bayles. Un
-corbatin los espirita, por quanto ocupa el lugar, que debiera ocupar
-una balona, y no pueden mirar sin furor unos calzones ajustados,
-acordándose de sus zaragüelles. La mariona, la pabana, y las folías
-valen para ellos mas que todos los paspieses del mundo, y todos los
-Valencianos juntos los darán gana de vomitar, en comparacion de un
-zapateado. Ni mas ni ménos en los Sermones: erudicion, mythología,
-elevacion de estilo, cadencia harmoniosa, pinturas, descripciones,
-chistes, gracia, todo los provoca á vómito; y es que tienen el estómago
-del gusto tan destituído de calor como el del cuerpo: nada pueden
-digerir sino que sean papas, puches, picadillos, y á lo sumo Carnero y
-Baca cocida.»
-
-24. «Hay cosa como querernos persuadir, que las Fábulas no se hicieron
-para el Púlpito? Pues, para donde se hicieron? Para los Estrados y
-para los Locutorios de Monjas? Puede haver gracia mayor ni mayor
-ingenio, que probar una verdad con una mentira, y calificar un Mysterio
-infalible con una ficcion? Aquello de _salutem ex inimicis nostris_, no
-es del Espíritu Santo? Y lo otro de _contraria contrariis curantur_, no
-es del divino Hypócrates? Y lo de mas allá de _opposita juxta se posita
-magis elucescunt_, no es del profundo Aristóteles? Quando está mejor
-ponderada la virtud del Sacramento del Bautismo y la del Agua bendita,
-que poniéndola al lado de la que fingian á las aguas lustrales, con
-que se purificaban los Gentiles para disponerse á los Sacrificios?
-_Lustravitque viros_, que dice el incomparable Virgilio. Ni como es
-possible explicar con gracia la que tiene el Sacramento del Matrimonio,
-sin hacer una bella descripcion del Dios Hymenéo, Presidente de las
-Bodas, ó el Dios Casamentero, jóven bizarro, de estatura heróyca,
-blanco y roxo como un Aleman, pelo blondo, su hacha encendida en la
-mano, y coronado de rosas? Y para ponderar la fineza de Christo en el
-Sacramento de la Eucharistía, se ha encontrado hasta ahora razon mas
-convincente, ni se ha inventado en el mundo pensamiento mas delicado,
-que el de aquella Fabulilla de Cupido, quando, para rendir á cierto
-corazon un poco duro, despues de haver apurado inútilmente todas las
-flechas del aljava, él se flechó en el arco, y él se disparó á sí
-mismo, con lo qual quedó el susodicho corazon blando y derretido como
-una manteca?»
-
-25. «Dice el Padre Maestro, que usar de Fábulas en el Púlpito es de
-ignorantes y de pobres hombres. Esso seria allá quando su Paternidad
-nació, y se usaba el bayle de las paraletas, pero hoy, que está el
-mundo mas cultivado, es otra cosa. Yo tengo en mi Celda varios Sermones
-impressos de un famoso Predicador de estos tiempos, que assombró en
-Aragon, aturdió en Navarra, y atolondró en Madrid, tanto que se ponian
-Soldados á las puertas de los Templos donde predicaba, para evitar
-la confusion y el desórden en el tropel de los concursos: y este tal
-Predicador, á quien no negará el Padre Maestro, ni hombre mortal se
-lo ha negado, que es ingenio conocido, apénas predicaba Sermon, cuyas
-pruebas no se reduxessen á encajonar una Fábula entre un lugar de la
-Sagrada Escritura; y en verdad, en verdad, que no perdió casamiento,
-y que no como quiera le aplaudieron los vulgares, sino tambien muchos
-hombres, que tenian Señoría.»
-
-26. «Entre otros me acuerdo de cierto Sermon, que predicó en la
-Profession de dos ciertas Señoras muy distinguidas, y luego se dió á
-la Prensa como cosa grande, en el qual, porque el Hábito de la Orden
-es de color negro, las comparó con grandíssima propiedad á la Diosa
-Vesta, que, sobre la fé y palabra de Cartario, vestia tambien de este
-mismo color: _Factum est ut nigra appellaretur propter vestem nigram_.
-Despues dixo, y dixo muy bien, que Minerva havia sido la Primera
-Fundadora de la enseñanza de las niñas, citando unas palabras del mismo
-Cartario, que, aunque solo prueban, que Minerva fué la inventora de las
-labores mugeriles, hilar, coser, devanar, etc., porque Cartario no dice
-mas, pero harto dice, para que creamos, que tambien se las enseñaria á
-otras, pues el que estas fuessen niñas, ó fuessen ya mugeres casaderas
-y aún casadas, no hace para el intento, y siempre se verifica haver
-sido la fundadora de la enseñanza, que es la substancia del negocio.»
-
-27. «Finalmente, mas allá trahe una comparacion gallarda, para probar,
-quanto se enamora Dios de las almas Religiosas, que viven en Clausura;
-pues cita con la mayor oportunidad del mundo la Fábula de Danae, hija
-de Arcrisio, Rey de los Argivos, á la qual, siendo doncellita, encerró
-su Padre en una Torre, donde no pudiesse tener comunicacion alguna
-con los hombres, para que no se verificasse el fatal pronóstico del
-Oráculo, que le intimó havia de morir á manos de un nieto suyo. Pero
-Júpiter se la pegó al astuto viejo; porque, enamorado de la Señorita,
-se transformó en lluvia de oro, se caló en la Torre, y la doncella
-parió á su tiempo á Perseo, que, yendo dias y viniendo dias, finalmente
-vino á cumplir el fatídico Oráculo, quitando la vida á su Abuelo. Y no
-hay que reparar en que la lluvia se introduxesse por la Torre, porque
-podian estar abiertas las ventanas, ó, aunque fuesse Torre de un Rey,
-no hay repugnancia en que tuviesse algunas goteras.»
-
-28. «Quien creyera, que una Fábula, al parecer tan sucia, pudiesse
-jamas servir de prueba para una cosa tan limpia como es el especial
-amor, que professa Dios á las almas castas, que viven en clausura?
-Pues, aquí está el ingenio: nuestro sutilíssimo Orador la aplicó con la
-mayor delicadeza y con la mayor energía: _En Danae_, dice, _contemplo
-una alma retirada, que vota permanencia en la clausura: en Júpiter
-transformado en lluvia de oro, á Christo, que baxa como lluvia y Pan
-del Cielo_. Y luego al márgen un par de textecitos literales; para la
-palabra _Pan_: _Panis de Cœlo descendens_; para la palabra _lluvia_:
-_Et nubes pluant justum_. Puede haver cosa mas bien dicha? Ni pudiera
-imaginarse invencion mas propia ni mas feliz? Porque ahora, que Danae
-no fuesse la doncella mas casta, ni mas recatada del mundo, como lo
-acreditó el efecto, y que Júpiter fuesse un Dios bellaco y estrupador,
-esse es chico pleyto. Ello: hay Vírgen, hay clausura, hay un Dios que
-visita á la doncella, sea por lo que se fuere, que esso no nos toca á
-nosotros averiguarlo; pues, qué mas se ha menester para probar, que
-Christo professa una ternura muy especial á las Vírgenes encerradas, y
-para _contemplarlas_ á estas Danaes, y Júpiter á aquel? Que es sin duda
-una contemplacion, sobre ingeniosa devota, y pia.»
-
-29. «Assí pues, amigo Fray Gerundio, ríete de las vejeces de nuestro
-Padre Maestro, déxale que gruña; créeme, que los viejos, por lo comun,
-se disgustan de todo lo que ellos no saben hacer, y que á los mas se
-les puede aplicar, con la variacion de una sola palabra, aquello de
-
- ... _Nam quæ non fecimus ipsi,_
- _Vix ea recta voco._
-
-Y tú, prosigue predicando como has comenzado; que, si continúas assí,
-llegarás sin duda á ser la honra de tu Patria, el crédito de la Orden,
-el Oráculo de los Pueblos, y, en fin, el hombre del mundo.»
-
-30. No se puede ponderar el aplauso, con que fué recibida de toda
-aquella juvenil mosquetería la harenga del Colegialillo barbiponiente y
-bullicioso. Despues de haverle vitoreado casi tanto, como los Cofrades
-de la Cruz havian vitoreado la Plática de Disciplinantes, repitieron
-los plácemes y las enhorabuenas á Fray Gerundio, aun con mayor algazara
-que ántes, exhortándole todos á que siguiesse el milagroso rumbo de
-predicar, á que havia dado tan dichoso principio, y pidiéndole los mas,
-que les diesse el papel de la Plática, para sacar muchos traslados.
-Con esto, no solo respiró nuestro abochornado Fray Gerundio, sino que
-se esponjó, se empabonó, se encaramó, se llenó de vanidad, y quedó tan
-persuadido á que el modo de predicar era aquel, y á que qualquiera otro
-modo era una pobretería, que ya no le sacarian de su error Frayles
-Descalzos. Pero lo que le acabó de rematar fué un Soneto, en elogio
-suyo, que salió el dia siguiente, y decia assí:
-
-
-AL INCOMPARABLE
-
-FRAY GERUNDIO ZOTES,
-
-alias, _de Campazas_.
-
-
-SONETO.
-
- No hay otro FR. GERUNDIO, ni le ha havido;
- Hará immortal el nombre de Campazas;
- En Casas, en Conventos, Calles, Plazas,
- Va dos quartos que mete mucho ruído:
-
- No nos cite el Francés envanecido
- A Fleury, á Burdalue, ni á otros mazas:
- Qué Señeri? qué Oliva, ó Calabazas?
- Ni qué Vieyra? Portugués erguido:
-
- Demósthenes, y Tulio? dos Zoquetes;
- Los demas Oradores? mil Orates,
- Por no llamarlos pobres Monigotes:
-
- Solo Fray Blas, con otros mozalvetes,
- Si no le exceden, le hacen sus empates;
- Por lo demas es Gloria de los ZOTES.
-
-
-_Fin de la Primera Parte._
-
-
-
-
-NOTAS AL TOMO PRIMERO.
-
-
-[1] History of Spanish Literature by George Ticknor. In three volumes.
-Corrected and enlarged edition. London, 1863. Vol. III, p. 293, n. 13.
-
-[2] Un juego así compuesto es, si no yerro, una de tantas rarezas
-que contiene la literatura castellana, y que no van señaladas en los
-repertorios bibliográficos de Brunet, Graesse y otros. El ejemplar
-del tomo 2º, edicion de 1768, conservado en la Biblioteca de palacio,
-parece ser el único de que se tenga noticia.
-
-[3] Así lo creo, porque varios pliegos llevan á pié de la página
-primera el índice _Tome_ por _Tomo_, y tambien porque la division de
-las palabras en dos renglones es en algun que otro pasage inconsistente
-con el uso castellano.
-
-[4] Scritti scelti inediti o rari di Giuseppe Baretti, con nuove
-memorie della sua vita. Milano 1822. Tomo I, pág. 155.
-
-[5] No me ha sido posible averiguar donde hase ido á parar el
-manuscrito original, que sirvió para la version inglesa; solo sé decir
-que no se conserva en el British Museum, no traéndole el catálogo del
-Sr. Gayangos.
-
-[6] Tambien en la príncipe hay «major»; y sin duda es errata.
-
-[7] En Campos, quando se envía por un chico, que está estudiando
-Gramática, se dice: ya le envié la burra, ya fué la burra por él, etc.
-
-[8] La escrupulosa fidelidad con que nos ceñimos á los monumentos, que
-seguimos en esta Historia, no nos permite el suprimir esta juiciosa
-invectiva del Maestro Prudencio contra los abusos referidos; pero, como
-hoy sabiamente se han reformado por Auto del Real y Supremo Consejo de
-Castilla de 19 de Julio del año passado de 1756, á cuya justa prudente
-providencia es de desear y de esperar, que se conformen los Jueces
-Eclesiásticos, en la parte que les corresponde; aunque sea cierta la
-enfermedad, le está ya aplicada la conveniente medicina, y ya no hay
-necessidad de la receta, que apuntan los monumentos de nuestra Historia.
-
-[9] Pág. 3, l. 38. =Escapulario=: Una de la piezas del hábito, en
-ciertas órdenes, y, por decirlo así, la que constituía el distintivo
-de ella; de suerte que se decia: «ha vestido el _escapulario_ de la
-Trinidad; ha ceñido el _cordon_ de S. Francisco; ha cubierto su cabeza
-con la _cogulla_ de S. Benito.» -- El Escapulario consistia en una
-tira de tela ó tejido, generalmente de lana, cuyos color, hechura y
-dimensiones variaban segun la órden, de unos dos metros y medio de
-largo, por cincuenta centímetros de ancho, con una abertura casi en el
-comedio, por la cual se introducia la cabeza, de manera que una de las
-mitades del escapulario caía sobre el pecho, y la otra mitad colgaba
-encima de la espalda, campeando en aquella el emblema ó distintivo de
-la órden. Vestíase encima del sayal, y debajo de la capa ó manto.
-
-Imitacion ó reminiscencia de este escapulario era el que usaban,
-y usan todavía, los devotos del Santo patrono de tal ó cual órden
-religiosa, el cual está formado de dos pedacitos de la misma tela,
-bien que de tejido mas fino y delicado, de unos diez centímetros de
-largo, por siete de ancho, enlazados entre sí por medio de dos cintas
-ó listones de tafetan, dispuestos de manera que, colocándolos encima
-de los hombros, simulan en cierto modo el escapulario de los frailes.
-En uno de los pedacitos indicados, el que podriamos llamar anterior,
-va superpuesta una efigie del Santo titular, estampada en seda, ó
-el emblema de la órden. Usanse generalmente debajo de las ropas
-exteriores; pero no faltan quienes los llevan tocando al cuerpo. Las
-monjas son generalmente las que se dedican á la elaboracion de tales
-lindezas, que adornan con primorosos adornos de bordados y pespuntéos,
-no faltando quien atribuya á los escapularios virtudes especiales
-para la curacion de determinados achaques y dolencias, con lo cual se
-convierte en amuleto un objeto de mera devocion.
-
-[10] P. 3, l. 41. =Hermanos= laicos. Eran los frailes gente avisada y
-fecunda en materia de imaginar arbitrios de toda naturaleza. Obligados
-por razon del oficio á trasladarse de unos á otros lugares, ora para
-asistir á los capítulos generales ó provinciales de la órden, ora para
-llenar otros deberes de su sagrado ministerio, y no teniendo todos
-los pueblos posadas cómodas y económicas, ó conventos ó monasterios
-donde alojarse durante el tránsito, no les quedaba mas recurso que
-el ofrecido por las ventas, las que, sobre ser míseras y fementidas,
-hallábanse frecuentadas por comediantes, arrieros, mercaderes y otras
-gentes alegres, maleantes y no nada santas, y por ende no las mas
-abonadas para alternar con los ministros de la religion. Atentos á
-esto discurrieron, pues, la invencion de las _cartas de hermandad_.
-Eran estas uno como título que se concedia, por punto general, á las
-personas de mas acomodo y distincion, mediante el cual adquirian
-ciertos derechos, exenciones é inmunidades, tales como poder comer
-carnes en dia de vigilia, en virtud de privilegio concedido por
-el Pontífice; el goce y disfrute de determinadas y muy especiales
-indulgencias, amen de los sufragios, plegarias y oraciones de todos
-los individuos de la órden; y el derecho de alojar en los conventos
-de la misma, que en este hecho se convertian en casa de posada para
-los que tenian _carta de hermandad_. En cambio los _hermanos_ venian
-obligados á dar manutencion y albergue á los frailes de la órden,
-durante el tiempo que, en cumplimiento del mandato de sus superiores,
-debian permanecer en sus casas. Familias habia que gozaban carta de
-hermandad de diferentes religiones, y por lo tanto no hay para qué
-decir que eran contados los dias en que carecian de huéspedes: de aquí
-que existiera en tales casas un aposento que se distinguia con el
-nombre de _dormitorio de los frailes_, en el cual, puesto en un marco ó
-simplemente pegado á la pared, veíase el título ó _carta de hermandad_.
-
-A los hermanos de esta clase pertenecia el honrado labrador de
-Campazas, y de ella salian los Mayordomos ó Mayorales de que se habla
-en el texto, á quienes se confiaba todo lo inherente á la fiesta que
-anualmente se celebraba en el pueblo en obsequio del Santo patrono ó
-tutelar. El mayordomo corria ademas con el gasto que ocasionaba la
-misma, de la cual formaba parte integrante la misa solemne con música
-y sermon, que predicaba el fraile elegido por el mayoral, procesion, y
-gaudeamus ó sea comida no de vigilia, sino muy de antruejo. Si bien se
-mira, quien en el negocio, materialmente considerado, salia perdiendo,
-era el que tenia carta de hermandad, el hermano, el _frater_, y acaso
-semejante consideracion dió pié al expresivo proverbio catalan: «Tot ho
-paga ’l cul del frare», al cual corresponde el modismo castellano: «Yo
-soy el culo del fraile».
-
-Por lo demas no deben confundirse tales _hermanos laicos_, con los
-_hermanos legos_ de los conventos, que eran servidores domésticos de
-la comunidad, y desempeñaban en ella los oficios mecánicos, tales
-como hortelano, cocinero, refitolero, etc. A veces, ya en el convento
-adquirian la instruccion necesaria y entónces pronunciaban los votos y
-entraban á formar parte de la órden.
-
-[11] P. 4, l. 32. =Padres Colegiales.= Llamábase así á los que, por
-tener terminados sus estudios de Filosofía y Teología, se hallaban en
-aptitud para optar á alguna cátedra, y aguardaban á que hubiese vacante.
-
-[12] P. 7, l. 30. =Niños Malabares.= Como si dijéramos «niños
-ignorantísimos». Mas adelante encontraremos tambien «autores
-Malabares», y «predicadores Malabares», y como semejante palabra,
-tomada en el sentido indicado, parece que constituye un contrasentido,
-aplicado á un escritor ó á un orador, juzgamos oportuno dar de ello
-una pequeña explicacion. En España, lo mismo que en todas las naciones
-que cuentan con extensas colonias, acontece que marchen á Ultramar,
-con ánimo de hacer fortuna, personas indoctas, de las últimas clases
-sociales, que permaneciendo en la madre patria difícilmente saldrian
-de su humilde y oscura posicion. Lo bueno es que, por punto general,
-se salen con la suya; mas se explica por aquello de que «en tierra
-de ciegos, el tuerto es rey». Gentes romas de mollera, que donde
-nacieron maldito si habrian aprovechado para mas que para escardar
-cebollinos, son verdaderas eminencias entre salvages. Lo que del vulgo
-de las gentes, puede decirse de los ministros de la religion: no todos
-son eminencias teológicas. Hay mas: para catequizar á los que yacen
-sumidos en las tinieblas de la ignorancia, y abrir sus ojos á los
-esplendores de la fé, basta con estar dotado de un espíritu de caridad
-eminentemente cristiana. Los primeros misioneros que pasaron á las
-colonias del Nuevo Mundo, mas que por sus luces se distinguian por su
-celo, por su abnegacion, por el sacrificio que hacian de sí mismos en
-aras de la fé, y de aquí que se les distinguiera con el calificativo,
-no muy cristiano que digamos, de _Malabares_; esto es autores,
-predicadores, sacerdotes, dignos solo, por su escasa ciencia, de vivir
-entre _Malabares_, y no ménos ignorantes que los salvages.
-
-[13] P. 13, l. 32. =Segun nos informan las historias más verídicas.= No
-obstante el empeño de Cervantes para desacreditar las novelas heróicas
-y los libros de caballeria, no ha llegado á extirparse por completo en
-España, y en el vulgo, la aficion á este linage de libros. «La Historia
-de los doce Pares» y otras del propio jaez se encuentran en los puestos
-en que se venden los romances de ciegos, y muy mísero ha de ser quien
-no ahorre unos reales para adquirir tales libros, -- que llamaba Anton
-Zotes «las historias mas verídicas», -- para proporcionarse con su
-lectura grato y apacible solaz. En ciertas provincias del centro de
-Castilla, no es extraño, ántes bien muy comun, en especial en tiempo de
-invierno, encontrar reunidas las gentes al amor de la lumbre, ó, donde
-la leña es escasa, en los establos, que merced al ganado ofrecen un
-ambiente muy agradable, escuchando embebecidos los hombres la lectura
-de las proezas de Carlo Magno ó de los Caballeros de la Tabla redonda,
-en tanto que las mujeres hilan, ó cosen las prendas de vestir de la
-gente menuda, que suele asistir tambien á la tertulia que lleva el
-expresivo nombre de «trasnocho».
-
-[14] P. 14, l. 2. =El Piscator de Sarrabal.= Era este el título de
-cierto librejo que publicaba todos los años un pretendido astrólogo de
-Milan, con sus puntas y collares de nigromántico. Alcanzó su librillo,
-especie de calendario ó almanaque, no poca fama, y á imitacion suya
-diéronse á luz otros _Piscatores_ en otros puntos, existiendo en
-consecuencia el de Andalucía, el de Salamanca, etc. Contenian tales
-librejos gran caudal de noticias de materias útiles y de apacible
-entretenimiento, tales como recetas, secretos de la naturaleza,
-acertijos, charadas y logogrifos, y, amen de indicaciones relativas á
-las operaciones agrícolas ó faenas del campo, pronósticos concernientes
-al tiempo, anuncios de cambios atmosféricos, lluvias, vientos, en
-cada una de las fases de la Luna. Tales pronósticos, si no era en lo
-de anunciar hielos en tiempo de invierno, y tempestades y truenos en
-verano, casi siempre salian fallidos; de aquí el proverbio «miente mas
-que el almanaque», que ha sucedido al _Piscator_; mas sus autores se
-consolaban, y consuelan aún, con el =Dios sobre todo= (que vale tanto
-como decir «será lo que Dios quiera»), que es la frase sacramental
-con que terminan indefectiblemente los versos que constituyen
-la introduccion ó prólogo del Almanaque, y que llevan el nombre
-característico de «Juicio del año».
-
-[15] P. 22, l. 6. =Los Esculapios.= Corrupcion de Escolapios, es decir,
-hermanos de las Escuelas pias fundadas por S. José de Calasanz.
-
-[16] P. 24, l. 22. =Bolas de trucos.= Es el _juego de trucos_ uno de
-los que tenian mas aficionados entre la gente del pueblo. Para él se
-necesitaban ciertas bolas ó esferas, un tercio mayores que las de
-billar, labradas de madera dura y elástica, por ejemplo fresno, olmo
-ó abedul. En los conventos de Franciscanos y Capuchinos no faltaban
-juegos de trucos, con los cuales se solazaban los devotos de la casa,
-en el patio del claustro, ó en los paséos de la huerta durante las
-tardes de invierno, especialmente si el tiempo estaba lluvioso.
-
-[17] P. 26, l. últ. =Todo el Lárraga.= Tratado de Moral por el cual se
-examinaban los aspirantes á la carrera eclesiástica. Todavía sirve de
-texto en algunos seminarios.
-
-[18] P. 28, l. 39. =Vísperas de la Expectacion.= El 18 de Diciembre,
-es decir, siete dias ántes de aquel en que se conmemora la Natividad
-de Ntro. Sr. Jesucristo, celebra la Iglesia la festividad de Nuestra
-Señora de la O, llamada así por empezar con O los siete himnos
-(antífonas) que preceden al Magnificat, los cuales se cantan en
-los siete dias que median desde el 18 al 25. Su comienzo es _O_
-Sapientia... _O_ Adonai... _O_ Radix Jessé... _O_ Clavis David... _O_
-Oriens... _O_ Rex Gentium... _O_ Emmanuel... Estas Oes son expresion
-del ansia con que esperaban los profetas la venida del Mesias, y á
-ellas corresponden las puestas en boca de la Vírgen, cuando para
-expresar los sentimientos que la mueven, y los deseos que la animan,
-exclama: _O_ cuando llegará el dia,... _O_ cuando llegará el feliz
-momento en que veré con estos ojos y sostendré en estos brazos al Hijo
-de Dios... etc. Esta fiesta fué establecida en España por un Arzobispo
-de Toledo.
-
-[19] P. 32, l. 3. =Definidores.= Dábase este nombre á los que
-aconsejaban sea al _Provincial_, sea al _General_ de la órden, en
-aquellos asuntos graves que ocurrian y que por sí mismos no sabian ó no
-querian resolver. Eran como intérpretes ó jurisconsultos: definian las
-cuestiones dudosas, y habia _Definidores provinciales_ y _Definidores
-generales_.
-
-[20] P. 48, l. 5. =Reminimista.= Persona que se ocupa en pequeñeces y
-fruslerías literarias (_re minima_ litteraria).
-
-[21] P. 59, l. 30. =Emperador perpetuo.= Para comprender el valor de
-estas palabras es indispensable conocer el sistema que regia en las
-aulas. Los alumnos que á ellas concurrian hallábanse divididos en dos
-bandos, Romanos y Cartagineses, ó bien Griegos y Troyanos. Uno de los
-lados del aula se distinguia con el nombre de Roma, y el opuesto con el
-de Cartago, y estos nombres, escritos en sendas tablillas, campeaban en
-la pared correspondiente, viéndose debajo de aquellas una abrazadera
-de hierro, destinada á sostener la bandera ó pendon en que estaba
-pintada la imágen de la patrona del aula, que lo era generalmente
-Santa Catalina. Ademas habia otra tablilla que tenia escrita la
-palabra _Victor_, la cual se colgaba en la abrazadera destinada á
-sostener el pendon. En el testero del aula un pequeño estrado, y en
-él tres sillones, de los cuales el del centro algo mas elevado: este
-destinado al Emperador; aquellos á los dos Censores. Llegado el último
-dia lectivo de la semana, hacíase repaso general de cuanto se habia
-aprendido durante la misma, preguntando el primero el _dómine_ ó
-maestro al Emperador; este al Censor de Roma; este al de Cartago; este
-al primer muchacho del bando romano; este al primero del cartaginés, y
-así sucesivamente hasta llegar al último de la clase. El maestro iba
-notando las faltas cometidas por los alumnos de cada bando al contestar
-las preguntas, y segun el resultado, el estandarte, con la tablilla
-del _Victor_, se colocaba al lado del vencedor, es decir del que
-habia cometido menor número de errores. Despues de esto se desafiaban
-los muchachos mas adelantados dirigiéndose preguntas y proponiéndose
-cuestiones difíciles, y el que daba mayores pruebas de conocimiento
-ocupaba el sillon del Emperador, y los dos que en saber le seguian,
-los de los censores de Roma y Cartago. El que habia ganado la plaza de
-Emperador, recibia del dómine otra tablilla ó Victor, con la cual se
-iba á casa de sus padres, con la satisfaccion que se deja comprender,
-no quedando ellos ménos gozosos y satisfechos, principalmente si eran
-gente acomodada; mas, si eran de escasa fortuna, habrian de muy buena
-gana perdonado el bollo por el coscorron, ya que el sábado siguiente,
-al devolver el muchacho el emblema de su victoria, debia acompañarlo de
-alguna golosina ó garambaina, con la cual el dómine solia obsequiar á
-la señora de sus pensamientos, y si no la tenia, vendiendo el regalillo
-acrecentaba su mísero caudal.
-
-[22] P. 62, l. 2. =Asno, y sobra una pierna.= Si de la _m_ de _Osma_ se
-suprime una pierna, conviértese la _m_ en _n_, y entónces en lugar de
-_Osma_ dice _asno_.
-
-[23] P. 66, l. 2. =Predicadores generales.= Los que tenian licencia
-del general de la órden, siendo por consiguiente los mas famosos, como
-superiores en grado.
-
-[24] P. 71, l. 20. =Lechuza.= Suelen estas rapaces nocturnas anidar
-en los agujeros de los grandes edificios, y especialmente en los de
-las iglesias y campanarios. La imaginacion vulgar que, cuando no tiene
-explicacion que la satisfaga, respecto de los problemas que se propone,
-la inventa á medida de su gusto, viendo á las lechuzas revolotear de
-noche en derredor de los templos, y no comprendiendo que se alimentaban
-de ratoncillos, cucarachas y otras sabandijas, dió en imaginar que se
-nutrian de sorber el aceite de las lámparas, y lo cree á puño cerrado
-con ser un disparate mayúsculo. Por supuesto que semejante creencia
-es de gran provecho para los sacristanes poco escrupulosos, que, con
-achacar á las lechuzas las mermas en el aceite de las lámparas, pueden
-hacer muy á mansalva su negocio.
-
-[25] P. 79, l. 44. =Presentado.= Como si dijéramos que se le reconocia
-su aptitud para la colacion de un grado superior. Cuando la órden
-reconocia en uno de sus individuos saber y condiciones suficientes para
-obtener aquella elevada distincion, lo presentaba, lo hacia presente, y
-el que mediante este proceder alcanzaba el grado, como que constituía
-motivo de honra, no se limitaba á usar el simple título de Maestro en
-sagrada Teología, por ejemplo, sino que añadia el de tan honorífica
-distincion, poniendo Maestro _presentado_, que tanto valia como decir,
-de mérito indisputable: reconocido por la órden.
-
-[26] P. 79, l. 45. =Sabatinas.= Ejercicio académico, semejante al
-que tenia lugar en las aulas, del cual nos hemos ocupado en una de
-las notas precedentes. Consistia en aguzar el ingenio en disputas
-filosóficas, en las cuales se sentaba una proposicion que defendia el
-proponente, é impugnaban los adversarios, echando mano de argumentos
-y segun el procedimiento filosófico entónces en uso. Las _sabatinas_
-servian para hacer el aprendizage y sostener públicas conclusiones en
-presencia de la Comunidad.
-
-[27] P. 82, l. 15. =Predicador Mayor= y =Predicador Sabatino=. Es
-decir: predicador perfecto y consumado, y mero aprendiz ó que hacia sus
-primeras armas en el ejercicio de la oratoria del púlpito. A la clase
-de los _predicadores sabatinos_ pertenecian los que, por su poca edad
-ó escasas facultades, solo en casos extraordinarios podian utilizarse
-para una festividad ó dia de gran concurso; pero en cambio servian
-perfectamente para los sábados ú otros dias en que la concurrencia era
-muy limitada y, por decirlo así, de gente de casa.
-
-[28] P. 86, l. 3. =Voto á Cristo.= Juramento asaz comun. Algunos para
-atenuar su trascendencia añadian otra ú otras palabras, por ej. _Voto á
-Cristo valillo_; _Voto á Cristo Baco valillo nunca ni no_ etc. En suma,
-soltar la interjeccion sin contravenir el precepto que prohibe jurar el
-santo nombre de Dios en vano.
-
-[29] P. 108, l. 31. =Familiar de la Inquisicion.= Larga nota exigirian
-estas palabras: sin embargo nos limitaremos á decir que se tenia á
-título de honra usar semejante distintivo, que por sí solo denunciaba
-proceder de linage de cristiano rancio sin mezcla de sangre mora ni
-judía. De aquí que se solicitara con eficacia y que de él hicieran
-ostentacion las personas mas conspicuas. Por lo demas tales familiares
-no deben confundirse con los que con tal nombre eran verdaderos criados
-del Santo Oficio. El título de familiar, en el sentido expresado, era
-respecto de los familiares asalariados, lo que el de hermano laico, que
-se adquiria en virtud de la _carta de hermandad_, á los legos de los
-conventos, segun va expresado en una de las notas que preceden.
-
-[30] P. 150, l. 41. =Zahorí.= El que está dotado de tal facultad
-que puede adivinar y descubrir lo mas recóndito, aun cuando se halle
-escondido en las entrañas de la tierra, con tal que no lo cubra un paño
-azul. Es esta una de tantas preocupaciones ó creencias populares que
-se conservan en España, y que procedentes de los pueblos de Oriente
-llegaron á ella por intermedio de los Arabes.
-
-[31] P. 153, l. 5. =El Lector del caso.= El fraile que proponia un caso
-moral, que habia de ser base de discusion para los diferentes miembros
-de la Comunidad, en las reuniones que con semejante objeto celebraba en
-determinados dias del mes.
-
-[32] P. 172, l. 36. =El Barbadiño.= Esta palabra, que se encuentra
-siempre precedida de artículo, no debe considerarse nombre propio, sino
-como adjetivo calificativo. La órden religiosa fundada por Francisco
-de Asís mediante una regla por demas estrecha, sufrió una reforma poco
-tiempo despues de la muerte del fundador. El hábito que este dió á los
-hermanos (frailes) se reducia á un tosco sayal de lana burda provisto
-de una capucha, ceñido al cuerpo por medio de una cuerda: los hermanos
-no debian raparse las barbas ni hacer en su rostro cosa alguna que
-trascendiera á mundanal afeminacion: todo era en la órden mortificacion
-y sacrificio. Muerto el fundador, relajáronse los preceptos de la
-órden, so pretexto de que la naturaleza humana no podia resistir tan
-duras pruebas, y de aquí resultaron los franciscanos, que fueron los
-que aceptaron la reforma, y los capuchinos, que se mantuvieron fieles á
-la regla establecida por el pobre de Asís. Estos continuaron usando la
-barba, y de aquí que les distinguieran con el título de _barbadiños_,
-diminutivo de _barbudos_, que empleaban no porque la barba fuese
-menguada, sino por humildad.
-
-[33] P. 181, l. 19. =Pacencia Calros pacencia.= El principado de
-Cataluña perteneció durante algun tiempo á Carlos III. de Francia, que
-para hacerse bien quisto de sus nuevos súbditos residió entre ellos
-una corta temporada, gastando el dinero á manos llenas; mas en cuanto
-volvió las espaldas, se rebelaron de nuevo los catalanes sin que de
-nada le aprovechara al francés su fastuosa prodigalidad. Quejábase el
-soberano amargamente de tan inesperada ingratitud, y como de ello se
-enteraban los catalanes, exclamaron _Paciencia, Carlos, paciencia_! De
-aquí nació tambien el refran alusivo á la adulacion interesada: _Viva
-Carlos III, miéntras viva su dinero_.
-
-[34] P. 183, l. 13. =Flaires Gaspachos= ú Hospitalarios. Orden
-establecida para la curacion de los enfermos.
-
-[35] P. 230, l. 41. =La tercera edad.= Los españoles dividen la vida
-humana en siete edades: Infancia; Niñez; Adolescencia; Mocedad;
-Virilidad; Senectud; Caducidad. -- Casi nunca se dice Virilidad y
-Caducidad, sino edad viril y edad caduca.
-
-
-
-
-Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray
-Gerundio de Campazas, alias Zotes (, by José Francisco de Isla
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO ***
-
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- </head>
-<body>
-
-
-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray
-Gerundio de Campazas, alias Zotes (, by José Francisco de Isla
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-this ebook.
-
-
-
-Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1 de 2)
-
-Author: José Francisco de Isla
-
-Editor: Eduardo Lidforss
-
-Release Date: August 14, 2020 [EBook #62926]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO ***
-
-
-
-
-Produced by Ramón Pajares Box and the Online Distributed
-Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<div class="front">
- <hr class="full" />
- <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p>
- <p><a href="#ToC">Índice</a></p>
- <p><a href="#Notas">Notas al tomo primero</a></p>
- <h1 class="faux">Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes</h1>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-
-<div class="screenonly">
- <div class="figcenter">
- <img class="thin"
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- alt="Cubierta del libro" />
- </div>
- <hr class="chap" />
-</div>
-
-
-<div class="tit pt6">
- <p><span class="pagenum" id="Page_i">p. i</span></p>
- <p class="fs130 ws1">COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES.</p>
- <p class="ws1 mt15"><b>TOMO XLII.</b></p>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="tit">
- <p><span class="pagenum" id="Page_iii">p. iii</span></p>
- <p class="fs160 g0 ws1">EL P. ISLA.</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="fs200 g2">HISTORIA</p>
- <p class="fs75 ws1 mt1">DEL FAMOSO PREDICADOR</p>
- <p class="fs175 ws1 mt05">FRAY GERUNDIO DE&nbsp;CAMPAZAS,</p>
- <p class="fs110 ws1 mt05"><span class="asc">ALIAS</span> ZOTES.</p>
- <hr class="tir" />
- <p class="fs75 ws1">PRIMERA EDICION ENTERA,</p>
- <p class="fs75 ws1">HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL</p>
- <p class="fs75 ws1">MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR</p>
- <p class="fs75 mt15">POR</p>
- <p class="fs130 ws1 mt05"><b>D. EDUARDO LIDFORSS,</b></p>
- <p class="fs75 ws1">CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND.</p>
- <p class="fs90 ws1 mt2">PARTE PRIMERA.</p>
-
- <div class="figcenter mt2">
- <img src="images/logo.jpg"
- style="width: 5em; height: auto;"
- alt="Logotipo del editor" />
- </div>
-
- <p class="fs110 mt2">LEIPZIG:</p>
- <p class="g1 ws1">F. A. BROCKHAUS.</p>
- <p class="fs75">—</p>
- <p class="fs110">1885.</p>
-
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch_00">
- <p><span class="pagenum" id="Page_v">p. v</span></p>
- <h2 class="nobreak"><small>ADVERTENCIA PRELIMINAR.</small></h2>
-</div>
-
-<p>Desde que en la muy noble, muy alta, muy leal é imperial ciudad de
-Toledo tropecé por vez primera con un ejemplar del Fray Gerundio del
-Padre Isla, le volví á leer muy á menudo, y cada vez le iba cobrando
-mas amor, al par que siempre me desesperaba el estado viciado en que
-se hallaba el texto de la parte segunda. Con efecto, considerando las
-circunstancias en que se produjeron las dos partes de aquella obra
-maestra, parece muy natural que no saliesen del todo satisfactorias, y
-en mi concepto aún seria mas de estrañar si la segunda parte hubiese
-salido mejor de lo que es. Estas circunstancias, que se deducen de la
-correspondencia del P. Isla con su hermana y cuñado, eran pues las
-siguientes:</p>
-
-<p>Las dos partes se habian de publicar juntas, «pues ya está casi
-concluída la segunda» (carta del 18 nov. 1757); pero no obstante salió
-á fines de febrero de 1758 el primer tomo solo, con alguna anticipacion
-y sin noticia de su autor (3 marzo 1758). La edicion, que era de 1500
-ejemplares, se agotó en tres dias, y segun Ticknor<a id="FNanchor_1"
-href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>, que cita la <cite>Espagne
-Littéraire</cite> (de Nicolas Bricaire), la aprehension de que el
-libro hubiese de ser prohibido era tan grande, que el precio se hizo
-extravagante desde el momento de su publicacion, de modo que un
-ejemplar se pagó en 25 luises de oro y que la<span class="pagenum"
-id="Page_vi">p. vi</span> misma suma fué rehusada por otro. A las tres
-semanas la segunda edicion estaba ya muy adelantada, y por cédula Real
-se prohibió á todas las imprentas y alcaldes del Reino la impresion
-siquiera de un solo renglon contra el libro (17 marzo 1758). Sin
-embargo, la Inquisicion mandó suspender la reimpresion del primer tomo
-y la impresion del segundo «hasta nueva órden», esta no habiéndose
-comenzado, miéntras, como queda dicho, aquella estaba ya para acabarse;
-no se embargó lo impreso, y solo se mandó se reservase depositado en
-poder del impresor (24 marzo 1758). Despues de varias cavilaciones,
-que duraron nada ménos de dos años, por fin al 10 (y no al 20) de
-mayo de 1760 la Inquisicion condenó al Fray Gerundio, pero «al mismo
-tiempo que le condena á él, condena igualmente á todos sus enemigos
-pasados, presentes, futuros y posibles» (19 mayo 1760), es decir,
-segun Monlau, que se prohibieron tambien todos los papeles impresos y
-manuscritos divulgados con motivo de dicha Historia, y se mandó bajo
-pena de excomunion que nadie escribiese en pro ni en contra de ella. —
-En cuanto á la parte segunda, dice el autor en carta del 24 abril 1758:
-«Es cierto que tengo en mi poder una copia de la segunda parte, toda
-de la mala letra de D. Francisco Lobon, pero no puedo desprenderme de
-ella, porque, si se permite su impresion, necesito tenerla presente
-para las muchas correcciones que es preciso hacer, arregladas á los
-motivos ó los pretestos de la bulla que ha metido la primera. La
-original de mi letra está en Madrid, aprobada ya por el Consejo y
-rubricada por el Escribano de Cámara, sin embargo de que será preciso
-presentar otro original con las correcciones dichas.» Vuelve al mismo
-asunto en otras cartas, y con motivo de ciertos reparos impertinentes
-se desahoga en estas palabras harto elocuentes: «Reíme y rabié todo á
-un tiempo, pero tú no sabes bien lo que á un pobre hombre le cuesta
-el ser autor. Tal vez ó mil veces necesita rendir su juicio al de un
-majadero, lo cual (y créemelo) es un grandísimo trabajo» (17 nov.
-1758).</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_vii">p. vii</span></p>
-
-<p>Despues de anunciar en la referida carta del 19 mayo 1760 la
-condenacion de su Fray Gerundio por la Inquisicion, no vuelve el
-P. Isla á gastar una sola palabra sobre aquel asunto, que se quedó
-por muchos años en la misma situacion. En la primavera del 1767
-sobrevino la expulsion de los Jesuítas, y es regular que entónces se
-habrán secuestrado los papeles del P. Isla, lo mismo que los de sus
-compañeros, á no ser que, por haber sido el Fray Gerundio tan bien
-quisto en palacio, se le remitiese la copia de la segunda parte, que
-en la referida carta del 24 abril 1758 dice haber tenido, y que es
-posible obraba todavía en su poder. En el momento de su salida de
-España estaban pues las cosas así: la primera edicion de la primera
-parte agotada, y la reimpresion empezada y probablemente acabada,
-pero prohibida y quedándose la edicion en poder del impresor; de la
-segunda parte nada impreso, pero á lo ménos dos copias manuscritas,
-una original que se quedó en Madrid, y la otra «de la mala letra de D.
-Francisco Lobon». Ademas de estas dos es posible, y aun muy probable,
-que existia una tercera sacada por el autor en el intérvalo que mediaba
-entre la publicacion de la parte primera y la condenacion definitiva
-de la obra, y en la cual tal vez hubiese introducido las correcciones
-y adiciones que se le ofreciesen con motivo de la agria polémica á que
-dió lugar «el Fraylecito».</p>
-
-<p>Pero ¿cuando pareció la primera edicion de la parte segunda? Y
-Brunet y Graesse andan equivocados, indicando que del Fray Gerundio
-parecieron en 1758 ambos y dos tomos, miéntras Ticknor (III, p. 291 y
-292) dice que es fama, que la segunda parte haya parecido por primera
-vez en Inglaterra y en lengua inglesa, añadiendo en nota que él, sin
-embargo, poseía del tomo segundo una copia impresa «en Campazas, á
-costa de los herederos de Fray Gerundio, año de 1770», pero que no
-cuadraba muy bien con el tomo primero. No me detendré por el momento
-en averiguar esta asercion, á la cual hallaré ocasion de volver mas
-adelante; basta que el asunto entero ha sido aclarado de una manera
-incon<span class="pagenum" id="Page_viii">p. viii</span>trastable por
-mi distinguido y excelente amigo D. José María Octavio de Toledo, Jefe
-en el Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios y empleado en la Biblioteca
-Nacional de Madrid, á cuya infatigable diligencia y cortesía debo
-la siguiente circunstanciada noticia, que sin duda tiene grandísimo
-interés y que por este motivo inserto á la letra. Dice pues así:</p>
-
-<p>«Se publicó el tomo 1º en el año 1758, y los ejemplares de este
-tomo 1º, publicado (impreso) por D. Gabriel Ramirez en Madrid, son
-bastante comunes. En la Biblioteca Nacional tenemos 3 ejemplares
-colocados al servicio, formando otros tantos juegos, y cinco más en la
-seccion de duplicados. — El tomo 2º, yo creo que se publicó por vez
-primera en 1768; pues, si bien el P. Backer, en su <cite>Bibliothèque
-des Ecrivains de la Compagnie de Jésus</cite> (nouv. éd., tome
-2<sup>me</sup>, Liège 1872), cita una edicion del tomo 2º del mismo
-año 1758, ni la describe ni dice haberla visto, y debe de ser erronea
-la cita, porque la Inquisicion prohibió el tomo 1º del Fr. Gerundio
-por edicto de 10 de mayo de 1760, y, si el 2º se hubiese publicado
-tambien en 1758, la Inquisicion hubiera incluído el tomo 2º en su
-edicto. — Esta es la razon porque el 2º tomo salió ya en 1768 impreso
-furtivamente y cuajado de erratas. La Inquisicion prohibió el tomo 2º
-en 1776. — El ejemplar del 2º tomo, edicion de 1768, que he visto en
-la Biblioteca de palacio, tiene corregidas á mano sus numerosísimas
-erratas. Es un vol. en 4º español con la siguiente portada: «Historia
-| del | famoso predicador | Fray Gerundio | de Campazas | alias |
-Zotes. | Parte segunda | libro quinto | (un ramo grabado) | M. DCC. L.
-XVIII.» Consta de 379 páginas incluso la portada, y contiene los libros
-4º y 5º. Este ejemplar de palacio perteneció al conde de Mansilla
-y se conserva S. 5º — Est. H. — Pluteo 6. — En el año de 1770, se
-reimprimieron ambos tomos, uno y otro furtivamente: los tipos del tomo
-1º son iguales á los del 2º tomo de 1768, y las portadas se parecen de
-tal manera que hacen creer se imprimieron en las mismas prensas. El 2º
-tomo de 1770 parece<span class="pagenum" id="Page_ix">p. ix</span> por
-el contrario hacer juego con el 1º de 1758: las portadas se diferencian
-únicamente en que la del 2º carece de la † que tiene el 1º en la
-márgen superior encima de la palabra «Historia», y en las lineas de
-la suscricion, que en el tomo 2º de 1770 dicen «En Campazas, á costa
-de los herederos de Fray Gerundio, Año de 1770.» Este tomo tiene 313
-páginas, y una al fin sin paginacion, de índices. No conozco ninguna
-otra edicion del tomo 2º de 1770. — A las ediciones citadas siguió,
-segun parece, otra en 3 volúmenes en 4º, hecha en el año 1787. Yo no he
-visto de esta edicion mas que el vol. 3º en la Biblioteca Nacional; es
-una «Coleccion de varias piezas relativas á la obra de Fray Gerundio
-de Campazas. En Campazas, Año de 1787. Con licencia» 1 vol. en 4º.
-Al principio 2 hojas sin paginacion, con la portada y el prólogo, 89
-páginas la primera parte de la Coleccion, 208 entre la 2ª y 3ª, y una
-hoja al fin sin paginacion, de índice. — En la seccion de manuscritos
-de esta Biblioteca, tenemos ademas de otras copias una del tomo 2º
-con numerosas tachaduras, correcciones y notas marginales que no se
-han tenido en cuenta, que yo sepa, en las ediciones impresas, y cuyo
-manuscrito lleva al fin la firma y rúbrica del Escribano de la Cámara
-y del Consejo de Castilla Joseph Antonio de Yarza, por el que están
-rubricadas tambien todas las hojas.»</p>
-
-<p>Estas noticias, que se me comunicaron en carta del 16 abril 1878,
-son preciosísimas, tanto por corroborar la indicacion de Ticknor
-sobre la existencia de la edicion de 1770 de la parte segunda, como
-por el descubrimiento de las ediciones I<sup>2</sup> del mismo año, y
-II<sup>1</sup> de 1768, de las cuales yo al ménos no habia visto ántes
-ninguna mencion. Por mi parte añadiré, que el ejemplar que adquirí en
-Toledo se compone del tomo 1º de 1758, 2º de 1770, 3º de 1787, y que
-estos tres tomos hacen juego, pareciéndose perfectamente de tipos y
-tamaño, á pesar de la opinion de Ticknor, y con esta particularidad
-que el prólogo del tomo 3º lleva la data del 20 se setiembre de 1790
-y, segun habla de la supresion de<span class="pagenum" id="Page_x">p.
-x</span> los clérigos regulares de Francia acaecida aquel mismo
-año, parece realmente haber sido impreso entónces, aunque en la
-portada se lee el año de 1787.<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2"
-class="fnanchor">[2]</a> Al contrario, los dos tomos primeros de aquel
-año de 1787 son de una edicion muy distinta: el tamaño de las planas es
-mas grande de 2 centímetros por 1, la impresion mas espaciosa, contando
-el tomo 1º 480 páginas, y el 2º 376, y probablemente se ha hecho en
-Francia<a id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>,
-á pesar de que las portadas repiten respectivamente las de 1758 y
-1770, solo cambiando por ambos tomos el año en el de 1787. No querria
-afirmar, mas bien dudo que el tomo 3º, ó sea las Varias Piezas, exista
-en esta forma; porque el descrito por el Sr. Octavio de Toledo, que
-es tambien el que yo poséo, hace juego, como lo llevo dicho, con la
-edicion de 1758 y 1770. Pero lo que en mi concepto da más precio á la
-de 1787, es la circunstancia de tener el 2º tomo un texto mucho mejor
-que el de las ediciones anteriores, y en el cual han desaparecido
-varias incorrecciones y lagunas que afeaban aquellas; de modo que en
-todos los puntos esenciales no se diferencia del texto adoptado por el
-Sr. Monlau en la edicion que dió en el tomo 15º de la Biblioteca de
-Autores Españoles publicada por Rivadeneyra, y que dicha edicion de
-1787 puede considerarse como la edicion príncipe del emendado texto
-castellano de la segunda parte. Y digo castellano, porque ya quince
-años ántes se habia publicado la traduccion inglesa, á la que aludió
-Ticknor, bajo el título<span class="pagenum" id="Page_xi">p. xi</span>
-de «The History of the famous Preacher Friar Gerund de Campazas:
-otherwise Gerund Zotes. Translated from the Spanish. London, Printed
-for T. Davies and W. Flexney MDCCLXXII», y esta version inglesa, dada á
-luz bajo los auspicios del célebre literato italiano Giuseppe Baretti,
-y hecha, segun una anotacion inglesa en mi ejemplar, por un hijo de
-Fernando Warner, ofrece un texto, cuyo original, como lo asienta la
-advertencia preliminar, era una copia escrita parte por un amanuense
-bastante cuidadoso, parte de propia mano del autor, y que este habia
-regalado al Sr. Baretti. No cabe duda de que sea cierta esa asercion,
-porque, ademas de estar el carácter del Baretti reconocido como de
-los mas enteros y fidedignos, justamente desde el mes de agosto de
-1770 hasta el de abril del año siguiente él, que residia habitualmente
-en Londres, estuvo de viage en su patria, y se dice expresamente
-en su biografía «Egli passò l’inverno in Genova, o nelle vicine
-ville di alcuni signori; poi scorse la Toscana, si fermò lungamente
-tragli amici in Bologna,» etc.<a id="FNanchor_4" href="#Footnote_4"
-class="fnanchor">[4]</a> Pero en Bologna ó sus inmediatas cercanías
-estaba entónces tambien el P. Isla, y se hace muy verosímil que ambos
-se conocieron y que este hizo á Baretti, como á quien fué sin duda uno
-de sus mas sinceros admiradores, la fineza de obsequiarle con la copia
-referida.</p>
-
-<p>Ademas de las ediciones que acabo de registrar como las mas
-importantes, señala el Sr. Octavio de Toledo la existencia de las
-siguientes: Madrid 1804, 3 vol. 4º — ib. 1813, 4 vol. 8º — ib. 1820,
-5 vol. 16º (al verso de la portada dice «Se hallará en Lyon, librería
-de Cormon y Blanc») — y, para abreviar, de los años 1824, 1835, 1842,
-1846. Otra he visto yo de Madrid 1830, 4 tomos in 12º.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_xii">p. xii</span></p>
-
-<p>De la parte segunda, que es de la cual me he ocupado
-particularmente, las dos ediciones publicadas en vida de su autor
-se imprimieron furtivamente, y no hay razon ninguna para creer que
-el P. Isla, que vivia entónces en Italia, fuese sabedor de ello
-ni que cuidase ó pudiese cuidar de las pruebas; luego salieron
-defectuosísimas. Ademas, como tienen aquellas lagunas, de que se habló
-ántes, es regular suponer que se hicieron no ya sobre el original
-primitivo de la letra del autor, el cual, como sabemos, estaba en
-Madrid, aprobado y rubricado por el Escribano de Cámara y probablemente
-en su poder, y que ahora se conserva en la Biblioteca Nacional de
-aquella corte, sino sobre una copia de aquel; copia que es de creer
-se habria sacado furtivamente, de priesa y con la falta de esmero que
-se habia de esperar en tales circunstancias. En cuanto á la version
-inglesa, conocemos ya su historia y que representa un texto auténtico<a
-id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>; por
-consiguiente, no tiene ninguno de los defectos de que adolecian las
-ediciones anteriores, y aun tiene llenadas unas pocas lagunas, y entre
-ellas una asaz grande, que sigue encontrándose en todas las ediciones
-originales publicadas hasta el dia. Está hecha generalmente con
-mucho tino y lleva unas notas muy oportunas; pero omite de propósito
-toda la polémica contra el Barbadiño y reduce no poco algunos trozos
-didácticos, de los cuales se dice en la advertencia preliminar que era
-de temer hubiesen fastidiado á los lectores ingleses. — Mas difícil es
-el decidir en cual original estriba la edicion de 1787: no es el de las
-precedentes, pues que, como tengo advertido ya, esta es más completa,
-y tampoco puede ser el de la version inglesa, porque entónces debia de
-concordar en un todo con ella; si yo hubiera de emitir una conjetura,
-diria que acaso sea su original aquella copia escrita «toda<span
-class="pagenum" id="Page_xiii">p. xiii</span> de la mala letra de D.
-Francisco Lobon,» la cual sabemos que en 1758 obraba en poder del autor
-y que es posible haya regalado este á algun amigo, quien, despues de la
-muerte del P. Isla en 1781 y publicadas ya las ediciones defectuosas de
-1768 y 1770, no habrá tenido inconveniente en darla á la prensa.</p>
-
-<p>Sea de esto lo que se fuere, es cierto que, aun siendo mejor que
-las ediciones anteriores, la de 1787 no deja de tener muchísimos
-errores en el texto de la parte segunda, de modo que en no pocos
-pasages da un sentido desvariado é incomprehensible. Y como todas las
-posteriores le han seguido muy fielmente, tambien los errores han
-seguido repitiéndose, no haciendo excepcion la de Monlau, sin embargo
-de que este dice en el prólogo haber «cotejado diferentes ediciones y
-copias manuscritas». Habrá sido de aquellas copias lo mismo que de las
-ediciones á cual peores. La sola copia fehaciente no es y no puede ser
-otra que la del autor.</p>
-
-
-<p class="mt3">El argumento que precede es de esperar haya persuadido
-al benévolo lector, que á pocos libros cuadran tan bien como al Fray
-Gerundio del P. Isla las palabras horacianas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">habent sua fata libelli</i>,</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">y que las ediciones originales y la version inglesa se
-produjeron bajo circunstancias tan desiguales, que no es de estrañar si
-esta se merece la mayor atencion. Guiado de ella, emprendí un trabajo
-de reconstruccion, cuyo resultado, comprendiendo más de 150 pasages
-viciados, pareció en la <cite>Revista Européa</cite> de Madrid, año
-1879, entregas 3ª y 4ª. Cúpole á este ensayo buena acogida, y, animado
-de ella, estaba para continuarlo, cuando aquel dignísimo amigo mio, á
-quien he ya tenido ocasion de nombrar aquí con repetidas expresiones de
-gratitud, puso el colmo á su benevolencia en obsequiándome con<span
-class="pagenum" id="Page_xiv">p. xiv</span> el cotejo completo del
-manuscrito autógrafo de toda la segunda parte del Fray Gerundio, con
-la edicion de Rivadeneyra, teniendo á vista la 1ª edicion de 1768.
-Se concibe fácilmente la importancia de este cotejo por la sola
-circunstancia de que da un total de nada ménos que 5458 — dice cinco
-mil cuatrocientos cincuenta y ocho — variantes. De estos al ménos la
-décima parte, ó sea unos quinientos á seis cientos comprenden sendas
-voces que ántes estaban estropiadas ó equivocadas, como <i>botigero</i> por
-<i>botiguero</i>, <i>céntrico</i> por <i>crítico</i>, <i>voces</i> por <i>veces</i>, <i>sesos</i>
-por <i>textos</i>, <i>disposicion</i> por <i>desproporcion</i>, <i>ameno</i> por <i>una
-mano</i>, <i>intensos</i> por <i>intentos</i>, <i>claridad</i> por <i>caridad</i>, <i>Grecia</i>
-por <i>gracia</i>, <i>mísero</i> por <i>mismo</i>, <i>hierro</i> por <i>yerno</i>, <i>piélago</i>
-por <i>peligro</i>, <i>en cambio</i> por <i>envidió</i>, <i>primera</i> por <i>manera</i>,
-<i>lugariarcha</i> por <i>lugar y area</i>, etc., etc.; los otros ó suplen
-palabras que hacen no tanto al sentido como á la exactitud de la
-construccion gramatical, ó llenan lagunas que las mas de las veces son
-pequeñitas, no ocupando más de uno ó dos renglones, pero tambien pueden
-extenderse á párrafos enteros, que hasta el dia han sido inéditos.</p>
-
-<p>Ahora se pudo pensar en dar á luz una nueva edicion, y á mi
-ruego el Sr. Brockhaus consintió á dar acogida al Fray Gerundio
-en la <cite>Coleccion de Autores Españoles</cite>, que con tanto
-esmero dirige. Pero, esta coleccion no comprendiendo ediciones
-críticas, sino estando destinada tan solo á los aficionados á la
-literatura castellana generalmente, fué preciso conformarse al
-sistema adoptado para los otros volúmenes de la misma. De aquí
-se explica la circunstancia de no contener esta edicion sino la
-misma novela, haciéndose caso omiso del <i>Prólogo con morrion</i>, el
-cual efectivamente no tiene interés actual, y, si se hubiera de
-publicar otra vez, acaso debiera juntarse con las <i>Varias Piezas</i>,
-que constituyen el tomo 3º del juego de 1758-1787 (1790). Por lo
-demas, se ha tratado de dar una edicion tal cual la hubiese dado el
-autor mismo, si le fuera lícito cuidar de ella. Así se ha conservado
-la ortografía y puntuacion antigua con levísimas modificaciones,
-siendo la mas grave<span class="pagenum" id="Page_xv">p. xv</span>
-la de haberse suprimido los acentos grave y circunflejo, por cuyo
-uso parece no habia ninguna regla fija, y aplicándose el agudo á la
-usanza moderna. Por el tomo primero ha servido de pauta la edicion
-príncipe de 1758, y por el segundo el cotejo ya mencionado. Por mal de
-mis pecados, no me ha sido posible evitar los errores tipográficos,
-y así es que debo rogar se hagan en las siguientes páginas y
-lineas del primer tomo las <span id="Err">correcciones</span> que
-voy á indicar: 10,<sub>8</sub> un si es no es; 17,<sub>15</sub>,
-Purgatorio; 19,<sub>10</sub> las Escuelas; 30,<sub>10</sub> al
-Cojo; 37,<sub>39</sub> <i>hyperboleæ</i>; 37,<sub>44</sub> concavidades;
-39,<sub>34</sub> las Naciones; 48,<sub>22</sub> mayor<a id="FNanchor_6"
-href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>; 62,<sub>7</sub> <i>sobran</i>;
-66,<sub>16</sub> fiesta; 67,<sub>32</sub> <i>Perdicador</i>; 69,<sub>8</sub>
-se encuentran; 75,<sub>47</sub> has de saber; 85,<sub>25</sub> y en
-que puedes; 86,<sub>13</sub> rotundo; 96,<sub>20</sub> engreyessen;
-133,<sub>26</sub> lo que escribia; 176,<sub>5</sub> renovó en la
-Corte; y tal vez haya algun otro pecadillo que pide absolucion. Por
-otro lado, hay no pocos, y casi estoy por decir otros tantos errores
-de la príncipe que se han enmendado en esta edicion. En cuanto al tomo
-segundo, creo que no se encontrará en él error alguno de momento, y así
-me atrevo á esperar que la presente edicion ofrecerá un texto si no del
-todo correcto, al ménos legible, y que con este motivo podrá merecerse
-el buen concepto de los aficionados.</p>
-
-
-<p class="mt3">Por lo que precede, el benévolo lector habrá podido
-inferir ya, que esta nueva edicion se debe principalmente y en lo
-que puede tener de bueno, á D. <i>José María Octavio de Toledo</i>, y así
-lo declaro aquí con toda formalidad, teniendo á singular gusto el
-poder expresar de este modo mi reconocimiento á su indefatigable y
-desinteresado zelo. Tampoco es para olvidada la obligacion que tengo á
-D. <i>Cayetano Vidal de Valenciano</i>, distinguido literato y catedrático
-en la universidad de Bar<span class="pagenum" id="Page_xvi">p.
-xvi</span>celona, por las garbosas notas al tomo primero, con que me ha
-favorecido. Ambos y dos me han honrado de una amistad cuyos recuerdos
-todos son otros tantos motivos para apreciar cada vez más una bondad,
-cortesía y caballerosidad, que se merecen la correspondencia del mas
-cariñoso afecto. Es gratísimo deber ofrecer aquí á estos amigos mis
-sinceros agradecimientos, como tambien me ha sido no ménos grato el
-poder añadir á tantos lazos que nos tienen ya unidos, el de comunes
-esfuerzos para un fin tan legítimo como lo es el de restablecer á su
-hermosura primitiva la obra maestra del simpático P. Isla.</p>
-
-<p class="mt15"><span class="smcap">Lund</span> (Suecia), Enero de 1885.</p>
-
-<p class="firma mt1">EDUARDO LIDFORSS.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter">
- <p><span class="pagenum" id="Page_xvii">p. xvii</span></p>
- <p class="centra fs200 g1">HISTORIA</p>
- <p class="centra fs90 ws1 mt1">DEL FAMOSO PREDICADOR</p>
- <p class="centra fs175 g2 ws1 mt05">FRAY GERUNDIO</p>
- <p class="centra fs130 g0 ws1 mt05">DE CAMPAZAS,</p>
- <p class="centra ws1 mt1">alias ZOTES.</p>
-
- <p class="centra mt15">ESCRITA</p>
- <p class="hang fs110 lh100 ws1 mt1"><i>POR EL LIC<sup>DO.</sup> DON
- FRANCISCO LOBON DE SALAZAR, Presbýtero, Beneficiado de Preste en
- las Villas de Aguilar, y de Villagarcía de Campos, Cura en la
- Parroquial de San Pedro de esta, y Opositor á Cáthedras en la
- Universidad de la Ciudad de Valladolid.</i></p>
-
- <p class="centra fs110 ws1 mt15">QUIEN LA DEDICA AL PÚBLICO.</p>
- <p class="centra fs130 g1 ws1 mt1">TOMO PRIMERO.</p>
- <p class="centra ws1 mt1">CON PRIVILEGIO.</p>
-
- <div class="figcenter mt2">
- <img src="images/filete.jpg"
- style="width: 12em; height: auto;"
- alt="Filete decorativo" />
- </div>
-
- <p class="hang fs120 lh100 ws1 mt2">EN MADRID: En la Imprenta de
- <span class="smcap">D. Gabriel Ramirez</span>, Calle de Atocha,
- frente del Convento de Trinitarios Calzados. Año de 1758.</p>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter" id="Ch_01">
- <p><span class="pagenum" id="Page_xix">p. xix</span></p>
- <h2 class="nobreak"><small>AL PÚBLICO.</small></h2>
-</div>
-
-
-<p class="ws1">PODEROSÍSSIMO SEÑOR,</p>
-
-<p class="mt1">Con efecto no le ha havido desde Adan acá mas poderoso
-que V. ni le havrá hasta el fin de todos los siglos. Quien trastornó
-toda la faz de la Tierra, de modo que, á vuelta de pocas generaciones,
-apénas la conoceria la madre que le parió? V. — Quien fundó las
-Monarchías, y los Imperios? V. — Quien los arruinó despues, ó los
-trasladó á donde le dió la gana? V. — Quien introduxo en el mundo la
-distincion de clases y gerarquías? V. — Quien las conserva donde le
-parece, y las confunde donde se le antoja? V. — Malo es, que á V. se le
-ponga una cosa en la cabeza, que solamente el Todo Poderoso la podrá
-embarazar.</p>
-
-<p>Y si del poder de las manos hacemos tránsito al del juicio, del
-dictámen, y de la razon, donde le hay, ni le ha havido mas despótico
-ni absoluto? Sabida cosa es, que, despues del Derecho Divino y del
-Natural, el Derecho de V., que es el de las Gentes, es el mas respetado
-y obedecido en todo el mundo: esto aun en caso de que el Derecho de
-las Gentes y el Natural sean distintos; controversia en que no quiero
-embarazarme, porque para mi assunto importa un bledo. Lo cierto es,
-que, una vez que V. mande, resuelva, decrete, y determine alguna cosa,
-es preciso que todos le obedezcan; porque, como V. es todos, y todos
-son V., es necessario, que todos hagan aquello, que todos quieren
-hacer. No se me señalará otro Legislador mas respetado.</p>
-
-<p>Parecióle á V. ser conveniente, que se llamassen Sabios los que
-sabian ciertas materias, que fuessen tenidos por ignorantes los que las
-ignoraban, aunque supiessen otras Artes quizá mas útiles, ó á lo ménos
-tanto para la vida humana. Pues salióse V. con ello. En todo el mundo
-el Theólogo, el Canonista, el Legista, el Philósopho, el Médico, el
-Mathemático, el Crítico, en una palabra, el hombre de letras, es tenido
-por Sabio; y el Labrador, el Carpintero, el Abañil, y el Herrero, son
-reputados por ignorantes. A los primeros se les habla con el sombrero
-en la mano, y se les trata con<span class="pagenum" id="Page_xx">p.
-xx</span> respeto; á los segundos se les oye, ó se les manda con la
-gorra calada, y se les trata de tú. Esto por qué? Porque assí lo ha
-querido el Público.</p>
-
-<p>En consequencia de esto, y acercándome ya á lo que mas me importa,
-V. solo (sí por cierto,) V. solo es el que da ó el que quita el crédito
-á los escritos y á los Escritores; V. solo el que los eleva ó los
-abate, segun lo tiene por conveniente; V. solo es que los introduce
-en el Templo de la Fama ó los condena al Calabozo de la Ignominia; V.
-solo el que los eterniza en la memoria ó hace, apénas ven la luz, que
-entregados á las llamas, se esparzan sus cenizas por el viento. Dígolo
-con osadía, pero con muchíssima verdad: no tienen los Escritores que
-buscar fuera de V. sombra que los refrigere, árbol á donde se arrimen,
-escudo que los defienda, proteccion que los assegure, ni Patrono que
-los indemnize.</p>
-
-<p>Permítame V. la flaqueza de que me cite á mi mismo. En el libro
-I, cap. 8, n. 15 de esta mi Historia, que lo es de lo passado, de
-lo presente, y de lo futuro, me burlo (y á mi parecer con razon) de
-los que dedican sus obras á Personages de la mas soberana elevacion,
-pensando, y aun diciéndolo ellos mismos en las Dedicatorias, que de
-esta manera los ponen á cubierto contra los tiros de la crítica, de la
-malignidad, ó de la invidia. Pobres hombres! aún no los han desengañado
-tantas experiencias! No ha havido en el mundo ni un solo Personage,
-que haya sacado la espada para defender al Autor, que le busca por
-Mecénas; ni, lo que mas es, aunque la sacara, pudiera defenderle. Demos
-que sea el mas poderoso Monarca del mundo. Podrá colmar de honras al
-benemérito Autor. Podrá hacer que en sus dominios ni se escriba, ni aun
-se hable contra él, y que se tribute un exterior respeto á sus obras.
-Pero, podrá embarazar, que la ignorancia, la mordacidad, ó la crítica
-descontentadiza, no las muerda y no las despedaze á sus solas? Podrá
-estorvar, que fuera de sus Estados no broten contra ellas tantos Zoylos
-como Verdolagas?</p>
-
-<p>Desengañémonos: solo V. tiene este gran poder, porque solo V. en
-este particular (hablo de tejas abaxo) puede todo quanto quiere. Quiera
-el <i>Público</i>, que nadie chiste contra una obra; ninguno chistará.
-Quiera el <i>Público</i>, que todos la celebren interior y exteriormente;
-todos la celebrarán. Quiera el <i>Público</i>, que se reimprima mil veces;
-mil veces se reimprimirá. Y este poder no es limitado á estos ó
-aquellos dominios; extiéndese por donde se extienden los dilatados
-ámbitos del mundo. En qualquiera parte donde hay hombres, hay Público,
-porque el Público son todos los hombres. Por lo ménos, el <i>PÚBLICO</i>,
-á quien yo dedico mi Obra, este es: el <i>PÚBLICO</i> de España, de
-Francia, de Italia, de Ale<span class="pagenum" id="Page_xxi">p.
-xxi</span>mania, el Tártaro, el Moscovita, el de la China, y el de las
-Californias. Pues, si yo tuviesse la dicha de lograr, que todos los
-hombres la tomassen debaxo de su proteccion, á quien havia de temer?
-Hágome cargo de que esta fortuna es mas para pretendida, que para
-esperada.</p>
-
-<p>Pero, Señor, valga lo que valiere, yo á ella me acojo; de V. me
-amparo; en solo V. solicito el patrocinio. Bien puede ser que la
-Obrilla no le merezca; pero no lo desmerece la intencion. Soy con el
-mas profundo respeto,</p>
-
-<p class="mt1 g1 smcap">Poderosíssimo Señor,</p>
-
-<p class="firma2 mt1">Vuestra mas mínima parte,</p>
-
-<p class="firma mt1"><big><b>Don Francisco Lobon de Salazar</b>.</big></p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter" id="ToC">
- <p><span class="pagenum" id="Page_xxiii">p. xxiii</span></p>
- <h2 class="nobreak g2">ÍNDICE.</h2>
-</div>
-
-<table class="toc" summary="Índice de contenidos">
- <tr>
- <th colspan="2" class="tdr">Pág.</th>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh pt1"><a href="#Ch_00">Advertencia preliminar</a>.</td>
- <td class="tdrb asc pt1"><a href="#Ch_00">V</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch_01">Al público</a>.</td>
- <td class="tdrb asc"><a href="#Ch_01">XIX</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO PRIMERO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_1">Cap. I</a>. Patria, nacimiento, y
- primera educacion de Fray Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_1">1</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_2">Cap. II</a>. En que, sin acabar lo
- que prometió el primero, se trata de otra cosa.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_2">6</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_3">Cap. III</a>. Donde se prosigue lo
- que prometió el primero.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_3">10</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_4">Cap. IV</a>. Acábase lo prometido.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_4">13</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_5">Cap. V</a>. De los disparates que
- aprendió en la Escuela de Villaornate.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_5">18</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_6">Cap. VI</a>. En que se parte el
- Capítulo quinto, porque ya va largo.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_6">24</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_7">Cap. VII</a>. Estudia gramática con
- un Dómine, que, por lo que toca al entendimiento, no se podia casar
- sin dispensacion con el Cojo de Villaornate.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_7">31</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_8">Cap. VIII</a>. Sale Gerundio de la
- Escuela del Dómine, hecho un horroroso Latino.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_8">38</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_9">Cap. IX</a>. En que se da razon del
- justo motivo, que tuvo nuestro Gerundio para no salir todavía de la
- Gramática, como lo prometió el Capítulo passado.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_9">50</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch1_10">Cap. X</a>. En que se trata de lo
- que el mismo dirá.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch1_10">62</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO SEGUNDO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_1">Cap. I</a>. Concluído su Noviciado,
- passa á estudiar Artes.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_1">71</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_2">Cap. II</a>. Prosigue Fr. Gerundio
- estudiando su Philosophía, sin entender palabra de ella.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_2">80</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_3">Cap. III</a>. Del grave y docto
- razonamiento, que un Padre Ex-Provincial de la Orden hizo al Predicador
- mayor de la Casa, donde estudiaba las Artes nuestro Fr. Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_3">89</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_4">Cap. IV</a>. De la burla que hizo el
- Predicador mayor del razonamiento del Ex-Provincial, y de lo que passó
- despues con Fray Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_4">98</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_5">Cap. V</a>. De una conversacion muy
- provechosa, que un Beneficiado del Lugar tuvo con Fray Gerundio, si este
- huviera sabido aprovecharse de ella.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_5">109</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_xxiv">p. xxiv</span><a
- href="#Ch2_6">Cap. VI</a>. En que se parte el Capítulo passado, porque ha
- crecido mas de lo que se pensó, y se da cuenta de la conversacion
- prometida.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_6">117</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_7">Cap. VII</a>. Cánsase de hablar el
- Beneficiado, saca la caja, toma un polvo, estornuda, suénase, límpiase,
- y prosigue la conversacion.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_7">128</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_8">Cap. VIII</a>. Predica Fray Gerundio el
- primer Sermon en el Refectorio de su Convento; encaja en él una
- graciosíssima Salutacion y dexa los Estudios.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_8">144</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_9">Cap. IX</a>. De los varios pareceres, que
- huvo en la Comunidad acerca de la Salutacion y talentos de nuestro Fray
- Gerundio, y de como prevaleció, en fin, el de que era menester hacerle
- Predicador.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_9">153</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch2_10">Cap. X</a>. En que se trata de lo que
- verá el curioso Lector, si le leyere.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch2_10">166</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td colspan="2" class="tdc pt1">LIBRO TERCERO.</td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_1">Cap. I</a>. De un Enredo de Barrabas, que
- hizo el mal Dimoño, para acabar de rematar á Fray Gerundio.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_1">179</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_2">Cap. II</a>. Sálense á passear Fray Blas y
- Fray Gerundio, y de las ridículas reglas para predicar, que le dió aquel
- con todos sus cinco sentidos.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_2">190</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_3">Cap. III</a>. Lee el Maestro Prudencio el
- Sermon de Santa Orosia; da con esta ocasion admirables instrucciones á
- Fray Gerundio, pero se rompe inútilmente la cabeza.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_3">201</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_4">Cap. IV</a>. Entra el Granjero la Cena;
- interrúmpese la conversacion, y se vuelve á continuar sobre-mesa.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_4">216</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_5">Cap. V</a>. Estrena Fray Gerundio el
- oficio de Predicador Sabatino con una Plática de Disciplinantes.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_5">225</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh"><a href="#Ch3_6">Cap. VI</a>. Donde se refiere la
- variedad de los juicios humanos, y se confirma con el exemplo de nuestro
- famoso Predicador Sabatino, que no hay fatuidad, que no tenga sus
- protectores.</td>
- <td class="tdrb"><a href="#Ch3_6">236</a></td>
- </tr>
- <tr>
- <td class="tdlh pt1"><a href="#Notas">Notas al Tomo primero</a>.</td>
- <td class="tdrb pt1"><a href="#Notas">248</a></td>
- </tr>
-</table>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO PRIMERO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3">Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Campazas</span></big> es un Lugar de
-que no hizo mencion Ptoloméo en sus Cartas Geográphicas, porque
-verisímilmente no tuvo noticia de él, y es que se fundó como mil y
-docientos años despues de la muerte de este insigne Geógrapho, como
-consta de un instrumento antiguo, que se conserva en el famoso Archivo
-de Cotanes. Su situacion es en la Provincia de Cámpos, entre Poniente
-y Septentrion, mirando derechamente hácia este, por aquella parte que
-se opone al Mediodía. No es Campazas ciertamente de las Poblaciones
-mas nombradas, ni tampoco de las mas numerosas de Castilla la Vieja,
-pero pudiera serlo; y no es culpa suya, que no sea tan grande como
-Madrid, Paris, Londres, y Constantinopla, siendo cosa averiguada, que
-por qualquiera de las quatro partes pudiera extenderse hasta diez y
-doce leguas sin embarazo alguno. Y si, como sus celebérrimos Fundadores
-(cuyo nombre no se sabe) se contentaron con levantar en ella veinte ó
-treinta chozas, que llamaron Casas por mal nombre, huvieran podido y
-huvieran querido edificar docientos mil sumptuosos Palacios con sus
-torres y chapiteles, con plazas, fuentes, obeliscos, y otros edificios
-públicos, sin duda seria hoy la mayor Ciudad del mundo. Bien sé lo que
-dice cierto Crítico moderno, que esto no pudiera ser, por quanto á
-una legua de distancia corre de Norte á Poniente el Rio grande, y era
-preciso que por esta parte se cortasse la poblacion. Pero sobre que era
-cosa muy fácil chupar con esponjas toda el agua del Rio, como dice un
-Viagero Francés que se usa en el Indostan, y en el gran Cayro; ó quando
-ménos se pudiera extraher con la Máchina Pneumática todo el ayre, y
-cuerpecillos extraños que se mezclan en el agua, y entónces apénas
-quedaria en todo el rio la bastante para llenar una vinagera, como á
-cada passo lo experimentan con el Rhin y con el Ródano los Philósophos
-modernos; qué inconveniente tendria que corriesse el Rio grande
-por<span class="pagenum" id="Page_2">p. 2</span> medio da la Ciudad de
-Campazas, dividiéndola en dos mitades? No lo hace assí el Támesis con
-Londres, el Moldava con Praga, el Spree con Berlin, el Elba con Dresde,
-y el Tíber con Roma, sin que por esto pierdan nada estas Ciudades? Pero
-al fin los ilustres Fundadores de Campazas no se quisieron meter en
-estos dibujos, y por las razones, que ellos se sabrian, se contentaron
-con levantar en aquel sitio como hasta unas treinta chozas (segun la
-opinion que se tiene por mas cierta) con sus cobertizos ó techumbres
-de paja, á modo de cucuruchos, <i>que hacen un punto de vista el mas
-delicioso del mundo</i>.</p>
-
-<p>2. Sobre la etymología de Campazas hay grande variedad en los
-Autores. Algunos quieren que en lo antiguo se llamasse <i>Campazos</i>,
-para denotar los grandes campos de que está rodeado el Lugar, que
-verisímilmente dieron nombre á toda la Provincia de Cámpos, cuya punta
-occidental comienza por aquella parte; y á esta opinion se arriman
-Anton Borrego, Blas Chamarro, Domingo Ovejero, y Pasqual Cebollon,
-diligentes investigadores de las cosas de esta Provincia. Otros son de
-sentir, que se llamó, y hoy se debiera llamar <i>Capazas</i>, por haverse
-dado principio en él al uso de las Capas grandes, que, en lugar de
-mantellinas, usaban, hasta muy entrado este siglo, las mugeres de
-Cámpos, llamadas por otro nombre <i>las Tias</i>, poniendo sobre la cabeza
-el cuello ó la buelta de la capa, cortada en quadro y colgando hasta
-la mitad de la saya de frechilla, que era la gala recia en el dia
-del Corpus, y de San Roque, ó quando el Tio de la casa servia alguna
-Mayordomía. De este parecer son César Capi-Sucio, Hugo Capet, Daniel
-Caporal, y no se desvía mucho de él Julio Caponi. Pero como quiera
-que esto de etymologías, por lo comun, es erudicion <i xml:lang="la"
-lang="la">ad libitum</i>, y que en las bien fundadas de San Isidoro no se
-hace mencion de la de Campazas, dexamos al curioso Lector, que siga la
-que mejor le pareciere; pues la verdad de la historia no nos permite á
-nosotros tomar partido en lo que no está bien averiguado.</p>
-
-<p>3. En Campazas, pues (que assí le llamaremos, conformándonos con
-el estilo de los mejores Historiadores, que en materia de nombres de
-Lugares usan de los modernos, despues de haver apuntado los antiguos:)
-en Campazas havia, á mediado del siglo passado, un Labrador, que
-llamaban el Rico del Lugar; porque tenia dos pares de bueyes de
-labranza, una yegua torda, dos carros, un pollino rucio, zancudo, de
-pujanza, y andador, para ir á los Mercados, un hato de ovejas, la mitad
-parideras, y la otra mitad machorras, y se distinguia su casa entre
-todas las del Lugar, en ser la única, que tenia tejas. Entrábase á ella
-por un gran corralon flanqueado de cobertizos, que llaman <i>Tenadas</i>
-los Naturales; y ántes de la primera puerta interior, se elevaba otro
-cobertizo en figura de pestaña<span class="pagenum" id="Page_3">p.
-3</span> horizontal, muy jalbegueado de cal, con sus chafarrinadas
-á trechos de almagre, á manera de faldon de disciplinante en dia de
-Juéves Santo. El zaguan ó portal interior estaba bernizado con el mismo
-jalbegue, á excepcion de las ráfagas de almagre, y todos los Sabados
-se tenia cuidado de lavarle la cara con un baño de aguacal. En la
-pared del portal, que hacia frente á la puerta, havia una especie de
-aparador, ó estante, que se llamaba <i>Basar</i> en el Vocabulario del País,
-donde se presentaba desde luego á los que entraban toda la vajilla de
-la casa: doce platos, otras tantas escudillas, tres fuentes grandes,
-todas de Talabera de la Reyna, y en medio dos jarras de vidrio con sus
-cenefas azules ázia el brocal, y sus asas á picos, ó á dentellones como
-crestas de gallo. A los dos lados del basar se levantaban desde el
-suelo, con proporcionada elevacion, dos poyos de tierra, almagreados
-por el pié, y caleados por el plano, sobre cada uno de los quales se
-havian abierto quatro á manera de hornillos, para assentar otros tantos
-cántaros de barro, quatro de agua zarca para beber, y los otros quatro
-de agua del Rio, para los demas menesteres de la casa.</p>
-
-<p>4. Azia la mano derecha del zaguan, como entramos por la puerta
-del Corral, estaba la Sala principal, que tendria sus buenas quatro
-varas en quadro, con su alcoba de dos y media. Eran los muebles de
-la Sala seis quadros de los mas primorosos y mas finos de la famosa
-calle de Santiago de Valladolid, que representaban un San Jorge, una
-Santa Bárbara, un Santiago á cavallo, un San Roque, una nuestra Señora
-del Cármen, y un San Antonio abad con su cochinillo al canto. Havia
-un bufete con su sobremesa de jerga listoneada á fluecos, un banco de
-Alamo, dos sillas de tixera, á la usanza antigua, como las de ceremonia
-del Colegio Viejo de Salamanca; otra, que al parecer havia sido de
-baqueta, como las que se usan ahora, pero solo tenia el respaldar, y
-en el assiento no havia mas que la armazon; una arca grande, y junto á
-ella un cofre sin pelo y sin cerradura. A la entrada de la alcoba se
-dexaba ver una cortina de gasa con sus listas de encajes, de á seis
-maravedís la vara, cuya cenefa estaba toda quajada de escapularios<a
-id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a> con
-cintas coloradas, y Santas Theresas de barro, en sus urnicas de
-carton, cubiertas de seda floxa, todo distribuido y colocado con mucha
-gracia. Y es, que <i>el Rico de Campazas</i> era Hermano<a id="FNanchor_10"
-href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a> de muchas Religiones,
-cuyas Cartas de Hermandad tenia pegadas en la pared, unas con hostia,
-y otras con pan mazcado, entre quadro y quadro de los de la calle de
-Santiago; y quando se hospedaban en su casa algunos Padres graves, ú
-otros Frayles que havian sido Confessores de Monjas, dexaban unos á la
-tia Catuja (assí se llamaba la muger del Rico), y los mas á su hija
-Petrona, que era una<span class="pagenum" id="Page_4">p. 4</span> moza
-rolliza, y de no desgraciado parecer, aquellas piadosas alhajuelas
-en reconocimiento del hospedage, encargando mucho la devocion, y
-ponderando las Indulgencias.</p>
-
-<p>5. Por mal de mis pecados se me havia olvidado el mueble mas
-estimado que se registraba en la Sala. Eran unas Conclusiones de
-tafetan carmesí de cierto Acto, que havia defendido en el Colegio
-de San Gregorio de Valladolid un hermano del Rico de Campazas, que,
-haviendo sido primero Colegial del insigne Colegio de San Froylan
-de Leon, el qual tiene hermandad con muchos Colegios Menores de
-Salamanca, fué despues Porcionista de San Gregorio; llegó á ser
-Gymnasiarca, puesto importante, que mereció por sus puños; obtuvo
-por oposicion el Curato de Ajos y Cebollas en el Obispado de Avila,
-y murió en la flor de su edad, consultado ya en primera letra para
-el del Berraco. En memoria de este doctíssimo Varon, ornamento de la
-Familia, se conservaban aquellas Conclusiones en un marco de pino,
-dado con tinta de Imprenta; y era tradicion en la Casa, que haviendo
-intentado dedicarlas primero á un Obispo, despues á un Título, y
-despues á un Oydor, todos se escusaron, porque les olió á petardo;
-con que desesperado el Gymnasiarca (la tia Catuja le llamaba siempre
-<i>el Heresiarca</i>), se las dedicó al Santo Christo de Villaquexida,
-haciéndole el gasto de la impression un Tio suyo, Comissario del Santo
-Oficio.</p>
-
-<p>6. Su hermano el Rico de Campazas, que havia sido Estudiante en
-Villagarcía, y havia llegado hasta Medianos, siendo el primero del
-banco de abajo, como se entra por la puerta, sabia de memoria la
-Dedicatoria, que tenia prevenida para qualquiera de los tres Mecénas,
-que se la huviera aceptado, porque el Gymnasiarca se la havia enviado
-de Valladolid, assegurándole, que era obra de cierto Frayle mozo,
-de estos que se llaman <i>Padres Colegiales</i>,<a id="FNanchor_11"
-href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> el qual trataba en
-Dedicatorias, Arengas, y Quodlibetos, por ser uno de los Latinos mas
-deshechos, mas encrespados, y mas retumbantes, que hasta entónces
-se havian conocido, y que havia ganado muchíssimo dinero, tabaco,
-pañuelos, y chocolate en este género de trato; <i>porque al fin</i> (decia
-en su Carta el Gymnasiarca) <i>el Latin de este Frayle es una borrachera,
-y sus altisonantes frases son una Babylonia</i>. Con efecto, apénas leyó
-el Rico de Campazas la Dedicatoria, quando se hizo cruces, pasmado de
-aquella estupendíssima elegancia, y desde luego se resolvió á tomarla
-de memoria, como lo consiguió al cabo de tres años, retirándose todos
-los dias detras de la Iglesia, que está fuera del Lugar, por espacio
-de quatro horas: y quando la huvo bien decorado, aturrullaba á los
-Curas del contorno, que concurrian á la fiesta del Patrono, y tambien
-á los que iban á la Romería de Villaquexida, unas veces encajándosela
-toda, y otras sal<span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span>picando
-con trozos de ella la comida en la mesa de los Mayordomos. Y como el
-socarron del Rico á ninguno declaraba de quien era la obra, todos
-la tenian por suya, con lo qual entre los Curas del Rio grande para
-acá, y aun entre todos los del Páramo passaba por el Gramático mas
-horroroso, que havia salido jamas de Villagarcía: tanto, que algunos
-se adelantaban á decir, sabia mas Latin que el mismo Taranilla,
-aquel famoso <i>Dómine</i>, que atolondró á toda la tierra de Cámpos con
-su Latin crespo y enrebesado, como v. gr. aquella famosa Carta con
-que examinaba á sus discípulos, que comenzaba assí: <i xml:lang="la"
-lang="la">Palentiam mea si quis</i>; que unos construían, <i>si alguno
-mea á Palencia</i>; y por quanto esto no sonaba bien, y parecia mala
-crianza, con peligro de que se alborotassen los de la Puebla, y
-no era verisímil que el Dómine Taranilla, hombre por otra parte
-modesto, circunspecto, y grande azotador, hablasse con poco decoro
-de una Ciudad, por tantos títulos tan respetable, otros discípulos
-suyos lo construían de este modo: <i xml:lang="la" lang="la">Si quis
-mea</i>, chico mio, suple <i xml:lang="la" lang="la">fuge</i>, huye, <i
-xml:lang="la" lang="la">Palentiam</i>, de Palencia. A todos estos los
-azotaba irremissiblemente el <i xml:lang="fr" lang="fr">impitoyable</i>
-Taranilla; porque los primeros perdian el respeto á la Ciudad, y
-los segundos le empullaban á él; sobre que unos y otros le suponian
-capaz de hacer un Latin, que, segun su construccion, estaria atestado
-de solecismos. Hasta que finalmente, despues de haver enviado al
-rincon á todo el General, porque ninguno daba con el recóndito
-sentido de la enfática cláusula, el Dómine, sacando la caja, dando
-encima de ella dos golpecillos, tomando un polvo á pausas, sorbido
-con mucha fuerza, arqueando las cejas, ahuecando la voz, y hablando
-gangoso, reposadamente la construía de esta manera: <i xml:lang="la"
-lang="la">mea</i>, ve; <i xml:lang="la" lang="la">si quis</i>, si puedes;
-<i xml:lang="la" lang="la">Palentiam</i> á Palencia. Los muchachos se
-quedaban atónitos, mirándose los unos á los otros, pasmados de la
-profunda sabiduría de su Dómine; porque, aunque es verdad, que, echada
-bien la cuenta, havia en su construccion, mitad por mitad, tantos
-disparates como palabras; puesto que ni <i xml:lang="la" lang="la">meo
-meas</i> significa como quiera <i>ir</i>, sino <i>ir por rodéos, por gyros y
-serpenteando</i>; ni <i xml:lang="la" lang="la">queo quis</i> significa
-<i>poder</i> como quiera, sino <i>poder con dificultad</i>; pero los pobres niños
-no entendian estos primores; ni el penetrar la propiedad de los varios
-significados, que corresponden á los verbos y á los nombres que parecen
-synónymos, y no lo son, es para Gramáticos de primera tonsura, ni para
-Preceptores de la lengua.</p>
-
-<p>7. Ya se ve, como los Curas del Páramo no estaban muy enterados
-de estas menudencias, tenian á Taranilla por el Ciceron de su siglo,
-y como oían relatar al Rico de Campazas la retumbante y sonora
-Dedicatoria, le ponian dos codos mas alto que al mismo Taranilla. Y por
-quanto la mayor parte<span class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>
-de los Historiadores, que dexaron escritas á la posteridad las cosas
-de nuestro Fray Gerundio, convienen en que la tal Dedicatoria tuvo
-gran parte en la formacion de su exquisito y delicado gusto, no será
-fuera de propósito ponerla luego en este lugar, primero en Latin, y
-despues fielmente traducida en Castellano, para que en el discurso de
-esta verdadera Historia, y con el calor de la narracion, no se nos
-olvide.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_2">
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3">En que, sin acabar lo que prometió el primero, se
- trata de otra cosa.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Decia</span></big>, pues, assí la
-recóndita, abstrusa, y endiablada Dedicatoria, dexando á un lado los
-Títulos, que no tuvo por bien trasladar el Gymnasiarca.</p>
-
-<p>2. <i xml:lang="la" lang="la">Hactenus me intra vurgam animi
-litescentis inipitum, tua heretudo instar mihi luminis extimandea
-denormam redubiare compellet sed antistar gerras meas anitas diributa
-et posartitum Nasonem quasi agredula: quibusdam lacunis Baburrum
-stridorem averrucandus oblatero. Vos etiam viri optimi: ne mihi in
-anginam vestræ hispiditatis arnanticataclum carmen irreptet. Ad rabem
-meam magicopertit: cicuresque conspicite ut alimones meis carnatoriis,
-quam censiones extetis. Igitur conramo sensu meam returem quamvis
-vasculam Pieridem actutum de vobis lamponam comtulam spero. Adjuta
-namque cupedia præsumentis, jam non exippitandum sibi esse conjectat.
-Ergo benepedamus me hac pudori, citimum colucari censete. Quam si hac
-nec treperat exiterint nec fracebunt quæ halucinari, vel ut vovinator
-adactus sum voti vobis damiumusque ad exodium vitulanti is cohacmentem.
-Quis enim mesonibium et non murgissonem fabula autamabit quam Mentorem
-exfaballibit altibuans, unde favorem exfebruate, fellibrem ut applaudam
-armoniæ tensore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis
-instruppas.</i></p>
-
-<p>3. Esta es la famosa Dedicatoria que el Gymnasiarca de San Gregorio,
-Cura de Ajos y Cebollas, electo del Berraco, envió desde Valladolid á
-su hermano el Rico de Campazas: la qual, despues de haver corrido por
-las mas célebres Universidades de España con el aplauso que se merecia,
-passó los Pyrinéos, penetró á Francia, donde fué recibida con tanta
-estimacion, que se conserva impresa una puntual, exacta, y menudíssima
-noticia genealógica de todas las manos por donde corrió el manuscrito,
-con los pelos y señales de los sugetos que le<span class="pagenum"
-id="Page_7">p. 7</span> tuvieron, hasta que llegó á las del maldito
-Addicionador de la <i>Menagiana</i>, que la estampó en el primer Tomo de los
-quatro, que echó á perder con sus impertinentíssimas Notas, Scholios, y
-Añadiduras. Dice, pues, este Scholiador de mis pecados, que el primer
-manuscrito que se sepa huviesse llegado á Francia, paró en poder de
-Juan Lacurna, el qual era hombre hábil y Baylío de Arnai-Del-Duque;
-que despues passó al docto Saumaise, y de este le heredó su hijo
-primogénito Claudio Saumaise, el qual murió en Beaune á los 34 años de
-su edad, el dia 18 de Abril de 1661: que por muerte de Claudio paró
-en la Bibliotheca de Juan Bautista Lantin, Consejero, el qual y otro
-Consejero llamado Philiberto de la Mare fueron Legatarios por mitad de
-los manuscritos de Saumaise, y que de Juan Bautista Lantin le heredó su
-hijo el Señor Lantin, Consejero de Dijon.</p>
-
-<p>4. Todo está muy bien, con puntualidad, con menudencia, y con
-exactitud; porque claro está, que iba á perder mucho la República de
-las Letras, si no se supiera con toda individualidad, por qué manos,
-de Padres á hijos, havia passado un manuscrito tan importante; y, si
-todos los Investigadores huvieran sido tan diligentes y tan menudos
-como este doctíssimo y exactíssimo Addicionador, no huviera ahora
-tantas disputas, repiquetes y contiendas entre nuestros Críticos, sobre
-quien fué el verdadero Autor <i>de la Pulga</i> del Licenciado Burguillos,
-que unos atribuyen á Lope de Vega, y otros á un Frayle, engañados
-sin duda porque en el manuscrito, sobre el qual se hizo la primera
-impression en Sevilla, se leían al fin de él estas letras: Fr. L. d. V.
-entendiendo que el <i>Frey</i> era <i>Fray</i>, cosas entre sí muy distintas y
-diversas, como lo saben hasta los niños Malabares.<a id="FNanchor_12"
-href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a> Ni en Inglaterra se
-huvieran dado las batallas campales, que se dieron á principio de este
-Siglo entre dos sabios Antiquarios de la Universidad de Oxford, sobre
-<i>el orígen de las Espuelas, y la primitiva invencion de las Alforjas</i>,
-fundándose uno y otro en dos manuscritos, que se hallaban en la
-Bibliotheca de la misma Universidad, pero sin saberse en qué tiempo ni
-por quien se havian introducido en ella, que era el punto decisivo para
-resolver la question.</p>
-
-<p>5. Pero si al Addicionador de la Menagiana se le deben gracias por
-esta parte, no se las daré yo, porque con su Chronología sobre el
-manuscrito de la Dedicatoria me mete en un embrollo histórico, del qual
-no sé como me he de desenvolver, sin cometer un <i>anachronismo</i>, voz
-Griega y sonorosa, que significa contradiccion en el cómputo de los
-tiempos. Dice Monsiur el Addicionador, que Claudio Saumaise murió el
-año de 1661, y que, quando llegó á él el manuscrito de la Dedicatoria,
-ya havia passado por otras dos manos, conviene á saber, por las de
-su padre el docto Saumaise, y por las del<span class="pagenum"
-id="Page_8">p. 8</span> Baylío Juan Lacurna; y es mucho de notar, que
-no dice que passó de mano en mano, como suele passar la Gaceta y el
-Pronóstico de Torres, sino que da bastantemente á entender, que fué
-por via de herencia, y no de donacion <i xml:lang="la" lang="la">inter
-vivos</i>. Esto supuesto, parece claro como el agua, que ya por los años
-de 1600 se tenia noticia en Francia de la tal Dedicatoria, no siendo
-mucho dar sesenta años al Señor Lacurna, y veinte ó treinta á Saumaise;
-porque, aunque se pudiera decir, que ambos eran de una misma edad,
-no parece verisímil, que un particular, por doctíssimo que fuesse,
-viviesse tanto como un Baylío; pues bien que esto de Baylío en Francia
-signifique poco mas que acá un Alcalde Gorrilla, pero al fin para lo
-de Dios el Baylío de Arnai era tan Baylío como el de Lora. Y haviendo
-dicho nosotros al principio de esta verdaderíssima Historia, ó por
-lo ménos haviéndolo dado á entender, que la Dedicatoria la compuso
-un Padre Colegial, que estudiaba en Valladolid, quando ya estaba muy
-entrado en dias el Siglo passado, puesto que hasta la mitad de él no
-hacen mencion del Rico de Campazas los Anales de esta possibilíssima
-Ciudad, y que se la envió su hermano el Gymnasiarca; como era possible
-que se tuviesse noticia de ella en Francia por los años de 1600?</p>
-
-<p>6. Para salir de esta intrincada dificultad, no hay otra callejuela
-sino decir, que el Padre Colegial leeria esta estupendíssima pieza
-en algun librete Francés, y despues se la embocaría al boníssimo del
-Gymnasiarca como si fuera obra suya, porque de estas travesuras á cada
-passo vemos muchas aun en el Siglo que corre, en el qual no pocos de
-estos, que se llaman Autores, y que tienen cara de hombres de bien,
-averiguada despues su vida y milagros, se halla ser unos raterillos
-literarios, que, hurtando de aquí y de allí, salen de la noche para
-la mañana en la Gaceta con los campanudos dictados de Mathemáticos,
-Philológicos, Phýsicos, Eléctricos, Proto-Críticos, Anti-Systemáticos,
-quando, todo bien considerado, no son en la realidad mas que unos
-verdaderos Panto-mímicos.</p>
-
-<p>7. Mas, dexando este punto indeciso, lo que en Dios y en conciencia
-no se puede perdonar al impertinentíssimo Addicionador, es la injusta
-y desapiadada crítica que hace de la susodicha Dedicatoria, tratándola
-de la cosa mas perversa, mas ridícula, y mas extravagante, que se puede
-imaginar; y añadiendo, que el lenguage, aunque parece suena á Latin, es
-de una latinidad monstruosa, bárbara, y salvage. Pero con licencia de
-su mala condicion, yo le digo claritamente y en sus barbas, que no sabe
-qual es su Latin derecho, y que se conoce que en su vida ha saludado
-los Christus de la verdadera Latinidad; pues le hago saber, que ni
-Ciceron, ni Quintiliano, ni Tito-Livio, ni Salustio hicieron jamas cosa
-semejante, ni fueron capaces de hacerla. Y á lo otro, que añade<span
-class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span> con mucha socarronería, de
-que, aunque en la cultíssima Dedicatoria se hallan algunas palabras
-latinas que se encuentran en las Glosas de Isidoro, y de Pápias, y
-en la Coleccion de du Cange, pero que se engaña mucho, ó no se ha de
-encontrar ingenio tan hábil en el mundo, que al todo de ella le dé
-verdadero y genuino sentido; yo le digo, que para que vea con efecto lo
-mucho, que se engaña, el mismo Padre Colegial, que dió al Gymnasiarca
-la Dedicatoria en Latin, ora fuesse composicion suya, ora agena, se la
-dió tambien vertida en Castellano flúido, corriente, natural, claro,
-perspicuo, como se ve en una Copia authéntica, que se encontró en el
-Libro donde el Rico de Campazas iba asentando por rayas la soldada de
-los Criados, y los pellejos de Ovejas que iba trahiendo el Pastor. La
-version, pues, de dicha Dedicatoria decia assí, ni mas ni ménos.</p>
-
-<p>8. «Hasta aquí la excelsa ingratitud de tu soberanía ha obscurecido
-en el ánimo, á manera de claríssimo esplendor, las apagadas antorchas
-del mas sonoro clarin, con ecos luminosos, á impulsos balbucientes de
-la furibunda fama. Pero, quando examino el rosicler de los despojos
-al terso bruñir del Emisferio en el blando oroscopo, del argentado
-catre, que, elevado á la region de la techumbre, inspira oráculos al
-acierto en bóbedas de crystal; ni lo ayroso admite mas competencias,
-ni en lo heróyco caben mas eloquentes dissonancias. Temerario arrojo
-seria escalar con pompa fúnebre hasta el golfo insondable, donde
-campéa, qual vivorezno animado, el piélago de tu hermosura; porque
-hay systemas tan atrevidos, que á guisa de emblemáticos furores,
-esterilizan á trechos toda su ossadía al escrutinio; mas no por esso
-el piadoso Enéas agotó sus caudales al Ródano, cubierta la arrogante
-faz con el crespo, falaz, y alhagueño manto: que, si el jazmin sostiene
-pyrámides á los lisongeros Pezes, tambien el chopo franquéa espumoso
-lecho á las odoríferas Naves; ni es tan crítico el enojo del carrasco,
-que no destile rayo á rayo todo el alambique del aprisco. Mentor en
-cabilaciones de Sol, pudo esgrimir orgullosas sinrazones de fanal;
-pero tambien experimentó á golpes del desengaño desagravios incautos
-del alevoso zeño; quando la agigantada nobleza de tu Regia exactitud
-embota las puntas al azero de alentada Magestad. Admite, pues, este
-literario desden, elegante tributo de soporífero afan; y, si extiendes
-los aplausos de tu harmonía á los hirsutos cambrones, no puede ménos
-de penetrar tu coleto la fragrancia de la verdad, hasta calarse á
-las tripas, ó hasta aniquilar con dichosa fortuna los estrupros: <i
-xml:lang="la" lang="la">Ut aplaudam armoniæ temsore a me velut ambrone
-collectam adoreos veritatis instruppas</i>.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_10">p. 10</span></p>
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3">Donde se prosigue lo que prometió el primero.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Este</span></big> tal Rico de Campazas,
-hermano del Gymnasiarca, se llamaba Anton Zotes, familia arraygada
-en Cámpos, pero extendida por todo el mundo, y tan fecundamente
-propagada, que no se hallará en todo el Reyno Provincia, Ciudad,
-Villa, Aldéa, ni aun Alquería, donde no hiervan los Zotes, como
-garbanzos en olla de potage. Era Anton Zotes, como ya se ha dicho,
-un Labrador de una mediana passada; hombre de machorra, cecina, y
-pan mediado los dias ordinarios, con cebolla ó puerro por postre;
-baca y chorizo los dias de fiesta; su torrezno corriente por almuerzo
-y cena, aunque esta tal vez era un salpicon de baca; despensa ó
-agua-pié su bebida usual, ménos quando tenia en casa algun Frayle,
-especialmente si era Prelado, Lector, ó algun gran supuesto en la
-Orden, que entónces se sacaba á la mesa vino de Villamañan, ó del
-Páramo. El genio bondadoso en la corteza, pero en el fondo un si es
-no es suspicaz, envidioso, interessado, y cuentero: en fin legítimo
-<i xml:lang="la" lang="la">bonus vir de Campis</i>. Su estatura mediana,
-pero fornido y repolludo; cabeza grande y redonda, frente estrecha,
-ojos pequeños, desiguales, y algo taymados; guedejas rabi-cortas, á
-la usanza del Páramo, y no consistoriales, como las de los Sexmeros
-del Campo de Salamanca: pestorejo, se supone, á la Geronymiana,
-rechoncho, colorado, y con pliegues. Este era el hombre interior y
-exterior del Tio Anton Zotes, el qual, aunque havia llegado hasta el
-banco de abaxo de Medianos con ánimo de ordenarse, porque dicen que le
-venia una Capellanía de sangre, en muriendo un Tio suyo, Arcipreste de
-Villaornate; pero al fin le puso pleyto una moza del Lugar, y se vió
-precisado á ir por la Iglesia, mas no al Choro, ni al Altar, sino al
-santo Matrimonio. El caso passó de esta manera.</p>
-
-<p>2. Hallábase estudiando en Villagarcía, y ya Medianista, como se
-ha dicho, á los veinte y cinco años de su edad. Llegaron <i>los quince
-dias</i>, que assí se llaman las Vacaciones, que hay en la Semana Santa,
-y en la de Pasqua, y fuése á su Lugar, como es uso y costumbre en
-todos los Estudiantes de la redonda. El diablo, que no duerme, le
-tentó á que se vistiesse de Penitente el Juéves Santo; y es, que como
-el Estudiantico ya era un poco espigado, adulto, y barbicubierto,
-miraba con buenos ojos á una mozuela vecina suya, desde que<span
-class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span> havian andado juntos á la
-Escuela del Sacristan, y, para cortejarla mas, le pareció cosa precisa
-salir de disciplinante; porque es de saber, que este es uno de los
-cortejos, de que se pagan mas todas las mozas de Cámpos, donde ya es
-observacion muy antigua, que las mas de las bodas se fraguan el Juéves
-Santo, el dia de la Cruz de Mayo, y las tardes que hay bayle, haviendo
-algunas tan devotas y tan compungidas, que se pagan mas de la pelotilla
-y del ramal, que de la castañuela. Y á la verdad, mirada la cosa con
-ojos serenos, y sin passion, un disciplinante con su cucurucho de á
-cinco quartas, derecho, almidonado, y pyramidal; su capillo á moco de
-pabo, con caída en punta hasta la mitad del pecho; pues qué si tiene
-ojeras á pespunte, rasgadas con mucha gracia? con su almilla blanca
-de lienzo casero, pero aplanchada, ajustada, y atacada, hasta poner
-en prensa el pecho y el talle: dos grandes trozos de carne momia,
-maciza, y elevada, que se assoman por las dos troneras rasgadas en las
-espaldas, divididas entre sí por una tira de lienzo, que corre de alto
-á baxo entre una y otra, que como están cortadas en figura oval, á
-manera de quartos traseros de calzon, no parece sino que las nalgas se
-han subido á las costillas, especialmente en los que son rechochos y
-carnosos; sus enaguas, ó su faldon campanudo, pomposo, y entre-plegado.
-Añádase á todo esto, que los disciplinantes macarenos y majos suelen
-llevar sus zapatillas blancas, con cabos negros, se entiende quando
-son disciplinantes de devocion, y no de Cofradía, porque á estos no
-se les permiten zapatos, salvo á los Penitentes de luz, que son los
-jubilados de la Orden. Considérese despues, que este tal disciplinante,
-que vamos pintando, saca su pelotilla de cera, salpicada de puntas
-de vidrio, y pendiente de una cuerda de cáñamo empegada para mayor
-seguridad; que la mide hasta el codo con gravedad y con mesura; que
-toma con la mano izquierda la punta del moco del capillo; que apoya el
-codo derecho sobre el híjar del mismo lado (ménos que sea zurdo nuestro
-disciplinante, porque entónces es cosa muy necessaria advertir, que
-todas estas posturas se hacen al contrario); que sin mover el codo, y
-jugando únicamente la mitad del brazo derecho, comienza á sacudirse
-con la pelotilla ázia uno y otro lado, sabiendo con cierta ciencia,
-que de esta manera ha de venir á dar en el punto céntrico de las dos
-carnosidades espaldares, por reglas inconcusas de Anatomía, que dexó
-escritas un Cirujano de Villamayor, mancebo, y aprendiz que fué de
-otro de Villarramiel. Contémplese finalmente como empieza á brotar la
-sangre, que en algunos, si no es en los mas, parecen las dos espaldas
-dos manantiales de pez, que brotan leche de empegar botas: como va
-salpicando las enaguas, se distribuye en canales por el faldon, como
-le humedece,<span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span> como le
-empapa, hasta entraparse en los pernejones del pobre disciplinante. Y
-dígame con serenidad el mas apassionado contra las glorias de Cámpos,
-si hay en el mundo espectáculo mas galan, ni mas ayroso? si puede
-haver resistencia para este hechizo, y si no tienen buen gusto las
-mozanconas, que se van tras los Penitentes, como los muchachos tras los
-Gigantones y la Tarasca el dia del Corpus?</p>
-
-<p>3. No se le ocultaba al bellaco de Anton esta inclinacion de las
-mozas de su Tierra, y assí salió de disciplinante el Juéves Santo,
-como ya llevamos dicho. A la legua le conoció Catanla Rebollo (que
-este era el nombre de la doncella su vecina, y su condiscípula de
-Escuela); porque, ademas de que en toda la procession no havia otro
-caperuz tan chusco, ni tan empinado, llevaba por contraseña una cinta
-negra, que ella misma le havia dado al despedirse por San Lucas para
-ir á Villagarcía. No le quitaba ojo en toda la procession; y él, que
-lo conocia muy bien, tenia gran cuidado de cruzar de quando en quando
-los brazos, encorbar un poco el cuerpo, y apretar las espaldas, para
-que exprimiessen la sangre, haciendo de camino un par de arrumacos con
-el caperuz, que es uno de los passos tiernos á que están mas atentas
-las donzellas casaderas; y el patan que le supiere hacer con mayor
-gracia, tendrá mozas á escoger, aunque por otra parte no sea el mayor
-jugador de la calva, ó del morrillo, que hayga el Lugar. Al fin, como
-Anton se desangraba tanto, llegó el caso de que uno de los Mayordomos
-de la Cruz, que gobernaba la procession, le dixesse que se fuesse á
-curar. Catanla se fué tras él, y como vecina se entró en su casa, donde
-ya estaba prevenido el vino con romero, sal, y estopas, que es todo
-el aparato de estas curaciones. Estrujáronle muy bien las espaldas,
-por si acaso havia quedado en ellas algun vidrio de la pelotilla;
-laváronselas, aplicáronle la estopada, vistióse, embozóse en su capa
-parda, y los demas se fueron á ver la procession, ménos Catanla, que
-dixo estaba cansada, y se quedó á darle conversacion. Lo que passó
-entre los dos no se sabe: solo consta de los Anales de aquel tiempo,
-que, vuelto Anton á Villagarcía, comenzó á correr un run run malicioso
-por el Lugar; que sus padres quisieron se ordenasse á título de la
-Capellanía; que él, por debaxo de cuerda, hizo que la moza le pusiesse
-impedimento; que al fin y postre se casaron; y que, para que se vea el
-poco temor de Dios y la mucha malicia con que havian corrido aquellas
-voces por el Pueblo, la buena de la Catanla no parió hasta el tiempo
-legal y competente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_4">
- <p><span class="pagenum" id="Page_13">p. 13</span></p>
- <h3>CAPITULO IV.</h3>
- <p class="subh3">Acábase lo prometido.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Parió</span></big>, pues, la Tia Catuja
-un niño como unas flores, y fué su Padrino el Licenciado Quixano de
-Perote, un Capellan del mismo Campazas, que en otro tiempo havia
-querido casarse con su madre, y se dexó por haverse hallado, que eran
-parientes en grado prohibido. Empeñóse el Padrino en que se havia de
-llamar Perote, en memoria ó en alusion á su apellido; porque, aunque
-no havia este nombre en el Kalendario, tampoco havia el de Lain,
-Nuño, Tristan, Tello, ni Peranzules, y constaba que los havian tenido
-hombres de gran pro, y de mucha cuenta. Esto decia el Licenciado
-Quixano, alegando las Historias de Castilla; pero como Anton Zotes no
-las havia leído, no le hacian mucha fuerza, hasta que se le ofreció
-decirle, que tampoco estaban en el Kalendario los nombres de Oliveros,
-Roldan, Florismarte, ni el de Turpin, y que esto no embargante no le
-havia estorvado esso para ser Arzobispo. «Vaya que soy un asno, dixo
-entónces el Tio Anton, pues no tengo leído otra cosa»; y es, que era
-muy versado en la Historia de los Doce Pares, la que sabía tan de
-memoria como la Dedicatoria del Gymnasiarca. «Llámese Perote, y no
-se hable mas en la materia». Pero el Cura del Lugar, que se hallaba
-presente, reparó en que <i>Perote Zotes</i> no sonaba bien, añadiendo, no
-sin alguna socarronería, que <i>Zote</i> era consonante de <i>Perote</i>, y que
-él havia leído, no se acordaba donde, que esto se debia evitar mucho
-quando se hablaba en prosa. «No gaste usted tanta, señor Cura, replicó
-el padre del niño, que tampoco suena bien Sancho Ravancho, Alberto
-Retuerto, Geromo Palomo, Antonio Bolonio, y no vemos ni oímos otra
-cosa en nuestra tierra. Fuera de que esso se remedia fácilmente con
-llamar al niño Perote de Campazas, dándole por apellido el nombre de
-nuestro Pueblo, como se usaba en lo antiguo con los hombres grandes,
-segun nos informan las Historias mas verídicas;<a id="FNanchor_13"
-href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> y assí vemos hablar en
-ellas de Oliveros de Castilla, de Amadis de Gaula, de Artus de Algarve,
-y de Palmerin de Hircania, constándonos ciertamente, que estos no eran
-sus verdaderos apellidos, sino los nombres de las Provincias ó Reynos,
-donde nacieron aquellos grandes Cavalleros, que, por haverlas honrado
-con sus hazañas, quisieron eternizar de esta manera la memoria de su
-patria en la posteridad. Y esto no solamente lo usaron los que fueron
-por las armas, sino tambien los que fueron por<span class="pagenum"
-id="Page_14">p. 14</span> las letras, y dexaron escritos algunos
-Libros famosos, como el Piscator de Sarrabal,<a id="FNanchor_14"
-href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a> el Dios Momo, la
-Carantamaula, el Lazarillo de Tormes, la Pícara Justina, y otros muchos
-que tengo leídos, cuyos Autores, dexando el propio apellido, tomaron
-el de los Lugares donde nacieron, para illustrarlos: y á mí me da el
-corazon, que este niño ha de ser hombre de provecho, y assí llámese por
-ahora Perotico de Campazas, hasta que con la edad y con el tiempo le
-podamos llamar Perote á boca llena.»</p>
-
-<p>2. — «No en mis dias, dixo la Tia Catanla. <i>Perote</i> suena á cosa de
-perol, y no ha de andar por ahí el hijo de mis entrañas, como andan los
-peroles por la cocina.» — «Punto en boca, señores, exclamó Anton Zotes
-de repente. Ahora me incurre un estupendíssimo nombre, que enjamas se
-empuso á nengun nacido, y se ha de impuner á mi chicote. <i>Gerundio</i> se
-ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera
-de rodillas el Padre Santo de Roma. Lo primero, y prencipal, porque
-Gerundio es nombre sengular, y esso busco yo para m’ijo. Lo segundo,
-porque m’acuerdo bien, que, quando estudiaba con los Theatinos de
-Villagarcía, por un <i>Gerundio</i> gané seis puntos para la vanda, y es mi
-última y postrimera voluntad hacer enmortal en mi familia la memoria de
-esta hazaña.»</p>
-
-<p>3. Hízose assí, ni mas ni ménos, y desde luego dió el niño grandes
-señales de lo que havia de ser en adelante, porque ántes de dos años
-ya llamaba <i>pueca</i> á su madre con mucha gracia, y decia <i>no chero
-querno</i>, tan claramente como si fuera una persona: de manera, que era
-la diversion del Lugar, y todos decian que havia de ser la honra de
-Campazas. Passando por allí un Frayle Lego, que estaba en opinion de
-Santo, porque á todos trataba de <i>tú</i>, llamaba <i>bichos</i> á las mugeres,
-y á la Vírgen <i>la Borrega</i>, dixo que aquel niño havia de ser Frayle,
-gran Letrado, y estupendo Predicador. El successo acreditó la verdad
-de la profecía; porque en quanto á Frayle, lo fué tanto como el que
-mas; lo de gran Letrado, si no se verificó en esto de tener muchas
-letras, á lo ménos en quanto á ser gordas y abultadas las que tenia, se
-verificó cumplidamente; y en lo de ser estupendo Predicador, no huvo
-mas que desear, porque este fué el talento mas sobresaliente de nuestro
-Gerundico, como se verá en el discurso de la Historia.</p>
-
-<p>4. Aún no sabía leer, ni escribir, y ya sabía predicar; porque,
-como passaban por la casa de sus padres tantos Frayles, especialmente
-Questeros, Verederos, Predicadores Sabatinos, y aquellos que en tiempo
-de Quaresma y Adviento iban á predicar á los Mercados de los Lugares
-circunvecinos; y estos, unas veces rogados por el Tio Anton Zotes, y
-por<span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span> su buena muger la
-Tia Catanla, otras (y eran las mas) sin esperar á que se lo rogassen,
-sobre mesa sacaban sus papelones, y ni mas ni ménos que si estuvieran
-en el púlpito, leían en tono alto, sonoro, y concionatorio lo que
-llevaban prevenido; el niño Gerundio tenia gran gusto en oírlos, y
-despues en remedarlos, tomando de memoria los mayores disparates que
-los oía, que no parece sino que estos se le quedaban mejor; y si por
-milagro los oía alguna cosa buena, no havia forma de aprenderla.</p>
-
-<p>5. En cierta ocasion estuvo en su casa á la questa del mes de
-Agosto un Padrecito de estos atusados, con su poco de copete en
-el frontispicio, cuelli-erguido, barbi-rubio, de hábito limpio y
-plegado, zapato chusco, calzon de ante, y gran cantador de jácaras á
-la guitarrilla, del qual no se apartaba un punto nuestro Gerundico,
-porque le daba confites. Tenia el buen Padre, mitad por mitad, tanto de
-presumido, como de evaporado, y contaba, como estando él de Colegial
-en uno de los Conventos de Salamanca, le havia enviado su Prelado á
-predicar un Sermon de Animas á Cabrerizos, y que havian concurrido
-á oírle muchos Colegiales Mayores, Graduados, y Cathedráticos de
-aquella Universidad, por el crédito que havia cogido en ella con
-ocasion de graduarse cierto Rector de un Colegio Menor, ya ordenado
-in Sacris, de quien era pública voz y fama, que, despues de haver
-recibido el Sub-diaconato subrepticiamente y á hurtadillas, havia
-estado un año en la Cárcel Eclesiástica de su Tierra, por quanto tres
-doncellas honradas havian presentado al Señor Provisor tres papeles con
-palabra de casamiento. Esto se compuso lo mejor que se pudo; volvió
-á proseguir sus estudios á Salamanca, porque era mozo de ingenio;
-quiso graduarse, y encomendó una de las Arengas al tal Padrecito, que
-era paysano suyo, el qual comenzó por aquello de <i xml:lang="la"
-lang="la">aprehenderunt septem mulieres virum unum</i>; encajó despues
-lo de <i xml:lang="la" lang="la">filii tui de longe venient, et filiæ
-tuæ de latere surgent</i>; y no se le quedó en el tintero el texto tan
-oportuno de <i xml:lang="la" lang="la">generatio Rectorum benedicetur</i>.
-Y puesto que los textos y lugares de la Sagrada Escritura en semejantes
-composiciones puramente rhetóricas y profanas, son tan impertinentes
-y tan importunos, como las fábulas y los versos de los Poetas
-antiguos, usados á pasto y con immoderacion, lo son en los Sermones;
-no embargante tampoco, que el tal Frayle incurrió boniticamente en la
-Excommunion, que el Sagrado Concilio de Trento tiene fulminada contra
-los que abusan de la Sagrada Escritura para liviandades, sátyras,
-chanzonetas, y chocarrerías: la tal Arenga tuvo su aplauso á título de
-truanesca, y el susodicho Padre quedó tildado por pieza.</p>
-
-<p>6. Pues como supieron que predicaba en Cabrerizos el<span
-class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span> Sermon de Animas,
-concurrieron con efecto á oírle todos aquellos ociosos y desocupados de
-Salamanca (háylos de todas clases y especies), que se huelgan á todo
-lo que sale; y el buen Religioso quedó tan pagado de su Sermon, que
-repetia muchas cláusulas de él en todas las casas de los Hermanos donde
-se hospedaba. «Oygan ustedes, por vida suya, como comenzaba», dixo la
-primera noche de sobremesa á Anton Zotes, á su muger, y al Cura del
-Lugar, que havia concurrido al levantarse los manteles, para cortejar
-al Frayle y brindar á la salud de su buena venida, como es uso en toda
-buena crianza.</p>
-
-<p>7. «Fuego, fuego, fuego, que se quema la casa: <i xml:lang="la"
-lang="la">Domus mea, domus orationis vocabitur</i>. Ea Sacristan, toca
-essas retumbantes campanas: <i xml:lang="la" lang="la">In cymbalis
-bene sonantibus</i>. Assí lo hace; porque tocar á muerto y tocar á fuego,
-es una misma cosa, como dixo el discreto Picinelo: <i xml:lang="la"
-lang="la">Lazarus amicus noster dormit</i>. Agua, señores, agua, que
-se abrasa el mundo: <i xml:lang="la" lang="la">Quis dabit capiti
-meo aquam?</i> La Interlineal: <i xml:lang="la" lang="la">Qui erant
-in hoc mundo</i>. Pagnino: <i xml:lang="la" lang="la">Et mundus eum
-non cognovit</i>. Pero qué veo? Ay, Christianos, que se abrasan las
-Animas de los Fieles! <i xml:lang="la" lang="la">Fidelium animæ</i>, y
-sirve de yesca á las voraces llamas derretida pez: <i xml:lang="la"
-lang="la">Requiescant in pace, id est, in pice</i>, como expone Vatablo.
-Fuego de Dios! como quema! <i xml:lang="la" lang="la">Ignis a
-Deo illatus</i>. Pero albricias, que ya baxa la Vírgen del Cármen á
-librar á las que traxeron su devoto Escapulario: <i xml:lang="la"
-lang="la">Scapulis suis</i>. Dice Christo, favor á la justicia: dice la
-Vírgen, válgame la gracia. <i xml:lang="la" lang="la">Ave Maria.</i>»</p>
-
-<p>8. Anton Zotes estaba pasmado; á la Tia Catanla se la caía la
-baba; el Cura del Lugar, que se havia ordenado con Reverendas de
-Sede-vacante, y entendia lo que rezaba como qualquiera Monja, le miraba
-como atónito, y juró por los santos quatro Evangelios, que, aunque
-havia oído predicar la Semana Santa de Campazas á los Predicadores
-Sabatinos mas famosos de toda la redonda, ninguno le llegaba á la
-suela del zapato. No acababa de ponderar aquel chiste de comenzar un
-Sermon de Animas con <i>fuego, fuego, que se quema la casa</i>. Pues qué, el
-ingenioso pensamiento de que lo mismo es tocar á muerto, que tocar á
-fuego? «Tenga usted, señor Cura, le interrumpió el Padre, alargándole
-la caja para que tomasse un polvo, que esso tiene mas alma de la que
-parece. Las almas de los difuntos, ó están en la Gloria, ó están en el
-Infierno, ó están en el Purgatorio: por las primeras no se toca, porque
-no han menester sufragios; por las segundas tampoco, porque no las
-aprovechan; con que solo se toca por las terceras, para que Dios las
-saque de aquellas llamas; pues esso, y tocar á fuego, allá se va todo.
-Ahora prosiga usted con su glossa, que me da mucho gusto, y se conoce
-que es hombre que lo entiende; y no como cierto Padre Maestro de<span
-class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span> mi Religion, que, aunque es
-hombre grave en la Orden, y le tienen por docto y de entendimiento, me
-tiene ojeriza desde que le negué el voto en un Capítulo del Convento
-para que fuesse Prelado, y me dixo, que el Sermon era un hato de
-disparates, añadiendo, que eran delatables á la Inquisicion.»</p>
-
-<p>9. — «Todos somos hombres, replicó el Cura, y como de essas envidias
-se ven en las Religiones. A fé, que acaso su Reverendíssima el tal
-Padre Maestro en todos los dias de su vida daria con una cosa tan
-oportuna como aquella de <i>agua, agua, que se quema la casa</i>, con ser
-assí, que despues de haver tocado las campanas á fuego, se estaba
-cayendo de su peso el pedir agua.» — «Añada usted, le dixo el Padre
-Colegial, que ahí se hace alusion al agua bendita, la qual, como
-usted sabe, es uno de los sufragios mas provechosos para las benditas
-Animas del Pulgatorio.» — «Esso es claro, respondió el Cura, porque
-el fuego se apaga con el agua, y assí se lo explico yo en la Missa á
-mis Feligreses.» — «Dende que se lo oí perdicar á su mercé (saltó la
-Tia Catanla), tengo yo mucho cuidado de regar bien la sepultura de mi
-madre, porque dizque cada gota de agua bendita, que cae sobre ella,
-apaga una gota del fuego del Purgatorio.» — «Lo que mas me admira,
-continuó el Cura, es la propiedad de los textos, que no parece sino
-que V. Paternidad los trahe en la manga; y quando habla de agua, luego
-saca un texto, que habla de agua; quando de casa, de casa; y quando de
-mundo, de mundo: todos tan claros, que los entenderá qualquiera, aunque
-no haya estudiado latin.» — «Esse es el chiste, respondió el Padre;
-pero va que no sabe Vm. por qué traxe el texto de <i xml:lang="la"
-lang="la">Lazarus amicus noster dormit</i>, quando dixe, que tocar á
-muerto y tocar á fuego, es una misma cosa.» — «Confiesso que no lo
-entendí, dixo el buen Cura; y que aunque me sonó á despropósito,
-pero, como veo el grande ingenio de V. Paternidad, lo atribuí á mi
-rudeza, y desde luego creí, que sin duda se ocultaba algun mysterio.»
-— «Y como que le hay, prosiguió el Frayle, y si no, dígame Vm. quando
-Christo resucitó á Lázaro, no estaba este muerto? Assí lo dice S.
-Agustin, Lyra, Cartagena, y otros muchos, y no hay duda, que esta es
-la sentencia mas probable; porque, aunque el texto dice que dormia, <i
-xml:lang="la" lang="la">dormit</i>, es porque la muerte se llama sueño,
-como lo notó doctamente el Sapientíssimo Idiota. Pues ahora, haviendo
-yo dicho <i>tocar á muerto</i>, venia de perlas poner delante un difunto.
-Y por qué escogeria yo á Lázaro mas que á otro? Aquí está el chiste;
-porque el Mayordomo de la Cofradía de las Animas de Cabrerizos se
-llamaba Lázaro, y era grande amigo de nuestro Convento, al qual enviaba
-de limosna todos los años un Cordero, y media cántara de Vino. Por
-esso dixe, <i xml:lang="la" lang="la">Lazarus amicus noster</i>; que al
-oírlo el Alcalde, el Regidor, y el Fiel de Fechos, que estaban delante
-del Púl<span class="pagenum" id="Page_18">p. 18</span>pito, sentados
-en el banco de la Señora Justicia, dieron muchas cabezadas, mirándose
-unos á otros.» No pudo contenerse el Cura: levantóse del assiento, y,
-echando al Padre los brazos al cuello, le dixo casi llorando de gozo:
-«Padre, vuesa Paternidad es un demonio»; y añadió Catanla: «Benditas
-las madres, que tales hijos paren!»</p>
-
-<p>10. A todo esto estaba muy atento el niño Gerundio, y no le quitaba
-ojo al Religioso. Pero como la conversacion se iba alargando, y era
-algo tarde, vínole el sueño, y comenzó á llorar. Acostóle su madre; y
-á la mañana, como se havia quedado dormido con las especies que havia
-oído al Padre, luego que dispertó, se puso de piés y en camisa sobre
-la cama, y comenzó á predicar con mucha gracia el Sermon, que havia
-oído por la noche, pero sin atar ni desatar, y repitiendo no mas que
-aquellas palabras mas fáciles, que podia pronunciar su tiernecita
-lengua, como <i>fuego</i>, <i>agua</i>, <i>Campanas</i>, <i>Saquistan</i>, <i>Tio Lázaro</i>, y
-en lugar de Picinelo, Pagnino, y Vatablo, decia <i>pañuelo</i>, <i>pollino</i>, y
-<i>buen nabo</i>, porque aún no tenia fuerza para pronunciar la <i>l</i>. Anton
-Zotes y su muger quedaron aturdidos: diéronle mil besos, dispertaron
-al Padre Colegial, llamaron al Cura, dixeron al niño, que repitiesse
-el Sermon delante de ellos; y él lo hizo con tanto donayre y donosura,
-que el Cura le dió un ochavo para avellanas, el Frayle seis chochos, su
-madre un poco de turron de Villada, que havia trahido de una Romería; y
-contando la buena de la Catanla la profecía del bendito Lego (assí le
-llamaba ella), todos convinieron en que aquel niño havia de ser gran
-Predicador, y que sin perder tiempo, era menester ponerle á la Escuela
-de Villaornate, donde havia un Maestro muy famoso.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_5">
- <h3>CAPITULO V.</h3>
- <p class="subh3">De los disparates que aprendió en la Escuela de
- Villaornate.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Eralo</span></big> un Cojo, el qual,
-siendo de diez años, se havia quebrado una pierna por ir á coger un
-nido. Havia sido discípulo en Leon de un Maestro famoso, que de un
-rasgo hacia una pájara, de otro un pavellon, y con una A ó con una
-M al principio de una Carta, cubria toda aquella primera llana de
-garambaynas. Hacia Carteles, que dedicaba á grandes personages, los
-quales por lo comun se los pagaban bien; y, aunque le llamaban por
-esto el Maestro socaliñas, á él se le daba poco de los murmuradores,
-y no por esso dexaba de hacer sus ridículos cortejos. Sobre todo era
-eminente en di<span class="pagenum" id="Page_19">p. 19</span>bujar
-aquellos Carteles, que llaman de letras de humo, y con efecto pintaba
-un <i>Alabado</i>, que podia arder en un candil. De este insigne Maestro fué
-discípulo el Cojo de Villaornate; y era fama, que por lo ménos havia
-salido tan primoroso garambaynista, como su mismo Maestro.</p>
-
-<p>2. Siendo cosa averiguada que los cojos por lo comun son ladinos
-y avisados, este tal Cojo, de quien vamos hablando, no era lerdo,
-aunque picaba un poco en presumido y en extravagante. Como salió tan
-buen pendolista, desde luego hizo ánimo á seguir la carrera de las
-Escuelas, esto es, á ser Maestro de Niños: y para soltarse en la letra,
-se acomodó por dos ó tres años de Escribiente con el Notario de la
-vicaría de San Millan, el qual era hombre curioso, y tenia algunos
-Libros romancistas, unos buenos, y otros malos. Entre estos havia tres
-libritos de Ortographía, cuyos Autores seguian rumbos diferentes, y
-aun opuestos, queriendo uno que se escribiesse segun la etymología ó
-derivacion de las voces; otro defendiendo, que se havia de escribir
-como se pronunciaba; y otro, que se debia seguir en esso la costumbre.
-Cada uno alegaba por su parte razones, exemplos, autoridades, citando
-Academias, Diccionarios, Lexicones, <i xml:lang="la" lang="la">ex omni
-lingua, tribu, populo &amp; natione</i>; y cada qual esforzaba su partido
-con el mayor empeño, como si de este punto dependiera la conservacion,
-ó el trastornamiento y ruina universal de todo el Orbe Literario,
-conviniendo todos tres en que la Ortographía era la verdadera <i
-xml:lang="la" lang="la">clavis scientiarum</i>, el fundamento de todo el
-buen saber, la puerta principal del Templo de Minerva, y que, si alguno
-entraba en él sin ser buen Ortographista, entraba por la puerta falsa;
-no haviendo en el mundo cosa mas lastimosa, que el que se llamassen
-Escritores los que no sabian escribir. Sobre este pié metia cada Autor
-una zambra de todos los diantres en defensa de su particular opinion.
-Al Etymologista y Derivativo, se le partia el corazon de dolor, viendo
-á innumerables Españoles indignos, que escribian <i>España</i> sin <i>H</i>, en
-gravíssimo deshonor de la gloria de su misma patria, siendo assí que
-se deriva de <i>Hispania</i>, y esta de <i>Hispaan</i>, aquel Héroe, que hizo
-tantas proezas en la caza de conejos, de donde en lengua <i>Púnica</i> se
-vino á llamar <i>Hispania</i> toda tierra, donde havia mucha gazapina.
-Y, si se quiere que se derive de <i>Hespero</i>, aún tiene orígen y cuna
-mas brillante, pues no viene ménos que del Lucero vespertino, que
-es Ayuda de Cámara del Sol quando se acuesta, y le sirve el gorro
-para dormir, el qual á ojos vistos se ve, que está en el territorio
-celestial de nuestra amada patria; y quitándola á esta la <i>H</i> con
-sacrílega impiedad, obscurecióse todo el esplendor de su claríssimo
-orígen. Y los que hacen esto se han de llamar Españoles! O indignidad!
-O indecencia!</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_20">p. 20</span></p>
-
-<p>3. Pero donde perdia todos los estrivos de la paciencia, y aun de
-la razon, era en la torpe, en la bárbara, en la escandalosa costumbre
-ó corruptela de haver introducido la <i>Y</i> Griega, quando servia de
-conjuncion, en lugar de la <i>I</i> Latina, que, sobre ser mas pulida y mas
-pelada, tenia mas parentesco con el <i xml:lang="la" lang="la">et</i> de
-la misma lengua, de donde tomamos nosotros nuestra <i>i</i>. Fuera de que la
-<i>y</i> Griega tiene una figura basta, rústica, y grossera, pues se parece
-á la horquilla con que los Labradores cargan los haces en el carro; y
-aunque no fuera mas que por esta gravíssima razon, debia desterrarse de
-toda escritura culta y asseada. «Por esto, decia dicho Etymologista,
-siempre que leo en algun Autor <i>y Pedro, y Juan, y Diego</i>, en lugar de
-<i>i Diego, i Pedro, i Juan</i>, se me revuelven las tripas, se me commueven
-de rabia las entrañas, y no me puedo contener sin decir entre dientes:
-Hi-de pu... I al contrario, no me harto de echar mil bendiciones á
-aquellos celebérrimos Autores, que saben qual es su <i>I</i> derecha, i
-entre otros á dos Cathedráticos de dos famosas Universidades, ambos
-immortal honor de nuestro Siglo, i envidia de los futuros, los quales,
-en sus dos importantíssimos Tratados de Ortographía, han trabajado
-con glorioso empeño en restituir la <i>I</i> Latina al trono de sus
-antepassados; por lo qual digo y diré mil veces, que son benditos entre
-todos los benditos.»</p>
-
-<p>4. No le iba en zaga el otro Autor, que, despreciando la etymología
-y la derivacion, pretendia, que en las lenguas vivas se debia
-escribir como se hablaba, sin quitar ni añadir letra alguna, que no
-se pronunciasse. Era gusto ver como se encendia, como se irritaba,
-como se enfurecia contra la introduccion de tantas hh, nn, ss, y otras
-letras impertinentes, que no suenan en nuestra pronunciacion. «Aquí
-de Dios y del Rey (decia el tal Autor, que no parecia sino Portugués
-en lo fanfarron y en lo arrogante): si pronunciamos <i>ombre</i>, <i>onra</i>,
-<i>ijo</i>, sin aspiracion, ni alforjas, á qué ton emos de pegar á estas
-palabras aquella <i>h</i> arrimadiza, que no es letra ni calabaza, sino
-un recuerdo, ó un punto aspirativo? Y si se debe aspirar con la <i>h</i>
-siempre que se pone, por qué nos reímos del Andaluz, quando pronuncia
-<i>jijo</i>, <i>jonra</i>, <i>jombre</i>? Una de dos: ó él jabla bien, ó nosotros
-escribimos mal. Pues, qué diré de las nn, ss, rr, pp, y demas letras
-dobles, que desperdiciamos lo mas lastimosamente del mundo? Si suena lo
-mismo <i>pasion</i> con una <i>s</i> que con dos; <i>inocente</i> con una <i>n</i> que con
-dos; <i>Philipo</i> con una <i>p</i> que con dos, <i xml:lang="la" lang="la">ut
-quid perditio hæc</i>? Que doblemos las letras en aquellas palabras
-en que se pronuncian con particular fortaleza, ó en las quales, si
-no se doblan, se puede confundir su significado con otro, como en
-<i>perro</i> para distinguirle de <i>pero</i>, en <i>parro</i> para diferenciarle de
-<i>paro</i>, y en <i>cerro</i> para que no se equivoque con <i>cero</i>, vaya;<span
-class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span> pero en <i>buro</i>, que ya se
-sabe lo que es, y no puede equivocarse con otro algun significado,
-para qué emos de gastar una <i>r</i> mas, que despues puede acernos falta
-para mil cosas? Es esto mas que gastar tinta, papel, y tiempo contra
-todas las reglas de la buena economía? No digo nada de la prodigalidad
-con que malvaratamos un prodigioso caudal de <i>uu</i>, que para nada nos
-sirven á nosotros, y con las quales se podian remediar muchíssimas
-pobres Naciones, que no tienen una <i>u</i> que llegar á la boca. V. gr. <i>en
-qué</i>, en <i>por qué</i>, en <i>para qué</i>, en <i>quiero</i>, <span xml:lang="la"
-lang="la">&amp; reliqua</span>, no me dirán ustedes qué falta nos ace
-la <i>u</i>, puesto que no se pronuncia? Estaria peor escrito <i>qiero</i>,
-<i>qé</i>, <i>por qé</i>, <i>para qé</i>, &amp;c? Añado, que, como la misma <i>q</i>
-lleva envuelta en su misma pronunciacion la <i>u</i>, podiamos aorrar
-muchíssimo caudal de <i>uu</i> para una urgencia, aun en aquellas voces en
-que claramente suena esta letra; porqe, qé inconveniente tendria, qe
-escribiéssemos <i>qerno</i>, <i>qando</i>, <i>qales</i>, para pronunciar <i>querno</i>,
-<i>quando</i>, <i>quales</i>? Aún hay mas en la materia: puesto que la <i>K</i> tiene
-la misma fuerza que la <i>q</i>, todas las veces que la <i>u</i> no se declara,
-distingamos de tiempos, y concordaremos derechos; quiero decir,
-desterremos la <i>q</i> de todas aquellas palabras, en que no se pronuncia
-la <i>u</i>, y valgámonos de la <i>K</i>, pues, aunque assí se parecerá la
-escritura á los Kyries de la Missa, no perderá nada por esso. Vaya un
-verbi gracia de toda esta Ortographía.»</p>
-
-<p>5. «El ombre ke kiera escribir coretamente, uya quanto pudiere
-de escribir akellas letras, ke no se egspresan en la pronunciacion;
-porke es desonra de la pluma, ke debe ser buena ija de la lengua, no
-aprehender lo ke la enseña su madre, &amp;c.» Cuéntense las <i>uu</i> que
-se aorran en solo este período, y por aquí se sacará las que se podian
-aorrar al cabo del año en Libros, Instrumentos, y Cartas: y luego
-estrañarán que se haya encarecido el papel.»</p>
-
-<p>6. Por el contrario, el Ortographista, que era de opinion, que
-en esto de escribir se havia de seguir la costumbre, no se metia en
-dibujos; y haciendo gran burla de los que gastaban el calor natural
-en estas vagatelas, decia, que, en escribiendo como havian escrito
-nuestros Abuelos, se cumplia bastantemente: y mas quando en esto de
-Ortographía hasta ahora no se havian establecido principios ciertos y
-generalmente admitidos, mas que unos pocos, y que en lo restante cada
-uno fingia los que se le antojaba. El Cojo, que, como ya diximos, era
-un si es no es muchíssimo extravagante, leyó todos los tres Tratados;
-y, como vió que la materia tenia mucho de arbitraria, y que cada qual
-discurria segun los senderos de su corazon, le vino á la imaginacion
-un extraño pensamiento. Parecióle, que él tenia tanto caudal como
-qualquiera para ser Inventor, Fundador, y Patriarca de un nuevo
-Systema<span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span> ortográphico;
-y aun se lisongeó su vanidad, que acaso daria con uno, jamas oído
-ni imaginado, que fuesse mas racional y mas justo, que todos los
-descubiertos; figurándosele, que, si acertaba con él, se haria el
-Maestro de niños mas famoso, que havia havido en el mundo, desde la
-fundacion de las Escuelas, ó hasta la institucion de los Esculapios,<a
-id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a> <i
-xml:lang="la" lang="la">inclusive</i>.</p>
-
-<p>7. Con esta idéa comenzó á razonar allá para consigo, diciéndose á
-sí mismo: «Válgame Dios! las palabras son imágenes de los conceptos, y
-las letras se inventaron para ser representacion de las palabras; con
-que, por fin y postre, ellas tambien vienen á ser representacion de los
-conceptos. Pues ahora, aquellas letras que representaren mejor lo que
-se concibe, essas serán las mas propias y adequadas; y assí, quando yo
-concibo una cosa pequeña, la debo escribir con letra pequeña, y quando
-grande, con letra grande. Verbi gracia: qué cosa mas impertinente,
-que, hablando de una Pierna de Baca, escribirla con una <i>p</i> tan
-pequeña, como si se hablara de una pierna de hormiga, y tratando de
-un Monte, usar una <i>m</i> tan ruin, como si tratara de un Mosquito? Esto
-no se puede tolerar, y ha sido una inadvertencia fatal y crasíssima
-de todos quantos han escrito hasta aquí. Hay cosa mas graciosa, ó
-por mejor decir mas ridícula, que igualar á Zaquéo en la <i>Z</i> con
-Zorobabel, y con Zabulon; siendo assí, que consta de la Escritura, que
-el primero era pequeñito y casi enano, y los otros dos, qualquiera
-hombre de juicio los concibe por lo ménos tan grandes y tan corpulentos
-como el mayor Giganton del dia del Corpus? Porque pensar, que no
-llenaban tanto espacio de ayre, como llenan de boca, <i xml:lang="la"
-lang="la">proportione servata</i>, es cuento de niños. Pues ve aquí, que
-salgan Zaquéo y Zabulon en un escrito, y que, siendo ó haviendo sido
-en sí mismos tan desiguales en el tamaño, han de parecer iguales en
-la escritura! Vaya, que es un grandíssimo despropósito. Item, si se
-habla de un hombre, en quien todas las cosas fueron grandes; como
-si dixéramos un San Agustin, ponderando su Talento, su Ingenio, su
-Comprehension, hemos de escribir y pintar en el papel estas agigantadas
-prendas con unas letricas tan menudas y tan indivisibles, como si
-habláramos por comparanza de las del Autor <i>del Poema Epico de la Vida
-de S. Anton</i>, y otros de la misma calaña? Esso seria cosa ridícula, y
-aun ofensiva á la grandeza de un Santo Padre de tanta magnitud. Fuera
-de que, donde puede haver mayor primor que el hacer, que qualquiera
-lector, solo con abrir un libro, y ántes de leer ni una sola palabra,
-conozca por el mismo tamaño y multitud de las letras grandes, que allí
-se trata de cosas grandiosas, magníficas, y abultadas; y al contrario,
-en viendo que todas las letras son de estatura regular, ménos tal qual
-que sobresale á trechos, como los pendones en la procession,<span
-class="pagenum" id="Page_23">p. 23</span> cierre incontinenti el
-libro, y no pierda tiempo en leerle, conociendo desde luego, que no se
-contienen en él sino cosas muy ordinarias y comunes? Quiero explicar
-esto con el exemplo de un estupendo Sermon, predicado al mismo S.
-Augustin, el mejor que he oído, ni pienso oír en los dias de mi vida.
-Preguntaba el Predicador, por qué á S. Agustin se le llamaba el <i>Gran
-Padre de la Iglesia</i>, y á ningun otro Santo Padre, ni Doctor de ella se
-le daba este <i>Epítheto</i>? (Assí decia él). Y respondió:»</p>
-
-<p>8. «Porque mi Agustino, no solo fué Gran Padre, sino Gran Madre y
-Gran Abuelo de la Iglesia. Gran Padre, porque ántes de su Conversion
-tuvo muchos Hijos, aunque no se logró mas que uno. Gran Madre, porque
-Concibió y Parió muchos Libros. Gran Abuelo, porque Engendró á los
-Hermitaños de San Agustin, y los Hermitaños de S. Agustin engendraron
-despues todas las Religiones mendicantes, que siguen su santa Regla,
-las quales todas son Nietas del Grande Agustino. Y note de passo
-el discreto, que la Regla destruye la Maternidad, y la Regla fué
-la que asseguró la Paternidad de mi Gran Padre. <i xml:lang="la"
-lang="la">Magnus Parens.</i>»</p>
-
-<p>9. «Este trozo de Sermon, que oí con estos mismíssimos oídos, que
-han de comer la tierra, y un pobre ignorante y mentecato, aunque
-tenia crédito de gran Letrado y hombre maduro, trató de puerco,
-sucio, hediondo, y digno del fuego; pero á mí me pareció, y oy dia me
-lo parece, la cosa mayor del mundo: digo que este trozo de Sermon,
-escrito como está escrito, esto es, con letras mayúsculas y garrafales
-en todo lo que toca á S. Agustin, desde la primera vista llama la
-atencion del Lector, y le hace conocer, que allí se contienen cosas
-grandes, y, sin poderse contener, luego se avalanza á leerlo: quando
-al contrario, si estuviera escrito con letras ordinarias, no pararia
-mientes en él, y quizá le arrimaria sin haver leído una letra. Assí
-que en esta mi Ortographía se logra lo primero, la propiedad de las
-letras con los conceptos que representan; lo segundo, el decoro de las
-personas de quien se trata; lo tercero, el llamar la atencion de los
-lectores. Y podia añadir lo quarto, que tambien se logra la hermosura
-del mismo escrito; porque son las letras grandes en el papel lo que
-los árboles en la huerta, que la amenizan y la agracian, y desde luego
-dá á entender, que aquella es huerta de Señor; quando un libro todo de
-letras iguales y pequeñas, parece huerta de verdura y hortaliza, que es
-cosa de Frayles y gente ordinaria.»</p>
-
-<p>10. Con estas disparatadas consideraciones se enamoró tanto el
-extravagante Cojo de su ideada Ortographía, que resolvió seguirla,
-entablarla, y enseñarla. Y haviendo vacado por aquel tiempo la
-Escuela de Villaornate, por ascenso del Maestro<span class="pagenum"
-id="Page_24">p. 24</span> actual á Fiel de Fechos de Cojezes de abajo,
-la pretendió, y la logró á dos paletadas; porque ya havia cobrado mucha
-fama en toda la tierra, con ocasion de los Litigantes que acudian á la
-Vicaría. Llovian niños como paja de todo el contorno á la fama de tan
-estupendo Maestro; y Anton Zotes y su muger resolvieron enviar allá á
-su Gerundico, para que no se malograsse la viveza que mostraba. El Cojo
-le hizo mil caricias, y desde luego comenzó á distinguirle entre todos
-los demas niños. Sentábale junto á sí; hacíale punteros; limpiábale
-los mocos; dábale avellanas y mondaduras de peras; y, quando el niño
-tenia gana de proveherse, el mismo Maestro le soltaba los dos quartos
-traseros de las bragas (porque consta de instrumentos de aquel tiempo
-que eran abiertas), y, arremangándole la camisita, le llevaba en esta
-postura hasta el corral, donde el Chicuelo hacia lo que havia menester.
-No era oro todo lo que relucia, el bellaco del Cojo sabia bien, que no
-echaba en saco roto los cariños que hacia á Gerundico, porque á los
-buenos de sus padres se les caía con esto la baba; y ademas de pagarle
-muy puntualmente el real del mes, la rosca del Sabado, que llevaba su
-hijo, era la primera y la mayor, y siempre acompañada con dos huevos
-de paba, que no parecian sino mesmamente como dos bolas de trucos.<a
-id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a> Amen de
-esso, en tiempo de matanza eran corrientes y seguras tres morcillas,
-con un buen pedazo de solomo: esto sin entrar en cuenta la morcilla
-cagalar con dos buenas varas de longaniza, que era el colgajo del dia
-de San Martin, nombre que tenia el Maestro. Y quando paria Señora (assí
-llamaban los niños á la Maestra), era cosa sabida, que la Tia Catanla
-la regalaba con dos Gallinas las mas gordas que havia en todo su
-Gallinero, y con una libra de vizcochos, que se trahian exprofessamente
-de la Confitería de Villamañan. Con esto se esmeraban Maestro y Maestra
-en acariciar al niño, tanto, que la Maestra todos los Sabados le
-cortaba las uñas, y de quince en quince dias le espulgaba la cabeza, y
-sacaba las liendres.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_6">
- <h3>CAPITULO VI.</h3>
- <p class="subh3">En que se parte el Capítulo quinto, porque ya va largo.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Pues</span></big> con este cuidado, que
-el Maestro tenia de Gerundico, con la aplicacion del niño, y con
-su viveza é ingenio, que realmente le tenia, aprendió fácilmente y
-presto todo quanto le enseñaban. Su desgracia fué, que siempre le
-deparó la suerte Maestros estrafalarios y estrambóticos, como el
-Cojo,<span class="pagenum" id="Page_25">p. 25</span> que en todas las
-facultades le enseñaron mil sandeces, formándole desde niño un gusto
-tan particular á todo lo ridículo, impertinente, y extravagante, que
-jamas huvo forma de quitársele; y, aunque muchas veces encontró con
-sugetos hábiles, cuerdos, y maduros, que intentaron abrirle los ojos,
-para que distinguiesse lo bueno de lo malo (como se verá en el discurso
-de esta puntual historia), nunca fué possible apearle de su capricho:
-tanta impression havian hecho en su ánimo los primeros disparates. El
-Cojo los inventaba cada dia mayores; y, haviendo leído en un libro,
-que se intitula <i>Maestro del Maestro de Niños</i>, que este debe poner
-particular cuidado en enseñarlos la lengua propia, nativa, y materna
-con pureza y con propiedad, por quanto enseña la experiencia, que la
-incongruidad, barbarismos, y solecismos con que la hablan toda la
-vida muchos Nacionales, dependen de los malos modos, impropriedades,
-y frases desacertadas, que se les pegan quando niños; él hacia
-grandíssimo estudio de enseñarlos á hablar bien la lengua Castellana:
-pero era el caso, que él mismo no la podia hablar peor, porque, como
-era tan presumido y tan exótico en el modo de concebir, assí como
-habia inventado una extravagantíssima Ortographía, assí tambien se
-le havia puesto en la cabeza, que podia inventar una lengua no ménos
-extravagante.</p>
-
-<p>2. Miéntras fué Escribiente del Notario de S. Millan, havia notado
-en varios processos que se decia assí: <i>quarto testigo examinado,
-María Gavillan: octavo testigo examinado, Sebastiana Palomo</i>. Esto
-<i>le chocaba infinitamente</i>; porque decia, que, si los hombres eran
-testigos, las mugeres se havian de llamar <i>testigas</i>, pues lo contrario
-era confundir los sexos, y parecia romance de Vizcaíno. De la misma
-manera no podia sufrir, que el Autor de la vida de Santa Catalina
-dixesse, <i>Catalina, sugeto de nuestra historia</i>; pareciéndole, que
-<i>Catalina y sugeto</i> eran mala concordancia, pues venia á ser lo mismo
-que si se dixera: <i>Catalina, el hombre de nuestra historia</i>, siendo
-cosa averiguada, que solamente los hombres se deben llamar <i>sugetos</i>,
-y las mugeres <i>sugetas</i>. Pues qué, quando encontraba en un libro, <i>era
-una muger no comun, era un gigante</i>? Entónces perdia los estrivos de la
-paciencia, y decia á sus chicos, todo en cólera y furioso: «ya no falta
-mas sino que nos quiten las barbas y los calzones, y se los pongan á
-las mugeres. Por qué no se dirá, <i>era una muger no comuna, era una
-giganta</i>?» Y por esta misma regla los enseñaba, que nunca dixessen,
-<i>el alma, el arte, el agua</i>, sino <i>la alma, la agua, la arte</i>, pues lo
-contrario era <i xml:lang="la" lang="la">ridicularia</i>, como dice el
-indigesto y docto Barbadiño.</p>
-
-<p>3. Sobre todo estaba de malíssimo humor con aquellos verbos y
-nombres de la lengua Castellana, que comenzaban<span class="pagenum"
-id="Page_26">p. 26</span> con <i>arre</i>, como <i>arrepentirse, arremangarse,
-arreglarse, arréo, &amp;c.</i> jurando y perjurando, que no havia de
-parar hasta desterrarlos de todos los dominios de España, porque era
-impossible, que no los huviessen introducido en ella algunos Arrieros
-de los que conducian el bagage de los Godos, y de los Arabes. Decia
-á sus niños, que hablar de esta manera era mala crianza, porque era
-tratar de burros ó de machos á las personas. Y á este propósito los
-contaba, que, yendo un Padre Maestro de cierta Religion por Salamanca,
-y llevando por compañero á un Fraylecito Irlandés recien trasplantado
-de Irlanda, que aún no entendia bien nuestra lengua, encontraron en
-la calle del Rio muchos aguadores con sus burros delante, que iban
-diciendo, <i>arre, arre</i>. Preguntó el Irlandesillo al P. Maestro,
-qué queria decir <i>are</i>, pronunciando la <i>r</i> blandamente, como lo
-acostumbran los extrangeros? Respondióle el Maestro, que aquello
-queria decir, que anduviessen los burros adelante. A poco trecho
-despues encontró el Maestro á un amigo suyo, con quien se paró á parlar
-en medio de la calle: la conversacion iba algo larga; cansábase el
-Irlandés, y, no sabiendo otro modo de explicarse, cogió de la manga á
-su compañero, y le dixo con mucha gracia: <i>are Padre Maestro, are</i>: lo
-qual se celebró con grande risa en Salamanca. «Pues ahora, decia el
-Cojo hecho un veneno, que el <i>arre</i> vaya solo, que vaya con la comitiva
-y acompañamiento de otras letras, siempre es <i>arre</i>, y siempre es una
-grandíssima desvergüenza y descortesía, que á los racionales nos traten
-de esta manera: y assí tenga entendido todo aquel, que me arreare las
-orejas, que yo le he de arrear á él el cu...» y acabólo de pronunciar
-redondamente. A este tiempo le vino gana de hacer cierto menester á
-un niño, que todavía andaba en sayas: fuése delante de la mesa donde
-estaba el Maestro, puso las manicas, y le pidió la caca con grandíssima
-innocencia, pero le dixo, que no sabia <i>arremangarse</i>. «Pues yo te
-enseñaré, grandíssimo bellaco», le respondió el Cojo enfurecido: y
-diciendo y haciendo, le levantó las faldas, y le assentó unos buenos
-azotes, repitiéndole á cada uno de ellos: <i>anda para que otra vez no
-vengas á arremangarnos los livianos</i>.</p>
-
-<p>4. Todas estas lecciones las tomaba de memoria admirablemente
-nuestro Gerundico; y, como por otra parte en poco mas de un año
-aprendió á leer por libro, por carta, y por processo, y aun á hacer
-palotes, y á escribir de á ocho, el Maestro se empeñó en cultivarle mas
-y mas, enseñándole lo mas recóndito que él mismo sabia, y con lo que lo
-havia lucido en mas de dos convites de Cofradía, assistiendo á la mesa
-algunos Curas, que eran tenidos por los mayores Moralistones de toda la
-Comarca; y uno, que tenia en la uña todo el Lárraga,<a id="FNanchor_17"
-href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a> y<span class="pagenum"
-id="Page_27">p. 27</span> era un hombre que se perdia de vista, se
-quedó embobado, haviéndole oído en cierta ocasion.</p>
-
-<p>5. Fué pues el caso, que, como la fortuna ó la mala trampa deparaban
-al buen Cojo todas las cosas ridículas, y él tenia tanta habilidad para
-que lo fuessen en su boca las mas discretas, por no saber entenderlas,
-ni aprovecharse de ellas, llegó á sus manos, no se sabe como, una
-Comedia Castellana intitulada: <i>el Villano Cavallero</i>, que es copia mal
-sacada y peor zurcida, de otra que escribió en Francés el incomparable
-Moliere, casi con el mismo título. En ella se hace una graciosíssima
-burla de aquellos Maestros pedantes, que pierden el tiempo en enseñar á
-los niños cosas impertinentes y ridículas, que tanto importa ignorarlas
-como saberlas; y para esto se introduce al Maestro ó al Preceptor del
-repentino Cavallero, que con grande aparato, y ostentacion de voces,
-le enseña como se pronuncian las letras vocales, y las consonantes. El
-Cojo de mis pecados tomó de memoria todo aquel chistosíssimo passage;
-y como era tan cojo de entendederas, como de piés, entendióle con
-la mayor seriedad del mundo, y la que en realidad no es mas que una
-delicadíssima sátyra, se le representó como una leccion tan importante,
-que sin ella no podia haver Maestro de niños, que en Dios y en
-conciencia mereciesse serlo.</p>
-
-<p>6. Un dia pues, haviendo corregido las planas mas aprisa de lo
-acostumbrado, llamó á Gerundico; hízole poner en pié delante de la
-mesa, tocó la campanilla á silencio, intimó atencion á todos los
-muchachos, y, dirigiendo la palabra al niño Gerundio, le preguntó con
-mucha gravedad: «Díme hijo, quantas son las letras?» Respondió el niño
-prontamente: «Señor Maestro, yo no lo sé, porque no las he contado.» —
-«Pues has de saber, continuó el Cojo, que son veinte y quatro, y si no
-cuéntalas.» Contólas el niño, y dixo con intrepidez: «Señor Maestro,
-en mi cartilla salen veinte y cinco.» — «Eres un tonto, le replicó el
-Maestro, porque las dos <i>A</i> <i>a</i> primeras no son mas que una letra, con
-forma ó con figura diferente.» Conoció que se havia cortado el chico,
-y para alentarle añadió: «no extraño que, siendo tú un niño, y no
-haviendo mas que un año que andas á la Escuela, no supiesses el número
-de las letras, porque hombres conozco yo, que están llenos de canas, se
-llaman doctíssimos, y se ven en grandes puestos, y no saben quantas son
-las letras del abecedario; pero assí anda el mundo!» Y al decir eso,
-arrancó un profundíssimo suspiro. «La culpa de esta fatal ignorancia la
-tienen las Repúblicas y los Magistrados, que admiten para Maestros de
-Escuela á unos idiotas, que no valian ni aun para monacillos; pero esto
-no es para vosotros, ni para aquí: tiempo vendrá en que sabrá el Rey lo
-que passa. Vamos adelante.»</p>
-
-<p>7. «De estas veinte y quatro letras, unas se llaman <i>bocales</i>,<span
-class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span> y otras <i>consonantes</i>.
-Las bocales son cinco, a, e, i, o, u: llámanse bocales, porque se
-pronuncian con la boca.» — «Pues acaso las otras, señor Maestro (le
-interumpió Gerundico con su natural viveza), se pronuncian con el
-cu...?» y díxolo por entero. Los muchachos se rieron mucho; el Cojo
-se corrió un poco, pero, tomándolo á gracia, se contentó con ponerse
-un poco sério, diciéndole: «no seas intrépido, y déxame acabar lo que
-iba á decir. Digo, pues, que las bocales se llaman assí, porque se
-pronuncian con la boca, y puramente con la voz; pero las consonantes se
-pronuncian con otras bocales. Esto se explica mejor con los exemplos.
-<i>A</i>, primera bocal, se pronuncia abriendo mucho la boca, <i>A</i>.» Luego
-que oyó esto Gerundico, abrió su boquita, y, mirando á todas partes,
-repetia muchas veces <i>a, a, a</i>: tiene razon el señor Maestro. Y este
-prosiguió: «la <i>E</i> se pronuncia acercando la mandíbula inferior á la
-superior, esto es, la quijada de abajo á la de arriba, <i>e</i>.» — «A ver,
-á ver como lo hago yo, señor Maestro, dixo el niño, <i>e, e, e: a, a, a,
-e</i>: Jesus, y qué cosa tan buena!» — «La <i>i</i> se pronuncia acercando mas
-las quijadas una á otra, y retirando igualmente las dos extremidades
-de la boca hácia las orejas, <i>i, i</i>.» — «Dexe usted, á ver si yo sé
-hacerlo? <i>i, i, i</i>.» — «Ni mas ni ménos, hijo mio, y pronuncias la
-<i>i</i> <i>á perfeccion</i>. La <i>O</i> se forma abriendo las quijadas, y despues
-juntando los labios por los extremos, sacándolos un poco hácia fuera,
-y formando la misma figura de ellos como una cosa redonda, que
-representa una <i>o</i>.» Gerundillo con su acostumbrada intrepidez luego
-comenzó á hacer la prueba y á gritar <i>o, o, o</i>: el Maestro quiso saber
-si los demas muchachos havian aprendido tambien las importantíssimas
-lecciones que los acababa de enseñar, y mandó que todos á un tiempo
-y en voz alta pronunciassen las letras que les havia explicado. Al
-punto se oyó una gritería, una confusion, y una algarabía de todos los
-diantres: unos gritaban, a, a; otros e, e; otros i, i; otros o, o. El
-Cojo andaba de banco en banco, mirando á unos, observando á otros, y
-emendando á todos: á este le abria mas las mandíbulas, á aquel se las
-cerraba un poco; á uno le plegaba los labios, á otro se los descosía;
-y en fin era tal la gritería, la confusion y la zambra, que parecia la
-Escuela, ni mas ni ménos, al Choro de la Santa Iglesia de Toledo en
-las Vísperas de la Expectacion.<a id="FNanchor_18" href="#Footnote_18"
-class="fnanchor">[18]</a></p>
-
-<p>8. Bien atestada la cabeza de estas impertinencias, y muy
-aprovechado en necedades y en extravagancias, leyendo mal y escribiendo
-peor, se volvió nuestro Gerundio á Campazas, porque el Maestro havia
-dicho á sus padres, que ya era cargo de conciencia tenerle mas
-tiempo en la Escuela, siendo un muchacho, que se perdia de vista,
-y encargándoles que no dexassen de ponerle luego á la Gramática,
-porque havia de<span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span> ser
-la honra de la Tierra. La misma noche que llegó, hizo nuestro Escolin
-ostentacion de sus habilidades, y de lo mucho que havia aprendido en la
-Escuela, delante de sus Padres, del Cura del Lugar, y de un Frayle, que
-iba con Obediencia á otro Convento, porque de estos apénas se limpiaba
-la casa. Gerundico preguntó al Cura: «A que no sabe usted, quantas son
-las letras de la Cartilla?» El Cura se cortó, oyendo una pregunta, que
-jamas se la havian hecho, y respondió: «Hijo, yo nunca las hé contado.»
-— «Pues cuéntelas usted, prosiguió el chico, y va un ochavo á que,
-aun despues de haverlas contado, no sabe quantas son?» Contó el Cura
-veinte y cinco, despues de haverse errado dos veces en el a, b, c; y el
-niño, dando muchas palmadas, decia: «Ay! ay! que le cogí, que le gané,
-porque cuenta por dos letras las dos A a primeras, y no es mas que una
-letra escrita de dos modos diferentes.» Despues preguntó al Padre:
-«Vaya otro ochavo á que no me dice usted como se escribe burro; con
-<i>b</i> pequeña, ó con <i>B</i> grande?» — «Hijo, respondió el buen Religioso,
-yo siempre le he visto escrito con b pequeña.» — «No señor, no señor,
-le replicó el muchacho: si el burro es pequeñito, y anda todavía á la
-Escuela, se escribe con b pequeña; pero, si es un burro grande, como el
-Burro de mi padre, se escribe con B grande; porque dice señor Maestro,
-que las cosas se han de escribir como ellas son, y que por esso una
-pierna de baca se ha de escribir con una P mayor, que una pierna de
-carnero.» A todos les hizo gran fuerza la razon, y no quedaron ménos
-admirados de la profunda sabiduría del Maestro, que del adelantamiento
-del discípulo, y el buen Padre confessó, que, aunque havia cursado
-en las dos Universidades de Salamanca y Valladolid, jamas havia oído
-en ellas cosa semejante; y vuelto á Anton Zotes y á su muger, los
-dixo muy ponderado: «Señores hermanos, no tienen que arrepentirse
-de lo que han gastado con el Maestro de Villaornate, porque lo han
-empleado bien.» Quando el niño oyó <i>arrepentirse</i>, comenzó á hacer
-grandes aspamientos, y á decir: «Jesus! Jesus! qué mala palabra!
-<i>arrepentirse</i>! no señor, no señor, no se dice <i>arrepentirse</i>, ni cosa
-que lleve <i>arre</i>; que esso, dice señor Maestro, que es bueno para los
-burros, ó para las Ruecas (<i>Requas</i> querrás decir, hijo, le interrumpió
-Anton Zotes, cayéndosele la baba): Sí señor, para las Requas, y no para
-los Christianos; los quales debemos decir <i>enrepentir</i>, <i>enremangar</i>,
-<i>enreglar</i> el papel, y cosas semejantes.» El Cura estaba aturdido; el
-Religioso se hacia cruces; la buena de la Catanla lloraba de gozo; y
-Anton Zotes no se pudo contener sin exclamar: <i>Vaya, que es bobada</i>!
-que es la frase con que se pondera en Cámpos una cosa nunca vista ni
-oída.</p>
-
-<p>9. Como Gerundico vió el aplauso, con que se celebraban sus
-agudezas, quiso echar todos los registros, y, volviéndose<span
-class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span> segunda vez al Cura, le dixo:
-«Señor Cura, pregúnteme usted de las bocales y de las consonantes.»
-El Cura, que no entendia palabra de lo que el niño queria decir, le
-respondió: <i>De qué brocales, hijo? del brocal del pozo del Humilladero,
-y del otro que está junto á la Hermita de San Blas?</i> — «No señor; de
-las letras consonantes, y de las bocales.» Cortóse el bueno del Cura,
-confessando, que á él nunca le havian enseñado cosas tan hondas. «Pues
-á mí sí», continuó el niño, y de rabo á oreja, sin faltarle punto ni
-coma, los encajó toda la ridícula arenga, que havia oído al Cojo de su
-Maestro sobre las letras vocales y consonantes; y en acabando, para ver
-si la havian entendido, dixo á su madre: «Madrica, como se pronuncia la
-<i>A</i>?» — «Hijo, como se ha de pronunciar: assí, <i>A</i>, abriendo la boca.»
-— «No madre; pero como se abre la boca?» — «Como se ha de abrir, hijo,
-de esta manera, <i>A</i>.» — «Que no es esso, señora: pero, quando usted
-la abre para pronunciar la <i>A</i>, qué es lo que hace?» — «Abrirla, hijo
-mio», respondió la boníssima Catanla. — «Abrirla! esso qualquiera lo
-dice: tambien se abre para pronunciar E, y para pronunciar I, O, U,
-y entónces no se pronuncia A. Mire usté, para pronunciar A, se baxa
-una quijada, y se levanta otra, de esta manera»: y, cogiendo con sus
-manos las mandíbulas de la madre, la baxaba la inferior, y la subia la
-superior, diciéndola, que quanto mas abriesse la boca, mayor seria la
-<i>A</i> que pronunciaria. Hizo despues, que el padre pronunciasse la E,
-el Cura la I, el Frayle la O, y él escogió por la mas dificultosa de
-todas la pronunciacion de la U, encargándolos, que todos á un tiempo
-pronunciassen la letra que tocaba á cada uno, levantando la voz todo
-quanto pudiessen, y observando unos á otros la postura de la boca,
-para que viessen la puntualidad de las reglas, que le havia enseñado
-el Señor Maestro. El metal de las voces era muy diferente; porque la
-Tia Catanla la tenia hombruna y carraspeña; Anton Zotes, clueca y
-algo aternerada; el Cura, gangosa y tabacuna; el Padre, que estaba ya
-aperdigado para Vicario de Choro, corpulenta y becerril; Gerundico,
-atiplada y de chillido. Comenzó cada uno á representar su papel y á
-pronunciar su letra, levantando el grito á qual mas podia: hundíase
-el quarto; atronábase la casa; era noche de Verano, y todo el Lugar
-estaba tomando el fresco á las puertas de la calle. Al estruendo y á
-la algazara de la casa de Anton Zotes, acudieron todos los vecinos,
-creyendo que se quemaba, ó que havia sucedido alguna desgracia:
-entran en la sala; prosiguen los gritos descompasados: ven aquellas
-figuras; y, como ignoraban lo que havia passado, juzgan que todos
-se han vuelto locos. Ya iban á atarlos, quando sucedió una cosa,
-nunca creída ni imaginada, que hizo cessar de repente la gritería, y
-por poco no convirtió la música en responsos.<span class="pagenum"
-id="Page_31">p. 31</span> Como la buena de la Catanla abria tanto la
-boca para pronunciar su <i>A</i>, y naturaleza liberal la havia proveído
-de este órgano abundantíssimamente, siendo muger que de un bocado se
-engullia una pera de donguindo hasta el pezon, quiso su desgracia que
-se la desencajó la mandíbula inferior tan descompassadamente, que
-se quedó hecha un mascaron de retablo, viéndosela toda la entrada
-del esóphago y de la traquiarteria, con los conductos salivales, tan
-clara y distintamente, que el Barbero dixo descubria hasta los vasos
-lympháticos, donde excretaba la respiracion. Cessaron las voces;
-assustáronse todos; hiciéronse mil diligencias para restituir la
-mandíbula á su lugar; pero todas sin fruto, hasta que al Barbero le
-ocurrió cogerla de repente, y darla por debaxo de la barba un cachete
-tan furioso, que se la volvió á encajar en su sitio natural, bien que,
-como estaba desprevenida, se mordió un poco la lengua, y escupió algo
-de sangre. Con esto paró en risa la funcion; y, haviéndose instruído
-los concurrentes del motivo de ella, quedaron pasmados de lo que sabia
-el niño Gerundio, y todos dixeron á su padre que le diesse estudios,
-porque sin duda havia de ser Obispo.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_7">
- <h3>CAPITULO VII.</h3>
- <p class="subh3h">Estudia gramática con un Dómine, que, por lo que
- toca al entendimiento, no se podia casar sin dispensacion con el
- Cojo de Villaornate.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">En esso</span></big> estaba ya Anton
-Zotes; pero toda la duda era, si le havia de enviar á Villagarcía, ó
-á cierto Lugar no distante de Campazas, donde havia un Dómine, que
-tenia aturdida toda la Tierra, y muchos decian, que era mayor Latino
-que el famoso Taranilla. Pero la Tia Catanla se puso como una furia,
-diciendo, que primero se havia de echar en un pozo, que permitir, que
-su hijo fuesse á Villagarcía, á que se le matassen los Theatinos;
-porque su marido <i>toadía</i> tenia las señales de una <i>guelta</i> de azotes,
-que le havian dado en junta de Generales, solo porque de quando en
-quando bebia dos ó tres azumbres de vino mas de las que llevaba su
-<i>estógamo</i>, y porque se iba á divertir con las mozas del Lugar, que
-todas eran niñerías, y cosas que las hacen los mozos mas honrados,
-sin que pierdan por esso casamiento, ni dexen de cumplir honradamente
-con la <i>Perrochia</i>, como qualquiera Christiano viejo. Con esto, por
-contentarla, se determinó finalmente, que el muchacho fuesse á estudiar
-con el Dómine; y mas, que Anton Zotes afirmaba con juramento, que
-solo él havia construído la elegante Dedicatoria de su hermano el
-Gymnasiarca, sin errar punto: cosa, que no havian hecho los mayores
-Mora<span class="pagenum" id="Page_32">p. 32</span>listas de todo el
-Páramo, ni ninguno de quantos Religiosos doctos se havian hospedado
-en su casa, aunque algunos de ellos havian sido Definidores.<a
-id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a></p>
-
-<p>2. Luego, pues, que llegó San Lucas, el mismo Anton llevó á su hijo
-á presentársele y á recomendársele al Dómine. Era este un hombre alto,
-derecho, seco, cejijunto, y populoso; de ojos hundidos, nariz adunca
-y prolongada, barba negra, voz sonora, grave, pausada, y ponderativa,
-furioso tabaquista, y perpetuamente aforrado en un tabardo talar de
-paño pardo, con uno entre becoquin y casquete de cuero rayado, que en
-su primitiva fundacion havia sido negro, pero ya era del mismo color,
-que el tabardo. Su conversacion era taraceada de latin y de romance,
-citando á cada passo dichos, sentencias, hemistichios, y versos enteros
-de Poetas, Oradores, Historiadores, y Gramáticos Latinos antiguos
-y modernos, para apoyar qualquiera friolera. Díxole Anton Zotes,
-que aquel muchacho era hijo suyo, y que como padre queria darle la
-mejor crianza, que pudiesse. «<i xml:lang="la" lang="la">Optime enim
-vero</i>, le interrumpió luego el Dómine, essa es la primera obligacion
-de los padres, <i xml:lang="la" lang="la">maxime</i> quando Dios les
-ha dado bastantes conveniencias. Díxolo Plutarco: <i xml:lang="la"
-lang="la">Nil antiquius, nil parentibus sanctius, quam ut filiorum
-curam habeant: iis præsertim quos Pluto non omnino insalutatos
-reliquit.</i>» Añadió Anton Zotes, que él havia estudiado tambien su poco
-de Gramática, y queria que su hijo la estudiasse. «<i xml:lang="la"
-lang="la">Qualis pater, talis filius</i>, le replicó el Preceptor: aunque
-mejor lo dixo el otro, hablando de las madres y de las hijas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">De Meretrice puta, quod sit semper filia puta,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nam sequitur leviter filia matris iter.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Lo que ya Vm. ve, quan fácilmente se puede acomodar á
-los hijos respecto de los padres; y <i xml:lang="la" lang="la">obiter</i>
-sepa Vm., que á estos llamamos nosotros versos Leoninos; porque,
-assí como el Leon (<i xml:lang="la" lang="la">animal rugibile</i> le
-define el Philósopho), quando enrosca la cola, viene á caer la
-extremidad de ella (<i xml:lang="la" lang="la">cauda caudæ</i>, cola de
-la cola la llamé yo en una Dedicatoria á la Ciudad de Leon) sobre la
-mitad del cuerpo ó de la espalda de la rugible fiera; assí la cola
-del verso, que es la última palabra, como que se enrosca y viene á
-caer sobre la mitad del mismo verso. Nótelo Vm. en el exámetro; <i
-xml:lang="la" lang="la">puta-puta</i>: clavado; despues en el pentámetro:
-<i xml:lang="la" lang="la">iter-leviter</i>, de quien <i xml:lang="la"
-lang="la">iter</i> es eco. Porque, aunque un moderno (<i xml:lang="la"
-lang="la">quos Neotericos dicimus cultissimi Latinorum</i>) quiera
-decir, que esto de los ecos es invencion pueril, ridícula, y de ayer
-acá; <i xml:lang="la" lang="la">pace tanti viri</i>, le diré yo en sus
-mismas barbas, que ya en tiempo de Marcial era muy usado entre los
-Griegos, <i xml:lang="la" lang="la">juxta illud: Nusquam Græcula
-quod recantat echo</i>. Y si fuera menester citar á Aristóteles, á
-Eurípides, á Callímaco, y aun<span class="pagenum" id="Page_33">p.
-33</span> al mismo Gauradas, que no porque sea un Poeta poco conocido,
-dexa de tener mas de dos mil años de antigüedad, yo le haria ver <i
-xml:lang="la" lang="la">luce meridiana clarius</i>, si era ó no era
-invencion moderna esto de los ecos: y luego le preguntaria, si era
-verisímil, que inventasse una cosa pueril y ridícula un hombre que
-se llamaba <i>Gauradas</i>. <i xml:lang="la" lang="la">O furor! O insania
-maledicendi!</i>»</p>
-
-<p>3. — «Pues, señor, prosiguió Anton Zotes, este niño muestra mucha
-viveza, aunque no tiene mas que diez años.» — «<i xml:lang="la"
-lang="la">Ætas humanioribus litteris aptissima</i> (interrumpió el
-Pedante), como dixo Justo Lipsio; y aún con mayor elegancia en otra
-parte: <i xml:lang="la" lang="la">decennis Romanæ linguæ elementis
-maturatus</i>. Porque, si bien es verdad, que de essa, y aun de menor
-edad se han visto en el mundo algunos niños, que ya eran perfectos
-Gramáticos, Rhetóricos, y Poetas (<i xml:lang="la" lang="la">quos
-videre sis apud Anium Viterbiensem de præcocibus mentis partubus</i>);
-pero essos se llaman con razon monstruos de la naturaleza: <i
-xml:lang="la" lang="la">monstrum horrendum, ingens</i>. Y Quinto
-Horacio Flacco (<i xml:lang="la" lang="la">quem Lyricorum Antistitem
-extitisse mortalium nemo iverit inficias</i>) no gustaba de essos frutos
-anticipados, pareciéndole que casi siempre se malograban; y assí <i
-xml:lang="la" lang="la">solemne erat illi dicere: odi puero præcoces
-fructus</i>.» — «Y el Cojo de Villaornate, que fué su Maestro...» (iba
-á proseguir el buen Anton). — «Tenga Vm., le cortó el enlatinizado
-Dómine: <i xml:lang="la" lang="la">Siste gradum, viator</i>. El Cojo
-de Villaornate fué Maestro de este niño?» — «Sí, señor,» respondió
-el padre. — «<i xml:lang="la" lang="la">O fortunate nate!</i> exclamó
-el eruditíssimo Preceptor. O niño mil veces afortunado! Muchos
-Cojos famosos celebró la antigüedad, como lo avrá leído Vm. en el
-curiosíssimo tratado de <i xml:lang="la" lang="la">Claudis non
-claudicantibus</i>, de los Cojos que no cojearon, tomando el presente
-por el pretérito, segun aquella figura rhetórica, <i xml:lang="la"
-lang="la">præsens pro præterito</i>, á quien nosotros llamamos <i>Enalage</i>:
-tratado que compuso un Prevoste de los Mercaderes de Leon de Francia,
-llamado Monsiur Pericon, porque, sépalo usted de passo, en Francia
-hasta los Pericones son Monsiures, y pueden ser Prevostes. <i
-xml:lang="la" lang="la">Imo potius</i>, sin recurrir á tiempos antiguos,
-<i xml:lang="la" lang="la">novissimis his temporibus</i>, en nuestros dias
-huvo en la misma Francia un celebérrimo Cojo, llamado Gil Menage, que,
-aunque no fué cojo <i xml:lang="la" lang="la">natura sua</i>, al fin,
-sea como se fuesse, él fué cojo real y verdadero, esto es, cojo <i
-xml:lang="la" lang="la">realiter &amp; a parte rei</i>, como se explica
-con elegancia el philósopho; y no obstante de ser cojo, él era hombre
-sapientíssimo: <i xml:lang="la" lang="la">Sapientissimus claudorum
-quotquot fuerunt &amp; erunt</i>, que dixo doctamente Plinio el mozo.
-Pero, <i xml:lang="la" lang="la">meo videri</i>, en mi pobre juicio todos
-los cojos antiguos y modernos fueron cojos de teta, respecto del cojo
-de Villaornate; hablo, <i xml:lang="la" lang="la">intra suos limites</i>,
-en su linea de Maestro de Niños; y por esso dixe, que este niño havia
-sido mil veces afortunado en tener tal Maestro: <i xml:lang="la"
-lang="la">O fortunate nate!</i>»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_34">p. 34</span></p>
-
-<p>4. — «No lo es ménos, prosiguió Anton Zotes, en que Vm. lo sea
-suyo.» — «<i xml:lang="la" lang="la">Non laudes hominem in vita sua;
-lauda post mortem</i>, dixo mesurado el Dómine. Son palabras del Espíritu
-Santo, pero mejor lo dixo el Profano:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Post fatum laudare decet, dum gloria certa.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">— «Señor Preceptor, mejor que el Espíritu Santo!» le
-preguntó Anton Zotes. — «Pues qué! ahora se escandaliza Vm. de esso?
-Quantas veces lo havrá oído en essos Púlpitos á Predicadores, que se
-pierden de vista? Assí el Profeta Rey; assí Jeremias; assí Pablo;
-pero yo de otra manera. Esso qué quiere decir sino: pero yo lo diré
-mejor? <i xml:lang="la" lang="la">Præterquam quod</i>: yo no digo que el
-dicho sea mejor, sino que está mejor dicho, porque las palabras de la
-Sagrada Escritura son poco á propósito para confirmar las reglas de la
-Gramática: <i xml:lang="la" lang="la">Verba Sacræ Scripturæ Gramaticis
-exemplis confirmandis parum sunt idonea.</i>» — «Esso ya lo leí yo en no
-sé qué libro, quando estudiaba en Villagarcía, replicó el buen Anton, y
-cierto que no dexé de escandalizarme.» — «A esse llaman los Theólogos,
-dixo el Dómine, <i xml:lang="la" lang="la">scandalum pusillorum</i>,
-escándalo de parvulillos; y aunque dicen que no debe despreciarse, y en
-este particular me parece que llevan razon, pero tambien dicen ellos
-otras mil cosas harto despreciables, por mas que ellos las digan.»</p>
-
-<p>5. — «Yo no me meto en essas honduras, respondió el bonazo de Anton
-Zotes: y lo que suplico á Vm. es, que me cuide de este muchacho, que
-yo cuidaré de agradecérselo, y que le mire como si fuera padre suyo.»
-— «<i xml:lang="la" lang="la">Prima magistrorum obligatio</i>, respondió
-el Dómine, <i xml:lang="la" lang="la">quos discipulis parentum loco
-esse decet</i>, dixo á este intento Salustio. Es la primera obligacion
-del Maestro tratar á los discípulos como hijos, porque ellos están en
-lugar de padres. Y díme, hijo, le preguntó al niño Gerundio, mirándole
-entre recto y cariñoso, has estudiado algunos Cánones Gramaticales?» —
-«No señor, respondió el chico prontamente; los cañones que yo traigo
-no son Grajales, que son plumas de pato, que mi madre se las quitó á
-un pato grande, que tenemos en casa: no es assí, padre?» Sonrióse el
-Preceptor de la viveza y de la intrepidez del muchacho, y le dixo:
-«<i xml:lang="la" lang="la">non quæro a te hoc</i>, no te pregunto esso;
-pregúntote, si trahes alguna talega?» — «Señor, la talega era quando
-andaba en sayas; pero, despues que me puso calzones, me la quitó Señora
-madre.» — «<i xml:lang="la" lang="la">Non valeo a risu temperare</i>,
-dixo el Dómine, y enmedio de su grande seriedad soltó una carcajada,
-añadiendo: <i xml:lang="la" lang="la">ingenium errando probat</i>, aun
-en los desaciertos muestra su viveza. Hijo, lo que te pregunto es,
-si has estudiado algo del Arte?» — «Ah! esso sí Señor: ya llegué
-hasta <i xml:lang="la" lang="la">Musa, æ</i>.» — «No has de decir assí,
-querido; sino <i xml:lang="la" lang="la">Musa, Musæ</i>.» — «No Señor, no
-Señor: mi Arte no dice <i xml:lang="la" lang="la">Musa, Musæ</i>,<span
-class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span> sino <i xml:lang="la"
-lang="la">Musa, æ</i>.» — «Vaya, segun esso has estudiado en el Arte de
-Nebrija?» — «No, Señor, en mi Arte no está pintada ninguna Lagartija,
-sino un Leon muy guapo; mírele usté», y enseñóle el Leon, emblema, ó
-insignia de la Oficina, que está en la llana del fróntis.</p>
-
-<p>6. No dexaron de caer en gracia á la rectíssima severidad del
-Preceptor las candideces de Gerundico; pero volviéndose al padre,
-le dixo en tono ponderativo: «<i xml:lang="la" lang="la">Ecce tibi
-sebosus.</i> Ve aquí uno de los errores tan crassos, como velas de sebo,
-que yo noto en este Arte de Nebrija, ó de la Cerda, de que usan los
-Padres de la Compañía, con quienes tambien estudié yo. Es cierto que
-son Varones sapientíssimos, pero son hombres, y <i xml:lang="la"
-lang="la">hominum est errare</i>: son agudos, son buenos ingenios, y muy
-despiertos; pero muy despierto y muy bueno fué el ingenio de Homero,
-y con todo esso <i xml:lang="la" lang="la">quandoque bonus dormitat
-Homerus</i>. Lo primero, comenzar la Gramática por <i xml:lang="la"
-lang="la">Musa, Musæ</i>, es comenzar por donde se ha de acabar: <i
-xml:lang="la" lang="la">cæpisti qua finis erat</i>: porque las Musas,
-esto es la Poesía, es lo último, que se ha de enseñar á los muchachos,
-despues de la Rhetórica. Argumento es este, que le he puesto á muchos
-Jesuítas, claríssimos Varones, y ninguno ha sabido responderme. Pero
-qué me havian de responder, si no tiene respuesta? <i xml:lang="la"
-lang="la">Deinde</i>, en la impression de muchos Artes, en lugar de poner
-<i>Nominativo Musa, Genitivo Musæ, Dativo Musæ, Accusativo Musam</i>, todo
-á la larga y por extenso; por ahorrar papel lo ponen en abreviatura:
-<i>Nom. Musa. Gen. æ. Dat. æ. Accus. am</i>. Y qué sucede? ó que los
-pobres chicos lo pronuncian assí, <i xml:lang="la" lang="la">quod
-video quam sit ridiculum</i>; que sea menester gastar tiempo malamente
-en enseñárselo á pronunciar; <i xml:lang="la" lang="la">&amp; nihil
-est tempore pretiosius</i>. Pero, donde se palpan <i xml:lang="la"
-lang="la">ad oculum</i> los inconvenientes de estas abreviaturas, son en
-los Thesauros, ya sea de Salas, ya de Requejo. Va un niño á buscar un
-nombre, <i xml:lang="la" lang="la">exempli causa</i>, qué hay por <i>Madre</i>,
-y en lugar de encontrar <i xml:lang="la" lang="la">mater, matris</i>,
-halla <i xml:lang="la" lang="la">mater, tris</i>. Quiere saber qué hay
-por <i>enviar</i>, y en vez de hallar <i xml:lang="la" lang="la">mitto,
-mittis</i>, encuentra <i xml:lang="la" lang="la">mitto, is</i>. Busca qué
-hay por <i>camisa</i>, y en lugar de <i xml:lang="la" lang="la">subucula,
-subuculæ</i>, no lee mas que <i xml:lang="la" lang="la">subucula, æ</i>.
-Antójasele, como al otro muchacho, escribir á su madre una carta
-latina, para darla á entender lo mucho que havia aprovechado, en la
-qual la dice, que la envía una camisa sucia, para que se la lave, y
-encájala esta sarta de disparates: <i xml:lang="la" lang="la">Mater,
-tris; mitto, is; subucula, æ; ut labo, as.</i> <i xml:lang="la"
-lang="la">Quid tibi videtur?</i> Qué le parece á Vm. señor Anton Zotes?»
-— «Qué me ha de parecer? que, aunque havia oído mil cosas de la
-estupendíssima sabiduría de usted, y yo tenia alguna experiencia,
-pero haviéndole oído ahora, me he quedado aturdido, y, en llegando
-á mi Lugar, he de dar muchas gracias á la mi Catanla, porque<span
-class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span> me quitó de la cabeza el
-unviar al mi Gerundio á Villagarcía; pues, dempues de Dios, á ella se
-le debe el que m’ijo mereza tener tan doctíssimo Maestro.» Con esto se
-despidió del Preceptor, dexó á su hijo en una posada, y se restituyó
-á Campazas, donde luego que llegó, dixo á su muger y al Cura, que le
-estaban esperando á la puerta de la calle, que, si Gerundico havia
-tenido fortuna en topar con el Cojo de Villaornate, mas enfortunado
-havia sido entoadía en dar con un Maestro, como el Dómine, con quien
-le dexaba, porque era un Latino de todos los diantres, y que todos
-los Theatinos de Villagarcía juntos no llegaban al zancajo de su
-sabiduría. «Déxelo, señor, aquello era una Gabilonia: mas de una hora
-estuvimos palrando mano á mano, y á cada palabra, que yo le decia,
-luego me sacaba un rimero de testos en latin, que no parecia sino
-que los trahia en el balsopeto de una enguarina muy larga que tenia
-puesta. Por fin y por postre, el Cojo de Villaornate bien puede ser el
-<i xml:lang="la" lang="la">Tuauten</i> de los Maestros de Escuela; pero
-en linia de Preceptor, el Dómine de Villamandos es el <i xml:lang="la"
-lang="la">per omnia secula seculorum</i>, y miéntras Cámpos sea Cámpos, no
-havrá quien le desquite.»</p>
-
-<p>7. Con efecto el paralelo no podia ser mas justo; porque, si el
-cultíssimo Cojo tenia una innata propension á todo lo extravagante en
-órden á la ortographía, y á la propiedad de la lengua Castellana, el
-Latiníssimo Dómine no podia tener gusto mas estrafalario en todo lo que
-tocaba á la Latinidad, comenzando por la Ortographía Latina, y acabando
-por la Poesía. A la verdad él entendia medianamente los Autores, y
-havia leído muchos; pero pagábase de lo peor, y sobre todo le caían
-mas en gracia los que eran mas retumbantes, y mas ininteligibles.
-Preferia la afectada pomposidad de Amiano y Plinio el mozo, á la grave
-magestad de Ciceron; la obscuridad y la dureza de Valerio Máximo, á
-la dulce elegancia de Tito-Livio; los entusiasmos de Estacio, á la
-elevacion sublime y juiciosa de Virgilio: decia que Marcial era un
-insulso, respecto de Catulo, y que todas las gracias del inimitable
-Horacio no merecian descalzar el menor de los chistes de Plauto. Los
-cortadillos de Séneca le daban grandíssimo gusto; pero de quien estaba
-furiosamente enamorado era de aquel sonsonete, de aquel paloteado, de
-aquellos triqui-traques del estilo de Cassiodoro; y, aunque no le havia
-leído sino en las aprobaciones de los libros, se alampaba por leerlas,
-assegurado de que hallaria pocas, que no estuviessen empedradas de sus
-cultíssimos fragmentos, porque Aprobacion sin Cassiodoro es lo mismo,
-que Sermon sin Agustino, y olla sin tocino.</p>
-
-<p>8. Para él no havia cosa como un libro, que tuviesse título sonoro,
-pomposo, y altisonante, y mas si era alegórico, y estaba en él bien
-seguida la alegoría. Por esso hacia una suprema estimacion de aquella
-famosa obra, intitulada: <i>Penta<span class="pagenum" id="Page_37">p.
-37</span>contarchus, sive quinquaginta militum ductor; stipendiis
-Ramirezii de Prado conductus, cujus auspiciis varia in omni Litterarum
-ditione monstra profligantur, abdita panduntur, latebræ ac tenebræ
-pervestigantur &amp; illustrantur</i>. Quiere decir: El Pentacontarcho,
-esto es, el Capitan de cinquenta Soldados, á sueldo de Ramirez de
-Prado, con cuyo valor y auspicio se persiguen y se ahuyentan varios
-monstruos de todos los dominios de la Literatura, se descubren cosas
-no conocidas, se penetran los senos mas ocultos, y se ilustran las mas
-densas tinieblas. Porque, si bien es verdad, que el título no puede
-ser mas ridículo, y mas quando nos hallamos con que todo el negocio
-del señor Pentacontarcho se reduce á impugnar cinquenta errores, que
-al bueno de Ramirez de Prado le pareció haver encontrado en varias
-facultades; y no embargante de que á la tercera paletada se le cansó
-la alegoría, pues no sabemos que hasta ahora se hayan levantado
-Regimientos ni Compañías de Soldados, para salir á caza de monstruos
-ni de fieras, y mucho ménos que sea incumbencia de la Soldadesca
-examinar escondrijos, ni quitar el oficio á los candiles, á cuyo cargo
-corre esto de desalojar las tinieblas; pero el bendito del Dómine no
-reparaba en estas menudencias, y atronado con el estrepitoso sonido
-de Pentacontarcho, Capitan, Soldados, y estipendio, decia á sus
-discípulos, que no se havia inventado título de libro semejante, y que
-este era el modo de bautizar las obras en estilo culto y sonoroso. Por
-el mismo principio le caía muy en gracia aquella parentacion latina,
-que se hizo en la muerte de cierto personage llamado Fol de Cardona,
-Varon pio y favorecido con muchos consuelos celestiales; á la qual se
-la puso este oportuníssimo título: <i xml:lang="la" lang="la">Follis
-spiritualis, vento consolatorio turgidus, acrophytio Sacræ Scripturæ
-armatus, manuque Samaritani applicatus</i>. Es decir: Fuelle espiritual,
-hinchado con el viento de la consolacion, aplicado al Organo de la
-Sagrada Escritura, siendo su entonador el Samaritano. «Quien hasta
-ahora, decia el Pedantíssimo Preceptor, ha excogitado cosa mas discreta
-ni mas elegante? Si alguna pudiera competirla, era el incomparable
-título de aquel eloquentíssimo libro, que se imprimió en Italia á fines
-del siglo passado, con esta harmoniosa inscripcion: <i xml:lang="la"
-lang="la">Fratrum Roseæ crucis fama scancia redux, buccina jubilæi
-ultimi, Evæ hyperboleæ prænuncia, montium Europæ cacumina suo clangore
-feriens, inter colles &amp; valles Araba resonans</i>: Fama recobrada
-de los hermanos de la Roja Cruz; Trompeta sonora del último Jubiléo,
-precursora de la hyperbólica Eva, cuyos ecos, hiriendo en las cumbres
-de los montes de Europa, retumban en los valles y en las concavidades
-de Arabia. Esto es inventar y elevarse, que lo demas es arrastrar por
-el suelo. Y no que los preciados de críticos y<span class="pagenum"
-id="Page_38">p. 38</span> de cultos han dado ahora en estilar unos
-títulos de libros tan sencillos, tan claros, y tan naturales, que
-qualquiera vejezuela entenderá la materia de que se trata en la
-obra á la primera ojeada, queriéndonos persuadir, que assí se debe
-hacer, que lo demas es <i>pedantería</i>, nombre sucio y mal sonante.»
-Y al decir esto se espritaba de cólera el enfurecido Dómine. «Por
-toda razon de un gusto tan ratero y tan vulgar, nos alegan, que ni
-Ciceron, ni Tito-Livio, ni Cornelio Nepote, ni algun otro Autor de
-los del Siglo de Augusto, usaron jamas de títulos rumbosos, sino
-simples y naturales. <i xml:lang="la" lang="la">Ciceronis Epistolæ</i>:
-<i xml:lang="la" lang="la">Orationes Ciceronis</i>: <i xml:lang="la"
-lang="la">Cicero de Officiis</i>: <i xml:lang="la" lang="la">Historia
-Titi-Livii</i>: <i xml:lang="la" lang="la">Annales Cornelii Taciti</i>; y
-daca el Siglo de Augusto, torna el Siglo de Augusto, que nos tienen
-ensiglados y en-Augustados los sessos, como si en todos los Siglos
-no se huvieran estilado hombres de mal gusto, y que cometieron
-muchos yerros, como lo dice expressamente la Iglesia en una oracion
-que comienza: <i xml:lang="la" lang="la">Deus qui errantibus</i>, y
-acaba: <i xml:lang="la" lang="la">per omnia secula seculorum</i>. Digan
-Ciceron, Tito-Livio, y Tácito, y cien Tácitos, cien Tito-Livios,
-y cien Cicerones lo que quisieren, todo quanto ellos hicieron no
-llega al carcañal de aquella estupendíssima obra, intitulada: <i
-xml:lang="la" lang="la">Amphitheatrum sapientiæ æternæ, solius, veræ,
-Christiano-Cabalisticum, divino-Magicum, necnon Physico-Chymicum,
-ter-triunum-Catholicum; instructore Henrico Conrath</i>: Amphiteatro
-de la Sabiduría eterna, única, verdadera, Christiano-cabalístico,
-divino-Mágico, Phýsico-Chýmico, uni-trino-Cathólico, construído ó
-fabricado por Henrico Conrath. Que me den en toda la antigüedad, aunque
-entre en ella su Siglo de Augusto, cosa que se le parezca. Dexo á un
-lado aquella oportunidad de adjetivos encadenados, cada qual con su
-esdrújulo corriente, que son comprehensivos de todas las materias
-tratadas en el discurso de la obra. Despues de haverla llamado á esta
-<i>Amphiteatro</i>, qué cosa mas aguda, ni mas oportuna, ni mas al caso,
-que decir <i>construído</i>, <i>fabricado</i>, y no <i>escrito</i>, ni <i>compuesto</i>
-por Henr. Conrath, siguiendo la alegoría hasta la última boqueada?
-Si este no es primor, que me quiten á mí el crisma de la verdadera
-Latinidad.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_8">
- <h3>CAPITULO VIII.</h3>
- <p class="subh3">Sale Gerundio de la escuela del Dómine, hecho un Latino horroroso.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Despues</span></big> de haverse echado
-el Preceptor á sí mismo tan terrible maldicion, que, si por nuestros
-pecados le huviera comprehendido, quedaria la Latinidad Preceptoril
-defraudada de uno de sus mas ridículos ornamentos, passaba á instruir
-á sus discípulos de las buenas partes, de que se compone un<span
-class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span> Libro latino. «Despues del
-título del Libro, los decia, se siguen los títulos ó los dictados del
-Autor; y assí como la estruendosa, magnífica, é intrincada retumbancia
-del título excita naturalmente la curiosidad de los Lectores; assí los
-dictados, títulos, y empléos del Autor dan desde luego á conocer á todo
-el mundo el mérito de la Obra. Porque claro está, que viendo un Libro
-compuesto por un Maestro de Theología, un Cathedrático de Prima, y mas
-si es del Gremio y Claustro de alguna Universidad, por un Abad, por
-un Prior, por un Definidor: pues qué si se le añade un <i>Ex</i> á muchos
-de sus dictados, como Ex-Definidor, Ex-Provincial, &amp;c. y se le
-junta que es Theólogo de la Nunciatura, de la Junta de la Concepcion,
-Consultor de la Suprema, Predicador de su Magestad de los del Número:
-sobre todo, si en los títulos se leen media docena de <i>Protos</i>, con
-algunos pocos de <i>Archis</i>, como Proto-Médico, Proto-Philo-Mathemático,
-Proto-Chýmico, Archi-Historiógrapho? De contado es una grandíssima
-recomendacion de la Obra, y qualquiera, que tenga el entendimiento
-bien puesto, y el juicio en su lugar, no ha menester mas para creer,
-que un Autor tan condecorado no puede producir cosa, que no sea
-exquisitíssima; y entra á leer el Libro ya con un conceptazo de la
-sabiduría del Autor, que le aturrulla. Bien hayan nuestros Españoles,
-y tambien los Alemanes, que en esso dan buen exemplo á la República
-de las Letras; pues, aunque no impriman mas que un Folleto, sea en
-latin, sea en romance, un Sermoncete, una Oracioncilla, y tal vez una
-mera Consulta Moral, ponen en el fróntis todo lo que son, y todo lo
-que fueron, y aun todo lo que pudieron ser, para que el Lector no se
-equivoque, y sepa quien es el sugeto que le habla; que no es ménos que
-un Lector Jubilado, un Secretario General, un Visitador, un Provincial,
-y uno que estuvo consultado para Obispo. Assí debe ser; pues sobre lo
-que esto cede en recomendacion de la Obra, se adelanta una ventaja,
-que pocos han reflexionado dignamente. Hoy se usan en todas partes
-Bibliothecas de los Escritores de todas las Naciones, en que á lo ménos
-es menester expressar la patria, la edad, los empléos, y las obras que
-dió á luz cada Escritor, de quien se trata. Pues con esta moda de poner
-el Escritor todos sus dictados, y mas, si tienen cuidado de declarar
-la patria donde nacieron, como loablemente lo practican muchos, por no
-defraudarla de essa gloria, diciendo: <i xml:lang="la" lang="la">N. N.
-Generosus Valentinus, Nobilis Cesaraugustanus, clarissimus Cordubensis,
-&amp; reliqua</i>, ahorran al pobre Bibliothechista mucho trabajo,
-pesquisas y dinero; porque, en abriendo qualquiera Obra del Escritor,
-halla su vida escrita por él mismo, ante todas cosas.»</p>
-
-<p>2. «Y aun por esso, no solo no condeno, sino que alabo muchíssimo á
-ciertos Escritores modernos, que, si se ofrece<span class="pagenum"
-id="Page_40">p. 40</span> buena ocasion, se dexan caer en alguna
-obrilla suya la noticia de las demas Obras, que ántes dieron á luz,
-ya para que allí las encuentre juntas el curioso, y ya para que algun
-malsin no les prohije partos, que no son suyos, pues por la diversidad
-del estilo se puede sacar concluyentemente la suposicion del hijo
-espurio. Por este importantíssimo motivo se vió precisado á dar
-individual noticia de todas, ó casi todas <i>las producciones</i>, con que
-hasta allí havia enriquecido á la República Literaria cierto Escritor
-Neotérico, culto, terso, aliñado y exactíssimo Ortográphico hasta la
-prolixidad, y hasta el escrúpulo. Un Autor Columbino y Serpentino,
-que todo lo juntaba, pues decia el Pericon mismo, que se llamaba
-<i>Fr. Columbo Serpiente</i>, dió á luz un papelon, que se intitulaba:
-<i>Derrota de los Alanos</i>, contra el doctíssimo, el eloquentíssimo, y el
-modestíssimo M. Soto-Marne; pues no porque el Rey y el Consejo sean de
-parecer contrario, y le huviessen negado la licencia de escribir ó de
-imprimir contra esse pobre hombre del Maestro Feyjoó, nos quitan á los
-demas la libertad de juzgar lo que nos pareciere. Sospechóse y díxose
-en cierta Comunidad que el Autor del tal derrotado ó derrotador papel
-era Fulano. Ya se ve, qué injuria mas atroz, que esta sospecha! ni qué
-agravio mas público, que el discurso de quatro amigos en la Celda de un
-Convento! Monta en cólera el irritadíssimo Doctor: enristra la pluma, y
-escribe una Carta dirigida á cierto hermano suyo, que era casi-Lector
-en aquella Comunidad: dala á la estampa, y espárcela por España, para
-que venga á noticia de todos su agravio, y su satisfaccion, que sin
-duda era grandíssima. Y despues de haver tratado á la tal <i>Derrota</i>
-como merecia, llamándola <i>derrota de la conciencia y la urbanidad,
-derrota de la lengua Castellana, derrota de la erudicion, derrota
-d’el gracejo, derrota d’el méthodo, derrota de la Ortographía, y
-derrota al fin de todas las derrotas, que toman las nobles plumas en
-el mar de la Crítica y de las Letras</i>, añade: <i>Nada hai en ella, que
-pueda llamarse cosa mia. Ni locucion, ni phrase, ni contextura, ni
-transiciones, ni el modo de traher las noticias, ni la falta de aliño,
-ni la impropiedad de las voces, ni la grosería d’el dicterio, ni lo
-ramplon de unos apodos, i la improporcion de otros: i para decirlo de
-una vez, ni aquella falta de aire subtilíssimo, que dá en los escritos
-á conocer sus Auctores, i no lo perciben mas que los entendimientos
-bien abiertos de poros.</i> Que es lo mismo que decir: Hermano, si tus
-Frayles no fueran tan cerrados de poros, ó no tuvieron el entendimiento
-constipado, á mil leguas olerian, que no era, ni podia ser obra mia
-essa derrota; porque en todas mis Obras la locucion es tersa, la phrase
-culta, la contextura natural, las transiciones ni de encaje, el modo de
-traher<span class="pagenum" id="Page_41">p. 41</span> las noticias,
-ni aunque vinieran en silla de manos; las voces propiíssimas, los
-dicterios delicados, los apodos no ramplones, sino con mas de quatro
-dedos de tacon. Aunque no fuera mas que por la Ortographía, qualquiera,
-que no estuviesse arromadizado, podria oler, que, si fuera cosa mia
-la Derrota, no permitiria, que se imprimiesse como se imprimió,
-aunque supiera quedarme sin borla. Permitir yo, que se escribiesse la
-conjuncion con la <i>y</i> Griega, y no con <i>i</i> Latina! Tolerar que en mis
-Obras se estampasse <i>de el Padre</i>, <i>de la agua</i>, <i>de ayer acá</i>, y no
-con el apóstrophe, que las dá tanta sal y tanto chiste, escribiendo
-<i>d’ayer acá</i>, <i>de l’agua</i>, <i>d’el Padre</i>! Vaya, que es falta de
-criterio, y no tener olfato para percibir aquel <i>ayre subtilíssimo, que
-dá en los escritos á conocer sus Auctores</i>: y el que no conociere, que
-mis escritos están llenos de este ayre, no vale para podenco; declárole
-por mastin.»</p>
-
-<p>3. «<i>Prueba perentoria de quanto digo sean mis producciones.</i> Ahora
-entra lo que ántes os decia (continuaba el Dómine, hablando con sus
-discípulos) del cuidado que tienen los Escritores de mejor nota, no
-solo de authorizar sus Obras con todos sus dictados, sino de dexarse
-caer en alguna de ellas la importante noticia de todas las que las
-han precedido. Y no hablando de las Latinas, que á la sazon quando se
-escribió dicha Carta, se sabe que serian como media docena de Arengas,
-y otra tanta porcion de Dedicatorias: <i>De las Hespañolas en prosa i
-verso</i> (prosigue nuestro Autor), <i>unas guardan clausura en el retiro
-de mi Celda.... otras andan como vergonzantes, embozadas siempre con
-los retazos de un acertijo, cuyo ribete es un anagramma: otras, en
-fin, llevan todo el tren de mis nombres i apellidos, campanillas i
-cascabeles</i>. Y haveis de saber, hijos (interrumpia aquí el socarron
-del Dómine), que en esto de cascabeles son muchos los que los tienen.
-<i>D’este calibre son</i> (esto es, del calibre de los cascabeles) <i>la
-aprobacion, que dí á un Sermon del P. M.... la que hice al Sermon de...
-la que está en el libro de las siestas de... una Oracion que pronuncié
-en el Capítulo de mi Orden, otra que dixe en las Exequias de... el
-libro de las siestas de... Y qué sé yo qué mas!</i> Veis aquí una noticia
-curiosa, individual, y menuda de unas obras de grandíssima importancia,
-que qualquiera Autor que mañana quiera proseguir la <cite>Bibliotheca
-Hispana</cite> de Don Nicolas Antonio, las encuentra á mano en esta
-Carta, y por lo ménos hasta el año de 1750 sabe puntualmente todas las
-obras, que dió á luz nuestro gravíssimo Escritor, con <i>sus nombres,
-apellidos, campanillas, y cascabeles</i>.»</p>
-
-<p>4. «Yo bien sé, que algunos Críticos modernos hacen gran burla
-de esta moda, tratándola de charlatanería y de titulomanía, con
-otras voces dissonantes, y <i xml:lang="la" lang="la">piarum
-aurium</i> ofensivas,<span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span>
-pretendiendo, que es una vana ostentacion, y muy impertinente para dar
-recomendacion á la obra, pues dicen, que esta no se hace recomendable
-por los dictados del Autor, sino por lo bien ó mal dictada, que esté
-ella. Trahen-nos el exemplar de los Franceses y de los Italianos,
-que por lo comun nunca ponen mas que el nombre, el apellido, y á lo
-mas la profession del Autor, aun en las obras mas célebres y de mas
-largo aliento (gústame mucho esta phrase), como: <i>Historia Romana por
-Monsieur Rollin. Mabillon, Benedictino, de la Congregacion de S. Mauro,
-de Re diplomatica. Historia Ecclesiástica, por el Abad Fleuri. Specimen
-Orientalis Ecclesiæ, Autore Joanne Bapt. Salerno, Societ. Jesu.</i> Y
-aún nos quieren tambien decir, que los títulos, assí magníficos como
-ridículos, que han tomado algunas Academias, especialmente de Italia,
-no son mas que una graciosa sátyra, con que se ríen de los títulos,
-con que salen á la luz pública algunos Autores phantasmas: y que por
-esso unas Academias se llaman <i>de los Seráphicos</i>, <i>de los Elevados</i>,
-<i>de los Inflamados</i>, <i>de los Olýmpicos</i>, <i>de los Parthénicos</i>, <i>de los
-Entronizados</i>; y otras por el contrario, <i>de los Obscuros</i>, <i>de los
-Infecundos</i>, <i>de los Obstinados</i>, <i>de los Ofuscados</i>, <i>de los Ociosos</i>,
-<i>de los Somnolientos</i>, <i>de los Inhábiles</i>, <i>de los Phantásticos</i>. Pero,
-digan lo que quisieren estos desenterradores de las costumbres, usos,
-y ritos mas loables, y estos grandíssimos bufones y burladores de las
-cosas mas sérias, mas establecidas, y mas generalmente recibidas de
-hombres graves, doctos, y pios, yo siempre me tiraré á un libro, cuyo
-Autor salga con la comitiva de una docena de dictados, que acrediten
-bien sus estudios y su literatura, ántes que á otro, cuyo Autor parece,
-que sale al theatro en carnes vivas, y que no tiene siquiera un trapo,
-con que cubrir su desnudez. Esto parece que es escribir en el estado
-de la innocencia, y ya no estamos en esse estado. <i>Obras de Fr. Luis
-de Granada, del Orden de Predicadores.</i> Miren qué insulsez! Y qué
-sabemos quien fué esse Fr. Luis? <i>Obras del P. Luis de la Puente, de
-la Compañía de Jesus.</i> Otro que tal! Y por donde nos consta, que este
-Padre no fué por ahí algun Grangero ó Procurador de alguna Cabaña?»</p>
-
-<p>5. «Y ya que viene á cuento, y hablamos de esta Religion, es
-cierto que en todo lo demas la venero mucho; pero en esto de los
-títulos de los libros y de los Autores, no dexa de enfadarme un
-poco: aquellos, por lo comun, son llanos y sencillos; y estos, por
-lo regular, salen á la calle poco ménos que en cueros: su nombre, su
-apellido, su profession, y tal qual su patria, por no confundirse
-con otros del mismo nombre y apellido, y santas pascuas. No parece
-sino que los Autores mas graves, los de primera magnitud, hacen
-estudio particular<span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span> de
-intitular sus libros como si fueran por ahí la vida del Lazarillo de
-Tormes, y de presentarse ellos, como pudiera un pobre Lego pelon. <i
-xml:lang="la" lang="la">De Religione: Tomus primus, Autore Francisco
-Suarez Granatensi, Societatis Jesu. De Concordia Gratiæ &amp; liberi
-arbitrii: Autore Ludovico de Molina, Soc. Jesu. De Controversiis Tom.
-I, Autore Roberto Bellarmino, Soc. Jesu.</i> Y, si alguno de estos añade
-<i>Presbýtero</i>, ya le parece, que no hay mas que decir. No alabo esta
-moda, ó acaso esta manía; y, por mas que me quieran decir, que es
-modestia, juicio, cordura, religiosidad, y aun en cierta manera mayor
-autoridad y gravedad, no me lo persuadirán quantos aran y caban, que
-parece son los Oradores mas persuasivos, que se han descubierto hasta
-ahora. Y sino díganme: dexan de ser modestos, cuerdos, religiosos,
-y graves aquellos Autores Jesuítas (no son muchos), que ponen á
-sus obras títulos magníficos y sonorosos, como <i xml:lang="la"
-lang="la">Theopompus, Ars magna lucis &amp; umbræ. Pharus scientiarum,
-etc.</i> Y los otros que no dexan de decir si son ó fueron Maestros de
-Theología, y en donde, Doctores, Cathedráticos, Rectores? Díganme mas:
-no vemos que hasta los Reyes ponen todos sus títulos, dictados, y
-Señoríos en sus Reales Provisiones, para darlas mayor autoridad; y que
-lo mismo hacen los Arzobispos, Obispos, Provisores, y quantos tienen
-algo que poner, aunque sean títulos <i xml:lang="la" lang="la">in
-partibus</i>, ó del Kalendario, que dan señoría simple, sin carga de
-residencia? Solo el Papa se contenta con decir <i xml:lang="la"
-lang="la">Benedictus XIV, Servus Servorum Dei</i>, y acabóse la comission;
-pero essa es humildad de la Cabeza de la Iglesia, que no hace
-consequencia para los demas, y no debe traherse á colacion.» Estas
-últimas razones, aunque tan ridículas, hacian grandíssima fuerza á
-nuestro insigne Preceptor; y procuraba imprimírselas bien en la memoria
-á sus muchachos, para que supiessen, qué libros havian de escoger y de
-estimar.</p>
-
-<p>6. De los títulos, assí de las obras como de los Autores, passaba
-á las Dedicatorias. En primer lugar ponderaba mucho la utilíssima y
-urbaníssima invencion del primero, que introduxo en el Orbe Literario
-este género de obsequios; pues, sobre que tal vez un pobre Autor, que
-no tiene otras rentas que su pluma, gana de comer honradamente por
-un medio tan lícito y honesto, logra con esto la ocasion de alabar á
-quatro amigos, y de cortejar á media docena de poderosos; los quales,
-si no fueren en la realidad lo que se dice en las Dedicatorias que
-son, á lo ménos sabrán lo que debieran de ser. En segundo lugar
-se irritaba furiosamente contra el Autor de las <i>Observaciones
-Halenses</i>, y contra algunos otros pocos de su mismo estambre, que con
-poco temor de Dios, y sin miramiento por su alma, dicen con grande
-satisfaccion, que esto de dedicar libros es especie de petardear,
-ó á lo<span class="pagenum" id="Page_44">p. 44</span> ménos de
-mendigar: «<i xml:lang="la" lang="la">Dedicatio librorum est species
-mendicandi</i>; y aún no sé quien de ellos se adelanta á proferir, que
-el primer inventor de las dedicatorias fué un Frayle mendicante.
-Blasfemia! malignidad! ignorancia supiníssima! Pues no sabemos, que
-Ciceron dedicaba sus obras á sus parientes y á sus amigos? Y Ciceron
-fué Frayle mendicante? No sabemos que Virgilio dedicó, ó á lo ménos
-pensó dedicar su Eneida á Augusto? Y fué Frayle mendicante Publio
-Virgilio Maron? Finalmente no saben hasta los Autores Malabares, que
-Horacio dedicó á Mecénas todo quanto escribió, y que de ahí vino el
-llamarse Mecénas qualquiera á quien se dedica una obra, aunque por
-su alcurnia y por el nombre de pila se llame Pedro Fernandez? Y no
-me dirán, de qué Religion fué Frayle mendicante el Reverendíssimo P.
-Maestro Fray Quinto Horacio Flacco? Assí que, hijos mios, este uso de
-las Dedicatorias es antiquíssimo y muy loable, y no solo le han usado
-los Autores pordioseros y mendicantes, como dicen estos bufones, sino
-los Papas, los Emperadores, y los Reyes; pues vemos que S. Gregorio
-el grande dedicó el libro de sus Morales á S. Leandro, Arzobispo de
-Sevilla: Carlo Magno compuso un tratado contra cierto Conciliábulo, que
-se celebró en Grecia para desterrar las Santas Imágenes, y le dedicó á
-su Secretario Enginardo, y Henrique VIII, Rey de Inglaterra, dedicó al
-Papa, y á la Iglesia Cathólica, de quien despues se separó, el libro,
-que escribió en defensa de la Fé contra Luthero.»</p>
-
-<p>7. — «Y, señor Dómine, le preguntó uno de los Estudiantes, como se
-hacen las Dedicatorias?» — «Con la mayor facilidad del mundo, respondió
-el Preceptor, diga lo que dixere cierto semi-autorcillo moderno, que
-se anda traduciendo libretes Franceses y quiere parecer persona, solo
-porque hace con el Francés lo que qualquiera Medianistilla con el
-Latin; siendo assí, que hasta ahora no hemos visto de su pegujal mas
-que una miserable Aclamacion del Reyno de Navarra en la Coronacion
-de nuestro Rey Fernando el VI (á quien Dios immortalice): por señas
-que la sacudió bravamente el polvo un papel, que salió luego contra
-ella, intitulado: <i>Colirio para los cortos de vista</i>; el qual, aunque
-muchíssimos dixeron, que no tocaba á la obrilla en el pelo de la
-ropa, y que en suma se reducia á reimprimirla en pedazos, añadiendo
-á cada trozo una buena rociada de desvergüenzas á metralla contra el
-Autor, y contra los que este alababa; y, aunque tambien es verdad,
-que immediatamente le prohibió la Inquisicion, pero en fin el tal
-papel ponia de vuelta y media y mas negro que su sotana al susodicho
-Autorcillo. Este, pues, en cierta Dedicatoria que acaba de hacer á un
-gran Ministro, nos quiere persuadir, solo porque á él se le antoja,
-<i>que no hay en todo el País<span class="pagenum" id="Page_45">p.
-45</span> de la Eloquencia Provincia mas ardua, que la de una
-Dedicatoria bien hecha</i>.»</p>
-
-<p>8. «Yo digo que no la hay mas fácil, como se quiera tomar el
-verdadero gusto y el verdadero ayre de las Dedicatorias. Porque lo
-primero se busca media docena de substantivos y adjetivos sonoros
-y metaphóricos (y si fuere una docena, tanto mejor), los quales se
-han de poner en el fróntis del Libro, de las Conclusiones, ó de la
-Estampa de Papel (porque hasta estas se dedican), ántes del nombre y
-apellido del Mecénas, que sean apropriados, y vengan como de molde
-á su carácter y empléos. Por exemplo, si la Dedicatoria es latina y
-se dirige á un Señor Obispo, el sobre-escrito, la direccion, ó el
-epígraphe ha de ser á este modo: <i xml:lang="la" lang="la">Sapientiæ
-Oceano</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Virtutum omnium Abisso</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">Charismatum Encyclopædiæ</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Prudentiæ Miraculo</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Charitatis
-Portento</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Miserationum Thaumaturgo</i>,
-<i xml:lang="la" lang="la">Spiranti Poliantheæ</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Bibliothecæ Deambulanti</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Ecclesiæ
-Tytani</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Infularum mytræ</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Hesperiæque totius fulgentissimo Phosphoro</i>: <i>Illmo. Dño.
-Domino meo D. Fulano de tal</i>. Si la obra se dedica á una Santa Imágen,
-como se dixéramos á N. Señora de la Soledad, ó de los Dolores, hay mil
-cosas buenas de que echar mano; como <i xml:lang="la" lang="la">Mari
-Amaro</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Soli Bis-Soli</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Orbis Orbatæ Parenti</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Ancillæ
-Liberrimæ absque Libero</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Theotoco sine
-filio</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Confictæ non ficte Puerperæ, inquam,
-diris mucronibus confossæ sub Iconico Archetypo de tal y tal</i>. Pero,
-si la Dedicatoria fuere de algun Libro Romancista, y se dirigiere á
-un Militar, aunque no sea mas que Capitan de Cavallos, entónces se ha
-de ir por otro rumbo, y ante todas cosas se ha de decir: <i>Al Xerxes
-Español</i>, <i>al Alexandro Andaluz</i>, <i>al Cesar Béthico</i>, <i>al Cyro del
-Genil</i>, <i>al Tamborlan Europeo</i>, <i>al Kauli-Kan Cis-Montano</i>, <i>al Marte
-no-fabuloso</i>, <i>á D. Fulano de tal, Capitan de Cavallos Ligeros del
-Regimiento de tal</i>. Y no encajar el nombre y el apellido del Mecénas
-de topeton, como lo estilan ahora los ridículos modernos, diciendo á
-secas: <i>á D. Fulano de tal</i>, <i>á mi Señora Doña Citana de tal</i>, <i>á la
-Excma. Señora Duquesa de qual</i>; que no parece sino sobre-escrito de
-Carta, que ha de ir por el correo.»</p>
-
-<p>9. «Dedicatoria he visto yo muy ponderada por algunos ignorantes y
-boqui-rubios, dirigida al mismo Rey de España, la qual solo decia en el
-fróntis, <i>AL REY</i>, con letras gordas iniciales, sin mas principios, ni
-postes, caireles, ni campanillas. No puedo ponderar quanto me estomacó,
-moviéndome una nausea, que aun ahora mismo me está causando arcadas
-y bascas. <i>AL REY!</i> Pero á qué Rey, majadero? Pues no sabemos si es
-á alguno de los Reyes magos, al Rey Perico, ó al Rey que rabió. <i>AL
-REY!</i> Puede haver mayor llaneza? Como si dixéramos, á Juan Fernandez,
-ó á Perico el de los<span class="pagenum" id="Page_46">p. 46</span>
-Palotes. <i>AL REY!</i> Díme, insolente, desvergonzado, y atrevido, es al
-<i>Rey de bastos</i>, <i>ó al de copas</i>? Nos quieren embocar los críticos y
-los cultos, que este es mayor respeto, mayor veneracion, y tambien mas
-profundo rendimiento, como que ningun Español puede ni debe entender
-por el nombre anthonomástico de Rey, á otro que al Rey de España, y
-como que lo mismo debieran entender todas las demas Naciones, puesto
-que no hay Rey en el mundo descubierto, que tenga tan dilatados
-dominios como nuestro Cathólico Monarcha, ni con algunos millares de
-leguas de diferencia. Vagatelas, y mas vagatelas! Por lo mismo era muy
-puesto en razon, que ántes de llegar á su Augusto nombre, se le diera
-á conocer, por lo ménos, con unos cinquenta dictados, ó inscripciones
-alegóricas, que fuessen poco á poco conciliando la expectacion y el
-assombro, los quales pudieran ser, como si dixéramos de esta manera:
-<i>Al poderoso Emperador de dos mundos; al émulo del Sol, Phebo sublunar
-en lo que domina, como el celeste en lo que alumbra: al Archi-Monarcha
-de la tierra</i>; y despues, para dar á entender sus Reales virtudes
-personales, añadir: <i>Al depósito Real de la Clemencia; al coronado
-Archivo de la Justicia; al Sacro Augusto thesoro de la Piedad; al
-Escudo Imperial de la Religion; al Pacífico, al Benéfico, al Magnético,
-al Magnífico, al Cathólico Rey de las Españas FERNANDO el Sexto, Pio,
-Feliz, siempre Augusto, Rey de Castilla, de Leon, de Navarra, de
-Aragon, etc.</i> y ir prosiguiendo assí hasta el último de sus Reales
-dictados. Lo demas es tratar al Rey como se pudiera á un hidalgo de
-polayna, y sacarle tan solo al theatro del papel, como si fuera uno
-de aquellos Reyes antiguos, que se andaban por essos campos de Dios,
-pastoreando ovejas, y ellos mismos llevaban los bueyes á beber en su
-propia Real persona.»</p>
-
-<p>10. «Despues tampoco me gusta que se comience á hablar con el Rey,
-espetándole un <i>Señor</i> tan tiesso como un garrote, que ya no falta
-mas sino que añadan un <i>Señor mio</i>, como si fuera carta de oficio de
-algun Ministro superior á otro subalterno. Nuestros antepassados eran
-hombres mas respetuosos, y verdaderamente circunspectíssimos, pues
-nunca hablaban con el Rey, sin que comenzassen de esta manera: <i>Sacra,
-Cathólica, Real Magestad</i>, cosa que llenaba la boca de veneracion, y de
-contado se tenia ya hecho un pié magestuoso para un romance heroico,
-al modo de las coplas de Juan de Mena. He oído decir, que esta moda
-de tratar al Rey, llamándole Señor á secas, nos le han pegado tambien
-los Franceses, como otras mil y quinientas cosas mas, por quanto
-ellos, quando hablan con su Rey Christianíssimo, le encajan un <i
-xml:lang="la" lang="la">Sire, in puris naturalibus</i>; y vamos adelante.
-Válgate Dios por Franceses, y qué contagiosos que sois! Con que si á
-ellos se les antojara<span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>
-llamar <i>Sirena</i> á la Reyna, tambien nosotros se lo llamaríamos
-corrientemente á la nuestra? Y cierto que quedaria su Magestad muy
-lisongeada! Ellos tratan de <i>Madama</i> á la suya; y en verdad, que si á
-algun Español se le antojara tratar assí á la Reyna nuestra Señora, no
-le arrendaria yo la ganancia; salvo que fuesse por ahí algun Lego, ó
-algun Donado, de estos que son Santos y simples adredemente, que essos
-tienen licencia para tutear al mismo Papa, pues ahí está toda la gracia
-de su santidad. Por tanto, hijos mios, lo dicho dicho, y tomad bien de
-memoria estas importantíssimas lecciones.»</p>
-
-<p>11. «Nunca imprimais cosa alguna, aunque sean unos tristes
-<i>Quodlibetos</i>, sin vuestra Dedicatoria al canto, que en esso no vais
-á perder nada, y de contado mal será, que no ahorreis por lo ménos el
-coste de la impression; pues no todos los Mecénas han de ser como aquel
-conchudo Papa (Dios me lo perdone) Leon X, á quien un famoso Alchimista
-dedicó un importantíssimo Libro, en que, como él mismo asseguraba,
-se contenian los mas recónditos arcanos de la Crysopeya, esto es,
-un modo facilíssimo de convertir en oro todo el hierro y todos los
-metales del mundo; y el bueno del Pontífice (perdónemelo Dios) por todo
-agradecimiento le regaló con un carro de talegos, para que recogiesse
-en ellos el oro que pensaba hacer: cosa, de que se rieron mucho los mal
-intencionados; pero los eruditos y verdaderamente literatos la tuvieron
-por mezquindad, y la lloraron con lágrymas de indignacion. Resuelta
-vuestra Dedicatoria, atacadla bien de epígraphes alegóricos, symbólicos
-y altisonantes; y si fuere á alguna persona Real, cuidado con tratarla
-como es razon, y que no salga en público sin su Compañía de Guardias
-de Corps, y sin su Guardia de Alabarderos, esto es, de epíthetos bien
-galoneados y bien montados, precedidos de epígraphes á mostachos, que
-vayan abriendo calle.»</p>
-
-<p>12. «Y, aunque ya va un poco larga la leccion, por concluir en
-ella todo lo que toca á lo substancial de las Dedicatorias, quiero
-instruíros en otros dos puntos, que son de la mayor importancia.
-Autores Latinos hay tan Romancistas, que, quando llegan á poner los
-verdaderos títulos, que tienen los sugetos, á quienes dedican sus
-Obras, como Duque de tal, Conde de tal, Marques de tal, Señor de
-tal, Consejero de tal, &amp;c. los ponen en un Latin tan llano, tan
-natural, y tan ramplon, que le entenderá una Demandadera, aunque
-no sepa leer ni escribir, solo con oírle, pues dicen muy á la pata
-llana: <i xml:lang="la" lang="la">Duci de Medina-Celi; Comiti de
-Altamira; Marchioni de Astorga, Domino de los Cameros, Consiliario
-Regio, etc.</i> Cosa ridícula! Para esso mas valiera decirlo como
-pudiera un Maragato. Quanto mas culto y mas Latino será decir:
-<i xml:lang="la" lang="la">Cælico-Metimnensi; Doctori-Satrapæ;
-A Comitiis de Cacuminato<span class="pagenum" id="Page_48">p.
-48</span>-conspectu</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Mœnium Asturicensum
-a Markis</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Lecti-Fabrorum Dynastæ</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">a Penetralibus Regiis</i>; y si no lo entendieren
-los Lectores, que aprendan otro oficio, porque essa no es culpa del
-Autor, el qual, quando se pone á escribir en Latin, no ha de gastar
-un Latin, que le entienda qualquiera Reminimista.»<a id="FNanchor_20"
-href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a></p>
-
-<p>13. «Otra cosa es, quando los títulos no son verdaderos y reales,
-sino puramente symbólicos ó alegóricos, inventados por el ingenio
-del Autor; que entónces, para que se penetre bien toda la gracia y
-toda la oportunidad de la invencion, conviene mucho ponerlos llana
-y sencillamente. Explicaréme con un exemplo. El año de 1704, cierto
-Autor Aleman publicó una Obra Latina, intitulada: <i xml:lang="la"
-lang="la">Geographia Sacra seu Ecclesiastica</i>; Geografía Sagrada
-ó Eclesiástica. Dedicóla á los <i>tres únicos Soberanos Príncipes
-hereditarios</i> en el Cielo y en la Tierra: <i xml:lang="la"
-lang="la">Tribus summis atque unicis Principibus hæreditariis in Cælo
-et in terra</i>; esto es, á Jesu-Christo, á Frederico-Augusto, Príncipe
-Electoral de Saxonia, y á Mauricio Guillermo, Príncipe hereditario
-de las Provincias de Saxe-Ceitz: <i xml:lang="la" lang="la">Christo,
-nempe</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Frederico Augusto, Principi
-Electorali Saxoniæ</i>, <i xml:lang="la" lang="la">&amp; Mauritio
-Wilhelmo, Provinciarum Saxo-Cizensum hæredi</i>. Cosa grande! pero aún
-todavía la haveis de oír mucho mayor. Y qué títulos inventaria nuestro
-incomparable Autor para explicar los Estados, de que era Príncipe
-hereditario Jesu-Christo? Atencion, hijos mios, que acaso no leeréis en
-toda vuestra vida cosa mas divina; y lo que es yo, si fuera el inventor
-de ella, no me trocaria por Aristóteles ni por Platon.»</p>
-
-<p>14. «Llama, pues, á Jesu-Christo en Latin claro y sencillo, como
-era razon que le usasse en esta importante ocasion, <i xml:lang="la"
-lang="la">Imperator coronatus cælestium Exercituum</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">electus Rex Sionis, semper Augustus</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">Christianæ Ecclesiæ Pontifex Maximus, et Archi-Episcopus
-Animarum</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Elector Veritatis, Archi-Dux
-Gloriæ</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Dux Vitæ</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">Princeps Pacis</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Eques Portæ
-inferni</i>; <i xml:lang="la" lang="la">Triumphator Mortis</i>; <i
-xml:lang="la" lang="la">Dominus hæreditarius Gentium</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">Dominus Justitiæ, et Patris Cœlestis a Sanctioribus
-Consiliis, etc. etc. etc.</i> Quiere decir, porque es importantíssimo,
-que ninguno se quede sin entenderlo: es Christo <i>coronado Emperador
-de los Exércitos celestiales</i>; <i>electo Rey de Sion</i>, <i>siempre
-Augusto</i>; <i>Pontífice máximo de la Iglesia Christiana</i>, Arzobispo de
-las Almas; Elector de la Verdad; Archi-Duque de la Gloria; Duque de
-la vida; <i>Príncipe de la Paz</i>, <i>Cavallero de la Puerta del Infierno</i>;
-<i>Triunfador de la Muerte</i>; <i>Señor hereditario de las Gentes</i>;
-<i>Señor de la Justicia</i>, <i>y del Consejo de Estado, y Gavinete del
-Rey su Padre celestial</i>. Y añadió el Autor muy oportunamente tres
-&amp; &amp; &amp;c.as, para dar á entender, que todavía le quedaban
-entre los deditos otros muchos títulos y dictados, y que de aquí á
-mañana los<span class="pagenum" id="Page_49">p. 49</span> estaria
-escribiendo, si no bastaran los dichos, para que se conociesse los que
-podia añadir. Muchachos, encomendad esto á la memoria; aprendedlo bien;
-tenedlo siempre en la uña, que se os ofrecerán mil ocasiones, en que os
-pueda servir de modelo, para acreditaros vosotros, y para acreditarme á
-mí.»</p>
-
-<p>15. «Falta decir dos palabritas sobre el cuerpo y el alma de las
-Dedicatorias. Supónese, que el Latin siempre ha de ser de boato,
-altísono, enrebesado, é inconstruible, ni mas ni ménos, como el Latin
-de una insigne Dedicatoria, que años ha me dió á construir el padre de
-Gerundio de Campazas, <i>alias</i> Zotes, y en verdad, que se la construí
-sin errar un punto, á presencia de todo el Arciprestazgo de San Millan,
-en la Romería del Christo de Villaquexida. Supónese tambien, que á
-qualquiera, á quien se le dedica una Obra, sea quien fuere, se le
-ha de entroncar por aquí ó por allí con el Rey Bamba, ó á lo ménos
-ménos con Don Veremundo el Diácono, sea por linea recta ó por linea
-transversal, que esso hace poco al caso, y es negocio de cortíssimo
-trabajo; pues ahí está Jacobo Guillermo Imhoff, Dinamarqués ó Sueco
-(que ahora no me acuerdo), famoso Genealogista de las Casas ilustres
-de España y de Italia, que á qualquiera le emparentará con quien le
-venga mas á cuento. Sobre este supuesto, ya se sabe, que la entrada
-de toda Dedicatoria ha de ser siempre exponiendo la causa impulsiva,
-que dexó sin libertad al Autor para emprehender aquella ossadía, la
-qual causa nunca jamas ha de ser otra, que la de buscar un poderoso
-Protector contra la emulacion, un escudo contra la malignidad, una
-sombra contra los abrasados ardores de la envidia, assegurando á
-rostro firme, que con tal Mecénas no teme ni á los Aristarchos, ni
-á los Zoylos; pues, ó acobardados no ossarán sacar las cabezas de
-sus madrigueras y escondrijos, ó, si tuvieren atrevimiento para
-hacerlo, serán ícaros de su temeridad, derretidas sus alas de cera
-á los encendidos centelleantes rayos de tan fogoso resplandeciente
-Padrino. Porque, si bien es verdad, que, aunque un Libro se dedique
-al Santíssimo Sacramento, si él es malo, hay hombres tan insolentes
-y tan mordaces, que, adorando al divino Objeto de la Dedicatoria,
-hacen añicos al Libro, y tal vez á la misma Dedicatoria no la dexan
-huesso sano; y mas de dos Libros de á folio he visto yo recogidos por
-la Inquisicion, con estar dedicados á Reyes, á Emperadores, y aun al
-mismo Papa, sin que los Mecénas hagan duelo de esso, ni se les dé un
-ardite, no hallándose noticia en la Historia de que jamas haya havido
-guerras entre los Príncipes Christianos por la defensa de un Libro,
-que se les haya dedicado; siendo assí, que muchas veces las ha havido
-por quítame allá essas pajas. Digo, que, aunque todo esto sea assí
-(por justos juicios de Dios, y por los pecados<span class="pagenum"
-id="Page_50">p. 50</span> del mundo), en todo caso siempre debemos
-atenernos á aquel refran, que dice: <i>Quien á buen árbol se arrima,
-buena sombra le acobija</i>; y de una manera ó de otra, es indispensable
-de toda indispensabilidad, que toda Dedicatoria bien hecha se abra por
-este tan oportuno, como delicado y verdadero pensamiento.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_9">
- <h3>CAPITULO IX.</h3>
- <p class="subh3h">En que se da razon del justo motivo, que tuvo
- nuestro Gerundio para no salir todavía de la Gramática, como lo
- prometió el Capítulo passado.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Admirado</span></big> estará, sin duda, el
-curioso Lector, de que, haviéndose dicho en el Capítulo antecedente,
-como salia en él de la Gramática el ingenioso y aplicado Gerundico,
-todavía le dexemos en ella, oyendo con atencion las acertadas lecciones
-de su Doctíssimo Preceptor, contra la fé de la Historia, ó á lo ménos
-contra la inviolable fidelidad de nuestra honrada palabra. Pero si
-quisiere tener un poco de paciencia, y prestar oídos benignos á
-nuestras poderosíssimas razones, puede ser, que se arrepienta de la
-temeridad y de la precipitacion, con que ya en lo interior de su
-corazon nos ha condenado sin oírnos.</p>
-
-<p>2. Lo primero es una intolerable esclavitud, por no llamarla
-ridícula servidumbre, esto de querer obligar á un pobre Autor á que
-cumpla lo que promete, no solo en el título de un Capítulo, sino en
-el título de un Libro. Qué Escritura de obligacion hace el Autor
-con el Lector para obligarle á esso, ni en juicio, ni fuera de él?
-Y assí vemos, que Autores, que no son ranas, ponen á sus Libros los
-títulos que se les antoja, aunque nunca tengan parentesco con lo que
-se trata en ellos, y ninguno los ha hablado palabra, ni por esso han
-perdido casamiento. Verbi gratia, al leer el título de <i>Margarita
-Antoniana</i>, ó de <i>Antoniana Margarita</i>, con que bautizó su Obra el
-famosíssimo Español Gomez Pereyra, que fué el verdadero Patriarcha de
-los Descartes, de los Newtones, de los Boyles, y de los Leibnitzes;
-quien no creerá, que va á regalarnos con algun curiosíssimo Tratado
-sobre aquella margarita ó aquella perla, que valia no sé quantos
-millones, con la qual, desatada en vino, ó en agua (que esto aún no
-está bien averiguado), brindó Cleopatra á la salud de su Antonio, ó
-se la dió á este de colacion en un dia de ayuno, que de una y otra
-manera nos lo cuentan las Historias? Pues no, señor, no es nada de
-esso. La <i>Antoniana Margarita</i> no es mas que un delicadíssimo Tratado
-de Philosophía, para pro<span class="pagenum" id="Page_51">p.
-51</span>bar que los brutos no tienen alma sensitiva, y para citar á
-juicio, con esta ocasion, otras muchas opiniones de Aristóteles, que
-por larga serie de Siglos estaban en la quieta y pacífica possession
-de ser veneradas en las Escuelas, no solo como opiniones de tal Autor,
-sino como principios indisputables, que solo el dudar de ellos seria
-especie de herética pravedad: y no obstante aquel travieso, sútil, y
-litigioso Gallego, se atrevió á ponerles á pleyto la propiedad, ya
-que no pudiesse litigarles la possession. Pero por qué puso á su Obra
-un título tan distante del assunto? Por qué? por una razon igualmente
-fuerte que piadosa, y que ninguno se la impugnará: porque su padre
-se llamaba Antonio, y su madre Margarita; y ya que no se hallaba con
-caudal para fundar un Aniversario por sus almas, quiso á lo ménos dexar
-fundada esta agradecida memoria. Pues que se me vengan ahora á hacerme
-cargo, de que no cumplo lo que ofrezco en mis Capítulos.</p>
-
-<p>3. Amen de esso: por grave que sea el Capítulo de un Libro, lo será
-nunca tanto como el Capítulo de una Religion? Y no obstante, quantas
-veces vemos, que nada de lo que se decia al principio del Capítulo sale
-despues al fin de él? Y qué Capítulo se ha declarado hasta ahora nulo,
-precisamente por este motivo? Finalmente, si un pobre Autor comienza á
-escribir un Capítulo con buena y sana intencion de sacarle moderado, y
-de justa medida y proporcion, y de cumplir honradamente lo que prometió
-al principio de él, y despues se atraviesan otras mil cosas, que ántes
-no le havian passado por el pensamiento, y le da gran lástima dexarlas;
-es possible que no se le ha de hacer esta gracia, ni dissimularle esta
-flaqueza, siendo assí, que á cada passo vemos en las conversaciones
-atravesarse especies, que interrumpen el hilo del assunto principal por
-una y por dos horas, y no por esso se hacen aspamientos, ántes bien
-se llevan en paciencia adversidades y flaquezas de nuestros próximos,
-y vamos adelante. Pues, por qué no se usará la misma charidad, y se
-exercitará la misma obra de misericordia con los Autores y con los
-Libros? Fuera de que, no seria gran lástima, que, solo por cumplir con
-lo que prometió el Capítulo inconsideradamente, sacássemos á nuestro
-Gerundio de la Gramática ántes de tiempo, y sin haver oído otras
-lecciones, no ménos curiosas que necessarias, con que enriquecia á sus
-discípulos el pedantíssimo Maestro?</p>
-
-<p>4. Decíales, pues, que en sus composiciones Latinas, fuessen de
-la especie que se fuessen, se guardassen bien de imitar el estilo de
-Ciceron, ni alguno de aquellos otros estilos, á la verdad propios,
-castizos, perspicuos, y elegantes; pero por otra parte tan claros y tan
-naturales, que qualquiera Lector, por boto que fuesse, comprehendia
-luego á la primera ojeada<span class="pagenum" id="Page_52">p.
-52</span> lo que le querian decir. Esto por varias razones, todas á
-qual mas poderosas: la primera, porque hasta en las Sagradas Letras se
-alaba mucho á aquel no ménos valeroso que discreto Héroe, que trataba
-las Ciencias magníficamente: <i xml:lang="la" lang="la">Magnifice
-etenim scientiam tractabat</i>; y ciertamente nada se puede tratar con
-magnificencia, quando se usa de voces obvias, triviales, y comunes,
-aunque sean muy propias y muy puras. La segunda, porque, si no se
-procura tener atada la atencion de los lectores y de los oyentes
-con la obscuridad, ó á lo ménos, con que no esté á primer folio la
-inteligencia de la frase, enseña la experiencia, que unos roncan, y
-otros piensan en las babias, por quanto es muy volátil la imaginacion
-de los mortales. La tercera, porque, miéntras el Lector anda
-revolviendo Calepinos, Vocabularios, y Lexicones, para entender una
-voz, se le queda despues mas impresso su significado, y á vueltas de
-él la doctrina y el pensamiento del Autor. La quarta, y mas poderosa
-de todas, para que sepan essos Extrangerillos, que notan el Latin de
-los Españoles de despeluzado, incurioso, ó desgreñado, que tambien acá
-sabemos escribir á la papillota y sacar un Latin con tantos bucles,
-como si se huviera peynado en la calle de San Honorato de Paris: lo que
-no es possible que sea, miéntras no se ande á caza de frases escogidas,
-crespas, y naturalmente ensortijadas.</p>
-
-<p>5. «Ahí teneis al Inglés, ó al Escocés Juan Barclayo (que yo no
-tengo ahora empeño, en que fuesse de Londres ó de Edimburgo), el qual
-no dirá <i xml:lang="la" lang="la">exhortatio</i>, aunque le quemen,
-sino <i xml:lang="la" lang="la">parænesis</i>, que significa lo mismo,
-pero un poco mas en Griego; ni <i xml:lang="la" lang="la">obedire</i>
-por obedecer, que lo dice qualquiera Lego, sino <i xml:lang="la"
-lang="la">decedere</i>, que, sobre tener mejor sonido, es de significado
-mas abstruso, por lo mismo que es equívoco. Llamar <i xml:lang="la"
-lang="la">Prologus</i> al Prólogo, qué Lego no entenderá esse Latin?
-llamarle <i xml:lang="la" lang="la">Proœmium</i> suena á zaguan de
-Lógica: <i xml:lang="la" lang="la">Præfatio</i> parece cosa de Missal,
-y luego ofrece á la imaginacion la idéa del Canto Gregoriano:
-llámese <i xml:lang="la" lang="la">Alloquium</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Ante-loquium</i>, <i xml:lang="la" lang="la">Præloquium</i>, <i
-xml:lang="la" lang="la">Præloquutio</i>, y dexadlo de mi cuenta. Al estilo
-doctrinal llámesele siempre en Latin <i xml:lang="la" lang="la">Stilus
-didascalicus</i>, y cayga quien cayere: quando se quiera notar á algun
-Autor Latino, aunque sea de los mas famosos, de que aún no ha cogido
-bien el ayre de la lengua Romana, y que hasta en ella se descubre el
-propio de la suya Nacional, dígase: á Dios, te la depare buena, <i
-xml:lang="la" lang="la">redolet Patavinitatem</i>; porque, si bien es
-assí, que todavía no han convenido los Gramáticos en el verdadero
-significado de esta voz, qualquiera que la usa queda <i xml:lang="la"
-lang="la">ipso facto</i> calificado de un Latino, que se pierde de vista,
-elegante, culto, y terso. Sobre todo os encargo mucho, que ni á mí,
-ni á algun otro Preceptor, Maestro, ó Doctor, apellideis jamas con
-los vulgaríssimos nombres de <i xml:lang="la" lang="la">Doctor</i>,
-<i xml:lang="la" lang="la">Magister</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">Præceptor</i>.<span class="pagenum" id="Page_53">p. 53</span>
-Jesus, qué parvulez, y qué patanismo! A qualquiera que enseñe alguna
-facultad, llamadle siempre <i xml:lang="la" lang="la">Mystagogus</i>;
-porque, aunque es cierto, que no viene á propósito, aun el mismo,
-que lo conoce, os lo agradecerá, por ser voz, que presenta una idéa
-mysteriosa y extraordinaria. La mejor advertencia se me olvidaba. Es
-de la mayor importancia: quando leais alguna Obra Latina, de las que
-<i>están mas en voga</i> (frase que me cae muy en gracia), decir de quando
-en quando: <i xml:lang="la" lang="la">hic est Trasonismus</i>, este es
-Trasonismo: y no os dé cuidado, que vosotros, ni los que os oyeren,
-entendais bien lo que en esso quereis decir; porque yo os empeño
-mi palabra de que los dexareis aturrullados, y arqueando los ojos
-de admiracion. Con esto, y con hacer grande estudio en no escribir
-jamas trabados los diphtongos de <i>a</i> y <i>e</i>, ni de <i>o</i> y <i>e</i>, como lo
-han hecho hasta aquí muchos Latinos honrados, sino con sus letras
-separadas, escribiendo, v. g. <i xml:lang="la" lang="la">feminae</i>
-en lugar de <i xml:lang="la" lang="la">feminæ</i>, y <i xml:lang="la"
-lang="la">Phoebus</i> en vez de <i xml:lang="la" lang="la">Phœbus</i>; con
-no contar las datas por los dias del mes, sino por las Kalendas,
-los Idus, y las Nonas; con guardaros mucho de no llamar á los meses
-de Julio y Agosto con sus nombres sabidos y regulares, sino con
-los de <i xml:lang="la" lang="la">Quintilis</i> y <i xml:lang="la"
-lang="la">Sextilis</i>, como se llamaban <i xml:lang="la" lang="la">in
-diebus illis</i>; y finalmente con desterrar los números Arábigos de todas
-vuestras composiciones Latinas, usando siempre de las letras Romanas,
-en vez de números, y essas dibujadas á la antigua, v. gr. para poner <i
-xml:lang="la" lang="la">anno millesimo septingentesimo quinquagesimo
-quarto</i>, año de mil-setecientos-y-cinquenta-y-quatro, no poner, como
-pudiera un Contador ó un Comerciante, <i xml:lang="la" lang="la">anno</i>
-1754, sino an. CIↃ.DCC.LIV: digo, hijos mios, que con solo esto
-podeis echar piernas de latin por todo el mundo: <i xml:lang="la"
-lang="la">et peream ego, nisi cultissimi omnium latinissimorum hominum
-audieritis</i>.»</p>
-
-<p>6. Muy atento estaba nuestro Gerundio á las lecciones del Dómine,
-oyéndolas con singular complacencia, porque como tenia bastante viveza,
-las comprehendia luego; y por otra parte, como eran tan conformes al
-gusto extravagante, con que hasta allí le havian criado, le quadraban
-maravillosamente. Pero como vió, que el Dómine inculcaba tanto en
-que el latin fuesse siempre crespo, y todo lo mas obscuro que fuesse
-possible; y por otra parte, en fuerza de la inclinacion, que desde
-niño havia mostrado á predicar, su Padrino el Licenciado Quijano le
-havia enviado los quatro tomos de Sermones del famoso Juan Raulin,
-Doctor Parisiense, que murió en el año de 1514, los quales, por ser de
-un latin muy llano, muy chavacano, y casi macarrónico, los entendia
-perfectamente Gerundico, dixo al Dómine muy desconsolado, hablándole en
-latin, porque havia pena para los que en el Aula hablassen en romance:
-<i xml:lang="la" lang="la">Domine, secundum ipsum, quidam<span
-class="pagenum" id="Page_54">p. 54</span> sermones latini, quos ego
-habeo in pausatione mea, non valebunt nihil, quia sunt plani, et clari
-sicut aqua</i>: Pues, Señor, segun esso, unos Sermones Latinos, que yo
-tengo en mi posada, no valdrán nada, porque son llanos y claros como el
-agua. — <i xml:lang="la" lang="la">Qui sunt hi sermones?</i> le preguntó
-el Dómine: Qué Sermones son essos? — <i xml:lang="la" lang="la">Sunt
-cujusdam Prædicatoris</i>, respondió el chico, <i xml:lang="la"
-lang="la">qui vocatur Joannes de... non me recordor, quia habet
-appellitum multum enrebesatum</i>: Son de un Predicador, que se llama
-Juan de... no me acuerdo, porque tiene un apellido muy enrevesado. —
-<i xml:lang="la" lang="la">De quo agunt?</i> le volvió á preguntar el
-Dómine; de qué tratan? — <i xml:lang="la" lang="la">Domine</i>, respondió
-el muchacho, <i xml:lang="la" lang="la">de multis rebus, quæ faciunt
-ridere</i>: Señor, de muchas cosas, que hacen reír. — «Anda, ve, y
-tráhelos, le dixo el Preceptor, y veremos, qué cosa son ellos, y qué
-cosa es el latin.»</p>
-
-<p>7. Partió volando el obediente Gerundio; traxo los Sermones; abrió
-el Dómine un tomo, y encontróse con el Sermon 3. <i xml:lang="la"
-lang="la">de Viduitate</i>, donde leyó en voz alta este admirable
-passage.</p>
-
-<p>8. <i xml:lang="la" lang="la">Dicitur de quadam vidua, quod venit ad
-Curatum suum, quærens ab eo consilium, si deberet iterum maritari, et
-allegabat, quod erat sine adjutorio, et quod habebat servum optimum, et
-peritum in arte mariti sui. Tunc Curatus dixit: Bene, accipite eum. E
-contrario illa dicebat: Sed periculum est accipere illum, ne de servo
-meo faciam Dominum. Tunc Curatus dixit: Bene, nolite eum accipere. Ait
-illa: quomodo ergo faciam? Non possum sustinere pondus illud, quod
-sustinebat maritus meus, nisi unum habeam. Tunc Curatus dixit: Bene,
-habeatis eum. At illa: sed si malus esset, et vellet me disperdere
-et usurpare? Tunc Curatus: non accipiatis ergo eum. Et sic Curatus
-semper juxta argumenta sua concedebat ei. Videns autem Curatus, quia
-vellet illum habere, et haberet devotionem ad eum, dixit ei, ut bene
-distincte intelligeret, quid campanæ Ecclesiæ ei dicerent, et secundum
-consilium campanarum quod ipsa faceret. Campanis autem pulsantibus
-intellexit, juxta voluntatem suam quod dicerent</i>: <span xml:lang="fr"
-lang="fr">prends ton varlet, prends ton varlet</span>. <i xml:lang="la"
-lang="la">Quo accepto, servus egregie verberavit eam, et fuit ancilla,
-quæ prius fuerat domina. Tunc ad Curatum suum conquesta est de
-consilio, maledicendo horam, qua crediderat ei. Cui ille: non satis
-audisti, quid dicant campanæ. Tunc Curatus pulsavit campanam, et tunc
-intellexit, quod campanæ dicebant</i>: <span xml:lang="fr" lang="fr">ne le
-prends pas, ne le prends pas</span>: <i xml:lang="la" lang="la">tunc
-enim vexatio dederat ei intellectum</i>.</p>
-
-<p>9. No obstante la seriedad innata y congénita del gravíssimo
-Preceptor, afirma un Autor coetaneo, sýncrono, y fidedigno, que, al
-acabar de leer este gracioso trozo de Sermon, no pudo contener la risa;
-y, para que le entendiessen hasta<span class="pagenum" id="Page_55">p.
-55</span> los niños que havian comenzado aquel año la Gramática, mandó
-á Gerundio, que le construyesse. Este dixo, que de puro leerle se
-le havia quedado en la cabeza, y que sin construirle, si queria su
-merced, le relataria todo seguidamente, y aun le predicaria como si
-fuera mesmamente el mismo Predicador. Parecióle bien la proposicion,
-hizo silencio, dando sobre la mesa tres golpes con la palma: plantóse
-Gerundio con gentil donayre enmedio del general; limpióse los mocos
-con la punta de la capa; hizo la cortesía con el sombrero á todos los
-condiscípulos, y una reverencia con el pié derecho, á modo de quien
-escarba; volvió á encasquetarse el sombrero, gargajeó, y comenzó á
-predicar de esta manera, siguiendo punto por punto el Sermon de Juan
-Raulin.</p>
-
-<p>10. «Cuéntase de cierta viuda, que fué á casa de su Cura á pedirle
-consejo, sobre si se volveria á casar, porque decia, que no podia
-estar sin alguno, que la ayudasse, y que tenia un criado muy bueno, y
-muy inteligente en el oficio de su marido. Entónces la dixo el Cura:
-Bien, pues cásate con él. Mas ella le decia: pero está á pique, si
-me caso con él, que se suba á mayores, y que de criado se haga amo
-mio. Entónces el Cura la dixo: Bien, pues no te cases tal. Pero ella
-le replicó: no sé, que me haga; porque yo no puedo llevar sola todo
-el trabajo que tenia mi marido, y he menester un compañero, que me
-ayude á llevarle. Entónces la dixo el Cura: Bien, pues cásate con
-esse mozo. Mas ella le volvió á replicar: y si sale malo, y quiere
-tratarme mal, y desperdiciar mi hacienda? Entónces el Cura la dixo:
-Bien, pues no te cases. Y assí la iba respondiendo siempre el Cura,
-segun las proposiciones y las réplicas, que la viuda le hacia. Pero
-al fin, conociendo el Cura, que la viuda en realidad tenia gana de
-casarse con aquel mozo, porque le tenia passion, díxola, que atendiesse
-bien lo que la dixessen las Campanas de la Iglesia, y que hiciesse
-segun ellas la aconsejassen. Tocaron las Campanas, y á ella le pareció
-que la decian, segun lo que tenia en su corazon: <i>ca-sa-te-con-él,
-ca-sa-te-con-él</i>. Casóse, y el marido la azotó, y la dió de palos tan
-lindamente, passando á ser esclava, la que ántes era ama. Entónces la
-viuda se fué al Cura, quejándose del consejo, que la havia dado, y
-echando mil maldiciones á la hora, en que le havia creído. Entónces el
-Cura la dixo: sin duda, que no oíste bien lo que decian las Campanas.
-Tocólas el Cura, y á la viuda le pareció entónces, que decian clara y
-distintamente: <i>no-te-cases-tal; no-te-cases-tal</i>; porque con la pena
-se havia hecho cuerda.»</p>
-
-<p>11. Aplaudió mucho el Dómine lo bien que Gerundio havia entendido
-el cuento del Predicador, y la gracia con que le havia recitado,
-conociendo, que sin duda havia de<span class="pagenum" id="Page_56">p.
-56</span> tener mucho talento para predicar: los condiscípulos tambien
-le vitorearon, y rieron mucho el cuento. Pero el Preceptor, volviendo
-á tomar la palabra, hizo algunas reflexiones sérias y juiciosas,
-acabando con otras, que no podian ser mas ridículas. «Por lo que toca
-al latin, dixo á sus discípulos, es muy chavacano, y aun los mismos,
-que gustan de latin claro y corriente, no le aprobarán, porque esse no
-tanto es claro y natural, quanto apatanado y soez (en lo qual tenia
-muchíssima razon). Pero haveis de notar una cosa, y es la poca razon,
-que tienen algunos señores Franceses para hacer mucha burla del latin
-de los Españoles, tratándonos de bárbaros en punto de Latinidad, y
-diciendo, que siempre hemos hablado esta lengua, como pudieran hablarla
-los Godos, y los Vándalos. Esto, porque huvo tal qual Autor nuestro,
-que realmente escribió en un latin charro y guedejudo, ó como latin
-de Boticario y Sacristan. Ea Monsiures, démonos todos por buenos, que
-si acá tuvimos nuestros Garcías, nuestros Cruces, y nuestros Pedros
-Fernandez, tambien ustedes tuvieron sus Raulines, sus Maillardos,
-sus Barletas, sus Menotos; y en verdad, que su Autor de ustedes, el
-célebre Monsieur du Cange, en el vocabulario, que compuso de la <i>Baja
-Latinidad</i>, la mayor parte de los exemplos que trahe, no los fué á
-buscar fuera de casa. Y de camino adviertan ustedes, que, quando allá
-en su Paris se usaba un latin tan elegante, como el del Doctor Juan
-Raulin, acá teniamos, dentro de aquel mismo Siglo, á los Montanos, á
-los Brocenses, á los Pereyras, á los Leones, y á otros muchos, que
-pudieran escupir en corro, y hablar barba á barba con los Tulios y con
-los Livios, que ustedes alaban tanto, aunque no sean de mi Parrochia,
-ni de mi mayor devocion.»</p>
-
-<p>12. Esto, en quanto al latin, dixo el Dómine; mas por lo que mira
-á la substancia del Sermon, continuó, cansándose de hablar en juicio,
-ó dexándose llevar de su estrafalario modo de concebir: «por lo que
-mira á la substancia del Sermon, aunque de este Predicador no he leído
-mas que este trozo, desde luego digo, que fué uno de los mayores
-Predicadores, que ha havido en el mundo, y me iria yo hasta el cabo
-de él, solo por oírle. A mí me gustan tanto en los Sermones estos
-cuentecitos, estas gracias, y estos chistes, que Sermon, en que el
-Auditorio no se ria por lo ménos media docena de veces á carcajada
-tendida, no daria yo quatro quartos por él, y luego me da gana de
-dormir. Yo creía, que esta era una gracia privativa de algunos famosos
-Predicadores Españoles, y que en otras partes no se estilaba este
-modo de predicar, y de divertir á la gente; pero ahora veo, que todo
-el mundo es País; y aunque por una parte siento, que no tengan la
-gloria de ser los únicos en esto algunos de<span class="pagenum"
-id="Page_57">p. 57</span> nuestros célebres Oradores, por otra no me
-pesa, que tambien participen de ella otras Naciones, porque lo demas
-seria envidia, y una especie de viciosa ambicion.» No echó esta leccion
-en saco roto nuestro Gerundico; porque, como desde niño havia mostrado
-tanta inclinacion á predicar, oía con especial gusto y atencion todo
-quanto podia hacerle famoso por este camino, y desde luego propuso en
-su corazon, que, si algun dia llegaba á ser Predicador, no predicaria
-Sermon, fuesse el que se fuesse, que no le atestasse bien de chistes y
-de cuentecillos.</p>
-
-<p>13. Finalmente el bueno del Dómine instruía á sus discípulos en
-todas las demas partes, de que se compone la perfecta Latinidad, ó el
-perfecto uso de la Lengua Latina, con el mismo gusto, ni mas ni ménos,
-con que les havia instruído en el estilo. Decíales, que la Rhetórica
-no era <i>arte de persuadir</i>, sino <i>arte de hablar</i>; y que esso de
-andar buscando razones sólidas y argumentos concluyentes para probar
-una cosa, y para convencer al entendimiento, era una mecánica buena
-para los Lógicos, y para los Mathemáticos, que se andaban á caza de
-demonstraciones, como á caza de gangas; que el perfecto Rhetórico era
-aquel, que le atacaba, y le convencia con quatro fruslerías, y que para
-esso se havian inventado las figuras, las quales eran inútiles para
-dar peso á lo que de suyo le tenia, y que toda su gracia consistia en
-alucinar á la razon, haciéndola creer, que el vidrio era diamante, y
-oro el oropel. Enseñábales, que no gastassen tiempo, ni se quebrassen
-la cabeza en aprender lo que es Introduccion, Proposicion, Division,
-Prueba, Confirmacion, Aumento, Epílogo, Peroracion, ni Exortacion;
-porque eran cuentos de viejas, invenciones de modernos, y querer
-componer una Oracion Latina con la misma symetría, con que se fabrica
-una casa. No les dissimulaba, que Aristóteles, Demósthenes, Ciceron,
-Longino, y Quintiliano havian enseñado, que esto era indispensable, no
-solo para que una Oracion fuesse perfecta, sino para que mereciesse
-el nombre de Oracion; pero añadia, que essos havian sido unos pobres
-hombres, y porque ellos nunca havian sabido hablar en público de
-otra manera, dado les ha, que havian de hablar assí todos los que
-havian de hablar bien. Prueba clara de que no tenian razon, eran
-millares de millares de Sermones, que andaban por esse mundo de Dios,
-impressos de letra de molde, con todas las licencias necessarias,
-y con aprobaciones de hombres muy científicos y muy sapientes, los
-quales havian sido oídos con un aplauso horroroso; y sabiendo todo
-el género humano, que los Sermones no son, ó no deberian de ser otra
-cosa, que una artificiosa y bien ordenada composicion de Eloquencia
-y de Rhetórica, en los susodichos no se ha<span class="pagenum"
-id="Page_58">p. 58</span>llaba pizca de toda essa faramalla y
-barahunda de Introduccion, Proposicion, Division, etc.; sino unos
-pensamientos brillantes, saltarines, y aparentes, á qual mas falso,
-sembrados por aquí y por allí, conforme se le antojaba al Predicador,
-sin convencimiento, persuasion, ni calabaza; y con todo esso fueron
-aplaudidos, como piezas de eloquencia inimitables, y se dieron á la
-prensa, para que se eternizasse su memoria. De todo lo qual, legítima y
-perentoriamente se concluía, que la verdadera Rhetórica y la verdadera
-eloquencia no consistia en nada de esso, sino principalíssimamente en
-tener bien decoradas las figuras Rhetóricas con los nombres Griegos y
-retumbantes, con que havia sido bautizada cada una, estando pronto el
-Rhetórico á dar su propia y adequada definicion, siempre que fuesse
-legítimamente preguntado. «Y assí, concluía el Dómine, dadme acá uno,
-que sepa bien <i xml:lang="la" lang="la">quid est Epanorthosis</i>,
-<i>Ellypsis</i>, <i>Hyperbaton</i>, <i>Paralypsis</i>, <i>Pleonasmo</i>, <i>Synonymia</i>,
-<i>Hypotyposis</i>, <i>Epiphonema</i>, <i>Apostrophe</i>, <i>Prolepsis</i>, <i>Upobolia</i>,
-<i>Epitrophe</i>, <i>Periphrasis</i>, y <i>Prosopopeya</i>; y que en qualquiera
-composicion, sea Latina, sea Castellana, use de estas figuras conforme
-se le entojare, vengan ó no vengan; que yo os le daré mas Rhetórico y
-mas eloquente, que cien Cicerones, y docientos Demósthenes, passados
-por alambique.» Assí, pues, todo el empeño del cultíssimo Preceptor
-era, que sus muchachos supiessen bien de memoria estas vagatelas; y
-á los que veía mas instruídos y mas expeditos en ellas, los decia
-lleno de satisfaccion y de vanidad: <i>Andad, hijos, que ya podeis echar
-piernas de Rhetóricos por todos essos Estudios de Dios, y por todos
-essos Seminarios de Christo</i>. Con efecto los Rhetóricos del Dómine
-<i>Zancas-largas</i> (este era su mote, ó su verdadero apellido) eran muy
-nombrados por toda la Rivera de Orbigo, y por todo lo que baña el
-famoso Rio Tuerto.</p>
-
-<p>14. Finalmente las lecciones, que les daba sobre la Poesía Latina,
-última parte de todo lo que les enseñaba, eran primas hermanas
-de las otras, pertenecientes á las demas partes de la Latinidad.
-Contentábase con hacerlos aprender de memoria la Prosodía, la
-cantidad de las sýlabas, los nombres Griegos de los piés, <i>dáctilo</i>,
-<i>spondeo</i>, <i>yambo</i>, <i>trochaico</i>, <i>pyrrichio</i>, <i>etc.</i>, aquellos que
-explicaban la uniformidad ó la variedad de las estrophas, <i>monócolos</i>,
-<i>monóstrophos</i>, <i>dícolos</i>, <i>dístrophos</i>, <i>tetrástrophos</i>, y que
-decorassen gran número de versos de los Poetas Latinos, única y
-precisamente para probar con ellos la cantidad de las sýlabas
-breves ó largas por su naturaleza; sin advertir, que esta regla no
-es absolutamente infalible, por quanto los mejores Poetas Latinos
-hicieron, no pocas veces, largas las sýlabas breves, y breves las
-largas, ó usando de la licencia Poética, ó tambien, porque, no
-embargante de ser<span class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span>
-Poetas, eran hombres y pudieron descuidarse, puesto que tal vez hasta
-el mismo Homero dormitó. Hecho esto, como los muchachos compusiessen
-versos, que constassen, mas que fuessen lánguidos, insulsos, y
-chavacanos, y aunque estuviessen mas atestados de ripio, que pared
-maestra de argamasa, no havia menester mas, para coronarlos con el
-laurel de Apolo. Una vez decia en el tema, ó en el romance, para una
-quartilla, estas palabras: <i>Entónces se supo, con quanta razon castigó
-Dios al mundo con el Diluvio, y se fabricó el Arca de Noé.</i> Compúsola
-en verso latino un discípulo de Zancas-largas, y dixo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Dilubiumque, Arcamque Noe; tum qua ratione.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Por solo este admirable verso le dió el Dómine dos
-parces, y un abrazo, sin poderse contener. En otro tema se decia esta
-sentencia: <i>Se deben tolerar las cosas, que no se pueden mudar</i>, y un
-chico la acomodó en este bello pentamentro:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Quæ non mutari sunt, toleranda queunt.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Valióle doce puntos para su vanda, y una tarde de
-assueto. Mandó componer en una estropha de versos sáphicos este breve
-romance: <i>Andrés Corbino convidó á Pedro Pagano, á que el Miércoles
-por la tarde fuesse á merendar á su casa, porque aquel dia se havia de
-hacer en ella la matanza de un cerdo.</i> Un muchacho, que passaba por
-ingenio milagroso, le llevó el dia siguiente la siguiente estropha:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Domine Petre, Domine Pagane,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Corbius rogat, velis ut, Andreas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vesperi quarta mactabimus suem,</i></div>
- <div class="verse i8"><i xml:lang="la" lang="la">Ad se venire.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>15. Faltó poco para que el Preceptor se volviesse loco de contento,
-y luego incontinenti le declaró Emperador perpetuo<a id="FNanchor_21"
-href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a> de la vanda de Roma:
-hízole tomar possession del primer assiento, ó trono Imperial; mandó
-que provisionalmente fuesse laureado con una corona de malvas y otras
-yervas, por quanto no havia otra cosa mas á mano en uno, que se llamaba
-huerto, y era un erreñal de la casa del Dómine, miéntras se hacia venir
-de la montaña un ramo de laurel; y ordenó, que desde allí adelante, y
-por todos los siglos venideros, hasta la fin del mundo, fuesse habido,
-tenido, y reputado por el Archi-Poeta Paramés (era del Páramo el rayo
-del muchacho), para diferenciarle, y no confundirle jamas con Camilo
-Cuerno, Archi-Poeta de la Pulla.</p>
-
-<p>16. Pararse el Dómine á explicar á sus discípulos, en qué
-consistia la alma y el divino furor de la Poesía; pedirle, que los
-hiciesse observar el carácter y la diferencia de los mejores<span
-class="pagenum" id="Page_60">p. 60</span> Poetas; esperar, que los
-enseñasse á conocerlos, á distinguirlos, y á calificarlos; pretender,
-que los instruyesse, en que no se pagassen de atronamientos,
-ridiculeces, y puerilidades: no havia que pensar en esso, porque ni él
-lo sabia, ni él mismo se pagaba de otra cosa. Naturalmente se le iba la
-inclinacion á lo peor, que encontraba en los Poetas, como tuviesse un
-poco de retumbancia, ó algun sonsonetillo ridículo, insulso, y pueril.
-Por el primer capítulo, elevaba hasta las nubes aquellas dos bocanadas
-ó ventosidades poéticas de Ovidio:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Semi-bovemque virum, semi-virumque bovem:</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Egelidum boream, egelidumque notum.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y decia con grande satisfaccion, que en este Poeta no
-encontraba otra cosa que alabar. Por el segundo, no havia para él cosa
-igual á aquella recancanilla tan ridícula y tan fria de Ciceron, que
-para siempre le dexó tildado por tan pobre hombre entre los Poetas,
-como máximo entre los Oradores:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">O fortunatam natam, me Consule, Romam!</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>17. Pero nada le assombraba tanto, como el divino ingenio de aquel
-Poeta oculto, que en solas dos palabras compuso un verso exámetro
-cabal, y ajustado á todas las reglas de la Prosodía, pero tan
-escondido, que sin revelacion apénas se puede conocer que es verso.
-Porque sin ella, quien dirá, que lo es este:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Consternabatur Constantinopolitanus?</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y con todo esso no le falta sýlaba. Assí, pues, todo
-su mayor empeño y todo su conato le ponia en enseñar á sus muchachos
-puntualmente todo aquello, que en materia de Poesía debieran ignorar,
-ó saberlo únicamente para abominarlo, ó para hacer de ello una
-solemníssima burla, como la hacen quantos hombres de pelo en pecho
-merecen hacerse la barba en el Parnasso. Por mal de sus pecados
-havia caído en sus manos cierta obra de un Escritor de este Siglo,
-intitulada: <i xml:lang="la" lang="la">de Poesia Germanorum symbolica</i>,
-de la Poesía symbólica de los Alemanes; en la qual se trata y se
-celebra la prodigiosa variedad de tantas especies de versos Leoninos,
-Alexandrinos, Acrósticos, Chronológicos, Geroglíficos, Cancrinos,
-Pyramidales, Laberýnthicos, Cruciformes, y otras mil varatijas, como
-ha inventado aquella Nacion, por otra parte docta, ingeniosa, y
-sesuda, pero en este particular, de un gusto tan extravagante, que
-ha dado mucho que admirar, y no poco que reír á las demas Naciones,
-aunque muy rara será aquella, á quien no la haya pegado este contagio;
-bien assí como el de las viruelas, que por lo comun solo se pegan á
-los niños,<span class="pagenum" id="Page_61">p. 61</span> y á los
-muchachos de poca edad, de la misma manera esta ridiculíssima epidemia,
-por lo regular, solo cunde en Poetillas rapaces, que aún no tienen
-uso de razon poética; y, si tal vez inficiona á algun adulto, es mal
-incurable, ó punto ménos que desesperado.</p>
-
-<p>18. A todas las demas castas de versos preferia Zancas-largas
-los que son de la peor casta de todos, esto es, los Leoninos ó
-aconsonantados, que fueron, en opinion muy probable, los que
-introduxeron en el mundo Poético la perversa secta de las rimas, ó
-de los consonantes, que con su cola de dragon arrastró tras de sí la
-tercera parte de las estrellas; quiero decir, que ha sido la perdicion
-de tantos nobles ingenios, los quales huvieran enriquecido á la
-posteridad con mil divinidades, y por estos malditos de consonantes
-(Dios me lo perdone), felizmente ignorados de toda la antigüedad, la
-dexaron un thesoro inagotable de pobrezas, de impropriedades, y de
-ripios insufribles. Encaprichado nuestro Dómine en su mal aconsejada
-opinion, juraba por los Dioses immortales, que toda la Ilíada de
-Homero, toda la Eneida de Virgilio, y toda la Pharsalia de Lucano, no
-valian aquel solo dísticho, con que Mureto hizo burla de Gambarra,
-Poeta Antuerpiense, salva empero la suciedad, la hediondez, y el mal
-olor, que esso no era de quenta de la Poesía.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Credite, vestratum merdosa volumina vatum</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Non sunt nostrates tergere digna nates.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>19. Por fin y por postre, los instruía en la que él llamaba
-<i>divina ciencia</i> de los Equívocos y de los Anagrammas; y de esta
-última con especialidad estaba furiosamente enamorado. «Un Anagramma
-perfecto, decia, es arte de artes, ciencia de ciencias, delicadeza
-de delicadezas, elevacion de elevaciones, en una palabra, es el <i
-xml:lang="la" lang="la">Lydius lapis</i>, ó la piedra de toque de los
-ingenios castizos, de ley, y de quilates. Donde hay en el mundo cosa,
-v. gr. como llamar <i>bolo</i> al <i>lobo</i>, y <i>lobo</i> al <i>bolo</i>, como decir
-<i>pace</i> al Gato, y <i>zape</i> al Buey, quando está paciendo? Pues qué? si
-en una oracion perfecta se dissimula no ménos que un nombre, y un
-par de apellidos, sin faltar ni sobrar sýlaba ni letra, como, por
-exemplo, el bello disfraz, con que el Autor de cierto escrito moderno
-ocultó, y salió en público con su nombre y aledaños, diciendo en el
-fróntis de la obra: <i xml:lang="la" lang="la">Homo impugnat lites</i>,
-y concluyéndola con un <i xml:lang="la" lang="la">pinguet olim</i>, que
-vale un Potosí, por quanto es perfectíssimo anagramma de sus dos
-apellidos, y una y otra oracion tienen unos significados propíssimos, y
-que se pierden de vista. Anagrammas hay imperfectos, que con ser assí
-que lo son, son de un valor inestimable, y en su misma imperfeccion
-tienen mas gracia, que toda la que se pondera en las insulseces<span
-class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span> de Owen y de Marcial.
-Por exemplo: el que hizo un Anagramma del apellido <i>Osma</i>, y dixo
-<i>Asno</i>, <i>y sobra una pierna</i>,<a id="FNanchor_22" href="#Footnote_22"
-class="fnanchor">[22]</a> no merecia por este solo dicho, que le
-erigiessen una estatua en el Capitolio de Minerva? Y mereceria ménos el
-otro, que, haviendo encontrado en el nombre y apellido de cierto Obispo
-este anagramma: <i>Tú serás Cardenal</i>, pero sobraban dos <i>ll</i>, que no
-podia acomodar, añadió: <i>Y sobran dos ll, para látigos de la posta, que
-ha de traher la noticia?</i> Desengañémonos, que esto de los Anagrammas
-es cosa divina, digan lo que dixeren media docena de bufones, que
-los tienen por juego de niños, y que nos quieren decir, que aquello
-de Marcial: <i xml:lang="la" lang="la">Turpe est difficiles habere
-nugas, et stultus labor est ineptiarum</i>, está bien aplicado á los
-Anagrammatistas. Y ménos fuerza me hace la otra sátyra del indigesto
-Adrian de Valois, que, porque él no sabia, qual era su Anagramma
-derecho, cantó este bello epiphónema á deum de dere.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Citharœdus esse qui nequit, sit Aulœdus:</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Anagrammatista, qui Poeta non sperat.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Vítor! y denle un confite por la gracia. Pues yo le
-digo, que el que no supiere hacer Anagrammas, no espere ser Poeta en
-los dias de su vida; y el que los hiciere buenos, tiene ya andado mas
-de la mitad del camino, para ser un Poetazo de á folio; porque, si
-la Poesía no es mas, que un noble trastornamiento de las palabras,
-los Anagrammas no son otra cosa, que un bello trastornamiento de las
-letras. Y váyase muy enhoramala el otro Colletet, ó Coletillo, que dixo
-con bien poco temor de Dios:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Esso de hacer Anagrammas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y andar trastornando letras,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Lo hacen solo los que tienen</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Trastornada la cabeza.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch1_10">
- <h3>CAPITULO X.</h3>
- <p class="subh3">En que se trata de lo que el mismo dirá.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Cinco</span></big> años, quatro meses,
-veinte dias, tres horas, y siete minutos gastó nuestro Gerundio en
-aprender estas y otras impertinencias de la misma estofa (segun una
-puntualíssima leyenda antigua, que nos dexó exactamente apuntados hasta
-los ápices de la Chronología); y cargado, á entera satisfaccion del
-Dómine, de figuras, de reglas, de versos, de hymnos, y de lecciones de
-Breviario, que tambien hacia construir á sus discípulos y tomarlas de
-memoria, por ser un admirable<span class="pagenum" id="Page_63">p.
-63</span> prontuario para los Exámenes de Ordenes, se restituyó á
-Campazas un dia del mes de mayo, que nota el susodicho Chrónicon, havia
-amanecido pardo, y continuó despues lluvioso. Convienen todos los
-gravíssimos Autores, que dexaron escritas las cosas de este insigne
-hombre, en que, siendo assí, que el Dómine era grande azotador, y
-que especialmente en errando un muchacho un punto de algun hymno, la
-cantidad de una sýlaba, el acomodo de un Anagramma, y cosas á este
-tenor, iba al rincon irremissiblemente, aunque le atestasse el gorro
-de parces. Con todo esso, nuestro Gerundio era tan exacto en todo,
-y supo guardar tan bien su coleto, que en todo el susodicho tiempo,
-que gastó en estudiar la Gramática, no llevó mas que quatro cientas
-y diez vueltas de azotes, por quenta ajustada, que apénas salen tres
-cada semana: cosa, que admiró á los que tenian noticia del rigor y de
-la severidad de Zancas-largas. No causa ménos admiracion, que en todo
-el discurso de este tiempo no huviesse hecho Gerundio novillos del
-Estudio, sino doce veces, segun un Autor, ó trece, segun otro, y essas
-siempre con causas legítimas y urgentes; porque una los hizo por ir á
-ver unos Toros á la Bañeza, otra por ir á la Romería del Christo de
-Villaquexida, otras dos por ir á cazar pájaros con liga á una zarza,
-junto á una fuente, que havia tres leguas del Lugar, donde estudiaba,
-y assí de todas las demas; lo que acredita bien su aplicacion, y el
-grande amor que tenia al Estudio. Tambien asseguran los mismos Autores,
-que en todo él no havia muchacho mas quieto, ni mas pacífico. Jamas se
-reconocieron en él otros enredos, ni otras travesuras, que el gustazo
-que tenia en <i>echar gatas</i> á los nuevos, que iban á su posada: esto
-es, que despues de acostados, los dexaba dormir, y, haciendo de un
-bramante un lazo corredizo, le echaba con grandíssima suavidad al dedo
-pulgar del pié derecho ó izquierdo del que estaba dormido; despues se
-retiraba él á su cama con el mayor dissimulo, y tirando poco á poco del
-bramante, conforme se iba estrechando el lazo, iba el dolor dispertando
-al paciente, y este iba chillando, á proporcion que el dolor le
-afligia, el qual tambien iba creciendo, conforme Gerundio iba tirando
-del cordel: y como el pobre paciente no veía quien le hacia el daño,
-ni podia presumir, que fuesse alguno de sus compañeros, porque á este
-tiempo todos roncaban adredemente, fingiendo un profundíssimo sueño,
-gritaba el pobrecito, que las Brujas ó el Duende le arrancaban el dedo.
-Y si bien es verdad, que dos ó tres niños estuvieron para perderle,
-pero siempre se tenia por una travesura muy innocente, y mas diciendo
-Gerundio por la mañana, que lo havia hecho por entretenimiento, y no
-mas que para reír. Por lo demas era quietíssimo, pues havia semana,
-en que apénas descalabraba á media docena de mu<span class="pagenum"
-id="Page_64">p. 64</span>chachos; y en los cinco años bien cumplidos,
-que estuvo en una misma posada, nunca quebró un plato ni una escudilla;
-y lo mas que hizo en esta materia, fué en quatro ocasiones hacer
-pedazos toda la vasija, que havia en el basar; pero esso fué con grande
-motivo, porque un gato rojo, á quien queria mucho el Ama, le havia
-comido el torrezno gordo, que tenia para cenar. Su compostura en la
-Iglesia del Lugar, adonde todos los Estudiantes iban á oír Missa de
-Comunidad, era exemplar y edificante. No havia que pensar, que nuestro
-Gerundio volviesse la cabeza á un lado ni á otro, como veleta de
-Campanario, ni que tirasse de la capa al muchacho, que estaba delante,
-ni que, mojando con saliva la extremidad de una pajita, se la arrimasse
-suavemente á la oreja ó al pescuezo, como que era una mosca; ni mucho
-ménos, que se entretuviesse en hacer una cadena con lo que sobraba del
-cordon del justillo ó de la almilla, tirando despues por la punta, para
-deshacerla de repente. Todos estos enredos, con que suelen divertir la
-Missa los muchachos, le daban en rostro, y le parecian muy mal. Nuestro
-Gerundio siempre estaba con la cabeza fixa enfrente del Altar, y con
-los ojos clavados en las fábulas de Esopo, construyéndolas una y muchas
-veces con grandíssima devocion.</p>
-
-<p>2. Vuelto á Campazas, quien podrá ponderar la alegría y las
-demonstraciones de cariño, con que fué recibido del Tio Anton, de
-la Tia Catanla, del Cura del Lugar, y de su Padrino el Licenciado
-Quijano, que eran los continuos commensales de la casa de Anton
-Zotes; y apénas havian salido de ella, desde que supieron, que ya
-havia ido la burra por Gerundio.<a id="FNanchor_7" href="#Footnote_7"
-class="fnanchor">[7]</a></p>
-
-<p>3. Despues de los primeros abrazos, que le dieron todos, se
-quedaron atónitos y aturdidos al verle echar españadas de latin por
-aquella boca, que era un juicio. Hablóse luego, como era natural,
-del Preceptor, y el chico exclamó al instante: <i xml:lang="la"
-lang="la">Proh Dii immortales! Mystagogus meus est homo, qui amittitur
-de conspectu</i>: O Dioses immortales! Mi Maestro es un hombre, que se
-pierde de vista. Preguntáronle, si havia muchos muchachos? y al punto
-respondió:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Qui numeret stellas, poterit numerare puellas</i>:</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">El que pudiere contar el número de las estrellas, podrá
-contar el número de los muchachos. Su Padrino el Licenciado Quijano,
-que era el ménos Romancista de todos los circunstantes, le dixo:
-«mira hombre, que <i xml:lang="la" lang="la">puellas</i> no significa
-muchachos, sino muchachas». — «<i xml:lang="la" lang="la">Pace tua
-dixerim, Domine Dripane</i>, le replicó su ahijado: <i xml:lang="la"
-lang="la">puella puellæ</i> es epiceno <i xml:lang="la" lang="la">juxta
-illud</i>:<span class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span> <i
-xml:lang="la" lang="la">Uno epicena vocant Graii, promiscua nostri.</i>»
-No tuvo qué responderle el Padrino, y solamente le preguntó, por qué
-le llamaba <i>Dripane</i>, que le sonaba á cosa de mote, y le parecia
-atrevimiento. «<i xml:lang="la" lang="la">Neutiquam per medium fidium!</i>
-le respondió Gerundio, sonriéndose, y como quien se burlaba de su
-ignorancia: <i xml:lang="la" lang="la">Dripane est Anagrammaton de
-Padrine; et Anagrammaton figura est, qua unius vel plurium vocum
-litteræ transponuntur, vel invertuntur</i>. Y assí, señor Padrino, con
-licencia de usted, y para que lo entiendan todos, si en lugar de decir
-<i>mi Madre</i>, dixera <i>mi Merda</i>, y en vez de decir <i>Antonio Zotes</i>,
-dixera <i>ó Tina</i>, <i>ó Zesto</i>, <i>y sobran dos piernas</i>, tan léjos estaria
-de perderlos el respeto, que usaria de una de las figuras mas delicadas
-y mas ingeniosas que hay en toda la Rhetórica.»</p>
-
-<p>4. Con estas y otras necedades de la misma calaña, passaba Gerundio
-el tiempo, dando muestras de sus grandes progressos en la Latinidad, y
-esperando á que llegasse San Lucas, para dar principio á las Súmulas;
-quando ázia la mitad del Verano passó por su casa y se detuvo en ella
-algunos dias el Provincial de cierta Orden, Varon religioso y docto.
-Componíase su comitiva, como se acostumbra, de otro Padre grave, que
-era su Socio y Secretario, y de un Lego rollizo, despejado, mañoso,
-y de pujanza, que en los caminos servia para los menesteres de las
-posadas, y en los Conventos para los oficios de la Celda. Era el Lego
-de buen humor, nada gazmoño, y mucho ménos que nada escrupuloso. Dábale
-á Gerundio periquitos, rosquillas, y alcorzas, con que le havian
-regalado unas Monjas, cuyo Convento acababan de visitar. Con esto se
-le aficionó mucho el muchacho, y tambien con los cuentos y chistes,
-que contaba entre la familia, miéntras su Paternidad y el Secretario
-dormian la siesta, que el Lego no gustaba de dormir, y dicen, que los
-contaba con gracia. Por las tardes, luego que acababan de refrescar los
-dos Padres graves, el Lego se salia á passear con Gerundio, y este le
-llevaba unas veces á las Eras, otras al Humilladero, y otras al Majuelo
-de su padre, que linda con el Carrascal. En estas conversaciones vertia
-el muchacho todos los disparates, que havia aprendido con el Dómine; y,
-como el Lego le oía hablar tanto en Latin, que para él era lo mismo que
-Griego, y por otra parte el chico era bien dispuesto y desembarazado,
-parecíale, que podia ser muy á propósito para la Orden, y assí comenzó
-á cathequizarle.</p>
-
-<p>5. Decíale, que en el mundo no havia mejor vida que la de Frayle,
-porque el mas topo tenia la racion segura, y en assistiendo á su
-Choro, santas pasquas; que el que tenia mediano ingenio iba por la
-carrera de Maestro, ó por la carrera de Predicador; y que, aunque
-la de las Leturías era mas lu<span class="pagenum" id="Page_66">p.
-66</span>cida, la del Púlpito era mas descansada y mas lucrosa,
-pues conocia él Predicadores Generales,<a id="FNanchor_23"
-href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> que en su vida havian
-sacado un Sermon de su cabeza, y con todo esso eran unos Predicadores,
-que se perdian de vista, y havian ganado muchíssimo dinero; y que en
-fin, en jubilando por una ó por otro carrera, lo passaban como unos
-Obispos. «Pues qué, la vida de los Colegiales! que assí llamamos á
-los que están en los Estudios. Ni el Rey ni el Papa la tienen mejor,
-por lo ménos mas alegre. Algunas crugías passan con los Lectores, y
-con los Maestros de Estudiantes, si son un poco ridículos, ó zelosos
-de que estudien; pero qué importa, si se la pegan guapamente? Nunca
-comen mejor, que quando les dan algun pan y agua por flojos, porque no
-llevaron la leccion, ó porque se quedaron en la cama; pues entónces
-los demas compañeros los guardan en la manga lo mejor de su pitanza,
-y comen como unos Abades. Ahora: la bulla, la fiesta, la chacota, que
-tienen entre sí, quando están solos; los choscos que se dan unos á
-otros, esso es un juicio, y han sucedido lances preciosíssimos. Es
-verdad, que si los pillan lo pagan, y hay despojos que cantan mysterio:
-pero <i xml:lang="la" lang="la">datus sunt passatus sunt</i>. De la vida
-de los Novicios no se hable: ya se ve, que assisten siempre al Choro,
-que nunca faltan á Maytines, que ayudan las Missas, que tienen mucha
-oracion y muchas disciplinas, que andan con los ojos baxos, y con la
-cabeza colgando, á manera de higo maduro; pero esso es una friolera:
-en volviendo la suya el Maestro, ó en aquellos ratos de libertad y de
-assueto, que los dan de quando en quando, hay la zambra y la trisca,
-que se hunde el Noviciato: juegan á la gallina-ciega, á fiel-derecho, y
-á los batanes, que no hay otra cosa que ver.»</p>
-
-<p>6. No se puede ponderar el gusto, con que oía nuestro Gerundio
-esta indiscreta pintura de la Vida religiosa, representada con mas
-imprudencia, que verdad; pues, descubriendo únicamente las travesuras
-de los religiosos imperfectos, ocultaba la severidad, con que se
-reprendian y se castigaban, dissimulando el rigor, con que se zelaba
-la observancia, y lo mucho que pide á todos sus individuos qualquiera
-Religion, por mitigada que sea. Pero al bueno del Lego le parecia, que
-como él, una por una, le metiesse al chico en el cuerpo la vocacion,
-hacia una gran cosa, y que lo demas allá lo veria. Con efecto se la
-metió tan metidamente, que desde luego dixo á su Cathequista, que,
-aunque le ahorcassen, havia de ser Frayle de su Orden, y que aquella
-misma noche havia de pedir el Hábito al Padre Provincial delante
-de sus padres. El Lego le dió un abrazo, dos corazones de alcorza,
-y un escapulario con cintas coloradas, y su escudo bordado de hilo
-de oro, con lo qual se le arraygó la vocacion, de manera que<span
-class="pagenum" id="Page_67">p. 67</span> ya no le quitarian de ser
-Frayle, aunque le dieran el Curato de su mismo Lugar. Y mas, que
-el Lego le instruyó en el modo con que se havia de explicar con el
-Provincial, y que, despues de haver conseguido el sí, le havia de
-pedir, que él mismo fuesse su Padre de Hábito; pues de essa manera
-asseguraba su fortuna, por quanto el partido de su Paternidad era
-el que mandaba, y mandaria verisímilmente por algunos años, puesto
-que apénas havia Definidor, Jubilado, ni Prelado Conventual, que no
-fuesse hijo ó nieto de su Reverendíssima, esto es, ó discípulo suyo, ó
-discípulo de sus discípulos, y que assí se llevaba los Capítulos en el
-pico, disponiendo en ellos á destajo, quanto se le antojaba.</p>
-
-<p>7. Siglos se le hicieron á Gerundio las horas, que faltaban hasta
-la de cenar, y llegada esta, se sentó á la mesa junto á sus padres,
-con el Provincial y Secretario, como acostumbraba: pero, en vez de
-que otros dias los divertia mucho con sus intrepideces, latines,
-anagrammas, y versos de memoria, que decia á borbotones, aquella
-noche, segun la instruccion del socarron del Lego, se mostró mustio,
-cabiz-baxo, y desganado. Picábanle por aquí y por allí, mas él apénas
-hablaba palabra; hasta que, levantados los manteles, el Provincial y el
-Secretario le hicieron sentar entre los dos, comenzaron á acariciarle
-mucho, y le preguntaron qué tenia. Despues que se hizo bien de rogar, y
-de burlas ó de veras se le assomaron algunas lagrymitas, dixo por fin
-y por postre, que queria ser Frayle de su Orden, y que, aunque fuesse
-á pié, se havia de ir tras ellos, hasta que le diessen el Hábito. Al
-oír esto la buena de la Catanla, volviéndose á su marido, puestas ó
-encrucijadas las manos, y meneando la cabeza, le dixo con la mayor
-bondad del mundo: <i>No te lo dixe yo, mi Anton, que al cabo el chico
-havia de ser Flayre? No ves como se cumpre el prefacio de aquel bendito
-Lego, que pernosticó, que este niño havia de ser un gran Perdicador?</i>
-Y volviéndose despues á Gerundio, echándole la bendicion, le dixo:
-<i>Anda bendito de Dios, con la bendicion de su Divina Magestad, y con
-la mia; que, aunque te venia una Capellanía de sangre, y tu Padrino
-el Licenciado Quijano queria persignar en tí el Beneficio simpre de
-Berrocal de arriba, mas te quiero ver en un Cúlpito convirtiendo almas,
-que si te viera Arcipeste de todo el partido</i>. Anton Zotes, que era
-bueno como el buen pan, solo respondió: <i>Yo por mí, como sea buen
-Flayre, mas q’aga lo que quisiere, porque los padres no podemos quitar
-la voluntad á los hijos</i>.</p>
-
-<p>8. Viendo el Provincial lo poco, que havia que hacer por parte de
-los Padres, y conociendo, que el muchacho tenia en realidad viveza
-y habilidad, y que los disparates, que le havian enseñado, eran
-efectos de la mala Escuela, los que se podia<span class="pagenum"
-id="Page_68">p. 68</span> esperar, que con el tiempo y con los libros
-los conociesse y emendasse, desde luego ofreció que le recibiria,
-y que él mismo le daria el Hábito, y seria siempre su Padre y su
-Padrino. Pero, como era Varon docto y Religioso, y el punto era tan
-sério, temió, que fuesse alguna veleydad de muchacho, ó que á lo ménos
-quisiesse abrazar aquel estado atolondradamente y sin conocimiento de
-lo que abrazaba; y para cumplir con su conciencia, con su oficio, y con
-su grande entendimiento, resolvió desengañarle delante de sus mismos
-padres, y assí le habló de esta manera.</p>
-
-<p>9. «Sabes, hijo mio, lo que es el estado Religioso? Es una Cruz, en
-que se enclava el alma con los tres Votos Religiosos, desde el mismo
-punto en que los hace, y no se desprende de ella, hasta que espira.
-Es un martyrio continuado, que comienza quando se abraza, y se acaba
-quando se dexa, advirtiéndote, que solo se puede dexar, ó perdiendo la
-vida, ó abandonando la honra, y tambien con ella el alma. Es un estado
-de humildad, todo de mortificacion, y todo de obediencia. El que no
-se desprecia á sí mismo, esse es el mas despreciado de todos; ninguno
-es mas mortificado, que el que ménos se mortifica, con el desconsuelo
-de que padece mas, y merece ménos. Al que no quiere ser obediente, se
-le obliga á ser esclavo. Ves estas nevadas canas, que blanquéan mi
-cabeza? (al decir esto, se quitó un becoquin ó escofieta, que trahia
-en ella): pues sábete, que ha veinte años, que me la cubren, me la
-desfiguran, y desmienten los que tengo, que aún hoy faltan algunos para
-llegar á cinquenta; y nunca se anticipa tanto el color tardío de estas
-naturales plantas, sino quando las desseca el calor de las pesadumbres;
-y puedes observar, que apénas hay Religioso, que no encanezca por
-razon de estado muchos años ántes de lo que debiera por la edad.
-Ciertamente, que esta violencia, que se hace á la naturaleza, no puede
-tener regularmente otro principio, que la que se hace voluntaria ó
-involuntariamente al natural.»</p>
-
-<p>10. «Como nunca has tratado mas Religiosos, que los que la caridad
-de nuestros hermanos y tus padres hospeda christiana y piadosamente en
-su casa, temo, que alguno ménos prudente (pues no podemos negar que en
-todas partes los hay,) te haya pintado la Religion, como aquel Pintor,
-que para ocultar la deformidad de Philipo, Padre de Alexandro, á quien
-le faltaba un ojo, le pintó á medio perfil, representándole solo por
-aquel lado de la cara, que no era defectuoso, y cubriendo el otro con
-el lienzo. Quiero decir, temo, que solo te hayan pintado á la Religion
-por donde puede agradarte, ocultándote artificiosamente aquello, por
-donde pudiera retraher tu natural inclinacion. Sí, hijo mio, hay en el
-estado Religioso hombres graves, justamente atendidos por sus méritos
-con<span class="pagenum" id="Page_69">p. 69</span> privilegios y
-con exenciones; pero no hay, ni puede haver privilegios contra la
-obediencia, ni contra la observancia, ni hasta ahora se han descubierto
-en el mundo exenciones de las pesadumbres y de los trabajos. Qué
-importa, que á essos Padres graves les sobre quanto han menester en la
-Celda, si, en caso de no ser ajustados, los falta lo que mas necessitan
-en el corazon? Tampoco te negaré, que en la Religion mas estrecha se
-encuentran inobservantes, y tal vez se ve algun escandaloso. Pero
-tambien en el Cielo huvo Angeles apóstatas, en el Paraíso hombres
-inobedientes, y en el Colegio Apostólico un alevoso, un presumido, un
-inconstante, un incrédulo, y muchos cobardes, y ni el Cielo dexó de ser
-un Cielo, ni el Paraíso Paraíso, ni el Colegio Apostólico la Comunidad
-mas Santa, que ha havido, ni ha de haver en el mundo. No se llama
-perfecto un estado, porque no se hallen en él hombres defectuosos, sino
-porque, á los que lo son, se les corrige, y á los que no se corrigen,
-no se les tolera; porque, ó se les corta como miembros podridos, para
-que no inficionen á los sanos, ó se les conjura como á las tempestades,
-para que vayan á descargar, donde á ninguno hagan daño: quiero decir,
-que encerrados de por vida entre quatro paredes, ó la pena les hace
-entrar en sí mismos, y entónces son verdaderamente felices; ó, si con
-la desesperacion echan el sello á su desgracia, solo se perjudican á sí
-propios, y passan solos de un infierno á otro, del temporal al eterno.
-Assí, pues, hijo mio, si quieres ser Religioso, has de hacer ánimo á
-que, si fueres bueno, has de vivir y morir en una perpetua Cruz; si
-fueres malo, aun vivirás y morirás mas atormentado; y de qualquiera
-manera siempre te aguarda un martyrio, que durará miéntras te durare
-la vida. Yo he cumplido con lo que á mí me toca; tú ahora resolverás
-lo que te pareciere, en la inteligencia de que, si, no obstante la
-claridad con que te hablo, te determinares á abrazarte con la Cruz, yo,
-como Padre y como Padrino tuyo, que desde luego me constituyo por tal,
-aunque no pueda quitártela de los hombros, haré quanto me sea possible
-por aligerártela, salva siempre la religiosa observancia.»</p>
-
-<p>11. Atentíssimos estuvieron Anton Zotes y la buena de Catanla á la
-discreta harenga del prudente y piadoso Provincial, y no dexaron de
-enternecerse un si es no es, tanto que la última tuvo necessidad de
-limpiarse los ojos y las narices, estas con el delantal, y aquellos
-con la punta de la toca. Pero Gerundio la oyó con grandíssima
-serenidad y sin ninguna atencion, pensando solo, como havia de jugar á
-fiel-derecho, quando estuviesse en el Noviciado; en dar ya trazas, como
-pegársela al Despensero, corriendo un par de raciones cada semana, y
-figurándose ya en su imaginacion el mayor Predicador de toda aquella
-tierra; confessando despues,<span class="pagenum" id="Page_70">p.
-70</span> que, miéntras el Provincial estaba hablando, él estaba
-ideando una plática de disciplinantes, para quando le echassen la
-Semana Santa de Campazas. A esto contribuyó tambien, que el bellacon
-del Lego se puso donde, sin ser visto del Provincial, pudiesse serlo
-de Gerundio, y, quando este ponderaba alguna cosa, aquel le guiñaba
-el ojo, y le hacia señas con la cabeza, como que no hiciesse caso de
-lo que le decia: con que, luego que acabó de hablar aquel Prelado, el
-muchacho se cerró en que queria ser Frayle, y que, si otros passaban
-por todas aquellas cosas, él tambien passaria por ellas, sin dar otra
-razon chica ni grande. Viéndole todos tan resuelto, se determinó, que
-lo que havia de ser tarde fuesse luego, porque, teniendo ya quince
-años, estaba en la mejor edad para entrar en Religion: y assí, dentro
-de dos dias, el Provincial, con su comitiva, acompañado de Gerundio, de
-su padre, de su madre, y del Licenciado Quijano, su Padrino, que quiso
-hacer la costa de la entrada, se fueron á un Convento de la Orden, no
-muy distante de Campazas, donde el mismo Provincial le puso por su mano
-el Hábito con grande solemnidad; y assí al Prelado de la Casa, como
-al Maestro de Novicios, se le dexó muy recomendado, al fin como cosa
-suya.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_71">p. 71</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO SEGUNDO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3">Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Ya tenemos</span></big> á Fray Gerundio
-en Campaña, como toro en plaza, Novicio hecho y derecho, como el mas
-pintado, sin que ninguno le echasse el pié adelante, ni en la puntual
-assistencia á los exercicios de Comunidad, porque guardaba mucho su
-coleto, ni en las travesuras que le havia pintado el Lego, quando podia
-hacerlas, sin ser cogido en ellas, porque era mañoso, dissimulado, y
-de admirable ligereza en las manos y en los piés. No obstante, como
-no perdia ocasion de correr un panecillo, de encajarse en la manga
-una racion, y en un santi-amen se echaba á pechos un Jesus, quando
-ayudaba al Refitolero á componer el Refectorio, llegó á sospecharse,
-que no era tan limpio como parecia, y assí el Refitolero como el
-Sacristan le acusaron al Maestro de Novicios, que, quando Fr. Gerundio
-assistia al Refectorio, ó ayudaba á las Missas, se acababa el vino de
-estas á la mitad de la mañana, y á un volver de cabeza se hallaban
-vacíos uno ó dos Jesuses, de los que juraria á Dios y á una Cruz, que
-ya havia llenado; y, aunque nunca le havian cogido con el hurto en
-las manos, pero que por el hilo se sacaba el ovillo, y que en Dios
-y en su conciencia no podia ser otra la lechuza,<a id="FNanchor_24"
-href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a> que chupaba el aceyte de
-aquellas lámparas.</p>
-
-<p>2. Era el Maestro de Novicios un bellíssimo Religioso, devoto y pio
-hasta mas no poder, pero sencillo y cándido como él mismo. En viendo á
-un Novicio con los ojos baxos, con la capilla calada, las manos siempre
-debaxo del escapulario, poco curioso en el hábito, traquiñándose al
-andar, y andando siempre arrimado á la pared, puntual á todos los
-actos de Comunidad, silencioso, rezador, y que en las recreaciones
-hablaba siempre de Dios; pues qué, si naturalmente era bien agestadillo
-y vergonzoso? si le pedia licencia para<span class="pagenum"
-id="Page_72">p. 72</span> hacer mortificaciones y penitencias
-extraordinarias y ocultas, aunque nunca las hiciesse? si acudia
-frequentemente á comunicarle las cosas de su espíritu, y á darle quenta
-de los sentimientos, que tenia en la oracion, especialmente si havia
-algo, que oliesse á cosa de vision imaginaria? sobre todo, si en tono
-de caridad, de escrúpulo, ó de zelo, iba á contarle las faltas, que
-havia notado, ó que quizá solo havia aprendido en los otros su malicia?
-Para el buen Maestro no havia mas que pedir: no creeria cosa mala de
-este Novicio, aunque se la predicaran Frayles descalzos; y, si alguno
-le acusaba de alguna faltilla, lo tenia por envidia ó por emulacion,
-diciendo casi con lágrymas, que la virtud, hasta en los claustros, es
-perseguida. Los bellacos de los Novicios, aunque por la mayor parte
-de poca edad, ya tenian bastante malicia para conocer esta flaqueza
-ó esta bondad de su Maestro, y assí los mas ladinos se la pegaban
-tan lindamente, haciéndole creer, que eran los mas santos. Nuestro
-Gerundio no iba en zaga al mas raposilla de todos, ántes bien en esta
-especie de farándula los hacia muchas ventajas, y se sabia, que era el
-queridito del Maestro, y mas añadiéndose á su buen parecer, dissimulo,
-y afectada compostura el ser ahijado y tan recomendado de nuestro Padre
-Provincial; porque, si bien es verdad, que el Maestro de Novicios era
-Varon espiritual y mýstico, no embargante todo esso, á mayor gloria de
-Dios y por el mayor bien de la Religion, hacia con puríssima intencion
-su corte á los mandones, y no querria disgustar á un Padre grave, por
-quanto tuviesse el mundo.</p>
-
-<p>3. En esta disposicion del Maestro, dicho se está lo mal recibidas
-que fueron las acusaciones del Refitolero y del Sacristan. Díxoles
-el bendito Varon, que conocian mal al Hermano Fr. Gerundio, y que no
-sabia, con qué conciencia hacian juicios tan temerarios y levantaban
-aquellos falsos testimonios á un Novicio tan Angelical; que, si
-supieran bien, quien era aquel mancebo, se tendrian por dichosos en
-poner la boca, donde él ponia los piés; y que, si era verdad, que les
-faltaba el vino, seria sin duda, porque el Diablo tomaba la figura del
-Santo Novicio para beberle, y para desacreditarle: concluyendo con
-decirlos, que, si la Orden tuviera media docena de Fr. Gerundios, essa
-media docena de Santos mas adoraria con el tiempo en los Altares.</p>
-
-<p>4. Sucedió, que, miéntras el bueno del Maestro de Novicios estaba
-dando esta repasata á los dos Legos acusadores, el Angelical Fr.
-Gerundio passó (no se sabe, si por casualidad, ó por aviso que tuvo)
-por delante de la despensa, y, viendo á la puerta de ella una cesta de
-huevos, se embocó media docena en el seno, y con la mayor modestia del
-mundo siguió su camino para el Noviciado, y se fué derecho á la celda
-del<span class="pagenum" id="Page_73">p. 73</span> Maestro, á darle
-cuenta de lo que le havia passado en la oracion de aquel dia. Entró,
-como acostumbraba, con los ojos clavados en el suelo, la capilla hasta
-como dos dedos sobre la frente, las manos en las mangas debajo del
-escapulario, sonroseado adredemente, para lo qual le vino de perlas la
-travesurilla, que acababa de hacer; y en todo caso (lo que era mucho
-del conjuro) amagando á una risita. Luego que el Maestro le vió entrar,
-se le renovó todo el cariño; mandóle sentar junto á sí, comenzó la
-cuenta de oracion, y comenzaron las mentiras, ensartando todas quantas
-se le vinieron á la cabeza, pero tan bien concertadas, y dichas con
-tanta gracia y con tanta compostura, que el bonazo del Maestro, sin
-poderse contener, se levantó de la silla y, para alentar mas y mas á
-su Novicio, le dió un estrechíssimo abrazo. En hora menguada se le
-dió; porque, como le apretó tanto en el Señor, se estrellaron en el
-pecho los huevos, que el Angelical mancebo trahia escondidos en él, y
-comenzaron á chorrear yemas y claras por el hábito abaxo, que parecia
-haverse vaciado el perol donde se batian los huevos para las tortillas
-de la Comunidad. El Maestro quedó atónito y confuso, y le preguntó al
-Novicio: «Pues, qué es esto, Hermano Fray Gerundio?» El santo mozo,
-que era assaz sereno y de imaginacion pronta y viva para salir con
-lucimiento de los lances repentinos, le respondió sin turbarse: «Padre,
-yo se lo diré á su Reverencia. Como ha dos meses, que su Reverencia
-me dió licencia para tomar disciplina en las espaldas, por no poderla
-ya tomar en otra parte, se me han hecho unas llagas, y llevaba estos
-huevos para ponerme una estopada; y no me atreví á decirlo á su
-Reverencia, porque su Reverencia no me privasse del consuelo de esta
-corta mortificacion.» Tragó el anzuelo el boníssimo Varon, y, pasmado
-de la estupenda mortificacion de su Novicio, volvió á darle otro
-abrazo, aunque ménos apretado que el primero, por no lastimarle en las
-llagas de las espaldas, y por no mancharse con la chorrera del hábito;
-y contentándose con advertirle blandamente, que mejor es la obediencia,
-que no los sacrificios, le despidió, dándole órden, de que se fuesse á
-mudar otra saya y otro escapulario.</p>
-
-<p>5. Con estas trazas passó nuestro Fr. Gerundio su Noviciado, y hizo
-su profession <i xml:lang="la" lang="la">inoffenso pede</i>, sin que le
-faltasse voto; y, como todavía duraba el Provincialato de su Padrino y
-Padre de Hábito, le envió luego á estudiar las Artes á un Convento de
-los mas graves de la Provincia, sin que passasse por la regular aduana
-de Chorista, por dos ó por tres años, como passan los demas Frayles en
-canal, que no tienen arrimo.</p>
-
-<p>6. Era Lector un Religiosito mozo, como de hasta treinta años
-escasos, de mediano ingenio, de bastante comprehension, de memoria
-feliz, estudianton de cal y canto, furiosamente<span class="pagenum"
-id="Page_74">p. 74</span> Aristotélico, porque jamas havia leído
-otra Philosophía, ni podia tolerar, que se hablasse de ella; eterno
-disputador, para lo qual le ayudaba una gran volubilidad de lengua,
-una voz clara, gruessa, y corpulenta, una admirable consistencia
-de pecho, y una maravillosa fortaleza de pulmones: en fin, un
-Escholástico essencialmente tan atestado de voces facultativas, que no
-usaba de otras, ni las sabia, para explicar las cosas mas triviales.
-Si le preguntaban como lo passaba, respondia, <i xml:lang="la"
-lang="la">materialiter</i>, bien; <i xml:lang="la" lang="la">formaliter</i>,
-subdistingo; <i xml:lang="la" lang="la">reduplicative ut homo</i>,
-no me duele nada; <i xml:lang="la" lang="la">reduplicative ut
-Religioso</i>, no dexa de haver sus trabajos. En una ocasion se le
-quejó su madre, de que en las Cartas, que la escribia, no la hablaba
-palabra de su salud; y él la respondió: «Madre y Señoría mia, es
-cierto, que <i xml:lang="la" lang="la">signate</i> no decia á Vm. que
-estaba bueno, pero <i xml:lang="la" lang="la">exercite</i> ya se lo
-decia. Ahora pongo en noticia de Vm. como estoy explicando á mis
-discípulos la <i>transcendencia</i> á la <i>intranscendencia del Ente</i>: yo
-llevo la <i>analogía</i>, y niego la <i>transcendencia</i>. A mi hermana Rosa
-dirá Vm. que me alegro mucho lo passe bien, assí <i xml:lang="la"
-lang="la">ut quo</i>, como <i xml:lang="la" lang="la">ut quod</i>, y que,
-en quanto á las calcetas con que me regala, la <i xml:lang="la"
-lang="la">materia ex qua</i> me pareció un poco gorda, pero la <i>forma
-artificial</i> viene con todos sus <i>constitutivos</i>. De las quatro libras
-de chocolate, que Vm. me envía, diré <i xml:lang="la" lang="la">in
-rei veritate</i> lo que me parece: las <i>qualidades intrínsecas</i> son
-buenas, pero las <i>accidentales</i> le echaron á perder, por haver estado
-aplicado mas tiempo del conveniente á la <i>naturaleza ignea, mediante
-la virtud combustiva</i>. B. L. M. de Vm. su hijo <i xml:lang="la"
-lang="la">inadæquate, et partialiter</i>, y su Capellan <i xml:lang="la"
-lang="la">totaliter, et adæquate</i>. Fr. Toribio, Lector de Artes.»</p>
-
-<p>7. Por aquí se puede sacar el carácter del P. Lector Fray Toribio,
-que en un argumento á todos se los llevaba de calle, porque con la
-voz sonora, con el pecho fuerte, con la lengua expedita, y con la
-abundancia de términos no havia quien le resistiesse, y assí le
-llamaban el azote de los concursos. Tenia atestada la cabeza de
-apelaciones, ampliaciones, alienaciones, equipolencias, reducciones,
-y de todo lo mas inútil y mas ridículo, que se enseña en las Súmulas,
-sirviendo solo para gastar el tiempo en aprender mil cosas inútiles.
-Exercitábase él, y hacia que sus discípulos se exercitassen, en
-componer contradictorias, contrarias, sub-contrarias, y sub-alternas,
-en todo género de proposiciones, en las cathegóricas, en las
-hypothéticas, en las simples, en las complexas, en las necessarias, en
-las contingentes, y en las de impossible, gastando meses enteros en
-estas vagatelas impertinentíssimas. Sobre la importante y gravíssima
-question de <i xml:lang="la" lang="la">si Blictiri es término</i>,
-era cosa de espiritarse; y, si alguno le queria defender, que la
-union era tan término, como todos los demas, y que en ella<span
-class="pagenum" id="Page_75">p. 75</span> se resolvia la proposicion
-<i>tan resolvidamente</i>, como en el sugeto y en el predicado, era negocio
-de volverse loco, y á lo ménos no le faltaba un tris para perder el
-juicio.</p>
-
-<p>8. El mismo exquisito gusto y la misma buena eleccion, que tenia en
-las Súmulas, mostraba en lo perteneciente á la Lógica. Aunque sabia muy
-bien, que esta no es mas que un arte, que ayuda á la razon natural á
-discurrir con penetracion y con solidez, enseñándola el modo de buscar
-y descubrir la essencia de las cosas, de formar diferentes idéas de
-una misma, segun los diversos respetos, nociones, ó formalidades, con
-que se presenta al entendimiento; y que estas diferentes formalidades,
-nociones, y respetos le dan bastante fundamento, no para que de una
-sola cosa haga dos, sino para que conciba, como si fueran dos, la
-que en realidad es una sola; y que, supuesta esta penetracion y esta
-division ideal, pueda ir despues raciocinando y discurriendo acerca de
-ellas, hasta llegar muchas veces á la demonstracion, y casi siempre
-á un prudentíssimo assenso: repito, que, aunque el buen P. Lector no
-ignoraba, que esta, y no otra, era la verdadera Lógica, de nada ménos
-cuidaba, que de instruir á sus discípulos en lo que conducia para esto,
-y de los nueve meses del Curso gastaba los siete en enseñarlos, lo que
-de maldita la cosa servia, sino de llenarles aquellas cabezas de idéas
-confusas, de representaciones impertinentes, y de idolillos, ó figuras
-imaginarias. Si consiste en un único hábito, qualidad, ó facilidad
-científica, ó en un complexo de muchos, correspondientes á la variedad
-de los actos logicales? Si es ciencia práctica ó especulativa? Si la
-docente se distingue de la utente, esto es, si la instruccion en las
-reglas se distingue del uso de ellas? Si su objeto es un entecillo
-duende, enteramente fingido por el entendimiento, ó una entidad, que
-tiene verdadero y real ser, aunque puramente intelectual? Si la Lógica
-artificial es tan necessaria para aprender otras Ciencias, que sin ella
-ninguna pueda aprenderse ni bien ni mal? Y assí de otras questiones
-proemiales, que de nada sirven, y para nada conducen, sino para perder
-tiempo, y para quebrarse la cabeza lo mas inútilmente del mundo.</p>
-
-<p>9. Esto es, por paridad, como si un Maestro de obra prima (que assí
-se llama, no se sabe por qué, á los Zapateros), con un aprendiz, que
-quisiesse instruírse en el oficio, gastasse un mes en enseñarle, si la
-facultad zapateril era arte ó ciencia; y si arte, si era mecánico ó
-liberal? Otro en instruírle, si era lo mismo saber cortar, que saber
-coser, saber coser, que saber desvirar, ó si para cada una de estas
-operaciones era menester un hábito, ó instruccion científica, que
-las dirigiesse? — Señor, que yo quiero aprender á hacer zapatos. —
-Espérate tonto, como has de saber hacerlo, si no sabes si el ob<span
-class="pagenum" id="Page_76">p. 76</span>jeto del arte zapateril es
-el zapato, que realmente se calza, ó aquel, que se representa en la
-imaginacion, como idéa del que despues se ha de hacer? — Señor, que
-yo no quiero hacer zapatos imaginarios, sino estos, que se palpan, se
-tocan, y se calzan. — Eres un Orate: por ventura sabrás nunca hacer
-essos zapatos, no estando bien enterado de si las reglas, que se dan
-para hacerlos, son ó no son diferentes del uso y práctica de ellas?
-— Señor, qué se me da á mí, que lo sean, ni dexen de serlo? Enséñeme
-usted essas reglas, pues ha quatro meses, que estoy en su casa, y
-hasta ahora ni siquiera una me ha enseñado. — Ven acá, idiota: como
-te las he de enseñar yo, ni como las has de aprender tú, miéntras no
-estés pleníssimamente instruído en que esta Arte, que llamamos de Obra
-prima, es en parte práctica, y en parte especulativa? Práctica, porque
-su fin es enseñar á hacer zapatos, ajustados, ayrosos y duraderos;
-especulativa, porque las reglas, que da para esso, es menester, que
-dirijan primero á la razon, sin lo qual no se gobernarian bien las
-manos. — Por vida de... (y echóle redondo), que Vm. matará á un Santo.
-Y dígame, señor, para que yo aprenda essas reglas, qué me importará
-saber, si el Oficio es plático, ó culativo, ó la perra, que me
-parió?</p>
-
-<p>10. Si alguno fuera al Padre Lector con este quento, bien sé yo,
-que no lo havia de contar por gracia; porque, sobre abundar de un
-humor escolástico flavo-bilioso, que, hiriendo en un momento las
-fibras del celebro, se comunicaba rápidamente al corazon por el nervio
-intercostal, con movimiento crispatorio, y de aquí, por una instantanea
-repercussion, volvia al mismo celebro, donde agitaba con igual ó con
-mayor crispatura las fibras, que se ramifican en la lengua, estaba tan
-furiosamente posseído de todas estas vanas inutilidades, que era capaz
-de chocar con el mismo Sol, si pretendia alumbrarle en este punto. En
-primer lugar, luego daba en los hocicos con aquella prodigiosa multitud
-de hombres grandes, que se han ocupado loablemente en estas materias,
-y eran tenidos de todo el mundo por hombres sapientíssimos. Si alguno
-le replicaba, que los hombres mas sabios y los hombres mas grandes
-al fin son hombres, y que no se havian acreditado, ni de grandes, ni
-de sabios, por haver gastado el tiempo en essas fruslerías, sino por
-haver escrito grave y doctamente otras materias utilíssimas; y, si
-se havian empleado en aquellas impertinencias, no era por no conocer,
-que lo fuessen, sino porque la obediencia ó la política los havia
-precisado á no desviarse del camino carretero, y á seguir el uso comun:
-le faltaba poco para romperle los cascos, y, si lo dexaba de hacer, era
-de pura compassion, despreciándole como á un pobre mentecato. Despues
-echaba mano de aquel otro lugar<span class="pagenum" id="Page_77">p.
-77</span> comun, con que se defienden los que no tienen bastante valor
-ni bastante generosidad para confessar, que estas son impertinencias,
-diciendo, que sirven de mucho, aunque no sirvan de otra cosa, que de
-materia para aguzar los ingenios, y para exercitarlos en la disputa.</p>
-
-<p>11. No havia que reponerle lo primero, que, siendo la Lógica la
-que enseña á discurrir y á disputar, parecia cosa ridícula comenzar á
-aprenderla arguyendo y disputando. Porque, ó ya se sabian las reglas
-de la disputa, ó se ignoraban: si se sabian, era ociosa la Lógica;
-si se ignoraban, como era possible, que se disputasse, sino diciendo
-en la materia y en la forma quatrocientos disparates? Y assí vemos,
-que las Artes mas mecánicas y los Oficios mas fáciles no se comienzan
-á aprender por el exercicio, sino á lo ménos por aquellas reglas
-generales, que son necessarias para saber imperfectamente exercitarle.
-No hay oficio mas fácil, que el de Aguador, porque en sabiendo echar al
-burro la albarda, y el camino del rio ó de la fuente, está aprendido el
-oficio: con todo es indispensable, ántes de ir por agua, saber echar
-la albarda al burro, y saber el camino. Si á un Aprendiz de Herrero le
-dixessen desde el primer dia, que hiciesse una sarten, se reiria del
-Maestro. Primero es menester darle una noticia general de todos los
-instrumentos del oficio, del uso particular de cada uno, del modo de
-manejarlos y de disponer la materia, para recibir la forma artificial,
-que se pretende darla; despues irle exercitando en lo mas fácil. Pues
-ahora: hay cosa mas graciosa, que comenzar disputando, si la Lógica
-docente se distingue de la utente, y empedrar por precision la disputa
-de toda la doctrina, que se da acerca de los hábitos naturales,
-infusos, y adquiridos, suponiendo ya sabido el modo, con que estos
-se engendran, y en que consiste la virtud, que tienen, para producir
-despues unos hijos, enteramente parecidos á sus abuelos, esto es á
-los actos, que engendraron á los hábitos; siendo assí, que el pobre
-niño no tiene idéa ni noticia de otros hábitos, que de los Hábitos
-largos de los Curas, ó de los Hábitos de los Frayles, que vió predicar
-la Quaresma y pedir el Agosto en su Lugar? Qué concepto formará de
-toda aquella algaravía de hábitos, de actos, de semejanza específica,
-de semejanza genérica, que es indispensable entienda, aun solo para
-penetrar los términos de la question, si nada de esto se le ha de
-explicar, hasta que estudie la Metaphýsica, ó la Animástica?</p>
-
-<p>12. No havia que reponerle lo segundo, que tolerado, y no concedido,
-que, para exercitar el entendimiento en la disputa, fuesse conveniente
-excitar algunas questiones Proemiales, seria razon tomarlas de aquellos
-puntos históricos, que pertenecen al fin, invencion, progressos, y
-estado actual de la<span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span>
-misma Lógica. Como v. gr. para qué fin fué inventada la Lógica, si
-solamente para enseñar á discurrir bien, ó para evitar, que otros
-no nos alucinassen con sofismas y con paralogismos? Si la Lógica es
-mas antigua ó mas moderna que la Philosophía en todas sus partes? Y
-aquí entraba naturalmente un curioso resúmen historial del orígen
-de la Philosophía, y de su division en tanta variedad de Sectas, la
-Iónica, la Itálica, la Cyrenaica, la Eliaca, la Megárica, la Cýnica,
-la Estoyca, la Académica, la Peripatética, la Eleánica, la Pyrrhónica
-ó Scéptica, la Epicuréa, y finalmente la Ecléctica, ántes de hablar de
-los diversos systemas de la Philosophía moderna. Hallaríase, que la
-Lógica, respecto de unas Sectas havia sido muy posterior, muy anterior
-respecto de otras, y respecto de algunas sýnchrona ó coetanea.</p>
-
-<p>13. Despues se podia preguntar, si la Lógica se inventó por
-casualidad, ó de propósito? Y suponiendo, como suponen todos, que se
-inventó por casualidad, haciendo algunas observaciones para descubrir
-y para desembarazarse de los sofismas, se seguia la pregunta de quien
-fué el primero, que hizo estas observaciones y formó una coleccion
-de ellas, para enseñar y para abrir los ojos á los demas? Si Zenon
-Eleátes, si Sócrates, si Platon, si Aristóteles, ó si Speusippo? Y
-constando por la historia, que Zenon hizo algunas observaciones,
-Sócrates otras, y Platon otras, todos tres anteriores á Aristóteles,
-de quien Platon fué Maestro, preguntar, por qué, no obstante esso,
-se tiene comunmente á Aristóteles por inventor de la Lógica ó de la
-Dialéctica? A lo qual se ha de responder necessariamente, que porque
-fué el primero, que hizo una Coleccion de todas las observaciones
-de aquellos tres Philósophos, añadiendo él otras muchas de suyo,
-disponiéndolas en estilo didascálico ó instructivo, y dándolas un
-méthodo seguido, claro, conexo, y natural. Assí como Pedro Lombardo,
-por otro nombre el Maestro de las Sentencias, se llama regularmente
-el Inventor de la Theología Escolástica, no porque lo fuesse de los
-Tratados, de que se compone, sino porque los que estaban esparcidos
-y sin órden en las Obras de los Padres, especialmente Latinos, los
-reduxo á un méthodo uniforme en los quatro Libros de los Sentenciarios,
-disponiéndolos de manera, que formassen un cuerpo bien repartido de
-facultad y de doctrina; añadiendo de suyo, ademas de esso, el poner en
-estilo de Escuela y de disputa algunos puntos, que en las Obras de los
-Padres se leen en estilo puramente doctrinal.</p>
-
-<p>14. Despues de todas estas questiones, se concluía
-naturalíssimamente con las pertenecientes á los progressos y
-estado actual de la misma Lógica: si Aristóteles la concluyó, ó
-la dexó imperfecta? si la que hoy tenemos es la misma, que<span
-class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span> enseñó aquel Philósopho, ú
-otra diferente? si la misma, aunque muy añadida, qué partes son las
-que se añadieron? quando? por quienes, y con qué ocasion ó motivo?
-y de estas partes añadidas, quales son necessarias, quales útiles,
-y quales impertinentes? Ve aquí unos Proemiales de mucha utilidad,
-de mucha curiosidad, y de muchos y bellos materiales, para que los
-entendimientos se exerciten en disputas históricas y críticas,
-pertenecientes á la misma Lógica, con tanto gusto como aprovechamiento.
-Pero ve aquí tambien lo que oía nuestro Padre Lector Fray Toribio,
-unas veces con una cólera espantable, y otras con una risa falsa y
-despreciativa, que le caía muy en gracia. Decia por toda respuesta, que
-todos eran tiquis-miquis, fruslerías de entendimientos superficiales,
-y que essos Proemiales eran buenos para una Lógica de corbatin ó de
-sofocante: en una palabra, admirables questiones para aquellos Lógicos,
-que leían Gacetas y encargaban á un corresponsal de Madrid, que los
-enviasse el Mercurio.</p>
-
-<p>15. No puede omitir la Historia un caso curioso, que sucedió con
-nuestro escolasticíssimo Padre Lector. Cierto Padre Maestro de su
-misma Orden, hombre de vasta erudicion, y de igualmente grave que
-amena literatura, harto mejor instruído en lo que era verdadera Lógica
-y verdadera Philosophía, que el bendito Fray Toribio, viéndole tan
-escolastizado en aquellas vaníssimas sofisterías, y no pudiendo reducir
-á la razon aquella mollera endurecida y callosa, le dixo por burla
-cierto dia: «Pues de esse modo, Padre Lector, para usted no havrá
-en el mundo question mas importante, que aquella, que se defendió
-en Alemania: <i xml:lang="la" lang="la">Utrum chimæra bombilians
-in vacuo possit comedere secundas intentiones</i>?» Quedóse atónito y
-como pasmado al oír semejante question el Metaphysiquíssimo Fray
-Toribio; porque, aunque no havia Curso Thomista, Scotista, Suarista,
-Okamista, Nominalista, ni Baconista, que, á su parecer, no huviesse
-rebuelto, no hacia memoria de haver leído jamas aquella question
-<i xml:lang="la" lang="la">in terminis</i>. Suplicó al Padre Maestro,
-que se la volviesse á repetir; hízolo este con grande socarronería.
-Quedóse el Lector suspenso por un rato, como quien repassaba allá
-para consigo los términos de la question, queriendo penetrarlos; y
-despues de haver repetido dos ó tres veces en voz inteligible: <i
-xml:lang="la" lang="la">Utrum chimæra bombilians in vacuo possit
-comedere secundas intentiones?</i> <i xml:lang="la" lang="la">Utrum
-chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?</i>
-dió una gran patada en el suelo, y prorrumpió, diciendo: <i>Por el
-santo Hábito que visto, que mas quisiera ser Autor de esta question,
-que si desde luego me hicieran Presentado;<a id="FNanchor_25"
-href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a> y concluído me vea yo
-en las primeras Sabatinas,<a id="FNanchor_26" href="#Footnote_26"
-class="fnanchor">[26]</a> si no la defendiere en acto público, llevando
-la afirmativa</i>. Rióse á su satisfaccion el bellacon del Maestro del
-fanático Lector, y<span class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span>
-para echar el sello á la burla, que estaba haciendo de él, le dixo
-con bufonada: «Hará bien, Padre Lector, hará bien; y muérase con el
-consuelo de que le podrán poner sobre la piedra este Epitaphio, que se
-puso sobre la sepultura de otro, que era de su mismo genio y gusto:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hic jacet Magister noster,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Qui disputavit bis aut ter</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">In Barbara et Celarent,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Ita ut omnes admirarent</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">In Fapesmo et Frisesomorum;</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Orate pro animis eorum</i>.»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_2">
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3">Prosigue Fr. Gerundio estudiando su Philosophía,
- sin entender palabra de&nbsp;ella.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">La verdad</span></big> sea dicha (porque,
-qué provecho sacará el curioso lector, de que yo infierne mi alma?),
-que, quanto mas cuidado ponia el incomparable Fr. Toribio en embutir
-á sus discípulos en estas inútiles sutilezas, ménos entendia de
-ellas nuestro Fr. Gerundio: no porque le faltasse bastante habilidad
-y viveza, sino porque, como el genio y la inclinacion le llevaban
-hácia el Púlpito, que contemplaba carrera mas amena, mas lucrosa, y
-mas á propósito para conseguir nombre y aplauso, le causaban tedio
-las materias Escolásticas, y no podia acabar consigo el aplicarse á
-estudiarlas. Por esso era gusto oírle las idéas confusas, embrolladas,
-y ridículas, que él concebia de los términos facultativos, conforme
-iban saliendo al teatro en la explicacion del Maestro. Llegó este
-á explicar los grados metaphýsicos de ente, substancia, criatura,
-cuerpo, etc., y por mas que se desgañitaba en enseñar, que todo lo
-que existe es ente; si se ve, y se palpa, es ente real, phýsico, y
-corporeo; si no se puede ver, ni palpar, porque no tiene cuerpo, como
-el alma y todo quanto ella sola produce, es ente verdadero y real,
-pero espiritual, immaterial, é incorporeo; si no tiene mas ser, que
-el que le dá la imaginacion y el entendimiento, es ente intelectual,
-ideal, é imaginario: siendo esta una cosa tan clara, para Fray Gerundio
-era una algaravía; porque, habiendo oído muchas veces en la Religion,
-quando se trataba de algun sugeto exótico y estrafalario, <i>vaya que
-esse es ente</i>, jamas pudo entender por <i>ente</i> otra cosa que un hombre
-irregular, ó risible por algun camino. Y assí, despues que oyó á su
-Lector las propiedades del ente, contenidas en las letras iniciales de
-aquella palabra bárbara<span class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>
-<i>R. E. V. B. A. U.</i>, quando veía á alguno de genio extravagante, decia,
-no sin vanidad de su comprehension escolástica: este es un Reubau, como
-lo explicó mi Lector.</p>
-
-<p>2. Por la palabra <i>substancia</i>, en su vida entendió otra cosa,
-mas que caldo de gallina, por quanto siempre havia oído á su madre,
-quando havia enfermo en casa, <i>voy á darle una substancia</i>. Y assí se
-halló el hombre mas confuso del mundo, el año que estudió la Phýsica.
-Tocándole arguir á la question, que pregunta, <i>si la substancia es
-immediatamente operativa?</i> su Lector defendia que no; y Fray Gerundio
-perdia los estrivos de la razon y de la paciencia, pareciéndole, que
-este era el mayor disparate, que podia defenderse, pues era claramente
-contra la experiencia, y á él se le havia ofrecido un argumento, á
-su modo de entender demonstrativo, que convencia concluyentemente
-lo contrario. Fuése, pues, al General muy armado de su argumento, y
-propúsole de esta manera: <i>El caldo de gallina es verdadera substancia;
-sed sic est, que el caldo de gallina es immediatamente operativo:
-luego la substancia es immediatamente operativa.</i> Negáronle la menor,
-y probóla assí: <i>Aquello, que, administrado en una ayuda, hace obrar
-immediatamente, es immediatamente operativo. Sed sic est, que el caldo
-de gallina, administrado en una ayuda, hace obrar immediatamente: luego
-el caldo de gallina es immediatamente operativo.</i> Rióse á carcajada
-tendida toda la mosquetería del Aula; negáronle la menor de este
-segundo sylogismo; y él enfurecido, parte con la risa, y parte con
-que le huviessen negado una proposicion, que tenia por mas clara, que
-el Sol que nos alumbra, sale del General precipitado y ciego, sin que
-nadie pudiesse detenerle, sube á la Celda, llama al Enfermero, dícele,
-que luego luego le eche una ayuda con caldo de gallina, si por dicha
-havia alguno prevenido para los enfermos. El Enfermero, que le vió
-tan turbado, tan inquieto, y tan encendido, creyendo sin duda, que le
-havia dado algun accidente cólico, para el qual havia oído decir, que
-eran admirable específico los caldos de pollo, juzgando, que lo mismo
-serian los de gallina, va volando á su cocinilla particular, dispónele
-la lavatiba, y adminístrasela; hace prontamente un prodigioso efecto;
-llena una gran vasija, de las que se destinan para este ministerio,
-y, baxando al General sin detenerse, dixo colérico al Lector, al que
-sustentaba, y á todos los circunstantes: <i>Los que quisieren ver si el
-caldo de gallina hace ó no hace obrar immediatamente, vayan á mi Celda,
-y allí encontrarán la prueba; y despues que se vayan á defender, que la
-substancia no es immediatamente operativa</i>.</p>
-
-<p>3. Este lance acabó de ponerle de muy mal humor con todo lo que se
-llamaba estudio Escolástico. Y, aunque algunos<span class="pagenum"
-id="Page_82">p. 82</span> Padres graves y verdaderamente doctos, que
-le querian bien, procuraron persuadirle, que se dedicasse algo á este
-estudio, á lo ménos al de aquellas materias, assí Phýsicas, como
-Metaphýsicas, que no solo eran conducentes, sino casi necessarias para
-la inteligencia de las questiones mas importantes de la Theología en
-todas sus partes, Escolástica, Expositiva, Dogmática, y Moral, sin cuya
-noticia era impossible saber hacer un Sermon, sin exponerse á decir
-mil necedades, heregías, y dislates, no fué possible convencerle; ni,
-aunque le dieron algunos panes y agua, hasta llegar tambien á media
-docena de despojos, ni por essas se pudo conseguir, que se aplicasse á
-lo que no le llevaba la inclinacion, y mas haviendo en casa quien le
-ayudaba á lo mismo.</p>
-
-<p>4. Era el caso, que por mal de sus pecados se encontró nuestro Fr.
-Gerundio con un Predicador mayor<a id="FNanchor_27" href="#Footnote_27"
-class="fnanchor">[27]</a> del Convento, el qual era un mozalvete, poco
-mas ó ménos de la edad de su Lector, pero de traza, gusto, y carácter
-muy diferente.</p>
-
-<p>5. Hallábase el Padre Predicador mayor en lo mas florido de la edad,
-esto es, en los treinta y tres años cabales. Su estatura procerosa,
-robusta, y corpulenta; miembros bien repartidos, y assaz symétricos
-y proporcionados; muy derecho de andadura, algo salido de panza;
-cuelli-erguido, su cerquillo copetudo, y estudiosamente arremolinado;
-hábitos siempre limpios, y muy prolixos de pliegues, zapato ajustado,
-y sobre todo su solidéo de seda, hecho de aguja, con muchas y muy
-graciosas labores, elevándose en el centro una borlita muy ayrosa; obra
-toda de ciertas Beatas, que se desvivian por su Padre Predicador. En
-conclusion, él era mozo galan, y juntándose á todo esto una voz clara
-y sonora, algo de cecéo, gracia especial para contar un cuentecillo,
-talento conocido para remedar, despejo en las acciones, popularidad
-en las modales, boato en el estilo, y osadía en los pensamientos,
-sin olvidarse jamas de sembrar sus Sermones de chistes, gracias,
-refranes, y frases de chimenéa, encajadas con grande donosura, no
-solo se arrastraba los concursos, sino que se llevaba de calles los
-estrados.</p>
-
-<p>6. Era de aquellos cultíssimos Predicadores, que jamas citaban á
-los Santos Padres, ni aun á los Sagrados Evangelistas por sus propios
-nombres, pareciéndoles, que esta es vulgaridad. A San Mathéo le
-llamaba <i>el Angel Historiador</i>, á San Márcos <i>el Evangélico Toro</i>, á
-San Lucas <i>el mas divino Pincel</i>, á San Juan <i>el Aguila de Patmos</i>,
-á San Gerónimo <i>la Púrpura de Belen</i>, á San Ambrosio <i>el Panal de
-los Doctores</i>, á San Gregorio <i>la Alegórica Thiara</i>. Pensar, que al
-acabar de proponer el tema de un Sermon, para citar el Evangelio y el
-capítulo de donde le tomaba, havia de decir sencilla y naturalmente:
-<i xml:lang="la" lang="la">Joannis capite decimo tertio: Mat<span
-class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span>thæi capite decimo quarto</i>,
-esso era cuento, y le parecia, que bastaria esso, para que le tuviessen
-por un Predicador Sabatino: ya se sabia, que siempre havia de decir:
-<i xml:lang="la" lang="la">Ex Evangelica lectione Matthæi, vel Joannis
-capite quarto decimo</i>; y otras veces, para que saliesse mas rumbosa la
-colocacion: <i xml:lang="la" lang="la">Quartodecimo ex capite</i>. Pues
-qué! dexar de meter los dos deditos de la mano derecha, con garbosa
-pulidez, entre el cuello y el tapacuello de la Capilla, en ademan de
-quien desahoga el pescuezo, haciendo un par de movimientos dengosos
-con la cabeza, miéntras estaba proponiendo el tema, y, al acabar de
-proponerle, dar dos ó tres brinquitos dissimulados, y, como para
-limpiar el pecho, hinchar los carrillos, y, mirando con desden á una
-y otra parte del Auditorio, romper en cierto ruído gutural, entre
-estornudo y relincho! esto afeytarse siempre que havia de predicar,
-igualar el cerquillo, levantar el copete, y, luego que, hecha ó no
-hecha una breve oracion, se ponia de pié en el Púlpito, sacar con
-ayroso ademan de la manga izquierda un pañuelo de seda de á vara y
-de color vivo, tremolarle, sonarse las narices con estrépito, aunque
-no saliesse de ellas mas que ayre, volverle á meter en la manga á
-compas y con harmonía, mirar á todo el concurso con despejo, entre
-ceñudo y desdeñoso, y dar principio con aquello de <i>sea ante todas
-cosas bendito, alabado, y glorificado</i>, concluyendo con lo otro de
-<i>en el primitivo instantaneo ser de su natural animacion</i>: no dexaria
-de hacerlo el Padre Predicador mayor en todos sus Sermones, aunque el
-mismo San Pablo le predicara, que todas ellas eran, por lo ménos, otras
-tantas evidencias de que allí no havia ni migaja de juicio, ni assomo
-de syndéresis, ni gota de ingenio, ni sombra de meollo, ni pizca de
-entendimiento.</p>
-
-<p>7. Sí, andaos á persuadírselo, quando á ojos vistas estaba viendo,
-que solo con este preliminar aparato se arrastraba los concursos, se
-llevaba los aplausos, conquistaba para sí los corazones, y no havia
-estrado ni visita, donde no se hablasse del último Sermon, que havia
-predicado.</p>
-
-<p>8. Ya era sabido, que siempre havia de dar principio á sus
-Sermones, ó con algun refran, ó con algun chiste, ó con alguna frase
-de bodegon, ó con alguna cláusula emphática ó partida, que á primera
-vista pareciesse una blasfemia, una impiedad, ó un desacato; hasta
-que, despues de tener suspenso al Auditorio por un rato, acababa la
-cláusula, ó salia con una explicacion, que venia á quedar en una
-grandíssima friolera. Predicando un dia del Mysterio de la Trinidad,
-dió principio á su Sermon con este período: <i>Niego, que Dios sea Uno en
-Essencia, y Trino en Personas</i>; y paróse un poco. Los oyentes, claro
-está, comenzaron á mirarse los unos á los otros, ó como escandalizados,
-ó como suspensos, esperando<span class="pagenum" id="Page_84">p.
-84</span> en qué havia de parar aquella blasfemia heretical. Y quando á
-nuestro Predicador le pareció, que ya los tenia cogidos, prosigue con
-la insulsez de añadir: <i>Assí lo dice el Evionista, el Marcionista, el
-Ariano, el Manichéo, el Sociniaino; pero yo lo pruebo contra ellos con
-la Escritura, con los Concilios, y con los Padres</i>.</p>
-
-<p>9. En otro Sermon de la Encarnacion, comenzó de esta manera; <i>A la
-salud de ustedes, Cavalleros</i>; y, como todo el Auditorio se riesse á
-carcajada tendida, porque lo dixo con chulada, él prosiguió, diciendo:
-«No hay que reírse, porque á la salud de ustedes, de la mia, y la de
-todos, baxó del Cielo Jesu-Christo, y encarnó en las Entrañas de María.
-Es artículo de Fé. Pruébolo: <i xml:lang="la" lang="la">Propter nos
-homines, et propter nostram salutem, descendit de cœlis, et incarnatus
-est</i>.» Al oír esto, quedaron todos como suspensos y embobados,
-mirándose los unos á los otros, y escuchándose una especie de murmurío
-en toda la Iglesia, que faltó poco para que parasse en pública
-aclamacion.</p>
-
-<p>10. Havia en el Lugar un Zapatero, truhan de profession y eterno
-decidor, á quien llamaban en el Pueblo <i>el azote de los Predicadores</i>,
-porque en materia de Sermones su voto era el decisivo. En diciendo
-del Predicador: <i>Gran pájaro! pájaro de quenta!</i> bien podia el Padre
-desvarrar á tiros largos, porque tendria seguros los mas principales
-Sermones de la Villa, incluso el de la Fiesta de los Pastores, y el
-de San Roque, en que havia Novillos y un Toro de muerte. Pero, si el
-Zapatero torcia el hozico, y al acabar el Sermon decia: <i>Polluelo!
-Cachorrillo! Iráse haciendo</i>; mas que el Predicador fuesse el
-mismíssimo Vieyra, en su mesma mesmedad, no tenia que esperar volver
-á predicar en el Lugar, ni aun el Sermon de San Sebastian, que solo
-valia una rosca, una azumbre de hypocras, y dos quartas de cerilla.
-Este, pues, formidable censor de los Sermones estaba tan pagado de
-los del Padre Fray Blas (que esta era la gracia del Padre Predicador
-mayor), que no encontraba voces para ponderarlos: llamábale <i>pájaro de
-pájaros</i>, <i>el non prus hurta de los Púlpitos</i>, y en fin el <i>Orador por
-Antonio mesía</i>, queriendo decir, <i>el Orador por Antonomasía</i>; y, como
-el tal Zapatero llevaba en el lugar, y aun en todo aquel contorno, la
-voz de los sermones, no se puede ponderar lo mucho que acreditó con
-sus elogios á Fray Blas, y la gran parte que tuvo, en que se hiciesse
-incurable su locura, vanidad, y bobería.</p>
-
-<p>11. Compadecido igualmente de la sandez del Predicador, que de la
-perjudicial simpleza del Zapatero, un Padre grave, religioso, docto,
-y de gran juicio, que, despues de haver sido Provincial de la Orden,
-se havia retirado á aquel Convento, emprendió curar á los dos, si
-podia conseguirlo; y, como el<span class="pagenum" id="Page_85">p.
-85</span> dia despues del famoso Sermon de la Anunciacion, le fuesse
-á calzar el Zapatero (porque era el Maestro de la Comunidad), y este,
-con su acostumbrada bachillería comenzasse á ponderar el Sermon del
-dia antecedente, pareciendo tambien, que en aquello lisongeaba al
-Reverendíssimo, por ser Frayle de su Orden, el buen Padre Ex-Provincial
-quiso aprovechar aquella ocasion, y sacando la caxa dió un polvo á
-Martin (que este era el nombre del Zapatero), hízole sentar junto á sí,
-y encarándose con él le dixo con grandíssima bondad:</p>
-
-<p>12. «Ven acá, Martin, qué entiendes tú de Sermones? Para qué
-hablas de lo que no entiendes, ni eres capaz de entender? Si no sabes
-escribir, ni apénas sabes deletrear, como has de saber, quien predica
-mal, ni bien? Díme: si yo te dixera á tí, que no sabias cortar, coser,
-desvirar, ni estaquillar, y que todo esto lo hacia mejor fulano
-ó citano, de tu misma profession, no me dirias con razon: Padre,
-déxelo, que no lo entiende; métase allá con sus libros, y déxenos á
-los Maestros de obra prima con nuestra tixera, con nuestra lesna, y
-con nuestro trinchete? Esto siendo assí, que saber qual zapato está
-bien ó mal cosido, bien ó mal cortado, es cosa, que puede conocer
-qualquiera, que no sea ciego. Pues, si un Maestro y un Predicador haria
-mal en censurar, y mucho peor en dar reglas de cortar ni de coser á
-un Zapatero; será tolerable, que un Zapatero se meta en dar reglas de
-predicar á los Predicadores, y en censurar sus Sermones? Mira, Martin:
-lo mas mas que tú puedes conocer, y en que puedes dar tu voto, es en si
-un Predicador es alto ó baxo, derecho ó corcobado, Cura ó Frayle, gordo
-ó flaco, de voz gruessa ó delgada, si manotéa mucho ó poco, y si tiene
-miedo ó no le tiene; porque para esto no es menester mas que tener ojos
-y oýdos: pero, en saliendo de aquí, no solo te expones á decir mil
-disparates, sino á elogiar cien heregías.»</p>
-
-<p>13. — «Vítor, Padre Reverendíssimo, dixo el truhan del Zapatero. Y
-por qué no acaba su Reverendíssima con Gracia y Gloria, para que el
-Sermoncillo tenga su debido y legítimo final? Segun esso tendrá V. Rma.
-por heregía aquella gallarda entradilla, con que el Padre Predicador
-mayor dió principio al Sermon de la Santíssima Trinidad: <i>Niego, que
-Dios sea Uno en Essencia, y Trino en Personas.</i>» — «Y de las mas
-escandalosas, que se pueden oír en un Púlpito Cathólico,» respondió el
-grave, y docto Religioso. — «Pero, si dentro de poco (replicó Martin)
-añadió el Padre Fr. Blas, que no lo negaba él, sino el Evarista, el
-Marconista, el Marrano, el Macabéo, y el Sucio Enano, ó una cosa
-assí, y sabemos, que todos estos fueron unos perros Hereges; qué
-heregía de mis pecados dixo el buen Padre Predicador, sino puramente
-referir la que estos Turcos y Moros dixeron?»<span class="pagenum"
-id="Page_86">p. 86</span> Sonrióse el Reverendo Ex-Provincial, y, sin
-mudar de tono, le replicó blandamente: «Dígame, Martin; si uno echa
-un <i>voto-á-Christo</i> redondo,<a id="FNanchor_28" href="#Footnote_28"
-class="fnanchor">[28]</a> y de allí á un rato añade <i>valillo</i>, dexará
-de haver echado un juramento?» — «Claro es que no, respondió el
-Zapatero, porque assí lo he oído cien veces á los Theatinos, quando
-vienen á missionarnos el alma. Y á fé, que en esto tienen razon; porque
-el <i>valillo</i>, que se sigue despues, ya viene tarde, y es assí á la
-manera que digamos de aquel lo que dice el refran: <i>romperle la cabeza,
-y despues labarle los cascos</i>.» — «Pues á la letra sucede lo mismo
-en essa proposicion escandalosa, y otras semejantes, que profieren
-muchos Predicadores de mollera por cocer (repuso el buen Padre): la
-heregía ó el disparate sale rotundo, y en todo caso descalabran con
-él al Auditorio, y esso es lo que ellos pretenden, teniéndolo por
-gracia; despues entran las hilas, los parchecitos y las vendas para
-curarle. De manera que todo el chiste se reduce á echar por delante
-una proposicion, que escandalice, y quanto sea mas dissonante, mejor;
-despues se la da una explicacion, con la qual viene á quedar una
-grandíssima friolera. No te parece, Martin, que, aun quando assí se
-salve la heregía, á lo ménos no se puede salvar la insensatez y la
-locura?»</p>
-
-<p>14. — «No entiendo de Tulogías, respondió el Zapatero; lo que sé, es
-que, por lo que toca á la entradilla del Sermon de ayer: <i>á la salud
-de ustedes, Cavalleros</i>, ni V. Rma. ni todo el Concilio Trementino me
-harán creer, que allí huvo heregía, porque la probó claramente con el
-Credo: <i xml:lang="la" lang="la">proter nostra salute descendit de
-Cœlos</i>, y que á todos nos dexó aturdidos.» — «Es cierto (replicó el
-Rmo.), que en esso no huvo heregía; pero no me dirá Martin, en que
-estuvo el chiste ó la agudeza, que tanto los aturdió?» — «Pues qué
-(respondió el Maestro de obra prima), no es la mayor agudeza del mundo
-comenzar un Sermon, como quien va á echar un bríndis; y, quando todo
-el Auditorio se rió, juzgando, que iba á sacar un jarro de vino para
-convidarnos, echarnos á todos un jarro de agua con un texto, que vino,
-que ni pintado?» — «Oygase, Martin, le dixo con sosiego el Rmo., quando
-en una Taberna comienza un borracho á predicar, qué se suele decir de
-él?» — «A essos, respondió Martin, nosotros los Cofrades de la cuba,
-los llamamos los borrachos desahuciados; porque sabida cosa es, que
-borrachera, que entra por la mýstica ó á la apostólica, es incurable.»
-— «Pues venga acá, buen hombre (replicó el Ex-Provincial), si la
-mayor borrachera de un borracho es hablar en la Taberna, como hablan
-en el Púlpito los Predicadores, será gracia, chiste, y agudeza de un
-Predicador, usar en el Púlpito las frases, que usan en la Taberna los
-borrachos? Y á estos Predicadores alaba Martin!<span class="pagenum"
-id="Page_87">p. 87</span> á estos aplaude! Vaya, que tiene poca razon.»
-— «Padre Maestro, respondió convencido y despechado el Zapatero: yo no
-he estudiado Lógica ni garambaynas; lo que digo es, que lo que me suena
-me suena. V. Paternidad es de essa opinion, y otros son de otra, y son
-de la misma lana, y en verdad, que no son ranas. El mundo está lleno
-de envidia, y los Claustros no están muy vacíos de ella. Viva mi Padre
-Fray Blas, y V. Paternidad deme su licencia, que me voy á calzar al
-Padre Refitolero.»</p>
-
-<p>15. No bien havia salido Martin de la Celda del Padre Ex-Provincial,
-quando entró en ella Fray Blas á despedirse de su Reverendíssima,
-porque el dia siguiente tenia que ir á una Villa, que distaba quatro
-leguas, á predicar de la colocacion de un Retablo. Como estaban frescas
-las especies del Zapatero, y el buen Reverendíssimo, ya por la honra
-de la Religion, ya por la estimacion del mismo Padre Predicador, á
-quien realmente queria bien, y sentia ver malogradas unas prendas,
-que, manejadas con juicio, podian ser muy apreciables, deseaba lograr
-coyuntura de desengañarle, y pareciéndole, que era muy oportuna la
-presente, le dixo luego, que le vió: «Padre Predicador, siento, que no
-huviesse llegado Vm. un poco ántes, para que oyesse una conversacion en
-que estaba con Martin el Zapatero, y él me la cortó, quando yo deseaba
-proseguirla.» — «Apuesto, respondió Fray Blas, que era acerca de
-Sermones, porque no habla de otra cosa, y en verdad, que tiene voto.»
-— «Podrále tener, replicó el Ex-Provincial, en saber donde aprieta el
-Zapato, pero en saber donde aprieta el Sermon, no sé por qué ha de
-tenerle.» — «Porque para saber quien predica bien, ó mal, respondió
-Fr. Blas, no es menester mas, que tener ojos y oídos.» — «Pues de essa
-manera, replicó el Ex-Provincial, todos los que no sean ciegos, ni
-sordos, tendrán tanto voto como el Zapatero.» — «Es que hay algunos,
-respondió el Padre Fray Blas, que, sin ser sordos, ni ciegos, no tienen
-tan buenos ojos, ni tan buenos oídos como otros.» — «Esso es decir,
-replicó el Ex-Provincial, que para calificar un Sermon, no es menester
-mas, que ver como lo acciona, y oír como lo siente el Predicador.»
-— «No, Padre nuestro, no es menester mas.» — «Con que, segun esso,
-arguyó el Ex-Provincial, para ser buen Predicador, no es menester mas,
-que ser buen Representante.» — <i xml:lang="la" lang="la">Concedo
-consequentiam</i>, dixo Fray Blas, muy satisfecho.</p>
-
-<p>16. — «Y es possible, que tenga aliento para proferir semejante
-proposicion un Orador christiano, y un Hijo de mi Padre San N. que
-viste su santo Hábito? Ora bien, Padre Predicador mayor: qual es el
-fin, que se debe proponer en todos sus Sermones un christiano Orador?»
-— «Padre nuestro, respondió Fray Blas, no sin algun desenfado, el
-fin que debe<span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span> tener
-todo Orador christiano, y no christiano, es agradar al auditorio, dar
-gusto á todos, y caerles en gracia: á los doctos, por la abundancia de
-la doctrina, por la multitud de las citas, por la variedad y por lo
-selecto de la erudicion; á los discretos, por las agudezas, por los
-chistes, y por los equívocos; á los cultos, por el estilo pomposo,
-elevado, altisonante, y de rumbo; á los vulgares, por la popularidad,
-por los refranes, y por los cuentecillos, encajados con oportunidad,
-y dichos con gracia; y en fin, á todos, por la presencia, por el
-despejo, por la voz, y por las acciones. Yo á lo ménos, en mis Sermones
-no tengo otro fin, ni para conseguirle me valgo de otros medios; y
-en verdad, que no me va mal, porque nunca falta en mi Celda un polvo
-de buen tabaco, una jícara de chocolate rico; hay un par de mudas de
-ropa blanca; está bien proveída la frasquera; y finalmente, no faltan
-en la naveta quatro doblones para una necessidad, y nunca salgo á
-predicar, que no trayga cien Missas para el Convento, y otras tantas
-para repartirlas entre quatro amigos. No hay Sermon de rumbo en todo
-el contorno, que no se me encargue, y mañana voy á predicar á la
-colocacion del Retablo de..., cuyo Mayordomo me dixo, que la limosna
-del Sermon era un doblon de á ocho.»</p>
-
-<p>17. Apénas pudo contener las lágrymas el Religioso y docto
-Ex-Provincial, quando oyó un discurso tan necio, tan aturdido, y tan
-impío en la boca de aquel pobre Frayle, mas lleno de presuncion y de
-ignorancia, que de verdadera sabiduría; y compadecido de verle tan
-engañado, encendido en un santo zelo de la gloria de Dios, de la honra
-de la Religion, y del bien de las almas, en las quales podia hacer
-gran fruto aquel alucinado Religioso, si empleara mejor sus naturales
-talentos, quiso ver si podia convencerle y desengañarle. Levantóse de
-la silla, en que estaba sentado, cerró la puerta de la Celda, echó la
-aldabilla por adentro, para que ninguno los interrumpiesse, tomó de
-la mano al Predicador mayor, metióle en el estudio, hízole sentar, y
-sentándose él mismo junto á él, con aquella autoridad, que le daban sus
-canas, su venerable ancianidad, su doctrina, su virtud, sus empléos, su
-crédito, y su estimacion en la Orden, le habló de esta manera:</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
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-<div class="chapter pt3" id="Ch2_3">
- <p><span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span></p>
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3h">Del grave y docto razonamiento, que un Padre
- Ex-Provincial de la Orden hizo al Predicador mayor de la Casa,
- donde estudiaba las Artes nuestro Fr. Gerundio.</p>
-</div>
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-<p>«<big><span class="smcap">Aturdido</span></big> estoy, Padre Fray
-Blas, de lo que acabo de oírle, tanto, que aun ahora mismo estoy
-dudando, si me engañan mis oídos, ó si sueño lo que oygo. Bien temia yo
-al oírle predicar, y al observar cuidadosamente todos sus movimientos,
-ántes del Púlpito, en el Púlpito, y despues del Púlpito, que en sus
-Sermones no se proponia otro fin, que el de la vanidad, el del aplauso,
-y del interés; pero este temor no passaba de ofrecimiento, y ni aun
-se atrevia á ser sospecha, porque no se fuesse arrimando á juicio
-temerario. Mas ya veo, por lo que acabo de oírle, que me propasé de
-piadoso.»</p>
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-<p>2. «Con que el fin de un Orador Christiano, y no christiano,
-es agradar al Auditorio, captar aplausos, grangear crédito, hacer
-bolsillo, y solicitar sus convenenzuelas! A vista de esto, ya no me
-admiro de que el Padre Predicador se disponga para subir al Púlpito,
-como se dispone un Comediante para salir al Theatro: muy rasurado,
-muy afeytado, muy copetudo, el mejor Hábito, la capa de lustre, la
-saya plegada, zapatos nuevos, ajustados, y curiosos, pañuelo de color
-sobresaliente, otro blanco, cumplido, y de tela muy delgada, ménos
-para limpiar el sudor, que para hacer ostentacion, de lo que debiera
-correrse un Religioso, que professa modestia, pobreza, y humildad. Un
-Predicador Apostólico, que subiesse á la Cáthedra del Espíritu Santo
-con el único fin de enamorar á los oyentes de la virtud, y moverlos
-eficazmente á un santo aborrecimiento del pecado, se avergonzaria
-de essos afectados adornos, tan impropios de su estado, como de su
-ministerio; pero, quien sube á profanarla con fines tan indecentes, y
-aún estoy por decir tan sacrílegos, ni puede ni debe usar otros medios.
-No quiero decir, que el desaliño cuidadoso sea loable en un Predicador;
-solo pretendo, que la afectada curiosidad en el vestido, ó en el trage,
-es la cosa mas risible, y no hay hombre de juicio, que no tenga por
-loco al Religioso, que pone mas cuidado en componer el Hábito, que en
-componer el Sermon, pareciéndole, que el afeyte de la persona puede
-suplir la tosca grosería del papel. En una palabra, Padre mio, el que
-se adorna de essa manera para predicar, bien da á entender, que no va
-á ganar almas para Dios, sino á conquistar corazones para sí. No sube
-á predicar, sino á galantear; tiene mas de Orate, que de verdadero
-Orador.»</p>
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-<p><span class="pagenum" id="Page_90">p. 90</span></p>
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-<p>3. «El fin de este, sea sagrado, sea profano, siempre debe ser
-convencer al entendimiento y mover á la voluntad, ya sea á abrazar
-alguna verdad de la Religion, si el Orador es sagrado, ya á tomar
-alguna determinacion honesta y justa, si fuere profano el Orador. No
-havrá leído, ni leerá jamas el Padre Predicador, que un Orador profano,
-por profano que fuesse, se huviesse jamas propuesto otro fin. Este es
-el único, que se propusieron en sus Oraciones Demósthenes, Ciceron,
-y Quintiliano, dirigiéndose todas á algun fin honesto y laudable;
-unas á conservar á la República, otras á encender los ánimos contra
-la tyranía; estas á defender á la innocencia, aquellas á reprimir la
-injusticia; muchas á implorar la misericordia, no pocas á excitar toda
-la severidad de las leyes contra los atrevimientos de la insolencia.
-Si se huviera olido, que alguno de aquellos famosos Oradores no tenian
-otro fin en sus declamaciones, que hacerse oír con gusto, captar el
-aura popular, ostentar el asséo ó la magestad del vestido, el ayre de
-la persona, el garbo de las acciones, lo sonoro de la voz, lo bien
-sentido de los afectos, la pomposa ojarasca de las palabras, y la
-agudeza ó falsa brillantez de los pensamientos; si se huviera llegado á
-entender, que sus harengas no se dirigian á otro fin, que á solicitar
-aplausos, á conquistar corazones, y á ganar dinero, huvieran sido el
-objeto de la risa, del desprecio, y aun de la indignacion de todos. Y
-si algunos concurriessen á oírlos, no seria ciertamente para dexarse
-persuadir de ellos, como de Oradores, sino para divertirse con ellos,
-como se divertian con los Histriones, con los Pantomimos, y con los
-Charlatanes. Porque en suma, mi Padre Predicador, el Orador no es mas
-que un hombre, dedicado por su ministerio á instruir á los hombres,
-haciéndolos mejores de lo que son. Y dígame: los hará mejores de lo
-que son, el que, desde que se presenta en el púlpito, se muestra tan
-dominado de las passioncillas humanas, como el que mas? Hará humilde
-al vano y al sobervio, el que en todas sus acciones y movimientos
-está respirando presuncion y vanidad? Corregirá la profanidad de los
-adornos, y el desordenado artificio de los afeytes, el que, dentro de
-los términos á que puede extenderse su estado y su profession, sube
-al Púlpito de gala? Emendará los desórdenes de la codicia, el que se
-sabe, que hace tráfico de su ministerio, que predica por interés, y que
-rebuelve al mundo, para que le encarguen los Sermones, que mas valen?
-Finalmente, á quien persuadirá, que á solo Dios debemos agradar, el que
-confiessa, que en sus Sermones no tiene otro fin, que el agradar á los
-hombres?»</p>
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-<p>4. «No me dirá el Padre Predicador, si los Apóstoles se propusieron
-este bastardo fin en los sermones, con que doce hombres rústicos,
-groseros, y desaliñados convirtieron á todo<span class="pagenum"
-id="Page_91">p. 91</span> el mundo? Dirá, que Dios hacia la costa.
-Y quien le ha dicho, que no la haria tambien ahora, si se predicara
-con el espíritu, con que predicaron los Apóstoles? Replicará, que
-aquellos eran otros tiempos, y que los nuestros son muy diferentes,
-que aquellos. Qué quiere decir en esso, Padre mio? Si quiere decir,
-que los Apóstoles predicaron á una gente idiota, bárbara, inculta,
-ignorante, que se convencia de qualquiera cosa, y en qualquiera manera
-que se la propusiessen, acreditará, que está mas versado en leer Libros
-de conceptillos, que llaman predicables, y yo llamo intolerables
-y contentibles, que en la historia Ecclesiástica y profana. Sabe,
-que nunca estuvo el mundo mas cultivado, que quando Dios embió sus
-Apóstoles á él? Ignora, que aún duraban, y duraron por algun tiempo
-las preciosas reliquias del dorado Siglo de Augusto, dentro del qual
-nació Christo, y en el qual florecieron mas, que en otro alguno,
-todas las Artes y Ciencias, especialmente la Oratoria, la Poesía,
-la Philosophía, y la Historia? Nuestro Siglo presume, con razon ó
-sin ella, de mas cultivado, que otro alguno; y no se puede negar, en
-algunas determinadas Facultades y Artes se han hecho descubrimientos,
-que ignoraron los que le precedieron. Con todo esso, en aquellas,
-que cultivaron los Antiguos, no se ha decidido hasta ahora entre
-los Críticos la famosa question sobre la preferencia de estos á los
-Modernos; y sepa el Padre Predicador, que, aunque las razones, que
-se alegan por unos y por otros, son de mucho peso, pero el número de
-votos, que están por los primeros, hace incomparables excessos al
-que cuentan los segundos. Vea ahora, si eran ignorantes, bárbaros, é
-incultos aquellos, á quienes predicaron y convirtieron los Apóstoles,
-quando se disputa con grandes fundamentos, si nos excedieron en
-comprehension, en ingenio, en buen gusto, y en cultura.»</p>
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-<p>5. «Responderá, que aun por esso mismo los Apóstoles no convertian
-mas que á la gente popular, idiota, y del vulgacho. Otra alucinacion,
-que nace del mismo principio. No me hará merced el Padre Predicador de
-decirme, si era idiota, popular, y del vulgacho Cornelio el Centurion?
-si el Eunucho de la Reyna Candace era tambien del vulgacho, y popular?
-si era idiota San Dionysio Areopagita? si era un pobre ignorante San
-Justino Mártyr? si San Clemente Alexandrino fué idiota? si era popular,
-del vulgacho San Lino, y sus Padres Herculano y Claudia, ambos de las
-familias mas ilustres de Toscana? si tantos Reyes, tantos Príncipes, y
-tantos Magistrados, como convirtieron los Apóstoles en sus respectivas
-Provincias, eran del vulgacho, y populares? Un Predicador, que siquiera
-se tomasse el corto y necessario trabajo de leer las Vidas de los
-Santos, de quienes predica,<span class="pagenum" id="Page_92">p.
-92</span> no incurriria en semejante pobreza; pero como no ha de
-incurrir en esta, y en mas crassas ignorancias, quando muchas veces
-quien tiene ménos noticia del Santo, á que se predica, es el mismo
-Predicador, haciendo vanidad de tomar assuntos tan abstraídos, que un
-mismo Sermon se pueda predicar á San Liborio, á San Roque, á San Cosme
-y San Damian, á la Vírgen de las Angustias, y, en caso necessario, á
-las benditas Animas del Purgatorio?»</p>
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-<p>6. «Pero, si acaso quiere decir el Padre Predicador, que aquellos
-primeros tiempos de la Iglesia, aunque no eran ménos instruídos, eran
-ménos estragados que los nuestros, y consiguientemente no era tan
-dificultoso reducirlos á la verdad del Evangelio con razones claras,
-naturales, desnudas, y sencillas, dirá otra necedad, que en conciencia
-no se le puede perdonar. Con que, eran ménos estragados, que los
-nuestros, unos tiempos, en que los vicios eran adorados como virtudes,
-y las virtudes aborrecidas como vicios? Unos tiempos, en que la
-incontinencia recibia inciensos en Cytheréa, la embriaguez adoraciones
-en Bacho, el latrocinio sacrificios en Mercurio? Unos tiempos en que se
-adoraba á Júpiter estrupador, á Vénus incestuosa, á Hércules usurpador,
-y á Caco ratero? Unos tiempos, en que la vanidad se llamaba grandeza de
-corazon, el orgullo elevacion de espíritu, la sobervia magnanimidad,
-la usurpacion heroismo, y al contrario, la modestia, el encogimiento,
-la moderacion, y el retiro, se trataban como baxeza de ánimo, como
-apocamiento, no solo inútil, sino pernicioso á la sociedad?»</p>
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-<p>7. «Mas no quiero estrecharle tanto: no quiero hacer cotejo de
-nuestro Siglo con el primer Siglo de la Iglesia; conténtome con hacer
-la comparacion entre nuestros tiempos y aquellos, en que floricieron
-los Paduas, los Ferreres, los Thomases de Villanueva. Dígame: hay
-mucha diferencia entre nuestras costumbres y las de aquellos tiempos?
-Si sabe algo de historia, precisamente responderá, que, si hay alguna
-diversidad, es en los trages, en las modas, en la mayor perfeccion de
-las lenguas, y en algunos usos puramente accidentales y exteriores;
-que en lo demas reynaban entónces, como ahora, las mismas costumbres,
-las mismas passiones, las mismas inclinaciones, los mismos vicios, los
-mismos desórdenes; solo, que estos eran mas frequentes, mas públicos, y
-mas escandalosos en aquellos tiempos, que en estos. Con todo esso, qué
-conversiones tan portentosas y tan innumerables no hicieron aquellos
-Santos en los suyos? Qué séquito no tenian siempre que predicaban,
-despoblándose las Ciudades y aun las Provincias enteras por oírlos? Y
-se predicaban á sí mismos? No se proponian otro fin en sus Sermones,
-que el de captar aplausos, grangear admiraciones, ganar dinero, y
-meter ruído en el mundo? Metíanle, y grande; pero, era esto lo que
-ellos<span class="pagenum" id="Page_93">p. 93</span> intentaban?
-Y conseguíanlo por unos medios tan impropios, tan indecentes, tan
-indignos, y aun estoy por decir tan sacrílegos?»</p>
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-<p>8. «Paréceme, que estoy ya oyendo lo que me dirá interiormente el
-Padre Predicador: lo que veo, es que yo lo consigo por los que uso;
-que tambien meto ruído; que me siguen, que me aplauden, y que me
-admiran. Lindamente! Y de ahí, qué se infiere? Que predica bien? Que
-sabe siquiera lo que se predica? O qué mala consequencia! Mete ruído;
-tambien le mete una farsa, quando entra en un Lugar. Síguenle; tambien
-se sigue á un charlatan, á un truhan, á un titiritero, á un arlequin,
-quando hacen sus habilidades en un Pueblo. Apláudenle; pero quienes?
-los que oyen como Oráculo á un infeliz Zapatero, y los que celebran
-á un Predicador, como pudieran á un Representante. Admíranse al
-oírle; pero de qué? los necios y los aturdidos, de su osadía y de sus
-gesticulaciones; los cuerdos y los inteligentes, de su satisfaccion y
-de su falta de juicio.»</p>
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-<p>9. «Ora bien, Padre Predicador, quien le ha dicho, que los aplausos
-y las admiraciones de la muchedumbre son hijas de los aciertos?
-Frequentíssimamente, por no decir las mas veces, son hijas de la
-ignorancia. El vulgo, por lo comun, aplaude lo que no entiende; y sepa,
-que en todas las classes de la República hay mucho vulgo. Ya havrá
-leído ú oído lo de aquel famoso Orador, que harengando en presencia de
-todo el Pueblo, y oyendo hácia la mitad de la Oracion una especie de
-alegre murmurío de la multitud, que le sonó á aclamacion, se volvió
-á un amigo suyo, que estaba cerca, y le preguntó sobresaltado: <i>He
-dicho algun disparate? porque este aplauso popular no puede nacer de
-otro principio</i>. Aun el mismo Ciceron, que no escupia los aplausos,
-desconfiaba de ellos, si eran muy frequentes, pareciéndole, que, no
-siendo possible merecerlos siempre, necessariamente havia de tener en
-ellos mucha parte la adulacion ó la ignorancia: <i>No gusto oír muchas
-veces en mis oraciones: qué cosa tan buena! no se puede decir mejor</i>.
-<i xml:lang="la" lang="la">Belle et præclare nimium, sæpe, nolo.</i>»</p>
-
-<p>10. «Aún mas equívocas son las admiraciones que los elogios; estos
-nunca debieran dirigirse sino á lo bueno y á lo sólido; aquellas
-pueden, sin salir de su esfera, limitarse precisamente á lo singular
-y á lo nuevo; porque la admiracion no tiene por objeto lo bueno, sino
-lo raro. Y assí, dice discretamente un Jesuíta Francés, muy al caso
-en que nos hallamos, que <i>puede suceder, y sucede con frequencia, una
-especie de paradoxa en los Sermones; esta es, que el Auditorio tiene
-razon para admirar ciertos trozos del discurso, que se oponen al juicio
-y á la razon; y de aquí nace, que muy frequentemente se condena poco
-despues lo mismo, que á primera vista se havia admirado</i>. Quantas veces
-lo pudo<span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span> haver notado el
-Padre Predicador? Están los oyentes escuchando un Sermon con la boca
-abierta, embelesados con la presencia del Predicador, con el garbo de
-las acciones, con lo sonoro de la voz, con la que llaman elevacion
-del estilo, con el cortadillo de las cláusulas, con la viveza de las
-expressiones, con lo bien sentido de los afectos, con la agudeza de
-los reparos, con el aparente desenredo de las soluciones, con la falsa
-brillantez de los pensamientos. Miéntras dura el Sermon, no se atreven
-á escupir, ni aun apénas á respirar, por no perder ni una sýlaba.
-Acabada la Oracion, todo es cabezadas, todo murmuríos, todo gestos,
-y señas de admiraciones. Al salir de la Iglesia, todo es corrillos,
-todo pelotones, y en ellos todo elogios, todo encarecimientos, todo
-assombros. Hombre como este! Pico mas bello! Ingenio mas agudo!»</p>
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-<p>11. «Pero, qué sucede? Algunos hombres inteligentes, maduros,
-de buena crítica, y de juicio claro, que oyeron el Sermon, y no se
-dexaron deslumbrar, no pudiendo sufrir, que se aplauda lo que debiera
-abominarse, sueltan ya esta, ya aquella especie, contra todas las
-partes, de que se compuso el Sermon, y hacen ver con evidencia, que
-todo él fué un texido de impropiedades, de ignorancias, de sandeces,
-de pobrezas, y quando ménos ménos de futilidades. Demuestran con toda
-claridad, que el estilo no era elevado, sino hinchado, campanudo,
-ventoso, y de pura ojarasca; que las cláusulas cortadas y cadenciosas
-son tan contrarias á la buena prosa, como las llenas y las numerosas,
-pero sin determinada medida, lo son al buen verso; que este género de
-estilo causa risa, ó por mejor decir, asco, á los que saben hablar y
-escribir; que las expressiones, que se llaman vivas, no eran sino de
-ruído y de boato; que aquel modo de sentir, y de expressar los afectos,
-mas era cómico y theatral que Oratorio, loable en las tablas, pero
-insufrible en el Púlpito; que los reparos eran voluntarios, su agudeza
-una fruslería, y la solucion de ellos tan arbitraria como futil; que
-los pensamientos se reducian á unos dichicos de conversacion juvenil, á
-unos retruécanos ó juguete de palabras, á unos conceptos poéticos, sin
-meollo ni xugo, y sin solidez; que en todo el Sermon no se descubrió
-ni pizca de sal Oratoria, pues no havia en él ni assomo de un discurso
-methódico y seguido; nada de enlace, nada de conexion, nada de
-raciocinio, nada de mocion: en fin, una escoba desatada, conceptillos
-esparcidos, pensamentuelos esparramados por aquí y por allí, y acabóse.
-Con que, todo bien considerado, no havia que aplaudir, ni que admirar
-en nuestro Predicador, sino su voz, su manotéo, su presuncion, y su
-reverendíssimo <i xml:lang="la" lang="la">coram vobis</i>. Los que oyen
-discurrir assí á estos hombres perspicaces, penetrativos, y bien
-actuados en la materia, vuelven de su alucinacion, conocen su engaño,
-y<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span> el Predicador, que
-por la mañana era admirado, ya por la tarde es tenido por pieza; los
-compasivos le miran con lástima, y los duros con desprecio.»</p>
-
-<p>12. «No quiero mas prueba de esta verdad, que los Sermones mismos
-del Padre Predicador. Quanto se celebró, y quanto se admiró aquella
-famosa entradilla del Sermon de la Santíssima Trinidad: <i>Niego, que
-Dios sea Uno en essencia, y Trino en Personas?</i> Quanto se admiró, y
-quanto se ponderó la otra del Sermon de la Anunciacion: <i>A la salud
-de ustedes, Cavalleros?</i> Qué elogios no se oyeron de una y otra al
-acabarse las funciones? Pero, quanto duraron estas admiraciones y
-estos aplausos? El tiempo, que tardó un hombre zeloso, charitativo, y
-prudente en abrir los ojos á los oyentes, para que conociessen, que la
-primera proposicion havia sido una grandíssima heregía, y la segunda
-una grandíssima borrachera; y quando ménos, añadida la explicacion de
-la una y de la otra, ambas havian quedado en dos grandes insulseces.
-Porque la primera se reduxo á decir, que muchos Hereges havian negado
-el Mysterio de la Santíssima Trinidad: miren qué noticia tan exquisita!
-Y la segunda, estrujada su substancia, no vino á decir mas, que
-Christo ó el Verbo Divino havia encarnado por la salud de los hombres:
-miren qué pensamiento tan delicado! Luego que sus oyentes cayeron en
-la cuenta, quedaron corridos de lo mismo, que havian admirado poco
-ántes; y sé muy bien, que en las mismas tardes de la Trinidad y de
-la Anunciacion se lo dieron á entender al Padre Predicador, si él
-huviera querido percibirlo. Porque yendo á visitar á sus penitentas,
-como lo acostumbra los dias que predica, para recoger los aplausos de
-los estrados, cierta Señorita le dixo el dia de la Trinidad: <i>Jesus,
-Padre Predicador! Dios se lo perdone á Vm. el susto, que me dió con
-el principio de su Sermon; porque cierto temí, que el Comissario del
-Santo Oficio le mandasse callar, y que desde el Púlpito le llevasse
-á la Inquisicion.</i> Y tambien sé, que otra le dixo la tarde de la
-Anunciacion: <i>Quando Vm. comenzó el Sermon esta mañana, creí que estaba
-dormida, y que soñaba, que, en lugar de llevarme á la Iglesia, me
-havian llevado á la Taberna</i>. Ambas fueron dos pullas muy delicadas y
-bien merecidas; pero, como el Padre Predicador todo lo convierte en
-substancia, túvolas por chiste, y le entraron en provecho.»</p>
-
-<p>13. «Estos son, Padre mio, los aplausos, que logra, aun de aquellas
-personas, que no tienen mas luces, que las de un sindéresis natural
-bien puesto: burlarse de él, y estimarle en lo que vale. Las que
-están mas cultivadas, las que tienen alguna tintura del buen gusto,
-y sobre todo aquellas, que no miran con indiferencia un ministerio
-tan sério y tan sagrado de la Religion, no le puedo ponderar el
-dolor, que las causa<span class="pagenum" id="Page_96">p. 96</span>
-verle tan profanado en su boca, y la compassion, con que miran tan
-infelizmente malogrados unos talentos, que, si los manejara como debe,
-serian utilíssimos para el bien de las almas, para la gloria de Dios,
-para mucha honra de nuestra Sagrada Orden, y para mas sólida y mas
-verdadera estimacion del Padre Predicador. No puede dudar este la
-especial inclinacion, que siempre le he manifestado, desde que fué mi
-Novicio; las pesadumbres de que le libré, quando fuí Prelado suyo; la
-estimacion, que hice de sus prendas siendo su Provincial, pues yo fuí
-quien le colocó en el candelero, encargándole uno de los Púlpitos mas
-apetecidos de la Provincia. Ya se acordará de la Carta paternal, que
-con esta ocasion le escribí, recomendándole mucho, que desempeñasse
-mi confianza, que no diesse ocasion, para que me insultassen los que
-censuraron esta eleccion, sin duda porque le conocian mejor que yo;
-predicasse á Jesu-Christo Crucificado, y no se predicasse á sí mismo,
-ó, á lo ménos, que predicasse con juicio y con piedad, ya que no
-tuviesse espíritu para hacerlo con zelo y con fervor. Protéstole, que
-uno de los mayores remordimientos, que tengo de los muchos desaciertos,
-que cometí en mi Provincialato (aunque pongo á Dios por testigo, que
-todos con buena intencion), es el de haver hecho Predicador al Padre
-Fray Blas, fiando la conversion de las almas á quien en nada ménos
-piensa que en convertirlas, y á quien muestra tener la suya no poco
-necessitada de conversion. Díle á conocer en el mundo, quando estaria
-mejor en el retiro del Claustro y en la soledad del Choro. Púsele en
-ocasion de que los aplausos de los necios le engreyessen, y la vanidad
-le precipitasse. Conózcolo, llórolo; pero ya no lo puedo remediar,
-pues veo, con imponderable dolor mio, que aun dentro de la Religion no
-faltan fomentadores de su vanidad, elogiadores y panegyristas de sus
-locuras; unos, porque no alcanzan mas, otros por adulacion, algunos
-pocos por interés, y la mayor parte, porque se dexa llevar de la
-corriente, y no tiene mas regla, que el grito de la muchedumbre.»</p>
-
-<p>14. «Entre estos últimos cuento á essa pobre juventud, compuesta de
-Colegiales, Philósophos, y Theólogos, que se cria en este Convento,
-y á quien es indecible el daño, que hace con su mal exemplo el Padre
-Predicador. Venle aplaudido, celebrado, buscado, regalado, y sobrado
-de religiosas conveniencias; oyen al mismo Padre Predicador hacer
-ostentacion pueril de ellas, alabarse de lo mucho, que le fructifica
-la semilla del <i xml:lang="la" lang="la">Verbum Dei</i>; ponderar la
-utilidad y la estimacion de su carrera, haciendo chunga y chacota de
-la de los Lectores y Maestros de la Orden, á quienes trata de pelones,
-pobretes, mendigos, pordioseros, y camaleones, que se sustentan del
-ayre de los ergos, y que tienen las navetas tan<span class="pagenum"
-id="Page_97">p. 97</span> vacías de chocolate, como los cascos llenos
-de questiones impertinentes. Qué sucede? que cobran horror al estudio
-Escolástico, tan necessario para la inteligencia de los mysterios y
-de los dogmas, y, para no decir de unos y de otros tantos disparates,
-como dice el Padre Predicador, dedícanse á leer libros de sermonarios
-inútiles y disparatados, ó á trasladar Sermones tan ridículos, tan
-insubstanciales, y aun tan perniciosos, como los del Padre Fray Blas;
-tómanle á él mismo por modelo, remedándole hasta las acciones y los
-movimientos, sin advertir, que los que parecen bien, quando son
-naturales, se hacen risibles y despreciables en el remedo. Críanse con
-esta leche, y salen despues á ser la diversion del vulgo, la admiracion
-de los ignorantes, la risa de los discretos, el dolor de los piadosos,
-el descrédito de la Orden, y tal vez su azote y su tormento.»</p>
-
-<p>15. «Viéndolo estamos todos en esse pobre, simple, y atolondrado de
-Fray Gerundio. Su sencillez por una parte, y el Padre Predicador por
-otra, ambos concurren á echarle á perder á tiros largos. Aunque no le
-faltan talentos, para que con el tiempo saliesse hombre de provecho,
-viendo estoy, que nos ha de sonrojar, y que nos ha de dar que padecer.
-No hay forma de estudiar una conferencia, de dedicarse á entender una
-question, y mira con horror al estudio Escolástico, gastando el tiempo
-en leer Sermones impressos, y en trasladar los manuscritos del Padre
-Fray Blas. Y esto por qué? porque me dicen, que no sale de su Celda;
-que tiene en ella letra abierta para desayunarse, para merendar, y
-para perder tiempo; que el Padre Predicador le va imbuyendo en todas
-sus máximas, hasta pegarle tambien sus afectos y desafectos, no solo
-con perjuicio de su buena educacion, sino en grave detrimento de la
-charidad, y de la union fraternal y religiosa.»</p>
-
-<p>16. «Por tanto, Padre mio, si el amor de nuestra Madre la Religion
-le debe algo; si tiene algun zelo por la salvacion de las almas, que
-Jesu-Christo redimió con su preciosa Sangre; si su misma estimacion
-sólida y verdadera le merece algun cariño, ruégole, por la misma
-preciosíssima Sangre de Jesus, que mude de conducta: sea mas noble,
-mas christiano, y mas religioso el fin de sus Sermones, y será muy
-otra su disposicion: predique á Christo Crucificado, y no se predique
-á sí mismo; y á buen seguro, que no pondrá tanto cuydado en el
-afectado aliño de su persona: no busque otro interés, que el de las
-almas, <i xml:lang="la" lang="la">da mihi animas</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">cætera tolle tibi</i>; y yo le fio, que predicará de otra
-manera: no solicite aplausos, sino conversiones; y tenga por cierto,
-que no solo logrará las conversiones, que desea, sino los aplausos,
-que no solicita, y estos de órden muy superior al aura popular y vana,
-que ahora le arrebata tanto. Sobre todo le encargo, le ruego, le<span
-class="pagenum" id="Page_98">p. 98</span> suplico, que, quando no haga
-caso de lo que le digo, y se obstine en seguir el errado rumbo, que ha
-comenzado, á lo ménos no dogmatice, no haga escuela tan perniciosa,
-no quiera imitar aquel Dragon, que con la cola arrastró tras de sí la
-tercera parte de las Estrellas. Estremézcale aquel <i xml:lang="la"
-lang="la">Væ!</i> tan espantoso, contra los que escandalizan á los
-pequeñuelos. Y no trate de vejez, de impertinencia, de prolixidad, y
-de mala condicion de los muchos años esta paternal, charitativa, y
-reservada advertencia, que le hago; sino mírela como la mayor prueba
-del verdadero amor, que le professo.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_4">
- <h3>CAPITULO IV.</h3>
- <p class="subh3h">De la burla, que hizo el Predicador mayor del
- razonamiento del Ex-Provincial, y de lo que passó despues con Fray
- Gerundio.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Sin</span></big> cespitar estuvo oyendo
-Fray Blas el Sermon, que le espetó el Reverendo Padre Ex-Provincial,
-y á pié firme sufrió la carga cerrada, que le disparó, con una
-contenencia tal, que qualquiera se persuadiria, que quedaba convencido,
-persuadido, y trocado ya en otro hombre. Porque, dice la leyenda de
-la Orden, que le oyó con semblante sereno, con los ojos baxos, con
-las manos debaxo del Escapulario, con el cuerpo algo inclinado ázia
-adelante, en postura humilde, aplicando un poco el oído izquierdo, como
-para no perder sýlaba, sin estornudar, sin escupir, y aun sin sacar
-la caja, ni tomar un polvo de tabaco en todo el tiempo, que duró la
-mission. Ya el buen Padre Ex-Provincial se aplaudia interiormente á
-sí mismo de aquella feliz conquista; ya tenia por mil veces dichosa
-la hora, en que se havia determinado á hablarle con tanta resolucion
-y claridad; ya estaba para echarle los brazos al cuello, dándole mil
-parabienes de que finalmente huviesse abierto los ojos á la luz de la
-razon; quando vió, que el bueno del Predicador levantó los suyos, le
-miró con serenidad, sacó las manos debaxo del Escapulario, reclinó
-el codo derecho sobre el brazo de la silla, refregóse la barba, echó
-despues mano á la manga, sacó la caja, dió dos golpecitos pausados
-sobre la tapa, abrióla, tomó un polvo, y, encarando al Ex-Provincial,
-le dixo muy reposado: <i>Acabó ya V. Paternidad?</i> — <i>Sí, ya acabé.</i> —
-<i>Pues, Padre nuestro, óygame V. Paternidad este cuento.</i></p>
-
-<p>2. «Assistia un loco al Sermon del Juicio universal, que se
-predicaba en cierta Mission. Estuvo verdaderamente fer<span
-class="pagenum" id="Page_99">p. 99</span>voroso y Apostólico el zeloso
-Missionero, y dexó tan aturdido al auditorio, que, aun despues de
-acabado el Sermon, por un rato ninguno se rebullia. Aprovechóse el loco
-de aquel compungido silencio, y, levantando la voz descompassadamente,
-dixo: <i>Señores, todo esso, que nos acaba de predicar el Padre
-Missionero de juicio, juicio, y juicio, sin duda que debe de ser assí</i>.
-<i>Pero nondum venit hora mea, y yo llevo la contraria con el doctíssimo
-Barradas.</i> Vea V. Paternidad si manda algo para Cevico de la Torre,
-porque yo parto mañana»; y, sin esperar á mas razones, se levantó de la
-silla, tomó la puerta, y se fué á su Celda.</p>
-
-<p>3. Esperábale en ella su queridito Fray Gerundio, que, ademas de
-ser un eterno admirador de las locuras y de los disparates de Fray
-Blas, cuya sola razon bastaria para que este le estimasse mucho, era,
-fuera de esso, un Fraylecito rollizo, bien agestado, muy compuestico de
-andadura, de acciones, y movimientos; por lo qual, no solo se llevaba
-todos los cariños del Padre Predicador mayor, sino generalmente los de
-casi todos los Padres graves de la Casa, entre los quales havia una
-especie de celillos y de competencia, sobre quien le havia de hacer mas
-cocos. Embiábanle desde la mesa traviesa la fruta, los extraordinarios,
-y el platillo, quando solo le tenian los Padres gordos, y no los
-Colegiales y aun por lo mismo era entre estos embidiado, acechado, y
-mas que medianamente mordido, para lo que daba él mismo poco motivo; ya
-por lo que se engreía con los alhagos de los Reverendíssimos, ya por
-las mañuelas y artificios de que se valia para tenerlos mas engaytados,
-ya finalmente, porque el horror, que tenia al estudio Escolástico,
-los daba muchas ocasiones de burlarse de él, y de sonrojarle, las
-quales no las perdian los bellacuelos de los otros Colegiales; pero
-á Fray Gerundio se le daba muy poco de esso, procurando en todo caso
-cultivar la predileccion de los mandones del Convento, y entre todos
-inclinándose mas (aunque con el mayor dissimulo possible) al despejo,
-al garbo, y á la discrecion del Padre Predicador mayor.</p>
-
-<p>4. Luego, que este entró en la Celda, contó á Fray Gerundio quanto
-le acababa de passar <i>con nuestro Padre</i>: hízole un resúmen del Sermon,
-remedó su voz, imitó su postura, pintó sus gestos, glossó sus palabras,
-y burlóse de todo, tratándole de <i>Carcuezo</i>, de <i>Fray-Zaragüelles</i>,
-de <i>Hombre de antaño</i>, y de otros apodos semejantes. Finalmente le
-dixo: <i>Chico, como la Mission duró tanto, tengo gana de cierta cosa,
-y assí con tu licencia</i>. Retiróse á la alcoba, tiró la cortina, hizo
-lo que tenia que hacer, y, acabada esta funcion, dixo Fr. Blas á Fr.
-Gerundio: «Ya sabes, que mañana voy á Cevico de la Torre, á predicar
-del Patriarcha San Benito,<span class="pagenum" id="Page_100">p.
-100</span> en su Hermita del Otero; es voto de Villa, Pasqua de flores,
-y hay Romería: y el Sermon es de los de á oncita de oro. Ante todas
-cosas, tómate essos dulces (y llenóle la manga de los que sacó de una
-naveta), cerremos la puerta, porque no venga á inquietarnos algun
-Reverendo Muletilla (y echó la aldaba); siéntate, y oirás uno de los
-mejores Sermones, que he compuesto en toda mi vida.»</p>
-
-<p>5. «Título y assunto: <i>Ciencia de la ignorancia, en la sabia
-ignorancia de la Ciencia</i>.» — «Tenga usted, Padre Predicador, le
-interrumpió luego Fray Gerundio: no diga mas, que solo esso me encanta.
-Essos retruecanillos, esse palotéo de voces, y esse triquitraque
-de palabras, con que usted propone casi todos los assuntos de sus
-Sermones, es cosa, que me embelesa: <i>Ciencia de la ignorancia, en la
-sabia ignorancia de la Ciencia</i>! Vaya, que no hay mas que decir. A la
-verdad, yo no entiendo bien lo que quiere significar; pero lo que me
-suena, me suena, signifique lo que significare, ello es una gran cosa.»
-— «No quiere decir mas, replicó el Predicador, que lo que dice San
-Pablo, <i>que la Ciencia de los Santos es la verdadera sabiduría, y que
-la sabiduría de este mundo es verdadera ignorancia y estulticia</i>.»</p>
-
-<p>6. — «Con que esso, y no mas quiere decir?» — «Sí.» — «Pero,
-válgame Dios! quien lo adivinaria? Otro, que no fuera V. Paternidad,
-diria sencillamente: San Benito supo lo que le convenia saber, é
-ignoró lo que no importaba ignorar; y de essa manera, aunque lo
-entenderian todos, pero tambien qualquiera gañan sabria decirlo.
-Mas esso de proponer una cosa tan comun con el ayrecillo especial,
-con que la propone V. Paternidad, en el mundo hay quien lo haga con
-tanta gracia. Y si no, dígalo aquel otro assunto del Sermon, que
-V. Paternidad predicó al Capítulo dos meses ha, en el dia de las
-Elecciones particulares: <i>Eleccion de la rectitud, para la rectitud de
-la Eleccion</i>. Primero que se me olvide el tal assunto, me he de olvidar
-yo de como me llamo. Pero, ya que hablamos de él, no me explicará V.
-Paternidad el concepto? porque, á decir la verdad, no le penetré muy
-bien. A mí, lo que se me ofreció, que querria decir, era que, para que
-la eleccion fuesse recta, era preciso, que fuesse recta la eleccion;
-mas esto, claro está, que no lo querria decir V. Paternidad, porque
-seria una verdad de Pero-Grullo.»</p>
-
-<p>7. — «Calla, simplon, le respondió al punto Fray Blas; pues claro
-está, que no quise decir otra cosa; y ahí estuvo el chiste, en decir
-una pero-grullada, de manera que parecia una cosa del otro mundo. Si
-te acordaras del modo tan claro, tan perspicuo, tan brillante, con que
-entablé essa proposicion, para introducirme en el discurso, verias mas
-claro, que el Sol de mediodía, lo que yo quise decir.» — «Como soy
-Chris<span class="pagenum" id="Page_101">p. 101</span>tiano, que ya no
-me acuerdo (replicó Fr. Gerundio), aunque tengo el Sermon en la Celda,
-porque al punto le trasladé, como sabe V. Paternidad.» — «Pues yo te lo
-traheré á la memoria, que bien en ella lo tengo.»</p>
-
-<p>8. — «Concluída la Salutacion, que esse fué vino de otra cuba, dí
-principio al Sermon con este apóstrophe al Sacramento, que estaba
-patente: <i>Amorosamente Sabio os ofreceis</i> (<i>Soberano Sacramentado
-Monarca</i>), <i>Maestro y Director de este Capítulo</i>. Nota de passo la
-oportunidad de llamar Presidente del Capítulo al Sacramento, y díme
-si esto se ofrece á qualquiera? Añadí despues: <i>Para la mas acertada
-rectitud de las Elecciones, ofrece esse Augusto Sacramento vitales
-luces á los Electores Prelados</i>. Prueba perentoria y terminante:
-<i xml:lang="la" lang="la">Ego sum panis vitæ</i>. Nota lo de <i
-xml:lang="la" lang="la">panis vitæ</i>, para las <i>luces vitales</i>. Mas por
-quanto los Electores eran muchos, y cada uno tenia su vida, buena ó
-mala, como Dios sabe (que á nosotros no nos toca indagar vidas agenas),
-y el texto solo hablaba de una vida, <i xml:lang="la" lang="la">vitæ</i>,
-era menester uno, que hablasse de muchas. Halléle, á pedir de boca,
-en el Syriaco, que lee: <i xml:lang="la" lang="la">Panis vitarum</i>. Ya
-tenemos al Sacramento <i>Pan de muchas vidas</i>: pero, por quanto estas
-vidas podian ser de Choristas, de Sacristanes, de Refitoleros, y de
-otros muchos Frayles, que no tenian voto en Capítulo, y yo havia
-menester precisamente un Sacramento, que fuesse pan de las vidas de
-los Padres Capitulares y Electores; aquí estuvo mi felicidad y mi
-discurso. Halléle, como lo podia desear, en Zacharías, en Tyrino,
-en Menochio, y en Lyra; porque el primero llama al Sacramento
-<i xml:lang="la" lang="la">Frumentum Electorum</i>; el segundo <i
-xml:lang="la" lang="la">Panem Electorum</i>; el tercero <i xml:lang="la"
-lang="la">Frumentum Electorum</i>; y el quarto, <i xml:lang="la"
-lang="la">Frumentum Electorum est Corpus Christi consecratum pane
-frumenti</i>.»</p>
-
-<p>9. — «Digo, que V. Paternidad es demonio, ó que tiene familiar
-(le interrumpió Fray Gerundio, sin poderse contener). Donde diantres
-fué á encontrar unos textos tan á pelo, tan al intento, y que hablan
-de <i>pan de Electores</i>, con tanta claridad, que los entenderá el mas
-zafio Batueco, de los que van á vender miel á la Villa de Bezar? Ahora
-me acuerdo, que, especialmente quando oí essos textos en el Sermon,
-me quedé como atorrollado. Es verdad, que, hablando despues acerca
-de ellos con un Padre Maestro de la Casa, que me quiere mucho, me
-dexó un poco confuso; porque me dixo claritamente, que todos ellos,
-en el sentido en que V. Paternidad los entendió, havian sido unos
-grandíssimos disparates, delatables á la Inquisicion; que assí el Texto
-como los Intérpretes solo querian decir, que el Pan del Sacramento, ó
-que el Sacramento era Pan de los Escogidos, que esso, y no otra cosa
-significaba <i xml:lang="la" lang="la">Electorum</i>; que aplicarlo á
-los Electores, puramente por el sonido material de la palabra, era un
-abuso<span class="pagenum" id="Page_102">p. 102</span> intolerable de
-la Sagrada Escritura, condenado por el Concilio Tridentino, por los
-Papas, y por la Inquisicion; que esta havia castigado en Roma á un
-Predicador, porque en las Honras del Cardenal Cibo havia dicho, que
-la Carne de Christo en el Sacramento era verdaderamente la carne del
-Cardenal, probándolo con aquel texto: <i xml:lang="la" lang="la">Caro
-mea vere est cibus</i>, el qual le havia querido entender aquel loco (assí
-le llamó el Padre Maestro), ni mas ni ménos, como V. Paternidad havia
-querido entender el <i xml:lang="la" lang="la">Frumentum Electorum</i>;
-que, si se permitiera la licencia de usar, ó de abusar de la Sagrada
-Escritura con essa materialidad, no havria heregía, disparate, torpeza,
-ni suciedad, que no se pudiesse probar con ella: y de aquí fué
-ensartando tantas cosas, que me metieron en mucha confusion, y no sé
-como tuve paciencia para oírlas.»</p>
-
-<p>10. — «Y tú hiciste caso de ellas?» — «No, Padre Predicador, qué
-caso havia de hacer, si estaba conociendo palpablemente, que todo era
-embidia; porque el tal Padre Maestro es un hombre indigesto, que no
-sabe mas, que sus Ergos, su Theología, su Biblia, sus Concilios, sus
-Santos Padres, y servitor. En sacándole de ahí, no sabe una palabra:
-ni él ha leído jamas el Theatro de los Dioses, ni á Rabisio Textor,
-ni á Aulo Gelio, ni á Natal Cómite, ni á Alexandro de Alexandro, ni
-á Plinio, ni á Picinelo: con que, ya se ve, qué obligacion tiene el
-pobre á entender de Sermones, ni á saber, como se han de traher, ó
-como no se han de traher los textos de la Sagrada Escritura? Y, como
-por otra parte es un triste pelon, que anda con la hortera para tomar
-una jicarilla, y ve, gracias á Dios, la Celda de V. Paternidad tan
-abastecida de todo, se pudre á todo podrir, y de aquí proviene, que
-todo quanto hace V. Paternidad le da en rostro.» — «Dame un abrazo (le
-dixo al oír esto el Padre Fray Blas), que tú has de ser la honra de la
-Orden; toma essos quatro bollos de chocolate, para que te remedies en
-mi ausencia, y vamos adelante con el Sermon Capitular.»</p>
-
-<p>11. — «Otro dia hablarémos de esse Sermon (dixo Fray Gerundio), que
-ahora, como está V. Paternidad para irse mañana, temo, que no nos ha
-de quedar tiempo para leer el de San Benito, aunque no sea mas que la
-Salutacion, y yo estoy rabiando por oírla, porque solo el pensamiento
-<i>de Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia</i>,
-me ha excitado una curiosidad, que es un horror.» — «Tienes razon
-(respondió Fray Blas), y vamos á ella: aquí está el cartapacio sobre la
-mesa. Ten presente, que estamos en Primavera, que es Pasqua de flores,
-y que la Hermita del Santo está en el campo, y oye.»</p>
-
-<p>12. «Al celebrado Dios del Regocijo consagraba la Grecia, Esparta, y
-Thesalia, festivos, solemnes cultos el dia 27 de<span class="pagenum"
-id="Page_103">p. 103</span> Marzo: <i xml:lang="la" lang="la">Thessali
-huic Deo Risui quotannis rem divinam in summa lætitia faciebant</i>, dice
-Rabisio Textor. Texian verdes guirnaldas, esmaltadas de matizadas
-flores, ofreciendo una Primavera de gozo al obsequiado Dios del
-Regocijo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i8"><i xml:lang="la" lang="la">Vernis intexens floribus arva</i></div>
- <div class="verse i10">· · · · · · · · · · · · · · ·</div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Risibus, et grandes mirata est Roma cachinnos</i>,</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">dice Lilio Giraldo. Ofrecíase esta Deydad al culto en
-la figura de un jóven desnudo, coronado de myrto, adornado de alas, y
-en la frondosidad de un prado ameno: <i xml:lang="la" lang="la">Puer
-nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi sedebat</i>, dice Vincencio
-Cartario.»</p>
-
-<p>13. «Has visto entradilla mas florida para un Sermon de Primavera,
-en Pasqua de Flores, y toda ella no ménos que con autoridad de
-Cartario, Lilio Giraldo, y Rabisio Textor? Pues aguarda un poco,
-y escucha la aplicacion. <i>Este es vernal paralelo del esclarecido
-Patriarcha San Benito, á quien con festivo gozo consagra hoy este
-Pueblo este solemnizado culto</i>. Qué te parece, Gerundio amigo?» —
-«Qué me ha de parecer? Lo primero, que V. P. tiene mas en la uña el
-Kalendario de las fiestas de los Gentiles, que la misma Epacta de la
-Orden; porque jamas le he visto errar ni siquiera una de aquellas, y
-mas de una vez le he notado, que no sabia bien el Santo de quien se
-rezaba aquel dia. Lo segundo, que casi todos los Sermones de V. P.
-comienzan con una fabulilla tan á pelo y tan al caso, que no parece
-sino que la fábula se fingió para el mysterio, ó que el mismo Dios fué
-sacando el mysterio por la idéa de la fábula. Por exemplo: quando se me
-olvidará á mí aquella crespa entradilla del Sermon de la Concepcion,
-que oí este año á V. P. y la tomé de memoria, porque no espero oír en
-mi vida cosa mas adequada al assunto?»</p>
-
-<p>14. «De la rizada espuma del celebrado Egéo, fingió la Ethnicidad
-fabulosa, fué su idólatra Vénus concebida:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Nuda Cythereis edita fertur aquis</i>,</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">dice Ovidio. Concibióse de las tres celestiales gracias
-sociada:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Et Veneris turba ministra fuit</i>,</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">dice Giraldo; porque no se verificasse instante, en
-que faltasse alguna gracia á su hermosura. Y en memoria de esta
-concepcion graciosa, celebraban los Cýclades el dia 8 de Diciembre
-con solemne alborozado culto: «<i xml:lang="la" lang="la">Hoc tamen
-die octavo Decembris, festum Conceptionis pulcherrimæ Veneris ingenti
-jubilo celebratur</i>. No me detengo ahora en reparar la cul<span
-class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span>tura de llamar <i>Ethnicidad</i>
-á la Religion de los Gentiles, y no <i>Gentilidad</i>, ó <i>Paganismo</i>, que
-esso lo diria qualquier Gavacho.» — «Y si no la llamé <i>Polytheismo</i>,
-ó <i>Poly-Deismidad</i>, interrumpió el Padre Predicador, fué por reservar
-estos dos terminillos para otra ocasion.» — «Digo, que no me detengo
-en esto, porque con especialidad en esta invencion de voces nuevas y
-flamantes, alambicadas de la Lengua Latina, es V. P. inimitable; y yo
-tengo ya apuntadas algunas, para valerme de ellas en ocasion y tiempo,
-con la seguridad que, aunque no haga mas que hablar en esse estilo, no
-ha de haver Sermon de Cofradía, que no me busque. Ya sé, que al mar
-salado siempre le he de llamar, <i>salsuginoso elemento</i>; á la Vara de
-Aaron, <i>Aaronítica Vara</i>; al contraer el pecado original, <i>traducir
-el fómes del pecado</i>; <i>Adam futurizado</i>, al decreto de la Creacion
-de Adam; á su misma creacion, <i>Adamitico fundamento</i>; <i>universal
-opificio</i>, á la fábrica de todas las criaturas; á la naturaleza ciega,
-<i>cecuciente naturaleza</i>; y á un deseo ardiente y encendido, <i>ignitas
-alas del deseo</i>. Este bello, claro, perspicuo, y delicado estilo,
-déxelo V. P. de mi quenta, y yo salgo por fiador de mí mismo, que, por
-lo que toca á él, no ha de tener V. P. discípulo, que mas le honre.»</p>
-
-<p>15. «Tampoco quiero detenerme ahora en el reparo de aquella
-ingeniosa figura, con que V. P. llamó <i>idólatra</i> á Vénus, quando dixo:
-<i>Fué su idólatra Vénus concebida</i>. Mas de dos ignorantes lo tendrian
-por necedad, pareciéndoles, que esso queria decir, que Vénus idolatraba
-en ellos, y no ellos en Vénus, y que V. P. debiera de haver dicho
-<i>su idolatrada Vénus</i>. Pero, sobre que entónces no constaria el pié
-de verso heróyco, de que se compone dicha cláusula: <i>Fué su idólatra
-Vénus concebida</i>, que era á lo que V. P. tiraba; y (quede dicho de
-passo) esta es una de las gracias, que mas me encantan en el elegante
-estilo de V. P., la multitud de piés lýricos y heróycos de que consta,
-que algunas veces me parece que estoy oyendo una relacion, amen de
-los consonantes; digo, que fuera de este primor faltaria otro, que no
-advierten, ni son capaces de advertir essos tontos. Esta es aquella
-figura rhetórica, que se llama... que se llama... válgate Dios! como
-se llama? que se llama... no sé como; la qual enseñaba á usar el
-presente por el pretérito, lo activo por lo passivo: y assí decimos,
-<i>mi amantíssimo amigo</i>, por <i>mi amigo muy amado</i>; <i>recibí la favorecida
-carta de Vm.</i> por <i>la carta favorecedora</i>; pues lo demas querria
-decir, que se le hacia favor en recibirla, y no me pareceria mucha
-modestia, ni mucha política. De la misma manera se puede decir tan
-lindamente <i>idólatra Vénus</i>, por <i>Vénus idolatrada</i>, como lo sabemos
-muy bien todos los que tuvimos la dicha de estudiar con el famoso<span
-class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span> Preceptor de Villaornate, y
-por esso tengo yo tan en la uña todas las figuras rhetóricas, con sus
-nombres, pelos, y señales.»</p>
-
-<p>16. «Pero dexándonos de estos pelillos, como iba diciendo de mi
-cuento, digo, que la fábula de la concepcion de Vénus, para el Mysterio
-de la Concepcion de María, no parece sino que V. P. mismo la inventó,
-tan adequada viene, y tan al caso. Digo mas, que, á mi pobre juicio,
-estuvo de sobra aquella valiente cláusula, con que V. P. la aplicó.
-<i>Gallardo, aunque fabuloso, paralelo del milagroso obgeto, que termina
-los regocijados cultos de este dia octavo de Diciembre, en que la
-Iglesia Cathólica celebra la Concepcion passiva de María, Vénus del
-Amor Divino, Diosa de la hermosura de la Gracia</i>; porque no havria en
-todo el Auditorio entendimiento tan zopenco, que no se hiciesse luego
-cargo de la propiedad <i>del gallardo paralelo</i>, sin el cansancio de la
-aplicacion. Porque es claro como el agua, que, si Vénus fué madre del
-Amor, María fué Madre del Amor; si Vénus fué concebida de la espuma
-del mar, <i>en la nivea espuma de la Gracia fué concebida María del mar
-de la humana naturaleza</i>, como dixo V. P. un poco mas abaxo; si en la
-concepcion de Vénus assistieron las tres Gracias, <i>en contraresto á las
-Gracias, sociaron á María en su Concepcion las horas</i>, siendo las horas
-y las gracias dos cosas tan parecidas, que es impossible hayga otras
-dos mas semejantes. Finalmente, si Vénus fué concebida el dia ocho de
-Diciembre, el dia ocho de Diciembre fué concebida María. Assí que el
-<i>paralelo</i> no puede ser mas <i>gallardo</i>, por lo que toca á estas quatro
-propiedades. Y en quanto á la segunda, en que se coteja la espuma del
-mar Erythréo con la <i>nivea espuma de la Divina Gracia</i>, se encierra en
-ella una propiedad tan recóndita, que no es fácil se dé en el chiste á
-quatro paletadas. Porque, si la espuma no es otra cosa que el viento,
-que se introduce en el agua, ó en qualquiera otro licor, mas ó ménos
-movido, y agitado del mismo ayre, ó de algun otro agente extraño, como
-leí pocos dias ha en uno de estos libros, que se usan, y tratan de
-novedades; es claro como el agua, que la Divina Gracia ha de ser muy
-espumosa, y precisamente ha de hacer una <i>espuma nivea</i>, que disgregue
-la vista. Por qué? porque la Divina Gracia se atribuye particularmente
-al Espíritu Santo: este, ya se sabe, que unas veces es aura suave y
-apacible, y otras es viento impetuoso, que agitando á la Divina Gracia,
-é introduciéndose al mismo tiempo en sus divinos poros é intersticios,
-necessariamente ha de levantar <i>una espuma nivea</i>, como el ampo: y qué
-cosa mas propia, que el que de <i>esta nivea espuma</i> fuesse concebida <i>la
-Vénus del Amor Divino</i>? Con que realmente no pudo ser <i>mas gallardo el
-paralelo</i>.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_106">p. 106</span></p>
-
-<p>17. «A mí assí me lo pareció, y assí lo defendí tambien contra
-aquel simplon, beaton, y testarudo de Fray Gonzalo, que estaba junto á
-mí, y al oírlo hizo muchos gestos, diciéndome despues del Sermon, que
-aquello le havia escandalizado. Preguntéle, por qué? y me respondió
-el tontarron, que porque hacer cotejo de la Madre de la Pureza con la
-madre de la torpeza; de la muger mas limpia con la muger mas sucia;
-de la Concepcion Immaculada de María con la puerquíssima concepcion
-de Vénus; de las gracias profanas con la Gracia Divina, y concluir
-llamando á María <i>Vénus del Divino Amor, Diosa de la hermosura de la
-Gracia</i>; sobre ser la última proposicion una heregía formal, las demas
-eran unas blasfemias tan impías, tan sacrílegas, tan indecentes en la
-boca de un Christiano, quanto mas <i>de un Predicador Apostólico</i>, como
-V. P. dice que lo es, monstrando su título en toda forma, que á su
-parecer el Sermon merecia la hoguera; concluyendo con que, si él fuera
-Prelado, le quitaria á V. P. la licencia de predicar. No sé como Dios
-me tuvo de su mano, y no le llené de dedos aquella cara compungida;
-pero contentéme con decirle, que no era la miel para la boca del asno,
-que no se havian hecho <i>los gallardos paralelos</i>, paralelos gallardos,
-y volvíle las espaldas.»</p>
-
-<p>18. «Y ya que hablamos <i>de paralelos</i>, volvamos por Dios al <i>vernal
-paralelo</i> del Sermon de San Benito, donde dexamos la salutacion; que,
-como unas cosas llaman á otras, y todas las de V. P. me emboban, yo
-mismo interrumpí la letura, sin poderme remediar. Ya me acuerdo, que la
-introduccion era del Dios del Regocijo, á quien celebraban los antiguos
-el dia 27 de Marzo; que le representaban un jóven desnudo y en pelota,
-como su madre le parió, muy coronado de myrto, y muy adornado de alas,
-tendido en aquel campo, como si dixéramos, con la panza al Sol: <i
-xml:lang="la" lang="la">Puer nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui
-humi sedebat</i>; y finalmente, que el modo de celebrarle era con grandes
-risadas, zambra, bulla, y carcajadas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Et grandes mirata est Roma cachinnos.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Decia despues V. P. <i>este es vernal paralelo del
-esclarecido Patriarcha San Benito</i>. Pero, ántes de passar mas adelante,
-dígame V. P. qué quiere decir <i>vernal paralelo</i>, porque confiesso, que
-no lo entiendo.» — «Ay, bobo! díme, qué significa <i xml:lang="la"
-lang="la">ver, veris</i>?» — «<i xml:lang="la" lang="la">Ver, veris</i>
-significa la Primavera, que assí lo dicen los Géneros de Lara, por
-donde yo estudié.» — «Pues, tonto, <i>vernal paralelo</i> quiere decir
-<i>paralelo Primaveral</i>, por ser en tiempo de Primavera, en que se
-celebraba la fiesta del Regocijo, y tambien la de San Benito. Y
-ves ahí, como de camino está encajada con grande arte y dissimulo
-la cir<span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>cunstancia
-de celebrarse esta fiesta en Pasqua de Flores: <i xml:lang="la"
-lang="la">Vernis intexens floribus arva</i>; que en esso de hacerme cargo
-de todas las circunstancias, por ridículas que sean, aunque yo lo diga,
-ninguno me echará la pierna adelante.»</p>
-
-<p>19. — «Ya estoy, dixo Fray Gerundio, en lo que significa <i>vernal
-paralelo</i>: ahora me falta saber la aplicacion, y en qué se pareció
-San Benito al Dios del Regocijo, y la fiesta de aquel á la fiesta de
-este.» — «Ten un poco de paciencia, continuó el Predicador, y presto
-lo sabrás. Y, en quanto á la omnímoda semejanza de las fiestas, es
-cosa tan clara, que solo un ciego podrá no distinguirlas, sin que
-nadie se lo diga; porque, si aquella se celebraba en la Primavera,
-en la Primavera se celebra esta; si aquella en el dia 27 de Marzo,
-cavalitamente se celebra esta en el mismo dia; si aquella en el campo,
-esta en el Otero; si allí havia flores, flores hay aquí; si gente en
-aquella, gente en esta; y en fin, si aquella havia grandes carcajadas,
-esta no la va en zaga, pues no se oye otra cosa por aquellos campos,
-y aun dentro de la misma Hermita, durante el Sermon, si el Predicador
-tiene un poco de sal, que grandíssimas risadas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Et grandes mirata est Roma cachinnos.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">— «Ahora digo, respondió Fray Gerundio, que las dos fiestas
-son tan parecidas una á otra, como un huevo á otro huevo,
-y ahora tambien descubro yo la clave para aplicar qualquiera
-cosa, que haya sucedido en el mundo, en el mismo tiempo
-y en el mismo dia del Sermon, á la fiesta que predicare, sea
-la que fuere.»</p>
-
-<p>20. «Mas dígame V. Paternidad, como diantres pudo casar á San
-Benito con el Dios del Regocijo?» — «Con la mayor facilidad del mundo,
-respondió Fray Blas. No dice la Historia, que, siendo el Santo de
-solos quince años, se salió de Roma, se fué al Desierto, se escondió
-entre las mayores asperezas del monte Sublac, se sepultó en una cueba,
-ó en una profunda cisterna; que allí hizo asperíssima penitencia por
-espacio de tres años; que padeció crueles tentaciones del Demonio; que
-se rebolcó en una zarza, hasta dexarla toda ensangrentada; que solo se
-alimentaba de pan y agua, que de ocho en ocho dias le trahia un Monge,
-llamado Roman, descolgándoselo por una cuerda, hasta que al cabo de
-los tres años un buen Clérigo, por Divina revelacion, vino á buscarle,
-trayéndole vianda para comer, y diciéndole, que la comiesse, porque
-era dia de Pasqua, lo que el Santo mozo no sabia? Pues, qué cosa mas
-parecida al Dios del Regocijo, que San Benito en este passage de su
-vida? Este jóven, aquel niño; este en el campo, aquel en el desierto;
-este tendido en la yerva, aquel en el pozo; este desnudo, aquel mal
-vestido; y,<span class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span> quando se
-rebolcó en la zarza, tan desnudo como su madre le parió; este coronado
-de flores, aquel cubierto de espinas, y finalmente este celebrando
-en tiempo de Pasqua, y aquel regalándose en ella con lo que el buen
-Clérigo le traxo. Mira tú ahora, si pudo venir mas ajustado el <i>vernal
-paralelo</i>? Porque en lo demas, aunque el Dios del Regocijo fuesse un
-Dios de tararira, de trisca, de bulla, y de chacota, y San Benito en el
-desierto fuesse una imágen viva de la mas áspera penitencia, exemplar
-assombroso de compuncion y de lágrymas; esso para el assunto importa
-un bledo, porque ni los paralelos, aunque sean <i>vernales</i>, ni las
-semejanzas, ni las comparaciones han de correr á quatro piés.»</p>
-
-<p>21. Iba Fray Blas á proseguir en la letura de su Sermon, quando
-llamaron á la puerta de la Celda con tanta fuerza, que se sobresaltó;
-y, aunque á los principios hizo ánimo de no abrir, como el que
-llamaba era el Padre Prior, y le dixo en voz alta, que abriesse,
-que era él el que llamaba, y que bien sabia estaba dentro, no pudo
-resistirse, y se vió precisado á abrir. Entró en la Celda el Prior,
-y, encontrando en ella á Fray Gerundio, le dixo con alguna seriedad,
-qué hacia allí perdiendo tiempo, y por qué no se iba á estudiar? Fray
-Gerundio le respondió, sin turbarse, que havia venido, de parte de
-su madre, á dar al Padre Predicador la limosna de tres Missas, para
-que las mandasse decir en el Altar de San Benito del Otero, porque
-havia parido un niño quebrado, y el Santo, en aquella Santa Imágen,
-diz que era prodigioso con los niños, que padecian este trabajo. «Y
-qué lleva en essa manga?» le preguntó el Prior, notando que abultaba
-demasiado. Aquí saltó prontamente el Predicador: «Son unos dulces,
-que le dí yo, para que de mi parte los embie á sus dos primas, las
-hijas del Familiar de Cojeces,<a id="FNanchor_29" href="#Footnote_29"
-class="fnanchor">[29]</a> que el otro dia me regalaron con dos pares
-de calcetas». No satisfizo mucho al Padre Prior una ni otra respuesta;
-pero, como era buen hombre y nada malicioso, dexólas passar, y
-contentándose con decir á Fray Gerundio, que tratasse de ser mas
-aplicado, y de guardar mas la Celda, le embió á ella, y él se quedó
-con el Padre Predicador mayor tratando el negocio á que iba, de cuyo
-contenido no se encuentra rastro alguno en el Archivo del Convento,
-ni en los exactos documentos de donde se ha sacado esta puntualíssima
-historia; lo que da bien á entender, que no debió ser cosa de
-importancia, ó, á lo ménos, que no trataron materia alguna, que tenga
-concernencia con ella.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_5">
- <p><span class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span></p>
- <h3>CAPITULO V.</h3>
- <p class="subh3h">De una conversacion muy provechosa, que un
- Beneficiado del Lugar tuvo con Fray Gerundio, si Fray Gerundio
- huviera sabido aprovecharse de ella.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Havia</span></big> en aquella Villa (ya
-conocerá el sagaz y penetrativo Lector, que hablamos de aquella Villa
-donde estaba el Convento): havia, pues, en aquella Villa un Beneficiado
-hábil, capaz, despejado, de edad ya madura, porque estaba entre los
-quarenta y los cinquenta. Havia estudiado la Philosophía, que se usa
-en España, con aplauso, y la Theología con crédito, tanto que havia
-sido Opositor en Toledo, y, despues de haverle dado uno de los mejores
-Curatos, le renunció con pension, porque le probaba mal la tierra, y
-se havia retirado á su Lugar, donde tenia un mediano Beneficio, con el
-qual y con la pension lo passaba con mucha decencia. Era de costumbres
-muy ajustadas, de un porte Eclesiástico sério y grave, pero al mismo
-tiempo de un genio jovial y festivo, lo que le conciliaba la general
-estimacion de todos, acompañada de inclinacion y cariño. Dedicábase
-mucho al exercicio del Confessionario, y de quando en quando predicaba
-tambien sus Sermones con juicio, con piedad, y con zelo, porque era
-muy aficionado á las Obras de los Padres Señeri y Bourdalue, á quienes
-procuraba imitar en sus Sermones, assí panegýricos como morales. Y,
-como entendia medianamente las lenguas Italiana y Francesa, tenia
-algunos otros de los mejores Sermonarios que se han impresso en uno y
-en otro Idioma, sin dexarse llevar tan totalmente del estudio de las
-Letras Sagradas y sérias, que no hiciesse sus excursiones hácia las mas
-amenas, especialmente hácia los libros de Crítica, de que tenia algunos
-selectos en su librería, no copiosa, pero escogida.</p>
-
-<p>2. A favor de ellos, con su natural penetracion y juicio, ni estaba
-tan encaprichado con todas las opiniones antiguas, como lo suelen
-estar los que no han estudiado otras, ni tan ciegamente enamorado de
-las modernas, que no descubriesse la fruslería y la insubstancialidad
-de muchas. Conocia, y confessaba de buena fé, que en todas las
-facultades se havian introducido mil inutilidades, preocupaciones, y
-no pocas extravagancias; era de parecer, que en realidad necessitaban
-de mucha reforma; pero al mismo tiempo era de opinion, que ninguna
-estaba mas necessitada de ella, que la Crítica. Juzgaba, que esta se
-havia remontado con excesso, y que era menester cortarla los vuelos;
-porque, no contenta con rajar,<span class="pagenum" id="Page_110">p.
-110</span> cortar, y trinchar, algunas veces con razon, otras sin ella,
-y no pocas por puro antojo, ó capricho por las ciencias naturales,
-se havia atrevido á escalar hasta el Sagrado Alcázar de la Religion,
-con tanta osadía, que apénas dexaba costumbre immemorial, tradicion
-antigua, ni monumento, aun de los mas respetables, que no pretendiesse
-zapar hasta el cimiento; siendo este el verdadero principio, no solo de
-tanto error, como ha brotado en el Campo de la Iglesia en estos últimos
-Siglos, sino de tanta libertad de costumbres, de tanta irreligion, y
-aun de tanto Atheismo.</p>
-
-<p>3. Sobre todo se reía mucho de la grande presuncion de la Crítica
-en punto de Phýsica natural, y de aquella intolerable satisfaccion,
-con que se jactaba de haver arrollado la de Aristóteles, abriendo
-los ojos al mundo, para que conociesse los grandes excessos, que la
-hacia qualquiera de las Phýsicas modernas. Aquí se descalzaba de risa
-el bueno del Beneficiado; porque decia, que, á excepcion de tal qual
-fruslería de poca consideracion, tan en ayunas se estaba el mundo
-de las verdaderas causas de casi todos los efectos de la naturaleza
-con la Phýsica de Descartes, de Newton, y de Gasendo, como con la de
-Aristóteles; y que para él tan inconcebibles eran los torbellinos ó
-turbillones y materia ethérea del primero, como la materia primera y
-las formas substanciales del último, protestando, que ni con una ni
-con otra explicacion veía gota. «Yo no sé (añadia con gracia) con qué
-conciencia hacen tanta burla los modernos de los Aristotélicos, porque
-preguntados estos, en qué consiste, que el fuego queme, responden:
-<i>porque tiene una virtud ustiva ó quemativa</i>. Convengo en que nada
-dicen en esto; pues en suma solo vienen á decir, que el fuego quema,
-porque tiene virtud para quemar. Philosophía tan recóndita, que la
-alcanzará el mas zafio Sayagués.»</p>
-
-<p>4. «Pero quisiera saber, si dicen mas los moderníssimos señores,
-quando responden, que el fuego quema, porque es una substancia
-compuesta de unas partículas pyramidales ó puntiagudas, sutilíssimas,
-agilíssimas, que, agitadas continuamente con suma rapidez en movimiento
-vortical, se penetran por los poros de los cuerpos mas consistentes,
-los taladran, los desunen, los deshacen. En esta respuesta hay sin
-duda mas aparato de voces; pero, bien reflexionada, tiene ménos
-substancia, que la otra; porque la Aristotélica siquiera ya dice una
-verdad de Pero-grullo, con la qual modestamente viene á confessar su
-ignorancia; mas la de nuestros Phýsicos á la Chamberí, entre un gran
-follage de palabras, solo nos vende unas puríssimas arbitrariedades.
-Quien ha hecho el análysis del fuego, para descubrir de qué figura
-son sus partículas, si pyramidales, cylíndricas, ovales, quadradas,
-ó globu<span class="pagenum" id="Page_111">p. 111</span>losas,
-agudas, ó chatas? Por donde se prueba, que su movimiento es vortical
-ó arremolinado? siendo assí, que, si son tan ágiles y tan sútiles,
-como se supone, de necessidad han de ser levíssimas y volátiles, mucho
-mas ligeras que el ayre, y consiguientemente su movimiento no ha de
-ser hácia el centro, como lo es todo movimiento vortical, sino hácia
-arriba, como se observa en la llama; de donde vendria á inferirse
-el grandíssimo absurdo de que ningun cuerpo estaria mas libre de la
-actividad del fuego, que el que estuviesse mas dentro de él, y que el
-remedio mas eficaz para no quemarse uno, era arrojarse en medio de la
-hoguera.»</p>
-
-<p>5. En fin, en esta materia estaba preciosíssimo el bellaco del
-Beneficiado, y concluía con decir, que, si él fuera hombre de
-talentos y de chiste, se le havia ofrecido un buen proyecto, con que
-hacer, por lo ménos, tan ridícula la Philosophía moderna, como la
-Aristotélica. Havia de formar un Exaplo Philosóphico, á manera de los
-Bíblicos, ó una Philosophía Polyglota, compuesta de quatro ó de seis
-columnas, en cada una de las quales, discurriendo por todos ó por los
-principales tratados de la Phýsica, havia de exponer con sus mismas
-palabras lo que dicen acerca de él Aristóteles y los Gefes de las
-principales Sectas Philosóphicas modernas. Por exemplo: <i>Principios
-ó constitutivos del cuerpo en general.</i> 1ª. columna Aristóteles, 2ª.
-Descartes, 3ª. Gasendo, 4ª. Maignan, 5ª. Newton, 6ª. Boyle. <i>Principios
-ó constitutivos de los cuerpos celestes.</i> 1ª. 2ª. 3ª. etc. <i>Principios
-ó constitutivos del cuerpo sub-Lunar inanimado, del vegetable,
-del orgánico y sensitivo, del racional, etc.</i> 1ª. 2ª. 3ª. etc. Y
-descendiendo despues á los cuerpos y efectos particulares de sol, luz,
-calor, frio, humedad, sólidos, flúidos, opacos, transparentes, colores,
-sonido, sensacion, etc. trasladar en cada columna con toda fidelidad
-lo que dice cada Gefe acerca de cada uno de estos entes naturales. Y
-despues, para amenizar mas la obra, y aun para variarla, añadir por
-modo de apéndice un breve resúmen de la variedad, de la voluntariedad,
-del capricho, y aun de la extravagancia, con que en estas y en
-otras materias philosóphicas han discurrido aquellos modernos mas
-acreditados, que son <i xml:lang="la" lang="la">nullius Diœcesis</i>,
-esto es, que no son partidarios de alguna secta particular; y que,
-aprovechándose de la libertad de conciencia para philosophar, que se
-han tomado, especialmente en este Siglo, casi todas las Naciones,
-cada uno ha philosophado segun su fantasía. Asseguraba, que solo
-con trasladar sus opiniones, con sus mismíssimas voces, explicando
-las obscuras, y dexando en su tenebrosa incomprehensibilidad á las
-ininteligibles, se formaria una obra, que en España hiciesse olvidar á
-los Cervantes, en Francia á los Despréaux, en Italia á los Bocalinis,
-en Alemania á<span class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span> los
-Menkenios, y arrinconarse en Inglaterra á los Waltones.</p>
-
-<p>6. Assí que, por lo que toca á todas las Philosophías Systemáticas,
-tanta burla hacia de unas como de otras, y aun mas que todas se burlaba
-mucho de la Crítica de ellas. Solo daba algun quartel á la Phýsica
-experimental, pero no tanto como otros, que eran mas indulgentes;
-pretendiendo, que de cien experimentos apénas se hallarian dos, hechos
-con la debida exactitud. En órden á la Phýsica Mathemática, que es
-hoy la Phýsica de la gran moda, adoptada por casi todas las Academias
-de Europa, y es aquella, que pretende deducir todas sus conclusiones
-de principios Mathemáticos y Geométricos, se reservaba el derecho de
-juzgar, hasta que estuviesse mejor instruído de ella; bien que decia
-le daba el corazon, que los principios de estas dos Facultades apénas
-podian servir mas, que para explicar las leyes del movimiento, la mayor
-ó menor resistencia, gravedad ó levedad de los cuerpos, su elasticidad
-respectiva, y algunos pocos efectos de la luz. Por lo demas, no
-concebia de qué utilidad podian ser los principios de la Mathemática
-y de la Geometría, para explicar las verdaderas causas y constitutivo
-de todo cuerpo sensible y natural, que es obgeto de la Phýsica; pero
-al fin suspendia su juicio, hasta que, mejor instruído en autos, se
-hallasse en estado de pronunciar con conocimiento de causa.</p>
-
-<p>7. En lo que no le suspendia era en el acierto y en la felicidad,
-con que la Crítica moderna trataba el importantíssimo punto de la
-Oratoria Christiana, en la evidencia que hacia de que esta no solo
-estaba adulterada, sino vilipendiada, estragada, despedazada, y
-lastimosamente corrompida; en las verdaderas y radicales causas, que
-señalaba de esta lamentable corrupcion; y en las sabias, discretas, é
-infalibles reglas, que prescribia para resucitarla, para darla nueva
-vida, y para conducirla al mayor estado de perfeccion, á que puede
-llegar en lo humano.</p>
-
-<p>8. Por lo que toca á la hedionda corrupcion de la Oratoria
-Christiana, la Crítica no hace mas, que remitirnos á los Sermones,
-que oímos. Entre mil Predicadores, apénas se hallarán dos, ó tres,
-que sepan las partes, de que se compone un Sermon; y entre millares
-de Sermones, con dificultad se encontrarán otros tantos, que merezcan
-este nombre. Los mas son un texido de disparates sin órden, ó una sarta
-de osadias sin juicio, ó un encadenamiento de agudezas sin solidez, ó
-una chorrera de dichicos sin xugo, y los ménos malos un matorral de
-verdades trivialíssimas, sin méthodo, sin cultura, sin eficacia, y sin
-mocion.</p>
-
-<p>9. Las verdaderas, legítimas, y originales causas de estar tan
-corrompido el Púlpito christiano, singularmente en España,<span
-class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span> todas se pueden reducir
-á tres: á la poca ó ninguna estimacion, que hacen del Púlpito los
-que ordinariamente nombran á los Predicadores; á la poca ó ninguna
-aplicacion de los mismos Predicadores nombrados, que no se dedican á
-instruírse en su facultad, y á hacerse Maestros en ella; y en no pocos
-á su incapacidad de aprenderla, aun quando se dedicaran; y finalmente,
-al mal gusto de los Auditorios, que aplauden lo que debieran abominar,
-y abominan lo que debieran aplaudir.</p>
-
-<p>10. En casi todas las Religiones de España se aprecia mucho mas la
-carrera de las Cáthedras, que la del Púlpito; se hace mas estimacion
-de la Cáthedra de Aristóteles, que de la del Espíritu Santo; se
-conceden mayores honores al Maestro mas inepto, que al Predicador mas
-sobresaliente. Esto es de notoriedad pública; pero puede haver error
-mas perjudicial, ni mas lamentable? Dícese, que el Médico comienza
-donde acaba el Phýsico: <i xml:lang="la" lang="la">Ubi desinit
-Physicus, incipit Medicus</i>: Si la Philosophía es la que se enseña
-ordinariamente en nuestras Escuelas, tan impertinente es para la
-Medicina, como para la Música. Pero quien negará, que, donde acaba el
-Theólogo, allí ha de comenzar el Predicador? Como podrá serlo, no digo
-sobresaliente, pero ni aun tolerable, el que no sabe los mysterios de
-la Fé, los dogmas de la Religion, ni los sentidos de la Escritura? Y
-como sabrá los primeros, para enseñarlos al Pueblo, el que no está mas
-que medianamente versado en la Theología Escolástica; ni los segundos,
-el que ignora la Dogmática; ni los terceros, el que jamas ha estudiado
-la Expositiva, ni mucho ménos la Mýstica? Quanto desbarrará en los
-mysterios de la Trinidad, de la Encarnacion, de la Eucharistía, el que
-no ha estudiado estas materias? Quantos disparates dirá acerca de la
-Predestinacion, de la Reprobacion, de la Providencia, de la economía
-de la Gracia, de la presciencia infalible de Dios, sin perjuicio de
-la libertad, el que no esté mas que razonablemente instruído en todos
-estos necessaríssimos Tratados? Qué locuras, qué puerilidades, qué
-chocarrerías, y tal vez, qué blasphemias hereticales no dirá, abusando
-de los textos de la Sagrada Escritura, el que no sabe manejarla, ni
-en su vida se ha dedicado á estudiar los quatro únicos sentidos, en
-que es capaz de explicarse, el literal, el alegórico, el mýstico,
-y el tropológico? Todo esto no se puede saber, sin estar mas que
-superficialmente versado en las quatro partes de la Theología. Pues,
-por qué se ha de hacer mas aprecio de esta, que de la Oratoria, siendo
-assí, que puede uno ser gran Theólogo, sin ser Predicador, pero no
-puede ser gran Predicador, sin ser gran Theólogo?</p>
-
-<p>11. Digo, pues, para descargo de mi ánima, que no me parece
-razonable esta preferencia, y que, á mi pobre juicio,<span
-class="pagenum" id="Page_114">p. 114</span> debieran reflexionar las
-Religiones, que la usan, que ninguna de ellas se introduxo en el
-mundo, se propagó, y se elevó al auge de estimacion en que hoy las
-vemos, por las funciones de la Cáthedra, sino por los ministerios del
-Púlpito, exercitados con solidez, con meollo, y con zelo, á la usanza
-Apostólica. Assí, que no ha llegado á nuestra noticia, que hasta ahora
-se haya fundado en la Iglesia de Dios ninguna Religion de Mathemáticos,
-de Phýsicos, de Philósophos, de Theólogos; y en verdad, que se
-han fundado algunas con el título de Religion de Predicadores, de
-Missioneros, de la Doctrina Christiana, <i xml:lang="la" lang="la">et
-reliqua</i>. Pues aquí de Dios y del Rey; si las cosas se conservan por
-aquellos mismos principios, que las producen (hablo como se acostumbra,
-que la verdad de este principiote quédese en su lugar); si las cosas
-se conservan por aquellos mismos principios, que las producen, y si es
-indubitable, que las mas de las Sagradas Religiones fueron producidas,
-propagadas, y elevadas á la prócera estatura, en que hoy las veneramos,
-por los Apostólicos ministerios del Púlpito; qué razon havrá, divina ni
-humana, para que se haga en ellas mas caudal de las fatigas literarias
-de la Cáthedra?</p>
-
-<p>12. No quiero decir por esto (ni Dios permita tal), que no ha de
-haver en ellas Maestros, y que no se ha de hacer un sumo aprecio de los
-que verdaderamente lo fueren; ántes pretendo todo lo contrario. Si voy
-suponiendo que es impossible de toda impossibilidad, que hayga buenos
-Predicadores, sin que sean buenos Theólogos, como he de intentar,
-que no sean sumamente estimados los que los enseñan á serlo? Lo que
-digo es, que, si el Predicador supone al Theólogo, no debe ser mas
-estimado el Theólogo que el Predicador. Lo que digo es que, en mi corto
-entender, no debieran las Religiones nombrar á alguno, para que enseñe
-desde el Púlpito, que no fuesse capaz, y muy capaz, de enseñar desde la
-Cáthedra, y que ya no huviesse enseñado desde ella. Pero qué sucede por
-lo regular? Al que no entiende los ergos, ó mira con tedio las arideces
-escolásticas, como tenga buena voz, buena memoria, buena presencia, y
-mucho despejo, hágote Predicador de la noche para la mañana, y ármote
-de punta en blanco Cavallero del Púlpito, con dos grandes legajos
-de papeles agenos, buenos ó malos, con media docena de Sermonarios
-impressos, malos ó buenos, y vandéate como pudieres.</p>
-
-<p>13. De aquí nace, lo primero, que, como las Religiones saben
-muy bien, hasta donde llegan los talentos de los que por lo comun
-hacen Predicadores, los miran un poco al soslayo, y, aunque los
-conceden algunos honorcillos, son de prima tonsura, <i xml:lang="la"
-lang="la">ornatus gratia</i>, y dedaditas de miel para engolosinar<span
-class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span> niños; y aquellos, que
-llegan á jubilar por la carrera del Púlpito, son jubilados de media
-braga ó de tapadillo. Nace, lo segundo, que los que pueden ir por la
-carrera de las Cáthedras y pudieran ser Predicadores eminentes, no
-los harán ir por la del Púlpito, aunque los descrismen; y visto lo
-visto, de tejas abaxo hacen bien, como soy Clérigo. Nace finalmente, lo
-tercero, que los que van por esta via son, por lo comun, unos lindos
-Religiosos, que por su parola, verbosidad, y despejo, harian unos
-buenos Procuradores, unos buenos Sacristanes, unos famosos Demandantes,
-pero hacen unos perversos Predicadores. Etele, si no me engaño, la
-principalíssima causa de la corrupcion de la Christiana Oratoria en
-España de parte de los Electores.</p>
-
-<p>14. Y de camino queda dicha la que hay de parte de los Electos.
-Siendo la mayor parte de ellos unos hombres, como los acabamos de
-pintar, poco Gramáticos, nada Philósophos, y ménos Theólogos; por
-donde han de saber, qual es su Sermon derecho, ni ázia donde caen las
-partes de la Oracion (salvo las del Arte de Nebrija)? Estudian sus
-mamotretos, zurzen unos, hilvanan otros, desquartizan estos, enjalman
-aquellos, y vamos adelante; que al cabo de los diez ó de los doce años,
-jubilado me he de ser, y no me ha de faltar mi platillo, ni, á mal dar,
-un Vicariato de Monjas; y desdichada la madre, que no tiene un hijo
-Predicador jubilado, que llegue á Definidor.</p>
-
-<p>15. Finalmente, contribuye tanto, como lo que mas, á la corrupcion
-de nuestra Oratoria el mal gusto de los oyentes. Mas, porque no quiero
-infernar mi alma, declaro, para descargo de ella, que el mal gusto de
-los oyentes es hijo legítimo, y de legítimo matrimonio, del perverso
-gusto de los Predicadores. Si aquellos pobrecillos no oyen otra cosa,
-como no se les ha de pegar necessariamente lo que oyen?</p>
-
-<p>16. Ora bien, yo leí en cierta parte del mundo un Tratadillo
-Oratorio del Padre Sanadon, Jesuíta, en que prueba, que esto de
-mal gusto de los ingenios es enfermedad contagiosa, y que se deben
-usar preservativos contra ella; pero la lástima es, que al mismo
-discretíssimo Padre le parece, que es muy dificultoso encontrarlos
-eficaces, y en verdad que, si no me engaño mucho, lo esfuerza de
-manera, que, si no convence, concluye. Que el mal gusto se pegue como
-contagio, es mas claro, que chocolate de Padre de la Compañía; y no hay
-mas que ir discurriendo por los siglos, en que reynó el mas perverso,
-buscar la causa de su propagacion, y se encontrará la prueba. Solo
-hay una diferencia entre la peste y el mal gusto, que los estragos
-de aquella se conocen ántes, que se experimenten; los de este, hasta
-que se experimentan, no se advierten: aquella cunde á ojos vistas,
-este se propaga sin<span class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span>
-sentir: por lo demas, assí como aquella se dilata por la comunicacion
-de los apestados, assí, ni mas ni ménos, se va extendiendo este por el
-comercio de los que se sienten tocados del gusto epidémico.</p>
-
-<p>17. Que no se encuentren á dos tirones preservativos eficaces
-contra esta epidemia, y, consiguientemente, que su curacion sea muy
-dificultosa, por no llamarla desesperada, es una verdad, que casi salta
-á los ojos. Lo primero, hay pocos Médicos capaces de emprehenderla.
-Los genios superiores, quales se requieren para tomar á su cargo el
-desengañar á los entendimientos de sus erradas preocupaciones, son
-raros. Algunos hay, que las conocen muy bien, que se lamentan de ellas,
-que en lo interior de su corazon las abominan; pero en el fuero externo
-déxanse llevar de la corriente, y hacen lo que todos los demas; porque
-el <i xml:lang="la" lang="la">laudo meliora, proboque... deteriora
-sequor</i>, en toda especie de cosas tiene muchos Sectarios. Lo segundo,
-la naturaleza de la enfermedad la hace casi irremediable. Como se ha
-de curar un mal, con el qual se halla tan lindamente el enfermo? que
-le cae muy en gracia? y que, á su parecer, nunca está mas robusto,
-que quando está mas achacoso? Si algun Médico charitativo intenta su
-curacion, ríese el enfermo de la locura del Médico, y dice, que él es
-el que verdaderamente tiene necessidad de curarse. Con que ve aquí la
-peste del mal gusto extendida, y punto ménos que sin remedio.</p>
-
-<p>18. Uno solo hay, y esse es eficacíssimo. Este seria, que á
-ninguno, á ninguno se le permitiesse predicar, que no fuesse hombre
-muy probado en letras, en virtud, y en juicio. Y no hay que decir,
-que esto es pedir gullorías; porque solo es pedir lo que David y San
-Pablo piden indispensablemente á todo Predicador. El primero dice en
-sentido acomodable al intento: <i xml:lang="la" lang="la">Disponet
-sermones suos in judicio</i>; vele ahí el juicio. El segundo quiere, que
-el Predicador sea irreprehensible: <i xml:lang="la" lang="la">Oportet
-irreprehensibilem esse</i>; vela ahí la virtud; de doctrina sana, y capaz
-de arguir y de convencer á los que le contradixeren: <i xml:lang="la"
-lang="la">In doctrina sana, et eos qui contradicunt arguere</i>; ves ahí
-las letras. Y no hay que salirme con la pata de gallo, de que San
-Pablo no habla de los Predicadores, sino de los Obispos. Vagatelas:
-habla de los Obispos, en quanto son Predicadores, ca sabida cosa es,
-que el oficio de predicar es propio y privativo del Obispo, y que en
-la primitiva Iglesia el Obispo predicaba de oficio. Como despues se
-multiplicó el número de los Fieles, se extendieron tanto las Diócesis,
-y no era possible, que los Obispos estuviessen en todas partes,
-para repartirlos el pan de la divina palabra, introduxéronse los
-Predicadores, á quienes los Concilios llaman Coadjutores de los Obispos
-en el ministerio de predicar:<span class="pagenum" id="Page_117">p.
-117</span> <i xml:lang="la" lang="la">Coadjutores Episcoporum in
-ministerio verbi</i>; y por tanto solo se escogian para esso á los que
-sobresalian mas entre todo el Clero en virtud y en sabiduría. Yo
-quisiera saber, por qué ahora no se podria hacer lo mismo?</p>
-
-<p>19. Y no que, en ordenándose de Missa qualquiera Theologuillo, luego
-solicita sus licencias corrientes para confessar, predicar, bobear,
-etc. y allá se las campanéa. Pero, siendo esto tan malo, todavía no es
-lo peor. Hay en una Universidad un manteistilla chusco, pero aplicado,
-y grande arguidor. Ha estudiado su Philosophía, y sus tres ó quatro
-años de Theología con créditos de ingenio, y ha sustentado un par
-de Actos con despejo y con intrepidez. Hacen á su padre ó á su tio
-Mayordomo de la Cofradía del Santíssimo de su Lugar: echa el Sermon al
-hijo, ó al sobrino; acude por la licencia; despáchasele por lo comun,
-sin tropezar en barras; sube al Púlpito con su Sobrepelliz almidonada
-y de perifollo; representa con desembarazo lo que otro le compuso, ó
-echa por aquella boca, con grande satisfaccion, los disparates, que él
-mismo enjurjó; porque un pobre muchacho, sin mas estudio que quatro
-párrafos escolásticos, qué obligacion tiene á saber componer otra cosa?
-Acábase el Sermon, ó lo que fuere: hay vítores, hay aclamaciones, hay
-enhorabuenas, hay despues grandes bríndis, y muchas coplas en la mesa.
-Y qué sucede no pocas veces? Que al dia siguiente sale una mozuela,
-poniendo demanda de matrimonio al señor Predicador, y en aquella
-misma Iglesia, donde le oyeron tantas maravillas del Sacramento de la
-Eucharistía, le ven recibir pocos dias despues las bendiciones para el
-del santo Matrimonio.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_6">
- <h3>CAPITULO VI.</h3>
- <p class="subh3h">En que se parte el Capítulo passado, porque ha
- crecido mas de lo que se pensó, y se da quenta de la conversacion
- prometida.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Pues</span></big>, como iba diciendo de
-mi quento, de esta y otras bellas especies de Crítica estaba mas que
-medianamente instruído nuestro Beneficiado; y, como por otra parte
-no era de aquellos Sectarios plebeyos, ó de escalera abaxo, que hay
-en todas las Escuelas, los quales miran á los de la contraria con
-sobrecejo, con desden, y aun con horror, sino de los nobles, de los
-distinguidos, de los verdaderamente despejados, que, haciendo la debida
-diferencia entre los dictámenes del entendimiento y los de la voluntad,
-conocen muy bien, que en todas las Escuelas Cathólicas hay Maestrazos,
-que se pier<span class="pagenum" id="Page_118">p. 118</span>den de
-vista, Doctores sapientíssimos, hombrones de Doctrina consumada, y que
-tambien hay en todas insignes majaderos; aunque él havia estudiado
-opiniones contrarias á las que comunmente se enseñaban en el Convento
-de su Lugar, donde estudiaba nuestro Fray Gerundio, veneraba mucho á
-algunos de aquellos Padres Maestros, y tenia grande y familiar trato
-con todos los Padres graves de la Comunidad; los quales, viendo su
-gran juicio, su porte verdaderamente Eclesiástico, su mucha erudicion,
-sus bellas y gratíssimas modales, su chiste y gracia natural, sin
-salir jamas de los términos de una modesta compostura, y sobre todo el
-sólido amor y estimacion, que professaba á la Orden, acreditadas con
-buenas pruebas, no solo le correspondian con igual estimacion y cariño,
-sino que no se reservaban de tocar en su presencia algunas materias
-domésticas con religiosa y amistosa confianza.</p>
-
-<p>2. A dos de los Padres mas sabios, mas religiosos, y mas graves del
-Convento, cuyas Celdas eran las que él frequentaba mas, y á quienes
-él trataba con mayor estrechez, oyó lamentarse muchas veces de los
-lastimosos desbarros del Predicador mayor de la Casa; pero mucho mas
-del daño, que hacia con su exemplo y con sus disparatadas máximas,
-en punto de predicar, á los Colegiales mozos, y especialmente al
-candidíssimo Fray Gerundio, á quien tenia tan imbuído en que para
-ser gran Predicador no era menester ser Philosópho, ni Theólogo,
-ni calabaza, que havia cobrado un sumo horror á todo estudio
-escolástico, sin haver bastado para hacerle, que se aplicasse á él,
-ni avisos particulares, ni reprehensiones públicas, ni panes y agua,
-ni disciplinas, ni otros castigos, que usaba santamente la Orden.
-Añadian, que ya le huvieran sacado ignominiosamente de los estudios,
-si no tuviera unas prendas por otra parte tan amables, y á no estar
-apadrinado de un Padre Ex-Provincial, que le havia dado el Santo
-Hábito, y sobre todo por el respeto de sus buenos Padres, que, aunque
-eran unos Labradores honrados y no ricos, con todo esso eran de los
-hermanos mas devotos y mas proficuos, que tenia la Orden.</p>
-
-<p>3. Una de las ocasiones, en que aquellos dos Reverendíssimos
-trataron esta materia con mayor vehemencia y con mayor compassion,
-en presencia de nuestro Beneficiado, les dixo este: «Ora, Padres
-Maestros, tanto como la cura del Padre Predicador mayor, no me atrevo
-á emprenderla, porque la tengo por desesperada. Está el mal tan
-arraygado, que se ha convertido en naturaleza, y el enfermo tan casado
-con su mal, que echará á passear á quien pretenda curarle. Pero Fray
-Gerundio es otra cosa; el achaque está muy á los principios, ni está
-tan duro el alcacer; y, como quiera, <i xml:lang="la" lang="la">nihil
-tentasse nocebit</i>. Yo, ni confio, ni desespero; mas qué vamos<span
-class="pagenum" id="Page_119">p. 119</span> á perder en intentarlo? A
-Dios y á dicha voy allá sin perder tiempo» — y diciendo, y haciendo
-partió derecho á su Celda.</p>
-
-<p>4. Entró en ella con familiaridad de doméstico, encontróle leyendo,
-y le preguntó con festivo desembarazo: <i>Qué hace Vm., amigo Fray
-Gerundio?</i> — «Qué he de hacer, señor Beneficiado? Havrá una hora,
-que acabé de trasladar un Sermon, y, cansado ya de escribir, me puse
-á leer en un libro el mas guapo, que he leído, ni pienso leer en
-todos los dias de mi vida; y en verdad, que si le leyeran nuestros
-Padres Maestros, no me aporrearan tanto para que estudiasse las
-impertinencias, que estudian sus Paternidades.» — «Ay cosa! replicó
-el Beneficiado; y como es la gracia de esse libro?» — «Por qual me
-pregunta usted? que tiene muchas, y todo él es una pura gracia.» —
-«No digo esso, continuó el Beneficiado, sino que como se intitula
-el libro?» — «Ah! como se intitula? respondió Fr. Gerundio: como
-se intitula? esso es otra cosa, y no la havia entendido. Como se
-intitula... par diez, que ya no me acuerdo. Pero tenga usted, que ya
-se me vino á la memoria. Se intitula <i>el Capuchino</i>... No, no: soy un
-borracho; no se intitula <i>el Capuchino</i>; pero ello es cosa de barbas.
-Ah: ya me acuerdo bien; se intitula <i>el Barbon</i>.» — «El Barbon?» — «No:
-válgate Dios por memoria! mas ello, pues está aquí el mismo libro, hay
-mas que ir á ver la primera llana, y lo sabremos.»</p>
-
-<p>5. Bien conoció desde luego el Beneficiado, que hablaba de la Obra
-del Barbadiño, pero no le quiso interrumpir, por el gusto que le daba
-oírle desatinar, y para ver si caía en quenta de que quien no sabia ni
-aun el título del libro, que estaba leyendo, como havia de entenderle?
-Al fin, viéndole tan embarazado, le dixo: «No es menester, que Vm.
-lea la primera llana, que ya sé, qué libro es esse. Está escrito en
-Portugués, y se intitula <i>el Verdadero Méthodo de estudiar</i>; y, aunque
-su Autor quiso esconderse tras de las venerables barbas de un Capuchino
-de la Congregacion de Italia, y por esso tuvo por bien llamarse el
-P... Barbadiño, pero, con licencia de sus barbas postizas, ya todo el
-mundo le conoce por las verdaderas, con sus pelos y señales, y hasta
-los niños quando passa por la calle, le señalan con el dedo, diciendo,
-<i>ahí va el Señor Arcediano</i>. Pero á propósito, mi Padre Fray Gerundio,
-usted entiende la lengua Portuguesa?» — «Toda no, señor, respondió
-el candidíssimo Religioso, pero tanto como hasta una docena de
-palabras, ya las entiendo bien, y con ellas me vandéo: como <i>Pregador</i>,
-<i>Evangelho</i>, <i>Sermoens</i>, <i>Fieis</i>, y assí otras á este tenor. Y,
-como por el hilo se saca el ovillo, por unas palabras saco otras, y
-acá á mi modo formo el concepto de lo que quiere decir. Mas<span
-class="pagenum" id="Page_120">p. 120</span> puesto que, segun parece,
-Vm. ha leído esta obra, dígame, qué siente de ella, en Dios y en su
-conciencia?»</p>
-
-<p>6. — «Esso, Padre mio, es quento largo, respondió el Beneficiado, y
-hoy no estoy muy de vagar: puede ser, que algun dia se ofrezca ocasion
-de que hablemos de este punto; aunque de passo diré á Vm., que, como
-huviera escrito con ménos satisfaccion, sin tanta arrogancia, y con
-mas respeto de muchos hombres de bien, habidos y reputados por tales
-entre todos los Literatos del mundo, puede ser, que huviera sido
-mejor recibida la obra, porque no se puede negar, que tiene <i>muita
-coiza boa</i>.» — «Entre essas, dixo Fray Gerundio, las que mejor me
-parecen á mí, son aquellas, en que da contra la Lógica, la Phýsica, la
-Metaphýsica, la Animástica, y la Theología escolástica, tratándolas
-de <i>ridicularias</i>, nombre que repite mucho, y á mí me da grande choz,
-porque me suena tan lindamente.» — «Poco á poco, Padrecito mio, replicó
-el Beneficiado, no levante Vm. esse falso testimonio al Señor Arcediano
-de Ebora, aunque no es Vm. el primero, que se lo ha levantado, pero el
-hecho es, que él no da contra essas facultades. Lo primero, da contra
-el mal méthodo, con que se enseñan en Portugal, y aun en toda España,
-y en esso no le falta razon: lo segundo, contra las muchas questiones
-inútiles é impertinentes, que se mezclan en ellas, y en esto le sobra:
-lo tercero, contra el demasiado tiempo, que se gasta en enseñar las
-que pueden ser de algun provecho, y en esto tampoco va descaminado.
-En materia de Phýsica natural, no dice, que no se estudie, sino que
-no es Phýsica, ni calabaza, la que comunmente se estudia por acá; y
-tambien esto, son pocos los hombres verdaderamente sabios los que no lo
-conozcan, aunque no sean muchos los que lo confiessen.»</p>
-
-<p>7. — «Pues, si no es Phýsica la que se enseña por acá, replicó
-Fray Gerundio, y yo no tengo de ir á estudiarla donde se enseña,
-escuso aporrearme la cabeza.» — «No se ha de tomar esso tan en cerro,
-respondió el Beneficiado, ni quiere decir el Barbadiño, que nada de
-lo que acá se enseña sea Phýsica, sino que mucha y aun la mayor parte
-no lo es. Item, aunque da á entender, que en Portugal, y aun en toda
-España, apénas se tiene noticia de la que es Phýsica legítima, castiza,
-y verdadera, con licencia de sus venerables barbas, no tiene razon.
-No ha salido, ni verisímilmente saldrá en mucho tiempo Curso alguno
-Español, que de intento la professe y la promueva, porque para esso es
-menester superar muchos estorvos, que en el genio nacional son punto
-ménos que invencibles; pero tanto como saber hácia donde cae todo lo
-que soñaron los antiguos y cavilaron los modernos, assí acerca de la
-constitucion del mundo en general, como de la<span class="pagenum"
-id="Page_121">p. 121</span> composicion del cuerpo natural, que es el
-obgeto preciso de la Phýsica, impugnando con vigor, con nervio, y con
-solidez á unos y á otros, hay por acá muchos hombres honrados, que lo
-saben, por lo ménos tan bien como el Reverendo Padre Barbadiño.»</p>
-
-<p>8. «Dexo á un lado, que el famoso Antonio Gomez Pereyra no fué
-Inglés, Francés, Italiano, ni Aleman, sino Gallego por la gracia
-de Dios, y del Obispado de Tuy, como quieren unos, ó Portugués,
-como desean otros; pero sea esto ó aquello, que yo no he visto su
-Fé del Bautismo, al cabo Español fué, y no se llamó Jorge, como se
-le antojó á Monsieur el Abad Ladvocat, Compendiador de Moreri, y
-no tuvo por bien de corregirlo su escrupulosíssimo Traductor, sin
-duda por no faltar á la fidelidad. Pues, es de pública notoriedad
-en todos los estados de Minerva, que este insigne hombre, seis años
-ántes que huviesse en el mundo Bacon de Verulamio; mas de ochenta
-ántes que naciesse Descartes; treinta y ocho ántes que Pero Gasendo
-fuesse bautizado en Chantersier; mas de ciento ántes que Isaac
-Newton hiciesse los primeros puchericos en Volstrope de la Provincia
-de Lincoln; los mismos, con corta diferencia, ántes que Guillermo
-Godofredo, Baron de Leibnitz, se dexasse ver en Leipsic, embuelto
-en las secundinas: digo, Padre mio Fray Gerundio, que el susodicho
-Antonio Gomez Pereyra, mucho tiempo ántes que estos Patriarchas de los
-Philósophos Neotéricos y á la papillota levantassen el grito contra
-los podridos huesos de Aristóteles y saliessen, uno con su Organo,
-otro con sus Atomos, este con sus Turbillones, aquel con su Atraccion,
-el otro con su Cálculo, y todos refundiendo á su modo lo que havian
-dicho los Philósophos viejíssimos; ya nuestro Español havia hecho el
-processo al pobre Estagyrita. Havia llamado á juicio sus principales
-máximas, principiotes, y axiomas: havíalos examinado con rigor y con
-imparcialidad, y sin hacerle fuerza la quieta y pacífica possession
-de tantos siglos, havia reformado unos, corregido otros, desposeído á
-muchos, y hecho solemne burla de no pocos: tanto que algunos Críticos
-de buenas narices son de sentir, que Antonio Gomez fué el texto de
-essos revolvedores de la naturaleza, que ahora meten tanto ruído,
-pretendiendo aturrullarnos, los quales no fueron mas que unos hábiles
-Glosadores ó Comentadores suyos; y yo, aunque algo romo y pecador,
-me inclino mucho á que tienen razon, á lo ménos en gran parte, como
-fácilmente lo probaria, si mereciera la pena.»</p>
-
-<p>9. «Pero, no metiéndonos ahora con los huesos del señor Antonio
-Gomez, que están bien enterrados, siquiera por los que su merced hizo
-enterrar en Medina del Campo, quando fué Médico de aquella Villa,
-digo, que bien pudiera no dis<span class="pagenum" id="Page_122">p.
-122</span>simular el Padre Fray Barbadiño, que aun en las phýsicas
-mas rancias de España se hace larga y muy comprehensiva mencion de
-las antiguas, y consiguientemente tambien de las modernas; porque
-estas, segun dixe poco ha, á la reserva de tal qual bachillería,
-experimentillo, ó cosa tal, apénas son mas que una pomposa ó galana
-refundicion de aquellas. A Melisso y Parménides, que no reconocian mas
-que un único principio, immutable, indivisible, sin ponerle nombre,
-ni querernos decir, como era su gracia, pretendiendo, que de la varia
-combinacion de él se componian todos los cuerpos, y consiguientemente
-no reconociendo en ellos diferencia alguna específica y substancial,
-sino meramente accidental, copiaron despues todos los modernos, que
-negaron las formas substanciales, y no reconocieron otro principio de
-todo cuerpo sensible que uno solo, al qual bautizó cada uno con el
-nombre, que le dió la gana. Este le llama <i>Atomas</i>, aquel <i>Materia</i>, el
-otro <i>Glóbulos</i>, <i xml:lang="la" lang="la">et sic de reliquis</i>.»</p>
-
-<p>10. «A Melisso, Anaxímenes, Heráclito, y Hesíodo, que tambien fueron
-Philósophos Monothelitas, esto es, que tampoco reconocian mas que un
-principio de todos los mixtos, pero dieron un passito mas adelante,
-y cada uno le nombró segun su genio ó capricho, porque Melisso, que
-debia de ser flemático y aguado, dixo, que todas las cosas se componian
-de agua, y no mas; Anaxímenes, que debia de adolecer de fantástico y
-ligero, defendió, que todo era puro ayre; Heráclito, que sin duda era
-de genio ardiente y fogoso, se desgañitaba por persuadir, que todo
-era fuego; y Hesíodo, que, en su Poema intitulado <i>las Obras y los
-Dias</i>, acreditó su inclinacion á la Agricultura, y consiguientemente
-á los terrones, juraba por los Dioses immortales, que todo quanto
-veíamos y palpabamos era tierra, y no le sacarian de ahí quantos araban
-y cavaban. Digo, pues, que á estos Philósophos de antaño tambien
-remedaron aquellos Philósophos de hogaño, que, firmes en la resolucion
-de no admitir mas, que un único principio de todos los entes corporeos,
-andan besando las manos á todos los quatro elementos, unos á este, y
-otros á aquel, para acomodarse cada qual con el que mejor le parece.
-Y note Vm. sobre la marcha, mi Padre Fray Gerundio, que el peso del
-ayre, que tanto nos cacaréan los modernos, como un descubrimiento muy
-importante que no se havia hecho en el mundo, hasta que se inventó la
-Máquina Pneumática, con el qual nos encajan una Philosophía llena de
-ventosidades, ya en tiempo de Anaxímenes debia ser tan conocido, como
-el peso del plomo. Porque, si este Philósopho tuvo para sí por cosa
-cierta é indubitable, que todo quanto veía y palpaba era ayre, y nada
-mas (y en cierto sentido, á fé que no le faltaba razon), que el plomo
-era ayre,<span class="pagenum" id="Page_123">p. 123</span> el hierro
-era ayre, las piedras eran ayre, necessariamente havia de persuadirse,
-á que el ayre era pesado.»</p>
-
-<p>11. «En la misma cierta, firme, y valedera persuasion estuvo no
-ménos que el mismo Aristóteles, á quien sus propios discípulos en
-muchas materias dexan padecer unas persecuciones injustas de estos
-bellacones de Philósophos modernos, que, en Dios y en mi conciencia,
-no sé como se lo sufre el corazon. Pero, qué han de hacer los pobres,
-si los mas ni aun por el pergamino han leído en su vida á su Maestro?
-Pues, este hombre, verdaderamente grande, conoció demonstrativamente el
-peso del ayre con un experimento que hizo, sencillo, simple, y natural,
-sin mas Máquina Pneumática, que la de un triste pellejo: pesóle primero
-estrujado, y pesóle despues inflado, y halló, que inflado pesaba mas
-que estrujado; con que infirió legítimamente, que á no ser por arte de
-encantamiento esto no podia suceder, sin que el ayre tuviesse peso.
-Esta experiencia la refiere el mismo buen viejo claritamente, y no
-con palabras Góthicas, como él ó sus intérpretes se explican en otras
-partes, en <i>el libro</i> 4º <i xml:lang="la" lang="la">de Cœlo</i>, <i>cap.</i>
-4º, y en verdad, que para hacerla no huvo menester andarse con bolas de
-vidrio llenas de ayre, ni con Máquinas Pneumáticas para extrahérsele,
-como lo hizo el bueno del Académico Monsieur Amberg, supongo que no
-mas que <i xml:lang="la" lang="la">ad terrorem</i>, pues para la prueba
-bastaba qualquiera vejiga de puerco, de buey, y aunque fuesse de un
-burro viejo.»</p>
-
-<p>12. «No le agradó á Empedocles esta monotonía en la constitucion
-de los cuerpos, y, queriendo echar el pié adelante á todos los que le
-havian precedido, dixo, que aquellos tan léxos estaban de componerse
-de un solo único elemento, que todos se componian de todos quatro;
-pero no como nosotros grosera y sensiblemente los percibimos, impuros,
-mezclados, y revueltos unos con otros, sino puríssimos, desecadíssimos,
-y en fin como á cada uno le parió su madre la naturaleza. Preguntado,
-en qué consistia la diferencia específica de los mixtos, puesto que
-todos se componian de unos mismos simples, respondia, con aquella
-gravedad y con aquella soberanía propia de un hombre, que despreciaba
-Coronas y Cetros, que, á la reserva del hombre (á quien no negaba alma
-racional, distinta de los quatro elementos), todos los demas mixtos
-solo se diferenciaban entre sí, ya por la varia combinacion de los
-elementos mismos, ya por el mayor predominio del uno sobre el otro, y
-que assí entre la rana y el burro no havia otra diferencia, sino que en
-aquella dominaba el agua, y en este la tierra, y que por esso croaba la
-una, y el otro rebuznaba.»</p>
-
-<p>13. «Parécele á Vm., Padre mio Fray Gerundio, que los modernos
-no remedaron tambien al amigo Don Empedocles? Pues, cuente Vm.
-por sequaces suyos á todos aquellos Médicos<span class="pagenum"
-id="Page_124">p. 124</span> <i xml:lang="fr" lang="fr">à la dernière</i>
-(son estos innumerables), los quales no se contentan con decir, que
-en todos los mixtos se mezclan los elementos, lo que apénas se puede
-dudar; sino que añaden, que á ellos, y á nada mas, se reducen todos
-los mixtos, pretendiendo, que todo quanto se extrahe de ellos por el
-análysis, ó por la resolucion, es ayre, agua, tierra, y fuego, <i
-xml:lang="la" lang="la">et præterea nihil</i>. Cuente Vm. tambien por el
-mismo partido á los Chýmicos, y sepa, que este, el dia de hoy, es un
-partido formidable; los quales, aunque de los elementos de Empedocles
-solo admiten en la apariencia dos, conviene á saber, el agua y la
-tierra, y en lugar de los otros dos inventan ellos tres, á los quales
-llaman espíritu, azufre, y sal; pero en realidad el espíritu se
-reduce al ayre, el azufre al fuego, y la sal al agua; con que solo
-añaden voces al Systema Empedocliano. Finalmente, cuente Vm. por el
-mismo vando (segun quieren malas lenguas) al habilíssimo Jesuíta
-Honorato Fabri, el qual, aunque en rigor hizo burla de todos los
-Systemas Philosóphicos, sin declararse partidario de alguno de ellos,
-pero alguna mayor inclinacioncilla mostró á la opinion de nuestro
-Empedocles, bien que exceptuando de ella al hombre y á los brutos,
-porque esto no lo podia ajustar con lo que enseña la Fé.»</p>
-
-<p>14. «Y los señores Philósophos Atomistas y Corpusculares, que son
-los que hasta pocos años ha han metido mas bulla, piensa Vm. que
-fueron originales? Ríase de esso por su vida: tan monas ó tan monos
-fueron, como todos los demas. En diciéndole á Vm., que la Philosophía
-Atomista y Corpuscular cuenta ya por lo ménos cerca de dos mil y cien
-años de antigüedad; que la inventó Leucipo, la adelantó Demócrito, y
-la extendió Epicuro, mas de trecentos años ántes que naciesse Christo:
-sabrá que los Galiléos de Galiléis, los Gasendos, los Bacones, los
-Descartes, los Maignanes, los Sagüens, los Toscas, y otros, que no se
-pueden contar, no hicieron otra cosa que christianizarla, en lo que
-pudieron, refundirla, en lo que no encontraron inconveniente, y sacarla
-al theatro barbi-hecha, afeytada, y con zapatos nuevos.»</p>
-
-<p>15. «Solo con poner en limpio lo que dixo Epicuro está hecha la
-prueba. Soñó, pues, alguna noche, que havia cenado poco y bebido
-mucha agua (porque con efecto fué hombre templado), que allá desde la
-eternidad andaban revoleteando libremente y á sus aventuras, sin órden
-y sin concierto, por essos immensos espacios que llamamos Cáhos, una
-infinita multitud de átomos ó de cuerpecillos, los quales se estuvieron
-moviendo y traveseando sin forma y sin destino, siglos de siglos, hasta
-que quiso su buena suerte y la nuestra, que por una dichosa casualidad
-se travaron, unieron, y pegaron todos unos con otros, y formaron esta
-prodigiosa massa, de que se<span class="pagenum" id="Page_125">p.
-125</span> compone todo el Universo: Cielos, Astros, Montes, Valles,
-Rios, Plantas, Brutos, Hombres. Para que esta casualidad, aunque
-extraordinaria, no fuesse milagrosa, vino muy á pelo y conduxo mucho,
-que los tales átomos ó cuerpecillos no eran todos ni de una misma
-figura, ni de un mismo peso; sino que quiso la suerte, que unos fuessen
-redondos, otros quadrados, estos cúbicos, aquellos pyramidales, unos
-cylíndricos, otros triangulares, agudos estos, y aquellos chatos, unos
-mas pesados, y otros mas leves. Y como estuvieron tanta infinidad de
-siglos encontrándose unos con otros, no fué impossible, que al cabo
-acertassen á enlazarse, enredarse, y engancharse recíprocamente,
-mezclándose con variedad unos con otros, y étele formada toda la
-massa del mundo, con toda la diversidad de mixtos y de entes, que la
-constituyen.»</p>
-
-<p>16. «Y no crea Vm., amigo Fray Gerundio, que Epicuro, ni los muchos
-corbatines, bonetes, y capillas, que le copian al somormujo, se
-embarazan en explicar la diversidad sensible de los entes, segun esta
-sentencia. Bueno es esso para su despejo! Si Vm. les pregunta, qué cosa
-es la tierra, responderán con la mayor satisfaccion del mundo: es un
-gran agregrado de átomos cúbicos, que juntó la casualidad en un monton,
-y en esso consiste la consistencia y la solidez de la tierra. Y el
-agua, qué cosa es? Esso es claro como el agua: es un casual conjunto de
-átomos redondos, circulares, y globulosos, que no pueden estar parados,
-si no los cierran en alguna vasija, ó no los reprimen con algun
-dique, y ve ahí en qué topa toda la fluidez de este elemento. Y el
-fuego? El fuego, quien no ve, que es una massa de átomos pyramidales,
-puntiagudos, y muy afilados, que á fuer de tales todo lo penetran,
-lo taladran, y lo deshacen; y cátate ahí el secreto de su prodigiosa
-actividad. Y el ayre, qué será? Bella pregunta! qué entendimiento
-havrá tan romo, que no conozca, que el ayre no viene á ser mas, que un
-immenso espacio ocupado de bolillas revoleteantes, mucho mas menudas,
-tersas, y lisas, que las que componen el agua; y en esto consiste clara
-é indubitablemente, que aquel sea mucho mas flúido y mucho mas diáfano
-que esta.»</p>
-
-<p>17. «Ve aquí, Fray Gerundio amigo, los principales sueños de los
-Philósophos antiguos, y las principales imaginaciones de los modernos,
-que apénas se diferencian de aquellos mas que en media docena de
-terminillos, y en haver sacado al theatro sus opiniones con otro trage
-mas de moda. Yo no negaré, que unos y otros hicieron lo que pudieron,
-para averiguar sus secretos á la naturaleza, y para sacar á luz sus
-escondrijos, y que esto es lo que se llama Philosophía. Pero quien le
-ha dicho al Reverendo Señor Don Barbadiño, que esta Philosophía se
-ignora en Portugal y en España?<span class="pagenum" id="Page_126">p.
-126</span> Cierto que, teniendo su merced tanta obligacion, como
-se sabe, á no ignorar lo que ha passado en su misma Universidad de
-Cohimbra, causa admiracion, que afecte ignorar lo que escribieron los
-Sabios Jesuítas Conimbricenses en su Curso Philosóphico. Allí verá
-explicados muy extensamente todos estos systemas, y tambien los verá
-impugnados con el mayor nervio. Es verdad, que, como aquellos Padres
-no alcanzaron á estos Monsiures novíssimos, no pudieron impugnarlos
-en sus propios términos. Pero sí es cosa averiguada, que la que se
-llama Philosophía nueva y flamante es solo un texido de las mas añejas
-y de las mas podridas del mundo; todos los que tienen noticia de
-estas, tienen noticia de aquella, y todos los que impugnan las unas,
-impugnan la otra. Pues por esta quenta, no solo en el Curso de los
-Conimbricenses, sino en muchos de los Cursos Philosóphicos, que de
-docientos años á esta parte se han impresso en España, hallará mucha
-noticia de la que su Paternidad Barbadiña llama Philosophía legítima,
-castiza y verdadera.»</p>
-
-<p>18. «Pero, si todavía no se contenta con esto y pretende, que
-sea cierta su proposicion, miéntras no se verifique, que en los
-Cursos de España se conoce en su propia y mismíssima figura esta
-Philosophía del tiempo, aun assí será preciso, que la vuelva al
-cuerpo. Porque, si le dieran lugar para saber lo que passa por acá
-sus estrechas correspondencias con ciertos amigos de Francia, y su
-aplicacion infatigable á entender mal, ó á interpretar peor las Bulas
-y Breves Pontificios sobre las Missiones del Oriente, tendria sin
-duda noticia de que mas ha de treinta años se publicó en España el
-Curso Philosóphico del Sabio Padre Luis de Lossada, cuya admirable
-Phýsica comienza por un largo y docto discurso preliminar, en que se
-exponen, se examinan, y se baten en brecha casi todos los Systemas
-Philosóphicos, que se llaman Modernos por mal nombre, representándolos
-todos con sus pelos y señales. Aunque esta impugnacion, como imparcial,
-y como verdaderamente sabia, no es tan en cerro, ni tan á destajo,
-que en el discurso de la obra no se abracen algunas opiniones de los
-Philósophos experimentales, desamparando la de los Aristotélicos, á
-cuyo Gefe, por lo demas, se sigue con juicio y sin empeño.»</p>
-
-<p>19. «Acordaríase tambien de que el insigne Valenciano Don Vicente
-Tosca no solo nos dió larga noticia de todas las recientes Sectas
-Philosóphicas, sino que aun se empeñó el santo Clérigo en que havia de
-introducirlas en España, desterrando de ella la Aristotélica. No logró
-el todo de su empeño, pero le consiguió en gran parte; porque en los
-Reynos de Valencia y de Aragon se perdió del todo el miedo al nombre
-de Aristóteles; se examinaron sus razones, sin respetar su autoridad;
-se conservaron aquellas opiniones suyas,<span class="pagenum"
-id="Page_127">p. 127</span> que se hallaron estar bien establecidas,
-ó por lo ménos no concluyentemente impugnadas; y al mismo tiempo se
-abrazaron otras de los Modernos, que parecieron puestas en razon; de
-manera que en las Universidades de aquellos dos Reynos se tiene tanta
-noticia de lo que han dicho los novíssimos Terapeutas de la Naturaleza,
-como se puede tener en la mismíssima Berlin; y hay Philósophos, que
-pueden hablar con tanta inteligencia en estas materias á las barbas
-de la misma Academia de las Ciencias de Paris, como los Regis y los
-Regaults en su mesma mesmedad.»</p>
-
-<p>20. «Finalmente, ahora, ahora en fresco y, como dicen, todavía
-chorreando tinta, se acaba de imprimir en Salamanca el primer tomo
-de un Curso Philosóphico, que ha de constar no ménos que de doce
-volúmenes, en el qual, segun promete el Autor, quando llegue al
-tercero, todo él le ha de emplear en llamar á juicio todas las
-Sectas Philosóphicas, recien nacidas ó resucitadas, y el quarto en
-examinar los recobecos de la Naturaleza, al gusto de los Modernos,
-sin perjuicio del derecho, que se reserva, de averiguar en el quinto
-las verdaderas causas de tantas travesuras, como hacen los Metéoros,
-y de passearse en el sexto por los Cielos, como pudiera por su Celda,
-donde es preciso, que vuelva á encontrarse con los Neotéricos, y ó
-los abrace como amigos, ó los precipite de aquellas alturas, como
-espíritus rebeldes, que no merecen pisar el estrellado país, que no
-conocen. Ora bien, yo salgo por fiador de la habilidad del Autor,
-pero no respondo del acierto de su execucion; y mas quando él mismo
-destina ya <i xml:lang="la" lang="la">in prævisione</i> el tomo undécimo
-para corregir los errores, descuidos, ó equivocaciones de los diez
-precedentes; lo que parece señal de que á lo ménos en estos diez tiene
-ánimo de errar, descuidarse, ó equivocarse mucho, pues le ha hecho tan
-de antemano á dedicar todo un tomo á este único assunto. Verdad es, que
-para esso está seguro de que en el tomo duodécimo y último no ha de
-padecer la menor equivocacion, error, ó descuido en los Prolegómenos á
-la Theología Positiva y Dogmática, de que ha de tratar, si Dios fuere
-servido, para abrir los ojos á los Theólogos, y Predicadores novicios;
-pues, á no estar muy cierto de que este último volumen no ha de
-contener alguna errata ó descuidillo, era natural, que el tomo de las
-erratas le reservasse para el postrero, para comprehender tambien en él
-las de los Prolegómenos, como lo han hecho hasta aquí todos aquellos
-Escritores, que quisieron dexarnos el buen exemplo de confessar, que
-fueron hombres.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_7">
- <p><span class="pagenum" id="Page_128">p. 128</span></p>
- <h3>CAPITULO VII.</h3>
- <p class="subh3h">Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la
- caja, toma un polvo, estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la
- conversacion.</p>
-</div>
-
-<p>«<big><span class="smcap">De todo</span></big> lo qual inferirá Vm.,
-mi Padre Fray Gerundio, que el señor Arcediano Barbadiño habló con
-sobrada indigestion en punto de Philosophía de España; pues, aunque
-bien se pudiera ahorrar mucho de lo que en ella se enseña, y emplearlo
-mejor sin salir de la materia, pero no se pierde tanto tiempo, como
-pondera su merced muy Reverenda; y al cabo el Philósopho Gasendista, el
-Cartesiano, el Newtoniano, y el Aristotélico, algaravía mas, algaravía
-ménos, todos salimos á nuestra algaravía. Pero bien entendido que, sin
-este tal qual estudio de la Naturaleza, apénas se puede dar passo con
-acierto en las demas Sagradas Facultades.»</p>
-
-<p>2. Atónito estuvo oyendo el pacientíssimo Fray Gerundio todo el
-largo razonamiento del señor Beneficiado, sin toser, sin escupir, sin
-cespitar, y aun sin pestañear, sino una sola vez allá házia el medio
-de la harenga, que se le puso una mosca de burro sobre la ceja zurda,
-y se le pegó de modo, que le costó mucho trabajo el desprenderla.
-Pasmóse de lo que le havia oído ensartar, con la leve ocasion de lo
-que le havia preguntado acerca del Barbadiño; y, aunque zorroclonco,
-no dexó de conocer, que tenia razon en lo que havia dicho, pero que
-sobraba la mitad, y aun las tres partes y media, para lo que pedia una
-conversacion, en que no se trataba, sino por incidencia, acerca de este
-Autor. Pero, como en efecto le havia dado gusto todo lo que acababa de
-oírle, y el empeño del Fraylecito era escapar el cuerpo, si pudiesse,
-á todo estudio Escolástico, por dedicarse quanto ántes al baratillo
-del <i xml:lang="la" lang="la">Verbum Dei</i>, segun la instruccion del
-Lego, su Cathequista, y de su Héroe el Padre Predicador mayor de la
-Casa, quiso apurar del todo la materia. Y pareciéndole, que por lo
-ménos lo que decia el Barbadiño acerca de la Theología Escolástica
-no tenia respuesta, le dixo: «Señor Beneficiado, todo lo que Vm. me
-acaba de explicar acerca de la Philosophía me parece lindamente; y
-aunque, la verdad sea dicha, que en lo mas de ello yo no hé entendido
-palabra, pero á mí me suena bien, y convengo en que no hace daño saber
-un poco de Philosophía, aunque sea de la que nos enseñan por acá. Yo,
-bien ó mal, ya estoy para acabar mis tres años, y tanto como hablar
-de materia primera, de formas substanciales, de union, de compuesto
-<i xml:lang="la" lang="la">in fieri</i>, de principio <i xml:lang="la"
-lang="la">quod</i> y <i xml:lang="la" lang="la">quo</i>, y assí de otras
-zarandajas, ya me atreveré á<span class="pagenum" id="Page_129">p.
-129</span> hacerlo como qualquiera Arcipreste. Pero esso de pensar
-nuestros Padres en que me han de obligar á que estudie Theología
-Escolástica, tararira! no lo conseguirán, aunque me emparedaran.»</p>
-
-<p>3. — «Y por qué, amigo Fray Gerundio?» le preguntó el Beneficiado.
-— «Por qué? por las cosas, que dice de la tal dichosa Theología el
-susodicho Barbadiño.» — «Pues, qué dice?» le replicó el bellacuelo
-del Clérigo. — «Qué ha de decir, mejor lo sabe Vm. que yo. Dice,
-lo primero, <i>que esta facultad se trata pésimamente en Portugal,
-no solo en los Conventos, sino tambien en las Universidades</i>. Y
-consiguientemente lo mismo dirá de toda España, porque en toda ella
-no se trata la Theología de otra manera que en Portugal.» — «Y esso,
-como lo prueba, Padre mio?» — «Como lo ha de probar: con una razon, que
-no tiene respuesta; porque dice, que acá se estudian quatro años de
-Theología, assistiéndose á quatro Cáthedras, en las quales se explican
-cada año dos materias de Theología Escolástica, una de Moral, y otra de
-Escritura, á la que ningun Estudiante concurre, porque dicen, que solo
-es buena para los Predicadores.» — «Y en esto, en verdad, que tiene
-razon; porque en este nuestro Convento por lo ménos, donde tambien
-hay Estudios de Theología, yo no he visto otro modo de enseñarle, y
-discurro, que lo mismo sucederá en los demas.» — «Y parécele á Vm.,
-que esso basta, le preguntó el Beneficiado, para decir, que se <i>trata
-pésimamente la Theología</i>?» — «A mí me parece que sí», respondió Fray
-Gerundio. — «Pues á mi me parece que no, replicó el Beneficiado. Porque
-esso á lo sumo probará, que el méthodo no es bueno; que al cabo de los
-quatro años es poca Theología la que se trata; que ocho Materias, ó
-Tratados Escolásticos, quatro de Moral, y otros tantos de Escritura,
-no bastan para que el Estudiante salga Theólogo hecho, ni aun para
-que tenga noticia de la vigésima parte de la Theología, y en esto no
-iria descaminado; pero no prueba, que la Theología, poca ó mucha, que
-se trata, <i>se trate pésimamente</i>, que es lo que suena su valiente y
-atrevida proposicion. Fuera de que, no puede ignorar el Barbadiño,
-que en una de las célebres Escuelas de España, al cabo de los quatro
-años se estudian ó se recorren todos los Tratados de la Theología
-Escolástica, por un famoso Compendio, que no le hizo ningun Español,
-sino un docto Religioso Francés, y por lo mismo será de su aprobacion.
-Si en otra de las Escuelas no ménos célebres se observa el méthodo, que
-él satyriza, será, ó porque todavía no tiene un Compendio Theológico,
-segun sus principios, de su satisfaccion, y acomodo para el uso de los
-Estudiantes, ó por otras razones, que allá él se tendrá; pues al fin,
-como decia un Al<span class="pagenum" id="Page_130">p. 130</span>calde
-de Villaornate, <i>si es Theatino, y se ahogó, cuenta le tendria</i>.»</p>
-
-<p>4. — «Y qué me dice Vm., le preguntó Fray Gerundio, de lo que añade
-poco despues el mismo Barbadiño: <i>Que el primer perjuicio ó la primera
-preocupacion, que saca el Estudiante del méthodo de las Escuelas,
-es persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo</i>: y el
-segundo es <i>estar en la persuasion de que no hay otra Theología en el
-mundo, sino quatro questiones de especulativa, y que todo lo demas
-son harengas y ociosidades de Extrangeros... siendo esta en efecto la
-preocupacion general de todos los Theólogos de este Reyno, y no rapaces
-ó ignorantes, sino Maestros y hombres de barbas hasta la cintura?</i>»</p>
-
-<p>5. — «Qué quiere Vm. que me parezca? respondió el Beneficiado; que,
-como el Barbadiño escribió la carta donde estampó estos disparates
-(y es la 14ª. del segundo tomo), quando acababa de padecer ciertos
-vertigos, ó vertígenes, ó vahidos, ó como quisieren llamarlos, segun
-él mismo dice al principio de ella, y debia de ser muy acosado de
-este accidente, por lo que se reconoce en sus cartas; todavía parece,
-que le duraban algunas reliquias <i>del vertigo</i>, quando afirmó dos
-proposiciones tan disparatadas con aquella osadía, que es tan natural
-al hombre. Yo Estudiante he sido, y con Estudiantes he tratado en las
-tres Universidades de Salamanca, Alcalá, y Valladolid, donde se estudia
-la Theología Escolástica, punto mas, punto ménos, con el mismo méthodo
-que en Cohimbra y en Ebora; pero hasta ahora no encontré Estudiante tan
-zopenco que de dicho méthodo sacasse la preocupacion <i>de persuadirse,
-que la Escritura para nada sirve al Theólogo</i>. Ni como es possible, que
-alguno la sacasse, á ménos <i>que padeciesse vertigos</i>, viendo con sus
-mismos ojos, que en la Theología Escolástica no hay question alguna,
-por especulativa, por abstrahida, por metaphýsica, por sútil, ó por
-inútil que sea ó que parezca, la qual, bien ó mal, no se procure probar
-con la Escritura? Y si no, señale siquiera una el Barbadiño. Aun la que
-él pone repetidas veces por verbigracia de las que llama <i>puerilidades
-Theológicas</i>, conviene á saber, <i>si el principio</i> quo <i>generativo ó
-productivo en el Padre y en el Hijo consiste en predicado relativo ó
-absoluto</i>, todos los Autores, que siguen diferentes opiniones, procuran
-fundar la suya en Textos de la Escritura. Pues qué Estudiante ha de
-persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo, quando sin
-Escritura no encuentra siquiera una question de Theología.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Esto es saber hablar mal,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Por no saber hablar bien</i>;</div><span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span>
- <div class="verse i0"><i>Y esto es mentir Magistral,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Por siempre jamas, Amen.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>6. «El otro testimonio, que levanta el Barbadiño, no ya á los
-Estudiantes <i>rapaces</i>, sino á Maestros <i>con barbas hasta la cintura</i>,
-de que <i>están en la persuasion de que no hay otra Theología en el
-mundo, que quatro questiones especulativas</i>, no le va en zaga al
-primero. Aquí donde Vm. me ve, sepa, que tambien corrí mi cachico
-de Portugal, donde traté con <i>Lentes</i> y <i>Mestres</i> de Theología, que
-regentaban <i>as primeiras Cadheiras</i> del Reyno: en España he rodado
-mucha bola, y aunque indigno, pecador, y vil gusano, he conversado
-silla á silla, y facha á facha, con muchos Padres Cathedráticos, y
-hasta algunos Padres Lectores de la legua; quiero decir, aquellos
-Lectores <i xml:lang="la" lang="la">in partibus</i>, y como de burlas,
-que son Lectores titulares de Conventos semi-pinzochas, los quales
-suelen ser mas fieros y mas entonados, que los mismos Cathedráticos de
-veras; digo, que hasta algunos de estos Padres Lectores de honor se
-han dignado darme puerta y silla, tratándome con cariño, y casi con
-amistad. Pues certifico, y en caso necessario juraré <i xml:lang="la"
-lang="la">in verbo Sacerdotis</i>, que á ninguno, á ninguno he encontrado
-tan boto de entendimiento, que no supiesse muy bien, que ademas de la
-Theología Escolástica ó <i>Positiva</i>, como la llama siempre el Padre
-de las barbas largas, hay la Dogmativa, la Expositiva, y la Moral,
-á las que algunos añaden, como Theología aparte, la Ascética ó la
-Mýstica, y que todas estas quatro ó cinco Theologías se dan la mano
-unas á otras, de manera que tienen cierta dependencia ó conexion
-entre sí, y tanta que ninguno puede llamarse Theólogo consumado, si
-no está versado mas que medianamente en todas ellas. Es verdad, que
-suponen nuestros Maestros (y por mí la quenta, si se engañaren en esta
-suposicion), que sin entender mas que á media rienda á la Theología
-Escolástica, hay grande peligro de desvarrar mucho en la Dogmática, de
-dar de hocicos en la Expositiva, de no entender bien la Moral, y de
-escribir cien disparates en la Ascética, salva siempre la iluminacion
-sobrenatural, que lo suple todo. Esto es lo que he oído constantemente
-á todos nuestros Maestros, no solo á aquellos, <i>que tenian barbas
-hasta la cintura</i>, pero aun á muchos, que apénas los apuntaba el bozo
-del Magisterio, y aun tal qual que parecia capon en el fuero externo,
-aunque delante de la cara de Dios seria lo que su Magestad fuesse
-servido. Pues donde encontró el señor Padre Barbadiño <i>essos Maestros
-con barbas hasta la cintura, que estaban persuadidos á que no havia
-otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas</i>?»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_132">p. 132</span></p>
-
-<p>7. — «A lo ménos, replicó Fray Gerundio, no me negará Vm., que tiene
-razon, en lo que añade mas abaxo: <i>Que todos los Theólogos Escolásticos
-están tan satisfechos de su especulativa, que dan al diantre á los
-extrangeros, porque se desviaron de ella... y que no vió hasta ahora
-Theólogo alguno de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato,
-que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo
-moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se
-fundan los contrarios.</i>»</p>
-
-<p>8. — «Pobre Fray Gerundio (respondió el Beneficiado), y qué bellas
-tragaderas que tiene! Si assí engulle todo lo que encuentra en los
-libros, morirá de replecion de disparates. Muchos ensarta el Barbadiño
-en esse par de cláusulas, que le copia. Supone, lo primero, que
-todos los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, pues
-esso, y no otra cosa, quiere decir aquella proposicion indefinida y
-absoluta, de que los Theólogos Escolásticos dan al diantre á <i>los
-Extrangeros</i>, porque se desviaron de ella. Pero quien le ha dicho á
-su Paternidad Barbadiña, que <i>todos los Extrangeros</i> se desviaron,
-ni se desvían de la Theología Escolástica? Gonet y Contenson,
-Dominicos, fueron Portugueses ó Andaluces? Rodes, Lesio, Tanero,
-Jesuítas, fueron Asturianos ó Estremeños? El Cardenal de Norris y la
-Martiniere, Augustinos, fueron Gallegos ó Campesinos? Mastrio y Wigant,
-Franciscanos, fueron Babazorros ó de las Batuecas? Y estos se desviaron
-de la Theología Escolástica, quando muchos la comentaron toda, y los
-mas una gran parte de ella? No quiero alegarle mas exemplos, porque
-seria negocio de formar una Biblioteca. Los únicos Extrangeros, que se
-desvían de la Theología Escolástica, son aquellos, á quienes incomoda
-esta, para delirar á su satisfaccion en la Dogmática, en la Moral, y
-en la Ascética, sin reconocer otra regla para la inteligencia de la
-Expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno. Quienes sean
-estos Monsiures, no es menester declarárselo al Barbadiño, porque
-en sus escritos, y aun sin salir de esta carta, da fieros indicios
-de mantener gran correspondencia, ó á lo ménos de professar mucha
-devocion á los principios, y tener gran fé con las noticias, que gasta
-cierto gremio de ellos. Y aun de estos, no todos tienen tanta ogeriza
-con la Theología Escolástica, como graciosamente quiere suponer su
-merced Barbadiña. Y si no, ahí está el Doctor Jorge Bull, Professor
-de Theología y Presbýtero de la Iglesia Anglicana, que murió Obispo
-de San David el año de 1716, cuyas Obras Theológico-Escolásticas,
-en folio, nada deben á las mas alambicadas, que se han estampado en
-Salamanca y en Cohimbra; y como los puntos, que por la mayor parte
-trató en ellas, son sobre los Mysterios capitales de nuestra<span
-class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span> Santa Fé, conviene á
-saber, sobre el Mysterio de la Trinidad y sobre el de la Divinidad de
-Christo, en los quales su Pseudo-Iglesia Anglicana no se desvía de
-la Cathólica, en verdad que los manejó con tanto nervio y con tanta
-delicadeza, que los Theólogos Orthodoxos mas escolastizados, como si
-dixéramos <i>electrizados</i>, hacen grande estimacion de dichas obras. Y
-aun en los dos Tratados, que escribió acerca de la Justificacion, que
-es punto mas resvaladizo, en los principios, que abrazó, no se separó
-de los Theólogos Cathólicos; pero en algunas consequencias que infirió,
-ya dió bastantemente á entender la mala leche, que havia mamado. Pues,
-por qué nos ha de querer embocar el Señor Barbon, <i>que los Extrangeros
-se desvían de la Theología especulativa</i>, y que por esso <i>los dan al
-diantre los Theólogos Escolásticos</i> de Portugal y de España? Yo sí, que
-doy al diantre <i>los vertigos</i>, que afligieron á dicho Señor, en fuerza
-de los quales deliró tanto el <i>coitado Fradiño</i>, y nos quiso embocar
-<i>tantas parvoizes</i>.»</p>
-
-<p>9. «Pues ahí es un grano de anis, las que contiene la otra cláusula
-suya, con que me reconviene Vm.: <i>que no vió ainda Theólogo alguno,
-de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo
-de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno,
-tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan
-los contrarios</i>. Tampoco yo <i>ví ainda</i> Escritor alguno de los que
-abrazaron con todo su corazon la mordacidad, que escribiesse con mayor
-satisfaccion, ni que digiriesse ménos lo que escribia.»</p>
-
-<p>10. «Qué le parece á Vm. que entiende <i>por Theólogos, que abrazaron
-con todo su corazon el Peripato</i>? Lea un poquito mas abaxo, y lo
-encontrará. Entiende los que estudian la Theología Escolástica, <i>por
-cuyo nombre</i> (dice él) <i>se entiende una Theología fundada en los
-perjuicios de la Philosophía Peripatética: quiere decir sobre las</i>
-formas substanciales y accidentes, <i>y sobre todas las otras galanterías
-de la Escuela</i>. Pero no me dirá donde encontró esta casta de Theólogos?
-ni donde halló Theología de esta especie? La Theología Escolástica,
-que se usa por acá, no está fundada sobre las preocupaciones de la
-Philosophía Peripatética, ni se vale de ella para maldita la cosa,
-sino única y precisamente para el uso de los términos facultativos, á
-los quales se les dió una significacion arbitraria, como <i>Essencia</i>,
-<i>Predicados</i>, <i>Formas</i>, <i>Accidentes</i>, <i>Propiedades</i>, <i>Emanaciones</i>,
-<i xml:lang="la" lang="la">ut quo, ut quod, Formaliter, Materialiter,
-Auxilium quo, et sine quo</i>, <i>Ecceidades</i>, <i>Individuaciones</i>,
-<i>Relativos</i>, <i>Absolutos</i>, <i>etc.</i> Todas estas <i>galanterías</i> solamente
-la sirven para explicar con ménos palabras lo que quiere decir, y se
-vale de estas voces, por suponerlas ya entendidas desde la Lógica y
-Philosophía Peripatética, donde se usa de ellas para los mismos<span
-class="pagenum" id="Page_134">p. 134</span> significados; pero estos
-significados se aplican á principios y assuntos muy distintos, y aun
-inconexos con casi toda la Theología Escolástica. Es esto estar fundada
-esta Theología sobre los perjuicios de la Philosophía Peripatética? De
-essa manera tambien dirá, que están fundados sobre el Peripato todos
-los Príncipes de Europa, sean de Paces, sean de Comercio, sean de
-Alianza, sean tambien aquellos que se llaman <i>Tratados de Familia</i>;
-porque en casi todos ellos se lee el terminillo, de que se quedarán las
-cosas <i xml:lang="la" lang="la">in statu quo</i>, que es tan peripatético
-como el <i xml:lang="la" lang="la">ut quo</i>, y el <i xml:lang="la"
-lang="la">ut quod</i>, el <i xml:lang="la" lang="la">in eo quod quid</i>, y
-el <i xml:lang="la" lang="la">quoad an est</i>. Si hay algunas questiones
-en la Theología Escolástica, que en la substancia sean amphibias, esto
-es, que igualmente pertenezcan á la Theología que á la Philosophía,
-como son las que tratan de la existencia de Dios, como primera causa
-de la Creacion del Mundo en tiempo, de la espiritualidad del alma, del
-libre albedrío ó de la libertad de los actos humanos, y algunas otras
-pocas mas; estas se tratan con total independencia de los principios
-Aristotélicos, y muchas de ellas con positiva oposicion á ellos, y
-para nada recurrimos á la Philosophía del Estagyrita, sino puramente
-para explicarnos, y para que recíprocamente nos entendamos. Pues, qué
-Theología Escolástica de mis pecados es esta, <i>que está fundada en la
-Philosophía Peripatética</i>? Vaya, que, quando escribió esto, todavía le
-debia de durar el <i>vertigo</i> al Santo Padre.»</p>
-
-<p>11. «Y con qué conciencia dice, que <i>ainda no vió Theólogo alguno,
-de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, queriendo
-censurar á los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo
-de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios</i>? De qué
-méthodo habla su Paternidad muy Arcediana? Porque, si habla del méthodo
-de la Theología Escolástica (que es la Theología en question), ni los
-modernos, ni los antiguos, ni los Peripatéticos, ni los Newtonianos
-han inventado otro méthodo, que el que introduxo Pedro Lombardo, imitó
-Santo Thomas, y siguieron despues todos los demas. Y si no, díganos
-su merced por su vida, donde encontró otro méthodo de Theología
-Escolástica? Si habla del méthodo de la Theología puramente dogmática
-(que será un grande despropósito para el assunto), lo primero, hasta
-ahora no se ha escrito cuerpo alguno <i>entero</i>, que comprehenda
-methódicamente <i>todos</i> los tratados pertenecientes á esta Theología; y
-si no, díganos el Señor Barbadiño, como es la gracia del Autor que los
-escribió, ó que á lo ménos hizo la coleccion de ellos? Lo segundo, en
-los innumerables Tratados Dogmáticos, que se han escrito, cada Autor
-ha seguido el méthodo, que mejor le ha parecido, ó el que le ha venido
-mas á cuento: unos Oratorio,<span class="pagenum" id="Page_135">p.
-135</span> otros Académico; estos con <i>ergos</i>, aquellos sin ellos; los
-mas por libros ó tratados, muchos por disputas y questiones, algunos en
-figura de Diálogos; y finalmente los Dogmáticos moderníssimos, que han
-escrito contra las heregías del tiempo, y especialmente contra la que
-hoy es de la gran moda, de la qual muestra tener grandes noticias el
-Señor Fray Arcediano, han preferido el méthodo de cartas dialogizadas,
-el idioma vulgar, y el ayre un poco chufletero, para lo qual no les
-han faltado buenas y sólidas razones. Ningun Theólogo Escolástico
-y Cathólico ha censurado hasta ahora alguno de estos méthodos; ó
-señálenosle con el dedo el Padre de las barbas á tiros largos. Pues,
-para qué es meter tanta bulla, y fingir fantasmones para dar de palos
-al ayre?»</p>
-
-<p>12. «Mas no es esta la madre del cordero. Con el sobre-escrito del
-méthodo, su verdadero intento es desterrar del mundo la Theología
-Escolástica, como él mismo lo confiessa sin rebozo, pues de ella <i>dice
-constantemente, que no solo es superflua, sino perjudicial á los
-dogmas de la Religion</i>. Esto hiede que apesta. Luthero, Beza, Calvino,
-Melanchton, y el Barbadiño de su tiempo Erasmo de Roterdam, dixeron lo
-mismo en propios términos. Los amigotes del Señor Arcediano son de la
-misma opinion; y nada acredita mas la utilidad, y aun la necessidad de
-la Theología Escolástica, para la inteligencia y para la defensa de los
-Dogmas, que lo mucho que incomoda á estos Monsiures.»</p>
-
-<p>13. «Pues el Padre de las barbas postizas escribe dentro de Italia,
-ya tendrá noticia (y si no la tiene, yo se la doy ahora) de las Obras
-de Benedicto Alctini (alias el Padre Benedicti Jesuíta), y de las
-<i>explicaciones Theológicas de los Cánones del Concilio de Trento sobre
-los Sacramentos</i>, que el sabio Servita Juan María Bertoli imprimió en
-Venecia el año de 1714. Lea lo que escribieron estos dos Autores de á
-folio contra cierto Autorcillo Italiano, que salió por entónces con
-el mismo proyecto, con que sale ahora el Señor Barbazas, de querer
-desterrar del mundo la Theología Escolástica, para substituir en lugar
-de ella la leccion y la explicacion de las Obras de los Ss. Padres.
-Allí verá, que el Autor Italiano supone tan en falso, como el Señor
-Portugués, que en las Escuelas no se hace caso del estudio de los
-Santos Padres. Impostura palmaria! Pues la Theología Escolástica apénas
-es mas que un compendio de sus Obras, en el qual ó se examinan sus
-diferentes opiniones sobre principios ciertos, comunes, y admitidos
-por todos ellos, ó se comparan y se cotejan unos con otros, para
-discernir por medio de este exámen y comparacion lo que en su modo de
-hablar no parece tan exacto; ó juntando las opiniones de todos acerca
-de los dogmas, se forma una especie de cadena y serie chronológica
-de<span class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span> tradicion; y
-en fin, en ella se encuentra toda la doctrina de los Padres, pero
-digerida segun el órden de las materias, desembarazada de digressiones
-inútiles, limpia, y como acrivada de todos los descuidos, que pudo
-mezclar en ella la flaqueza humana, ilustrada y confirmada con la
-autoridad de la Escritura, y con el peso de la razon. De manera que
-estudiar Theología Escolástica es estudiar á los Santos Padres, pero
-estudiarlos con méthodo. <i>El Autor Italiano</i>, dice el sabio Servita
-(y óygalo con atencion, con docilidad, y con espíritu de compuncion
-el Pseudo-Capuchino): <i>el Autor Italiano y sus semejantes, poco
-versados en este género de estudios, ingenios y genios superficiales,
-amigos de la novedad, que, afectando hacerse distinguir, se apartan
-del camino carretero, introducirian en las Escuelas una extraña
-confusion, si llegasse á abrazarse su proyecto. El estudio vago y
-mal arreglado de los Santos Padres, reducido á leer sus Obras, sin
-haverse instruído ántes en los principios necessarios para entenderlas
-bien, y para formar recto juicio de lo que quieren decir, llenaria al
-mundo de hereges, ó de Sabios de perspectiva, bien cargada su memoria
-de lugares, de sentencias, y de centones en monton, pero su pobre
-entiendimiento mas oprimido que ilustrado con todo aquel estudio ó
-embolismo.</i> Hasta aquí el docto Servita.»</p>
-
-<p>14. «Y luego nos dirá en nuestras barbas el barbadíssimo, y aun
-barbaríssimo señor, que <i>la Theología Escolástica no solo es superflua,
-sino perjudicial á los dogmas de la Religion</i>! Sea por amor de Dios
-la desvergüenza. Si se contentara con decir, que en casi todos los
-Tratados de ella se mezclan algunas questiones inútiles, que pudieran
-y aun debieran ahorrarse; que aun muchas de las útiles y necessarias
-se tratan con una prolixidad intolerable; que, en varias de ellas, de
-cada argumento se ha formado una question, y aun una disputa, y aun tal
-vez una materia entera, para cuyo estudio no sé yo, si el mismo Job
-tendria bastante paciencia, adelante: ya se le oiría con christiana
-conformidad, y aun puede ser, que en esta opinion no fuesse solo. Pero
-espetarnos á red barredera y en cerro, que <i>la Theología Escolástica no
-solo es superflua, sino perjudicial á los dogmas de la Religion</i>! voto
-á... que si yo fuera Inquisidor General. Mas tomemos un polvo, mi Padre
-Fray Gerundio, y refresquémonos un poco, que ya me iba calentando.»</p>
-
-<p>15. Con efecto le tomó el bueno del Beneficiado, sonóse, gargajeó,
-y prosiguió en su tono y frescura natural: «No es tan lerdo el
-Barbadiño, que no conociesse, que luego le havian de dar en las barbas
-con los Patronos y Sequaces de la Theología Escolástica, como v. gr.
-Alberto Magno, Santo Thomas, San Buenaventura, San Juan Capistrano,
-y en fin<span class="pagenum" id="Page_137">p. 137</span> todos los
-Santos Theólogos, que han florecido desde el Siglo XII acá, porque su
-Paternidad no quiere hacer mas anciana á dicha Theología; á algunos de
-los quales Santos los tiene admitidos la Iglesia por sus Doctores, y
-parece terrible osadía decir que los Doctores de la Iglesia enseñaron
-una Theología <i>perjudicial á los dogmas de la Religion</i>. No dissimula
-el Padre Barbeta este feroz argumento, aunque es verdad, que le propone
-blandamente, y como al soslayo. Pero qué solucion dará á él?»</p>
-
-<p>16. «Dice, lo primero, que esto importa un bledo, <i>porque los
-Santos florecieron en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa,
-y que, conformándose con lo que se practicaba en su tiempo, tienen
-alguna disculpa</i>. Vamos, que la solucion se lleva los vigotes; y queda
-el entendimiento plenamente satisfecho de que la Iglesia pudo, con
-grandíssima razon y con no menor serenidad de conciencia, colocar en
-la classe de sus doctores á unos Santos, que enseñaron una Theología
-<i>perjudicial á sus dogmas</i>, por quanto los pobres no tuvieron la culpa
-de <i>florecer en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa</i>; y, en
-caso de tener alguna en <i>conformarse con lo que se practicaba en su
-tiempo</i>, seria una culpilla venial, que se quitaba con agua bendita, y
-no podia perjudicarles para obtener la suprema borla de Doctores de la
-Iglesia.»</p>
-
-<p>17. «Pero vaya una preguntita, assí como de passo y sobre la
-marcha: Con qué Theología confundió Santo Thomas á los Hereges, que
-se levantaron en su tiempo? Fué con la que aprendió y enseñó, ó
-con la que todavía no se havia fundado ni se fundó hasta que essos
-Theologazos modernos, llenos de zelo y de charidad, abrieron los ojos á
-la pobre Iglesia, que por tantos siglos los havia tenido lastimosamente
-cerrados ó á lo ménos legañosos? Y en qué consistirá, que <i>todos los
-Hereges están de tan mal humor con este Santo Doctor</i>, como dice con
-discrecion cierto Moderno? Si <i>su Theología es tan perjudicial á los
-dogmas de la Religion</i>, por qué no la abrazan? por qué no la siguen?
-por qué no hacen muchas cortesías al Santo, y celebran su fiesta con
-un Octavario de Sermones? El hecho es, dice el citado Recencior, que
-el verdadero motivo, <i>porque todos los Hereges están tan avinagrados
-contra este admirable Doctor, es porque á él se le debe aquel méthodo
-regular, que reyna en las Escuelas, con el qual se desenredan las
-opiniones, se quita la mascarilla al error, se pone de claro en claro
-la verdad, se explican con limpieza y con claridad los dogmas de la
-Fé, segun el verdadero sentido de la Iglesia y de los Padres</i>. Y
-concluye: <i>No ha tenido la heregía enemigo mayor que nuestro Santo,
-porque nunca ha podido defenderse contra la solidez y, si me es lícito
-hablar assí, contra la casi in<span class="pagenum" id="Page_138">p.
-138</span>falibilidad de su doctrina</i>. A seo Calcillas: y todavía
-dirá Vm., y lo dirá <i>constantemente, que la Theología Escolástica es
-perjudicial á los dogmas de la Fé</i>? Pues yo tambien le diré á Vm.
-constantemente, que creo á ciegas en la del Sýmbolo de los Apóstoles;
-mas, para creer en la que Vm. professa, necessito mucho exámen. Y le
-advierto á Vm., que el Autor de dichas palabras no es algun Padre
-Dominico, á quien le ciegue la passion, sino otro de profession muy
-distinta, que sabe venerar las opiniones del Santo Doctor y, si algunas
-no le arman, separarse de ellas con reverencia.»</p>
-
-<p>18. «Dice, lo segundo, que, <i>si Alberto Magno y su discípulo Santo
-Thomas comentaron á Aristóteles, no fué, á lo que él cree, porque
-lo juzgassen útil, sino por hacer esse servicio al público, que en
-aquel tiempo estaba muy preocupado por Aristóteles</i>. Hizo bien en
-añadir <i>á lo que creo</i>; porque el hombre da muchos indicios de creer
-enrebesadamente. Esto es decir en buenos términos, que cree, que
-Alberto Magno y Santo Thomas fueron unos hombres aduladores, unos
-Doctores lisongeros, unos Maestros de aquellos, que caracteriza San
-Pablo, los quales, por acomodarse al gusto y á las passiones del
-Pueblo, le enseñan doctrina falsa, inútil, y aun perniciosa, y,
-apartando voluntariamente los ojos de la verdad, aunque saben muy bien
-házia donde cae, le embocan fábulas, patrañas, ó embelecos inútiles.
-Pobres Lumbreras de la Iglesia, y en qué manos haveis caído! Siquiera
-no os dexa el carácter de hombres de bien, de honor, y de sinceridad,
-que no saben engañar á nadie, sin que primero se engañen á sí mismos:
-y, quando en qualquiera materia es la mayor vileza de un Autor escribir
-contra lo que siente, por lisongear el mal gusto del público, en una
-materia de tanta gravedad y de tanta importancia como la Sagrada
-Theología, no repara en hacer reos de semejante ruindad á unos hombres,
-como Alberto Magno y Santo Thomas de Aquino, á quienes sobraba su
-santidad, y bastaria al uno su dignidad de Obispo de Ratisbona, y al
-otro su nacimiento, para que los hiciesse mas merced y mas justicia.
-Si esto lo dixera un rapagon desbarbado, adelante, pudiera passar por
-rapazada; pero decirlo y estamparlo un hombre, que afecta profession de
-barbas largas, no merecia que se las arrancassen todas pelo á pelo?»</p>
-
-<p>19. «Ora bien, mi sinceríssimo Padre Fray Gerundio, un año duraria
-nuestra conversacion, si huviera de seguir pié á pié al Barbadiño
-en todos los disparates, que dice con su acostumbrada satisfaccion
-y regüeldos, en sola esta Carta sobre el méthodo con que se estudia
-la Theología Escolástica, y si me huviera de empeñar en impugnarlos.
-Yo estoy ya cansado, y solo el hablar de este hombre me fastidia.
-El<span class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span> abrirle los ojos
-á él, que los tiene cerrados con la presuncion, y el abrírselos á sus
-apassionados, que se conoce lo son á cierra ojos, y no mas que por
-el sonsonete, seria una grande obra de charidad, pero seria obra muy
-larga, aunque no muy dificultosa; porque yo, con ser assí que soy un
-pobre pelon, me atrevia á hacerle ridículo y á poner de par en par,
-mas claros que la luz que nos alumbra, los innumerables desbarros,
-que profiere en casi todas las materias que trata, aunque, como dixe
-á Vm. al principio de nuestra conversacion, no dexe de traher <i>muita
-coiza boa</i>. Pero, ni yo estoy de vagar, ni esto es por ahora de mi
-instituto. Solo diré á Vm., que en esta Carta sobre la Theología
-Escolástica muestra una grande adhesion á los enemigos mas solapados
-y mas perniciosos de la Iglesia; que adopta sus máximas; que celebra
-sus Libros, ó sus Ediciones de las Obras de los Santos Padres, que
-están prohibidas por adulteradas; que insinúa con grande artificio
-su doctrina; y en fin, que todas quantas reflexiones hace sobre la
-Theología Escolástica, con intento de desterrarla del mundo, de ellos
-las tomó, y en sus cenagosos charcos las bebió; especialmente de los
-seis Libros, que el año de mil y setecientos dió á luz Juan Owen, no
-el célebre Poeta Inglés, sino otro de su mismo nombre y apellido, que
-los intituló <i xml:lang="la" lang="la">de Natura, ortu, progressu,
-et studio veræ Theologiæ</i>. Y ya que hablamos de Juan Owen, no debe
-llevar á mal el Padre Barbadiño, que me den en rostro muchas cosas
-suyas, quando hago justicia al mérito de otras, siquiera porque no me
-comprehenda la paulina del Poeta al principio de sus Epigrammas</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Qui legis ista, tuam reprehendo, si mea laudas</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Omnia, stultitiam; si nihil, invidiam</i>.</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y porque temo, que el Latin, que enseñó á Vm. el Dómine
-Zancas-largas, no alcanza á que entienda de repente este Epigramma,
-allá va su traduccion en esta quarteta, que se me antojó hacer ahora,
-para alegrar un poco la conversacion.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Desde luego te declaro,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Lector de estos Epigrammas,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Por necio, si alabas todo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Por embidioso, si nada.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>20. «Pero me hace lástima acabar esta conferencia, sin que Vm. me
-ayude á reír del méthodo, que propone el Barbadiño para estudiar la
-verdadera y provechosa Theología, despues de haver hecho tan solemne
-burla del que se observa para estudiar la que él llama <i>inútil y
-perjudicial</i>.»</p>
-
-<p>21. «Dice, pues, que <i>el primer prolegómeno de la Theología ha de
-ser la Historia Eclesiástica y Civil, ántes de<span class="pagenum"
-id="Page_140">p. 140</span> Christo y despues de Christo</i>; que,
-consiguientemente, <i>la primerita cosa, que ha de hacer el Estudiante,
-que entra en la Theología, es estudiar en breve la Historia del
-Testamento antiguo; despues la de Christo para acá; despues la de los
-Emperadores Romanos, por lo ménos hasta el sexto Siglo, y que esta se
-ha de estudiar muito bem</i>. Que, como no se puede estudiar ni entender
-bien la Historia sin la Chronología y la Geographía, <i>ante todas cosas
-debe buscar una tabla Chronológica, de estas que se encuentran en un
-pliego de papel de marca, y encajar bien en la cabeza las principales
-Epocas de la Historia Civil, observando el órden y la serie de los
-tiempos</i>. Que, una vez metida bien en los cascos la Chronología, debe
-tener siempre á la vista el tal Estudiante ó Theólogo Cathecúmeno <i>una
-Carta Geográphica, esto es, un mapa general, ó muchos particulares,
-en los quales, siempre que se habla de algun successo particular, ha
-de buscar la Provincia y el Lugar donde sucedió, y de esta manera irá
-aprendiendo facilíssimamente la Geographía sin trabajo, y como por
-entretenimiento</i>.»</p>
-
-<p>22. «Y, por quanto el pobre Theólogo Neóphito no puede tener
-noticia de adonde caen estos Mapas, ya el charitativo Barbadiño toma
-el trabajo de darle razon de los que, á su parecer, fueron los mejores
-Autores Geográphicos, aprovechando esta bella ocasion de lucir su vasta
-erudicion en la Geographía, siendo assí, que ciertamente no le costó
-mas que abrir el primer Catálogo de alguna famosa Librería, que tuvo
-mas á mano, buscar el título de los Autores Geógraphos, y trasladar al
-papel los primeros, que se le vinieron á la pluma.»</p>
-
-<p>23. «Dice, pues, que es indispensable de toda indispensabilidad,
-que el tal Candidato de Theólogo se arme con el Atlas Geográphico de
-<i>Janson</i>, que se compone de ocho grandes volúmenes, ó por lo ménos con
-el Compendio de él, que se reduce á un volumen de á folio, se entiende
-en papel de marca, como libro de Choro, ó de Solfa de Facistol. Item
-del Atlas de <i>Blaeu</i>, que son once grandes volúmenes del mismo tamaño.
-Item del Atlas mas breve de los Señores <i>Sanson</i>. Item del de Monsieur
-de <i>l’Isle</i>. Y basta esto para Cartas generales: para las particulares
-no se le puede dispensar en que haga provision de las siguientes.
-De las de <i>Inselim</i>, que comprehenden la Inglaterra, Países-Baxos,
-Francia, España, y Portugal. De las de <i>Nolin</i>, que describen la
-Venecia y la Istria. De las del <i>P. Placido</i>, que siguen todo el curso
-del Po. De las de <i>Ensishmid</i> que representan la Alemania, y de las de
-<i>Scheuchzero</i>, que demarcan la Elvecia. <i>Estos Autores</i> (aquí llamo
-la atencion de mi auditorio) <i>débense saber, para buscarse en las
-ocasiones</i>. Con que, si estos Autores no se saben, y consiguientemente
-si no se tienen,<span class="pagenum" id="Page_141">p. 141</span>
-voló el primer prolegómeno de la Theología; y el que tuviere vocacion
-de estudiarla, ofrezca al Señor sus buenos deseos, y aprenda otro
-oficio.»</p>
-
-<p>24. «Bueno es, que hasta aquí estábamos todos en la persuasion
-de que, para equipar á un Estudiante Theólogo, no era menester mas
-que proveerle de un vade, que no passasse de catorce quartos; de un
-plumero, que se arma en un abrir y cerrar de ojos, con un par de
-naypes; de una redoma de tinta; de media docena de plumas; de la quarta
-parte de una resma de papel; sus opalandas raídas, y á Dios amigo. Al
-Theólogo, que no fuesse por la pluma, con meterle en una alforja el par
-de tomos de Gonet, estaba ya ajustado todo su matalotage Escolástico;
-y, si se le añadia á Lárraga ó á la Suma de Busembaum, era una India.
-Y ahora, segun el nuevo méthodo Barbadiñal, ve aquí Vm. que un triste
-aprendiz de Theólogo, solo para libros, ha menester llevar mas equipage
-que un Mariscal de Campo. Porque, qué piensa Vm. que, aun precisamente
-para la Geographía, se contenta con los citados? Bueno era esso para
-su humor! Todavía le encaja otra runfla de ellos, que debió encontrar
-despues en otro catálogo, especialmente de Diccionarios Geográphicos,
-de los quales protesta, que <i>tambien es necessario tener noticia</i>, como
-son de el de <i>Varea</i>, <i>Baudrand</i>, <i>Ferrario</i>, <i>Maty</i>, y sobre todo de
-el de <i>la Martiniere</i>.»</p>
-
-<p>25. «Síguense despues los libros Chronológicos, que ha de llevar
-para mantenerse los primeros meses de Estudiante Theólogo. En esto está
-parco el Barbadiño, porque la Chronología es algo indigesta, y pudiera
-ocasionar crudezas al Estudiante, si cargara de ella el estómago con
-demasía. Conténtase con que <i>al principio</i> no coma mas que <i>Strauchio,
-ó Beveregio</i>, y algo del <i>Rationarium del P. Petavio</i>. Pero quien se
-sintiere con calor para digerir mayores noticias, puede engullirse la
-<i xml:lang="la" lang="la">Doctrina temporum</i>, del mismo Petavio, la <i
-xml:lang="la" lang="la">Chronología Sacra</i> de Userio, y con el tiempo
-podrá cargar de mas vianda, si su estómago lo consintiere.»</p>
-
-<p>26. «Pero lo que no tiene remedio es, que para la Historia
-Universal se eche en el maleton la primera parte del <i xml:lang="la"
-lang="la">Rationarium</i> del susodicho Petavio; el Compendio Latino de
-<i>Celario</i>, y no le hará daño el del <i>Padre Turselino</i>, aunque este
-(dice él) es mas estimado por el Latin que por la Historia. <cite>El
-Compendium historiæ universalis de Gotlob Krancio</cite>: este (dice el
-Padre Calificador) <i>es el mejor de todos: el de Brietio</i>, especialmente
-despues de Christo, y el de <i>Leschi, que es buen Autor</i>. Para la
-Historia Eclesiástica hasta Christo, el compendio de <i>Bolerano</i>, que
-es sufrible para un principiante: despues de Christo, provéase de
-<i>Riboty</i> y de <i>Graveson</i>. Y, porque no le tengan por impertinente, ó
-por<span class="pagenum" id="Page_142">p. 142</span> hombre que receta
-libros como píldoras un Médico Charlatan, concluye con grandíssima
-bondad: <i>Isto basta para um principiante</i>. Yo añado, que esto sobra
-para conocer, que no solo le duraba el <i>vertigo</i> al Santo Padre, quando
-escribió esto, sino que debia estar en la fuerza de su mayor vigor.
-Porque, si cree, que todo esto es necessario saber, <i>como primer
-prolegómeno de la Theología</i>, á los Orates; y, si no lo cree, para qué
-se quebró la cabeza, y nos la rompió á nosotros?»</p>
-
-<p>27. «<i xml:lang="la" lang="la">Ex ungue Leonem</i>, Padre mio Fray
-Gerundio. Por aquí conocerá Vm. qué cosazas no dirá nuestro Methodista,
-quando entra en lo vivo de la Theología y del méthodo, que se ha de
-observar en su estudio. Es un embrollo de embrollos, un embolismo de
-embolismos, y un lazo de lazos, para enredar á los incautos. En los
-lugares theológicos, que señala, hace distincion entre <i>la Iglesia
-Universal y la Iglesia Romana</i>, como si huviera mas que una Santa
-Iglesia Cathólica, Apostólica, Romana; no toma en boca al Papa para
-nada; dice, que la autoridad de la Iglesia Universal, de la Iglesia
-Romana, de los Concilios Generales, <i>nace de la tradicion</i>; enseña,
-que, ántes que Christo viniesse al mundo, en el Pueblo Judayco y en la
-Ley Escrita, <i>la declaracion del Sumo Sacerdote lo terminaba todo</i>;
-pero, despues que vino Christo á completar <i>as coizas, su doctrina se
-conserva pura en los Prelados, de los quales la pudiessen aprender los
-Fieles</i>. En conformidad de este su amado principio afirma, <i>que creen
-los Cathólicos, que la mayor parte de los Obispos Christianos</i> (como si
-huviera verdaderos Obispos, que no lo fuessen) <i><span class="g1">UNIDOS
-AL PAPA</span>, no puede errar en las definiciones de Fé</i>. Lo que
-creemos los Cathólicos, que estudiamos por Astete, es, que el Papa para
-nada ha menester la mayor ni la menor parte de los Obispos, para no
-errar en dichas definiciones, porque la infalibilidad no se la prometió
-Christo á estos, sino á aquel. Déxase caer, assí como al soslayo,
-lo que sucedió en los dos Conciliábulos de Rimini y de Seleucia, en
-que los Padres, engañados en uno, y violentados en otro, admitieron
-primero, y confirmaron despues, una confession de Fé verdaderamente
-Ariana: y diciendo, como quien no quiere la cosa, que presidieron en
-ellos dos Legados de la Santa Sede, y que el número de los Obispos <i>fué
-mas que bastante para formar un Concilio General</i>, dexa el argumento
-assí, contentándose con decir, que sin el socorro de la Historia no
-se puede desatar. Qué le costaba añadir siquiera una palabrita, por
-donde se conociesse, que dichos Concilios havian sido ilegítimos, no
-en su convocacion, sino en su prosecucion; que los Legados havian sido
-depuestos y anathematizados; y que el Papa estuvo tan léxos de aprobar
-sus Actas, que ántes las condenó, primero por sí, y despues en<span
-class="pagenum" id="Page_143">p. 143</span> un Concilio? Pero esto
-no le venia á quento para sus idéas, ni para el nuevo méthodo, que
-propone, de estudiar Theología. Líbrenos Dios (que sí librará) de que
-se introduzca en su Iglesia, porque la quiere mucho, la tiene prometida
-su assistencia, y los esfuerzos del Methodista no prevalecerán contra
-ella.»</p>
-
-<p>28. «A vista de esto, mi Padre Fray Gerundio, se confirma Vm. en su
-opinion, con autoridad del Barbadiño, de que la Theología Escolástica
-es inútil y aun perjudicial, y en que no quiere estudiarla?» — «Señor
-Beneficiado (le respondió con tanto candor como frialdad nuestro Fray
-Gerundio), es cierto, que ya no me suenan tan bien las cosas de esse
-Padre Portugués, como me sonaban ántes, y que no sé qué diantres de
-reconcomios siento acá dentro del corazon, que me dan muy mala espina
-acerca de esse sugeto. Al fin, Dios le haga mucho bien; pero á mí su
-Magestad no me lleva por las Cáthedras, sino por los Púlpitos, y assí
-estudiaré yo Theología Escolástica como ahora llueven albardas.» — «Si
-llovieran, replicó el Beneficiado, se malograrian todas las que no
-cayessen sobre las costillas de Vm.», y, haciéndole una cortesía, se
-salió algo enfadado de su Celda, y se volvió á la otra de donde havia
-salido.</p>
-
-<p>29. Esperábanle con impaciencia aquellos dos graves y doctos
-Religiosos, con quienes havia tenido la conferencia acerca de Fray
-Gerundio, y, como duraba tanto la sesion, apénas dudaban ya de que le
-havia convencido. Luego que le vieron entrar, le preguntaron ansiosos,
-como le havia ido con el Padre Colegial? A lo que el socarron del
-Beneficiado respondió con gran cachaza: «Saque qualquiera de V.
-Reverendíssimas la caja, denme un polvo, y óyganme un cuento. Havia en
-la Universidad de Cohimbra un Mediquillo theórico, gran disputador, y
-muy presumido, pero ignorante y necio á par de su presuncion. Tenia
-estomagados á todos los de la Facultad, y, haviendo de presidir
-unas conclusiones públicas, rogaron al famoso Curvo Semedo, que
-tomasse de su cuenta arguírle, concluírle, y correrle, para ajarle
-la vanidad. Juan Curvo le arguyó de empeño, y á pocas paletadas,
-para los inteligentes, le tumbó patas arriba; pero el Mediquillo
-garlaba, manoteaba, se reía, le despreciaba, y en fin se llevó la voz
-del populacho. Concluída la funcion, uno, que no havia assistido á
-ella, preguntó á Curvo, como le havia ido con el Presidente; á lo que
-respondió el discreto Portugués: <i>Taon grandissimo burro è, que naon le
-pudem convencer</i>. A Dios, Padres mios, que es tarde, y el Ama estará
-esperando.» Dixo, y retiróse á su casa.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_8">
- <p><span class="pagenum" id="Page_144">p. 144</span></p>
- <h3>CAPITULO VIII.</h3>
- <p class="subh3h">Predica Fray Gerundio el primer Sermon en
- el Refectorio de su Convento; encaja en él una graciosíssima
- Salutacion y dexa los Estudios.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Ello</span></big> no tuvo remedio: cerróse
-Fray Gerundio en que havia de ahorcar los hábitos Philosóphicos, y que
-no havia de tomar los Theologales, á excepcion del de la Fé, que esse
-ya le tenia desde el bautismo; el de la esperanza de salvarse, á lo
-ménos <i xml:lang="la" lang="la">per modum hæreditatis</i>, no le podia
-faltar; y con el de la charidad debemos piadosamente suponerle, porque
-parecia buen Religioso, salvo sus manías y caprichos, que absolutamente
-podian ser sin mucho perjuicio de su conciencia. Viéndole los Prelados
-de la Religion y los Padres graves del Convento tan displicente con
-la Philosophía, y tan empeñado en que no havia de estudiar Theología,
-pues, para ser Predicador Conventual y para predicar como predicaban
-otros muchos, con grande séquito, aplauso, y provecho de su peculio,
-decia, que no la havia menester, y á fé que en esso le sobraba la razon
-por los texados; observando por otra parte, que mostraba bastante
-despejo, que tenia buena voz, que era de grata presencia, asseado,
-limpio, prolixo, tanto, que picaba en pulcro; pareciéndoles en fin,
-que, llevándole la inclinacion por allí con tanta vehemencia, como
-le armassen de buenos papeles, que no faltaban en la Orden, pues se
-conservaban los que havian dexado en sus espolios algunos famosos
-Predicadores, podria acaso parecer hombre de provecho, acreditar la
-Religion, y ganar su vida honradamente: resolvieron condescender con
-sus deseos. Pero ántes les pareció conveniente experimentar, qué era lo
-que se podia esperar de sus talentos pulpitables.</p>
-
-<p>2. Es loable costumbre de la Orden exercitar á los Colegiales
-jóvenes, assí Artistas como Theólogos, en algunos Sermones domésticos,
-que se predican privadamente á la Comunidad, miéntras se come en el
-Refectorio, dándoles tiempo limitado para componerlos: llevando en
-esto la mira, lo primero, de descubrir los talentos que muestra cada
-uno; lo segundo, de que se vayan desembarazando, y acostumbrando á
-hablar en público, para quando llegue el caso de hacerlo en Theatros
-mas numerosos; y lo tercero, de que tambien vayan aprendiendo á
-exercitar un ministerio, que debe saber exercitar todo Religioso
-Sacerdote, siga la carrera que quisiere. En otras Religiones, donde
-se practica tambien esta loable costumbre, los Sermones de Refectorio
-son por lo comun sobre las Festividades del año, y se suelen predicar
-en los mismos<span class="pagenum" id="Page_145">p. 145</span> dias,
-en que se celebran, siendo de cargo del Lector, con acuerdo del
-Prelado, nombrar al Colegial que quiere que predique. Pero, como en
-cada Religion hay sus estilos, en la de nuestro Fray Gerundio esta
-incumbencia es privativa del Predicador mayor de la Casa, al qual,
-avisado por el Superior, toca nombrar el Colegial Predicador, y
-señalarle para el Sermon el assunto, Mysterio, ó Santo, que quisiere,
-con todas las circunstancias, que á él se le antojaren, con tal que
-sean de aquellas, que suelen concurrir en los Sermones, y es gala
-precisa hacerse cargo en la Salutacion de todas ellas.</p>
-
-<p>3. Apénas, pues, volvió el Padre Fr. Blas, Predicador mayor de la
-Casa, de predicar su famoso Sermon de San Benito del Otero en Cevico
-de la Torre, quando fué á presentarse al Prelado y á tomar, segun la
-ley, su <i xml:lang="la" lang="la">Benedicite</i>. Hechas las preguntas
-acostumbradas (por algunos pocos Superiores ménos prudentes, y muy
-agenas de los mas, que verdaderamente son hombres sérios y cuerdos), de
-como lo havia passado, como se havian portado los Mayordomos, quanto le
-havia valido el Sermon, qué comida havia habido, y si trahia algunas
-Missas para el Convento; y haviéndole satisfecho á todo Fray Blas,
-entregándole por conclusion docientos reales, limosna de cien Missas,
-que havia sacado, y por otra parte ochenta, para que su Paternidad
-muy Reverenda dixesse otras veinte, á razon de quatro reales; oído y
-recibido todo con extraña benignidad por el afabilíssimo Prelado, que,
-con esta ocasion, volvió á confirmar á Fray Blas la licencia general,
-que le tenia dada, para que, durante su govierno, admitiesse con la
-bendicion de Dios quantos Sermones le encomendassen; le dixo por fin
-y por postre: «Váyase, Padre Predicador, á desalforjar y á descansar
-á su Celda, y, ántes que se me olvide, encargue luego un Sermon de
-Refectorio á Fray Gerundio, <i>que tenga algunas circunstancias</i>; pero le
-prevengo, que no se le componga el Padre Predicador, y déxele, que le
-trabaje él enteramente; porque, como esse muchacho hipa tanto por el
-Púlpito, queremos saber lo que él puede dar de suyo.»</p>
-
-<p>4. En un manuscrito antiguo de el Convento se halló advertido á la
-márgen, que, al oír Fray Blas este encargo del Prelado, y trasluciendo
-por él, que con efecto pensaban en echar por la carrera del Púlpito á
-su queridito Fray Gerundio, que era lo que los dos tantas veces havian
-tratado en la Celda á puertas cerradas, se alborozó tanto, que con
-aquel primer ímpetu del gozo ya havia echado mano á la faltriquera para
-sacar el doblon de á ocho, que le havia valido el Sermon, y regalársele
-al Prelado; pero, pensándolo mejor en el mismo instante, sacó el
-pañuelo, limpióse los mocos, ofreció hacer al punto quanto le havia
-mandado, y partió aceleradamente.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_146">p. 146</span></p>
-
-<p>5. Aún estaba con los hábitos arremangados, quando, sin ir á su
-Celda, se entró de golpe y como galopeando en la de Fray Gerundio.
-Encontróle descuidado, asustóle un poco; arrojóse sobre él, dióle
-cien abrazos, y solo le dixo: <i>Vamos, chico, vamos á mi Celda, que te
-traygo un Obispado</i>. Siguióle Fray Gerundio, que se recobró presto del
-susto, y en el camino le preguntó: <i>Oye usted, y como salió el vernal
-paralelo</i>? — «Hijo mio, de los Cielos!» le respondió el Predicador.
-— «Y aquello de las grandes risadas? <i xml:lang="la" lang="la">Et
-grandes mirata est Roma cachinnos.</i>» — «Amigo, á pedir de boca, porque
-á carcajadas se hundia la Hermita.» — «Pues yo sé, añadió Fr. Gerundio,
-que lo de <i xml:lang="la" lang="la">puer nudus, alatus, myrthoque
-coronatus, qui humi sedebat</i>, daria gran golpe.» — «Qué llama golpe?
-Dió tal porrazo, que un Bachiller por Sigüenza dixo públicamente en la
-mesa, que él havia oído mas de mil Sermones de San Benito; pero que
-cosa mas propia para representar al Santo, quando se revolcaba en la
-zarza, no la havia oído.» — «Mas de mil?» replicó Fray Gerundio. — «No
-seas material, respondió el Predicador, que esso se entiende dos ceros
-mas ó ménos.»</p>
-
-<p>6. Con esta conversacion entraron en la Celda de Fray Blas:
-desalforjóse este, quitóse las polaynas, baxóse la saya, echó las dos
-manos á la capilla, que aun se mantenia descolgada, cogió vuelo, y
-arrojándosela primero toda sobre la cabeza, de manera que ya le cubria
-por la parte anterior hasta muy entrado el pecho, volvió despues con
-una especie de columpio á ponerla symétricamente sobre la mitad del
-cerquillo, y en fin la baxó hasta el medio del pescuezo, colgando por
-la parte anterior iguales las dos puntas en los lados. Tomó un peyne,
-que estaba sobre la mesa, atusóse el cerquillo y el copete, abrió una
-alacena, sacó un frasco de vino de la Nava con vizcochos, echaron los
-dos un traguito, y aún no havia colado bien el último sorvo por el
-gaznate de Fray Gerundio, quando este le preguntó con impaciencia, qué
-Obispado le trahia?</p>
-
-<p>7. — «Qué Obispado te he de traher? le respondió Fr. Blas, todo
-alborozado: que el Prelado me dió á entender, que querian sacarte
-de los estudios y aplicarte á la carrera del Púlpito. Puede haver
-mejor Obispado para tí? Si logras esto, no lo passarás, no digo yo
-como un Obispo, sino como un Arcediano? y mas con las reglecitas, que
-yo te daré á su tiempo.» — «Padre Predicador, qué dice?» le replicó
-Fray Gerundio. — «Lo dicho dicho; respondió el Predicador. Díxome,
-que luego luego te encargasse un Sermon del Refectorio, y que no te
-le compusiesse yo, porque, como muestras tanta inclinacion á sermo
-sermonis, y tan poca á sylogismos y á ergos, querian ver hasta donde
-llegaba, ó á lo ménos lo que<span class="pagenum" id="Page_147">p.
-147</span> prometia tu cosecha. Y assí, amigo mio, apretar los codos,
-que, á lo ménos en este Sermon, yo no te he de decir palabra, y te
-he de dexar que vayas por los senderos de tu corazon. En saliendo de
-este barranco, será otra cosa: mis papeles serán tuyos, porque tus
-lucimientos serán mios.»</p>
-
-<p>8. En el mismo manuscrito antiguo, donde se encontró la nota
-passada, se halló otra, que dice de esta manera: <i>Atónito estuvo oyendo
-Fray Gerundio esta noticia, y le embargó tanto el gozo, que estuvo como
-fuera de sí por espacio de tres ó quatro Credos rezados con pausa.</i>
-Luego que se recobró, echó los brazos al cuello al Predicador mayor
-de la Casa, y le dixo: «Pues ahora bien, despachemos quanto ántes, y
-señáleme Vm. luego el Sermon, que tengo de predicar; pues, aunque diga
-cien disparates en él, á lo ménos ninguno me ha de dar plumada, todo
-ha de salir de mis cascos, y tanto como el garvillo y el modo de decir
-no ha de descontentar, aunque parezca mal que yo lo diga»; y, diciendo
-y haciendo, se subió sobre una silla, ó taburete (que en esto hay
-variedad de leyendas, y no están concordes los Autores), igualó las dos
-puntas delanteras de la capilla, metió los dos dedos de la mano derecha
-por entre ella y la nuez de la garganta, como para desahogarse; miró
-hácia todas partes con desden y magestad; sacó despues un pañuelo de
-seda, y se sonó con autoridad; metióle en la manga izquierda, y de la
-derecha sacó otro pañuelo blanco, con el qual hizo como que se limpiaba
-los ojos; entonó el <i>Alabado sea, etc.</i> con voz grave, ahuecada, y
-sonorosa; persignóse magistralmente con la mano muy extendida, y tanto
-que al llegar al palo de la Cruz, que se forma desde la punta de la
-nariz hasta la barba, parecia que hacia la mamola; tomó por thema: <i
-xml:lang="la" lang="la">Caro mea vere est cibus, et sanguis meus vere
-est potus</i>, con aquello de <i xml:lang="la" lang="la">ex Evangelica
-lectione Joannis</i>, <i xml:lang="la" lang="la">capite tertio decimo</i>;
-y prorrumpió en esta disparatadíssima cláusula, que havia tomado de
-memoria, haviéndola oído á otro Colegial, amigo suyo, en un Sermon del
-Refectorio, y él la decoró teniéndola por cosa grande. <i>Al pautar las
-desigualdades de mi grosero pensar, fuí desenebrando las lineas de mi
-discurso, tirando los primeros barruntos de mi imaginativa hácia el
-escrutinio del Evangelio Sagrado.</i> <b xml:lang="la" lang="la">Caro
-mea.</b> <i>Qué elegante está el Profeta!</i> Y callando de repente, porque
-no sabia mas, prosiguió predicando un Sermon mudo, manoteando, y
-remedando todas las acciones, gestos, y posturas, que havia observado
-en los Predicadores, y á él le havian caído mas en gracia; tan
-enfrascado en esto que aun el mismo Predicador mayor se tendia de risa
-por aquellos suelos, y aun llegó á temer, si se havia vuelto loco el
-pobre Fray Gerundio.</p>
-
-<p>9. Cerca de una hora duró esta silenciosa muestra de sus<span
-class="pagenum" id="Page_148">p. 148</span> predicaderas, en el
-qual espacio de tiempo el buen Fraylecito se zarandeó tanto aquel
-cuerpo, con tales movimientos, con tantas posturas, con tan violentas
-convulsiones, unas veces cruzando los brazos, otras abriéndolos y
-extendiéndolos en forma de Cruz; ya amagando á echarse de bruces sobre
-el Púlpito, ya arrimándose contra la pared, á ratos poniéndose de asas,
-á ratos levantando el dedo hácia arriba, á manera de quadro de San
-Vincente Ferrer, que al fin quedó tan sudado y tan rendido, como si
-huviera predicado de veras, y fué preciso volver á reconvenir al frasco
-y á refrendar los vizcochos, lo que hizo tambien con especial gusto,
-por ser esta ceremonia precisa, quando se acaba el Sermon.</p>
-
-<p>10. Despues que descansó algo de su fatiga, estuvo un poco sereno;
-y despues tambien que el Predicador se recobró de lo mucho que havia
-reído durante aquella extraña funcion, le dixo este: «Es cierto,
-Fray Gerundio, y no se puede negar, que tienes talento conocido,
-especialmente algunas acciones salen que ni pintadas; y, aunque no
-hablabas palabra, claramente conocia yo lo que querias decir con ellas.
-Parece, que tienes en las manos los Sermones. Y aquí viene de perlas
-aquello del Sabio, <i xml:lang="la" lang="la">in manu illius nos et
-sermones nostri</i>; porque, aunque en realidad allí habla de cosa muy
-diferente, quien me quita á mí aplicarlo á otra muy distinta, quando
-viene el texto tan clavado? Ahora bien, manos á la obra, que yo quiero
-ya señalarte el assunto, á que has de predicar, y las circunstancias,
-de que te has de hacer cargo en el Sermon.»</p>
-
-<p>11. «Ya sabes, que en la parroquia de la Santíssima Trinidad hay
-una Capilla dedicada á Santa Ana, que pertenece á la Cofradía de la
-Santa, á quien la misma Cofradía celebra una fiesta muy solemne. Ya
-sabes, que este año son Mayordomos Don Luis Flores y Don Francisco
-Romero, Regidores de este Pueblo; y ya sabes, en fin, que estos dos
-Cavalleros desterraron á algunas mugeres públicas, que havian venido á
-avecindarse en él, cuya obra fué sin duda muy grata á los ojos de Dios,
-y muy aplaudida de todos los buenos. Este es el assunto, estas las
-circunstancias, que has de tocar precisamente. No tienes mas que ocho
-dias de término, porque no da mas la Orden. No hay que perder tiempo; á
-trabajar, y á Dios amigo.»</p>
-
-<p>12. Has visto tal vez un cohete, quando, prendiendo la mecha en el
-cebo de la caña, que sostenian blandamente los dos dedos de la mano
-derecha, en un abrir y cerrar de ojos parte desde la mano hasta lo mas
-elevado de la esfera; y aquella misma vara, que poco ha casi tocaba
-con su extremidad en el suelo, ya se la ve remontada hasta dar susto á
-las mismas estrellas; tanto, que la constelacion de Virgo acude<span
-class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span> pronta á tapar la cara
-con las dos manos, temiendo, que la va á sacar un ojo? Pues assí,
-ni mas ni ménos, partió nuestro Fray Gerundio derecha y rápidamente
-desde la Celda del Predicador á la Librería del Convento. Allí cargó
-con la Biblia Polyglota de Alcalá, con las Concordancias de Zamora,
-con el <i xml:lang="la" lang="la">Theatrum vitæ humanæ</i> de Beyerlink,
-con los Saturnales de Macrobio, con la Mythología de Rabisio Textor,
-con el Mundo Symbólico de Picinelo, con los Kalendarios Mythológicos
-de Reusnero, Tamayo, Másculo, y Rosino, que eran los libros y los
-Santos Padres, que veía revolver á su hombre el Predicador Fray
-Blas, quando tenia que predicar algun Sermon. No se puede ponderar
-lo que él leyó, lo que él ojeó, lo que él revolvió en aquellos ocho
-dias, ni las innumerables idéas, que se ofrecian de tropel á aquella
-inquieta y turbulenta imaginacion, todas á qual mas confusas, á qual
-mas embrolladas, á qual mas extravagantes. Nada leía, nada veía, nada
-oía, que no le pareciesse, que venia de perlas para su assunto, ó por
-símil, ó por comparacion, ó por texto. Apuntaba, notaba, quitaba,
-añadia, borrajeaba; hasta que en fin, despues de tres borradores, sacó
-su Sermon en limpio. Estudióle, repassóle, representóle, y se ensayó
-mil veces á predicarle en la Celda, sobre todos los cachivaches, que
-havia en ella: sobre la silla, sobre el taburete, sobre la mesa, sobre
-un banco, y hasta sobre la misma cama. Pues, dos dias ántes de la
-funcion, quando entró el dispertador á darle luz, le encontró en camisa
-predicándole sobre la tarima, y es que se havia levantado en sueños,
-sin saber lo que se hacia.</p>
-
-<p>13. Como estas especies se havian esparcido por el Convento, era
-grandíssima la expectacion en que estaba toda la Comunidad por oírle.
-Amaneció, en fin, el dia deseado, y se dexó ver nuestro Fray Gerundio,
-ante todas cosas afeytado, rasurado, y lampiño, que era una delicia
-mirarle á la cara. Estrenó aquel dia un Hábito nuevo, que para el
-efecto havia pedido á su madre, encargando mucho que viniesse bien
-doblado, y sobre todo que se passasse la plancha por encima de los
-dobleces, para que se conociessen mejor, porque esto da á la saya no
-sé qué gracia, y de camino pidió un par de pañuelos de á vara, uno
-blanco y otro de color, porque ambos eran alhajas muy precisas para la
-entradilla. Todo se lo envió la buena de la Catanla con mil amores,
-solo con la condicion de que, ya que ella no podia oírle, la havia de
-enviar el Sermon, para que se le leyesse el Señor Cura, ó su Padrino el
-Licenciado Quijano.</p>
-
-<p>14. Llegada la hora, y hecha con la campana la señal para comer, no
-faltó aquel dia del Refectorio ni el mas ínfimo Donado de la Comunidad,
-porque en realidad todos querian bien á Fray Gerundio, assí por su
-buen genio, como<span class="pagenum" id="Page_150">p. 150</span>
-porque era liberal y dadivoso; y tambien porque á todos los picaba la
-curiosidad, viéndole con tanta manía de Púlpito, la qual entendian
-era mas innocencia que malicia, ni mucho ménos inclinacion á ser
-haragan. Subió, pues, al Púlpito del Refectorio con gentil donayre;
-presentóse en él con tanto desembarazo, que casi comenzó á tenerle
-envidia el mismo Predicador mayor. Echó un par de ojeadas con desden
-y con afectada magestad, hácia todas las partes del Refectorio; y,
-precediendo aquellos precisos indispensables prolegómenos de tremolar
-successivamente el par de pañuelos, blanco y de color, que havia
-hecho venir expressamente para el intento, entonó ante todas cosas
-con voz hueca y gutural el <i>sea Alabado, bendito, y glorificado el
-Santíssimo Sacramento</i>, concluyendo con lo de <i>en el primer instante de
-su puríssimo sagrado ser y natural animacion</i>: cláusula, que siempre
-le havia dado gran golpe. Santiguóse con pleno magisterio; propuso
-el thema, sin omitir lo de <i xml:lang="la" lang="la">ex Evangelica
-lectione, capite quarto decimo</i>; relinchó dos veces, y rompió la
-Salutacion de esta manera: advirtiendo, que no se añade ni se quita una
-sýlaba de como se encontró de su misma letra.</p>
-
-<p>15. «No es de ménos valor el color verde, por no ser amarillo, que
-el azul por no ser encarnado: <i xml:lang="la" lang="la">Dominus,
-o altitudo divitiarum sapientiæ et scientiæ Dei</i>; como ni tampoco
-faltaron los colores á ser oráculo de la vista, ni las palabras en la
-fé de los oídos, como dixo Christo: <i xml:lang="la" lang="la">Fides ex
-auditu; auditus autem per Verbum Christi</i>. Nació Ana, como asegura mi
-fé, por haverlo oído decir, de color rojo; porque las ceruleas ondas de
-su funesto sentir la hicieron fuertemente palpitar en el útero materno:
-<i xml:lang="la" lang="la">Ex utero ante Luciferum genui te</i>. A este,
-pues, Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo
-de la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe
-estos cultos hyperbólicos; pues tiene, como allí se ve, hermoso y
-ayroso vulto: <i xml:lang="la" lang="la">Vultum tuum deprecabuntur
-omnes divites plebis</i>. Déxome de exordios, y voy al assunto, aunque
-tan principal. Empieze, pues, el curioso á percebir: <i xml:lang="la"
-lang="la">Qui potest capere, capiat</i>.»</p>
-
-<p>16. «Fué Ana, como todos saben, Madre de nuestra Señora, y
-afirman graves Autores, que la tuvo veinte meses en su vientre:
-<i xml:lang="la" lang="la">Hic mensis sextus est illi</i>; y añaden
-otros, que lloró: <i xml:lang="la" lang="la">Plorans ploravit in
-noctem</i>: de donde infiero, que fué María Zahorí:<a id="FNanchor_30"
-href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a> <i xml:lang="la"
-lang="la">Et gratia ejus in me vacua non fuit</i>. Atienda, pues, el
-Rhetórico al argumento: Santa Ana fué Madre de María: María fué Madre
-de Christo: luego Santa Ana es Abuela de la Santíssima Trinidad: <i
-xml:lang="la" lang="la">Et Trinitatem in unitate veneremur</i>: por esso
-se celebra en esta su Casa: <i xml:lang="la" lang="la">Hæc requies mea
-in seculum seculi</i>.»</p>
-
-<p>17. «Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compen<span
-class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>dios? <i xml:lang="la"
-lang="la">Quid retribuam Domino?</i> Qué paralelos podrán expressar
-mis voces al decir tus alabanzas? <i xml:lang="la" lang="la">Laudo
-vos? in hoc non laudo.</i> Eres aquella mysteriosa red, en cuyas opacas
-mallas quedan presos los incautos pececillos: <i xml:lang="la"
-lang="la">Sagenæ missæ in mari</i>. Eres aquella piedra del desierto,
-que en los Damascenos Campos erigió el amante de Rachel, para dar á
-su ganado agua: <i xml:lang="la" lang="la">Mulier, da mihi aquam</i>.
-Pero ménos mal lo diré, siguiendo el tema del Evangelio. Es Santa Ana
-aquella preciosa Margarita, que, fecundada á insultos del Orizonte,
-dexa ciego á quien la busca: <i xml:lang="la" lang="la">Quærentibus
-bonas margaritas</i>: es aquel thesoro ya escondido, <i xml:lang="la"
-lang="la">Thesaurus absconditus</i>, ya oculto, <i xml:lang="la"
-lang="la">nihil occultum</i>, que reservó el alma santa para los últimos
-fines de la tierra: <i xml:lang="la" lang="la">De ultimis finibus
-prætium ejus</i>: es aquel Dios escondido, como decia Philon: <i
-xml:lang="la" lang="la">Tuus Deus absconditus</i>: es el mayor de los
-milagros, como decia Thomas: <i xml:lang="la" lang="la">Miraculorum ab
-ipso factorum maximum</i>.»</p>
-
-<p>18. «Varias circunstancias ennoblecen la Fiesta. Unas son
-agravantes: <i xml:lang="la" lang="la">tolle gravatum tuum</i>; otras,
-que mudan de especie: <i xml:lang="la" lang="la">specie tua, et
-pulchritudine tua</i>. Y es, que los Señores Flores y Romero, nobles
-Athlantes de este Pueblo, llaman, ó á noche hicieron llamar con
-aquellos truenos, hijos relámpagos del uracan mas ardiente, que subian
-y baxaban, á modo de aquellos rapidíssimos espíritus de la Escala
-de Jacob: <i xml:lang="la" lang="la">Angelos quoque ascendentes et
-descendentes</i>. Y es la razon natural, porque todo lo que baxa, sube,
-y todo lo que sube, baxa: <i xml:lang="la" lang="la">Zachee festinans
-descende</i>.»</p>
-
-<p>19. «Cesse la energía de los labios, y contemplen mis ojos, como
-áncoras festivas, un texto muy literal, que me ofrecen los Cantares.
-Dice assí: <i xml:lang="la" lang="la">Vox turturis audita est; flores
-apparuerunt in terra nostra, tempus putationis advenit</i>: Cantó la
-Tórtola bella en nuestra macilenta tierra; vinieron á celebrarla las
-flores, y estas mismas flores desterraron las rameras: <i xml:lang="la"
-lang="la">tempus putationis advenit</i>. Es tan literal el texto, que
-no necessita de aplicacion. Pero diré con brevedad para el erudito:
-está representada en la Tórtola Santa Ana; porque, si esta triste
-y turbulenta avecilla es trono geroglífico de la castidad, Ana fué
-casta, pues no tuvo mas que una hija: <i xml:lang="la" lang="la">Filia
-mea male a Dæmonio vexatur</i>. Lo de <i xml:lang="la" lang="la">tempus
-putationis</i> viene tan al pié de la letra, pues los ínclitos Cavalleros
-Mayordomos desterraron aquellas Samaritanas, que alborotaban el
-barrio.»</p>
-
-<p>20. «Ahora me acuerdo de otro texto, que aun mas bien que el
-passado comprehende todas las circunstancias del assunto: de aquella
-gran muger Ana, enemiga de Phenena, como se dice en el libro de las
-Personas Reales, la qual, á impulso de sus deprecaciones, ayudándola
-Helí, tuvo un hijo llamado Samuel. Atienda, pues, el Rhetórico al
-argumento.<span class="pagenum" id="Page_152">p. 152</span> Helí, en
-anagramma, suena lo mismo que Joachin: <i xml:lang="la" lang="la">Sonet
-vox tua in auribus meis.</i> Samuel fué Profeta, María fué Profetisa;
-con que, en el sentido mýstico, lo mismo es Samuel que María. Tengo
-probado difusamente el assunto, y solo falta aplicarle á los Romeros;
-pero, supuesto que el Romero tiene flor, dicho se estaba ello: <i
-xml:lang="la" lang="la">Flores apparuerunt in terra nostra.</i>»</p>
-
-<p>21. «Mas todavía quiero apropiar con mas propiedad las
-circunstancias al assunto. Publicando están las Historias, que la
-Vírgen Santíssima tendia los pañales de su recien nacido hijo Dios
-sobre los Romeros: y esto quien se lo enseñó? su Madre Santa Ana; pues
-todo quanto supo, ella se lo enseñó, <i xml:lang="la" lang="la">ipse
-vos docebit omnia</i>. Con que los Romeros servian á Santa Ana. Pues,
-esso es lo que hacen el dia de hoy: con que tenemos lo que hemos
-menester.»</p>
-
-<p>22. «Ea, pues, pidamos la gracia. Pero quien la pedirá? Isaías?
-Ea, que no. Gregorio? Ea, que sí. La Hija ayudará en la labor á su
-Madre: <i xml:lang="la" lang="la">Filia Regum in honore suo.</i> Ea, pues,
-digámosla aquella acróstica oracion, que ella en sus niñeces enseñó á
-su Hija María; porque, como buena Madre, al punto la enseñó á rezar
-el... AVE MARIA.»</p>
-
-<p>23. Esta fué, sin quitar ni poner, la famosíssima Salutacion, que
-el incomparable Fray Gerundio de Campazas encajó en el Refectorio
-de su Convento, por estrena y muestra de paño de sus predicaderas,
-en presencia de toda aquella Venerable Comunidad, incluso el
-Reverendíssimo Padre Maestro Provincial, que, por una feliz casualidad,
-havia llegado la noche ántes á visitar el Convento. Esta es aquella
-Salutacion, que debiera perpetuarse en los moldes, eternizarse en las
-prensas, immortalizarse en los mármoles, buriles, y sincéles, por pieza
-original, pieza única, pieza rara, pieza inimitable en su especie. Y
-Dios se lo perdone al Reverendíssimo Padre Provincial, que por su genio
-grave, sério, maduro, y demasiadamente circunspecto, despues de haver
-echado un jarro de agua á la fiesta, privó del cuerpo del Sermon á la
-República de las letras, la qual ha hecho en esto una pérdida, que
-jamas la podrá llorar bastantemente. Porque quien duda, sino que seria
-un modelo de despropósitos, de locuras, de necedades, de heregías, de
-cosas inconexas y disparatadas, el mas gracioso y el mas divertido,
-que ha salido hasta ahora del fondo, ó del sudor de las agallas? Pues,
-aunque en realidad andan por ahí impressos innumerables, infinitos
-Sermones, especialmente de estos, que llaman <i>circunstanciados</i>, los
-quales, á lo ménos en la Salutacion, que es lo que hemos visto del de
-Fray Gerundio, no le pierden pinta; pero es de creer, que en el alma
-y en el chiste no llegarian al zancajo del de nuestro recien nacido
-Predicador.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_153">p. 153</span></p>
-
-<p>24. Fué, pues, el caso, que, como durante la Salutacion huvo tanta
-bulla, tanta risa, tanta zambra en el Refectorio, que á cada passo
-resonaban las carcajadas á mandíbulas batidas, hasta llegar un Padre
-Presentado á vomitar la comida de pura risa, el Lector del Caso<a
-id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a> á
-atragantarse con un bocado de queso, y hasta el Lego, que andaba con la
-cajeta, siendo assí, que no entendia mucho de Sermones ni de latines,
-cogiéndole uno de los despropósitos con el Jesus en el pico, volvió á
-arrojar en él por boca y por narices como cosa de media azumbre, que ya
-se havia embanastado, con tal ímpetu que aspergeó y roció medianamente
-á los dos colaterales: digo, pues, que, como por todos estos incidentes
-fuesse menester, que Fray Gerundio se parasse á cada passo, haciendo
-mil pausas, para dar lugar á la mosquetería, y ya estuviesse para
-acabarse la mesa, pero principalmente porque el Padre Provincial
-hizo escrúpulo de dexarle proseguir en tanta sarta de disparates,
-y mas, que ya le pareció aquella demasiada bulla para un acto de
-Comunidad tan sério; por todos estos motivos le mandó, que lo dexasse
-y que se baxasse del Púlpito, lo que fué para el pobre Fray Gerundio
-un exercicio de obediencia, lleno de amarguíssima mortificacion;
-sucediendo despues, lo que verá el curioso Lector en el Capítulo
-siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_9">
- <h3>CAPITULO IX.</h3>
- <p class="subh3h">De los varios pareceres, que huvo en la Comunidad
- acerca de la Salutacion y talentos de nuestro Fray Gerundio,
- y de como prevaleció, en fin, el de que era menester hacerle
- Predicador.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">La primera</span></big> diligencia, que
-hizo el Padre Provincial, luego que salió del Refectorio, fué pedir á
-Fray Gerundio el papel, y, miéntras este comia á segunda mesa, se leyó
-todo el Sermon en la Celda de su Reverendíssima, adonde concurrieron
-á cortejarle todos los Padres graves del Convento, sirviendo esto de
-rato de conversacion. Y, aunque allí se repitieron con mas libertad las
-carcajadas, porque asseguraron los que fueron testigos de oídas, que el
-cuerpo del Sermon no le iba en zaga á la Salutacion, no huvo forma de
-quererle soltar jamas el Provincial, por mas instancias que le hicieron
-aquellos Reverendos Padres; escusándose con que hacia escrúpulo de
-exponerle á que se hiciesse mas ridículo, y solo á duras penas alargó
-la Salutacion, permitiendo que se sacassen algunas copias, por quanto
-esta ya la havia oído toda la mosquetería y populacho del Convento.</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span></p>
-
-<p>2. Despues, vuelto á los Padres, que le cortejaban, dixo con
-seriedad: «Es cierto, que me lastima este mozo; el talento exterior no
-solo es bueno, sino sobresaliente, pero los disparates, que ensarta, no
-se pueden tolerar; y todos nacen, lo primero de la falta de estudio,
-y lo segundo de los zenagales donde bebe, ó de los malditos modelos,
-que se propone para imitarlos, los quales no pueden ser peores, por
-el modo y por la substancia.» Maliciaron algunos, que esto último
-lo decia el Provincial por el Predicador mayor de la Casa, pues no
-ignoraba la amistad particular, que professaban los dos, ni las
-pésimas instrucciones, que le daba; y aun el mismo Predicador debió de
-sospechar algo, porque es fama, que se puso colorado. Pero, sea lo que
-fuere, prosiguió el Provincial: «Yo quiero ver en presencia de vuessas
-Paternidades, si con maña y con suavidad puedo hacer, que este muchacho
-conozca su bobería, estudie, se aplique, y lea á lo ménos buenos libros
-de Sermones, para que tome el verdadero gusto de predicar, y la Orden
-se aproveche de sus especiosos talentos.» Mandó, pues, al Lego su
-Socio (que havia ido á servir á aquellos Padres un traguito de vino
-rancio y unos vizcochos de canela, por modo de postre), que baxasse al
-Refectorio y dixesse á Fray Gerundio, que en acabando de comer subiesse
-á la Celda del Provincial.</p>
-
-<p>3. Subió al punto, apresurado, sobresaltado, y azorado; pero luego
-se serenó, viendo que el Provincial le decia con mucho agrado: «Venga
-acá, hijo, y deme un abrazo, que lo ha hecho ni mas ni ménos como yo
-esperaba; y, si no le permití, que acabasse su Sermon, no fué porque
-no le oyéssemos todos con gran gusto, pues ya vió quanto se celebró,
-sino porque estaba ya acabando de comer la Comunidad.» No es creíble
-quanto se solazó y quanto se alentó Fray Gerundio, al oír hablar á su
-Provincial en un tono, que ciertamente no esperaba; pero, llevando
-este adelante su prudente artificio, le preguntó: «Ea, dígame la
-verdad; quien le compuso la Salutacion?» — «Padre nuestro (le respondió
-con una intrepidez y una sinceridad columbina), lléveme el Diablo,
-si no la saqué yo toda de mi cabeza.» — «Pues, aquellos textos tan
-literales y tan apropiados (le replicó el Provincial), como los podia
-saber, si nunca ha leído la Biblia?» — «Padre nuestro (respondió Fr.
-Gerundio), esso, con una leccioncita que me dió en cierta ocasion el
-Padre Predicador mayor, es para mí la cosa mas fácil del mundo.» —
-«Pues, qué leccioncita fué essa?» — «Díxome, que, quando quisiesse
-aplicar algun texto á qualquiera palabra Castellana, no tenia mas que
-buscar en las Concordancias la palabra latina, que la correspondiesse,
-y que allí encontraria para cada voz textos á porrillo, con que
-podia escoger el primero, que me diesse la<span class="pagenum"
-id="Page_155">p. 155</span> gana. Assí lo hice, y en verdad que los
-textos, si no me engaño mucho, me salieron á pedir de boca. Por esso,
-quando dixe, que Santa Ana palpitaba en el útero materno, luego encajé:
-<i xml:lang="la" lang="la">Ex utero ante Luciferum genui te</i>. Mire
-V. Paternidad muy Reverenda el <i>útero</i> clarito como el agua. Quando
-dixe, que tenia hermoso y ayroso vulto, al instante espeté lo de <i
-xml:lang="la" lang="la">vultum tuum deprecabuntur</i>, que ni de molde
-podia venir mejor. En hablando de hija, allí está en las Concordancias,
-<i xml:lang="la" lang="la">filia mea male a Dæmone vexatur</i>; y,
-si huviera querido traher otros cien textos de <i xml:lang="la"
-lang="la">filia</i>, tambien pude. Para las circunstancias agravantes,
-mire V. Paternidad, si el <i xml:lang="la" lang="la">tolle gravatum
-tuum</i> podia venir mas al caso, y para aquello de las Rameras, el <i
-xml:lang="la" lang="la">tempus putationis advenit</i>, me parece que vino
-como nacido.»</p>
-
-<p>4. — «Con que, essa leccioncita le dió el Padre Predicador mayor?»
-le replicó el Provincial, con un poco de retintin. — «Sí, Padre
-nuestro, respondió el innocente Fray Gerundio; y con ella no temo
-predicar el Sermon mas dificultoso y de circunstancias mas enrevesadas,
-que puede haver; pues, como yo encuentre en las Concordancias la voz
-correspondiente, bien pueden llover circunstancias sobre mí, que
-tambien lloverán textos literales sobre el Auditorio.» — «Pero no ve,
-hijo, le replicó el Provincial, que essa regla no es buena, porque
-puede el Predicador querer probar una cosa, y el texto, donde se halla
-la palabra que va á buscar, hablar de otra, que no tenga conexion ni
-parentesco con lo que él intenta? Pongo por exemplo: qué tiene que ver,
-que Santa Ana palpitasse ó no palpitasse en el vientre de su madre
-(dexo á un lado el disparate), con la generacion eterna del Verbo en la
-mente Divina, de la qual en la sentencia mas comun habla el texto: <i
-xml:lang="la" lang="la">Ex utero ante Luciferum genui te?</i>» — «Ello,
-Padre nuestro, respondió Fray Gerundio, allí hay cosa de <i>útero</i>; y, si
-no viniere el texto al <i>palpitar</i>, vendrá al <i>útero</i>, y esso le basta
-al Predicador.»</p>
-
-<p>5. — «Pero dígame, y á qué vino el <i xml:lang="la" lang="la">vultum
-tuum deprecabuntur?</i>» — «A qué havia de venir? á lo de <i>hermoso
-y ayroso vulto</i>.» — «Pecador de mí! exclamó el Provincial. Pues
-no sabe, que <i xml:lang="la" lang="la">vultus</i>, <i xml:lang="la"
-lang="la">vultus</i>, <i xml:lang="la" lang="la">vultui</i>, significa el
-semblante?» — «Sí, Padre nuestro, ya lo sé; pero significa el semblante
-de vulto; porque si no, diria <i xml:lang="la" lang="la">faciem
-tuam</i>, <i xml:lang="la" lang="la">os tuum</i>.» Con dificultad pudo el
-Provincial contener la risa al oír tan furioso despropósito. «Y lo de
-<i xml:lang="la" lang="la">tolle gravatum tuum</i>, á qué lo traxo?» le
-preguntó el Provincial. — «A qué lo havia de traher? respondió Fray
-Gerundio; pues no se acuerda vuesa Paternidad, que lo traxe á lo de
-circunstancias agravantes? Hay cosa mas parecida que <i>agravantes</i> y
-<i xml:lang="la" lang="la">gravatum</i>? Yo á la verdad no sé lo que
-significa <i xml:lang="la" lang="la">gravatum</i>; pero á mi me<span
-class="pagenum" id="Page_156">p. 156</span> suena á cosa de agravante,
-y lo mismo sonará á qualquiera auditorio, que tenga buen oído; y, como
-al auditorio le suene, no es menester mas, para que venga bien.»</p>
-
-<p>6. No obstante la natural seriedad y circunspeccion del Padre
-Provincial, le retozaba tanto la risa, al oír tan continuados y
-tan tremendos desatinos, que apénas podia reprimirla; pero al fin,
-conteniéndola lo mejor que pudo y empeñado ya en tocar, aunque de
-passo, los muchos disparates de otra especie, que havia dicho en la
-Salutacion, le preguntó: «Y qué graves Autores son los que enseñan, que
-Santa Ana tuvo á nuestra Señora veinte meses en su vientre?» — «Padre
-nuestro, respondió Fray Gerundio, yo no lo sé, porque en ninguno lo
-he leído; pero, como oygo á cada passo decir á los Predicadores mas
-famosos, <i>afirman graves Autores</i>, <i>dicen graves Autores</i>, <i>enseñan
-graves Autores</i>, <i>sienten graves Autores</i>, yo creí, que essa era una de
-las muchas fórmulas, que se usan en los Sermones, como quando se dice:
-<i>aquí conmigo</i>; <i>ahora á mi intento</i>; <i>vaya para el Theólogo</i>; <i>note
-el discreto</i>, de las quales fórmulas cada qual puede usar libremente,
-quando le diere la gana; y que, aunque ningun Autor haya soñado en
-decir lo que dice el Predicador, este puede citar á vulto Autores,
-Padres, Concilios, y Theólogos, siempre que le viniere á cuento, como
-tambien versiones, exposiciones, y leyendas; porque lo demas, Padre
-nuestro, adonde íbamos á parar? ni quien havia de ser Predicador,
-si todas las noticias, erudiciones, y textos, que se trahen en los
-Sermones, se havian de encontrar en los libros?»</p>
-
-<p>7. — «Pues no ve, hijo mio, replicó el Provincial, que esso es
-mentir? y que la mentira, sobre ser vergonzosa é indigna de un hombre
-de bien en qualquiera parte, en el Púlpito, que es la Cáthedra de la
-verdad, es una especie de sacrilegio?» — «Buenos escrúpulos gasta V.
-Paternidad, respondió Fray Gerundio: yo no he oído tantos Sermones
-como V. Paternidad, porque hasta ahora he vivido poco; pero puedo
-assegurar, que en ninguna parte he oído tantas mentiras como en los
-Púlpitos. Allí se dan á las piedras las virtudes, que no tienen; se
-fingen flores, árboles, frutas, aves, peces, animales, y plantas,
-que no se encuentran en toda la naturaleza. Allí se hace decir á los
-Padres y á los Expositores lo que no les passó por la imaginacion; y
-á mi parecer hacen muy bien los que lo hacen, porque, si los Padres
-y los Expositores no dixeron aquello, pudieron decirlo, y nadie los
-quitó, que lo dixessen. Allí, no pocas veces, se fingen textos aun
-de la misma Sagrada Escritura, que no se hallan en ella, y esto, á
-mi ver, no tiene inconveniente; porque, assí como el Espíritu Santo
-inspiró á los Profetas y á los Evangelistas las cosas, que dixeron,
-assí puede inspirar á los Predicadores las que<span class="pagenum"
-id="Page_157">p. 157</span> ellos dicen. A lo ménos, cierto Predicador
-de mucha fama assí me lo dixo á mí; y, aunque es verdad, que esta
-doctrina no asentó muy bien á mi razon, pero al fin bien conocí, que
-era de mucha conveniencia. Finalmente, allí se fingen ó se cuentan
-sucessos y exemplos trágicos y horrorosos, que nunca sucedieron,
-adornándolos y vistiéndolos con tan extrañas circunstancias, que
-claramente se conoce, que son novelas; y con todo esso vemos, que hacen
-mucho fruto, porque la gente gime, llora, suspira, y se compunge. Mire
-ahora V. P. si se miente en los Púlpitos?»</p>
-
-<p>8. — «No le puedo negar, que por nuestros pecados hay mucho de
-esso, replicó el Provincial, pero siempre es un atrevimiento, y aun
-una desvergüenza intolerable; y á qualquiera Predicador, á quien
-le cogieran en alguna de essas imposturas, se le debiera castigar
-severamente y quitarle para siempre la licencia de predicar.» — «Ah,
-Padre nuestro! respondió Fray Gerundio, si se hiciera esso, quien
-havia de predicar los Sermones de Cofradía? Y quantos hombres honrados
-quedarian por puertas, ó necessitarian aprender otro oficio?»</p>
-
-<p>9. — «Pero dígame, hijo, ya que por essos disparatados motivos
-levantó á essos graves Autores el falso testimonio de que afirmaban,
-que Santa Ana havia tenido á la Vírgen veinte meses en su vientre; á
-qué propósito, ó á qué despropósito traxo para probarlo el texto de <i
-xml:lang="la" lang="la">hic mensis sextus est illi</i>? Seis meses son
-por ventura veinte?» — «Lo primero, Padre nuestro, que yo no traxe el
-texto para lo de <i>veinte</i>, sino para lo de <i>meses</i>; y para esso el <i
-xml:lang="la" lang="la">hic mensis</i> venia que ni de molde. Lo segundo,
-que, aunque le huviera trahido para lo de <i>veinte</i>, tampoco podia venir
-mas al caso; porque la cuenta es clara: donde hay seis, hay cinco, seis
-y cinco son once: donde hay once, hay nueve, y nueve y once son veinte:
-con que vele ahí los veinte clavados, por las equipolencias, que no
-estoy tan en ayunas de Súmulas, como algunos piensan.»</p>
-
-<p>10. Reventaba de risa el Provincial, no obstante su genio adusto y
-algo cetrino, al oír unos disparates, por una parte tan garrafales,
-y por otra tan innocentes; y, prosiguiendo ya por entretenimiento lo
-que havia comenzado por via de amorosa correccion, le preguntó: «Y
-qué graves Autores dicen, que Santa Ana fué Abuela de la Santíssima
-Trinidad? No ve, que essa es una heregía formalíssima; porque la
-Santíssima Trinidad es increada, es improducible, es eterna, y
-consiguientemente no puede tener Madre, ni Abuela? Por aquí conocerá
-ahora, quanto le conviene estudiar Theología aun para ser Predicador;
-porque, si la estudia, no dirá heregías como esta.» — «Como yo no
-diga otras heregías (respondió Fray Gerundio), no me llevarán á la
-Inquisicion.» — «Tambien yo<span class="pagenum" id="Page_158">p.
-158</span> lo creo (replicó sonriéndose el Provincial), porque á la
-Inquisicion no llevan á los tontos; pero dexará de conocer, que essa
-es heregía?» — «Buena heregía de mis pecados! dixo Fray Gerundio.
-Pues dígame V. Paternidad, Padre nuestro: Santa Ana no fué Madre de
-nuestra Señora? Sí; porque assí lo dice el texto: <i xml:lang="la"
-lang="la">Dixit discipulo: ecce mater tua.</i> Nuestra Señora no fué Madre
-de Christo? Tambien; porque assí lo afirma San Juan: <i xml:lang="la"
-lang="la">Dixit matri suæ: ecce filius tuus.</i> Luego Santa Ana fué
-Abuela de la Santíssima Trinidad.» — «Si no estuviera mas en ayunas
-de Súmulas de lo que piensa (replicó el Provincial), no havia de
-sacar essa consequencia, sino esta: <i>Luego Santa Ana fué Abuela de
-Christo.</i>» — «Pues, qué mas me da una que otra, Padre nuestro?»
-preguntó Fray Gerundio. — «Pues qué? le dixo el Provincial, Christo es
-la Santíssima Trinidad?» — «Assí lo fuera yo, respondió Fray Gerundio:
-<i xml:lang="la" lang="la">Et Trinitatem in unitate veneremur.</i> Con que
-me negará V. Paternidad muy Reverenda, que Christo es la Santíssima
-Trinidad?» — «Y como que lo negaré, respondió el Provincial: es la
-segunda Persona de la Trinidad, pero no es la Trinidad; assí como Fray
-Gerundio es persona del Convento, pero no es el Convento. Y si no
-argüiria bien el que dixesse: <i>Cecilia Rebollo fué madre de Catanla
-Cebollon</i>; <i>Catanla Cebollon fué madre de Fr. Gerundio de Zotes</i>,
-<i>persona del Convento de Colmenar de abaxo</i>; <i>luego Cecilia Rebollo
-fué Abuela del Convento de Colmenar de abaxo</i>, tampoco arguyó bien el
-Hermano Fray Gerundio; y cierto huviera sido mejor, que el <i>Rhetórico
-no huviesse atendido al argumento</i>.» — «Padre nuestro, le respondió Fr.
-Gerundio, <i>todas essas son galanterías de la Escuela</i>, como dice el
-Barbadiño.»</p>
-
-<p>11. — «Y son galanterías de la Escuela, replicó el Provincial,
-decir, que Santa Ana, como buena Madre, enseñó á la Vírgen á rezar
-el <i xml:lang="la" lang="la">Ave María</i>?» — «Pues qué? dixo Fray
-Gerundio, querrá V. Paternidad negar tambien una verdad tan clara y tan
-patente? Una Madre tan Santa y tan cuydadosa de la buena crianza de su
-hija, como fué la Señora Santa Ana, dexaria de enseñarla la Doctrina
-Christiana, ni mas ni ménos como está en el Cathecismo de Astete,
-comenzando por el <i>todo Fiel Christiano</i>, hasta acabar; y mas, que hay
-quien diga, que tambien la enseñó aun el mismo ayudar á Missa, y que
-la Santa Niña á los siete años de su edad ayudaba á todas las missas,
-que se decian en la Iglesia de su Lugar con mucha devocion y con mucha
-gracia; porque ya sabe V. Paternidad, que en tiempos antiguos, como
-lo leí en no sé qué libro, las mugeres ayudaban á missa.» — «Déxelo,
-Fray Gerundio, déxelo, que no hay paciencia para oírle ensartar
-tantos y tan furiosos disparates, repuso el Provincial. Es possible,
-que sea tan pobre hombre, que no advierta que<span class="pagenum"
-id="Page_159">p. 159</span> el Ave María es una Oracion, que se reza
-á la misma Vírgen, y que, si Santa Ana se la huviera enseñado, la
-enseñaria á que se rezasse á sí misma? No ha leído siquiera en el
-Cathecismo aquella pregunta: <i>Quien dixo el Ave María? El Archángel
-San Gabriel</i>, <i>quando vino á saludar á la Vírgen</i>, y que esta fué
-la primera Ave María, que se rezó en el mundo, quando ya no estaba
-en él la gloriosa Santa, que havia muerto tres años ántes, que esto
-sucediesse?»</p>
-
-<p>12. «No quiero ya hacerle mas preguntas sobre la substancia de la
-Salutacion, porque seria nunca acabar; pero no puedo ménos de hacerle
-algunas acerca del estilo, porque algunas cláusulas me dieron mucho
-golpe. V. gr. qué quiso decir en esta prodigiosa cláusula: <i>A este,
-pues, Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo
-de la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe estos
-cultos hyperbólicos?</i>» — «Padre nuestro, respondió Fray Gerundio,
-lléveme el Diablo, si yo sé lo que quise decir; solo sé, que la
-cláusula es retumbante, y que, en sonando bien á los oídos, no hay que
-pedirla mas. Y si no, dígame V. Paternidad, quien hasta ahora ha puesto
-tachas á estas cláusulas, que andan impressas en un solo Sermon de San
-Andrés? y en verdad que no son mas claras que la mia:»</p>
-
-<p>13. «<i>Y porque el lleno de tan celestes luces no ofusque atingencias
-visuales, atemperaré la discrecion atenta con las lustrosas
-circunstancias del assunto... Al destellar los crepúsculos matutinos,
-iluminaban el Templo de flamantes resplandores, siendo el brillante
-candor feliz panegyris de su sacra solemnidad... Nítidos ráfagos de
-flamulosas antorchas, brillantes destellos de solares luces, animaban
-afectos obsequiosos, excitando admiraciones festivas</i>:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><b xml:lang="la" lang="la">Candidus insuetum miratur lumen Olimpi.</b></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">(Y note V. Paternidad de passo el modo de traher los
-textos, ni mas ni ménos como yo los traygo). Y mas abaxo... <i>En el
-hermoso Cielo de esta magnífica Capilla, brillan soles en número
-distintos, Christo y nuestro glorioso Santo</i>:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><b xml:lang="la" lang="la">fulserunt quondam candidi tibi soles</b>;</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0"><i>pero los identifica afectivamente la fineza</i>; <i>porque
-Christo con los igneos destellos de su amor al amante corazon de San
-Andrés</i>: <b xml:lang="la" lang="la">Lampades ignis: in me manet, et
-ego in illo.</b> (Cosa divina! y luego me condenará V. Paternidad
-el <i xml:lang="la" lang="la">Trinitatem in unitate veneremur</i>).
-<i>Con esta constelacion hermosa</i>, <i>ya no hay que temer fascinaciones
-de la esfera</i>; <i>porque las luces</i>, <i>que podian recomendar propios
-resplandores</i>, <b xml:lang="la" lang="la">gloria stellarum</b> (ay,
-qué gloria! como quien dice, <i xml:lang="la" lang="la">vultum tuum
-deprecabuntur</i>), <i>emplean hoy sus brillos en obsequiar de San<span
-class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span> Andrés glorias</i>: <b
-xml:lang="la" lang="la">Et opera manuum ejus annuntiat firmamentum</b>.
-(Mire V. Paternidad si yo mismo pudiera traher texto mas al caso?)»</p>
-
-<p>14. «Padre nuestro, por ahora no quiero cansar mas la atencion de
-V. Paternidad con alegarle mas cláusulas, no solo de este Sermon, sino
-de otros treinta y uno, que están impressos con él y se contienen
-en un gran libro de á folio, los quales todos toditos están en
-este mismíssimo estilo, que es un pasmo, es una admiracion, es una
-borrachera.» — «Ahora lo dixo todo, replicó el Provincial, sin saber
-lo que se dixo; porque no puede haver epítheto, que quadre ni explique
-mejor lo que es esse género de estilo, pues solo un hombre embriagado
-con el vino de la ignorancia, de la insensatez, y de la presuncion,
-puede gastarle; y digo, que tiene muchíssima razon, que esse estilo y
-el de su Salutacion, essas cláusulas y las suyas, son tan parecidas
-como una castaña á otra castaña. Pero es possible, que me diga, que hay
-un libro de Sermones impressos en esse estilo? No lo creo, porque quien
-lo havia de permitir? Qué Tribunal havia de dar licencia para esso?
-Como havia de tolerar, que una obra como essa nos expusiesse á la risa,
-á la burla, y aun al desprecio de los extrangeros, que no nos quieren?
-Y al Autor, que sériamente pretendiesse imprimir semejantes locuras,
-como podian ménos de declararle por falto de juicio y de llevarle por
-charidad á la Casa de la Misericordia de Zaragoza, ó á la de los Orates
-de Valladolid?»</p>
-
-<p>15. — «Con que V. Paternidad no quiere creer, que ande impresso
-tal libro, y con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones
-rumbosas, y de muy elevado coturno?» — «Digo, que no lo quiero creer,
-respondió el Provincial, y que, aunque lo vea, pensaré que lo sueño.»
-— «Pues, espere un poco V. Paternidad, que yo haré, que lo vea y que
-lo palpe»: y, diciendo y haciendo, sale Fray Gerundio precipitadamente
-de la Celda del Provincial, vase corriendo á la suya, vuelve volando,
-trahe un libro de á folio muy manoseado y ajado, porque no le dexaba
-de la mano el bueno del Fraylecito, y casi le sabia todo de memoria;
-preséntasele al Provincial y le dice: «Está impresso este libro?»
-— «Sí, impresso está», respondió su Reverendíssima. — «Pues lea V.
-Paternidad, continuó Fray Gerundio, el primer Sermon de San Andrés.»
-Hízolo, y leyó á la letra las cláusulas arriba citadas, ni mas ni ménos
-como las havia recitado Fray Gerundio. Quedóse pasmado; y viendo Fray
-Gerundio, que triunfaba, añadió: «Pues ahora ábrale V. Paternidad por
-qualquiera parte, y verá si se desmiente el Autor, y si no es todo
-semejantíssimo á sí mismo.»</p>
-
-<p>16. Abrióle por el Sermon, que se seguia de la Concepcion, y
-tropezó luego con esta cláusula: <i>Veamos, pues, en aquellas<span
-class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span> occidentales fabulosas
-sombras dibujadas estas orientales Marianas luces, que no es
-improperio á las soberanas luces el brillar entre las sombras</i>: <b
-xml:lang="la" lang="la">lux in tenebris lucet</b>; <i>pues consta, que
-entre la primordial tenebrosidad brilló la Concepcion de la luz</i>: <b
-xml:lang="la" lang="la">tenebræ erant super faciem abyssi: et facta
-est lux</b>. Y mas abaxo: <i>Rosas, que, siendo tymbre de su original
-pureza, carecen de las espinas de la troncal mácula</i>; <b xml:lang="la"
-lang="la">ex spinis sine spina</b>, <i>que puso el Symbólico; porque
-á estas espinas preocuparon gyros de radiantes estrellas</i>: <b
-xml:lang="la" lang="la">in capite ejus corona stellarum</b>. Y para
-acabar la Salutacion: <i>Para ponderar la gloria, que resulta á nuestra
-Soberana Reyna de su original gracia, pidamos la gracia, que la
-comunica su gloria</i>. Aquí se paró un poco el juicioso Provincial, y
-dixo: «este Predicador sabia tanta Theología como Fray Gerundio, pues,
-por aprovechar un insulso retruecanillo, encajó un error theológico.
-La Gloria á ningun Bienaventurado comunica gracia, ni le añade un
-solo gradito mas á la que tenia, quando entró en ella. Pero vamos
-adelante.»</p>
-
-<p>17. Abrióle en el Sermon siguiente de la Expectacion, y luego
-incontinenti se halló al principio con esta primera cláusula: <i>Tan
-complicado genio anima en la comun expectacion la esperanza, que su
-possession y carencia son inexorables parcas de la vida</i>. «Qué diantres
-quiere decir aquí?» exclamó el Provincial. — «No sé, Padre nuestro,
-respondió Fr. Gerundio; pero ahí está el primor de esse inimitable
-estilo, hablar al parecer en Castellano, y no haver ningun Castellano
-que lo entienda.» — «Pero tenga, añadió el Provincial, que ya por
-el latin, que se sigue, saco lo que quiso decir: <i xml:lang="la"
-lang="la">Nec tecum possum vivere, nec sine te</i>. Sin duda quiso decir,
-que con esperanza no se puede vivir, y sin esperanza tampoco; que la
-esperanza mata, y la falta de esperanza tambien.» — «Vaya, que esso
-es, Reverendo Padre, dixo Fray Gerundio, por esso dice <i>possession
-y carencia</i>, esto es, esperanza y falta de ella, y por esso tambien
-concluye, que ambas <i>son inexorables parcas de la vida</i>, esto es,
-que la quitan. Por el Hábito de mi Padre Santo Toribio, que esto es
-hablar culto y elevado, y que yo me muero por esto.» Sin hacer caso el
-Provincial de la sandez de Fray Gerundio, prosiguió leyendo. <i>Complica
-la esmeralda púrpura flamante con explendor virente... El Evangelio
-y el assunto enuncian natural incoherencia; porque, si el Evangelio
-enuncia á Christo en María concebido, el mysterio assunta á Christo de
-María suspiradamente deseado</i>. (Ya escampa, y llovian necedades)... <i
-xml:lang="la" lang="la">Aureo, triticeo cúmulo desciende á la Aurora
-Mariana el Verbo Eterno</i>: <b xml:lang="la" lang="la">Ego sum panis
-vivus qui de Cœlo descendit</b>: <i>dice el mismo</i>: <b xml:lang="la"
-lang="la">Frumentum electorum</b>, <i>predixo Zacharías</i>. <i>Amaltéa Sacra
-nuestra Emperatriz excelsa, á riegos de perlas, á fomentos<span
-class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span> de suspiros, anima su
-corazon sacra cornucopia de celestiales flores</i>: <b xml:lang="la"
-lang="la">Acervus tritici vallatus floribus</b>. «Jesus! Jesus! (exclamó
-el Provincial), y esto se predicó! y se predicó esto á un Ilustríssimo
-Cabildo! y no echaron al Predicador el Perrero, en vez de echarle el
-Organo! Y esto se imprimió con todas las licencias necessarias! Vaya,
-hijo Fr. Gerundio, que ahora le disculpo.»</p>
-
-<p>18. «Respecto de las cláusulas que he leído, son tortas y pan
-pintado aquellas cláusulas de su Salutacion, que tanto choz nos
-hicieron á todos: <i>Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus
-compendios? Qué paralelos podrán expressar mis voces al decir tus
-alabanzas?... Es Santa Ana aquella preciosa margarita, que, fecundada á
-insultos del orizonte, dexa ciego á quien la busca... Cesse la energía
-de los labios, y contemplen mis ojos, como áncoras festivas, un texto
-muy literal, que me ofrecen los Cantares. Porque, si esta triste y
-turbulenta avecilla es trono geroglífico de la Castidad, etc., Ea,
-pues, digámosla aquella acróstica Oracion, que en sus niñeces enseñó
-á su hija María.</i> Digo, que estas cláusulas no merecen descalzar el
-pié á las otras, y que, teniendo Fray Gerundio estos modelos, no
-extraño, que huviesse ensartado tan furiosos disparates. Ya no tengo
-paciencia para leer mas, porque está bien vista la muestra del paño,
-y desde luego asseguro, que el Autor de estos Sermones es sin duda
-algun mozalvetillo barbiponiente y atolondrado, de estos que aun
-están con el vade en la cinta, que, haviendo leído quatro libros de
-estilo culti-latino-rumbático, y teniendo media docena de Poetas,
-de Mythológicos, y de Emblemistas, sin saber siquiera qué cosa es
-estilo, ni ser capaz de saberlo, se ha formado una idéa de locucion
-estrafalaria y pedantesca, y encaja <i xml:lang="la" lang="la">ab hoc
-et ab illo</i> todo quanto se le pone delante.»</p>
-
-<p>19. — «Poco á poco, Padre nuestro, replicó Fray Gerundio, que V.
-Paternidad padece en esso una enorme equivocacion. El Autor no es lo
-que V. Paternidad piensa: no es por ahí un Autorcillo como quiera;
-es mucho hombre, es hombron, y ha hecho tanto ruído en España, que
-pocos han hecho mas, ni aun tanto. Vea V. Paternidad la primera
-llana del libro: lea el título de la Obra y los dictados del Autor,
-y despues me dirá V. Paternidad si es rana.» Aunque ya havia cerrado
-el libro el Provincial, y aun havia hecho ademan de arrojarle con
-indignacion por una ventana, oyendo esto á Fray Gerundio, le picó la
-curiosidad, abrió el fróntis de la Obra, leyó el título, y halló, que
-decia assí, ni mas ni ménos: <i>Florilegio Sacro, que en el celestial,
-ameno, frondoso Parnasso de la Iglesia, riega</i>, (<i>mýsticas flores</i>)
-<i>la Aganipe sagrada, fuente de gracia, y gloria Christo. Con cuya
-afluencia divina, incrementada la excelsa Palma Mariana</i> (<i>triunfante<span
-class="pagenum" id="Page_163">p. 163</span> á privilegios de
-gracia</i>), <i>se corona de victoriosa gloria. Dividido en discursos
-panegýricos, anagógicos, tropológicos, y alegóricos, fundamentados en
-la Sagrada Escritura, roborados con la autoridad de Santos Padres y
-Exegéticos, particularíssimos discursos de los principales Expositores,
-y exornados con copiosa erudicion sacra y profana, en idéas, problemas,
-hieroglíficos, Philos-sóphicas sentencias, selectíssimas humanidades.
-Su Autor el R. P. Fr. etc.</i></p>
-
-<p>20. Por un gran rato quedó atónito el bueno del Provincial, no
-sabiendo lo que le passaba, y pareciéndole, que con efecto era sueño lo
-que le sucedia. Pero al fin, volviendo en sí, estregándose los ojos y
-palpando el libro, conoció, que no soñaba. Quiso ver quien havia tenido
-valor para aprobar aquel immenso conjunto de desatinos y para votar,
-que se diessen á luz unos Sermones, que no solo no debieran imprimirse,
-aunque no fuesse mas que por el honor de la Nacion, pero ni debieran
-los Superiores, á quienes tocaba, haver permitido que se predicassen;
-«pues, no metiéndonos por ahora en mas honduras, y sin detenernos en
-examinar una infinidad de proposiciones osadas, dissonantes, y aun
-erroneas respectivamente, solo la broza, el fárrago, el hacinamiento
-pueril de citas, textos, autoridades, y lugares de todas especies,
-trahidos sin méthodo, sin juicio, sin eleccion, sin oportunidad, y las
-mas veces por pura asonancia; solo el intolerable abuso de valerse,
-por lo ménos, tanto de los Autores profanos como de los Sagrados,
-hombreando Marcial, Horacio, Catulo, y Virgilio con San Pablo y con
-los Profetas, y usando mas de Beyerlink, Mafejan, Aulio Gelio, y Natal
-Cómite, que de los Padres de la Iglesia; solo el estrafalario, el loco,
-y aun el sacrílego empeño de apoyar los Mysterios mas Sagrados y las
-acciones mas exemplares y mas sérias de los Santos con una fábula, con
-una noticia mythológica, ó con una supersticion gentílica; solo el
-estilo tan fantástico, tan estrambótico, tan puerilmente hinchado y
-campanudo; solo un lenguage tan esguízaro, tan bárbaro, tan mestizo,
-que ni es Latino, ni Griego, ni Castellano, sino una extravagantíssima
-mezcla de todos estos tres idiomas; solo por esto, vuelvo á decir,
-que verá y notará qualquiera, que tenga ojos en la cara, merecia el
-tal Predicador, que desde el primer Sermon le huvieran quitado la
-licencia de predicar. Pero no solo no haver hecho esto, sino haverle
-permitido, que imprimiesse tales Sermones! Haver encontrado quien se
-los aprobasse! Veamos quienes fueron los Censores.»</p>
-
-<p>21. Aún mas pasmado quedó el zeloso Provincial, quando leyó el
-número, la autoridad, y los elogios, que daban al Autor los aprobantes.
-Es verdad, que en medio de los elogios le pareció, como que divisaba
-algunas cláusulas, que le<span class="pagenum" id="Page_164">p.
-164</span> sonaban á pullas, ó á discretas advertencias del modo con
-que el Padre Predicador Apostólico debiera haver escrito; bien que
-temió, que esto acaso podia ser malicia suya. «Los primeros Aprobantes
-dicen, que <i>han leído el Florilegio Sacro con singularíssimo gusto</i>;
-y añaden immediatamente: <i>ojalá, que con igual aprovechamiento</i>! Qué
-sabemos si en esto quisieron decir: ojalá, que el Padre Predicador
-Apostólico nos huviera edificado tanto, como nos ha divertido? Ojalá,
-que huviera hablado mas al alma y al aprovechamiento, que al gusto y
-á la diversion! Ojalá, que se huviera dexado de flores, y de flores
-tan vulgares, tan inútiles, y tan sylvestres, y que nos huviera dado
-sazonados frutos!» Notó tambien, que dichos Aprobantes aplicaban á la
-Obra un elogio, que Cyno y Praxitelo dieron á la Cloaca de Galeno, y
-se le ofreció, si acaso lo decian por lo que esta Obra tiene tambien
-de Sentina, pues toda ella huele á Gentilidad y á Pedantismo, que
-apesta.</p>
-
-<p>22. «El segundo Aprobante, sumamente respetable por todas las
-circunstancias de su dignidad y de su persona, da bastantemente á
-entender, que aprobó la Obra <i xml:lang="la" lang="la">in fide
-parentum</i>, y que la leyó por poderes, siendo muy verisímil, que sus
-muchas y graves ocupaciones no le diessen lugar para registrarla de
-otra manera. Y á la verdad fué disculpable en los excessivos elogios,
-que la dió; porque quien se havia de persuadir á que no los merecian
-unos Sermones, que pretendia estampar un Predicador Apostólico, un
-Lector de Theología, y un Chronista de su Orden? Fuera de que quizá
-tendria presente, lo que dixo cierto Poeta en caso semejante: <i>Que los
-Poetas que alaban, y los Censores que aprueban, nunca dicen lo que los
-Autores son, sino lo que debieran de ser</i>. Finalmente, en todo caso,
-al fin de la censura, hablando de cierto Sermon, que el Autor predicó
-en la misma Ciudad, donde vivia á la sazon el Reverendíssimo, dice
-que <i>tuvo la fortuna ingrata de no haverle oído</i>. Y, si yo me conozco
-en desengaños, no es corto el que le ofrece en esta breve cláusula;
-pues ello, <i>ingrata ó no ingrata</i>, ya dice, que el no haverle oído fué
-fortuna suya. Yo á lo ménos por tal la tengo.»</p>
-
-<p>23. «El tercer Aprobante, de circunstancias no ménos respetables
-que el segundo, no se anda en dibujos, y con toda la claridad y
-gravedad, que correspondia á su elevado carácter, desde luego le
-declaró lo mucho, que le sobresaltó el título de <i>Florilegio Sacro</i>,
-que le hizo entrar ya leyendo el libro con advertencia, que es decir
-en cortesía, <i>con desconfianza, por lo mucho que disuena lo florido
-con lo Apostólico, siendo muy extrañas del Apostólico Predicador las
-flores</i>. Y, aunque despues procura dorarle suavemente la píldora, para
-que<span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span> la trague, en
-todo acontecimiento el acíbar medicinal allá va; si no hiciere buen
-efecto, atribúyalo el enfermo á su mala disposicion.»</p>
-
-<p>24. «Pero al fin, concluyó el Provincial, volviéndose á Fray
-Gerundio, sea lo que fuere de las Aprobaciones, dígole, que no le he de
-volver este libro, porque cosa mas á propósito para acabarle de rematar
-en esse perverso gusto, que tiene de componer Sermones, es impossible
-que se haya estampado, ni que se estampe en todos los siglos de los
-siglos.» — «Padre nuestro, dixo Fray Gerundio, el libro me le volverá
-V. Paternidad, porque no es mio.» — «Pues, de quien es?» preguntó el
-Provincial. — «No se lo puedo decir á V. Paternidad, respondió Fray
-Gerundio, porque me le prestaron en confession.» Resonó en toda la
-Celda una espantosa carcajada, al oír tan gracioso despropósito; pero
-Fray Gerundio, sin turbarse, prosiguió diciendo: «Y en órden á las
-tachas, que V. Paternidad le pone, lo que yo veo es, que corre con
-grande aplauso, que la impression se despachó luego, y no se halla uno
-por un ojo de la cara, porque los que le tienen le guardan como oro en
-paño; y en verdad que todos son hombres de buen gusto, y que el Autor
-se hizo famosíssimo en España por una Obra, que publicó, dicen que
-en el mismo estilo que el Florilegio, contra cierto Escritor, que ha
-metido gran ruído en este Siglo. Con que, si esto es predicar mal y con
-mal estilo, yo digo claramente á V. Paternidad, que no pienso predicar
-con otro estilo ni de otra manera, miéntras Dios me guarde el juicio.»
-Dixo y, sin hablar mas palabra, volvió las espaldas, y se despidió
-broncamente de aquella Reverendíssima Assambléa.</p>
-
-<p>25. No se puede ponderar lo irritado que quedó el Provincial, á
-vista de aquel desahogo y de una despedida tan irreverente y tan
-desatenta. Iba á mandar con el primer movimiento de la cólera, que
-le emparedassen; pero algunos Padres Maestros, que conocian mejor la
-candidez de Fray Gerundio, le asseguraron, que aquella no era malicia,
-sino pura innocencia, y una mera simplicíssima intrepidez. Con esto se
-sossegó, y se contentó con decir, que, si como él estaba ya para acabar
-el Provincialato, huviera de proseguirle, tarde subiria al Púlpito
-el majadero de Fray Gerundio: expression, que no se sabe como se le
-escapó, porque era hombre moderado y comedido. Pero Dios nos libre de
-un hombre colérico, quando todavía están calientes las paredes.</p>
-
-<p>26. Miéntras passaba esto en la Celda del Provincial, andaba una
-terrible zambra en el Convento entre los Frayles de escalera abaxo
-sobre la misma Salutacion. Es verdad, que los mas eran de la propia
-opinion que nuestro Padre, conviene á saber, que era impossible
-predicarse cosa mas<span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span>
-disparatada; pero otros defendian, que havia sido un assombro, y,
-aunque no dexaban de conocer, que havia dicho muchos desatinos, pero
-los disculpaban con la poca edad, con los ningunos estudios, y en
-fin decian, que el talentazo, el garbo, la voz, y la presencia lo
-suplian todo. Sobre todo, el formidable partido de los Legos se le
-calzó enteramente, y no le faltó siquiera un voto, para que desde
-luego le ordenassen y le hiciessen Predicador. Pero los que mas á
-vanderas desplegadas se declararon por él entre los Legos, fueron el
-Socio del Provincial y el Sacristan segundo de la Casa. Estos eran
-votos de grande consequencia; porque el Socio havia cogido al bueno
-del Provincial las sobaqueras, de tal manera que hacia mas caso de él,
-que de muchos Padres graves, y era voz comun en la Provincia, que le
-dominaba.</p>
-
-<p>27. El Sacristancillo segundo por su término no le iba en zaga.
-Era un Leguito que ni de molde: de mediana estatura, cariredondo,
-agraciado, lampiño, ojos alegres y chuscos, pulcríssimo de hábito,
-vivaracho, oficioso, servicial, y mañoso, porque sabia hacer mil
-enredillos de manos. Cortaba flores, dibujaba decentemente, componia
-Reloxes, acomodaba vidrios, y para una cazuelita, para una tarta, para
-una bebida, tenia unas manos de Angel. A favor de estas habilidades
-y de su genio blando y un si es no es zalamero, se insinuaba en las
-Celdas, con especialidad de los Padres graves, hacíalos la cama,
-limpiábales las mesas, batíalos el chocolate, servíalos en otros mil
-menesteres; y, como le encontraban pronto para todo, se havia grangeado
-no solo el cariño, sino la confianza de los mas, tanto que casi los
-daba la ley y los hacia querer todo lo que él queria, y alabar todo lo
-que él alababa. No es decible, quanto importaron á Fray Gerundio estos
-dos votos, y despues el de los demas Legos; porque los dos primeros
-llegaron á hacer blandear, el uno al Provincial, y el otro á casi
-todos los Padres gordos, y los demas, como cada qual tenia su santo de
-devocion, poco á poco le fueron conquistando á los Frayles de Missa y
-Choro, de manera que en breves dias ya casi todo el Convento se declaró
-á favor de sus predicaderas.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch2_10">
- <h3>CAPITULO X.</h3>
- <p class="subh3">En que se trata de lo que verá el curioso Lector,
- si le leyere.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Pues</span></big> con estos batidores,
-muñidores, y panegyristas viérades volverse la tortilla á favor de
-Fr. Gerundio, de manera que toda la Comunidad, á excepcion de algunos
-pocos<span class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span> hombres
-sesudos y Religiosos de quatro suelas, se echó sobre el Provincial,
-para que, supuesta su aversion al estudio Escolástico y su inclinacion
-al Púlpito, le diesse Dimisorias para ordenarse, y le nombrasse por
-Predicador Sabatino. Aun assí y todo, costó mucho trabajo doblar la
-entereza del Reverendíssimo Provincial; pero al fin acabó de rendirle
-el Socio de su Reverendíssima, que le sabia mejor que otros las
-escotaduras, bien que no se rindió del todo, hasta que uno de los
-Padres mas graves y mas maduros del Convento, que queria mucho á Fray
-Gerundio, pero que contaba mas de lo justo sobre su docilidad, salió
-por fiador de que se emendaria en el modo de predicar, tomando de
-su quenta instruírle muy de propósito, en que á lo ménos predicasse
-con juicio. Pareciéndole al Prelado, que de esta manera asseguraba
-su conciencia, y debaxo de estas condiciones, consintió en que se
-ordenasse de Sacerdote, y le hizo Predicador Sabatino de aquel mismo
-Convento, con aplauso universal.</p>
-
-<p>2. El que lo celebró mas que todos fué el Padre Fray Blas,
-Predicador mayor de la Casa y el Oráculo en materia de predicar de
-nuestro Fray Gerundio; porque, aggregado ya á su gremio, y hecho
-en cierta manera subalterno y dependiente suyo, le tenia como á su
-mandar, para hacerle enteramente á su mano, y se proponia sacar en él
-un discípulo, que eternizasse la fama del Maestro, como el tiempo lo
-acreditó.</p>
-
-<p>3. Receloso de esto aquel Padre grave, que havia salido por fiador
-de su emienda y se havia ofrecido al Provincial á instruírle, ántes
-que le acabasse de pervertir el Padre Fray Blas, con el pretexto de ir
-á recrearse algunos dias á cierta Granja del Convento, le llevó en su
-compañía, y de propósito se detuvo en la Casa de Campo un mes cumplido,
-para tener mas tiempo de insinuarle con destreza sus instrucciones,
-esperando que se le pegarian, por quanto no tenia al lado al Predicador
-mayor, que era el que principalmente embarazaba prendiesse en él la
-semilla de la buena doctrina, que le daban; porque con sus disparatadas
-lecciones, y mucho mas con sus exemplos, todo lo echaba á perder.
-Llamábase el Maestro Prudencio este Padre grave, y le quadraba bien
-el nombre, porque era hombre prudente, sabio, mas que regularmente
-erudito, de genio muy apacible, aunque demasiadamente bondadoso,
-y por esso fácil á persuadirse á qualquiera cosa, y tambien á ser
-engañado.</p>
-
-<p>4. La primera tarde, pues, que salieron los dos á passearse por
-entre una frondosa arboleda, dixo el Maestro Prudencio á Fray Gerundio
-con llaneza y con cariño: «Con que en fin, amigo Fray Gerundio, ya
-eres Sacerdote del Altíssimo, y Predicador Sabatino del Convento?» —
-«Sí, Padre Maestro,<span class="pagenum" id="Page_168">p. 168</span>
-respondió Fray Gerundio, gracias á Dios, á la intercession de V.
-Paternidad, y á la de otras buenas almas.» — «Ya sabes, continuó el
-Maestro Prudencio, que salí por fiador con nuestro Padre Provincial,
-de que cumplirias con tu obligacion y de que no nos sonrojarias.» —
-«De esso pierda cuydado V. Paternidad, respondió Fray Gerundio, que
-espero en Dios desempeñarle á satisfaccion, y que no se arrepienta de
-la fianza.» — «Pero, hombre, como ha de ser esso, le replicó el Padre
-Maestro, si no has estudiado palabra de Philosophía, ni de Theología,
-ni de Santos Padres, ni de Rhetórica, ni de Eloquencia, y, en fin,
-de ninguna otra Facultad? y un perfecto Orador, dice Ciceron, nada
-debe ignorar, porque se le han de ofrecer mil ocasiones de hablar de
-todo.»</p>
-
-<p>5. — «Ciceron, Padre Maestro, dixo Fray Gerundio, hablaba de
-aquellos Oradores profanos y Gentiles, que trataban en cosas muy
-distintas, que nuestros Predicadores.» — «Pues de qué trataban, le
-preguntó el Padre Maestro?» — «Yo no lo sé, respondió Fray Gerundio,
-porque no he visto cosa alguna de aquellos Oradores, mas que unas pocas
-de oraciones del mismo Ciceron, que nos hacia construir el Dómine
-Zancas-largas; y essas parece que todas se reducian, ó á defender á un
-acusado, ó á acusar á un reo, ó á excitar los ánimos del Pueblo y de la
-República á alguna resolucion ó empressa, que fuesse útil para todos; y
-tambien me acuerdo haver construído una ú otra, que parecia elogio de
-algun Ciudadano, que havia hecho servicios importantes á la República,
-ó acciones gloriosas que podian ceder en esplendor y mayor lustre de
-toda ella.»</p>
-
-<p>6. — «Con efecto, de esso trataban los Oradores Gentiles, replicó
-el Padre Maestro, y á esso se reducia el fin y la materia de todas sus
-oraciones, á mejorar las costumbres. Y para esso solo se valian de
-tres medios, de defender la virtud injustamente acusada y perseguida,
-de acusar al vicio iniquamente abrigado y defendido, y de elogiar á
-los virtuosos, proponiéndolos al Pueblo por dechado, y exhortándole á
-la imitacion. Pues, ves aquí, amigo Fray Gerundio, como por tu misma
-confession, aunque sin reparar en ello, el mismo fin debe ser el de un
-Orador Christiano en sus Sermones, que era en sus Oraciones el de un
-Orador Gentil; y los mismos deben ser los medios. El fin es mejorar las
-costumbres, y los medios son enamorar de la virtud, representando su
-hermosura y conveniencias, (y esto se llama defenderlas); ó infundir
-horror al vicio, pintando con viveza su deformidad y las desdichas aun
-temporales, que arrastra, (y esto se llama acusarle); ó finalmente
-elogiar á los Santos y á los hombres virtuosos, proponiéndolos por
-modelo al Pueblo Christiano, y exhortándole á la imitacion de sus
-exemplos. De manera<span class="pagenum" id="Page_169">p. 169</span>
-que la famosa division de nuestros Sermones en panegýricos y en morales
-está reducida á esto; y á esto tambien se reducia la division de las
-Oraciones profanas: con que, si Ciceron pedia en el Orador profano
-tanto fondo de doctrina, que nada debia ignorar, porque se le havian
-de ofrecer mil ocasiones de tratar de todo, lo mismo se debe pedir del
-Orador Christiano. Y consiguientemente, sabiendo yo, que tú eres un
-pobre ignorante, discurre si me dará cuydado mi fianza.»</p>
-
-<p>7. — «No tiene que dársele á V. Paternidad, replicó Fray Gerundio:
-lo primero, porque andan por allí muchíssimos, que no saben mas que yo,
-y son unos espanta-pueblos en essos Púlpitos de Christo; y lo segundo,
-porque Ciceron no es algun Evangelista ni Padre de la Iglesia, y assí
-importa un pito, que él pida tanta sabiduría en el Orador.» — «No es
-Padre de la Iglesia ni Evangelista, respondió el Maestro Prudencio;
-pero es y se llama con mucha razon el Príncipe de los Oradores, y,
-como tal, pocos supieron mejor que él lo que es menester saber para
-persuadir á los hombres á que sean mejores, que es el fin de todo
-Orador, como ya llevamos dicho.» — «Y para saber persuadir á los
-hombres á que sean mejores, preguntó Fray Gerundio, es menester saberlo
-todo?»</p>
-
-<p>8. — «Sí, respondió el Maestro Prudencio, en sentir de Ciceron;
-ménos algunas curiosidades de Astrología, de Mathemáticas, y de
-Phýsica, que sirven mas para la diversion que para el aprovechamiento,
-el Orador debe saber, ó á lo ménos estar mas que medianamente tinturado
-en todas aquellas facultades, que dicen relacion á las costumbres y á
-las inclinaciones del hombre. Para combatir unas passiones, y excitar
-otras, debe estar instruído en la naturaleza de todas, y esto no puede
-ser sin estar bien informado de su composicion; ve aquí la necessidad
-de la Philosophía. Para definir, proponer, dividir, probar, y discernir
-entre sofismas y razones, entre paralogismos y discursos sólidos, es
-menester la Lógica ó la Dialéctica. Sin un grande conocimiento de las
-Leyes divinas y humanas, no es fácil distinguir, qué acciones de los
-hombres son conformes á ellas ó disformes; quales se han de aplaudir,
-quales se han de condenar: y esto ya ves, que no se puede saber sin
-tener muy profunda noticia de la Theología Moral, mas que mediana del
-Derecho Canónico, y una tintura por lo ménos del Derecho Civil. Como
-las passiones humanas nunca se conocen mejor que por los hechos, y como
-sola la historia es la que nos da noticia de los passados, conocerá
-muy mal á los hombres el Orador, que no estuviesse muy versado en la
-Historia antigua y moderna, Sagrada, Eclesiástica, y Profana.» — «Y
-quien creerá que hasta la Poesía es muy necessaria al Orador?» — «Pues,
-lo dicho dicho:<span class="pagenum" id="Page_170">p. 170</span>
-ninguno será buen Orador, si no tiene algo y aun mucho de Poeta. No
-hablo de aquella Poesía, que facilita el modo de hacer versos, esto
-es, de hablar ó de escribir en determinado número y medida, que esto
-es cosa muy accidental á la Poesía verdadera: hablo del alma, de
-la substancia, del espíritu de la misma Poesía, que consiste en la
-elevacion de los pensamientos, en lo figurado de las expressiones, en
-la invencion, idéa, y novedad de los discursos; porque, sin esto, como
-se pueden pintar con viveza los caractéres? como se pueden mover y
-remover con eficacia los afectos? como se pueden proponer las verdades
-mas triviales con novedad y con agrado? Y ves aquí por qué dice Ciceron
-(estas son sus formales palabras), <i>que el Orador debe posseer la
-sutileza del Lógico, la ciencia del Philósopho, casi la diccion del
-Poeta, y hasta los movimientos y las acciones del perfecto Actor ó
-Representante</i>; y has de estar en la inteligencia de que el nombre de
-<i>Philósopho</i> en la antigüedad no significaba un hombre precisamente
-versado en aquella ciencia, que ahora llamamos <i>Philosophía</i>;
-significaba un hombre lleno, un hombre verdaderamente sabio en todas
-las facultades. El Orador, que no está versado en ellas, aunque tenga
-buenos talentos, á la legua se le conoce: anda arañando aquí y allí
-noticias triviales, conceptillos communes para llenar su Sermon, que
-al cabo sale un descarnado esqueleto, mostrando bien, como dice cierto
-Ilustríssimo Prelado, <i>que no habla porque está lleno de verdades, sino
-que anda buscando verdades, porque tiene precision de hablar</i>.»</p>
-
-<p>9. — «Esso seria bueno, replicó Fray Gerundio, si los Predicadores
-huviessen de predicar de repente; pero, en no admitiendo Sermones
-sino es con dos ó con tres meses de término, está todo remediado,
-porque en este tiempo se pueden tomar de las Bibliothecas y de las
-Polyanthéas quantas especies se quieran de todas las facultades, no
-solo para llenar, sino para atestar un discurso.» — «Assí saldrá él,
-respondió el Maestro Prudencio, y no havrá hombre entendido, que no lo
-conozca. A las mugeres, al populacho, y á aquellos semi-sabidillos,
-que solamente lo son por lectura de socorro, puede ser que les parezca
-cosa grande; pero los que tienen buenas narices, al punto perciben
-el fárrago, la inconexion, el hacinamiento, y la indigestion de las
-especies, que ninguno tiene peor sabidas, que el mismo que las ostenta
-con tanto aparato. No hizo mas que trasladarlas del libro al papel,
-del papel á la memoria, de la memoria á los labios; y, si se las tocan
-dos dias despues, le cogen tan de repente, como si jamas las huviera
-decorado. Predicadores jornaleros, que solo trabajan lo que basta para
-salir del dia. Quien no gasta muchos años en prepararse de antemano,
-nunca se preparará bien<span class="pagenum" id="Page_171">p.
-171</span> de repente; y al contrario, presto se dispondrá bien para un
-Sermon particular, el que anticipadamente se halla ya prevenido para
-todos.»</p>
-
-<p>10. — «Y essa prevencion, Padre Maestro, preguntó Fray Gerundio,
-como se ha de hacer?» — «Ya te lo he dicho, respondió el Maestro
-Prudencio: primeramente estudiando las Facultades necessarias, y
-despues leyendo con mucha reflexion, observacion, y penetracion á
-los Santos Padres, á los Expositores, y Oradores mas acreditados.»
-— «Jesus, Padre Maestro! replicó Fray Gerundio, seria ya un hombre
-carcuezo ántes de ser Predicador, porque para estudiar todo esso eran
-menester muchos años.» — «A lo ménos, respondió el Maestro, ninguno
-debiera ser Predicador, que no fuesse maduro y bien adulto; porque
-el demasiadamente jóven puede tener ingenio, puede tener habilidad,
-puede tener viveza, puede tener talentos, y todo lo demas que se
-quisiere; pero no puede tener la ciencia, noticias, especies, y
-extension necessaria, porque esta no se adquiere sin mucho estudio y
-lectura, y para la mucha lectura son menester muchos años. Añádese,
-que á los Predicadores demasiadamente jóvenes, si no suplen la falta
-de representacion con una virtud extraordinaria, nunca se les puede
-tener el respeto y la veneracion, que son tan necessarias para que
-hagan fruto los que exercitan de oficio este Sagrado ministerio, sin
-hablar de otros inconvenientes, que no es menester decirlos, para que
-qualquiera se haga cargo de ellos.»</p>
-
-<p>11. — «Pues, por qué se empeñó V. Paternidad, le preguntó Fray
-Gerundio, en que á mí me hiciessen Predicador, siendo assí que apénas
-he hecho mas que cumplir los veinte y cinco?» — «Extraño mucho,
-que me hagas essa pregunta, respondió el Padre Maestro, no sin
-algun enfadillo. Tan presto te has olvidado de lo que tú mismo me
-importunaste, para que hiciesse este empeño? Fuera de que, viéndote
-encaprichado en no seguir los Estudios y que echabas los bofes por
-aplicarte á esta otra carrera, quise ver si podias servir de algo en
-la Religion, especialmente que los Predicadores Sabatinos apénas son
-mas que aprendices de Predicadores, porque solamente se les encargan
-algunos Sermoncillos domésticos de poco ó ningun concurso, para que se
-vayan ensayando; y me pareció, que en este tiempo podria suplir el arte
-lo que faltaba al estudio y á la edad.»</p>
-
-<p>12. — «Con que, el arte ya puede suplir esso?» replicó Fray
-Gerundio. — «Enteramente no lo puede suplir, respondió el Padre
-Maestro, pero de alguna manera sí.» — «Por Dios, dígame V. Paternidad,
-como podrá suplirlo?» — «Leyendo con cuydado buenos originales,
-respondió el Maestro Prudencio, esto es, los Sermonarios de los mejores
-Predicadores, que<span class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>
-han florecido en España, y procurando imitarlos, assí en la substancia
-como en el modo.» — «Pero, quales tiene V. Paternidad por los mejores
-Sermonarios?» preguntó Fr. Gerundio. — «Toda comparacion es odiosa,
-respondió el Padre Maestro; y assí, no metiéndome por ahora en
-calificaciones respectivas, te digo, que los Sermones de Santo Thomas
-de Villanueva, en la naturalidad, en la suavidad, y en la eficacia,
-son un hechizo del entendimiento y del corazon. Los de Fray Luis de
-Granada, á quien llamaron con razon el Demósthenes Español, en el
-nervio, en la solidez, y en aquella especie de eloquencia vigorosa, que
-á guisa de un torrente impetuoso todo lo arrastra tras de sí, acaso
-tendrán pocos semejantes. La novedad de los assuntos, la ingeniosidad
-de las pruebas, la delicadeza de los pensamientos, la oportunidad de
-los lugares, la viveza de la expression, la rapidez de la eloquencia,
-que reynan en los mas de los Sermones del Padre Antonio Vieyra, quizá
-le merecieron el epítheto, que le dan muchos, de Monstruo de los
-ingenios y Príncipe de nuestros Oradores.»</p>
-
-<p>13. — «En verdad, replicó Fray Gerundio, que entre essos muchos
-no tiene V. Paternidad que contar al Autor del <i>Verdadero méthodo de
-Estudiar</i>, el qual dice, <i>que en sus Sermones no se hallará artificio
-alguno rhetórico, ni una eloquencia que persuada... Que, por haverse
-dexado arrebatar del estilo de su tiempo, tal vez fué aquel, que con
-su exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las que destruyen
-la eloquencia... Que sus Sermones están llenos de galanterías que
-divierten, pero que no persuaden... Que los que le aplican aquellos
-grandes epíthetos de Maestro del Púlpito, Príncipe de los Oradores,
-Maestro universal de todos los Declamadores Evangélicos, Aguila
-Evangélica, ó no lo entienden, ó hablan apassionados... Finalmente, que
-era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma, como se lo oyó el
-Autor á muchos Jesuítas, que tenian de él perfecta noticia.</i>»</p>
-
-<p>14. — «Tambien yo la tengo, respondió el Maestro Prudencio, de
-esso y de todo lo demas, que dice el Barbadiño,<a id="FNanchor_32"
-href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> Autor de essa Obra,
-que me citas, contra este insigne hombre. Debiera este quejarse, si
-le tratara á él de otra manera, que trata á casi todos los hombres
-grandes, que florecieron en todas las Facultades, siendo su empeño
-conocido dar á entender, que todo el mundo tenia los ojos cerrados,
-hasta que él vino á abrírselos por charidad, haciéndoles ver, que eran
-unos pobres idiotas los que él calificaba por Maestros. Nada se le
-dará al Padre Antonio Vieyra, ántes le estará muy agradecido de que en
-materia de Eloquencia Christiana le lleve á él por el mismo rasero, por
-donde llevó en materia de Theología á Santo Thomas, San Buenaventura,
-Suarez,<span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span> Vazquez, y á
-todos los Escolásticos en materia de Philosophía á todos quantos no la
-escribieron <i xml:lang="fr" lang="fr">à la dernière</i>; <i xml:lang="la"
-lang="la">et sic de reliquis</i>. No obstante, si su crítica no fuera tan
-universal, tan despótica, y tan indigesta; si se huviera contentado con
-decir, que el Padre Vieyra, <i>especialmente en algunos de sus Sermones
-Panegýricos</i>, se dexó llevar con algun excesso, y aunque dixesse con
-mucho, de aquella especie de enthusiasmo, que arrebataba á su fogosa
-imaginacion, y que rompia en las primeras idéas, que le ocurrian á
-ella, las quales eran por lo comun sutilíssimas, agudíssimas, pero
-ménos sólidas, adelante: yo por lo ménos no me opondria á esso, porque
-estoy persuadido á que muchos de sus Sermones, singularmente de los
-panegýricos, adolecen de este achaque. Por esso pudiste notar, que yo
-no te le propuse por modelo <i>en todos</i>, aun en aquellas determinadas
-cosas de que le alabé, sino <i>en los mas</i>. Pero pronunciar en cerro,
-y como dicen, á red barredera, <i>que en sus Sermones no se hallará
-artificio alguno rhetórico, ni una eloquencia, que persuada</i>, no
-fué tirar la barra de la crítica hasta mas allá de lo justo, fué
-propiamente tirar á desbarrar.»</p>
-
-<p>15. «En quanto al artificio rhetórico, ni uno solo se señalará de
-sus Sermones, que no esté dispuesto con el mas perfecto, con el mas
-vivo, con el mas natural, y al mismo tiempo con el mas dissimulado: si
-es que efectivamente hay otro artificio rhetórico que un entendimiento
-bien lleno de su assunto, una imaginacion fecunda, viva, espiritosa, y
-animada, con una facundia natural, pronta, abundante, y expressiva. El
-que estuviere dotado de estas prendas, como lo estaba el Padre Vieyra
-en superlativo grado, hará sin pretenderlo, y aun sin advertirlo, unas
-composiciones tan rhetóricas, que el mismo Tulio las admiraria, y
-colarán naturalíssimamente de su boca y de su pluma no solo aquellos
-tropos y figuras, que hizo advertir la observacion, sino otras
-muchas, que no se havian observado, y que quizá son mas enérgicas,
-que las ya sabidas. Quien no descubriere este artificio en qualquiera
-de los Sermones del Padre Vieyra, no entre á leer los libros sin
-Lazarillo.»</p>
-
-<p>16. «Por lo que toca á la eloquencia, que persuada (que es la única,
-que merece el nombre de eloquencia castiza y de ley), quisiera yo me
-señalasse con el dedo el Barbadiño otra mas activa, mas vigorosa, mas
-triunfante, que la del Padre Antonio Vieyra, singularmente en todos los
-Sermones puramente morales, y tambien en muchos panegýricos. Lea con
-reflexion los capitales assuntos, que trata en los Sermones de Adviento
-y de Quaresma, donde desmenuza los Novíssimos y promueve las verdades
-mas terribles de la Religion; y dígame, qué Orador antiguo ni moderno
-trató jamas estos puntos con<span class="pagenum" id="Page_174">p.
-174</span> mayor viveza, con mayor solidez, con mayor valentía, ni con
-mas triunfante eficacia? Es un Rhódano, es un Danubio, es un Tekesel,
-que quiere decir <i>Espantoso</i>, Rio de la Ethiopia, llamado assí por
-su assombrosa rapidez: todo lo lleva tras sí, todo lo arrastra, todo
-lo arrebata. No hay entendimiento, que no se rinda á la convincente
-solidez de sus razones, y apénas hay corazon, que resista al rápido
-vigoroso impulso, con que le combate: tanto que oí decir á un célebre
-Missionero Jesuíta, que, si se formasse un cuerpo de mission de los
-Sermones del Padre Vieyra, entresacando los que corresponden á los
-assuntos que se suelen predicar en esta sagrada batería, con dificultad
-havria otros, que conquistassen mas almas, especialmente en auditorios
-cultivados y capaces. Y con efecto consta de la vida de este hombre
-prodigioso, que no hizo ménos fruto en los corazones con sus Sermones
-Morales, que causó admiracion en los entendimientos, assí en España
-como en Italia, con la mayor parte de los Panegýricos.»</p>
-
-<p>17. «En Italia, vuelvo á decir, por mas que el cetrino Barbadiño nos
-quiera persuadir, que oyó á muchos Jesuítas Italianos, <i>que el Padre
-Antonio Vieyra era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma</i>;
-á qué Jesuítas pudo oír semejante despropósito, sino que fuesse á los
-Cocineros de las muchas Casas, que tiene la Compañía en aquella Corte?
-Estoy por decir, que aun estos no ignoran el gran ruído, que hizo en
-ella, quando fué llamado de su General, por haverle significado el
-Papa Alexandro VII, muchos Cardenales, y la famosa Reyna Christina de
-Suecia, la gana que tenian de oírle, por lo mucho que havia publicado
-de él la fama en toda Europa. No ignoran, que, despues de haver
-predicado varias veces en presencia del Sacro Colegio, convinieron
-todos en que era aun mucho mayor que su fama. No ignoran, que, haviendo
-predicado, digámoslo assí, á competencia con el mayor Orador que tuvo
-la Italia en aquel Siglo, el Reverendíssimo Padre Juan Paulo Oliva,
-Predicador Apostólico de tres Sumos Pontífices y General de toda la
-Compañía; no obstante el elevado mérito de este hombre verdaderamente
-grande; no obstante el estar reputado, y con razon, por el Evangélico
-Demósthenes de Italia; no obstante la passion natural, con que
-necessariamente le havian de mirar todos los patricios; no obstante el
-peso que havia de hacer en la balanza ó el respeto, ó la dependencia,
-ó la adulacion, ó todo junto, viéndole Cabeza suprema de toda su
-Religion, y con una autoridad casi despótica en la Corte de Roma, por
-la grande estimacion que hicieron de él los tres Sumos Pontífices,
-que le alcanzaron: no ignoran, vuelvo á decir, los Jesuítas, que no
-obstante todo esto, en los dos Sermones, que<span class="pagenum"
-id="Page_175">p. 175</span> en la Fiesta de San Estanisláo de Koska
-predicaron el General y el Súbdito, el Italiano y el Portugués, los
-extraños y los domésticos dieron al de este la preferencia.»</p>
-
-<p>18. «No ignoran, que el mismo General, en una Carta que le escribió
-despues, desde Roma á Lisboa, le llama <i>Intérprete verdadero de la
-Escritura</i>, <i>singular Organo ó Arcaduz del Espíritu Santo</i>, <i>Modelo de
-Oradores</i>, <i>y Padre de la Eloquencia</i>; siendo assí, que los Superiores
-de la Compañía, y especialmente el supremo de todos, en las cartas
-que escriben á sus súbditos, aunque no les escaséen las expressiones
-paternales, los dispensan con mucha circunspeccion y con grande
-economía los elogios. Estos, que el Reverendíssimo Oliva dedicó al
-Padre Vieyra, no solo no los ignoran los Jesuítas de Roma, pero pudiera
-y debiera no ignorarlos el mismo Barbadiño, pues se hallan estampados
-en uno de los dos tomos de Cartas de dicho General, que se dieron á la
-luz pública. Finalmente, no ignoran los Jesuítas, que el mismo Papa
-Alexandro y la Reyna Christina desearon con ansia, que se quedasse
-en aquella Corte; el uno para Oráculo de su Capilla Pontificia, y la
-otra para ornamento de su Real discretíssimo y doctíssimo Gavinete,
-donde concurrian los hombres mas sabios y mas eminentes de la Europa
-toda, que eran los que principalmente componian la Corte de aquella
-extraordinaria Princesa, por lo que dixo de ella con singular
-discrecion Samuel Bochart, haciendo el cotejo entre la Reyna de Sabbá,
-que fué á conocer y á consultar á Salomon, y la Reyna Christina:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Illa docenda suis Salomonem invisit ab oris;</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Undique ad hanc docti, quo doceantur, eunt.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Que traduxo assí un Poeta Castellano:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Aquella por oír un Sabio</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Su Corte y su Patria dexa;</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Los Sabios dexan las suyas,</i></div>
- <div class="verse i2"><i>Solo por oír á esta.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Pero assí el Papa como la Reyna desistieron de su
-empeño, por no mortificar al religiosíssimo y zelosíssimo Padre, que,
-haviéndose dedicado con voto al Apostólico cultivo de los Negros
-bozales del Brasil, y haciéndose intolerables los aplausos, que le
-tributaba la Europa, suplicó rendidamente á la Cabeza de la Iglesia y á
-aquella Sabia Princesa, le permitiessen restituirse á donde le llamaba
-su espíritu y el de la divina vocacion.»</p>
-
-<p>19. «Assí lo hizo, sin que tampoco fuessen capaces de detenerle
-en Lisboa las instancias del Rey de Portugal, que quiso fixarle en
-ella, para tener el consuelo de oírle como<span class="pagenum"
-id="Page_176">p. 176</span> Maestro desde el Púlpito y obedecerle
-como Padre en el Confessionario, fiándole la direccion de su Real
-conciencia: mas el gran Vieyra, firme en su Apostólica vocacion y
-superior á todas las fugaces honras, con que le brindaba el mundo,
-enamorado de sus portentosos talentos, renovó en la Corte del Rey
-Don Pedro el exemplo, que ciento y treinta años ántes havia dado San
-Francisco Xavier en la del Rey Don Juan; pues supo representar con
-tanta eficacia á aquel Monarca, quanto mas y quanto mejor le serviria
-en el Brasil que en Lisboa, que el Príncipe se dexó persuadir. Nada
-de esto ignoran los Jesuítas Italianos: pues, quienes pudieron ser
-aquellos <i>muchos Jesuítas Romanos</i>, á quienes oyó el Barbadiño, que
-<i>el Padre Vieyra era hombre estimado en Portugal, pero no en Roma</i>?
-Harto será, que, quando le pareció oír esto, no tuviesse arromadizados
-los oídos, ó á lo ménos atronados con el sonido de la <i xml:lang="la"
-lang="la">Tuba magna</i>, de cuyos estruendosos ecos da muestras de gustar
-mucho en varias partes del Méthodo, pero con mas especialidad en su
-furiosa <i>Respuesta á las reflexiones de Fray Arsenio de la Piedad</i>.»</p>
-
-<p>20. «Y de passo puedes notar la injusticia, y aun la temeridad,
-con que el Barbadiño atribuye esta, que él llama falta de artificio
-rhetórico, y de eloquencia que persuada, <i>al deseo, que el Padre
-Antonio Vieyra muestra, en casi todos sus Sermones, de agradar al
-público</i>. Un hombre, que con tanta modestia y con tanto empeño huía
-los aplausos de la primera Corte del mundo y las honras, con que esta
-y la de Portugal á competencia le brindaban, por ir á emplear sus
-raros talentos entre los zafios y tostados Negros del Brasil; qué caso
-haria de agradar al Público en sus Sermones, sino que fuesse de aquel
-racional agrado, que debe pretender todo Orador, para que le oygan
-con gusto, y abra el camino al provecho? porque al fin, aquel agrado
-y aquel aplauso, que consisten en las obras mas que en las palabras,
-no es impropio, ántes es muy digno de qualquiera Orador Christiano.
-San Chrysóstomo, que ciertamente no solicitaba en sus Sermones el aura
-popular del auditorio, no solo no hacia ascos de este agrado, sino que
-le pretendia: <i xml:lang="la" lang="la">Plausum illum desidero, quem
-non dicta, sed facta conficiant</i>.»</p>
-
-<p>21. «No obstante lo dicho, yo convengo de buena gana con el señor
-Arcediano de Ebora (pues ya sabemos todos que lo es, por la gracia de
-Dios y de la Santa Sede Apostólica, el llamado Barbadiño), en que no
-<i>casi todos</i>, sino muchos de los Sermones <i>Panegýricos</i>, y aun tal qual
-de los <i>Morales</i> del Padre Vieyra, están llenos de pensamientos mas
-brillantes que sólidos, mas ingeniosos que verdaderos, como tambien
-de lugares de la Escritura, y de exposiciones trahidas ó aplicadas
-con mayor agudeza que solidez; y consiguiente<span class="pagenum"
-id="Page_177">p. 177</span>mente, que sus pruebas deslumbran, pero no
-persuaden, deleytan, mas no convencen. Tampoco me opondré del todo
-á lo que añade el Barbadiño, <i>de que tal vez fué aquel, que con su
-exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las que destruyen la
-eloquencia</i>: con tal, que no quiera significar por estas palabras, como
-parece lo da á entender, que el Padre Vieyra fué el que introduxo en el
-mundo este mal exemplo, siendo el primer inventor de estas sutilezas,
-que no hacen merced á la Escritura, y hacen añicos la eloquencia.»</p>
-
-<p>22. «En esse caso reñiremos; porque, siendo tan erudito el señor
-Arcediano, como ciertamente lo es, no puede ignorar, que, quando nació
-el Padre Vieyra, ya estaba el mundo atestado de libros de <i>Conceptos
-predicables</i>, assí en Portugués, como en Castellano, en Italiano, en
-Latin, y aun havia algunos en Francés, que tenian desterrada de los
-Púlpitos la eloquencia verdadera, y la genuína y literal explicacion
-ó aplicacion de la Sagrada Escritura. Dexo aparte el reynado del
-sentido alegórico, que, aunque propio, es el mas arbitrario, y
-consiguientemente el mas expuesto á desbarrar, si no se maneja con
-mucho pulso y con gran tiento, el qual se apoderó de todo el siglo
-decimo-sexto y de mucha parte del decimo-séptimo, en que nació el Padre
-Vieyra. Ya encontró este muy celebradas en los Púlpitos las sutilezas
-de Mendoza, las metaphýsicas de Silveyra, los arrojos de Guevara, los
-reparillos de Fr. Felipe Diez; y tambien en Italia, y aun en Francia
-havian hecho grandes estragos en la Eloquencia Sagrada las delicadezas
-de los Berninis, de los Maronis, y de los Mercenieres.»</p>
-
-<p>23. «Basten estos exemplares para probar, que no fué el Padre Vieyra
-el inventor de las sutilezas del Púlpito, y para que no se le recargue
-con que tal vez fué aquel que, con su mal exemplo, dió materia para
-que estas se introduxessen, en perjuicio de la verdadera Eloquencia.
-No por esso negaré, que los Sermones Panegýricos con especialidad
-están demasiadamente cargados de ellas, y por esso no te los propongo
-absolutamente por modelo; pero los Morales, con toda seguridad, pueden
-servirte de exemplar, aunque se encuentre en ellos tal qual agudez, ó
-pensamiento no tan sólido; pues morales, y muy morales, son todas las
-Homilias de San Juan Chrysóstomo, y, no obstante encontrarse en ellas
-uno ú otro pensamiento, que no parezca tan cimentado, no hay en la
-Iglesia de Dios modelo de eloquencia mas acabado ni mas perfecto.»</p>
-
-<p>24. Insensiblemente fueron caminando cerca de una legua en esta
-conversacion el Maestro Prudencio y nuestro Fray Gerundio, el qual daba
-muestras de oírla con atencion y con gusto, tanto que rogó al Padre
-Maestro, que tuviesse la bon<span class="pagenum" id="Page_178">p.
-178</span>dad de irle instruyendo poco á poco en aquellas materias,
-y aun le suplicó, que le diesse unas reglas breves, claras, y
-comprehensivas para componer todo género de Sermones Panegýricos,
-Morales y tambien las que se llaman Oraciones fúnebres, á cuyas
-tres clases pueden reducirse todas las especies de Sermones, que se
-predican. Pidióle mas, que no solo le diesse reglas para componerlos,
-sino tambien para el modo de predicarlos, descendiendo hasta las
-mayores menudencias del gesto de la persona, de la decencia del trage,
-del juego de la voz, y del movimiento y decoro de las acciones. Todo
-se lo ofreció el bueno del Maestro Prudencio, bañándose, como dicen,
-en agua rosada, y rebosando en el semblante una suma complacencia,
-por parecerle, que le iba saliendo bien su traza, y muy persuadido ya
-á que havia de sacar en Fray Gerundio un Predicador de gran pro, con
-desempeño de la fianza, que havia hecho, no sin acreditar en ella la
-bondad de su corazon mas que la bellaquería de su buen juicio; pero,
-como el passéo havia sido largo, era hora de comer, y los ácidos
-hacian su oficio en los estómagos de los dos, especialmente en el del
-robusto Fray Gerundio, se limitó la session para ocasion mas oportuna,
-y se retiraron á la Granja á acallar las justas quexas de las túnicas
-estomacales.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_1">
- <p><span class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span></p>
- <h2 class="nobreak">LIBRO TERCERO.</h2>
- <hr class="tir" />
- <h3>CAPITULO PRIMERO.</h3>
- <p class="subh3h">De un Enredo de Barrabas, que hizo el mal Dimoño,
- para acabar de rematar á Fray Gerundio.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Havrá</span></big> notado acaso el muy
-crítico y muy curioso Lector, (y tambien es muy natural, que no lo
-haya notado,) que la division y comenzamiento de este Libro tercero no
-está segun arte; porque, haviendo acabado el primero con las niñeces,
-primeras letras, y estudios pueriles de nuestro incomparable Fray
-Gerundio, hasta dexarle en el Noviciado con el Hábito de la Religion,
-parecia, que el segundo Libro se havia de cerrar con los estudios,
-pocos ó muchos, que tuvo en ella, y que debiera comenzar el tercero
-desde que se halló ya Sacerdote de Missa y con el nombramiento de
-Predicador Sabatino; por quanto el nuevo estado y assimismo el nuevo
-empléo eran una época de su vida natural, oportuna y propia para esta
-tercera division. De donde acaso el mismo Lector querrá poner pleyto
-al pobre Libro segundo, sobre su capítulo décimo, diciendo, que este
-toca de justicia al Libro tercero, y que ha sido usurpacion y tiranía
-privarle de él.</p>
-
-<p>2. Yo no juraré, que no tenga vislumbres ó apariencias de razon el
-que hiciere este reparo. Pero, sobre que hasta ahora no se ha publicado
-alguna Pragmática-sancion, que dé reglas fixas, ciertas, y universales
-para el amojonamiento, término, límites, ni cotos de los párrafos,
-capítulos, ni libros; pues hasta en las lindes de los puntos, que
-son mas necessarias, para que no hayga pleytos en la jurisdiccion é
-inteligencia de las cláusulas, sabe Dios y todo el mundo los trabajos
-que hay, por no haverse recibido alguna ley obligatoria, que ligue y
-cause entero perjuicio á los Escritores y á los Escribientes: como
-esta costumbre de la division de capítulos y libros, dicen que se ha
-introducido en el mundo literario, para que descansen y tomen huelgo
-assí los que escriben, como<span class="pagenum" id="Page_180">p.
-180</span> los que leen; en assegurando yo, que no me cansé, hasta
-que dexé á Fr. Gerundio no solo con el título de Predicador Sabatino,
-sino con los primeros crepúsculos de la instruccion del Padre Maestro
-Prudencio, paréceme que, por lo que á mí toca, tapé la boca al crítico
-Reparador. Si mis Lectores se cansaron ántes, esso no debe ser de mi
-cuenta. Quítoles yo por ventura, que cierren el libro quando les diere
-la gana, y se echen á dormir hasta que despierten, con lo qual no solo
-dividirán, sino que podrán hacer gigote los capítulos y los libros,
-siempre y quando les pareciere puesto en razon?</p>
-
-<p>3. Pero me dirán, que, aunque no hay ley escrita, que arregle estas
-divisiones, las regla y como que las dicta la misma ley natural: esto
-es, el syndéresis y la razon de los Escritores methódicos, claros, y de
-buena economía. A esso respondo, que en esto de syndéresis y de razon
-natural cada qual tiene la que Dios le dió, y que los entendimientos
-son tan diferentes como las caras. A tal le parece, que escribe y que
-habla con el mejor méthodo del mundo, y al otro, que le lee ó que le
-oye, le parece un eterno embrollador y una confusion de confusiones.
-Vaya un exemplo. Díganle al autor del <i>Verdadero méthodo de estudiar</i>,
-que es un embolismo todo lo que escribe; que en muchas partes apénas se
-perciben las reglas prácticas que da, y que las que se perciben, ó es
-impossible ó sumamente dificultoso practicarlas, y consiguientemente,
-que por ellas ninguna facultad se aprenderá. Se espiritará de
-cólera, se pelará las barbas al quitar con que quiso engalanarse, y
-á qualquiera que le vaya con esta embaxada, le dará una rociada de
-<i>parvoices</i>, de <i>ridicularias</i>, y de <i>crasas ignoranzas</i>, con que le
-haga retirar mas que de passo.</p>
-
-<p>4. Vaya otro exemplo. No ha muchos años, que cierto Cirujano Latino,
-(assí decia él que lo era,) hombre boníssimo, imprimió un libro con
-este título: <i>Méthodo Racional y Govierno Chirúrgico para la curacion
-de los Sabañones.</i> Quien no creeria, segun el epígrafe de la Obra, que
-esta se reducia á dar reglas prácticas y methódicas para curar estas
-bachillerías de la sangre, que dan tan malos ratos á la gente de poca
-edad, y tal vez á hombres barbudos, y aun canosos? Pues no señor; de
-los trece capítulos, á que se reduce todo el librete, solo el último
-tiene algun tastillo de methódico ó de práctico; los otros doce, sobre
-ser impertinentíssimos para el assunto, tienen tanto de méthodo y de
-govierno chirúrgico como de oportunidad. Empeñóse en hacérselo conocer
-al Autor un tal Juan de la Encina, Escritor desalmado de tres Cartas,
-asaz bien escritas, en que esgrimió sobre las costillas del pobre
-Cirujano toda la pujanza de su postizo apellido; y, aunque con efecto
-le hizo evidencia, de que el nombre de <i>Méthodo</i> solo podia ponérsele
-á la obrilla por mote, ó por<span class="pagenum" id="Page_181">p.
-181</span> antíphrasis, el bonazo del Autor se fué á la otra vida muy
-persuadido á que no se havia escrito en esta cosa mas methódica ni mas
-gubernativa. Véngansenos ustedes ahora, con que el syndéresis y la
-razon natural dictan á cada Autor el méthodo, que debe observar en el
-económico repartimiento de sus escritos.</p>
-
-<p>5. Pero al fin, qué nos estamos quebrando la cabeza? Note el curioso
-Lector, que en el primer párrafo ó número del capítulo último del Libro
-antecedente, quedó nuestro Fray Gerundio Presbýtero <i xml:lang="la"
-lang="la">in facie Ecclesiæ</i>, y Predicador Sabatino en toda propiedad;
-y respóndame en Dios y en su conciencia á esta preguntilla. Seria
-bien parecido, que aquel capítulo no se compusiesse mas que de un
-solo párrafo, y que se presentasse en el Libro como un capitulillo
-de teta ó de miñatura, siendo assí que los otros pueden passar por
-capítulos generales, aunque sean de la Religion mas numerosa, por la
-multitud de especies y de números que concurren á componerlos? Haga
-justicia el prudente y <i>equitativo</i> Lector, y, si en medio de esso no
-me concediere la razon, <i>pacencia Calros, pacencia</i>!<a id="FNanchor_33"
-href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a></p>
-
-<p>6. Hecha esta digression, tan necessaria como impertinente y
-molesta, volvamos á atar el hilo de nuestra historia. Es tradicion de
-padres á hijos, que estaban acabando de comer el Maestro Prudencio
-y nuestro Fray Gerundio, por señas que les servian de postre unos
-caracoles de alcorza y algunas bellotas de mazapan, con que havia
-regalado al Padre Maestro cierta Monja de la Orden, confessada suya,
-quando comenzaron á llamar con grande fuerza á la puerta de la Granja.
-Salió al ruído de los golpes el Lego, que cuydaba de ella, y encontróse
-(quien tal imaginara!) no ménos que con el Padre Predicador mayor de la
-Casa, el incomparable Fray Blas, y con un Labrador guedejudo, fornido,
-rechoncho, y de pestorejo, que venia en su compañia; cavallero el
-Padre Predicador en un rocin acemilado, tordo, sútil, zanqui-largo,
-y ojeroso; y montado el paysano en un pollinejo rucio, aparrado,
-estrecho de ancas, rollizo, oreji-vivo, y andador. Era el caso, que
-en una Aldéa, presumida de Lugar, dos leguas distante de la Granja,
-que se llamaba antiguamente Jaca la Chica, y ahora, ó porque se
-corrompió el vocablo, ó por reducir á una sola voz el diminutivo, se
-llama Jacarilla, havia fundado pocos años ántes una Cofradía, dedicada
-á Santa Orosia, el Cura del Lugar, que era Aragonés y muy devoto de
-la Santa. El Mayordomo de aquel año, que era el Labrador, que venia
-acompañando á Fray Blas, le havia echado el Sermon; y, aunque este
-no valia mas que quince reales, dos libras de turron, y un frasco de
-vino de la tierra, Fray Blas le havia admitido; porque en materia de
-Sermones llevaba la opinion<span class="pagenum" id="Page_182">p.
-182</span> de los Mercaderes, que muchos pocos hacen un mucho, y
-recibir á todo pecador como viniere. Algo se rodeaba por la Granja;
-pero, por comer en Casa de la Orden y, sobre todo, por ver Fray Blas á
-su querido Fray Gerundio, aunque havia tan poco tiempo que se havian
-separado, quiso hacer este rodéo.</p>
-
-<p>7. Tanto como se alegró Fray Gerundio con la vista de su amigo,
-tanto sintió el Maestro Prudencio aquella importuna visita, temiendo,
-que, si los dexaba hablar á los dos á solas, echaria á perder el
-aturdido del Predicador todo lo que, á su modo de entender, havia
-adelantado él por la mañana. Hizo, pues, ánimo á no perderlos un punto
-de vista hasta que marchasse Fray Blas, suponiendo que lo haria despues
-de comer; y, para que lo executasse quanto ántes, dió órden al Lego
-para que los calentasse á toda prisa lo que havia sobrado de la comida,
-añadiendo algunos torreznos fritos, que es el agua de socorro para
-huéspedes repentinos, quando llegan al levantar de los manteles.</p>
-
-<p>8. Miéntras se aderezaba la comida, no los divirtió poco el
-Labrador, que, aunque zafio de explicaderas, grosero de persona, y no
-muy delicado de crianza, era bastante ladino y un si es no es socarron.
-Ya sabia, que el Maestro Fray Prudencio era hombre de mucho respeto en
-la Orden, porque se lo havia prevenido Fray Blas en el camino; y assí,
-luego que entró en la sala donde estaba, le hizo una grande reverencia,
-escarbando hácia atras con el pié y pierna izquierda, tanto que faltó
-poco para hincar una rodilla, pero sin quitarse el monteron perdurable,
-que tenia calado hasta las cejas, y saludando al Maestro le dixo:
-<i>Tenga su Eternidad güenas tardes, endíssimo Padre Fray Maestro, y
-güen provecho haga su essencia: prega á Dios que todo se le convierta
-en unjundia</i>; y diciendo y haciendo, sin esperar á que nadie se lo
-rogasse, echó mano de uno de los vasos de vino, que estaban sobre la
-mesa en una salvilla, para echar á la que llaman de San Vitoriano, y
-con despejo patanal añadió sin detenerse: <i>A la salud de su Trinidad
-muy raborenda, y tambien á la de mi Padre Perdicador Fray Bras, que es
-la frol de los Perdicadores de chapa, y tambien á la de esse Flayre
-mozico, que mal año para quien me quiera mal, si no tiene pergeño de
-ser con el tiempo otro Padre Flay Bras; y tambien á la de mi amigo el
-Padre Granjero Flay Grigorio, que aunque no es de missa, tampoco lo
-fué su Padre, Dios le bendiga, pero en una feria de Carneros, que se
-venga á emparejar con él un atajo de Padres Persentados; porque, por
-fin y por postre, de todo se sirve Dios</i>. Acabada esta letanía, echóse
-á pechos el vaso, que era de mediano portante, y, bolcándole boca á
-baxo sobre la salvilla, él se<span class="pagenum" id="Page_183">p.
-183</span> dexó caer en un banco, repantigándose en él con mucha
-autoridad.</p>
-
-<p>9. Cayó muy en gracia al bueno del Maestro Prudencio toda esta
-introduccion, y, como era de genio bondadoso y tan apacible, le dixo
-con mucho agrado: <i>Buen provecho, Tio; como se llama?</i> — <i>Bastian
-Borrego, para servir á su ausencia</i>, respondió el Labrador (y al
-decir esto, hizo ademan de levantarse un poco la montera). — «Por
-muchos años, en vida y salud de su muger y de sus hijos, si los
-tiene,» continuó Fray Prudencio. — <i>Y como unas froles, aunque
-parezca mal que yo lo diga</i>, replicó el Tio Bastian, <i>especialmente
-uno que tengo vestido con el Habitico de San Juan de Dios, de estos
-que llaman Flayres Gaspachos,<a id="FNanchor_34" href="#Footnote_34"
-class="fnanchor">[34]</a> déxelo su usandíssima, esso es bobada</i>. —
-«Con que el Tio Bastian, prosiguió el Padre Maestro, es Mayordomo de
-Santa Orosia?» — <i>Y tambien lo juí</i>, respondió Borrego, <i>de la Cofradía
-del Santíssimo, y serví la de la Cruz, y la de las Animas, y ahora
-solo me falta, que me echen á cuestas la de San Roque, que no dexarán
-de hacerlo, porque para los probes se hicieron los trabajos</i>. — «Segun
-esso, tiene por trabajo el servir á los Santos», replicó el Padre
-Maestro. — <i>A los Santos, Padre nuestro, güeno es servirlos; pero el
-caso es, que, segun mi corto maginamiento, en estas Mayordomías de mis
-pecados se sirve poco á los Santos, y mucho á los Cofrades. Y si no,
-dígame su Reverencia: se servirá mucho á los Santos, en que un probe
-como yo gaste en cada una de estas Mayordomías sesenta rales en vino,
-veinte en tortada, diez en avellanas, todo para dar la charidad á los
-Cofrades; sin contar la cera, ni la comida á los Señores Sacerdotes, ni
-la limosna del Padre Perdicador; que todo junto hace subir la roncha
-á mas de ciento y veinte rales? Ya la cera, la limosna del Sermon, y
-aunque digamos tambien la comida de los Curas, passe, porque todo esto
-parece cosa de Igresia; pero el vino de los Cofrades, que hay hombre
-que se mama dos quartillas! la tortada, y las avellanas para yesca! Y
-añada su Trinidad el bayle por la tarde á la puerta del Mayordomo, que
-dura hasta muy entrada la noche; y mas, si toca el tamboritero el son,
-que se llama el espanta-pulgas. Querráme decir su Usandíssima, que de
-esto se sirve Dios, ni los Santos?</i></p>
-
-<p>10. — «De esso no creeré yo, que se sirvan mucho, respondió Fray
-Prudencio, y por lo mismo estoy tambien mal con ello. Pero, si el
-Tio Bastian conoce, que las Mayordomías y las Cofradías se vienen á
-reducir á essas borracheras, para qué entra en ellas?» — <i>Para qué
-entra en ellas? güena pregunta! Bien se conoce, que su Ausencia está
-metido allá con sus libros, y no sabe lo que passa en el mundo.<span
-class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span> Padre nuestro, en los
-Lugares es preciso entrar en todas las Cofradías, porque es preciso,
-y no digo mas, que al güen entendedor pocas palabras. Juera de esta
-razon, que pesa un quintal, viene un Flayre, y pondera tanto las
-undulgencias de una Cofradía; viene otro, y perdica tantas cosas sobre
-los suflagios, que hace la otra por sus defuntos, que, si un hombre no
-los cree, le llevan, qué sé yo adonde? y, si los cree, y no lo hace, le
-tienen por Judío.</i></p>
-
-<p>11. — «Pero, aunque entre en las Cofradías, replicó Fray Prudencio,
-no le pueden obligar á que sea Mayordomo.» — <i>No me pueden obligar?</i>
-respondió el Tio Borrego: <i>Si usa Charidad no sabe mas de Tulugía que
-de Cofradías, no trueco mi cencia por toda la suya. Qué razon avrá
-divina ni humana, para que, haviendo yo bebido el vino y comido el
-turron de los demas Cofrades, no beban y coman ellos el mio? Amen de
-esso, si entro á la parte en los suflagios y en las undulgencias,
-tambien tengo á entrar en los gastos. Pues qué? no hay mas que
-entrar uno Cofrade, morir bien ó mal, como Dios le ayudasse, irse al
-Pulgatorio, y salir luego de él de mogollon y, como dicen, de bóbilis
-bóbilis, sin que le cueste tanto como á qualquiera otro probe? A buen
-bocado buen grito; lo que mucho vale mucho cuesta, donde las dan las
-toman, y donde no las toman no las dan.</i></p>
-
-<p>12. — «Pero si el Cofrade se va al Infierno, replicó el Padre
-Maestro, de qué le sirven los sufragios, ni las indulgencias?» —
-<i>Ahora sí</i>, respondió el Tio Bastian, <i>que su Eternidad muy Reverenda
-dió en el punto, y se conoce que es Tiólogo. Sin serlo yo, he puesto
-essa enfecultá á muchos Padres Perdicadores, y en verdad que no han
-sabido desenredarse bien de ella. Las Cofradías, que se reducen todas
-á suflagios y á undulgencias, solo sirven para los que están en
-gracia; mas para ponerse en ella no sirven, sino que sea por muchos
-arrudéos. Pues aquí de Dios y del Rey, digo yo ahora: quanto mas valen
-aquellas Cofradías, que llaman Conjuraciones?</i> — «Congregaciones querrá
-decir, Tio Bastian», le interrumpió Fray Prudencio. — <i>Su Usandíssima
-no repare en venablos ó en vucablos</i>, prosiguió Bastian Borrego,
-<i>que en entendiéndonos nos entendemos, y cada probe estornuda como
-Dios le ayuda. Digo, que quanto mas valen aquellas Conjuraciones ó
-Congrigaciones, ó lo que jueren, que obligan á escobijar la concencia,
-confessando y comulgando á menudo, como si dixéramos cada mes, ó los
-dias de las fiestas recias, que dan regras para vivir un Christiano
-honradamente, en las quales no hay Mayordomías, ni estos embelecos ó
-dimonios de charidades, y que en fin son medios para librarle á un
-hombre del infierno, que las otras, que lo mas mas á que tiran, es á
-sacarle á uno del Pulgatorio?<span class="pagenum" id="Page_185">p.
-185</span> A esso digo yo, Padre nuestro, que, una vez metido en el
-Pulgatorio, tarde ó templano yo saldré de él, pero</i> <b>in Enferno mula
-es enrentio</b>, <i>y en verdá, que no me han de sacar de él los oficios
-de Animas, que hace la Cofradía por los Cofrades enfuntos</i>.</p>
-
-<p>13. Grandíssimo gusto le daba al bueno del Padre Maestro la
-conversacion del Tio Bastian, porque, en medio de sus charras
-explicaderas, descubria, que era hombre de humor y de entendimiento.
-Assí pues, deseoso de oírle hablar mas, le preguntó, quien havia
-fundado en Jaca la chica, ó en Jacarilla, la Cofradía de Santa Orosia,
-porque le parecia cosa extraordinaria; puesto que, aunque havia visto
-muchas Cofradías del Sacramento, de las Animas, de San Roque, y de
-San Blas, y de algunos otros Santos, pero que de Santa Orosia nunca
-la havia visto ni oído, atento á que esta Santa, aunque tan grande,
-era poco conocida en Castilla. <i>A esso responderé, Esentíssimo Padre</i>,
-dixo el Tio Bastian, (y á este tiempo tomó un polvo de la caxa que á
-tal punto abrió el Padre Maestro,) <i>que en cada Villa su maravilla,
-y cada ladron tiene su Santo de devocion. El Cura de mi Lugar es
-Aragonés, nacido y bautizado en la Zuidá de Jaca, que dicen está allá
-junto á tierra de Moros y de camino quiero, que sepa su Ausencia, que
-no quiere, que le llamemos</i> <b>Señor Guillen</b> (<i>que este es el
-apellido de su alcurnia</i>), <i>sino</i> <b>Mosen Guillen</b>, <i>porque dis
-q’así s’usa en su tierra; y al enprencipio cierto que todos nos riamos
-muchíssimo, porque esto de</i> <b>Mosen</b> <i>nos olia á cosa de Moyses</i>.
-— «No (le interrumpió el Padre Maestro): es voz muy antigua de la
-Lengua Castellana, tomada de la Arábiga, para explicar <i>mi señor</i>, y
-se ha conservado en Aragon, como por distintivo y mayor respeto de los
-Señores Sacerdotes.» — <i>Pues, este tal Cura</i> (prosiguió el Tio Borrego)
-<i>es un Santo</i> (<i>assí lo juera yo delante de la cara de Dios</i>), <i>y,
-porque dizque en la Zuidá de Jaca, donde él nació, tienen grandíssima
-devocion con Santa Orosia, que es su Patrona, él tambien se la tiene;
-y, como mi Lugar se llama Jaca la chica, nos perdicó en un Sermon</i>
-(<i>válgame Dios, y qué Sermon nos perdicó!</i>), <i>que seria güeno, que
-tuviesse la misma Patrona, que Jaca la grande, porque Dios y los Santos
-no reparan en estaturas; y para esto me acuerdo, que traxo allá un
-tiesto de Isabel, quando unció por Rey á David</i>. — «Samuel diria el
-Cura», interrumpió el Maestro Prudencio. — <i>Samuel ó Isabel, que para
-lo de Dios todo es uno</i>, prosiguió el Tio Borrego, <i>á quien dixo su
-Magestá, que no mirasse en su estatura si era grande ó chica, y luego
-lo dixo en latin tan craro y tan clavado, que lo entendió hasta la mi
-Coneja, que assí se llama mi muger Barthola Conejo, para servir á Dios
-y á su Eternidad. En<span class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span>
-fin, tantas y tales cosas nos dixo de la groriosa Santa, que se juntó
-aquel mismo dia el Concejo, y allí encontinenti votamos todos, que
-havia de ser Patrona del Lugar; y de mas á mas fundamos una Cofradía,
-en que entraron casi todos los vecinos; y por fin y por proste hicimos
-todos obrigacion ante el Fiel de Fechos de hacer todos los años á la
-bendita Santa una fiesta, que, déxelo señor, no la hay mas célebre
-en toda la redonda; y, como digo, cada Mayordomo se esmera en traer
-el Perdicador mas famoso de toda la tierra; y ansí en los tres años
-c’a que se fundó la Cofradía, el primero perdicó un Padre Enfinidor,
-que se perdia de vista; el sigundo uno de estos Padres gordos, que
-se llaman... que se llaman... válate Dios, como se llaman! se llaman
-Padres... Padres... es ansina una cosa á manera de gubilete</i>. — «Padres
-Jubilados», dixo el Maestro Prudencio. — <i>Sí, un Padre Jibalado</i>,
-continuó el Tio Borrego, <i>y en verdá que era una Aguila: y este año,
-que es el tercero y á mí me ha tocado ser mayordomo, luego puse los
-ojos en nuestro Padre Fray Bras, porque, desde que le oí el Sermon de
-San Benito del Otero en Cevico de la Torre, al memento le eché el ojo,
-y dixe acá para mi sayo: ya te veo que eres Garza, y, como yo sirva
-alguna Cofradía, no se me escapará este pájaro</i>.</p>
-
-<p>14. A este tiempo entró el Granjero con la comida, y ya le pesaba al
-Maestro Prudencio haverle dado tanta prisa para que los despachasse,
-porque iba tomando gran gusto á la conversacion del Tio Bastian.
-No obstante, como le hacian mayor fuerza los inconvenientes, que
-temia, de que el Predicador mayor y Fray Gerundio hablassen á solas y
-despacio, llevó adelante su primera idéa, de que comiessen presto y
-despedir á los huéspedes luego que comiessen; y assí dió órden al Lego,
-para que, miéntras ellos tomaban un bocado, echasse un pienso á las
-Cavallerías.</p>
-
-<p>15. Durante la comida, preguntó el Padre Maestro al Tio Borrego,
-como se entendian los Predicadores para predicar de una Santa, de
-quien havia tan pocas noticias en Castilla? <i>A esso, Padre nuestro</i>,
-respondió el Tio Bastian, <i>ya nuestro Cura da providencia; porque ha de
-saber su Excelentíssima, que le umbiaron de Jaca un rimero de Sermones
-como assí</i>, (y levantó la mano derecha como media vara), <i>todos
-imprimidos, que es un pasmo. Parece á ser que estos Sermones todos
-son exemprales, ó como se llaman, de uno que compuso un Flayre á la
-Señora Santa Orosia, para predicarle en la Zuidá de Jaca, y que al cabo
-no le perdicó allá, no sé por qué tracamundanas, y corre ve y díles,
-que dubió de haver habido. En fin el Flayre, que dicen era hombre
-encercunstanciado y de los mas guapos Perdicadores que havia<span
-class="pagenum" id="Page_187">p. 187</span> en aquellas tierras, aunque
-no perdicó el Sermon, le imprimió, y, porque tiene grande amistad con
-el señor Cura, le umbió el rimero que dixe; y el señor Cura, luego
-que sale Mayordomo de la Cofradía, le da un exemprar, para que se
-lo entregue al Perdicador que nombrare, y le sirva, como dicen, de
-pautero. Pero á la salú de su ausencia, esentíssimo Padre, y mojemos la
-palabra</i>; y echóse á pechos un vaso de á quartillo.</p>
-
-<p>16. — «Buen provecho, Tio Bastian, respondió el Maestro Prudencio,
-y continuó diciendo: Sin duda que esse Sermon debe ser muy especial, y
-que traherá grandes noticias de Santa Orosia.» — <i>Yo, Padre nuestro</i>,
-prosiguió el buen Borrego, limpiándose los vigotes y relamiéndose
-el trago, <i>soy un probe simpre, que no sé leer ni escribir, y no lo
-entiendo; pero un hijo mio, que es un lince, pues no tiene mas que diez
-y ocho años, y ya anda por processo, nos le leyó una noche á la mi
-Coneja y á mí, y nos pareció que decia unas cosas muy hondas. Ello es
-empusible de Dios, que no sea uno de los mas estupendíssimos Sermones,
-que se han perdicado en el mundo; porque vea usa Trinidad, sobre que
-anda de letra de molde y se ha empremido! Pero, si su Caridá gusta de
-leerle, dexe, que yo pediré uno á Mosen Guillen, y se le traeré, quando
-guelva á dexar en su Convento nuestro Padre Perdicador mayor.</i></p>
-
-<p>17. — «No es menester, replicó Fray Blas, que yo daré á V.
-Paternidad el que me presentó el señor Mayordomo, que ahí le traigo
-en la alforja, porque me embelesa tanto su lectura, que no acierto á
-dexarle de la mano, y de puro leerle casi le he aprendido de memoria.
-Es de los grandes Sermones que he leído en mi vida.» — «Y toca todas
-las circunstancias?» preguntó entónces Fray Gerundio. — «Déxame echar
-un trago á la salud de nuestro Padre Maestro, y despues te responderé.»
-Bebió Fray Blas otro vaso de vino, que estaba á nivel con el de su
-Mayordomo, limpióse con sosiego y con autoridad, y prosiguió diciendo:
-«<i>qué</i> llama si toca todas las circunstancias? No dexa una, que no
-toque; pero como? Toca el sitio donde está fabricada la Iglesia de
-Jaca; toca su Escudo de Armas; toca el del Señor Obispo, que era á
-la sazon; toca el número de los Regidores de la Ciudad, toca el de
-las mugeres, que en otro tiempo la defendieron contra los Moros; y,
-aunque es verdad, que ninguno oyó el Sermon, porque no se predicó,
-pero, como le compuso para que le oyessen, toca el número sin número
-de los que pudieran oírle; y finalmente toca hasta el de los que
-llevaban el palio, que eran ocho. Y todo con unos textos tan oportunos,
-tan adequados, y tan literales, que no hay mas que pedir, y parecia
-impossible, que ingenio mortal pudiesse llegar á tanto. Esto<span
-class="pagenum" id="Page_188">p. 188</span> es predicar, ó esto es
-componer Sermones! que todo lo demas es paja.» Y casi fuera de sí dió
-una palmada en la mesa, tan recia que faltó poco, para que vasos,
-salvilla, y jarro diessen en tierra; y lo que es el jarro, assegura
-un Autor fidedigno, que huviera caído al suelo, á no haverse abrazado
-prontamente con él, al tiempo de bolcarse, el vigilantíssimo Sebastian
-Borrego.</p>
-
-<p>18. Siglos se le hacian al bendito Fray Gerundio los instantes,
-que tardaba en leer un Sermon, que ponderaba tanto un hombre como el
-Padre Fray Blas, á quien él tenia por el mayor espanta-pueblos, que
-conocian los Púlpitos de aquel Siglo. Rebentando estaba por pedírsele,
-y ya tenia en el borde de los labios las palabras, quando le contuvo el
-respeto del Padre Maestro, á quien ya el otro se le havia ofrecido; y
-tambien fué parte para detenerle un poco de miedo que le havia cobrado,
-hasta saber qué dictámen formaba del tal Sermon su Paternidad, y mas
-que le notó no sé qué gestos displicentes, miéntras Fray Blas estaba
-ponderando el primor y la menudencia, con que se tocaban en él todas
-las circunstancias.</p>
-
-<p>19. Con efecto, al machucho del Padre Maestro Fr. Prudencio le havia
-dissonado tanto esto, que prorrumpió diciendo: «Aceto el Sermon, que
-me ofrece el Padre Predicador, no mas que para divertirme con él y
-compadecerme del que le compuso; pues por lo demas, supuesto lo que el
-Padre Predicador dice, no necessito leerle para juzgar desde luego,
-que será un texido de despropósitos, de disparates, y de puerilidades,
-sin que tenga de Sermon mas que el título y el thema. Sermones de
-circunstancias, y de tales circunstancias! No se ha inventado locura
-mayor, mas torpe, mas indigna de la Cáthedra del Espíritu Santo, ni
-que mas acredite la mala cabeza del Predicador, el depravado gusto de
-los oyentes, y la lastimosa ignorancia, que hay en unos y en otros,
-de lo que es verdadera eloquencia. Solo en España se estila esta
-vergonzosa necedad; y aun en España no se introduxo hasta mas de la
-mitad del Siglo passado, en que comenzaron á profanar el Púlpito con
-estas ridículas indecencias unos títeres ó unos Poetuelas en prosa, á
-quienes la ignorancia del vulgo aclamó por grandes Predicadores. No se
-me señalará ni un solo Sermon de estos, que se llaman circunstanciados,
-que sea de data mas antigua. Todas las Naciones extrangeras hacen una
-gran burla de nosotros, (y lo peor del caso es, que la tenemos bien
-merecida,) por esta impertinente, loca, y pueril extravagancia.»</p>
-
-<p>20. «Sermon de circunstancias! Pues, acaso hay otra circunstancia en
-el Sermon, que la de predicar del Santo, del mysterio, ó del assunto de
-que se habla? Qué conexion tiene<span class="pagenum" id="Page_189">p.
-189</span> con las virtudes de Santa Orosia, que la Cathedral de Jaca
-esté en este sitio ni en el otro, y se llame assí ó asá? que las armas
-del Obispo sean un Leon ó un Abestruz? que la Iglesia Cathedral tenga
-por escudo dos llaves con dos puertas ó dos arcas sin cerradura? que
-los Regidores sean nueve, ó sean veinte? que lleven el palio ocho ni
-ochenta? y finalmente, qué arte ni parte tuvo Santa Orosia, ni qué
-gloria se la sigue, de que las mugeres Jaquetanas huviessen defendido
-la Ciudad contra los Moros, quando esta hazaña sucedió muchos años
-ántes, que huviesse Santa Orosia en el mundo? Conduce nada de esto
-para formar un gran concepto del mérito de la Santa, una grande idéa
-de su poder, una viva confianza en su proteccion, ni para alentar á la
-imitacion de sus heróycas virtudes, que es ó debe ser todo el empeño de
-los Sermones Panegýricos?»</p>
-
-<p>21. «Los Maestros de la Eloquencia Sagrada, ni aun profana,
-usaron jamas estas impertinencias? Hállase por ventura ni un remoto
-rasgo de ellas en los Sermones, en las Homilias, en los Panegýricos
-de los Santos Padres? Ciceron y Quintiliano hicieron nunca assunto
-de semejantes vagatelas? Si un Abogado se introduxesse en Estrados
-públicos á hablar en un pleyto, haciendo circunstancia de las armas
-del Presidente, de los Escudos de los Jueces, del Dosel de la Sala,
-del artesonado de la pieza, y de otras necedades semejantes, habria
-paciencia para dexarle acabar su harenga? y no dispondrian luego que
-fuesse á concluírla á los Orates? Pues aquí de Dios y de la razon:
-como se sufre esto en los Predicadores? como se les aplaude? como se
-les celebra? como no se convierten en sylvos los elogios? y como no
-vuelan contra ellos los sombreros y las monteras, á falta de tronchos?
-Pero esto era para mas despacio, y tampoco es para aquí. Ahora, pues,
-ustedes han acabado ya de comer, y tienen que andar cinco leguas hasta
-Jacarilla; Fray Gregorio saca las Cavallerías; Fray Blas, déxeme
-esse Sermon para entretenerme, y no hay que perder tiempo, que se va
-haciendo tarde.»</p>
-
-<p>22. Por mal de sus pecados, al querer levantarse de la mesa el bueno
-del Mayordomo, no pudo, porque le pesaba mas la cabeza, que lo restante
-del cuerpo. Era el caso, que, miéntras el zeloso Fray Prudencio havia
-estado tan enardecido predicando contra los Predicadores, que perdian
-neciamente el tiempo en hacerse cargo de ridículas circunstancias, el
-Tio Bastian no le havia perdido, y menudeando los tragos, que todos
-eran de á folio, el vino hizo su oficio; y, quando quiso ponerse en
-pié, cayó entre la mesa y el banco, teniendo la desgracia de tropezar
-con la cabeza en la esquina de este, y se hizo una herida, que parecia
-una espita. No huvo mas<span class="pagenum" id="Page_190">p.
-190</span> remedio, que aplicarle una estopada, llevarle entre quatro
-Mozos de la Labranza á la cama, y darle tiempo hasta el dia siguiente
-para que volviesse del rapto.</p>
-
-<p>23. Mucho sintió este accidente el Maestro Prudencio, porque ya era
-preciso, que á lo ménos aquella tarde estuviessen juntos el Predicador
-y Fray Gerundio, y temia, que aquel echasse á perder lo que juzgaba
-havia adelantado por la mañana. Viendo que ya no tenia otro remedio,
-propuso en su ánimo no dexarlos ni un instante solos; y, quando
-estaba trazando el modo de tenerlos entretenidos, el mal Dimoño, que
-no duerme, dispuso, que en aquel instante viniesse á visitarle el
-Arcipreste del Partido, que era Cura de un Lugar poco distante de la
-Granja, y, despues de hechos los primeros cumplidos, dixo, que, con
-licencia de aquellos Padres, trahia algunos casos que consultar en
-secreto con su Reverendíssima.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_2">
- <h3>CAPITULO II.</h3>
- <p class="subh3h">Sálense á passear Fray Blas y Fray Gerundio, y de
- las ridículas reglas para predicar, que le dió aquel con todos sus
- cinco sentidos.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Ellos</span></big>, que no deseaban otra
-cosa, sin aguardar á mas razones, toman los báculos y los sombreros, y
-sálense solos al campo, bien resueltos á no volver á la Granja hasta
-muy entrada la noche. Quiso ante todas cosas el Predicador mayor
-leer luego á su querido Sabatino el Sermon, que havia de predicar á
-Santa Orosia, y le llevaba en el pecho, entre el coletillo y la saya
-del hábito, assegurándole, que era de los Sermones mas á su gusto,
-que havia compuesto hasta entónces. Pero Fray Gerundio le dixo, que
-para leer el Sermon ya habria tiempo, y que en aquella tarde tenia
-mil cosas que decirle, las quales no querria, que se le olvidassen:
-especialmente que, como la ocasion es calva, era menester cogerla por
-los cabellos, pues acaso no pillarian otra semejante en mucho tiempo.
-Espetóle toda la conversacion, que havia tenido por la mañana con el
-Padre Maestro, lo que le havia dicho acerca de las Facultades, en que
-debia estar, por lo ménos, medianamente instruído todo buen Orador; la
-necessaria lectura de los Santos Padres, y, á falta de esta, el modo
-de suplirla con la leccion atenta de buenos y escogidos Sermonarios;
-los que determinadamente le havia señalado que eran los de Santo Thomas
-de Villanueva, Fray Luis de Granada, y el Padre Vieyra; y finalmente
-las reglas, que, á peti<span class="pagenum" id="Page_191">p.
-191</span>cion suya, havia ofrecido darle para predicar bien todo
-género de Sermones.</p>
-
-<p>2. «Y á tí, qué te pareció de todo lo que te dixo esse Santo
-viejo?» le preguntó Fray Blas. — «Qué quiere Vm. que me pareciesse? le
-respondió Fr. Gerundio, que todos los viejos saben á la pez, y que en
-fin los viejos no dicen mas que vejeces.» — «Ahora bien, le replicó
-Fray Blas, escusemos de razones, porque contra experiencia no hay
-razon, y, para que veas quan sin ella habla esse Santo hombre, oye
-un argumento sencillo, pero convincente. Yo no he estudiado ninguna
-de essas Facultades, que te dixo eran tan necessarias para ser uno
-buen Predicador. Yo no he leído de los Santos Padres mas que lo que
-encuentro de ellos en las lecciones del Breviario, y en los Sermones
-sueltos, que se me vienen á las manos, ó en los Sermonarios, de que
-uso. Yo no sé, que haya visto, ni aun por el pergamino, los Sermones
-de Santo Thomas de Villanueva; por lo que toca á los de Fray Luis de
-Granada, lléveme el Diablo, si en mi vida he leído ni siquiera un
-renglon; y solo de Vieyra he leído algunos Sermones, porque me gustan
-mucho sus agudezas. Siendo esto assí, te pregunto ahora: parécete en
-Dios y en tu conciencia, que predico yo decentemente?» — «Qué llama
-decentemente? replicó con viveza Fray Gerundio, yo en mi vida he oído,
-ni espero oír á otro Predicador semejante.» — «Luego, para predicar
-bien (concluyó Fray Blas), no es menester nada de esso, que te quiso
-encajar el antaño de Fray Prudencio.»</p>
-
-<p>3. — «El argumento no tiene respuesta, dixo el candidíssimo Fray
-Gerundio; y assí desde ahora le doy á Vm. palabra de no hacer caso de
-todo quanto me diga. Mi Guia, mi Ayo, mi Maestro, y, como dicen, mi
-Padrino de Púlpito ha de ser Vm.; sus consejos han de ser mis oráculos,
-sus lecciones mis preceptos, y no me apartaré un punto de lo que Vm.
-me enseñare. Assí pues, ya que la tarde es larga y la ocasion no puede
-ser mas á pedir de boca, deme Vm. algunas reglas claras, breves, y
-perceptibles, de manera que yo las pueda conservar en la memoria, para
-componer bien todo género de Sermones; porque, aunque muchas veces
-hemos hablado, ya de este, ya de aquel punto tocante á la materia, pero
-nunca le hemos tratado seguidamente y, como dicen, por principios.»
-— «Soy contento, respondió el Predicador, y óyeme con atencion, sin
-interrumpirme.»</p>
-
-<p>4. «Primera regla: eleccion de Libros. Todo buen Predicador ha de
-tener en la Celda, ó á lo ménos en la Librería del Convento, los Libros
-siguientes: <i>Biblia</i>, <i>Concordancias</i>, <i>Polianthéa, ó el Theatrum vitæ
-humanæ de Beyerlink</i>, <i>Theatro de los Dioses</i>, <i>los Fastos de Másculo,
-ó el Kalendario<span class="pagenum" id="Page_192">p. 192</span>
-Ethnico de Mafejan</i>, <i>la Mythología de Natal Cómite</i>, <i>Aulo Gelio</i>,
-<i>el Mundo Symbólico de Picinelo</i>; <i>y sobre todo, los Poetas Virgilio</i>,
-<i>Ovidio</i>, <i>Marcial</i>, <i>Catulo</i>, <i>y Horacio</i>; de Sermonarios no ha
-menester mas, que el <i>Florilegio Sacro</i>, cuyo Autor ya sabes quien es,
-porque en esse solo tiene una India.»</p>
-
-<p>5. «Segunda regla.» — «Tenga Vm., le interrumpió Fr. Gerundio; y no
-será bueno añadir algun Expositor ó Santo Padre?» — «No seas simple,
-le respondió Fray Blas, para nada son menester. Quando quieras apoyar
-algun concepto ó pensamientillo tuyo con autoridad de algun Santo
-Padre, dí que assí lo dixo el Aguila de los Doctores, assí la Boca
-de Oro, assí el Panal de Milan, assí el Oráculo de Seleucia, y pon
-en boca de San Agustin, de San Juan Chrysóstomo, de San Ambrosio, ó
-de San Basilio, lo que te pareciere: lo primero, porque ninguno ha
-de ir á cotejar la cita; y lo segundo, porque, aunque á los Santos
-Padres no los huviesse passado por el pensamiento decir lo que tú
-dices, pudo passarlos. Por lo que toca á los Expositores, no hagas
-caso de ellos, y expon tú la Escritura como te diere la gana, ó como
-te viniere mas á quento; porque tanta autoridad tienes tú como ellos
-para interpretarla. Que Cornelio diga esto, que diga lo otro Barradas,
-que Maldonado piense assí, ni que el Abulense discurra asá, á tí qué
-te importa? Cada qual tiene sus dos deditos de frente, como el Señor
-le ha deparado. Y en fin, porque me hago cargo de que para parecer
-hombre leído y escriturario es menester citar á muchos Expositores, no
-te quito, que los cites quando te diere la gana, ántes te aconsejo,
-que los cites á puñados; pero para citarlos no es necessario leerlos,
-y haz con ellos lo que te dixe que hiciesses con los Santos Padres.
-Prohíjales lo que quisieres, teniendo gran cuydado de que el Latin no
-salga con solecismos; por mí la quenta, si te lo conocieren en la cara.
-Un solo Expositor te aconsejo, que tengas siempre á la mano: este es el
-Silveyra, porque es cosa admirable para un apuro; y, si se te antojare
-probar, que la noche es dia, y que lo blanco es negro, harto será, que
-no encuentres en él con que apoyarlo.»</p>
-
-<p>6. «Tercera regla. El título ó assunto del Sermon sea siempre de
-chiste, ó por lo retumbante, ó por lo cómico, ó por lo facultativo,
-ó por algun retruecanillo. Pondréte algunos exemplares, para que me
-entiendas mejor. <i>Triunfo amoroso</i>, <i>Sacro Hymenéo</i>, <i>Epithalamio
-festivo</i>, <i>etc.</i> Sermon que se predicó á la Profession de cierta
-Religiosa; por señas, que en el primer punto la hizo el Predicador
-<i>Ciervo</i>, y en el segundo <i>Leon</i>, dos animales, que se registran en el
-Escudo de su familia. Estos son títulos, estos son assuntos, y esta
-es inventiva! Si en el blason de la señorita huviera un Hypo<span
-class="pagenum" id="Page_193">p. 193</span>grifo, ni mas ni ménos le
-huviera acomodado el Predicador á su Profession Religiosa, porque
-los hombres de ingenio son los verdaderos Chýmicos, que de todo
-sacan preciosidades. Oye otros tres admirables títulos, por términos
-contrarios. <i>Parentacion dolorosa</i>, <i>Oracion fúnebre</i>, <i>Epicedio
-triste</i>, en las Exequias de otra Religiosa de grande esfera; y, aunque
-el Orador no tomó assunto determinado, sino historiar poeticamente
-la vida de su Excelentíssima Heroína, lo hizo tan conforme á las
-reglas del arte, que en la frase jamas se apartó de él, en la cadencia
-apénas la pierde de vista, y tal vez le sigue exactamente hasta en la
-misma asonancia. Escucha, por Dios, como da principio al cuerpo de la
-Oracion, y pásmate, si no te quieres calificar de tronco. <i>A Dios,
-Celeste Choro; á Dios, Lirios Seráficos; á Dios, amadas Hijas; á Dios,
-Cisnes sagrados.</i> Qué la falta á esta cláusula para ser una perfecta
-redondilla de romance ordinario, sino haver hecho esdrújulo el último
-pié del postrer verso, como lo pudo hacer fácilmente el Reverendíssimo
-Orador, diciendo: <i>á Dios, Cisnes extáticos</i>? En verdad que nada le
-costaria, como nada le costó la otra perfectíssima redondilla de
-romance, que se sigue pocos renglones mas abaxo. <i>Querida Esposa, á qué
-aguardas? Bella muger, á qué esperas? Sal de essa caduca vida, y ven á
-lograr la eterna.</i>»</p>
-
-<p>7. «Bien sé, que algunos monos condenan mucho en la prosa esta
-especie de cadencia, y mucho mas quando se junta la asonancia,
-queriendo persuadirnos, que tanto disuena el verso en la prosa, como
-la prosa en el verso. Citan para esso, entre otros muchos, á no sé
-qué Longino, Autor allá del Siglo de Oro, que trata de pueriles,
-de insensatos, y aun de rudos á los que usan de este estilo: <i
-xml:lang="la" lang="la">Puerile est, imo tardi rudisque ingenii,
-solutam orationem in amœna versus harmonia contexere</i>. Pero, qué
-importa que lo diga Longino? Ni qué caso hemos de hacer de un hombre,
-que acaso seria tercero ó quarto nieto del que dió la lanzada á
-Christo? Fuera de que Longino escribió en Griego; y los que le
-traduxeron en Latin y en Francés, le pudieron haver levantado mil
-testimonios. Finalmente, lo que á todo el mundo suena bien, por qué ha
-de ser disonante? Pero vamos prosiguiendo con los títulos y assuntos de
-Sermones.»</p>
-
-<p>8. «<i>Muger llora, y vencerás</i>: sermon á las lágrymas de la
-Magdalena. Qué cosa mas divina que haver acertado á representar el
-amargo llanto de la muger mas penitente, con el título, y aun con
-los amatorios lances, de una de las Comedias mas profanas? Estos
-primorcillos no se hicieron para ingenios ramplones y de quatro suelas.
-<i>El Lazarillo de Tormes</i>: sermon predicado en la Domínica quarta de
-Qua<span class="pagenum" id="Page_194">p. 194</span>resma, llamada
-comunmente <i>de Lázaro</i>, á cierta Comunidad Religiosa; en el qual apénas
-hay travesura, enredo, ratería, ni truhanada de aquel famoso Pillo, ó
-idéa fingida de un famoso salteador de figones y mal-cocinados, que no
-se acomode con inimitable propiedad á la resurreccion de Lázaro, de
-la que hizo assunto el Predicador, dexando el propio de la Domínica,
-y predicando solo del nombre que se daba á aquella semana. <i>Lo Máximo
-en lo Mínimo</i>: sermon predicado á San Francisco de Paula, sin salir de
-este oportuno retruecanillo, que parecia nacido para el intento.»</p>
-
-<p>9. «<i>El particular in essendo, y universal in prædicando</i>: sermon
-famoso al célebre Confalon de cierta Ciudad, que es el Lydius Lapis
-de los Predicadores de rumbo, y los Sermones suelen ser unas bellas
-corridas de Toros, ingeniosamente representadas desde el Púlpito,
-sacando á plaza todos quantos Toros, Novillos, Bueyes, y Bacas pacen
-en los Campos de las Letras Sagradas y profanas, y convirtiéndose el
-Estandarte ó Vandera del Confalon en vanderilla, que comunmente clava
-el auditorio al Predicador, <i>porque no ha dado en el chiste</i>. En
-fin, porque ya me voy dilatando demasiado en esta regla, si quieres
-tú dar en el chiste de los assuntos, no tienes mas que imitar los
-del celebérrimo <i>Florilegio Sacro</i>, que debe ser tu pauta para todo.
-Allí encontrarás los siguientes: <i>Gozo del padecer, en el padecer del
-gozar</i>, á los Dolores gozosos de la Vírgen. <i>Real estado de la razon,
-contra la chimérica razon de estado</i>: Viérnes de enemigos. <i>Luz de
-las tinieblas, en las tinieblas de la luz</i>, al Santíssimo Sacramento.
-<i>Dicha de la desgracia, en la desgracia de la dicha</i>, al entierro de
-los huessos de los difuntos; y assí de casi todos los assuntos de
-aquel nunca bastantemente alabado ingenio y verdaderamente monstruo
-de Predicadores. Si algun hombre de genio melancólico, indigesto, y
-cetrino quisiere persuadirte, como muchos han intentado persuadírmelo
-á mí, que esta especie de assuntos ó de títulos, sobre no tener sal,
-gracia, agudeza, ni rastro de verdadera ingeniosidad, son pueriles,
-alocados, y muy agenos de la seriedad, gravedad, y magestad, con que
-se deben tratar todas las materias en el Púlpito; nunca te metas á
-disputar con ellos, déxalos que abunden en su opinion, házlos una
-grande cortesía, y sigue tú la tuya. Porque, aun dado caso que ellos
-tengan razon, los que la conocen son quatro, y los que se pagan mucho
-de estos sonsonetes, epíthetos cómicos, antíthesis, y bocanadas, son
-quatrocientos mil.»</p>
-
-<p>10. — «Quarta regla. Sea siempre el estilo crespo, hinchado,
-herizado de Latin ó de Griego, altisonante, y, si pudiere ser,
-cadencioso. Huye quanto pudieres de voces vulgares y comunes, aunque
-sean propias; porque, si el Predicador habla<span class="pagenum"
-id="Page_195">p. 195</span> desde mas alto y en voz alta, es razon
-que tambien sean altas las expressiones. Insigne modelo tienes en el
-Autor del famoso Florilegio, y solo con estudiar bien sus frases harás
-un estilo, que aturrulle y atolondre á tus auditorios. Al silencio,
-llámale <i>taciturnidades del labio</i>; al alabar, <i>panegirizar</i>; al ver,
-<i>atingencia visual de los obgetos</i>; nunca digas <i>habitacion</i>, que lo
-dice qualquier payo, dí <i>habitáculo</i>, y déxalo por mi cuenta; <i>existir</i>
-es vulgaridad, <i>existencial naturaleza</i> es cosa grande. Que la culpa
-original se deriva por el pecado, á cada passo lo oímos; pero, <i>que se
-traduce por el fómes del pecado</i>, si no fuere mas sonoro, á lo ménos es
-mas Latino y mas obscuro; y acaso no faltará algun tonto, que juzgue,
-que el primer pecado se cometió en Hebréo, y que un Escritor ó Literato
-llamado <i>Fómes</i> le traduxo en Castellano. Algun escrupulillo tengo, de
-que la proposicion (salvo la hermosura de la frase) es disparatada,
-porque la culpa no se deriva ó no se traduce por el pecado, sino por la
-naturaleza, que quedó infecta con él. Pero al fin, la verdad de esto
-quédese en su lugar; porque, como soy poco Theólogo, no me quiero meter
-en lo que no entiendo.»</p>
-
-<p>11. «Guárdate bien de decir nunca la <i>Vara de Aaron</i>, porque
-juzgarán, que es la vara de algun Alcalde de Aldéa; en diciendo la
-<i>Aaronítica Vara</i> se concibe una vara de las Indias, y se eleva la
-imaginacion. <i>Cecuciente naturaleza</i> es claro que suena mejor, que
-naturaleza corta de vista, porque esta última expression parece que
-está pidiendo de limosna unos anteojos de vista cansada. Sobre todo,
-<i>ignitas aras del deseo</i>, por deseo ardiente y encendido, es locucion
-que embelesa. Basten estos verbi-gracias, para que sepas las frases
-que has de estudiar, ó á lo ménos imitar, en el <i>Florilegio Sacro</i>, y
-con esto solo harás un estilo cultíssimo por el camino mas fácil. Para
-que comprehendas mejor, qué cosa tan bella es esta, oye una cláusula
-en el mismo estilo, formada casi solamente de los propios términos:
-<i>Quando la cecuciente naturaleza, superando los ignitos singultos del
-deseo, erumpe del materno habitáculo, y presenta su existencial ser á
-las atingencias visuales, aunque con la lare original traducida por el
-fómes, los circunstantes se erigen, qual Aaronítica Vara, ansiosos de
-conspicirla</i>. Dígote de verdad, que un Sermon en este estilo, no hay
-oro en el mundo para pagarle.»</p>
-
-<p>12. «Hay otro estilo tambien muy elevado, aunque por diferente
-rumbo, el qual no consiste en frases peregrinas ó latinizadas, sino en
-una junta y harmoniosa mezcla de voces, que, siendo cada una de por
-sí natural, llana, y sencilla, las da la colocacion no sé qué ayre
-primoroso, que hechiza, suspende, y arrebata. Esto mejor se explica con
-exemplos:<span class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span> supongamos,
-que me huviessen encargado un Sermon de Honras, y que, para explicar
-mi dolor por la muerte de la persona, á quien se dedicaba la Oracion
-fúnebre, diesse principio á ella de esta manera: <i>Hay de mí! no sé qué
-siento en el alma: parece que esta se me arranca, ó forceja por salirse
-del cuerpo. El corazon quiere seguirla: la garganta se me añuda; la
-voz no acierta con los labios. A no suplir un precepto la falta del
-espíritu, no seria possible hablar. Los suspiros se atropellan en la
-boca, y al salir de tropel, mezclándose con las lágrymas, turban la
-vista, sin dexarla percebir mas que obgetos melancólicos y tristes.</i> No
-te parece, que seria esta una grandíssima frialdad, y que á lo ménos
-qualquiera simple vejezuela entenderia lo que queria decir? Pues oye
-como explicó este mismo concepto un venerable Varon en el Exordio de
-aquella <i>Parentacion dolorosa, Oracion fúnebre, y Epicedio triste</i>, de
-que te hablé en la segunda regla.»</p>
-
-<p>13. «<i>Hay de mí! qué pavor recibe el alma! qué desmayo el corazon
-asusta! El alma fugitiva de sí misma, aun de sí misma no acierta á dar
-noticia; el corazon saliéndose del pecho apénas late, porque á penas de
-essa tumba solo pulsa; anudada la garganta, es áspero cordel el mismo
-aliento; desmayada la voz, halla un cariño, que las ausencias supla
-del espíritu, porque se ve animada de un precepto; árbitro este del
-balbuciente labio, confundiendo los atropellados suspiros del pecho
-con la copiosa lluvia de los ojos, solo libres para atormentarse con
-tristezas.</i> Qué te parece? no es este un encanto? Y qué importará, que
-el Ilustríssimo Señor Valero, en aquella su célebre Carta Pastoral
-(que no sé cierto por qué la han alabado tanto los hombres mas doctos
-de la Monarchía), haga una sangrienta sátyra contra el estilo elevado
-en los Sermones, especialmente quando le usan unos hombres, que, por
-su profession austera y penitente, y por su trage de mortificacion,
-menosprecio del mundo, mortaja, y desengaño, parecia que ni en el
-Púlpito ni fuera de él havian de abrir la boca, sino para pronunciar
-huesos, calaberas, juicio final, y fuego eterno? No me acuerdo de sus
-palabras formales; pero bien sé que son muy semejantes á estas:»</p>
-
-<p>14. «Qué es ver subir al Púlpito á un Predicador, amortajado mas
-que vestido, con un estrecho saco, ceñido de una soga, de que hasta el
-mismo tacto huye ó se retrahe; calado un largo capucho pyramidal hasta
-los ojos, con una prolongada barba, salpicada de canas cenicientas; el
-semblante medio sorbido de aquel penitente bosque, y lo demas pálido,
-macilento, y extenuado al rigor de los ayunos y de las vigilias; los
-ojos hundidos hácia las concavidades del celebro, como retirándose
-ellos mismos de los obgetos profanos, y gritando<span class="pagenum"
-id="Page_197">p. 197</span> mudamente: <i>apartadnos, Señor, de la
-vanidad del mundo</i>! Qué es ver, digo, á este animado esqueleto en la
-elevacion de un Púlpito, asustando con sola su vista aun á los que no
-son medrosos, proponer el thema del Sermon con magestad, arremangar
-el desnudo brazo, mostrar una denegrida piel sobre el duro hueso,
-hasta el mismo codo, y dar principio al Sermon de esta ó de semejante
-manera:»</p>
-
-<p>15. «<i>Bizarro propugnáculo de España, célebre Colonia Latina, idéa
-de Cónsules claríssimos, y gloria de los Pueblos Arévacos, qué es
-esto?... Qué es esto, bella emulacion del Orbe, jurada Reyna de los
-Carpentanos montes, en cuya ilustre falda, si la vista de dos profundos
-Valles te ciñe, el murmuréo de Eresma y de clamores te acompaña?... Qué
-es esto, Arco de paz peregrina, donde los ciento y cinquenta y nueve de
-tu Puente son trophéos gloriosos del que ostenta Millan en este dia,
-por Real florido Iris de su Cielo?</i> Et reliqua.»</p>
-
-<p>16. «No quedaria escandalizado el Auditorio (prosigue la substancia
-de dicho melancólico Prelado) al oír aquel viviente cadáver prorrumpir
-en unas voces tan pomposas, tan hinchadas, tan floridas; y, quando
-esperaban escuchar de unos labios emboscados en la espesura de aquella
-penitente barba, ó desengaños que los aterrassen, ó inflamados afectos
-que los encendiessen, hallarse con una relacion crespa, sonora,
-retumbante, la mitad en prosa, y la mitad en verso, que no pareceria
-mal en unas tablas? Si saliesse al Theatro un Comediante con su peluca
-blonda y empolvada, sombrero fino de plumage, y por cucarda un lazo
-de diamantes, chupa de riquíssima tela, casaca correspondiente á la
-chupa, medias bordadas de oro, zapatos á la gran moda, con dos lazos
-de brillantes por evillas, espadin de puño de oro, baston del mismo
-puño, camisola y vueltas de Paris, bordadas con exquisito primor; y él
-de estatura heróyca, de semblante grato y señoril, de talle ayroso, de
-bizarra planta, de noble y desembarazado despejo; y, puesto enmedio del
-Tablado, componiéndose las vueltas, dando dos golpecillos alhagueños
-hácia las caídas del peluquin ó de la peluca, proporcionando la
-postura, hecha una ayrosa cortesía al silencioso concurso, y calado
-garvosamente el sombrero, rompiesse en esta relacion:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Ahora, Señor, ahora,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que la inexorable Parca</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Quiere aplicar á mi vida</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Los filos de su guadaña.</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ahora, ahora, Señor,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que, postrado en esta cama,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Me siento tal, que no sé</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Si he de llegar á mañana.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_198">p. 198</span></p>
-
-<p class="ti0">havria bastantes sylvos para él en la mosquetería?
-No agotaria todas las peras, manzanas, y tronchos de la cazuela? El
-Alcalde de Corte, que fuesse semanero, no daria pronta providencia para
-que llevassen á aquel pobre hombre á la Casa de la Misericordia? Sí.
-Pues, á mal dar, tan loco es un Capuchino que representa en el Púlpito,
-como un Comediante que hace Mission en el Theatro. Y lo mismo se debe
-entender de qualquiera Predicador, sea de la profession que se fuere;
-pues el haver puesto el exemplar en un Capuchino, es por la especial
-disonancia que hace esta ojarasca y vana frondosidad en aquel trage.»
-Hasta aquí la substancia de dicho Ilustríssimo; pero qué substancia
-tiene todo esto? El maligno cotejo, que hace entre el Predicador y el
-Comediante, no viene al caso, por mas que parezca convincente; porque,
-si en las Tablas se representan Vidas de Santos y Autos Sacramentales
-en verso, por qué no se podrán predicar en los púlpitos relaciones
-y jácaras en prosa? Que me respondan! que me respondan á esta
-retorsioncilla!»</p>
-
-<p>17. «Otro estilo hay, que, sin ser elevado en la expression, es
-de gran gusto en el sonsonete, y son pocos los Auditores, que no se
-alampan por él. Este es el cadencioso, diga Longino lo que quisiere, y
-digan lo que se les antojare todos los descendientes por linea recta
-de los Sayones, que dieron muerte al Salvador. El estilo cadencioso
-es de dos maneras: una, quando la cadencia es de verso, ya lýrico, ya
-heróyco; otra, quando consiste en cierta correspondencia, que tiene la
-segunda parte de la cláusula con la primera, como si la primera acaba
-en onte, que la segunda concluya en <i>unte</i>; si la caída de una es en
-<i>irles</i>, la de la otra sea precisamente en arles; si aquella termina en
-<i>Tamborlan</i>, esta termine en <i>Matusalen</i>. Los exemplos te pondrán esto
-mejor delante de los ojos.»</p>
-
-<p>18. «Cadencia de verso lýrico. Fuera del divino exemplar, que ya te
-puse en el famoso Sermon, intitulado: <i>Parentacion dolorosa</i>, <i>Oracion
-fúnebre</i>, <i>Epicedio triste</i>, oye otro sacado de cierto Sermon, que se
-predicó con extraordinario aplauso en una Cathedral, donde hervian
-los hombres doctos como los garbanzos en olla de potage, y todo él
-fué por el mismo estilo, sin perder siquiera pié ni sílaba. <i>Asustada
-mi ignorancia,... confuso mi encogimiento,... ni sé si atribuya á
-dicha,... ni sé si desgracia sea... la que busco en mi eleccion,...
-para tanto desempeño,... mil assuntos al sonrojo,... mil materiales
-al susto... Pues, si balbuciente el labio... se esfuerza á articular
-voces,... es seguro el desacierto.</i> Dat, lingua nesciente, sonos: <i>Y
-si abysmado en mí mismo,... á impulsos de conocerme,... busco en el
-silencio asylo,... ó es silencio irreverente,... ó es sospechoso el
-silencio.</i> Silentium mihi ignaviæ tribuisti: <i>Pero entre estos dos
-escollos... tenga paciencia el<span class="pagenum" id="Page_199">p.
-199</span> Scyla,... y toléreme el Carýbdis,... que por no estrellarme
-ingrato,... en peñas de desatento,... escojo naufragar triste... contra
-rocas de ignorante</i>. Y assí va prosiguiendo sin perderle pizca hasta
-el mismo <i xml:lang="la" lang="la">quam mihi</i>. No te puedo ponderar,
-quanto se celebró este Sermon: en el mismo Templo resonaron mil
-vítores y vivas, y despues hasta las mismas Damas compusieron décimas
-en elogio del Predicador. Por merecer esta dicha, y por lograr esta
-gloria, no se pueden llevar en paciencia todas las lanzadas de esse
-Longino ó Longinos de mis pecados, que tan mal está con este bellíssimo
-estilo?»</p>
-
-<p>19. «Cadencia de verso heróyco. Un Sermon al glorioso San Ignacio de
-Loyola comienza de esta manera: <i>Al Marte mas Sagrado de Cantabria;...
-al que en las venas del nativo suelo,... para morrion, espada, peto,
-y coto,... forma encontró, y materia inaccessible... A la bomba, al
-cañon, al rayo ardiente,... al que nació Soldado, mal me explico,...
-al que nació Alexandro de la gracia,... y desde que dexó el materno
-alvergue,... con una Compañía y con su brazo,... aspiró á conquistar á
-todo el mundo,... juzgando (y no tan mal) que le sobraba,... la mitad
-de la tropa, y mucho aliento... Al grande Ignacio, digo, de Loyola,...
-reverentes consagran estos cultos,... émulos de su fuego sus Paysanos,
-etc.</i> Asseguróme uno, que se halló presente, quando se predicó este
-gran Sermon, que, no obstante de ser immenso el Auditorio, no se oyó
-en todo él ni siquiera un estornido. Tanta era la suspension de los
-ánimos, y el embeleso con que todos le escuchaban. Pues, qué caso hemos
-de hacer de quatro carcuezos, que, porque ellos tengan ya el gusto
-destituído del calor natural, nos vengan á jerobear la paciencia, y á
-decirnos que este estilo y modo de predicar no es de Oradores, sino de
-Orates?»</p>
-
-<p>20. «Finalmente, hay cadencia, que, sin ser de verso lýrico ni
-heróyco, es de correspondencia de períodos, y no hay duda, sino que es
-una belleza. Admirable exemplo en un Sermon predicado con sobrepelliz
-y bonete, á la Canonizacion de San Pio Quinto. Su principio era este:
-«Ya, ya sé á quienes intima fatales <i>sobresaltos</i> el eco de estos
-sonoros universales <i>cultos</i>. Ya, ya sé que el apothéosis del Máximo
-Pontífice Pio <i>Quinto</i> inquieta, alborota, turba sus erizadas olas
-al <i>Lepanto</i>. Ya, ya sé que el eco del sonoro clarin del <i>Vaticano</i>
-desmaya, estremece, atemoriza el orgulloso corazon del <i>Agareno</i>.» Y
-assí va prosiguiendo, sin que en todo el Sermon (que no es corto) se
-encuentre media docena de cláusulas, que no medien y no terminen en
-este ayrosíssimo sonsonete. Díme, amigo Fray Gerundio, no te embelesan
-estos diferentes géneros de estilo? No te hechizan? Y no es menester,
-que tengan unos oídos con todo el órgano al revés, aquellos á<span
-class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span> quienes disuenan?» Ibale
-á responder Fray Gerundio, á tiempo que llegó á ellos corriendo y
-exhalado un mozo de la Granja, diciendo, que el Padre Maestro los
-llamaba, porque el Arcipreste havia hecho su visita, acabado su
-consulta, y se havia vuelto á su casa.</p>
-
-<p>21. No es ponderable quanto sintieron uno y otro, que se les
-interrumpiesse la conversacion, porque havia tela cortada para muchas
-horas. Pero, no pudiendo escusarse de acudir al llamamiento de <i>nuestro
-Padre</i>, tuvieron que volverse á la Casa, dexando dentellones de la obra
-para proseguirla en mejor ocasion. No obstante, por el camino, en que
-no aceleraron mucho el passo, Fray Blas volvió á repetir brevemente
-las mismas lecciones á su discípulo, para que se le imprimiessen mas
-en la memoria, y añadió, que todavía tenia que darle otras reglas muy
-importantes acerca de las partes mas essenciales de que se compone
-un Sermon, como <i>de las entradillas</i>, <i>ó de los arranques</i>, <i>de las
-circunstancias en la Salutacion</i>, que, diga nuestro Padre, ni un
-Capítulo entero de Padres nuestros, lo que se les antojare, son la
-cosa mas necessaria, la mas oportuna, la mas ingeniosa, y la que mas
-acredita á un Predicador; <i>del elogio de los otros Predicadores</i>, en
-funciones de Octava ó fiestas de Canonizacion, quando han precedido ó
-se han de subseguir otros Sermones; <i>del modo de disponer y de guisar
-estos elogios</i>; <i>de la clave para encontrar en la Sagrada Escritura y
-en las letras profanas el nombre ó el oficio de los Mayordomos</i>, <i>y
-muchas veces todo junto</i>; <i>del uso de la Mythología</i>, <i>de las Fábulas</i>,
-<i>de los Emblemas</i>, <i>y de los Poetas antiguos</i>, cosa que ameniza
-infinitamente una Oracion; <i>de los assuntos figurados ó metaphóricos</i>,
-tomándolos ya de los Planetas, ya de los metales, ya de las plantas, ya
-de los brutos, ya de los peces, ya de las aves. Como v. gr. llamar á
-Cristo en el Sacramento el Sol sin Ocaso, ó el Sol que nunca se pone;
-á San Juan Chrysóstomo <i>el Potosí de la Iglesia</i>, aludiendo á las
-minas del Potosí, y á que Chrysóstomo quiere decir <i>Boca de Oro</i>; á
-Santo Domingo <i>la Canícula en su tiempo</i>, con alusion al Perro que le
-figuró en el seno materno, y á que la fiesta del Santo se celebra en la
-Canícula; á Santa Rosa de Lima <i>la Rosa de la Passion</i>; á San Francisco
-Xavier <i>el Eleutropio Sagrado</i>, ó <i>el divino Girasol</i>, porque siguió
-con sus passos al Planeta, que, dicen, sigue esta planta con su vista,
-y assí de los demas.</p>
-
-<p>22. — «Estas y otras mil cosas tenia que decirte, pero lo que se
-dilata no se quita, y los mismos Sermones, que vayas predicando, me
-irán dando oportunidad para decírtelas. Lo que ahora te encargo es, que
-no hagas caso de las maximotas de nuestro Padre Maestro Fray Prudencio,
-ni de las de otros<span class="pagenum" id="Page_201">p. 201</span>
-de su calaña, porque estos hombres tienen tan arrugado el gusto como
-la piel, y solamente les agradan aquellos Sermones, que se parecen á
-los de los Theatinos, infierno por delante, y Christo en mano.» Dióle
-palabra Fray Gerundio, de que no se apartaria un punto de sus consejos,
-de sus principios, y de sus máximas; y con esto entraron en la Granja,
-donde passó lo que dirá el capítulo siguiente.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_3">
- <h3>CAPITULO III.</h3>
- <p class="subh3h">Lee el Maestro Prudencio el Sermon de Santa
- Orosia; da con esta ocasion admirables instrucciones á Fray
- Gerundio, pero se rompe inútilmente la cabeza.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">No era</span></big> tan temprano, quando
-los dos volvieron á la Granja, que no hallassen al Maestro Prudencio
-con el belon encendido, montados los anteojos en la punta de la nariz,
-con el Sermon de Santa Orosia delante de sí, un polvo en una mano,
-reclinada la cabeza sobre la otra, la caja abierta encima de la mesa, y
-el gesto un si es no es avinagrado. Y fué assí, que, como el Predicador
-Fray Blas le havia dicho, que llevaba el Sermon de Santa Orosia en las
-alforjas, y se le havia ofrecido, él, luego que montó el Arcipreste, y
-apénas acabó de rezar Maytines y Laudes para el dia siguiente, quando
-con la licencia de anciano y con la autoridad de Padre Maestro registró
-las alforjas, dió con el tal Sermon á poco escrutinio, y se puso á
-leerle. Pero á la primera cláusula fué tal el enfado que le causó, que,
-á no haverle contenido su genio blando y apacible, le huviera hecho
-pedazos.</p>
-
-<p>2. Apénas avistó en la sala á los dos passeantes, quando, encarando
-con Fray Blas, le dixo, no sin alguna colerilla: «Dígame, Padre
-Predicador, y es possible, que me alabasse tanto este Sermon de Santa
-Orosia? Ya por su misma relacion sospechaba yo lo que seria; ya me
-daba el corazon, que no havia de encontrar en él mas que necedades
-y disparates; pero confiesso, que nunca creí encontrar tantos. Yo
-no sé, por qué motivo no le predicó el Orador; solo sé, que, si yo
-huviera de dar licencia para predicarle, tarde le predicaria.» —
-«Padre Maestro, respondió el Predicador, entre entonado y desdeñoso,
-alabé esse Sermon, y vuelvo á alabarle, y digo, que son pocos todos
-mis elogios para los que él merece.» — «Pues dígame, pecador de mí,
-le replicó el Maestro Prudencio; no basta la primera cláusula para
-calificar al Autor de un pobre botarate? <i>Señores, estamos en Jaca,
-ó en la Gloria?</i><span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span>
-Todo el chiste de esta pueril y ridícula entradilla consiste en que
-es muy parecida á aquella vulgaridad de chimenéa y bodegon: <i>Señores,
-estamos aquí, ó en Jauja?</i> Miren por Dios, qué arranque tan oportuno
-para dar principio á una Oracion Sagrada, y en un Theatro tan sério!
-Vamos adelante. <i>Pero quien duda estamos en la Gloria, estando en Jaca?
-Porque, si el sitio de la Gloria es el Cielo, hoy es un Cielo este
-sitio.</i> Puede haver retruecanillos mas insulsos, ni paloteado de voces
-mas insubstancial?»</p>
-
-<p>3. «Y como probará, que la Iglesia de Jaca se equivoca con el
-Cielo? Valiéndose de un embrollo de embrollos, sin atar ni desatar,
-y confundiendo el Cielo material con la Gloria, como á él le parece,
-que le viene mas á cuento. Dice, que es un Cielo aquella Iglesia, lo
-primero, porque la Gloria se llama Iglesia Triunfante, y es Iglesia
-Triunfante la de Jaca, porque en el sitio que ocupa se ganó una
-victoria contra los Moros, y desde entónces se llamó <i>el Campo de la
-Victoria</i>. Por esta cuenta, tambien la famosa Mezquita de Damasco se
-pudiera llamar Mezquita triunfante, pues en ella ganaron los Moros una
-victoria contra los Christianos. Despropósito ridículo, y extravagante
-acepcion de la Iglesia Triunfante! Que no se llama assí, porque
-huviesse sido Campo de batalla ni de victoria de los Santos, que la
-componen, sino porque triunfan allí de lo que pelearon acá. Y no ha
-dexado de caerme muy en gracia, que, para probar la trivialíssima
-vulgaridad, de que el Cielo se llama <i>Iglesia Triunfante</i>, embarra la
-márgen con una prolixa cita de Silveyra, notando el tomo, el libro, el
-capítulo, la exposicion, y el número, muy parecido al otro tontarron
-de Predicador, que decia: <i>Humilitas llamó profundamente mi Padre San
-Bernardo á la humildad, como lo puede notar el curioso en sus Libros de
-Consideracion al Papa Eugenio.</i>»</p>
-
-<p>4. «La segunda prueba de que la Iglesia de Jaca es un Cielo, es,
-porque el Sol es Presidente del Cielo, al Sol le llaman Mytra los
-Persas, el domicilio del Sol es el Signo de Leon, y el Señor Obispo
-de Jaca tiene Mitra, y un Leon por Escudo de Armas. Por esta regla,
-mas Cielos hay de tejas abaxo que de tejas arriba, porque de tejas
-arriba solo se cuentan once, y acá podremos contar mas de once mil,
-siendo cosa averiguada, que todas las Iglesias Cathedrales tienen
-Obispo, todos los Obispos tienen Mitra, y, si el Persa llama Mitra
-al Sol, tenemos acá abaxo tantos Soles como Obispos, y tantos Cielos
-como Iglesias Cathedrales. Vamos claros, que la prueba es ingeniosa,
-sútil, y terminante. Y qué nos querrá decir el Padre Doctor Predicador,
-en que <i>el Signo de Leon es el domicilio del Sol</i>? Si quiere decir,
-que aquella es su casa propia ó alquilada, donde vive de assiento,
-que esso<span class="pagenum" id="Page_203">p. 203</span> significa
-<i>domicilio</i>, es un despropósito, de que se reirá qualquiera Ventero,
-que tenga en el portal de la Venta, junto al papel de la tassa, un
-miserable almanak. Si le llama <i>domicilio del Sol</i>, porque este
-brillante Postillon del Cielo, en su jornada anual, hace mansion por
-algunos dias en la Venta, ó en la Casa imaginaria de este Signo, para
-dar cebada de luz á sus Caballos: tan domicilio del Sol es el Signo de
-Cabra, como el Signo de Leon, y qualquiera de los otros onze Signos,
-donde descansa este Planeta, tiene el mismo derecho para llamarse su
-domicilio.»</p>
-
-<p>5. «Tercera prueba. La Iglesia de Jaca es Cielo, porque el Cielo se
-llama <i>Tyara</i>, y Cartario dice, que tiene dos puertas con dos llaves:
-<i>Las Armas de la Cathedral de Jaca son dos Llaves y una Tyara</i>: pues
-aquí, qué tenemos que hacer, para declararla por Cielo con autoridad
-de Cartario? Pobre monigote? Todas las Iglesias, que no tienen Escudo
-de Armas particular, usan el de la Iglesia de Roma, que es una Tyara
-con dos Llaves, en significacion de su jurisdiccion, ó potestad
-Espiritual y Temporal, y para significar dichas Iglesias particulares,
-que no tienen otro Patrono que al Pontífice, y que son de la Comunion
-Cathólica, Apostólica, Romana. Pues étele, que por esta razon tanto
-derecho tiene á ser Cielo la mas pobre Iglesia Rural, como la Cathedral
-de Jaca, y queda muy lucido el Padre Doctor con su impertinente cita de
-Cartario. Pero donde está mas donoso es en las otras tres razones de
-congruencia, que añade, para que la Iglesia de Jaca tenga las mismas
-Armas que la de San Pedro en Roma, Cabeza de todas las Iglesias. Dice,
-que esto será, <i>ó porque ni la Cabeza del Orbe, Roma, puede gloriarse
-de mayor nobleza, que la insigne Cathedral de Jaca</i> (hicieron bien en
-no dexarle predicar este Sermon, porque tengo por cierto, que solo por
-esta proposicion aquel Ilustre y cuerdo Cabildo le huviera echado el
-Organo, los Perreros, y aun los Perros); <i>ó porque parece debia estar
-la Cabeza de la Iglesia en Jaca, á no haverla colocado San Pedro en
-Roma</i> (ya escampa, y llovian necedades); <i>ó porque el Cielo, hermosa
-República de tanto brillante zafiro, es solo condigna imágen de Cabildo
-tan respetoso</i>. (Y suponiendo, que su Cartario habla del Cielo formal,
-que es la Gloria, porque de esta dice, que <i>tiene dos puertas con dos
-llaves</i>; afirmar, que la Gloria solo <i>es condigna imágen de la Iglesia
-de Jaca</i>, no merece una coroza y una penca, ó á lo ménos ménos un
-birrete colorado?)»</p>
-
-<p>6. «Déxolo, que no tengo ya paciencia para leer tanta sarta de
-despropósitos. Y este Sermon se imprimió! Y en su elogio se compusieron
-décimas, octavas, y sonetos! Y el buen Cura de Jaquetilla ó de
-Jacarilla se le presenta por<span class="pagenum" id="Page_204">p.
-204</span> modelo á los Predicadores de Santa Orosia! Y el Padre
-Predicador alaba tanto este Sermon!» — «Lo dicho dicho, Padre Maestro,
-respondió el Predicador, le alabo, y le alabaré, porque, si todos los
-Sermones se huvieran de examinar con essa prolixidad, y si en ellos
-se huviera de reparar en essas menudencias, allá iba á rodar toda la
-gala y toda la valentía del Púlpito.» — «Qué gala, ni qué valentía de
-mis pecados! exclamó el Maestro Prudencio. Es gala el decir tantos
-disparates como palabras? Es valentía el pronunciar á cada passo
-heregías, blasfemias, ó necedades? y dígame, P. Fr. Blas, qué tiene que
-hacer nada de esto con las heróycas virtudes de Santa Orosia, con el
-poder de su patrocinio, ni con la imitacion de sus exemplos, que son
-los tres únicos fines, que puede y debe proponerse en su Panegýrico
-un Sagrado Orador? Qué conducirá para la grandeza de la Santa, que
-el Sol entre por el mes de Junio en el Signo de Cáncer, ni que este
-Signo se componga de nueve estrellas, las quales, en sentir de nuestro
-Reverendíssimo Orador, representan los nueve Senadores ó los nueve
-Regidores, que constituyen el Ayuntamiento de aquella Ilustríssima
-Ciudad? Y qué sabemos, si esta se dará por ofendida, de que para su
-elogio huviesse buscado un sýmbolo encancerado, que cierto la hace
-poquíssima merced? y qué tendrá que ver el martyrio de Santa Orosia con
-que en las Estrellas hayga machos y hembras, disparate de á quintal,
-de que debiera reírse el Padre Maestro, aunque le leyera en todos los
-libros de la Bibliotheca Bizantina, quanto mas en las Tautologías
-de Villarroel, y no traherle á colacion en el Púlpito, para que el
-Auditorio imaginasse, que las estrellas procreaban y se propagaban por
-via de generacion?»</p>
-
-<p>7. — «Padre Maestro, replicó el Predicador Fray Blas, hágase V.
-Paternidad cargo de que todo esso se dice en la Salutacion, la qual se
-destina únicamente para tocar las circunstancias, y no tiene conexion
-con el cuerpo del Sermon, que es donde corresponde el elogio del
-Santo ó de la Santa.» — «Téngase, Padre Predicador, repuso con alguna
-viveza el Maestro Prudencio, esso es decir, que la cabeza no ha de
-tener conexion con el cuerpo; que el principio no la ha de tener con
-el medio, ni con el fin; y que el cimiento ha de ir por un lado, y
-el edificio por otro. La Salutacion es parte del Sermon, ó no lo es?
-Si no lo es, para qué se gasta el tiempo en ella? Si lo es, porque
-no ha de tener conexion, órden, y trabazon con todo lo demas? Y en
-donde ha leído el Padre Predicador, que la Salutacion ó el Exordio de
-los Sermones se hizo para lisongear á los Cabildos, para disparatar
-á costa de los Mayordomos, para engaytar á los Auditorios, para
-passearse por los retablos, para correr Toros y<span class="pagenum"
-id="Page_205">p. 205</span> Novillos, para tocar el son á las danzas,
-y para otras mil necedades é impertinencias como estas, de que se ven
-atestadas las mas de las Salutaciones?»</p>
-
-<p>8. — «Yo no sé, Padre Maestro, si lo he leído, ó no lo he leído,
-respondió el satisfechíssimo Fray Blas; solo sé, que lo que se usa
-no se escusa, que esse es el estilo general de España, y que á los
-Oradores se nos encarga estar al uso, segun aquella reglecita, que
-saben hasta los niños: <i>Orator patriæ doctum ne spreverit usum</i>.» —
-«Bien se conoce, replicó el Maestro, que el Padre Predicador entiende
-todas las cosas no mas que por el sonido, y de essa manera no es de
-admirar, que forme tan extrañas idéas de ellas. Lo primero, essa
-regla no se hizo para los que llamamos Oradores ó Predicadores,
-sino para aquellos que hablan ó pronuncian el latin en prosa, la
-qual se llama <i>Oracion</i>, para distinguirla del verso. A estos se
-les previene, que, quando encontraren algun acento, que en verso no
-tiene cantidad fixa ó determinada de breve ó larga, sino que unas
-veces se pronuncia largo, y otras breve, en prosa le pronuncien
-siempre como acostumbran los inteligentes y eruditos de su País, y
-que no presuman hacerse singulares, despreciando essa costumbre. Lo
-segundo, aunque la regla hablara con los que llamamos Oradores, que
-son los Predicadores, tampoco favoreceria su intento, porque no dice ó
-encarga, que el Predicador siga, y no desprecie qualquiera uso, sino
-el uso docto, <i xml:lang="la" lang="la">doctum ne spreverit usum</i>,
-esto es, el arreglado, el puesto en razon, el que acostumbran los
-hombres universalmente reputados por doctos y por inteligentes en la
-Facultad. Este es el que propiamente se llama <i>uso</i>, que los demas son
-abusos y corruptelas. Pues ahora, señáleme un solo Orador de España,
-de estos que la gente cuerda tiene por verdaderos Oradores, y no por
-Orates; de estos que no los buscan para títeres de los Púlpitos y para
-dominguillos de las festividades; de estos que logran y merecen general
-reputacion de hombres sabios, cultos, bien instruídos, y circunspectos:
-señáleme, vuelvo á decir, uno solo de estos, que siga esse mal uso, que
-no le desprecie, que no le abomine, que no se compadezca de los que
-le practican y le aplauden, ó que no haga burla de los unos y de los
-otros; y despues hablarémos.»</p>
-
-<p>9. «Por el contrario, yo estoy pronto á mostrarle muchos Sermones
-impressos y manuscritos de insignes Oradores modernos de nuestra
-España, que, haviendo predicado las mismas Festividades, y con
-las mismas llamadas circunstancias, sobre las quales bobearon y
-desbarraron sin tino otros Predicadores, que los precedieron; ellos
-ó las despreciaron todas con generosidad, sin tomarlas siquiera en
-boca; ó, si las tocaron, fué con un ayre de burla y de desprecio, que
-hizo<span class="pagenum" id="Page_206">p. 206</span> visible y aun
-risible á todo el Auditorio la ridiculez de esta costumbre. Algunos
-Sermones de estos tengo en la Celda, pero por casualidad traxe conmigo
-uno, cuya Salutacion le he de leer, que quiera, que no quiera, y aquí
-le tengo debaxo del atril, porque estaba en ánimo de leérsele á Fray
-Gerundio. El Padre Predicador debe oírla con particular cariño, por
-lo que se toca en ella de su Santo S. Blas, de quien se hace tambien
-particular circunstancia. Es la Salutacion de un Sermon, que se predicó
-á la Purificacion de nuestra Señora en el dia de San Blas, y en la
-Iglesia de los Niños de la Doctrina de Valladolid, cuya Ciudad es su
-Patrona, juntamente con la Real Congregacion de la Misericordia. Todas
-estas teclas dicen, que se han de tocar, y el Predicador, de quien
-voy hablando, todas las tocó, pero de una manera, que debia llenar
-de provechosa vergüenza á todos los que las tañen. Despues de hacer
-reflexion á que en el Mysterio de la Purificacion la Vírgen hizo á Dios
-dos grandes sacrificios, el primero el de la reputacion ó concepto de
-su Virginidad, pues se purificó, como si necessitara de purificarse; el
-segundo el de su Unigénito Hijo, pues se le ofreció aquel dia al Eterno
-Padre, con pleno conocimiento de todo aquello, para que se le ofrecia;
-y despues de reflexionar con juicio, con solidez, y con piedad, que en
-estos dos grandes sacrificios padeció quanto podia padecer como Vírgen
-y como Madre, concluyó, que, de qualquiera manera que se considerasse
-el Mysterio, se debia convenir, en que el Mysterio de la Purificacion
-de la Vírgen era el Mysterio de su dolorosa Passion. Y, propuesto este
-devotíssimo assunto, prosiguió de esta manera:»</p>
-
-<p>10. «Pues ahora, hablemos sin preocupacion, y discurramos con
-serenidad. Será bien parecido, que en un Sermon tan sério como el de la
-Passion de la Vírgen, me dexe yo llevar de la passion de la vanidad,
-acomodándome con una vergonzosíssima costumbre, que ha introducido la
-total ignorancia de lo que es eloquencia verdadera? Será bien, que,
-por no parecer ménos que otros, haga traycion á mi sagrado ministerio,
-pierda el respeto á esse gran Dios Sacramentado, en cuya presencia
-estoy, profane la Cáthedra del Espíritu Santo, y prácticamente me
-burle de un Auditorio tan numeroso, tan grave, tan piadoso, tan docto,
-tan acreedor á todo mi respeto y á toda mi veneracion? Y no haria yo
-todo esto, si practicasse lo que altamente abomino, lo que abominan
-todas las demas Naciones del mundo, y lo que no cessan de llorar, con
-lágrimas de sangre, quantos hombres de verdadero juicio y de verdadera
-crítica hay en la nuestra?»</p>
-
-<p>11. «Llamado y trahido aquí por la Real, por la gravíssima, por
-la piadosíssima Congregacion ó Cofradía de la<span class="pagenum"
-id="Page_207">p. 207</span> Misericordia, para predicar del tierno,
-del doloroso, del instructivo Mysterio de la Purificacion de la
-Vírgen, un Sermon digno de un Orador Christiano; no haria yo todo lo
-dicho, si, en el Sermon ó en el Exordio, me entretuviesse puerilmente
-en hacer assunto de la misma Cofradía, y del título que da razon
-de su misericordioso instituto? si levantasse figura sobre la
-accidentalíssima circunstancia, de que la fiesta no se celebre en
-el dia propio, sino en el siguiente, dedicado á San Blas Obispo de
-Sebaste, y de que se celebre en una Basílica consagrada tambien al
-mismo Santo Prelado y Mártyr? Si, finalmente, hiciesse mysterio de la
-educacion de essos Niños de la Doctrina, que están en primer lugar
-al amparo de la Vírgen y de San Blas, y despues baxo la caritativa
-proteccion de esta noble y leal Ciudad, y de esta Real Cofradía,
-no me direis: qué conexion tienen con la Purificacion de la Vírgen
-unas circunstancias tan distantes del Mysterio, y tan fuera del
-assunto? Puede haver texto en la Sagrada Escritura, que las ate ni
-las comprehenda, sino que sea desatando de su lugar al mismo texto,
-arrastrándole por los cabellos, violentándole, y profanándole, contra
-lo que tan severamente nos tiene prohibido á los Predicadores y á todos
-la Santa Iglesia?»</p>
-
-<p>12. «Si yo quisiera hacer esto, como regularmente se estila, no
-seria una cosa muy fácil para mí? Para unir la Purificacion con la
-Misericordia, solo con prevenir que esta fiesta se llamó antiguamente
-en la Iglesia Latina, y todavía se llama hoy en la Iglesia Griega <i>la
-Fiesta del Encuentro</i>, venia clavado el textecito de <i xml:lang="la"
-lang="la">misericordia et veritas obviaverunt sibi</i>, saliéronse al
-encuentro la misericordia y la verdad, pero vendria clavado con toda
-propiedad, esto es, taladrado de parte á parte. Para la circunstancia
-de celebrarse la fiesta, no en el dia propio, sino en el siguiente, no
-tenia que salir del Evangelio del dia. Observaria el modo, con que se
-explica el Evangelista: <i xml:lang="la" lang="la">Postquam impleti
-sunt dies</i>, despues que se cumplieron los dias de la Purificacion:
-notaria con muchas recancanillas, que el Evangelista no dice, <i>quando</i>
-se cumplieron, sino <i>despues</i> que se cumplieron, <i xml:lang="la"
-lang="la">postquam impleti sunt</i>, y concluiria muy satisfecho de mi
-trabajo, que esta proposicion no se verifica rigorosamente en el dia en
-que se cumplen, sino en el dia despues. Y consiguientemente, que el dia
-propio de celebrar esta fiesta es aquel, en que la celebra esta Real
-Cofradía. Pero esto, qué vendria á ser en conclusion? Querer corregir
-la plana á la Santa Iglesia, y merecer, que me quitassen la licencia de
-predicar.»</p>
-
-<p>13. «Para hacer, que San Blas hiciesse papel en el Mysterio de la
-Purificacion, no me sobraria otra cosa que materiales, aunque tales
-serian ellos. Pues, no estaba ahí el Santo<span class="pagenum"
-id="Page_208">p. 208</span> Viejo Simeon, á quien muchos hacen
-Sacerdote, y aun algunos quieren, que fuesse Pontífice? Con hacer á
-uno figura ó representacion del otro, estaba todo ajustado: si me
-replicassen, que esto no podia ser, porque San Blas es abogado contra
-las espinas, y Simeon en el mismo Mysterio clavó á la Vírgen una, que
-la penetró hasta el alma, y la duró toda la vida; diria lo primero, que
-no es lo mismo espina que espada, y que Simeon habló de esta, y no de
-aquella; diria lo segundo, que hay espinas que atragantan, y espinas
-que vivifican, espinas que se atraviessan, y espinas que nos libertan;
-y para probar estos retruecanillos citaria cien textos de espinas
-apetecibles, que solo me costaria el trabajo de abrir y trasladar las
-Concordancias, y, en vez de Salutacion ó de Exordio, predicaria un
-herial. Pero, si no me pareciesse acomodar á San Blas por este camino,
-á la mano tenia otro. No dice Simeon, que, haviendo visto al Niño Dios,
-vió al que era la salud de su Pueblo? <i xml:lang="la" lang="la">Quia
-viderunt oculi mei salutare tuum.</i> San Blas no fué Médico de Profession
-ántes de ser Obispo? Pues con Médico, con salud, y con Pueblo enfermo,
-qué bulla, qué gira, y qué zambra no podia traher?»</p>
-
-<p>14. «El Patronato de la Ciudad, y la piadosa proteccion con que
-ampara á estos Niños desamparados, estaba acomodado con la mayor
-facilidad del mundo. Tenia mas que recurrir á aquella Ciudad Santa
-del Apocalypsi, que es el refugio de los que predican por asonancia,
-ó no mas que por el sonsonete, y decir, que yo estaba ahora viendo
-en realidad lo que San Juan no havia visto mas que en figura; porque
-aquella Ciudad no era mas que representacion de esta, con la diferencia
-de que va tanto de la una á la otra, quanto va de lo vivo á lo pintado?
-Y para probar este disparate con otro mayor, havia mas que decir, que
-aquella ciudad, en sentir de muchos Expositores, representaba á la
-santa Ciudad de Jerusalen; y, haciendo memoria de que el Niño Jesus
-se perdió en Jerusalen, y que essos Niños de la Doctrina se ganan en
-Valladolid, preguntar en tono enfático y mysterioso, qual será Ciudad
-mas Santa, aquella en donde hasta el Niño Jesus se pierde, ó aquella
-donde se ganan los que no son Niños Jesuses? Ello no seria mas que
-una pregunta escandalosa, con su saborete de blasfema; pero faltarian
-ignorantes, que la oyessen con la boca abierta, y que, al acabar el
-Sermon, exclamassen: <i xml:lang="la" lang="la">Nunquam sic locutus est
-homo</i>: este sí que es hombre! Esto sí que es predicar! No hay hombre
-que predique como este!»</p>
-
-<p>15. «Valga la verdad, señores; no es este el modo mas comun, con
-que se ajustan estas que se llaman <i>circunstancias</i>? Y no es cosa
-vergonzosa ajustarlas de este modo? Pero, por ventura se pueden
-acomodar de otra manera? Y ha de<span class="pagenum" id="Page_209">p.
-209</span> haver valor, no digo en un Orador Christiano, sino en un
-hombre de juicio, en un sugeto de mediana literatura para hacerlo, ni
-en un Auditorio cuerdo, capaz, culto, y discreto para aplaudirlo? No lo
-creo. De mí sé decir, que, hecha esta salva de una vez para siempre,
-encárguenme el Sermon que me encargaren, nunca haré el mas leve aprecio
-de otras circunstancias que de aquellas, que tuvieren una proporcion
-natural y sólida, ó con el mysterio, ó con el assunto. V. gr. la
-presencia de Christo Sacramentado, para solemnizar la Purificacion de
-su Santíssima Madre, tiene una naturalíssima correspondencia con el
-assunto y con el mysterio. Con el assunto, porque este se reduce á
-representar lo que la Vírgen padeció en el Mysterio. Con el Mysterio,
-porque una de sus principales partes fué el sacrificio, que hizo la
-Vírgen en ofrecer á su Hijo, para que padeciesse lo que padeció por
-los hombres; y en esta voluntaria oferta consistió todo lo que en la
-Purificacion padeció la Vírgen como Madre. Pues ahora: el Sacramento es
-memoria de la Passion de Christo: <i xml:lang="la" lang="la">Recolitur
-memoria Passionis ejus</i>: la Purificacion tambien es recuerdo de ella;
-con sola esta diferencia, que en el Sacramento se hace memoria de lo
-que Christo padeció, en la Purificacion de lo que havia de padecer.
-La Passion de la Madre en el Templo de Jerusalen no fué otra, que la
-Passion del Hijo en el Monte Calvario. Pues, qué cosa mas natural, ni
-mas proporcionada, que el que esté á la vista el monumento mas Sagrado
-de la Passion del Hijo en el dia, en que se hace memoria de la Passion
-de la Madre? De esta voy á predicar, implorando la assistencia de la
-Divina Gracia. <i xml:lang="la" lang="la">Ave Maria.</i>»</p>
-
-<p>16. «Mire ahora el Padre Predicador, si hay en España quien haga
-justicia, y si falta quien saque la espada de recio contra esse pueril
-é ignorantíssimo uso, que me cita. Y ha de saber, que esta Salutacion
-fué oída con tanto aplauso del numeroso y escogido Auditorio, en cuya
-presencia se predicó, que aun aquellos mismos, que por inadvertencia ó
-por falta de valor estaban comprehendidos en lo que ella abominaba y
-reprehendia, salieron tan convencidos de su error, que se decian unos
-á otros lo que Menage y Balzac, dos célebres Escritores Franceses, se
-dixeron mutuamente al acabarse la primera representacion de la famosa
-Comedia de Moliere, intitulada: <i>Las Preciosas ridículas</i>, en que con
-inimitable gracia se hizo burla del estilo metaphórico y figurado, que
-por entónces se estilaba en Francia: <i>Moliere</i> (se dixeron el uno al
-otro) <i>tiene sobrada razon; ha hecho una crítica juiciosa, delicada,
-justa, y tan convincente que no tiene respuesta; de aquí adelante,
-Monsieur, es menester que abominemos lo que celebrábamos, y celebremos
-lo que aborrecíamos</i>. Con efecto, algunos de los Predicadores,
-que oyeron esta<span class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span>
-Salutacion, y que ántes se dexaban llevar de la corriente, avergonzados
-de sí mismos, despreciaron despues dicha mala costumbre, y comenzaron á
-predicar con solidez, con piedad, y con juicio, sin que por esso se les
-disminuyesse el séquito, ántes conocidamente creció la estimacion y el
-aplauso.»</p>
-
-<p>17. — «Muy dóciles eran essos Reverendos Padres, respondió con
-su poco de ayrecillo irónico el Padre Fray Blas, si es que eran
-Religiosos, ó muy blandos de corazon eran sus mercedes, si fueron
-seglares. De mí sé decir, que no me ha convertido la Salutacion: tan
-empedernido estoy como todo esso; porque, aunque parece que hacen
-fuerza sus razones, á mí me hace mayor fuerza la práctica contraria de
-tantos Predicadores insignes como la usan, y sobre todo el aplauso con
-que celebran los Auditorios el toque y retoque de las circunstancias,
-enseñando la experiencia, que, como estas se toquen bien ó mal, aunque
-lo restante del Sermon vaya por donde se le antojare al Predicador,
-siempre es celebrado; y al contrario, como aquellas no se zarandeen,
-bien puede el Predicador decir divinidades, que el Auditorio se
-queda frio, tiénenle por boto, y le dan la limosna del Sermon á
-regaña-dientes y de mala gana.»</p>
-
-<p>18. «Ni me diga V. Paternidad, que este es mal gusto del vulgo,
-y errada opinion de los que no lo entienden. Maestrazos, y muy
-Maestrazos, están en el mismo dictámen, y no quiero mas prueba que esse
-mismo Sermon de Santa Orosia, que tan en desgracia de V. Paternidad
-ha caído. Tres Aprobaciones tiene de tres Maestros conocidos y
-bastantemente celebrados, uno Dominico, otro Jesuíta, y el tercero de
-la misma Orden del Autor, que compuso y no predicó el Sermon: lea V.
-Paternidad los encarecidos elogios que le dan todos tres, y los dos
-primeros específica y nombradamente por el toque de las circunstancias,
-y dígame despues, si es cosa del vulgo, del populacho, y de ignorantes
-el aplaudir, que se haga caso de ellas.»</p>
-
-<p>19. — «Mire, Padre Predicador, repuso el Maestro Prudencio con
-sorna y con cachaza, una pieza me ha movido, sobre la qual tendria
-que hablar algunas horas, si fuera ocasion y tiempo, aunque bastantes
-han hablado ya mucho y bien acerca de ella. Esta es la impropia y
-extravagantíssima costumbre, introducida en España y en Portugal, pero
-escarnecida generalmente de las demas Naciones, de que las Censuras
-de los Libros, y aun de los mas miserables Folletos, se conviertan en
-immoderados Panegýricos de sus Autores, siendo assí, que al Censor solo
-le toca decir breve y sencillamente, si el Libro ó el Papel contienen
-ó no contienen algo contra las Pragmáticas y Leyes Reales, ó contra la
-pureza de la Fé y buenas costumbres, segun fuere el Tribunal, que le
-comete la inspeccion<span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span>
-ó que le despacha la remisiva: digo, que no es ahora ocasion ni
-oportunidad de censurar á los Censores, porque se va haciendo tarde,
-y se passará la cena; solo le digo, que en essas mismas Aprobaciones
-que me cita, ó yo soy muy malicioso, ó la del Maestro Jesuíta es muy
-bellaca, y harto será, que, bien entendida, no sea una delicada sátyra
-contra los desaciertos del Sermon en todas sus partes. A mí á lo ménos
-me da no sé qué tufo de que el Padrecito tiró á echarse fuera de alabar
-dicho Sermon, y á lo ménos es cierto, que por su misma confession
-declara repetidas veces, que él <i>nada aprueba, ni alaba</i>.»</p>
-
-<p>20. «Supónese el bellacuelo muy de la familia, y muy de la Casa
-ó de la Orden del Autor: y asiéndose fuertemente del aldabon de
-<i xml:lang="la" lang="la">laudet te alienus</i>, que él construye,
-<i>alábete el extraño</i>, dice una vez, <i>que no debe admitir el empléo de
-Aprobante</i>; dice otra, <i>que cuenta por una de sus mayores dichas el no
-poder alabar aquel Sermon</i>; dice la tercera, <i>que él es muy de casa
-para meterse en alabarlo</i>; dice la quarta, hablando determinadamente de
-las circunstancias, <i>que á él no le toca celebrarlo</i>; dice la quinta,
-<i>que los elogios caerán mejor en qualquiera otra boca, que en la suya</i>;
-y finalmente dice la sexta, <i>que aun por lo que toca al buen gusto
-del Cavallero, que da á la prensa el Sermon, será mayor consequencia,
-ó á lo ménos no dexará de ser mayor cortesanía dexar toda la accion
-de elogiarle á los de fuera: laudet te alienus</i>. O yo soy un porro
-y no entiendo palabra de ironías, ó el tal Censor es un grandíssimo
-bellaco. Todo su empeño es echar el cuerpo fuera del assunto, huir la
-dificultad, y decir con gracia y con picaresca, que alaben otros lo
-que él no puede ni debe alabar. Y mas, que he llegado á maliciar (Dios
-me perdone el juicio temerario), que en aquella taymada construccion,
-que da al <i xml:lang="la" lang="la">laudet te alienus</i>, alábete el
-extraño, por la palabra <i>extraño</i> no entiende él precisamente á los
-que no fueren tan de casa, ó en el efecto ó en el afecto, como él se
-supone; sino que dexa en duda, si se han de entender los extraños en
-la facultad, los forasteros en ella, mas claro, los que no entienden
-palabra. Bien puede ser malicia mia, pero á mí me da el corazon, que no
-me engaño.»</p>
-
-<p>21. — «Pues á mí me da el mio, replicó Fray Blas, que V. Paternidad
-se engaña mucho; porque, si esse Padre Maestro no queria aprobar el
-Sermon, quien le obligaba á hacerlo? Quien le ponia un puñal á los
-pechos, para que le aprobasse? A que se añade, que, si el Autor se
-valió confiadamente de él, para que le hiciesse essa merced, como
-regularmente sucede, que las Censuras se remiten por los Jueces á
-los que les significan los Autores, no es verisímil que le hiciesse
-essa<span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span> traycion, y que,
-quando el pobre esperaba un panegýrico, se hallasse con una sátyra. La
-hombría de bien parece estaba pidiendo, que, si no podia acomodar con
-su conciencia intelectual el aprobarle, se escusasse de hacerlo, y no
-salir despues con essa pata de gallo.»</p>
-
-<p>22. — «Poco á poco, Fray Blas, repuso el Padre Jubilado, que, aunque
-tu réplica es sin duda especiosa, y tu modo de discurrir, siquiera
-por esta vez, está fundado, no carece de repuesta, pues no siempre
-lo mas verisímil es lo mas verdadero. Qué sabemos si al Aprobante le
-pusieron en alguna precision política ó charitativa, á que no pudiesse
-honradamente resistirse? A mí se me figura un caso, que le tengo por
-muy natural. Es constante, que dicho Sermon no se predicó, no se sabe
-por qué, y tambien lo es, que, por lo mismo que no se predicó, el
-Autor, que era hombre bastantemente condecorado en su Religion, y sus
-parciales hicieron empeño en que havia de imprimirse, como en despique
-ó en satisfaccion de aquel desayre. Pues ahora, supongamos que el
-Provincial de dicha Religion no fuesse muy de la devocion del Autor,
-que fuesse estrecho amigo del Aprobante, y que se cerrasse en que no
-havia de dar licencia para que el Sermon se imprimiesse, miéntras no
-passasse por la censura de este. Ve aquí un caso muy verisímil, en
-que el Autor ó sus parciales batirian en brecha al pobre Jesuíta,
-ponderándole quanto se interessaba la estimacion, el honor, y aun los
-ascensos de aquel Religioso, en que no se negasse á hacerles este
-obsequio. Puesto un hombre de bien y de buen corazon en este estrecho,
-qué partido havia de tomar? Negarse á la censura, no havia términos
-para esso: aplaudir el Sermon á cara descubierta, no hallaba méritos
-para ello, ni lo podia componer con su sinceridad: reprobarle, era
-perder sin recurso al Autor en el concepto de su Gefe, y hacerse del
-vando de los que le insultaban. Pues, qué arbitrio, ó qué remedio? No
-parece se podia escoger otro mas prudente, que el que tomó: dar una
-censura equívoca, que ni aprobasse ni desaprobasse el Sermon, buscando
-un especioso pretexto para escusarse de alabarle él, y para remitir á
-otros toda la accion de alabarle.»</p>
-
-<p>23. — «Bien puede ser esso assí, replicó Fray Blas, pero los
-elogios de los otros dos Aprobantes no son equívocos, son muy claros
-y muy significativos; y en verdad, que ni uno ni otro son por ahí dos
-pelayres; ambos son sugetos de tanta forma, que les sobran dictados
-para assistir á un Concilio.» — «No lo niego, respondió el Maestro
-Prudencio; pero ya tengo dicho, que de elogios de Censores y de Poetas
-se ha de hacer poco caso, por quanto unos y otros, regularmente
-hablando, no dicen lo que verdaderamente son las obras que<span
-class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span> elogian, sino lo que
-debieran de ser. Si el mérito de estas se huviera de calificar por las
-ponderaciones de aquellas, las obrillas mas infelices y mas miserables;
-las indignas de la luz pública, y dignas solamente de una pública
-hoguera; las que contribuyen mas y con mayor justicia á que abulten
-mas y se aumenten cada dia los Expurgatorios: essas serian las mas
-excelentes, porque essas puntualmente son las que salen á la calle
-con mas ruidosas campanillas de Aprobaciones, Acrósticos, Epigrammas,
-Décimas, y Sonetos mendigados, quando tal vez no los haya fabricado el
-mismo Autor, buscando solo Amigos, para que le presten sus nombres. Y
-dexan por esso de estar expuestas á las carcajadas y al desprecio de
-los inteligentes, ni á que el Santo Tribunal de la Inquisicion se entre
-por ellas con vara levantada, sin dársele un bledo por la autoridad ni
-por la turba-multa de los Aprobantes?»</p>
-
-<p>24. «Es cierto, que, si estos se reduxeran precisa y puramente á los
-estrechos términos de su oficio, que es ser unos meros Censores; si
-desempeñaran, como debian, la grande confianza que se hace de ellos,
-no aprobando obra, que no examinassen primero con el mayor rigor;
-si tuviessen la santa sinceridad de exponer todos sus reparos á los
-Tribunales que les cometen las Censuras, y se mantuviessen despues
-con teson en la honrada resolucion de no aprobar la obra, hasta que
-se huviesse dado plena satisfaccion á sus reparos, ó se huviessen
-corregido los desaciertos; entónces sí que serian de gran peso aun los
-elogios mas moderados de las Aprobaciones. Pero, si sabemos como se
-practica comunmente esta farándula; si es notorio, que la amistad, la
-conexion, ó la política son las únicas, que, por regla general, dan
-la comission á los Aprobantes; si ya se ha reducido esto á una pura
-formalidad y ceremonia, tanto que, si algun ministro, zeloso no ménos
-de la honra de las Ciencias, que del crédito de la Nacion, quiere que
-esto se lleve por el rigor de la razon y de la ley, se le tiene por
-ridículo, y aun se le trata de impertinente: qué aprecio hemos de hacer
-de los elogios, que leemos en essos disparatados Panegýricos, llamados
-Censuras por mal nombre?»</p>
-
-<p>25. «O Fray Blas! Fray Blas! y quantas veces he llorado yo á
-mis solas este perjudicialíssimo desórden de nuestra Nacion, que
-no transciende ménos á Portugal, y apénas es conocido en otras
-Regiones! Y qué fácil se me figuraba á mí el remedio! Sabes qual es?
-Que se procediesse contra los Aprobantes, como se procede contra
-los Contrastes, y contra los Fiadores. Qué cosa mas justa? Porque
-el Aprobante no es mas que un Contraste, que examina la calidad y
-los quilates de la obra, que se le remite; es un Fiador, que sale á
-la eviccion y saneamiento de todo aquello que<span class="pagenum"
-id="Page_214">p. 214</span> aprueba. Declaraste que era oro lo que era
-alquimía, que era plata lo que era estaño, que era piedra preciosa un
-pedazo de vidrio valadí? pues págalo, bribon, y sujétate á la pena, que
-merece tu malicia ó tu ignorancia. Si crees, que real y verdaderamente
-merece essa obra, que apruebas, los excessivos elogios con que la
-ensalzas, tácitamente te constituyes por Fiador de sus aciertos: si
-no crees, que los merezca, eres un vil adulador y lisongero. Pues,
-bellacon, trata de pagar lo que corresponde á la ruindad de tu lisonja,
-ó á la precipitacion de tu fianza.»</p>
-
-<p>26. — «Padre nuestro, replicó Fray Blas, si se estableciera
-essa ley, ninguno se hallaria, que quisiesse admitir la comission
-de Aprobante ó de Censor.» — «Sí, se hallaria tal, respondió Fray
-Prudencio; porque en esse caso debieran señalarse Censores de oficio
-en la Corte, en las Universidades, y en las Ciudades Cabezas de Reyno
-ó de Provincia, á quienes, y no á otros, se remitiesse el exámen
-de todos los libros, que huviessen de imprimirse, como se practica
-en casi todas las Naciones de Europa, fuera de nuestra Península.
-Estos, claro está que havian de ser unos hombres de autoridad, de
-respeto, de gran caudal de ciencia, doctrina, erudicion, y sana
-crítica, pero sobre todo, de una entereza á toda prueba. Se les
-havian de señalar pensiones proporcionadas, y se havian de tener
-presentes su laboriosidad, su integridad, y su zelo, para premiarlos
-con los ascensos correspondientes á sus respectivas carreras. Pero,
-si alguno blandeasse, si fuesse floxo de muelles, si por respetos
-humanos y políticos, por floxedad ó por otros motivos, no cumpliesse
-con su obligacion, y aprobasse Libros, Sermones, discursos, ó papeles
-volantes, que no fuessen dignos de la luz pública; sabes á qué le havia
-de condenar yo? Despues de privarle de oficio, y de una declaracion
-pública y solemne de su insuficiencia, ó de su mala fé, le havia de
-condenar á que repitiessen contra él todos los compradores de la obra
-que havia aprobado, y á que satisfaciesse, sin remission, el dinero que
-malamente havian gastado aquellos pobres sobre la palabra y hombría de
-bien de la censura.»</p>
-
-<p>27. «A mas se havia de extender esta providencia. Se havia de mandar
-sériamente á los Censores, que se ciñessen rigurosamente á los términos
-de su oficio, esto es, que fuessen Censores y no Panegyristas, diciendo
-en pocas palabras, claras y sencillas, el juicio que formaban de la
-obra, sin meterse con Séneca, Plinio ni Cassiodoro, y dexando descansar
-á los Padres, á los Expositores, á los Humanistas, y á los Poetas,
-cuyas autoridades solo sirven para acreditar la pobre y miserable
-cabeza del Censor, que quiere aprovechar aquella ocasion de ostentarse
-erudito con aquellos desdichados ignorantes<span class="pagenum"
-id="Page_215">p. 215</span>, que califican la erudicion de un Autor por
-lo cargado y por lo sucio de las márgenes, sin saber los infelices la
-suma facilidad, con que el mas zurdo y el mas idiota puede hacer esta
-mani-obra. Nada de esto es del caso para cumplir con su oficio, el qual
-se reduce á dar su censura breve, grave, y reducida á lo que toca á la
-jurisdiccion del Tribunal, que se la comete.»</p>
-
-<p>28. «Quantas necedades se atajarian con esta providencia? Quanto
-papel se ahorraria? Y quanto gasto escusarian los Autores, á quienes
-no pocas veces cuesta tanto la impression de las Aprobaciones, como
-la de la misma obra? Muchas y muchas pudiera citar, en que aquellas
-ocupan casi tanto volumen como todo el cuerpo de esta, pero las
-callo por justos respetos. Ningunos son mas perjudicados que los
-Autores mismos, si es que costéan la impression, porque compran ellos
-mismos sus elogios, y ellos los imprimen á su costa, para que vengan
-á noticia de todos. Puede haver mayor sandez, ni mayor pobreza de
-espíritu? Semejantes, en cierta manera, á los que alquilan plañideras
-para los entierros, á quienes les cuesta su dinero las lágrimas
-fingidas y artificiosas, que en ellos se derraman.<a id="FNanchor_8"
-href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>»</p>
-
-<p>29. «No para aquí la miseria humana de algunos de nuestros
-Escritores ó Escribientes. Será creíble, que se hallen no pocos, que, á
-falta de hombres buenos, y por no deber nada á nadie, ellos mismos se
-alaben á sí propios, siendo los artífices de aquellos elogios suyos,
-que se leen estampados en la antesala de sus obras? Pues sí, amigo
-Predicador, se hallan hombres de tan buena pasta y de tan embidiable
-serenidad. Mas de dos y mas de veinte pudiera nombrarte yo, que han
-caído en esta flaqueza. No son tan simples (claro está), que suscriban
-sus nombres y apellidos al pié ó á la frente de sus elogios, que esse
-ya seria un candor, que se iria acercando al gorro verde ó colorado;
-pero con un anagramma, ó con un nombre supuesto, ó prestándoles el
-suyo ciertos aprendices de eruditos, que hay en todas partes, hermanos
-del trabajo, y las mas de las veces baxo la inscripcion anónyma de
-<i>un Amigo</i>, de <i>un Apassionado</i>, de <i>un Discípulo del Autor</i>, el buen
-señor se alaba á taco tendido, y embóquense essa píldora los lectores
-boqui-rubios.»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_216">p. 216</span></p>
-
-<p>30. — «Pero, Padre Maestro, le interrumpió el Predicador, esse es
-juicio temerario, ó no los hay entre los Fieles Christianos. De donde
-le consta á V. Paternidad, que aquellos elogios fueron fabricados
-por los mismos Autores de las obras? Acaso se lo confiaron ellos á
-V. Paternidad?» — «Mira, Fr. Blas, respondió el M. Prudencio, no has
-de ser tan sencillo, que cierto algunas veces tienes unas <i>parvoizes
-che fan pietá</i>. No es menester que los Autores nos lo revelen para
-conocerlo: el mismo estilo se está descubriendo á sí propio; ni en
-prosa, ni en verso es fácil desmentirse ó desfigurarse, y, sin tener
-todo aquel olfato, que tienen <i>los entendimientos bien abiertos de
-poros, para percebir el ayre sutilíssimo, que da en los escritos á
-conocer sus Autores</i>, como se explica galanamente el Autor de la Carta
-contra <i>la Derrota de los Alanos</i>, qualquiera entendimiento ó, mejor
-diremos, discernimiento, que no esté muy arromadizado, luego sigue el
-rastro, porque le dan unos efluvios, que le derriban. Fuera de que,
-Autores hay tan bonazos, que ellos mismos lo confiessan. Y qué! juzgas
-que es sencillez? A la verdad no es otra cosa; pero los bellacones no
-lo decian por tanto, sino porque no tienen valor para resolverse á
-carecer de aquella gloria ó de aquella vanidad, que les resulta de que
-sepan sus confidentes, que tambien saben hacer coplas, aunque sean á sí
-mismos.»</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_4">
- <h3>CAPITULO IV.</h3>
- <p class="subh3h">Entra el Granjero la Cena; interrúmpese la
- conversacion, y se vuelve á continuar de sobre-mesa.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Iba</span></big> Fray Blas á replicarle,
-quando entró el Granjero Fray Gregorio con los manteles para poner la
-mesa, diciéndoles con gracia y con labradoril desembarazo: «<i>Padres
-nuestros, onia tiempus habent: tiempus despuntandi, et tiempus
-cenandi</i>: el bendito San Cenon sea con vuessas Paternidades, y ahora
-déxense de circunloquios, que los huevos se endurecen, el asado se
-passa, y por el relox de mi barriga son las nueve de la noche.» —
-«Tiene razon Fray Gregorio», dixo el Maestro Prudencio, y sentáronse
-todos á la mesa. No fué la cena espléndida, pero fué honrada y decente:
-dos ensaladas, una cruda y otra cocida, un par de huevos frescos,
-pabo asado, liebre guisada, y postres de queso y aceytunas; pero
-Fray Gerundio los divirtió mucho en la cena. Como su Pedantíssimo
-Preceptor el Dómine Zancas-largas, para cada<span class="pagenum"
-id="Page_217">p. 217</span> cosa, para cada especie, y aun para cada
-palabra, tenia de repuesto en la memoria un monton de latinajos,
-versos, sentencias, y aforismos, que espetaba á todo trance, viniessen
-ó no viniessen, solo con que en sus textos centones se hallasse alguna
-palabra, que aludiesse á lo que se discurria ó se presentaba, y por
-este medio pedantesco se huviesse adquirido entre los ignorantes
-el crédito de un monstruo de erudicion <i>y pozo de cencia</i>, como le
-llamaban en aquella tierra; su buen Discípulo Fray Gerundio procuró
-copiarle esta impertinencia, assí, ni mas ni ménos, como todas las
-otras extravagancias, que eran en el dichoso Dómine mas sobresalientes.
-Con esta idéa se atestó bien de versos latinos, apophtegmas, y lugares
-comunes, para lucirlo en las ocasiones, y, quando le venia el fluxo
-de erudito, era el Fraylecito una diarréa de disparatorios en latin
-inestancable.</p>
-
-<p>2. Luego, pues, que por primera ensalada se presentaron unas
-lechugas crudas en la mesa, vuelto á su amigo Fray Blas, le hizo esta
-pregunta:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Claudere quæ cœnas lactuca solebat avorum,</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Dic mihi cur nostras inchoat illa dapes?</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Algo atajado se halló el Padre Predicador con la
-preguntilla, porque, como era en verso latino, y él solo havia
-estudiado el latin, que bastaba para el gasto del Breviario, y aun esse
-no bien, no la entendió mucho al primer embion, y assí le dixo: «habla
-mas claro, si quieres que te responda». Pero al fin, volviendo Fray
-Gerundio á repetirle el dístico, pronunciándole con mayor pausa, como
-por otra parte el latin tampoco era muy enrebesado, vino á entenderle
-Fray Blas, y dixo: «en suma, lo que pregunta esse verso es, <i>por qué
-nosotros comenzamos á cenar por lechugas, quando nuestros Abuelos
-solian acabar con ellas</i>? Pues la razon salta á los ojos; porque en
-casi todas las cosas nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros
-Abuelos.» — «Díxolo Claudiano, interrumpió al punto Fray Gerundio,
-aplaudiendo la explicacion: <i xml:lang="la" lang="la">Cœpisti, qua
-finis erat</i>», y el Maestro se rió tanto de la impertinente prontitud
-del uno, como de la sandez del otro.</p>
-
-<p>3. Siguiéronse despues unos puerros cocidos sin cabeza, y apénas los
-vió Fray Gerundio, quando exclamó:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Fila Tarentini graviter redolentia porri</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Edisti quoties, oscula clausa dato.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Confessó Fray Blas, que solo entendia, que el verso
-hablaba de <i>puerros</i>, por aquello de <i>porri</i>; pero que, para
-descargo de su conciencia, no percebia lo que queria decir. Entónces
-Fray Gerundio le puso á la vista el régimen, ó el órden de<span
-class="pagenum" id="Page_218">p. 218</span> la construccion, <i
-xml:lang="la" lang="la">quoties edisti fila graviter redolentia porri
-Tarentini, dato oscula clausa</i>, advirtiéndole de passo, que en el
-Territorio de la Ciudad de Tarento se dan los puerros mas afamados de
-toda Italia, como en Navarra los ajos de Corella, y en Castilla la
-Vieja los espárragos de Portillo, con cuya luz dixo Fray Blas: «ya
-me parece que entiendo el concepto del verso: quiere decir, si no
-me engaño, que siempre que se comen puerros de Tarento, y lo mismo
-discurro que sucederá, aunque los puerros sean de Melgar de arriba, mas
-parece que se besa, que se come, por quanto mas es chupar que comer,
-y para chupar se pliegan los labios.» — «Dió Vm. en el hito, replicó
-Fray Gerundio; pero con todo esso, mejor que el Poeta Latino explicó la
-insulsez de esta ensalada el Castellano, que dixo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i7"><i>Quien Nísperos come,</i></div>
- <div class="verse i4"><i>Quien bebe Cerbeza,</i></div>
- <div class="verse i7"><i>Quien Puerros se chupa,</i></div>
- <div class="verse i4"><i>Quien besa á una Perra,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Ni come, ni bebe, ni chupa, ni besa.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">No dexó de reírse tampoco esta vez el Maestro Fray
-Prudencio de la candidez de Fray Gerundio, cayéndole en gracia el
-chiste de la coplilla, y, aunque alabó la felicidad de su memoria,
-todavía se compadeció algun tanto de que no la empleasse mejor.</p>
-
-<p>4. El, que se vió celebrado, se tentó un poquillo de vanidad, y hizo
-empeño de no dexar cosa, que saliesse á la mesa, sin saludarla con su
-dístico. Assí pues, luego que se pusieron en ella los huevos, cogió uno
-en la mano, arrimóle á la luz, y, pareciéndole que tenia pollo, soltó
-la carcajada y dixo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Candida si croceos circumfluit unda vitellos,</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Hesperius scombri temperet ova liquor.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>5. Quedóse en ayunas el bueno de Fray Blas, porque este era mucho
-latin para un Predicador romancista, y en ayunas se huviera quedado, á
-no haverse compadecido de él su buen amigo Fray Gerundio, explicando el
-pensamiento en este Serventesio, que sabia de memoria:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i4"><i>Quando algun pollo ó polla</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Encierra el huevo en cándido recinto,</i></div>
- <div class="verse i4"><i>La barriga es la olla,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y cuézase en porcion de blanco ó tinto.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>6. Aprovechóse de esta ocasion el Maestro Prudencio para chasquear
-un poco al Predicador, insultándole sobre su cortedad en el latin, y
-le dixo con alguna picaresca: «Paréceme, Fray Blas, que tú eres como
-aquel Cura, que decia á sus<span class="pagenum" id="Page_219">p.
-219</span> feligreses: <i>Yo, á la verdad, no sé mucho latin, pero no
-tiene remedio, me he de dedicar á estudiarle, y hasta que le aprenda,
-no he de hacer mas que predicar</i>.» — «Passo con essos golpes, Padre
-nuestro! replicó algo atufado Fray Blas, que entendió todo el énfasis
-picante de la satyrilla: para predicar no he menester entender latin de
-Poetas, bástame construir medianamente el de la Biblia; y para esso, el
-Calepino y yo á otros dos guapos.»</p>
-
-<p>7. En esto salió el assado á la mesa, que era medio pabo, y apénas
-le columbró Fray Gerundio, quando exclamó en tono de plañidera:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Miraris quoties gemmantes explicat alas:</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Et potes hunc sævo tradere, dure, coco!</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y sin dar lugar á que volviesse á sonrojarse su amigo, dió
-él mismo la explicacion en el siguiente Epigramma:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i4"><i>Quando el Pabo ostentoso</i></div>
- <div class="verse i0"><i>La rueda tiende y brilla magestuoso,</i></div>
- <div class="verse i4"><i>Assombrado le miras:</i></div>
- <div class="verse i4"><i>Y á este que tanto admiras,</i></div>
- <div class="verse i4"><i>Cruel, duro, severo,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Le entregas tú despues á un Cocinero!</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Pero sin embargo de la compassion, que esto le causaba,
-no dexó de meterle bien el cuchillo por la coyuntura, y, despues de
-hacer plato al Padre Maestro, él se quedó con una buena racion de
-entre-pechuga y pellejo, alargando la fuente á Fray Blas, con quien no
-gastaba ceremonias.</p>
-
-<p>8. A este tiempo ya se havia embasado algunos tragos, y á cada
-uno que bebia dedicaba su dístico, de los muchos de que havia hecho
-provision para estas ocasiones, sin pararse en que los dísticos
-hablassen de los vinos mas famosos de Europa en la antigüedad, y el
-que él bebia fuesse un chacolí ó un vinagrillo de la tierra. Como él
-espetasse sus versos, que hablassen de mosto cocido, todo lo demas era
-para él muy indiferente; y assí al primer trago le saludó con esta
-impertinencia:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hæc de vitifera venisse picata Viena</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Ne dubites, misit Romulus ipse mihi.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Al segundo con este disparate:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hoc de Cæsareis mihi vindemia cellis</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Misit, Iulæo quæ sibi monte placet.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Al tercero con este requiebro:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hæc Fundana tulit felix autumnus opimi,</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Expressit mulsum Consul, et ipse bibit.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span></p>
-
-<p>9. En fin, á ningun trago dexó sin su dedicatoria latina; y consta
-por buenos papeles, que en solo aquella cena brindó veinte veces, y
-esto sin perjuicio de la cabeza, que la tenia á prueba de jarro, por
-haverse criado en Campazas con la mejor leche del Páramo y de Cámpos.
-No se puede ponderar lo aturdido, que estaba el bueno del Predicador
-al oír chorrear tanto latinorio á su amigo y queridito; pues, aunque
-lo mas de ello se le passaba por alto, y allá se iba por el ánima mas
-sola, con todo esso se le caía la baba, viéndole lucir tan á taco
-tendido, protestando, que, si bien siempre havia hecho alto concepto
-de su ingenio, nunca creyó, que llegasse á tanto, por no haver
-concurrido con él en otra funcion semejante. No sabia como diantres
-havia podido meter en la cabeza tanta multitud de versos, y sobre todo
-se assombraba de aquella oportunidad, con que los aplicaba; siendo
-assí, que el desdichado Fray Gerundio no esperaba mas oportunidad
-para encajar sus versos, que la de oír ó ver alguna cosa, de la qual
-se hiciesse mencion, en los que tenia hacinados en su burral memoria,
-usando de la erudicion profana puramente por la assonancia, ni mas ni
-ménos como havia usado de la Sagrada en la chistosa Salutacion, que
-havia predicado en el Refectorio. Pero, como el buen Fray Blas tampoco
-entendia de otras propiedades para el uso y para la aplicacion de
-sus textos, no distinguia de colores, y lo que le sonaba le sonaba,
-confirmándose en el dictámen de que mozo como aquel no le havia pillado
-la Orden en dos Siglos.</p>
-
-<p>10. Creció su admiracion, quando, sirviéndose á la mesa una cazuela
-de liebre guisada, oyó á Fr. Gerundio prorrumpir en esta definitiva
-sentencia:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Inter aves turdus, si quid, me judice, certet;</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Inter quadrupedes, gloria prima lepus.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">No entendió el Predicador mas que á media-rienda y assí
-en bosquejo lo que queria decir, aunque ya le dió al corazon, poco
-mas ó ménos, qual seria el pensamiento, quando notó, que diciendo
-y haciendo se echaba Fray Gerundio en su plato casi la mitad de la
-cazuela. Pero el Padre Maestro, que comprehendió muy bien toda el alma
-del concepto, dixo con su apacibilidad acostumbrada: «Hombre, esso de
-que, en tu dictámen, <i>entre las aves no hay plato mas regalado que
-el tordo, ni entre los animales que la liebre</i>, prueba bien, que el
-mismo gusto tienes en el paladar que en el entendimiento, y que el
-mismo voto puedes dar acerca de una mesa que acerca de un Sermon. Yo
-siempre oí, que el tordo era extraordinario de Frayle, y la liebre
-plato de Cofradía.» — «Y quien le ha dicho á V. Paternidad, replicó
-Fray Gerundio, que en las Cofradías no sirven muy buenos platos, y que
-á<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span> los Frayles no les
-dan extraordinarios muy delicados?» — «Substanciales sí, respondió el
-Maestro Prudencio, pero delicados no.»</p>
-
-<p>11. En esto salieron los postres, un queso y un plato de aceytunas.
-Aquí le pareció á Fray Blas, que sin duda alguna se le havia acabado
-la talega á Fray Gerundio, porque qué Poeta se havia de poner á tratar
-de aceytunas y de queso? Pero le engañó su imaginacion, y quedó
-gustosamente sorprehendido, quando vió que, tomando el queso en una
-mano y un cuchillo en otra para partirle, recitó con mucha ponderacion
-este par de coplitas:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Caseus, Etruscæ signatus imagine lunæ,</i></div>
- <div class="verse i2"><i xml:lang="la" lang="la">Præstabit pueris prandia mille tibi.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y sin detenerse añadió esta traduccion, que tambien
-havia leído:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i2"><i>Con un queso, parecido</i></div>
- <div class="verse i0"><i>A la Luna de Toscana,</i></div>
- <div class="verse i2"><i>Hay para dar de almorzar</i></div>
- <div class="verse i0"><i>A los niños mil mañanas.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">— «Esso lo mismo será, glossó Fray Prudencio
-sonriéndose, aunque se parezca á la Luna de Valencia; pues no sé, que
-para el caso, ni para el queso, tenga mas gracia una Luna que otra.
-Y qué? no dices algo á las aceytunas?» — «Allá voy, Padre Maestro,»
-respondió Fr. Gerundio, y tomando media docena de ellas, dixo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Hæc, quæ Picenis venit subducta trapetis,</i></div>
- <div class="verse i4"><i xml:lang="la" lang="la">Inchoat atque eadem finit oliva dapes.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Que uno construyó assí:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i2"><i>Esta, que no fué al Molino,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Para que no fuesse aceyte,</i></div>
- <div class="verse i2"><i>Unas veces es principio,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Y tambien postre otras veces.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">— «Qué dices, borracho? le preguntó Fray Blas en tono
-de zumba: quando sirvieron de principio las aceytunas?» — «Quando?
-respondió Fray Gerundio, quando se comenzaba á comer por donde ahora
-se acaba, y quando las lechugas servian de postre, <i xml:lang="la"
-lang="la">juxta illud</i>:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Claudere quæ cœnam lactuca solebat avorum, etc.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Y si no, acuérdese Vm. de lo que dixo al principio de la
-cena, que nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros Abuelos.»</p>
-
-<p>12. Halló bastante gracia el Maestro en esta reconvencion,<span
-class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span> y se confirmó en su
-antiguo dictámen de que á Fray Gerundio no le faltaba cantera, y que
-solo le havia hecho falta el cultivo, la aplicacion á facultades
-sérias y precisas, la crítica, y el buen gusto. Pero al fin, con no
-poco se acabó la cena, se dieron gracias á Dios, y se levantaron los
-manteles; despues de lo qual tomó la mano Fray Blas, y dixo: «Padre
-Maestro, acabemos de evacuar el punto de las Censuras de los Libros,
-que nos interrumpió Fray Gregorio, porque, á lo que veo, me parece
-que V. Paternidad es del mismo dictámen, que aquel famoso Censor del
-segundo tomo del <i>Theatro Crítico Universal</i>, que, huyendo el cuerpo
-á la censura del libro, se metió á censurar á los Censores; pero en
-verdad que llevó brava tunda en cierta Aprobacion del tercero tomo.»
-— «En la substancia, respondió el Maestro, del mismo parecer soy, y
-hallo, que tiene mucha razon en lo que dice: el modo puede ser que no
-huviesse agradado á todos, porque le oí notar de pomposo, arrogante, y
-satisfecho; y á algunos tampoco les pareció bien, que reservasse esta
-crítica para aquel lugar, en que no venia muy al caso, adelantándose
-tal qual á argüirle de ménos consiguiente, pues, protestando en la
-misma Censura, <i>que no se hallaba con ánimo de ayudar fructuosamente al
-Autor del Theatro en el arduo y mal recibido oficio de Desengañador</i>,
-él mismo le está exercitando en la misma Censura: con esta diferencia,
-que el Autor del Theatro exerce el officio de <i>Desengañador</i> de Sabios
-y de ignorantes, pues á todos comprehenden los <i>errores comunes</i>; pero
-el Censor exerce el de <i>Desengañador</i> únicamente de Sabios, porque á
-solos estos, ó en la realidad, ó en la estimacion, se fian por lo comun
-las Aprobaciones de los Libros.»</p>
-
-<p>13. «Sobre la zurra, que le da todo un Colegio de Padres Aprobantes
-del tercer tomo, tambien he oído variedad de opiniones. Convienen
-todos en que la correccion fraterna está discreta, bien parlada, y con
-mucha sal, sin que la falte su granito de pimienta; pero, como los
-Autores de ella son de la misma estameña que el Autor del Theatro,
-algunos desearan que esta comission se la huvieran encargado á otro de
-diferente paño, en quien caeria mejor. Dicen, que esto de salir á la
-defensa de uno de su ropa, solo porque no se le alaba, no suena bien:
-otra cosa seria, si positivamente se le huviera injuriado sin razon,
-que entónces á ningunos tocaba mas immediatamente sacar la cara por él,
-que á los de Casa. Pero este reparo me parece poco justo, y aun poco
-reflexionado; porque aquellos Padres Maestros no impugnan directamente
-al Censor, porque no alaba al Autor del Theatro, sino porque censura
-á los que le alaban á él, y á todos los demas Autores; con que no
-tanto es defensa del Autor como de los Censores, y en esta todo el
-mundo tiene derecho á meterse,<span class="pagenum" id="Page_223">p.
-223</span> con especialidad aquellos, á quienes se les ha encomendado
-este oficio.»</p>
-
-<p>14. «Algunos maliciosos aun se adelantan á mas: paréceles á ellos,
-que ven una gran diferencia de estilo en lo restante de la Aprobacion,
-y en el párrafo en que se censura al Censor de los Censores: con esta
-aprehension se les figura por otra parte, que el estilo de este párrafo
-es muy parecido al nobilíssimo, perspicuo, y elegante, que gasta el
-Autor del Theatro. Y qué quieren inferir de aquí? Lo que se está
-cayendo de su peso, que este parrafillo le dictó el mismo Autor, pues
-se hallaba dentro de casa; y, sin explicarse mas, hacen un gesto, y
-tuercen el hocico. Pero esta me parece demasiada temeridad y sobrada
-delicadeza. Conocer en pocos renglones añadidos á otros muchos la
-diversidad de estilo, es para pocos ó para ninguno, sin exponerse á
-juzgar erradamente, salvo que aquella sea tan visible, que luego salte
-á los ojos; pues claro está, que, si en un Sermon del Padre Vieyra se
-mezclaran solos quatro renglones del Autor del Florilegio, un topo
-veria al instante la diferencia, y aun la disonancia; mas no estamos
-en el caso. El estilo de los Aprobantes no es tan dessemejante del
-Autor del Theatro, que diste infinito de él. Fuera de que á los buenos
-Escritores nunca los puede faltar un buen estilo, dice Quintiliano:
-<i xml:lang="la" lang="la">Bonos nunquam honestus sermo deficiet</i>; y,
-assí como no es impossible, sino muy regular, que uno dé en el mismo
-pensamiento que otro, assí tampoco lo es, que le explique de una misma
-manera. Mas supongamos, que el párrafo en question sea del mismo Autor
-del Theatro: <i xml:lang="la" lang="la">quid inde</i>? No veo en ella
-cosa, que me disuene, porque en él nada se le elogia, y ántes se me
-representa un rasgo de su moderacion y de su prudencia. Finjamos por un
-poco (y es una cosa bien natural), que los Reverendíssimos Aprobantes
-huviessen dexado correr la pluma en este punto con algun mayor calor y
-libertad de lo que pedia la materia. Demos por supuesto, (y no es ménos
-natural que lo primero,) que confiassen al Autor su censura, para que
-la viesse ántes que se estampasse. Como la leyó á sangre fria, notó
-que estaba un poco acalorada, y tomó de su quenta templarla, dictando
-un párrafo, en que se dice lo que basta, y en realidad á ninguno saca
-sangre. Esto es lo que yo concibo que pudo ser; pero, si fué otra cosa,
-todo ello importa un bledo.»</p>
-
-<p>15. «En lo que no convengo, ni convendré jamas, es en que las
-Censuras de los libros, especialmente las que se hacen de oficio, esto
-es, por comission de Tribunal legítimo, se conviertan en Panegýricos;
-y perdónenme los Reverendíssimos Censores del Censor de todos ellos,
-que no me hace fuerza la razon, con que intentan defender la práctica
-contraria.<span class="pagenum" id="Page_224">p. 224</span> Dicen,
-que <i>el Panegýrico, que se introduce en la Censura, siendo el mérito
-del Autor sobresaliente, es deuda; siendo mediano, urbanidad; y,
-solo siendo ninguno, será adulacion</i>. Yo diria, con licencia de sus
-Reverendíssimas, que el Panegýrico que se introduce en la Censura,
-aunque el Autor le merezca, siempre es impertinente; y, si no le
-merece, no solo es una adulacion indigna, sino una mentira, un engaño
-sumamente perjudicial al progresso de las Ciencias, al honor de toda
-la Nacion, y á la utilidad comun. Al Censor solamente le mandan, que
-diga sencillamente su parecer sobre el mérito de la obra, aprobándola
-ó desaprobándola, sin que se detenga en alabar al Autor, sino que
-sea indirectamente por aquel elogio, que necessariamente le resulta,
-de que se apruebe su produccion; con que, pararse muy de propósito á
-hacer un gran Panegýrico del Autor, aunque sea el de mayor mérito, sin
-dexar epítheto que no le aplique, renombre con que no le proclame, ni
-erudicion que no ostente el Aprobante para exornar su encomio, no solo
-no es deuda, sino una obra muy de supererogacion.»</p>
-
-<p>16. «Ya se entiende, que hablo solamente de aquellos largos
-panegýricos, que de propósito se introducen en las Censuras, adornados
-de todo género de erudicion, los quales son los que únicamente se
-pueden llamar <i>Panegýricos</i>. Y de estos digo, que, aunque los Autores
-los tengan muy merecidos, son fuera del assunto en las Aprobaciones,
-digámoslo assí, judiciales; y en este sentido, á mi ver, habló tambien
-el Censor de los Censores. Pero aquellos elogios, que resultan del
-breve y sencillo juicio, que se forma del mérito de la obra, como de
-su utilidad, de su inventiva, de su solidez, de su buen estilo, etc.,
-estos, assí como no merecen el nombre de panegýricos, assí tampoco
-deben condenarse en los Censores, ántes apénas pueden cumplir con su
-oficio, sin que digan algo de esto; y en este sentido convengo tambien,
-en que los elogios pueden ser deuda, y pueden ser urbanidad.»</p>
-
-<p>17. «Pero, quien ha de tener paciencia para sufrir otros diferentes
-rumbos, que siguen los Aprobantes? Todos, ó casi todos, son
-panegyristas, y de estos ya he dicho bastante. Algunos añaden á este
-oficio el de Glossadores, ó Addicionadores de la obra que aprueban;
-otros se meten á Apologistas del assunto, especialmente si este es
-de materia crítica, ó de algun punto contencioso: quando la obra es
-apologética, las Aprobaciones por lo comun se reducen á una apología de
-la misma apología, y aprobacion bien larga he visto yo, que, sin tocar
-en la substancia de la obra hasta el último párrafo, gasta el Aprobante
-muchas hojas en alabar la Patria del Autor, la nobleza de su orígen,
-las glorias de su Religion, y de todo esto infiere, que el libro es una
-cosa grande, y que<span class="pagenum" id="Page_225">p. 225</span>
-no puede contener ápice ni punto, que se oponga á los dogmas de la Fé
-ni á la mas severa disciplina. Digo, y vuelvo á decir, que todas estas
-me parecen unas grandíssimas impertinencias, dignas de ser desterradas
-de nuestra Nacion, como lo están de casi todas las demas del mundo,
-cuyos Censores se ciñen precisamente á lo que se les manda, diciendo
-en breves y graves palabras su dictámen, y dexando á los Lectores,
-que hagan de la Obra y del Autor todos los panegýricos, que se les
-antojaren.»</p>
-
-<p>18. Muy enfrascado estaba el Maestro Prudencio en la conversacion,
-quando advirtió que Fray Gerundio se havia quedado dormido en la
-silla como un cepo, y que el Predicador bostezaba mucho, cayéndosele
-los párpados, de manera que cada instante necessitaba apuntalarlos.
-Hízose cargo de la razon, y dispertando á Fray Gerundio, no sin mucha
-dificultad, se fueron todos á la cama, quedando despedido el Predicador
-Fray Blas desde la noche, porque pensaba madrugar mucho el dia
-siguiente, para marchar á Jacarilla, en compañía de su Mayordomo el Tio
-Bastian, que para entónces ya le suponian perfectamente convalecido del
-accidente, que le havia acometido de sobre-comida ó sobre-bebida.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_5">
- <h3>CAPITULO V.</h3>
- <p class="subh3">Estrena Fray Gerundio el oficio de Predicador
- Sabatino con una Plática de&nbsp;Disciplinantes.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Aún</span></big> no bien havia amanecido
-el dia siguiente, quando llegó un Mozo del Convento con una Carta del
-Prelado, en que mandaba á Fray Gerundio, que quanto ántes se retirasse,
-porque le hacia saber, que la Villa havia votado una Procession de
-Rogativa por el agua, de que estaban necessitados los campos, en la
-qual havia determinado salir la Cofradía de la Cruz, y que era menester
-disponerse para predicar la Plática de Disciplinantes. Mucho se holgó
-nuestro Predicador Sabatino con esta noticia, por quanto estaba ya
-rebentando por darse á conocer en el público, y se le hacian siglos los
-dias, que tardaba una funcion. Pero fué tan desgraciado, que, media
-hora ántes que llegasse el Propio, havia partido para Jacarilla su
-grande amigo Fray Blas, y esto no dexó de contristarle algun tanto,
-porque le podia dar alguna idéa, ó algunas reglas propias de su buen
-gusto, para disponer aquella especie de funcion, de la qual nunca
-havian tratado en particular: y, siendo la primera, le importaba mucho
-salir<span class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span> de ella con el
-mayor lucimiento. Ya se le ofreció consultar el punto con el Maestro
-Prudencio, pero dixo allá para consigo: «Este viejo me dirá alguna de
-las que acostumbra; aconsejaráme, que encaje á los Cofrades un trozo
-de mision, que diga, como las calamidades públicas siempre son castigo
-de los pecados públicos y secretos, que lo confirme con exemplos de la
-Sagrada Escritura y de la Historia profana, de los quales me contará un
-rimero de ellos, porque el viejo sabe mas que Merlin; prevendráme, que
-despues me dexe naturalmente caer sobre la necessidad de aplacar á la
-Divina Justicia por medio de la penitencia, porque no hay otro; y por
-fin y postre querrá, que los espete, que de este único medio se valió
-el mismo Jesu-Christo, derramando toda su Sangre por nuestros pecados,
-para satisfacer á su Eterno Padre y aplacar la justa indignacion contra
-todo el linage humano; y, al llegar aquí, querrá que me afervorice
-y que los exhorte á despedazar primero su corazon, y despues sus
-espaldas, no con espíritu de vanidad, sino con espíritu de compuncion.
-Esta retahila me encajará el Padre Maestro, como si la oyera, y me
-querrá persuadir, que á esto, y no á otra cosa, se debe reducir este
-género de Pláticas; pero á otro perro con esse huesso. Cierto, que
-quedaria yo bien lucido, en la primera funcion en que me estreno de
-puertas á fuera, con predicar como pudiera un carcuezo, y con decir lo
-que diria qualquiera vieja. Yo me guardaré de preguntarle nada á su
-Paternidad, y compondré mi Plática como Dios me diere á entender, sin
-ayuda de vecinos.»</p>
-
-<p>2. Con este pensamiento se entró en el quarto, donde estaba el
-Maestro Prudencio todavía recogido, porque con la conversacion de
-sobre-cena se le havia encendido la cabeza, y havia passado mala noche.
-Dióle parte de la carta, con que se hallaba del Prelado, el qual le
-havia embiado mula al mismo tiempo, para que se retirasse, y díxole,
-que si mandaba algo para el Convento. El Maestro, puesto que no dexó
-de sentir este incidente, porque havia consentido en que, ya que no le
-quitasse del todo la bodoquera, podria quitarle algunos bodoques en los
-passéos y conversaciones de la Granja; pero al fin, viendo que no tenia
-remedio, huvo de conformarse, y solamente le previno, que tratasse
-de platicar con juicio y con piedad, porque el assunto lo pedia,
-advirtiéndole que, mediante Dios, esperaba oírle. «Bien está, Padre
-Maestro, le respondió Fray Gerundio; pierda cuydado V. Paternidad, que
-por esta vez pienso, que he de acertar á darle gusto»; y con esto se
-despidió.</p>
-
-<p>3. Dice una leyenda antigua de la Orden, que en todo el camino que
-havia desde la Granja al Convento, que no era ménos que de quatro
-leguas largas, iba nuestro Fray Gerundio<span class="pagenum"
-id="Page_227">p. 227</span> tan pensativo y tan dentro de sí mismo, que
-no habló ni siquiera una palabra al mozo, que iba delante de la mula,
-y lo que mas admiracion causó á todos los que le conocian, fué, que no
-solo no se paró á echar un trago en una Venta, que havia en la mitad
-del camino, pero que ni siquiera reparó en ella. Esto consistió, como
-él mismo lo confessó despues, en que iba totalmente preocupado en hacer
-apuntamientos mentales, y en buscar especies y materiales allá dentro
-de su memoria, para disponer una Plática de rumbo, que diesse golpe y
-que de contado le acreditasse.</p>
-
-<p>4. Desde luego se le ofrecieron á la imaginacion, como en tropel,
-las confusas idéas de esterilidad, Rogativa, Cofradía, Cruz,
-Penitentes, pelotillas, ramales, sangre, Penitentes de Luz, etc.; y
-todo su cuydado era, como havia de encontrar en la Mythología ó en la
-Fábula algunas noticias, que tuviessen alusion con estas especies,
-pues, por lo que toca á la coordinacion y al estilo, esso no le daba
-maldita la pena, pues siguiendo el mismo, que havia usado en el Sermon
-de Santa Ana, y procurando imitar el inimitable del Florilegio, estaba
-seguro del aplauso del Auditorio, que era el único obgeto, que por
-entónces se le proponia.</p>
-
-<p>5. Para hablar de la esterilidad, al instante se la ofreció la edad
-de plata y la edad de hierro; porque hasta la primera los hombres eran
-unos Angelitos, y la tierra producia por sí misma todo género de frutas
-y de frutos para su sustento y regalo, sin necessitar de cultivo, el
-que enteramente ignoraban; pero, como en la edad de plata comenzassen
-á ser un poco bellacos, tambien la tierra comenzó á escasearles sus
-frutos, y se empeñó en que no les havia de dar alguno, sin que les
-costasse su trabajo. Mas aquí estaba la dificultad; porque los pobres
-hombres, acostumbrados á la abundancia y al ocio, no sabian como havian
-de beneficiarle, hasta que compadecido Saturno baxó del Cielo y los
-enseñó el uso del azadon y del arado, para que en fin, costándolos su
-trabajo y sudor, la tierra los sustentasse. Pero luego le ocurrió, que
-esto no venia muy á quento, porque aquí no se trataba de esterilidad
-nacida de falta de cultivo, sino de falta de agua, y para esta havia de
-menester una Fábula, como el pan para comer.</p>
-
-<p>6. Dichosamente se le vino en aquel punto á la memoria la edad de
-hierro, en la qual nada producia absolutamente la tierra, ni cultivada
-ni por cultivar; y es que los Dioses la negaron enteramente la lluvia,
-en castigo de las maldades de los hombres, que se havian hecho muy
-taymados y solo trataban de engañarse los unos á los otros, como
-dice el doctíssimo Conde Natal. No se puede ponderar la alegría que
-tuvo, quando se halló, sin saber como, con una introduccion<span
-class="pagenum" id="Page_228">p. 228</span> tan oportuna; y,
-apuntándola allá en el desenquadernado libro de su memoria, passó á
-revolver en su imaginacion algunas especies de Mythología, que se
-pudiessen aplicar á cosa de rogativa.</p>
-
-<p>7. A pocas azadonadas se le vino oportunamente á ella aquel famoso
-caso de Bacco, quando, hallándose en la Arabia desierta, por donde
-caminaba á cierto negocio de importancia, y muriéndose de sed, por no
-encontrar una gota de agua enmedio de aquellos adustos arenales, juntó
-los pastores de la Comarca, y, formando en ellos una devota Procession
-ó rogativa en honra del Dios Júpiter, ofreció que le fabricaria un
-Templo, si le socorria en aquella necessidad; y al punto se apareció
-el mismo Júpiter en figura de un Carnerazo fornido y bien actuado de
-puntas retorcidas, que, escarvando con el pié en cierta parte, brotó
-una copiosa fuente de agua dulce; y Bacco agradecido cumplió su voto,
-edificando al Dios Carnero el primer Templo, con el título de Júpiter
-Amon. Dióse mil parabienes por este hallazgo, especialmente quando
-supo despues, que el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz en aquel año
-se llamaba Pasqual Carnero, y propuso en su ánima hacerle Júpiter
-Amon, con lo que le pareció haver encontrado un thesoro, para tocar la
-circunstancia principal, y tuvo por sin duda allá para consigo, que
-desde aquel punto no havria Sermon de Cofradía, que no le pretendiesse
-con empeño.</p>
-
-<p>8. Remachóse en este buen concepto que hizo de sí mismo y de su
-grande suficiencia, quando, para hablar de la misma Cofradía, compuesta
-por la mayor parte de Labradores, se le vinieron al pensamiento los
-Sacrificios Ambarvales, que se hacian en honor de la Diosa Céres,
-Tutelar de los Campos y de las Cosechas; á los quales sacrificios
-presidia cierta especie de Cofradía, compuesta de doce Cofrades,
-que se llamaban los <i>Hermanos Arvales</i>, esto es los <i>Cofrades del
-Campo</i>, derivando su denominacion de <i xml:lang="la" lang="la">arvus
-arvi</i>, que le significa; porque, aunque es verdad, que estos no eran
-mas que doce, y los Cofrades de la Cruz passaban de ciento, esse le
-pareció chico pleyto, pues, si el número siete en la Sagrada Escritura
-significa multitud, mas significará el número doce en la Mythología.</p>
-
-<p>9. Donde se halló un poco apurado, fué en tropezar con alguna
-erudicion de buen gusto, que pudiesse aludir á Cofradía de la Cruz;
-y despues de haverse aporreado por algun tiempo la cabeza, sin
-encontrar cosa que le satisfaciesse, su buena fortuna le deparó una
-admirable especie, que á un mismo tiempo le sirvió para cumplir
-gallardamente con la circunstancia agravante de la Cruz y con la de
-los Penitentes de Sangre, que no le daba ménos cuydado que la otra.
-Acor<span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>dóse haver leído
-en un extraordinario libro, que se intitula: <cite>Idéa de una nueva
-Historia general de la América Septentrional</cite>, como en honor
-del Dios <i>Izcocauhqui</i>, que era el Dios del Fuego, iban los Indios
-al monte por un grande árbol, que con mucho acompañamiento, música,
-y aparato conducian al patio del Templo: allí le descortezaban con
-extraordinarias ceremonias; le elevaban despues á vista de todo el
-Pueblo, para que constasse á todos que tenia la altura, que prescribia
-la ley; despues le baxaban, y cada uno le adornaba con ciertos papeles
-teñidos en sangre propia; hecho lo qual, volvian á levantarle con gran
-tiento, devocion, y reverencia. Entónces los Amos tomaban acuestas á
-sus Esclavos, y, baylando al rededor de una grande hoguera, que estaba
-encendida junto al árbol, quando los pobres esclavos estaban mas
-descuydados, daban con ellos en las llamas, y se hacian ceniza.</p>
-
-<p>10. No cabe en la imaginacion, quanto se regocijó el bendito Fray
-Gerundio con este, á su parecer, felicíssimo y oportuníssimo hallazgo,
-porque en solo él tenia quanto havia menester para lo que le restaba
-que ajustar. Havia árbol trahido del monte con mucho acompañamiento,
-y elevado con grande devocion en el patio del Templo. Qué sýmbolo mas
-propio del Arbol de la Cruz? Y mas que, por descortezarle despues, no
-perdia nada para el intento. Havia papelitos teñidos en sangre de los
-Cofrades, que levantaban el árbol; cosa ajustadíssima y pintiparada
-á los Penitentes de Sangre, pues, que esta tiñesse papeles ó tiñesse
-faldones, es question de nombre, particularmente quando ya se sabe, que
-de los faldones se hace el papel. Havia Amos, que baylaban al rededor
-del árbol y de la hoguera con los Esclavos acuestas, á los quales
-echaban despues en la lumbre, y ellos se quedaban riendo; metáphora muy
-natural de los Penitentes de Luz, que son como los Amos de la Cofradía,
-los quales se contentan con alumbrar á los Penitentes de Sangre, para
-que estos se quemen y se abrasen á azotes, ya entre los manojos de los
-ramales, ya entre las ascuas de las pelotillas.</p>
-
-<p>11. Mil parabienes se dió á sí mismo por haver encontrado con una
-provision de materiales, los mas exquisitos y mas adequados para el
-intento, que, á su modo de entender, se podian juntar; y ya quisiera
-él, que la Plática fuesse el dia siguiente, para darse quanto ántes
-á conocer, pues, una vez juntos los materiales, en dos horas le
-parecia que podria disponerla, particularmente haviéndose de reducir
-á una exhortacion muy breve, como él mismo lo havia observado en las
-Pláticas de aquella especie, que havia oído, por quanto se comenzaba
-á platicar al mismo tiempo que se iba ya formando la Procession; y en
-órden á tomarla de memoria, esso<span class="pagenum" id="Page_230">p.
-230</span> le daba poco cuydado, porque realmente era de una memoria
-feliz y, como dicen, burral.</p>
-
-<p>12. No obstante, haciendo un poco mas de reflexion sobre todas
-las circunstancias de esta última erudicion mythológica, no podia
-enteramente aquietarse, pareciéndole, que la aplicacion de los
-papelitos teñidos en sangre á los Penitentes de la Cofradía era un poco
-violenta; y, aunque juzgó, que en caso de necessidad y en un lance
-forzoso ya pudiera passar, mayormente en una Aldéa, donde no huviesse
-mas Críticos ni mas Censores, que el Barbero y el Fiel de Fechos, pero
-bien quisiera él hallar otra cosa mas terminante, y como en propios
-términos de <i>Penitentes de Sangre</i>, para assegurar mas su lucimiento,
-sin exponerse á melindrosos reparos de gentes escrupulosas, de las
-quales havia algunas en su Comunidad y en el Pueblo, que, como llevamos
-significado, era una Villa de media braga, ni tan desierto como
-Quintanilla del Monte, ni tan poblado como Cádiz y Sevilla.</p>
-
-<p>13. Con este cuydado se iba ya acercando al Lugar, asaz pensativo y
-no poco pesaroso, quando de repente dió un alegre grito, acompañado de
-una gran palmada sobre el albardon de la mula; y prorrumpió diciendo:
-«Hay borracho como yo! Vaya, que soy un mentecato. En el mismo
-admirable libro intitulado: <cite>Idéa de una nueva Historia general de
-la América Septentrional</cite>, pocas hojas mas allá donde se refiere
-lo del árbol y lo de los papelitos de sangre en honor del famoso
-Dios <i>Izcocauhqui</i>, me acuerdo haver leído dos especies, que luego
-las apunté para estas ocasiones, y son tan nacidas para ellas, que,
-aunque yo mismo las huviera fingido, no podian venir mas á pelo. Ambas
-especies se encuentran en el §. X, que trata de los sýmbolos de los
-meses Indianos, segun Gemelli Carreri; y la primera dice assí, porque
-la tengo en la memoria, como si la estuviera leyendo:»</p>
-
-<p>14. «Tozoztli, sýmbolo del segundo mes, quiere decir <i>sangría ó
-picadura de las venas</i>; porque assimismo en el segundo dia de este
-mes los Indios, ó fuesse con las puntas del <i>maguey</i>, ó con navajas
-de pedernal, en señal de penitencia se sacaban sangre de los muslos,
-espinillas, orejas, y brazos, y ayunaban al mismo tiempo... Era esta
-fiesta de Penitentes dedicada al Dios <i>Tlaloc, Dios de las lluvias</i>. Y
-mas abaxo. Los que tenian el oficio de hacer <i>Xuchiles</i> ó ramilletes
-entre año, llamados <i>Xochimanque</i>, festejaban en la tercera edad<a
-id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a> á la
-Diosa <i>Chivalticue</i>, que es lo mismo que decir, <i>enaguas de muger</i>, ó
-por otro nombre <i>Coatlatona, Diosa de los Mellizos</i>. La segunda especie
-es como se sigue, sin faltarle tilde.»</p>
-
-<p>15. «<i>Hueytozoztli</i>, superlativo de <i>Tozoztli</i>, sýmbolo del tercer
-mes, quiere decir <i>punzadura ó sangría grande</i>; porque en deteniéndose
-las aguas, que no comenzaban hasta este<span class="pagenum"
-id="Page_231">p. 231</span> tiempo, correspondiente á nosotros por
-Abril, se aumentaban las penitencias, crecia la saca de la sangre, y
-eran mayores los ayunos, y aun los sacrificios. La fiesta se hacia
-al Dios <i>Citeolt, Dios de el Maiz, etc.</i>». Estas dos especies tengo
-apuntadas en mi quaderno y encomendadas á mi memoria, y me andaba yo
-aporreando los cascos por encontrar otras, que se adaptassen á las
-circunstancias principales del assunto? Donde las havia de hallar
-mas exquisitas? donde mas nuevas? donde mas cortadas al talle del
-intento? Aquí tengo esterilidad de la tierra por falta de agua: aquí
-tengo á <i>Tlaloc</i> Dios de las lluvias: aquí tengo una Procession de
-Penitentes de Sangre, y no ménos que en el mes de <i>Hueytozoztli</i>, que
-es el mismíssimo mes de Abril, en que nos hallamos, y en que se ha de
-celebrar nuestra Procession: aquí tengo <i>Xuchiles</i> y <i>Xochimanques</i>,
-esto es los que hacian ramilletes ó ramales, que allá se va todo, y es
-bien corta la diferencia: aquí tengo <i>Coatlatona</i> ó enaguas de muger,
-cosa tan precisa para que se vistan los Penitentes: y, en fin, aquí
-tengo una India, y ya no me trueco, ni por quarenta Fray Blases, ni por
-quantos Autores de Florilegios puedan producir las dos Estremaduras.
-Ola! pero esto no quita, que yo los venere siempre, como á mis dos
-Maestros, como á los dos modelos, como á mis originales en la facultad
-de la carrera, que emprendo.»</p>
-
-<p>16. Embelesado en estos pensamientos y casi loco de contento,
-nuestro Fray Gerundio llegó á la puerta reglar de su Convento;
-apeóse, fué á la Celda del Prelado, dió su <i xml:lang="la"
-lang="la">benedicite</i>, tomó la venia, retiróse á la suya, desalforjóse,
-desocupó, echó un trago, y sin detenerse un punto puso manos á la obra;
-trabajó su Plática, que aquella misma noche quedó concluída; y llegado
-el dia de la Procession, á que concurrió mucho gentío de la Comarca,
-Anton Zotes, y su muger, á quienes el mismo hijo havia escrito, para
-que viniessen á oírle, sin faltar tampoco el Maestro Prudencio, que
-la noche ántes se havia retirado de la Granja, con gentil denuedo
-representó su papel, que, copiado fielmente del original, decia assí,
-ni mas ni ménos:</p>
-
-<p>17. «A la aurífera edad de la innocencia, <i xml:lang="la"
-lang="la">lavabo inter innocentes manus meas</i>, en trámite no interrupto
-sucedió la argentada estacion de la desidia: <i xml:lang="la"
-lang="la">Argentum et aurum nullius concupivi</i>. No llegó la ignavia
-de los mortales á ser lethálica culpa: pero se arrimó á ser borron
-nigricante de su nivea candidez primeva:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Pocula tartareo haud aderant nigrefacta veneno.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Sobresaltados los Dioses, <i xml:lang="la" lang="la">ego
-dixi: Dii estis</i>, determinaron prevenir el desórden con admonicion
-benéfica. Admirable<span class="pagenum" id="Page_232">p.
-232</span>mente el Symbólico: <i xml:lang="la" lang="la">Ante diem
-cave</i>; y paralogyzaron la correccion en preludios de castigo: <i
-xml:lang="la" lang="la">Corripe eum inter te, et ipsum solum</i>.»</p>
-
-<p>18. «La Madre Cýbeles (ya sabe el docto, que en el Ethnico fabuloso
-Léxicon se impone este cognomento á la Tierra: <i xml:lang="la"
-lang="la">Terra autem erat inanis et vacua</i>): la Madre Cýbeles,
-<i xml:lang="la" lang="la">Cybeleia mater</i>, que dixo oportuno el
-Probóscide Poeta: la Madre Cýbeles, que hasta entónces espontaneaba sus
-fruges, resolvió negarlas, miéntras no la reconviniesse por ellas el
-penoso afan del mádido Colono: <i xml:lang="la" lang="la">In Columna
-nubis</i>. Mas, ó Cielos! Como havia de elaborar el infeliz Agrícola,
-si le faltaba la causa instrumental para el cultivo, y si del todo
-ignoraba la causa material, y la eficiente para el instrumento? <i
-xml:lang="la" lang="la">Quæcumque ignorant, blasphemant: quomodo
-fiet istud?</i> Commiserado Saturno, baxó de lo alto del Olympo: <i
-xml:lang="la" lang="la">Descendit de Cœlis</i>, y enseñó al hombre el
-uso del azadon tajante y del arado escindente: <i xml:lang="la"
-lang="la">Terra scindetur aratro</i>. Haveislo entendido, mortales? Luego,
-bien decia yo, que siempre son los pecados ocasion de los castigos: <i
-xml:lang="la" lang="la">Et peccatum meum contra me est semper</i>. Pero
-aún no estamos en el caso.»</p>
-
-<p>19. «A la argentada estacion sucedió el século ferrugineo: <i
-xml:lang="la" lang="la">Sæculum per ignem</i>, y, aunque en él havia
-instrumentos para el cultivo, y posseían los hombres scientífica
-comprehension de su manejo, <i xml:lang="la" lang="la">possedit me in
-initio viarum suarum</i>, obstruída la Cybélica Madre, correspondia con
-esterilidades á los afanes del agrícola: <i xml:lang="la" lang="la">Et
-pater meus agricola est</i>. Aquí el reparo. Si la reconvenia con sus
-sulcos el corvo hierro, si la llamaba con sus golpes la afilada
-plancha, por qué no se daba por entendida? por qué no producia la
-tierra verdigerantes frutos? <i xml:lang="la" lang="la">Germinet terra
-herbam virentem.</i> Qué oportuno Lyra? Porque el Cielo empedernido
-la negaba la lluvia: <i xml:lang="la" lang="la">Non pluit menses
-septem</i>. Pero, qué motivo pudo tener essa tachonada techumbre para
-tan cruel duricie? Díxolo Cartario muy á mi intento: porque los hijos
-de los hombres havian multiplicado las nequicias: <i xml:lang="la"
-lang="la">Et deliciæ meæ esse cum filiis hominum</i>. Pues qué remedio?
-Oíd al sapientíssimo Mythólogo.»</p>
-
-<p>20. «Despréndase el gran Bacco de essa bóbeda celeste; enseñe
-á los hombres á compungirse y á implorar la clemencia del Tonante
-con una Rogativa penitente: <i xml:lang="la" lang="la">Te rogamus,
-audi nos</i>: ofrézcale cultos y sacrificios en futuras aras, y
-baxará el mismo Júpiter Amon, que es lo mismo que Carnero, y con
-una sola patada ó debaxo de la planta de su pié, <i xml:lang="la"
-lang="la">a planta pedis</i>, hará que broten aguas, que apaguen la
-sed y fertilizen los Campos: <i xml:lang="la" lang="la">Descendit
-Jesus in loco campestri</i>. Para el docto no es menester aplicacion;
-vaya para el ménos entendido. No es assí, que ha siete meses, que
-las nubes nos niegan sus salutíferos sudores? No es assí, que á esta
-denegacion<span class="pagenum" id="Page_233">p. 233</span> se han
-seguido los sýmptomas de una tierra empedernida? Pues institúyase una
-devota Rogativa; vayan en ella los Cofrades de la Cruz de Penitentes;
-presídala su digno Mayordomo Júpiter Amon, Pasqual Carnero, que debaxo
-de sus piés, <i xml:lang="la" lang="la">de sub cujus pede</i>, brotarán
-aguas copiosas, que fecunden nuestros Campos:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Horrida per Campos bam, bim, bombarda sonabant.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Mas es muy celebrado en las Sagradas Letras el Cordero
-Pasqual: <i xml:lang="la" lang="la">Agnus Paschalis</i>. Sabe el discreto,
-que de los Corderos se hacen los Carneros. Luego nuestro insigne
-Mayordomo Pasqual Carnero seria quando niño Cordero Pasqual. La ilacion
-es innegable. Pero aún no lo he dicho todo.»</p>
-
-<p>21. «A la frugífera Céres, Diosa Tutelar de los Campos y de las
-Cosechas, se ofrecian aquellos Sacrificios, que se llamaban Ambarvales,
-y se hacia una solemne Procession al rededor de los Campos, para
-ofrecerla estos Sacrificios: <i xml:lang="la" lang="la">Ambarvales
-hostiæ</i>. Y quienes eran los que principalmente la formaban? Unos
-devotos Cofrades, que se llamaban Arvales: <i xml:lang="la"
-lang="la">Arvales fratres</i>; los quales, en sentir de los mejores
-Intérpretes, eran todos Labradores. No lo levanto yo de mi cabeza:
-dícelo el profundíssimo Caton: <i xml:lang="la" lang="la">Ambarvalia
-festa celebrabant Arvales fratres, circumeuntes campos, et litabant
-Ambarvales hostias</i>. Y á quien se ofrecian? Ya lo he dicho, á la Diosa
-Céres, que se deriva de <i>cera</i>, para denotar tambien á los Cofrades de
-Luz: <i xml:lang="la" lang="la">Vos estis lux mundi</i>.»</p>
-
-<p>22. «Mas, porque el Crítico impertinente ó escrupuloso no eche
-ménos á los Penitentes de Sangre, id conmigo y vereis, que esto de
-los Penitentes no es invencion de modernos, como quieren algunos
-ignorantes, sino una Cofradía muy antigua, establecida en todos
-los Siglos y en todas las Naciones. Ea, dad un salto á la América
-Septentrional.»</p>
-
-<p>23. «Allí vereis al Dios <i>Tlaloc</i>, Superintendente de las lluvias,
-haciéndose de pencas y no querer desatarlas en el mes de <i>Tozotli</i>,
-que es el de marzo. Allí vereis, que, para moverle á piedad, se arman
-los Indios de <i>magueys</i> ó puntas de pedernal, y se sacan copiosa
-sangre de todas las partes de su cuerpo. Allí vereis, que el irritado
-<i>Tlaloc</i> continúa las señas de su enojo en el mes de <i>Hueytozotli</i>, que
-corresponde al de abril, en que nos hallamos, y negando en él la agua,
-por los pecados de aquellos infelices, arrepentidos estos, aumentan
-las penitencias y se sacan sangre hasta correr por el suelo al rigor
-de los <i>Xuchiles</i>, esto es, á la violencia de los ramales, empapando
-en ella á la Diosa <i>Chivalticue</i>, que es tanto como la Diosa de las
-Enaguas, y dirigiendo la penitente Procession al Templo de <i>Citeolt</i>,
-Dios del Maiz ó Trigo<span class="pagenum" id="Page_234">p. 234</span>
-de Indias, para que, intercediendo con <i>Tlaloc</i> y uniéndose con él, los
-franqueasse los frutos de la tierra.»</p>
-
-<p>24. «Ea, hermanos, á vista de tan oportunos como eficaces
-exemplares, qué haceis? en qué os deteneis? <i xml:lang="la"
-lang="la">Quid facis in paterna domo, delicate miles?</i> A qué
-aguardais para empuñar con brioso denuedo essos cándidos <i>Xuchiles</i>,
-y, convocando primero el humor purpureo á las dos carnosidades
-postergadas, no le sacais despues con los cerosos <i>magueys</i>, hasta
-dexar empapadas las alvicantes <i>Chivalticues</i>, y corra por ellas la
-sangre á regar la dura tierra: <i>Guttæ sanguinis decurrentis in terram?</i>
-Mirad, Fieles, que está enojado nuestro Divino <i>Tlaloc</i>; mirad que
-el benéfico <i>Citeolt</i> se pone de parte de su ceño. Corred, corred á
-aplacarlos; volad, volad á satisfacerlos; empuñad, vuelvo á decir,
-essos <i>Xuchiles</i>; tomad bien la medida á essos <i>magueys</i>; brote de
-vuestras espaldas el roxo licor á borbotones. Assí aplacareis la ira
-de los Dioses; assí satisfareis por vuestras culpas; assí conseguireis
-para vuestros campos epitalamios de lluvia, y para vuestras almas
-epiciclos soberanos de gracia, prenda segura de la Gloria: <i
-xml:lang="la" lang="la">Quam mihi et vobis, etc.</i>»</p>
-
-<p>25. No bien havia pronunciado la última palabra, quando resonaron
-en el Templo unos gritos, que salian por entre los caperuces, á manera
-de voces encañonadas por embudo ó por cervatana, que decian: <i>Vítor el
-Padre Fray Gerundio</i>, <i>vítor el Padre Fray Gerundio</i>; y lo que mas es,
-que quedaron los Penitentes tan movidos con la desatinada Plática, no
-obstante que los mas, y aunque digamos ninguno de ellos havia entendido
-ni siquiera una palabra, que al punto arrojaron las capas con el mayor
-denuedo, y comenzaron á darse unos azotazos tan fuertes, que ántes
-de salir de la Iglesia ya se podian hacer morcillas con la sangre,
-que havia caído en el pavimiento. Las mugeres, que estaban junto á
-la Tia Catanla, la dieron mil abrazos y aun mil besos, dexándola al
-mismo tiempo bien regada la cara de lágrymas y de mocos, todos de pura
-ternura, y diciéndola, que era mil veces dichosa la madre, que havia
-parido tal hijo. Un Cura viejo, que se hallaba por casualidad immediato
-á Anton Zotes, y que, sin embargo de haver llevado tres veces calabazas
-para Epístola, una para Evangelio, y dos para Missa, todavía por sus
-años y por su bondad era hombre respetable, dándole un estrecho abrazo,
-le dixo: <i>Señor Anton, cinquenta y dos Pláticas de Disciplinantes he
-oído en esta Iglesia, desde que soy indigno Sacerdote</i> (<i>en buena hora
-lo diga</i>); <i>pero Plática como esta, ni cosa que se la parezca, ni la he
-oído, ni pienso jamas oírla. Dios bendiga á Gerundito, y no me mate su
-Magestad, hasta que le vea Presentado.</i></p>
-
-<p>26. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector,<span
-class="pagenum" id="Page_235">p. 235</span> como quedarian el Tio Anton
-y la Señora Catuja, quando oyeron estas alabanzas de su hijo, y fueron
-testigos oculares de sus aplausos; y tambien es mas para considerado
-que para referido, el gozo, la vanidad, y la satisfaccion propia, que
-en aquel punto se apoderaron del corazon de Fray Gerundio, al escuchar
-él mismo tan grandes aclamaciones. Pero, como son poco duraderos
-los contentos de esta vida, y siempre dispone Dios, que enmedio de
-los mayores triunfos sucedan algunos acaecimientos tristes, que nos
-acuerden que somos mortales, quiso la mala trampa, que al baxar del
-Púlpito y en la misma Sacristía de la Iglesia le dieron al bueno de
-Fray Gerundio un humazo de narices, que, á ser otro, que no fuera de
-tan buena complexion, le huviera trastornado.</p>
-
-<p>27. Fué el caso, que se hallaba de Recluta en aquella Villa un
-Capitan de Infantería, capaz, despejado, muy leído, y haviendo oído
-la Plática, luchando á ratos con la cólera, y á ratos con la risa,
-determinó finalmente holgarse un poco á costa del Predicador, y
-entrando en la Sacristía, despues de darle un abrazo ladino, pero muy
-apretado, le dixo con militar desenfado: «Vamos claros, Padrecito
-Predicador, que, aunque he rodado mucho mundo, y en todas partes he
-sido aficionado á oír Sermones, en mi vida he oído cosa semejante.
-Plática mejor de Carnestolendas, y Exhortacion mas propia para una
-Procession de mogiganga, ni Quevedo!» Algo cortado se quedó Fray
-Gerundio al oír este extraño cumplimiento; y, como en punto de
-desembarazo no podia medir la espada con el despejo del señor Soldado,
-le preguntó con alguna turbacion y encogimiento: «Pues, qué ha tenido
-la Plática de mogiganga, ni de cosa de antruidos?»</p>
-
-<p>28. — «No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano, le replicó el
-Oficial. Ahí es un grano de anis las Fabulillas con que V. Paternidad
-nos ha regalado para compungirnos. La de Saturno vale un millon; la de
-Bacco se debe engastar en oro; lo de Júpiter Amon y Pasqual Carnero,
-con aquel retoquecillo del Cordero Pasqual, no hay preciosidades
-con que compararlo; y en fin, todo aquel passage de los Penitentes
-Americanos con enaguas, ramales, y pelotillas; los Dioses en cuyo
-obsequio hacian las penitencias, con sus pelos y señales; el motivo
-de ellas, y hasta la oportunidad de los meses en que las hacian, todo
-es un conjunto de divinidades; y V. Paternidad, aunque tan mocito,
-puede ser Predicador en Gefe, ó á lo ménos mandar un destacamento de
-Predicadores, que, si son como V. Paternidad, pueden acometer en sus
-mismas trincheras á la melancolía, y no solo desalojarla de su campo,
-sino desterrarla del mundo.» Y sin decir mas, ni dar tiempo á Fray
-Gerundio á que replicasse, le hizo una reverencia y se salió de la
-Sacristía.</p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Ch3_6">
- <p><span class="pagenum" id="Page_236">p. 236</span></p>
- <h3>CAPITULO VI.</h3>
- <p class="subh3h">Donde se refiere la variedad de los juicios
- humanos, y se confirma con el exemplo de nuestro famoso Predicador
- Sabatino, que no hay fatuidad, que no tenga sus protectores.</p>
-</div>
-
-<p><big><span class="smcap">Assí</span></big> se despidió el bellacon
-del Capitan del bueno de Fray Gerundio, haviendo echado un jarro de
-agua á todas las complacencias, con que se hallaba el Santo Varon por
-los vítores y aplausos de la Iglesia, y dexándole triste, desconsolado,
-y pensativo. Pero, como en esta vida ni los gustos ni los disgustos
-son muy duraderos, el que le causó la satyrilla viva y desenfadada del
-señor Oficial, le duró poco; porque apénas subió de la Sacristía á la
-Celda, quando se le entró en ella toda la mosquetería del Convento, es
-decir la gazapina de Colegiales, Choristas, Legos, y gente moza. Como
-este, por lo comun, es uno de los vulgos mas atolondrados del mundo, y
-por lo mismo uno de los mas perjudiciales, no es ponderable el porrazo,
-que dió á casi todos la tal Plática; porque, no distinguiendo de
-colores, y governándose solo por el boato y por el sonsonete, á los mas
-les pareció un milagro del ingenio.</p>
-
-<p>2. Entraron, pues, de tropel en la Celda de Fray Gerundio, con
-tal zambra, gresca, y algazara, que parecia venirse á tierra el
-Convento; y, como todos havian sido sus Condiscípulos, siendo, con
-corta diferencia, de una misma edad, aunque él era ya Sacerdote y
-Predicador, no acertaban á mirarle con respeto, con que dexaron correr
-las expressiones de su gozo con toda la libertad de una familiaríssima
-llaneza. Unos le abrazaban, otros le vitoreaban; estos le hablaban
-por un lado, aquellos por el otro; algunos le tiraban por el Hábito
-y por las mangas, para que les contextasse, y no faltaron otros, que
-le levantaban en el ayre, aclamándole ya por el mayor Predicador,
-que tenia la Orden; tanto que uno, que era segundo Vicario de Choro,
-exclamó con voz gruesa y corpulenta: <i>Hasta ahora creía yo, que en el
-mundo no havia otro Fray Blas; pero bien puede aprender otro oficio,
-porque todo quanto predica, aunque tan exquisito, tan conceptuoso,
-y tan raro, es bazofia respecto de lo que hoy hemos oído á Fray
-Gerundio.</i> A un Lego anciano, sencillo, y bondadoso, que havia sido
-refitolero mas de quarenta años, y le estaba mirando de hito en hito,
-se le caían las lágrimas de puro gozo y ternura. El despensero le dixo,
-que tenia á su disposicion todo el vino de la Despensa, porque á quien
-tanto honraba el Santo Hábito, era razon que todo se le franque<span
-class="pagenum" id="Page_237">p. 237</span>asse; el Cocinero se le
-ofreció muy de veras á su servicio; y hasta el Procurador, que no
-suele ser gente muy bizarra, le regaló desde luego <i xml:lang="la"
-lang="la">in voce</i> con dos barriles de sardinas escavechadas, y esto
-sin perjuicio de regalarle con otros dos de otras, quando las tuviesse,
-en prendas de su amor y complacencia.</p>
-
-<p>3. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector quanta seria
-la de nuestro Fray Gerundio al oírse alabar con tantas aclamaciones,
-por quanto no era hombre insensible á sus aplausos, ni tampoco era
-de parecer, como el otro Orador afilosophado, que el grito de la
-muchedumbre inducia fuertes sospechas de grandes desaciertos.</p>
-
-<p>4. Pero ves aquí, que, quando la gente del chilindron estaba en lo
-mejor de su trisca, y el bendito Fray Gerundio mas engolfado en sus
-glorias, entraron en su celda el Prelado, el Maestro Fray Prudencio,
-y los demas Padres graves á darle la que llaman la acenoria, esto es,
-la enhorabuena de la funcion, como loablemente se estila en todas las
-Religiones. Al punto cessó la algazara de los mozos, y cada qual se
-compuso lo mejor que pudo, metiendo las manos debaxo del Escapulario,
-y arrimándose hácia las paredes con los ojos baxos y con reverente
-silencio. El Prelado se contentó con decirle, que descansasse, y
-haviéndose detenido un breve rato, sin hablar mas palabra, se retiró
-luego: de los demas Maestros, unos solo hicieron el ademan de baxar un
-poco la cabeza, murmullando entre dientes una especie de enhorabuena
-estrujada, que no se entendia; otros se la dieron con palabras claras,
-pero tan equívocas, que algun malicioso podia interpretarlas con poca
-benignidad, como el que le dixo: <i>Fray Gerundio, cosa grande! por el
-término no la he oído mayor, ni espero oírla igual, sino que sea á
-tí.</i> Dos ó tres de ellos, que eran algo encogidos, y un si es no es
-taciturnos, solamente le dixeron: <i>Dios te lo pague, Fray Gerundio, que
-lo has trabajado mucho</i>; y el bueno del Fraylecito quedó muy solazado,
-pareciéndole que era lo mismo trabajarlo mucho, que trabajarlo bien.</p>
-
-<p>5. A todo esto callaba el Maestro Prudencio, sin hacer mas que
-mirarle de quando en quando con unos ojos entre compasivos y severos;
-mas, luego que se retiraron los otros Padres Maestros, viendo que los
-Colegiales amagaban hacer lo mismo, los dixo: «Esténse quietos, que
-ahora tengo yo que platicar á nuestro Padre platicante, y mi plática
-tambien puede ser provechosa para ellos.» Sentóse en una silla, hizo
-á Fray Gerundio, que se sentasse en otra, y, volviéndose hácia él, le
-habló de esta manera:</p>
-
-<p>6. «Fray Gerundio, has perdido el juicio? Estabas en él quando
-compusiste una sarta de tanto disparate, y quando<span class="pagenum"
-id="Page_238">p. 238</span> tuviste valor para predicarla? Es esto lo
-que me ofreciste al despedirte de mí en la Granja, diciéndome, que
-perdiesse cuidado, que por esta vez pensabas, que havias de acertar á
-darme gusto? Pues qué? piensas que podia yo gustar del mayor texido
-de locuras y de despropósitos, que he oído en los dias de mi vida,
-sino que le exceda ó le compita la desatinada Salutacion del Sermon de
-Santa Ana. Y esto en una funcion de suyo tan seria, tan tierna, tan
-dolorosa, en que todo debiera respirar compuncion, lágrimas, gemidos,
-y penitencia! Estoy por decir, que, quando no se huviera cometido
-otro pecado que el de tu Plática, él solo merecia que nos castigasse
-Dios con el terrible azote de la sequedad y de la esterilidad, que
-padecemos. Pero no me atrevo á decir tanto, porque conozco, que no
-pecas de malicia, sino de ignorancia ó de innocencia.»</p>
-
-<p>7. «Ven acá, hombre; tu Plática se ha reducido á otra cosa que á
-atestarnos los oídos de Fábulas ridículas, insulsas, é impertinentes,
-verificándose á la letra lo que ya dixo en profecía el Apóstol por tí y
-por otros Predicadores como tú, que huirian de la verdad y convertirian
-toda su atencion á las Fábulas, transcendiendo este depravado gusto
-á los oyentes: <i xml:lang="la" lang="la">A veritate quidem auditum
-avertent, ad fabulas autem convertentur?</i> Qué fuerza han de tener estas
-para movernos á hacer penitencia por nuestras culpas, y aplacar por
-este medio el rigor de la Divina Justicia, tan justamente irritada
-contra ellas?»</p>
-
-<p>8. «No tendrian mas eficacia los exemplos verdaderos de la Sagrada
-Escritura y de la Historia Eclesiástica, una y otra atestada de los
-horrendos castigos temporales, con que Dios en todos tiempos ha
-escarmentado los pecados de los hombres, sin dexar el azote de la mano,
-hasta que se le diesse satisfaccion por medio del dolor, de la emienda,
-y de la penitencia? Los dilubios, las inundaciones, las guerras, las
-hambres, las pestes, las esterilidades, los terremotos, los volcanes, y
-todos los demas movimientos extraños de la naturaleza, governados por
-el Supremo Autor de ella, han nacido jamas de otro principio, ni han
-tenido otro fin?»</p>
-
-<p>9. «Qué siglo de oro? ni qué siglo de estaño? ni qué siglo de
-hierro? ni qué embustes de mis pecados? No ha havido mas siglo de oro
-que la estrechíssima duracion del estado de la innocencia, reducida,
-segun los mas á pocos dias, y segun algunos á pocos instantes. Entre
-la innocencia y la malicia no huvo medio. Desde que comenzaron á
-multiplicarse los hombres, comenzaron á multiplicarse los pecados,
-de suerte que estos solamente fueron pocos, miéntras fueron pocos
-los que podian pecar. Y desde entónces comenzó Dios sus amorosos
-avisos, castigando á unos para escarmentar á<span class="pagenum"
-id="Page_239">p. 239</span> otros, hasta que extendida la maldad,
-sin dexarse reconvenir del escarmiento, fué tambien menester que se
-extendiesse el castigo.»</p>
-
-<p>10. «Si el tiempo, que has perdido miserablemente en leer ficciones,
-le huvieras dedicado á ojear, aunque no fuesse mas que de passo, la
-Sagrada Biblia, en ella encontrarias historias infalibles en que fundar
-tu exhortacion, sin el ridículo y aun sacrílego recurso á patrañas
-fabulosas. Esterilidad, nacida de falta de agua y de sobra de pecados,
-encontrarias en Egypto en tiempo de Pharaon y de Joseph. Esterilidad,
-procedida del mismo principio, encontrarias en Israel, en tiempo del
-Profeta Elias. Esterilidad, originada de la misma causa, encontrarias
-en el Reyno de Judá, en tiempo de los dos Joranes cuñados. Y si,
-despues de la Historia Sagrada, huvieras siquiera passado los ojos por
-la Eclesiástica y por la Profana, apénas hallarias Siglo, que no te
-ofreciesse á docenas los exemplares en diversos Reynos y Provincias,
-con la circunstancia de que no cessó el castigo, miéntras no cessaron ó
-se disminuyeron los pecados. Pues, á que fin el recurso á los sueños, á
-las Fábulas?»</p>
-
-<p>11. «No quiero decir, que el estudio ó la noticia de estas sea
-inútil, y que no tenga su uso. Tiénele, y muy loable, assí para la
-inteligencia de los Autores Gentiles, especialmente Poetas, como para
-la comprehension de la Theología Pagana, que toda estaba reducida al
-systema fabuloso. Pero en el Púlpito no debe tener otro uso, que el de
-un altíssimo desprecio. Si tal vez se toca alguna, que fuera mejor no
-hacerlo, debe ser tan de passo y con tanto desden, que el Auditorio
-conozca la burla que el mismo Predicador hace de ella. Es bueno que los
-Gentiles, como escribe Tertuliano, hacian tanta de nuestros Sagrados
-Mysterios, que solamente los tomaban en boca en los Theatros, para
-hacer irrision de ellos; y ha de haver Predicadores Christianos, que
-hagan tanto aprecio de sus Fábulas, que apénas se valgan de otros
-materiales en los Púlpitos, para engrandecer nuestros Mysterios, ó para
-persuadir las verdades mas terribles y mas ciertas de nuestra Religion!
-Como se puede persuadir con solidez una verdad por medio de una
-mentira? Ni qué parentesco pueden tener los Mysterios de Jesu-Christo
-con los embustes de Belial? <i xml:lang="la" lang="la">Quæ conventio
-Christi ad Belial?</i>»</p>
-
-<p>12. «Pero supongamos, que en la Fábula se halle algun remedo, como
-en muchas de ellas se halla en realidad, de nuestras verdades ó de
-nuestros Mysterios: qué fuerza añade á unas, ni qué explendor aumenta á
-otros este ridículo remedo? Adelanto mas: quiero suponer, que la Fábula
-tenga la mayor semejanza imaginable con algunos de los Mysterios,
-que creemos y adoramos, como por exemplo: el nacimiento<span
-class="pagenum" id="Page_240">p. 240</span> de Minerva, Diosa de la
-Sabiduría, que se fingió haver nacido del cerebro de Júpiter, con la
-generacion del Verbo, que es Sabiduría Eterna, que fué engendrado desde
-la eternidad de la mente del Padre. Y qué sacamos de esso? Se nos hace
-mas creíble ó mas respetable esta verdad, porque encontremos un borron
-ó una obscuríssima sombra suya en aquella disparatada mentira?»</p>
-
-<p>13. «Ya sabemos todos, que el Demonio, á quien llama no sé qué
-Santo Padre perniciosíssima Mona, para confundir mas los Mysterios
-de la Fé, ó para hacerlos ridículos, introduxo algunos rasgos ó como
-algunos vislumbres de ellos en las supersticiones Paganas, pero tan
-embueltos entre estas, y tan mezclados de hediondeces, despropósitos,
-y extravagancias, que se conoce el diabólico artificio con que tiró á
-obscurecerlos, ó á hacerlos enteramente risibles. Y es possible, que lo
-que el Diablo inventó para burlarse de lo que creemos, y de lo que él
-mismo cree con fé tan experimental, ha de servir para que nosotros lo
-apoyemos!»</p>
-
-<p>14. «Pero, si el valerse de Fábulas en el Púlpito para persuadir
-nuestras verdades, siempre es cosa intolerable, y en cierta manera
-especie de sacrilegio, lo es mucho mas, quando se predica á gente
-vulgar y sencilla. El Auditorio discreto da á la Fábula el valor, que
-se merece, recíbela por su justo precio, y en fin sabe, que la Fábula
-es mentira. Respecto de él, no hay mas inconveniente, que mezclar
-lo Sagrado con lo Profano, y lo fabuloso con lo verdadero: sobrada
-monstruosidad es esta mezcla, pues hasta en los Pintores y los Poetas,
-cuyas licencias son tan amplias, la calificó de intolerable el mejor de
-los Satýricos:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Sed non ut placidis coeant immitia, non ut</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Serpentes avibus geminentur, tigribus agni.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p class="ti0">Mas, quando se predica á un concurso compuesto por
-la mayor parte de gente del campo, inculta, y sin letras, hay el
-gravíssimo inconveniente de que entienda la Fábula por Historia,
-la ficcion por realidad, y por verdad la mentira. Dígalo si no el
-testamento de aquella vieja, que, por haver oído á su Cura, en los
-Sermones que hacia á sus Feligreses, hablar muchas veces del Dios
-Apolo, dexó en él este legado: <i>Item, mando mis dos gallinas y el
-gallo al bendito Señor San Pollo, por la mucha devocion que le tengo,
-desde que oí predicar tanto de él al Señor Cura</i>. Parécete, que será
-impossible, que entre tantos pobres hombres, de que se compone la
-Cofradía de la Cruz, á la qual has platicado, no haya algunos, y aun
-muchos, que vayan persuadidos á que Céres, Júpiter Amon, Bacco, y los
-demas avechuchos que citaste, son unos grandes Santos, y los tengan por
-especiales abogados de la lluvia?»</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_241">p. 241</span></p>
-
-<p>15. «Y qué te diré de aquel texido de dislates, tomado de la
-Mythología Americana, en que pareció consistia lo fuerte de tu
-Plática, segun te inculcaste en ello, y segun el esponjamiento y la
-satisfaccion, con que lo representaste? No creí, que ni aun tú fuesses
-capaz de desvarrar tanto; y mira, que esta es una grande ponderacion.
-Quien diantres te deparó aquellas noticias, ni como tuviste la poca
-fortuna de tropezar con ellas para hacerte mas ridículo? Cierto que
-tienes singular talento de dar con lo peor de los Libros, y gracia
-conocida para aprovecharte de ello. Valga la verdad: tú quisiste hacer
-ostentacion de tu memoria y de tu feliz pronunciacion, quedándote con
-aquellos nombres bárbaros, exóticos, y estrafalarios de <i>Tlaloc</i>,
-<i>Tozoztli</i>, <i>Hueytozotli</i>, <i>Magueys</i>, <i>Xuchiles</i>, <i>Chivalticue</i>, y
-<i>Citeolt</i>, pareciéndote, que esto era una gran cosa, y que dexabas
-aturdido al Auditorio. Con efecto assí fué, porque aquella pobre gente
-no distingue de colores, y la basta no entender lo que se dice para
-admirarlo.»</p>
-
-<p>16. «Pero, no me dirás, qué gracias ó qué chiste tiene esso? La
-memoria local y material suele ser prenda muy comun de los mas rudos. Y
-en fé de que yo lo soy, la posséo tan feliz, aun siendo un pobre viejo,
-que, á la primera vez que oí essos nombres, me quedé con ellos, como
-lo acabas de ver. Pues, qué mucho los huviesses aprendido tú, á costa
-quizá de un ímprobo trabajo?»</p>
-
-<p>17. «No quiero decirte nada del estilo pueril, atolondrado, necio,
-y pedantesco, porque es perder la obra y el aceyte. Fray Blas y esse
-maldito Florilegio, que debiera quemarse en una hoguera, te tienen
-infatuado el gusto y todo conocimiento de lo que es Idioma Castellano
-puro, castizo, y verdadero. El que usas en el Púlpito, ni es Romance,
-ni es Latin, ni es Griego, ni es Hebréo, ni sé lo que en suma es. Díme,
-pecador, por qué no predicas como hablas?»</p>
-
-<p>18. «Qué quiere decir <i>aurífera edad, trámite no interrupto,
-lethálica culpa, borron nigricante, candidez primeva, paralogizar
-la correccion, espontanear las fruges, mádido colono</i>, y toda la
-demas retahila de nombres y verbos latinizados, con que empedraste
-tu Plática, que la entenderian los Cofrades, como si los huvieras
-platicado en Syriaco ó en Armenio? No conoces, desdichado de tí,
-que essa es una pedantería, que solamente la gastan los ignorantes
-y aquellos pobres hombres, que ni siquiera saben la lengua en que
-se criaron? No merecias que, al acabar la Plática, en lugar de los
-vítores, con que te aclamaron los simples, te huviessen aplicado este
-otro vítor, que te venia tan de molde como al Padre Fray Crispin, que
-sin duda debió de ser el Fray Gerundio de su tiempo:</p>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_242">p. 242</span></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><i>Vítor el Padre Crispin,</i></div>
- <div class="verse i2"><i>De los cultos culto Sol,</i></div>
- <div class="verse i0"><i>Que habló Español en Latin,</i></div>
- <div class="verse i2"><i>Y Latin en Español.</i>»</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p>19. «De propósito he querido decirte lo que siento á presencia
-de todos estos mozos, y para esse fin los hice detener; porque,
-sobre estar ya cansado de hacerte algunas advertencias privadas y
-haver visto, con grande dolor mio, que son inútiles mis correcciones
-particulares, hice juicio, que debia hablarte ya mas en público, para
-que no transcendiesse á ellos tu mal exemplo. Mis años y mis canas me
-dan licencia para esto; y la parte, que tuve en que se te dedicasse á
-esta carrera, que tanto apetecias, me obliga en cierta manera á dar
-esta satisfaccion, porque nunca se piense apruebo lo que abomino.»</p>
-
-<p>20. «Ni creas que solo yo soy de este dictámen; pues en esse caso se
-podia atribuir á la mala condicion, que regularmente se achaca á los de
-mi edad, aunque, por la misericordia de Dios, la mia no está reputada
-por la peor. Acompáñanme en él todos los Padres graves de la Comunidad,
-esto es, los únicos que tienen voto en la materia. Todos se lastiman,
-igualmente que yo, del malogro de tus prendas; y en la sequedad y
-seriedad, con que se presentaron á darte la enhorabuena, pudiste
-conocer lo mucho que los havia desazonado tu Plática. Si no todos te
-hablan con la claridad que yo, será ó porque no todos te estiman tanto,
-ó porque no concurren en ellos las particulares circunstancias, que
-concurren en mí para no lisongearte, ó porque en las Comunidades tiene
-grandes inconvenientes el oficio de Desengañador, tanto que hasta los
-Prelados necessitan exercitarle con mucho tiento, no obstante que su
-empléo les precisa á practicarle. Yo atropello por todo, pesando ménos
-en mí quanto tu puedas pensar, otros discurrir, y muchos murmurar, que
-el deseo de tu estimacion, el bien de las almas, el decoro del Púlpito,
-y el crédito de la Orden.»</p>
-
-<p>21. Y al decir esto se levantó de la silla, tomó la puerta, se salió
-de la Celda, y se fué á la suya. Fray Gerundio quedó pensativo, los
-Colegiales por un largo rato silenciosos, y los Legos mirando á estos
-y á aquel. Unos escupian, otros gargajeaban, algunos se sonaban las
-narices, y ninguno se atrevia á hablar palabra. Hasta que un Colegial,
-Theólogo del quarto año, (como lo dexó notado un Autor curioso,
-indagador, y menudo,) el qual era alegrete, vivaracho, intrépido, y
-decidor, rompió el silencio diciendo: <i>Quien va tras el viejo con
-vizcochos y vino, y á hacerle mudar camisa, porque el Sermon ha estado
-largo, pathético, moral, y fervoroso?</i> Riéronse todos, ménos Fray
-Gerundio, que<span class="pagenum" id="Page_243">p. 243</span> aún se
-mantenia suspenso, cabiz-baxo, y como medio corrido.</p>
-
-<p>22. Pero presto le consoló el Theologuillo; porque, llegándose á él
-y dándole dos palmadas sobre los hombros, le dixo: «Ola, Fray Gerundio,
-<i xml:lang="la" lang="la">sursum corda</i>. Pues qué? haces caso de las
-misiones de nuestros Padres Matusalenes? No ves, hombre, que tienen ya
-el gusto con mas cazcarrias y lagañas, que ojos de aprendiz de Bruja?
-Qué saben ellos como se ha de predicar, si ya casi se les ha olvidado
-como se ha de vivir? Todo lo que no les huele á antaño los ofende, y
-ellos nos apestan á los demas con sus antañadas. Ellos conocieron al
-mundo assí, y dado les ha, que se ha de mantener el mundo como ellos
-le conocieron, sin hacerse cargo de que la bola da vueltas, que por
-esso es bola. Como ya no pueden lucir, rabian quando otros lo lucen, á
-manera de aquellos árboles secos de puro carcuezos, que en tiempo de
-Primavera, al llenarse los otros de flores y de verdes hojas, ellos
-parece que se secan mas, de pura embidia.»</p>
-
-<p>23. «Hablan de los Sermones, como de las modas y de los bayles. Un
-corbatin los espirita, por quanto ocupa el lugar, que debiera ocupar
-una balona, y no pueden mirar sin furor unos calzones ajustados,
-acordándose de sus zaragüelles. La mariona, la pabana, y las folías
-valen para ellos mas que todos los paspieses del mundo, y todos los
-Valencianos juntos los darán gana de vomitar, en comparacion de un
-zapateado. Ni mas ni ménos en los Sermones: erudicion, mythología,
-elevacion de estilo, cadencia harmoniosa, pinturas, descripciones,
-chistes, gracia, todo los provoca á vómito; y es que tienen el estómago
-del gusto tan destituído de calor como el del cuerpo: nada pueden
-digerir sino que sean papas, puches, picadillos, y á lo sumo Carnero y
-Baca cocida.»</p>
-
-<p>24. «Hay cosa como querernos persuadir, que las Fábulas no se
-hicieron para el Púlpito? Pues, para donde se hicieron? Para los
-Estrados y para los Locutorios de Monjas? Puede haver gracia mayor
-ni mayor ingenio, que probar una verdad con una mentira, y calificar
-un Mysterio infalible con una ficcion? Aquello de <i xml:lang="la"
-lang="la">salutem ex inimicis nostris</i>, no es del Espíritu Santo? Y
-lo otro de <i xml:lang="la" lang="la">contraria contrariis curantur</i>,
-no es del divino Hypócrates? Y lo de mas allá de <i xml:lang="la"
-lang="la">opposita juxta se posita magis elucescunt</i>, no es del
-profundo Aristóteles? Quando está mejor ponderada la virtud del
-Sacramento del Bautismo y la del Agua bendita, que poniéndola al
-lado de la que fingian á las aguas lustrales, con que se purificaban
-los Gentiles para disponerse á los Sacrificios? <i xml:lang="la"
-lang="la">Lustravitque viros</i>, que dice el incomparable Virgilio. Ni
-como es possible explicar con gracia la que tiene el Sacramento del
-Matrimonio, sin hacer una bella descripcion del<span class="pagenum"
-id="Page_244">p. 244</span> Dios Hymenéo, Presidente de las Bodas, ó
-el Dios Casamentero, jóven bizarro, de estatura heróyca, blanco y roxo
-como un Aleman, pelo blondo, su hacha encendida en la mano, y coronado
-de rosas? Y para ponderar la fineza de Christo en el Sacramento de la
-Eucharistía, se ha encontrado hasta ahora razon mas convincente, ni se
-ha inventado en el mundo pensamiento mas delicado, que el de aquella
-Fabulilla de Cupido, quando, para rendir á cierto corazon un poco duro,
-despues de haver apurado inútilmente todas las flechas del aljava, él
-se flechó en el arco, y él se disparó á sí mismo, con lo qual quedó el
-susodicho corazon blando y derretido como una manteca?»</p>
-
-<p>25. «Dice el Padre Maestro, que usar de Fábulas en el Púlpito es de
-ignorantes y de pobres hombres. Esso seria allá quando su Paternidad
-nació, y se usaba el bayle de las paraletas, pero hoy, que está el
-mundo mas cultivado, es otra cosa. Yo tengo en mi Celda varios Sermones
-impressos de un famoso Predicador de estos tiempos, que assombró en
-Aragon, aturdió en Navarra, y atolondró en Madrid, tanto que se ponian
-Soldados á las puertas de los Templos donde predicaba, para evitar
-la confusion y el desórden en el tropel de los concursos: y este tal
-Predicador, á quien no negará el Padre Maestro, ni hombre mortal se
-lo ha negado, que es ingenio conocido, apénas predicaba Sermon, cuyas
-pruebas no se reduxessen á encajonar una Fábula entre un lugar de la
-Sagrada Escritura; y en verdad, en verdad, que no perdió casamiento,
-y que no como quiera le aplaudieron los vulgares, sino tambien muchos
-hombres, que tenian Señoría.»</p>
-
-<p>26. «Entre otros me acuerdo de cierto Sermon, que predicó en la
-Profession de dos ciertas Señoras muy distinguidas, y luego se dió á la
-Prensa como cosa grande, en el qual, porque el Hábito de la Orden es de
-color negro, las comparó con grandíssima propiedad á la Diosa Vesta,
-que, sobre la fé y palabra de Cartario, vestia tambien de este mismo
-color: <i xml:lang="la" lang="la">Factum est ut nigra appellaretur
-propter vestem nigram</i>. Despues dixo, y dixo muy bien, que Minerva
-havia sido la Primera Fundadora de la enseñanza de las niñas, citando
-unas palabras del mismo Cartario, que, aunque solo prueban, que Minerva
-fué la inventora de las labores mugeriles, hilar, coser, devanar, etc.,
-porque Cartario no dice mas, pero harto dice, para que creamos, que
-tambien se las enseñaria á otras, pues el que estas fuessen niñas, ó
-fuessen ya mugeres casaderas y aún casadas, no hace para el intento, y
-siempre se verifica haver sido la fundadora de la enseñanza, que es la
-substancia del negocio.»</p>
-
-<p>27. «Finalmente, mas allá trahe una comparacion gallarda,<span
-class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span> para probar, quanto se
-enamora Dios de las almas Religiosas, que viven en Clausura; pues
-cita con la mayor oportunidad del mundo la Fábula de Danae, hija de
-Arcrisio, Rey de los Argivos, á la qual, siendo doncellita, encerró su
-Padre en una Torre, donde no pudiesse tener comunicacion alguna con los
-hombres, para que no se verificasse el fatal pronóstico del Oráculo,
-que le intimó havia de morir á manos de un nieto suyo. Pero Júpiter
-se la pegó al astuto viejo; porque, enamorado de la Señorita, se
-transformó en lluvia de oro, se caló en la Torre, y la doncella parió á
-su tiempo á Perseo, que, yendo dias y viniendo dias, finalmente vino á
-cumplir el fatídico Oráculo, quitando la vida á su Abuelo. Y no hay que
-reparar en que la lluvia se introduxesse por la Torre, porque podian
-estar abiertas las ventanas, ó, aunque fuesse Torre de un Rey, no hay
-repugnancia en que tuviesse algunas goteras.»</p>
-
-<p>28. «Quien creyera, que una Fábula, al parecer tan sucia, pudiesse
-jamas servir de prueba para una cosa tan limpia como es el especial
-amor, que professa Dios á las almas castas, que viven en clausura?
-Pues, aquí está el ingenio: nuestro sutilíssimo Orador la aplicó con la
-mayor delicadeza y con la mayor energía: <i>En Danae</i>, dice, <i>contemplo
-una alma retirada, que vota permanencia en la clausura: en Júpiter
-transformado en lluvia de oro, á Christo, que baxa como lluvia y Pan
-del Cielo</i>. Y luego al márgen un par de textecitos literales; para la
-palabra <i>Pan</i>: <i xml:lang="la" lang="la">Panis de Cœlo descendens</i>;
-para la palabra <i>lluvia</i>: <i xml:lang="la" lang="la">Et nubes pluant
-justum</i>. Puede haver cosa mas bien dicha? Ni pudiera imaginarse
-invencion mas propia ni mas feliz? Porque ahora, que Danae no fuesse
-la doncella mas casta, ni mas recatada del mundo, como lo acreditó el
-efecto, y que Júpiter fuesse un Dios bellaco y estrupador, esse es
-chico pleyto. Ello: hay Vírgen, hay clausura, hay un Dios que visita á
-la doncella, sea por lo que se fuere, que esso no nos toca á nosotros
-averiguarlo; pues, qué mas se ha menester para probar, que Christo
-professa una ternura muy especial á las Vírgenes encerradas, y para
-<i>contemplarlas</i> á estas Danaes, y Júpiter á aquel? Que es sin duda una
-contemplacion, sobre ingeniosa devota, y pia.»</p>
-
-<p>29. «Assí pues, amigo Fray Gerundio, ríete de las vejeces de nuestro
-Padre Maestro, déxale que gruña; créeme, que los viejos, por lo comun,
-se disgustan de todo lo que ellos no saben hacer, y que á los mas se
-les puede aplicar, con la variacion de una sola palabra, aquello de</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i6">... <i xml:lang="la" lang="la">Nam quæ non fecimus ipsi,</i></div>
- <div class="verse i0"><i xml:lang="la" lang="la">Vix ea recta voco.</i></div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum" id="Page_246">p. 246</span></p>
-
-<p class="ti0">Y tú, prosigue predicando como has comenzado; que, si
-continúas assí, llegarás sin duda á ser la honra de tu Patria, el
-crédito de la Orden, el Oráculo de los Pueblos, y, en fin, el hombre
-del mundo.»</p>
-
-<div class="section">
-
-<p>30. No se puede ponderar el aplauso, con que fué recibida de toda
-aquella juvenil mosquetería la harenga del Colegialillo barbiponiente y
-bullicioso. Despues de haverle vitoreado casi tanto, como los Cofrades
-de la Cruz havian vitoreado la Plática de Disciplinantes, repitieron
-los plácemes y las enhorabuenas á Fray Gerundio, aun con mayor algazara
-que ántes, exhortándole todos á que siguiesse el milagroso rumbo de
-predicar, á que havia dado tan dichoso principio, y pidiéndole los mas,
-que les diesse el papel de la Plática, para sacar muchos traslados.
-Con esto, no solo respiró nuestro abochornado Fray Gerundio, sino que
-se esponjó, se empabonó, se encaramó, se llenó de vanidad, y quedó tan
-persuadido á que el modo de predicar era aquel, y á que qualquiera otro
-modo era una pobretería, que ya no le sacarian de su error Frayles
-Descalzos. Pero lo que le acabó de rematar fué un Soneto, en elogio
-suyo, que salió el dia siguiente, y decia assí:</p>
-
-</div>
-
-
-<p class="centra fs110 ws1 g2 mt2">AL INCOMPARABLE</p>
-
-<p class="centra fs140 ws1 g0 mt05">FRAY GERUNDIO ZOTES,</p>
-
-<p class="centra ws1 mt1">alias, <i>de Campazas</i>.</p>
-
-
-<p class="centra fs120 g2 mt2">SONETO.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry">
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">No hay otro <span class="smcap">Fr. Gerundio</span>, ni le ha havido;</div>
- <div class="verse i2">Hará immortal el nombre de Campazas;</div>
- <div class="verse i2">En Casas, en Conventos, Calles, Plazas,</div>
- <div class="verse i2">Va dos quartos que mete mucho ruído:</div>
- </div>
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">No nos cite el Francés envanecido</div>
- <div class="verse i2">A Fleury, á Burdalue, ni á otros mazas:</div>
- <div class="verse i2">Qué Señeri? qué Oliva, ó Calabazas?</div>
- <div class="verse i2">Ni qué Vieyra? Portugués erguido:</div>
- </div>
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0"><span class="pagenum" id="Page_247">p. 247</span>Demósthenes, y Tulio? dos Zoquetes;</div>
- <div class="verse i2">Los demas Oradores? mil Orates,</div>
- <div class="verse i2">Por no llamarlos pobres Monigotes:</div>
- </div>
- <div class="stanza">
- <div class="verse i0">Solo Fray Blas, con otros mozalvetes,</div>
- <div class="verse i2">Si no le exceden, le hacen sus empates;</div>
- <div class="verse i2">Por lo demas es Gloria de los ZOTES.</div>
- </div>
-</div>
-</div>
-
-
-<p class="centra ws1 mt3"><i>Fin de la Primera Parte.</i></p>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3" id="Notas">
- <p><span class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span></p>
- <h2 class="nobreak"><small>NOTAS AL TOMO PRIMERO.</small></h2>
-</div>
-
-<div class="footnotes">
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_1" href="#FNanchor_1" class="label">[1]</a> History
-of Spanish Literature by George Ticknor. In three volumes. Corrected
-and enlarged edition. London, 1863. Vol. III, p. 293, n. 13.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_2" href="#FNanchor_2" class="label">[2]</a> Un juego
-así compuesto es, si no yerro, una de tantas rarezas que contiene
-la literatura castellana, y que no van señaladas en los repertorios
-bibliográficos de Brunet, Graesse y otros. El ejemplar del tomo 2º,
-edicion de 1768, conservado en la Biblioteca de palacio, parece ser el
-único de que se tenga noticia.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_3" href="#FNanchor_3" class="label">[3]</a> Así
-lo creo, porque varios pliegos llevan á pié de la página primera el
-índice <i>Tome</i> por <i>Tomo</i>, y tambien porque la division de las palabras
-en dos renglones es en algun que otro pasage inconsistente con el uso
-castellano.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_4" href="#FNanchor_4" class="label">[4]</a> Scritti
-scelti inediti o rari di Giuseppe Baretti, con nuove memorie della sua
-vita. Milano 1822. Tomo I, pág. 155.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_5" href="#FNanchor_5" class="label">[5]</a> No me ha
-sido posible averiguar donde hase ido á parar el manuscrito original,
-que sirvió para la version inglesa; solo sé decir que no se conserva en
-el British Museum, no traéndole el catálogo del Sr. Gayangos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_6" href="#FNanchor_6" class="label">[6]</a> Tambien
-en la príncipe hay «major»; y sin duda es errata.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_7" href="#FNanchor_7" class="label">[7]</a> En
-Campos, quando se envía por un chico, que está estudiando Gramática, se
-dice: ya le envié la burra, ya fué la burra por él, etc.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_8" href="#FNanchor_8" class="label">[8]</a> La
-escrupulosa fidelidad con que nos ceñimos á los monumentos, que
-seguimos en esta Historia, no nos permite el suprimir esta juiciosa
-invectiva del Maestro Prudencio contra los abusos referidos; pero, como
-hoy sabiamente se han reformado por Auto del Real y Supremo Consejo de
-Castilla de 19 de Julio del año passado de 1756, á cuya justa prudente
-providencia es de desear y de esperar, que se conformen los Jueces
-Eclesiásticos, en la parte que les corresponde; aunque sea cierta
-la enfermedad, le está ya aplicada la conveniente medicina, y ya no
-hay necessidad de la receta, que apuntan los monumentos de nuestra
-Historia.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_9" href="#FNanchor_9" class="label">[9]</a> Pág.
-3, l. 38. <b>Escapulario</b>: Una de la piezas del hábito, en ciertas
-órdenes, y, por decirlo así, la que constituía el distintivo de ella;
-de suerte que se decia: «ha vestido el <i>escapulario</i> de la Trinidad;
-ha ceñido el <i>cordon</i> de S. Francisco; ha cubierto su cabeza con la
-<i>cogulla</i> de S. Benito.» — El Escapulario consistia en una tira de tela
-ó tejido, generalmente de lana, cuyos color, hechura y dimensiones
-variaban segun la órden, de unos dos metros y medio de largo, por
-cincuenta centímetros de ancho, con una abertura casi en el comedio,
-por la cual se introducia la cabeza, de manera que una de las mitades
-del escapulario caía sobre el pecho, y la otra mitad colgaba encima de
-la espalda, campeando en aquella el emblema ó distintivo de la órden.
-Vestíase encima del sayal, y debajo de la capa ó manto.</p>
-
-<p class="ti1">Imitacion ó reminiscencia de este escapulario era el que
-usaban, y usan todavía, los devotos del Santo patrono de tal ó cual
-órden religiosa, el cual está formado de dos pedacitos de la misma
-tela, bien que de tejido mas fino y delicado, de unos diez centímetros
-de largo, por siete de ancho, enlazados entre sí por medio de dos
-cintas ó listones de tafetan, dispuestos de manera que, colocándolos
-encima de los hombros, simulan en cierto modo el escapulario de los
-frailes. En uno de los pedacitos indicados, el que podriamos llamar
-anterior, va superpuesta una efigie del Santo titular, estampada en
-seda, ó el emblema de la órden. Usanse generalmente debajo de las ropas
-exteriores; pero no faltan quienes los llevan tocando al cuerpo. Las
-monjas son generalmente las que se dedican á la elaboracion de tales
-lindezas, que adornan con primorosos adornos de bordados y pespuntéos,
-no faltando quien atribuya á los escapularios virtudes especiales
-para la curacion de determinados achaques y dolencias, con lo cual se
-convierte en amuleto un objeto de mera devocion.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_10" href="#FNanchor_10" class="label">[10]</a> P.
-3, l. 41. <b>Hermanos</b> laicos. Eran los frailes gente avisada y
-fecunda en materia de imaginar arbitrios de toda naturaleza. Obligados
-por razon del oficio á trasladarse de unos á otros lugares, ora para
-asistir á los capítulos generales ó provinciales de la órden, ora para
-llenar otros deberes de su sagrado ministerio, y no teniendo todos
-los pueblos posadas cómodas y económicas, ó conventos ó monasterios
-donde alojarse durante el tránsito, no les quedaba mas recurso que
-el ofrecido por las ventas, las que, sobre ser míseras y fementidas,
-hallábanse frecuentadas por comediantes, arrieros, mercaderes y otras
-gentes alegres, maleantes y no nada santas, y por ende no las mas
-abonadas para alternar con los ministros de la religion. Atentos á
-esto discurrieron, pues, la invencion de las <i>cartas de hermandad</i>.
-Eran estas uno como título que se concedia, por punto general, á las
-personas de mas acomodo y distincion, mediante el cual adquirian
-ciertos derechos, exenciones é inmunidades, tales como poder comer
-carnes en dia de vigilia, en virtud de privilegio concedido por
-el Pontífice; el goce y disfrute de determinadas y muy especiales
-indulgencias, amen de los sufragios, plegarias y oraciones de todos
-los individuos de la órden; y el derecho de alojar en los conventos
-de la misma, que en este hecho se convertian en casa de posada para
-los que tenian <i>carta de hermandad</i>. En cambio los <i>hermanos</i> venian
-obligados á dar manutencion y albergue á los frailes de la órden,
-durante el tiempo que, en cumplimiento del mandato de sus superiores,
-debian permanecer en sus casas. Familias habia que gozaban carta de
-hermandad de diferentes religiones, y por lo tanto no hay para qué
-decir que eran contados los dias en que carecian de huéspedes: de
-aquí que existiera en tales casas un aposento que se distinguia con
-el nombre de <i>dormitorio de los frailes</i>, en el cual, puesto en un
-marco ó simplemente pegado á la pared, veíase el título ó <i>carta de
-hermandad</i>.</p>
-
-<p class="ti1">A los hermanos de esta clase pertenecia el honrado
-labrador de Campazas, y de ella salian los Mayordomos ó Mayorales de
-que se habla en el texto, á quienes se confiaba todo lo inherente á
-la fiesta que anualmente se celebraba en el pueblo en obsequio del
-Santo patrono ó tutelar. El mayordomo corria ademas con el gasto que
-ocasionaba la misma, de la cual formaba parte integrante la misa
-solemne con música y sermon, que predicaba el fraile elegido por el
-mayoral, procesion, y gaudeamus ó sea comida no de vigilia, sino muy
-de antruejo. Si bien se mira, quien en el negocio, materialmente
-considerado, salia perdiendo, era el que tenia carta de hermandad,
-el hermano, el <i xml:lang="la" lang="la">frater</i>, y acaso semejante
-consideracion dió pié al expresivo proverbio catalan: «Tot ho paga ’l
-cul del frare», al cual corresponde el modismo castellano: «Yo soy el
-culo del fraile».</p>
-
-<p class="ti1">Por lo demas no deben confundirse tales <i>hermanos
-laicos</i>, con los <i>hermanos legos</i> de los conventos, que eran servidores
-domésticos de la comunidad, y desempeñaban en ella los oficios
-mecánicos, tales como hortelano, cocinero, refitolero, etc. A veces,
-ya en el convento adquirian la instruccion necesaria y entónces
-pronunciaban los votos y entraban á formar parte de la órden.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_11" href="#FNanchor_11" class="label">[11]</a> P.
-4, l. 32. <b>Padres Colegiales.</b> Llamábase así á los que, por tener
-terminados sus estudios de Filosofía y Teología, se hallaban en aptitud
-para optar á alguna cátedra, y aguardaban á que hubiese vacante.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_12" href="#FNanchor_12" class="label">[12]</a>
-P. 7, l. 30. <b>Niños Malabares.</b> Como si dijéramos «niños
-ignorantísimos». Mas adelante encontraremos tambien «autores
-Malabares», y «predicadores Malabares», y como semejante palabra,
-tomada en el sentido indicado, parece que constituye un contrasentido,
-aplicado á un escritor ó á un orador, juzgamos oportuno dar de ello
-una pequeña explicacion. En España, lo mismo que en todas las naciones
-que cuentan con extensas colonias, acontece que marchen á Ultramar,
-con ánimo de hacer fortuna, personas indoctas, de las últimas clases
-sociales, que permaneciendo en la madre patria difícilmente saldrian
-de su humilde y oscura posicion. Lo bueno es que, por punto general,
-se salen con la suya; mas se explica por aquello de que «en tierra
-de ciegos, el tuerto es rey». Gentes romas de mollera, que donde
-nacieron maldito si habrian aprovechado para mas que para escardar
-cebollinos, son verdaderas eminencias entre salvages. Lo que del vulgo
-de las gentes, puede decirse de los ministros de la religion: no todos
-son eminencias teológicas. Hay mas: para catequizar á los que yacen
-sumidos en las tinieblas de la ignorancia, y abrir sus ojos á los
-esplendores de la fé, basta con estar dotado de un espíritu de caridad
-eminentemente cristiana. Los primeros misioneros que pasaron á las
-colonias del Nuevo Mundo, mas que por sus luces se distinguian por su
-celo, por su abnegacion, por el sacrificio que hacian de sí mismos en
-aras de la fé, y de aquí que se les distinguiera con el calificativo,
-no muy cristiano que digamos, de <i>Malabares</i>; esto es autores,
-predicadores, sacerdotes, dignos solo, por su escasa ciencia, de vivir
-entre <i>Malabares</i>, y no ménos ignorantes que los salvages.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_13" href="#FNanchor_13" class="label">[13]</a> P.
-13, l. 32. <b>Segun nos informan las historias más verídicas.</b> No
-obstante el empeño de Cervantes para desacreditar las novelas heróicas
-y los libros de caballeria, no ha llegado á extirparse por completo en
-España, y en el vulgo, la aficion á este linage de libros. «La Historia
-de los doce Pares» y otras del propio jaez se encuentran en los puestos
-en que se venden los romances de ciegos, y muy mísero ha de ser quien
-no ahorre unos reales para adquirir tales libros, — que llamaba Anton
-Zotes «las historias mas verídicas», — para proporcionarse con su
-lectura grato y apacible solaz. En ciertas provincias del centro de
-Castilla, no es extraño, ántes bien muy comun, en especial en tiempo de
-invierno, encontrar reunidas las gentes al amor de la lumbre, ó, donde
-la leña es escasa, en los establos, que merced al ganado ofrecen un
-ambiente muy agradable, escuchando embebecidos los hombres la lectura
-de las proezas de Carlo Magno ó de los Caballeros de la Tabla redonda,
-en tanto que las mujeres hilan, ó cosen las prendas de vestir de la
-gente menuda, que suele asistir tambien á la tertulia que lleva el
-expresivo nombre de «trasnocho».</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_14" href="#FNanchor_14" class="label">[14]</a> P.
-14, l. 2. <b>El Piscator de Sarrabal.</b> Era este el título de cierto
-librejo que publicaba todos los años un pretendido astrólogo de Milan,
-con sus puntas y collares de nigromántico. Alcanzó su librillo, especie
-de calendario ó almanaque, no poca fama, y á imitacion suya diéronse
-á luz otros <i>Piscatores</i> en otros puntos, existiendo en consecuencia
-el de Andalucía, el de Salamanca, etc. Contenian tales librejos gran
-caudal de noticias de materias útiles y de apacible entretenimiento,
-tales como recetas, secretos de la naturaleza, acertijos, charadas
-y logogrifos, y, amen de indicaciones relativas á las operaciones
-agrícolas ó faenas del campo, pronósticos concernientes al tiempo,
-anuncios de cambios atmosféricos, lluvias, vientos, en cada una de las
-fases de la Luna. Tales pronósticos, si no era en lo de anunciar hielos
-en tiempo de invierno, y tempestades y truenos en verano, casi siempre
-salian fallidos; de aquí el proverbio «miente mas que el almanaque»,
-que ha sucedido al <i>Piscator</i>; mas sus autores se consolaban, y
-consuelan aún, con el <b>Dios sobre todo</b> (que vale tanto como
-decir «será lo que Dios quiera»), que es la frase sacramental con que
-terminan indefectiblemente los versos que constituyen la introduccion ó
-prólogo del Almanaque, y que llevan el nombre característico de «Juicio
-del año».</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_15" href="#FNanchor_15" class="label">[15]</a> P.
-22, l. 6. <b>Los Esculapios.</b> Corrupcion de Escolapios, es decir,
-hermanos de las Escuelas pias fundadas por S. José de Calasanz.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_16" href="#FNanchor_16" class="label">[16]</a> P.
-24, l. 22. <b>Bolas de trucos.</b> Es el <i>juego de trucos</i> uno de
-los que tenian mas aficionados entre la gente del pueblo. Para él se
-necesitaban ciertas bolas ó esferas, un tercio mayores que las de
-billar, labradas de madera dura y elástica, por ejemplo fresno, olmo
-ó abedul. En los conventos de Franciscanos y Capuchinos no faltaban
-juegos de trucos, con los cuales se solazaban los devotos de la casa,
-en el patio del claustro, ó en los paséos de la huerta durante las
-tardes de invierno, especialmente si el tiempo estaba lluvioso.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_17" href="#FNanchor_17" class="label">[17]</a> P.
-26, l. últ. <b>Todo el Lárraga.</b> Tratado de Moral por el cual se
-examinaban los aspirantes á la carrera eclesiástica. Todavía sirve de
-texto en algunos seminarios.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_18" href="#FNanchor_18" class="label">[18]</a> P.
-28, l. 39. <b>Vísperas de la Expectacion.</b> El 18 de Diciembre, es
-decir, siete dias ántes de aquel en que se conmemora la Natividad de
-N<sup>tro</sup>. S<sup>r</sup>. Jesucristo, celebra la Iglesia la
-festividad de Nuestra Señora de la O, llamada así por empezar con O
-los siete himnos (antífonas) que preceden al Magnificat, los cuales
-se cantan en los siete dias que median desde el 18 al 25. Su comienzo
-es <i>O</i> Sapientia... <i>O</i> Adonai... <i>O</i> Radix Jessé... <i>O</i> Clavis
-David... <i>O</i> Oriens... <i>O</i> Rex Gentium... <i>O</i> Emmanuel... Estas Oes
-son expresion del ansia con que esperaban los profetas la venida del
-Mesias, y á ellas corresponden las puestas en boca de la Vírgen, cuando
-para expresar los sentimientos que la mueven, y los deseos que la
-animan, exclama: <i>O</i> cuando llegará el dia,... <i>O</i> cuando llegará el
-feliz momento en que veré con estos ojos y sostendré en estos brazos
-al Hijo de Dios... etc. Esta fiesta fué establecida en España por un
-Arzobispo de Toledo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_19" href="#FNanchor_19" class="label">[19]</a> P.
-32, l. 3. <b>Definidores.</b> Dábase este nombre á los que aconsejaban
-sea al <i>Provincial</i>, sea al <i>General</i> de la órden, en aquellos asuntos
-graves que ocurrian y que por sí mismos no sabian ó no querian
-resolver. Eran como intérpretes ó jurisconsultos: definian las
-cuestiones dudosas, y habia <i>Definidores provinciales</i> y <i>Definidores
-generales</i>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_20" href="#FNanchor_20" class="label">[20]</a> P.
-48, l. 5. <b>Reminimista.</b> Persona que se ocupa en pequeñeces y
-fruslerías literarias (<i xml:lang="la" lang="la">re minima</i> litteraria).</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_21" href="#FNanchor_21" class="label">[21]</a> P.
-59, l. 30. <b>Emperador perpetuo.</b> Para comprender el valor de estas
-palabras es indispensable conocer el sistema que regia en las aulas.
-Los alumnos que á ellas concurrian hallábanse divididos en dos bandos,
-Romanos y Cartagineses, ó bien Griegos y Troyanos. Uno de los lados
-del aula se distinguia con el nombre de Roma, y el opuesto con el de
-Cartago, y estos nombres, escritos en sendas tablillas, campeaban en
-la pared correspondiente, viéndose debajo de aquellas una abrazadera
-de hierro, destinada á sostener la bandera ó pendon en que estaba
-pintada la imágen de la patrona del aula, que lo era generalmente
-Santa Catalina. Ademas habia otra tablilla que tenia escrita la
-palabra <i>Victor</i>, la cual se colgaba en la abrazadera destinada á
-sostener el pendon. En el testero del aula un pequeño estrado, y en
-él tres sillones, de los cuales el del centro algo mas elevado: este
-destinado al Emperador; aquellos á los dos Censores. Llegado el último
-dia lectivo de la semana, hacíase repaso general de cuanto se habia
-aprendido durante la misma, preguntando el primero el <i>dómine</i> ó
-maestro al Emperador; este al Censor de Roma; este al de Cartago; este
-al primer muchacho del bando romano; este al primero del cartaginés, y
-así sucesivamente hasta llegar al último de la clase. El maestro iba
-notando las faltas cometidas por los alumnos de cada bando al contestar
-las preguntas, y segun el resultado, el estandarte, con la tablilla
-del <i>Victor</i>, se colocaba al lado del vencedor, es decir del que
-habia cometido menor número de errores. Despues de esto se desafiaban
-los muchachos mas adelantados dirigiéndose preguntas y proponiéndose
-cuestiones difíciles, y el que daba mayores pruebas de conocimiento
-ocupaba el sillon del Emperador, y los dos que en saber le seguian,
-los de los censores de Roma y Cartago. El que habia ganado la plaza de
-Emperador, recibia del dómine otra tablilla ó Victor, con la cual se
-iba á casa de sus padres, con la satisfaccion que se deja comprender,
-no quedando ellos ménos gozosos y satisfechos, principalmente si eran
-gente acomodada; mas, si eran de escasa fortuna, habrian de muy buena
-gana perdonado el bollo por el coscorron, ya que el sábado siguiente,
-al devolver el muchacho el emblema de su victoria, debia acompañarlo de
-alguna golosina ó garambaina, con la cual el dómine solia obsequiar á
-la señora de sus pensamientos, y si no la tenia, vendiendo el regalillo
-acrecentaba su mísero caudal.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_22" href="#FNanchor_22" class="label">[22]</a> P.
-62, l. 2. <b>Asno, y sobra una pierna.</b> Si de la <i>m</i> de <i>Osma</i> se
-suprime una pierna, conviértese la <i>m</i> en <i>n</i>, y entónces en lugar de
-<i>Osma</i> dice <i>asno</i>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_23" href="#FNanchor_23" class="label">[23]</a> P.
-66, l. 2. <b>Predicadores generales.</b> Los que tenian licencia del
-general de la órden, siendo por consiguiente los mas famosos, como
-superiores en grado.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_24" href="#FNanchor_24" class="label">[24]</a> P.
-71, l. 20. <b>Lechuza.</b> Suelen estas rapaces nocturnas anidar en
-los agujeros de los grandes edificios, y especialmente en los de las
-iglesias y campanarios. La imaginacion vulgar que, cuando no tiene
-explicacion que la satisfaga, respecto de los problemas que se propone,
-la inventa á medida de su gusto, viendo á las lechuzas revolotear de
-noche en derredor de los templos, y no comprendiendo que se alimentaban
-de ratoncillos, cucarachas y otras sabandijas, dió en imaginar que se
-nutrian de sorber el aceite de las lámparas, y lo cree á puño cerrado
-con ser un disparate mayúsculo. Por supuesto que semejante creencia
-es de gran provecho para los sacristanes poco escrupulosos, que, con
-achacar á las lechuzas las mermas en el aceite de las lámparas, pueden
-hacer muy á mansalva su negocio.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_25" href="#FNanchor_25" class="label">[25]</a> P.
-79, l. 44. <b>Presentado.</b> Como si dijéramos que se le reconocia
-su aptitud para la colacion de un grado superior. Cuando la órden
-reconocia en uno de sus individuos saber y condiciones suficientes para
-obtener aquella elevada distincion, lo presentaba, lo hacia presente, y
-el que mediante este proceder alcanzaba el grado, como que constituía
-motivo de honra, no se limitaba á usar el simple título de Maestro en
-sagrada Teología, por ejemplo, sino que añadia el de tan honorífica
-distincion, poniendo Maestro <i>presentado</i>, que tanto valia como decir,
-de mérito indisputable: reconocido por la órden.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_26" href="#FNanchor_26" class="label">[26]</a>
-P. 79, l. 45. <b>Sabatinas.</b> Ejercicio académico, semejante al
-que tenia lugar en las aulas, del cual nos hemos ocupado en una de
-las notas precedentes. Consistia en aguzar el ingenio en disputas
-filosóficas, en las cuales se sentaba una proposicion que defendia el
-proponente, é impugnaban los adversarios, echando mano de argumentos
-y segun el procedimiento filosófico entónces en uso. Las <i>sabatinas</i>
-servian para hacer el aprendizage y sostener públicas conclusiones en
-presencia de la Comunidad.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_27" href="#FNanchor_27" class="label">[27]</a> P.
-82, l. 15. <b>Predicador Mayor</b> y <b>Predicador Sabatino</b>. Es
-decir: predicador perfecto y consumado, y mero aprendiz ó que hacia sus
-primeras armas en el ejercicio de la oratoria del púlpito. A la clase
-de los <i>predicadores sabatinos</i> pertenecian los que, por su poca edad
-ó escasas facultades, solo en casos extraordinarios podian utilizarse
-para una festividad ó dia de gran concurso; pero en cambio servian
-perfectamente para los sábados ú otros dias en que la concurrencia era
-muy limitada y, por decirlo así, de gente de casa.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_28" href="#FNanchor_28" class="label">[28]</a> P.
-86, l. 3. <b>Voto á Cristo.</b> Juramento asaz comun. Algunos para
-atenuar su trascendencia añadian otra ú otras palabras, por ej. <i>Voto á
-Cristo valillo</i>; <i>Voto á Cristo Baco valillo nunca ni no</i> etc. En suma,
-soltar la interjeccion sin contravenir el precepto que prohibe jurar el
-santo nombre de Dios en vano.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_29" href="#FNanchor_29" class="label">[29]</a> P.
-108, l. 31. <b>Familiar de la Inquisicion.</b> Larga nota exigirian
-estas palabras: sin embargo nos limitaremos á decir que se tenia á
-título de honra usar semejante distintivo, que por sí solo denunciaba
-proceder de linage de cristiano rancio sin mezcla de sangre mora ni
-judía. De aquí que se solicitara con eficacia y que de él hicieran
-ostentacion las personas mas conspicuas. Por lo demas tales familiares
-no deben confundirse con los que con tal nombre eran verdaderos criados
-del Santo Oficio. El título de familiar, en el sentido expresado, era
-respecto de los familiares asalariados, lo que el de hermano laico,
-que se adquiria en virtud de la <i>carta de hermandad</i>, á los legos de
-los conventos, segun va expresado en <a href="#Footnote_10">una de las
-notas</a> que preceden.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_30" href="#FNanchor_30" class="label">[30]</a>
-P. 150, l. 41. <b>Zahorí.</b> El que está dotado de tal facultad
-que puede adivinar y descubrir lo mas recóndito, aun cuando se halle
-escondido en las entrañas de la tierra, con tal que no lo cubra un paño
-azul. Es esta una de tantas preocupaciones ó creencias populares que
-se conservan en España, y que procedentes de los pueblos de Oriente
-llegaron á ella por intermedio de los Arabes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_31" href="#FNanchor_31" class="label">[31]</a> P.
-153, l. 5. <b>El Lector del caso.</b> El fraile que proponia un caso
-moral, que habia de ser base de discusion para los diferentes miembros
-de la Comunidad, en las reuniones que con semejante objeto celebraba en
-determinados dias del mes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_32" href="#FNanchor_32" class="label">[32]</a> P.
-172, l. 36. <b>El Barbadiño.</b> Esta palabra, que se encuentra siempre
-precedida de artículo, no debe considerarse nombre propio, sino como
-adjetivo calificativo. La órden religiosa fundada por Francisco de
-Asís mediante una regla por demas estrecha, sufrió una reforma poco
-tiempo despues de la muerte del fundador. El hábito que este dió á los
-hermanos (frailes) se reducia á un tosco sayal de lana burda provisto
-de una capucha, ceñido al cuerpo por medio de una cuerda: los hermanos
-no debian raparse las barbas ni hacer en su rostro cosa alguna que
-trascendiera á mundanal afeminacion: todo era en la órden mortificacion
-y sacrificio. Muerto el fundador, relajáronse los preceptos de la
-órden, so pretexto de que la naturaleza humana no podia resistir tan
-duras pruebas, y de aquí resultaron los franciscanos, que fueron los
-que aceptaron la reforma, y los capuchinos, que se mantuvieron fieles á
-la regla establecida por el pobre de Asís. Estos continuaron usando la
-barba, y de aquí que les distinguieran con el título de <i>barbadiños</i>,
-diminutivo de <i>barbudos</i>, que empleaban no porque la barba fuese
-menguada, sino por humildad.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_33" href="#FNanchor_33" class="label">[33]</a> P.
-181, l. 19. <b>Pacencia Calros pacencia.</b> El principado de Cataluña
-perteneció durante algun tiempo á Carlos III. de Francia, que para
-hacerse bien quisto de sus nuevos súbditos residió entre ellos una
-corta temporada, gastando el dinero á manos llenas; mas en cuanto
-volvió las espaldas, se rebelaron de nuevo los catalanes sin que de
-nada le aprovechara al francés su fastuosa prodigalidad. Quejábase el
-soberano amargamente de tan inesperada ingratitud, y como de ello se
-enteraban los catalanes, exclamaron <i>Paciencia, Carlos, paciencia</i>! De
-aquí nació tambien el refran alusivo á la adulacion interesada: <i>Viva
-Carlos III, miéntras viva su dinero</i>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_34" href="#FNanchor_34" class="label">[34]</a> P.
-183, l. 13. <b>Flaires Gaspachos</b> ú Hospitalarios. Orden establecida
-para la curacion de los enfermos.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a id="Footnote_35" href="#FNanchor_35" class="label">[35]</a> P.
-230, l. 41. <b>La tercera edad.</b> Los españoles dividen la vida
-humana en siete edades: Infancia; Niñez; Adolescencia; Mocedad;
-Virilidad; Senectud; Caducidad. — Casi nunca se dice Virilidad y
-Caducidad, sino edad viril y edad caduca.</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt6">
-<p class="centra fs75 ws1 pt6">Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig.</p>
-</div>
-
-<hr class="chap0" />
-
-
-<div class="chapter pt3">
-<div class="transnote" id="tnote">
- <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p>
- <ul>
- <li>Los errores de imprenta han sido corregidos.</li>
-
- <li>Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de
- reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías variantes.</li>
-
- <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li>
-
- <li>Las notas a pie de página han sido renumeradas, así como las notas
- al final del tomo. Todas las notas se han integrado en una única
- serie que se ha colocado al final del libro.</li>
-
- <li>Las <a href="#Err">correcciones de errata</a> declaradas en la
- página <span class="asc">XV</span>, dentro de la Advertencia Preliminar,
- han sido incorporadas al texto.</li>
- </ul>
-</div>
-</div>
-
-
-<hr class="full" />
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray
-Gerundio de Campazas, alias Zotes (, by José Francisco de Isla
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO ***
-
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-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
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-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
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-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
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-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
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-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
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-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
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-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
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-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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